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Timestamp: 2018-06-24 20:33:19+00:00

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"El próximo año a la misma hora" es una película del año 78 protagonizada por Alan Alda y Ellen Burstyn que, sirviéndose tanto de la comedia como del drama, relata la historia de una pareja que solo convive un fin de semana al año. El guionista, además, se sirve de las circunstancias personales que marcan la relación en cada uno de sus encuentros para transmitir al espectador la evolución del país a lo largo de esos años.
Este año no he podido quitarme de la cabeza esa película durante los días que acabamos de compartir.
Echando la vista atrás parece que fue ayer cuando nos reencontramos e iniciamos estos fines de semana tan sagrados pero ya va para 8 años que los repetimos.
Las largas conversaciones sobre las experiencias compartidas en la infancia han ido dando paso a cuestiones más actuales, profundas y sinceras, y, poco a poco, nuestro presente le ha ido ganando terreno al pasado. Compartimos desavenencias conyugales, preocupaciones por el futuro de los hijos, achaques, enfermedades, nuestros miedos más recónditos y lo mucho que ciertas cuestiones que antes nos quitaban el sueño, ahora nos dan igual.
Observándonos resulta fácil adivinar cuantas de nosotras hemos alcanzado una cierta paz (que tal vez no felicidad, ...o sí?), cuantas estamos en ello y cuantas, probablemente no la encontremos nunca (lo que no quita que tal vez seamos las más felices, ....o no?).
Este año, como no, hemos dejado a un lado nuestra intimidad en bastantes ocasiones para permitir que la actual situación política se colara en nuestras conversaciones. Hemos compartido preocupación, opinión y sentimiento y por eso no deja de resultarme especialmente simbólico el destino escogido, Córdoba, la única ciudad que una vez fue testigo del esplendor resultante de la convivencia de tres culturas. Culturas que nunca antes ni después han vuelto a estar en paz, pero que en Córdoba demostraron durante siglos que el entendimiento y la convivencia en paz son posibles a pesar de las diferencias.
Brindo por ello y brindo por nosotras!
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Parece que fue ayer, 3 de diciembre .... de 2002, cuando reuní en casa, un día de entre semana, a toda la familia para celebrar mi 40 cumpleaños. Aunque, como ya sabes, siempre posponemos las celebraciones al fin de semana, yo quería rendir homenaje ese mismo día a una cifra tan redonda aunque solo fuera con una merienda.
Tus padres llegaron más tarde. Venían del ginecólogo y el regalo que me traían era que su primer hijo, mi ahijado, nacería por cesárea al día siguiente.
Lo primero que me pasó por la cabeza fue bastante vanal: si llegan a ir a ginecólogo un día antes, tal vez hubiéramos celebrado el cumpleaños el mismo día!. Aún así, íbamos a llevarnos 40 años y 1 día!
Acto seguido llegó el sentimiento y aunque ya habia vivido una experiencia idéntica con tu primo, me emocioné igualmente: otro niño en la familia!. Además, después de tus padres, yo iba a ser la primera en conocerte porque era la única que tenía licencia para acompañarlos al hospital. Ventajas de ser tu madrina!
¿Como serías....?
Parece que fue ayer pero han pasado ya 15 años, 15 años que probablemente a ti te deben haber parecido una eternidad y para mí han pasado en un suspiro. 15 años que han sido probablemente los más intensos de mi historia familiar. 15 años durante los cuales se ha forjado la persona que eres ahora, un adolescente patilargo y guapísimo, inteligente, gracioso, ocurrente, educado, cariñoso y con una empatía impropia de tu edad.
Por supuesto que no eres perfecto. Algo he oído por ahí acerca de unos niveles de responsabilidad que es necesario elevar pero 15 años tampoco dan para todo, verdad?.
Ojalá ayer hubiera sido 3 de diciembre de 2002, yo cumpliera nuevamente 40 años y tuviera otra vez por delante tus primeros 15 para disfrutar de tí más intensamente. Como eso no puede ser, ármate de paciencia, sobrino, pienso recuperar el tiempo perdido compartiendo contigo todo lo que me dejes aunque para ello tenga que hipotecar todos los regalos de cumpleaños de mi vida. Tu ya me entiendes.
Tu tía Ana
Que pasados los 50 te levantes un día por la mañana y en lugar de coincidir en el baño con tu marido coincidas con tus amigas del colegio es una experiencia digna de ser vivida.
Hoy ha sido un día especialmente triste.
Nos ha dejado mi madrina, la hermana de mi padre.
Era una persona muy, muy, muy especial de esas que parece que no van a faltar nunca porque el mundo sin ellas no es el mismo.
Por supuesto que no era perfecta pero era una buena persona con el don de estar siempre ahí, con la palabra y el acto preciso.
Hace dos años le detectaron un melanoma y le hizo frente como se lo hizo a todo en la vida, con optimismo y coraje.
Las últimas palabras que crucé con ella hace escasamente 24 horas fueron sobre lo mismo que trató la última conversación que tuve con mi padre la tarde antes de morir: sobre un gazpacho!
Casualidad? Probablemente, pero el ser consciente de ello me ha arrancado una sonrisa en un día tan triste como el de hoy.
Enfin, quiero pensar que en estos momentos los dos hermanos ya están juntos disfrutando de un gazpacho divino.
Este año he tomado la determinación de dedicarme a cumplir sueños .... a fin de cuentas no tengo tantos ni tan grandes ...
Será que cada vez soy menos exigente hasta con mis sueños?
O quizás soy afortunada y tengo todo lo que puedo soñar?
O tal vez he llegado a un acuerdo conmigo misma y disfruto de lo que tengo sin soñar lo que no está a mi alcance y con lo que probablemente tampoco sería mas feliz?
No sé, pero lo cierto es que a estas alturas lo único que constituye para mi un sueño es aprender, conocer, entender ... aunque ahora que lo escribo he de rectificar porque mi verdadero sueño es tener el tiempo necesario para hacerlo.
Pero como en este momento mi tiempo es el que es, me he liado la manta a la cabeza y con el soporte de la familia, esta tarde voy iniciar el cumplimiento de uno de mis sueños más ambiciosos….. no sé si realmente será algo que me decepcione o me arrepentiré de no haber tomado la decisión de cumplirlo antes pero estoy verdaderamente expectante por lo que pueda ocurrir.
PURITAS ALTERADAS
Bilbao??? En noviembre???
Francamente la elección me cogió por sorpresa teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestros fines de semana de recreo habían tenido como destino provincias de la cálida Andalucía.
Pero si las Puritas solteras querían ir a Bilbao pues allá que nos iríamos, solo era cuestión de llevar más ropa y echar algún paraguas.
Y nos fuimos .... esta vez no todas ... y como siempre acompañadas de algún que otro quebradero de cabeza en vías de poder convertirse tanto en purita anécdota como en punto de inflexión en la vida de alguna.
Pero nos fuimos y lo que no empezó bien, mejoró al poner tierra de por medio.
Bilbao nos acogió con amabilidad, buen tiempo, buena comida .... y buenos mozos.
No necesitamos ni más ropa ni casi, casi paraguas y el escenario general contribuyó a diluir un malestar que se empeñaba en no dejarnos ni a sol ni a sombra.
Volvimos a disfrutar de nuestro tiempo de risas, confidencias y porque no, también discursiones, que de todo hay en la viña del Señor, cada vez más atrevidas y cada vez más íntimas, propias de personas que contra viento y marea y con el tiempo en contra luchan por conocerse mejor y mantener un espacio solo para ellas.
Lo estamos consiguiendo, chicas!!! Prueba de ello es que ya pensamos con nostalgia en los días recién pasados y con ilusión en los muchos que nos quedan por pasar.
La memoria está en los besos es el título de un escrito sobre el Alzheimer que lleva tiempo sobre mi escritorio pero todavía no he sido capaz de leer. Lo leeré, sé que encontraré el valor para hacerlo pero hoy no lo he traído a la memoria por todo lo que dicho escrito conlleva para mí en estos momentos sino que ha sido una asociación de ideas la que me ha recordado tan preciosa frase, también para confirmarla, en un sentido mucho más alegre.
Resulta que yo recibí mi primer beso ... digamos de amor .... un día 5 de Agosto de hace muchos, muchos, muchos veranos. Como se suele decir, el primer amor nunca se olvida por lo que guardo un grato recuerdo del chico pero sobretodo de aquellas felices vacaciones que compartí con mis amigas del alma y con las que recreé durante muchos años después todo lo vivido aquel verano. Porque al chico le perdí la pista pero ellas siguen siendo, treinta y muchos años después, mis amigas del alma y quizás debido al hecho de que durante muchos años recordamos con la alegría y la ilusión de la adolescencia todo lo vivido aquel verano, yo recordé siempre la fecha de mi primer beso. Y debe ser por eso que casi todos los 5 de Agosto de mi vida he tenido unos minutos para ese recuerdo.
Pues bien, este año en la vorágine laboral de los últimos días antes de las vacaciones, el miércoles 5 de Agosto me encontré en bastantes ocasiones mirando con recelo el calendario de mesa de la oficina. Sabía que quería decirme algo pero no conseguía averiguar el qué y, con esa intriga latente, se me fue pasando el día. Incluso al día siguiente seguía dándole vueltas al hecho de no haber recordado porqué el día anterior había tenido esa constante sensación de olvido.
Y no ha sido hasta hoy, viernes 7 de Agosto que me he acordado del recuerdo que los años habían grabado en mi memoria pero que este año no conseguí recordar en su momento, el dia 5 de Agosto. Y si lo he recordado hoy, ha sido también gracias a una fecha ligada a un beso; porque fue un día 7 (no de Agosto sino de Noviembre) cuando mi marido me besó por primera vez.
Así que, es cierto .... la memoria está en los besos ....
Hoy he realizado mi primer escrito por encargo.
Alguien a quien aprecio y admiro mucho me ha pedido que exprese sus sentimientos ante la brillante licenciatura de su hija.
Difícil encargo para ser el primero: concretar en pocas palabras algo tan grande como el orgullo de unos padres.
