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Timestamp: 2020-05-30 20:57:08+00:00

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///Plata, noviembre de 2007.-
En el día de la fecha se reúnen los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de La Plata, Dres. Carlos Alberto Rozanski que lo preside, Horacio Alfredo Isaurralde y Norberto Lorenzo, a fin de fundar el veredicto en esta causa Nº 2506/07 procedente del Juzgado Federal Nº 3 de la ciudad de La Plata, seguida a CHRISTIAN FEDERICO VON WERNICH, L.E. Nº 5.812.677, apodado “Queque”, de 69 años de edad, argentino, nacido el 27 de mayo de 1938 en San Isidro -Provincia de Buenos Aires-, hijo de Guillermo (f) y de Susana Martínez (f), soltero, sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica Romana (vive de una jubilación de ANSES, cobra por ella $ 250 -anteriormente a ser detenido era solventado por la Iglesia-), con último domicilio fijado en calle Madre de Dios S/N, Viña del Mar, República de Chile, que sabe leer y escribir, que nunca fue procesado con anterioridad. La representación del Ministerio Público Fiscal, a cargo del señor Fiscal General doctor Carlos Alberto Dulau Dumm, del señor Fiscal General doctor Marcelo Molina de la Unidad Fiscal de Investigación de delitos de lesa humanidad, y del doctor Félix Pablo Crous designado por la Procuración General de la Nación como integrante de la Unidad de Asistencia para estas causas; por los querellantes, doctores Marta Lidia Vedio y Marcelo Enrique Ponce Núñez como representantes legales de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y la Central de Trabajadores Argentinos y por las víctimas Analía Maffeo y María Mercedes Molina Galarza; el doctor Alejo Ramos Padilla en representación de Héctor Marcos Timerman y Javier Gustavo Timerman (ambos hijos de la víctima Jacobo Timerman) y por las señoras María Isabel Chorobik de Mariani y Genoveva Dawson de Teruggi; por la representación de las víctimas según el requerimiento fiscal de elevación a juicio Juan Ramón Nazar, Luis Velasco Blake, Osvaldo Papaleo, Carlos Zaidman, Jorge Raúl Manazi -hermano de la víctima Héctor Oscar Manazi-, Elena Taybo de Pettiná -madre de la víctima Rodolfo Emilio Pettiná-, Mery Luisa López de Sanglá -madre de la víctima Ricardo Antonio Sanglá-; por las entidades Asociación de Ex-Detenidos-Desaparecidos, la Asociación Anahí, la Fundación FIDELA, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, ATULP, FULP, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y Comité de Acción Jurídica y por los querellantes no víctimas de los hechos que se investigan en estos autos Julián Axat, María de los Ángeles Michelena Bastarrica, Graciela Julieta Sobrino Berardi, Adriana Chamorro, Norma Ester Leanza, Alcides Antonio Chiesa, Clara María Elsa Petrakos, Zacarías Moutokías, Elsa Pavón, Amalia Marrón, Raúl Elizalde, Adriana Lelia Calvo, Eduardo Torres, Walter Roberto Docters, Nilda Eloy, Mario Rubén Féliz, María Laura Bretal, Nora Úngaro, Miguel Ángel Laborde, Atilio Gustavo Calotti, María Cristina Gioglio, Claudia Viviana Bellingeri, Rosario Isabella Valenzi, Beatriz Serebrinsky, Pablo Alejandro Díaz, Silvia Inés Cavecchia, Camilo Nahuel Cagni, Carlos Alberto de Francesco, Francisco Simón, Eduardo Atilio Corro; los Dres. Verónica Bogliano, Luis Bonomi, Myriam Bregman, Ángela Alejandra Guadalupe Godoy, Liliana Noemí Mazzea, Liliana Beatriz Molinari, Elea Peliche y Mariano Puente, interviniendo en el día de la fecha las doctoras Verónica Bogliano y Myriam Bregman y Ángela Alejandra Guadalupe Godoy; por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación el doctor Eduardo Luis Duhalde; por Inés María Moncalvillo y Camilo Moncalvillo (hijos de la víctima Domingo Moncalvillo) el doctor Nelson Roberto Bugallo; y los doctores Juan Martín Cerolini y Marcelo Adrián Peña en representación del imputado, de cuyas constancias
