Source: http://thepressalertagency.blogspot.com/2011/08/nteproyecto-para-la-creacion-del.html
Timestamp: 2018-05-23 14:55:10+00:00

Document:
ANTEPROYECTO PARA LA CREACIÓN DEL
CONSEJO NACIONAL PARA LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA (CONALTRE)
Desde hace años existe una crisis educativa en México, pues si bien las matrículas escolares crecieron mucho durante el Siglo XX y los promedios de escolaridad han sido poco a poco más altos, la idea de que la educación y la escuela serían medios para el desarrollo económico del país y de las personas no se ha hecho realidad.
El promedio de escolaridad sigue siendo bajo (7 años) pero la pobreza se ha expandido y más del 90% de la población vive con grandes limitaciones y presiones económicas, las cuales son extremas e inhumanas en más del 50%.
El conocimiento y la educación pueden ser factores idóneos para generar actitudes cívicas y compromisos éticos que garanticen una convivencia social armoniosa, pero hasta ahora los resultados obtenidos en estos propósitos no han sido satisfactorios, si se observa el crecimiento acelerado de las conductas delictivas y agresivas.
Los efectos de los actuales procesos de enseñanza-aprendizaje en las escuelas, distan mucho de ser los esperados en los planes y programas de estudio, contrastando también con las expectativas sociales, lo cual demanda un cambio de paradigma que integre diversas propuestas alternativas dialógicas y autogestoras que consideran la diversidad para formar un modelo educativo integral.
Muchos alumnos manifiestan actitudes de rechazo hacia el trabajo escolar, al cual sienten como una pesada carga, un mal necesario para satisfacer a sus padres y/o disminuir posibles desventajas futuras. Especialmente en la educación media, es frecuente que los estudiantes entren en conflicto con los docentes, quienes no logran atraer su atención y suelen quejarse de la baja motivación de la mayoría de los estudiantes, la cual avanza a través de las generaciones y tiende a la falta de interés académico.
Menos del 20% de la población mayor de 22 años ha logrado culminar una licenciatura y, menos aún un posgrado, lo que constituye la medida del fracaso de las instituciones escolares: su baja eficiencia terminal, la cual se acentúa de un nivel a otro. Muchos alumnos tienen deficiencias en sus aprendizajes en la primaria y no logran terminar la secundaria, otro porcentaje arrastra con las deficiencias acumuladas en esos dos ciclos y ya no puede con el bachillerato; de los pocos que logran un espacio en las relativamente escasas instituciones de educación superior (de las cuales cientos de miles de jóvenes son rechazados a pesar de haber acreditado debidamente el bachillerato), la gran mayoría tiene marcadas deficiencias educativas que le dificultan concluir la licenciatura, y quienes lo logran se enfrentan a un constreñido y competido mercado de trabajo profesional en el que sus limitaciones formativas en muchos casos redundan en frustración personal.
De quienes logran tener éxito profesional es frecuente oír que la universidad les aportó relativamente poco y que aprendieron a ser profesionales sobre la marcha, una vez contratados o involucrados en una institución o empresa, ya que las instituciones no ofrecen a los alumnos conocimientos relevantes para la vida cotidiana y laboral.
La calidad de los servicios brindados por personas que fueron mal preparadas en los diferentes niveles escolares y ocupacionales correspondientes, afecta a los usuarios de sus servicios profesionales e impacta con ello los niveles de calidad de vida social. El fracaso de la escuela conlleva el fracaso de una sociedad.
La familia, la escuela y otras influencias formativas, entre las que destacan los medios de comunicación masiva, afectan la formación integral de niños y adolescentes. Sin embargo, realizar cambios en el proceso de enseñanza-aprendizaje en las escuelas tiene un papel fundamental y prioritario para superar muchas problemáticas familiares y abrir cauces para una nueva dinámica social.
El diseño de las políticas públicas en educación obedece a perspectivas económicas y/o electorales alejadas de las necesidades formativas.
El control absoluto y homogéneo de las acreditaciones escolares por parte de la Secretaría de Educación Pública limita la posibilidad de que emerjan estructuras y modelos educativos alternativos.
Erróneamente se concibe a la educación como un proceso unidireccional, lineal, sobre la base de conocimientos, capacidades y valores preestablecidos en un plan de estudios. El tipo de actividades previstas puede variar en cada caso, pero “el estudiante” (así, de manera individual y en abstracto) ha de recorrer un camino predeterminado, igual para todos; le guste o no, le interese o no, si quiere obtener una calificación aprobatoria, un certificado.
El esfuerzo de aprendizaje de los estudiantes se centra en la calificación, en ser aprobado, en “pasar año”. Lo esencial se vuelve medio para lo no esencial, los valores se invierten.
