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Timestamp: 2020-08-03 15:21:47+00:00

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Ical - 19 de enero de 2018
El líder socialista avala ya la candidatura de Luis Tudanca a la Presidencia de la Junta de Castilla y León por "el compromiso con su tierra y por su proyecto para la Comunidad", según explica en esta entrevista, realizada durante su reciente visita a León
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la entrevista concedida a la Agencia. / Carlos S. Campillo
L. M. Torres / V. Andrés Ni moción de censura ni adelanto electoral ante un Gobierno agotado y una legislatura acabada. El líder del PSOE prioriza su labor de oposición de Estado, con una oferta de diez pactos, y aglutina a la izquierda en torno a su partido para ganar a la derecha bicefala. Pedro Sánchez ataca por igual a Podemos y Ciudadanos. Más próximo a los votantes de la fuerza morada que de sus dirigentes, acusa a Pablo Iglesias de haber importado el discurso independentista y confía en que no siga en el “error” de hacer oposición a los socialistas. “Albert Rivera lo que aspira es a suceder a Mariano Rajoy, nosotros a sustituirle”, dice de quien fuera su socio hace dos años en su frustrada investidura. Sánchez es tajante en la cuestión catalana: “Puigdemont no puede ni debe ser el próximo presidente de Cataluña” y señala que apoyarán al Gobierno si presenta un recurso de inconstitucionalidad sobre una posible investidura telemática y el artículo 155 continuará en vigor hasta que se constituya un Gobierno en base a la Constitución y al Estatuto catalán. Durante una entrevista con Ical, en el marco de sus visitas a las provincias para abordar el futuro de las pensiones, tiende la mano al Ejecutivo para aprobar el nuevo modelo de financiación y plantea que se fije primero lo que se quiere gastar en los servicios esenciales y luego se determinen los ingresos. El número uno socialista avala ya la candidatura de Luis Tudanca a la Presidencia de la Junta de Castilla y León: “Está comprometido con su tierra y tiene un proyecto político”.
¿Está viviendo España un cambio de ciclo político ante el panorama que presentan las últimas encuestas con una tendencia de voto que sitúa a Ciudadanos como primera fuerza y relega a PP y PSOE?
Yo lo que veo es que si somos capaces de aglutinar todo el voto de izquierda se puede producir un cambio político a favor de la izquierda cuando sean los comicios generales. Es evidente que aglutinando todo el voto de izquierdas en la única fuerza de izquierdas que puede ganar las elecciones, ante una derecha partida en dos, el PSOE puede convertirse en la primera fuerza política del país.
¿Dónde queda la colaboración privilegiada que anunció con Podemos? ¿La cuestión territorial se ha llevado también la posibilidad de compartir, cooperar, trabajar en común con Podemos?
Yo aspiro a ser primera fuerza política en este país, a gobernar en solitario liderando a la izquierda.
El mandato del 39 congreso es claro: hay que unir a la izquierda social en torno al único partido ganador, que ahora mismo como dan todas las encuestas es el PSOE. El cambio no es más derecha; el cambio es la izquierda. A partir de ahí, es evidente que yo me siento muy próximo a los votantes de Unidos Podemos pero no tanto a sus dirigentes. Sus dirigentes han cometido dos errores: el primero es defraudar a una izquierda que esperaba al cambio político que se pudo producir con la investidura fallida; y, en segundo lugar, al conjunto del país, porque en un momento tan trascendental como el que ha vivido España en estos últimos seis meses, que exigía la defensa de la unidad territorial, (Pablo) Iglesias ha importado prácticamente todo el discurso independentista al de Unidos Podemos. Por ejemplo, en el tema de los presos políticos: en España no hay presos políticos, hay políticos presos como consecuencia del incumplimiento de leyes. Yo espero que no haya un tercer error y que, dado el declive electoral de Unidos Podemos, no vuelvan a hacer oposición al PSOE. El problema de Unidos Podemos o de Iglesias no es el PSOE ni soy yo. Su problema es que su propio electorado no entiende que no se haya defendido la unidad territorial del país.
¿Pero eso significa que se puede o no colaborar con Unidos Podemos?
