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Timestamp: 2020-08-05 17:45:47+00:00

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Tercer Ciclo EGB / Nivel Medio
Los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios para el Tercer Ciclo de la Educa- ción General Básica (7°, 8° y 9°) fueron elaborados por representantes políticos y técnicos de las provincias argentinas y de la Ciudad de Buenos Aires y por los equipos técnicos del Ministerio Nacional.
Fueron aprobados en la Asamblea del Consejo Federal de Cultura y Educación por las autoridades educativas de todas las jurisdicciones:
Introducción El Acuerdo Federal: Identificar Aprendizajes Prioritarios Acerca del sentido de "Núcleos de Aprendizajes Prioritarios" Alcance del Acuerdo Federal
En el marco del Consejo Federal de Cultura y Educación, se ha acor- dado la aprobación de los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios, paso muy importante para promover la integración de nuestro Sistema Educativo Na- cional que, como todos compartimos y conocemos desde diferentes lugares y experiencias, es altamente heterogéneo y fragmentario.
Hoy nos acercamos con este material a fin de acompañar a las escue- las y maestros en ese desafío que, ciertamente, será cotidiano y reclamará a su vez acciones múltiples, compromiso y acuerdo de todos para mejorar las condiciones de la enseñanza.
Los Núcleos constituyen un conjunto de saberes que deben formar parte de la educación de todos los niños y las niñas, tanto por su significa- ción subjetiva y social como por su potencialidad para construir, en un proce- so de mediano plazo, una base común que aporte a revertir las injusticias. Sin duda, esto sólo señala un punto de partida imprescindible. Nuestro objetivo es generar igualdad de posibilidades de acceso a los conocimientos que contribuyan a la integración social plena de los niños y niñas y al sostén de valores que favorezcan el bien común, la convivencia social, el trabajo com- partido y el respeto por las diferencias.
Procuramos establecer estrategias que aporten a la unidad del Sis- tema Educativo Nacional en el marco de la diversidad jurisdiccional y que reconozcan los variados caminos por todos recorridos. Por ello, dado que las distintas Provincias y la Ciudad de Buenos Aires cuentan con sus propios diseños curriculares, el abordaje de estos Núcleos en las escuelas se realizará según las formas particulares que en cada Jurisdicción se propongan.
Es nuestra intención que estas publicaciones contribuyan a la tarea pedagógica y a la construcción escolar de conocimientos capaces de dar algunas buenas respuestas a los complejos problemas del presente a los que todos estamos desafiados a abordar.
Esperamos así que sean interpretadas e incorporadas en el queha- cer cotidiano como “cajas de herramientas” que potencien las ya disponibles por docentes y escuelas, fruto de las ricas y variadas experiencias ya transita- das y abiertas a ser enriquecidas desde el saber del oficio de enseñar en las prácticas cotidianas en cada aula y escuela.
Lic.Lic.Lic.Lic.Lic. DanielDanielDanielDanielDaniel FilmusFilmusFilmusFilmusFilmus
La función central de la escuela es enseñar para que niños y jóvenes adquieran los saberes que les permitan el ejercicio de una ciudadanía res- ponsable y una inserción en el mundo.
Nuestro punto de partida es un sistema educativo argentino que presen- ta un escenario sumamente heterogéneo y fragmentado. Tras una crisis social inédita y cruel, existen situaciones muy diferentes en las distintas pro-
vincias, así como en el interior de cada jurisdicción. Las distintas situaciones
y experiencias escolares por las que transitan los niños y los jóvenes de nues- tro país expresan un panorama de extrema desigualdad educativa que refuerza la injusticia social.
Es tarea aún pendiente un debate público y profundo sobre el tema de la igualdad y las desigualdades y una evaluación en profundidad que dé cuenta de la naturaleza de esas diferencias extremas, de las huellas de políticas homogeneizantes en condiciones provinciales e institucionales tan diversas y
adversas, y que permita generar acciones alternativas. Es posible advertir, sin embargo, que la importante inversión nacional en la década pasada en ma- teria de cambios en la organización del sistema y prescripciones curriculares
y de los sistemáticos esfuerzos provinciales, de sus equipos técnicos, directi-
vos y maestros por el mejoramiento de sus propuestas educativas, no ha logrado aún incidir decisivamente en las prácticas cotidianas del enseñar y el
aprender en las escuelas.
Miles de niños y jóvenes en situaciones de extrema pobreza y, por ende, en un mapa de profunda desigualdad social cuyo origen es anterior a su ingreso en el sistema, ven abortada su proyección a un itinerario educativo que permita abrir otros mundos, con la consecuencia de la exclusión social. Esta situación se agrava si el propio sistema educativo no revisa sus condicio- nes y prácticas y si no se adoptan medidas claras que avancen en sentido contrario a la exclusión.
Mejorar las condiciones y recrear esas prácticas es eje de nuestra preocu- pación y, por lo tanto, de la construcción de políticas en materia educativa.
a construir igualdad. La situación descripta obliga a contemplar su compleji- dad en distintas dimensiones, restituyendo el papel del Estado Nacional como garante de condiciones de igualdad educativa para la totalidad del sistema, asumiendo, conjuntamente con las jurisdicciones, la responsabili- dad de reponer el lugar de los niños y los jóvenes como sujetos de derecho.
Esta voluntad política respetará y fortalecerá la capacidad de las jurisdic- ciones para el desarrollo de sus políticas educativas. En ese marco, pensar la unidad en un sistema educativo desigual, que es a su vez heterogéneo, exige garantizar condiciones equivalentes de enseñanza, reconociendo la diversi- dad de los distintos aprendizajes y a la vez trabajando para reducir las bre- chas del sistema. Por ello, es preocupación del Ministerio Nacional y de las autoridades jurisdiccionales la construcción de equivalencias entre las distin-
tas propuestas formativas y experiencias de aprendizaje, construyendo uni- dad sin uniformidad y rescatando la función pública de la escuela.
La preocupación por la desigualdad tracciona al sistema educativo en múltiples sentidos y lo interroga acerca de qué oportunidades de aprendiza- je es capaz de generar y garantizar en toda su complejidad. Dar respuesta a esta pregunta implica construir consenso en varias dimensiones. Se trata de pensar qué debe enseñarse, qué se aspira que aprendan los alumnos y de qué manera se crearán las condiciones pedagógicas y materiales para que todos los niños y jóvenes accedan a experiencias educativas cuya riqueza aporte a revertir las desigualdades.
con fecha 27 de abril de 2004, señaló su severa preocupación por la des- igualdad y la fragmentación de nuestro sistema educativo en su conjunto y la
necesidad de ejecutar políticas que avancen en la reconstrucción de una plataforma común y recuperen, para ello, la centralidad de la enseñanza que promueva aprendizajes en el sentido de construcción de ciudadanía.
A tal fin, emitió, por unanimidad, la Resolución N° 214/04 en la que se
acuerda la identificación de núcleos de aprendizajes prioritarios y el compro- miso de realizar las acciones necesarias para favorecer y posibilitar el acceso de todas las personas a esos aprendizajes.
No se nos escapa que el alcance de acuerdos como el presente es limi- tado para impactar en la cotidianeidad escolar, y que requieren un conjun- to de acciones de la Nación y las jurisdicciones que los viabilicen (materiales de apoyo, formación inicial de los docentes, capacitación docente, otros recursos escolares, flexibilidad en las formas de organización escolar, etc.). Conscientes de esos límites, su formulación busca aportar una iniciativa al complejo problema de la desigualdad educativa y de la movilidad de alum- nos intra e interjurisdiccional.
En ese marco, el presente documento tiene por objetivo la presentación de los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP) que se han identificado para el Tercer Ciclo de la EGB/Nivel Medio, en cumplimiento de lo acordado por todos los Ministros que componen el CFCyE, y que en esta instancia se refieren a las áreas de Ciencias Sociales y Ciencias Naturales, Lengua y Matemática.
base de unidad del Sistema Educativo Nacional
(y) a garantizar que todos
los habitantes alcancen competencias, capacidades y saberes equivalentes con independencia de su ubicación social y territorial”. 1
Ello no implica ni puede interpretarse como desconocimiento de las de- finiciones hasta aquí logradas en cada jurisdicción en sus respectivos diseños curriculares. Por el contrario, la identificación colectiva de ese núcleo de apren-
dizajes prioritarios sitúa a cada una de ellas sobre la base de sus particula- ridades locales en sus respectivos marcos regionales, en oportunidad de poner
acento en aquellos saberes considerados comunes “entre” jurisdicciones
ineludibles desde una perspectiva de conjunto.
En ese marco de búsqueda por la igualdad de derechos y de conciencia
de la diversidad cultural, en atención a las necesidades educativas especiales,
y con el alerta de que no pueden ni deben convertirse en reforzadores de las
desigualdades sociales determinantes de múltiples exclusiones, se impone asumir un enfoque intercultural que privilegie la palabra y dé espacio para el conocimiento, valoración y producción cultural 2 de poblaciones indígenas del país y de las más variadas formas de expresión cultural de diferentes sectores en poblaciones rurales y urbanas. La educación intercultural y el bilingüismo debe reconocer interacción y diálogo, en no pocos casos conflic- tivo, entre grupos culturalmente diversos en distintas esferas sociales. Desde esa perspectiva, las acciones que se orienten al trabajo con núcleos de apren- dizajes prioritarios deben fortalecer, al mismo tiempo, lo particular y los ele- mentos definitorios de una cultura común, abriendo una profunda reflexión crítica desde la escuela sobre las relaciones entre ambas dimensiones y una permanente reconceptualización de lo curricular.
En ese mismo sentido, es preciso reconocer también la diversidad de problemáticas, saberes, formas de expresión de “una” infancia y “una” ju- ventud que no pueden ser consideradas de manera universal. Es necesario considerar infancia y juventud en un sentido plural que permita reconocer la heterogeneidad de trayectorias escolares, identidades culturales, étnicas y lingüísticas que interpelan al sistema educativo, configurando nuevas de- mandas para la enseñanza.
