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Timestamp: 2020-07-09 02:05:48+00:00

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Medios de Difusión en México | Constitución | México
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Los medios de difusión en México Cristina Fernandez
Relevancia de La Constitucion de 1917
© Ediciones Casa Juan Pablos, S.A. de C.V., 2005 Malintzin 199, Col. El Carmen, Coyoacán 04100, México, <casajuanpablos@terra.com.mx>
Reservados los derechos Impreso en México
Capítulo 1. Prensa y poder
Capítulo 11. Gestación de la industria de radio y tele- visión
Capítulo 111. Presiones empresariales en 1960-1969 y 1973
Capítulo IV. Los medios de difusión y la reforma ad- ministrativa de 1976
Capítulo V. La centralización de la industria radio- fónica en México. Análisis de un caso: el estado de Puebla
Capítulo VI. Los medios de difusión masiva en los años setenta
Capítulo VIII. Síntesis del documento entregado por AMIC a la Cámara de Diputados
Capítulo IX. Situación del nuevo orden informativo in- ternacional y de la política nacional de comunica-
ción en México
Capítulo X. Los medios de difusión en la década de los
ochenta: una prospectiva
con la certeza de que entenderá que a veces es necesario alterar, por doloroso que sea, esas relaciones en apariencia incuestionables
Este libro tiene detrás una historia personal que necesito
contar, no para advertir sobre la debilidad teórica que tienen algunos de los textos ni para justificar repeticiones o inge- nuidades políticas. Necesito contarla por una parte, para aclararme yo misma una serie de interrogantes que me he formulado sobre la etapa de investigación que aquí se cierra
y por otra, porque sólo así se entiende por qué he ido aban- donando poco a poco posiciones que en un tiempo sostuve con toda firmeza. Antes que nada quiero recordar en voz alta que caí en el
tema de los medios de difusión masiva no por casualidad
sino por una decisión bien consciente. Me tardé tres años en escoger la carrera que quería estudiar. Revisé detenida- mente catálogos y programas, hice decenas de entrevistas
a estudiantes y egresados de cuanta profesión conocía, res- pondí numerosos cuestionarios en oficinas de orientación vocacional. No podía decidir. Buscaba una carrera que no fragmentara tanto el conocimiento, que separara menos las
humanidades de las ciencias, que tuviera que ver con el me- joramiento de la vida cotidiana. Un día cayeron en mis manos los planes de estudio de la Universidad Iberoameri- cana y entre ellos aparecía uno que en su primer año obli-
gama más variada, iban de
la filosofía a la física, pasando por literatura, cibernética, música, economía y lingüística. Dúrante cinco años se conjugaban materias humanísticas con laboratorios, para "someter la técnica al espíritu". Este atractivo gancho publicitario, aunado a una tenden- cia al mesianismo que me fue inculcada en un ambiente de panismo en estéril búsqueda de identidad, hizo que vie-
cursar 1 7 materias de la
ra aquella carrera de comunicaclOn como la posible sínte- sis de mi afán redentor y de mi enorme gana de que en la vida todo tuviera que ver con todo.
E~ espejismo duró poco. Aquella universidad privada pa- trocmada por los empresarios más consistentes del país y administrada por los jesuitas, no estaba interesada en for- mar profesionistas preocupados por la problemática nacio- nal, ni se había propuesto jamás cambiar la estructura infor- mativa transnacional. Mi rabia se materializó en una tesis de licenciatura de denuncia. Durante tres años me dediqué a buscar en archivos y registros de propiedad de varios Es- tados de la República datos fehacientes para probar que los medios de difusión no eran sólo vehículos informativos como decían los maestros de la Iberoamericana sino ins~ trumentos de poder económico y político de ins~spechados alca?ces. Parte de ese mi último trabajo escolar aparece aqUl, durante ai10s no quise publicarlo porque pronto me convencí de la pobreza de la teoría de los grupos de presión para explicar lo que sucede en el ámbito de los medios a.udiovisuales. Hoy creo {Jue tiene validez, no por el enfoque smo por la pormenorizada descripción de la propiedad de los medios .Y ~e los mecanismos que se han seguido para mantenerla mcolume. De la denuncia intenté pasar poco a '
poco, al análisis y de éste al qué hacer.
Durante largo tiempo sostuve la necesidad de fortalecer el aparato estatal de difusión ante la embestida feroz de los industriales de radio y televisión. Hoy, cuando han pasado ya veinte años de retórica gubernamental en pro de una co- municación social diferente y cuando los hechos sólo re- gistran la consolidación del modelo informativo instalado
en México hace sesenta ai1os, resulta
lecimiento debe buscarse en las organizaciones sociales y que el problema no puede seguirse planteando como un asunto de comunicación social, sino como un fenómeno que incide directamente en la cultura nacional. Después de que han aparecido numerosos estudios sobre la propie- dad y la estructura de los medios de difusión en México más completos y actualizados que éste y una vez que Te:
levisa se encargó, en las Audiencias Públicas de aumentar la lista de sus propiedades conocidas, creo' que no tiene mucho caso seguir rastreando paso a paso la penetración del monopolio informativo en otras ramas de la industria y el
evidente que el forta-
comercio, ni seguir detectando sus nuevas formas de hacer política; ambas son imaginables y es posible hacer un cua- dro prospectivo, que dicho sea de paso es digno de causar un enorme pesimismo de la inteligencia, sobre todo si se tiene en cuenta la tecnología informativa que será incor- porada en esta década. Tampoco me parece necesario continuar insistiendo en la reglamentación del derecho a la información. Se han
gastado ya demasiadas toneladas de tinta y papel en la de- fensa de frases y propuestas, sin que el verdadero debate haya comenzado aún. Sin el respaldo de proyectos viableS
e instrumentables a corto plazo, surgidos en el seno de las
organizaciones sociales, una ley de comunicación social sería, en el mejor de los casos, una bella hoja de papel como diría Lasalle refiriéndose a la constitución. Cierto que el debate parlamentario es importante so- bre todo ahora que la izquierda se fortalece y está en condi-
ciones de pedir cuentas y hacer propuestas en cuestiones tan importantes como el gasto que se hace en telecomuni-
caciones para poner la infraestructura existente al servicio de los proyectos transnacionales. Nadie negaría que un cuestionamiento público sobre la relación satélites-cultura
o sobre los usos y abusos de la tecnología informativa serían
insoslayables, pero nadie quisiera tampoco que el debate en el Congreso hiciera olvidar que la alternativa al modelo in- formativo vigente no tendrá jamás una trayectoria vertical. Sobre esto último tengo una convicción total. Lo que no tengo, y nadie que escriba sólo desde el cubículo de una uni- versidad lo tendrá, es una visión clara de cómo se construye la alternativa. Ideas hay muchas. Pueden delinearse infini- dad de proyectos con solo imaginar el potencial revolucio- nario de la televisión por cable que permite el mensaje de ida y vuelta, o de las videocasseteras o de otros medios de expresión que no presentan problema de costos. Saber que desde hace años existen numerosos grupos trabajando en este terreno es un gran estímulo para la ima- ginación y genera un enorme optimismo de la voluntad. Dije al principio que necesitaba responder a ciertos inte-
rrogantes sobre el sentido de lo trabajado en los últimos años. Puedo responder con honestidad que prevaleció siem- pre un espíritu de transformación, pero debo reconocer que en el afán de querer cambiar el bosque me olvidé un poco
del árbol. No siempre estuvo presente aquello de que "todas las teorías, todas las especulaciones, se comprueban o se despedazan en lo que uno es, hace, siente día a día." O sea como dice también Daniel Prieto, "la comunicación alter:
nativa comienza por uno mismo y por las relaciones más in- mediatas." Por perogrullada que parezca, estoy aprendiendo que los grandes proyectos están hechos de millones de de- talles cotidianos, que a fin de cuentas son la vida misma. Este libro cierra pues, una etapa de investigación. Y como en t~do c,ierre surge inevitablemente la imagen de lo que que~o atraso Al d~l~ secuencia al material que hoy aparece pubh~~do.' se me hICIeron presentes los maestros con quienes trabaje dIrectamente durante buen tiempo: Miguel Angel Gr~ado~ Chapa, mi director de tesis, de quien aprendí a no. InclUIr n~~a un dato que no se pueda comprobar y de qUIen he recIbIdo desde entonces una solidaridad invariable. Tres coordinadores del Centro de Estudios Políticos de la UNAM influyeron marcadamente en estos textos: Fer- nando Pérez Correa, con quien durante dos años trabajé el aspecto político de la prensa, Gastón García Cantú quien me ~ontagió el vértigo de la investigación, para ~ar sus propIas palabras, y Amaldo Córdova de cuyo seminario sobre los clásicos de la ciencia política salí convencida de la necesidad de cortar por un tiempo con los trabajos sobre comunicación para ver estos fenómenos desde otras disci- plinas y desde fuera del país. ,Fin~?1ente quiero .reconocer q'!e uno de los impulsos mas sohdos, mas apasIOnados y mas sanos que he recibido para trabajar, ha venido de mis alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ellos me han hecho caer en la cuenta de que todavía no puedo hacer mía aquella frase de José Emilio Pacheco que dice: "ya somos todo aquello contra lo que luchábamos a los veinte años". Aun com- parto. con ellos esa gana. de querer cambiarlo todo y aun me SIento fuerte para arnesgar lo que sea necesario en los años difíciles que están por llegar.
A) Consideraciones en torno a la ley de imprenta y a la libertad de expresión
Un análisis de la actual ley de imprenta no puede darse sin un desglose de los artículos constitucionales que reglamenta
y sin una ubicación histórica de la Carta Magna que los
contiene. Asimismo este análisis tampoco resulta completo
sin un breve estudio de la Constitución de 1857, origen de
la vigente y sin una mención general de las primeras leyes
fundamentales del México independiente. Todo ello referido a nuestro objeto de estudio: el aspecto editorial, centrado en el ámbito periodístico. Comenzamos con una somera explicitación de la concepción aquí vertida sobre el término constitución. Seis ai'ios después de que el presidente Comonfort inauguró en la ciudad de México el Soberano Congreso Constituyente, Ferdinand Lassalle defendió, ante una agrupación ciudadana de Berlín, las tesis que contienen la explicación, a mi crite- rio más sugerente, de la esencia de toda constitución, aplica-
ble en consecuencia a las mexicanas de 1857 y 1917. Soste- nemos con Lassalle, y es nuestra intención demostrarlo en este estudio a través de la legislación en materia de imprenta, que es necesario diferenciar la constitución real de la cons- titución escrita u hoja de papel, para comprender en su dimensión global el desarrollo de cualquier fenómeno vin- culauo con la problemática constitucional, en este caso el
EI! el caso mexicano, al igual que en el inglés, francés y
ción de las constituciones ha estado a cargo de los factores
prusIano expuestos por Lassalle,
es patente que
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reales y efectivos del poder. Teniendo presente la tesis lassallista de que los problemas constitucionales no son, primariamente, problemas de derecho sino de poder, inicial"~mos. este trabajo aludiendo aJos grupos políti~~gI¡~~'decidieron qué concepción de libertad
de irnPié"iÚa:había
realmente ,a .lap:ráct.icª,~ Ello, durante el siglo diecinueve y lo que ha transcurrido del veinte, es decir, sin hacer referen- cia a lo que aconteció en México en los siglos anteriores, ya que en ellos la expresión periodística con identidad nacional es casi nula.
J;l~2romulgarse y cuál había de llevarse
La actual Ley de Imprenta reglamenta los artículos sexto
y séptimo de la Constitución Política promulgada en 1917 que hoy nos rige. 1
No es el movimiento armado iniciado en 1910 lo que dio origen a estos artículos y en consecuencia a su ley reglamen- taria. Quizá lo hubiera sido si los proyectos nacionales ex- puestos en la Convención de Aguascalientes hubieran sido aprobados por el Congreso Constituyente de 1917. Pero al establecerse Carranza como Primer Jefe del Ejército Consti- tucionalista y encargado del Poder Ejecutivo, las riendas de la nación quedaron en manos de un antiguo baluarte del poder legislativo de la época porfiriana. Al desconocerse los acuerdos de la Convención y convocarse al Congreso se efectuó una trasposición histórica. Se desecharon las deman- das del movimiento social iniciado con el siglo y se inició
la reforma de la Constitución del 57. Si los liberales progresistas que formaron parte del Consti-
1 Artículo 60. de la Constitución de 1917: La Manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque la moral, los derechos de terceros, provoque al- gún delito o perturbe el orden público. Artículo 70. de la Constitución de 1917: Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni exigir fianza a los auto- res o impresores, ni coartar la libertad de imprenta, que no tiene más lí-
paz pública. En
mites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la
ningún caso podrá secuestrarse la imprenta como instrumento de delito. Las leyes orgánicas dictarán cuantas disposiciones sean necesarias para evitar que, so pretexto de las denuncias por delitos de prensa, sean encarcelados los expendedores, "papeleros" operarios y demás emplea- dos del establecimiento de donde haya salido el escrito denunciado, a menos de que se demuestre previamente la responsabilidad de aquellos.
tuyente de 1856, hubieran tenido oportunidad de conocer el texto de la Ley de Imprenta expedido por Carranza, su reprobación hubiera sido más severa que la hecha por ellos mismos a las restricciones propuestas por los liberales mode- rados. Cabe recordar que en la formulación del postulado central de los artículos sexto y séptimo de la Constitución de 1857 influyeron notablemente un grupo de liberales progresistas qu.e se pronunciaron por una libertad de imprenta sin res- tricción alguna. La concepción de estos constituyentes sobre los derechos del hombre' se expuso con tal elocuencia, que lograron que el Congreso de 1856 aprobara casi por unani- midad la tesis de la inviolabilidad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. No sucedió lo mismo con sus proposiciones tendientes a eliminar toda limitación a la libertad de imprenta. Fue en ese momento cuando se hizo patente el triunfo de los liberales moderados, quienes propusieron como limita- ciones, las que finalmente quedaron redactadas tanto en la Constitución de 56 como en la de 17. La razón de ello es que este grupo, a diferencia del progresista, sí tenía un proyecto político definido, es decir, emitieron sus proposi- ciones con miras al ejercicio del poder. Como diría Lassalle, los moderados representaban factores reales de poder.
