Source: http://www.slideshare.net/miguelsantiagolopezzuleta/los-valores-en-la-publicidad
Timestamp: 2016-10-28 15:28:24+00:00

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Miguel López Zuleta, Consultor de Marketing Digital
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C/ Artistas, 2, 2º-2ª28020 MadridTeléfono: 91-5349018Fax: 91-5349018www.icmedianet.org - info@icmedianet.orgLos valoresen la publicidad:Un nuevo planteamientoético y comercialAlfonso Méndiz NogueroNº2P u b l i c a c i o n e s 2.
LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD:Un nuevo planteamiento ético y comercialAlfonso Méndiz NogueroProf. Titular de PublicidadUniversidad de Málaga 3.
Profesor Titular de Comunicación Audiovisual y Publi-cidad en la Universidad de Málaga. Licenciado y Doc-tor en Ciencias de la Información, ambos títulos conPremio Extraordinario de Doctorado. Obtuvo el Di-ploma en "Production in Motion Pictures & Televi-sion" por la Universidad de California - Los Angeles(UCLA). Durante su estancia en Estados Unidos, tra-bajó en la productora de Harry Ziesmer, ayudante deDirección de Francis Ford Coppola.Ha impartido numerosos cursos sobre comunicación ypublicidad, y ha publicado 12 libros y más de setentaartículos científicos sobre temas de su especialidad. Es autor de varias obras sobreel mundo de la publicidad, como: Modelos de consumidor en la publicidad, La in-dustria audiovisual y publicitaria en Andalucía, Financiera y Minera en Andalucía:Cien años de historia industrial; etc.Su línea principal de investigación se centra en las nuevas formas y los nuevos so-portes publicitarios. Desde su origen, es el impulsor de COMINTERACTIVA, Con-greso Internacional de Comunicación Interactiva (Universidad de Málaga), quecuenta con once ediciones (1999 a 2009). En este campo ha publicado diez mo-nografías y dos libros: Publicidad, Educación y Nuevas Tecnologías y Publicidad,Comunicación y Marketing en Internet.En el campo específico del Product placement ha publicado un volumen quecuenta ya con 3 ediciones: Nuevas formas publicitarias: Patrocinio, Product pla-cement, Publicidad en Internet, y ha dirigido dos Tesis Doctorales que han sido laprimera y la tercera que se han defendido en Europa sobre esta materia.Preocupado por las cuestiones ético-jurídicas de la comunicación comercial, haescrito los capítulos dedicados a la publicidad en dos manuales universitarios: De-recho de la Información y Ética de la Comunicación. También ha coordinado el vo-lumen colectivo Falsedad y Comunicación (2006). Desde su fundación, es elpresidente de A.U.P.E.M.E.C. (Asociación UNESCO para la Promoción de la Éticaen los Medios de Comunicación).Alfonso Méndiz Noguero 4.
LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 5n cierta ocasión preguntaron al Director de Marketing de L´Orealpor la finalidad que perseguía en su estrategia publicitaria: ¿buscaba conec-tar con un perfil de “mujer ensoñadora”?, ¿quería subrayar la capacidad delperfume para asociar impresiones sensoriales?, ¿veía el producto distinto alresto en algún punto significativo? El Director de marketing comentó: “Yo novendo un perfume, vendo seducción”.Es decir: en su publicidad, vendía un valor socialmente en alza mucho másque un producto, por exquisito que pueda ser. Y esto mismo es lo que hacentantas marcas: Volvo no vende coches, “vende” seguridad; Ariel no vende undetergente, “vende” blancura; y Nokia no vende terminales telefónicos,“vende” comunicación (una comunicación humana que la gente echa demenos en un mundo hipertecnologizado: de ahí su eslogan “connecting pe-ople”).E 5.
Todas estas marcas “venden” valores. Y es justo que, antes de entrar en esta“ética olvidada” en la Deontología publicitaria, nos detengamos un mo-mento a entender los fundamentos de esta nueva lógica comercial que seestá imponiendo en todos los ámbitos publicitarios.1. Las dos caras de la PublicidadHablar de “publicidad y valores” supone situar el fenómeno publicitario enla esfera de lo social, de la comunicación pública. Aunque el empleo de va-lores en las estrategias de comunicación de una empresa tenga también unaproyección incuestionable en la esfera del marketing, la primera dimensióna la que afecta es necesariamente la esfera del imaginario social: el lugardonde se forjan los símbolos y las ideas que acabarán convirtiéndose en la cul-tura de un país.Cierto es que desde sus orígenes, la publicidad se ha entendido vinculadaal mundo de la producción económica: como un instrumento de comuni-cación para incrementar las ventas de un producto o servicio. Así lo hanentendido los estudiosos del marketing, cuyo concepto de la publicidad nosobrepasa su consideración de mera “técnica instrumental” con efectosprincipalmente económicos. Pero la publicidad ha sido también, en todassus épocas, un poroso agente de conformación social: ha proclamado ide-ales (en la propaganda y en la publicidad social de las ONGs), ha influidoen las modas y en las corrientes estéticas, ha configurado un género artís-tico (el cartel publicitario) ha promocionado a determinados artistas (Tou-louse-Lautrec, Alphonse Musha o Ramón Casas han pasado a la Historiadel Arte por sus creaciones en el cartelismo publicitario) y, sobre todo, hacontribuido a difundir unos determinados valores y estilos de vida muy porencima de otros1.6 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial1. Esa doble dimensión del mensaje publicitario (económica y cultural) ha propiciado una doble aproximación académica al mundode la publicidad: la óptica marketiniana, la que se enseña en las escuelas de business adminsitration, tan preponderantes en Es-tados Unidos; y la óptica sociológica y comunicativa, que es la adoptada en España por las Facultades de Ciencias de la Comuni-cación, cuya tradición entronca con la desarrollada en otros países europeos, principalmente en Francia. 6.
