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Timestamp: 2018-06-22 03:41:37+00:00

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De qué Habló el Presidente.
En su discurso del pasado 23 de diciembre ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, El Señor Presidente hizo un paseo discursivo que incluyó el informe económico contradictorio y misterioso presentado por el Titular de Economía y Planificación; informe este lleno de por cientos y nada de números concretos sobre el saldo comercial supuestamente positivo, y donde la cifra de desempleados eufemísticamente llamada “disminución de ocupados” brilla por su ausencia.
El Presidente de la República menciona que “los servicios gratuitos a la población en materia de salud, educación, cultura y deportes, así como la seguridad social, los subsidios a la canasta familiar normada y a personas naturales con insuficiente solvencia para la adquisición de materiales de la construcción…”, serán asegurados con racionalidad.
Se olvida que cualquier bien, servicio, recurso o como quiera llamársele, que un ciudadano cubano reciba, no es por merced del Gobierno Cubano ni del Partido Comunista -ya sé que son lo mismo-. Todo el dinero, tierras, fábricas y demás recursos que constituyen el patrimonio nacional, existen por el pueblo que es quien, a fin de cuentas, los produce y hace producir. Los gobernantes y su burocracia parásita y corrupta son simples servidores, empleados que deben velar por el bienestar de la población y la correcta administración del erario público, no dilapidarlo en caprichos egocéntricos (celebración de Juegos Panamericanos), decisiones absurdas (exterminio de la industria azucarera) o guerras megalomaníacas.
Nada es gratuito para el pueblo cubano, eso constituye una mentira más entre tantas otras que conforman la mitología revolucionaria; del salario bruto del trabajador sale la jubilación, seguridad social, maternidad, educación, salud pública, y hasta la agujereada canasta familiar, al fin lo que recibe no le da ni para comprar un par de zapatos, por lo que la solución es, aunque cause vergüenza decirlo, robar de cualquier forma imaginable.
El discurso por lo demás, mantiene la misma tónica de actualizar un cadáver, mantener la unidad de la mayoría del pueblo entorno, ¿debajo?, de un Partido y una Revolución que han servido para llegar a este desastre, guiando a todos a ninguna parte. Justifica que los cubanos no tengan derecho a entrar y salir libremente del país porque eso les sirve a los americanos (¿?). Y en un alarde de incongruencia, insta a los gobiernos europeos y norteamericano –no faltaba más-, a escuchar las legítimas demandas de sus pueblos, consultar las medidas de ajuste y tomar en cuenta la opinión pública, sin la brutal represión a que con frecuencia someten a las manifestaciones. Ahí va el carterista gritando ¡Ataja!
Que doloroso para los Castro que al cabo de cincuenta y tres años de fracasos, promesas incumplidas, errores, horrores y terrores, su discurso dé la razón a los llamados aliados internos y externos de los Estados Unidos. En realidad, si estos tozudos escucharan la voz de la disidencia, se darían cuenta que los problemas que enfrenta el país se les vienen diciendo a gritos desde hace mucho tiempo. Los enemigos de Cuba son ellos y los que se sientan a su mesa.
Interesante artículo de Sheyla Delgado aparecido en el “Granma” del martes 13 de diciembre, titulado -Romper la cadena de impagos: una “cuenta” por saldar-. No hay que buscarle las cuatro patas al gato; toda la ineficiencia de un sistema económico que no admite remiendos, sumada a la manifiesta incapacidad y corruptibilidad de los dirigentes, trae estos resultados, o mejor dicho, esta falta de resultados. El socialismo no funcionó en el siglo XX y mucho menos lo va a lograr en el XXI.
A partir de la llamada segunda ofensiva revolucionaria en el año 1968, se armó oficialmente el gran despelote de los sistemas económico y jurídico del país. Cero relaciones contractuales entre personas naturales o jurídicas, nada de declaración de ingresos, se acabó la política fiscal, llegó la gozadera.
De esta forma, quedó establecido que algunos dirigentes, amigos de dirigentes y familiares de dirigentes, podían meter las manos en el saco del erario público sin tener que rendir cuentas a nadie; ya que todo era de todos. ¿Qué necesidad había de que una empresa socialista le reclamara a otra por la no entrega de un producto, o el impago de un servicio? eso eran rezagos capitalistas de los cuales por fin nos habíamos librado, gracias a la economía planificada y a las ideas descabelladas del máximo líder.
¿Qué decir entonces de los pocos y mal vistos campesinos privados, a los cuales se les sometió a una guerra no declarada durante decenas de años? Si tenían abundantes ingresos no era por productivos y eficientes, sino por alguna oscura artimaña del enemigo imperialista para demostrar que las cooperativas y empresas estatales eran absolutamente inoperantes. Si los campesinos se enriquecían en medio de tanta pobreza, bien podía el justiciero Estado Socialista dejar de pagarles de vez en cuando, y aquí no ha pasado nada.
A partir de la segunda mitad de los 70, la dirección del país, obligada por las circunstancias (léase URSS), se dio a la tarea de institucionalizar el desastre, se restableció la contratación, se instituyeron órganos de arbitraje al estilo soviético y parecía que al fin reinaría el orden, pero de nada sirvió, al final se impuso el estilo de dirección voluntarista y anarquizante.
Desde horas de la tarde del día 9 de diciembre, el paseo del Malecón habanero fue ocupado por fuerzas del gobierno cubano con el objetivo de impedir que algún ciudadano osara acercarse para presenciar la última agresión que se les ha ocurrido a la gente de Miami, fuegos artificiales lanzados a más de doce millas de las costas cubanas. Siempre se ha dicho que los abusadores son pendejos, y este gobierno lo acaba de demostrar, una vez más.
