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Timestamp: 2020-01-25 00:02:31+00:00

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México en peligro - blog.ciberactivo.com: miércoles, noviembre 12, 2008
"La evidencia preliminar indica que el siniestro fue un trágico accidente": Garza
Declaración del Embajador Antonio O. Garza
México, D.F., 12 de noviembre de 2008 – “He estado en contacto regular con el jefe del equipo del Comité Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y hoy hablé con él una vez más. Él parte de México mañana para regresar a los Estados Unidos. Me confirmó que, a la fecha, nada en la grabadora de datos de vuelo, la grabadora de voz de la cabina, o cualquier otra evidencia recuperada en la escena del trágico accidente indica que haya sido causado por sabotaje o actividad criminal. La fase preliminar de la investigación ha concluido, pero el NTSB seguirá asistiendo a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en el examen de la evidencia y la realización de simulaciones para tratar de entender mejor lo que sucedió.
“El jefe de nuestro grupo del NTSB me informó que sus expertos y otros investigadores de accidentes de México, los E.U. y el Reino Unido trabajaron como un solo equipo bajo el liderazgo de la DGAC. Regresa muy impresionado por la calidad de la investigación que ha conducido la DGAC. Nuestros investigadores tuvieron acceso completo al sitio desde la mañana siguiente al accidente, y trabajaron hombro con hombro con sus contrapartes mexicanos para efectuar una investigación profesional y a fondo.
“En cuanto el gobierno de México se puso en contacto con nosotros respecto al accidente, trabajamos aquí en México y en Washington para reunir a los mejores investigadores de desastres aéreos que los Estados Unidos podían ofrecer, dirigidos por el NTSB. Esta organización investigó más de 2,000 accidentes de aviación (en su mayoría menores) en los Estados Unidos el año pasado y, bajo acuerdos internacionales, docenas de accidentes de consideración en otros países que involucraron aviones o partes de manufactura estadounidense.
“En cada caso consideran la condición de la aeronave, las operaciones de vuelo de los pilotos y del control aéreo, al igual que las condiciones climatológicas, para determinar la causa probable del accidente y para hacer recomendaciones con el objeto de evitar que se repita. Revisan las grabadoras de voz en la cabina del piloto y la de datos de vuelo, recaban toda la evidencia física posible, documentan el sitio del impacto y analizan los restos, las turbinas y otras partes del avión. En este caso trabajaron estrechamente bajo la dirección de la DGAC, la cual tiene completo control de la investigación. Aunque ya todos los investigadores de E.U. han salido de México, continuarán en coordinación con la DGAC y regresarán de ser necesario al continuar la investigación.
“Me ha impresionado la transparencia con la que el gobierno de México está realizando esta investigación. El Secretario Téllez ha informado periódica y detalladamente a través de los medios. La evidencia preliminar indica que el siniestro fue un trágico accidente; ahora debemos esperar las conclusiones finales de la Dirección General de Aviación Civil”.
Anuncia Jesús Ortega que acatará resolución del TEPJF
A su rival, Alejandro Encinas, el aspirante de Nueva Izquierda le pidió aceptar como le corresponde estatutariamente la secretaría general del sol azteca al asegurar que “no se trata de subordinarse sino de trabajar de manera conjunta”.
Ciudad de México.- El candidato a la dirigencia nacional del PRD de Nueva Izquierda, Jesús Ortega, anunció que acatará el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judical de la Federación y que asumirá la presidencial del partido.
En conferencia de prensa, Ortega Martínez rechazó que el fallo a su favor halla sido un pago de los magistrados por el voto perredista a favor de las reformas en materia energética.
A su rival, Alejandro Encinas, le pidió aceptar como le corresponde estatutariamente la secretaría general del sol azteca al asegurar que “no se trata de subordinarse sino de trabajar de manera conjunta”.
El aspirante de Nueva Izquierda señaló que buscará a Andrés Manuel López Obrador y sostuvo que el peso que dirigentes como el tabasqueño es necesario en el PRD.
El TEPJF resolvió hoy por unanimidad que Jesús Ortega debe ser el nuevo presidente nacional del PRD tras las elecciones internas celebradas en marzo pasado. Ante esta decisión, el candidato de Izquierda Unida Alejandro Encinas rechazó la resolución.
En tanto, Ortega Martínez anunció que como dirigente nacional de su partido mantendrá relación con el PRI y con el PAN para sacar adelante reformas necesarias para el país pero dejó en claro que mantendrá su oposición firme en temas que no sean en beneficio de los mexicanos.
Además dijo que evaluará de manera colectivo con coordinadores legislativos y dirigentes de su partido la relación que mantendrá con la Secretaría de Gobernación pero dijo que de antemano “el diálogo no daña en nada y podemos tenerlo sin dañar nuestros principios”.
El aspirante de Nueva Izquierda que buscará a los dirigentes del PT y Convergencia para concretar una alianza mediante candidaturas comunes en el proceso electoral.
"Inadmisible", la resolución del TEPJF: Alejandro Encinas
El candidato de Izquierda Unida señaló que los problemas de su partido deben resolverse al interior del mismo por lo que convocó a su rival Jesús Ortega a que no acepte el fallo del Tribunal.
Ciudad de México.- El candidato a la dirigencia del PRD de Izquierda Unida, Alejandro Encinas consideró “inadmisible” la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y convocó a su rival Jesús Ortega a que no acepte este fallo.
En conferencia de prensa, tras la resolución en su contra por unanimidad del TEPJF, Encinas Rodríguez aseguró que “dentro del PRD nosotros tenemos que resolver y dirimir nuestras controversias”.
El aspirante de Izquierda Unida ofreció a su contrincante resolver este conflicto por medio de “un acuerdo político de fondo que dé gobernabilidad” a su partido.
Alejandro Encinas lamentó el conflicto en el sol azteca y consideró lamentable que sea el Tribunal quien defina la situación del PRD.
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El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó esta tarde el fallo de la Comisión Nacional de Garantías del PRD, que anuló la elección de presidente y secretario general de ese partido del 16 de marzo, y ordenó modificar el cómputo nacional para otorgar el triunfo a Jesús Ortega y Horacio Duarte, con el 48.83% de la votación.
El dictamen reconoce una ventaja de 35 mil 951 votos a Ortega sobre Encinas.
En total, señala el TEPJF, Ortega obtuvo 440 mil 891 votos, contra 404 mil 940 votos de Encinas.
También ordena a la Comisión Técnica Electoral de ese partido todas las gestiones necesarias para expedir las constancias de mayoría.
Al votar a favor de su proyecto, Galván Rivera explicó que el tiempo transcurrido para esta resolución, más de tres meses, se debió a que los expedientes no estaban integrados.
"Hubo que revisar en más de una ocasión cajas cerradas", muchas veces, de manera ilegible, fotocopias de certificaciones.
Transcurrieron, dijo, poco más de 3 meses de estudio, de análisis y revisión.
"Cumplimos con nuestro deber como profesionales del derecho y como servidores públicos. La revisión fue completa, sin pretender repetir la demanda política de hace algunos meses de casilla por casilla y casi voto por voto", apuntó.
