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Timestamp: 2019-12-07 19:49:36+00:00

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LG V50 ThinQ 5G, análisis. Review con características, precio y especificaciones.
04 julio 2019, 16:18
Tras tanto tiempo hablándose de ello el 5G está ya activo en algunos países, entre ellos España, y desde principios de año estamos viendo lanzamientos de móviles compatibles con este nuevo estándar en vías de desarrollo y establecimiento. Y mientras esto pasa, mientras el 4G+ vira a 5G, nosotros os traemos el análisis del LG V50 ThinQ 5G.
Uno de los topes de gama que la marca ha lanzado este año, si bien el único compatible con la red además de cumplir con lo máximo que LG integra en sus smartphones. Cinco cámaras, diseño ligeramente distinto al de sus “hermanos” y potencia y almacenamiento para empezar a usar la conexión de datos más nueva.
Diseño: la elegante parte trasera que merece tener un buque insignia
Comentamos en el análisis del LG G8s ThinQ que había habido una convergencia el las líneas de diseño de las series G y V atendiendo a los últimos lanzamientos de las mismas, sobre todo con esos primeros LG V10 y LG V20 algo más diferenciados. No significa que sean iguales, de hecho el LG V50 ThinQ se diferencia tanto en la parte trasera como en la frontal, dentro de esa genética compartida.
En la parte frontal vemos unos marcos más reducidos, notables viendo otras propuestas como la de Samsung, pero ayudado por una barbilla y un notch también menores las 6,4 pulgadas del V50 lucen mejor que las 6,2 del G8s. La trasera de cristal mantiene un par de similitudes con el lector de huellas trasero y el logo de LG serigrafiado, pero las cámaras están mucho mejor integradas quedando tras el cristal a modo de ojos de buey, sin saliente.
El LG V50 ThinQ tiene además en su parte trasera los tres puntos de contacto para el accesorio de la pantalla secundaria (del que hablaremos luego), bastante discretos para ser al fin y al cabo otra conexión, y el botón de encendido/bloqueo está muy bien ubicado (algo que se agradece al ser además algo más grande que el G8s). El notch logra ser más contenido al no tener el sensor ToF para Air Motion, pero no se ha renunciado al altavoz secundario para el sonido estéreo, el cual sin llegar a ser lo discreto de aquellos que se ubican en la junta entre el borde y la pantalla es bastante estético.
El USB queda en la base, alineado en el centro como el resto de elementos que encontramos aquí (el altavoz principal, el micrófono y el jack de 3.5 milímetros), estando la bandeja para tarjetas más o menos en el centro del borde lateral derecho, bajo el botón de encendido. También está el botón físico para la asistencia de voz, de cuyas funciones y posibilidades también hablaremos posteriormente.
Los bordes tienen acabado en brillo como solemos ver en muchos de los smartphones actuales, que en el modelo en negro tienen cierto brillo entre gris oscuro y marrón. La pantalla es casi plana del todo (hay una ligera curvatura en los bordes, muy sutil), pero la parte trasera sí dibuja una curva a los lados, que completa así un semicírculo contando esos bordes que comentábamos.
Es un móvil voluminoso, quedando por encima de muchos de los tope de gama actuales con una pantalla de diagonal equivalente o aproximada. El peso lo mantiene más o menos en lo que sería la media de todos éstos, sin que resulte pesado en mano (hablando del teléfono sin el accesorio de la doble pantalla).
159,2 76,1 8,3 183 6,4 4.000 121,15 100,5
La compactación lograda no es milagrosa, pero hay un buen trabajo teniendo en cuenta la diagonal, que no se añade mucho marco a la pantalla y que integra una batería de 4.000 miliamperios/hora. En mano resulta cómodo, si bien es por el conjunto del diseño y no por la adición de las curvaturas con respecto al G8s (apenas hay diferencias).
Queda bastante mejor la integración de las tres cámaras traseras, dando un aspecto más elegante, y sobre todo lo que es mucho mejor es el acabado oleofóbico. En el G8s nos costaba bastante mantener la trasera más o menos limpia, pero en el V50 no supone tanto esfuerzo, aunque eso sí, es bastante resbaladizo.
Ah, que no se nos olvide esto. Hay una pequeña sorpresa en lo referente al diseño, una poco sutil concesión que se ha otorgado el fabricante al ser uno de los primeros en lanzar un móvil que soporte el nuevo estándar de red (y el tema de moda también en el MWC de Shanghai, por cierto): un LED “5G” que se iluminará durante la carga, y no cuando el móvil se conecta a una red de este tipo (para nuestra sorpresa y ¿decepción?).
De nula utilidad y gusto cuestionable, el LED se encuentra en la parte superior trasera del smartphone, visible con dificultad cuando está apagado y con extrema facilidad cuando se enciende.
Doblando las posibilidades de la pantalla
En temas de pantalla encontramos diversidad de criterios para lo que debe llevar un móvil de primera línea. Ante una casi establecida hegemonía OLED y no tanto la de los paneles curvados, la resolución sigue siendo algo más relativo y/o menos prioritario en la gama alta.
El LG V50 ThinQ sí ha seguido la estela de sus antecesores directos e integra una pantalla P-OLED de 6,4 pulgadas con una resolución de 3.120 x 1.440 píxeles, cumpliendo así con el QHD+ que se espera en un buque insignia actual. Con esa muesca ancha pero relativamente reducida, el aprovechamiento del frontal por parte de la pantalla es del 83,1% según la marca y del 82,7% según GSM Arena.
