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Timestamp: 2018-07-19 00:16:09+00:00

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Tortuga Antimilitar | Non ao Gasto Militar
¿Hay que erradicar las prisiones?
Tortuga Antimilitar - 18 June, 2018 - 00:00
¿La cárcel debe tender a la desaparición? ¿Debe reducirse de manera drástica hasta quedar irreconocible? Quedar irreconocible, sin embargo, llegado el caso, requeriría a día de hoy una condición que no se cumple: que los ciudadanos supieran cómo es el recipiente al que van a parar los condenados. A unos metros de los “que se haga justicia” y “que se pudra en la cárcel”, hay un lugar al que casi nadie mira. El Estado, por su parte, cuando se fija, lo hace con los dos ojos estrábicos, concentrado en lo colindante (en el calentamiento electoral y el negocio) y no en lo que sucede detrás de los barrotes y del hormigón. Sí observan, no obstante, los organismos internacionales y las oenegés de Derechos Humanos que emiten dictámenes, recomendaciones y condenas que no nos dejan en buen lugar.
España es uno de los países con más población reclusa de Europa: una media de 52.307 personas en 2016. Hasta 2017, nuestro país ha acumulado ocho sentencias condenatorias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa por no investigar minuciosamente las denuncias por torturas y sometimientos a tratos crueles e inhumanos. Según un informe de Instituciones Penitenciarias, de 2009 a 2016 murieron 1.325 personas presas. Por otro lado, la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) documentó en su último estudio 50 casos de tortura o malos tratos intramuros durante 2016; sin embargo, ésta es una cifra fantasma porque no existen datos oficiales sobre trato degradante. Hagámonos una idea del limbo informativo: la CPDT trata de documentar las muertes cada año, pero la aparición de los datos oficiales demuestra periódicamente que sus estimaciones se quedaban muy cortas. Para el periodo 2009-2016, la CPDT sólo alcanzó a recoger 233 fallecimientos: un 17,5% del total. Por extensión, los 50 casos de malos tratos apuntados por la Coordinadora en 2016 (los 514 entre 2009 y 2016) representan sólo una fracción de una cantidad superior e imprecisable.
España es uno de los países con más población reclusa de Europa: una media de 52.307 personas en 2016
Las muertes y maltratos son las burbujas de un caldo siempre al borde de la ebullición, pero no son la razón principal que mueve a muchos expertos a abogar por una reducción radical de la cárcel. El problema no afecta sólo a España. En otro informe, la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntosde Interior del Parlamento Europeo esbozó la perversión de los sistemas de reclusión de los países de la Unión: señaló el imperativo de respetar los derechos de los presos y de implementar medidas contra los malos tratos; se quejó de la superpoblación de los penales; instó a recurrir más a la libertad vigilada y las alternativas al encierro; y recordó que el objetivo de la privación de libertad debe ser la reinserción. Estas carencias y abusos se repiten por todo el mundo.
Iñaki Rivera Beiras, director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, toma muchas de estas reconvenciones de organismos supranacionales y oenegés como base para su libro Descarcelación. Principios para una política pública de reducción de la cárcel. “Debemos hablar de una vez no de resocialización a través de la cárcel, sino de una reintegración a pesar de la cárcel. Sabemos que, si uno pone la mirada en el respeto estricto de los derechos de las personas presas, la cárcel es irreformable. Deberíamos tomar en serio el Derecho nacional y el internacional, que en un país como España está ignorado e infrautilizado”, razona Rivera. Para él, la prisión es en sí misma una “contradicción institucional”.
El sistema penitenciario se sostiene sobre el pilar de la ignorancia. Los ciudadanos deben desconocer no sólo sus circunstancias (organización, gestión y funcionamiento), sino también, y sobre todo, sus fundamentos reales, su origen, su verdadera finalidad social y política. Cuando dirigimos los ojos hacia el cosmos de la reclusión, lo último que vemos antes de darnos la vuelta y olvidarnos del tema es un letrero, un eslogan: el artículo 25.2 de la Constitución, el que habla de reeducación y reinserción social. ¿Pero qué hay más allá? ¿Cuál es la motivación real?
La cárcel nació para encerrar a los pobres
El sociólogo Ignacio González Sánchez ha estudiado el castigo como institución social y encuentra en la configuración de la demografía reclusa una prueba del servicio de la ley al sistema de poder. Fue así desde el principio. “La cárcel se inventó para encerrar a los pobres y sólo 150 años después se convirtió en instrumento de gestión de la delincuencia”, expresa. “Con la revolución industrial y el surgimiento de las grandes ciudades aparece la pobreza como problema social, antes existía, pero no era algo sobre lo que urgiese actuar. En general, la cárcel como hoy la conocemos nace para encerrar a mendigos, borrachos, prostitutas o, sencillamente, a personas que se consideraba que daban mal ejemplo. Se decía que recluirlos era una forma de reformarlos”.
La cárcel se inventó para encerrar a los pobres y sólo 150 años después se convirtió en instrumento de gestión de la delincuencia
Iñaki Rivera afirma que la privación de libertad como pena y como sistema se consolidó con el surgimiento del sistema capitalista: “La penalidad carcelaria fue una novedad. No es casualidad que emergiera cuando el capitalismo convirtió el tiempo en un elemento de intercambio económico. La privación no es solo ambulatoria, sino de tiempo. El obrero sólo era propietario de su tiempo, que vendía en el mercado de trabajo a cambio de una cosa nueva que se llamó salario; privarle de eso estaba en la noción primigenia de la invención carcelaria”.
Si el crimen es la expresión de la maldad inmanente del ser humano, debería existir una prevalencia del delito semejante en todos los grupos sociales y, en consecuencia, una representación proporcional de cada clase detrás de los barrotes. ¿Ocurre así ahora cuando se presume que la Justicia es igualitaria y está bien pulimentada? Según un informe de la plataforma ROSEP publicado en 2016, el 60% de los reclusos cometieron delitos contra el patrimonio, robos y hurtos, o delitos contra la salud pública. “Son los dos grandes colectivos que pueblan las cárceles españolas y de toda Europa. Al hablar de delitos contra la propiedad no nos referimos a grandes desfalcos de los mercados y las multinacionales, sino al tirón en la calle; en el caso de la salud pública tampoco se habla de la lucha contra el gran narco, sino contra el menudeo”, resume el autor de Descarcelación.
Alrededor del 80% de los encarcelados pertenece a la clase trabajadora. Según la experiencia de Rivera, no es que los pobres delincan más, sino que el sistema penal y policial persigue de manera más exigente los delitos que perpetran los excluidos. Éstos, además, no disponen de medios para contratar a grandes bufetes de abogados. Los letrados del turno de oficio han denunciado en comunidades como Madrid, Aragón o C. Valenciana que cobran menos de dos euros a la hora.
En Cataluña, el 54,3% de los internos sufre un trastorno mental. Un estudio del Instituto Andaluz de Criminología realizado en el centro malagueño de Alhaurín de la Torre mostraba que el 78,4% de los enfermos mentales en prisión había sido declarado semiimputable y el 11%, inimputable. Estos trastornos vienen acuciados en buena parte por el consumo de drogas que, a su vez, afecta con más fuerza en entornos precarios, de desestructuración familiar y desprotección social. En la cárcel se guardan los residuos que produce a su paso un sistema cuyo Bienestar mengua cada vez más.
La cárcel, ¿centro para reeducar o agujero de sufrimiento?
España es el tercer país de Europa con menor tasa de delincuencia tras Portugal y Grecia, sin embargo, las personas pasan mucho más tiempo privadas de libertad y el código penal se articula con más crudeza que en la mayoría de los países vecinos. El objetivo del sistema no parece orientarse, por lo tanto, a mantener la armonía social ni a reparar daños. Entre 1995 y 2010 la población reclusa ascendió un 64,26% mientras que la población total sólo se incrementó un 19,98%. Las reformas del código penal de la democracia han abusado del recurso del encarcelamiento. Detrás de esta desproporción respecto a la realidad se esconde una simbiosis entre el negocio de las prisiones y el populismo punitivo que comenzó a arreciarse, sobre todo, con los gobiernos de Aznar. La abogada Patricia Moreno, que dirigió la web de referencia del Colegio de Abogados de Pamplona, traza un paralelismo alarmante. Ahora, argumenta, es más fácil entrar en la cárcel y más complicado salir de lo que lo era en 1973.
Las reformas del código penal de la democracia han abusado del recurso del encarcelamiento
Se trata de un recrudecimiento represivo que se desentiende de la persona una vez que da con sus huesos en la cárcel. “Hay una carencia de cultura política y de reflexión al respecto. Apenas existen programas de evaluación de impacto. Cuando se diseña una política criminal de mano dura, el Estado debería preocuparse de comprobar si ha funcionado o no”, critica Patricia Moreno.
“La cárcel es un mundo tremendamente opaco”, lamenta la letrada. Según los expertos consultados, los tratamientos (que deberían diferenciar una cárcel moderna –resocializadora- de un agujero) son deficientes. Moreno pone el ejemplo de la violencia de género: “Si se hace una foto fija de los maltratadores condenados en un momento concreto, el 86% no está recibiendo tratamiento, aunque puede que lo haya recibido o lo vaya a recibir”. Existe un programa diseñado por Instituciones Penitenciarias, pero “hay listas de espera inevitables; si el maltratador entra en prisión cuando el programa acaba de empezar, no se podrá incorporar hasta un año después: esto provoca que en casos de condenas cortas no haya ningún tratamiento”. “La cárcel es intimidatoria, pero ya está. No hay cosa menos rehabilitadora que el castigo excesivo; hace que se acabe perdiendo el respeto al sistema”, reflexiona. El programa es voluntario y muchos lo rechazan, señala, por esa desconfianza.
El abogado y profesor de Derecho Penal de la Universidad Pontificia de Comillas Julián Carlos Ríos lleva años investigando intramuros. “Legalmente tiene que haber reeducación, pero no hay tratamientos suficientes. Las condiciones del encierro son tan destructivas para la mente y la sociabilidad, y a veces tan desproporcionadas respecto al hecho delictivo cometido, que el preso no asume su responsabilidad: pasa de ser agresor a sentirse víctima de una reacción inhumana y desproporcionada del Estado”.
Ríos recogió las repercusiones de la reclusión en su libro "Cuestiones de política criminal: funciones y miserias". En prisión se sufre una continua percepción de peligro que deviene en ansiedad permanente, paranoias, depresiones, enfermedades digestivas, consumo de ansiolíticos; se incrementa la desconfianza hacia el otro, se ceba el sentimiento de odio; se generan sentimientos de indefensión ante “ceremonias de degradación” como los registros indiscriminados a deshoras o cacheos con obligación de desnudarse; también se impide la sociabilidad humana, se arruinan las relaciones personales y familiares, se atrofia la capacidad de tomar decisiones … En definitiva, brota en el interno una identidad renegada que acaba favoreciendo la reincidencia.
Populismo punitivo y negocio
El universo carcelario, decíamos, se sostiene gracias a la ignorancia. Pero para que la ignorancia triunfe no puede ser sencillamente pasiva. La materia ocultada debe colocarse tras una alambrada, a muchos kilómetros de tierra quemada de la vida cotidiana. Con esa lógica se ubican en el mapa los recintos carcelarios y a la vez, con esa misma filosofía, se dibuja la conciencia de la opinión pública. “Los enfoques informativos de estos fenómenos son absolutamente desproporcionados y tendenciosos para generar alarma social, para vender más publicidad. Al final se ha creado una sensación de que a los presos hay que triturarlos y que no salgan, y lo terrible es que son personas”, razona Julián Ríos. En su opinión, se ha instalado un engranaje de pensamiento en el que defender a las víctimas implica basurizar al condenado y viceversa.
