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Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural.- Anuncio por el que se hace pública - PDF
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Rosa María Maldonado San Martín
1 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural.- Anuncio por el que se hace pública la Resolución de 4 de agosto de 2008, del Director Ejecutivo, sobre notificación a D. Sergio Rodríguez de León, de la Resolución nº 1578, recaída en el expediente de I.U. 518/00. Página Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural.- Anuncio por el que se hace pública la Resolución de 5 de agosto de 2008, del Director Ejecutivo, sobre notificación a D. Pablo García Medina, interesado en el expediente nº 1744/04-U. Página Otras Administraciones Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Arona Edicto de 28 de julio de 2008, relativo al fallo de la sentencia recaída en los autos de familia. Separación contenciosa nº /2005. Página Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Las Palmas de Gran Canaria Edicto de 22 de mayo de 2008, relativo al fallo de la sentencia recaída en los autos de guarda cust. y alimentos hijos extramatr. nº /2007. Página I. Disposiciones generales Tribunal Constitucional 1275 RECURSO de inconstitucionalidad nº La Sala Primera del Tribunal Constitucional, por Auto de 24 de julio actual, ha acordado en el recurso de inconstitucionalidad nº , interpuesto por el Abogado del Estado, en representación del Presidente del Gobierno, mantener la suspensión del artº. 88 y de la disposición transitoria tercera de la Ley de Canarias 13/2007, de 17 de mayo, de ordenación del transporte por carretera de Canarias, y levantar la de los artículos 194, apartados 10, 11, 13, 19, 20, 22 y 24; 105, apartados 4 a 9, y 106, apartados 2, 4 y 5 de la misma Ley de Canarias 13/2007, la cual se produjo con la admisión del mencionado recurso y que fue publicada en el Boletín Oficial del Estado nº 72, de 24 de marzo de Madrid, a veinticuatro de julio de dos mil ocho.- La Secretaria de Justicia del Pleno, Herminia Palencia Guerra.- Firmado y rubricado. Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes 1276 DECRETO 183/2008, de 29 de julio, por el que se establece la ordenación y el currículo del 2º ciclo de la Educación Infantil en la Comunidad Autónoma de Canarias. El Estatuto de Autonomía de Canarias confiere a la Comunidad Autónoma el ejercicio de las competencias legislativas y de ejecución de la enseñanza en toda la extensión, niveles, grados, modalidades y especialidades, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 27 de la Constitución y en las Leyes Orgánicas que lo desarrollen. Asimismo, corresponde a la Comunidad Autónoma de Canarias el treinta y cinco por ciento de los horarios escolares para la impartición de sus incorporaciones propias tal como determina la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Esta misma ley concibe la educación como un aprendizaje permanente que se desarrolla a lo largo de la vida y define una organización de las enseñanzas que recupera la Educación Infantil como una etapa única, consolidando el resto de las enseñanzas existentes en la actualidad, por entender que el sistema educativo ha en-
2 15978 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 contrado en esa estructura una base sólida para su desarrollo. Consecuencia de todo ello es la competencia de esta Comunidad Autónoma para establecer la ordenación específica y el currículo para su ámbito de actuación, una vez que se han fijado la ordenación general y las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Infantil por el Real Decreto 1.630/2006, de 29 de diciembre, y teniendo en cuenta las prescripciones que para la implantación de esta etapa se contienen en el Real Decreto 806/2006, de 30 de junio, por el que se establece el calendario de aplicación de la nueva ordenación del sistema educativo. En las últimas décadas, la Educación Infantil ha adquirido una importancia y consideración social relevantes, configurándose como una etapa educativa con entidad propia, dotada de unas características que la definen y, a su vez, diferencian de niveles posteriores. En una sociedad democrática y avanzada en la que el estado del bienestar debe consolidarse en beneficio de las personas, la educación, desde los primeros años de la vida, es un derecho fundamental que el Estado debe garantizar, adaptando la prestación de este servicio público a los cambios vertiginosos que se están produciendo en los inicios del siglo XXI. En pleno avance hacia la sociedad de la información y del conocimiento, del desarrollo tecnológico y de la globalización, es necesario poner en juego los recursos formativos adecuados que capaciten a las personas para afrontar satisfactoriamente su vida afectiva, social y profesional en un mundo diverso, cada vez más heterogéneo y cambiante. La educación, siendo una responsabilidad fundamental de las familias, debe configurase también como un proyecto global, colectivo y compartido entre la escuela y la familia, que tenga como perspectiva la formación y convivencia del conjunto de la ciudadanía, desde su nacimiento y a lo largo de toda la vida. La familia tiene una activa y valiosa participación en el proceso educativo escolar. Entre otros aspectos, es una fuente privilegiada de información y cooperación para los maestros y las maestras, ya que proporciona datos que difícilmente se pueden observar en el contexto escolar, pero que resultan necesarios para tener una visión, lo más integradora posible, de la realidad y del proceso de desarrollo de cada niño y niña. Al mismo tiempo, adquiere una especial importancia el trabajo coordinado entre el profesorado y las instituciones sociales y sanitarias. Se considera que la Educación Infantil es un proceso de construcción y cooperación entre niños, niñas y adultos, compartiendo habilidades, dificultades, conquistas y logros, y cuyo objetivo se centra en aprovechar al máximo el desarrollo de las capacidades del alumnado, potenciándolas y afianzándolas a través de la acción educativa, respetando la diversidad y las posibilidades de cada alumno o alumna. Se trata de dotar al alumnado de las competencias, destrezas, hábitos y actitudes que puedan facilitar su posterior adaptación a la Educación Primaria. La organización de la Educación Infantil en dos ciclos educativos de tres años cada uno facilitará la adaptación de los procesos de enseñanza a los ritmos de desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas desde los primeros meses de su nacimiento hasta los seis años de edad. De igual modo, los objetivos de esta etapa contribuirán a desarrollar capacidades que se corresponden con los procesos evolutivos propios de estas edades. El anexo de este Decreto contiene el currículo del segundo ciclo de la Educación Infantil. Este se orienta a lograr un desarrollo integral y armónico de la persona en los distintos planos: físico, cognitivo, emocional, afectivo y social, y a procurar los aprendizajes que hacen posible dicho desarrollo. Los aprendizajes se presentan en tres áreas diferenciadas de las que se describen sus objetivos, contenidos y criterios de evaluación; no obstante, buena parte de los contenidos de un área adquieren sentido desde la perspectiva de las otras dos, con las que están en estrecha relación, dado el carácter globalizador de la etapa. A los centros docentes les corresponde desarrollar y completar el currículo establecido por las administraciones educativas. Se responde así al principio de autonomía pedagógica, organizativa y de gestión atribuido a los centros educativos, de manera que éstos se conviertan en instrumentos útiles adaptados a la realidad y a la sociedad en la que vive y se desenvuelve nuestro alumnado. En estas enseñanzas destaca el papel fundamental que adquieren la progresiva adquisición de la autonomía personal y la seguridad afectiva y emocional; la observación y exploración del entorno familiar, social, cultural y natural; el desarrollo de habilidades comunicativas orales, tanto en la lengua materna como en otra lengua; el descubrimiento de los usos sociales de la lectura y de la escritura; y el enriquecimiento de las posibilidades creativas y expresivas. La introducción de las tecnologías de la información y comunicación trata de conseguir que las nuevas generaciones obtengan el máximo provecho de los cambios que está produciendo la sociedad de la información, con la incorporación de Internet y las herramientas multimedia en los centros educativos. Por otro lado, la importancia del conocimiento y el respeto de los aspectos históricos, geográficos, naturales, culturales, sociales y lingüísticos más relevantes de la Comunidad Autónoma de Canarias quedan patentes al plantearse como un objetivo educativo específico.
