Source: https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/20161123s00462833110.html
Timestamp: 2020-08-14 23:16:38+00:00

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46ª Sesión Extraordinaria del 23 de noviembre de 2016
N.º 46 - TOMO 559 - 23 DE NOVIEMBRE DE 2016
46.ª SESIÓN EXTRAORDINARIA
ACTÚAN EN SECRETARÍA LOS TITULARES, JOSÉ PEDRO MONTERO Y HEBERT PAGUAS, Y EL PROSECRETARIO, LUIS CALABRIA
–	Los señores senadores de la bancada de gobierno presentan un proyecto de ley por el que se modifica el artículo 271 de la Ley n.º 16462, relacionado con el giro de los entes autónomos y servicios descentralizados.
5) y 14) Comisión Especial de Deporte
–	Los señores senadores Bordaberry, Pintado, Mieres y Heber presentan una moción para que se conforme una Comisión Especial de Deporte integrada por siete miembros.
•	La mesa comunica que la comisión quedará integrada por los señores senadores Bordaberry, Camy, Carámbula, Martínez Huelmo, Mieres, Pintado y Tourné.
–	Los señores senadores Cardoso y García solicitan se curse una exposición escrita con destino al Ministerio de Educación y Cultura y a la Administración Nacional de Educación Pública, para su remisión al Consejo de Educación Técnico-Profesional UTU, relacionada con la instalación de un anexo a la Escuela Técnica de Lascano.
–	El Senado concede las licencias solicitadas por los señores senadores García y Amorín.
–	Queda convocado el señor senador Viera y la señora Cristina Reyes, a quien se toma la promesa de estilo, luego de lo cual se la declara investida de su cargo de senadora.
9) y 11) Impuesto de asistencia a la seguridad social
–	Proyecto de ley por el que se modifican las alícuotas del tributo.
10) Régimen de trabajo
•	Por moción del señor senador Agazzi, el Senado resuelve declarar urgente y considerar en la presente sesión la carpeta n.º 697/2016.
•	Por moción del señor senador Pintado, el Senado resuelve declarar urgentes y considerar en la presente sesión las carpetas n.os 687/2016 y 688/2016.
12)	Doctor Pedro María Salazar Delgado. Designación como ministro de Tribunal de Apelaciones
13)	Juan Toscanini
–	Proyecto de ley por el que se designa con su nombre la ruta nacional n.º 69, en el tramo comprendido entre el km 26.900 (ruta 67) y el km 32 (ruta 32).
16)	Ingeniero Ricardo Rosa
–	Proyecto de ley por el que se designa con su nombre la ruta nacional n.º 67, desde Elías Regules hasta la zona urbana de la ciudad de Sauce.
«Montevideo, 22 de noviembre de 2016
La CÁMARA DE SENADORES se reunirá en sesión extraordinaria, mañana miércoles 23 de noviembre, a las 09:30, a fin de informarse de los asuntos entrados y considerar el siguiente
– Discusión general y particular de un proyecto de ley por el que se establecen modificaciones en las alícuotas del impuesto de asistencia a la seguridad social (IASS).
Carp. n.º 665/2016 - rep. n.º 378/2016
ASISTEN: los señores senadores Agazzi, Aviaga, Ayala, Berterreche, Bordaberry, Camy, Carámbula, Carballo, Cardoso, De León, Delgado, Heber, López Villalba, Martínez Huelmo, Matiaude, Michelini, Mieres, Pardiñas, Passada, Paternain, Payssé, Pesce, Piñeyrúa, Pintado, Reyes, Topolansky, Viera y Xavier.
FALTAN: con licencia, los señores senadores Alonso, Amorín, Bianchi, Coutinho, García, Larrañaga, Moreira, Mujica, Otheguy y Tourné; y con aviso, los señores senadores Besozzi y Lacalle Pou.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «La Comisión de Hacienda eleva informado un proyecto de ley por el que se establecen modificaciones en las alícuotas del impuesto de asistencia a la seguridad social (IASS).
La Comisión de Asuntos Administrativos eleva informado un mensaje de la Suprema Corte de Justicia, de conformidad con lo dispuesto en el numeral 4.º del artículo 239 de la Constitución de la república, solicitando la aprobación correspondiente para designar en el cargo de ministro de Tribunal de Apelaciones al doctor Pedro María Salazar Delgado.
La Comisión de Transporte y Obras Públicas eleva informado un proyecto de ley por el cual se designa con el nombre Juan Toscanini la ruta nacional n.° 69, departamento de Canelones, en el tramo comprendido entre el km 26.900 (ruta 67) y el km 32 (ruta 32).
Los señores senadores Pedro Bordaberry, Luis Alberto Heber, Pablo Mieres y Enrique Pintado presentan una moción por la que solicitan, de conformidad con lo establecido en el artículo 131 del Reglamento de la Cámara de Senadores, la conformación de una Comisión Especial de Deporte.
Los señores senadores José Carlos Cardoso y Javier García solicitan, de conformidad con lo establecido en el artículo 172 del Reglamento del Senado, se curse una exposición escrita con destino al Ministerio de Educación y Cultura y a la Administración Nacional de Educación Pública, para su remisión al Consejo de Educación Técnico-Profesional UTU, relacionada con la instalación de un anexo a la Escuela Técnica de Lascano.
–HA SIDO REPARTIDA. SE VA A VOTAR UNA VEZ FINALIZADA LA LECTURA DE LOS ASUNTOS ENTRADOS».
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Los señores senadores Ernesto Agazzi, Patricia Ayala, Andrés Berterreche, Marcos Carámbula, Leonardo de León, Rubén Martínez Huelmo, Rafael Michelini, Constanza Moreira, Marcos Otheguy, Yerú Pardiñas, Ivonne Passada, Daniela Payssé, Enrique Pintado, Lucía Topolansky y Mónica Xavier presentan, con exposición de motivos, un proyecto de ley por el que se modifica el artículo 271 de la Ley n.º 16462, de fecha 11 de enero de 1994, de Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal correspondiente al ejercicio 1992, relacionado con el giro de los entes autónomos y servicios descentralizados.
5)	COMISIÓN ESPECIAL DE DEPORTE
SEÑOR PRESIDENTE.- Léase una moción presentada.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, 23 de noviembre de 2016
Quienes suscriben la presente nos dirigimos a usted de conformidad con lo dispuesto en el artículo 131 del Reglamento del Senado de la república mocionando para que se conforme una Comisión Especial de Deporte de siete miembros, que tendrá como cometidos:
a) Analizar y promover la normativa relativa a la seguridad integral en el deporte.
b) Evaluar las acciones y los resultados de las medidas promovidas por la Comisión Honoraria para la Prevención, Control y Erradicación de la Violencia en el Deporte creada por el artículo 2 de la Ley n.º 17951 de 8 de enero de 2006, así como realizar eventuales cambios en la legislación vigente.
c) Recopilar información, investigar y analizar la situación de la seguridad en el deporte, tanto dentro como fuera de los escenarios deportivos, así como la actuación e influencia de los parciales que en forma individual o colectiva promueven actos de violencia en ocasión de los espectáculos deportivos. En especial los ocurridos en los últimos tiempos en el fútbol profesional, los que lamentablemente no son un fenómeno reciente.
d) Recopilar información, investigar y analizar la situación del deporte en general, su desarrollo, su financiamiento, su estructura y cualquier otro elemento relacionado con ello.
e) Realizar el seguimiento correspondiente a la aplicación del Plan Nacional Integrado de Deporte y el análisis de la Encuesta sobre Hábitos Deportivos.
f) Promover los cambios legales que se estimen oportunos para estimular la práctica deportiva de la población y desarrollar el deporte en general.
g) Analizar las propuestas de la nómina de cargos de particular confianza que requiera la organización de las tareas de la Secretaría Nacional del Deporte que remita el Poder Ejecutivo.
Sin otro particular, saludamos a usted muy atentamente». (Firman los señores senadores Pedro Bordaberry, Enrique Pintado, Pablo Mieres y Luis Alberto Heber).
Se va a votar si se remite a los destinos allí indicados la exposición escrita presentada por los señores senadores Cardoso y García.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- En la sesión extraordinaria del día 22 de noviembre no se registraron inasistencias.
A la sesión de la Comisión de Asuntos Administrativos del 22 de noviembre faltó con aviso la señora senadora Topolansky.
A la sesión de la Comisión de Defensa Nacional del 14 de noviembre faltó con aviso el señor senador Lacalle Pou.
A la sesión de la Comisión de Educación y Cultura del 16 de noviembre faltó con aviso el señor senador Cardoso; y a la sesión del día 21 de noviembre faltaron con aviso los señores senadores Alonso y Amorín.
A la sesión de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca del 17 de noviembre faltaron con aviso los señores senadores Bianchi, De León, Larrañaga y Tourné.
A la sesión de la Comisión de Población, Desarrollo e Inclusión del 14 de noviembre faltaron con aviso los señores senadores Aviaga, Cardoso y Tourné; y a la sesión del día 21 de noviembre faltaron con aviso los señores senadores Aviaga, Cardoso, Coutinho, Otheguy y Tourné.
A la sesión de la Comisión de Transporte y Obras Públicas del 16 de noviembre faltó con aviso el señor senador Coutinho.
Por la presente, solicito licencia por motivos personales por el día 23 de noviembre del corriente año.
Se comunica que los señores Sebastián da Silva y Martín Laventure han presentado nota de desistimiento, informando que por esta vez no aceptan la convocatoria a integrar el Cuerpo, por lo que queda convocada la señora Cristina Reyes, a quien se invita a pasar al hemiciclo a los efectos de que preste la promesa de estilo.
(Ingresa a sala la señora Cristina Reyes).
Señora Cristina Reyes: ¿Promete usted por su honor desempeñar debidamente el cargo de senadora y obrar en todo conforme a la Constitución de la república?
SEÑORA REYES.- Sí, prometo.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia al amparo del artículo 1.º de la Ley n.° 17827, de 14 de setiembre de 2004, por motivos personales, el día de hoy.
9) IMPUESTO DE ASISTENCIA A LA SEGURIDAD SOCIAL
SEÑOR PRESIDENTE.- El Senado ingresa a la consideración del único punto del orden del día: «Proyecto de ley por el que se establecen modificaciones en las alícuotas del impuesto de asistencia a la seguridad social (IASS). (Carp. n.º 665/2016 - rep. n.º 378/2016)».
SEÑOR MICHELINI.- Señor presidente: antes de ingresar a la consideración del asunto propiamente dicho, quisiera decir que me da mucha alegría compartir la sesión de hoy con Cristina Reyes y, al mismo tiempo, recordar a Álvaro Carbone.
Por otro lado, me gustaría pedir que el señor presidente o la secretaría se comunicaran con los familiares o con el propio senador Larrañaga para conocer la evolución de su estado de salud.
Con relación al asunto que nos ocupa debo decir que, en mi ausencia, la Comisión de Hacienda resolvió –creo que por unanimidad– encargarme el informe del proyecto de ley por el que se establecen modificaciones en las alícuotas del impuesto de asistencia a la seguridad social, concretamente al artículo 8.º de la ley, y voy a ser muy escueto.
Como todos sabemos, el proceso de consolidación fiscal comenzó a través de diferentes iniciativas, algunas de las cuales contaron con marco legal, otras lo tuvieron por medio de un decreto o de resoluciones administrativas, y las más importantes tuvieron lugar en el presupuesto. Precisamente, como no pueden afectarse temas vinculados a la seguridad social en el presupuesto, la Cámara de Representantes hizo bien en desglosar este artículo. El Poder Ejecutivo dio cuenta de la iniciativa articulando este proyecto de ley que permite modificar las alícuotas de las jubilaciones más altas en un 4 % y en un 5 %. De esta manera, el impuesto pasaría a ser de un 24 % para quienes perciben jubilaciones de entre 180 y 600 BPC, y de un 30 % para aquellos que cobran más de 600 BPC.
El IASS se aplica a un 5 % de quienes perciben jubilaciones, y en este caso va a afectar a un 7 %; a los efectos de la consolidación fiscal estamos pidiendo un esfuerzo adicional a los que más perciben. Por supuesto que poner impuestos no es agradable y a nadie le gusta porque siempre hay un grado de injusticia que uno no quiere, pero necesitamos que las arcas públicas tengan el equilibrio macroeconómico necesario para que la economía siga funcionando y, en todo caso, manteniendo el poder adquisitivo de los propios jubilados.
A través de este proyecto de ley pedimos un esfuerzo que ronda los veinticinco millones de dólares, mientras el esfuerzo fiscal que estamos haciendo para el año 2017 es de aproximadamente un 2 % o un 2,5 %.
Recuérdese que cuando la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional aquella afectación por el impuesto a la renta y, a iniciativa del Gobierno, el Parlamento sancionó una ley por la que se creó el IASS –que afecta directamente a las jubilaciones y no suma otros ingresos, por lo que las deducciones quedan comprendidas en determinada franja, siendo menor su contribución al Estado–, quienes quedaron comprendidos por este impuesto –repito, al separarlo del impuesto a la renta– fueron los jubilados que ganan más, muchos de los cuales tenían niveles de ingresos muy importantes, y seguramente algunos contaban con otras entradas. Por supuesto que no son todos –no tengo un estudio científico a este respecto–, pero al no acumularse el IASS con el impuesto a la renta, las franjas en las que había que deducir el impuesto no acumularon y, por lo tanto, pagaron menos.
Digo esto, señor presidente, para demostrar que estamos pidiendo una contribución adicional –en mi opinión muy menor aunque, naturalmente, a nadie le guste– a aquellas personas cuyos ingresos no son acumulables, por lo que no suman otros ingresos para subir a las franjas de mayor contribución.
Se nos podrá decir que muchos de estos ciudadanos son abuelos y abuelas –algunos bisabuelos y bisabuelas– que ayudan, y mucho, a su familia –lo que habla muy bien de ellos–, pero también es cierto que, en general, estamos hablando de aquellos a los que en la vida les fue mejor, que seguramente tengan muchas defensas frente a esta contribución menor que se les está pidiendo. Repito, a nadie le gusta que le pongan impuestos, pero la consolidación fiscal lo necesita y aspiramos a que esta situación afecte lo menos posible. Y creemos que va a ser así.
Por lo tanto, solicitamos al Senado que, como ya lo hizo la Cámara de Representantes, apruebe este artículo único, que repite exactamente el artículo 8.º de la Ley n.º 18314, cambiando las tasas de 20 % a 24 % y de 25 % a 30 %, logrando así los recursos que se están necesitando –que en este caso son muy menores– para el plan de consolidación que el Gobierno presentó en su momento.
10)	RÉGIMEN DE TRABAJO
SEÑOR AGAZZI.- Solicitamos que se declare urgente y se considere en la presente sesión la carpeta n.º 697, a la que se dio entrada en el día de hoy, por la que se designa como ministro de Tribunal de Apelaciones al doctor Pedro María Salazar Delgado.
SEÑOR PINTADO.- Pido la palabra para otra cuestión de orden.
SEÑOR PINTADO.- Señor presidente: solicito que se declare urgente y se considere en la sesión de hoy la carpeta n.º 687/2016, por la que se designa la ruta nacional n.º 67, desde Elías Regules (salida de Las Piedras) hasta la zona urbana de la ciudad de Sauce, con el nombre Ingeniero Ricardo Rosas, así como la carpeta n.º 688/2016, por la que se designa la ruta nacional n.º 69, desde la intersección con la ruta 67 hasta la intersección con la ruta 32, con el nombre Juan Toscanini.
SEÑOR PRESIDENTE.- Se van a votar las urgencias solicitadas.
11) IMPUESTO DE ASISTENCIA A LA SEGURIDAD SOCIAL
SEÑOR PRESIDENTE.- Continúa la discusión del tema en consideración.
Es verdad que la Comisión de Hacienda designó como miembro informante al señor senador Michelini en su ausencia, pero es obvio que el informe que brindó no nos representa, porque nosotros votamos en contra de esta iniciativa que venía con media sanción de la Cámara de Representantes; en todo caso, representa a los miembros de la comisión que votaron afirmativamente este proyecto de ley.