Al Estado no le corresponde tomar partido; debe “cuidar a la víctima y propiciar unas condiciones mínimamente dignas a los condenados”. Los políticos, sin embargo, aprovechan el tirón: “No le dan a los ciudadanos seguridad con lo más básico, con las pensiones, los salarios o la vivienda; pero tienen que legitimar su existencia y lo hacen dando sensación de seguridad”. A esta ola se han sumado todas las ideologías: la izquierda, a pesar de su rechazo a la prisión perpetua revisable, lleva tiempo pidiendo penas más duras, solo que aplicadas a objetos políticos de su parcela ideológica: corrupción, delitos contra el medioambiente, violencia de género… “Y con un derecho penal extendido y ampliado”, continúa Ríos, “de pronto aparece el mercado de la privatización de servicios y de las empresas de seguridad”. A pesar de que la seguridad privada es un 200% más cara que la pública, el Gobierno implementó un plan para sustituirla. El objetivo es aumentar el volumen de negocio de estas empresas y de paso recolocar a los 400 escoltas que se quedaron sin empleo tras la desaparición de ETA.
El cosmos de la trena es elástico y puede expandirse sin que los ciudadanos alcen la voz gracias a una serie de mitos elevados a verdad oficial. La población acepta la cadena perpetua revisable primero por una conceptualización de la maldad cada vez más simplificada y primitiva; y segundo porque se cree que la mayoría internos no cumplen sus condenas. No obstante, actualmente, más del 75% de los encarcelados se encuentran en primer o segundo grado, es decir, dentro de los centros, en unas condiciones que, poco a poco, los invalidan como sujetos activos de una sociedad. El riesgo de cara al futuro es más fuerte tras las rejas que en la calle, a no ser que se pretenda aislar a los condenados hasta la muerte. A no ser, en suma, sólo se busque la venganza.
Reducir la cárcel pasaría por aumentar poco a poco las medidas alternativas, las libertades vigiladas, los programas de trabajo con vigilancia. El amplio programa de Descarcelación propone un enfoque integral que implique en el proceso de rehabilitación una acción conjunta de las instituciones públicas, las organizaciones de la sociedad civil y de los presos y sus familias.
Bajo la atmósfera actual, cualquier propuesta en este sentido levantaría alarmas emocionales, sociales y mediáticas: se pregonarían los riesgos para la armonía y el orden público y se auguraría una anarquía criminal en las calles. Pero, como explica Iñaki Rivera, el 80% de la población reclusa no ha matado, no ha violado ni ha lesionado la integridad física de nadie. “La cárcel debería reservarse a quienes hayan cometido los delitos más brutales que atenten contra la vida de las personas y contra la libertad sexual, y también a los responsables de los delitos de los mercados y los estados que llegan a zarandear economías enteras”, resume. “Esa cárcel no tendría nada que ver con la actual, sería para un 15% de los que hoy la ocupan. En lugar de prisiones vergonzosas de 1.000 o 2.000 personas, tendríamos unidades pequeñas, reducidas, de pocas decenas o algún centenar de personas: entonces sí cabrían programas de actuación que hoy no tienen sentido”.
Pero para eso urge un cambio de paradigma mental. A día de hoy, el partido que incluyera en su programa un cuestionamiento frontal del sistema penal se aseguraría un fracaso electoral rotundo. La opinión pública se ha viciado hasta rozar lo paranoide. Incluso cualquier esfuerzo por ejecutar las recomendaciones internacionales (esto es, por cumplir la ley) supondría un riesgo político casi inasumible.
Autor: Esteban Ordóñez
Fuente: http://ctxt.es/es/20180328/Politica...
Categorías: Tortuga Antimilitar
Rompiendo líneas
Tortuga Antimilitar - 17 June, 2018 - 00:00
Traducción: Cristopher Morales
“¿Por qué es tan difícil amar el mundo?”, se pregunta Hannah Arendt en su Diario de pensamiento. Nacida en 1906 en una familia judía y fallecida en 1975 en su país de exilio, Estados Unidos, nunca dejó de llamarse filósofa durante los “tiempos sombríos” de una Europa minada por el totalitarismo, la guerra y el antisemitismo. Convencida de que esos acontecimientos, que conmovieron su existencia personal, son los síntomas de una lógica más global, consagró su vida a la comprensión y a la crítica de aquello que los hizo posible. La obra de Arendt, edificada sobre las ruinas de las grandes tradiciones políticas modernas, es ecléctica y parece inasignable. Lo único constante es un esfuerzo infatigable por volverle a dar su sentido a la acción política, por recuperar “el tesoro perdido de las revoluciones” que los Estados modernos se han tragado.
Amor mundi: “Yo lo entiendo [tener espíritu político] como tomar un gran cuidado por el mundo, que estaría antes de que nosotros apareciéramos y que estará después de que nosotros hayamos desaparecido, de nosotros mismos, de nuestros intereses inmediatos y de nuestras vidas [...]. Amor mundi: amor o más bien sacrificio por el mundo en el que hemos nacido.
Citado por É. Tassin en Le Trésor perdu: Hannah Arendt, l'intelligence de l'action politique, Payot, 1999.
Cabina electoral: “Nosotros queremos participar, declaran los Consejos, queremos discutir y expresar públicamente nuestra voz, queremos tener la posibilidad de determinar la orientación política de nuestro país. Ya que este país es bastante extenso y tiene bastante gente como para que nos podamos reunir todos con el fin de determinar nuestro futuro, necesitamos un cierto número de lugares políticos. Las cabinas electorales, en el interior de las cuales depositamos nuestras papeletas, es ciertamente demasiado estrecho, porque solo cabe una persona”.
“Politique et révolution”, entrevista con Aldebert Reif para la New York Review of Books, 12 de abril 1971.
Conservadurismo: “En política, esa actitud conservadora —que acepta el mundo tal como es y que lucha por preservar el statu quo— no puede llevar más que a la destrucción [...]. Porque el mundo está hecho por mortales, se hace uso de él; y porque sus habitantes cambian continuamente, corre el riesgo de devenir mortal como ellos. [...] Nuestra esperanza reside siempre en el elemento de novedad que cada generación lleva con ella”.
« La Crise de l'éducation », La Crise de la culture, Gallimard, 1989
Derechos humanos: “Los derechos humanos han sido definidos como ‘inalienables' porque, supuestamente, son independientes de todo gobierno; sin embargo, se ha revelado que, en un momento u otro, los humanos se encontraron sin gobierno propio y que quienes tenían que conformarse con los derechos mínimos ya no se encontraban ni con la autoridad que les protegiera ni con institución alguna dispuesta a garantizarlos”.
“El imperialismo”, en Los orígenes del totalitarismo, Taurus, 1999.
Eichmann: “ Lo que me impresionó [de Eichmann] fue una falta de profundidad evidente [...]. Los actos fueron monstruosos, pero el responsable [...] era completamente ordinario, como todo el mundo, ni demoníaco ni monstruoso. No había en él ningún rastro ni de convicciones ideológicas sólidas, ni de motivaciones específicamente malignas, y la única característica notable que se detectaba en su conducta [...] era de naturaleza meramente negativa: no era estupidez, sino una falta de pensamiento. [...] Esta ausencia de pensamiento —tan extendida en la vida cotidiana donde apenas se tiene el tiempo, y menos las ganas de tenerlo, para detenerse a reflexionar— era lo que despertó mi interés”.
Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, Lumen, 2001.
Felicidad pública: “[En el movimiento estudiantil], el juego político ha tomado una dimensión nueva: la acción parecía tener un lado agradable. Esta generación descubrió aquello que en el siglo XVIII se llamó la ‘felicidad pública', es decir, que participar en la vida pública da acceso a una dimensión de la experiencia humana que, de lo contrario, permanecería desconocida y que esta experiencia es, en cualquier modo, inseparable de la completa ‘felicidad'”.
“Politique et révolution”, entrevista con Aldebert Reif para la New York Review of Books, 12 de abril de 1971.
Fórmulas: “En el corazón de la revolución, estaban ante todo los programas de los partidos que separaban a los Consejos de los partidos políticos; estos programas, en realidad, fueran o no revolucionarios, eran todos unas ‘fórmulas para todos los casos' que no exigían ninguna acción, sino una ejecución [...]. Los Consejos no podían más que levantarse contra una política semejante, ya que la división entre los expertos del partido que ‘sabían' y las masas populares diseñadas para aplicar ese saber no tenían en cuenta la capacidad del ciudadano ordinario de actuar”.
Sobre la revolución, Alianza Editorial, 2011
Género humano: “[El mal radical, en el sistema totalitario,] es esencialmente: [...] el hecho de convertir al hombre en superfluo conservando el género humano, en el cual se puede, en todo momento, eliminar las partes”.
Diario filosófico, cuaderno I, Herder, 2006.
Heródoto: “Desde Heródoto, [la libertad] fue concebida como una forma de organización política en la cual los ciudadanos vivían juntos dentro de un estado de no dominación (no-rule), sin distinción entre gobernantes y gobernados. El término de isonomía expresaba esta noción de no dominación. [...] Esta estaba caracterizada porque la noción de autoridad (la ‘arquía' en la monarquía y la oligarquía o la ‘cracia' en democracia) estaba totalmente ausente”.
Judaísmo: “Manifiestamente, la pertenencia al judaísmo llegó a convertirse en mi problema, y mi problema era político. ¡Puramente político!”.
Entrevista con G. Gaus, 1964
Kant: “El poder de juzgar [es] una facultad específicamente política, en el sentido en que lo entiende Kant, a saber, la facultad de ver las cosas no solamente desde un punto de vista personal, sino desde la perspectiva de todos aquellos que están presentes; más bien, el juicio [es] una de las facultades fundamentales del hombre como ser político, en la medida en que le hace capaz de orientarse en el dominio público, en el mundo común”.
Conferencias sobre la filosofía política de Kant, Paidós, 2008.
Lessing: “Lessing tenía la opinión menos ortodoxa sobre la verdad. [...] Se regocijaba en que [la verdad] auténtica, si es que alguna vez la había habido, se había perdido; se regocijaba en la vigencia de la infinidad de opiniones posibles donde se refleja el debate de los hombres sobre el mundo. Si [la verdad] auténtica hubiera existido, esto habría implicado el fin del diálogo, y por lo tanto de la amistad, y por lo tanto de la humanidad”.
Hombres en tiempos de oscuridad, Gedisa, 2001.
Milagros: “ Si es verdad que la acción y el comienzo son esencialmente la misma cosa, hay que concluir que una capacidad de realizar los milagros cuenta también entre de las facultades humanas”.
« Qu'est-ce que la liberté ? », La Crise de la culture, Gallimard, 1989
Nazis: “ Nosotros lo sabemos hoy en día, el asesinato no es más que un mal menor. El asesino que mata a un hombre —un hombre que tenía que morir de todas formas— se mueve todavía en el dominio de la vida y la muerte que nos es familiar [...]. El asesino deja un cadáver detrás de sí y no pretende que su víctima no hubiera existido nunca [...]; destruye una vida, pero no destruye el hecho de la existencia misma. [...] Los nazis [hicieron prueba de un extremo] radicalismo en las medidas aplicadas para tratar a la gente como si nunca hubieran existido, y para hacerles desaparecer en el sentido literal del término [...]. El verdadero horror de los campos de concentración y de exterminio reside en que los prisioneros, incluso si llegan a escapar, son eliminados del mundo de los vivos de una forma más rotunda que si hubieran estado muertos; este es el terror imposible de olvidar”.
“El totalitarismo”, en Los orígenes del totalitarismo, Taurus, 1999.
Ojos y orejas: “ La eficacia de [la propaganda totalitaria] pone a la luz una de las principales características de las masas modernas. Ellas no creen nada de lo que es visible, la realidad de su propia experiencia; ellas no confían ni en sus ojos ni en sus orejas, sino solo en su imaginación, que se deja seducir por todo lo que es, a la vez, universal y coherente en sí”.