La difusión de los valores es hoy en día un aspecto capital, que enlazacon la actual estrategia de comunicación de las empresas. Los publicita-rios se dieron cuenta hace años de que la tecnología había igualadotanto los productos que era muy difícil distinguirse de la competenciapor algún aspecto estrictamente funcional. Por otra parte, descubrierontambién que el público no era capaz de retener tanta información comoquería transmitírsele en cada anuncio (descuentos, oportunidades, pres-taciones), muy especialmente en los spots de televisión; eran demasiadosdatos para un espectador que está acostumbrado a la pasividad. Losdatos, las argumentaciones racionales eran plenamente válidas para lapublicidad en medios impresos (periódicos, revistas), pero ya no tantopara el medio audiovisual, que tiende a convertir todo en espectáculo.La imagen en movimiento induce más a la fascinación, al ensueño y alsentimiento.¿Cuál ha sido el resultado? Si no era posible diferenciar el producto por al-guna cualidad propia y específica, se diferenciaría por una cualidad ideal,onírica o añadida por el publicitario. Los mensajes de la publicidad rodearonentonces al producto de valores socialmente en alza, diferenciaron a los pro-ductos con valores o actitudes que poco o nada tenían que ver con el pro-ducto en sí. Y, de este modo, en los últimos veinte años hemos asistido a unapublicidad que nos vende valores y estilos de vida tanto o más como nosvende bienes y servicios.¿Qué vende Coca-Cola? No un sabor distinto, ni una fórmula nueva, ni unprecio más asequible; en todo eso se diferencia poco de Pepsi. Vende juven-tud: en todos sus spots, en todos sus mensajes. Desde 1968, la juventud es unvalor emergente. Ya no son los adultos quienes marcan el punto de referen-cia social, sino esa franja de edad con la que todos quieren identificarse:todos quieren vestir como los jóvenes, ser identificados como jóvenes. Coca-Cola recoge esa nueva tendencia, asocia su producto a esa nueva aspiración,y lanza mensajes paradisíacos, hedonistas y desenvueltos para apelar con efi-cacia al espectador.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 7Alfonso Méndiz Noguero 7.
¿Qué vende Marlboro? Pues ni más ni menos que un valor muy apreciadopor los adolescentes: la libertad, el dominio, la independencia. Para un pú-blico todavía inmaduro, que no ha encontrado su lugar en el mundo de losadultos ni tiene la tan ansiada seguridad profesional, los anuncios de estamarca le ofrecen una recompensa emocional a través de pequeñas historiasque hablan de seguridad, de libertad, de dominar un mundo salvaje yagreste.¿Y qué ha vendido Camel durante varias décadas? No un cigarrillo más omenos suave, sino un valor muy concreto: “El sabor de la aventura”; es decir,evasión. En una sociedad tan tecnificada, tan llena de polución y de estrés, lapropuesta de aventuras, de reencuentro personal con la libertad y con la na-turaleza resultó una oferta estimulante durante los años ochenta. La evasión—toda la publicidad explota mucho este valor— era lo que realmente nosvendían sus anuncios. Así, hasta que —a principios de los noventa— decidiócambiar su posicionamiento y dirigirse a un público más joven, menos soña-dor de aventuras exóticas. Sus campañas, centradas ahora en la mascota deJoe Camel (convertida en muñeco de trapo) y con mensajes divertidamentepaternalistas (“No tires un Camel encendido por la ventana”, etc.), mostraronuna actitud más escéptica, más desenfadada e irónica, en un contexto deli-beradamente urbano y juvenil. Habían cambiado los valores de su campaña,aunque el producto seguía siendo el mismo.La publicidad, por tanto, se ha vuelto una suerte de comercio de valores: unapublicidad más simbólica que real, más emotiva que racional; pero efectiva,al fin y al cabo.La tesis que voy a exponer en las próximas páginas es que, en los últimosaños, la Ética Publicitaria se ha centrado única y exclusivamente en la esferaeconómica de la publicidad: en la veracidad de las afirmaciones que los anun-ciantes hacen de sus productos, del respeto de unos anunciantes con respectoa la competencia, etc. Siempre se ha movido en la esfera de lo económico.Pero de la esfera social, que hoy resulta casi más importante que la otra, la8 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 8.
ética no se ha preocupado en absoluto. Es, a fecha de hoy, una ética olvi-dada.2. ¿Por qué valores en vez de productos?Lo primero que debemos hacer para comprender el abandono de la deonto-logía publicitaria en este punto, es preguntarnos por qué la publicidad habasculado de forma tan decisiva hacia esa promoción de valores: por qué noshablaron de valores en vez de hablarnos de sus productos.Esta cuestión remite directamente al fenómeno del marquismo. Andrea Sem-prini (1995, 21) explica la creciente importancia de las marcas en la comuni-cación publicitaria por la confluencia de dos corrientes de fondo presentes entoda la economía de mercado. Por una parte, se puede constatar el paso dela comercialización del producto a la necesidad de su comunicación; y, den-tro de esa comunicación, el paso de la transmisión de los aspectos materiales(en un coche: velocidad, potencia, consumo) a la transmisión de los aspectosinmateriales (en ese mismo coche: libertad, independencia, poder). Es en estatendencia a la comunicación de los aspectos inmateriales donde debemos si-tuar la actual interrelación entre publicidad y valores.En el libro antes señalado (pp. 24-38), Semprini señala algunas tendencias enlas que permiten entender el fenómeno actual de las marcas y los valores.Las líneas de convergencia que a continuación seleccionamos, explican tam-bién por qué esas mismas marcas recurren a la creación de valores como es-trategia de diferenciación y posicionamiento:1. Incremento cuantitativo y cualitativo de la oferta. En el terreno del con-sumo de masas, la oferta crece y se diversifica a ritmo acelerado. Si en la EdadMedia, excluyendo a los grandes señores, una persona normal tenía a su dis-LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 9Alfonso Méndiz Noguero 9.
posición un centenar de productos, todos ellos muy estables; hoy en día cual-quiera que entre en un hipermercado tendrá a su alcance más de 50.000 re-ferencias distintas. Ante tal avalancha, no cabe que el consumidor elija trasun examen —siquiera somero— de la relación calidad-precio: la elección deberealizarse en función de parámetros distintos de los estrictamente funciona-les; se va a aquellas marcas que se han ganado nuestra confianza (en pastade dientes, estas 3 ó 4; en refrescos, estos 2ó 3; etc.) y que transmiten un dis-curso acorde con nuestros ideales y aspiraciones.2. Apertura de las empresas a la comunicación. Todas las empresas de ciertarelevancia han comprendido que deben dedicar fuertes sumas de dinero a lacomunicación de sí mismas y de sus productos. Pero esto no es sólo un fenó-meno comercial y financiero; es, sobre todo, una revolución cultural en laque la propia empresa se ha convertido en una instancia comunicativa, trans-misora de símbolos y valores. Porque la publicidad no es ya un mero instru-mento de promoción: es un instrumento de comunicación con sus públicos,de establecimiento de cercanías, afinidades e identidades. Las empresas adap-tan su comunicación a su filosofía de empresa, al papel económico y socialque han decidido asumir, a sus principios y creencias. Y esta tendencia, quecristaliza en el desarrollo de una “cultura de comunicación”, lleva a las em-presas a entender en profundidad sus valores, su identidad y su misión. De ahíque todo lo referente a los valores forme parte muy importante de su dis-curso publicitario.3. Contaminación mediática. La sociedad postindustrial es una sociedad hi-permediatizada. La proliferación de canales (locales y universales; generalis-tas y temáticos; impresos, electrónicos, online, etc.), junto a la multiplicaciónde los emisores (las empresas, las corporaciones, las ONGs, las instituciones…)ha conllevado un progresivo y desenfrenado aumento de los mensajes pu-blicitarios o comunicativos. Nuestro entorno vital se ha convertido en unajungla de anuncios en la que resulta muy difícil hacerse oír. Cuando todos in-tentan decir lo mismo, aunque de modo nuevo; y cuando tantas marcas seven abocadas a una “sobreapuesta” comunicativa para sobresalir en esta ma-10 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 10.