Voy a hacer algunas consideraciones políticas sobre este tema, porque estamos hablando de un impuesto que se estima va a recaudar algo más de USD 25:000.000 y afectará a 55.000 jubilados, de los 155.000 que hoy pagan el IASS. Esa es la primera verdad que tenemos que decir hoy.
Recordemos que este proyecto de ley ya fue aprobado por la Cámara de Representantes, que lo remitió al Senado, donde la Comisión de Hacienda lo trató el pasado jueves, después de escuchar a las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas y también a organizaciones de jubilados como la Onajpu y los jubilados bancarios, que pidieron ser recibidos.
Este año, cuando el Poder Ejecutivo envió el proyecto de ley de Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal, en el artículo 155 figuraba el asunto que hoy estamos considerando acá, que es la modificación de la alícuota del IASS. En aquel momento, cuando comenzó el tratamiento en la Cámara de Representantes, se advirtió al Poder Ejecutivo del vicio de inconstitucionalidad que significaba tratar una norma de este tipo en una ley de rendición de cuentas. La disposición transitoria V) de la Constitución establece que en las leyes presupuestales o de rendiciones de cuentas no pueden incorporarse normas que modifiquen la seguridad social, los seguros sociales o la previsión social. Por eso, acertadamente, la bancada de gobierno tomó la decisión –que nosotros acompañamos– de retirar el artículo 155 del proyecto de ley de rendición de cuentas, para que fuera considerado en forma separada y así salvar la inconstitucionalidad establecida a texto expreso.
En este proyecto de ley se propone una modificación de las alícuotas del IASS. Esto es parte del ajuste fiscal que contenía el proyecto de ley de rendición de cuentas de 2015. Como los señores senadores recordarán, el Poder Ejecutivo nos envió una fórmula de cómo pretendía instrumentar este ajuste y este aumento de recaudación. En la página 67 del Informe Económico-Financiero decía que por concepto de modificación de las alícuotas del IASS, más modificaciones en el IRPF categoría I y modificaciones en el IRAE, habría una recaudación de
USD 335:000.000 adicionales. Pero luego de que quedara claro –después de la segunda comparecencia del Ministerio de Economía y Finanzas en la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda– que la recaudación por la modificación en la forma de cobrar el IRPF
categoría I va a ser sustancialmente mayor –en su momento dimos una discusión y tratamos de comunicarlo, pero también figura en el Informe Económico-Financiero–, vinieron otras propuestas de recorte liso y llano; alguna la estamos considerando en el Senado, como el impuesto adicional al Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas, y otras se están discutiendo fuera de este ámbito. Estaba previsto un recorte en la distribución de los costos de los combustibles de aproximadamente 10 %, que se estimaba que ascendería a USD 125:000.000. O sea que se aumentaba en USD 335:000.000 la recaudación por impuestos, y también se aumentaba por recortes.
A esto hay que sumarle la postergación de gastos por $ 800:000.000 –originalmente, en el presupuesto quinquenal se habían previsto $ 1.500:000.000 para 2017–, que fue objeto de una discusión bastante profunda porque afectaba, sobre todo, a la educación. Luego de varias negociaciones, se salvó del recorte aproximadamente la mitad, quedando postergados $ 800:000.000 del gasto.
A lo expresado hay que agregar otros ajustes que discutimos en profundidad durante el tratamiento de la rendición de cuentas y sobre los que no vamos a volver; me refiero al ajuste fiscal encubierto. En este caso, se trata de un ajuste fiscal descubierto, que está en un proyecto de ley; y hay otras iniciativas que van en el mismo sentido y se están discutiendo en la Comisión de Hacienda del Senado.
Ahora bien, hay todo un ajuste fiscal encubierto, que tiene que ver, fundamentalmente, con el tema de las tarifas públicas, y en particular la de los combustibles. Desde octubre de 2015 a la fecha, los valores de los principales indicadores de la paramétrica del combustible –el petróleo y el dólar– estuvieron por debajo de la referencia de Ancap, y por la no baja de los precios de los combustibles hemos estimado una recaudación adicional de unos USD 150:000.000.
A esto hay que agregar algunas decisiones que se tomaron últimamente sobre las tarifas públicas. Una de ellas fue la de utilizar el Fondo de Estabilización Energética, que llegó a su tope de recaudación –casi USD 300:000.000– y no se usó por la alta hidraulicidad que hubo. Por esa vía capturaron aproximadamente USD 12:000.000 o USD 13:000.000 para tapar el déficit de gestión de OSE. En realidad, cuando el fondo llega al tope de recaudación, lo que se sobrerrecauda debe reflejarse en una baja de las tarifas, pero aparentemente eso tampoco va a ocurrir. A ello se suman algunos datos que tenemos sobre indicaciones del Poder Ejecutivo de aumentar la transferencia de las empresas públicas a rentas generales, lo que obliga, entre otras cosas, a postergar inversiones.
Tampoco podemos olvidar que esto, que es parte del ajuste fiscal que estamos discutiendo, se enmarca dentro de lo que fue aquel presupuesto inicial del período 2015-2019 –que después dijeron que era bianual– que remitió el Poder Ejecutivo y que venía desfinanciado en USD 2.000:000.000. En su momento advertimos –en la misma línea de razonamiento que seguimos hoy– que las proyecciones de crecimiento, de déficit y de recaudación no iban a ser las que originalmente preveía el Poder Ejecutivo, y tan así fue que en esta rendición de cuentas terminaron corrigiendo lo que habían pronosticado algunos meses atrás. Ya en aquel momento prendíamos algunas luces amarillas cuando nos hablaban de un crecimiento del país a una tasa de entre 2,3 % y 4 %. Es más, en 2016 la proyección de crecimiento estaba entre 2,5 % y 2,7 %, y terminó creciendo muy poquito, por debajo del 1 %.
Entonces, señor presidente, esto forma parte del combo de medidas vinculadas al incremento de ingresos por aumento del IRPF categoría I, del IRAE, de las alícuotas al IASS a los jubilados y de los impuestos a las jubilaciones de los retirados y pensionistas de las Fuerzas Armadas. Por ese lado aumentan los ingresos y, por el otro, se recortan los gastos, tal como se estableció en la rendición de cuentas. Aparte de esto, lo que no está arriba de la mesa pero ocurre todos los días cuando cargamos combustible o prendemos las luces, es el ajuste fiscal encubierto que hay, fundamentalmente en el manejo de las finanzas de las empresas públicas.
SEÑOR DELGADO.- Déjeme terminar y después se la concedo con mucho gusto.
Nosotros vamos a votar en contra de este proyecto de ley que pretende recaudar USD 25:000.000 a costa de 55.000 jubilados. Esta modificación, que se presenta como una afectación a las jubilaciones más altas, en realidad perjudica a 55.000 jubilados de los 155.000 que hoy contribuyen al IASS.
Recordemos que aquellos que cobran menos de 8 bases de prestaciones y contribuciones, o sea unos $ 26.720, no pagan; los que cobran entre 8 y 15 bases de prestaciones y contribuciones, esto es entre $ 26.720 y $ 50.100, pagan un 10 % –estos no se van a ver afectados por este proyecto de ley–; los que cobran entre 15 y 50 bases de prestaciones y contribuciones, es decir, a partir de $ 50.100 y hasta $ 167.000, pasarán de un 20 % a un 24 %; por último, los que ganan más de 50 bases de prestaciones y contribuciones, o sea más de $ 167.000, que actualmente aportan un 25 %, pasarán a pagar 30 % de IASS. Estos dos últimos tramos de ingresos aumentan entre un 4 % y un 5 % y la recaudación estimada es de unos USD 25:000.000.
Acá se presentaron algunas propuestas: la de la Onajpu, que se vinculaba al cálculo de la nueva alícuota y el monto imponible; la de los jubilados bancarios, y otras vinculadas al diseño tributario, planteando la posibilidad de aumentar la subdivisión de franjas de la misma forma que se hizo con el aumento del IRPF. La propuesta de los jubilados era que, en lugar de hacer franjas tan grandes, hubiera subfranjas y se usara la misma arquitectura del aumento de las alícuotas del IRPF. Eso lo planteó la Onajpu en la sesión de la Comisión de Hacienda del 6 de octubre de 2016. Obviamente, fracasaron con total éxito, porque no hubo posibilidad de acceder a ningún tipo de modificación al proyecto de ley que venía con media sanción de la Cámara de Representantes.
A nuestro juicio, otro problema que tiene la implementación de este impuesto y que lo hace todavía más injusto es que no admite deducciones, a excepción del arrendamiento para vivienda permanente, topeado en un 6 %. Quiere decir que no se tiene en cuenta ningún otro gasto que tenga el jubilado al momento de liquidarle el monto a pagar. Sobre este aspecto también hubo una propuesta de Onajpu que, como dije, concurrió a la Comisión de Hacienda. En el documento que nos entregaron no solo planteaban la modificación de la cantidad de franjas para el aumento de la alícuota, sino también la generación de otro tipo de deducciones, como gastos en salud –¡y vaya si es una edad en la que se incrementan los gastos en salud!– y la crianza de un nieto cuando está bajo su custodia –¡vaya si es una realidad que en el Uruguay se ve cada vez más!–, e hicieron una serie de propuestas que, obviamente, tampoco tuvieron andamiento ni fueron atendidas por el Gobierno.
Es verdad –lo van a decir y lo señaló el miembro informante–: hay casi cien mil jubilados que actualmente pagan el IASS y seguirán haciendo el mismo aporte que hasta ahora; es cierto, pero tampoco podemos hacer de esto un argumento que nos llene de orgullo. Estamos hablando de los jubilados que ganan entre $ 26.720 y $ 50.100, a los que se grava con un IASS del 10 %. Pero a partir de los $ 50.100, son 55.000 los jubilados que van a pagar más y a los que se les permite una sola deducción con un tope de un 6 %, con lo que se está generando un impacto importante. Tengo acá datos que, en una simulación, muestran cuánto se debería pagar, en pesos, según el nivel de jubilaciones y pensiones, si este proyecto a consideración del Senado hoy se convierte en ley, pero no voy a aburrir al Senado con los detalles.
Lo importante es que esta medida es parte de un paquete que tiene como objetivo aumentar la recaudación. Es el paquete que ya nos presentaron en la rendición de cuentas –reitero lo del inicio–, que implicaba aumentos en la recaudación por la vía del aumento impositivo. Otra parte tenía que ver con el recorte de gasto, pero hay una que no figura en el papel pero sí en la realidad, que es sin duda el objetivo bien notorio: aumentar el nivel de recaudación.
Señor presidente: este tipo de impuestos; el aumento de la alícuota a los 55.000 jubilados que se verán afectados; el hecho de que no se les permita generar deducciones, como lo reclaman con justicia; el hecho de que no hayamos tenido una instancia para pensar en un alivio para quienes tienen mayores niveles de gastos, necesarios en esta etapa de la vida; y, sobre todo, el hecho de que no se haya tenido en cuenta la posibilidad de estipular algún nivel de franja mayor, tal como se hizo con el IRPF, son las razones que, además de otros temas conceptuales, hacen que el Partido Nacional, tal como lo hizo en comisión, vote en sala en contra de este proyecto de ley.
No quiero terminar mi intervención, señor presidente, sin antes hacer un reconocimiento a la persona que está a mi lado: la señora Cristina Reyes de Carbone, quien asumió hoy como senadora. Es un orgullo para el Partido Nacional, para el Cuerpo y para el Uruguay, por la trayectoria de mi tocayo Álvaro Carbone y por su propia trayectoria, militando siempre en la primera línea en favor de la libertad y del partido.
Quería hacer este reconocimiento a su persona y a su familia, que está en la barra, aprovechando la exposición vinculada a este proyecto de ley que estamos considerando.
SEÑOR MIERES.- El Partido Independiente tampoco va a acompañar este proyecto de ley, lo que es obvio, porque esto forma parte del famoso ajuste fiscal. Digamos que es el último capítulo, que debió ser separado de la rendición de cuentas para evitar cuestionamientos vinculados a la constitucionalidad.
Como ya lo hemos dicho y reiteraremos, porque consideramos de orden dejar planteadas y expresadas nuestras diferencias, nos parece claramente que es un ajuste hijo del despilfarro de estos años anteriores. Es un ajuste fiscal que nace del descuido sobre las finanzas públicas de todos los años de bonanza que el Uruguay ha tenido y que, sin embargo, multiplicaron por cuatro veces y medio el déficit fiscal que las propias autoridades habían pronosticado al comienzo en el año 2010: de 0,8 % lo llevaron al 3,6 % en los cinco años de gobierno. Es, además, un ajuste fiscal que podría haber sido evitado si se hubiera establecido el año pasado un presupuesto nacional con criterios más realistas, cosa que no se hizo, a pesar de que todo el mundo dijo que iba a haber un problema. Esto llevó a que este año se debiera hacer un ajuste fiscal que, simplemente, no se hubiera hecho si no hubiera acaecido la catástrofe que tuvo Ancap, que motivó a que el Estado uruguayo, a fines del año pasado, pusiera USD 622:000.000, que es más que todo el ajuste fiscal junto. O sea que ese simple cálculo basta para establecer hasta qué punto hay una relación directa entre el despilfarro de los años anteriores y el ajuste que ahora van a sufrir encima 55.000 jubilados que, además, no van a poder, como decía el señor senador Delgado, incorporar deducciones.
Tengo dos sensaciones.
Se ha hablado mucho de la promesa incumplida de no aumentar la carga tributaria. Es verdad; el país, durante el año 2014, recibió todas las promesas y los compromisos de parte del actual Gobierno de que no habría aumento de la carga tributaria. Sin embargo, al segundo año, se despachó con este ajuste fiscal. No obstante –lo digo entre paréntesis porque no quiero irme de tema–, no se ha hablado mucho de la otra promesa incumplida que el Gobierno realizó durante la campaña electoral, que es la promesa del cambio en la educación. Esa sí que es una promesa incumplida, diría que más rotunda que la de no aumentar los impuestos. Si quedaba alguna duda, hoy se publicó un informe de la OCDE, que es lapidario con la situación del sistema educativo –ya hablaremos de ello–, pero que quede claro que a la gente se le dijo que se iba a cambiar la educación y a la educación la están cambiando cada vez para peor y no se están haciendo las transformaciones que le prometieron a la gente que iban a hacer. Esto, junto con el tema tributario, es un incumplimiento de promesa.
Ahora bien, cuando se habla de ajuste fiscal, la gente lo escucha en forma teórica, pero el problema va a ser el 1.º de febrero. En ese momento la gente va a entender todo lo que hemos discutido en la rendición de cuentas y hoy en el debate de este proyecto de ley. El 1.º de febrero, los trabajadores y jubilados cobrarán sus sueldos y jubilaciones; los trabajadores independientes harán sus facturas y aportes. Llegado el momento, se van a encontrar con el bolsillo, que es donde realmente terminan todas las discusiones cuando hablamos de plata, y comprenderán de qué estábamos hablando todos los que cuestionamos esto en oportunidad del debate parlamentario. El 1.º de febrero es la hora de la verdad.
SEÑOR MIERES.- Con mucho gusto le voy a conceder una interrupción, señor senador, a pesar de que en el día de ayer el señor ministro de Defensa Nacional no hizo lo propio con ningún senador de la oposición después de que nos regalara cinco horas corridas de discurso, sin hablar de los temas que se le habían preguntado. Por supuesto, aun así, le concederé una interrupción.
SEÑOR MICHELINI.- Pero usted se fue, señor senador.
SEÑOR MIERES.- No, yo estaba, pero ¿sabe por qué me fui en un momento? Porque la actuación del ministro ayer fue una falta de respeto al Senado. ¡Cinco horas!
SEÑOR PRESIDENTE.- Señores senadores: no dialoguen, diríjanse a la Mesa.
SEÑOR MIERES.- ¡Se tendría que hacer valer el respeto por el organismo! ¡Viene un ministro a hablar de cualquier cosa! ¡Hasta de la reforma de una construcción!
SEÑOR PRESIDENTE.- Está fuera de tema, señor senador.
SEÑOR MIERES.- Señor presidente: ¿por qué no lo reprende a su compañero?
SEÑOR PRESIDENTE.- Acabo de decir que no se puede dialogar.
