Source: https://issuu.com/separ/docs/n_22
Timestamp: 2017-02-20 18:34:53+00:00

Document:
Revista Inspiración, n22, 2011. by SEPAR - issuu
ÁREA DE ENFERMERÍA Y FISIOTERAPIA RESPIRATORIA - SEPAR
Volumen 3, Número 22, Febrero 2011
Real Decreto 1718/2010, de 17 de diciembre,
Cursos sobre prescripción en enfermería
Desarrollo profesional continuo de Separ
Fisioterapia Respiratoria e Investigación:
Cuidados de Enfermería Respiratoria
en una consulta de HP
EditorialRespira
en el futuro de la atención sanitaria
ÁREA DE ENFERMERÍA Y FISIOTERAPIA RESPIRATORIA -SEPAR
Esperanza Sánchez Gómez. ......................................................................................5
Vicente Macian Gisbert. ..............................................................................................6
Felipe Rodríguez de Castro ......................................................................................11
Fisioterapia Respiratoria e Investigación: ¿Realidad o Ficción?
Jordi Vilaró ................................................................................................................17
Cuidados de Enfermería Respiratoria en una consulta de HP
Carmen Blasco Martínez. DUE
Encarna Cebrián Villodre. DUE
Mª Jesús García López. DUE
Josefina Álvarez Milán. DUE ....................................................................................19
Violeta Alonso-Martínez
Mª José Álvarez-Suárez
Julia Raquel Camporro-Martin
Isabel García-Porto
Eduardo Rivero-Alonso ............................................................................................22
El papel de las enfermeras en el futuro de la atención sanitaria
Pauline W. Chen. M. D. ..............................................................................................30
NORMAS GENERALES ....................................................................35
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE NEUMOLOGÍA Y CIRUGIA TORACICA
Dr. Juan RUIZ MANZANO (Barcelona)
Dr. Juan José RIVAS DE ANDRÉS (Zaragoza)
Dr. Juan Antonio RIESGO MIRANDA (Cáceres)
Dr. Adolfo BALOIRA VILLAR (Pontevedra)
Dr. José Mª BORRO MATÉ (A Coruña)
Área Enfermería y Fisioterapia Respiratoria
Área EPOC
Área EROM
Dra. Cristina MARTÍNEZ GONZÁLEZ (Oviedo)
Dr. Mariano GARCÍA YUSTE (Valladolid)
Dr. José BLANQUER OLIVAS (Valencia)
Área TRS-VM-CRC
Dr. Joaquín TERÁN SANTOS (Burgos)
REVISTA OFICIAL DE LA ENFERMERÍA Y LA FISIOTERAPIA RESPIRATORIA DE SEPAR
DE. ESPERANZA SÁNCHEZ GÓMEZ (CÁCERES)
DE. ANA MARTÍNEZ MARCO (MADRID)
D. F. DANI LOPEZ FERNÁNDEZ (LAS PALMAS)
DE. ELENA LÓPEZ DE SANTAMARÍA MIRO (VITORIA)
ISSN: 2013-8865
Enfermer铆a y Fisioterapia Respiratoria
Directora Revista Inspiración. Área Enfermería y Fisioterapia. SEPAR
Se aprobó el Real Decreto 1718/2010, de 17 de diciembre, sobre receta médica y órdenes
de dispensación, se puede ver en el link:
Todos pensamos que podría ser mejor, aunque lo mejor para mí sea lo menos adecuado para otros, incluso sabemos en ocasiones más que los expertos, formamos el mejor
equípo, somos el mejor selecionador, juzgamos las decisiones de los demas por nuestras
convicciones, nadie nos ha preguntado, siempre son mejores, creemos más atinadas nuestras verdades y nos aparcamos en los resentimientos de una vida que creemos debes ser
justa o al menos compensada.
Sabemos que la verdad no se posee, nadie es su dueño, necesario en nuestro camino
es encontrar la suficiente humildad para saber aprender o desaprender lo aprendido, aceptando que hay otros que tambien tienen su verdad y sus realidades, una auténtica riqueza
Si ya sabemos que no hay equidad y que cada uno tiene su verdad intentemos al
menos acomodar las distorsiones al injusto reparto de papeles, recursos y habilidades, reafirmandonos con el compromiso vital de cada persona con su entorno buscando lo mejor
para todos, pasando a juzgar si queremos juzgar, los resultados. Aprovechemos esas diferencias convirtiendolas en un lugar para el intercambio, el crecimiento, el desarrollo de potencialidades creativas, somos gregarios.
Este número de nuestra revista es rico en opiniones, diversidad y realidades, espero
que podamos aportar entre todos al menos un sincero y gratificante pensamiento.
Recuerdo a Diógenes el cínico (413 - 324 a. C.), sobre todo por la popular anécdota del
filósofo y Alejandro Magno: se acercó Alejandro a Diógenes y despues de presentarse le preguntó si podía servirle en algo, Diógenes despues de presentarse correctamente contestó:
- Puedes apatarte para no quitarme la luz del sol.
Coordinador Área Enfermería y Fisioterapia. SEPAR
El pasado 17 de enero de 2011 me remite una interesantísima información desde el
Colegio de Enfermería de Badajoz, en la que su presidente da cumplida respuesta a una
pregunta formulada por sus colegiados acerca de los Cursos sobre prescripción en Enfermería.
Creo que por los datos que se aportan es de gran interés para nuestro colectivo el conocer su contenido y así poder crear una opinión fundamentada en lo que define el actual
marco Jurídico y no en la opinión de grupos o partes, por lo que lo reproducimos literalmente...
Las opiniones vertidas así como los comentarios son propiedad de su autor y por tanto
la revista Inspiración así como el autor de esta nota no suscriben necesariamente su contenido.
Se nos solicita por algunas colegiadas información sobre un “Curso de Prescripción”,
del que está informando el Consejo General de Colegios Enfermeros.
Informar que ese curso de prescripción que se anuncia no es otra cosa que un curso más.
Efectivamente, las Universidades tienen la capacidad para organizar enseñanzas conducentes
a la obtención de certificados, diplomas y títulos propios, que no tienen carácter oficial.
HOMOLOGACIÓN ACADÉMICA: Respecto a que el citado Curso va a ser reconocido
para “homologar” académicamente la titulación de Diplomado por la nueva titulación de
Grado en Enfermería, informar que no existe norma legal de clase alguna que avale esa información. En todos los casos, nos remitimos al siguiente apartado tercero de este artículo.
PRESCRIPCIÓN: Además, también se nos dice que el citado curso va a ser requisito
para poder prescribir medicamentos. Igualmente informamos que no existe norma legal de
clase alguna que reconozca esos efectos profesionales. Como veremos en la redacción que
tiene la Ley del Medicamento (que reproducimos más abajo), el Ministerio de Sanidad ha recibido un mandato de la Ley: QUE ACREDITE A LOS ENFERMEROS PARA PRESCRIBIR.
¿Exige la Ley algún requisito?. NO.
Hablando desde el punto de vista académico -no profesional-, resulta interesante saber
que se ha publicado recientemente un Real Decreto, 861/2010, de 2 de julio, por el que se
modifica al anterior RD 1393/2010, que estableció la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, el cual permite a las Universidades el RECONOCIMIENTO de créditos por
la experiencia LABORAL y PROFESIONAL acreditada, que COMPUTARÁN a efectos de la
obtención de un título oficial, siempre que dicha experiencia esté RELACIONADA con las
competencias inherentes a dicho título.
Que, no obstante todo lo anterior, este Colegio Oficial de Enfermeros de Badajoz está
haciendo las gestiones oportunas, desde hace bastante tiempo, para poder realizar un curso
sobre Prescripción medicamentosa y de productos sanitarios, ya que ello resulta necesario
para el quehacer diario de nuestra actividad, si bien es cierto que el citado curso debe contar
con todas las garantías legales, para así no ver defraudadas las expectativas de quienes
estén interesadas en realizar el citado curso. El problema es que el Consejo General de Colegios tendrá que dar las oportunas explicaciones al respecto. INSISTIMOS: la Ley no exige
requisito de clase alguna.
Suponemos que la “demanda” de ese curso está en relación directa con la información
vertida por el Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermeros, el cual nos dice que
tiene un Acuerdo con la Universidad Complutense de Madrid para realizar el citado Curso
de prescripción, al que le anuda EFECTOS PROFESIONALES y académicos. Es decir, el
Consejo General nos está diciendo que ese curso será requisito para poder prescribir y que
servirá para homologar la titulación de Diplomado por la de Grado. Nosotros no vemos por
ninguna parte que ello sea así; no lo contempla ninguna norma jurídica. A este respecto recomendamos la lectura de algunos artículos de este mismo blog. No obstante, repetimos:
si alguien está interesada en “homologar” la actual titulación de Diplomado por la de Grado,
que sepan que esa competencia es de la Universidad, de cada Universidad.
NO OBSTANTE LO ANTERIOR, cualquier formación continuada acreditada oficialmente, es decir, aquella que se realiza después de la obtención de la titulación e impartida
por las entidades que concretan las normas, suele ser reconocida por las Empresas, públicas
o privadas, como baremable en los sistemas de selección, incluso será reconocida para la
obtención de “títulos oficiales”, como también será reconocida la experiencia Profesional; es
decir, la actividad profesional acreditada. O dicho en otros términos: las Universidades deberán reconocer la experiencia profesional, en forma de créditos, para la obtención del título
de Grado, por ejemplo.
DICE ASÍ LA NORMA: Efecto de los títulos universitarios oficiales correspondiente a la
anterior ordenación.
“QUIENES, ESTANDO EN POSESIÓN DE UN TÍTULO OFICIAL DE DIPLOMADO,
PRETENDAN CURSAR ENSEÑANZAS DIRIGIDAS A LA OBTENCIÓN DE UN TÍTULO OFICIAL DE GRADO, OBTENDRÁN EL RECONOCIMIENTO DE CRÉDITOS QUE PROCEDA
CON ARREGLO A LO PREVISTO EN EL ARTÍCULO 13”. Este artículo 13, en lo que pudiera
afectar a nuestro caso, dispone que “SERÁN TAMBIÉN OBJETO DE RECONOCIMIENTO
LOS CRÉDITOS OBTENIDOS EN AQUELLAS OTRAS MATERIAS DE FORMACIÓN BÁSICA PERTENECIENTES A LA RAMA DEL CONOCIMIENTO DEL TÍTULO AL QUE SE
PRETENDE ACCEDER”.
