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Timestamp: 2018-02-25 21:59:39+00:00

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SEGURPRI. Boletín Informativo Número 28 Julio 2010 DIRECCIÓN GENERAL DE LA POLICÍA Y DE LA GUARDIA CIVIL FORTUNA IUVAT AUDACES - PDF
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Ana Prado Maidana
1 SEGURPRI Boletín Informativo Número 28 Julio 2010 DIRECCIÓN GENERAL DE LA POLICÍA Y DE LA GUARDIA CIVIL Comisaría General de Seguridad Ciudadana FORTUNA IUVAT AUDACES La fortuna ayuda a los audaces. Con este verso de la Eneida de Virgilio pretendemos culminar el propósito formulado hace menos de dos meses, que era recuperar el ritmo de las publicaciones del Boletín de Seguridad Privada SEGURPRI. En este caso, fortuna no ha sido sinónimo de casualidad o de azar, sino de esfuerzo, trabajo, entusiasmo y dedicación, con el único fin de dotar al sector de la seguridad privada española de un elemento de información y conocimiento. La edición de tres boletines en este corto período de tiempo nos ha permitido dar un amplio cumplimiento al objetivo, fijado en el Plan de Comunicación del Proyecto Estratégico de la seguridad privada en el Cuerpo Nacional de Policía, de continuar con las publicaciones del ya citado Boletín. Pero este objetivo ni se da por cumplido hoy, ni con este boletín. No han sido sino los primeros pasos de un recorrido que continuará el próximo mes de diciembre, con la publicación del Número 29, momento en que retomaremos el ritmo habitual de publicación. UNIDAD CENTRAL DE SEGURIDAD PRIVADA 1
2 LEY DE SEGURIDAD PRIVADA REFERENCIAS NORMATIVAS LEY 23/1992, DE 30 DE JULIO, DE SEGURIDAD PRIVADA (BOE núm. 186, de 4 de agosto), en su redacción dada por: DECRETO-LEY 2/1999, DE 29 DE ENERO (BOE núm. 26, de 30 de enero). LEY 14/2000, DE 29 DE DICIEMBRE (BOE núm. 313, de 30 de Diciembre). REAL DECRETO-LEY 8/2007, DE 14 DE SEPTIEMBRE (BOE núm. 225, de 19 de septiembre LEY 25/2009 (Art. 14) (BOE núm 308, de 23 de diciembre) REGLAMENTO DE SEGURIDAD PRIVADA REAL DECRETO 2364/1994 DE 9 DE DICIEMBRE, que aprueba el Reglamento de Seguridad Privada (BOE núm. 8 de 10 de enero de 1995). Corrección de errores, (BOE núm 20 de 24 de Enero de 1995.) Modificado por: REAL DECRETO 938/1997, DE 20 DE JUNIO (BOE núm. 148, de 21 de junio). REAL DECRETO 1123/2001, DE 19 DE OCTUBRE (BOE núm. 281, de 23 de noviembre). REAL DECRETO 277/2005, DE 11 DE MARZO (BOE núm. 61 de 12 de marzo). SENTENCIA DE 30 DE ENERO DE 2007, DE LA SALA TERCERA DEL TRIBUNAL SUPREMO (BOE núm. 55, de 5 de marzo). REAL DECRETO 4/2008, DE 11 DE ENERO (BOE núm. 11, de 12 de enero). SENTENCIA DE 15 DE ENERO DE 2009, DE LA SALA TERCERA DEL TRIBUNAL SUPREMO (BOE núm. 52, de 2 de marzo). REAL DECRETO 1628/2009, DE 30 DE OCTUBRE (BOE núm 263, de 31 octu- SUMARIO - fortuna iuvat audaces Sumario La seguridad es cosa de todos Portar armas en edificios oficiales Grabaciones de CCTV en centros de trabajo Centros de control o video-vigilancia y centrales de alarma Contratación y subcontratación de servicios de seguridad Instalación de sistemas de rastreo electrónico Departamento de seguridad sin director al frente Seguridad en universidades Auxiliares de servicios en filtros de aeropuertos Vigilantes de explosivos fuera del territorio nacional Traslado de equipos informáticos de una CRA de uso propio Compra de objetos de oro o papeletas de empeño Edita: UNIDAD CENTRAL DE SEGURIDAD PRIVADA (Sección de Coordinación) C/ Rey Francisco, MADRID Teléfono: Se autoriza la reproducción, total o parcial, del contenido, citando textualmente la fuente. 2
3 LA SEGURIDAD ES COSA DE TODOS La seguridad es un derecho fundamental de todos los ciudadanos que los poderes públicos deben garantizar, pero en ningún caso el término puede ser entendido como algo absoluto, que puede ser conseguido en su totalidad, la seguridad total no existe, pero entre todos debemos sumar esfuerzos para que las conductas desviadas no pongan en peligro la pacífica convivencia en nuestros pueblos o en nuestras ciudades. Conscientes de esta incuestionable realidad, las instituciones públicas que tienen como misión constitucional, proteger el libre ejercicio de los derechos fundamentales y garantizar la seguridad ciudadana, han entendido, que la Seguridad no es una cuestión exclusiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, es un reto en el que todos debemos colaborar, y muy especialmente los miles de vigilantes de