SEÑOR MIERES.- Con mucho gusto le concedo la interrupción al señor senador.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor senador Michelini.
SEÑOR MICHELINI.- Señor presidente: ante mi sorpresa, el señor senador Mieres sostiene que los ciudadanos se van a enterar o van a comprender lo que ellos llaman «ajuste fiscal» –dicho entre comillas– el 1.º de febrero próximo, como queriendo decir que los ciudadanos uruguayos solo ven el bolsillo. Si solo vieran el bolsillo no se comprendería lo que fue el voto por el NO, en momentos de cierto auge económico, en plena Dictadura. Se me dirá: eran otros tiempos y otras circunstancias. Pero si todo dependiera del bolsillo, fíjense que estos diez años deberían jugar a favor nuestro. No sé quién va a ganar las próximas elecciones o lo que van a decir los ciudadanos en febrero próximo. Si solo se midiera por el bolsillo, se vería el aumento del crecimiento real, más del cincuenta por ciento; el aumento del crecimiento familiar, más del cincuenta por ciento; y el aumento de las jubilaciones, está a la vista.
Por suerte los uruguayos no miran solo el bolsillo. Por suerte los uruguayos también miran el tema educación con el que, por cierto, nadie está conforme. Pero no es solo el tema del bolsillo. Se le está pidiendo a la gente de más altas entradas, a la que le fue mejor en la vida –que seguramente el noventa y pico de ellas tenga, además, otros ingresos que no pudieron cruzarse con el impuesto a la renta porque se declaró inconstitucional, y está muy bien–, que haga un esfuerzo adicional.
El señor senador le llama despilfarro, señor presidente. Cuando haga la intervención final, me referiré a eso. Pero el Gobierno ha actuado con responsabilidad. Planificó un presupuesto –la palabra lo dice claramente: pre supuesto– del año 2015 con un crecimiento de 2,5 %. El crecimiento fue menos de 1 %. Es lógico que en cualquier país civilizado, democrático y moderno pueda haber un 1 %, un 1,3 % o un 1,4 % de diferencia en un presupuesto. ¡Por supuesto que hubiéramos querido ser más exactos en la planificación! Eso implicó que hubiera una suerte de baja en las entradas, lógicamente. Pero nosotros actuamos con responsabilidad, con mucha responsabilidad, e incluso le explicamos a la población que habíamos dicho cosas en campaña y que hoy podíamos endeudarnos y aguantar estos años o hacer una consolidación fiscal que implica un 25 % de aumento de esos casi quinientos millones de dólares y, después, una serie de ajustes en lo que refiere a aspectos administrativos que permitan que el Estado uruguayo mejore sus cuentas públicas.
¿Cómo debíamos actuar, señor presidente? ¿Qué tendríamos que haber hecho? ¿Qué hubiera hecho el señor senador Mieres en esa investidura si su ministro de Economía y Finanzas hace un presupuesto y tiene un punto de diferencia en el crecimiento? ¿Qué hubiera hecho? ¿Aguanta sin decir nada y le deja el choclo al siguiente Gobierno o actúa con responsabilidad y le dice a la ciudadanía que de ese presupuesto, que tenía ciertos pre supuestos, algunos no se cumplieron y que tiene que atenuar, equilibrar las entradas y las finanzas? Nosotros hicimos eso. Le dijimos a la ciudadanía, con responsabilidad, lo que teníamos que hacer.
¿Que en un Gobierno hay problemas, en tal o cual repartición o administración? ¡Problemas hay de todo tipo! Por suerte, estamos en el Parlamento y lo debatimos entre todos, pero estamos actuando con responsabilidad –¡con mucha responsabilidad!–, para que las cosas no se salgan de sus carriles.
Tengo mucho para decir sobre este tema. Hice el informe del proyecto de ley, señor presidente –termino enseguida–, pero ¿se quiere hablar del aspecto macroeconómico? Vamos a hablar sobre la parte macroeconómica. ¡Es la más fuerte del Gobierno! ¡La más sólida! ¡En el mundo se habla de cómo Uruguay, de ser el país más endeudado después de Turquía, pasó a ser el de menor deuda neta de América Latina! ¡En menos de diez años! ¿De ese tema se quiere hablar? Pues hablaremos. ¿Para eso estamos convocados? Aceptamos el reto.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor senador Mieres.
SEÑOR MIERES.- Gracias, señor presidente.
Errarle del 1 % al 2,5 % no es errarle por un poquito, es errarle por el 250 %. ¿Calcular un presupuesto a dos años –porque el año que viene tenemos una nueva discusión presupuestal– y al año tener que corregirlo de la manera en que debió hacerse, a pesar de que todo el mundo lo advirtió? Porque todos lo dijeron. No la oposición, no los partidos que no estamos en el Gobierno sino todos los técnicos. Desde los distintos ámbitos se advirtió que estaba sobregirado. Pero además el sobregiro es una costumbre porque, como acabo de decir, de 2010 a 2015 se proyectó 0,8 % de déficit fiscal para 2015, pero fue del 3,6 %. ¡Cuatro veces y media! ¡Un desvío brutal!
Sobre el despilfarro: la gente ve, la gente sabe. Puede quedarse tranquilo señor senador: la gente no vota solo por el bolsillo. Ese es uno de los grandes problemas que tienen: vota por el bolsillo, pero también por muchas otras cosas. Eso es lo que está ocurriendo en este país.
Señor presidente: además, y en particular, el impuesto a los jubilados cae sobre gente que no tiene estrategias alternativas. Eso es lo otro que agrava el caso, porque cuando el impuesto recae sobre un trabajador en actividad, busca otras estrategias de salida, aumenta horas de trabajo, consigue un segundo o tercer empleo, busca la manera de enfrentar un recorte de sus ingresos. Sin embargo, el jubilado está preso. Por esa razón es mucho más grave el aumento de las tasas del IASS. Pero es más grave todavía porque hay topes jubilatorios. Entonces, esta es una forma de doble imposición. Lo decía el diputado Posada cuando se discutió este asunto en la Cámara de Representantes: esos 55.000 jubilados que a partir del 1.º de febrero van a sufrir el aumento de la tasa del IASS, cuando se les hizo el cálculo jubilatorio sufrieron además la confiscación de sus derechos por el tope que existe desde hace muchos años, que es absolutamente injusto pero que tiene que ver, otra vez, con cubrir las cuentas del Estado.
Ahora habrá un doble castigo, porque se les aumenta el impuesto a los jubilados que, a su vez, tienen topeada su jubilación con respecto a lo que deberían haber percibido. Por supuesto, esas son razones adicionales que llevan a que nuestro partido no acompañe con su voto este proyecto de ley, señor presidente.
Se acerca la Navidad, por lo que trataremos de imbuirnos de ese espíritu navideño. Es por eso que vamos a empezar por señalar lo bueno de este proyecto de ley.
Pienso que lo bueno es que la bancada oficialista haya aceptado desglosarlo de la rendición de cuentas para salvar así la observación de que estaba violando el artículo 216 de la Constitución de la república. Esa apertura, que quizás en otras ocasiones no se ha tenido, y la atención a la obediencia de las normas constitucionales son dignas de destacar. Es bueno que lo hayan hecho.
El segundo aspecto positivo es que, desde el punto de vista exclusivamente del formalismo jurídico, la norma es constitucional. Es una potestad del Poder Legislativo, a iniciativa del Poder Ejecutivo, aumentar las alícuotas de un impuesto, y se está siguiendo el procedimiento correspondiente. Allí no hay nada que podamos objetar.
No podemos decir lo mismo, obviamente, con respecto a la conveniencia de esto. Y es por ese motivo que no vamos a acompañar el proyecto de ley con nuestro voto.
No voy a repetir los argumentos que ya se expresaron anteriormente, tanto por el señor senador Delgado como por el señor senador Mieres, sino que los voy a hacer míos, en especial aquellos que refieren a la falta de deducción en el IASS de algunas cosas que sí se pueden deducir en otros impuestos –solamente se incluye el alquiler– y a la no división en franjas en este ajuste; la injusticia de esto fue claramente señalada por el señor senador Delgado. Y la injusticia es aún mayor si pensamos que se hizo para el IRPF y no se hace para el IASS. Quiere decir que se hace para los trabajadores pero no para los jubilados. Esa es una dicotomía que no terminamos de comprender.
Hay otro aspecto que quiero señalar respecto de esta discusión acerca de si se trata de un ajuste fiscal o no. Se nos dice que no es un ajuste fiscal sino una consolidación fiscal, como si el nombre hiciera a la cosa.
Voy a citar a Shakespeare en Romeo y Julieta, cuando Julieta –enojada por las peleas entre los Montescos y los Capuletos que no le dejan consumar su amor con Romeo– se queja por los problemas de los nombres y dice: «¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa, por cualquier otro nombre olería igual».
Y si un ajuste fiscal deja de llamarse ajuste fiscal, seguirá siendo un ajuste fiscal. No tengan dudas. Le guste al ministro y al oficialismo o no les guste, es un ajuste fiscal.
Pero para ir al fondo de esto y terminar con la discusión, la consolidación fiscal –como se le llama– es el peor de los ajustes fiscales. Me tomé el trabajo de ir a buscar de dónde sacaron la expresión «consolidación fiscal», y me encontré con que es la política económica de ajuste empleada por los Gobiernos de los años noventa en América Latina, luego de las crisis de los años ochenta. ¿Quién lo dice? ¡No lo digo yo! Lo dice la Cepal, nada más ni nada menos, en 1998: «La consolidación de ajuste es el primer elemento de todo pacto fiscal. La consolidación fiscal ha constituido la pieza central de los planes de estabilización y ajuste llevados a cabo por los Gobiernos de América Latina y el Caribe después de la crisis de los años ochenta». Y no quiero recordar cuáles eran los comentarios que se hacían sobre los planes de ajuste fiscal de aquellos tiempos.
De ahí que uno no entienda cuando el oficialismo y el propio ministro de Economía y Finanzas dicen: «No es un ajuste fiscal el nuestro. Entendemos que es una medida de consolidación fiscal, y el término “consolidación” no es una palabra casual ni gratuita. No queremos vivir de ajuste en ajuste», es decir: queremos consolidar el ajuste fiscal.
Reitero que me parece que es claro lo que se está haciendo: un ajuste fiscal consolidado, permanente y que no va a terminar. Esto explica que cuando en la rendición de cuentas, desde la oposición se presentó una moción en el sentido de que, cuando mejoren –como dice el oficialismo que van a mejorar– los déficits para bien –es decir, cuando disminuyan– se dejen sin efecto estas medidas, se negaron a votarla. ¿Por qué? Porque hicieron un ajuste fiscal que está consolidado y que no quieren bajar.
Un ajuste de este tipo nos tocó hacer a nosotros en 2002-2003, sin duda, pero no fue una consolidación fiscal porque en la norma venía expresamente previsto que una vez superada la crisis, recuperada la confianza y la recaudación, luego de que bajara el déficit se dejarían sin efecto las medidas transitorias.
Lo peor de todo esto es que se nos está diciendo que el ajuste fiscal no es transitorio, sino consolidado: ¡para siempre! Yo no repetiría que esto es una consolidación fiscal, porque me parece que es peor que decir que es un ajuste. Pido disculpas por estas desviaciones terminológicas, pero creo que a veces la manera en que uno habla marca la forma en que uno piensa y es bueno tener precisión en los números.
Este ajuste fiscal consolidado no va a arreglar el problema, por lo cual es coherente que el oficialismo no quiera esperar a que baje el déficit para sacarlo, porque no va a bajar. Las medidas que se tomaron no van a tener efecto sobre el déficit y el año que viene vamos a estar nuevamente hablando de algún otro ajuste fiscal.
¿Por qué decimos eso? Porque este ajuste fiscal está marcado por la necesidad de mantener el grado inversor. Ya no se soporta más tanto déficit fiscal y eso iba a afectar nuestro grado inversor. ¡Para eso modifican las alícuotas del tributo! La mayor parte de la recaudación es el cálculo del IRAE, el aumento del IRPF y ahora del IASS. Pero no nos olvidemos de algo: estos dos ajustes no son los principales, ¡¿eh?! Este ajuste de hoy representa USD 25:000.000. ¿Qué es lo principal? Lo principal es lo que están haciendo y volverán a hacer en diciembre con las tarifas públicas. Entre gallos y medianoche, los fuegos artificiales y, mientras descorchamos, viene el fierrazo; no tengan dudas. Están manoteando el dinero de la caja de la UTE, que llegó al fondo de estabilización, o sea que no hay que aportar más y, por tanto, hay que bajarlo de la tarifa. Pero no, le pide USD 100:000.000 más rentas generales, le piden del fondo USD 20:000.000 para la OSE, tienen que retrasar inversiones.
No voy a hablar de lo que está haciendo Ancap en este momento. Si hablamos en términos económicos, me animaría a decir que esto no va a dar resultado.
Se dice que esto es un presupuesto. Entonces, presupone cosas que van a suceder. Está bien, pero uno pediría que los que presuponen por lo menos se aproximen en su «presupuestación» a lo que va a pasar. ¡Y venimos errando mal, desde hace cuatro o cinco años! Si miramos el presupuesto de déficit fiscal de los cinco años del período pasado, temblamos. En el 2012 estaba presupuestado un 0,9 % de déficit fiscal, ¡fue de 2,8 %! –¡no es un punto!–; en el 2014 era del 0,8 %, ¡fue del 3,2 %!; en el 2015 estaba presupuestado el 0,7 %, ¡fue de 3,5 %!. El año pasado habían hecho un cálculo y, en fin, está bien, pero necesitamos un poco más de aproximación porque así no se puede presupuestar nada, ya que cierran por tres veces más. Eso creo yo.
Además, según la previsión del Gobierno, el ajuste fiscal será: el año que viene de 3,4 %; el año siguiente del 3,3 %; el otro del 2,9 % y el último del 2,5 %. No tengan dudas de que no va a ser así, es decir, se va a tener que corregir. Por suerte, vamos a estar acá, conversando. Uno dice estas cosas para que se acuerden, ¿no? Acuérdense de que esto no va a dar resultado. ¿Por qué no va a dar resultado? Porque si bien van a aumentar los ingresos –sin duda, porque está aumentando la recaudación y los ingresos con impuestos y tarifas–, ¿qué es lo que pasa? Van a afectar el consumo. Eso es lo que va a pasar. Si se saca más dinero –vía impuestos– de los sueldos y de las jubilaciones, y si las tarifas no acompañan, las personas tienen menos dinero, pero tienen que pagar los impuestos, la luz y el agua, ¿qué les falta? Les va a faltar el consumo. Entonces, van a tener que bajar el consumo. Y al bajar el consumo, ¿qué es lo que baja? La recaudación del IVA. ¿Se acuerdan que íbamos a bajar el IVA? El 22 %. Entonces, sacan por un lado y nos meten en recesión por el otro. Entonces, va a haber menos ingresos por ese lado porque también se va a crecer menos.
Y no hablamos del problema central que tenemos. Hoy se decía: «¿Y ustedes qué harían?». Lo nombraron presidente al señor senador Mieres. Lo felicito. Qué haría el señor senador Mieres como presidente con su ministro de Economía y Finanzas. No nos deje fuera de la carrera porque todos queremos estar ahí, señor presidente.
–¿Qué harían? ¡Vamos a decir la verdad! ¿Cuál es el gran tema del gasto y del déficit en el Uruguay? ¡El gasto primario inflexible! No nos hagamos más trampas al solitario: ¡es el gasto primario inflexible! ¿Cuál es el gasto primario inflexible? Los salarios de los funcionarios, pero no lo que percibe cada uno, sino la cantidad que ingresaron a la Administración pública. Con 90.000 funcionarios más entre 2005 y el año pasado se produce un gasto inflexible que ahora no pueden bajar. ¡Repusieron las vacantes y sumaron 90.000! ¡Ese es el gasto inflexible! ¡Eso es lo que tienen que pagar! ¡La fiesta de ingresos que hubo en todo este tiempo! Esa es la realidad.
Por esas razones, en la rendición de cuentas presentamos un aditivo –que no se votó– en el sentido de frenar el ingreso de funcionarios, lo que implica un ahorro de USD 50:000.000 por año. Si tenemos 90.000 funcionarios más de los que había, cerremos el ingreso, pero no se hizo.
