Source: http://revcienciapolitica.com.ar/num28art9.php
Timestamp: 2019-03-23 10:18:58+00:00

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En el debate politológico actual, existe una forma nueva que a su vez es vieja, para explicar aquellos liderazgos provenientes de la llamada anti política; término que nos define la nueva relación líder ciudadano, en donde el líder político proviene, ya no, de la forma partido de hacer la política, sino que, es producto de una desafección ciudadana o, fatiga cívica, como algunos autores le llaman, que ha producido líderes extra-partido (outsiders) para tomar el poder político del Estado. Nuestra observación se realizará bajo el método comparado y en especial haciendo énfasis sobre la crisis venezolana de los últimos tres años.
PALABRAS CLAVES: Anti-política, desgobierno, democracia, partidos políticos, Estado, Venezuela.
In the present debate on political science there is a not new way to explain political leaderships that came from anti-politics, a word that defines a new relationship between leader and citizens in which the leaders do not derive from political parties. Actually, they are the result of citizen’s tiredness that has produced political outsiders ready to take control of government. We will make an observation on a comparative basis and focusing specially on Venezuela’s crisis in the last three years.
KEY WORDS: Anti-politics, bad government, democracy, political parties. State, Venezuela.
Nuevos liderazgos, Política Outsiders y Anti política. Como fenómeno del Neopopulismo.
Realizado por: Doctor, GARCÍA SAMANIEGO, Francisco R.[1]
Mérida-Venezuela, JULIO 2016. - CIPCOM-ULA.
Un malestar general hacia los partidos políticos.
Revelar los problemas actuales que está atravesando la política como consecuencia de un malestar general hacia los partidos políticos de vieja data, los que se conformaron en las décadas de los años 40, 50 y 60 del siglo XX como resultado de las revoluciones sociales desde la izquierda comunista y la derecha liberal y sus representantes, al reconocerles su débil papel en la resolución de los distintos conflictos, pasado y presentes en nuestras sociedades. Siempre bajo la mirada tutelada de un Estado paternalista, lo que conllevó al surgimiento del populismo en un comienzo y esa larga tradición en América Latina, entre democracia versus dictadura, democracia versus caudillismos, democracia versus, en la actualidad, personalismos fuera de las formas de profesionalización política para la conducción de los gobiernos, haciendo del Estado un torrente de desinstitucionalización del sistema republicano; lo que muchos ahora damos el nombre del neopopulismo, en algunos casos, en otros, los promotores de la anti política. Todo un coctel explosivo para el desarrollo de las naciones.
Bien, en el pasado tenía sentido hablar de partidos políticos estructurados como las instituciones políticas idóneas para la producción y reproducción de las demandas del ciudadano y de la sociedad civil. Pero en nuestros días, esas instituciones se nos presentan débiles y poco cohesionadas producto de un caos interno en la competencia Inter-partidaria que indudablemente ha producido la despolitización, tanto dentro, como fuera de la estructura partidaria. Esa manifiesta consecuencia de la caída de la partidocracia, hacia lo que se comienza en llamar, en la ciencia política, la desgobernanza. Ya un concepto más claro que el de la ingobernabilidad. Concepto que suponía la crisis total del sistema democrático de gobierno. En el caso del concepto de la desgobernanza, es la promoción adrede de mantenerse en el poder una elite, tanto política como económica en el poder, sin importar que tan ingobernable sea un país.
El asunto gira en torno a; mantenerse en el poder del gobierno y controlar las instituciones del Estado a toda costa, sin importar lo difícil y crónico que sean los asuntos por superar en un país. Los ejemplos se han podido observar en países como Cuba, Argentina, Haití, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Venezuela, entre otros como Polonia, Grecia, Italia, España, Egipto, Libia, Corea del Norte, Bielorrusia, Irán, Irak, Siria, etcétera.
Se crea de éste modo, una suerte de fatiga cívica, que entre otras dificultades viene de la mano de la corrupción política, que, a su vez, produce la anti política, fenómeno presente, no sólo, en Latinoamérica, también es un fenómeno que se presenta en otras latitudes. Pero es precisamente en Latinoamérica en donde se desarrolla, y es nuestro objeto de estudio por la poca cultura política presente en nuestras sociedades, crónicamente empobrecidas en su acervo cultural y educativo. El discurso de los demagogos actuales va dirigido solo a las masas de barriga vacía, mente y cuerpo mal nutridos. Es decir, un 70 por ciento de la población en general vive en esas condiciones diarias de pobreza y penurias. Nada más halagador para esas personas, de las clases C y D escuchar palabras mágicas de resolver los problemas; incluso desde la colonización a la independencia y futura conformación de los Estados.
En tal sentido, en América Latina es primero el Estado y luego la sociedad. Esto significa que, luego de la colonia y de las guerras de independencia, los Estados heredaron el modelo republicano liberal, pero a diferencia del modelo europeo no fueron basados en una activa participación política de la sociedad civil. La razón de ello es que la sociedad civil europea estaba basada en una fuerte actividad urbana que fue repotenciada con la revolución industrial que generó un nuevo tipo de ciudadano, el burgués.
En nuestro caso, dichas sociedades heredaron una fuerte tradición agraria que generó una nueva clase social revolucionaría resentida desde las izquierdas leninistas y estalinistas, que provocó el retraso de la aparición de un Estado fuerte hasta bien entrado el siglo XX. Fue esté Estado liberal el que promovió las condiciones necesarias para la aparición de una sociedad civil urbana y letrada. De hecho “la elite criolla de la ciudades recibe e incorpora, en mayor o menor grado, un sistema de ideas y modelos correspondientes al liberalismo económico y político de los países avanzados, en función del cual se somete a crítica el sistema de sociedad, gobierno y administración de las colonias, y se elaboran esbozos doctrinarios y formulaciones prácticas para su posible reforma o reemplazo”.[2] Esto trajo como efecto que nuestra sociedad civil dependiera estructuralmente de los mecanismos del Estado.
Para los Estados latinoamericanos nacientes, los modelos liberales basado en el republicanismo, fue un modelo a seguir en las constituciones de los Estados en su etapa fundacional en América Latina. Luego de la colonización y las guerras de independencia, debemos decir, que la fundación de los Estados Iberoamericanos no parte de la sociedad civil como tal, sino de la formación de liderazgos regionales, bajo caudillos tradicionalistas que se imponían ante los cambios de la sociedad industrial al estilo europeo.
Asimismo, la monarquía española permitió un centralismo a los nuevos Estados independientes, como herencia político-económico-cultural. De hecho para Marcos Kaplan: “Los Estados latinoamericanos, su intervencionismo, su autonomización y su rectoría, heredan tradiciones y fuerzas, estructuras y tendencias, que provienen de la fase de conquista y colonización, bajo los Asturias hasta 1700, y bajo los Borbones hasta la emancipación”.[3]
En un comienzo de la gesta independentista, las elites de los grandes propietarios de la tierra tuvieron su influencia política para la construcción y fundación de los Estados, pero en el momento de la estructuración y formación de los nuevos Estados estos tendieron a centralizar el sistema bajo normas jurídicas que dejaban por fuera el ámbito de la esfera privada, lo que ha significado demasiada preeminencia del Estado en todos los espacios públicos de carácter privado, con un poderoso aparato político y administrativo. Porque, “las estructuras socioeconómicas heredadas de la colonia pasan casi intactas a los nuevos Estados nacionales en emergencia. Son respetadas, consolidadas y extendidas a nuevas regiones y grupos, junto con las transformaciones impuestas por las convulsiones revolucionarias y por las modificaciones en relación a la dependencia externa”.[4]
Otro asunto, es explicar que fueron las elites letradas y la prensa los primeros y más influyentes en formar la sociedad civil como esfera privada para tener preeminencia en los asuntos del Estado. Visto de éste modo, es dejar pasar por alto el centralismo y el clientelismo político-económico y administrativo que ha mantenido el Estado, por ser el primer promotor de todo lo concerniente en la construcción y creación de la sociedad. Vicio que han reproducido los partidos políticos formados a finales del siglo XIX, hasta hoy, y que han dependido del Estado para su formación hasta bien entrado el siglo XX. De allí el problema que de hecho se plantea a la hora de crear instituciones políticas autónomas de los poderes del Estado en América Latina afectando de esta manera la gobernabilidad - gobernanza y el balance de los poderes.