Por supuesto, le he dedicado todo el esmero que la responsabilidad del encargo merecía, repasando y reescribiendo una y mil veces hasta que, por fin, me he sentido lo suficientemente satisfecha como para entregarlo. Dice así,
En nuestro afán de que entiendas todo lo que sentimos en este momento, hemos pedido ayuda. Sí, hemos pedido ayuda porque nos faltan las palabras y nos rebosa el sentimiento: un enorme sentimiento de orgullo.
Lo has conseguido, FELICIDADES!!!
Y ni por un momento dudamos de que así sería. Tu esfuerzo, tu pasión y tus muchas noches robándole horas al sueño ya marcaban el camino hacia donde acabas de llegar. Y llegarás mucho más lejos, porque eres valiente, luchadora, tenaz y al mismo tiempo juiciosa.
Pero nuestras felicitaciones no son sólo por lo que acabas de conseguir, eso te lo has ganado, ... vaya si te lo has ganado!. Nuestras felicitaciones quieren ir más allá rindiendo homenaje a TU ENTREGA. Una entrega que nos enorgullece, nos maravilla y hasta nos sobrecoge porque, a pesar de todo el sacrificio que has tenido que hacer para llegar hasta aquí, TÚ HAS SEGUIDO ESTANDO AHI, ofreciéndonos ese apoyo incondicional que, junto con tu hermano y siendo aún unos niños, nos ofreciste cuando más lo necesitábamos y que mantienes como si de un juramento de sangre se tratara.
Gracias, hija. No hay palabras y tu madre y yo esperamos que te llegue el enorme sentimiento que contiene tanta simplicidad.
Te mereces lo mejor y estamos seguros de que lo conseguirás.
Nosotros queremos que sepas que, llegues donde llegues y por lejos que sea, llegaremos contigo:
SIEMPRE a tu lado, apoyándote SIEMPRE.
En este momento aún desconozco las reacciones que las letras escritas han suscitado más allá de mi propio orgullo porque alguien con quien compartes unos pocos momentos al día, asociados a una jornada laboral, en estos momentos bastante impersonal, te haga un encargo como éste, un encargo basado en las muchas confidencias compartidas fruto de una confianza sin reparos.
No sé si el futuro me deparará alguna operación financiera asociada a mi gusto por escribir pero, en el caso de que así fuera, estoy segura de que nunca me sentiré tan bien pagada como en esta ocasión.
Era el segundo trayecto de vuelta a casa que hacíamos juntos.
Habíamos empezado compartiendo aula, después apuntes, más tarde asiento y ahora compartíamos vagón con un montón de testigos del sentimiento que, aún sin darnos cuenta, ya empezábamos a compartir.
De pronto me invadió un calor intenso e intuí que, en aquel vagón acababa de iniciar un viaje que compartiría contigo. No sabía entonces cuan largo sería ni hacia donde me llevaría.
Lo cierto es que hoy cumplimos 20 años viajando juntos y, a juzgar por lo interesante del trayecto, no tengo prisa en llegar a destino.
"Le dije: haz conmigo lo que quieras ... y me hizo feliz"
FIN DE SEMANA .... DE PELICULA!
Acabo de pasar un fin de semana de película y no solamente porque he estado en Tossa de Mar, el pueblecito que fue asombrado testigo del triángulo amoroso Cabré-Gadner-Sinatra, durante el rodaje de la película Pandora y el holandés errante allá por los años 50, sino porque durante todo el fin de semana he hecho continuas asociaciones a películas de las que guardo un grato recuerdo.
Todo empieza el viernes por la noche cuando llegamos al hotel reservado por Internet. Sé por los comentarios de otros huéspedes que se trata de un hotel viejo, falto de una buena restauración (aquí es cuando empieza la involuntaria asociación a títulos cinematográficos), pero su ubicación frente a la Playa Grande de Tossa, las vistas al castillo desde la terraza de la habitación y su precio más que asumible, vencen cualquier tipo de reserva en cuanto al más que probable mal (o pésimo) estado de la misma. A fin de cuentas, seguro que en peores habitaciones hemos dormido y al menos ésta tiene vistas al mar.
Llegamos a Tossa y, Javier se marcha a buscar aparcamiento mientras yo entro en el hotel, no por la entrada principal en el Paseo Marítimo en obras en ese momento sino por la parte de atrás, a través de una mezcla entre restaurante y bar de copas llamado La Gruta. Pues bien, la decoración de La Gruta hace honor a su nombre pero estilo años 80 y es el típico local de cualquier película de Mariano Ozores en la época del destape aunque se abre a un destartalado pero encantador patio interior lleno de mesas, bastante vacío en ese momento.
Mi mente confirma el título que me vino a la mente al hacer la reserva por Internet y en mi boca aparece una plácida sonrisa.
Sola ante la puerta del ascensor y, con la llave de la habitación en la mano, me invade una intensa alegría porque, además, acabo de caer en la cuenta de que voy a vivir en solitario un momento trascendente.
Con los años, abrir la puerta de una desconocida habitación de hotel se ha convertido en un momento de secreta expectación para mí. Normalmente, mientras Javier ejecuta la maniobra, yo espero con la respiración contenida ansiosa por ver como será "mi casa" de las próximas horas o de los próximos días. Una vez abierta la puerta, adelanto a mi marido con mal disimulada impaciencia, en mi afán de satisfacer el deseo de inspeccionar hasta el ultimo detalle.
Pues bien, esta vez, a no ser que Javier tenga mucha suerte con el aparcamiento, la experiencia va a ser de lo más íntima. Que emoción!!!
El ascensor se abre frente a un pasillo interminable tipo al de la película El resplandor, ... mal empezamos!. Este es algo más estrecho y a uno de sus lados no tiene puertas de habitaciones sino ventanas que dan al patio interior que acabo de atravesar. Como no deseo compañía y mucho menos la de dos niñas de dudoso espectro, aprieto el paso y me concentro en localizar mi habitación.
Y ahí está! La 223. Sola frente a la puerta disfruto del momento, respiro hondo, meto la llave en la cerradura y con unos cuantos golpes abro una puerta bastante endeble pero hinchada.
Rápidamente doy la luz y .... ante mí aparece una de las habitaciones más encantadoramente cutres que he pisado (y he pisado muchas). Es enorme y destartalada, con las paredes blancas, muy blancas, recién pintadas pero desconchadas y unos muebles rabiosamente modernos ... allá por los 80, tal vez, en color blanco y naranja. Ni un solo cuadro en las paredes y una televisión del tamaño de un sobre de carta a los pies de la cama. El baño, reformado en una línea muy, pero que muy, austera está muy limpio, como el resto de la pieza. Aún con la respiración contenida, corro las cortinas y ahí está.... la amplia terraza que se abre a un mar que ahora no veo pero que oigo y huelo y al castillo, iluminado a esta hora de la noche. Precioso!!!!
Comunico por Whassapp a Javier, a mis hermanas y a mis amigas (los confidentes de mi vida) el feliz hallazgo, documentado con las fotografías correspondientes y ahora sí, relajo la respiración y me siento plácidamente en la terraza como si me encontrara en EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD, una de mis películas favoritas, porque a la mediterránea, pero el hotel Rovira de Tossa es esa clase de hotel.
Llega Javier, y como yo, cae rendido a los decadentes encantos de la habitación aunque se enamora perdidamente de la terraza hasta el punto que debo recordarle que es tarde y tengo hambre, así que lo arrastro hasta la puerta y nos vamos a cenar.
Tossa está bastante vacía y, a riesgo de que a esas horas nos quedemos sin cenar si empezamos a curiosear las cartas de los restaurantes, nos metemos en el primero que nos da buen rollo. No nos engaña la intuición y cenamos correctamente pero con el último bocado aún en la garganta, el cansancio del día se apodera de nosotros y decidimos dejar para el día siguiente la obligada subida al castillo.
Y así, de vuelta a nuestra encantadora habitación y, satisfecha de la vida, me dispongo a dormir porque mañana, al más puro estilo Mamma Mía, Nuri y yo vamos a casar a la hija de nuestra mejor amiga.
Amanece un día radiante y vestidos para la ocasión nos reunimos con Nuri y su familia al pie de la estatua de Minerva. Inmortalizamos el momento con algunas fotos y, en pocos minutos, estamos ya mezclados entre los invitados buscando ansiosas a nuestra amiga a la que no reconocemos a primera vista tal vez porque nunca la hemos visto en el papel que hoy va a desempeñar....ni tan elegante!
Mada, la madre de la novia no es Donna aunque no me cuesta ningún trabajo imaginarla en el papel y por supuesto Nuri no es Rosie ni yo, Tanya. Probablemente Nuri es la que menos encajaría en la comparación ....
La boda es sencillamente perfecta y no me refiero únicamente a la ceremonia en la playa ni a la celebración, también a orillas del mar. Me refiero a que el amor está en todas partes, se nota en los muchos detalles que los novios han previsto a fin de que éste sea para todos un día especial y no puedo dejar de recordar algunos de los momentos que nos han llevado a este día empezando con aquel en el que Mada nos contó que estaba embarazada de Raquel, hoy la novia, y que coincidió precisamente con el día de mi boda.
Hoy ella es una madre que rebosa orgullo y Nuri y yo estamos a su lado disfrutando de verla tan feliz.
Lo dicho ... al más puro estilo Mamma Mía!
A las 10 de la noche, Javier y yo nos retiramos con intenciones de relajar la intensidad del día en la obligada subida al castillo. Por supuesto, cumplimos con el ritual de llegar hasta la estatua de Ava Gadner, el animal más bello del mundo, y nos perdemos entre la gente disfrutando de una de las primeras noches de verano.
Al día siguiente desayunamos en el precioso comedor del hotel que más que un comedor de hotel parece una confitería de principios de siglo y cerramos tan intenso fin de semana con una tranquila mañana de playa antes de regresar a casa.
Camino al mar y puesto que Tossa no deja de ser un pueblo, nos encontramos nuevamente a familiares e invitados a la boda, incluso a los novios y a sus padres, ya no tan elegantes pero igualmente felices. Parece ser que la boda ha sido la excusa para que la mayoria de los invitados disfrutemos de un fin de semana que ojalá que para todos haya sido como para mí... de película!.
