Source: http://juridicas.unam.mx/publica/rev/derpriv/cont/8/dtr/dtr2.htm
Timestamp: 2014-07-14 15:46:09+00:00

Document:
EL ENDOSO. SEGUNDA PARTE *
Pedro Alfonso LABARIEGA VILLANUEVA **
La doctrina los agrupa por la forma: el endoso completo, si contiene todos los requisitos de ley; presuntamente completo, cuando falta alguna menci�n que la ley interpreta en determinado sentido; en blanco, si no existen menciones y habr�n de complementarse. Por sus efectos: en endoso pleno, si transfiere la propiedad al endosatario; limitado, cuando s�lo transmite la posesi�n o plantea un gravamen (en procuraci�n, en garant�a).
La legislaci�n cambiaria mexicana prev� algunos tipos de endoso:
Es aquel que transmite la propiedad del t�tulo y todos los derechos a �l inherentes (art�culo 34, LGTOC). De aqu� que el propietario del documento sea el titular del derecho consignado en el mismo; el endosatario en propiedad se convierte en acreedor cambiario, ajeno a las excepciones no derivadas de lo escrito en el t�tulo, o a las personales que le interpusiera quien se oblig� a pagar el documento.
Por lo general, los endosantes de esta clase de endoso, no responden solidariamente del pago del documento (art�culo 34, LT), salvo que la ley as� lo establezca como acontece con los t�tulos cambiarios (art�culo 90, LT, en relaci�n con los art�culos 4, 154 y 159, LT), aun en este caso, los endosantes pueden exonerarse de la solidaridad, mediante la cl�usula sin mi responsabilidad u otra equivalente (art�culos 34, pfo. 2o. y 36, pfo 3o., LT; 67, pfo. 5o., LMV).1
2. Endoso en procuraci�n, al cobro u otra expresi�n equivalente
Este endoso otorga al endosatario los derechos y obligaciones de un mandatario judicial (art�culo 35, LT). Por ello, tiene la facultad de presentar el documento a la aceptaci�n, al cobro judicial o extrajudicialmente, a levantar el protesto correspondiente, e incluso a endosar el t�tulo en procuraci�n. Al endosatario en procuraci�n le son oponibles las excepciones que se tengan contra el endosante, pero no las que se tuvieran contra su persona (art�culo 35, pfo. 2o., LT).
Adem�s, se trata de un endoso irregular.2 Basta con una simple cancelaci�n para revocar el mandato contenido en un endoso en procuraci�n (art�culo 35, par�grafo 1o. in fine, LT). La revocaci�n tiene efectos entre las partes una vez comunicada al endosatario, aunque no aparezca en el t�tulo. Las causas civiles de terminaci�n del mandato se aplican al endoso en procuraci�n, s�lo cuando as� lo establezca la ley cambiaria (art�culo 35, pfo. 1o. in fine, LT). El concurso mercantil del endosante no extingue este tipo de mandato (art�culo 100 de la Ley de Concursos Mercantiles -LCM-, bajo la Ley de Quiebras s�, art�culo 141, LQ); de existir un juicio iniciado por el endosatario, lo continuar� el comerciante bajo la vigilancia del conciliador (art�culo 84, LCM; en la LQ lo continuaba el s�ndico, art�culo 122, LQ). Tambi�n la muerte o interdicci�n, como la quiebra del endosatario en procuraci�n, extinguen la representaci�n conferida a �ste, si as� lo considera el conciliador (art�culo 100, LCM; 141, LQ). Los titulosvalor de cualquier clase emitidos a favor del comerciante o que se hayan endosado a favor de �ste podr�n separarse de la masa concursal (art�culos 70 y 71, V, LCM; 158, LQ).3
Hay ciertas normas que regulan este tipo de endoso y que conviene no olvidar:4
a) Este endoso no faculta para entablar el juicio de amparo, pues en �ste lo que est� en juego es la tutela de una garant�a constitucional ultrajada, mientras que en aqu�l es el cobro.5
b) Tampoco puede tramitar cancelaciones de embargo, pues no tiene facultades para litigar en juicio negocios eminentemente procesales.6
c) Consecuentemente, el endosatario en procuraci�n para poder ejercer su encargo no requiere el t�tulo de licenciado en derecho.7
d) Pero s� requiere c�dula profesional para cobrar costas en el juicio, siempre que sea el triunfador en el litigio, am�n de tramitarlo en el incidente respectivo y no en el juicio principal.8
e) Por ser un mandato cambiario, este tipo de endoso puede encomendarse alternativa o solidariamente, esto es, se puede asignar a una o m�s personas independiente o conjuntamente, siempre que as� se acuerde expresamente en el acto en el que se confiri� el endoso; cuando los nombres de los endosatarios se unan con la conjunci�n disyuntiva "o"; o bien, cuando se enlacen con la conjunci�n copulativa-disyuntiva "y/o".9
f) Tambi�n un mandatario general para pleitos y cobranzas, cual mandatario judicial puede reemplazar al endosatario en procuraci�n.10
g) El endoso en procuraci�n que realice una persona moral extranjera radicada en el extranjero, para ejecutar en M�xico, no ha de acatar los requisitos de inscripci�n en el registro a que aluden los art�culos 250 y 251, LT, pues basta que el documento y el endoso observen lo preceptuado por el art�culo 29 de la ley cambiaria, relacionado con el art�culo 11 del CCF.11
3. Endoso en garant�a
Dicho endoso tiene raz�n de ser cuando se entregan t�tulos de cr�dito como respaldo de un adeudo. Tiene como finalidad constituir sobre el documento un derecho real de prenda que, l�gicamente, abarca tambi�n a los derechos provenientes del t�tulo. Por ser el endoso en garant�a un acto de disposici�n, s�lo puede realizarlo el que endosa en propiedad.
El t�tulo a endosarse en prenda deber� portar en su texto la expresi�n en garant�a, en prenda u otra equivalente.
En virtud de esta clase de endoso, el endosatario obtiene todos los derechos de un acreedor prendario sobre el t�tulo, incluyendo las facultades del endosatario en procuraci�n. En este caso, las excepciones personales que los obligados tuvieren contra el endosante no son oponibles al endosatario en garant�a (art�culo 36, LT). Por otra parte, el endosatario en prenda est� facultado para realizar la prenda seg�n lo establecen los art�culos 341-344, de la LT, en concordancia con el art�culo 36, LT.
Conviene se�alar que cabe constituir dos tipos de prenda sobre un t�tulo: (a) endoso en garant�a que s�lo transfiere la posesi�n temporal; (b) la que se incorpora a un t�tulo mediante el traspaso respectivo al contrato de prenda (art�culo 334, I, II, y III, LT), en la que hay transmisi�n de la propiedad (art�culo 36, par�grafo 3 in fine, LT) pero el aprovechamiento y disposici�n s�lo podr� efectuarse previo consentimiento del deudor (art�culo 344, LT relacionado con el 214 de dicha ley). Las dos son transmisiones accesorias destinadas a respaldar un compromiso; el obligado no es el deudor prendario sino un tercero (el signatario del t�tulo), extra�o al negocio garantizado. En el endoso en garant�a, la propiedad es del endosante, mientras que en la prenda se transfiere al acreedor prendario. En el primer caso, el documento que contiene la garant�a se endos� en prenda; en el otro caso, se endos� en propiedad, y siempre como anexo del contrato de prenda.12
Ahora bien, si el t�tulo otorgado en garant�a vence antes que la obligaci�n garantizada, el endosatario podr� obtener el monto del documento; lo recaudado lo guardar� en garant�a (art�culo 343, LT), salvo convenio en contrario al contraer la obligaci�n principal.
Si los documentos entregados en prenda vencen despu�s de la fecha en que es exigible la obligaci�n garantizada, y no se paga �sta, se proceder� a la realizaci�n de la prenda, seg�n lo previsto por la ley (art�culo 36, par�grafo 3o., relacionado con los art�culos 341-344, LT). Y quien obtiene como resultado de tal realizaci�n el t�tulo dado en prenda, lo adquiere en propiedad, y as� habr� de asentarse en el documento, siendo potestativo estampar la cl�usula sin mi responsabilidad (art�culo 36, par�grafo 3o. al final); evidentemente, son oponibles al adquirente las excepciones que contra �l procedieren.13
4. Endoso en blanco
La entrega del t�tulo sin el nombre del endosatario, pero con la firma del endosante, bastan para transmitir el documento (art�culos 30 y 32, LT; art�culo 14, LU; art�culo 16, CNUDMI; secci�n 3-205 (b)). Este tipo de endoso se considera efectuado en propiedad por virtud de la presunci�n expresa (art�culo 30, LT). La ley permite al endosatario llenar el endoso con su nombre o el de un tercero, transferir el documento sin completar el endoso y endosar al portador, surtiendo �ste, efecto de endoso en blanco (art�culo 32, LT).14
Por otra parte, el documento endosado en blanco contin�a bajo el r�gimen de los t�tulos a la orden, ya que al vencimiento del t�tulo, quien paga habr� de comprobar la identidad de la persona que presente el t�tulo como �ltimo tenedor (art�culo 39, LT), y para tal fin es imprescindible que aparezca en el documento el nombre de quien lo cobra.15
Algunas tesis aisladas de la Suprema Corte indican que el endoso en blanco produce efectos de endoso al portador, que quien paga no est� obligado a cerciorarse de la autenticidad de los endosos, ni tiene facultad para exigir que se compruebe el endoso, y que el �ltimo tenedor no tiene que probar quien le endos� el t�tulo.16
5. Endoso al portador
Cuando el documento porta en su texto la cl�usula "al portador", y �ste se legitima con la simple exhibici�n del documento, produce los efectos de un endoso en blanco (art�culo 32 in fine, LT).
6. Endoso en retorno (girata di ritorno, R�ckindossament)
Es factible endosar el documento a favor de alguna de las personas que ya aparezca en �l como responsable de su pago; ello no impide que dicho obligado pueda, a su vez, endosar posteriormente el t�tulo. Este tipo de endoso origina efectos distintos seg�n sea la persona en cuyo favor se efect�e y la naturaleza del t�tulo de que se trate.17
Esta situaci�n en que se coloca al endoso se fundamenta en el art�culo 41 in fine, LT. Los art�culos 35 y 41, LT, no exigen formalidad alguna para revocar el endoso en procuraci�n, esto es, no se requiere que el endosante entable acci�n legal contra el endosatario para dar por v�lido la revocaci�n del mandato incluido en la figura en comento, puesto que de la naturaleza misma del endoso en procuraci�n, el cual no transmite la propiedad sino s�lo confiere los derechos y obligaciones inherentes a un mandatario, se infiere que es suficiente la manifestaci�n unilateral del beneficiario del t�tulo, ante el �rgano jurisdiccional que conoce del cobro judicial del documento endosado, para conceptuar leg�tima la cancelaci�n y sin valor alguno para lo sucesivo el endoso en procuraci�n, acorde a lo dispuesto por el art�culo 41 de la ley de la materia.18
7. Endoso por representante
El supuesto se contempla en la fracci�n II, parte final del art�culo 29, LGTOC, al exigirse la firma de la persona que suscribe el endoso a ruego o en nombre del endosante; se prev�, pues, la intervenci�n de un representante del endosante.