Por último, si quieren alguna otra idea vayan a Ancap, métanse en el negocio del cemento pórtland y de la cal y vean que perdemos USD 40:000.000 por año; ¡USD 40:000.000! Entre dedicarnos al negocio del cemento y de la cal en Ancap y poner un impuesto a los jubilados, prefiero defender a los jubilados, como corresponde. ¡Ni que hablar que estamos subsidiando la aventura de ALUR en USD 140:000.000 por año! Entre poner impuestos a los trabajadores y a los jubilados y subsidiar la aventura de ALUR, quizá la subsidiaría un poco menos y revisaría la ley que establece los porcentajes de la mezcla, así mezclamos menos y perdemos menos. Son algunas ideas que tiramos al pasar.
Otro tema del que no se habla mucho y que me parece importante es revisar las exoneraciones que se hacen a las inversiones, porque creo que primero hay que pensar en los jubilados y en los trabajadores. Pedí las exoneraciones que se hicieron de acuerdo con la ley de inversiones en
los Gobiernos del Frente Amplio y me encontré con una de aproximadamente USD 350:000.000. Dije: ¡La pucha! ¡Con esto arreglamos el ajuste fiscal! La exoneración es de USD 356:632.500. Entonces, fui a ver de quién se trataba y era de Lakler S. A., la regasificadora. Nos están haciendo el barco de la regasificadora y le perdonamos USD 356:000.000. Bueno, está bien.
¿Saben a quién encontré con USD 180:000.000, que también le perdonamos impuestos, y que no están en la cuenta? A ALUR. O sea que además de todo lo que nos cuesta, le perdonamos USD 180:000.000.
Después, hay una cantidad de exoneraciones con las que, en principio, estoy de acuerdo –como la energía eólica, alguna inversión como el caso del Hotel Casino Carrasco o algún frigorífico– porque dan trabajo y uno diría que está bien, pero y ¿los shoppings centers? ¿Vamos a hacerles exoneraciones? ¿No tenemos ya suficiente? Es decir, le dimos USD 40:000.000 de exoneración a un shopping center vinculado con una empresa de transporte urbana. ¡USD 40:000.000! ¡Mirá: los USD 25:000.000 que estamos buscando para no aumentar el impuesto a los jubilados y nos quedan USD 15:000.000 de cambio! ¡Nos quedan USD 15:000.000 de cambio!
Después dimos USD 20:000.000 a otra empresa que está construyendo otro shopping center con torres de oficinas para arrendar. ¡¿Hay que subsidiar eso?! ¿No deberíamos revisar esto? Si estamos en una etapa de ajuste, ¡USD 30:000.000 para otro shopping center con máquinas de juego! ¡Mirá qué lindo! Es decir, ponemos un impuesto a los jubilados para recaudar USD 25:000.000, pero le sacamos USD 30:000.000 a los que ponen para jugar. ¡Adelante! ¡Lindo país este, che! ¡Impuesto a los jubilados y beneficio a las máquinas de jueguitos!
Todos aplaudimos la política del señor presidente de la república respecto del tabaco, pero a un fabricante de tabaco le dimos USD 15:000.000 de exoneración. ¡La pucha! Creo que deberíamos revisarlo.
Acá tengo otro shopping. ¡USD 30:000.000! Deberíamos revisar un poquito eso. Lo digo como idea –porque aquí se pidieron ideas– antes de seguir poniendo impuestos no solo al que trabaja, sino al que trabajó toda su vida, porque no nos parece correcto.
Por todo lo dicho, no vamos a votar este ajuste fiscal.
SEÑOR HEBER.- Señor presidente: está claro que esto es parte de una discusión que hemos tenido en la instancia de la rendición de cuentas. Se desglosó de ese proyecto de ley porque era inconstitucional tenerla en esa oportunidad, pero es parte del mismo paquete. Entonces, se reedita –como no podía ser de otra manera– la discusión sobre lo que para nosotros fue un ajuste machazo, como dije en aquella oportunidad. Al oficialismo le molestaba esa expresión y nos dijo que el concepto era machista. Fue muy raro, porque machazo alude a grande, a imponente.
Las razones del ajuste, que –naturalmente– se han mencionado en esta sesión, son de exclusiva responsabilidad del Gobierno. Eso fue una mala administración, pésima, y la confesión del fracaso de un equipo económico incapaz de controlar las empresas del Estado y de prever la economía en el país. Esta es la confesión. El país estaba viviendo el mejor de los mundos y aquí se derrochó, se tiró hasta derramar, generando esta situación porque no hay ninguna crisis regional o mundial que pueda justificar lo que se tiró por parte del equipo económico, además de la falta de previsión que señalaba el señor senador Bordaberry, con quien coincido plenamente.
Es un desastre, un fracaso horrible, y esto lo van a pagar los jubilados. Coincido con todas las afirmaciones sobre la Ley de Promoción y Protección de Inversiones y la enumeración de empresas, pero ¿dónde está el ajuste del Gobierno? ¿Dónde está la «apretura» y la confesión de que fuimos incapaces de controlar el gasto público, a pesar de que lo advertimos, ¡¿eh?!, en todas las rendiciones de cuentas del período pasado. Dijimos: ¡cuidado, están gastando mucho! «¡No, no, hay espacio fiscal!», se nos decía por parte del entonces ministro Lorenzo. Después, Bergara decía: «Hay espacio fiscal. Se puede gastar, se puede gastar».
¡En diez años ingresaron entre 70.000 y 90.000 funcionarios! ¡Es el carnaval electoral más grande, en clientelismo, que se ha visto en la historia! Todavía no entiendo la argumentación por la que el Gobierno no admitió la posibilidad de decir: «Bueno, por lo menos durante dos años evitemos ingresos a la función pública».
Insisto: tenemos entre 70.000 y 90.000 funcionarios más. Como dijo el señor senador Bordaberry, llenaron las vacantes. Ya estamos en 300.000 funcionarios y no tenemos información sobre la cantidad de gente que ingresó en las empresas hijas y nietas de las empresas públicas, que son las empresas de sociedad anónima que tienen muchas de las empresas estatales. Parecería que ahora la Oficina Nacional del Servicio Civil va a preguntar y nos suministrará esa información, pero ahí hay otro tanto. Es un disparate.
Con ese mea culpa que debería hacer el Gobierno, producto de su fracaso en controlar las cuentas del Estado, viene este apéndice de la rendición de cuentas fijando impuestos a los jubilados.
Sé que van a decir –porque ya hemos tenido esa discusión–: «Ustedes cuando fueron Gobierno pusieron el IRP, impuesto a las jubilaciones, y además era una tasa fija». No me imagino qué hubiera hecho el Frente Amplio si hubiera tenido el 120 % de inflación, como tuvimos nosotros, y el 7,7 % de déficit fiscal en las cuentas del Estado. Así fue como tomamos la situación, heredada de la Dictadura. ¡Eso sí que era herencia!
SEÑOR MICHELINI.- ¿De la Dictadura?
SEÑOR HEBER.- Sí, de la Dictadura.
SEÑOR MICHELINI.- Del Partido Colorado.
SEÑOR PRESIDENTE.- No dialoguen, señores senadores.
SEÑOR HEBER.- Si me pide una interrupción, con mucho gusto se la concedo, señor presidente.
Digo que fue heredado de la Dictadura, porque el primer Gobierno de la salida democrática trató de ayudar a la institucionalidad del país e hizo un esfuerzo, justamente, por pacificarlo. Por lo tanto, no podíamos pedirle a una democracia naciente que resolviera todos los problemas. ¡Ahí no hay herencias! ¡Ahí era arreglar ya y ahora! Todos sabemos –en ese momento quien habla era diputado, al igual que el senador Tabaré Viera, por el departamento de Rivera– que no se podía cruzar el Salón de los Pasos Perdidos por la cantidad de gente que reclamaba. Nacía la democracia y había reclamos de todo tipo y color. ¡Justificados! ¡Eso sí que era una herencia maldita! Ahora bien, eso no contaba en los argumentos del Frente Amplio. El Frente Amplio venía acá a pedir: «Arreglen ya este tema». En el Gobierno del Partido Nacional tuvimos que pagar el ajuste por índice medio de salarios que se había votado en la Constitución de la república y, naturalmente, tuvimos que poner orden. Tuvimos que bajar la inflación –lo hicimos a un 40 %–, pagar el ajuste por índice medio de salarios y bajar el déficit, que lo llevamos a cero en algunos de los cinco años. O sea, administrábamos la escasez, porque no había. Y había que ver la cantidad de artículos aditivos que se presentaban y había que escuchar los reclamos de senadores del Frente Amplio, que le pedían al Gobierno del Partido Nacional y al Gobierno del Partido Colorado: «¡Ya!», «¡Ahora!», «¡Darle ahora a la gente!». Por suerte, en ese sentido se ha evolucionado y la discusión ahora es distinta. Ahora hablan de regla fiscal y de que hay que tener equilibrio.
Antes escuchábamos a senadores y diputados decir que el déficit era bueno, que había que buscarlo. Recuerdo al entonces senador Couriel –es una lástima que hoy no esté aquí–, uno de los abanderados en que debía haber inflación y situaciones deficitarias en las cuentas del Estado, contrariamente a lo que se dice, pero que no hace el ministro de Economía y Finanzas, contador Astori.
Señor presidente: es cierto lo que dijo el señor senador Mieres. La peor injusticia social que puede haber en una sociedad es que se grave a la gente que no puede trabajar, que se grave al jubilado, que no tiene oportunidad alguna de buscar otro tipo de recurso. ¡Es la peor injusticia que puede cometer un Gobierno! ¡No me hablen más de sensibilidad social! ¡Sáquenlo de su léxico! ¡No hablen más de la preocupación que tienen! No, no. Los trabajadores de ayer, los jubilados de hoy, son penalizados. Ellos no tienen opción y no tienen oportunidad. Sabemos que el jubilado, el que decide jubilarse va, a lo largo de los años, al mostrador del Banco de Previsión Social –o recurre a gente relacionada– a consultar con cuánto se iría si se jubila al año siguiente. Le dicen: «Con tanto». Piensa: «Bueno, no; voy a tener que trabajar tres o cuatro años más para poder tener una jubilación que me sostenga». La persona hace ese esfuerzo, realiza ese cálculo y piensa: «Si trabajo cinco o quince años más podré llegar a $ 60.000 para quedarme tranquilo». Y llegó y los trabajó. Pero vino el Frente Amplio y, ya no en forma coyuntural –porque hay una crisis en el país–, sino en forma permanente, le aplicó el IASS. ¡Y ahora lo sube! Ya era injusto antes, cuando se lo aplicó a 155.000 jubilados, los mismos jubilados que fueron al mostrador a preguntar para hacer el cálculo de cuándo jubilarse y estar tranquilos en su casa. Ellos ya no tienen fuerzas para trabajar; ya trabajaron; no tienen posibilidades de encontrar otro trabajo porque no les da el físico. Ellos tienen merecida la paz y la tranquilidad, después de tantos años de aporte. Y, a pesar del tope señalado por el señor senador Mieres, metieron años para decir: «Bueno, ahora sí, estoy tranquilo». Pero vienen los abanderados de la justicia social, los que invocan la sensibilidad social, los que son dueños de la sensibilidad social y dicen: «Ah, no, a ustedes les sacamos». «Pero yo no puedo trabajar más». «No me importa. Tienen que pagar». «Pero tengo un problema en mi casa y sostengo mi familia». «No importa, acá tienen que poner porque hay un problema económico». ¿De quién? ¡Del propio Gobierno! ¡Del propio ministro de Economía y Finanzas que previó y controló mal la economía! Frente a esto, el jubilado se pregunta: «¿Dónde está el esfuerzo del Gobierno?». «No lo hay». ¿Acaso achicaron los cargos de confianza por estar sensibilizados frente a que le están poniendo impuestos a los jubilados, a gente que no puede trabajar, a la que le estamos expropiando su retiro? No, no hay eliminación alguna de cargos de confianza. ¿Van a detener este clientelismo político que durante años ha existido para ingresar a la Administración pública? «No, tampoco; puede ser que de cada tres vacantes, una se llene». Mientras tanto y como bien señaló y enumeró el señor senador Bordaberry, exoneramos de impuestos a empresas que realmente no lo necesitan. ¿No hay USD 25:000.000?
Después se dice –consta en el informe en minoría de la Cámara de Representantes– algo que llama la atención. Aquí no se trata solo de la mala administración del ministro de Economía y Finanzas, sino de la mala administración de las autoridades del Banco de Previsión Social. El informe establece –no fue negado, por lo tanto, es verdad–
que en la administración del Banco de Previsión Social hay errores. ¿Cómo errores? Sí, errores. ¿Qué errores? Calcular y pagar mal las licencias de los trabajadores de la construcción en 2015, hecho que le costó al Banco de Previsión Social, y por ende a rentas generales, unos
USD 50:000.000. ¿USD 50:000.000 un error? ¿No se les cae el rostro? La mitad de este error es lo que le estamos cobrando a 55.000 personas. ¿Dónde está la Administración? No es responsable el ministro de Economía y Finanzas y no es responsable el Banco de Previsión Social. ¡Nadie es responsable! ¿Quiénes son responsables? Los jubilados, quienes pagarán USD 25:000.000 por un agujero que no fabricaron ellos ¡Es increíble! ¡Esta situación es horrible!
Señor presidente: con total convicción y, a la vez, con mucho dolor vemos que ahora se va a castigar al más débil de la sociedad: a nuestros abuelos y nuestros niños. ¡Espero que no se les ocurra poner impuestos a los niños porque es lo único que les falta!
–Sí, realmente espero. Ya puedo creer cualquier cosa, hasta que por tener un niño se tenga que pagar impuestos de alguna manera porque en el día de mañana representará un costo para todos nosotros. Realmente, no sé cuál será el argumento que el ministro Astori y el equipo económico sostendrán.
Decía: ¡Los abuelos! ¡A nuestros abuelos! Ahora estarán gravando al sector más débil de la sociedad.
Señor presidente: a la hora de tener que elegir, opto por los que, de alguna manera, tenemos fuerzas para buscar otra tarea y podemos llenarnos de horas de trabajo, y no por aquel que se ha ganado su retiro, su jubilación y vivir en paz. ¡Ahora no me hablen más de sensibilidad social! Ya no hablan más de antimperialismo; ya no hablan más de que están en contra de las multinacionales. Ahora no me hablen más de sensibilidad social. La peor decisión que ha tomado este Gobierno de izquierda ha sido gravar a la gente de trabajo y, sobre todo, a los jubilados. Y, ahora, la gran solución del cráneo, del genio, de Astori es gravar a los jubilados, subiéndoles la tasa del 20 % al 24 % y del 25 % al 30 % para recaudar USD 25:000.000; no tiene, en USD 15.000:000.000, paño para recortar y evitar, a esta cantidad de gente que ha trabajado, la pérdida de la paz y la tranquilidad.
SEÑOR VIERA.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor senador Viera.
SEÑOR VIERA.- Señor presidente: simplemente quería acotar –y lo hago por esta vía para ser más conciso– que, además del ajuste fiscal ya mencionado, también se insiste en hacer el cálculo de este impuesto al trabajo de los activos –que es más injusto para los jubilados– en función de las bases de prestaciones y contribuciones. Como lo acaba de denunciar el diputado Conrado Rodríguez, en los nueve años que van de 2007 a 2016 el establecimiento del índice de bases de prestaciones y contribuciones que se hace anualmente ha sido por debajo del índice medio de salarios, lo que afecta directamente en el cómputo de este impuesto, porque se lo calcula en más. De acuerdo con lo que se ha establecido como ajuste de este índice en estos nueve años, claramente surge –y es una cuenta bastante fácil de hacer– que se ajustó un 35 % por debajo del índice medio de salarios, lo que se tradujo en una recaudación extraordinaria de USD 300:000.000. Eso es lo que se ha recaudado vale más porque, obviamente, es más gente la que alcanza el límite de aplicación del impuesto y, además, son más los que por esta razón suben de franja y, por lo tanto, tributan más. Acá se vuelve a establecer no solamente un aumento porcentual de las franjas sino que, además, se insiste en el cálculo sobre la base de esas prestaciones y contribuciones, lo cual constituye un ajuste encubierto y seguirá siéndolo a menos que este Parlamento –y estaremos presentando un proyecto de ley en ese sentido– aclare que para este cálculo no se pueda tomar ese índice por debajo del índice medio de salarios. Desde su inicio, cuando se creó en el año 2004, se estableció que el Poder Ejecutivo lo ajusta anualmente sobre la base del índice medio de salarios o a la inflación, con una diferencia de hasta un 20 % en más o en menos. Lo que ha ocurrido es que en nueve años solo en uno se subió de acuerdo con el índice medio de salarios; en los restantes ocho años se lo hizo en un menor porcentaje. Esto lo acaba de denunciar el diputado Conrado Rodríguez y creo que hay que prestarle atención, porque acá hay un claro ajuste encubierto del que, lamentablemente, no nos habíamos dado cuenta.
