Source: https://supremo.vlex.es/vid/infraccion-tributaria-u-51936074
Timestamp: 2019-10-20 13:35:37+00:00

Document:
STS, 6 de Marzo de 2000 - Jurisprudencia - VLEX 51936074
Número de Recurso: 3986/1995
INFRACCIÓN TRIBUTARIA. La nueva normativa será de aplicación a las infracciones tributarias especificadas en esta Ley cometidas con anterioridad a la entrada en vigor de la misma, siempre que su aplicación resulte más favorable para el sujeto infractor y la sanción impuesta no haya adquirido firmeza. La revisión de las sanciones no firmes y la aplicación de la nueva normativa se realizará por los órganos administrativos o jurisdiccionales que estén conociendo las correspondientes reclamaciones o recursos, previos los informes u otros actos de instrucción necesarios; en su caso, se concederá audiencia al interesado. Se desestima la casación.
En la Villa de Madrid, a seis de Marzo de dos mil.
Visto el presente recurso de casación interpuesto por el ABOGADO DEL ESTADO contra la sentencia número 240 dictada, con fecha 9 de marzo de 1995, por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, estimatoria parcial del recurso de dicho orden jurisdiccional número 169/1993 promovido por Doña Beatriz -que ha comparecido en esta alzada, como parte recurrida, bajo la representación procesal del Procurador Don Antonio Barreiro-Meiro Barbero y la dirección técnico jurídica de la Letrada Doña Begoña Palacios Bernardino- contra la resolución del Tribunal Económico Administrativo Regional (TEAR) de Valencia de 30 de octubre de 1992 por la que se había desestimado el escrito deducido, en cuestión incidental, contra la providencia de la Secretaría de dicho Tribunal de 7 de septiembre de 1992 exigiendo garantía para suspender la ejecutividad del embargo de bienes acordado en expediente administrativo de apremio por deudas correspondientes a liquidaciones de los Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y sobre el Valor Añadido (IVA), más intereses de demora y sanciones tributarias, por el importe total de 66.794.353 pesetas.
En la indicada fecha, la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana dictó la sentencia número 240, con la siguiente parte dispositiva; "FALLAMOS: Que debemos estimar y estimamos el recurso contencioso administrativo núm. 169793, interpuesto por el Procurador D. JULIO ANTONIO JUST VILAPLANA, en nombre y representación de Dª. Beatriz , contra la Resolución del Tribunal Económico Administrativo Regional de 30 de octubre de 1992, desestimatoria del acto impugnado en la reclamación número 46/6982/92, sobre IRPF e IVA, y reconocemos la inejecutividad de la parte de la deuda tributaria consistente en sanciones, y lo declaramos contrario a Derecho y anulamos y dejamos sin efecto, sin expresa condena en las costas procesales".
Contra la citada sentencia, el ABOGADO DEL ESTADO preparó ante el Tribunal a quo el presente recurso de casación que, una vez tenido por preparado, fué interpuesto en plazo ante esta Sala, desarrollándose, después, procesalmente, conforme a las prescripciones legales; y, formalizado por larepresentación procesal de la parte recurrida, Doña Beatriz , su oportuno escrito de oposición al recurso, se
señaló, por su turno, para votación y fallo, la audiencia del día 29 de febrero de 2000, fecha en la que ha
tenido lugar dicha actuación procesal.
El 22 de noviembre de 1991 se le practicaron, por la Delegación de Hacienda de Valencia, a la ahora parte recurrida, Doña Beatriz , dos notificaciones de embargo de bienes inmuebles, en el expediente administrativo de apremio por deudas oportunamente incoado como consecuencia del impago de las liquidaciones de IRPF e IVA de ejercicios precedentes, por el importe total de 66.794.353 pesetas (comprensivo de las respectivas cantidades correspondientes a las cuotas líquidas de ambos Impuestos, intereses de demora y sanciones tributarias).
Formalizada contra dichos embargos, con fecha 5 de agosto de 1992, ante el TEAR de Valencia, la reclamación económico administrativa número 46/6982/1992 (en razón a entender que los mismos eran nulos de pleno derecho por no estar impuesta la sanción por el Inspector Jefe de Hacienda, sino por un denominado 'Jefe de Negociado'), la Secretaría del Tribunal dictó, el 7 de septiembre de 1992, providencia indicando que, no aportado el oportuno aval bancario con el escrito inicial de la reclamación, debería prestarse, por la recurrente, para conseguir la suspensión de la ejecutividad de tales actos recaudatorios, la pertinente garantía o fianza.