Ordenadores gigantes: “ Todo lo que evidencian los ordenadores gigantes es que los tiempos modernos estaban equivocados [...] que la racionalidad, en el sentido de "cálculo de consecuencias", es la más elevada, la más humana de las facultades del hombre [...]. Es evidente que esta fuerza cerebral y los procesos lógicos obligatorios que ella engendra son incapaces de construir un mundo”.
La condición humana, Paidós, 2010.
Paria: “Desde el momento en que entra activamente en la escena política y traduce su estatus en términos políticos, el paria se convierte obligatoriamente en un rebelde. [...] El judío paria era un ser agradable, desde un punto de vista histórico, el producto de una ley injusta [...]; políticamente hablando, todo paria que rechazaba ser un rebelde era responsable en parte de su propia posición y, simultáneamente, de la suciedad que recaía sobre la humanidad de la cual era un representante”.
Escritos judíos, Paidós, 2016.
¿Qué es la política?: “ La política se basa en un hecho: la pluralidad humana. Dios ha creado al hombre; los hombres son un producto humano, terrestre, el producto de la naturaleza humana. Es porque la filosofía y la teología se ocupan en todo momento del hombre, porque todos sus pronunciamientos serían exactos aun cuando hubiera un solo hombre [...] o únicamente hombres idénticos, que ellas nunca han encontrado alguna respuesta filosóficamente válida a la cuestión: ¿qué es la política?”.
¿Qué es la política?, Paidós, 2009.
Realidad: “ La realidad es diferente de la totalidad de los hechos y los acontecimientos y es más que ella misma, que, de todos modos, no puede ser determinada. Quien dice ‘lo que es' afirma siempre una historia, y en esta historia los hechos particulares [...] adquieren una significación humanamente comprensible”.
Verdad y mentira en la política, Página Indómita, 2017.
Siglo XVIII: “A través de la compasión, el humanitarismo revolucionario [...] del siglo XVIII busca una solidaridad con la desgracia y la miseria, para remontarse a las fuentes mismas de la fraternidad. Pero [...] ni la compasión ni el reparto del sufrimiento es suficiente. No podemos extendernos sobre el mal que produjo la compasión en los revolucionarios modernos, intentando hacer felices a los afligidos, en lugar de establecer la justicia para todos”.
Hombres en tiempo de oscuridad, Gedisa, 2001.
Soberanía: “Es peligroso creer que solo se puede ser libre —en tanto que individuo o grupo— si se es soberano. La famosa soberanía de los cuerpos políticos ha sido siempre una ilusión que, además, no puede ser mantenida más que por los instrumentos de la violencia. [...] Si los hombres quieren ser libres, es precisamente a la soberanía a la que deben renunciar”.
Tiempo liberado: “[Los momentos de ocio] sirven, como se dice, para pasar el tiempo, y el tiempo vacío que se ha pasado así no es, hablando más propiamente, el tiempo de la ociosidad, es decir, el tiempo donde estamos libres de toda preocupación y actividad necesarias según el proceso vital, y, por eso, libres para el mundo; es más bien el tiempo que queda, [...] que queda después de que el trabajo y el sueño hayan recibido lo que se merecían. El tiempo vacío que los momentos de ocio supuestamente rellenan es un hiato en el ciclo biológicamente condicionado del trabajo. [...] Con las condiciones de vida moderna, este hiato aumenta constantemente: hay cada vez más tiempo liberado a llenar con los momentos de ocio, pero este aumento gigantesco del tiempo vacío no cambia en absoluto la naturaleza del tiempo. Los momentos de ocio [...] forman parte irrevocablemente del proceso biológico de la vida, y la vida biológica está siempre comprometida en el consumo o en la receptividad pasiva de la distracción, un metabolismo que se alimenta de las cosas devorándolas”.
« La Crise de la culture », La Crise de la culture, Gallimard, 1989
Universidad: “El objetivo de las ciencias es político. La universidad ha sido politizada, al servicio del Gobierno. De ahí la revuelta de los estudiantes: politizar la universidad contra el Gobierno”.
Diario filosófico, Herder, 2006.
Violencia: “Es particularmente tentador pensar el poder en términos de mando y obediencia, y por tanto confundir poder y violencia, en el análisis de lo que no es, en realidad, sino una de las manifestaciones características del poder, es decir, el poder del gobierno”.
Sobre la violencia, Alianza, 2011.
Walter Benjamin: “Walter Benjamin sabía que la ruptura de la tradición y la pérdida de la autoridad ocurridas en su época eran irreparables, y concluyó que era necesario descubrir un estilo nuevo de relación con el pasado. Por eso, se convirtió en maestro el día en que descubrió que en la transmisibilidad del pasado se había sustituido su ‘citabilidad' por su autoridad, esta fuerza inquietante para situarse a trozos en el presente. [...] ‘Las citas, dentro de mi trabajo, son como los salteadores de caminos que se alzan en armas y despojan al paseante de sus convicciones' (Schriften), I, 571)”.
“Walter Benjamin”, en Hombres en tiempos de oscuridad, Gedisa, 2001.
Zôon politikon: “[Los griegos] estuvieron juntos sobre el modo de hablar los unos con los otros y no sobre el de ser gobernado. Politeuein [hacer la política] significa arreglar todos los asuntos con la palabra. Zôon politikon [ser un animal político] y zôon logon ekhon [ser un animal dotado de palabra] son una y la misma cosa”.
Diario filosófico, cuaderno XVII, Herder, 2006
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensa...
Perú: Manifestantes piden directamente cerrar el Congreso por ser nido de corruptos
Tortuga Antimilitar - 16 June, 2018 - 00:00
Manifestantes peruanos realizaron este martes la tercera marcha en contra el Congreso de la República y en rechazo al incremento del precio de los combustibles.
El propósito de la marcha, que recorrió las avenidas Colmena, Garcilaso, Paseo Colón, Abancay, es exigir el cierre del Congreso, al que acusan de corrupción. Asimismo, rechazan el denominado “gasolinazo”.
Estudiantes y gremios participaron en la movilización, la cual partió desde la plaza San Martín, acompañada de un gran contingente de policías.
Fuente: http://insurgente.org/peru-manifest...
Cançons d'Elx
Por Behrooz Farany
En este comienzo del año 2018, la revuelta de numerosas mujeres iraníes contra la obligación de llevar el velo islámico vino a añadirse espectacularmente al clima de protesta, marcado por las manifestaciones de masas contra la vida cara y la corrupción 1/.
Conforme al artículo 368 del Código Penal islámico iraní, las mujeres que se muestren en público sin velo pueden ser condenadas a una pena de cárcel que puede llegar hasta dos meses. Esta ley se aplica desde la edad de los 9 años. En la práctica, las autoridades imponen el uso obligatorio del velo a partir de los siete años, es decir, cuando las chicas entran en la escuela elemental.
La primera mujer que se atrevió a quitarse el velo en la calle, el pasado 27 de diciembre, fue dejada en libertad al cabo de un mes de cárcel, tras haber sido obligada a pagar una fianza de un montante equivalente a cincuenta veces el salario mínimo mensual. Su ejemplo fue, no obstante, seguido por otras mujeres, más de treinta, cinco de las cuales fueron arrestadas. El movimiento por el que las mujeres difunden desde 2017 sus fotos sin velo en las redes sociales se ha ampliado desde enero. Es la primera vez desde las grandes manifestaciones de 1979-1980 que la resistencia de las mujeres toma una forma abiertamente anticonformista y sobre todo ilegal.
Numerosas jóvenes y mujeres participaban a la vez en las manifestaciones contra la carestía de la vida, el paro y la corrupción, en las que han participado centenares de miles de jóvenes parados y paradas, y de trabajadores y trabajadoras. Esta ola de movilizaciones, que comenzó el 28 de diciembre, duró diez días. Se extendió a casi cien ciudades iraníes, grandes y pequeñas, sacudiendo las bases mismas del régimen de los ayatolás. La única respuesta del gobierno ha sido la represión, con la muerte en la calle de 27 personas y la detención de 5.000 manifestantes, de los que al menos 12 han muerto luego en prisión.
La amplitud de la movilización de las mujeres es un fenómeno nuevo y muy importante. Un breve repaso de la historia de las relaciones entre el poder islámico y las mujeres iraníes será útil para comprender mejor su alcance.
Una opresión que viene de lejos
Aunque la situación actual de las mujeres es el resultado directo de la derrota de la revolución en 1979, la misoginia de la sociedad iraní no data de la instauración del régimen islámico. El Sha Reza Pahlevi era él mismo un ejemplo flagrante. Lo había asumido abiertamente en 1973, en una entrevista célebre y devastadora con Oriana Fallaci 2/, en la que explicaba que las mujeres no han hecho nunca nada grande, ni siquiera son buenas para cocinar (¡todos los grandes chefs son hombres!) y "no saben nunca hacerse útiles" 3/.
Otro hecho ilustra la dominación masculina que existía entonces: a mediados de los años 1970, la senadora Mehranguiz Manouchehrian había propuesto eliminar la obligación para las mujeres casadas de obtener la autorización de su marido para salir del país. No solo esta demanda fue violentamente rechazada sino que Manouchehrian fue forzada a dimitir.
A pesar de las apariencias, la monarquía y sus leyes no fueron nunca verdaderamente "laicas". La sombra de la Charia estaba presente, y los compromisos del régimen del Sha con el clero eran muy numerosos.
Las mujeres, primeras víctimas del régimen religioso
Social y políticamente, las mujeres iraníes fueron las primeras víctimas de la instalación de un régimen clerical. Jomeini, incluso cuando estaba en el exilio, había excluido derogar las reglas de la Charia. Esta actitud no era nueva: el clero iraní ha jugado siempre un papel de primera fila contra las mujeres.
Desde la revolución constitucional de 1906 a la toma del poder por el clero en 1979, este último no ha dejado nunca de combatir todo avance en los derechos de las mujeres. En lo que se refiere a Jomeini, su protesta contra el régimen de Sha en el momento de la "revolución blanca" y de la reforma agraria que entraba en su marco (1963) era ante todo una oposición al derecho de voto y de elegibilidad entonces concedido a las mujeres por el régimen monárquico.
En la visión del mundo de los ayatolás chiítas iraníes, los derechos de las mujeres no están determinados por los seres humanos y las condiciones sociales de un período determinado, sino por su "lugar natural y definido por Dios". El papel social de la mujeres es ser ante todo una esposa sumisa al hombre que le garantiza su subsistencia. Su deber sagrado es la reproducción. Un eslogan favorito de los ayatolás es "El paraíso está bajo los pies de las madres". Ser mujer y madre en el hogar constituye el "trabajo divino" que corresponde a las mujeres, mientras que los hombres tienen el poder de "poner fin al contrato" de matrimonio cuando lo deseen.
En definitiva, para estos religiosos la desigualdad está en el orden natural y divino de las relaciones entre los humanos y, según la voluntad divina, las mujeres son inferiores en derechos a los hombres. Esto está codificado, entre otros lugares, en las leyes y códigos islámicos sobre el derecho a la herencia, el acceso a responsabilidades jurídicas, el testimonio en asuntos jurídicos, el derecho a la custodia de los hijos, la autorización de viajar al extranjero, etc.
La situación deplorable de las mujeres trabajadoras
Las trabajadoras sufren la doble opresión del sistema capitalista y del orden patriarcal. Forman la mayoría de la gente necesitada de la sociedad. La mayor parte de los empleos ofrecidos a las trabajadoras están mal pagados y están considerados como de baja calidad. La casi totalidad de los empleos en el tejido de tapices y en los servicios de limpieza privados y públicos, están ocupados por mujeres.
A trabajo igual, existe una enorme diferencia entre hombres y mujeres en lo que se refiere a los salarios, las primas y los aumentos salariales, aunque esté prohibida por la ley.
Se encuentran estas desigualdades en numerosos terrenos como los criterios de contratación, la formación, las promociones, etc.