En las políticas, sin duda. Todo lo que tiene que ver con las causas de la izquierda, como la desigualdad, que la recuperación llegue a la mayoría de la clase media trabajadora y en la regeneración democrática del país podemos coincidir. Me gustaría que también reflexionarán los dirigentes de Unidos Podemos, si ven alguna causa de izquierdas en la bandera secesionista. Yo no la veo. Un movimiento político que trata de subvertir el orden constitucional y estatutario votado libremente por el conjunto de ciudadanos del país al grito de la insolidaridad territorial, es de todo menos de izquierdas. Ha quedado claro que el PSOE representa a esa España de izquierdas, que se reivindica de izquierdas y española.
¿Cómo es en este momento la relación con Unidos Podemos? En algunos ayuntamientos gobiernan con ellos y en Valladolid con su apoyo ¿Es un modelo a trasladar al ámbito nacional?
En muchos territorios, lo que se ve por representantes de Unidos Podemos más pegados a las distintas realidades de España es un cierto desapego de los ciudadanos que les han podido votar por la estrategia y el discurso político de sus dirigentes en la cuestión catalana. En fin: que los comunes hayan roto un pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona porque apoyamos aplicar el artículo 155 en defensa de la integridad territorial del país, no lo han entendido ni los propios electores de los comunes en Barcelona. En estas elecciones, buena parte de esos electores han acabado apostando por el PSOE.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en la Plaza Mayor de León. / Carlos S. Campillo
¿La emergencia y el auge de Ciudadanos y de Podemos tiene que ver con la falta de un proyecto de los partidos más tradicionales que ilusione a la ciudadanía? Porque esta situación no parece coyuntural.
Veo un denominador común que tiene que ver con demandas insatisfechas por los partidos históricos respecto a los ciudadanos a los que aspiran a representar. En el PSOE, claramente fue una necesidad de renovación de los liderazgos y su reubicación en la izquierda y centro izquierda. Creo que, humildemente, la Ejecutiva Federal que yo encabezo ha dado respuesta a esos dos ámbitos. Hay gente que desaprueba nuestra propuesta de crear un impuesto extraordinario a la banca para que contribuya al mantenimiento del sistema público de pensiones en parte. Nosotros no aspiramos a representar a esa élite financiera que estará en contra, sino a aquellos que han visto como en estos años hemos desembolsado 77.000 millones de euros y lo que pedimos es un rescate por rescate. Y en el ámbito de Ciudadanos, es evidente que buena parte del electorado conservador asiste entre indignado y preocupado a los eternos casos de corrupción que afectan al PP y a una demanda de renovación que no se está produciendo. El problema en este caso es que la derecha tiene ahora dos cabezas y un mismo corpus ideológico, que es el conservador. Si somos capaces de aglutinar el electorado de izquierdas, que creo que es mayoritario en este país, en torno a la única fuerza política que puede ganar a la derecha partida, podemos ser la primera fuerza política de este país.
La derecha tiene dos cabezas, pero con una de ellas usted pactó un programa de gobierno.
Hace dos años. Fíjese lo que hubiera cambiado el país en muchas cosas. Pero mire como cambian las cosas: yo tuve que dimitir por la investidura que apoyó Rivera, y ahora mismo Rivera es el principal socio parlamentario de Mariano Rajoy. Las reformas impulsadas por el PSOE, como la Iniciativa Legislativa Popular de los sindicatos para crear una suerte de renta básica o la reforma del sistema de Seguridad Social para reconocer situaciones de cobro de las pensiones no contributivas de 300 euros, han sido vetadas por PP y Ciudadanos. Lo que demuestra es que el partido de Albert Rivera se ha escorado a la derecha. Es una estrategia legítima, pero es lo que aspira a representar.
¿En qué medida ve que ha cambiado Ciudadanos para que fuera viable un nuevo acuerdo programático como el de entonces en el momento actual?
En este arranque de curso político hemos dicho que éste es un Gobierno agotado, que esta legislatura esta acabada. Es un Gobierno que está dividido internamente y los dirigentes del PP están esperando a ver si Rajoy deshoja o no la margarita de la sucesión. Es un Gobierno escondido porque no comparecen los ministros, por ejemplo los de Fomento e Interior por el temporal de nieve. Y es un Gobierno en estado de shock, porque su socio competidor está creciendo por la derecha. El planteamiento del PSOE es distinto al de Ciudadanos. Ciudadanos quiere suceder al PP para hacer las mismas políticas; nosotros queremos sustituir al PP para cambiar muchas de las políticas que ha puesto en marcha. Rivera lo que aspira es a suceder a Mariano Rajoy.
¿Usted cree que Ciudadanos suscribiría hoy el mismo acuerdo programático con usted que hace dos años?