En tal caso, deber� asentarse como antefirma que se media en repre-sentaci�n del anterior tenedor, precisamente para no interrumpir la cadena de endosos.
Si el representante es una persona f�sica, deber� indicar su nombre y la calidad con la que firma; las m�s de las veces actuar� con un poder, por lo que seg�n la costumbre se antepondr�n las abreviaturas: "p. p."; si quien estampa el endoso es el que ejerce la patria potestad o la tutela o el albacea de la sucesi�n del tenedor, etc�tera, tendr� que especificarse esta particularidad.
Normal y frecuentemente, el endosante ser� una persona jur�dica; concretamente una sociedad mercantil; en tal supuesto, la firma del representante deber� anexarse a la denominaci�n o raz�n social del tenedor, y consignar la funci�n que aqu�l desempe�a: gerente, administrador.19
Si el documento carece de tales indicaciones -de que se trata de una representaci�n y del cargo que se ejercita- es decir, la contemplatio domini,20 se suspende la continuidad de los endosos y por ende, los endosatarios ulteriores carecer�an de legitimaci�n. Por lo contrario, la cadena de endosos persiste, no obstante la ausencia de facultades (conforme a los art�culos 5 y 85, LT) de quien se exterioriza como representante, y tan legitimado est� quien a trav�s de tal endoso obtuvo el t�tulo, o un posterior endosatario, que podr�an reclamar el valor del t�tulo, pues el que paga no est� autorizado para exigir que se le compruebe la autenticidad de los endosos (art�culo 39, LT).21
Ahora bien, si no se ha roto el encadenamiento de endosos, el hecho de que uno de los t�tulos se haya suscrito sin facultades bastantes no implica que dicho endoso sea pleno, es decir, que surta la totalidad de sus efectos y que el endosatario ocupe id�ntica posici�n a la que tendr�a si hubiese obtenido el documento a trav�s de una transmisi�n regular.22
Por principio, si se acredita que el endosatario adquiri� el documento de mala fe o con culpa grave (art�culo 43, par�grafo in fine, LT), �l se someter� a la acci�n reivindicatoria (art�culo 42, LT) o a la personal, seg�n sea el caso, que competa al tenedor en cuyo nombre se endos� il�citamente. Desde luego, quien pretende reivindicar el documento es quien debe probar la culpa grave o la mala fe, ya que la buena fe se presupone siempre (art�culo 807, CCF).
Ahora bien, si la aparente representaci�n se hiciere valer aprovechando la eventualidad de que el t�tulo se extrav�o por su tenedor leg�timo (o le fue robado), �ste puede reivindicarlo solicitando la cancelaci�n del documento (art�culos 44 y ss., LT), dado que la oposici�n del endosatario aparente (art�culo 47, par�grafo 1o., LT), al no obrar de buena fe y sin culpa, no prosperar� (art�culo 47, par�grafo 2o., LT).
Am�n de que la firma del representante farsante no compromete al presunto representado, quien puede eximirse (art�culo 8o., III, LT), excepto que con actos positivos o con omisiones graves haya propiciado que se presuma, conforme a los usos del comercio (art�culo 11, LT), que el signatario del documento s� estaba autorizado para suscribir t�tulos cambiarios.
Por lo dem�s, la ley determina que quien endose un titulovalor en nombre de otro sin las debidas autorizaciones, responde personalmente como si hubiera obrado en nombre propio (art�culo 10, LT).
Por otro lado, tambi�n la ley indica que si el representante embustero paga, obtiene los mismos derechos que pertenecer�an al representado aparente (art�culo 10, par�grafo 1o., in fine, LT).
Adem�s, "la ratificaci�n expresa o t�cita de los actos a que se refiere el p�rrafo anterior, por quien puede legalmente autorizarlos, transfiere al representante aparente desde la fecha del acto [endoso], las obligaciones que de �l nazcan" (art�culo 10, par�grafo 2o., LT).23
Y expl�citamente, agrega la ley: "Es t�cita la ratificaci�n que resulte de actos que necesariamente impliquen la aceptaci�n del acto mismo por ratificar o de alguna de sus consecuencias. La ratificaci�n expresa puede hacerse en el mismo t�tulo de cr�dito o en documento diverso (art�culo 10, 3o., LT). Este criterio es avalado por la Suprema Corte".24
8. Endoso fiduciario
Es aquel que adopta la forma en un endoso pleno (endoso en propiedad) o en blanco para fines de autorizaci�n al cobro o de garant�a, y no de transmitir la propiedad.
En esta clase de endoso, el titular queda completamente legitimado (en virtud de la posesi�n del documento y del endoso en propiedad); sin embargo, en sus relaciones con el endosante consta que no adquiri� la propiedad del t�tulo y queda obligado extracambiariamente conforme al convenio extracartular, esto es, el pactum fiduciae, mediante el cual, el adquirente del t�tulo se obliga a devolverlo al enajenante contra el pago de su cr�dito o a restituir el producto l�quido que hubiere recibido por el cobro del documento.
Los efectos de este endoso son los de un endoso regular. Es decir, que el fiduciario puede ejecutar todos aquellos actos que incumben a un tenedor leg�timo del documento, pero los que contravengan el convenio extracambiario de apoderamiento o de garant�a ser�n de su completa responsabilidad.
Este tipo de endoso -nos explica Messineo-25 tiene varias aplicaciones; por ejemplo, cuando se desea obviar el desprestigio que implica para el endosatario el endoso para el cobro; o bien, para impedir que dicho endosatario, carente de derecho aut�nomo, se exponga a las excepciones que el deudor cambiario podr�a oponer al endosante; o cuando se quiera favorecer al endosatario, simple acreedor pignoraticio, para que obtenga la prestaci�n, presuponi�ndolo endosatario pleno, en lugar del car�cter con cl�usula en garant�a.
El endoso fiduciario no adopta la forma documental espec�fica; se trata de un endoso com�n pleno: el endosatario deviene tal, efectivamente, ante el deudor cambiario. S�lo que en las relaciones internas entre endosante (fiduciante) y endosatario (fiduciario) -cara interna de la relaci�n- el endoso pleno no se concreta, por cuanto el endosante no desea transmitir un derecho pleno sobre el documento; sino que opera, respectivamente, el endoso para el cobro o a t�tulo de prenda; no obstante ello, es factible que el endosatario traicione la confianza del endosante y se comporte como verdadero propietario del t�tulo; evento contra el cual el fiduciante no tiene defensas jur�dicas, ya que el derecho transmitido fiduciariamente produce eficacia erga omnes.26
9. Endoso en administraci�n
La LMV exige este tipo de endoso a quien deposita titulosvalor nominativos en el Instituto para el Dep�sito de Valores (Indeval). La finalidad de este endoso es justificar la tenencia de los valores y el ejercicio de las atribuciones que este cap�tulo le confiere, sin constituir en su favor ning�n derecho distinto a los expresamente consignados en el mismo (art�culo 67, pfo. 4o, LMV).
En efecto, la voz del legislador declara:
El dep�sito a que se refiere la fracci�n I del art�culo 57 de esta ley, se constituir� mediante la entrega de los valores a la instituci�n para el dep�sito de valores, la que abrir� cuentas a favor de los depositantes.
Constituido el dep�sito, la transferencia de los valores depositados se har� por el procedimiento de giro o transferencia de cuenta a cuenta, mediante asientos en los registros de la instituci�n depositaria, sin que sea necesaria la entrega material de los documentos, ni su anotaci�n en los t�tulos, o en su caso, en el registro de sus emisores.
En el caso de acciones depositadas, la inscripci�n de las transmisiones de dichos valores en el registro correspondiente, s�lo se har� conforme a lo dispuesto en este cap�tulo.
Trat�ndose de valores nominativos, los t�tulos que los representen deber�n ser endosados en administraci�n a la instituci�n. Este tipo de endoso tendr� como �nica finalidad justificar la tenencia de los valores, el ejercicio de las funciones que este cap�tulo confiere a las instituciones para el deposito de valores y legitimar a las propias instituciones para llevar a cabo el endoso previsto en el ultimo p�rrafo de este art�culo, sin constituir en su favor ning�n derecho distinto a los expresamente consignados en el mismo.
No se podr� oponer al adquirente de t�tulos nominativos por el procedimiento establecido en este art�culo, las excepciones personales del obligado anteriores a la transmisi�n contra el autor de la misma.
Cuando los valores nominativos dejen de estar depositados en las instituciones para el dep�sito de valores, cesar�n los efectos del endoso en administraci�n, debiendo la instituci�n depositaria endosarlos, sin su responsabilidad, al depositante que solicite su devoluci�n, quedando dichos valores sujetos al r�gimen general establecido en las leyes mercantiles y dem�s que les sean aplicables (art�culo 67 de la Ley del Mercado de Valores (LMV). �nfasis a�adido).
10. Endoso con cl�usula sin mi responsabilidad
El endosante que quiera exonerarse de la responsabilidad solidaria cambiaria que la ley le impone, puede legalmente hacerlo, insertando en el endoso la cl�usula -sin mi responsabilidad- u otra equivalente (art�culos 34, pfo. 2o.; 36, pfos. 3o. y 4o., LT; 67, par�grafo 6, LMV).
11. Endoso con la cl�usula -no negociable- u otra equivalente
No obstante que por regla general los documentos que porten dicha cl�usula s�lo pueden ser transferidos en la forma y con los efectos de una cesi�n ordinaria (art�culo 25, LT); la misma ley permite que el cheque no negociable se endose a una instituci�n de cr�dito para fines de cobro (art�culo 201, LT).27
12. Endoso posterior al vencimiento
Cuando un t�tulo ha vencido y se intenta transferir por endoso, �ste s�lo surtir� los efectos de una cesi�n ordinaria (art�culo 37, LGTOC), aunque sin someterse a las formalidades de �sta.28
13. Transmisi�n por recibo
Si un t�tulo no es pagado a su vencimiento y su tenedor obtiene el reembolso de un endosante, aqu�l, al momento de transferir el documento a �ste, habr� de colocar una anotaci�n de recibo, la cual deber� extender en el mismo t�tulo o en hoja adherida a �l.