Indignados cubanos se lanzan al mar el 10 de diciembre sin importarles el mal tiempo, para denunciar con su escape suicida; la pobreza, las desigualdades, la degradación material y moral de la sociedad y la falta de oportunidades. Desesperanza y frustación después de más de medio siglo de socialismo, que nunca ha dejado de ser utópico, además de tiránico.
Represión brutal y masiva con motivo de la celebración del Día de los Derechos Humanos. De acuerdo con el principio de que nada de lo que ocurra en Cuba le tiene que importar a nadie, el gobierno cubano lo celebra a su manera habitual; muchos golpes y detenciones.
Interesante artículo de Sheyla Delgado en el Granma del martes 13 de diciembre, titulado -Romper la cadena de impagos: una cuenta por saldar-. No hay que buscarle las cuatro patas al gato; toda la ineficiencia de un sistema económico que no admite remiendos, sumada a la manifiesta incapacidad y corruptibilidad de los dirigentes, trae estos resultados, o mejor dicho, esta falta de resultados. El socialismo no funcionó en el siglo XX y mucho menos lo va a lograr en el XXI. Si los productos del campo no son recogidos, y además no pagados, es poco probable que los campesinos produzcan sólo por amor a la tierra.
Publicado por hildebrando chaviano montes en 15:18 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Unánimes e Inútiles
Al igual que no se forma un arcoíris con un solo color, ni es posible hacer una sinfonía con una sola nota musical, no es posible construir una sociedad con un único pensamiento uniforme y absolutamente controlado por un sistema policiaco.
El respeto y aceptación de la pluralidad ideológica, es consustancial al concepto de sociedad democrática, y no solo esto, un país con una ideología oficial, sea esta de carácter político o religioso, se envilece con la desidia e hipocresía de los ciudadanos; unos se imponen, otros se someten, otros simulan someterse. La excepción que lo salva todo, son los que se rebelan.
Los sistemas políticos basados en no tomar en consideración e incluso reprimir las expresiones divergentes, llevan a los países, indefectiblemente, a la postración o a la rebelión sanadora.
El sistema sociopolítico, entiéndase dictadura, instaurado en Cuba desde enero de 1959, no tiene nada que envidiarle a la Alemania hitleriana o el Chile pinochetista, salvo el desarrollo económico alcanzado en el relativamente breve periodo que duró la barbarie en esos países.
En nuestro país, sin embargo, incluso en la salud, la educación y el deporte, los renglones más cacareados como exitosos -gracias sobre todo a la abundante y prolongada “ayuda” soviética- es evidente el retroceso y franco deterioro que los jarabes y ungüentos reformistas de Raúl Castro no pueden impedir.
El atraso económico, la degradación moral de la sociedad donde turbas integradas en su mayor parte por hombres, golpean mujeres indefensas y se vanaglorian de ello, los dirigentes malversan, roban y trafican influencias, los obreros “luchan” todo lo que pueden de sus centros de trabajo y las mujeres se prostituyen hasta por arreglar un baño, según el comentario jocoso y humillante de Mariela Castro durante un encuentro no se sabe si fraternal o de trabajo con prostitutas holandesas.
Todos estos males no vienen de afuera, son de producción nacional como el marabú de nuestros campos, y tienen su origen en la falta de participación ciudadana independiente en los asuntos del Estado al ser un gobierno que se niega a escuchar la crítica ya venga de amigos o supuestos enemigos.
El partido gobernante, celebrará próximamente una conferencia que ni los propios organizadores saben a ciencia cierta para qué servirá, dada la poca trascendencia que tuvo el tan llevado y traído VI Congreso del PCC. Una vez más los mismos de siempre harán los planes de siempre, con las críticas de siempre al capitalismo, y al final enfrentar los mismos fracasos de siempre, esta vez sazonados con un desempleo galopante que ha sumido al pueblo en mayor miseria.
El Día de la Defensa y la Delincuencia
Entre las tareas que cumplió el Día de la Defensa según el Noticiero de la Televisión Cubana, está, nada más y nada menos, que el impedir a la llamada contrarrevolución, como les gusta nombrar a los castristas a los opositores al régimen dictatorial, asaltar los centros comerciales y almacenes en actos de vandalismo que no forman parte de las ideas y la manera de actuar de la disidencia cubana.
Es de sobra conocido, que los revolucionarios, militantes del Partido Comunista de Cuba y fidelistas a toda prueba, son los que cada vez con más frecuencia, se ven enredados en hechos de malversación, robo, desfalco, soborno, tráfico de influencias, evasión fiscal, cohecho y lavado de dinero. Estos asaltantes del erario público llevan más de medio siglo medrando de lo poco o mucho que el pueblo produce, apoltronados en sus cargos de dirección donde devengan salarios que no necesitan gastar porque gozan de gratuidades que les son negadas a los trabajadores.
Si el régimen teme asaltos a centros comerciales y almacenes, no van a venir estos de la disidencia, sino de la gran masa de pueblo hambreado que en cualquier momento, sin saber nada de capitalismo, socialismo, democracia o dictadura, tomará la decisión de ajustarles cuenta a los depredadores que los obligan a vivir en la pobreza, y a robar para resolver sus más ingentes necesidades.
La delincuencia de la que hay que tener cuidado, es de la de cuello blanco; la dirigencia política, administrativa y militar del país. El resto pueden ser vándalos o delincuentes de poca monta que no tienen nada que ver con los opositores políticos, y sí mucho con el hombre nuevo forjado a la sombra del Che y de Fidel. Recordar a Carlos Lage, Roberto Robaina, Felipe Pérez Roque, Luis Orlando Domínguez, Rogelio Acevedo, Juan Carlos Robinson y José Abrahantes. Todos ellos tan indignos de degustar las mieles del poder como el que se adueñó de la colmena.
Al parecer el gobierno cubano prepara a la opinión pública para dar un zarpazo a la disidencia y que el pueblo cubano y el mundo, se traguen el cuento chino de que los luchadores por la democracia son delincuentes comunes que asaltan y roban. Se repite una vez más la campaña de descrédito a que acostumbra el régimen cuando las cosas se les ponen feas. Algo así como el ladrón gritando -¡Ataja!
