Source: http://statehoodandfreedom.org/puntos-de-vista-del-conflicto?lang=es&font-size=larger
Timestamp: 2018-09-22 03:37:04+00:00

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El reclamo de Marruecos sobre el territorio se basa en el hecho de que el Sáhara Occidental forma parte del Gran Magreb - el territorio en el Norte de África, que históricamente se ha aliado con el Sultanato de Marruecos. La monarquía Marroquí reclama que historicamente los lazos económicos, religiosos y militares entre el sultán de Marruecos y los consejos tribales Saharauis demostran que Marruecos siempre ha ejercido la autoridad sobre el Sáhara Occidental. La Corte Internacional de Justicia reconoció tales lazos, pero determinó que no eran suficientes para demostrar la soberanía de Marruecos sobre el territorio.
Para demostrar aún más los lazos entre los saharauis y marroquíes, Marruecos también cita los esfuerzos conjuntos militares entre los saharauis y El Ejército Marroquí de Liberación del Sur contra los Españoles en la década de 1950. Además, existen numerosos vínculos culturales e históricos entre los pueblos del sur de Marruecos y el pueblo del Sáhara Occidental. Estos han sido enfatizados por los Marroquíes para fortalecer sus reclamos territoriales. Teniendo en cuenta que en la actualidad hay cientos de miles de Marroquíes vivendo en el Sáhara Occidental – muchos de los cuales han vivido allí durante una generación – y que el gobierno Marroquí ha ofrecido la autonomía a la región, Marruecos se opone firmemente a una posible independencia para los saharauis. La posición de Marruecos es que cualquier mención de la independencia es inaceptable, ya que esto subvierte la integridad territorial del Estado Marroquí. Marruecos considera que el nacionalismo del pueblo daharaui ha sido exagerado. Además, dice que el conflicto emana más bien de la rivalidad histórica entre Argelia y Marruecos y el generoso apoyo que Argelia le ha proporcionado al Frente Polisario, que de cualquier legítimo deseo saharaui por la libertad o la independencia.
Aquellos que se asocian con el Frente Polisario en Marruecos son considerados traidores, como lo aclaró el Rey Mohammed VI en un discurso público realizado el 9 de octubre de 2009, el aniversario de la Marcha Verde de 1975:
“Uno es patriota o es traidor. No hay terreno neutral.... En cuanto a los adversarios de nuestra integridad territorial ... ellos saben, mejor que nadie, que el Sáhara es una cuestión crucial para el pueblo de Marruecos, quienes por unanimidad apoyan el Trono, el cual garantiza la soberanía de la nación, la unidad nacional y su integridad territorial .... Creo que el mejor homenaje que podemos ofrecerles [a los mártires Marroquíes] es manteniendo nuestra promesa de no renunciar o negociar sobre ni un solo grano de arena de nuestro Sahara.”
Debido a la primacía otorgada al Sáhara Occidental por el Rey y sus ministros, el “Marroquismo” del Sáhara Occidental es incuestionablemente aceptado dentro el pueblo Marroquí. Cualquier discurso o actividades que demuestren lo contrario son considerados delitos contra el Estado, y los Marroquíes creen firmemente que el Sáhara Occidental ha sido siempre y con derechos parte de su país.
En 2007, Marruecos presentó su propuesta de solución al conflicto del Sáhara Occidental ante las Naciones Unidas, pidiendo un referéndum que permitiría a los residentes del Sáhara Occidental a votar en convertirse en una región autónoma del Reino. Si la autonomía se aprobara – lo cual sería probable, ya que permitiría votar a los marroquíes que viven en el Sáhara Occidental – los saharauis se encargarían de la administración local, la educación, y programas de salud y temas sociales, mientras que los marroquíes administrarían la defensa y las relaciones exteriores de la región. Todas las muestras visibles de soberanía – la moneda, la ciudadanía y la bandera – serían marroquís. El gobierno marroquí insiste en que la autonomía es la solución más realista, basandose en el control que ya ejerce sobre gran parte de la región y sus demandas históricas sobre Sáhara Occidental.
