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Timestamp: 2020-02-24 12:51:44+00:00

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DE LA SUCESIÓN TESTADA.
DE LOS TESTAMENTOS, CODICILOS Y MEMORIAS TESTAMENTARIAS.
No serán validos los testamentos otorgados en Cataluña exclusivamente ante testigos, salvo lo dispuesto en esta Compilación respecto del testamento sacramental.
En localidad sin Notaría demarcada o vacante se podrá otorgar testamento en forma abierta ante el Párroco de la demarcación parroquial en que se halle el testador o ante quien haga las veces de aquel, observándose las demás solemnidades de los testamentos abiertos otorgados ante Notario.
El testamento se custodiara en el archivo parroquial y se protocolizara conforme a las reglas de la legislación notarial.
Podrán otorgar testamento sacramental las personas que gocen de la vecindad local de Barcelona mientras se encuentren fuera de dicha ciudad en viaje, siempre que, en previsión de fallecer en tal circunstancia y con intento de testar, manifiesten su última voluntad, de palabra o por escrito, ante dos testigos idóneos y rogados, que conozcan al testador y aprecien su capacidad.
Que el testado fallezca durante el indicado viaje o después por accidente o enfermedad sobrevenidos durante el mismo.
Que los testigos, dentro de los seis meses siguientes de su llegada a Barcelona, adveren al testamento en la forma que establece el artículo siguiente, ante al altar de la Santa Cruz, antes de San Félix, de la iglesia de los Santos Justo y Pastor de la expresada ciudad.
Que los testigos, al adverarlo, estén contestes en su contenido sustancial.
El testamento sacramental deberá elevarse a escritura pública, a cuyo efecto a petición de parte interesada, previa presentación de las certificaciones del acta de defunción del testador y del Registro General de Actos de Última Voluntad, el Juez de Primera Instancia instruirá expediente con intervención del Ministerio Fiscal, citación de los testigos, cónyuge y parientes del testador con derecho a sucederle abintestato y, de existir un testamento anterior, de las personas favorecidas por el mismo, anunciándose por edictos la celebración del acto.
Los testigos, bajo juramento tomado por el Párroco o quien haga sus veces manifestarán la voluntad del testador ante el Juez, el Secretario Judicial y las demás personas citadas que presencien el acto. Los comparecientes podrá interrogar a los testigos por conducto del Juez sobre las circunstancias del otorgamiento y cumplimiento de los requisitos legales.
El Juez, en vista de lo actuado, decretará, dentro del quinto día, si hay lugar a la protocolización del testamento. Quedará siempre a salvo el derecho de los interesados a impugnar la resolución del Juez en el juicio correspondiente.
Las memorias testamentarias firmadas en todas sus hojas por el testador, que aludan a un testamento anterior, valdrán como codicilo, cualquiera que sea su forma, como tal que se demuestre o reconozca en cualquier tiempo su autenticidad y reúnan, en su caso, los requisitos formales exigidos por el testador en su testamento.
No obstante, en las memorias, testamentarias, solo podrán ordenarse disposiciones referentes a dinero que no exceda de la vigésima parte del caudal relicto, y a joyas, ropas y ajuar doméstico.
No podrán ser testigos en los testamentos y codicilos:
Los menores de edad o incapaces para testar.
Los mudos y los totalmente sordos o ciegos.
Los condenados por delitos de falsificación de documentos o falso testimonio.
Los favorecidos por el testamento o codicilo; y
Los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad del heredero instituido o legatario designado y del Notario o Párroco autorizante.
DE LA INSTITUCIÓN DE HEREDERO.
El instituido heredero bajo condición suspensiva que, cumplida esta, acepte la herencia, la adquirirá con efecto retroactivo al tiempo de la muerte del testador.
Salvo que aparezca ser otra la voluntad del testador, el heredero instituido en usufructo que no deba considerarse legatario, así como el heredero instituido vitaliciamente, tendrán el carácter de herederos fiduciarios, si para después de su muerte hay instituido otro heredero, el cual tendrá el carácter de heredero sustituto fideicomisario condicional. Si el testador no hubiese nombrado heredado posterior o el designado no llegase a serlo, los herederos instituidos en usufructo o vitaliciamente serán herederos universales, puros y libres.
Salvo que aparezca ser otra la voluntad del testador, si éste llamare a sus herederos y legatarios o a sus sustitutos sin designación de nombres y mediante la expresión hijos , se entenderán incluidos en esta denominación todos los hijos matrimoniales, no matrimoniales y adoptados en forma plena, varones o hembras, así como los nietos y descendientes cuyos padres respectivos hubieran muerto antes de la delación, excluyendo el grado más próximo al más remoto y entrando por estirpes los del grado siguiente en lugar de los del grado anterior.
El cónyuge podrá instituir heredero al hijo que su consorte sobreviviente elija entre los hijos comunes, o instituir a estos en las partes iguales o desiguales que el cónyuge sobreviviente estime conveniente. En lo no previsto por el testador o la costumbre regirán las normas siguientes:
La elección o distribución deberá hacerse entre dichos hijos y los descendientes de aquéllos que, a la sazón, hubiesen fallecido, aunque hubieren sobrevivido al testador, con facultad en caso de distribución, para limitar a uno o más hijos en caso de distribución, para limitar a uno o más hijos la institución de heredero y reducir a los demás a la condición de legatarios o legitimarios. El consorte podrá interponer siempre las condiciones, limitaciones de disponer y sustituciones incluso fideicomisarias y preventivas de residuo que estime oportunas, siempre que los favorecidos sean hijos o descendientes del testador y no contradigan las dispuestas por éste.
La elección o la distribución deberán efectuarse con expresión de que se usa de esa facultad y sólo podrá hacerse en testamento, heredamiento o escritura pública; en estos dos últimos casos será irrevocable.
La herencia no se definirá hasta que quede efectuada la elección o la distribución, pero antes de ellas podrá el cónyuge supérstite fijar y pagar las legítimas y los legados.
Mientras no se difiera la herencia, quedará esta bajo la curatela de la persona o personas que al efecto hubiere designado el testador, con las facultades que este les conceda, y, en su defecto, con las propias de curador a que se refiere el artículo 114.
Las personas con vecindad local en poblaciones del Pallars Sobirà o en otras comarcas donde rija la costumbre de poder el testador instituir heredero a aquel de sus hijos que elijan los dos parientes mas próximos, sin individualizarlos, podrán designar heredero de conformidad con lo previsto por el testador o por la costumbre, y supletoriamente de acuerdo con las siguientes reglas:
Esta facultad de elección corresponderá a los dos parientes consanguíneos, de uno u otro sexo, de reconocida moralidad y buena fama, que, al tiempo de ejercitarla, gocen de plena capacidad para disponer, no hayan renunciado a tal facultad y pertenezcan uno a la línea paterna y el otro a la materna, y, dentro de cada una de ellas, el de parentesco más próximo en relación a los hijos o descendientes y con preferencia el de más edad.
La elección deberá recaer en uno de los hijos o descendientes del causante que los dos parientes estimen ser el más apto para regir la casa, sin que pueda imponérsele gravámenes ni limitaciones de ninguna clase, a menos que el causante lo haya autorizado, pero debiendo aplicarse las prelaciones que resulten del testamento o capitulaciones matrimoniales del causante. A falta de disposición contraria de éste, únicamente en el caso de haber fallecido, repudiado o ser incapaces, indignos o no idóneos para suceder todos los hijos, podrá ser elegido uno de los hijos de éstos en lugar de los padres.
Los dos parientes efectuarán la elección personalmente, sin que se requiera hacerla en un mismo acto.
La elección deberá hacerse necesariamente en escritura pública y no en testamento; será irrevocable pero podrá reiterarse siempre que el elegido no quiera o no pueda ser heredero, aun en el caso de que la anterior designación la hubiese hecho el cónyuge supérstite. En caso de divergencia, podrán delegar en tercero la elección entre los dos hijos o descendientes que hubiesen designado.
La herencia no se definirá hasta que quede efectuada la elección. Entre tanto será de aplicación lo dispuesto en la regla tercera del artículo anterior, en cuanto proceda.
La prohibición o limitación de disponer no podrá ejercer de los límites que se establecen para la sustitución fideicomisaria.
DE LOS HEREDEROS Y LEGATARIOS DE CONFIANZA.
El testador podrá instituir o designar herederos o legatarios de confianza a personas individuales para que den a los bienes el destino que les haya encomendado confidencialmente de palabra o por escrito.
Tanto los herederos como los legatarios de confianza tendrán derecho a resarcirse de los gastos y desembolsos a que de lugar el cumplimiento de su cometido y a percibir la remuneración que les hubiese asignado el testador o, en su derecho entre todos, la del 10 % del valor de la herencia o legado objeto de la confianza y de los frutos o rentas líquidos, mientras dure su administración. No se imputarán en pago de dicha remuneración los legados a favor de los herederos y legatarios de confianza, salvo que ordene otra cosa el testador.
La confianza revelada se considerara que forma parte del testamento y no podrá revocarse ni alterarse, pero si ser objeto de aclaración.
