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Timestamp: 2019-01-22 04:06:34+00:00

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Claro como el agua - La lista de la vergüenza
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✍ Fernando Frías ⌚ 17 diciembre, 2013 ✓ Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios • homeopatía ✎ 9
Que sos mismos que establecen el artículo 14 de la Directiva y el 56 del Real Decreto 1345/2007. Pero el proyecto guarda silencio sobre lo que dicen el artículo 69 de la Directiva o el 58 del Real Decreto: que el etiquetado y el prospecto de esos productos solo podrán contener
Nada menos (y nada más, aunque a los redactores del Real Decreto se les olvidó esto ultimo).
Más aún: la publicidad de estos productos tampoco podrá decir nada más. Según el artículo 100 de la Directiva
La información contemplada en el apartado 1 del artículo 69 es el contenido del etiquetado que hemos visto. Vamos, que de anuncios como este, o esos bonitos carteles con los que nos tropezamos al entrar en las farmacias y que nos informan de que el Sedatif sirve estupendamente como sedante (excepto para los escépticos, claro) nada de nada.
Pero estos aspectos, como decía, han quedado fuera del proyecto de Orden Ministerial. Para la aprobación de estos productos bastará con verificar que están lo bastante diluidos y poco más, pero nadie, por lo visto, se va a molestar en comprobar si se cumplirán los requisitos de etiquetado y publicidad. Justamente los que podrían suponer algún tipo de protección de los consumidores frente a la venta de estos placebos avalados por la Agencia de Medicamentos.
Eso respecto a los productos registrados sin indicación terapéutica. Pero cabe la posibilidad de que los remedios sean registrados con indicación terapéutica aprobada, siempre y cuando acrediten su efectividad. De hecho, como dice el preámbulo de la Directiva,
Vamos, que incluso admitiendo peculiaridades en los Estados en los que exista una tradición homeopática, se exigirá siempre la aplicación de normas extrictas y la realización de ensayos clínicos. Salvo, por lo visto, en el caso de España: a pesar de que Belén Crespo, la Directora de la Agencia de Medicamentos, se quejó varias veces en las alucinógenas entrevistas que concedió la semana pasada de nuestra
muy poca cultura de la utilización de medicamentos homeopáticos
por lo visto sí que piensa implantar unas normas específicas para estos productos, consistentes en algo así como demostrar que no hacen nada. Cito de nuevo a D.ª Belén:
Así que ya ven: la evaluación de la eficacia, para esta señora, dependerá del riesgo que presente cada producto para el ciudadano. Vamos, que si un medicamento contiene sustancias químicas (y, de nuevo, cito a la señora Crespo) peligrosas habrá que ver si realmente sirve para algo, pero si es, pongamos por caso, 100% agua… bueno, pues adelante con el timo, ¿no?
El proyecto de Orden Ministerial y, en general, la actitud de la Agencia de Medicamentos, también pasan por alto otras cuestiones derivadas de la legalidad no ya europea, sino española.
Así, por un lado, el proyecto parte de la base de que los productos que se encuentran en el mercado se venden al amparo de la Disposición Transitoria Segunda del Real Decreto 2208/1994, lo cual estaría muy bien si no fuera porque esa autorización provisional se concedió mientras durase la tramitación de los expedientes de autorización solicitados entonces, y esos expedientes fueron cerrados exactamente 270 días después de iniciarse, de acuerdo con la Disposición Adicional Primera de ese mismo Decreto. Desde entonces todos esos productos (que por lo visto nadie sabe ni siquiera cuántos son) se encuentran en el mercado de forma ilegal, y así permanecerán, si la Agencia se empeña en seguir tolerando su comercialización, hasta que se les concedan las correspondientes autorizaciones definitivas.
Que esa es otra: el artículo 111 de la Ley 29/2006, de garantías y uso racional de los medicamentos, establece una serie de tasas para distintos procedimientos. En lo que respecta a los productos homeopáticos las tasas a abonar por la autorización de cada producto son:
Sin embargo, el proyecto de Orden no impone las tasas por la obtención de la autorización, sino las correspondientes a su renovación y prórroga, bastante más modestitas:
Como a estas alturas nadie (y mucho menos la Agencia de Medicamentos, por lo visto) sabe cuántos productos se encuentran en esta situación, es difícil saber cuánto dinero se ahorrarán las industrias homeopáticas con este recorte de las tasas, pero sin duda la broma ascenderá a unos cuantos millones.
Por último, habrá que recordar que la normativa española y europea no impiden que el Ministerio y, en general, las administraciones públicas, actúen en defensa de los consumidores y pacientes frente a este engaño. Y aunque la señora Crespo, que la semana pasada estaba sembrada, diga que
A un paciente no hay que estar siempre protegiéndolo.