La resolución citada indica que los aprendizajes prioritarios deberán ac- tuar como referentes y estructurantes de la tarea docente. Es en este sentido que se resignifica la enseñanza como la función específica de la escuela. Para que tan compleja tarea pueda cumplirse en la dirección que señalan las intencio- nes educativas, es preciso generar y sostener condiciones de trabajo docente que permitan asumir plenamente esta función. Se hace necesario reposicionar al docente como agente fundamental en la transmisión y recreación de la cultura, construyendo entre escuela y sociedad un nuevo contrato de legiti- midad, con garantía del logro de aprendizajes socialmente válidos para nues- tros alumnos.
A fin de que esta acción se transforme en una herramienta de cohesión de la tarea docente en nuestras escuelas, es imprescindible renovar el com- promiso de las autoridades y equipos nacionales y jurisdiccionales con accio-
1 Resolución Nº 214/04, Consejo Federal de Cultura y Educación.
2 Novaro, G. (2004), "Pueblos indígenas y escuela. Avances y obstácu- los para el desarrollo de un enfoque intercultural", en Educación Intercul- tural Bilingüe en Argentina. Sistematización de experiencias, MECyT.
nes de acompañamiento y de sostén, a fin de hacer efectiva una política que reduzca las desigualdades educativas y recupere la centralidad del enseñar para promover aprendizajes con sentido.
Un núcleo de aprendizajes prioritarios en la escuela refiere a un conjunto de saberes centrales, relevantes y significativos, que incorporados como ob- jetos de enseñanza, contribuyan a desarrollar, construir y ampliar las posibi- lidades cognitivas, expresivas y sociales que los niños ponen en juego y recrean cotidianamente en su encuentro con la cultura, enriqueciendo de ese modo la experiencia personal y social en sentido amplio.
Estos núcleos de aprendizajes prioritarios serán un organizador de la ense- ñanza, orientada a promover múltiples y ricos procesos de construcción de conocimientos, potenciando las posibilidades de la infancia y de la juventud, pero atendiendo, a la vez, a ritmos y estilos de aprendizaje singulares a través de la creación de múltiples ambientes y de condiciones para que ello ocurra.
Sobre la base de las realidades cotidianas en las aulas, y siendo respetuo- sos de la diversidad de diseños curriculares jurisdiccionales, en la actual co- yuntura se acuerda poner el énfasis en saberes que se priorizan atendiendo a los siguientes criterios generales:
Su presencia se considera indispensable, pues se trata de modos de pensar o actuar fundamentales desde el horizonte de las condiciones de igualdad y equidad.
Como saberes claves, refieren a los problemas, temas, preguntas principales de las áreas/disciplinas y a sus formas distintivas de des- cubrimiento/razonamiento/expresión, dotadas de validez y aplicabili- dad general.
Son relevantes para comprender y situarse progresivamente ante pro- blemas, temas y preguntas que plantea el mundo contemporáneo en que los niños y jóvenes se desenvuelven.
Son una condición para la adquisición de otros aprendizajes en pro- cesos de profundización creciente.
Los saberes que efectivamente se seleccionen se validarán en la medida en que propongan verdaderos desafíos cognitivos de acuerdo con la edad y favorezcan la comprensión de procesos en un nivel de complejidad adecua- do, desde distintos puntos de vista; puedan utilizarse en contextos diferen- tes de aquellos en los que fueron adquiridos y constituyan herramientas potentes para entender y actuar con inventiva, promoviendo el sentido críti- co y la creatividad. 3
La determinación de aprendizajes prioritarios supone también y, en con- secuencia, una redefinición del tiempo de enseñanza. Priorizar contribuirá a garantizar condiciones de igualdad, y a mejorar progresivamente las formas
de tratamiento de los saberes en el aula, en tanto se promueva la construc- ción por los docentes de estrategias de enseñanza convergentes y sostenidas sobre la base de acuerdos colectivos que apunten a repensar y redefinir el uso cotidiano del tiempo escolar.
En acuerdo con la definición del CFCyE, los núcleos de aprendizajes prio- ritarios se secuencian anualmente, atendiendo a un proceso de diferencia- ción e integración progresivas y a la necesaria flexibilidad dentro de cada ciclo y entre ciclos. En ese último sentido, la secuenciación anual pretende orientar la revisión de las prácticas de enseñanza en función de lo comparti- do entre provincias, y no debe interpretarse como un diseño que sustituye o niega las definiciones jurisdiccionales, construidas atendiendo a las particula- ridades históricas, culturales, geográficas y de tradiciones locales y regionales.
Proponer una secuencia anual no implica perder de vista la importancia de observar con atención y ayudar a construir los niveles de profundización crecientes que articularán los aprendizajes prioritarios de año a año en el ciclo. Deberán enfatizarse los criterios de progresividad, conexión vertical y horizontal, coherencia y complementariedad de aprendizajes prioritarios, al mismo tiempo que otros criterios, como el contraste simultáneo y progresivo con experiencias y saberes diferentes en el espacio y el tiempo (presente/ pasado, cercano/lejano, simple/complejo, etc.).
Será central promover contextos ricos y variados de apropiación de esos saberes prioritarios. Al mismo tiempo, las prácticas de enseñanza deberán orientarse a la comprensión de indicios del progreso y de las dificultades de los alumnos, para generar cada vez más y mejores apoyos, a través de inter- venciones pedagógicas oportunas. Esos indicios son diferentes manifesta- ciones de acciones y procesos internos y se expresan cotidianamente en diversas actividades individuales o grupales de comprensión (al explicar, dar argumentos, ejemplificar, comparar, resolver problemas, etc.) y muy general- mente en el diálogo que se observa en la interacción con el docente durante el proceso pedagógico que tiene lugar en las instituciones escolares.
3 Se establece así una diferencia entre los criterios de selección de los aprendizajes a priorizar, y las condiciones que los aprendizajes efecti- vamente priorizados deberán reunir. Estas condiciones no son exclusivas de ellos, sino que pueden encontrarse también en otros aprendizajes que no resulten seleccionados según los criterios acordados federalmente.
De acuerdo con la Resolución N° 214/04, la identificación de núcleos de aprendizajes prioritarios indica lo que se debe enseñar en un año y/o ciclo escolar. Si se acuerda que el aprendizaje no es algo que “se tiene o no se tiene” como posesión acabada, sino que es un proceso que cada sujeto realiza de un modo propio y singular, se hace necesario anticipar efectos no deseados en torno a la función que debería cumplir esta identificación. De tal manera se considera que:
Los aprendizajes definidos no deben ni pueden ser interpretados linealmente como indicadores de acreditación vinculantes con la pro- moción de los alumnos. Tal lo señalado en el apartado anterior, deben considerarse como indicios de progreso de los alumnos, los que de- terminarán las intervenciones docentes pertinentes. Asimismo, las decisiones sobre la acreditación y/o promoción de los alumnos debe- rán ser definidas en el marco de las políticas y las normativas sobre evaluación vigentes en cada jurisdicción.
El propósito de que los aprendizajes priorizados se constituyan en una base común para la enseñanza no implica que ésta se reduzca solamente a ellos y tampoco a las áreas seleccionadas en esta primera etapa. Las propuestas de enseñanza deberán buscar un equilibrio y una integración entre saberes de carácter universal y aquellos que recuperan los saberes sociales construidos en marcos de diversidad socio-cultural; entre saberes conceptuales y formas diversas de sensi- bilidad y expresión; entre dominios y formas de pensar propios de saberes disciplinarios específicos y aquéllos comunes que refieren a cruces entre disciplinas y modos de pensamiento racional y crítico que comparten las diferentes áreas/disciplinas objeto de enseñanza. En este cuadro general, se aspira a que los aprendizajes priorizados otor- guen cohesión a la práctica docente y actúen como enriquecedores de las experiencias educativas surgidas de los proyectos institucionales y de las políticas provinciales.
Se presentan los Núcleos de Aprendizajes Prio- ritarios de Lengua para el Tercer Ciclo de la EGB/ Nivel Medio.
Su formulación incluye los saberes que se propo- ne promover para 7º, 8º y 9º años.
Como quedó expresado en el Documento apro- bado por Resolución N° 225/04 del CFCyE, la or- ganización de los Núcleos “no debe interpretarse como un diseño que sustituye o niega las defini- ciones jurisdiccionales”.
La escuela ofrecerá situaciones de enseñanza que promuevan en los alumnos y alumnas durante el Tercer Ciclo de EGB/Nivel Medio 1 :
El interés por saber más acerca de la lengua y de la literatura para conocer y comprender mejor el mundo y a sí mismos e ima- ginar mundos posibles.
La valoración de la diversidad lingüística como una de las ex- presiones de la riqueza cultural de la región y del país.
La participación en diversas situaciones de escucha y produc- ción oral (conversaciones, debates, exposiciones y narraciones), incorporando los conocimientos lingüísticos aprendidos en cada año del ciclo y en el ciclo anterior.
La lectura, con distintos propósitos, de textos narrativos, ex- positivos y argumentativos en diferentes soportes y escenarios, empleando las estrategias de lectura incorporadas en cada año del ciclo.
1 Para la secuenciación en el área, se han tenido en cuenta los siguientes criterios, que no deben considerarse en forma aislada, sino en forma combinada:
El grado de autonomía en la realización de tareas de comprensión y producción de textos orales y escritos por parte de los alumnos. La inclusión progresiva de géneros discursivos y tipos de textos. La focalización en algún procedimiento o aspecto de los textos, rela- cionados o no con la situación comunicativa. El incremento de variables paralelas a tener en cuenta en la resolu- ción de tareas (la extensión y complejidad del texto, los recursos a incluir en él, los conocimientos previos necesarios, la resolución de las tareas de manera individual, en pequeños grupos o en situaciones de taller, el trabajo en colaboración con el docente o de manera autó- noma, entre otras). El grado de reflexión sobre la lengua y los textos (desde procedimien- tos que sólo tienen en cuenta la intuición lingüística hasta aquellos en los que se involucran conceptos sobre la lengua y los textos para la resolución de las tareas). Las características propias de los elementos analizados (por ejemplo,
de la diferenciación del narrador a la distinción del punto de vista).
La interpretación de textos literarios a partir de sus experien- cias de lectura y de la apropiación de algunos conceptos de la teoría literaria abordados en cada año del ciclo.
La escritura de textos (narraciones, exposiciones, cartas y ar- gumentaciones) atendiendo al proceso de producción y teniendo en cuenta el propósito comunicativo, las características del texto, los aspectos de la gramática y de la normativa ortográfica apren- didos en cada año del ciclo, la comunicabilidad y la legibilidad.
