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Timestamp: 2019-05-20 11:31:53+00:00

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Sáhara Occidental: tres caminos que modificarán un conflicto estancado - Artículo30
Paper 6/2018
La cuestión del Sáhara Occidental tradicionalmente se ha definido como un conflicto estancado y congelado durante más de 40 años. Más patente se hizo desde el año 2012, ya que desde entonces no se producía ninguna reunión entre las partes involucradas o avance sustancial. Tras seis años, a principios de diciembre de 2018, se han reunido los representantes de Marruecos y del Frente Polisario en la ciudad de Ginebra bajo auspicios de Naciones Unidas y la participación, como observadores, de los representantes de Argelia y Mauritania. Este encuentro reabre, aparentemente, la posibilidad de buscar una solución negociada al conflicto.
Y es que, no en vano, en los últimos años el conflicto no solamente se encontraba congelado, sino que se han venido produciendo numerosos roces entre los actores, que estaban poniendo en tela de juicio los acuerdos de paz de 1991. Como muestra de la tensión existente serían ejemplo las deliberadas incursiones en la zona desmilitarizada de Guerguerat (frontera sur del Sáhara Occidental con Mauritania) de agosto de 2016 por el despliegue de gendarmes marroquíes ante la construcción de una carretera o en enero de 2018 por el despliegue de miembros del Frente Polisario por una carrera deportiva. Además, esta tensión se ha proyectado a nivel de cooperación internacional como las crisis diplomáticas en el seno de la Unión Africana que ha puesto de manifiesto sus limitaciones y falibilidad o la basculación de alianzas en la región del Magreb de la mano de las iniciativas de cooperación militar anti-terrorista en el área saheliana.
Tras la reunión de Ginebra es conveniente analizar las diferentes dinámicas que están impulsando el proceso de la resolución de este conflicto y que han contribuido a materializar esta reunión, en primer lugar vamos a analizar la dinámica política:
El nombramiento de Antonio Gutierres como Secretario General de la ONU ha supuesto poner el conflicto del Sáhara Occidental y los refugiados saharauis como una prioridad de su mandato. La cuestión de los refugiados es una cuestión con la que se encuentra altamente sensibilizado ya que no hay que olvidar que entre 2005 y 2015 ocupó el puesto de Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados lidiando con el paso del número de desplazados de 38 millones (en 2005) a más de 60 millones (en 2015) causado por algunas de las más graves crisis en decenios por los conflictos en Siria, Iraq, Sudán del Sur, República Centroafricana o Yemen. Una de sus primeras decisiones para dinamizar el proceso de resolución del conflicto del Sáhara Occidental fue el nombramiento de Colin Stewart (con alta experiencia en asuntos internacionales en materia de paz y seguridad como por ejemplo el antiguo “territorio no autónomo” de Timor Oriental, actual Timor Leste) como Representante Especial para el Sáhara Occidental y Jefe de la Misión de la MINURSO y a Horst Köhler (altamente sensibilizado con la cuestión de los refugiados ya que vivió la condición de refugiado en clave personal al vivir durante cuatro años en un campamento de refugiados) como enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental. Estos nombramientos han provocado un claro cambio en el enfoque de la gestión de este conflicto dinamizando el proceso de negociación que lidera las Naciones Unidas desde hace décadas.
El cambio de la política exterior estadounidense en relación al Magreb de la mano de Consejero de Seguridad Nacional John Bolton ha vigorizado el interés por la resolución del conflicto; no en vano entre 1997 y 2000 trabajó “pro bono” para el enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental. En consecuencia Estados Unidos ha adoptado una iniciativa mucho más ambiciosa que la anterior basada en dos ejes complementarios en relación al conflicto del Sáhara Occidental: 1) una diplomacia que rompa con las inercias anteriores y 2) un ejercicio de valoración de riesgos y recompensas que persiga la resolución del conflicto desde una perspectiva integral y vertebradora la región. Este nuevo enfoque de los Estados Unidos, en su calidad de principal soporte de la MINURSO, ha provocado que el mandato de esta misión se haya renovado por seis meses desde abril de 2018 y no por los doce que venía siendo habitual; y se haya condicionado la continuidad del soporte a que se materialicen avances sustanciales en el proceso de solución del conflicto por parte de los actores involucrados.