raña de anuncios (con la consiguiente sobrerepetición de mensajes), se pro-duce tal nivel de ruido y contaminación que sólo aquellas marcas que hablende cosas distintas a sus propios productos podrán distinguirse y encontrar asu público. De ahí que los mensajes cada vez se centren más en los valores dela marca que en los atributos del producto.4. Pérdida del sentido de los productos. Además de la competencia comercialy la contaminación mediática, otro factor amenaza la efectividad de los men-sajes publicitarios: la dificultad que encuentran los productos para significaralgo para alguien. En la sociedad tradicional, cada producto ocupaba unlugar definido en la vida de las personas. Ese lugar, atribuido por la tradi-ción, estaba cargado de significados sociales, rituales o simbólicos. Ahora sólopermanecen algunos: la pipa para el hombre, el reloj de pulsera como regalode primera comunión… La mayoría han sido barridos en nuestra sociedadcontemporánea, pues las infinitas variantes de los productos han terminadopor hacerlos muy parecidos. Con esto, el significado del producto ya no seencuentra en sí mismo, sino en otros significados externos.5. Atribución de un nuevo simbolismo a los productos. Despojados de su sig-nificado interno, los productos aparecen débiles en su apelación al consumi-dor. Además, en esta sociedad de la información que sólo valora lo quesignifica algo, los productos se ven obligados a adquirir una nueva significa-ción que sustituya a la anterior y les dé verdadero sentido. El recurso a la fi-losofía de la empresa, a los valores de la marca, termina por configurar unacomunicación persuasiva llena de valores y elementos simbólicos que son atri-buidos a los productos por medio de la publicidad.Todas estas circunstancias son las que han contribuido a que las empresas ylas agencias de comunicación corrigieran el rumbo de sus comunicacionescon el público y adoptasen en sus campañas publicitarias una decisiva orien-tación hacia los valores. Como consecuencia, las promesas de sus anuncios sehan vuelto cada vez más subjetivas, emotivas, indefinidas y, por tanto, nomensurables; con lo que la reflexión ética, centrada en la honestidad de lasLOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 11Alfonso Méndiz Noguero 11.
“promesas comerciales”, ha olvidado buena parte de las campañas que seproducen actualmente. Y en este proceso, tan decisivo para comprender la in-fluencia que los anuncios ejercen en nuestra sociedad, no ha sido ajena unacuestión cada vez más evidente y constatable: la ética publicitaria se ha idoasimilando al derecho publicitario, de forma que actualmente no posee unaclara identidad y fundamentación propias frente al ámbito jurídico. Ha que-dado circunscrita a una suerte de “segunda” normativa publicitaria, sin unaclara justificación ni un definido campo de actuación.3. La asimilación de la Ética publicitaria al Derecho de la publicidadSi tratamos de analizar las causas de esta progresiva identificación entre loético y lo jurídico, veremos que pueden sintetizarse en estas tres:- Una primera, epistemológica: porque se ha partido de un concepto erró-neo –o, al menos, insuficiente de publicidad.- Una segunda, de contenidos: porque se ha restringido la ética a las nor-mas (deontológicas o de autorregulación) y se han olvidado las virtudesy los valores.- Y una tercera de prioridades: porque se ha apostado por la ética de locomercial, relegando otros aspectos a un terreno más secundario.Analicemos detenidamente cada uno de estos aspectos.3.1. La cuestión epistemológicaSi tomamos como referencia los códigos deontológicos elaborados por la má-xima autoridad en España (la Asociación Autorregulación de la Publicidad),advertiremos que todos evidencian un concepto muy concreto de publicidad.12 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 12.
Esta asociación ha sancionado tres documentos normativos suficientementeconocidos, si bien el Código de Conducta Publicitaria (aprobado en diciembrede 1996 y sucesivamente modificado en 2002 y 2004; en adelante, CCP) pasapor ser el más importante.Pues bien, al definir en su artículo 1º el ámbito de aplicación de esa norma-tiva, indica claramente que “estas normas deontológicas se aplican a todaactividad tendente a fomentar (…) la contratación de bienes o servicios”. Esdecir, que apunta un concepto de publicidad circunscrito solamente al ámbitocomercial.Si acudimos ahora al Código Ético de Comercio Electrónico y Publicidad Inter-activa (aprobado en 1999 y modificado en noviembre de 2002; en adelante,CECEPI), advertiremos dos cosas. Primero, que el propio título del documento–al relacionar la publicidad con el comercio parece establecer una relaciónde mutua dependencia o interconexión. Y segundo, que en su artículo 1º, enel que se agrupan las definiciones fundamentales, se dice explícitamente quese entenderá por publicidad “toda forma de comunicación (…) comercial”. Lamisma definición de publicidad es la que recoge en su artículo 1º el CódigoÉtico de Publicidad en Cine (aprobado en mayo de 2000; en adelante, CEPC).Si atendemos ahora a las normas subsidiarias, el más importante de estos tex-tos normativos señala explícitamente: “En todo lo no previsto en este Códigoserá de aplicación subsidiaria el Código de Práctica Publicitaria de la CámaraInternacional de Comercio” (CCP, artículo 8º). Si lo no previsto se regula porel Código de la Cámara de Comercio, está claro que la publicidad debe en-tenderse sólo en el terreno de lo comercial, y que toda la esfera de lo socialescapa por completo al ámbito de la ética.Ahora bien, este concepto que los textos deontológicos señalan sobre la pu-blicidad, ¿de dónde ha salido? Del ámbito jurídico; porque el ámbito acadé-mico coincide desde hace tiempo en afirmar que la publicidad debeentenderse también en su dimensión social.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 13Alfonso Méndiz Noguero 13.
En efecto, si analizamos el concepto jurídico de publicidad, advertiremos quese ha producido en él una gran transformación en los últimos veinte años. Elconcepto que recogían anteriormente los textos legales en España era el de“divulgación persuasiva con vistas a una contratación” (Estatuto de la Publi-cidad, art. 2)2, y se ceñía básicamente a los medios y los mensajes publicita-rios. Pero esta definición presentaba algunos problemas:— La reducción de la publicidad a los “mensajes publicitarios” (o anun-cios) dejaba fuera una pluralidad de formas —patrocinio, teletienda,microespacios, etc.— muy semejantes a aquella en cuanto a la finalidady a los modos persuasivos, que quedaban entonces sin cobertura legal.Para que estuvieran amparadas por la ley, habrían requerido otras tan-tas reglamentaciones específicas.— Por otra parte, circunscribir la publicidad a la que se inserta en los “me-dios publicitarios” suponía olvidar toda la publicidad directa: la quebusca directamente a su público objetivo sin el recurso a los medios decomunicación (prensa, radio, TV, cine).— Además, en la actualidad no sólo se publicita para vender, sino tambiénpara informar: para comunicar una determinada imagen de la marca,para destruir un determinado cliché o para crear una especial sintoníacon el público consumidor. Aquí entraría todo el amplio espectro de lacomunicación corporativa, institucional o de Relaciones Públicas.— Finalmente, la creciente proliferación de mensajes híbridos entre infor-mación y publicidad (programa patrocinado, publirreportaje, etc.) hagenerado una cierta confusión a la hora de identificar y clasificar esosmensajes, que no encajan con claridad ni en una casilla ni en la otra, yque tienden a quedarse en una incómoda “tierra de nadie”.Para salvar estos y otros escollos, se fue decantando una nueva com-prensión de la publicidad que permitiría englobar todos estos mensajes14 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial2. Esta norma estuvo vigente en nuestro país desde 1964 hasta 1988, año en que fue derogada por la Ley General de Publicidad. 14.
