Source: https://perifericas.es/tecnicas-de-resolucion-de-conflictos-en-el-ambito-escolar/
Timestamp: 2019-12-13 03:53:41+00:00

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Resolución de conflictos desde una perspectiva de género | PeriFéricas
Si queremos lograr una educación inclusiva, tenemos que tener en cuenta la perspectiva de género en todas las dinámicas de resolución de conflictos que puedan surgir en los centros educativos. La mediación escolar juega en este sentido un papel clave para lograr institutos, colegios, y en última instancia, sociedades más inclusivas.
La mediación en la resolución de conflictos, y especialmente en el ámbito escolar, promueve la inclusión y la igualdad, pues aboga por un modelo gano–ganas entre el alumnado, le ayuda a gestionar el poder de una forma más equitativa y, además, las relaciones siempre se producen en un plano de horizontalidad. Por todo ello, resulta una herramienta enormemente potente para la resolución de conflictos en las aulas evitando las discriminaciones sexistas que siguen existiendo en nuestras sociedades: en ella no caben posiciones de superioridad de niños contra niñas, pues todos ellos contribuyen de igual manera a resolver el conflicto en cuestión. En ese sentido, la mediación escolar es clave para trabajar sobre la eliminación de todo tipo de violencia, incluida la estructural, que en definitiva se encuentra en el sustrato de todas las sociedades patriarcales, y tiene como víctimas principales a las mujeres y a las identidades consideradas no heteronormativas.
La transformación de los valores con respecto a las relaciones de género cuenta con un aliado vital en el sistema educativo, que además de los contenidos del currículum estricto traslada actitudes, modelos, relaciones… En función de todo este bagaje, niñas y niños van construyendo su masculinidad y su feminidad, desarrollando comportamientos que en muchas ocasiones pueden ser inconscientes, pero que van a marcar con profunda huella sus relaciones y construcciones identitarias en la vida adulta. De ahí la importancia de la escuela en la resolución de conflictos desde una cultura de género positiva, que potencie la igualdad de oportunidades y permita evitar la propagación y mantenimiento de prejuicios y estereotipos sexistas.
Entre las líneas de actuación de los centros escolares a favor de la igualdad de género podrían incluirse el trabajo de habilidades sociales y valores, la educación emocional, la creación de espacios para la reflexión y el diálogo o el fomento de hábitos democráticos y de la convivencia, rechazando acciones totalitarias. Como herramientas para conseguirlo, podríamos mencionar las ponencias de personal experto, los concursos entre el alumnado de carteles o escritura a favor de la igualdad, las dramatizaciones con perspectiva de género, los talleres, los actos conmemorativos y de difusión y, en suma, toda la amplia variedad de actividades de sensibilización y concienciación que en cada centro se consideren.
La violencia de género es quizás una de las manifestaciones más directas de las desigualdades entre sexos, y se produce también dentro de los centros escolares. Resolver los conflictos que surgen en este sentido, y prevenir que aparezcan desde los primeros pasos del proceso de educación son hitos claves. Los centros educativos deben construir en este sentido una cultura de género basada en la igualdad y en el fomento de habilidades en la resolución pacífica de conflictos. Para ello, es fundamental que desde el Consejo Escolar se pongan en marcha medidas específicas dirigidas a la prevención de la violencia de género y a sensibilizar y formar al profesorado en dinámicas que permitan abordar conflictos de este cariz en caso de que surjan. La sensibilización de las familias en temas de género sería otra pata fundamental en cualquier proceso de resolución de conflictos escolares, para reforzar en casa lo que se ha trabajado en los propios centros.
El abordaje de los conflictos escolares desde una perspectiva de género es reciente en el ámbito español, pero ha experimentado en los últimos tiempos avances considerables que, además, ponen al alumnado en el centro de esa resolución. La Comunidad Valenciana ha sido una de las pioneras a la hora de apostar por la formación del estudiantado en cómo combatir la violencia de género en las aulas. La idea es que, tras una formación junto a expertos, por ejemplo de la Policía Nacional, actúen como mediadores entre las aulas y las autoridades para alertar de casos no solamente de violencia de género, sino también de ciberacoso o bullying (dos situaciones en las que la perspectiva de género también tendría vital importancia). De este modo, el propio alumnado se convierte en una correa de transmisión para concienciar y sensibilizar a su entorno sobre la necesidad de evitar conductas discriminatorias.
En Andalucía, la Consejería de Educación, en colaboración con el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) desarrolla el Proyecto de Formación: ‘Mediadores en Igualdad II’. Su objetivo fundamental es enseñar a alumnado adolescente, de entre 15 y 18 años, herramientas que le permita avanzar en la consecución de la igualdad. Se trata de que, de nuevo, sea el propio estudiantado el que inculque entre los demás el respeto hacia las mujeres, evitando conflictos e intolerancia por razones de sexo. El programa incluye talleres en los que se ahondan en aspectos como la realidad de las relaciones afectivo-sexuales, la identidad de género, los micromachismos, la violencia de género y la importancia de las nuevas tecnologías y las redes sociales a la hora de abordar este tipo de cuestiones. Todo ello, con la finalidad de que sean ellos y ellas mismos quienes detecten actitudes contrarias a la dignidad de las mujeres y aprendan cómo evitarlas.

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