El control marroquí está muy bien establecido sobre los dos tercios del Sáhara Occidental que ocupa. Ha invertido en minas de fosfatos, provee subsidios y exenciones tributarias para los marroquíes que se desplazan en el territorio, patrulla su muro frontera de 1,500 millas (2,414 kilometros) de largo, suprime cualquier actividad de pro-independencia a través de la presencia de su ponderosa seguridad y servicios de inteligencia y atrae a potenciales desertores del Polisario con ofertas de puestos de gobierno, casas y estipendios. Aunque ningún país reconoce oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, el firme apoyo político de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU, un fuerte grupo de presión en los EE.UU., el amplio respaldo del mundo árabe y la falta de participación de la comunidad internacional le ha permitido continuar su ocupación.
El Frente Popular para la Liberación de Saguia al-Hamra y Río del Oro [llamado Polisario, basado en sus siglas en español] ha sido la voz unificada del movimiento Saharaui por la independencia y la soberanía desde 1973. Ese año, un grupo de estudiantes universitarios saharauis que estudiaban en Marruecos empezó a formar un nuevo movimiento anti-español, centrado en la resistencia armada.
Entre los fundadores del Polisario eran el carismático Ilwali Mustafa Sayid y su hermano, Bechir. Ilwali se convertiría en el primer secretario general del Frente y conservaría en el cargo hasta su muerte durante una batalla en 1976. La organización comenzó como un grupo de una docena de combatientes guerrillas, pero cuando una delegación de la descolonización de la ONU llegó en mayo de 1975, se encontró que la gran mayoría de los saharauis apoyaban a la independencia y respaldaban al Polisario.
En el transcurso de su lucha de 37 años por la independencia para el pueblo saharaui, el Frente Polisario se ha mantenido como el líder del movimiento independentista en gran parte porque se ha mantenido una entidad tolerante e incluyente, al igual que muchos de los movimientos seculares independistas en contra al colonialismo que surgieron en el Tercer Mundo durante la Guerra Fría. El Polisario se centra específicamente en la libertad y la soberanía, y todas las otras identidades – de la tribu, la religión, el género y la edad – son relegadas a un segundo. Por otra parte, el Frente Polisario está lejos de ser una organización élite, y cualquier saharaui que apoye la autodeterminación es bienvenido bajo la bandera del Polisario. A través de las sesiones de su Congreso General cada tres o cuatro años, el Frente Polisario permite a todos los saharauis a participar en la dirección y organización del movimiento. En las elecciones democráticas los que viven en los campamentos de refugiados que han huido de los territorios ocupados del Sáhara Occidental y los emigrados en el exterior, eligen a sus delegados – unos 1,400 – quienes transmiten las opiniones de sus representados ante el Congreso General.
Desde su fundación, el Frente Polisario se ha centrado en la inclusión de mujeres y jóvenes. En la actualidad, participan activamente a través de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS) y la Unión Nacional de la Juventud (UJSARIO), los cuales envían algunos miembros al Congreso General y están directamente vinculados con los niveles más altos de la dirección del Polisario. Los saharauis están orgullosos del estatus avanzado de la mujer dentro de su movimiento, y el importante papel desempeñado por los jóvenes.
Para el Polisario, el Sáhara Occidental es un caso claro de descolonización y por tanto de autodeterminación. Citando resoluciones de la ONU y la decisión en 1975 de la Corte Internacional de Justicia, el Polisario exige un referéndum democrático que permita que los Saharauis decidan por sí mismos su futuro político. Este es el eje sobre el cual giran todos los argumentos del Polisario. Por lo tanto, mientras que los líderes aprobaron el Plan de Paz del enviado especial de la ONU James Baker – el cual habría permitido que algunos colonos marroquíes votaran después de un período de transición de cinco años – por lo general rechazan cualquier referéndum previsto que permite a los marroquíes en el Sáhara Occidental – algunos de los cuales han estado allí durante décadas – el derecho al voto. Por lo tanto, mientras que los saharauis presentaban algunos desafíos a la lista final de votantes que la ONU produjó a finales de 1990, el Polisario en gran medida aprobó la lista, la cual excluía a los marroquíes.
