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Timestamp: 2020-02-18 21:13:16+00:00

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Curso de Derecho Civil II Contratos - Walter Kaune a. | Herencia | Propiedad
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CURSO DE DERECHO CIVIL CONTRATOS TOMO II
Walter Kaune Arteag
La valiosa contribución del Dr. Walter Kaune Arteaga a la bibliografía jurídica nacional con su obra en dos volúmenes: Contratos, se constituye en magnifica realización pedagógico científica orientada a lograr una formación integral en el estudiante de Abogacía, sin descartar la alternativa de mejorar cualitativamente el bagaje de conocimientos del profesional Abogado.
Librería Jurídica "Zegada" inicia con esta publicación una segunda fase de su propósito inicial cual es la difusión del conocimiento JURIDICO, manifestación cultural reguladora de la convivencia civilizada que debe caracterizar al hombre contemporáneo.
Extendemos cordial invitación a todos los estudiosos e inquietos militantes de la investigación jurídica en particular, con el ánimo expreso de lograr una efectiva participación en el crecimiento cualitativo del conocimiento JURIDICO nacional alternativa cierta de consecuencia de más y mejores condiciones de desarrollo integral de nuestra sociedad.
Agradecemos al colega y brillante Profesor Universitario, Abogado Walter Kaune Arteaga por su confianza depositada en Librería - Editorial Jurídica "Zegada", genuina expresión de impulso permanente y serio a la difusión de la cultura jurídica.
Abogado, Luís Zegada Saavedra Responsable - Editor agosto 1992,
A manera de inquietud
HACIA UNA REFORMA EDUCATIVA DESTINADA A FORMAR LA FUERZA ORGANICA LABORAL, PARA EL DESARROLLO NACIONAL
En reflexiones sobre la problemática Universitaria Nacional, publicada en el periódico Presencia del pasado año, y a manera de prólogo en Apuntes de Derecho de Los Contratos,
(Parte Especial), en apretada síntesis hice un análisis de las causas que han ocasionado la crisis Universitaria Nacional; las mismas que, según tales investigaciones, son más de orden externo que interno, y por qué no decirlo, representan inobjetablemente la caducidad del sistema educativo boliviano que repercute adversamente en los diferentes quehaceres de
Nación y son, a la vez, la causa de un sinnúmero de problemas que frenan y obstaculizan
desarrollo espiritual, social y económico de Bolivia, lo que es plenamente demostrable
con las evidencias incontrastables que nos presenta la realidad. En efecto, basta señalar algunos fenómenos que a diario vivirnos para comprobar tales acertos:
El despoblamiento de las áreas rurales, en desmedro del crecimiento irracional de las ciudades, con el consiguiente abandono de las faenas agrícolas; la frustración de miles de estudiantes, particularmente de las áreas rurales, que no encuentran en sus pueblos los medios para profesionalizarse y deben emigrar a las capitales del departamento, a fin de conseguir su ingreso a las Universidades; el crecimiento poblacional desmesurado de las Universidades como efecto de lo anteriormente señalado que hace que los recursos con los que cuentan, sean cada vez más insuficientes, lo que naturalmente incide en la formación deficiente de los profesionales universitarios, situación ésta que se agrava por la permanente insatisfacción del universitariado que es utilizada con fines absolutamente extra-universitarios, so pretexto de que la rebeldía es propia de la juventud, siendo así que esa aparente rebeldía no es sino efecto resultante de una serie de factores como ser la des adaptación al medio de los bachilleres de provincia, producto de su obligada migración a las ciudades; la falta de recursos económicos que hace que grandes contingentes de bachilleres egresados en las poblaciones rurales engrosen los anillos de miseria que circundan las ciudades; las limitaciones materiales de las universidades para recibir en su seno a todos los bachilleres que año tras año pugnan por ingresar a ellas; la enseñanza masiva que se imparte en las altas casas de estudio con absoluta falta de planificación en la formación profesional, que hace que el egresado de las universidades no encuentre ubicación en el mercado nacional y se vea precisado a abandonar el país, etc., etc., son entre otros, los factores causantes del malestar crónico de las universidades, a lo que habría que agregar la ausencia de una formación planificada de la fuerza laboral nacional que no permite realizar obras inmediatas de gran envergadura que, a la vez, con sus lectores multiplicadores, se constituyan en fuentes de trabajo y de felicidad de los bolivianos, son, entre otras las consecuencias del actual sistema educativo nacional, que demuestran su caducidad, y que, si no es modificado a tiempo, puede convertirse en uno de los principales factores de la desintegración del país porque está minando la entraña misma del espíritu nacional y constituye a la vez ¡a causa de nuestra postergación.
Frente a esta cruda realidad, aplicando el aforismo de que para los grandes males se deben adoptar grandes remedios y que éstos pueden ser de las más variadas como sofisticadas recetas o alternativas, y no obstante de que estamos conscientes de que muchos materialistas se alzarán contra ¡a alternativa que proponemos, esgrimiento el fácil expediente de que las estructuras económicas determinan las superestructuras culturales y, dentro de ellas, la educativa; que mientras no se cambien las relaciones y formas de producción, el aspecto educativo no podrá variar trascendentalmente ni constituirse en pivote de transformación nacional; que sin los recursos económicos con los que no cuenta Bolivia, es una utopía pensar en distraer fondos en una empresa tan poco productiva como la reforma educativa; que en la misma medida que los profesionales universitarios que se ven obligados a emigrar del país porque no encuentran ubicación en el mercado nacional, ocurrirá con los técnicos medios que procura formar, a través de la educación secundaria (ciclos intermedio y medio), la alternativa que proponemos; en fin no faltarán por cierto, personas que abatidas por los años y quizás por las frustraciones permanentes de nuestro querido país, digan con pesimismo que este proyecto ni sus nietos lo verán, aunque también esperamos contar con la opinión serena de quienes, por su ascendrado cariño a la patria, jamás han sido doblegados por su infortunio y por el contrario mantienen su esperanza inclaudicable en el porvenir de Bolivia, haciendo profecía de fe en el mañana. La alternativa que proponemos es una reforma educativa profunda y total y no meros
parches o remiendos al sistema caduco actual, la misma que conlleva un cambio absoluto de las estructuras nacionales, como fruto de una plena coordinación de la política que preside las actividades del país, en procura de planificar una racional e integrada estrategia de desarrollo nacional, en donde la reforma educativa se constituya en el elemento básico de la misma, proveyendo la fuerza laboral racionalizada de mano de obra calificada, técnicos medios y técnicos superiores que requiere el país, de acuerdo al orden de prioridades de las obras que se deben realizar para alcanzar su desarrollo socioeconómico y cultural. Para tal efecto, la reforma educativa integral y planificada que proponemos, utilizará los ciclos intermedio y medio para formar profesionales medios, quienes además de este grado de profesionalización, tendrán siempre expedida la posibilidad, previo el cumplimiento de determinadas condiciones, de continuar estudios superiores universitario 5, por vocación y no por necesidad como, en los más de los casos, sucede actualmente. Así, formados los técnicos medios en las aulas de los ciclos intermedio y medio, se constituirán en 108 cuarteles como instructores para la formación de la mano de obra calificada, en base de los restantes conscriptos no profesionales. Las Fuerzas Armadas de la Nación, tendrían a su cargo esta importante tarea de formar la mano de obra calificada, de acuerdo a los requerimientos de las grandes obras que debe emprender la nación para lograr su total desarrollo; noble tarea que al conjugarse con la disciplina, amor a la patria, espíritu de bolivianidad etc. que se imparte en los cuarteles, harían que las Fuerzas Armadas, consubstancializadas plenamente con su pueblo, se conviertan en el nervio y motor del desarrollo nacional.
Los técnicos medios bachilleres, después de haber cumplido con el servicio militar obligatorio y al cabo de un año de práctica de su profesión, tendrían el derecho de ingreso libre a las universidades. Bajo esta modalidad, teniendo como supuesto de que la planificación racional e integral del desarrollo de la nación, proveerá trabajo seguro e inmediato, en particular y especialmente para los técnicos medios y para los obreros de mano de obra calificada, los bachilleres ya profesionales, formados bajo este nuevo sistema que postulen a las universidades lo harán por vocación y por alto espíritu de superación (que dicho sea de paso son pocos los que cuentan con tales cualidades), y no por necesidad, de cuya emergencia, las universidades dejarían de ser la alternativa de profesionalización de los bachilleres, como ocurre actualmente y como lógica consecuencia volverían a su cauce racional y normal, desterrándose para siempre los factores de perturbación que tanto daño causan a la juventud estudiosa. A la vez, no obstante de que las universidades estarían plenamente abiertas para quienes deseen obtener un título superior universitario, por la selección natural que se operaría como consecuencia de que el bachiller contaría ya con una profesión que le permitirá trabajar y vivir a plenitud y que no todos tienen vocación o están dispuestos a esforzarse para proseguir estudios superiores, las universidades dejarían de ser los centros masivos de enseñanza y, siendo los bachilleres, profesionales medios con alguna experiencia, los catedráticos automáticamente se seleccionarían y, con ello, las casas superiores de estudios, en vez de ser incubadoras de profesionales mediocres, se convertirían en verdaderos centros de investigación científica, concluyéndose, con esta última etapa, la formación de la pirámide de la fuerza laboral racional e integrada, con la que todo país, que pretenda salir del subdesarrollo, debe contar y en la que, en su base, estarán situados los miles y millones de obreros de mano de obra calificada, en el medio, como eslabón necesario e indispensable, los técnicos medios, en la cúspide los profesionales superiores y en el pináculo de ella, los científicos en las diferentes ramas del
saber humano, formando un todo orgánico capaz de vencer las barreras que se oponen al desarrollo de los pueblos.
Decíamos que esta reforma, para tener éxito, debe estar coordinada e integrada con los grandes planes y obras de desarrollo nacional, a los que debe servir, porque de lo contrario, al no encontrarlos técnicos medios y los obreros de mano de obra calificada, las fuentes de trabajo para su colocación, se verán forzados a emigrar del país, como actualmente acontece con muchos profesionales universitarios y técnicos medios, particularmente los que egresan de la Escuela Industrial Pedro Domingo Murillo, resultando el remedio peor que el mal que se pretende curar, ahondándose nuestra paradójica situación de que, no obstante de que somos un país pobre, nos hemos constituido en una institución de beneficencia que proporciona, gratuitamente, a otros países, profesionales que nos cuesta mucho formarlos.
Ahora bien, existen sin duda muchos proyectos de desarrollo que, según sus proyectistas y de acuerdo a criterios interesados, son de prioritaria e inaplazable realización; sin embargo, como dichos proyectos no están sistematizados y por lo tanto no conforman una política integrada de estrategia a seguir, se convierten a la larga en un conjunto caótico de buenos propósitos.
Consideramos que la reforma educativa no es un fin en si misma sino un medio necesario e imprescindible para realizar las tareas de desarrollo integral, porque cómo podremos por ejemplo, emprender la revolución verdeagroindustrial, si no contamos con la fuerza laboral que haga posible tal empresa, toda vez que en la misma se requerirá más de medio millón de obreros calificados, unos 50.000 técnicos medios y muchos profesionales superiores, y que Fomo, no obstante los esfuerzos que realiza, apenas forma al año algo así como 3.000 obreros de mano de obra calificada, de cuya emergencia, necesitaríamos 200 años para que, bajo los sistemas actuales, podamos contar con el elemento humano requerido, máxime si se considera que debemos emprender casi simultáneamente obras de la magnitud de la señalada como el desarrollo del Mutún, la petroquímica, etc.; pero a la vez, la revolución verde-agroindustrial, sería imposible, aún en el supuesto de que contemos con el elemento humano requerido, porque las condiciones actuales de navegabilidad de nuestros ríos no nos permiten transportar directamente hasta el Océano Atlántico, a precios competitivos, los productos a obtenerse con la revolución agroindustrial. Utilizar otros medios de transporte que de por si son más caros, incidiría de tal manera en los precios de nuestros productos que no nos permitiría competir con los precios del mercado internacional.
Sin embargo, es factible realizar en Bolivia la revolución verde-agroindustrial, pero para viabilizar tal empresa se debe emprender, previamente y/o en forma simultánea, otra, el proyecto del Bala, el que además de proporcionar la fuerza energética para la industrialización del agro, permitirá controlar los flujos de las aguas del Río Beni y su consiguiente limpieza que lo haría navegable durante todo el año y en todo su curso hasta conectarnos con el Océano Atlántico, para así utilizarlo como vía de transporte barato de nuestros productos generados por las actividades agroindustriales, hacia el mercado internacional, que representa el Brasil y los demás países con déficit alimentario del globo, en la misma medida y ventajas que los EE.UU. usan el río Misisipí, llegándose a utilizar inclusive, la energía generada por dicho proyecto, para movilizar los medios de transporte
acuáticos que se desplazarían a un costo mínimo bajo el sistema de tranvías conectados por grandes convoyes de barcazas.
Además, de la utilidad práctica que, a ojos vista, ofrece el proyecto del Bala, permitirá a Bolivia conseguir una salida natural al Océano Atlántico, lo que indudablemente facilitará el potenciamiento económico de la nación, para conseguir, a través de negociaciones en un marco de igualdad, nuestra reintegración al Océano Pacífico, que es y debe ser el ideario de todo boliviano, cuyo derecho es irrenunciable.
He aquí, en apretada síntesis, a título de generalizaciones, la importancia de la reforma
educativa que es de inaplazable realización, no sólo por la secuela de los grandes problemas
y obstáculos que generan el actual sistema educativo, en desmedro del proceso de
integración y desarrollo nacional, lo que decreta su caducidad, sino porque, además, la reforma que proponemos constituye la tarea previa e indispensable para llevar adelante los demás planes de desarrollo nacional, constituyendo la materialización del proyecto del Bala, el pre- requisito para la realización de la revolución verde-agroindustrial, que podría convertir a Bolivia en el granero del mundo.
Esta inquietud, que quiero entender es de todo el pueblo boliviano, no será factible materializaría, si Bolivia no decide categóricamente ingresar de ahora y para siempre en un verdadero y auténtico estado de derecho, y dentro de él, si el pueblo no elige la alternativa de política económica que más le convenga, constituyendo la presente una de tales alternativas.
Antecedentes e importancia.- Definición.- Su función esencial.- Requisitos.- A) El consentimiento.- La oferta en materia civil y mercantil.- Oferta en firma.- La aceptación en materia civil y mercantil.- Revocación y caducidad de la oferta y de la aceptación.- Momento y lugar de la formación de la compraventa entre presentes y no presentes.- B) El objeto.- De la cosa o del derecho transferido: a) venta de cosas indivisas y de partes
indivisas y b) venta de la herencia.- Requisitos del objeto de la venta: a) Existencia pasada
y presente de las cosas o derechos de la venta; cosas futuras; b) determinación o
determinabilidad de los derechos o cosas vendidas; c) cosas y derechos susceptibles de compraventa; y d) titularidad de los derechos que se transfiere.- Del precio.- Requisitos: a) Existir; b) determinado o determinable, c) moneda de curso legal, y d) pertenecer a quien efectúa el pago.- Efectos reales y obligatorios de la venta.- C) Causa.- D) El móvil del negocio; y F) La forma.
DESARROLLO ANTECEDENTES E IMPORTANCIA
La compraventa es un contrato cuyo origen está en la permuta. Aparece en la historia del derecho como una forma evolucionada del trueque, precisamente para superar las dificultades que este tipo de contratos presentaba en las transacciones comerciales, debido a la no siempre coincidencia de las necesidades entre los permutantes, a los diferentes valores de los bienes objeto de la permuta y la multiplicidad de las operaciones de cambio emergentes del permanente desarrollo económico-social de los pueblos, que determinaron que la permuta se constituya en freno de la evolución económica de las naciones.
Estas circunstancias obligaron al intelecto humano a agudizar su ingenio en procura de encontrar alguna medida que, al superar las dificultades anotadas, facilite la circulación de los bienes. En ese afán el hombre, en un momento dado, inventa la moneda, la que, como medida común de todos los valores económicos, genera el surgimiento del contrato de compraventa, que toma de la permuta su función como instrumento de intercambio pero con la diferencia de que en vez de la transferencia de una cosa por otra, como ocurre con aquella, se transfiere un derecho a cambio de una suma de dinero.
La aparición de la compraventa marca para la humanidad la apertura de nuevos horizontes hacia un desarrollo de insospechadas consecuencias. El desarrollo industrial, económico y social de la humanidad se debe, en gran medida, al surgimiento de la moneda que, en el orden JURIDICO, permitió la transformación de la permuta en compraventa.
En la actualidad el contrato de compraventa está considerado como uno de los más importantes, máxime si se toma en cuenta que el contrato, como dice Messineo, es el instrumento con el cual se realizan los más diversos fines de la vida económica, mediante la composición de intereses opuestos. La compraventa es precisamente uno de esos instrumentos que con frecuencia es empleado en la vida de relación económica de las personas sin que nadie pueda prescindir de él. Por este motivo el legislador le ha prestado una especial atención, regulándolo en sus mínimos detalles.
La compraventa es un contrato en virtud del cual una persona, llamada vendedor, transfiere la propiedad de una cosa o un derecho a otra persona, llamada comprador, a cambio de una contraprestación en dinero, llamada precio.
El Código Civil en el art. 584, da la siguiente noción de la compraventa: "La venta es un contrato por el cual el vendedor transfiere la propiedad de una cosa o transfiere otro derecho al comprador por un precio en dinero".
FUNCION ESENCIAL DE LA COMPRAVENTA
La función esencial de este contrato es transferir un derecho de propiedad o un derecho cualquiera a cambio de un precio, que necesariamente debe ser una suma de dinero, porque, de lo contrario, dejaría de ser compraventa, para convertirse en otro tipo de contrato, como la permuta por ejemplo.
La compraventa como todo contrato, debe cumplir con los requisitos de formación señalados en el Art. 452 del C.C. y que son: A) el consentimiento, B) el objeto, C) la causa, y D) la forma, aunque este último requisito se exige excepcionalmente porque la compraventa es un contrato consensual por excelencia.