SEÑOR HEBER.- Hace unos cuantos años que estoy en esta casa y he sido Gobierno, he sentido el peso y la responsabilidad de serlo, y muchas veces he levantado la mano con dolor cuando crisis regionales y situaciones heredadas nos han llevado a tener que tomar medidas con las que no estábamos conformes. Por suerte, en aquella instancia, cuando las votamos, eran coyunturales: terminaban, caían; fueron tomadas para salir de un momento difícil, pero esto es permanente. Esto no cae y, si mañana se arreglan las cuentas, los impuestos de los jubilados van a seguir. Eso también es muy indignante, porque el ajuste a los sueldos y a las jubilaciones es permanente. El ajuste es machazo y va a ser permanente para los sueldos y para las jubilaciones. Nos parece que es muy injusto.
Señor presidente: viví el proceso que indignó a los jubilados y los llevó a impulsar la reforma constitucional.
Recuerdan que se hacía una revaluación anual y se hacían adelantos, y cada vez que había un adelanto se generaba una protesta. En aquella instancia teníamos en nuestras filas a los diputados Lorenzo Ríos y Ricardo Rocha Imaz, dos voces muy importantes en la Cámara de Representantes que levantaban la bandera de que el sistema de la revaluación de las jubilaciones y los adelantos era injusto. Recordarán los señores senadores que esto generó el 101,5 %, que fue una bandera que levantaron. A tal punto esto fue así, que terminó siendo el número de una lista de nuestro partido y de Lorenzo Ríos, quien concurrió a las elecciones con ella, como emblema de lo que estaba convocando y a lo que se comprometía.
Eso generó una indignación en los jubilados y provocó una reforma constitucional, que era justa. ¿Por qué? Porque la revaluación se hacía mal y por lo tanto las jubilaciones perdían poder adquisitivo. Entonces, se incorporó el índice medio de salarios ¡Cuidado, porque esto que se está haciendo en forma permanente está generando la misma indignación en los jubilados! Quiero señalar que la ceguera de los gobernantes les lleva a creer que no va a pasar nada, pero después aparecen las firmas y los artículos. Adelanto que si mañana hay un movimiento plebiscitario para que no se graven jubilaciones de especie alguna y que ningún Gobierno, de ninguna clase o pelo político, pueda gravar las jubilaciones, lo voy a firmar y apoyar porque me parece injusto que se esté gravando a gente que no puede hacer frente a eso y se le quite calidad de vida. ¡A los jubilados, no! En cuanto a los activos, bueno, a veces hay momentos en que debemos hacer un esfuerzo, pero no los jubilados, y menos cuando la responsabilidad es del propio Gobierno. Acá el culpable de esta situación es el Gobierno y es él quien se tiene que ajustar el cinturón. Sin embargo, no lo hace y, lamentablemente, traslada el desastre de la Administración anterior –y anteriores, pertenecientes al grupo político que hoy está gobernando– a los jubilados.
SEÑOR PARDIÑAS.-Pido la palabra.
SEÑOR PARDIÑAS.- Señor presidente: esto está colosal, ¿verdad? ¡Impuesto a los niños, a la infancia! Nosotros corregimos eso porque el impuesto a los niños, la infantilización de la pobreza, la generó este país con Gobiernos blancos, colorados y de dictadura, durante largos años. Corregimos el impuesto a los niños; cuando hoy se habla de que la pobreza disminuyó del 40 % a menos del 10 %, significa que levantamos el impuesto a la infancia, a los niños, a la pobreza de los niños, que durante más de cuarenta años fueron gravados en este país por los Gobiernos blancos, colorados y de la Dictadura ¡Así que, por eso, senador Heber, es que tenemos sensibilidad social! Hablan del tope a las jubilaciones. ¿Por qué en el año 1996, cuando blancos y colorados votaron la reforma de la seguridad, no lo levantaron? ¿Por qué? ¡No nos vengan a decir que somos insensibles! ¡No nos vengan a decir que no nos preocupan los jubilados y las jubiladas! Piensen un poco en las cosas que han hecho. Por suerte, ahora el señor senador Heber ha dicho que les dolía cuando tenían que tomar algunas medidas duras.
¿Por qué hoy tenemos que discutir y resolver, con parte de nuestro movimiento popular –y, sin lugar a duda, hemos conseguido muchos avances para este país con el apoyo del movimiento popular–, el tema de los cincuentones? ¿Por qué tenemos ese dilema? ¿Quién votó esas reformas en la seguridad social que hoy enfrenta el movimiento popular del Uruguay, justamente para que tenga un retiro mejor quien se jubila ahora?
Es cierto, señor presidente: aquí estamos votando un ajuste tributario que necesitamos para que el país siga avanzando. ¿Esta consolidación fiscal quedará por muchos años? Tendrá que quedar mientras sea necesario. Pero se aprueba para hacer avanzar al país en su conjunto porque, lamentablemente, todavía el Uruguay no genera toda la riqueza que tendría que producir para tener una mejor y mayor distribución y también más bienestar social.
De manera que, señor presidente, no nos duelen prendas, aunque sí nos preocupa y nos duele tener que tomar medidas que, lógicamente, sabemos que afectan los ingresos de algunos sectores de la población. Pero hay que tener en cuenta –y esto es lo mismo que dijimos al considerar el ajuste del IRPF en la rendición de cuentas– que los sectores de menores ingresos no se verán afectados. Quisiéramos no afectar a nadie, pero no tenemos esa posibilidad. En este país, todavía hoy la generación de capital sigue siendo escasa para todas las necesidades de financiamiento que tienen las políticas públicas.
Aquí se han puesto algunos ejemplos de exoneraciones tributarias, y es cierto. Nosotros mismos tenemos ese debate interno en cuanto a si es necesario seguir dando estímulos fiscales a algunas inversiones, porque eso implica sacrificar ingresos que necesitamos para costear otras políticas. Pero tampoco se puede jugar con los números, porque las exoneraciones que aquí se han puesto como ejemplo son a diez años, señor presidente. No son para cada ejercicio, sino a diez años, y se efectivizan si realmente hay IRAE suficiente como para aplicarlas; de lo contrario, no se efectivizan. Es decir, son estímulos para que haya inversión. ¿Y qué trae aparejado la inversión? Trabajo, fuentes de empleo, alternativas para que nuestra población logre obtener su salario. Y ese es uno de los principales avances que hemos tenido en este país.
¿Por qué se reactivó la construcción en los últimos diez años? Porque ha habido políticas que tienen su sustento en alguna de estas cuestiones que se han mencionado, como los estímulos fiscales, pero que, por otro lado, generan la riqueza que permite a los asalariados obtener un ingreso, que luego va al comercio local y allí también genera trabajo.
Entonces, señor presidente, este es un proceso en el que no hay una línea recta, sino una sinuosidad; y, sin lugar a dudas, en esa sinuosidad nos enfrentamos a que nuestras proyecciones, a veces, puedan desviarse, en más o en menos. Pero es parte de un compromiso que hemos asumido con la gente, con el país: desarrollo, trabajo, empleo, derechos para que las ciudadanas y los ciudadanos se puedan realizar. Y, fundamentalmente en el caso de la clase pasiva, hemos avanzado muchísimo.
Hoy todos los colectivos de jubilados y pasivos están incluidos en el Fonasa. Cuando llegó el Frente Amplio al Gobierno, tal vez muchos de estos jubilados no pagaban el IASS porque no existía, pero muchos de ellos, la inmensa mayoría, no podían acceder a los niveles de atención de salud a los que hoy acceden. Y esto es así porque hemos asumido un compromiso que hemos cumplido: ampliar los derechos de los pasivos. Cuando el Frente Amplio asumió el Gobierno, para jubilarse había que llegar a los 65 años de edad; ahora la persona se puede jubilar a los 60 años. Cuando llegó el Frente Amplio al Gobierno, a nuestras madres, a nuestras hermanas, a nuestras compañeras, a las mujeres de este país, no se les reconocía como un derecho para acrecentar su jubilación, el tener hijos. El Frente Amplio lo reconoció, y todavía hoy discutimos si el tope –porque también existe tope en este caso– de cinco hijos hay que levantarlo. De manera que pusimos un tope de cinco hijos, sí, pero antes el tope era cero porque había cero reconocimientos.
Es decir que hemos hecho un esfuerzo por avanzar en la prestación y en la seguridad social, y esto es parte de las cosas que, a veces, también nos obligan a tomar decisiones que no nos gustan pero hay que adoptar, porque se trata de aumentar los ingresos para costear, para financiar las políticas públicas. Eso, en definitiva, es lo que vamos a votar hoy con este ajuste en el IASS.
SEÑOR HEBER.- Pido la palabra para contestar una alusión.
SEÑOR HEBER.- Señor presidente: no pretendo alargar la discusión, pero el señor senador preopinante mencionó a los niños y la herencia, metiendo al Gobierno del Partido Nacional y a la Dictadura, todo junto. Parece que no existía nada antes, que no se hizo nada antes. Simplemente queremos decir que hay que leer los informes estadísticos actuales, lo que dicen el Instituto Nacional de Estadística, la OPP y la UdelaR. Hay un informe sobre la situación de los niños de 0 a 3 años ahora, en el que se habla de que el 41,5 % de la población infantil tiene inseguridad alimentaria y el 4,3 % padece hambre severa. ¡Hambre severa! ¿Y me vienen a hablar de los niños y del impuesto? Una cosa era cuando se administraba la escasez y se exigían resultados, pero cuando se vivió la opulencia de un país en crecimiento y con inversiones –que por suerte lo tuvimos, aunque fue desaprovechado–, estos números son una vergüenza. No hay justificación. El 41,5 % de los niños tiene inseguridad alimentaria y el 4,3 % padece hambre severa, dicho por la OPP, por el Instituto Nacional de Estadística y por la Universidad de la República. Creo que esto me exime de presentar cualquier tipo de argumento. Estos son los resultados después de diez años de crecimiento del país, en los que no han sabido redistribuir la riqueza. ¿Y quiénes padecen esto? Los niños de nuestro país, de los que el 41,5 % tiene inseguridad alimentaria. ¡Horrible!
SEÑOR BORDABERRY.- Voy a tratar de ir a lo positivo nuevamente, porque es muy lindo ver a la bancada del Frente Amplio y en especial al Partido Socialista, señor presidente, defender el instrumento de las exoneraciones al gran capital que invierte. Realmente es positivo ver con qué calor defienden hoy al capitalismo que invierte y genera trabajo. ¡Con qué calor y con qué fuerza se ha hecho eso aquí!
Pero voy a corregir algunos errores. Cuando se dice que es a diez años, en realidad debe analizarse que la ley de inversiones exonera muchas cosas. Una de ellas es el impuesto a la renta de las actividades empresariales, pero también exonera el IVA, que es al momento, y el impuesto al patrimonio, que también es al momento. Estamos hablando, más o menos, del 50 %. O sea que al shopping de los amigos y asesores del presidente de la república –que fue beneficiado con USD 40:000.000– ya, de pique, le dieron USD 20:000.000. Y a cuenta de la renta, debe llevar USD 5:000.000 o USD 10:000.000 más. Es decir que ya pagaron este ajuste de los jubilados. Y hablo solo de ese shopping, pero hay más.
Creo que es muy positivo lo que se anunció en el sentido de que van a revisar esto. Sería bueno, porque evitaríamos poner impuestos a los jubilados para pagar el shopping de los amigos. ¡Para pagar el shopping de los amigos, señor presidente!
SEÑORA PAYSSÉ.- De los amigos de ustedes.
SEÑOR PRESIDENTE.- Por favor, pido silencio.
SEÑOR BORDABERRY.- No puedo dar interrupciones, señor presidente; es una lástima. ¿Sabe las ganas que tengo de dar interrupciones? Lamentablemente no puedo.
De pronto hay algún asesor manejando un ómnibus, o vendiéndole un avión al presidente. Fue una lástima que ayer vino el ministro y habló rapidito sobre el avión presidencial, pero nos informó largo rato sobre la equinoterapia. ¡Eso sí que fue muy importante! Me sentí instruido.
Más allá de eso, se enojaron porque el señor senador Heber, con razón, salió a proteger a la única parte de la sociedad a la que no le han puesto impuestos: los niños. Señaló que le pusieron impuestos a los que trabajan, a los jubilados, y que les quedan los niños. Por eso dijo: «¡A ellos no los toquen!».
Les voy a dar una idea para que no vayan por los niños. ¿Saben a qué le acaba de poner impuesto el Gobierno socialista de Portugal? Miren qué buena idea para recaudar: ¡al sol! Sí, el Gobierno socialista de Portugal le acaba de poner impuesto al sol. La casa a la que le da el sol paga
20 % más que aquella que a la que no le da el sol, y la que tiene piscina, 5 %. ¡Viva el socialismo año 2016! ¡Adelante, muchachos, con la marcha!
SEÑOR PINTADO.- Señor presidente: quiero hablar sobre una de las cosas que nos hace mal, y lo hago para la reflexión de todos, porque después aparecen los emergentes de fuera de la política, provenientes del mundo empresarial, y todos dicen: «¡Qué horrible!», «¡Qué espanto!». Son los mismos a quienes se ha apoyado, a veces, en alianzas coyunturales para ganarnos la elección de la Intendencia de Montevideo, cosa que no pudieron. Ahora parece que pasan al campo del enemigo. Pero tienen que ver con lo que nosotros hacemos. Yo al debate de ideas no le rehúyo.
Digo como una reflexión colectiva que la caricaturización es lo que termina generando en el ciudadano un hastío sobre la política tradicional, en la que me incluyo, porque somos parte del sistema político tradicional. Creo que tendríamos que reflexionar sobre eso.
A mí no me gusta el capitalismo y lucharé toda mi vida por superarlo y por crear una sociedad sin explotados ni explotadores, pero eso no significa que cometa la tontería de estar dentro del capitalismo y jugar con otras reglas, porque eso sería una estupidez y traería muchos dolores de cabeza para la gente. Por lo tanto, dentro de las reglas del capitalismo trataremos de jugar, en esa competencia que existe, en un mundo que genera desigualdades. Y la distribución de la riqueza y la igualdad, aun en el capitalismo, se pueden ir logrando.
Ahora bien, no se puede confundir todo. Socialdemocracia no es lo mismo que socialismo, ni socialismo es lo mismo que comunismo. Hay que tener un poco de rigurosidad, porque si uno entra en esa caricaturización, decir «derecha» y decir «fascismo» sería lo mismo, y no lo es; hay derechas democráticas, hay derechas antidemocráticas, hay autoritarismos de todos los colores.
Por lo tanto, señor presidente, más allá de las chicanas y de lo que le queramos sacar, rescato que cuando aprobamos la Ley de Protección y Promoción de Inversiones fue aplaudida por todo el mundo, porque las inversiones son necesarias en el capitalismo para generar empleo y estamos en un mundo donde no hay capitales que estén mirando al Uruguay como una especie de tesoro en el que todo el mundo quiere invertir. Estamos compitiendo con otros, de manera que tenemos que hacer ciertas renuncias para que vengan a instalarse y dar empleo. Y cuando tomamos esas decisiones no miramos a qué partido pertenece el dueño de esa inversión, porque si miráramos así, no autorizaríamos ninguna.