seguridad, que integrados en empresas de seguridad privadas, y apoyados por medios técnicos más avanzados, prestan sus servicios en polígonos, urbanizaciones, centros comerciales o cualquier edificio público o privado. En este sentido la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil, desde el año 2004, ha incluido entre las políticas activas de seguridad, la colaboración de la seguridad privada, aprovechando sus recursos, y así, en el año 2007, se elabora el Protocolo de Relación del Sector de la Seguridad Privada y el Cuerpo Nacional de Policía, poniendo en marcha una línea telefónica gratuita para el personal de seguridad privada para solicitar ayuda, asesoramiento, cooperación o información y facilitar al Cuerpo Nacional de Policía cuantas informaciones de interés conozcan y que puedan ser de utilidad para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. En el año 2008, con la puesta en marcha del Plan estratégico de Seguridad Privada , se establece un plan de colaboración que persigue un intercambio de información entre la seguridad pública y la seguridad privada, que deberá ayudar a la consecución de los siguientes objetivos: Incrementar los contactos entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada mediante reuniones periódicas, potenciación de las Comisiones de Coordinación, la participación en congresos, foros y actos relacionados con la seguridad y la colaboración en las distintas publicaciones del sector. Mejorar la respuesta operativa en las actuaciones de auxilio y colaboración con el sector, definiendo protocolos de actuación y estableciendo una unidad de criterio entre la Unidad Central de Seguridad Privada y las Unidades Territoriales en sus relaciones con los Departamentos de Seguridad, Empresas de Seguridad o Despachos de Detectives. Incrementando la información bidireccional, mediante la petición de información a los agentes implicados del Sector y la remisión por parte de la Unidad Central de cuantas informaciones sean de interés en la actuación del personal de seguridad privada. Incremento de la participación de la seguridad pública, en la formación del personal de Seguridad Privada con una permanente intervención de expertos en seguridad pública en los programas de formación de las distintas categorías de su personal. Definir mecanismos que propicien la especial consideración del personal de seguridad privada en sus relaciones con la seguridad pública, otorgándoles preferencia y deferencia en sus actuaciones, en Comisarías de Policía, reconociendo sus servicios a través de felicitaciones, menciones, condecoraciones, etc. Propiciar la colaboración con determinados sectores estratégicos, disponiendo sistemas de comunicación permanente y programando visitas con los sectores financieros, de telecomunicaciones, infraestructuras, comercios, etc. En definitiva, se trata de ofrecer a los ciudadanos las más altas cotas posibles de seguridad, utilizando para ello todos los recursos disponibles en un objetivo común, la seguridad. 3
4 INFORMES En esta sección se recogen informes emitidos por la Unidad Central de Seguridad Privada, en contestación a consultas de Instituciones, Empresas, Personal de seguridad privada o particulares, y que suponen una toma de posición de la misma en la interpretación de la normativa referente a Seguridad Privada. Con carácter previo se participa que los informes o respuestas que emite esta Unidad tienen un carácter meramente informativo y orientativo -nunca vinculante- para quien los emite y para quien los solicita, sin que quepa atribuir a los mismos otros efectos o aplicaciones distintos del mero cumplimiento del deber de servicio a los ciudadanos. PORTAR ARMAS EN EDIFICIOS OFICIALES El presente informe se emite a solicitud de un Ministerio que solicita el criterio de la Unidad Central de Seguridad Privada sobre el reconocimiento de portar las armas reglamentarias los vigilantes de seguridad en la actividad de transporte de fondos, cuando estos realicen sus cometidos dentro de las instalaciones del mencionado Ministerio. En primer lugar señalar que el artículo 14 de la Ley de Seguridad Privada establece que: Los vigilantes de seguridad, previo el otorgamiento de las correspondientes licencias, solo desarrollaran con arma de fuego las funciones indicadas en el artículo 11, en los supuestos que reglamentariamente se determinen, entre los que se comprenderán... los de vigilancia y protección de