Source: https://margildibo.blogspot.com/2010/11/
Timestamp: 2019-06-26 12:41:07+00:00

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Margil Dibó: 11/01/2010 - 12/01/2010
Publicado por Unknown en 12:04 a. m. 2 comentarios:
Venera de la Cruz de la Orden de Carlos III
﻿﻿﻿﻿﻿﻿﻿ Mucho se ha sorprendido el personal de la concesión por el Rey a propuesta del Presidente del Gobierno, y en muestra de Su Real aprecio, de la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a los ministros salientes de la última debacle gubernamental y de entre ellos a la inefable Bibiana Aido Almagro, miembra que fue del Gobierno.
﻿﻿Las disposiciones de creación exigían dos requisitos: ser benemérito y afecto a Su Majestad. Se crearon dos clases: las «Grandes Cruces» y las «Pensionadas», siendo discrecional por el monarca su concesión, aunque autolimitó a sesenta las primeras y a doscientas las segundas. En 1783 se ampliaron las órdenes a tres, con la de «Caballeros Supernumerarios», cuya importancia se situaba entre las dos anteriores. En este momento se precisaron más las obligaciones y requisitos de los titulares: debían tener pureza y nobleza de sangre hasta sus bisabuelos, conforme regulaba el Fuero viejo de Castilla y las demás normas vigentes. Los recibidos en la Orden debían jurar fidelidad a la persona del Rey, a su familia, a la protección de los bienes de la Casa Real, reconocerle como Gran Maestre, vivir y morir en la fe católica, aceptando como indubitado el Misterio de la Inmaculada Concepción, y asistir al menos una vez al año a una misa completa y comulgar.
La Gran Cruz se reserva a quienes, habiendo cumplido servicios relevantes para España﻿﻿﻿﻿ hubieran ostentado, entre otros, el cargo de Ministro, como es el caso de los últimos defenestrados; por lo tanto, nada que objetar al hecho cierto del ejercicio del cargo.
Sí suscita algunas dudas el condicionante de que además hayan cumplido servicios relevantes para España, aunque si por relevantes se estiman, por ejemplo, el papelón internacional de Moratinos durante su mandato, el arbitrio de la moda y la palabra de Fernández de La Vega, las coces al diccionario de Doña Bibiana o el mutis por el foro de los demás, estaremos de acuerdo en la relevancia de todo ello.
El problema real lo veo de venir, cuando los condecorados se lean las obligaciones de los miembros y miembras de la Real Orden, de vivir y morir en la fe católica, aceptando como indubitado el Misterio de la Inmaculada Concepción, y asistir al menos una vez al año a una misa completa y comulgar.﻿
Representación de la Inmaculada Concepción, por Murillo, en la que los colores dominantes —azul y blanco— de la vestimenta de la Virgen María fueron los que se establecieron desde el inicio para configurar las distinciones de la Orden de Carlos III.﻿
Banda de Caballero con la Gran Cruz de la Orden
﻿﻿Las insignias de la Orden han variado a lo largo del tiempo, pero invariablemente han mantenido rasgos originales: banda de seda azul con cantos blancos, cruz de ocho puntas con la imagen de la Inmaculada Concepción, la leyenda «Virtuti et Merito» y la cifra del Rey fundador.
BOLETIN OFICIAL DEL ESTADO 6 de Noviembre 2010
* Real Decreto 1489/2010, de 5 de noviembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a doña María Teresa Fernández de la Vega Sanz.
* Real Decreto 1490/2010, de 5 de noviembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a don Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé.
* Real Decreto 1491/2010, de 5 de noviembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a don Celestino Corbacho Chaves.
* Real Decreto 1492/2010, de 5 de noviembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a doña Elena Espinosa Mangana.
* Real Decreto 1493/2010, de 5 de noviembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a doña Beatriz Corredor Sierra.
* Real Decreto 1494/2010, de 5 de noviembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a doña Bibiana Aído Almagro.
Si estos señores y señoras, de declarado y confeso laicismo, tuvieran un mínimo de coherencia y verguenza torera, aún aceptando protocolariamente la distinción por su mayor o menor acierto en el ejercicio del cargo, inmediatamente después y sin solución de continuidad, devolverían agradecidos el galardón o allí mismo habrían de hacer indubitada profesión de fe católica, aceptando el Misterio de la Inmaculada Concepción, cuya representación honra la condecoración en cuyo nombre se instituyó.