Castrismo y Prostitución
Desde el mismo año 59, entre las tareas priorizadas por Fidel Castro, estuvo la erradicación de la prostitución. Pajarito, Colón, La Victoria, fueron algunas de las zonas alegres de la capital, que dejaron de serlo en fechas tempranas, así ocurriría con todas las demás zonas de tolerancia existentes en pueblos y ciudades del país. Todas aquellas mujeres fueron reubicadas en centros de trabajo en ocasiones creados para ellas y oficialmente se declaró erradicada la prostitución como más tarde le tocó el turno al analfabetismo.
Medio siglo después, la prostitución se ha extendido como pandemia, ya no son guajiritas engañadas e incultas obligadas a trabajar en cualquier tugurio de mala muerte, ahora las hay desde universitarias hasta casi niñas que aún se chupan el dedo o esposas que tienen el permiso de sus maridos y pueden ser vistas lo mismo en las principales avenidas de la ciudad, que en hoteles de cualquier cantidad de estrellas. Todas cultas y sanas, como bien diría a su favor el que otrora fuera su reivindicador en jefe.
Es de significar, que ni antes ni después del triunfo revolucionario la prostitución ha sido considerada una actividad delictiva, más bien siempre fueron consideradas víctimas de las condiciones socio-económicas imperantes y, aunque empañan la imagen de la “moral socialista”, el Código Penal no las tipifica como delincuentes. Entonces, con qué derecho estas trabajadoras del sexo son acosadas, detenidas y multadas por los agentes de la Policía Nacional Revolucionaria, mientras a las que no son residentes de la capital de todos los cubanos, se les expulsa hacia sus provincias de origen con un acta de advertencia discriminatoria.
Quizás dentro de poco todo cambie, y gracias a Mariela Castro y sus viajes de trabajo a prostíbulos europeos, las putas de aquí puedan hasta sindicalizarse y de paso contribuir a la economía socialista como un cuentapropista más.
Kennedy y la Sierra Maestra
Aparecen en el “Granma” , órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, del 22 de noviembre, dos artículos que en apariencia no tienen que ver uno con el otro, pero en realidad podrían ser uno solo.
En la primera plana son publicadas unas consideraciones del Presidente John F. Kennedy cuando dijo: -“Yo estoy de acuerdo con lo que planteó Fidel Castro en la Sierra Maestra, cuando con toda justificación reclamaba justicia y especialmente anhelaba liberar a Cuba de la corrupción.”
En la página dos, se puede leer: “continúa acentuando la conveniencia de aprovechar más, con fines energéticos, esa planta que se ha convertido en una verdadera plaga sobre grandes extensiones de tierra en la geografía nacional.”
En realidad la corrupción en Cuba es una verdadera plaga que afecta a dirigentes convertidos en millonarios de la noche a la mañana, y trabajadores “luchadores” por la supervivencia. Tanto el marabú como la corrupción son entera responsabilidad del Agricultor en Jefe, dueño y señor de la República para su uso y disfrute.
Maltrato a Mujeres, Plaga Social.
Jóvenes que golpean a las novias en plena vía pública sin que nadie intervenga, maridos que aporrean a las esposas incluso delante de los hijos. Las mujeres convertidas en sacos de boxeo, makiwaras vivientes para el desahogo de la frustración machista.
¿Quién defiende a las mujeres del abuso de los hombres? ¿Alguna ley prevé y sanciona el atropello físico de que son objeto en nuestra sociedad?
No, nadie las defiende, ninguna ley prevé la protección de las mujeres ante los maltratos de los hombres. Están totalmente indefensas y la casi totalidad de las mujeres abusadas ni siquiera se toman el trabajo de denunciar el hecho entre otras razones, porque casi siempre los policías son hombres, el fiscal es otro hombre, y es posible, con suerte, que uno de los jueces sea mujer.
La pregonada igualdad de la mujer no les ha traído muchas ventajas, incluso puede decirse que más bien las mujeres cubanas gozan de bastantes desventajas con respecto a los hombres, gracias a esa supuesta igualdad.
Dos hombres se enfrentan en una riña y uno le produce al otro algún tipo de lesión que en virtud de los artículos 272 y 274 del Código Penal, puede merecer entre tres meses y cinco años de privación de libertad o una simple multa de entre cien a trescientas cuotas, siempre que no ciegue, castre o inutilice para la procreación a otro, en cuyo caso la sanción imponible podría ser hasta de doce años de privación de libertad según el artículo 273.
Las mismas sanciones prescritas en los artículos 272 y 274, corresponden al que le hinche los ojos a una mujer, le rompa los dientes y algún que otro hueso, porque no le lavó la ropa, quemó la comida o no le dio la gana de tener sexo con un marido borracho. La indefensión física y legal de las mujeres, envalentona el machismo ramplón de los cubanos que prefieren emborracharse y golpear mujeres, a buscar soluciones a sus frustraciones.
Las mujeres requieren que la sociedad se encargue de ellas mediante la creación de instrumentos legales y administrativos que las protejan y no de una llamada federación que las utiliza a cambio de nada.
Receta envenenada
Que divertida y segura es la libertad de expresión y el ejercicio de la crítica cuando se usa contra un cuentapropista, un conductor de ómnibus o un médico que niega una receta que no está obligado a dar sin previa consulta.
El Dr. Carlos Alberto León Román está pasando su vía crucis porque no pertenece a la élite que goza del derecho a la impunidad. Este sí puede ser criticado, sancionado, aplastado, hay que aprovecharlo para demostrar que en Cuba hay libertad para no respetar a un médico, porque es un venido a menos al que cualquier amigo de los de arriba le puede convertir la vida en el clásico yogurt.
