Source: http://opinionesdejay.blogspot.com/2016/11/
Timestamp: 2018-04-23 19:29:37+00:00

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Opiniones de JAY: noviembre 2016
Publicado por Josë A. Yturriaga en 9:00 No hay comentarios:
El pasado día 9 se produjo la temida noticia: Donald Trump fue elegido como 45º Presidente de Estados Unidos. Con una participación de 53% del electorado, Hillary Clinton ganó las elecciones a nivel nacional por 234.367 votos de diferencia: 59.942.630 (47,5%) frente a 59.707.667 (45.5%), distribuyéndose el 4.6% restante entre Gary Johnson –Partido Libertario-, Jill Stein –Partido Verde- y Evam McMullin –“Mejor para América”-. Sin embargo, Trump hizo honor a su apellido y triunfó al final, al conseguir mayor número de compromisarios -306 frente a 232-, ya que superó a Clinton en 7 de los “Estados-bisagra” -“swing States-”que se pronuncian por el Partido Republicano o por el Demócrata según la coyuntura: Arizona, Carolina del Norte, Florida, Iowa, Ohio, Pensilvania y Virginia Occidental. Por grupos raciales, Trump ha conseguido el voto de 58% de los blancos -68% entre los hombres-, 29% de los hispanos y los asiáticos, y 8% de los afroamericanos, y Clinton el 37% de los primeros –especialmente mujeres-, 65% de los segundos –principalmente de los de origen cubano- y 88% de los terceros. Trump ha ganado en las zonas rurales y en las industrializadas en crisis, en el Sur profundo, en el centro del país y en el Medio Oeste, y Clinton en los Estados ribereños del Atlántico y del Pacífico, pero ha perdido algunos de sus feudos en el centro-este, como Pensilvania, Ohio o Michigan. Mientras uno ha conseguido movilizar a sus partidarios para que acudieran a votar, la otra no hizo lo propio, pues la participación de los afroamericanos disminuyó en un 8%, muchos hispanos no acudieron a las urnas, las féminas no estuvieron a la alturas de las expectativas de Hillary y muchos jóvenes que había apoyado a Bernie Sanders en las primarias se abstuvieron o votaron a candidatos marginales. Los republicanos han conseguido asimismo la mayoría absoluta en el Senado -53 senadores frente a 47- y en el Congreso -239 diputados frente a 193-. Todos los sondeos -que vaticinaban la victoria de Clinton- han fracasado estrepitosamente, por el pudor de muchos encuestados a declarar un apoyo a Trump considerado “políticamente incorrecto”. El único que ha acertado ha sido Allan Lichtman, que ha elaborado un modelo científico propio que le ha permitido acertar en sus pronósticos desde hace 32 años. Como en Gran Bretaña tras el referéndum sobre el “Brexit”, Estados Unidos ha quedado escindida en dos mitades radicalmente enfrentadas: campo c/ ciudad, mayores c/menores, personas cultas c/ otras menos educadas, conservadores c/ renovadores…y –como rasgo peculiar estadounidense- blancos c/ minorías de piel más o menos morena.
Fracaso de Hillary Clinton
Es muy difícil para un europeo hacer un juicio de valor sobre la política y las costumbres de Estados Unidos, y sobre la mentalidad y el comportamiento de sus habitantes, que, si en muchos aspectos son similares a los de Europa, en otros son totalmente distintos. De aquí que debamos ser prudentes al emitir nuestro veredicto. Cabe afirmar que, más que un éxito de Trump, ha sido un fracaso de Clinton, ya que aquél no ha sumado más votos que sus predecesores Mitt Romney y John McCain, mientras que ésta ha sacado bastante menos que Barack Obama. Hillary Rodham ha perdido una ocasión única para haberse convertido en la primera Presidenta norteamericana, cuando los hados estaban a su favor. Buena parte de culpa le corresponde a ella, porque –pese a sus múltiples cualidades- es una mujer fría, distante, ambiciosa y carente de empatía y carisma. Tenía además varios esqueletos en su armario: afinidades peligrosas con las grandes empresas, enriquecimiento rápido y dudoso, problemas de relación con su infiel esposo Bill, utilización irresponsable para sus correos electrónicos de un servidor privado en lugar del oficial en su época de Secretaria de Estado…. Otra parte de la culpa le es ajena ya que deriva de su impopularidad por aparecer como el arquetipo del “establishment”. La revista “The New Yorker” llegó a publicar hace a años un artículo titulado “Odiar a Hillary”, en el que comentaba que se había puesto de moda “poner a caer de un burro” –y nunca mejor empleada la frase-a la que fuera primera dama, Senadora y Secretaria de Estado. No cabe la menor duda que, en cuanto a formación y experiencia, Hillary da ciento y raya a Donald, pero esta circunstancia –que debería haberla favorecido- ha surtido justamente el efecto contrario. Felipe Fernández-Armesto se ha mostrado sorprendido de que el pueblo estadounidense haya elegido para la más alta magistratura de la nación a una persona “vulgar”. A mí, sin embargo, no me ha sorprendido lo más mínimo. Nueva York, San Francisco y otras grandes urbes son partes excepcionales de Estados Unidos, pero el resto del país es bien distinto. En mi opinión, el pueblo norteamericano es en su mayoría –y lo digo con el debido respeto- vulgar y mediocre, desconfía de los intelectuales (“eggheads”) y del “establishment” político, económico y social, y le gusta estar representado por personas vulgares y mediocres como él. Prueba de ello es el fracaso electoral de ilustrados candidatos a la Presidencia como Hubert Humphrey, Adlai Stevenson, Georg McGovern, Mike Dukakis o Al Gore. Como anécdota significativa, puedo mencionar que, hace ya muchos años, me hice amigo en Liberia de un joven diplomático estadounidense que había estudiado en Oxford y en París, hablaba varios idiomas y era extremadamente culto. Un día le auguré un brillante porvenir en su carrera y me dijo que lo veía difícil, porque en su Ministerio le llamaban “el europeo”, lo que no era precisamente un cumplido. Ha habido un tercer elemento que ha influido de forma decisiva en la derrota de Hillary: la turbia actuación del FBI. Clinton fue investigada por el uso indebido de servidor privado en su época de Secretaria de Estado, pero de la investigación se dedujo que no había cometido ningún delito, sino una mera imprudencia que no había puesto en riesgo la seguridad nacional .Esta reprimenda sirvió a Trump para atacar duramente a su contrincante e incluso la amenazó de encarcelarla si llegaba a ser Presidente. El 28 de Octubre -11 días antes de la celebración de las elecciones- el Director del FBI, James Comey -sin la autorización del Departamento de Justicia del que depende- envió una carta al Senado para informarle de que se habían encontrado nuevos correos enviados en su día por Cliton desde su servidor no oficial y –sin siquiera haber examinado su contenido- afirmó que parecían ser “pertinentes para la investigación”, lo que suministró munición letal a los republicanos para reanudar sus furibundos ataques contra la candidata. Nueve días más tarde -dos antes del día D-, Comey declaró que, tras el examen de los correos, se había llegado a la conclusión de que Clinton no había violado la ley. La aclaración llegaba demasiado tarde y no sirvió para que la agraviada recuperara el terreno perdido –“calumnia, que algo queda”-. Antes de esta maniobra del FBI, Clinton sacaba diez puntos de ventaja a Trump en las encuestas y, después de la filtración de las sospechas sobre una actuación ilegal, se llegó a un empate técnico. Según le acusó el Jefe de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, Comey había violado la Ley Hatch de 1939, que prohíbe a los altos cargos del ejecutivo interferir en las elecciones e influir en sus resultados. No sé cuál ha podido ser la motivación de Comey y si ha actuado a instancias de alguien, pero “algo huele a podrido en el reino de Dinamarca”. Sin caer en psicosis conspirativas- cabe recordan las irregularidades de la época de Edgard Hoover, cuando el FBI era –y, al parecer, sigue siendo- un Estado dentro del Estado. Es obvio que este episodio ha perjudicado de forma considerable a Clinton y, tras la victoria de Trump, es harto improbable que se investigue la sospechosa e inexplicada conducta de Comey.