Me cuesta pensar en un clientelismo de funcionarios cuando el ingreso es por concurso. Soy incapaz de pensar en un sistema de concurso que favorezca a mis amigos. Y está llena la Administración pública de gente que pertenece a otros partidos y que ha ganado los cargos por concurso.
Por supuesto que en política existen los haberes y debes. Ahora bien, tenemos que pensar en el balance general y ver más allá de esta coyuntura, en la que se está afectando las jubilaciones de mayores ingresos. Acá se pone a todo el mundo en igualdad de condiciones, pero no es lo mismo una jubilación de $ 10.000 que una de $ 150.000. Yo pasé hambre –algunos son testigos de que viví esa situación– y por eso no me gusta que se rían del hambre, porque se ríen los que siempre vivieron una situación holgada. Entonces, no concebimos que se trate igual a los que ganan mucho y a los que ganan poco, porque para los que no tenemos nada, el 10 % es la miseria, y para los que tienen algo, es un 10 % menos de capacidad de gasto y de compra.
SEÑOR CARÁMBULA.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?
SEÑOR PINTADO.- Algún día quisiera debatir acá –y ya le voy a dar la interrupción al señor senador Carámbula– el daño que nos está causando la enfermedad del consumo, que se llama «consumismo». No hay nivel de ingreso que aguante estos niveles de consumismo y el estímulo permanente a que la gente compre, compre y compre, aun lo que no necesita. Como decía Eduardo Galeano: «Trabaje cinco veces más para comprar las cosas que le ahorran tiempo», y terminamos todos esclavos de los objetos materiales.
Honestamente, aspiro a que tengamos otro tipo de debate y no a la unanimidad; no es buena la unanimidad en una democracia. Pero si no elevamos el nivel, no lo va a pagar el Frente Amplio en el gobierno, sino que lo vamos a pagar todos, porque los emergentes están ahí y ya llegaron en la nación más importante del mundo desde el punto de vista del potencial militar y económico. Entonces, pongamos las barbas en remojo, porque esto tiene que ver con este tipo de caricaturización.
Le concedo con mucho gusto la interrupción al señor senador Carámbula.
SEÑOR CARÁMBULA.- Señor presidente: se han hecho afirmaciones que no podemos dejar pasar, justamente en honor a la importancia del ámbito en el cual estamos discutiendo este tema.
Cuando se habla de pobreza infantil hay que encuadrar los números como corresponde. Es bueno que hoy haya encuestas de nutrición que nos permitan ubicar en qué situación estamos y cuánto debemos ir apuntando en ese sentido. Pero las cifras tienen que ver con las poblaciones vulnerables, con determinados sectores en los que, lamentablemente, todavía no hemos podido encontrar una solución.
Lo más importante, aceptado universalmente como indicador de la situación de nuestros niños –y, para nosotros, uno de los grandes temas de preocupación, es la mortalidad infantil. Y yo quiero decir que un titular, nada más ni nada menos que del diario El País –que, por cierto, no condice con nuestra posición política–, expresa: «Uruguay con el índice más bajo de mortalidad infantil de la historia». Y con estricto apego a las cifras –como debe ser– se señala que el Uruguay tiene hoy la tasa más baja de mortalidad infantil, que entre 2004 y 2015 bajó un 44 %, pues sobre un total de 50.000 nacimientos –tomo lo que informa El País– pasamos de 13,2 a 7,4 en el 2015, y este año estamos aún mejor. Eso lo podemos comparar con el período 1990-1995, donde hablábamos de una mortalidad de dieciocho niños por cada mil nacidos y hasta los primeros dos años de vida. Si tomamos fríamente las cifras, podríamos decir que la tasa de mortalidad infantil era de 18 por mil y hoy es de 7 por mil, pero cuando hablamos de niños y niñas que nacen y pueden vivir, y comparamos aquel período con el actual, tenemos que hoy en el Uruguay hay 700 niños más que nacen, viven y pueden llevar adelante su desarrollo. Eso es mucho si consideramos los 45.000 nacimientos que se registran hoy, lo que sin duda es una gran preocupación en materia de población, porque el número está bajando.
Queríamos subrayar este aspecto porque universalmente se acepta que el indicador más fidedigno de la situación de los niños es la mortalidad infantil y estas son las cifras.
Si se me permite extenderme un minuto más, señor presidente, quiero hacer referencia a un tema que introdujo el señor senador Delgado, que no tiene nada que ver con este punto, sino que se relaciona con el exdiputado Carbone, de quien fuimos compañeros en aquellos tiempos –al igual que el actual senador Heber– y a quien deseo hacer un homenaje. Lo recuerdo como un diputado con una gran capacidad de trabajo, una gran responsabilidad y una gran inteligencia. En aquella época, en la que nosotros éramos oposición, también fue ministro, y siempre se desempeñó con gran altura, dignidad y voluntad de diálogo, lo que valoramos y enaltecimos. Quiero unir este homenaje a otro gran diputado del Partido Nacional, presidente de la Cámara de Representantes en su momento, que fue Héctor Martín Sturla. Lamentablemente, estas dos personas fallecieron muy precozmente. Entiendo que es de rigor, aun siendo adversarios en la política, reconocer cuando hay valores en el desempeño de la gestión pública.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor senador Pintado.
SEÑOR PINTADO.- Vamos a votar este proyecto de ley, no con alegría pero sí con motivación.
El senador Amorín mencionó el otro día, a propósito del homenaje al doctor Jorge Batlle, algo que al general Seregni le gustaba citar; me refiero a Max Weber cuando hablaba de la ética de la convicción y de la ética de la responsabilidad. Y motivados por esa ética de la responsabilidad es que hemos tomado la decisión de votar y acompañar esta iniciativa del Poder Ejecutivo.
Y fuera de la consideración de este tema, a propósito de la llegada al plenario de la senadora Reyes, quisiera recordar al exdiputado Carbone, con quien no fuimos compañeros en la cámara porque él era ministro de Trabajo y Seguridad Social y nosotros estábamos en la dirección de la Federación Uruguaya de la Salud. Sentimos mucho su fallecimiento porque era un hombre que enaltecía la política sin abandonar sus convicciones. Es más, creo que en él se cumplía ese dicho de que cuanto más seguro se está de lo que se piensa, menos miedo se tiene de hablar con quien piensa distinto. El exdiputado Carbone hacía gala de eso y ¡vaya si en situaciones tensas de nuestro gremio –que es muy combativo–, siempre estuvo dispuesto, con esa serenidad que lo caracterizaba, a encontrar una solución! Por tanto, vaya también nuestro homenaje a Carbone.
SEÑOR DE LEÓN.- Voy a ser muy breve al referirme a una serie de consideraciones sobre el proyecto de ley que vamos a votar en el día de hoy.
El miembro informante, senador Michelini, ha sido muy claro con respecto a la posición que tiene esta bancada. He escuchado a algunos senadores hacer ciertos cuestionamientos vinculados a este proyecto de ley. Creo que muchas veces al Frente Amplio se le cuestiona por su planteo refundacional en el Uruguay, como si en el país todo hubiera comenzado a partir del año 2005. No estamos de acuerdo con esa apreciación, en primer lugar porque eso no es así y, en segundo término, porque hacemos un importante reconocimiento de la historia de este país y de todos los avances que ha tenido el Uruguay desde el inicio del siglo xx a la fecha. Obviamente, nosotros no entramos en esa lógica, pero muchas veces nos llama poderosamente la atención que no se asuma ningún tipo de responsabilidad cuando se da este tipo de debates sobre temas que, a esta altura, son verdaderamente estructurales. Uno de ellos es el vinculado a las jubilaciones y pasividades. Ese es un elemento que nos parece importante señalar.
Debemos recordar que durante mucho tiempo hemos tenido trabajadores en negro o con subaportes; era la época en que gobernaban los partidos tradicionales. Tampoco se controlaba a las empresas, y en algunos casos incluso se les avisaba que iban a llegarles inspecciones. También estaba la situación de las trabajadoras domésticas y de los trabajadores rurales. En este Senado se ha hablado muchas veces del problema estructural, que desde el punto de vista demográfico del país nos genera una situación muy compleja. Pero también es verdad que ahora tenemos jubilaciones dignas, jubilaciones y pensiones que han permitido que mucha gente pueda mejorar sus condiciones de vida. Entonces, como resumen de la situación que estamos planteando, nosotros creemos que esto tiene que ver con que por muchos años han existido en el país trabajadores que han realizado aportes de neoliberalismo y ahora tienen jubilaciones de progresismo. Eso creo que ha sido un avance fundamental que han tenido sectores muy importantes de la sociedad.
Coincido con lo que planteó el senador Pintado en cuanto a que esto es un ajuste, y lo señalamos con mucha claridad. Esto se da en el marco de un proyecto político que se viene desarrollando desde hace más de diez años en el país que, obviamente, tiene momentos de dificultad. Por tal motivo, a veces hay que tomar decisiones que no son las que queremos, pero que se toman, reitero, en función de una serie de políticas que viene desarrollando el Gobierno del Frente Amplio desde hace más de dos períodos. Entonces, más allá de que se trata de un tema complejo –como ya se ha explicado en este recinto–, se enmarca en un ajuste integral que se ha venido desarrollando en el país en estos meses, y por tal motivo vamos a acompañar este proyecto de ley.
Por otro lado, cuando se dan este tipo de debates y terminamos hablando de los mismos temas, parecería que se busca lo que planteaba Goebbels en una frase muy conocida: «Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad», aunque en lo personal me gusta más otra expresión suya: «Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá». Cuando se dan estos debates, creo que muchas veces hay una intencionalidad al insistir con determinados planteos.
Respecto a algunas cuestiones que se han planteado en el día de hoy, estoy de acuerdo con que tenemos que revisar el tema de las exoneraciones y creo que habría que intentar seguir avanzando en los temas de transparencia. Hay una comisión que está analizando el tema de los Papeles de Panamá, e insisto en que hay que avanzar en los temas de transparencia. Debemos revisar las versiones taquigráficas de las discusiones que tuvieron lugar en la Cámara de Representantes y en el Senado, en las que algunos legisladores que promovían determinados proyectos hoy son dueños de empresas que están involucradas en el caso de los Papeles de Panamá en el Uruguay. Lamentablemente, nos hemos demorado mucho, pero también habría que revisar algunos temas vinculados a la forestación en el país.
¡Bienvenida la discusión sobre el tema de las exoneraciones! El propio Gobierno ha promovido su revisión porque, obviamente, lo que se busca es inversión, impacto social, impacto ambiental, desarrollo y descentralización. Creemos que esos son temas importantes a discutir, en este ámbito o donde sea necesario.
En definitiva, a pesar de las dificultades, creemos que el tema que hoy nos convoca es importante y vamos a votarlo, no con total satisfacción, pero sí con la tranquilidad de saber que durante décadas de neoliberalismo en nuestro país hubo trabajadores que no tuvieron los más mínimos derechos, y ahora cobran jubilaciones que tienen más que ver con una nueva etapa del país.
SEÑOR PRESIDENTE.- No habiendo más oradores anotados, para una reflexión final tiene la palabra el miembro informante, señor senador Michelini.
SEÑOR MICHELINI.- ¡Realmente estoy sorprendido! Será por contagio de Trump que se piensa que diciendo disparates se ganan elecciones. Sinceramente, he escuchado comentarios que en mi opinión no tienen pies ni cabeza. Es muy difícil dar un debate así. Entiendo que hay que darlo sobre algunos datos de la realidad, que no se pueden discutir. En 2006, cuando se planteó la reforma tributaria, se anunciaba el apocalipsis; cuando comenzó la reforma de la salud se expresó que el déficit iba a ser total; en 2007, cuando se dio el primer pico inflacionario, se dijo que el Gobierno ya no tenía bien agarradas las riendas. Sin embargo, han pasado casi doce años desde el primer gobierno de izquierda.
Pienso que podríamos aprender a debatir sobre algunos temas. Una cosa es decir que hay algunos lugares de la Administración pública sobre los que tenemos que poner la lupa y discutir –quizás el Gobierno y esta bancada oficialista estén en falta– y otra es que se diga que tenemos un Gobierno que despilfarra, y en el mismo momento se nos acuse de que ajustamos esto, aquello y lo otro. O es una cosa o es la otra. El Gobierno es responsable. Si tuviéramos un Gobierno irresponsable no se hubieran sentado seis meses a discutir un tema tan grave como el de la inseguridad; con un Gobierno irresponsable nadie se sienta a conversar. Esto no quiere decir que no se le puedan hacer críticas al Gobierno, y seguramente muchas. Incluso nosotros tenemos discusiones en la bancada sobre la marcha del Gobierno, pero no es lo mismo querer discutir cosas en un plano en el que no se puede discutir. Se dice que el Gobierno es irresponsable en el mismo momento en que está tomando acciones de responsabilidad. No se ata una cosa con la otra.
Vamos a aclarar: existen gastos puntuales que pueden ser un error del Gobierno, pero eso no se tiene que asimilar a lo que es el déficit permanente, porque entonces estaríamos discutiendo dos aspectos distintos. Si en tal o cual lugar hay una pérdida, no se puede considerar como un gasto permanente. Son dos cosas muy distintas. Si no tenemos eso claro no podremos discutir las cosas como tenemos que hacerlo.
Yo insisto en la consolidación fiscal y otros insisten en que no es eso, y está bien. Dirán que es un tema de palabras, pero veamos los hechos. En marzo de este año, cuando el Gobierno empezó a decir que tenía que hacer una consolidación, sabiendo que tenía mayoría parlamentaria –aunque ahora no la tiene en la Cámara de Representantes–: ¿empezó a mandar proyectos? No, no lo hizo. Si es que hay una voracidad fiscal, ¿por qué no lo hizo? Si hubiera voracidad fiscal ya lo hubiera hecho. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué usa el término consolidación fiscal y no ajuste? Porque en economía las palabras pesan, señor presidente. La consolidación apunta a solucionar un tema fiscal, que si bien no es grave y preocupante, tiene que ser resuelto.
Distinto sería que no tuviéramos plata en la caja. Cuando un Gobierno no tiene plata en la caja, en el mundo de los privados, de los ciudadanos, se generan determinadas decisiones, como por ejemplo no invertir, porque un país con desajustes y con problemas de caja no genera confianza. Nosotros queremos dar toda la confianza posible para que los ciudadanos tomen decisiones y sepan que hay un Gobierno con el que se podrá discutir tal o cual cosa, pero es serio, responsable y tiene un rumbo, aunque algunos discrepen con él.
Se tomaron decisiones importantes. En 2005 tomamos la decisión de invertir en la generación de energía por turbinas, porque no queríamos hacer cortes. Si alguien va a invertir y no hay electricidad, el problema ya no es de precio. Por esa razón invertimos en la generación de energía firme, que era cara pero en aquel momento nos sacaba del apuro. A tal punto hicimos la planificación, que muchas veces esa energía no se utiliza; se usa la energía eólica, la energía hidráulica, pero la firme no se utiliza. Es más, tomamos la difícil decisión de la regasificadora porque sabíamos que el precio del petróleo iba a ser más alto que el del gas. La inversión en esa reconversión nos va a dar mucho más provecho. Se trata de decisiones.
Lo mismo pasa con las inversiones. El señor senador Bordaberry dice que hay dos o tres casos que pueden ser discutibles, pero yo sumo esos casos y no llego al 1 % de la inversión. No hay país en desarrollo que no haga inversión. Nosotros somos un país que históricamente ha tenido baja inversión. En estos años, desde que estamos en el Gobierno, la inversión subió de un 10 % o un 12 %, con una proporción de inversión pública que está por debajo del 50 % de lo que era antes, que representaba el 22 % o el 23 % de toda la inversión. Inversión significa confianza y trabajo; un país sin inversión no va a ningún lado. Lo cierto es que no teníamos inversión y ahora la tenemos, y de los privados. Incluso, muchas veces esa inversión es de fuera del país porque se ve al Uruguay con confianza. Alguno podrá decir: «¡Ah, los socialistas!», pensando quizás en el señor senador Pardiñas o tal vez en quien habla, puesto que soy vicepresidente de la Internacional Socialista. Como bien dice el señor senador Pintado, estamos en este mundo jugando con estas reglas y lo estamos haciendo bien.