"Después de toda esta revisión, llegamos a la cuenta de que fueron instaladas 4 mil 617 mesas directivas de casillas de 4 mil 990 posibles; es decir, se instaló el 94.45% del total. Después de todo el estudio se llegó a la conclusión de que, efectivamente, se concretaron en los casos controvertidos, diversas causales de nulidad".
El magistrado Pedro Esteban Penagos dijo que el haberse anulado el 22.88% de los votos, lejos de determinar la nulidad, únicamente duplicó la ventaja que ya tenía Ortega.
El magistrado Manuel González Oropeza votó a favor del proyecto y dijo que, pese a las críticas, este tipo de procesos abiertos de los partidos son positivos.
"Ahora vemos que no sólo las elecciones constitucionales son competidas, sino también las elecciones internas y eso nos da la oportunidad de garantizar esas elecciones".
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'Coberturas' por Paco Calderón
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Veamos: el tema de los narcotraficantes nos espanta un poco y el espectáculo de los cadáveres y las cabezas cortadas no es la mejor escena que podemos disfrutar en las pantallas de la televisión. Pero, señoras y señores, el asunto, a pesar de todo, sigue pareciéndonos un tanto lejano y sin mayor relación con nuestra cotidianidad. Después de todo, la enorme mayoría de nosotros no consumimos estupefacientes ilegales, para empezar. Somos gente del montón, o sea: fumadores más o menos empedernidos o bebedores sociales o infractores menores de cuestiones como los reglamentos de tránsito y poco más. Hasta ahí, nuestra presunta complicidad con los mercaderes drogas permitidas; hasta ahí, también, nuestros pecados de ciudadanos de a pie.
Lo que nos pega, ahí sí, es la delincuencia de todos los días, la extorsión del empleado corrupto, el secuestro exprés, el acoso de los rateros, la amenaza telefónica, el vandalismo, el robo de las partes del coche, en fin, todo aquello que nos hace, hoy, vivir atemorizados, sitiados en nuestras casas, inseguros, desconfiados y, sobre todo, indignados de que el Gobierno no pueda procurar la primerísima garantía que un Estado debe a sus ciudadanos, a saber, la seguridad.
Pregunten ustedes a parientes, vecinos, colegas y amigos si alguna vez se han topado con algún narcotraficante certificado (a no ser que sea el tipo de al lado, en el semáforo y a bordo de un gigantesco y ostentoso todoterreno, al que no te atreves siquiera a mirar por no decir que, si te echa el coche encima o se pone a dar de bocinazos para que te muevas, te quedarás calladito en el asiento de tu auto y con la vista baja). Por el contrario, interroguen a la primera persona que se les ponga enfrente sobre sus experiencias con robos, asaltos y atracos. Ya saben ustedes la respuesta porque ustedes mismos la han vivido. Hacia ahí, creo yo, deberían de enfocarse los grandes esfuerzos nacionales. Cierto, el narco es un problema. Sin embargo, la otra inseguridad, la que todos vivimos, es mucho más urgente.
Y encima... Wal-MART
Es una barbaridad la cantidad de frentes de batalla que diariamente encontramos quienes nos preocupamos y ocupamos de la defensa de los derechos de los animales no humanos y que la verdad, contra ese ritmo parecemos pocos, sobre todo cuando algún hecho sucede en nuestro México y tratándose además de fauna en el limbo de la protección legal, esto es, que no son ejemplares de vida silvestre en pleno, pero tampoco individuos con categoría de domésticos, lo que invalida a estas criaturas para ser respaldadas vía organizaciones importantes dedicadas a la rama y que tampoco son auxiliadas por aquellas asociaciones pequeñas que entienden su labor exclusivamente hacia los perros y gatos.
Siendo así, hay seres silvestres “semidomésticos”, procedentes dizque de criaderos autorizados, que no son vigilados por ninguna autoridad, pasando las de Caín mientras esperan por una segura muerte ante la que nadie responde.
Es el caso de especies tan comunes para la comercialización -ahora hasta en tiendas departamentales y de autoservicio- como son diversas aves, incluyendo psitácidos y muy particularmente los peces betta de común ofrecidos en bolsas de plástico o en vasos del mismo material y, las tortuguitas mal llamadas “japonesas” que por lo general están suciamente apeñuscadas en peceras o ridículas cajas de acrílico adornadas con “palmeritas” de lo mismo y que además son vendidas de diminuta talla, lo que en otros países está prohibido por aquello de que los niños pueden muy fácilmente ingerirlas y ahogarse, como ya se han documentado casos en los EUA.
Pero aquí todo se puede e incluso se promueve por mismos profesionales de la medicina veterinaria y la biología, de quienes se esperaría que fueran los primeros en tratar de poner orden a este infame comercio en el que actualmente también se incluyen reptiles, anfibios y arácnidos de alta especialización. Ello, sin dejar a un lado las terribles circunstancias en que son reproducidos y exhibidos los animales básicos para este tipo de transacciones como son los perros y los gatos.
Pero el colmo, fue encontrar que ya no sólo se venden los animales sino que ¡SE REGALAN! en la compra de 50 tristes pesos de productos y alimentos especializados en “mascotas”, como supuestamente lo son las marcas WARDLEY, HARTZ, TETRA, entre otras y que por supuesto ya taché de mi lista de compras.
Lo anterior sucedió en WAL-MART Interlomas, donde encontreme con la oferta exhibida en una estrecha mesilla colocada en el paso de nadie y de muchos y al cuidado de una edecán sin más conocimiento sobre los animales que la retahíla que le enseñaron sobre los productos en promoción; pero créanme, sin la más mínima compasión por esas criaturas, especialmente por las tortugas y hámsteres en evidente incomodidad.
Procedí entonces a quejarme porque, además, se trata de una empresa que presume públicamente de tener gran conciencia ecológica. Sí, como no… Según se me indicó por parte de un atento encargado de esa unidad, fue por indicaciones del “corporativo” (ente anónimo, pues no encontré ningún nombre en la página cibernética de la empresa: www.walmart.com.mx) que se recibió esa promoción, en origen idea del proveedor, pero digo yo, que contradice y es incongruente totalmente con la política ambiental de una compañía que señala con gran honor “OPERAR DE MANERA RESPETUOSA CON EL MEDIO AMBIENTE”.
Lo peor es que no es la primera vez que comete este tipo de atrocidades en total contradicción a su búsqueda de la excelencia, cuando para más, el daño que hacen es mayúsculo ante el impresionante número de tiendas que tienen regadas por toda la República Mexicana y cuando son la cadena de autoservicio más exitosa del Planeta. Entonces, menos entiendo y pregunto al “corporativo” fantasma, cuál es la necesidad de meterse en problemas ya no legales, sino éticos y morales. Por ello entonces solicito la aplicación del principio establecido por el fundador de la tienda don Sam Walton, cuando puso por delante eso de que el cliente siempre tiene la razón. Soy clienta. Espero entonces una inmediata y adecuada respuesta.
EN OTRO ASUNTO… enterada de que el domingo pasado escapó un tigre del Bioparque Estrella en el Estado de México, matando a su cuidador, fui insistente en que no se diera muerte al felino que lo único que hizo fue… obedecer sus instintos. Pero me encuentro con que la madrugada de ayer, al encontrarlo, fue ¡ABATIDO A BALAZOS! porque estaba agresivo.