En el contrato de compraventa, el consentimiento se forma cuando las voluntades del vendedor y del comprador se integran a través de la composición de intereses opuestos referentes a la cosa y al precio. El consentimiento para ser válido debe estar exento de vicios.
El consentimiento es el producto de la combinación e integración de las voluntades del oferente y del aceptante. En la compraventa, normalmente, quién hace la invitación para la realización del contrato es el vendedor, aunque no hay inconveniente para que el comprador pueda oficiar de invitador u oferente.
Como regla en la compraventa, la oferta debe ser hecha por persona con capacidad plena tanto jurídica como de obrar, poseyendo además el poder de disposición sobre el derecho o las cosas que transfiere. Sin embargo, se admite la venta de cosa ajena.
La invitación tiene que ser hecha en forma seria y debe recaer sobre un objeto de interés juridico y que esté dentro del comercio humano.
La oferta puede ser expresa o tácita. La oferta es expresa, cuando, quien desea vender o comprar, manifiesta esta su intención por medio de la palabra oral o escrita, o por signos inequívocos, mediante una conducta positiva y actual; así por Ejem., el hecho de ofrecer en vía pública un ramo de flores al primer transeúnte, constituye, por cierto, una oferta de venta y no de donación.
La oferta tácita de venta, surge de la actitud del oferente, de la que se desprende la intención de invitar al público a la realización de un contrato de compraventa: tal es el hecho de exhibir en una vitrina determinados artículos con sus respectivos precios.
Como la oferta no es un negocio juridico unilateral, por sí misma no crea ni modifica, ni extingue una situación de derecho. La oferta solamente constituye uno de los elementos para la formación del contrato, por cuya razón puede ser revocada hasta tanto la aceptación no llegue a conocimiento del oferente (Art. 458 del C.C.). Sin embargo, si tal revocación es ilegítima, el oferente se hace pasible a la responsabilidad precontractual correspondiente.
LA OFERTA EN MATERIA MERCANTIL
La propuesta debe contener un plazo para su aceptación, (lo que no se exige en materia civil) y, una vez que la invitación llega al destinatario, el oferente no puede revocaría o retractarse bajo pena de indemnizar los perjuicios, que tal conducta pueda ocasionar. Así lo
dispone el Art. 826 del Código de Comercio que dice:
"Art. 826.- (Propuesta u oferta). La propuesta u oferta, o sea el proyecto de negocio juridico, que una persona formula a otra, debe contener los elementos esenciales del negocio, el plazo de validez y ser comunicada al destinatario.
Una vez comunicada al destinatario, el proponente no puede revocaría o retractarse, bajo pena de indemnizar los perjuicios que con ello cause al destinatario"
Las ofertas por escrito en materia mercantil deben ser aceptadas o rechazadas dentro de los 10 días siguientes a la fecha de la propuesta si el destinatario reside en el mismo lugar del proponente; en su defecto, se debe agregar el término de la distancia, si reside en lugar distinto.
Son aquellas que se dan por un cierto plazo con expresa renuncia al derecho de revocación.
En materia de compraventa, es frecuente este tipo de ofertas que tienen algo de semejanza con los contratos unilateralmente vinculantes, como la promesa unilateral de venta, el contrato de opción etc., aunque, como ya dijimos, no constituyen por sí mismas un negocio juridico unilateral.
Es la manifestación de voluntad del destinatario de realizar el contrato al que fue invitado por el oferente. Puede ser igualmente expresa o tácita y, excepcionalmente, el silencio puede constituirse en aceptación.
La aceptación, además de los requisitos que se exigen para la oferta, debe ser pura y simple. Cualquier modificación a los lineamientos de la invitación, constituye una nueva oferta.
La aceptación expresa en materia de compraventa se dá cuando el destinatario de la oferta, mediante la palabra oral o escrita o por signos inequívocos, manifiesta su voluntad de comprar o de vender: así, por Ej. pagar el precio de algún artículo que se exhibe en venta, beberse un vaso de refresco que se encuentra en pública oferta, etc.
Es tácita, cuando la conducta activa del destinatario, relacionada con ciertos antecedentes, denota voluntad de conformidad: así, por ejemplo, recibir el ramo de flores del vendedor ambulante y donárselo a la persona que se encuentra a su lado, constituye una aceptación tácita.
EL SILENCIO COMO ACEPTACION
A diferencia de la aceptación tácita que requiere de una conducta positiva de parte del destinatario de la oferta, el silencio es inactividad. Dijimos que, excepcionalmente, el
silencio constituye aceptación. En la compraventa se presenta tal situación cuando existe antecedentes de relaciones comerciales entre el vendedor y el comprador y éste, al recibir una mercancía que no fué solicitada, guarda silencio, convirtiéndose dicha conducta en aceptación.
En materia mercantil, el Código de Comercio en su Art. 830 toma al silencio como aceptación al disponer:
"Art. 830 (Aceptación del vendedor) El pedido se considera aceptado por el vendedor si éste, dentro de los diez días siguientes a su recepción no lo rechaza u objeta".
Las omisiones, ambiguedades o deficiencias de especificación, que existieran en el pedido facultan válidamente al vendedor a interpretarlas o completarlas con arreglo a las modalidades de operaciones similares o conforme a los usos de la plaza. "El pedido se considera aceptado por el vendedor si éste, dentro de los diez días siguientes a su recepción, no lo rechaza u objeta".
REVOCACION Y CADUCIDAD DE LA OFERTA Y DE LA ACEPTACION EN MATERIA DE COMPRAVENTA
La oferta puede ser revocada, en la compraventa civil, antes de que la aceptación llegue al conocimiento del oferente (Art. 458 del C.C.). En materia Mercantil solamente se puede revocar la oferta antes que ella llegue al destinatario (Art. 825 del C. de Comercio).
La aceptación de comprar o de vender puede ser revocada antes que la misma llegue al conocimiento del oferente.
La oferta caduca si, en el plazo legal para su aceptación, (que en materia mercantil es de diez días entre presentes), el destinatario de la invitación no hace uso de ella. También caduca la oferta por muerte o por incapacidad del oferente antes que la aceptación llegue a su conocimiento. La aceptación caduca por muerte o por incapacidad del aceptante, sucedida antes que la comunicación de su conformidad llegue a manos del oferente.
MOMENTO Y LUGAR DE LA FORMACION DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA ENTRE PRESENTES Y NO PRESENTES
Entre presentes, la compraventa se forma en el momento en el oferente (vendedor o comprador) tiene conocimiento de la aceptación de la otra parte, salvo pacto diverso u otra disposición de la ley (Art. 455 del C.C.). El lugar de la formación del contrato de compraventa entre presentes es aquel donde los contratantes se encuentran en el elemeto de su concreción.
Enttre no presentes, el momento de la formación del contrato es cuando el oferente tiene conocimiento de la aceptaciòn por parte del destinatario y el lugar es aquel donde ha sido propuesto.
IMPORTANCIA DE DETERMINAR EL MOMENTO Y LUGAR DE LA FORMAClON DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA
a) En cuanto al tiempo
Es importante saber si, en el tiempo transcurrido entre la aceptación y el conocimiento de la misma por el oferente, la oferta o la aceptación ha caducado, ya sea por muerte del oferente
o del aceptante o por incapacidad de los mismos; también puede ocurrir que se hubieran
producido cambios en la legislación. Por ejemplo: una oferta viene propuesta el 20 de enero de 1976 y su aceptación llega a conocimiento del oferente el 20 de abril del mismo año; en
este lapso de tres meses, se deberá averiguar si se han producido incapacidades,
caducidades o si ha cambiado la legislación. Aplicando el ejemplo propuesto a nuestro país, el contrato se habrá perfeccionado bajo las disposiciones del nuevo Código Civil, pero, si, por el contrario, la aceptación hubiera llegado a conocimiento del oferente antes del 2 de abril de 1976, ese contrato se habrá formado bajo las regulaciones del Código Civil de
b) En cuanto al lugar
Hemos visto que el lugar de la formación del contrato, es allí donde ha sido propuesta la oferta. Ahora bien, la importancia de establecer el lugar de formación de los contratos radica en que sirve para determinar la jurisdicción y competencia de los tribunales y para fijar qué ley debe ser aplicada dentro de un conflicto de leyes.
Al respecto se presentan los dos siguientes casos:
1) Cuando el contrato es concertado entre personas de un mismo Estado, pero de diferentes
jurisdicciones, y
2) Cuando el contrato es estipulado entre personas de diferentes Estados.
En el primer caso se trata de una compraventa entre no presentes, que viven en un mismo Estado. La importancia de establecer el lugar del perfeccionamiento del contrato, radica en la determinación de lajurisdicción, a la que tiene que someterse la solución de los conflictos, que pueden surgir de los contratos: por ejemplo, si una oferta, viene de Santa
Cruz y es destinada a La Paz, el contrato se perfeccionará en Santa Cruz; por lo tanto, será
el juez de aquella ciudad el que tenga jurisdicción y competencia para conocer y resolver
los problemas, que surjan de dicho contrato, de acuerdo a lo previsto por los incisos 1 y 2 del Art. 10 del Código de Procedimiento Civil.
El segundo caso, trata de una venta entre no presentes y que viven en diferentes Estados. El problema radica en la determinación de cuál de las legislaciones y qué jurisdicción se aplicará en caso de divergencias. En el supuesto caso de que la oferta se haya expedido en Chile y la aceptaciòn en Bolivia , remitida ésta, el contrato se perfecciona en el lugar donde ha sido propuesta la invitación. En consecuencia, es en Chile donde se habrá formado el contrato, y por consiguiente, serán sus leyes las que se apliquen y sus tribunales los que conozcan y resuelvan cualquier conflicto que surja con motivo del contrato.
CONTRATO HECHO POR TELEFONO
Los efectos de los contratos por teléfono son consecuencia de la mezcla de las reglas asignadas a los contratos entre presentes y ausentes.
Este tipo de contrato, desde el punto de vista del tiempo o del momento, se considera estipulado entre presentes, puesto que no transcurre un lapso de tiempo considerable entre la oferta y la aceptación y, además, porque las más de las veces, tan pronto como se hace la invitación, la otra parte contratante manifiesta su deseo de hacer uso de la misma y la acepta.
Desde el punto de vista del lugar la venta se la considera hecha entre personas ausentes, esto para los efectos de la jurisdicción y del ordenamiento juridico a aplicarse, ya que el contrato se perfecciona en el lugar donde ha sido propuesto. Por Ej. un productor de algodón de Santa Cruz, llama por teléfono a un comerciante radicado en Buenos Aires y le ofrece una determinada cantidad de algodón, el que inmediatamente acepta realizar el negocio, de tal forma que las voluntades del oferente y del aceptante se integran, dando así origen al consentimiento y, consecuentemente, a la formación del contrato. Aplicando las reglas anteriormente mencionadas, el contrato se perfecciona inmediatamente, pero como los contratantes se encuentran en diferentes Estados, para determinar la jurisdicción y competencia, y la ley a aplicarse, se debe observar la siguiente regla: "El contrato se perfecciona en el lugar donde ha sido propuesto", de cuya emergencia, en este caso, será la legislación boliviana la que se aplique y la jurisdicción y competencia de los tribunales de Santa Cruz, de acuerdo a lo dispuesto por el Art. 462 del C.C., que dice: "Entre no presentes, el lugar del contrato es aquel donde ha sido propuesto, salvo pacto contrario u otra disposición de la ley. Se estará a la regla del parágrafo anterior en el caso del contrato por teléfono, telégrafo, télex, radio y otro medio similar".
Es la prestación debida que, en la compraventa, se traduce en la transferencia de un derecho a cambio de una suma de dinero llamado precio, por cuya razón debe reunir los cuatro requisitos establecidos para este tipo de prestaciones. Estos son: 1) existir en el presente o en el futuro, 2) ser determinado o determinable, 3) de propiedad de quien lo transfiere, y 4) estar en el comercio humano.
Como la compraventa es un contrato bilateral, su objeto es doble: el derecho que se transfiere y el precio, consistente en una suma de dinero, que se paga a cambio de la transferencia.
DE LA COSA O DEL DERECHO TRANSFERIDO
Uno de los objetos de la compraventa es la translerencia de un derecho que, normalmente, recae sobre el derecho de propiedad de una cosa corporal, por cuyo motivo suele utilizarse, en el lenguaje corriente, la palabra cosa" para referirse al objeto de la compraventa, como sinónimo del derecho de propiedad que se transfiere.
Sin embargo, la compraventa no sólo está limitada a la transferencia de un derecho de propiedad o de un otro derecho real, como el derecho de usufructo, sino que también su objeto puede ser la cesión de un derecho de crédito o un derecho intelectual, como la compraventa de un rótulo comercial, de un derecho de invención, de una marca de fábrica, etc. etc.
VENTA DE COSAS INDIVISAS
La venta puede recaer sobre la totalidad de una cosa indivisa: si todos los copropietarios dan su consentimiento, siendo ellos capaces, la venta es totalmente válida, pero si solamente uno o algunos de los copropietarios de la cosa indivisa son los que desean vender, la venta se la debe hacerjudicialmente y en su basta pública, tal como lo dispone el Art. 170 del C.C. que dice: "Art. 170, (Cosas indivisibles). I. Si la cosa común no es cómodamente divisible o si cuando su fraccionamiento se encuentra prohibido por la ley o disposiciones administrativas, se la vende y reparte su precio. II. Cualesquiera de los copropietarios tiene derecho a pedir que la venta se haga en pública subasta y así se hará necesariamente cuando alguno de ellos sea incapaz
También la compraventa puede tener por objeto una parte indivisa que uno de los copropietarios pudiera tener sobre una cosa, por ejemplo un tercio indiviso de acciones y derechos, (y no así una parte divisa, una parcela de una parte concreta de un determinado bien).
Asimismo puede ser objeto de la compraventa una universalidad de derecho, es decir todo el patrimonio o una alícuota parte de él. Dicha venta sólo es posible después del fallecimiento de su titular, en cuyo momento se abre la sucesión (Art. 1000 C.C.), porque, de acuerdo a lo previsto en el Art. 1004, segunda parte, del mismo cuerpo de leyes, "es nulo el contrato por el cual una persona dispone de los derechos que puede esperar de una sucesión no abierta, o renunciar a ellos, salvo lo dispuesto en los dos artículos siguientes". Dichos artículos se refieren a la validez del contrato por el cual una persona compromete la parte o porción disponible de su propia sucesión y no teniendo herederos la totalidad de la misma, (Art. 1005) y a la validez de los contratos de adquisición preferente entre los cónyuges, (Art. 1006 del C.C.). Los referidos Arts. dicen:
"Art. 1005. - (Excepción al contrato sobre sucesión futura). Es válido el contrato por el cual una persona compromete la parte o porción disponible de su propia sucesión. No teniendo herederos forzosos, podrá disponer por contrato de la totalidad o parte de su propia sucesión". "Art. 1006.- (Contratos de adquisición preferente entre cónyuges). Es válido el contrato por el cual los cónyuges convienen en que el sobreviviente pueda adquirir el negocio comercial propio del premuerto; o el equipo profesional y sus instalaciones donde ambos conyuges trabajan en el momento de la muerte del de cujus; o uno o varios bienes muebles personales del cónyuge fallecido, determinados en su naturaleza; o el inmueble, y su mobiliario,
ocupado como vivienda por los esposos en el momento de la muerte del de cujus. En todos estos casos el beneficiario pagará el valor apreciado el día en que se haga efectiva esa facultad". Como regla, mientras una persona viva, su patrimonio no puede ser objeto de compraventa, salvo las excepciones previstas en los Arts. precedentemente indicados. En cambio, a su fallecimiento, los herederos, que continúan la personalidad de su causante, (Art. 1007 párrafo segundo) pueden vender la totalidad o la alícuota parte del patrimonio que heredan.
Lo expuesto se explica porque un heredero futuro sólo tiene derechos eventuales en la sucesión, que se abrirá al fallecimiento de la persona de quién será su causahabiente universal, por cuya razón, no siendo aún titular del patrimonio que heredará, mal puede disponer de él. Recién una vez abierta la sucesión, el heredero se convierte en propietario de la totalidad o de una parte indivisa del patrimonio de su causante, pudiendo disponer de él.
En el caso de una persona colectiva, una vez disuelta ésta, su patrimonio puede ser transferido como aporte, de capital de otra sociedad que lo absorbe.
Con la venta de la herencia, se transfiere al comprador, tanto el activo como el pasivo, la totalidad del patrimonio cuando el vendedor es uno y único heredero, o se transfiere una alícuota parte indivisa de aquellos, si son varios los herederos y uno de ellos es el que vende la parte que le corresponde.
Emergente de lo precedentemente indicado el vendedor que haya vendido algunos bienes de la masa hereditaria deberá abonar el precio obtenido por tal operación al comprador de la herencia. Asimismo, si ha cobrado algunos créditos, debe rendirle cuentas y si ha percibido algunos frutos debe reembolsarlos, toda vez que el comprador, por efecto de la referida venta, se ha convertido en titular de tales bienes y créditos, a menos que el vendedor los haya reservado expresamente para sí al hacer el contrato (parágrafo 20 del Art. 608 del C.C.)
El comprador, en su condición de adquirente de la totalidad o de una parte indivisa del patrimonio de su causante, responde por el pasivo de la sucesión en las proporciones pertinentes; así, si el heredero vendedor es acreedor del de cujus debe cancelarle dicha obligación; si el heredero vendedor ha pagado las deudas o cargas de la sucesión, debe reembolsarle tales pagos, salvo pacto en contrario como lo dispone el Art. 609 del C.C., que dice:
"Art. 609 (Obligaciones del comprador). El comprador debe reembolsar todo lo que ha pagado el vendedor por las deudas y cargas de la herencia y pagarle los créditos contra la misma, salvo pacto contrario".
La venta de herencia puede tener por objeto la totalidad o una alícuota parte del patrimonio
del causante, sin especificación de los bienes de los que consta o, por el contrario, con indicación e inventariación de ellos. En el primer caso, el vendedor sólo está obligado ante el comprador a garantizar su calidad de heredero y no así el contenido de la sucesión, mientras que en el segundo debe garantizar la existencia y extensión de los bienes que componen la masa hereditaria vendida.