El 15 de octubre del citado año 1992, se interpuso, contra la mencionada providencia, el recurso por vía incidental previsto en el artículo 81.7 y 8 del Real Decreto 1999/1981, de 20 de agosto, aprobatorio del Reglamento del Procedimiento Económico Administrativo, instando la suspensión sin fianza de los embargos a tenor de lo indicado en el artículo 116 de la Ley de Procedimiento Administrativo de 1958 (LPA).
El TEAR de Valencia, por resolución de 30 de octubre de 1992, rechazó dicha petición en base a considerar, en esencia, que no se dan a priori los presupuestos reseñados en el citado artículo 116 de la LPA y que, además, en todo caso, es exigible, para obtener la pretendida suspensión, la aportación de la debida garantía o fianza.
Promovido, contra tal resolución, el recurso contencioso administrativo número 169/1993, la Sección Primera de la Sala de dicho orden jurisdiccional del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana dictó la sentencia estimatoria -parcial- número 240, reconociendo la inejecutividad -sólo- de las sanciones tributarias hasta que adquiriesen firmeza en la vía administrativa y la consecuente suspensión sin fianza de los embargos decretados, por dichos específicos y parciales conceptos, en la vía de apremio incoada.
La sentencia de instancia se funda, en síntesis, en los siguientes razonamientos jurídicos:
a.- La Ley 30/1992, de 26 de noviembre LRJAPyPAC -cuya aplicación al ámbito tributario ha sido afirmada por el Tribunal Supremo, en relación con el Reglamento de la Inspección de Tributos, aprobado por el Real Decreto 939/1986, de 25 de abril, al entender que no forma parte de las materias excluídas de la Disposición Adicional Quinta de la Ley, al no tratarse de materia procedimental-, dispone, en su artículo 138.3, que "la resolución será ejecutiva cuando ponga fin a la vía ejecutiva".
Es decir: aun cuando todos los actos administrativos gozan de la prerrogativa de la autotutela ejecutiva -artículos 56 y 57 de la Ley 30/1992-, el legislador ha privado de dicho privilegio a una parte importante de dichos actos, los sancionadores.
b.- La singularidad de estos últimos actos se basa en el principio de presunción de inocencia: un acto sancionador no puede presumirse veraz, y al mismo tiempo presumirse inocente al sancionado, siendo así que, de ejecutarse la sanción, normalmente la estimación del recurso administrativo o contencioso administrativo promovido contra aquél estaría condenada al fracaso.
No cabe duda de que, durante el procedimiento económico administrativo, estamos ante una fase más de la vía administrativa y que, por lo tanto, ésta no se ha agotado.
En consecuencia, ante el TEAR no resulta necesario afianzar la suspención de la ejecutividad de las sanciones, sencillamente porque no son ejecutivas, al no haberse agotado la vía administrativa.c.- Cuestión distinta es la de la suspensión en base a lo dispuesto en el artículo 116 de la LPA de 1958, ciertamente posible, pero cuya apreciación, o no, significa emitir un juício provisional para, en virtud del 'fumus boni iuris', determinar si 'a priori' se dan, o no, las circunstancias que requiere el artículo citado para prescindir de las garantías exigidas por el Reglamento del Procedimiento Económico Administrativo (Real Decreto 1999/1981, de 20 de agosto).
De esas circunstancias, aparece clara la de la producción de perjuícios de muy difícil valoración en cuanto al local donde la actora tiene su negocio (un horno panadería); sin embargo, la nulidad de pleno derecho no aparece, en principio, con tal claridad, sin perjuício de que se llegue en el fondo a dicha conclusión, y, en consecuencia, no aparece desajustada la resolución del TEAR en este punto, aunque pueden presentarse ante el mismo aquellas garantías previstas en el Reglamento General de Recaudación.
El presente recurso de casación, promovido al amparo del ordinal 4 del artículo 95.1 de la Ley de esta Jurisdicción (según la versión entronizada por la Ley 10/1992, de Reforma Procesal Urgente), se funda en los siguientes motivos impugnatorios:
Infracción del artículo 107.4 y de la Disposición Adicional Quinta de la Ley 30/1992.
