Source: http://www.slideshare.net/delDespojoCrnicas/mujeres-en-colombia-varias-noticias
Timestamp: 2016-07-24 06:25:56+00:00

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Mujeres en Colombia: Recopilación de informaciones sobre la situaciónde violencia y su trabajo en la búsqueda de la pazColombia, bajo serias sospechasNaciones Unidas expide informe sobre violencia sexual2012-04-30El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hajugado un papel importante en la lucha por laprotección de los derechos humanos de lasmujeres en situaciones de conflicto en las últimasdécadas, bajo el postulado de que talesviolaciones atentan contra la paz y la seguridadinternacional y por tanto existe la necesidad de suintervención para su erradicación como garante de estos valores. Es así comoa partir del año 2000 ha centrado su atención en proferir resoluciones -deobligatorio cumplimiento para los Estados- con el fin de colaborar con unconcepto nuevo de paz desde la lógica de las mujeres y el aporte indispensableque éstas pueden generar a su construcción, así como la lucha para que laatención y protección de sus necesidades específicas sea asumida por losEstados, haciendo explícita la necesidad de que las partes en conflicto dejende utilizar la violencia sexual como una estrategia de guerra. En esa línea sehan proferido las Resoluciones 1325 de 2000, 1020 de 2008, 1888 de 2009,1889 de 2009 y 1960 de 2010.Esta última Resolución (1960 de 2010), contiene elementos sumamentevaliosos que refuerzan la exigibilidad de este tipo de instrumentos y genera unamejor aplicabilidad de los mecanismos existentes. Si bien se han expedidoinformes en desarrollo de la Resolución 1888 que logran establecer la situaciónde los derechos humanos de las mujeres en escenarios de conflicto(concentrados en los casos de violencia sexual, para algunos países ), talesinformes fueron restringidos para los países que se encuentran en la agenda
del Consejo de Seguridad. Colombia no había sido objeto de examen por noestar en incluido en esta agenda.A partir de la expedición de la Resolución 1960 de 2010, la situación cambiósustancialmente , ya que dicha Resolución, en su numeral 3 señala:alienta al secretario general a incluir en los informes anuales que presente encumplimiento de las Resoluciones 1820 y 1889 información detallada relativa alas partes en conflictos armados sobre las cuales peses sospechas fundadasde que han cometido o han sido responsables de actos de violación y otrasformas de violencia sexual, y a incluir en los anexos de esos informes anualesde las partes en conflictos armados sobre las cuales pesen sospechasfundadas de que han cometido o han sido responsables de actos sistemáticosde violación y otras formas de violencia sexual en situaciones sometidas alexamen del Consejo, y expresa su intención de utilizar esa lista como basepara una interacción más precisa de las Naciones Unidas con esas partes,incluidas, según proceda, medidas que se ajusten a los procedimientos de loscomités de sanciones competentesEsta resolución hizo posible que Colombia entrara a los países objeto deexamen, dentro de aquellos en los que existían serias sospechas de que sehan cometido actos de violación, y por tanto en el informe presentado elpasado 12 de enero de 2012 por el Secretario General al Consejo deSeguridad, se dispuso un aparte para analizar la situación de Colombia frente aesta problemática.El informe busca mostrar los progresos realizados en la aplicación de losmandatos de las resoluciones citadas, tanto de los Estados, como de loscompromisos asumidos por la representante especial del Secretario Generalsobre la violencia sexual en los conflictos y del equipo de expertos sobre elEstado de derecho y la violencia sexual en los conflictos, describiendo lasprincipales iniciativas de Naciones Unidas para hacer frente a estaproblemática y formulando una serie de recomendaciones destinadas afortalecer las medidas colectivas para combatir este crimen .Para el caso de Colombia, el Secretario General entra a realizar un análisis delas evidencias que permiten establecer que en Colombia se ha cometidoviolencia sexual dentro del conflicto armado, señalando como herramientaprincipal los avances jurisprudenciales de la Corte Constitucional. Así, serefiere al Auto 092 de 2008, expedido por esta corporación, en el que se indicaque la violencia sexual contra la mujer es una práctica habitual, extendida,sistemática e invisible en el contexto del conflicto armado colombiano, que hasido ejercida por los actores armados ilegales y en algunas circunstancias porla fuerza pública y resalta como importante la categorización de los contextosque realiza la Corte en donde se ha ejercido la violencia sexual dentro deoperaciones violentas, violencia sexual ejercida en el marco del reclutamientoforzado, la violencia sexual ejercida contra mujeres que tienen relaciones conintegrantes de bandos contrarios, actos de tortura y mutilación sexual yesclavitud sexual.