en un único concepto: “comunicación comercial”. Esta idea, tomada dela jurisprudencia norteamericana en materia de publicidad, sería asu-mida por la Comunidad Europea a principios de los ochenta, al estable-cer, en la Directiva del Consejo sobre publicidad engañosa, de 10 deseptiembre de 1984, la siguiente definición de publicidad: “Toda formade comunicación realizada en el marco de una actividad comercial, in-dustrial, artesanal o liberal con el fin de promover el suministro debienes o la prestación de servicios, incluidos los bienes inmuebles, losderechos y las obligaciones” (artículo 2.1). Años más tarde, el conceptoquedaría definitivamente consagrado en el propio título de la cartamagna europea sobre publicidad: el Libro Verde de la Comisión sobreLas comunicaciones comerciales en el mercado interior, de 8 de mayo de1996.Esa definición amplia de publicidad, que en 1984 estableció la Direc-tiva europea, sería asumida poco después por el legislador español,con muy escasas variantes, al promulgar la Ley General de Publicidad,en 19883.Con todo, este concepto jurídico de publicidad ha ocasionado tambiénun grave problema. Y es justamente el que ahora estamos señalando:obviar por completo todo lo que se refiere a la publicidad de ideas,programas políticos y campañas electorales. Al ceñirse exclusivamentea lo comercial, las legislaciones europeas dejan fuera del concepto depublicidad —y, por tanto, fuera también de su cobertura legal— a lapublicidad de las ONGs, las campañas de educación cívica (“Ahorraagua”, “Di no a las drogas”) o la propaganda política. En consecuen-cia, ninguna de estas formas se ve obligada a cumplir lo dispuestosobre publicidad ilícita, que incluye —tanto en España como en la Co-munidad Europea— a la publicidad engañosa, la publicidad desleal ola publicidad encubierta. Todos estos tipos de publicidad prohibida sedan con demasiada frecuencia en la publicidad electoral de nuestropaís.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 15Alfonso Méndiz Noguero3. La única variación sería un añadido y el cambio de un término: “Toda forma de comunicación realizada por una persona físicao jurídica, pública o privada (añadido), en el ejercicio (antes: “marco”) de una actividad comercial…” (LGP, artículo 2). 15.
En efecto, si analizamos los mensajes de la propaganda política entiempo de elecciones, veremos que en ella se dan muchos casos de:— Publicidad engañosa: decenas de promesas electorales incumplidas,ante las que el electorado no puede reclamar; tan solo sancionar con suvoto en las siguientes elecciones.— Publicidad desleal: con repetida insistencia, las campañas de los partidospolíticos incluyen denigraciones palmarias de otros partidos, ya sea delos candidatos o de sus programas políticos. La burla, la caricatura, lamanipulación de datos o la difusión de actuaciones negativas de la com-petencia política son práctica habitual en ese tipo de publicidad, queobviamente no puede calificarse de leal.— Publicidad encubierta: muchas actividades de promoción de candidatosse encubren con apariencia de interés informativo o de acontecimientorelevante, cuando lo único que se pretende es la promoción de su ima-gen pública en los medios de comunicación.En España existe una legislación específica para la publicidad electoral: cincodocumentos, entre los que destaca la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio,del Régimen electoral general. Pero todos ellos velan por la equidad en tér-minos muy diferentes a los textos que regulan la publicidad comercial. Así,se reconoce a todas las candidaturas oficiales el derecho a contratar inser-ciones publicitarias en los medios de comunicación, y se establece el princi-pio básico de no discriminación entre las diversas formaciones políticas, peroacerca de las prácticas que atentan contra el buen hacer publicitario no seestipula nada.En todo caso, y por si hubiera alguna duda sobre la limitación de la Ética eneste cambio, el propio CCP de Autocontrol, en su artículo 1º, señala taxati-vamente que “estas normas (…) no serán de aplicación a la publicidad polí-tica”. Es evidente que la publicidad no comercial (tanto la publicidad social,16 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 16.
como la política o la institucional) está reclamando hoy en día una urgentereglamentación en lo tocante a sus mensajes.3.2. La reducción de contenidosLa segunda causa en esta asimilación de la Ética al Derecho de la publicidadradica en la reducción de sus contenidos. Hoy en día se concibe la ética pu-blicitaria como aquello que hace, regula o sentencia la Asociación Autocon-trol de la Publicidad. Exclusivamente esto, con lo que está cristalizando unacreciente mentalidad positivista en este terreno. La Ética es hoy lo que con-tienen y regulan los códigos; y, por tanto, los textos normativos se conviertenen el paradigma de lo ético, y casi en su único ámbito de actuación y/o ma-nifestación.Esta visión es claramente reduccionista. La ética publicitaria es algo muchomás amplio que la elaboración de unos códigos acerca de los mensajes. Porun doble motivo. Primero, porque una Ética de la comunicación publicitariadebe atender también a los demás elementos de la comunicación: los emi-sores (anunciantes, agencias, instituciones, etc.); los receptores (es misión dela ética formar al público en un uso responsable de la publicidad); o los ca-nales (hay una distinta responsabilidad ética según el alcance y la accesibili-dad de los medios empleados: la publicidad que tal vez es permisible otolerable en revistas profesionales, de escasa y muy controlada difusión,puede no ser aceptable en las vallas, marquesinas u otras formas de publi-cidad exterior, al alcance de niños y jóvenes, y agresivamente situadas en eltrayecto ordinario de miles de ciudadanos). Segundo, porque existe tambiénuna ética no basada en limitaciones, sino en modelos, cualidades, virtudes ovalores que los profesionales de la publicidad deben tratar de alcanzar, deimitar o –cuando menos- deberán respetar. Si reducimos la Ética a los códigos,nos aproximamos llamativamente al ámbito del Derecho –perdemos la iden-tidad de la Ética- y olvidamos muchos aspectos verdaderamente centrales dela Deontología publicitaria. Porque la ética no es sólo de mínimos, sino quedebe aspirar siempre a serlo de máximos.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 17Alfonso Méndiz Noguero 17.