Sin tener aquel “súper brillo” que vimos en el LG G7 ThinQ, el brillo máximo es suficiente para ver bien el contenido de la pantalla con la luz del potente sol veraniego incidiendo con mayor intensidad. Cierto es que el ajuste de brillo automático tiene algunos pequeños retrasos sobre todo al pasar de una escena más oscura a otra más iluminada, pero normalmente acaba corrigiéndose automáticamente y sólo en algunas ocasiones ha de hacerse manualmente (pasa esto más si estamos viendo algún vídeo).
Sin tener el "súper brillo" del LG G7 ThinQ, el brillo máximo es suficiente para ver bien el contenido de la pantalla
Bien a nivel de contraste y nitidez, cualquier contenido se ve claramente y no se echa en falta resolución. La sensibilidad táctil es también correcta, sin que haya toques accidentales por esa ligera curvatura de los laterales.
Lo que sí se observa es una coloración rojiza que no siempre tiene solución. Veremos que encontramos una serie de ajustes de pantalla que permiten reajustar el matiz y la temperatura de los blancos a nuestro gusto (variando el azul, el rojo y el verde) o con ciertas preconfiguraciones, pero en cuanto ladeemos el móvil o exageremos algo más el ángulo de visión la pantalla se tiñe de rojo. De hecho, teniendo el G8s y el V50 uno al lado del otro ya se observa el matiz, sin inclinarlo.
A la izquierda el LG G8s ThinQ y a la derecha el LG V50 ThinQ 5G. En la fotografía no se llega a apreciar de manera realista, pero puede verse ligeramente el matiz más rojizo que tiene el V50 en comparación (ese matiz verde del G8s no es así de exagerado, como podréis comprobar en su análisis).
Otro aspecto a mejorar de la pantalla es el sharpening (y qué dejà vu con el LG G3). Veremos en determinados elementos (y según el color de fondo), como por ejemplo en los iconos del menú de ajustes, que los contornos de los mismos aparecen algo distorsionados, como vemos también en los toggles desactivados de la cortinilla de notificaciones (una especie de halo blanco muy fino alrededor del avión en el de Modo avión, por ejemplo).
Tampoco era fácil capturar esto. Es un problema que de hecho ya hemos visto en paneles anteriores, como el "famoso" 2K del LG G3.
Además de esos ajustes que hemos comentado, podemos activar la pantalla ambiente (aquí llamada también Always-On), con la posibilidad de personalizar el reloj y de añadir el control de la reproducción multimedia en segundo plano de apps como pueden ser Spotify. Se agradece esa dosis extra de personalización que en muchos casos no tenemos y el poder añadir el widget de control multimedia, aunque hay algo de lag cuando deslizamos hacia un lado para que aparezca éste o los accesos rápidos.
En este caso no encontramos el ajuste automático True View, pero sí la posibilidad de ocultar el notch (o “Segunda pantalla”) como nos lleva ofreciendo LG UX desde que incorporó la muesca a sus teléfonos. También podemos ajustar la resolución que prefiramos, el escalado de aplicaciones de manera específica o activar el modo lectura, así como el doble toque o levantar pantalla para activarla.
La doble pantalla según LG en 2019
El año empezó animado con agujeros en pantalla y dispositivos flexibles presentados como productos finalizados. En el MWC 2019 veíamos un sinfín de vitrinas llenas de pantallas doblándose mientras mostraban contenido y las estrellas a la sombra eran unos Samsung Galaxy S10+ y otros buques insignia tras el Samsung Galaxy Fold y el Huawei Mate X.
Dispositivos que aún no han salido al mercado (uno con peor suerte que otro en apariencia) y ante los cuales la respuesta de LG fue la Dual Screen. Una funda tipo libro que integra una pantalla OLED de 6,2 pulgadas que queda en el interior de una cubierta, encajándose el móvil en la otra parte.
Se trata de un accesorio de plástico duro, con una bisagra que permite abrir la tapa hasta dar la vuelta completa y quedar la pantalla tras la trasera del propio terminal, y que dispone de una ventana para que asomen las cámaras traseras. También deja una rendija para la salida de audio del altavoz secundario e implementa un LED de notificaciones, con un acabado en brillo en la parte frontal.
Se trata de una extensión de la pantalla principal, de manera que podemos tener a la vez hasta tres tareas simultáneamente (teniendo la doble ventana en una de las pantallas) y permitiendo que de este modo podamos tener en primer plano dos apps aunque una de ellas no permita la ejecución en pantalla dividida, como ocurre con HBO o Instagram (una red social, en 2019).
Además de las ventajas de la doble ejecución en primer plano que tienen per se las apps, como el poder escribir mensajes mientras se ve un vídeo, poder consultar otras cosas mientras se está en una videollamada o atender a dos timelines a la vez, están los servicios que añade LG con su software.
La experiencia dependerá mucho de cómo quede la interfaz. En este caso, el teclado ocupa la mitad de la pantalla, y en Telegram no se ve ni siquiera un mensaje de la conversación.
Entre ellos, lo más llamativo son los diferentes joysticks para juegos, si bien al final depende de la compatibilidad y en juegos como ‘PUBG’ o ‘Asphalt 8’ ninguno de los cuatro servía para jugar bien.
El uso de la doble pantalla nos permitía ver el aumento de temperatura durante las partidas (de lo cual hablaremos a continuación, por cierto).