Este año nuestra consigna era: descansar hasta que tuviéramos la necesidad de hacer algo, reir hasta que nos doliese la tripa, cotorrear hasta que tuviéramos la boca seca y soñar, soñar y soñar......hasta perder de vista alguna que otra realidad.
Nuestro fin de semana de desconexión anual se había hecho esperar por causas de fuerza mayor pero, con unos meses de retraso, desafiando al viento y al frío, ya estábamos otra vez camino de un nuevo destino, desde Barcelona, desde Gerona y desde Granada.
Quizás por eso, este año, por fin, íbamos a Sevilla, ciudad alegre y desenfada, tranquila y dicharachera, amable y acogedora.
Pero quizás también por eso, tardamos más en conectar con la desconexión.
Y aunque no descansamos cuanto hubiéramos querido ni reímos lo que hubiéramos necesitado ni cotorreamos más de lo imprescindible ni la desconexión nos alcanzó esta vez para soñar, sí volvimos a convivir durante unas horas lejos de toda responsabilidad.
Y es precisamente por eso, porque Sevilla se nos ha quedado corta que este año vamos a necesitar más. Aún no sabemos donde ni cuando pero donde sea y cuando sea, el objetivo seguirá siendo descansar, reir, cotorrear y, por supuesto, soñar!
LEE EN SILENCIO, SOLO PARA TI ...
(Nota adjunta a un libro que contiene el regalo de Víctor en su 17 cumpleaños)
Al final de este libro dos secretos hallarás: uno fácil que rápidamente encontrarás y otro que, solo si lo lees, entero y con detenimiento, descubrirás.
Uno es efímero y pronto gastarás. El otro siempre irá contigo y nunca agotarás.
Ambos son tuyos y lo que hagas con ellos solo de tu buen juicio dependerá.
Pero piensa que aunque no tienen porqué ir unidos, cuanto más te procures del segundo, más del primero disfrutarás.
Hoy he llegado a una conclusión: el día que se cumplen años no deja de ser un día de lo más normal que los demás se encargan de convertir en un día muy especial.
Pensando en ello también me he dado cuenta de que, a partir de una cierta edad, no sólo te dejas querer sino que, además, aunque no puedas dejar de cumplir con obligaciones y rutinas diarias, tratas de introducir algo en esas obligaciones y rutinas para hacer de ese día, un día especial.
Mi día especial de hoy empezó ayer por la noche desconectando el despertador así que mi primer regalo ha sido algo más de una hora de sueño. También me he regalado un café con leche DE BAR!!!! y un croissant (HOY ERA EL DIA DE HACERLE EL SALTO A LA TOSTADA Y AL QUESO FRESCO!!!) y he averiguado que no debo trabajar con la oficina bancaria que hay al lado de casa (NO SE COMO LA CRISIS NO NOS VISITÓ ANTES!!!). Después he cumplido con una trepidante jornada laboral, he ido al supermercado, he llegado a casa y como coincide que también es el santo de mi marido, nos hemos regalado unas entradas para ir a ver un monólogo al que hace tiempo le teníamos ganas. Ya puestos, hemos aprovechado para cenar un bocadillo de esos que nosotros llamamos guarros, guarros pero que están tan ricos, ricos.
Decididamente bueno para ser miércoles.
Pero aún así, lo que de verdad convierte siempre el día de mi cumpleaños en un día especial son las felicitaciones: de la familia, de los amigos, de los compañeros, de los vecinos, de los conocidos. De los que están cerca y de los que no lo están tanto. Por teléfono, por whatsapp, a través de Facebook... Ellas son la constante que confirma que todos seguís ahí y que aunque no nos veamos o hablemos más o menos, sigo estando en vuestros pensamientos y dedicais un tiempo a hacérmelo saber. Da igual que lo hayais recordado de motu propio u os lo haya recordado la agenda, el calendario o el Facebook. La cuestión es que hoy, con vuestro tiempo habéis contribuido a hacer de este día, mi día, un día especial.
Y es por eso que os doy las gracias, porque valoro mucho el tiempo y agradezco a quien me lo dedica .... y lo hago justo en este momento, a las 24 h. del día 3 que fue cuando parece ser que nací, hace exactamente 52 años.
El otro día tropecé con una frase de Unamuno que no conocía y que me hizo recuperar con fuerza uno de mis sueños que la cruda realidad no ha conseguido diluir todavía: el de tener una librería.
- Que original!, pensareis algunos con sorna.
Pues sí, admito que mi sueño no es especialmente original pero la librería de mis sueños sí lo sería. Porque en mis sueños, la gente que conoce mi librería siente la necesidad de pasar mucho tiempo allí y cuando sale de ella lo hace con una sonrisa en la boca, reflejo el bienestar interior con el que se marcha.
La librería de mis sueños es, en estos momentos un proyecto inviable pero eso no me impide seguir soñando a la espera de convertirlo algún día en una realidad. Mientras tanto, lo sigo soñando .... y soñando, soñando, lo voy perfeccionando.
Ah! Creo que se me ha olvidado comentar que sería una librería especializada en viajes.
FELIZ SANT JORDI!!!!!!!
MI PRECIOSA M. VICTORIA
Mi preciosa M. Victoria cumple hoy 33 abriles. No es mi hija ni tan siquiera mi sobrina. Tampoco hace tanto que la conozco pero es una de esas personas que, sin apenas darme cuenta, ha sabido instalarse cómodamente en mi corazón.
Durante los últimos años la he visto luchar contra viento y marea para salir adelante y que no le falte de nada a su hija y nunca, nunca, nunca y por difícil que haya sido la situación, y doy fe de que las ha habido muy difíciles, se le ha caído la sonrisa de la boca. Tampoco le he oído nunca una palabra verdaderamente fea para nadie. Eso no quiere decir que no le hayan dolido las cosas porque doy fe de que algunas le han dolido y mucho (y le siguen doliendo) pero, ni en sus peores momentos, ha habido saña en sus palabras, ni siquiera para quien la merecía.
Solo ella sabrá lo que le ha costado superar algunas dificultades, ciertos comportamientos y sus propias contradicciones pero no por ello ha dejado de cumplir con sus obligaciones y siempre ha estado ahí: dedicada en cuerpo y alma a su hija, al pie del cañon en su trabajo y al frente de una familia un tanto caótica pero muy unida que la adora.
Mi preciosa M. Victoria es una buena persona y merece ser feliz. Por eso me alegro muchísimo de que estos 33 abriles que hoy cumple sean tan especiales para ella.
Brindo por ti, M. Victoria, pero sobretodo brindo porque jamás olvides lo mucho que vales y nunca te conformes con menos de lo que te mereces.
Publicado por Aldebarán 2 comentarios:
El viernes pasado, 14 de Febrero, San Valentín, día de los enamorados, al salir del trabajo y desear, como de costumbre a mis compañeras un buen fin de semana, mi enamoradiza M.Victoria, interesadísima siempre en cuestiones amorosas, me preguntó que iba a hacer para celebrar el día.
Evidentemente ella se refería a que iba a hacer con mi marido así que se rió mucho cuando le contesté que había quedado con mis amigas para tomar un café, ponernos al día de nuestras cosas y, como no, criticar a nuestros maridos.
Como siempre que nos reunimos, dedicamos un tiempo y unas palabras a los hombres con los que compartimos la vida. Palabras a veces airadas y a veces tranquilas, a veces rabiosas y a veces tiernas, a veces desdeñosas y a veces cariñosas. Palabras que han llegado a ser incluso amargas y en alguna ocasión han estado cargadas de admiración.
El viernes, tal vez porque era San Valentín o quizás porque somos algo más ... digamos, "veteranas" en esto de las relaciones que la última vez que nos reunimos fuimos muy benevolentes con ellos y en todo momento nuestras quejas estuvieron impregnadas de cariño. Sin entusiasmo y sin pasión, como nuestra propia celebración de San Valentin, sin festejo ni regalos, pero sí con esa calidez que sólo el paso de los años, la convivencia y las experiencias compartidas confiere a las relaciones. Ese aceptarte como eres y no como yo quiero que seas, aunque a veces me fastidie y me fastidie mucho que no seas como yo quiero.
Y para demostrar lo mucho que los queremos dimos por concluida nuestra reunión haciendo un brindis por ellos, por su felicidad, deseándoles de corazón ..... QUE NUNCA SE QUEDEN VIUDOS!
Y YA VAN TRES ......
Hay un texto que corre por Internet, en ocasiones unido a una graciosa imagen, que dice lo siguiente:
“Dicen que las buenas amigas pueden pasar largos periodos de tiempo sin hablar y sin verse y que nunca cuestionan su amistad. Esta clase de amigas enseguida se ponen al día como si hubieran hablado el día anterior, sin tener en cuenta el tiempo que hacía que no se veían o lo lejos que viven una de la otra."
Personalmente pienso que la amistad es algo bastante más profundo, que se forja poco a poco a base de pequeños (o grandes) detalles, de pequeñas (o grandes) acciones que llevan a que un día te des cuenta de que tienes la suerte de tener a tu lado a personas que han luchado, contigo y por ti, para poder compartir todo aquello que significa la palabra amistad. Personas que por supuesto no son perfectas y que probablemente, en alguna ocasión, te sacarán de quicio pero que, por encima de todo, son grandes personas y ya no concibes ninguna circunstancia importante en tu vida que no compartas con ellas.
Aún así, lo que dice la cita me parece un buen punto de partida para forjar una amistad. Y apropiada en nuestro caso ya que corre por Internet e Internet fue lo que, después de 35 años, hizo posible que nos volviéramos a encontrar. Además, entre nosotras se cumplió a rajatabla: no nos sentimos como extrañas, aunque lo éramos, y nos pusimos al día como si hubiéramos mantenido un contacto regular a lo largo de estos años.