Carranza, llendo más lejos que los liberales moderados, formuló sobre las restricciones de éstos, una serie de especifi- caciones limitantes, especialmente en lo que se refería a los ataques contra el orden público. Limitaciones que posible- mente previnieron la defensa de su gobierno contra futuras cr~ticas escritas ya sea por parte de los zapatistas o por el mIsmo grupo sonorense. De lo contrario no es explicable la premura para expedir la ley, al margen del Congreso.
haSiao-üna cónstante de la legislación mexicana en materia de'prensa, desde la independencia hasta. nuestros días. ~n este aspecto resulta innegable la i l1 t1uencia delas ideas libertarias de la Revolución Frances~. En México no hay constitución que no contemple este principio, ya se trat.e de una Carta Magna promulgada por un gobierno cen- tr~hs~a. o f~deralista, por uno conservador o liberal. El gran pnnCI]JIO SIempre se hizo público aunque se limitó casi hasta la extinción por medio de decretos, como fue el caso
de los promulgados en 1821, 1829 Y 1830. La libertad de imprenta aparece siempre en los textos co~stitucionales aunque se hayan formulado leyes que oblIgaban a presentar cualquier escrito a las autoridades gubernamentales antes de su publicación, como fue el caso de la Ley Lares o Decreto del 25 de abril de 1853 expedido por S~nt8: Anna, quien paradó~camente en las Siete Leyes ConstItucIOnales de 1836, habla garantizado la escritura y circulación de ideas poíticas.
Sobre esto último cabe señalar, que en las diversas consti-
tucion~s que han ~egido al país, l~~!!f
d~ ll:l)l.º~-;Ij~<!_deIlllPrenta~.a_n vli!illdo. Así tenemos, que la
ConstltucIOn . Federa,hsta
publicar ideas políticas, restringiendo lo concerniente a las
ideas ~!iziosas.
~~º!!es
al_lLrincipio
"1824 enfatizó la garantía de
Mientras que las Bases.Orgáni~~~~aé"18_43
contemplaban la posibilidad formal-de "lmpiiñilr ycm;:;.iar
t?~~ tipo de opiniones. Afirmamos que se trata de una po- SIbilIdad formal porque en la práctica el Supremo Poder Conse.rvador estatuido en 1836, en el cual el gobierno central deposItaba todo til?O de facultades, estaba representado por Santa AI:lJ:la,y este no permitió la publicación de escri- tos ~ue cuestionaran el funClonami-éiito del régimen. . Sm e~bargo, pe~e a que c~>nstitucionalmente se ha garan- tIz~do SIempre la lIbertad de Imprenta, la Historia de México re~stra constantes violaciones a este principio, bajo cual- qUIer fO?Da de ~obierno. Es decir la censura, o prohibición de publIcar escntos, ha sido ejercida permanentemente en contra de las disposiciones constitucionales del Estado Mexicano, en sus diferentes fases. El primer periódico diario que aparece en nuestro país es ya testigo de la violación a la libertad en cuestión. José Ruiz <??sta editor del Diario de México, es separado de la ~edaccIOn y perseguido por publicar el tipo de ideas que Jus~~me~te estaban expresamente permitidas por la consti- tUCIO? vIgente: las ideas políticas. Cabe señalar que éstas se opolll~n generalment~ a las versiones oficiales y solían encammarse, a refleXIOnar sobre la conducta política de gobernantes y gobernados.
Pes~ a. que formalmente debía regir la Constitución de ApatzI.nl?an que explicita la libertad de manifestar todo tipo d~ opmIOnes, Iturbide mandó cerrar en 1823 El Hombre LIbre por externar suopinión a favor de la República.
Contra las garantías que otorgaba la Constitución de 1824, el Senador Rejón, editor del Tribuna del Pueblo fue apaleado y el Duende que dirigió Villavicencio fue clausurado. Mientras se reunía el Congreso Constituyente de 1856, es decir mientras la nación entera escuchaba reiteradamente
la nueva redacción del gran principio libertario, Comonfort
suprimió definitivamente La Patria y El Omnibus y cerró temporalmente al prestigiado diario liberal El Siglo XIX.
Una vez promulgada la Constitución de 1857, cuyo artí-
culo séptimo define como inviolable la libertad de escribir
y publicar escritos sobre cualquier materia, el mismo Siglo
XIX volvió a ser clausurado, pese a que era la principal
tribuna periodística de Zarco, quien con marcado énfasis defendió el mencionado artículo. Ai10s más tarde, en 188.§., justamente al expedirse la Ley
Lafragua (que recupera la proposición que hiciera Zarco en
el Congreso de 56, pidiendo que como única limitación a la
libertad de imprenta, se exigiera la firma de cualquier artí- culo destinado a la publicación), Adolfo Carrillo director del Correo del Lunes fue desterrado por sus textos publicados. ~ra entQ~~<:~~ e.L~Qpt~r[l_~_,ge_~1~~(~g"sg~t~.!Jac~5.~2~~i§sli-
coSJíéies extendidos por toda la Repubhca v debIdamente
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- Durañfe-Ta-cfictadura de Porfirio Díaz no sólo se cerraron
periódicos de considerable relevancia como el Demócrata, sino que se encarceló a redactores de periódicos tan impor- tantes como El Porvenir y El Renacimiento. El "delito" de estos periodistas -Arriaga, Sarabia y Rivera- fue el de haber sido precursores intelectuales de la Revolución Mexi- cana. Hasta aquí hemos mencionado violaciones a la libertad de expresión cometidas contra la gran prensa. es decir contra periódicos de alta circulación e influencia en la vida política nacional, dirigidos o editados la mayor parte de ellos por personajes vinculados estrechamen te con la toma de decisio- nes en el país. Con esto queremos decir que no nos hemos referido a lo que podríamos llamar el fenómeno de la prensa marginal del siglo XIX y principios del XX. No han sido citados los casos de violación a la libertad de expresión ocurridos en periódicos obreros. ;,\luy pocos de ellos, quizá los que se mantuvieron en el clandestinaje, no sufrieron clausura o encarcelamiento de redactores. Entre los pel;ódi-
eos más ~eeta~ospodemos eiw a El Socu:lista, La comun>
de México, El Obrero Internaczonal, El Hl]o del TrabaJo, La
Justicia Y El Desheredado.
Un somero análisis de contenido, tanto de estos últimos \,- periódicos como de los anteriormente mencionados, revela que no fueron cerrados o perseguidos por haber atacado a la moral, a los derechos de terceros, por haber provocado algún delito o por haber alterado el orden público. Su falta fue no haber comulgado con la ideología oficial. Hasta aquí nos hemos venido refiriendo a la prensa ante- rior al movimiento armado de 1910. Hacemos esta aclaración porque a partir de 1917, se inicia una. etapa no~ablem~nte diferente en la historia de la prensa nacIOnal. La dIferencIa la marcan algunos cambios de importancia, tanto en el panorama mundial como nacional. Antes de referimos a estos cambios, diremos que la defi- nición de prensa que podría aplicarse a las publicaciones de la primera etapa, no se ajusta a las características de la prensa que surge dentro del Estado Moderno en México. Este .seña- lamiento es importante, entre otras razones, porque SIendo dos estructuras periodísticas difrentes, están regidas por la misma legislación. Compárense los artículos 6 0 y 7 0 de la Constitución de 1857 con los mismos artículos en la Cons- titución de 1917. 2 Y constátese que no existe diferencia sustancial. Pasemos ahora a caracterizar ambas estructuras. La primera, la ubicaremos cronológicamente en el siglo XIX; excluimos las gacetas del siglo dieciocho, y las hojas volantes de los siglos dieciseis y diecisiete, porque ni son diarias ni son propiamente mexicanas; son copias de las españolas y se publican cuando nuestro país no es aún independiente. La segunda estructura periodística, es decir, la segunda concepción de la prensa en México, aparece en los últimos años del siglo XIX y se consolida en la década de los años veinte.
2 ArHculo 60. Constitución 1857: La manifestación de las ideas no puede ser objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque la moral, los derechos de terceros, provoque al- gún crimen o delito o perturbe el orden público. Artfculo 70. Constitución de 1857: Es inviolable la libertad de es· cribir y publicar escritos sobre cualquier materia; ninguna ley ni autori- dad puede establecer la previa censura ni exigir fianza a los autores o impresores; ni coartar la libertad de imprenta que no tiene más lfmites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública.
En alTIba~.J?IJ.~9
e_Jlª.Qlªrs~º~,HI),<lestructura
difere,ntes~'de donde se desprende qttea'Caaa'líiül éorresponde
una oe'finición de prensa distinta. La estructura queda deter- minada por el contenido y el objetivo por la función. El siglo XIX se caracteriza por uná búsqueda del modelo de organización política que seguirá el México independiente. En la definición de este modelo intervienen proyectos distin- tos: por una parte el federal-liberal-republicano y por otra el central-conservador-monárquico. El periodismo de este siglo es reflejo de esta búsqueda. En, las páginas de los di~~!.~'c>s
diar~osencontramos, predomiriánteineníe-aíséltrsosPQlíti- caÍ;; crónicas parlamentárias, atéléfuesa la' oposi~1ém,proY(},Gtos d~JJ_ªc,¡Q:n~Yen un poté€htiiJe' ieducídoanundos publicita- rIos, noticias extranjeras e información con fines de entrete- nimiento. En una palabra, podemos decir que el s,ig!()x;rx:,~~ ca.:racterizapor te':l~EY_9:P~,:Jo_dismo_E.arti~tª.
En el presente siglo, se aa una consolidación del capita- lismo,-en"lo ecor1ó'mico y una corporativización del Estado Mexicano en lo político. Es decir se instaura,uIl,.IDodelo político~econólTIico. Ya no existe la búsqueda que se dioen la'eeñluria' antéiior. Prevalece un sólo modelo a seguir. El -
Las 'paginas' de'ros diarios contienen información oficial boletinada, numerosos anuncios publicitarios, artículos de
entretenimiento, cables procedentes de agencias extranjeras
y sólo como excepción, críticas y sugerencias a los proyectos de nación. Resumiendo podemos decir que el siglo XX.-e.n
México, salvo sus primeros lustros, se caracteri~a-'~ener un Pe.Ti(),C!~~'!f.g,Q[j<;i!!: Us t.a. Analizaremos a continuación las causas tanto mundiales como de orden interno que contribuyen a esta última carac- terización de la prensa mexicana contemporánea, para
tocar inmediatamente después lo referente a la ley de impren-
ta en vigor.
La primera guerra mundial coincide con los momentos más ásperos de la Revolución social mexicana que emitirá su canto de cisne en la Convención de Aguascalientes, para continuar únicamente con una lucha de tipo político. Esta primera guerra mundial deja como saldo en el campo de las comunicaciones, novedosos sistemas inalámbricos que serán explotados por las corporaciones globales norteamericanas que en esos momentos desplazan en México al capital europeo
.~~i~dismo ,se s~bordirlél,a,,~!?Jª
sgl;l.~~t2D.
que prevaleció durante el porfiriato. Estas corporaciones manejarán a su vez algunos medios de información escritos y los nuevos medios como la radiofonía. Este hecho influye notablemente en los periódicos mexicanos. Dos de ellos, Universal y Excélsior, surgidos durante la primera guerra mundial, serán incorporados al mundo de la radiodifusión, que nace en los Estados Unidos con un definitivo sello comercial. Surge así, el periodismo como empresa, que ya tenía su antecedente en la última década del siglo XIX, con periódicos que pretenden ganar lectores, no ya por su contenido ideológico sino por su moderno formato. Tal es el caso del Imparcial, cuyo nombre, al margen de su tenden- cia porfirista, es de por sí revelador: ni con el gobierno ni con sus opositores, sólo con el capital que dejen los lectores. Una vez promulgada la Constitución de 1917, y una vez asesinado Carranza, se inicia la reconstrucción económica del país, negociando Obregón el reconocimiento de los Esta- dos Unidos y aceptando la inversión de numerosos capitales provenientes de aquel país. Es éste el momento en que agoniza finalmente la prensa partidista. El patrón de la infor- mación colectiva implantado por las corporaciones norte- americanas, hace su aparición en México: prensa y radio- difusión al servicio del anunciante. Esto coincide, en el renglón de la política interna, con la hegemonía del grupo sonorense. Los caudillos aniquilan los brotes de oposición para dar lugar a la etapa de las instituciones, que dará pie a la actual prensa oficialista. 1929 es el año clave en este proceso. No precisamente por la fundación de El Nacional órgano oficial del PNR y ejemplo vivo de la prensa oficialista, sino porque periódicos pertenecientes a la gran prensa, se ven bruscamente obligados a entrar al cauce oficial. Tal es el caso de Excélsior. Antes de mencionar este caso, cabe señalar que durante los gobiernos de Obregón y de Calles varios periódicos no adictos a estos caudillos son clausurados, como es el caso de El
.~.!!
~C!~E.~~~?p():Mªrtín,
Luis Guzmá,'1X. el.!!.e.':!!lc1Dde
~~xico que sostema principios constituclOnalistás. Ambos
externaron su simpatía por Adolfo de la Huerta. En la
que pese a las
continuas censuras y represiones lograron subsistir, por lo menos durante el maximato callista. Tal es el caso de Omega dirigido por Daniel Rodríguez de la Vega y El lIombre Libre
capital de la República hubo otros diarios
a cuyo frente estuvo Diego Arenas Guzmán. En el interior de la Repy.!?}icahubo varios periódicos hoy C1J'fís'í'Oei-a:oos cOllrrr"decanos"de la prensa nacional que lograron evadir la censura de Obregón y Calles. Nos referimosa: E[[nlormador de Guadalajara; El Diario de Ylicatán; Ef.Porvent"r4e'Mo"nte-
YJ:JSiglo
~ey de TOrreón.' Jurito a
ellos subsisterí~·-·p·or·su
corta circúlaeióny' ~ri' Ocasiones por su circulación clandes- tina los llamados periódicos marginales, como El Machete,
La VO~,~e México,
-----r:o acoñteCiao erí'Excélsior en el año de 1929 es ilustrador para comprender la sutil ingerencia del Ejecutivo en el cambio de dirección de los periódicos de gran tiraje, una vez que se dio el paso, como afirmó Calles, de un sistema más o menos velado de gobierno de caudillos a un más franco régimen de instituciones. Con esto queremos decir que ni Calles, ni los Jefes del Ejecutivo que le suceden han utilizado después de 1928 el enfrentamiento directo con los dueños de los diarios p~ra apropiarse de éstos. El,Rretex.!.c.?.!!1_~~ la apari-
el ~z::r:.,q!:,-e.