A algunos países muy cercanos –que no quiero nombrar– con los mismos productos que nosotros y, además, energía propia –que nosotros no teníamos; ahora con el agua y los molinos de viento podemos decir que tenemos algo de energía–, no les fue tan bien, aun siendo mucho más importantes que nosotros.
Entonces, ¿realmente todo está mal? ¿Todo es horrible? Cuando recibimos el Gobierno por primera vez teníamos USD 16.000:000.000, y ahora la cifra alcanza los USD 55.000:000.000. Pregunto: ¿todo vino del exterior? ¿No hicimos nada bien? ¡Claro que había espacio fiscal! Si usted tiene USD 16.000:000.000 y ahora tiene USD 55.000:000.000, había espacio fiscal. ¿Qué hicimos con el espacio fiscal, más allá de que algunos gastos no se hayan hecho bien? Invertimos en educación –lo que obviamente, se podrá mejorar–, en edificios, en seguridad y en temas de salud, porque creemos en esas cosas. Se podrá decir que no debíamos invertir, y eso está bien; esa sí es la discusión: si hay que invertir o no, y también hacerlo bien. Quizás no lo hicimos todo lo bien que deberíamos haberlo hecho. Reitero, esa sí es la discusión. Ahora bien;
la izquierda renguea de eso. Lo hemos dicho mil veces: no somos fríos, vemos a alguien tirado y rengueamos porque no podemos no hacer nada. Queremos ayudar a la gente que no tuvo oportunidades, que nació en hogares pobres, a la que sus padres no pudieron darles lo que otros sí recibieron, y así, equilibrar la balanza. Quizás seamos muy idealistas; sí, en esto rengueamos y si se nos juzga, obviamente, no vamos a pasar el examen. Nosotros vamos a forzar el déficit fiscal todo lo que podamos, pero no nos vamos a pasar de la raya porque no somos tontos. Vamos a pedir a la gente económicamente poderosa que aporte todo lo que pueda, sin pasarnos de la raya, por supuesto, para que no dejen de invertir y de apostar en el Uruguay.
Estos pantallazos que hacemos en la consolidación fiscal son para dar seriedad. No es porque estemos preocupados por el déficit, pues en un momento de economía a la baja, este déficit del 3,6 % –quizás este año no llegue a
4 %– es el que sostiene el crecimiento. ¿Por qué es tan importante seguir creciendo? Porque un país que sigue creciendo, incluso, en los momentos difíciles, genera cosas muy importantes, entre ellas, la confianza –tal como lo señalaba el señor senador Pintado– en la gente que toma decisiones.
Días pasados, en oportunidad del homenaje al doctor Jorge Batlle se dijo algo que también fue señalado por quien habla: que el legado que él nos dejaba era esa insistencia en pagar. Eso generó mucha confianza; lo reconocemos porque todos –no uno, dos ni tres– decían que había que tomar por otro camino y él apostó por el más difícil.
A nosotros nos importa el déficit, pero no somos fanáticos por tener un déficit cero. Eso sería un error absoluto porque hoy nosotros mismos estaríamos parando la economía. No santificamos el déficit; al revés, dentro del déficit –por decirlo así– queremos tener lo más posible, sin pasarnos de la raya. Teníamos un presupuesto con 2,5 %, el crecimiento fue menor y, bueno: lo corregimos. En lo personal, vengo de la parte de los fierros, señor presidente, y puedo decir que es muy distinto el ajuste de un motor, en que hay que desarmarlo todo, de un afinado, en que solo se tocan algunos tornillos y válvulas. Aquí se dijo que nosotros, a través de cierto índice, recaudamos. Es cierto, tocamos acá, tocamos allá y así vamos llevando el barco. Ahora bien; si lo nuestro hubiera sido un afán recaudatorio, lo habríamos hecho este año.
Lo cierto es que hemos hecho mucho por abatir la pobreza y nos sentimos muy orgullosos de que haya menos indigentes y pobres. Ahora estamos inmersos en un esfuerzo fiscal y humano para atender el programa de cuidados. Si fuéramos economistas ortodoxos nunca nos habríamos metido en eso, pero sabemos que una persona que tiene un familiar enfermo, no solo debe tener ayuda por el enfermo sino por ella misma, para que no esté 24 horas dando vuelta a su alrededor. Entonces, estamos haciendo un esfuerzo muy grande para poder desarrollar ese programa de cuidados. ¿Es ambicioso? Sí, lo es. ¿Va a necesitar funcionarios? Sí, y no tengo ningún problema en discutir el tema de los funcionarios, pero no metamos en el mismo paquete a los docentes y a los policías. ¿De qué sirve tener más escuelas y liceos si no hay más maestros ni docentes? Así no vamos para ningún lado. ¿De qué sirve pedir más seguridad si no hay más policías? Como dijo la señora senadora Passada, saquemos a los maestros, a los docentes y a los policías y discutamos el resto. De pronto el Gobierno se lleva algún palo; puede ser, sí, pues quizás no hayamos sido lo suficientemente estrictos; pero discutamos eso y no los 90.000. Se podrá decir que la educación no está como se quiere, pero sin edificios, profesores y maestros no vamos a ningún lado. Se podrá decir que el personal, los maestros y docentes no están lo suficientemente calificados y de pronto es cierto, pero es peor tener edificios, salas y alumnos y que no haya personal docente. Nosotros bajamos la cantidad de alumnos por docente y por maestro; obviamente, esto no es lo único, pero es clave. Vayan a ver –quienes aún no lo hayan hecho– los liceos y las escuelas, para percibir todo el esfuerzo que se ha hecho. Por supuesto que tenemos que ser muy exigentes, por supuesto que queremos resultados y que hay que «apretar», pero no se debe mezclar la cantidad de docentes, maestros, policías, enfermeros o médicos en esos 90.000 porque la discusión sería muy difícil.
Todos tenemos varios años; en lo personal, he visto pasar Gobiernos de tres signos. Quizás en el futuro haya otros, pero es el mismo Uruguay; nosotros somos los mismos, así que discutamos sobre lo que hay que discutir. En algún momento nos pasaremos factura: nos dirán todo lo que quieran sobre los años sesenta y nosotros también tendremos –como tenemos– muchas cosas para decir. Pero ahora vamos a discutir sobre el proyecto de ley. Si se quiere ver la parte macroeconómica, lo hacemos. En esto nos sentimos muy fuertes y muy responsables, y el país sigue creciendo: este año nuevamente va a crecer un poquito, y el que viene va a crecer más todavía. Se puede decir –y es cierto– que no empezó a crecer en el 2005 sino que ya lo hizo en el 2004, inclusive algunos hablan del 2003, planteando si se había producido un verdadero crecimiento o si, simplemente, fue un efecto rebote. Ahora bien; si un día toca gobernar a otro y el Gobierno del Frente Amplio, luego de quince o veinte años, entrega el país con crecimiento en todos los años, será un gran legado.
Hoy estamos pidiendo un esfuerzo a algunos jubilados, y debe tenerse en cuenta que si el país no hubiera crecido, aunque no tuvieran impuesto estarían ganando menos. El señor senador Heber hará campaña para que no se pongan impuestos a los jubilados y yo haré campaña para que no se pongan impuestos a los jubilados de más bajos recursos. ¿Por qué no ponerlos a los que tienen mayor poder contributivo? ¿Cuál es la razón o el argumento? Que alguien que gana $ 8000 o $ 10.000 no contribuya por esa vía, está bien, pero que no lo haga alguien que gana $ 200.000 no parece lógico. Son dos visiones de país diferentes. Nos encontraremos en estrados distintos, pero en lo personal creo que ¡quien tiene, debe poner algo!
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor senador Heber.
SEÑOR HEBER.- Señor presidente: he estado escuchando atentamente al señor senador Michelini. Cuando señala que está de acuerdo con gravar las jubilaciones de más de $ 50.000 porque pueden pagar el impuesto, me parece que pierde la óptica de su razonamiento pues no tiene en cuenta que esas personas aportaron mucho al Estado y al país con su trabajo durante toda su vida laboral; es sabido que eso está topeado, y ellos, de alguna manera, contribuyeron solidariamente con aquellos que no tienen buena jubilación porque ayudaron a que el Banco de Previsión Social tuviera muchos más aportes que no fueron a sus cuentas. Ellos contribuyeron a un sistema que se basa en la solidaridad. Naturalmente, estamos hablando del jubilado de hoy que aportó durante toda su vida, que ganó mucho, pero cuyo aporte también fue mucho. Lo injusto es que habiendo aportado tanto, ahora se le pida más esfuerzo, cuando ya lo hizo durante toda su vida laboral. Lo que él está recibiendo es la contribución de su jubilación; ese dinero no es del Estado, sino suyo. Y él mismo –repito– contribuyó mucho para que pudieran tener una jubilación digna aquellos otros jubilados cuyos aportes no les alcanzaban para poder tenerla. ¡Y miren que tenemos jubilaciones muy sumergidas, a pesar de todo esto!
Entonces, hay un razonamiento con el que discrepo. Uno no está defendiendo la jubilación alta, sino a aquel que aportó al Estado, a la solidaridad y lo único que reclama es poder vivir según el cálculo que hizo. Puede haber llegado a la siguiente conclusión: «Puedo vivir con
$ 60.000». O, quizás: «Puedo vivir con $ 70.000. Ordeno mi vida sobre la base de eso porque ya contribuí solidariamente con personas que, por su aporte, no iban a tener grandes jubilaciones».
Aquí parecería que no se mirara toda la película, sino solo la última foto: «¿Cuánto gana?». «Gana más de $ 50.000». «¡Ah! Le ponemos impuesto». ¡No es así! Si vemos toda la película de su vida laboral, vemos que contribuyó mucho, solidariamente, al sistema de seguridad social, y ahora pretende que no se le toque lo mínimo que tiene. Si percibe una jubilación de $ 60.000 es porque contribuyó muchísimo al Banco de Previsión Social. No he hecho el cálculo, pero sería importante saber cómo operaron los topes y cuánto aportó al sistema de seguridad, durante años, alguien que se jubila con esa suma de dinero. Lo injusto es que después de haber hecho todo ese aporte, se le diga: «No, no, no; ahora cobrás $ 60.000 y tenés que aportar».
Entonces, definitivamente no es una discrepancia sobre el monto lo que nos divide al señor senador Michelini y a quien habla en nuestros razonamientos, sino el hecho de que él no le reconoce a la persona el aporte que realizó durante toda su vida y yo sí se lo reconozco. Ese es mi razonamiento.
SEÑOR MICHELINI.- Brevemente, señor presidente, quiero decir que en el tono que ha empleado el señor senador Heber podemos discutir. No podemos discutir en otros tonos, por ejemplo, cuando se esboza que la izquierda va a poner impuesto a los niños, cuando se dice que todo está mal, que somos perversos recaudadores y que solo queremos hacer caja fiscal. Pero, repito, en el tono planteado por el señor senador Heber sí se puede discutir.
Veamos, pues, toda la película, señor presidente –y quiero ser breve porque sé que hay razones poderosas para finalizar–: si el país sigue creciendo, los salarios se mantienen y crecen; si esto sucede, crecen también las jubilaciones, por arriba del poder adquisitivo, y si eso es así, quizás el esfuerzo que estamos pidiendo al conjunto de estos jubilados no signifique una disminución de su poder adquisitivo.
SEÑOR LÓPEZ VILLALBA.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor senador López Villalba.
SEÑOR LÓPEZ VILLALBA.- Señor presidente: deseo reflexionar sobre algo que, en definitiva, está siendo discutido acá: la seguridad social.
La semana pasada se realizó en Panamá la Asamblea General sobre Seguridad Social a nivel mundial. Pertenezco a esa asociación y puedo decir que hay algo que preocupa desde hace mucho tiempo a nivel mundial: las reformas de la seguridad social. Nuestro país no está ajeno –como bien lo dijo el señor senador Carámbula–, pues dada la situación demográfica tenemos 1.4 activos por cada pasivo. Me parece que es un tema de Estado y hay que sentarse a analizarlo. Hoy estamos discutiendo sobre un impuesto a un sector de jubilados que no está dentro de los topes que tiene el BPS, sino que está enmarcado en otros aspectos, con exoneraciones de otro tipo; pero, sin duda, hay que sentarse a tratar seriamente el tema de la seguridad social porque las generaciones que vienen se van a ver muy complicadas si seguimos con los mismos estándares demográficos y sin tener una seguridad social que a largo plazo esté financiada.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor senador Michelini.
SEÑOR MICHELINI.- Señor presidente: en el tono del senador Villalba y del senador Heber de estas últimas intervenciones podemos discutir, pero es difícil hacerlo cuando lo único que se dice es que está todo mal, que hemos hecho todo mal y que hemos generado una situación de apocalipsis que se repite año a año. Al senador Bordaberry le digo que está todo escrito, pues desde hace muchos años se dice que el Gobierno de izquierda iba a hacer mal las cosas. Se habla del despilfarro y de que tenemos un Gobierno que no tiene las riendas para manejar el gasto público. En esas condiciones, como decía, es muy difícil debatir.
Por nuestra parte, vamos a votar esta iniciativa, pues estamos convencidos de que es buena para el país y que el tema fiscal siempre hay que reverlo. Si la Suprema Corte de Justicia no hubiera tomado la decisión que tomó, no tendríamos este impuesto sino el IRPF, y podríamos separar al jubilado o jubilada que solo tiene su entrada por pasividad, del que tiene otras entradas. Quizás algún día podremos hacer esta distinción. De esa manera se atendería lo que planteaba el senador Heber, pues está el caso de aquel que aportó toda la vida y no tiene capacidad contributiva, y el de quien contribuyó toda la vida, pero tiene otros ingresos y, por tanto, otra capacidad contributiva. Hay que analizar esto.
Como dije, estamos convencidos de que hay que votar esto que ya cuenta con media sanción, por lo que se convertirá en ley. Ya tendremos tiempo para discutir nuevamente todo el tema macroeconómico.
SEÑOR BORDABERRY.- Señor presidente: celebro el cambio de tono del senador Michelini porque cuando empezó a hablar hoy dijo que la oposición había dicho puro disparate. Yo estaba tentado a decir que no quiero competir en ese terreno con nadie, pues no entro en el terreno de los disparates. Si alguien está preocupado por el monopolio que tienen esas cosas, quédese tranquilo, que no aspiramos a rompérselo.
Creo que no se han comprendido algunas cosas que se han dicho y ello motiva a intentar aclararlas. Es obvio que nosotros nos quejamos del déficit y del despilfarro, y nos dicen que no lo podemos hacer cuando nos negamos a un ajuste. Precisamente, para evitar el ajuste es que nos quejamos del despilfarro. Si no existiera despilfarro no habría necesidad de hacer ajuste, es decir que el argumento es, justamente, el contrario al que se maneja. Se dice que el despilfarro de Ancap no es permanente. En realidad, cuando uno lo analiza ve que hay cosas que llevan 15 años; por ejemplo, el negocio del cemento lleva 15 años dando pérdidas. Entonces, eso que se supone que puede ser anual, luego de 1, 2, 3, 4, 10 o 12 años, pasa a ser permanente. Ahí es donde digo que hay que achicar.
Me alegro de que estén dispuestos a analizar –me llevo eso como algo positivo– el tema de las exoneraciones porque es un error pensar que las inversiones son exclusivamente por la ley de exoneraciones fiscales. El día –esperemos que esté lejano, pero creo que no tanto– que la FED norteamericana suba la tasa de interés, ahí no habrá ley de exoneraciones a las inversiones que lo pare; lamentablemente, eso va a pasar. Ahora parecería que es poco lo que va a hacer el señor Trump y quizás terminemos todos aplaudiéndolo. Esperemos que suba la tasa no más de 0,25 y que con eso no se lleve todas las inversiones de la región.
Con respecto a la discusión sobre el ingreso de los funcionarios, obviamente que estamos dispuestos a darla, y ya la dimos cuando discutimos la ley de rendición de cuentas. En esa instancia presentamos una moción y pedimos discutirlo en ese ámbito, pero se nos dijo que no. Entonces, nos alegramos de que se diga que están dispuestos a discutir este asunto.