almacenamiento, recuento, clasificación y transporte de dinero, valores y objetos peligrosos. desarrolla la prestación de los servicios con armas en función de la naturaleza de los mismos, estableciendo la obligatoriedad a los de transporte de dinero, valores y objetos peligrosos. En concordancia con lo anterior, el Reglamento de Seguridad Privada, aprobado por Real Decreto 2464/94, en su artículo 81, En cuanto a la problemática expuesta, se debe tener en cuenta que se trata de una oficina bancaria y que la misma fue instalada como consecuencia de una decisión del Ministerio, y puesta en funcionamiento una vez autorizada por la Delegación del Gobierno a solicitud del mismo, por lo tanto debe entenderse que el organismo anteriormente citado acepta las implicaciones que el funcionamiento de dicha oficina supone, esto es, entregar y recoger efectivo, que dicha actividad 4
5 se realice según la normativa de seguridad privada, y por tanto que se realice con vigilantes armados, además de la aceptación de servidumbre que este servicio armado supone. CONCLUSIONES De todo lo anteriormente expuesto, cabe extraer las siguientes conclusiones: Que por imperativo legal, la actividad de transporte es un servicio que debe ser prestado mediante vigilantes de seguridad armados. Igualmente, debe tenerse en cuenta que dicho Ministerio cuenta con Seguridad Pública por lo que los vigilantes están subordinados a las disposiciones que en determinados momentos puedan establecer las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a tenor de lo dispuesto en el artículo 66.1 del Reglamento de Seguridad Privada. Por otra parte y ciñéndonos al lugar de prestación del servicio, se trata de un posible objetivo delincuencial o terrorista, lo que ha supuesto que se hayan dictado disposiciones y prohibiciones a la hora de acceder a este tipo de Dependencias con cualquier tipo de armas. Así, al parecer existe una orden interna que prohíbe a cualquier persona la entrada con armas en sus dependencias, teniendo por ello los vigilantes que realizan el transporte de fondos al cajero, dejar las armas que portan dentro del furgón blindado, existiendo quejas por parte de dichos vigilantes, motivando la petición del presente informe. Que no obstante en atención al tipo de Dependencia u Organismo Oficial, donde la responsabilidad de la Seguridad recae en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tanto la empresa de seguridad como el personal de seguridad privada deberán atenerse a las instrucciones de estos. Que, igualmente, las Jefaturas de los Departamentos de Seguridad de los diferentes Ministerios deben adoptar las medidas oportunas para garantizar la seguridad de la operativa en la actividad de transporte de fondos. Por otra parte esta Unidad considera, que no es admisible que este personal de seguridad, se vea obligado a depositar las armas reglamentarias en los vehículos que utilizan para la referida actividad, por lo que se deberán establecer procedimientos adecuados para el depósito de las mismas, de manera que se garantice su protección. Finalmente, esta Unidad considera que, el Jefe de Seguridad debería establecer en el protocolo de trabajo, la problemática expuesta, debiendo optar por: 1. Dejar transitar a los vigilantes con sus armas, como se hace en el resto de los Ministerios en la misma situación, con el adecuado control por las dependencias del mismo. 2. Si no se permite lo anterior, instalar un armero y sistema de depósito temporal de armas de vigilantes, haciéndose cargo y responsabilizándose tanto de la entrega del dinero como de la seguridad de los vigilantes. 5
6 GRABACIONES DE CCTV EN CENTROS DE TRABAJO Consulta formulada por un ciudadano relacionada con la instalación de cámaras de seguridad por parte de una empresa de seguridad en un centro de trabajo, que no son controladas por vigilantes de seguridad, y que a pesar de tener los monitores apagados, se encienden periódicamente para, según se desprende de su escrito, grabar a los vigilantes en su puesto de trabajo. Si procediese, por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. CONSIDERACIONES Por lo que se refiere, en este caso, a la instalación de CCTV, esta debe realizarse obligatoriamente por una empresa de seguridad autorizada para la actividad de instalación y mantenimiento de aparatos, dispositivos y sistemas de seguridad, e inscrita en el Registro de Empresas de Seguridad de la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil, cuando