Pues bien, el Consejo General, lo que debería estar haciendo es HACER VALER que
los Planes de Estudios conducentes a la obtención de la titulación de Grado es el mismo que
el previsto para la titulación de Diplomado, por la sencilla razón de que ambos títulos tienen
la misma base legal, que no es otra que la Directiva Europea del pasado año 2005
(36/2005/CE), que nos remite a la anterior Directiva 77/453/CEE, de 27 de junio. En esta Directiva, su artículo 2º dispone como requisitos: UNA FORMACIÓN A TIEMPO COMPLETO,
ESPECÍFICAMENTE PROFESIONAL, REFERIDA OBLIGATORIAMENTE A LAS MATERIAS DEL PROGRAMA QUE FIGURAN EN EL ANEXO DE LA PRESENTE DIRECTIVA Y
QUE COMPRENDERÁ TRES AÑOS DE ESTUDIOS O 4.600
HORAS DE ENSEÑANZA TEÓRICA Y CLÍNICA”.
PREGUNTAMOS, ¿HA SIDO MODIFICADA EL CONTENIDO DE ESTA DIRECTIVA?.
NO. Luego, entonces, ¿por qué nos engañan?. Las materias del programa previsto en la citada Directiva es el que debe ser cumplido por el Gobierno y por las Universidades. En consecuencia, todos los Estados están obligados a cumplir lo previsto en esa Directiva, con
independencia del nombre que le den a la titulación, certificación o licencia. Aquí, en España,
nos engañan como a ...
POR OTRA PARTE, en cuanto a las competencias Profesionales, los colegiados
hemos de diferenciar entre efectos académicos del título (como se llame) y COMPETENCIAS PROFESIONALES. Las competencias Profesionales, es decir, las actividades que podemos realizar, porque nos habilita el título que exige la colegiación, vienen recogidas en la
Ley de Ordenación de las Profesiones. Y esa Ley de Ordenación de las Profesiones está hablando del Diplomado, Enfermero. Explicado en otros términos: la titulación de Graduado,
profesionalmente hablando, no tiene competencias, y no las tiene porque la citada Ley de
Ordenación está hablando de Diplomados, Enfermeros, aunque ello es una metedura de
pata. La Ley dice: Enfermeros, para luego seguir redactando de esta manera: corresponde
a los Diplomados universitarios en Enfermería la dirección, evaluación y prestación de los
salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades”.
¿Dónde figura el Graduado?. El Graduado, por fuerza, viene obligado a realizar las
mismas competencias que los Diplomados; y no al revés.
EN DEFINITIVA, no existen más competencias Profesionales que las previstas legalmente. Luego, ¿para qué quiero homologar mi actual titulación de Diplomado si tiene los
mismos efectos que tendrá la futura titulación de Grado?. El trasfondo es el mismo: dinero,
LA LEY DEL MEDICAMENTO modificada el pasado año 2.009 dispone en su artículo
77.1 que
EL MINISTERIO DE SANIDAD Y POLÍTICA SOCIAL con la participación de las organizaciones colegiales, referidas anteriormente (en referencia a las Organizaciones Médicas
y de Enfermeras), ACREDITARÁ CON EFECTOS EN TODO EL ESTADO, A LOS ENFERMEROS PARA LAS ACTUACIONES PREVISTAS EN ESTE ARTÍCULO.
Vemos, por tanto, que la Ley del Medicamento EN NINGÚN caso habla de “CURSO”
como requisito para poder realizar las actuaciones previstas en la Ley del Medicamento comentada. Es más, la Ley ordena al Ministerio que acredite a los Enfermeros.
Sucede que el Presidente del Consejo General de Colegios Enfermeros tiene mucho
interés en dos temas:
1.- PROFESIONALMENTE.- Que se exija ese Curso sobre prescripción para poder
prescribir. Y como ese señor tiene la “ventaja” de visitar el Ministerio de Sanidad y Consumo,
no nos extraña que esté sugiriendo al Ministerio que nos exija la realización de ese Curso para
poder prescribir. Curso que, como vemos, no viene en ninguna parte. Es más, un curso jamás
podrá ser requisito para realizar ninguna de las actividades de la Profesión Enfermera. Ni siquiera las Especialidades disminuyen las competencias del Enfermero generalista. SÓLO LA
LEY PUEDE SEÑALAR LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES, ya que tiene que cumplirse lo que se conoce como “requisito de legalidad”.
Incluso, se atreve el Consejo General a decir que la realización de ese curso conlleva
la inclusión de nuestra Profesión dentro del Subgrupo A1) del Estatuto Básico del Empleado
Público. El Consejo General, entonces, desconoce que en ese subgrupo están comprendidas aquellas titulaciones cuyo Plan de estudios está estructurado en un MÍNIMO de CUATRO AÑOS. Y omite el citado Consejo General que la titulación de Diplomado o la de Grado,
que tanto da Profesionalmente, está incluida dentro del subgrupo A2), por la sencilla razón
de que el Plan de estudios conducente tanto a la Diplomatura como al Grado están previsto
con un mínimo de tres años y un máximo de cuatro. Y ello es así porque dentro de las CUALIFICACIONES PROFESIONALES, la titulación de Grado está prevista en el apartado 4º)
del artículo 19 del Real Decreto 1383/2008, mientras que las previstas en el apartado 5º de
ese mismo artículo 19, corresponde a aquellos Planes de estudios cuya duración académica
está estructurada, COMO MÍNIMO, en cuatro años, sin límites.
¡Ven que la DIFERENCIA entre Diplomatura y Grado no existe por ninguna parte!
2º.- ACADÉMICAMENTE.- Por otra parte, también se nos dice desde el Consejo General de Colegios Enfermeros que ese curso sobre prescripción será reconocido a efectos
de “homologar” la actual titulación de Diplomado en Enfermería por la nueva titulación de
Grado. FALSO.
Y que es FALSO se confirma por el hecho de que todos nosotros sabemos que existen
compañeros nuestros que han cursado los estudios de Master y del Doctorado, y el requisito
para ello ha sido estar en posesión de la Diplomatura en Enfermería. Y ello ha sido posible,
aquí, en Extremadura, gracias al Decreto 51/2006, de 21 de Marzo, firmado por la Consejería
de Educación de la Junta de Extremadura, por el que se acuerda la implantación de programas oficiales de postrado conducentes a la obtención de títulos oficiales de Master y Doctorado en la Universidad de Extremadura, Decreto que tuvo su base legal en aquel Real
Decreto 56/2005, de 21 enero, modificado posteriormente por el actual Real Decreto
1393/2007, de 29 de octubre, el cual, al mismo tiempo, ha vuelto a ser modificado por el Real
Decreto 861/2010 al que antes hemos hecho alusión, que viene a reconocer como créditos
académicos a la experiencia Laboral y Profesional.
La PREGUNTA que pueden hacerse los colegiados de este Colegio es ¿por qué desde
el Consejo General de Colegios Enfermeros, máximo representante de la Organización Colegial, se nos puede “informar” en los términos que lo hace?. La respuesta es bien sencilla.
Tengan en cuenta que ese curso se impartiría a través de la Escuela de Ciencias de la Salud,
la cual está participada por empresas cuyos intereses son oscuros para la colegiación; o
dicho en otros términos: ese curso supondría una generación de dinero tan importante como
que basta con multiplicar 900 euros por 250.000 Enfermeras. ¿DÓNDE IRÍA A PARAR TANTÍSIMO DINERO?.
Estimados colegiados: como antes hemos dicho, para una mayor información al respecto de lo que dice el Consejo General de Colegios Enfermeros sobre los efectos del comentado curso sobre prescripción, este Colegio está intentando que podamos realizar aquí
un Curso sobre prescripción, curso que pretendemos tenga todos los avales oficiales posibles, para no defraudar las expectativas de nuestros colegiados. El problema que encontramos es la “maquinaria” burocrática, que impide el dinamismo y las ganas que podamos
Blog del Presidente del Colegio de Enfermería de Badajoz:
http://carlostardiocordon.blogspot.com/ jueves 23 de septiembre de 2010.
Decano Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Las Palmas de Gran Canarias
Una profesión es una ocupación que se autorregula mediante disciplina colegial, tiene
una base de conocimiento especializado que requiere formación superior, se orienta al servicio y no al lucro y tiene un código ético propio (Starr, 1982). En definitiva, las profesiones
son unas ocupaciones privilegiada: tienen unos conocimientos específicos (lo que debe hacerse; cómo debe hacerse; dónde, cuándo y por qué es necesario hacerlo; y qué se debe
hacer si las circunstancias cambian), un espíritu de servicio, buscan la excelencia y tienen
una exigencia ética. Además, gozan de un reconocimiento social y de autonomía organizativa y de trabajo (regulación profesional). Los componentes de la autorregulación son la regulación de entrada, la existencia de un código deontológico, la gestión de errores, el
mantenimiento periódico de la competencia y el compromiso con la Formación Continua
(FC) y el Desarrollo Profesional Continuo (DPC).
La competencia representa el grado en el que una persona puede utilizar los conocimientos, aptitudes, actitudes y buen juicio asociados a la profesión, para poder desempeñarse de manera eficaz en todas las situaciones que corresponden al campo de su práctica
profesional (MT Kane, 1992). Dado que la competencia es un constructo complejo, no es accesible de manera directa, pero se pueden definir indicadores de buena o mala competencia
y a partir de la “medida” de los indicadores, inferir que la competencia corresponde a un
nivel determinado. La definición de Kane contiene todos los elementos que se deben medir
cuando se desea evaluar la competencia. A partir de aquí, hay que decidir si se deben evaluar los elementos de manera independiente o global. Cualquiera que sea la decisión, los
elementos deben estar siempre contextualizados, asociados a una situación profesional. No
hay que olvidar que la competencia no existe fuera de un contexto particular y profesional.
El profesional tiende a la excelencia, aunque es posible que alguno de sus actos no sea
excelente. El profesionalismo exige acceder permanentemente a los valores de la profesión
y a mantener el máximo nivel personal de competencia exigible en cada momento. Todas las
acciones encaminadas a ello configuran el DPC.
¿Qué es, por consiguiente, el DPC?