Pos… ¿qué esperaban de un tigre asustado y en franca huida por la defensa de su vida?
En lugar de que los supuestos expertos veterinarios con que debe contar tal zoológico procedieran a sedar al animal y a seguir un protocolo determinado, como corresponde en estos casos, para su sana captura, se asegura que fueron ellos mismos quienes eliminaron al individuo perteneciente a una especie en grave peligro de extinción y que solamente -os los aseguro- estaba aterrorizado.
Es grave lo que pasó, descuido que lamentablemente pagó con su vida quien lo cometió, pero más grave resultó la decisión de dar muerte al tigre. Deben entonces, las diversas autoridades y especialmente la PROFEPA de Patricio Patrón Laviada, abrir un expediente y entrar en acción inmediata aplicando -para empezar- la clausura del sitio, mientras se verifica puntualmente qué tan seguras son sus instalaciones.
Solicitar asimismo la elaboración de una necropsia profesional, detallada y ajena, para conocer el estado del animal a la hora de su muerte, que no sacrificio señores. Y, por supuesto, proceder a una meticulosa revisión de la documentación administrativa por la que le fue autorizado el funcionamiento al lugar y que debe incluir un plan de manejo y el correspondiente para cubrir debidamente emergencias como la citada que, insisto, no debió contener la muerte del ejemplar, sino como ultimisimísima posibilidad. Se los afirma quien ha vivido escapes de muchos y muy diversos animales y en peores circunstancias. Me ampliaré más delante sobre el tema.
El país que hereda George W. Bush
Hace apenas una semana, México colocaba sus banderas a media asta debido a la muerte de Juan Camilo Mouriño, en contraste —y porque eso sí estaba previsto—, en los cinco continentes se celebraba la victoria de Barack Obama en la contienda electoral estadunidense. El mundo vitoreaba como si se tratase de su presidente, el primer afroamericano de la historia. La emoción la dio no sólo el regreso de los demócratas a la Casa Blanca, sino que la raza no haya sido un obstáculo para que Obama llegara a Washington.
Han pasado siete días y, aunque la celebración sigue, el presidente electo de Estados Unidos ha comenzado a dar pasos hacia la toma de posesión de su cargo, que será el 20 de enero del próximo año, dentro de poco más de dos meses.
Hace un par de días se reunió con George W. Bush, justo ahí, en la residencia que habitará próximamente. Dicen los presentes, y según datos revelados por la cadena NBC, que a Bush se le vio desencajado, desencantado, y apenas dejó ver una sonrisa necesaria para la fotografía del encuentro.
Es evidente que, para el presidente electo, la euforia por su triunfo continúa pero, de igual manera, esta adrenalina le va trayendo, poco a poco, la lucidez necesaria para ir viendo el país que está a punto de heredar.
Históricamente, Bush es el presidente saliente que se va con el porcentaje de aprobación más bajo, incluso, que el registrado por Richard Nixon tras el escándalo Watergate. Históricamente también, Barack Obama llega con una popularidad y, sobre todo, con un nivel de expectativas que se sobredimensionan dada la situación actual de nuestro vecino del norte.
Fue muy claro que el factor “crisis” jugó un papel importante en la decisión de los electores, la política económica de George W. Bush dejará en manos de Obama un déficit presupuestario de 483 mil millones de dólares. En el año 2000, cuando llegó a la Casa Blanca, lo que había recibido Bush de manos de Bill Clinton había sido un superávit de 651 mil millones de dólares. Este es el reto número uno para Obama.
El segundo es el que deberá enfrentar con el resto del mundo o, al menos, con alguna parte de él. Y es que Bush deja mermadas las relaciones diplomáticas con algunos países.
Durante estos últimos ocho años, Venezuela y Bolivia retiraron a sus embajadores de Estados Unidos, aunque esto también tuvo que ver con la política radical que ha caracterizado a estos países latinoamericanos, sobre todo al gobierno venezolano.
También está el caso no resuelto de Irak y el del Oriente Medio. Barack Obama habló durante su campaña de un retiro de tropas, pero eso no implica el fin de los problemas de Estados Unidos con esa región del mundo. Porque así como se prometió una salida del ejército estadunidense de Irak, también se habla de una entrada a Afganistán, para tomar control de lo que ahí sigue ocurriendo: el resurgimiento del movimiento Talibán y la presencia de Al-Qaeda.
Aunque esto también puede resultar complicado dado que, además de que sus filas militares se han reducido —a causa de las bajas en esos conflictos—, también sus aliados se encuentran reacios a regresar su apoyo militar.
No están dispuestos a secundar de nueva cuenta a un gobierno estadunidense que nunca pudo sustentar sus teorías sobre Irak y sus peligrosas armas nucleares, aquellas que nunca fueron encontradas.
Y es que resulta lógico que la euforia por el triunfo de Obama continúe, la contienda fue histórica de principio a fin pero, de igual manera, es consecuencia que después del festejo llegue la realidad y es ahí cuando veremos a lo que se refería Bush cuando, en un encuentro con Obama en 2005, le dijo que tenía un “futuro brillante”.
El 4 de noviembre hubo grandes giros en las historias de México y de Estados Unidos, por razones muy distintas. Allá, los electores optaron por Barack Obama como una alternativa a los errores y la prepotencia inagotables de George W. Bush. En México, se vino abajo el avión en que viajaban el secretario de Gobernación y el asesor más importante del gobierno en la lucha contra el crimen.
Lo primero fue obra de la conciencia de una mayoría abrumadora de estadounidenses; lo segundo, nos dicen, fue obra de la casualidad. La elección de Obama fue un signo de esperanza para su país y para el mundo, mientras que la muerte de Mouriño y de Santiago Vasconcelos añadió nuevas razones para el desconsuelo de los mexicanos. Pocas veces se había presentado un contraste más elocuente entre la situación de ambos países. Contraste que se volvió mayor al confrontar el contenido y el sentido de los discursos pronunciados luego por Obama y por Felipe Calderón.
El primer discurso del presidente electo de Estados Unidos me recordó, inevitablemente, el de Churchill ante el Parlamento inglés en mayo de 1940, cuando dijo: “No tengo más que ofrecer que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”. Obama lo dijo de otro modo: “Mientras disfrutamos esta noche, sabemos que los retos que traerá el mañana son los mayores de nuestras vidas: dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo”.
Y añadió: “Siempre seré sincero sobre los retos que nos esperan. Escucharé, sobre todo cuando estemos en desacuerdo. Y, sobre todo, les pediré que participen en la labor de reconstruir este país de la única forma en que se ha hecho durante 221 años: bloque por bloque, ladrillo por ladrillo, mano callosa sobre mano callosa. (…) Esta victoria no es el cambio que buscamos. Sólo es la oportunidad para hacer ese cambio. Y eso no puede suceder (…) sin un nuevo espíritu de sacrificio”.