3 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de Los valores que han de estar presentes a lo largo de toda la vida educativa son el respeto a los principios democráticos, a los derechos y deberes ciudadanos y a las libertades fundamentales, y todos aquellos que cumplan las exigencias individuales de una vida en común, educando en la sensibilidad y en la tolerancia. La escuela se configura como contexto donde se construyen culturas y se crean espacios de compensación de diferencias asociadas a factores de origen económico, cultural y social. El presente Decreto establece la atención a la diversidad del alumnado como uno de los principios de la intervención educativa. Las medidas que se adopten deberán garantizar una educación inclusiva, básica y funcional para todos los alumnos y las alumnas, con la finalidad de dar respuesta a las distintas necesidades detectadas y así lograr su máximo desarrollo y bienestar en lo personal y social, de forma que se apliquen tan pronto como éstas se detecten. En la Educación Infantil, en colaboración con la familia, es relevante la detección precoz del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, con el fin de comenzar la atención individualizada lo más tempranamente posible. El número creciente de niños y niñas que se incorporan al sistema educativo desde la Educación Infantil hace necesaria la estrecha colaboración entre los dos ciclos de la etapa y con la Educación Primaria. Asimismo, la coordinación entre la escuela y la familia se hace imprescindible para garantizar una coherencia y continuidad en los procesos educativos. En su virtud, a propuesta de la Consejera de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, previo informe del Consejo Escolar de Canarias, de acuerdo con el dictamen del Consejo Consultivo de Canarias y previa deliberación del Gobierno en su reunión del día 29 de julio de 2008, D I S P O N G O: Artículo 1.- Objeto y ámbito de aplicación. El presente Decreto tiene por objeto establecer la ordenación y el currículo del segundo ciclo de Educación Infantil en la Comunidad Autónoma de Canarias, siendo de aplicación en todos los centros docentes que impartan las citadas enseñanzas. Artículo 2.- Principios generales. 1. La Educación Infantil constituye una etapa educativa con identidad propia, tiene carácter voluntario y se ordena en dos ciclos. El segundo ciclo es gratuito y atiende a los niños y niñas desde los tres hasta los seis años de edad. 2. El carácter educativo de la etapa debe orientar todos los momentos, actividades y situaciones escolares garantizando la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la inclusión educativa como un elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, y que garantice la atención a la diversidad del alumnado desde el inicio de su escolarización, en colaboración con los servicios de salud, sociales, comunitarios y de apoyo al centro. 3. Con objeto de fomentar la corresponsabilidad de todos los miembros de la comunidad educativa, la familia, padres o tutores legales, y los centros cooperarán estrechamente entre ellos. Artículo 3.- Fines. 1. La finalidad de la Educación Infantil es contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños y las niñas. 2. Se atenderá al progresivo desarrollo afectivo, facilitando la construcción de nuevos vínculos y relaciones, se facilitará que los niños y las niñas elaboren una imagen positiva y equilibrada de sí mismos, así como que adquieran autonomía personal y hábitos de control corporal. Se promoverán el descubrimiento de las características físicas, sociales y culturales del medio, y la adquisición de pautas elementales de convivencia y relación social, así como el desarrollo de la comunicación y el lenguaje. Artículo 4.- Objetivos de la Educación Infantil. La Educación Infantil contribuirá a desarrollar en los niños y niñas las capacidades que les permitan: a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros y sus posibilidades de acción, respetando las diferencias, y adquirir hábitos básicos de salud y bienestar. b) Adquirir una progresiva autonomía en sus actividades habituales y desarrollar sus capacidades afectivas, logrando, paulatinamente, confianza en sí mismos y seguridad emocional. c) Relacionarse con las demás personas respetando la diversidad, y aprender las pautas elementales de convivencia, ayuda y colaboración, así como ejercitarse en la resolución pacífica de conflictos. d) Observar y explorar su entorno familiar, social, cultural y natural con una actitud de curiosidad y respeto, iniciándose en la identificación de las características más significativas de la realidad de la Comunidad Autónoma de Canarias. e) Desarrollar sus habilidades comunicativas orales e iniciarse en el descubrimiento y exploración de los usos sociales de la lectura y la escritura; asimis-
4 15980 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 mo, descubrir la posibilidad de comunicarse en otra lengua. f) Iniciarse en las habilidades lógico-matemáticas. g) Enriquecer y diversificar sus posibilidades expresivas, creativas y de comunicación a través de los lenguajes musical, plástico, corporal y audiovisual, con la finalidad de iniciarse en el movimiento, el gesto y el ritmo, utilizando los recursos y medios a su alcance, así como tomar contacto y apreciar diversas manifestaciones artísticas de su entorno. Artículo 5.- Propuesta pedagógica. 1. Los centros educativos recogerán en una propuesta pedagógica el carácter educativo de la etapa y la concreción de la misma para el segundo ciclo, siguiendo las orientaciones metodológicas, los objetivos, los contenidos y criterios de evaluación de cada área que conforman el currículo de este ciclo, establecidos en el anexo de este Decreto para el ámbito de la Comunidad Autónoma de Canarias, y de acuerdo con los aspectos básicos del currículo que constituyen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación Infantil fijados en el Real Decreto 1.630/2006, de 29 de diciembre. 2. La propuesta pedagógica incluirá: - La adecuación de los objetivos generales de la Educación Infantil al contexto socioeconómico y cultural del centro y a las características del alumnado, teniendo en cuenta lo establecido en el propio proyecto educativo. - Las decisiones de carácter general sobre metodología, criterios para el agrupamiento del alumnado y para la planificación educativa de los espacios y la organización del tiempo. - Los criterios, procedimientos e instrumentos para la evaluación de los aprendizajes. - Los criterios para la selección y uso de los recursos materiales. - Las medidas de atención individualizada y de atención a la diversidad diseñadas y desarrolladas de acuerdo a un Plan de Actuación. - Las acciones previstas para la participación, colaboración e implicación permanente con las familias. - Los criterios y estrategias para la coordinación entre ciclos y etapas. - Los criterios para evaluar y, en su caso, revisar los procesos de enseñanza, los planes de acción tutorial y la práctica docente. 3. El ciclo constituye la unidad temporal de programación. Por este motivo, se garantizará el trabajo en equipo de los profesionales que desarrollen su actividad en el ciclo. 4. Aquellos centros cuya oferta sea, al menos, de un año completo, tendrán que incluir en su proyecto educativo la concreción del currículo, que formará parte de la propuesta pedagógica. Artículo 6.- Áreas. 1. Los contenidos educativos se organizarán en áreas que se corresponden con los ámbitos propios de la experiencia y del desarrollo infantil, y se abordarán por medio de actividades globalizadas que tengan interés y significado para los niños y las niñas respetando los ritmos de actividad, juego y descanso. 2. Las áreas del segundo ciclo de Educación Infantil son: Conocimiento de sí mismo y autonomía personal. Conocimiento del entorno. Lenguajes: comunicación y representación. 3. Las tres áreas están vinculadas entre sí, aunque se establecen ciertas delimitaciones entre ellas con el propósito de facilitar la sistematización y la planificación del trabajo educativo. 4. Se propiciará el acercamiento de los niños y de las niñas a la lengua escrita como instrumento para expresar, comprender e interpretar la realidad a través de situaciones funcionales de lectura y escritura. La resolución de problemas cotidianos será la fuente para generar habilidades y conocimientos lógicos y matemáticos. Se fomentará, igualmente, la expresión visual y musical. 5. Asimismo, por parte del profesorado especialista en lengua extranjera se iniciará una aproximación al uso oral de una lengua extranjera en actividades comunicativas relacionadas con las rutinas y situaciones habituales del aula. Artículo 7.- Principios pedagógicos. 1. La intervención educativa favorecerá el desarrollo de las potencialidades y las competencias de los niños y niñas, mediante el diseño de situaciones de aprendizaje que pongan en juego capacidades de distinto orden y que se ajusten a sus necesidades fisiológicas, psicológicas, intelectuales y de socialización. 2. Esta intervención estará orientada a estimular la curiosidad de los niños y las niñas de forma que en las diferentes propuestas de actividades descubran el placer de experimentar, explorar, descubrir y co-
5 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de nocer, desarrollen el deseo de aprender más de lo que saben acerca del mundo y aprendan a ser personas cada vez más seguras, autónomas, creativas y participativas. 3. La acción educativa se basará en la creación de un clima de seguridad afectiva que permita a los niños y a las niñas acercarse al mundo que los rodea y establecer sus primeras relaciones sociales con el adulto y sus iguales. 4. Los métodos de trabajo se basarán en las experiencias, las actividades y el juego, respetando los principios de globalidad, actividad, individualidad y creatividad de cada niño y de cada niña, por lo que tendrán que ajustarse a los diferentes ritmos de desarrollo. Artículo 8.- Autonomía de los centros. 1. La administración educativa fomentará la autonomía pedagógica y organizativa de los centros, estimulará la actividad investigadora a partir de la práctica docente y favorecerá el trabajo en equipo del profesorado, facilitando los recursos necesarios (espacios, tiempos...). 2. Los centros docentes desarrollarán y completarán el currículo del segundo ciclo de Educación Infantil de acuerdo con lo establecido en el presente Decreto, concreción que formará parte de la propuesta pedagógica a la que hace referencia el artículo 14.2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Esta propuesta pedagógica formará parte de su propio proyecto educativo. 3. Los centros, en el ejercicio de su autonomía, podrán poner en marcha experimentaciones, planes de trabajo, formas de organización o ampliación del horario escolar en los términos que establezca la Consejería competente en materia de educación, sin que, en ningún caso, se impongan aportaciones económicas a las familias ni exigencias para la administración educativa. 4. Los órganos de coordinación didáctica de los centros docentes públicos tendrán autonomía para elegir los materiales curriculares. 5. La Consejería competente en materia de educación regulará el procedimiento para que los materiales curriculares utilizados se adapten al currículo vigente en la Comunidad, y respeten los principios y valores de la Constitución y del Estatuto de Autonomía. Artículo 9.- Horario. 1. El horario se entenderá como la distribución en secuencias temporales de las actividades que se realizan en los distintos días de la semana, teniendo en cuenta que todos los momentos de la jornada tienen carácter educativo. 2. La programación de las actividades desarrolladas en dicho horario respetará el carácter globalizador de la propuesta pedagógica, la distribución integrada de las áreas y los ritmos de actividad y descanso de niños y niñas. Artículo 10.- Evaluación. 1. La evaluación será global, continua y formativa. La observación directa y sistemática constituirá la técnica principal del proceso de evaluación. Las entrevistas con las familias, padres, o tutores legales, y el análisis de las producciones de los niños y niñas se podrán considerar además fuentes de información del proceso de evaluación. 2. La evaluación debe servir para valorar el proceso de enseñanza y aprendizaje y la propia práctica docente y proporcionar datos relevantes para tomar decisiones individualizadas. A estos efectos, los criterios de evaluación de cada una de las áreas se utilizarán como referente para la identificación de las posibilidades y dificultades del alumnado y para observar el desarrollo de su proceso de aprendizaje, así como el grado de consecución de los objetivos de etapa. 3. La evaluación será responsabilidad de cada tutor y del profesorado que incida en el grupo, debiendo dejar constancia de las observaciones y valoraciones sobre el desarrollo de los aprendizajes de cada niño y de cada niña. 4. Las consideraciones derivadas del proceso de evaluación deberán ser comunicadas de manera periódica a las familias, padres o tutores legales, para hacerlas copartícipes del proceso educativo de sus hijos e hijas. 5. La Consejería competente en materia de educación establecerá los procedimientos necesarios para la realización de la evaluación del alumnado de Educación Infantil. Artículo 11.- Atención a la diversidad. 1. La intervención educativa contemplará como principio la atención a la diversidad del alumnado adaptando la práctica educativa a las características personales, intereses y necesidades de los niños y niñas contribuyendo a su desarrollo integral, dada la importancia que en estas edades adquieren el ritmo y el proceso de maduración. 2. La Consejería competente en materia de educación establecerá los procedimientos que permitan identificar aquellas necesidades y características que puedan tener incidencia en la evolución escolar de
6 15982 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 los niños y niñas, así como los mecanismos de respuesta necesarios para atenderlas. Asimismo facilitará la coordinación y colaboración de cuantos sectores intervengan en la atención de este alumnado (sanitarios, sociales...). 3. Las medidas de atención a la diversidad que los centros adopten irán encaminadas a lograr que todo el alumnado alcance los objetivos de la etapa y serán siempre inclusivas e integradoras. 4. En esta etapa es especialmente relevante la detección precoz de las necesidades específicas de apoyo educativo, con el fin de comenzar la atención individualizada lo más tempranamente posible. 5. Los centros atenderán al alumnado que presente necesidades educativas especiales, adoptando la respuesta educativa que mejor se adapte a sus características y necesidades personales y contarán para ello con la colaboración de los servicios de orientación educativa. Artículo 12.- Tutoría. 1. La tutoría forma parte de la función docente y constituye un elemento fundamental para orientar la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Corresponderá a los centros educativos la programación, desarrollo y evaluación de la acción tutorial, que será recogida en el plan de acción tutorial incluido en su proyecto educativo. 2. El plan de acción tutorial establecerá los marcos de referencia para la colaboración e implicación de las familias, padres o tutores legales, en los procesos educativos de sus hijos e hijas. 3. En la Educación Infantil la figura del profesorado tutor resulta fundamental para favorecer el proceso de construcción personal de los niños y niñas, siendo, además, la persona de referencia que ayuda a establecer un vínculo afectivo entre el alumnado y el centro. Por ello, se priorizará su continuidad durante el ciclo, sin menoscabo de otras propuestas organizativas y pedagógicas derivadas de proyectos y planes de trabajo, de acuerdo con lo que establezca la Consejería competente en materia de educación. 4. El tutor o la tutora de cada grupo coordinará la intervención educativa del conjunto del profesorado y mantendrá una relación permanente con la familia, con el fin de hacer un seguimiento adecuado de la evolución de los niños y de las niñas. Artículo 13.- Participación y colaboración con las familias. 1. La Educación Infantil comparte con las familias la educación de los niños y de las niñas, por lo que la relación entre los profesionales y las familias ha de basarse en la corresponsabilidad. 2. Los centros propiciarán cauces de participación y colaboración mutua haciendo explícitas las actuaciones previstas para favorecerlos. Artículo 14.- Coordinación entre ciclos y con Educación Primaria. 1. La Consejería competente en materia de educación establecerá mecanismos que favorezcan la coordinación de los proyectos educativos de los centros que impartan el primer ciclo de Educación Infantil con aquellos que impartan el segundo ciclo de la etapa, con el objeto de garantizar la continuidad del proceso educativo del alumnado. 2. Los colegios de Educación Infantil y Primaria y las Escuelas Infantiles adscritas a un centro de Educación Primaria establecerán mecanismos de coordinación entre el profesorado de Educación Infantil y el profesorado del primer ciclo de Educación Primaria. 3. Cuando el alumnado se traslade de un centro a otro, se establecerán mecanismos para garantizar el intercambio de información entre ambos centros. DISPOSICIÓN ADICIONAL Única.- Enseñanzas de religión. 1. Las enseñanzas de religión se incluirán en el segundo ciclo de la Educación Infantil, debiendo manifestar los padres o tutores de los alumnos y las alumnas, al inicio de cada curso, su voluntad de que éstos reciban o no reciban esas enseñanzas. 2. La Consejería competente en materia de educación velará para que las enseñanzas de religión respeten los derechos de todo el alumnado y de sus familias, y para que no suponga discriminación alguna la elección de una u otra opción. 3. La determinación del currículo de la enseñanza de religión católica y de las diferentes confesiones religiosas con las que el Estado español ha suscrito Acuerdos de Cooperación será competencia, respectivamente, de la jerarquía eclesiástica y de las correspondientes autoridades religiosas. 4. Los centros docentes dispondrán las medidas organizativas oportunas para que quienes hayan optado por no recibir enseñanzas de religión reciban la debida atención educativa. Dichas medidas deberán ser incluidas en el respectivo proyecto educativo del centro con el objeto de que padres y tutores las conozcan con anterioridad.