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Recurso utilizado en el EiélrrSior de 1929, en el Noveda- des de 1945 y en el Excélsior de 1976. Los pasos que se siguieron en el primero de los casos mencionados son los siguientes: el Excélsior se opuso abiertamente a la política gubernamental en materia religiosa, a tal grado de publicar una verdadera apología del movimiento cristero. Ante los ojos de Calles, Rodrigo de Llano, director desde 1924, resultó responsable de esta política editorial antigobiernista, por lo que en 1929, con fondos del gobierno federal y a nombre del empresario regiomontano Federico T. de Lachica, adquirió el periódico y puso fin a las protestas contra los Acuerdos de 1929 firmados por Portes Gil y el Obispo Pascual Díaz. Posteriormente en el periódico sobrevino una lucha por la dirección, ya que en ese puesto había quedado temporalmente Manuel L. Barragán. Aunado a esto surgió una crisis económica y un conflicto laboral que desemboca- ron en una huelga y en el cierre del periódico en junio de 1931. Calles, una vez que la situación llegó al momento por él previsto, dio ordenes para que el Banco de México adqui- riera el periódico. Colocó a Abel Pérez como presidente del Consejo de Administración, quien en 1932 abiertamente comunicó que Calles le dio instrucciones para liquidar Excél- sior. Los trabajadores del periódico se opusieron y decidieron
convertirlo en una sociedad cooperativa y restituir a Rodriga de Llano en la dirección; éste ocupó el puesto por un segun- do periodo comprendido de 1933 a 1964. Si nos hemos extendido en este punto, es porque preci- samente en este último periodo mencionado se gesta un descontento interno en el periódico, producto del oficia- lismo que adoptó su política editorial conformista, que hará crisis en la década de los sesentas, justamente a la muerte de De Llano. Es éste el origen del proceso que culmi- na con la expulsión del grupo que dirigió Excélsior de 1968 a
Miguel Alemán Valdéz en 1944 llevó a cabo una acción similar, aunque con fines distintos, en el periódicoNovedades. Siendo Secretario de Gobernación, decidió iniciar su campa- ña, para ser designado candidato a la Presidencia. Necesitaba para ello, el apoyo total de uno de los tres grandes diarios de la época. Así inició, desde el Universal donde ya tenía alguna ingerencia, una campai'ía de desprestigio contra el dueño, fundador y director de Novedades. La campaña se inició con la publicación de datos falsos sobre la situación laboral del periódico. Herrerías, director del diario, demostró que Novedades pagaba tres veces los salarios de El Universal, y además, como su situación económica era buena, ya que el periódico fue en esos momentos una empresa periodística que contaba con todos los adelantos técnicos y de contenido utilizados en los Estados Unidos, decidió aumentar el salario de los trabajadores en un 20 0 /0. Pese a esto, 18 de los 415 trabajadores cerraron el periódico. Se pagaron salarios caídos. Como la vía laboral no funcionó Herrerías fue asesinado. Entró a controlar el periódico, el hombre de confianza y amigo de la infancia de Alemán: Jorge Pasquel, para entregar el periódico a sus accionistas definitivos: O'Farrill y Alemán Velasco. Esta costumbre de adquirir periódicos en auge o fundar los propios para obtener un apoyo condicional, es decir, no negociado, es seguida por varios presidentes. Sería muy amplio extendernos a analizar la fundación de EI.D{a y suyincula- ción con López Mateos; la fundación de El Herald~~n grupo de empresarios poblanos justa.m~nteenei'iID'L.eIl-que tomó· posesión de la Presidéncia de la República Gustavo DJa~ Ordaz; la utilización de Excéjsior en los primerosafuls de gobierno de Luis Echeverría, y muchos otros casos que
t'\ \ 'Conforme transcurre el tiempo se hacen más evidentes.
O' . Lo s~cedi~o en Excélsior en 1976 requeriría de un análi- SIS partIculanzado para demostrar que por haber resultado
/ -1' disfuncional al sistema político mexicano su dirección fue ~
s,!stituida, con anuencia del Ejecutivo. Simplemente men-
clOna,!~mOSque de l()s_p~ri§QiGº¡¡p~rtenecientes a la gran
~ fl;lndados. ~e~pues de 1929, es el únlctnlue naroto
c.on la lmea OflClalzsta que sigue el periodismo nacional, sm llegar ~ c~er en lo que hemos llamado prensa partidista, pues en nmgun momento se erigió como tribuna de algún grupo que defendiera un proyecto de nación.
. Ad~~ás
de l?s casos mencionados
en que ha habido
vI~laclOn al art~culo 70 Con~titucional, por parte de las mas altas autondades del palS, podríamos añadir muchos otros que completarían el panorama, pero aún sin ellos pode~os ~firmar que la: his~,oria de la prensa del siglo XX es la hlstona de la consohdaclOn de la prensa oficialista.
A ?onti~uación anal~zaremos las formas de censura que la eXIstencIa de este tipo de prensa ha ido institucionali- zando.
no se viola a través de instancias
censaras que determinan el contenido de las publicaciones.
característica de los gobiernos centralistas del siglo pasado
que exigían previo a su publicación, la presentación dei
tex~o ante l~s autori~ades gu?ernamentales; l.!9'y
sutlles_!!!.~n
~C!i,.,.qll~ ~s~al:>le,<::e~-~I
no se lleva a cabo esa forma
~xi§ten
lsm_os
<!~tIp.2
político. legal e ideo-
II!:~~c~-·ª~!fQ:j:[~L!i~~-aebe.·.·aesa-
!!2.!1a.:.r1>~L.to.da.Jªl:!a.11ptil?!.Icarse. -
Es decir, la censu-ra 'se ejerce
antt:s de que exista físicamente el material periodístico; pudIendo cobrar en ocasiones la forma de auto censura. Antes de mencionar los mecanismos censores instaura- dos en México hace décadas, es preciso subrayar que éstos ope!an sobre los órganos de información ya existentes, es d~,clr, sobre grupos que cuentan ya, con vehículos de expre- SIon. Pero cabe señalar que en este siglo y particularmente e~ su segunda mitad, el surgimiento de un órgano que intente CIrcular dentro de la gran prensa, no depende ni de la sola voluntad de sus editores, ni de sus futuros lectores como
sucedía en el sig~o XIX. Hoy,
la que se le permIte operar en la medida en que esté vinculada
el periódico es una empresa, a
con los centros de decisión del país. Es decir, lo importante respecto a la actual libertad de expresión, no radica en el manejo más o menos libre del material a publicarse, sino de la existencia misma del periódico. Las formas de censura que ha establecido el Estado Mexi- cano en esta etapa caracterizada por la existencia de una prensa oficialista, se refieren fundamentalmente a impresores
y editores potenciales y no a los reales. Es decir, existe una
preocupación central por el posible surgimiento de nuevos órganos periodísticos y una preocupación accidental o secundaria por lo que puedan publicar los diarios que cuentan ya con todo tipo de autorizaciones oficiales. Lo anterior se demuestra, con disposiciones estatales formuladas varios lustros después de la promulgación de la Ley de Imprenta, que como hemos afirmado está basada en el tipo de prensa que prevaleció en el siglo XIX. Es decir, estas nuevas formas de censura establecidas básicamente a par- tir de los ai'1os treinta, están pensadas para la prensa oficia- lista del siglo XX, no para la decimonónica prensa partidista. Con esto queremos. dejar claro, que si bien el fondo de las
disposiciones ,legales en materia de imprenta ha sido legisla- ción escrita u hojá de papel, tanto ~neste siglO como en el pasado, y en esto ha habido identificación elltre ambos tipos de prensa; en lo que respecta a la forma hay un cambio sustancial. Hoy no opera prensa de partidos respaldada inte- lectual y económicamente por facciones contendientes en la lucha política, hoy la prensa se somete en lo económico, al anunciante y en lo político al Presidente. Sin embargo, la prensa-empresa y la prensa-partido están regidas por una misma Ley. Quede con esto, y con lo que a continuación expondremos, subrayado el anacronismo de nuestra Ley de Imprenta.
tres limitaciones al artículo séptimo constitucional, tomadas textualmente de la constitución del 57. Las especificaciones
a e,stas limitaciones que constituyen el cuerpo de la Ley, estan redactadas con una terminología característica del siglo XIX, que a su vez expresa conceptos especialmente
manejados en el mismo periodo. Por ejemplo, los referentes
a las cuestiones morales. Sin embargo, el anacronismo no se
hace presente principalmente por el contenido de la ley, 3ino por sus omisiones. Es decir, no hay referencia alguna a
El eje central de la Ley de Imprenta lo constituyen
cue,stiones que definen al periodismo contemporáneo, como senan todos los elementos relacionados con su actividad comercial. Si el Constituyente de 17 hubiera constatado el sitio que hoy ocupan las. empresas periodísticas dentro de
las corporaciones globales es muy poco dudoso que no hubie-
ra legislado sobre el particular. Años después de la promulgación de la Ley de Imprenta
y ante las nuevas necesidades del Estado Mexicano, producto
del caracter corporativo que iba adquiriendo, comenzaron a
operar varios mecanismos reguladores de la actividad edito- rial, cuya función real eS I la de ejercer control sobre los editores. En este renglón se insertan medidas como la necesidad de obtener un certificado d~ licitud, previo dictamen de una comisión calificadora de Pvblicaciones, o un permiso para
la importación de maquinar* y artículos editoriales.
Asimismo el hecho de ([¡ue exista un organismo estatal dedicado a producir e imP9rtar papel para periódico, como u.~ departa~ento dedicado ~ la configuración de la informa- Clon producIda en cada dep,endencia estatal y una franquicia postal para la distribución de diarios y revistas, confirman la existencia de formas sutiles de control. Formas que respon- den a proyectos globales.
- Cabe señalar que las tres, últimas medidas mencionadas, se expiden en los momentos elll que se consolida la corporativiza- ción iniciada bajo el gobierno de Calles y justamente antes de que se inicie el acelerado proceso de industrialización de los años cuarenta. La estructura de la prensa contemporánea revela que los grupos políticos o económicos que editan un órgano perio- dístico no tienen obstáculo para cumplir con los requisitos anteriormente mencionados. Si alguno, una vez declarado apto para emitir mensajes a través de la prensa, resulta disfuncional a la línea trazada desde hace décadas para la prensa oficialista, es decir, si algún periódico, de los de gran circulación, presenta visos de prensa partidista y abandona su oficialismo, aunque sea parcialmente, encontrará insal- vables obstáculos en el ejercicio de su labor. En el sistema político mexicano no subsiste un medio masivo de información crítico si no realiza una alianza, aun- que sea estratégica. con alguna fuerza real de poder. Hecho aparentemente paradójico si teniendo presente el texto del
artículo séptimo constitucional, no hacemos la distinción entre una constitución real y una constitución escrita. Lo que procedería para llevar a cabo un verdadero análisis de la prensa en México, sería tomar las disposiciones jurídi- cas en materia de imprenta y utilizar1as como instrumento para interpretar la realidad que intentan expresar como textos que contienen pautas indispensables para conocer un aspecto del fenómeno que nos ocupa. Con ello evitaremos la confusión entre el deber ser y el ser social.
B) El poder de decisión en la prensa capitalina contemporánea
La historia de la prensa mexicana es la historia de la expre- sión de voceros de grupos políticos o económicos, matizada por fugaces publicaciones independientes. Esta constante se mantiene desde la época colonial hasta nuestros días. La defensa de una corriente política o el asegurar la pros- peridad de ciertas empresas, han sido el móvil de los funda- dores de la actual prensa mexicana. Este ensayo pretende esclarecer el origen, la filiación y la tendencia ideológica de los periódicos diarios de la ciudad de México, en cinco apartados. En el primero se narra, cronológicamente, el surgimiento de cada uno de los periódicos capitalinos. En el segundo se hacen anotaciones generales sobre la situación actual de la prensa. La tercera parte está dedicada a señalar las diferencias entre aquellos periódicos que funcionan como sociedad anónima y aquéllos que lo hacen como sociedad cooperati- va. Sin esta distinción, no se comprende el proceso de toma de decisiones en la prensa nacional, objeto del cuarto apartado. En la quinta y última parte se hace mención de los consorcios financieros e industriales dominados por quienes, a su vez, manejan la prensa empresarial.
Algunos periódicos mexicanos pueden ser calificados como echeverristas o alemanistas, de la misma manera que se
atribuyó el adjetivo de porfiristas o lerdistas a ciertos órganos periodísticos del siglo pasado y del mismo modo que otros fueron considerados maderistas, huertistas o carrancistas a principios de este siglo. Ciertos diarios capitalinos posiblemente no merecen una denominación precisa, ya sea por su constante redefi- nición de alianzas o porque, como fuerza política, son francamente irrelevantes. Para calificar cada uno de los periódicos que hoy se editan en la ciudad de México, es necesario ubicarlos históricamente. Seguiremos, para ello, el orden en que surgieron. En 1916 aparece El Universal fundado por Félix F. Palavi- cini. Es el diario más antiguo de los que se publican actual- mente en la ciudad de México. Como su fundador fue miem- bro del constituyente en 1917, inicialmente el periódico se dedicó a estudiar los principios de la Constitución. Pero al comenzar la guerra mundial, tomó partido por los aliados. Su interés en esta guerra se explica, en parte, porque en el Con- sejo de Administración del periódico -presidido por Pala- vicini-- se encuentra.un ciudadano francés, un inglés, un espa- ñol y un belga, 1 y además (y es esta la razón fundamental de su interés en la guerra) porque, según Lorenzo Meyer,
hay evidencia de que la propia Embajada Norteamericana estuvo dispuesta a dar apoyo financiero a El Universal durante la Primera Guerra Mundia1. 2 Sin embargo, en esa ocasión la Embajada de EVA decidió que la situación del periódico no era mala desde el punto de vista financiero y no dio al dueño todo el dinero que había pedido y que había sido aprobado por Washington. 3
Cabe recordar que el señor Palavicini había dirigido (dos aí'ios antes de la fundación de El Universal) el Imparcial,
J Libro Tercero,
vol. 52, foja 1, núm. 2 del Registro Público de la
Propiedad, Sección Comercio, México.
2 Lorenzo Meyer, Los grupos de presión extranjeros en el México
México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1973,
3 Documentos del Departamento de Estado en los Archivos Nacio-
nales en Wáshington, D. C. División de asuntos mexicanos al Secreta-
rio de Estado,
mento de Estado 8 agosto 1917, 812.911/46. Datos tomados de Lo-
renzo Meyer, op. cit., p. 72.