El DPC es un instrumento de mejora profesional y, por tanto, propiedad del profesional.
Se podría definir como el proceso mediante el cual los profesionales adquieren, mantienen y
mejoran sus conocimientos, sus habilidades y sus actitudes, lo que les permite continuar su
ejercicio profesional de forma competente, esto es, con el nivel de calidad exigible en cada momento. El DPC no es un sistema de control externo, no es un negocio, no es una evaluación
ni un examen, ni tampoco es sólo FC.
¿En qué se diferencia de la tradicional Formación Continuada (FC)?
Tal y como señala Albert Oriol, presidente de la Fundación Educación Médica, y uno
de los mayores expertos internacionales en Educación Médica, la mejora de la actuación profesional es el objetivo último de la FC. Si no contribuye a ello, la FC fracasa. Pero, no siempre
es fácil establecer una relación inequívoca entre las actividades de FC y los cambios de la
conducta profesional. En la actualidad, existe una corriente de opinión internacional que
considera que la actual planificación y evaluación de la FC no responde a las expectativas
ni de la sociedad ni del profesional. La conceptualización del DPC como un proceso reflexivo
e integrador de todo aquello que el profesional hace en relación a su ejercicio y los resultados
que obtiene, colocan a las actividades de FC que emprende en un contexto personal, y con
ello les da mayor sentido y más probabilidad de que puedan llegar a ser efectivas, es decir,
que contribuyan a la mejora de la competencia profesional.
El DPC debe ser analizado desde una perspectiva más global, que incluye, no sólo
elementos de FC, sino también aquellos relativos a la actividad asistencial, docente e investigadora, a la capacidad de adaptación a los cambios del entorno científico-técnico y laboral, y a la reflexión sobre la propia práctica y competencia profesional. Estos elementos
son, entre otros, los que sitúan a la FC como uno de los instrumentos del DPC y los que proporcionan a éste una dimensión más amplia.
¿Cuáles son los componentes del DPC?
Para las profesiones sanitarias el DPC individual se ha de basar en el desarrollo de facetas asistenciales, docentes (inherente en todo profesional), de investigación (desarrollada
según el lugar y el momento) y de gestión (que, en mayor o menor medida, va siempre asociada a la propia actividad asistencial), que son los elementos constitutivos de la actividad
profesional, si bien cada uno de ellos en una proporción diferente. Estos cuatro elementos
o facetas no han de abordarse de forma aislada o independiente, sino que cada uno de ellos
ha de estimular la mejora de los otros y, por tanto, han de estar balanceados y complementarse. El peso específico de cada una de las diferentes facetas no será constante a lo largo
del desarrollo profesional, de modo que en diferentes momentos de la vida de un profesional,
cada una de estas facetas adquirirá una mayor o menor relevancia.
¿Por qué el DPC?
Nuestra estructura social, cada vez más compleja, ha introducido nuevas exigencias
en los principios éticos de las profesiones sanitarias. Entre estos nuevos principios se incluye el compromiso de rendir cuentas (accountability) al paciente / ciudadano, que ha
pasado a tener una participación cada vez más activa en todo lo concerniente a su salud.
Por ello, y como garantía de que el ciudadano recibe la mejor atención sanitaria posible
en cada momento, es conveniente que el proceso individual por el cual cada médico, enfermero o fisioterapeuta mantiene su competencia profesional pueda y deba ser un proceso contrastado.
¿Para qué el DPC?
La contrapartida que ha de obtener el médico, el enfermero o el fisioterapeuta al someter
su vida profesional a un contraste o una validación (acreditación), ha de ser alguna forma de
reconocimiento tanto social como institucional. Este reconocimiento, que a diferencia de la carrera profesional no ha de entenderse exclusivamente en un sentido economicista, ha de
estar directamente relacionado con la subida de un escalón en el prestigio social e institucional. Además, si el profesional desarrolla su actividad en una institución, pública o privada,
debe haber una adecuación entre el nivel de DPC alcanzado y la tarea desempeñada en su
organización. Es obvio que el profesional que acredite un desarrollo mayor o más avanzado
en cada una de sus áreas de competencia profesional, puede y debe desempeñar tareas en
consonancia con su nivel. Es difícil dar y pedir satisfacción a un profesional que realice trabajos por debajo de sus probadas y reconocidas capacidades profesionales.
¿Qué utilidad real tiene el DPC a día de hoy?
Es evidente que el DPC individual adquiere su pleno sentido en un marco de vigencia
y exigencia de sistemas y requisitos de acreditación inicial y reacreditación periódica de la
competencia profesional. Estos conceptos, relativamente novedosos en nuestro país, ya tienen una cierta antigüedad y un mayor nivel de desarrollo en el ámbito anglosajón. Sirva, a
modo de ejemplo, una noticia fechada recientemente en Londres, en la que se anuncia que
los médicos de Gran Bretaña afrontarán “tests anuales que podrán revocar la licencia de los
menos capacitados”. Con esta medida, el gobierno británico pretende mejorar la oferta de
servicios mediante la exigencia del mantenimiento de los patrones de calidad y una formación continua que implicará, además, una renovación de la licencia cada cinco años, tanto
en el sector público cono en el privado.
En España existe el marco conceptual y legal para el desarrollo profesional, y diversas
instituciones y organizaciones profesionales ya están trabajando en su impulso. Una creciente tasa de homologaciones de títulos de profesiones sanitarias en los últimos años, no
siempre acompañada de los mínimos criterios de rigurosidad exigible, hacen, si cabe, más
necesario el control de la capacitación profesional. Desde diversos ámbitos se viene hablando de la posibilidad de crear una Agencia Española de Evaluación de la Profesiones
Sanitarias, que tendría autoridad en diversos aspectos relacionados con la competencia
profesional. Las organizaciones profesionales, muy especialmente las sociedades científicas, deberían jugar un papel relevante tanto en la génesis como en el gobierno de una entidad como la propuesta.
¿Qué tiene que ver la SEPAR en mi desarrollo profesional?
Desde hace décadas las sociedades científicas han desempeñado un papel relevante
en los distintos aspectos relacionados con la formación y el establecimiento del nivel de calidad del ejercicio profesional, como hecho consustancial a su propia existencia. Las socie-
dades científicas deben, además de promover una investigación de calidad, fomentar las
competencias específicas de sus miembros a través de la FC y de otras actividades enmarcadas en el DPC. Participar en la regulación (co-regulación) profesional, profundizar en la
autogestión, y colaborar en la definición de los proyectos educativos son tres retos fundamentales a los que las sociedades científicas deberán enfrentarse en el futuro más inmediato. Si las profesiones sanitarias quieren seguir manteniendo un papel nuclear en la
asistencia sanitaria, debemos asumir la responsabilidad de asegurar una prestación con
elevados estándares de calidad e instaurar sistemas de reconocimiento público de la excelencia. Si no lo hacemos, alguien, y seguramente peor, lo hará por nosotros. Parece evidente
que si, como sociedad, nos adelantamos a lo que parece una evolución inevitable, no sólo
tendremos un camino adelantado, sino que controlaremos el proceso y ganaremos en prestigio e influencia social e institucional.
Integrantes del DPC Enfermería y fisioterapia de SEPAR
Además, los principios éticos y deontológicos de ámbito general en los que se basa el
DPC, son perfectamente coherentes con uno de los fines expresos y específicos de la
SEPAR, que en el tercer artículo de sus estatutos, manifiesta su intención de “contribuir a la
formación de los especialistas en medicina respiratoria y, en sentido más amplio, al perfeccionamiento profesional de todos sus socios”.
¿Qué tenemos que hacer como sociedad?
La SEPAR debería comenzar por diseñar un método de detección de áreas de mejora
profesional, individualizado, flexible y adaptable a diferentes escenarios profesionales dentro
de la Cirugía Torácica, de la Enfermería y Fisioterapia Respiratoria y de la Neumología. La
idea seria poder planificar, de forma individual y pormenorizada, las actividades formativas
e informativas necesarias para corregir las áreas deficitarias, de manera que se pudiera, en
primer lugar, objetivar el grado de competencia alcanzado, y en segundo lugar, establecer
una estrategia para su mantenimiento. Todo esto requeriría, por tanto, un sistema de detección periódica de áreas de mejora y la provisión de instrumentos (FC, entre otros) que permitieran la actualización periódica del nivel de competencia alcanzado como profesional y
su evaluación u objetivación.
¿Cuál debería ser la primera fase del proyecto a desarrollar?
Si lo que se pretende es descubrir áreas de mejora profesional, parece lógico pensar
que lo primero que precisamos es establecer unos estándares con lo que comparar nuestro
desarrollo profesional y, como consecuencia, ser capaces de detectar esas áreas de mejora.
¿Cómo podemos clasificar estos estándares?
Los estándares profesionales que hemos de establecer se podrían dividir en tres niveles:
- Transversales de la profesión, que podrían contemplar aspectos relacionados con
habilidades comunicativas, de gestión, de investigación, docentes y éticos o de valores profesionales.
- Genéricos de la especialidad. Los estándares de este nivel necesariamente deberían tener como referente el perfil básico profesional contemplado en los programas
- Superespecialidad. Hay que evitar que los profesionales de la salud del futuro se
conviertan en meros técnicos que aplican protocolos de forma mecánica y utilizan
aparatos cada vez más sofisticados. Para ello, es preciso que no minusvaloremos
la adquisición de herramientas que nos permitan reflexionar sobre nuestra propia
práctica y nuestro contexto profesional. Sin embargo, es evidente que el progreso
científico pasa por limitar nuestro campo de profundización, aunque huyendo de la
espiral de saber cada vez más de menos, -hasta caer en el absurdo de saberlo todo
de nada- y de la no menos indeseable situación de considerar aspectos básicos de
la especialidad como áreas de superespecialización. En cualquier caso, también
hemos de ser conscientes de que existe un marco legal para el desarrollo de capacitaciones específicas que, como sociedad, no debemos soslayar por su enorme interés estratégico.
¿Quién debe establecer estos estándares?