se conecte a una Central Receptora de Alarmas o a un Centro de Control, formalizándose el correspondiente contrato entre ambas partes. El artículo 71 del Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre por el que se aprueba el Reglamento de Seguridad Privada, enumera las funciones que pueden desempeñar los vigilantes de seguridad que son, fundamentalmente, de vigilancia y seguridad. El ejercicio de estas funciones corresponde en exclusiva a las empresas y personal de seguridad privada, por lo que la utilización de los medios técnicos y sistemas de seguridad para desempeñar dicha labor, como puede serlo el empleo de cámaras para prevención de hechos delictivos, compete así mismo a dicho personal. Consecuentemente con lo anterior y, en el ámbito de la videovigilancia, las imágenes generadas por los circuitos cerrados de televisión sólo pueden ser visionadas por: El Personal de seguridad, perteneciente a empresas de seguridad debidamente inscritas y habilitadas. Las Empresas de seguridad autorizadas e inscritas para la actividad de centralización de alarmas. Los Titulares de la instalación. Por último, haciendo referencia de forma directa a la consulta que se nos plantea, su contestación viene resuelta en el artículo 4 de la Instrucción 1/2006, de 8 de noviembre, de la Agencia Española de Protección de Datos, que bajo el epígrafe principios de calidad, proporcionalidad y finalidad del tratamiento, dispone que: 1. De conformidad con el artículo 4 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de di- 6
7 ciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, las imágenes sólo serán tratadas cuando sean adecuadas, pertinentes y no excesivas en relación con el ámbito y las finalidades determinadas, legítimas y explícitas, que hayan justificado la instalación de las cámaras o videocámaras. 2. Sólo se considerará admisible la instalación de cámaras o videocámaras cuando la finalidad de vigilancia no pueda obtenerse mediante otros medios que, sin exigir esfuerzos desproporcionados, resulten menos intrusivos para la intimidad de las personas y para su derecho a la protección de datos de carácter personal. 3. Las cámaras y videocámaras instaladas en espacios privados no podrán obtener imágenes de espacios públicos salvo que resulte imprescindible para la finalidad de vigilancia que se pretende, o resulte imposible evitarlo por razón de la ubicación de aquéllas. En todo caso deberá evitarse cualquier tratamiento de datos innecesario para la finalidad perseguida. Por otra parte, y con finalidad distinta, también pueden llegar a instalarse cámaras al amparo de otras normativas: El artículo 20.3 del RD Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por la que se aprueba el Texto Refundido del Estatuto de los Trabadores, establece que, El empresario podrá adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, guardando en su adopción y aplicación la consideración debida a su dignidad humana y teniendo en cuenta la capacidad real de los trabajadores disminuidos, en su caso El artículo 16.2 apartado b) de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, establece en relación al Plan de prevención de riesgos laborales, evaluación de los riesgos y planificación de la actividad preventiva que, Si los resultados de la evaluación prevista en la letra a) pusieran de manifiesto situaciones de riesgo, el empresario realizará aquellas actividades preventivas necesarias para eliminar o reducir y controlar tales riesgos. Dichas actividades serán objeto de planificación por el empresario, incluyendo para cada actividad preventiva el plazo para llevarla a cabo, la designación de responsables y los recursos humanos y materiales necesarios para su ejecución. El empresario deberá asegurarse de la efectiva ejecución de las actividades preventivas incluidas en la planificación, efectuando para ello un seguimiento continuo de la misma. CONCLUSIONES En consideración a todo lo manifestado, y a tenor de la información facilitada, no se encuentra reproche legal a la instalación de las cámaras de seguridad, si la instalación se ha realizado cumpliendo los requisitos previstos en la legislación vigente, y se ha formalizado el correspondiente contrato entre las partes. Para el caso de que la finalidad de las videocámaras sea la vigilancia, las imágenes generadas por las cámaras instaladas en lugares objeto de la consulta, deberán ser visionadas por personal de seguridad, es decir, vigilantes de seguridad o bien transmitir las mismas a una empresa de seguridad autorizada para la actividad de centralización de alarmas. Cualquier consulta referente a la legalidad y la utilización de imágenes personales en el puesto de trabajo, si no es con la finalidad de seguridad, esto es, de videovigilancia, nada tiene que ver con la normativa de seguridad privada, correspondiendo la competencia a la Agencia Española de Protección de Datos. 7