La reflexión sistemática acerca de algunos aspectos normati- vos, gramaticales y textuales aprendidos en cada año del ciclo.
El incremento y la estructuración del vocabulario a partir de las situaciones de comprensión y producción de textos orales y escritos.
La reflexión sobre los propios procesos de aprendizaje vincu- lados con la comprensión, interpretación y producción de textos orales y escritos.
La participación asidua en conversaciones y discusiones sobre temas propios del área y del mundo de la cultura, a partir de informaciones y opiniones provenientes de diversas fuentes (ex- posiciones orales, libros, audiovisuales, medios de comunicación orales y escritos, entre otros). Esto supone:
En la conversación, sostener el tema, realizar aportes (ejem- plificar, formular preguntas y dar respuestas pertinentes, soli- citar aclaraciones, dar y pedir opiniones y explicaciones, pa- rafrasear lo dicho, entre otros) que se ajusten al contenido y al propósito de la interacción; utilizar recursos paraverbales (entonación, tonos de voz, volumen) y no verbales (gestos, postura corporal) adecuados. En la discusión, con ayuda del docente, discriminar entre tema y problema, hechos y opiniones en sus intervenciones y las de los demás; manifestar una posición y explicitar las razones para defenderla y apoyar o refutar las de los demás.
La escucha comprensiva y crítica de textos referidos a conteni- dos estudiados y a temas de interés general expresados por el docente, los compañeros, otros adultos y en programas radiales
y televisivos (entrevistas, documentales, películas). Esto supone:
En la narración, identificar el o los sucesos, las personas o personajes, el tiempo, el espacio; las relaciones temporales y causales; las descripciones de lugares, objetos, personas y pro- cesos; realizar inferencias. En la exposición, con la colaboración del docente cuando la situación lo requiera, identificar el tema, los subtemas, así como ejemplos, definiciones y comparaciones; realizar infe- rencias; tomar notas en forma individual o grupal empleando diversos procedimientos de abreviación y otras marcas gráfi- cas. Recuperar en forma oral la información relevante de lo que se ha escuchado a partir de lo registrado por escrito, cotejando las diferentes versiones. En los textos de opinión, discriminar, con la ayuda del docen- te, entre hechos y opiniones; tema, problema, opinión y fun- damentación; realizar inferencias.
La producción de textos orales referidos a contenidos estudiados
y a temas de interés general, en pequeños grupos y/o de mane-
ra individual. Esto supone:
En la narración, caracterizar el tiempo y el espacio en los que ocurren los hechos, presentar las personas, las acciones or-
denadas cronológicamente y las relaciones causales que se establecen entre ellas; incluir discursos referidos (directos e indirectos), empleando adecuadamente los verbos de decir y los tiempos verbales.
En la exposición, con la colaboración del docente, y a partir de la lectura de distintos textos, realizar la selección, análisis, contrastación de distintas perspectivas; ordenar, jerarquizar la información y seleccionar los recursos propios de la exposición (definiciones, ejemplos, comparaciones); tener en cuenta las partes de la exposición (presentación del tema, desarrollo, cie- rre) y establecer relaciones entre los diferentes subtemas. Al exponer, dentro y fuera del aula, utilizar esquemas, ilustracio- nes u otros soportes gráficos; elaborar un inicio atractivo para los oyentes y una síntesis con los aspectos fundamentales tratados. En la argumentación, presentar, con la colaboración del do- cente, los hechos o la situación a los que se hace referencia, la postura personal y los fundamentos que la sostienen, defi- niendo previamente el tema/problema.
Cada uno de los NAP de este Eje supone distinguir lo que entienden y no entienden y solicitar información adicional (aclaraciones y amplia- ciones); utilizar un repertorio léxico acorde con el tema; reconocer y emplear expresiones lingüísticas que permitan manifestar opiniones, acuerdos y desacuerdos, como también cambiar de tema, justificar las afirmaciones realizadas y reflexionar, en colaboración con el docente y sus pares, acerca del proceso llevado a cabo.
La participación asidua en taller 2 de lectura de textos que divul- guen temas específicos del área 3 y del mundo de la cultura, que desarrollen información y opinión sobre el o los temas de mane-
2 Es muy importante que el aula se organice como taller de lectura y escritura; en esta modalidad, se privilegia el intercambio de opiniones e interpretaciones acerca de los textos. Se trata de un espacio que habilita la formulación de preguntas por parte de los alumnos en relación con lo que comprenden o no comprenden (o creen no comprender) y que ofrece la oportunidad de que pongan en escena sus saberes, que provie- nen tanto de sus experiencias de vida como de las experiencias de pen- samiento que les han proporcionado otras lecturas. Un taller es un ámbi- to en el que los textos producidos son leídos y comentados por todos y en el que existe un tiempo destinado a la reelaboración, a partir de las sugerencias del grupo y del docente. En esa interacción, se juega la posibilidad de que los alumnos tomen la palabra, y su efectiva participa- ción depende del modo en que el docente coordine estas actividades. En este sentido, la intervención docente es central en relación con la formu- lación de consignas de lectura y de escritura, y en el seguimiento porme- norizado de los procesos que van desarrollando los alumnos, que no siempre son homogéneos.
3 Es importante que todos los docentes enseñen a los alumnos a comprender los textos desde la especifiidad del campo del conocimiento.
ra ampliada (capítulos de libros, enciclopedias, textos en soporte electrónico 4 , suplementos de diarios, revistas, entre otros) con propósitos diversos (leer para informarse, para construir opinión, para hacer, para averiguar un dato, para compartir con otros lo leído, para confrontar datos y opiniones). Esto supone:
elegir (en forma individual o grupal) el o los temas a tratar; buscar y seleccionar las fuentes vinculadas con dicha temáti- ca, valiéndose de la experiencia adquirida en la interacción frecuente con los textos y con otros lectores; leer los textos:
- poner en juego estrategias de lectura adecuadas al géne- ro del texto y al propósito de lectura: consultar elementos del paratexto, reconocer la intencionalidad, relacionar la información de texto con sus conocimientos, realizar –cuando sea pertinente– anticipaciones, detectar la infor- mación relevante, realizar inferencias, establecer relacio- nes entre el texto, las ilustraciones y/o los esquemas que puedan acompañarlo; relacionar el texto con el contexto de producción;
- inferir el significado de las palabras desconocidas a través de las pistas que el propio texto brinda, por ejemplo, campo semántico, familia de palabras y la consulta del dicciona- rio, determinando la acepción correspondiente;
- reconocer la función que cumplen en los textos expositivos, las definiciones, reformulaciones, citas, comparaciones y los ejemplos, entre otros, e identificar, en los textos narra- tivos, la secuencialidad, la causalidad de las acciones, di- ferentes voces, entre otros;
- monitorear los propios procesos de comprensión, recu- perando lo que se entiende e identificando y buscando mejorar la comprensión de lo que no se ha entendido, a través de la relectura, la interacción con el docente y los pares y la consulta a otras fuentes; releer seleccionando de cada texto la información pertinente que amplíe la del eje o tema elegido; cuando el propósito de la lectura lo requiera, tomar notas registrando la información relevante o elaborar resúmenes (resumir para estudiar, dar a
conocer a otros lo que se ha leído, realizar fichas bibliográfi- cas, entre otros); lo que supone:
- identificar lo relevante, detectar aquello que se puede suprimir o generalizar atendiendo al propósito de la tarea y al género que se está resumiendo;
- redactar empleando el léxico adecuado, agrupar las ideas respetando su orden lógico; conectar la información, re-
Se refiere tanto a la lectura en pantalla como a la lectura de hipertextos.
estableciendo las relaciones lógicas y temporales por medio de conectores a fin de que el texto elaborado pueda com- prenderse sin recurrir al texto fuente;
- colocar título; 5
socializar las interpretaciones y valoraciones en torno a lo leído, con el docente, con sus pares y, eventualmente, con otros miembros de la comunidad; leer con fluidez frente a un auditorio en situaciones que le den sentido a esta práctica.
La participación asidua en taller de escritura de textos no ficcio- nales 6 , en situaciones comunicativas reales o simuladas (en pe- queños grupos y/o de manera individual), referidos a temas es- pecíficos del área, del mundo de la cultura y de la vida ciudada- na, experiencias personales, entre otras posibilidades, previendo diversos destinatarios, lo que supone:
En los textos narrativos, elegir una voz que dé cuenta de los hechos y sucesos relevantes que construyen la trama; presen- tar las personas, el tiempo y el espacio en los que ocurren los hechos; respetar o alterar intencionalmente el orden cronoló- gico (temporal), sosteniendo la causalidad de las acciones; incluir, si el texto elegido y la situación lo requieren, diálogos y descripciones. En los textos expositivos, presentar el tema/problema y desa- rrollar la información estableciendo relaciones entre los dife- rentes subtemas; incluir un cierre que sintetice o resuma la información relevante. Incluir, cuando sea pertinente, ejem-
5 Actualmente, el procesador de textos se ha convertido en un “alia- do” estratégico para resolver problemas de escritura. Todas las reformu- laciones (borrado, ampliación, sustitución y recolocación) que se ponen en juego durante la revisión y en el momento de edición del texto final, se resuelven mucho más fácilmente en la pantalla de una PC que en el texto manuscrito. Por ejemplo, cuando al releer se decide ampliar la informa- ción (para incluir comentarios, aclaraciones, especificaciones, ejemplos, definiciones, citas, notas al pie), la posibilidad de apoyar el cursor en el espacio seleccionado agiliza la tarea, ya que permite iniciar de inmediato la reformulación. Algo similar ocurre con las sustituciones: palabras por sinónimos o por frases de significado equivalente, reemplazo de conecto- res, de tiempos verbales, cambios en la puntuación. Por su parte, los comandos “cortar” y “pegar” colaboran muy eficazmente con las opera- ciones de recolocación cuando se trata, por ejemplo, de reordenar para hacer más claro el texto al destinatario o para rejerarquizar la información. Por otro lado, el procesador ayuda a resolver aspectos vinculados con la edición de los textos, porque permite automatizar operaciones tales como el titulado y el subtitulado, la selección del tipo y del tamaño de las letras, el mantenimiento de los márgenes o la numeración de las páginas.