Dada la estructura societaria, parece lógico que las Áreas de Trabajo tengan un papel
relevante en este proceso de establecimiento de estándares profesionales. Sin lugar a
dudas, los Comités Asesores, especialmente los actualmente denominados de Formación
y Docencia, y de Calidad Asistencial, también tendrán un papel destacado, en colaboración
con otros asesores externos, expertos en Educación Médica. Como es lógico, además de
enunciar los estándares se deben establecer los criterios de consecución y mantenimiento
¿Debe la Sociedad limitarse a establecer estándares para detectar áreas de mejora profesional?
Evidentemente no. En paralelo al establecimiento de estándares, se han de proporcionar las directrices y/o los recursos necesarios para que el socio pueda alcanzar los estándares profesionales que la propia SEPAR haya establecido. Estos recursos podrán estar
constituidos por diferentes actividades presenciales y no presenciales; propias de la SEPAR
o de otras instituciones; organizadas específicamente para este propósito o recogidas expresamente del ejercicio profesional habitual (sesiones clínicas u otro tipo de actividad docente o discente realizada en el centro de trabajo habitual; informes de alta u otros
documentos de control de determinado tipo de paciente; procedimientos realizados, etc.…).
El primer efecto beneficioso de este proceso sería una mayor racionalización de la oferta de
FC que brinda la propia SEPAR.
La SEPAR debería diseñar, además, un sistema de control del proceso a través de
una aplicación informática. Este sistema debería permitir evaluaciones periódicas que condujeran a la certificación y recertificaciones sucesivas. Los procedimientos de control, verificación y evaluación son muy variados, desde portafolios, hasta la observación directa de
la práctica o informes de otros profesionales (peer review), pasando por selfaudits o audits
generales o estimulados, o una combinación de distintos métodos.
Es evidente que se debe garantizar la confidencialidad del proceso y huir tanto de un
control excesivamente estricto, como de una laxitud exagerada que aboque al desprestigio
En definitiva, el DPC-SEPAR debe aportar una metodología de trabajo en la adquisición
y en el mantenimiento de las competencias profesionales en sus distintos niveles, basada
en un ciclo de mejora continua de la calidad. La Sociedad proporciona recursos de forma que
el profesional pueda alcanzar los estándares que ella mismo ha establecido y pueda mantener su competencia en el tiempo. La consecución de la capacitación se refrenda mediante
diferentes indicadores diseñados por Áreas de Trabajo y Comités Asesores y se controla a
través de una aplicación informática. La filosofía que subyace en todo el proceso es la de la
autorregulación de la competencia profesional, lo que implica un ejercicio de responsabilidad
hacia la sociedad y hacia la propia profesión. La SEPAR, por su parte, tiene plena capacidad
para reconocer el mantenimiento de la capacitación profesional de sus asociados y otorgar
capacitaciones específicas de acuerdo a los criterios que ella misma establezca.
Foto Fisioterapia Respiratoria
Trabaja en Barcelona en CREAL. Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental
Fisioterapeuta. Universidad Ramón Llull. Barcelona
Hasta no hace muchos años la investigación científica - aquella búsqueda de conocimientos, respuesta a preguntas y soluciones a problemas científicos - en el mundo de la
biomedicina, era una actividad cuasi exclusiva de los profesionales de la medicina, la biología o la farmacología. La evolución de las profesiones de la salud y la incorporación de la
medicina basada en la evidencia han condicionado, de forma paulatina, a que todas las profesiones vinculadas con el ámbito de la salud se cuestionen la necesidad de investigar para
poder fundamentar sus procedimientos clínicos. Con el paso del tiempo, enfermería y fisioterapia empezaron a aportar sus hipótesis y sus resultados, los cuales, a partir de evidencias
científicas, han aupado el avance del conocimiento en ambas profesiones. Aunque esto es
ya una realidad en el campo de las enfermedades respiratorias que poco a poco va incrementando, los fisioterapeutas respiratorios del estado español sabemos lo difícil que es
avanzar en esta profesión: ser fisioterapeuta, saberse especializado en respiratorio y, que
se reconozca el trabajo realizado, es ya todo un mérito. Ser investigador, un imposible. Nuestra historia como profesión siempre nos ha vinculado al campo de la traumatología, por tanto,
meterse a tratar enfermos respiratorios pocas veces se ha entendido. En el momento que
un pequeño grupo de fisioterapeutas respiratorios empezó a desenvolverse en investigación
las dificultades fueron considerables. En realidad, nadie nos dijo que investigar fuera fácil
pero todos sabemos que es una parte importante para el desarrollo de las profesiones biomédicas, incluida la fisioterapia. Para realizar investigaciones de calidad se necesitan mínimo 2 criterios básicos: primero, una base de conocimiento metodológico y estadístico y
segundo, alguna ayuda económica que permita cubrir en parte o en su totalidad el sueldo
del profesional. Cuando esto no se ha alcanzado, en su defecto, nos queda el amor incondicional y a veces utópico hacia la profesión.
Hoy en día, por suerte, entidades como SEPAR ayudan a suavizar esta tortuosa realidad para llevarla hacia una situación más factible y alcanzable por un pequeño grupo de
nosotros. Las convocatorias anuales de “Ayudas a la investigación” de SEPAR abren una
puerta para que profesionales de enfermería y fisioterapia tengan una opción en el campo
de la investigación. Así mismo, es de agradecer que los fisioterapeutas y enfermeros de
SEPAR ya puedan optar a las becas “Becario SEPAR”, está claro que es un reconocimiento
al esfuerzo realizado y a los frutos obtenidos durante todos estos años. Existen además,
otras entidades que ayudan a que nuestra profesión pueda integrarse en el campo de la investigación y, aunque como fisioterapeutas es difícil optar a becas del ministerio, tenemos
al alcance ayudas menores que nos servirán para empezar a caminar en este mundo. Algunos Colegios de Fisioterapeutas otorgan ayudas para promover la investigación específica
en fisioterapia sin embargo, todavía son una minoría quienes pueden obtenerlas.
La investigación requiere ciertos conocimientos metodológicos para que el profesional
que se integra a un ámbito clínico tenga una base teórica suficiente para iniciarse en el
mundo de la investigación. El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) con el Grado
de Fisioterapia está otorgando una oportunidad a que el futuro fisioterapeuta salga de la
universidad con una base teórica en investigación más amplia que aquellos que nos diplomamos en Fisioterapia, esto es una apuesta de futuro para la investigación de calidad en
nuestra profesión. Así mismo, los Master Oficiales y el acceso al Doctorado es la vía directa
para conseguir la excelencia investigadora. ¿Es esto suficiente para ser un buen investigador? La respuesta es, No. Es cierto que la verdadera investigación empieza en el currículum
académico, pero no tiene sentido sin establecer líneas de cooperación con otros profesionales o grupos que nos permitan apoyarnos en ellos y que a partir de su experiencia, nos
ayuden a progresar rápidamente y sin equivocaciones. En este sentido, es importante recalcar que los grupos multidisciplinares no sólo deben existir en la práctica clínica sino que
deben ser la red vital que permita a todos los profesionales investigar unidos para obtener
resultados de máxima calidad.
Por todos estos motivos creemos que la reflexión que todos los fisioterapeutas que
hemos tenido la oportunidad de involucrarnos en investigación debemos hacer es la siguiente: es una gran responsabilidad aprovechar la ocasión que se nos ha ofrecido para realizar un esfuerzo que sirva para sentar las evidencias que fundamentaran el desarrollo
futuro de la profesión. No podemos desaprovechar esta circunstancia para trabajar más y
mejor y para ofrecer nuestros conocimientos a los jóvenes profesionales que nos siguen.
Desde el Área de Enfermería y Fisioterapia siempre se ha apostado por una actitud activa, abierta y de desarrollo profesional. Es por ello, que uno de los objetivos principales del
grupo de fisioterapeutas de SEPAR es aumentar la evidencia científica sobre la fisioterapia
respiratoria. Siguiendo el camino iniciado, en marzo se realizará la 2ª jornada de “Fisioterapia
Respiratoria en España: retos para el siglo XXI”, el objetivo de la jornada será consolidar y
actualizar los Grupos de Trabajo en Fisioterapia Respiratoria (GTFR) en las áreas temáticas
de asistencia, docencia y por supuesto, investigación.
Josefina Álvarez Milán. DUE
Servicio de Neumología del Hospital General Universitario de Albacete.
Nombre y dirección de contacto correspondencia relativa al manuscrito:
E-mail: ravarlo@terra.es
Nombre y dirección del autor para dirigir separatas:
Carmen Blasco Martínez
E-mail: carblamart@hotmail.com
La hipertensión arterial pulmonar (HP) describe un grupo de enfermedades pulmonares
raras que causan dificultad respiratoria, reducción de la capacidad de ejercicio y muerte debido
al aumento de la presión arterial pulmonar y la insuficiencia cardíaca derecha. Su diagnóstico
requiere cumplir criterios estrictos de cateterismo cardíaco derecho y realización de pruebas
diagnósticas y funcionales que permiten clasificarla en distintos grupos etiológicos así como
establecer criterios pronósticos. Aunque su incidencia es baja (se estima en 20 casos por
millón de habitantes y año), consume un elevado número de recursos, dada su alta morbilidad
y mortalidad. En los últimos años se han producido importantes avances en la atención clínica
de la HP especialmente en el tratamiento, que han dado lugar a una mejoría significativa en
las expectativas de supervivencia de estos pacientes. Estas innovaciones, reflejadas en guías
de práctica clínica basadas en la evidencia elaboradas por sociedades científicas internacionales constituyen la referencia actual para el manejo diagnóstico y tratamiento de la enfermedad(1). Además se señalan los estándares asistenciales y requisitos que deben cumplir las
unidades especializadas de HP, como queda reflejado en documentos de consenso de las
Sociedades españolas de Neumología y Cirugía Torácica y Cardiología(2).
Aunque disponemos de Unidades de referencia nacional, las unidades de ámbito local
o regional, surgen de apoyo en hospitales terciarios que disponen de los recursos necesarios
para el manejo, al menos inicial de estos pacientes. El manejo óptimo de la HP requiere un
equipo multidisciplinario que englobe la experiencia de diferentes especialistas correctamente coordinado y entrenado(3).
