Source: http://www.slideshare.net/roxanasilvach/cuaderno-capacitacin-talleres-gobernanza-gad
Timestamp: 2016-10-01 04:10:09+00:00

Document:
Gobernanza local para autoridades 2014 Slideshare uses cookies to improve functionality and performance, and to provide you with relevant advertising. If you continue browsing the site, you agree to the use of cookies on this website. See our User Agreement and Privacy Policy.
Gobernanza local para autoridades 2014 Upcoming SlideShare
Gobernanza local para autoridades 2014 1,451 views
Cuaderno de Capacitación Electoral 8 sobre Gobernanza Local para autoridades 2014. Este cuaderno se lo presenta en los talleres de #GobernanzaGAD a las autoridades electas el pasado 23 de febrero del 2014. ...
Gobernanza local para autoridades 2014 1.
Cuaderno de Capacitación Electoral 8
AUTORIDADES 2014:
Dra. Roxana Silva Chicaíza
Felipe Cisneros Palacios
- Felipe Cisneros Palacios
- Natally Soria Moya
- Mario Játiva
- Coordinación Nacional Técnica de Procesos de Participación Política
- Dirección Nacional de Organizaciones Políticas
- Juan Toledo
- Adriana Sepúlveda
© Derechos reservados Instituto de la Democracia
Esta publicación no expresa ni compromete los fines constitucionales y legales del Instituto de la Democracia, es un aporte al debate
académico, pluralista y democrático sobre los temas centrales de la participación ciudadana, las organizaciones políticas y la
La educación es concebida como una herramienta de cambio político dentro de los
procesos de recuperación y transformación del Estado que se vienen impulsando en los
últimos años en el Ecuador, como se orienta en el artículo 27 de la Constitución Política
del 2008. Distintas normativas confirman la directriz constitucional, es el caso del
(COOTAD) que en sus artículos 151, 152 y 153 decretan la exigencia del
fortalecimiento institucional de los Gobiernos Autónomos Descentralizados por medio
de la formación, capacitación y asistencia técnica. Asimismo, el Plan Nacional del Buen
Vivir (2014-2017) y el Plan Nacional de Descentralización (2012-2015) expresan dicha
voluntad en sus lineamientos y objetivos estratégicos.
En este contexto, el Consejo Nacional Electoral, el Instituto de la Democracia, el
Instituto de Altos Estudios Nacionales, el Consejo Nacional de Competencias y la
Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo en un esfuerzo conjunto han
desarrollado el Programa de Capacitación en Gobernanza Local para autoridades electas
GAD con el objetivo de fortalecer los conocimientos y capacidades en gobierno y
gestión pública territorial en los GAD, con visión integral y orientada a fomentar el
desarrollo local sostenible, mediante el manejo y aplicación de las disposiciones del
modelo de descentralización y desconcentración, plasmado en la Plan Nacional del
Como parte complementaria del programa se ha diseñado una guía académica en la que
se recoge a grandes rasgos los ejes temáticos de los talleres, que son: Democracias;
liderazgo; revocatoria de mandato y rendición de cuentas; innovación local; uso de las
TIC para la transparencia; políticas públicas y buen vivir; y, planificación y
ordenamiento territorial. Adicionalmente, al final encontrará ejercicios prácticos sobre
liderazgo, y una guía rápida de acceso a la comunidad virtual de voto transparente.
PRESENTACIÓN ............................................................................................................ 1
EJE DE CAPACITACIÓN N°1 ....................................................................................... 4
La democracia: ¿un sistema político o un modo de vida? ........................................................ 4
Liderazgo y cambio.................................................................................................................. 15
Revocatoria de mandato y rendición de cuentas ................................................................... 27
Innovación local ...................................................................................................................... 47
EJE DE CAPACITACIÓN N°2 ..................................................................................... 64
Espacios virtuales para diálogos ciudadanos: el uso de las TIC para la trasparencia ............. 64
EJE DE CAPACITACIÓN N°3 ..................................................................................... 73
Políticas públicas y buen vivir.................................................................................................. 73
Planificación y ordenamiento territorial................................................................................. 81
ANEXOS........................................................................................................................ 90
Anexo 1: Ejercicios prácticos sobre liderazgo ......................................................................... 90
Anexo 2: Guía rápida de acceso a la Comunidad Virtual de Voto Transparente:................. 100
EJE DE CAPACITACIÓN N°1
La democracia: ¿un sistema político o un modo de vida?
Elaborado por: Felipe Cisneros Palacios1
Para el último proceso electoral del 23 de febrero de 2014 se registró un total de 11 613
270 electores habilitados para votar a nivel nacional; de ellos el 84.2% fueron electores
entre 18 y 65 años, un 10.9% mayores de 65 años y un 5% electores facultativos entre
16 y 18 años. En retrospectiva, para el año en el que se retornó a la democracia en el
Ecuador a finales de la década de los setenta, muchos de los ecuatorianos pertenecientes
al actual 84.2% de electores no nacían aún, muchos de ellos votaban por primera vez
aquel 16 de julio de 1978 y solo un porcentaje pequeño fue testigo viviente de los años
anteriores a la dictadura, aquellos durante la dictadura y los últimos treinta y cinco años
de democracia en el Ecuador. Para un gran porcentaje de la población actual, la
democracia es el único sistema de gobierno que conocen y en el que han crecido,
muchos de ellos desconocen que el Ecuador vivió otros sistemas de gobierno que desde
su naturaleza misma, se caracterizaron por imponer un orden con base a la represión, al
miedo y a la exclusión. Es que para las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado,
Latinoamérica sintió en carne propia los agravios de dictaduras sangrientas que nada
aportaron al desarrollo político, económico, social y cultural de nuestros pueblos, todo
lo contrario, todas ellas afirmaron en la razón de la ciudadanía latinoamericana el
rechazo a sistemas como estos y sobre todo, la importancia que la democracia significa
para la vida de todas y todos nosotros.
No obstante, la democracia no solo significa elecciones o un sistema de gobierno con
instituciones legítimamente establecidas bajo un orden constitucional y legal
determinado. La democracia va mucho más allá de la mirada procedimental y
tradicional, tanto, que la democracia contemporánea pasa a ser de sistema político a un
modo de vida en donde el bien común tiende a ser el motor sobre el cual las ciudadanas
y ciudadanos ejercemos libre y entusiastamente nuestros derechos a participar en los
asuntos de interés público. El presente capítulo replantea el significado de la democracia
procedimental para elaborar una definición más integral y que nos invita a comprender,
a reflexionar y a actuar conforme a las distintas acepciones de democracia que establece
Director de Investigación. Instituto de la Democracia
La palabra democracia por si sola es difícil de contextualizarla, solamente cuando se la
conjuga con otras es que empieza a tomar forma y a aflorar sus múltiples dimensiones.
A la democracia se la vincula con la participación, con la inclusión, las libertades, la no
discriminación, el respeto a la diversidad, el reconocimiento del pensamiento plural, la
tolerancia, la aceptación que todos somos iguales pero que al mismo tiempo todos
somos distintos, entre otras. Precisamente, la democracia se constituye como alternativa
a aquellas formas de gobierno hegemónicas del siglo XIX en distintas partes del mundo,
sobre todo, como consecuencia de la abolición de la esclavitud, el reconocimiento de los
derechos humanos y la instauración del sufragio universal.
El Ecuador no fue la excepción, a pesar de que en 1830 se declara como república y se
expide la primera Constitución, los derechos políticos estaban destinados para un
minúsculo porcentaje de la población; por ejemplo, eran considerados ciudadanos y por
lo tanto podían votar solo aquellos varones alfabetos, casados de cualquier edad o
solteros mayores de 22 años con bienes raíces valorados en 300 o más pesos o que
ejerzan alguna profesión. Este patrón se mantuvo por algunas décadas hasta la llegada
del siglo XX. En 1897 se expide la IX Constitución y con ella se promulga la ley que
garantiza la libertad de pensamiento y la Ley de Instrucción Pública en la que se
establece la educación laica, en particular, la obligatoriedad y la gratuidad de la
educación primaria. En estos años los derechos ciudadanos comenzaron a ampliarse de
a poco y se empezó a ver una clara transformación hacia la inclusión en los asuntos
públicos de poblaciones tradicionalmente excluidas, tanto así, que el Ecuador en 1929
otorga el derecho al voto a la mujeres, constituyéndose en el primer país en la historia
de América Latina en conferir este derecho.
Empero, el avance de los derechos adquiridos sufrió un revés ante las infames primera y
segunda guerra mundial. A partir de la mitad del siglo XX y producto de la segunda
guerra mundial, el mundo se dividió en dos ideologías cuyos sistemas políticos y
económicos proponían estados de bienestar distintos y particularmente antagónicos.
Producto de ello, la mayoría de países de occidente optaron por un sistema capitalista en
lo económico y un sistema liberal en lo político, todos ellos instalados bajo la sombra de
los Estados Unidos. Por otro lado, la Unión Soviética y los países de Europa Oriental,
junto con algunos países de otros continentes como Cuba, optaron por un sistema
basado en el comunismo en lo económico y el socialismo en lo político. A esta división
ideológica se la denominó "la guerra fría" la cual se mantuvo hasta la caída del muro de
Berlín el 9 de noviembre de 1989. Este evento, sumado al debilitamiento de gobiernos
autoritarios, dictaduras y otros acontecimientos sucedidos durante las décadas de los
setenta y ochenta, incentivó el resurgimiento de sistemas democráticos, logrando un
efecto dominó que dio como resultado la instalación de democracias electorales en un
significativo número de países en todo el mundo. Samuel Huntington definió a este
suceso como la tercera ola democrática, es decir, un proceso de democratización a nivel
mundial producto de la deslegitimación y el desprestigio de regímenes
antidemocráticos. (Huntington, 1991)
El proceso de democratización llegó de la mano de una serie de condicionantes
impuestos por el sistema internacional y que los países tenían que adoptar. Todos ellos
debían instaurar elecciones libres, fortalecer e incentivar la participación de sus partidos
políticos y consolidar sus instituciones como la ejecutiva, la legislativa y la judicial. De
igual modo, estos países debían aplicar recetas económicas neoliberales bajo la promesa
de que su correcta aplicación conllevaría al desarrollo económico de sus poblaciones.
Evidentemente hubo países que optaron por cumplir estas recetas mientras que otros
reafirmaron su soberanía conduciendo los destinos de sus sociedades con base a sus
Para América Latina, la construcción de la democracia tuvo características particulares.
En 1959 triunfa la Revolución Cubana y con ella, movimientos revolucionarios de
países como Nicaragua, El Salvador, Chile, Bolivia, Uruguay, Argentina, Brasil, entre
otros, también apuestan por una sociedad y un gobierno libre de la hegemonía
occidental. Paralelamente, Estados Unidos, con el afán de mantener su control en la
región, apoya el surgimiento de regímenes autoritarios y dictaduras militares para
contrarrestar los avances de estas luchas populares bajo el argumento de que estos
movimientos atentaban contra la democracia. El apoyo estadounidense estuvo
acompañado de represión y de mucha sangre con el fin de silenciar un sentimiento
ciudadano antiimperialista que iba creciendo poco a poco. Bajo este esquema se instalan
dictaduras en Brasil en 1964, en Chile en 1973 y en Argentina en 1976, por ejemplo. En
el Ecuador dos dictaduras gobernaron entre 1972 hasta 1979. La tercera ola democrática
de Huntington llega al Ecuador en 1978 con la convocatoria a elecciones presidenciales
y legislativas. En 1979, el binomio Roldós-Hurtado se proclama como el primer
gobierno democráticamente electo después de casi una década de dictadura militar.