Y ya hemos cumplido nuestro tercer año de contacto ininterrumpido. Y, nuevamente, lo hemos celebrado con un fin de semana solo para nosotras, esa cita a la que nos hemos hecho el firme propósito de no faltar a no ser que las responsabilidades contraídas durante esos 35 años nos lo impidan, cosa que desgraciadamente hacen.
Porque nos lo merecemos. Porque nos esforzamos en mantener viva nuestra relación a pesar de no tenerlo fácil: no vivimos cerca, tenemos otras relaciones que atender, nuestros carácteres son muy dispares y estamos en un momento de nuestras vidas en el que, demasiado a menudo, razones de fuerza mayor reclaman nuestro tiempo y nuestra dedicación.
Porque, aunque a lo largo del año nos veamos en tan pocas ocasiones que se pueden contar con los dedos de una mano, procuramos mantener un contacto regular para hacer de nuestra relación algo inquebrantable cuyas bases se establecieron hace muchos, muchos años. A estas alturas, todas conocemos realmente el valor de la amistad y no queremos dejar pasar esta ocasión conscientes de la gran oportunidad que la vida nos ha ofrecido al encontrarnos de nuevo.
Málaga ha sido esta vez el destino escogido, una ciudad que, aunque no pasaba de ser un mero punto de encuentro, nos invitó a conocerla mejor. Un punto de encuentro escogido por comodidad pero al que todas esperamos regresar. En definitiva, como nuestro encuentro hace 35 años, algo sin expectativas que se nos ha revelado como una cálida y agradable perspectiva.
Y, de nuevo, a muchos kilómetros de nuestras responsabilidades, entre risas, pescaitos, bailes, cantos y copitas, hemos compartido chismes, confidencias y opiniones. Sin reparos, como niñas, y respetando nuestras diferencias como adultas.
Siempre he necesitado el contacto físico. Me gusta abrazar, ser abrazada, tocar a las personas cuando hablo con ellas o incluso hacerlo sin ningún motivo aparente más allá del mero placer de sentir ese contacto, y no puedo remediar que me choque la gente que no es así.
Con los años se pierden y se ganan muchas cosas. Concretamente en mi caso y, sobre el tema que nos ocupa, ha disminuido mi sentido del ridículo y he ganado espontaneidad a la hora de hacer las demostraciones de afecto que me apetecen, cuando me apetecen, así que, sin darme cuenta, he ido instalando en mi rutina diaria la costumbre de abrazar a una de mis compañeras de trabajo.
Ella sube a tomar un café más o menos a la hora que yo llego y habitualmente coincidimos. Nos conocemos desde hace muchos años y, a pesar de que no hemos tenido mucho contacto, siempre ha existido entre nosotras una "atracción" especial con la que últimamente nos divierte jugar a la ambiguedad (otra de las prerrogativas de nuestra edad y de nuestro, cada vez más sensato y comedido, sentido del ridículo). Este ritual matutino tiene lugar, generalmente, delante de algunos compañeros de trabajo, varones, que por supuesto, bromean al respecto.
Cuando era pequeña me entusiasmaba el albúm "El Porqué de las cosas", de Bimbo y me pasaba horas leyendo lo que más tarde me explicarían en el colegio. Hace tiempo que mis años de colegio, instituto y universidad quedaron atrás pero, afortunadamente, no he perdido la curiosidad así que he pasado de ser una adicta a las enciclopedias para pasar a ser una adicta a internet y en mi interés por conocer sobre la necesidad del contacto físico, he encontrado mucho, mucho, mucho y muy interesante. He aquí un resumen de lo que (creo) he logrado entender:
"Una de las cosas que mejor sientan al cuerpo y al espíritu es un abrazo.
El fundamento científico del alto poder terapéutico del abrazo se basa en que el acto de abrazar estimula el flujo de oxitocina (tambien llamada hormona del apego o de los mimosos). La oxitocina parece estar involucrada, entre otras cosas, en el reconocimiento y el establecimiento de relaciones sociales así como en la formación de relaciones de confianza entre las personas.
Parece ser que las mujeres son más propensas a segregar oxitocina que los hombres lo que explicaría porqué las mujeres gustan de pasar tiempo con amigas y porqué les gusta tanto ser abrazadas constantemente.
Para que un abrazo produzca oxitocina suficiente en una mujer debe durar cuanto menos 1 minuto y tiene que ser tranquilo, no como los que se dan los hombres con palmadas o golpecitos en la esplada. Las mujeres no abrazan así, incluso hasta nos mecemos al abrazarnos (¡parece que no es solo cosa nuestra, Montse!); a los varones esta cercanía les pone nerviosos.
Con el abrazo, además se activa la liberación de serotonina y dopamina, por lo que experimentamos una agradable sensación de bienestar, relajación, armonia, plenitud y calidez."
En resumen, un abrazo nos proporciona un “chute” de sustancias que provocan un montón de sensaciones agradables que además tienen una repercusión positiva en nuestra salud física y mental.
Siendo así, Montse, sólo me queda añadir que a partir de ahora, nuestros abrazos han de durar un poco más para nuestro propio beneficio...... y el regocijo de nuestros compañeros.
Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más ..... Gabriel García Márquez (1927). Escritor.
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Hoy hace 15 años era viernes y yo había cogido el día de fiesta para estar junto a tus padres en el momento en que nacieras: bueno yo y toda la familia. Pero supongo que como fuera hacía un frio del carajo y tú ya empezabas a conocernos, decidiste continuar calentito dentro de tu madre un ratito más.
Así que yo me fui a la peluquería.
Parece ser que cuando intentaron que salieras tuvieron que echar mano de lo divino y de lo humano y probablemente ese fue el momento, cuando aún te encontrabas a medio camino de lo humano, en que fuiste dotado con dones divinos. Naciste guapo, gracioso y listo como tu tía Ana ..... no se cansaba (ni se cansa, ni se cansará) de repetirte, pero además naciste cariñoso, generoso e inteligente.
No sé si los 15 son un número especialmente significativo para tu generacion. Para la mía representaban dejar atrás definitivamente la niñez.
Tú siempre serás mi niño pero no por ello dejo de reconocer que, ya antes de los 15, te has convertido en una persona muy, pero que muy interesante.
Alto ahí! No te pavonees que hasta ahora lo has tenido muy fácil. La naturaleza y los astros se configuraron en el momento de tu nacimiento para ofrecerte sus dones más preciados pero, si así lo hicieron, debe ser por algo.
Ahora quizás no te lo parezca pero el tiempo pasa muy deprisa y estás en deuda con esa naturaleza que ha sido tan generosa contigo así que aprovecha tus dones y aprende, de los libros, de la gente, ..... de la vida en general, para que poco a poco te vayas convirtiendo en la gran persona que ya apuntas.
Deseo que hayas tenido un dia muy feliz que sólo haya sido la antesala de una vida maravillosa.
NOCHEBUENA PARA RECORDAR
La Nochebuena del este año la recordaré siempre por dos motivos: por haber sido capaz de conseguir un encuentro familiar bastante satisfactorio, después de algunos años de intentar conseguir lo mismo que mis padres conseguían para nosotras en tiempos bastante más críticos que los actuales y porque mi marido estaba a punto de decirle a mi sobrino que, si alguna vez se casaba, lo hiciera con una mujer como yo..... hasta que entré en la cocina a pedirle a ambos que bajaran la basura.
Cualquiera de ellos por separado hubiera sido un motivo para recordar. Los dos, juntos la misma noche, la han hecho inolvidable ... y de paso me recuerdan que, afortunadamente, ... ¡nadie es perfecto!.
NOSOTROS Y NUESTROS POLITICOS
El domingo fui a un entierro.
Cuando llegó el momento de la ceremonia, varias personas, empleados del tanatorio, vinieron a cerrar la sala de vela y a conducir a la familia y amigos del difunto a la capilla. En el camino, yo iba casualmente junto a dos de estas personas cuando una le dijo a la otra: "todo tiene que salir bien que hay políticos".
Efectivamente, yo no lo sabía, pero una vez en la sala identifiqué a uno (desconozco si había más).
La frase no me sorprendió en absoluto, pero sí me dió que pensar "el significado" que yo le atribuí, probablemente el único que le habría atribuido un alto porcentaje de la población, como si la frase no pudiera tener muchos otros, digamos, bastante más "dignos".
Porque realmente, realizar un buen trabajo por el hecho de estar ante un político, ¿es ponerle de manifiesto lo mucho que hemos aprendido de él como persona elegida por una mayoria para velar por el interés general de la cuidadanía? o, tal vez, ¿es una manera de manifestarle nuestro agradecimiento por poner a nuestro alcance los elementos necesarios para efectuar un buen trabajo? o, quizás, ¿es una manera sencilla de agradecerle el bienestar que su gestión nos proporciona? o ...... ¿es tratar de que éste nos diferencie a través de un excepcional buen trabajo para conseguir su favor?
Ustedes que creen?, da que pensar, no?
¿Será que, tal vez, tenemos lo que nos merecemos?
Otra cosa más que he aprendido al llegar a los 50: porqué todas las adolescentes americanas se mueren por ser las reinas del baile.
El sábado, yo fui la reina del baile. Se celebraba una parte de mi vida y, ya que la fecha no pudo ser una sorpresa, aproveché la circunstancia para vestirme, pintarme, peinarme y sobretodo calzarme (que dolor, que dolor! - lease al ritmo de la Carrá -) como la ocasión lo merecía.
Estaba nerviosa, muy nerviosa. Como una adolescente. Porque que esté en facebook o tenga un blog no significa que crea tener 16 años pero, por suerte, puedo sentirme como si los tuviera sin necesidad de las redes sociales, una perfecta combinación digna de mis 50 que me permitió disfrutar la noche con intensidad.
Porque, a diferencia de una adolescente, yo sí llevaba del brazo a mi príncipe habiendo aceptado ya que a veces es azul y a veces no, pero segura de que, independientemente del color que tome, él es mi príncipe.
A diferencia de una adolescente, consideraba divinas a todas las mujeres que estábamos en la sala prescindiendo de su edad, su ropa, su pelo, su peso, sus dioptrías, su celulitis o sus manchas en la piel.