Los herederos y legatarios de confianza, mientras no la revelen o cumplan tendrán la consideración de herederos o legatarios, con facultades dispositivas por actos entre vivos, salvo las limitaciones que a ellos imponga el testamento, pero no podrán hacer definitivamente suyos los bienes de la herencia o legado ni sus subrogados, que quedarán enteramente separados de sus propios bienes.
DE LA LEGÍTIMA.
La legítima confiere por ministerio de la Ley a determinadas personas el derecho a obtener en la sucesión del causante un valor patrimonial que éste podrá atribuirles a título de institución hereditaria, legado, donación o de cualquier otra manera.
La legítima no deferida no podrá ser objeto de embargo o ejecución por deudas de los presuntos legitimarios, ni de pacto o renuncia, salvo lo dispuesto en el artículo 145.
SECCIÓN II. DE LOS LEGITIMARIOS Y DE LA DETERMINACIÓN DE LA LEGÍTIMA.
Son legitimarios los hijos matrimoniales, no matrimoniales y adoptados en forma plena, por partes iguales, representando a los premuertos sus respectivos descendientes, por estirpes.
De fallecer el causante sin hijos ni descendientes con derecho a legítima, serán legitimarios los padres y ascendientes. Los padres lo serán por mitad, y si uno de ellos hubiese premuerto, será único legitimario el sobreviviente. Si ambos hubiesen premuerto, lo serán los ascendientes de grado más próximo, por una mitad en la línea paterna y por otra en la materna, y por partes iguales entre los de cada línea; pero si fueren de diferente grado, solo serán legitimarios los de grado más próximo de una u otra línea.
En la sucesión de los hijos no matrimoniales fallecidos sin descendencia serán legitimarios los padres en la forma indicada en el artículo anterior.
En defecto de padres, son legitimarios los ascendientes sólo si les hubiesen dado en forma continuada el trato familiar de descendientes.
En la sucesión de los hijos adoptados en forma plena son también legitimarios los padres adoptantes o los ascendientes de éstos, en las circunstancias indicadas en el artículo anterior.
En la adopción en forma plena los adoptados y sus descendientes no tienen derecho a la legítima en la sucesión de sus padres y ascendientes por naturaleza, los cuales quedan también excluidos en la legítima de aquéllos.
Se exceptúa el caso en que un consorte adopte plenamente al hijo por naturaleza de otro consorte, que tendrá, como el adoptante, derecho a la legítima, y también lo tendrán, si fuera el caso, los ascendientes de aquel consorte. Igualmente, en este supuesto, el hijo adoptado en forma plena y sus descendientes serán legitimarios como tales en la sucesión de su padre o madre casados con el adoptante, y en la de los ascendientes por naturaleza de éstos.
La cuantía de la legítima es la cuarta parte de la cantidad base resultante de aplicar las reglas siguientes: se partirá del valor que los bienes de la herencia tenían al tiempo de fallecer el causante, con deducción de las deudas del mismo, los gastos de su última enfermedad, entierro y funeral. A este valor líquido se añadirá el de los bienes que hayan sido donados por el causante, sin mas excepción que las donaciones, liberalidades y expensas a que se refiere el artículo 1041 del Código Civil, las efectuadas de conformidad con el uso, el esponsalicio o escreix y la soldada.
El valor de los bienes de dichas donaciones o liberalidades será el que tenían al tiempo de fallecer el causante, previa deducción de las mejoras útiles costeadas por el donatario de los bienes donados y del importe de los gastos extraordinarios de conservación o reparación que haya sufragado el mismo, no causados por su culpa. Al valor de los bienes se agregará la estimación de los deterioros originados por culpa del donatario que hubiesen disminuido su valor. De haber el donatario enajenado los bienes donados, se tomara como valor el que tenían en el momento de su enajenación. De los bienes que hubiesen parecido por culpa del donatario, solo se computará su valor al tiempo en que su destrucción tuvo lugar.
Para determinar la legítima individual entre varios legitimarios hace número el que de ellos sea heredero, así como el legitimario que la haya renunciado, el que haya desheredado justamente y el declarado indigno de suceder al causante, sin perjuicio de que los hijos o descendientes del desheredado o declarado indigno, que sea hijo del causante, tengan el derecho que les atribuyen los artículos 761 y 857 del Código Civil.
SECCIÓN III. DE LA ATRIBUCIÓN, IMPUTACIÓN, PERCEPCIÓN Y PAGO DE LA LEGÍTIMA.
La institución de heredero y el legado a favor de quien resulte ser legitimario implicarán atribución de la legítima, aunque no se exprese axial, y se imputará a ella siempre que otra cosa no disponga el causante; aunque el legitimario repudie la herencia o renuncie al legado.
El legado dispuesto en concepto de legítima o imputable a ella, que no sea legado simple de legítima, deberá consistir en bienes de exclusiva, plena y libre propiedad, salvo el caso de no haberlos en la herencia, sin contar, a éste sólo objeto, los bienes muebles de uso doméstico. El incumplimiento de este precepto facultará al legitimario para optar entre admitir simplemente el legado o renunciarlo, exigiendo lo que por legítima le corresponda.
El legado en concepto de legítima o imputable a ella podrá ser de dinero, aunque no lo haya en la herencia, o de cosa ajena. También podrá consistir en un legado simple de legítima, que se entenderá ordenado cuando el causante exprese que lega o deja al legitimario lo que por legítima le corresponda , o emplee términos análogos, aunque en lugar de la palabra legado se use otro termino equivalente.
Se imputará a la legítima de los hijos o descendientes lo que a su favor haya dispuesto el causante por dote o donación matrimonial, y a la de cualquier legitimario las donaciones por causa de muerte a su favor otorgadas por el causante. En ambos casos se exceptuarán de la imputación tales donaciones cuando en ellas se disponga lo contrario, o así lo ordene el causante en testamento o codicilo.
Se imputarán también a la legítima las demás donaciones entre vivos otorgadas por el donante con expresa prevención de que sean imputables a ella o de que sirvan de pago o anticipo a cuenta de la legítima y también lo recibido por el legitimario en el caso previsto en el párrafo 1 del artículo 145.
En la imputación de todas esas donaciones será aplicable lo dispuesto en el último párrafo del artículo 129.
El causante no podrá imponer sobre la legítima condición, términos, modos, usufructos, fideicomisos ni otras limitaciones o cargas, y si las impusiere se tendrán por no puestas. No obstante, la disposición por causa de muerte otorgada en concepto de legítima y por un valor superior a ésta con la expresa prevención de que si el legitimario no acepta dichas limitaciones se reducirá su derecho estrictamente a la legítima, facultará a aquél para optar entre aceptar dicha disposición con las limitaciones o cargas referidas o hacer suya solo la legítima libre de ellas. La aceptación de la disposición implica la de las cargas o limitaciones impuestas.
Siempre que en capitulaciones matrimoniales el heredante señale o asigne, en concepto de legítima, dote o dotación, cantidad o bienes determinados para algunos de sus hijos o descendientes legitimarios, dicha cantidad o bienes se imputarán a la respectiva legítima. A estos señalamientos o asignaciones les serán aplicables las normas de la imputación legitimaria o delegados; pero, si se hicieren efectivas en vida del heredante, se imputarán como donaciones dotales.
Se imputará a la legítima que en la herencia de los abuelos corresponda a los nietos cuando hayan recibido sus padres premuertos y que por algún concepto fuera imputable a legítima de haber sido estos legitimarios.
La institución de heredero, el legado, la donación y el señalamiento o asignación en concepto de legítima o imputable a ella no privarán de su cualidad de legitimario a los favorecidos, pero sólo en cuanto al importe de lo que por legítima les corresponda, haciendo suyo el exceso como mera liberalidad.
Si lo recibido por dichos conceptos fuese inferior a la legítima correspondiente, podrá el legitimario exigir el suplemento, excepto si después de deferida aquélla se hubiese dado completamente pagado de su legítima o hubiese renunciado expresamente a su derecho al suplemento.
La legítima o su suplemento podrán pagarse con dinero o bienes de la herencia, a elección o bienes de la herencia, a elección del heredero que haya de satisfacer una u otro, siempre que a los legitimarios no les haya correspondido percibirlos por vía de institución, de legado, señalamiento o asignación de cosa especifica o donación. Comenzado el pago en dinero o en bienes, el legitimario podrá exigir el resto en la misma forma inicial.
El heredero, las personas facultadas para efectuar la partición, para distribuir la herencia y para señalar y pagar legítimas, podrán optar por el pago en dinero, aunque no lo haya en la herencia. De optar por el pago en bienes, si el legitimario no se conformare con los que aquél haya señalado, decidirá el juez competente, en acto de jurisdicción voluntaria.
Los bienes de la herencia que sirvan en pago o percepción de la legítima se estimarán por su valor al tiempo de efectuarse fehacientemente la designación o adjudicación. Los gastos que ocasione el pago o entrega de la legítima serán de cargo de la herencia.
La legítima devengará el interés legal desde la muerte del causante, aunque el pago se efectúe en bienes hereditarios; también lo devengará su suplemento desde que sea reclamado judicialmente.