La experiencia me dice que cada vez que Ciudadanos ha sumado con la derecha, ha optado por la derecha. Esa investidura se dio en un contexto diferente, entre otras cosas porque Mariano Rajoy eludió sus responsabilidades ante el Rey y así será juzgado por la historia, pero no por una convicción de querer pactar con el PSOE.
Ante un Gobierno agotado y una legislatura acabada, ¿con qué escenario trabaja el PSOE: con una moción de censura o con un adelanto de las elecciones?
El escenario con el que trabajamos es el de liderar el país desde la oposición. Hemos ofrecido diez acuerdos. Desde pensiones, educación, agua, igualdad de género, ciencia, reforma constitucional… así hasta diez. Hemos puesto en marcha a los responsables, también tenemos de Castilla y León como Mari Luz Martínez Seijo en Educación. En estos seis meses vamos a hablar con todos los colectivos afectados para que esos acuerdos de país se materialicen en grandes acuerdos parlamentarios en el segundo semestre del año. Estaremos dispuestos a pactarlos y sacarlos adelante con todos los grupos. Eso es lo que podemos hacer en un contexto en el que es evidente que hay una guerra fría entre Ciudadanos y el PP, abierta después del 21 de diciembre, cuyos principales damnificados son los españoles, amenazados por una mayor parálisis, pero parece que esa alianza, aunque haya esa guerra fría, es sólida.
¿Cómo lleva tener que hacer oposición desde fuera del Congreso?
Yo he sido ya líder de la oposición en el Congreso de los Diputados. Creo que el registro en el que se espera al líder del PSOE es el propositivo. Es evidente que vamos a cerrar un ciclo político de casi nueve años del PP. Tenemos que abrir uno nuevo. Y frente a aquellos que consideran que el cambio es más derecha, yo creo que el cambio vendrá por la izquierda. Por eso creo que el desafío y el reto, que no sólo tiene el PSOE sino el conjunto de la izquierda, es aglutinarse en torno a la única fuerza política que puede batir a esta derecha bicefala. La guerra fría que tiene en este momento PP y Ciudadanos es una guerra de poder. Es una guerra de como se reparten los escaños. No es ideológica, tienen una amplía coincidencia.
Rajoy ha anunciado que se mantendrá el artículo 155 si en la elección del nuevo Parlamento de Cataluña no se cumple con la legalidad, ¿mantendrá en ese caso su apoyo al Gobierno en esa medida?
La aplicación del artículo 155 es un hecho político que se aprobó en el Senado, marca los extremos de su extensión y un horizonte temporal, que es cuando se constituya el Gobierno en Cataluña. Es evidente que el Parlamento de Cataluña, con lecturas torticeras del Reglamento, puede interpretarlo en el sentido que quiera Puigdemont. Si el Gobierno de España presenta ese recurso de inconstitucionalidad, el PSOE le apoyará. Consideramos que el presidente de Cataluña no puede vivir a miles de kilómetros de Cataluña. Que en Cataluña se tiene que abrir una legislatura constitucional y eso implica no estar liderada por un presidente inconstitucional. Por resumirlo: Puigdemont no puede ni debe ser el próximo presidente de Cataluña. Hasta que no se constituya un Gobierno en base a la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña, el 155 se tendrá que seguir aplicando. Pero son las fuerzas independentistas quienes tienen la llave de poner punto y final a su aplicación.
¿Cuál sería la alternativa para la legislatura que arranca para que en esa comunidad rija la normalidad?
La alternativa es que el bloque independentista entienda el mensaje que le han trasladado los ciudadanos catalanes: pueden tener mayoría parlamentaria pero tienen minoría social. Ha sido un 47 por ciento los que han votado opciones independentistas; el resto no. Lo que se ha demostrado es que funciona el Estatuto y la Constitución y lo que no funcionan son las vías unilaterales. ¿Aquí estamos todos dispuestos a dialogar? Sí, pero siempre sobre como unirnos, no sobre como rompernos. Si el próximo presidente de Cataluña no gobierna para todos los catalanes, todos los catalanes habrán perdido. La oportunidad que se tiene ahora mismo es o ganar cuatro años para resolver los problemas de los catalanes o perder cuatro años en debates estériles, a los cuales, de manera mayoritaria, la ciudadanía de Cataluña ha dado la espalda.
¿Se siente, al menos, defraudado con la otra pata de ese acuerdo que es la comisión de reforma de la Constitución? ¿Parece que el Gobierno ha rebajado las expectativas?