Desde que el ser humano decidió organizarse socialmente, el cargo más importante después del jefe, era el del brujo o médico de la tribu, nadie más importante que estos dos, ni siquiera el juglar que los entretenía a la luz de la fogata en las frías y aburridas noches prehistóricas.
En esta sociedad donde los dirigentes no se respetan a sí mismos; donde el pueblo, uniformado o no, practica el robo como forma de lucha, delata al vecino que construyó una piscina o, constituido en pandillas de respuesta rápida, golpea mujeres en la vía pública sin sonrojarse, no debe extrañar que la figura de un médico se exponga al descrédito, sin darle oportunidad de expresar sus argumentos en el mismo órgano de prensa.
El Órgano Oficial del PCC, debió publicar la saga completa del caso, carta del Dr. León incluida, para que la opinión pública pudiera hacerse una idea más precisa de los hechos y sacar sus propias conclusiones, como diría Taladrid.
Para los inspectores de la Dirección Integral de Supervisión y Control del Municipio Plaza de la Revolución, todo aquel vendedor ambulante que no se mantenga en movimiento perpetuo, como los tiburones, merece una multa que sin remordimientos, asciende desde la primera vez a mil quinientos pesos.
Al acecho de los supuestos infractores, estos celosos cancerberos de una norma que pretende normarlo todo, se abalanzan sobre ellos en cuanto ven que detienen su andar, bien sea para disfrutar de un poco de sombra o simplemente descansar los agotados y generalmente ancianos pies.
Pero, ¿cómo define la Resolución No. 33 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, (Reglamento del ejercicio del trabajo por cuenta propia), la condición de vendedor ambulante?, curiosamente, en la norma no se define tal situación, por lo que sólo se puede deducir que el vendedor ambulante es aquel que no está establecido en un local o lugar de trabajo determinado de forma permanente. Quiere esto decir, que por mucho tiempo que el susodicho vendedor se detenga sobre cualquier punto de la acera, que es un lugar de tránsito por necesidad, no se convierte en otra cosa que no sea un vendedor ambulante.
Tampoco aparece el detenerse en la acera, como infracción regulada por el Decreto Ley No. 274, (Contravenciones personales de las regulaciones del trabajo por cuenta propia). Entonces, ¿de dónde han sacado los mencionados inspectores, que los vendedores ambulantes, por llevar este nombre, están condenados a ser como tiovivos de feria?
Al parecer, en este caso se cumple aquella expresión tremendista de “la guerra de todo el pueblo”. El pueblo inspector contra el pueblo comerciante, no importa que para esto haya que agregarle disparates a la letra de las ya disparatadas normas burocráticas.
El exceso de regulaciones, normas y reglamentos que inunda la vida del cubano, lo mantiene congelado como ser social, sin atreverse a dar un paso más allá de lo que le permiten u ordenan, y ni así escapa.
El Odio al Capitalismo y el Trabajador por Cuenta Propia
¿De qué sirve un Reglamento para el Trabajo por Cuenta Propia (pequeña empresa privada), si cada funcionario o inspector a nivel de barrio puede agregarle o quitarle a su antojo cualquier cantidad de normas?
Por estos días se puede observar en algunas calles del Vedado habanero, cómo los inspectores designados para velar por el cumplimiento y desarrollo de las actividades cuentapropistas se dedican más bien a entorpecer y hostigar a los trabajadores dedicados a buscarse la “chaucha” por sus propios medios.
Para estos trabajadores es una solución impuesta a partir del reconocimiento por parte del gobierno, de que la política de estatización de todos los empleos del país había sido, más que un error, un soberano horror.
Cargados de impuestos excesivos y restricciones amordazantes, estos cubanos, muchos de ellos ya jubilados, deben soportar el atropello, la falta de respeto y la persecución de los empleados de la Dirección Integral de Supervisión y Control del Municipio Plaza de la Revolución, los cuales ni siquiera dominan el reglamento que pretenden imponer a capricho.
Estos inspectores deberían estudiar con seriedad las disposiciones legales y reglamentarias sobre el trabajo por cuenta propia, y dejar de ver a los pequeños empresarios privados que tratan de sobrevivir honradamente, cual si fueran vulgares delincuentes o enemigos de la revolución.
La publicación y divulgación de las mencionadas disposiciones, puestas al alcance de cuantas personas estuvieran interesadas en el tema, sería una forma de evitar abusos y malos entendidos que en todos los casos perjudican al discriminado vendedor callejero y a su familia.
Bruno Rodríguez Parrilla, Canciller cubano, acaba de hacer referencia a la Convención contra el Genocidio, la cual en su artículo 2 inciso b tipifica como tal “la lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo” y en su inciso c “el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”.
Bien por el Canciller, al calificar con acierto lo acontecido al pueblo cubano durante más de medio siglo de revolución y socialismo que no admiten más remiendos ni discursos.
Las tierras cultivables en manos del Estado convertidas en marabuzales, más de dos millones de cubanos en el exilio, ruina de la principal industria del país, aniquilamiento de la masa ganadera, miles de presos por motivos políticos, miles de muertos en los paredones de fusilamiento, otros miles más ahogados en las aguas del Estrecho de la Florida, jóvenes ejecutados sumariamente por secuestrar una lancha, un remolcador hundido con los que iban a bordo, niños incluidos, suspensión de la leche a partir de los siete años de edad, hospitales sin médicos, escuelas con maestros improvisados, campesinos viviendo en bohíos en nada diferentes a los de sus abuelos, negros habaneros en los mismos inmundos solares que sus ancestros, la gente del campo asentada en villas miseria y barrios marginales alrededor de las ciudades, y así se suceden infinitas las lesiones graves a la integridad física o mental de los cubanos, sometidos intencionalmente a condiciones de existencia que acarrean su destrucción, por el momento parcial.
