Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/36841
Timestamp: 2019-10-24 02:14:50+00:00

Document:
Gaceta: LXII/1PPO-6/36841
Propone adicionar un párrafo quinto y sexto al artículo 4 constitucional, para establecer que el Estado garantizará que toda persona tenga derecho al continuo consumo personal y doméstico del agua potable salubre, físicamente accesible y suficiente para asegurar su pleno desarrollo y salud; y que todas las instalaciones y los servicios de agua y saneamiento deben ser adecuados y sensibles a las necesidades culturales, del ciclo vital y de privacidad.
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE ADICIONA UN QUINTO Y SEXTO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 4 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
Los suscritos, Senador FIDEL DEMÉDICIS HIDALGO y Senador ÁNGEL BENJAMÍN ROBLES MONTOYA, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática de la LXII Legislatura de la Honorable Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 8, fracción I, 164, párrafos 1 y 2, 169, 171, fracción I y 172, párrafo 1, del Reglamento del Senado de la República, sometemos a la consideración de esta Soberanía la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE ADICIONA UN QUINTO Y SEXTO PÁRRAFO AL ARTÍCULO 4 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, al tenor de la siguientes consideraciones:
Las recientes reformas constitucionales a los artículos 1, 4 y 27 fracción XX a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de derechos humanos para generar políticas públicas para una adecuada alimentación nutritiva, resulta incompleta si no consideramos al mismo nivel el derecho a tener agua potable.
El derecho al consumo de agua potable resulta cada vez más necesario ante la insuficiencia creciente del preciado líquido, y la mala calidad en su tratamiento. El agua y su consumo humano, representa hoy en día un tema fundamental para el desarrollo del individuo, crucial para la reducción de la pobreza, indispensable para un desarrollo sostenible y para consolidar un mejor planeta.
El agua dulce debe entenderse como elemento clave para el mejoramiento de la calidad de vida, su descuido representa un futuro decadente y produciría la falta de subsistencia de la vida. Por ello debemos tomar las debidas providencias para explotar y usar racionalmente nuestros recursos hídricos.
A lo largo de nuestra historia, en México hemos tenido una política pública deficiente en materia de agua potable, que ha ido en contra de un verdadero beneficio de los usuarios. Dicha política se ha concentrado desde la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 y de los diversos instrumentos legales, en un enfoque de planeación de infraestructura hidráulica y no de análisis y propuestas para impulsar una etapa definitoria del sector agua potable.
Si bien es cierto que en el Informe Presidencial se destaca la creación de “Bancos del Agua” con el propósito de brindar servicios de asesoría hidráulica integral y especializada, así como en materia de transmisión de derechos, preservación y mejoramiento del agua y en esquemas de administración y regulación de la misma. La meta del Programa Nacional Hídrico 2007-2012 es la de promover una política ambiental integral e incluyente que implica el desarrollo humano sustentable y la preservación de nuestros ecosistemas y sus biodiversidades como patrimonio de las generaciones venideras, al tratar de hacer compatible la conservación de la biodiversidad con las necesidades de producción y desarrollo económico en el sector rural. Para tal fin fue creado el Sistema de Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre.
Dentro del contexto del aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, el uso racional del agua es imprescindible para garantizar la disponibilidad de éste líquido vital para todos los mexicanos. Con este propósito se impulsó la construcción de proyectos de Abastecimiento de Agua Potable a Grandes Zonas Urbanas, como el Acueducto II en Querétaro; la presa El Realito en San Luis Potosí y la presa El Zapotillo que atenderá la demanda de agua en León, Guanajuato y Guadalajara, Jalisco.
Al cierre de éste año y comprendiendo el periodo 2007-2012 estarán en operación 661 plantas potabilizadoras (consideradas las 8 plantas en proceso de construcción y rehabilitación) que en conjunto tendrán la capacidad de potabilizar un caudal de noventa y cinco 792 litros por segundo. Además, el gobierno federal informa que el total del inventario de plantas de Saneamiento de Aguas Residuales estará conformado por dos mil 2 332 plantas con capacidad de saneamiento para un caudal de ciento quince mil 625 litros por segundo, que si resultan ser avances, tienen la circunstancia de ser mejoras aisladas.