En ese marco de vulneraciones referenciado por la Corte Constitucional, seconsidera sumamente preocupante la comisión de estos actos por los gruposarmados de las FARC, ELN y los grupos armados que surgieron tras ladesmovilización de los paramilitares, al vulnerar los derechos de las niñas queson reclutadas forzosamente y al controlar su sexualidad, entre otras cosas.Además hace énfasis en la relación entre desplazamiento y violencia sexual lacual también se encuentra plasmada en el auto referido. Resulta interesante el análisis que se realiza de los nuevos grupos surgidos luego de la desmovilización de los grupos paramilitares, pues deja claro que muchos de ellos actúan de forma similar a las organizaciones paramilitares, con una estructura militar, una jerarquía de mando y control territorial, posición que ha sido desconocida por el Gobierno Nacional, alconsiderarlos indistintamente como bandas criminales.El informe dedica igualmente un párrafo para expresar su preocupación frentea la violencia sexual perpetrada por los miembros de las fuerzas armadas, endonde la mayoría de los casos las víctimas fueron niñas, estableciendo paraello que, a pesar de que el Ministerio de Defensa reconoce la existencia de laviolencia sexual, señala que no puede considerarse como una prácticaextendida. No obstante, resalta el reconocimiento del Ministerio de la necesidadde “examinar los sistemas y protocolos para tramitar las denuncias, pues elloserviría como herramienta de prevención de las violaciones graves de losderechos humanos e infracciones de derecho internacional humanitario” . Asímismo, destaca la creación de la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer,la expedición de la ley de víctimas y el funcionamiento de los Centros deAtención Integral para las Víctimas de Violencia Sexual CAIVAS.Finalmente, el Secretario General, realiza en el informe un análisis de lajudicialización de los casos remitidos por la Corte Constitucional a la FiscalíaGeneral de la Nación para que fuesen judicializados en el marco del Auto 092,señalando que de los 183 casos enviados sólo 4 cuentan con sentenciacondenatoria. Así mismo, respecto a la Ley de Justicia y Paz evidencia laimpunidad con que el delito de violencia sexual ha sido manejado en suaplicación, pues de las 26.026 confesiones hechas por miembros de lasantiguas milicias de autodefensa, sólo 55 se referían a la violencia sexual.Menciona igualmente algunos esfuerzos de la Fiscalía por judicializar estedelito .La Resolución 1960 de 2010 además de ampliar el examen a los países en losque existiesen sospechas serias de comisión de violencia sexual dentro de losinformes presentados al Consejo de Seguridad, introdujo un nuevo mecanismode cumplimiento en materia de violencia sexual relacionada con los conflictos.En su párrafo 8, solicita al Secretario General que se establezcan disposicionesde vigilancia, análisis y presentación de informes sobre la violencia sexualrelacionada con los conflictos y que según las características de cada país,asegure un enfoque coherente y coordinado sobre terreno.
Así mismo alienta a que el trabajo se realice en conjunto con los demássectores interesados (como la sociedad civil), con el fin de mejorar la reuniónde datos y el análisis de incidentes, tendencias y casos sistemáticosrelacionados con las violaciones y otras formas de violencia, a fin de asistir alConsejo en su consideración de medidas apropiadas, respetando plenamentela integridad y la especificidad del mecanismo de vigilancia y presentación deinformes establecido en virtud de las resoluciones del Consejo de Seguridad1612 (2005) y 1882(2009).De tal forma, en aplicación de este mandato, el informe indica que se haempezado a aplicar las disposiciones de vigilancia, análisis y presentación deinformes, dentro de un enfoque flexible y basado en las circunstanciasconcretas de cada país. En esa medida, se están debatiendo las bases ymetodologías comunes para la recolección de datos, lo que según esteinforme, sigue constituyendo una dificultad debido a los diferentes mandatos yresponsabilidades de las distintas instituciones asociadas. Señala de sumaimportancia la construcción del concepto de violencia sexual relacionada conlos conflictos armados, pues ella permitirá obtener información más coherentesobre los incidentes de violencia sexual en estos contextos, sus autores, lastendencias y pautas, conforme se vayan aplicando las disposiciones en todaslas situaciones problemáticas pertinentes .Otro aspecto a resaltar de la Resolución 1960 es la posibilidad que abre paraque se adopten medidas dentro de los comités de sanciones pertinentes y deadoptar o prorrogar sanciones selectivas en situaciones de conflicto armado,pues con ello se le da mayor exigibilidad a este tipo de resoluciones, y seratifica la intención de la aplicación de sanciones producto de suincumplimiento. También se reduce el margen de discrecionalidad de losEstados y de las partes en conflicto para su debida observancia.El informe, además de contener el análisis de las situaciones en donde pesansospechas serias de violencia sexual en el conflicto armado, y de la violenciasexual de contextos posteriores al conflicto , realiza un análisis de la violenciasexual en el contexto de las elecciones, los conflictos políticos y los disturbiosciviles .En su aparte final plantea unas recomendaciones que van orientadas afortalecer los mecanismos de seguimiento de las resoluciones y la rigurosidadde los informes, exhortando al Consejo de Seguridad a que asumacompromisos concretos y actos determinados para poner fin a la violenciasexual. Para los Estados miembro y las organizaciones regionales, lasrecomendaciones van dirigidas a garantizar los servicios médicos,psicosociales y jurídicos para las victimas sobrevivientes, así como lasreparaciones y las compensaciones.Otro tema relevante dentro de las recomendaciones efectuadas a los Estadoses la coordinación entre lo nacional y lo regional, en el sentido de asegurar quelas organizaciones regionales y subregionales incluyan el tema de violenciasexual en los conflictos en sus actividades de promoción, políticas, programas
