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Timestamp: 2019-04-24 06:21:27+00:00

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Reforma Liberal – Página 4 – Hoy en la Historia de Guatemala
Categoría: Reforma Liberal
21 de noviembre de 1882: el general a cargo de la presidencia, José María Orantes, autoriza la construcción de una línea telegráfica para el hasta entonces aislado departamento de Petén
Isla de Flores en 1877, según un grabado aparecido en Across Central America de John W. Boddam.
En 1882, el general presidente J. Rufino Barrios se encontraba de viaje en los Estados Unidos trabajando para establecer el tratado definitive de Límites con México y así poder enfocarse en su campaña de conseguir la Unión Centroamericana. En su lugar quedó el general José María Orantes como encargado de la presidencia pero siempre con comunicación directa (aunque dilatada) con el general Barrios.
El 21 de noviembre, el encargado de la presidencia emitió el decreto por el cual autorizada la construcción de la línea telegráfica hasta el departamento de Petén (específicamente hasta la Isla de Flores), el cual había estado incomunicado con el resto de la República hasta entonces.
Se reproduce a continuación dicho decreto, dada su relevancia histórica:
Palacio Nacional: Guatemala, 21 de noviembre de 1882
Considerando: que el departamento del Petén es el único que aun se halla fuera de la red telegráfica que liga a todos los demás departamentos de la República; que aquella sección del país no podrá alcanzar la prosperidad a que está llamada por sus riquezas, mientras permanezca en el estado de aislamiento en que se encuentra todavía; que, aunque la construcción de una línea telegráfica hasta la cabecera de dicho departamento, importará al erario algunos sacrificios, éstos se compensarán con lo fecundo que será un progreso tan significativo como el que desea relizar el Gobierno al llevar a efecto esta mejorar; y que además, muchos vecinos de aquella sección han levantado una suscripción voluntaria que ascienda ya a la suma de $1,616, con lo cual y con la cooperación de las Municipalidades respectivas, que proporcionarán los postes y otros elementos necesarios, seminorará la erogación que el Tesoro Público debería imponerse para la ejecución de la obra; por tanto, el General encargado de la Presidencia, acurda: Facultar a la Secretaría de Fomento para que mande construir la línea telegráfica a que se ha hecho referencia, autorizando los gastos que sean indispensables para tal fin, y que se han presupuestado en la suma de doce mil pesos. Comuníquse –
José María Orantes, general encargado de la Presidencia
Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso.
Autor hoyhistoriagtPublicado el noviembre 21, 2018 noviembre 21, 2018 Categorías J. Rufino Barrios,José María Orantes,Petén,Reforma LiberalEtiquetas 1882,21 de noviembre,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,José María Orantes,Justo Rufino Barrios,noviembre
5 de noviembre de 1887: la Asamblea Constituyente convocada por el general presidente Manuel Lisandro Barillas modifica la Constitución de 1879 en beneficio del gobernante
Salón de Reuiones de la Asamblea Nacional a finales del siglo XIX. Imagen tomada de La Locomotora, revista oficial del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.
Tras una rebelión que fue sofocada con “toda la severidad que la ley militar prescribe” a finales de octubre de 1887, el presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas disolvió la Asamblea Legislativa y en su lugar convocó a una Asamblea Constituyente para que modificar la Constitución aprobada en 1879.
La Asamblea presentó las modificiones al Ejecutivo el 5 de noviembre de 1887, y éste las aprobó el 7 del mismo mes.
Los artículos que fueron modificados en esa oportunidad fueron:
Artículo 5°.: se declararon como naturales de Guatemala todos aquellos nacidos en el país, cualquiera que fuera la nacionalidad del padre, con excepción de los hijos de los diplomáticos. Tambien fueron declarados como naturales los hijos de padre guatemalteco o los ilegítimos de madre guatemalteca nacidos en el extranjero.
Artículo 6°.: se declararon como naturales de Guatemala a todos los nacidos en las otras Repúblicas de Centro América.
Artículo 8°.: se declararon como ciudadanos todos los guatemaltecos varones mayores de 21 años que supieran leer y escribir o que tuviera renta, industria, oficio o profesión; todos los pertenecientes al ejército (incluyendo los soldados analfabetos) mayores de 18 años y aquellos indiviuos mayores de 18 años que hubieran obtenido un título en los establecimientos nacionales (es decir, los egresados del Instituto Nacional Central para Varones y de la Escuela Politécnica que llegaban apenas a 20 entre todos cada año).