Muchos docentes no cuentan con la debida capacitación y padecen de la desvalorización social de su profesión. Se ven obligados a cumplir con la tarea rutinaria de enseñar una y otra vez los mismos temas que han repasado por años, apresados por lo establecido en planes institucionales en cuyo diseño no participan.
Los temas establecidos y las rutinas escolares contrastan con la velocidad actual del acceso de las nuevas generaciones a múltiples fuentes de información alternativas, especialmente la televisión e internet. Las formas de enseñanza no aprovechan adecuadamente las herramientas tecnológicas y los medios de comunicación al alcance de docentes y alumnos.
El malestar de la sociedad se introduce a la escuela y genera estados neuróticos en alumnos y docentes, los cuales se canalizan a través de agresiones dirigidas hacia los estudiantes más vulnerables.
Las actuales autoridades de la Secretaría de Educación Pública, de las Secretarías de Educación de los Estados y de los sindicatos de maestros no han podido encontrar fórmulas efectivas para superar los problemas antes reseñados, ni parece que pueda esperarse que lo hagan en el futuro.
Muchos de los educadores mexicanos de todos los niveles (desde preescolar hasta posgrado), estamos dispuestos a caminar por otras sendas y crear las innovaciones y estrategias necesarias para asumir una orientación y dirección propias. Los educadores mexicanos sí podemos luchar por la creación de un nuevo sistema educativo y encontrar las nuevas formas organizativas con base en los siguientes principios:
Los planes educativos, actualmente rígidos, deben modificarse para construir propuestas que si bien sirvan de marco de referencia y orientación para las actividades de docentes y estudiantes, sean abiertas y flexibles para propiciar la creatividad social a partir de las aulas.
Los planes educativos y los propios docentes deben dirigirse a la organización de los grupos y la coordinación intragrupal, de tal manera que no todos los alumnos realicen las mismas actividades, sino que exploren activamente diferentes posibilidades temáticas dentro de una temática general, con base en intereses personales y mediante la formación de verdaderos equipos de trabajo, con proyección social.
Para elevar la calidad de la educación y su beneficio social es necesario revalorar el servicio que los docentes brindan desde preescolar hasta posgrado.
El reto de cada docente es convocar a sus alumnos, lograr apasionarlos por el conocimiento y el compromiso social más que por calificaciones. El docente debe dejar de ser un vigilante autoritario para transformarse en un líder organizador y promotor de nuevas posibilidades.
El docente requiere ser autocrítico, comprometerse consigo mismo y –más allá del aspecto técnico de la enseñanza– fundar su trabajo en principios éticos correspondientes a esta importante profesión.
El trabajo escolar de estudiantes y docentes debe orientarse a incidir en la vida social contemporánea, generando ideas y propuestas, diseñando y realizando proyectos comunitarios, a partir de los intereses y motivaciones propias del grupo convocado flexiblemente por los docentes y las mismas propuestas de estudio.
Las evaluaciones en lugar de ser simplemente numéricas y a cargo del docente, deben realizarse a través de análisis contextuales y colectivos de los educandos y el educador sobre los resultados obtenidos en cada proyecto y actividad por individuos y equipos de trabajo, generando conclusiones y recomendaciones que valoren el potencial de cada persona.
Las escuelas deben convertirse en centros de acción comunitaria, involucrando la formación también de padres de familia y otros sectores de la comunidad, con quienes docentes y estudiantes tendrían interacción a partir de sus proyectos de incidencia social.
Los proyectos educativos no sólo deben orientarse a dotar de conocimientos, capacidades, actitudes y valores a los individuos para incorporarlos a la sociedad, sino esencialmente a promover que cada docente y cada estudiante sienta como algo propio lo que ocurre en torno suyo y se involucre en la superación de problemáticas y el diseño de alternativas sociales.
Por lo anterior, las organizaciones y educadores abajo firmantes,
a especialistas en educación, docentes, estudiantes y ciudadanos que tengan ideas alternativas para superar las problemáticas educativas, a integrar el
Con base en el siguiente
Artículo 1. El Consejo Nacional para la Transformación Educativa (CONALTRE) tiene carácter ciudadano, independiente, autónomo y federal.
Artículo 2. Los objetivos del CONALTRE son los siguientes:
Analizar críticamente los procesos educativos en México y generar alternativas para hacer que las instituciones educadoras sean eficaces y eficientes en su función de detectar, impulsar, organizar y desarrollar vocaciones y talentos individuales y colectivos de estudiantes y docentes para generar y aplicar alternativas relevantes para el mayor bienestar y el desarrollo cultural de las comunidades.
Desde educación inicial hasta posgrado, promover y defender el acceso gratuito de todas las personas que lo deseen.