La transmisi�n por recibo surte los efectos de un endoso sin responsabilidad (art�culo 40, LGTOC).
14. Transmisi�n por constancia judicial
Consiste en la inscripci�n que un juez estampa en un t�tulo de cr�dito al terminar un juicio en v�a de jurisdicci�n voluntaria, haciendo constar, en el documento mismo o en hoja adherida a �l, que el t�tulo ha sido transferido a una persona por medio diverso al endoso.
La firma del juez deber� legalizarse (art�culos 28 y 38 in fine, LT). La constancia judicial se equipara al endoso.
15. Transmisiones en el derecho civil
Los t�tulos de cr�dito pueden ser transmitidos tambi�n por actos o negocios jur�dicos del derecho civil -cesi�n, sucesi�n...- (art�culo 2029, CCF); en tales casos, la autonom�a cambiaria desaparece, puesto que son oponibles al adquirente todas las excepciones que a su causante hubieran podido oponerse hasta el momento de su transmisi�n (art�culo 27, LT, en relaci�n con los art�culos 2035, CCF, y 8o., LT).
II. REQUISITOS DEL ENDOSO
El art�culo 29 L T establece las exigencias que debe contener el endoso:
a) Inseparabilidad. Ello significa que el endoso debe constar en el t�tulo o en hoja a �l adherida (art�culo 29, par�grafo 1o., LT), por lo que no lo constituye el que s�lo se asienta en actuaciones del juicio.29 No podr�a ser de otra manera porque contrar�a la naturaleza del t�tulo de cr�dito (principio de literalidad). El endoso puede hacerse en la copia o copias del t�tulo, seg�n dispone el art�culo 122, LT. Ellas pueden endosarse del mismo modo y con iguales efectos que el original, indicando hasta donde termina lo copiado.30 En efecto, m�s adelante la ley decreta que las suscripciones aut�grafas de los... endosantes, hechas en la copia, obligan a los signatarios como si las mismas contaran en el original (art�culo 123, LT).
Por cuanto se refiere a la hoja de papel unida al documento conocida como prolongaci�n -allonge, foglia de alungamento, verbundenes blat, coleta o manga-, est� claramente permitida por cuanto el espacio en blanco al reverso del documento en ciertas ocasiones resulta insuficiente. La coleta debe ser, obviamente, una hoja de papel; puede ser de todo tama�o, color, calidad, etc�tera; dicha extensi�n debe estar debidamente unida al t�tulo porque en su defecto no habr� endoso; aun cuando la ley habla en singular de una hoja de alargamiento, no hay inconveniente en a�adir otra u otras, si as� lo requieren los m�ltiples endosos. La segunda hoja de expansi�n no debe de agregarse al t�tulo sino a la primera.31
Por otra parte, la ley no indica d�nde topogr�ficamente debe anotarse el endoso. Habitualmente, �ste figura al reverso del documento; en coherencia con su etimolog�a -quia dorso inscribit solet- para facilitar el cotejo del encadenamiento regular de transmisiones e individualizar mejor la calidad del suscriptor.32
b) El nombre del endosatario (art�culo 29, fr. I), es decir, de la persona a quien se transfiere el documento. Formalidad no esencial puesto que de la combinaci�n de dos normas (art�culos 30 y 32, LT) si se omite dicho nombre, el endoso surte efectos de endoso en blanco; esto mismo prescribe la ley para un endoso al portador; sin embargo, para que la transmisi�n cambiaria y nominativa sea perfecta deber� consignarse el nombre del endosatario.33
Ahora bien, la norma no dispone que deban escribirse nombres y apellidos del endosatario, o si es suficiente con los apellidos, o si se trata de una denominaci�n o raz�n social, tenga que inscribirse �ntegramente el nombre, por lo que en tal caso se considera v�lido el endoso en que se exprese el apellido de la persona a quien se transmite el t�tulo.34
c) La firma del endosante o quien suscriba el endoso a su ruego o en su nombre (art�culo 29, fr. II, LT). Requisito esencial por antonomasia sin el cual no hay endoso (art�culo 30, primera parte, LT). Endoso in-existente como declara la Suprema Corte.35 Enti�ndase por firma: "el conjunto de signos manuscritos por una persona que sabe leer y escribir, con los cuales habitualmente caracteriza los escritos cuyo contenido aprueba".36
En caso de que el endoso deba realizarlo un analfabeto, no basta el signo o huella digital que imprima; se necesitar� tambi�n la intervenci�n de una persona que firme a ruego del endosante y que el acto sea autenticado por un fedatario a semejanza de la regla dictada para el girador del t�tulo37 (art�culo 86, LT).
Por lo que respecta al uso de un seud�nimo como firma cambiaria, ello es v�lido, mientras identifique al individuo, puesto que la ley no proh�be emplear un sobrenombre. Frecuentemente, la persona es m�s conocida por el alias que por el nombre con el que se inscribi� en el registro civil. Ello sucede muy a menudo en el medio art�stico. El UUC prev� expresamente esta posibilidad (secci�n 3-401 (b)).
d) La clase de endoso (art�culo 29, fr. III, LT) (en propiedad, en procuraci�n, en garant�a...). Si este requisito faltase, se presume que el endoso es en propiedad, sin que valga prueba en contrario respecto a tercero de buena fe (art�culo 30, LT).
e) El lugar y la fecha (art�culo 29, fr. IV, LT), en caso de omitirlos se presumen: el primero, por el domicilio del endosante; la segunda, por la fecha en que el endosante adquiri� el t�tulo (art�culo 30, LT).
III. EFECTOS DEL ENDOSO
La funci�n transmisiva del endoso se concreta en tres efectos que se producen seg�n el tipo de endoso, erigi�ndose en prototipo los caracter�sticos y propios del endoso pleno. Dichos efectos son: el traslaticio, el legitimador y el garante.
1. Efecto traslaticio
En muchos pa�ses existe una norma que regula particularmente esta consecuencia, seguramente influidos por el art�culo 14 de la Ley Uniforme de Ginebra (LUG): "el endoso transmite todos los derechos resultantes de la letra de cambio". Asimismo, la LT mexicana expresa: "el endoso en propiedad, transfiere la propiedad del t�tulo y todos los derechos a �l inherentes" (art�culo 34).38
Al respecto, hay que precisar que la transferencia de los derechos resultantes del t�tulo no siempre es total, salvo en el caso del endoso pleno.
Es un�nime la doctrina y la jurisprudencia al se�alar que la expresi�n todos los derechos comprende los llamados derechos accesorios, locuci�n que algunas legislaciones anotan expresamente en el texto legal.39
Pero, dentro de los derechos accesorios -parece que no todos- ya que la doctrina cambiaria italiana y francesa afirman que el endosatario puede valerse de los privilegios prendarios e hipotecarios, mientras que los autores alemanes -m�s observantes de la l�gica en este asunto- lo niega.40
Pues bien, el efecto transmisivo se realiza a trav�s de dos pilares que sustentan toda la construcci�n jur�dica de los titulosvalor: la columna real (res), relativa a la transferencia del documento y la columna atinente a los derechos incorporados en el t�tulo mismo. Esta bifurcaci�n encuentra su fundamento en los art�culos 25, 26 y 34, LT. Es obvio que el endoso transmite todos los derechos que la LT concede al tenedor leg�timo del documento y que se ordenan a la exigibilidad del cr�dito cambiario frente a todos los obligados al pago de la letra, y tambi�n resulta evidente que con la expresi�n legal "los derechos inherentes al documento", la transmisi�n no se refiere a los que surjan de las relaciones causales que subyacen al funcionamiento de ella.
As� que el endoso pleno transmite al endosatario todos los derechos que se deriven del t�tulo, mas tambi�n la plena disponibilidad de los mismos. Adem�s, nos interesa subrayar que el endoso determina tambi�n que la adquisici�n de estos derechos por el endosatario acontece de forma aut�noma e independiente respecto a la posici�n jur�dica que ten�an los tenedores anteriores. De ah� que el demandado por una acci�n cambiaria, no podr� oponer al tenedor excepciones personales fundadas en sus relaciones personales con el librado o con tenedores anteriores (principio general de abstracci�n del cr�dito cambiario). En efecto, si para documentar una deuda de juego se extiende, por ejemplo, una letra de cambio, en tal caso un tenedor leg�timo s� podr� obtener su pago; no as� el tomador original, contra quien puede oponerse, entre otras defensas, la fundada en el art�culo 2764 del CCDF si se trata de un juego prohibido.41
Como es evidente, el principio de abstracci�n del cr�dito cambiario funciona cuando a trav�s del endoso interviene un tercero en la �rbita cambiaria. Se trata, pues, de la consagraci�n de un efecto esencial del endoso en cuanto sistema cambiario de circulaci�n de cr�dito, imprescindible como garant�a m�nima del tr�fico para que el titulovalor circule. Por tanto, la obtenci�n aut�noma e independiente por parte del endosatario de los derechos emergentes del documento deviene una caracter�stica sustancial del efecto traslativo del endoso que s�lo es inoperante si el endosatario al adquirir el t�tulo procedi� de mala fe. Es decir, que el l�mite �nico a la transferencia aut�noma e independiente que el endoso genera se establece por una exceptio doli, cuyo dilema m�s importante ser�a el de la dificultad de probarlo.