8 CENTROS DE CONTROL O VIDEOVIGILANCIA Y CENTRALES DE ALARMA En relación con la consulta efectuada por una Unidad Territorial de Seguridad Privada en la que se solicitan aclaraciones sobre el contenido de la modificación del artículo 39 del Real Decreto 2364/1994 de 9 de diciembre, como consecuencia de la aprobación del Real Decreto 195/2010 de 22 de diciembre, específicamente al párrafo segundo del apartado primero del mencionado artículo, que recoge la equiparación, a efectos de instalación y mantenimiento, de los denominados Centros de Control o de Video Vigilancia con las Centrales de alarma, así como otros aspectos relacionados con sus características, funciones, medidas de seguridad exigibles e inspección. CONSIDERACIONES La inclusión, en el artículo 39 del Reglamento de Seguridad Privada, del término centro de control o de video vigilancia viene motivada por la obligada reforma sufrida en el Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre, como consecuencia de la aprobación del Real Decreto 195/2010, de 22 de diciembre. El fin que se ha perseguido con ello no es otro que el de evitar que las instalaciones de sistemas de seguridad y videovigilancia, que vayan a ser utilizadas por personal de seguridad privada, como herramientas para su trabajo, pudieran ser realizadas por empresas no autorizadas para esta actividad, lo que impediría la posibilidad de exigirles las garantías mínimas en la instalación, así como la responsabilidad de su correcto funcionamiento, que son necesarias y se requieren para este tipo de sistemas y que vienen recogidas en la Sección 6ª del Capítulo III del Reglamento arriba mencionado. Esto es, cuando el sistema de seguridad vaya a estar conectado directamente con actividades exclusivas y excluyentes de seguridad privada y por conducto de estas actividades, conexionado legalmente con la seguridad pública, como sucede en el caso de empresas de seguridad autorizadas para la centralización de alarmas (CRA) o centros de control (CECON), servidos por vigilantes de seguridad, se ha querido que su instalación y mantenimiento (los de CRA y CE- CON) hayan de ser realizados necesariamente por empresas de seguridad autorizadas para esta actividad, es decir para instalación y mantenimiento. Por todo lo anterior, es por lo que el párrafo segundo del apartado primero del artículo 39 del mismo Reglamento dice: A efectos de su instalación y mantenimiento, tendrán la misma consideración que las centrales de alarmas los denominados cen- 8
9 tros de control o de video vigilancia, entendiendo por tales los lugares donde se centralizan los sistemas de seguridad y vigilancia de un edificio o establecimiento y que obligatoriamente deban estar controlados por personal de seguridad privada. De la redacción del repetido artículo, queda evidente que un centro de control o de vídeo vigilancia se equipara a una Central de Alarmas únicamente a los efectos de que, tanto en uno como en otro, los sistemas de seguridad que se pretendan conectar a ellos deberán haber sido instalados y posteriormente mantenidos, por una empresa de seguridad autorizada para la instalación y mantenimiento de aparatos, dispositivos y sistemas de seguridad, ofreciendo con ello el cumplimiento de todos los requisitos y garantías que se deben exigir en ambos casos. En la actualidad, el concepto y funciones de un centro de control o video vigilancia, al que hace referencia la reciente modificación del artículo 39 del Reglamento de Seguridad Privada, son los mismos que se han mantenido desde que se empezó a utilizar, es decir, un local donde se centralizan los sistemas de vídeo vigilancia y alarma, comunes a todos los locales que forman parte de cualquier edificio o establecimiento, y que están destinados a facilitar la labor del personal de seguridad que presta el servicio en ellos, utilizando, para esa labor, además de la vigilancia humana, los sistemas de seguridad mencionados. Es esencial tener en cuenta que la única