De hecho, si analizamos la orientación de la disciplina “Ética de la Publicidad” enlas Facultades de Ciencias de la Comunicación españolas, veremos que esa mate-ria se configura en una doble vertiente: o bien como una “Filosofía moral”, decorte generalista, en la que las cuestiones profesionales son algo meramente ac-cidental; o como una especie de “Autorregulación publicitaria”, plasmada en có-digos éticos; es decir, como una especie de “normativa publicitaria”,complementaria al Derecho de la publicidad, pero de menor capacidad coerci-tiva y, por tanto, de menor rango.Sin embargo, el Borrador que Bolonia trabajó para esas mismas Facultades deComunicación, basado en encuestas a todos los implicados en el mundo publici-tario (estudiantes, profesores, empresarios, publicitarios, etc.), contiene un datosumamente revelador: lo más demandado por todos ellos en lo relativo a la for-mación de los futuros profesionales de la publicidad es la formación deontológica.Algo que no se aprecia en las respuestas de los cuestionarios realizados en el ám-bito del periodismo o de la comunicación audiovisual. La educación superior enpublicidad debe contener una capacitación deontológica muy importante y muycentrada en las cuestiones morales derivadas del ejercicio profesional.De hecho, la propuesta de la Comisión española que prepara el futuro plande estudios para las Facultades de Comunicación señala claramente que ladisciplina “Deontología Publicitaria” debe pasar de asignatura optativa uobligatoria a materia troncal (con lo que gana en fuerza e importancia) ydebe orientar sus contenidos en estas tres líneas:1. Análisis de los valores que la comunicación comercial debe respetar, pro-mover y difundir (una ética general de los valores).2. Análisis de las normas establecidas acerca de los mensajes publicitarios(una ética positiva de los mensajes).3. Análisis de las capacidades que el publicitario debe desarrollar para la re-solución de conflictos profesionales (una ética específica de las relaciones).18 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 18.
En primer término, como base y fundamento para las otras dos líneas, la éticade los valores, que hasta ahora había sido francamente olvidada.3.3. La cuestión de las prioridadesSi, finalmente, repasamos los códigos éticos más importantes en España y enla Unión Europea, descubriremos también una cuestión de perspectiva o deprioridad a la hora de definir los principios básicos que alimentan toda laÉtica publicitaria. Los códigos a los que nos referimos son estos tres, sancio-nados por los organismos más importantes en sus respectivos ámbitos deon-tológicos:- Asociación Autocontrol de la Publicidad (AAP): Código de Conducta Pu-blicitaria, 1996.- International Chamber of Commerce (ICC): International Code of Ad-vertising, 1997.- European Association of Communication Agencies (EACA): Ethical Gui-delines for Advertising and Children, 1999.Las prioridades de estos tres códigos se ven reflejadas en los principios queabiertamente proclaman en su parte introductoria, y que en síntesis se resu-men en estos cuatro: Veracidad, Autenticidad, Competencia leal y Legalidad.Al final, como un añadido, se incluye también el Respeto a la dignidad de lapersona.¿A qué nos recuerda este conjunto de prioridades? Pues a los mismos princi-pios que proclama el derecho publicitario. De hecho, calca, punto por punto,los principios proclamados en la Ley General de Publicidad:> Se invoca el principio de Veracidad para definir y combatir la publici-dad engañosa.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 19Alfonso Méndiz Noguero 19.
> Se invoca el principio de Autenticidad para definir y combatir la publi-cidad encubierta, la indirecta o la subliminal.> Se invoca el principio de Competencia leal para definir y combatir la pu-blicidad denigratoria o la comparativa de aspectos no equivalentes.> Se invoca el principio de Legalidad para definir y combatir la publicidadilícita.Parece, por tanto, que lo más importante para la ética es asegurar la hones-tidad de la promesa comercial (que sea verdadera, que se identifique comomensaje publicitario, que se ajuste a la legalidad), mientras que lo menos im-portante parece ser el respeto a la persona y a sus valores.4. Pero, ¿qué valores nos “vende” la publicidad actual?Llegados aquí, debemos detenernos un momento y orientar el discurso enotra dirección. En este punto de inflexión, comprendemos que lo importanteno es ya la mera denuncia de una ética publicitaria mal orientada. La cues-tión verdaderamente nuclear es preguntarnos lo siguiente: puesto que la pu-blicidad nos vende valores, ¿cuál es el modelo que éstos configuran ennuestro estilo de vida? En palabras más sencillas: ¿qué valores nos vende lapublicidad?Según acuerdan todos los sociólogos, la publicidad no nos vende todos losvalores que caracterizan a nuestra civilización, sino solamente algunos:> Los que identifican a las marcas comerciales.> Los valores dinámicos, visuales, que conectan con la “cultura de la ima-gen.”> Los valores socialmente aceptados.20 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 20.
Como se ha señalado, el punto de partida en este campo es que los mensa-jes de la publicidad actual operan siempre en una doble esfera: por un lado,en la esfera del marketing, en la que nos vende productos y marcas (porquesu objeto es estimular el consumo y reorientar la demanda del consumidorhacia la oferta de bienes o servicios); y por otro, en la esfera de lo social, por-que los anuncios comerciales nos venden valores y estilos de vida que estánasociados en los spots a determinadas marcas comerciales. La persona que esalcanzada por un anuncio, se forja una opinión sobre el producto concretoque ve, pero también sobre el valor (seguridad, confort, triunfo) que apa-rece allí representado.Esta referencia a los valores ha estado siempre presente en la publicidad,pero actualmente concurren cuatro factores que la han intensificado nota-blemente. Estos factores son los siguientes:a) Nuestra sociedad es la sociedad de la imagen, y la imagen sugiere in-mediatamente un valor. Nuestra sociedad no tiene tiempo para la re-flexión o la argumentación, y por eso aprecia la instantaneidad y lainmediatez que le proporciona la imagen. Es algo que le ahorra la ne-cesidad de razonar, comprender o abstraer: la imagen es algo claro, sim-ple y definitivo; se impone tanto por su sencillez como por suincuestionada evidencia (“es” la realidad). Pero, sobre todo, nuestra so-ciedad aprecia la imagen porque valora más gustar y agradar que elsimple convencer; y, en consecuencia aprecia la apariencia externa de lascosas, como nunca antes en la Historia: lo que se valora directamente esel diseño y la imagen, e indirectamente, el símbolo y el valor.b) En segundo lugar, la orientación “psicologista” de una parte de la in-vestigación sobre el consumidor. Muchos de los institutos sociológicosque se dedican a este campo adoptan como premisa de partida quecada grupo de nuestra sociedad tiene unas necesidades emocionalesprofundamente arraigadas, y que su trabajo para los directores de mar-keting de las empresas consiste en aislar e identificar los problemas psi-LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 21Alfonso Méndiz Noguero 21.