El vil hábito de los dirigentes cubanos de culpar a los Estados Unidos por el desastre del que son los únicos responsables, no es más que eso, un hábito vil tras el que esconden su ineptitud y la incapacidad del sistema genocida escogido.
Pagar lo que Deben. (cuento)
Asamblea de Trabajadores a las cinco de la tarde. Normalmente este anuncio que aparece todos los meses en el mural, no impresiona demasiado a los empleados de la fábrica, pero esta vez avisaron puesto por puesto que el tema iba a ser muy importante, por lo que nadie debería faltar.
Todo el día transcurrió entre comentarios y preocupaciones, no se había filtrado ninguna información, como casi siempre ocurría en un lugar donde los secretos se dicen a gritos. Disciplinadamente cuando paró el turno, los trabajadores se sentaron en las sillas del teatro, que de tan viejas dan más deseos de cargarlas que de sentárseles encima.
Después de la presentación habitual de la presidencia, se pasó al orden del día. Un solo punto iba a ser presentado y debatido, y este punto, nada más mencionarlo, provocó el estupor y la ira de los ocupantes de las sillas rotas.
La empresa estaba en deuda con numerosos acreedores; entidades transportistas, suministradores de materia prima, etc., y “los factores” del centro –administración, partido, sindicato- llegaron a la conclusión de que la única forma de saldar la deuda era rebajar el salario a los obreros de la producción por ser estos los que ganan más.
Aquello se fue abajo, el Secretario del Sindicato, encargado de dar la noticia, trataba infructuosamente de poner orden, el representante de la administración se puso las manos en la cabeza y el del partido hizo ademán de irse.
Al final, no hizo falta poner orden, porque los trabajadores abandonaron el lugar como si alguien hubiera gritado ¡fuego!, sin esperar a debatir el susodicho asunto, que además de no ser debatible, ellos ni siquiera habrían sabido cómo hacerlo.
La respuesta de los obreros no se hizo esperar. Sin previo acuerdo, aumentaron los faltantes, las ausencias y las licencias por enfermedad; mientras, bajó la productividad en la fábrica, y así, todos felices.
Un mes después, ya nadie se queja de lo ocurrido, y hasta da risa recordar las caras de “los factores” cuando anunciaban aquel disparate tan mal recibido, como un chiste malo contado por un “pesao”. Los obreros, siguen ahí, en la búsqueda, pagando las deudas de la empresa y asistiendo a las asambleas de producción.
Malversación y Ejercicio Fraudulento de Funciones Públicas
Al parecer Raúl Castro se ha propuesto mejorar la imagen de su gobierno mientras protege su bolsa, al arremeter contra los corruptos que pululan en ministerios y demás dependencias gubernamentales. La malversación, el cohecho, el enriquecimiento ilícito y el tráfico de influencias, son delitos de moda entre los revolucionarios de más alto rango. El meter la mano en lo ajeno, ha sido práctica habitual de los diligentes dirigentes de la revolución cubana desde el mismo principio del proceso.
Concedida la patente de corso a todo el que mostrara fidelidad absoluta, los dirigentes revolucionarios se han dado la gran vida durante más de medio siglo, sin ser cuestionados por nadie que no fuera el propio Comandante en Jefe, el robar del erario público se convirtió en el deporte más practicado por los que tenían como responsabilidad velar por la correcta administración de los recursos puestos en sus manos.
Pero no hay nada mejor que el mal ejemplo para acabar con las buenas intenciones. Los líderes históricos, intocables por derecho divino, se han permitido todo tipo de prebendas y han llevado una vida licenciosa de bacanales, viajes de placer, yates, cayos particulares, mansiones, fincas de recreo, vacas lecheras personales y todo tipo de lujos y caprichos.
¿Qué se puede esperar entonces de las nuevas generaciones de dirigentes revolucionarios, sino que copien todo lo que de una forma u otra le enseñan los mayores? La corrupción en Cuba no son hechos aislados cometidos por individuos descarriados, en Cuba la corrupción es institucional y Raúl Castro sabe que lucha contra un dragón de muchas cabezas y donde quiera que corta una, salen dos, porque el sistema político-económico-social imperante promueve el egoísmo, el amor desmedido por el dinero y las cosas materiales, y cada cual procura obtenerlos a cualquier precio.
Este “sálvese el que pueda” ha echado raíces entre los simples trabajadores de cualquier sector. La palabra “búsqueda” ha sustituido a la más conocida “robo”, y aunque el panadero no pueda pasar las Navidades en París, Barcelona o Tokio, al menos puede vender en el mercado negro el aceite que se “busca” cada día.
La Ley 88. ¿Es una Ley o una Perreta?
Escribir sobre la Ley 88 o “Ley Mordaza” constituye todo un ejercicio de voluntad, es tal la falta de profesionalismo de sus redactores, que no se necesita mucho esfuerzo para darse cuenta de que fue concebida en alguna oficina del Departamento de Seguridad del Estado y a solicitud del máximo líder.
Tanta falta de respeto por la libertad de opinión e información retrata de cuerpo entero al dictador y su obra. Amenazas, vituperios, descalificaciones y mentiras conforman un documento que es el monumento a la chapucería jurídica, algo así como, “el Código Penal no me alcanza, inventen algo mejor”.
Esta “Ley” procura la defensa de una soberanía más que pisoteada en la era soviética; con bases militares extranjeras incluidas las de cohetes atómicos y submarinos nucleares, envío de tropas a cumplir misiones afines a los intereses imperiales de la Unión Soviética, imposición de una Carta Magna con mención explícita de la metrópoli, economía subordinada a y dirigida por esa misma potencia y un sistema educacional sovietizante sin nada que ver con las fuentes de pensamiento pedagógico y filosófico que forjaron nuestra nación.
