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Timestamp: 2018-08-18 20:02:46+00:00

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Resolución de TEAC, 00/1735/2005, 01-02-2006 | Iberley
Resolución de Tribunal Económico Administrativo Central, 00/1735/2005 de 01 de Febrero de 2006
Núm. Resolución: 00/1735/2005
Cuando fallece un heredero que no ha aceptado ni repudiado la herencia, su derecho, el "ius delationis", se transmite a sus herederos, produciéndose una doble transmisión a efectos del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. La primera, del causante inicial al llamado a su herencia o transmitente. La segunda, de éste a su propio heredero o transmisario, que no adquiere del causante inicial directamente, sino a través de la herencia de su propio causante.
En la Villa de Madrid, a 1 de febrero de 2006 el Tribunal Económico-Administrativo Central ha visto el recurso de alzada promovido por D. ... , en nombre y representación de Dª. A, D. B y Dª. C, como herederos de Dª. D, con domicilio a efectos de notificaciones en ... , contra resolución del Tribunal Regional de ... de 25 de febrero de 2.005, recaída en el expediente de reclamación número ..., sobre liquidación por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones por cuantía de 1.760.930,84 € (292.994.239 pesetas).
PRIMERO.- El 10 de marzo de 2.003 la Inspección de los Tributos de ... incoó acta de disconformidad por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones a Dª. D en la persona de sus herederos, los hoy recurrentes.
El acta trae causa en el fallecimiento de D. E acaecido el ... de 1.999, en estado de soltero sin haber otorgado testamento. El 25 de noviembre de 1.998, D. F presentó demanda judicial solicitando que se le declarase hijo adoptivo de D. E, demanda que fue desestimada mediante auto de 1 de marzo de 2.000. Los señores ... instaron expediente judicial de declaración de herederos abintestato de D. E y mediante auto judicial de 24 de enero de 2.001, del Juzgado de Primera Instancia número ... de ..., se declaró heredera a la hermana del fallecido Dª. D. Los dos mencionados autos fueron recurridos por D. F y desestimados mediante auto de 17 de diciembre de 2.001.
Dª. D había fallecido el ... de 2.000 y por disposición testamentaria instituyó herederos universales a sus hijos D. B y Dª. A y a su nieta Dª. C, quienes, una vez resuelto judicialmente el conflicto por la herencia dejada a la muerte de D. E, presentaron, ante la Inspección la documentación requerida a efectos de la liquidación por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones de la herencia dejada a la muerte de éste.
El acta contiene una relación de bienes del causante por valor de 3.357.983,65 € (558.721.468 pesetas), se recogen deudas por valor de 61.839,73 € (10.289.265 pesetas) y una propuesta de liquidación sobre una base imponible de 3.476.144,20 € (578.381.729 pesetas), reducción por parentesco de colateral de segundo grado de 7.831,19 € (1.303.000 pesetas) y una deuda tributaria de 1.760.930,84 € (292.994.239 pesetas), al aplicar un coeficiente multiplicador de 1,5882.
El 14 de abril de 2.003, los interesados presentaron escrito de alegaciones en el que se oponían a la liquidación practicada argumentando, en síntesis, que Dª. D no puede ser obligada tributaria del gravamen por no haber mediado la adquisición hereditaria a favor de ésta. No puede darse una aceptación tácita anticipada de Dª. D, por si acaso se es llamada a la herencia y ello, además, con ... años de antelación. La aceptación anticipada es imposible por estar prohibida por el Código Civil. Los únicos sujetos pasivos son Dª. A, D. B y Dª. C.
A la vista de las alegaciones de los interesados y del informe ampliatorio de la actuaria, la Inspectora Jefe dictó acuerdo de fecha 12 de junio de 2.003 por el que confirmaba la liquidación propuesta.