“Trump” significa triunfo
Trump es justamente lo contrario a Clinton: un “self-made man”, descendiente de inmigrantes, que con su trabajo e ingenio –y la ayuda de un padre moderadamente millonario- se ha hecho inmensamente rico. Pese a formar parte del “establishment” económico, ha tenido la habilidad de presentarse a la opinión pública como el látigo del corrupto “establishment” político, el “sheriff” de “Sólo ante el peligro”, que se opone en solitario y a cuerpo limpio a los malvados que abusan del poder. Se ha enfrentado con sus adversarios y sus correligionarios, se ha lanzado a la palestra sin ningún programa, ha hecho declaraciones y promesas contradictorias e imposibles de cumplir, y ha realizado una campaña rabiosamente populista plena de insultos y descalificaciones. Pese a ello y contra todo pronóstico, ha logrado la investidura sin el apoyo del aparato del Partido Republicano e incluso con su oposición. “¡Chapeau!”. Ha recibido entusiastas elogios y feroces críticas dentro y fuera del país. Así,, Paul Krugman ha dicho en “The New York Times” que tanto él como su periódico no entendían en qué país vivían. “Creíamos que nuestros ciudadanos no votarían a un candidato tan manifiestamente carente de calificaciones para tan alto puesto, tan temperamentalmente inestable y tan aterrador, a la par que ridículo. Pensábamos que la nación –pese a no haber superado plenamente el racismo y la misoginia- había llegado a ser más abierta y tolerante. Creíamos que la gran mayoría de los americanos valoraba las normas democráticas y el Estado de Derecho, y resulta que estamos equivocados”. Más duro aún, ha sido el Director de la revista “The New Yorker”, David Remnick, que ha afirmado que la elección de Donald Trump es una tragedia para la República y para la Constitución, y un triunfo de las fuerzas del parroquialismo, el autoritarismo, la misoginia y el racismo. “Su chocante victoria y su acceso a la Presidencia constituyen un acontecimiento repulsivo en la historia de Estados Unidos y de la democracia liberal”. Muchos males están por venir con “un Tribunal Supremo cada vez más reaccionario, un envalentonado Congreso controlado por la derecha y un Presidente que ha puesto reiteradamente de manifiesto su desprecio por la mujer y las minorías, las libertades cívicas y los hechos científicos, por no mencionar la simple decencia”. Trump es el epítome de la vulgaridad sin límites, un dirigente nacional ignorante que hará que se desplomen los mercados e inculcará temor en los corazones de los vulnerables y de los débiles- Que haya ganado esta elección es un golpe demoledor para el espíritu. Arrastrará al país a un período de incertidumbre económica, política y social inimaginable. El electorado, en su pluralidad, ha optado por vivir en un mundo de “vanidad, odio, arrogancia, mentira y temeridad”. El desdén de Trump por las normas democráticas “nos conducirá inevitablemente al declive y al sufrimiento”.
En España tampoco han faltado las críticas aceradas. Arcadi Espada ha dicho que Trump es un agravio a la razón, a la democracia, al progreso, a la cultura y a la convivencia, pues es “un aventurero bravucón, sin más preparación que su instinto, que ha hecho de la insensatez su programa”. El daño que pueda hacer está por ver, pero “su tremenda victoria introduce un tóxico letal en las democracias”. Según Rafael Navarro-Valls, Trump ha sabido instrumentar el populismo y presentarse como su héroe, explotar las angustias subterráneas de los norteamericanos sobre la inmigración, el terrorismo o la economía, y encauzar los sentimientos contrarios a la dictadura de lo políticamente correcto. El desaforado cerco informativo y su demonización mediática han tenido un efecto “boomerang” y lo han hecho aparecer como una víctima, lo que ha provocado un sentimiento de solidaridad a su favor. Para Melitón Cardona, Trump es un hombre deslenguado e histriónico, carente de modales, pero que “ha demostrado tener un instinto político que le ha permitido conectar con el sentimiento de hastío de una mayoría de ciudadanos, que se consideran divorciados de una clase política asentada que no los representa”. Felipe Fernández-Armesto, ha señalado que los que soñaban con los beneficios de la democracia sufren ahora la pesadilla de una presidencia peligrosa e impredecible. “Los ciudadanos han votado, no ya un inexistente programa coherente, sino una retórica ruidosa y vacía”. Desde la victoria del populista Andrew Jackson en 1829, Estados Unidos no había elegido como Presidente a un demagogo y el triunfo de Trump ha puesto en evidencia las carencias de la democracia norteamericana. Y concluía diciéndole con ironía: “Enhorabuena señor Trump. Ha conseguido Vd. que, desde hoy, miremos con desconfianza la democracia modélica del mundo”. Lo más grave es que no se trata de una elección cualquiera, sino –como ha observado Luis María Anson- de la elección del hombre más poderoso del mundo, que condiciona la economía mundial y maneja la fuerza militar más abrumadora de la tierra.
Política interior de Trump: Proteccionismo
Aunque Trump carece de un programa estructurado y coherente, de sus declaraciones se pueden deducir dos rasgos fundamentales que inspirarán su futura política: el proteccionismo en el interior y el aislacionismo en el exterior. Pretende dar un giro de 180º a la política económica y exterior de Estados Unidos. En el plano interno, preconiza el proteccionismo y una limitación de la libertad de comercio, que pueden causar estragos en la economía global. Protegerá las empresas norteamericanas y tomará medidas para disuadirlas de que trasladen su producción al extranjero –“obligaremos a Apple a fabricar sus malditos ordenadores en casa”-, subirá las tarifas arancelarias existentes y establecerá otras nuevas. Ha prometido denunciar el Tratado Transpacífico de Cooperación Económica, renegociar el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Méjico (NAFTA) y otros acuerdos comerciales para mejorar los intereses de Estados Unidos, ralentizar el Tratado Trasatlántico de Libertad de Comercio (TTIP) y luchar contra el “dumping” de China, lo que podría desencadenar una guerra comercial con un país que posee la mayor parte de la deuda norteamericana. Desmontará las restricciones impuestas a Wall Street tras la crisis de las hipotecas-basura, bajará los impuestos a las rentas más altas, potenciará las energías de origen petrolífero en detrimento de las renovables, y mejorará las infraestructuras del país. Suprimirá o reducirá las medidas adoptadas para lucha contra el cambio climático, que considera un mito o un “cuento chino” – “el concepto de calentamiento global fue inventado por los chinos para lograr que la industria norteamericana no sea competitiva”-, como se puede deducir del anunciado nombramiento como Director de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de Myron Ebell, que estuvo en contra a la firma del Convenio de París sobre el Cambio Climático. Ha fomentado el odio racial al convertir a los inmigrantes en los chivos expiatorios de los males del país y se ha comprometido a expulsar a corto plazo a dos millones de inmigrantes condenados por la justicia y, a medio plazo, a otros 11 millones, así como a levantar una “muralla de la vergüenza” en la frontera con Méjico. Habría que recodarle lo que dijo un tal John F. Kennedy en Berlín. “Ich bin ein Mexicaner”. Piensa derogar la reforma sanitaria de Obama, lo que supondrá la pérdida de la cobertura médica de 20 millones de ciudadanos, que no disponen de recursos para abonar un seguro. En una palabra, tratará de desarbolar la política seguida por la anterior Administración demócrata y de cambiar en 100 días el país de arriba abajo “para devolver a América su grandeza”.
Política exterior de Trump: Aislacionismo
Lo que ocurra en el plano interno no me importa demasiado, porque el pueblo soberano norteamericano ha elegido libre y democráticamente a su Presidente y debe atenerse a las consecuencias. Cabría decirles que “con su pan se lo coman” y observar que “sarna con gusto no pica”. Cuestión bien distinta es el ámbito externo que es mucho más preocupante, ya que afecta al futuro del mundo, de Europa y de España. No es fácil adivinar cuál va a ser la política exterior de Trump dadas su total inexperiencia en la materia y su imprevisibilidad. No obstante, hay -como ha señalado Jeremy Shapiro- una cierta consistencia en su inconsistencia. Como consecuencia de su actitud ultranacionalista y neo- aislacionista –“América para los [norte]americanos”-, priorizará los intereses de Estados Unidos sobre los de cualquier alianza, por lo que podría verse cuestionada su tradicional relación trasatlántica con la OTAN y la UE. Ha expresado un deseo genérico de “mantener buenas relaciones con todos los países”, pasando por alto que es el líder de la Alianza occidental. Se ha quejado de que su país paga el 73% de los gastos de la OTAN y ha manifestado que no seguirá financiándola si los demás Estados miembros no aumentan su contribución económica. Se niega a ser el “gendarme del mundo” y a “proteger a países que no paguen nuestros servicios”. Los europeos deberán, pues, pagar por su seguridad militar, porque -como ha señalado Raúl del Pozo- “las legiones imperiales sólo ayudarán a Europa si son alquiladas como mercenarias”. Se ha inclinado por reducir su grado de compromiso para garantizar la seguridad de los países vecinos de Rusia, con la que parece dispuesto a ser más tolerante y a olvidar sus tropelías en Crimea, Ucrania o Georgia. No es de extrañar que Vladimir Putin esté exultante y haya sido uno de los primeros en felicitarle por su elección, y haya declarado que “un diálogo entre Rusia y Estados Unidos responde a los intereses de los dos países”. Trump admira a Putin y éste se aprovecha de ello. Se “han dado el pico” durante la campaña electoral e intercambiado elogiosos mensajes: ”Trump es una persona brillante y con talento, y el líder absoluto de l campaña presidencial” -dijo uno- y “Putin es un gran hombre, muy respetado en su propio país y fuera de él” –replicó el otro. Harry Reid le ha echado en cara sus estrechos vínculos “con una potencia extranjera abiertamente hostil a Estados Unidos, a la que elogia cada vez que tiene oportunidad”. La intención de Trump de disminuir la presencia norteamericana en Europa debilitaría la OTAN y facilitaría que Rusia reforzara su presencia en el flanco oriental. De ahí que el Secretario General de la Alianza, Jens Stoltenberg, se haya apresurado a afirmar que “el liderazgo de Estados Unidos es más necesario que nunca”.