10. de junio 1917, 812.911/19
Y Flecher al Departa-
órgano creado por Limantour, ministro de Hacienda del régimen porfirista. Y que en ese mismo año de 1914, en Veracruz, fundó un periódico carrancista con protección oficial, llamado El Pueblo. En 1925 Palavicini funda El Globo, diario alimentado por las agencias internacionales de noticias más relevantes del mundo occidental. Al año siguiente la compañía propietaria de El Universal funda Toros y Deportes. Y en 1927 el presi- dente Calles, tras una serie de conflictos políticos, instala un régimen de censura en la prensa y deporta a algunos periodistas, entre ellos a Palavicini. A partir de este año de 1927 , El Universal comienza a ser manejado por la familia Lanz Duret, cuyos miembros aparecen como accionistas del periódico, hasta ahora. El actual presidente del Consejo de Administración es sobrino de Nazario Ortiz Garza (secretario de Agricultura y Ganadería durante el gobierno de Miguel Alemán) y forma parte del Consejo de Administración de las empresas viní. colas de Ortiz Garza. Esta relación, aunada a la participación de los dueños de El Universal en empresas y organismos del sector privado,4 explica la tendencia conservadora del periódico, pese a la intervención financiera del Estado, ocurrida a raíz de los conflictos legales en que por cuestiones económicas se vio envuelto el periódico, tras el fracaso del Banco de las Artes Gráficas. De los periódicos que actualmente se editan en la ciudad de México, el segundo en aparecer (después de El Universal) fue el Excélsior. El 18 de marzo de 1917, Rafael Alducín funda el periódico y queda como su propietario. Funciona en un principio como sociedad anónima y posteriormente, a raíz de conflictos obrero-patronales, pasa a operar bajo el régimen de sociedad cooperativa. Según Rojas Avendaiio, el periódico Excélsior
mantiene desde su nacimiento un criterio analítico de la actuación del poder público y otrora fue un acre censor de los regímenes revolucionarios de Obregón, de Calles,
4 Ort.iz Garza es expresident.e de la CAN ACINTRA y presidente de
la Compañía Vitivinícola de Aguascalientes. Ealy Ortiz es vicepresi-
dente del Consejo Nacional de la Publicidad (Anuario
CIRT, /973).
de Portes Gil, de Ortiz Rubio y de Cárdenas. 5
En el año de 1947, aparece el periódico Ovaciones
Durante los cinco gobiernos que sucedieron al de este último, el Excélsior operó sólo nominalmente bajo el régi- men de cooperativa, en realidad funcionó como una socie- dad anónima. Algunos de sus socios manejaron al mismo tiempo otro tipo de empresas, donde el director general apa- reció como accionista mayoritario. 6 La tendencia ideoló- gica de este periódico, a partir del último cambio de dirección general en 1968, será objeto de un análisis más detallado en su oportunidad.
los últimos días de la gestión del presidente
Calles, los miembros de la Compañía Mexicana de Rotogra-
bada, fundan un periódico hoy conocido como La Prensa, cuyo primer ejemplar se publica el 29 de agosto de 1928. Siete años después, y tras de un cierre de cinco meses, los trabajadores del periódico decidieron echarlo a andar de nuevo, con carácter de sociedad cooperativa. Desde su funda- ción se ha distinguido por ser un periódico de corte popul~r. En el año de 1929 y teniendo como antecedente al Monztor Republicano, surge El Nacional como órgano del Partido Nacional Revolucionario. Durante los años de consolidación del partido oficial, este periódico jugó un papel importante entre los diarios de la década de los treinta, por ser el prin- cipal vocero del gobierno, pero con el tiempo perdió impor- tancia sin llegar a desaparecer. En la actualidad lo dirige un senador en funciones. Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas hacen su apari- ción varios periódicos, algunos de los cuales no circulan
en la actualidad, como El Popular, El Yunque y El Machete. Un periódico fundado bajo el gobierno de Cárdenas y que
perdura hoyes el Novedades, funt1ado en 1936 por el pe~i?- dista Ignacio P. Herrerías. Este diario cambia de direCClOn
y adquiere nuevo personal justamente con el inicio del
gobierno de Miguel Alemán, quien ejerce influencia personal
en dicho periódico hasta el presente.
5 Mario Rojas Avendaño, "El periodismo", en México, cincuenta
años de revolución,
vol. 4, México, Fondo de Cultura Económica,
1962, p. 571.
6 Es el caso del Bar-Restaurante 1-2-3, S. A., Libro Tercero, vol. 149, Fajas 389, núm. 155 del Registro Público de la Propiedad, Sec-
ción Comercio, México.
paralelam~nte a otros diarios ya desaparecidos como el'ABC o El Mexicano. La aceptación y expansión del diario Ovacio-
~es se de~e, principalmente, a la extensión y calidad de su mformacion deportiva.
baJ~ ~l re~m~n del presidente Díaz Ordaz, será objeto de poleI?Ica PUb~I~~,pues en el mes de junio de 1966 el gobierno prohIbe su edlClOn.
El profesor Miguel Angel Granadas explica el caso di- ciendo que
.En 19~~ se funda el Diario de México,
cad~ sexenio aparecen uno o dos diarios al influjo del
que desaparecen uno o dos, surgidos en el sexenio ante-
rior. Esta es la historia del Diario de México vida en el actual régimen
o de sus validos, de igual manera
P?siblemente debido a nexos familiares del director del perió- dICOcon el secretario de Obras Públicas.
per~ódico El Día, apareciendo su primer ejem~lar el 26 de J~mo de 1.962. Se c,onstituye como sociedad cooperativa, sI~ndo Ennque RamIrez y Ramírez su fundador y actual dIrector. Durante sus dos primeros años de existencia, la línea política de El DIO, coincide con la del gobierno de López Mateos.
La ideología del periódico se explica por su director antiguo militante del Partido Popular Socialista durante l~ época de Lombarda Toledano, quien afirma q~e Ramírez y Ramírez formó una facción dentro del partido con el fin de aspirar a su dirección, siendo ello causa de su expulsión. Posteriormente ingresa al Partido Revolucionario Institucio- nal, en el que figura como miembro del Comité Ejecutivo Nacional. Es nominado, también, diputado federal. Meses antes de que el presidente Gustavo Díaz Ordaz asuma la presidencia de la República, la familia Alarcón, de Puebla, funda el Heraldo de México. Periódico que sale a la luz pública el 9 de noviembre de 1965. Durante el gobierno
Bajo el régimen de Adolfo López Mateos
? Miguel Angel Granados Chapa, "Aproximación a la Prensa Mexi- c~na".' en Re,:,~sta Mexica,!a de Ciencia Política, núm. 69., Facultad de Ciencias PohtICas y SOCiales, UNAM, julio-septiembre 1972, p. 49.
de Díaz Ordaz, apoya tanto la política del expresidente poblano como las iniciativas y razones del sector privado.
Durante el presente régimen se ha distinguido
acendrado anticomunismo, por sus ataques a las medidas
reformistas del gobierno y por ser vocero de un sector finan- ciero, industrial y comercial, que representa tanto capital nacional, como extranjero. En el año de 1965 el coronel José García Valseca funda
el Sol de México, dia~io que se suma
que bajo los auspicios de Maximino Avila Camacho, aparece
xico mostró una tendencia conservadora y un claro antlcomu- nismo. Posteriormente dio cabida en su página editorial a algunos cooperativistas disidentes de la dirección de Excél- sior y a defensores abiertos del sector privado. , En la segunda mitad de 1973, el coronel Garcla Valseca expresó su intención de vender la cadena periodística, inte- resándose en ella dos grupos económicos, el alemanista y el de Monterrey, pero quedando finalmente en manos del gobierno, aunque aparece el mismo coronel como director. Esto explica la reciente posición ambivalente que hasta fechas recientes se registró en su página editorial. De los periódicos diarios que actualmente circulan en la ciudad de México, el de más reciente aparición es Avance, fundado en el ai'io de 1967. Este diario que posee filiales en el interior de la República, principalmente en el sureste, está integrado, en gran parte, por periodistas que abandona- ron el periódico Excélsior, a raíz de la toma de posesión de la dirección actual. Es vocero del grupo alemanista.
a la cadena periodís-
manejada por el mismo coronel desde 1941, fecha en
Esto. Durante sus primeros años, el Sol d~ Mé-
n. CONFIGURACION
Afirmar que los periódicos de la ciudad de México son voceros de grupos, ya sea económicos o políticos, implica, por una parte, ubicar a los dueilos de los periódicos en la estructura económica (lo que se hará en los siguientes aparta- dos) y, por otra, conocer el papel del Estado en relación con la prensa nacional, así como analizar la inf1uencia extran- km que reciben los periódicos mexicanos. Antes de abordar
estas últimas cuestiones, delinearemos nuestra concepción de la prensa mexicana.
La trayectoria de los grandes periódicos mexicanos seilala
asumido por todos ellos, a través de
épocas diferentes, es el de tribuna de expresión de grupos o facciones. Esto no excluye que los diarios hayan cumplido,
que el principal papel
y cumplan, otro
noticias, difundir
. prensa mexic(lna ha sido la de ser VOS~Lº.~!~~gr~rr~s,·(!~J2º~I~'I,
embargo, consideramos que históricamente la función~.~
tipo de funciones, como el de publicar cultura o entretener a los lectores. Sin
\ \. Nos c~ntramosen este en foque, partiendo de que considera- mm"á fa gran pr~nsa de la ciudacl, dei\IéxicOcQl1lO un con- junto de 6rgal1bS que jerarquizan las .cl:~eí1Cias(~informacio- nes, generada.s o admitidas por quienes tienen determinado poder político o económico, pal:a dirigidas cotidianamenfe a un público lector. Es decir, concebimos al periódico como un conjunto de mensajes implícitos y estructurados, expre- sión del sistema de valores de un grupo determinado; sistt,- ma que defiende los intereses de dicho grupo y da origen a comportamientos prescritos frente a determinados proble- mas sociales, económicos o políticos. Dichos comportamientos prescritos constituyen el aspecto ideológico de la prensa. El estudio de este aspecto implica. primen identificar socialmente al emisor; o sea. es preciso determinar el lugar histórico donde se formula su ideología. Dicha identificación será hecha después de mencionar somera- mente la relación prensa-Estado y de hacer unas anotaciones sobre la dependencia extranjera de la prensa nacional.
La .J,Ü~.t9.1"iª.del,periodismo me~iCªl}g, bªbla de, U}I~L~Estªn,
in~;erencia de los diversos gobiernos en ro-s diarios dp la
época': "1T¡geú'ú ciir Tíitiúil"estad a:; tárito 'eñ'ra- 1)roÍ")w<:fa'¿C<.70íl1 o
eriel control de la prensa de oposición. En el present<' siglo. conforme se configuraba el Estado mexicano. la participa- ción de los gobiernos en la prensa fue adquiriendo nuevas
l/ll.) eqtlfrtJa.J r Oj (5Hca.J
óe ¡Aufr)(lf'/I1,l-r:t1.1 / e-l Gr.M
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Más ~ue
cierto es que hay un autocontrol, una especie de "censura
ambiental". Los periódicos "saben hasta donde pueden llegar". O saben, por lo menos, hasta dónde quieren lle- gar. Los eventuales mecanismos de control no se ponen en operación por innecesarios. Las empresas periodísti-
gubernamental sobre la prensa, lo
un ~n rol
cas son centralmente periodísticas. lo
lo primero y sólo lateralmente
Para hablar de la dependencia existente en la información colectiva de México con respecto a los Estados Unidos,11 es necesario mencionar que además de los beneficios econó- micos que las empresas norteamericanas obtienen por concepto de la venta de equipos de telecomunicación, servicios informa- tivos y publicitarios, la participación norteamericana en los medios de información colectiva en México obedece a una serie de proyectos de orden político-económico gestados en la administración estatal norteamericana. Para dar una idea de lo que esto último significa, es preciso mencionar que a partir de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos han utilizado estrategias antes insospechadas para llevar a cabo sus relaciones internacionales. Después de la Segunda Guerra Mundial y hasta antes de la administración Kennedy, los Estados Unidos habían toma- do una serie de medidas tendientes a protegerse de cualquier agresión externa. Posteriormente bajo la dirección del presi- dente Kennedy, y en nombre de la defensa de los Estados Unidos, se hizo una modificación sustancial en las institucio- nes del gobierno de los Estados Unidos: se instaló una admi- nistración industrial en el gobierno federal, bajo la dirección del secretario de la Defensa, para centralizar el poder econó- mico, político y militar de los Estados Unidos. 12 Es así como la nueva administración estatal cuenta con la capacidad y la necesidad para sostener un imperio militar
10 lbidem, p. 49. 11 Es irrelevante hablar de otra potencia extranjera, dado el poten- cial de la penetración norteamericana.
12 Esta unión del poder económico, administrativo efectuó de manera no declarada y de hecho encubierta.
industrial dentro de los Estados Unidos y utilizado como instrumento para construir un imperio en el exterior. Es por ello que ahora la presencia de las empresas trasnacionales en México no obedece a meros motivos económicos particula- res, sino a una política de penetración norteamericana para consolidar una posición hegemónica a nivel mundial. Cabe señalar que dentro de las tácticas de la nueva admi- nistración estatal, está la de sustituir la presencia física de los Estados Unidos por la actuación dirigida de agentes locales en los países intervenidos. Y entiéndase por agentes locales, tanto a individuos como a instituciones y empresas. Y es dentro de esta última rama donde se ubican los medios de información colectiva. En relación a éstos es significativa su utilización para los fines mencionados. A manera de ejemplo citaremos algunos puntos del Memorándum Powell. Cabe recordar que dicho documento fue elaborado por Lewis F. Powell, a petición de la Cámara Nacional de Comer- cio de los Estados Unidos, con el fin de encontrar métodos y medios capaces de divulgar las ventajas del sistema capita-
. El memorándum íntegro es reproducido en México por la Asociación Nacional de Anunciantes de México, A.C., la cual, en nota fechada el 23 de febrero de 1973, insta a meditar sobre el documento de la siguiente manera:
Consideramos que en la defensa del sistema de libre empre- sa, los publicistas, los directores de publicidad, los comu- nicadores de mercado y todos aquellos que son profesio· nales de la comunicación, tienen una obligación que cum- plir, la de buscar los medios de defensa al sistema. 13
En el texto del documento, Powell recomienda a la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, que utilice a la televi- sión, la radio y a la prensa como defensores del sistema de libre empresa, sistema de utilidades o capitalismo. Una serie de artículos en defensa de la publicidad, el comercio y la industria privada, publicados durante 1974 en lwriódicos mexicanos manejados por la empresa privada, hacen pensar en la efectividad de las proposiciones de l'owell. Es evidentp quP en la prensa mexicana existe, por otra
IJ l\1ill1eografiado por la Asociación Nacional dp Anunciantes dp México, A. C., Y difundido con fpcha 23 de fehrero de 1973.
parte, una dependencia norteamericana
renglones: ~---
et:l_l?~_ siguientes
1. Servicios noticiosos grá cas y fotografías.
de a encias que envían textos, cables,
Entre las principales agencias se encuentran la United Press International y la Associated Press. La primera pertenece tanto al consorcio Scripp Howard (propietario de 20 diarios, 4 estaciones de televisión y 4 de radio) como a la Corporación Hearst (que llegó a controlar 42 periódicos y 14 revistas). Hearst es propietario, junto con la Metro Goldwyn Mayer, de la Hearst-Metrotone News, que en 1969 recibió de la Agencia Central de Inteligencia, vía la United State Information Agency, fondos clandesti- nos para insertar en sus programas de ultramar consignas de la USIA. 14 Como se ha dicho ya en varios estudios, un alto número de
noticias extranjeras que publica la prensa me x icaL1a provienen
de agencias norteamericanas.
habla de un porcentaje que oscila entre el 63 y el 75 0 /0. 15
2. Inserción de mensajes de consorcios trasnacionales elabo- rados y administrados por agencias publicitarias también trasnacionales.