SEGUNDO.- El 3 de julio de 2.003, D. B y Dª. A y Dª. C interpusieron reclamación económico administrativa contra la referida liquidación. En el trámite procesal concedido para alegaciones se insiste en las manifestaciones vertidas ante la Inspección y en esa línea argumental se añade que el Código Civil español adopta el sistema de que la herencia sólo se adquiere mediante aceptación expresa o tácita. De ahí, que mientras la persona llamada no acepte la herencia deferida a su favor no puede decirse que es heredero, todo lo más que cabría afirmar es que se trata de una persona que ha sido designada como heredero. En el ámbito del Derecho Civil los herederos de Dª. D al haber hecho uso del ius transmisionis ejercitando el derecho a adquirir la herencia que no pudo utilizar su causante, adquieren los bienes y son los únicos sujetos pasivos del Impuesto sobre Sucesiones. La cuestión a resolver es si al ejercitar el ius transmissionis D. B, Dª. A y Dª. C están sucediendo a su madre y abuela, respectivamente, o a D. E, lo que tiene transcendencia por el parentesco y por los coeficientes multiplicadores. En opinión de los reclamantes la liquidación a cargo de Dª. D es improcedente porque no ha podido aceptar la herencia a la que fue llamada y ello impide la realización del hecho imponible, por lo que existe una sola aceptación, la ejercida por sus herederos testamentarios, únicos sujetos pasivos del Impuesto.
El Tribunal Regional de ... en resolución de 25 de febrero de 2.005, desestimó la reclamación y confirmó la liquidación impugnada. El fallo fue notificado el 18 de marzo siguiente.
TERCERO.- El 13 de abril de 2.005 se presentó recurso de alzada contra la anterior resolución insistiendo en las alegaciones vertidas en instancias anteriores, exponiendo la improcedencia de la liquidación practicada a Dª. D declarada heredera después de fallecida, porque extinguida su personalidad no ha tenido oportunidad de ejercitar el derecho que se le reconoce aceptando la herencia de su hermano. Se añade que no se justifica la procedencia legal de exigir esa pretendida obligación tributaria de Dª. D a los ahora recurrentes porque ha existido una sola transmisión, la que se ha producido a favor éstos y por último se pone de manifiesto que el Tribunal Regional no ha respondido a la denuncia planteada sobre la infracción del artículo 93 del Reglamento del Impuesto sobre Sucesiones cuando se incorporan bienes a la base imponible al amparo del artículo 11 de la Ley del Impuesto. Por ello solicita la revocación de la resolución impugnada y la anulación de la liquidación practicada derivada del acta de inspección referenciada.
PRIMERO.- Concurren los requisitos de competencia, legitimación y formulación en plazo, que son presupuesto para la admisión del presente recurso de alzada, conforme a lo previsto en la Ley 58/2003, General Tributaria, de 17 de diciembre y el Reglamento de Procedimiento en las Reclamaciones Económico Administrativas, aprobado por Real Decreto 391/1996, de 1 de marzo, aplicable al presente expediente, siendo la cuestión de fondo que suscita relativa a la liquidación practicada como consecuencia del fallecimiento de D. E.
SEGUNDO.- Uno de los requisitos de la sucesión mortis causa es que el llamado sobreviva al causante, pues si le premuere nada ha adquirido. Por ello, el artículo 924 del Código Civil prevé en estos casos el derecho de representación al que define como aquel "que tienen los parientes de una persona para sucederle en todos los derechos que tendría si viviera o hubiera podido heredar". La representación, conforme establece el artículo 925, tendrá lugar en línea descendente, nunca ascendente y en línea colateral sólo tendrá lugar a favor de hijos de hermanos. Los representantes no suceden al representado sino que suceden directamente al causante de la sucesión. Pero es necesario insistir que para estar en presencia de esta figura jurídica es preciso que el representado premuera al causante de la sucesión.
Aplicado el razonamiento anterior al caso que nos ocupa, se llega a la conclusión que Dª. A, D. B y Dª. C no reciben los bienes de D. E fallecido el ... de 1999, por derecho de representación de su madre y abuela, respectivamente, Dª. D y ello es así por la sencilla razón de que ésta murió el ... de 2.000, no premurió a su hermano, condición que resulta indispensable para que se de esta institución o derecho de representación.
Así lo viene a confirmar además el auto judicial de 24 de enero de 2.001, del Juzgado de Primera Instancia número ... de ..., de declaración de herederos abintestato de D. E que declaró heredera a la hermana del fallecido Dª. D, descartando así el derecho de representación de los señores ..., a pesar de que como ha quedado dicho es posible la representación a favor de hijos de hermanos.
La conclusión que debe alcanzarse es que los señores ... no reciben bienes o derechos por causa de la muerte de D. E, sino que los bienes titularidad de aquél llegan a sus manos consecuencia de la transmisión efectuada por Dª. D.