7 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de DISPOSICIÓN DEROGATORIA Única.- Derogación normativa. Quedan derogadas las disposiciones de igual o inferior rango que se opongan a lo dispuesto en este Decreto. DISPOSICIONES FINALES Primera.- Desarrollo reglamentario. Corresponde a la Consejería competente en materia de educación dictar, en el ámbito de sus competencias, cuantas disposiciones sean precisas para el desarrollo y ejecución de lo establecido en el presente Decreto. Segunda.- Entrada en vigor. El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial de Canarias. Dado en Las Palmas de Gran Canaria, a 29 de julio de EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, Paulino Rivero Baute. LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN, UNIVERSIDADES, CULTURA Y DEPORTES, Milagros Luis Brito. Introducción A N E X O ÁREAS DEL SEGUNDO CICLO DE EDUCACIÓN INFANTIL La Educación Infantil tiene como principal finalidad contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños y de las niñas en estrecha colaboración con las familias. En esta etapa educativa se sientan las bases para el desarrollo personal y social y se integran aprendizajes que están en la base del posterior desarrollo de las competencias consideradas básicas para todo el alumnado. El currículo de Educación Infantil tiene como meta esencial el desarrollo de las capacidades del alumnado, que se contemplan, tanto en los objetivos de etapa como en los objetivos de cada área, a través de los contenidos educativos seleccionados. Por el hecho de pertenecer a una sociedad determinada participamos de toda una serie de valores, conocimientos y costumbres que son propios del contexto cultural en el que nacemos y vivimos. Se trata de integrar a los más pequeños en la cultura del grupo y de la sociedad a la que pertenecen, y permitirles participar en ella. Los objetivos de la etapa y de las áreas pretenden desarrollar capacidades relacionadas con el conocimiento del propio cuerpo y las posibilidades de acción; la adquisición de una progresiva autonomía de los niños y niñas en sus actividades habituales, desarrollando confianza en sí mismos, así como seguridad afectiva y emocional; el aprendizaje de pautas elementales de convivencia, ayuda y colaboración en la relación con otras personas; la observación y exploración de su entorno familiar, social, cultural y natural; el desarrollo de habilidades comunicativas orales, tanto en su lengua materna como en otra lengua; el inicio, tanto en el descubrimiento de los usos sociales de la lectura y la escritura como en las habilidades lógico-matemáticas; el enriquecimiento de sus posibilidades expresivas y creativas y experiencias de introducción en las tecnologías de la información y comunicación. Estos objetivos hacen referencia a capacidades cognitivas y lingüísticas, motrices, afectivas y de equilibrio personal, de relación interpersonal y de actuación e inserción social. Se trata de crear las situaciones de aprendizaje adecuadas que permitan la consecución, al final de la etapa, de dichos objetivos. Los contenidos indican y concretan los aspectos del desarrollo del alumnado que la educación en la escuela intenta fomentar y las informaciones y experiencias socialmente valoradas. A partir del aprendizaje de los contenidos, los niños y las niñas podrán adquirir y desarrollar sus capacidades. En ese sentido, hay que destacar que el presente currículo recoge, fundamentalmente, contenidos de tipo procedimental y contenidos referidos al desarrollo de actitudes, aunque no aparecen separados en dichas categorías. En esta selección de contenidos se ha tenido en cuenta la referencia del contexto sociocultural canario y se ha dado prioridad a los contenidos que favorecen el desarrollo de las competencias que se conseguirán en etapas posteriores. De igual manera, se tiene en cuenta la incorporación de una lengua extranjera y la iniciación en las tecnologías de la información y la comunicación. En este currículo, los contenidos se ordenan y organizan en torno a tres áreas cercanas al alumnado de tres a seis años de edad: Conocimiento de sí mismo y la autonomía personal ; Conocimiento del entorno ; y Lenguajes: comunicación y representación. La delimitación de las áreas ayuda al profesorado a sistematizar, ordenar y planificar su acción educativa, pero en ningún caso supone parcelar la experiencia didáctica. Se trata de que desde los diferentes ámbitos de experiencia se ofrezcan a los niños y a las niñas las oportunidades de aprendizaje que les permitan desarrollar sus capacidades, destrezas y ha-
8 15984 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 bilidades, base de la progresiva adquisición de las competencias que se irán desarrollando y alcanzando a lo largo de la vida. A este respecto, en la introducción a cada área se hace una referencia a la contribución efectuada desde ésta al desarrollo de algunas de las competencias básicas. A grandes rasgos, en la intervención educativa que se propone en este currículo se pueden tomar en consideración los siguientes principios que deben estar presentes en el aula y el centro, y que son abordables desde todas las áreas: - La atención a los aspectos relacionales y afectivos. Es imprescindible que exista un clima de seguridad, respeto y confianza en el que se favorezcan las relaciones y en el que, al mismo tiempo, se establezcan los límites necesarios para que se pueda producir el crecimiento personal. El desarrollo afectivo y emocional es inseparable del desarrollo intelectual y de la construcción de aprendizajes. Es más, en estas edades la motivación afectiva mueve muchos procesos de aprendizaje. De esta manera se hace necesaria la creación de condiciones para que los niños y las niñas aprendan a relacionarse, y a expresar y ajustar sus afectos. - La importancia de la actividad y la experimentación de los niños y niñas. En estas edades, se aprende haciendo, experimentando, probando y equivocándose. La manipulación y la experimentación son el medio para que se produzca la actividad cognitiva, pero no cualquier actividad les proporciona aprendizaje. Es conveniente planificar y organizar los recursos para poder prever qué procesos se producen en la actividad de los niños y niñas; no hay que anticiparse a su actuación, aunque sí proponer nuevas metas que les permitan ir descubriendo las cosas y elaborar sus construcciones mentales y afectivas. - La globalización de las situaciones de aprendizaje. Se refiere a la visión de conjunto que los niños y niñas tienen del mundo y que manifiestan en su forma de actuar y jugar. Desde este enfoque, la intervención del profesorado no debe centrarse en el aprendizaje o desarrollo de un solo aspecto, desligándolo artificialmente del desarrollo personal del niño y la niña en su totalidad. Al respecto, todas sus necesidades y en la misma proporción son importantes: moverse, jugar, alimentarse, descansar, estar limpio, relacionarse, expresarse, explorar, sentirse querido... De aquí que la escuela tenga que dar cabida al desarrollo y atención de todas aquéllas, valorándolas por igual a la hora de ofrecerles un lugar en el espacio, proporcionar unos materiales o distribuir el tiempo. - La importancia del juego como procedimiento de aprendizaje y desarrollo. El juego es fuente de aprendizaje porque estimula la acción, la reflexión y la expresión. Es una actividad que permite a los niños y niñas a observar y conocer el mundo de los objetos, el de las personas y sus relaciones; explorar; descubrir y crear. En estas edades, el alumnado aprende mucho con sus juegos; en ellos descubre la naturaleza y las propiedades de los objetos; observa y accede experimentalmente al mundo que lo rodea. A su vez, el juego es un medio para desarrollar las capacidades mencionadas en los objetivos generales de la etapa, ya que a través de él se estimulan las habilidades necesarias que lo van a ayudar a hacer frente a las exigencias de la realidad exterior. La atención, la memoria, el ingenio, etc., se agudizan en el juego, y todos estos aprendizajes que se adquieren en situaciones de juego son transferidos posteriormente a situaciones no lúdicas. Los juegos infantiles ponen de manifiesto multitud de situaciones globalizadoras al referirse a diversos aspectos del desarrollo; son un buen indicador de lo que los niños y niñas saben y conocen de cuanto los rodea y, a medida que se amplía y se enriquece, facilita la adquisición de nuevos aprendizajes. Sin duda, a estas edades es la actividad motivadora por excelencia, pero para que suponga además aprendizaje requiere también, en algunos casos, de la planificación por parte del profesorado. Esta última es entendida como la necesidad de conocer a qué juegan los niños y niñas en diferentes momentos y a lo largo de su desarrollo (juegos espontáneos, de imitación, juegos simbólicos, de representación, de asunción de reglas determinadas...); es la necesidad, de igual modo, de conocer las costumbres y cultura de su entorno familiar y social inmediato, para poder ofrecer nuevas propuestas y recursos que a su vez favorezcan la diversidad y enriquecimiento de los juegos. - La atención a las diferencias individuales y la respuesta a las necesidades específicas de apoyo educativo. Desde el momento mismo de la planificación hay que pensar en un diseño que suponga propuestas diversificadas y ajustadas a la forma peculiar que cada niño y niña tenga para relacionarse con el medio, con los objetos, con las demás personas, así como a sus posibilidades y ritmo de desarrollo e intentar que cada uno llegue lo más lejos posible. Al planificar y organizar el espacio del aula, la distribución de los tiempos y la propuesta de actividades de aprendizaje, hay que tener en cuenta los diferentes momentos de desarrollo y las diversas necesidades y carencias del alumnado. No existe una única manera de organizar ni de planificar, pero también parece demostrado que algunos principios organizativos y opciones metodológicas contribuyen de manera más satisfactoria, tanto para el alumnado como para el profesorado, a una atención más ajustada a las exigencias y momentos. Añádase que es tarea del profesorado, con la colaboración de otros profesionales, abordar aquellas adaptaciones de mayor importancia en el caso de necesidades específicas de apoyo educativo. La atención a las necesidades educativas debidas a las desigualdades sociales implica conocer la situación de cada niño y niña y los estímulos educativos que aporta la propia familia, para así poder ofrecer otras