En nuestro hospital se ha organizado recientemente una consulta monográfica gestionada por el servicio de Neumología en conexión con Cardiología, Hemodinámica, Reumatología, Digestivo, Radiología, Vascular y Medicina Interna con sesiones y seminarios. Se
lleva a cabo por dos neumólogos un día a la semana con apoyo de la enfermería de neumología a nivel ambulatorio y en planta de hospitalización. El papel de la enfermería se distribuye en distintas áreas:
1. Realización del estudio funcional respiratorio, test de la marcha de 6 minutos (TM6M)
y gasometría arterial siguiendo las recomendaciones de la SEPAR
2. Adiestramiento, vigilancia y aporte de material fungible para el tratamiento con prostaciclinas con nebulizadores (I-neb AAD) para iloprost y bombas de perfusión domiciliaria
para lo cual recibimos formación en la unidad HP del hospital doce de octubre. Cuando se
inicia medicación por infusión intravenosa (epoprostenol, treprostinil, iloprost) o subcutánea
(treprostinil) ingresan en planta de hospitalización donde se enseña al paciente a preparar
el fármaco, cuidar el sistema de administración, manejar la bomba, conocer los modos de
alarma, recambio de baterías y sobre todo, manipularlo en condiciones adecuadas de asepsia para minimizar los riesgos de infecciones(4,5). En la visita ambulatoria la enfermera comprueba la destreza en el cambio de la medicación, el estado de la bomba de repuesto y
aporta el material fungible necesario hasta la siguiente cita (imagen1).
3. Educación sanitaria en su enfermedad y tratamiento. El paciente con HP ha de conocer en qué consiste su enfermedad, signos y síntomas basales y en descompensación,
cómo adaptar su vida, manejar su tratamiento...(6). La enfermería apoyada por el médico,
ayuda directamente en la instrucción al paciente y participa muy de cerca de sus problemas
debido a todo el tiempo que comparten en realización de pruebas funcionales, adiestramiento, seguimiento ambulatorio y en hospitalización. Hemos realizado un estudio sobre la
calidad de vida percibida por el paciente con los cuestionarios EuroQol EQ-5D y perfil de
salud de Nottinghan y hemos observado una percepción positiva de su estado de salud y correlación entre la disnea, energía y movilidad física con los resultados del TM6M(7).
4. Apoyo psicológico, nutricional y rehabilitador. Aunque desde el equipo médico y de
enfermería de neumología aconsejemos sobre estos aspectos, nuestros pacientes cuentan
con el apoyo del servicio de nutrición, fisioterapia y rehabilitación y psicología-psiquiatría y
trabajadores sociales para complementar todos los aspectos de la salud que permitan aportarles una mejor calidad de vida. Por otra parte es fundamental el contacto con unidades de
referencia nacional y facilitarles modos de comunicación con asociaciones de pacientes.
De los pacientes remitidos a la consulta fueron diagnosticaron 26 casos confirmados
de HP grupo 1: 38.5% (4 idiopáticas, 2 cardiopatías congénitas, 4 colagenosis), 1´: 3.8%, 2:
20.8% ,3: 3.8%, 4: 15.4% y 5: 7.7% (2 sarcoidosis). De los 15 pertenecientes a los grupos
1, 1’ y 4, todos siguen tratamiento vasodilatador y 33.3% iloprost inhalado y 13.3% epoprostenol iv. Se realizó 1 trasplante bipulmonar y 2 tromboendarterectomía. No hemos tenido
problemas con el manejo del tratamiento nebulizado ni intravenoso por los pacientes.
Aunque estamos iniciando nuestra experiencia creemos que desde las áreas locales,
en contacto con unidades centrales de referencia, se facilita el manejo de los pacientes con
HP, una patología grave y compleja que requiere un equipo multidisciplinar para su diagnóstico y tratamiento(3).
AGRADECIMIENTOS: A DE Esperanza Sánchez Gómez, asesora del Área de Enfermería SEPAR por su confianza y estímulo constantes y a la Dra Ana Núñez Ares sin cuya
ayuda inestimable este trabajo no habría existido.
1. Galié N et all. Guía de práctica clínica para el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión pulmonar. Grupo de Trabajo de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y la European Respiratory Society (ERS) para el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión
pulmonar, en colaboración con la International Society of Heart and Lung Transplantation
(ISHLT). Rev Esp Cardiol. 2009;62(12):1464.e1-e58
2. Barberà JA, Escribano P, Morales P,Góme MA, Oribed M, Martínez A, Román A, Segovia J, Santos F y Mar Subirana MT. Documento de consenso elaborado por la Sociedad
Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Cardiología
(SEC). Arch Bronconeumol, 2008;44(2):87-99
3. Gómez Sánchez MA, Escribano Subías P. Protocolos de actuación en hipertensión
pulmonar. Unidad Multidisciplinar de HP. Hospital Universitario doce de octubre, Madrid. Editores médicos SA EDIMSA 2010.
4. Romero F, Parra A. Educación sanitaria y manejo de los dispositivos para la administración de prostaciclina en pacientes con hipertensión pulmonar. En: Gómez Sánchez
MA. Hipertensión Pulmonar, Barcelona. Ergón 2008; 251-262
5. Romero Gil F, Parra García A. Enfermería e Hipertensión Arterial Pulmonar. En: Tratado de Hipertensión Arterial Pulmonar. Pág 393-407. Ed Grupo Ars XXI de Comunicación
SL. Barcelona 2009.
6. Barberá JA, Valera JL. Manual SEPAR de procedimientos. Módulo 10. Técnicas y
procedimientos en hipertensión pulmonar. Barcelona. Publicaciones Permanyer 2006
7. Cebrián E, García MJ, Blasco C, Fernández A, Álvarez J, Núñez A, Vizcaya M. Relación entre el test de la marcha y la calidad de vida en los pacientes con hipertensión pulmonar. Arch Bronconeumol 2008;44(Espec Congr):42.
idiopática en seguimiento
en consulta en tratamiento con bomba de perfusión de epoprostenol (flolan)
Eduardo Rivero-Alonso
Diplomados Universitarios de Enfermería Area del Pulmón H.U.C.A.
Conocer la incidencia del virus de gripe A H1N1 en unidades de hospitalización de neumología de nuestro hospital.
Estudio prospectivo observacional realizado en las unidades de hospitalización de neumología del Instituto Nacional de Silicosis en un periodo comprendido entre el 1 de Octubre
del 2009 y el 15 de Enero del 2010.
Población a estudio: pacientes mayores de 14 años ingresados en el centro con sospecha de gripe A en ese periodo.
Ingresaron 144 pacientes con sospecha de gripe A.
53 pacientes fueron positivos al virus H1N1: 21 hombres y 32 mujeres con una media
de edad de 39,73 años.
Factores de riesgo: enfermedad respiratoria crónica 41,5%, fumadores 30%,obesos
15% y gestantes 9%.
10 pacientes precisaron estancia en UCI y un paciente fue exitus.
Diagnostico médico más frecuente: gripe A + neumonía.
Diagnósticos de enfermería mas frecuentes: riesgo de infección, intolerancia a la actividad, dolor y ansiedad.
La mayoría de los pacientes ingresados por sospecha no fueron positivos al virus.
Durante el periodo de evaluación 53 precisaron hospitalización con una estancia media
de 8,35 días y 4,9 de aislamiento.
El 38% de los pacientes tenían uno o más factores de riesgo.
Los aislamientos requirieron hasta 4 cambios de cama o unidad lo que se tradujo en
un aumento de la carga de trabajo de enfermería.
Palabras clave: Virus gripe A, pacientes, hospitalización, neumología, aislamiento.
El 25 de Abril de 2009 la OMS calificó el brote del nuevo virus de gripe A (H1N1), previamente notificado en México y Estados Unidos, como emergencia de Salud Pública de importancia internacional y en Junio del 2009 como pandemia a nivel mundial.
El nuevo virus de la gripe A H1N1 2009 ha causado la primera pandemia de gripe en
los últimos 40 años. El origen de la infección es una variante de la cepa H1N1 con material
genético proveniente de una cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana que sufrió una
mutación y dio un salto entre especies (o heterocontagio) de los cerdos a los humanos, y
contagiándose de persona a persona.
En la mayoría de los casos, la infección por el subtipo H1N1 se manifiesta de forma similar y con síntomas clásicos como cualquier otro caso de infección por gripe común. Aunque existen personas en las que la infección por el subtipo H1N1 se manifiesta más
agresivamente surgiendo alguna complicación, siendo la más frecuente la neumonía.
La política genérica en el HUCA, fue la de concentrar la atención de los adultos con
sospecha de gripe A en urgencias del Instituto Nacional de Silicosis(INS) y los ingresos de
aquellos pacientes que por su cuadro clínico lo necesitara en las unidades de hospitalización
del citado centro.
Conocer la incidencia del virus H1N1 en unidades de hospitalización de Neumología.
Para la recogida de datos se elaboró una hoja de registro con un formulario estandarizado Anexo 1
En el periodo estudiado ingresaron 144 pacientes con sospecha de Gripe A de los cuales solo 53 resultaron positivos al H1N1:
• Su media de días de aislamiento fue de 4,9 días.
• Su media de días de estancia hospitalaria fue de 8,35 días.
• El 40% fueron hombres y el 60% mujeres , siendo su media de edad de 39,73.
La media de edad fue de 39,73 años
• Su raza fue caucásico en un 92,4%, hispanoamericano en un 5,6% y negra en un
• Las factores de riesgo más frecuentes fueron: enfermedad respiratoria crónica
41,5%, fumadores 30%, obesos 15% con un índice medio de masa corporal de
39,4 y gestantes 9%, con una media de 26,4 semanas de gestación. Incluimos
el asma dentro de las enfermedades respiratorias crónicas y excluimos la HTA dentro de las cardiovasculares.
• El 15% estaba vacunado de la gripe estacional y el 0,1% de la gripe A, teniendo en
cuenta que nuestro estudio termina el 15 de Enero del 2010.
• El diagnóstico médico más frecuente fue Gripe A +Neumonía.
• 10 pacientes precisaron ingreso en UCI con una media de estancia de 27,6 días.
• 1 paciente fue éxitus
• 52 pacientes tomaron oseltamivir con escasos efectos secundarios, únicamente un
9% tuvieron náuseas o vómitos.
• Los cuidados de enfermería no distan mucho de los que precisa un paciente de neumología: 79,2% tuvieron vía venosa periférica y 11,32% vía venosa central. Tuvieron
gafas O2 un 45,2% y 13,2% estuvieron con Ventimask O2. A 47,1% se les administró Antibiótico EV y a 26,4% se les dió Antibiótico oral. Se colocó sonda vesical a
7,5% y 3,7% tuvieron UPP.