Por la importancia que tiene para nuestro desarrollo y de la rectoría del agua limpia para impulsar el éxito en otras necesidades básicas, los servicios de agua potable merecen una especial atención por parte del Poder Legislativo, sobre todo en cuanto a las limitaciones y omisiones que se han presentado en otras ocasiones y que rebasan una realidad cada vez más desorganizada.
A pesar de informes oficiales que nos hacen llegar, importantes segmentos de la población carecen de un servicio adecuado en cuantía y sobre todo en la calidad; actualmente, las autoridades encargadas de su administración se encuentran rebasadas para corregir esta situación. La sequía en grandes extensiones del territorio nacional, la contaminación del agua y su mal tratamiento, es una realidad creciente que sobrepasa cualquier resultado aislado.
Actualmente, este preciado recurso está agotándose y contaminándose rápidamente. La OMS ya ha señalado en distintas ocasiones que el 80 por ciento de las enfermedades en los países en desarrollo, son causadas por la falta de agua potable.
Alrededor de más de 884 millones de personas en el mundo carecen de acceso seguro al agua potable y dos mil 600 millones de personas carecen de acceso a un saneamiento básico, lo que supone el 40% de la población mundial.
De hecho, varios de los detonantes de las crisis actuales para observadores e investigadores cuidadosos, sus raíces están, por una parte, en el abuso y en la negligencia de los responsables de controlar y regular a ese sector en particular.
Más personas sedientas se traducen en una demanda aún mayor para los recursos ya escasos y, paradójicamente, un mayor riesgo de que las fuentes de agua existentes se contaminen.
Muchas enfermedades tienen su origen en aguas contaminadas en México y en el mundo, ya que cada cinco segundos un niño muere en algún país por problemas de la calidad del agua. Cabe mencionar también que cerca del 95 por ciento de los cuerpos de agua potable en México están siendo contaminados.
El agua contaminada puede ser mortal, alrededor de 1,8 millones de personas mueren cada año por enfermedades diarreicas como el cólera y millones más se enferman gravemente por una diversidad de enfermedades vinculadas con el agua, muchas de las cuales son previsibles.
La contaminación del agua también implica que la población de peces en los cuerpos de agua tiende a desaparecer, la materia orgánica reduce la cantidad de oxígeno en el líquido y si sobreviven algunas especies resistentes, ya no son comestibles.
Debo decir además, que varias investigaciones, presentadas durante IV Foro Mundial del Agua, celebrado en el 2006 en la Ciudad de México, señalaron que en aproximadamente en 25 años más de la mitad de la población mundial resentirá la escasez de agua potable, es decir, al menos de 470 millones de personas no tendrán agua para beber.
En México nuestro problema será mayor teniendo en cuenta que contamos con una distribución del agua en el territorio nacional demasiado irregular, debido a la gran diversidad fisiográfica y climática. La distribución orográfica y climática origina, en gran medida, que la mayor parte del territorio sea de zonas semiáridas.
Existe un promedio anual de 780 mm de precipitación pluvial, que corresponde a un volumen de mil 532 millones de metros cúbicos (m3). En la zona norte y en el altiplano (a los cuales les corresponde el 52 % del territorio) la media anual es inferior a los 500 mm. Además, se considera que el 50 % del escurrimiento anual total se concentra en los ríos más caudalosos ubicados en el sureste del país, cuya región hidrológica comprende sólo el 20 % de la superficie total del territorio.
Para aprovechar este recurso, en México solamente cuenta con un sistema de obras hidráulicas para almacenamiento de un aproximado de ciento veinticinco mil millones de m3, y los lagos y lagunas tienen una capacidad de almacenamiento de catorce mil millones de m3 que en total corresponde al 34 % del escurrimiento anual y cabe mencionar que hay estados como Morelos que no cuentan con obras hidráulicas de gran envergadura.