Artículo 17°.: todo poder reside en la Nación; los funcionarios no son dueños sino depositarios de la autoridad, sujetos y jamás superiores a la ley.
Artículo 20°.: la industra es libre y el autor o inventor gozaba de la propiedad de su obra por quince años. La propiedad literaria se declare perpetua. El Ejecutivo podría otorgar concesiones por un término que no pase de diez años a los que introdujeran industrias nuevas en Guatemala. (Este sería el principio de los concesiones a empresas extranjeras en el país).
Artículo 42°.: la Asamblea Legislativa solamente puede sesionar cuando está presente la mayoría absoluta de representantes.
Artículo 52°.: la Asamblea Legislativa quedaba encargada, entre otras cosas, de hacer el escrutionio de los votos populares para proclamar Presidente; en caso no hubiera mayoría, elegiría entre los tres candidatos con el mayor número de sufragios. También podía nombrar a los designados a la presidencia cada fin de año y designer a la persona que podría cubrir al presidente cuando este se ausentara del territorio centoramericano con permiso de la Asamblea.
Artículo 66°.: el período presidente sería de 6 años y el presidente en funciones no podia reelegirse a menos que pasara un período constitucional entre elecciones. (Este artículo estaba de adorno, pues tanto Reina Barrios, como Estrada Cabrera y Ubico lograron extender su mandato constitucional más allá de los seis años que les correspondían).
Entre los diputados que modificaron la constitución estaban los siguientes personajes históricos:
José María Reina Barrios: diputado Izabal-Livingston, Segundo vice-presidente. Llegó a ser presidente de la República en 1892.
Francisco Vela: diputado por Salamá. Era ingeniero militar y entre sus principales obras está el Mapa en Relieve de la República y la Comisión de Límites con Honduras.
José María Reina Andrade: diputado por Salamá. Ha sido el único ciudadano en la historia de Guatemala que ha sido presidente de los tres organismos del Estado, siendo presidente interino de la República en 1931, cuando traspasó el poder al general Jorge Ubico.
Ramón Salazar: abogado, escritor y político que sería, además de historiador, uno de los principals editors de “La Ilustración Guatemalteca” y luego Ministro del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.
Entre los Ministros de Estado estaban:
Lorenzo Montúfar: ideólogo e historiador del movimiento liberal guatemalteco entre 1871 y 1898. Era el Ministro de Relaciones Exteriores y en su honor se le erigió un monumento que se encuentra en la intersección de la Calle Montúfar y la Avenida La Reforma en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala en 1923.
Calixto Mendizábal: militar muy reconocido e influyente del ejército guatemalteco. Era el Ministro de la Guerra y en 1897, fue el encargado de sofocar las rebeliones que se alzaron en contra el gobierno del general José . Reina Barrios cuando éste intentó extender su mandato constitucional. Fue envenedado por Manuel Estrada Cabrera en 1898.
Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
Autor hoyhistoriagtPublicado el noviembre 5, 2018 noviembre 5, 2018 Categorías Ciudad de Guatemala,José María Reina Barrios,Lorenzo Montúfar,Manuel Lisandro Barillas,Reforma LiberalEtiquetas 1887,5 de noviembre,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,José María Reina Barrios,Lorenzo Montúfar,Manuel Lisandro Barillas,noviembre,Reforma Liberal
3 de noviembre de 1871: el presidente de facto provisorio Miguel García Granados levanta el estado de sitio en los departamentos de Guatemala, Santa Rosa, Chiquimula y Jutiapa
Fuerte de San José en 1875. Fotografía de Eadweard Muybridge.
En la historia liberal que se ha inculcado en la educación guatemalteca desde el gobierno de J. Rufino Barrios se le llama “Reforma Liberal” al movimiento revolucionario de 1871 y se le hace ver como un transformación de la estructura económica guatemalteca que logró enormes beneficios para el país. Pero el proceso de reforma no se inició sino hasta en 1873 y logró los mencionados beneficios para un grupo privilegiado únicamente.
El proceso consistió principalmente en promover una reforma agrarian que expropió las grandes tierras comunales de los grupos indígenas y de las órdenes religiosas en favor de los correligionarios de Barrios y luego emitió leyes laborales que obligaron a las comunidades indígenas a trabajar como jornaleros en las grandes fincas cafetaleras que se formaron con la introducción de la producción de dicho grano a gran escala. La construcción del ferrocarril obedeció más a la necesidad que tenían las fincas de exportar sus productos y trasladarlos de forma eficiente hasta los puertos del Pacífico y del Atlántico.