En la oportunidad prevista por el artículo 346 y concordantes del C.P.P.N., el señor Fiscal General Sergio Alejandro Franco en escrito agregado a fs. 4941/4981 dio por completada la etapa de instrucción requiriendo la elevación de las actuaciones a juicio oral y público conforme dispone el artículo 347 del C.P.P.N. respecto de Christian Federico Von Wernich, dando cuenta en primer término de las distintas cuestiones de competencia que finalizaron con la radicación de estos autos en el Juzgado Federal N° 3 a cargo del doctor Arnaldo Hugo Corazza; luego describió los hechos atribuidos al imputado y la prueba de su existencia, dando cuenta que el mismo se desempeñó con la jerarquía de oficial 5to. administrativo y oficial subinspector profesional desde el 21 de marzo de 1977 al 19 de abril de 1979 en 9 de Julio; desde el 19 de abril de 1979 al 17 de marzo de 1983 en la Dirección General de Investigaciones de La Plata y desde el 16 de marzo de 1983 al 31 de mayo de 1985 en la Unidad Regional Junín. A su entender, el imputado tuvo una conspicua intervención en el denominado “circuito Camps” de centros clandestinos de detención, torturas y eliminación de personas desplegado desde las estructuras estatales durante la época de la dictadura militar. Al respecto, señala que gran parte de los centros clandestinos que funcionaron en esta región, así como los grupos de tareas de distinta integración, dedicados al secuestro, tortura y ejecución de personas, dependían de la jefatura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires –institución en la que prestaba servicios el procesado en autos-, y que esta última se enmarcaba en la denominada Área Operacional 113, a cargo de autoridades militares. Estas circunstancias se encuentran largamente acreditadas en la sentencia dictada en la causa 44 (Camps y otros) por la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal. En efecto, entiende que, de las constancias incorporadas al sub-lite, en virtud de la actuación del personal policial de la Provincia de Buenos Aires, cientos de personas fueron privadas de su libertad, alojadas en centros clandestinos de detención, sometidas a tormentos para finalmente a ser personas desaparecidas. Que, en otros términos, los hechos delictivos, violatorios de los Derechos Humanos fueron cometidos a través del aparato represivo instalado desde la Jefatura de la Policía de la Provincia como cabecera, con sus ramificaciones en las Direcciones de Inteligencia, Seguridad e Investigaciones, en un primer nivel, y las Brigadas de Investigaciones, unidades regionales, comisarías y centros clandestinos que funcionaron bajo la órbita policial. Infiere que la estructura antes descripta funcionó de manera coordinada y planificada desde arriba hacia abajo. Todo ello, plenamente acreditado en la propia sentencia dictada en la causa 44, que en este punto se remite a la sentencia dictada en la causa N° 13, en la que se juzgó a los ex comandantes de las juntas militares y, más recientemente, en la sentencia en de causa 2251/06, caratulada “Etchecolatz, Miguel Osvaldo s/ privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y homicidio calificado”, en la que quedó establecido que los delitos como los que se juzgan en autos fueron cometidos en el marco del genocidio perpetrado por la dictadura militar en nuestro país, entre 1976 y 1983. Asimismo, da cuenta de que una de las características más notorias del diseño del sistema de desaparición forzada, detenciones clandestinas y asesinato de personas ideado por la dictadura militar para esta ciudad consistió en la gran cantidad de CCD montados a tales fines, cada uno con un rol particular en el plan criminal, cuya existencia se halla acreditada en la aludida sentencia en la causa n° 13/85. Puede afirmarse que las víctimas, como regla general, rotaban por los distintos lugares de detención, conformándose así diversos circuitos de traslado y alojamiento de detenidos ilegales, que se repiten en los distintos casos puntuales. Sin perjuicio de ello puede decirse que, en términos generales, tanto la Brigada de Investigaciones como la dependencia policial de calle 1 y 60 sirvieron como sitio primario de detención; la Comisaría 5ta. era un centro de "depósito" en el que los prisioneros permanecían durante el tiempo intermedio entre su detención y su traslado a centros de tortura –generalmente Arana-, o en el lapso comprendido entre el regreso de éstos y el traslado a otros lugares, como las Brigadas ("pozos") de