Source: http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2013/09/
Timestamp: 2018-03-21 22:23:59+00:00

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Los Huevos y las Ideas: septiembre 2013
Sobre las no tan recientes propuestas de Massa y Moyano de llevar la República hasta los rincones últimos donde se reproduce el barbarismo peronista –limitar la reelección a intendentes y gremialistas–, leemos a Marcos Novaro en El Agente de Cipol:
“…Massa aludió a la necesidad de limitar las reelecciones de los intendentes bonaerenses y casi en simultáneo Moyano anunció una iniciativa para hacer algo parecido con la dirigencia sindical. Ellos, más allá de sus diferencias, comparten el hecho de ser claros beneficiarios del reeleccionismo. ¿Por qué habrían de renunciar a él, siendo que ha demostrado ser tan útil para sus carreras? Parte de la respuesta está en la presión que ejercen en esta dirección la opinión pública, la normativa internacional y un juego institucional que pese a sus deficiencias busca atender esas demandas (…) Sobre ellos, además, actúan incentivos puramente prágmáticos: puede ser más conveniente presentarse como promotores del cambio, de modo de controlarlo, que resistirlo y terminar soportando las consecuencias no deseadas de uno que se les escape de las manos. Para Moyano, por caso, ampliar el pluralismo en los gremios puede ser una mejor opción que permitir que se inscriban nuevas organizaciones, como viene impulsando la Corte Suprema y reclama la CTA. Mientras que para Massa, limitar el reeleccionismo a niveles subnacionales puede que sea una buena forma de partidizar al peronismo. Y también de evitar que, una vez en la Presidencia, jefes territoriales omnipotentes lo extorsionen como hicieron con todos los presidentes hasta la llegada de los Kirchner, y el regreso a la escasez permite anticipar que puede volver a pasarle a quienes los sucedan en el poder…”
En primer lugar, no debemos olvidar que cualquier promesa de campaña, hoy, sólo representa eso: una promesa inscripta en el actual clima económico, político y social. Claro que transparentan de algún modo el sistema de pensamiento de cada candidato y su espacio político; marcan también los límites (o la ausencia de estos) que se plantean los candidatos/espacios para la praxis política y la conducción de un Estado en caso de arribar al poder. Las propuestas para 2015, en cambio, serán de acuerdo al clima del momento y las posibilidades discursivas y de ocupación de espacios en lo que a imaginario social se refiere. Más importante aun, las propuestas se orientarán de acuerdo a las alianzas políticas que se hayan tejido –que obligarán en una u otra dirección– y a la alianza social que se busque construir. Es posible que una fragmentación del poder sea un objetivo importante para algunos sectores, más si abrevan en un ideario republicano y liberal. Mucho más aun si detentan un poder que hoy es, de algún modo, contrapesado. Un retorno al equilibrio prekirchnerista, como señalábamos en el post inmediato anterior.
Pero vamos sobre lo central de lo enunciado por Novaro y prometido por Massa y Moyano: limitar la reelección de intendentes y dirigentes sindicales. Esperen, permítanme antes un momento para la risa. Ah…, listo. Así como desde el massismo miraban con sorna el pedido de internas realizado por Scioli, estos planteos son pocos serios en el terreno de las posibilidades reales del actual cauce político. ¿Qué gremialista, luego de 60 años de hacer usufructo de la prerrogativa, va a renunciar a ella alegremente porque lo plantee Moyano, líder de una de las cinco facciones en las que hoy se encuentra dividido nuestro sindicalismo? ¿Qué intendente con reelección indefinida aceptaría renunciar a la posibilidad, más cuando Massa no es siquiera su referente político? Ni liderando el peronismo nacional... O el intergaláctico.
Aceptando que hay líderes sindicales y líderes sindicales, que hay intendentes e intendentes (lo anterior debe ser leído con la característica inflexión de voz para las segundas opciones), la propuesta, hoy, cuando ni Massa ni Moyano cuentan con el poder suficiente ni la legitimidad requerida (o cuando no existe una vara que imponga la legitimidad necesaria), sólo puede entenderse dentro del espíritu seudo-republicano que prima en cualquier elección legislativa y esta en especial. Es una republicanización del discurso y la imagen. Un modo, además, de diferenciarse y pegarle al cristinismo embarcado hasta no hace mucho en la ilusión reeleccionaria.
Retornando a nuestro primer párrafo, las propuestas para 2013 van delineando las de 2015, pero no deben ser entendidas como las propuestas para 2015. Antes son palabras dulces, seductoras, destinadas a oídos sensibles –tengan éstos poder en serio o sólo poder de voto (y movilización)– en el actual contexto de reacomodamiento de piezas con miras a 2015. Pero también retornamos así al tejido de alianzas y las obligaciones que este supone, claro.