9 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de alternativas no contempladas en su ambiente y que puedan suponer mayores posibilidades de desarrollo para el alumnado. - La socialización como contexto de desarrollo. Los niños y las niñas se sienten mucho más animados a hacer cosas si tienen la oportunidad de relacionarse con los demás, intercambiar puntos de vista, ponerse de acuerdo, buscar soluciones a sus problemas y conflictos y realizar sus propios proyectos. Los desacuerdos y las diferencias, incluso las pequeñas peleas, son una fuente importante de aprendizaje. La interacción con los iguales y los adultos proporciona claras ventajas para la construcción de aprendizajes y, sobre todo, para aprender a vivir, trabajar, jugar y relacionarse con otras personas. Ocupan un lugar importante no sólo la diversidad de situaciones grupales que se producen en el aula, sino también aquellas actividades que de forma habitual u ocasional se desarrollan con otros en la escuela: juegos en el patio, las celebraciones, las salidas, etc. - La conexión con el entorno. Favorecer el acceso de cada niño y de cada niña a su cultura e historia inmediata es una de las finalidades de la Educación Infantil. Una buena forma de abordar los contenidos que se relacionan en este currículo con el inicio en la identificación de las características más significativas de la realidad de Canarias, es garantizar la conexión real de la escuela con el medio. Para los niños y niñas, esta conexión supone considerar sus saberes y experiencias, a lo que se añaden los conocimientos, experiencias, modos de hacer las cosas de las personas mayores que los rodean (costumbres, ocupaciones, vivienda, servicios, cultura...). El conocimiento y valoración del entorno inmediato podría favorecer el interés por descubrir y valorar otros entornos menos cercanos que también han de ser objeto de trabajo en la escuela y fuera de ella. En estos momentos no se puede dejar de considerar la presencia, cada vez más numerosa, de niños y niñas procedentes de otros países. Ello implica el desarrollo de actitudes de valoración y respeto de la diversidad cultural. - La igualdad de oportunidades. Ofrecer igualdad de oportunidades no debe suponer un principio de homogeneización en el trato, sino un profundo replanteamiento al diferenciar las necesidades de los niños y de las niñas en relación con las posibles carencias de sus respectivos medios socio-familiares. Precisamente, para poder ofrecer a cada uno aquello que necesite, sin actitudes de discriminación en razón del género, etnia, costumbres, religión, aspecto físico, etc., se propone fomentar estrategias coeducativas con propuestas que permitan a los niños y las niñas ser activos e independientes, que posibiliten en ellas la toma de decisiones y la autonomía de criterios; repartos de tareas y responsabilidades igualitarios en clase y en su medio familiar. Se trata de potenciar actuaciones que refuercen el autoconcepto de las niñas en cuanto al desarrollo de sus capacidades socioprofesionales y el autoconcepto de los niños en cuanto al desarrollo de sus capacidades domésticas y afectivas. - La participación de las familias en la tarea educativa. Al asumir la idea de que es la escuela la que tiene que compartir con las familias la educación de sus hijos e hijas, en vez de proponer como una concesión su participación en la escuela, la colaboración activa con éstas se sitúa de forma sustancialmente distinta. Hay un proceso de elaboración educativa en el que no sólo está plenamente justificada esta participación, sino que es del todo necesaria. Es en el proceso de definición de las notas de identidad de cada centro, concretadas en su proyecto educativo, en donde se deben reconocer los cauces y criterios de participación de las familias en la vida de la escuela. - La educación como tarea compartida en equipo. Entender la educación como tarea compartida en un equipo docente supone la dedicación de un tiempo, unos espacios y la elección de procedimientos adecuados para poder llegar a acuerdos sobre la programación y evaluación del proceso educativo. Si cada equipo docente realiza el esfuerzo de analizar, ordenar, seleccionar, articular y explicitar por escrito lo que forma parte de su práctica habitual, cada maestro y maestra, a la hora de abordar esa misma tarea con respecto a su grupo, ya tendrá mucho camino recorrido. Sólo con ese trabajo en común podrá garantizarse la coherencia del proceso educativo entre unos grupos y otros, entre un nivel o ciclo y el siguiente. Los espacios del centro y del aula, los materiales y tiempos son elementos fundamentales que concretan el planteamiento y posterior desarrollo del proceso educativo. Al diseñar y concretar los espacios en la escuela no existe una organización ideal, sino que dependerá de cada situación real, de las condiciones físicas y de las necesidades específicas de cada grupo. Una parte importante del tiempo del niño y la niña transcurre en la escuela, tanto en el aula como en otros lugares de uso común; por tanto, todos los participantes en la vida escolar deben implicarse en la organización de contextos adecuados que inciten a sentirse a gusto y que respondan al modelo educativo que se quiere conseguir. Los objetos, juguetes y materiales ocupan un primer plano en la vida del niño y de la niña, y constituyen, al igual que el espacio, otros elementos que configuran el ambiente e influyen directamente en el desarrollo de la tarea educativa. Los materiales son utilizados en casi todas las actividades y juegos que se plantean en la escuela. A través de sus múltiples manipulaciones el niño y la niña descubren sus características y funciones reales o les
10 15986 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 atribuyen otras nuevas mediante la simbolización. De igual manera, establecen vínculos afectivos con los objetos. Éstos adquieren un significado emocional que resulta relevante en determinados momentos: es el caso de la entrada a la escuela por primera vez. En la organización del tiempo en la escuela se deben tener en cuenta las diferentes necesidades del alumnado de estas edades: fisiológicas, afectivas, de juego, de movimiento, de reposo, de expresión. Por ello, es aconsejable considerar los tiempos requeridos para la actividad y descanso, para la comida, para el aseo, para las actividades individuales y preferidas por cada uno, para la relación personal con el profesorado, para el juego grupal, para dentro y fuera del aula, para salidas fuera de la escuela, etc. La repetición de actividades y ritmos en la organización temporal configuran las rutinas, que cumplirán un importante papel. Además de servirles al niño y a la niña de marco de referencia y seguridad, serán también facilitadoras de la captación del tiempo y de la sucesión temporal. Por último, los criterios de evaluación se relacionan con las capacidades que los niños y niñas habrían de desarrollar, en mayor o menor proporción, al término de esta etapa educativa. La consecución de un mayor o menor número de criterios por parte del alumnado aportará la información necesaria para conocer en qué medida éste ha desarrollado las capacidades de los objetivos de la etapa y de cada área. Están definidos en términos de conductas observables para facilitar su evaluación. Cada criterio se acompaña de una serie de indicaciones que, a modo de sugerencias, permiten comprobar el grado de desarrollo de una determinada capacidad. La observación es la herramienta, la técnica más adecuada al servicio de la evaluación en este nivel educativo, aunque también se incluyen otras técnicas de recogida de información como las entrevistas, las producciones de los niños y niñas, etc. Se ha de precisar que los criterios de evaluación tienen un carácter informativo y orientador; se convierten en un referente muy útil para el profesorado a la hora de obtener información precisa sobre la evolución de los niños y de las niñas. Estos criterios deben ser desarrollados, concretados y adaptados por cada equipo docente a la realidad de su contexto y a la diversidad de su alumnado. Las explicaciones que se proponen tienen un carácter orientativo, no prescriptivo. Corresponde al profesorado establecer la selección de contenidos y objetivos y elegir los indicadores que mejor se ajusten a la recogida de información necesaria para poder constatar el grado de desarrollo de las capacidades que se proponen en el enunciado de los criterios. Introducción CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO Y AUTONOMÍA PERSONAL Esta área hace referencia a la construcción de la identidad física y psicológica del niño y de la niña y es el resultado del conjunto de experiencias que desarrollan a través de su interacción con el mundo físico y social. La construcción de la propia identidad está vinculada al conocimiento, control y dominio del propio cuerpo, de sus capacidades y limitaciones, al desarrollo de la conciencia emocional, al proceso de diferenciación de los otros y a la independencia cada vez mayor con respecto a las personas adultas. Este proceso necesita de un clima afectivo de seguridad que respete, en todo momento, la dignidad de los niños y niñas y genere sentimientos y emociones relacionados con el placer, la confianza, la competencia y la eficacia. Ello se produce cuando los niños y niñas perciben actitudes de aprobación y sentimientos positivos hacia sus logros, avances y conquistas. La imagen que se construyen de sí mismos es, en gran parte, una interiorización de la que les muestran quienes los rodean y de la confianza que en ellos depositan. Asimismo, la forma de recoger las personas adultas sus iniciativas facilitará u obstaculizará su desarrollo. Con la ayuda del adulto, los niños y las niñas irán conociendo y diferenciando algunos rasgos propios y de los demás compañeros, aprendiendo progresivamente a aceptar las diferencias de sexo, origen o cultura. El profesorado atenderá a la diversidad y propiciará un ambiente de relaciones basado en el respeto y la aceptación de las diferencias. Para contribuir al conocimiento de sí mismo y a la autonomía personal, el juego resulta una actividad privilegiada que integra la acción con las emociones y el pensamiento, y favorece el desarrollo afectivo, físico, cognitivo y social. Las experiencias con el entorno deben ayudar a los niños y a las niñas a conocer global y parcialmente su cuerpo, sus posibilidades perceptivas y de acción, expresión y movimiento, y sus limitaciones, para identificar las sensaciones que experimentan, disfrutar con ellas y servirse de las posibilidades expresivas del cuerpo para manifestarlas. En esta etapa educativa tiene una gran importancia la adquisición de buenos hábitos de salud, higiene y nutrición. Estos hábitos contribuyen al cuidado de su cuerpo y de los espacios en los que transcurre su vida cotidiana. Desde el área se contribuye especialmente a que los niños y las niñas conozcan su cuerpo y el de los otros, adquieran una progresiva autonomía en sus actividades habituales, desarrollen sus capacidades afectivas y aprendan a relacionarse con sus iguales