6 Es importante que los docentes de las distintas áreas enseñen a los alumnos a escribir textos desde la especificidad de su propio campo de conocimiento.
plos, comparaciones, definiciones; organizar el texto emplean- do títulos y subtítulos si el texto lo requiere. Integrar cuadros,
esquemas y organizadores gráficos al texto escrito. En las cartas formales, determinar el propósito comunicativo (opinar, reclamar, agradecer, solicitar, entre otros), identificar el
o los destinatarios y el rol que asume el autor del texto; funda-
mentar su opinión; respetar el registro formal, utilizar frases de
apertura y cierre adecuadas e incluir fórmulas de cortesía.
planificar el texto tomando en cuenta el género, el propósito
el/los destinatario/s; consultar material bibliográfico y mo-
delos de texto similares al que se va a escribir, en situaciones
que así lo requieran; determinar qué se quiere decir (conteni- do semántico) y en qué orden; redactar al menos un borrador del texto previamente planifica- do, teniendo en cuenta el género, el tema y el propósito, la redacción correcta de las oraciones, la segmentación en párra- fos, la normativa ortográfica y la puntuación, empleando un
vocabulario amplio, preciso y adecuado, y términos específicos; socializar el texto producido y revisarlo tomando en cuenta las observaciones del docente y de sus pares en relación con:
el desarrollo del/de los tema/s y la organización de las ideas, el
uso de conectores y de los signos de puntuación; la sintaxis, el léxico y la ortografía; la existencia de digresiones, redun- dancias y repeticiones innecesarias; reescribir el texto (de manera individual y/o en pequeños gru- pos) poniendo en juego, según lo que se requiera, estrategias de reformulación que permitan sustituir palabras y expresiones por otras de significado equivalente; omitir información o ex- presarla de una manera más general; elidir palabras y ex- presiones innecesarias o repetidas; agregar información; reordenar oraciones y/o párrafos. Respetar las convenciones de la puesta en página; editar y compartir la versión final con sus compañeros o un público más amplio; reflexionar acerca del proceso de escritura llevado a cabo.
Escucha atenta y lectura frecuente de textos literarios de la tradi- ción oral y de autores regionales, nacionales y universales 7 e incorporación paulatina de procedimientos del discurso literario
7 Si bien no se ha dado prioridad al conocimiento de los contextos de producción de las obras (por ejemplo, historia de los géneros y autores), se recomienda –en función de las obras leídas– hacer referencia a estos aspectos que enriquecen la interpretación de los textos y la competencia cultural de los alumnos.
7 º y de reglas de los distintos géneros para ampliar su interpreta-
ción, disfrutar, confrontar con otros su opinión, recomendar, de-
finir sus preferencias, iniciar un itinerario personal de lectura con
la orientación del docente y otros mediadores (familia, bibliote-
carios, los pares, entre otros).
Producción sostenida de textos de invención, que los ayude a desnaturalizar su relación con el lenguaje, y de relatos, que pon- gan en juego las convenciones propias de los géneros de las obras leídas, para posibilitar experiencias de pensamiento, de interpretación y de escritura.
leer relatos tradicionales (mitos, leyendas, parábolas, cuen- tos, entre otros) y de autor (especialmente realistas y mara- villosos), analizarlos y compartir las interpretaciones. Esto supone reconocer la estructura de la narración (situación
inicial, conflicto y resolución), la sucesión lógica de las accio- nes y el espacio y tiempo en el que ocurren los acontecimien- tos; identificar la presencia de un narrador que organiza el mundo narrado; distinguir la voz narrativa (1° y 3° persona)
y las voces de los personajes en los diálogos; caracterizar a
los personajes y distinguir sus funciones en los relatos tradi-
cionales (héroe, ayudante, oponente, entre otros); recono- cer y cotejar la función de la descripción en los cuentos realistas y maravillosos; conocer las características de los géneros trabajados; leer, analizar y compartir interpretaciones y valoraciones fun- damentadas de novelas adecuadas al perfil del lector para iniciarse en la lectura de textos más extensos con tramas complejas en las que intervienen varios personajes, existe más de un conflicto, la temporalidad puede no ser lineal, aparecen más voces y por lo tanto exigen que el lector man- tenga en su memoria los detalles de la historia, establezca conexiones entre los episodios, relea pasajes;
escuchar, leer (en silencio y en voz alta), analizar e interpre- tar poesías de la tradición oral (coplas, romances, entre otras)
y de autores regionales, nacionales y universales, con predo-
minio de elementos narrativos; reflexionar sobre los recursos del lenguaje poético (figuras, juegos sonoros, nociones de versificación) y sus efectos en la creación de sentidos para descubrir nuevas significaciones; leer, analizar e interpretar obras de teatro; reconocer la acción, el conflicto, los personajes, sus motivaciones y sus relaciones; diferenciar entre los parlamentos de los personajes y las acota- ciones (analizar su función); representar escenas de las obras leídas o de recreación colectiva; escribir textos narrativos y poéticos a partir de consignas que propicien la invención y la experimentación, valorando la ori-
ginalidad y la diversidad de respuestas para una misma pro- puesta (por ejemplo, reelaboración de textos narrativos que se enmarquen en los géneros trabajados a partir de cambios de narrador, expansión por medio de descripciones o de otros episodios, inclusión de diálogos; reelaboración de poesías a partir de distintos procedimientos: juegos sonoros, asociacio- nes insólitas, connotación).
El reconocimiento y la valoración de las lenguas y variedades lingüísticas presentes en la comunidad, en los textos escritos y en los medios de comunicación audiovisuales para, con la orientación del docente, comprender las nociones de dialecto (geográfico y social) y registro y reflexionar sobre algunos usos locales, indagando las razones del prestigio o desprestigio de los dialectos y las lenguas.
La reflexión sistemática, con ayuda del docente, sobre distintas unidades y relaciones gramaticales y textuales distintivas de los textos trabajados en el año, así como en situaciones específicas
que permitan resolver problemas, explorar, formular hipótesis y discutirlas, analizar, generalizar, formular ejemplos y contraejem- plos, comparar, clasificar, aplicar pruebas, usando un metalen- guaje compartido en relación con:
- las características de algunos géneros discursivos trabaja- dos en la lectura y la escritura (géneros literarios y no literarios);
- la narración. Su estructura prototípica. Distintas funciones de la descripción y el diálogo en el relato. Personas grama- ticales y tipos de narrador. Los tiempos verbales propios del relato y sus correlaciones: pretérito perfecto simple y preté- rito imperfecto para dar cuenta de los hechos, pretérito pluscuamperfecto para narrar hechos anteriores al tiempo del relato, presente y pretérito imperfecto para presentar el marco o describir personajes u objetos presentes en el diá- logo. Conectores temporales y causales;
- los textos de divulgación. El presente para marcar la atem- poralidad. Los adjetivos descriptivos para caracterizar los objetos presentados. Organizadores textuales y conectores. Procedimientos: ejemplos, definiciones, comparaciones y paráfrasis;
- los textos de opinión: la tesis y los argumentos;
- las distintas formas de introducir la palabra del otro: estilo directo e indirecto y verbos introductorios (ampliación del repertorio de los verbos de decir);
- las variaciones de sentido en las reformulaciones (cambio
del orden de los elementos, sustituciones de palabras o expresiones por otras sinónimas, eliminación, expansión);
- los constituyentes de las oraciones a través de pruebas (cambio de orden, sustitución, interrogación);
- clases de palabras: sustantivos, adjetivos, verbos, preposi- ciones, adverbios, artículos y pronombres (personales y posesivos);
- palabras variables e invariables. Categorías morfológicas nominales (género y número) y verbales (tiempo, modo y persona). Concordancia;
- el sujeto expreso y el desinencial, y su uso para lograr la cohesión del texto o como recurso de estilo;
- la construcción sustantiva (núcleo y modificadores);
- relaciones de significado entre las palabras: sinónimos, antónimos, hiperónimos, hipónimos, para la ampliación del vocabulario y para inferir el significado de las palabras desconocidas; como procedimiento de cohesión y como recurso de estilo 8 ;
- formación de palabras (morfología derivativa: sufijación, prefijación, composición) para la ampliación del vocabu- lario, para inferir el significado o la ortografía de alguna palabra.
El conocimiento de algunas reglas ortográficas y de la ortografía correspondiente al vocabulario cotidiano y escolar, lo que supo- ne conocer y emplear 9 :
tilde diacrítica (ej.: se/sé, te/té, el/él, entre otras) y tildación en adverbios terminados en -mente algunos homófonos (ej. bello/vello, cabo/cavo, entre otros) afijos vinculados con el vocabulario especializado ( bio-, eco-, xeno-, -logía, entre otros).
La reflexión acerca de los usos correctos y del sentido de algunos signos de puntuación:
los puntos suspensivos para indicar suspenso, dejar algo in- completo o cambiar de tema; los dos puntos para iniciar una enumeración; las comillas para el estilo directo.
8 En los casos en que se cuente con computadoras y/o con conecti- vidad, las relaciones de significado entre las palabras se pueden ampliar y enriquecer también por medio de la lectura de hipertextos y las bús- quedas en Internet.
9 El hecho de focalizar reglas de ortografía y puntuación que debe- rán abordarse específicamente en este año supone la recuperación de las trabajadas en años anteriores.
La participación asidua en conversaciones y discusiones sobre diversos temas propios del área, del mundo de la cultura y de la vida ciudadana, a partir de informaciones y opiniones pro- venientes de diferentes fuentes de información (exposición oral de un adulto, libros, audiovisuales, medios de comunicación orales y escritos, entre otros). Esto supone:
En la conversación, sostener el tema, realizar aportes (ejem- plificar, formular preguntas y dar respuestas pertinentes, so- licitar aclaraciones, dar y pedir opiniones y explicaciones; parafrasear lo dicho, aportar información remitiéndose a las fuentes consultadas, entre otros) que se ajusten al conteni- do y al propósito; utilizar recursos paraverbales (entonación, tonos de voz, volumen) y no verbales (gestos, postura cor- poral) adecuados. En la discusión, con ayuda del docente, discriminar entre tema y problema, hechos y opiniones en sus intervencio- nes y las de los demás; manifestar una posición y formu- lar argumentos para defenderla; reconocer las posiciones de otros y los argumentos que las sostienen para apoyar- las o refutarlas.