Inicialmente, la revolución liberal de 1871 tuvo que repeler la resistencia conservadora en el oriente guatemalteco luego del triunfo contra el gobierno de Vicente Cerna y Cerna el 30 de junio. Esto se debió a que la revolución ingresó por la frontera mexicana y fue venciendo las plazas militares del occidente con relativa facilidad, principalmente porque el dicha region siempre fue favorable a los intereses de los criollos liberales y a la superioridad del armamento del puñado de alzados.
Los consevadores se refugiaron en el oriente y desde allí iniciaron la resistencia, lo que obligó al presidente de facto provisio, Miguel García Granados, a instaurar el estado de sitio en la region el 16 de septiembre de ese año y de salir en persona con sus soldados a pacificar el área.
Las salidas de García Granados eran aprovechadas por el presidente en funciones, J. Rufino Barrios, para imponer decretos que adelantaban su agenda anticlerical a espaldas del presidente provisorio. Eventualmente, esta situación se hizo insostenible y García Granados tuvo que entregar el poder en manos de Barrios en 1873.
Fue entonces cuando Barrios inició un gobierno despótico que no toleró ninguna crítica y persiguió duramente a sus rivales politicos, muchos de los cuales terminaron torturados en las ergástulas de la Penitenciaría Central que Barrios construyó frente al Fuerte de San José en la Ciudad de Guatemala. Su principal colaborador en este régimen de terror fue el general Juan Martín Barrundia, su ministro de la Guerra, quien fue culpado de todos los crímenes por los historiadores liberales para glorificar así la figura del general Barrios, al que empezaron a llamar “benemérito héroe de Chalchuapa”.
La situación económica del país mejoró considerablemente, al punto que el gobierno del sobrino del general Barrios, José María Reina Barrios, obtuvo grandes ganancias derivadas del alto precio internacional del café. Los primeros años del gobierno de Reina se caracterizaron por una bonanza económica sin precedentes y por la extension de los beneficios a todos los ciudadanos, por primera vez en la historia del país; pero todo eso se vino abajo en 1897, cuando el precio internacional del café se desplomó cuando Brasil empezó a producirlo en gran escala.
Castellanos Cambranes, Julio (1992). «5. Tendencias del desarrollo agrario en el siglo XIX y surgimiento de la propiedad capitalista de la tierra en Guatemala». 500 años de lucha por la tierra. Estudios sobre propiedad rual y reforma agraria en Guatemala 1. Guatemala: FLACSO.
García Laguardia, Jorge Mario. «Jorge García Granados vs. Justo Rufino Barrios». Reforma liberal en Guatemala. Archivado desde el original el 3 de febrero de 2015.
Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia. Guatemala: El Modelo.
Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871». Seri
Autor hoyhistoriagtPublicado el noviembre 3, 2018 abril 9, 2019 Categorías Chiquimula,Ciudad de Guatemala,J. Rufino Barrios,Jutiapa,Miguel García Granados,Reforma Liberal,Santa RosaEtiquetas 1871,3 de noviembre,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Justo Rufino Barrios,Miguel García Granados,noviembre,Reforma Liberal
Fotografía de la Alameda Central del Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en 1896. Imalgen de Alberto G. Valdeavellano.
Comenzamos nuestra peregrinación. Una de las primeras capillas que se encuentran es la de Herrera, familia de las más acomodadas del país y que tuvo por jefe a don Manuel, Ministro de Fomento del general don J. Rufino Barrios, y qu ha dejado recuerdos en el país, de haber sido una persona amable, inteligente y de las más emprendedoras de la República.
A pocos pasos se encuentra el monument de un guerrero. Un general de aspect joven yace en tierra, muerto por bala enemiga. El ángel de la Gloria con un rostro airado mira hacia el infinito, cobijando bajo sus brazos al héroe y al mártir.
El que ve aquel grupo heróico no llora; llora sí, de ira y de patriotismo; y del fono de su corazón se exhale esta plegaria: “Felices de los que mueren luchando por un gran ideal”. El muerto allí enterrado se llamó en vida Venancio Barrios.
Caminando más, y hacia el lado de la derecho, se encuentra una aglomeración artística de piedras tocas, carcomidas por el tiempo y ya invadidas por la yedra. En una place de mármol se lee esta autógrafa: “Julio Rosignon”. Ese es el nombre de un sabio naturalista francés que vino a Guatemala en días en que la ignorancia se cernía sobre nuestro país; que abrió cátedras, que difundió luces, que fue active miembro de la Sociedad Económica, que inició la idea de rodea la ciudad de parques, que creó nuestros squares, sembró varias alamdeas, introdujo el cultivo de plantas útiles y murió pobre y olvidado.