Siguiendo su trayectoria aislacionista, Trump pretende reducir asimismo su presencia en el Medio Oriente. Ha hecho gala de una actitud antimusulmana militante – prohibición a los musulmanes de acceder al país- y expresado su intención de liquidar por la fuerza al Estado Islámico, para lo que considera conveniente tener buenas relaciones con Rusia y con el Presidente sirio Bachar al-Asad. Se ha opuesto al Acuerdo nuclear con Irán inspirado por Obama, por lo que la eventual retirada de Estados Unidos del mismo tendría consecuencias negativas para el proceso de estabilización de la región. Latino-América no figura entre las prioridades de la política exterior de Trump, si bien su actitud hacia los inmigrantes –restricciones, expulsiones y construcción de una muralla en la frontera sur- va a afectar muy adversamente a Méjico, donde los efectos de su elección ya se han hecho sentir con el desplome del valor del peso. Respecto a Cuba, aunque se había mostrado favorable a la normalización de las relaciones, la necesidad del voto de los cubano-americanos le hizo cambiar de opinión, por lo que es posible que se congele el deshielo y mantenga el embargo.
Consolidación, exaltación y difusión del populismo
Uno de los efectos colaterales del “trumpazo” ha sido la consolidación de un populismo de la peor especie. El propio Trump había manifestado que su elección iba a ser un “Brexit plus” y ha recibido el apoyo incondicional del euroescéptico inglés Nigel Farage, que ha afirmado que el futuro Presidente odia más a la UE que él. Como ha observado Wolfgang Shäuble, “el populismo demagogo no sólo existe en Estados Unidos” y es de temer que el éxito de Trump refuerce a los movimientos populistas en Italia (Cinco Estrellas), Países Bajos (Partido por la Libertad), Francia (Frente Nacional) y Alemania (Alternativa), y cause las derrotas de Matteo Renzi, Mark Rutte, François Hollande y Angela Merkel. Curiosamente, el populismo anida en la derecha en la Europa del Norte (Países Bajos, Francia, Alemania) y en la izquierda en la del Sur (Grecia, Italia, España). Albert Rivera ha comparado a Trump con Podemos, Siyriza y el Frente Nacional, porque “comparten un discurso en el que triunfan el proteccionismo y el egoísmo frente a la libertad y a la sociedad abierta…Los populismos, sean de extrema derecha o de extrema izquierda, se tocan”. Pablo Iglesias ha reaccionado con vehemencia –“el que se pica, ajos come”- negando cualquier parecido con Trump y calificado a Rivera de “cuñadismo de extremo centro” y de ser “la mascota de Mariano Rajoy, a mitad de camino entre la ignorancia y la poca vergüenza”. Según Rosa Díez, hay millones de ciudadanos en el mundo que están dispuestos a apostar con su voto por el modelo de sociedad que defienden Trump y el resto de los populistas de uno y otro lado del Atlántico, y optan por una anti-política que supone negación de la democracia.
El Partido Republicano va a dominar por completo la vida política de Estados Unidos, pues controla el poder ejecutivo, el legislativo –Congreso y Senado- y el judicial, ya que podrá nombrar jueces conservadores que rompan el equilibrio existente en el Tribunal Supremo. Pero –como ha observado Luis María Ansón- el mando real no corresponde sólo al Presidente, sino también al Pentágono, a los Servicios de Inteligencia y al entramado financiero. Existen además una serie de contrapesos para frenar al poder ejecutivo y muchos miembros del legislativo –incluidos algunos republicanos- no están de acuerdo con los postulados populistas de Trump, quien –tras haberse enfrentado a los dirigentes y la estructura de su partido- puede encontrar a la criada respondona. Ya vendrá el Tío Sam con la rebaja y Trump tendrá que tragarse muchas de sus promesas. El populismo deberá dejar paso a la “Realpolitik”. Ha moderado su lenguaje para ofrecer una mejor imagen mediante su discurso de aceptación del cargo y con su entrevista con el Presidente Obama. En el primero, se ha mostrado constructivo y tranquilizador, diciendo que será el Presidente de todos los estadounidenses y haciendo un llamamiento para restañar las divisiones y recuperar la unidad del país; con la segunda, ha dado señas de normalidad institucional y de continuidad en la gobernación. Habrá que ver de qué equipo se rodea, pues –según Navarro-Valls- un Presidente sin buenos consejeros es como una tortuga boca arriba, que puede moverse mucho pero no llegará a ninguna parte. Al acceder al Gobierno, los indignados de ayer se suelen convertir en los moderados de hoy. El mayor error que puede cometer Trump sería dejarle el campo libre a Rusia con la debilitación de la OTAN y un repliegue apresurado de Europa por mor del aislacionismo. Como el Gato de Cheshire en “Alicia”, el viejo zorro de Putin se relame los bigotes y afila las uñas para atrapar los incautos ratones de su entorno. La OTAN debe superar su crisis y la UE impulsar el paralizado proceso de integración, aprovechando el sentimiento de temor que las eventuales decisiones de Trump causarán en los hasta ahora reticentes Estados de Europa Oriental, más atlantistas que comunitarios.
Madrid, 13 de Noviembre de 2016
Publicado por Josë A. Yturriaga en 9:31 No hay comentarios:
EL RIZO DEL RIZO DEL CONTROVERTIDO JUEZ PEDRAZ EN AFGANISTÁN
El pasado día 2, el juez titular del Juzgado de Instrucción n nº 1 de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, dictó un auto por el que aceptaba una querella contra el Embajador de España en Afganistán, Emilio Pérez de Agreda, y contra el Secretario de la Embajada y Encargado de Negocios ad interim en el momento en que se produjeron los hechos denunciados, Oriol Solá, por un delito de homicidio imprudente por la muerte en Kabul de dos policías españoles, y otros siete delitos por tentativa de lesiones a otros tantos policías destinados en la Embajada, como consecuencia de un ataque terrorista de talibanes afganos.
Conflictividad del Juez Pedraz
Pedraz, miembro señero de la escuela “garzoniana” de jueces-estrella, es un notorio adalid de la jurisdicción universal sin límites y –en palabras del ex–Presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar- uno de los “gendarmes judiciales del mundo”. Con su audacia progresista, trata de ocultar la fragilidad jurídica que suelen tener sus resoluciones. Rechazó en 2014 la modificación de las disposiciones sobre la jurisdicción universal contenidas en la Ley Orgánica del Poder Judicial –que calificó de “discriminatorias”- y, pese al tiempo transcurrido, se negó a cerrar la investigación en los casos de la muerte del periodista José Couto en Irak o del supuesto genocidio de indígenas en Guatemala, y a remitir los procesos a la Audiencia Nacional para que decidiera su debido archivo. En el segundo caso, tras el transcurso de 36 años y aún reconociendo que los tribunales guatemaltecos habían enjuiciado y condenado al ex-Presidente Efraín Rios, se negó a concluir el proceso investigador alegando que se trataba de un delito de terrorismo y que, por tanto, era imprescriptible. No cejó en su obstinado empeño, a pesar de que ni las víctimas ni los autores poseían la nacionalidad española, los presuntos culpables no se encontraban en territorio español, no existía un “vinculo relevante” con España y los tribunales competentes de Guatemala habían realizado un proceso de “investigación y persecución efectivas”.