Por último, me quiero referir a lo que quizás sea lo más importante: la educación. Dentro de pocas semanas tendremos los resultados de las pruebas PISA, que son las que realmente están provocando un análisis duro sobre el tema. Estas pruebas nos pondrán de manifiesto que seguimos generando una gran desigualdad, la peor de todas. Los niños que nacen en el 20 % de los hogares con menos recursos tienen una en diez posibilidades de terminar la educación en Uruguay, mientras que los niños que nacen en el 20 % de los hogares con mayores recursos tienen ocho en diez. Las pruebas dirán esto nuevamente. Me parece que tendremos que encarar eso. Y ya no sirve decir que esto es herencia, porque ya pasaron 12 años y creo que todos somos mayores de edad después de 12 años en el Gobierno.
SEÑOR MICHELINI.- Formulo moción para que se suprima la lectura.
Se va a votar el artículo único del proyecto de ley.
SEÑOR MICHELINI.- Solicito un cuarto intermedio de tres minutos.
El Senado pasa a cuarto intermedio por tres minutos.
(Son las 12:19).
(Son las 12:26).
12) DOCTOR PEDRO MARÍA SALAZAR DELGADO. DESIGNACIÓN COMO MINISTRO DE TRIBUNAL DE APELACIONES
SEÑOR PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el primer asunto cuya urgencia fue votada: «Proyecto de resolución por el que se designa en el cargo de ministro del Tribunal de Apelaciones al doctor Pedro María Salazar Delgado. (Carp. n.º 697/2016 - rep. n.º 377/2016)».
SEÑOR AGAZZI.- Señor presidente: estamos considerando una solicitud de venia enviada por la Suprema Corte de Justicia para designar como ministro del Tribunal de Apelaciones al doctor Pedro María Salazar Delgado, de acuerdo con lo que establece la Constitución.
En realidad, la situación que motivó esta solicitud es que se produjo una vacante en el Tribunal de Apelaciones y la Suprema Corte de Justicia propuso como nuevo integrante, por ser el técnico más idóneo, al doctor Salazar, dada su capacidad y experiencia, así como por sus características técnicas y funcionales.
Esta resolución fue dictada el 27 de octubre por la Suprema Corte de Justicia, tal como consta en el repartido correspondiente, que fue recibido en la Cámara de Senadores el 1.º de noviembre. El nombre del doctor Salazar surge de las listas que confecciona el Poder Judicial, en las que este magistrado resulta ser el que cuenta con la mejor calificación para ocupar el cargo vacante. El doctor Salazar, por lo tanto, ya integra las listas como un juez muy calificado.
En el repartido se ha adjuntado un currículo en el que consta que hace 27 años ingresó como juez de Paz en la 3.ª sección judicial de Maldonado y ha desarrollado una carrera funcional desde el año 1989. El doctor Salazar se desempeñó en el Juzgado de Paz Departamental de Lavalleja, en el Juzgado Letrado de Chuy, en el Juzgado Letrado de Paysandú y en el de Pando. También fue juez letrado suplente en Montevideo y trabajó en el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Familia Especializado, entre otros. En definitiva, su desempeño está claramente detallado en el repartido correspondiente.
Por otra parte, el doctor Salazar participó muchas veces como integrante en comisiones especiales que creó el Poder Judicial para distintas temáticas. Por ejemplo, tuvo participación en lo relativo al uso de tobilleras y dispositivos tecnológicos para localización de personas en casos de violencia doméstica. Asimismo, trabajó en la elaboración del protocolo de cierre de fronteras y asesoró en la reorganización de los juzgados penales de Montevideo, además de participar en muchas jornadas y seminarios organizados por la Universidad de la República, el Colegio de Abogados y la Asociación de Escribanos del Uruguay.
En síntesis, sus méritos funcionales y extrafuncionales, así como su calificación, determinan que el magistrado cumpla con las condiciones necesarias para desempeñar el cargo para el cual se lo postula. El doctor Salazar reúne la actitud funcional y la versación jurídica suficientes como para cumplir los objetivos y cometidos funcionales inherentes al cargo para el que se lo propone. En este sentido, esta propuesta se ajusta cabalmente a la normativa vigente y a las formalidades que corresponden, por lo cual la Comisión de Asuntos Administrativos aconseja al Cuerpo la aprobación de este proyecto de resolución.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Apruébase la solicitud formulada por la Suprema Corte de Justicia para designar en el cargo de Ministro del Tribunal de Apelaciones al doctor Pedro María Salazar Delgado».
13) JUAN TOSCANINI
SEÑOR PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el segundo asunto cuya urgencia fue votada: «Proyecto de ley por el que se designa con el nombre Juan Toscanini la ruta nacional n.º 69, departamento de Canelones, en el tramo comprendido entre el km 26.900 (ruta 67) y el km 32.000 (ruta 32). (Carp. n.º 688/2016 - rep. n.º 376/2016)».
SEÑOR CARÁMBULA.- Señor presidente: voy a tratar de ser breve en virtud de la hora.
Esta propuesta fue aprobada por unanimidad en la Comisión de Transporte y Obras Públicas, cuenta con el apoyo del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, y propone designar con el nombre Juan Toscanini la ruta n.º 69. Como se establece en la exposición de motivos, la ruta n.º 69 atraviesa toda la zona de viñas y bodegas de nuestro departamento en Canelón Chico, la que constituye una de las regiones más significativas para el desarrollo de la vitivinicultura nacional. Allí se instalan, a fines del siglo xix, numerosas familias italianas que son las que comienzan con la plantación de viñas y las primeras producciones de vino. El vino es hoy bebida nacional y son fundamentales las bodegas que hasta la cuarta y quinta generación han mantenido esa tradición generando, más allá de la producción de vinos, una cultura propia de la zona, celebrada en los establecimientos, en las costumbres, en el valor del trabajo y de la palabra, así como en la generosidad y solidaridad para con su zona.
Don Juan Toscanini llegó a estas tierras en 1894 y desde 1908, hace ya más de 100 años, comenzó la bodega que es hoy una de las principales de nuestro país y referente de la industria vitivinícola nacional. Juan Toscanini se estableció con su esposa, también de origen italiano, y ambos formaron una gran familia, llegando sus nietos y bisnietos a estar hoy al frente de la bodega. En la memoria de Juan Toscanini, pionero en la zona, homenajeamos a tantos queridos inmigrantes italianos que llegaron en aquellos tiempos y conformaron con sus vidas, su trabajo y sus costumbres una forma de ser de una zona tan importante para el país.
Por todas estas razones, proponemos el nombre de Don Juan Toscanini para designar la ruta n.º 69 en el tramo que se ha mencionado.
SEÑORA MATIAUDE.- Pido la palabra.
SEÑORA MATIAUDE.- Señor presidente: las reglas generales me tocan y no puedo dejar de hablar de Juan Toscanini, hombre que no conocí, pero que fue un referente de la zona. Fue uno de esos inmigrantes italianos que vinieron a formar esa gran zona de Canelón Chico, con una mano atrás y otra adelante, y supieron trabajar para la grandeza de esa región de nuestro país. Hoy hablamos con orgullo de esos inmigrantes que llegaron apostando por nuestro país, buscando la seguridad de un patrimonio que su propia tierra no les había dado. En 1908, tal como ha dicho el señor senador Carámbula, Juan Toscanini estableció su primera bodega.
Por nuestra parte, con alegría vemos que sus nietos y bisnietos siguen al frente de aquel emprendimiento de don Juan Toscanini. Debo reconocer que considero una excelente iniciativa la designación de la ruta n.º 69 con el nombre de Juan Toscanini.
No obstante, debo decir que esa zona productiva de Canelón Chico, que nos llenaba de orgullo, ya no es la misma que vio formarse y trabajar a Juan Toscanini. ¿Y por qué no es la misma? Porque, lamentablemente, hay políticas que hoy ya no son atractivas para esos jóvenes. Hubo tantos emigrantes que trabajaron para tener su campo, pero hoy ya no les es atractivo. Ojalá que los jóvenes de nuestro Canelón Chico sigan el ejemplo de los nietos y bisnietos de don Juan Toscanini y que no tengamos que ver campos y más campos –de los que nos atrapaban con el perfume de sus frutos–, que hoy son chircales.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo único.- Desígnase “Juan Toscanini” la ruta nacional N° 69, departamento de Canelones, el tramo comprendido entre el Km 26.900 (ruta 67) y el Km 32.000 (ruta 32)».
SEÑOR PRESIDENTE.- La Mesa se atreve a sugerir un cambio: que donde dice «el tramo comprendido» se sustituya por «al tramo comprendido».
14) COMISIÓN ESPECIAL DE DEPORTE
SEÑOR PRESIDENTE.- La Mesa dará cuenta de la integración de la Comisión Especial de Deporte votada en el día de hoy.
Se comunica que la comisión quedará integrada por los señores senadores Bordaberry, Camy, Carámbula, Martínez Huelmo, Mieres, Pintado y Tourné.
SEÑOR PRESIDENTE.- Dese cuenta de dos asuntos entrados fuera de hora.
•	por el que se prorroga el plazo de permanencia de los efectivos pertenecientes a las Fuerzas Armadas nacionales en la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República de Haití (Minustah);
•	por el que se modifica el literal E del artículo 133 del Decreto Ley n.º 15688 de 30 de noviembre de 1984, Orgánico del Ejército, a los efectos de incluir al jefe del Batallón de Infantería Paracaidista n.º 14.
16) INGENIERO RICARDO ROSA
SEÑOR PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el tercer asunto cuya urgencia fue votada: «Proyecto de ley por el que se designa con el nombre Ingeniero Ricardo Rosa la ruta nacional n.º 67, desde Elías Regules (salida de la ciudad de Las Piedras) hasta la zona urbana de la ciudad de Sauce».
SEÑOR CARÁMBULA.- Señor presidente: también en este caso la comisión votó por unanimidad la propuesta y tiene el aval del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
Así como la ruta n.° 69 expresa parte de la producción vitivinícola, la ruta n.° 67, que une la ciudad de Las Piedras y Sauce, atraviesa el corazón mismo del sector granjero de nuestro departamento. Se trata de chacras y quintas que hacen a nuestra esencia y son la base de la producción de hortalizas, frutales, viñas y animales de granja, lo que hace que Canelones sea el principal productor de alimentos de granja, de frutas y el de mayor concentración de productores familiares.
El ingeniero Ricardo Rosa fue y sigue siendo un referente de los productores familiares del departamento. Desde la cercanía en cada chacra, en cada quinta, desde las audiciones, desde la sociedad de fomento que él tanto ayudó a multiplicar en nuestro departamento, en cada boliche o lugar de reunión que pisaba su palabra era altamente valorada. Conoció –me atrevo a afirmarlo con propiedad–, como pocos, el Canelones granjero. Toda su vida estuvo dedicada, con absoluta generosidad y desprendimiento, a asesorar, educar, acompañar y orientar. Fue, antes de la Dictadura –y lo recuerda el senador Agazzi, de aquellos tiempos en que eran compañeros de la Asociación de Estudiantes de Agronomía–, un militante de aquella asociación docente en la facultad, iniciándose en el camino de la sociología rural. Estuvo preso durante la Dictadura. Vio interrumpida su carrera docente y, una vez liberado, volvió de lleno a la tarea con los productores del departamento.
Fue electo representante nacional por Canelones, en el período 1990-1994. Fue luego director del Área de Desarrollo Productivo de la Intendencia de Canelones, hasta su retiro. Una gran faceta suya fue ser un gran comunicador, de orientación, de referencia para los granjeros y productores. Él fue uno de los pioneros de una de las grandes audiciones del campo en CX 30, Agrovisión Nacional, junto con otro gran maestro: Lorenzo Goyeche. Después, en los últimos años estuvo en CX 147, Radio Cristal, con Canelones Granjero. Es una audición que hasta hoy dirige ese extraordinario luchador del campo de Canelones, Daniel Tacchini, y también otros colaboradores.
Lamentablemente, Ricardo falleció a temprana edad, dejándonos su magisterio, su generosidad, su sabiduría. Son escasos, sin duda, los hombres del departamento que conocen, como pocos, al hombre, al canario, al chacarero apegado a su tierra. Entendemos que esta ruta, que tanto transitó el ingeniero Rosa y que es emblema del Canelones productivo, debe llevar su nombre. Lo consideramos un acto de justicia.
Es por estos motivos que estamos proponiendo a la Cámara de Senadores que se vote este proyecto de ley aprobado por unanimidad en la Comisión de Transporte y Obras Públicas.
SEÑOR AGAZZI.- Quiero hacer alguna mención breve. Con Ricardo fuimos compañeros. Cuando yo me afilié a la Asociación de Estudiantes de Agronomía él era su secretario general, así que no tengo más remedio que decir algunas cosas acerca de Ricardo, dado que de quienes estamos acá presentes, soy quien lo conoce desde hace más años.
Ricardo fue un excelente compañero. Las actividades gremiales estudiantiles en los años sesenta no eran fáciles. Él siempre fue leal y comprometido con las cosas que decidíamos entre todos. En aquellos tiempos él era un estudiante muy formal. Entre el Ricardo que conocimos cuando empezamos a ir a la facultad, y el de la última etapa en los boliches de Sauce, mi conclusión es que el Uruguay lo cambió para bien. Él fue docente de sociología rural junto con un grupo de docentes de sociología y de extensión: los ingenieros Olveira y de Torres, y Lorenzo Goyeche. Formaron un equipo que dejó materiales, una escuela, una manera de pensar las cosas. Posteriormente fue un militante de izquierda, afiliado al Partido Comunista, bien definido y bien expresado en toda su manera de moverse, de razonar y de pensar, y por eso fue preso. Quizá lo importante fue lo que vino después, cuando lo liberaron. ¿Qué hizo Ricardo? Se fue, con los paisanos, a la agropecuaria de Sauce, a los programas, para hablar de los precios de la cebolla, de los tomates, esa cosa que tanto siente, como necesidad, un pequeño productor, sobre todo del departamento de Canelones. Quizás ahí él haya empezado una fusión muy interesante entre el saber y la vida. Cabe destacar que sus programas eran muy escuchados porque no eran los de un técnico, desde los libros, sino que, por su sensibilidad social y por su conocimiento de la realidad, fue un técnico que incorporaba mucho lo que pasa todos los días.
Creo que está muy bien poner su nombre a una ruta de esa zona bien campesina, porque él fue un paisano. No fue un gran dirigente, de gran renombre. Es cierto que muchas veces a las rutas se les pone nombres de constitucionalistas y abogados –aclaro no tengo nada en contra de los constitucionalistas y los abogados– pero poner el nombre de un paisano a una zona de paisanos me parece que es algo que está muy bien.
Si Ricardo estuviera en esa zona, estaría muy contento por los cambios que se están procesando en el área de los pequeños productores, por las políticas diferenciales, por el acceso a la tierra, por los apoyos técnicos y porque ahora se están cumpliendo muchas de las demandas que históricamente han hecho los productores familiares, es decir, que hubiera políticas diferenciales, que fueran tratados como constructores y hacedores de los alimentos que consumimos todos y que fueran respetados, como uruguayos, en sus derechos. Eso se está haciendo hoy en todos los órdenes, ya sea con la salud, con la energía eléctrica o con la educación, y él estaría contento de lo que está sucediendo.
En definitiva, me parece muy bien que le pongamos su nombre a esa ruta, en ese lugar.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo único.- Desígnase “Ingeniero Ricardo Rosa” a la ruta nacional N° 67, departamento de Canelones, al tramo comprendido entre el km 23.400 (Las Piedras Comargen) y el km 40.300 (Sauce)».
(Así se hace, a las 12:46, presidiendo el señor Raúl Sendic y estando presentes los señores senadores Agazzi, Ayala, Berterreche, Bordaberry, Camy, Carámbula, Carballo, Cardoso, De León, Heber, López Villalba, Martínez Huelmo, Matiaude, Michelini, Mieres, Pardiñas, Passada, Paternain, Payssé, Pesce, Pintado, Reyes y Topolansky).

References: artículo 271
 artículo 239
 artículo 131
 artículo 172
 artículo 271
 artículo 131
 artículo 2
 artículo 1
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 155
 artículo 155
 artículo 216
 resolución 
 resolución 
 artículo 133