Source: https://www.slideshare.net/MLuisaCH/guiabuen-trato-nino-29504780
Timestamp: 2017-10-20 09:25:24+00:00

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1. Coordinadores: Jesús García Pérez Presidente de la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil (APIMM). Unidad de Pediatría Social. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid Venancio Martínez Suárez Vicepresidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) 01-AMBITO FAMILIAR.indd 1 23/8/12 13:50:59
2. © Jesús García Pérez Coordinación editorial: Alberto Alcocer, 13, 1.° D. 28036 Madrid Tel.: 91 353 33 70. Fax: 91 353 33 73 www.imc-sa.es • imc@imc-sa.es Ni el propietario del copyright, ni el coordinador editorial, ni los patrocinadores, ni las entidades que avalan esta obra, pueden ser considerados legalmente responsables de la aparición de información inexacta, errónea o difamatoria, siendo los autores los responsables de la misma.	Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, transmitida en ninguna forma o medio alguno, electrónico o mecánico, incluyendo las fotocopias, grabaciones o cualquier sistema de recuperación de almacenaje de información, sin permiso escrito del titular del copyright.	ISBN: 978-84-7867-179-3 Depósito Legal: M-29197-2012 01-AMBITO FAMILIAR.indd 2 23/8/12 13:50:59
3. Introducción El 20 de noviembre de 1989 se redactó y aprobó la Declaración de Derechos del Niño por la Asamblea General de la ONU y constituyó el punto de partida para que el cumplimiento de estos derechos sea una realidad, incorporando los mismos al marco jurídico de los países en que se ha suscrito y apoyando las actuaciones que permitan promover el buen trato a la infancia. El “Buen Trato al niño” empieza en el lugar de nacimiento, generalmente hospital, ya que el niño se desarrolla en distintos ámbitos o espacios, como son el familiar, en la escuela, en hospitales, en zonas de recreo, en centros de acogida, pero principalmente en el ámbito familiar. Pero la sociedad actual ha introducido un cambio de modelo sustancial, ya que los educadores, cuidadores y principalmente los abuelos están siendo protagonistas en la educación y desarrollo psicosocial del niño, y deben estar sensibilizados en el “buen trato”, asumiendo y practicando la cultura del “Buen Trato al niño”. El “Buen Trato al niño” es tener la alegría y disponibilidad de tiempo y espacio para compartir con los hijos, estar pendientes de ellos, viéndoles crecer y desarrollarse. Al niño y adolescente que se le brinda un “buen trato” es feliz, siente que se le escucha y reconoce, expresa fielmente sus emociones, comunica y deposita su confianza en las personas que le rodean. El “Buen Trato al niño” y las buenas prácticas educativas en el ámbito familiar siguen siendo las bases fundamentales para la socialización y formación de la personalidad de cada niño. 3 01-AMBITO FAMILIAR.indd 3 23/8/12 13:50:59
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5. Índice AUTORES	11 PRÓLOGO	13 José Luis Bonal Villanova Presidente de SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria) EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR	Raquel-Amaya Martínez González Departamento de Ciencias de la Educación, Universidad de Oviedo Introducción	Proporcionar afecto y apoyo	Dedicar tiempo para interaccionar con los hijos	C omprender las características evolutivas y de comportamiento de los hijos a una determinada edad	C omunicarse abiertamente con los hijos	L ímites, normas y consecuencias para orientar el adecuado comportamiento de los hijos	C onclusión	EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR (GUARDERÍA-COLEGIO-ESCUELA)	Jesús C. Iglesias Muñiz Doctor en Pedagogía. Vicepresidente de ECO Asturias I ntroducción	Principios en los que se fundamenta el buen trato en el ámbito educativo	A ctuaciones de los distintos profesionales orientadas a la promoción del buen trato	Personal docente	Cuidadoras y cuidadores	Personal de administración y servicios	15 15 17 19 22 25 27 30 33 33 34 36 36 45 48 5 01-AMBITO FAMILIAR.indd 5 23/8/12 13:51:00
6. EL BUEN TRATO A LA INFANCIA DESDE EL ÁMBITO SANITARIO	51 José A. Díaz Huertas ediatra. Presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS) P Ana María Díaz Ayuga iplomada universitaria en Enfermería. Sociedad Española D de Pediatría Social (SEPS) C oncepto	Derechos de los niños Participación infantil Derechos del niño hospitalizado	Cuidado de la salud del niño	Prevención del maltrato institucional Maltrato infantil Ámbito sanitario	52 53 55 56 58 59 59 63 EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO RECREATIVO	65 Silvia Sevilla Nebot Psicóloga especialista en intervención psicosocial Cecilia Estruch i Estruch Psicóloga clínica Infanto-Juvenil E n la calle	En los parques infantiles	E n los restaurantes y cafeterías	E n juegos	E xcursiones y viajes	65 66 68 69 70 EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO SOCIAL	73 Noemí Blanes Palomar Trabajadora social Rebeca García Hinojal Trabajadora social Introducción	Ámbitos de desarrollo	Conclusiones	73 74 82 6 01-AMBITO FAMILIAR.indd 6 23/8/12 13:51:00
7. ÍNDICE EL BUEN TRATO EN LOS NIÑOS ADOPTADOS	85 Lila Parrondo Creste Psicóloga. Directora de Adoptantis. Orientación, preparación y apoyo a la adopción El buen trato en los niños adoptados	La adopción en cifras	Los actores de la adopción	El buen trato en adopción	Las familias biológicas	L as autoridades encargadas de la protección de menores	L os niños	Los Centros de Menores	Las familias de acogida	Los jueces	L as autoridades y técnicos que gestionan las adopciones	Las familias adoptantes	L os profesionales que dan apoyo en la posadopción	85 86 87 89 89 90 91 92 93 94 94 95 97 EL BUEN TRATO INSTITUCIONAL EN LOS SERVICIOS DE PROTECCIÓN INFANTIL. EL ACOGIMIENTO RESIDENCIAL	99 Azucena Doménech Olivera sicóloga. Técnico del Área de Protección al Menor. IMMF P Introducción	El buen trato en los Sistemas de Protección Infantil	El acogimiento residencial	Principios rectores del buen hacer en el Sistema de Protección Infantil	El buen trato en el acogimiento residencial	Notas finales	99 100 102 105 107 108 SEÑALES DE ALERTA DEL MALTRATO INFANTIL	109 Margarita García Marqués sicóloga clínica. Presidenta de la Asociación para la Sanación P y Prevención del Abuso Sexual Infantil (ASPASI). Directora del Centro HARA de Terapias Psico-Corporales U n flagelo mundial con muchas caras	C icatrices en el cuerpo y en la mente	110 111 7 01-AMBITO FAMILIAR.indd 7 23/8/12 13:51:00
8. ¡ Atención a los indicios delatores!	L os gritos silenciosos del niño maltratado	L a importancia de la detección precoz L as señales de alerta de cada tipo de maltrato	¿ Qué hacer si se encienden las luces rojas?	B uen trato en el primer acogimiento 112 113 114 115 124 125 EL BUEN TRATO EN LA POLICÍA Y JUZGADOS	129 María del Pilar Alvarado Ballesteros Inspectora Jefe del Cuerpo Nacional de Policía. Licenciada en Psicología. Máster en Derechos Fundamentales L a protección de las personas. Derecho irrenunciable	129 I nstrumentos de protección de las niñas y niños en el derecho internacional	130 A ctuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para con las niñas, niños y adolescentes	133 G rupos de Menores (GRUME) y Equipos de Mujer y Menor (EMUME)	137 R elaciones con otros ministerios e instituciones gubernamentales y no gubernamentales	143 Futuro inmediato de los GRUME y EMUME	145 Recomendaciones para el proceso judicial	146 EL BUEN TRATO EN LA GUARDIA CIVIL	149 Carlos Igual Garrido Psicólogo. Capitán del Grupo de Delitos contra Menores de la Guardia Civil E specialización policial en materia de menores	150 A tención a menores en situación de riesgo	151 A tención a menores en situación de desamparo	152 N otificación de sospechas de menores en situaciones de riesgo o desamparo	153 A tención a Menores Extranjeros No Acompañados (MENA)	153 D esaparición de menores	154 8 01-AMBITO FAMILIAR.indd 8 23/8/12 13:51:00
9. ÍNDICE A tención a menores víctimas o testigos	P rotección de la intimidad y el honor de los menores	A ctuación policial en los entornos escolares	A ctuación específica en casos de acoso escolar	A tención a menores responsables de delitos o faltas	155 156 157 157 158 EL BUEN TRATO EN LOS CENTROS DE ACOGIDA, INTERNAMIENTO Y HOGARES FUNCIONALES	163 Antonio Ferrandis Torres octor en Ciencias de la Educación. Técnico en Protección de Menores D (Comunidad de Madrid) L a residencia debe ser parte de una red de protección infantil	165 L a residencia debe tener un plan de intervención individual	167 L a residencia debe tener un proyecto específico o modelo de atención	169 L a residencia debe ofrecer una atención de calidad	171 L a residencia debe preparar el futuro de los niños y niñas temporalmente protegidos	173 L a residencia infantil debe contar con profesionales especializados	174 L as residencias previenen activamente el maltrato institucional	175 EL BUEN TRATO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN	179 Pilar Cernuda eriodista P APLICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS COMO BUEN TRATO PARA PREVENCIÓN DEL MALTRATO	189 Jesús García Pérez residente de la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato P Infantil. Unidad de Pediatría Social. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid Introducción	D ecálogo del buen trato	P romoción del buen trato y del bienestar. Estrategias de intervención	R esumen	189 194 197 200 9 01-AMBITO FAMILIAR.indd 9 23/8/12 13:51:01
10. EL BUEN TRATO A NIÑOS CON DIFICULTADES ESPECIALES	201 Esther Herranz Miranda Psicóloga en Asociación para el Cuidado de la Infancia (ACI). Especialista en Infancia, Familia y Adopción Internacional Jesús García Pérez Presidente de la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil. Unidad de Pediatría Social. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid Introducción	La enfermedad/discapacidad	H ablar con el niño sobre su enfermedad o discapacidad	V isitas al médico	C uando tomar las medicinas es una batalla	Conclusiones del Seminario Decálogo de la Atención Sanitaria a las personas con discapacidad	Bibliografía recomendada	201 201 203 206 208 212 217 10 01-AMBITO FAMILIAR.indd 10 23/8/12 13:51:01
11. Autores Coordinadores: Jesús García Pérez* P residente de la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil (APIMM). Unidad de Pediatría Social. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid Venancio Martínez Suárez V icepresidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) Autores: María del Pilar Alvarado Ballesteros Inspectora Jefe del Cuerpo Nacional de Policía. Licenciada en Psicología. Máster en Derechos Fundamentales Noemí Blanes Palomar* Trabajadora social José Luis Bonal Villanova Presidente de SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria) Pilar Cernuda Periodista Ana María Díaz Ayuga* Diplomada universitaria en Enfermería. Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS) José A. Díaz Huertas* P ediatra. Presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS) Azucena Doménech Olivera* Psicóloga. Técnico del Área de Protección al Menor. IMMF * Miembro de APIMM (Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil). 11 01-AMBITO FAMILIAR.indd 11 23/8/12 13:51:01
12. Cecilia Estruch i Estruch Psicóloga clínica Infanto-Juvenil Antonio Ferrandis Torres Doctor en Ciencias de la Educación. Técnico en Protección de Menores (Comunidad de Madrid) Rebeca García Hinojal Trabajadora social Margarita García Marqués Psicóloga clínica. Presidenta de la Asociación para la Sanación y Prevención del Abuso Sexual Infantil (ASPASI). Directora del Centro HARA de Terapias Psico-Corporales Jesús García Pérez* Presidente de la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil. Unidad de Pediatría Social. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid Esther Herranz Miranda Psicóloga en Asociación para el Cuidado de la Infancia (ACI). Especialista en Infancia, Familia y Adopción Internacional Jesús C. Iglesias Muñiz Doctor en Pedagogía. Vicepresidente de ECO Asturias Carlos Igual Garrido Psicólogo. Capitán del Grupo de Delitos contra Menores de la Guardia Civil Raquel-Amaya Martínez González epartamento de Ciencias de la Educación, D Universidad de Oviedo Lila Parrondo Creste* Psicóloga. Directora de Adoptantis. Orientación, preparación y apoyo a la adopción Silvia Sevilla Nebot Psicóloga especialista en intervención psicosocial * Miembro de APIMM (Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil). 12 01-AMBITO FAMILIAR.indd 12 23/8/12 13:51:01