Corrobora este criterio, una ejecutoria de los tribunales federales mexicanos, la cual anexo aqu� porque me parece clara y puntual:
TÍTULOS DE CR�DITO. CASOS EN QUE PUEDEN OPONERSE COMO EXCEPCIONES PERSONALES LAS DERIVADAS DE LA RELACIÓN CAUSAL. Un an�lisis conjunto de lo dispuesto por los art�culos 1o., 5o., 6o., 8o., 11, 14, 167 y 168 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito permite establecer que la intenci�n primordial del legislador al crear la figura de la autonom�a de los t�tulos cambiales, fue la de garantizar al tenedor de buena fe, no vinculado con la relaci�n causal, el derecho literal consignado en los propios t�tulos. De ah� que �stos, en tal supuesto, est�n provistos de autonom�a y que, por lo mismo, su eficacia por lo general no dependa del acto que les dio origen, es decir, que no quede subordinada a la validez o invalidez de la causa de la cual emanan. Sin embargo, cabe reiterar que esta regla s�lo tiene aplicaci�n cuando el t�tulo ha entrado en circulaci�n y adquirido vida comercial, ya que en este supuesto el obligado no puede oponer a su tenedor las excepciones personales que pudiera tener contra el beneficiario original, en t�rminos del art�culo 8o., fracci�n XI, del ordenamiento jur�dico en cita, precisamente porque en esa hip�tesis quien le reclame el pago del documento no tiene vinculaci�n alguna con el negocio jur�dico que lo haya generado. Pero cuando el actor es la misma persona con quien el demandado est� vinculado por la relaci�n causal, �ste le podr� oponer las excepciones personales que deriven de la misma, de conformidad con lo dispuesto en los numerales 8o., fracci�n XI, en concordancia con el 167, ambos de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, lo cual no implica desconocer el principio de autonom�a de la obligaci�n cartular, pues con relaci�n a esto, debe aclararse que si bien el demandado puede, merced a la teor�a de la causalidad antes expuesta, oponer frente a su acreedor las excepciones personales que tenga en su contra, ello no conlleva a establecer que por ese s�lo hecho el documento accionado pierda su autonom�a, dado que el mismo conservar� tal atributo si aqu�l no demuestra plenamente en juicio dichas excepciones.42
As� que, el endoso transmite la propiedad del titulovalor,43 y como consecuencia el derecho cartular incorporado,44 que adquiere el portador erga omnes y nadie puede contradecir.45 Se transmite, pues, un titulovalor, es decir, un documento y el derecho representado en �l.46 No hay sucesi�n en un cr�dito sino reencarnaci�n del derecho cambiario en un nuevo titular como consecuencia de la transmisi�n real del t�tulo.47 Se transfiere, primeramente, el derecho crediticio de naturaleza peculiar -ius proprium-, y por consecuencia, los correspondientes al portador leg�timo del mismo llamados principales. Por ejemplo, transmitir la propiedad por endoso, cesi�n (art�culos 26, 27, 33, 34 y 37, LT);48 otorgar mandato por endoso (art�culo 35, LT); o dar el titulovalor en garant�a (art�culo 36, LT); fijar la fecha de vencimiento en algunos casos (art�culos 79 y 80, LT); presentarlo para la aceptaci�n o pago (art�culos 91 y ss.; 126 y ss., LT); protestarlo en su defecto (art�culos 139 y ss., LT); ejercitar la acci�n cambiaria (art�culos 152 y ss.); etc�tera.
No est� por dem�s se�alar que los derechos del t�tulo pasan al endosatario, salvo los que surgen del negocio subyacente, ya que la causa no juega y contra el portador no valen las excepciones fundadas en �sta.49
En segundo lugar, comprende los derechos accesorios; las garant�as reales o personales constituidas a favor del portador del documento -hipoteca, prenda, etc�tera-.
La ley habla de todos los derechos inherentes al documento (art�culo 34, par�grafo 1, LT), entre los que figuran �stos, aunque algunos sean extracartulares -accesorium sequitur principale-. A pesar de que el ordenamiento se refiere al traspaso de todos los derechos, nada obsta para restringir algunos derechos accesorios, por ejemplo, hipoteca, prenda, lo cual no desnaturaliza el acto cambiario.50
Por otra parte, de acuerdo con la ley el endoso no es suficiente para transmitir la propiedad del titulovalor, se requiere la entrega del mismo (art�culo 26, relacionado con los art�culos 5o. y 17, LT; en el mismo sen-tido, el art�culo 13 de la Convenci�n sobre Letras de Cambio Internacionales y Pagar�s Internacionales) -acto jur�dico real o material que opera el traspaso del tradens al accipiens-.51 El rilascio del titulovalor -tradici�n manual, traditio brevi manu y tambi�n constitutum possessorum-52 tiene eficacia constitutiva para la adquisici�n de la propiedad y de los derechos resultantes objetivados en el trozo de papel. Sin esta, el endoso carece de efecto traslativo. La ley para simplificar el resultado complejo que deriva de la mezcla de los dos actos -endoso y entrega, habla s�lo de transmisi�n por endoso (art�culo 26, LT)-.
En efecto, la doctrina ense�a que el endoso es un acto �nico constituido por dos ingredientes: el primero en el orden l�gico y cronol�gico es el componente formal, declaraci�n de voluntad cambiaria dirigida a la transmisi�n del t�tulo (la letra de cambio), y los derechos inherentes a �l; el segundo, el derecho material, la entrega del t�tulo que integra y perfecciona con la desposesi�n la transferencia pretendida.53
En consecuencia, el acto escriturario sin la entrega del t�tulo o viceversa no opera la transferencia de su propiedad. En el primer caso -endoso sin entrega del documento-, el endosante podr� cancelar el acto cambiario -art�culo 41, LT- y se considera sin valor. Mientras que en el otro supuesto, el tenedor del t�tulo no tiene legitimaci�n como portador, pero tiene a su favor las acciones ordinarias de los art�culos 1833 y 1834 del C�digo Civil federal para apremiar al tradens que formalice el acto escrito.54
2. Efecto legitimador
�ste permite completar y hacer efectivo el efecto transmisor. Esta es la �nica funci�n o fin esencial y caracter�stico del endoso que en f�rmula dogm�tica se ha expresado as�: endoso que no legitima no es endoso. Se trata de un efecto com�n a toda clase de endosos. As� que la funci�n de legitimaci�n del endoso consiste en atribuir al endosatario la calidad de acreedor cambiario.55 Ello significa que dicha calidad puede ser amplia (endoso pleno) o limitada (en procuraci�n...), todo depende del tipo de endoso. A�n el endoso sin garant�a cuenta con lo indispensable para legitimar debidamente al endosatario.
La legitimaci�n constituye, pues, la prueba de la titularidad del derecho agilizando su ejercicio judicial o extrajudicial, al determinar a quien corresponde, de acuerdo al car�cter formal y literal de la obligaci�n. Beneficia, como ya indicamos, al creditoris quien puede demandar la prestaci�n sin m�s requisito; pero tambi�n al deudor, quien al pagar se libera sin necesidad de averiguar la legitimidad de la posesi�n del t�tulo de cr�dito.56
El portador legitimado formalmente se considera propietario del derecho en el aspecto sustancial, sin que tenga que demostrarlo con otros medios extra�os al documento; la presunci�n es iuris tantum, y sucumbe �sta cuando se demuestre que la adquisici�n estaba viciada por culpa grave o fraude.57
As� pues, el accipiens, cual acreedor cambiario, adquiere mediante el endoso no s�lo una postura propia e independiente con respecto a los tenedores anteriores del t�tulo, sino que la propia determinaci�n de quien sea ese acreedor cambiario se hace tambi�n conforme a principios propios y particulares fuertemente ligados al aspecto documental del cr�dito que transmite. Este efecto legitimador fundado en el art�culo 38, LT,58 funciona tambi�n desde una �ptica protectora de la seguridad del tr�fico jur�dico pero ya no desde el punto de vista del contenido de la ubicaci�n del acreedor cambiario, sino desde la perspectiva de la adquisici�n de la condici�n misma de acreedor cambiario. Por ello, dicho precepto expresa que el tenedor del t�tulo se considerar� propietario (portador leg�timo) del mismo siempre que justifique su derecho por una serie no interrumpida de endosos. La funci�n legitimadora se completa con lo previsto en el art�culo 43, par�grafo 1o., LT, conforme al cual cuando una persona sea despose�da de un t�tulo, por cualquier causa que fuere, el nuevo tenedor que justifique su derecho a �l en los t�rminos del art�culo 38 no puede ser obligado a devolverlo o a restituir las sumas que hubiere recibido por su cobro o negociaci�n, a menos que se pruebe que lo adquiri� incurriendo en culpa grave o de mala fe. Esta norma muestra que la regularidad formal del r�gimen de legitimaci�n funciona sobre una presunci�n de regularidad sustancial y que cuando esta �ltima no se da, la protecci�n que la regularidad formal opera tiene un l�mite all� donde no hay apariencia jur�dica que proteger, y este l�mite es el de la mala fe.
El r�gimen de legitimaci�n formal se singulariza, adem�s, porque ofrece al adquirente una posici�n m�s amplia que la que el C�digo Civil otorga al tr�fico de bienes muebles.
La legitimaci�n cartular para el ejercicio del cr�dito cambiario, requiere, entonces, del concurso de dos factores, la posesi�n del documento y que �ste contenga una cadena regular de transmisiones que llegue hasta su tenedor. De ah� que portador leg�timo es quien tiene en sus manos el t�tulo y cuyo nombre aparece en �ltimo lugar de la cadena de endosos, salvo que se trate de un endoso en blanco.59
a) Examinemos primeramente la relaci�n jur�dica con el documento -posesi�n- condici�n imprescindible para todo instrumento negociable donde el derecho est� incorporado.60
La tenencia y exhibici�n del t�tulo es suficiente, sin que se necesite que el deudor est� enterado ni registre dicho acto, Porque as� como la posesi�n engendra apariencia de propiedad en las cosas -art�culo 798, CCF- ella misma, sola o unida a las cl�usulas de legitimaci�n, genera presunci�n de titularidad a favor del poseedor del documento. Apariencia bastante para el comercio jur�dico.61
La posesi�n, pues, ha de ser leg�tima, sin estar perjudicada, nacida de un t�tulo id�neo aunque realmente no se fuera propietario: el ser est� en el parecer -exclam� Vivante-,62 por lo que deviene propietario y acreedor del t�tulo quien aparezca en �l. Vale m�s la propiedad formal que la material.
b) Adem�s, para concretar la legitimaci�n se requiere la investidura documentada en el t�tulo, es decir, que el documento se haya adquirido conforme a la regularidad de la circulaci�n cambiaria: la concatenaci�n sucesiva de endosos, aunque el �ltimo sea en blanco. La continuidad de los endosos muestra que el actual poseedor es �l -el portador del t�tulo-, nadie m�s. La secuencia de la serie se da por el hecho de que el t�tulo a la orden de "A" ha sido endosado por �ste a "B", de "B" a "C", y as� sucesivamente. Si uno de estos encadenamientos falta (por ejemplo, la transferencia de "C" a "D", y s�lo aparece "E", lo cual tambi�n sucede con la documentaci�n de la propiedad de otras cosas), este �ltimo no est� legitimado cambiariamente, puesto que no proviene del t�tulo el derecho que �l ha obtenido; consecuentemente tampoco sus sucesores (y por tanto, tambi�n el �ltimo poseedor) devienen leg�timos portadores del t�tulo".63
Ahora bien, �c�mo se legitima el portador del t�tulo? Antes que nada, hay que se�alar que no hay por qu� verificar la autenticidad de las firmas de los distintos endosantes; es suficiente cotejar la continuidad de los endosos.64 En el t�tulo que no circul� el tomador o beneficiario es el legitimado. Una vez que el documento ha ingresado a la vida negocial, el portador se legitima con el encadenamiento secuencial de transferencias que parte del tomador hasta �ste, con endosos nominativos, en blanco o al "portador"; al faltar un eslab�n -por ejemplo, endoso nominativo no firmado por dicha persona-65 se despoja de legitimaci�n a los posteriores titulares. Los endosos cancelados se tienen por no escritos, y por tanto no cuentan para evaluar la secuencia de los endosos. Si un endoso en blanco es seguido por otro endoso, se supone que el suscriptor de este �ltimo adquiri� el t�tulo por efecto del endoso en blanco; presunci�n iuris et de iure. Lo mismo acontece con el endoso al portador equiparable al endoso en blanco (art�culo 32, par�grafo 2, LT).