En contraste, el domingo 9 de noviembre el presidente Felipe Calderón convocó a sus correligionarios a enfrentar las circunstancias desde otra óptica: “Para nosotros (dijo, en relación con el PAN), política es la acción humana encaminada a acceder, ejercer y vigilar el poder para hacer el bien común. (Juan Camilo Mouriño) ejerció el poder con todas sus consecuencias, con todas sus amenazas, con todas sus flaquezas, con todas sus fortalezas, con todas sus ingratitudes, porque es muy fácil pontificar sentados desde la columna de mármol, desde el pedestal que se convierte, precisamente por la inacción, en pedestal de imbéciles”.
Dos visiones diferentes ante las circunstancias más difíciles. La de Obama, convocando “a un nuevo espíritu patriótico, responsable, en que cada uno colabore y trabaje más y se preocupe no sólo de sí mismo sino del otro”. Una visión que pidió resistir “la tentación del partidismo, la mezquindad y la inmadurez que han envenenado nuestra vida política hace tanto tiempo”.
Y la de Calderón, quien llamó a sus copartidarios a honrar la memoria de quien fuera secretario de Gobernación dejando atrás las mezquindades, las ruindades, los pleitos y las envidias “que paralizan la acción del partido, nos alejan de los ciudadanos y además nos hacen perder elecciones”.
Para enfrentar los enormes desafíos que tenemos por delante, el presidente Calderón llamó a sus partidarios a conservar y acrecentar el poder ganado a través de su partido “para seguir luchando contra todos los enemigos de México”. El presidente electo de Estados Unidos llamó en cambio a todos los ciudadanos de su país, “con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: sí, podemos”.
El reto es cómo transitar de la grandeza pasada a la pequeñez futura. Florestán
Cuando la mañana de este domingo el presidente Felipe Calderón llegó a la sede nacional del PAN, al homenaje de su partido a Juan Camilo Mouriño, estaba cerrando un ciclo de su duelo, de su luto, toda vez que ya había tomado la decisión de que Fernando Gómez Mont fuese, más que el suplente o el sustituto, el nuevo secretario de Gobernación.
Desde allí, con su discurso a la militancia, planteó dos objetivos: colocarse por primera vez como el dirigente real del PAN, como ocurre en las democracias modernas donde el jefe de Gobierno lo es de su partido, y anunciar lo que entiendo como el relanzamiento de su gobierno.
El viernes había pedido hablar con Gómez Mont, y al atardecer lo recibió en su despacho de Los Pinos con toda la solemnidad y el peso del caso.
Le iba a designar secretario de Gobernación, convertirlo en el número 2 de su gobierno a la desaparición, trágica, de quien había ocupado el número en sus afectos políticos.
Y eso no era fácil para ninguno de los dos.
Con este nombramiento rompía su métrica, que anuncia la nueva etapa, de echar mano de su círculo íntimo de Los Pinos para llenar los huecos de su gabinete. Lo hizo con el mismo Mouriño en Gobernación, y lo haría con Ernesto Cordero en Sedesol y con Gerardo Ruiz en Economía. En esa misma línea había enviado a Dionisio Pérez Jácome a Hacienda y al mismo Germán Martínez al PAN.
De aquel primer círculo le quedaba una pieza, César Nava, su secretario particular, por lo que muchos ojos lo enfocaron para Bucareli.
El método Calderón en este caso, el sigilo total, pero sobre todo, el traer a un externo de Los Pinos y el discurso en los funerales del PAN, insisto, me dejan claro que estamos en los umbrales del relanzamiento de su gobierno.
Porque, además, si no lo hace ahora, no sé cuando va a encontrar otra oportunidad como ésta que se da en la crisis, lo que es otro aliciente.
1. VITRO.- La situación del gigante del vidrio es grave. La inminente salida de la Presidencia del Consejo de Federico Sada se ve como parte del rescate. Pero, ¿a quién del exterior aceptarían en Monterrey a la cabeza de VITRO? A nadie. Con un valor de capitalización de apenas una quinta parte de su valor, 220 millones de dólares, le decía ayer, VITRO tiene hoy un pasivo por mil 329 millones. A ver cómo;
2. PÁGINA.- Fernando Gómez Mont corrigió la misma noche del lunes la página de su despacho eliminando su apellido y quedando a nombre de “Zinser y Esponda, Abogados”; y
3. QUIETOS. Por el momento no habrá nombramientos en la Secretaría de Gobernación. Gómez Mont se quedará con toda la alineación de Mouriño, toda vez que se mantuvo doce años fuera de esas ligas, lo hizo llegar solo porque no tiene equipo político. Pero lo reconformará y entonces será.
Seguridad, esquizofrenia y subestimación social
Como sociedad, quizá por las insuficiencias de las autoridades, de los medios o una cierta complacencia ante un fenómeno que advertimos sólo cuando nos toca de cerca, tenemos una suerte de esquizofrenia con respecto al tema de la seguridad y, sobre todo, del narcotráfico, lo mismo acerca de las medidas que se deben adoptar en la lucha contra el mismo.
Esta semana, en la reunión del grupo de alto nivel México-Colombia que se dio en el contexto de la visita del presidente Álvaro Uribe a nuestro país (por cierto, la diplomacia colombiana a veces debería reflexionar un poco más antes de declarar como “sus verdaderos aliados en la lucha contra el terrorismo” a ciertos grupos, pero ese es otro tema), el procurador Eduardo Medina-Mora reflexionó sobre una de las enseñanzas que a partir de Colombia habíamos aprendido, ambos países, con un costo social muy alto: “La subestimación de la capacidad de generación de violencia (del crimen organizado), de terror, su capacidad de generación de poder económico y de intimidación y destrucción institucional”. Retomando una frase del secretario de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, el procurador dijo que tanto México como Colombia “sabemos de la capacidad de fuego del crimen organizado, del poder corruptor de su dinero, de su creatividad para tratar de evadir la justicia, de las terribles consecuencias que ello imprime en los jóvenes”. Es así como, con características diferentes, con realidades que integran otros fenómenos, México y Colombia no son los únicos países de la región asolados por el narcotráfico y el crimen organizado (en Venezuela y Bolivia se mueve con impunidad; en Brasil, sobre todo en las fronteras amazónicas y en las grandes favelas de Río de Janeiro o los barrios marginales de Sao Paulo, el narcotráfico tiene un pleno control de la situación; Centroamérica está siendo avasallada en ciertas regiones por él), pero, sin duda, es donde tiene una mayor expresión social y política. La diferencia es que, como sociedad, a diferencia de Colombia y en forma muy similar a lo que ocurre, por ejemplo, en Brasil, no terminamos de asimilarlo y de asumir un frente común contra la delincuencia organizada. En la sociedad, en los medios, incluso en una parte de la estructura de gobierno (federal, estatal, municipal), estamos escandalizados y preocupados por la inseguridad, pero todavía se sigue percibiendo el fenómeno como algo ajeno, extraño, como el enfrentamiento entre dos fuerzas (el Estado y el crimen organizado) en el que la sociedad tiene poco o nada que hacer más que lamentarse de las víctimas y de exigir, con razón, aunque ello no sea suficiente, mayor seguridad.