Algo que sí puede resultar cómodo es el poder usar esta pantalla secundaria para que en sí sea toda un teclado, sobre todo porque con un simple gesto puede deslizarse para separarse en dos mitades y que los pulgares lleguen más cómodamente. Aunque aquí se echa bastante más en falta que el texto predictivo del teclado propio de LG mejore, y entre otras cosas no requiera el toque cada vez para sustituir la palabra (esto es más incómodo con el teclado en la pantalla secundaria).
Al insertar el móvil en la funda veremos que aparece una pestaña lateral nueva, que al desplegarla muestra las posibilidades en cuanto a mostrar el contenido en una pantalla u otra, así como suspender la que no nos interese. De este modo, podremos intercambiar fácilmente las tareas de una a otra si nos conviene.
Eso sí, en cuanto acoplemos el móvil a la Dual Screen nos obligará a reducir la resolución del mismo a FullHD+ (en el caso de que tengamos activada la máxima). Desconocemos el motivo, pero quizás sea para no comprometer el rendimiento y/o la autonomía, ya que el dispositivo tendrá que alimentar dos pantallas.
El tacto de la pantalla es distinto, menos deslizante (personalmente lo encuentro menos agradable, pero es algo muy subjetivo), pero responde igualmente bien en lo referente a la sensibilidad táctil. Eso sí, las transiciones en menús e interfaces tienen algo de lag, aunque los juegos y vídeos se ejecutan con normalidad.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la cubierta está formada por dos materiales, siendo de plástico duro y mate en lo que conforma la protección de la parte trasera y en brillo lo que queda tras la pantalla, lo cual sí puede ser algo más susceptible a arañazos. Además, la tapa no llega a cerrarse del todo con algún cierre imantado o similares como suelen tener estas fundas (no se abre ni se queda floja, pero quizás esto no guste a todo el mundo).
Sin esa versatilidad que daba el hecho de arrastrar una ventana de una parte a otra como vimos en la toma de contacto con el Samsung Galaxy Fold, el añadido de esta pantalla secundaria puede suponer un aliciente si es que normalmente trabajamos con ventana dividida. Pero también resulta algo engorroso (queda un móvil enorme) y usarla como teclado no resulta demasiado cómodo (en parte por el peso total), además de que la autonomía se resiente bastante.
Rendimiento: el procesador más potente y la "mínima" RAM para un Android de gama alta en 2019
LG forma parte de los fabricantes que optan por el hardware que fabrica Qualcomm en cuestión de procesadores y para uno de sus buques insignia del año no íbamos a ver otra cosa que no fuese el Snapdragon 855, su procesador más potente que además vino de la mano del módem X50, preparando así los teléfonos para el 5G. Acompañado por 6 Gb de RAM, a este nivel es una apuesta pareja a la que vimos en los G8.
Es por ello que las diferencias en el rendimiento no son demasiado notables. Se mantiene la rapidez en la ejecución de tareas pesadas, en este caso además probando esa triple ventana dividida que posibilita la Dual Screen.
La multitarea también se despliega con rapidez y sin problemas, pudiendo mover todo el carrusel de tareas sin que haya parones o lag. Cierto es que puntualmente podremos percibir quizás algún scroll o transición más lenta, pero es algo poco perceptible, puntual y posiblemente debido en parte a la capa de software (ya que no lo encontramos de manera seguida ni en la carga y ejecución de apps de alta exigencia).
No hay tampoco problemas cuando se ejecutan apps multimedia en una o dos pantallas: cuanta más RAM siempre será mejor, pero los 6 GB siguen demostrando ser suficiente incluso moviendo apps en dos pantallas.
Eso sí: el calentamiento va a ser constante, en ocasiones incluso ejecutando apps como las de redes sociales. Alcanzará los picos de temperatura durante el juego, la subida de archivos o la reproducción multimedia, notándose externamente y con apps de registro de las temperaturas de los componentes.
A la izquierda la temperatura en reposo, a la derecha la que teníamos usando las cámaras.
De izquierda a derecha: temperatura ejecutándose YouTube, usando la doble pantalla y jugando al 'PUBG'.
Para quienes tomáis como referencia los benchmarks, os mostramos los obtenidos con el LG V50 ThinQ y otros móviles de configuración parecida. Tanto como su coetáneo G8s, si bien los números difieren.
Snapdragon 855 Snapdragon 855 Snapdragon 855 Snapdragon 855 Snapdragon 855 Exynos 9820 Kirin 980 Snapdragon 845 Apple A12 Bionic
6 GB 6 GB 8 GB 8 GB 6 GB 8 GB 8 GB 6 GB 4 GB
315.066 279.879 361.293 369.741 374.570 331.707 261.115 282.324 313.341
3.507 / 10.948 3.482 / 9.881 3.153 / 11.143 3.526 / 11.323 3.539 / 11.164 4.459 / 10.195 3.251 / 9.670 3.308 / 7.915 4.803 / 11.178
9.364 9.200 8.649 9.282 9.036 7.620 7.644 9.803 -
69.212 61.106 58.399 41.865 61.089 56.351 36.003 63.702 -
Ver galería completa » LG V50 ThinQ 5G, benchmarks (6 fotos)
Software: posibilidades y "obligaciones" de personalización con LG UX
Las capas de personalización nacen, crecen, se caracterizan y posteriormente se readaptan en su mayoría, sobre todo una vez se ha asentado su estilo o su proceder en ciertos aspectos. LG UX ha sido históricamente de las más invasivas en cuestión de interfaz y añadido de elementos propios, y aunque ha sufrido una notable evolución para hacerse algo más universal no ha perdido la esencia y ciertas marcas de la casa que seguimos viendo en su primer móvil 5G, en este caso sobre Android 9 Pie.