Infracción del artículo 21.1 del Real Decreto Legislativo 2795/1980, de 12 de diciembre, por el que se articuló la Ley 39/1980, de 5 de julio, de Bases sobre el Procedimiento Económico Administrativo, y del artículo 81 del Real Decreto 1999/1981, de 20 de agosto, aprobatorio del Reglamento de dicho Procedimiento.
LPA de 1958: Art. 116: "La interposición de cualquier recurso, excepto en los casos en que una disposición establezca lo contrario, no suspenderá la ejecución del acto impugnado, pero la autoridad a quien competa resolverlo podrá suspender de oficio o a instancia de parte la ejecución del acuerdo recurrido, en el caso de que dicha ejecución pudiera causar perjuícios de difícil o imposible reparación, o cuando la impugnación se fundamente en alguna de las causas de pleno derecho previstas en el artículo 47 de esta Ley".
Ley de Bases 39/1980, de 5 de julio, sobre Procedimiento Económico Administrativo, y Real Decreto Legislativo 2795/1980, de 12 de diciembre (de Articulación de la anterior): Base Tercera.a) y Art.
22.1 (respectivamente): "La ejecución del acto administrativo impugnado se suspenderá a instancia del interesado si en el momento de interponerse la reclamación - económico administrativa- se garantiza, en laforma que reglamentariamente se determine, el importe de la deuda tributaria".
Ley 30/1992, 26 de noviembre LRJAPyPAC Exposición de Motivos, apartado 14: "El título IX regula los principios básicos a que debe someterse el ejercicio de la potestad sancionadora de la Administración y los correspondientes derechos que de tales principios se derivan para los ciudadanos, extraídos del texto constitucional y de la ya consolidada jurisprudencia sobre la materia. Efectivamente, la Constitución, en su artículo 25, trata conjuntamente de los ilícitos penales y administrativos, poniendo de manifiesto la voluntad de que ambos se sujeten a principios de básica identidad, especialmente cuando el campo de actuación del derecho administrativo sancionador ha ido recogiendo tipos del injusto procedentes del campo penal no subsistentes en el mismo en aras al principio de mínima intervención. Entre tales principios destaca el de legalidad o 'ratio democrática' ... y el de tipicidad ..., junto a los de presunción de inocencia ... . Todos ellos
se consideran básicos al derivar de la Constitución y garantizar a los administrados un tratamiento común ante las Administraciones Públicas, mientras que el establecimiento de los procedimientos materiales concretos es cuestión que afecta a cada Administración Pública en el ejercicio de sus competencias".
Art. 107.4: "Las reclamaciones económico administrativas se ajustarán a los procedimientos establecidos por su legislación específica".Art. 137.1: "Los procedimientos sancionadores respetarán la presunción de no existencia de responsabilidad administrativa mientras no se demuestre lo contrario".
Real Decreto 391/1996, de 1 de marzo, Reglamento del Procedimiento Económico Administrativo (nueva versión): Art. 74: 1.- "Las reclamaciones económico administrativas no suspenderán la ejecución del acto impugnado, con las consecuencias legales consiguientes, incluso la recaudación de cuotas o derechos liquidados, intereses, recargos y sanciones". 2.- "No obstante, a solicitud del interesado, se suspenderá la ejecución del acto impugnado en los siguientes supuestos: a) Cuando se aporte alguna de las garantías previstas en el artículos 75; y, b) Excepcionalmente, cuando el Tribunal que conozca de la reclamación contra el acto considere que la ejecución pudiera causar perjuicios de difícil o imposible reparación, en los términos previstos en los artículos 76 y 77". 3.- "Sin perjuício de lo anterior, cuando el Tribunal que haya de resolver la reclamación aprecie que al dictar el acto impugnado se ha podido incurrir en error aritmético o de hecho, podrá suspender el acto sin necesidad de garantía". 4.- "Tratándose de sanciones que hayan sido objeto de reclamación, y sin perjuicio de la suspensión que pueda resultar de lo previsto en los artículos
74.2 y 3 y 75 a 77, el Tribunal acordará la suspensión sin garantías de la ejecución de las mismas cuando así proceda por cumplirse los requisitos previstos en el artículo 81.4 de la Ley General Tributaria -versión de la Ley 25/1995- y en sus normas de desarrollo. En este supuesto, la solicitud y su tramitación se regirá por lo dispuesto en los apartados 3, 4, 6, 7, 8, 10, 12 y 13 del artículo 76, pudiendo el Tribunal solicitar cuantos informes, documentos y justificantes estime convenientes. La suspensión así otorgada iniciará sus efectos el día de presentación de la solicitud correspondiente".