Creo que el camino se hace andando. Hay un horizonte temporal de trabajo de seis meses para hacer una evaluación del modelo autonómico, con las fortalezas que son muchas, y con las debilidades que tenemos que reformar; y en el próximo semestre abordar la reforma en el Senado. Ha echado a andar ahora, vamos a esperar a ver los frutos del trabajo. Tengo depositadas muchas esperanzas en que tenemos que reivindicar muchas cosas buenas del estado autonómico en esa comisión, pero también señalar cuales son las cosas que queremos reformar. En este año, en que se cumplen 40 años de la Constitución, que el Congreso abra el debate de su reforma, es el mejor servicio que podemos hacer a aquellos que creemos en esta Constitución. Siempre lo hemos dicho: la mejor manera de defender la Constitución no es petrificarla, tampoco romperla, es hacerla evolucionar. En eso va a estar siempre el PSOE, unas veces con más apoyo y otras con menos.
¿La ausencia de Presupuestos podría o debería llevar a un adelanto electoral?
Lo que demuestra es que el PP no tiene un proyecto de país y es un partido con un proyecto agotado, si es que alguna vez tuvo alguno. No hemos llegado ni al ecuador de esta legislatura y hay mucha ciudadanía que considera que está acabada. La disyuntiva de un partido como el PSOE, que ejerce una oposición de Estado y aspira a liderar este país, es si nos cruzamos de brazos y nos quedamos sólo en la protesta o pasamos a la propuesta. Nosotros aspiramos a hacer una oposición constructiva, pasar de la protesta a la propuesta y hacer esos diez acuerdos de país.
¿Confían en que haya Presupuestos en unos meses? ¿Hay comunidades que los reclaman, entre ellas Castilla y León después de que el ministro Montoro haya comunicado que se congelan las entregas a cuenta?
Me parece un chantaje inaceptable lo del ministro Montoro. Haber repartido 1.300 millones con la liquidación del cupo vasco a Euskadi y estar ninguneando y chantajeando al resto de las 15 comunidades autónomas de régimen común, que además son 4.000 millones a compartir entre ellas, demuestra un chantaje inaceptable. Desde luego el PSOE no va a aceptar ese tipo de amenazas.
Y van a tomar alguna iniciativa
Las hemos tomado. Hemos pedido la convocatoria de la Conferencia de Presidentes. Hemos tendido la mano al Gobierno para renovar el sistema de financiación autonómica. El Gobierno de España tendrá que poner en encima de la mesa el modelo de financiación autonómica, no nosotros.
En el debate de financiación autonómica se presenta entre comunidades que defienden que pondere más la población y otras más la extensión o el envejecimiento
Y tasa de paro. Nosotros queremos poner encima de la mesa que hay determinados territorios, que por su propia estructura económica, desgraciadamente sufren tasas de paro más elevadas a otras, pues que lógicamente tengan contemplada esa variable en el modelo de financiación.
Será un proceso complicado para aunar las reivindicaciones de territorios y partidos
Nosotros queremos volver a los niveles de cohesión social y territorial que había antes de la crisis.
No podemos tener una educación ni una sanidad peor que teníamos antes de la crisis. Si estamos entrando en una senda de recuperación, empecemos a redistribuir esa riqueza. Probablemente, el debate no sea tanto hablar primero de los ingresos, sino de los gastos. Qué educación, qué sanidad, qué servicios públicos queremos. Si queremos una educación pública del 3 por ciento, como quiere el PP, o una del 5 por ciento, como queremos nosotros para homologarla a la media europea, los ingresos públicos para las comunidades autónomas serán distintos. Si queremos una sanidad pública que represente un 6 ó 7 por ciento o un 4 ó 5 por ciento, pues los ingresos públicos variarán. En definitiva, hay modelos de negociación de la financiación autonómica en otros países que empiezan por qué Estado del Bienestar queremos y a partir de ahí cómo lo financiamos y con qué cuantías. En España siempre hemos empezado por el final de las cosas, primero hablemos de los ingresos y ya hablaremos de los gastos. Nosotros proponemos que lo hagamos en sentido contrario. Lo importante es el proceso de negociación: no es tanto hablar de los ingresos, sino primero de qué Estado del Bienestar se quiere y, a partir, de ahí ver con que ingresos lo financiamos.
Dice que primero hablar de gastos, pero volver a niveles de antes de la crisis requerirá poner más ingresos en el sistema, ¿en su caso mayores fondos para contar con una educación del 5 o una sanidad del 7 llevaría a un aumento de impuestos?