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Lo leo y pienso un título demasiado ambicioso: muchos tópicos y de una profundidad que requeriría tratados, cientólogos políticos y algún que otro columnista salido de Gran Hermano porque no hay que dejar la diversión de lado, claro. Sin embargo estos temas están flotando en el aire. Hace una semana acometieron con la tarea (periodística) desde vertientes disímiles Pablo Marchetti en Perfil, Fernández Díaz en LA NACION y Martín Zariello en su blog. Por supuesto que existen atolondrados que pretenden hablar de poskirchnerismo como un modo de dar por finalizado el kirchnerismo. Se intentan comparaciones con la renovación de los ’80, con el interregno duhalde-kirchnerista de 2003-05, con el isabelato (los carroñeros) pero tengo para mí que el periodo que más puede acercarse es el de 1997-99. Primero porque como entonces existe cierto consenso social alrededor del modelo económico, y quienes se postulan –anticipadamente– con posibilidades no reniegan de él sino de algunas cuestiones puntuales derivadas de éste. Segundo, la crítica principal desde el relato opositor mediático es la corrupción (ok, se trata de peronismo; es el reflejo republicano) y tercero –y principal (¿¡por qué para el final entonces, gil!?)–, el kirchnerismo cuenta, como el menemismo entonces, con una herramienta fundamental: el Estado. No tiene además un sucesor “natural” (los paladares negros K fruncen la boquita cuando les nombran a Scioli, como si no formara parte del conservadurismo popular característico de cualquier gobernador peronista, incluído Kirchner en Santa Cruz). Habiendo dicho todo esto, ¿podemos hablar de poskirchnerismo entonces? No, primero hay que hablar algo de kirchnerismo, apresurado.
Existe actualmente una lectura algo lineal de lo que es el kirchnerismo. Puede ser acertada si nos referimos únicamente a lo conseguido merced a su política de construcción netamente defensiva y hasta expulsiva desde 2011 a la fecha, pero luego de 2015 podrán realizarse lecturas más abarcativas, que contemplen sus doce años. Las podemos hacer ahora también, pero en dos años y meses contaremos con un dato fundamental que ahora sospechamos: sabremos si el kirchnerismo pudo llevar el barco a puerto seguro sin chocarlo. Menem pudo hacerlo, pero dejando una bomba de tiempo que explotó en manos de la Alianza. ¿Dejará el kirchnerismo una bomba de tiempo? No se ha endeudado, así que en ese frente podemos respirar. ¿La inflación se espiralizará alla Alfonsín? Ningún economista serio prevé un escenario así. Ha acumulado tensiones el kirchnerismo, sí, ¿cómo no?, pero esas tensiones lo tienen como actor y no como víctima. ¿Qué quiero decir? El alfonsinismo fue víctima de no dominar la economía. El menemismo la dominó al precio de entregarla a sus dueños, y fue víctima, junto al radicalfrepasismo luego, de que esos dueños la llevaran a implosionar. El menemismo, como experiencia noventista, tuvo además un final a nivel continental, con Latinoamérica (o la mayor parte de ella) apelando a gobiernos de ubicados netamente a la izquierda de la experiencia previa. Gobiernos posneoliberales. Volviendo a nuestro país, es dable pensar que la política económica K no llevará a la economía argentina a implosionar. Justamente eso permitirá que muchas de sus bondades (y algunas de sus taras, por supuesto) sobrevivan más allá de 2015. El ejemplo más claro es Massa quien, a diferencia de Francisco De Narváez en 2009 (cuando el objetivo era enterrar la experiencia kirchnerista como un todo), hace equilibrio para no alejarse demasiado (tiene además la ventaja de ser un hasta-ayer-kirchnerista) del beneficio de inventario K. ¿Será una pesada herencia el kirchnerismo? Pregúntenle a Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde o al mismo Kirchner si no la hubieran preferido a la que les tocó en suerte.
Deberíamos todavía definir con mayor puntillosidad al kirchnerismo antes de acometer con el poskirchnerismo, ¿no? Arduo. A ver: posneoliberalismo argentino. Peronismo de las tres banderas. Pragmatismo puro, como señala acertadamente Marchetti. Audacia y cálculo, decía Sarlo. ¿El kirchnerismo es el modelo 2003-07? Entonces sólo era posible en ese momemento. ¿El verdadero kirchnerismo es el post-125, el de la pelea con los agroexportadores y la prensa? Aunque muchos kirchneristas paladar negro gusten de pensar que sí, estoy convencido de que el kirchnerismo excede largamente a la pelea con Clarín y sus derivados. Es antes, como decíamos, en oposición (y aprendizaje) al neoliberalismo noventista y al vacío de poder creado por la Alianza y la crisis de 2001. Es la recuperación de ese poder y el rol articulador (e intromisor) del Estado. Es –quiero agregar a todo lo que suele decirse del kirchnerismo– un modo de resolución de las tensiones tendiente a contemplar primero las necesidades del propio Estado, entendido como representante de aquellos cuyo poder de lobby se ejerce mediamente el voto (esto aun sabiendo que el establishment la levantó en pala: esto no deja de ser capitalismo y bajo las condiciones que la estructura e historia económica de la Argentina impone). ¿Es, además, con una lectura marxista, el Estado burgués que resiste el abandono de algún grado de Estado de bienestar por el que los centros de poder pugnan? Sí, también. Es, podemos concluir, el peronismo de la primera década del siglo XXI inserto en su contexto y posibilidades, internas y externas.
Empecemos a pensar en el “pos”. Me resisto a una interpretación interesada en la que coinciden ciertos kirchneristas ahora (como Blaustein en Artepolitica) y muchos antikirchneristas desde siempre: el kirchnerismo como un progresismo separado del –oh– pejotismo. No sólo porque el peronismo ha sido (quizás aún contra el deseo de muchos kirchneristas de primera línea) el soporte principal de esta experiencia, sino porque sin él hubiera sido directamente imposible. Así, pensar en un FpV con los pies afuera del plato del PJ es el sueño compartido de algunos minoría intensa y de la mayor parte del establishment, que no por nada presionaba por un rompimiento que Scioli resistió y que lidera hoy Massa. El mejor modo de cercar al kirchnerismo para quienes aborrecen de él y un modo de esperar lo peor para volver luego por parte de quienes desde el kirchnerismo se creen vanguardia iluminada. Trotskistas de Cristina.