Igualmente el engendro jurídico busca defender un sistema económico que logró en unos cuantos años exterminar la masa ganadera, la industria azucarera y la agricultura en general, convirtiendo a Cuba de exportador en importador de más del setenta por ciento de los alimentos que se consumen; sumir el sector industrial en el atraso tecnológico del campo socialista; convertir en chatarra la flota pesquera, a los médicos en taxistas, ingenieros en porteros y licenciados en guías de turismo y damas de compañía por cuenta propia. Sistema económico este que hoy depende más que nunca de la inversión del capital extranjero, las ideas del extranjero y la dirección del extranjero, capitalista, se entiende, porque los nacionales no tienen capital, ni experiencia, ni permiso para desarrollar proyectos inversionistas de ningún tipo.
La “Ley” 88, pretende justificar la ineficiencia propia del sistema y la ineptitud de los máximos dirigentes del país, con un “bloqueo” que convierte a Estados Unidos en el primer suministrador de alimentos y una de las principales fuentes de ingreso de moneda fuerte gracias a la remesa familiar de aquellos de los que una vez se dijo “que se vayan, no los queremos, no los necesitamos”, una agresión militar que no se ha producido ni se va a producir, y una subversión del orden interno que habría que ver dentro de tanta corrupción imperante, a qué tipo de orden se refiere, porque gracias al socialismo y a nuestros líderes, Cuba es un gran relajo más digno de choteo que de un bombardeo.
La “Ley Mordaza” demuestra que la dirección del país está huérfana de ideas desde hace mucho tiempo, desde que echó a un lado el programa expuesto en “La Historia me Absolverá”, para acogerse al programa dictatorial por el que están condenados. Se puede decir que con ella pretendieron huir hacia delante, jugárselo todo a la carta de la represión feroz y hacerse los sordos aunque la isla se hunda en el mar como le gusta vaticinar a cierta apocalíptica persona que llegado el momento, procurará ponerse a buen resguardo al estilo del asalto al Cuartel Moncada o del tiroteo en Alegría de Pío.
Publicado por hildebrando chaviano montes en 15:22 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Entre los derechos naturales de todo hombre, está el de la libertad, el cual es inalienable y sagrado.
Las leyes penales de todos los estados modernos, estatuyen que nadie puede ser acusado, arrestado ni detenido, sino en los casos determinados por la ley y con las formalidades legales requeridas, igualmente proclaman que a todo acusado se le presume inocente mientras no se dicte fallo condenatorio contra él (Artículo 3 de la Ley de Procedimiento Penal).
El procedimiento sumarísimo de Hábeas Corpus, como amparo a la libertad del individuo, comenzó a usarse en la antigua Roma, más tarde pasó a Inglaterra, Aragón (España), Francia, Estados Unidos y el resto de América incluida Cuba.
Donde quiera que no exista un estado de derecho, la libertad de las personas es coartada, amenazada, agredida. El abuso de poder es consustancial a los regímenes totalitarios en cualquier época y lugar, bien porque no haya leyes regulatorias de los derechos individuales o a pesar de ellas, como es el caso cubano.
Veamos cómo lo regula la Ley de Procedimiento Penal vigente en nuestro país:
“Artículo 467. Toda persona que se encuentre privada de libertad fuera de los casos o sin las formalidades y garantías que prevén la Constitución y las leyes, debe ser puesta en libertad, a petición suya o de cualquier otra persona, mediante un sumarísimo proceso de hábeas corpus ante los tribunales competentes.
No procede el hábeas corpus en el caso de que la privación de libertad obedezca a sentencia o a auto de prisión provisional dictado en expediente o causa de delito.
Artículo 468. Son competentes para conocer de la solicitud de hábeas corpus:
1) las Salas correspondientes de los Tribunales Provinciales Populares en los casos que procedan de actos de los Instructores, Fiscales, Tribunales Municipales Populares o de los agentes de la autoridad del territorio del Tribunal Provincial Popular respectivo.
2) las Salas correspondientes del Tribunal Supremo Popular en los casos que procedan de actos de los Tribunales Provinciales Populares.
Artículo 469. En la solicitud se consignan los particulares siguientes:
1) la persona a cuyo favor se pida el mandamiento de libertad; el lugar donde se halla privado de ella; y la autoridad o su agente, o el funcionario que la mantenga en esa situación;
2) los motivos de privación de libertad, según el leal saber y entender del peticionario;
3) que la privación de libertad no ha sido dispuesta a virtud de sentencia o de auto de prisión provisional dictado en expediente o causa por delito;
4) si el encarcelamiento o privación de libertad existe por virtud de un auto, providencia o cualquier otra disposición, se agregará a la solicitud una copia del mismo, a no ser que el solicitante asegure que, por razones de la traslación de la persona encarcelada o privada de libertad con anterioridad a la solicitud, no pudo exigirse tal copia o porque esta se exigió y fue rehusada su entrega;
5) el peticionario hará constar en que consiste la ilegalidad que aduzca.
Si el solicitante ignora alguna de las circunstancias que se señalan en este artículo, debe también consignarlo expresamente.
Artículo 470. El Tribunal dará curso a la solicitud, a menos que resulte evidente que no existen fundamentos legales para ello.
Artículo 471. Si accede a dar curso a la solicitud, ordenará a la autoridad o funcionario a cuya disposición se encuentre el preso o detenido que lo presente ante el Tribunal el día y la hora que al efecto se señale, dentro del término de setenta y dos horas”.
A partir de aquí, hasta el Artículo 478, el proceso es detallado de forma tal que no deja lugar a dudas sobre la intención de la norma: proteger al ciudadano contra los abusos y arbitrariedades de los agentes, funcionarios y oficiales de los órganos represivos.
Al parecer los redactores no se atrevieron a omitir un procedimiento acogido en la legislación penal cubana desde fecha tan temprana como 1898, o bien se le restó importancia, al considerar que no habría alguien tan atrevido como para cuestionar un encarcelamiento revolucionario por muy ilegal que fuese.