En tal sentido, el Estado en construcción como esfera pública y la esfera privada siempre en América Latina se han mantenido separadas lo que significa una débil y desperdigada sociedad civil por la amplitud de funciones que recaen en el Estado abarcando todo a su favor. Y por ello, se observa que; “sin embargo, que buena parte de los gobiernos, ilustrados o no, invocarán la opinión pública como fuente de legitimidad”.[5]
Asimismo, “en las décadas de 1810 y 1820, la mayoría de los países latinoamericanos accede a la independencia política”. Pasados estos primeros años en el transcurso del siglo XIX y principios del XX, hasta hoy, (S.XXI) se ha logrado una ciudadanía de carácter representativo constitucional bajo normas jurídicas de carácter liberal, pero ese objetivo se da en el papel. Es decir, son constituciones de tipo fachada (véase, Sartori) porque en la práctica del Estado son letra muerta. En tal sentido, el Estado crea al ciudadano más no la sociedad civil. Ello a su vez, generó y ha generado un caudillismo personalista y autoritario, y ha sido esto último el conflicto que se presenta en los sistemas políticos en casi toda Ibero América. De este modo se ha presentado en la historia política de Latinoamérica bajo procesos circulares de conflicto entre caudillismo y populismo, populismo y democracia, militarismos, autoritarismos, y de nuevo procesos de transición hacia la democracia bajo una suerte de masa movilizada que vuelve a generar el populismo y la interminable cadena de construir las bases institucionales para que el sistema tenga mayor gobernabilidad. Como se ha observado líneas arriba.
Asimismo y como lo explicó muy detalladamente Arturo Uslar Pietri en uno de sus ensayos para poner en evidencia ese dogma ideológico y mágicamente mal planteado en el continente por la mayoría de los políticos en el poder: “El ideal político supremo al cual hay atender es el socialismo; El Estado no solo debe dirigir la economía sino intervenir directa y predominantemente en todos los procesos económicos; la presencia del capital privado es sólo tolerable dentro de ciertos límites y bajo el control del Estado; el gobierno tiene por fin principal aliviar, por medio de subsidios y dádivas, a la población contra los efectos negativos del libre juego de las fuerzas económicas… La principal función de los gobiernos consiste en mantener su fuerza y su presencia por medio de todas las formas posibles de repartos y clientelismo”. [6] Todo basado en una supuesta defensa de la soberanía a los intereses extranjeros imperiales. Una excusa ideológica que generó y sigue generando la pobreza, corrupción y mala administración pública en Latinoamérica.
En todo caso, todavía queda mucho por construir con respecto al ámbito de acción de la sociedad civil, porque ésta última siempre ha estado separada del Estado, o, depende económicamente de él. La sociedad, la forma el mismo Estado que éste promueve para darse legitimidad en función del establecimiento de los gobiernos. Pero desatiende en función de resolver los conflictos generados por la falta de gobernabilidad entre sociedad y Estado. De allí que la sociedad dependa del Estado, y por eso su falta de actuación para la resolución de los conflictos sociales.
Ese conflicto genera la dominación de liderazgos personalistas urbanos-tradicionalistas, ello a su vez agudiza el conflicto porque las masas buscan en el líder la solución a los problemas sociales bajo el gobierno de los hombres, pero deja por fuera el gobierno de las instituciones republicanas para que el sistema avance, y ello evita que la democracia como tal se consolide en el transcurso del tiempo en nuestros países. Porque, “las promesas que se hace a los grupos populares no son cumplidas”.
Esos tipos de dominación de tipo tradicionalista dio pie para que Max Weber propusiera una idea impecable; “debe entenderse que una dominación es tradicional cuando su legitimidad descansa en la santidad de ordenaciones y poderes de mando heredados en tiempos lejanos, `desde tiempo inmemorial´, creyéndose en ella en méritos de esa santidad. El señor o los señores están determinados en virtud de reglas tradicionalmente recibidas”.[7] Aún más, en la primera etapa de construcción del Estado en América Latina de raíz liberal republicana (en muchos de sus aspectos) el poder político del Estado basó sus funciones en centralizar el poder en el gobierno de los hombres, en un tipo de dominación tradicional, lo que creó un Estado paternalista que se ha heredado hasta nuestros días. Y si observamos con mayor atención, los liderazgos a comienzos del siglo XX en su gran mayoría tenían sus ideales puestos en el marxismo ortodoxo. En un marxismo de manual.
Entre otras cosas nuestros funcionarios, “por lo demás, muy característico de nuestro altanero individualismo venezolano, es que el alto y pequeño funcionario se aísla orgullosamente en su función y prefiere mandar antes que deliberar y escuchar. Aquella sentencia criolla, violenta y fatalista a la vez, de que jefe es jefe no sólo regía (y aun rige) para nuestros caudillos y caciques, sino también para los intelectuales”.[8]
En éste sentido, el carácter de respeto a lo institucional en la democracia en América Latina, siempre se ha visto diezmada en toda la historia política por los personalismos llenos de irrespeto a lo legal y normativo. Es decir, el manejo del Estado en sus aspectos jurídicos se ha basado en; “La ley para mis enemigos y para mis amigos todo”.[9] En efecto es un fenómeno heredado de un centralismo tradicional, en tanto portador de “verdades” legales inaplicables para nuestras realidades socio-político cultural. Es decir, “de éstas coordenadas nace tanto un fuerte sistema de exclusión social como un profundo sentimiento de inseguridad personal y grupal, diseñando un horizonte creciente de malestar colectivo”.[10]
De ésas épocas, se pasó a una de transición hacia la democracia de partido que tampoco resolvió el conflicto y mucho menos consolidó la democracia. Entre tanto la “supuesta” aparición de la sociedad civil como respuesta a los regímenes militaristas-autoritarios, o, a los populismos, aparece, “como crítica anti-autoritaria más que como alternativa de sociedad”.[11]
Por lo tanto, se crea una sociedad civil que se propone la toma del poder político del Estado generando así, un conflicto de intereses entre el Estado y la sociedad, cada uno corriendo solo en sus funciones, más no deliberando para la solución de los conflictos sociales y económicos.
En sí, la sociedad civil que como pueblo en su concepción movimientista se pierde, en América Latina en planteamientos reivindicativos e ideológicos llenos de pasión y bajo una retórica que en nada dan solución y articulación de los problemas de los ciudadanos. De hecho, la sociedad civil, tiende a parecerse a los partidos políticos ineficaces y retóricos llenos de discursos vacíos de contenidos programáticos. Así las cosas, la sociedad civil en América Latina no cumple con su papel de intermediadora entre Estado y ciudadanos, Estado y Partidos Políticos. Por lo tanto, “bajo la impronta patrimonialista, con la concentración del poder en el ejecutivo, lo público y lo privado, lo económico y lo político tienden a superponerse y con ello, a diluirse la autonomía de la sociedad civil”.[12]
Indudablemente, el Estado en América latina en su transcurrir histórico siempre se encuentra en conflicto, primero en la búsqueda de fundación y construcción, segundo en sus etapas revolucionarias y, tercero, una etapa de transición hacia la democracia luego del declive de los militarismos y dictaduras para la búsqueda de la consolidación de la democracia. Y ahora entre los liderazgos de corte anti sistema y promoviendo la anti política, pero ello no significa que en algunos países están de regreso los partidos políticos institucionales. “Los procesos de transición y continuidad democrática en la región (1978-1980), evidenciarían dicha situación de supervivencia partidista, por una parte, al estar sujetos a la necesidad de quemar etapas lo más rápidamente posible, de encontrar fórmulas mágicas que, parafraseando a Alcántara (2004: 12), corroboraran la creencia de que la institucionalización de la política es cosa de un día y los partidos la institución adecuada para esto. Y por otra, la crisis de representación de los partidos como organizaciones o instituciones vitales en la vida electoral, que se fundamenta en el rechazo de los electores”.[13]
Evidentemente debemos puntualizar que; “la crisis a la que referimos no responde, estructuralmente, a un proceso de relación institucional sociedad-partidos, sino a un entramado de situaciones que tiene en el Estado y su proceso de transformación mayor sustento explicativo, dado que el factor democrático transicional que recayó en los partidos, de forma adyacente implicó, también, un proceso transicional desde el factor económico: economía de mercado. Es decir, la crisis tiene un fundamento institucional y que ha impactado en los procesos relacionales de las sociedades latinoamericanas del siglo XXI, que puede explicarse sin la orientación económica que complementa la lógica política de hoy y que explicaría la lógica de los partidos: la tesis de los partidos cartel de Katz y Mair (1995: 5-27)”.[14]
Pues en éstas condiciones, también se genera una crisis de representación política, la cual se plantea, en que la solución democratizadora no es sólo el acto de legitimación electoral de los representantes políticos. Y genera además un anti-institucionalismo. Se deben buscar nuevas representaciones dentro de nuevos conceptos para afianzar en la práctica una cultura política más democrática y menos retórica. Es decir, repensar la democracia.