cológicos que afecten a cada sector de la población. Así podrán los cre-ativos publicitarios transformar los productos ordinarios y cotidianos enalgo mágico que actúe como medicina para esas frustraciones de la au-diencia.Esta es la estrategia publicitaria que podemos encontrar en las campa-ñas de algunas marcas bien consolidadas. Así, Marlboro se dirige a losjóvenes superimpresionables en busca de su identidad destacando ensus anuncios la autoconfianza y firmeza del cow-boy. De igual modo,las empresas de automóviles japoneses (Lexus, Toyota) logran acercar eintegrar en el sistema consumista norteamericano a los jóvenes indivi-dualistas rebeldes: en sus campañas hablan de valores muy centradosen el sentido práctico y en la simplicidad. Y lo mismo cabría decir deApple, que se ha ganado a la generación de la contracultura, la del 68(escépticos y hostiles al consumo, con valores centrados en motivacionesinternas: inteligencia, integridad, introspección, creatividad, individua-lismo) presentando a sus máquinas como amistosas ampliadoras de lamente.c) También es importante y decisiva la desorientación cultural en torno alos valores y las creencias. Hoy en día, en un momento en el que elmundo contemporáneo parece sumergido en una crisis de identidadque afecta al sentido ético y a las creencias, la publicidad ha asumido elpapel de ofrecer valores firmes, seguros, incuestionables y pacíficamenteaceptados por la mayoría. Muchos sociólogos afirman que la publicidadha venido a ocupar el lugar que antes asignaban a la religión, a la es-cuela o a la familia. Sin ser exactamente así, lo cierto es que muchos pa-recen buscar su identidad en el voluble mundo de las marcas y el sentidode la existencia en la efímera felicidad de los anuncios.El efecto de los valores publicitarios sobre la personalidad social de lospúblicos, aunque éstos se hallen cada vez más fragmentados, es de granimportancia. La configuración de la propia identidad, la imagen y la22 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 22.
idea que tenemos de nosotros mismos, -así como de nuestros valores yactitudes más básicas, y hasta de nuestros sentimientos más complejos-,dependen actualmente mucho más del orden de la imaginación y delcorazón de lo que se nos cuenta y de los símbolos con que lo contamos,que de las razones, los saberes científicos, las normas éticas y las leyes.d) Finalmente, actúa también como catalizador de este fenómeno la im-portancia creciente de la televisión. La mediatización incontrolada denuestra experiencia por los mass media es una de las principales causasde preocupación en nuestros días. Muy especialmente, preocupa a loscientíficos la televisión, en tanto que ocupa un lugar hegemónico en lacreación del universo visual que nos rodea y del que diariamente obte-nemos gran parte de los datos que determinan nuestra imaginación,nuestra concepción general del mundo y de nosotros mismos. La imagenque nos forjamos de la felicidad viene fabricada industrialmente por lasimágenes televisivas, según la regla que dicta ese medio: sólo debe apa-recer allí como real lo que se deja convertir en espectáculo. Con esto, ladistancia entre lo real, lo imaginario y lo publicitario, se borra y difu-mina. Lo que sucede en la pantalla es un puro simulacro, imágenes deimágenes, que nos proporcionan una apariencia de saber y un reflejofalseado de nosotros mismos.Por otra parte, los anuncios televisivos —merced a elementos recurren-tes como la música pegadiza, el eslogan o el juego de palabras— se re-cuerdan y se asimilan mucho más que el resto de nuestras experienciascotidianas. Es precisamente la fuerte carga visual y emocional de losspots comerciales lo que hace de la publicidad en televisión un vehículoespecialmente eficaz para la transmisión actitudes y estilos de vida.No obstante, esa capacidad de los anuncios para transmitir valores cul-turales ha sido interpretada de formas totalmente opuestas. Para algu-nos, la publicidad no crea ni impone determinados valores, sino querefleja fielmente las aspiraciones de la sociedad en la que se integra.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 23Alfonso Méndiz Noguero 23.
Precisamente porque debe “agradar” a los consumidores, es de todopunto inconsistente —argumentan— que los anuncios traten de cam-biar las creencias y los ideales de la gente. La publicidad sería, para estosautores, un mero “espejo” de los valores que ya están presentes en lavida social; y, en el mejor de los casos, no haría sino reforzar los valoresque cree descubrir en los comportamientos de los individuos.Frente a esta postura, muchos otros autores afirman exactamente locontrario: la publicidad tiene una enorme influencia para imponermodas, actitudes y estilos de vida. La tiene más que ningún otro tipo dediscurso mediático precisamente por su impronta persuasiva y su papelhegemónico en la comunicación de masas.La investigación realizada en los últimos años parece dar la razón a lasegunda postura: la que señala el carácter activo de la publicidad a lahora de impulsar y promover nuevos valores sociales.5. La investigación sobre publicidad y valoresLos estudios que relacionaban publicidad y valores culturales empezaron muypronto, a comienzos de los años sesenta. A lo largo de casi dos décadas, y enel marco de la revolución cultural que caracterizó a ese período, floreció unainvestigación muy dispersa, sin unos fundamentos teóricos definidos, orien-tada a la denuncia del imperialismo cultural de Occidente. Al final, se llegóa un callejón sin salida en el que se pretendía ver reflejos de culturas domi-nantes en cualquier elemento de un spot publicitario.A comienzos de los ochenta, sin embargo, Richard W. Pollay (1983) desarro-lló una metodología y un “código germinal” pretendidamente objetivo paramedir los valores culturales en los anuncios. Como consecuencia, en los años24 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 24.
siguientes se publicaron numerosos estudios centrados en el análisis de los va-lores culturales explícitamente contenidos en la publicidad. Años después,utilizando una versión modificada del esquema de Pollay, Srikandath analizólos valores culturales representados en los anuncios comerciales de la televi-sión hindú. Los resultados de esa investigación indicaron que “la publicidadtelevisiva de la India promueve con más frecuencia —si no predominante-mente— los valores de la tecnología y la modernización, a la vez que los delconsumerismo” (1992, 15-24).Para entonces, Richard Pollay había desarrollado ya su famosa teoría del “es-pejo distorsionado”. En un trabajo que ha sido largamente reproducido y ci-tado (1986), este autor analizó más de 400 anuncios de tres países distintosy estableció inferencias de valor entre los anuncios de unas mismas catego-rías de producto en esos mismos países. Apoyándose en una tabla que abar-caba 42 valores aceptados en esas culturas, Pollay llegó a la conclusión deque la publicidad no impulsaba por igual los valores de la sociedad en la quese encontraba, sino que se daba una distorsión. La publicidad era, sí, un es-pejo de la sociedad; pero un “espejo distorsionado”. He aquí sus palabras:“No todos los valores son igualmente aptos para su empleo en los anunciospublicitarios. Algunos pueden ser más fácilmente asociados a los productos,otros permiten una mayor visualización (…). Además, algunos de nuestrosvalores culturales aparecen en los anuncios mucho más habitualmente queotros. De tal modo que, si bien es cierto la publicidad refleja valores cultura-les, lo hace siempre según criterios estratégicamente seleccionados: aco-giendo y reforzando determinadas actitudes, comportamientos y valores conmucha más frecuencia que otros. Esto plantea una importante cuestión me-todológica: ¿qué valores son impulsados y cuáles deliberadamente relega-dos?” (1986, 32-33).Cuatro años más tarde, Pollay llevó a cabo una investigación sobre 2.000anuncios publicados en revistas de gran circulación (desde 1900 a 1980) y 250spots televisivos (desde 1970 a 1980) y llegó a la conclusión de que había “unagran consistencia en el tiempo y en los distintos medios” acerca de los valo-LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 25Alfonso Méndiz Noguero 25.