Algunos preguntarán, ¿pero eso aquí funciona? A lo que se podría responder, ¿por qué no intentarlo? Sobran las oportunidades.
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Delitos Contra los Derechos de Reunión, Manifestación, Asociación, Queja y Petición
La Constitución Socialista de la República de Cuba en su artículo 54 dice que: “Los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines. Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en las que sus miembros gozan de la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica.”
A pesar de ser tan prolijamente detallados los destinatarios de estos derechos, si el legislador hubiera utilizado la expresión “todos los ciudadanos”, se habría ahorrado la parrafada de Perogrullo intolerante.
La referencia a “los medios necesarios a tales fines”, no cumple ningún objetivo, habría que ver cuáles son los medios necesarios para reunirse, manifestarse y asociarse, actividades sociales para las que basta la simple voluntad de las personas, ya sean practicantes de nudismo en una playa escandinava o criadores de camellos sin joroba en el Sudán.
Por otra parte, si las organizaciones de masas y sociales disponen de facilidades que incluyen el permiso de hablar, ese es su problema, los demás podemos sencillamente prescindir de supuestas ventajas que la ley no declara de aceptación obligatoria.
Ahora viene lo serio, el Código Penal declara en su artículo 292.1. Se sanciona con privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas al que, con infracción de las disposiciones legales:
En un país donde todo lo que no esté prohibido debe estar expresamente autorizado, debemos empezar por definir qué es lícito y qué no lo es: fácil, si está previsto y sancionado en el Código Penal es delito y por ende ilícito, si no lo está, no lo es. Por ejemplo:
Una marcha de las Damas de Blanco por la Quinta Avenida es lícita, mientras que una golpiza a esas mismas señoras, por parte de agentes y oficiales de los órganos de la Seguridad del Estado, no lo es; un ciudadano manifestando sus ideas en un parque, es lícito, sin embargo, el cederista obcecado que le parte el cráneo de un machetazo para cerrarle la boca, es un delincuente; una organización que solicita su inscripción en el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia, actúa de forma lícita, el funcionario que ni siquiera da respuesta a dicha solicitud o la deniega, es un delincuente; un grupo de ciudadanos decide reunirse en una casa para debatir asuntos de su interés, esto es lícito, agentes y oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria y del Departamento de Seguridad del Estado rodean el lugar e impiden por la fuerza el acceso al mismo, estos, son delincuentes.
Ambos casos están previstos y sancionados en el Código Penal como Delitos Contra la Libertad Personal.
“Artículo 279.1. El que, sin tener facultades para ello y fuera de los casos y de las condiciones previstas en la ley, priva a otro de su libertad personal, incurre en sanción de privación de libertad de dos a cinco años.”
Aunque parezca broma, no lo es. El Código Penal se contradice con la Ley 88, o mejor, la Ley 88 es ilegítima porque es anticonstitucional, nadie puede impedir a otro el libre ejercicio del derecho de palabra o prensa, so pena de ser sancionado. Veamos el precepto legal que vuelve locos a los represores.
Artículo 291.1. El que, en cualquier forma, impida a otro el ejercicio del derecho de libertad de palabra o prensa garantizado por la Constitución y las leyes, es sancionado con privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas.
Por su parte, el Artículo 53 de la Constitución de la República refrenda este derecho a pesar de que el legislador pretendió constreñirlo, podarlo y cercarlo hasta dejarlo como un bonsái legal. “Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista.” Todo lo que sigue respecto a “las condiciones materiales para su ejercicio,…” bla, bla, bla, puede obviarse en esta época de prensa digital, globalización y democratización de la información. Es por demás lógico que estos derechos siempre son ejercidos conforme al interés de la sociedad en que nos toque vivir, con independencia de su apellido.
La tolerancia que hasta cierto punto muestra el régimen con los blogueros y periodistas independientes no se debe a un arranque de bondad o a un cambio de actitud hacia la crítica, el gobierno y su policía política se enfrentan a sus propias leyes cuando impiden o tratan de impedir el ejercicio de la libertad de palabra o prensa y ellos lo saben, al igual que saben que ya la disidencia, oposición o lo que sea, no tiene mordazas.
Con el presente tema se da fin a los delitos llamados “contra el honor”. El legislador revolucionario se encargó de proteger concienzudamente la imagen de los gobernantes y sus mecanismos de poder. Lo que en un sistema democrático serían tres poderes equilibrados (legislativo, judicial y ejecutivo), en una dictadura se convierten en un solo suprapoder, protegido por leyes hechas a su medida.
Después de más de medio siglo de triunfalismo e intolerancia, la máxima dirección del país pretende que sus más fieles seguidores, los ineptos no pensantes y hala levas de siempre, cambien el rumbo de su obediencia supina y acomodaticia y acepten como bueno lo que desde siempre han tenido por perversiones antipatrióticas.
Desde el propio año 1959, se institucionalizó la persecución de religiosos, homosexuales, empresarios privados y libre pensadores, por ser lacras que estorbaban la construcción de la sociedad socialista, preámbulo del comunismo preconizado por Lenin.
Es en extremo difícil para cualquier seguidor fiel de las enseñanzas de Marx, Lenin, Mao, Stalin, Pol Pot y Fidel Castro, convencerse de que las categorías antes mencionadas están formadas por seres humanos tan dignos como el que más y con iguales derechos, aunque no sean militantes del Partido Comunista y defensores a ultranza de cuanto disparate haya salido de la mente de un máximo líder.
Lo mismo ocurre con los empresarios privados, aquí llamados “cuentapropistas”, (como para recordar a Orwell). En Cuba se estatizó, confiscó, expropió o como quiera que se le llame, toda propiedad privada, los ripios perdonados cambiaron su nombre, (otra vez Orwell), y se convirtieron en “propiedad individual”.