Así, aprovechando que tenemos tan reciente la experiencia con el LG G8s ThinQ, repasamos las particularidades de este software detectando algunas (muy pocas diferencias). En primer lugar nos encontramos con la dosis de software preinstalado que nos viene ya desde el primer momento, con la app QuickMemo+ y la correspondiente Quick Help, así como hasta cuatro carpetas agrupando apps propias, de Google y de terceros que según el caso podremos eliminar, deshabilitar o nada de eso.
El LG V50 ThinQ 5G viene con esto de fábrica.
Algunas conforman las utilidades básicas como las listas de tareas o el correo (duplicando en algunos casos las que proporciona Google). Otras son de utilidad más puntual o cuestionable como SmartThings o LG Mobile Switch.
Según de qué app se trate se podrá desinstalar o no.
Las apps vendrán organizadas en el escritorio de manera automática, los ajustes organizados en cuatro pestañas y la navegación del sistema establecida con los tres botones tradicionales. Pero los tres aspectos pueden modificarse y elegir también la distribución en cajón, los gestos/botones a lo Android stock y los ajustes organizados de la manera clásica.
Los ajustes vienen de serie distribuidos en cuatro categorías.
Podemos reorganizarlos en la columna habitual.
De este modo, seguimos sin tener unos gestos como tal (algo que llevamos viendo en Apple, Xiaomi, OnePlus y otros fabricantes) que permiten aprovechar algo más la pantalla por parte de las interfaces, si bien esta barra que ofrece LG puede ocultarse dando dos veces al punto de la izquierda. La barra y el botón de atrás son análogos y de aspecto parejo a lo que hemos visto en los Pixel y los Sony Xperia, pero eso sí: en la Dual Screen siempre aparecerán los botones tradicionales.
Las opciones relacionadas con los extras para la pantalla ya los hemos repasado antes en la correspondiente sección. A esto se le suman unos pocos añadidos para audio que comentaremos en el apartado de sonido y alguna app de asistencia y soporte como Smart Doctor, que hace las veces de la habitual suite de mantenimiento que suelen ofrecer los software propios.
Así, como vimos anteriormente podemos tener hasta cuatro espacios en el sistema hablando de escritorio y/o cajón de apps, la cortina de accesos rápidos de la pantalla de inicio (deslizando de arriba a abajo) y lo que aparece al deslizar de izquierda a derecha desde la pantalla principal, que puede ser la pestaña de Google, Smart Bulletin o nada si así lo deseamos. Quedando entonces en:
Escritorio/pantalla principal
Cajón de aplicaciones (opcional)
Pestaña de accesos rápidos: deslizando hacia abajo (no desde arriba del todo, aparecería la cortinilla de notificaciones). Aparece la barra de Google con búsquedas recientes, los últimos correos, accesos a apps frecuentes y a actividades recientes.
Google Feed o Smart Bulletin: las tarjetas de noticias de Google o una serie de accesos rápidos basados en las apps frecuentes y en las funciones propias de LG UX y sus apps.
Otras utilidades extra de LG UX son el lanzador de juegos y Context Awareness. El primero es una selección de accesos directos a ajustes y apps para que el usuario pueda tener una experiencia en el juego sin notificaciones y/o al máximo hablando de resolución y memoria, además de tener un botón directo para hacer una pausa en la sesión.
Podemos configurarlo para que se active con todos los juegos o sólo con algunos, así como personalizar qué queremos que ocurra en cada caso a nivel de notificaciones y efectos. Es útil si por ejemplo preferimos mantener una resolución menor en general pero no al jugar, o bien si cuando jugamos no queremos que nada ni nadie nos interrumpa la partida.
Por su parte, Context Awareness permite que se activen apps o perfiles de sonido. Si queremos que ocurra al llegar a casa o el trabajo tendremos que dar permisos para la localización, hay otros como el que se activa si conectamos cierto dispositivo Bluetooth que no lo necesitan, y en general funciona bien.
Hablando de Bluetooth, y aunque esto formaría parte también de la sección de audio, en LG mantienen el proporcionar una guía a la hora de conectar uno o varios dispositivos de este modo y también se facilita la elección de una vía de sonido u otra. Lo encontramos en la cortinilla de notificaciones, pudiendo seleccionar de una manera más directa por qué dispositivo se emite el sonido.
Tenemos además la tecla para el asistente de voz, en este caso Google Assistant. Pueden habilitarse dos acciones según las pulsaciones que hagamos, o bien desactivarse si no nos interesa llamar al asistente de Google de esta manera (también se puede por voz o desde los botones táctiles) ya que evitaremos un sinfín de llamadas accidentales.
Sin el sensor ToF que incorpora el G8s ThinQ y no éste nos quedamos sin una de las opciones de desbloqueo biométrico, pero permanecen las tradicionales. De este modo, tenemos posibilidad de añadir datos faciales y de nuestras huellas dactilares para poder proteger nuestro móvil de accesos ajenos con nuestro rostro o nuestros dedos.
Los procedimientos de registro son bastante estándar, en este caso el del rostro menos exigente que cuando se integran más sensores para el reconocimiento. La lectura facial necesitará que la pantalla esté activa, de modo que con la pantalla ambiente o Always On no será suficiente (sí para la lectura de huellas).
La lectura suele producirse sin problemas, pudiendo activar la opción de que sea algo más exigente para aumentar la seguridad. Podemos además añadir lecturas complementarias variado algo de nuestro aspecto (como unas gafas) para que así el sistema disponga de más información. Eso sí, no funcionará en condiciones de baja luz o en la oscuridad.