Ley General Tributaria -LGT-, modificada por la citada Ley 1/1998: Art. 81.3: "La ejecución de lassanciones tributarias quedará automáticamente suspendida sin necesidad de aportar garantía por la presentación en tiempo y forma del recurso o reclamación administrativa que contra aquéllas proceda y sin que puedan ejecutarse hasta que sean firmes en vía administrativa".
Real Decreto 1930/1998, de 11 de septiembre, sobre Régimen Sancionador Tributario: Art. 37: "1.-La ejecución de las sanciones tributarias quedará automáticamente suspendida, sin necesidad de aportar garantía, por la presentación en tiempo y forma del recurso de reposición o reclamación económico administrativa que contra aquéllas proceda y sin que puedan ejecutarse hasta que sean firmes en vía administrativa". 2.- "Esta suspensión se aplicará automáticamente por los órganos encargados del cobro de la deuda, sin necesidad de que el contribuyente lo solicite". 3.- "Las sanciones suspendidas devengarán los correspondientes intereses de demora conforme a las reglas generales, procediéndose a su cobro una vez que la sanción impuesta adquiera firmeza en vía administrativa".
Sorprende que la Ley 25/1995 dijera (en el reformado -por la misma- artículo 81.3 de la LGT) que "la interposición de cualquier recurso o reclamación no suspenderá la ejecución de la sanción impuesta" (es decir, con otras palabras, que 'las sanciones tributarias son ejecutivas desde el momento en que se imponen'), a diferencia de lo ya dispuesto en la Ley 30/1992 (según la que las sanciones administrativas sólo son ejecutivas cuando son firmes en vía administrativa). Tal redacción ha sido objeto de una críticaacerva, ya que conculca el derecho constitucional a la presunción de inocencia y significa, en cierto modo, el considerar a los contribuyentes infractores natos (con la consecuente desvirtuación de lo establecido al respecto en la Constitución).
Entonces, el problema planteado en los presentes autos se centra en determinar si la impugnación de la providencia de la Secretaría del TEAR de Valencia de 7 de septiembre de 1992 (y las resoluciones que de ella traen causa) debe resolverse a tenor de lo previsto tanto en la Ley 30/1992 como, sobre todo, en el actual artículo 81.3 de la LGT y en los preceptos coincidentes de la Ley 1/1998, del Real Decreto 1930/1998 y del vigente Real Decreto 939/1986, con la consecuencia de que lo procedente era (y es) que se suspendiese (o se tenga por suspendido) el procedimiento de apremio y el embargo de bienes inmuebles acordado por la Administración, contra la actual parte recurrida, en el extremo referente a la imposición de la sanción tributaria, hasta que la vía administrativa alcance su firmeza, o, por el contrario, como propugna el Abogado del Estado recurrente, se decrete -de acuerdo con lo decidido, en su día, por la Secretaría del TEAR o por dicho mismo Tribunal- la pertinencia de la prosecución del trámite recaudatorio de la vía de apremio oportunamente incoada (a tenor de lo prescrito, a sensu contrario, dada la falta u omisión de la requerida aportación de aval o caución suficiente -como condición del mantenimiento de las suspensión de la ejecución de la sanción impuesta-, en el artículo 81 del Real Decreto 1999/1981).
El Abogado del Estado viene a aducir que, a pesar de que la primera alternativa es la aparentemente más adecuada a los principios constitucionales antes comentados, lo cierto es que, por un lado, los hechos y actos objeto de controversia son anteriores a la entrada en vigor de la Ley 30/1992 y, en todo caso, su Disposición Adicional Quinta establece que los procedimientos administrativos en materia tributaria (ya se entiendan los mismos como los sistemas técnicos completos del trámite a seguir o, sólo, como el ropaje formal del conjunto de pasos adjetivos que deban seguirse para llegar a la adopción del acto resolutorio final) se regirán por su normativa específica (que, entonces, era la contenida, a los efectos que aquí interesan, en el artículo 81 del Real Decreto 1999/1981) y, sólo, subsidiariamente, por las disposiciones de esta Ley (la 30/1992, se entiende), y, por otro lado, que, hasta la reforma entronizada en la LGT por la Ley 1/1998, de Derechos y Garantías del Contribuyente, no puede afirmarse que las sanciones administrativas 'tributarias' deban quedar suspendidas automáticamente, sin necesidad de garantía alguna, hasta adquirir firmeza en vía administrativa.