Quilmes o de Banfield, por ejemplo. En tanto, los centros clandestinos de detención como los denominados “Puesto Vasco” y COTI Martínez tuvieron la singularidad de haber sido utilizados para la represión ilegal de ex funcionarios de gobierno y empresarios, en el marco de los que los propios represores denominaron “actividades de subversión económica”. Entiende el Ministerio Público entiende que existen elementos suficientes para considerar que Von Wernich concurría asiduamente a algunos de los centros clandestinos del circuito, accedía a las zonas en las que se encontraban ilegalmente privadas de su libertad las víctimas, mantenía contacto directo con ellas, realizaba más que considerables aportes para mantener esa situación y, además, imponía tormentos principalmente psicológicos y morales a los prisioneros que, conjugados con las condiciones torturantes de detención y los padecimientos físicos, terminaban por constituir un cuadro decididamente horroroso. Considera que es en ese marco contextual donde deben ser apreciados los hechos ilícitos puntuales que se le atribuye a Von Wernich y que son considerados como delitos de lesa humanidad. La Unidad Fiscal encuentra acreditado que en el ámbito de la dependencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires conocida como “Puesto Vasco”, sita en calle Pilcomayo N° 69 de la localidad de Don Bosco, partido de Quilmes, entre el 7 de marzo de 1977 y el 18 de octubre de 1977, funcionó un centro clandestino de detención en el que permanecieron ilegalmente privados de su libertad en indignas condiciones y sometidas a torturas una importante cantidad de personas; que en el Destacamento Caminero de Martínez (conocido como “Coti Martínez”) sito en calle Avenida del Libertador 14.237 de la localidad de Martínez, partido de San Isidro, de la Provincia de Buenos Aires, funcionó un centro clandestino de detención donde permanecieron ilegalmente privadas de su libertad bajo indignas condiciones de detención y sometidas a torturas un importante número de personas y que en el ámbito de la Brigada de Investigaciones de Quilmes, conocida como “Pozo de Quilmes”, sita en calle Allison Bell S/N esquina Garibaldi de la ciudad de Quilmes, de la Provincia de Buenos Aires, funcionó un centro clandestino de detención en el que estuvo detenido Rubén Fernando Schell entre el 12 de marzo de 1977 y el 21 de febrero de 1978. La Unidad Fiscal atribuye al imputado Von Wernich la comisión de los siguientes ilícitos:
I. Por los hechos que se le atribuyen en causa 40/SE
- Participación secundaria en las privaciones ilegales de la libertad agravadas y torturas agravadas de las siguientes personas que permanecieron secuestradas en el centro clandestino de detención denominado Puesto Vasco: Jacobo Timmerman, Eva Gitnacht de Graiver, Enrique Brodsky, Osvaldo Papaleo, Néstor Carlos Torbidoni, Juan Amadeo Gramano, Julio César Miralles y Juan Destéfano (arts. 144 bis con el agravante del último párrafo y 144 ter segundo párrafo según ley 14.616, ambos en función del 46 C.P.).
- Participación secundaria en las privaciones ilegales de la libertad agravadas y participación necesaria en las torturas agravadas de Luis Guillermo Taub y Jacobo Timerman y participación secundaria en la privación ilegal de la libertad agravadas y torturas agravadas de Rafael Perrota (arts. 144 bis con el agravante del último párrafo y 144 ter segundo párrafo según ley 14.616, en función de los arts. 45 y 46 C.P.).
- Participación necesaria en la privación ilegal de la libertad agravada y coautoría en torturas agravadas de Rubén Fernando Schell (arts. 144 bis con el agravante del último párrafo y 144 ter segundo párrafo según ley 14.616, en función del 45 C.P.).
II.- Por los hechos que se le atribuyen en causa N° 7/7768
-Coautoría por el dominio funcional del hecho en los homicidios calificados de Domingo Moncalvillo, María del Carmen Morettini, Cecilia Idiart, María Magdalena Mainer, Pablo Mainer, Liliana Galarza y Nilda Susana Salomone.
-Autoría directa en la aplicación de tormentos agravados a Luis Velasco, José María Llantada, Eduardo Kirilovsky, Héctor Ballent, Ramón Miralles, Alberto Liberman y María Cristina Bustamante.