Debido a la separación de los hombres y las mujeres en los servicios públicos, como por ejemplo la educación o los servicios de salud, el número de mujeres funcionarias ha aumentado. Pero el corolario ha sido la bajada de la tasa del trabajo femenino en el sector privado.
Una larga tradición de resistencia
Las mujeres iraníes no han cedido frente a las tentativas de marginación, a las intimidaciones directas e indirectas así como ante la represión feroz del régimen islámico. Uno de sus "récords", en relación al régimen monárquico que le precedió, es el número de mujeres que ha encarcelado o ejecutado: casi 2.000 mujeres han sido ejecutadas desde 1979, de ellas 79 desde 2013.
La islamización de la enseñanza ha llevado a familias tradicionalistas a dejar a sus hijas realizar estudios universitarios, lo que ha contribuido a una mayor feminización del mundo estudiantil. Pero si muy numerosas mujeres prosiguen sus estudios lo más lejos posible, es ante todo porque eso les ofrece la oportunidad de salir por un tiempo del encierro familiar y así respirar.
En el plano político, desde la llegada del discurso "reformador del Estado", que culminó con las victorias de Jatamí en las elecciones presidenciales de 1997 y 2001, las militantes feministas se han limitado en su gran mayoría a apoyar a los "reformadores", limitando sus acciones a ese marco legal.
Justo después de las elecciones a la presidencia del ultraconservador Ahmadineyad, organizaron una gran concentración el 23 de junio de 2005, aniversario de la elección del presidente saliente Jatamí. Querían expresar así su voluntad de defender los derechos de las mujeres que parecían estar aún más amenazados con el nuevo gobierno formado por el clan de Ahmadineyad y sus numerosos ministros provenientes de los Guardianes de la Revolución. Paradójicamente, la policía toleró esta manifestación. Pero un año más tarde, el 23 de junio de 2006, una segunda concentración fue esta vez brutalmente dispersada. Las militantes fueron detenidas y maltratadas.
De ahí salió la idea de orientar el movimiento feminista hacia otras formas de actuar. Se lantzó entonces la "campaña de un millón de firmas" contra las leyes en preparación que pretendían reducir aún más los escasos derechos de las mujeres 4/. Las feministas y sus apoyos hicieron un trabajo puerta a puerta a fin de sensibilizar a las mujeres en el hogar. Tras una efervescencia inicial y un éxito real entre mujeres ordinarias, la represión policial cayó sobre las militantes y la campaña quedó frenada.
Tras esta fase particular de lucha cívica, grandes personalidades de este movimiento se han puesto al servicio casi exclusivo de los "reformadores del Estado". Han servido, con "orgullo y entusiasmo" según lo que dicen, a las campañas electorales de Musssavi y de Rohani. Por ello se han cortado del resto de los movimientos sociales, y el movimiento feminista independiente iraní ha dejado de existir. Sus figuras emblemáticas, de Chirine Ebadi (premio Nobel de la paz) a la abogada militante Nasrine Sodoudeh, se han vuelto todas apoyos activos de los "reformadores". Han condenado las acciones que se colocaban fuera del marco legal y se han expresado abiertamente contra lo que han calificado de "subversión". Esta orientación no ha desembocado en ningún resultado positivo.
Una nueva era para los movimientos sociales, entre ellos el de las mujeres
Los diez días de manifestaciones contra la vida cara de este comienzo de año han estado caracterizadas por la ausencia total de consignas a favor de los reformadores del Estado, como Mir Hossein Mussavi o Mehdi Karubi, que fueron puestos en arresto domiciliario. Se han oído, por el contrario, consignas radicales contra el régimen, Guía Supremo incluido, y pidiendo el derrocamiento del régimen islámico en su totalidad.
La acción pública e ilegal de las valerosas mujeres iraníes contra la obligación de llevar el velo islámico se ha hecho también sin el apoyo de los famosos "reformadores". Éstos ni siquiera se han atrevido a apoyarlas verbalmente. El movimiento de estas mujeres se caracteriza por un desborde inmediato del marco impuesto no solo por los "conservadores", sino también por los llamados "reformadores de Estado" y sus discursos estériles. Su carácter subversivo, irrespetuoso para con los marcos legales, supone incluso para estos últimos una obsesión. Los dos movimientos concomitantes, contra la vida cara y la corrupción y contra la obligación de llevar el velo islámico, confirman una derrota para el discurso "reformador" de los últimos veinte años.
Más allá del número limitado de sus pioneras, el movimiento de protesta de las mujeres ha entrado en una nueva era. Razón de más para que en Francia y otros países la solidaridad del movimiento obrero y del movimiento de las mujeres se de sin fisuras, frente a las detenciones y encarcelamientos.
1/ Ver el artículo de Houshang Sepehr Irán, tras el terremoto, la sacudida social 10/01/2018 | en http://vientosur.info/spip.php?arti...
2/ La escritora italiana Oriana Fallacci, nacida en 1929 y fallecida en 2006, fue durante mucho tiempo una feminista de izquierdas valiente y comprometida. No defendió siempre las posiciones proimperialistas, prosionistas y violentamente islamofobas que tristemente marcaron el final de su vida.
3/ Esta muy instructiva entrevista puede ser releída, en inglés, en https ://newrepublic.com/article/92745/shah-iran-mohammad-reza-pahlevi-oriana-fallaci.
4/ Estas leyes han atacado al derecho de custodia de los hijos por las mujeres en caso de divorcio, y han bajado aún más la edad de matrimonio para las chicas.
Fuente: http://vientosur.info/spip.php?arti...
Más de 1.000 personas denunciaron en 2017 torturas o malos tratos policiales en España, cuatro veces más que en 2016
Tortuga Antimilitar - 15 June, 2018 - 00:00
El 15 de abril de 2017 un agente de Policía rompió varios dedos de una mano a un ciudadano senegalés de un 'porrazo' tras una persecución por el centro de la ciudad. El motivo: vender en el 'top manta'. El 14 de mayo del mismo año un agente de los Mossos d'Esquadra, en el desalojo del Centro Social La Rimaia (Barcelona), retuerce los dedos, tira del pelo, golpea en la boca y empuja a una joven de 19 años, tal y como ella misma afirma. El caso está en los tribunales. El 22 de diciembre de 2017 una grabación de un ciudadano recoge cómo un agente de Policía propina una fortísima bofetada a una mujer, que sale desplazada y cae al suelo. El compañero del agente mira impasible el golpe.
Son tres ejemplos reales sucedidos durante el año anterior. Pero hay muchos más. El informe de 2017 de la Coordinadora para la Prevención y de la Denuncia de la Tortura (CPDT) recoge hasta 1.014 casos de personas que han denunciado social o judicialmente torturas, abusos y/o malos tratos policiales. Se trata del dato más alto desde 2004, cuando la Coordinadora comenzó a recopilar estos datos. Es más, la cifra prácticamente multiplica por cuatro el número de casos respecto a 2016. La clave: las 473 personas que denunciaron haber sido víctimas de la violencia policial en Catalunya el pasado 1 de octubre.
"El año 2017 ha sido en el que mayor número de personas ha denunciado haber sufrido algún tipo de agresión policial durante su participación en movilizaciones sociales, una categoría que supone un 58% del total de personas afectadas", explica el Informe sobre la tortura y los malos tratos policiales en el Estado español.
Se trata del dato más alto desde 2004, cuando la Coordinadora comenzó a recopilar estos datos
La cifra supera ampliamente los datos registrados en 2015 y 2016 cuando se registraron 232 y 259 casos de personas que denunciaron haber sufrido violencia policial respectivamente. Es decir, se ha multiplicado por cuatro. Los datos de agresiones policiales durante movilizaciones sociales en 2017, de hecho, solo son comparables con los de 2011, año en el que se extendió por todo el país el movimiento 15-M. Así, en 2011 fueron 591 las personas que denunciaron este tipo de agresiones durante protestas y movilizaciones y en 2017 han sido 618. En años anteriores, por ejemplo en 2016 o en 2015, está cifra quedó limitada a 20 y 89 personas respectivamente.
Como dato positivo cabe destacar que es el tercer año consecutivo que el informe no recoge ninguna denuncia por tortura en situación de detención Incomunicada. Sin embargo, pervive la legislación que permite la detención incomunicada y, por tanto, la posibilidad de que se produzcan en un futuro, más o menos próximo, casos de tortura y malos tratos en estas circunstancias. Es por ello por lo que, una vez más, exigimos la derogación absoluta del régimen de detención incomunicada.
Más personas migrantes agredidas
Los datos de la CPDT también recogen un aumento de las agresiones a personas migrantes por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Así, en 2015 se recogieron los casos de 50 personas; en 2016, la cifra aumenta a 147; y en 2017, a 287 personas. El dato de 2017 es el segundo más alto desde 2004, solo superado por la cifra de 2014, cuando se registraron 355.
La razón del extraordinario aumento es el número de personas que denunciaron agresiones durante el 1-O en Catalunya
La CPDT muestra su "honda preocupación" por el elevado número de denuncias de agresiones dentro de los Centros de Internamiento para Extranjeros, popularmente conocidos como CIE. El informe señala que hubo 112 personas afectadas por presuntos malos tratos o tortura dentro de estos espacios de privación de libertad. "Reiteramos nuestra exigencia de su cierre inmediato, por ser espacios de vulneración de derechos y de frecuentes malos tratos", señala el la Coordinadora en el informe.
La tortura como premio
La CPDT también denuncia "la sensación" de que en España la tortura por parte del Estado no solo "no se persigue" sino que "se premia". "En este contexto queremos recordar que el coordinador del dispositivo policial del 1-O, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, fue acusado de torturar a una persona detenida en régimen de incomunicación en 1992 y fue juzgado por esos hechos en 1997. Entendemos que encargar estas responsabilidades a personas con este pasado da un mensaje de 'premio' a determinadas actitudes y conductas, que valoramos como muy peligroso", señala el Informe.
En este sentido, la Coordinadora también señala como preocupante el nombramiento de Héctor Moreno como jefe de la Policía Nacional de Cantabria ya que, como informó este periódico, Moreno había sido condenado en 1994 por la Audiencia Provincial de Madrid por un delito de torturas y había sido parcialmente indultado por el Gobierno de José María Aznar en 1998.
La CPDT, una plataforma integrada por más de 40 organizaciones de lucha contra la tortura y la defensa de los derechos humanos, reconoce, no obstante, que "estas cifras no coincidirán con el número de causas penales abiertas por tortura y/o malos tratos. Por una parte, una misma situación con diversos afectados podrá dar lugar a una o a varias causas diferentes, dependiendo de las circunstancias concretas de la situación. Por otra, puede que algunas de las personas afectadas tras hacer una denuncia pública y obtener un parte médico de lesiones, no haya acudido a ratificar la denuncia al Juzgado".
"Hay que insistir en que este informe no recoge la totalidad de las
situaciones de tortura y/o malos tratos ocurridos en el Estado español durante el
año 2017, ni siquiera contiene la totalidad de las denuncias formulada en los
tribunales; sino sólo aquellas que, dadas las condiciones antes indicadas, han
llegado a nuestro conocimiento y hemos podido contrastar", insiste la Coordinadora, que también apunta a la ausencia de datos oficiales y a su desigual implantación a lo largo de todo el territorio estatal.
Las fuentes utilizadas por la Coordinadora para elaborar este informe son entrevistas personales con las personas denunciantes y/o sus familiares; información facilitada por las abogadas de las personas afectadas, cuando estas abogadas no forman parte de ninguna de las organizaciones de la CPDT; informes de otras organizaciones de defensa de los Derechos Humanos no pertenecientes a la CPDT; resoluciones judiciales (sentencias y autos) y otras fuentes oficiales; y, por último, medios de comunicación, siempre que su información haya podido ser contrastada por otras fuentes.