En todo caso, el vendedor, según lo dispuesto por el Art. 608 del C.C., "está obligado a realizar todos los actos necesarios para hacer eficaz, frente a terceros, la transmisión de los derechos de la herencia".
Las deudas hereditarias, recaen sobre el comprador y el vendedor, quienes están obligados solidariamente a pagarlas, salvo pacto en contrario, como lo dispone el Art. 610 del C.C., que dice:
"Art. 610.- (Deudas hereditarias). Salvo pacto en contrario, el comprador está obligado solidariamente con el vendedor a pagar las deudas hereditarias".
Requisitos del objeto de la venta
a) Existencia presente, pasada o fu tura de la cosa o del derecho que se transfiere
Uno de los requisitos del objeto de la venta se refiere a la existencia del derecho o la cosa sobre la que recae el derecho de propiedad que se transfiere, aunque no siempre es necesario que exista en el presente, siendo suficiente que pueda existir en el futuro. Si la cosa o el derecho no existe o no ha existido nunca, el contrato de compraventa es nulo, porque la obligación del vendedor carece de objeto y a la vez, la obligación del comprador carece de causa.
Lo mismo acontece con la compraventa de una cosa o derecho que haya perecido en el momento en que se concluye el contrato, cuyo hecho ignoren las partes contratantes. Desde luego que esta situación es diferente al caso del perecimiento de la cosa después de concluido el contrato de compraventa y antes de su entrega, en el que se aplica la teoría de los riesgos, resolviéndose (y no anulándose) el contrato por imposibilidad sobreviniente.
Es de hacer notar que la invalidez del contrato es por causa sobreviniente, (imposibilidad en el cumplimiento) que motiva la resolución, mientras que en los casos de inexistencia de la cosa o derecho, o perecimiento de los mismos en el momento en que se concluye la venta, la invalidez del contrato (nulidad), se debe a causales coetáneas al nacimiento del mismo, cual es el caso de falta de objeto en la obligación y de causa en la obligación del comprador.
Respecto al perecimiento de la cosa odel derecho, se distingue, dando diferentes soluciones, entre la pérdida total y la parcial. PERDIDA TOTAL
Si la cosa perece totalmente antes de que se integren las voluntades y surja el consentimiento, la venta es nula, como lo dispone el párrafo primero del Art. 600 del C.C., que dice:
"Art. 600.- (Perecimiento de la cosa). I. Si en el momento de la venta la cosa perece totalmente, la venta es nula.
II. Si la cosa perece sólo parcialmente, el comprador puede elegir entre la resolución del
contrato y la reducción del precio".
Si solamente perece una parte de la cosa, antes del perfeccionamiento del contrato de compraventa el comprador tiene la opción de elegir entre la resolución del contrato o la reducción del precio, de conformidad con lo dispuesto con el parágrafo segundo del Art. 600 que dice:
"Art. 600.-II. Si la cosa perece sólo parcialmente, el comprador puede elegir entre la resolución del contrato y la reducción del precio".
Si bien uno de los requisitos del objeto que se transfiere por la compraventa es que la cosa exista, sin embargo, no es necesario que exista en el presente, siendo suficiente que pueda existir en el futuro; tal el caso de la venta de artículos, que todavía no han sido fabricados donde el fabricante se obliga a transferir y entregar cosas futuras. La venta de cosas futuras está expresamente autorizada en el Art. 594 del C.C. y, en el caso de que la cosa o el derecho no llegue a existir, la venta es nula. Dicho Art. dice:
"Art. 594.- (Venta de cosa futura o de derecho futuro). I. Si el objeto de la venta es una cosa futura o un derecho futuro, la adquisición de la propiedad o el derecho tiene lugar cuando una u otro Hega a tener existencia.
II. A menos que el comprador haya asumido el riesgo y las partes hayan concluido un
contrato aleatorio, la venta es nula si la cosa o el derecho no llega a existir".
Cuando se trata de cosas futuras de cuerpo cierto y determinado, el derecho de propiedad se transfiere en el momento en que las cosas son fabricadas o producidas, es decir, cuando se hacen presentes y, a partir de ese momento, el riesgo por el perecimiento de la cosa lo asume el comprador; en cambio, si se trata de cosas futuras en género, la transferencia se opera cuando, una vez producidas, son singularizadas, operándose la transferencia del riesgo del vendedor al comprador en ese momento.
Si por razones de fuerza mayor no ha sido posible la fabricación de la cosa futura, como quiera que el comprador no ha podido converti rse en propietario de esa cosa, que no ha tenido existencia, el riesgo queda a cargo del vendedor, que se libera de su obligación y al mismo tiempo el comprador queda relevado de pagar el precio, no pudiendo exigir el pago de daños y perjuicios, en atención de no existir culpa en el incumplido.
Sin embargo, si se trata de compraventa aleatoria de cosas futuras, donde el comprador conoce y acepta a su cuenta la eventualidad que la cosa no sobrevenga, el riesgo es para
éste, quien, en tal caso, no obstante de no recibir la cosa prometida, seguirá reatado a pagar el precio estipulado, porque, con el contrato aleatorio de compraventa de cosas futuras, no se compra una cosa futura esperada. Por ejemplo, no se compran los autos, que deben ser fabricados, sino la esperanza de que algo se produzca, fructifique o sobrevenga, dependiendo el acontecimiento no de la voluntad del vendedor sino de hechos exteriores a él. Así, por Ej. la venta de una cosecha, que todavía no ha sido levantada, o de la pesca, que se obtenga en una próxima redada. En estos casos el precio estipulado se debe pagar por parte del comprador de esperanza, aunque la cosecha se pierda o no haya pesca alguna.
El contrato de compraventa de cosas futuras es conmutativo cuando la existencia (producción o elaboración) de la cosa depende de la voluntad del vendedor y es aleatorio si tal hecho depende de circunstancias extrañas a la voluntad de éste.
b) Determinación y determinabilidad del derecho o de la cosa vendida
El segundo requisito del objeto de la venta que presupone la transferencia de un derecho, es que sea determinado o determinable. Si los derechos o las cosas, que se pretenden vender no están determinados, o no son susceptibles de ser determinables, esta circunstancia, en cuanto a sus efectos, equivale a la no existencia de los mismos derechos o cosas. Al respecto el Art. 486 del Código Civil dispone:
"Art. 486.- (Determinación por las partes). Cuando el objeto del contrato se refiere a cosas, las partes deben determinarlas, por lo menos en cuanto a su especie".
LA DETERMINAClON
No es sinónimo de individualización. Así, en la compraventa de 10 quintales de harina, la especie "harina" está determinada, aunque los 10 quintales no están aún individualizados.
La transferencia del derecho de propiedad de cosas en género se produce cuando, una vez celebrado el contrato, se las individualiza. Esta operación, generalmente, se la hace con la entrega de ellas.
Cuando el objeto de la venta recae sobre cuerpo cierto y determinado, la transferencia se produce sólo consensu.
La determinación de la cosa vendida no sólo debe ser en cuanto a su especie sino también a su cantidad, porque si se vendiera una cierta especie, maíz de cierta calidad, por ejemplo, sin especificarse la cantidad, no se tendrá la medida para cumplir con la prestación debida. Esta situación se asemeja a la inexistencia del objeto con las mismas consecuencias, por cuya razón es también causa de nulidad del contrato.
COSAS DETERMINABLES
Si bien la cosa vendida debe ser determinada en su singularidad o en su especie y en su cantidad, no es imprescindible que tal determinación sea revelada de inmediato, siendo suficiente que las partes hayan previsto en el contrato, los medios para realizar tal
operación. Al respecto el Art. 485 del C.C., en su parte final, al referirse a los requisitos del objeto, dispone que este debe ser determinado o determinable.
Un ejemplo de cosas, cuya determinación se la puede hacer por medios previstos en el contrato, puede ser la venta de tierras destinadas a la crianza de ganado, cuya ubicación, calidad y número de hectáreas se la puede determinar por la raza y cantidad del ganado que se pretende criar; la compra de un caballo de carrera (especie), estableciéndose como medio de determinación de la singularidad del animal, el hecho de que, en una carrera entre varios caballos gane el primer puesto, etc.
De acuerdo a lo dispuesto por el Art. 487 del C.C., la determinación de la cantidad puede encomendarse, por las partes, al arbitrio de un tercero, cuya determinación no puede ser impugnada, a menos que se pruebe que éste procedió de mala fe.
Si el tercer arbitrador no quiere o no puede determinar la cantidad, el contrato de compraventa quedará sin efecto (nulo) por falta de objeto. De ninguna manera la determinación la puede hacer el juez, porque la función de éste es conocer y resolver los conflictos, que se susciten con motivo de la contratación, pero no así para perfeccionar los contratos, cuya competencia es exclusiva de las partes contratantes.
c) Cosas y derechos susceptibles de compraventa
El tercer requisito de las cosas o derechos que se transfieren, es que deben estar dentro del comercio humano. Sobre este requisito el Art. 593 del C.C. sienta el principio general al disponer: "Pueden venderse todas las cosas o derechos, la enajenación de los cuales no esté prohibida por Ley". De esta disposición se desprende que sólo las cosas y derechos, que se encuentran en el comercio humano, pueden ser objeto del contrato de compraventa.
Algunas cosas son puestas por el legislador y, excepcionalmente por el convenio de los particulares, fuera del comercio, las que, por tal motivo, no pueden ser objeto de compraventa, porque son inalienables. Entre ellas tenemos: por razones de uso común los bienes del dominio público, parques, calles, plazas etc.; por razones de salubridad, las substancias peligrosas como los estupefacientes; por razones de orden público; la libertad, el estado y capacidad de las personas, etc.; por razones de moralidad; los derechos de clientela, el derecho de autor de una obra artística o literaria etc.; y por razones del ejercicio de la autonomía de la voluntad: ciertos bienes privados, que, por acuerdo entre partes, son declarados inalienables: así, por ejemplo, la venta de un determinado bien en favor de un hijo, con el compromiso de que éste no lo venda hasta determinado tiempo o hasta que salga profesional.
d) Titularidad del derecho o de la cosa que se transfiere
El cuarto requisito del objeto de la compraventa, que se refiere a la transferencia de una cosa o de un derecho, es que el disponente sea titular o tenga el poder de disposición sobre el derecho que transfiere. Sin embargo, el legislador en los Arts. 595 al 598 del C.C. regula la venta de la cosa ajena estableciendo que sólo es válida cuando el comprador tiene conocimiento de que la cosa comprada no es de propiedad del vendedor, quien, por tal
operación, se obliga solamente a procurar la adquisición de dicha cosa en favor de aquel. La venta de cosa ajena no crea efectos reales sino obligatorios.
Las reglas, efectos y consecuencias de este tipo de contrato de compraventa, se encuentran contenidas en los Arts. 595, 596, 597, 598, y 599 del C.C.
Es otro de los objetos de la compraventa, que consiste en una suma de dinero que debe pagar el comprador al vendedor, a cambio del derecho de propiedad que recibe.
REQUISITOS DEL PRECIO
a) Debe existir y estar constituido por una suma de dinero, porque esta característica
diferencia al contrato de compraventa de la permuta.
b) Debe ser determinado o determinable; normalmente es establecido por las partes
contratantes, pero éstas pueden delegar la facultad de establecerlo en una tercera persona, llamada arbitrador. Si éste no puede o no quiere fijarlo, el contrato será nulo por falta de
objeto en la obligación del comprador y, consecuentemente, por falta de causa en la obligación del vendedor. El precio puede también ser determinado en base a ciertos índices, como, el término medio del precio internacional más un impuesto aduanero de protección del 20%, que se impone para proteger industrias nuevas.
El precio debe ser establecido por las partes contratantes o por las personas designadas por ellas, pero de ninguna manera por el juez, en vista de que éste está para interpretar y solucionar los conflictos que pueden surgir de los contratos y no así para constituirlos.
Con referencia a la fijación del precio por terceras personas, los Arts. 612 y 623 del C.C. dicen:
"Art. 612.- (Determinación del precio por un tercero). I. También las partes pueden confiar la determinación del precio a un tercero designado en el contrato o a designarse
II. Si el tercero no quiere o no puede determinar el precio no hay venta"
"Artículo 623.- (Negativa legítima de entrega) I. El vendedor, no está obligado a entregar la cosa si el comprador sin tener un plazo no le ha pagado el precio.
II. Si después de la venta se establece que el comprador es insolvente, el vendedor, que está
en peligro de perder el precio, tampoco estará obligado a la entrega aún cuando hubiera concedido plazo para el pago, excepto si el comprador da fianza para pagar el vencimiento del plazo".
c) Debe ser fijado en moneda de curso legal, es decir que la moneda estipulada debe estar
dentro de la corriente del comercio humano, de conformidad y lo dispuesto en los Arts.
404,405, 406,407, y 408 del C.C. que dicen:
"Art. 404.- (Deudas de sumas de dinero). Las deudas pecuniarias se pagan en moneda nacional y por el valor nominal de ella".
"Art. 405.- (Obligación referida a moneda extranjera o índice-valor). La obligación referida en su importe a moneda extranjera o a otro índice de valor se paga en moneda nacional al tipo de cambio en el día del pago".
"Art. 406.- (Deudas en moneda extranjera). El pago de deudas en moneda extranjera puede hacerse también en moneda nacional según el tipo de cambio en el día del vencimiento y el lugar establecido para el pago".
"Art. 407.- (Cláusula de pago en moneda especial). Si la obligación según su título constitutivo, se ha contraído en moneda especial o de acuerdo a su valor intrínseco, se pagará en la misma moneda o especies convenidas; pero si ello no es posible el pago podrá efectuarse con moneda corriente que represente el valor intrínseco de la moneda o especie debida cuando la obligación fue asumida o en otro momento que al efecto pudiera haberse indicado".
"Art. 408.- (Salvedad de disposiciones especiales). Las reglas anteriores se observan sin perjuicio de las regulaciones monetarias o cambiarias y las que se establezcan respecto a obligaciones derivadas de recursos externos o pagos que deban hacerse fuera de la República".
En atención a que el sistema monetario de cada país es de orden público, el precio debe ser fijado en moneda nacional, aunque, en la práctica, esto no siempre acontece. En lo interno debe prevalecer este principio; sin embargo, se puede tomar como índice de referencia la moneda extranjera pagadera en moneda nacional, así, por ejemplo, la venta de un vehículo, cuyo precio se lo cancelará en el equivalente de sUS. 10.000 pagaderos en bolivianos, de acuerdo al tipo de cambio del día del pago.
Las transacciones con el exterior se las efectúan en base a divisas (ciertos patrones monetarios como el dólar, por ejemplo).
d) El dinero, con que se paga el precio, debe pertenecer a la persona que realiza el pago, porque, de acuerdo alo previsto por los Arts. 295,296,300,301,306,308, 319,320,324,325, 326,327, 328,329, 330,331,332,336 del C.C., sólo así el pago es válido.
Dichos Arts. disponen:
"Art. 295.- (Quienes deben efectuar el cumplimiento). La obligación puede satisfacer por toda persona, tenga o no interés en el cumplimiento, y a sabiendas del deudor o no".
"Art. 296.- (Casos en que no procede el cumplimiento por tercero). I. El acreedor puede rechazar el cumplimiento de la obligación por un tercero cuando tiene interés en que el deudor ejecute personalmente la prestación debida. Asimismo el acreedor puede rechazar el cumplimiento por un tercero si el deudor le
comunica su oposición".
"Art. 300.- (Pago efectuado por un incapaz). El deudor que paga lo debido no puede impugnar luego el pago alegando su propia incapacidad".
"Art. 301.- (Pago después de notificado un embargo u oposición). El pago hecho por el deudor después de haber sido notificado con un mandamiento de embargo o con una oposición, no libera al deudor quien puede ser obligado a pagar de nuevo por el embargante o el opositor, salvo, solamente en este caso, su recurso contra el acreedor".
Art. 306.- (Cumplimiento con cosas ajenas). I. El deudor no puede impugnar el cumplimiento que ha efectuado con cosas sobre las cuales no tenía el poder de disponer, a menos que ofrezca cumplir la prestación con cosas de las cuales pueda disponer.
En el mismo caso, el acreedor de buena fe puede impugnar el cumplimiento y exigir de nuevo ofreciendo la devolución de las cosas que recibió, quedando a salvo su derecho al resarcimiento del daño".
"Art. 308.- (Cesión de crédito en lugar de la prestación debida). Si en lugar de cumplir la prestación debida el acreedor consiente en ceder un crédito, la obligación se extingue cuando se ha cobrado el crédito, salva voluntad diversa de las partes".
"Art. 319.- (Gastos del pago). Los gastos del pago corren por cuenta del deudor".
"Art. 320.- (Derecho del deudor al recibo). I. El deudor tiene derecho a exigir el recibo del pago que haga y, si la deuda se ha extinguido totalmente, a pedir se le entreguen el título de la obligación en el que conste el pago o la cancelación que ha hecho.
II. Si el título confiere al acreeedor otros derechos, el deudor puede solamente pedir un
recibo y la anotación del pago en el título".
"Art. 324.- (Subrogación hecha por el acreedor). El acreedor pagado por un tercero puede subrogar a éste en sus derechos y garantías. La subrogación debe ser expresa y hacerse al mismo tiempo que el pago".
"Art. 325.- (Subrogación hecha por el deudor). 1. El deudor que toma en préstamo una suma de dinero u otra cosa fungible para pagar su deuda, puede subrogar al prestador en los derechos y garantías del acreedor, aun sin el consentimiento de éste.
II. Para ese efecto deben concurrir los requisitos siguientes:
1) El préstamo y el recibo deben constar en documento público.
2) En el documento de préstamo debe indicarse que la suma prestada se ha destinado al
3) En el recibo debe declararse que el pago se ha hecho con la suma dada en préstamo para
ese objeto. El acreedor, a pedido del deudor, no puede excusar la declaración".
"Art. 326.- (Casos). La subrogación se produce de pleno derecho en los casos siguientes:
1) A favor del acreedor, aunque sea quirografario, que paga a otro que le precede por razón de sus privilegios y garantías reales.
2) A favor del adquirente que emplea el importe de la adquisición del bien en el pago de los acreedores a quienes éste se hallaba hipotecado.