Pedraz archivó en tres ocasiones el proceso por la querella contra el concejal madrileño Guillermo Zapata por menosprecio a las víctimas del terrorismo, alegando que no existe el derecho a no ser ofendido. En el caso de las víctimas de la Embajada de España en Afganistán, Pedraz ha culminado su trayectoria de arbitrariedad. Las querellas de la viuda de uno de los policías asesinados -Jorge García Tudela- y de los otros siete policías heridos en el ataque terrorista le han servido de base para la investigación del Embajador Pérez de Agreda y del Secretario de Embajada Solá, a pesar de que no han cometido delito alguno. No sólo no han sido sujetos activos del delito de homicidio, sino que han sido sujetos pasivos del delito de terrorismo, que la Audiencia Nacional deberían seguir investigando, en vez de perder el tiempo con la investigación de un delito inexistente.
En Afganistán existe una cruel guerra civil y los rebeldes talibanes acosan constantemente al Gobierno legítimo y a su Ejército, a las fuerzas militares presentes en el país y a los ciudadanos extranjeros, objetivos predilectos de secuestros y atentados. Según el Embajador afgano en Madrid, Massud Khalili, los talibanes atacan a cualquier extranjero y a cualquier Embajada, por lo que la de España está en el punto de mira de los rebeldes, para forzar a sus nacionales a que abandonen el territorio. Como se advierte en la “Web” de la Embajada española, Afganistán es un país en guerra y la comunidad internacional está expuesta a los secuestros y todos los ciudadanos, nacionales y extranjeros, están expuestos a atentados terroristas. El nivel de inseguridad es muy elevado, con riesgo cierto para la propia vida. Los policías destinados voluntariamente en la Embajada conocían cuál era la situación y que no iban a pasar unas vacaciones en Sangri-la. Por eso, su reacción oportunista de querellarse contra el Embajador y el Secretario de la Embajada denota una falta de profesionalidad y de ética. Que la viuda de García Tudela se querelle es comprensible, pero que lo hagan los policías resulta vergonzoso e injustificable.
Conforme recoge el auto, sobre las 6 de la tarde del 11 de Diciembre de 2015, un coche-bomba conducido por un suicida explotó contra el muro de la Embajada y abrió un boquete por el que penetraron tres terroristas, que dispararon contra quienes se encontraban en su interior. El tiroteo se prolongó hasta que los terroristas fueron abatidos por fuerzas norteamericanas, y causó la muerte de dos policías españoles – Jorge García Tudela e Isidro Gabino Sanmartín- y de diez agentes de seguridad afganos, así como lesiones a siete policías españoles y a varios ciudadanos afganos. Según Pedraz, los servicios secretos franceses habían alertado del riesgo de un atentado contra la Embajada –no se necesita pertenecer a tan selecto cuerpo para saber que existía tal riesgo- y el que Secretario de Embajada Solá -Encargado de Negocios a.i. en ausencia del Embajador, que se encontraba de vacaciones- debería haber tomado medidas extraordinarias de seguridad que habrían evitado la explosión del coche-bomba y el ataque de los terroristas. Semejante afirmación es del todo falaz. Un simple Secretario de Embajada –que carece de los medios económicos y técnicos necesarios para reforzar la seguridad de la Embajada- difícilmente hubiera podido adoptar semejantes medidas y –aunque las hubiera tomado- no habrían servido de nada, porque poco se puede hacer ante los ataques suicidas de unos terroristas que tienen en jaque al Gobierno, al Ejército de Afganistán y a las potentes fuerzas armadas de Estados Unidos, atacando a su antojo Ministerios, instalaciones militares, aeropuertos y todo tipo de infraestructuras. En vez de enjuiciar a los agresores talibanes, el ínclito Pedraz va a investigar a sus víctimas y está dispuesto a condenarlas a penas de prisión de hasta cuatro años. La capacidad fabuladora del juez ha dejado en mantillas a Agatha Christie, pues ha conseguido culpar de homicidio a una persona que se encontraba a miles de kilómetros del lugar de autos.
El juez recuerda que la Embajada fue construida en 2008 en un lugar de alto riesgo -¡Cómo si existieran zonas de bajo riesgo en Kabul!-, rodeada de casas de militares y de “Señores de la guerra”, y que –ya desde entonces- los policías denunciaron las carencias de seguridad del edificio. Estas denuncias fueron reiteradas por los agentes de seguridad, pero Pérez de Agreda nunca prestó atención a las deficiencias estructurales de la Embajada, ni a las rutas y horarios de su personal, “manteniendo un mutismo absoluto” ante el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC). Asimismo señala que Solá tampoco respetaba ninguna medida de seguridad y ponía la constantemente en riesgo porque permitía el trasiego de mercaderes y consentía la entrada de vehículos con joyas, alfombras y otros enseres, sin avisar con tiempo suficiente a los equipos de custodia y seguridad para que pudieran identificar personas y cosas. La Embajada había sido convertida, al parecer, en un mercado persa o en un zoco marroquí para desesperación de los sufridos policías, que no podían desempeñar debidamente su cometido. ¿Resulta creíble semejante pantomima en una ciudad en riesgo permanente de ataque por parte de los terroristas talibanes?. El juez tendrá que probar tales asertos, pero yo me permito ponerlos en duda. Conozco personalmente a Pérez de Agreda, un funcionario equilibrado y responsable, que pone en riesgo su vida cada día que pasa en Afganistán, por sentido de responsabilidad y espíritu de servicio. Resulta demencial afirmar que haya puesto pegas al reforzamiento de la seguridad de la Embajada y que prefiera arriesgar de forma suicida su vida más de lo necesario. Pedraz debería saber que un Embajador carece de medios propios y depende totalmente de los que le facilite el Ministerio. Si los policías estimaban que la Embajada no contaba con la seguridad mínima necesaria, deberían haber culpado de ello al Ministerio del Interior o al MAEC, pero –como no se atreven- han optado por atacar a la parte más débil y vulnerable –dos diplomáticos de la Embajada, tan víctimas como ellos-, con la esperanza de que, en caso de que sean condenados, los citados Ministerios asuman las responsabilidad civil subsidiaria y les paguen cuantiosas indemnizaciones
Según el artículo 213 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, una querella deberá ser desestimada por el juez cuando los hechos en la que se funde no constituyan delito. Sólo deberá ser admitida cuando tales hechos cumplan con las exigencias de algún tipo penal. Pedraz ha apreciado la verosimilitud de la calificación delictiva de los hechos denunciados y de su supuesta vinculación con los querellados, y estimado que los acontecimientos de Kabul ofrecían “una primera apariencia de infracción penal”. En consecuencia, ha decretado la investigación de los querellados por el delito de “homicidio imprudente” previsto en el artículo 142-1 del Código Penal –“el que, por imprudencia grave, causare la muerte de otro, será castigado como reo de homicidio imprudente, con la pena de de prisión de uno a cuatro años”- y, por siete delitos de lesiones “en grado de tentativa”, contemplados en el artículo 152-1 –será condenado con la pena de prisión de tres a seis meses el que, por imprudencia grave, causare lesiones a otras personas-. En un auto lamentable y carente del mínimo rigor jurídico, Pedraz ha aceptado la competencia de su Juzgado en base al artículo 23-4-e) de la LOPJ, admitido a trámite la querella contra Pérez de Agreda y Solá, e incorporado las actuaciones realizadas por el Ministerio Fiscal por la comisión en el extranjero de un delito de terrorismo con víctimas españolas, sin que se haya iniciado un procedimiento judicial en Afganistán. No sé si se ha iniciado o no en Kabul un proceso judicial sobre el atentado, que produjo asimismo la muerte de 10 ciudadanos afganos, pero me extraña que no se haya hecho, porque –pese a tratarse de un Estado fallido- Afganistán sigue contando con un poder judicial. En todo caso, se trataría de un delito de terrorismo cometido por los talibanes -lo que justificaría la competencia de la Audiencia Nacional-, pero Pedraz lo ha transmutado por arte de birlibirloque en sendos delitos de homicidio imprudente y de lesiones cometidos, no por los rebeldes, sino por los diplomáticos españoles contra sus subordinados en la Embajada.
