Source: http://cjuventudcoin.blogspot.com/2009/11/
Timestamp: 2018-06-22 05:13:21+00:00

Document:
CONCEJALIA DE JUVENTUD DE COIN: noviembre 2009
Torneo de Baloncesto COIN
Publicado por cjuventudcoin en 27.11.09
Publicado por cjuventudcoin en 25.11.09
3 de diciembre Día Internacional de las Personas con dis-CAPACIDAD
Publicado por cjuventudcoin en 24.11.09
I Certamen de Monólogo 2009
1. Con motivo de ofrecer nuevas alternativas culturales, la Asociación Wanaminos presenta su
“I Concurso de Monólogos” en Coín (Málaga) el día 28/11/2009.
2. Para inscribirse en el concurso será imprescindible presentar en un sobre cerrado antes del día 15/11/09, con el nombre del seudónimo en el exterior, los siguientes documentos:
b. Título de la obra.
c. Dirección, código postal, teléfono, correo electrónico.
e. Monólogo en papel con una extensión de entre 4 y 12 caras de folio (páginas)
f. Breve Currículum Vitae el autor.
g. Opcional: Video en formato DVD con la actuación grabada.
Toda esta documentación deberá ser presentada antes del 15/10/09, a la dirección:
Fernando Rodríguez Millán
Camino Huertas Nuevas – La Cañada BCP 31
3. El monólogo debe ser original, ya sea escrito por el concursante o por cualquier otra persona que lo haya cedido para su interpretación y libre de derechos de autor.
4. El tema del monólogo será libre y el texto estará escrito en castellano. Dicho texto estará mecanografiado, en letra Times New Roman, a doble espacio, tamaño 12, papel DIN A4. Al final del texto se especificará el nombre del autor y el seudónimo en caso de tenerlo.
5. Los participantes contarán con un tiempo de representación mínimo de 7 minutos y un máximo de 15 minutos.
6. Cada participante podrá presentar un máximo de tres monólogos distintos, aunque sólo podrá representar uno (que decidirá el jurado).
7. La organización y el jurado del concurso se reserva la admisión de textos que considere denigrantes.
8. Un jurado, seleccionará 6 monólogos de entre todos los participantes. A los participantes se le comunicará por teléfono y por correo electrónico la fecha de participación en el concurso. Los monólogos se representara en un local acondicionado para tal evento en el municipio de Coín, el cual le será informado a cada autor con al menos una semana de antelación a los e-mail indicados.
9. Los premios serán los siguiente:
1er Premio 300 €
3er Premio 50 €
Premio del público: este premio lo elegirá el público asistente.
10. La participación en este concurso supondrá la aceptación de todas y cada uno de los puntos expuestos en las bases. La organización se reserva el derecho a modificar alguna de las fecha, si esto repercute en el buen funcionamiento del concurso, estando obligado a comunicarlo debidamente en tiempo y forma.
11. Los participantes del certamen autorizan a la organización a la grabación por cualquier soporte audiovisual de su actuación, así como la utilización de estas imágenes y de los monólogos presentado para su difusión.
Publicado por cjuventudcoin en 23.11.09
4º ENCUENTRO ANDALUZ
DE CORRESPONSALES JUVENILES.
Si quieres asistir, al encuentro andaluz de Corresponsales Juveniles los días 11, 12 y 13 de diciembre en la localidad de Mijas; ponte en contacto con el Área de Juventud de tu Ayuntamiento de 8:00 a 15:00 horas o llamando a los teléfonos 661882931 ó 661882835.
Los Corresponsales interesados deberán rellenar una solicitud en el Área de Juventud y presentarla antes del 30 de noviembre.
DATE PRISA EN RECOGER TU SOLICITUD.
11 viernes 16 - 20 Llegada al hotel
20,30 – 21 Acto de inauguración
21 – 22 Cena
22 – 23 Dinámica de presentación
23 – 24 Actuación grupo de hip-hop
12 sábado 8,30 – 9,30 Desayuno
9,30 – 10,30 Exposición del Plan Gyga 2009-2012
10,45-11,30 Mesa de experiencias de Corresponsales
11,30 - 12 Pausa - café
12 – 14 Trabajo en grupos
14 -15 Almuerzo
16 – 18 Trabajo en grupos
18 – 18,30 Pausa – café
18,30 – 20,30 Trabajo en grupos
22 – 24 Gymkhana
13 domingo 8 – 9 Desayuno
9 – 11 Conferencia sobre valores
11 – 11,30 Pausa – café
11,30 – 13,30 Exposiciones de los grupos de trabajo
13,30 – 14 Clausura
14 – 16 Almuerzo y regreso
TEMAS PARA LOS GRUPOS DE TRABAJO:
Puedes puntuar según tu interés, de 0 a 10, todos los temas que te enumeramos:
Alimentación sana y trastornos alimentarios ____
Habilidades personales para prevenir la violencia ____
Jóvenes y medios de comunicación ____
Salud y sexualidad ____
Adicciones y seguridad vial ____
Movilidad y recursos en red ____
Ocio joven ____
Otros: __________________________________________________________
Publicado por cjuventudcoin en 20.11.09
Lunes 23 Nov. Temas de hoy
Lugar: Canal Coín Televisión
Martes 4 Nov. Charla:
Mujer y psicofármacos: “El peligro de la automedicación”
Lugar: Centro de Servicios Sociales
Miércoles 25 de nov.
III Certamen Provincial de Dibujo y Pintura Coeducativo
“no a la violencia hacia la mujer” (dirigido a escolares del municipio y provincia)
Actividad 1: INAUGURACIÓN EXPOSICIÓN DE DIBUJOS Y
PINTURAS COEDUCATIVO.
Lugar: Convento Santa María.
En el mismo acto se hará entrega de los premios a l@s ganador@s de
los dibujos y estarán invitados entre otr@s el alumnado de 6º de
(Exposición abierta del 23 al 27 de nov. de 11:00 a 13:30 y de 18:00 a 20:00 h)
Actividad 2: Aerobitón
Lugar: Alameda de Coín
Dirigido alumnado de 3º y 4º de primaria
Actividad 3: concentración y marcha en contra de la violencia
de género. Lectura de manifiesto.
DIRIGIDO A: 5 Y 6ª PRIMARIA, SECUNDARIA, BACHILLERATO, CENTRO
ADULTOS Y CIUDADANÍA EN GENERAL
Lugar: Plaza de la Villa, y posterior recorrido por las calles de
Dirigido a la ciudadanía en general
Actividad 4: Ciclo de teatro por la igualdad
“Blas Infante” de Coín.
Lunes 23 nov.
10:30 h -“El secuestro de la bibliotecaria”, realizado por
el alumnado de 6º B del c.e.i.p. Lope de vega. Dirigido al alumnado
de 1º,2º,3º y/o 4º.
12:00 h.- “el país de los sin ceros”, realizado por el grupo de
teatro de la asociación de mujeres Amatista. Dirigido a 5º y/o 6º
10:30 h.-“Oliver Button es una nena”, realizado por el
alumnado de 6º A del c.e.i.p. Lope de vega. Dirigido a educación
12:00 h.-“El país de los sin ceros”, realizado por el grupo
de teatro de la asociación de mujeres Amatista. Dirigido a 5º y/o
Miércoles 25 nov.(reservado a Centros de fuera)
10:00 h.-“El país de los sin ceros”, realizado por el grupo de
teatro de la asociación de mujeres Amatista. Dirigido a 1º,2º,3º
y/o 4º de primaria.
11:00 h.- “El país de los sin ceros”, realizado por el grupo de teatro
de la asociación de mujeres Amatista. Dirigido a 1º,2º,3º y/o
1. Todas las obras de teatro van dirigidas a escolares del municipio,
exceptuando el miércoles 25 de nov. que se reservará para escolares
de centros educativos de la provincia.
2. Las diferentes obras se reservarán por teléfono por orden de
llamada y según aforo). Teléfono: 952453932 (Yolanda)
Publicado por cjuventudcoin en 18.11.09
Ponencias Primeras Jornadas de Prevención
EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA PREVENCIÓN.
Belén Pardo Técnica en Prevención
A pesar de lo que nos dicen en muchos lugares de encuentro, lo que nos dan a entender en los medios de comunicación y lo que se opina en la calle, hoy, como siempre, la Familia sigue siendo el principal agente socializador de todos los ámbitos que participan en el desarrollo de los menores. También, y frente a la opinión de muchas personas, la familia sigue siendo la institución fundamental en la configuración de los hábitos, valores y actitudes que forman parte del estilo de vida de cada persona.
1.- CONCEPTO DE FAMILIA
Según la teoría sistémica, la familia es un sistema en el sentido de estar “compuesta por una serie de elementos en interacción y con una organización tal que un cambio en el estado de uno de los elementos irá seguido por cambios en los demás”. (Coletti, 1987).