3) A favor del que estando obligado con otros o por otros al pago de una deuda, la satisface.
4) A favor del heredero beneficiario que paga con dinero propio las deudas de la herencia.
5) En los otros casos establecidos por la ley".
"Art. 327.- (Condiciones). El acreedor se constituye en mora cuando sin que haya motivo legítimo rehusa recibir el pago que se le ha ofrecido o se abstiene de prestar la colaboración que es necesaria para que el deudor pueda cumplir la obligación".
"Art. 328.- (Efectos de la mora creditoria). Cuando el acreedor está en mora, se producen los efectos siguientes:
1) Pasan a su cargo los riesgos de la cosa debida.
2) No tiene derecho a los intereses ni a los frutos que no hayan sido percibidos por el deudor.
3) Debe resarcir los daños provenientes de la mora
4) Soportar lOS gastos de custodia y conservación de la cosa debida".
"Art. 329.- (Requisitos). 1. Para que la oferta de pago sea válida, se precisa que:
3) Comprenda lá totalidad de la suma adeudada o de las cosas debidas, y de los frutos o intereses, así como de los gastos líquidos y una suma suficiente para los no líquidos, con protesta del suplemento que pudiera ser necesario.
4) El término esté vencido, si~se fijó a favor del acreedor, o que la condición esté cumplida, si la obligación fuese condicional.
6) La oferta se haga por medio de la autoridad judicial competente.
II. La oferta puede estar subordinada al consentimiento del acreedor para redimir las garantías reales u otros vínculos sobre los bienes, que limitan su libre disponibilidad".
"Art. 330 (Oferta real y oferta con intimación). Y si la obligación tiene por objeto dinero, títulos de créditos o de cosas fungibles a entregarse en el domicilio del acreedor, la oferta debe consistir en la exhiÚición de tales objetos ante quien corresponde.
II. En cambio, si se trata de cosas muebles a entregarse en lugar diverso, la oferta se hace con intimación al acreedor para que las reciba previa su notificación en forma legal".
"Art. 331.- (Consignación y efectos liberatorios). En caso que el acreedor rehuse aceptar la oferta real o, habiéndosele intimado, no se presente a recibir las cosas ofrecidas, el deudor puede realizar la consignación".
"Art. 332.- (Requisitos para su validez). Para la validez de la consignación se necesita que:
1) Haya sido precedida de una intimación legalmente notificada al acredor, con señalamiento de día, hora y lugar donde la cosa va a depositarse.
4) En caso de no comparecer el acreedor, se le notifique el acta conminándole a retirar el depósito".
"Art. 336.- (Gastos). Los gastos de la oferta real y la consignación válidas, corren a cargo del acreedor".
EFECTOS REALES Y OBLIGATORIOS
El contrato de compraventa, no obstante de ser un contrato consensual, algunas veces genera efectos reales y otras solamente obligatorios:
Produce efectos reales cuando transfiere de inmediato el derecho objeto de la venta como acontece en la compraventa de cosas ciertas y determinadas, la compraventa bajo condición resolutoria etc.
Genera efectos obligatorios y no reales, cuando se trata de compraventa de cosas ajenas, cosas en género, cosas sujetas a condición suspensiva etc., porque, en estos tipos de
compraventa, no se transfiere de inmediato y en forma simultánea con el contrato, los derechos, sino sólo se crean obligaciones para las partes contratantes. En efecto, en la compraventa de cosa ajena, el derecho no se transfiere al comprador sino en el momento en que el vendedor se hace propietario de la cosa ajena vendida, mientras tanto, éste, por efecto del contrato, queda obligado a procurar que su comprador adquiera la propiedad de la referida cosa. En la venta de cosa en género acontece algo similar, toda vez que con el contrato no se transfiere de inmediato las cosas genéricas, operándose esta transferencia en el momento en que el vendedor, al dar cumplimiento a su obligación emergente del contrato, las individualiza o especifica. En la compraventa sujeta a condición su spensiva el derecho se transfiere en el momento en que se produce el acontecimiento futuro e incierto, asumiendo mientras tanto el vendedor la obligación de conservar la cosa vendida.
La causa, como elemento técnico y objetivo que dinamiza el negocio juridico y que es el fin inmediato, típico, impersonal, inmutable y abstracto, idéntico en todos los actos juridicos que pertenecen a la misma categoría y que fatalmente persiguen las partes al contratar, en la compraventa se expresa de la siguiente manera:
La obligación asumida por el vendedor de transferir el derecho de propiedad de la cosa vendida tiene por causa la obligación del comprador de pagar el precio y viceversa, la obligación del comprador de pagar el precio, es la causa de la obligación del vendedor de transferir la cosa. Por este razonamiento se explica que, cuando la cosa no existe o ha perecido antes de la formación del contrato, no obstante que la obligación del comprador de pagar el precio es perfecta, se invalida esta por falta de causa, en vista que la obligación del vendedor carece de objeto.
EL MOVIL DEL NEGOCIO
Además de la causa del negocio juridico, que es equivalente a la causa de la obligación de la doctrina francesa, tenemos el movil del negocio (causa del contrato) que es un elemento anímico, que impulsa a las partes contratantes a realizar la compraventa y constituye un fin atípico concreto, personal y mutable, diferente inclusive en los contratos de compraventa similares y que persiguen las partes a contratar.
Como el contrato de compraventa es consensual, este requisito normalmente no se exige, pero puede ser que las partes contratantes convengan en un contrato preliminar de compraventa, en sentido de que el contrato definitivo sea formal; en este caso se debe observar, bajo pena de nulidad, la formalidad convenida. Para los efectos de su oponibilidad, el contrato de compraventa de bienes inmuebles debe ser redactado en documento público o privado reconocido e inscrito en la oficina de Derechos Reales. La compraventa de vehículos se la debe hacer por documento público bajo pena de nulidad de conformidad al Art. décimo segundo del Decreto Supremo número 05608, de fecha 21 de
octubre de 1960, concordante con el artículo décimo del mismo decreto que a la letra dice:
"Art. 12.- La transferencia de un vehículo por compraventa o por cualquier otro título traslativo de dominio, sólo podrá efectuarse mediante instrumento público, previo el pago del impuesto respectivo y en vista de un certificado emitido por las oficinas de Tránsito, acreditando que no está afectado por gravamen alguno.
En el instrumento público se insertará el texto literal del comprobante de pago del impuesto sobre transferencia y del certificado de tránsito de no afectación del vehículo.
Son nulas de pleno derecho las transferencias que se efectúen sin el pago previo del impuesto fiscal".
"Art. 10.-El carnet de propiedad será otorgado por la Administración Nacional de la Renta
a solicitud de parte interesada. Este documento acredita la propiedad sobre un vehículo y su
obtención es obligatoria para todo propietario. Los derechos litigiosos sobre la propiedad de un vehículo, se resolverán asignando al carnet de propiedad, otorgado por la Renta, la calidad probatoria de instrumento público.
Todo conductor, propietario o no, deberá llevar consigo el carnet de propiedad del vehículo que conduce o un duplicado del mismo legalizado por la oficina correspondiente de la Renta".
LA CAPACIDAD.- UBICACIÓN DE LA VENTA DENTRO DE LA CLASIFICAClON DE LOS CONTRATOS
La capacidad en la compraventa.- Las incapacidades: a) Incapacidadjurídica parcial; b) incapacidadjurídica relativa.- a) prohibición simple de comprar; b) prohibición simple de vender. Nulidad de la venta de cosa ajena prevista por el Art. 1018 del Código Civil de 1831 y resolución de la venta de cosa ajena regulada por el nuevo Código.- Venta de cosa ajena, cuyo carácter es ignorado por el comprador.- Venta de cosa ajena cuyo carácter es conocido por el comprador.- Venta de cosa ajena a cuenta y riesgo del comprador.- Venta de cosas gravadas.- c) Prohibición doble de comprar y vender.-Ubicación de la
compraventa dentro de la clasificación de los contratos: a) consensual; b) de libre discusión
de adhesión; c) bilateral; d) oneroso, conmutativo o aleatorio; e) de ejecución instantánea
de tractu sucesivo; y f) nominado.- Sus reglas e instituciones propias.
LA CAPACIDAD EN LA COMPRAVENTA
La capacidad es un requisito para la validez de los contratos en general y para la compraventa en particular, y consiste, en la aptitud legal y la idoneidad para adquirir derechos subjetivos y para ejercitarlos. De este concepto se desprende que la capacidad es de dos clases: la capacidad jurídica y la capacidad de obrar.
Para realizar el contrato de compraventa, el vendedor, además de tener la capacidad jurídica, que es la aptitud legal para ser titular del derecho que se vende y el poder de disposición, que es la relación del sujeto vendedor con el derecho o la cosa que transfiere, requiere de la capacidad de obrar, que es la facultad de ejercitar los derechos subjetivos de los que se es titular. Esta capacidad se la adquiere a los 21 años de acuerdo a lo dispuesto por el Art. 40 del C.C.
En materia de compraventa la regla es la capacidad (Art. 590 del C.C.) siendo la excepción las incapacidades. Dentro de la incapacidad jurídica tenemos: a) la parcial; y b) la relativa.
a) Incapacidad parcial
Es la falta de idoneidad para ser titular de ciertos derechos subjetivos. En materia de compraventa, los extranjeros, dentro de los 50 Kms. de la frontera, no pueden ser propietarios de suelo ni subsuelo de conformidad con el Art. 25 de la Constitución Política del Estado y Art. 22 del Código Minero, por lo que no pueden celebrar contratos de compraventa sobre estos bienes.
Es la falta de idoneidad para adquirir determinados derechos. Esta capacidad recae sobre ciertas personas por la situación en que se encuentran frente a otras, y por consiguiente, no obstante ser plenamente capaces, no pueden ser titulares de ciertos derechos.
Esta clase de incapacidad en la compraventa origina tres tipos de prohibiciones: a) prohibición simple de comprar; b) prohibición simple de vender; y c) prohibición doble de comprar y vender.
a) Prohibición simple de comprar
La prohibición simple de comprar se encuentra prevista por los Arts. 592 y 1232 del C.C. y Arts. 268 y 317 del Código de Familia, que disponen:
"Art. 592.- (Prohibiciones especiales de comprar). 1. No pueden ser compradores ni siquiera en subasta pública, ni directa ni indirectamente:
1) Quienes administran bienes del Estado, municipios, instituciones públicas, empresas
públicas o mixtas u otras entidades públicas, respecto a los bienes confiados a su administracion.
Los funcionarios públicos respecto a los bienes, que se venden por su ministerio.
Los magistrados, jueces fiscales, secretarios, actuarios, auxiliares y oficiales de
diligencias, respecto a los bienes y derechos, que estén en litigio ante el tribunal en cuya
jurisdicción ejercen sus funciones.
4) Los abogados, respecto a los bienes y derechos, que son objeto de un litigio en el cual
intervienen por su profesión, hásta después de un año de concluido el juicio en todas sus instancias.
5) Quienes por. ley o acto de autoridad pública administran bienes ajenos respecto a dichos
6) Los mandatarios respecto a los bienes y derechos puestos a su cargo para venderse,
excepto silo autorizó el mandante.
Las tres primeras prohibiciones son causa de nulidad y las tres restantes de anulabilidad".
"Art. 1232.- (Prohibición de comprar). Los albaceas no pueden comprar ningún bien de la testamentaría hasta dos años después de la aprobación de sus cuentas. Es anulable la compra hecha en contravención de esta regla".
"Art. 268 del C. de F.- (Prohibiciones). Los padres no pueden adquirir directa ni indirectamente los bienes o derechos de sus hijos menores de edad o incapaces, ni ser cesionarios de algún derecho o crédito contra estos. Toda convención en contrario será nula de pleno derecho".
"Art. 317 del C. de F.- (Prohibiciones). También se aplica a la tutela las prohibiciones prescritas por el Art.
FUNDAMENTO JURIDICO DE LA PROHIBICION DE COMPRAR
El fundamento de estas prohibiciones radica en principios de moralidad, para evitar conflictos de intereses, que se pueden presentar entre las personas que se encuentran en esa especial situación de vendedoras frente a otras, quienes tendrían injustificadas ventajas si se les permitiese a la vez intervenir como compradores.
b) Prohibición simple de vender. - Nulidad de venta de cosa ajena prevista por el Art. 1018
del Código Civil anterior y la venta de cosa ajena re gulada por el nuevo Código.- Anulabilidad de la venta de bienes comunes realizada por uno solo de los cónyuges.
Uno de los requisitos que debe tener el objeto cuando presupone la transferencia de un derecho, es que el disponente sea titular del derecho que transfiere. Este requisito era imprescindible en la legislación anterior, donde su inobservancia, se sancionaba con la nulidad del contrato. En el nuevo Código sigue siendo un requisito importante. Sin embargo, se admite la venta de la cosa ajena.
El Art. 1018 del Código de 1831 respecto a la nulidad de la venta de cosa ajena dispone:
"Art. 1018.-Es nula la venta de cosa ajena y puede dar lugar a daños e intereses aún cuando el comprador ignore que era ajena". Este Art., en relación a su original francés, fue alterado, ya que se le agregó la palabra "aún", que le ha dado un sentido diferente.
Es lógico que los daños e intereses se deben imponer al vendedor de cosa ajena, cuando el comprador es de buena fe e ignora que la cosa es ajena y no así cuando sucede lo contrario, en cuyo caso, al conocer el comprador, que es ajena la cosa que compra, la adquiere por su cuenta y riesgo, no siendo por tanto justo sancionar al vendedor con daños y perjuicios, como parece desprenderse de la mala redacción del referido Art.
El original francés del cual fue traducido el Art. 1018 del C.C. B. de 1831, admite la venta de cosa ajena, siempre que el comprador conozca tal situación. A la luz de esta disposición, la jurisprudencia y la doctrina se encargaron de elaborar reglas, a las que sometió la venta de la cosa ajena, que sirvieron de base para la incorporación en el nuevo Código de disposiciones legales sobre este importante tema.
En efecto, no obstante que la nulidad prevista por el Art. 1018 del C.C. Boliviano anterior, debía ser absoluta, se mitigó esta sanción, haciéndola simplemente causal de nulidad relativa, (anulabilidad), de cuya emergencia surgieron las siguientes consecuencias:
1) La acción sólo puede ejercitarla el comprador de buena fe:
2) La acción prescribe en 10 años, y
3) El contrato de compraventa de cosa ajena, viciado por esta causal de anulabilidad, puede ser confirmado por: a) el comprador que en principio es el que tiene en su favor la acción de anulación relativa (anulabilidad) y consecuentemente puede renunciar a ella; b) el vendedor, que al adquirir por cualquier título la propiedad de la cosa ajena que vendió, confirma la venta, sin necesidad de ninguna otra formalidad; y c) el verdadero propietario de la cosa objeto de la venta puede también confirmarla, dando por bien hecha la misma; tal el caso, por ejemplo, del padre del vendedor de cosa ajena, que para evitar problemas especialmente de carácter moral, que pueden ocasionar la anulación de la venta, da por bien hecha la transferencia efectuada por su hijo.
VENTA DE COSA AJENA CUYO CARACTER ES IGNORADO POR EL COMPRADOR
En el nuevo Código Civil, no existe disposición similar a la prevista por el Art. 1018 del antiguo código, y, por el contrario, el Art. 595 regula la venta de la cosa ajena, cuya situación es conocida por el comprador, al disponer:
"Cuando se vende una cosa ajena, el vendedor queda obligado a procurar la adquisición de dicha cosa en favor del comprador.
El comprador pasa a ser propietario en el momento en que el vendedor adquiere la cosa del
A diferencia de la anulabilidad de la venta de cosa ajena prevista por el Art. lO 18 del
Código anterior, el Art. 596 del Código Civil Actual prevé la resolución de la venta de cosa ajena cuando el comprador ignora que es ajena, al disponer: "Si el comprador a tiempo de
venta ignoraba que la cosa era ajena, puede pedir la resolución del contrato, a menos que
vendedor antes de la demanda le hubiese hecho adquirir la propiedad".
FUNDAMENTO JURIDICO DE LA RESOLUCION DE LA VENTA DE COSA AJENA
La resolución del contrato de compraventa, cuando el comprador ignora que la cosa comprada es ajena, tiene su fundamento en el incumplimiento culpable, imputable al vendedor, de una obligación principal que genera el contrato de compraventa. Esta obligación consiste en transferir el derecho de propiedad de la cosa vendida al comprador, que no se produce cuando la cosa es ajena.
Esta resolución tiene los mismos fundamentos de la resolución prevista por el Art. 568 del C.C.B. que consiste en ser una sanción para el incumplido y una reparación para el otro contratante.
La segunda parte del Art. 596 se refiere a las consecuencias que surgen cuando, en la compraventa de cosa ajena, el comprador conoce de tal situación y el vendedor, al asumir la obligación de hacer, como es la de procurar que el comprador adquiera la propiedad de dicha cosa, incumple con su obligación y tal incumplimiento le es imputable, en cuyo caso queda obligado al resarcimiento de los daños y perjuicios, que deben ser estimados en base
al principio del daño emergente y del lucro cesante, y al reembolso de los gastos útiles,
necesarios e, inclusive, suntuarios, que haya efectuado el comprador.
El final de esta segunda parte, se refiere al incumplimiento del vendedor no imputable a su
culpa, es decir, cuando el vendedor de cosa ajena que se obliga a hacer que el comprador, adquiera la propiedad de la cosa ajena vendida, no cumple con su obligación, pero ese incumplimiento no le es imputable. En este caso procede también la resolución aunque no
se sancione al incumplido con la imposición de daños y perjuicios, debiendo solamente
restituir al comprador de cosa ajena, el precio y los gastos del contrato, aún cuando la cosa disminuya de valor o se deteriore, así como reembolsar los gastos útiles y necesarios en que haya incurrido el comprador. La parte tercera del Art. 596 del C.C., prevé las consecuencias para el caso de que prospere la resolución de la venta de cosa ajena, al disponer "El vendedor debe reembolsar además los gastos útiles y necesarios hechos en la cosa y si era de mala fe, aún los gastos hechos en mejoras suntuarias".