La construcción de la democracia en América Latina, por lo tanto, no ha sido tarea fácil
y tampoco se limita a la transición de dictaduras militares hacia democracias electorales
o del triunfo de sistemas democráticos por sobre sistemas socialistas o comunistas. El
proceso de construcción se sitúa en la necesidad de afirmar y defender los derechos
ciudadanos adquiridos a través de los años: aquellos relativos a la salud pública, a la
educación, al bienestar social, a servicios públicos, al derecho a un trabajo remunerado,
el derecho a la participación y a la libertad de pensamiento, asociación y opinión, por
poner unos ejemplos. En suma, el proceso de construcción radica en la importancia de
institucionalizar estas luchas como columnas vertebrales de los gobiernos y sociedades
actuales: en los gobiernos por medio de políticas públicas acorde a las necesidades de
sus habitantes; en las sociedades como modos colectivos de vida. Este proceso dicho de
paso, aún se encuentra en fase de consolidación.
Como acabamos de apreciar, el proceso de democratización en nuestros países no ha
sido tarea fácil, todo lo contrario, es un constante desafío y compromiso que tanto
gobiernos como sociedades debemos trabajar. Sin embargo, es necesario tomar en
cuenta las definiciones de democracia que se han planteado desde la Ciencia Política.
Esto permitirá situarnos dentro de nuestra realidad y elaborar nuestra propia definición
Para este tipo de democracia el procedimiento es lo que cuenta, es decir, un sistema de
normas que deben estar presentes y respetarse. Uno de los teoristas precursores de esta
corriente fue Robert Dahl quien planteó el concepto de poliarquía o gobierno de
muchos. De acuerdo a Dahl (1997), para que un sistema de gobierno funcione, su
sociedad debe tener la posibilidad de expresar sus preferencias y elegir libremente. De
igual forma el Estado debe garantizar lo siguiente: elecciones libres y justas, la libertad
de asociarse u organizarse, la libertad de pensamiento y opinión, el derecho al sufragio
universal, el derecho a participar en elecciones y la existencia de instituciones que
administren y controlen lo público.
Bajo este precepto teórico, todo sistema de gobierno que no incorpore e implemente este
sistema de normas, no podrá ser considerado como democrático. La crítica hacia este
tipo de democracia es que este conjunto de normas o condiciones propuestas no
permiten observar otros componentes fundamentales de sociedades democráticas como
por ejemplo la inclusión en la toma de decisiones de mujeres y poblaciones
tradicionalmente excluidas, la tolerancia a la diversidad social y cultural, el desarrollo
humano, poblaciones saludables y educadas, entre otros.
Este concepto evoluciona a partir de la poliarquía de Dahl y se concentra en la presencia
o no de elecciones y se sustenta en el voto como el derecho universal que otorga la
posibilidad de elegir y ser elegido. La crítica a la democracia electoral es que su análisis
se limita a hecho de que las poblaciones eligen representantes para que estos deliberen y
tomen decisiones sobre los asuntos públicos de sus pueblos, en muchos de los casos, de
Este concepto lo presentó Guillermo O´Donnell (1991) a partir de la evidencia en
gobiernos latinoamericanos de finales del siglo pasado. O´Donnell explica cómo
gobiernos democráticamente electos asumen un poder supremo y adquieren un "voto de
confianza" por parte de sus electores para que sea solo el presidente quien decida
unilateralmente los caminos del gobierno y por lo tanto de la sociedad. La característica
de este tipo de democracia es que la población solo participa al momento de elegir a sus
gobernantes delegando así su poder soberano. Solo en la próxima elección la población
ratificará o sancionará a sus gobernantes, delegando una vez más el poder ya sea al
mismo gobierno u otro partido político. Este tipo de democracia va de la mano de la
democracia procedimental y la electoral. La crítica a este tipo de democracia es la poca
o nula participación de la ciudadanía durante la gestión del gobierno, es más, a la
población se la considera solo como electores y no como ciudadanos activos y críticos a
la gestión del gobierno durante el ejercicio de sus funciones.
Esta definición parte de la evidencia empírica en ciertos países en donde la ciudadanía
participa más allá del día de la elección. Contraria a la democracia delegativa, este tipo
de democracia se caracteriza por la presencia de mecanismos constitucionales y legales
de participación de la ciudadanía en la toma de decisiones sobre temas de interés
público, además de su derecho al voto universal. Entre los mecanismos más destacados
están las consultas populares, los referéndums aprobatorios, la posibilidad de presentar
iniciativas populares de orden legislativo, el derecho de realizar manifestaciones en
espacios públicos y participar en procesos de revocatoria de mandatos. Para el caso
ecuatoriano a este tipo de democracia se la conoce con el nombre de democracia directa
la cual será abordada con mayor detenimiento más adelante.
La democracia inclusiva es un tipo de democracia que incorpora a la democracia
electoral y a la democracia participativa pero que suma dentro de los actores
fundamentales del proceso de construcción democrática, a aquellas poblaciones
tradicionalmente excluidas. De esta manera, la democracia inclusiva plantea la
necesidad de incluir a mujeres, pueblos y nacionalidades étnicas, jóvenes, estudiantes,
personas con discapacidad, adultos mayores, entre otros, como actores claves del
proceso de democratización sean estos como electores, como candidatos a dignidades de
elección popular o como ciudadanos activos y determinantes en la toma de decisiones
Para muchos teoristas, la democracia representativa es el estado siguiente a la
democracia electoral en el sentido de que en este tipo de democracia se establece una
relación de doble vía entre el elector o representado y el gobernante o representante.
Entre los referentes teóricos de la representación están Hobbes y Locke (Morris, 1999).
Para Hobbes la representación es total y por lo tanto, tal y como lo plantea O´Donnell,
la representación se transforma en delegación total del poder del representado a su
representante. Para Locke la representación es condicionada, es decir, la delegación del
poder del elector a sus gobernantes está condicionada al respeto de sus derechos
fundamentales y al de sus libertades individuales. Otro teórico con gran influencia fue
Jean-Jacques Rousseau quien definió la exigencia democrática como antagónica a
cualquier régimen representativo; en otras palabras, cualquier forma de representación
equivale a una renuncia de la soberanía que ostenta el pueblo y el otorgamiento de ésta a
sus representantes que gobiernan a través de ella. De aquí nace una de las críticas más
reiterativas hacia la democracia representativa, la dificultad que significa satisfacer los
intereses y las necesidades colectivas de la ciudadanía desde la gestión y la acción de
La democracia, en su amplio sentido, es el gobierno del pueblo y para el pueblo. De ahí
que sus varias acepciones y tipos disponen de manera clara la relación entre el poder
político y sociedad. La Constitución de la República del Ecuador elabora la noción de la
participación de la ciudadanía en democracia. El artículo 95 señala que las ciudadanas
y ciudadanos, en forma individual y colectiva, participarán de manera protagónica en la
toma de decisiones, planificación y gestión de los asuntos públicos, y en el control
proceso permanente de construcción del poder ciudadano. El artículo termina
estableciendo que la participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés
público es un derecho, el cual se lo ejercerá a través de los mecanismos de la
El ejercicio del derecho de participación que abraza a todas las ciudadanas y ciudadanos
se expresa, por un lado, mediante el indelegable derecho político al voto universal,
igual, discreto, secreto, y escrutado públicamente2
; por otro lado, mediante canales de
participación tales como audiencia públicas, veedurías, asambleas, cabildos populares,
consejos consultivos, observatorios y las demás instancias que promueva la ciudadanía,3
y otros mecanismos como revocar el mandato a las autoridades de elección popular,
fiscalizar los actos del poder político, presentar proyectos de iniciativa popular
normativa, y conformar partidos y movimientos políticos, afiliarse o desafiliarse
libremente de ellos y participar en todas las decisiones internas que éstos adopten.4
Art. 62 de la Constitución de la República del Ecuador.
Art. 100 de la Constitución de la República del Ecuador.
Art. 61 de la Constitución de la República del Ecuador.
decir, la participación de la ciudadanía en democracia no solo se limita al acto de
sufragar sino que también se sustenta y se fortalece en otros espacios de acción.
En este sentido, y resaltando que la ciudadanía se compone de mujeres y hombres,
mestizos, de comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, del pueblo
afroecuatoriano, del pueblo montubio, de las comunas, de los adolescentes, de las
personas con discapacidad, de los adultos mayores, y demás segmentos de la población
del Estado ecuatoriano, la Constitución de la República y el Código de la Democracia
defienden y garantizar estos derechos y plantean una democracia integral incorporando
los mejores elementos de la democracia representativa y de la directa, y plantea una
nueva dimensión que se denomina comunitaria.
La democracia representativa ecuatoriana
La Constitución de la República y el Código de la Democracia incorporan los aspectos
positivos de la democracia representativa en el nuevo ordenamiento democrático del
país. El código desarrolla las normas constitucionales relativas al sistema electoral
conforme a los principios de proporcionalidad, igualdad del voto, equidad, paridad y
alternabilidad entre mujeres y hombres, elabora los derechos y obligaciones de
participación político electoral ciudadana, la organización del Función Electoral, la
organización de los procesos electorales, la financiación y control del gasto de los
partidos y movimientos políticos durante la campaña electora, las normas referidas a las
organizaciones políticas en su relación con la Función Electoral, y la normativa y
procedimientos de la justicia electoral.5
En cuanto al sistema electoral, el código establece un diseño de circunscripciones
electorales que permiten acercar a los ciudadanos a sus autoridades electas; métodos de
asignación de escaños que garantizan la proporcionalidad de votos en escaños y un
sistema de listas abiertas que permiten a los electores elegir por las candidatas y
candidatos de una sola lista o entre listas hasta completar el número permitido. De esta
manera los electores pueden votar libremente por sus preferencias indistintamente de la
organización política a la cual pertenecen los candidatos.
La democracia en el Ecuador es representativa ya que entre las garantías y derechos está
la de que la ciudadanía exprese su voluntad soberana, entre otros, por medio del voto
popular, el cual será universal, igual, periódico, directo, secreto y escrutado
públicamente.6
Este derecho se ejerce de forma obligatoria para los ciudadanos mayores
de 18 años incluyendo a las personas privadas de la libertad sin sentencia condenatoria
ejecutoriada, y facultativo para los adolescentes entre 16 y 18 años, las personas con
Art. 4 del Código de la Democracia.