¿Entonces, el poskirchnerismo, que podría ser? Según los datos que entregaron las últimas PASO (como toda elección, una foto que marca la tendencia): un periodo para descomprimir tensiones generadas por el kirchnerismo. Según este blog, porque esas tensiones son perfectamente soportables cuando se perciben resultados. Cuando no, la tolerancia disminuye. Así Onaindia, en Perfil, preanuncia el retorno de la “austeridad republicana”, aunque sea liderada por un sector del peronismo. Cito: “…el reemplazo de la crispación de las pasiones por la respetuosa tolerancia del disenso…”. Algo que aquí ya el año pasado sindicábamos como una alvearización del kirchnerismo, entendiendo en esa composición que el próximo periodo, sin comprender a parte del kirchnerismo, no sería posible. Pero que un kirchnerismo “ultra” tampoco lo sería. Un retorno, promovido por sectores del establishment y deseado por buena parte de la clase media, a una situación de “equilibrio”. Conservadurismo, sí, pero comprensible y –sobre todo para los primeros– un retorno a una situación de previsibilidad que, no nos engañemos, significa compartir en mayor medida que hoy la dirección de la política económica.
Si ese es el derrotero pensado para el poskirchnerismo, una especie de post-estatismo pero sin posibilidades de regresar al anti-estatismo previo, el peronismo no sería el intérprete ideal, claro. Pero qué dosis importante de real-politik la de los sectores encumbrados, que entienden que es el mejor posible. ¿Necesitará el panrepublicanismo un periodo de transición para tener posibilidades de regresar al poder? ¿O es republicanizar al peronismo un objetivo posible a corto plazo? Son interrogantes que no pueden ser más que aventurados en este momento. El poskirchnerismo, además, será cuando tenga a un legítimo representante y, por ahora, son todos aspirantes. La impronta de un proceso político no puede separarse de algunas características de quien lo lidere. De todos modos, la menor conflictividad política deseada por parte de la sociedad determinará el advenimiento de tiempos más “oscuros” como contracara de la simplificación política planteada por el kirchnerismo y la lucha política en general luego de la Resolución 125. Para autoplagiarnos: trocar el business del país dividido por el business del país en penumbras y con música ambiental en lugar de tanta canción testimonial. Más Axel Fernando celebrando la vida y menos Calle 13 denunciando sus injusticias. Lo siento, Liliana Herrero.
Resta camino, caminantes de todas las vertientes.
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Elecciones en Corrientes: ganó Colombi pero con Espínola arrimando el bote
La polarizada elección que le dio la reelección a Colombi (50,87% vs. 45,81% de Camau Espínola, del FpV, con el 100% de las mesas escrutadas) al frente de la provincia nos permite unas breves reflexiones:
1. Corrientes es una provincia hegemonizada por el radicalismo desde el retorno de la democracia. En ese contexto, los resultados de Espínola resultan importantes. El hecho de que las elecciones ejecutivas correntinas coincidan con el calendario de elecciones legislativas a nivel nacional es, además, un dato que no está siendo mencionado por la prensa. La elección 2009, por si no lo recuerdan, enfrentó a dos Colombis dos en ballotage, Ricardo y Arturo, primos (y hasta entonces socios políticos). En aquella elección, el candidato del kirchnerismo, Fabián Ríos, senador nacional, resultó tercero aunque estuvo cerca de entrar al ballotage.
2. Camau Espínola (¿ya hicieron el chiste de que tiene que seguir remándola? Cierto que hacía yatching: le faltó viento de cola) resultó un contrincante más peligroso para el radicalismo correntino. Intendente de la capital provincial desde 2009, es una muestra de la importancia de demostrar ejecutividad para -ejem- aspirar a cargos ejecutivos de mayor responsabilidad. El territorio, el territorio, dirán algunos, y claro que es importante, por la caja, la caja, para hacer política, pero no lo explica todo y el perfil del candidato debe ser también considerado en el combo de "electorabilidad".
3. El momento económico y político juega a favor de las oposiciones. Espínola fue oposición (replicando algo bastante común: capitales enfrentadas a su ejecutivo superior) y, a pesar de ser el estandarte provincial del kirchnerismo nacional, no le fue para nada mal. Los escasos 5 puntos inhabilitan a hablar de debacle del kirchnerismo y ridiculizan aún más las esperanzas de un fin del kirchnerismo que lo entierre bien tapado -propósito de buena parte del establishment económico, político, mediático y de un sector radicalizado de la sociedad-. Por supuesto, un triunfo de Espínola tampoco hubiera significado nada muy distinto, pero hubiera influido positivamente para el oficialismo nacional en cuanto a percepciones y expectativas; aunque mínimamente, debemos reconocer.
4. En el país profundo -por no decir el interior-, los porteñocéntricos y mediáticos límites opositores -kiosqueros, podríamos agregar- se difuminan en beneficio de las identidades políticas con arraigo tradicional. Las tradiciones políticas continúan explicando buena parte del voto y el radicalismo tiene motivos para festejar. Tiene, en los dos años que restan para las ejecutivas de 2015, la posibilidad de construir una alternativa al peronismo que, hoy por hoy, sólo existe dentro del propio peronismo.