La familia es un sistema abierto; es decir, está en interacción con otros sistemas de su entorno inmediato y con el sistema sociocultural total.
Entre los objetivos del sistema familiar que existen se podrían encontrar los siguientes:
- Dar a cada uno de los miembros seguridad afectiva.
- Dar a cada uno de los miembros seguridad económica.
- El desarrollo integral (en todos los aspectos de su vida: físico, psíquico, emocional, social y espiritual) de cada uno de los miembros de la familia.
2.- FUNCIONES GENERALES DE LA FAMILIA
La función esencial y el fin último de la familia es la de potenciar la socialización de los hijos. Malpeceres (1991) define el concepto de socialización familiar como “el conjunto de estrategias que utilizan los padres para influir en sus hijos e inculcarles un conjunto de valores y de normas culturales que guíen su conducta social”. Esta socialización es manifiesta cuando hay un deseo y una opción clara por transmitir un conjunto de valores, hábitos, normas, etc., y latente, cuando la socialización se transmite a través del estilo de vida familiar o el modelo de los padres y las madres.
La socialización familiar convive con la socialización general, en la que aparecen otras instancias, como la escuela, los medios de comunicación social, el grupo de iguales,...
Fuentes o vías de socialización familiar:
a) Teoría sistémica: Desde ésta, se afirma que la socialización se produce a través del desempeño de las dos funciones básicas de la familia:
· Pertenencia. Que la persona tenga el sentimiento de pertenecer a una familia en concreto. Este aspecto puede orientar y ofrecer referentes a la persona. El sentimiento de pertenencia incide directamente en el sentimiento de identidad social.
· Individuación. Aporta a la persona el sentimiento de que es un ser diferente y único dentro de la familia y de la sociedad. El sentimiento de individuación incide directamente en el sentimiento de identidad individual.
Según esta teoría, en la medida que la familia fomente la pertenencia y la individuación de los hijos, éstos podrán crecer y hacerse autónomos.
b) Psicología social: Desde ésta, se definen las dos vías fundamentales para la socialización familiar de la siguiente forma:
· Apoyo. Es definido como “la conducta que un padre o una madre expresan a su hijo promoviendo sentimientos de comodidad y agrado en presencia de ambos como persona”. (Thomas. 1974). Indicadores de medida de apoyo pueden ser: la frecuencia de alabanza, la frecuencia de crítica, las manifestaciones afectivas de tipo físico, la percepción que los hijos tienen de ser escuchados por sus padres y la percepción de favoritismo hacia los hermanos (Felson y Zielinsky, 1989).
· Control. Se refiere al tipo o grado de intensidad del intento de influir de los padres en los hijos (Musitu, 1988). Tiene que ver con el estilo de disciplina familiar que exista.
Para que la familia logre fomentar sentimientos de pertenencia e individuación en sus miembros, debe satisfacer las necesidades específicas de apoyo y control que cada hijo precisa.
3.- ESTILOS EDUCATIVOS DE LAS FAMILIAS
El desempeño de la función socializadora familiar conduce a emplear diferentes prácticas educativas en momentos distintos. No son estilos educativos puros. Es más fácil que encontremos familias en las que se den algunas características de cada uno de los estilos, aunque apuntando siempre a una tendencia concreta. Algunos de los estilos educativos más usuales pueden ser:
Fortalecedor (Conciliador, Democrático). Control firme, pero no rígido. Las normas son razonadas. Existen derechos y deberes en la familia. Los límites entre los roles de padre/madre e hijo/hija son claros, aunque no inflexibles. Se fomenta un proceso de transformación del control y los valores externos (transmitidos de padres a hijos) en control interno e interiorización de los valores y normas en los hijos. Se promueve gradualmente la autonomía que cada hijo es capaz de manejar sin caer en el desamparo.
Este estilo va acompañado también de altos niveles de apoyo que se manifiestan en alabanzas, muestras de afecto e interés por los hijos. La comunicación es bidireccional y abierta.
Represivo/coercitivo (Autoritario). Se dan más castigos que alabanzas. Las normas no son razonadas, pues lo importante es que los hijos obedezcan y no que entiendan en “por qué” de la norma. El control es siempre externo (castigos físicos o verbales, prohibiciones, etc.). Los límites entre los roles de padre e hijo son rígidos.
Este estilo educativo va ligado a bajos niveles de comprensión y apoyo. La comunicación es unidireccional, con lo que dificulta que los hijos manifiesten lo que piensan o lo que sienten de forma sincera.
Se pueden producir efectos socializadores a corto plazo, pero a la larga (especialmente en la adolescencia) la utilización de este estilo puede hacer disminuir la influencia de los padres y favorecer conductas de cisma familiar y desadaptación, a consecuencia del siguiente juego: regla estricta Þ desafío del adolescente Þ regla más estricta Þ nuevo desafío,...
Sobreprotector o permisivo/indulgente. Intentan controlar las vidas de sus hijos pero con un método que en ocasiones puede llegar a ser más controlador aún: el afecto, que a veces puede convertirse en “chantaje emocional”. Se protege siempre a los hijos de las consecuencias de sus actos. En lugar de ayudarles a entender, hacen el trabajo por ellos.
Los límites entre roles padre/hijo son muy difusos. Los padres sobreprotectores se presentan a sí mismos como aliados de sus hijos. Es un estilo educativo que dificulta la independencia o salida de los hijos de la casa.
En ocasiones este estilo se puede convertir también en permisivo/indulgente, pues pueden permitir hacer cualquier cosa a sus hijos con tal de tenerlos cerca y aliados. Pero se diferencia del estilo permisivo/negligente en que, en este caso, existe preocupación por los hijos y por tanto función de apoyo.
Permisivo/Negligente o Indiferente. Los límites son aún más difusos que en el estilo educativo anterior.
Este estilo se caracteriza por la no-implicación afectiva de los padres y el abandono de su función educativa (los padres se desentienden de sus obligaciones y derechos respecto a la educación de sus hijos). Se expresa un mensaje de descontento hacia el hijo, pero sin un requerimiento claro de que cambie.
El estilo fortalecedor sería el que mantendría un equilibrio más aceptable en el cumplimiento de las funciones familiares, pues combina niveles adecuados de control (progresivamente decreciente, según va creciendo el hijo) con una interacción afectiva suficiente.
4.- FACTORES DE RIESGO EN EL INICIO DEL CONSUMO DE DROGAS Y SU RELACIÓN CON LA FAMILIA
Diversas investigaciones y modelos teóricos destacan la influencia de variables personales, familiares y sociales en el inicio y posible consolidación del consumo de drogas. A estas variables, que inciden en la probabilidad de que una persona se inicie y/o progrese en la escalada del consumo de sustancias, se les denomina FACTORES DE RIESGO. Son factores de riesgo aquellos que incrementan la probabilidad de que un determinado fenómeno aparezca (en este caso, el consumo de drogas). Estos factores no pueden, sin embargo, considerarse como factores causales o deterministas; son sólo elementos cuya presencia permite predecir la conducta de consumo con una mayor probabilidad.
Por el contrario, existen otras situaciones de índole personal o social que protegen al individuo frente al consumo y que apoyan su pleno desarrollo, orientándolo hacia estilos de vida saludables. Estos factores amortiguan la influencia de los factores de riesgo y, por consiguiente, reducen la probabilidad del inicio y/o progresión del consumo, siendo denominados, por ello, FACTORES DE PROTECCIÓN.
Veamos ahora cuáles son los factores de riesgo y de protección que pueden influir en el inicio o no del consumo de sustancias. Veremos los factores tanto en el plano personal, como en el familiar. Hay otros ámbitos en los que se dan factores de riesgo y factores de protección, como el escolar, el del grupo de iguales, el comunitario y el social. Pero esos los veremos en otra ocasión.
- Autoestima inadecuada
- Estilo atribucional externo
- Dificultad para el manejo del estrés
- Falta de habilidades sociales (asertividad, comunicación,…)
- Dificultad para tomar decisiones y resolver problemas
- Insatisfacción con el empleo del tiempo libre
- Información sesgada y actitud favorable hacia las sustancias
- Escala de valores favorecedora de comportamientos antisociales
- Percepción de riesgo inadecuada
- Valores tales como el hedonismo, la falta de planificación, la inmediatez, el consumismo,…
- Autoestima adecuada
- Estilo atribucional interno
- Entrenamiento en tolerancia a la frustración
- Relaciones familiares satisfactorias
- Integración en el medio escolar y social
- Valores prosociales
- Valores positivos hacia la salud
- Percepción adecuada del riesgo y de las consecuencias de sus actos
- Creencia en la propia autoeficacia
- Habilidades para adaptarse a las circunstancias cambiantes
- Aspiraciones de futuro
- Desestructuración familiar.