Esta dependencia es ya manifiesta en 1930, en que según un estudio de Victor M. Bernal Sahagún,
de los periódicos principales de México y de las 4 196 pul- gadas de anuncios desplegados, en los dominicales de un día de diciembre de 1930, 2 509 pulgadas se dedicaron a productos norteamericanos, 1 056 a productos mexicanos y 631 a productos europeos no identificados. Los artículos
14 Citado en H. T. Schiller: "Madison Avenue Imperialism", Com-
munication in International Politics, Ed. Richard Merrit, Urbana, Uni-
versityof IIlinois Press. USA, 1972.
15 Pablo González Casanova, La democracia en México, México,
Ediciones Era, 1965, p. 78.
norteamericanos aparecen
dos a uno en relación a los
Por lo que respecta a la televisión, la dependencia extran- jera en el renglón publicitario se manifiesta desde sus primeras transmisiones. Bernal Sahagún menciona que los primeros clientes del canal 4 (canal hasta la fecha relacionado con la ABC lnternational Television lnc.) fueron Goodrich Euzkadi y Omega. Y casi toda su programación era comprada por la agencia de publicidad norteamericana Grant Advertising. 17 Hoy, los anunciantes y las agencias de publicidad norte- americanas se han multiplicado. Por lo que respecta a las agencias, en México operan las cuatro agencias de publicidad 'de mayor facturación en el mundo:
1. J. Walter Thompson Company, N. Y., aquí conocida
como Walter Thompson de México.
2. McCann Erickson Inc., N. Y., aquí conocida como
McCann Erickson Stanton. 3. Young & Rubicam International Inc., N. Y., aquí conocida como Young & Rubicam.
4. Leo Burnett Company Inc., Chicago, m., aquí conocida
como Leo Burnett-N ovas.
La primera de las agencias anteriormente citadas, o sea Walter Thompson, maneja en México, entre otras, las siguien- tes cuentas: Pepsicola Mexicana, Ford Motor Company, Holiday Inns, Kodak Mexicana, Kraft Foods, Reader's Digest, Pan American Airways. McCann Erickson maneja: American Airlines, Anderson Clayton, Coca Cola, Colgate Palmolive, Gillete, Hoteles Hilton. Xerox de México.
Las demás agencias norteamericanas que operan en México son:
-Publicidad D'Arcy cuya matriz es D'Arcy-Mac Manus & Masius, N. Y.
16 Víctor Bernal Sahagún, Analom[a México, Editorial Nuestro Tiempo, 1974, 17 Ibid., p. 101.
de la publicidad en México,
-Panamericana de Publicidad, cuya matriz es: Ogilvy & :\Iather Inc. N. Y. -Doyle, Dane & Bernbach de México, cuya matriz es:
Doyle, Dane & Bernbach Inc., N. Y. -Romero Needham cuya matriz es Needham, Harper & Steers Adv. Inc. -Arellano NCK Publicidad, cuya matriz es Norman, Craig & Krummen Inc., N. Y. -N oble y Asociados es la Agencia de más alta facturación de las que operan en México y entre otras cuentas maneja:
General Foods, General Motors, Hotel Paraíso Marriot, Nacional Hotelera, Playtex, Procter & Gamble, Richardson ~,lerrel. Texaco, \\' estern Airlines. 18
3. Publicación de tiras cómicas elaboradas por consorcios norteamericanos.
En Estados Unidos existe una especie de agencias de prensa que venden tiras cómicas a países de todos los continentes, y que se les conoce con el nombre de Syndicates. En :\Iéxico, el de mayor penetración es el "King Features Syndicate", agencia que centraliza la mayor parte de la producción y comercialización de tiras cómicas. Es propiedad de la corporación Hearst y surte de tiras cómicas a los perió- dicos: XOL'edades, Sol, La Prensa, El Universal, Excélsior, 1-.'1 .\"acional. Algunos periódicos como Novedades reciben a la \('z material de otro consorcio: El United Features Syndi- lale. también norteamericano.
·L Influcncia de organismos o asociaciones de prensa dirigi- das o respaldadas por los Estados Unidos.
En relación a este último renglón. consideramos perti- nente 111l'llCionarque algunos de ellos son en plimer lugar abanderados de la libertad d!' prensa: tal es el caso de la Sociedad Interamericana de Prensa, organismo fundado en :'\upva York en 1950, quP agrupa a los grandes diarios perte- lWCÜ'llÜ'Sa los consorcios norteamericanos y latinoanwri-
canos. En relación a su fundación cabe mencionar que una de las directivas dadas en 1950 por el Departamento de Estado a los propietarios de periódicos norteamericanos fundadores de la SIP, era la de disimular el control norteamericano; y
una de sus finalidades es procurar el desarrollo de una prensa libre y responsable en América Latina. Como anotación al margen mencionamos que entre los ex-directores de la
dueño del Mercurio chileno y
presidente de la filial chilena de la International Basic Economy
Corporation del Grupo Rockefeller. 19 Mencionamos la dependencia de la prensa mexicana con respecto a los Estados Unidos, para recalcar el poderío econó- mico potencial con que cuentan los voceros de los grupos privados, y se hizo referencia a la utilización de los medios de información colectiva mexicanos por parte de la administra- ción estatal norteamericana, para señalar la actual infiltra- ción existente en los periódicos mexicanos.
SIP se encuentra Edwards,
Los periódicos diarios de la ciudad de México están respal- dados, o por un grupo económico, o por un grupo político, que ejerce en cada diario una influencia particular de acuerdo al tipo de participación, que va desde la propiedad del perió- dico mismo, hasta la influencia ocasional en un conflicto determinado. Como primer paso para analizar la filiación de un diario,
es necesario determinar
cual opera. En México, la gran prensa 20 funciona, o bajo el régimen de sociedad anónima, o bajo el de sociedad coope- rativa.
Mat t elart,
La cultura como empresa multinacional,
México,EdicionesEra,1971,pp.lll-116.
tprmino
nos ¡'eferimos
a los periódicos
t i¡'aje m ínimo
es de .H) (){)() ejemplarf's,
de est(' estudio
pxcluimos
a los p('¡'iúdicos
a la vez y de manera
cipal, publica
a los pe¡'iódicos
pon ivos,
Avance, Diario de México, Heraldo, El Nacional, Noveda- des, Ovaciones, Sol de México y El Universal. Los periódicos que operan como sociedad cooperativa son: El Día, Excélsior y La Prensa. Comenzaremos por definir ambos tipos de sociedad:
Sociedad anónima -dice el artículo 89 de la Ley General de Sociedades Mercantiles- es la que existe bajo una deno- minación y se compone exclusivamente de socios, cuya obligación se limita al pago de sus acciones. Sociedad cooperativa --según el artículo primero de la Ley de Sociedades Cooperativas- es aquélla que reúne las siguientes condiciones:
1. Estar integrada por individuos de la clase trabajadora, que aporten a la sociedad su trabajo personal, cuando
se trate de cooperativas de productores
,21 ~.'!r
11. Funcionar sobre principios de igualdad en derechos y obligaciones de sus miembros, 111. Funcionar con número variable de socios, nunca in- ferior a diez. IV. Tener capital variable y duración indefinida, V. Conceder a cada socio un solo voto, VI. No perseguir fines de lucro,
VII. Procurar el mejoramiento social y económico de sus asociados mediante la acción conjunta de éstos, en una
VIII. Repartir sus rendimientos a prorrata entre los socios,
en razón del tiempo trabajado por trata de cooperativas de producción.
cada uno, si se
Una vez definidas las sociedades anónimas y las socieda- des cooperativas, de acuerdo a los elementos que contienen los artículos correspondientes en cada ley, proseguiremos a hacer una comparación de dichos elementos. La primera divergencia sustancial se localiza en las carac- terísticas de sus miembros. En las sociedades anónimas, los miembros son socios. Y socio, en este caso, es el tenedor de acciones de la sociedad; éstos forman la asamblea general
21 En todas las citas se omitirá lo referente a las cooperativas de con-
sumo, ya que los periódicos son cooperativas de producción.
de accionistas, órgano supremo de la sociedad (artículo 178, Ley de Sociedades Mercantiles). En cambio, los miembros de la sociedad cooperativa son
a quien no se les pide
individuos de la clase trabajadora,
pago de acciones, sino únicamente aportación de trabajo.
y son todos ellos quienes forman la asamblea general de
cooperativistas, órgano supremo de la sociedad (artículo
22, Ley de Sociedades Cooperativas).
Para complementar lo anterior, es oportuno señalar que
el artículo 89 de la Ley de Sociedades Mercantiles dice que
para poder constituir una sociedad anónima, se requieren por
menos cinco socios y un capital de $25 000.00; porque
necesita un patrimonio que responda a las obligaciones
sociales, ya que los socios no tienen tal responsabilidad, porque la sociedad es anónima.
Lo anterior no sucede en las sociedades cooperativas, ya que, como dijimos, al socio no se le exige capital, sino trabajo personal. A propósito de esto último, conviene señalar que el concepto clase trabajadora no es precisado a lo largo
de la ley y es factible ser interpretado según convenga. Sin
embargo, aun en el caso de que un individuo de altos recur- sos económicos fuera admitido en una sociedad cooperati- va, no hay peligro -al menos teóricamente- de que adquiera un poder especial, ya que la ley de sociedades cooperativas,
da un solo voto a cada socio y además limita las ganancias
que pueden obtenerse del capital invertido en la coopera-
tiva, a un
de la Ley de Sociedades Cooperativas). Cosa que obviamente
no sucede en los periódicos que funcionan como socieda- des anónimas, ya que el número de votos corresponde al número de acciones y pueden adquirirse ilimitadamente y sin porcentaje de utilidades restringidas por la ley (artículo 113, Ley de Sociedades Mercantiles). Otro elemento de divergencia entre las sociedades anóni- mas y las cooperativas, lo constituye la duración de la socie- dad. Las primeras (artículo 6, fracción IV, Ley de Sociedades Mercantiles) deben sei'ialar en su escritura constitutiva su tiem- po de duración, mientras que las segundas tendrán una duración indefinida (artículo 10, fracción IV, Ley de Socie- dades Cooperativas). Esto se explica porque las cooperati- vas, según su legislación, no persiguen fines individuales
6 0 /0 anual (fracción VI, artículo 3 del Reglamento
ligados a la existencia de determinados socios, como en el caso de las sociedades anónimas, donde la desaparición de un solo socio causa alteraciones de importancia en la socie- dad. Siguiendo con el orden establecido por los elementos que integran la definición de sociedad cooperativa, aparecen las diferencias en cuanto al derecho de voto. 22 Esclarecer quié- nes tienen derecho a voto en una y otra sociedad, es de significación especial, en el caso de los periódicos, ya que este elemento aunado al de la propiedad ya mencionado, revela en quiénes radica el poder de decisión, del que deri- vará la política editorial del diario. En las sociedades anónimas tienen derecho a voto única- mente los accionistas, y éstos tendrán un voto por cada acción que posean, hecho que no se da en las sociedades cooperativas, donde tienen derecho a voto cada uno de los socios cooperativistas (artículo 10, fracción VI, Ley de So- ciedades Cooperativas). Llegados a este punto, es necesario especificar cuándo es ejercido dicho derecho. En las sociedades anónimas se ejerce en las asambleas ordinarias y extraordinarias de accionistas únicamente siendo dueño de acciones. Y en las sociedades cooperativas, el voto de cada cooperativista es emitido en la asamblea general, órgano supremo de la sociedad; asamblea que elige al consejo de administración, órgano ejecutivo de la asamblea general (artículo 22 y 28, Ley de Sociedades Cooperativas). El voto de cada socio de la cooperativa se emite en asuntos, como es el de modificar bases constituti- vas, resolver sobre el ingreso y separación de los socios, modificar sistemas de producción, repartir utilidades, etcétera (artículo 23, Ley de Sociedades Cooperativas), pero ello tratado en asamblea extraordinaria y no en las quincenales, a las que acuden sólo los miembros del consejo de adminis- tración, donde se discute el funcionamiento diario de la sociedad (artículo 37 del RcglamC'nto de la Ley de Socieda- des Cooperativas). De aquí la releval1l'ia dp dicho consejo pn las sociedades coo¡wrativas, al igual quP la asamblea de accionistas en las sociedades anónimas.
22 Los elementos mencionados en la dpfinición de sociedad coope- "at iva que no fueron comparados, o funcionan de manera similar en ambas sociedades, o no son importantes para nuestro estudio.
Consejo de administración en las sociedades cooperativas y asamblea de accionistas en las sociedades anónimas, son órganos que dan la pauta principal en el análisis de la actua- ción política de la prensa de la ciudad de México. La fracción VI del artículo primero de la Ley de Socieda- des Cooperativas complementa los puntos anteriormente analizados, mencionando que una sociedad cooperativa no debe perseguir fines de lucro, cosa que en ningún mo- mento es mencionada en la legislación de las sociedades anónimas, ya que obviamente los fines lucrativos se ajustan perfectamente a lo dispuesto en dicha ley.
La fracción VIII del artículo primero de la ley de socieda- des cooperativas ahonda en lo expuesto sobre la propiedad en cada uno de los dos tipos de diarios, al mencionar que las sociedades cooperativas deben repartir sus rendimientos a prorrata entre los socios, en razón del tiempo trabajado por cada uno, mientras que la ley que rige a las sociedades anónimas sólo habla del derecho a cobro de utilidades o dividendos, por parte de quienes poseen acciones (artículo 127, Ley de Sociedades Mercantiles). Esta diferencia en el reparto de los rendimientos resulta obvio, después de consi- derar las diferencias ya analizadas en cuanto a la propiedad y al poder de decisión entre una y otra sociedad. Existen otros elementos no contenidos en la definición de sociedad cooperativa 23 que conviene mencionar, porque precisan aún más el carácter de ambos tipos de periódico. Uno de ellos es el hecho de que las sociedades cooperativas no deben pertenecer a cámaras de comercio (artículo 12, Ley de Sociedades Cooperativas), cosa que no sólo no se les prohíbe, sino que obliga a las sociedades anónimas. Lo anterior encuentra su explicación en la Ley de Cámaras de
Comercio y de I1I, del Capítulo
ras tendrán por objeto representar y defender los intereses generales de un comercio y fomentar el desarrollo de éste.