Mientras el legitimario viva en casa y compañía del heredero o del usufructuario universal de la herencia y a expensas de ellos la legítima aun no satisfecha no devengará intereses.
Todos los bienes de la herencia están afectos al pago de la legítima, salvo lo dispuesto en la Ley hipotecaria. En consecuencia, corresponderá al legitimario acción real para reclamar la legítima, sin perjuicio de las demás acciones que le competan en cada caso.
El suplemento de legítima sólo confiere al legitimario acción personal para exigirlo.
SECCIÓN IV. DE LA PRETERICIÓN Y LA INOFICIOSIDAD.
Es preterido el legitimario que no haya sido mencionado en el testamento de su causante, sin que antes o después le haya éste otorgado donación en concepto de legítima o imputable a ella. También hay preterición cuando, a pesar de ser mencionado, no le haga el causante en el mismo testamento alguna atribución en concepto de legítima o imputable a ella o no lo desherede, aunque sea injustamente.
La preterición del legitimario no dará lugar a la nulidad del testamento. Pero al preterido le quedará a salvo el derecho de exigir lo que por legítima le corresponda.
Sin embargo, la preterición del legitimario que sea hijo o descendiente del testador, nacido o que haya llegado a ser legitimario después de otorgado el testamento, o cuya existencia ignoraba el causante al testar constituirá preterición errónea y conferirá al legitimario preterido acción para obtener la nulidad total del testamento, salvo que los instituidos herederos fuesen el cónyuge o descendiente del testador, en cuyo caso los preteridos erróneamente sólo podrán reclamar la legítima.
Si, fallecido el testador, se declarare judicialmente que una persona es descendiente del causante, ésta, si resultara preterida, podrá reclamar solamente la legítima.
El descendiente del causante que resulte ser legitimario por derecho de representación y resulte preterido según las normas anteriores, no tendrá derecho a ejercitar la acción por preterición errónea, si no hubiese podido ejercerla su representado de haber sobrevivido al causante.
El desheredamiento injusto, o sea el hecho sin expresión de causa o por causa cuya certeza, si fuese contradicha, no se probare, o que no sea alguna de las señaladas por la Ley, producirá los mismos efectos previstos en el párrafo segundo de este artículo.
Si con el valor del activo hereditario líquido no quedaren al heredero bienes relictos suficientes para el pago de legítimas, de legados en concepto de tales o imputables a aquellas, de suplementos y para retener su propia legítima sin detrimento, los legados a favor de extraños y aun de los propios legitimarios en la parte que exceda de su legítima podrán ser reducidos por inoficiosos o, en su caso, suprimidos, para dejar a salvo esta.
A estos efectos tendrán la consideración de legados las donaciones por causa de muerte y las asignaciones o señalamientos no hechos efectivos en vida del heredante.
Si, verificada tal reducción o supresión, el pasivo superare al activo hereditario, o éste continuare siendo insuficiente, podrán también reducirse o suprimirse las donaciones computables para el cálculo de legítima otorgadas por el causante a favor de extraños e incluso de legitimarios en la parte no imputable a ella.
La reducción de legados y demás atribuciones por causa de muerte se harán en proporción a su valor, respetando las preferencias de pago dispuestas por el causante.
La reducción o supresión de donaciones empezará por la más reciente, y así sucesivamente por orden inverso de fecha, reduciéndose a prorrata si ésta fuese indeterminada.
El legatario o donatario afectado por la inoficiosidad podrá evitar la pérdida del todo o parte de la cosa legada o donada, abonando a los legitimarios, en dinero, el importe de lo que deben percibir.
La acción por inoficiosidad de legados y demás disposiciones por causa de muerte corresponderá solo a los legitimarios y a sus herederos y al heredero del causante cuando no haya aceptado la herencia a beneficio de inventario; la acción por inoficiosidad de donaciones únicamente podrá ser ejecutada por los legitimarios y sus herederos. Ambas acciones serán irrenunciables en vida del causante.
Los acreedores del causante no podrán beneficiarse de la reducción o supresión de donaciones por inoficiosidad, sin perjuicio de proceder contra el heredero que no haya aceptado la herencia a beneficio de inventario y que resulte ser el favorecido por la reducción o supresión.
SECCIÓN V. DE LA EXTINCIÓN DE LA LEGÍTIMA.
La renuncia pura y simple de la legítima, la desheredación justa, la declaración de indignidad para suceder y la prescripción, extinguen la respectiva legítima individual. Los mismos actos con relación al único o a todos los legitimarios la extinguen totalmente. En todos estos casos la legítima será absorbida por la herencia sin que acrezca nunca a los demás legitimarios, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 130.
Es nula toda renuncia de legítima no deferida, así como todo pacto o contrato de transacción o de otra índole sobre ella, incluso el otorgado a favor del futuro causante por un legitimario que, por haber recibido de aquel bienes o dinero como pago anticipado de legítima, o en otro concepto, promete nada mas pedir o reclamar por legítima o suplemento. No obstante será lícito:
El pacto de sobrevivencia celebrado entre consortes en capitulaciones matrimoniales, por el cual el que de ellos sobreviva renuncia a la legítima que podría corresponderle, según lo previsto en la regla segunda del artículo 251.
El pacto entre ascendientes y descendientes, en escritura de capitulaciones matrimoniales o de constitución dotal, por el que el descendiente que reciba, a su contento, de su ascendiente, bienes o dinero en pago de legítima futura, renuncia al posible suplemento. Esta renuncia será, no obstante, rescindible por lesión en más de la mitad de su justo valor a partir del otorgamiento de la misma, atendido el importe a que ascendería la legítima del renunciante en la expresada fecha.
Los señalamientos o asignaciones a que se refiere el artículo 134.
La acción para exigir la legítima y su suplemento prescribirá a los treinta años a partir de la muerte del causante.
No correrá este tiempo respecto del legitimario en tanto viva en casa y compañía del heredero o del usufructuario universal de la herencia, pero si falleciese en esta situación habiendo transcurrido el tiempo para la prescripción de la legítima, se considerará ésta prescrita, siempre que no la hubiere reclamado judicial o extrajudicialmente ni la mencionare en su testamento o codicilo.
La acción para pedir la nulidad del testamento por causa de preterición errónea o la reducción o supresión de dotes y donaciones inoficiosas, prescribirá a los cinco años a contar de la muerte del causante.
DE LA CUARTA VIDUAL.
Tendrá derecho a reclamar la cuarta vidual el consorte sobreviviente que con sus bienes propios, unidos a los que puedan corresponderle en la herencia del premuerto, aunque no los exija o los renuncie, carezca, al morir éste, de medios económicos suficientes para su congrua sustentación, atendido el nivel de vida que habían mantenido los consortes y el patrimonio relicto.
No tendrá derecho a la cuarta vidual:
El consorte que por su culpa se hallare separado del otro aunque no mediare sentencia firme. Si al fallecer éste hubiera pendiente demanda de separación, de divorcio o de nulidad de matrimonio, los herederos podrán proseguir el pleito a los efectos de la privación de la cuarta vidual.
El consorte que sea declarado indigno de suceder al consorte premuerto.
En el derecho especial de Tortosa, la viuda a la que el marido haya atribuido escreix u otra donación nupcial.
La cuarta vidual consiste en la cuarta parte de la herencia líquida del consorte premuerto. No obstante, si este dejase cuatro o mas hijos comunes o no, o estirpes de descendientes de hijos premuertos, consistirá dicha cuarta en una porción igual a la que, de fallecer intestado el premuerto, hubiera correspondido a cada uno de sus hijos. en caso de existir hijos comunes, el consorte sobreviviente únicamente tendrá el usufructo de la cuarta vidual y la nuda propiedad quedará integrada en la herencia.
El sobreviviente podrá pedir la reducción o invalidación de las donaciones entre vivos otorgadas por el consorte difunto cuando el designio de donante hubiese sido defraudar la cuarta vidual.
La cuarta vidual no confiere al consorte sobreviviente la calidad de heredero del premuerto, ni el derecho de acrecer en la sucesión de éste; únicamente le atribuye acción para exigir al heredero que le adjudique en propiedad o en usufructo, según proceda, bienes hereditarios o su equivalencia en dinero en la forma establecida para el pago de la cuarta Trebeliánica en su modalidad de reclamación.
El consorte sobreviviente podrá exigir la parte proporcional de frutos y rentas de la herencia percibidos desde el día de la muerte del consorte o su valor en dinero, excepto los correspondientes al año de luto.
Por contraer nuevo matrimonio antes de reclamarla.
Por abandonar y descuidar gravemente a los hijos comunes menores de edad.
En las declaraciones judiciales de herederos abintestato no se formularán reservas ni salvedades de los derechos que la Ley atribuya a cualquiera de los cónyuges en la sucesión del otro y, de consignarse, se tendrán por no puestas.
DE LAS SUSTITUCIONES VULGAR PUPILAR Y EJEMPLAR.
Salvo voluntad contraria del testador, la sustitución vulgar dispuesta para el caso de premoriencia del heredero instituido se extenderá a todos los casos en que éste no pueda o no quiera ser hedero.