-Participación secundaria en la privación ilegítima de la libertad agravada de Elena de la Cuadra, Héctor Baratti, Luis Velasco, Analía Maffeo, Osvaldo Lovazzano, José María Llantada, Eduardo Kirilovsky, Héctor Ballent, Ramón Miralles, Alberto Liberman, Juan Ramón Nazar, Francisco Nicolás Gutiérrez, Néstor Bozzi, Ricardo San Martín, Jorge Andreani, Alberto José Canciani, José Fernando Fanjul Mahia, Luis Larralde, Jorge Orlando Gilbert, Carlos Alberto Zaidman y María Cristina Bustamante.
-Participación secundaria en los tormentos agravados de Elena de la Cuadra, Héctor Baratti, Osvaldo Lovazzano, Juan Ramón Nazar, Analía Maffeo, Néstor Bozzi, Ricardo San Martín, Jorge Andreani, Alberto José Canciani, José Fernando Fanjul Mahia, Luis Larralde, Jorge Orlando Gilbert y Carlos Alberto Zaidman.
-Coautoría en las privaciones ilegítimas de la libertad agravadas de Rodolfo Pettiná, Héctor Manazi, Ricardo Sanglá, Domingo Moncalvillo, María del Carmen Morettini, Cecilia Idiart, María Magdalena Mainer, Pablo Mainer, Liliana Galarza y Nilda Susana Salomone.
Respecto de los casos de privación ilegal de la libertad agravada sufridos por las víctimas de autos, comparto con el magistrado instructor que la conducta de Von Wernich resulta adecuada al tipo penal previsto en el art. 144 bis inc. 1° del C.P., con la agravante prevista en el último párrafo de dicho artículo, en cuanto remite a los incs. 1°, 2° y 5° del art. 142 del mismo cuerpo normativo. Asimismo, con relación a los casos de aplicación de tormentos sufridos por por las víctimas, resulta adecuada al art. 144 ter segundo párrafo C.P., según ley 14.616 – vigente al momento de los hechos-, en cuanto reprime al funcionario público que impusiere a los presos que guarde cualquier especie de tormento, agravando el monto de la pena, en el caso de que la víctima fuese un perseguido político. Finalmente, respecto a los homicidios calificados, dicha acción típica se halla calificada por lo dispuesto por los incs. 2° (alevosía), 6° (concurso preordenado de dos o más personas) y 7° (criminis causa) del art. 80 del Código Penal que, obviamente, requieren que la acción típica sea dolosa.
Asimismo las querellas formularon su acusación (fs. 4786/4793; 4810/4818; 4822/4828; 4836/4851; 4908/4933). Además, a fs. 4852/4856 y 4908/4933 una de las partes querellantes y a fs. 4991 el defensor del imputado formularon oposición de elevación a juicio, y a fs. 4999/5040 el señor Juez a quo rechazó los planteos de oposición a la elevación, declaró clausurada la etapa instructoria y elevó la causa al Tribunal Oral respectivo, quedando radicada luego en este Tribunal.
Finalizadas las audiencias para el debate, oportunamente fijadas, los letrados representantes de la querellas efectuaron sus alegatos.