11 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de y con los adultos, respetando las pautas elementales de convivencia. Los objetivos del área se orientan, por una parte, hacia la adquisición de capacidades como la formación de una imagen ajustada y positiva de sí mismo, el conocimiento y representación de su cuerpo, sus posibilidades de acción y de expresión; y, por otra, hacia la identificación de sentimientos, emociones, necesidades o preferencias, la realización, de forma cada vez más autónoma, de tareas sencillas, la adecuación de su comportamiento a las necesidades y requerimientos de otras personas, desarrollando actitudes de respeto, ayuda y colaboración; asimismo, se pretende la progresiva adquisición de hábitos y actitudes de higiene y salud. Los contenidos se presentan organizados en cuatro bloques relacionados con el cuerpo y la propia imagen, el juego y el movimiento, la actividad y la vida cotidiana, y el cuidado personal y la salud. Hacen referencia, fundamentalmente, a procedimientos y actitudes que favorecen la observación, la identificación, la exploración y el descubrimiento; la expresión de necesidades, el control y regulación del propio cuerpo, del tono corporal y la postura; la coordinación y participación en actividades lúdicas, etc. De igual modo, se proponen contenidos que desarrollen la valoración ajustada de sí mismo y el respeto a las otras personas; la aceptación de las diferencias; la confianza en las posibilidades de acción; el esfuerzo por vencer las dificultades superables; la colaboración y la iniciativa en las actividades que se llevan a cabo; el interés por conocer juegos tradicionales canarios; el cuidado y la higiene, tanto de su persona como del entorno, etc. A partir de los contenidos relacionados con el conocimiento de sí mismo y la autonomía personal se integran aprendizajes que son el inicio del posterior desarrollo de algunas de las competencias que se van adquiriendo en las etapas educativas siguientes. De esta forma, la adquisición de destrezas para realizar las actividades habituales de la vida cotidiana con un cierto grado de autonomía e iniciativa, el desarrollo inicial de hábitos y actitudes de organización, planificación e iniciativa, la satisfacción por la realización de tareas y la conciencia de la propia capacidad, así como la progresiva adquisición de la confianza y aceptación de las posibilidades y limitaciones propias, sientan las bases del desarrollo de la competencia relacionada con la autonomía e iniciativa personal. De la misma manera, los contenidos relacionados con la adquisición de destrezas y actitudes vinculadas al respeto por las diferencias individuales, la aceptación de algunas normas necesarias para el desarrollo de determinados juegos, la actitud favorable hacia la relación con las personas adultas y sus iguales, interesándose por otros puntos de vista, considerando intereses y necesidades diferentes a los propios, contribuyen al posterior desarrollo de la competencia social y ciudadana. La participación en sencillos juegos relacionados con el acervo cultural canario y el interés por conocer otros propios de nuestras tradiciones o de otras culturas es una primera aproximación a la adquisición de la competencia cultural y artística. Además, el uso de los distintos tipos de lenguaje en la manifestación y expresión de emociones, vivencias e intereses, la actitud favorable hacia la expresión de sentimientos y afectos, la escucha de otros puntos de vista y el uso progresivo del lenguaje verbal como medio de expresión para planificar las acciones de la vida cotidiana son elementos que contribuyen a la adquisición de la competencia en comunicación lingüística. La intervención educativa en esta área parte del respeto a la dignidad de los niños y de las niñas, requiere del conocimiento de ciertas bases psicopedagógicas sobre el desarrollo del alumnado, principalmente en aspectos motores y afectivo-sociales. Es aconsejable la creación de climas adecuados que faciliten la manifestación espontánea de deseos, necesidades y sentimientos, actuando como desinhibidores, rompiendo bloqueos y temores. De similar forma, se recomienda fomentar espacios de autonomía para que los niños y niñas tengan la oportunidad de elegir y decidir por sí mismos, así como de resolver pequeños problemas de la vida cotidiana sin que necesiten de la presencia y ayuda constante del adulto. En el currículo, los criterios de evaluación se presentan después de los bloques de contenido. Su misión es servir de referencia para la identificación de los aprendizajes adquiridos y el ritmo y características de la evolución de cada niño y de cada niña. Dirigen la enseñanza al logro de las capacidades que se enuncian en los objetivos de etapa y de área. A este respecto, los criterios propuestos se refieren, fundamentalmente, al conocimiento del cuerpo, a la adquisición de una progresiva autonomía y a la relación con las demás personas. Asimismo, se relacionan con la formación de una imagen ajustada y positiva de sí mismo, a la representación de su cuerpo y a la identificación de sentimientos y emociones. Se enuncian en términos de conductas observables para facilitar la recogida de información (identificar, distinguir, expresar, mostrar confianza, orientarse, demostrar autonomía, etc.). En su desarrollo se explicita la relación que mantiene cada criterio con las diferentes capacidades y se sugieren situaciones cotidianas de la vida del aula y del centro que se pueden utilizar para la observación. Asimismo, se proponen indicadores específicos que facilitan la aplicación de los criterios de evaluación (acciones que implican coordinación de movimientos, precisión de detalles en los dibujos que representan a su cuerpo, discriminación
12 15988 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 de sensaciones, manifestación y expresión de afectos, limpieza y orden de los materiales, etc.). Objetivos En relación con el área la intervención educativa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades: 1. Formarse una imagen ajustada y positiva de sí mismo, a través de la interacción con las otras personas y de la identificación gradual de las propias características, posibilidades y limitaciones, desarrollando sentimientos de autoestima y autonomía personal. 2. Conocer y representar su cuerpo, sus elementos y algunas de sus funciones, descubriendo las posibilidades de acción y de expresión, coordinando y controlando cada vez con mayor precisión gestos y movimientos. 3. Identificar los propios sentimientos, emociones, necesidades o preferencias, y ser capaz de denominarlos, expresarlos y comunicarlos a los demás, identificando y respetando, también, los de las otras personas. 4. Realizar, de manera cada vez más autónoma, actividades habituales y tareas sencillas, aumentando el sentimiento de autoconfianza y la capacidad de iniciativa, desarrollando estrategias para satisfacer sus necesidades básicas. 5. Adecuar su comportamiento a las necesidades y requerimientos de otras personas, desarrollando actitudes y hábitos de respeto, ayuda y colaboración, evitando comportamientos de sumisión o dominio. 6. Progresar en la adquisición de hábitos y actitudes relacionados con la seguridad, la higiene y el fortalecimiento de la salud, apreciando y disfrutando de las situaciones cotidianas de equilibrio y bienestar emocional. Contenidos I. El cuerpo y la propia imagen. 1. Exploración e identificación de las partes del propio cuerpo y observación de diferencias y semejanzas entre el suyo y el de los demás (características físicas, sexo, altura, color). 2. Identificación y aceptación progresiva de las características propias. 3. Respeto por las diferencias (sexo, etnias, características personales, minusvalía, etc.); aceptación y valoración de las características, posibilidades y limitaciones propias y de las de los demás, evitando actitudes discriminatorias. 4. Descubrimiento del esquema corporal, de las posibilidades y limitaciones motrices de su cuerpo, y progresivo afianzamiento de la lateralidad ejercitándola libremente. 5. Las referencias espaciales en relación con el propio cuerpo. 6. Experimentación de posturas corporales diferentes. 7. Identificación de sensaciones (hambre, sueño, cansancio, etc.) y percepciones obtenidas a partir del propio cuerpo en situaciones de movimiento, reposo y relajación. 8. Percepción de los cambios físicos propios (aumento de talla, peso) y su relación con el transcurso del tiempo. 9. Utilización de los sentidos para la exploración e identificación de las propiedades de distintos objetos y materiales. 10. Identificación, manifestación, regulación y control de las necesidades básicas en situaciones habituales y cotidianas. 11. Confianza en las posibilidades y capacidades propias para realizar determinadas tareas y acciones, y para satisfacer las necesidades básicas. 12. Manifestación y regulación progresiva de sentimientos, emociones, vivencias, preferencias, intereses propios, y percepción de éstos en otras personas. 13. Aceptación de las manifestaciones de afecto de los adultos y sus iguales y actitud favorable hacia la expresión de sentimientos y afectos. II. Juego y movimiento. 1. Utilización de la expresividad motriz en juegos simbólicos y actividades espontáneas. 2. Aceptación de las normas necesarias para el desarrollo de determinados juegos y, de modo específico, los de representación de papeles. 3. Participación en sencillos juegos infantiles tradicionales canarios. 4. Interés por conocer los juegos tradicionales de su entorno más inmediato y otros propios de la cultura canaria. 5. Coordinación y control dinámico en actividades que requieran ejercicio físico, así como de las habilidades motrices de carácter fino.
13 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de Progresivo control del tono, equilibrio y respiración. 7. Gusto por el ejercicio físico y por el dominio de movimientos que exigen mayor control y precisión. 8. Iniciativa para la progresiva adquisición de nuevas habilidades motrices. 9. Actitud favorable hacia el dominio corporal. 10. Situación y desplazamiento en el espacio. 11. Nociones básicas de orientación en el espacio y en el tiempo. 12. Adaptación del tono corporal y la postura a las características de la propia acción y la de los demás. III. La actividad y la vida cotidiana. 1. Identificación de las distintas actividades de la vida cotidiana. 2. Iniciativa y progresiva autonomía en la realización de las tareas diarias, en los juegos y en la resolución de pequeños problemas de la vida cotidiana. 3. Regulación del propio comportamiento en situaciones de juego, rutinas diarias, tareas. 4. Planificación secuenciada de la acción para resolver una tarea sencilla y constatación de sus efectos. 5. Satisfacción por la realización de tareas y conciencia de la propia competencia. 6. Desarrollo inicial de hábitos y actitudes de organización, constancia, atención, iniciativa y capacidad de esfuerzo en la propia actividad: ordenar y recoger los juguetes, poner y quitar la mesa, vestirse y desvestirse, etc. 7. Normas que regulan la vida cotidiana. 8. Valoración del trabajo bien hecho por uno mismo y por los demás, reconocimiento de las dificultades y aceptación de las sugerencias para mejorarlo. 9. Aceptación de las posibilidades y limitaciones propias y ajenas, mostrando actitudes de colaboración y solidaridad. 10. Actitud favorable hacia la relación con las personas adultas y con los iguales, estableciendo relaciones de afecto, interesándose por sus sentimientos, otros puntos de vista y considerando intereses y necesidades diferentes a los propios. IV. El cuidado personal y la salud. 1. Cuidado y limpieza de las distintas partes del cuerpo y realización autónoma de los hábitos elementales de higiene corporal. 2. Acciones y situaciones que favorecen la salud y generan bienestar propio y de los demás. 3. Gusto por la higiene y el cuidado personal, incorporando a las actividades cotidianas rutinas saludables: horas de sueño, ejercicio físico, descanso, comida a sus horas, etc. 4. Tipos de alimentos y hábitos saludables de alimentación. Alimentos tradicionales de Canarias. 5. Buena predisposición hacia una alimentación variada y saludable. 6. Aceptación de los cuidados necesarios para superar situaciones de enfermedad. 7. Valoración de la importancia de una adecuada higiene, alimentación y descanso como medio para prevenir la enfermedad y lograr su bienestar personal. 8. Aceptación de las normas de comportamiento establecidas durante las comidas, los desplazamientos, el descanso y la higiene. 9. Actitud de cuidado y respeto por las dependencias del centro y su entorno, para poder realizar las actividades en ambientes limpios y ordenados. 10. Utilización adecuada de instrumentos e instalaciones para prevenir accidentes y evitar situaciones peligrosas. 11. Petición y aceptación de ayuda en situaciones que la requieran. 12. Valoración de la actitud de ayuda de otras personas. 13. Toma de conciencia del riesgo, adopción de comportamiento de prevención y seguridad en situaciones habituales, actitud de tranquilidad y colaboración en situaciones de enfermedad y de pequeños accidentes. Criterios de evaluación 1. Identificar las partes del cuerpo en sí mismo, en el de otro niño y en un dibujo. Mostrar coordinación, control y habilidades de carácter fino, tanto en situaciones de reposo como de movimiento.
