Source: https://blog.ensalza.com/como-resolver-problemas/
Timestamp: 2019-01-17 14:47:00+00:00

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Hace unas semanas terminé un curso online de productividad personal que me resultó muy interesante. Como ya sabéis los que nos leéis a menudo, la productividad es uno de los temas que más me llaman la atención últimamente, así que el otro día mientras tomaba unas cervezas con unos amigos estuve dándoles la chapa un poquito con el curso.
Uno de los puntos que más me gustaron es que, además de tratar los temas habituales como la gestión del tiempo o el trabajo en equipo, dedican un capítulo especial a la resolución de problemas.
No seas tan gorila y aprende cómo resolver problemas de forma inteligente para tu negocio
Siempre van a surgir problemas en tu camino, así que céntrate en solucionarlos de manera práctica ﻿Clic para tuitear
Porque no nos engañemos, el ciclo de vida del emprendedor viene a ser algo parecido a esto: naces, creces, decides montar tu empresa y te llueven los problemas. Pero como entre problema y problema tenemos que divertirnos (y hacer dinero), no es mala idea sentarse a pensar cuál es la mejor manera de resolverlos.
Antes de centrarnos en cómo solucionar los problemas, creo que conviene pararse un poco en la definición de problema. Y para esto, tenemos que echarle un ojo a la R.A.E, aunque después de colocar almóndiga como vulgarismo y quitarle la tilde a solo algunos le hayan perdido un poco el respeto.
Según el diccionario, problema tiene la siguientes acepciones:
Si nos llevamos la definición hacia la productividad, podríamos decir que un problema es una circunstancia perjudicial para los intereses de nuestro proyecto o empresa que podemos solucionar mediante acciones simples o planes colectivos.
¡Ojo! Es importante recordar una cosa: por definición, un problema siempre tiene solución. Existen las catástrofes y los desastres; pero los problemas siempre tienen solución, así que empieza a buscar la tuya.
Cuando tienes un problema puedes montar un drama o tomártelo como una oportunidad. ¿Qué eliges tú? ﻿Clic para tuitear
La actitud con la que te enfrentas a estas circunstancias es clave a la hora de encontrar la solución. Si tomas el problema como una oportunidad para mejorar, corregir errores y alcanzar metas más altas, seguro que consigues solucionarlo en menos tiempo.
Venga, ¡déjate de dramas y ponte a buscar la solución,
Seguro que sabes de qué te hablo. Cuando surge un problema, están los que dan un paso al frente para intentar solucionarlo, los que se esconden e intentan negarlo y los que se desmoronan y montan un fin del mundo con cada adversidad.
Todas las actitudes son válidas pero, ya que tienes que pasar por el mal trago del problema intenta al menos sacarle un aprendizaje positivo.
Problemas simples vs problemas complejos
Vale, ahora que ya tenemos claro lo que es un problema, vamos a centrarnos en cómo identificar y clasificar los distintos problemas.
El peor problema de los problemas (¡toma redundancia!) es la dificultad que tenemos en identificarlos, anticiparnos a que ocurran y planificar cómo solucionaremos las adversidades cuando se presenten.
Si entendemos que un problema es un riesgo con consecuencias negativas que se presenta en nuestro camino, podríamos decir que es más eficiente trabajar para controlar y anticiparnos a los riesgos que vivir buscando soluciones. Vamos, el típico más vale prevenir que curar, de toda la vida.
Podemos identificar dos tipos de problemas según su composición: problemas simples y problemas complejos
¿Qué es un problema simple?
Consideramos que un problema es simple cuando cumple las siguientes características:
Hay una única causa que provoca el problema. Por ejemplo: suena el teléfono en la oficina.
Si se dan las mismas circunstancias, esa causa siempre provocará el mismo problema. Por ejemplo: siempre que estoy concentrado y suena el teléfono en la oficina, pierdo el foco de atención y altero.
Si eliminamos la causa, eliminamos el problema. Y si aumentamos la frecuencia o intensidad de la causa, aumentamos el problema. Por ejemplo: si deja de sonar el teléfono, puedo concentrarme; pero si suena cada vez más, me desconcentro mucho más.
Por si te lo estás preguntando: sí, todavía tengo un problema con las llamadas en el trabajo.