“Nosotros no adoptamos ninguna ideologia ni tratamos de difundir ninguna religion – lo único que queremos es la libertad.”
-Teeba, refugiado saharaui
Además, cualquiera solución que no incluya la independencia como una opción es inaceptable para el Frente Polisario. Aunque por lo general hablan de la independencia y la soberanía, los líderes insisten en que están dispuestos a incorporar el Sáhara Occidental a Marruecos si el pueblo saharaui decide hacerlo en un referéndum libre y justo, que también proporciona la opción de la independencia de la RASD.
Basándose sobre los principios de descolonización y autodeterminación de la ONU, el Polisario sostiene que su lucha armada de 16 años contra Marruecos estaba justificada, y que un retorno a las armas sería igualmente justificado. Sin embargo, debido a la insistencia de la ONU que iba a organizar un referéndum a principios de 1990, el Polisario sigue poniendo su fé en el sistema de las Naciones Unidas, al disgusto de muchos saharauis.
Los dirigentes del Polisario constantemente hacen referencias a violaciónes de derechos humanos y a la explotación de recursos naturales por parte de Marruecos en el territorio ocupado del Sáhara Occidental, pidiendo la intervencion de la comunidad internacional para poner fin a tales violaciónes, los cuales son ilegales basandose en el estatus de territorio no autónomo.
Por último, mientras que el Frente Polisario está expresamente centrado en la autodeterminación y la independencia, ha ampliado su discurso para tratar una serie de otras cuestiones. Apoya la integración regional del África del Norte, acuerdos económicos y militares con Marruecos, acuerdos de comercio y de seguridad con Europa y los Estados Unido, y el establecimiento de una democracia multipartidista. Por supuesto, todos estos puntos dependen de la voluntad libremente expresada por los saharauis a través de un referéndum de autodeterminación.
A pesar de su continua posición como el líder del movimiento de independencia, el Polisario no está exento de desafíos. Su actual secretario general, Mohamed Abdelaziz, ha estado en el poder por más de 30 años, y muchos de los otros dirigentes han mantenido sus puestos durante décadas. Los jovenes saharauis y gran parte de la población de refugiados – mientras que aun apoyan al Polisario – han comenzado a clamar por un cambio en la estrategia de la búsqueda de un retorno a su patria por todos los medios necesario, después de más de tres decenios de conflicto y lucha.
Si bien se ha visto complicado por actores internacionales y una serie de cuestiones adicionales, el conflicto del Sáhara Occidental es relativamente claro en términos de normas y legalidad internacional. En 1960, la Asamblea General de Naciones Unidas [AG] aprobó la Resolución 1514 (XV), la Declaración Sobre la Concesión de la Independencia a Países y Pueblos Coloniales.Según la Res. 1514, "Medidas inmediatas deberán tomarse, en los Territorios bajo fideicomiso y los Territorios No Autónomos y todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia, para transferir todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y deseo libremente expresados... con el fin de permitirles gozar de total independencia y libertad. "
Según la Resolución 1541 (XV) de la AG – también aprobada en 1960 – las potencias colonizadoras se les instruyó permitir la soberanía en sus colonias ya sea mediante la creación de un estado independiente, autonomía bajo un estado independiente ya existente o la plena integración con otro estado, de acuerdo a la voluntad de la población colonizada. En 1963, el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas declaró el Sáhara Occidental como un territorio no autónomo, por lo cual las disposiciones de las Resoluciones 1514 (XV) y 1541 (XV) aplicaban a la descolonización del protectorado africano de España.