Fuentes: Wikipedia.org y BOE
Hoy he tenido el gusto de hacer nuevos amiguitos, bueno, amiguitas. Si la semana pasada las amiguitas que hice iban vestidas de verde con redecilla, las de hoy iban de azul inmaculado, de profesión dentistas y asociados. Todavía me duelen los puntos de la última intervención, y de nuevo me he puesto en manos de otros profesionales de la medicina. El masoquismo tiene estas cosas.
La primera amiguita, doctora en odontología, me ha hecho una concienzuda revisión de toda la cavidad bucal con sus explicaciones intercaladas y una ulterior exposición de motivos por los cuales habré de volver a visitarla en varias ocasiones más. Mi habitual tendencia al autodiagnóstico le ha facilitado las cosas, así que se ha animado a pedirme una radiografía de esas que se llaman ortopantomografía y que seguro que ni Mary Poppins habría sido capaz de nombrarla de corrido, con el sano fin de averiguar hasta donde me va a tener que seguir metiendo mano (en la boca) en el futuro.
La segunda amiguita, a cuenta de una inocente limpieza de boca, me ha dado un concienzudo repaso con un chisme que hace ruido, daño, suelta agua y te aspersiona toda la cara a la vez, mientras intentas mantener la boca abierta. Soy novato en estas lides y normalmente juego de acompañante; ahora me ha tocado a mí el silloncito anatómico y al parecer lo voy a visitar en varias ocasiones más hasta haber purgado mis culpas y dejar satisfechas a mis nuevas amiguitas.
No es nada personal, son muy simpáticas, pero me voy a esmerar para dejar de verlas lo antes posible. Estoy un poco harto de estas nuevas amistades que a cuenta de diversas reparaciones de chapa y pintura, me tienen ya un poco jodi...lesto. Y mañana, seguro que haré una nueva amiguita que me quitará los puntos de la semana pasada. ¿De que color irá vestida? La curiosidad me mata (es un decir).
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Ducha fria. 1ª parte
Llegar el frío y escacharrarse el calentador ha sido todo una. Que parece que estuviera esperando el momento oportuno para quedarse KO. Ya llevaba avisando varios días, abrías el grifo del agua caliente y que si quieres arroz, Catalina. Después de probar varios grifos y toquetear los botones del flamante Saunier Duval (todavía en garantía﻿), de repente se encendía.
Pero esta mañana ha dicho que no, tozudamente, no, así que no ha quedado más remedio que un frío y rápido lavoteo. Se impone llamar al fontanero de cabecera, que además fue el que instaló el aparato como lo mejor de lo mejor. Que no puedo ir, que estoy fuera toda la mañana pero intentaré pasar en algún momento. El día avanza y el problema persiste. Por la tarde nueva llamada y teléfono del servicio técnico que no puede venir hasta el viernes ¡Y estamos a miércoles!
Definitivamente hoy no habrá agua caliente, y van dos días. Se impone buscar soluciones y recurrir a la de toda la vida: Las ollas al fuego y a calentar agua. Menos mal que no hemos sustituido las bañeras por pies de ducha, porque en ese caso, mala solución habríamos tenido. Así que mal que bien, hemos conseguido apañar unos bañitos con los que capear la situación.
De todo se saca lección
y para el futuro, la bañera,
Publicado por Unknown en 11:08 p. m. No hay comentarios:
20 de Noviembre. Historia de España
Hoy, algunos españoles recordamos la muerte de José Antonio Primo de Rivera ante un pelotón de fusilamiento en la Carcel de Alicante hace 74 años. De su testamento una frase para nuestros días: Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino».
¿Seremos capaces de aprender de nuestra historia para no caer una y otra vez en los horrores del pasado? Mi esperanza es que sí y que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos conocerán esa España que soñaba José Antonio.
Arte ultramoderno
Hace un par de fines de semana hicimos una salida de ARTE. Fuimos al Cuartel de Artillería de la calle Cartagena, una de las sedes de Manifesta 8, La Bienal Europea de Arte Contemporáneo ...
Hacía una mañana de sábado fabulosa, con el cielo de un azul intenso y su solecito murciano. Fue entrar en aquellos barracones cochambrosos, destartalados y desangelados y encogerse un poco el espíritu.
En vez de huir directamente, preguntamos al personal el porqué de esas fachas y la respuesta fue que así se armonizaba el contenido de la exposición con su entorno, y que ese era el efecto buscado por los artistas.
Vale, dimos una vuelta (rápida) por las distintas salas, en su mayoría audiovisuales diversos, en idiomas extraños y nos fuimos de allí, no antes de expresarle mi opinión sobre la muestra y su soporte (que me reservo por pudor), al sufrido vigilante jurado que estaba de turno, al preguntarnos si merecía la pena que su parienta la visitara.