- Clima afectivo inadecuado (conflictos, falta de disciplina, falta de muestras de afecto,…)
- Aislamiento social de la familia.
- Aumento del estrés familiar.
- Consumo de drogas por parte de alguno de los miembros de la familia.
- Actitudes familiares que favorecen el consumo.
- Expectativas poco realistas de desarrollo.
- Estilo educativo familiar inadecuado.
- Baja cohesión familiar.
- Disfunción en los roles.
- Apego familiar.
- Clima afectivo positivo.
- Oportunidades para la implicación en la familia.
- Nivel de comunicación fluido.
- Actitudes positivas hacia la salud.
- Actitudes positivas hacia conductas prosociales.
- Estilo educativo familiar adecuado.
- Conocimiento de las necesidades y capacidades de los hijos.
- Buen manejo de normas y límites.
- Apertura de la familia hacia ámbitos y grupos con hábitos saludables (salud física, mental, emocional, espiritual y social).
- Confianza en los hijos.
5.- PAUTAS GENERALES PARA LA ACTUACIÓN PREVENTIVA DESDE LA FAMILIA.
Para cualquier estrategia (fomento de la autoestima, clarificación de valores) de fortalecimiento, es preciso que cada padre y cada madre tenga en cuenta su propio estilo de comunicación interpersonal, el modelo que transmite y el momento que emplea para establecer la relación.
Pautas para mejorar la comunicación familiar:
· Lo primordial para mejorar la comunicación con nuestro hijo o hija es que él sienta que es escuchado, que se sienta comprendido y que sepa con seguridad que de ninguna manera vamos a vulnerar su intimidad si arriesga sus sentimientos en la familia.
· Para que el hijo o la hija se sienta escuchado es importante utilizar la escucha activa; buscar el lugar y el momento adecuado,... Es preferible emplazar al hijo hacia otro momento o lugar, que atenderle en un espacio que no favorezca la comunicación o en un momento en el que los sentimientos podrían afectar la escucha.
· Para que el hijo y la hija pueda expresar sus sentimientos y sienta que lo que opina es significativo, es importante que los padres no juzguen antes de escuchar atentamente lo que el hijo quiere expresar; no ridiculizar a los hijos por sus ideas o actividades; consideren los problemas de los hijos como importantes y no los comparen con los propios problemas; empaticen con los hijos.
· Ser coherente entre los mensajes verbales y los no verbales; es decir, evitar que lo que decimos sea desconfirmado con nuestros gestos. Cuando existe incoherencia, el mensaje que influye más en el interlocutor es el no verbal.
· Es importante reducir los “mensajes tú” (“eres un torpe”, “eres un irresponsable”), pues expresan juicios de valor que crean resistencias en la persona, y emplear más “mensajes yo” (“me molesta mucho que hagas las cosas sin prestar atención, pues se te suelen caer”, “cuando observo que te comprometes a cumplir un acuerdo y no lo haces, me siento muy molesto contigo”), pues emiten sentimientos personales que ofrecen más información a la persona sobre lo que sentimos y sobre lo que nos gustaría que cambiara.
6.- ESTRATEGIAS PARA LA ACTUACIÓN PREVENTIVA DESDE LA FAMILIA.
6.1.- DESARROLLO DE LAS CAPACIDADES AFECTIVAS
Lograr la construcción de una identidad personal autónoma es la base del proceso de socialización familiar. Los aspectos más importantes a trabajar para lograr el fortalecimiento de este proceso en los hijos son:
6.1.1.- Autoestima
Analizar la autoestima de una persona supone observar el grado de autosatisfacción o valoración positiva que tiene de sí misma.
La autoestima forma parte del autoconcepto; es decir, de la valoración general que la persona hace de sí misma.
La imagen que una persona tenga de sí misma condiciona las relaciones que mantiene con los demás. Si la imagen es negativa, se minusvalorará y actuará con inseguridad.
El uso de drogas puede aparecer en estos casos como un recurso que “tape” limitaciones y aspectos de la personalidad no aceptados por la persona. Además, y de forma alternativa, el consumo le puede ofrecer una identidad en la subcultura de las drogas.
El fomento, por parte de los padres, de la autoestima comienza desde el nacimiento, incluso antes. Este fomento debe continuar a lo largo de los años, demostrando a los hijos, con actos y palabras, que existe un apoyo incondicional hacia ellos, independientemente de lo que sean o hagan.
Este apoyo incondicional no significa permisividad y aceptación acrítica de todo lo que hagan o digan. Es importante también que los hijos reciban valoraciones de los padres sobre lo que son y hacen. Así, además de expresarles interés y preocupación, se les podrá ayudar a construir un autoconcepto realista, que tenga en cuenta sus potencialidades y sus limitaciones.
6.1.2.- Autonomía
El concepto de autonomía implica la capacidad de una persona para ejercer control (teniendo en cuenta las influencias del medio) sobre su autoconcepto, sus valores, la resolución de sus conflictos, el manejo de sus emociones ante la frustración y el estrés, o la toma de decisiones propias. Es un concepto procesual; a cada edad le corresponde un nivel de autonomía.
Una persona que no se siente autónoma, actúa con inseguridad. Esta inseguridad conduce a una baja autoestima, que incrementa aún más el sentimiento de inseguridad y la falta de autonomía. La falta de autonomía dificulta la construcción de una identidad propia, pues no facilita la creación de un autoconcepto o de un sistema de valores personal.
Las normas son acuerdos a los que se llega en una familia para garantizar una convivencia adecuada. Pero también son un recurso educativo que pueden utilizar los padres con los siguientes objetivos:
- Demostrar que los padres se preocupan por ellos y les protegen y orientan.
- Evitar a los hijos algunos riesgos que, por su momento educativo, no podrían afrontar de forma eficaz.
- Permitirles que puedan observar su evolución en el proceso de maduración y en la asunción de responsabilidades, al ir modificándose paulatinamente las normas en el sentido de concederles los padres más poder.
- Facilitarles la oportunidad de ejercer su libertad. Ante una norma, los hijos pueden cumplirla o no cumplirla y asumir las consecuencias de su decisión. Si no hay normas, no cabe la posibilidad de cumplirlas o no cumplirlas.
- Posibilitar a los hijos momentos de autosatisfacción personal, al poder cumplir normas familiares y sentirse responsables por ello.
- Mostrar a los hijos que en todo grupo humano existen normas y ofrecerles la posibilidad de aprender a convivir con ellas antes de enfrentarse a las existentes en otros ámbitos.
6.1.3.- Resolución de conflictos
Supone la capacidad que la persona tiene para resolver sus conflictos o problemas (personales o interpersonales) con recursos propios.
Alguien con escasas capacidades para la resolución de sus conflictos, se puede sentir insegura, con lo que se deteriora su autoestima y su grado de autonomía para la acción.
Para trabajar y fomentar la resolución de conflictos en los hijos, es imprescindible que se dé un proceso de transferencia de poder desde los padres a los hijos. Este proceso debe estar presidido por las siguientes ideas:
· Hay conflictos que los hijos no pueden resolver solos. En estos casos es importante que los padres los resuelvan con ellos, pero no por ellos. Así, se sentirán seguros por el apoyo de sus padres y podrán sacar aprendizajes de la experiencia (los que no pueden resolver ellos solos es por su proceso evolutivo).
· Los hijos sólo aprenderán a resolver conflictos si experimentan. En caso de fracaso, los padres deberán mostrarse accesibles y cercanos, pero sin evitar que el hijo asuma las consecuencias de sus decisiones ante el conflicto. Es importante que se fomente que reflexionen sobre el proceso que han seguido para resolver el conflicto y las posibles razones de su fracaso.
· Es importante que los padres procuren evitar que los hijos aprendan a ignorar los conflictos como forma de “resolverlos”.
6.1.4.- Autocontrol.
El autocontrol, integrado por la capacidad de manejo del estrés y de la tolerancia a la frustración, es un recurso importantísimo para resolver conflictos.
El estrés es la respuesta que se dispara en el sujeto cuando éste percibe una situación como amenazante. Esta amenaza le hace sentirse perturbado emocionalmente y con miedo a perder el control. En ocasiones, la acumulación excesiva de situaciones de este tipo, la exposición a una situación estresante muy fuerte, o la no resolución adecuada de las mismas, pueden hacer que la persona sienta los efectos del estrés de manera casi permanente y sin una situación concreta que se lo esté provocando en ese momento.
La frustración es un sentimiento que surge en la persona cuando, entre otras circunstancias, no realiza o no recibe una conducta deseable y que produce efectos positivos inmediatos. Tolerar la frustración sería la capacidad de aceptar la no consecución instantánea de nuestros deseos y posponer satisfacciones inmediatas para lograr objetivos a largo plazo.