"Estas incidencias -siguen diciendo las dos mencionadas sentencias- acreditan la existencia de un margen de libre actuación del legislador, que en nada afecta al principio de presunción de inocencia, por lo que, desde el estricto punto de vista de este parámetro constitucional, la interpretación sostenida por la Sala de Valencia es tan válida como la sostenida implícitamente por la Administración al dictar la providencia de apremio, lo que acredita la incorrecta aplicación que hizo la Sala del artículo 24 de la Constitución".
En efecto, la sentencia de esta Sección y Sala de 29 de octubre de 1999 -en un asunto prácticamente idéntico al de las presentes actuaciones- ha dejado sentado, primero, que "el apartado 3 del artículo 81 de la LGT modificado por la Ley 25/1995 contiene una norma general contraria radicalmente a lo dispuesto en el artículo 138.3 de la Ley 30/1992, y el apartado 4 una excepción concretísima respecto de la norma general anterior. Es de observar que cuando se introdujo dicho precepto hacía tres años que estaba vigente el artículo 138.3 de la Ley 30/1992, lo cual demuestra -en principio, se añade ahora- que esta Ley no era aplicable en materia tributaria".
Pero esta misma sentencia, a la vista de los nuevos artículos 35 de la Ley 1/1998, 81.3 de la LGT (reformado por la Ley anterior) y 37 del Real Decreto 1930/1998 (y -se añade ahora, también- el 63 bis.11 introducido en el Real Decreto 939/1986 por el Real Decreto precedente), termina afirmando: "Estos preceptos forman parte del régimen sancionador tributario, y por implicar una mayor garantía de los contribuyentes, en la medida en que pueden interponer recurso de reposición o reclamación económico administrativa -como dice la Exposición de Motivos de la Ley 1/1998- sin necesidad de prestar garantía, ha de concluirse que, por tratarse de unas normas más beneficiosas, deben ser aplicadas con carácter retroactivo, lo cual significa que, en el presente caso -como así ha sido resuelto por la sentencia de instancia-, ha de confirmarse el reconocimiento que se ha hecho a la entidad ahora recurrida del derecho que tenía en la vía económico administrativa a la suspensión del ingreso -y recaudación en vía ejecutiva de apremio- de las sanciones tributarias , sin prestar garantía alguna - bien entendido que tal reconocimiento es posible porque dicha cuestión concreta de la suspensión no es firme en la vía administrativa-" (lo cual es, en realidad, dar carta de naturaleza, en el ámbito tributario, a la Ley 30/1992).
En consecuencia, la solución que se mantiene y se arbitra en esta sentencia (y en la de instancia) es la de 'no ejecutividad de las sanciones en materia tributaria mientras no sean firmes en vía administrativa -en este caso, en vía económico administrativa-, y, por tanto, la innecesariedad de afianzar su importe, pues no hay nada que suspender'.
Que, desestimando el presente recurso de casación interpuesto por el Abogado del Estado contra la sentencia número 240 dictada, con fecha 9 de marzo de 1995, por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, debemos confirmarla y la confirmamos, con la consecuente imposición de las costas causadas en este recurso a la citada parte recurrente.
STSJ Cantabria 706/2009, 14 de Septiembre de 2009
SAP Girona 3/2007, 10 de Enero de 2007

References: resolución 
 Resolución 
 artículo 81
 Real Decreto 
 artículo 116
 resolución 
 artículo 116
 Real Decreto 
 artículo 138
 resolución 
 artículo 116
 resolución 
 artículo 95
 artículo 107
 artículo 21
 Real Decreto 
 artículo 81
 Real Decreto 
 artículo 47
 Real Decreto 
 artículo 25

Real Decreto 
 artículo 81
 artículo 76

Real Decreto 
 artículo 81
 artículo 81
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 artículo 81
 Real Decreto 
 artículo 81
 Real Decreto 
 artículo 24
 artículo 81
 artículo 138
 artículo 138
 Real Decreto 
 Real Decreto 
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