A diferencia de una adolescente, mi interés por los hombres de la sala no tenía nada que ver con las hormonas.
Y, a diferencia de una adolescente, entré sabiendo donde pisaba a pesar de no tener ni idea de lo que me esperaba.
Como os dije el sábado, después de tan divertida, emotiva y entrañable sesión de fotos, quizás, en algún momento de esa parte de mi vida que se celebraba, llevada por la soberbia, me quejé pensando que merecía lo mejor. Hace tiempo, mucho tiempo que no lo hago porque soy consciente de que lo tengo. Sé que seguramente no lo merezco pero por algún extraño capricho del destino, lo tengo. Tengo lo mejor y que vosotros me acompañarais en un día tan especial lo confirma. Afortunadamente, hace tiempo que me siento la reina de mi propio baile pero haber llegado hasta aquí no tendría sentido ni lo hubiera conseguido sin vosotros.
Bueno y malo, todos tenemos mucho que enseñar y mucho que aprender. El hecho de que yo lleve haciendolo con las mismas personas durante tantos años quiere decir que sois gente muy, pero que muy interesante.Y esto vale para los que estuvieron, y para los que no, para los que quisieron y no pudieron, y para los que, aunque no vimos, sí estuvieron.
Gracias a todos por estar en mi camino! Seguimos a por los próximos 50? Como dijo mi hermanita en un momento de la fiesta, "ahora,con taca taca, .... ¡se llega a todas partes!"
Es domingo, son las 10 de la noche y mañana cumplo 50 años.
Había decidido pasar este fin de semana de una manera muy tranquila: mínimo de faena doméstica, nada de familia y menos de cocina, cuando el sábado por la mañana me avisaron de que venía camino de Barcelona un familiar muy querido.
Repito, es domingo son las 10 de la noche y mi fin de semana se ha compuesto de cocina, faena doméstica y mucha familia.
Y ha sido un fin de semana estupendo. Mucho mejor del que tenía planeado porque ha estado verdaderamente lleno. No he estado especialmente tranquila ni descansada pero he estado feliz, acompañada por la familia y disfrutando de como ellos compartían un buen rato en mi casa.
Gracias Baldo, tu día con nosotros le ha puesto un broche de oro a la primera mitad de mi vida y me ha reafirmado en las prioridades que debe tener la segunda mitad que mañana comienza.
SI LA VIDA ES UN CABARET ...
Seamos realistas: NO EMPEZÓ BIEN ..... Este año quien más quien menos no había podido evitar que se le colara en la maleta alguno de los problemas de los que precisamente necesitaba distanciarse, .... y a quien el problema no se le coló en la maleta, se le coló por teléfono. Putadas de la tecnología.
Estábamos alegres porque queríamos estarlo pero no porque realmente fuera nuestro estado de ánimo y el agujero que resultó ser el apartamento que habíamos alquilado por internet no contribuyó a mejorar los ánimos.
Aún así todas pusimos de nuestra parte equilibrando la situación: la conciliación acalló las quejas, la relatividad debilitó la desazón y la efervescencia se diluyó entre la gente en la Puerta del Sol.
Y como si de niñas se tratara, sólo hizo falta un helado para recuperar la ilusión. Apoyadas en la vitrina de la heladería, con la mirada golosa, cada una escogió el dulce acompañamiento para un mismo helado. Como nosotras, un mismo origen, diferentes caminos. Algunas acertamos en la elección. Otras pensamos que tal vez una elección diferente pudiera haberle dado un mejor sabor.
Y así, mientras devorábamos el helado, entre risas y confidencias, recompusimos el ánimo, dispuestas a pasar un buen fin de semana y a pesar de que el apartamento se empeñó en ponernoslo difícil, lo conseguimos.
Al día siguiente, desayunamos chocolate con churros al abrigo de unas preciosas pieles blancas en una terraza del centro y jugamos en el Retiro, echándonos por encima las doradas hojas caidas de los árboles. En Chueca, comimos ricos manjares, atendidas por guapos muchachos bien dispuestos a satisfacer nuestro apetito y, ya por la noche, entramos en el teatro dispuestas a enfrentar lo que nos deparara una obra que todas teníamos curiosidad por ver pero sobre la que planeaban demasiados interrogantes para nuestra tranquilidad.
Y, por unas horas, todo fue perfecto.
Nuestro tiempo juntas volvió a ser toda un experiencia digna de ser vivida y repetida.
Si la vida es un cabaret, .... ese tiempo nuestro es el entreacto en el que salimos a fumar, a beber .... y a mear!
FIN DE SEMANA EN ROSA
Acabo de vivir un fin de semana especial y emocionalmente intenso. Por muchos motivos, buenos y malos, muy buenos y muy malos, pero todos ellos relacionados con el género femenino.
Ya varios días antes empezaron a configurarse los aspectos que lo harían tan especial. De algunos fui conocedora, de otros, no. Pero lo cierto es que como resultado de esa configuración, he vivido todo lo planeado para este fin de semana con una especial intensidad.
Y ha habido mucho: el dolor por un daño gratuito, la impotencia ante el maltrato, la comprensión del sincero afecto, la ternura de la bondad, la firmeza de la lealtad, el calor de la amistad, el abrazo de la generosidad, y el desgarro ante un diagnóstico aterrador. Lo dicho, bueno y malo, muy bueno y muy malo.
Y cada uno de estos sentimientos ha ido ligado al nombre de una mujer. Mujeres, algunas de las cuales no se conocen entre sí, cada una con su historia pasada, presente y futura, en las que en mayor o menor medida he estado y estoy presente. En algunas de ellas sé que seguiré estando, en otras espero continuar y probablemente alguna habrá en la que no resultará grato que esté o ya no me resultará grato estar. Historias verdaderamente importantes y historias sin importancia que más que historias son “cuentos chinos” pero historias todas ellas que han tenido un momento importante en su desarrollo y en mi vida en el corto espacio de tiempo de un fin de semana y que me han aportado un mayor conocimiento no solo de quien me rodea sino tambien de mí misma.
Así que aquí estoy esta noche escribiendo sobre este intenso fin de semana que se acaba mientras hago algo verdaderamente inusual en mí: tomarme un gin tónic ..... ¡a la salud de las muchas historias que nos quedan por compartir!.
El otro día, en clase de yoga, Cécile nos regaló una de sus clases espectaculares.
Ese día trabajábamos el amor, pero no el amor que sentimos hacia los demás sino el que debemos sentir hacia nosotros mismos por eso me chocó que a la hora de la práctica nos indicara que íbamos a trabajar por parejas.
A lo largo de la sesión, Cécile insistía en que no estuvieramos pendientes de nuestra pareja sino que nos centráramos en nosotras mismas algo que todavía me cuadró menos porque, si se trataba de potenciar el amor a nosotras mismas, ¿porqué una clase de yoga en pareja, cuando lo habitual es trabajar solas? y puestas a practicar en pareja, ¿porqué estar pendientes sólo de nosotras?
Fue al final de la clase cuando descubrí el verdadero sentido de las indicaciones de Cécile.
Cerrabamos la sesión con la torsión en pareja y, al girarme en plena asana quedé frente a la pareja que formaban Isabel y Noelia. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y en este caso así fue.
Reconozco haber perdido la concentración en mi propia práctica y pido perdón a Paquita, mi pareja en ese momento, pero no pude dejar de recrearme en la contemplación de mis compañeras y en la inmensidad de lo que me transmitían, tan dignas, tan seguras, tan centradas, tan confiadas, juntas pero separadas al mismo tiempo, formando parte de un todo pero cada una dentro de su propio ser.
Días después sigo conservando en la memoria la imagen de Isabel y Noelia. Me transmite serenidad y seguridad y siento que la serenidad viene dada por el conocimiento de uno mismo y la seguridad por el hecho de saber que formamos parte de un todo, sin prejuicios, sin etiquetas, con aceptación plena y abiertos al amor.
Me resulta difícil expresar con palabras todo lo que llegue a sentir pero, por primera vez soy consciente de haber "sentido" todo lo que Cecile quería transmitirnos con aquella clase.
Gracias, Cecile. Gracias, compañeras.
Como en las guerras, la actual situación laboral constituye el escenario perfecto para la venganza, palabra fea donde las haya.
La venganza es un plato que sirve frío, rezan algunos. Y probablemente sea cierto aunque pienso que para ello se ha de ser persona rencorosa o anidar mucha maldad. De otra manera, y laboralmente hablando, las cosas “pasan”. Duelen en su momento y pueden o no olvidarse, variando las relaciones, pero no se "trabaja" esperando el momento de “vengarlas”, entre otras cosas porque a veces lo único que hay que vengar son los propios errores.
Pero no es así y, en entornos y relaciones laborales, antaño agradables, donde la percepción era de que se “jugaba” a trabajar, ahora se juega “a ver quien la tiene más larga”. Donde antes había compañeros con predisposición a la amistad, ahora hay compañeros en manifiesta rivalidad. Donde antes había constructivos cruces de opinión ahora hay verdaderos asesinatos verbales y donde antes había actitudes solidarias ahora solo hay mentiras y secretos.
El miedo a perder el trabajo es humano y justifica determinadas actitudes. Otras no tienen nada que ver con ese miedo. Son producto de la maldad que se lleva dentro, de la envidia y el resentimiento que durante mucho tiempo se ha sentido hacia algunas personas, a veces largamente contenido y hasta bien disimulado, que se desatan cuando el momento es propicio y por un determinado espacio temporal sitúa en una posición de poder. Poder con fecha de caducidad que solo se usa para hacer daño. Una lástima.
Sí, una verdadera lástima que en un tiempo de recursos más bien escasos haya quien desperdicie los suyos solo en eso, en hacer daño. Porque la venganza es un plato que se puede servir frío, pero como alimento para el alma es de lo menos satisfactorio que existe.
“Más te debes guardar de la envidia de un amigo que de la emboscada de un enemigo”. Proverbio castellano.