Así mismo, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional del Agua, en México se tienen distribuidos en todo su territorio 654 acuíferos, de los cuales 97 están en condiciones de sobreexplotación y en algunas cuencas fluviales han asignado más agua que la que hay realmente disponible.
Paradójicamente se resalta otra cuestión que me parece de igual gravedad, siendo que el agua es una precondición indispensable para alcanzar todos los demás derechos humanos, ha sido materia de una de las industrias con mayores ganancias y mayor crecimiento en todo el mundo: la del agua embotellada.
Cabe mencionar que los programas educativos se afectan cuando los niños enfermos faltan a la escuela. Usualmente se pierden oportunidades económicas debido a los impactos de enfermedades rampantes y a los engorrosos procesos de obtener el agua en sitios donde ésta no está fácilmente disponible.
A pesar de que el agua es el recurso natural más importante que tenemos, en los últimos años hemos visto que se permite su privatización con pocos controles. Tan solo, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, dependiente de la Secretaría de Salud, tiene una labor de inspección, pero es muy limitada y la base para medir la calidad del agua es una Norma Oficial Mexicana (NOM-179-SSA1-1998) que no incluye procesos de certificación y en todo caso no implica sanciones para las compañías infractoras.
En México hemos calculado que existen veintidós mil millones de litros de agua embotellada y se consume a un equivalente de 170 litros por persona, estas cifras nos convierten en el segundo mayor consumidor de este producto en todo el mundo.
Este es otro tema crítico y deberemos en su momento ocuparnos a fondo, me parece que dentro de la oportunidad comercial, se está realizando una violación a un derecho fundamental, al garantizar un bien indispensable a unas pocas manos, el agua debe ser prioridad alejada de estatus económicos.
El crecimiento de este negocio ha sido inversamente proporcional al derecho humano al agua, pues mientras más crece el consumo de agua embotellada en el mundo, los hombres y mujeres pierden la posibilidad de acceder al líquido de manera gratuita.
Lo anterior, aunado a una cobertura de agua potable sumamente escasa, amplia el problema, tan solo en las grandes ciudades, oscila alrededor del 90%, en las ciudades de tamaño medio y apenas de 65% en las áreas rurales.
Frente a lo anterior, estoy convencido de que el Estado debe asegurar a la población un bien tan necesario, con una legislación que tenga una base marco con alcance físico verdadero para para todos los sectores de la población.
Nuestro México actual exige contar con políticas públicas claras en este tema, que contribuyan al desarrollo integral del país. La sociedad civil reclaman una revisión de las políticas públicas que se han implementado en los diferentes servicios.
Las Naciones Unidas incluso ya han considerado el acceso al agua limpia como un derecho básico de la humanidad, y como un paso esencial hacia la mejoría de los estándares de vida en todo el mundo.
Necesitamos una nueva visión del servicio público de agua potable, que cuente con drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de las aguas residuales, temas que hasta ahora se ha venido prestando de diferente manera y en algunos de ellos con serias deficiencias. Hagamos un amplio análisis de la política pública, incluyendo los programas e instrumentos jurídicos y financieros, a fin de reorientar nuestros esfuerzos y con ello lograr obtener un nuevo impulso a la prestación del agua para los ciudadanos.
Los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento que deberán llevarse a cabo, tomando en cuenta el marco jurídico constitucional, será para cada persona de manera continua y suficiente, para el uso personal y doméstico. Lo anterior a razón de que en promedio una persona necesita unos 20 litros de agua potable diariamente para satisfacer sus necesidades higiénicas y metabólicas.
Estos usos incluyen normalmente agua de boca, saneamiento personal, lavado de ropa, preparación de alimentos, higiene personal y limpieza del hogar. Los costos de los servicios de agua y saneamiento no deberían superar los ingresos del hogar, asumiendo así que estos servicios afectan a la capacidad de las personas para adquirir otros productos y servicios esenciales, incluidos alimentos, vivienda, servicios de salud y educación.