La escucha comprensiva y crítica de textos referidos a conte- nidos estudiados y a temas de interés general expresados por el docente, los compañeros, otros adultos y en progra- mas radiales y televisivos (entrevistas, documentales, pelí- culas). Esto supone:
En la narración, identificar el o los sucesos (diferenciarlos de los comentarios), las personas o personajes, el tiempo, el espacio; las relaciones temporales y causales; las des- cripciones de lugares, objetos, personas y procesos; reali- zar inferencias. En la exposición, con la colaboración del docente cuando la situación lo requiera, identificar el tema, los subtemas, así como los ejemplos, definiciones, comparaciones, paráfra- sis, recapitulaciones y otros recursos. Reconocer la posición del expositor en relación con el tema abordado; realizar inferencias. Tomar notas, en forma individual o grupal, em- pleando diversos procedimientos de abreviación y otras marcas gráficas. Recuperar en forma oral la información relevante de lo que se ha escuchado a partir de lo registra- do por escrito, cotejando las diferentes versiones. En la argumentación, con la colaboración del docente, discriminar entre hechos y opiniones; realizar inferencias; reconocer tesis y argumentos, las expresiones para mani- festar acuerdos o desacuerdos, las valoraciones subjeti- vas, entre otras.
La producción de textos orales referidos a contenidos estudia- dos y a temas de interés general, elaborados en pequeños gru- pos y/o de manera individual. Esto supone:
En la narración, caracterizar el tiempo y el espacio en los que ocurren los hechos, presentar las personas, las acciones
ordenadas cronológicamente y las relaciones causales que se establecen entre ellas; incluir discursos referidos (directos
indirectos), empleando adecuadamente los verbos de de-
cir y los tiempos verbales. En la exposición, con la colaboración del docente y a partir de la lectura de distintos textos, realizar la selección, análisis
contrastación de distintas perspectivas; ordenar, jerarquizar
información y seleccionar los recursos propios de la exposi-
ción (definiciones, ejemplos, comparaciones, reformulación de ideas, recapitulaciones, entre otros); tener en cuenta las partes de la exposición (presentación del tema, desarrollo, cierre) y establecer relaciones entre los diferentes subtemas. Al exponer, dentro y fuera del aula, utilizar esquemas, ilus- traciones u otros soportes gráficos; elaborar un inicio atractivo para los oyentes y una síntesis con los aspectos fundamenta-
les tratados. Responder las preguntas del auditorio. En la argumentación, presentar, con la colaboración del do- cente, los hechos o situación a los que se hace referencia, la postura personal y los fundamentos que la sostienen, defi- niendo previamente el tema/problema a desarrollar e infor- mándose a partir de la lectura de textos vinculados con el tema, provenientes de distintas fuentes (enciclopedias, Internet, documentales, entre otras).
Cada uno de los NAP de este eje supone distinguir lo que entien- den y no entienden y solicitar información adicional (aclaraciones y ampliaciones); utilizar un repertorio léxico acorde al tema; reconocer y emplear expresiones lingüísticas que permitan manifestar opinio- nes, acuerdos y desacuerdos, como también, cambiar de tema, justi- ficar las afirmaciones realizadas y reflexionar, en colaboración con el docente y sus pares, acerca del proceso llevado a cabo.
La participación asidua en taller 10 de lectura de textos que divul- guen temas específicos del área 11 y del mundo de la cultura, que desarrollen información y opinión sobre el o los temas de mane- ra ampliada (capítulos de libros, enciclopedias, textos en soporte electrónico 12 , suplementos de diarios, revistas, entre otros) con propósitos diversos (leer para informarse, para construir opinión, para hacer, para averiguar un dato, para compartir con otros lo leído, para confrontar datos y opiniones). Esto supone:
- poner en juego estrategias de lectura adecuadas al género del texto y al propósito de lectura: consultar elementos del paratexto, reconocer la intencionalidad, relacionar la infor- mación de texto con sus conocimientos, realizar –cuando sea pertinente– anticipaciones, detectar la información re- levante, realizar inferencias, establecer relaciones entre el texto, las ilustraciones y/o los esquemas que puedan acom- pañarlo; relacionar el texto con el contexto de producción;
- inferir el significado de las palabras desconocidas a través de las pistas que el propio texto brinda –por ejemplo, cam- po semántico, familia de palabras, etimología y la consul- ta de diccionarios, determinando la acepción correspon- diente–;
10 Es muy importante que el aula se organice como taller de lectura y escritura; en esta modalidad, se privilegia el intercambio de opiniones e interpretaciones acerca de los textos. Se trata de un espacio que habilita la formulación de preguntas por parte de los alumnos en relación con lo que comprenden o no comprenden (o creen no comprender) y que ofrece la oportunidad de que pongan en escena sus saberes, que provienen tanto de sus experiencias de vida como de las experiencias de pensamiento que les han proporcionado otras lecturas. Un taller es un ámbito en el que los textos producidos son leídos y comentados por todos y en el que existe un tiempo destinado a la reelaboración, a partir de las sugerencias del grupo y del docente. En esa interacción se juega la posibilidad de que los alumnos tomen la palabra, y su efectiva participación depende del modo en que el docente coordine estas actividades. En este sentido, la intervención docente es central en relación con la formulación de consignas de lectura y de escritura, y en el seguimiento pormenorizado de los procesos que van desa- rrollando los alumnos, que no siempre son homogéneos.
11 Es importante que todos los docentes enseñen a los alumnos a comprender los textos desde la especificidad del campo del conocimiento.
12 Se refiere tanto a la lectura en pantalla como a la lectura de hipertextos.
- reconocer procedimientos en los textos leídos, las fun- ciones que cumplen las definiciones, las reformulacio- nes, las citas, las diferentes voces, las comparaciones y los ejemplos;
- diferenciar hechos de opiniones, reconocer los argumen- tos que sustentan la posición asumida por el autor, identi- ficar palabras o expresiones que ponen de manifiesto la subjetividad del productor del texto en los textos de opi- nión, entre otros;
- expresar acuerdos y desacuerdos adoptando una posi- ción personal o grupal fundamentada; socializar las in- terpretaciones y valoraciones en torno a lo leído, con el docente, con sus pares y, eventualmente, con otros miem- bros de la comunidad;
- redactar empleando el léxico adecuado, agrupar las ideas respetando su orden lógico, distinguiendo información de opinión; conectar la información, reestableciendo las re- laciones lógicas y temporales por medio de conectores a fin de que el texto elaborado pueda comprenderse sin recurrir al texto fuente;
- evaluar la pertinencia de incluir o no algunos recursos pre- sentes en el texto fuente (ejemplos, citas, explicaciones, comparaciones, casos, información no verbal, entre otros);
- colocar título y, cuando sea pertinente, subtítulos, diagramas, esquemas, cuadros u otros modos de conden- sar la información 13 ; socializar las interpretaciones y valoraciones en torno a lo leído, con el docente, con sus pares y, eventualmente, con otros miembros de la comunidad; leer con fluidez frente a un auditorio en situaciones que le den sentido a esta práctica.
La participación asidua en taller de escritura de textos no fic- cionales 14 , en situaciones comunicativas reales o simuladas (en pequeños grupos y/o de manera individual), referidos a temas específicos del área, del mundo de la cultura y de la vida ciudadana, experiencias personales, entre otras posibili- dades, previendo diversos destinatarios, lo que supone:
En los textos narrativos, elegir una voz que dé cuenta de los hechos y sucesos relevantes que construyen la trama; presentar las personas, el tiempo y el espacio en los que ocurren los hechos; respetar o alterar intencionalmente el orden cronológico (temporal), sosteniendo la causalidad de las acciones; incluir, si el texto elegido y la situación lo requieren, discursos directos e indirectos y descripciones.
13 Actualmente, el procesador de textos se ha convertido en un “alia- do” estratégico para resolver problemas de escritura. Todas las reformu- laciones (borrado, ampliación, sustitución y recolocación) que se ponen en juego durante la revisión y en el momento de edición del texto final, se resuelven mucho más fácilmente en la pantalla de una PC que en el texto manuscrito. Por ejemplo, cuando al releer se decide ampliar la información (para incluir comentarios, aclaraciones, especificaciones, ejem- plos, definiciones, citas, notas al pie), la posibilidad de apoyar el cursor en el espacio seleccionado agiliza la tarea, ya que permite iniciar de inme- diato la reformulación. Algo similar ocurre con las sustituciones: palabras por sinónimos o por frases de significado equivalente, reemplazo de conectores, de tiempos verbales, cambios en la puntuación. Por su parte, los comandos “cortar” y “pegar” colaboran muy eficazmente con las operaciones de recolocación cuando se trata, por ejemplo, de reordenar para hacer más claro el texto al destinatario o para rejerarquizar la información. Por otro lado, el procesador ayuda a resolver aspectos vinculados con la edición de los textos, porque permite automatizar ope- raciones tales como el titulado y el subtitulado, la selección del tipo y del tamaño de las letras, el mantenimiento de los márgenes o la numeración de las páginas.
14 Es importante que los docentes de las distintas áreas enseñen a los alumnos a escribir textos desde la especificidad de su propio campo de conocimiento.
En los textos expositivos, presentar el tema/problema y de- sarrollar la información estableciendo relaciones entre los diferentes subtemas; incluir un cierre que sintetice o resu- ma la información relevante; incluir, cuando sea pertinen- te, explicaciones, ejemplos, comparaciones, definiciones,
casos; organizar el texto empleando títulos y subtítulos si el texto lo requiere. Integrar cuadros, esquemas, organiza- dores gráficos al texto escrito 15 . En las cartas formales, determinar el propósito comunica- tivo (opinar, reclamar, agradecer, solicitar, entre otros), iden- tificar el o los destinatarios y el rol que asume el autor del texto; dar las razones o argumentos que sostienen su opi- nión; respetar el registro formal, utilizar frases de apertura
y cierre adecuadas e incluir fórmulas de cortesía.