Lo cierto es que sí que se puede hacer mucho para paliar su desprotección. Con medidas tan sencillas como estas:
– Trabajar para que la normativa europea excluya la posibilidad de calificar oficialmente como “medicamentos” a cualesquiera productos que no hayan demostrado efectividad.
Así que ya ven, lo que pedimos (y exigimos) es algo tan sencillo como esto: que se cumpla la ley, vale, pero con todas sus consecuencias, incluyendo las que beneficien a los consumidores aunque perjudiquen a la industria, y que las autoridades sanitarias, en el cumplimiento de sus funciones, informen a los pacientes de lo que es realmente la homeopatía.
El enlace a “queeslahomeopatia.com” no funciona. Aparte de eso, genial, como de costumbre. Concedo autorización explícito para eliminar este comentario cuando se haya corregido la errata 😉
17 diciembre, 2013 a las 10:17 pm
17 diciembre, 2013 a las 7:16 pm
Pues yo llevo tomando desde hace tiempo un producto que es la equinácea que venden en las tiendas de homeopatía y en las farmacias que ha demostrado que es bueno para los refriados: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/natural/981.html
Alguien me puede decir si la equinacea o el ajo (regulador de la tension arterial) o el limón ( antibacteriano) deberían venderse también en las farmacias? Habría que dejar de hacer esa separación tan categórica porque yo soy de los que ponen una planta de citronella para alejar las moscas antes que me digan que llene la casa de TDT que se ha demostrado que también mata los insectos y luego me digan que también mata otras cosas…. y en el mientras tanto las farmaceúticas llenándose los bolsillos. Si hubiera dinero para comprobar los efectos secundarios reales de tanto producto artificial que nos metemos en el cuerpo otro gallo cantaría.
Me parece muy bien, Pedro, pero estás hablando de un producto que ni por composición ni por grado de dilución es homeopático. Hay algunos que se venden con esa etiqueta (por ejemplo este), pero como verás contiene equinácea en tintura madre, es decir, sin diluir (aunque en una cantidad bastante ridícula), y se indica precisamente para los usos de la equinácea, no los que le atribuiría la farmacopea homeopática (que sería la “curación” de los “síntomas” que provocaría la equinácea en una persona sana; vamos: justo los contrario).
Se trata de una estrategia de marketing que siguen bastantes compañías: etiquetan como homeopáticos productos de fitoterapia (que, en su jerga, serían, “alopáticos”) para así incluir en su catálogo algunos medicamentos con eficacia probada o probable, y de este modo prestigiar a los demás. Pero no deja de ser un engaño para los consumidores.
Por lo demás, me parece muy bien lo de la citronella, sobre todo aquí, que por regla general la picadura de un mosquito se traduce en un poco de picor y nada más. Pero donde son vectores de infecciones peligrosas se emplea el DDT.
Vamos, que se trata de emplear las cosas en su justa medida y según su necesidad; los medicamentos (incluyendo los de fitoterapia) cuando y en la medida en que sean necesarios, los insecticidas del mismo modo, y los productos homeopáticos… bueno, para endulzar el café, por ejemplo. Porque para otra cosa, si son realmente homeopáticos, no sirven.
14 enero, 2014 a las 5:41 pm
Pues estos siguen: http://www.il3.ub.edu/es/postgrado/postgrado-homeopatia-farmaceuticos-online.html_2092775340.html
6 enero, 2014 a las 1:16 am
Afortunadamente y muy a pesar mío porque mi organización colegial (soy farmacéutico) ni se moja, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos se ha definido muy claramente al respecto:
Cosa que no había hecho nunca, ya que daba cobijo como el de los farmacéuticos a toda esta pandilla de majaras ignorantes que recomiendan las “bolitas con agua con memoria que ya no tienen agua”.
Como sabréis la presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos es firme defensora de esta mancia (en su botica próxima a la mía a la mínima te endiñan unas “bolitas mágicas” o un Expecto Dhu sin pestañear), apoya la medida y diría que ha mediado para que se elabore esta nefasta orden ministerial.
Mi más sincera felicitación al órgano colegial de los médicos.
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30 noviembre, 2015 a las 1:16 pm
Estoy embarazada y he tomado Expecto Dhu pensando que no me iba a perjudicar nada en mi embarazo.Ahora me dice alguien que no se me ocurra porque puede dañar al frto.¿Es esto verdad?.
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References: artículo 14
 Real Decreto 
 artículo 69
 Real Decreto 
 artículo 100
 artículo 69
 Real Decreto 
 artículo 111