Art. 10 del Código de la Democracia.
discapacidad, los adultos mayores de 65 años, los integrantes de las Fuerzas Armadas y
Policía Nacional en servicio activo y las personas analfabetas.7
la democracia ecuatoriana también puede ser considerada como una democracia
inclusiva ya que la norma constitucional rompe esquemas con respecto a países de la
región al otorgar por primera vez en la historia republicana del Ecuador, el derecho al
voto a poblaciones que generalmente no se encontraban consideradas electoralmente
como por ejemplo la fuerza pública y las personas privadas de la libertad.
La democracia directa ecuatoriana
Como se mencionó anteriormente, la democracia directa ecuatoriana se aproxima muy
de cerca a la definición de democracia participativa. En el Ecuador hay un sinnúmero de
mecanismos de democracia directa que incentivan la participación de la ciudadanía en la
toma de decisiones de orden público. Una de ellas es la establecida en el Art. 103 de la
Constitución. En él se establece la iniciativa popular normativa como un derecho de la
ciudanía para proponer la creación, reforma o derogatorias de normas jurídicas ante la
Asamblea Nacional, siempre y cuando esta iniciativa cumpla con los requisitos
establecidos en la Constitución y la ley. El Art. 104 establece que la ciudadanía podría
solicitar la convocatoria a consulta popular sobre cualquier asunto una vez que cuente
con el respaldo de un número no inferior al 5% de los electores inscritos en el registro
electoral. El Art. 105 permite la revocatoria del mandato a las autoridades de elección
popular, otra vez, siempre y cuando esta solicitud cumpla con los requisitos
constitucionales y legales establecidos.
La Constitución también garantiza otras instancias de participación que puede hacer uso
la ciudadanía y por tanto, incidir en la toma de decisiones públicas en los distintos
niveles de gobierno. El Art. 100 de la Constitución garantiza la conformación de
instancias de participación integradas por autoridades electas, representantes del
régimen dependiente y representantes de la sociedad del ámbito territorial de cada nivel
de gobierno. La ciudadanía por lo tanto puede participar en estos espacios: elaborando
presupuestos participativos, definiendo las agendas de desarrollo local, fortaleciendo la
democracia con mecanismos permanentes de transparencia, rendición de cuentas y
control social, entre otras instancias. El Art. 101 por ejemplo, establece la figura de la
silla vacía, espacio que se establecen en las sesiones de los gobiernos autónomos
descentralizados y que lo puede ocupar un representante de la sociedad civil, en función
de los temas a tratarse con la finalidad de participar en su debate y en la toma de
decisiones. Es importante conocer este espacio de participación ya que más allá de ser
una norma constitucional, es un espacio real para que la ciudadanía tenga voz y voto en
la toma de decisiones de asuntos locales. En definitiva, la democracia directa en el
Ecuador ha tomado un giro importante a partir de la Constitución vigente, incorporando
Art. 11 del Código de la Democracia.
a la dinámica política y social, alternativas que tienen como último propósito sumar la
voz ciudadana a la toma de decisiones públicas.
Esta acepción de democracia es la única en la Constitución que no se la define; es decir,
la Constitución garantiza que la participación de la ciudadanía en todos los asuntos de
interés público es un derecho, y que se la puede ejercer a través de los mecanismos de
democracia, entre otras, la comunitaria, pero la Constitución al mismo tiempo no
establece una definición precisa. No obstante, el reconocimiento del Ecuador como un
país intercultural y plurinacional confirma el reconocimiento de mecanismos de
participación presentes en todos los pueblos y nacionalidades ecuatorianas. De ahí, que
la definición más cercana de democracia comunitaria, es aquel sistema de participación,
de toma de decisiones y de gobierno que ancestral y culturalmente se encuentran
enraizadas en nuestros pueblos y nacionalidades, por lo tanto, la Constitución garantiza
la existencia y el ejercicio de estos sistemas como mecanismos legítimos y legales de
democracia y de participación ciudadana. Aunque se conoce de la existencia de estos
sistemas, no existe hasta la fecha un registro oficial de qué sistemas existen y en qué
pueblos y nacionalidades operan.
Si bien es cierto que el Ecuador ha avanzado significativamente en la transición de un
Estado de derecho a un Estado constitucional de derechos y justicia, social,
democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico,8
en nosotros como ciudadanos y en nuestras autoridades electas como los delegados a
cumplir con las funciones que les atribuyen la Constitución y las leyes, quienes
debemos seguir construyendo y fortaleciendo la democracia anhelada por todas y todos.
A modo de recomendación, se plantean algunos desafíos que aún están pendientes y que
dependen fundamentalmente de la capacidad ciudadana de hacer uso de sus mecanismos
de participación y de democracia directa; pero de igual forma, de la sensibilidad política
para que las autoridades electas de todos los niveles de gobierno, administren lo público
de forma responsable y eficiente, rindan cuentas y que representen efectivamente los
intereses ciudadanos de forma plural, participativa, inclusiva, intercultural, desde un
enfoque de género e intergeneracional.
1. Incentivar como autoridades electas, que la ciudadanía participe con voz y voto en la
toma de decisiones públicas desde espacios legales y legítimos como el de la silla
Art. 1 de la Constitución de la República.
2. Promover como autoridades electas, la presentación de iniciativas populares
normativas desde la ciudadanía y dar el trámite respectivo dentro del tiempo
3. Incluir la participación de mujeres, jóvenes, personas con discapacidad, adultos
mayores y demás sectores tradicionalmente excluidos, en la toma de decisiones
públicas desde espacios como audiencias públicas, veedurías, asambleas, cabildos
populares, consejos consultivos, observatorios y demás instancias promovidas desde
4. Asumir la responsabilidad como autoridades electas, de transparentar su gestión, de
incentivar los presupuestos participativos, informar sus resultados conforme los
planes de desarrollo y ordenamiento territorial y demás instrumentos, y rendir
cuentas periódicamente a la ciudadanía.
5. Entender por parte de las autoridades electas, la importancia que representa
coordinar las gestión pública con todos los niveles de gobierno y demás
dependencias estatales, de modo que la relación interinstitucional e
intergubernamental se desarrolle y se fortalezca de forma horizontal, conjunta,
articulada, complementaria, no parcializada y no aislada.
6. Dialogar con todos los actores políticos y sociales del territorio, sean estos partidos
o movimientos políticos distintos u organizaciones de la sociedad civil aboguen por
los deberes y derechos de diferentes sectores de la sociedad. Hacer de ellos un
aliado clave y no un disidente y opositor.
7. Respetar la diversidad de pensamiento, cultural, de culto, la diversidad sexual y la
diversidad étnica. Entender que la autoridad electa representa a todas y todos y no
solamente a aquellos que votaron por ella o por él.
8. Finalmente, como ecuatorianos, aceptar que la democracia no es solamente un
sistema de gobierno sino, y sobre todo, un modo colectivo de vida, el cual hay que
nutrirlo, conservarlo y atesorarlo. Entender que la democracia de ahora es
consecuencia de grandes conquistas de quienes nos antecedieron y quienes lucharon
por sociedades y gobiernos mejores, más felices y más democráticos.
Constitución de la República del Ecuador (2008). Asamblea Constituyente. Ciudad
Dahl, Robert. “La poliarquía", Madrid, TECNOS, 1997.
Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la República del Ecuador,
Código de la Democracia (2009) . Asamblea Nacional. Quito: Suplemento R.O. 578 del
Morris, Christopher. (Ed.) The Social Contract Theorist. Critical Essays on Hobbes,
Locke, and Rousseau. Zaragoza, Pórtico Librerías, 1999.
O´Donnell, Guillermo. "¿Democracia Delegativa?" en Novos Estudos. N°31, CEBRAP,
San Pablo, 1991.
Huntington, Samuel. "The Third Wave: Democratization in the Late Twentieth
Century", University of Oklahoma Press, 1991.
Elaborado por: Eco. Mario Játiva N.9
El conocido concepto de locura atribuido a Albert Einstein, según el cual "La locura es
hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados", se puede
aplicar efectivamente al tema que debemos tratar, el del liderazgo y cambio.
El planeta, la civilización humana pasa estos años por profundos cambios en los
terrenos de la geopolítica, de la política, de la economía, lo cual obviamente repercute
en la sociedad, en su progreso y desarrollo.
De igual manera el Ecuador a partir del año 2006 ha experimentado cambios y
transformaciones radicales, entre las cuales se puede destacar la recomposición de las
fuerzas políticas, la creciente conciencia política de la sociedad ecuatoriana, que nos ha
llevado a cambios tan profundos, como la elaboración de una nueva Constitución, el
establecimiento de un nuevo modelo de desarrollo, la reforma democrática del Estado
junto con la recuperación de su rol central, el carácter de política de Estado de la
Planificación de la Economía Nacional, el cambio en todos los niveles de educación,
Dentro de este contexto, el liderazgo que deben ejercer las autoridades locales debe
estar acorde con los cambios experimentados; sin liderazgo efectivo no hay cambio, y
sin cambios en la administración local, no hay progreso ni desarrollo.
Entonces el liderazgo basado en un pensamiento estratégico es necesario para
emprender con los cambios necesarios a nivel local, a fin de que el buen vivir de sus
habitantes pueda ser mejorado, mediante el ejercicio de un liderazgo efectivo e
incluyente cristalizado a través de la ejecución de programas y proyectos alineados al
Plan Nacional de Desarrollo o Plan Nacional para el Buen Vivir 2013-2017.10
A partir del año 2006, el Ecuador ha experimentado una serie de cambios en lo político,
en lo económico, en lo social, cambios necesarios para que el país se enrumbe por un
Capacitación Virtual del Consejo Nacional Electoral del Ecuador
Para las autoridades electas es imprescindible el conocimiento del PNBV 2013-2017, así como las
leyes relacionadas, como el Código de Planificación, el COOTAD Código Orgánico de Organización
Territorial, Autonomía y Descentralización, así como la Ley de la Contraloría y la LOSEP, entre otras.
nuevo sendero de desarrollo que conlleve el mejoramiento del buen vivir de las y los
Los cambios experimentados y que siguen su curso han sido algunos tan radicales con
grandes efectos en las esferas sociales, que no podemos hablar de que estamos viviendo
una época de cambios, sino más bien estamos ante un cambio de época, de una
transición de un modelo de desarrollo economicista basado en el crecimiento del PIB,
en el predominio del capital sobre el ser humano, desarrollo impulsado a través de
políticas neoliberales, hacia un nuevo modelo de desarrollo, cuyo objetivo es el Sumak
Kawsay de las personas, por encima del mercado y del capital.
Para llegar hasta ese punto de ruptura en el 2006, fueron necesarios años y décadas de
lucha social por parte de las fuerzas progresistas del país, aglutinadas en una gran
alianza nacional, que llegado el momento se organizaron y tomaron su destino en sus
Otros cambios importantes que marcan el inicio de una nueva época en la vida nacional
y que tienen que ver con este curso, son el establecimiento de derechos y garantías por
encima de cualquier otro tema, la recuperación por parte del Estado de su rol en la
economía, el fortalecimiento de las estructuras de poder institucional, la instauración de
un régimen de economía popular y solidaria, y algo muy importante relacionado con la
gestión local, la nueva organización territorial y administrativa.