14 15990 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 Con este criterio se trata de constatar la imagen que tienen los niños y niñas sobre su esquema corporal. Igualmente, se pretende verificar la información que poseen sobre su propio cuerpo y si reconocen los principales segmentos y características corporales. También se prestará atención al dominio y control que ejercen sobre su cuerpo en diferentes situaciones, tanto de movilidad como de quietud. Se tratará de comprobar si manifiestan seguridad en sus capacidades motoras mediante acciones que impliquen coordinación, equilibrio-desequilibrio, subir, bajar, caer, caminar, correr..., así como en actividades que requieran un mayor dominio, control y precisión de movimientos (recortar, moldear, dibujar, etc.). Para ello, se podrá observar, sobre todo a través del dibujo, si en la representación de su cuerpo son capaces de integrar el mayor número de detalles sobre las partes y características corporales. Asimismo, se prestará atención, a través de la observación, en situaciones tanto sugeridas como espontáneas, a la precisión de sus movimientos en los desplazamientos, a la movilidad de los segmentos del cuerpo y a la independencia de unas partes del cuerpo respecto de otras. 2. Distinguir los sentidos e identificar sensaciones a través de ellos. Este criterio pretende comprobar el desarrollo de la capacidad sensorial de los niños y niñas, si identifican los distintos sentidos e, igualmente, si discriminan las sensaciones obtenidas: gustativas (dulce, amargo, salado...), táctiles (blando, duro, frío, caliente, seco, etc.), visuales (tamaño, forma, color...), auditivas y olfativas. Se prestará especial atención a la observación y exploración de objetos, dado que será en estas situaciones donde más fácilmente se apreciará su evolución perceptiva. Para valorar este criterio se pueden aprovechar tanto las situaciones espontáneas creadas por los niños y las niñas como las sugeridas por el adulto en las actividades cotidianas del aula. De igual modo, la observación se puede realizar en momentos ocasionales como la celebración de cumpleaños, eventos en el centro, etc. 3. Expresar, oral y corporalmente, emociones y sentimientos. Este criterio trata de comprobar la capacidad de los niños y las niñas para comunicar emociones y sentimientos a través de diferentes lenguajes, tanto verbales como no verbales. De otra parte, con el criterio también se podrá valorar la capacidad para reconocer e identificar expresiones de alegría, enfado, tristeza, miedo, sorpresa, etc. Se trata de observar, en los distintos momentos de la vida en el centro, si son capaces de expresar lo que les gusta y les molesta o desagrada, sus descubrimientos, sus miedos e inseguridades, sus alegrías... Al mismo tiempo, se constatará su capacidad para manifestar y expresar afectos hacia otros niños, niñas y adultos. Por último se podrá observar si reconocen, en imágenes y en otras personas, expresiones de alegría, enfado, tristeza, etc., y si relacionan determinadas situaciones con los sentimientos que experimentan. 4. Mostrar confianza en sus posibilidades para realizar las tareas encomendadas. Se trata de constatar la capacidad de los niños y niñas para desenvolverse en su medio habitual, tanto en relación con sus desplazamientos, como con la ejecución de tareas de diferente naturaleza. En este criterio se intentará apreciar, sobre todo, la actitud de confianza y seguridad que manifiestan ante los cometidos que se les sugieren. Se trata de prestar atención a sus reacciones, en especial a aquellas derivadas de las tareas que se les presentan por primera vez. Reacciones de miedo, inseguridad, negación, de no atreverse a, etc., serán posibles indicadores de falta de confianza en sus posibilidades y capacidades para acometer acciones que no les son familiares y que les suponen nuevas metas. Por el contrario, actitudes de iniciativa, de aceptación de nuevas propuestas, de colaboración, de solicitud de ayuda cuando se precise, etc., pueden ser indicadores de una progresiva adquisición de una imagen positiva de sí mismos y de un desarrollo saludable. Para ello, se podrán observar sus reacciones (actitud corporal, expresiones, silencios...) ante las propuestas sugeridas. Se prestará atención a la disponibilidad que manifiesten o, por el contrario, a la oposición que muestren a la ejecución de tareas de diferente grado de complejidad. 5. Orientarse tanto en el espacio y el tiempo como en su relación con los objetos. Con este criterio se pretende constatar si los niños y niñas se desenvuelven en el espacio, así como obtener información sobre la manera de organizarlo y dominarlo. Se prestará atención a la forma en que utilizan el espacio, comprobando si se desplazan de una manera ágil y eficaz o, por contra, muestran un escaso control sobre él. Con este criterio se pretende también obtener información sobre la capacidad para establecer relaciones entre el espacio vivido y el representado, verificando también si localizan y sitúan los objetos en espacios conocidos y si son capaces de ajustar su acción a las características del espacio y el tiempo determinado.
15 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de Se trata de constatar si el alumnado se sitúa y desarrolla su acción en lugares y tiempos adecuados (ubicación en los espacios apropiados para el desarrollo de actividades de diferente naturaleza: juegos de movimiento en el patio, uso de los libros en la biblioteca del aula, etc.; realización de sus juegos y tareas en los tiempos asignados o negación a acabar sus actividades en un tiempo razonable, etc.). Al efecto, se podrá observar si los movimientos y desplazamientos de los niños y niñas en los espacios habituales son autónomos o, de modo diferente, han de ser frecuentemente guiados. 6. Mostrar actitudes de respeto y aceptación hacia las reglas del juego y las normas básicas de relación y convivencia. De idéntica forma, manifestar curiosidad e interés por conocer juegos propios de la cultura canaria. Con el criterio se intenta apreciar la capacidad de los niños y niñas para relacionarse con sus iguales y con los adultos; determinar si actúan frecuentemente en consonancia con las normas básicas de relación y convivencia, tanto en situaciones de juego, como en el resto de actividades de la vida cotidiana u, opuestamente, muestran dificultades para integrarlas en su conducta habitual. Se trata también de valorar si aceptan propuestas y prohibiciones, asumen pequeñas responsabilidades, escuchan, dialogan, manifiestan sus propias opiniones y respetan las de los demás. De igual manera, se trata de comprobar si muestran interés por conocer sencillos juegos tradicionales canarios y participar en ellos. Para valorar este criterio se hace indispensable la observación directa y sistemática de las conductas y actitudes que manifiestan en distintas situaciones, prestando especial atención a los momentos de juego y de interrelación, considerando especialmente los juegos relacionados con el acervo cultural canario. 7. Demostrar autonomía en su aseo y cuidado personal, tanto en la escuela como en su entorno familiar. Este criterio se propone verificar si los niños y las niñas son capaces de adquirir hábitos básicos relacionados con su salud, aseo y bienestar personal, mostrando independencia respecto a la intervención del adulto. Asimismo, habrá que valorar su independencia en acciones relacionadas con el vestirse y desvestirse (se abotona solo, se coloca cada zapato en su pie...), con la comida (come adecuadamente utilizando los instrumentos básicos, se sirve la bebida, requiere que alguien esté pendiente para comer, come de todo), y con la higiene personal (limpieza de manos y dientes, uso adecuado del jabón y la toalla, etc.). Se prestará atención a la actitud de cuidado y limpieza que mantienen respecto a los materiales del aula y dependencias del centro. En tal sentido, se podrá observar si limpian y ordenan los diferentes materiales y espacios después de su uso (pinceles, mesas, suelo...), la limpieza en la ejecución de sus producciones (dibujos, collages, cuentos, etc.) en situaciones en las que el adulto no haya dado pautas al respecto. Introducción CONOCIMIENTO DEL ENTORNO Con esta área se pretende favorecer en los niños y las niñas la progresiva adaptación a su entorno, a través de su descubrimiento, conocimiento y representación. Este entorno comprende tanto a las personas que los rodean y que tienen un papel privilegiado en este proceso, como al medio físico en que se desarrollan. Esta adaptación implica la capacidad de poder actuar y producir cambios en dicho entorno y modificarlo. A través de este proceso los niños y niñas configuran progresivamente su identidad, atribuyendo significado a los fenómenos del exterior y sintiéndose capacitados para actuar de modo más autónomo. El área fomenta la ampliación gradual de la experiencia del alumnado, referida tanto a su relación con las demás personas, respetando su diversidad y aprendiendo pautas elementales de convivencia, ayuda y colaboración, como a la adquisición de conocimientos sobre el medio físico, familiar, social y natural. Los aspectos cognitivos y relacionales están estrechamente vinculados, de tal manera que el conocimiento también implica establecer vínculos, sentimientos de pertenencia, respeto, interés y valoración de todos los elementos que lo integran. Es por ello por lo que en esta área, de manera especial, se recoge una aproximación a las características más significativas de la realidad física y sociocultural del entorno canario. Las interacciones que niñas y niños establezcan con los elementos del medio, diversificados y ampliados con la entrada en la escuela, deben constituir situaciones privilegiadas que los llevarán a crecer, a ampliar sus conocimientos sobre el mundo y a desarrollar habilidades, destrezas y competencias nuevas. Se concibe, pues, el medio como la realidad en la que se aprende y sobre la que se aprende. Para conocer y comprender cómo funciona la realidad, el niño o la niña indaga sobre el comportamiento y las propiedades de objetos y materias presentes en su entorno: actúa y establece relaciones con los elementos del medio físico, explora e identifica dichos elementos, reconoce las sensaciones que producen, se anticipa a los efectos de sus acciones sobre ellos, detecta semejanzas y diferencias, compara, ordena, cuantifica, pasando así de la manipulación a la representación, origen de las incipientes habilidades lógico-matemáticas.