Acciones que una sociedad cooperativa teóricamente no desempeña. Por su parte, los periódicos que funcionan como cooperativas, deben pertenecer a la Federación Regio- nal de Cooperativas de Artes Gráficas con residencia en el
la Industria (artículo 4, fracciones 1, I1, Segundo), donde se menciona que las cáma-
23 Definición que se tomó como guía para comparar ambos tipos de sociedades.
Distrito Federal. Y junto con las sociedades cooperativas de todas las demás ramas, constituyen la Confederación Nacio- nal Cooperativa (de la CNüP).
Una vez analizada la legislación que rige a sociedades anónimas y a las sociedades cooperativas podemos deducir cuáles son los elementos claves en la toma de decisiones de uno y otro tipo de periódico. En las sociedades anónimas, el elemento determinante resulta ser el dueño del capital social de la empresa, ya que está representado por acciones y el número de ellas dará el número de votos a que se tiene derecho para tomar decisio- nes en la asamblea de accionistas. Por ello es necesario comenzar por investigar quién suscribe las acciones que representan al capital social. Con esto sabremos quiénes toman las decisiones en el periódico y consecuentemente quiénes deciden -en teoría- la tendencia ideológica del diario. Y digo en teoría, porque no todas las acciones son nominativas; la mayoría están extendidas al portador, lo
que permite ocultar al verdadero
en este caso no deja de ser relevante el suscriptor de las acciones al portador, porque proporciona un índice para ubicar económica o políticamente al periódico. Por lo tanto, para saber quién toma las decisiones en los periódicos que operan bajo el régimen de sociedad anónima, es necesario saber quiénes suscriben las acciones y con cuánto capital participan. Estos datos deben ser publicados en el Registro de Comer- cio, por las oficinas encargadas del Registro Público de la Propiedad, en forma obligatoria (artículos 18 y 19 del Có- digo de Comercio), pudiendo ser consultados dichos datos por cualquier particular, quien podrá tomar del Registro las notas que juzgue convenientes para su propio uso (artí- culo 25 del Reglamento del Registro de Comercio). En el citado registro deben aparecer las escrituras de constitución de sociedad mercantil (artículo 21, fracción V, Código de Comercio), así como el aumento o di~minu- ción del capital efectivo (fracción XII del mismo artIculo). Las mencionadas escrituras deben contener: los nombres,
ueno. -
S' In em b argo,
24 Cabe señalar que, en ocasiones, tampoco las nominativas señalan al dueño de las acciones, debido a la existencia de los prestanombres.
nacionalidad y domicilio de las personas físicas o morales que constituyen la sociedad (artículo 6, fracción 1, Ley de Sociedades Mercantiles), así como el importe del capital social (fracción V) y la expresión de lo que cada socio apor- te en dinero o en otros bienes (fracción VI, artículo 6, Ley de Sociedades Mercantiles). 2S El análisis de los periódicos que operan bajo el régimen de sociedad cooperativa, sigue lineamientos muy distintos,
ya que no es el capital de cada socio, lo que
poder de decisión en el periódico, sino que
dicho poder
está depositado en quienes por razón de su puesto, están en posibilidades de ejercerlo, de acuerdo con lo estipulado en los estatutos de la sociedad. Es por ello que para el análi- sis de la posición ideológica de las cooperativas, se tomarán en cuenta algunos referentes ideológicos de las directivas respectivas, pero fundamentalmente la posición del perió- dico la dará el análisis de su actuación concreta en el con- flicto, materia de este estudio.
IV. EL PODER DE DECISION
DIARIA DE LA CIUDAD DE AJEXICO
Antes de esclarecer qué grupo económico o político res- palda a cada periódico de la ciudad de México, menciona- remos en quiénes radica el poder de decisión dentro de cada diario. Como ya se dijo en el apartado anterior, en las sociedades anónimas es importante saber quiénes son los socios para determinar quiénes deciden la política editorial del perió- dico; sin embargo, cabe agregar que en la práctica ocurre que algunos accionistas, sin participar activamente en las
2S Cabe aclarar que esta parte del trabajo adolece de las limitacio-
nes propias de la fuente de datos:
dad se consignan únicamente aquellos nombres y cifras que los accio- nistas consideran conveniente publicar. Por lo tanto es posible que los
datos que se mencionarán en el siguiente apartado sean aproximados; ya sea porque los datos consignados estén incompletos; porque habien- do cambios en las sociedades no se hayan notificado al Registro, o por- que dadas las deficiencias del archivo, se nos hayan escapado algunos registros. Hacemos esta última aclaración debido a que gran parte de los
índices están semidestruidos y ·RHlC~S cuenta de los registros posteriores, como debe sü~
en el Registro Público de la Propie-
constitutivas no dan
labores cotidianas del periódico, determinan los lineamientos editoriales a seguir, depositando en quienes tienen los puestos administrativos más altos, la facultad de imponer su criterio en los asuntos cotidianos. En otras sociedades, por el con- trario, el accionista se encarga personalmente de decidir sobre las políticas generales y particulares. En los periódicos que operan de esta manera suelen coincidir los socios o accionistas con los miembros del Consejo de Administra- ción. Sobre los dos casos mencionados, no puede hacerse más generalización, que la de afirmar que entre accio'1istas y consejo de administración, no hay divergencias ideológi- cas sustanciales y que ambos contribuyen a determinar la política editorial del diario. Pasemos a analizar cada uno de los periódicos que operan como sociedad anónima, siguiendo un orden alfabético.
En las escrituras de constitución de la Compañ (a Perio- dística Avance, S. A., aparecen como socios o accionistas los sei1ores:
- Federico de León Quezada
- Enrique Ponce de León
- Ignacio Lomelí Jáuregui
- Antonio Ríos Zertuche
- Alberto Euici de la Torre
Cada aCClOn tiene un valor de mil pesos, por lo que la sociedad cuenta con un capital social de $1 000 000.00. El primer Consejo de Administración del Periódico Avance, de acuerdo con el acta constitutiva, fue el siguiente:
Presidente: Ignacio Lomelí Jáuregui. Vicepresidente: Guillermo González Mui1oz. Secretario: Federico de León Quezada. Tesorero: Juana Ma. Guerra. Vocales: Nazario S. Ortiz Garza y Enrique Borrego Esca- lante. Gerente General: Octavio Colmenares Vargas. Comisario. Edmundo Bazán Aguirre. 26
En el ejemplar del periódico Avance del Distrito Federal,27 de fecha' 3 de enero de 1968, aparece un artículo sobre el primer aniversario del periódico, donde se menciona que el sei10r Fernando Alcalá Bates ha fungido como director del periódico y el seilor Federico de León, como presidente y gerente.
En 1974 el periódico sufre conflictos internos que culmi- nan con la salida del accionista mayoritario y de un grupo de trabajadores del periódico,28 a la vez que el diario sigue
26 Fuente: Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio.
Libro Tercero, vol. 632, Fojas 376, núm. 379.
27 La Compañía Periodística Avance cuenta además con periódicos
en el interior de la República. Los estados sede de sus ediciones son:
Tabasco, Yucatán, Guerrero y el Estado de México. Hasta 1974 se edi- taba también el Avance de Chetumal, de Campeche y de Ciudad del Carmen, pero debido a divisiones internas se encuentran hasta la fecha suspendidas dichas publicaciones.
el día 12 de febrero de 1975 en el
periódico Excélsiur. un grupo de trabajadores de la Compañía Perio-
dística Avance, encabezados por Federico de León, quien firma como
presidente y gerente general del periódico, agradecen las "muestras de
confianza, solidaridad y adhesión que nos han demostrado, en la me-
dida en que van corroborando la Verdad en el caso de los Avances.
desleales. Los accionistas mayoritarios, consejeros y funcionarios leales de Cía. Periodística Avance, S. A., hemos acordado una postura de seriedad y sensatez, por lo que fuera de esta publicación única, seguiremos ha- ciendo caso omiso de los insultos y exabruptos con los que pretenden
los intrusos justificar públicamente su presencia en los diarios A l'l//lces amén de otras turbias maniobras ya legalmente consignadas, incluyen- do la falsificación de acciones para celebrar asambleas amañadas, Por- que conliamos en usted seiíor presidente Echel'errz'a .v en nuestras
instituciunes
Excélsior. 12 de febrero de 197;).
28 En un desplegado
ahora incautados por un grupo de empleados
el camilla
(i Volveremos!)",
publicándose, ahora bajo la dirección y gerencia del señor Fernando Alcalá Pérez, y teniendo como consejo de admi- nistración a los señores:
- Fernando Alcalá Bates -presidente
- Arnulfo Rodríguez -secretario
- Enrique Cervantes -tesorero
- Edmundo Bazán -comisario
- Jorge Tello -vicecomisario
- Manuel Barbachano Ponce -vocal
- Miguel Alemán Valdéz -vocal.
Este último dato revela una primera ingerencia del grupo alemanista en la prensa de la ciudad de México (las demás serán mencionadas posteriormente) y permite establecer la hipótesis de la existencia de una relación de dicho grupo
con los cooperativistas disidentes del periódico Excélsior,
como veremos en su oportunidad. La actuación de la Cía. Periódistica Avance en el conflicto sobre radio y televisión, ofrece datos relevantes para la confirmación de la mencio- nada hipótesis. Pasemos a la siguiente sociedad anónima, res-
petando el orden alfabético.
actúan tanto en el Avance, como en otros periódicos,
El Diario de México tiene como antecedente al semanario Aqu{, fundado en 1949. Este periódico se dedicó básicamen- te a futbol americano. Posteriormente la misma directiva lo convirtió en periódico diario de información general, para aparecer por primera vez el 2 de marzo de 1950, con el nombre de Diario de México. Su fundador y primer direc- tor fue Federico Bracamontes, quien desde entonces ha
29 Datos proporcionados
en el periódico Avance
fungido como director general, con la interrupción de ,cinco años, en los que el periódico estuvo cerrado. Este periodo se dio de 1966 hasta principios del régimen actual. El Diario de México está constituido como una sociedad anónima, cuya razón social es Editoriales de México, S. A. Bajo esta denominación se buscó en los índices del Registro Público de la Propiedad, Sección Comercio,30 no aparecien- do ninguna protocolización de 1949 a 1974. Por lo tanto nos limitaremos a mencionar de manera hipotética que el señor Bracamontes parece ser el accionista mayoritario. Al
de Díaz Ordaz, el periódico es cerrado con carácter oficial, supuestamente por alteración de dos pies de fotografías, en una de las cuales aparecía el mismo presidente Díaz Ordaz, con un texto equivocado. Es significativo que una vez termi-
nado el sexenio 1964-1970, el periódico vuelve a salir a la luz pública, justamente a principios del gobierno del presi- dente Echeverría, a cuyo gobierno pertenece el hermano del fundador y actual director del Diario de México.
cabe señalar que a dos ai10s de iniciado el gobierno
En la escritura constitutiva
de Editora Alarcón, S. A.,
aparecen como socios o accionistas los señores:
- Gabriel Alarcón Chargoy
- Gabriel Alarcón Velázquez
- Oscar Alarcón Velázquez
- Arturo Margalli
en los de uso ex-
clusivo de la oficina. De no ser por alguna anomalía, debió hacerse el registro en la ciudad de México, sede de edición del diario. Cabe la posi- bilidad de que su expediente se localice en Toluca, dada la relación fa- miliar del dueño del periódico con el señor Gustavo Baz, ex-gobernador del Estado de México.
30 No sólo en los índices de consulta pública, sino
Cada acción tiene un valor de $ 10 000.00, por lo que la sociedad cuenta con un capital social de $5 000 000.00. El primer consejo de administración del periódico Heraldo, de acuerdo con el acta constitutiva, es el siguiente:
Presidehte:
Oscar Alarcón Velázquez
Arturo Margalli31
Este es uno de los casos en que el consejo de administra- ción coincide con los accionistas de la empresa. Cabe señalar que ambos, en este caso, están integrados únicamente por miembros de una misma familia. Un año después de la instalación del primer consejo de administración del Heraldo, aparece un segundo registro en donde se protocoliza el acta de asamblea general ordinaria de accionistas, celebrada el 4 de agosto de 1965, en la cual se acordó que el consejo de administración quedara de la si- guiente manera:
Presidente Vicepresidente Segundo vicepresidente Tesorero Secretario Consejeros suplentes
Gabriel Alarcón Chargoy Gabriel Alarcón Velázquez Oscar Alarcón Velázquez Roberto Vivanco José A. Valle Manuel Toroella
Luis Alarcón Chargoy Francisco Torres
Alberto Peniche Blanc0 32
Al mes siguiente de la anterior protocolización, se registra un aumento de capital social por concepto de dos millones
31 Re~istro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 577, Fojas 427, núm. 443.
32 Re~istro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 619, Fojas 7, núm. 11.
de pesos, para dar un total de siete millones de pesos, repre- sentados por 700 acciones con valor nominal de $10 000.00 cada una, suscritas y pagadas de la siguiente manera:
El 17 de febrero de 1967 se celebra una asamblea general de accionistas, durante la cual se acordó aumentar el capital social de la empresa en $13 000 000.00, representado por 3 000 acciones suscritas y pagadas en la siguiente forma:
-Gabriel Alarcón Chargoy
$12 500000.00
-Gabriel Alarcón Velázquez
-oscar Alarcón Velázquez
-Roberto Vivanco
-Arturo Margalli
-Hotel Majestic, S. A.
-Club 202, S. A.
CAPITAL SOCIAL TOTAL 34
Al terminar de analizar en qUIenes radica el poder de decisión, en cada uno de los periódicos diarios que operan como sociedades anónimas, analizaremos en qué empresas no periodísticas tienen acciones los dueí10s de los periódicos,
33 Registro Público de la Propiedad, Libro Tercero, vol. 621, ¡"ojas
130, núm. 60.
34 Re~istro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter-
cero, vol. 650, Fojas 328, núm. 254.
para ubicarlos como voceros de grupos económicos deter- minados. Será entonces cuando se revele la identidad de los dos últimos accionistas de Editora Alarcón, S.A.