Pedraz se ha equivocado al basar su competencia en el artículo 23-4-e) de la LOPJ -que se refiere al delito de terrorismo-, cuando lo que va a investigar son unos delitos de homicidio y de lesiones. La competencia se la concede el artículo 65-1-e) de dicha Ley, que la atribuye en el caso de los delitos cometidos fuera del territorio nacional cuando corresponda su enjuiciamiento a los tribunales españoles. El juez ha notificado el auto a la Abogacía del Estado, por si pretendiera personarse en nombre del MAEC o del Ministerio de Interior, “para no producirles indefensión si se produjera una declaración de responsabilidad civil”. No ha cursado una acción penal contra el MAEC, sino contra los subordinados diplomáticos de él dependientes, pero sí una acción civil para asegurar que se abone a los querellantes la compensación que eventualmente fije el Tribunal.
“Kafkianas” consecuencias de la lógica de Pedraz
El MAEC ha mantenido un perfil bajo y dejado a sus funcionarios a los pies de los caballos “pedrazianos”. Se ha limitado a decir que tanto él como sus funcionarios colaborarán con la justicia -¡Faltaría menos!-, pero no les ha echado el debido capote, pues, en caso de que hubiera alguna responsabilidad administrativa –que no penal- por omisión en la adopción de las medidas requeridas para fortalecer la seguridad de la Embajada, recaería ésta sobre el Estado y no sobre sus funcionarios. Si aquél estimare que no está en condiciones de asegurarla, entonces cabría plantearse la cuestión de si los intereses de España y de los españoles justifican el mantenimiento en precario de una Misión Diplomática en Afganistán. En las actuales circunstancias, me inclino por una respuesta negativa. En cualquier caso, aclarar los hechos y perfilar las responsabilidades no supondría ninguna interferencia con la labor de la Justicia.
Siguiendo la diabólica lógica de Pedraz, se llegaría a la “kafkiana” conclusión de que habría que haber investigado al Embajador Pedro de Arístegui por no haber tomado las medidas necesarias para garantizar la seguridad de la Embajada en Beirut, puesto que fue secuestrado en 1985 por una milicia chiita y asesinado en 1989 como consecuencia de los bombardeos de una facción libanesa o de las fuerzas armadas sirias. Tuve ocasión de cambiar con él impresiones sobre el tema, ya que nos encontrábamos en situaciones similares, porque sobre Irak –donde a la sazón fungía como Embajador- y su capital Bagdad caían en 1985 los misiles procedentes de Irán. Uno de estos misiles cayó cerca del Instituto Hispano-Árabe de Cultura de Bagdad y afortunadamente sólo produjo daños materiales. El profesor contratado que residía en el edificio regresó al día siguiente a España, porque –según me dijo- no tenía vocación de “mártir”, pero yo –como funcionario- continué en mi puesto y asumí el riesgo de los bombardeos. Cabe preguntarse que habría ocurrido si el citado profesor, otros miembros de la Embajada –entonces no contábamos con policías protectores- o yo mismo o mi familia hubieran muerto o resultado heridos. ¿Habría sido yo el responsable, Sr. Pedraz?.
Un juez, como cualquier otra persona, puede equivocarse en la interpretación del Derecho, que no es una ciencia exacta, pero en el caso de Pedraz llueve sobre mojado. Confiemos en que la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo –si el caso le llegara en apelación- desautorice la acusación de Pedraz, rechace la querella y sobresea el procedimiento, porque los querellados no han cometido delito alguno. En el ínterin, dos honrados diplomáticos han sido puestos en tela de juicio y están sufriendo las nefastas consecuencias de la subjetividad, la intemperancia y la frivolidad de un juez que no se merece tal nombre. Podríamos estar incluso ante un supuesto de prevaricación judicial previsto en los artículos 446-1 del Código Penal –el juez que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta en causa criminal será castigado con pena de prisión de uno a cuatro años- o 447 –el juez que, por imprudencia grave o ignorancia inexcusable, dictare sentencia o resolución injusta incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo y cargo público por tiempo de dos a seis años-. ¿El cazador cazado?...
Publicado por Josë A. Yturriaga en 9:30 No hay comentarios:
Como las ocas del Capitolio habían anunciado, la cerrazón de Pedro Sánchez y su ansia desmedida de poder llevó a la implosión del PSOE en el Comité Federal del pasado 1 de Octubre. Ante la maniobra de los barones de provocar la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva –que la dejaba paralizada al quedarse sin “quórum”-, Sánchez, en vez de dimitir, lanzó un “órdago a la grande” y convocó una reunión del Comité Federal para que aprobara la celebración de primarias para seleccionar al futuro Secretario General y la convocatoria de un Congreso extraordinario que lo confirmara en el puesto. Perdió el embite y -tras un lamentable tragicómico espectáculo con gritos, lamentos, insultos e imprecaciones, y una tentativa de realizar una votación en una urna oculta tras una cortina- el Comité rechazó la propuesta por 132 a 107 votos. Siendo coherente consigo mismo, Sánchez dimitió como Secretario General y el Comité constituyó una Gestora de cinco miembros, presidida por Javier Fernández, Presidente de la Comunidad Asturiana, y con una mayoría críticos.
Según ha editorializado “El País”, no queda otra alternativa para la gobernabilidad de España que permitir un Gobierno del partido más votado y tratar de construir desde la oposición un PSOE capaz de recuperar la confianza de sus antiguos electores, y que, nuevamente unido, sea capaz de ofrecer una alternativa al PP. Para “El Mundo”, es prioritario desbloquear la investidura para formar un Gobierno y superar la parálisis de los últimos nueve meses. Sería incomprensible que el relevo traumático de su Secretario General no comportara un cambio de actitud en la posición del PSOE sobre la investidura de Mariano Rajoy. Sería positivo para España y para el propio partido, porque le permitiría ganar tiempo para encarar una renovación inaplazable para volver a ser una alternativa de Gobierno, tarea ingente como para seguir manteniendo su contumacia en el “NO es NO”. Estas ideas han sido compartidas –casi en solitario- por el Presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que ha afirmado que un partido de Gobierno o gobierna o deja gobernar. España no puede seguir sin Gobierno e instalada en el corto plazo. La hemos conducido a una carretera cortada y cualquier salida que busquemos es mala. En el PSOE nadie quiere que Rajoy sea Presidente y hacerlo sería duro para todos nosotros, pero, aunque no es la solución ideal, es la única viable. A su juicio, si queremos ser alternativa, hay una magnifica oportunidad en un Parlamento con el PP en minoría para hacer muchas cosas buenas desde la oposición.
Actuación de la Gestora del PSOE
También el Presidente de la Gestora parece ser de esta opinión, pero ha optado por la actitud prudente y razonable de limitarse a hacer pedagogía para convencer a sus correligionarios. Ha dado prioridad a recomponer la fragmentada unidad y cohesión interna del partido y favorecer las condiciones para que “se produzca un diálogo sosegado y tranquilo”. Fernández se ha negado a someter la decisión a los militantes porque “el PSOE no es un partido asambleario”. Ha partido de que la decisión unánime del Comité Federal fue oponerse a la investidura de Rajoy y seguido instalado oficialmente en el NO, pero está convencido de que no cabe plantear un Gobierno alternativo y de que acudir a unas terceras elecciones sería nefasto para el partido, por lo que hay que evitarlas como sea. Según la última encuesta de Demoscopia para “El País”, el PP subiría 5 puntos -37.8%- mientras que el PSOE – que ha perdido casi seis millones de votos desde 2008- bajaría 4.7 puntos -18%-, con 14% para Podemos. La mayoría de los votantes estima que abstenerse seria lo mejor para el partido, pero no es ésta la opinión de los militantes y de algunas federaciones –especialmente la de Cataluña, para cuyo Secretario General, Miquel Iceta, “no podemos ser muleta de un Gobierno conservador”-, que amenazan con romper la disciplina de voto e inmolarse de forma suicida en unas nuevas elecciones, que son preferibles –Iceta dixit- son preferibles a un Gobierno del PP. Les da igual quedarse con medio centenar de diputados, pues se mueven por su odio africano a la derecha, bien implantado en sus bases. Una de las portavoces de esta numantina posición, la diputada Susana Sumelzo, ha manifestado que no es posible un voto distinto al NO, porque tal es el mandato de sus votantes y de la mayoría de los españoles. No habría nada más dañino para España que una nueva legislatura del PP y las condiciones que motivaron la decisión de votar NO “permanecen inalteradas al día de hoy, sin que haya sobre la mesa razones de peso para pensar que la abstención llevaría al país o al PSOE a un escenario mejor”.