y actividades de mediación, mantenimiento y consolidación de la paz. Asímismo, insta a que se adopten sistemas de alerta temprana, nacionales yregionales, en zonas afectadas por los conflictos en las áreas de políticas,programas y actividades de mediación y mantenimiento de la paz.Finalmente, el informe señala la necesidad de inclusión de actividades decapacitación basadas en hipótesis sobre la violencia sexual en los conflictos,en el currículo de la capacitación previa de despliegue, de los países queaportan contingentes y fuerza de policía, aprovechando recursos de lasNaciones Unidas al respecto .Algunas conclusionesEste informe resulta de suma importancia para las mujeres colombianas puesun mecanismo que en principio no era aplicable a Colombia abrió su campo deacción para poder visibilizar ante el escenario internacional la situación deviolencia sexual presente en el conflicto armado colombiano, lo cual hace quese vuelque la atención hacia las acciones que éste ejerza en adelante, parasuperar la problemática. Partiendo de esta valoración positiva y delreconocimiento del contexto sistemático y generalizado de estas violaciones encontraste con la impunidad presentada en la judicialización de estos delitos,también se advierte la necesidad de visibilizar un poco más los vacíos delEstado frente a la materialización de la normatividad que protege los derechosde las mujeres. Si bien la consagración normativa en distintos instrumentos y elreconocimiento de la situación en la jurisprudencia de las altas cortesconstituyen un avance significativo, la gran dificultad en nuestro país es lamaterialización efectiva de esas normas.En esa medida, si bien se han realizado esfuerzos por parte de algunos entesdel Estado (como la Fiscalía, en su voluntad de judicializar estos delitos), y seha creado la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer por parte delejecutivo, no se puede desconocer que tales medidas no logran un impacto enla vida de las mujeres víctimas, al no lograr una real concreción. Esto se hacemás evidente en la medida que no existe una política pública integral para laatención y protección de las mujeres víctimas, lo cual hace ineficiente laconsagración normativa existente, pues no se logra avanzar de lo formal a lomaterial.De tal forma, sería importante que tales aspectos se pusieran un poco depresente en los próximos informes generados por el Secretario General deNaciones Unidas, pues si bien el gobierno colombiano ha realizado algunosesfuerzos, ellos resultan insuficientes ante la gravedad de la problemática y lasituación de extrema vulneración de derechos de las mujeres y niñas víctimasde violencia sexual en el marco del conflicto.Además de lo anterior, la ausencia de cifras oficiales que den seguimiento a losprogramas emprendidos por los gobiernos en términos de efectividad ycobertura y que se encuentren desagregadas por sexo, evidencia una gran
dificultad e igualmente un incumplimiento del Estado de sus compromisosinternacionales.Resulta positiva la intención de la Secretaria General de la Organización de lasNaciones Unidas de fortalecer los mecanismos existentes de seguimiento y desanción, pues con ello la exigibilidad de los mandatos de las resoluciones demujeres paz y seguridad se concretan y adquieren un grado mayor de certeza,avanzando en la búsqueda de un mecanismo propio (quizás como el de laResolución 1612 de 2005 sobre niñez y conflicto armado), que pueda generarun proceso de seguimiento riguroso y a su vez resultados específicos. Por: Camila Hoyos Abogada Corporación HumanasCUNDINAMARCADeclaración del primer encuentro de la Confluencia de MujeresLos días 19, 20 y 21 de mayo en la Ciudadde Bogotá, nos reunimos las mujeres de losprocesos de base de Arauca, Antioquia,Catatumbo, Huila, Atlántico, Bolívar, Nariño yBogotá a construir nuestras apuestaspolítico-organizativas y definir loslineamientos de acción pública nacional de laConfluencia. De este encuentro comoConfluencia de mujeres declaramos que:1. Exigimos la liberación de la Alpa mama yla naturaleza, exigimos el reconocimiento deltrabajo de las mujeres en los territorios, laautonomía de dichos territorios y de lospueblos que la habitan para que puedanellos determinar el mayor bienestar yproductividad de la tierra, exigiendo alEstado el control y sanción a las empresasmultinacionales de extracción a gran escalaque atentan contra la vida y supervivencia delos pueblos en su territorio.2. Denunciamos que los cuerpos de las mujeres como su primer territorio noson espacios de disputa y apropiación, exigimos a las multinacionales y alEstado la eliminación de todas las formas de prostitución y explotación laboralde las mujeres alrededor de los espacios de extracción minero energéticos y