Hice fotos, de la muestra y del continente, esto es, del Cuartel, y para ilustrar la visita me permito subir aquí dos de ellas, que creo reflejan conceptos de arte tan distintos y tan respetables como ellos mismos, aunque a mi, de lo que ví, lo que más me gustó, fue lo que ya estaba allí, antes de que llegara la Bienal Europea ...
Creo que al diálogo con el Norte de África no le he llegado a coger el punto. Al tiempo.
De un tiempo a esta parte venía conviviendo con un pequeño intruso en mi pierna izquierda. Allá por el vasto medio, cerca de la rodilla, se me había formado un pequeño quiste, que aunque no daba la lata, siempre era susceptible de darla y de aumentar de tamaño. Así, de común acuerdo con el cirujano recomendado por mi anestesista favorito y ángel de la guarda familiar, fijamos fecha para su extracción.
Esta mañana, desapacible y nublada tenía mi cita con el quirófano y tras los inevitables trámites administrativos y firmas a ciegas, hora y media de espera. No es nada, te dices, un poco de gusa en el estómago, te llama una moza vestida de azul con su redecilla de colores y le sigues como un corderillo; te pide que despejes la zona de operaciones y te tumbes en la camilla con un lamparón enfocado al ojo. Sabanita azul por encima, cacharreo de utensilios de la palangana de desinfección al carrito que te arrima al costado; guantes de látex azul y una aprendiza a su vera intentando absorber conocimientos al mismo tiempo que mi pierna se pinta de betadine.
Terminados los preparativos, comparece el artista saludando educado y preguntando por el objeto de su trabajo. ¿Dónde está la autorización? ¿Dónde el consentimiento firmado? ¡Mecachis! ¿Y si me voy? Ya es tarde, la inyección de anestesia me tuerce el gesto y me acuerdo de su madre. ¡Qué jodío!, como se nota que a él no le duele. Sin pausa, un tajo y chorrete de sangre resbalando por la pierna, ¡ris, ras!, dos o tres cortes rápidos y el intruso aparece ante mis ojos colgando de unas pinzas antes de acabar en el bote de biopsia. Sutura rápida, solo la capa externa, léase el papelito que le van a dar y ¡Hasta luego Lucas!, uno más y uno menos para acabar la jornada de cirugía. Las mozas vuelven a la acción, limpian la zona operada y aledañas, aplicándole un apósito junto con los consejos rutinarios y mientras te recolocas en tu ser, se van a buscar un nuevo corderillo para reiniciar la rutina.
Con el papelito en el bolsillo te vas a casa, te miras el apósito y ves que has sangrado un poco más de la cuenta, ¡Mecachis! de nuevo. El primer párrafo del papelito aconseja esperar quince minutos en la clínica antes de volver a casa. Prometo leerme de cabo a rabo todo lo que me den cuando vaya a un hospital, desde el impreso del consentimiento hasta las instrucciones finales, aunque ya no tengo ganas de volver en una temporada.
Publicado por Unknown en 4:04 p. m. 2 comentarios:
Notamos que nos vamos haciendo mayores por muchos pequeños detalles de la vida cotidiana. Uno de ellos, el número creciente de píldoras que a diario hemos de tomar﻿. Hay dos tipos de píldoras (aparte de la del día después, la viagra y alguna otra), las medicamentosas y las milagrosas. Las primeras nos las endosa nuestro médico de cabecera para regular los diversos niveles que con la edad, los achaques y las malas costumbres se desajustan en nuestro organismo. Las segundas también nos las suele recomendar el galeno o algún bienintencionado amigo, y van desde las ricas en antioxidantes, hasta los complejos vitamínicos, pasando por las que compensan la falta de Omega 3, las anticancerígenas o las que contienen luteina para prevenir la degeneración macular, como es mi caso.
Un día descubrimos que estamos encadenados a una más o menos larga hilera de píldoras de diferentes colores y tamaños, (algunas monstruosas), que cuidadosamente alineamos frente a nosotros a la hora de las comidas y que con mayor o menor dificultad trasegamos con santa resignación. No cuestionamos tener que tomarlas, nos fastidia, pero seguimos ordenándolas y consumiéndolas a diario.
El hombre ha llegado a la Luna (y no ha vuelto), somos geolocalizables por medio de nuestro celular (me enteré ayer y me produjo algo de zozobra pensar hasta donde nos tienen de fichados), podemos viajar a cualquier lugar del mundo gracias a Google Hearth, pero seguimos tragando pastillas a gogó.