"... para transferir todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, de acuerdo con su voluntad y deseo libremente expresados, sin distinción alguna por motivos de raza, credo o color, con el fin de permitirles gozar de total independencia y libertad. "
- Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU
En 1966, la Asamblea General pidió a España que organizara un referéndum para el pueblo saharaui que incluyera las tres opciones para el autogobierno contenidas en la Resolución 1541 (XV): la autonomía, la integración y la independencia. La ONU hizo la misma solicitud cada año hasta 1973, sin ninguna acción concreta por parte de los españoles.
En octubre de 1975, el caso del Sáhara Occidental fue presentado a la Corte Internacional de Justicia [CIJ] para una opinión consultiva sobre su situación y las reivindicaciones marroquíes de soberanía sobre el territorio. La Corte determinó que "los materiales y la información presentados no establecen ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos o la entidad mauritana. Por lo tanto el Tribunal no ha encontrado vínculos jurídicos de tal naturaleza que pueda afectar a la aplicación de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General en la descolonización del Sáhara Occidental y, en particular, del principio de la autodeterminación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de los pueblos del Territorio." A pesar de esta conclusión clara, los marroquíes y mauritanos continuaron reclamando la soberanía sobre el Sáhara Occidental.
Al mes siguiente, España entabló negociaciones con Mauritania y Marruecos, el último de los cuales ya había enviado a cientos de miles de marroquíes hacia el Sáhara Occidental durante la Marcha Verde. Los tres países firmaron los Acuerdos de Madrid, creando un gobierno provisional del Sáhara Occidental dirigido por Marruecos, Mauritania y el Yema'a saharaui, que había sido creado por España una década antes para legitimar a su control colonial. A pesar del acuerdo de gobierno compartido con los saharauis, Marruecos y Mauritania enviaron tropas hacia el territorio y lo dividieron en dos regiones bajo su control directo, efectivamente marginando a los saharauis en su propia tierra.
España, inmerso en el desorden político resultante de la muerte de el General Francisco Franco en Noviembre de 1975, se retiró del Sáhara Occidental, efectivamente abandonando todas sus obligaciones legales en su antigua colonia. De acuerdo con el Artículo 73 de la Carta de la ONU, "Los miembros de las Naciones Unidas que tengan o asuman la responsabilidad de administrar territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio reconocen el principio de que los intereses de los habitantes de estos territorios son de suma importancia, y aceptan como un encargo sagrado la obligación de promover al máximo, dentro del sistema de la paz y la seguridad internacionales establecido por esta Carta, el bienestar de los habitantes de estos territorios. "
Asi como la Asamblea General de la ONU nunca ha dado la autorización a España a renunciar a sus funciones en relación con los saharauis – y no reconoció a los Acuerdos de Madrid como un tratado legítimo – España técnicamente sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental. Mientras que Marruecos ejerce el control de facto sobre gran parte del territorio y al mismo tiempo la MINURSO asumió la responsabilidad de organizar el referéndum – aunque sin éxito – es España quien en última instancia es responsable por la autodeterminación del Sáhara Occidental, de acuerdo a los principios de las Naciones Unidas.
Por lo tanto, en virtud del derecho internacional, a los saharauis del Sáhara Occidental se les debe permitir ejercer su derecho a la autodeterminación a través de un referéndum democrático, que técnicamente debe ser organizado por España. Por desgracia, como suele ser el caso, la geopolítica y las ambiciones territoriales han ensombrecido las normas internacionales de derechos humanos, derechos políticos y la autodeterminación.