Acorde con toda esta serie de cambios radicales y profundos, un sinnúmero de
paradigmas igualmente han sido desvirtuados, otros olvidados, y otros nuevos emergen
como efecto del cambio de época.
Por citar unos pocos, ya no es cierto que el crecimiento del PIB conlleve desarrollo y
progreso, o disminución de la pobreza por ejemplo; tampoco es cierto que el mercado
“autorregula” el buen funcionamiento de la economía, o que el Estado es ineficiente.
Por otro lado nuevos paradigmas emergen como resultado del proceso revolucionario de
transformación, entre ellos el más motivador, que es el buen vivir, su consecución como
el objetivo del nuevo modelo de desarrollo, junto con otro gran nuevo paradigma, el que
dice que la planificación es el nexo que nos une, a todas y todos, a progresistas e
izquierdistas, al Estado central y las administraciones locales, al sector público y al
sector privado, el norte es uno solo y hacia allá debemos ir.
Para promover cambios se debe ser un líder y ejercer un liderazgo efectivo que permita
instrumentar los cambios.
“La palabra liderazgo define a una influencia que se ejerce sobre las personas y que
Quien ejerce el liderazgo se conoce como líder. El liderazgo es la función que ocupa
una persona que se distingue del resto y es capaz de tomar decisiones acertadas para
el grupo, equipo u organización que preceda, inspirando al resto de los que participan de
ese grupo a alcanzar una meta común. Por esta razón, se dice que el liderazgo implica a
más de una persona, quien dirige (el líder) y aquellos que lo apoyen (los subordinados)
y permitan que desarrolle su posición de forma eficiente. La labor del líder consiste
en establecer una meta y conseguir que la mayor parte de las personas deseen y
trabajen por alcanzarla. Es un elemento fundamental en los gestores
del mundo empresarial, para sacar adelante una empresa u organización, pero también
lo es en otros ámbitos, como los deportes (saber dirigir un equipo a la victoria),
la educación (profesores que consiguen que sus alumnos se identifiquen con su forma
de pensar) y hasta en la familia (padres o hermanos mayores que son tenidos como
absoluto ejemplo por parte de sus hijos, por ejemplo)”. Tomado del sitio alemán
definicion.de.11
Podríamos añadir también que en el campo de la política, así como
en el campo de la gestión local.
Obviamente que para llevar adelante cambios, se necesita un fuerte liderazgo. ¿Y qué se
necesita para ejercer un fuerte liderazgo? En primer lugar el o los líderes deben ser
líderes de cambio, no líderes conservadores que deseen mantener el status quo, las cosas
como están sin cambios radicales. Por otro lado un líder de cambio debe mostrar valor,
el mismo cambio así lo requiere. También debe creer firmemente que los integrantes de
su equipo de trabajo tienen las debidas capacidades para asumir responsabilidades. En
este sentido, debe promover entre sus subordinados valores que permitan la
adaptabilidad de los mismos al entorno cambiante. Por otra parte, el líder debe saber
reconocer sus errores y aprender de ellos, ser capaz de manejar la incertidumbre, la
complejidad, la ambigüedad. Finalmente debe tener una visión de futuro compartida,
por la cual batallará de manera constante.
El cambio llevado adelante por un líder incluyen varias fases, en cada una de las cuales
el líder debe trabajar con visión sistémica, incluyente, con actitud integradora de actores
relacionados a los proyectos de desarrollo. El autor John Kotter establece las fases del
proceso de cambio en una institución en su “Liderando el cambio”, 1995: El modelo de
las fases del cambio, desarrollado por Kotter, comprende ocho pasos para la
transformación de las organizaciones y alcanzar el éxito:
Si bien la “webliografía” no está aceptada ampliamente, acá lo hacemos en tanto las citas reflejan la
realidad y los sitios citados tienen su credibilidad en la red.
8. Institucionalizar los nuevos métodos, asegurando el desarrollo del liderazgo.12
Un líder carismático que ejecute estos pasos y sea capaz de despertar sentimientos de
compromiso, de unión y potencia entre su equipo de trabajo, puede alcanzar grandes
resultados de sus compañeros, lo cual va directamente en beneficio de la institución y
sus proyectos.13
Características esenciales del líder son las siguientes:
 Debe tener carisma, que es la habilidad natural para atraer y seducir personas, ya
que debe ganarse al equipo de trabajo y que sus miembros den lo mejor de sí
mismos para el beneficio de la organización. El carisma hace al líder único y
atractivo para los demás y aprende a sacar partido de ello.
 Tomando en cuenta que el líder debe tener un conocimiento profundo de la
institución que va a liderar, debe tener capacidades de organización, de saber
manejar y organizar los recursos a su disposición. Además de ser proactivo, debe
tener una excelente capacidad de reacción y de resolución de problemas.
 El líder tiene que ser visionario, y con una visión a largo plazo e integral, parte
de ello es el pensamiento estratégico. Debe saber adelantarse a los problemas,
detectar las oportunidades, estar siempre listo a innovar.
 Debe tener dotes de buen comunicador, para transmitir con claridad sus ideas a
su equipo de trabajo; si no es capaz de vender su mensaje de manera apropiada,
el mismo mensaje dejará de ser relevante.
 La actitud positiva y el entusiasmo deben ser factores de éxito, para transmitir de
manera positiva el mensaje del líder a su equipo de trabajo, lo debe hacer con
entusiasmo para que lo sigan y remen en la misma dirección.
 El líder debe ser asertivo, debido a que le importan los buenos resultados en el
menor tiempo posible, debe tomar decisiones y afrontar sus consecuencias, tratar
de solucionar los problemas que vayan surgiendo de manera rápida y efectiva.
Estos 8 pasos fueron pensados para una organización de negocios, sin embargo es aplicable también a
una institución del Estado. Más aún cuando en el caso del Ecuador, el tema de la efectividad y eficiencia
en el desempeño del Estado está a la orden del día, a través de la implementación de un knowhow
netamente de negocios, como es el GPR o gobierno por resultados.
Ejercicios y rutinas de liderazgo por capítulo se encuentran en los anexos.
 Si bien el líder fundamente su liderazgo en el arte de convencer, de incentivar, a
veces debe también saber imponer su autoridad cuando así sea necesario. Para
ello debe ser disciplinado y exigirse tanto como exige a su equipo de trabajo.
 La creatividad es un rasgo muy importante del líder, y su habilidad de crear
soluciones innovadoras, así como la habilidad de poder enfrentar los riesgos que
su actitud innovadora traigan consigo.
 El líder de contar con buenas dotes de negociador, pues lo tiene que hacer son
empleados, clientes, otras autoridades, la ciudadanía, grupos sociales, etc. Para
ser un buen negociador debe ser persuasivo y poder convencer, poder vender sus
ideas a otros actores relacionados.
La honestidad es tal vez el más importante de los factores. El principio de la honestidad
es un valor que debe estar presente en cualquier persona que ejerza liderazgo. Si el
equipo se da cuenta de la honestidad del líder, entenderá que están delante de un líder
que no les va a dejar en mitad del camino y tendrá su confianza ganada.
En todo caso, destacar que aparte de todo esto, el pensamiento estratégico hace al líder
mejor, sin pensamiento estratégico los cambios podrían ser per se, y no parte del cambio
mayor integral, el del país. Para ello también es necesario que el líder esté en constante
desarrollo aprendiendo nuevas capacidades y conocimientos que poner en práctica.
Para el constante desarrollo de sus habilidades y capacidades el líder puede hacer uso de
lo que nos brindan las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación TIC, en
diferentes áreas del conocimiento.14
Las teorías sobre liderazgo, su desarrollo, los estilos de liderazgo que se derivan del
análisis teórico, generalmente se centran en analizar el liderazgo desde la perspectiva de
las características del líder, o en función de la situación, o como sucede en la actualidad,
desde un enfoque integral. Como lo establece la Fundación CIDEAL de cooperación
internacional en temas relacionados, sobre los tipos de liderazgo:
En función de las características del líder:
El Internet nos permite usar herramientas tecnológicas para hacer nuestro trabajo más efectivo. En el
caso presente por ejemplo, se puede recurrir a un test virtual sobre dotes de liderazgo, cuyos resultados
me permiten mejorar lo que se debe mejorar, reforzar lo que se pueda, y enmendar los puntos débiles. El
test se lo encuentra en:
En este otro se puede analizar si alguien tiene espíritu de líder:
http://www.la-historia.com.ar/test_lider.php
“Teoría de los rasgos del líder (principios s.XX): un líder tiene una serie de
rasgos innatos que le proporcionaban la capacidad de liderazgo, por lo tanto no
se puede aprender a ser un líder, tan sólo podemos identificar a los que poseen
unas determinadas características. Teorías del Comportamiento del líder (en los
50 y 60): un líder no se define por lo que es, sino por lo que hace. Estos estudios
se centraron en qué tipo de conductas debía desplegar un líder para conseguir
influir en el grupo de trabajo. De esta forma se abre la opción de que las
conductas pueden ser observables y definidas, y que por tanto los líderes se
pueden formar y desarrollar en base a ellas.
Teorías de Contingencias o Situacionales (en los 60 y 70): se empiezan a
estudiar los factores circunstanciales (características de los seguidores, tipo de
organización, actividad a realizar, entorno…) que afectan o limitan el ejercicio
del liderazgo. La propuesta principal de esta teoría es que no existe una única
mejor forma de liderar, sino que el estilo de liderazgo óptimo es contingente en
función de cada situación; por lo tanto estilos totalmente opuestos pueden ser
efectivos en diferentes contextos organizativos. Las principales teorías en este
periodo son: Teoría de la Contingencia, Teoría de las Expectativas, Teoría del
Camino/Objetivo, Teoría Liderazgo Situacional
Teorías actuales de enfoque integral:
Teoría del carisma o del líder transformador: centradas en el papel del líder
como agente del cambio y promotor del compromiso y motivación del equipo en
tiempos y entornos difíciles. Se crea la definición de líder transformador que
apela a los valores humanistas más profundos y al sentido de logro de los
individuos para conseguir su participación en el cambio.
Teoría del liderazgo participativo: Hay un cambio de paradigma y se propone
que el liderazgo pertenece a los grupos y no sólo a determinados individuos. Se
centra en la creencia de que todo individuo de la organización puede hacer una
contribución valiosa al logro colectivo. Este modelo es especialmente interesante
para las entidades de cooperación puesto que deben manejar situaciones
complejas, entornos cambiantes y trabajar en red, en las que es necesaria la
involucración y el liderazgo desde distintas partes de la organización.
Liderazgo Emocional: Basada en los fundamentos de la inteligencia emocional”15
Se puede definir la Inteligencia Emocional como la capacidad que tiene una persona de manejar,
entender, seleccionar y trabajar sus emociones y las de los demás con eficiencia y generando resultados
Por otro lado, actualmente se considera que la inteligencia emocional es muy importante
en el desempeño del líder, por lo tanto los estilos de liderazgo basados en los diferentes
tipos de inteligencia emocional deben ser resaltados:
Como alienta la resonancia Impacto sobre el
Visionario Esboza un objetivo común que
resulta movilizador.