Siempre he sido de la opinión de que la cantidad de gente que asiste a un entierro determina la calidad del muerto. Ahora, con varios entierros a mis espaldas, me reitero en dicha creencia, añadiendo que el tipo de ceremonia, organizada por terceros y condicionada por el sentimiento que origina la pérdida, determina la cantidad de calidad de la persona a la que se da el ultimo adiós.
Algo parecido ocurre con las fiestas "sorpresa", entre otras cosas porque, como los entierros, se organizan sin la colaboración del "homenajeado".
Hoy hemos celebrado el 50 aniversario de mi cuñado y ha sido una fiesta entrañable. Él no se la esperaba en absoluto y, al principio, se ha emocionado para acabar llorando a moco tendido consciente del mucho afecto recibido.
La fiesta ha sido sencilla y los preparativos de andar por casa pero precisamente el tiempo y la imaginación que se le han dedicado, en un momento de nuestras vidas en las que ni una cosa ni la otra abundan, deja constancia del cariño con que se han realizado. Y eso se nota, se transmite y se contagia porque, en mayor o menor medida, todos hemos acabado formando parte de los preparativos.
Mi cuñado no es la mejor persona del mundo. Tiene sus defectos y sus virtudes pero es una buena persona y eso se ha notado en el ambiente en el que se ha desarrollado la celebración.
Por eso todos hemos disfrutado de la fiesta tanto como él, riendo y llorando de felicidad porque ha sido la fiesta que él se merece: una fiesta de cantidad y de calidad.
“No llenes tu vida de años, llena tus años de vida”. (Anónimo).
GENTE O PERSONAS: VALOR O PRECIO?
Si tus actuaciones son correctas ... si obras en conciencia, de buena fe y sin orgullo, pero a pesar de ello se te aparta, negándote hasta el respeto, solo te queda desterrar de tu vida a quien así te trata, borrando hasta su recuerdo. No por estar herido ni por despecho al no ser correspondido sino para mantener intacta tu integridad y ofrecerte a quien te sepa valorar.
Porque hay personas con valor y gente con precio.
SIN PROPOSITOS PARA EL NUEVO AÑO
Desde hace muchos años, cada año, durante el mes de diciembre, llevo a cabo un particular ritual: a lo largo de sus 31 días compro todas las publicaciones que hacen referencia a las previsiones zodiacales para el año próximo, me las leo varias veces para acto seguido, deshacerme de ellas. La condición ritual es que, a partir del 1 de enero, no puedo volver a leer predicción alguna acerca del año que ha comenzado.
No tengo una idea muy clara del origen de este ritual por lo que deduzco que se ha ido aposentando en mi vida a base de pequeñas “experiencias/coincidencias”, más importantes en mi subconsciente que en el plano real pero, a pesar de mi entusiasmo, debo reconocer que el 1 de enero ya recuerdo bien poco de las lecturas predictivas así que empiezo el año tan a ciegas como el resto de los mortales, dudando si enero va a ser el mes estrella o por el contrario será agosto aquel en que la salud, el amor y el dinero alcanzarán conjuntamente su momento estelar en mi vida.
No sé si será por aquello de que en el 2012 dicen que se acaba el mundo o porque realmente el 2011 ha sido un año excepcional pero acabo de caer en la cuenta de que a estas alturas no solo no tengo “directrices” para el año próximo sino que tampoco tengo más propósito que el de repetirme una colonoscopia para comprobar si se me han reproducido unos empreñadores pólipos que tienen la mala costumbre de procear en mi intestino.
Me ha dado que pensar el darme cuenta ahora, en enero, que he roto, sin echar de menos, un ritual tan asentado en mis diciembres y que me resultaba tan placentero a pesar de su ridiculez y he llegado a la conclusión de que tal vez el motivo ha sido que este año pasado he estado verdaderamente ocupada .... ¡viviendo intensamente!.
Un poco tarde pero .... ¡ya tengo propósito de año nuevo!
SE ACABARON LAS NAVIDADES ....
Se acabaron las Navidades ..... Acabo de quitar el árbol, el pesebre, el adorno de la puerta y las felicitaciones que pego en el espejo del comedor. Con ello doy por finalizadas tres semanas de excesos de comida, de familia y de gasto. Hasta el año pasado respiraba aliviada pensando que el próximo año intentaría desaparecer del mapa familiar al menos la mitad de las fiestas. Este año soy consciente de ser verdaderamente afortunada por haber podido seguir haciendo esos “excesos”.
Acabo este año las Navidades con el propósito de disfrutarlas más el próximo. Eso no quita que a partir de mañana recibiré con gusto mi rutina diaria y sobretodo..... y buen plato de judias verdes!
22-D - UN ESTUPENDO REGALO DE NAVIDAD
En nuestra cena del jueves, Pablo, en una de las pocas ocasiones en las que cruzamos palabra (imperdonable, por cierto), me preguntó que era lo mejor que la Academia Cultura me había aportado. Lo que le contesté no me habría atrevido a decirselo con 13 años y realmente poco tenía que ver con la pregunta pero lo cierto es que aunque en ese momento lo hubiera pensado seriamente tampoco hubiera sabido que contestar.
No obstante, la pregunta quedó ahí dando vueltas en mi cabeza y la respuesta no se hizo esperar, aunque más que pensada ha sido “sentida”.
La Academia Cultura me dió la oportunidad de conocer a dos personas que contra viento y marea han estado siempre a mi lado, Mada (Hervás) y Nuria (Barcenilla). El cariño que con el tiempo hemos ido sintiendo las unas por las otras ha hecho que el respeto esté siempre por encima de nuestros caracteres, tan diferentes, y nuestras maneras de ver la vida, en ocasiones tan opuestas.
Supongo que por considerar un tesoro la relación que mantengo con ellas hubo algo en nuestro encuentro del jueves que me chocó muchísimo, que valoro enormemente y que me dio la respuesta a la pregunta que rondaba mi cabeza.
Me sentí muy cómoda en vuestra compañía. La de todos. Fue como si en estos 35 años nos hubiésemos visto a menudo y no me resultara extraño estar con vosotros, reir en vuestra compañía y hasta haceros confidencias. Con las chicas podía resultar relativamente normal: a pesar del tiempo transcurrido, nuestro trato, en su día, fue más estrecho. Pero me sorprendió gratamente que tambien lo fuera con los chicos. Porque con los chicos ese trato prácticamente no existía. Íbamos a la misma clase, sí, pero apenas nos tratábamos y en buen lógica debería haberos sentido extraños. Por otra parte, todos teníamos cierto reparo a que la relación virtual que durante algunos meses habíamos mantenido y que culminó con este encuentro no cumpliera las expectativas deseadas. De hecho alguien, con muy buen criterio, escribó: “y si después de todo, en el momento de vernos nos quedamos callados sin saber que decirnos?”
Pero no fue así y el flujo constante de comentarios de los últimos meses en FB desembocó en explosiones de sincera alegría al encontrarnos, por fin. Y hablamos mucho más, y reímos, y recordamos, y nos explicamos algo de lo que durante estos años ha sido nuestra vida .... y continuamos hablando y riendo y explicando hasta altas horas de la madrugada en las que movidos por las responsabilidades o el sueño nos separamos de nuevo pero esta vez con datos de contacto y deseos de nuevos encuentros.
Decididamente Pablo, para mí la mejor aportación de la Academia Cultura ha sido la relación que me une a vosotros, una relación que descubrí bastante sólida (como un diamante en bruto, es lo que se me viene a la cabeza) y que a pesar del tiempo transcurrido continúa ahí esperando la oportunidad de que la ampliemos y la mejoremos.
Como Ester (Castejón) ha escrito en el muro, yo también pienso que nos hemos convertido en gente interesante, divertida, creativa .... pero sobre todo buena gente y seguro que la Academia Cultura, “nuestro cole” como ella escribe tambien, debió tener algo que ver en ello.
LO QUE DESCUBRIMOS EN GRANADA ......
Que siete mujeres hayamos convivido sin roces durante 48 horas, ..... es difícil,
Que lo hayamos hecho no habiendo existido contacto entre algunas durante los últimos 35 años, .... es extraño,
Si además solo ha habido un lavabo para compartir, .... es un milagro.
Pero si, aún así, el resultado final ha sido un grandioso fin de semana, .... la cosa tiene mucho mérito.
Si a todo esto le añadimos que, pasadas las 48 horas y comprobado que el carácter que cada una recordaba de la otra sigue intacto tanto para bien como para mal, quizás no corregido sino aumentado, y a pesar de eso o precisamente por eso, solo hay cariñosos piropos y deseos de repetir, eso ya quiere decir muchas cosas.
Quiere decir que hemos madurado sobre una buena base.
Quiere decir que hemos aprendido y seguimos aprendiendo a tomar lo mejor de la vida, a pesar de que ésta no siempre nos ofreció su mejor cara.
Y quiere decir que los lazos que nos unieron en la infancia siguen ahí y que, al igual que se quiere a un hermano que tal vez nunca se hubiera elegido como amigo, nosotras, en su día fuimos amigas, que hoy conservan cariño de hermanas.
Vamos que ¡SOMOS LAS MÁS MEJORES!
MUJERES EN GRANÁ ..... CASI NÁ!
Si las señoras no tienen inconveniente, siguiendo las indicaciones de Pablo (que tanto ha velado por nosotras para el buen fin de este viaje) y a fin de no perdernos en más divagaciones que las absolutamente necesarias (que ya serán muchas), me he tomado la libertad de hacer un ligero esbozo de lo que puede ser nuestro fin de semana en GRANÁ. Por supuesto esto es solo una sugerencia que la anfitriona corregirá, aumentará o ... ¡ dará la vuelta por completo !. Como anfitriona y experta lugareña está en su derecho.
6,30 h. - Cita en el aeropuerto, delante de la ventanilla correspondiente, para sacar la tarjeta de embarque todas juntitas.
6,45 h. - Café a discreción antes de embarcar. Quien lo necesite intravenoso que lleve su propia jeringa, por si acaso.
7,30 h. (creo) – VOLAMOS!!!!!! (empiezan las agradables conversaciones, en adelante cotorreo, p’a abreviar).
9, y pico h. - Llegada a Granada.