función para la que están pensados estos lugares es la de vigilancia directa y permanente y que los sistemas de seguridad que se pueden conectar a ellos, para realizar la misma, son únicamente los comunes de todo edificio donde se presta. La distinción entre los sistemas que se conectan al centro de control y video vigilancia y que son comunes a todo el edificio, de aquellos otros que están instalados en cada uno de los locales que existen en su interior y que tienen como finalidad la protección privada o particular de cada uno de ellos, es que estos últimos son de diferentes titularidades. Dado que la ley solo permite que la prestación de servicios de conexión, recepción, verificación y transmisión de alarmas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad prestados a terceros, puedan ser realizados por una empresa de seguridad autorizada para esta actividad, la conexión de estos últimos sistemas al tan reiterado centro de vigilancia supondría una contravención a la normativa de seguridad privada, recogida, como infracción muy grave en el artículo 22 de la Ley 23/1992, de 30 de julio, de Seguridad Privada, y en el 148 del Real Decreto 2364/1994, de 9 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de Seguridad Privada y, por tanto, objeto de una posible propuesta de apertura de expediente sancionador a la empresa que lo estuviera realizando. Por ello, la conexión de sistemas de seguridad, distintos de los comunes, a un centro de control, que una empresa de seguridad pueda estar utilizando para la vigilancia de un edificio, centro comercial, polígono industrial, urbanización o cualquier otro lugar de características similares, que fueran propiedad de diferentes titulares, supondría una prestación de servicios de centralización de sistemas de alarma a terceros sin estar habilitado para ello, actividad que, como ya se ha indicado, está reservada, de forma exclusiva, a las empresas autorizadas para ello, debiendo, por tanto, estos sistemas estar perfectamente diferenciados del resto, que son los comunes a todo el edificio y pueden estar conectados al mencionado centro de control. 9
10 En cuanto a las diferencias existentes entre las características del centro de control de una central de alarmas y un centro de control y video vigilancia que utilice una empresa para vigilar un edificio, son múltiples, dado que la funciones que se realizan en uno y otro son totalmente distintas. En el primer caso, es decir, un centro de control de una central de alarmas, es el lugar donde, según recoge la norma en el punto 2 del apartado decimotercero de la Orden de 23 de abril de 1997, por la que se concretan determinados aspectos en materia de Empresas de Seguridad, deberán estar instalados los sistemas para la recepción y verificación de las señales de alarma procedentes de los distintos usuarios conectados, no siendo obligatorio que estén atendidos por personal de seguridad privada y debiendo, además, según contempla la norma, contar con una serie de medidas de seguridad físicas y electrónicas, que vienen recogidas en el, arriba mencionado, punto 2 del apartado decimotercero, y que tienen como finalidad la protección del lugar donde se realiza la actividad. En un centro de control y video vigilancia, se presta, como ya se ha indicado, un servicio de vigilancia de un único lugar y solo pueden estar conectados a él los sistemas de seguridad comunes del edificio objeto de protección, es decir los que son de un único titular, y su atención debe ser obligatoriamente realizada por personal de seguridad privada. Por otra parte, a estos centros de video vigilancia, no les exige la norma ninguna medida de seguridad, como no se le exige a ninguno de los servicios de vigilancia que se prestan en la actualidad. Se trata, en definitiva, de vigilancia humana realizada por vigilantes de seguridad, mediante la utilización de cámaras de videovigilancia, sin que la intervención de este medio tecnológico altere lo más mínimo, la naturaleza y condiciones de legalidad exigidas para su prestación. Respecto a que si estos centros de control o videovigilancia, están o no sujetos a inspección, no cabe otra cosa que afirmar que lo están, al igual que cualquier otro servicio de vigilancia que se preste por parte de las empresas de seguridad, puesto que esta labor es la que, de forma habitual, se realiza por las empresas de seguridad de vigilancia y protección en este tipo de centros, aunque en este