Las sustituciones pupilar y fideicomisaria implican siempre la vulgar tácita; pero en cuanto a la primera, solo respecto de los bienes procedentes de la herencia del sustituyente.
A todos los efectos de esta Compilación se considerara impúber al menor de catorce años de uno u otro sexo.
En la sustitución pupilar el sustituto tendrá este carácter respecto de los bienes que, subsistiendo al fallecer el impúber, haya adquirido este por herencia o legado del padre o de la madre que dispuso la sustitución, y el de heredero del impúber en la herencia por este relicta, sin que sobre esta puedan imponer los padres en su testamento limitaciones ni cargas. Si el padre y la madre ordenan sustitución pupilar, subsistirán ambas respecto de sus propios bienes, pero respecto de los del pupilo valdrá solamente la ordenada por el último que fallezca.
El padre sólo podrá designar como sustituto pupilar en los bienes del impúber procedentes de la sucesión de la madre, si ésta no hubiese hecho, a alguno o algunos de los hermanos maternos del impúber y, en su defecto, a otros parientes maternos del mismo dentro del cuarto grado; a falta de unos y otros y en cuanto a los demás bienes, la designación de sustituto pupilar podrá recaer en cualquier persona capaz para suceder. Esta norma es de recíproca aplicación en cuanto a los bienes de procedencia paterna, en la sustitución pupilar ordenada por la madre.
La validez de esta sustitución requiere que el ascendiente deje al sustituido la legítima que le corresponda y que la incapacidad mental este declarada judicialmente en vida del ascendiente, aunque sea después de haberse dispuesto la sustitución.
La sustitución ejemplar debe ser ordenada a favor de descendientes del incapaz; en su defecto, a favor de descendientes del testador, y a falta de unos y otros, en favor de cualquier persona capaz para suceder.
Si varios ascendientes sustituyen ejemplarmente al mismo descendiente prevalecerá la sustitución dispuesta por el ascendiente fallecido de grado máximo, y si éstos son del mismo grado, sucederán en la propia herencia del incapaz todos los sustitutos ejemplares designados, en las cuotas que resulten de aplicar a los respectivos ascendientes las normas de orden sucesorio intestado a favor de éstos. En todo caso, los bienes procedentes de cada una de las herencias de los ascendientes que hayan dispuesto la sustitución, corresponderán al sustituto ejemplar respectivamente designado.
La sustitución ejemplar quedará sin efecto al cesar realmente el estado de incapacidad del sustituto, aunque después no otorgue testamento y también si el sustituto premuere al testador o al incapaz, o éste al ascendiente. En caso de varios ascendientes, esta norma se aplicará en relación a la respectiva sustitución ejemplar.
Los legitimarios del impúber o del incapaz únicamente tendrán derecho a la legítima en la propia herencia de estos. Formará parte de la misma la legítima que al impúber o incapaz corresponda en las sucesiones en que se haya dispuesto la sustitución.
DE LOS FIDEICOMISOS.
SECCIÓN I. DE LOS FIDEICOMISOS EN GENERAL Y DE SUS CLASES E INTERPRETACIÓN.
Los fideicomisos podrán disponerse no solamente en el testamento y en codicilio, sino también en heredamiento y en donación entre vivos o por causa de muerte.
Los fiduciarios podrán ser recíprocamente fideicomisarios en la proporción que fije el fideicomitente y, en su defecto, en la que sean fiduciarios.
En el fideicomiso puro, el heredero o legatario tendrá la condición de fiduciario, con la obligación de cumplir el encargo de transmitir la totalidad, o una cuota de la herencia o legado, sin que pueda hacer suyos los frutos, salvo autorización del testador.
Para la efectividad de las sustituciones fideicomisarias se requerirá que el fideicomisario haya nacido o esté concebido al deferirse el fideicomiso a su favor.
En las sustituciones fideicomisarias condicionales, si el fideicomisario fallece antes de cumplirse la condición, aunque sobreviva el fideicomitente, no adquirirá derecho alguno al fideicomiso.
En la sustitución fideicomisaria a término, el fideicomisario que viva al deferirse la herencia o legado al primer fiduciario, adquirirá su derecho al fideicomiso y este formará parte de la herencia por el relicta aunque fallezca antes de deferirse la herencia o legado a su favor. El testador podrá excluir esta transmisibilidad.
Si en el fideicomiso puro el fideicomisario premuere al fiduciario o fallece antes que este haya efectuado la transmisión del fideicomiso, el derecho al mismo formará parte de la herencia relicta por el fideicomisario.
El fideicomiso de herencia o universal tiene por objeto la misma herencia o cuota de ella deferida al heredero fiduciario, y atribuida, en su unidad, para después de ésta, al fideicomisario, o bien una masa de bienes genéricamente diferenciada, que el fideicomitente hubiera adquirido como heredero de otra persona.
Tendrán la consideración de legados y se regirán por las normas de estos, los fideicomisos impuestos al heredero cuyo objeto sean bienes o derechos singulares o conjunto de cosas, empresas o bienes análogos, o un usufructo, aunque sea universal, o sobre parte alícuota de la herencia. Si el fideicomiso fuere de parte alícuota y no de cuota hereditaria, tendrá la consideración de legado de parte alícuota.
Cuando exista duda acerca de si el testador ha dispuesto un fideicomiso o ha formulado una recomendación o simple ruego, se entenderá esto último. Caso de haberla sobre si una sustitución es vulgar o fideicomisaria, se entenderá que es vulgar. Si la hubiere respecto a si un fideicomiso es puro o de sustitución, se entenderá que es de sustitución para después de fallecer sin dejar hijos.
La institución de heredero o el legado otorgados por el testador a favor de sus hijos o descendientes, no a todos juntos, sino guardando un determinado orden de llamamientos, que resulte de la mera designación nominativa o de prelaciones como las de sexo, primogenitura u otras análogas, se entenderá sustitución vulgar y no fideicomisaria, salvo que del testamento codicilo se infiera que la voluntad del testador fue establecer una sustitución fideicomisaria con pluralidad de llamamiento de fideicomisarios sucesivos.
Impuesta expresa o tácitamente al hijo o descendiente del fideicomitente sustitución fideicomisaria a favor de persona que no reúna dicha condición, se presumirá por conjetura de piedad que el fideicomiso se dispuso bajo la condición de fallecer el fiduciario sin dejar hijos o descendientes matrimoniales. Esta norma sólo se aplicará si el fiduciario carecía de descendencia matrimonial al tiempo de disponer el fideicomiso o si, caso de tenerla, ignoraba el fideicomitente su existencia.
En las sustituciones fideicomisarias con pluralidad de llamamientos de fideicomisarios sucesivos, la herencia o legado fideicomitidos, o cuotas de ellos, se defieren de nuevo, en el tiempo o caso previsto por el testador, a favor del segundo fideicomisario que corresponda según el orden de llamamientos fijados por aquél, y así sucesivamente a favor de uno para después del otro, hasta el último fideicomisario, el cual quedará libre.
Si el fideicomisario no llega a hacer suyo, por cualquier causa, la herencia o legado fideicomitidos, la delación fideicomisaria se reitera a favor del fideicomisario que siga en orden, sin perjuicio de la sustitución vulgar en fideicomiso dispuesta por el testador.
En las sustituciones fideicomisarias dispuestas para el caso de fallecer el fiduciario sin dejar hijos, se considerará incumplida la condición si este al fallecer deja algún hijo o descendiente, aunque sea único o sólo se halle concebido, pero llegue a nacer.
Se entenderán comprendidas en este caso las sustituciones en que la condición se halle expresada con las expresiones no dejar hijos , fallecer sin hijos u otras análogas, así como las configuradas en el sentido de que el fiduciario pueda disponer de los bienes fideicomitidos, si fallece con hijos o si deja hijos.
La sustitución fideicomisaria ordenada para el caso de que el fiduciario no tenga hijos o en el sentido de poder disponer si tiene hijos o en forma análoga, y aunque la sustitución no le sea impuesta claramente para después de fallecido, se entenderá referida a los fideicomisos, objeto de los dos párrafos anteriores, salvo que la voluntad expresa del testador fuere la de atribuir a dichas frases su literal significado de tener hijos, aunque no le sobrevivan. En este último supuesto se entenderá establecida una sustitución fideicomisaria de residuo, que sólo permitirá al fiduciario, mientras viva alguno de sus hijos, disponer por actos o título oneroso, salvo voluntad contraria del testador.
En las sustituciones fideicomisarias dispuestas para el caso el caso de fallecer el fiduciario sin dejar hijos, sean o no con pluralidad de llamamientos de fideicomisarios sucesivos, los hijos puestos en condición no se considerarán sustituidos fideicomisarios de no ser llamados expresamente como fideicomisarios o sustitutos vulgares.
Cuando con palabras claras y expresas el fideicomitente imponga al hijo una carga u obligación que no podría cumplir si no tuviera el carácter de sustituto.
En el caso de que después de designar el causante como fideicomisarios a sus hijos, llame como último fideicomisario a otra persona.