10,00 h. - Traslado al hotel.
11,00 h. - Recogida de llaves y lanzamiento de maleta desde la puerta (se permiten pipis pero rapiditos que no hay tiempo que perder).
12,00 h. - Reencuentro con Puri: besos, abrazos, risas, ...... muchas risas, más besos, más abrazos .... algún achuchón espontáneo y lanzamiento desde todos los frentes y en todas direcciones de muchos ¡qué ganas de verte!, ¡cuánto tiempo!, y ¡estás estupenda!.
13,00 h. - Aperitivo y comida en algún precioso rinconcito. Estupenda compañía + agradable entorno + buena comida +........... cotorreo = larga y estupenda sobremesa.
17,00 h. - Baños árabes. Seguimos con el cotorreo mientras intentamos fundir las grasas acumuladas durante la comida (y de paso diluir los efluvios del alcohol) a golpe de vapor de agua.
21,00 h. - Cena y copas sobre la marcha en función del estado de nuestros cuerpos y la confusión de nuestras mentes.
Cuando Puri diga h. - Visita a la Alhambra. Se recomienda no haber consumido alcohol y haber descansado al menos las cinco horas previas a la visita para seguirla con aprovechamiento y evitar que la influencia del entorno y las fabulosas historias de Puri lleven a alguna a sentirse “odalisca por un día”.
Después de la Alhambra h. - Comida, a ser posible en las mismas condiciones del día anterior.
Después de la comida h. - Visita al Albaicín.
Después de todo eso h. - Cena y copas, idem viernes noche.
(Sin horario porque todo lo haremos deprisa y corriendo)
Nos levantamos, nos duchamos (por cierto, los dos días anteriores tambien hay que ducharse), cada una mete como puede en su maleta su ropa o la de quien pille (ya la cambiaremos en BCN), nos subimos encima para cerrarla, desayunamos.
Nos despedimos de Puri: besos, abrazos, achuchones, alguna lagrimita (más por agotamiento que por otra cosa), más besos, más abrazos, más achuchones ... ¡que bien lo hemos pasado! ... ¡esto hay que repetirlo! ... ¿para cuando la próxima? ....
Salimos pitando para el aeropuerto ...... y en un pis pas .... ya estamos de vuelta en BCN ...... ..... ¡planeando la siguiente!
TODO EL MUNDO TRATA DE REALIZAR ALGO GRANDE SIN DARSE CUENTA DE QUE LA VIDA SE COMPONE DE COSAS PEQUEÑAS. FRANK CLARK (1888 – 1962), Escritor americano.
SALUDABLE REGRESO DE VACACIONES
Hace algún tiempo decidí cuidarme.
Tal decisión no coincidió con una vuelta de vacaciones ni con el inicio de un nuevo año, períodos tan propicios a los nuevos propósitos, simplemente fue una idea que poco a poco se fue apoderando de mí. Y así, de la misma manera inconsciente, fui incorporando a mi vida hábitos saludables.
Pero no ha sido hasta este año, a la vuelta de mis vacaciones, que he sido totalmente consciente de ello y además he comprobado que lo estoy haciendo bien.
Celebré el regreso de las vacaciones con una comida familiar a la que todos asistieron, comprobando que tanto para mí como para los demás esa comida se había convertido en una agradable costumbre.
La semana siguiente fui requerida para una próxima cena con amigos, otra de primas (entiéndase vínculo familiar), dos comidas más con la familia, una merienda con una amiga íntima y un café con otra que poco a poco se está instalando gratamente en mi intimidad. Tambien se acabó de concretar una salida de fin de semana y se ha empezado a “hilar” una cena de Navidad.
No se trata de invitaciones porque la invitación es algo bastante más formal y, precisamente, lo que me llena de satisfacción es comprobar que en todos estos grupos yo no soy una invitada. En alguno de ellos, lo fui y supongo que poco a poco me gané el derecho a la integración. Otros, fui yo quien contribuyó a crearlos. Pero, en este momento, formo parte de todos ellos. Se trata de grupos que tienen su razón de ser en el efecto sinergia: el deseo de reunirnos viene dado por un bienestar que solo conseguimos estando todos juntos, independientemente de que, de manera individual, sus miembros sientan entre ellos mayor o menos afinidad, o mayor o menor intimidad, y el hecho de ser requerida como parte integrante de tantos me confirma que estoy cuidando bien mi salud .... afectiva.
Todos los años por estas fechas planeaba mis visitas medicas rutinarias de cara al año próximo. Este año no he hecho ninguna previsión médica. Solo he visitado al dentista.
El viernes pasado me reencontré con vosotras después de 35 años.
Habíamos sido compañeras de colegio durante los años de la E.G.B., algunas ni siquiera durante el período completo, pero sí compartimos muchas horas en ese tiempo en el que ya estábamos dejando de ser niñas. Horas de las que yo particularmente ya no tenía muchos recuerdos pero sobretodo no recordaba ninguna sensación. A cursos más amigas de unas y a cursos más amigas de otras, nos encontramos al final del último curso, y con nuestro viaje a Mallorca llegó la separación. Así, sin más.
Confieso que, a pesar de haber “hablado” con vosotras a través de FB durante los últimos meses me sentía un poco .... excitada, expectante, nerviosa ..... Si me costaba recordar cosas mías de esa época, ¿con quien se suponía que me iba a reencontrar?. Por supuesto que tenía presente vuestra imagen pero, ..... ¿como os iba a reconocer moldeadas por 35 años de experiencias no compartidas?
Llegó el momento y como por arte de magia mi excitación, mi expectación y mis nervios desparecieron. El primer contacto disipó todas mis dudas devolviéndome sensaciones y sentimientos olvidados. Como una agradable descarga, el beso de Teresa me la hizo recordar tan prudente pero siempre tan cercana, el abrazo intenso de Montse me la devolvió como la niña alegre y muy, muy cariñosa que durante un curso (no importa cual) fue mi mejor amiga y la llegada bulliciosa de Cristina volvió a acaparar mi atención como lo hacía cuando éramos niñas ..... la mía .... ¡y la de Pablo, para mi desgracia!.
Nuri .... bueno, Nuri tambien estaba conmigo en esto como lo ha estado durante estos 35 años y me sentí feliz sabiendo que ella tambien estaba pasando un rato estupendo.
Fue una tarde noche muy agradable que me retrocedió muchos años atrás y no solo por la conversación, sino por la comodidad de vuestra compañía, como si 35 años no fueran nada y casi como si a lo largo de ellos no hubiera pasado nada. De hecho, me sentí ¡como si la última vez que nos vimos hubiera sido la semana pasada!
Sé que no ha sido así y a todas nos han pasado muchas cosas en estos años, cosas que para bien o para mal nos han marcado y han ido decidiendo nuestra vida. Cosas que estoy segura de que nos iremos explicando pero me gustó comprobar que los inocentes lazos que nos unieron en la infancia siguen ahí, ..... igual de inocentes e igual de expectantes.
Y brindo por ello ...... y sobretodo por haber vuelto a tener la oportunidad de hacerlo con vosotras!
LA INFORMACION NO SIEMPRE ES PODER
A veces me resulta curioso comprobar como algunos de nuestros comportamientos de adulto nos remiten a la infancia y no precisamente para recuperar la inocencia ni la espontaneidad, sino simplemente para evidenciar lo poco y mal que ha evolucionado, desde entonces, algún aspecto de la condición humana.
Recuerdo tan nítidamente como si la tuviera delante a una de mis compañeras de la EGB, Mª Isabel, la típica empollona de la clase a cuyo grupo, una servidora tambien pertenecía aunque con bastantes menos méritos.
Pues bien, cuando en clase de matemáticas tocaba resolver problemas, Mª Isabel colocaba su brazo izquierdo a modo de fortaleza inexpugnable entre su cuaderno y el resto del mundo y procedía a su resolución de manera pulcra y aparentemente metódica, retirándose al acabar para contemplar el resultado de su trabajo a una distancia considerable como si de una obra de arte se tratase pero, eso sí, sin retirar el brazo que la escondía, por el momento, a los ojos del resto de los mortales.
A su lado se sentaba Nuri, mi amiga del alma, tan vaga como lista para cualquier cosa que tuviera que ver con los estudios, y, especialmente rápida como buena pícara.
Nuri fingía proceder a la resolución del problema con la misma puesta en escena que Mª Isabel (me suena raro llamarla así porque en aquella época nos dirigíamos unas a otras por el apellido) y, al terminar, después del ritual de la contemplación que llevaba a cabo con gesto satisfecho, como ella, le preguntaba inocentemente: - ¿Qué te da? –
Con esas tres palabras, Mª Isabel daba por supuestas varias cosas que no eran ciertas: la primera que Nuria había trabajado en la resolución del problema, la segunda, que lo había resuelto y la tercera que estaba satisfecha con el resultado. Además, se sentía especialmente orgullosa al pensar que Nuri había decidido hacer caso de sus consejos y dedicar más tiempo al estudio, y la resolución del problema era el resultado, así que, de buen grado, considerando que trataban de igual a igual, retiraba su brazo izquierdo dejando a la vista no solo el resultado sino tambien el desarrollo del problema.
Ya he dicho antes que Nuri era muy rápida y lista y de un vistazo aparentemente despreocupado, se hacía con la resolución completa, al, tiempo que le contestaba: - Igual que a mí –
Acto seguido, volvía a concentrarse en su cuaderno pero esta vez para plasmar la copia del trabajo de Mª Isabel.
Mientras tanto, en el pupitre de delante, Pili y yo (las siguientes en la línea sucesoria de empollonas de la clase) éramos testigos mudos del espectáculo y, a pesar de que solíamos aplicarnos en hallar la resolución por separado (y lo conseguíamos, generalmente), haciéndonos después partícipes del resultado, cuando se presentaban problemas, volvíamos la cabeza y repetíamos con Nuri lo que ella había hecho con Mª Isabel pero esta vez con la complicidad de todas las participantes en el juego a fin de poder seguir jugándolo en beneficio del grupo con la, a fin de cuentas, ingenua Mª Isabel.