Reduce los problemas complejos en pequeños problemas simples. Vamos por partes. Jack el destripador. ﻿Clic para tuitear
3 maneras de resolver problemas
Madre mía cómo me enrollo, ¿no? He empezado diciéndote que íbamos a ver cómo solucionar problemas de manera efectiva y llevo casi 800 palabras divagando sobre los problemas y no vamos al lío.
Pero bueno, espero que te haya servido la introducción porque ahora sí que nos vamos a centrar en las soluciones.
Aunque existen derivaciones y alternativas, básicamente hay 3 maneras de resolver problemas: práctica, creativa y analítica. Vamos a verlas en detalle.
La resolución práctica de problemas hace uso de la inteligencia pragmática, buscando la solución más rápida y efectiva de los problemas.
Este tipo de resolución es habitual en problemas sencillos y cotidianos donde es más importante alcanzar la solución que la manera en que se ha solucionado en sí misma.
Pero existen personas que aplican este tipo de razonamiento para la resolución de problemas más complejos. Las resoluciones prácticas se asocian a la intuición y muchas veces se muestran como soluciones más frías, tajantes y despojadas de carga emocional.
A veces no importa cómo se solucionó el problema; simplemente es necesario saber que se logró.
Un ejemplo de este tipo de resolución sería el mito de Alejandro Magno y el nudo Gordiano.
Este tipo de resoluciones hace uso de la inteligencia creativa, la imaginación y el pensamiento lateral para solventar problemas complejos.
Si queremos encontrar soluciones creativas a nuestros problemas, debemos seguir una serie de principios básicos:
Observa el detalle: olvídate de las causas más evidentes y busca un poco más allá para entender todos los ingredientes del problema.
Cuestiónate todo: si las soluciones habituales no han surtido efecto, plantéate darle a todo la vuelta y cuestiona todas las cosas que hayas dado por sentadas.
Libera el pensamiento: desata una tormenta de ideas en tu cabeza o escríbelas en un papel; desde lo más racional a lo más loco o descabellado que se te ocurra.
Aléjate un poco: toma un poco de distancia y párate a mirar el problema desde fuera, con otro punto de vista. Igual encuentras algún detalle en el que no habías caído antes.
Escoge la solución más útil: es posible que ya hayan aparecido nuevas formas de solucionar tu problema inicial. Escobe cuál es la más útil y práctica y llévala a cabo.
El pensamiento lateral es mundo en sí mismo del que me podría tirar horas hablando. Yo lo descubrí hace un par de años cuando, en un webinar de marketing online, Carlos Bravo nos habló de un libro de Marcos Martínez sobre pensamiento lateral que se titulaba “Haz algo diferente”. Después del webinar no dudé en pasarme por Amazon a comprarlo y creo que menos de una semana después ya lo había devorado.
Como anécdota adicional contaré que, casualidades del destino (o no), unos meses después de aquello en Ensalza se nos cruzó la opción de colaborar con Marcos, el autor del libro, como generador de contenidos en uno de nuestros proyectos. Después de leer el libro tenía claro que me encantaría trabajar con él en algún proyecto… y de hecho no hemos dejado de colaborar con él desde entonces 🙂
Gran libro para despertar tu pensamiento lateral para resolver problemas
Si queréis leer un poco más sobre pensamiento lateral, echadle un ojo al libro de Marcos Martínez porque no os va a defraudar. Lo tenéis en formato ebook por poco más de 1€ y en papel por menos de 6€ ¡una maravilla!
Si volvemos a la definición de la RAE, la resolución analítica responde a la quinta acepción, la que hace referencia al método científico para resolver problemas.
El pensamiento analítico se basa en plantear preguntas y encontrar las respuestas adecuadas para solucionar el problema desde la lógica y el razonamiento.
Ahora que ya te he contado todo lo que hablé con mis amigos sobre el curso y la resolución de problemas, creo que voy despidiéndome ya, que mientras estaba escribiendo este artículo el grifo de la cocina ha decidido liberar sus tensiones y montarme una bonita piscina improvisada… ¡a ver cómo resuelvo el problema!
Por si os interesa, el curso está dentro del programa Actívate, de Google España y parte de la información de este post la podréis encontrar más ampliada por allí. He hecho más cursos en esa plataforma (son gratis), pero desde luego creo que este es el mejor que he cursado.
¿Recuerdas qué método seguiste para resolver tu último problema? ¿Aplicas alguno de los que te he contado por aquí? ¡Me molaría que me dejaras un comentario contándomelo!

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