Source: https://bayanodigital.com/blog-post/discurso-de-samuel-moncada-el-10-de-enero-de-2019-en-la-oea/
Timestamp: 2019-09-21 00:34:07+00:00

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VIDEO Y TEXTO del discurso del canciller Samuel Moncada en la Asamblea General de la OEA el 10 de enero de 2019
Samuel Moncada, canciller de la República Bolivariana de Venezuela
VIdeo y texto del discurso del canciller Samuel Moncada pronunciado en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) el 10 de enero de 2019.
Es un discurso es considerado una clase magistral que debe ser estudiada para generar conocimiento y aprendizaje de la situación de la República Bolivariana de Venezuela, la violación de los principios de convivencia pacífica entre las naciones y la amenaza diplomática y militar sin fundamento en el derecho internacional, por parte de Estados Unidos y sus aliados.
La Resolución presentada hoy comete una insensatez jurídica, un abuso de poder, un crimen de agresión y un golpe de Estado. Todo con el propósito de promover el caos y una intervención militar extranjera que destruiría no sólo la paz en Venezuela sino en toda la región. Esa resolución es un plan criminal que traerá dolor y vergüenza para satisfacer la codicia de unos pocos.
Esta afirmación les puede parecer exagerada y debe ser explicada, porque estoy seguro que muchos Estados aquí representados conocen el peligro que significa para Venezuela, y para ellos mismos, que el día de hoy se establezca un precedente tan peligroso.
El Primer gran problema de esta Resolución es que pretende, sin tener capacidad para ello, decidir quién es el gobernante legítimo de Venezuela. La legitimidad es la aceptación voluntaria de la autoridad sin la amenaza del uso de la fuerza. En el caso de un país la fuente de la legitimidad sólo se encuentra en la ciudadanía que está bajo las órdenes del Gobierno dentro de ese país y nunca en territorio extranjero.
En las democracias, el pueblo es soberano y los gobernantes sólo tienen el poder que su pueblo les entrega. La soberanía popular significa que el poder reside en el pueblo y este se lo entrega voluntariamente a los gobernantes a través del voto.
¿Cómo puede un Estado soberano aceptar que la legitimidad de su Gobierno sea determinada por otros Estados que no tienen autoridad alguna sobre sus asuntos internos y que son jurídicamente sus iguales? ¡Imposible!
¿Qué capacidad para generar legitimidad tiene un Estado extranjero sobre un pueblo que no gobierna? Obviamente ninguna. La propia pregunta es absurda, un sin sentido. Sólo los nacionales de un país pueden generar la legitimidad de sus gobernantes, nadie más.
Cuando se plantea que los estados de este Consejo pueden decidir quién es el Presidente de Venezuela, se pide algo que por definición es imposible. Ese poder no está en este Consejo, es un atributo que no le pertenece, una facultad que no existe. Esa competencia es del pueblo venezolano y este Consejo sería un usurpador de la voluntad de los millones de venezolanos que votaron el 20 de mayo para elegir al presidente.
Pero este delirio es también un abuso de poder, esos estados saben que están inventando algo que no existe en las leyes internacionales. Cometen prevaricación porque violan la ley deliberadamente, la tuercen y manipulan creando una ficción para destruir la soberanía de nuestro país.
En el caso de Venezuela la constitución dice en su Artículo 5. “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”.
Ningún poder extranjero puede determinar quien detenta el poder legitimo en nuestro país.
En el año 2002, el gobierno Estados Unidos decidió no reconocer la legitimidad del Presidente Hugo Chávez y reconoció al dictador Carmona como el Presidente legítimo de Venezuela. Igualmente lo hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA cuando llamó al dictador Carmona “Presidente” ¿Cuál fue el impacto de estas acciones en Venezuela? ¡Ninguno! El pueblo de Venezuela sabía quién era su presidente, pues en Washington no se decide la legitimidad del poder en Venezuela.