Y digo yo, ¿Sería posible que los médicos nos recetaran en un único compuesto, todos los remedios necesarios para mantener nuestros niveles en los índices recomendables? ¿Podríamos llegar a la farmacia con la receta y previa llamada al laboratorio, nos cocinaran los remedios en una única píldora?. Con la proliferación de medicamentos genéricos, seguro que sería posible hacer realidad esta utopía sin que se tambalease la todopoderosa industria farmaceútica; el Estado ahorraría una barbaridad, desaparecerían las farmacias caseras y tendríamos mucho mejor concepto de nosotros mismos al tomar solo una píldora por día. Aunque fueran dos, la medicamentosa y la milagrosa.
Píldoras de internet.
Publicado por Unknown en 1:16 p. m. No hay comentarios:
He leído en el periódico del domingo que Murcia está en el puesto número diez de las ciudades españolas donde mejor se vive﻿. Doy fe de ello, en Murcia se vive muy bien, tiene un tamaño adecuado, un clima estupendo, es bonita, está cerca de la playa y más aún del monte, tiene espaciosas plazas y recoletas calles peatonales, un paisanaje amable y bullanguero, carriles bici, su ración de atascos y ya casi un tranvía que, curiosamente, va a llegar antes a los Centros Comerciales del norte, que a la Ciudad Sanitaria del sur (cosas de la logística y de las prioridades municipales)
Y ahora también tenemos el interné. Cuando vi las primeras antenitas de cuatro cuernos adosadas a un semáforo cerca de casa, mal pensé en nuevos dispositivos para controlar la velocidad y achicharrarnos a multas para aliviar las depauperadas arcas municipales. Días después y gracias de nuevo al periódico, averigüé la verdadera utilidad de estos chismes: el Ayuntamiento ha decidido sacar el interné a la calle, concretamente a plazas y jardines, aunque con algunas condiciones para no hacerle la descarada competencia a las empresas que cobran por el mismo servicio; a saber: La velocidad de conexión es mínima, no da más que para consultar el correo (siempre que no venga cargadito de megas), o para chatear sin mucho intercambio de archivos, además, cada treinta minutos se interrumpirá el servicio, no sea que alguien intente bajarse una peli o una canción a espaldas de la SGAE. ﻿﻿
Que digo yo, que para esta birria no necesitamos alforjas, además afean un mogollón. Por si no tuviéramos suficientemente saturado el mobiliario urbano, ahora nos colocan las dichosas antenitas cuatricuernas donde más discretas queden: el susodicho semáforo, la farola a la que le haya tocado por el pito, pito gorgorito, o vaya usted a saber los criterios científicos que han guiado su instalación, para acabar colocando un ejemplar en un poste pelado en medio de una placita con fuente, en todo el medio del Jardín del Malecón.
Como no hay mal que por bien no venga, ya me imagino a la chiquillería con sus note book, o similares, infestando parques y jardines al grito de ¡Ya tenemos interné! y comunicándose con su colega de al lado y con el de cuatro plazas más allá por la magia radioeléctrica en vez de jugar a la pelota, al corro de la patata, al burro, al tejo o contarse las cosas de viva voz, que también tiene su aquél. Al menos les dará el aire y tomarán el sol y cuando inopinadamente se les corte la conexión, en vez de echarles la culpa a sus sufridos progenitores, habrán de cargar sus iras contra el Alcalde. ¡Se va a enterar!
Publicado por Unknown en 12:04 a. m. No hay comentarios:
Muñecas campana
Una colección empieza cuando uno se hace con dos cosas similares que le llaman la atención y empieza a pensar en como conseguir una tercera. Parece tonto el mecanismo, pero funciona y cuando te quieres dar cuenta, ya tienes la colección.
A partir de ese momento empieza lo divertido: buscar nuevos miembros al equipo. Cuando empecé con las muñecas con forma de campana lo único que tenía claro es que debían tener falda y un badajo colgando en su interior que sonara al agitarla. Suena fatal, lo sé, pero esas eran las condiciones.
No recuerdo cual fue la primera, ni la segunda, llevo ya mucho tiempo en el negocio y su recopilación ha dado lugar a recuerdos de todo tipo, como esa de cerámica de Talavera que me regalaron Nino y Mariola y a la que hube de acoplarle un badajo en condiciones que suena a gloria; o aquellas de una compañera de Marián, del cole, Rosa, las tenía en su casa de recuerdos viajeros; de viaje llegó una matrusca de madera, un tentetieso con mecanismo sonoro interno, cortesía de Helena que se la trajo de Rusia junto a sus dos hijos; otra llegó directamente del horno de cocción del colegio de Marián, quién la había modelado, cocido, pintado y vuelto a cocer hasta conseguir una maciza campanuela con su gorro campesino y su trenza rubia.