res más frecuentemente promovidos en el discurso publicitario. Y concluía:“La publicidad refleja sólo determinadas actitudes, conductas y valores. Mo-dela y refuerza solamente ciertos estilos de vida y ‘filosofías’: aquéllos que sir-ven a los intereses de los vendedores” (1990, 360).En 1995, Lucía Domínguez llevó a cabo un análisis detallado de los valores im-plícitos en la publicidad televisiva española sobre una muestra de 500 anun-cios seleccionados a lo largo de todo un año. Para la categorización de losvalores, tomó como referencia las clasificaciones propuestas por A. Méndiz(1988) y Ai-Ling Liao (1992), quienes, a su vez —en un planteamiento máspsicológico que sociológico—, se basaron en la tipología de las tendenciashumanas establecidas por Philip Lersch (1968). Esta tipología había sido yaempleada para un análisis de valores publicitarios por Navarro Valls (1972),que planteaba una clasificación de las tendencias humanas según el sentidoque tienen para la totalidad de la persona: tendencias del yo individual, ten-dencias vitalistas y tendencias transitivas. Basándose en esa propuesta, el es-quema metodológico ofrecido por L. Domínguez (1995) se articulaba entorno a tres grandes grupos de valores: los valores del yo, que agrupan lastendencias egocéntricas de la persona y que están centradas en conceptoscomo el éxito, la comodidad, el placer o la seguridad; los valores colectivos,que son los que me unen a los demás, al grupo, a las aspiraciones sociales: no-vedad, juventud, tecnología, progreso; y los valores transitivos, que implicansalir de uno mismo para abrirse solidariamente a los demás: amistad, convi-vencia, servicio, solidaridad. El esquema completo, que viene a reflejar una es-tructura de valores agrupados en grandes núcleos conceptuales, quedasintetizado en la tabla nº 1.26 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 26.
Tabla nº 1.- Tabla de valores propuesta por L. Domínguez (1995)VALORES DEL YO 1. Éxito: poder, estimación y autoestima2. Confort: comodidad, placer, disfrute3. Atracción: belleza y seducción4. Notoriedad, lujo, ostentación5. Libertad, autonomía, independencia6. Seguridad, saludVALORES COLECTIVOS 1. Juventud, movimiento y aventura2. Novedad, modernidad, moda3. Tecnología, progreso, futuro4. Trabajo, esfuerzo5. Calidad y tradiciónVALORES TRANSITIVOS 1. Amistad, convivencia2. Ternura, amor, cariño3. Sentido de comunidad4. Servicio, solidaridad5. Ecología, naturalezaEl resultado de esta investigación arrojó conclusiones muy clarificadoras: losvalores del yo, que apelaban a tendencias egocéntricas, suponían el 57’2 %del total de los anuncios; los valores colectivos, resumen de aspiraciones com-partidas con otros, dominaban el 29,7 % de los anuncios; mientras que los va-lores transitivos, los que suponen un cierto grado de altruismo y generosidad,quedan constreñidos a tan solo un 13’1 %. Se constata, también aquí, que lapublicidad no refleja todos los valores de una sociedad, sino sólo aquellosque están más vinculados con un estilo de vida consumista. Una vez más, el“espejo distorsionado” del que hablaba Pollay.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 27Alfonso Méndiz Noguero 27.
Recientemente, una investigación sobre los valores implícitos en la publicidadtelevisiva actual (Méndiz et al., 2002) venía a corroborar estos mismos resul-tados. Su código para el estudio de los valores se configuró tras confrontarlos empleados en investigaciones precedentes: en concreto, los de RichardW. Pollay (1983), Ai-Ling Liou (1992), Srikandath (1992), Lucía Domínguez(1995) y Hong Cheng (1997). El resultado fue una propuesta de 39 valores, talcomo refleja la tabla nº 2.Tabla nº 2.- Categorización de los valores en la publicidad televisiva españolaFuente: Elaboración propia28 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial1. Amistad, convivencia2. Autoestima, cuidado de sí3. Belleza, atracción, seducción4. Calidad5. Colectividad, pertenencia al grupo6. Comodidad, confort, facilidad de uso7. Competitividad8. Comprensión, ternura9. Distinción, exquisitez10. Ecología11. Economía, barato12. Efectividad, utilidad13. Evasión, independencia, libertad14. Éxito15. Familia16. Globalidad, internacionalidad17. Juventud18. Mágico, milagroso19. Modernidad, moda20. Natural, naturaleza21. Novedad y variedad22. Orden, limpieza23. Patriotismo24. Placer, disfrute, relajación25. Poder26. Popularidad (producto conocido)27. Respeto a los mayores, madurez28. Riqueza, dinero29. Sabiduría, afán de saber30. Salud31. Seguridad y protección32. Servicio, atención al cliente33. Sexo, sensualidad34. Solidaridad35. Status social36. Tecnología37. Trabajo, esfuerzo38. Tradición39. Único, incomparable 28.
Los resultados de ese estudio, sobre más de 400 spots del prime time televi-sivo español (21.00 h. – 23.30 h.), y contrastando los resultados de un canalpúblico, TVE 1, con los de un canal privado, Tele 5, fueron los siguientes:1. El valor más frecuentemente empleado en la publicidad televisiva espa-ñola es el de comodidad, confort, facilidad de uso. Este valor respondea uno de los instintos más primarios del ser humano, especialmente enlas sociedades industrializadas. Y es ahí donde la publicidad se sirve paracrear situaciones relajantes, confortables, que atraen la atención del es-pectador. De entre los 198 anuncios registrados en TVE1, este valor estápresente en el 22’7% de ellos; y de los 221 anuncios de Tele 5, lo en-contramos en el 24’9%. Está claro que es un valor frecuentemente em-pleado por los publicistas, pues casi una cuarta parte de los anunciosapelan a él.2. El segundo valor más usado es el placer y disfrute: lo encontramos en el17’6% de los anuncios de TVE 1 y en el 16’7% de los de Tele 5. Tambiénaquí los porcentajes de ambas cadenas son muy parecidos. Casi al mismonivel, aparece el tercer valor —el de economía y barato— que está pre-sente en el 18% de los spots de TVE y algo menos (14%) en Tele 5.Todo esto nos permite adelantar una primera conclusión: la publicidadespañola, a pesar de su pretensión de ser “un reflejo de nuestra socie-dad”, es en realidad un reflejo muy parcial de ésta: los valores y aspira-ciones de los spots apelan, principalmente, a las tendencias másegocéntricas y utilitaristas.3. Por el contrario, los valores más frecuentemente invocados en el dis-curso de la educación, de la política, de la literatura o de los medios decomunicación (tolerancia, paz, educación, solidaridad, amistad, pro-greso) apenas tienen cabida en el discurso publicitario; precisamenteporque no incitan al consumo.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 29Alfonso Méndiz Noguero 29.