Siguiendo el camino se encuentra hacia la izquierda un monumento muy modesto, ennegrecido por el agua y con una lápida con caracteres borrosos. Ese monumento encierra a dos de los más grandes medicos que ha tenido el país. Allí reposan las cenizas de los doctores Esparragoza y Pérez, los cuales fueron trasladados del antiguo cementerio al lugar donde hoy se hallan por disposición de la Junta Directiva de la Facultad de Medicina y Farmacia.
Seguimos adelante, y dando la vuelta nos diriginos hacia el panteón modesto en donde se entierra a los pobres. ¡Cuántos nombres, cuántos nombres de personas conocidas o amadas! Allí un antiguo compañero de infancia; allí una virgen arrebatada de la tierra en sus mejores años; allí un hombre malo a quien el sepulcro le ha hecho perdonar sus faltas, ¡ay! pero todos conocidos, algunos amados. Pasando a orillas de sus tumbas se les saluda y se les envidia; ellos descansan ya, nosotros vamos solitarios y mudos deletreando los enigmas que se encierran tras los epitafios que ocultan sus nombres. Y así llegamos allá en donde terminan los monumentos y comienza la llanura de los pobres. Amplia es ella, hasta perderse de vista. Para llegar a donde reposan los miserables hay que pasar un puente de hermosas arcadias tendidas de uno al otro lado del barranco. Si golpéais duro aquel pavimento, tendréis aquelarre de cráneos, porque el vientre de aquel Puente contiene el “Osario” de aquel cementerio, y allí están confundidos, mientras no se vuelvan polvo, la multitude de huesos de las generaciones de la gente sin familia o de la familia olvidadiza que dejó caer a los restos de los suyos en aquel abismo espantoso.
Nosotros no nos atrevimos a atravezar el puente fatal, contentándonos en contemplar desde lejos las tumbas de los pobres, todas uniformes y pequeñas, sin más que nombres ignorados para el mundo y que hacen el efecto, vistas desde lejos, de batallones que se aprestaran esde este mundo al combate de la muerte contra lo desconocido.
Regresamos por la calle que conduce al punto céntrico del cementerio, donde se encuentra el monumento de García Granados, que encierra sus restos, y ya al pie de él nos dimos a contemplar la puesta del sol que, precisamente en ese momento, ocultaba su faz tras la majestuosa y azulada mole del Volcán de Agua. Los celajes de amarillo pálido que llenaban la inmensa extension del horizonte, semejaban un océano de oro en fusion, sobre el cual se iban a precipitar parvadas de nubecillas en formas de cirrus que se disolvían al contacto de aquel líquido hirviente. Naturaleza estaba callada y triste; no se oía ni un ¡ay! ni un gemido. Nosotros no sabíamos qué admirar más, si la ida del sol, o la tristeza y semioscuridad en que estaban envueltos los teocalis lejanos, cementerio también de los indios anteriores a la conquista y que forman tan especial contraste con el cementerio de los cristianos; o la tristeza de nuestros propios corazones que también ¡ay! son otros tantos cementerios sangrientos en donde están enterradas tantas y tantas ilusiones y esperanzas.
Embebidos estábamos ante aquel paisaje férico, cuando nos despertó una voz plañidera. Era la voz de la campana del cementerio, que tocaba a muerto; y uno más se deslizó bajo las arcadas del portico en carro mortuorio y acompañado de deudos y amigos que le conducían a su última morada.
Pero lo que en la Avenida en que estos muertos sobresale de toda ponderación, es el sepuldro de doña Agripina de Sánchez. La señora fue madre de personas muy distinguidas en el país, entre las que se cuentan don Delfino Sáchez, notable Ministro de Instrucción Pública del general Barrios, muerto ya, y don Guillermo Sáchez, honrado industrial. Ella era viuda de don Francisco Sánchez, notable hombre público en su tiempo. Nada sé de las cualidades familiares de doña Agripina; esposa de éste último, deben haber sido muchas y su memoria muy querida cuando se le ha levantado el más hermoso monumento que hay en el cementerio erigido por la piedad filial.