Las Leyes y Normas Regionales
Las normas regionales también son aplicables en el caso del Sáhara Occidental, sobre todo con la Unión Africana [UA], de la cual la RASD es miembro fundador. A través de la UA y su organización predecesora, la comunidad Africana acordó que para evitar conflictos futuros, las fronteras trazadas arbitrariamente por los colonizadores europeos en los siglos 19 y 20 serían respetadas como las fronteras de los estados actuales. De acuerdo a la Resolución AHG/RES.16 [1964] aprobada por la Organización de Unidad Africana (OUA), "[L]a Asamblea ... declaró solemnemente que todos los Estados miembros se comprometen a respetar las fronteras existentes en su empeño por lograr la independencia nacional." Marruecos fue uno de los miembros fundadores de la OUA y se mantuvo activo en la organización hasta 1982, cuando la OUA reconoció a la RASD como un gobierno soberano. Dos años más tarde, Marruecos se retiró oficialmente.
LMás tarde, la Unión Africana (UA) incluyó el mismo concepto en su Acta Constitutiva, el Artículo 4 (b) el cual establece que la Unión Africana velará por el “respeto de las fronteras existentes en el logro de la independencia." Tras su independencia en 1956, las fronteras de Marruecos no incluyeron al Sáhara Occidental, el cual permaneció bajo el dominio Español durante dos décadas más. En la actualidad, Marruecos es el único país africano que voluntariamente se niega ser miembro de la Unión Africana. Si bien las disposiciones de la Unión Africana técnicamente no se aplican a Marruecos, el respeto de las fronteras coloniales es un principio en todo el continente que tiene por objetivo reducir la cantidad de guerras intra e interestatales en África. Como miembros fundadores de la Unión Africana, los saharauis sostienen que el respeto de las fronteras coloniales es una prueba más de su derecho a la soberanía y la libertad.
Las Naciones Unidas y la Misión de las Naciones Unidas para un Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO)
En 1991, un alto al fuego patrocinado por la ONU y la Organización de la Unidad Africana – actualmente la Unión Africana – se firmó, y la Misión de las Naciones Unidas para un Referéndum en el Sáhara Occidental [MINURSO] fue enviado a iniciar los preparativos de un referéndum democrático para la población saharaui. El mandato original de la MINURSO incluía – e incluye – la identificación de los votantes para un referéndum, la organización del dicho referéndum y el mantenimiento del cese del fuego.
Cada año entre 1991 y 1996, la ONU señaló que se proponía celebrar el referéndum para el año siguiente. Sin embargo, debido a los retos de las listas de votantes por ambas partes, el trabajo era terriblemente lento. En 1999 y 2000, la MINURSO, finalmente publicó su lista: 250,000 saharauis fueron identificados, más de 86,000 de los cuales fueron determinados de ser votantes elegibles. Se les permitió a ambas partes a presentar apelaciones – más de 130,000 se presentaron en un mes, causando la MINURSO a abandonar sus preparativos del referéndum. Las cuestiones fundamentales siguen siendo la elegibilidad de los colonos marroquíes en el Sáhara Occidental a participar en el proceso del referéndum y la participación de los distintos miembros de la diáspora saharaui, tanto en los campamentos de refugiados y más allá.
En 1997, la ONU nombró a James Baker III, ex Secretario de Estado de EE.UU., como Enviado Personal del Secretario General, para tratar de romper el estancamiento en el proceso de identificación de votantes. En 2001, Baker presentó su primer Plan de Paz, que habría hecho del Sáhara Occidental una región autónoma de Marruecos. Esta propuesta fue aceptada por Marruecos, pero rechazada por el Frente Polisario.
Baker presentó un plan revisado en 2002, el cual sugerió un gobierno provisional elegido por los electores en la lista de la MINURSO, seguido por un referéndum verdadero de autodeterminación para los saharauis en la lista y todos los residentes que habían vivido en el Sáhara Occidental desde 1999. A la sorpresa general de todos los implicados, el Frente Polisario aceptó el Plan Baker II, pero los marroquíes lo rechazaron, diciendo que negaron a respaldar cualquier plan que permitiria un voto por la independencia completa. Con el fracaso de su segundo plan, Baker renunció su puesto.