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Argentina clasificada a Brasil 2014; pero te pido que vuelvan Hernán Díaz y Altamirano
La Selección se clasificó a Brasil, primer objetivo cumplido. Un tránsito relativamente apacible las últimas fechas, cuando el equipo pachorrístico comenzó a asentarse y se desplegó el sabellismo. ¿O no es sabellismo el 4-3-3 que plantea el DT? Si nos atenemos a sus equipos previos, no: lo de Sabella era el 4-4-2 y el equilibrio, planificar sobre las debilidades del rival y un gran compromiso táctico de sus 11 elegidos. En la Selección, el sabellismo tuvo que adaptarse y renovarse -probablemente también una consecuencia del resultado de las PASO (!)- haciendo todo lo contrario (si es que puede hablarse de "contrarios" en el fulbo): 4-3-3, bastante librado arriba a la genialidad de los interpretes, sufrimiento defensivo y un estilo de juego que utiliza al mediocampo como un peaje que, si podemos evitar pagar, mejor. Transiciones rápidas, muchos goles de contragolpe y, si el juego se entretiene en toques, es en 3/4 de cancha a la espera del estiletazo de Messi en forma de pase o gambeta.
No es el Barcelona. Tampoco el Bayern Munich o el Borussia Dortmund, Barcelonas a velocidad y eficacia teutona (y sin el carisma del equipo vasco). Si debemos enlazarlo a alguno de los modelos predominantes hoy debería ser al mourinhismo antes que al guardiolismovicentedelbosquista (!!). Nos pongamos en cientólogos y afirmemos que las condiciones de posibilidad de un equipo con vocación por el contragolpe son una gran presión y un mecanismo defensivo ordenado y que le aporte equilibrio al desequilibrio propuesto en ataque. Pocas cosas más importantes en un contragolpe que, por supuesto, terminarlo en gol, pero, si no es así, los relevos defensivos son lo que le sigue en importancia. Para ejemplo, el segundo gol del modestísimo (irreconocible) Paraguay (¡cuánto lo extraña al Tata Martino!).
Retornemos a Argentina. Al finalizar el partido Messi debió responder a la que es, sin duda, la pregunta más importante de aquí hasta Brasil: ¿ahora qué? Pregunta estúpida, ¿no? ¡¡No, si te acabo de decir que es la más importante!! Traduzcamos qué significa para nosotros (¿quienes?), los peronistas de Messi e Higuaín (¡ah!) (!!!), la pregunta. Si la lista, como dicen, está más o menos definida, si la basestá, si sabemos que Romero; Zabaleta, Garay, Fernández, un tres (que no sea Rojo, Tata Dió', te lo pido por Dalma y Giannina); Gago, Mascherano, Di María; Messi, Agüero e Higuaín es el equipo, si quedan pocas sorpresas, ¿significa que está todo bien o que con eso debemos conformarnos o que nada debe cambiar ya? A tu mama, entonces. Que la clasificación no tape el bosquecito, porque subsisten los problemas ya planteados. Dejemos de dar vueltas y presentemos el planteo: ¿debe jugar Argentina, en Brasil, con un 4-3-3 con los 4 fantásticos arriba? ¿Está obligada a hacerlo? ¿Es lo que mejor resultado daría? ¿O podemos pensar en un 4-4-2 más conservador y equilibrado, que otorgue menos ventajas en esas áreas sensibles ubicadas entre los laterales y el mediocampo de 3 hombres? Son muchas preguntas. Sigamos: ¿jugamos con un 4-3-3 porque pretendemos intercambiar golpe por golpe, porque no tenemos un 8, porque Agüero debe acompañar sí o sí a Messi e Higuaín como Tévez en Sudáfrica?
Demasiadas preguntas. Entreguemos una certeza para el final: Argentina no tiene un banco de suplentes acorde al nivel del equipo titular. Sólo Banega y Lavezzi podrían estar a la altura, en promedio, de los 11 que entran al verde césped. ¿Y Lamela? ¿Pastore está tachado porque el equipo no juega con la posesión del balón, porque juega a otra velocidad? ¿Es Pastore, con Sabella, el Riquelme de Bielsa? ¿Qué hacemos si se resfría Higuaín, jugamos sin 9? Si mañana a Di María le cae un piano de cola en la cabeza, ¿perdemos la transición, vertiginosa, hacia el ataque? Braña, Guiñazú (no convocado esta vez), Ansaldi... ¿no son demasiados Chinos Garcé para una sola una lista? ¿Y Vangioni? ¿Se acostó con la hija de Pachorra, le pateó el perro a Grondona, le quiso afanar la Princesita Karina al Kun Agüero? Como ven, demasiadas preguntas como para que floten tantas certezas a un año todavía del Mundial. Si tuviera que pedirles que contestaran dos (que es lo que estoy haciendo), serían estas: ¿debemos jugar con un 4-4-2 y, en ese caso, Álvarez o Lamela pueden ser el 8 que le está faltando a la Selección?
Como nota de color: cómo se salvó Sabella del tradicional y exitoso clima destituyente (cuando no directamente golpista) de este blog, ¿eh?