Muchas reformas fueron emprendidas desde la perspectiva de un nuevo constitucionalismo. “Si tomamos como referencia inicial 1980, encontramos que Brasil, en 1988; Chile, en 1980; Colombia, en 1991; Ecuador, en 1979, 1998, 2008; El Salvador, en 1983; Guatemala, en 1985; Honduras, en 1982; Nicaragua, en 1987; Paraguay, en 1992; Perú, en 1993; y Venezuela, en 1999, modificaron sus constituciones, incluso muchos de ellos posteriormente a través de nuevas reformas. Es decir, 11 de 18 países tomaron el camino del constitucionalismo, aunque ello no auguraba, ni garantizó la consolidación democrática de los sistemas, pero sí su estabilidad. Como señala Sartori (1994: 8), "[...] es claro que las instituciones y Constituciones no pueden hacer milagros. Pero difícil será que tengamos buenos gobiernos sin buenos instrumentos de gobierno".[15]
Claro está que el problema de la despolitización que se generó a raíz de un Estado de los hombres produjo una crisis de representación política. Entre otras cosas, “el crecimiento de la sociedad civil es coextenso con la creación y el reforzamiento de las instituciones. No hay quizás tarea democrática más importante en estas sociedades latinoamericanas pospopulistas y posautoritarias que la consolidación de instituciones políticas capaces de juridíficar los nuevos derechos, articulando la sociedad civil que tiende a expresarlos con los instrumentos de la democracia representativa”.[16]
Como resultado de lo anterior, “Visto desde esta perspectiva se pueden eliminar muchos de los estereotipos, como aquel que le adjudica a la sociedad civil un carácter intrínsecamente progresivo, tolerante, cosmopolita y orientado al bien común. Como todos sabemos, la sociedad civil no siempre aparece en forma canalizada y también está sujeta a las pasiones que suscita el poder, pero por otro lado se puede constatar en muchos casos su función como agente promotor del desarrollo democrático. Siempre y cuando se mantenga una visión sensata sobre la heterogeneidad y la fragmentación interna de las sociedades civiles, no hay riesgo de caer en la valoración unilateral que puede implicar el lema, “sociedad civil”.[17]
En fin, para que en América Latina se puedan superar los problemas de gobernabilidad y de desgobierno (por cierto endémicos en nuestros sistemas políticos) es importante crear un diálogo entre Estado y sociedad, en donde la sociedad civil por medio de institucionales partidos políticos (la partidocracia) intermedie para lograr una hibridación, entre lo público y lo privado con fines concretos y bajo una discusión política con estructuras jurídicas que permitan el desarrollo y desenvolvimiento de una democracia plural y representativa en un Estado de derecho que permita el establecimiento de una sociedad civil fuera de los ámbitos del Estado apoyada por partidos políticos con vocación institucionalista republicana.
1- LOS LEADERSHIP O, NUEVOS LIDERAZGOS.
En este trabajo se argumenta que Los Leadership o, Nuevos liderazgos, son una consecuencia de la aparición del fenómeno de la anti política, convirtiéndose estos Nuevos liderazgos en un tipo muy personalista del manejo del Estado en sus respectivos gobiernos.
Además, cabe mencionar asimismo que estos líderes, en su gran mayoría carismáticos, provienen de una, poca o nula profesionalización de la forma partido de hacer política en nuestros días, Alejados de los otrora partidos políticos, o para definirlos mejor, Outsiders políticos. En todo caso, su aparición en el escenario político, crea movimientos de ciudadanos cansados de las promesas incumplidas por los antiguos actores políticos. E incluso, debe mencionarse que estos Outsiders políticos utilizan los medios de comunicación masiva como forma de explotar el descontento popular a su favor haciendo buen uso de su carisma y manejo de los Mass-media.
Así las cosas, lo cierto es que, el Vídeo poder o, política escenificada en los medios de Comunicación masiva, es el instrumento idóneo para movilizar a los ciudadanos descontentos, pero también, desmoviliza a otros sectores a no participar en la política.
Lo que sí parece evidente en nuestra región es la aparición de distintos líderes políticos Outsiders; Fujimori, Collor de Mello, Bucaram, Caldera, Chávez, Maduro y Toledo, Ollanta Humala, Uribe, Evo Morales, los Kirchner, entre otros, que bajo su carisma y por la crisis de los partidos políticos surgen como la promesa de salvar al empobrecido Estado. Siguiendo a Manuel Alcántara Sáez; “Las situaciones de cambio político, entendidas en un sentido amplio como coyunturas críticas, y no, como mera sustitución del régimen, comporta una gran incidencia en la gobernabilidad. Esto es así, por cuanto que traen parejas alternativas substanciales medioambientales y transformaciones profundas que atañen a la incorporación de nuevos actores políticos, al establecimiento de reglas de juego político de contenido muy diferente a las del período anterior y a la propia acción de gobierno”.[18]
En estas circunstancias, a menudo existe el riesgo de que las reformas institucionales (para mejorar la función del Estado, con respecto a una mejor gobernabilidad-gobernanza del sistema político) fracasen, cuando debilitan o desmantelan las viejas estructuras sin contribuir de manera eficaz a la construcción de una alternativa más democrática, eficiente y estable.
Por lo tanto, “a la diversificación y complejización de las sociedades nacionales corresponde la heterogeneidad de las clases y grupos con fuertes diferencias en los intereses, en la capacidad para reorientarse y reorganizarse políticamente, en la intensidad, el ritmo y el sentido de sus acciones. Todo ello va acompañado –también se dijo- por la proliferación, la heterogeneidad y la confusión de las ideologías; La coexistencia, la confrontación y el entrelazamiento de diversas variedades de conservadurismo (tradicional y desarrollista-modernizante, liberal-democrático, nacional-populismo, socialismo, reformista, revolucionario, viejo y nuevo fascismo). Son también híbridas y contradictorias las formas de conciencia y los patrones y modalidades de comportamiento social”.[19]
Y, por último, esta forma neopopulista llevada a cabo por los outsiders de la política, lleva a nuestros sistemas políticos a una suerte de autoritarismos competitivos, o semi-competitivos de nuevo cuño. Nos advierte que debemos repensar la democracia y las organizaciones partidistas. Ya Kelsen tiempo atrás nos lo advertía; “Solo por ignorancia, o por ofuscación puede pensarse en democracia sin los partidos políticos”.
Ramos Jiménez destaca en su obra los partidos políticos que; “Si el partidismo constituye la esencia de la democracia, mi interés por los partidos políticos se inscribe dentro de una vocación indeclinable por la defensa del único sistema político que nos permite el goce de libertades públicas amplias, prerrequisito para el despliegue efectivo de nuestro trabajo”. [20]
2-. LEADERSHIP Y POLICYMAKING.
En el debate politológico actual, existe una forma nueva que a su vez es vieja, para explicar aquellos liderazgos provenientes de la llamada anti política; término que nos define la nueva relación líder ciudadano, en donde el líder político proviene, ya no, de la forma partido de a ser la política, sino que, es producto de una desafección ciudadana o, fatiga cívica, como algunos autores le llaman, que ha producido líderes extra-partido (outsiders) para tomar el poder político del Estado.
Y como bien señala Alfredo Ramos Jiménez en unos de sus trabajos; “La profesionalización de la política y la imposibilidad real de la democratización interna, por una parte y la burocratización de la organización partidista, como el mayor obstáculo para el desarrollo o ampliación de la participación política democrática, por otra”.[21]
Pareciera ser que la otra forma de participación política democrática se desenvuelve en ésta suerte de outsiders de la política como fundamentación de los nuevos Liderazgos.
Pero, pareciera ser que el fenómeno outsider también está presente en otras latitudes, por poner algunos ejemplos de ello, como serían los casos de; Silvio Berlusconi, en Italia, Evo Morales en Bolivia, Hugo Chávez en Venezuela, Sebastián Piñera en Chile, Eduardo Correa en Ecuador, a finales de los noventa siglos XX y principios de XXI. Seguidos por otros más jóvenes, y otros no tan jóvenes en la actualidad. Algunos son de izquierdas siguiendo el modelo clásico del revolucionario, pero así comparamos con otros también que se presentan como figuras anti establishment desde la derecha.
Del éxito inesperado de Donald Trump y Bernie Sanders en Estados Unidos pasando por Alexis Tsipras en Grecia hasta llegar a figuras emergentes como el sudafricano Julius Malema o el indio musulmán Asadudin Owasi, es también la hora de mujeres fuertes como la senegalesa Aminata Toure o la venezolana Lilián Tintori. Sin olvidar, claro está, el liderazgo en España de Albert Rivera y Pablo Iglesias, dos treintañeros que han levantado sus partidos de la nada, pero con un fuerte discurso anti-sistema y muy cuestionados los orígenes de sus recursos para sus campañas electorales, entre el partido Podemos y Ciudadanos, frente al claro declive del PP y PSOE.
Otro tanto con el proceso de juicio político en Brasil (2016; 180 días separada del cargo 55 senadores votaron a favor del impeachment y 22 lo hicieron en contra.) que podría provocar la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, más diversas protestas anti gubernamentales, debido a la crisis política y económica que atraviesa el gigante de sur américa. Todo ello por sus altos índices de corrupción (casi 500 políticos) entre los dos principales partidos políticos, el partido de los trabajadores (PT) y el partido do movimiento democrático brasileiro (PMDB).
De todo lo dicho líneas arriba, ante estos políticos que se presentan como transformadores, por la anti política y el déficit de capital social[22] por parte de los partidos políticos en el poder, estos se anuncian como una nueva era de los “outsiders” en un panorama dominado por la masiva desconfianza hacia la política tradicional, que se mantiene por la alta ingobernabilidad o desgobernanza en sus respectivos países.