Hablando del lector de huellas dactilares, está colocado en una ubicación correcta para que el dedo índice “caiga” sobre él sin que se toquen las cámaras o se dude demasiado. La lectura es muy rápida y eficaz, por lo que para bien no nos hemos encontrado ninguna sorpresa en este sentido.
Teniendo en cuenta que el reconocimiento de la palma no era tampoco el más seguro ni el más cómodo, con estos tres sistemas la experiencia es buena y no se echa en falta ningún otro. Sí puede mejorarse sobre todo a nivel de seguridad, ya que los sensores de infrarrojos, ToF y demás suponen muchos más puntos de información y por tanto que sea más complejo engañarlos, pero al menos los sistemas que funcionan en este móvil lo hacen correctamente y sin errores o incomodidades.
5G: qué se puede hacer hoy en día con un móvil 5G y cuál es la experiencia
Aprovechando que Vodafone ha puesto en marcha ya su red 5G en España así como una serie de tarifas, hemos buscado los puntos de disponibilidad de dicha cobertura para poder probarla en la medida de lo posible. Por ahora en España vemos que el 5G se encuentra disponible en determinadas ciudades y con una intensidad baja, siendo el 5G NSA, pero aún así hemos podido hacer algún caso práctico en plena calle y más allá de zonas de demo y stands.
Hay que tener en cuenta que el funcionamiento de la red depende de aspectos que van más allá del móvil, como la cobertura o lo saturada que esté. De ahí que en algunos casos hayamos visto resultados que no tienen demasiado sentido (como descargas más lentas).
Hemos aprovechado que teníamos el LG G8s ThinQ (de hardware equivalente) para probar juegos y reproducción de vídeos. De momento no hemos notado diferencias en cuestión de la carga de vídeos, juegos y apps en general (que dependan de la red), así como en la latencia en las partidas.
A la hora de descargar contenido tampoco nos ha dado tiempos muy distintos entre 4G, 4G+ y 5G. De hecho, ante un mismo contenido de unos 500 MB nos daba tiempos mayores en 5G según el momento, quizás porque aunque no lo reflejase el indicador de la barra de tareas podría haber alternado entre 4G+ y 5G por segundos (normalmente se ve el cambio, aunque fluctúe).
Al menos de momento, tener un smartphone con 5G no supone un cambio drástico
Es por ello que al menos de momento tener un smartphone con 5G no suponga un cambio drástico. Quizás es más ventajoso de cara a tener una conexión en casa que sea menos potente si la tarifa permite mucho tráfico, pero además hay casos en los que las apps tampoco permiten su funcionamiento con conexión de datos (como HBO en LG UX, al menos).
Cámara: el Imperio Pentacamera contraataca
Parece que en 2019 se asienta una tríada de cámaras traseras como la combinación de moda o “mínima” en un buque insignia, con las notables excepciones de Apple y Google (sobre todo ésta última). A ese vagón se sube LG también con el V50 ThinQ, quedando de la siguiente manera su esquema de cámaras:
Sensor de 12 megapíxeles (píxeles de 1,4μm) con lente estándar de apertura f/1.5 y 78 grados.
Sensor de 16 megapíxeles (píxeles de 1 μm) con lente súper gran angular de apertura f/1.9 y 107 grados.
Sensor de 12 megapíxeles (píxeles de 1 μm) con lente teleobjetivo con apertura f/2.4 y 47 grados, zoom óptico 2x.
Eso hablando de la parte trasera, porque en total se compone de cinco cámaras teniendo en cuenta que en la parte frontal hay dos:
Sensor de 8 megapíxeles (píxeles de 1,12 μm) con lente de apertura f/1.9 y 80 grados.
Sensor de 5 megapíxeles (píxeles de 1 μm) con lente gran angular de apertura f/2.2 y 90 grados.
Cuenta con grabación hasta 4K, incluyendo cámara lenta hasta 140 frames por segundo y resolución HD. Por supuesto, vemos de nuevo la herramienta de inteligencia artificial AI Cam, así como los modos retrato y estudio para aumentar el desenfoque y otros añadidos en una app que ha venido renovada en la última actualización de la capa y que, como es costumbre, repasaremos antes de hablar de los resultados en fotografía.
El esquema básico de la app se mantiene, así como las tipografías y la paleta de color, pero se añaden más elementos en la app de cámara de LG. Tantos, que ahora hay división entre unos modos generales y unos más secundarios dispuestos en una pestaña “Más” que queda escondida a un lado del modo de disparo manual.
Entre estos modos con su pestaña encontramos el automático, el AI Cam, el modo retrato, el modo estudio y el modo manual. Si vamos a la pestaña “Más” veremos además el de visión nocturna, el disparo triple y pentacámara, algunas opciones para vídeo y la posibilidad de añadir más.
El HDR no es uno de estos modos como lo es en EMUI pero tampoco tiene un acceso directo en el modo automático como en muchas capas de software. Sigue siendo un apartado en los ajustes, como en Samsung, pudiendo configurarlo en automático o manualmente (en el nombre del archivo aparecerá siempre HDR, pero no siempre lo indica a la hora de disparar la fotografía aunque esté en manual).
La app tiene una navegación sencilla, con swipes a izquierda o derecha según a qué modo queramos dirigirnos y con unos ajustes que varían según qué modo o lente esté activa en ese momento, disponiendo las opciones posibles. Para ajustar la calidad de las fotografías y los vídeos también tendremos que entrar en ellos, pero hay un acceso rápido dentro del menú de ajustes para estos aspectos que evita que tengamos que rebuscar.