16 15992 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 Desde esta área se contribuye a que los niños y las niñas desarrollen las capacidades que les permitan la relación con otras personas y el aprendizaje de pautas elementales de convivencia, ayuda y colaboración; la observación y la curiosidad por explorar su entorno familiar, social, natural y cultural, desarrollando actitudes de cuidado, respeto y responsabilidad en su conservación; la identificación de algunas características de la realidad de la Comunidad Autónoma de Canarias, tanto del entorno físico y paisajístico como de algunas de sus manifestaciones culturales; el inicio en las habilidades lógico-matemáticas, a través de la manipulación funcional de los objetos y elementos presentes en su realidad y el establecimiento de relaciones de agrupamientos, clasificación, orden y cuantificación. Los objetivos del área se orientan al desarrollo de capacidades como la observación y la exploración del entorno físico, natural, cultural y social; al establecimiento de relaciones con las personas adultas y los demás niños y niñas, adquiriendo e interiorizando progresivamente pautas básicas de convivencia; a la aproximación del conocimiento de las producciones culturales, valores y formas de vida de distintos grupos sociales, así como de las fiestas, tradiciones y costumbres de Canarias; al inicio en las habilidades matemáticas y al desarrollo de actitudes de cuidado, respeto y responsabilidad por la conservación del medio natural, mostrando interés por conocerlo y por los acontecimientos que en él se producen. Como en el resto de las áreas, los contenidos adquieren sentido a partir de su complementariedad, y habrán de interpretarse en las propuestas didácticas partiendo de la globalidad de la acción y de los aprendizajes. Así, por ejemplo, el medio no puede ser comprendido sin la utilización de los diferentes lenguajes, de la misma manera que la realización de desplazamientos orientados ha de hacerse comenzando por el conocimiento del propio cuerpo y de su ubicación espacial. Los contenidos se presentan organizados en tres bloques concernientes al medio físico, sus elementos, relaciones y medidas; el acercamiento a la naturaleza; y la cultura y la vida en sociedad. Hacen referencia, fundamentalmente, a procedimientos referidos a procesos de aprender a observar, tanto elementos de la realidad inmediata, como objetos representados a través de dibujos, láminas, proyecciones, etc. De similar forma, tienen una especial relevancia aquellas acciones encaminadas a explorar, transformar y anticipar primeros resultados, consecuencia de la acción directa de las niñas y los niños sobre los objetos. Tienen una especial consideración los procedimientos referidos a la comparación, la clasificación, la ordenación; la iniciación al conteo como estrategia de estimación y el uso de los números cardinales sobre cantidades manejables; la resolución de sencillos problemas a través de la manipulación de objetos; la exploración de la medida, la estimación del tiempo, la identificación de formas geométricas y nociones espaciales, etc. Desde una perspectiva actitudinal se proponen contenidos que trabajen la curiosidad, el interés, los deseos de preguntar e interrogarse sobre la realidad circundante a partir de la exploración y manipulación de objetos y materiales como medio para descubrir sus propiedades; el respeto y cuidado por los animales y las plantas como inicio de una actitud responsable hacia la conservación del medio natural; la toma de conciencia de su lugar en la vida en colectividad y la necesidad de incorporar actitudes de cooperación, ayuda, respeto a las normas, resolución pacífica de los conflictos, asunción de pequeñas responsabilidades, etc. Se tienen en cuenta, por último, contenidos relacionados con la adquisición de actitudes favorables tanto hacia el conocimiento de manifestaciones culturales de la Comunidad Autónoma de Canarias, como hacia la diversidad cultural, el respeto y la aceptación de modos de vida, tradiciones y costumbres diferentes a las propias. Los contenidos relacionados con las operaciones de clasificación, percepción de atributos, establecimiento de relaciones de semejanzas y diferencias y con la utilización de los números y las operaciones de unir, quitar, repartir..., en juegos y en situaciones de la vida cotidiana, contribuyen a la adquisición de las capacidades, habilidades y destrezas que están en el inicio de la competencia matemática. La competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico se inicia, desde la Educación Infantil, a partir de los contenidos relacionados con la interacción con el medio físico, con la exploración de objetos y materiales y la intervención sobre éstos, produciendo cambios, transformaciones, observando los resultados y anticipando y prediciendo posibles consecuencias. Estas acciones serán el punto de partida del pensamiento científico, mediante la enunciación de sencillas hipótesis que anticipen posibles resultados. De igual modo, los contenidos que se relacionan con la percepción del entorno físico y la influencia que las personas tienen en su conservación o deterioro juegan un importante papel en la adquisición de esta competencia. A través del área también se contribuye a desarrollar la competencia social y ciudadana. Los contenidos sobre la participación en la vida familiar y escolar con actitudes de disponibilidad, colaboración e iniciativa y sobre la valoración y respeto por las distintas profesiones, actividades o tareas, sin discriminación por razón de género, ayudan a los niños y niñas a comprender la realidad social en la que viven. La participación activa y responsable en los distintos entornos donde se desenvuelven, la discriminación de conductas adecuadas e inadecuadas, la resolución pacífica de conflictos cuando se producen, la expre-
17 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de sión y defensa de sus opiniones y el respeto por las de otras personas sientan las bases de las habilidades sociales necesarias para una convivencia en una sociedad plural y democrática. La competencia cultural y artística se inicia con los contenidos referidos al conocimiento de las tradiciones y costumbres propias de la cultura canaria, así como con el interés por conocer y respetar las manifestaciones de otros países. Ello supone la aproximación al conocimiento, comprensión y aprecio del hecho cultural como parte del patrimonio de los pueblos. La riqueza de vocabulario específico que supone el aprendizaje de nuevas palabras relacionadas tanto con el medio natural canario, sus tradiciones y juegos como con los de otros países, la descripción oral detallada de los atributos físicos y sensoriales de objetos y elementos, la disposición favorable a expresar las propias ideas y opiniones, la superación de los conflictos de forma dialogada suponen acciones de comunicación que implican habilidades para conversar, dialogar, para establecer vínculos y relaciones con los demás y su entorno. De esta manera, los contenidos de esta área contribuyen a la adquisición de la competencia en comunicación lingüística. En cuanto a la intervención educativa, en Educación Infantil, las situaciones de aprendizaje de las habilidades lógico-matemáticas se obtienen de la vida cotidiana, y en la escuela se pueden aprovechar muchas situaciones funcionales, interesantes y útiles para los niños y niñas. Los procedimientos de manipulación y exploración favorecerán el descubrimiento de las propiedades y características de los objetos, permitiéndoles establecer relaciones entre ellos. Este proceso constituye el primer paso hacia la adquisición del pensamiento abstracto. La resolución manipulativa de sencillos problemas contribuirá a que el alumnado se inicie en el cálculo matemático, promoviendo el desarrollo de sus capacidades mentales; por tanto se hace necesario proponer a los niños y niñas actividades que los pongan en disposición de buscar posibles soluciones, analizarlas e idear respuestas a los problemas planteados. El alumnado a estas edades se siente mucho más animado a hacer cosas si tiene la oportunidad de relacionarse con otras personas, intercambiar puntos de vista, ponerse de acuerdo, buscar soluciones a sus problemas y conflictos y realizar sus propios proyectos. Los desacuerdos y las diferencias, incluso las pequeñas peleas, son una fuente importante de aprendizaje. La interacción con los iguales y los adultos proporciona claras ventajas para la adquisición de aprendizajes y, sobre todo, para aprender a vivir, trabajar, jugar y relacionarse con los demás. Ocupan un lugar importante no sólo la diversidad de situaciones grupales que se producen en el aula, sino también aquellas actividades que de forma habitual u ocasional se desarrollan con compañeras y compañeros en la escuela: el juego en el patio, las celebraciones, las salidas, etc. Favorecer el acceso de cada niño y de cada niña a su cultura e historia inmediata es una de las finalidades de la Educación Infantil. Una buena forma de abordar los contenidos que se relacionan en este currículo con el inicio en la identificación de las características más significativas de la realidad de Canarias es garantizar la conexión real de la escuela con el medio. Para los niños y niñas esta conexión supone considerar y trasladar a la escuela sus conocimientos y experiencias, así como los saberes, experiencias, modos de hacer las cosas de las personas mayores que los rodean (costumbres, ocupaciones, vivienda, servicios, cultura...). El conocimiento y valoración del entorno inmediato podría favorecer el interés por conocer y valorar otros entornos menos cercanos que también han de ser objeto de trabajo en la escuela y fuera de ella. En estos momentos no se puede dejar de considerar la presencia, cada vez más numerosa, de niños y niñas procedentes de otros países. Ello implica el desarrollo de actitudes de valoración y respeto de la diversidad cultural. Los criterios de evaluación son indicadores de un aprendizaje progresivo de las capacidades a las que se refieren los objetivos de etapa y de área. En este caso mantienen una estrecha relación con la observación y exploración del entorno familiar, social y cultural; con la iniciación en las habilidades lógicomatemáticas y con la capacidad de relacionarse con las demás personas; de igual forma, se refieren a la manipulación funcional de elementos y colecciones y a la identificación de atributos y cualidades; a la curiosidad por conocer y comprender su medio natural, incluyendo elementos propios de las Islas Canarias, y a desarrollar una actitud responsable en su conservación. Por último, se enuncian criterios que tienen que ver, tanto con la adquisición de capacidades hacia el respeto y la diversidad cultural, como con el interés por conocer fiestas, tradiciones y costumbres de la cultura canaria. Se enuncian en términos de conductas observables (participar, memorizar, mostrar interés, representar gráficamente, recitar, relacionar, etc.). La explicación de cada criterio orienta el tipo y grado de aprendizaje a alcanzar (si exploran y manipulan los objetos, si identifican algunas de sus propiedades, si anticipan soluciones en situaciones de resolución de problemas, si manifiestan actitudes de colaboración, si reconocen algunos elementos característicos de la cultura canaria, etc.). Objetivos En relación con el área la intervención educativa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades: 1. Observar y explorar de forma activa su entorno físico, natural, cultural y social, desenvolviéndo-
18 15994 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 se en él con seguridad y autonomía, y manifestando interés por su conocimiento. 2. Establecer relaciones con personas adultas y sus iguales en un ámbito cada vez más amplio, interiorizando progresivamente las pautas básicas de convivencia y comportamiento social, ajustando su conducta a ellas. 3. Acercarse al conocimiento de distintos grupos sociales cercanos a su experiencia, a sus producciones culturales, valores y formas de vida, generando actitudes de confianza, respeto y aprecio. 4. Conocer fiestas, tradiciones y costumbres de la Comunidad Autónoma de Canarias, y participar y disfrutar en éstas, valorándolas como manifestaciones culturales. 5. Iniciarse en las habilidades matemáticas, manipulando funcionalmente elementos y colecciones, identificando sus atributos y cualidades, y estableciendo relaciones de agrupamientos, clasificación, orden y cuantificación. 6. Mostrar interés y curiosidad por conocer y comprender el medio natural, formulando preguntas, estableciendo interpretaciones y opiniones propias acerca de los acontecimientos relevantes que en él se producen, desarrollando actitudes de cuidado, respeto y responsabilidad en su conservación. Contenidos I. Medio físico: elementos, relaciones y medidas. 1. Diferentes tipos de objetos y sustancias presentes en el entorno: sustancias naturales (agua, piedras...) y objetos elaborados (juguetes, aparatos, productos relacionados con las necesidades y actividades cotidianas de los niños y las niñas, etc.). Sus funciones y uso cotidiano. 2. Clasificación elemental de los objetos y sustancias en función de su procedencia, de sus características y de su utilización. 3. Exploración libre y manipulativa de objetos de diferentes características, produciendo cambios y transformaciones, y observando los resultados. 4. Respeto y cuidado de los objetos de uso individual y colectivo. 5. Deseo de saber, observar y preguntar. 6. Curiosidad por la exploración y manipulación de objetos y materiales, como medio para descubrir sus propiedades. 7. Percepción de atributos físicos y sensoriales de objetos y materias (color, tamaño, sabor, sonido, plasticidad, dureza, etc.). 8. Interés por la clasificación de elementos y por explorar sus cualidades y grados. 9. Establecimiento de relaciones de semejanza y diferencia (comparación, agrupación...) entre objetos, atendiendo a uno o varios criterios. 10. Uso contextualizado de los primeros números ordinales. 11. Aplicación del número ordinal en pequeñas colecciones ordenadas. 12. Expresión de la cuantificación adecuada para referirse al grado de presencia de una determinada cualidad en objetos y colecciones. 13. Utilización del conteo como estrategia de estimación y uso de los números cardinales referidos a cantidades manejables. 14. Aproximación y utilización oral de la serie numérica para contar objetos. 15. Observación y toma de conciencia de la utilidad de los números y las operaciones (unir, quitar, separar, repartir...) en los juegos y situaciones de la vida cotidiana. 16. Iniciación al cálculo y a la resolución de problemas con las operaciones de unir, quitar, separar, repartir... por medio de la manipulación de objetos. 17. Exploración e identificación de situaciones en que se hace necesario medir. 18. Aproximación al uso de las unidades de medidas naturales (paso, mano, pie... y arbitrarias (recipientes, cuerdas, varas... y experimentación con las unidades de medida usuales y convencionales. 19. Estimación intuitiva del tiempo (mucho rato, poco rato, rápido, lento, etc.). 20. Organización temporal de actividades de la vida cotidiana. 21. Utilización de las nociones espaciales básicas para explicar la propia ubicación, la de los demás o la de los objetos. 22. Realización de desplazamientos orientados. 23. Exploración e identificación de formas planas y cuerpos geométricos en elementos del entorno para descubrir sus propiedades y establecer relaciones entre ellos.