El segundo Plan Baker fue lo más cercano que la ONU ha llegado al encuentro de una solución al conflicto. En 2007, la ONU pidió negociaciones directas entre el Polisario y Marruecos. Despues de cinco rondas de negociaciones, ninguna de las partes ha estado dispuesta a ceder en su posición. El nuevo Enviado Personal del Secretario General, Christopher Ross, otro ex diplomático de EE.UU., ha viajado extensamente por la región en un intento de construir el capital político necesario para resolver el conflicto.
Mientras tanto, la MINURSO sigue desplegada en el Sáhara Occidental, cuya sede está en el territorio controlado por Marruecos y protegidos por las fuerzas de seguridad marroquíes. Hoy en día, es la única fuerza del mantenimiento de la paz de la ONU en el mundo que no incluye un componente de vigilancia de derechos humanos en su mandato. Si bien los oponentes sugieren que la fuerza es demasiado pequeña para supervisar los documentados abusos de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes en el Sáhara Occidental y los supuestos abusos por parte del Polisario en los campamentos de refugiados, los saharauis han abogado firmamente por la inclusión de tal componente. Cada año, el Consejo de Seguridad de la ONU considera la prolongación del mandato de la MINURSO, y durante los últimos años, el debate ha girado en torno a la cuestión de los derechos humanos. Como ha ocurrido en el pasado, Francia – que representa el apoyo más importante de Marruecos en el Consejo de Seguridad – se negó a permitir que cualquier texto relacionado con los derechos humanos fuese incluido, a pesar del fuerte respaldo del Reino Unido. El apoyo político que tiene Marruecos en el Consejo de Seguridad ha obstaculizado el papel de la ONU como fuerza de paz creíble y negociador en el Sáhara Occidental.
Aunque Libia fue el primer país en apoyar al Frente Polisario y proveerlos con armas, Argelia pronto se convirtió en el partidario más vocal de los saharauis. Los motivos del interés de Argelia en el conflicto son múltiples. En primer lugar, Marruecos y Argelia están enfrascados en una lucha de poder en el Norte de África, lo cual ha resultado en el cierre de la frontera entre ambos durante casi dos décadas. La incorporación del Sáhara Occidental en Marruecos extenderia el territorio de Marruecos, poniendo asi en peligro la influencia de Argelia, y permitiría a la avanzada fuerza militar de Marruecos concentrarse en otros lugares a lo largo de sus fronteras. En segundo lugar, Argelia teme que si asegura el control sobre el Sáhara Occidental, Marruecos intentaría tomar otros territorios que formaban parte de la histórica Gran Magreb, incluyendo partes de la propia Argelia.
Segun los dirigentes argelinos, sin embargo, ellos apoyan al Frente Polisario – asi como han apoyado la independencia legítima y los movimientos de independencia contra el colonialismo en el resto del mundo – a causa de su propia historia e ideología. Los argelinos llevaron a cabo una guerra anti-colonial particularmente brutal en las decadas de 1950 y 1960, convirtiendose en defensores mundiales de esfuerzos similares. La fuerza militar argelina y los politicos élites sostienen que estas son las únicas razones para su apoyo al Polisario.
Argelia presta asistencia a los saharauis en variadas formas. En primer lugar, la fuerza militar argelina proporcionó entrenamiento y armas al Ejército de Liberación Popular Saharaui [ALPS] durante las decadas de 1970 y 1980, aunque tal ayuda militar ha sido reducida considerablemente desde la firma del alto al fuego. En segundo lugar, el gobierno Argelino a proporcionado y sigue proporcionando – aunque las cifras no son públicas – asistencia financiera a los dirigentes saharauis para manejar los campamentos de refugiados, continuar su campaña de diplomacia activa y manejar el gobierno de la RASD. Más importante aún, el gobierno otorgó considerable independencia al Polisario en los campos de refugiados fuera de Tinduf, lo cual permitió a los combatientes saharauis un refugio seguro para recuperarse, desarrollar estrategias, almacenar municiones y suministros y mantener a los prisioneros de guerra marroquíes. Por supuesto, los campamentos de refugiados de Tinduf también proporcionan un sitio de exilio muy necesario para los saharauis que se han unido al Frente Polisario contra los ocupantes marroquíesl. A cambio de habitar dentro de las fronteras de Argelia, el ejército saharaui ayuda a sus homólogos argelinos a patrullar las enormes fronteras deserticas del país del Norte de África.