Habitualmente, la colocaci�n de las transferencias indica el orden sucesivo, como bien lo contempla la secci�n 3-414 (2) del UCC, 1962: los endosantes vienen obligados el uno con el otro, en el orden en que hayan endosado, que se presume es el orden en que sus firmas aparecen en el documento. Sin embargo, si llevaren fechas -que se presumen ciertas, conforme lo expuesto- puede haber dificultades cuando no correspondan al orden, en cuyo caso habr� que estar a las circunstancias.
Basta, pues, formalmente la concatenaci�n sucesiva de endosos en su manifestaci�n externa, aunque la firma no reproduzca con exactitud matem�tica el nombre del titular; cualquier discrepancia m�nima deber� apreciarse a simple vista, siempre que la persona est� individualizada. No interesa la fecha ni la autenticidad de las suscripciones, etc�tera.66
As�, queda legitimado el portador, salvo cuando la adquisici�n viene perjudicada porque fue de mala fe o incurri� en culpa, por lo que habr� de encarar a quien fue despojado del t�tulo y promueva la cancelaci�n o reivindicaci�n; en tal hip�tesis el portador no est� legitimado y por ende debe sucumbir. La restituci�n del documento -a quien sufri� la desposesi�n- es la reparaci�n en especie del quebranto producido.67
Por otro lado, si el verdadero propietario no estuviera en posesi�n del t�tulo por cualquier causa ajena a su voluntad -como extrav�o, robo, p�rdida, etc�tera- no podr� reivindicarlo del portador leg�timo en aras de la seguridad en la circulaci�n cambiaria, salvo que -como ya lo indicamos- lo hubiese obtenido de mala fe o haya incidido en culpa grave.68
Con base en el derecho comparado,69 el concepto de mala fe, que no permite al endosatario cobijarse en la cadena formal de los endosos para arrogarse la leg�tima titularidad del t�tulo, ha transitado por tres etapas:
1a. La previa a 1935, que la asemejaba -con un criterio muy holgado- al simple conocimiento de la existencia de una excepci�n oponible a cualquiera de los titulares causahabientes.
2a. La que sustentaba un sector de la doctrina, encabezado por Lyon-Caen y Reanault, que �nicamente la consideraba procedente si exist�a la intenci�n fraudulenta por parte del endosatario.
3a. La predominante en la doctrina francesa posterior al Convenio de Ginebra, y que era generada por el propio endosatario al actuar concientemente en perjuicio del deudor. Seg�n este parecer, no basta que el tomador del t�tulo conozca que a trav�s del endoso girado a su favor se da�a al deudor, pues se le coloca en estado de indefensi�n al privarle de una excepci�n oponible al emisor o a uno de los endosantes anteriores, sino que se requiere el conocimiento de que dicha excepci�n perdurar�a hasta el vencimiento, y podr�a invocarla el deudor, en atenci�n a las circunstancias concretas del mismo. Por esa raz�n, los defensores de esta propuesta consideran insuficiente que el endosatario haya realizado una conducta negligente o culposa, en cuanto a la adquisici�n de la titularidad del documento a la que el deudor hubiera interpuesto una excepci�n surgida de sus relaciones personales con el endosante o titulares anteriores; se necesita un prevalimiento consciente de semejante situaci�n imputable a dicho endosatario.
Respecto a este asunto, conviene a�adir: i) que la buena fe se presume (art�culo 11 in fine, LT) y ha de atestiguar la entrega del t�tulo, por lo que quien alegue mala fe deber� probarla; ii) que se considera que el endosatario actu� descuidadamente cuando no obr� con cautela en el manejo de la vida negocial; iii) que no se presumir� mala fe aunque el portador actual supiera que alguno de los primeros endosos era falso, cuando recibi� el t�tulo de un endosante de buena fe, ya que �sta de un poseedor intermedio sana la circulaci�n del documento una volta per tutte.70
En caso de que el portador del t�tulo con endoso nominativo falleciere, su sucesor universal o singular, independientemente de que el t�tulo que presente contenga la serie ininterrumpida de endosos, deber� anexar las pruebas de su calidad. Respecto de la fusi�n de sociedades, la escritura correspondiente debidamente inscrita habr� de justificar el car�cter de la actual continuadora de la sociedad extinta.71
3. Efecto garantizante
La ley tambi�n dispone el llamado efecto de garant�a que surge cuando el sujeto que act�a como endosante del t�tulo entra en el c�rculo de obligados cambiarios, lo cual est� reconocido en varios de los ordenamientos que hemos antedicho (art�culo 90 relacionado con los art�culos 34, 87, 174 y 196 de la LT; 38, 39 y 44 de la convenci�n; 3-415 del UCC; 18 de la Ley Cambiaria espa�ola; 54 de la hom�nima italiana; 15 de la Ley Uniforme de Ginebra).72
Quien endosa, pues, un t�tulo se convierte en garante de los derechos resultantes del mismo, aunque solamente frente al endosatario y sujetos que de �l traigan causa (causahabientes). Pero no s�lo eso, puesto que ha de responder solidariamente con los dem�s suscriptores -art�culo 90, LT-, funci�n constitutiva del endoso.
Dicho efecto presenta un contenido espec�fico que contrasta claramente con el efecto de garant�a que la cesi�n civil de cr�ditos produce en nuestro r�gimen (art�culos 2042 y ss., CCF); adem�s, este efecto ha aparecido en el tr�fago cambiario como una herramienta primordial en la circulaci�n de los t�tulos. En realidad, este efecto es no s�lo puntal sobre el que descansa todo el sistema jur�dico de las excepciones cambiarias, sino tambi�n pilar sobre el que se cimienta parte considerable del moderno derecho cambiario. Representa, pues, la consecuencia fundamental y decisiva que el endoso est� llamado a cumplir.
Sin embargo, �ste es un corolario natural -naturale negotii- no sustancial del endoso, como lo es por el contrario la obligaci�n del librador de garantizar el pago de la letra de cambio (art�culo 87, LT), ya que el endosante puede liberarse de �l (art�culo 34, par�grafo 2o., LT), lo que evidencia el car�cter independiente que tiene este efecto con relaci�n a los dos anteriores. Asimismo, es una consecuencia de �ndole personal no real, que como tal est� particularmente vinculado a las caracter�sticas intr�nsecas de la propia declaraci�n cambiaria.
En verdad, como explicamos ya, en este negocio s�lo intervienen endosante y endosatario; y �ste, a pesar de ignorar la identidad de los dem�s responsables que figuran en el documento -librador, aceptante y endosantes anteriores, etc�tera- tiene el compromiso de respaldar el documento con base en la responsabilidad de su contratante; de no existir dicha obligaci�n, se cancelar�a de un solo tajo el valor circulable del t�tulo. A su vez, el endosante transfiere una orden de pago, pero tambi�n una t�pica promesa de hacer pagar por un tercero -aceptante, avalista, etc�tera-, lo cual implica comprometerse a que esa promesa se cumpla a semejanza de lo que ocurre a quien promete el hecho de un tercero. Desde luego, como expresa la ley (art�culo 39, LT), el endosatario no est� constre�ido a verificar la legitimidad de los traspasos anteriores, pero s� la identidad de la persona que presente el t�tulo como �ltimo tenedor y la continuidad de los endosos, de modo que por un encadenamiento peri�dico terminen en �l. Gracias a estas peculiaridades, el t�tulo deambula y, por ende, resulta muy relevante que cada endosante garantice a su endosatario y por consecuencia a los que le siguen, el resultado definitivo de la promesa cambiaria.73
Por lo que respecta al girador, la ley dice que �ste es responsable de la aceptaci�n y del pago de la letra; toda cl�usula que le exima de esta responsabilidad se tendr� por no puesta (art�culo 89, LT). Desde luego que es una situaci�n m�s gravosa, desde el momento en que la ley no le permite desligarse de dicha obligaci�n, como s� lo consiente con el endosante, al estampar la cl�usula "sin mi responsabilidad" u otra equivalente (art�culo 34, par�grafo 2o., LT).
Sin responsabilidad tal, el t�tulo no puede existir. Por esta raz�n la ley decreta con toda justicia o�dos sordos a las cl�usulas eximentes de dicha carga.74
Adem�s, la misi�n del emisor (girador, librador) como creador del t�tulo es m�s trascendente, puesto que su sola responsabilidad es suficiente para que el documento (letra, cheque) tenga vida jur�dica, aunque no medie aceptaci�n o endoso. Es m�s, si el girador incumple su compromiso, procede la acci�n cambiaria de regreso para hacer respetar aqu�l. En suma, no podemos imaginar, en nuestro r�gimen cambiario, un t�tulo hu�rfano de grav�menes para con el girador.75
IV. CONSIDERACIÓN FINAL. �ENDOSO ELECTRÓNICO?
No cabe duda, pues, que el endoso ha demostrado ser una instituci�n vital para la circulaci�n de los titulosvalor cambiarios.
La participaci�n de conspicuos jurisconsultos -particularmente italianos, alemanes y franceses- ha sido determinante no s�lo en la configuraci�n de la teor�a general de los t�tulos de cr�dito, sino particularmente decisiva en la estructuraci�n de la doctrina sobre el endoso, porque sus ilustrativas ense�anzas han dejado impronta indeleble al desentra�ar y explicitar los rasgos t�picos de tan peculiar y representativa instituci�n del derecho cambiario.