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Están los que aman envejecer, los que odian cumplir años y también estamos los que nos importa un poquito, no mucho, lo suficiente como para escribir estas líneas. Blog puto, cumpliste cuatro años, guacho... ¿Te acordás lo difícil que parecía escribir un párrafo hace esa pila, poquita, de años?; poquita para un tipo adulto, pero un montón para un bebé de dos días. Bah, el recién nacido no tiene conciencia del paso del tiempo, preocupado como está en no morirse pa' la mierda. Ya llegará el tiempo de que cumpla cuatro años y le regalen alguna cagada que no durará; las cosas durables no suelen ser las regaladas, a menos que sea el regalo de un abrazo de contención amorosa (oh, dice la minita troska que lee a Coelho), o esa pelota de cuero blanca y negra que cambiaste por el álbum de figuritas a los siete y que se te perdió porque tu hermano se la olvidó en la calle. Ladrones hijos de puta. ¡Seguridá...! Uy, ya se coló la política en el cumpleaños: ¡denle un whisky al tío montonero para que se calle y deje de recordar cuando salía calzado o no salía! Por suerte ya no, aunque, bueno, si tenés facebook te darás cuenta que el nivel de fascismo se ve exponencialmente multiplicado y hasta el más buenito anda calzado con un teclado, media neurona y una sobaquera llena de prejuicios para burlarse de los negros, proponer salir a matar chorros pero no a Lanata, porque Jorge no roba: toma prestado sin consentimento para propósitos superiores del orden moral. Bergoglio... ¡Lanata en 5 minutos te limpia el Banco del Vatic... Ehm, no, eso salió mal. Nos fuimos al carajo. No, este es un festejo de cumpleaños, che, ¡que levante! ¡Vamo' lo' pibe' para-lali-bera-ción! Que nos pegó el viejazo amargo, carajo, es de no creer. El blog cumple cuatro años y ya pensás que es un blog adulto. Con pelitos en las pelotinhas blogueras, como si la madurez fuera una cuestión hormonal... Ni bolas podés decir: "pelotinhas". ¿Ves que es un blog adolescente todavía? Al año de vida los blogs caminan solos (bah, a algunos tenés que empujarlos un poquito). A los dos años se hacen los cancheros y creen que puede trepar paredes como el Hombre Araña. Se caen de culo. A los tres años se olvidan de festejar y los cuatro los agarran realpolitikers... ¡Ja! Real-politikers. ¡Cazá esa! ¡Escribís las mismas boludeces que antes, huevón: lo que se te cruza por el mate! Ah, bueh, pasa que los procesos políticos lo hacen madurar a uno. Sí, puto, así no vas a ser un militante no-analista. Bueh, ¿qué querés? Si nunca pude cantar eso de "soldado-delpin-güino". Un odio atávico, telúrico, folclórico casi ya, pero del folclore testimonial, a la milicada. Ah, y también por pretendido intelectualismo. In-te-lec-tua-lismo. 'Cuchamela a la loca esta: intelectual. Porque leyó algún libro. ¡Boludo! ¡A ver si te leíste alguno de Grondona o Aguinis! No, pero sí tengo algunos en la biblioteca. No los leí, eh. Alguna ojeada, quizás. También tengo otros medio marxistoides. Esos son más divertidos, auque acá hace mucho que no polemizamos con el troskaje. Preferimos hacernos los locos y discutir con aquellos que pueden modificar la realidad. Ah, real-politiker. Macho cabrío. Te merecés soplar la vela... [espacio cedido para que rueden los ojos hacia arriba y hagan como que no pueden creer el chiste malísimo y gastado de todos los cumpleaños. Fin del espacio cedido]. Bueno, ¿pero los cumpleaños no son para hacer balances? ¿Ah? ¿Para eso no era Año Nuevo? ¡No, es cuando River desciende! La vida pasa delante de tus ojos: Aimar, Crespo, el Muñeco Gallardo, Toresan... no, Toresani no. ¿Cómo no lo calzó el Diego en Segurola y Habana? Puro blablablá, Maradona. Segurola y Habana, Diego. Mandame para el pasaje. De avión. Yo llevo la remera para el autógrafo. Conozco a uno que dice que tendrían que arrancarle la pija del Diego de la boca con una motosierra. Un amigo, che. Guiño guiño. Messi no genera eso. Nadie se la quiere chupar a Messi. Ni aunque gane... bueh, si gana dos Copas del Mundo sí. Antes no. Y ya como que está medio cagado. Encima nació en la seca, en el crudo invierno Wintefelliano del fútbol nacional: no tenemos centrales, laterales y los ocho que ponen parecen caminantes blancos. Y es sin contar que se trata de un equipo armado por Sabella con retazos de Estudiantes. ¡Cómo se equivocó el Cholo al poner al nene en las inferiores de River! Lo hubiera dejado en el Pincha y hoy estaría convocado a la Selección. ¿Qué hacemos, matamos a Grondona? Nah, vo' dale pa'lante; te falta hablar de música nomás. ¿Y si mejor la ponemo'? ¡Sí, de una! No, música, gil. Andá... Feliz cumpleaños, blog. Seh, seh, dale. Ponela, cagón... Ahí va. Dedicada a vos, Barack. Espiame #esta:
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La inminencia de un ataque norteamericano (que se encuentra cada vez más sólo en sus intenciones: Rusia quedó parada del otro lado y el parlamento británico votó en contra de participar, China aboga por una resolución política y sólo Francia apoya un ataque) dispara la pregunta inmediata del por qué. Petroleo, dirán inmediatamente casi todos, y tendrán razón, pero siempre existen razones geopolíticas y comerciales si de los yanquis go home se trata. Lamentablemente, estas situaciones habilitan también las consabidas lecturas conspiranoicas que terminan, de algún modo, justificando a los EE.UU. al invalidar las críticas razonables por englobarlas dentro de las alocadas teorías conspiracionistas. Mi propia teoría conspiranoica es que éstas, las estupideces conspiranoicas que algunos portales web aman difundir, constituyen un trabajo de contrainteligencia.