Judith Butler: "Yo quiero ser más débil"
Tiene el semblante serio. Su afilada nariz y las cejas forman una T perfecta. Lleva el pelo gris, ni corto ni largo y un traje de chaqueta y pantalón negro ajustado a su talla. No es ni hombre, ni mujer y es las dos cosas a la vez. Qué importa. Judith Butler está por encima de esa división con la modestia suficiente como para asumir que ese binarismo no va a desaparecer porque ella sea la punta de lanza de su disputa en la actualidad. Estuvo la semana pasada en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) para hablar de la ética de la no-violencia y de si somos o no adultos, pero siempre desde el género. ¿Qué aprendimos con ella?
“No me ahorro incomodidades”, dijo nada más erigirse frente altar de su conferencia. Empezó concluyendo: “al final, es el Estado el que de forma violenta viene a decirnos quiénes son los violentos”. Para después descomponerlo todo y llevarnos a otro lugar. Marina Garcés, filósofa (de guerrillas) la había presentado con referencias obvias a lo que ha estado pasando en los últimos meses en Cataluña. Así que con los aforismos y la actualidad claras, descendió a los conceptos más básicos para que todas las que nos dábamos cita allí nos deconstruyéramos juntas para volver más sólidas.
Para entender la no-violencia, una teórica de las identidades tenía que empezar por preguntarse quiénes éramos nosotras. Las que estábamos allí una tarde de abril en el hall del CCCB. Somos humanas y “algo hay que nos une para estar todas allí” porque de lo contrario, no estaríamos, pero seguramente no podríamos considerarnos ni de la misma región, ciudad o Estado ni aunque lo fuéramos. Lo que estaba claro es que no éramos autosuficientes, porque esa teoría del hombre que lo es ya es, de por sí, ridícula y sexista.
Primer punto clave. Los hombres en islas que no necesitan a nadie ni a nada son un absurdo. La teoría que así los presenta “olvida que las personas no nacen adultas”. Nacen niñas y pasan de unas manos a otras, literalmente, hasta que aprenden a comer, caminar o hablar, cosa que tardan años en hacer. Esta reflexión tan a todas luces obvia no existe en el contrato social bajo el que nos relacionamos. Nuestras leyes y normas sociales se basan en ese modelo en el que somos seres individuales y adultos que no dependen unos de otros y nunca lo han hecho. Pero es esa dependencia la que nos hace iguales. Necesitar a los otros para ser quienes somos, porque igual que de pequeños necesitamos que nos alimenten y nos sujeten para estar de pie, de mayores necesitamos supermercados, fabricantes de cocinas, pavimentos y semáforos para lo mismo. ¿Quién puede entonces pensar que somos autosuficientes?
Si a estas alturas seguís el hilo, cosa que la misma Butler se preguntaba en la charla, ya estáis a punto de entender esta deriva. Siguiente punto clave. La única manera de sobrevivir es ser conscientes de la dependencia. La única manera de asegurar que vivamos en igualdad es aceptar la dependencia y hacernos aún más dependientes. Sólo si los gobiernos saben, pero sabiéndolo de verdad, que dependen unos de otros, pueden luchar contra el cambio climático, que es global. Si yo contamino en mi país, lo estoy haciendo en todo el mundo. Este agua contaminada llegará a todo el mundo. El aire que contamine otro país en la otra parte del mundo lo llegaremos a respirar aquí.
Tomar decisiones globales es difícil. Pero es hacia ahí hacia donde tenemos que avanzar. Y sólo hay una forma: aceptar la dependencia y con ella, la vulnerabilidad. Es difícil convencerse de que ser vulnerables es bueno cuando vivimos en un sistema capitalista que busca que seamos expertos en todo para no tener que pedir ayuda a nadie. Pero si lo que queremos es ser iguales y avanzar juntos, sólo puede ser aceptando que dependamos unos de otros por igual. Saber que necesitamos al otro y el otro a nosotros es la única manera de avanzar sin pisar cabezas, básicamente. Y esta es la verdadera clave de todo.
Se trata de depender de otros y de que otros dependan de nosotros. De lo contrario, estaríamos hablando de colonización. El problema no es ser vulnerables, es que alguien explota esa vulnerabilidad. Que el Estado nos abandone política y económicamente es la traducción de esa explotación. Y a la vez, lo que nos une a las personas de otras partes del mundo con las que no compartimos normas ni sistema legal, pero sí el abandono. Somos todas bastante igual de vulnerables, admitámoslo.
En ese abandono, en esa posibilidad de que aquello de lo que dependemos se comporte de forma no predicha, de una forma que no podemos controlar y nos haga daño es donde nace la agresión. Y la mejor manera de combatir esa violencia no es cuidándonos más, es dependiendo más, siendo más vulnerables. De la misma manera que lo más efectivo para luchar contra la violencia es la no violencia, la resistencia. Porque siendo vulnerables, defendiendo los cuidados, es como acabaremos con esa “masculinidad indiferente” que mata para defenderse. Le pondremos fin cuando todos aprendamos que matar al otro es matarnos a nosotros mismos, porque todos cuidamos de todos y dependemos de todos. Suena inocente pero, ¿no es ser sociales y apoyarnos unos en otros lo que nos diferencia del resto de animales? ¿No hay declaración más feminista que reconocer la interdependencia?
La dependencia limita la destrucción y potencia la ética, que es de lo que había venido a hablarnos Butler. Hay que repetirlo más porque, de momento, cargárselo todo es lo más normal del mundo. Quienes protestan son los vulnerables que se han aliado y constituyen la resistencia. Y al sentirse abandonados es cuando han entendido que la no violencia es la mejor manera de luchar contra la violencia. Resistirse es también un acto violento, porque se lucha casi siempre contra un poder legal y hace falta que ocurra la violencia para oponerse a ella. Para resistir, para oponerse sin violencia hay que cultivar el odio y aprender a transformarlo. A Butler le dijeron que esa afirmación era débil. Entonces, la T de su semblante serio cambió dando lugar a una sonrisa y contestó: “eso es lo que quiero, ser más débil”. Ahí es donde reside la fuerza. Y cuanto antes lo sepamos, mejor.
Más ilustraciones de Maria Pichel aquí: https://mariapichel.wordpress.com/
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/gsnot...
Hilos del tablero
Tortuga Antimilitar - 14 June, 2018 - 00:00
Según Gregorio Selser, Estados Unidos ha invadido Nicaragua un sinnúmero de veces; ha financiado una contrarrevolución de forma ilegal e inmoral: ahí están las sentencias de los tribunales estadounidenses y, de corolario, una sentencia de la Corte Internacional de Justicia en la Haya, que declara culpable a Washingtonpor bloquear puertos y financiar una guerra sangrienta para sabotear al gobierno sandinista de la década de los ochenta. Porque los intereses y planes geopolíticos de Estados Unidos son ambiciosos y criminales, sin respeto a los pueblos y al derecho internacional; y, hoy, nuevamente, crean una trama con un guion que solo se repite en países latinoamericanos con presidentes progresistas.
En la última década, Washington y sus agentes locales han perpetrado golpes de estado blandos en Honduras, Brasil y Paraguay; han intentado, sin éxito, romper el orden constitucional en Bolivia, Ecuador y Venezuela; y lo han hecho siempre, a países con presidentes de izquierdas.
Utilizan dos guiones distinto: en países donde tienen harta influencia en las instituciones militares, el parlamento junto con el poder judicial, ha defenestrado (en sistemas presidencialistas) al presidente. Y en países como Venezuela y, ahora, Nicaragua, donde el imperio choca con unas fuerzas armadas dignas e instituciones del estado con alto sentido patrio; organizan protestas desestabilizadoras y muy violentas.
El imperialismo ha ido mutando sus estrategias golpistas e intervencionistas; se ha, visto en Siria, en Libia, en Ucrania, en Venezuela y, hoy, en Nicaragua. Cuenta con la manipulación y la mentira, que multiplican a través de las redes sociales. En el acoso a Nicaragua ha utilizado con cinismo y desvergüenza fotos de cadáveres de otros territorios del planeta, de Palestina, Honduras o México, para achacarlos al gobierno de Managua. En paralelo, la mendaz maquinaria propagadística de Washington denuncia una supuesta represión salvaje del gobierno sobre “grupos de manifestantes pacíficos y desarmados”; acusaciones repetidas después desde organizaciones mercenarias “defensoras de los derechos humanos”, creadas ad hoc con el dinero sucio de los servicios secretos estadounidenses.
Acostumbrados a la violencia, seguros de la complicidad de las burguesías locales en América Latina, consumados maestros en la injerencia en otros países, aplicados padrinos de gobiernos militares que asolaron el continente y sembraron la muerte por doquier, los gobiernos norteamericanos siguen sin aceptar la soberanía de sus vecinos y quieren imponer a cualquier precio toda su hegemonía.
El gobierno de Nicaragua, que no ha cesado de hacer llamamientos a todos los sectores nicaragüenses a participar en una mesa de diálogo, incluso a los grupos violentos y golpistas, aboga por la mediación de sectores que le son opuestos, ha aceptado la entrada de la CIDH (organismo dependiente de la OEA, hostil al gobierno sandinista), y ha cedido para que investigadores internacionales propuestos por la CIDH esclarezcan los responsables de todas las muertes que se produjeron durante las protestas. Por eso, llama la atención que, tras ese último acuerdo donde se garantiza la imparcialidad en las investigaciones, los opositores se retirasen de la mesa de diálogo y llamasen a un golpe de Estado.
Ante esa alarmante situación, es urgente levantar la voz contra esa injerencia norteamericana; es apremiante la movilización por la paz, la democracia y la soberanía de los pueblos; es inaplazable que los trabajadores y las organizaciones políticas y sociales de España y Europa se movilicen por la soberanía de los pueblos: en este caso, por un país pequeño en extensión pero gigante en dignidad. Nicaragua se ha ganado con harto sacrificio el derecho a que Estados Unidos saque sus manos del país, a ser un territorio libre de las hipotecas imperialistas y a que nadie intervenga en sus asuntos internos; y tiene la fuerza y la dignidad suficiente para encontrar por sí misma la resolución de la crisis dentro del marco democrático, la legitimidad para elegir libremente su camino de restablecer la paz.
Recientemente algunas entidades municipales también se están sumando al movimiento de creación de monedas sociales dando un importante respaldo institucional y sobre todo económico a su funcionamiento, con interesantes resultados. Algunas cuentan incluso con financiación de la Unión Europea. En España, dos ejemplos interesantes en este sentido son la Ossetana (San Juan de Aznalfarache) y la Grama (Santa Coloma de Gramanet). Por último, a escala europea podemos citar dos monedas complementarias de gran proyección mediática internacional: Bristol Pound (Reino Unido).
Por Jose Mayoral.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/la-ot...
El Tribunal Supremo se reserva para los raperos
Tortuga Antimilitar - 13 June, 2018 - 00:00
La actividad penal requiere de una energía incandescente, que obliga a dosificar los esfuerzos para no incurrir en el agotamiento. La sentencia del 'caso Nóos ' demuestra que el Supremo ha decidido concentrar su misión condenatoria en raperos y tuiteros que ofenden al Rey, para mostrarse misericordioso frente a los miembros de la Familia Real que se han aprovechado de su condición para robar a los ciudadanos. Malversación es sinónimo de robo.
Iñaki Urdangarin se va de rebajas, con un leve empujón adicional saldrá de la prisión sin necesidad de haber entrado. A Cristina de Borbón le sale a devolver, un escarnio adicional para la ciudadanía en plena declaración de la renta. Cabe recordar que la Agencia Tributaria y el fiscal Pedro Horrach, nada sospechosos de animadversión hacia la hermana del Rey, reclamaban una cantidad que el Supremo considera exagerada. El acto de restitución a la exduquesa de Palma de los 128.138 euros reclamados de más debería ser público, y retransmitido en directo en una excelente parábola de que todavía hay clases.