VENTA DE COSA PARCIALMENTE AJENA
Cuando la venta es de cosa parcialmente ajena, el comprador puede pedir la resolución del contrato o la reducción del precio, además del resarcimiento, tal como lo prevé el Art. 597 del C.C. que dispone:
"Art. 597 (Venta de cosa parcialmente ajena). Cuando la cosa es sólo parcialmente ajena, el comprador puede pedir la resolución del contrato o el resarcimiento del daño, conforme al Art. anterior, si, de acuerdo a las circunstancias, el comprador no hubiera adquirido la cosa sin la parte de la cual no ha llegado a ser propietario. En caso contrario puede pedir la reducción en el precio además del resarcimiento".
CONSECUENCIAS DE LA RESOLUCION DE LA VENTA DE COSA AJENA CUYO CARACTER ES CONOCIDO POR EL COMPRADOR
Si el comprador, a tiempo del perfeccionamiento del contrato, conoce que la cosa objeto del mismo no es de propiedad del vendedor y éste no le procura la adquisición del derecho de propiedad, al prosperar la resolución del contrato solamente tiene el derecho a la restitución del precio.
VENTA DE COSA AJENA A CUENTA Y RIESGO DEL COMPRADOR
Cuando se estipula que el comprador adquiere la cosa ajena por su cuenta y riesgo y el vendedor no le procura la propiedad de dicha cosa, en este caso al comprador no le queda ningún derecho ni siquiera recuperar el precio pagado, de conformidad con lo dispuesto por el Art. 598 del C.C., que dice:
"Art. 598. (Conocimiento del carácter ajeno de la cosa). Si el comprador sabía que la cosa era ajena, sólo puede pedir la restitución del precio cuando no se ha convertido en que la venta es a su riesgo y peligro".
VENTA DE COSAS GRAVADAS
En la venta de cosas gravadas con cargas o por derechos reales o personales no aparentes, de cuya situación ignora el comprador, la ley le confiere a éste la facultad de pedir la resolución del contrato o la disminución del precio (Art. 599), con las mismas consecuencias previstas por el Art. 597 del C.C.
De las disposiciones legales precedentemente indicadas, se desprende lo siguiente:
a) La venta de cosa ajena, para ser válida, es indispensable que el comprador conozca que
la cosa, objeto de la venta, no es de propiedad del vendedor.
b) Este tipo de ventas no tienen efectos reales, sino obligatorios, por cuanto no transfieren
el derecho de propiedad de la cosa ajena, hasta que el vendedor se convierta en propietario,
Para el caso de compraventa de cosa ajena, de cuya situación ignora el comprador, no se
debe demandar la anulabilidad sino la resolución del contrato en base al Art. 568 del C.C.B., concordante con los Arts. 596, 597, 598 y 599 del mismo Código, bajo el fundamento legal de que el vendedor ha incumplido por su culpa la obligación principal de transferir el derecho de propiedad en favor del comprador, de cuya emergencia la resolución resulta ser una reparación para el comprador y una sanción para el vendedor
incumplido. Sin perjuicio de la acción de resolución prevista para este caso, el Código Penal en su Art. 337 tipifica esta conducta como delito de estelionato, al disponer:
"Art. 337.- (Estelionato). El que vendiere o gravare como bienes libres los que fueren litigiosos o estuvieren embargados o gravados y el que vendiere, gravare o arrendare, como propios, bienes ajenos, será sancionado con privación de libertad de uno a cinco años
VENTA DE BIENES COMUNES REALIZADA POR UNO SOLO DE LOS CONYUGES
El Código de Familia, en su Art. 116 prohibe, bajo sanción de anulabilidad, la venta de bienes comunes por uno solo de los cónyuges al disponer:
"Art. 116.- (Disposición de los bienes comunes). Para enajenar, hipotecar, gravar o empeñar los bienes comunes es indispensable el consentimiento expreso de ambos cónyuges dado por si o por medio de apoderado con poder especial. En caso de ausencia, incapacidad o impedimento de uno de los cónyuges, debe obtenerse la autorización judicial respectiva. Los actos de disposición o de imposición de derechos reales de uno de los cónyuges respecto a los bienes comunes pueden anularse a demanda del otro cónyuge, salvo que éste prefiera reivindicar a título exclusivo la parte que le corresponda en bien dispuesto, si ello es posible, u obtener el valor real de la misma".
El comprador perjudicado, en estos casos, puede querellarse contra el cónyuge que vende bienes comunes sin el consentimiento del otro cónyuge, por el delito de estelionato previsto y sancionado por el Art. 337 del Código Penal.
C) Prohibición doble de comprar y vender
Esta prohibición está destinada a los cónyuges, quienes no pueden entre sí venderse bienes durante el matrimonio, tal como lo dispone el Art. 591 del C.C. que dice:
"Art. 591.- (Prohibición de venta entre cónjuges). El contrato de venta no puede celebrarse entre cónyuges, excepto cuando están separados en virtud de sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada".
FUNDAMENTO JURIIDICO DE LA PROHIBICION DOBLE DE COMPRAR Y VENDER
El fundamento de la prohibición de comprar y vender es doble: a) constituye una protección para los cónyuges en la medida que la misma evita que uno de ellos, valiéndose de sus encantos o astucias, por medio de la compraventa, se enriquezca a costa del otro; y b) es una protección también para terceros, porque evita que el cónyuge deudor transfiera sus bienes al otro cónyuge con el objeto de colocarse en situación de insolvencia, para eludir, de esta manera, sus obligaciones en perjuicio de sus acreedores. Por estos mismos fundamentos están también prohibidas las donaciones entre cónyuges.
UBICAClON DE LA COMPRAVENTA DENTRO DE LA CLASIFíCACION DE LOS CONTRATOS Y REGLAS E INSTITUCIONES QUE LE SON APLICABLES
Dentro de la clasificación de los contratos, la compraventa coparticipa de los siguientes tipos:
a) Según los requisitos de formación, es un contrato consensual;
b) Según los requisitos de fondo, es un contrato individual y puede ser, según los casos, de
libre discusión o de adhesión;
c) De acuerdo a su contenido: 1) por la reciprocidad de las obligaciones, es bilateral; 2) por
el fin perseguido, es oneroso y, según los casos, puede ser conmutativo o aleatorio; y 3) por la duración de sus efectos, normalmente es de ejecución instantánea, aunque puede ser de tractu sucesivo; y
d) Por las reglas de interpretación, es un contrato nominado.
La compraventa es un contrato consensual porque se perfecciona por el simple consentimiento de las partes sobre la cosa y el precio, aunque la cosa no haya sido entregada ni el precio pagado. Normalmente genera efectos reales, porque, por el simple consentimiento de las partes, transfiere el derecho de propiedad del patrimonio del vendedor al comprador y la cosa corre por cuenta y riesgo de éste, aunque la cosa no haya sido entregada ni el precio pagado, como acontece por Ej. con la compraventa de cosa cierta y determinada.
En cambio, cuando se trata de cosas en género, futuras, sujetas a condición suspensiva, etc., sólo crea efectos obligatorios por cuya razón si la cosa perece, el riesgo lo asume el deudor (vendedor), quien se libera de su obligación, quedando también liberado el comprador.
b) lndividual y puede ser de libre discusión o de adhesión
Es individual porque sus efectos se dan sólo entre las partes contratantes y no dañan ni aprovechan a terceros. La previsión establecida en el Art. 523 del C.C. sobre los efectos relativos a los contratos se aplica en forma estricta a la compraventa. Puede ser de libre discusión o de adhesión, según que las partes tengan la posibilidad o no de negociar las cláusulas del contrato. Generalmente es de libre discusión, aunque puede ser también de adhesión, cuando por Ej. el vendedor impone las cláusulas del contrato de compraventa mediante formatos preestablecidos, donde el comprador no tiene más libertad que adherirse o rechazar el contrato. Para los contratos de adhesión el legislador ha previsto el Art. 518 del C.C. que dispone que, en caso de duda, se los debe interpretar en favor del que se adhiere (comprador) y en contra de la otra parte, que impone las cláusulas del contrato.
De acuerdo a su contenido y según la reciprocidad de las obligaciones, la compraventa es bilateral, porque genera obligaciones recíprocas e interdependientes entre el vendedor y el comprador surgiendo las mismas contemporáneamente a su formación. Ambas partes contratantes son, recíprocamente, acreedor y deudor, así el vendedor es acreedor del precio y deudor de Ja entrega y el comprador deudor del precio y acreedor de la entrega, constituyendo la obligación de una de las partes, la causa de la obligación de la otra. Emergente de este carácter de bilateralidad se aplica a la compraventa la resolución de los contratos que, genéricamente, se la conoce como una de las formas de invalidez de los contratos por causa sobreviniente, debido al incumplimiento culpable, a imposibilidad sobreviniente o a la excesiva onerosidad de las prestaciones, que deja sin efecto, con carácter retroactivo, los contratos que han nacido plenamente a la vida del derecho. Las resoluciones son de tres clases: a) por incumplimiento culpable; b) por imposibilidad sobreviniente y c) por excesiva onerosidad que, según los casos y circunstancias, son aplicables a la compraventa.
a) Resolución de la venta por incumplimiento culpable de la obligación imputable al
Esta resolución se encuentra prevista por los Arts. 568 al 572, concordantes con los Arts. 596,597,599,622, 625, 626, 632, 633, 634, 635, 639, 640 del C.C. Sus diferentes especies son las siguientes: 1) resolución implícita en todo contrato bilateral; 2) resolución por cláusula resolutoria expresa; 3) resolución por requerimiento notarial; y 4) resolución no pactada. La resolución por incumplimiento imputable al incumplido tiene por fundamento el ser una reparación para la parte que cumple y una sanción para el incumplido. Como norma, ella opera por intermedio del juez, aunque las partes pueden estipular en el contrato una cláusula resolutoria expresa, en virtud de la cual el incumplimiento de una de las partes produce de pleno derecho la resolución del contrato (Art. 569). También y con los mismos efectos anteriores, la resolución puede generarse por requerimiento notarial de la parte que ha cumplido, la que debe conceder a la otra un plazo no menor de 15 días para que cumpla y, si no lo hace, se resuelve el contrato de pleno derecho (Art. 570); por último a la compraventa se aplica la resolución no pactada, que opera de pleno derecho, cuando el término concedido a una de las partes, por Ej. al comprador para pagar el precio, es considerado esencial en interés del vendedor y vencido el mismo, el comprador no paga (Art. 571 del C.C.), o cuando se trata de la venta de alimentos u objetos muebles que puedan depreciarse y él no los retira ono paga el precio (Art. 640 del C.C.)
b) Resolución por imposibilidad en el cumplimiento
Cuando por causas de fuerza mayor, no atribuibles al obligado, éste se ve imposibilitado de cumplir con su prestación, entonces se aplica la teoría de los riesgos, que, en la compraventa, opera bajo el principio de que la cosa se pierde para su dueño (res perit domino) y de acuerdo a lo siguiente:
1) En la venta de cosa cierta y determinada, el riesgo lo asume el comprador, quien, por el
simple consentimiento de las partes contratantes, se convierte en propietario. Si la cosa perece antes de su entrega sin culpa del vendedor, éste queda relevado de su obligación, mientras que el comprador, no obstante de no recibir la prestación estipulada, sigue reatado
a pagar el precio;
2) En los contratos de compraventa, que no tienen efectos reales sino obligatorios, como la
venta de cosa en género, la venta sujeta a condición suspensiva, venta de cosa ajena etc., se aplica el principio general de la teoría de los riesgos, en sentido de que el riesgo lo asume el deudor, quien se libera de su obligación de entregar la cosa y, a su vez, el comprador queda relevado de la obligación de pagar el precio;
3) En los contratos de compraventa, sujetos a condición resolutoria, también se aplica el
principio de que la cosa se pierde para su dueño (res perit domino), aunque con la diferencia de que la otra parte queda liberada de su obligación; así, en el caso de compraventa con pacto de rescate, que es una compraventa sujeta a condición resolutoria, si perece la cosa, se pierde para su dueño, que es el comprador, pero, a la vez, el vendedor queda relevado de su compromiso; y
4) En la compraventa con reserva de propiedad, si la cosa perece, el riesgo lo asurne el
comprador no obstante de no ser aún propietario de la cosa vendida, por expresa determinación de lo previsto por el Art. 585 de C.C. que se funda en el hecho de que el comprador tiene la tenencia de la cosa.
c) Resolución por excesiva onerosidad
En los contratos de compraventa de tractu sucesivo, que son aquellos cuyas obligaciones se van cumpliendo en el tiempo, cuando una de las prestaciones se torna excesivamente onerosa, la parte, en cuyo perjuicio se produce el desequilibrio de las obligaciones, puede pedir la resolución del contrato. Este tipo de resolución tiene por fundamento la salvaguarda del equilibrio de las prestaciones por encima de la estabilidad de los contratos, mediante la imposición de los principios esenciales que informan la razón de ser del derecho, como son, los valores sociales y, dentro de ellos, lajusticia conmutativa. Frente a esta acción, la parte demandada puede dar por concluido el juicio, proponiendo al juez un reajuste equitativo de su prestación.
Asimismo, al contrato de compraventa, por su carácter bilateral, le es aplicable la excepción non adimpleti contractus, prevista por el Art. 573 del C.C., concordante con los Arts. 623 y 638 del C.C., que permite rechazar a una de las partes su pretensión de que la otra cumpla con su obligación, cuando aquella no tiene intención de cumplir con la propia constituyéndose tal excepción en la antesala de la resolución del contrato.
Por el fin perseguido, la compraventa es onerosa porque crea ventajas para ambas partes contratantes. Por eso es más estable, no siendo afectado por las instituciones del derecho sucesorio, tales como la colación y descuento. La acción pauliana o revocatoria, prevista por el Art. 1446, prospera pero con mayor dificultad que en los contratos a título gratuito porque, para la compraventa se debe, además de cumplir con los requisitos señalados en el referido Art., probar la complicidad del tercer adquirente, lo que no se exige para la revocación de los contratos a título gratuito. Finalmente genera responsabilidades que
deben ser cumplidas a posteriori al perfeccionamiento del contrato, por parte del vendedor, quien debe garantizar la útil y pacífica posesión de la cosa vendida, respondiendo en su caso por los vicios ocultos y por la evicción.
Los requisitos que configuran los vicios ocultos y la evicción que afectan la útil y pacífica posesión de la cosa vendida son los siguientes:
1) Defectos de cierta magnitud que disminuyen la utilidad o valor de la cosa vendida.
2) Defectos anteriores o coetáneos a la formación del contrato.
3) Ocultos e imperceptibles para el término medio común de la gente (apreciación in abstracto). 4) Ocultos e imperceptibles también para el comprador (apreciación in concreto).
1) Perturbaciones de derecho actuales que afectan la pacífica posesión de la cosa.
2) Perturbaciones imputables al vendedor.
3) Buena fe del comprador que se traduce en el desconocimiento de las causas que pueden perturbar la pacífica posesión de la cosa comprada.
La buena o mala fe del vendedor, tanto en el caso de vicios ocultos como en la evicción, solamente es tomada en cuenta para la graduación de daños y perjuicios.
El vendedor debe estas garantías, aunque no se las haya estipulado (624 del C.C.) Y cuando no las cumple da lugar a la resolución del contrato o a la disminución del precio (Arts. 625, 626, 632, 633, 634 y 638 del C.C.).
Las asignaciones que derivan de los vicios ocultos prescriben a los seis meses (Art. 635 del C.C.). En cambio la garantía y, en su caso, la responsabilidad por la evicción, es indefinida -(Art. 75 del C. de P.C.) aunque, con la usucapión por parte del comprador de la cosa vendida, el vendedor se puede liberar de ella.
Puede ser conmutativo o aleatorio
Según que las partes puedan apreciar de antemano las ventajas y sacrificios que la compraventa les puede deparar, o que éstas se encuentren sujetas a un acontecimiento futuro e incierto. En el primer caso prospera la rescisión por lesión (Art. 561 y siguientes del C.C.) y no así en el segundo caso. Sin embargo, en la compraventa mercantil no se admite la rescisión por lesión, por prohibiría expresamente el Art. 825 del Código de Comercio, prohibición fundamentada en la finalidad de lucro, que persiguen los negocios o contratos mercantiles.
e) Asimismo puede ser de ejecución instantánea o de tractu sucesivo
Cuando sus efectos se cumplen de una sola vez en el tiempo, o se van sucediendo en el mismo, en este último caso (compraventa de tractu sucesivo) pro spera la resolución del contrato por excesiva onerosidad, (Arts. 581 al 583 del C.C.).
f) Nominado
La compraventa es un contrato nominado porque se encuentra ampliamente regulado por el C.C. en los Arts. 584 al 650, de modo que, para su interpretación, en el caso de que las partes hayan omitido algunos detalles, se debe hacer uso de las normas supletorias previstas en el C.C., siendo por tanto, suficiente que las partes se pongan de acuerdo sobre la cosa y el precio para que se perfeccione la venta.
MODALIDADES DEL CONTRATO DE COMPRA VENTA
Modalidades generales del negocio juridico aplicables a la compraventa.- Concepto.- Clases.- Ventas sujetas a condición.- Venta con pacto de rescate.- Antecedentes e importancia.- Concepto.- Funcionamiento.-Caducidad del rescate.- Obligaciones de quien ejerce el rescate.- Efectos del rescate.- Cargas: Hipotecas.-Compraventa sujeta a plazos.- Modalidades específicas de los contratos aplicables a la compraventa.-Concepto: a) venta con reserva de propiedad: su fundamento juridico: b) venta de cosas determinadas sólo en su género; c) venta a prueba: d) venta con reserva de satisfacción; e) venta con garantía de funcionamiento; f) venta de cosas futuras; g) venta de cosa ajena; oferta en firme; h) contrato preliminar de compraventa; i) contrato de opción de compraventa: opción de venta y opción de compra; j) contrato consigo mismo de compraventa; k) contrato por persona a nombrar de compraventa; 1) contrato de compraventa con arras: confirmatorias y penitenciales; m) contrato de compraventa con cláusula resolutoria; n) contrato de compraventa con cláusula penal.-
MODALIDADES GENERALES DEL NEGOCIO JURIDICO APLICABLES A LA COMPRAVENTA CONCEPTO
Son las modificaciones a los efectos naturales de los negocios JURIDICOs impuestas por la voluntad de las partes en ejercicio de la autonomía de la voluntad, constituidas por la condición y el plazo en materia de contratos.