Nuri nunca tuvo remordimientos de conciencia al respecto. A fin de cuentas ella no le preguntaba por el desarrollo sino por el resultado final al que no hubiera podido llegar aún conociéndolo si no hubiera sabido efectuar el desarrollo. Era Mª. Isabel quien, después de ocultar celosamente su trabajo, lo dejaba al descubierto, como resultado de una maniobra inocentemente pícara que tocaba su vanidad.
Ahora, muchos, muchísimos años después, me divierte (o no) comprobar lo fácilmente que, en ocasiones, puede aflorar la M. Isabel que todos llevamos dentro y que, a pesar de los años y de la experiencia, nos incita a seguir interponiendo el brazo izquierdo entre nosotros y el mundo.
Pensando sobre ello, deduzco que el razonamiento, consciente o no, debe ser el siguiente: el conocimiento proporciona información y la información es poder. E imagino que ya de adultos, es “poder” la palabra mágica que acciona el resorte de ese brazo izquierdo que oculta lo que sabemos al resto del mundo.
Yo siempre he sido bastante cortita para imaginar cualquier tipo de maquinación y demasiado visceral para liderarla, pero no por ello dejan de provocarme una curiosidad morbosa aquellas que se producen en mi modesto entorno.
En cualquier caso, pienso que la información solo proporciona poder cuando se sabe manejar y los conocimientos, más saber, cuando se saben compartir. Y creo que para eso, como para todo en esta vida, hay que tener una cierta aptitud y, por supuesto, menos vanidad.
Ah! Por si a alguien le interesa que fue de Mª Isabel, le contaré que se matriculó en Ciencias Exactas y no acabó ni el primer año a causa de una depresión, colgando los estudios y marchándose a vivir a Andalucía. En aquel momento, yo ya había perdido el contacto con ella y esto lo supe de segunda mano así que no conozco los detalles. Imagino que su cuadriculada mente no pudo aceptar los primeros suspensos (o, en su caso, puede que simplemente notas bajas) con los que la universidad nos obsequiaba en aquella época el primer año hasta que nos adaptábamos a una forma de estudio, mucho más libre pero más intensa y comprometida que la que habíamos conocido hasta ese momento y, en la que el brazo izquierdo no tenía más función que la de levantar la mano para pellizcar nerviosamente el entrecejo durante los exámenes.
23 F - ¡FELICIDADES ADRIANA!
Nació un 23 de febrero, no muchos años antes de que el teniente coronel Antonio Tejero, decidiera poner una nota discordante a un día cualquiera de la España de hace ya 30 años. Y lejos, muy lejos, en Colombia, pero aún así no hay circunstancia que, a mis ojos la describa mejor.
Porque Adriana es un autentico golpe de estado ..... de ánimo.
Estoy segura de que ella y solamente ella conoce de sus muchos, muchos, muchos, malos, malos, malos momentos que, por supuesto, no ha olvidado. Quizás por eso tiene mucho más mérito que se tome la vida con tanta alegría y sin una pizca de rencor, procurándose y exprimiendo al máximo los buenos momentos y plantando cara a los malos con una sonrisa coqueta ..... a ver si los ablanda un poquito.
Hoy es feliz. Cumple 40 espléndidos años y, va disfrutar de lo lindo invitando a almorzar a todos sus compañeros de trabajo a pesar de que hace una semana que sabe que es una de las afectadas por el E.R.E. presentado por su empresa.
No cambies nunca, Adriana!
Jamás recuerda sus sueños, es más, sabe que sueña porque los expertos dicen que lo hacemos todos y lo hacemos siempre pero ella rara vez puede explicar uno de los suyos porque no los recuerda casi nunca.
Por otra parte, en casi veinte años de convivencia rara vez ha ido buscar a su marido al trabajo y las pocas que lo ha hecho ha sido porque la circunstancia no les permitía quedar en otro sitio.
Pues bien, contrariamente a todo lo dicho, la otra noche soñó que al ir a recoger a su marido al trabajo (curiosamente esta era la sensación porque el lugar exacto que visualizaba era la estación de Sants y él no trabaja allí) sorprendía a su marido en actitud algo más que cariñosa con otra mujer.
No es que se despertara sobresaltada porque se despertó antes de experimentar en el sueño el sentimiento que el hallazgo le producía pero lo cierto es que, al despertar y recordar tan vívidamente lo soñado, le sentó fatal.
Una cosa es cuestionarse el tema y pensar lo civilizadamente que lo tratarías llegado el momento en que “eso me pasara a mí” y otra muy distinta encontrarte en situación aunque solo sea en sueños. ¡Al carajo la civilización! Solo había sido un sueño y no podía ni pensar con claridad: ¡sus sentimientos balbuceaban de ira!
Ajeno a sus cavilaciones y pesares, con su dulce esposa durmiendo plácidamente al lado (eso creía él porque, a todo esto, ella seguía quietecita en la cama, arrebujadita en su edredón disfrutando de los primeros fríos), su marido se removió en la cama. Medio dormido se levantó, entró en el lavabo y .......... ¡se tiró un pedo de aquellos que dan asco aunque sean propios!
No necesitó seguir pensando. Su mente se aclaró, su espíritu se apaciguó y su corazón regularizó el ritmo.
Recuperó la imagen soñada en la que descubre a su adultero marido en brazos de otra mujer y pensó ..... ¡p’a ella!
Se dió media vuelta y volvió a dormir placidamente.
Hace algunos días, un domingo después de comer en casa de unos amigos, entablamos una de esas agradables y controvertidas charlas de sobremesa que tanto me gustan.
No sé a santo de qué llegamos al tema pero acabamos disertando acerca de un artículo que leí tiempo atrás sobre los desengaños que nos evitaríamos en la vida si no hubiésemos atrofiado nuestro instinto y fuésemos más receptivos a las señales que, de manera inconsciente, todos enviamos.
Evidentemente, entre risas y café, salieron a colación las relaciones de pareja puesto que, es encontrar el amor, y acto seguido perder, feliz e inconscientemente la objetividad, justificando los actos de nuestro enamorado/a desde un punto de vista en exceso benevolente cuando, a veces, en su actitud no hay nada digno de elogio. Y el resto, las señales (a veces muy luminosas), no las vemos. O no las queremos ver. Con el tiempo, viene aquello de que “no es la misma persona de la que me enamoré”. Pero sí, se trata de la misma persona y además no ha cambiado.
Yo he sufrido dos grandes desengaños que podía haber evitado o cuanto menos "paliado", si hubiese tenido en cuenta las señales. Porque las hubo, y muchas, con el añadido de que, en ambas ocasiones hubo quien, abiertamente y con la sana intención de que no sufriera, se atrevió a anticiparme un final que entonces no quise aceptar. Volví la vista hacia otro lado: la primera vez por falta de experiencia y la segunda por ingenuidad.
La primera vez tenía veintipocos años. Se trataba de mi pareja, que después de un largo y difícil noviazgo se convirtió en mi marido para pasar a ser mi ex marido en un tiempo record. Hasta yo sabía que aquella relación no funcionaría pero no tuve el valor de enfrentar las señales.
La segunda vez, fue hace muy poco y se trataba de alguien a quien había llegado a sentirme especialmente unida. Tambien aquí fui advertida por quien nos conocía y, además, me reconocía como la parte vulnerable. Y, sí, en el fondo yo tambien supe siempre que algo así ocurriría pero no solo no hice caso a las señales que me advertían de ello sino que me las justifiqué, y por si eso fuera poco ejercí de “quijote” de una persona que, al final, se aprovecho de mi ingenuidad. Y entonces reviví las señales: palabras, comentarios, hechos y actitudes que, aunque me dolieron, pasé por alto en pro de lo que yo creí una relación que estaba por encima de muchas cosas y sobre todo de lo que al final nos separó.
En ambas ocasiones sufrí mucho, aunque si tuviera que decidir cual de ambos procesos fue más doloroso diría que este último. Quizás por eso, porque fue el último. Tal vez. En cualquier caso, la lección ha sido más provechosa.
No, eso no quiere decir que algo así no volverá a pasarme. “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” y yo soy "animal" de talante confiado, a pesar de las señales que el tiempo y los desengaños me obligan a no pasar por alto.
En cualquier caso, y reflexionando sobre ello, me doy cuenta de que siempre fui consciente de las señales. El problema es que no actué en consecuencia, lo cual me indica que mi instinto está intacto pero yo no estaba preparada para aceptar su sabiduría.
Ahora cuento con él, como si de un buen amigo se tratara aunque reconozco ser aún reticente a dejarme llevar por los caminos que me señala. Pero estoy contenta de haberlo incorporado de manera consciente a mi vida, segura de que no tardaremos en llevarnos de maravilla.
A fin de cuentas, ahora que lo pienso, tambien podría contar hechos que atestiguan que se trata de una relación no solo posible sino tambien exitosa, pero ..... eso ya serían otras historias que, afortunadamente, ......¡son más de dos!.
Lo siento pero no, no puedo explicar la historia del idiota.
Y lo siento, porque es muy divertida pero no me parece correcto ya que, a pesar de que, en muchas ocasiones, he intentado decirle al idiota lo idiotas que me parecen muchas de sus actuaciones, siempre encuentra un motivo que justifica y hasta dignifica lo que a mi me parece una idiotez.
Además, como todo en esta vida es relativo, ¿quien me dice a mí que no es el idiota el que está en lo cierto? No, sinceramente no lo creo, pero eso no quiere decir que no pudiera ser.
De todas formas, estoy segura de que el interés que haya podido provocar una historia oculta tras tres líneas se debe, por un lado, a simple, llana y humana curiosidad y, por el otro, al deseo de confirmar que todos tenemos algo de idiotas.
Porque, ¿quién no ha actuado alguna vez (y hasta muchas), sin pretenderlo, como un idiota?
Y, ¿quien no lo ha hecho a conciencia, sabiendo de antemano que sus actos iban a constituir una verdadera idiotez, pero ha seguido adelante con ella, justificándola a posteriori una vez conseguido el propósito que la provocaba?

References: resolución 
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