Es el más positivo de
Cuando la necesidad de cambiar
requiere de una nueva visión o es
necesaria una dirección clara.
Coaching Estableciendo puentes de
conexión entre los objetivos de
los empleados y las metas de la
Muy positivo Contribuir a que un trabajador mejore
su actividad o le ayude a desarrollar su
Afiliativo Estableciendo un clima de
Positivo Cuando se necesita salvar las
miembros de un equipo, motivarlos en
situaciones críticas o fortalecer las
Democrático Tiene en cuenta los valores
personales y estimula el
compromiso mediante la
Positivo Cuando es necesario llegar a un
acuerdo o un consenso y para
conseguir que participen de los
Imitativo Establece objetivos desafiantes y
aplicado suele ser muy
Para conseguir que un equipo
competente y motivado alcance
Autoritario Elimina el temor proporcionando
una dirección clara en situaciones
porque suele aplicarse
Cuando se requiere realizar un cambio
muy rápido o con trabajadores muy
En tiempos del cambio de época es esencial que existan líderes, a todos los niveles, que
posean la capacidad, la habilidad y la actitud que les permita afrontar con éxito los retos
que los cambios necesarios, el desarrollo de nuevos conceptos pondrán ante ellos.
En un mundo cambiante caracterizado por los cambios y transformaciones las formas de
pensar tradicionales basadas en la repetición histórica dando por sentado que el futuro
es más de lo mismo, que es un avance lineal, estas formas de pensar se enfrentan con
nuevas realidades. Ya decía Einstein que hacer lo mismo y esperar resultados diferentes
es una locura, igual si se pretende pensar tradicionalmente para encarar las nuevas
positivos. Es decir, es la habilidad para gestionar bien las emociones. Tanto las nuestras como las de los
situaciones, atípicas, graves pues se refieren a lo social, requieren de creatividad,
innovación, imaginación, reflexión original y además de todo ello hacerlo de una
manera continua, produciendo aprendizaje de los resultados alcanzados y capitalizando
El pensamiento estratégico nos permite pensar las cosas no como algo predeterminado,
algo lineal, sino en toda su integridad, es una de las herramientas más útiles que toda
autoridad pública debe conocer y practicar principalmente porque el pensamiento
estratégico tiene que ver con la consecución de unos objetivos y la resolución de sus
problemas inherentes, dentro de un marco contextual concreto, que en este caso sería la
planificación de la institución pública. Es decir, es una herramienta para conseguir lo
Entonces, el pensamiento estratégico es el arte de ordenar los conocimientos y los
recursos disponibles, para superar la tradicional diferencia que existe entre la
planificación y el resultado. En este sentido, el pensamiento estratégico se mueven en
dos planos: el de la reflexión y el de la acción, siendo preponderante este último.
Con base en esto, Herrera (2005) en una de sus publicaciones dirigidas al sector público,
expone que el pensamiento estratégico es una de las herramientas más útiles que todo
emprendedor o profesional podría cultivar. Las visualiza como una inversión de valor
incalculable, principalmente por la connotación del pensamiento estratégico sobre la
consecución de objetivos y la resolución de problemas, dentro de un marco contextual
concreto, es decir, identifica al pensar estratégico como un instrumento para conseguir
lo deseado, en una de sus mejores formas, buscando vencer las dificultades.
Bajo esa óptica, el poseer un pensamiento estratégico aunado a entronizar la eficiencia
en la gestión es tener una llave para abrir la puerta que se desea y cultivarlo es mucho
más sencillo de lo que parece. Con el talento estratégico puede ordenarse la confusión y
descubrir el mejor camino para seguir adelante. Es un proceso de pensamiento singular,
el cual permite contar con una perspectiva especial del mundo.
Dentro de ese marco, asumir una actitud desde el punto de vista estratégico es una
forma abierta al cambio, e implica tener una base sólida que incluye la aplicación del
juicio basado en la experiencia para determinar direcciones futuras, la coordinación de
mentes creativas dentro de una perspectiva común, la cual le permita a un negocio
avanzar hacia el futuro de una manera satisfactoria para todos y esto lo denomina
pensamiento estratégico (Morrisey, 1997).
Sintetizando, el pensamiento estratégico tiene que ver con cambiar el punto de vista
propio y ver las cosas de otro modo o desde otro enfoque, siendo la clave para generar
ideas innovadoras en las instituciones y desarrollar decisiones para nuevas
oportunidades que convengan a la institución, esto implica que los esfuerzos se orienten
a entender e interpretar el entorno, el escenario y el espacio donde quienes tienen el
poder de tomar decisiones deben desarrollar su actividad y donde surgen las necesidades
de acción, para adaptar y aprovechar los recursos existentes dentro de la organización.
Para finalizar este apartado, líder que no ejercite el pensamiento estratégico, líder que
no entenderá los cambios ni podrá reaccionar ante ellos de la manera adecuada.16
LIDERAZGO Y DESARROLLO LOCAL
Sin liderazgo local no hay desarrollo local. El éxito de las iniciativas que apuntan al
desarrollo de las colectividades locales está basado en el liderazgo local. Más que un
factor importante, el liderazgo es una condición sine qua non: sin liderazgo apropiado,
no hay éxito. Pero cuidado, no se trata solo del liderazgo individual. Para el éxito a
nivel local se requiere un liderazgo que combine la acción individual y la acción
colectiva, en un contexto donde se conjugan varios niveles de acción.
Los estudios indican que el liderazgo es muy importante como factor de éxito en las
iniciativas locales; sin liderazgo efectivo en el territorio pocas son las probabilidades de
éxito. Al mismo tiempo, se establece que el liderazgo local debe incluir la acción
individual y la acción colectiva. El liderazgo en el caso de una autoridad local debe ser
entendido como una dinámica de interacciones múltiples entre las mismas autoridades,
los miembros de la comunidad local y actores externos, movilizando de esta manera a
las personas y los recursos en planes y proyectos de desarrollo locales.
Cuando hablamos de liderazgo, la gran mayoría de autores lo estudian desde la
perspectiva individual, que es ser líder, cuáles son sus características, que habilidades y
capacidades debe tener, a fin de que pueda influir de manera positiva en los miembros
de su equipo o de su organización.
Esto sigue siendo cierto en el territorio, sin embargo un liderazgo colectivo, obviamente
conducido por el líder nato, hace que las acciones colectivas locales tengan más
En el territorio se articulan los niveles local, regional y nacional, por lo que el líder local
debe tener la visión del desarrollo local desde una perspectiva integral, lo cual está
Estas son otras herramientas que puede utilizar el líder para establecer en donde se sitúa en cuanto a su
inteligencia emocional, que debe mejorar y que debe reforzar:
Estos test sobre el estado de su inteligencia emocional tienen su grado de dificultad, desde sencillo hasta
interrelacionado con el pensamiento estratégico que debe tener. Los programas y
proyectos de desarrollo entonces deben empoderar a la gente, crear nuevas capacidades
en el territorio, capacidades que luego de adquiridas deben ser ejercidas para que el
éxito no demore. Como lo establece Juan-Luis Klein en su trabajo “El liderazgo
compartido: una condición para el desarrollo local”, Universidad de Quebec 2011:
“El liderazgo es un factor muy importante para el éxito de un proyecto local.
Todos los proyectos que hemos estudiado que han sido exitosos han
beneficiado de un liderazgo sostenido y reconocido, tanto a nivel interno, por
los pares y la población local, como en el exterior, por los interlocutores
públicos y la sociedad civil. Este liderazgo puede tomar tres formas:
individual, organizacional y socio-territorial. El liderazgo individual se
refiere a las personas que tienen el capital humano (conocimientos y saber
hacer) y social (reconocimiento y redes) necesarios para hacer avanzar un
proyecto. El liderazgo organizacional corresponde a las organizaciones que
sostienen el proyecto y dentro de las cuales actúan los líderes individuales.
En cuanto al liderazgo socio-territorial, se trata de la creación de redes por
distintas organizaciones reticuladas para establecer nexos entre
organizaciones que se unen y que movilizan a los ciudadanos de un territorio
en apoyo a un proyecto. En estos tres casos, las habilidades personales, la
formación y la experiencia de campo se combinan de distintas maneras para
formar un conjunto de habilidades que permiten superar las dificultades
específicas relacionadas con el desarrollo local: la precariedad y la
inconstancia de los recursos disponibles, los problemas relacionados con la
obtención de apoyos financieros o los requisitos que ellos imponen, las crisis
provocadas por desacuerdos entre los individuos u organizaciones, etc. Estas
capacidades facilitan así el compromiso, el consenso y las alianzas
necesarias para el éxito de los proyectos”.
Sintetizando, el éxito en el desarrollo de proyectos locales depende de la concurrencia
de varios factores: fuerte liderazgo, inclusión de todos los actores, cooperación
interinstitucional, visión integradora, acción colectiva, alineación al Plan Nacional de
Desarrollo, entre otros. Citamos algunos de los ejemplos más exitosos de desarrollo
local.17
Ejemplos exitosos de desarrollo local en Ecuador y en América Latina:
http://www.foromundialdel.org/municipio-ecuatoriano-es-caso-de-exito-en-desarrollo-local/
http://municipalismoysolidaridad.files.wordpress.com/2010/08/buenas-practicas-ecuador1.pdf
http: www.flacsoandes.org biblio catalog res et.php res d 11
http://www.iadb.org/wmsfiles/products/publications/documents/35555761.pdf
El mundo entero está en un proceso continuo de cambio, nuestro país no es la
excepción, a partir del 2006 los cambios profundos y radicales están a la orden del día.
En este contexto, adaptarse positivamente al cambio es una necesidad más que una
obligación, puesto que el éxito viene con la adaptabilidad y empoderamiento del
Los líderes se desenvuelven en dos perspectivas, o promueven el cambio, o accionan de
tal manera que el cambio que toca a sus instituciones sea utilizado de manera positiva
para el bien de sus organizaciones.
El Ecuador ha cambiado mucho en los últimos años; nueva Constitución, nuevo sistema
nacional de planificación, nuevo ordenamiento territorial, nueva estructura del Estado,
nuevo modelo de desarrollo, entre otros cambios muy importantes.
Los líderes locales deben asimilar el cambio, hacerlo suyo, solo si nosotros también
cambiamos, podemos tener éxito en la adaptación a las nuevas circunstancias y por ende
en la consecución de metas y objetivos de nuestra planificación. En este sentido, el
cambio es en primer lugar cultural.
Aparte de todas las características que debe tener el líder, el complemento perfecto es el
pensamiento estratégico; tener una visión estratégica, pensar con integralidad en
programas y proyectos y sus impactos. Si se sabe dónde estamos, de donde partimos, si
se sabe adónde queremos llegar, si sabemos exactamente como llegar, controlando y
corrigiendo el rumbo si es necesario, entonces el éxito no esté lejano.
Finalmente, y como parte del mismo pensamiento estratégico, el líder debe tener una
mentalidad integradora el líder local debe poder innovar para que el liderazgo sea
colectivo; solo pensando, planificando, haciendo con los miembros de la comunidad es
que se tiene mayores probabilidades de éxito.