El derecho uniforme cambiario, desde sus or�genes, adopt� el endoso, lo acot� y luego lo proyect� a las legislaciones nacionales de sistemas jur�dicos distintos; por ejemplo, el angloamericano. En efecto, la legislaci�n mexicana, al abrevar en sus fuentes, acogi� muy temprano las determinaciones de la Ley Uniforme de Ginebra (1930), puesto que nuestra Ley de T�tulos regul� el endoso desde 1932, lo que le permiti� ser pionera en la regulaci�n de los documentos de marras.
Adem�s, la jurisprudencia de varios pa�ses ha mostrado particular inter�s en delimitar los alcances de su regulaci�n al precisar varios de sus efectos jur�dicos.
La aplicaci�n del endoso es variada, en ocasiones s�lo simb�lica. La existencia del comercio electr�nico reclama la presencia del endoso digital. H�llase �ste en ciernes, pues ya se prev� su instauraci�n y manejo en los t�tulos cambiarios electr�nicos. Desde luego que su introducci�n presupone la firma electr�nica, es decir, el conjunto de datos en forma electr�nica anexos a otros datos electr�nicos o asociados funcionalmente con ellos, utilizados como medio para identificar formalmente al autor o a los autores del documento que la recoge (art�culo 2 a) de la ley espa�ola sobre firma electr�nica). Y particularmente, la firma electr�nica avanzada, esto es, la firma electr�nica que permite la identificaci�n del signatario y ha sido creada por medios que �ste mantiene bajo su exclusivo control, de manera que est� vinculada �nicamente al mismo y a los datos a los que se refiere, lo que permite que sea detectable cualquier modificaci�n ulterior de �stos (art�culo 2 b) de la ley anterior).
Por nuestra parte, consideramos que los t�tulos cambiarios ser�n una instrumento adecuado para promover el desarrollo de la firma electr�nica. Desde luego que los documentos digitales para operar en el mercado cibern�tico demandan un sistema que permita emitir, gestionar (depositar y transferir) y cobrar t�tulos cambiarios utilizando medios telem�ticos, con las debidas medidas de seguridad, al mismo tiempo que las bases para la realizaci�n de propuestas de reforma de la legislaci�n vigente en materia de titulosvalor. Se trata, pues, de un asunto impostergable de lege ferenda.
Dicho sistema estar�a integrado, entre otros, por un servicio: de emisi�n, de dep�sito, de transmisi�n y de cobro. S�lo como bot�n de muestra diremos que el servicio de transmisi�n tendr�a como misi�n ayudar a los servicios de certificaci�n y titulares cambiarios a intercambiar informaci�n y realizar operaciones en tiempo real de manera electr�nica.76
El objeto de este tipo de servicios debe aumentar la competitividad mediante el ahorro de costes frente a los m�todos tradicionales.
El sistema debe estar fuertemente integrado con el sistema de gesti�n de los servicios de certificaci�n y deber� incluir las adecuadas medidas de autentificaci�n y confidencialidad.
Las funcionalidades que deber�n formar parte del servicio de transmisi�n ser�n al menos las siguientes:
1. La transmisi�n de los t�tulos (endoso) se realizar� por el tenedor a trav�s de la web del servicio de certificaci�n. El tenedor firmar� el endoso e informar�, como m�nimo, de la clave p�blica del endosado y del servicio de certificaci�n donde debe quedar depositado el t�tulo.
2. Realizado el endoso, el t�tulo se enviar� al servicio de certificaci�n de destino para su dep�sito.
3. La cadena de endosos se realizar� de modo que no resulte posible modificar un endoso anterior, incluyendo en la firma de cada endoso un resumen de los anteriores.
*La primera parte del presente art�culo se public� en el n�mero 7 de la presente publicaci�n, con fecha enero-abril de 2004.
1 Al respecto ENDOSATARIO EN PROPIEDAD, CUANDO NO LE ES OPONIBLE LA EXCEPCIÓN DE PAGO, SJF, s�ptima �poca, vol. 175-180, cuarta parte, 94; TÍTULOS DE CR�DITO, EXCEPCIÓN CONTRA LOS, quinta �poca, t. CXXIII, 1493, Mariano Ram�rez V�zquez, 9 de marzo de 1955.
2 Art�culos: 18 Ley Uniforme; 18 L. C. italiana; 19 L. C. argentina. ENDOSO AL COBRO, SU NATURALEZA JURÍDICA, SJF, quinta �poca, t. LV, 1534, El�as Teresa y Coags., 15 de febrero de 1938, s�ptima �poca, vol. 78, cuarta parte, Tercera Sala, 43, 23 de junio de 1975.
3 V�ase el criterio de la corte al respecto: Ap�ndice al SJF 1917-1975, cuarta parte, Tercera Sala, p. 588; Jurisprudencia: TÍTULO DE CR�DITO ENDOSADO EN PROCURACIÓN POR UNA SOCIEDAD EXTRANJERA. PARA EXIGIR JUDICIALMENTE SU PAGO NO ES NECESARIO ACREDITAR LA EXISTENCIA LEGAL DE LA ENDOSANTE. Visible tambi�n en Ap�ndice al SJF, 1917-2000, t. IV, tesis 410, 345.
4 D�valos Mej�a, C. F., T�tulos y contratos de cr�dito, quiebras, t. I: T�tulos de cr�dito, M�xico, Harla, 1992, p. 109. Idem.
5 Ap�ndices al SJF. ENDOSATARIO EN PROCURACIÓN, CARECE DE FACULTADES PARA PROMOVER JUICIO DE AMPARO. TÍTULOS DE CR�DITO. FACULTAD DE LOS ENDOSATARIOS EN PROCURACIÓN. A. D., 156/78; 520/79; 553/79; 128/79 y 398/79, SJF, quinta �poca, t. CCXVI, p. 657, A. D. 4831/55, Ernestina Rojas Rodr�guez, 15 de febrero de 1956; Informe 1917-1985, cuarta parte, 893. En contra: ENDOSATARIO EN PROCURACIÓN. SE ENCUENTRA LEGITIMADO PARA INTENTAR EL JUICIO DE AMPARO, SJF, octava �poca, t. XII, Pleno, Salas y Tribunales Colegiados de Circuito, 431, A. R. 202/88, Juan Adalberto Ibarra Rocha, 6 de septiembre de 1988; s�ptima �poca, ts. 205-216.
6 TÍTULOS DE CR�DITO, ACCIÓN DE CANCELACIÓN DE LA INSCRIPCIÓN DE UNA DILIGENCIA JUDICIAL DE EMBARGO; EL ENDOSATARIO EN PROCURACIÓN CARECE DE PERSONALIDAD PARA EJERCITARLA, SJF, s�ptima �poca, vol. 78, sexta parte, 146, Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito, Enrique Chan Vargas, 5 de diciembre de 1972, Informe 1974.
7 TÍTULOS DE CR�DITO, NO SE REQUIERE EL TÍTULO DE LICENCIADO EN DERECHO PARA SER ENDOSATARIO EN PROCURACIÓN, SJF, s�ptima �poca, vol. 78, cuarta parte, 43, Yasbek, S. A., 23 de junio de 1975; quinta �poca, t. XLIII, Tercera Sala, 58, Ram�rez Casimiro, 1935.
8 COSTAS, NECESIDAD DE QUE EL PATRONO SEA TITULADO PARA QUE PUEDAN COBRARSE, SJF, quinta �poca, t. XCVII, 166; ENDOSO AL COBRO, COSTAS PARA EL ENDOSATARIO, quinta �poca, t. XLV, 188, 4 de julio de 1935, 188, Recurso de S�plica, Rosas Jos� de Jes�s.
9 ENDOSO EN PROCURACIÓN SE PUEDE OTORGAR EN FORMA DISYUNTIVA, SJF, sexta �poca, vol, CXXI, cuarta parte, 56, Tercera Sala, Secundino Gir�n Guizar, 31 de julio de 1937; sexta �poca, vol. XXVI, cuarta parte, 104, Tercera Sala, Jurisprudencia. ENDOSO EN PROCURACIÓN MÚLTIPLE. LOS ENDOSATARIOS DEBERÁN ACTUAR EN FORMA SEPARADA SIEMPRE Y CUANDO ASÍ SE ESTIPULE DE MANERA EXPRESA, Ap�ndice al SJF1917-2000, t. IV, civil, 200. Se publica la ejecutoria.
10 TÍTULOS DE CR�DITO. PERSONALIDAD DEL APODERADO DEL BENEFICIARIO EN EL JUICIO EJECUTIVO MERCANTIL, AUNQUE NO EXISTA ENDOSO EN PROCURACIÓN, SJF, s�ptima �poca, vol. 82, cuarta parte, Tercera Sala, 77, A. D. 2618/74, Roberto Dom�nguez Mart�nez, 20 de octubre de 1975.
11 ENDOSO POR SOCIEDAD EXTRANJERA, Informe 1987, Tribunales Colegiados de Circuito, tercera parte, 222, A. D. 973/87, Cobre Electr�nica, S. A., 1o. de octubre de 1987.
12 D�valos M., op. cit., nota 4, p. 111.
13 Mantilla Molina, T�tulos de cr�dito cambiarios, M�xico, Porr�a, 1977, p. 77.
14 Ap�ndice al SJF de 1717-1975, cuarta parte, Tercera Sala, p. 710; octava �poca, t. V., segunda parte, 1, p. 506.
15 Mantilla, op. cit., nota 13, 70. En el mismo sentido, Cervantes A., T�tulos y operaciones de cr�dito, 7a. ed., M�xico, Herrero, 1972, cap. II, n�ms. 5 y 6; Esteva Ruiz, Los t�tulos de cr�dito en el derecho mexicano, M�xico, Ed. Cultura, 1938, n�m. 183 h; Tena, T�tulos de cr�dito, 3a. ed., M�xico, Porr�a, 1956, p. 152.
16 TÍTULOS DE CR�DITO. ENDOSO EN BLANCO. LEGÍTIMA PARA EJERCITAR LA ACCIÓN DE PAGO, SJF, octava �poca, t. I, segunda parte-2, 735, A. R. 47o./88 Jos� Zepeda Garc�a, 12 de mayo de 1998. CHEQUES. ENDOSO EN BLANCO, Informe de 1986, Tercera Sala, tesis 53, 43. SJF, s�ptima �poca, t. 205-216, cuarta parte, 63. A. C. 2442/85. Fernando Gonz�lez de la Garza. 18 de septiembre de 1966. ENDOSO EN BLANCO DE TÍTULOS DE CR�DITO. Si bien es cierto que el art�culo 30 de la Ley de T�tulos y Operaciones de Cr�dito establece la presunci�n de que el endoso en blanco implica que el documento se transmiti� en propiedad, tambi�n lo que esta presunci�n es juris tantum y se refiere exclusivamente, en su car�cter de presunci�n que admite prueba en contrario, a la relaci�n entre endosante y endosatario. La presunci�n de este precepto, por lo que se contrae a un tercero de buena fe, es juris et de jure. SJF, quinta �poca, t. CXIV, 178. A. D. P. 4201/51, P�rez Abreu C�rdenas Manuel, 24 de octubre de 1952.