Si bien es cierto, el leadership de la política, devienen por la baja profesionalización política en el seno del partido político, pero, también por el exceso de partidocracia, en donde el partido o los partidos tendieron a controlar todo el aparato del Estado. En tal sentido, los partidos políticos como puentes idóneos entre la sociedad civil y el Estado en busca de una mejor gobernabilidad de los sistemas políticos van en declive permanente dentro de la institucionalidad.
Ello afecta de manera paulatina el buen desarrollo de las representaciones partidistas por la crisis en las instituciones políticas y jurídicas del Estado. Lo cual genera el desgobierno neopopulista. Por ello, entre el desgobierno, mal gobierno y, por supuesto, mala administración se distingue que; “el desgobierno supone una condición distinta puesto que lleva consigo la nota de intencionalidad y no la mera ignorancia o incapacidad que provocan un mal gobierno o una mala administración”.[23]
Es evidente que en un principio la profesionalización política era “pensable en nuestros países a partir de la instauración de los procesos democratizadores y competitivos de las organizaciones partidistas en pugna para tomar el poder político del Estado”.[24] Entre otras razones para explicar el fenómeno de los nuevos liderazgos en donde la clase política goza de baja capacidad en el presente para establecerse como una elite política de control del poder. Así, significa el desgobierno, mantenerse en el poder político del Estado sin gobernar, buscando vías alternativas no institucionales de hacer política, lo cual se evidencia en discursos y manifestaciones alejados de las leyes e instituciones vigentes dentro de un sistema político-jurídico determinado.
Es por ello que; “Allí donde no existen partidos no existe democracia: los partidos definen la democracia”.[25] Por principio, la quiebra de la simplificación neopopulista, víctima de sus evidentes excesos antidemocráticos y autoritarios, está allí para demostrar que el nuevo orden democrático, donde funciona sin mayores sobresaltos o inequidades, ha llegado para quedarse: este nuevo orden resulta impensable sin la presencia de los partidos políticos para hacer que la democracia funcione.
Entre otras dificultades, para Marcos Novaro; “El prototipo es, el demagogo populista de las lindes electorales que promete más de lo razonable, introduce la arbitrariedad personal allí donde debería regir cálculos estrictos de costo-oportunidad, y que se muestra endemoniadamente convencido de ciertas ideas que no tienen comprobación empírica”.[26] De ésta manera, los populismos se establecen en el Estado democrático presidencialista de gobierno. Valiéndose el líder populista de la fuerza que le otorga el poder ejecutivo, y para lograr su victoria se hace de un carisma que aprovecha al máximo por la despolitización ciudadana; Fenómeno presente en nuestras instituciones Huecas o mal institucionalizadas, como ya lo había anunciado Larry Diamond, y, a su vez; La política contemporánea es cada vez más una compleja articulación de técnicas”.[27]
De ahí deviene una suerte de democracia plebiscitaría por principio demagógico que fundamentan los outsiders de la política. Otro ejemplo, lo es el triunfo del “Cholo” Alejandro Toledo en el Perú, en su momento, así como Ollata Humala; en Venezuela la sobrevenida elección de Nicolás Maduro luego de la muerte de Chávez; nos sigue revelando que la informalización de la política llevada a cabo por los outsiders (personajes venidos de diversos sectores que no tienen vinculación ni experiencia política) en la región Andina sigue creciendo frente al declive y desprestigio de los partidos y la clase política tradicional. Ahora bien, en sus tipos de partidos de los outsiders responden más a trasnochos ideológicos, y a formar partidos, más como movimientos de resentimiento que como verdaderas estructuras partidistas.
En clara respuesta al desprestigio de los partidos, se presentan dos tendencias en los estudios sobre el tema en la región: 1) Crisis; o 2) Recomposición (Hagopian, 1998: 99-143; Roberts y Wibbels, 1999: 575-590; Rivas y Araque, 2003: 417-435, 2008: 11-31; Ungar y Arévalo, 2004: 51-69; Mayorga, 2006: 58-61; Tanaka, 2001: 25, 2005: 91-109; Van Cott, 2005: 3-25; Alcántara, 2006: 150-274; Caicedo, 2008: 9-39; Carrera, 2012: 175-187); y para esto se han utilizado expresiones como crisis, declive, decadencia, transformación, recomposición, evolución, desalineamiento, realineamiento, volatilidad, inestabilidad, déficit de capital social, desgobernanza, anti política, los neopopulismos, militarismos, nuevas formas de autoritarismos.( Putnam 1994; Madueño, 1999; Ramos Jiménez, 2015; García Samaniego, 2014, 2015, Rivas Leone, 2011)
Lo que sí se desprende con claridad es el hecho de que la función hacia el clientelismo por parte de los partidos políticos, “ha ido desplazando las funciones de movilización y representación de los miembros, generando con ello una serie de transformaciones internas de los partidos y externas en las modalidades de la competición interpartidista más orientada ésta hacia el Marketing electoral “.[28]
A partir de ahí cabe decir, que el partido cambia su función y se organiza sólo para las contiendas electorales, esta situación es aprovechada por los líderes carismáticos y los outsiders de la política, para acusar a los partidos de innecesarios, creando un Movimiento que le garantice el triunfo político para la toma del poder político del Estado. Lo que implica la entrada de una política cargada de manifestaciones en los medios de comunicación. Lo que Giovanni Sartori ha destacado como la Video Política, o la política del espectáculo.
Para Bernard Manin: “Los medios de masas, no obstante, favorecen determinadas cualidades personales: Los candidatos exitosos no son los notables locales, sino lo que calificaríamos de personajes mediáticos, personas que tienen un mejor dominio de las técnicas de la comunicación mediática que otras. Lo que estamos percibiendo hoy no es una desviación de los principios del gobierno representativo, sino un cambio en los tipos de élites seleccionadas. Las elecciones siguen otorgando cargos a individuos con características distintivas; conservan el carácter elitista que siempre tuvieron. No obstante, una nueva elite de expertos en comunicación ha reemplazado al activista político y al burócrata del partido. La democracia de audiencias es el gobierno de los expertos en medios”. [29]
Como ya hemos mencionado la crisis del Estado le viene dada por la crisis institucional enmarcada por la política clientelar partidocrática dentro de las burocracias del Estado. Además, cabría agregar la corrupción que corrompe la política misma, como nos lo señaló Giovanni Sartori en su conocido libro; Ingeniería constitucional comparada.
Por tal motivo, es preciso decir, que, dentro de los sistemas electorales, también es importante observar los cambios históricos dentro del sistema y cómo los actores políticos pueden establecer un tipo de sistema electoral que les favorezca, y garantice la victoria, y ello puede ser de varios tipos y dependiendo de las circunstancias de forma partido de hacer política dentro del Estado o régimen político, además de cómo los votos se traducen en escaños.
En tal sentido, Sartori, nos demuestra con dos reglas, que los partidos deben tener potencial para formar coaliciones y / o potencial para presionar como la segunda regla. Los partidos que carecen de ambas reglas no importan lo suficiente y no debe contárseles como tal. Debe en todo caso aclararse que ello se aplica a los sistemas parlamentarios y no a los sistemas presidencialistas en donde no significa que el número de partidos influyentes carezca de importancia en un sistema presidencial.
En no pocos casos, es cierto que; “no es solo el sistema electoral el que condiciona al votante, sino también el sistema de partidos”.[30]
En muchos casos el votante busca a un líder o cacique tanto en el ámbito local como en el ámbito nacional, así podemos decir que el partido no está lo suficientemente estructurado; pero si el electorado se evoca a votar por la formula partidista y bajo un proyecto de país o localidad fuertemente cohesionado por el partido (lo que implica disciplina partidista) sólo entonces podremos afirmar que es un partido que ha llegado a la etapa de consolidación estructural.
Asimismo, “en concreto y sencillamente, vemos un sistema de partidos estructurado cuando el partido organizado de masas desplaza y en gran medida reemplaza al partido de notables”.[31] Y más importante aún es que el sistema de partidos debe observarse como un sistema o estructura de canalización de los conflictos y los distintos intereses presentes en el sistema político del Estado democrático.
Alfredo Ramos Jiménez propone: “Cuando hacemos referencia a los conjuntos o sistemas de partido, la misma tiene que ver con los diversos modos de interrelación de los partidos o de competencia ínter partidista en el seno de cada sistema político en particular”...”Cabe asumir los sistemas de partido como los diferentes modelos históricos de resolución de los conflictos, que han hecho posible el funcionamiento de la democracia”.[32] Y todo ello es lo que se presenta deficitario en las nuevas formas partidistas proclives a la anti política y a la poca profesionalización inter - partidista.
De allí las grandes contradicciones y paradojas desconcertantes que experimenta el ser humano hoy día. Todo ello va de la mano de profundas crisis sociopolíticas y socioeconómicas, profundos cambios bioéticos, genéticos, ecológicos, que se debe advertir ponen en riesgo la vida del hombre como tal en su entorno y espacios vitales. Aunado al terrorismo global y el narcotráfico.