Excepto el aislamiento aéreo y de contacto que tuvieron el 98,1% de estos pacientes, teniendo que trasladarlos de habitación o unidad en alguna ocasión hasta 4
veces para conseguirlo, lo que se traduce en un incremento de las cargas de trabajo
para enfermería , la administración y por supuesto las molestias causadas al paciente por dichos traslados.
• Los principales diagnósticos de enfermería fueron:
- 49 pacientes: riesgo de infección r/c vía venosa.
- 47 pacientes: intolerancia a la actividad r/c dolor y la fiebre.
- 43 pacientes: dolor r/c el cuadro viral.
- 40 pacientes: ansiedad r/c el aislamiento, la evolución de su enfermedad y la presión
• Se aplicó la escala de Braden a todos los pacientes siendo la media 19 a su ingreso.
• De los 144 pacientes que nos ingresaron en este periodo con sospecha de gripe A 91
resultaron negativos:
- Tuvieron una media de estancia hospitalaria de 5,7 días.
- Estuvieron una media de 2,58 días de aislamiento .
- Tomaron en total 81 dosis de oseltamivir.
Durante el periodo de evaluación 53 precisaron hospitalización con una media de aislamiento de 4,9 días, 10 ingresaron en cuidados intensivos, un paciente fué exitus
La toma de oseltamivir provocó escasos efectos secundarios.
Los diagnósticos de enfermería y los cuidados administrados no difieren de otro paciente de neumología.
• Villalón G, Molano D, Lena A , Moreno O .Gripe A (H1N1). Experiencia en el Hospital
San José de Bogotá. Comunicación personal. Hospital SanJosé. Fundación Ciencias de la Salud. Agosto 2009.Bogotá –Colombia.
• De Haro López C, Ferrer Roca R, Vallé s Dafnis J .Neumonía y síndrome de distres
respiratorio agudo producido por el virus Influenza A(H1N1).Med Intensiva.2009;33:455–8.
• Páginas web del MSC:
1.-Protocolo Uso de Pruebas Diagnósticas para la nueva Gripe Pandémica A (H1N1)
2.-Plan de coordinación Pandemia Influenza A (H1N1) – Sistema Transfusional
3.-Criterios básicos y comunes para los planes de respuesta de los Servicios de
Salud ante la Pandemia de Gripe A (H1N1)
4.-Sugerencias de reorganización hospitalaria para aumentar la capacidad de atención de cuidados intensivos ante la Pandemia de Gripe A (H1N1)
5.-Recomendaciones para profesionales de atención primaria sobre el manejo diagnóstico y terapéutico de la infección por el virus pandémico (H1N1) 2009 y la organización de la asistencia)
6.-Recomendaciones para la prevención y el control de la infección en las residencias de personas mayores y otras modalidades de población institucionalizada
ante el nuevo virus de la gripe pandémica (H1N1) 2
PEGATINA DEL PACIENTE
FECHA ESTUDIO:
TOTAL DÍAS ESTANCIA HOSPITALARIA:
OTRAS ENF. METABÓLICAS
(NO HTA)
ENF. NEUROLÓGICAS O NEUROMUSC.
* INDICAR CUAL
VACUNACIÓN GRIPE ESTACIONAL:
VACUNACIÓN GRIPE A:
¿TOMA TAMIFLU?
¿OTRO ANTIVIRAL?
REACCIONES ADVERSAS AL TAMIFLU:
SEÑALAR CUAL:
ALT. PSIQUICAS
DOLOR ABDOMI
¿AISLAMIENTO RESPIR Y DE CONTACTO?
DGTCO. MEDICO FINAL
Pauline W. Chen. M. D.
http://www.nytimes.com/2010/11/18/health/views/18chen.html?_r=1
Cuando comencé mi formación como cirujano, contribuí a los cuidados de un paciente
de mediana edad que estaba luchando para recuperarse de una intervención mayor en la
aorta, la arteria central del cuerpo, y los principales vasos sanguíneos de las piernas. A medida que pasaban los días, la cirujana encargada del caso comenzó a consultar a varios expertos hasta que la historia clínica del paciente, que al principio estaba vacía, comenzó a
pesar cada vez más a causa de las notas y propuestas de toda una serie de especialistas.
El paciente terminó recuperándose gracias a los esfuerzos de numerosos profesionales. Sin embargo, una tarde mientras recorría las distintas salas con esta cirujana experta,
no pude evitar bromear sobre el peso de la historia clínica del paciente, aunque al fin y al
cabo era yo quien debía transportarla mientras ella visitaba a los pacientes.
“Cuando pases a formar parte del mundo real”, me dijo, mientras me cogía la historia
y fingía que la dejaba caer exagerando su peso, “y parezca que el barco se va a hundir, hay
que contar con la colaboración de todos en cubierta”.
Quizá convenga recordar ahora el consejo de esta cirujana.
A medida que se acerca el 2014, el año en que entrará en vigor la Ley de Protección
del Paciente y Cuidados Asequibles, o sea el eje de la revisión del sistema sanitario, cada
vez está más claro que el barco, es decir, nuestro sistema sanitario, se está hundiendo. Y
no son precisamente la espiral de costes o un exceso de dependencia tecnológica lo que
más incrementa el peso del sistema sanitario sino sencillamente el volumen de pacientes al
que hay que prestar servicios.
El sistema, que actualmente está sobrecargado a causa de una población de pacientes
en rápido crecimiento y los complejos problemas médicos asociados, aún debe absorber
un horizonte de 32 millones de nuevos pacientes asegurados. Es más, en los próximos diez
años, se jubilará un tercio de los médicos que hay en la actualidad y el déficit de facultativos
aumentará desde poco más de 7.000 hasta casi 100.000, lo cual implicará carencias en
todas las especialidades y no sólo en atención primaria.
Sin embargo, igual que la tripulación de un barco mueve frenéticamente las sillas en
cubierta, los políticos, los gestores de centros médicos, terceras partes financiadoras e incluso los médicos y pacientes han seguido concentrándose en un único aspecto: los médicos. En todos los debates sobre el ajuste del número de escuelas de medicina y plazas de
capacitación, o el reajuste de los sistemas de retribución de los médicos y la reorganización
de los modelos de la práctica, hay un colectivo de proveedores que ha llamado la atención
por su ausencia: las enfermeras.
Actualmente, las enfermeras constituyen el sector más numeroso de proveedores sanitarios gracias a sus más de tres millones de profesionales registradas. Sin embargo, pocas
han liderado o ni siquiera han participado en los debates políticos formales que se han celebrado sobre el futuro de los cuidados a los pacientes. Con el fin de afrontar esta discrepancia, el Instituto de Medicina y la Fundación Robert Wood Johnson han constituido un
grupo de expertos en sanidad que lleva dos años reuniéndose para debatir el papel de las
enfermeras en la transformación del actual sistema sanitario. Dicho grupo publicó un informe
final el mes pasado con un título tan ambicioso como: “El futuro de la enfermera: liderando
el cambio y el progreso de la sanidad”.
El informe, según parece, hace honor a su nombre ya que carece del tipo de diatribas
que actualmente se introducen en los debates sobre las funciones de los distintos proveedores de salud y, por el contrario, se basa en gran medida en la evidencia acumulada en
los últimos cincuenta años gracias a la realización de ensayos clínicos sobre la eficacia de
los cuidados enfermeros. Con un volumen de casi 600 páginas, ofrece varias recomendaciones incluyendo una crítica a la formación, poco sistemática, que actualmente reciben
las enfermeras, y desacreditando la noción de que los médicos son los únicos que deben
dirigir (y cobrar por ello) cualquier cambio en el sistema sanitario actual.
Los líderes de la enfermería han celebrado el informe. “Creo que es una buen plan
para el futuro”, según ha declarado Catherine L. Gilliss, presidenta de la Academia Americana de Enfermería, que no formó parte del grupo de expertos.
En dicho plan se contemplan algunos servicios innovadores dirigidos por enfermeras
como el programa conocido como Modelo de Cuidados en Transición de la Universidad de
Pensilvania, Filadelfia, en el que las enfermeras se ocupan de pacientes ancianos hospitalizados con algo riesgo de sufrir recaídas. Durante un periodo de hasta tres meses después
de la recepción del alta, la enfermera realiza visitas a domicilio, acompaña al paciente a la
consulta del facultativo y colabora con el médico de atención primaria y los cuidadores familiares. Según los primeros estudios realizados, el programa ha permitido disminuir considerablemente el número de nuevas hospitalizaciones y los costes hasta 5.000$ por paciente.
Sin embargo, como no todas las terceras partes e instituciones que sufragan los costes
están dispuestas a que los pacientes estén en un programa dirigido por enfermeras o a
pagar nuevos servicios de enfermería, no es posible incorporar a todos los pacientes que necesitan estos cuidados especiales porque no recibirán el reembolso correspondiente.
“Lo que realmente impera aquí es la cultura de los cuidados”, según Mary D. Naylor,
investigadora principal del programa Modelo de Cuidados en Transición y profesora de enfermería en la Universidad de Pennsylvania. “No reconocemos la gran importancia de maximizar las aportaciones de todos”.
Sin embargo, el informe insta con la misma fuerza a las enfermeras a modernizar su
sistema de formación mencionando la lucha interna librada en el seno de la profesión desde
hace varias décadas para consensuar una definición exacta del término enfermera. “Enfermera registrada” se puede referir a personas graduadas tras haber cursado un programa de
dos años de duración, un programa de licenciatura de cuatro años o un programa avanzado
de máster o doctorado. Además de proponer que se añada formación clínica de postgrado
o programas residenciales, similares a los que actualmente cursan los médicos, el grupo de
expertos ha recomendado aumentar el número de enfermeras licenciadas hasta el 80%
desde el 50% actual, así como duplicar el número de enfermeras con títulos de doctorado
El grupo de expertos se reunirá de nuevo a finales de este mes, esta vez para debatir
la aplicación de sus recomendaciones. Sin embargo, el trabajo se lo habrán preparado otros:
por ejemplo, la Asociación Médica Americana ha criticado que el informe descuida la amplia
educación y capacitación de los médicos e ignora la importancia que tienen los equipos dirigidos por médicos para garantizar la seguridad del paciente. En su declaración oficial, la
AMA advierte que “con el déficit tanto de médicos como de enfermeras, aumentar la responsabilidad de estas últimas no es respuesta adecuada a la carencia de médicos”.