En el año 2005, el Gobierno de los Estados Unidos declaró que no reconocía los resultados de las elecciones para la Asamblea Nacional de Venezuela aduciendo que la oposición no había participado. El efecto de la condena para la Asamblea fue nulo, porque no se decide en Washington la legitimidad de nuestras elecciones.
En el año 2013 el Gobierno de los Estados Unidos no reconoció el resultado de las elecciones para la presidencia de la República, el efecto de la condena sobre el Presidente Nicolás Maduro fue nulo porque no se decide en Washington la legitimidad de nuestras elecciones. En el año 2018 el Gobierno de Estados Unidos hizo lo mismo y el resultado debe ser igual, en Washington no se decide la legitimidad del poder en Venezuela.
El despropósito es tan grande que ahora un grupo de países se atreve a declarar a unos señores que se reúnen en Miami como el Tribunal Supremo “legitimo” de Venezuela, la máxima autoridad en materia judicial en nuestro país, quienes deciden los conflictos entre los poderes públicos y quienes interpretan la constitución. ¿Ustedes creen que nuestro pueblo acepta voluntariamente la autoridad de esos señores en Miami? La pregunta ofende, pero esa es la supuesta capacidad que estos países creen tener sobre nuestro pueblo. Ellos creen que pueden imponernos un gobierno títere desde Miami. No hay ley internacional que pueda sostener esto, solo el desvarío de un grupo de Estados forajidos, que pretende pisotear la voluntad del pueblo venezolano.
“La potestad de administrar justicia emana de los ciudadanos y ciudadanas y se imparte en nombre de la República por autoridad de la ley”. Promover a un grupo de usurpadores en Miami como un Tribunal Supremo es cometer un Golpe de Estado contra la República venezolana. Este grupo de países lo hace impunemente, temerariamente. Lo mismo quieren hacer ahora con la Asamblea Nacional ya no sólo deslegitiman desde el exterior ahora relegitiman desde el exterior. Todo es tan falso tan insultante, tan primitivo, como peligroso y criminal. Su manipulación jurídica y política pone en peligro la paz de Venezuela.
El segundo gran problema de esta Resolución es que quiere doblegar la voluntad del pueblo venezolano a través de la coerción. El artículo 20 de la Carta de la OEA afirma: “Ningún Estado podrá aplicar o estimular medidas coercitivas de carácter económico y político para forzar la voluntad soberana de otro Estado y obtener de éste ventajas de cualquier naturaleza”.
La Naciones Unidas todos los años condenan las medidas coercitivas como violadoras de los derechos humanos, de la soberanía nacional, de la autodeterminación de los pueblos y de toda norma del derecho internacional. Sin embargo, la Resolución contra Venezuela propone abiertamente castigos y agresiones dirigidas a fragmentar y debilitar los tres pilares de todo Estado como son su población, su gobierno y su territorio.
Los Estados Unidos han propuesto un programa de asfixia económica contra nuestro pueblo con el propósito de que el sufrimiento colectivo se manifieste en caos social. Esta agresión criminal cuenta con el apoyo de la Secretaria de esta Organización y de un grupo de países.
Al máximo daño provocado lo llaman “crisis humanitaria” y pretenden aparecer como salvadores de una situación creadas por ellos mismos. El proceso de destrucción económica es celebrado en Washington como un triunfo y usan al pueblo venezolano como un rehén para doblegar la voluntad de nuestro gobierno.
En el caso de la crisis humanitaria, la resolución la utiliza como excusa para no reconocer al Presidente Maduro. Y ahora yo les pregunto: hace dos días el Presidente de los Estados Unidos, declaró una crisis humanitaria y de seguridad en la frontera sur de su país, para justificar la construcción de un muro. ¿Va este Consejo a aceptar que se desconozca a los gobiernos del sur de la frontera, porque el Presidente de los Estados Unidos así lo declaró? No entienden que el lenguaje que se usa contra Venezuela es el mismo empleado contra los latinoamericanos para discriminarlos y humillarlos. Se trata de un caso de divide y vencerás y eso es lo que venimos a denunciar.