Para los revolucionarios-comunistas-fidelistas, los culpables de todos los males habidos y por haber, eran los propietarios, y por ende, esa fue la primera lacra erradicada por la revolución para desgracia de la economía nacional. Cualquier asomo de independencia laboral y económica fue ejemplarmente perseguido y sancionado, (tómese como ejemplo la recordada “Operación Adoquín”, donde, como colofón a la arbitrariedad, el acusado asistido de letrado era merecedor de privación de libertad y el que no, sólo era multado).
Aunque en nuestro país no existe una ley de prensa, y ojalá no la haya nunca en un futuro estado democrático, es práctica habitual entre los periodistas acogerse a un Código de Ética que garantiza la protección de los ciudadanos ante ataques a su integridad personal.
Este particular no parece ser tomado en consideración por los órganos de prensa oficialistas cuando divulgan supuestos hechos atribuidos a opositores políticos o periodistas independientes. El periodista, funcionario, dirigente o simple ciudadano que incurra en esta actitud, comete, según el Código Penal vigente, un delito de los considerados contra el honor.
2. Si ante el tribunal el culpable reconoce la falsedad de sus afirmaciones y se retracta de ellas, la sanción es de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas. El tribunal debe dar a la víctima constancia de la retractación.
El periodista debe estar convencido de que los hechos atribuidos son ciertos y, ante la duda, es preferible abstenerse de publicarlos. Esto vale tanto para la prensa oficialista como para periodistas independientes y blogueros.
En realidad, el uso que se ha hecho de estas figuras delictivas ha sido siempre la protección de la imagen de los llamados líderes históricos de la revolución, convertidos de esta forma en intocables.
Dice el Artículo 318.1. El que, ante terceras personas, impute a otro una conducta, un hecho o una característica, contrarios al honor, que puedan dañar su reputación social, rebajarlo en la opinión pública o exponerlo a perder la confianza requerida para el desempeño de su cargo, profesión o función social, es sancionado con privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas.
Con independencia de que hace mucho tiempo la reputación social de ciertas personas está dañada sin remedio, no merecen ningún crédito ante la opinión pública, y han perdido la confianza requerida para el desempeño de sus cargos, profesiones o funciones sociales, el comunicador no debe dejarse llevar por la pasión.
Esto no impide que tengamos todo el derecho del mundo para calificar de cobardes y faltos de hombría a los oficiales de la Seguridad del Estado y agentes de la Policía Nacional Revolucionaria que golpean mujeres amparados en su impunidad.
Con independencia de que nuestro país no es un estado de derecho, las autoridades deberían respetar, por decoro, sus propias normas jurídicas, pero todo lo contrario, cuando no les sirven las que tienen, las violan o sencillamente inventan otras acomodadas a sus deseos.
Esta historia en Cuba se repite casi a diario, y aunque muchos no lo conozcan o parezcan no conocerlo, se ha cometido un delito contra los derechos individuales, contra la libertad personal, y se ha violado la ley por parte de los que supuestamente deberían velar por su cumplimiento.
En este caso tenemos el delito de coacción, que contrario a lo que muchos puedan creer, no es una simpleza, aunque no venga acompañado de algún ataque de “pancreatitis fulminante”. Es un acto que atenta contra la libertad de las personas en su forma más primitiva, por lo que vale la pena aclarar dos o tres cosas sobre este delito que muchas veces pasa solapado, pues la persona abusada no se da cuenta que cualquier acto como este que restrinja sus derechos, puede ser denunciado de acuerdo con las leyes vigentes en nuestro país y según palabras recientes del señor Presidente de la República, nadie está por encima de la ley.
Al respecto nos dice el Artículo 286.1. El que, sin razón legítima, ejerza violencia sobre otro o lo amenace para compelerlo que en el instante haga lo que no quiera, sea justo o injusto, o a que tolere que otra persona lo haga, o para impedirle hacer lo que la ley no prohíbe, es sancionado con privación de libertad de seis meses a dos años, o multa de doscientas a quinientas cuotas.
Publicado por hildebrando chaviano montes en 14:33 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Publicado por hildebrando chaviano montes en 14:29 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
De todos es sabido que la batalla que hoy nos enfrenta, es de ideas, y las ideas no pueden ser presas ni fusiladas. Si en el 2003 era una veintena de periodistas independientes, hoy son centenares los que reportan a diario los abusos policiacos y las vicisitudes de la población. Esto es resultado directo de aquella bestialidad anticonstitucional.
La prensa independiente cubana ha demostrado al régimen gobernante, a sus vasallos y al mundo, que no hay miedo a las amenazas de Ley 88, ni a los calabozos ni a las tonfas, esta pelea es de hombres y mujeres libres contra una dictadura, no buscamos la violencia, pero tampoco le tememos.
Los 20 millones de dólares aprobados recientemente para la lucha por la democracia en Cuba no van a decidir ni mucho ni poco, hasta ahora apenas ha llegado algo de los otros millones que supuestamente estaban destinados al mismo objetivo, y sin embargo la disidencia se ha multiplicado porque la tiranía la engendra, es una reacción natural del oprimido con dólares o sin ellos.
Cuando Raúl Castro o Machado Ventura se refieren a la necesidad de que los cubanos se expresen con libertad sobre cualquier asunto concerniente a los problemas que confronta el país, no se refieren como es lógico, a los cubanos llamados “revolucionarios” los cuales, salvo excepciones, no se atreven a criticar al Gobierno, al Partido o al sistema político económico escogido, el cual ha demostrado su ineficiencia e incapacidad de generar riquezas.
Publicado por hildebrando chaviano montes en 11:25 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
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References: artículo 273
 Resolución 
 artículo 2

Artículo 468

Artículo 469

Artículo 470

Artículo 471
 Artículo 478
 artículo 54
 artículo 292

Artículo 291
 Artículo 53
 Artículo 318
e contrario
 Artículo 286