Las modalidades aplicables a los contratos se clasifican en dos grandes grupos: A) la condición; y B) el plazo.
A) La condición. - Concepto. -
Es el acontecimiento futuro e incierto del cual depende el nacimiento o extinción de un derecho.
La condición, a su vez, se clasifica en:
Es aquella que depende de un hecho ajeno, externo al obligado: por ejemplo, site garantiza el banco, te vendo mi casa.
Depende de la voluntad de una de las partes. Se subclasifica en: meramente potestativas y simplemente potestativas.
Meramente potestativas
Son las que dependen exclusivamente del capricho del obligado. (Ej. si quiero te vendo mi auto); son intrascendentes para el derecho y se las considera como no existentes.
Simplemente potestativas
Son las que dependen de la voluntad o capricho del acreedor y no así del deudor (por ejemplo, si tu quieres te vendo mi auto por Bs. 100.000.-).
Estas condiciones se admiten y surten plenos efectos, y su aplicación la encontramos en los contratos de compraventa con reserva de satisfacción y venta a prueba o ensayo, reguladas, por los Arts. 589 del C.C. y 835 y 831 del Código de Comercio.
c) Condición mixta
Su materialización depende de las partes y de un tercero, así (por ejemplo: site casas con María, te vendo mi casa).
d) Condición posible
Se da cuando el acontecimiento futuro e incierto, es materialmente posible de realización y no va contra la moral, el orden público, las buenas costumbres y la ley.
Las condiciones ilícitas o imposibles se consideran como no dadas, salvo que la condición haya sido el motivo determinante para la realización del contrato, en cuyo caso éste es nulo, de conformidad a lo dispuesto por el Art. 567 del C.C.
e) Condición suspensiva
Es el acontecimiento futuro e incierto, del cual depende el nacimiento de un derecho. En la compraventa tenernos, como ejemplo, los casos previstos en los Arts. 579 inciso 4.- y 587 del C.C., que equiparan la venta a prueba a la venta bajo condición suspensiva. Dichos Arts. a la letra dicen:
"Art. 579 inciso 4.- Si la transferencia esta sometida a una condición suspensiva y la imposibilidad ha sobrevenido antes de que se cumpla la condición, el riesgo está a cargo del enajenante quedando el adquirente liberado de su obligación".
"Art. 587.- (Venta a prueba). La venta a prueba se presume hecha con la condición suspensiva de que la Cosa sea apta para los servicios en que se la va a emplear o que tenga las cualidades pactadas".
La transferencia del derecho en la compraventa bajo condición suspensiva no se opera mientras no se produzca el acontecimiento futuro e incierto puesto corno modalidad, por cuya razón, si la cosa perece por causas no imputables al vendedor, estando pendiente la condición el riesgo lo asume éste por ser aún propietario liberándose así de la obligación asumida y, a su vez, el comprador queda libre de pagar el precio. Condición resolutoria
Es el acontecimiento futuro e incierto, del cual depende la extinción de un derecho. En la compraventa tenemos, como ejemplo, la previsión contenida en el inciso 5º del Art. 579 del C.C. y Arts. 641 al 650 del mismo código, que regulan la venta con pacto de rescate.
La transferencia de un derecho por la compraventa sujeta a condición resolutoria, se opera en el momento mismo de celebrarse el contrato, cuando se trata de cosa cierta y determinada, quedando, por tanto, el comprador como propietario del mismo, hasta que se produzca el acontecimiento futuro e incierto, del cual depende la extinción de la venta. Si la cosa perece en esta etapa, el riesgo lo asume el comprador, quien perderá el derecho adquirido, sin recibir la devolución del precio, quedando el vendedor liberado de toda obligación.
Tanto la condición suspensiva, como la resolutoria tienen efecto retroactivo, de acuerdo a lo dispuesto por los Arts. 497 y 501 del C.C., que dice:
"Art. 497.- (Efectos de la condición suspensiva cumplida) Los efectos de la condición suspensiva cumplida se retrotraen al momento en que se celebró el contrato, salvo voluntad contraria manifestada por las partes, o que resulta otra cosa por la naturaleza de la relación jurídica".
"Art. 501.- (Efectos de la condición resolutoria cumplida). Cumplida la condición
resolutoria el derecho se resuelve retroactivamente al momento de haberse formado el contrato, salvo voluntad contraria manifestada por las partes o que resulte otra cosa por la naturaleza de la relación jurídica.
Sin embargo el efecto retroactivo no alcanza a los actos de administración (condición suspensiva) y sobre las prestaciones ya cumplidas (condición resolutoria), de conformidad con lo dispuesto por los Arts. 498 y 502 del C.C., respectivamente, que dicen:
"Art. 498.- (Excepciones a la regla de la retroactividad). I. El cumplimiento de la condición suspensiva no perjudica la validez de los actos de administración realizados en el período en que dicha condición estaba pendiente.
II. Los frutos percibidos se deben sólo desde el cumplimiento de la condición, salvo pacto
contrario o disposición diversa de la Ley".
"Art. 502 (Excepciones a la regla de retroactividad). I Salvo pacto contrario, el
cumplimiento de la condición resolutoria no tiene efecto retroactivo sobre las prestaciones ya cumplidas en los contratos de ejecución continuada o periódica.
II. En cuanto a los frutos se estará a lo dispuesto en el artículo 48".
Nota: La cita del Art. 502 referente al Art. 48, está equivocada por cuanto los frutos se refiere el Art. 94 del C.C.
VENTA CON PACTO DE RESCATE. - ANTECEDENTES E IMPORTANCIA
La compraventa con pacto de rescate es una modalidad propia de la compraventa, así como lo son también la compraventa sujeta a prueba, la compraventa a satisfacción de comprador, etc. En éstas, la modificación del momento de la trasmisión de la propiedad incide en el patrimonio del comprador que, mientras no se produzca el acontecimiento, no se incrementa con la compraventa sujeta a estas modalidades.
En la venta con pacto de rescate, el derecho de recuperar el bien transferido se estipula en favor del vendedor, dependiendo de él, en su calidad de acreedor, que se produzca la transferencia a su favor de la cosa de manos del comprador o de sus causahabientes a título universal o a título particular.
Antes que se perfeccionara y se regimentara adecuadamente la hipoteca, este tipo de contrato tenía mucha importancia porque a través de él se encubría préstamos, muchas veces, de carácter usurario, con una efectiva garantía real, cual es la adquisición del derecho de propiedad por parte del comprador, que fungía las veces de prestamista. Al presente, la venta con pacto de rescate, en cuanto se refiere a su principal función que era la de constituir una garantía efectiva para obtener préstamos a través de la garantía del bien vendido, ha cedido su puesto a otras figuras jurídicas, como la hipoteca cuando se trata de bienes inmuebles, y de la prenda para el caso de bienes muebles; esto sucede por lo menos en los países donde el sistema de créditos es flexible y sencillo y no así en otros, como en Bolivia, donde los bancos no sólo subestiman el valor de los bienes que se ofrecen como garantía, sino que asignan un porcentaje mínimo del valor a tales bienes como cobertura de crédito, lo quehace que esta modalidad de compraventa aún siga teniendo su intrínseco
valor como instrumento de garantía en la obtención indirecta de préstamos.
La compraventa con pacto de rescate es un contrato por el cual el vendedor se reserva la facultad de recuperar la cosa vendida de manos del comprador o de terceras personas, dentro de ciertos plazos (en materia de muebles no mayor de un año y de dos en el caso de bienes inmuebles), devolviendo a estos el precio, los gastos de la venta y otras impensas.
Este contrato no presupone, desde el punto de vista técnicoJURIDICO, un doble negocio, y por el contrario es un acto único, pero sujeto a condición resolutoria para una de las partes (para el comprador), y a condición suspensiva para la otra (el vendedor).
Esta modalidad aparentemente vendría a ser similar a la venta con pacto de retroventa de la doctrina francesa, aunque Messineo hace la siguiente diferencia:
"La venta con pacto de rescate, es un acto único de compraventa, la que además de constituir una modalidad propia y específica de la compraventa, está también sujeto a las modalidades generales del acto JURIDICO: condición resolutoria para el comprador y suspensiva para el vendedor, en cambio el pacto de retroventa es una duplicidad de actos o de contratos, con todas las características y consecuencias que de ello se derivan en lo que respecta al pago de impuestos y a terceros adquirentes".
No obstante lo manifestado por Messineo nuestra legislación ha asimilado la venta con pacto de rescate, a la venta con pacto de retroventa, de tal suerte, que este tipo de contrato, tal como lo conocemos bajo la Doctrina Francesa, sólo ha cambiado de nombre.
Al respecto el Art. 641 del C.C. dispone: "el vendedor puede reservarse el derecho de rescate de la cosa vendida mediante la restitución del precio y los reembolsos establecidos por el Art. 645".
La compraventa con pacto de rescate funciona de acuerdo con 105 efectos de la condición. El comprador está sujeto a la condición resolutioria,. que es el acontecimiento futuro e incierto del cual depende la extinción de un derecho, por lo que su situación habrá que analizarla dentro de las tres etapas en las que opera la condición resolutoria: a) pendente conditione; b) condición cumplida, y c) condición fallida.
a) Pendente conditione La condición es pendiente cuando el acontecimiento futuro e incierto aún no se ha producido.
En esta etapa el comprador adquiere un derecho pleno siendo por tanto el verdadero y único propietario, pero sobre una propiedad resoluble, en cuya calidad está facultado para transferir este su derecho, gravarlo, transmitirlo en caso de fallecimiento etc. etc., a terceras personas, es decir hacer uso de todos los atributos que el derecho de propiedad confiere al
propietario de un derecho.
b) Condición cumplida
Se da cuando el acontecimiento futuro e incierto se verifica, en cuyo caso el comprador deja de ser propietario con carácter retroactivo y debe devolver la cosa libre de todo gravamen. En el supuesto de que el derecho lo hubiera transferido a tercera persona, cumplidos los requisitos de publicidad, el tercero está obligado a devolver la cosa al vendedor que ejercita la facultad conferida por el pacto de rescate, en virtud del principio que dispone:
"resuelto el derecho del que da, se resuelve el derecho de quien recibe". (Resoluto juris dante resolbitur ius accipiendi); y
c) Condición fallida
Se da cuando el acontecimiento futuro e incierto no se produce o se tenga la certeza de que ya no podrá producirse en el futuro, el derecho del comprador se consolidare como si nunca hubiera estado sujeto a modalidad alguna.
El derecho del vendedor, por otra parte, está sujeto a la condición suspensiva que es el acontecimiento futuro e incierto del cual depende el nacimiento de un derecho, por lo que su situación habrá que analizarla dentro de las tres etapas en las que opera la condición suspensiva:
Estando pendiente la condición, el vendedor únicamente tiene un germen de derecho, por cuya virtud sólo puede ejercitar acciones precautorias y preliminares. (Art. 156 inciso 1º y 319 inciso 2º del C. de Pdto. C.) para preservar ese germen de derecho que tiene sobre el bien vendido. La condición suspensiva es cumplida, cuando el vendedor, dentro del plazo fijado, ejercita la facultad de rescate, materializando de esta manera el acontecimiento futuro e incierto recuperando el derecho de propiedad libre de toda carga y de manos en las que se encuentre ya sea del comprador o de terceros subadquirentes.
En condición suspensiva fallida, el acontecimiento futuro e incierto no se produce o se tiene la certeza de que ya no se producirá, el germen de derecho que tenía el vendedor habrá desaparecido, consolidándose en favor del comprador o de los terceros adquirentes el derecho de propiedad como si fuera puro y simple.
El plazo legal para ejercitar la facultad de rescate de la cosa vendida es de un año para los bienes muebles y de dos para los inmuebles. Estos plazos son perentorios, de ahí que las partes no pueden estipular un término mayor y si lo hacen, éste queda reducido automáticamente al término legal (Art. 642 del C.C.)
CADUCIDAD DEL RESCATE El derecho caduca si el vendedor deja pasar el término legal sin hacer el reembolso del precio, de los gastos de la venta y las otras impensas que hubiera efectuado el comprador.
Cuando el comprador rechaza los reembolsos, el vendedor tiene ocho días para la acción de oferta y consignación, caso contrario caduca su derecho de conformidad con lo dispuesto por el Art. 644 del C.C. que dice:
"Art. 644.- (Caducidad del derecho de rescate). I. El derecho de rescate caduca si dentro del término fijado el vendedor no reembolsa al comprador el precio y los gastos hechos legítimamente para la venta y no le comunica su declaración de rescate con la protesta de reembolsarle otros gastos, que se señalan en el artículo siguiente, una vez que sean liquidados. II. Cuando el comprador rechaza los reembolsos, caduca el derecho de rescate si el vendedor no efectúa oferta y consignación dentro de ocho días de vencido el término".
Si el comprador, para eludir su obligación de restituir la cosa, hace gastos enormes e injustificados, de tal manera que el vendedor se vea imposibilitado de reembolsarlos, el juez, de acuerdo con las circuntancias y a la equidad, está facultado para estimar los gastos que deben ser restituidos por el vendedor, salvaguardando los derechos del mismo, que no deben ser menoscabados~por el comprador.
OBLIGACIONES DE QUIEN EJERCE EL DERECHO DE RESCATE
De acuerdo con lo dispuesto por el Art. 645 del C.C., son tres las obligaciones que debe cumplir el vendedor para recuperar la cosa:
a) Devolver el precio;
b) Reembolsar los gastos de la venta; y
c) Restituir los gastos necesarios que se hayan efectuado en las reparaciones.
Es de hacer notar, que las obligaciones están limitadas, por cuanto solamente se deben reembolsar los gastos que se hayan efectuado para la conservación de la cosa y dentro de los límites de aumento del valor de la misma.
EFECTOS DEL RESCATE RESPECTO A SUBADQUIRENTES
La compraventa con pacto de rescate, transfiere y constituye un derecho de propiedad resoluble, de cuya consecuencia la transferencia que de tal derecho haga el comprador a terceras personas se opera en esta misma condición de derecho resoluble. Al respecto el Art. 646 del C.C. dispone:
'1Art. 646.- (Efectos del rescate respecto a subadquirentes). I. El vendedor que ha ejercido legítimamente el rescate respecto al comprador, puede obtener la entrega de la cosa también de un subadquirente, si el pacto era oponible a éste. II. Si la enajenación ha sido notificada al vendedor, éste debe ejercer el rescate también frente al tercero adquirente't.
Como consecuencia del rescate se pone en funcionamiento la condición resolutoria que tiene carácter retroactivo, emergente de ello cuando se resuelve el derecho del comprador se resuelve también el derecho de los subadquirentes, siempre, claro está, que el pacto de rescate sea oponible a terceros.
CARGAS HIPOTECARIAS O ANTICRESIS CONSTITUIDAS POR EL COMPRADOR
Como consecuencia de los efectos retroactivos del rescate, todas las hipotecas, anticresis y demás cargas con las que haya podido ser afectado el derecho de propiedad desaparecen.
VENTA CONJUNTA DE COSA INDIVISA
Si la cosa vendida con pacto de rescate se ha efectuado en lo indiviso por varias personas, cada una de el] as puede efectuar el rescate dentro de la cuota parte que le corresponde.
Si el vendedor fallece y deja varios herederos, cualquiera de estos, tiene el derecho de ejercitar el rescate por su cuota parte.
Sin embargo, el comprador está facultado para exigir, que todos los vendedores o herederos del vendedor de. la cosa indivisa, hagan el rescate en forma conjunta y en el caso de que no existiera acuerdo entre ellos, el rescate puede hacerlo quien o quienes ofrezcan rescatar toda la cosa (Arts. 648 del C.C.).
VENTA SEPARADA DE COSA INDIVISA
Si la cosa no ha sido vendida en su conjunto, sino que cada copropietario ha transferido su cuota parte por separado, en este caso, sólo él podrá ejercer el rescate de esa alícuota parte que le corresponde. (Art. 649 del C.C.).
RESCATE CONTRA HEREDEROS DEL COMPRADOR
Si el comprador ha fallecido y deja varios herederos, el vendedor podrá ejercitar el rescate contra cada uno de ellos por la cuota parte que le corresponde, a menos que la totalidad de la cosa se le haya asignado a uno de ellos, en cuyo caso el rescate se ejercitará íntegramente contra ese heredero. (Art. 650 C.C.).
B) El plazo
Es el acontecimiento futuro y cierto del cual de-pende el ejercicio o extinción de un derecho, cuyos efectos son sólo para el futuro y no tienen carácter retroactivo.
El plazo se clasifica en: a) suspensivo y b) extintivo.
a) Plazo suspensivo
Es el acontecimiento futuro y cierto del cual depende el ejercicio de un derecho, que en materia de compraventa, no afecta a la transferencia del derecho, sino a su ejercicio.
b) Plazo extintivo
Es el acontecimiento futuro y cierto del cual depende la extinción de un derecho; así por ejemplo, el aprovisionamiento de carburantes a título de compraventa hasta el ano dos mil. Llegado el plazo se extingue el aprovisionamiento. El plazo, a diferencia de la condición, sólo tiene efectos para lo venidero.