 Asamblea Nacional, Constitución, 2008.
 Senplades, PNBV 2013-2017, 2013.
 Lupano Perugini, María Laura, Castro Solano, Alejandro, Teoría y evaluación
del liderazgo, Paidós Plural, 2004.
 Robert N. Lussier, Christopher F. Achua, Liderazgo: teoría, aplicación,
desarrollo de habilidades, Thomson Learning, 2005.
 Kotter John, Liderando el cambio. Free Press, 1995.
 Charlene Li, Liderazgo abierto. Jossey-Bass, 2010.
 Peter Senge, La quinta disciplina, Granica, 2006.
 Edward de Bono, El pensamiento lateral, Paidós Plural, 2010.
 Daniel Goleman, Inteligencia emocional, Bantam Books, 2002.
 Enrique Gallicchio, Alejandra Camejo, Desarrollo local y descentralización en
América Latina, Claeh, 2005.
 Galo Ramón Valarezo, Víctor Hugo Torres Dávila, El Desarrollo Local en el
Ecuador, AbyaYala, 2004.
Revocatoria de mandato y rendición de cuentas
Elaborado por: Natally Soria Moya18
La instauración de la democracia participativa en la región y en el Ecuador de manera
particular trajo consigo el reconocimiento de una serie de mecanismos de participación
directa. Estos mecanismos se ponen a disposición de la ciudadanía para que puedan
ejercer control sobre la gestión de los representantes electos. Es decir que la democracia
participativa no solo le otorga a la ciudadanía el derecho a elegir a sus representantes a
través del voto, sino que también le permite controlar y vigilar la gestión del
representante que fue electo. Lo cual demanda que los representantes estén conscientes
de que tienen una gran responsabilidad con los electores y los ciudadanos, y que en caso
de fallar en su responsabilidad la ciudadanía puede hacer uso de los mecanismos que les
garantiza la Ley y, en última instancia, pedir la revocatoria de su mandato.
Estos mecanismos de participación directa son: revocatoria de mandato, referéndum,
consulta popular, iniciativa ciudadana, y la rendición de cuentas obligatoria. En esta
sección solo se abordar la revocatoria de mandato y la rendición de cuentas, por ser dos
de los mecanismos que más se han puesto en práctica en la región.
A continuación se desarrollara el origen de la revocatoria de mandato y la rendición de
cuentas a fin de observar que la participación ciudadana a través de mecanismos de
democracia directa surge hace varios años ya y que en las últimas décadas se ha
potencializado en América Latina y el Caribe. Posteriormente se observa la normativa
nacional al respecto de estos dos mecanismos y su relación con el COOTAD y por ende
con las recientes autoridades seccionales electas. Por último se hará un balance general
del caso ecuatoriano y del uso de estos mecanismos comparado con otros cuatro casis de
la región: Perú, Colombia y Brasil. Finalmente se presentan ciertas sugerencias y
recomendaciones finales dirigidas a las recientes autoridades electas enfocadas al uso
correcto de estos mecanismos de participación y el beneficio de la rendición de cuentas
y de un gestión local exitosa para evitar que la ciudadanía quiera activar su derecho a
revocar el mandato de un representante que no satisface las necesidades de sus
Investigadora en la Dirección Nacional de Investigación y Publicaciones del Instituto de la Democracia.
En la región se ha instaurado la democracia participativa. Un tipo de democracia que
rebasa el concepto procedimental de la democracia y la necesidad de instituciones y
mecanismos de sufragio. Sergio Micco define la participación política como “la acción
voluntaria de los ciudadanos en orden a elegir a sus representantes y a influir directa o
indirectamente en las decisiones colectivizadas, aquellas que afectarán a todos en forma
inescapable” (Micco).
De esta definición resalta el tema de influir en las decisiones. Así pues en este caso la
participación está vinculada a la idea de influencia. La influencia se hace de forma
organizada y en cuanto ciudadanos. Por lo tanto se puede hablar de participación
ciudadana, término que Darío I. Restrepo define así:
“Básicamente, cuando en la actualidad pensamos en participación
ciudadana o comunitaria, o cuando hablamos de democracia
participativa, nos referimos a la posibilidad que tienen los individuos
en cuanto ciudadanos, las comunidades, las asociaciones de
profesionales, los vecinos, las mujeres, los jóvenes y en definitiva los
diferentes sectores de la sociedad, de participar en los asuntos de
interés colectivo” (Peraza, 2005).
Por lo tanto cuando se habla de democracia participativa, se está haciendo referencia a
un modelo político donde prevalece el reclamo de participación ciudadana resultado de
una comunidad interesada en estar informada, en decidir, en controlar, en opinar sobre
el manejo de los recursos públicos, etc. Es decir, la democracia participativa se
caracteriza por un proceso de consulta, de decisión o control de los ciudadanos ante las
Cabe aclarar que la democracia participativa no es opuesta a la democracia
representativa, sino que la primera es superada por la segunda, la participativa necesita a
la representativa pero la mejora, puesto que no niega la necesidad de instituciones y de
la elección de representantes. Por ejemplo, la democracia participativa contempla la
realización de elecciones pero además, también contempla otros mecanismos de
participación que pueden ser activados en cualquier momento, sin importar si existe un
proceso electoral o no. La democracia participativa va más allá del voto. Esta se afirma
como un modo de moderación sobre esos representantes, y esto se hace a través de las
comunidades organizadas, quienes intentan influir de diversas formas a fin de lograr que
una determinada política pública sea adoptada u otra evitada. Ella supone un proceso de
crecimiento en el desarrollo de la responsabilidad política de la población, en la medida
en que ésta es invitada a participar en las decisiones que afectan su entorno.
Esto se afirma en el artículo 23.1 de la Convención Americana Sobre Derechos
Humanos y en el desarrollo que esta norma ha tenido en la Carta Democrática
Interamericana en su artículo 2 al decir que “La democracia representativa se refuerza
profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un
marco de legalidad conforme al respectivo orden constitucional.” Por ello, la
participación supone necesariamente la interacción entre el Estado y la sociedad,
interacción por la cual la sociedad civil penetra en el Estado. Así la participación
ciudadana puede definirse de dos maneras, como un medio de socialización de la
política; y como una forma de ampliar el campo de lo público hacia esferas de la
sociedad civil y por ende de fortalecer a ésta (Cunill, 1991).
Al darse esta penetración de la sociedad civil en la sociedad política se evita uno de los
posibles males de la democracia representativa que es la concentración del poder y la
toma de decisiones únicamente a través de los representantes electos. De allí que lo que
la democracia participativa garantiza es un acceso continuo al campo político, sin
quedar este restringido a la participación a través de partidos o a través del voto,
estableciendo un mayor control al respeto del mandato ciudadano y a los principios de
libertad e igualdad, base del sistema democrático.
Así, con la democracia participativa se reconocen mecanismos de participación directa.
Es decir de herramientas que están a disposición de la ciudadanía para ejercer control
sobre las acciones de sus representantes, para influir en la toma de decisiones, y para
exigir rendición de cuentas. Estos mecanismos son: revocatoria de mandato, referéndum
o consulta popular, iniciativa popular normativa y el derecho de la ciudadanía a exigir
rendición de cuentas y la obligación de los representantes de hacerlo. En esta sección
solo se abordara la revocatoria de mandato y la rendición de cuentas.
Los mecanismos de democracia directa como la iniciativa popular o la revocatoria de
mandato son incorporaciones recientes en las constituciones, leyes y prácticas
latinoamericanas. Los referéndums y consultas populares, en cambio, presentan una
historia más larga, pese a lo limitado y accidentado de sus usos (Welp & Serdult, 2008).
Sin embargo, en las últimas décadas los nuevos y viejos mecanismos de democracia
directa han comenzado a ocupar un lugar relevante en la agenda política, impulsado, en
mayor o menor medida, según Welp, por tres procesos:
1. “Las sucesivas reformas constitucionales que han ido modificando las reglas del
juego, en algunas ocasiones promovidas por líderes que, amparándose en el
respaldo popular, buscaron sortear los “obstáculos” institucionales que les
impedían mantenerse en el poder;
2. La crisis de la democracia representativa, que se manifiesta en el incremento de
la desconfianza de los ciudadanos en la política y en las protestas y revueltas
sociales detonadas por la incapacidad de muchos gobiernos de la región para
gestionar el conflicto;
3. Los procesos de descentralización, que otorgaron mayores competencias a los
subniveles de gobierno y mecanismos de participación para la ciudadanía”
(Welp, 2008).
De esto podemos decir que la democracia participativa es una evolución de la
representativa y que los mecanismos de democracia directa surgen en respuesta a la
necesidad ciudadana de participación.
Quizás por ello es que no se puede negar que los mecanismos de democracia
directa, caracterizados por implicar un proceso de toma de decisiones-vinculantes o no-
han visto crecer su importancia en la mayoría de las constituciones latinoamericanas y,
aunque no de manera contundente, se han incrementado sus usos (Zovatto, Instituciones
de democracia directa en América Latina, 2006). Para autores como Marví Sumar
dichos mecanismos podrían incrementar la participación y el control ciudadano
(Maraví, 1998). Para entender las implicaciones de estos mecanismos en la
participación ciudadana es necesario definirlos.
LA REVOCATORIA DE MANDATO Y SU ORIGEN
La revocatoria del mandato no es más que la representación cuestionada, y forma parte
de los conocidos Mecanismos de Democracia Directa (MDD), definidos por Yanina
Welp y Uwe Serdült como el grupo de “instituciones que permiten la toma directa de
decisiones por parte de la ciudadanía a través del voto, sea su origen derivado de la
convocatoria de autoridades, del mandato constitucional o de la iniciativa ciudadana”
(Welp & Serdult, 2012:145). Es decir, el ciudadano ya no solo participa con su voto
para elegir un representante sino que también puede cuestionar la representación de
aquel gobernante, cuya gestión no responde a las necesidades de sus representados, todo
esto a través de mecanismos constitucionales y legales.
Sin embargo, encontrar el origen de la revocatoria del mandato es difícil porque los
autores no coinciden. Según Uwe Serdült, la revocatoria de mandato surge en Suiza, en
el siglo XIX cuando se encontraba ocupada por Napoleón y se caracterizaba por
diversos conflictos armados (Welp & Serdult, 2014: 12). Menciona además que una de
las razones por las cuales la revocatoria se introdujo en las constituciones de la época
fue para prevenir revoluciones, muy presentes en la memoria colectiva (Hangartner &
Kley, 2000: 633).
Rappard por su parte cita la censura a los funcionarios públicos hacia fines del siglo
XV en inebra ('grabeau') como un origen probable. “Este procedimiento fue
introducido en varias Constituciones cantonales suizas por Napoleón Bonaparte, en
1802, como un medio para revocar miembros de los concejos legislativos. Sin embargo,
el derecho a revocar a un cuerpo electo en la forma que lo conocemos actualmente tuvo
su origen en la época de la “Regeneración” (1 0-1848), y luego se difundió a muchos
cantones durante el movimiento democrático, en la década de los sesenta del siglo XIX”
(Rapard, 1912: 134).