El proceso de demolición de la República pasa por todas las operaciones clandestinas de subversión que intentan producir un golpe militar violento en Venezuela. El diario The New York Times denunció el 9 de septiembre como el gobierno de los Estados Unidos se reunió en varias ocasiones con militares venezolanos, para derrocar al gobierno constitucional de Venezuela. El Presidente Trump incluso afirmó públicamente que los Estados Unidos apoyaría un Golpe de Estado en Venezuela.
Los llamados a golpe de Estado tienen eco en la Secretaria de esta Organización, la cual repite fielmente las instrucciones dictadas por el Gobierno de Estados Unidos contrariando así toda ley internacional, su obligación de trabajar por la paz y su integridad como funcionario internacional.
La Corte Internacional de Justicia dictaminó en 1986, que no existe en el derecho internacional un derecho general de intervención parar apoyar a la oposición política dentro de otro estado. Incluso reconocer como representante legitimo de un pueblo a solo un sector de la oposición, constituye una violación del principio de no intervención en las relaciones internacionales. La Corte decidió esto nada más y nada menos que en el caso de agresión de los Estados Unidos contra Nicaragua. Hoy quieren hacer lo mismo tanto en Venezuela como en Nicaragua.
El intento de magnicidio perpetrado el 4 de agosto de 2018, fue un hecho tan notorio y criminal como ignorado en esta Organización, sus promotores son protegidos en territorio de Estados Unidos.
Se trata de toda una estrategia para disolver la personalidad del Estado, para fragmentar los poderes públicos, para debilitar la gobernabilidad de la nación y para destruir la paz social. Es la estrategia del caos y la destrucción.
Asimismo, el Articulo 19 de la Carta de la OEA afirma: Ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen.
A esta maquinaria de la muerte y la destrucción se suma el Secretario General como parte del complejo industrial-militar que tiene a la guerra como un negocio para la venta de armas y el despojo de los recursos naturales de Venezuela. Es un plan macabro que sirve para beneficiar a los intereses de las más grandes corporaciones de los Estados Unidos tales como la Exxon Mobil. Es el mismo plan de guerra por petróleo usado en Iraq y Libia.
La asfixia económica, la fragmentación de la unidad del Estado y la pretensión de despojar recursos naturales son las bases materiales de la atrocidad jurídica que representa esta resolución. No se trata de la democracia o la paz, se trata de la destrucción de la soberanía popular y nacional, de la anulación de la independencia de la nación y de la imposición de un tutelaje por medio de gobiernos títeres sin raíces en nuestro pueblo y territorio.
Para finalizar, estamos a las puertas de una nueva fase de agresión que intenta justificar la imposición de un gobierno desde el extranjero con llamados a un golpe militar y a presentar a los autores e instigadores del crimen como los salvadores que van a usar sus fuerzas armadas para impedir la guerra en Venezuela.
Con la excusa de salvar a Venezuela sus acciones tienen como objetivo destruir su población, Estado y territorio. Estamos a las puertas de una situación parecida a la de 1965 cuando la OEA sirvió como instrumento para invadir a la República Dominicana. ¡Qué vergüenza!
Hacemos un llamado a los Estados de la región para que entiendan el peligro que representa apoyar la desintegración del Estado venezolano, de la aplicación de medidas coercitivas ilegales que violan los derechos humanos de nuestro pueblo y de las amenazas de guerra que irresponsables traficantes de la muerte hacen con impunidad. Hoy es Venezuela mañana es Nicaragua, después cualquiera de ustedes.
Hacemos un llamado al pueblo de Venezuela a mantenerse unido en esta hora peligrosa, solo la unidad nacional puede derrotar las agresiones más brutales en los últimos cien años. Hacemos un llamado a todas las venezolanas y venezolanos, de todos los partidos, de todas las creencias a defender nuestra soberanía, nuestro territorio, nuestra independencia y nuestro derecho a la paz.
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References: Resolución 
 resolución 
 Resolución 
 Artículo 5
 Resolución 
 artículo 20
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