TERCERO.- Dª. D por disposición testamentaria instituyó herederos universales a sus hijos D. B y Dª. A y a su nieta Dª. C y debe reseñarse que en virtud del ius transmissionis los herederos universales del primer llamado entran en posesión de la herencia del primer causante a través del derecho recibido del transmitente y en la misma proporción en que éste ha sido instituido una vez aceptada la herencia, ya que el propio ius delationis es uno de lo derechos que integran la masa hereditaria de la persona a la que suceden. En este sentido, el artículo 1.006 del Código Civil establece que "por muerte del heredero sin aceptar ni repudiar la herencia pasará a los suyos el mismo derecho que él tenía". En consecuencia, debe entenderse que el nombrado heredero adquiere unos derechos sobre la herencia y los transmite, lo que llevado al caso concreto supone aceptar la existencia de dos transmisiones hereditarias. La primera causada por D. E a favor de su hermana Dª. D, como así ha venido a confirmar el auto judicial de 24 de enero de 2.001, del Juzgado de Primera Instancia número ... de ... , de declaración de herederos abintestato y una segunda transmisión de Dª. D a favor de sus descendientes, que nada heredan directamente de D. E. Al efecto conviene reseñar que la jurisprudencia de la Sala de lo Civil de Tribunal Supremo se ha inclinado por entender que la solicitud de declaración de herederos ab intestato supone una aceptación tácita (sentencias de 23 de abril de 1.928, 23 de mayo de 1.955, 31 de diciembre de 1.956 y 14 de marzo de 1.978).
Los reclamantes en su día, y fallecida su madre y abuela, obtienen del juzgado de primera instancia Auto por el que se nombra heredera ab intestato de los bienes y derechos de D. E, a su madre y abuela, también fallecida con posterioridad al anterior causante.
En virtud de la reforma efectuada en relación a la declaración de herederos en la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881, vigente en esta materia, sólo puede solicitarse del juzgado de primera instancia declaración de herederos ab intestato cuando se trata de colaterales, como es el caso de la madre y abuela de los reclamantes respecto de su hermano premuerto a ella, dado que imperativamente la sucesión sin testamento cuando sigue línea recta ascendente o descendente es exclusivamente competencia notarial, como lo esta también exclusivamente a salvo de pleitos posteriores que pueda haber sobre el testamento, aquella que es diferida por testamento; con ello los reclamantes, a través de sus actos propios, pues no solicitan ni obtienen la declaración de herederos directos del primer causante, obtuvieron la declaración de heredera de su madre y abuela, puesto que ellos no podían aceptar o repudiar la herencia del primer causante, el hermano de su madre y abuela, en tanto no habían aceptado su propia herencia, reconociendo con ello, que formando parte de la masa hereditaria de su madre y abuela constaba el ius delationis sobre la herencia del primer causante.
Insisten además los reclamantes en que "ha existido pues sólo la declaración hereditaria a favor de Dª. D pero sin que la llamada a la herencia haya tenido la posibilidad de ejercitar el derecho o la facultad de adquirirla, aceptándola", añadiendo que tampoco se ha producido incremento de patrimonio en la anterior, puesto que "fallecida antes de ser designada heredera, no sólo no ha podido ver incrementado su patrimonio con los bienes relictos de la herencia del causante, sino que ni tan siquiera fue titular de ius delationis por cuanto sólo después de muerta fue designada heredera", y que por su fallecimiento quedó "extinguida su personalidad jurídica (art. 32 del C.C.) y por ende su capacidad jurídica y de obrar por lo que resultaba imposible adquirir una vez fallecida los bienes integrantes de la herencia de su hermano ejercitando el derecho o la facultad de aceptarla", concluyendo en que no tenía posibilidad o que no pudo aceptar la herencia.