Es evidente que tenemos un sistema fiscal extraordinariamente injusto. Aquí quien paga impuestos son los trabajadores que cobran nómina. Las grandes corporaciones no pagan impuestos. Los grandes patrimonios pagan menos impuestos. También tenemos que entrar a reflexionar sobre el sistema fiscal que queremos. Y en ese contexto nosotros tenemos una línea roja que no vamos a traspasar y es que la clase media y trabajadora tiene que sentirse aliviada en la carga fiscal. Pero aquellos que no han contribuido al esfuerzo como la clase media y trabajadora, pues tendrán que hacerlo de mayor manera. Por eso planteamos que en el debate sobre las pensiones, en vez de subir las cotizaciones a la Seguridad Social en detrimento de los trabajadores o de las pymes, pues abramos también un debate complementario de financiación, en este caso caso creando el impuesto a la banca.
Sobre este impuesto a la banca, ¿van a mantener la propuesta?, porque parece que hay gente que la desaprueba
Creo que la acogida social ha sido buena. Evidentemente entre la élite financiera no habrá sentado bien, pero es que nosotros no aspiramos a representar a esa élite, sino a una clase media trabajadora que cada vez es menor porque hay más trabajadores pobres. Aquellos que se oponen a este impuesto, que se oponen a subir también los salarios a los trabajadores y que se oponen a subir las cotizaciones a la Seguridad Social, que nos digan como proponen reducir el déficit estructural de más de 10.000 millones de la Seguridad Social, porque son los mismos que han esquilmado el Fondo de Reserva de la Seguridad Social.
¿Qué planteamiento hace el PSOE respecto a los problemas de población de algunas comunidades que, evidentemente, encarecen los servicios? ¿Su partido se plantea liderar este problema?
Sí, sin duda. Si el combate de nuestro tiempo es contra la desigualdad, ésta tiene múltiples acepciones: la social, la de oportunidades de mayores de 50 años y jóvenes que no encuentran un puesto de trabajo y cuando le encuentran cobran un 25 por ciento menos de sueldo que la media, que ya de por si es bajo, y luego está la desigualdad territorial. Vamos a un mundo cada vez más urbano y menos rural. Eso no significa que nos tengamos que resignar a una sociedad que abandone lo rural, entre otras cosas porque la lucha contra la despoblación es luchar contra el cambio climático, contra los incendios, contra la sequía, es preservar nuestro patrimonio verde. En ese contexto, ha habido muchas cosas que se han dejado en el olvido. Hubo un Gobierno socialista que aprobó una ley de desarrollo rural, que no ha sido aplicada. Ha habido una financiación local no atendida. Ha habido un cierre de centros de salud en el medio rural. Ha habido una brecha digital que no se ha reducido. Paradojicamente, hay mucha gente joven que estaría dispuesta a dar el paso para vivir en el medio rural pero que no encuentra facilidades. En Castilla y León hay una industria agroalimentaria pujante que necesitaría de mano de obra. Creo que es por ahí por donde tenemos que ir. Creo que la administración pública tiene que liderarlo de la mano de muchísimos colectivos emprendedores que están dispuestos a comprometerse. Será una lucha larga, pero que merece la pena.
¿Y como propuestas del PSOE?
Hay desde las propuestas más globales, que tienen que ver con una financiación que tenga en cuenta la dispersión, la despoblación y el envejecimiento, que hará que escuelas rurales no se cierren, que centros de atención de salud no se cierren. A temas más concretos, como la apuesta en León por la captura de CO2 o por el empleo verde.
La despoblación ha tenido un tratamiento en planes autonómicos pero no entró en la agenda nacional hasta que la Conferencia de Presidentes acordó la elaboración de una Estrategia que se retrasa, ¿qué empujen van a dar ustedes en ese ámbito?
Hemos denunciado el incumplimiento del Gobierno de esta cuestión, hemos pedido la celebración de una Conferencia de Presidentes para hablar de la financiación autonómica y compromisos políticos como ese.
¿Están dispuestos a facilitar un acuerdo este año para la reforma del sistema de la financiación autonómica?
Sí, sin duda. Insisto, hablar de financiación autonómica, es hablar de nuestro estado del bienestar. Estamos dispuestos a sentarnos hoy mismo con el Gobierno de España para abordar esta cuestión. La financiación autonómica y la financiación local. Se da la paradoja de que hay 6.000 millones de remanente que no pueden ser utilizados por las entidades locales.