Quizá los que estamos subestimando el poder del narcotráfico somos nosotros: estamos subestimando la capacidad de daño que puede ejercer sobre nuestras familias y nuestro entorno, sobre nuestros hijos y nuestra sociedad. Y, en demasiadas ocasiones desde las expresiones sociales o partidarias o desde los mismos medios de comunicación, esa incomprensión se refleja en informaciones, explicaciones, que parecieran tan lejanas, tan despreocupadas (aunque se vistan de indignación social) por sus consecuencias, que terminan colaborando con la estrategia que el crimen necesita para tratar de consolidar su poder.
El tema es recurrente: pasó y sigue sucediendo con los medios que publican mantas, mensajes, fotos, que les envían los integrantes del crimen organizado (en ocasiones por incomprensión de lo que significa difundir gratuitamente el mensaje de quien se debería considerar un adversario, un enemigo; en otros casos, por corrupción y también debido al miedo de algunos editores), pero ocurre, también, por ejemplo, con la caída del avión en el que murieron Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos y otros funcionarios. Ninguna tesis se puede descartar con la información que tenemos hasta ahora: puede haber sido un accidente o pudo haber sido un atentado o un accidente provocado. Pudo ser consecuencia de fallas mecánicas, errores humanos, condiciones atmosféricas o de la manipulación del equipo, de lo que se quiera. Se tienen, sin embargo, certidumbres: el avión no estalló en vuelo; el avión no venía envuelto en llamas cuando cayó sobre las calles de la ciudad; no fue derribado ni a disparos ni con un misil ni con una bomba o con cualquier tipo de explosivo. Además, los cuerpos, los restos casi completos del aparato y los equipos clave para reconstruir lo sucedido, han sido recuperados y están en manos de las instituciones internacionales más competentes para estudiarlo y ofrecer un dictamen sobre lo acontecido. Nadie puede evitar especular cotidianamente acerca de lo que realmente sucedió, pero hacerlo en los medios, públicamente, alimentar esas especulaciones con razonamientos inverosímiles y faltos de la más elemental información como para sustentarlos, es una actitud absolutamente irresponsable que ya hemos repetido muchas veces en el pasado y permite que una serie de vivales de la política, los medios y la seguridad hagan su agosto y ganen espacios esparciendo basura informativa, contaminando aún más una situación de por sí compleja y haciéndole el juego a quienes dicen combatir. No se trata de censurar la información, al contrario, de lo que se debería tratar es de frenar la irresponsabilidad informativa. Hoy, muchos de los mismos que aseguraban que La Paca había resuelto el caso Ruiz Massieu, inventan historias sobre el vuelo caído.
La ecuación es sencilla: cuanto mayores son las versiones infundadas, cuanto más se confunde la información con el chisme, cuando se da como buena, sin siquiera verificarla, una información, ya sea proporcionada por un grupo de delincuentes como por conducto de un medio prestigioso, se abona el terreno de la inestabilidad y la desestabilización. Y esa capacidad de desestabilizar es la que más hemos subestimado. Y la que más daño ejerce.
En este país muy poca gente le cree al poder público cuando emite cualquier mensaje oficial o exalta sus logros, ya que a través de décadas se ha ganado a pulso ese rechazo de la sociedad, en razón del engaño y la burla que nuestros políticos han ejercido mediante los inmensos presupuestos que han utilizado para manipular y engañar a la comunidad.
Esa larga historia de desaciertos ha tenido capítulos verdaderamente emblemáticos, como lo fueron los que protagonizaban los sucesivos secretarios de Hacienda de nuestro país cuando salían a garantizar con vehemencia la fortaleza del peso, logrando que la gente saliera despavorida a comprar dólares antes de que los aplastara la inminente devaluación de nuestra moneda.
Así también sufrimos el cinismo de quien publicitó su compromiso para enjaular a “los ratas” del delito, para que después ese mismo personaje se convirtiera en el paradigma artero del peculado y de la ratería, que lo exaltó como el rey de todos los ratas.
De ese mismo modo, “la marcha al mar”, “el trabajo fecundo y creador”, “arriba y adelante”, “la renovación moral” y tantas otras campañas acuñadas para los bronces por nuestros próceres sólo sirvieron para construir la muralla impenetrable de la incredulidad ciudadana, en razón de los resultados catastróficos que en cada caso sufrió la población.
Por ese motivo, ahora ha sido indispensable recurrir a testimonios independientes, a dictámenes impecables y a informes públicos y detallados para defender la verdad y así superar la incredulidad, el escepticismo y las fantasías que se crean cuando se tiene que enfrentar una gran crisis de credibilidad. Ese rechazo social tiene como origen la falta de una auténtica democracia, en la que el poder público, en todas sus denominaciones, entienda que la rendición de cuentas y la transparencia no son enemigas del poder, sino sus mejores aliadas, y que la verdadera gobernabilidad se sustenta en la credulidad del pueblo ante las conductas de las autoridades y los actos de gobierno.
No hay poder más fuerte ni estructura política más sólida que aquella que se sustenta en la verdad y en la certeza de sus palabras y de sus actos, ya que con ello se supera la corrupción, la inmoralidad y la impunidad; y esto sólo se logrará cuando en forma permanente la sociedad tenga el derecho de conocer, auditar y sancionar las actividades y las desviaciones del poder.
Vieja como la política es la impugnación de que el poderoso gobierna con y para sus amigos.
La queja es que los amigos del poderoso son personajes inferiores que desplazan del poder a gente de más mérito, con lo cual el argumento alcanza un tono de altas miras ciudadanas. Al criticar al poderoso por preferir a sus amigos no se está pensando sino el bien de la República.
Es un discurso favorito de políticos desplazados. En la era priista su formulación canónica sonaba así: El Presidente debe rodearse de gente buena y capaz. La chocarrería de miembros del propio partido completaba: “Buena para nada y capaz de cualquier cosa”.
(La chocarrería es una grandeza olvidadas del equipaje priista de otros tiempos: siempre estaba ahí, al pie de los presidiums, en los corrillos de las grandes ocasiones donde interminables oradores atragantaban al público con solemnes lugares comunes).
“A los amigos justicia y gracia; a los enemigos, la ley”, dicen que decía Juárez en un repetido apotegma que nadie ha podido documentar. El apotegma es perfecto, sin embargo, porque resume la intimidad personal del poder, de todo poder.
Con todo, la verdad es que los amigos no alcanzan para gobernar un Estado y que la amistad se construye también en el trabajo. No hace falta ser amigo del piloto al que se encarga el avión presidencial o la Secretaría de Hacienda. Luego, con el trabajo, vienen la confianza y la amistad, o la desavenencia y el pleito.
Nada crea tantas amistades y tantas enemistades como la política, decía Cicerón. Abominaba de ella con conocimiento de causa pues no había podido sustraerse nunca a su cerco imantado.
Alguna vez un embajador latinoamericano en Washington hizo la crítica del presidente Ronald Reagan, diciendo que era un hombre flojo y tonto cuyo único talento había sido nombrar gente capaz.
Era una crítica pero me pareció un elogio. Quizá no haya mayor sabiduría en un político que la de escoger bien a sus colaboradores. El presidente Calderón tiene su propia baraja en la materia: es breve y exigente.