17 Messineo, I titoli, t. II, 23; Ferrara, Jr., La giratta della cambiale, Roma, SEFI, 1935, p. 479.
18 Sobre el endoso en retorno v�ase: Vivante, Tratado de derecho mercantil, Madrid, Reus, 1936, t. III, n�m. 1157; Cervantes A., op. cit., nota 15, p. 113. SJF y su Gaceta, novena �poca, t. II, diciembre de 1995, 521. Tribunales Colegiados de Circuito. Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, Matsuri Moto, S. A. de C. V. 1o. de junio de 1995; SJF y su Gaceta, novena �poca, t. IV, noviembre de 1996, 475. Tribunales Colegiados de Circuito. Noveno Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, Papel Matic, S. A. de C. V., 6 de abril de 1995.
19 ENDOSO DE UN TÍTULO DE CR�DITO. REQUISITOS QUE DEBE SATISFACER, CUANDO LO HACE UNA PERSONA MORAL, Ap�ndice 1917-2000, t. IV, tesis 240, 198. Jurisprudencia por contradicci�n de tesis 22/93, 8 de noviembre de 1993.
20 Barrera Graf, J., La representaci�n voluntaria en el derecho privado, M�xico, Universidad Nacional Aut�noma de M�xico, Instituto de Derecho Comparado, 1967, n�ms. 9 y 28.
21 Al respecto, la opini�n de la corte: ENDOSO DE TÍTULOS DE CR�DITO, EL ÚLTIMO TENEDOR NO ESTÁ OBLIGADO A COMPROBAR LA PERSONALIDAD DE LOS ENDOSANTES. SJF, quinta �poca, t. XCVII, 925, A. R. C. 1127/1946. Miguel V�zquez y coag. 28 de julio de 1948. En el mismo sentido que la ley cambiaria mexicana, los art�culos 16 y 40 de la Ley Uniforme y el art�culo 26 de la Convenci�n CNDUMI. Mientras que la sec. 24 de la BEA establece una soluci�n radicalmente diferente, ya que la firma de una persona carente de facultades "es completamente inoperante, y por medio de dicha firma no puede adquirirse derecho a conservar la letra o darla por satisfecha o a exigir el pago de ninguna de las partes...". Mientras que la sec. 3-403 del Uniform... indica que una firma desautorizada es ineficaz salvo que la firma del firmante desautorizado sea en favor de un tomador o de un pagador de buena fe. Adem�s, de que una firma desautorizada puede ratificarse para todos los prop�sitos de este art�culo. Por otra parte, una ejecutoria de la corte se�ala que para cancelar un endoso en procuraci�n de una letra de cambio exhibida en juicio, y darlo por terminado, s� es necesario acreditar que se tiene personer�a bastante. SJF, quinta �poca, t. LXX, 618, Julio Card�n Ancona, 10 de octubre de 1941.
22 Mantilla, op. cit., nota 13, p. 66.
23 TÍTULOS DE CR�DITO, RATIFICACIÓN DE LOS ACTOS DEL APODERADO, TRATÁNDOSE DE LA SUSCRIPCIÓN DE. De acuerdo con el art�culo 10 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, la ratificaci�n expresa o t�cita de los actos del apoderado por quien puede legalmente autorizarlos, transfiere a �ste, desde la fecha del acto, las obligaciones que nazcan de �l; y tal ratificaci�n tiene lugar cuando el interesado reconoce la firma del apoderado, que con este car�cter, puso en el t�tulo de cr�dito, SJF, quinta �poca, t. LXXXVIII, 418, A. D. C. 642/1941. Ascenci�n y coag. 8 de diciembre de 1946.
24 TÍTULOS DE CR�DITO. RATIFICACIÓN TÁCITA DE LA SUSCRIPCIÓN DE, SJF, s�ptima �poca, vol. VIII, Cuarta Parte, Tercera Sala, 35, A. D. 6689/67. Galletera Jaliscience, S. A. 21 de agosto de 1969. Visible tambi�n en Informe 1969, Tercera Sala, 35. Se publica parcialmente la ejecutoria. TÍTULOS DE CR�DITO, REPRESENTACIÓN PARA OTORGAR Y SUSCRIBIR. Idem.
25 Messineo, op. cit., nota 17, n�m. 200. La segunda hip�tesis planteada por Messineo, es decir, la adquisici�n del t�tulo con el fin de imposibilitar al deudor la oposici�n de las excepciones que tenga contra el endosante, no es v�lida por ser fraudulenta, seg�n Ascarelli, Teoria general dos titulos de credito, São Paulo, Saraiva, n�m. 223.
26 Idem. Ferrara, op. cit., nota 17, p. 505; Salandra, "La girata normale a scopo limitato -girata fiduciaria-, RDC, 1938, t. I, pp. 154 y 161.
27 Labariega Villanueva, Pedro A., "La cl�usula no a la orden", Estudios jur�dicos en memoria de Alberto V�squez del Mercado, M�xico, Porr�a, 1982.
28 En este sentido: TÍTULOS DE CR�DITO ENDOSADOS DESPU�S DE SU VENCIMIENTO, SJF, quinta �poca, t. LII, p. 635, A. D. C. 5193/1936, Torres D., Fidel, 16 de abril de 1937. En el mismo sentido: ENDOSO DE TÍTULOS VENCIDOS, EFECTOS DEL, SJF, quinta �poca, t. LIII, p. 1506, A. D. C. 6749/1936. P�rez Baz�n, Tom�s, 7 de agosto de 1937; ENDOSO DE TÍTULOS DE CR�DITO DESPU�S DE SU VENCIMIENTO, SJF, t. XCI, A. D. C. 4035/1946, Robles Luis, 22; ENDOSO DE TÍTULOS VENCIDOS, SUS EFECTOS, SJF, T. XCI, p. 3262, Mart�nez Zorrilla, Carlos. 9 de enero de 1947. ENDOSO DE TÍTULO DE CR�DITO, Suplemento, 1956, p. 219, A. D. 2745/53, Britania, S. A. 23 de abril de 1954.
29 Cfr. SJF y su Gaceta, novena �poca, t. IX, 501, A. D. 370/98, Primer Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, Refrigeraci�n y Accesorios Aguilar, S. A. de C. V., 29 de octubre de 1998; PAGAR� INSERTO EN FACTURA. SU ENDOSO PUEDE CONSTAR AL REVERSO DEL TEXTO DE LA MISMA, SJF y su Gaceta, novena �poca, t. V, A. D. 738/96, Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito, Jes�s Jos� Ortiz Am�zquita, 30 de enero de 1997.
30 El art�culo 87, in fine, de la ley cambiaria argentina se�ala que la copia determinar� d�nde comienzan los endosos y en el original se pondr� la cl�usula "desde aqu� el endoso no vale sino sobre la copia" o cualquier otra f�rmula equivalente enervando los endosos posteriores sobre el original.
31 C�mara, Letra de cambio y vale o pagar�, Buenos Aires, Ediar, 1970, pp. 535 y ss.
32 Se acostumbr� que fuera al dorso como prescrib�a el art�culo 23 de la Ordenanza Francesa de 1673 y el art�culo 3 de las Ordenanzas de Bilbao: a espalda del t�tulo. Se escribe por lo regular al dorso de la letra, pero puede escribirse tambi�n en el anverso, siempre que contenga alguna declaraci�n suficiente para distinguirlo de las dem�s obligaciones cambiarias. Cuando es pleno lleva la firma del endosante, la fecha y el nombre del endosatario; a�adido que aparece en la versi�n espa�ola, no as� en la versi�n original italiana: Vivante, Tratado de derecho..., cit., nota 18, p. 287.
33 CHEQUES. ENDOSO EN BLANCO, Informe, I, 1986, Tercera Sala, tesis 53, A. D. 2547/59, Fernando Gonz�lez de la Garza, 18 de septiembre de 1986; ENDOSO EN BLANCO, SJF, sexta �poca, vol. XLIII, cuarta parte, Tercera Sala, 52, A. D. 2547/59, Inocencio Gonz�lez D�az, 26 de enero de 1961. TÍTULOS DE CR�DITO. ENDOSO EN BLANCO. SU POSESIÓN IMPLICA PROPIEDAD, SJF, octava �poca, t V, 2a. parte-1, enero-junio de 1990, pp. 505. Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, A. D. 1201/89, Macrina Perales Espino, 23 de febrero de 1990. Adem�s confr�ntense los art�culos 1874 y 1875, CCF.
34 Mantilla M., op. cit., nota 13, p. 57.
35 TÍTULOS DE CR�DITO, ENDOSO INEXISTENTE DE LOS, CUANDO FALTA LA FIRMA DEL ENDOSANTE O DE LA PERSONA QUE LOS SUSCRIBA A SU RUEGO O EN SU NOMBRE, SJF, s�ptima �poca, vol. semestral 157-162, 205, cuarta parte, A. D. 5035/80.
36 Mantilla M., op. cit., nota 13, p. 63. V�ase un desarrollo m�s amplio de este aspecto en la letra G de este mismo ensayo. Compl�tese esta idea con el concepto de firma electr�nica que aparece en el �ltimo punto de este trabajo. Respecto a la firma, el Uniform... indica: "Una firma se puede hacer manualmente o por medio de un dispositivo o de una m�quina, y por el uso de cualquier nombre, incluyendo un comercio o un nombre asumido (seud�nimo) o por una palabra, una marca, o un s�mbolo ejecutado o adoptado por una persona con la actual intenci�n de autenticar una escritura" (sec. 3.401 (b)).
37 En este sentido, el criterio de la corte: LETRAS DE CAMBIO, REQUISITOS FORMALES DE LAS, SJF, quinta �poca, t. LXXV, 7541, A. D. C. 2163/1942, Virginia Aguilar, 24 de marzo de 1943, LETRA DE CAMBIO, LA FIRMA DEL GIRADOR NO PUEDE SER SUSTITUIDA POR SUS HUELLAS DIGITALES, SJF, quinta �poca, t. LXXXIV, 1924, A. D. C. 1948/1944, Carlos Roberto L�pez, 5 de junio de 1945, LETRAS DE CAMBIO, OMISIÓN DE LA FIRMA DEL GIRADOR EN LAS, SJF, quinta �poca, t. LXXXV, p. 1099, A. D. C. 583/1942, Morales Sixto, 13 de agosto de 1945. V�ase Mantilla, op. cit., nota 13, p. 64.
