Source: http://beta.sumedico.com/neuroimagen-describe-estructura-de-tdah/
Timestamp: 2018-06-23 02:53:14+00:00

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Neuroimagen describe estructura de TDAH - Beta Su Medico
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno de la conducta generado por factores ambientales, genéticos y biológicos.
En los niños que lo padecen provoca un alto grado de desadaptación, así como alta comorbilidad con otros trastornos psiquiátricos.
En los últimos años, su estudio mediante técnicas de neuroimagen ha aumentado considerablemente. Dichos estudios de neuroimagen estructural y funcional sugieren que la patofisiología del TDAH estaría condicionada por una disfunción en las vías fronto-subcorticales así como por un disbalance en los sistemas dopaminérgicos y noradrenérgicos.
El TDAH se caracteriza por un desarrollo crónico e inapropiado en diferentes grados de inatención, impulsividad e hiperactividad.
Es el problema psiquiátrico más prevalente de cuantos afectan a los niños en edad escolar, con unas cifras de prevalencia estables a lo largo de diferentes razas y culturas que oscilan entre el 4 y 8%, siendo asimismo originario de graves disfunciones personales para el propio niño, pero también para la familia, la escuela y la sociedad.
Aunque no se conoce con exactitud cuál es el sustrato neurobiológico del TDAH, existen dos hipótesis vigentes:
1) La primera o hipótesis frontoestriatal que postula la existencia de una disfunción en los circuitos frontoestriatales a partir de una serie de hallazgos, tanto anatómicos como funcionales, aportados por diferentes estudios de neuroimagen.
2) La segunda, alternativa, es la hipótesis corticalposterior que demuestra la existencia de alteraciones en otras regiones corticales posteriores, de igual modo, tanto a nivel anatómico como funcional.
Es la primera hipótesis la que cuenta con más apoyo en la actualidad, considerándose el circuito frontoestriatal parte esencial del sustrato neurofisiológico de las funciones ejecutivas. Distintos estudios de neuroimagen muestran una disfunción frontoestriatal en el TDAH: estudios con tomografía por emisión de positrones (PET) muestran una disminución en el metabolismo cerebral de la glucosa en el lóbulo frontal5,6. Otros estudios realizados con tomografía por emisión de fotón único (SPECT) han encontrado, además, la existencia de una relación inversa entre el flujo sanguíneo cerebral en regiones frontales del hemisferio derecho y la gravedad de los síntomas conductuales.
En consistencia con estos estudios, los estudios neuropsicológicos, así como las teorías cognitivas vigentes, parecen estar de acuerdo en que el déficit cognitivo central de este trastorno consiste en una disfunción ejecutiva.
Los primeros estudios estructurales descritos hacían referencia a la disminución del volumen cerebral global. Siete de 12 estudioshan demostrado que el volumen cerebral total en pacientes con TDAH (en torno a los 19 años de edad), en particular el hemisferio derecho, es entre un 3% y un 5% menor que en los controles. No hay ningún estudio que objetive un aumento significativo del volumen.
Más tarde, el enfoque de los nuevos trabajos que iban surgiendo se centró en el estudio de áreas cerebrales específicas que pudieran tener un correlato clínico-biológico con el TDAH. Las áreas cerebrales más relevantes se localizan en cerebelo, cuerpo calloso y ganglios basales.
Existen estudios de neuroimagen, neuropsicológicos, neuroquímicos y genéticos que señalan las alteraciones en el circuito frontoestriatal como causa fundamental del TDAH.
En concreto, las técnicas de neuroimagen funcional, han avanzado rápidamente desde hace un par de décadas ofreciendo y aportando luz en la neurobiología del TDAH y en los efectos que los distintos tratamientos producen en el cerebro de estos pacientes.
Actualmente, existen diversas técnicas que pueden considerarse de (neuroimagen funcional). Dentro de éstas, las que presentan una alta resolución espacial son:
SPECT, PET y RM funcional (RMf).
Para lograr un mejor conocimiento de como se organiza la actividad cerebral ante un determinado proceso cognitivo, se requiere una técnica de neuroimagen funcional que integre una alta resolución espacial con una alta resolución temporal.