caso utilizando para ello la tecnología actual, lo que les permite mejorar la seguridad del lugar y ofrecer un mayor rendimiento del personal de servicio. Sobre la necesidad o no de que estén autorizados, señalar que no se requiere ningún tipo de autorización especial, solo la comunicación del servicio de vigilancia a través del correspondiente contrato de seguridad, todo ello con independencia de su adecuación, llegado el caso, a la normativa de protección de datos. Referente a la posibilidad de recepción, verificación y transmisión de señales de alarmas, como se ha indicado anteriormente, las únicas que se reciben en el centro de control o de video vigilancia, son las pertenecientes a las zonas comunes del edificio vigilado, estando prohibido, de forma expresa por la normativa, que en estos lugares se presten servicios a terceros, entendiendo por tales a cualesquiera de los establecimientos o locales que son propiedad de cada uno de los titulares de los mismos. Cuestión diferente es que en el ejercicio de sus funciones de video vigilancia, el personal de seguridad privada que allí presta servicio pudiesen observar o detectar la acti- 10
11 vación de cualquiera de los sistemas particulares que puedan tener los locales que forman parte del lugar y cumpliendo con su obligación de auxiliar y colaborar con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, avisen a éstas para que procedan a una posible intervención. Por último, existe la posibilidad, contemplada en el apartado d) del punto 1 del artículo 112 del Reglamento, que regula esta actividad, de que en los casos en que el titular de los uno o varios establecimientos lo decida, solicitar autorización para la creación de una Central de Alarmas de Uso Propio, utilizando la posibilidad contemplada en el citado punto que dice: d) Conexión de los sistemas de seguridad con centrales de alarmas, ajenas o propias, que deberán ajustarse en su funcionamiento a los establecido en los artículos 46, 48 y 49, y reunir los requisitos que se establecen en el apartado 6.2 del anexo del presente Reglamento; no pudiendo prestar servicios a terceros si las empresas o entidades no están habilitadas como empresas de seguridad. Respecto a la relación de este tipo de centros de control o videovigilancia con las urbanizaciones, polígonos industriales y centros comerciales, hay que partir siempre del mismo principio, que no es otro que se trata de servicios que prestan las empresas de seguridad autorizadas para la actividad de vigilancia y protección de bienes y personas y que están apoyados en esa función por la tecnología, es decir, a través de cámaras que vigilan las zonas comunes a todos los propietarios que se encuentran en el interior de la zona protegida y conectados, si existen y procede, los detectores que consideren necesarios para cumplir su función. En estos casos, los sistemas de seguridad de cada propietario de las viviendas, naves o similares, no podrán conectarse al centro de control y video vigilancia, sino que tendrán que tener sus sistemas conectados a una central de alarmas, por los motivos ya expresados. CONCLUSIONES En atención a todo lo manifestado y en relación a las características de los Centros de Control y Videovigilancia, se concluye, como resumen, lo siguiente: a) Siempre tienen que estar atendidos por personal de seguridad, en concreto, por Vigilantes de Seguridad. b) No necesitan ningún tipo de autorización, salvo las que la norma exige para los distintos supuestos en los que se pretende realizar cualquier servicio de vigilancia, es decir la presentación del preceptivo contrato o, en su caso, la autorización de la Delegación o Subdelegación del Gobierno, cuando ésta sea preceptiva y necesaria, para la prestación de los servicios, como en urbanizaciones, polígonos industriales y similares. c) No se le exige ninguna medida de seguridad adicional dado que, como la norma hace en otros supuestos, la seguridad la dan los propios vigilantes que prestan el servicio. 11

References: REAL DECRETO 
 REAL DECRETO 
 REAL DECRETO 
 REAL DECRETO 
 REAL DECRETO 
 REAL DECRETO 
 artículo 14
 artículo 11
 Real Decreto 
 artículo 81
 artículo 66
 artículo 71
 Real Decreto 
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 20
 artículo 16
 artículo 39
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 39
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 39
 artículo 39
 artículo 22
 Real Decreto 
 artículo 112