Funciona bastante bien, abriéndose sin problemas ni lags tanto desde el icono como desde la pantalla de bloqueo y sin que haya tampoco incidencias cambiando de un modo a otro aunque lo hagamos muy rápidamente. El modo manual permite ajustar cada parámetro independientemente y tampoco encontramos ningún problema.
El nuevo modo noche (o Vista nocturna) sustituye el antiguo Modo brillo para tener su propia pestaña. Puede no ser del todo automático si preferimos nosotros ajustar la exposición.
El modo retrato será el que dé un bokeh artificial y extra a objetos y personas, dejando el modo estudio para seres humanos. El segundo introduce la posibilidad de aplicar distintos efectos de iluminación, así como el monocromo con desenfoque y la posibilidad de imitar un croma al sustituir el fondo por otra foto o un color.
Lo único que objetar, además de ese HDR escondido, es que el regulador del modo Vista nocturna se ubica en el mismo sitio que el control gradual manual del zoom y en ocasiones podemos ajustar el que no queremos. Quizás pueda desplazarse a otra ubicación o reubicarlo de algún modo para que no pase (especialmente si es un disparo relativamente rápido y no tenemos trípode).
Alguien puede pensar que el resultado de la fotografía entre el V50 y el G8s puede ser parecido al presentar ópticas que en apariencia tampoco son muy diferentes y quizás algún sensor equivalente, pero hay diferencias y van más allá de las aperturas máximas o los megapíxeles. En general, las tres cámaras traseras del V50 ThinQ salvan algo mejor el detalle, sin milagros pero con mejor resultado.
Fotografía en modo automático (con HDR).
Así, de manera global vemos que hay una buena colorimetría, si bien el balance de blancos suele quedar algo más frío (pero no empobrece el resultado y siempre podremos tirar de modo manual). Sigue habiendo algo de exageración de contornos en el procesado de LG y se acentúa si tiramos de HDR, pero en escenas de plano general con luz abundante o interiores bien iluminados vemos que el resultado es realista a excepción de la temperatura y quizás algo de sobreexposición puntual.
El HDR normalmente saldrá al rescate de la exposición y del detalle, sobre todo en contraluces. Cuando tengamos esta situación es mejor no dudar y recurrir al HDR manual, porque el automático no siempre se activará, y la diferencia es notable salvando mucho mejor la información de luces y sombras.
Quizás no nos guste tanto si se trata de follaje y tiramos de zoom, dado que con el HDR el resultado es algo más artificial por ese ligero exceso de contornos que a veces produce la combinación de exposiciones que implica este disparo. Pero al menos tampoco supone un cambio en el balance de blancos o en la saturación, y si la escena no supone ningún reto como puede ser un contraluz o algo del estilo no notaremos cambios, ni a mejor ni a peor.
Al final compensa tenerlo activado al menos de manera automática. Las cámaras de LG siguen pecando de rango dinámico muy bajo, y con esto siempre habrá algo de mejora.
El zoom se porta bien, sin milagros. Nos servirá para aproximar un poco más lo lejano sin que se pierda demasiado detalle, sobre todo en disparos diurnos, pero no supone tampoco un gran salto de calidad.
El gran angular rinde bastante bien, sin cambios en la exposición (quizás haya algo de corrección en este sentido por parte del software, pero en todo caso está bien) y con algo más de pérdida de nitidez, sobre todo de noche. Además, la deformación por la curvatura que se produce de forma natural y más exagerada en estas lentes en este caso está muy bien compensada.
Si para algo están preparadas y “entrenadas” estas cámaras es para las macro
Eso sí, si para algo están preparadas y “entrenadas” estas cámaras es para las macro. El enfoque automático es muy rápido cuando detecta que hay un objeto principal cercano y el desenfoque que queda es equilibrado y sin aberraciones, bastante más bonito que el que se queda artificialmente con otros modos (ayudará ahí la f/1.5 de la lente principal), y el resultado puede mejorar si tiramos de enfoque manual (sobre todo si estamos jugando a llevar al límite la distancia mínima de enfoque).
Con el manual podemos ajustar el enfoque en el punto deseado.
Hablando del modo retrato, quizás es uno de los puntos donde menos se haya mejorado. Sigue siendo muy inestable y exigente, con un resultado muy postizo en la mayoría de ocasiones y un recorte que no es demasiado limpio (y de noche mejor nos olvidamos de él).
En interiores y de noche es cuando más flojea y donde necesitaría mejorar más. El detalle baja mucho y hay bastante ruido pese a no recurrir a ISO altas.
El modo de Vista nocturna puede ayudar la sobreexposición que vemos en el disparo nocturno (lo hacen todos lo móviles, o casi todos) para tener un disparo más realista. No es esa inyección de exposición del antiguo modo Brillo que tampoco suponía una salvación, sino más bien una exageración, pero sí nos puede dar disparos con algo más de nitidez que el disparo automático.
El modo automático sobreexpone de manera expresa y, valga la redundancia, automática, lo cual no suele ser realista. Con el modo noche podemos subexponer fácilmente y sin comprometer el resultado a nivel de ruido o estabilización.
Lo que tampoco sigue sin convencernos es la AI Cam. La identificación de escenas suele funcionar bien, pero normalmente supondrá una inyección de saturación exagerada (con lo bien que iría si sólo se añadiese un poco más), lo cual ocurre incluso en disparos nocturnos si lo que detecta es una flor, pudiendo por otro lado recomendar o aplicar el modo de Vista nocturna.