El Dr. Alejo Ramos Padilla señaló en lo esencial que recién después de treinta años se tiene la posibilidad de juzgar al imputado quien junto al resto de los represores se beneficiaron de la impunidad ya que desde hace treinta años deberían estar presos. Centró su análisis en la participación de Von Wernich en los centros clandestinos de detención, en especial Puesto Vasco y Coti Martínez, donde señaló fue brutalmente torturado un periodista, el señor Jacobo Timerman, que publicara hábeas corpus y las acciones que en aquel entonces, organismos de derechos humanos realizaban para enfrentar a esta terrible dictadura. Remarcó la importancia del contexto en que se produjo el secuestro de Timerman, ya que en aquellos años ’70, los periodistas que se animaron a denunciar las violaciones a los derechos humanos fueron víctimas de amenazas, secuestros, desapariciones, homicidios, muchos se tuvieron que exiliar, otros abandonar su profesión y fue clara la persecución a la prensa en aquellos años. Se perseguía a la prensa en todos sus niveles, para poder continuar con la clandestinidad que caracterizó a la dictadura militar, con la clandestinidad de los enterramientos NN, con la clandestinidad de los centros de detención, con las desapariciones, con los robos de niños, con el resto de los delitos de lesa humanidad que se llevaban a cabo desde el Estado. Respecto de la querella que representa, resaltó asimismo que Jacobo Timerman fue sin duda un gran periodista y también, el director de uno de los diarios más importantes de entonces. Su secuestro fue el modo que utilizaron para callarlo, para callar al grupo de periodistas que también desde este diario denunciaron graves violaciones a los derechos humanos y al mismo tiempo, aquel secuestro fue el modo de amedrentar a otros periodistas, porque no tenga dudas de que estaba prohibido criticar a las autoridades de entonces, que estaba prohibido criticar a los genocidas. Y las denuncias por las violaciones a los derechos humanos que implican fundamentalmente, al grupo de Suárez Mason, Camps, Saint Jean, que conforman un área conocida como el Grupo La Plata, en el que participaba también Von Wernich, como relata el periodista Hernán Brienza en este testimonio que fue incorporado como prueba. De modo que eligió este grupo el secuestro y la tortura del director de un diario. Recordó que estaba comprobado judicialmente que el día 15 de abril de 1977 Jacobo Timerman fue secuestrado, privado ilegalmente de su libertad, y conducido al centro clandestino de detención conocido como Puesto Vasco y Coti Martínez. Allí fue salvajemente torturado y recibió toda clase de apremios. Finalmente, tuvo que soportar un arresto domiciliario, fue expulsado del país y hasta la ciudadanía le quitaron. El diario, desde luego, fue intervenido y luego clausurado. Se trató de un claro ataque a la prensa y va a quedar para siempre en los anales de la censura a la libertad de prensa. La materialidad de los hechos a los que se refirió y por los que se acusa a Von Wernich se encuentran pasados en calidad de cosa juzgada en la sentencia de la Causa 44 conocida como Causa Camps. Recordó que los testigos que depusieron en las audiencias señalaron que Timerman fue salvajemente torturado y que además tenía signos evidentes de esa violencia en su cuerpo y que además, Jacobo Timerman fue víctima de un ensañamiento especial por su condición de judío. Que fueron muchos los testigos que declararon esa circunstancia y eso, debía ser recogido en la sentencia. En este sentido, los testimonios de Papaleo, Nazar, Destéfano, Miralles, Graiver, refirieron que existía un ensañamiento especial hacia los judíos. Papaleo fue más puntual y dijo que Timerman recibió más tortura que el resto por su condición de judío y que lo tenían en una cucha. Respecto de la presencia de Von Wernich en estos centros de detención clandestinos señaló que fue reconocido por los testigos, incluso, hasta el propio Von Wernich lo reconoció y hasta Camps dijo textualmente: “yo tengo una persona que puede dar fe de los distintos lugares en los que estuvo el señor Timerman, porque lo visitó en todos estos lugares, es el padre Christian Von Wernich”. En lo que hace al rol que cumplía Von Wernich en los centros clandestinos de detención, dio por probado que no brindaba ningún tipo de asistencia espiritual, mucho menos con Timerman, que practicaba otra religión, sino que participaba de los interrogatorios antes, durante o después para quebrar la voluntad de los torturados exhortando a que confiesen. Remarcó la existencia de torturas tanto físicas como morales y psicológicas en dichos centros y los testimonios en especial de Papaleo y Miralles que vincularon a Von Wernich en el conocimiento de lo dicho por las víctimas antes o durante las torturas. Señaló que fue comprobado asimismo que Von Wernich formaba parte de un grupo itinerante que recorría los centros clandestinos de detención con total acceso a los mismos y que era una suerte de un grupo de torturas. Ello surge del testimonio de Papaleo o de Taub que lo definieron como un cuerpo colegiado de la tortura y señalaron que el rol de Von Wernich era el de un agente de inteligencia. Trajo a colación el testimonio de Isidoro Graiver, que recordó haber visto al ex ministro de Justicia de Videla, al ex ministro de Justicia de la Nación, en un centro clandestino de detención y que existen un montón de testimonios que dan cuenta de la participación de Jaime Smart, la mano derecha de Saint Jean en estos centros clandestinos de detención. Apuntó que la intervención de sacerdotes o de juristas del más alto nivel en el genocidio no es la primera vez que ocurre en la historia de la humanidad, recordando participaciones de esas características durante la segunda guerra mundial a cargo de los nazis.