En la escritura constitutiva de Publicaciones Herrerías, S. A., aparecen como socios o accionistas las siguientes personas :
- Vesta Montoya de Herrerías
- Ignacio Herrerías
- Jorge Portilla Lascuráin
- Gonzalo Herrerías
su viuda, Vesta Montoya, de 30 años de edad, quien meses después renunciará a este cargo, para nombrar en su lugar a Gonzalo Herrerías. Para mediados de 1946 vuelve a nombrar- se a la señora Montoya, viuda de Herrerías como gerente y además presidente del consejo de administración. Meses después se designa al señor Jorge Pasquel como gerente general, quedando desde entonces fuera de la administra- ción la familia Herrerías. Junto a Pasquel, se nombran dos subgerentes: Joaquín Mergín como subgerente financiero y Allan D. Villa como sub~erente administrativo?6 Un ai'í.o después de su nombramiento como gerente general de Novedades, Jorge Pasquel renuncia a su cargo, y es ocupado por Romulo O'Farrill, Sr., quien hasta la fecha se encuentra en dicho puesto. Los actuales accionistas del periódico, de'
acuerdo con una de las últimas protocolizaciones hechas en
el registro, son:
Romulo O'Farrill, Sr.
Cada aCClOn tiene un valor de cien pesos, por lo que ei
Novedades se funda con un capital social de $500 000.00
m.n. El primer consejo de administración estuvo integrado
Victor Hugo O'Farril Avila
-Tesorero y secretario
Vesta Montoya de Herrerías
Ignacio Herrerías 3 s
ai"1os de su fundación, el periódico sufre un
embargo por parte de la "Caus Printing Press Company". El monto es de $20 044.33 U.S. currency. Es factible que el periódico atraviese entonces por una crisis económica. En este lapso muere el fundador y accionista mayorita- rio del periódico, quedando como gerente de la sociedad,
35 Hegistro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 102, Fajas 28, núm. 74.
Cada acción tiene un valor
Publicaciones Herrerías cuenta
$50000000.00. 37
de cien pesos, por lo que con un capital social de
La escritura 1833 con fecha 8 de enero de 1951, hecha
Reinert, señala que Publica-
el N otario Rafael del Paso
36 Todos estos datos se encuentran al margen de la escritura consti- tutiva con el registro arriba mencionado. 37 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 859, fajas 132, núm. 134.
ciones e Impresiones Mexicanas, S.A., tiene un capital social de $200 000.00, representado por 200 acciones con valor de $1 000.00 cada una, íntegramente suscritas y pagadas de la siguiente manera:
Cada aCClOntiene un valor de $1 000.00, por lo que el periódico cuenta con un capital social de $700 000.00. El consejo de administración es el siguiente:
Fernando González Díaz Lombardo
Manuel Ratner
-Rosa Bortoni de López
- Salvador Hinojosa
Ricardo Arenas. 39
- Fernando Coudurier
- Guillermo Schiaffino
Al igual que en otras sociedades ya mencionadas, los ac- cionistas de Publicaciones e Impresiones Mexicanas son al mismo tiempo integrantes del consejo de administración. Cabe señalar que actualmente el señor González Díaz Lombar- do ha delegado sus funciones en su hijo Fernando Gonzá- lez Parra.
Fernando Coudurier Guillermo Schiaffino Rosa Bortoni de López Jorge Heredia César Hernández Palacios,38 En la escritura de 8 de diciembre de 1949, de Editorial Panamericana, S, A., aparecen como accionistas:
Diez ai10s después los accionistas de Ovaciones son los siguientes:
- Fernando González Díaz Lombardo
- Ricardo Arenas
-José García Valseca, quien aporta bienes muebles e inmuebles -Manuel Gutiérrez, Eduardo Fentanes, Ezequiel Alvarez y Juan Castillo, que juntos aportan
-Guadalupe García Lozano
- José de Jesús Taladrid
-Juan Ignacio Bribiesca
-Sergio Arias Salazar
-Everardo Flores -Francisco Cabral -Roberto Acevedo
38 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 291, Fojas 65, núm. 65.
39 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 474, Fojas 356, núm. 254.
Las cantidades aportadas suman un total de $950 000.00
que integran el capital social del periódico en el año de
El consejo de administración en el año de 1949 se integra
Guadalupe García Lozano
José de Jesús Taladrid
Juan Ignacio Bribiesca
Sergio Arias Salazar
Roberto Acevedo. 41
En un aumento de capital registrado al margen de la es- critura anterior, se menciona como nuevo accionista a Manuel Ratner. Para el año de 1966 Editorial Panamericana, S. A., cuenta con un capital social de $50 000 000.00 pagado de la siguiente manera:
José de Jesús Taladrid Armando Presa Fernández Ignacio García Valseca Alberto García Laux y Angélica Lavín R. José García Valseca. 43
Para 1974 queda como presidente y director general el coronel José García Valseca, sin embargo el consejo de
administración cambia. Para ella de octubre de 1974, José de Jesús Taladrid, quien había fungido como vicepresidente
y subdirector general, así como accionista desde los años
cuarenta, es sustituido por Benjamín Wong Castañeda. y el licenciado Humberto Hiriart Urdanivia, quien fungía como vicepresidente ejecutivo de administración, es sustituido por Jorge Viart Ordoñez. Estos cambios en el consejo de ad- ministración son el resultado de una intervención guberna- mental en el Sol de México debido al endeudamiento de la
cadena periodística con el Estado. Varios gobiernos anteriores al del presidente Echeverría habían condonado deudas que por concepto de papel o préstamos de instituciones crediticias oficiales había contraído
el coronel García Valseca.
José Garcia Valseca
$48500000.00
El gobierno actual cobra este adeudo. El coronel intenta vender la cadena al Grupo Monterrey para pagarle. Este
grupo, representado en la negociación por Cervecería Cuauh-
Ignacio García Valseca
témoc y Hojalata y Lámina, ofrece a García Valseca la
Alberto García Laux
cantidad de $21 600 000.00 (US. $)44 pagaderos en diez
J osé de Jesús Taladrid
años con intereses del 12 0/0; pero el gobierno impide la
venta y Somex interviene la organización periodística, que-
Angélica Lavín Rodríguez
dando como accionista mayoritario. Es por ello que hoy el poder de decisión radica ya no en García Valseca, sino en el gobierno.
En el mismo año de 1968, el consejo de administración se integra como sigue:
40 Cabe señalar que aunque el Sol de México se funda en 1965, la
Cadena García Valseca se inicia desde 1941.
41 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter-
cero, vol. 145, Fojas 176, núm. 77. 42 Idem., Libro Tercero, vol. 631, Fojas 340, núm. 239.
En el acta de constitución de la Compañía Periodística Nacional, de fecha 15 de abril de 1915, se señala que la socie-
43 Idem., Libro Tercero, vol. 636, Fojas 327, núm. 249. 44 Documento privado del First National City Bank of Chicago.
dad tiene por capital inicial $500 000.00 pesos oro, repre- sentado por cinco mil acciones de cien pesos cada una. Dicha acta no señala la forma en que el capital social fue aportado, únicamente registra que los otorgantes son:
- Felipe Robertson. Súbdito inglés.
- George W. Cook. Ciudadano mexicano.
- Adrián Jean. Ciudadano francés.
- Camilo Bouhon. Súbdito belga.
- Angel Alvarez. Súbdito españo1. 45
Al margen del acta de constitución y cuatro años des-
pués de ella, se registra el testimonio de la escrita otorg~da
el 20 de noviembre de 1919, en la cual consta que el senor
Félix F. Palavicini es presidente del consejo de administra- ción. En el mismo margen, se señala que en 1927 era presi- dente del Consejo de Administración y gerente el señor Miguel Lanz Duret. El 31 de marzo de 1945 se lleva a cabo
una asamblea general extraordinaria de accionistas, en la que
se acordó aumentar el capital social de la suma de $500 000.00
a $1 000 000.00 representados por 10 000 acciones al
portador de cien pesos cada una. N o se registran datos de accionistas. 46 En relación a lo registrado en el acta consti-
tutiva, es significativo que el 4 de septiembre de 1963 se registren una serie de reformas de cláusulas entre las que se encuentra la cláusula quinta de constitución de la sociedad,
en la que se señala textualmente lo siguiente:
Se conviene expresamente que ninguna persona extranjera, física o moral, puede tener participación alguna en la sociedad o ser propietario de acciones de la misma socie- dad. 47
45 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter-
cero, vol. 52, Fojas 1, núm. 2.
Recuérdese lo dicho sobre la tendencia de El Universal durante la Primera Guerra Mundial; ello es explicable dada la extranjería de los otorgantes del capital social.
46 Libro Tercero, vol. 144, Fojas 465, núm. 465.
47 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 567, Fojas 13, núm. 9.
El 30 de julio de 1964, se hace una protocolización por la cual se le da poder a Francisco Lanz Duret Valdés
para firmar escritura del préstamo hipotecario por $4 000 000.00 que concederá Nacional Financiera para la adquisición de una rotativa Goss, para ser instalada en el edificio de Iturbide No. 7
Es posible que este préstamo del gobierno haya sido uno de los primeros que posteriormente se tradujeron en una dependencia de El Universal con respecto al Estado. Al mes siguiente del préstamo mencionado, la Compañía Periodís- tica Nacional recibe un nuevo préstamo de Nacional Finan- ciera:
Ortiz, en representación de Nacional Finan-
ciera, S. A., como fiduciaria del Gobierno Federal abre a la Compañía Periodística Nacional, S. A., representada por Francisco Valdéz Delius, un crédito de habilitación
y avío hasta por $1 000 000.00, que se obliga a invertir
en gratificaciones de fin de año a su personal, con un 8 0 /0
anual de interés, pagadero mediante treinta y seis pagos mensuales y consecutivos, con el primero, el día 31 de diciembre del año en cursO
En el mismo año de 1964, Nacional Financiera otorga un nuevo préstamo a El Universal:
Nacional Financiera, S. A., Fiduciaria del Gobierno
Federal, representada por el Ing. Luis Soto Ortiz, concede
a la Compañía Periodística Nacional, representada por
Miguel Lanz Duret Valdés, crédito Refaccionario hasta
por $4000000.00,50
cantidad que se obliga a invertir en la reconstrucción del edificio y pago del pasivo. En la misma protocolización se señala que la compañía reconoce adeudos por $1 400 428.16 por saldos de capital y créditos del 31 de julio de 1964. Y
4R Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero, vol. 577, Fojas 422, num. 434.
49 Libro Cuarto, vol. 106,
Fojas 112, núm. 107 y 108.
so Libro Cuarto, vol. 107, Fojas 376, núm. 349.
que acepta consolidar las sumas y firmar un solo capital
por $5 671
de la fecha (27 noviembre 1964), en doce amortizaciones semestrales, con vencimiento el primero, el día 23 de marzo
. En 1964 aparecen varios registros, donde se menCIOna al Banco de las Artes Gráficas, institución representada por los mismos accionistas de El Universal, que posteriormente será objeto de intervencion estatal por irregularidades de tipo legal, que desembocan en el encarcelamiento de varios ,accionis- tas del diario, entre ellos Miguel Lanz Duret Valdes. Entre los mencionados registros se anota el siguiente:
177.50, a pagar en seis años, contados a partir
El Banco de las Artes Gráficas, S. A., representado por los señores Lincoln Valdés Delius y Rubén Pérez Ochoa, concede a la Compañía Periodística Nacional, S. A., re- presentada por Francisca Dolores Valdés de Lanz Duret, crédito refaccionario hasta por la cantidad de $600 000.00 Se obliga a invertir el crédito en pago de responsabilida- des fiscales a su cargo, y del pasivo resultante del ejercicio del año de 1960. 51
El 26 de febrero de 1969,
se registra una reforma total
de la sociedad, según acuerdo de la asamblea general extra- ordinaria de accionistas, efectuada ellO de enero de 1969. Por medio de esta reforma, la sociedad se denominará El Universal y Compañía Periodística Nacional, con una dura- ción de 50 años a partir del 10. de enero de 1969. El capital social de la empresa es de $1 000 000.00, representado por diez mil acciones al portador, con valor de cien pesos cada una. 52 Como es costumbre en El Universal, no se hace el
registro de los accionistas. El mismo periódico publica, en febrero de 1974, que su asamblea de accionistas la integran:
- Juan Francisco Ealy Ortiz
- Pedro Suinaga Lanz Duret
- María Dolores Lanz Duret de Ealy
51 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Cuar- to, vol. 107, Fojas 65, núm. 6. 52 Libro Tercero, vol. 721, Fojas 3, núm. 2.
- Gaspar Rivera Barrios
- Luis Javier Solana
- Daniel López Barroso. 53
Consideramos que debido al actual endeudamiento del periódico con el gobierno y concretamente con la Productora
e Importadora de Papel, S. A. (cuyo presidente del consejo
de administración es el secretario de Gobernación), el poder de decisión está compartido por la Asamblea de Accionistas antes mencionada y por el gobierno. En la asamblea de ac- cionistas aparecen fundamentalmente las familias Ealy Ortiz
y Lanz Duret. La primera, de parentesco directo con Nazario
Ortiz Garza, secretario de Agricultura durante el gobierno alemanista y ex-presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación. En la actualidad es propietario de la Compañía Vinícola de Aguascalientes. En el Registro de la Propiedad aparece como accionista mayoritario de Unión Vinícola Asociada. En sus tres consejos de administra- ción registrados (1962, 1963 y 1964) aparece como presi- dente Nazario Ortiz Garza y como vocal Juan Ealy Ortiz. 54 Hasta aquí hemos visto en quiénes radica el poder de decisión dentro de los periódicos que funcionan como socie- dades anónimas.
Antes de pasar al análisis de los periódicos que operan bajo el régimen de sociedad cooperativa, haremos mención del caso de El Nacional, periódico fundado en 1929 como órgano del Partido Nacional Revolucionario, hoy Partido Revolucionario Institucional. Aparece como una sociedad anónima, pero nunca opera como tal. Jurídicamente no tiene régimen de propiedad definido. Su actual director es el senador Alejandro Carrillo. El Nacional depende económica- mente de la Secretaría de Gobernación y es el presidente de la República quien nombra al director del periódico.
53 Periódico El Universal, 26 de febrero de 1974. 54 Registro Público de la Propiedad. Sección Comercio. Libro Ter- cero,vol. 546, Fojas 1, núm. 1.
De aquí que el poder de decisión dentro de este diario radique en un grupo político determinado por el gobierno en turno.