Si la persona no establece un control propio, deberá ser controlada externamente (perjudica la autonomía); puede favorecer (la falta de control) que se actúe por impulsos y sin planificar las consecuencias de los actos y si la persona pierde el control ante el estrés o la frustración, no podrá reflexionar con seriedad sobre las posibles soluciones a los problemas.
6.2.- ¿CÓMO FORTALECER EN LOS HIJOS SU CAPACIDAD DE RELACIÓN CON EL ENTORNO?
La construcción de la identidad personal está íntimamente relacionada con la interacción que la persona establece con su entorno humano. Para identificarnos necesitamos relacionarnos y para relacionarnos es importante que tengamos una identidad personal.
Los elementos que trataremos en este apartado, también identifican a la persona, pero acontecen directamente y de forma manifiesta en la relación con los demás.
6.2.1.- Capacidad de interaccionar en grupo.
El grupo es un elemento socializador clave: en él, el niño y el adolescente experimentan la negociación, el respeto, el sentido de la igualdad, el de la diferencia,… Se constituye también como lugar de apoyo para el adolescente. Su crisis física, mental y social hace que necesite identificarse con algo o alguien.
Es importante que los padres observen la evolución de sus hijos en relación con los grupos. Deben reforzar sus comportamientos cooperativos, de comunicación respetuosa, de dar y recibir afectos, de pedir disculpas. También es fundamental que les orienten para la resolución de sus pequeños conflictos y les acostumbren desde pequeños a comentar sus vivencias en el grupo.
Es importante que los padres conozcan las amistades de sus hijos, conversando con ellos sobre los valores, aficiones, hábitos,… Si las amistades de los hijos no gustan a los padres, es positivo evitar las críticas continuas referidas a las amistades o a la prohibición de verlos, porque de esta forma podríamos alimentar la rebeldía y la cercanía al grupo de iguales. Pero es necesario que los padres no callen sus opiniones. Deben contar a sus hijos lo que opinan, pero con respeto. Si el grupo hace cosas que no gustan a los padres, deberán negociar normas con el hijo para evitar que él también las haga.
6.2.2.- Capacidad de respuesta ante la persuasión.
Cuando hablamos de persuasión, nos referimos a la influencia que una persona, grupo o institución intenta ejercer (de manera latente o manifiesta) sobre otra persona, grupo o institución.
La falta de capacidad de afrontamiento de la persuasión, dificulta la autonomía (la persona se deja llevar por los estímulos del entorno, y por lo tanto dificulta el proceso de constitución de la identidad personal).
La familia puede fortalecer la capacidad de afrontamiento de la persuasión de las siguientes maneras.
· Transmitiendo un modelo adecuado.
· Propiciando momentos de comunicación en los que se reflexiona sobre la persuasión. Es importante que se apoye que el hijo analice sus experiencias de sí o no afrontamiento (cómo se sintió, cuáles fueron las razones que motivaron el éxito o el fracaso, cómo puede mejorar su estilo de afrontamiento, …)
Es importante reforzar cuando ha afrontado de forma positiva y negociar las normas para equilibrar la persuasión externa ante estímulos negativos.
6.2.3.- Toma de decisiones autónoma y responsable.
Toma de decisiones es la capacidad que tiene una persona para elegir entre opciones que se le presentan.
Es importante que los padres faciliten a sus hijos algún esquema para la toma de decisiones y que la ejerciten con ellos. Propuesta (del colectivo EDEX):
1. Identificación y análisis del problema.
2. Búsqueda de las posibles soluciones al mismo.
3. Análisis de las ventajas y desventajas de cada decisión.
4. Toma de decisión, seleccionando aquella opción que aporte más ventajas y menos inconvenientes.
6. Valoración de los resultados de la opción elegida.
Es importante hacer ver a los hijos que tomar decisiones de forma consciente no asegura que se vaya a tomar la decisión correcta siempre. Todas las personas tomamos decisiones equivocadas alguna vez en nuestra vida. Lo importante es que, siguiendo el último paso del proceso de la toma de decisiones (valoración de los resultados), se extraigan conclusiones de la experiencia y se acumulen aprendizajes para decisiones futuras.
7.- ALGUNAS ORIENTACIONES DE INTERVENCIÓN DESDE LA FAMILIA EN RELACIÓN AL USO DE DROGAS.
7.1.- ¿CÓMO HABLAR SOBRE EL USO DE DROGAS EN LA FAMILIA?
Para que en la familia se pueda hablar acerca del uso de drogas debe existir un trabajo paralelo que persiga:
· Que exista un clima familiar que facilite una comunicación abierta, bilateral y sincera.
· Que los padres mantengan su capacidad de influencia. Si esto no fuera así, las conversaciones sobre el uso de drogas no pasarían de ser meros intercambios de información sin posibilidad de influencia para poder compensar la incidencia de otras instancias socializadoras.
· Que exista seguridad en los padres acerca del fenómeno del uso de drogas.
Pautas para hablar sobre el fenómeno del uso de drogas en la familia:
· Tener en cuenta las pautas generales: la comunicación (especialmente la escucha activa y la empatía), la utilización de momentos clave y el modelo.
· El tipo de información que aportemos a los hijos debe estar adaptada a su edad, su personalidad, sus experiencias, su grado de información previa, sus necesidades; …
· Es importante que la información que ofrezcan los padres sea objetiva y sin exageraciones.
· Cuando hablemos con los hijos sobre el uso de drogas, debemos escuchar sus opiniones de forma atenta y respetuosa. La conversación debe ser abierta y bidireccional.
· Es importante que en la familia no se censuren pensamientos ni existan temas tabú. Los padres deben estar dispuestos a escuchar opiniones que no les gustan.
· Los padres deben evitar que los hijos perciban las conversaciones sobre el uso de drogas como un interrogatorio. Evite abusar de preguntas cómodas: “¿quién te lo ofreció?”, “¿a qué hora?”, “¿cuánto?”,…, y se realicen más preguntas que inciten a la reflexión: “¿cómo te sentiste?”, “¿qué opinas sobre…?”,…, e introducir las preguntas con informaciones, comentarios y opiniones de los padres.
· No se debe intentar aprovechar todos los momentos clave para iniciar una conversación sobre el uso de drogas.
· No conviene que los padres intenten agotar el tema en un sólo día. El tratamiento del uso de drogas en la familia debe ser constante y no puntual.
7.2.- ¿CÓMO ACTUAR ANTE LA SOSPECHA DE CONSUMO O ANTE UN CONSUMO EXPERIMENTAL DE DROGAS?
Es muy difícil saber si un hijo consume, salvo que exista una evidencia clara (que se encuentre alguna sustancia o algún utensilio para consumirla entre sus pertenencias, que se le vea consumiendo,...), y aún así es probable que lo niegue; que diga que se lo está guardando a alguien; que diga que es la primera vez; o que diga que pensaba dejarlo;...
Los objetivos que proponemos que los padres tengan al afrontar los primeros consumos son cuatro:
1. Conocer las circunstancias del consumo: qué se ha consumido, cuánto, cuántas veces, qué razones han podido motivar el consumo, qué ha sentido, qué opina ahora sobre el consumo de drogas,... Estas preguntas no deben ser formuladas de esta forma (como preguntas cerradas y en batería), sino que pueden ser un esquema que el padre tiene en la cabeza y del que va obteniendo respuestas a través de diversas vías (preguntas abiertas, cerradas, comentarios espontáneos del hijo,...).
El conocimiento de las circunstancias del consumo pueden ayudar a saber el tipo de relación que el hijo esté manteniendo con las drogas: experimental o de abuso; si son una anécdota en su vida o se están convirtiendo en algo importante; si las consume únicamente como forma de divertirse o lo hace porque en su grupo es prácticamente “obligatorio”; si sólo lo mueve la curiosidad y el deseo de experimentar o al consumo le acompañan problemas de comunicación, de identidad, de relación con el entorno humano;... De esta forma, los padres pueden tener datos que les ayuden a delimitar el problema y definir líneas de actuación.
Algunas actuaciones que no favorecen que los padres conozcan las circunstancias del consumo de sus hijos, y que conviene evitar:
- Imponer inmediatamente una norma rígida. Por ejemplo: nada más enterarse del consumo del hijo, y sin mediar prácticamente palabra, dejarle 3 meses sin salir de casa. De esta forma, además de no conocer las circunstancias del consumo, se pueden alimentar conductas de rebeldía que redunden en una pérdida de influencia de los padres.
- Actuar con indiferencia ante una sospecha o una evidencia de consumo. De esta forma no se conocen tampoco las circunstancias del consumo y se puede dar al hijo un mensaje implícito del tipo: “no nos importa que consumas drogas”.