13. Prólogo José Luis Bonal Villanova Presidente de SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria) Históricamente el niño ha sido considerado “un objeto de mi propiedad” para muchos padres, lo que conllevaba la falta de consideración personal, de derechos y obligaciones, y en muchas ocasiones un sufrimiento individual y cotidiano, causado por alguna forma de maltrato. La sociedad ha ido evolucionando, y en 1923 comenzaron a tomarse en consideración las propuestas de Eglantyne Jebb sobre los derechos del niño, que fueron aprobadas por la Sociedad de Naciones en 1924. La Organización de Naciones Unidas las modificó en 1946 y, por fin, el 20 de noviembre de 1959 se promulgó la Declaración de los Derechos del Niño. Posteriormente, la Convención sobre los Derechos del Niño fue adoptada y ratificada por la Asamblea General en su resolución 44/25, de 20 de noviembre de 1989, con entrada en vigor el 2 de septiembre de 1990, de conformidad con el artículo 49. Por fin se cambiaba el concepto de propiedad, se reconocían derechos, marcando un importante punto de inflexión. Nelson Mandela, en el prólogo del informe mundial sobre la violencia y salud de la OMC, 2002, decía: “Muchas personas que conviven con la violencia casi a diario la asumen como consustancial a la condición humana, pero no es así. Es posible prevenirla, así como reorientar por completo las culturas en las que impera”. Cambian las costumbres sociales, cada día aparecen nuevas tecnologías, las personas logran adaptarse, con cierta dificultad, y dentro de un ritmo sin precedentes. Pero lejos de desaparecer la violencia, esta aumenta. Para una sociedad científica pediátrica, SEPEAP, con el contacto directo con el niño, con el seguimiento desde que este nace hasta que es adolescente, conociendo a su familia y el entorno en donde se desarrolla, constituye una preocupación importante el poder ayudar a la prevención y poder aportar elementos de detección y, en la medida de sus posibilidades, ofrecer soluciones al grave problema. 13 01-AMBITO FAMILIAR.indd 13 23/8/12 13:51:02
14. Entre nuestros miembros contamos con destacados y reconocidos profesionales, expertos pediatras, que dedican gran parte de su vida profesional, e incluso se implican profundamente a nivel personal. Hablo del Dr. Jesús García Pérez, como impulsor y coordinador de esta guía, y de todos los magníficos compañeros que han colaborado posibilitando que esta Guía del Buen Trato al niño sea posible. Guía que nos será útil a todos, no solo a los pediatras, a quienes va dirigida, también a todas aquellas personas implicadas en el trato y protección del niño. La SEPEAP quiere mostrar desde estas líneas su agradecimiento como institución y a título personal. 14 01-AMBITO FAMILIAR.indd 14 23/8/12 13:51:02
15. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR Raquel-Amaya Martínez González Departamento de Ciencias de la Educación, Universidad de Oviedo Introducción “Me gustaría conseguir inculcar a mi hija una serie de valores que le harán ser en el futuro mejor persona”. La idea de que la familia constituye un núcleo fundamental de la sociedad por las funciones asistenciales, educativas y de socialización que realiza con los menores y con los adultos está universalmente aceptada en todas las sociedades. Se entiende que, de darse las condiciones adecuadas, la familia puede contribuir al desarrollo personal integral de todos sus miembros, y también al desarrollo de la sociedad por el capital humano que es capaz de generar. Para que esta función socializadora se lleve a efecto de manera adecuada es necesario que se produzcan en la familia procesos educativos y de convivencia positiva. De ser así, la familia puede contribuir al desarrollo de competencias, valores, actitudes y comportamientos respetuosos, responsables y cooperativos en sus miembros, que se manifestarán tanto dentro del entorno familiar como en los diversos contextos externos en los que interaccionen, ya sean académicos, laborales o comunitarios. La calidad con que la familia pueda cumplir con estas funciones dependerá de los múltiples factores personales, evolutivos, educativos, culturales, étnicos, religiosos, laborales, económicos o sociales que afecten a su estructura y funcionamiento interno, que contribuyen a generar diversidad en las familias, en sus dinámicas de convivencia y en los valores y comportamientos ciudadanos de sus miembros. La complejidad que encierra desarrollar el rol de padres y madres en la sociedad actual ha llevado al Parlamento Europeo y al Consejo de Europa1 a formular a Council of Europe document (p.2): Recommendation Rec(2006)19 of the Committee of Ministers to member states on policy to support positive parenting. Adopted by the Committee of Ministers on 13 December 2006 at the 983rd meeting of the Ministers’ Deputies. 1 15 01-AMBITO FAMILIAR.indd 15 23/8/12 13:51:02
16. los Estados miembros la Recomendación 2006/19 para que estimulen políticas de apoyo a las familias para el ejercicio positivo de su función parental, de modo que pueda evitarse el mal trato y el uso de la violencia con los hijos2. En dicha Recomendación se indica la necesidad de conjugar acciones integradas y coordinadas de todos los sectores sociales con la finalidad de contribuir a m ­ ejorar la calidad de la convivencia familiar, a promover el buen trato a los niños y jóvenes y, con ello, a construir un futuro próspero para ellos y para la sociedad. Entre las actuaciones parentales positivas que destaca esta Recomendación e r ­ u­ opea por sus efectos beneficiosos sobre el desarrollo de los hijos, se encuentran las expresadas en la tabla 1, que están en consonancia con la Declaración de Derechos del Niño formulada por la Asamblea General de la ONU (1989): Tabla 1. Actuaciones parentales positivas que destaca la Recomendación europea 2006/19 1. Proporcionar afecto y apoyo. 2. Dedicar tiempo para interaccionar con los hijos. 3. Comprender las características evolutivas y de comportamiento de los hijos a una determinada edad. 4. Comunicarse abiertamente con los hijos, escuchar y respetar sus puntos de vista y promover su participación en la toma de decisiones y en las dinámicas familiares. 5. Establecer límites y normas para orientar el adecuado comportamiento de los hijos y generar expectativas de que cooperarán en su cumplimiento. 6. Reaccionar ante sus comportamientos inadecuados, proporcionando consecuencias y explicaciones coherentes y evitando castigos violentos o desproporcionados. Con los términos genéricos “hijos”/“niños” se hace referencia tanto a hijos/niños varones como a hijas/niñas. 2 16 01-AMBITO FAMILIAR.indd 16 23/8/12 13:51:02
17. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR En los apartados que siguen se comentan brevemente algunas de estas actuaciones parentales propuestas por la Recomendación europea 2006/19, sobre las que conviene apoyar y asesorar a los padres y madres para que puedan fomentar el buen trato con sus hijos y contribuir así a su desarrollo integral. Proporcionar afecto y apoyo “Yo con mi hijo tengo momentos, ¿no? Igual ahora está muy bien y luego te pones a hablar con él de otra cosa y no hay por dónde cogerlo”. Es sabido que todo ser humano necesita recibir atención, respeto, afecto y reconocimiento como elementos básicos para su desarrollo personal. El no satisfacer esta necesidad básica puede dar lugar, entre otras cosas, a la aparición de comportamientos conflictivos, tanto en los hijos como en los propios padres y madres. Cuando los padres y madres proporcionan afecto y apoyo a sus hijos, estos se sienten aceptados, valorados y especiales por lo que significan para ellos. Cuando una persona en cualquier etapa evolutiva de su desarrollo se siente querida, aceptada y respetada, su comportamiento tiende a ser más positivo y cooperativo porque eso le ayuda, entre otras cosas, a sentirse más alegre, fuerte y animada, a creer en sí misma, a fomentar su autoestima, a motivarse, a tolerar mejor las frustraciones, a afrontar mejor las circunstancias difíciles a las que tenga que enfrentarse en cada momento tanto dentro como fuera del hogar. Esto facilita a la persona sentirse más preparada para poder empatizar, entender, comunicarse, cooperar con los demás y respetar las normas de convivencia familiar y social. De este modo, el vínculo afectivo adecuado con los padres y madres proporciona a los niños desde muy pequeños las bases para el desarrollo de su propia identidad como persona, de las competencias emocionales, de la autonomía personal, de la capacidad de decidir con libertad, y facilita las relaciones sociales y la calidad de adaptación a distintas situaciones. Por ello, conviene que los padres y madres cuiden y mantengan este vínculo afectivo de manera continuada con los hijos, si bien adaptando las manifesta- 17 01-AMBITO FAMILIAR.indd 17 23/8/12 13:51:02
18. ciones de afecto a las distintas etapas evolutivas por las que van pasando estos. Es conveniente mostrar una actitud amable y cariñosa, a la vez que firme y consistente, al relacionarnos con ellos, al establecer las normas educativas y de convivencia familiar y al esperar que las cumplan. Ello permitirá construir entre padres, madres e hijos una adecuada relación de confianza, que será diferente de una simple relación de interacción entre ambos. Entre los modos en que los padres y madres pueden transmitir afecto y apoyo a sus hijos se encuentran la cercanía, la intimidad y la confianza con ellos. Algunos comportamientos que se pueden mostrar al respecto se resumen en la tabla 2. Tabla 2. Modos en que los padres y madres pueden transmitir afecto y apoyo a sus hijos Acariciar a los hijos, sobre todo cuando son pequeños. Jugar e interaccionar con ellos. Escuchar lo que tengan que decir, intentar comprender lo que quieren decir, aunque no siempre se esté de acuerdo con ello. Hablar con los hijos con frecuencia en un tono amable y respetuoso, y firme cuando haya que comentarles aspectos que no les guste oír. Pedirles que contribuyan a hacer algo que les gusta y que, a la vez, es positivo para todos. Agradecer su ayuda y esfuerzo. Disfrutar de su compañía y hacérselo notar. Transmitir interés por lo que piensan, sienten y hacen. Transmitir expectativas positivas sobre sus capacidades, habilidades y potencialidades. Compartir con ellos sentimientos, ideas, planes, compromisos, tiempo y actividades para que padres, madres e hijos se conozcan, apoyen y protejan mutuamente. Tener comportamientos amables y respetuosos que los hijos puedan imitar. 18 01-AMBITO FAMILIAR.indd 18 23/8/12 13:51:03
19. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR Con independencia de las características personales de los hijos, y aun en los momentos en que haya que corregir sus comportamientos, conviene que los padres y madres les hagan sentir que les aceptan y que tienen respeto por ellos, sin gritos, sin amenazas y sin violencia. Esto lo conseguirán hablándoles con amabilidad, pero con firmeza, y centrando sus comentarios en el comportamiento a modificar, sin desvalorizar a la persona en su conjunto; haciéndoles saber que aunque tengan que corregirles, como hijos siempre contarán con su apoyo. Para ello, los padres y madres necesitan autorregular su comportamiento y sus reacciones emocionales ante las conductas no cooperativas de los hijos. Aunque esto no resulta fácil, les ayudará a evitar situaciones de conflicto que, de no controlarse adecuadamente, pueden ir ganando cada vez mayor intensidad. Para ello, los padres y madres pueden conocer y utilizar en el día a día técnicas de relajación cognitiva. Dedicar tiempo para interaccionar con los hijos “Tengo poco tiempo para estar con mi hija y ando un poco acelerada siempre”. En el momento actual es frecuente escuchar decir a los padres y madres que falta tiempo para interaccionar con los hijos. Las distintas responsabilidades que han de asumir cada día en la vida familiar, laboral y social hacen que el tiempo se perciba escaso para conciliar y responder adecuadamente a todas ellas. Esto lleva consigo contar con pocas opciones para el descanso y el disfrute personal y familiar. Esta percepción de falta de tiempo lleva a los padres y madres a distribuirlo entre las distintas tareas a realizar en cada momento, priorizando unas sobre otras. Sin embargo, en pocas ocasiones se planifica un tiempo dedicado en exclusiva para interaccionar tranquilamente con los hijos. Esto puede deberse a que los padres y madres entienden que están con ellos mientras conviven en casa, que tienen lo que necesitan, que controlan lo que hacen, y que el hecho de vivir bajo el mismo techo ya facilita su desarrollo personal. En ocasiones, sin embargo, los padres y madres pueden tener sentimientos de culpa por no poder interaccionar con sus hijos todo el tiempo que desearían. 19 01-AMBITO FAMILIAR.indd 19 23/8/12 13:51:03