En los textos de opinión (comentario sobre lecturas perso- nales, películas; críticas de espectáculos, notas periodísti- cas sobre problemáticas de interés social, entre otros), elegir un tema/problema y fijar una posición personal con res- pecto al mismo. Formular argumentos que sostengan la posición tomada, organizarlos en un orden adecuado; em- plear palabras y expresiones que manifiesten valoracio- nes y recursos tales como ejemplos, testimonios, citas, entre otros.
planificar el texto tomando en cuenta el género, el propó-
sito y el/los destinatario/s; consultar material bibliográfico
y modelos de textos similares al que se va a escribir, en
situaciones que así lo requieran; determinar qué se quiere decir y en qué orden (contenido semántico); redactar realizando, por lo menos, un borrador del texto previamente planificado. Para todos los textos, supone: co- nocer las reglas del género, mantener el tema y el propó- sito, redactar correctamente las oraciones, segmentar bien los párrafos y usar los conectores apropiados; escribir las palabras ajustándose a la normativa ortográfica y utilizar los signos de puntuación que correspondan; emplear un vocabulario amplio, preciso y adecuado; socializar el texto producido y revisarlo tomando en cuenta las observaciones del docente y de sus pares en relación con:
la adecuación al género, el desarrollo del/de los tema/s, la organización de las ideas, la intencionalidad; el uso de co- nectores y de los signos de puntuación; la sintaxis, el léxico y
la ortografía; la existencia de digresiones, redundancias y re-
peticiones innecesarias;
15 La resolución de la tarea tendrá como variable la complejidad de los temas, de los géneros discursivos y de la extensión de los textos.
reescribir el texto (de manera individual y/o en pequeños gru- pos) poniendo en juego, según lo que se requiera, estrategias de reformulación que permitan sustituir palabras y expresio- nes por otras de significado equivalente; omitir información o expresarla de una manera más general; elidir palabras y ex- presiones innecesarias o repetidas; agregar información; re- ordenar oraciones y/o párrafos. Respetar las convenciones de la puesta en página; editar y compartir la versión final con sus compañeros o un público más amplio; reflexionar acerca del proceso de escritura llevado a cabo.
Escucha atenta y lectura frecuente de textos literarios regionales, nacionales y universales 16 e incorporación paulatina de procedi- mientos del discurso literario y de reglas de los distintos géneros para ampliar su interpretación, disfrutar, confrontar con otros su opinión, recomendar, definir sus preferencias y continuar un iti- nerario personal de lectura, con la orientación del docente y otros mediadores (familia, bibliotecarios, los pares, entre otros) poniendo en diálogo lo conocido con lo nuevo.
Producción sostenida de textos de invención, que los ayude a desnaturalizar su relación con el lenguaje, y de relatos que pon- gan en juego las convenciones propias de los géneros literarios de las obras leídas para posibilitar experiencias de pensamiento, de interpretación y de escritura.
leer cuentos y novelas que posibiliten adquirir la noción de género como principio de clasificación de los relatos: realista, maravilloso y, especialmente, género policial de enigma; ana- lizarlos y compartir interpretaciones. Esto implica recuperar los saberes previos referidos a los géneros trabajados en años anteriores y apropiarse de otros que profundicen el tratamiento de los géneros. En relación con el policial de enigma, recono- cer reglas propias: personajes típicos (investigador-criminal- sospechosos); detectar los indicios que orientan la resolución del enigma y las acciones dilatorias para mantener el suspen- so; identificar informantes temporales; distinguir entre el tiem- po de la historia y el tiempo del relato; observar las modali-
16 Si bien no se ha dado prioridad al conocimiento de los contextos de producción de las obras (por ejemplo, historia de los géneros y autores), se recomienda -en función de las obras leídas- hacer referencia a estos aspectos que enriquecen la interpretación de los textos y la competencia cultural de los alumnos.
dades que asume el narrador (testigo, primera persona des- de la voz del investigador, entre otras); leer, analizar y compartir interpretaciones de novelas ade- cuadas al perfil del lector para continuar con la lectura de textos más extensos con tramas complejas en las que inter- vienen varios personajes, existe más de un conflicto, la tem- poralidad se complejiza, aparece una variedad de voces, las acciones se entrecruzan y, por lo tanto, exigen que el lector mantenga en su memoria los detalles de la historia, esta- blezca conexiones entre los episodios, relea pasajes. Pro- ducir textos en los que puedan recomendar su lectura a través de opiniones fundamentadas (informes de lectura, reseñas, entre otros); escuchar, leer (en silencio y en voz alta), analizar e interpretar poesías de la tradición oral y de autores regionales, nacionales y universales; reflexionar sobre los recursos del lenguaje poé- tico (figuras, juegos sonoros, nociones de versificación y de rima) y sus efectos en la creación de sentidos para descubrir nuevas significaciones; leer, analizar e interpretar obras de teatro; reconocer la ac- ción, el conflicto, los personajes, sus motivaciones y sus rela- ciones; diferenciar entre los parlamentos de los personajes y las acotaciones (analizar su función); representar escenas de las obras leídas o de recreación colectiva; escribir textos narrativos y poéticos a partir de consignas que propicien la invención y la experimentación, valorando la originalidad y la diversidad de respuestas para una mis- ma propuesta (por ejemplo, reelaboración de textos narrativos a partir de cambios de narrador, reorganización del orden temporal del relato; reelaboración de poesías a partir de distintos procedimientos: juegos sonoros, asocia- ciones insólitas, connotación).
El reconocimiento y la valoración de las lenguas y variedades lingüísticas presentes en la comunidad, en los textos escritos y en los medios de comunicación audiovisuales para, con la orien- tación del docente, comprender las nociones de dialecto (geo- gráfico y social) y registro y reflexionar sobre algunos usos locales, indagando las razones del prestigio o desprestigio de los dialec- tos y las lenguas.
La reflexión sistemática, con ayuda del docente, sobre distintas unidades y relaciones gramaticales y textuales distintivas de los textos trabajados en el año, así como en situaciones específi-
cas que permitan resolver problemas, explorar, formular hipó- tesis y discutirlas, analizar, generalizar, formular ejemplos y con- traejemplos, comparar, clasificar, aplicar pruebas, usando un metalenguaje compartido en relación con:
- las características de algunos géneros discursivos traba- jados en la lectura y la escritura (géneros literarios y no literarios);
- la narración. Su estructura prototípica. Distintas funcio- nes de la descripción y el diálogo en el relato. Personas gramaticales y tipos de narrador. Los tiempos verbales propios del relato y sus correlaciones: pretérito perfecto simple y pretérito imperfecto para dar cuenta de los he- chos, pretérito pluscuamperfecto para narrar hechos anteriores al tiempo del relato, presente y pretérito imper- fecto para presentar el marco o describir personajes u objetos presentes en el diálogo, condicional para el futuro de los hechos del relato. Conectores temporales, causa- les y consecutivos;
- los textos de divulgación. El presente para marcar la atemporalidad. Los adjetivos descriptivos y las nominali- zaciones. Organizadores textuales y conectores. Procedi- mientos: ejemplos, definiciones, comparaciones, paráfra- sis, descripciones y narraciones, y recursos gráficos;
- los textos de opinión: la tesis y los argumentos. La distin- ción entre aserción y posibilidad. Los adjetivos con matiz valorativo. Organizadores textuales y conectores causales y consecutivos;
- las distintas formas de introducir la palabra del otro: estilo directo e indirecto y verbos introductorios (ampliación del repertorio de verbos de decir), correlaciones en el estilo indirecto;
- las variaciones de sentido en las reformulaciones (cambio del orden de los elementos, sustituciones de palabras o expresiones por otras sinónimas, eliminación, expansión);
- clases de palabras: sustantivos, adjetivos, verbos, preposi- ciones, adverbios, artículos y pronombres (personales, po- sesivos, demostrativos e interrogativos y exclamativos);
- la construcción sustantiva y verbal (núcleo y modificado- res) y funciones sintácticas en la oración simple;
- relaciones de significado entre las palabras: sinónimos, antónimos, hiperónimos, hipónimos, para la ampliación del vocabulario y para inferir el significado de las palabras desconocidas; como procedimiento de cohesión, como
recurso de estilo 17 ; - formación de palabras (morfología derivativa: sufijación, prefijación, composición) y algunos casos de etimología para la ampliación del vocabulario, para inferir el signifi- cado o la ortografía de alguna palabra.
El conocimiento de algunas reglas ortográficas y de la ortogra- fía correspondiente al vocabulario cotidiano y escolar, lo que supone conocer y emplear 18 :
diptongo, triptongo y hiato (tildación) y su relación con li- cencias poéticas; tildación en palabras compuestas y en pronombres interro- gativos y exclamativos en estilo directo e indirecto; casos especiales (porque/por qué/porqué, sino/si no, de- más/de más, entre otros); afijos vinculados con el vocabulario especializado; usos convencionales de algunas marcas tipográficas: negrita, cursiva, subrayado y mayúsculas.
la coma que separa ciertos complementos oracionales y co- nectores ("Afortunadamente, todo sucedió como esperába- mos.", "En primer lugar, no todos tenemos las mismas opor- tunidades."); los dos puntos y las comillas para introducir citas en es- tilo directo; el guión obligatorio en algunas palabras compuestas.
17 En los casos en que se cuente con computadoras y/o con conecti- vidad, las relaciones de significado entre las palabras se pueden ampliar y enriquecer también por medio de la lectura de hipertextos y las bús- quedas en Internet.
18 El hecho de focalizar reglas de ortografía y puntuación que debe- rán abordarse específicamente en este año supone la recuperación de las trabajadas en años anteriores.
La participación asidua en conversaciones, discusiones y debates sobre diversos temas controversiales propios del área, del mun-
do de la cultura y de la vida ciudadana, a partir de informaciones y opiniones provenientes de diversas fuentes (exposiciones ora- les, libros, audiovisuales, medios de comunicación orales y escri- tos, entre otros). Esto supone:
En la conversación, sostener el tema, realizar aportes (ejempli- ficar, formular preguntas y dar respuestas pertinentes, solicitar aclaraciones, dar y pedir opiniones y explicaciones, parafra- sear lo dicho, aportar información remitiéndose a las fuentes consultadas, entre otros) que se ajusten al contenido y al pro- pósito; utilizar recursos paraverbales (entonación, tonos de voz, volumen) y no verbales (gestos, postura corporal) adecuados. En la discusión, discriminar entre tema y problema, hechos y opiniones en sus intervenciones y las de los demás; manifes- tar una posición y formular argumentos para defenderla; reconocer la posición de otros y los argumentos que la sos- tienen, para apoyarla o refutarla. En el debate (moderado por el docente), acordar con los pares
y la ayuda del docente el tema/problema que se va a debatir;
construir una posición personal con respecto al tema/problema
e idear argumentos; durante el debate, escuchar y compren-
der lo que dicen los demás participantes para confrontar con las opiniones propias y, a su turno, refutar o aceptar opiniones
empleando argumentos pertinentes.