Exigir e impulsar la calidad de las instituciones educadoras en cada uno de los siguientes aspectos: programas, docentes, infraestructura, materiales didácticos, actividades deportivas, actividades artísticas y gestión.
Promover y defender la pluralidad, el no-dogmatismo y el laicismo en TODAS las instituciones educadoras.
Promover el diseño y aplicación de modelos educativos integrales basados en la educación cooperativa, el aprendizaje creador, el compromiso social, la ética, el cuidado de la salud y del ambiente, el aprovechamiento y desarrollo de tecnologías, conjugados con la educación emocional y la práctica de expresiones afectivas.
Desarrollar propuestas para todos los niveles educativos.
Generar criterios e instrumentos para evaluar la calidad de las instituciones educadoras y aplicar evaluaciones institucionales con base en esos criterios, haciendo las recomendaciones necesarias para su superación.
Promover, exigir recursos e impulsar la realización de investigaciones educativas relevantes.
Promover el intercambio nacional e internacional de ideas, informaciones, investigaciones, proyectos, experiencias y materiales que contribuyan a la superación de los procesos educativos.
Diseñar e impulsar políticas públicas para que los recursos del Estado se orienten con eficacia y eficiencia a la transformación educativa.
Establecer y consolidar vínculos con organizaciones afines que puedan contribuir a los objetivos anteriores.
Artículo 3. Pueden ser integrantes del Consejo:
Especialistas o investigadores en educación
Directivos de Instituciones Educativas
Dirigentes de organizaciones con objetivos educativos
Personas que a consideración de un Consejo para la Transformación Educativa municipal, estatal o nacional puedan contribuir con los propósitos señalados en el Artículo 2.
Artículo 4. El CONALTRE se integra por:
Una Asamblea Nacional en la que participen todos sus integrantes
Un Consejo Nacional con tres delegados de cada uno de los Consejos Estatales.
Consejos Estatales integrados por tres delegados de cada uno de los consejos municipales
Consejos Municipales integrados por todos los integrantes de esa jurisdicción.
Artículo 5. La Asamblea Nacional sesiona ordinariamente cada dos años, y extraordinariamente cuando se decida, contando con delegados de al menos cinco estados de la República.
Artículo 6. El Consejo Nacional, los consejos y comités estatales, así como los consejos y comités municipales deberán apegarse a los acuerdos de la Asamblea Nacional.
Artículo 7. El Consejo Nacional sesiona ordinariamente cada seis meses y extraordinariamente cuando lo decida, con la participación de delegados de al menos tres estados de la República.
Artículo 8. Los Consejos Estatales sesionan cada tres meses con la participación de delegados de al menos tres municipios del Estado.
Artículo 9. Los Consejos Municipales sesionan cada mes con la participación de al menos cinco integrantes.
Artículo 10. Cuando todavía no se cuente con la participación de integrantes de al menos tres estados de la República, en lugar de Consejo Nacional se denomina Comité Promotor Nacional.
Artículo 11. Cuando todavía no se cuente con la participación de integrantes de al menos tres municipios de un estado, en lugar de Consejo Estatal se habla de Comité Promotor Estatal en el estado respectivo en donde residan los participantes que lo integren.
Artículo 12. Cuando los integrantes en un mismo municipio sean menos de 5, en lugar de Consejo Municipal se habla de Comité Promotor Municipal.
Artículo 13. Los comités promotores podrán pasar a ser Consejos cuando cuenten con el requisito mencionado en los artículos anteriores, según corresponda, a través de una ceremonia en que un integrante de una instancia superior autorizado les tome la protesta, levantando un acta de la cual se envía copia al Consejo Nacional.
Artículo 14. El Comité Promotor Nacional se encarga de organizar la primera Asamblea Nacional en la cual se integra el Primer Consejo Nacional.
Artículo 15. Los delegados estatales al Consejo Nacional pueden ser sustituidos en cualquier momento por el consejo estatal al que pertenezcan, haciendo la notificación al Consejo Nacional.
Artículo 16. Los delegados municipales a un consejo estatal pueden ser sustituidos en cualquier momento por el consejo municipal al que pertenezcan, haciendo la notificación al Consejo Estatal.
Artículo 17. Cada Consejo se organiza internamente como considere conveniente, con base en el consenso. En términos generales podrían distribuirse las siguientes responsabilidades:
Comisión de Educación Inicial
Comisión de Educación Preescolar
Comisión de Educación Primaria
Comisión de Educación Secundaria
Comisión de Educación Media Superior
Comisión de Posgrado, Ciencia y Tecnología.
Comisión de Cine, Televisión y Radio
Comisión de Educación en línea
Artículo 18. Cada Comisión nombra su coordinador y lo hace saber al Consejo.