que denunciaremos estas condiciones en el Juicio ético de los pueblo aadelantarse en Agosto de 2013.3. Nos comprometemos a reconstruir las historias de las mujeres en losterritorios, historias que han sido invisibilizadas y que marcan parte de la luchadel pueblo Colombiano, revindicando la fortaleza de las mujeres y su actitudfirme contra la violencia sociopolítica y cultural pero también, potenciando laespiritualidad y los conocimientos tradicionales de las mujeres como parte de laresistencia del pueblo.4.Revindicamos para las mujeres y el pueblo la soberanía alimentaria como laoportunidad de producir, transformar, cocinar y alimentar a nuestras familias y anosotras mismas en condiciones nutricionales que se correspondan con lastradiciones y costumbres alimentarias de las comunidades y los territorios,rechazamos los Tratados de Libre Comercio.5. Estamos en contra de todas las formas de violencia y feminicidio sobre lasmujeres en razón de su género y promovemos la lucha por la autonomía,libertad, educación y salud sexual para todas las mujeres Colombianas.6. Acogemos los postulados del Congreso de los Pueblos como una apuestapolítica nacional encaminada a la construcción de una nueva propuesta depaís. Así, nos comprometemos a impulsar el Congreso de Mujeres como unaposibilidad de construcción de las mujeres junto con otras en denuncia detodas las formas de opresión que las ubica en condiciones de subordinación ycomo oportunidad para formular alternativas de vida y dignidad para lasmujeres colombianas.7. Reconocemos que la lucha del pueblo colombiano por la liberación es unasola y nos sumamos a distintos espacios de articulación, promoviendo que lasorganizaciones hermanas también reconozcan como suyas las reivindicacionespropias de las mujeres. Recibimos y agradecemos todas las manifestacionesde solidaridad nacional e internacional hacia nosotras y reivindicamos nuestrocompromiso con los pueblos latinoamericanos y con todas las manifestacionesmundiales que propendan por la vida, autonomía y libertad de los pueblos.8. Por último, reconocemos la importancia de generar procesos de formaciónque se construyan desde y para las mujeres populares, procesos que seránformulados desde la perspectiva de género y para la construcción de poderpopular. Además nos comprometemos a promover espacios comunicativosalternativos que den cuenta de los avances y apuestas de la Confluencia demujeres a nivel nacional y regional.Confluencia de Mujeres para la acción pública
Tejiendo unidad desde nuestros territorios porque un mundo mejor ¡¡Si esposible!!2012-05-16Escuela Feminista de MedellínEn medio de la consolidación de un régimen conservadorcontrolado por el orden estatal y para estatal: un espaciode insumisión y praxis feminista.Parece increíble que aún la idea de progreso y desarrollosea sinónimo de cemento, de construcciones y edificios,y que sea éste el adjetivo más positivo planteado pormiles de visitantes que ven en la gran urbe turística de Medellín, un paradisíacolugar para “divertirse, comprar y deleitarse con una estética particular y lasmúltiples construcciones que se alzan desde el centro a la periferia”. Pero lorealmente increíble es la “ignorancia cómplice” de sus visitantes y de parte delos habitantes del Sur lujoso, sobre lo que realmente pasa en una ciudad quedesde hace 22 años es co-gobernada por el narco- paramilitarismo,acomodándose sin mayores tropiezos a los retos que una ciudad turística lespresenta.¿Quién se ha preguntado cuáles son las consecuencias de una ciudad quevende todo, incluyendo a las mujeres porque las considera parte del patrimoniocultural? ¿Quién devela los altos niveles de prostitución, cuando el atractivosubterráneo es potenciar el consumo de cuerpos de mujeres? ¿Quién ve entrelas construcciones de cemento a niñas explotadas sexualmente, y peor aún,quien ve a los paramilitares en cada esquina vigilando atentamente todomovimiento que denote sospecha, es decir que se salga de los parámetrosconservadores que ya tenía la cultura paisa y que se profundizan en la culturamafiosa? ¿Quién observa que las mujeres que no son parte del patrimoniocultural y no cumplen con los parámetros estéticos y políticos hegemónicos,tienen más riesgo de ser violadas o asesinadas? ¿Quién de fondo creerá queen cada barrio popular, se libra una guerra en los cuerpos de las mujeres?Estas preguntas son las que se abren desde la otra historia, la historia defeministas rebeldes, que en medio de una ciudad y de un país en guerra,militarizado, paramilitarizado, empobrecido y vendido en servitud al mejor estilocolonial, alzan la voz desde su experiencia histórica de ser Mujeres, pobres,racializadas, lesbofobisadas, violentadas y expropiadas de lo más preciado:sus cuerpos y libertad. Ya no creen en el “mito de la gran ciudad” turística y deprogreso, que ha pretendido borrar del paisaje -como por arte de magia- esasmúltiples realidades que se presentan como marginales y en la mayoría de loscasos como anónimas. Hoy rompen el silencio que esconde cada historia deviolencia y de horror, uniéndose a cada grito de libertad de miles de mujeres,