Más importante hoy en día, Argelia proporciona apoyo internacional en varios foros. Embajadores en los EE.UU. constantemente abogan por el derecho de los saharauis a la autodeterminación en el Congreso de los EE.UU. y en el Departamento de Estado. Debido a su autoridad en todo el Tercer Mundo, Argelia también ha sido instrumental en el reconocimiento internacional de la RASD. Finalmente, su creciente economía y poder le han otorgado cada vez mayor influencia en las Naciones Unidas y la Unión Africana, a pesar de su pérdida de condición de líder del Movimiento de Países No Alineados durante la Guerra Fría. En estas organizaciones, los representantes de Argelia constantemente alientan a la comunidad internacional a que presione a Marruecos para permitir un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental. Debido a su proximidad y el papel influyente en el conflicto, la ONU ha permitido a menudo a Argelia a participar como observador en las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, y el Enviado Especial de la ONU Christopher Ross con frecuencia se reúne con los dirigentes argelinos para incluirlos en sus esfuerzos por encontrar una solución duradera al conflicto.
A pesar de su constante apoyo, sin embargo, el entusiasmo de Argelia en la defensa de la causa Saharaui ha disminuido con el paso de los años, sobre todo porque ha tenido que concentrarse internamente en una larga guerra civil en la década de 1990 y en la creciente amenaza de al-Qaeda en el Maghreb Islámica [AQIM ] en la última década. La población argelina ha comenzado a cuestionar la financiación de su gobierno de un movimiento internacional. Por el contrario, los saharauis a veces argumentan que los argelinos pueden y deben hacer más para apoyar su causa. Si bien el Reino de Marruecos y el Frente Polisario son los únicos partidos reconocidos por la ONU en el conflicto, sin el apoyo continuo de Argelia, es casi imposible que el Frente Polisario sería capaz de sostener la campaña por la soberanía y la libertad en su forma actual.
Cuba ha sido durante mucho tiempo un partidario de Frente Polisario, que se remonta al papel del primero como patrocinador clave de los movimientos de independencia contra el colonialismo en todo el Tercer Mundo durante la Guerra Fría. Mientras que la nación caribeña ha ofrecido apoyo tanto financiero como armas a los Saharauis, su papel más importante ha sido la educación de la juventud Saharaui. La enseñanza primaria es obligatoria en los campamentos de refugiados en Tinduf, pero existen oportunidades de educación secundaria o avanzada. Por lo tanto, Cuba ha recibido a miles de Saharauis en la isla para la educación continua, a menudo en campos técnicos y médicos. Muchos refugiados Saharauis – a quienes en broma se les refiere como Cubarawis - han pasado hasta 24 años en Cuba, recibiendo títulos en ingeniería, literatura, idiomas, y la medicina a cambio de trabajo manual ligero en la isla. A principios de la década de 2000, tres Saharauis descontentos acusaron al Frente Polisario de robar niños de sus familias y de enviarlos a Cuba para trabajos forzados y para el adoctrinamiento comunista. Los reclamos de estos tres se convirtieron en la base de una campaña active por parte de Marruecos para desacreditar al Frente Polisario. Cientos de Cubarawis en los campamentos de hoy refutan estas alegaciones, insistiendo en que su estancia en Cuba fue un beneficio que recibieron de parte del Polisario y el gobierno Cubano.