Siempre que el fiduciario y los fideicomisarios sean hijos del causante, pero sin estar designado ninguno de ellos por sus nombres o por otra circunstancia que los individualice.
Si el causante llama a la sustitución a los hijos del fiduciario o del sustituto fideicomisario más remoto, en cuyo caso se entenderán llamados los respectivos hijos por orden de proximidad de llamamiento.
Cuando serán varios los hijos puestos en condición que resulten llamados como fideicomisarios para después de su padre o como sustitutos vulgares en defecto de éste, entrarán en el fideicomiso por partes iguales, y los descendientes matrimoniales de los fallecidos antes de la delación fideicomisaria por estirpes, salvo que el fideicomitente hubiere dispuesto que dichos hijos puestos en condición entren en el fideicomiso por el orden, modo o forma en que el padre respectivo llamare a su propia herencia o que haya establecido otro orden.
En las sustituciones fideicomisarias impuestas al fiduciario a favor de sus hijos y a los hijos de éstos, y así sucesivamente en línea recta descendiente, aunque el testador no los designe por sus nombres o por otra circunstancia que los individualice, dichos hijos y descendientes matrimoniales entrarán en el fideicomiso respecto de lo que a su padre hubiere correspondido por orden de proximidad de grado, el uno después del otro, excluyendo el mas próximo al mas remoto y dentro del mismo grado por partes iguales, salvo que el testador disponga otra cosa.
Podrá recaer la elección en una, en varias o en todas las personas designadas, si bien tratándose de hijos sólo podrá escoger el fiduciario nietos que sean hijos de un hijo premuerto.
De elegir varios fideicomisarios, podrá fijarles cuotas iguales o desiguales, y de no hacerlo lo serán por partes iguales.
No podrán imponerse al elegido condiciones, sustituciones fideicomisarias, prohibiciones de disponer, ni cualquiera otra carga o limitación; pero sí ordenar sustituciones vulgares a favor de otros designados.
La elección habrá de efectuarse personalmente, en testamento, codicilo o heredamiento, en que se expresará que se hace uso de la facultad de elegir, sin que quepa delegación o poder. Si se hiciera por acto entre vivos, deberá constar en escritura pública, que será irrevocable salvo la facultad de nombrar otro fideicomisario en caso de fallecer o renunciar el nombrado, antes de deferirse el fideicomiso.
En defecto de elección, los elegibles serán fideicomisarios por partes iguales.
Lo dispuesto en este artículo será aplicable cuando el fiduciario este facultado para distribuir la herencia entre los fideicomisarios, a menos que el testador disponga otra cosa.
El heredero o legatario al que se imponga la carga de conservar los bienes dentro de la familia, podrá elegir libremente fideicomisario al pariente o parientes del mismo que tengan la condición de matrimoniales hasta el cuarto grado de consaguinidad civil, por el orden de los llamamientos abintestato.
Si el fiduciario no hace uso de dicha facultad electiva, será fideicomisarios los que resulten ser herederos intestados del fiduciario en el momento de la muerte de éste que tengan aquella condición.
En las sustituciones fideicomisarias familiares, o sea, aquellas en que los fideicomisarios son los hijos del fiduciario o los hijos del primer fideicomisario llamado, bien lo sean por línea recta descendente, de generación en generación, o en línea recta colateral, de hermano a hermano, o en su caso, de hijos de estos, o bien combinándose en ambos sentidos, solamente tendrán eficacia los llamamientos sucesivos de fideicomisarios a favor de personas que no pasen de la segunda generación, sin limitación de número, entendiéndose como primera la de los hijos propios del fiduciario. En el caso de llamamiento fideicomisario de hijos del primer sustituto fideicomisario, éstos se considerarán, a los efectos del cómputo, como segunda generación.
En llamamiento de fideicomisarios sucesivos a favor de personas que vivan al tiempo de fallecer el testador.
SECCIÓN II. EFECTOS DEL FIDEICOMISO DURANTE SU DEPENDENCIA.
El fiduciario esta obligado:
A tomar inventario de los bienes de la herencia o legado fideicometidos.
A prestar fianza bastante, a su costa, en seguridad de los bienes muebles fideicomitidos susceptibles de desaparición, a menos que el testador le relevare de ello. El fiduciario cuyos fideicomisarios inmediatos sean sus hijos o sus hermanos, no estará obligado a prestarla, salvo que el testador lo hubiese impuesto.
Si el fiduciario disipa o daña gravemente los bienes fideicomitidos, podrá el fideicomisario exigirle fianza en seguridad del pago de la indemnización de los daños y perjuicios causados por su conducta. En el fideicomiso puro podrá el fideicomisario optar entre la fianza en los términos expuestos y el inmediato tránsito de los bienes fideicomitidos.
A inscribir en el registro de la propiedad el título sucesorio correspondiente, insertándose literalmente la cláusula fideicomisaria.
A invertir el dinero relicto sobrante, o que se obtenga después, en prestamos con interés y garantía real o en bienes prudencialmente seguros.
A depositar sin demora, en la caja general de depósitos, Banco de España u otros establecimientos bancarios o de ahorro, los valores mobiliarios, haciéndose constar en el correspondiente resguardo su condición de fideicomitidos.
El cumplimiento de estas obligaciones podrá ser exigido en todo tiempo por cualquier fideicomisario o curador. Los gastos que se ocasionen por lo dispuesto en los números 4 y 5 serán a cargo de la herencia o legado fideicomitidos.
La fianza objeto del presente artículo será hipotecaria o pignoraticia, y de no ser posible, podrá ser personal. En defecto de ésta, el fiduciario prestará caución juratoria, pero se procederá al deposito de los bienes muebles que debía afianzar, excepto los que sean necesarios para su uso y el de su familia, o para a explotación de los bienes del fideicomiso; o desempeño de la profesión u oficio que ejerza el fiduciario.
Mientras no tenga lugar la sustitución fideicomisaria, no podrá el fiduciario hacer efectivos sus créditos contra el testador, salvo que hubiese aceptado la herencia a beneficio de inventario, ni los que posteriormente obtenga contra la herencia o legado fideicomitidos, entretanto estos créditos no devengarán interés ni correrá contra ellos la prescripción.
Los gastos extraordinarios de conservación o refacción, los impuestos extraordinarios sobre el capital y otras cargas análogas, lo satisfará el fiduciario a cargo de la herencia o legado.
Cuantas mejoras o bienes incorpore materialmente el fiduciario al fideicomiso quedarán afectos el gravamen fideicomisario, sin perjuicio de los créditos que por tales mejoras o incorporaciones pueda reclamar en su día o caso el fiduciario si las hubiera hecho de buena fe como si las realizare en bienes de su plena propiedad.
Para hacer suyo lo que por legítima le corresponda en la sucesión del fideicomitente, salvo lo dispuesto en el artículo 133, y para satisfacer las de los demás legitimarios.
Para dotarse a sí misma la mujer que sea fiduciaria y para constituir esponsalicio o excreix el fiduciario a su esposa que aporte dote; para dotar a sus hijos y para asignar y pagar excreix en consideración al matrimonio de sus hijos que reciban dote de la esposa.
Solo podrá usar de esta facultad el fiduciario que no cuente, incluida su legítima y Trebeliánica, con bienes propios y de libre disposición suficiente a los expresados fines, debiendo reintegrar al fideicomiso en cuanto pueda lo que hubiere detraído.
Para pagar las deudas y cargas hereditarias de que el fiduciario no sea acreedor y también para satisfacer los legados no dispuestos a su favor por el causante o, en su caso, la parte de unos y otros que sea proporcional a la cuota fideicomitida.
Para efectuar la detracción de la cuarta Trebeliánica.
Para atender a los gastos extraordinarios de conservación y de refacción de bienes del fideicomiso.
Para garantizar con prenda o hipoteca el préstamo destinado a obras de construcción, ampliación o mejora de fincas rusticas o urbanas o a extinguir una deuda hereditaria mas gravosa.
Los preceptos de este artículo excepto el contenido en el núm. 2, serán aplicables al fideicomiso puro.
Sólo cuando en la herencia fideicomitida no haya dinero suficiente, el fiduciario estará facultado para disponer de otros bienes que podrá adjudicarse, adjudicar en pago, vender, hipotecar o pignorar. Las adjudicaciones se harán por el valor de los bienes al tiempo de ser efectuadas.
En la inscripción de los expresados actos en el registro de la propiedad, se cancelará la expresión registral del gravamen fideicomisario.
El fiduciario podrá enajenar como libres bienes sujetos a fedeicomiso de sustitución para reemplazarlos por otros, a fin de obtener mayor rentabilidad o utilidad, a juicio y previa autorización del juez competente.
Los herederos fiduciarios de cuota de herencia podrán pedir la participación y practicarla eficazmente con los demás coherederos, sin necesidad de que intervengan en ella los fideicomisarios, siempre que se trate de un puro acto particional; de no ser así, será necesaria la autorización judicial prevista en el artículo anterior.
Sin embargo, todo fideicomisario tendrá los derechos que el Código Civil atribuya a los cesionarios de los participes de la división de cosa común.