Fernández es consciente de este sentir, en el que la visceralidad prevalece sobre la racionalidad –“la política no es sentimiento, es razón”-, pero, como ha observado Santiago González, tiene problemas para conjugar el verbo “abstenerse”. Sin embargo, en el breve margen que está habiendo hasta el día 23 -fecha en que se reunirá el Comité Federal para tomar la decisión final-, ha ido lanzando mensajes orientados a convencer a sus compañeros sobre la conveniencia de la abstención: “Se requiere un aterrizaje forzoso en el principio de la realidad”, “la política exige convivir con la decepción”, “abstenerse no es apoyar”, “hay que olvidarse de la idea frentista que tenemos de la política”, “las políticas, además de bienintencionadas, deben ser útiles”, “peor que un Gobierno en minoría del PP sería un Gobierno en mayoría”, ”no se puede levantar una barricada ética frente al PP por respeto a sus millones de votantes”, “la apelación a la democracia directa termina con la representación”, “unas nuevas elecciones serían lo peor para España y para el PSOE”, “pienso más en nuestros votantes que en nuestros militantes”…No parece que estas razonables píldoras reflexivas hayan convencido a las bases del PSOE, aunque éste tiene mayor relevancia por sus votantes que por sus militantes. El Presidente no va a hacer una recomendación sobre la decisión final a adoptar, que dejará al Comité Federal, pero confía en que dicha decisión se pronuncie a favor de la abstención y sea acatada por todos los diputados socialistas.
Podemos –que está convencido que el PSOE facilitará, de una u otra forma, la investidura de Rajoy- está presionándolo intensamente. Así, ha afirmando que “habrá consecuencias” y amenazado con retirar su apoyo a los Presidentes de las Comunidades de Valencia, Baleares, Aragón y Extremadura, como ya ha hecho en Castilla-La Mancha –en señal de advertencia. Como ha señalado malévolamente Pablo Iglesias, el PSOE ha renunciado a jugar cualquier labor de fiscalización tras haber decidido entregar el poder al PP y configurar una “gran coalición” con su abstención. Lo ha acusado de arrodillarse, mentir y ser un fraude para sus electores. El desafío que vive ahora su partido es asumir ese espacio que el PSOE le ha puesto en bandeja y pasar a ser la única oposición en el país. Las relaciones entre el PSOE y Podemos se han ido deteriorando últimamente, porque Fernández sabe perfectamente que Pablo Iglesias no quiere formar un Gobierno de progreso, sino arrebatar a los socialistas su papel como principal portavoz de la izquierda y líder de la oposición, por lo que prefiere distanciarse lo más posible de él.. El Secretario de la Gestora, Mario Jiménez, lo ha acusado de volar los puentes y de impedir cualquier posibilidad de diálogo en el seno de la izquierda. Para Fernández, la mala relación con Podemos es un estado natural y desconfía de él porque no garantiza la unidad de España, al estar muy cerca de los independentistas de Cataluña y del País Vasco, y por su defensa del “derecho a decidir”. Es para él esencial construir un relato que marque las diferencias entre los dos partidos. En contraste con Iñigo Errejón -que mantiene que sin el trabajo en las instituciones no se vencerá el miedo al partido y reclama, por tanto, una actitud sosegada-, Iglesias ha reconocido que, como no tienen fuerza suficiente en el Congreso para cambiar las cosas, habrá que “desbordar las calles”, y ha dado incluso su apoyo a una eventual huelga general. Ha arengado a sus simpatizantes a movilizarse frente a la “legislatura de la vergüenza” que se avecina y a luchar para crear “poder popular”.
Dilema para el PSOE: ¿Abstención pura o técnica?
Es evidente que la gobernabilidad de España pasa por el PSOE y el partido tiene el grave problema de asumir el desgaste que le provocaría abstenerse para permitir que gobierne Rajoy. La posición abstencionista se ha visto fuertemente fortalecida con la reciente decisión del PSOE andaluz. Según su número 2, es necesario convencer a los cuadros y a los militantes y “hacer pedagogía de la abstención” para derribar las reservas y rechazos existentes en el partido. No podemos ir a nuevas elecciones por el fallo de las fuerzas políticas de no ser capaces de formar Gobierno, ha afirmado Juan Cornejo. Tan importante es gobernar como liderar la oposición y no se debe bloquear la formación de un Gobierno si no hay alternativa al mismo. Sin embargo, las bases del partido, algunas federaciones –como la catalana, la balear, la gallega o la vasca- y varios diputados siguen recalcitrantes en su posición obstruccionista, y se muestran dispuestas a ignorar una eventual decisión del Comité Federal en pro de la abstención. Ante esta situación de “impasse”, se va abriendo camino la solución denominada “abstención técnica”. La aritmética parlamentaria permite que Rajoy sea elegido Presidente con la abstención o ausencia de once diputados. Esta fórmula vergonzante va contra la cultura del partido y Javier Fernández y Susana Díaz no son partidarios de ella, pero empiezan a considerarla como un mal menor, para dejar constancia formal de su oposición a las políticas del PP y mantener la unidad del partido. Pero –como ha observado “El Mundo” en un editorial-, es fundamental que Fernández y los suyos sean capaces de alcanzar una fórmula de consenso ahormada en una estrategia de más largo alcance, porque una salida en falso como la de la “abstención técnica” tal vez le sirva al PSOE para ganar a la desesperada algo de tiempo, pero no tardaría en mostrarse perjudicial. Dejaría al partido en el limbo de la indefinición y no cerraría la crisis abierta en su seno. Si bien sería nefasta una repetición de las elecciones –y por ello hace votos porque el Comité Federal adopte una resolución que lo evite- el periódico concluye que sería asimismo nefasto que el PSOE quedara hecho jirones en este episodio. Aún coincidiendo con esta opinión y estimando que la “abstención técnica” es una auténtica “chapuza”, la política es el arte de lo posible y, si esta fórmula permite no sólo la formación de un Gobierno, sino también el mantenimiento de la unidad del PSOE, miel sobre hojuelas.
Horizonte de un Gobierno del PP en minoría
Según Javier Redondo, Mariano Rajoy –leal al principio conservador- intuyó que la inacción desaceleraría los procesos de cambio al desactivar la potencia de reacción, ha mantenido una cierta pasividad y argüido que “los consensos no son una rendición, sino un éxito de todos”. Para Lucía Méndez, el juicio de “Gürtel” y las tarjetas “black” ha llegado mientras Rajoy se viste tranquilamente para su próxima investidura con la abstención del PSOE. Además de sortear su propia destrucción, ha logrado pulverizar a la izquierda española como alternativa de Gobierno. Ha vencido el banquillo de la corrupción y de la contabilidad B del PP, acomodando su estrategia política a los tiempos y a los acontecimientos. Ha perdido tres millones de votos, pero ha conservado el poder. Se ha sentado a esperar que su investidura viniera rodada y, por el camino, se ha destruido el PSOE. En opinión de Raúl del Pozo, Rajoy confiaba en que el tiempo arreglaría los problemas, pero los ha empeorado y llevado al país al borde del colapso institucional. Se ofrece magnánimamente como víctima propiciatoria para salvar a España del caos y afrontar una legislatura convulsa y de duración incierta. Con un bipartidismo socarrado, un PSOE a merced de Podemos y un PP bajo sospecha, el Gobierno nacerá tiritando, concluye el periodista. En efecto –como ha señalado Miguel Ángel Belloso-, es previsible que, tras facilitar la investidura de Rajoy, el PSOE haga en contrapartida una oposición brutal al Gobierno del PP, a fin de expiar su supuesta culpa por haber traicionado a sus militantes y votantes, lo que sería letal para España. El nuevo Gobierno deberá fijar el techo de gasto público, aprobar los presupuestos generales, ordenar las cuentas para cumplir con la estabilidad fiscal requerida por la Unión Europea e impulsar las reformas estructurales necesarias, especialmente para frenar la desaceleración de la economía. El Comisario Europeo de Economía, Pierre Moscovici, ya ha advertido que esperan un presupuesto que contemple las medidas necesarias para conseguir el objetivo de déficit en un 3.1%. Ciudadanos también ha sacado la orejita cuando -pese a apoyar la investidura de Rajoy- alentó al PSOE a facilitar el Gobierno del PP para controlarlo desde la oposición. Las diversas votaciones perdidas por el Gobierno en funciones en temas fundamentales suponen una seria advertencia para Rajoy de que le va a ser muy difícil gobernar desde la precariedad de sus 137 escaños en el Congreso, en una legislatura casi imposible. Él es consciente de ello y ha afirmado que hará cuanto esté en su mano para ganarse la gobernabilidad del país, y que trabajará día a día para lograrlo “con humildad, con paciencia y atendiendo a los intereses de los españoles”. Tendrá que negociar a diario cada acción de Gobierno, pues las urnas han impuesto la “cultura del pacto”. ¿Lo hará o lo dejarán hacerlo?. Pese a las enormes dificultades en el horizonte, más vale un Gobierno en mano, por débil que sea, que la ausencia del mismo.