Probablemente el libro “The City for the people” de Frank Parsons (1901) también
permitió la implementación de la revocatoria en otras latitudes. En síntesis, en su obra
Parsons sugiere los siguientes remedios para mejorar la democracia norteamericana:
introducción del auto gobierno y legislación directa en las ciudades para gestionar y
regular temas locales, reforma de la administración pública, representación
proporcional, voto preferencial, máquinas de voto (voto electrónico), voto igualitario y
la revocatoria popular del mandato (Parsons, 1901: 12). Más adelante en su fuerte
denuncia de los monopolios capitalistas y los gobiernos corruptos, declara que: “Una
vez que sea usado plenamente, el referéndum va a librar al país de los abusos
legislativos, y va a dar al pueblo una vía de fácil acceso a la eliminación de abusos
administrativos, especialmente si la revocatoria y el mandato imperativo son usados
vigorosamente junto con la iniciativa legislativa y el referéndum” (Parsons, 1901:
373).Por el contrario Matt Qvortrup asegura que la revocatoria apareció inicialmente en
la República Romana, en el año 133 aC., cuando Octavio Tribuno -según cuenta
Plutarco- fue revocado después de vetar una ley del senado (Qvortrup, 2014: 28).
Independientemente de cuál haya sido su origen, la revocatoria de mandato siempre se
ha asociado con el castigo que impone la ciudadanía a una autoridad electa que les falla
a los habitantes del territorio que lo eligieron. Esto se puede observar por ejemplo en las
palabras de Robert La Follete, líder de los progresistas, senador y candidato presidencial
de los Estados Unidos en 1924, quien al dar inicio a un apasionado caso a favor de la
revocatoria dijo que este mecanismo “permitía al pueblo la remoción de los cargos
públicos de aquellos representantes que hayan deshonrado sus funciones al traicionar
los intereses públicos” (Zimmerman, 1997: 12).
A esto podemos sumar las palabras de Delos F. Wilcox, uno de los escritores más
citados de la época quien comparó al representante con un embajador o diplomático
actuando por sus electores. El representante electo –como el embajador- “es un sirviente
con poder, pero tiene instrucciones específicas o se presume que está al tanto de la
voluntad de su amo, si falla en reconocer su responsabilidad o malinterpreta su
mandato, puede ser revocado en cualquier momento” (Wilcox, 1912: 171).
Pero no todos veían con buenos ojos la idea de la revocatoria. El presidente William
Howard Taft (1909-1913) criticó la revocatoria y en especial las provisiones para
revocar a los jueces. En efecto, después de su derrota en las elecciones presidenciales en
1912 (en que postulaba para la reelección), Taft dio una serie de conferencias en la
Universidad de Yale en la que criticó la revocatoria argumentando que “crea una
situación de ansiedad en la que el representante debe resolver si debe hacer lo que
piensa que debe hacer por el interés público, o si, en su lugar, debería rehusarse a hacer
algo, o hacer lo mínimo posible, con el fin de evitar cualquier discusión” (Taft, 1913:
Lo cierto es que la revocatoria es un mecanismo ciudadano que permite que los
electores ya no solo castiguen la mala gestión de un representante al final de cada
periodo sino que puede hacerlo durante el tiempo de gestión. Esto de alguna manera
también ha obligado que los representantes sean más responsables con sus
ofrecimientos de campaña y con el uso de fondos públicos. Es decir hay una mayor
retroalimentación entre representante y representados.
LA REVOCATORIA DE MANDATO EN EL ECUADOR
El régimen de facto que gobernó el país durante 1976-1979, denominado “Consejo
Supremo de obierno”, encabezó la última transición a la democracia con una reforma
constitucional que incluyó el referéndum como tema destacado. Cabe señalar esto ya
que a diferencia de Argentina (Lafferriere 2008) y Perú (Maraví Sumar 1998), en que
los mecanismos de democracia directa no se habían incorporado por considerarlos un
riesgo para la democracia representativa, en Ecuador si se contemplaron estos recursos
incluso bajo regímenes dictatoriales.
Posteriormente, la Constitución de 1998 reconoce como derechos de participación el
participar en los asuntos de interés público; presentar proyectos de iniciativa popular
normativa; ser consultados; fiscalizar los actos del poder público; y revocar el mandato
que hayan conferido a las autoridades de elección popular.
Actualmente, la Constitución de la República 2008, establece en sus artículos103, 104 y
105, como parte de los derechos de participación, tres mecanismos de democracia
directa: la iniciativa popular normativa, la consulta popular, y la revocatoria del
mandato. Los cuales permiten que la ciudadanía actúe e intervenga de manera activa en
el gobierno y en la toma de decisiones.
En el artículo 105 de la Constitución 2008 se reconoce que las personas en goce de los
derechos políticos podrán revocar el mandato a las autoridades de elección popular. Este
derecho también se establece en el Art. 199 del Código de la Democracia, y en
elArt.303 y Art.310 del COOTAD. El Art. 25 del Código de la Democracia establece
que las electoras y electores podrán revocar democráticamente el mandato a las
autoridades de elección popular por incumplimiento de su plan de trabajo, de las
disposiciones legales relativas a la participación ciudadana (véase el COOTAD) y las
demás funciones y obligaciones establecidas en la Constitución de la República y la ley
correspondiente a cada una de las dignidades de elección popular.
Cabe destacar que el mismo artículo establece que la solicitud de revocatoria del
mandato podrá presentarse una vez cumplido el primero y antes del último año del
periodo para el que fue electa la autoridad cuestionada; y que durante el periodo de
gestión de una autoridad podrá realizarse sólo un proceso de revocatoria del mandato.
Esto porque la revocatoria de mandato fue creada para castigar la mala gestión de un
representante y antes del año de mandato sería injusto juzgar las acciones de una
administración. Y solo se puede realizar una revocatoria porque un cambio de
autoridades constante en un mismo periodo de gobierno generaría inestabilidad política
y eso no trae consecuencias positivas para la ciudadanía.
Adicionalmente, es importante aclarar que la solicitud de revocatoria de mandato debe
estar acompañada de respaldo popular proporcional al número de los electores inscritos
en el padrón de la correspondiente circunscripción, de acuerdo con lo siguiente (Art.26
Ley Orgánica de Participación Ciudadana y Control Social):
a) El veinticinco por ciento (25%) de respaldos para las circunscripciones de hasta
5.000 electores;
b) El veinte por ciento (20%) de respaldos para las circunscripciones de 5.001 hasta
c) El diecisiete punto cinco por ciento (17,5%) de respaldos para las circunscripciones
de 10.001hasta 50.000 electores;
d) El quince por ciento (15%) respaldos para las circunscripciones electorales de
50.001 a 150.000 electores;
e) El doce punto cinco por ciento (12,5%) de respaldos para las circunscripciones de
150.001 a 300.000 electores; y,
f) El diez por ciento (10%) para las circunscripciones de más de 300.000 electores.
Tratándose de la Presidenta o Presidente de la República, se requerirá el respaldo de un
número no inferior al quince por ciento (15%) de las personas inscritas en el registro
electoral nacional. Es importante considerar esto ya que si la solicitud de revocatoria no
cumple los requisitos señalados, será negada por el Consejo Nacional Electoral.
Adicionalmente, es necesario aclarar que la solicitud de revocatoria solo podrá ser
presentada por las electoras y electores que estén empadronados en la circunscripción
respectiva de la autoridad a la que se pretende revocar el mandato (Art. 25 de la Ley
Orgánica de Participación Ciudadana y Control Social). Esto ya que los ciudadanos
pueden revocar el mandato de las autoridades que tienen la responsabilidad de mejorar
las condiciones de vida de su territorio, y no de otro territorio.
Es importante que los representantes conozcan que cuando la ciudadanía presenta una
solicitud para revocar el mandato de una autoridad, los ciudadanos deben explicar y
precisar los motivos por los cuales se solicita la revocatoria. Ante esto, la autoridad
cuestionada tiene siete días para impugnar en forma documentada la solicitud. De
proceder la solicitud la ciudadanía puede empezar la recolección de firmas.
Las y los promotores de la revocatoria del mandato cuentan con un plazo límite para la
1. Ciento ochenta días para el caso de pedido de revocatoria a funcionarios
nacionales y autoridades cuyas circunscripciones sean mayores a 300.000
2. Ciento cincuenta días para las circunscripciones electorales de entre 150.001 a
300.000 electores;
4. Noventa días cuando se trate de circunscripciones de 10.001 hasta 50.000
electores; y que servirá de base para la recolección de firmas y el proceso de
Estos plazos corren a partir del día de la entrega de los formularios por parte del
Según el Art. 25 del Código de la Democracia el proceso de revocatoria debe ser
organizado por el Consejo Nacional Electoral, y éste una vez acepte la solicitud
presentada por la ciudadanía, convocará en el plazo de quince días a la revocatoria del
mandato, que deberá efectuarse en los siguientes sesenta días.
En caso de que la revocatoria proceda, la autoridad cuestionada será cesada de su cargo
y será reemplazada por quien corresponda de acuerdo con la Constitución. De
encontrarse irregularidades cometidas por la autoridad cuestionada, el Consejo Nacional
Electoral deberá trasladar el informe respectivo a las autoridades judiciales ordinarias o
electorales, según sea el caso. Como ejemplo de esto tenemos el caso del alcalde de
Tiwintza, Jorge Chamik, de Pachakutik, quien fue revocado de su mandato luego de que
la población se pronunciara en contra de su continuidad, a través de una consulta
popular realizada el 12 de diciembre del 2010. Revocado Chamik asumió el cargo el
vicealcalde, Bosco Unkuch, también militante de Pachakutik.
LA RENDICIÓN DE CUENTAS Y SU ORIGEN
La definición tradicional de rendición de cuentas se relaciona con la obligación del
poder (en concreto, con políticos y funcionarios públicos) de responder por sus acciones
ante los ciudadanos. De acuerdo con Schedler, para que la rendición de cuentas sea
efectiva debe incluir tres elementos fundamentales: información, justificación y castigo
(Schedler, 2004: 5); es decir que los políticos y funcionarios públicos tienen la
obligación de informar sobre sus actividades y decisiones (información), así como de
explicar qué las motivó (justificación/argumentación), esto con el objetivo de garantizar
que dichas actividades y decisiones se llevaron a cabo dentro del marco de la Ley caso
contrario debe haber mecanismos de sanción, como la revocatoria de mandato (castigo).
Según Guillermo O´Donnell, de acuerdo con los actores involucrados; es decir
dependiendo de quién controla a quién, la rendición de cuentas puede ser de dos tipos:
horizontal y vertical. Es horizontal cuando los mecanismos de control se aplican entre
las propias instituciones y poderes del Estado; y es vertical cuando los mecanismos de
control van desde la sociedad hacia el Estado y alude, tradicionalmente, al control por
medio del voto(O'Donnell, 2002:100). Aunque hoy, existen mecanismos de democracia
directa que permiten que el control ciudadano hacia la gestión de los diferentes niveles
de gobierno se realice más allá del proceso electoral, y no esté limitado a esperar que se
cumpla el tiempo de mandato de un representante para exigirle una mejor gestión.