2. Fomentar que los canales de comunicación con el hijo se mantengan abiertos. Esta es la única posibilidad que los padres tienen para continuar observando la evolución de su hijo e influir sobre su relación con las drogas.
3. Estrechar la relación con otros adultos que influyan sobre los hijos, especialmente el equipo educativo de la escuela, y, si el hijo participa en asociaciones o actividades extraescolares, los educadores que tengan.
4. Alcanzar acuerdos con los hijos para dificultar el mantenimiento del consumo o la aparición de consumos problemáticos. Estos acuerdos deben ser fruto del análisis de las circunstancias del consumo que se haya realizado previamente. En ocasiones podrán consistir en normas que disminuyan circunstancias facilitadoras del consumo (manejo del dinero, salir mucho por la noche, absentismo escolar,...); en otras puede ser el trabajar aspectos problemáticos que se relacionan con el consumo (dificultades en oponerse a decisiones del grupo, falta de estímulos en la vida,...). Pero en todo caso conviene recordar que estos acuerdos no sólo tienen el fin de lograr el no consumo, sino también el conseguir que aprendan a tomar decisiones propias y saludables.
No es necesario que el acuerdo se alcance en un solo día. A veces, querer hacerlo así puede conllevar que se “bombardee” al hijo con argumentos y presiones que hagan que conteste lo que los padres quieren, con el fin de que le dejen tranquilo; o que los padres se contenten con la primera promesa que el hijo les haga.
Para facilitar que los acuerdos se lleven a cabo, es necesario que todos los adultos de la casa conozcan el problema y estén al corriente de las normas establecidas. Si no se hiciera así, el hijo podría tener una imagen de “buenos” y “malos” en la familia y se facilitaría que escapara a las normas establecidas a través de las personas que no conocen los acuerdos a los que se ha llegado.
una tarea de todos,
COIN, 13 Y 14 DE NOVIEMBRE
Vicent Faubel
Así cómo en el Tratamiento de las drogodependencias, se han tratado de buscar las “pastillas mágicas” que liberaran a las personas de su adicción; en el campo de la Prevención, se ha tratado de encontrar la “vacuna mágica”, que evitara que los jóvenes se compliquen la vida con las drogas.
Nos encontramos en un momento esencialmente importante para re-pensar el tema de la Prevención del Consumo de drogas en España, fundamentalmente después de casi 20 años de Planes Nacionales y estrategias sobre drogas. Lo que posibilita acercarnos al tema con cierta perspectiva.
Es por ello por lo que se deberían revisar los objetivos y las metodologías preventivas, no partir tanto de las presiones sociales (muchas veces fundamentadas en preocupaciones de los ciudadanos) y trabajar más sobre investigaciones reales. Hasta ahora, la prevención, se ha apoyado fundamentalmente en dos ámbitos, tres a lo sumo.
Por un lado el Escolar, desarrollando programas de universales e implementados en la secundaria, pero que en la mayor parte de los casos ha primado la cantidad sobre la calidad. Nos encontramos numerosos programas mejor o peor diseñados, pero que muchas veces llenan las estanterías de algún almacén de los Institutos, o en el mejor de los casos se han aplicado sin ninguna rigurosidad, ya que les han faltado algunas de las claves más importantes, por un lado: formación, asesoramiento, apoyo, motivación y escucha al profesorado; por otro la aplicación, que hay que ver como se realiza, cómo se supervisa y que sistemas de supervisión se utilizan y por fin la evaluación rigurosa respecto al diseño original del programa y que actualmente se ha convertido en la parte más importante.
¿Qué esta pasando realmente con la evaluación?: en muchos casos, remarco, en muchos casos, no se hace evaluación de la aplicación contando con el profesorado para saber si se implementan todas las sesiones, en que orden, en que periodicidad, etc. La evaluación que más importa es la de cantidad de alumnos, y la evaluación de resultados se plantea en plan aplicación experimental para demostrar la eficacia del programa, pero ni por asomo se realiza una evaluación longitudinal a lo largo de toda la etapa evolutiva, que seria lo adecuado.
Además nos estamos apoyando mucho (excesivamente) en un sistema educativo en crisis, con un discurso público por definir con respecto a cual es su función (educar o enseñar) y con una perdida de poder real respecto a la capacidad de influencia en el alumnado, que es consecuencia de la falta de apoyo social hacia el sistema. Sin contar, claro está, los continuos cambios en los planes de estudio y en las leyes que los sustentan.
El otro ámbito es el Familiar, pocas veces se ha sabido “casar” este ámbito con el anterior e integrar una buena formación de padres a la par que se desarrollaba la de sus hijos. Una de las principales carencias ha sido que muchas veces, también, esta tarea se ha dejado en manos de los profesores y cuando la ha realizado otra persona, con mas voluntad que preparación, ha faltado la capacidad para convocar a los padres, sobretodo masculinos.
Los programas para familias de carácter selectivo, han tenido una mejor acogida y han obtenido buenos resultados, pero son muy pocos y de difícil realización y sobre todo con poco apoyo institucional hasta el momento.
Hay un tercer ámbito en el cual se han realizado acciones preventivas ha sido el de Ocio y Tiempo Libre. Y también podemos decir que ha habido poco acierto en este terreno si exceptuamos a algunos programas, y que casualmente, se caracterizan todos ellos por que de una u otra manera se han desmarcado de la línea institucional. Así cabe destacar los primeros programas de ocio nocturno, que salieron a partir de inquietudes de la propia población y realizados desde el asociacionismo. O las acciones de algunas organizaciones muy interesadas en la reducción de daños en los espacios de ocio los fines de semana.
Así mismo me gustaría destacar, como un aspecto omnipresente que lo envuelve todo, el papel que juegan los medios de comunicación en la prevención y que todavía hoy, después de tantos años, parece que la partida no vaya con ellos.
¿Para cuando la coherencia de los medios de comunicación y se plantean, de una vez por todas, la importancia que tienen las noticias y los mensajes, y sobre todo, como éstos influyen en la población y fundamentalmente en la población adolescente, según la forma de redactarlos, de exponerlos, de adornarlos y de enseñarlos?. Por ejemplo en la elección de lo que es noticia y de lo que no (pueden acentuar una muerte por éxtasis en una fiesta y olvidarse de las miles de víctimas derivadas del alcohol), o el tipo de perfil que se muestra (el marginal y no el integrado como se sabe que es actualmente donde está el mayor índice de consumo), o la falta de importancia y de apoyo mostrada hacia programas de reducción del daño y de consumo responsable.
Por no hablar de la calidad de los programas que se realizan, sobre todo en televisión, que contribuyen a todo menos a fomentar una madurez critica e intelectual de los jóvenes, lo cual es, sin duda, uno de los mayores factores de protección para no complicarse la vida con las drogas. Programas de televisión en los que se muestran modelos nada recomendables.
Educando además, a través de la publicidad hacia el consumismo, ya que se vende no la función de los productos, sino las particularidades añadidas que se le atribuyen, aportando valores mas materialistas, individualistas (destacar por lo que posee) y menos solidarios. Fomentándose a través de la publicidad la unión entre consumo, estilo de vida e independencia (consumir para ser). También quiero destacar, aunque sea de pasada, la hipocresía que se palpa en la publicidad sobre drogas legales, “el si pero no” o mejor “el no pero si”, que tanto contribuye a la confusión y que nos aleja de la capacidad de critica (otra vez) y de juicio para ver objetivamente la realidad.
Un doble mensaje que por otro lado no fluye solo desde la publicidad o los medios de comunicación, sino que se produce desde todos los estratos sociales:
- No consumas que es malo.
- Si quieres ser más que los demás y vivir experiencias, pruébalo.
Después de todo lo expuesto, habría que preguntarse otras cuestiones sobre prevención: ¿Qué prevención queremos?, ¿Qué queremos prevenir?, y sobre todo ¿Realmente queremos hacer prevención?. O por el contrario somos una sociedad consumista, individualista que hipócritamente pretende que sus jóvenes no lo sean. Espero que no.
Por ello no voy a terminar aquí, y voy a intentar dar unas pistas.
Empezaré diciendo que desde hace ya bastantes años se tiene como paradigma de la prevención a la Prevención Comunitaria, que aparentemente parte de la idea de que “la unión hace la fuerza” es decir, cuanto más mejor, pero siempre coordinadamente. Teniendo en cuenta que la comunidad es el objeto de prevención, pero también es el sujeto a quien se dirige la prevención y por supuesto es el espacio de prevención.
Los programas de prevención comunitaria han tenido mayor éxito cuando han funcionado de abajo hacia arriba, cuando es la propia comunidad la que se moviliza, crea demandas e implica a la totalidad del tejido social. Y no al contrario, de arriba hacia abajo, cuando una administración se empeña en implicar (por narices) a los distintos grupos sociales. Es la propia sociedad, desde las asociaciones en los pueblos, los grupos de barrio, etc., los que deben empujar. Eso si, contando con la participación de profesionales formados y preparados como mediadores para, a su vez, capacitar a los grupos y a las personas también como mediadores en prevención y por otro lado como interlocutores entre la comunidad y las instituciones.