Un ejemplo de esto es el hecho de que un valor tan importante en nuestracultura como el de sabiduría y afán de saber no aparece en la publicidad deninguna de las dos cadenas. Otros valores claramente infravalorados por lapublicidad se encuentran también entre los más valorados por nuestra cul-tura: amistad, competitividad, comprensión/ternura, patriotismo, respeto alos mayores, trabajo/esfuerzo y tradición. Todos ellos aparecen en menos del1% de los spots.Esto apunta a que los valores más relegados en la publicidad televisiva ac-tual son de tres tipos:— los de carácter transitivo y altruista (amistad, comprensión);— los valores más ancestrales (patriotismo, respeto a los mayores/madurez,tradición);— y los que implican responsabilidad personal (competitividad, trabajo/es-fuerzo).4. Por otra parte, las diferencias entre una y otra cadena no son impor-tantes. La coincidencia es grande tanto en los más valorados como en losmás ignorados. La única discrepancia reseñable es la preferencia de al-gunos valores en la publicidad de Tele 5, que casi doblan a TVE: Evasión,Juventud, Mágico/milagroso y Sexo/sensualidad. Todo esto nos lleva aconcluir que esas cuatro notas son más definitorias de la programacióny el target de Tele 5 (y, por tanto, de su publicidad) que las del canal pú-blico.5. Por otra parte, si ponemos en relación los resultados de los valores conla variable del target (masculino, femenino o indiferenciado), veremosque algunos valores tienen más eco en la mujer. Es el caso de autoestimay cuidado de sí, belleza y seducción, efectividad, mágico y milagroso,30 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 30.
modernidad, orden y limpieza, salud, popularidad. En cambio, hay otrosvalores que se dan más en los anuncios para hombres. Es el caso de eva-sión e independencia, éxito, juventud, poder, riqueza y dinero, seguri-dad, status social. Los más típicamente indiferenciados, que tantoapelan al hombre como a la mujer, son comodidad, calidad, econo-mía/barato, globalidad, novedad, placer y disfrute, y tecnología.En definitiva, podemos concluir que la publicidad no sólo refleja los valoresque afloran en la vida social, sino que promueve y difunde también deter-minados valores: los que más directamente definen un estilo de vida consu-mista, con un marcado materialismo de fondo.6. Propuestas para una ética publicitaria de los valoresPara terminar, y a modo de conclusión, me gustaría ofrecer una serie de pro-puestas que estimo válidas y pertinentes para edificar una nueva ética pu-blicitaria que dé cabida al rico y cautivador fenómeno de los valorespublicitarios. Estas propuestas podrían resumirse en cinco puntos:1. Replantear el actual concepto ético de “publicidad”. La definición depublicidad como “toda forma de comunicación comercial”, asumida porla mayoría de los códigos éticos publicitarios (muy especialmente, el Có-digo de Conducta Publicitaria de la Asociación Autor-regulación de laPublicidad) resulta claramente insuficiente: deja fuera muchos fenóme-nos de comunicación publicitaria –que, valga la redundancia, son ma-nifiestamente publicidad aunque no promuevan bienes o servicios, peroactualmente quedan al margen de la reflexión de la ética publicitaria.2. Definir el ámbito y el fundamento de la Deontología publicitaria. Trasvarios años de asimilación al Derecho y de asumir una perspectiva posi-LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 31Alfonso Méndiz Noguero 31.
tivista y claramente reductora, la Ética publicitaria debe buscar y asu-mir su propia identidad y reformular su fundamentación científica.3. En consecuencia, los profesores de Ética o Deontología publicitaria de-bemos replantearnos los contenidos de nuestra materia y abrir la refle-xión y el análisis no sólo al conjunto de los códigos éticos, sino tambiéna los valores que debe respetar y promover la comunicación publicita-ria. Además, es una necesidad perentoria, dadas las actuales directricesde Bolonia para la remodelación de los planes de estudio en la Univer-sidad.4. Debemos también formar al público en el consumo responsable y en unsentido crítico frente a los medios. La Deontología publicitaria abarca elproceso entero de la comunicación social. Por tanto, no sólo incumbe alemisor de los mensajes sino también a sus receptores, que tienen unaresponsabilidad ética en el consumo de estos o aquellos mensajes pu-blicitarios. En ese contexto se encuadra la “ética de la recepción”, en laque deben ser educados todos los ciudadanos. Y, por tanto, es respon-sabilidad de los centros docentes y de las instituciones gubernamenta-les la promoción de programas que capaciten en esa valoración ética.5. Finalmente, mi última propuesta es la creación de un Observatorio sobrePublicidad y Valores que pueda tener el máximo consenso posible y seconstituya como una instancia de reflexión, análisis y –en su caso- de-nuncia a la difusión de valores, modelos de comportamiento y estilos devida en los mensajes publicitarios. Para que su autoridad no fuese rela-tivizada ni cuestionada, sería deseable que en ella pudieran integrarse:- Las Asociaciones de Consumidores y, en general, de usuarios de laComunicación. También podrían tener representación las asocia-ciones en defensa de la familia, las asociaciones o federaciones decentros docentes y las más directamente vinculadas con la educa-ción de los jóvenes.32 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 32.
- Los emisores o mediadores de la comunicación publicitarias: anun-ciantes, agencias publicitarias y medios, a través de sus respectivasasociaciones profesionales.- Las instituciones gubernamentales directamente afectadas, comoel Instituto de la Mujer o los diversos organismos en defensa de lainfancia y la juventud.- Por último, las Facultades de Ciencias de la Comunicación, muy es-pecialmente el colectivo de profesores de Deontología publicitariaen las distintas universidades españolas.LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial I 33Alfonso Méndiz Noguero 33.
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36 I LOS VALORES EN LA PUBLICIDAD: Un nuevo planteamiento ético y comercial 36.
C/ Artistas, 2, 2º-2ª28020 MadridTeléfono: 91-5349018Fax: 91-5349018www.icmedianet.org - info@icmedianet.orgLos valoresen la publicidad:Un nuevo planteamientoético y comercialAlfonso Méndiz NogueroNº2P u b l i c a c i o n e s Recommended

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