20. Los estudios realizados sobre el desarrollo humano indican que en todas las etapas evolutivas los hijos necesitan percibir que sus padres y madres les dedican atención, afecto y reconocimiento, con independencia de las circunstancias personales y familiares por las que atraviesen los adultos en cada momento. Para ello se requiere dedicar este tiempo para disfrutar con los hijos estando juntos, acariciándoles, mirándoles, jugando, hablando o compartiendo actividades, proyectos y sentimientos. Los momentos de convivencia se hacen más atractivos cuando se comparten con interés, alegría, aceptación, empatía y sentido del humor. Esto facilita desarrollar y mantener los vínculos afectivos, de intimidad y de complicidad, tan necesarios para el desarrollo personal tanto de los hijos como de los propios padres y madres. Con ello se propicia también que el tiempo de interacción sea de calidad. Dada la dificultad percibida por los padres y madres para encontrar este tiempo en exclusividad para interaccionar con los hijos, se plantea cada vez más el debate entre calidad y cantidad del tiempo dedicado. Es evidente que interaccionar tranquilos con los hijos, aunque sea en pequeños ratos, puede ser más efectivo que tener una simple presencia más continuada ante ellos en la que no hay una verdadera interacción entre ambos. Por ello se necesita encontrar un equilibrio entre cantidad y calidad del tiempo de interacción, dado que no puede fomentarse la calidad en las relaciones entre padres e hijos sin una cantidad de tiempo apropiada para ello. Entre los modos en que los padres y madres pueden organizar su tiempo para interaccionar con los hijos se encuentran tanto los momentos en que hay que realizar tareas en el hogar –ya sean domésticas, escolares o de otro tipo– como otros en que se puede disfrutar juntos del tiempo de ocio, implicándose los padres y madres en las aficiones de los hijos. La realización conjunta de tareas en el hogar permite a los hijos no solo disfrutar de la compañía de sus padres y madres mientras, por ejemplo, ordenan un escritorio o un armario, hacen los deberes, ponen la mesa, van a la compra, etc., sino también sentirse útiles y aceptados por lo que pueden aportar en el hogar, así como más autónomos y competentes por aprender a desarrollar tareas que sean acordes con su edad. Se fomenta con ello la corresponsabilidad en la familia para 20 01-AMBITO FAMILIAR.indd 20 23/8/12 13:51:03
21. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR realizar las tareas domésticas, así como el desarrollo de la autonomía personal, de la cooperación y de la responsabilidad en los hijos. Con respecto a los tiempos de ocio, algunas actividades que los padres y madres pueden desarrollar en interacción con sus hijos se resumen en la tabla 3. Tabla 3. Actividades que los padres y madres pueden hacer con sus hijos en tiempos de ocio Charlar con tranquilidad. Jugar a distintos juegos dependiendo de la edad (peluches, puzles, construcciones, juegos reunidos, de mesa, deportivos, etc.). Contar cuentos, historias… Escuchar música, cantar, bailar… Leer, escribir. Dibujar, pintar, manualidades. Cocinar. Ver televisión juntos, manejar videojuegos interactivos educativos. Salir juntos a pasear o a caminar, estar en contacto con la naturaleza en el campo, la montaña, la playa, granjas, zoológico, parques, etc. Visitar bibliotecas, museos... Ir al cine o a algún otro espectáculo cultural. Participar en asociaciones o en actividades culturales. Visitar a los amigos. Hacer deporte juntos. Viajar. Conectarse a Internet juntos para aprender a controlar y seleccionar información adecuada. Etc. 21 01-AMBITO FAMILIAR.indd 21 23/8/12 13:51:03
22. Se trata, en definitiva, de que los padres y madres aprovechen y disfruten del tiempo de cada día para interaccionar con sus hijos, para verlos crecer y para ayudarles a progresar en el desarrollo de sus potencialidades y competencias personales. Por otra parte, se espera también que las entidades laborales y sociales promuevan medidas para que se pueda conciliar de manera eficaz la vida familiar, personal y laboral. De este modo se facilitará a los padres y madres contar con tiempo de calidad para interaccionar con sus hijos. Comprender las características evolutivas y de comportamiento de los hijos a una determinada edad “Cuando son pequeños estudian, tú los controlas, pero a un adolescente ya no…”. Con cierta frecuencia los padres y madres comentan que les cuesta entender el comportamiento de sus hijos; esto se produce tanto si estos se encuentran en la etapa infantil como en la adolescente, dado que el comportamiento de los niños –como el de los adultos–, no se mantiene siempre igual. Varía en función de muchos aspectos, como puede ser el contexto y las personas con las que uno se relacione en cada momento, el vínculo afectivo que tengamos con ellas, la situación en que nos encontremos, el grado de ánimo o de cansancio que uno tenga, etc. También varía en función de la edad que tengamos y de la etapa de desarrollo en que nos encontremos. Por eso, conviene reflexionar sobre estos aspectos para poder comprender mejor el comportamiento de los hijos y las preocupaciones que los padres y madres tengan al respecto. El proceso de desarrollo de una persona se desenvuelve durante toda su vida. Es un proceso de continuo cambio en el ámbito biológico, psicomotor, intelectual, afectivo, motivacional y social, en el que los hijos van adquiriendo competencias personales en distintos grados según su edad y su ritmo de desarrollo; por ejemplo, dentro de un mismo intervalo de edad, unos niños pueden aprender a 22 01-AMBITO FAMILIAR.indd 22 23/8/12 13:51:03
23. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR hablar o a caminar antes que otros. Van adquiriendo experiencias, habilidades, conocimientos, formas de pensar, de sentir, de interpretar y de dar significado a la realidad y a las personas que les rodean –padres y madres, hermanos, profesorado, compañeros de aula, amigos, etc.–, que pueden influir en el modo en que se relacionen y se comporten con ellas. En cada etapa evolutiva, los niños tienden a tener unas necesidades y a desarrollar unas competencias y comportamientos comunes que, de conocerlos, ayudan a los padres y madres a comprenderles mejor, a ajustar mejor sus expectativas sobre lo que pueden esperar de sus hijos a una determinada edad: sus logros, limitaciones, reacciones, así como las responsabilidades que pueden asumir en cada momento3. Esto facilita a los padres y madres ayudar a sus hijos a desarrollar sus potencialidades, respetando su ritmo de desarrollo, sin exigirles por encima o por debajo de sus posibilidades en cada edad. Por ejemplo, sería esperar demasiado de un niño de 5 años que supiera organizarse por sí solo para hacer todas las actividades del día, pero también cabría esperar que comiera solo y que sus padres no tuvieran que acercarle la comida a la boca como se hace con los bebés. De esta manera, conociendo las características del comportamiento de los hijos según su edad, los padres y madres pueden ir ajustando sus niveles de exigencia y de implicación con ellos. Esto contribuye a desarrollar el respeto mutuo entre padres y madres e hijos y la responsabilidad de estos para ir asumiendo progresivamente tareas proporcionadas a su edad, tanto dentro como fuera del contexto familiar. Con ello, los hijos se irán sintiendo útiles, autónomos, contentos de sí mismos y de lo que pueden aportar a los demás. Todo ello contribuye al desarrollo de su autoestima y de su seguridad personal desde que son muy pequeños. También contribuye al desarrollo de la autoestima y la seguridad personal de los propios padres y madres, al darse cuenta de que entienden mejor a sus hijos. Cuando aquellos comprenden que algunos comportamientos no Información detallada sobre este particular se puede consultar en la guía para padres y madres publicada por Save the Children (2009), titulada Creciendo como padres y madres. http://www. savethechildren.es/docs/Ficheros/191/guia-padres-2009.pdf. 3 23 01-AMBITO FAMILIAR.indd 23 23/8/12 13:51:04
24. c ­ ooperativos de sus hijos son propios de una determinada edad, pueden autorregular y controlar mejor sus reacciones ante ellos y encauzarlos sin necesidad de enfadarse, reñirles o castigarles. Por ejemplo, es típico de los niños de 3 años que se nieguen a colaborar con sus padres y madres como indicador del proceso de construcción de su propia identidad. Si los padres y madres comprenden esta situación estarán más preparados para no dejarse sorprender por el comportamiento retador de sus hijos y para encauzarlo de manera apropiada desde una perspectiva constructiva, no agresiva ni violenta, respetando sus ritmos de desarrollo. Esto ayuda a fomentar el respeto mutuo y la convivencia entre los miembros de la familia desde que los hijos son pequeños. Es importante considerar también que cada persona desde la infancia va desarrollando sus propias características y peculiaridades, así como la capacidad para pensar y decidir. Esto puede afectar al modo en que cada hijo dentro de una misma familia va dando significado a sus experiencias, a las relaciones que mantiene con su padre, con su madre, con cada uno de sus hermanos y con otras personas de su entorno social. Ello le llevará, probablemente, a comportarse de manera diferente con cada persona y en cada contexto en que se encuentre en cada momento. Por ejemplo, en ocasiones los padres y ­ adres que tienen más de un hijo se preguntan por qué cada m uno tiene un comportamiento diferente si todos forman parte del mismo contexto familiar y reciben el mismo tipo de educación. De igual modo, en ocasiones sorprende que un mismo hijo pueda mostrar un comportamiento diferente en casa y en el centro escolar; ello dependerá del tipo de significado que tengan para él las personas y las experiencias que encuentre en cada uno de estos entornos. Este significado que los hijos van otorgando a lo que les rodea está influido, en parte, por los valores de la cultura y de la sociedad de la que forman parte, que son generalmente transmitidos por los amigos, la televisión, los medios y tecnologías de la información y la comunicación, las redes sociales, etc. De ahí que los padres y madres necesiten estar atentos al tipo de influencia que reciben sus hijos a este respecto. 24 01-AMBITO FAMILIAR.indd 24 23/8/12 13:51:04
25. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR Comunicarse abiertamente con los hijos “Cuando ya está tocado el diálogo, cuando ya rompiste toda la estructura de comunicación con un adolescente, tú no le puedes decir: ‘ven aquí y lo retomamos…’, porque no hay moviola”. La comunicación abierta y sincera entre padres y madres e hijos es fundamental para promover un clima de convivencia adecuado en la familia. Contribuye a la construcción del respeto mutuo y al desarrollo personal, de la autoestima y afectivo de todos sus miembros. La comunicación interpersonal constituye un tema amplio y complejo que encierra, al menos, ocho componentes básicos: receptor, emisor, mensaje, código, canal, contexto, ruidos y filtros subjetivos. En las relaciones entre padres y madres e hijos, las funciones de emisor y receptor se van intercambiando, de modo que unos y otros necesitan continuamente escucharse y transmitirse mensajes, y lo hacen con sus respectivas características y estilos personales. Cuando el proceso de escuchar se realiza de manera activa –escucha activa– s ­ uele repercutir positivamente en el desarrollo de valores y competencias personales, como la empatía y el respeto mutuo. Estas competencias son necesarias para que cada persona se sienta en libertad para exponer en familia sus puntos de vista y para poder contribuir así a promover una adecuada participación en las dinámicas familiares y en las decisiones que en cada momento se necesiten tomar. Dado que desde la infancia los hijos suelen aprender a desarrollar comportamientos a través de la observación e imitación de las conductas de sus padres y madres, es conveniente asesorar a estos últimos sobre estrategias verbales, g ­ estuales y paraverbales –tonos, formas, ritmos, etc.– que les ayuden a comunicarse asertivamente con sus hijos en un tono positivo, amable, firme, respetuoso y no ofensivo ni agresivo. A medida que los hijos van creciendo en edad se hacen más complejas las relaciones con los padres y madres; en la preadolescencia y adolescencia los cambios físicos y hormonales, el desarrollo de la sexualidad, las relaciones cada vez más frecuentes con los iguales y con jóvenes de distinto sexo, el deseo de indepen- 25 01-AMBITO FAMILIAR.indd 25 23/8/12 13:51:04
26. dencia, de autonomía, de tomar decisiones propias, de experimentar, de tener sensaciones nuevas, etc., repercuten en la vida emocional de los jóvenes y esta, a su vez, hace variar las pautas de relación que hasta el momento mantenían con sus padres y madres, con los profesores o con otros adultos. En muchas ocasiones, los adultos no comprenden estos cambios bruscos de comportamiento y la necesidad que tienen los hijos de sentirse autónomos desde que son pequeños, lo que lleva a los primeros a sentirse desconcertados, reaccionando con conductas que no siempre facilitan a los hijos alcanzar el equilibrio emocional. De hecho, es frecuente observar que en la edad adolescente de los hijos existe cierta tendencia a utilizar un estilo de lenguaje –verbal, gestual y paraverbal– basado más en el reproche y en la crítica mutua entre padres y madres e hijos que en el respeto y el afecto mutuo. Por eso, es fundamental que los padres y madres hagan consciente este cambio que se produce en el estilo de comunicación con los hijos, para que puedan controlar sus emociones y reacciones, así como la posible tendencia a criticarles y reprocharles en momentos y formas que resulten inadecuadas, buscando otras más eficaces. Cuando los padres y madres contribuyen a que sus hijos se puedan llegar a sentir a gusto consigo mismos, están contribuyendo también a que se sientan a gusto con ellos, a que les respeten, a que les quieran escuchar y a que estén más receptivos a aquello que les tengan que decir en cada momento para mejorar, para corregir o para modificar sus comportamientos o actitudes. Ello se puede lograr, entre otros medios, empleando estrategias de escucha activa y un lenguaje positivo y estimulador adaptado a cada edad de los hijos, que valore sus potencialidades, sus contribuciones y sus progresos; por ejemplo, diciendo: “Veo que has avanzado mucho en esta tarea”, “Es estupendo que hayas llegado a la hora que acordamos”. Con este tipo de actuación se fomenta su autoestima, porque se les transmite confianza en sí mismos y se generan vínculos constructivos que ayudarán a los padres y madres en otros momentos a tratar más fácilmente con sus hijos aspectos de su comportamiento que necesiten modificar. Por otra parte, para favorecer el proceso de comunicación con los hijos conviene también que los padres y madres les comenten a estos cómo se sienten ellos mis- 26 01-AMBITO FAMILIAR.indd 26 23/8/12 13:51:04
27. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR mos en determinadas circunstancias a través de los denominados mensajes en primera persona, o mensajes-yo. Estos mensajes les ayudan a hacerse entender mejor ante sus hijos, a que estos puedan empatizar con ellos y a mantener los vínculos afectivos. Para ello se requiere emplear un tono amable, pero firme, respetuoso, no ofensivo, no culpabilizador, ni violento, que constituye la esencia de lo que se denomina “comunicación asertiva”. Límites, normas y consecuencias para orientar el adecuado comportamiento de los hijos “Yo resuelvo las cosas castigando, pero en ocasiones no hago efectivo el castigo”. Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los padres y madres con respecto a la educación de sus hijos es, ¿dónde poner los límites a su comportamiento cuando este es conflictivo?, ¿cómo reaccionar cuando no cumplen con las normas establecidas y se generan problemas? Los niños y jóvenes –como los adultos– necesitan normas y límites que les ayuden a regular mejor sus comportamientos espontáneos, sobre todo cuando estos tienden a ser poco adaptados o poco respetuosos con los demás, con los objetos o con el ambiente y contexto que les rodea. Los hijos necesitan que sus padres y madres les vayan orientando desde pequeños para que aprendan a respetar las normas establecidas en el hogar, en los centros escolares y en la sociedad; así podrán adaptarse progresivamente a las exigencias que demanda la convivencia en cualquiera de estos ámbitos. La mayor parte de las veces las normas en las familias son implícitas, están en la mente de los padres y madres; no suelen comentarlas con los hijos hasta que éstos empiezan a tomar sus propias decisiones o cuando muestran comportamientos que consideran inadecuados. Sin embargo, conviene explicitarlas, hablar de ellas y de las consecuencias que se tendrán que asumir en caso de que no se respeten. Estas consecuencias tendrán que ser coherentes con el comportamiento que intentan regular, razonables, proporcionadas a la edad de los hijos y a su momen- 27 01-AMBITO FAMILIAR.indd 27 23/8/12 13:51:05
28. to evolutivo, para que estos puedan comprenderlas y asumirlas con facilidad. También habrán de ser aplicadas con consistencia y con una cierta flexibilidad en función de los contextos y circunstancias en que se produzca la conducta a regular. Así, los hijos irán desarrollando capacidad de tolerancia a la frustración y de autocontrol en base a su motivación interna, lo que les facilitará tener comportamientos adaptados a los diferentes contextos por su propia decisión. Entre las estrategias que los padres y madres pueden utilizar para ayudar a sus hijos a adquirir esa capacidad de autocontrol se encuentra generar expectativas positivas hacia ellos de que cooperarán en el cumplimiento de las normas y de las consecuencias asociadas a ellas. Esto se facilitará si se producen, además, procesos de comunicación asertiva en la familia a través de la escucha activa, la expresión de sentimientos y la empatía. Sin embargo, en ocasiones, la tendencia de los hijos a aprender explorando y experimentando para saber hasta dónde pueden llegar les puede llevar a olvidarse de las normas y a intentar ir más allá de lo establecido. Cuando los hijos tienen este comportamiento, no siempre lo hacen con intención de molestar o de retar, aunque los padres y madres puedan interpretarlo de ese modo. Otras veces, es evidente que sí tienen esa intención y lo consiguen con cierta facilidad porque han aprendido desde niños dónde están los puntos débiles de sus padres y madres, sobre todo en el terreno emocional. Por eso, conviene que los padres y madres intenten responder a los comportamientos retadores de los hijos autorregulando sus propias emociones para evitar gritarles, reñirles agresivamente, amenazarles o pegarles. Estas reacciones no ayudan a los hijos a aprender a controlarse, sino más bien a repetir el modelo agresivo que les están transmitiendo sus padres y madres, dado que tienden a imitarles desde que son pequeños. En este caso, el mensaje que están captando es que si sus padres y madres pueden amenazar y pegar, ellos también pueden hacerlo. En este sentido, conviene recordar que existen distintos estilos educativos familiares en función de cómo sean las normas y formas en que los padres y madres se relacionen y comuniquen entre sí y con sus hijos: estilo educativo permisivo, democrático, autoritario, sobreprotector, etc. 28 01-AMBITO FAMILIAR.indd 28 23/8/12 13:51:05
29. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR Estos estilos educativos conllevan distintos valores, actitudes y expectativas educativas, y pueden establecer diferencias en cómo los niños llegan a adquirir hábitos de comportamiento adecuados, autoestima, habilidades para el autocontrol, para tomar decisiones o para asumir responsabilidades proporcionadas a su edad. Todo ello repercute posteriormente en la calidad de la convivencia familiar e incluso en el comportamiento que los niños tienen en otros contextos sociales. Las características asociadas a estos estilos educativos es lo que configura, en parte, el denominado “currículum del hogar”, que suele ser distinto de unas familias a otras. Se podría decir que no existe una única respuesta sobre dónde establecer los límites al comportamiento de los hijos, porque en cada familia los padres y madres pueden tener enfoques y estilos educativos diferentes sobre cómo educarlos. Lo importante es que esos límites se establezcan, que sean claros y asumibles en función de las características evolutivas de los hijos a una determinada edad, respetando su potencial de desarrollo. Cuando los niños son muy pequeños, los padres y madres suelen decidir por sí mismos las consecuencias que se van a aplicar si no se respetan los límites y normas establecidos, como los castigos y los premios. Pero cuando los hijos van creciendo, conviene comentar e incluso decidir con ellos, cuando se pueda, las normas y las consecuencias que se van a establecer para que participen en los procesos de organización de la convivencia familiar, para que sepan de antemano lo que se espera de ellos, lo acepten mejor y se responsabilicen de su propio comportamiento. En ocasiones, dependiendo de los momentos y de otras circunstancias personales o familiares, los padres y madres dan distinta importancia a un mismo comportamiento inadecuado de los hijos y reaccionan ante él de manera diferente: unas veces son estrictos en la aplicación de las consecuencias y otras llegan a olvidarse de ellas. En otras ocasiones, la presión de los hijos puede hacer que los padres y madres consientan en no aplicar las consecuencias, y en otros momentos, la falta de seguridad y asertividad, el sentimiento de culpa y la vulnerabilidad emocional de los padres y madres pueden hacer también que las consecuencias dejen de aplicarse. Con ello, los padres y madres, sin darse cuenta, transmiten a sus hijos modelos de conducta de falta de coherencia y consistencia, de inseguridad y de vulnerabilidad emocional, que los hijos pueden aprovechar para seguir comportándose de modo inadecuado en futuras ocasiones. Un efecto poco deseable de 29 01-AMBITO FAMILIAR.indd 29 23/8/12 13:51:05