Fomentando más la participación social y no tanto el discurso de la Educación para la salud como hasta ahora ha estado ocurriendo, ya que se puede producir un mensaje contradictorio, ya que la vida es, en si, un cúmulo de riesgos hacia nuestra salud y lo es mucho más en la adolescencia, los corremos y estamos dispuestos a asumirlos.
Por otro lado la prevención escolar debería tener mucho más en cuenta la figura del profesor, pero no solo como responsable, sino como copartícipe en la labor preventiva, para lo cual el resto de los protagonistas preventivos les deberían formar, apoyar, motivar y asesorar. Un profesor y sobre todo de secundaria precisa de todo ello y esta archidemostrado que cuando es así, los programas son más efectivos. Al fin y al cabo es ver al profesor como un mediador más, repito, copartícipe de la comunidad preventiva. Y la palabra clave sigue siendo motivación, motivación en todos los sentidos y desde el MEC, incentivar a los profesores y los Centros que realizan la formación y la aplicación de los programas.
Las Administraciones Publicas deberían utilizar criterios científicos de calidad o exigencias de la eficacia de los programas para realizar convenios con las Asociaciones o Empresas que realizan materiales de Prevención y que supuestamente se aplican. Algunas veces la Prevención, también, puede convertirse en un gran negocio, un objeto de compra/venta y de amiguismos.
Respecto a las familias, también conviene hacer una apuesta firme por la implicación total de las mismas en la acción preventiva. ¿Cómo se hace esto?, pues primero contando con ellos en el diseño de los programas comunitarios y escolares y sobre todo haciendo una apuesta seria (no se si llamarla de fe) en la posibilidad de su participación en los mismos.
Demasiadas veces oímos aquello de “es que los padres no participan”, y esto influye en nuestro ánimo. Tal vez carguemos demasiado de teoría las “escuelas de padres” que ni son escuelas (los padres ya no van a la escuela) ni son de padres (solo acuden madres). A lo mejor bastaría con enseñarles a hablar con sus hijos y sobre todo a escuchar a sus hijos, para poder entender que es lo que a estos les aportan las drogas. Para ver que las razones no están tan lejos de las que ellos mismos, como adultos, tratan de cubrir también con otros comportamientos, a veces, también tan arriesgados como el consumo de sustancias.
Es importante una labor coordinada desde todos los ámbitos sociales para apoyar realmente a aquellas familias que lo necesitan, desarrollando programas de prevención familiar selectiva, donde la información sea importante, pero tenga mucho más peso la vivencia, la acción y el feedback (también el afectivo).
Por supuesto debería de adquirir mucha más importancia en el trabajo de prevención el ámbito del ocio y del tiempo libre, pero planteado de forma distinta, no podemos decidir como debe ser el tiempo libre de los jóvenes ni decirles que actividades deben de realizar. Siempre, ellos van a buscar lo que les va y debemos aceptar que muchas de esas actividades que les van, se realizan con algún consumo de drogas. Si acaso, deberíamos hablarles de que su vida (también la de ocio) no puede girar en torno al consumo de sustancias hasta el punto de que el consumo llegue a suplir la propia actividad.
Sabemos que los programas de ocio alternativo de fin de semana están en revisión, porque tampoco están alcanzando los objetivos esperados, habrá que esperar a ver que pasa y si realmente, tal y como están diseñados, los podemos considerar útiles herramientas de prevención.
Como hemos visto, deberíamos abandonar los modelos basados exclusivamente en la persuasión, que solo tratan de aumentar la percepción del riesgo y de decidir lo que le interesa al otro, ya que intentando aumentar la percepción del riesgo, es muy fácil acabar recurriendo al miedo como estrategia preventiva.
Nos olvidamos que, es la persona la que debe decidir, siempre desde la responsabilidad, para lo que habría que basar más la prevención en el desarrollo de las capacidades necesarias para que esa libre decisión se tome reflexivamente, con conocimiento de causa, claro, pero con mas conciencia critica y recurriendo menos al miedo.
Lo cual es muy difícil, porque como adultos, hemos construido una sociedad en la que estos elementos, la libertad de pensamiento, la conciencia critica, la solidaridad y la autonomía, han perdido su valor y han sido sustituidos por otros como: el individualismo, el consumo, el no pensar, la falta de opinión critica, la autogratificación (“me lo merezco y punto”) y la instrumentalidad (“trabajo para ganar dinero”).
Así pues, lo que realmente deberíamos plantearnos es, no tanto influir, exclusivamente, en la vida de los jóvenes, y de una vez intentar cambiar el tipo de sociedad que tenemos, para ello, habría que empezar por plantearnos nuestro propio estilo de vida y más aun que sentido tiene todo esto. Lo cual, y a veces nos olvidamos, es el verdadero motivo que nos llevo a trabajar en el terreno social y especialmente en el de las drogodependencias, que no es otro que creer que “otra manera de vivir es posible”.
Démosle una oportunidad a la utopía.
PAPEL DE LOS EDUCADORES EN LA PREVENCION DE
CONDUCTAS DE RIESGO EN EL AMBITO ESCOLAR
PSICOLOGO HOGAR 20
MAESTRO-DISCIPULO
ANTIGÜA GRECIA
Para trabajar con la escuela la mejor opción es un modelo
ecléctico de intervencion basado en un análisis sistémico de la
situación escolar para poder identificar los
TODAS LAS ESCUELAS TIENEN UN
FUNCIONAMIENTO MEDIANTE EL
CUAL EL SISTEMA SE MANTIENE
SI CONSEGUIMOS MODIFICAR
UNA PARTE DEL SISTEMA ESTE
TENDERA AL EQUILIBRIO
EN LA EDAD CONTEMPORANEA
COMENZO EL MODELO DE EDUCACION
PARA TODOS CON LO QUE CAMBIARON
MUCHOS MODELOS A LA HORA APLICAR
LA ENSENÑANZA EN LOS ALUMNOS
PREVENCION PRIMARIA LA MAS ECONOMICA
Y LA QUE MAS BENEFICIOS REPORTA
PORQUE SOLO SE ACUDE A PEDIR AYUDA
CUANDO LOS SINTOMAS EMPIEZAN A
•EVALUACION PSICOLOGICA
•HIPOTESIS
•DEVOLUCION DE LA HIPOTESIS
•DIAGNOSTICO PARA EL EQUIPO
•INTERVENCION PSICOLOGICA SOBRE LOS
SINTOMAS EN PRIMER LUGAR PARA LLEGAR AL
PROBLEMA Y QUE ESTE NO SE VUELVA A REPRODUCIR
QUE SON CONDUCTAS DE RIESGO
TIPOS DE CONDUCTAS DE RIESGO
¿UN PROBLEMA O TIENE UN PROBLEMA?
¿DEPENDE DE NOSOTROS QUE EL
ADOLESCENTE FUNCIONE O SOLO
SOMOS AYUDADORES?