En síntesis, señaló que se encuentra probada la existencia de un concierto de voluntades, un plan común del que participara el encausado, orientada a someter a las víctimas en el caso puntual a Jacobo Timerman a tormentos con el propósito de obtener información con una cabal distribución de tareas, tales como la aplicación de tormentos físicos, la interrogación y el apremio psicológico, realizado –claro está‑ por este grupo colegiado de la tortura, Ainsatzgrupen. Para ello señaló que se mantenía a estas personas privadas de libertad y recluidas en los centros clandestinos de detención donde diaria y constantemente eran torturados. La actividad, entonces desplegada por Von Wernich estaba destinada a quebrar la voluntad de los detenidos, amedrentándolos o exhortándolos a que confesaran con conocimiento de las declaraciones extraídas bajo tortura. El imputado también desde su lugar de capellán y con la sotana manchada de sangre sostenía y justificaba e incluso arengaba a quienes torturaban y cometían todos estos delitos de lesa humanidad, incitando de este modo a su práctica y reiteración. En el grado de participación de estos hechos debe ser calificado como el de coautor, desde que Von Wernich ha tomado a su cargo parte de la ejecución, en el caso concreto coautor por distribución funcional de la empresa criminal. En definitiva, los hechos de los cuales fue víctima Jacobo Timerman sobre los cuales acusamos a Von Wernich encuadran en los delitos de tortura, previsto en el artículo 144 ter del Código Penal y privación ilegal de la libertad, previsto en el artículo 144 bis incisos 2) y 3), con el agravante del último párrafo desde que se dan todos los incisos del artículo 142 y los que concurren en forma real, todo ello en calidad de coautor. En relación a estos hechos que perjudicaron a Timerman reclamó el máximo de la escala penal previsto en el artículo 144 bis y 142, con el agravante del último párrafo, sin perjuicio de señalar que como corresponde la imposición de una pena única y estos hechos concurren materialmente con los homicidios calificados y el resto de los delitos por los cuales fue acusado, solicitó una pena única, teniendo en cuenta los hechos que perjudicaron a Timerman y al resto de las víctimas. Entre los atenuantes y agravantes entendió que no hay eximentes, y como agravantes, en primer lugar, su condición de sacerdote de la Iglesia Católica que utilizó para torturar, arengar y justificar la tortura, la defraudación hacia la sociedad que tiene derecho a confiar en sus referentes religiosos, lo que implica una hipocresía que también debe ser sancionada severamente; la defraudación a la sociedad que debe confiar en los funcionarios públicos, rol que también cumplía Von Wernich en su condición de Capellán de la Policía de la provincia de Buenos Aires; la extensión del daño causado, y ahí tomó como agravante la censura a la prensa como un modo de mantener la clandestinidad y poder continuar cometiendo las violaciones a los derechos humanos. Y también en lo que hace a la extensión del daño causado consideró que con su silencio sigue generando dolor, porque no informa el destino de las víctimas desaparecidas. En su caso, ni siquiera permite que se les dé cristiana sepultura. Solicitó en definitiva por los hechos que perjudicaron al periodista Jacobo Timerman, y los siete homicidios calificados, las cuarenta y dos privaciones ilegales de la libertad y los treinta y un casos de tortura que se han probado y concurren materialmente, se condene a Christian Federico Von Wernich a la pena única de reclusión perpetua, accesorias legales y costas. En cuanto al lugar de cumplimiento de la pena recordó que en siete meses Von Wernich va a cumplir setenta años y se opuso a que el reo Von Wernich vaya a su casa, por considerar que es un criminal que cometió los más graves delitos de lesa humanidad y tiene que cumplir un tratamiento carcelario prolongado en el penal de Marcos Paz o en el establecimiento carcelario que el Tribunal disponga.
Catálogo: articulos 2009 -> fallos
fallos -> Plata, septiembre de 2006

References: artículo 346
 artículo 347
 artículo 144
 artículo 144
 artículo 142
 artículo 144