La escucha comprensiva y crítica de textos referidos a conteni- dos estudiados y a temas controversiales de interés general ex- presados por el docente, sus compañeros, otros adultos y en programas radiales y televisivos (entrevistas, documentales, pelí- culas). Esto supone:
En la narración, identificar el o los sucesos (diferenciarlos de los comentarios), las personas o personajes, el tiempo, el es- pacio; las relaciones temporales y causales; las descripciones de lugares, objetos, personas y procesos; realizar inferencias. En la exposición, identificar el tema y los subtemas, así como los ejemplos, definiciones, comparaciones, paráfrasis, reca- pitulaciones y otros recursos; realizar inferencias. Relacionar la información con los gráficos que aporte el expositor. Tomar posición ante lo escuchado y compartirla con sus pares en instancias de socialización. En la argumentación, en colaboración con el docente, dis- criminar entre tesis y argumentos; realizar inferencias; reco- nocer los argumentos y los procedimientos empleados, las expresiones para manifestar acuerdos o desacuerdos, los modos de justificar las posiciones asumidas, las valoracio- nes subjetivas; distinguir entre aserción y posibilidad.
e indirectos), empleando adecuadamente los verbos de de-
cir y los tiempos verbales. En la exposición, con la colaboración del docente y a partir de la lectura de distintos textos, realizar la selección, análi- sis y contrastación de distintas perspectivas; ordenar, jerar- quizar la información y seleccionar los recursos propios de
la exposición (definiciones, ejemplos, comparaciones, refor-
mulación de ideas, recapitulaciones, entre otros); tener en cuenta las partes de la exposición (presentación del tema, desarrollo, cierre) y establecer relaciones entre los diferen- tes subtemas. Al exponer, dentro y fuera del aula, utilizar esquemas, ilustraciones u otros soportes gráficos; elaborar un inicio atractivo para los oyentes y una síntesis con los
aspectos fundamentales tratados. Responder las preguntas del auditorio. En la argumentación, en colaboración con el docente, defi- nir el tema/problema a desarrollar; leer textos vinculados con el tema, provenientes de distintas fuentes (enciclope- dias, Internet, documentales, entre otras); idear la tesis y los posibles argumentos; emplear algunos procedimientos propios de la argumentación: ejemplos, comparaciones, ci- tas de autoridad, entre otros.
Cada uno de los NAP de este eje supone distinguir lo que en- tienden y no entienden y solicitar información adicional (acla- raciones y ampliaciones); utilizar un repertorio léxico acorde al tema; reconocer y emplear expresiones lingüísticas que permi- tan manifestar opiniones, acuerdos y desacuerdos, como tam- bién, cambiar de tema, justificar las afirmaciones realizadas y reflexionar, en colaboración con el docente y sus pares, acerca del proceso llevado a cabo.
La participación asidua en taller 19 de lectura de textos que divul- guen temas específicos del área 20 y del mundo de la cultura, y de textos que expresen distintas posiciones en torno a esas temáticas
(capítulos de libros, enciclopedias, textos en soporte electrónico 21 , suplementos de diarios, revistas, entre otros) con propósitos diver- sos (leer para informarse, para construir opinión, para hacer, para averiguar un dato, para compartir con otros lo leído, para confron- tar datos y opiniones). Esto supone:
- inferir el significado de las palabras desconocidas a través de las pistas que el propio texto brinda, por ejemplo, campo semántico, familia de palabras, etimología y la consulta de diccionarios, determinando la acepción correspondiente;
19 Es muy importante que el aula se organice como taller de lectura y escritura; en esta modalidad, se privilegia el intercambio de opiniones e interpretaciones acerca de los textos. Se trata de un espacio que habilita la formulación de preguntas por parte de los alumnos en relación con lo que comprenden o no comprenden (o creen no comprender) y que ofrece la oportunidad de que pongan en escena sus saberes, que provienen tanto de sus experiencias de vida como de las experiencias de pensamiento que les han proporcionado otras lecturas. Un taller es un ámbito en el que los textos producidos son leídos y comentados por todos y en el que existe un tiempo destinado a la reelaboración a partir de las sugerencias del grupo y del docente. En esa interacción, se juega la posibilidad de que los alumnos tomen la palabra, y su efectiva participación depende del modo en que el docente coordine estas actividades. En este sentido, la intervención do- cente es central en relación con la formulación de consignas de lectura y de escritura, y en el seguimiento pormenorizado de los procesos que van desarrollando los alumnos, que no siempre son homogéneos.
20 Es importante que todos los docentes enseñen a los alumnos a comprender los textos desde la especificidad del campo del conocimiento.
21 Se refiere tanto a la lectura en pantalla como a la lectura de hipertextos.
- reconocer en los textos leídos la función que cumplen, por ejemplo, las definiciones, las reformulaciones, las ci- tas, las diferentes voces, las comparaciones y los ejem- plos; reconocer en los textos argumentativos la tesis, los argumentos que la sustentan y la conclusión, identifican-
do las relaciones entre las ideas;
- identificar palabras o expresiones que ponen de manifies- to la subjetividad del productor del texto y la presencia de procedimientos tales como la cita de autoridad, la com- paración, las preguntas retóricas, entre otros;
- expresar acuerdos y desacuerdos adoptando una posición personal o grupal fundamentada; socializar las interpreta- ciones y valoraciones en torno a lo leído, con el docente, con sus pares y, eventualmente, con otros miembros de la
- monitorear los propios procesos de comprensión, recupe- rando lo que se entiende e identificando y buscando mejo- rar la comprensión de lo que no se ha entendido a través de la relectura, la interacción con el docente y los pares y la consulta a otras fuentes; releer seleccionando de cada texto la información pertinente que amplíe la del eje o tema elegido; cuando el propósito de la lectura lo requiera, tomar notas registrando la información
relevante o elaborar resúmenes (resumir para estudiar, dar a conocer a otros lo que se ha leído, realizar fichas bibliográfi- cas, entre otros); lo que supone:
- identificar lo relevante, detectar aquello que se puede suprimir o generalizar atendiendo al propósito de la tarea
y al género que se está resumiendo;
- redactar empleando el léxico adecuado, agrupar las ideas respetando su orden lógico y distinguiendo información de opinión; conectar la información, reestableciendo las relaciones lógicas y temporales por medio de conectores
a fin de que el texto elaborado pueda comprenderse sin
recurrir al texto fuente;
- colocar título y, cuando sea pertinente, subtítulos, diagra- mas, esquemas, cuadros, u otros modos de condensar la información 22 ; socializar las interpretaciones y valoraciones en torno a lo leído con el docente, con sus pares y, eventualmente, con otros miembros de la comunidad; leer con fluidez frente a un auditorio en situaciones que le den sentido a esta práctica.
La participación asidua en taller de escritura de textos no fic- cionales 23 , en situaciones comunicativas reales o simuladas (en pequeños grupos y/o de manera individual), referidos a temas específicos del área, del mundo de la cultura y de la vida ciuda- dana, experiencias personales, entre otras posibilidades, pre- viendo diversos destinatarios, lo que supone:
En los textos narrativos, elegir una voz que dé cuenta de los hechos y sucesos relevantes que construyen la trama; pre- sentar las personas, el tiempo y el espacio en los que ocurren los hechos; respetar o alterar intencionalmente el orden cronológico (temporal), sosteniendo la causalidad de las acciones; incluir descripciones, si el texto elegido y la si- tuación lo requiere, discursos directos e indirectos.
22 Actualmente, el procesador de textos se ha convertido en un “alia- do” estratégico para resolver problemas de escritura. Todas las reformu- laciones (borrado, ampliación, sustitución y recolocación) que se ponen en juego durante la revisión y en el momento de edición del texto final, se resuelven mucho más fácilmente en la pantalla de una PC que en el texto manuscrito. Por ejemplo, cuando al releer se decide ampliar la información (para incluir comentarios, aclaraciones, especificaciones, ejem- plos, definiciones, citas, notas al pie), la posibilidad de apoyar el cursor en el espacio seleccionado agiliza la tarea, ya que permite iniciar de inme- diato la reformulación. Algo similar ocurre con las sustituciones: palabras por sinónimos o por frases de significado equivalente, reemplazo de conectores, de tiempos verbales, cambios en la puntuación. Por su parte, los comandos “cortar” y “pegar” colaboran muy eficazmente con las operaciones de recolocación, cuando se trata, por ejemplo, de reorde- nar para hacer más claro el texto al destinatario o para rejerarquizar la información. Por otro lado, el procesador ayuda a resolver aspectos vinculados con la edición de los textos, porque permite automatizar ope- raciones tales como el titulado y el subtitulado, la selección del tipo y del tamaño de las letras, el mantenimiento de los márgenes o la numeración de las páginas.
23 Es importante que los docentes de las distintas áreas enseñen a los alumnos a escribir textos desde la especificidad de su propio campo de conocimiento.
En los textos expositivos, presentar el tema/problema y desa- rrollar la información estableciendo relaciones entre los dife- rentes subtemas; incluir un cierre que sintetice o resuma la información relevante; incluir, cuando sea pertinente, expli- caciones, ejemplos, comparaciones, definiciones, casos; or-
ganizar el texto empleando títulos y subtítulos, si el texto lo requiere. Integrar cuadros, esquemas, organizadores gráficos
texto escrito 24 .