Ahora me saco el gorrito de papel metalizado, porque no me importa si los Aliens escuchan o no; ¡que escuchen y vengan a darnos una mano y, de paso, instauran el socialismo intergaláctico y hacen felices a los posadistas!
Ejemplo de conspiranoiquismo: "Los bancos centrales y los organismos financieros internacionales que causaron nuestro colapso actual, que sigue evolucionando, no permitirán que la destrucción de la economía de EE.UU., o del dólar, o de los mercados mundiales, no sea cubierta por un acontecimiento que oculte su culpabilidad". Y: "Al examinar brevemente a la insurgencia siria, veremos que se trata de una organización de monstruos. Amorales vampiros y desdichadosasesinos cuyos crímenes han sido ampliamente documentados, incluyendo las ejecuciones en masa de soldados prisioneros, torturas y decapitaciones de inocentes civiles, mutilación y canibalismo". Canibalismo. ¿No te dan ganas de que los yanquis bombardeen y se acabe el festín caníbal que seguramente se hacen con los bebés de los enemigos? Estos escritos siempre se acompañan de algunos datos plausibles, para otorgarles algún marco de seriedad: "El pacto dedefensa mutua entre Siria e Irán, sus fuertes vínculos con Rusia, la base naval rusa en sus costas, el avanzado armamento ruso en su arsenal, su proximidad a vulnerables rutas marítimas de petróleo, hacen de esta nación un catalizador perfecto para una catástrofe global".
Pero retomemos la seriedad que caracteriza a este blog y veamos algunas hipótesis razonables para explicar la intención norteamericana de bombardear Siria:
1. Los sauditas (dominados por la comunidad Wahabi) quieren terminar con el régimen sirio alawita como parte de la búsqueda de un nuevo balance de influencia en la región.
2. Israel y EE.UU. quieren destruir los nexos del eje Siria-Irán y Hezbollah.
3. El complejo militar-industrial estadounidense quiere expulsar a su competidor, Rusia, del mercado de Medio Oriente.
Los detalles, en el link (está en inglés).
Respecto a los intereses geopolíticos norteamericanos, una lectura posible es que una intervención en Siria, exitosa, supondría una pérdida de influencia de Rusia en la región. Eso desestabilizaría a Irán, por la que podrían ir luego (un viejo objetivo de los EE.UU. No estuvo lejos de una intervención militar no hace mucho) y así, intervendrían la ecuación energética china, con consecuencias previsibles sobre su crecimiento económico y su creciente influencia.
Son muchos supuestos, pero si algo nos demostró EE.UU. en las últimas décadas es que no teme intervenir por sus objetivos imperiales aunque las consecuencias de sus actos tengan un final más que incierto.
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La única posibilidad de Massa Presidente pasa por destrozar a Scioli, quien no sólo es el dique de contención del FpV en la PBA sino el que es capaz de nuclear al resto del peronismo nacional junto a parte del peronismo bonaerense y que Sergio Tomás sea un nuevo De Narváez (es decir, el instrumento utilizado para castigar al kirchnerismo). Porque lo sabemos: sin la PBA no hay presidente peronista. Es lo que complica a los Capitanich o Urribarri.
Así, Massa no va por Cristina, ya fuera de carrera para 2015, sino por Scioli. A diferencia de 2009, cuando Unión-PRO y la oposición se focalizó en el Congreso nacional como manera de ir contra NK y CFK, en este 2013 el Congreso no es el ámbito principal de disputa: son los consejos deliberantes y la legislatura de la PBA. Aunque lo nieguen, es amordazando la gobernabilidad en la provincia de Buenos Aires el modo de enterrar el proyecto Scioli 2015 y trocarlo por el de Massa. Dicen Luciano, Omix y el mismo Massa: "la gobernabilidad no está en riesgo"; sin embargo, la primera sesión post PASO en la legislatura bonaerense cayó debido a una jugada de los diputados que responden a Massa. Imaginen si, como pretende Omix, el massismo tuviera la presidencia de la Cámara de Diputados bonaerense...
Morales Solá sostuvo ayer que Massa, prácticamente, ya es el presidente en 2015: "...Tendrá detrás de él a los intendentes del conurbano, tan decisivos en el peronismo, o más, que los gobernadores (...) el peronismo privilegia, en última instancia, el poder electoral y no la confianza de sus dirigentes". El análisis peca, a mi modo de ver, de una sobrevaloración del voto explicado en el trabajo territorial, olvidando que es multicausal y depende también de la historia, del momento económico, de la coherencia del candidato, de la previsibilidad, de la imagen, y de que el armado electoral enlace con lo que la ciudadanía espera. También que los sistemas tienden a la homeostasis. Por si fuera poco, tomando en cuenta la electorabilidad (tópico lucianista), Scioli la tiene. Respecto a la territorialidad (tópico omix/manolista), no serán pocos los intendentes de la PBA que seguirán bajo el paraguas del FpV. Manolo reconoce que los votos del FR son volátiles; pero ojo, no va esto en desmedro del tigrense: siempre fue y será importante para cualquier fuerza política, y más para el peronismo, poder captar a los sectores menos politizados o menos identificados con los aparatos partidarios.