quienes intuyendo que su destino no puede ser la violencia patriarcal y susumisión al mundo masculino, rompen con la dictadura del silencio, de laignorancia y del miedo.Para esta historia otra, partimos de lo que ellas nombran como “su renuncia”:renuncian a lo que en una cultura como la Antioqueña representa el destino deuna mujer: “sufrir y llevar la cruz con paciencia y hasta el final de los días”, yaunque renuncian, el camino no es fácil. He aquí un testimonio de lo que pasacuando unas cuantas mujeres se reconocen y deciden transitar por laresistencia y la emancipación colectivamente.Fue hace 12 años, cuando se encontraron por casualidad siete mujeres quetraían sus historias de pobreza, de abuso sexual, de misoginia, de racismo, detimidez ante el mundo masculino y frente al mundo. Por fin solas, en medio dela búsqueda de libertad y revolución, se confrontaron con algunas preguntas:¿Qué hacen las mujeres cuando salen solas? ¿Sobre qué podrían hablar sinode los hombres? Con el miedo en su contra, tomaron vuelo y se atrevieron aestar entre ellas, descubriendo que había muchas más preguntas de las quepodrían imaginar.La primera pregunta juntas Ante encuentros espontáneos llenos de felicidad, risas y complicidades surge un interrogante: ¿Por qué es tan incómodo para los hombres y para algunas mujeres que se creen aliadas de éstos, ver sonreír a mujeres sin la compañía de un varón? Entonces llegó el primer libro, La Mujer Habitada, una novela de Gioconda Belli que les despertó una inquietud: ¿Qué representan las mujeresen las luchas políticas? ¿Estas luchas políticas habían alzado sus manostambién por la liberación de las mujeres, oprimidas, explotadas y subordinadasdesde tiempos olvidados por todos, incluyendo aquellos que clamanrevolución?Fue así como empezó a habitar en estas mujeres el deseo de la emancipaciónde sus mentes y cuerpos, la decisión irrevocable de remitirse al pasado paraconocer más de escritoras, filósofas, literatas que habían dejado su improntapara las generaciones futuras de mujeres, que al igual que ellas, tenían unainconformidad que atravesaba sus vidas: ¿Por qué nacer socialmente comomujer, implica irrevocablemente la condena a la opresión, la dependencia y lasubordinación a los hombres y a un mundo hecho para los hombres? Asíllegaron a sus vidas Gioconda Belli, Virginia Wolf, Flora Tristán, EmmaGoldman, Manuelita Sáenz, Silvia Rivera, Silvia Federeci, Ochy Curiel y unsinnúmero de feministas y mujeres que van aclarando más del camino de quientransita por la liberación de sus cuerpos, su sexualidad, sus ideas, susdecisiones, su “destino”.Por esta pregunta transitaron hasta lograr no sólo ser un grupo de autoayudafeminista, sino lograr ampliar sus gritos de libertad hacia las periferias: “llegó laacción directa no-violenta en las calles, en los buses, en los hospitales, para
decir junto con otras hermosas mujeres que se fueron encontrando en elcamino: ¡Mi cuerpo es mío y yo decido!”.Y las demás preguntas sólo llevaron al deseo de gritar “Libertad sóloLibertad”No era posible que siete mujeres se quedaran parasiempre con su experiencia y con su praxis; eranecesario abrir las alas, atreverse a salir al mundopatriarcal y capturar las miradas cómplices de otrasmujeres, que deambulaban por ahí solas o con preguntasque en ningún espacio se respondían a satisfacción.Llegó entonces la propuesta de Escuela Feminista, y allí se desplegaron lasúltimas dudas: “nuestra revolución es feminista o no será”. La respuesta se diodesde diferentes puntos cardinales de aquella ciudad acorralada, más que pormontañas por el conservadurismo del norte, del sur, de oriente y del occidente;mujeres con diversos colores, con nuevas preguntas y/o con las mismaspreguntas, con temor al “feminismo” más por desconocimiento, pero con sed delibertad y conspiración, con ansias de complicidad.Y así empezó a gestarse lo que parecía imposible: 30 mujeres juntas,preguntándose, construyendo, acercándose a la teoría feminista desde lasvivencias, desde sus historias de vida, la mayoría con dolores por lavulneración de sus cuerpos, del abuso continuo del patriarcado, pero todas conel entusiasmo de encontrar amigas para la acción, amigas con toda la voluntadde desobedecer el mandato del patriarcado: odiarnos, rivalizar y competir. Porel contario, la resistencia estaba claramente definida: amarse, cuidarse,protegerse, apoyarse, y nunca dudar sobre la violencia ejercida por un hombresobre una mujer, “ninguna justificación ante la violencia patriarcal”.La praxis feminista Juntas decidieron enfrentar al espacio donde corre todos los días la impunidad sobre sus cuerpos, sobre sus historias de opresión. La calle se la habían tomado desde hacía años atrás, el deseo era romper con los carteles monótonos, era necesario trastocar lo expropiado de la cultura patriarcal y lo más perdido para ellas en la guerra: la autonomía. Fue así como en ese conglomerado de unaurbe contaminada por la opinión homogénea y el privilegio de los hombres enel espacio público, irrumpieron con un canto a muchas voces: ¡No soy tumuñeca, no me digas qué hacer! Voces dirigidas para que las escuchen lasmujeres más empobrecidas, las que aún sueñan con el príncipe azul, cuandoeste vil engaño les hace perder la vida.Lo urgente para estar juntas, era enfrentarse con ellas mismas para hacerconscientes sus prácticas patriarcales, en grados menores o mayores; el retoera despojarse de lo que las hacía extrañas y lentamente, entre dolores ycuestionamientos, fueron cambiando sus posturas, sus miradas, para darlepaso a un cuerpo desprendido de la desconfianza y de la rivalidad. Entrar a