De noche no nos sugiere el modo de vista nocturna. Si detecta una flor, dosis extra de saturación.
No veíamos doble cámara frontal en los buques insignia de LG desde el V10, pero con el LG V40 ThinQ, los G8 y éste hemos visto que se mantenía la apuesta, llegando así a las cinco cámaras en total aunque variando el tipo. En este caso lo que integra es precisamente lo que vimos en el V40 y no en el G8s, es decir, una segunda cámara para selfies grupales.
Así, las cámaras rinden de manera aceptable, aunque quedan bajas en rango dinámico, detalle y una ligera sobreexposición. Bien a nivel de colores, el enfoque actúa bien en condiciones favorables como exteriores iluminados pero no tanto en interiores, y algo a corregir es que no debería de activarse el modo belleza automáticamente al abrir la cámara subjetiva.
Normalmente hay una buena interpretación de iluminación y sombras incluso tirando de HDR en el primer plano, aunque puede que éste sea más leve que en el caso de las lentes traseras al no recuperar tanta información como en el caso anterior. En los fondos se pierde bastante el detalle, el color y el rango dinámico.
El modo retrato es bastante más tolerante que en el caso de las cámaras traseras (suele ser también “más fácil” al identificarse más claramente el sujeto principal, aunque depende también de la profundidad de campo), pero el recorte ha de mejorar más. Encontramos borrones hablando del retrato automático y recortes demasiado drásticos cuando intentamos utilizar uno de los modos de estudio si no hay una fuente de luz directa (lo cual ayuda sobre todo en el modo de luz de escenario).
Las posibilidades con el modo estudio.
Para este tipo de efecto lo mejor será mejor tener una fuente de luz directa y no difusa.
El gran angular funciona bastante bien, manteniendo la calidad y procesado que se obtiene con la lente estándar y sin deformar en exceso. Podemos además recurrir al modo pentacámara, en el cual obtendremos cinco disparos de cada una de las cámaras seguidos.
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Las cámaras traseras permiten grabar hasta 4K y las frontales hasta 1080p, y lo recomendable en este caso será que no bajemos de las resoluciones máximas. A 1080p las traseras tienen un resultado algo irregular dependiendo mucho de la escena, pudiendo encontrar incluso acuarelas cuando estamos en pleno día.
El detalle se conserva mucho mejor en 4K, sobre todo si hablamos de interiores o de noche. En éste último caso sí que mejor olvidarse de 1080p.
No hay detalles de qué tipo de estabilización tenemos, con lo cual y vistos los resultados parece que es electrónica. Su resultado dependerá de la calidad y las condiciones de luz, siendo algo lenta con respecto a los giros y cambios de encuadre pero manteniéndose relativamente bien en los cambios de lente y de noche, pero se echa en falta bastante fluidez.
Normalmente hay una buena captura de sonido, sin distorsiones e independientemente de qué tipo de vídeo hagamos. Además, hay bastantes añadidos en cuanto a vídeos creativos desde la app o desde la galería, pudiendo crear GIFs, combinar cámaras o efectos como éste:
La cámara frontal se defiende medianamente bien de día, aunque echamos en falta rango dinámico y nos sobra algo de exposición. El detalle es bajo tratándose de una resolución de 1080p.
De noche es cuando la cámara frontal peor rinde con diferencia, pese a mantenerla a 1080p. Mucho ruido y detalle a muy bajo nivel.
Batería: aprobado por las condiciones especiales, pero con deberes para el próximo curso
Normalmente hay mucha variable en torno al consumo de batería. Influye, además del uso, la conectividad que tengamos o si recurrimos a algún sistema de ahorro de consumo, y en este caso también hemos contado con el accesorio de la pantalla secundaria que repercute bastante en la autonomía en las jornadas en las que lo hemos usado un rato.
Eso sí, han aprovechado bien el volumen del móvil para integrar una batería de 4.000 miliamperios/hora, la mayor que hemos visto en un tope de gama de LG en su historia. Una especie de mínimo o de ley no escrita que vemos con buenos ojos aún recordando que este parámetro no predetermina la experiencia final con la batería, hilando con lo que justamente ahora comentábamos.
De hecho, dudamos que sea casualidad que se haya hecho un esfuerzo en integrar una pila de mayor capacidad en este smartphone, orientado a que dé tantas horas de uso, de entretenimiento y de navegación en teoría más rápida y con más caudal. Da la impresión de ello al obtener cifras que no son brillantes ni mucho menos en un buque insignia con una batería así, con una media de unas 17 horas de autonomía por carga completa con unas 7 horas de pantalla.
Esto en la práctica se traduce a que haciendo un uso intermedio, sin ser intensivo y sin tampoco dejarlo muchas horas en wifi y con segundos planos, lo carguemos una vez al día, dando más la sensación de que la media es de 24 horas. Aspectos que reducen la autonomía de una carga: la pantalla Dual Screen y que haya más horas de reproducción multimedia, sobre todo cuando son más las horas en conexión de datos que en WiFi.
Hemos alternado distintos tipos de uso, cargas sin acoplar la Dual Screen y otras en las que la hemos usado un rato (como máximo unas dos horas). También hemos probado a reducir la resolución, aunque en este no hemos notado tanta repercusión (entre FHD+ y QHD+).
Lo hemos podido probar con carga convencional y no con inalámbrica, y lo que tarda en cargarse de 0 a 100% con el cargador que se entrega con el móvil es 1 hora y 49 minutos. No es la carga más rápida de la actualidad, pero para una batería de esta capacidad no está mal (aunque no hemos notado que se caliente menos desactivando la optimización de carga).