HAY QUE SABER GANARSE
AL ADOLESCENTE, SIN SU
COLABORACION NO SE
PUEDE INTERVENIR SOBRE
EL COMUNICACIÓN
POSIBLES SITUACIONES DE CRISIS:
•SEPARACION
•TDAH
•ALIENACION PARENTAL
•ABUSOS SEXUALES
No Todos somos padres pero si todos somos hijos
LA EVOLUCION DE LA EDUCACION A LO LARGO DE LA
HISTORIA NO HA CAMBIADO MUCHO A LA HORA DE
PRESTAR MAS ATENCION A LO QUE HACEN MAL, A LO
PROGRAMA DE MEDIACION ENTRE FAMILIA Y ESCUELA
CUANDO SE PRODUCEN CONFLICTOS CON MENORES
•SPAF
•GRUPO MULTIDISCIPLINAR DE TRATAMIENTO
MEDIACION=EQUIDAD
NUNCA PODEMOS OLVIDAR QUE TRABAJAMOS
CON NIÑOS Y CUANDO INTERVENIMOS CON UNA
FAMILIA NO DEBEMOS FIJARNOS SOLAMENTE
EN EL PACIENTE IDENTIFICADO
SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE CREER EN
EL NIÑO PERO NO REIRLE LAS GRACIAS
ESCUCHARLE PERO INTERESANDOTE POR LO QUE
DICE, ESTAN DESARROLLANDO SU PENSAMIENTO
CRITICO Y CUALQUIER IDEA QUE ESCUCHEN ES
MOTIVO DE INTERES Y MOTIVACION
COMO FUNCIONA EL PROGRAMA DE MEDIACION
1. El niño comete una falta grave dentro del colegio (quita
dinero del bolso de la profesora)
2. La escuela lo pone en conocimiento del Servicio de
Prevención y Apoyo a la Familia (SPAF)
3. Este realiza una primera evaluación y es derivado al
equipo de tratamiento de Hogar 20
4. El psicólogo evalúa al niño/a y en consecuencia desarrolla
un programa de intervención especifico para eliminar las
conductas disruptivas y descubrir posibles problemas
6. El equipo multidisciplinar evalúa si se están
consiguiendo los objetivos marcados al inicio del
7. Utilizar todos los recursos de los que disponemos en el
- Taller HHSS para adolescente
- Adhesión al grupo
SOLUCIONES DESDE EL EDUCADOR
-COMO LLEGAR AL ALUMNO
-- COMO ACTUAR CON EL ALUMNO
--COMO ELIMINAR CONDUCTAS INADECUADAS
LOS EDUCADORES EN EL COLEGIO NO SON
LOS QUE TIENEN EDUCAR A LOS NIÑOS
TIENEN, QUE VENIR EDUCADOS DE CASA
EL PAPEL DE LOS EDUCADORES ENTONCES
ESTARIA BIEN DEFINIDO EN EL SENTIDO
QUE ES MAS FACIL LLEVAR A UN GRUPO
ORDENADO Y DISCIPLINADO QUE TENER
QUE BATALLAR DIA A DIA CON EL
CONSECUENTE DETERIORO Y
DESMOTIVACION DE LOS EDUCADORES
EL MODELO ANGLOSAJON DE ENSEÑANZA
ESTA BASADO EN ENSEÑAR A ESTUDIAR Y
PENSAR QUE EN LA RETENCION DE LOS
CREACION DE MAPAS CONCEPTUALES SE
HA COMPROBADO QUE FUNCIONAN A LA
HORA DE MODIFICAR COMPORTAMIENTOS
INADECUADOS Y CREA UN APRENDIZAJE
MENOR RATIO DE ALUMNO POR CLASE Y
MEJOR QUE PAGAR A LOS NIÑOS POR IR AL
PUEDEN COMENZAR A REALIZAR LAS
ESTO ES PREVENCION
.......................................ANTES DE QUE OCURRA
- PROBLEMAS DE DROGAS, AQUÍ Y AHORA –
EUSEBIO MEGIAS
DIRECTOR TECNICO DE LA FAD
Los consumos de drogas y los problemas que de ellos pueden derivarse han cambiado profundamente en los últimos años. No estamos ya en los tiempos de la heroína como droga “estrella”, con sus secuelas de marginalidad, inseguridad ciudadana y deterioro físico de sus consumidores, que generó una gran alarma social y llevó a la construcción de una estructura de respuesta que aún pervive. Los protagonistas hoy son otras sustancias y los usos que se hacen de ellas. Los problemas derivados de los consumos actuales son muy distintos a los de la heroína y se relacionan con cuestiones que preocupan mucho a la sociedad, pero que ésta no identifica con las drogas (fracaso escolar, violencia, accidentes de tráfico y laborales, sanitarios, etc.)
Nos encontramos pues ante una realidad distinta y más compleja, pero igualmente grave, que reclama la máxima atención. Una realidad que hay que analizar y sobre la que merece la pena un profundo debate. Desde la FAD queremos aportar nuestro grano de arena a ese debate.
I) PERCEPCIÓN Y REALIDAD, OTRA DIMENSIÓN DEL PROBLEMA
En la FAD, durante nuestros 22 años de vida, hemos ido asistiendo a los profundos cambios que se han ido produciendo en relación con los consumos de drogas, con la lectura social que se hacía de los mismos, con su impacto y con las estrategias de respuesta.
Siempre atentos a esas realidades, desde el convencimiento de que era nuestro contexto el que explicaba en última instancia el desarrollo de los problemas y el que permitiría responder adecuadamente a los mismos. Siempre convencidos de que las dinámicas sociales (y las drogas son un ejemplo claro de cómo éstas pueden acelerarse) obligan a revisar las propias posturas: cuando hay incertidumbres porque hay que buscar espacios de mejor comprensión, y cuando hay certezas (no siempre compartidas por otros) porque estas certezas pueden derivarse de percepciones particulares o ideologizadas.
En este continuo análisis de los fenómenos y en esa tarea de revisión de los distintos enfoques hemos aprendido una evidencia fundamental: la percepción colectiva de los problemas no tiene por qué coincidir con la realidad objetiva de esas dificultades. Dicho de otra manera, en el campo de los problemas sociales éstos se dimensionan más por lo que la gente cree que son, que por lo que son realmente. Y esta convicción parece adquirir una importancia subrayada al tratar los problemas de drogas. En buena medida, la historia de esos problemas, y de lo que se ha hecho para atajarlos, en España, es la historia de la percepción social sobre la cuestión.
Esa percepción todavía hoy dista mucho de contemplar toda la complejidad del fenómeno y lo distorsiona en algunos aspectos fundamentales, lo que condiciona las posibilidades de enfrentamiento. De ahí que, cuando hemos querido hacer un alto para reflexionar, en un momento en que esa reflexión parece especialmente importante, hayamos querido diseccionar especialmente algunas cuestiones derivadas de la citada percepción social, que nos parecen de singular relevancia.
En primer lugar, lo que se refiere a la extensión de los consumos. Es cierto que estos consumos, durante más de una década, se han extendido en nuestra población, con una especial incidencia entre los jóvenes, aunque los últimos datos revelan que se está produciendo una reducción de los mismos. También lo es que, siendo una circunstancia de riesgo claro, el ideal vendría marcado por porcentajes de consumo inexistentes o mínimos, sin que sea un consuelo demasiado útil el señalar que los porcentajes de consumidores son pequeños. Pero no es menos cierto que efectivamente la incidencia de los consumos está acotada a minorías, significativas si se quiere pero muy minorías, y sobre todo que resulta absolutamente desmesurada y falsa esa convicción, tantas veces extraída del discurso global sobre las drogas, de que “todo el mundo consume”. No sólo no es cierto que todos consuman sino que, ni de lejos, son mayoritarios quienes lo hacen, salvo para esas sustancias de consumos tradicionales encabezadas por el alcohol.
Y esta cuestión, esa diferenciación entre una realidad objetivable de minorías consumidoras y una percepción social que generaliza el comportamiento, dista de ser una nueva disquisición cuantitativa. No se trata de que haya una lectura exagerada de las cifras; la cuestión es sobre todo la institucionalización de un clima de opinión que convierte a los usos de drogas en prácticamente una profecía autocumplida. Si estamos convencidos de que todos consumen, si los jóvenes incorporan y hacen suya la idea de que todos ellos usan drogas, estaremos a las puertas de un movimiento en el que la percepción da pie casi a una situación normativa: si todos los jóvenes usan drogas, quienes quieran ser jóvenes, quienes deseen estar bien integrados en el colectivo, sentirán que tienen que hacerlo. Quizá no sea exagerado afirmar que la percepción colectiva de las drogas es uno de los principales factores de riesgo para su consumo.
En segundo lugar, nunca se subrayará lo suficiente que esa representación colectiva de “la droga”, llena de juicios apriorísticos y de estigmatizaciones formales, lejos de servir para prevenir los consumos a través de la disuasión, lo que hace en muchas ocasiones es servir de coartada para los usos propios. Cuanto más se sataniza un comportamiento menos oportunidades existen de reconocerlo en uno mismo. Una visión madura y realista debe discriminar. Ni todas las drogas son iguales, ni todas las formas de consumirlas suponen idéntico riesgo, ni todos los contextos e intencionalidades del consumo significan la misma potencial peligrosidad; por supuesto, no para todas las personas es similar la amenaza.
Afortunadamente, la mayoría de los consumos tienen una condición experimental vinculada a una determinada edad, lo cual no implica que estén exentos de riesgo. Pero es un riesgo que es preciso objetivar en lo que se pueda y que no cabe incluir en una construcción global que rechaza por igual a todas las conductas, sin atender a matices de realidad. Por ese camino sólo se llega a la pérdida de la credibilidad y a los impactos contrapreventivos.
Otro aspecto de esa exigencia de discriminación, en este caso estratégica, es el relativo a la diferente manera de abordar la prevención de los diferentes consumos. El afán de tratar de manera idéntica los usos de todas las sustancias es otra manera de generalización ineficaz, que no se justifica por el hecho de que sean los expertos quienes frecuentemente lo preconicen. No se puede olvidar que, más allá de la definición farmacológica, las realidades están muy marcadas por esa percepción social que cataloga de forma diferente, hasta el punto de construir realidades muy diferenciadas.