En definitiva, Juan J. Linz, en su libro La Quiebra de las Democracias. El autor observa que: “En un mundo económicamente cada vez más interdependiente la solución de ciertos problemas está más allá de la capacidad de tomar decisiones de muchos gobiernos nacionales. Esto ha llevado, y cada vez llevará más, a respuestas ultra nacionalistas y voluntaristas, que pueden muy bien estar asociadas con una política autoritaria”.[33]
3-. NUEVOS LIDERAZGOS SIN VOCACIÓN CARISMÁTICA NEOPOPULISTA. EL ZARPAZO AUTORITARIO DE NICOLAS MADURO EN VENEZUELA.
“Mis amigos izquierdistas me cuentan que Chávez pensó que aquellos que se muestran horrorizados por la violencia pertenecen mayoritariamente a las clases medias. La idea es que los pobres están ejerciendo más violencia contra las clases medias. Pero ya que Chávez consideraba que las Clases medias eran su enemigo, su idea era la siguiente:” ¡Qué se jodan, tengamos un poco de violencia!". Slavoj Žižek, 2015.
Este tipo de leadership o nuevo liderazgo sin vocación carismática en Venezuela comporta una grave situación para la democracia política del Estado, por su fuerte dependencia al petróleo, o para Ángel García Banchs sobre el petropopulismo,[34] además de afectar fuertemente la gobernanza del sistema político provocando más crisis tanto de representación como crisis económica.
Aquí vamos a rememorar una tesis de Maurice Duverger, en su conocido textos los partidos políticos según la cual: “Un jefe salido de las masas es generalmente más autoritario que un jefe de origen aristocrático o burgués. El segundo se juzga superior a los que manda por su nacimiento, educación o fortuna; el primero se sabe su igual; sólo el mando lo distingue. Para el jefe patricio, el poder es una consecuencia de su naturaleza superior; Para el jefe plebeyo, la superioridad viene de su poder. El primero puede conservar cierto despego hacia la disciplina; puede aceptar la discusión, la oposición, sin temor esencial de verse conducido nuevamente al nivel de las masas; el segundo necesita su obediencia para sentirse por encima de ellas. El autoritarismo de los jefes plebeyos les viene de cierto complejo de inferioridad o, más bien, de igualdad”.[35]
Estas son algunas de las características de la personalidad autoritaria de Nicolás Maduro, que bien podemos comparar con el análisis de Duverger; porque la victoria de Maduro, le viene de la herencia otorgada por el difunto Chávez, cuando violando flagrantemente la Constitución de Venezuela de 1999, se llama a elecciones presidenciales (2013) sin los debidos procedimientos, en tanto que el sucesor por la constitución debió ser Dios Dado Cabello (PSUV) en ése entonces vice-presidente de la República y militar retirado. Pero además de unas elecciones sumamente viciadas por un ente electoral CNE a la par de la defensa de la continuidad del mal llamado proceso revolucionario venezolano.
Competición en un proceso electoral. Además, muy criticado en su forma y realización, que goza de poca legitimidad de origen dado que fue una elección sobre venida y, ha intentado por todos los medios posibles acabar con toda oposición partidista a su “revolución”, fenómeno éste inmerso en una crisis de representación de los partidos políticos, que buscaron agruparse bajo una unidad, Mesa de la Unidad democrática (MUD) de diferentes tendencias políticas con el objetivo de recuperar la democracia en Venezuela, e ir a un revocatorio de mandato a Maduro, entre los años 2013-2019, desemboca en una crisis de desgobierno del sistema político venezolano en una transición un tanto agotada por más de tres (3) años de descontrol gubernamental en la arena y sistema político venezolano.
Corren los meses del 2016 y la crisis política, económica, e institucional que vive Venezuela se agudiza a pasos de vencedores. Pero vencedores en miseria y pobreza general, 80% de los venezolanos amanecen cada día más trasnochados de sólo pensar, cómo hacer para comprar algún producto o medicinas básicos que no se consiguen por la gran escasez. Lo que lo hizo un gran populista de corte cesarista en la cristalización de generar desconfianza y violencia, bajo un sistema de intolerancia, jamás visto en nuestra corta historia e histérica república. Ya toda una nación desesperada y anclada en la peor escasez del continente americano.
Ahora bien, en la dictadura revolucionaria, el poder no está necesariamente en manos de un sólo individuo en el ejecutivo, lo está en un grupo reducido de hombres (tipo estafadores) reunidos en torno a un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anti-constitucional, pateando a una Asamblea Nacional, opositora al proceso-régimen, que goza de mayoría, a partir del 6 de diciembre de 2015, abarcando en todo el espectro institucional. Así, ése “tribunal de supremo justicia” TSJ va derogando en sus prácticas políticas-jurídicas los convenios institucionales, para hacer de Nicolás Maduro un gobernar por decreto, y siempre en la constante búsqueda de la destrucción con el pasado democrático, bajo una mal llamada “democracia del soberano” o, la “democracia del pueblo”. Nada más lejos de nuestra realidad. Corruptocracia, malandrocracia. Pónganles todos los epítetos que les parezcan. De todos menos de, democracia. Esto es dictadura.
Por ello toca explicar que la dictadura, en sus orígenes proviene de la república romana, duró en ocasiones entre dos o tres siglos A.C. de los siglos V al III y cuyos representantes absolutistas y despóticos más destacados los hayamos en Sila 82 A.C y Julio Cesar entre el 48 y el 46 A.C. Son por sus excesos militar pretorianos los más comparables con las dictaduras modernas, ya conocidas entre los siglos XIX y el XX. Piénsese por ello, que en la Roma republicana, el establecimiento de la dictadura era por crisis interna o externas de guerra, y su duración se establecía por el Senado entre seis meses a un año, y gozaba de atributos constitucionales parecidos a los actuales. Pero en Sila y Cesar, las cosas cambian por las atribuciones del poder total (totalitarismo) pasando por encima del senado violentando la representación del pueblo romano.
Al pasar el tiempo y en especial en el caso venezolano a partir de la última década, la dictadura se va instaurando utilizando la movilización política de una parte de la sociedad, anti-política de partidos y agotada por sus desafueros, que va sometiendo poco a poco con la violencia todo tipo de oposición como el enemigo a vencer. De allí los procedimientos de democratización le son su negación. Es decir, Chávez como golpista que fue; su proyecto era ése. Establecer una dictadura constitucional para él. Sigue el ejemplo Nicolás Maduro, bajo un proceso militar-militarista en la burocracia del Estado.
En tal sentido, en las dictaduras, su ejecutar no está controlado por precepto constitucional alguno, porque la ley no es su freno, la ley es para el amo de turno. De allí se habla de esos tipos de constituciones trampa o de fachada muy usadas para dar un aire de legitimidad a las dictaduras. Chile en su época, Argentina en su época, Uruguay, Paraguay, Brasil y un largo etcétera por el mundo. Sin embargo, su poder se encuentra desde su personalismo por encima de la ley. –Está escrito, pero yo en verdad os digo- traduciéndose la ley en la voluntad de uno, o de pocos. Lo que va judicializando todo el entramado de la oposición. Dejar sin voz a la oposición en el parlamento, o en las asambleas. Maduro se creé con el poder sobre la ley.
Asimismo, el ambiente donde se anidan las dictaduras, parte de una sociedad recorrida por una profunda transformación de crisis económica y social, la cual activa el interés de las masas desocupadas y pauperizadas en la búsqueda de una falsa participación electorera y plebiscitaria, de estratos cada vez más amplios de la población del supuesto redentor de “la soberanía popular”.
Es decir, como resultado de la grave crisis socio-económica del régimen Maduro resurge, (creen ellos) el “héroe”, o “líder” carismático todo poderoso en el hiper-presidencialismo pre-moderno a las huestes de los “padres de la patria” de corte militar. Y puesto en un constante Estado de anarquía propiciando y generando la crisis para mantenerse en el poder, cueste lo que les cueste a los ciudadanos. Un régimen del desgobierno protegido y mantenido por los grupos de militares en la nación.
Llegados aquí, en los últimos años, los partidos políticos (13 en total) de diversas ideologías en Venezuela se enfrentan a la vanguardia apátrida castrista, bajo la MUD, dando respuesta al disfraz del socialismo del siglo XXI y que, tienen, luego del 6 de diciembre de 2015 la mayoría en la Asamblea, lo que demuestra empíricamente las falacias del régimen y sus estafadores. Pero aún falta mucho por construir. Allí está la constitución.
Mucha agua corre bajo el puente, y la MUD con la Asamblea Nacional va logrando poco a poco terminar de representar todos los intereses de ése pueblo masa, muy acostumbrado a las dádivas del rentísmo petrolero. Basado ahora en una burocracia militar pretoriana, que da píe a los artificios de la dictadura, buscando siempre darse un baño de legitimidad en el manto del “todo poderoso pueblo soberano”: los plebiscitos, o las reuniones en masa con el contacto directo del chantaje directo con el “jefe”; hasta llegar a la imposición capilar y coercitiva de la supuesta aceptación entusiasta del régimen a toda la población. La revolución murió como ha muerto en todos los países del mundo donde se trata de imponer barbaridades como las que se viven ahora.