El conflicto sobre el Sáhara Occidental ya era el único territorio del continente africano que aún se encuentra incluido en la lista de “Territorios No Autónomos” (o pendientes de proceso de descolonización) de las Naciones Unidas. Pero además en el 2018 también ha influido en la vigorización del proceso político sobre el conflicto si tenemos en cuenta que además se ha convertido en el territorio a descolonizar más relevante, tras la salida de la lista el 4 de noviembre de 2018 del territorio de Nueva Caledonia, así si realizamos un ejercicio comparativo del territorio del Sáhara Occidental en relación al resto de 15 “Territorios No Autónomos”, la suma de la superficie de estos últimos representaría el 7.08% de la superficie del territorio del Sáhara Occidental y además también se trataría del territorio con mayor número habitantes.
Por lo tanto, desde una óptica política, se aprecia la existencia de un interés por perseguir la finalización de este conflicto y romper con la inercia de los últimos años.
Desde la dinámica de los riesgos y amenazas de la seguridad es conveniente conocer:
Los últimos análisis manifiestan que la actividad terrorista yihadista en el 2018 ha descendido cuantitativamente levemente ante el poco éxito en la desestabilización de nuevas áreas y zonas en conflicto. Sin embargo también ponen de manifiesto la modificación del interés de los grupos terroristas desde los escenarios en conflicto en Oriente Medio por otros focos de inestabilidad ubicados en el Norte de África, África Occidental y el área saheliana, habiéndose desarrollado numerosas operaciones antiterroristas, vertido de significativas amenazas contra los intereses presentes en estas zonas y especialmente tratado de cooptar los conflictos locales y enfrentamientos enquistados. De forma coincidente encontramos el interés desde hace años por parte de los grupos del crimen organizado centrados en el tráfico de estupefacientes y personas. Sin excluir que en base a intereses compartidos puedan cooperar cuando así les resulte preciso.
En relación al territorio del Sáhara Occidental la más reciente evaluación de amenaza de inseguridad realizada por la MINURSO mantiene un nivel de inseguridad moderado, si bien con un nivel de amenaza más elevado en las zonas al este de la berma debido a las amenazas explícitas vertidas por elementos extremistas y las actividades criminales en el Sahel. De hecho en el último informe del Secretario General de la ONU sobre este territorio pone de manifiesto que la seguridad es la mayor preocupación para la continuidad de la Misión y se destaca la necesidad de mejorar sus capacidades de autoprotección ante su vulnerabilidad para enfrentar las amenazas de seguridad; y es que no debemos olvidar que se trata de una Misión de observación desarmada. Por ello se han aprobado recientemente medidas para mejorar su seguridad como por ejemplo la aprobación de la financiación oportuna para adquirir un tercer helicóptero que permita un mayor reconocimiento aéreo, soporte y alerta temprana. Adicionalmente, también ponía de manifiesto que las violaciones por el despliegue de medidas de seguridad y militares en incumplimiento de los requerimientos de los acuerdos de paz por parte de los actores en conflicto se han producido a razón de una por semana, justificadas algunas de ellas para prevenir el narcotráfico y otras actividades delictivas.
Una asignatura pendiente, tal y como concluye las propias Naciones Unidas, del conflicto sobre el territorio del Sáhara Occidental es la cuestión de los Derechos Humanos de la población saharaui, especialmente en el este de la berma y los campos de refugiados. Algunas de las consecuencias del enquistamiento del conflicto han sido la creación de una sociedad frágil que “se encuentra en un limbo” altamente dependiente de una ayuda y cooperación humanitaria cada vez más menguante, sin opciones prácticas de obtener una estabilidad social y un empleo lo que afecta especialmente a los sectores más jóvenes de la población. Este sector social demuestra sin ambages su descontento, frustración e incrementa progresivamente el escepticismo y el resentimiento hacia la comunidad internacional ante la una posible resolución diplomática del conflicto por lo que se incrementa la vulnerabilidad a la migración, el extremismo o el narcotráfico.