Breve, porque su partido es pobre en gente con experiencia en altos puestos de gobierno. Exigente, porque el mandatario desconfía por naturaleza. Vive agudamente el fenómeno, acaso inevitable en su puesto, de la soledad recelosa del poder.
Coda: Hay una esterilidad peor que la del crítico ocioso: la del hombre de acción que no cambia nada.
Los que piensan que ceder ante el uso de la fuerza y las amenazas de los violentos es una señal de “prudencia política”, que se lo expliquen a los familiares y amigos de los nueve pasajeros que viajaban en el Learjet que cayó en Reforma y Periférico.
Que se lo expliquen a los hijos, hermanos, esposas y esposos de los cinco muertos en tierra a consecuencia de la caída del avión.
Si el gobierno anterior no hubiera dado su brazo a torcer por una minoría violenta que impidió la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, hoy estarían vivos Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos, sus colaboradores y la tripulación de la aeronave.
Si no se hubieran echado para atrás ante la agresividad de un grupo de ejidatarios que los amedrentaron con el filo de unos machetes, hoy estarían vivos Alan Cristian Vásquez Vargas, Pedro Sánchez Arteaga, Patricia María del Carmen Oropeza, Roberto Cesáreo González y un desconocido que aún se encuentra en el Semefo.
No se trata de un “hubiera” abstracto y especulativo, sino de una realidad: el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se encuentra saturado, y por esa razón se proyectó una nueva terminal aérea en Texcoco.
Por la relevancia pública de quienes viajaban en el Learjet y por la posibilidad para mí, muy remota de que se trate de un atentado, se ha descuidado ese otro ángulo de la tragedia: pudo evitarse.
Hoy ese aeropuerto en Texcoco debería estar en funcionamiento, con cuatro pistas en lugar de las dos que actualmente hay.
Ese aeropuerto, que no se hizo porque el estado se doblegó ante una minoría violenta, hubiera hecho imposible que un boeing 767, como el de Mexicana que venía procedente de Buenos Aires, volara a una altitud tan baja sobre la Ciudad de México.
De ninguna manera un Learjet se habría acercado a una distancia peligrosa de un 767 que aterrizaría en Texcoco.
Las rutas de llegada al nuevo aeropuerto eran mucho más favorables que las actuales.
Sólo en casos excepcionales los aviones grandes pasarían sobre la Ciudad de México, y a una altitud muy superior a la que todavía sobrevuelan.
Con el nuevo aeropuerto se creaba una tercera vía de aproximación, que estaba programada entre el Ajusco y Morelos.
Algún día va a ocurrir un accidente serio en el Distrito Federal por la saturación de vuelos y porque los aviones pasan muy bajo sobre la ciudad, se dijo cuando fue cancelado el proyecto de Texcoco.
Ese accidente ya ocurrió, y costó la vida a 14 personas.
Incluso en el improbable caso de que la caída del Learjet en que viajaba el secretario de Gobernación hubiese sido producto de un atentado, las personas que perecieron en tierra hoy estarían con vida.
Sí, la debilidad en el manejo del gobierno también puede derivar en negligencia criminal.
Es cierto que el gobierno anterior planteó muy mal los términos de la expropiación, pues se pagaba a siete pesos el metro cuadrado a los ejidatarios.
Luego se ajustó el precio y una minoría compuesta por dos comunidades, de un total de 14, se opuso a la construcción del Aeropuerto Internacional de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.
La asamblea de comunidades ejidales era ampliamente favorable a la construcción del aeropuerto.
Sin embargo, una minoría en la que participaban grupos armados con machetes, se enfrentó a la policía en distintas ocasiones, como una forma de frenar el proyecto.
Luego secuestraron a funcionarios que acudieron a San Salvador Atenco a negociar, de buena fe, un mejor arreglo para que dieran su anuencia a la construcción de la nueva terminal aérea.
A esos funcionarios los amarraron a un poste en la plaza pública y amenazaron con quemarlos vivos.
Luego secuestraron camiones de la policía y uno de Coca-Cola, a los que incendiaron.
Patearon y golpearon a policías sin que nadie les marcara el alto en sus acciones agresivas e ilegales.
Así acobardaron al gobierno y se canceló el proyecto que, además, implicaba una inversión de más de tres mil millones de dólares, generación de empleos y posibilidades de desarrollo para los habitantes de la región.
Fue así como nos quedamos con el mismo aeropuerto, que tuvo una ampliación de instalaciones, pero permanece en el mismo lugar y no agregó ni una nueva pista.
Los aviones siguen pasando sobre nuestras cabezas. Y los violentos se siguen saliendo con la suya.
La democracia sí funciona
Las pasadas elecciones presidenciales en Estados Unidos dejan una lección que vale la pena rescatar y destacar: el hecho de que el sistema democrático sigue siendo el mecanismo por excelencia para propiciar el cambio político sin rupturas.
Ya Karl Popper había anticipado en La sociedad abierta y sus enemigos que la democracia es la única forma de gobierno en la que la clase política puede ser sustituida sin un derramamiento de sangre. En ese sentido, la gran virtud de ese régimen es que consiente la convivencia pacífica de la diversidad política e ideológica existente en una sociedad al permitir que cada determinado tiempo, mediante las elecciones, los ciudadanos decidan quiénes serán los encargados de tomar las decisiones colectivas y, con ello, que los cambiantes equilibrios políticos se vean reflejados efectivamente en órganos representativos del Estado.
No nos equivoquemos, el estadounidense dista mucho de ser un sistema democrático modélico. Es más, creo que es una de las democracias más disfuncionales, anquilosadas y corruptas de las hoy existentes. La preeminencia del dinero y la presencia y representación de los grandes y poderosos grupos de interés, que inspira la actuación de los partidos y de los políticos, siguen siendo los ejes articuladores de todo el proceso democrático de EU. Sin embargo, con todo, las recientes elecciones evidenciaron que la poderosa coalición de intereses económicos, ideológicos, militares y políticos que se apoderó de la Casa Blanca durante los mandatos de George W. Bush pudo ser echada de la Presidencia a través de la vía electoral.
El triunfo de Barack Obama en ese sentido, más allá de sus méritos personales, de su formidable capacidad para recaudar fondos y de la exitosa estrategia de campaña, centrada más en el planteamiento de propuestas y en la ilusión del cambio, que en responder la agresiva campaña negativa de la que fue objeto tanto en las elecciones primarias como en las constitucionales, reivindica la vía democrática como la vía idónea para procurar la renovación de la clase política.
Por supuesto que la democracia no es una panacea que venga a resolver por sí misma los problemas de la sociedad. Eso depende de la eficacia y la idoneidad de las políticas públicas que sean instrumentadas en cada caso para resolver los desafíos que la realidad impone a los órganos del Estado (ese, por cierto será el reto que ahora deberá enfrentar Obama, al tener que encarar la grave crisis económica estructural que, entre muchos otros problemas, le hereda la catastrófica gestión de Bush). Pero, de cualquier manera, el ejercicio del poder político y las consecuentes decisiones que tomen los gobernantes son la materia del juicio ciudadano que en cada proceso electoral les permite aprobar o no una gestión pública, o bien reprobarla y optar por un cambio renovando de la clase gobernante.