Para contar con abastecimiento de agua para nuestras casas, más que contar con una ley apresurada, lo que se necesita es un marco básico que garantice que los recursos necesarios se usen con eficiencia y eficacia.
Ya el 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró, mediante su Resolución A/RES/64/292, el acceso seguro a un agua potable salubre y al saneamiento como un derecho humano fundamental para el completo disfrute de la vida y de todos los demás derechos humanos.
En este sentido, es menester recordarle a la sociedad que el derecho al agua nos obliga a cuidarla y nos impone acciones para su uso racional. Gobierno y sociedad estamos obligados a participar activamente en la conservación del medio ambiente y en manejo responsable de nuestras reservas de agua.
Cuidarla a nivel constitucional es un paso fundamental para asegurar el derecho a la vida para todos. Este, sin duda, no será el último paso que deberemos tomar, necesitamos una regulación profunda para procurar su accesibilidad económica, programas de infraestructura, abastecimiento y tratamiento de agua, educar y crear cultura del agua.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, piedra angular de nuestra organización jurídico-política, necesita contar con las disposiciones necesarias que proporcionen lineamientos claros para crear condiciones que permitan a los mexicanos el acceso al bienestar social y a un adecuado aprovechamiento de sus recursos nacionales.
Sabemos de manera clara que el artículo 27 constitucional es la columna vertebral en materia de agua y específicamente los párrafos quinto y sexto, que establecen los regímenes de propiedad, la elaboración de un proyecto en materia de agua obligatoriamente necesita tomarlo en cuenta. No obstante, creo firmemente que el derecho al bienestar del uso del agua potable es distinto en naturaleza al servicio de drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de las aguas residuales.
Hablar del asunto del agua potable, es un tema que puede verse desde distintos ángulos, pero considero fundamental analizarlo desde el tema desde la perspectiva de los factores de derechos humanos. Me refiero entonces a la cobertura de dotación y no tanto al sistema de descargas de aguas residuales.
Entiendo que todo programa de acción en este sector tendrá que tratar el tema de la perspectiva de la obra hidráulica, pero no tengo ninguna duda de que uno de los mayores retos primero es ampliar las coberturas para llegar a cumplir el compromiso social y humano de que todos los ciudadanos tengan acceso a servicios en calidad y cantidad suficiente.
De concretar este proyecto, proporcionando a la población fuentes de abastecimiento de agua potable mejorada, lograríamos reducir a la mitad el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible a agua potable en tres años y para el año 2020, se mejorará la vida de por lo menos miles de habitantes.
Por lo antes expuesto y fundado, sometemos a la consideración de esta H. Cámara de Senadores, la siguiente iniciativa con proyecto de adición al artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y donde se recorren los demás párrafos que le siguen, conforme a la siguiente:
Único.- Se adiciona un quinto y sexto párrafo al artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y se recorren los demás párrafos que le siguen, para quedar como sigue:
El Estado garantizará que toda persona tenga derecho al continuo consumo personal y doméstico del agua potable salubre, físicamente accesible y suficiente para asegurar su pleno desarrollo y salud.
Todas las instalaciones y los servicios de agua y saneamiento deben ser adecuados y sensibles a las necesidades culturales, del ciclo vital y de privacidad. Deberán situarse donde pueda salvaguardarse la seguridad física de las personas.
Segundo. El Congreso de la Unión deberá emitir la ley general que reglamente este derecho humano, y adecuar el marco jurídico vigente, dentro de los seis meses siguientes a la entrada en vigor de este decreto.
Tercero. El Congreso de la Unión y los estados deberán realizar las adecuaciones necesarias a sus constituciones locales y al Estatuto de Gobierno del Distrito Federal, en un plazo no mayor de un año a partir de la entrada en vigor del presente decreto.
Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República a los once días del mes de septiembre del año dos mil doce.
SEN. FIDEL DEMÉDICIS HIDALGO SEN. ÁNGEL BENJAMIN ROBLES MONTOYA

References: artículo 4
 ARTÍCULO 4
 ARTÍCULO 4
 Resolución 
 artículo 27
 artículo 4
 artículo 4