Lo dispuesto anteriormente será también aplicable a la división de cosa común si alguna participación indivisa se hallase gravada de fideicomiso. No obstante, si la cosa común fuese indivisible o desmereciera con su división, podrán convenir los comuneros se adjudique libre del fideicomiso o alguno o algunos de ellos, mediante satisfacer en dinero las cuotas de los demás, previa autorización judicial al fiduciario. Este precepto será de aplicación cuando la participación hereditaria prevista en los párrafos anteriores implicase división de cosa perteneciente a la herencia.
La participación hereditaria verificada por el propio causante o por contador partidor designado por éste, así como la intervenida judicialmente, surtirán efecto incluso para los fideicomisarios, sin perjuicio de las acciones de impugnación que procedan.
El heredero o legatario gravado de fideicomiso solo en una parte indivisa de la herencia o legado deferidos a su favor, o en su cuota de estos, podrá proceder por si solo a su división en dos lotes o porciones, uno libre y otro fideicomitido, según las reglas de la partición y previas las notificaciones correspondientes a los fideicomisarios.
El fiduciario esta facultado, respecto a los bienes fideicomitidos, para realizar por sí solo, bajo su responsabilidad los actos siguientes:
Vender las cosas que no puedan conservarse y los frutos relictos por el fideicomitente.
Retrovender bienes comprados a carta de gracia o con pacto de retro, otorgar las enajenaciones a que se hubiere obligado el fideicomitente y las procedentes de un derecho de opción, redimir censos a nuda percepción y sin dominio, y consentir la cancelación de inscripciones de hipoteca constituidas en garantía de créditos hereditarios ya extinguidos o que se satisfagan, siempre que los interesados exijan los expresados actos.
Concertar convenios en materia de expropiación forzosa y aceptar indemnizaciones por siniestros asegurados o por daño resarcido por el responsable.
Sustituir, sin demora y sin detrimento del fideicomiso, las cosas que se desgasten con su uso, y entre ellas los objetos del ajuar, utensilios, mobiliarios, vehículos, caballerías y las máquinas, herramientas, utillaje, ganado, animales de labor y de cría, mercaderías, materias primas, aperos y otros elementos análogos propios de una empresa o explotación agrícola, comercial o industrial.
Los bienes fideicomitidos objeto de estos actos quedarán libres del gravamen fideicomisario y, en su lugar, estarán afectos al mismo el dinero u otros bienes obtenidos por el fiduciario.
La ejecución forzosa por deudas propias del fiduciario solo procederá contra su derecho de legítima y Trebeliánica y contra los frutos y rentas del fideicomiso que la correspondan, salvo que en la sustitución fideicomisaria condicional prefiera el acreedor que se enajenen los bienes con sujeción a lo dispuesto en el párrafo 2 del artículo 186.
Cuando fuere preceptivo según esta Compilación, o el fiduciario estimare conveniente, notificar a los fideicomisarios los actos que aquel pretenda realizar sobre bienes del fideicomiso, lo solicitara del juez competente, por los trámites de jurisdicción voluntaria.
Las notificaciones se practicarán a todos los fideicomisarios a la sazón existentes y determinados y, en su caso, al curador, con expresión de las circunstancias del acto proyectado, pudiendo estos formular, oposición en un plazo no inferior a treinta días. A los fideicomisarios de ignorado paradero se les hará la notificación por edictos.
La oposición se sustanciará por los trámites de los incidentes y sólo podrá fundarse en ilegalidad o fraude del fiduciario en legalidad o fraude del fiduciario, o en no haberse ajustado este a los términos de la notificación. Transcurrido el plazo de la última notificación sin oposición, o desestimada la formulada, podrá el fiduciario realizar el acto proyectado.
Caso de posibles fideicomisarios que no hayan nacido ni sido concebidos, o cuya personalidad como tales sólo fuese determinable por algún acontecimiento futuro, la notificación se hará a un curador que ejerza la representación y defensa de los intereses de estos fideicomisarios. El propio fideicomitente podrá, al disponer el fideicomiso, o en testamento o codicilo posteriores, nombrar a uno o varios curadores y a sus albaceas, correspondiendo su nombramiento, en defecto del testador, o por faltar los designios, al juez competente, por los trámites de jurisdicción voluntaria.
El testador podrá utilizar al fiduciario para enajenar y gravar, por actos entre vivos y en concepto de libres, todos o algunos de los bienes fideicomitidos, con sujeción, en su caso, a lo previsto en el núm. 1 del artículo 211. Cuando la amplitud de esta autorización atribuya al fiduciario la facultad de disponer propia del fideicomiso de residuo, se estará a lo dispuesto en el artículo 210 y siguientes.
La autorización de futuro solamente librará los bienes que el fiduciario enajene o grave efectivamente, pero no implicará renuncia total al fideicomiso.
En las sustituciones fideicomisarias a término podrá el fiduciario anticipar la delación del fideicomiso mediante renuncia de su derecho a favor del fideicomisario inmediatamente llamado, y ceder a tercero, pero no a título de censo, el simple aprovechamiento de los bienes fideicomitidos hasta que venza el término, sin quedar exonerado de sus obligaciones respondiendo de los perjuicios que el fideicomiso sufra por culpa del cesionario.
En las sustituciones fideicomisarias condicionales no podrá anticiparse la delación del fideicomiso, y si el fiduciario lo renuncia a favor del fideicomisario, se entenderá que solo ha cedido el aprovechamiento. Sin embargo, estará facultado para efectuar dicha cesión a favor de tercero y dar a censo inmuebles del fideicomisario, con sujeción a lo dispuesto en el párrafo 2 del artículo 186.
Mientras el fideicomiso no se defiera al fideicomisario, podrá este enajenar, gravar renunciar y señalar para el embargo su derecho a adquirir la herencia o legado fideicomitidos. La enajenación, gravamen o embargo se limitará a los bienes que le correspondan al referirse al fideicomiso. Si en la sustitución condicional no llegase a deferirse el fideicomiso, los expresados actos quedarán sin efecto.
SECCIÓN III. DE LA CUARTA TREBELIÁNICA.
El inventario deberá quedar concluso dentro de los ciento ochenta días naturales o contar desde la delación de la herencia a favor del fiduciario, o bien dentro de un año, si el fideicomitente hubiese fallecido o tenido su última residencia habitual en el extranjero, o si el fiduciario no residiere en el domicilio en que radique la mayor parte de los bienes hereditarios.
El inventario de la herencia, tomarial o judicialmente, reseñándose los bienes relictos y su valor al abrirse la sucesión y las deudas y cargas hereditarias, con indicación de su importe. No será preciso detallar los elementos del ajuar, empresas o negocios, cosas universales o conjuntos de cosas, ni expresar el fin a que responda la formación del inventario.
No se considerará tomado en forma el inventario cuando, a sabiendas del fiduciario, no figuren en el todos los bienes y deudas, ni cuando se hubiese confeccionado en fraude de los fideicomisarios. Para la formación del inventario no será preciso citar a persona alguna, pero podrán intervenir en ella los fideicomisarios que lo soliciten.
El inventario de la herencia, tomado en tiempo y forma por cualquier otra persona, aprovechará al fiduciario.
Sólo será eficaz la prohibición de la Trebeliánica si el testador ha manifestado en testamento o codicilio su voluntad de que el fiduciario no la perciba, o ha expresado que la sustitución debe producirse sin detracción alguna, o únicamente con la de determinados bienes o cantidades. No implicará prohibición la simple manifestación del testador de que la sustitución sea de todos los bienes o de toda la herencia.
No obstante, cuando el fiduciario sea descendiente del testador, sólo será eficaz la prohibición de la Trebeliánica hecho con palabras expresas y no de otra manera.
Sólo tendrá derecho a la cuarta Trebeliánica el heredero fiduciario que adquiera en primer lugar la herencia fideicomitida, la cual podrá detraerla luego de aceptada y satisfechas, consignadas o afianzadas totalmente sus deudas, cargas y legítimas, excluida la del fiduciario, en su caso. Tal derecho se transmite a los herederos del fiduciario. Si éste, pudiendo detraerla, no lo hizo y manifestó su voluntad de favorecer con ella el fideicomisario inmediato gravado, éste podrá detraerla en su día o caso, y así sucesivamente.
De la Trebeliánica aun no percibida se deducirán las indemnizaciones que, en su caso, debe abonar el fiduciario por las responsabilidades que con esta calidad hubiera contraído.
Si antes de transmitirse o deferirse al fideicomisario el fideicomiso puro o de sustitución, respectivamente, no hubiese el fiduciario detraído la cuarta Trebeliánica, el o sus causahabientes podrán exigir su pago al fideicomisario, con los intereses devengados desde la reclamación judicial.
Formado este lote, el fideicomisario podrá optar por satisfacer la Trebeliánica en dinero en la cantidad correspondiente al valor actual de los bienes competentes de dicho lote, pero atendido su estado material al fallecer el fideicomitente.
SECCIÓN IV. EFECTOS DEL FIDEICOMISO EN EL MOMENTO DE SU DELACIÓN O TRANSMISIÓN.