Autor hoyhistoriagtPublicado el noviembre 1, 2018 abril 4, 2019 Categorías Ciudad de Guatemala,J. Rufino Barrios,José María Orantes,José María Reina Barrios,La Ilustración Guatemalteca,Reforma LiberalEtiquetas 1 de noviembre,1896,Cementerio General,Día de los muertos,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,History of Guatemala City,José María Reina Barrios,Justo Rufino Barrios,Miguel García Granados,noviembre
23 de octubre de 1876: debido a las circunstancias difíciles en que se hallaba Guatemala, la Asamblea Constituyente pospone la emisión de la nueva ley constitutiva y mantiene al presidente Barrios como dictador
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala. Se observan la Catedral Metropolitana, la Fuente Colonial, el Colegio de Infantes y el Portal del Comercio. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875, el año en que Barrios fue nombrado dictador.
El 21 de octubre de 1875 la Asamblea Constituyente que había convocado el presidente J. Rufino Barrios entre sus correligionarios decidió conferirle al presidente guatemalteco amplios poderes de los que “se había hecho mérito” entre los pueblos que ellos representaban, con miras a mantener el orden público; de esta cuenta, el presidente Barrios gobernó como dictador con poderes absolutos a partir de ese momento.
Luego, el 23 de octubre de 1876, por considerar que las circunstancias no habían mejorado, la Asamblea convocada ese año consideró que las circunstancias difíciles se mantenían y por ello consideraron que no era conveniente emitir todavía la Constitución de la República por los próximos cuatro años.
Sin embargo, en 1878 Barrios convocó a una nueva Asamblea Nacional Constituyente compuesta por sesenta y un representantes de los pobladors de Guatemala, ya que consideraba que el país estaba finalmente en paz y era momento de regresar a la constitucionalidad.
Solamente los Jefes Políticos, Comandantes de armas y curas párrocos eran quienes no podían ser diputados constituyentes; pero debe aclararse que en esa época solamente los varones que supieran leer y escribir o que fueran soldados eran considerados como ciudadanos.
De esta cuenta, Barrios gobernó sin una constitución vigente desde que tomó el poder en 1873 hasta que fue electo como primer presidente constitucional en 1879, momento en el que fue elegido para un período de seis años. Queda claro que, con constitución o sin ella, el general Barrios, al igual que había hecho el general Carrera antes que él, gobernó el país a su sabor y antojo.
Autor hoyhistoriagtPublicado el octubre 23, 2018 octubre 23, 2018 Categorías Amatitlán,Chimaltenango,Chiquimula,Escuintla,Izabal,J. Rufino Barrios,Jalapa,Jutiapa,Petén,Quetzaltenango,Quiché,Reforma Liberal,Retalhuleu,Sacatepéquez,San Marcos,Santa Rosa,Sololá,Suchitepéquez,TotonicapánEtiquetas 1876,23 de octubre,Asamblea Legislativa,Constitución de 1879,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Justo Rufino Barrios
18 de octubre de 1889: se establecen los estatutos de la “Sociedad Educacionista del bello sexo” en Totonicapán, destinada a fomentar la educación de las damas de la localidad
La promoción de profesoras tituladas de la Escuela Normal Central (hoy Instituto Belén) en 1896. El gobierno del general Manuel Lisandro Barillas impulsó la educación de la mujer, creando esta Escuela Normal. Nótese que a pesar de lo esmerado de la educación adquirida, ese año solamente hubo seis profesoras graduadas en toda Guatemala. Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca“.
Reproducimos el día de hoy algunos de los estatutos de la “Sociedad Educacionista del bello sexo” que se estableció en Totonicapán el 18 de octubre de 1889, y que fue aprobada por el presidente Manuel Lisandro Barillas el 23 de octubre de ese año. En esa época era muy bajo el porcentaje de la población que sabía leer y escribir, quedando las mujeres muchas veces relegadas. El gobierno del general Barillas fue uno de los primeros en impulsar la educación de la mujer guatemalateca.
ESTATUTOS de la Sociedad Educacionista del bello sexo, establecida en la ciudad de Totonicapán, aprobados por acuerdo del 23 de octubre ultimo
La Sociedad Educacionista del bello sexo está compuesta por todas las señoras inscritas hasta la fecha como socias; habrá también una junta directive compuesta del personal siguientes: Una Presidenta, seis Vocales, una Secretaria y una Tesorera.
“La Sociedad Educacionista del bello sexo” tiene por objeto contribuir en la esfera de sus facultadas a dar a la insrucción de la mujer en este departamento , el mayor ensanche posible, secundando así los propósitos del Supremo Gobierno, e interesándose por todo aquello que tienda a su perfeccionamiento moral, y auxilar con estos fines a las autoridades del departamento.