30. este comportamiento parental es que los hijos acaben por no respetar a los padres y madres, les cuestionen su autoridad, lleguen a imponerse a ellos y a exigirles en grados más altos de lo esperado, dando lugar al denominado “hijo tirano”. Ya sea que los hijos vivan en familias biparentales o monoparentales, conviene que ambos progenitores estén de acuerdo sobre dónde y cómo establecer los límites al comportamiento de sus hijos y las consecuencias asociadas a su incumplimiento, y que ambos reaccionen por igual. Esto ayuda a los hijos a percibir coherencia, consistencia y seguridad en su proceso de aprendizaje de hábitos de comportamiento y de respeto a lo establecido, y fomenta que vayan desarrollando la competencia emocional de autorregulación del comportamiento. Conclusión Para concluir, parece conveniente recordar (tabla 4) algunas ideas fundamentales de la educación familiar que tienen repercusiones positivas sobre el buen trato y el desarrollo de los hijos: Tabla 4. Ideas fundamentales en educación familiar Comprender el comportamiento de los hijos en diversas situaciones teniendo en cuenta la etapa evolutiva en la que se encuentran. Ajustar las expectativas sobre el comportamiento de los hijos en función de sus diversas características de edad y circunstancias personales, lo que facilitará desarrollar el respeto mutuo entre padres y madres e hijos y un clima de relación positivo para la convivencia familiar. Configurar una adecuada valoración de uno mismo como adulto que contribuya a generar la asertividad y la seguridad personal, necesarias para afrontar los diversos retos de la vida familiar, personal, laboral y social. Regular las emociones en momentos de inquietud, tensión o conflicto familiar, de modo que se facilite encontrar respuestas adecuadas a la situación planteada y respetuosas con las necesidades de las personas implicadas. Fomentar en los hijos la aceptación de sí mismos, tanto en lo que respecta a sus potencialidades como a sus limitaciones, para que puedan configurar patrones de pensamiento y de conducta cooperativos tanto en el ámbito familiar como escolar y social. 30 01-AMBITO FAMILIAR.indd 30 23/8/12 13:51:05
31. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR Para conseguir estos fines educativos con los hijos, conviene ofrecer a los padres y madres pautas y asesoramiento educativo que les facilite desarrollar adecuada y positivamente su rol parental. Para ello se cuenta en la actualidad con guías y programas que pueden ser desarrollados por profesionales especializados en orientación educativa familiar. Entre estos, cabe mencionar el Programa-Guía para el Desarrollo de Competencias Emocionales, Educativas y Parentales4, dirigido a profesionales, editado por el Ministerio de Sanidad y Política Social (Martínez González, 2009), la guía dirigida a padres y madres titulada Creciendo juntos como padres y madres, editada por Save the Children (2009), o la guía Educar en Familia. Guía para Formadores y para Padres y Madres (Martínez González, 2011), de la Colección “Acción Familiar”. http://www.mspsi.es/politicaSocial/familiasInfancia/docs/programa2009_2.pdf. 4 31 01-AMBITO FAMILIAR.indd 31 23/8/12 13:51:06
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33. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR (GUARDERÍA-COLEGIO-ESCUELA) Jesús C. Iglesias Muñiz Doctor en Pedagogía. Vicepresidente de ECO Asturias Introducción La protección a la infancia es una exigencia moral que caracteriza a las sociedades avanzadas y, por tanto, una de las grandes responsabilidades de todas las administraciones públicas. En la Declaración de los Derechos del Niño que la Asamblea General de Naciones Unidas redactó y aprobó el 20 de noviembre de 1989, se pone claramente de maniﬁesto la necesidad de proporcionar esta protección, sobre todo en aquellos casos en los que puedan producirse situaciones de desamparo. El maltrato hacia los niños, niñas y jóvenes, de cualquier tipo que sea, supone la vulneración de estos derechos y provoca no solo un impacto negativo inmediato en su desarrollo vital, sino también un deterioro en su capacidad de adaptación social en el futuro. Hay que trabajar, por tanto, a todos los niveles y en todos los ámbitos (siendo el ámbito familiar el primero y más importante) para tratar de prevenirlo, creando las condiciones para que puedan acceder a los cuidados, protección y educación que necesitan. Se trata de implantar una auténtica cultura de buen trato que haga posible que sus necesidades se vean satisfechas para que puedan desarrollarse y alcanzar la madurez integrándose a la vida adulta de una forma sana, constructiva y feliz. Los centros educativos, tanto las Escuelas de Educación Infantil como los Centros de Educación Primaria y Secundaria, así como los Centros de Educación Especial, por el hecho de ser las únicas instituciones a la que acuden diariamente todos los niños y niñas (desde edades más tempranas cada vez, debido a los cambios en los modelos familiares y laborales que se han producido en estos últimos años) y uno de los pocos espacios de convivencia que todavía nos quedan, se convierten de facto en un observatorio privilegiado para detectar cualquier situación de maltrato y en el escenario idóneo para establecer relaciones interper- 33 imc 4.indb 33 22/08/12 12:57
34. sonales basadas en modelos de buen trato y para abrir cauces de colaboración con las familias y con los profesionales que intervienen más directamente en los cuidados y en los procesos orientados a la protección infantil. Principios en los que se fundamenta el buen trato en el ámbito educativo Podemos decir que el buen trato es toda forma de relación que promueve el descubrimiento y valoración de los propios sentidos y de los ajenos, el diálogo ﬂuido con las personas del entorno de la vida cotidiana, la construcción de proyectos de vida propios y la convivencia pacíﬁca. Centrándonos en el ámbito escolar, una cultura de buen trato se debería fundamentar, entonces, en los principios siguientes: • Reconocimiento. Se puede deﬁnir como la necesidad que tienen todas las alumnas y alumnos de ser aceptados en su individualidad, como seres diferentes y especiales, con derecho a ocupar un espacio físico, intelectual y afectivo en su entorno escolar. Si existe este reconocimiento, es poco probable que se den situaciones de marginación o exclusión, cualquiera que sea el origen, nacionalidad, capacidad intelectual o apariencia física del alumnado, porque habrá un respeto a la diversidad por parte de todas las personas que integran la comunicad educativa. Este reconocimiento conduce al fortalecimiento de la autoimagen y la autoestima y contribuye de manera signiﬁcativa al establecimiento de un clima adecuado de convivencia en el centro. • Empatía. Es la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, de percibir cómo siente y comprender sus sentimientos. Cuanto más abiertos estamos a reconocer y manifestar nuestros propios sentimientos, más fácilmente podremos aceptar y reconocer los sentimientos ajenos. Las raíces de la empatía se maniﬁestan ya a edades muy tempranas, de una manera tácita, como parte del ritmo de las relaciones que se van estableciendo. La falta de empatía puede provocar comportamientos de rechazo hacia otras personas, de maltrato físico, verbal o psicológico, sin mostrar remordimiento, sin entender ni preocuparse por lo que les pase, sin aceptarlas ni reconocerlas. 34 imc 4.indb 34 22/08/12 12:57
35. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR • Colaboración y cooperación. Están basadas en las interacciones entre personas, en ese encuentro durante el cual se intercambian ideas y opiniones, se realizan tareas y se responde adecuadamente a los sentimientos y preocupaciones que se plantean. Se trata de una relación de doble vía que permite que unas personas y otras se vean y se reconozcan. La capacidad de interacción permite trabajar en equipo, colaborar hacia el logro de metas comunes, establecer lazos de afecto y amistad y convivir pacíﬁcamente. Por eso, para lograr los objetivos recogidos en el proyecto educativo del centro, hay que potenciar las interacciones entre el alumnado, proponiendo actividades donde sea necesaria la cooperación, y entre todos los integrantes de la comunidad educativa. • Comunicación efectiva. Todas las formas que empleamos para decir lo que sentimos, pensamos, deseamos, esperamos y vivimos constituyen la comunicación. Para comunicarse de una manera efectiva se necesita libertad para expresar, asertividad, interés por lo que se está diciendo, respeto a las opiniones ajenas, capacidad de escucha… Hay que evitar los estilos autoritarios y rígidos y la transmisión de modelos de carácter agresivo o violento porque no favorecen la comunicación. • Negociación y mediación. La negociación es la capacidad para llegar a acuerdos cuando se ha producido un conﬂicto. El acuerdo puede ser totalmente satisfactorio o bien el resultado de un consenso en el que todas las partes ceden algo para llegar a un punto que, aunque no es exactamente lo que querían, vale para solucionar el conﬂicto. No se trata, por tanto, de imponer ni tampoco de aceptar sin más lo que otras personas digan. Es necesario construir la tolerancia y el respeto por las diferencias para poder otorgar razones en los desacuerdos. Ser capaces de resolver los desacuerdos es fundamental para mantener un clima de buen trato. Cuando las personas en conﬂicto no son capaces de resolverlo por sí mismas, es aconsejable recurrir a la mediación de terceras personas ajenas al conﬂicto, imparciales y aceptadas por las partes. Estos principios deben ser tenidos en cuenta y aplicados por todas las personas (familiares, cuidadoras y cuidadores, profesorado, pediatras, orientadoras y orientadores…) que tienen a su cargo, conviven y trabajan con niños, niñas y adolescentes, para conseguir que crezcan en un ambiente seguro y adquieran las habilidades necesarias para relacionarse e integrarse sin traumas en la vida laboral y social. 35 imc 4.indb 35 22/08/12 12:57
36. Actuaciones de los distintos profesionales orientadas a la promoción del buen trato Un modelo de buen trato en el ámbito escolar debe colocar en el centro de las prioridades del profesorado, de las cuidadoras y cuidadores y del personal de administración y servicios el bienestar físico y emocional de todo el alumnado, particularmente de quienes están viendo vulnerados sus derechos. Lamentablemente, en muchas ocasiones, los trastornos del comportamiento y algunas manifestaciones agresivas y/o violentas están en estrecha relación con el hecho de que sus familias y las instituciones no han sido capaces de asegurarles una infancia caracterizada por un clima afectivo y un contexto social basado en el buen trato. Personal docente Dentro de la expresión “personal docente” estamos incluyendo a una gran variedad de cuerpos diferentes, categorías profesionales y especialistas que prestan sus servicios en las instituciones educativas. Eso quiere decir que las actuaciones promotoras del buen trato que vamos a comentar a continuación, al tener un carácter general, tendrán que adaptarse a la edad y a las características del alumnado con el que se va trabajar. Para tratar de superar esa tradicional función estrictamente académica y convertirse en un agente fundamental en la promoción del buen trato a la infancia, trabajando por la educación en valores y el aprendizaje de la convivencia, los centros educativos tendrán que desarrollar y poner en práctica actuaciones como las siguientes: a) Incorporar en las aulas metodologías cooperativas de aprendizaje. El aprendizaje cooperativo pone en juego todos los principios en los que se basa una cultura de buen trato, dado que hace posible el que puedan aprender juntos todos los alumnos y alumnas de un grupo clase por muy diferentes que sean entre sí, facilita la adquisición de las competencias básicas que necesitan para conﬁgurar su proyecto vital de futuro y contribuye a mejorar el clima de convivencia. En la práctica, es el uso didáctico de grupos reducidos en los cuales las alumnas y los alumnos trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje y el de todas las personas que forman parte de su equipo (Johnson DW, Johnson RT, Holubec E, 1999). 36 imc 4.indb 36 22/08/12 12:57
37. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR El aprendizaje cooperativo presenta numerosas ventajas si lo comparamos con las metodologías individualista y competitiva, que son las que se utilizan habitualmente en los centros escolares (tabla 1). Ahora bien, destacar la importancia del aprendizaje cooperativo no signiﬁca que se tenga que abandonar el trabajo individual (necesario para desarrollar numerosas potencialidades personales y… porque nadie puede aprender por otra persona) ni incluso el competitivo (que implica trabajo y esfuerzo individual y motiva a la consecución de metas cada vez más elevadas), aunque hay habilidades y capacidades que solo se desarrollan con una estructura cooperativa. Se podría decir que en el corto plazo, la competición puede producir efectos más rápidos, pero la cooperación genera redes. Las características que deﬁnen el aprendizaje cooperativo (ﬁgura 1) lo convierten en una estrategia privilegiada de cohesión grupal y de mejora de la convivencia. Tabla 1. Ventajas que presenta la puesta en práctica de estrategias cooperativas de aprendizaje El aprendizaje cooperativo: Desarrolla habilidades personales necesarias para vivir en sociedad (empatía, respeto, solidaridad, responsabilidad...). Contribuye a que el alumnado perciba el aula como un lugar donde existe seguridad emocional, se permite el error, se puede ayudar y pedir ayuda (la simetría de la relación incrementa la conﬁanza y facilita la comunicación), se pueden poner de maniﬁesto las debilidades... Potencia el desarrollo de capacidades y potencialidades intelectuales que requieren de la interacción entre personas. Favorece la aceptación de las diferencias y facilita la atención a la diversidad haciendo posible el avance hacia una escuela cada vez más inclusiva en la que todo el alumnado participa y puede progresar de acuerdo con sus capacidades, no tienen cabida las etiquetas, existen altas expectativas sobre el alumnado… Reduce la ansiedad que produce un aprendizaje exclusivamente individualizado. Mejora la motivación por el estudio e incrementa la autonomía personal. Facilita el establecimiento de relaciones mucho más positivas entre el alumnado… 37 imc 4.indb 37 22/08/12 12:57
38. Figura 1. Características del aprendizaje cooperativo. b) Convertir los centros educativos en lugares de convivencia. En los centros educativos, además de poner a los estudiantes en contacto con la cultura y proporcionar los conocimientos que les resultan necesarios para incorporarse con éxito a la vida social y laboral, se debe enseñar a convivir, porque la convivencia no la tenemos programada a través de nuestros genes sino que la tenemos que aprender y construir en la interacción diaria con otras personas (Camps, 1998). Si trabajamos la convivencia, estamos detectando posibles situaciones de maltrato familiar, previniendo y detectando comportamientos de acoso entre iguales (Olweus, 1998), reﬂejando posibles actuaciones de abuso de poder de la propia institución y, en deﬁnitiva, promoviendo el buen trato. Para conseguirlo, habrá que: • Educar en y para el conﬂicto (Cascón, 2000) desde las primeras etapas educativas. Si tenemos en cuenta que el conﬂicto es inherente a cualquier proceso de relación interpersonal (los conﬂictos son la norma y no la excepción) y admitiendo que una demanda educativa ineludible en estos momentos es saber resolver conﬂictos, hay que destacar la conveniencia y la urgencia de “educar en y para el conﬂicto” desde el primer día, lo que constituye un reto de la educación por la paz y la resolución no violenta de conﬂictos. Este reto se concreta en una serie de actuaciones: 38 imc 4.indb 38 22/08/12 12:57
39. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR – Adoptar una actitud de compromiso ante los problemas de convivencia utilizando los propios conﬂictos como oportunidades de aprendizaje. – Descubrir la perspectiva positiva del conﬂicto y aprender a analizarlo y afrontarlo, tratando de encontrar soluciones satisfactorias para todas las partes. Para ello, habrá que trabajar con las personas (percepciones, emociones, imagen...), pero también con el problema (separando el problema de la persona, las necesidades de las posturas...) y con el proceso (escuchando, explorando, consensuando normas, dialogando, cambiando el castigo por la restauración del daño...), teniendo siempre presente el contexto en el que se gesta y se hace visible el conﬂicto. El objetivo es que cada persona sepa resolver sus propios conﬂictos. – Trabajar desde la tutoría, desde el departamento de orientación y desde las aulas, de una manera sistemática, aspectos relacionados con la asertividad, empatía, estrategias de comunicación, responsabilidad, tolerancia a la frustración, dilemas morales (Segura, 2005), procesos cognitivos (pensamiento causal, alternativo, consecuencial…), inteligencia emocional, resiliencia (esa estrategia que ayuda a sobreponerse a las adversidades y recuperar el equilibrio físico y psicológico y la posición inicial después de un golpe) (Cyrylnik, 2002), estrategias de negociación y mediación… – Llevar a cabo asambleas, consejos de aula y toda actividad que estimule la participación democrática en la vida escolar. Enfocar los conﬂictos desde una perspectiva educativa y preventiva no supone dejación a la hora de responder con prontitud a los casos que por su gravedad así lo requieran. • Elaborar Planes Integrales de Convivencia (PIC), negociados y consensuados por toda la comunidad educativa, que incluyan, entre otras actuaciones, programas de formación sobre resolución de conﬂictos, elaboración de normas, acoso escolar, negociación y mediación…, y Planes de Acogida para estudiantes que se incorporan por primera vez al centro, procedentes de otros países… Es importante que este alumnado se sienta bien tratado desde el primer momento, compruebe que se le va a ayudar a superar las posibles barreras 39 imc 4.indb 39 22/08/12 12:57
40. idiomáticas, culturales, sociales…, y vea el centro como un entorno seguro en el que crecer, vivir y convivir. • Trabajar el currículum planteando actividades relacionadas con el desarrollo de la imaginación, el espíritu crítico (para valorar comportamientos tanto del alumnado como del profesorado, noticias y sucesos relacionados con el maltrato infantil o el acoso entre iguales, contenidos de los programas de televisión, usos y peligros de Internet…), así como el sentido del humor en las interacciones cotidianas. • Establecer un modelo de disciplina democrática. Sabemos que la disciplina es necesaria para la puesta en práctica de cualquier proyecto educativo. Ahora bien, la referencia no puede ser el modelo de disciplina tradicional en el que el profesorado tiene todas las prerrogativas y al alumnado solo le queda el deber de cumplirlas, ni nos vale tampoco el modelo de disciplina asentado en el dejar hacer (Jares, 2001). Si queremos formar personas democráticas, la escuela tiene que estar organizada y funcionar desde esos mismos presupuestos. El modelo de disciplina democrática se asienta en el diálogo, consenso, negociación, persuasión y respeto hacia los derechos de todas las personas; por eso, un conﬂicto tiene más posibilidades de ser resuelto de forma positiva cuando se produce en un contexto social con estructuras participativas y democráticas. Este modelo implica una nueva visión del concepto de autoridad, que se diferencia claramente del concepto de poder. Todo profesor o profesora tiene poder, pero no siempre tiene autoridad. El poder lo otorga la institución, pero la autoridad la dan las alumnas y los alumnos cuando captan que se les quiere, se les respeta y que todo se hace en su beneﬁcio. Ejercer la autoridad en forma de autoritarismo lleva ineludiblemente a algún tipo de abuso y maltrato. Hay tres elementos que hay que tener en cuenta cuando se pretende establecer un modelo de disciplina democrática: – Las normas. Son necesarias porque regulan la convivencia y dan un referente de seguridad, pero también porque su elaboración, aplicación y cumplimiento implican procesos de regateo, desafíos a la autoridad, dinámicas de poder, deseos internos de incumplimiento..., que son en sí mismos procesos de gran riqueza educativa. Es importante que el alumnado participe en su 40 imc 4.indb 40 22/08/12 12:57
41. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR elaboración, porque de ese modo las percibirán como propias y hay más posibilidades de que las cumplan. Las normas deben ser equilibradas, revisables, claras, realizables, conocidas y, sobre todo, deben dar respuesta a las necesidades de todo el alumnado. – Los límites. Uno de los objetivos de la elaboración y aplicación de normas será enseñar a respetar los límites establecidos en las mismas. Para facilitar la toma de decisiones cuando se transgreden o traspasan los límites será necesario que el sistema de normas recoja claramente lo que es posible hacer y lo que no, así como las consecuencias lógicas del incumplimiento. Existe la creencia de que solo hay dos vías de intervención cuando se traspasan los límites ﬁjados en las normas: la impunidad y el castigo. Sin embargo, es preferible hablar de consecuencias lógicas, dado que tienen un carácter más educativo y recuperador, pues guardan relación con el tipo de falta cometida y se orientan a ayudar a quienes las infringen a que comprendan los efectos negativos de su comportamiento. – La libertad. Libertad conlleva responsabilidad. Si no damos libertad a los niños y niñas para tomar decisiones, no pueden ser responsables. La responsabilidad incluye dos aspectos: responsabilidad como compromiso con las personas afectadas por las decisiones y responsabilidad como autoría (lo que hacemos o dejamos de hacer es siempre una decisión propia). c) Explorar la vía de las Comunidades de Aprendizaje (Flecha, Padrós y Puigdellívol, 2003) como forma de educación compartida por toda la comunidad. Una Comunidad de Aprendizaje es un proyecto de transformación social y cultural de un centro educativo y de su entorno para conseguir la integración de todas las personas en la Sociedad de la Información. Una forma de dar carta de naturaleza a los principios que guían el proceso de puesta en práctica de las Comunidades de Aprendizaje (participación, centralidad del aprendizaje, expectativas positivas, progreso permanente) es establecer grupos interactivos en las aulas. Los grupos interactivos son agrupaciones heterogéneas de alumnos y alumnas, de composición ﬂexible, en los que se realiza una actividad concreta bajo la tutela de una persona adulta voluntaria (estudiantes de universidad, familiares, alumnado de los cursos superiores...), que tratará de fomentar las 41 imc 4.indb 41 22/08/12 12:57
42. interacciones, correspondiendo al profesor o profesora responsable del aula la preparación de la actividad y la dinamización del trabajo de cada grupo. d) Practicar la colaboración y cooperación docente. El trabajo colegiado del profesorado es imprescindible porque hace posible que se puedan adoptar acuerdos sobre normas de aula, metodologías didácticas, modalidades de evaluación, sistema de afrontamiento de los conﬂictos, utilización de protocolos de observación y de detección de posibles situaciones de maltrato, implicación de las familias y colaboración en las tareas escolares… En este sentido, es fundamental que el alumnado compruebe que el profesorado mantiene criterios comunes en estos aspectos básicos. Como señala Santos Guerra (2002), “no hay estudiante que se resista a diez docentes que estén de acuerdo”. e) Participar en actividades de formación permanente. La formación del profesorado estuvo orientada tradicionalmente a saber impartir contenidos, evaluar rendimientos, imponer la autoridad y mantener la disciplina, descuidando aspectos como las relaciones entre el alumnado, enseñar y aprender a convivir, utilizar la negociación y la mediación como alternativa para resolver los conﬂictos…, que hoy día son imprescindibles para establecer una cultura del buen trato y desarrollar una enseñanza democrática y de calidad. De hecho, muchas profesoras y profesores maniﬁestan y reconocen que carecen de la formación suﬁciente para abordar estas temáticas. Por eso, se necesita una oferta suﬁciente de actividades formativas (cursos, grupos de trabajo, seminarios…), a ser posible realizadas en el propio centro y con la participación mayoritaria de profesoras y profesores, porque se puede trabajar sobre problemas reales, hay más personas en el centro sensibilizadas con estas temáticas y es más fácil proponer tareas de interés colectivo. Se trata de conocer y saber para poder cambiar y mejorar. f) Abrir cauces a la participación de las familias, servicios de salud y otras instituciones y asociaciones. Los centros educativos, en una sociedad tan compleja y global como la nuestra, necesitan la colaboración de toda la comunidad educativa, de todas las asociaciones que trabajan en su entorno y las instituciones y administraciones locales, autonómicas y centrales, para llevar a cabo su labor educadora. Como dice el proverbio africano “hace falta toda la tribu para educar un solo niño”. Es absolutamente necesario, por tanto, integrar y coordinar las actuaciones de estos diferentes agentes educativos para obtener resultados positivos en esta tarea. 42 imc 4.indb 42 22/08/12 12:57
43. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR • Las familias siguen siendo el contexto fundamental en la socialización y formación de la personalidad de los niños y las niñas, de ahí que cualquier actuación que genere reﬂexión sobre su rol parental y las ayude a ejercerlo incidirá directamente en una mejora del proceso de aprendizaje y en la promoción del buen trato. Por eso es fundamental que las familias se impliquen activamente en la educación de sus hijos e hijas, se interesen por los usos que hacen de la televisión y de Internet (redes sociales), pidan ayuda a tiempo, eviten la sobreprotección, aprendan a decir NO, mantengan contacto permanente con el tutor o tutora, participen en los órganos de gestión del centro, en la comisión de convivencia… Los centros educativos, por su parte, deben prestar ayuda informando y asesorando sobre estrategias para enseñar a los hijos e hijas a superar las frustraciones, respetar los límites, responsabilizarse de sus actos, ser capaces de demorar la gratiﬁcación... En otras ocasiones, centros educativos y familias pueden llevar a cabo algunas actuaciones en colaboración como las siguientes: – Participar en Escuelas de Familias (promoviendo valores de estima hacia la infancia, la mujer y la paternidad), actividades escolares y extraescolares, reuniones colectivas e individuales de tutoría, actividades de formación conjunta con el profesorado y/o alumnado… – Diseñar, planiﬁcar y desarrollar proyectos. – Promover pautas de autocuidado para prevenir situaciones de maltrato y abuso. – Colaborar y participar en actividades organizadas por el centro o por las AMPA. – Realizar y debatir propuestas sobre aspectos relacionados con la organización y funcionamiento del centro. – Colaborar con ONGs, instituciones, colectivos… • Los servicios de salud. Tal como demuestran algunos estudios realizados estos últimos años1, los servicios de pediatría de Atención Primaria pueden hacer 1 Véase, por ejemplo, el siguiente estudio: Borowsky IW, Mozayeny S, Stuenkel K, Ireland M. Effects of a Primary Care-Based Intervention on Violent Behavior and Injury in Children. Pediatrics [Internet]. 2004 [consulta el 05 de agosto de 2011]; 114:392-399. Disponible en: http://pediatrics.aappublications.org/content/114/4/e392.full. 43 imc 4.indb 43 22/08/12 12:57
44. una labor muy importante tanto en la prevención de cualquier tipo de maltrato infantil (a través de la observación en consulta de comportamientos de desafío a la autoridad, déﬁcit de atención, temperamento difícil, rabietas, reacciones catastróﬁcas…) como en la realización de tareas de asesoramiento y colaboración con familias y centros educativos: aconsejar sobre conductas afectivas adecuadas, anticipar etapas conﬂictivas de desarrollo, impartir charlas en los centros, participar en actividades formativas con profesorado y/o familias, proporcionar pautas de crianza positiva… • Otras instituciones y asociaciones. Es importante destacar el papel que pueden desempañar, y que de hecho están ya desempeñando en muchas ocasiones, otras instituciones y asociaciones de ámbito local, autonómico o nacional (Cruz Roja Juventud, Secretariado Gitano, Servicios Sociales municipales, asociaciones y colectivos de barrio…) colaborando con los centros en la prevención de la violencia de cualquier tipo y en la lucha contra la discriminación social, el racismo y la xenofobia: charlas a familias y profesorado, talleres con el alumnado, elaboración de materiales... g) Aplicar protocolos. Los centros educativos, en colaboración con las familias y los servicios de salud, y con el apoyo de la administración educativa y la Fiscalía de Menores, deben estar alertas para tratar de detectar cualquier situación de maltrato infantil o acoso entre iguales (haciendo observaciones sistemáticas, buscando información y haciendo comprobaciones, aplicando herramientas, notiﬁcando los posibles casos) y para intervenir cuando las medidas de prevención no dan los resultados esperados. En este último caso, hay que atender las necesidades de seguridad y de apoyo emocional a las víctimas y a sus familiares, maximizando las posibilidades de rehabilitación de las personas causantes del maltrato. Todas las CC.AA. disponen de Guías de Acoso y de Maltrato que incluyen protocolos de actuación para evitar la adopción de medidas erróneas por parte de los centros que no solo no solucionarían el problema sino que podrían incluso agravarlo. En deﬁnitiva, las profesoras y profesores deben trabajar por “humanizar” la atención al alumnado y el servicio que prestan a la infancia y adolescencia, evitando convertirse en meros dispensadores de recursos y expendedores de titulaciones. Para poder conseguir este objetivo necesitan querer (tener voluntad de 44 imc 4.indb 44 22/08/12 12:57
45. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR hacerlo), que requiere comunicación, implicación y sensibilización; saber (tener conocimiento), para lo que necesitan formación; y poder (disponer de unas condiciones favorables), lo que solo será posible a través del establecimiento de una organización participativa. Cuidadoras y cuidadores En los centros educativos también intervienen personas dedicadas al cuidado de los niños, niñas y jóvenes, cuyo trabajo debe estar coordinado con el que lleva a cabo el profesorado para tratar de implantar una auténtica cultura de buen trato. Hay que empezar aclarando que, al tratarse de un perﬁl profesional que responde a situaciones y regulaciones laborales muy diferentes según se trate de unas administraciones u otras, vamos a centrarnos en los cuidadores y cuidadoras de las guarderías (desde la LOE, Escuelas Infantiles de 0-3 años) y en quienes atienden a alumnado de necesidades educativas especiales en los Centros de Educación Especial y Centros de Integración. • Los cambios en la estructura de las familias acaecidos a lo largo de los últimos años han ido otorgando a las Escuelas Infantiles un papel cada vez más importante en la conciliación de la vida laboral y familiar. Asimismo, su tradicional función de guardia o custodia se ha ido reemplazando por otra con un componente cada vez más educativo. Aunque el perﬁl de estos profesionales va orientado a la realización de tareas de atención a las necesidades básicas de los niños y las niñas, fundamentalmente a sus necesidades ﬁsiológicas, un planteamiento respetuoso con la infancia pasa por no fragmentar las intervenciones dándoles un carácter global, donde lo más genuinamente “asistencial” sea inseparable de lo educativo. Puesto que el buen trato debe empezar en el momento mismo del nacimiento, conviene que las cuidadoras y cuidadores realicen tareas como las siguientes: – Respuesta adecuada a los comportamientos de apego. El apego se deﬁne como una forma de conducta instintiva cuya ﬁnalidad es buscar la proximidad de las ﬁguras de apego (la madre principalmente, pero también el padre, los abuelos, las cuidadoras y cuidadores…), y que se activa especialmente cuando existe dolor, fatiga o cualquier situación atemorizante 45 imc 4.indb 45 22/08/12 12:57
46. (Bowlby, 1989). Para asegurarse la proximidad física y emocional de las personas adultas más cercanas, los niños y niñas nacen con un repertorio de comportamientos (llorar, sonreír, agarrar…) con los que ponen en juego una serie de emociones básicas (alegría, tristeza, miedo, amor y rabia) que les ayudan a sobrevivir y que tienen, por tanto, una función adaptativa. Las cuidadoras y cuidadores deben escuchar y aceptar estas emociones y dejar que se expresen, porque esta es una señal de buena salud emocional. El hecho de que se pueda formar apego con más de una persona adulta resulta beneﬁcioso para los niños y las niñas porque no solo favorece la comprensión de las relaciones sociales sino que los reaﬁrma en la vivencia positiva de dichas relaciones. Los comportamientos capaces de establecer un apego seguro se caracterizan por tratar al niño o a la niña con ternura, responder en el momento a sus necesidades (aseo, higiene, alimentación), ajustarse a su expresividad y estado afectivo, disfrutar de la intimidad y de las interacciones afectivas que mantengan, mostrarse sensibles y receptivos..., y tienen unas consecuencias muy positivas: mayor resiliencia y autoestima, mejor regulación emocional y comportamental, más conﬁanza en las propias capacidades, mayor nivel de autonomía, mejores habilidades sociales… – Incentivar el deseo de aprender. Todas las personas nacemos con una curiosidad insaciable y con un impulso innato de aprender; el aprendizaje es una actividad espontánea. Las niñas y niños más pequeños aprenden viviendo, jugando. El juego al que arrastran a las personas adultas que trabajan con ellos es ﬂuido, está vivo, no tiene ﬁn; por eso hay que utilizarlo como herramienta y motor de aprendizaje. Ahora bien, los niños y niñas aprenden lo que necesitan, lo que les interesa. Por eso, cuando se programa y se guía la actividad de una manera demasiado rígida e inﬂexible, se empobrecen en cierta medida los aprendizajes. Para que el aprendizaje sea lo más rico posible, es necesario que los niños y niñas tengan cubiertas las siguientes necesidades básicas: - Respeto. Hay que respetar en todo momento el ritmo de aprendizaje, personalidad, expresión, habilidad, intereses, capacidad individual e, incluso, 46 imc 4.indb 46 22/08/12 12:57
47. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR las manifestaciones de rabia o enfado a las que muchas veces se aferran para resolver un conﬂicto o una situación (que con frecuencia solo encubren sentimientos de impotencia, inseguridad o miedo). Ese respeto signiﬁca ofrecer la oportunidad de expresar sentimientos, desarrollar habilidades y obtener un reconocimiento justo por su esfuerzo y su trabajo, respetando en todo momento las diferencias étnicas o culturales. - Amor. El clima de trabajo y convivencia tiene que estar libre de castigos y recompensas, de comparaciones, de reproches. Los niños y niñas tienen que sentir que se les quiere independientemente de las circunstancias. - Seguridad. Hay que crear un entorno donde las niñas y niños puedan sentirse seguros y conﬁados. La función de la cuidadora y del cuidador es garantizar que estas necesidades básicas estén satisfechas, desarrollar hábitos de autonomía y crear un ambiente rico en posibilidades. Para ello, sus mejores herramientas serán la observación (para detectar necesidades, intereses, conﬂictos…), la ayuda y la presencia. • El cuidador o cuidadora en un Centro de Educación Especial o en un Centro de Integración (también se suelen denominar “personal de atención educativa complementaria”) es un recurso temporal de apoyo para la atención al alumnado con necesidades educativas especiales permanentes, para el fomento de su autonomía y desarrollo personal, y también de sus posibilidades de acceso al currículo. Su intervención ha de ser gradual, en función del nivel de autonomía que este alumnado vaya adquiriendo. Puesto que los centros escolares son espacios de formación en actitudes y valores necesarios para la convivencia, el desarrollo personal y la integración social, las cuidadoras y cuidadores tienen que desarrollar actuaciones de carácter asistencial-educativo, con un enfoque de atención integral, abordando diferentes ámbitos: – En relación con el alumnado: ayudarle y guiarle en la realización de actividades de cuidado (vestido, higiene y aseo personal), en la adquisición de hábitos alimentarios y de desenvolvimiento en la mesa, en el autocontrol, en habilidades de la vida diaria; favorecer su integración social en el centro; promover una participación en igualdad de condiciones entre los niños y 47 imc 4.indb 47 22/08/12 12:57