Otra impresión cotidiana, en Venezuela son las noticias sobre la delincuencia o, la escasez de productos alimenticios, aunado a los altísimos costos de los productos de toda índole. La hiperinflación galopando (la más alta del mundo, calculada en 700%) sobre el diablo rojo de la revolución, perseguido por la muerte como vocación. Algo pasa en la sociedad civil, y es la sumisión psicológica del terror por miedo a la muerte. Miedo que es propiciado por el régimen en sus propagandas políticas y en su actuar. Por ejemplo: la complicidad total con los grupos delincuenciales, con los grupos de milicias, con los grupos de corruptos y narcotraficantes en las empresas del Estado, con los grupos de jueces y fiscales prestos al régimen bajo el manto protector de un TSJ hincado a la bota militar, más un CNE (Consejo Nacional Electoral) que viola los preceptos de la constitución y las leyes. Sumisión psicológica que promueve el régimen aprehendida y puesta en práctica con el G2 cubano para maniatar a todo un país. No por casualidad están pasando las cosas que pasan. Es un libreto escrito ya en la historia fidelista de los regímenes de corte totalizante como éste por América Latina.
Por tal sentido, en todo gobierno-régimen totalitario concurren las siguientes características: 1) Concentración del poder en un líder; Chávez, luego su hijo político Nicolás Maduro, 2) sustitución del sistema de partidos por un movimiento de masas, 3) el terror total como mecanismo de dominación; la delincuencia desatada, la escasez de alimentos, 4) la progresiva abolición de las libertades y derechos de la persona humana; presos políticos,[36][i] 5) el desplazamiento constante del centro del poder, 6) la coexistencia del poder real y el ostensible, 7) uso de la propaganda política y del sistema educativo para adoctrinar; las UBECHE,[37] la destrucción de las universidades autónomas, 8) la supervisión centralizada de la economía, y 9) la utilización del Derecho, leyes, normas y reglamentos a través de la manipulación de la legalidad con el propósito del logro de sus objetivos. Es decir, la judicialización de todo acto político opositor al régimen. Son varios los ejemplos.
Lo que va significando la destrucción de cualquier forma partidista no pro-régimen, o movimientos opositores que busquen la legítima, y por cierto constitucional opción de poder, para salir del conflicto social permanente; una y mil veces más promovido por el régimen. Porque de eso se trata, de mantenerse en el poder desgobernando a la mayoría de la sociedad. Es el desgobierno en sus funciones de desinstitucionalizar el sistema republicano, desconociendo el legado histórico de la república. Porque si de algo debemos estar claros, es que el ataque de los milicos-corruptos es al sistema republicano antes que a la democracia.[38]
La democracia fue su excusa para hacerse del poder, luego la violan a su gusto. De eso no cabe la menor duda. Es el aislamiento lo que caracteriza al hombre-masa, y la familia totalitaria del partido es la que le da cobijo. De allí se establece el primitivo partido de pensamiento y actuar partido socialista unido de Venezuela (PSUV), casi exclusivamente integrado por “desgraciados, fracasados y aventureros, que representa, y representó desde luego, a los bohemios armados, o políticos armados,[39] que eran y son, sólo el reverso de la sociedad burguesa”.
Para ir concluyendo en la destrucción del todo en su conjunto, haciendo hincapié en la toma del poder por vía de la dominación total. El verdadero objetivo del totalitarismo no es solamente gobernar, sino dominar cada aspecto de la vida de los individuos, eliminando así su libertad y su espontaneidad. Significa así el desgobierno totalitario.
No cabe duda que lo de la OEA es un llamado de atención diplomático y muy simbólico, pero que llama poderosamente la atención, porque 35 países miembros de la región están claros sobre la grave crisis venezolana, y es un deber de injerencia intervenir en Venezuela por la clara violación a los derechos humanos en la nación caribeña. Claro, lamentablemente es sumamente lerda la comunidad internacional en aplicar la Carta democrática Interamericana al flagelo propinado a la democracia venezolana por el régimen de Nicolás Maduro y su nomenklatura. Se le da aires al régimen en el tiempo, bajo la excusa del Diálogo[40]. Los totalitarismos usan el tiempo… Se debe actuar ya, y con firmeza. El norte de la oposición venezolana, bajo las riendas de la MUD debe estar encaminado al revocatorio de mandato presidencial, y las venideras elecciones para las gobernaciones y alcaldías en todo el país. O, como lo escribió y advirtió en el año 1999 desde Marbella Mario Vargas Llosa: “Una siniestra noche ha caído sobre la tierra de donde salieron los ejércitos bolivarianos a luchar por la libertad de América, y mucho me temo que tarde en disiparse”. Diecisiete años después, la historia le da la razón. El día es de noche, y las noches son más oscuras. Y eso hay que repetirlo una y mil veces más, hasta que la sociedad política y civil, lo comprendan en su conjunto.
Quizás sea esto, el terror y la dominación, lo que caracteriza más a la experiencia totalitaria que presidió el siglo XX y comenzamos a sentir en la Venezuela Tórrida de nuestros días en pleno siglo XXI, que cualquier otra característica. No se trataba de eliminar físicamente a humanos, eso ya le viene implícito, se trataba y se trata de eliminar “su espíritu”.
Escrito esto, se asiste a una especie de democracia cabeza abajo (Stoppino); es decir, una monocrácia (uno, o unos pocos, sin legitimidad de origen). En nuestro caso, no es una dictadura de facto del golpe de Estado. Es la violación permanente al texto madre: la constitución. Y en eso Chávez fue el promotor bajo un Estado propagandístico todo comunicador sin mediar en las instituciones. El culpable es quien dio el garrote, y su aprendiz un mercenario. Nicolás Maduro.
De ésa democracia cabeza abajo, el pueblo se ve obligado (bajo la coerción permanente) a “manifestarse”, o a manifestar una completa adhesión a la dirección política de la vanguardia del dictador, para que éste pueda proclamar que su acción está basada en la, falsa para él, “voluntad popular”. Ejemplos sobran: Corea del Norte, la Cuba castrista, entre más: Venezuela bajo el socialismo del siglo XXI.
O como lo analiza Thays Peñalver: “Pues creemos que el derrumbe de los partidos políticos era algo propio de nosotros, sin tomar en cuenta que se trataba de un fenómeno global y masivo, a tal nivel que hay más afiliados a la Sociedad de Conservación de pájaros del Reino Unido, que la suma de afiliados a todos los partidos políticos. Y este hastío sobre los partidos tradicionales, ha posibilitado hoy el Brexit, tanto como posibilitó el surgimiento y ascenso en España de Podemos, en Portugal a los neocomunistas, en Grecia a Syriza, en Italia a Beppe Grillo y en toda América Latina al Foro de Sao Paulo, siendo el hastío tal, que por primera vez un marxista reconocido como Bernie Sanders obtuvo 1.879 delegados en el Partido Demócrata de Estados Unidos y su contraparte es ese excéntrico multimillonario que amenaza con irrumpir al escenario mundial” .[41]
En definitiva, la dictadura de Nicolás Maduro de herencia cesarista y fidelista, simple y totalitaria, es coercitiva, reprime la oposición, hace uso de las magistraturas a su favor judicializando la diferencia y toda la política opositora. Una parte de la población aún es apolítica, lo cual sigue siendo peligroso en la sociedad. Aunado a una clase dirigente en algunas partes de la oposición luce vendida y traidora; un partido político único, (PSUV) más la coacción a los medios de comunicación de masas controlados por el régimen, y un uso desmedido de la violencia a las protestas callejeras y los presos políticos.
En conclusión, la personalización del poder es tan acentuada que el dictador (Maduro y compañía) acaban siendo unas marionetas de fuerzas externas (los Castro, los narcos, la guerrilla, los mílicos, los petrodólares y los boliburgueses) y sus rasgos psicológicos bipolares se convierten en un rasgo distintivo y significativo del funcionamiento del régimen.
Termina el dictador, burlando la democracia, acaba con la democracia, bajo una atmosfera de la irracionalidad socialista-comunista en el pasado de una ilusión que a millones de seres humanos ha costado tan nefastas ideologías. De Chávez a Maduro, sólo los distancia; la parca… Son dos excrementos de esa ideología que ha costado más de 100 millones de almas por el mundo. La comunista estalinista-leninista.
Significaría algo así como, sí la política de adversarios es una condición esencial para el funcionamiento de la democracia la misma es sacrificada en el altar del ritual populista carismático.
Quizá merezca la pena repetir que la política de la anti política que produce liderazgos outsiders neopopulistas en nuestra región, su lógica es anti-democrática por esencia, excluyente y autoritaria, de ello, que sean gobiernos poco capaces para la resolución de los distintos conflictos y clivajes socio-económicos que, hoy por hoy, son sumamente explosivos y diversos.
El fenómeno de la globalidad también constriñe nuestro sistema en el ámbito de la economía intangible (Will Hutton), en la economía del conocimiento (Anthony Giddens), nos lleva a replantearnos o, reinventar nuestra sociedad de riesgo (Ulrich Beck) producto de los cambios individuales en una Subpolítica que demanda cambios en la cultura política de abajo hacia arriba.