Varias precisiones deben efectuarse sobre dichas alegaciones. Nadie duda en que la primera llamada a la herencia de D. E era Dª. D, pero en ningún momento los reclamantes acreditan que ésta estuviera incapacitada o no hubiera podido aceptar la herencia en el lapso de tiempo que transcurre entre el fallecimiento de D. E y el de la propia Dª. D. Indudablemente, tras su fallecimiento, mediante el cual se extingue la personalidad civil (artículo 32 del Código Civil) no pudo ejercitar su derecho, puesto que implicaba un acto de voluntad, y no es que no pudiera aceptar o estuviera incapacitada, sino que el propio fallecimiento impide el ejercicio de dicho derecho. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que ese derecho, del que era titular Dª. D, se había integrado en la propia masa hereditaria que transmitía a sus herederos, como uno más de los que la integran, precisamente porque su titularidad correspondía a Dª. D, con un valor económico propio e ínsito al mismo. No estamos ante la adquisición o no de unos bienes y derechos concretos, sino ante la transmisión de un derecho específico como afirma el Código Civil, el ius delationis, integrado en la herencia de Dª. D.
El criterio expuesto en este fundamento de derecho de la existencia de dos transmisiones también es sostenido por otros Tribunales contencioso-administrativos, en materia tributaria, como es el caso del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en sus sentencias de 29 de junio de 2.001 y 10 de diciembre de 2.003. En la primera se pone de manifiesto que al fallecimiento del heredero sin haber aceptado o repudiado la herencia, se produce la transmisión del "ius delationis" a sus herederos. La aceptación de la herencia por éstos se produce por causa del segundo causante y no como herederos directos del primer fallecido, por lo que procede una doble liquidación del Impuesto, indicándose en el cuerpo de la sentencia que tal es la interpretación más seguida por nuestros civilistas. La segunda de las mencionadas sentencias señala concretamente que "por otra parte, y en el ámbito del ius transmisionis que se contempla en el artículo 1.006 del CC, cuando los herederos del delado le suceden la titularidad del ius delationis, también se entiende que se han producido dos sucesiones: la sucesión en el ius delationis y la sucesión en la herencia del primer causante. El ius delationis forma parte del patrimonio del delado, por lo que también desde ese punto de vista se producirían dos hechos imponibles".
Pero no es sólo criterio de los Tribunales contencioso-administrativos la anterior postura, sino que de forma reiterada, los órganos de la jurisdicción civil vienen manteniendo también, para el supuesto que estamos examinando, la existencia de dos transmisiones, o de dos sucesiones. Sin ánimo de ser exhaustivos, baste como referencias, los Autos de la Audiencia Provincial de Zaragoza de 15 de marzo de 2005 (Recurso de Apelación número 490/2004), de la Audiencia Provincial de Granada de 22 de septiembre de 1997 (Rollo de Apelación número 967/1996), de 26 de octubre de 1999 (Rollo 1008/1998) y de 15 de febrero de 2000 (Recurso de Apelación número 923/1998), de la Audiencia Provincial de La Rioja de 21 de junio de 1999 (Auto número 384/1999), de la Audiencia Provincial de Vizcaya, sección 4ª, de 1 de febrero de 2000 (Recurso de Apelación número 717/1998), de la Audiencia Provincial de Toledo, Sección 1ª, de 4 de abril de 2000 (Recurso de Apelación número 4/2000), de la Audiencia Provincial de Navarra de 11 de mayo de 1999, o de la Audiencia Provincial de Tarragona, Sección 3ª, de 31 de julio de 2002 (Recurso de Apelación número 113/2002). Como indicamos, de manera reiterada en las anteriores resoluciones, y como conclusión a las mismas, se pone de manifiesto que al no haber aceptado ni repudiado la herencia, el artículo 1006 del Código Civil determina que ese derecho, el "ius delationis", se transmite incólume a los herederos del transmitente, produciéndose así una doble transmisión, la primera, del causante inicial al llamado a su herencia o transmitente, y la segunda, de éste a su propio heredero o transmisario, que no adquiere del causante inicial directamente, sino a través de la herencia de su propio causante, de forma tal que se sujeta a su propia sucesión hereditaria, en cuanto el indicado derecho, el de aceptar o repudiar la herencia del primer causante, forma parte del patrimonio de la herencia del transmitente, como uno más que integran la masa hereditaria de la persona a quien sucede el transmisario.
También la Dirección General de los Registros y del Notariado ha mantenido la postura que sustentamos en esta resolución, y de manera reiterada por este Tribunal Económico-Administrativo. De manera constante, desde la Resolución de 22 de diciembre de 1949, o la de 26 de septiembre de 1967, hasta las más recientes, de 23 de junio de 1986 o la de 22 de octubre de 1999, se ha mantenido esta tesis: el "ius transmissionis" supone la supervivencia al causante del transmitente y es heredero de éste el beneficiado con el derecho de transmisión, de lo que se concluye una dualidad de situaciones jurídicas; de forma tal que si los transmisarios ejercitan el ius delationis heredado, los bienes que lo integran quedan englobados dentro de la herencia del segundo causante, esto es del transmitente.