En las cartas de solicitud 25 , determinar el propósito y el desti- natario del texto, asumir un rol como enunciador; expresar la
petición explicitando las razones; respetar el registro formal y utilizar frases de apertura y cierre adecuadas e incluir fórmu- las de cortesía. En el curriculum vitae, incluir datos personales, estudios rea- lizados, mencionar actividades y otros antecedentes relacio- nados con la temática de la solicitud. En los textos argumentativos (reseñas sobre textos leídos, películas, espectáculos, carta de lectores, notas de recla- mo, editoriales, artículos de opinión para la revista escolar, entre otros), presentar el tema/problema y fijar una posición personal; idear argumentos consistentes y adecuados que sostengan la posición tomada a fin de lograr la adhesión del/de los lector/es, incorporando los conectores adecuados
y presentar una conclusión; incluir, cuando sea pertinente,
procedimientos tales como la cita de autoridad, la compa- ración, las preguntas retóricas, palabras y expresiones que manifiesten valoraciones. Usar un repertorio variado de ver- bos de decir.
y el/los destinatario/s; consultar material bibliográfico y mo-
delos de textos similares al que se va a escribir, en situacio- nes que así lo requieran; determinar qué se quiere decir y en
qué orden (contenido semántico); redactar realizando por lo menos un borrador del texto previamente planificado; conocer las reglas del género, mantener el tema y el propósito, redactar correctamente las oraciones, segmentar bien los párrafos y usar los co- nectores apropiados; escribir las palabras ajustándose a la normativa ortográfica y utilizar los signos de puntua- ción que correspondan; emplear un vocabulario amplio,
24 La resolución de la tarea tendrá como variable la complejidad de los temas, de los géneros discursivos y la extensión de los textos.
25 La priorización de esta clase de texto implica que se recuperen las propuestas de escritura de cartas con otros propósitos comunicativos, como se menciona en el 8º año.
preciso y adecuado; socializar el texto producido y revisarlo tomando en cuenta las observaciones del docente y de sus pares en relación con:
la adecuación al género, el desarrollo del/de los tema/s, la organización de las ideas, la intencionalidad; el uso de co- nectores y de los signos de puntuación; la sintaxis, el léxico y la ortografía; la existencia de digresiones, redundancias y re- peticiones innecesarias; reescribir el texto (de manera individual y/o en pequeños grupos) poniendo en juego, según lo que se requiera, es- trategias de reformulación que permitan sustituir pala- bras y expresiones por otras de significado equivalente; omitir información o expresarla de una manera más ge- neral; elidir palabras y expresiones innecesarias o repetidas; agregar información; reordenar oraciones y/o párrafos. Res- petar las convenciones de la puesta en página; editar y compartir la versión final con sus compañeros o un públi- co más amplio; reflexionar acerca del proceso de escritura llevado a cabo.
Escucha atenta y lectura frecuente de textos literarios regiona- les, nacionales y universales 26 y sistematización de procedimien- tos del discurso literario y de reglas de los distintos géneros para ampliar su interpretación, disfrutar, confrontar con otros su opi- nión, recomendar, definir sus preferencias y continuar un itinera- rio personal de lectura, con la orientación del docente y otros mediadores (familia, bibliotecarios, los pares, entre otros), po- niendo en diálogo lo conocido con lo nuevo.
Producción sostenida de textos de invención, que los ayude a desnaturalizar su relación con el lenguaje, y de relatos que pon- gan en juego las convenciones propias de los géneros literarios de las obras leídas, para posibilitar experiencias de pensamien- to, de interpretación y de escritura.
leer cuentos y novelas que posibiliten adquirir la noción de género como principio de clasificación de los relatos: realista, maravilloso, policial y, especialmente, fantástico y de ciencia
26 Si bien no se ha dado prioridad al conocimiento de los contextos de producción de las obras (por ejemplo, historia de los géneros y autores), se recomienda -en función de las obras leídas- hacer referencia a estos aspectos que enriquecen la interpretación de los textos y la competencia cultural de los alumnos.
ficción; analizarlos y compartir interpretaciones. Esto implica:
incorporar nociones como la del tiempo en el relato para advertir las rupturas y coincidencias temporales (paralelis- mos, alternancias, retrocesos, anticipaciones) y reconstruir el eje temporal; reconocer el punto de vista o perspectiva del narrador; recuperar saberes previos referidos a los gé- neros trabajados en años anteriores, relacionándolos con los abordados en el año:
- en relación con el género fantástico, establecer relacio- nes con el relato maravilloso o con mitos y leyendas ya conocidos para comprender cómo las leyes no raciona- les que rigen el mundo fantástico provocan sorpresa e inquietud y cómo la actividad del lector puede dar cuen- ta de lo narrado y dejar abierta la posibilidad de distintas interpretaciones;
- en relación con el relato de ciencia ficción, establecer diferencias con el relato fantástico a partir de la presen- cia de especulaciones sobre el futuro (utopía y distopía) basadas en explicaciones provenientes de la ciencia y la tecnología; continuar con la lectura y análisis de novelas adecuadas al perfil del lector para profundizar, ampliar y sistematizar al- gunas nociones de la teoría literaria y poner en relación los textos leídos y analizados en este año con los de años ante- riores o con lecturas personales. Establecer conexiones en- tre obras de diferentes géneros literarios y con el cine o con la televisión para introducir el concepto de intertextualidad y acrecentar las posibilidades de interpretación; leer, analizar e interpretar poesías de autores regionales, na- cionales y universales para reflexionar sobre los recursos del lenguaje poético (figuras, juegos sonoros), nociones de versi- ficación, métrica y rima (asonancia y consonancia); recono- cer sus efectos en la creación de sentidos y descubrir nuevas significaciones; leer e interpretar obras de teatro para analizar el discurso dramático, determinar el concepto de acción y reconocer el conflicto, los personajes, su evolución y relaciones; represen- tar obras breves, escenas de obras leídas o de recreación colectiva estableciendo las diferencias entre texto teatral y espectáculo (el teatro como hecho escénico: autor, obra, di- rector, accesorios escénicos, público); escribir textos narrativos y poéticos a partir de consignas que propicien la invención y la experimentación, valorando la originalidad y la diversidad de respuestas para una mis- ma propuesta (por ejemplo, reelaboración de textos narrati- vos a partir de cambios de narrador y de su perspectiva, reorganización o ruptura del orden temporal del relato; re- elaboración de poesías a partir de distintos procedimientos (juegos sonoros, asociaciones insólitas, connotación, explo-
ración del espacio); reescrituras que impliquen cambios de género, entre otras). Escribir textos no ficcionales (reseñas, prólogos de antologías, presentaciones de obras, entre otros).
Contrastar usos lingüísticos (orales y escritos) propios de distintos registros y dialectos (geográficos y sociales) para, con orienta- ción del docente, sistematizar las nociones de dialecto y registro
indagar las razones del prestigio o desprestigio de los dialectos
- la narración. Distintas funciones de la descripción y el diálogo en el relato. Anticipación, elipsis y disloques tem- porales. Los tiempos verbales propios del relato y sus correlaciones habituales, y los adverbios y el subjuntivo para la relativización de los hechos. Aserción y posibili- dad. Conectores temporales, condicionales, causales y consecutivos;
- los textos de divulgación. Los adjetivos descriptivos y las nominalizaciones. Organizadores textuales y conec- tores. Procedimientos: ejemplos, definiciones, compa- raciones, paráfrasis, narraciones, descripciones, citas, y recursos gráficos;
- los textos de opinión: la tesis y los argumentos. Procedi- mientos: pregunta retórica, comparación, cita de autori-
dad, ejemplo, entre otros. La distinción entre aserción y posibilidad. Los verbos de opinión (considero, creo, acuer- do, disiento). Organizadores textuales y conectores cau- sales, consecutivos, concesivos, condicionales;
- las distintas formas de introducir la palabra del otro: estilo directo e indirecto; verbos introductorios (ampliación del repertorio de verbos de decir) y calificaciones de las pala-
"); correlacio-
bras del otro ("preguntó enfáticamente
nes en el estilo indirecto;
- las variaciones de sentido en las reformulaciones (cambio del orden de los elementos, sustituciones de palabras o
expresiones por otras sinónimas, eliminación, expansión);
- clases de palabras: sustantivos, adjetivos, verbos, preposi- ciones, adverbios, conjunciones coordinantes y pronom- bres (personales, posesivos, demostrativos, indefinidos e interrogativos y exclamativos);
- palabras variables e invariables. Categorías morfológicas nominales (género y número) y verbales (tiempo, modo y persona). Verbos: formas conjugadas y no conjugadas; algunas formas de verbos regulares e irregulares en las que suele cometerse errores. Concordancia;
- correlaciones verbales en las construcciones condicionales;
- funciones sintácticas básicas y tipos de oraciones: simple y compuesta;
- relaciones de significado entre las palabras: sinónimos, antónimos, hiperónimos, hipónimos, para la ampliación del vocabulario y para inferir el significado de las palabras desconocidas; como procedimiento de cohesión, como recurso de estilo 27 ;
- formación de palabras (morfología derivativa: sufijación, prefijación, composición) y algunos casos de etimología para la ampliación del vocabulario, para inferir el signifi- cado o la ortografía de alguna palabra.
El conocimiento de las reglas ortográficas principales y de la or- tografía correspondiente al vocabulario cotidiano y escolar 28 .
La reflexión acerca de los usos correctos y del sentido de algunos signos de puntuación 29 :
la coma en la elipsis verbal; el punto y coma para separar componentes mayores que in- cluyen comas y suboraciones en oraciones compuestas; las comillas para señalar metalenguaje; la doble coma, la raya y el paréntesis para introducir incisos.
27 En los casos en que se cuente con computadoras y/o con conecti- vidad, las relaciones de significado entre las palabras se pueden ampliar y enriquecer también por medio de la lectura de hipertextos y las bús- quedas en Internet.
28 Dado que hasta octavo año se estuvieron sistematizando la ma- yoría de las reglas y problemas ortográficos, en noveno año se espera que se realice un repaso a partir de las inestabilidades que hubieran permanecido.
29 El hecho de focalizar reglas de puntuación que deberán abordarse específicamente en este año supone la recuperación de las trabajadas en años anteriores.
La identificación de los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios constitu- ye la primera fase de una tarea que continúa en la escuela mediante:
La mirada profesional y el pensamiento reflexivo de los equipos directivos y docentes.
La vitalidad, el espíritu curioso y la necesidad de aprendizaje de los jóvenes.
Al imprimir sus propios matices en el desarrollo de estos núcleos, cada institución contribuirá de un modo peculiar a los aprendizajes de los jóvenes del país.
Se terminó de imprimir en el mes de enero de 2006
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Boletín Oficial 21 de diciembre 2011 - Segunda Sección
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Gacetilla 17 Informe Mbya Guarani
Sentencia C 782 05
Opera Combinadas 12

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