España técnicamente sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental, ya que nunca ha cumplido con las peticiones de la ONU para organizar un referéndum para la autodeterminación de su antigua colonia. El gobierno Español se ha negado a adoptar una postura clara sobre el tema por temor de disgustar a Marruecos, el país más cercano del norte de África a sus fronteras y un actor político dominante en la región. A España le preocupa el tráfico de narcóticos ilegales y de inmigrantes procedentes de Marruecos a través del Estrecho de Gibraltar y hacia las Islas Canarias españolas. Por otra parte, está preocupado de que un cambio en el estatuto del Sáhara Occidental podría estimular aún más la presión Marroquí sobre los enclaves Norteafricanos de España en Ceuta y Melilla – los cuales están ubicados en la costa del norte de África, aunque se les considera parte integral de España. Los partidos de oposición en España rutinariamente retan el manejo del partido mayoritario sobre el caso del Sáhara Occidental, pero ningun partido en el poder ha estado dispuesto a ejercer presión efectiva contra Marruecos.
La sociedad civil Española, sin embargo, apoya activamente al derecho de los saharauis a la autodeterminación. Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui existen en casi todas las ciudades españolas más importantes, y ellos organizan viajes de solidaridad a los campamentos de refugiados saharauis con frecuencia. Estas asociaciones también organizan viajes para que los niños saharauis de los campamentos pasen los veranos insoportables con familias en toda España. Protestas de apoyo a los saharauis se llevan a cabo en España, pero el gobierno español se ha abstenido de tomar un papel active significante en la búsqueda para la autodeterminación saharaui.
Francia ha sido el más fuerte aliado internacional de Marruecos con respecto al conflicto del Sáhara Occidental. Esto se debe en parte a las relaciones históricamente tensas entre Francia y Argelia, que se remontan a la sangrienta guerra por la independencia de Argelia en las decadas de 1950 y 1960. Francia ha suministrado a Marruecos con fuerte apoyo militar y diplomático. El ejército marroquí está equipado con aviones y armas franceses. Asimismo, Francia ha apoyado consistentemente a Marruecos en el Consejo de Seguridad de la ONU, incluyendo su rechazo del monitoreo de los derechos humanos en el mandato de la MINURSO.
Mientras que los EE.UU. nunca han tomado una posición concreta sobre la cuestión del Sáhara Occidental, en 2007, la Administración de Bush dio su apoyo no oficial al plan de autonomía de Marruecos como la solución más realista en la controversia duradera. El gobierno de EE.UU. y Marruecos son aliados cercanos, como Marruecos fue el primer país en firmar un tratado con los Estados Unidos de América después de su independencia. Del mismo modo, los Estados Unidos desde hace mucho tiempo reconoce los esfuerzos positivos de Marruecos en su intento de encontrar una solución al conflicto Arabe-Israelí y, más recientemente, ha contado con la estrecha colaboración de Marruecos en la Guerra Global contra el Terror, mientras ambas naciones intentan a vencer sobre la amenaza planteada por el extremismo violento Islámico. Marruecos fue nombrado un importante aliado fuera de la OTAN por los EE.UU. en 2004, extendiendo al Reino un aumento en apoyo militar a través de la provisión de fondos, inteligencia y armas. Por lo tanto, la posición de los Estados Unidos puede ser considerada como un apoyo tácito hacia el control de facto de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.
“A los Estados Unidos les pedimos algo muy sencillo – que permitan una solucion democrática al conflicto del Sáhara Occidental, sobre la base de grandes principios sobre los cuales ese pais ha sido fundado.”
-Mohammed Abdelaziz, Secretario General del Frente Polisario
A petición del actual Enviado Especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, el Departamento de Estado de EE.UU. ha dejado de hacer declaraciones en apoyo de cualquiera de las partes en el conflicto. El presidente Obama ha ofrecido su apoyo público a la labor de la ONU en la resolución del conflicto y ha alentado a Marruecos y el Polisario a cooperar con la organización internacional. Algunos miembros de la Cámara de Representantes y del Senado de los EE.UU. abogan en nombre de la autodeterminación saharaui, mientras que otros respaldan la postura de Marruecos.

References: Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Artículo 73
 Resolución 
 Artículo 4
 resolución