En la sección de Batería de los ajustes vemos varias opciones para personalizar las acciones del móvil en este sentido, como la posibilidad de optimizar la carga, establecer un perfil de ahorro energético entre los tres disponibles o dejar fuera del mismo a determinadas apps., así como tener algo más de información del consumo. Está además la limitación automática del brillo al 0% una vez se llega al 10% de batería, aunque esto suele suponer casi más una molestia que una ayuda (ayudaría si en vez de en el 0% quedase en el 10%).
Sonido: un buen candidato para los amantes del estéreo y las opciones de ajuste
Hay igualdad en cuestión de sonido estéreo y jack de audio, pero no en otros aspectos en lo que se refiere a los topes de gama de 2019 de LG, y el V50 ThinQ 5G sale ganando en este sentido. Se añade el Quad DAC de 32 bits que no veíamos en el G8s, además de contar con un altavoz Boombox de 1,2 vatios.
El resultado: más volumen, más opciones y un plus de calidad si somos usuarios de los auriculares con cable. El audio es de calidad, con un rango dinámico aceptable y la nitidez que se espera en un móvil como éste, llegando a los 110 decibelios en su volumen máximo (tomado a la salida de los altavoces).
Podemos mejorar un poco esta experiencia con el DTS:X 3D Surround, que da mayor envoltura, y además puede emularse la dirección del audio eligiendo entre ancho, delantera y de lado a lado. Compensa tenerlo activado dado que mejora bastante la experiencia hablando de los distintos tipos de audio, como puede ser la música, los podcasts o los videojuegos.
Para auriculares con cable, si vamos a todas las opciones del Hi-Fi Quad DAC podemos optimizar la calidad del sonido. Permite aplicar un filtro digital, basado en cambiar la respuesta de impulso pre y post-tono, que tiene tres opciones:
Short: sonido con más profundidad y reverberación, imitando a un acústico
Sharp: busca más naturalidad, más plano y con menos rango dinámico pero más claro.
Slow: da mucha más profundidad y los bajos están más potenciados.
También podemos activar una de las preselecciones de sonido (pero eso sí, hay que desactivar el DTS:X). Lo que se consigue con esto es modificar la salida de audio cambiando la profundidad, claridad o presencia de agudos y bajos, consiguiendo algunos efectos que pueden ser o no deseados. En nuestro caso encontramos más conveniente la opción de “mejorado”, pero no compensa la profundidad que da el DTS, sobre todo cuando se ayuda de auriculares.
Tenemos además ecualizador y la posibilidad de ajustar la potencia de salida del lado derecho e izquierdo. Es por ello que para audiófilos es quizás más conveniente este móvil que el V50 ThinQ, sobre todo si se va a optar por auriculares con cable.
LG V50 ThinQ 5G, la opinión de Xataka
Es muy pronto para poder disfrutar de lo que se promete con el 5G, al menos no viviendo en una zona con buena cobertura y con las redes actuales. Pero la primera aproximación de LG en cuanto a móviles con soporte no está nada mal, a nivel de diseño y características.
Hay aspectos que nos han dejado algo más fríos de lo que esperábamos, como el resultado de todo ese arsenal de cámaras que sobre el papel pintaba mejor que lo que posteriormente hemos visto. Aunque la propuesta es interesante y en efecto es un esquema fotográfico versátil (en gran parte también por la app de cámara), aún queda algo atrás si comparamos los resultados con los máximos exponentes en fotografía móvil actuales.
Quizás también pueda mejorarse el aspecto del calentamiento, ya que es más frecuente de lo habitual (sobre todo de cara a estos meses más calurosos) y que a la larga siempre será más perjudicial para componentes como la batería entre otros. Sobre todo aprovechando que los 6 GB de RAM siguen siendo más que suficiente para dar una buena experiencia y que se ha integrado un panel QHD+.
El accesorio de la doble pantalla probablemente no sea para un gran público, y quizás no sea una respuesta necesaria ante unos dispositivos plegables que tampoco están despegando aún ni seguramente serán para una mayoría de usuarios. Como añadido no está mal, pero tampoco supone un reclamo claro ni un cambio tan cómodo y llamativo como el Air Motion que han dejado para los G8.
Al final queda una propuesta interesante y totalmente válida para que en cuanto se asiente el 5G sus usuarios puedan disfrutarlo sin problemas. Cómodo, elegante y completo, con asignaturas pendientes como la fotografía que veremos si su sucesor (o bien alguna actualización) logra superar con mejor resultado.
Aunque la parte frontal puede mejorar, el diseño en general es muy bueno, así como su construcción.
La parte de sonido está muy bien cubierta: opciones de software, de hardware y buena calidad.
La red 5G aún no está madura, pero habiéndola probado en la medida de lo posible el móvil se ha visto muy capaz de soportar este estándar.
Se calienta mucho, incluso con un uso poco exigente.
Muy completo en cuanto a opciones fotográficas, pero el resultado en fotografía tiene bastante margen de mejora.
Aunque cumple a nivel de resolución, esperábamos una pantalla de mayor calidad.
Vodafone se convierte en la primera operadora en poner a disposición de sus clientes los servicios 5G en España y en una de las pioneras en el mercado europeo. Descubre si ya está disponible en tu ciudad.
Compartir LG V50 ThinQ 5G, análisis: un gama alta completo y preparado para una red 5G que aún no lo está tanto

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