Nuestras sociedades se encuentran enmarcadas también en sociedades de consumo a nivel global (Zygmunt Bauman) que hoy por hoy, deben reestructurarse para adaptarse a los cambios tan profundos en la era Postmoderma global reflexiva, que a su vez comporta glocalidad de conductas y comportamientos en el ideario cognitivo del ciudadano en los distintos sistemas políticos.
Los sistemas de gobierno que optan sus líderes por formas de conducción de lo político de manera neopopulista, autoritaria niegan estos profundos cambios y se enmarcan en nacionalismos excluyentes de la política del mañana. Repensar la política, sí. Destruirla nunca.
En tal sentido, y como bien señalara hace ya tiempo ese gran pensador español José Ortega y Gasset a sus suscriptores en su reflexión, La democracia Morbosa en el Espectador: (1917) “La democracia, como democracia, es decir, estricta y exclusivamente como norma del derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada y fuera de sí, la democracia en religión o en arte, la democracia en el pensamiento y en el gesto, la democracia en el corazón y en la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad”.
En tal sentido, se presenta un Estado fraudulento, un Estado en su desgobierno ejecutivo, corrupto y corruptor de las instituciones, un Estado incapaz, manejado por delincuentes que sin tener escrúpulos destruyen una nación, un país, una sociedad, que años atrás le dio legitimidad para mejorar las condiciones de vida, pero que no cumplieron con sus propuestas políticas y administrativas. Acabaron en prácticas políticas desfasadas de las realidades de la economía global y todo ello ha producido una sociedad diezmada, empobrecida, inadaptada, violenta y enferma.
Pero la propia sociedad comienza a recuperar su civilidad, y comienza a despertar, precisamente por todos los problemas registrados en el país, y la sociedad misma (el pueblo) será el garante de rescatar nuestro sistema republicano de gobierno. Porque el ataque de Maduro y su grupúsculo, corrupto y corruptor del Estado de derecho, ya no atacan a la democracia, atacan al Estado republicano liberal que un día Bolívar y muchos próceres defendieron con la vida, y que a partir de ése 19 de abril de 1810 comenzó a tomar forma en el compás de las naciones para conformarse como el Estado, en la República de Venezuela. Así, se viene estableciendo un liderazgo popular mesiánico, y con la tesis de Michael Oakeshott sobre la política de la fe, y la política del escepticismo, entendida la primera como el acto de gobernar; como una actividad ilimitada de gobierno en sus actores, que se presenta como omnicompetente. La política del escepticismo se produce en condiciones de excepcionalidad en épocas de crisis. Y dichas crisis producen estos fenómenos mediáticos en donde las representaciones de la opinión pública pasan a ser relatos desde los medios de comunicación, o como lo propuso en su momento Bernard Manin, los canales de comunicación política afectan a la naturaleza de la relación representativa. Para Ramos Jiménez y haciendo uso de; “un texto reciente de la investigadora norteamericana Marina Ottaway se detiene en el estudio comparado de los gobiernos de Egipto, Azerbaiyán, Croacia, Venezuela y Senegal, para los que utiliza la categoría de “regímenes semi-autoritarios”.( Ramos, 2009) La autora sostiene que tales gobiernos no constituyen democracias imperfectas ni gobiernos de transición a la democracia, sino, híbridos, que no permiten la creación de condiciones para el funcionamiento de una genuina política democrática. Tratase de gobiernos organizados y estables que, guardando la forma democrática, ocultan su comportamiento autoritario”.
En conclusión, todo va camino a lo que llamó Ramos Jiménez, a un auténtico Apartheid bolivariano, con tintes tórridos en un socialismo del siglo XXI netamente en las dádivas del desgobierno más neopopulisma y de corte militar en la historia política constitucional de Venezuela. Por ello, la terquedad de los necios crónicos proviene en proporciones enormes de los grupos menos instruidos y más bajos socioeconómicamente.
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[1] Politólogo. Magíster en Ciencia Política. (CEPSAL-ULA) Doctor en Ciencias Humanas. (HUMANIC- ULA). Miembro investigador del Centro de Investigaciones de Política Comparada (CIPCOM-ULA) de la Universidad de Los Andes. Mérida-Venezuela. Investigador acreditado por Programa de Promoción al Investigador (PPI – ONTIC) y el Programa de Estímulo al Investigador (PEI-CDCHTA -ULA) Universidad de los Andes. Profesor de la cátedra sociología Política Escuela de Ciencias Políticas ULA. E-mail: ffranciscogarciasamaniego@gmail.com Este trabajo está en el marco del proyecto de investigación financiado por el cdchta-ula. “Desgobierno y neopopulismo pretoriano en Venezuela. la destrucción del proceso de la descentralización”. bajo el código: D-461-14-09-B. Y código: D-463-15-09-B ULA-CDCHTA. 2016.
[2] Véase. Kaplan, 1996, p.38.
[3] Ídem., p. 8.
[4] Ídem., p.41.
[5] Véase. Sábato, 1999, p.51.
[6] Véase. Uslar Pietri, Arturo. 1992, p. 103.
[7] Véase. Weber. 1992, p. 180.
 Las cursivas son nuestras.
[8] Véase. Picón Salas, Mariano. 1949, p. 131.
[9] Véase. Madueño, Luis, 2002.
[10] Véase. Portantiero, 1999, p. 33.
[11] Véase. Flishfisch en Portantiero, 1999, p.33.
[12] Ídem., p. 35.
[13] Véase. CAICEDO ORTIZ, Julián Andrés. 2013
[14] Ídem.,
[15] Ídem.,
[16] Véase. Portantiero, 1999, pp. 37-38.
[17] Véase. Hengstenberg; Kohut; Maihold; 1999, p. 12.
[18] Alcántara Sáez, Manuel. Gobernabilidad, crisis y cambio. 1994. Pág. 187.
[19] Kaplan, Marcos. El Estado Latinoamericano. 1996. Pág. 160.
[20] Véase. Alfredo Ramos Jiménez, Los partidos políticos latinoamericanos. Una segunda Mirada. Centro de Investigaciones de Política Comparada-Universidad de Los Andes, Mérida, 2015, 409 pp.
[21] Ramos Jiménez, Alfredo. Las formas modernas de la política. Estudio sobre la democratización de América Latina. CIP-C, U.L.A, Mérida-Venezuela, 1997
[22] En sí, y como muy enfáticamente lo ha venido analizando Bernardo Kliksberg desde las Naciones Unidas, la OTI, la UNESCO y la UNICEF. Si la gente desconfía unos de otros, y toma precauciones ante la desconfianza y la precaución significa contratos más elaborados, reglamentos mucho más detallados…Todo eso le cuesta a la economía. Y también son oportunidades perdidas por los acuerdos y pactos, tanto políticos como económicos que se dejan de realizar por la misma desconfianza que el sistema produce.
[23] Véase. NIETO, Alejandro. El desgobierno de lo público. Ariel, Actual. 1ª edición: Barcelona, 2012. Pág. 57
[24] Ídem.,
[25] Véase. Alfredo Ramos Jiménez, Los partidos políticos latinoamericanos. Una segunda Mirada. Centro de Investigaciones de Política Comparada-Universidad de Los Andes, Mérida, 2015, 409 pp.
[26] Novaro, Marcos. Representación y liderazgo en las democracias contemporáneas. Argentina, 2000, p.268
[27] Rivas Leone, José Antonio. “El outsiders Toledo”. El Nacional, sábado 9 de junio de 2001, A/7
[28] Ramos Jiménez, Alfredo. Las formas modernas de la política. Estudio sobre la democratización de América Latina. CIP-C, ULA, Mérida-Venezuela, 1997
[29] Véase. Manin, Bernard. Los principios del gobierno representativo, Alianza Editorial, 1997, Pág. 269.
[30] Sartori, Giovanni. Ingeniería constitucional comparada. México, F.C.E, 1996, p.51.
[31] Ídem., p.52.
[32] Ramos Jiménez, Alfredo. Los partidos políticos en las democracias Latinoamericanas. Mérida, CIP-C, 1995, p.325
[33] CF Linz, Juan J. La Quiebra de las Democracias. 1990. Pág. 95.
[34] El petropopulismo es una forma de hacer política caracterizada por fomentar, mantener, y exacerbar la dependencia del ciudadano de la renta externa petrolera en sustitución a su esfuerzo productivo, el cual no puede desarrollarse plenamente debido al interés político por sostener el desempleo y subempleo como base político-clientelar. El rentismo, pero, ante todo, el petropopulismo determina la relación entre Estado y ciudadano, haciendo al último dependiente del primero y no al revés. EL UNIVERSAL. lunes 28 de marzo de 2011.
[35] Véase. DUVERGER, Maurice: “Los partidos políticos”, Fondo de Cultura Económica, México, traducción de Julieta Campos y Enrique González Pedrero, sexta reimpresión, 1979, pág. 15.
[36] Véase. Al final de éste documento la lista los presos políticos en Venezuela.