38 It�licas a�adidas. En el mismo sentido, art�culos 17 par�grafo 1 de la ley cambiaria espa�ola y 18 par�grafo 1 de la correspondiente italiana; 13 de la Convenci�n de La Haya de 1912; 14 de la Ley Uniforme de Ginebra; 1004 del C�digo de las Obligaciones suizo, 118 del C�digo de Comercio franc�s, 15 de la Ley argentina 16.478.
39 Pe�a Castrill�n, G., La letra de cambio, Colombia, FELABAN-ITAL, 1977, p. 70.
40 Lordi, Istituzioni di diritto commerciale, Padua, Cedam, 1943, vol. VII, p. 290. Un estudio m�s amplio sobre este aspecto en Supino y De Semo, "De la letra de cambio y del pagar� cambiario, del cheque", en Bolaffio, Rocco y Vivante, Derecho comercial, Buenos Aires, Ediar, 1950, t. 8, pp. 186 y ss.
41 Mantilla Molina, R., op. cit., nota 13, p. 248. �nfasis a�adido.
42 Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, novena �poca, t. III, abril de 1996, tesis XI, 2o., 24 C, p. 488. Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito A. D. 95/96. Netzahualpilli Gir�n Casta�eda, 13 de marzo de 1996.
43 Mejor dicho, la propiedad formal de la cambial -como piensa Vivante, Tratado de derecho..., cit., nota 18, p. 188-, porque la ley misma supone que un endosatario puede ser obligado -cuando hay culpa grave o mala fe en la adquisici�n- restituir el t�tulo al verdadero propietario; esto demuestra que el endoso no basta siempre para transferir la propiedad del t�tulo. �nfasis nuestro.
44 Ascarelli, Novissimo digesto italiano, 3a. ed., Mil�n, UTET, 1964, t. II, p. 715; Valeri, Diritto cambiario italiano, Mil�n, 1936, p. 195; La Lumia, I titoli di credito, Florencia, 1949, p. 34.
45 Messineo, op. cit., nota 17, p. 73; Ferri, "Ancora Sul concetto di titolo di credito", BBTC, 1957-I, p. 72.
46 Al respecto, Garrigues se cuestiona: �pero qu� es lo que se transmite mediante este acto complejo que llamamos endoso?, �una cosa?, �un derecho?, �una cosa y un derecho? Indudablemente, lo que se quiere transmitir es un derecho, sea �ste un derecho concreto y personalizado en el transmitente, sea un derecho abstracto a la prestaci�n. Mas, como este derecho va unido al t�tulo, lo que se transmite es un titulovalor, es decir, un documento y el derecho representado en �l. Lo normal es que se transmite el derecho juntamente con la propiedad del documento. Garrigues, Curso de derecho mercantil, M�xico, Porr�a, t. II, p. 122.
47 Ibidem, t. I, p. 844.
48 Art�culos: 11, L. Uniforme; 25, L. C. italiana; 17 y 24, L. C. espa�ola; y 22, L. C. argentina.
49 En el mismo sentido, la jurispruencia de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n: TÍTULOS DE CR�DITO. DIFERENCIAS ENTRE LA AUTONOMÍA Y LA ABSTRACCIÓN: Ap�ndice al SJF, 1917-2000, t. IV, tesis 411, p. 345.
50 C�mara, op. cit., nota 31, pp. 564 y 565.
51 Este tambi�n es el criterio de los tribunales federales mexicanos: TÍTULOS DE CR�DITO NOMINATIVOS, TRANSMISIÓN POR ENDOSO DE LOS, No basta el endoso de un t�tulo de cr�dito nominativo para que se produzca su transmisi�n, sino que es necesario, adem�s, que se haga entrega del documento al endosatario, pues el art�culo 26d de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, previenen que los t�tulos nominativos ser�n transmisibles por endoso y entrega del t�tulo mismo, sin perjuicio que puedan transmitirse por cualquier otro medio legal, SJF, s�ptima �poca, ts. 133-138, sexta parte, p. 165. Tribunal Colegiado del Duod�cimo Circuito, Jes�s Almada El�as Calles, 14 de marzo de 1980. �nfasis no incluido. En el mismo sentido, la jurisprudencia italiana: Flore, E. y Miccio, R., Rassegna di giurisprudenza sulle leggi sulla cambiale e sull'assegno bancario, Mil�n, DGE, 1955, n�m. 96.
52 Dalmartello, A., La consegna della cosa, Mil�n, DAGE, 1950, p. 77; Greco, "Sull'obbligazione della consegna e su constituto possessorio", RDC, 1948, t. II, pp. 711 y ss.
53 Angeloni, La cambiale e il vaglia cambiario, Mil�n, Dott. A. Giuffr� Editore, 1964, p. 184.
54 Art�culo 20, ley cambiaria italiana; 19, ley cambiaria espa�ola. La sec. 3-201 (3) del C�digo de Comercio Uniforme establece en ese caso que el tomador tiene el derecho espec�fico y compulsivo de obtener el endoso incondicional del transferente. La negociaci�n no tiene lugar hasta que se haya efectuado el endoso, y hasta ese momento no hay presunci�n alguna de que el endosatario sea el due�o.
55 De Semo, Trattato di diritto cambiario, Mil�n, DAGE, 1953.
56 C�mara, op. cit., nota 31, p. 576.
58 Art�culos 16 y 50 de la Ley Uniforme de Ginebra; 20 y 57 de la L. C. italiana; 19 de la L. C. espa�ola; 15 b) de la Convenci�n sobre Letras de Cambio Internacionales.
59 Idem. Adem�s, Pavone La Rosa, A., La letra de cambio, trad. de Osvaldo J. Maffia, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1982, p. 321.
60 Como declar� la Corte de Casaci�n italiana, la p�rdida de la posesi�n del titulovalor priva a su titular no s�lo de la legitimaci�n sino tambi�n de la presunci�n de legitimaci�n; Banca, Borsa, 1961, p. 27.
61 As� como desde el punto de vista estructural la legitimaci�n por la posesi�n se funda en la doctrina de la incorporaci�n del derecho al t�tulo, desde el punto de vista jur�dico-pol�tico se cimienta en la doctrina de la apariencia jur�dica -Rechtsschein- (Fischer, Jacobi, Meyer, Mossa, Sotgia...), entendida como una situaci�n por cuya virtud, quien ha confiado razonablemente en una determinada manifestaci�n, tiene derecho de contar con ella, independientemente del hecho de que tal manifestaci�n corresponda o no a la realidad; cfr. Messineo, op. cit., nota 17, t. I, p. 27.
62 Vivante, Tratado de derecho..., cit., nota 18, n�m. 981.
63 Lordi, op. cit., nota 40, p. 292.
64 En este sentido, varias ejecutorias de la Suprema Corte: TÍTULOS DE CR�DITO, LEGITIMACIÓN DE LOS, SJF, quinta �poca, t. CXXIV, p. 744. TÍTULOS DE CR�DITO. LEGITIMACIÓN PARA COBRARLOS, quinta �poca, CXXV, 2363, s�ptima �poca, ts. 205-216, p. 178. TÍTULOS DE CR�DITO ENDOSADOS EN PROCURACIÓN. NO ES NECESARIO DEMOSTRAR LA PERSONALIDAD DE SUS ENDOSANTES. Jurisprudencia: SJF y su Gaceta, novena �poca, t. II, julio de 1995, p. 188. La obligaci�n (de quien adquiere o paga) de cotejar la serie ininterrumpida de endosos no impide, como es evidente, la demostraci�n de hechos extracambiarios (por ejemplo, sucesi�n en la relaci�n causal) que legitiman la posesi�n.
65 La sec. 43 de la NIL prev� que el nombre del beneficiario o endosatario est� equivocado o con mala ortograf�a, en cuyo caso debe endosarse el documento en la misma forma, agregando si lo cree conveniente su verdadera firma.
66 C�mara, op. cit., nota 31, p. 578.
67 Ripert, Tratado elemental de derecho comercial, Buenos Aires, TEA, 1954, t. III, p. 214. El Tribunal Supremo espa�ol ha declarado: "Ya que �ste [el endoso] por su propia naturaleza y efectos, aparte de transferir la propiedad de la letra de cambio a que afecte, seg�n previene el art. 461, CCo., en su car�cter pleno con que ha sido producido, determina la transmisi�n por el endosante y la consiguiente adquisici�n por el endosatario de los derechos cambiarios, creando una funci�n legitimadora a favor del segundo, invisti�ndole de titularidad aunque �sta inicialmente no le corresponde, en tanto act�e de buena fe" (STS, 20 junio 1979).
68 La mala fe consiste en obrar a sabiendas en detrimento de otro; Ripert, op. cit., nota anterior, p. 214.
69 Roblot, Les effets de commerce, Par�s, 1975, pp. 248 y ss.
70 Valeri, Manuale di diritto commerciale, Florencia, Casa Editrice Dott, Carlo Cya, 1948, t. II, p. 243.
71 C�mara, op. cit., nota 31, p. 582.
72 En la misma l�nea: el librador, el aceptante, el endosante y el avalista de la letra de cambio responden solidariamente al portador (art�culo 54, par�grafo 1o. de la L. C. italiana). El librador, en caso de desatenci�n de la letra por falta de aceptaci�n o de pago y una vez efectuado el protesto debido, se compromete a pagar la letra al tenedor, a cualquiera endosante, o a cualquier garante del endosante que reembolse la letra (art�culo 38.1 Convenci�n CNUDMI). El suscriptor se compromete a pagar el pagar� de conformidad con lo estipulado en �l al tomador o al cualquier firmante que reembolse el pagar�. El suscriptor no podr� excluir o limitar su propia responsabilidad mediante una estipulaci�n en el pagar�. Esta estipulaci�n no surtir� efecto (art�culo 39.1 y 39.2, respectivamente, de la Convenci�n CNUDMI). El endosante se compromete para el caso de que el t�tulo sea desatendido por falta de aceptaci�n (art�culo 44 de la Convenci�n CNUDMI). Sec. 3-415 del UCC 1990. Obligaci�n del endosante.
73 C�mara, op. cit., nota 31, p. 570.
74 T�tulos de cr�dito en general, M�xico, Botas, 1952, pp. 198 y ss.
76 Sobre el sistema Cfr. www.sgc.mfom.es/sat/pista/firma/titulo.

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de lege ferenda
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