Se trata de un juego virtuoso en el que los ciudadanos (aun los más ignorantes y ajenos a la política —que en ocasiones, como en Estados Unidos, son la mayoría—) son involucrados en el proceso decisional mediante la elección de sus representantes y, por ese simple hecho, tienen la posibilidad de orientar sus destinos políticos inmediatos. Se dice fácil y parece poco, pero en ello reside la gran virtud del sistema democrático: en el derecho-poder de los ciudadanos de decir quién se queda y quién se va.
¿A qué fue López Obrador a Televisa?
Pero siempre queda Televisa, el Imperio del mal, “la fábrica más grande de producción de mentiras”, como la llamó ayer. A López Obrador lo tienen sin cuidado los otros medios: él sólo tiene ojos, oídos y vísceras para los noticieros (y Tercer Grado) de Televisa. Parece un asunto de virilidad. ¿Qué dirían los suyos, qué se diría él, si dejara de mentarle la madre, “respetuosamente”, a Televisa?
Nunca le ha importado que la reclamación tenga sustento. Lo esencial es aferrarse al “cerco informativo”, la “desinformación mediática” y los “periodistas vendidos al poder”. No le importa que los ratings suban y que su credibilidad baje, que los periodistas salgan mejor evaluados que él en las encuestas, que la gente confíe más en la televisora que en su “gobierno legítimo”.
Nada de eso cuenta porque lo de Televisa es un pleito de machos. Y ahora de supervivencia. Por eso fue a Chapultepec 18. Por una pequeña dosis de suero.
Por eso prometió regresar las veces que sea necesario.
Calderón, ¡no, no, no y no!
Felipe Calderón, quien es maestro en economía y además presidente de la República, dijo, hace un par de días, comentando sobre la crisis económica, que “la mano invisible del mercado ha fallado y (que) se requiere (de) la mano firme y justa del Estado…”, y que “con una política contracíclica a nivel mundial se reactivará más pronto la economía”, afirmaciones que, para decirlo rápido, no son verdaderas. Voy por partes.
La causa de la crisis, de la burbuja crediticia, con todo lo que ella trajo consigo, y del reventón de dicha burbuja, con todo lo que ello traerá consigo, se encuentra en la política monetaria practicada por la Reserva Federal, el banco central estadunidense, a partir de 2001, y puesta en práctica, nuevamente, en los últimos meses, lo cual es tanto como intentar curar un envenenamiento con más veneno.
Y esa política, de creación engañosa de crédito y baja artificial en la tasa de interés, fue obra, ¡no del mercado!, sino del Estado. Esto último debe quedar muy en claro: lo que falló no fue el mercado sino el Estado, realidad que contradice lo afirmado por Calderón, quien, como maestro en economía que es, no sabe cuáles son las causas de los ciclos económicos, ignorancia imperdonable en quien detenta el título de maestro en la materia. Para comenzar, y en la materia no puede haber mejor comienzo, le recomiendo, de Ludwig von Mises, The causes of the economic crisis, mismo que puede conseguir en: http://www.mises.org/store/Causes-of-the-Economic-Crisis-The-P323C0.aspx.
Sintetizo la explicación que nos da Mises: el origen del ciclo económico, y por lo tanto de las crisis recesivas, se encuentra en el monopolio estatal de la emisión primaria de dinero, es decir, en los bancos centrales, es decir, en el Estado, no en el mercado.
Una vez leído Mises, recomiendo, de Murray Rothbard, The mystery of banking, mismo que puede conseguir en: http://www.mises.org/store/Mystery-of-Banking-P528.aspx. Don Felipe, ¡por favor, léalos! Le harán más bien que todo lo que pudo haber aprendido en la maestría.
Con relación a la intención de impulsar “una política contracíclica que permita atenuar los efectos nocivos de una probable recesión mundial, a través de políticas sincronizadas en todas las economías del mundo”, con relación a ello, repito, hay que decir que la recesión causa más bien que mal, siendo en todo un mal necesario, que como tal hay que permitir, ya que es por ella que la economía se purga de las malas inversiones que se hicieron al amparo de la burbuja crediticia, a la sombra del engañoso aumento en la oferta de crédito, al impulso de la baja artificial en la tasa de interés.
Es por la recesión que la economía elimina lo innecesario, lo inconveniente, lo superfluo, liberándose factores de la producción de actividades económicas que los consumidores no están dispuestos a financiar, para reasignarse hacia actividades que sí sean, sobre todo desde el punto de vista económico, productivas.
Intentar, poniendo en práctica políticas contracíclicas, evitar la recesión, es tanto como intentar evitar la corrección de excesos y defectos en la asignación de los factores de la producción, y por lo tanto en la producción de bienes y servicios, defectos y excesos que deben corregirse, sobre todo si las empresas han de servir mejor al consumidor, utilizando productivamente los factores de la producción.
Desde el punto de vista de la ciencia económica lo dicho por Calderón, repetido, palabras más, palabras menos, por más de un gobernante no tiene sentido. Sin embargo, es lo políticamente correcto, lo cual habla muy mal de lo político. Si eso es lo políticamente correcto, ¿qué no será lo incorrecto?
Comentarios pejistas de una muerte trágica
Juan Camilo Mouriño fue uno de los bête noire de los lopezobradoristas de hueso colorado. Agredirlo se convirtió en divisa cotidiana. El ex secretario de Gobernación era un anatema. Lo odiaban. Atacar a Mouriño era, por supuesto, una manera de atacar a Calderón. Lo hicieron con todo tipo de epítetos, la mayoría de ellos mentirosos e injustos. Se pasaron. Porque una cosa es que la oposición investigue, fiscalice y critique a los gobernantes, lo cual es saludable en una democracia, y otra muy diferente es que, por odio, se condene a una persona a la pira pública, lo cual es más fascista que democrático.
Visité el Sendero del Peje, el medio de internet donde se informan y conversan los lopezobradoristas, para ver las opiniones sobre la trágica muerte de Mouriño. Conclusión: siguen odiándolo. A continuación presento algunos comentarios representativos de lo publicado en este sitio de internet sobre el lamentable deceso del ex secretario de Gobernación. Dos advertencias. Primero, muchos comentarios no los pude transcribir por la cantidad de groserías que contienen. Segundo, corregí la ortografía de los que a continuación se reproducen.