Más allá de los resultados, la opción Massa 2015, políticamente, requiere de una serie de pasos que la realidad, hoy, no torna mandatorios como quieren hacer creer. Asustan (una de las formas de la seducción) con un grupo de 20 legisladores en la PBA que, de repetirse los resultados de las PASO en octubre, seguirían siendo 20 en diciembre. El FpV, en cambio, luego de las deserciones, tiene hoy un grupo de 37 diputados provinciales que podría estirarse a 40 luego de octubre.
Para finalizar, Massa, con Scioli vivito y coleando, tiene pocas posibilidades de comprender en su propuesta 2015 al kirchnerismo del que ya renegó. Y ya sea este el 10, el 20 o el 30% nacional, será importante para definir la próxima presidencial y disminuir la chance de que el dedo de la ciudadanía recaiga en una opción no peronista.
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El bombardeo a Siria en la opinión pública norteamericana
¿Qué espera EE.UU. para bombardear Siria por causas humanitarias? ¿Que rebalse Guantánamo? ¿Que sigan muriendo norteamericanos a causa de un sistema de salud privado? Si hay algo que no puede discutirse de EE.UU. es su profunda preocupación por lo humano, como cuando Bush acudió presto a socorrer a las víctimas del Katrina en New Orleans o los bombardeos humanitarios en Irak que tenían el sólo propósito de evitar que Hussein utilizara sus weapons of mass destruction. Campiones (sic) de la libertad, supieron siempre respetar los resultados de las urnas sin alterar jamás una elección nacional en Florida. ¿Qué espera entonces Obama para armar algún escándalo sexual, un trío con Michelle y algún líder sirio, y encontrar la excusa perfecta en un bombardeo para taparlo? Lástima que se desembarazó de Hillary Clinton, que podría haberlo asesorado recordando el bombardeo de Bill a Sudán. Menos mal, entonces, que nombró a Kerry, que recientemente comparó a Assad con Hitler y Saddam. Supongo que se habrá dado cuenta de ello cuando cenaba con Basher Al-Assad en 2009. Tiene un poco de lag cerebral, por eso recién lo recordó ahora.
Terminemos con la ironía y vamos a los datos:
1. EE.UU. siempre justificó sus intervenciones imperiales (sus guerras, bah) apelando primero a una manipulación de la opinión pública. El efecto CNN, lo llaman.
2. Lamentablemente, respecto a Siria la opinión pública en el gran país del norte les da la espalda: el 59% se opone a un bombardeo directo mientras un 36% lo apoya. Un 51% se opone a que sean los aliados los que bombardeen (aunque el parlamento británico votó en contra de una intervención militar) y un 46%, en ese caso, lo apoya (picarones, que la sangre siria manche las manos de otros). Un 70% se opone a armar a los rebeldes sirios y un 27% se muestra a favor de esa iniciativa. Aquí el paper de la encuesta.
3. ¿Casualmente? en diciembre de 2012 un 63% de los norteamericanos se mostraba a favor de una intervención... siempre y cuando el gobierno sirio utilizara armas químicas contra su propia población. Les recuerdo: los norteamericanos festejan Halloween y creen en las brujas...
4. Acá otra encuesta que muestra la oposición del público norteamericano a una intervención militar sobre Siria.
La tiene más complicada Obama que sus predecesores. Son los riesgos de estar siempre apelando al Lobo, como el Pastorcito Mentiroso.
El business del país en penumbras (¿se viene, nomás, el oscuraje?)
Citábamos hace poco al Sudaca citando a Juan Carlos Marín acerca de lo iluminado en tiempos de conflictividad política: "la guerra es un tiempo de claridad (...) la guerra como conflicto desembozado. Los contendientes muestran el rostro, se sacan las caretas. En tiempos de guerra, la lógica binaria funciona mejor que durante la paz institucionalista. La paz es muy peligrosa, allí se confunden gatos con liebres. Lo binario reduce bastante las multideterminaciones de lo social, pero en tiempos de guerra, devela y desvela". Se sintetiza, en ese breve párrafo, a Chantall Mouffe y a la política agonal kirchnerista. Y a lo que desde el conflicto desatado a partir de los juicios a los genocidas y la Resolución 125 constituyó el perfecto latiguillo republicano opositor: cómo el kirchnerismo divide a la sociedad, a los argentinos, a las familias, a los amigos y, si tuvieran entendimiento, hasta a los seres humanos de sus mascotas.
En las recientes Primarias, la comparación con 2011 determina una pérdida importante de votos a manos de opciones republicanas (incluimos aquí, claro, al FR de Massa y Co., que tuvo en la oposición a una inexistente re-reelección uno de sus principales caballitos de batalla). El FAP, la UCR, el FR y el PRO se presentaron, y fueron percibidas, como opciones institucionales frente al atropello totalitario kirchnerista, pero también frente al poder de gobernadores peronistas alineados con y en el relato de Casa Rosada. Así Fellner como Alperovich en San Miguel de Tucumán, así Beder Herrera como el peronismo enfrascado en peleas intestinas en la patagónica Santa Cruz. Una posible conclusión nos remite a una pretensión de la sociedad por un nivel menor de conflictividad política. En términos luminotécnicos: "bajame la luz un cachito que me molesta, ¿puede ser?". Que antes de las PASO fueran políticos como Scioli o Massa los mimados de cuanta encuesta de opinión los valorara constituía una advertencia. Los cacerolazos, la recuperación de potencia del relato clarinista vía Lanata -certificado en mediciones de rating- y hasta el propio paso en falso oficialista al mudar los partidos de River y Boca para las 21:30 de los domingos también fueron signo y síntoma de esta corriente de opinión... oscurantista.