48. las niñas; responder a las necesidades de apego que, si bien van creciendo en todos los casos al calor de las interacciones cotidianas y de los cuidados, son más acusadas y duraderas en este alumnado… – En relación con el centro y con las familias: realizar tareas de sensibilización y capacitación; participar en las sesiones de coordinación para la preparación, seguimiento y evaluación de las adaptaciones curriculares individuales; colaborar en la programación, ejecución, seguimiento y evaluación de los programas de autonomía personal e integración social; orientar a las familias, en colaboración con el tutor o tutora y con el resto de profesionales, en el fomento de los niveles de autonomía personal y social fuera del recinto escolar. Si los niños y niñas perciben un buen trato, expresarán sus emociones, se comunicarán con libertad y sin miedos y depositarán su conﬁanza en las personas que les rodean. Personal de administración y servicios El personal de administración y servicios (conjunto de profesionales que realizan labores de conserjería, secretaría y administración, vigilancia de comedor, limpieza, mantenimiento…), aunque no desempeñen funciones educativas directas, tienen también un papel importante en el establecimiento de un clima de buen trato, puesto que participan a todos los efectos en la organización, funcionamiento, gobierno y evaluación del centro educativo, tal como recoge la legislación vigente. El hecho de formar parte del Consejo Escolar del centro les da la oportunidad para proponer y aprobar medidas e iniciativas que favorezcan la convivencia, la igualdad entre hombres y mujeres y la resolución pacíﬁca de conﬂictos en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social. Todas sus intervenciones profesionales irán orientadas a: • Evitar actitudes y conductas marginadoras hacia niños y niñas diferentes por su origen social, étnico, capacidad intelectual, creencias religiosas, enfermedad o sexo, promocionando las actitudes de convivencia, solidaridad y colaboración. 48 imc 4.indb 48 22/08/12 12:57
49. EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR • Adoptar, en colaboración con el profesorado, las medidas necesarias que impidan conductas o actitudes agresivas, humillantes y despreciativas de unas alumnas y alumnos hacia otros. • Implicarse en el establecimiento de un buen clima de convivencia en el centro y colaborar en la consecución de este objetivo con otros miembros de la comunidad educativa y con todas las instituciones y organizaciones que intervienen en el centro. • Evitar un estilo autoritario y rígido en el trato con el alumnado, así como la transmisión de modelos de carácter violento, adoptando, por el contrario, comportamientos de tolerancia, ﬂexibilidad y respeto. En resumen, la promoción del buen trato a la infancia es una tarea que corresponde a los centros, pero también a toda la comunidad educativa y a la propia sociedad, porque es una responsabilidad colectiva. Las instituciones educativas no pueden permitir ningún tipo de abuso o maltrato en su seno y han de trabajar cotidianamente en su evitación. Tanto es así que la eﬁcacia en esta tarea podría ser considerada uno de los indicadores más poderosos de la calidad de la atención y el servicio que prestan a la sociedad. El ejemplo personal debe ser el inicio del buen trato, para así generar cambios favorables en las relaciones con las personas que nos rodean. 49 imc 4.indb 49 22/08/12 12:57
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51. EL BUEN TRATO A LA INFANCIA DESDE EL ÁMBITO SANITARIO José A. Díaz Huertas Pediatra. Presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS) Ana María Díaz Ayuga Diplomada universitaria en Enfermería. Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS) Frente al maltrato infantil hablamos del buen trato a la infancia. Maltrato sería todo aquello que no fuera buen trato o atender al niño según sus derechos y necesidades. La Convención de Naciones Unidas de los Derechos del Niño, ratificada por España en 1990, supuso el reconocimiento a nivel mundial del niño como sujeto de derechos. Los derechos de los niños deberían ser un primer elemento al abordar los problemas de salud y la atención sanitaria que recibe la infancia. Desde la perspectiva de los derechos es fundamental, al tratar sobre la atención a la salud de la infancia, considerar cuáles son las necesidades y problemas en salud de los niños. Como consecuencia de lo anterior estaría la participación infantil, es decir, la manera en que los niños participan y son atendidos desde el ámbito sanitario y la percepción que ellos mismos tienen sobre la atención a su salud y el respeto de sus derechos. No podemos olvidar, al valorar el buen trato a la salud del niño, a la familia y al entorno, que van a tener un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo. Por último, deberíamos considerar el conocimiento que el personal del ámbito sanitario tiene sobre los derechos de los niños y el tiempo que se destina en la formación de los pediatras, enfermeras, psicólogos, psiquiatras, cirujanos... a este asunto. Hemos querido utilizar el término personal del ámbito sanitario para referirnos tanto a aquellos profesionales sanitarios (médicos, enfermeras, auxiliares, etc.) 51 03_AMBITO SANITARIO.indd 51 23/8/12 12:21:17
52. como al personal no sanitario (administrativos, celadores, personal de limpieza, etc.) que desarrollan su actividad laboral en centros sanitarios destinados a la atención a niños y adolescentes. El ámbito sanitario no son solo los recursos humanos, las personas, también forman parte las instituciones sanitarias y sus gestores y los responsables de la planificación y desarrollo de las políticas sanitarias y la provisión de los recursos necesarios para el desarrollo de sus actividades Las instituciones sanitarias, ya sean Centros de Salud, hospitales…, y los responsables de políticas sanitarias tienen la obligación de proporcionar una atención de calidad y de prevenir actuaciones que podrían incurrir en el denominado maltrato institucional. Concepto Se define el buen trato al niño como las distintas manifestaciones de afecto, cuidado, crianza, apoyo y socialización que reciben los niños por parte de su familia, grupo social y de la administración-instituciones que les garanticen contar con las condiciones necesarias para un adecuado desarrollo integral: afectivo, psicológico, físico, sexual, intelectual y social. El buen trato al niño desde el ámbito sanitario se refiere a una asistencia sanitaria de calidad que atienda a sus necesidades y problemas en salud respetando los derechos del niño y considerando el entorno en que crece y se desarrolla. El buen trato al niño desde el ámbito sanitario estaría determinado por múltiples elementos, no solo asistenciales, como la crianza humanizada, pedagogía de la ternura, formación de la autoestima, promoción del bienestar, parentalidad positiva, límites y disciplina, en los que también el sanitario y las instituciones tienen sus funciones y obligaciones. Otro elemento al considerar el buen trato es la equidad entendida como la distribución de las oportunidades para gozar de bienestar que se guía por las necesidades de las personas y no por sus prerrogativas sociales. Esto significa eliminar las disparidades en la salud y en los factores determinantes básicos de la salud que están asociados a una situación subyacente de desventaja en la sociedad. 52 03_AMBITO SANITARIO.indd 52 23/8/12 12:21:18
53. EL BUEN TRATO A LA INFANCIA DESDE EL ÁMBITO SANITARIO Derechos de los niños Diferentes legislaciones a nivel nacional e internacional reconocen el derecho del niño a la atención a la salud, estando considerada la Convención de los Derechos del Niño como la piedra angular, al reconocer al niño como sujeto de derechos, transformando el concepto del pater familias del Derecho romano, que otorgaba plenos derechos a los progenitores, al de responsabilidad parental, según el cual los padres o tutores son “administradores” de la autonomía en función de la madurez del niño. El artículo 24 de la Convención se refiere a la salud y reconoce el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios. Para ello, los Estados partes se comprometen a asegurar la plena aplicación de este derecho y a adoptar las medidas apropiadas para: a)	Reducir la mortalidad infantil y en la niñez. b)	Asegurar la prestación de la asistencia médica y la atención sanitaria que sean necesarias a todos los niños, haciendo hincapié en el desarrollo de la Atención Primaria de salud. c)	Combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la Atención Primaria de la salud mediante, entre otras cosas, la aplicación de la tecnología disponible y el suministro de alimentos nutritivos adecuados y agua potable salubre, teniendo en cuenta los peligros y riesgos de contaminación del medio ambiente. d)	Asegurar atención sanitaria prenatal y posnatal apropiada a las madres. e)	Asegurar que todos los sectores de la sociedad, y en particular los padres y los niños, conozcan los principios básicos de la salud y la nutrición de los niños, las ventajas de la lactancia materna, la higiene y el saneamiento ambiental y las medidas de prevención de accidentes, tengan acceso a la educación pertinente y reciban apoyo en la aplicación de esos conocimientos. f)	Desarrollar la atención sanitaria preventiva, la orientación a los padres y la educación y servicios en materia de planificación de la familia. 53 03_AMBITO SANITARIO.indd 53 23/8/12 12:21:18
54. Tabla 1. Principio de la Convención de los Derechos del Niño: niño sujeto de derechos Patria potestad Responsabilidad parental (Arts. 3, 5, 12 y 18 CDN) Actitud hacia el niño (Art. 5 CDN) Derecho romano Pater familias Igualdad de derechos entre padres e hijos. Reconocimiento de las necesidades propias y específicas de los niños. Conjunto de poderes en cabeza de los padres sobre la persona menor de edad. Relaciones de intercambio y no de subordinación. Autonomía progresiva en el ejercicio de los derechos. Poder ilimitado y arbitrario. Complejo de derechos y obligaciones. A mayor ámbito de autonomía, menor injerencia de los padres. Características: relaciones de subordinación, obediencia, asimetría. Fundamento: guía y protección de los niños. Aumento gradual de la capacidad del niño de ejercer derechos y tomar decisiones. Los padres tienen derecho a intervenir en la vida de sus hijos mientras estos no demuestren capacidad. Objetivo: autonomía plena de los niños. La regla es la capacidad de ejercicio, la incapacidad su excepción, que deben estar t ­ axativamente regladas. Poderes de los padres limitados en la medida necesaria para promover la autonomía de los niños. Proceso destinado a que el niño sea su propio portavoz. Balance entre la guía y conducción paternas y la capacidad evolutiva del niño. 54 03_AMBITO SANITARIO.indd 54 23/8/12 12:21:18
55. EL BUEN TRATO A LA INFANCIA DESDE EL ÁMBITO SANITARIO Participación infantil El niño tiene derecho a expresar y a que sea considerada su opinión en las tomas de decisiones y, para ello, es imprescindible la información, que debe ser comprensible y adaptada a la edad y madurez del niño. La participación infantil se contempla en la Convención, en su artículo 12; en el Convenio de Oviedo sobre Bioética, en su artículo 6, sobre protección de las personas que no tengan capacidad para expresar su opinión y en la Ley 21/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica; esta última establece la mayoría de edad sanitaria en España a los 16 años. La decisión en temas de salud es un derecho del niño que, según su edad y madurez, puede que sea una responsabilidad exclusiva del menor sin obligación de informar de la situación a los padres si no ha dado su autorización para ello. Derechos en salud Derechos del niño Derechos a la información Derechos a la participación Menor maduro Información terapéutica Decisión del menor de acuerdo a su edad y madurez Figura 1. Toma de decisiones en salud de los niños. 55 03_AMBITO SANITARIO.indd 55 23/8/12 12:21:18
Cuarto taller ante docentes sobre el buen trato

References: resolución 
 artículo 49
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 24
 artículo 12
 artículo 6