En el caso de Ecuador, la existencia de estos mecanismos de control y democracia
directa (revocatoria de mandato, iniciativa ciudadana, y referéndum y consulta popular),
y la obligación constitucional de los diferentes niveles de gobierno de fortalecer la
control social (Art. 100, numeral 4), ha cambiado el tradicional comportamiento del
Estado. Tradicionalmente la naturaleza del gobierno no es rendir cuentas, puesto que no
había incentivos para fomentar que el Estado, además de cumplir con sus obligaciones
de manera eficaz y eficiente, informe y justifique ante la ciudadanía sus acciones; como
tampoco había estímulos para que los actores políticos y los ciudadanos ejerzan un
control estricto a la gestión de sus representantes. Sin embargo, el giro que ha dado la
democracia representativa hacia la participativa ha logrado neutralizar estos limitantes.
La inserción de mecanismos de democracia directa precisamente surgen al identificar
que los mecanismos de rendición de cuentas tradicionales son imperfectos, y era
necesario desarrollar e implementar formas complementarias de control, en las cuales la
participación de la ciudadanía constituya el elemento indispensable para activar los
controles existentes, o bien, para mejorarlos; es decir, que los controles de la sociedad
hacia el Estado vayan más allá del voto, y que los controles horizontales se lleven a
cabo de manera efectiva. Este tipo de rendición de cuentas es lo que se denomina
control social o rendición de cuentas social, y lo que se garantiza en el Estado
El caso ecuatoriano es reflejo de un proceso que se ha venido dando en la región en los
últimos veinte años, que ha buscado impulsar una mayor participación ciudadana en los
asuntos públicos, más allá de la esfera electoral. Con la introducción de esta dinámica
de participación activa y permanente de los ciudadanos en la esfera política, se
configura un nuevo modelo de relación entre el Estado y la sociedad, en la que el Estado
no es el único responsable de la dirección de la sociedad, sino que los distintos actores
sociales también juegan un papel muy importante en la definición de prioridades.
Actualmente se pueden enumerar distintas experiencias de participación ciudadana, por
ejemplo el caso del involucramiento ciudadano para mejorar el sistema educativo
público en los barrios de Chicago; la inclusión
de la ciudadanía en la definición de gastos municipales (presupuestos participativos) o
en la definición de políticas sectoriales (Consejos Gestores de Políticas Públicas, en
Brasil); los movimientos que buscan avanzar en el derecho de acceso a la información y
la transparencia gubernamental (MKSS, en la India), o la actuación de ciudadanos en
instancias de control de políticas públicas, como las veedurías ciudadanas, en
Colombia, o los jurados ciudadanos, en Europa occidental.
LA RENDICIÓN DE CUENTAS EN EL ECUADOR
El Art. 100 de la Constitución 2008 establece que en todos los niveles de gobierno se
representantes del régimen dependiente y representantes de la sociedad del ámbito
territorial de cada nivel de gobierno, que funcionarán regidas por principios
democráticos, y que la participación en estas instancias se ejerce para, entre otras cosas,
para fortalecer la democracia con mecanismos permanentes de transparencia, rendición
de cuentas y control social. Esto se complementa con Art. 2 numeral 8 del Código de la
Democracia, que establece que en las ecuatorianas y ecuatorianos gozan del derecho de
exigir rendición de cuentas y transparencia de la información de los sujetos políticos.
Por ello, es obligación de todos los todos los candidatos y candidatas a Presidente o
Presidenta, Gobernador o Gobernadora Regional, Prefecto o Prefecta, Alcalde o
Alcaldesa, presentarán junto con el formulario de inscripción un plan de trabajo, que
entre otras cosas incluya, mecanismos periódicos y públicos de rendición de cuentas de
su gestión (Art.97 Código de la Democracia).
Al respecto la Ley Orgánica de Participación Ciudadana y Control Social menciona que
las asambleas locales deben servir, entre otras cosas, para organizar, de manera
independiente, el ejercicio de rendición de cuentas al que estén obligadas las
autoridades electas (Art. 60); y que todos los niveles de gobierno contarán con
instancias de participación para fortalecer la democracia con mecanismos permanentes
de transparencia, rendición de cuentas y control social (Art. 64).
Esto ya que según el Art. 88 de la misma Ley,
“las ciudadanas y ciudadanos, en forma individual o colectiva, comunas,
comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, pueblos afro ecuatoriano y
montubio, y demás formas lícitas de organización, podrán solicitar una vez al año
la rendición de cuentas a las instituciones públicas o privadas que presten servicios
públicos, manejen recursos públicos o desarrollen actividades de interés público,
así como a los medios de comunicación social, siempre que tal rendición de
cuentas no esté contemplada mediante otro procedimiento en la Constitución y las
En esta Ley se define a la rendición de cuentas como un
“proceso sistemático, deliberado, interactivo y universal, que involucra a
autoridades, funcionarias y funcionarios o sus representantes y representantes
legales, según sea el caso, que estén obligadas u obligados a informar y
someterse a evaluación de la ciudadanía por las acciones u omisiones en el
ejercicio de su gestión y en la administración de recursos públicos” (Art. 9).
La rendición de cuentas es obligatoria para las autoridades del Estado, electas o de libre
remoción (Art. 90), y se realiza con el objeto de (Art. 91):
1. Garantizar a los mandantes el acceso a la información de manera periódica y
permanente, con respecto a la gestión pública;
2. Facilitar el ejercicio del derecho a ejecutar el control social de las acciones u
omisiones de las gobernantes y los gobernantes, funcionarias y funcionarios, o de
quienes manejen fondos públicos;
3. Vigilar el cumplimiento de las políticas públicas; y,
4. Prevenir y evitar la corrupción y el mal gobierno.
Las autoridades elegidas por votación popular están obligadas a rendir cuentas, según el
caso, principalmente sobre:
1. Propuesta o plan de trabajo planteados formalmente antes de la campaña
4. Propuestas, acciones de legislación, fiscalización y políticas públicas; o,
5. Propuestas y acciones sobre las delegaciones realizadas a nivel local, nacional e
La rendición de cuentas debe realizarse una vez al año y al final de la gestión, teniendo
en consideración las solicitudes que realice la ciudadanía, de manera individual o
colectiva, de acuerdo con la Constitución y la ley (Art. 95).
Al respecto es necesario considerar que en el Ecuador se han introducido cambios
importantes en la distribución del poder territorial a partir de la Constitución del 2008,
primero; y luego con el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y
Descentralización del 2010 (COOTAD).Resultado de esos cambios normativos, los
Gobiernos Autónomos Descentralizados GAD reciben el 21% de los ingresos
permanentes del presupuesto del Estado y el 10% de los ingresos no permanentes. Estos
recursos son asignados de acuerdo al tamaño de la población de cada GAD, las
necesidades básicas insatisfechas de su población, los logros en el mejoramiento de la
calidad de vida de la población y el cumplimiento de metas del Plan Nacional del Buen
Vivir por parte de los representantes.
Esta asignación de recursos propios para los GAD trae consigo una serie de
responsabilidades y obligaciones, de acuerdo al nivel de gobierno y a las competencias
que se establecen en el COOTAD; sobre lo que cada representante debe rendir cuentas a
los ciudadanos, que según la normativa vigente relacionada con la Participación
Ciudadana, estos son los mandantes y primeros fiscalizadores de lo público
(Constitución de la República del Ecuador, Art 204. Para ello dicha ley en su artículo
303 establece que:
“La ciudadanía, en forma individual o colectiva, tiene derecho a participar en las
audiencias públicas, asambleas, cabildos populares, consejos consultivos, de
acuerdo con lo establecido en la Constitución, la ley y demás normativa;
además, podrá solicitar la convocatoria a consulta popular sobre cualquier asunto
de interés de la circunscripción territorial y revocatoria del mandato en el marco
de lo dispuesto en la Constitución y la ley”.
Dado entonces el papel fundamental de la ciudadanía para la gestión efectiva de los
GAD, el mismo COOTAD determina la implementación de un sistema de participación
ciudadana, creada, según el Art. 304 de la Ley, para:
a) Deliberar sobre las prioridades de desarrollo en sus respectivas
circunscripciones; así como conocer y definir los objetivos de desarrollo
territorial, líneas de acción y metas;
b) Participar en la formulación, ejecución, seguimiento y evaluación de los planes
de desarrollo y de ordenamiento territorial; y, en general, en la definición de
propuestas de inversión pública;
e) Generar las condiciones y mecanismos de coordinación para el tratamiento de
temas específicos que se relacionen con los objetivos de desarrollo territorial, a
través de grupos de interés sectoriales o sociales que fueren necesarios para la
formulación y gestión del plan, quienes se reunirán tantas veces como sea
necesario. Los grupos de interés conformados prepararán insumos debidamente
documentados que servirán para la formulación del plan;
f) Fortalecer la democracia local con mecanismos permanentes de transparencia,
rendición de cuentas y control social;
g) Promover la participación e involucramiento de la ciudadanía en las decisiones
que tienen que ver con el desarrollo de los niveles territoriales;
h) mpulsar mecanismos de formación ciudadana para la ciudadanía activa”.
Si observamos los anteriores acápites se puede observar que la rendición de cuentas
vertical es prioritaria en el caso ecuatoriano. La relación Estado –sociedad es
fundamental para la gestión local, y para construcción de políticas públicas. La
rendición de cuentas se convierte en un proceso continuo de diálogo entre
representantes y representados, y la gestión local se organiza de acuerdo a las
necesidades de la sociedad. El pueblo deja de ser únicamente elector y para convertirse
en un actor continuo de la democracia participativa y activa.
Considerando entonces la responsabilidad que tienen los representantes con los
ciudadanos, y viceversa, en el Ecuador se ha creado el Consejo de Participación
Ciudadana y Control Social, institución encargada de vigilar y apoyar a los GAD en sus
procesos continuos de rendición de cuentas.
A continuación se describen experiencias del uso de mecanismos de democracia directa
en otras latitudes de la región.
En 1992, el entonces presidente de la República Alberto Fujimori, llevó adelante un
autogolpe y clausuró el Congreso. Luego, para impulsar una reforma constitucional
convocó un Congreso Constituyente que buscaba legitimar el quiebre de la legalidad y
resolver el problema creado entre el poder Ejecutivo y el Legislativo (García Montero
2001). Con ello surge la Constitución de 1993, Ley donde por primera vez se introduce
el mecanismo de revocatoria de mandato, el referéndum, la remoción de autoridades y
la iniciativa legislativa. Lo interesante en el caso de Perú es que la introducción de estos
mecanismos no respondió a una ideología política, es decir no fue resultado del
gobierno de turno sino de un cambio en la forma de ver y pensar la democracia. Esto ya
que para llegar a este objetivo, tuvieron que confluir dos vertientes contrapuestas: la

References: artículo 27
 artículo 95
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 23
 artículo 2
 artículo 105
 artículo
303