Conviene precisar que el Supremo no actúa sobre el vacío, la voladura de la instrucción de José Castro a instancias de la fiscalía anticorrupción empieza con la desfiguración del caso llevada a cabo en la sentencia inaugural de la Audiencia de Palma.
Insultar al Rey sale proporcionalmente más caro que robar utilizando el nombre del Rey, puesto que hasta la muy benévola sentencia admite que Urdangarin se aprovechó de "la situación de privilegio que disfrutaba como consecuencia de su matrimonio con una hija de quien era entonces Jefe del Estado". Hubiera sido más sencillo escribir "yerno del Rey", con el inconveniente de que así se habría entendido todo. Criticar ferozmente al monarca también es más peligroso para la salud penal que burlarse de los ciudadanos al malversar su dinero.
La trama delictiva puesta en marcha por el cuñado del Rey, a través de un Instituto en el que figuraba la hermana del Rey y otros figurones palaciegos, le ha salido rentable a quienes la pusieron en marcha. Nadie discute que Urdangarin y compañía cobraron seis millones de euros de las comunidades de Balears y Valencia. Por comparación con las cantidades restituidas, y que no alcanzan el millón de euros, los foros fantasmagóricos han supuesto un excelente negocio para los familiares del Jefe del Estado.
La Audiencia de Palma y el Supremo consideran adecuados los precios millonarios de convocatorias baleares y valencianas de ínfimo impacto, y que nadie recuerda. Esta ficción solo demuestra que los magistrados involucrados son tan duchos en Derecho Penal como ignorantes de la realidad de las regiones citadas. Aunque los jueces belgas no tengan tan clara la capacidad de sus colegas españoles a la hora de dictar una simple euroorden.
El Supremo ha necesitado más de un año para no hacer nada, salvo las rebajas citadas. No solo actúa bajo el criterio de 'in dubio pro reo', sino de 'sin dubio pro reo'. Manos Limpias se lleva el castigo verbal que se disculpa a los delincuentes privados, la sentencia acaba en cuanto se desestima el recurso de la fiscalía porque no se puede acometer una revisión probatoria "en contra del reo". El texto acusatorio de la fiscal del Supremo devolvía al sueño de una justicia igual para todos. Por supuesto, ha sido íntegramente rechazado.
Un caso de bebés robados salpica a la nueva ministra de defensa
Clara Alfonsa Reinoso
“Sé que mi caso no es el único, hay muchos casos parecidos, y no hay justicia para esto”, afirma Clara Alfonsa Reinoso a El Salto. Reinoso mandó la semana pasada una carta a todos los nuevos ministros del Gobierno de Pedro Sánchez explicando su caso y pidiendo apoyo. Entre estos cargos se encuentra Margarita Robles, la nueva titular de la cartera de Defensa y una de las personas implicadas en el supuesto robo de su hija.
Ha sido el último paso de un largo proceso que comenzó en 2014, cuando recibió una llamada de Servei especialitzat d'atenció a la infància i a l'adolescència (SEAIA) en la que le anunciaron que el hijo que había dado a luz 27 años antes, y del que le dijeron que nació muerto, era una hija y la estaba buscando.
El caso de Clara Alfonsa Reinoso, llamado caso Dexeus por el nombre de la clínica en la que dio a luz, salió a los medios de comunicación en 2014, sobre todo en El Periódico . Meses antes, el Juzgado de Instrucción número 22 de Barcelona había comenzado a investigar el posible caso de robo de la hija de Reinoso.
Una menor embarazada bajo tutela judicial
El caso de Clara Alfonsa Reinoso tuvo lugar en 1987, diez años después de que comenzara la democracia y con Felipe González como presidente de Gobierno. Reinoso entonces tenía 15 años y se había quedado embarazada. La relación con sus padres era conflictiva y, tras recibir una paliza, en enero de 1987 acudió a una asistente social que la llevó a un centro de madres solteras en Barcelona. Allí estuvo hasta que dio a luz en junio, aunque su estancia en el centro no consta en ningún sitio hasta meses después de que ingresara.
“La asistente me lleva en enero al centro de madres solteras, pero de enero hasta mayo fue un secuestro, no hay informe que explique dónde estuve durante esos cinco meses”, explica Reinoso.
El 10 mayo, la titular del tribunal de Menores de Barcelona —en esa época Margarita Robles—, firma la tutela de Clara Alfonsa Reinoso. Faltaba un mes y ocho días para que diera a luz. Cuando llegó el día, el 18 de junio de 1987, la llevaron a la clínica privada Dexeus, uno de los centros médicos más caros. La llevaron sedada y, cuando despertó, ya no estaba el bebé, que le dijeron que nació muerto.
“La doctora López-Rodó me dijo que mi hijo había fallecido”, recuerda Reinoso. Era Victoria López-Rodó, según publica El Mundo familia del ministro de Exteriores franquista Laureano López-Rodó, y quien posteriormente ocultaría la identidad de Clara Alfonsa como madre del bebé.
Reinoso relata que, tras dar a luz, la dejaron abandonada y, antes de que pasara un mes, la misma juez Margarita Robles firmó la declaración de archivo del expediente de su tutela el 10 de julio de 1987, documento al que ha tenido acceso El Salto.
“No digo que esté implicada —afirma Reinoso en relación al papel en el caso de Margarita Robles—, digo que es conocedora, porque un 10 de mayo me coge tutelada y me deja en la calle con cuarenta puntos de sutura, pesando los 49 kilos que pesaba, sin que yo tuviera a nadie con quien contar, justo después de dar a luz argumentando que ya tenía 16 años cumplidos y estaba a punto de cumplir los 17 años”.
“Legalmente estuve tutelada por el Tribunal de Menores dos meses, los inmediatos a que diera a luz, —continúa— sin que hubiera ningún examen psicológico cuando se quitó la tutela a mis padres”.
Años después, cuando supo que su hija estaba viva, fue a ver a Margarita Robles. “Lo pasé muy mal, es una mujer muy fría. Me dijo que lo hizo por el bien del menor y yo le pregunté: ‘Qué menor, ¿mi hija o yo?', y me puse a llorar. Me contestó pidiéndome que no llorara, que le estaba dando pena”. Reinoso señala que, si hubiera sido por el bien de la niña, habría algún papel en el que constara que pasó tras el parto. “Pero no consta ni un punto ni una coma de mi embarazo ni de mi hija”. Desde El Salto hemos intentado ponernos en contacto con Margarita Robles sin que hasta ahora haya respondido a nuestras preguntas.
En búsqueda de la madre biológica
En el caso de Clara Alfonsa Reinoso, fue su hija, de la que ella no conocía nada, quien se movilizó para conocer la verdad. En 2012 cursó una solicitud a la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (DGAIA) con el objetivo de conocer sus orígenes. En ella señalaba que siempre había sabido que era adoptada y que sus padres, Jordi Estivill y Cristina Rimbau, habían pagado un millón de pesetas por ella.
Un año después, en octubre de 2013, su padre dio testimonio de lo ocurrido. En el escrito, al que ha tenido acceso El Salto, contó cómo, después de varios años intentando tener hijos, y ante las dificultades de adoptar por la vía legal, optaron por una “vía abierta” que les ofrecieron sus amigos Ignasi de Gispert y Teresa Cervelló, ambos juristas —él abogado y decano del Colegio de Abogados de Barcelona, ella posteriormente magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Barcelona—.
El testimonio detalla que el 18 de junio de 1987 él y su mujer acudieron a la clínica Dexeus y allí le entregaron a un bebé. Su cónyuge le dijo que la madre biológica, que estaba de acuerdo con entregar a su bebé en adopción, era menor de edad y que “era mejor que no se conocieran, que venía de una familia desestructurada y su madre y algunas hermanas se dedicaban a la prostitución”. Tras recoger a la bebé, llegaron a casa con la niña y siguieron las indicaciones de su abogada, Clara Orpinell, para iniciar el proceso de acogida que en dos años culminaría en adopción. Desde este medio hemos intentado hablar con la abogada Orpinell, pero hasta ahora no ha contestado a nuestras llamadas.
Poco después, el Juzgado de Instrucción 22 de Barcelona comenzaría a investigar el caso. Entre otras diligencias, pidieron colaboración a la DGAIA. Un mail enviado el 10 de enero de 2014 por un miembro del personal de esta oficina, al que ha tenido acceso El Salto, explica que ese día habían recibido la visita de dos agentes de Grupo II de Crimen Organizado de la Policía Nacional, en funciones de policía judicial y en cumplimiento de un mandato del citado juzgado en relación a una denuncia de robo de niños que poco antes comenzaba a saltar a los medios de comunicación, especialmente en el diario catalán El Periódico.
Otro mail del personal del mismo organismo enviado el 20 de enero del mismo año exponía que ese mismo día se había remitido el expediente de Clara Alfonsa Reinoso a la policía judicial, advirtiéndoles que era posible que no estuviera toda la documentación original ya que esta estaba desordenada, no estaba indexada ni paginada.
“La Generalitat tuvo conocimiento del embarazo de Alfonsa Reinoso, entonces menor de edad e ingresada en un centro de protección financiado por la Generalitat (Casa de la Jove) y también de las supuestas gestiones hechas para dar el recién nacido en adopción”, explica el mail.
“La poca fiabilidad del expediente (no estaba indexado, ni paginado y habían transcurrido 26 años) no permite establecer de manera cierta si este conocimiento fue anterior o posterior al parte de la clínica Dexeus (junio). El documento en el que el centro explica las circunstancias de la joven es posterior (septiembre) y en él se manifiesta que la menor consiente la adopción y que la jueza está informada”, continúa el texto del mail, en el que apuntan que los documentos que constan “permiten presumir que la Generalitat conoció el parte después del ingreso, que fue irregular” y que los funcionarios del DGAIA supieron del ingreso por el juzgado.
El mail también afirma que la estancia de Clara Alfonsa Reinoso en el hospital Dexeus corrió a cuenta de la Generalitat, dato que ella rechaza. “La factura del parto está a nombre de la madre adoptiva, como si fuera su parto. Tengo las facturas. Ella fue la señora que me llevó de la manita a la clínica, haciéndose pasar por asistenta social”.
Sobre qué pasó con la recién nacida, el mail afirma que la Generalitat no hizo ninguna acción para conocerlo ni quiénes se la llevaron del centro clínico. También que el mismo Tribunal de Tutela de Menores inició poco después del nacimiento un nuevo expediente, esta vez sobre la recién nacida, “al tener conocimiento por una denuncia” de que la niña estaba en casa de los Estivill Rimbau por ‘abandono” de sus progenitores, que no constan”.
Ese expediente no tenía ningún dato que permitiera relacionarla con Clara Alfonsa Reinoso. En el mismo constaba la inscripción de la niña en el Registro Civil por parte de sus padres adoptivos, dos días después del nacimiento y con sus apellidos. En noviembre de 1987, el juzgado acordó que estos fueron sus tutores. Un cambio legislativo provocó que la tutela de la niña pasara a la Generalitat, que en mayo de 1988 la declaró en desamparo y en agosto del mismo año tramitó el proceso de adopción a favor del matrimonio.
Cinco años de proceso judicial
“Yo lo que quiero es que se me diga judicialmente que me robaron a mi hija”, asevera Reinoso, que añade que el proceso judicial, iniciado en 2013, está pendiente de que se presenten pruebas. “Pero no sé qué más pruebas necesitan para que se confirme el robo de mi hija y la adopción ilegal —señala—. Ya se ha visto que hay falsificación de documentos públicos, que no tenía que haberse realizado nunca esa adopción, presento una carta que hace el padre adoptivo en la que reconoce que es una adopción atípica, que se la llevan a las dos horas de nacer, que yo era una niña tutelada, que me llevan a un hospital privado sin documentación, que no consta mi embarazo en el Tribunal de Menores, y que me dejan desamparada”, continúa.