[…] Procurará que todas las niñas que residen en la ciudad y que reúnen las condiciones que determina la ley de la materia, se aprovechen de la instrucción que se da en establecimientos públicos y privados, influyendo al efecto por cuantos medios sea posible y comunicando a la junta local las dificultades que encuentre, cuando su intervención sea ineficaz, y velando siempre por la punctual asistencia de las niñas inscritas.
Visitará con la mayor frecuencia posible, por medio de comisiones designadas al efecto, los planteles de enseñanza.
Procurará remover los obstáculos que se presenten para el incremento de la instrucción, y comunicará aquellos que no esté en sus facultades remediar.
Es su deber velar por la moralidad y cumplimiento de los deberes de las directoras, comunicando a la dirección e inspección departamental las faltas que notare, y proponer los medios que a su juicio convenga emplear para corregirlas.
Cuidará de que los establecimientos estén provistos de los útiles que necesitan, proveyendo de sus propios fondos o por medio de la junta local, de lo que hiciera falta.
[…] Presenciará por medio de comisiones, los exámenes de fin de curso, acordando algunos premios en favor de las alumnas que se distingan, y contribuirá a la solemnidad de esos actos.
Gómez Carrillo, Agustín (1891). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1889 VIII. Guatemala: Tipografía La Unión.
Autor hoyhistoriagtPublicado el octubre 18, 2018 abril 3, 2019 Categorías La Ilustración Guatemalteca,Manuel Lisandro Barillas,Reforma Liberal,TotonicapánEtiquetas 18 de octubre,1889,Educación de la mujer,Educación en Guatemala,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Manuel Lisandro Barillas,octubre,Totonicapán,Women education
17 de octubre de 1888: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas crea el municipio de Santa Cruz Barillas en Huehuetenango, desmembrándolo del de Santa Eulalia
Retrato del general Manuel Lisandro Barillas, quien gobernó a Guatemala de 1885 a 1892. Fue el único president liberal que entregó el poder a su sucesor tras la celebración de elecciones. Este retrato se conserva en el Museo Nacional de Historia.
Luego del triunfo de la Revolución Liberal de 1871, los ex-militares de la región y varios pobladores exigieron las tierras bajas de Santa Eulalia. Esta petición fue aprobada y los territorios reclamados fueron desintegrados de Santa Eulalia para formar Santa Cruz Barillas el 17 de octubre de 1888, ya durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas.
El decreto de fundación de poblado dice: Vista la solicitud de los vecinos de las aldeas Nucá, Cheque, Lauconde, Ballí, Coxtac y Santa Cruz Yalmox, pertenecientes a la jurisdicción de Santa Eulalia en el departamento de Huehuetenango, relativa a que se les erija un pueblo independiente del de Santa Eulalia, bajo el nombre de Barillas.
200 caballerías son otorgadas por la municipalidad de Huehuetenango para la creación del municipio, según finca N.°1160 folio 219 del libro 14 de Huehuetenango, de la cual se desmembrarían 50 lotes de 4 caballerías y fracción cada uno, de los cuales al casco urbano le corresponde el lote N.° 19 y colinda al norte con el lote N.° 18 al oriente con el lote N.°22 al poniente con el lote N.°2 y al sur con el lote N.° 20.
Posteriormente, la frontera entre el nuevo municipio y México fue establecida definitivamente en 1896, cuando se concluyeron los trabajos de la Comisión de Límites, basada en el tratado Herrera-Mariscal que suscribió el gobierno de J. Rufino Barrios con el gobierno mexicano del general Porifirio Díaz.
Caballeros, Adrián F. (1888). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1888 VII. Guatemala: Tipografía La Unión.
Solís Castañeda, Sara (2013). «La cuestión limítrofe territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice». Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz. Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2014.
Villalobos Viato, Roberto (22 de noviembre de 2014). «Sitios con nombres de líderes». D Fondo (Guatemala: Prensa Libre). Archivado desde el original el 21 de noviembre de 2014.
Autor hoyhistoriagtPublicado el octubre 17, 2018 Categorías Huehuetenango,Manuel Lisandro Barillas,Reforma LiberalEtiquetas 17 de octubre,1888,Historia,Historia de Guatemala,History,History of Guatemala,Huehuetenango,Manuel Lisandro Barillas,México,Santa Cruz Barillas,Santa Eulalia

References: Artículo 5

Artículo 6

Artículo 8

Artículo 17

Artículo 20

Artículo 42

Artículo 52

Artículo 66