Finalmente, debemos hacernos eco también de la doctrina civilista, a la que acuden los reclamantes para sustentar su derecho, pues hacen referencia a algún autor, en concreto al profesor Lacruz Berdejo. Concluyen los reclamantes, con apoyo en el anterior autor, que la tesis que exponen "demuestra que los transmisarios reciben los bienes del transmitente en su calidad de herederos testamentarios de Dª. D y no directamente del primer causante", a lo que añadimos nosotros que ello es evidente, puesto que nadie puede dar en herencia lo que no tiene. Pero en la referencia que indican del anterior profesor Lacruz Berdejo, no exponen la conclusión a la que llega el mismo, quien oponiéndose a algún otro autor que mantiene que el transmisario es heredero directo del primer causante, señala expresamente su opinión contraria, indicando que se hace eco de la doctrina dominante en la materia, añadiendo que la aceptación del transmisario determina que herede el transmítente o segundo causante y, por tanto, sólo a través de la herencia del transmitente, formando parte de la masa hereditaria del mismo como un valor patrimonial ínsito en ella, llega el ius delationis y los bienes y derechos que la integran a la esfera jurídica del transmisario; añadiendo a continuación las razones o fundamentos en que basa esta conclusión. Entre esa doctrina dominante que postula la tesis sobre la integración del ius delationis en la masa hereditaria del transmitente, se encuentran también los profesores Luis Díez-Picazo y Antonio Gullón, quienes ante la pregunta de a quién sucede el adquirente del ius delationis por transmisión mortis causa, a su causante y al causante de éste, o sólo al primero, llegan a la conclusión de no existe una única sucesión sino dos, al indicar que el transmisario sucede a su causante, y en su herencia, dentro de la masa hereditaria, como un elemento más, se encuentra el derecho de aceptar o repudiar la sucesión a la que fue llamado el transmitente.
CUARTO.- En el ámbito fiscal, una vez que se ha reconocido la existencia del hecho imponible, a efectos de la exigencia del impuesto sucesorio se prescinde del momento en que se realiza la declaración de herederos o de la aceptación de la herencia, pues el devengo se produce, conforme al artículo 24 de la Ley 29/1987, el día del fallecimiento del causante. Es decir se retrotraen todos los efectos al día del óbito, lo que viene a suponer que en el ámbito del derecho tributario la adquisición de la herencia tiene lugar, siguiendo el llamado sistema germánico, automáticamente, por la muerte del causante. El artículo 10 del Reglamento de 1.991, establece que las adquisiciones se entenderán realizadas el día del fallecimiento del causante, por lo que para exigir el impuesto bastará que esté probado el hecho originario de la transmisión.
Este criterio ha sido mantenido por este Tribunal Central en anteriores resoluciones. Así, ya en la de 7 de octubre de 1.992 se indica que "la cuestión que plantea este recurso consiste en determinar si los bienes dejados por D. (...) fallecido en 1.979, llegaron a ser adquiridos por su viuda, heredera universal testamentaria, ya que el recurrente alega que ésta no llegó a aceptar ni a repudiar la herencia, permaneciendo en estado yacente mientras vivió. Pero frente a esta alegación fundada en preceptos civiles, debe recordarse que en el ámbito tributario las normas de Derecho Civil sólo tienen carácter supletorio, según establece el artículo 9 de la Ley General Tributaria. Por ello, aunque pudiera suceder que la herencia de D. (...) no llegara a ser civilmente adquirida por su cónyuge ... desde el punto de vista fiscal esa adquisición tuvo lugar el mismo día del fallecimiento de aquél, de acuerdo con el artículo 52 del Reglamento de Derechos Reales de 1.959, aplicable al caso, según el cual "la adquisición en las herencias, legados y donaciones por causa de muerte se entiende verificada el día del fallecimiento del causante". Sólo mediante prueba de que Dª (...) no pudo aceptar la herencia o la repudió, prueba que correspondía al interesado, cabría admitir la no aceptación en el ámbito tributario".