MODALIDADES ESPECIFICAS DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA
Son las modificaciones a los efectos naturales de la compraventa, por las que el derecho de propiedad de la cosa vendida no se transfiere de inmediato, o no se observa en su celebración los elementos ordinarios de la contratación. Dentro de estas modalidades tenemos: el contrato preliminar de compraventa que sienta las bases para la celebración del contrato definitivo de venta (463 del C.C.); la compraventa con reserva de propiedad, (Art. 585), que modifica la atribución del riesgo, haciendo que el riesgo lo asuma el comprador no obstante no ser aún propietario de la cosa comprada; la venta de: cosas ajenas, futuras, en género, sujetas a prueba, a satisfacción y a condición suspensiva, (Arts. 595, 594, 586, 587, 579,- inciso 4º, respectivamente, del C.C.) y (Art. 835 y 836 del C. de C.) que retrasan las transferencias del bien vendido; la compraventa consigo mismo y por personal a nombrar, que releva la intervención física y personal de alguna de las partes en virtud de la representación (Arts. 471,472 del C.C.); de la opción de venta o de compra (Art. 464 del C.C.) que confiere la facultad exclusiva e irrevocable al optatario comprador o vendedor para adquirir o transferir respectivamente un determinado bien por el precio y condiciones estipuladas; la venta con cláusula resolutoria expresa y penal (Art. 569 y 532 del C.C.), que produce la resolución de pleno derecho de la venta por el incumplimiento culpable de una de las partes con la estimación anticipada de daños y perjuicios moratorios o compensatorios según los casos; y la venta con arras (Arts. 537 y 538 del C.C.), constituidas por la entrega de una suma de dinero o bienes fungibles, que hace el comprador al vendedor para reforzar la compraventa o sustraerse de ella, dependiendo la suerte dc tales dineros o bienes de la conducta posterior de los contratantes: el comprador los perderá si se retracta y el vendedor las devolverá en cl doble si es quien toma esa actitud, (arras penitenciales), a menos que cualesquiera de las partes prefiera el cumplimiento directo del contrato de compraventa o su resolución, si se trata de venta con arras confirmatorias.
La regla es que, los efectos naturales del contrato de compraventa, produzcan la transferencia de la cosa vendida por el solo consentimiento de las partes, aunque la cosa no haya sido entregada ni el precio pagado. Esto es lo normal, mas las partes, dentro de la autonomía de la voluntad, tienen la facultad de modificar esos efectos ya sea mediante las modalidades de los actos JURIDICOs: el plazo y la condición, que son aplicables a todos los contratos, o por medio de las modalidades específicas que el legislador ha previsto para la compraventa, enunciada precedentemente y que pasamos a desarrollar:
a) Compraventa con reserva de dominio
Esta modalidad es propia de la compraventa a plazos en la que se concede crédito al comprador para el pago del precio.
En este tipo de contratos, se entrega la cosa objeto de la venta en forma inmediata, estipulándose que el derecho de propiedad no se transfiere en ese momento, sino en el instante en que el comprador pague la última cuota, pero que, sin ~mbargo, el riesgo por el perecimiento de la cosa corre por cuenta del comprador, no obstante no ser aún propietario.
La compraventa con reserva de propiedad ha sido introducida en la legislación moderna como consecuencia de la pro life ración de los contratos de venta celebrados en base al crédito, donde surge la necesidad de precautelar los intereses del vendedor que hace sus ventas a facilidades de pago y en las que no siempre se les da las garantías adecuadas que aseguren el cobro del precio, máxime si la tenencia de la cosa es transferida de manos del vendedor al comprador corriendo aquel el riesgo de que, su derecho a obtener el pago de la contraprestación se vea burlado, así cuando el deudor es incumplido o insolvente, en cuyo caso de no mediar esta modalidad, sus acreedores podrían caer sobre estos bienes en perjuicio del vendedor. Por estos antecedentes, el legislador ha previsto esta modalidad en el Art. 585 del C.C. que a la letra dice:
"Art. 585 (Venta con reserva de propiedad). I. En la venta a cuotas, con reserva de propiedad, el comprador adquiere la propiedad de la cosa pagando la última cuota, pero asume los riesgos a partir de la entrega. II. En la venta de muebles no sujetos a registro, la reserva de propiedad es oponible a los acreedores del comprador, sólo cuando resulta del documento con fecha cierta anterior al embargo. III. Cuando se resuelve el contrato por incumplimiento del comprador, el vendedor debe restituir las cuotas recibidas, pero tiene derecho a una compensación equitativa por el uso de la cosa. más el resarcimiento del daño. Cuando se haya convenido en que las cuotas queden a beneficio del vendedor como indemnización, el juez, según las circunstancias, puede reducir la indemnización".
De acuerdo a lo estudiado en la resolución de los contratos por imposibilidad en el cumplimiento, (teoría de los riesgos), la regla es que los riesgos los asume el deudor, (Art. 577 del C.C.) estando la excepción en los contratos traslativos del derecho de propiedad, en los que el propietario es quien asume el riesgo por el perecimiento o deterioro de las cosas transferidas, (res perit domino sua) (Art. 579 inciso l~ del C.C.). Sin embargo lo que dispone el Art. 585 viene a ser una excepción dentro de la excepción, porque, pese a que no se ha transferido el derecho de propiedad del vendedor al comprador, el comprador asume el riesgo, así en el caso de la venta de un televisor con reserva de dominio, si éste por alguna circunstancia perece, la cosa se pierde para el comprador, no obstante de no ser propietario, quien se verá privado de tal bien quedando sin embargo reatado a pagar el precio hasta su última cuota.
El fundamento de esta modalidad, radica en ser un privilegio en favor del vendedor, destinado a resguardarle y protegerle frente a la insolvencia del comprador y de las acciones de terceros, con los siguientes efectos:
a) En el caso en que el deudor incumpla, el vendedor podrá recuperar la cosa de manos de
quien la posea, sin perjuicio de hacer uso de las diferentes formas de resolución por incumplimiento culpable imputable al incumplido, previstas por los Arts. 568, 569, (si se ha estipulado la cláusula resolutoria expresa), 570 y 571 del C.C. que son reglas propias de los contratos bilaterales entre los que se encuentra la compraventa.
b) Si la cosa perece, el riesgo lo asume el comprador, el que, no obstante, seguirá reatado al
pago de las cuotas del precio pendiente.
e) En el caso de que el comprador, dolosa o culposamente, hubiera transferido el bien, cuyo
derecho de propiedad se ha reservado el vendedor, puede perseguirlo y recuperarlo de manos de quien lo tenga, inclusive por la vía administrativa, siempre que tal reserva de propiedad sea oponible a terceros, toda vez que esta modalidad, crea un verdadero privilegio en favor del vendedor, quedándole al tercer adquirente sólo la acción de resolución prevista por el Art. 568 del C.C., o la acción penal del estelionato, (Art. 337 del C.P.) contra el segundo vendedor que en este caso es de cosa ajena.
La reserva de propiedad de bienes inmuebles es oponible a terceros cuando tal reserva se encuentra inscrita en Derechos Reales.
En la venta de bienes muebles con reserva de propiedad no sujetas a registro, la reserva de propiedad es oponible a los acreedores del comprador sólo cuando resulta de documento con fecha cierta anterior al embargo (Art. 582 parágrafo 2º del C.C.).
Sobre la reserva de propiedad el Código de Comercio en su Art. 839 dispone:
"Art. 839.- (Venta a plazos con reserva de propiedad). La venta a plazos con reserva de propiedad procede cuando se hubiere pactado que el precio será pagado en cuotas durante plazos determinados".
LA RESERVA DE PROPIEDAD DE INMUEBLES
Sólo produce efectos frente a terceros a partir de la fecha de la inscripción del derecho de propiedad en el Registro de Derechos Reales, de conformidad con lo dispuesto por el Art. 585 del C.C. concordante con el Art. 839 del C. de C.
RESOLUCION DEL CONTRATO DE COMPRA VENTA POR INCUMPLIMIENTO DEL PAGO DE LAS CUOTAS DEL PRECIO
Si el comprador no cumple con las amortizaciones de las cuotas convenidas, el vendedor, en base a lo previsto por el Art. 568 del C.C., puede pedir ante el Juez, el cumplimiento de la obligación tal como se la ha pactado o en su defecto la resolución del contrato por incumplimiento culpable e imputable al comprador con más la imposición de daños y perjuicios. El vendedor preveyendo tal eventualidad, puede negociar se inserte en el contrato una cláusula de resolución expresa del mismo en la que se estipula, que el simple incumplimiento de una o varias cuotas producirá la resolución de pleno derecho del contrato. Esta cláusula resolutoria expresa, prevista por el Art. 569 del C.C., suele ir acompañada de la cláusula penal en la que las partes hacen una estimación anticipada de los
daños provenientes del incumplimiento o retraso en el pago de las cuotas de amortización del precio por parte del comprador, en base a lo previsto por los Arts. 532 al 536 del C.C.
Cuando se exagera en el monto de los daños, disponiéndose como cláusula penal que la
totalidad de las cuotas amortizadas queden en beneficio del vendedor, el Art. 585, parágrafo
III del C.C., faculta al juez reducir tales excesos al disponer:
"Art. 585.- III. Cuando se haya convenido de que las cuotas queden a beneficio del vendedor como indemnización, el Juez según las circunstancias, puede reducir la indemnización".
Este parágrafo guarda íntima relación con el Art. 535 del C.C. que regula la reducción equitativa de la pena.
La resolución de los contratos por incumplimiento culpable imputable al incumplido, que
concede la ley en favor de la otra parte que cumple con sus compromisos y que, como hemos dicho, constituye para éste una reparación y una sanción para aquel, si bien es un
remedio, no siempre llega a satisfacer plenamente a la parte que actúa legal y honestamente
en el cumplimiento de sus obligaciones, por eso el legislador, en el Art. 568, concede a éste
dos alternativas: a) pedir el cumplimiento directo de lo pactado; y b) demandar la resolución del contrato. Estas alternativas deben ser utilizadas según las circunstancias. En algunos casos le será beneficioso al acreedor optar por la resolución del contrato, así por ejemplo, cuando el incumplido es insolvente y hay peligro de que sus acreedores puedan caer sobre el bien, cuyo precio aún no ha sido cancelado, o cuando se teme que haga desaparecer el bien. En otras situaciones puede resultar, sin embargo, contraproducente la resolución, siendo, mas bien, aconsejable y conveniente pedir el cumplimiento directo de la obligación, así por Ej. en el caso de que el objeto del contrato de compraventa haya disminuido considerablemente en su valor, debido a un cambio de la política arancelaria: en
estas circunstancias pedir la resolución seria perjudicial.
Por estos antecedentes particularmente en la venta con reserva de dominio, se estipula en favor del vendedor, además de la alternativa de la combinación de la cláusula resolutoria expresa con la cláusula penal, la opción de exigir el cumplimiento directo de la obligación, disponiéndose que el solo incumplimiento de una cuota hará líquidas, exigibles y de plazo vencido las restantes, facultándose al vendedor iniciar la acción ejecutiva por el saldo total adeudado, asignándosele al contrato la fuerza de ejecución prevista por los Arts. 486 y 487 del C. de Pdto. C.
b) Venta de cosas deternimadas sólo en su género
La venta de cosas determinadas sólo en su género, no crea efectos reales sino obligatorios
(genera obligaciones de hacer). Para que se opere la transferencia de las cosas en género,
éstas deben ser individualizadas. Sin embargo, cuando se trata de la venta de cosas que se encuentran integradas, formando una sola unidad, (una biblioteca o una hacienda por ejemplo), la transferencia de la propiedad se produce sólo consensu, de conformidad a lo dispuesto por el inciso II del Art. 586 del C.C. que dice:
"Art. 586.- (Venta de cosas determinadas sólo en su género). I. Cuando la venta tiene por objeto cosas determinadas sólo en su género la propiedad se trasmite mediante la individualización de dichas cosas de la manera establecida por las partes. II. La anterior disposición no se aplica al caso en que la venta tenga por objeto una determinada masa de cosas, aunque para ciertos efectos ellas deban ser numeradas, pesadas o medidas
Por lo expuesto, en materia de riesgos, como en la venta de cosas determinadas sólo en su género, no se transfieren estas sino por su individualización o especificación, el comprador, mientras no suceda tal cosa, aún no es propietario y, si la cosa perece, el riesgo queda a cargo del vendedor. Sin embargo, como quiera que los géneros no pertenecen a nadie en particular, si las cosas vendidas en género perecen, como el riesgo lo asume el vendedor, el comprador puede exigir el cumplimiento directo de la obligación y el deudor en este caso no se libera, sino entregando cosas de calidad media (Art. 364 del C.C.). Este principio es aplicable a la primera parte del Art. 586, del C.C. y no así a la venta que tenga por objeto una determinada masa de cosas (Art. 586 II. del C.C.), que se rige, en cuanto a los riesgos, por los principios que informan el riesgo de venta de cosa cierta y determinada, razón por la cual el riesgo lo asume el comprador, quien, en caso de perecimiento de los bienes, no obstante de no recibir las cosas transferidas, sigue reatado al pago del precio.
c) Venta a prueba y sujeta a condición suspensiva
Estas modalidades del contrato de compraventa, igualmente no crean efectos reales, sino obligatorios.
El legislador, en el Art. 587 del C.C. equipara la venta a prueba con la venta bajo condición suspensiva, motivo por el que, en este tipo de ventas, el derecho no se transfiere hasta tanto no se produzca el acontecimiento futuro e incierto del cual depende el nacimiento deJ derecho.
Cuando el comprador pruebe que la cosa sirve para el fin para el cual la tenía destinada, en ese momento recién se opera la transferencia.
En materia de riesgos, si la cosa perece estando la condición suspensiva pendiente, ella se pierde para su dueño que, en caso, continúa siendo el vendedor, quien se libera de su obligación, liberándose, a la vez, el comprador de su obligación de pagar el precio.
d) Venta con reserva de satisfacción
Bajo esta modalidad, el comprador se reserva la facultad de aceptar o rechazar la cosa, de acuerdo a la satisfacción o beneplácito que ésta le reporte. Pareciera que este tipo de contratos estuviera bajo condición meramente potestativa, lo que no es evidente, por cuanto la condición meramente potestativa es la que depende exclusivamente de la voluntad del deudor, por ejemplo, si yo quiero, te regalo mi casa. Esta condición es intraseendente para el derecho y no produce ningún efecto, en cambio, en la venta con reserva de satisfacción la obligación no está sujeta al capricho del deudor, sino del acreedor comprador, por cuya virtud no se trata de una compraventa sujeta a condición meramente potestativa, sino
simplemente potestativa que es válida.
La compraventa con reserva de satisfacción no se perfecciona, sino en el momento en que el comprador comunica al vendedor que la cosa le satisface; mientras tanto, estando la compraventa con reserva de satisfacción sujeta a condición simplemente potestativa, si la cosa perece antes de tal comunicación, ella se pierde para el vendedor, quien se libera de su obligación y, a la vez, el comprador se libera de la suya.
Es de hacer notar que la venta a prueba difiere de la venta con reserva de satisfacción porque, en la primera, el vendedor puede exigir el perfeccionamiento del contrato, demostrando que la cosa es apta para el fin por el cual se le ha comprado; en cambio, en la compraventa con reserva de satisfacción, el perfeccionamiento del contrato depende exclusivamente de la voluntad o capricho del acreedor comprador.
Dentro de las modalidades en materia mercantil, el Código de Comercio, en su Art. 835, regula una forma de venta con reserva de satisfacción, al disponer:
"Art. 835 (Modalidad de la venta). La venta Mercantil sujeta a prueba o ensayo se perfeccionará cuando el comprador otorgue su conformidad una vez efectuada la prueba o ensayo.
Si la compraventa se hace sobre muestras o sobre determinada calidad conocida en el comercio o estipulada expresamente en el contrato, estará sujeta a condición resolutoria si la mercadería no se conforma a dicha muestra o calidad".
La primera parte de este artículo, que se refiere a la venta a prueba mercantil, se rige por los principios, que regulan la venta a prueba de carácter civil precedente-mente expuestos. En cambio, la segunda parte se rige por los principios de la compraventa sujeta a condición resolutoria, que es el acontecimiento futuro e incierto del cual depende la resolución de un derecho. Por consiguiente, el comprador es el propietario de las cosas adquiridas sobre muestras o sobre determinada calidad, resolviéndose el contrato, si se demuestra que la mercadería no se sujeta a tales cualidades. En materia de riesgos, si la cosa perece antes de que se verifique la condición resolutoria (antes de que el comprador constate que la mercadería no responde a la muestra o calidad), la cosa se pierde para su dueño, o sea para el comprador, quedando el enajenante liberado de su obligación. El Art. 836 de C. de C., prevé un caso específico de compraventa con reserva de satisfacción al disponer:
"Art. 836 (Examen y aceptación). Cuando la venta comprende mercaderías no vistas por el comprador y que no pudieron clasificarse por calidad conocida en el mercado, no se la tendrá por perfeccionada mientras el comprador no examine aquellas y las acepte sin reservas".
Este Art. como se puede apreciar, prevé un caso particular de venta con reserva de satisfacción, cuyas reglas y efectos han sido ya indicados.
e) Venta con garantía de funcionamiento
El Código de Comercio, asimismo, prevé otra modalidad de la compraventa, al regular, en el Art. 838, la venta con garantía de buen funcionamiento, al disponer:
"Art. 838. (Venta con garantía de buen funcionamiento). Si el vendedor garantiza el buen funcionamiento de la mercadería vendida, el comprador puede reclamar cualquier defecto de funcionamiento dentro de los treinta días a contar de la fecha del descubrimiento. Vencido dicho plazo, caducará el derecho, salvo que se hubiera establecido un plazo mayor.
El juez puede, según las circunstancias, señalar al vendedor un término para sustituir o reparar la mercadería y además disponer el resarcimiento de los daños y perjuicios que hubiera ocasionado el comprador".
Esta modalidad se la puede insertar como cláusula especial del contrato de compraventa y surge como una manifestación de la autonomía de la voluntad, que preside el derecho de los contratos. En cierta medida viene a constituir un reforzamiento de la garantía y responsabilidad por los vicios ocultos, aunque, claro está, con efectos propios.
El referido artículo, adolece de un error, cuando dispone que se deben computar los treinta días para reclamar la garantía, a partir de la fecha del descubrimiento de los defectos.
Consideramos que si bien el término de treinta días es aparentemente muy corto, sin embargo, al tenérselo que computar a partir del descubrimiento de los defectos, resulta excesivamente flexible y largo, pudiendo indudablemente acarrear perjuicios al vendedor quien, según esta disposición, se ve reatado de por vida a prestar la garantía, toda vez que según la redacción de este Art. si se descubre los defectos después de diez años, el comprador tendrá aún 30 días para hacer el reclamo.