La situación de las principales fuerzas políticas no puede ser más deprimente. Como ha descrito Julio Llamazares, un partido gobernante que tiene a la mitad de sus dirigentes sentados en los juzgados acusados de corrupción, otro que parece un patio de vecindad con todos sus responsables a la gresca, un tercero que aspira a dar miedo y un cuarto que va y viene ofreciendo sus votos al mejor postor. O –en palabras de Raúl del Pozo- un PP maniatado por la corrupción, un PSOE encadenado al NO, un Ciudadanos haciendo equilibrismo y un Podemos en contra del precepto básico de que la política no tiene que ver con la virtud. Pese a esta coyuntura desesperanzadora, una tenue luz se percibe al final del túnel. Parece ser que el PSOE acabará por dar su brazo a torcer y permitirá la formación de un Gobierno del PP tras casi diez meses de paralización institucional. ¿Será suficiente?. Puede que no, pero hay que seguir adelante. Quizás haya que recordar a nuestros políticos las palabras de Miguel de Unamuno a José Millán Astray, tras su enfrentamiento dialéctico de 1936 en la Universidad de Salamanca: “Me parece inútil pediros que penséis en España”.
usas, hacia la celebración de las mismas. Esperemos que el hámster PS recapacite y salga de su jaula por la puerta de la abstención.
prensibles y a todas luces injustificadas terceras elecciones no variarían sensiblemente de los producidos con anterioridad, por lo que seguiría requiriéndose el acuerdo entre varios partidos para poder formar Gobierno. Como ha comentado con sorna Arcadi Espada, lo peor de las terceras elecciones serían las cuartas.
Playa de Amposta, 29 de Agosto de 2016
Publicado por Josë A. Yturriaga en 9:18 No hay comentarios:
LA CERRAZÓN DEL PSOE NOS ABOCA A UNAS NUEVAS ELECCIONES
Concluía mi comentario sobre “Despropósitos a granel de los líderes políticos españoles” expresando mi esperanza de que el PSOE y Ciudadanos (Cs) modificaran su actitud de bloqueo y permitieran la formación de un Gobierno en minoría del PP. España necesita con urgencia dotarse de un Gobierno y el tiempo apremia porque se aproximan dos fechas-tope decisivas: el 30 de Septiembre para remitir a las Cortes el proyecto de Presupuestos Generales para 2017 y el 15 de Octubre para entregar a la Comisión Europea del Plan de Estabilidad para los tres próximos años. Cs ha reflexionado y reaccionado como un partido con sentido de Estado, a diferencia del PSOE que se sigue aferrando al irresponsable “No es No” de su líder Pedro Sánchez (PS). Como la aritmética electoral le ha dado la clave para la formación de un Gobierno puesto que se requeriría por lo menos su abstención, la cerrazón de los socialistas nos abocará a unas terceras elecciones, pese a que PS haya afirmado solemnemente que, cuando llegue la ocasión, el PSOE hará lo mejor para el interés general de España. De forma claramente contradictoria, ha reiterado la inmutabilidad de su voto negativo al PP y asegurado al mismo tiempo que no habrá nuevas eleccione, lo que supone lograr la cuadratura del círculo. El propio Mariano Rajoy (MR) ha tenido que reconocer que formar Gobierno “es más un deseo que un hecho” y que, después de lo que se ha
visto y oído, la posibilidad de volver a las urnas es más que probable. España está patológicamente paralizada y los españoles asisten atónitos a semejante desenlace.
Actitud responsable de Ciudadanos
Al reconsiderar su veto a MR y matizar algunas de sus aseveraciones, Albert Rivera (AR) ha sido sensible al sentir de buena parte de los militantes y votantes de Cs y optado por ofrecer al PP un diálogo condicionado para facilitar la investidura del Presidente en funciones, exigiendo como contrapartida para el inicio de las negociaciones las siguientes condiciones: Cese automático de los imputados por corrupción política, eliminación de los aforamientos, modificación de la Ley Electoral para aumentar la proporcionalidad, negación de indulto a los condenados por corrupción política, limitación a 8 años del mandato del Presidente del Gobierno, creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación sobre la financiación ilegal del PP y fijación de la fecha para la sesión de investidura del candidato MR. Se trataba de un “packing deal” que debería ser aceptado en su integridad como “conditio sine qua non” y el PP no tuvo más remedio que aceptarlo, pese a que hubiera puntos discutibles y cuestiones matizabless. Exigir el cese de una persona a partir de su imputación o investigación es contrario al principio de presunción de inocencia y podría dar lugar a injusticias si la investigación se produjera como consecuencia de denuncias falsas o injustificadas. En la negociación se ha precisado que la corrupción se limitaría a los actos de prevaricación o malversación ligados al enriquecimiento personal o a la financiación ilegal de un partido político, y que se examinaría caso por caso. Se ha instado la inclusión de este compromiso en un Pacto Nacional aplicable a todos los partidos. La eliminación de los aforamientos requeriría una reforma de la Constitución, por lo que sólo podría ser asumida como un compromiso político, pero no jurídico. La Ley Electoral es mejorable, pero conviene andar con cautela porque ha revelado su utilidad desde su adopción y una mayor proporcionalidad no garantiza necesariamente una mejor representatividad. La modificación de una ley tan importante debería, por otra parte, obtener el máximo consenso posible entre los partidos. La denegación de indulto a los políticos corruptos no plantea problemas al ser ya una práctica seguida por el Gobierno, pero la creación de una Comisión Investigadora es discriminatoria para el PP, que no tiene el monopolio de la corrupción, que es compartida por todos los partidos, por lo que la investigación debería extenderse a todos los corruptos con independencia de su ideología. Al aceptarla, el PP ha hecho de la necesidad virtud, pues –dado que está en minoría- le habría sido impuesta por los demás partidos. MR acordó con la Presidenta del Congreso, Ana Pastor, la fijación del 30 de Agosto para el debate de investidura, previéndose la primera votación al día siguiente y la segunda el 2 de Septiembre.
Pacto de investidura entre PP y Ciudadanos
Tras intensas negociaciones -en las que tanto Cs como el PP han dado muestras de apertura y voluntad de compromiso-, los dos partidos firmaron el pasado día 28 un Pacto de Investidura, al que se ha incorporado Coalición Canaria (CC) –que cuenta con un diputado-, por lo que MR podrá comparecer a la investidura con un respaldo de 170 votos, seis por debajo de la mayoría absoluta. El pacto incluye “150 compromisos para mejorar a España”, muchos de las cuales figuraban en el Pacto de Investidura firmado en Febrero por Cs y el PSOE. Ambas partes han tenido que hacer concesiones, pero el documento recoge la mayoría de los puntos básicos defendidos por el partido de AR en materia de lucha contra la corrupción, regeneración política, independencia de la justicia, mejora social, simplificación laboral y reforma institucional. Se incluyen los puntos exigidos por Cs en materia de corrupción y se adoptará una Ley integral contra la misma, que contenga la tipificación del delito de enriquecimiento ilícito y la protección de los denunciantes. Se vuelve al sistema anterior para la elección del Consejo General del Poder Judicial -12 de cuyos miembros serán elegidos por los jueces-, se concederá una mayor independencia del Fiscal General, se ampliarán las incompatibilidades a los magistrados del Tribunal Constitucional y se obstruirán las “puertas giratorias” de la política a la justicia. Se incluye un Plan de Social, que prevé un complemento salarial para las rentas más bajas, la igualdad de los permisos de maternidad y paternidad, un plan de choque contra la pobreza infantil, la universalidad de la cobertura de Sistema Nacional de Salud, la dación en pago para saldar deudas hipotecarias y el compromiso de volver en el curso de la legislatura al nivel de gasto público en materia de sanidad, educación y dependencia existente antes de la crisis. Se incluye la recuperación del dinero dejado de percibir a raíz de la última amnistía fiscal, que se dedicará a cubrir gastos sociales. En el ámbito laboral, no se acepta el contrato único propugnado por Cs –al que también se oponía CC-, pero se reduce a tres el número de contratos -definitivo, temporal y de formación- y se modifica el régimen de trabajadores autónomos para dotarlo de mayor flexibilidad y de nuevas ayudas. Se mantienen el Senado y las Diputaciones –cuya desaparición pretendía Cs-, pero el primero se convertirá en una cámara territorial “con funciones vinculadas con la articulación y cohesión de la estructura territorial del Estado” y se disminuirá el número de senadores, y las segundas verán reducidos su presupuesto y su aparato burocrático. Se propugnan Pactos Nacionales contra la Violencia de Género y por la Educación, se paralizará el calendario de aplicación de la LOMCE y se revisará la Ley sobre Seguridad Ciudadana. Se acuerda formar una Mesa de Trabajo de Expertos para impulsar la reforma de la Constitución. La vigencia del Pacto queda supeditada a la investidura de MR como Presidente de Gobierno. El acuerdo va más allá de un simple pacto de investidura y contiene todo un programa de Gobierno, para cuya aplicación se requeriría una mayor implicación de Cs en la gobernabilidad de España,
MR ha declarado que el PP y Cs han cumplido con su misión y ahora hace falta que los demás partidos cumplan la suya. Como ha comentado acertadamente “El País” en un editorial, el pacto debería ser suficiente para permitir la formación de un Gobierno que España necesita en estos momentos. Su razón de ser es desbloquear la insoportable situación de interinidad en que ésta se encuentra. Ante el horizonte de una nueva repetición de las elecciones, que serían un desastre sin paliativos, considera que la investidura debe salir adelante. Toca mover ficha al PSOE, en cuyas manos está que el acuerdo salga adelante o fracase. Es hora de que la directiva socialista abandone el absurdo encastillamiento en el que se ha situado. Sólo la debilidad y falta de perspectiva de sus líderes puede explicar su incoherencia, al negarse simultáneamente a abstenerse para evitar unas terceras elecciones y, a la vez, descartar abrir negociaciones para pactar con Podemos (Ps) y los nacionalistas la formación de un Gobierno alternativo, algo por lo demás tan imposible como inconveniente. “El Mundo”, por su parte, ha considerado positivo el pacto y estimado que constituye un plan sustancial para la regeneración política y el impulso económico. El PP ha asumido muchas cuestiones de las que PS hizo bandera en su intento de investidura y no parece razonable que los socialistas se opongan ahora a propuestas que entonces les parecían importantes para los españoles o que rechazaran el acuerdo tachándolo sin más de “continuista y conservador”. La pelota está en el tejado del PSOE, que debe dar muestras de responsabilidad y de coherencia.