aquél espacio llamado Escuela Feminista, es realmente una posibilidad desentir que no hay que hablar del amor y la solidaridad sino que se siente encada intervención, en la forma como se debate, en la forma como surgen lascanciones y los consensos para salir a la calle.El hacer de estas feministas, no va sólo al afuera, es una propuesta desdeadentro, que impulsa la ruptura mayor para que la liberación se vuelva libertad,para que la acción colectiva feminista y revolucionaria sea posible: la rupturacon la misoginia.Y de nuevo la calle, esta vez para denunciar la lesbofobia con una armónicacanción: “Todo aquel que piense que el amor es heterosexual, tiene que saberque no es así, que en la vida hay otras formas de amarnos”. Una accióndesarrollada en los bares, en las aceras y en los parques, para invitar a los ylas transeúntes a desechar de sus mentes y cuerpos los prejuicios que llevan adesconocer el lesbianismo y la homosexualidad como una forma de hacerruptura con el patriarcado. Para parar la lesbofobia no necesitaron definirsesobre una identidad sexual, bastó con mirarse y reconocerse como feministas,y tener la convicción de develar la injusticia y la exclusión a quien la genera.En la calle se han encontrado con mujeres que en silencio o con cortas frasesagradecen el mensaje. Pero también se enfrentan a un sinnúmero de rostrosque frente a las canciones, las imágenes y las consignas, se van desdibujadopara darle paso a rostros agresores, cargados de palabras grotescas, que sonel resultado del desafío que se hace cuando se oponen las mujeres al poderpatriarcal. Sin embargo, la respuesta es creativa, el miedo en la calle se tornaleve, cuando a tu alrededor te encuentras con un círculo de amigas que juntasse hacen fuertes, y cuyo métodos aparentemente inofensivos, tienen el firmepropósito de mover las conciencias dormidas y protegerse de quienes con lasarmas creen controlarlo todo a su alrededor. Por: Gloria Elena Castaño Román Feminista e investigadora social2012-05-23Las mujeres también queremos declararle la paz a Colombia En el departamento del Cauca en los municipios de Caloto y Villa Rica se realizó del 9 al 11 de mayo de este año, la Minga por la Vida el Territorio y la Paz, convocada por varias asambleas comunitarias de los resguardos indígenas de Tóez, Huellas y López Adentro, en Caloto. Estas comunidades asediadas por la guerra, los bombardeos indiscriminados y
atemorizadas por las armas no convencionales de la guerrilla decidieronconvocar a otras comunidades indígenas, campesinas, afrodescendites a quese sumaran a esta propuesta.Además de comunidades de la región, la Minga recibió y convocó aorganizaciones sociales, académicos, iglesias, funcionarios públicos,trabajadores y trabajadoras por la paz, estudiantes, organizaciones de mujeresy toda aquella población civil interesada en sumar esfuerzos, sin masaspiración que hacer parte de un instrumento para analizar, discutir y construircaminos de paz.Las voces de las comunidades allí reunidas se alzaron en el Norte del Cauca,como un llamado, una protesta pacífica y un grito de esperanza que rechaza lamilitarización de la vida civil, el clima de zozobra y el impacto social,económico y político que la guerra ha tenido en sus vidas, pues la mayorvíctima de esta guerra ha sido la población civil y así fue manifestado en ladeclaración final de la Minga: “Los continuos ametrallamientos y bombardeosen áreas rurales realizados por las fuerzas oficiales, los ataques a bases yestaciones del ejército y la policía hechos por las guerrillas en medio depoblación civil, como ocurre siempre en este tipo de conflicto armado internotienen como principales víctimas a la población desarmada, los bienes civiles ylos procesos organizativos comunitarios”1.La Minga estuvo cargada de palabras y frases con contenido de paz, algunasde ellas las siguientes:- Paren ya la guerra: La guerra no es el camino- ¡No! Colombia no acepta, los colombianos y las colombianas no aceptamosque la guerra sea nuestro destino.- La llave de la paz es la movilización de las comunidades- Cuenten con nosotros y nosotras para la paz. Nunca para la guerra.Las comunidades indígenas hicieron un llamado a la paz que queremos, unapaz que sobrepasa el silencio de los fusiles y que convoca no solo a laparticipación sino a la justicia social y en ese sentido la Minga declaró: “Noqueremos una “paz neoliberal”. Ni una paz para facilitar el camino a la minería,las transnacionales y la locomotora minera. Ni una paz sin cambios en elsistema político, sin modificar nada de la estructura socio-económica másdesigual de todo el continente. En resumen: No queremos una paz sin paz”2 . Nosotras, como Corporación Humanas, participamos de la Movilización por la paz porque estamos convencidas de que una paz que no convoca a las mujeres es inexiste, por eso nos unimos a “la palabra que camina” y caminamos con otros y otras en esta movilización social que paró por unas horas la Panamericana y por unos segundos los corazones de aquellos y aquellas que nos dejamos emocionar y tocar por la fuerza y la valentía de estos pueblos indios y negros del Norte del Cauca.