“Lo desaparecen ficticiamente para evitar el escándalo que viene debido a las investigaciones sobre su español padre” (Arsenio Lupin, 05/11)
“Confirmadísimo Mouriño no murió en el avionazo... murió de gastritis aguda, después de pasarse de largo por un retén del Ejército... Por último para los panistas, se recoge lo que se siembra, sembraron odio y jamás he escuchado a alguno ni al enano inútil, ni al difunto pedir disculpas por la cantidad de mentiras y aberraciones que dijeron, convirtiendo al país en un hervidero de odio, hoy vemos el resultado. Por lo pronto y desde mi punto de vista, no hay nada que lamentar, más allá de la muerte de una persona”. (Pfloyd, 05/11)
“¡Uno menos yupi, yupi!” (Anónimo, 05/11)
“¿Cuál lamentar? Estamos celebrando de gusto, pinches PANdejos, entiéndanlo bien, nadie los quiere. Ni ustedes mismos se quieren”. (Anónimo, 05/11)
“Muy lamentable lo sucedido, pero ¿quién nos asegura que ahí iba Mouriño? No quedó nada en absoluto, ni para pruebas de ADN, este gobierno es tan corrupto, que no dudo que se atrevan a crear una farsa, importándoles un bledo que mucha gente inocente muera. Qué casualidad que posterior a la reforma petrolera y en cuanto se destapaba la cloaca familiar de Mouriño, éste ‘muere’, ahora es una víctima y se le ‘despide’ con honores. Para mí que sigue como siempre, tal vez ahora ‘ciudadano’ por nacimiento, en otro país”. (Medi, 09/11)
“La muerte de un cerdo no hace que se cierre el negocio de la granja, pero éste era un buey muy orejón. Lo sarcástico del asunto es que el virrey de la Nueva España quería abrazar el gran negocio del petróleo y fue a morir a los pies de la fuente de petróleo”. (Fecalifóbico, 07/11)
“También reclamarle que hubiera caído un poquito antes en los pinoles y que hubiera estado el enano”. (Anónimo, 07/11)
“Lo único que lamento es que el pelele espurio no haya ido en el mismo avión. ¿Por qué, Dios mío, por qué?” (Alberto Fernández, 06/11)
“Che Téllez, sólo falta que diga que fue obra del mismísimo Bin Laden, pero la neta como ya está dando el rucazo, no le atinó al edificio el muy güey. La idea era dar pretexto a Mr. Bush para una invasión... ya pensarán en algo más...” (Richi, 07/11)
“Si el gobierno y esa mala calaña dice que fue accidente entonces fue atentado”. (Anónimo, 07/11)
“Bienaventurados los que denunciaron la corrupción de Mouriño antes de su muerte”. (Anónimo, 06/11)
Hasta en la muerte siguen insultándolo, a él y al Presidente. No hay tregua posible. Son, sin duda, expresiones de un odio irracional. Y, como siempre, el odio lo único que genera es más odio. Un antilopezobradorista también dejó su comentario en El Sendero del Peje que lo resume todo: “Ojalá siga el Peje, sí, sí, sí, ¡qué se echen al Peje pero ya!” (Anónimo, 05/11)
Calderón: viaje a las raíces
Castillo Peraza: “Los adversarios no pueden escribir nuestra historia”
Con Gómez Mont, el Presidente empieza a anotar su propia memoria
Ni ocurrencia ni emergencia. Tampoco volado o mera puntada. La llegada de Fernando Gómez Mont a Gobernación es, sin más, la historia de Felipe Calderón.
Todos saben que Calderón se encumbró en la política partidista de la mano de Carlos Castillo Peraza. Todos saben que Castillo Peraza se encumbró en la política partidista de la mano de Luis H. Álvarez. Y todos saben que don Luis recuperó para los doctrinarios del PAN —en febrero de 1987— el partido que les arrebató el Grupo Monterrey.
Lo que pocos saben es que ese 21 de febrero de 1987 el discurso que ganó el voto de los consejeros panistas a favor de H. Álvarez proponía el regreso de Acción Nacional a su origen, y que en su parte medular el mensaje era precisamente el de ir “a las raíces”. ¿Qué eran esas raíces? Pues simple y llanamente recuperar los valores y la historia que dieron origen al partido azul.
Viene a cuento el ejercicio de memoria, porque a partir de ese 1987, luego en la elección presidencial de 1988, y meses después en las llamadas concertacesiones entre el PRI de Carlos Salinas y Manuel Camacho y el PAN de Luis H. Álvarez, los actores centrales fueron, en ese orden, don Luis, Castillo Peraza, Fernández de Cevallos, y dos panistas de párvulos que desde entonces se propusieron hacerse del control del PAN. Eran Felipe Calderón y Fernando Gómez Mont, la joven sangre azul panista.
Debemos insistir. El gobierno de Felipe Calderón vive momentos que pudieran ser históricos para su partido y su proyecto, porque se produce una vuelta al pasado, un “viaje a las raíces”; enseñanza partidistas que en ese 1987 marcaron a los H. Álvarez, a los Castillo Peraza, Fernández de Cevallos, Calderón Hinojosa y, claro, a los Gómez Mont.
A partir de ese 1987, Castillo Peraza no sólo se convirtió en el ideólogo del PAN que por seis años condujo don Luis, sino en pieza clave de la arquitectura ideológica y doctrinaria que llevaría al PAN al poder. Luego de las elecciones federales de 1988 —fraude monumental orquestado por Manuel Bartlett y Manuel Camacho a favor de Salinas—, Castillo Peraza propuso “legitimar” a Salinas en el ejercicio del poder, lo que significaba una alianza con el PRI, que nunca quiso ser aceptada como una subordinación.
Esa alianza se reeditó con el gobierno de Ernesto Zedillo e hizo posible que Vicente Fox echara al PRI de Los Pinos en 2000. A partir de ahí, Fox mantuvo la alianza con un sector del PRI, convertido en oposición. En los hechos, a partir de 2006, Felipe Calderón mantuvo la misma alianza con variopintos del PRI, a los que junto con sus leales incluyó en su gabinete. La señal más negativa para el PAN fue que excluyó al viejo panismo que hizo posible que Acción Nacional llegara al poder. ¿Pero qué pasó a partir de la tragedia que le costó la vida a Juan Camilo Mouriño? Poca cosa, que Calderón regresó a sus raíces.
Vale recordar, por ello, un ensayo de Carlos Castillo Peraza sobre el tema —revista Palabra, abril de 1989—, en el que se puede encontrar una clara explicación de por qué Gómez Mont a Gobernación. El texto se titula “Viaje a las raíces”, y dice en sus partes medulares:
“No es sano permitir que los adversarios, por respetables que sean, nos escriban a su gusto y conveniencia nuestra propia historia.
“A esas raíces (las de la historia del PAN) hay que ir una y otra vez. Acción Nacional está ocupando espacios y asumiendo responsabilidades políticas que no había asumido antes en el mismo grado que ahora. Partido de principios, obligado ante sí mismo y por las circunstancias a reiterarlos durante años desde una oposición virtualmente sin salida, se ve hoy frente al riesgo de olvidar o de minimizar su propia herencia, dados los imperativos del ejercicio de una ‘cuota de poder’ que su propio éxito cultural y político ha puesto en sus manos”.
Castillo Peraza no rechaza la alianza con el PRI, pero advierte del riesgo de que se convierta en pragmatismo sin contenido cultural, político y popular. Y advierte:
“Esto desvincularía al PAN, primero de sí mismo y luego quizá de su electorado. Y no se trata de un riesgo sólo para el PAN… en otros países las políticas de concertación, que tienen innegables resultados buenos para la convivencia social, han dado como resultado ‘agregado’ una desvalorización de la política, de los políticos, de los partidos y de la participación del electorado en los comicios”.
Podríamos entender muchas cosas si comparamos el discurso de Felipe Calderón del pasado domingo con el ensayo de Castillo Peraza, si contrastamos el regaño al PAN y la llegada de Gómez Mont. ¿O no?
"La evidencia preliminar indica que el siniestro f...
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