Además del proceso penal, Reinoso señala que hay otra denuncia civil interpuesta, también admitida a trámite, para anular el proceso de adopción de su hija. “Mi hija reconoce por escrito, antes de localizarme, que su padre pagó 6.000 euros, que la compró”, recuerda.
“El caso de Clara Alfonsa es de 1987, ya en democracia. Tras la dictadura han seguido robando niños”, afirma a El Salto Consuelo García del Cid, periodista que ha dedicado sus últimos años a investigar el robo de niños y que en la actualidad está preparando un libro sobre el caso de Clara Alfonsa. “Ya ha contactado con nosotras hasta una productora cinematográfica para tratar este tema”, añade.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/ninos...
Haz objeción
Andando, hablar de la guerra
En las montañas del Atlas, una reflexión y una mirada a la guerra lejana, presente, aparentemente eterna.
Panorama Marruecos
Desde hace casi veinte años recorro a pie la cordillera del Alto Atlas y sus confines desérticos inmediatos; también, algunos sistemas montañosos menores que la circundan y desde los que me es permitido disfrutarlo en su grandeza, objetivar su perfil y su lejanía. Llegué para trepar a lo más alto de sus cimas, penosamente cargado con una mochila llena de prejuicios invisibles que aún no he conseguido vaciar del todo pero, nada más descender del Jbel Toubkal, entendí que mi implicación con todo aquello iba a trascender del vano reto deportivo para entrar en un terreno donde irían de la mano lo antropológico, lo existencial, lo político. Seré siempre un extranjero, aunque tras tanto tiempo entre el pueblo amazigh, probablemente sea el forastero familiar necesario, ese con el que se dialoga y al que se escucha con una cierta calma. Ya no soy un intruso.
Fui, eso sí, en resumidas cuentas, un anónimo agente colonial, un ignorante de libro al que sólo salvó, en parte, un vestigio de la capacidad infantil de adaptarse a la sorpresa. He hecho, de esta manera, miles de kilómetros, unas veces sin rumbo, otras con la precisa ruta que dibuja una búsqueda concreta. Quise andar para hacer todo más ancho y, ahora, almaceno en la memoria nombres, hombres y mujeres, almaceno dolores. También el relato popular, capturado en la cotidianeidad, de un tiempo convulso, la interpretación de la naturaleza de sus fracturas, esas que luego no se leen en los libros, que deberían llamarse historia. Por eso he visto desde allí, cómo no, vivir la inmediata guerra remota y, así, he entendido que todos vivimos todas las guerras. Hablamos entre esos colosos minerales, algunos momentos, de ella, de la guerra, ésa que no hay ni que nombrar, la común, la concreta. Lo hacemos muy poco, sí, en contadas ocasiones, como si estuviera de más, como si no quisiéramos verla existir, como si no existiera, y ese silencio habitualmente toma la dimensión de algo natural y tranquilo.
BIN LADEN, EL OTRO Y EL LEÓN DEL DESIERTO
Bin Laden llegó hace tanto tiempo... De improviso, volando, como sólo lo saben hacer determinados mitos, se introdujo hasta en la más remota aldea del Atlas por el único medio posible, por el más impreciso e indetectable de los túneles: la antena parabólica. La misma antena que con su presencia bizarra aturde el imaginario -sólo aparentemente ingenuo- del turista occidental, que estropea su idílica visión de los pueblos de barro y piedra apelotonados en las laderas, colgados en los desfiladeros, inesperadamente rebosantes de gente.
En los vetustos televisores se vieron caer, aquel remotísimo 11 de septiembre de 2001, las Torres Gemelas y, en otros más modernos, ya con su pertinente retícula de píxeles, se siguen viendo pasar guerras. Guerras lejanas que son una, íntima, tan próxima como remota. Representada, más que resumida, en la reflexión expresada, apenas unas semanas después de los atentados de Nueva York, y con sincera precisión, por unos muchachos con los que en Merzouga compartía una manta y unas frutas maduras: “si alguien se tira un pedo en Afganistán, huele aquí. Olerá siempre también aquí, amigo, porque nadie os va a sacar de la cabeza el convencimiento de que, desde aquí hasta allá, todo es lo mismo, todos somos lo mismo”.
Ese Otro vigoroso, aparentemente libre, siempre con los recursos y el tiempo suficiente para irrumpir en tu aldea, en tu vida, para condicionar dramáticamente tu economía. Bellas, bellos, ilustrados, a veces cariñosos e infantiles, desconfiados, temerosos, volátiles. -“Nunca nos mandan, después, la foto”-. Ese Otro que también, sin del todo serlo, es el de los bombardeos a los Ait Atta en el Saghro en los años treinta, el de los aviones atacando con gas mostaza en el Rif los exactos días de mercado, el que arrasó Argelia, el ocupante de Túnez, el amigo de Israel. Todos estábamos, una tarde, viendo ese largometraje en el que Anthony Quinn interpreta a Omar Mukhtar, el León del Desierto, el héroe libio de la resistencia frente a los italianos; yo era el único europeo y recuerdo cómo me atravesó un abrumador sentimiento de vergüenza. Mukhtar, fue, por supuesto, asesinado por los fascistas y esa película jamás ha sido distribuida en Italia. En 1982, se prohibió su exhibición por “dañar el honor del ejército”. Su director, Moustapha Akkad, fue paradójicamente asesinado con su hija el 2005 en un atentado de Al Qaeda en Amman, Jordania, en el hall del hotel donde casualmente se hallaba. Era de Alepo, no sabemos qué queda de Alepo.
LA GUERRA DISCRETA, LA TELEVISIÓN
Ahora, ya, siempre está agazapada la guerra para asomarse discreta, repentina y puntual, hasta en el último de los rincones. Junto a los culebrones latinos convenientemente arabizados, las series turcas y el fútbol (“¿Barça, Madrid?”), detallada en los noticieros, esos que veo en soledad y silencio en algún restaurante popular, sorbiendo suavemente la sopa y que, tantas veces, abren con un cazabombardero despegando, con destellos de explosiones en Damasco, en Afrin, con humo de misiles, con un entierro tumultuoso y multitudinario en Gaza. Como si fuera consustancial a la condición de televidente musulmán, se encuentre donde se encuentre, el hecho de convertirse en observador de primera fila de cada carnicería posible. Como víctima, como verdugo, como estupefacto testigo de una catástrofe que ni es propia ni deja de serlo.
La pantalla no escucha, sólo habla. Hablaba sin hablar Bin Laden, hablaban esos extraños talibanes, los barbudos de Egipto, el Jeque Yassin desde su silla de ruedas, los asesinos encapuchados con perfecto acento inglés de Londres, con el puñal en una mano y aferrando con la otra, por el cabello, a un rehén occidental y tembloroso, presto al sacrificio. Y en ella gesticula también, enfático, Erdogan, envuelto en banderas rojas con la media luna blanca, saluda hierático el odiado Assad... Pero, de la misma manera, trae sonriendo a las mujeres combatientes en Rojava, con sus largas e inmensas trenzas, los adolescentes palestinos acurrucados y sudorosos tras la barricada, la selección de fútbol que irá al mundial (¡cómo lo celebramos, a los pies de la Koutoubia!), a Benzema, a Zidane -“es de la kabilia, bereber, amigo, como todos nosotros”-, a unos ancianos, en semicírculo, tocando concentrados el bandir en el programa de folklore. Todos, reconvertidos en un incomprensible, en un inesperado Nosotros forzado desde el otro lado del espejo.
Los ataques del hotel Asni, los constantes controles de carretera de finales de los noventa (“buscando argelinos”), los rumores difusos de que algo se cocía en las barriadas de las grandes urbes, relatados por los hijos retornados tras otra campaña trabajando en la construcción. Mientras, afinando la mirada, se podía intuir cómo, en el extranjero, el continente de las grandes noticias, se articulaba el monstruo del conflicto. O, mejor, la renovada expresión del conflicto de siempre, un conflicto explicado en el imaginario popular como extensión del reciente pasado colonial, como la necesaria prolongación de una persistente y tenaz rivalidad religiosa explicitada en toda una galería de actitudes e instrumentos culturales. “Las cosas siempre han sido desgraciadamente así -me repetían los taxistas, los muleros, los estudiantes- las cosas siempre se han organizado entre nuestros mundos de esa manera”. Desde Saladino, desde las Cruzadas, desde Granada. Y yo, entonces, echaba la vista atrás, recordaba las lecturas adolescentes, la caída de Acre, las viejas canciones de la guerra colonial, mi tío abuelo, veterano de la guerra del Rif repitiendo, con la razón perdida: “África, África, disparaban”...
ESE HORROR NO ES NUESTRO
En todas partes, identidad: “Esos que van cortando cabezas no son de aquí, esos son europeos, no son nuestros”. Jóvenes musulmanes retransmitiendo en directo decapitaciones, atravesando Europa hasta el escenario del horror para alimentarlo. Desde Bristol, desde Nantes, desde Ceuta, desde Amberes, desde el extrarradio barcelonés, hasta Siria, hasta cualquier rincón de Oriente Próximo. Personajes barbarizados a los que no consideran propios y que la mayoría ubica en un universo remoto de inmolación, lejos, increíblemente lejos del rutinario combate por la subsistencia. Resulta complicado entender qué puede ver el extranjero en común entre ese horror que parece no tener límites y la endurecida pero previsible cadencia de cada día en esos valles, en esos pueblos de barro y piedra, en esos huertos impolutos y silenciosos. Un país dentro del país (¿quizás el país verdadero?) cuya existencia no escinde trabajo de vida ni vida de religión y, por ello, deviene inasible sin un ejercicio de comprensión que los viajeros parecen, en tantas ocasiones, incapaces de realizar. “No me preguntéis más de religión. Todos los extranjeros preguntan siempre por nuestra religión. ¿Por qué os importa tanto la religión?”.
He escuchado las mismas palabras repetidas una y mil veces, la misma pregunta formulada en tashelhit, en árabe, en kurdo, en farsi, desde la atlántica Essaouira hasta la frontera de Irán.: “¿Es por el petróleo y la religión, verdad...?” Un conflicto, pues, identificado a la vez en su aspecto religioso y en el colonial, la intuición colectiva de un occidente en permanente alerta frente a lo musulmán incrustada en el subconsciente comunitario. Y, a la vez, paradójicamente, la mano tendida, siempre tendida desde los universales comunes de solidaridad y justicia: “al final, en todas partes, mandan los ricos, nos tenemos que entender los pobres, nos roban siempre, siempre es lo mismo.”
“Aquí, de eso, no hay. Aparecen algunos días, son pesados, piden algo de limosna... Pero están en la ciudad, los barbudos”. Es la ciudad, son las ciudades, encarnando una promesa difusa de otra vida y, también, un concreto sentimiento de desconfianza, de riesgo, de ajenidad. En la fractura entre el mundo rural y el urbano se genera un lugar lleno de contradicciones, de preguntas y, a la vez, rico en recursos explicativos. La violencia está en la ciudad porque la violencia es la ciudad. Si algo malo puede pasar, será en la ciudad; “en las nuestras, en las vuestras, mira Londres, Paris, Barcelona”. Allá, quien sabe, pudiera sucederle algo a un extranjero. “Aquí, no, nunca pasa nada , ¿sabes lo lejos que estamos de la Siriya?”.
En el espacio urbano habita la economía y con ella, también, la desolación y la rabia. En la ciudad, a la que los chicos van a buscarse la vida, es donde pasan las cosas. De allá han salido esos muchachos que han capturado combatiendo tan lejos (“lo hemos visto en la tele”). Allá se malearon, o los engañaron, o los convencieron. De existir un combate será en ese espacio, y de él llegarán -llegan- diminutos pero constantes restos de finísima metralla.