[37] Las UBECHE son grupos de milicias armadas que promueve el partido político PSUV a las órdenes directas del ejecutivo y sus ministros, creados por Chávez y bajo el manto protector de las supuestas misiones sociales, como excusa para el control de las zonas marginales en Venezuela. Aunado también por la figura de los consejos comunales que violan la constitución de 1999, al no existir esa figura en el texto constitucional. Todos creados a partir de la creación de los círculos bolivarianos, otro grupo creado para el chantaje político de la revolución Bolivariana de Chávez luego de 2002-2003, cuando el golpe de Estado.
[38] Véase. Carrera Damas, Germán. El bolivarianismo-militarismo: Una ideología de reemplazo. Editorial, Ala de Cuervo, 2005. 216 págs.
[39] Véase. Peñalver, Thays. La conspiración de los 12 golpes. Editorial, Hoja del Norte, 2015. 361 págs.
[40] El secretario general de la OEA Luis Almagro convocó y tuvo un impacto en América Latina, a una sesión urgente del Consejo Permanente del órgano hemisférico para analizar si Venezuela ha sufrido una alteración del orden constitucional. Por ello en una carta dirigida al embajador argentino Juan Arcuri, presidente rotativo del Consejo Permanente, y publicada en el sitio web de la OEA, Almagro solicitó que la reunión tenga lugar entre el 10 y el 20 de junio de 2016 invocando el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana. “En la situación actual que vive Venezuela, luego del análisis de los hechos realizado, no se puede más que concluir que estamos ante alteraciones graves al orden democrático, tal como se ha definido en numerosos instrumentos regionales y subregionales”, escribió Almagro en su informe de 132 páginas. El periodo que fue pedido por el secretario general, abarca la Asamblea General, máxima instancia de la organización. El artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana autoriza a cualquier Estado miembro o al secretario general a convocar al Consejo Permanente en caso de que; “en un estado miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático”. En tal sentido, el Consejo Permanente tendría la autoridad de convocar a un periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General, la cual podría suspender a ese país de la OEA con el voto afirmativo de los dos tercios de los 34 Estados miembros. Las implicaciones políticas por la región han puesto sobre la mesa, las diferencias entre los países de la UNASUR, CARICOM, y los demás entes subregionales e internacionales en América del sur y la clara hipocresía a la democracia por parte de países, como; Se presume que están fuera de este grupo todos los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), incluyendo Venezuela: Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Granada, Nicaragua, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía. Queda pendiente el voto de: Belice, Haití, República Dominicana y Surinam.
[41] Peñalver, Thays. ¿Cuánto falta para salir de esta pesadilla?
Lo que uno ve como monumental derrota el gobierno lo ve de otra manera, pero estamos en la etapa del “falta poco”. Notiminuto.com Caracas 26-06-2016.
[i] Lista de presos políticos entre 2003-2016. Varias fuentes. Me reservo el dato.
Erasmo José Bolívar (Agente de la Policia Metropolitana)
CENAPROMIL “Ramo Verde” (Miranda)
12 años preso
Héctor José Rovaín (Inspector Jefe de la Policía Metropolitana)
Luis Molina Cerrada (Distinguido de la Policía Metropolitana)
Arube Pérez Salazar (Cabo 1ro de la Policía Metropolitana)
Marco Hurtado (Sub-Comisario de la Policia Metropolitana)
Juan Bautista Guevara Rodríguez (Inspector del Cuerpo Técnico de la Policia Judicial)
SEBIN – El Helicoide (Caracas)
11 años preso
Otoniel José Guevara Pérez (Comisario Gral. de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención)
Rolando Jesús Guevara Pérez (Comisario Jefe del Cuerpo Técnico de la Policia Judicial)
Leopoldo Eduardo López Mendoza (Coordinador Nacional de Voluntad Popular)
1 año 9 meses preso
My. ( R ) José Enrique Pérez Rosales
DGCIM (Miranda)
1 año 6 meses preso
Dominic Clive Pitilal (TRINITARIO)
Ander Joseph Battersby (TRINITARIO)
Asim Luqman (TRINITARIO)
Leslie Doisley (TRINITARIO)
Charles Wade (TRINTARIO)
Jules Joseph (HAITIANO/VENEZOLANO)
Rafael José Durán (Funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional)
José Gregorio Socorro Montañez (Funcionario de la Policia Nacional Bolivariana)
Raúl Emilio Baduel Cafarelli (Estudiante UC)
1 año 8 meses preso
Alexander Antonio Tirado Lara (Activista de Voluntad Popular)
Renzo David Prieto Ramírez (Estudiante UPEL)
Yeimi Varela (Vigilante)
Rosmit Eliecer Mantilla Flores (Estudiante USM – Dirigente Juvenil de Voluntad Popular)
Cap. (Av) Andrés Ramón Thomson Martínez
Centro de Procesados de Oriente La Pica (Monagas)
Cap. ( R ) Juan Carlos Nieto Quintero
Policia Militar de Fuerte Tiuna (Miranda)
1 año 7 meses preso
G/D Oswaldo Antonio Hernández Sánchez
Centro de Procesados de Occidente Santa Ana (Táchira)
Cap. Nery Córdova Moreno
Cap. (Av) Laided Salazar de Zerpa
Comunidad Penitenciaria Fénix (Lara)
Tte. Cnel. Ruperto Chiquinquirá Sánchez Casares
Centro de reclusión 35 B.P.M. Fuerte Tiuna (Caracas)
My. Víctor José Ascanio Castillo
Eduardo Enrique García Piña (Estudiante URBE)
Gerardo Ernesto Carrero Delgado (Estudiante UCAT)
SEBIN – Plaza Venezuela (Caracas)
Nixon Alfonzo Leal Toro (Estudiante UPTJAA)
Carlos Pérez (Profesor universitario)
Ángel Armando Contreras Ravelo
Sgto. ( R ) Jimmy Torres Vargas
1 año 5 meses preso
Vasco Manuel Da Costa Corales
Penitenciaria 26 de Julio San Juan de los Morros
El Rodeo II (Miranda)
Gral. ( R ) José Aquiles Vietri Vietri
Skarlyn Duarte (Bailarina)
SEBIN – Plaza Venezuela “La Tumba” (Caracas)
Ronny José Navarro Rodríguez (Comunicador Social – Secretario Juvenil de Alianza Bravo Pueblo)
Gabriel Valles Sguerzi (Ingeniero de sistemas)
Jhosman David Paredes Rolón (Estudiante IUTAJS)
Juan Pablo Giraldo Ochoa (TSU en Informática)
Gregory Antonio Sanabria Tarazona (Estudiante UNET)
Lessy José Marcano
Gilberto Sojo (Dirigente Social de Voluntad Popular)
Cnel. José de Jesús Gámez Bustamante
Franklin Fermín Hernández Hernández
Juan Miguel de Sousa Borrajo
P.Tte. Henry Javier Salazar Moncada
P.Tte. (R) Luis Hernando Lugo Calderón
P.Tte. Carlos José Esqueda Martínez
P.Tte. Ricardo José Antich Zapata
Jesús Enrique Salazar Moncada
P.Tte. Peter Alexander Moreno Guevara
Óscar Guillermo Pimentel Morey
PNB – Catia (Caracas)
William Portillo Márquez
PNB La Yaguara (Caracas)
P.Tte. (R) Eduardo José Figueroa Marchena
Andrea Susana González de León (Repostera)
Dany Gabriel Abreu Abreu (Estudiante UCV)
Betty Janette Grossi Sucre (Docente)
Héctor Alejandro Zerpa (Dirigente estudiantil de Un Nuevo Tiempo)
Manuel Antonio Rosales Guerrero (Ex Gobernador del Estado Zulia)
Erick Leonado Huertas Rios
SEBIN- El Helicoide (Caracas)
2años 1 mes
G/D Romer Joaquín Mena Nava
Profesor indígena Humberto Yosuino
SEBIN –El Helicoide (Caracas)
CASA X CARCEL
Andrés Gerardo León Gerezano (Estudiante UC)
Arresto Domiciliario 17/11/13
Daniel Omar Ceballos Morales (Ex-Alcalde Mcpo. San Cristobal – Edo. Táchira)
Arresto Domiciliario 12/8/15
20 febrero 2014 / 19 de Marzo 2014
José Luis Fernández Martín (Diseñador gráfico)
Marcelo Eduardo Crovato Sarabia (Abogado)
Iván Antonio Simonovis Aranguren (Comisario Jefe del Cuerpo Técnico de la Policia Judicial)
Antonio José Ledezma Díaz (Alcalde Mayor del Distrito Metropolitano de Caracas)
Ángel Betancourt (Dirigente de Juventud Activa Venezuela Unida JAVU)
88 PRESOS POLITICOS EXISTEN EN VENEZUELA
77 DISTRIBUIDOS EN LAS CARCELES DEL PAIS
11 CASA X CARCEL (MEDIDAS POR RAZONES DE SALUD)
100% de los Presos Políticos se les ha violado el DEBIDO PROCESO
70% TIENEN PROBLEMAS GRAVES DE SALUD

References: resolución 
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 resolución 
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 artículo 20
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