19 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de II. Acercamiento a la naturaleza. 1. Observación de múltiples formas de vida. 2. Identificación de las diferencias entre seres vivos y materia inerte (sol, animales, plantas, rocas, nubes...). 3. Valoración de la importancia para la vida de los distintos elementos de la naturaleza. 4. Algunas plantas y animales más representativos de las Islas Canarias. 5. Observación directa e indirecta (láminas, imágenes, etc.) de algunas plantas y de las peculiaridades y costumbres de ciertos animales, identificando especies propias de las Islas Canarias. 6. Curiosidad, cuidado y respeto hacia los animales y plantas como primeras actitudes para la conservación y uso responsable del medio natural, rechazando actuaciones negativas. 7. Iniciativa para realizar tareas relacionadas con el cuidado de plantas y animales (alimentar, limpiar, regar, etc.). 8. Observación directa y continua del ciclo vital de algunas plantas y del crecimiento de pequeños animales (gusanos de seda, hámster, peces, etc.). 9. Percepción y descripción de algunos elementos y fenómenos naturales: la luna, las estrellas y el sol, el día y la noche. 10. Observación de algunos fenómenos atmosféricos (lluvia, viento, calima, nubes...) y utilización de sencillas formas de registro y representación simbólica de datos climáticos. 11. Formulación de conjeturas sobre las causas y consecuencias de los fenómenos naturales y atmosféricos. 12. Identificación de elementos naturales propios del paisaje canario (barrancos, palmeras, terrenos volcánicos, etc.). 13. Valoración de los ambientes limpios, no degradados ni contaminados. 14. Disfrute con las actividades en contacto con la naturaleza. Valoración de su importancia para la salud y el bienestar. III. Cultura y vida en sociedad. 1. La familia y sus miembros (padres, hermanos y hermanas, abuelos y abuelas...). Diversos tipos de estructura familiar (padres y madres separados, un solo progenitor, hijos únicos, etc.). 2. Identificación de los miembros de la comunidad educativa: niños, niñas y personas adultas (maestras y maestros, personal auxiliar, etc.). Principales tareas y responsabilidades. 3. Participación en la vida familiar, escolar y en el grupo de iguales con actitudes de afecto, iniciativa, disponibilidad, colaboración y no discriminación por razones de género. 4. Discriminación de comportamientos adecuados/inadecuados en los diversos grupos a los que pertenece (la familia, el aula y el grupo de iguales). 5. Valoración y respeto de las normas que rigen la convivencia en la escuela y en la familia, participando en la elaboración de éstas. 6. Defensa de los propios derechos y opiniones con actitud de respeto hacia los de los otros (compartir, escuchar, saber esperar, atender, etc.). 7. Realización de sencillas tareas domésticas vinculadas con el orden y cuidado de sus propias cosas; asunción de tareas y responsabilidades relacionadas con la dinámica y vida del aula. 8. Interés por asumir pequeñas responsabilidades y cumplirlas. 9. Interés por conocer las características del propio barrio, pueblo o ciudad. 10. Valoración de las distintas profesiones, actividades o tareas a las que puedan dedicarse las personas con independencia del género al que pertenezcan. 11. Curiosidad e interés por conocer las tradiciones y costumbres propias de la cultura canaria (juegos, fiestas, símbolos, etc.). 12. Identificación de algunos cambios en el modo de vida y las costumbres en relación con el paso del tiempo. 13. Disposición favorable para entablar relaciones respetuosas y afectivas con niños y niñas de otras culturas. 14. Interés por conocer manifestaciones culturales de otros países, respetando y valorando la diversidad cultural. 15. Observación de necesidades, ocupaciones y servicios en la vida de la comunidad. Criterios de evaluación 1. Anticipar, mediante la actuación y la intervención sobre los objetos, posibles resultados, consecuencias y transformaciones derivadas de su acción.
20 15996 Boletín Oficial de Canarias núm. 163, jueves 14 de agosto de 2008 Este criterio centra su atención en la capacidad que tienen los niños y niñas para comprender el mundo que los rodea y los cambios que se producen. Asimismo, se comprobará su iniciación en el pensamiento científico mediante la enunciación de sencillas hipótesis que anticipen posible resultados. Para ello, de una parte, habrá que considerar si manifiestan curiosidad e interés por conocer el origen de determinados objetos o materiales; si los exploran y manipulan con finalidades concretas o no expresan ninguna finalidad; si les gusta explorar y experimentar (juntar, verter, mojar...) observando sus consecuencias, y si anticipan qué acciones tienen que realizar para producir determinados efectos. De otra parte, habrá que prestar atención a si verbalizan y describen sus observaciones y percepciones de una manera ajustada a su edad o no encuentran las palabras adecuadas. Para ello, se podrá observar, en acciones espontáneas o en actividades sugeridas, si quieren conocer nuevos aspectos sobre los objetos y fenómenos del entorno; si preguntan cuando no encuentran la respuesta; si manifiestan interés por el resultado de sus experimentaciones y si exploran por iniciativa propia y observan con detalle. Igualmente, se tendrá en cuenta si utilizan el material con imaginación y le encuentran modos de uso y funcionamientos diversos o si inventan nuevas exploraciones y dan explicaciones originales a los fenómenos observados o provocados. 2. Mostrar curiosidad e interés por el descubrimiento de elementos y objetos del entorno inmediato y, de manera progresiva, identificarlos, discriminarlos, situarlos en el espacio; agrupar, clasificar y ordenar elementos y colecciones según semejanzas y diferencias ostensibles. Mediante este criterio de evaluación se valorará el grado de interés que el medio físico y los elementos que en él se encuentran suscita en los niños y niñas; si se sienten motivados por manipular los objetos físicos, por saber cómo son y si establecen relaciones entre éstos y su comportamiento físico (caer, rodar, resbalar, botar...); asimismo, se intenta apreciar la capacidad de los niños y niñas para realizar agrupaciones de objetos atendiendo a uno o varios criterios y el manejo de las nociones espaciales básicas. Se trata, de un lado, de valorar su capacidad para identificar las propiedades de los objetos (color, forma, tamaño, etc.) y, de otro, de realizar clasificaciones atendiendo a las características que poseen. Igualmente, se podrá prestar atención a la capacidad de establecer comparaciones atendiendo al grado de presencia de una determinada cualidad (igual que, más que, menos que). Se habrá de observar si expresan oralmente las propiedades que presentan los objetos (cuadrado, rojo, grande, pesado...), los resultados de sus comparaciones (más grande, más pequeño, etc.), y su ubicación espacial (arriba, abajo; dentro, fuera; cerca, lejos...). Las actividades manipulativas de agrupación y clasificación podrán ser indicadores para valorar si los niños y niñas reconocen las propiedades de los objetos, y si los organizan en función de criterios de agrupamiento previamente definidos. 3. Resolver problemas sencillos que impliquen operaciones básicas. Con este criterio se intenta apreciar la capacidad de los niños y de las niñas para identificar situaciones en las que tengan que aplicar procedimientos y estrategias de resolución de problemas (agrupar, separar, etc.) y enfrentarse a ellas. En primer lugar habrá que tener en cuenta si identifican los datos, buscan la mejor estrategia para resolver esa situación, utilizan los procedimientos más adecuados, etc. Para ello, en momentos apropiados y útiles tales como tareas de repartir, problemas que surgen cuando coinciden preferencias e intereses, situaciones planificadas o espontáneas de juegos de compra-venta, etc., se les podrá pedir que verbalicen cómo ven la situación, cuáles son los puntos problemáticos, cómo la podrían resolver, que anticipen diferentes resultados y/o soluciones, etc. En segundo lugar se podrá considerar el modo de enfrentarse el alumnado a los problemas y a su necesidad de resolverlos. A tal efecto, se observará si en sus expresiones verbales utiliza con frecuencia el no sé, no puedo, si se inhibe, o, por el contrario, manifiesta interés por resolver sencillas situaciones de la vida del aula que conlleven la aplicación de operaciones como quitar, añadir, repartir, etc. 4. Contar objetos relacionando la cantidad y el número que representan. Con este criterio se pretende comprobar la capacidad del alumnado para utilizar la serie numérica estableciendo relaciones, tanto de orden en la que se asegura que todos los objetos han sido contados, como de inclusión jerárquica, por la que mentalmente un número inferior queda incluido automáticamente en el siguiente inmediato de orden superior. Para ello, en situaciones naturales y significativas de la vida diaria de clase encaminadas a la cuantificación de objetos se habrá de prestar atención a cómo los niños y las niñas distribuyen y reparten materiales y objetos diversos, cómo registran la información (compañeros y compañeras presentes y ausentes cuando se pasa lista, recuento de libros de la biblio-

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