Empecinamiento del PSOE en su posición obstruccionista
Como ha destacado AR, el Pacto recoge cien de las medidas acordadas entre Cs y el PSOE en su Acuerdo de Investidura del pasado Febrero, por lo que es fundamental que se ponga en marcha lo que avalaron los militantes socialistas, más -según Pachi López- no hay nada en él que le haga cambiar la posición del partido. El Presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, se preguntaba dialécticamente no ha mucho que a ver quién era el guapo que se oponía a la investidura de MR si llegaba a un acuerdo con Cs y CC. La respuesta ha sido que ese guapo es el jefe del PSOE, arropado por el desafinado coro de luenas, pachis y maritxeles. Los manidos argumentos en pro del numantinismo negacionistas suena a “dejà vu, dejà entendu”, y no convence ni a sus propios autores: la izquierda no tiene por qué ayudar a la derecha, no vamos a apoyar lo que queremos cambiar, somos la única alternativa al PP, permitir un Gobierno de MR equivaldría a condonar la corrupción y dejaría la oposición en manos de Ps, nuestros militantes nos exigen que mantengamos el voto negativo, tolerar un Gobierno del PP supondría la liquidación definitiva del PSOE…Las diferencias programáticas entre los dos partidos son, sin embargo, insignificantes. Como ha señalado, Pedro G. Cuartango, la política española no está determinada por una lucha ideológica ni por concepciones antagónicas, sino que depende en buena medida de los intereses personales. Los programas del PP, PSOE y Cs son intercambiables en lo esencial, pero las diferencias entre sus líderes son insalvables. PS ignora el sentir mayoritario de sus votantes, ya que- según el último sondeo de Sigma-2, un 55% de ellos preferiría un Gobierno del PP a la repetición de las elecciones, frente al 39.6% que opina lo contrario. PS ha optado por instalarse en el NO para salvar su pellejo político, afianzarse en el puesto de Secretario General y mantener el control del aparato. La interinidad aleja hasta que se resuelva la crisis de ausencia de Gobierno la celebración de un Congreso Federal en el que lleva todas las de perder. En opinión de Manuel Lagares, tratar los adversarios como enemigos y faltarles el respeto personal e institucionalmente sólo conducirá a que se repitan las elecciones y se siga retrasando la formación de un Gobierno que debería abordar importantes tareas y adoptar urgentes medidas económicas, lo que es una auténtica locura que pone en grave riesgo el futuro de la economía española.
Escasas posibilidades de formación de Gobierno
Para sondear la actitud del PSOE tras los últimos acontecimientos, MR ha mantenido hoy mismo una breve entrevista con PS, que éste ha calificado de “prescindible”, a lo que aquél le ha replicado que “el diálogo por España nunca es prescindible”. PS ha rechazado el pacto por “conservador y continuista”, pues no rectifica las nefastas políticas nucleares del PP en los últimos cuatro años, por lo que le ha dado motivos adicionales para que el PSOE se ratifique en su negativa a abstenerse en el debate de investidura. MR le ha insistido en que es urgente acabar con la actual situación de bloqueo y que “desbloquear no es apoyar”, pero PS no se ha movido un ápice. Preguntado sobre cuál sería la actitud del PSOE si -como cabe prever- fracasara la investidura de MR, se ha mostrado vago y ambiguo, y no ha confirmado ni desmentido si liderará una alternativa en coalición con Ps y los nacionalistas –que es lo que en el fondo ardientemente desea, aunque se lo tenga vedado el Comité Federal-, o si cambiará su posicionamiento. Ha afirmado que el proceso de investidura es dinámico y no acaba el 2 de Septiembre, y que el PSOE “siempre estará en la solución”.
MR ha afirmado que, por sentido de responsabilidad, va a seguir intentando alcanzar la investidura antes o después de las elecciones del 25-S en Galicia y en el País Vasco, aunque reconoce que el PSOE sigue teniendo la llave para hacerla posible. Tras los citados comicios podrían cambiar en cierta medida las circunstancias. El Presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, ha pedido “reflexión y debate” en el PSOE para evaluar su posible abstención tras el anunciado fracaso de MR, opinión que es compartida por la mayoría de los Presidentes autonómicos socialistas como Guillermo Fernández Vara –Extremadura-, Emiliano García Page –Castilla/La Mancha-, Susana Díaz –Andalucía-, Javier Lambán –Aragón- o Javier Fernández –Asturias-. Se podría realizar en un Comité Federal a celebrar tras las elecciones autonómicas del 25-S, pero PS y su equipo no están por la labor y se resistirán a convocarlo. Si el PSOE mantiene su negativa, no habrá más remedio que recurrir a unas terceras elecciones el día de Navidad. PS cree que unos nuevos comicios favorecerían al PSOE en detrimento de Ps, conforme a las predicciones de la última encuesta del CIS y lo único que le preocupa es que no se celebren en 25-D -a cuyos efectos pretende modificar la Ley Electoral para acortar una semana la campaña-, pero creo que peca de optimismo. MR también se siente reforzado tras los resultados del 26-J y el Pacto de Investidura con Cs, que han puesto de manifiesto su voluntad negociadora y su capacidad para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas. Todas ellas tratan de evitar el estigma de ser considerados responsables de la repetición de las elecciones, pero el PSOE lo va a tener difícil por la actitud cerril adoptada por sus dirigentes –especialmente PS- y su injustificado bloqueo de la formación de un Gobierno del PP tras el acuerdo de investidura. Según el citado sondeo de Sigma-2, 39.6% de los encuestados le echaría la culpa al PSOE, 24.7% al PP y 6.9% a Cs. Aún queda una remota esperanza de que el buen sentido prevalezca finalmente entre los socialistas y que -tras los comicios autonómicos del 25-S y con o sin PS al timón- el PSOE decida abstenerse y permitir la investidura de MR en una segunda tentativa. En el colmo del absurdo, los sondeos predicen que los resultados de unas incomprensibles y a todas luces injustificadas terceras elecciones no variarían sensiblemente de los producidos con anterioridad, por lo que seguiría requiriéndose el acuerdo entre varios partidos para poder formar Gobierno. Como ha comentado con sorna Arcadi Espada, lo peor de las terceras elecciones serían las cuartas.
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 artículo 23
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 artículo 65
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