En el mismo sentido se pueden ver las resoluciones de 11 de junio de 1.992, 10 de febrero y 24 de noviembre de 1.994, 24 de noviembre de 1995, 9 de mayo 1.996 (que expresamente señala que nos encontramos ante "una vieja cuestión ya tratada por este Tribunal Central en otras ocasiones y sólo cabe reiterar lo dicho entonces"), 12 de septiembre de 1996 y más recientemente la de 21 de febrero de 2.001, en la que en un caso similar al que ahora se analiza se expresa que "el impuesto se devenga por el hecho del fallecimiento, sin que sea precisa la aceptación de la herencia. En consecuencia, en el presente expediente, Dª (...), aún no habiendo aceptado la herencia, es el sujeto pasivo como heredera de su hermana Dª (...), y al ser los Sres. (...) herederos de su madre, se producirá una segunda transmisión en relación a los mismos bienes, estableciéndose que de la base de ésta última transmisión podrá deducirse el impuesto pagado en la anterior (...)".
QUINTO.- Aplicado los razonamientos expuestos al caso concreto, se ha de concluir que es preciso, pues, practicar una primera liquidación a cargo de Dª. D, en la cual resulta evidente que la base imponible viene conformada por ese derecho que adquiere de su hermano y transmite a su vez a sus herederos y que como todo derecho es susceptible de valoración económica, que en este caso viene a coincidir con los bienes que conforman la herencia de aquél. En esta liquidación se aplica la reducción y el coeficiente multiplicador correspondiente a colaterales de segundo grado (grupo III), tal como ha hecho la Inspección, cuya liquidación debe confirmarse en ese extremo, sin perjuicio de que deban de hacerse cargo de ella Dª. A, D. B y Dª. C como herederos universales de la obligada tributaria.
La segunda transmisión es la causada por Dª. D a favor de sus hijos y nieta, lo que ha de dar lugar a otras tres liquidaciones con aplicación de las reducciones y coeficientes multiplicadores correspondientes a descendientes (Grupo I y II) y en las que se podrá tener en cuenta, a efectos de su deducción, la deuda de la causante correspondiente al Impuesto sobre Sucesiones por la herencia de su hermano.
Señalan los reclamantes que existe una única transmisión gravable, que es la que se produce entre transmitente y transmisario, en base a que las normas tributarias no contemplan referencia alguna al "ius transmisionis" regulado en el artículo 1006 del Código Civil; y si bien ello puede ser cierto en cuanto no contiene dichos términos precisos, también lo es que el artículo 3 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, establece que constituye el hecho imponible "la adquisición de bienes y derechos por herencia", y ya hemos concluido en los fundamentos de derecho anteriores, que Dª. D era titular de un derecho, el ius delationis, que quedó incorporado a la masa hereditaria que transmitía a los hoy reclamantes.
Este mismo criterio, ha sido mantenido reiteradamente por este TEAC, como así lo hemos expuesto anteriormente y ha puesto de manifiesto también la Inspección de la Comunidad Autónoma de ..., entre otras, en sus resoluciones de 12 de septiembre de 1996, ó 7 de octubre de 1992.
SEXTO.- Respecto de la alegación en torno a la adición de bienes a la masa hereditaria sin respetar el procedimiento establecido en el artículo 93 del Reglamento del Impuesto de 1.995, debe indicarse que los datos que obran en el expediente y la falta de concreción sobre la invocación realizada, no permiten a este Tribunal apreciar la comisión de ninguna irregularidad en el sentido invocado. A mayor abundamiento, ni siquiera se puso de manifiesto este extremo en las alegaciones vertidas ante la Inspección, lo que viene a reafirmar la ausencia absoluta de datos en torno a la manifestación realizada, que debe rechazarse.
ESTE TRIBUNAL ECONÓMICO ADMINISTRATIVO CENTRAL, EN SALA, en el recurso de alzada promovido por D. ..., en nombre y representación de Dª. A, D. B y Dª. C, como herederos de Dª. D, contra resolución del Tribunal Regional de ... de 25 de febrero de 2.005, recaída en el expediente de reclamación número ..., sobre liquidación por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones por cuantía de 1.760.930,84 € (292.994.239 pesetas), ACUERDA; desestimarlo y confirmar la resolución impugnada.
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