Independientemente del resultado final, los líderes de la comunidad enfermera creen
que el informe constituye un primer paso importante para organizar a las enfermeras de
forma que puedan servir mejor a los pacientes en vista de los desafíos que se avecinan en
“No creo que ningún colectivo esté enzarzado en defender sus intereses”, ha afirmado
la Dra. Gilliss, “y no creo que se impida que ningún colectivo salga fuera y se introduzca en
el mundo de los pacientes, realizando visitas a domicilio o haciendo algo fuera de lo corriente”.
“Hace falta mucho personal en cubierta”, añadió, “y quizá sea el momento de que brille
la enfermería”.
Welcome, rdelgado58
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Mark Bittman's Sustainable Thanksgiving
At the start of my surgical training, I helped to care for a middleaged patient who was struggling to recuperate from a major
operation on his aorta, the body’s central artery, and the blood
vessels to his legs. As the days wore on, the surgeon in charge began
consulting various experts until the once spare patient file became
weighted down with the notes and suggestions of a whole roster of
on this column at
the Well blog.
The patient eventually recovered,
thanks to the efforts of many.
Nonetheless, one afternoon while
walking around the wards with the
senior surgeon, I couldn’t help but make a crack about the
sheer heft of the patient’s chart; it was, after all, my job to
carry it around while she visited with patients.
“Remember this for when you get out into the real world,”
she said, taking the chart from me and letting it dip in a
way that exaggerated its bulk. “When the ship seems to be
going down, you’ve got to get all hands on deck.”
1. Recipes for Health: Lentil Stew With Pumpkin or
2. Doctor and Patient: Nurses’ Role in the Future of
http://www.nytimes.com/2010/11/18/health/views/18chen.html?_r=1&hpw
As we inch toward 2014, the year that the Patient Protection and Affordable Care Act,
the centerpiece of the health care overhaul, takes effect, it has become increasingly clear
that the ship known as our health care system is in the process of sinking. And it is not
spiraling costs or an overreliance on technology that is weighing most heavily on the
health care system, but the sheer volume of patients it must serve.
3. In Small Test, Experimental Prostate Drug Shows
4. Well's Vegetarian Thanksgiving
5. Well: Phys Ed: The Workout Enigma
6. Merck Drug for Cutting Cholesterol Is Promising
7. Recipes for Health: Pear Ginger Crumble
Currently overloaded with a rapidly aging patient population and their attendant
complex medical problems, the system has yet to absorb the 32 million newly insured
patients on the horizon. Moreover, over the next 10 years, a third of current physicians
will retire, and the physician deficit will increase from just over 7,000 to almost
100,000, with shortages in all specialties, and not just primary care.
8. Well: Mark Bittman’s Sustainable Thanksgiving
9. F.D.A. Panel Backs Drug for Lupus
10. Vital Signs: Perceptions: UV Radiation Poses Hidden
Risk for Skiers
But like crew members frantically moving deck chairs, policy makers, medical center
administrators, third-party payers and even doctors and patients have remained focused
on one thing: the physicians. In all the discussions about adjusting the number of
medical schools and training slots, rearranging physician payment schedules and
reorganizing practice models, one group of providers has been conspicuously missing.
Nurses currently form the largest sector of health care providers, with more than three
million currently registered; but few have led or even been involved in the formal policy
discussions regarding the future care of patients. To address this discrepancy, the
Institute of Medicine and the Robert Wood Johnson Foundation assembled a national
panel of health care experts that has been meeting for the last two years to discuss the
role of nurses in transforming the current health care system. Their final report was
published last month with no less ambitious a title than “The Future of Nursing: Leading
Change, Advancing Health.”
Don't snuggle with your
Attend the "Your Money" event with Ron Lieber
The report, it turns out, lives up to its name. Free of the kind of diatribes that usually
creep into discussions about the roles of different health care providers, this report
instead relies heavily on the evidence amassed over the last 50 years in clinical trials on
the efficacy of nursing care. Weighing in at almost 600 pages, it offers several
recommendations, including what amounts to a rebuke of the current piecemeal
education of nurses and a debunking of the notion that physicians are the only ones who
should lead (and be reimbursed for) any changes in the current health care system.
Leaders in nursing have welcomed the report. “I think it’s a good blueprint for the
future,” said Catherine L. Gilliss, president of the American Academy of Nursing, who
was not a member of the panel.
See the news in the making. Watch
Part of that blueprint includes innovative nursing-led services like the Transitional Care
Model program at the University of Pennsylvania in Philadelphia, where nurses are
assigned to elderly hospitalized patients deemed to be at high risk for relapse. For up to
three months after discharge, the nurse makes home visits, accompanies the patient to
doctors’ offices and collaborates with the primary care physician and family caregivers.
In early trials, the program has significantly decreased hospital readmissions and costs
by as much as $5,000 per patient. But because not all third-party payers and
institutions are willing to enroll patients in a nurse-directed program or pay for new
nursing services, not all patients who are eligible for the special care can enroll because
they won’t be reimbursed.
“What is fundamentally operating here is the culture of care,” said Mary D. Naylor, a
principal investigator in the Transitional Care Model program and a professor of nursing
at the University of Pennsylvania. “We don’t recognize how critically important it is to
maximize the contributions of everyone.”
But the report was just as forceful in urging nurses to revamp the way they are educated,
citing the decades-long struggle within the profession to define what exactly a nurse is.
The term “registered nurse” can refer equally to graduates of two-year associate’s
programs, four-year baccalaureate programs, and advanced master’s or doctorate
programs. In addition to proposing the addition of postgraduate clinical training, or
residency, programs, similar to what physicians currently go through, the panel
recommended increasing the number of nurses with baccalaureate degrees to 80 percent
from 50 percent and doubling the number of nurses with doctorate degrees over the next
The expert panel is scheduled to convene again at the end of this month, this time to
discuss implementing their recommendations. They will have their work cut out for
them. Critics like the American Medical Association have charged that the report
overlooks the extensive education and training of physicians and ignores the importance
of physician-led teams in ensuring patient safety. In its official statement, the AMA
warns that “with a shortage of both nurses and physicians, increasing the responsibility
of nurses is not the answer to the physician shortage.”
Whatever the final outcome, leaders in the nursing community believe that the report is
an important first step toward organizing nurses to better serve patients through the
challenges of the next few decades.
“I don’t think any group has a lock on advocacy,” Dr. Gilliss said, “and I don’t believe
that any one group is restricted from reaching out and being in the patient’s world,
making home visits, doing a little something out of the ordinary.”
“There’s a need for many hands,” she added, “and this may be nursing’s shining
Get the full newspaper experience, and more, delivered to your Mac or PC.
Times Reader 2.0: Try it FREE for 2 full weeks.
Op-Ed: The Ghosts of ‘Old
G.M.’
Steve Martin’s Sketch of the
Should Ireland
A Room for Debate on
whether Dublin has
alternatives in dealing
with its financial crisis.
Homecoming for Stark
Record of Apartheid
Fixing Up Floors in Time
El comité editorial de INSPIRACIÖN examinará para su posible publicación aquellos trabajos relacionados con la Enfermería y Fisioterapia tanto Neumológica como la relacionada con Cirugía Torácica u otras ciencias afines en sus intereses.
Apartados de INSPIRACIÓN:
Editoriales: Serán trabajos encargados por el comité de redacción a expertos sobre temas muy concretos.
La extensión máxima recomendada del texto es de 4 páginas DIN A-4 de 35 líneas de 60-70 pulsaciones,
no se aceptaran figuras ni tablas. Es recomendable que el número de citas bibliográficas aportadas esté en
torno a las 3-4 referencias.
Firmado por un solo autor.
ARTICULOS ORIGINALES: trabajos de investigación sobre etiología, fisiopatología, anatomía patológica, epidemiología, clínica, diagnóstico, pronóstico y tratamiento en patología respiratoria. Los diseños recomendados son de tipo anal��tico en forma de encuestas transversales, estudios de casos y controles, estudio
de cohortes y ensayos controlados.
Se aconseja que el número de firmantes no sea superior a seis, y que cada uno haya contribuido de
forma sustancial a la realización del trabajo.
La extensión máxima recomendada del texto es de 12 páginas DIN A-4 de 35 líneas de 60-70 pulsaciones, a las que podrían añadirse hasta un máximo de 6 figuras y 6 tablas. Es recomendable que el número de
citas bibliográficas aportadas esté en torno a las 30 referencias.
CARTAS AL DIRECTOR: tienen preferencia en esta sección la discusión de trabajos publicados en los
últimos tres meses y la aportación de opiniones, observaciones o experiencias que por sus características
puedan ser resumidas en un breve texto. El número de firmantes no debe exceder de cuatro.
La extensión máxima será de 65 líneas con posibilidad de añadir hasta 1 figura y 1 tabla.
Es recomendable que el número de citas bibliográficas aportadas esté en torno a las 10 referencias.
IMAGEN DE ENFERMERÍA O FISIOTERAPIA:
Se podrán publicar una o varias imágenes demostrativas de una determinada patología, actividad, equipamiento o de interés en aspectos de enfermería o fisioterapia.
Se admitirá un máximo de dos imágenes, acompañadas de una descripción o comentario con una extensión máxima de 10 líneas.
El número de firmantes no debe exceder de tres.
Las imágenes deberán ser originales o aportar autorización escrita del autor para su publicación. Formato en alta calidad (>4000 bytes) mínimo 236 X 152 píxeles en JPG-GIF o formato similar.
OTRAS SECCIONES: se realizan por encargo del Comité de Redacción. En caso de que algún autor
desee colaborar espontáneamente en alguna de estas secciones deberá remitir el texto acompañado de una
carta de presentación al Secretario de Redacción de la Revista.
Revisión y puesta al día (“State of art”): Serán propuestas por el comité de redacción. Consistirá en una
puesta al día de un determinado tema o aspecto concreto nuestro interés. Extensión libre tanto en texto como
en tablas y figuras.
Artículos especiales: la revista contará con documentos elaborados por los Grupos de Trabajo, Junta Directiva o Comité Editorial, los cuales pasarán el proceso editorial de forma individualizada.