En la delación fideicomisaria sucesiva, la nueva delación se considerara que ha tenido lugar al tiempo de frustrarse la anterior.
Subsistirá el derecho de retención que establece el párrafo anterior mientras la total cantidad fijada no sea consignada, afianzada o satisfecha a resultas de su posterior comprobación definitiva. La fianza podrá ser personal, pignoraticia o hipotecaria. Esta última podrá constituirse sobre inmuebles del fideicomiso de sustitución condicional.
Sin embargo, el heredero fideicomisario podrá aceptar a beneficio de inventario la herencia fideicomitida, en cuyo caso los plazos se contarán desde la delación del fideicomiso y le aprovechará el inventario que legalmente hubiese tomado el heredero fiduciario si acepto la herencia con dicho beneficio.
El importe de las mejoras o incorporaciones efectuadas a sus expensas, siempre que no sean suntuarias, estimado en el aumento de valor que por aquéllas hubiere experimentado la cosa al tiempo de la delación del fideicomiso sin que pueda exceder el precio de coste.
El reembolso de los gastos abonados por el fiduciario que sean a cargo del fideicomiso.
El reintegro de las cantidades que el fiduciario haya satisfecho a sus expensas por razón de deudas y cargas hereditarias, legítimas, legados a cargo de la herencia, ampliaciones de capital social y otros conceptos análogos.
El cobro de los créditos exigibles que el fiduciario ostentare contra el fideicomitente.
Al fideicomisario no le vincularán como propios los actos que respecto del fideicomiso haya realizado el fiduciario, aunque sea su heredero, a no ser que este le impusiere esta vinculación en el título sucesorio.
No obstante, los referidos actos de enajenación y gravamen serán eficaces en cuanto sean imputables a los conceptos que el fiduciario o sus herederos tengan derecho o acrediten contra el fideicomiso al deferirse éste, según el artículo 208, y en la medida que lo permita la total cantidad a que el fiduciario tengan derecho por los indicados conceptos, después de deducido lo que deba indemnizar por sus responsabilidades en el fideicomiso.
De no cubrir la indicada cantidad el valor de los bienes realizados o los gravámenes impuestos, referidos siempre a la estimación que tuvieren al otorgarse, únicamente se sostendrán como eficaces los que, por orden cronológico de su mayor antigüedad, quepan en aquella cantidad, con preferencia de los otorgados a título oneroso en escritura o documento que no hubieren tenido conocimiento, sin culpa suya, del gravamen fideicomisario no inscrito en el registro de la propiedad. De igual preferencia gozarán los actos otorgados con la simple invocación de hacer valer esta imputación, aunque no se hubieren cumplido los requisitos prescritos en los artículos 187 y 188.
Los terceros adquirentes podrán oponer esta imputación a las acciones que según este artículo pudiera ejercitar el fideicomisario. De negar éste simplemente la existencia de los expresados créditos o derechos del fudiciario, incumbirá su prueba a los terceros adquirientes que hagan valer la imputación.
SECCIÓN V. DEL FIDEICOMISO DE RESIDUO.
En las sustituciones fideicomisarias el fiduciario podrá ser autorizado por el testador para disponer de los bienes de la herencia o legado fideicomitido, bien expresamente o estableciendo que aquellos bienes de que no hubiere dispuesto el fiduciario, hagan tránsito al fideicomisario.
No habrá fideicomiso de residuo aunque se emplee esta denominación si el heredero o legatario resultan expresamente autorizados por el testador para disponer libremente de los bienes de la herencia o legado, por actos entre vivos y por causa de muerte, designando para después de fallecer aquellos un sustituto o sustitutos. En este caso se considerara ordenada una sustitución preventiva de residuo.
El heredero o legatario gravado de fideicomiso de residuo, además de las facultades de todo fiduciario sujeto a fideicomiso de sustitución, podrá realizar respecto de los bienes de la herencia o legado los actos siguientes:
Enajenar, gravar o de otra manera disponer de ellos por actos entre vivos a título oneroso, en concepto de libres, con las limitaciones que establezca el testador. Si éste autorizare al fiduciario para disponer, con autorización de la persona o personas designadas al efecto, quedará libre de esta limitación si dichas personas hubieren fallecido, renunciado o quedado incapacitadas, a menos que resulte ser otra la voluntad del causante. A tales personas les serán aplicables los preceptos relativos a los albaceas particulares, en cuanto lo permitan la naturaleza y duración indefinida de la misión que les ha sido encomendada.
Transformarlos, emplearlos o consumirlos en satisfacción de sus propias necesidades y las de su familia, sin tener que proceder a su reposición.
Si el testador solo autorizase la venta, podrá, además, realizar los actos expresados en el párrafo anterior.
De no permitirlo expresamente el fideicomitente, el fiduciario no podrá disponer de bienes fideicomitidos a cambio de una renta, pensión o canon vitalicio o temporal, ni tampoco reservase el usufructo.
Salvo que disponga otra cosa el fideicomitente, quedarán libres los bienes muebles fideicomitidos, o sus subrogados, que al tiempo de deferirse el fideicomiso estén incorporados o destinados materialmente por voluntad del fiduciario a su propio patrimonio, o los posean otras personas públicas y pacíficamente como suyos, a sabiendas del fiduciario.
La sustitución fideicomisaria de residuo subordinada al hecho de que al fallecer el fiduciario queden de la herencia o legado bienes de los que este no hubiese dispuesto, le facultará para disponer, por actos intervivos a título oneroso, en concepto de libres, de todos los bienes del fideicomiso, sin mas limitaciones que la derivada en su caso del núm. 1 del artículo 211, haciendo suyos el fiduciario el dinero y los bienes que se obtengan por efecto de dichos actos dispositivos.
La autorización para disponer en el fideicomiso de residuo solo se entenderá concedida al heredero o legatario y, en su caso, a los sustitutos llamados por sustitución vulgar expresa, salvo que el testador disponga otra cosa.
El valor de los bienes sujetos a fideicomiso de residuo de que hubiere dispuesto el heredero o legatario, se imputará a lo que por legítima, Trebeliánica u otros créditos o derechos puedan pretender estos contra el fideicomiso.
DE LA SUSTITUCIÓN PREVENTIVA DE RESIDUO.
Se entenderá establecida sustitución preventiva de residuo en el caso a que se refiere el párrafo 2 del artículo 210, y también cuando el testador, en previsión de que algún heredero o legatario fallezca intestado o sin testamento, u otro supuesto equivalente, llame a una o mas personas para que al fallecimiento de aquellos hagan suyos los bienes que hubiesen adquirido con este carácter del testador y de los que no hubieren dispuesto por actos entre vivos, donación, institución de heredero, legado u otra liberalidad.
La delegación a favor de los sustitutos preventivos de residuo solo tendrá lugar si el heredero o legatario fallecen intestados, entendiéndose que ello ha ocurrido cuando mueran sin testamento o con tal que sea nulo, revocado o ineficaz, o si por otra causa el heredero instituido no llegue a sucederles, salvo que sea otra la voluntad del testador. No tendrá lugar la sustitución si fallecen con heredero instituido en heredamiento que llegare a serlo; pero prevalecerá la sustitución preventiva de residuo de ser heredero o legatario sustituido cónyuge del causante que, junto con este hubiere otorgado heredamiento preventivo.
La sustitución preventiva de residuo implicará la vulgar tácita, si el testador no establece lo contrario, y quedará sin efecto por renuncia o indignidad sucesoria de todos los sustitutos, o por premorir todos estos al heredero o legatario sustituidos.
En todas las modalidades de esta sustitución, los bienes de que el heredero o legatario no hubiere dispuesto por actos inter vivos o mortis causa los adquirirán los sustitutos preventivos de residuo como sucesores del testador.
DE LOS LEGADOS.
SECCIÓN I. DE LOS LEGADOS Y SUS EFECTOS.
Las normas de este capítulo se aplicarán supletoriamente a las atribuciones de usufructo pactadas en capitulaciones matrimoniales a favor de cónyuges en cuanto lo permita su naturaleza e irrevocabilidad, a los señalamientos, asignaciones de legítimas o dotes dispuestos también en capitulaciones, y a las denominadas mortis causa capiones .
Será eficaz el legado a favor de persona aun no nacida ni concebida al tiempo de fallecer el testador siempre que llegue a nacer, y también el dispuesto a favor del legatario determinable por un acontecimiento futuro y racionalmente posible expresado por el testador. En ambos casos, se entenderá que ello implica condición suspensiva del legado.
Si el gravado con legado no llegase a ser efectivamente heredero o legatario, el legado subsistirá a cargo del heredero o de aquella otra persona que inmediatamente sea beneficiada por aquel hecho. Esta norma no se aplicará cuando por disposición del testador o por la índole del legado solo deba o pueda cumplirlo la persona primeramente gravada.
El legado de parte alícuota atribuye al legatario el derecho a que se le adjudiquen bienes del activo hereditario líquido, determinado con arreglo a las normas de la cuarta falcidia, salvo la deducción de gastos funerarios, por el valor de su cuota y según las reglas de formación de lotes en la participación, pero el heredero podrá optar por pagarle en dinero aunque no lo haya en la herencia, siendo de aplicación lo ordenado en el segundo párrafo del artículo 203.