Al principio, hace ya tanto años, los feroces ataques de Casa, de Madrid; más tarde, la voladura del café Argana, esa puñalada en el corazón. Después, una implacable y densa sucesión de carnicerías: Egipto, Túnez, el mercado navideño de Berlín, Barcelona... Los atentados en la misma Francia golpearon durísimamente al turismo, esa otra televisión: “a veces, pienso que no quiero ver más mundo; nunca he salido de aquí y, con vosotros, todo me viene a casa, me pasa por delante, igual soy por eso afortunado”.
Tras cada orgía de ira, el flujo de visitantes se resiente, de un modo evidente, en estas montañas. Ocasionalmente sobran mulas, muleros, tiempo para pensar, para observar y para fabular. “Antes no pasaban casi aviones entre esas cumbres. Desde lo de Túnez, pasan. Es la guerra, seguro, es por la guerra”. Me cuentan, también, la observación fantástica -en el más amplio sentido de la palabra- de que, coincidiendo con la caída de Gadafi, en algunos lugares, en las gargantas, en los desfiladeros, se fue apagando el eco. “Es por los satélites, algo han hecho, han absorbido la fuerza del eco, lo han desviado”. No puedo creerlo, evidentemente no puedo hacerlo pero, a la vez, no puedo dejar de acariciar la idea, no sé si desde la observación antropológica, la poética o la histórica. Junto a los cuentos de genios y túneles habitados por ogros, conviviendo con el árbol sagrado cubierto de exvotos, con la cueva en cuya fuente nos mojamos la cabeza para no envejecer, la presencia metálica del aquí y del ahora, materiales pero invisibles. Reales como el miedo, también mágicos, cada vez menos ajenos.
Pasan los reactores e intentamos interpretar su estela, su diferencia con otras estelas, nos abstraemos en su observación, en su desaparición, en su fuga. Si se dejara en paz a la tierra, al ritmo que la tierra necesita, quizás no pasaría nada. “Fíjate, tengo de todo: agua para el huerto, sol, trigo para hacer pan, no hace aquí tanto frío como crees. Un poquito más y sería el paraíso”. Es el durísimo Jbel Saghro y no puedo dejar de contemplar, sin juzgar, esa minúscula parcela, la casa prácticamente vacía, las inmensas paredes de rocas negras que la rodean, la tarde cayendo.
Las ovejas se están recogiendo y huele intensamente a tomillo. Vamos a buscar romero, que está en flor, “hacen buena miel las abejas con el romero, ¿sabes, forastero?”. Puede la turbulencia contener en su interior un inmensidad de gotas de paz, es imposible precisar cuántas, por qué, durante cuánto tiempo.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/salta...
'De la ciudadanía a los políticos por su gran dedicación': Se instala un bonito monumento en Murcia
Tortuga Antimilitar - 12 June, 2018 - 00:00
Instalan un curioso 'monumento' contra los políticos en La Fama
Un retrete con un excremento en su interior se alza sobre una plataforma para premiar con ironía la "dedicación" de los mandatarios
Una instalación cuanto menos curiosa ha aparecido en el Parque de la Fama de Murcia, dejando sin palabras a quienes pasan por allí.
Bajo el rótulo 'De la ciudadanía a los políticos por su gran dedicación', un retrete con un excremento en su interior se alza sobre una plataforma en el jardín, junto a la Plaza de la Merced.
El rótulo de este 'monumento' dedicado a los políticos simula a uno oficial de la Comunidad, puesto que aparece el escudo de la Región.
Sin duda, un mensaje muy exlpícito y cargado de ironía que su autor, o autores, desconocidos por el momento, han querido dejar en el Parque de la Fama, a la vista de todos los murcianos.
http://www.laopiniondemurcia.es/mur...
Los gobiernos de España a lo largo de este régimen monárquico ya nos tienen acostumbrados a representar una ficción ideológica artificiosa creada para tal fin. Unas veces pretenden representar una línea abiertamente conservadora y nacional-católica, otras veces una línea conocida como “progresismo centrista”, y entre esas fluctuaciones nos hemos movido en las legislaturas de la historia reciente.
Sin embargo, en este nuevo gobierno formado por Pedro Sánchez, se dan algunas novedades poco palpables habitualmente. Comenzando porque la simulación de una regeneración del régimen se ha establecido a través de una moción de censura, y no a través de unas elecciones. Novedad que, aunque discutida públicamente por sectores de la derecha, por el hecho de ser una novedad en el sistema de juego, ha caído en gracia y ha sido aprovechado por los medios de propaganda comunicativos.
Otra novedad que ayer mismo ya se atisbaba era la formación de un gobierno formado por ministras y ministros de orígenes aparentemente dispares, pero que todos tienen en común una única característica: son un compendio perfecto del conservadurismo que se presenta con la cara más progresista, alardeada ya desde sus medios de comunicación, véase el ejemplo del diario Público, y sus flores y alabanzas al nuevo gobierno del régimen. Pedro Sánchez ya tenía pactado y configurado un gobierno en la senda de sus predecesores, fiel a las recetas económicas del capitalismo global, al espíritu golpista del artículo 155 y la represión desatada en el Estado español, y por supuesto, unas carteras ministeriales que representen bien la ideología de la clase dominante.
Algunos ejemplos de esta afirmación son los siguientes:
– Carmen Calvo, que ocupará el cargo de ministra de Igualdad y la Vicepresidencia del Gobierno. Donde muchas personas han querido ver en esto un símbolo de empoderamiento femenino, el análisis es claro en otro sentido. La igualdad es y será vista desde el gobierno siempre como una cuestión menor o secundaria, tanto es así que el tiempo que le quede libre a la Vicepresidenta, lo ocupará en segundo plano con la cartera de Igualdad.
– Josep Borrell, el ya viejo conocido Ministro de Obras Públicas en el Gobierno de Felipe González y furibundo contra el independentismo catalán, que llegó a declarar hace semanas que habría que desinfectar los medios comunicativos catalanes, ha sido nombrado Ministro de Asuntos Exteriores.
– Magdalena Valerio, como Ministra de Trabajo y que marca ya la política que llevará por ejemplo con el tema de las pensiones. La responsable de Seguridad Social en la ejecutiva del PSOE en Castilla-La Mancha, y encargada de mantener los puntos fuertes de un Pacto de Toledo (relativo a las pensiones) anunciando una reforma estructural del mismo. Se intuye que en el sentido que los grupos financieros de poder vienen ya años marcando, otorgando mayor peso a los fondos de pensión privados como negocio redondo.
– Teresa Ribera, nueva Ministra de Transición Ecológica, nótese desde un principio el neolenguaje utilizado para otorgar sensación de progreso de este gobierno. Esta ministra está directamente relacionada con el desastroso “Proyecto Castor” mientras estaba en la Secretaría de Estado de Cambio Climático. Directamente realizado por ACS -la empresa del empresario Florentino Pérez-, pretendían construir el depósito de gas natural subterráneo más grande del Estado español, situado frente a las costas en el delta del Ebro. Una serie de continuados sismos y temblores en la región echaron para atrás este faraónico proyecto de dimensiones catastróficas para el medio ambiente.
– Pedro Duque como nuevo Ministro de Ciencia, Innovación y Universidad, y si por si no quedaba claro, la institución universitaria no es educativa, es una preparatoria de trabajadoras y trabajadores precarios. Un nuevo ministro tecnócrata para contentar a la opinión pública que solicita a gritos que gobiernen tipos preparados, sin duda, dicho y hecho, sueño de la meritocracia cumplido. Cuanto mayor elitismo cultural solicitemos, más reducido se queda el espacio social para la cultura popular, para el currito sin estudios o la juani en nuestro barrio.
– Fernando Grande-Marlaska, Ministro de Interior, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en 2012, y vocal en el Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP en el 2013. Un conocedor de la represión desde las cloacas del poder, defendió a Concepción Espejel (jueza del caso de Altsasu) cuando fue apartada de los juicios de Gürtel. Cuenta con una gran consideración entre las fuerzas de seguridad del Estado por su posición en contra del acercamiento de presos y presas vascas y por haber permitido torturas como juez, por lo que contará con la cobertura perfecta para continuar la represión a luchadores/as de izquierdas, o personas disidentes del régimen español.
– Dolores Delgado, Ministra de Justicia, también ha salido directamente de la Audiencia Nacional, ejerce como fiscal especializada en asuntos de terrorismo yihadista. La responsable a partir de ahora de seguir impartiendo justicia política en los tribunales oficialmente desde el gobierno, también sale de una institución franquista como la Audiencia Nacional, formando una dupla perfecta con el mencionado Ministro de Interior.
– Màxim Huerta, nuevo Ministro de Cultura y Deporte, principalmente conocido por su paso por Informativos Telecinco durante cinco años y en 2005 incorporándose como tertuliano al Programa de Ana Rosa Quintana. Una cara televisiva, conocida y que dará sensación de cercanía, una de esas decisiones de cartera ministerial que sonaban a broma, pero que más allá de lo que parezcan, sigue una estrategia de aceptación de la opinión pública de un gobierno fallido desde su nacimiento.
Parece un gobierno más simbólico que ninguna otra cosa, un gobierno que trata de esconder que mantendrá una línea continuista y fiel a la clase dominante de la que defiende sus intereses. De nada sirve ampararse en el clásico ‘la que se nos viene con Ciudadanos que será mucho peor', ni siquiera (y a estas alturas ya debería estar claro) Podemos es una opción institucional beneficiosa para las personas que sufren la violencia cotidiana del capitalismo. Al pueblo trabajador nos queda la única vía de siempre, organizarnos y luchar contra las injusticias que se avecinan para nuestra vida con dignidad.
Fuente: https://www.regeneracionlibertaria....
Reseña de "La jungla", de Upton Sinclair
Título original: The Jungle
A causa de un encargo para el periódico socialista Appeal to Reason, Upton Sinclair pasó siete semanas trabajando de incógnito en los mataderos de Chicago, tiempo más que suficiente para escribir una novela, La jungla, que llegó a ser una de las más influyentes del siglo XX.
Sinclair nos cuenta en esta obra la vida de Jurgis Rudkus, un inmigrante lituano que llega a Chicago con su familia en busca de un trabajo y, consecuentemente, de una vida mejor. Pero el sueño americano que sirve de motor para sus sacrificios quedará reducido a nada cuando tenga que enfrentarse a unas condiciones de trabajo inhumanas y a las injusticias sociales que se encuentra al llegar a los Estados Unidos. Apaleado por un sistema codicioso y completamente corrupto, Jurgis aprenderá que la única manera de sobrevivir en esa jungla en la que ha caído es la revolución del proletariado y el trabajo conjunto.
Así, lo que tenemos en nuestras manos no es sólo una novela sobre los problemas que tiene una familia de inmigrantes para hacerse un lugar en el nuevo mundo. Lo que Sinclair nos ofrece, sin embargo, es una crítica feroz al capitalismo mediante la descripción más cruda (y, en ocasiones, bastante desagradable) de los mataderos de Chicago, de sus malas prácticas, de la penosa situación de los trabajadores y de los contínuos fraudes y engaños que sufría el proletariado (y los inmigrantes en particular). Todo esto se acaba traduciendo en una serie de demandas necesarias para que tanto la vida de los trabajadores como la sociedad en general sean mejores: derecho a una vivienda, a la educación, condiciones laborales dignas... lo cual deriva en un acercamiento del protagonista hacia el socialismo, aparentemente la única manera de hacer del agujero en el que vive un lugar mejor.
Aunque resulta innegable el valor literario de esta obra, es también indudable que La jungla será recordada por la revolución que causó su publicación (hace ya más de un siglo, no lo olvidemos) y que se tradujo en la aprobación de nuevas leyes que controlaban la manipulación de alimentos y en el inicio de una lucha por los derechos de los trabajadores.
Y, viendo la que está cayendo, no podría imaginar una ocasión mejor para reeditar este libro y ser conscientes del lugar del que venimos y al que desgraciadamente podríamos volver.
Fuente: https://unlibroaldia.blogspot.com/2...

References: artículo 25
 artículo 368
 resolución 
in dubio
in dubio
 artículo 155