Artículo 19. Las personas que ocupen los diferentes cargos dentro de un consejo podrán ser sustituidas o removidas en cualquier momento en que el consejo respectivo así lo acuerde.
Artículo 20. Son funciones del Presidente del Consejo y del Coordinador de una Comisión
Convocar a las reuniones del Consejo o de la Comisión respectiva
Proponer el orden del día para cada reunión
Presidir la reunión del Consejo o de la Comisión respectiva
Promover el consenso y la claridad en los acuerdos
Dar seguimiento al cumplimiento de los acuerdos
Recibir y responder en primera instancia las comunicaciones de otros consejos, de personas y de otras organizaciones o instituciones.
Firmar los convenios con otras instituciones.
El Presidente del Consejo, junto con el tesorero, firma la cuenta bancaria mancomunada en la que se guarden los recursos financieros que correspondan al Consejo, siendo corresponsable del adecuado manejo de los recursos.
Artículo 21. Son funciones del Secretario del Consejo
Levantar y firmar el acta o minuta con los acuerdos de cada reunión
Administrar y resguardar los documentos del Consejo
Promover la intercomunicación adecuada entre los miembros del Consejo
Tener un inventario y administrar los bienes muebles e inmuebles del Consejo.
Apoyar las funciones del Presidente y suplirlo en sus faltas temporales
Artículo 22. Son funciones del Tesorero del Consejo:
Recabar las cuotas de los integrantes del Consejo, coordinando con los tesoreros de los otros consejos relacionados, la distribución correspondiente.
Promover donaciones
Generar estrategias para integrar recursos al Consejo
Informar del estado de cuenta en cada reunión del Consejo, dando copia del informe a todos los integrantes del mismo.
Firmar junto con el presidente la cuenta bancaria mancomunada en la que se guarden los recursos financieros que correspondan al Consejo, siendo responsable directo del adecuado manejo de los recursos.
Artículo 23. Cada integrante del Consejo Nacional para la Transformación Educativa aporta una cuota mensual mínima de 50 pesos al tesorero del Comité Promotor o Consejo Municipal, Estatal o Nacional, según sea posible. Si lo recibe el Comité Promotor o Consejo Municipal, éste se queda con 25 pesos para realizar sus actividades y envía 13 pesos al Consejo Estatal y 12 pesos al Consejo Nacional. Si la cuota la recibe el Comité Promotor o Consejo Estatal, éste se queda con 25 pesos para realizar sus actividades y envía 25 pesos al Consejo Nacional. Si la cuota la recibiera el Comité Promotor Nacional o el Consejo Nacional, éste mantiene el 100 por ciento para la realización de sus actividades.
Artículo 24. Los bienes muebles e inmuebles que un Consejo adquiera estarán bajo su resguardo y decisión todo el tiempo que dicho Consejo se mantenga en actividades. Si un consejo municipal decide disolverse o pasan más de seis meses sin que se reúna, sus bienes pasarán a ser propiedad del Consejo Estatal. Si un Consejo Estatal decide disolverse o pasa más de un año sin que se reúna, al no haber tampoco consejos municipales que lo sustituyan, sus bienes pasarán a formar parte del Consejo Nacional. Si el Consejo Nacional decide disolverse o pasan más de 2 años sin que se reúna, al no haber consejos estatales que lo sustituyan, sus bienes pasarán a ser parte del Movimiento de Transformación Social.
Antes de cinco años, el CONSEJO NACIONAL PARA LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA logrará:
Una estructura organizativa nacional, integrando Consejos en la mayoría de los estados y en al menos 3 municipios por cada Estado.
Propuestas para todos los niveles educativos
Instrumentación coordinada de alternativas
Evaluación e investigación de resultados alternativos
Una revista electrónica
Un Congreso Bianual de Alternativas Educativas
Publicar al menos un libro por año
Tener redes de vinculación internacional
Construir vínculos con otras instituciones ciudadanas afines
Generar un premio a las experiencias y obras educativas
Movimiento de Transformación Social, Marco Eduardo Murueta, Felipe Rolando Menchaca García, Juan Manuel Garcés Chávez, Ernesto Partida, Teresa Sillas, Fernando Evaristo Hernández, Pedro Badillo Hernández, Laura G. Zárate Moreno, Fernando Alcaraz, Javier Gallástegui, Jesús Heras Ramírez, Gonzalo Moreno Gutiérrez, Norma Ruth Ramírez Salazar, René Torres Bejarano, Leticia Lujano Castillo, Ana Bertha Villalobos, Oscar Hernández Neri, Maribel Hernández González, Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología, Sociedad Mexiquense de Psicología, Federación Nacional de Ciencia y Tecnología,
Publicado por Don Mario Ramirez Centeno en 3:32
Etiquetas: CONALTRE, Consejo Nacional para la Transformación Educativa

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