Todos los trabajos aceptados quedarán como propiedad permanente del Área de Enfermería y Fisioterapia SEPAR, y no podrán ser reproducidos en parte o en su totalidad sin el permiso escrito de la Editorial de
la Revista. No se aceptarán trabajos publicados o presentados al mismo tiempo en otra revista.
Las directrices y normas recomendadas para publicaciones en la revista siguen las propuestas por el
Grupo de Vancouver (International Comitee of Journal Editors; ICMJE). Para una información más amplia
puede consultarse: http://www.icmje.org.
Todos los trabajos se enviarán en formato digital de la siguiente manera: formato DIN A-4 (212x297
mm), con márgenes de por lo menos 25 mm. La fuente utilizada deberá ser Arial a tamaño de 12 pt, interlineado
1,5 y los párrafos justificados.
Las páginas se numerarán en forma consecutiva, empezando por la del título sobre el ángulo superior
o inferior derecho de cada página y no se insertarán saltos de páginas.
El texto de los artículos de observación y experimentales se dividirá, generalmente, en secciones que
llevan los siguientes encabezamientos: Introducción, Materiales, Pacientes o sujetos y Métodos, Resultados
El manuscrito debe seguir el siguiente orden:
a) El título del artículo, que será conciso pero informativo.
b) Nombre y dos apellidos de cada autor, acompañados de su afiliación institucional.
c) Nombre del departamento o departamentos y la institución o instituciones a los que se debe atribuir
d) Declaraciones de descargo de responsabilidad, si las hay.
e) Nombre y dirección de contacto que se ocupará de la correspondencia relativa al manuscrito.
f) Nombre y dirección del autor a quien se dirigirán las separatas o nota informativa de que los autores
no las proporcionarán.
g) Declaración de conflictos de interés o de los apoyos recibidos en forma de subvenciones, equipo o
medicamentos, en caso de que las hubiera.
Cada autor debe haber participado en el trabajo en grado suficiente para asumir responsabilidad pública
de su contenido. Todas las personas que no han colaborado de esta forma deben nombrarse en el apartado
La segunda página de los artículos originales incluirá un resumen (que no excederá las 150 palabras
de extensión si es un resumen ordinario o las 250 si es uno estructurado).
En él se indicarán los propósitos del estudio o investigación; los procedimientos básicos que se han seguido; los resultados más importantes (datos específicos y, de ser posible, su significación estadística); y las
Debe hacerse hincapié en los aspectos nuevos e importantes del estudio o las observaciones.
A continuación del resumen se añadirán de 3 a 10 palabras o frases cortas clave que ayuden a los indicadores a clasificar el artículo.
Se emplearán para este propósito los términos de la lista “Medical Subject
Headings” (MeSH) del “Index Medicus”. Disponible en:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/meshbrowser.cgi
En las siguientes páginas (tercera en originales y segunda en el resto) y siguientes se incluirá el texto,
recomendando su redacción en impersonal; la redacción ha de permitir una asimilación óptima y fácil de sus
contenidos e identificar los aspectos más relevantes del tema, que además debe ser abordado desde una
perspectiva práctica. En la medida de lo posible los datos reflejados deberán estar basados en las mejores evidencias disponibles, sin olvidar los avances más recientes y significativos.
En el caso de usar siglas definirlas al principio del texto.
Para facilitar la lectura se aconseja dividir en apartados con los subtítulos correspondientes. Sería deseable que el esquema general fuera el siguiente:
a) Originales: Introducción, Material – Pacientes o sujetos y Métodos, Resultados y Discusión.
b) Imagen Enfermería y fisioterapia: descripción y presentación de la imagen.
3.1. Introducción: exprese el propósito del artículo de forma breve, centrando el problema que se va a
Resuma el fundamento lógico del estudio u observación. Mencione las referencias estrictamente pertinentes, sin hacer una revisión extensa del tema. No incluya datos ni conclusiones del trabajo que está dando
3.2. Material – Pacientes o Sujetos – y Métodos:
Describa claramente la forma como se seleccionaron los sujetos observados o que participaron en los
experimentos. Identifique los métodos, aparatos y procedimientos, con detalles suficientes para que otros investigadores puedan reproducir los resultados. Proporcione referencias de los métodos acreditados, incluidos
los de índole estadística. Identifique exactamente todos los medicamentos y productos químicos utilizados, sin
olvidar nombres genéricos, dosis y vías de administración.
Normas éticas del comité responsable de experimentación humana (institucional o regional) y con la
Declaración de Helsinki de 1975, revisada en 1983.
Estadística: describa los métodos estadísticos con detalle suficiente para que el lector, versado en el
tema y que tenga acceso a los datos originales, pueda verificar los resultados informados.
Especifique cualquier programa de ordenador de uso general que se haya empleado. Limite el número
de cuadros y figuras al mínimo necesario para explicar el tema central del artículo.
Use gráficas en vez de las tablas subdivididas en muchas partes. Defina los términos, las abreviaturas
y la mayor parte de los símbolos estadísticos, haciendo referencia al programa estadístico utilizado.
3.3. Resultados: presente los resultados siguiendo una secuencia lógica mediante texto, tablas y figuras.
No repita en el texto los datos de los cuadros o las ilustraciones: destaque o resuma solo las observaciones
Describa lo que ha obtenido sin incluir citas bibliográficas, sin interpretar los datos.
Se podrán emplear algoritmos, diagramas, cuadros sinópticos, tablas y figuras que faciliten la lectura.
3.4. Discusión: haga hincapié en los aspectos nuevos e importantes del estudio y en las conclusiones
que se derivan de ellos. No repita con pormenores los datos u otra información, ya presentados en las secciones de introducción y resultados. Explique en esta sección el significado de los resultados y sus limitaciones,
incluidas las consecuencias para la investigación futura. Relacione las observaciones con otros estudios pertinentes.
Establezca el nexo de las conclusiones con los objetivos del estudio, pero absténgase de hacer afirmaciones generales y extraer conclusiones que no estén completamente respaldadas por los datos. Proponga
nuevas hipótesis cuando haya justificación para ello, pero identificándolas claramente como tales. Cuando
sea apropiado, puede incluir recomendaciones.
3.5. Agradecimientos: en un lugar adecuado del artículo (como apéndice del texto, aunque también
puede figurar como nota al pie de la primera página) una o varias declaraciones especificarán: las colaboraciones que deben ser reconocidas, la ayuda técnica recibida; el agradecimiento por el apoyo financiero y material, especificando la índole del mismo. Todas las personas deben de haber dado permiso por escrito para
ser incluidos en agradecimientos.
Para su elaboración se seguirán las recomendaciones del ICMJE.
Numere las referencias consecutivamente, siguiendo el orden en que se mencionan por primera vez en
En éste, en las tablas y en las ilustraciones, las referencias se identificarán mediante números arábigos
y superíndice.
Emplee el estilo de los ejemplos que aparecen más adelante, basados en el formato que la Biblioteca
Nacional de Medicina de los Estados Unidos usa en el
“Index Medicus”. Abrevie los títulos de las revistas de conformidad con el estilo utilizado en dicha publicación. Consulte la “List of Journals Indexed in Index Medicus” (Lista de revistas utilizadas en “Index Medicus”).
Se presentarán en páginas aparte al final del artículo.
Numerar con números arábigos consecutivamente en orden de su primera cita en el texto. Incluirán un
título conciso, identificación de medidas estadísticas semejantes a desviación estándar o error estándar de la
media y nota explicativa a pie de página de abreviaturas utilizadas.
En esta nota se usará numeración arábiga por orden de aparición, o bien la siguiente secuencia simbólica: *,**, ***, ****, etc.
No usar divisiones interiores horizontales o verticales.
No usar tabuladores ni espacios para la elaboración de las tablas. No usar demasiadas tablas en relación
con la longitud del texto remitido. Cuando se haga referencia a ellas en el texto, se citarán con números arábigos entre paréntesis.
Las ilustraciones han de entregarse en calidad óptima y ser originales, en caso de ser copias se debe
incluir autorización expresa del autor para su uso.
Las imágenes deberán ser remitidas en formato digital TIFF o JPG con resolución de 300 píxeles por
pulgada, y si fuera posible en escala de grises. Debe evitarse insertar imágenes en documentos de word, el
archivo de la imagen debe enviarse aparte en el formato indicado con resolución óptima.
Todas las ilustraciones deben citarse por orden numérico consecutivo en el texto del manuscrito, y han
de contar con una leyenda que se incluirá al pie de la página de cada ilustración. Cuando exista la posibilidad
de identificación de un sujeto en una fotografía, han de adjuntarse las declaraciones firmadas de consentimiento.
El Comité de Redacción acusará recibo de los trabajos que le sean remitidos e informará a los autores
sobre su aceptación, enviándoles en cualquier caso los comentarios u objeciones que hagan los críticos que
de forma anónima revisarán el manuscrito. El Consejo de Redacción se reserva el derecho de rechazar los trabajos que no considere adecuados para su publicación, así como de proponer las modificaciones de los mismos cuando lo juzgue necesario.
El primer autor recibirá la primera prueba de maquetación o galerada para su corrección, debiendo devolverlas al Secretario de Redacción dentro de las 48 horas siguientes a la recepción.
Los trabajos se remitirán por correo electrónico al Secretario de Redacción de
Inspiración, acompañados de una carta de presentación en la que se solicite el examen de los mismos,
indicando en qué sección deben incluirse y haciendo constar expresamente que se trata de un trabajo original,
no remitido simultáneamente a otra publicación.
Así mismo, se remitirá por fax o correo electrónico, la cesión del copyright a Inspiración firmada por la
totalidad de los autores.
Ley 34/2007 de
es un bien común
Si no eres socio de SEPAR y quieres pertenecer a esta sociedad podras ver la
Si ya perteneces a SEPAR y quieres participar de las actividades del Área de
Enfermería y Fisioterapia debes solicitar tu inclusión en el Área a la secretaria de la Sociedad.
Revista Inspiración, n22, 2011.
Revista del Área de Enfermería y Fisioterapia Respiratoria de SEPAR.

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 ARTÍCULO 13
 artículo 13
 artículo 2
 artículo
77
 artículo 19
 Real Decreto 
 artículo 19
 Real Decreto

 resolución 
 resolución