El legatario de parte alícuota no podrá promover el juicio de testamentaria, pero sí pedir anotación preventiva de su derecho.
SECCIÓN II. DE LA REDUCCIÓN DE LOS LEGADOS Y DE LA CUARTA FALCIDIA.
La reducción no afectara a los legados imputables a la legítima en la parte que cubran la del legatario que sea, legitimario, ni a los que no sean reducibles por falcidia.
Sólo podrá detraer la falcidia el heredero que adquiera la herencia en primer lugar, aunque lo sea por virtud de sustitución vulgar, pupilar o ejemplar.
Si son varios los herederos, cada uno podrá retener por falcidia la cuarta parte de su respectiva cuota en el archivo hereditario, y ello aunque sumados todos los legados dispuestos por el testador no excedieren de las tres cuartas partes del total valor hereditario líquido.
Para determinar la cuarta falcidia y calcular el porcentaje de reducción de los legados, se tomará por base el activo hereditario líquido y los legados e imputaciones, conformes a los artículos siguientes.
Se considerara que integran la herencia los bienes y derechos del testador dispuestos en legados o en donaciones por causa de muerte o entre consortes, los créditos del testador contra el heredero, y los extinguidos por virtud de legados de liberación o perdón de la deuda correspondiente.
Se rebajarán del activo hereditario: las deudas del testador, aunque fuesen por razón de dote o en que el acreedor sea el propio heredero; los gastos de última enfermedad, entierro y funerales del testador y los de inventario y defensa de bienes hereditarios; las legítimas incluso la del heredero que sea legitimario. Los legados para fines piadosos, benéficos o docentes y los de alimentos.
De los créditos y deudas hereditarias a plazo, se descontará lo que su aplazamiento importe, y se prescindirá de los créditos y deudas condicionales, eventuales o dudosos, incluso las deudas que puedan derivarse de afianzamientos prestados por el testador; pero de resultar cobrables y una vez hechos efectivos, se rectificará la falcidia, con el consiguiente abono al heredero o a los legatarios, según los casos.
Se exceptuarán de la reducción: los legados de deuda propia del testador, aunque fuera por restitución de lote; los a favor de legitimarios en concepto o pago de su legítima en la parte que la cubran; los de alimentos, y los que el testador expresamente disponga que se cumplan sin reducción alguna.
Se imputará a la falcidia del heredero o cohedero respectivo todo cuanto, estimado por su valor al tiempo de fallecer el testador, y después de deducido el importe de todos los legados o parte de ellos a su cargo, aunque fueren prelegados o donaciones de las anteriormente indicadas correspondería sin la falcidia hacer propiamente suyo en la sucesión al heredero o coheredero, incluyendo en ello lo que obtenga en la herencia por vía de sustitución vulgar, o derecho de acrecer, si procedieren, y también por la absorción de legados ineficaces, así como los frutos o intereses de los sujetos a condición o termino suspensivos, mientras no llegue su cumplimiento o vencimiento.
El legatario que por la reducción resulte codueño con el heredero gravado de cosa indivisible, o que desmerezca con su división, podrá optar por hacerla suya íntegramente, abonando al heredero en dinero el importe de la reducción.
Si el testador hace algún legado a favor del propio heredero gravado, con la prevención de que deberá cumplir íntegramente los restantes legados si lo permiten el pasivo hereditario y las legítimas, podrá optar, al aceptar la herencia, entre el legado o la falcidia.
Si por razón de algún legado de usufructo dispuesto por el testador a favor de quien no fuese su cónyuge no le quedare al heredero o coheredero, en propiedad libre del usufructo, la cuarta parte de todo cuanto adquieran del activo hereditario líquido, podrá obtener la extinción del expresado usufructo en la medida necesaria para dejar liberada aquella cuarta parte, abonando en dinero al legatario del usufructo el valor que la parte a extinguir tuviere al efectuarse la liberación. A los efectos de minorar esta extinción, se imputará al heredero a coheredero su legítima y el prelegado que les atribuya bienes en propiedad plena.
DE LOS ALBACEAS.
El testador o el heredante podrán nombrar en testamento, codicilo o heredamiento uno o mas albaceas universales o particulares facultarles para designar sustitutos.
Serán albaceas universales las personas que reciban del testador el encargo de entregar la herencia en su universalidad a personas por el designadas o de destinarla a las finalidades expresadas en el testamento, o en la confianza revelada.
Será albacea particular, aunque el testador lo califique de universal, aquel que, existiendo heredero, haya de cumplir uno o mas encargos relativos a la herencia o ejecutar disposiciones testamentarias o del heredamiento. Si el causante no les hubiere conferido ningún encargo, cuidarán los albaceas particulares del entierro, funerales y píos sufragios de aquel y de pedir el cumplimiento de los modos que hubiere ordenado.
El albacea universal esta facultado para posesionarse de la herencia y administrarla al igual que todo heredero, disponer de sus bienes con la extensión expresada en los párrafos siguientes y realizar los actos necesarios para el cumplimiento de su cometido y lo dispuesto en el testamento. Esta también legitimado procesalmente para cuantos litigios o cuestiones se susciten sobre los bienes hereditarios, los fines del albaceazgo y la validez del testamento, codicilo, memoria testamentaria o heredamiento y para interpretar aquellos.
El albaceazgo universal de realización de herencia facultará al albacea para vender bienes, aunque existan legitimarios, cobrar créditos cancelando sus garantías, retirar depósitos de toda clase, satisfacer deudas y cargas hereditarias e impuestos causados por la sucesión, cumplir los legados y demás disposiciones testamentarias, pedir el cumplimiento de los modos, pagar legítimas en general, efectuar todos los actos necesarios para la realización dineraria de los bienes de la herencia, dando al dinero obtenido la inversión o destino ordenados por el testador.
Salvo que el causante señale otra retribución, el albacea universal tendrá derecho a percibir el 10 % del valor del activo hereditario líquido, y el particular, que sea contador partidor, el 2 %. Si son varios los albaceas universales o contadores partidores, corresponderá dicha retribución por partes iguales a los que hayan ejercido el cargo.
Los albaceas cumplirán su encargo dentro de los plazos y sus prorrogas que fijen el testamento, codicilo o heredamiento, que podrán ser ampliados por todos los herederos de común acuerdo.
A falta de señalamiento de plazo, si los albaceas no han cumplido su encargo dentro de un año a contar del fallecimiento del causante, podrá cualquiera de los interesados obtener del juez que se les requiera para que lo cumplan dentro del plazo que se señale, con sanción de caducidad del cargo y sin perjuicio de las responsabilidades dimanantes de la demora.
Las funciones específicas de contador partidor no podrán ser atribuidas a ningún coheredero o legatario de parte alícuota, salvo que este último sea un ascendiente de todos los herederos.
Vacante el albaceazgo, cualquiera de los interesados en la sucesión podrá acudir al juez para que, si lo estima procedente, designe uno o mas albaceas dativos con las mismas funciones y facultades que los albaceas testamentarios.
Sin perjuicio de lo antes dispuesto, y terminado el albaceazgo antes de haberse cumplido el encargo o misión encomendada, incumbirá su cumplimiento al heredero.
INEFICACIA DE LOS TESTAMENTOS, CODICILOS Y MEMORIAS TESTAMENTARIAS.
Los testamentos o codicilos que no correspondan a alguno de los tipos previstos en esta Compilación serán nulos. También serán nulos los testamentos que no contengan institución de heredero conforme exige el artículo 109 y sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo segundo del propio artículo y en los artículos 106 y 236.
Los codicilos implicarán revocación de la parte del testamento anterior que aparezca modificada o resulte incompatible.
El codicilo posterior solo revocará el anterior en lo que se halle modificado o resulte incompatible con aquel. De coexistir varios codicilos de un mismo testador, prevalecerán los más recientes sobre los más antiguos en todo lo que resulte modificado o incompatible.
Las instituciones y legados de confianza caducarán si los herederos o legatarios nombrados fallecen sin haberla revelado o cumplido; si la revelan o cumplen en su favor y, en general, cuando la confianza no puede cumplirse por resultar desconocida, ilegal, contradictoria en que la confianza resultase afectada por alguna de estas circunstancias.
Al caducar la institución de herederos de confianza, la herencia o parte de ella afectada de caducidad se deferirá a favor de quienes en dicho momento resulten ser herederos abintestato del causante de la herencia o legado. En el caso de caducidad parcial, estas personas tendrán la condición de legatarios de parte alícuota en la porción caducada. La caducidad del legado de confianza producirá su absorción total o parcial por la herencia.

References: resolución 
 artículo 114
 artículo 145
 artículo 1041
 artículo 145
 artículo 129
 artículo 130
 artículo 251
 artículo 134
 artículo 133
 artículo 186
 artículo 211
 artículo 210
 artículo 186
 artículo 208
 artículo 211
 artículo 210
 artículo 203
 artículo 109