Como Humanas compartimos el objetivo de la Minga de impulsar una Consultapor la Paz para que se pronuncie “la ciudadanía y las comunidades sobre elderecho que tenemos a buscar y construir la paz, la necesidad de finalizar elconflicto armado mediante un diálogo político, la obligación para todos losactores armados de respetar a la población civil y la necesidad de realizartransformaciones importantes en el sistema político y económico paraconsolidar la paz”3 .Otro objetivo de la Minga fue manifestar la decisión de los pueblos indígenasahí reunidos de continuar con los diálogos humanitarios y al mismo tiempopresentar una demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 3 de la Ley1421 de 2010, que restringe exclusivamente en el presidente de la República lacompetencia para establecer diálogos con actores armados para buscar la pazo acordar compromisos de orden humanitario. Los indígenas convocaron suautonomía para proponer diálogos regionales que lleven a la negociaciónpacífica del conflicto entre actores armados ilegales y comunidadesorganizadas que sufren los estragos de la guerra.Hasta la próxima movilización, nos veremos en octubreen el Congreso Nacional de Paz porque sin la inclusiónde las demandas de las mujeres, jóvenes, niñas,negras, indígenas, mestizas, la paz no estarácompleta.“Nosotros y nosotras queremos otra paz. Queremos una paz democrática. Unapaz con cambios en la vida política y económica. Queremos una paz con paz.No porque pretendamos resolver en una mesa de diálogo político todos losproblemas del país. Sino porque la única opción realista es acompañar el findel conflicto armado con transformaciones importantes en las condicionespolíticas y sociales de la vida nacional. El alcance de esas transformaciones nopuede ser decidido en un espacio cerrado entre los actores armados, sino yprecisamente en un espacio amplio y plural de la sociedad colombiana, dondetodos los actores políticos, económicos, militares, acuerden un nuevo pactopolítico que permita a la sociedad vivir sin guerra y al movimiento popularluchar por la realización de sus derechos políticos, económicos, sociales yculturales sin temor a la muerte, al señalamiento o el desplazamiento”4.---------------------------------------1 Declaración Final. Minga por la Vida, el territorio y la Paz, Caloto-Villa Rica del9 al 11 de mayo de 2012.2 Ibíd3 Ibíd4 Ibíd Por: Adriana María Benjumea Rua Coordinadora Jurídica Corporación Humanas
Jineth Bedoya exige a Don Mario parar violencia sexual de UrabeñosPor: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | . | 25 de Mayo del 2012Periodista Jineth BedoyaEn carta abierta la periodista hace un llamado al exjefe paramilitar paraque cese este atropello.Luego de investigar dolorosas historias de violaciones contra mujeres deAntioquia, Cartagena, Chocó y otras zonas del país cometidas por miembrosde Los Urabeños, la periodista Jineth Bedoya le hizo un llamado especial aDon Mario para que se comprometa con las víctimas, garantice la verdad y lano repetición de este flagelo.En medio de la presentación de una investigación sobre cinco casos deviolencia sexual cometida por la mencionada banda criminal, la periodista leenvió una carta al exjefe paramilitar Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario.En la misiva, escrita doce años después de que Bedoya fuera torturada,secuestrada y violada mientras hacía una investigación que involucraba aparamilitares y fuerza pública, Bedoya le dice a Don Mario, que Los Urabeños,grupo que él comandó años atrás, está cometiendo todo tipo de violaciones dederechos humanos.
La periodista también relata que los testimonios de los habitantes de esta zonaindican que uno de los hermanos de Don Mario, un conocido ganadero delsector que no tiene orden de captura en su contra, identificado como Jhon JairoRendón Herrera, es ahora el responsable de la zona y de los actos queactualmente comete esta banda criminal.Violaciones de Urabeños contra mujeres no cesanLa carta que Jineth Bedoya le envía a Don Mario a la cárcel La Picota, endonde se encuentra recluido desde abril del año 2009, fue escrita luego de quela periodista recorrió distintas zonas de Colombia evidenciando los atropelloscometidos por Los Urabeños contra las mujeres.En su recorrido encontró mujeres torturadas, esclavizadas sexualmente yatropelladas por los hombres que alguna vez estuvieron bajo el mando de DonMario.Por ejemplo, Bedoya contó los dramáticos casos de menores que son víctimasdel turismo sexual de Cartagena que se ha convertido en un negociopatrocinado por esta banda criminal. "En Cartagena, donde solo se ha habladode Dania, Los Urabeños hacen turismo sexual con niñas vírgenes", contóBedoya.También narró el terrible caso de un hombre en el Chocó que se negó a llevarun cargamento de droga, por lo que Los Urabeños violaron a su hija de 14años. Contó además casos de esclavitud sexual en Antioquia al que fueronsometidas dos menores, flagelo del que esta banda criminal es responsable.Si bien la periodista afirma que es muy difícil establecer una cifra del total decasos de violencia sexual cometida por Urabeños debido a la ausencia dedenuncias, Bedoya señala que este tipo de atropellos van en aumento. "Noquiero pensar que esto se debe a que estos grupos criminales se han dadocuenta de que a las mujeres nos duele mucho más una violación, que unbalazo", cuestionó.De acuerdo con lo dicho por Bedoya, esta banda criminal que en el 2002 tenía80 hombres, hoy ya cuenta con unos 2000 integrantes que se encuentrandivididos en 10 departamentos y 108 municipios.El informe de la periodista contrasta con el que fue entregado por La Mesa deTrabajo Mujer y Conflicto Armado en marzo de este año, que señaló que Los