La población no entiende que se meta en el mismo saco la prevención del tabaquismo y la de los problemas por consumo de heroína, por poner un ejemplo. Y es lógico que no lo entienda puesto que no puede aceptar que los objetivos sean idénticos: en un caso, la evitación de enfermedades pulmonares o cardiovasculares; en el otro, unos trastornos de comportamiento que angustian enormemente y un deterioro destructor que como tal se percibe.
Lo mismo, aunque por otras razones, puede ser referido al alcohol y a sus potenciales consecuencias. Es evidente que alrededor de él se aglutinan las mayores cuotas de sufrimiento, personal y colectivo; no lo es menos, que reúne todas y cada una de las características de lo que se define como droga. La cuestión está en si debemos evitar el conflicto generado por cómo lo llamamos (la percepción colectiva no acepta fácilmente identificar los términos “alcohol” y “droga”), para centrarnos en una estrategia que tenga en cuenta esa imagen social. Quizás el debate formal sobre la denominación no ayude precisamente al enfrentamiento eficaz con los riesgos, sino que sirva de coartada para el no reconocimiento de éstos.
No se trata de que renunciemos a enfrentar los problemas, ninguno de ellos. Sí de que comprendamos que, en esa exigencia de discriminación de la que se ha hablado, se entienda que quizás es el momento de lecturas diferentes, y abordajes diversos, para problemas distintos y sustancias distintas.
II) LA LECTURA DE LOS PROBLEMAS DE LAS DROGAS. CONCLUSIONES
1.‐ Las drogas no van a desaparecer totalmente y por ello debemos aprender a convivir con ellas, lo que en modo alguno significa su aceptación. Los consumos de drogas siempre entrañan riesgos.
2.‐ Muchos consumidores son conscientes de los riesgos, pero éstos se ven matizados por las expectativas de determinados beneficios, por imaginarios que nos pudieran parecer. Al margen de los diferentes problemas que pueden generar los consumos de drogas, no hay que olvidar que existen determinados aspectos de funcionalidad y utilidad para quienes realizan dichos consumos.
3.‐ No todos los consumos son iguales. No es lo mismo un consumo habitual que otro esporádico y experimental. Hay sujetos más vulnerables que otros y los riesgos están también matizados por su finalidad y por los contextos en que se producen.
4.‐ No todas las sustancias son iguales. Todas entrañan algunos riesgos, pero hay unas que son más peligrosas que otras. No hay que incurrir en el voluntarismo preventivo de situar todo en el máximo nivel de amenaza.
5.‐ Consumir o no consumir está fundamentalmente relacionado con el ámbito ético y de discrecionalidad de las personas, no con razones biológicas, que solo son especialmente relevantes en el caso de las adicciones.
6.‐ Los efectos en el ámbito sanitario solo son una parte de los posibles problemas. Las principales consecuencias se dan en el ámbito de lo social: problemas en la formación y educación, problemas de socialización e integración, accidentes, violencia, etc.
7.‐ Estratégicamente no puede darse el mismo tratamiento a las sustancias legales y a las ilegales. La sociedad, por ejemplo, tiene dificultades para aceptar que el alcohol sea tratado como una droga más, aunque técnicamente lo sea y sus efectos y consecuencias sean especialmente graves Los mismos objetivos de prevención deben tratarse de forma diferente.
8.‐ Debemos revisar los modelos preventivos. El objetivo de la abstinencia total no debe ser excluyente y la prevención debe plantearse de forma compatible con algún tipo de consumo. Que se consuma menos, que el inicio se produzca más tarde, que se prolongue durante menos tiempo, que se haga con menos riesgo, que tenga menos importancia en la vida de las personas, etc., también deben ser objetivos preventivos.
9.‐ La percepción de los jóvenes no es diferente a la de los adultos. Es una percepción ambigua y ambivalente que se mueve desde el rechazo teórico y genérico a la comprensión y tolerancia (no es para tanto) de determinados consumos en situaciones concretas.
10:‐ Los porcentajes de consumidores no pueden utilizarse como único indicador para la cuantificación de problemas y de la posible conflictividad. No son más que un indicador estadístico que debe completarse con otros muchos (patrones de uso, ritualización, sentido de los consumos…)
III) LAS PROPUESTAS DE LA FAD
Muchas de las propuestas de la FAD para conseguir estos objetivos ya han sido enunciadas, pero cabría sistematizarlas, resumiéndolas:
- La situación actual requiere una mirada multidimensional, una perspectiva de conjunto.
- No es posible articular respuestas que no estén ajustadas al contexto social.
- Es preciso reformular y reforzar el diálogo entre las administraciones públicas y la sociedad civil para fomentar nuevas estrategias de comunicación y colaboración; buscar un modelo de respuesta solidario y generar una mutua comprensión y complicidad.
- Hay que compensar el sesgo sanitarista para adecuar el enfoque de las estrategias preventivas, las metodologías e instrumentos, a las nuevas necesidades.
- Es necesario pensar en nuevas estrategias para nuevos problemas. La idea de que respuestas antiguas pueden servir para afrontar problemas actuales, no es válida.
- Hay que reforzar la coordinación entre la administración estatal y las territoriales.
- Hay que consolidar una red de investigación, documentación y evaluación que lidere los contenidos; es necesaria una línea estratégica de análisis e investigación social en la materia.
- El Plan Nacional sobre Drogas, creado en 1985 para enfrentar unos problemas y del que puede afirmarse su éxito en la consecución de sus objetivos, en estos momentos no es igualmente útil, sin que sea legítimo pensar que no es necesario un plan global de actuaciones en materia de drogas.
En cuanto a la orientación concreta de las respuestas, la FAD apuesta por:
1. Profundizar en la reflexión crítica sobre el fenómeno de los consumos, contando con la perspectiva de los consumidores.
2. La prevención debe contemplar como punto de partida el hecho de que muchos jóvenes van a consumir de forma experimental.
3. Replantear los modelos preventivos, incorporando nuevos componentes (análisis de la cultura consumista, capacidad crítica, ejercicio de los valores prosociales…) y adaptando el lenguaje y las formas de interlocución.
4. Mantener distintos niveles en los objetivos asistenciales, incluso empatibilizándolos con la continuidad en el consumo.
5. Cuidar de que la integración de los recursos asistenciales en las redes generales no suponga una merma en la calidad y especialización de la atención.
7. Replantearse la función, el rol y las exigencias prácticas de la regulación legal y normativa.
Desde la FAD se apuesta por la formación y porque individuos y grupos tengan mejores recursos y capacidades para el momento en el que tengan que tomar sus decisiones. La apuesta se basa en aceptar la presencia de las sustancias, y en la necesidad de que las personas cuenten con información adecuada y la mejor capacitación posible para que puedan tomar sus decisiones con menor vulnerabilidad y mayor autonomía. Sin que eso implique negar la exigencia de un control exterior para las situaciones más inaceptables.
La FAD opta por un modelo de prevención basado en objetivos encadenados: tratar de que disminuya el número de consumidores, que se retrasen las edades de inicio a los consumos, que quienes consuman lo hagan con menos riesgos y que se atiendan precozmente los problemas derivados.
La referencia base para las actuaciones es el modelo educativo. Con el objetivo de que sea capaz de desarrollar personalidades más capaces, seguras, informadas y autónomas. Un proceso educativo que debe iniciarse desde las edades más infantiles y desarrollarse en diferentes niveles, diferentes espacios y diferentes etapas. Así cumplirá mejor sus tareas de información, de apoyo a la maduración, de impulso al desarrollo integral, de promoción de valores prosociales o de discriminación de riesgos. Todo ello, con la conciencia de que educación y prevención no son la misma cosa: desde la educación pueden plantearse estrategias preventivas; pero desde la prevención no se pueden plantear modelos educativos.
Finalmente, vale la pena recordar algunas reflexiones expresadas en otras ocasiones.
Primero, que es necesario articular la educación mediante fórmulas no rutinarias. Hay que dialogar con los afectados sobre los temas que les afectan y saber hacerlos pasar, aún con sus críticas, de lo individual a lo colectivo.
En segundo lugar, que la sociedad reclama más educación y se escabulle ante la crisis del sistema educativo. En el proyecto de educar, docentes y padres deben ir de la mano. Ni unos ni otros obtendrán nada si van cada uno por su lado o se empeñan en ir a contracorriente de los medios socializadores externos. Hay que ser conscientes de que la crisis educativa actual no es tanto estructural como de dejación de responsabilidades, a través de la delegación sistemática y genérica. O todos nos comprometemos o nadie podrá hacerlo en soledad. Todo está abierto excepto la necesidad de compromiso crítico y operativo con la tarea.
Publicado por cjuventudcoin en 17.11.09
Si piensas que puedes, puedes.
Publicado por cjuventudcoin en 16.11.09
4º ENCUENTRO ANDALUZ DE CORRESPONSALES JUVENILES...

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