Consideramos que la voluntad del legislador era establecer un plazo fijo, a computarse desde el momento de la entrega de la cosa, que es cuando el comprador tiene posibilidades de percatarse de los vicios de funcionamiento, en la misma forma como se ha previsto para el caso de los vicios ocultos, cuyo plazo de 6 meses se computa a partir de la entrega de la cosa, dentro del cual se pueden intentar las acciones redhibitorias y estimatorias o de quanti minoris.
f) Venta de cosas futuras
La compraventa de cosas futuras no transfiere el derecho de propiedad, sino en el momento en que son producidos si se trata de cosas futuras de cuerpo determinado y, cuando, además son individualizadas si son cosas futuras en género. En ese lapso de tiempo el riesgo lo asume el vendedor, en su calidad de propietario.
Si la cosa futura no llega a tener existencia, el contrato es nulo por falta de objeto en la obligación del vendedor y, falta de causa en la obligación del comprador (Art. 594 del C.C.).
g) Venta de cosa ajena
La venta de cosa ajena es otra modalidad específica del contrato de compraventa, permitida por los Arts. 595 y siguientes del C.C.
La venta sujeta a esta modalidad no transfiere de inmediato el derecho de propiedad de la cosa vendida, sino simplemente crea para el vendedor la obligación de procurar que el comprador se convierta en propietario de ella, resolviéndose en su defecto la venta.
h) Oferta en firme en la compraventa. - Concepto
Es una invitación que hace, ya sea el vendedor o comprador para vender o comprar, respectivamente, un determinado bien con expresa renuncia al derecho de revocaría. Por esta característica, la oferta no caduca ni por la muerte ni por la incapacidad del oferente.
Estas ofertas, en cuanto a sus efectos, se asemejan a los contratos unilateralmente vinculantes, como es el contrato de opción.
LA OFERTA EN MATERIA DE CONTRATOS DE COMPRAVENTA MERCANTIL
Tiene cierto parecido a la oferta en firme, por cuanto, una vez que la invitación ha llegado a conocimiento del destinatario, no puede ser revocada, bajo pena de daños y perjuicios. El plazo, en el que deben ser aceptadas, cuando se trata de ofertas hechas por escrito, es de diez días a computarse de la fecha de la oferta, cuando el destinatario reside en el mismo lugar que el oferente. En su defecto, a este plazo se le debe agregar otro por la distancia (Art. 826 y 828 del Código de Comercio), cuyo término está previsto por el Art. 146 del Código de Procedimiento Civil, que establece: dentro de la república, un día por cada 200 Kms. o por fracción, que no sea menor de 100 Kms., siempre que exista transporte aéreo, ferroviario, o carretera, etc., en su defecto, un día para cada 60 Kms.
En materia mercantil, se considera como aceptación el hecho de que el vendedor, dentro de los 10 días de su recepción, no rechace un determinado pedido. (Art. 830 Código de
i) Contrato preliminar de compraventa
Es aquel en virtud del cual el promitente (vendedor o comprador) acuerda con el promisario (comprador o vendedor) la realización de un contrato de compraventa en lo futuro, para lo que sientan las bases esenciales de éste, determinando la cosa y el precio objeto del mismo, dejando los demás detalles para que sean previstos en el contrato definitivo.
Este tipo de contrato puede ser unilateral o bilateral, según que, una de las partes o ambas, puedan exigir en el futuro la celebración del contrato definitivo.
j) Contrato de opción de compraventa
Es aquel en virtud del cual una persona llamada optante, vendedor o comprador, concede a
la otra llamada optataria, comprador o vendedor, la facultad exclusiva e irrevocable de adquirir para si o para una tercera persona un derecho real u otro derecho, por el precio estipulado, bajo determinadas condiciones y dentro de un plazo que no puede ser mayor a dos años.
Es aquel contrato en virtud del cual, el vendedor reconoce en favor del comprador con carácter exclusivo e irrevocable, la facultad de adquirir para sí o para un tercero, un determinado bien, por el precio convenido, bajo determinadas condiciones y dentro de cierto tiempo no mayor a dos años. En el momento de celebrar el contrato de opción de venta el vendedor, más que obligarse, consiente en vender el bien objeto del contrato de opción, faltando por lo tanto para que se perfeccione la compraventa sólo la voluntad del optatario comprador, que la puede manifestar en cualquier momento dentro del término convenido que no puede exceder a dos años (Art. 464, parte final del C.C.).
Es aquel contrato por el cual el comprador consiente en comprar, reconociendo en favor del vendedor la facultad exclusiva e irrevocable de venderle un determinado bien, por el precio estipulado, dentro de un determinado plazo que no puede ser mayor de dos años y bajo las condiciones pactadas.
Lo normal dentro de la compraventa es el contrato de opción de venta, siendo excepcional la opción de compra.
En el contrato de opción, más que obligarse, el optante consiente en la realización del
contrato de compraventa, que se perfecciona en el momento en que el optatario, comprador o vendedor, según los casos, dentro del plazo previsto, hace uso de la facultad exclusiva e irrevocable, que se le ha conferido, manifestando su voluntad de comprar o vender respectivamente.
k) Contrato consigo mismo de compraventa
Es un contrato en virtud del cual una persona llamada mandataria de una o varias personas, compra para sí o para su mandante un determinado bien, que se le ha encomendado vender y/o vender y comprar desdoblando, a la vez, su personalidad en vendedor y comprador. Este tipo de contrato, para ser válido, requiere de la autorización expresa del o de los mandantes y, en su defecto, debe estar exento de conflicto de intereses que el mismo pueda generar, de conformidad a lo dispuesto por el Art. 471 del C.C.
1) Contrato de compraventa por persona a nombrar
Es un contrato en virtud del cual una persona, llamada testaferro o prestanombre, compra un determinado bien con la advertencia de que no lo adquiere para sí, sino para otra persona cuyo nombre lo dirá después, dentro del término improrrogable de tres días.
Si dentro de este plazo hace conocer al vendedor el nombre de la persona para quien compra, adjuntando los documentos exigidos por el Art. 472 del C.C., el contrato se perfecciona directamente, entre esta persona y el vendedor desde el día de su formación; caso contrario, el contrato producirá sus efectos entre el prestanombre y el vendedor.
m) Contrato de compraventa con arras
Es el contrato en virtud del cual el comprador entrega al vendedor cierta suma de dinero o bienes fungibles, ya sea para reforzar el cumplimiento de la compraventa (arras confirmatorias) o para reservarse la facultad de retractarse de él (arras penitenciales), dependiendo la suerte de tales bienes de la conducta posterior de los contratantes: el comprador los perderá si se arrepiente, o el vendedor en caso contrario, los devolverá en el doble, a menos que cualesquiera de las partes prefiera exigir el cumplimiento directo o la resolución del contrato de compraventa con la imposición de daños y perjuicios, sise trata de arras confirmatorias, y no así en el caso de las penitenciales, cuya función específica es de conferir a las partes la facultad de retractarse del contrato.
El contrato de compraventa con arras confirmatorias, es aquel en virtud del cual una persona, llamada comprador, entrega a otra persona, llamada vendedor, una determinada suma de dinero o bienes fungibles, para reforzar el cumplimiento del contrato. El destino de tales dineros o bienes depende accesoriamente de la conducta posterior de las partes contratantes, quienes pueden exigir el cumplimiento de lo acordado o la resolución del contrato con más daños y perjuicios, en base a lo previsto por el Art. 568 del C.C. En su defecto en forma accesoria quien dio esos dineros o bienes deberá conformarse con perderlos si es el quien se retractó y quien los recibió deberá devolverlos en el doble si es éste quien se retracta de la compraventa.
El contrato de compraventa con arras penitenciales, es aquel en virtud del cual las partes se reservan el derecho de retractarse de la venta, perdiendo los dineros o bienes quien los dio o devolviendo el doble quien los recibió, sin derecho alguno a exigir el cumplimiento directo de lo pactado o intentar la resolución del contrato. (Art. 538 del C.C.).
n) Contrato de compraventa con cláusula resolutoria expresa
Es aquel en virtud del cual las partes contratantes, preveyendo el incumplimiento de una de ellas, convienen que, por ese simple incumplimiento y sin necesidad de requerimiento alguno, se resuelve el contrato de pleno derecho, sin necesidad de recurrir al juez (Art. 569 del C.C.). Normalmente esta cláusula es reforzada con la cláusula penal, porque de lo contrario, para la imposición de daños y perjuicios al incumplido, se deberá necesariamente ocurrir a la vía jurisdiccional.
ñ) Contrato de compraventa con cláusula penal
Es aquel contrato en el cual las partes contratantes hacen la estimación anticipada de los daños y perjuicios que puede ocasionar el incumplimiento o el retardo en el cumplimiento de la entrega de la cosa, objeto de la compraventa, por parte del vendedor y pago del precio por parte del comprador, o de cualquier otra obligación que surge de la compraventa, en el tiempo convenido. Para tal caso, la parte que incumpla, debe dar a la otra una cierta suma de dinero o bienes fungibles, como indemnización de daños y perjuicios moratorios o compensatorios.
Introduccción.- Clasificación de las obligaciones del vendedor: A) principales; y B) accesorias.- A) obligaciones principales: a) obligación de entregar la cosa.-Obligaciones accesorias de la entrega: 1) conservar la cosa; 2) entregar accesorios y frutos; 3) entregar documentos y antecedentes de la cosa; y 4) asumir el riesgo en caso de mora.- Momento de la entrega.- b) transferir el derecho de propiedad; c) abstenerse de perturbar la pacífica posesión de la cosa; d) garantizar y asumir la responsabilidad para el caso de evicción y de vicios ocultos.- Fundamentos.- Evicción, concepto.responsabilidad por evicción.- Requisitos: a) perturbación actual; b) buena fe del comprador; c) imputabilidad de la perturbación al vendedor. garantías: 1) incidental; 2) principal.- 1) Evicción parcial; y 2) total.- Aplicación de las normas que regulan la venta de la cosa ajena a la evicción.- Responsabilidad por los vicios ocultos.- Requisitos: a) los defectos deben ser de cierta magnitud; b) deben ser ocultos; c) el comprador debe ser de buena fe; d) los defectos deben ser anteriores o contemporáneos a la venta.- Acciones: redhibitoria y estimatoria.- Prescripción de las acciones.- Exclusión o modificación de la responsabilidad.- Diferencia entre la responsabilidad para el caso de evicción y de vicios ocultos.- a) por los fundamentos; y b) por los fines que persiguen. Obligaciones del comprador: a) pagar el precio; b) recibir y retirar la cosa; y c) correr con los gastos del contrato.
La compraventa, en la clasificación de los contra-tos, según su contenido y de acuerdo a la reciprocidad de las obligaciones, se ubica dentro de los contratos bilaterales, porque genera para ambas partes contratantes, vendedor y comprador, obligaciones recíprocas e interdependientes que surgen en forma coetánea al nacimiento del contrato. De esta forma tanto el vendedor como el comprador son recíprocamente acreedor y deudor. La obligación del vendedor de transferir y entregar la cosa tiene por causa la obligación asumida por el comprador de pagar el precio y viceversa, la obligación del comprador de pagar el precio constituye la causa de la obligación asumida por el vendedor de transferir y entregar la cosa. Por esta razón debemos estudiar específica y detallada-mente las obligaciones, que
corresponden a cada una de las partes contratantes de la compraventa: vendedor y comprador.
CLASIFICACION DE LAS OBLIGACIONES DEL VENDEDOR
Las obligaciones del vendedor se clasifican en: A) principales; y B) accesorias, que derivan de las primeras.
A) OBLIGACIONES PRINCIPALES
Nuestro ordenamiento jurídico asigna al vendedor tres obligaciones principales, que son las siguientes:
a) Entregar la cosa vendida;
b) Hacer adquirir el derecho de propiedad de la cosa o el derecho, si la adquisición no ha
sido efecto inmediato del contrato; y
Responder por la evicción y los vicios de la cosa.
Las obligaciones, accesorias derivan de las principales y se refieren, entre otras, a las siguientes:
Conservar la cosa para su posterior entrega;
Entregar, conjuntamente con la cosa principal, los frutos y accesorios;
Asumir el riesgo por el perecimiento de la cosa en caso de mora en la entrega.
Según Planiol, seis son las obligaciones del vendedor:
1. Conservar la cosa, hasta la época convenida para su entrega;
2. Entregar la cosa con todos sus accesorios;
3. Transferir el derecho de propiedad de la cosa al comprador;
4. Abstenerse de perturbar al comprador en su posesión;
5. Protegerlo contra las perturbaciones y evicciones provenientes de un tercero y, en su
caso, indemnizarlo; y
6. Responder de los defectos ocultos de la cosa.
El legislador boliviano, en el Art. 614 del C.C., ha sinterizado estas seis obligaciones en tres, teniendo en cuenta que las obligaciones principales conllevan las accesorias. Así, para poder entregar la cosa hay que conservarla, cuidándola con el esmero de un buen padre de familia, porque, de lo contrario, el vendedor responde por los deterioros que se puedan producir; la entrega de la cosa comprende también la entrega de los accesorios y frutos que produzca, etc.
a) Obligación de entregar la cosa
La entrega no siempre presupone la transferencia del derecho de propiedad del bien
Una cosa es la transferencia del derecho de propiedad y otra es la entrrega, que, en casos excepcionales, constituye a la vez la transferencia del derecho de propiedad.
Tampoco la entrega de la cosa es la transferencia de la posesión de la misma. Los elementos que constituyen la posesión, o sea el ánimus y el corpus, no siempre se transfieren con la entrega, porque el ánimus ya se ha transferido al comprador por el solo efecto del consentimiento y, el vendedor, en tal situación, es simplemente un detentador. Si la entrega equivaldría a la transferencia de la posesión, se daría el caso de que, mientras no se efectúe la misma, el vendedor seguiría siendo poseedor de la cosa vendida y, consecuentemente, como la posesión es un hecho en virtud del cual una persona retiene para sí una cosa con la intención de comportarse como propietario, podría, a través de la vía jurisdiccional, valerse de las acciones posesorias para retener o recuperar la cosa vendida, lo que desde todo punto de vista es inadmisible
Excepcionalmente, cuando la venta se refiere a cosas en género, cosas futuras en género, sujetas a prueba etc., la entrega conlíeva la transferencia del derecho de propiedad.
Podemos definir a la entrega como la transferencia de la tenencia de la cosa y por este hecho, se coloca la cosa vendida a disposición del comprador. La entrega de la cosa, en cierta manera, se opera a través de una actitud pasiva que consiste en dejar la cosa vendida a disposición del comprador para su recepción. Para este efecto se requiere de una conducta que puede ser: a) efectiva y directa, cuando ostensiblemente se manifieste la actitud del vendedor, que se materializa con el hecho de la tradición; b) simbólica o ficticia, cuando la tradición se la hace en forma indirecta así, en el caso de bienes inmuebles, con la entrega de los documentos que acrediten la transferencia; mientras, en el caso de bienes muebles, con la entrega de las llaves del local donde la cosa se encuentra, etc.; y c) excepcional, cuando la entrega se opera por el simple consentimiento de las partes; si un arrendador transfiere en compraventa la cosa arrendada al arrendatario, se opera la entrega de ésta por el simple consentimiento, ya que el comprador tenía en su poder, por un acto anterior, la cosa u objeto de la compraventa, tal como lo dispone el Art. 618, que dice:
"Art. 618.- (Entrega por simple consentimiento de las partes). La entrega se cumple por el solo consentimiento de las partes si en el momento de la venta el comprador tiene ya la cosa a otro título, o el vendedor continúa detentándola a otro título".
Como el vendedor debe entregar la cosa en el estado en que se encontraba en el momento de la venta, la obligación de entregar presupone otra, que es la de conservaría. Dentro de esta obligación, el vendedor debe poner la diligencia y cuidados del término medio de la gente. Si no actúa así, el vendedor será responsable de la pérdida o deterioro de la cosa, de donde se desprende las obligaciones accesorias, que son las siguientes:
OBLIGACIONES ACCESORIAS DE LA ENTREGA
La entrega de la cosa trae consigo, las siguientes obligaciones complementarias:
1) Conservar la cosa con la diligencia del "bonus pater familias"; 2) Entregar todos los accesorios y los frutos, que ha podido tener o dar el bien, desde el día de la venta, ya que el comprador a partir de esa fecha, es propietario de la cosa y, por lo tanto, le pertenecen todos los frutos, que ella haya podido generar, sean civiles o naturales, que deben ser entregados conjuntamente con la cosa principal; 3) Entregar los documentos y antecedentes de la cosa, que acreditan el derecho de propiedad del vendedor sobre la cosa vendida; y 4) Asumir el riesgo de la cosa en el caso de que se encuentre en mora.
MOMENTO DE ENTREGA. - VENTA DISPONIBLE
Como regla el momento de la entrega es cuando se perfecciona el contrato. En ese instante se transfiere el derecho de propiedad sobre la cosa vendida, naciendo la obligación de parte del vendedor de entregar la cosa y de parte del comprador, de pagar el precio estipulado. Esa regla corresponde a la venta disponible, que se da, entre otras, cuando se trata de venta de cuerpo cierto y determinado, la venta bajo condición resolutoria, etc.
VENTA A ENTREGAR
La regla anteriormente indicada, que dispone la entrega inmediata y que corresponde a la venta disponible, es supletoria, que puede ser modificada por las partes contratantes. El legislador ha establecido, como principio, que el momento para el cumplimiento de las obligaciones es el establecido por el contrato. Cuando no hay tiempo convenido, el acreedor puede exigir el cumplimiento inmediato, a no ser que los usos o la naturaleza de la prestación, o el modo y lugar del cumplimiento, requieran un plazo, que si las partes no se avienen en determinarlo será fijado por el juez.
Este principio, en lo que respecta a la compraventa, está concretizado en el Art. 621 del C.C., que dispone:
"Art. 621.- (Momento de la entrega). I. El vendedor debe entregar la cosa vendida al cumplirse el término establecido por las partes.
II. Si no se ha convenido en un término, la entrega debe efectuarse en cuanto la reclame el comprador, a menos que alguna circunstancia comporte la necesidad de la fijación de un plazo cuya determinación debe pedi rse al juez en defecto de acuerdo de partes

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 artículo 48
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