La combinación de la RM con la magnetoencefalografía (MEG) ofrece esta posibilidad, lo que la convierte en uno de los procedimientos más prometedores para el estudio de la función cognitiva.
Los estudios realizados con RMf se han centrado en el estudio de la activación cerebral en niños con TDAH ante tareas de inhibición que, como hemos comentado previamente, se ha propuesto como uno de los déficit primarios en el TDAH.
Estos estudios han encontrado una hipoactivación en la corteza prefrontal del hemisferio derechoy en el núcleo caudado.
A pesar de que parece que el TDAH afecta al tamaño cerebral y a la funcionalidad de manera independiente.
Los PRAD aportan una información muy precisa sobre los cambios fisiológicos relacionados con una situación concreta, dado que su resolución temporal es del orden de milisegundos.
Los estudios con PRAD en TDAH se han centrado en dos aspectos. En primer lugar, en la atención en función de la modalidad sensorial (visual o auditiva), utilizando tareas de ejecución continua. Y, en segundo lugar, en los procesos de inhibición, utilizando tareas go/no go y stop signal,al igual que los estudios con RMf.
Los estudios sobre inhibición de respuesta, objetivan una disminución en la amplitud del componente N2 frontal, que parece ser el reflejo electrofisiológico del proceso de inhibición.
El TDAH ha sido objeto de estudio mediante técnicas electrofisiológicas como el EEG. El EEG ha sido utilizado en una gran cantidad de estudios a fin de diferenciar sujetos con TDAH de sujetos control según una revisión realizada por Hughes y John.
Éstos concluyen que existiría un patrón consistente en un aumento de la actividad theta y una disminución de la actividad alfa. Este mismo patrón puede ser indicativo de otras enfermedades como la demencia, la esquizofrenia, el trastorno obsesivo-compulsivo, intoxicaciones por alcohol, trastornos del ánimo, entre otras. En la actualidad, su uso como herramienta diagnósticaen pacientes con TDAH es limitado, reduciéndose a descartar enfermedades comórbidas como la epilepsia que en un bajo porcentaje de casos podrían generar dudas diagnósticas.
Estudios con magnetoencefalografía
La MEG es una técnica no invasiva que permite registrar los campos magnéticos generados por el flujo de corriente eléctrica intracelular a través de las dendritas de las neuronas piramidales. La MEG ofrece una excelente resolución temporal, del orden de milisegundos, al mismo tiempo que una elevada resolución espacial. Por esta razón podría ser una técnica especialmente útil para ayudar a comprender cuales son los aspectos neurobiológicos esenciales del TDAH y, como consecuencia, cual es su déficit cognitivo primario.
La MEG es una buena herramienta para poder evaluar y crear imágenes funcionales de la actividad cerebral de este tipo de pacientes, lo que permitirá al psiquiatra integrar las aportaciones de la neuroimagen estructural con las que aporta la neuroimagen funcional, como es el caso de la MEG que integra dentro de la imagen estructural la imagen funcional.
En un trabajo reciente Tannock et al., ponen de manifiesto las diferencias observadas en adultos diagnosticados de TDAH, en relación a sus pares controles en el procesamiento básico somatosensorial medido con MEG.
AVANCES TDAH
Las técnicas de neuroimagen abren una vía no sólo de conocimiento y mejor comprensión del trastorno, sino que vislumbran una ventana de posibilidades para que en un futuro se puedan encontrar aplicabilidad diagnóstica a alguna de estas técnicas, a pesar de que con los datos de los que hoy disponemos, esto sólo encaja dentro de los conceptos futuribles y debemos recalcar que el diagnóstico actual del TDAH es eminentemente clínico.
En este sentido la MEG se está posicionando, para en un futuro próximo ser una técnica que nos ayude a entender mucho mejor cual es la participación específica y diferenciada de nuestro cerebro tanto en los procesos cognitivos como en los trastornos mentales en general y en el TDAH en particular, bien sea desde un enfoque temporal de los mismos, o bien desde un proceso distribuido de la actividad cerebral, tal y como propone la neurociencia actual o bien en una conjunción de ambos procesos.
Fuente: Centro de Magnetoencefalografía
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