Urabeños son la segunda banda criminal con mayor presencia en el país,luego de Los Rastrojos.Según el XI Informe sobre violencia sociopolítica contra mujeres, jóvenes yniñas en Colombia, Los Urabeños tienen presencia en 17 departamentos y en181 municipios.En las conclusiones de esta mesa de trabajo, no solo se determinó que el Plande Desarrollo 2010 - 2014 del Gobierno Santos es insuficiente, también en queno hay políticas incluyentes para las mujeres que garanticen su seguridad, sudesarrollo, el acceso a la justicia y la no repetición de los crímenes cometidosen su contra.Falta más trabajo estatal para erradicar violencia sexualA pesar de que organizaciones defensoras de los derechos de las mujeresaseguran que hay un esfuerzo por parte del Estado para frenar este abuso,también son enfáticas en señalar que aún falta mucho por hacer.Por ejemplo, Diana Montealegre representante de Oxfam advirtió que laimpunidad no puede ser vista como una causa directa de la ausencia dedenuncias. "Si las mujeres no denuncian es porque precisamente el Estado noha garantizado las condiciones para que cuenten sus historias", cuestionó.Por su parte, la representante de ONU Mujeres Margarita Bueso, contó que loscasos de revictimización son desgarradores. "A una víctima, cuando la violabanpor segunda vez, le mostraban su acta de denuncia".También añadió que la relatora de Naciones Unidas delegada para los casosde violencia sexual en el conflicto armado Margot Wallström, recordó en sureciente visita a Colombia que la violencia sexual en el país se ha convertido enun delito invisible.La relatora también analizó que pese a que cada conflicto es distinto, en todoses reiterativo evidenciar que la violación se usa de manera generalizada comoarma de guerraDe hecho, basándose en una investigación sobre este terrible panorama,desde hace más de un mes los senadores Iván Cepeda y María ÁngelaRobledo presentaron un proyecto de ley con el que se espera que la violencia
sexual en el contexto del conflicto armado sea catalogada como delito de lesahumanidad.A continuación la carta completa:SeñorDANIEL RENDÓN HERRERAPenitenciaría La PicotaCiudadSeñor Herrera:Muchos colombianos, tal vez la mayoría, confiamos y creímos en su momentoque la desmovilización paramilitar y la Ley de Justicia y Paz no solo serían laspuertas abiertas a la verdad, sino el fin de atropellos y arbitrariedades que pormás de dos décadas se cometieron contra las mujeres en veredas, resguardos,comunidades y ciudades.Nosotras, las víctimas, nos hemos tenido que tragar ese sapo, porque ni hemosencontrado verdad real, ni vimos que las atrocidades cesaran. Nuestraslágrimas han fortalecido nuestra lucha, pero también nos han comprometidocon las que están en esa lista de propensas y potenciales víctimas.Por eso, hoy 25 de mayo que se cumple un aniversario más del secuestro,tortura y violación al que me sometieron hombres, que tal vez usted conocemuy bien, quiero hacerle un llamado especial:En esa zona que usted comandó por años, en la que departió con sushermanos, al igual que con militares y policías, -según su propio testimonio- yque sigue enredada en las telarañas de la guerra, los hombres que, adiferencia suya decidieron retomar las armas, se están cometiendo gravesatropellos contra la población civil, especialmente contra las mujeres. Herecorrido la región de Urabá y otras áreas y he encontrado tristes historias demujeres violadas, violentadas y esclavizadas sexualmente por quienes ahorase hacen llamar autodefensas Gaitanistas, pero que son los Urabeños, laorganización que usted creó hace algunos años.También me he encontrado con hombres que hicieron parte de su grupoparamilitar y que aún hoy lo respetan y quienes aseguran que su hermano JhonJairo Rendón Herrera es ahora el responsable de la zona. No tengo las
pruebas en la mano para decir que sea cierto, pero sí sé, que aún hoy, estandodesmovilizado y fuera de ese círculo, es una voz que escuchan y como lo dijeantes, respetan.Hace año y medio fui hasta su sitio de reclusión a pedirle pistas sobre misecuestro y usted me dio su palabra de hacer lo que estuviera en sus manospara ayudar. Sé que hasta ahora lo ha hecho.Hoy, como mujer víctima, le quiero pedir nuevamente no por mi, sino pordecenas de mujeres que están en la zona de influencia de los Urabeños,desde la costa de Chocó, hasta la costa de La Guajira. Ellas saben del peligroque afrontan, pero su fortaleza y su compromiso con sus familias es másgrande que el miedo. Ojalá que esos hombres que alguna vez usted comandóo estuvieron cerca, entiendan que cada mujer que tocan y atropellan, puede sersu mamá, su hija o su hermana.Usted ha hecho un compromiso con las víctimas, con la verdad, pero sobretodo con la reconstrucción de este país. Su compromiso no es solo con lasvíctimas de ayer, es también con las víctimas de hoy. Por eso me atrevo aenviarle esta carta y hacerla pública.Yo esperaré su respuesta sobre este tema y estaré en disposición de volver ahablar con usted.Agradeciendo su atención,Jineth Bedoya LimaPeriodista

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