Desde la perspectiva de seguridad podemos apreciar cómo, a pesar de unos indicadores de inseguridad moderados comparados con la región del Magreb, y especialmente en el área saheliana, el territorio del Sáhara Occidental se encuentra directamente expuesto a la amenaza de grupos terroristas y del crimen organizado que pueden encontrar en la desestructuración social palancas de acción y cooptar la conflictividad.
Finalmente vamos a realizar un análisis de la dinámica económica e inversora en el Sahara Occidental:
1) La actividad económica e inversora en el territorio del Sáhara Occidental ha venido asociada principalmente a la explotación de recursos pesqueros y fosfatos. Sin embargo analizar la actividad económica en relación al conflicto del Sáhara Occidental implica el tratamiento de varias controversias judiciales y de su resolución mediante las siguientes decisiones judiciales:
STS 1330/2014 y AAN 256/2014: no reconocen la pertenencia del territorio del Sáhara Occidental a Marruecos en base a la legalidad internacional.
STJUE C-104/16 P: por el que no se considera incluido el territorio del Sáhara Occidental en el ámbito de aplicación del Acuerdo entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos relativo a medidas de liberalización en materia de agricultura y pesca.
STJUE C-266/16: por el que no se considera incluido el territorio del Sáhara Occidental en el ámbito de aplicación del Acuerdo entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos en materia de pesca.
High Court en Sudáfrica (Port Elizabeth) caso nº 1487/17: a mitad de 2017 fue embargada la carga del buque “NM Cherry Blossom” que transportaba 55.000 kg de fosfatos, en su mayoría de alta calidad, obtenidos en instalaciones ubicadas en el territorio del Sáhara Occidental y cuyo destino final era Nueva Zelanda. El proceso finalizó con la subasta judicial de la carga en febrero de 2018 y el importe obtenido entregado al Frente Polisario, en calidad de representante del pueblo saharaui al considerar a éste legítimo beneficiario.
2) Esta secuencia de decisiones judiciales sobre la legalidad de la explotación de los recursos naturales del territorio del Sáhara Occidental viene establecer incertidumbre y significativos riesgos reputacionales para las actividades económicas que se desarrollan actualmente en el territorio del Sahara Occidental, pero también para las nuevas posibles inversiones como pudiera ser en el campo de las energías renovables, dado el alto potencial que ofrece esta zona.
Después de analizar los factores de naturaleza política, de seguridad y económicos que están dinamizando la resolución del conflicto sobre el Sáhara Occidental, podemos apreciar la existencia de la necesidad de impulsar de forma decidida el avance en este proceso. El objetivo sería mitigar la posibilidad de que se generen en el futuro escenarios de inestabilidad que ofrezcan la oportunidad de incrementar el radio de acción a los grupos terroristas y del crimen organizado que operan con alto grado de libertad en el área saheliana, y además puedan dificultar la estabilidad del Magreb.
Es especialmente necesario resolver la fragilidad social, el grado de respeto de derechos humanos y la frustración que puede ser cooptada de forma interesada. También clarificar la seguridad jurídica de las actividades económicas e inversoras en la zona mencionada, situando el beneficio de la población como criterio que determine la adecuación de la actividad inversora.
Sin embargo, el avance en el proceso de solución no se presenta de forma sencilla ya que requiere soluciones integrales y globales que involucran a muy diferentes actores que han de actuar de manera alineada, algo que en la actualidad no parece asegurado a pesar del cambio impulsado en el marco de las Naciones Unidas. No obstante se impone la necesidad de monitorizar los avances de las futuras reuniones a mantener por las partes, siendo la primera de ellas la próxima presentación del Enviado Especial Horst Köhler al Secretario General de Naciones Unidas.
Miguel Ángel Cumplido, International Security Operations. Analista de inteligencia y seguridad internacional

References: Artículo30
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