Las regaladas hacen ilusión, las que más, las que te traen de improviso, aunque uno en su ansia, a veces encarga alguna a sus sufridas amistades que tienen la suerte de viajar, esas también son muy satisfactorias, aunque te remuerda la conciencia (pocas veces). Las más las consigo en los viajes propios, las hay gallegas, asturianas, aragonesas, andaluzas y por supuesto, murcianas. Siempre hay alguna tiendecita de cerámica o cachivaches diversos en las que rebuscar; las más abundantes son aquellas que visten traje regional, con delantal y brazos en jarras, con tocado o sin él, por eso, cuando encuentro alguna que se sale de ese grupo, el premio es mayor: una bruja, una angelota, una menina o una peruana.
No hace falta mucho dinero para esta colección, más bien entusiasmo, tesón y curiosidad. El Rastro madrileño fue una buena fuente de inspiración al principio, como para otras colecciones, aunque a veces aparecían estupendas piezas, inaccesibles para mi modesto presupuesto; los mercadillos callejeros también dan sorpresas de vez en cuando, al igual que los antiguos "todo a cien" y algún que otro rastrillo de fin de semana.
En materiales está todo inventado, salvo una de madera antes mentada, la gran mayoría son de cerámica, más o menos fina, pero barro cocido en todo caso; el resto son de metal, desconozco la aleación, aunque suenan y bien. Eso es lo que cuenta. Durante un tiempo intenté conseguir que me hicieran una de cristal, un artesano del barrio de Santiago el Mayor, Reina se llama, pero no hubo suerte (de momento)
Hace unos días, buscando un regalo para un tercero en una tiendita del centro, apareció ella, una huertanica sonriente, hija de la misma artista que me proporcionó la menina, y Marián, siempre dispuesta al agasajo, me la regaló. Una pequeña historia más, la número 41.
Los peregrinicos
A última hora de la tarde de este último día del mes, llegamos al Santuario de la Vera Cruz, cuesta arriba de los Caballos del Vino. Solos en la cuesta, solos en la explanada del Santuario y solos en su interior; todo para nosotros solos, el altar mayor iluminado, la música religiosa de fondo, el silencio, un rato de meditación, sin peregrinaje, sin Jubileo, sin parafernalia.
Aun siendo hora de cerrar, un joven de pocas palabras nos ofrece abrir la capilla en la que se venera el lignum crucis, dentro de su conocido estuche con forma de cruz patriarcal de dos brazos horizontales. No es muy grande la reliquia, ni el relicario que la contiene; tampoco lo es la capilla que los acoge, apenas dos bancos y un pequeño altar. Un lugar sobrio y sencillo y una oración agradecida por tantas cosas.
Nuestro cicerone, tras cerrar la capilla, nos acompaña a la puerta del Santuario, cansado, son las ocho, lleva todo el día al pie del cañón, recibiendo visitantes, calcula que tres mil en este día, y en la puerta, de improviso, se confiesa: está triste, después de casi un año de Jubileo, de miles de visitantes, le queda la impresión de que el sentido religioso no es lo que mueve a la mayoría, no hay valores, -ni se les conoce-, son otros principios o afanes los que la motivan. Un día duro, procurando hacer su trabajo con la mejor voluntad, dirigiendo a la masa visitante que en muchos casos más parecen de picnic que de peregrinaje, unos intentando una oración y junto a ellos, otros vociferando sin, en su ignorante falta de educación, saber estar ni donde están.
No pide religiosidad, ¡Allá cada cual con sus creencias!, no espera que sepan donde están ni lo que allí se venera, no le importa a quién recen ni qué motive su visita, solo pide respeto de los unos a los otros. Un día y otro observando, oyendo inconveniencias, hasta insultos, intransigencias, egoísmo. Hay de todo, ¡Claro, como no! Pero es triste escuchar de su boca qué ya no le quedan fuerzas ni para enfadarse.
Ya es oscuro, ya se cerró el Santuario y el portón de las murallas. Mañana comienza un nuevo mes, nuevo horario, nuevos peregrinos, nuevas ilusiones y promesas y nuestro amigo seguirá allí, con la renovada esperanza en la bondad humana.
Publicado por Unknown en 2:39 a. m. No hay comentarios:

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