Source: https://www.elcontribuyente.mx/2020/06/va-monreal-no-la-4t-por-el-control-absoluto-del-senado/
Timestamp: 2020-07-15 09:06:43+00:00

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Va Monreal, no la 4T, por el control absoluto del senado
Dueño del control personal y absoluto de la agenda legislativa, el coordinador del grupo parlamentario de Morena en el senado, Ricardo Monreal, podría convertirse en único posible contrapeso real del Presidente.
El 3 de junio pasado, la presidenta de la mesa directiva del senado, Mónica Fernández Balboa, disolvió de un plumazo los grupos parlamentarios del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido Encuentro Social (PES) en la Cámara Alta. La razón consistió en que, como lo dispone el artículo 72 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, las bancadas en el senado deben tener un mínimo de cinco integrantes para existir como tales. Actualmente, el PES cuenta únicamente con cuatro senadoras, y el PRD con tres.
Aun sin que el PRD y el PES cumplan con el número mínimo de senadores, la determinación de la senadora Mónica Fernández es ilegal por dos razones. Por un lado, la presidenta de la mesa directiva del senado, que es autoridad dentro del órgano legislativo, carece de facultades para disolver grupos parlamentarios y, como sabemos, las autoridades sólo pueden hacer lo que les está explícitamente permitido por la ley. Ni el artículo 66 de la Ley Orgánica del Congreso, que señala las atribuciones de la Mesa Directiva, ni el artículo 67, que enumera las de su presidenta en lo individual, la facultan para declarar extinto a ningún grupo parlamentario.
Aunado a ello, los grupos parlamentarios del PRD y del PES subsistieron hasta hace unos días sin el número mínimo de senadores, a raíz de un acuerdo de la junta de coordinación política celebrado en septiembre de 2019, en el que se pactó mantener a todos los grupos parlamentarios existentes al inicio de la legislatura a fin de garantizar la pluralidad en el trabajo legislativo. En términos de lo dispuesto en el artículo 82 de la Ley Orgánica del Congreso, la junta de coordinación política puede celebrar acuerdos al interior de la Cámara de Senadores, y de acuerdo al artículo 84, su presidente debe asegurarse de que esos acuerdos sean cumplidos.
¿Qué implica la extinción de las bancadas del PRD y del PES?
La extinción de las bancadas del PRD y del PES podría parecer intrascendente puesto que, con grupo parlamentario o sin él, los senadores de ambos partidos conservan sus escaños y sus votos. Esto es, la correlación de fuerzas en el pleno se mantiene. No obstante, como en todo lo que tiene que ver con las leyes, el diablo está en los detalles y en este caso, el diablo está escondido en la junta de coordinación política y el control que ejerce su presidente sobre la agenda legislativa.
Excluyendo al pleno, la junta de coordinación política es el órgano más importante de la Cámara de Senadores, y su importancia radica en el control que ejerce sobre todo lo que se discute y vota en el pleno. De acuerdo al artículo 82 de la Ley Orgánica del Congreso, la junta de coordinación política está a cargo de elaborar el programa legislativo de cada periodo de sesiones, el calendario de trabajo para su desahogo y los puntos del orden del día de las sesiones del pleno. Asimismo, y de manera central, en la junta de coordinación política no tienen voz ni voto los senadores, sino sólo los coordinadores de los grupos parlamentarios, quienes lo ejercen de manera ponderada de acuerdo al peso de cada una de sus bancadas.
Hasta hace unos días, la junta de coordinación política del senado estaba conformada por la bancada de Morena, con un voto ponderado del 46.88%, por el resto de los grupos parlamentarios aliados a la 4T, esto es, el Partido del Trabajo, el PES y el Partido Verde Ecologista de México, con un voto conjunto del 13.39%, y por un bloque opositor que agrupaba al PAN, al PRI, a Movimiento Ciudadano y al PRD, que juntos sumaban el 39% de la votación restante. Ello, sin duda, ya le aseguraba el control del senado a la coalición en el poder, que desde el inicio de la legislatura ha mandado en la junta de coordinación política a través de la votación conjunta de los coordinadores de las bancadas de los cuatro partidos aliados al gobierno.
No obstante, los cambios recientes en la estructura de los grupos parlamentarios podrían alterar esa composición, diluyendo la mayoría absoluta que la coalición en el gobierno ejerce para, en su lugar, dejar el control total de la agenda legislativa en manos de una sola persona, esto es, de Ricardo Monreal, el coordinador del grupo parlamentario de Morena.
Ricardo Monreal: el que realmente mueve los hilos
Descontada ya la reciente salida de Lilly Téllez de la bancada de Morena y su incorporación al PAN, así como la extinción de los grupos parlamentarios del PRD y del PES, la votación ponderada que Monreal puede ejercer en la Junta de Coordinación Política asciende ahora al 49.17%, lo que implica que sólo la votación unánime del resto de los grupos parlamentarios subsistentes, incluyendo al PT y al PVEM, podría obstaculizar sus determinaciones personales. No obstante, si tres de las cuatro senadoras del PES se sumaran a la bancada de Morena, el voto de Monreal podría equivaler al 50.41% de la votación total en la Junta de Coordinación Política, lo que lo dejaría en la posición de decidir por sí mismo, qué se vota y qué no, en el pleno de la cámara alta. Y si se creyera que la mesa directiva del senado podría moderar de alguna manera el control que el líder de la junta de coordinación política ejerce sobre los órdenes del día, recordemos que su actual presidenta, Mónica Fernández, fue colocada ahí después de la votación aplastante en la que Monreal se le impuso a Martí Batres.
La integración de senadores del PES a Morena ya tiene antecedentes. Justo al inicio de la legislatura, tres senadores del PES, entre ellos la polémica autodefensa acusada de secuestro, Nestora Salgado, se integraron al grupo parlamentario de Morena. Asimismo, existen fuertes estímulos para que las cuatro senadoras del PES no se queden sin grupo parlamentario. Para empezar, el no pertenecer a una bancada las priva de recursos económicos importantes a los que sólo tienen derecho los grupos parlamentarios. Además, para que durante los recesos del resto de la legislatura los senadores puedan ser parte de la comisión permanente, a la que ahora pertenece la senadora Sasil de León Villard del PES, es necesario que antes se hayan integrado a un grupo parlamentario.
Monreal ha sabido equilibrar su papel en la 4T con su función como líder del senado, manteniendo la lealtad de la mayoría de los senadores del partido en el gobierno y ganándose el respeto de la oposición. Sin romper con el presidente, ha tenido el tamaño para expresar públicamente sus desacuerdos. Le dijo “no pasará” a la iniciativa que buscaba darle a Andrés Manuel López Obrador facultades omnímodas para reasignar el presupuesto, y cuando Gertz Manero llegó al Senado con modificaciones a la Constitución y a ocho leyes secundarias que violaban hasta el derecho a la presunción de inocencia, lo mandó a su casa.
Hasta ahora, mantener la mitad más uno en las votaciones de la junta de coordinación política ha requerido tomar en cuenta al PES y al PT, que bailan al son que les toca el presidente, y al PVEM, que se mueve al ritmo de su propia lógica económica. Si con la integración de las senadoras del PES a Morena, Monreal se hace del control personal y absoluto de la agenda legislativa, podría convertirse en único posible contrapeso real del presidente, y el hombre con el cual habrá que negociar si es que se quiere aprobar cualquier cambio legal durante el último año de gobierno, antes de la elección en la que, muy probablemente, la 4T perderá la mayoría en la Cámara de Diputados.

References: artículo 72
 artículo 66
 artículo 67
 artículo 82
 artículo 84
 artículo 82