The truth es una pesada carga y nos coloca frente a una disyuntiva para la cual nuestras limitadas capacidades individuales son insuficientes: o nos organizamos (y cojemos, peronísticamente, todos) o nos rendimos (y dejamos que cojan, darwiniana o liberalmente, los más fuertes). La truth implica responsabilidad, como señala acertadamente el Cnel. Jessup personificado por Nicholson. Debemos considerar, además, que mientras el kirchnerismo entregaba resolución a la par de conflicto, éste último fue bien tolerado. Ahora, cuando la resolución parece demorada -o raleada-, el conflicto se torna menos soportable. Y también es castigado electoralmente.
En la necesidad de luz, de un reflector que potencie los contrastes y simplifique los multideterminismos de lo social se basa una parte importante -¿todavía?- del apoyo de los sectores progresistas al kirchnerismo. Las últimas movidas del oficialismo navegan en ese sentido: la apelación a debatir con "los titulares" y no con "los suplentes" es el más claro ejemplo. También el retorno del conflicto en torno a la Ley de Medios, el fallo neoyorkino favorable a los fondos buitres o la mención presidencial al reportaje que LA NACION le realizara a Jorge Brito, del Banco Macro y ADEBA. Mientras tanto, luego de las PASO (también consignado por CFK), los actores políticos republicanos dosificaron sus apariciones y comentarios. Es simple, es claro (queda clarísimo en el eslogan, ¿no?): si el kirchnerismo apela al business del país dividido, las distintas oposiciones cotizan en alza en el business del país en penumbras.
¿Luz, oscuridad, mediasombras? Algunas conclusiones, creo, están implícitas en los párrafos precedentes.
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Más sobre el peronismo camino a 2015: interior vs. (o junto a) PBA
2011 certificó que dentro del peronismo (a menos que este decidiera equivocarse, agregamos ahora) se definiría la sucesión de Cristina; las PASO y sus resultados a lo largo del territorio nacional, la irrupción de Sergio Massa en la PBA, el fin del relato de la re-reelección y los gestos del peronismo permanente continúan prefigurando el camino a 2015. A partir de todo esto el debate en torno a la política recuperó algunos grados de interés, ya que se encontraba algo -bastante- raleado cuando las posiciones dominantes se limitaban a sólo un par. Ya hemos aportado algunas reflexiones respecto al camino del peronismo con un análisis de situación post-PASO, comentando la reemergencia de la Liga de Gobernadores frente a la emergencia de la Liga de Intendentes-PBAnorte y sostuvimos que las administraciones provinciales ganarían en poder decisorio y maniobrabilidad. También que CFK tendría un papel que cumplir para asegurar que la sucesión se desarrolle dentro del peronismo y hasta nos adelantamos a algo que luego se hizo irrefutable: el papel que tendrá Scioli en todo esto.
A dos días de las PASO aquí dijimos que uno de los datos centrales que habían entregado los comicios era cierto voto castigo a los oficialismos, peronistas fundamentalmente, y en provincias como Catamarca, La Rioja, Santa Cruz o Jujuy. Que estos prefiguraban la posibilidad de que el peronismo no tuviera asegurado 2015, en caso de presentarse dividido. Fue lo que ocurrió en los primeros tres distritos mencionados: dos opciones peronistas derrotadas por la opción republicana/radical. A Jujuy, en cambio, lo salvó -arañando-, un retorno a alianzas peronistas más tradicionales -y menos deseadas cuando el Huracán Cristina 2011 tornaba innecesario cualquier condicionamiento electoral-.
Abel Fernández, en un recomendable posteo, rescata una nota de Clarín acerca de los gobernadores peronistas que tendrán -lo descontamos- algo que ver en la transición/sucesión de CFK, y lo titula "El otro peronismo", en referencia a ese peronismo del interior, denominado "feudal" por cierto progresismo, ay, centralista. Como si allá no existieran los caudillajes. Mi amigo Aldo Jarma, más sutil, hace una inteligente pero feroz crítica al centralismo que prefiguró en buena medida algunos resultados de estas PASO 2013 en este interior del país, profundo. No lo dice expresamente, pero sugiere que aquello que resultó a la postre exitoso en 2011 debido a la tracción de Cristina, en este 2013 se probó equivocado: a privilegiar la incondicionalidad basada en la ausencia de construcción política nos referimos. Lo que -no puede ser de otro modo- deja heridas abiertas hacia el interior del peronismo, lesionando a algunos que, en cambio, sí tienen votos propios. Esto fue menos notorio en la PBA, donde la importancia del desafío electoral y simbólico obligó a una primacía de la real-politik frente al deseo de incondicionalidad.
Mi humilde aporte a la discusión es una reiteración de aquello que ya adelantáramos: el peronismo, hacia 2015, no debería, apelando a la racionalidad y responsabilidad política -porque la representación se refiere, a no olvidarlo, a los representados-, engañarse y retroceder a 2003. Es decir, presentarse, como hace diez años, -muy- dividido. En aquellos comicios, a grandes rasgos, Menem se alzó con buena parte de los votos peronistas de ese interior "feudal" y Kirchner, apoyado por Duhalde, con buena parte de los votos de la PBA y la patagonia que votaba a uno de los suyos. Ese escenario, por si hiciera falta ser más explícito, podría ser el ideal hacia 2015 para alguna de las fuerzas no peronistas que completan nuestro trajinado mapa político.
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