En el plano interno, hace unos sietes meses que reeditó el liderazgo del PSOE, ¿cree que está cosido y unido el partido, existe acercamiento con dirigentes que no le apoyaron, por ejemplo Felipe González que estos días decían que llevan tiempo sin hablar?
Más allá del resultado de las primarias el PSOE demostró vocación de autotransformación. Nosotros entendimos el mensaje que trasladaba la ciudadanía de que el PSOE se tenía que volver a reubicar en la izquierda y centro izquierda y que tenía que defender esas causas, que están ligadas con la igualdad, con la regeneración, con una recuperación que llegue a la clase media y trabajadora de este país. Es la hoja de ruta que tenemos. Yo voy a recorrer España, porque espero aglutinar a esa izquierda para ganar a esa derecha bicefala. En ese camino contaré con todos los activos del partido, entre ellos también los exsecretarios generales. Pero, insisto, este es un nuevo tiempo del PSOE y la ejecutiva federal es a quien corresponde liderarle.
¿Luis Tudanca es el candidato que necesita el PSOE para llegar a la Presidencia de la Junta de Castilla y León?
Sí a mí me pregunta, sí.
Es una persona que representa una nueva generación de políticos castellano y leoneses de su tiempo, que es complejo y exigente. Creo que él representa a esa nueva generación de castellanos y leoneses que quiere quedarse en su tierra, que quiere apostar por el futuro de su tierra. Conoce los problemas de los ciudadanos, está comprometido con su tierra y tiene un proyecto político para Castilla y León. Llevamos muchos años de gobierno conservador en Castilla y León. Se va a cerrar un ciclo político con el final de la larga presidencia de Herrera y creo que es la oportunidad que tienen muchos castellanos y leoneses para cambiar.
¿Qué tiene que hacer el PSOE de Castilla y León para ser la alternativa de gobierno en 2019?
Lo que está haciendo Luis, un doble trabajo: liderando la oposición en las instituciones y estando presente en múltiples manifestaciones, como la que se va a celebrar este sábado en Valladolid por una sanidad pública de calidad o defendiendo al sector de la minería en León. En definitiva, vinculándose con aquellas causas no sólo desde el punto de vista económico y social, sino emocional, que sienten como propias los castellanos y leoneses.
El PSOE de Castilla y León insiste en ese mensaje de que tiene una oportunidad histórica para gobernar en esta Comunidad a partir de 2019, usted que ha visitado distintas provincias como secretario general, ¿cuál es su percepción?
Creo que hay un final de ciclo de la Administración del Partido Popular, donde ha habido escaso compromiso con determinados territorios, por ejemplo León, singularmente. Creo que hay también un ascenso del poder institucional del PSOE en muchos ámbitos municipales y ahora esperamos poder lograr ese cambio en el Gobierno autonómico.
Como usted sabe, casi no quedan ya mineros en León. ¿si todos apoyan al sector, como dicen, es complicado de entender la situación actual con el Musel de Gijón repleto de carbón de importación y, sin embargo,las minas leonesa cerradas? ¿Cómo encaja el carbón en su proyecto de aumento progresivo de las energías renovables?
Lo que el Gobierno pretende es la sustitución completa del carbón nacional por carbón importado, y por eso le hemos dicho que no a su Real Decreto que regula el cierre de centrales eléctricas. El PP nunca ha planteado este Real Decreto como un mecanismo de defensa del carbón autóctono; de hecho, su incumplimiento del plan del carbón ha sido la causa del cierre de minas en estos años, sustituyéndolo en las centrales por carbón importado. Nosotros decimos que si se quiere disponer de esta modalidad de pagos por capacidad, se destine únicamente para las instalaciones alimentadas con carbón autóctono como parte de una estrategia de transición justa, y en ningún caso para sobre-retribuir la importación de recursos fósiles. A esta exigencia del PSOE el Gobierno ha dicho que no. Creemos que una reserva estratégica podría cubrir una parte de las necesidades de respaldo a la intermitencia de las renovables en el período de transición hacia el objetivo 100% renovables. Proponemos un pacto de país para una transición energética que otros países ya tienen en marcha, con una premisa irrenunciable: ha de ser una transición justa.
Etiquetas: Entrevista,leon,Pedro Sánchez,Puigdemont

References: artículo 155
 artículo 155
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 Real Decreto 
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