Este periódico es fundado por Pablo Langarica en 1928 bajo el régimen de sociedad anónima. Uno de los primeros accionistas es Luis Novaro y su primer director es José E. Campos. A los siete años de su aparición, surgen conflictos labora- les y el periódico queda en manos de los trabajadores, funcio- nando como sociedad cooperativa a partir del 10 de julio de 1935. Desde la década de los cuarentas, la Compañía Mexicana de Rotograbado es dirigida por el señor Mario Santaella individuo de corte conservador, interesado fundamentalmen~ en el incremento de ventas del periódico y en la expansión de la División Comercial de la Cooperativa formada por los "Populibros La Prensa", por algunas ediciones gráficas y por la i~presión de trabajos externos, como es en el caso de algunos lIbros de texto. Puede decirse que es el señor Santa- ella en quien recae el poder de decisión dentro de la coopera- tiva: actúa como director-gerente. Dentro de la cooperativa existen los siguientes órganos:
asa~blea ge~eral, consejo administrativo, consejo de vigi- lanCia, consejO de honor y justicia y consejo de prevención social. Por encima de todos ellos está la decisión del director- gerente, a pesar de que puede darse el caso de que éste no pertenezca al consejo de administración, como sucede en el presente bienio 1973-1975, integrado de la siguiente manera:
Rafael Pérez Martín Del Campo
Enwsto Montai'H'z López
Silviano Martínez Guid 0 5"
. 55 Registro Cooperativo Nacional. Dirección de Fomento Coopera- tiVO. Secretaría de Industria y Comercio. Número de registro: 6?3? -
(72:>.1 );-.18.
Los consejos de vigilancia, así como los órganos anterior- mente mencionados, se encuentran subordinados a la direc- ción-gerencia, por lo que no tiene ninguna importancia nombrar a las personas que los integran.
El 26 de junio de 1962, Enrique Ramírez y Ramírez funda Publicaciones Mexicanas, S. C. L., siendo él mismo su primero, único y actual director. La cooperativa opera comercialmente con el nombre de El Dz'a. Es en Ramírez y ~~~írez, en quien recae el poder de decisión dentro del pe- nodlco. El gerente general Manuel Torres L. tiene un poder nominal. El primer consejo de administración de la cooperativa se integró de la siguiente manera:
Eduardo Alonso Escárcega
Este consejo funcionó durante el bienio 1962-1964; el último consejo de administración registrado en la Dirección de Fomento Cooperativo, está integrado por:
Vicente Oria Raza
María Antonieta Carrasco Avendaño 56
Es sabido que a pesar de que Ramírez y Ramírez no perte- nece formalmente a este consejo de administración ni a otros anteriores, es quien define la política editorial del diario. La ideología del periódico responde, por lo tanto, a la tra-
56 Registro Cooperativo Nacional. Dirección de Fomento Coope-
rativo. Secretaría 623.2 (725.1 )/-252.
yectoria de su director general. Enrique Ramírez fue, en su temporada de juventud, un vasconcelista apasionado, afirma- ción que él mismo hace:
N o es vergüenza decir que quien esto escribe, participó no teniendo aún 15 años de edad, en la campaña electoral de 1929. Fui entonces un apasionado vasconcelista. Lo fui, porque mi concepción política de aquella época, demasiado confusa, no alcanzaba para más. Pero lo fui con toda sinceridad. De entonces acá, afortunadamente, ha pasado algún tiempo y me ha sido posible evolucionar con más o menos rapidez, hasta llegar a ser comunista. Esta es la razón que puede dar autoridad a mis palabras. Y porque como comunista, como afiliado a la organización de los jóvenes comunistas, estoy absolutamente exento de ligas o compromisos indebidos. 57
Tras de ser miembro de la Federación Juvenil Comunista de México, Ramírez ingresa al Partido Popular Socialista.
Vicente Lombardo Toledano habla de su expulsión de dicho partido: "él formó una fracción dentro del partido con el fin de aspirar a su dirección y por eso fue expulsado de nues- tra organización".58
Tiempo después pasó a formar parte del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional y fue designado diputado federal por el mismo partido. El anticlericalismo y antinorteamericanismo que manifes- tó a partir de la década de los treintas, persiste hoy en el periódico que dirige, pese a sus marcados cambios de posi- ción política. Dejamos, con estos antecedentes, delineada la imagen de quien decide la política editorial de El D{a.
57 Enrique Ramírez y Ramírez, Carta de un joven a José Vasconce-
los, México, Ediciones de C. C. de la Federación Juvenil Comunista de México, 1936, p. 19.
58 James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie, México visto en el
siglo XX, México, entrevista a Lombardo Toledano. Instituto Mexicano de Investigaciones Económicas. 1969, p. 387.
Se funda en 1917 y, al igual que La Prensa, funciona un corto periodo como sociedad anónima para convertirse -después de conflictos laborales- en sociedad cooperativa. Para efectos del tema central de este apartado (el poder de decisión actual dentro de cada periódico) dividiremos a la cooperativa Excélsior en tres etapas. Una primera, que va desde que Rodrigo de Llanq inicia su gestión como director, hasta que muere en 1963. Puede decirse que es ésta, una etapa en la que el poder de decisión está centralizado en el mencionado director general y en el gerente Gilberto Figueroa. Muertos los dos, en un lapso de tres meses (Figueroa en noviembre de 1962 y De Llano en enero de 1963) se inicia una segunda etapa que se caracte- riza por un acomodamiento de las fuerzas existentes dentro del periódico. En los puestos directivos y en el consejo de administración se encuentran individuos que representan tendencias divergentes. Es entonces director general el señor Manuel Becerra Acosta; gerente, el señor José de Jesús García de Honor y como presidente del consejo de adminis- tración funge Enrique Borrego, quien representa una corrien- te de opinión adversa a la dirección. Durante su gestión se agudizan las diferencias y para enero de 1965, Borrego renuncia a su puesto y sale de la coopera- tiva, al igual que Federico de León, Fernando Alcalá Bates, Bernardo Ponce, Raúl B. Lomelí y varios simpatizantes.
Se inicia entonces en el periódico un pleito administrativo
y legal contra las autoridades encabezadas por Manuel Becerra
Acosta, quien permanecerá como director general hasta 1968; año en que se inicia una tercera etapa. (Hablamos de Becerra Acosta padre).
Ello de septiembre de 1968 asume la dirección general de Excélsior Julio Scherer GarcÍa. A partir de esa fecha, en el periódico se ha implantado una política editorial diferente a la del Excélsior de etapas anteriores. Se intenta hacer denuncias sobre problemas económicos, políticos y sociales, resultando afectados, con ello, tanto facciones del sector público como del sector privado. Esto le ha ocasiona- do la enemistad de diversos grupos, manifestad~, ya sea a través de ataques desde otros medios de difusión o por
medio de un boicot publicitario, como fue el caso de la segunda mitad de 1972, en que el periódico sufrió una crisis económica que, finalmente, repercutió en una depen- dencia respecto al actual gobierno. 59 (Texto escrito en 1975). Excélsior es un periódico que, económicamente, depende de la venta de ejemplares y suscripciones; principalmente de los anuncios comerciales, avisos varios o desplegados. Por lo que a la publicidad comercial se refiere, Excélsior recibe, desde hace varios lustras, anuncios de industrias y comercios. Las inserciones políticas tienen ahora una mayor libertad respecto de la que correspondió a la dirección anterior a la actual, la de Rodriga de Llano. Lo que distingue al Excélsior de nuestros días es la publi- cación de artículos en que se critica a grupos o personas que representan grupos importantes de interés económico o polí- tico, reportajes y entrevistas, en tanto que bajo la anterior dirección se hizo lo contrario. Entre uno y otro periodo de este periódico, la dirección de don Manuel Becerra Acosta puede verse como una etapa intermedia. Una generación de periodistas jóvenes se consolidó entonces en Excélsior. Cuando faltaban dos años para que el gobierno de Díaz Ordaz concluyera, murió Becerra Acosta, designando la cooperativa como director a Julio Scherer García. Su gestión empieza en el año de la crisis política del país en torno de la Universidad Nacional. La llamada apertura democrática, que incluyó la demanda oficial de crítica de los funcionarios públicos, unida a los esfuerzos de renovación de la actual dirección de Excélsior, trajo, como una consecuencia, el arribo de otros colaborado- res en las páginas editoriales. la mayoría de ellos, profesores universitarios y, en mayor o menor grado, discrepantes del sistema. Scherer ha dicho que la independencia de Excél- sior se finca, además, en la independencia del criterio de sus articulistas. *
59 Revísese, por ejemplo, el Excélsior del mes de noviembre de 1972
y se verá la carencia de insertos publicitarios, salvedad hecha de los pagados por compañías de participación estatal mayoritaria.
* Más adelante
se anexan notas sobre el cambio de dirección en
La historia de la prensa mexicana revela que la gran mayoría de los periódicos diarios se han fundado en momentos de coyuntura política o ante la necesidad de expansión o~dqui- sición de poder por parte de algún grupo empresariaL Es así que no es gratuito el hecho de que las escrituras constitutivas de un periódico, como el Heraldo de México, hayan sido firmadas por un empresario poblano, mes~s antes de que Díaz Ordaz asumiera la presidencia de la República. Tampoco es mera casualidad que, justamente antes de que Miguel Alemán iniciara su mandato, el señor Jorge Pasquel entrara a administrar el periódico Novedades, para dejarle
puesto un ai'ío después a Rómulo O'Farrill, Sr. Cada periódico responde a definidos intereses económicos
políticos. Ubicaremos a continuación a dos periódicos
capitalinos estrechamente ligados a grupos económicos rele-
vantes. Comenzando por el Novedades, tenemos que sus actuales accionistas (mencionados en el apartado anterior) aparecen igualmente como tales en las protocolizaciones hechas, tanto por Telesistema Mexicana, S.A., como por Televisa, S. A. El accionista mayoritario de Novedades, Rómulo O'Farrill, Sr., es a su vez uno de los primeros accionistas de Telesiste- ma, al igual que su hijo Rómulo O'Farrill, Jr. 60 Otros accionistas de Novedades, Víctor Hugo O'Farril Avila y Fernando Canales Lozano, aparecen como miembros del consejo de administración de Telesistema en 1968,61 Miguel Alemán Velasco, aparece en 1972 como accionista
de Televisa. 62
Las mismas familias que controlan el Novedades y gran parte de la televisión privada, tienen en concesión las esta-
ciones radiofónicas XEW, XEQ y XEX. Continuando con la ingerencia de estos accionistas en la
60 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 338, Fojas 38, núm. 67.
Libro Tercero, vol. 708, Fojas
166, núm. 116.
62 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 860, Fojas 260, núm. 224.
6 I Registro Público de la Propiedad.
industria informativa encontramos que tres de ellos manejan
a su vez la Editorial Mex-Abril, cuyos dueños son: Rómulo
O'Farrill, Sr., Rómulo O'Farril, Jr., Organización Editorial
Novaro, Editorial Abril, S. A., y Fernando Canales. 63 La mencionada Editorial Novaro tiene como consejero propieta- rio a Miguel Alemán Velasco, otro accionista de Noveda- des. 64 Las familias hasta aquí mencionadas son al mismo tiempo
accionistas en otras ramas de la industria, como la automotriz
y la turística. En la rama financiera aparecen, por ejemplo,
como accionistas de México Inversionista, S. A., los señores Rómulo O'Farrill, Sr., Rómulo O'Farrill, Jr., Miguel Alemán Valdés, Miguel Alemán Velasco y Ramón Beteta. 65 La presencia de propietarios de la prensa en consorcios financieros e industriales, no es un caso privativo de Noveda- des. En el periódico Heraldo vuelve a aparecer la misma relación. En la última protocolización registrada, aparecen como accionistas de Editora Alarcón, S. A.: Gabriel Alarcón Chargoy, Gabriel Alarcón Velázquez, Oscar Alarcón Veláz- quez, Roberto Vivanco, Arturo Margalli, Hotel Majestic y Club 202, S. A.
Los cinco primeros han pertenecido al consejo de adminis- tración desde la fundación del periódico en 1964. Por lo que toca a los dos últimos, dejemos su identificación al Registro Público de la Propiedad. Como accionistas de Hotel Majes- tic, aparecen :Gabriel Alarcón Chargoy, Luis Alarcón Chargoy. Gabriel Alarcón Velázquez, Roberto Cervantes y Herminia Alarcón Chargoy. 66 El Club 202, S. A., es la razón social con la que funciona la Tarjeta de Crédito Diners. Esta tarjeta de crédito en los Estados Unidos es conocida con el nombre de Diners Fugazy
Travel & Incentive, en ese país en el año 1970 tenía el 50 0 /0 en manos de la agencia de publicidad Walter Thompson, que opera en 27 países del mundo y cuyo desarrollo ha
ligado a la General Motors, la Ford y la R.C.A.
63 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 560, Fojas
154, núm. 130.
64 Informe Anual de la Organización Editorial Novaro.
65 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 597, Fojas
71, núm. 63.
66 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 579, Fojas
20, núm. 13.
A partir de 1964 -mismo año en que se funda el Heraldo de México- aparecen las primeras protocolizaciones con el nombre de la familia Alarcón. Inicialmente hubo otros dueños y otra administración, de los cuales algunos como Piero Ricci permanecen aún con el cambio de propietario.
escritura número 36482 del 24 de febrero de 1964, en la que aparecen como accionistas : Gabriel Alarcón Velázquez, Fomento de la Habitación Mexicana, S. A., Oscar Alarcón Velázquez, Roberto Vivanco y José A. Valle. 67 El segundo de los accionistas de Club 202, es Fomento de la Habitación Mexicana, quien a su vez registra como accionistas a Gabriel Alarcón Velazquez, Oscar Alarcón Velázquez, Araceli Alarcón de Vivanco, Perfecto Migoya y Manuel Torroella. 68 La familia Alarcón es accionista mayoritaria de las siguien-
El último registro de Club 202, S. A., corresponde
tes firmas:
Inmobiliaria Las Américas, S. A. 69 Edificios Comerciales e Industriales, S. A. 70 Inversiones Modernas, S. A. 71 Inversiones México, S. A. 72
Los propietarios del Heraldo de México, participan también en la banca concretamente en el Grupo Financiero Interna- cional donde Gabriel Alarcón Chargoy es consejero propie- tario y Gabriel Alarcón Velázquez es consejero suplente.
67 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 673, Fojas 122, núm. 112.
. 6ll Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 574. Fajas 212, núm. 120.
Libro Tercero, vol. 585, Fojas
307, núm. 333.
7 o Registro Púhlico de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 597, Fojas 126, núm. 126.
7 1 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 584, Fojas 301, núm. 311.
72 Registro Público de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 597, Fojas 70, núm. 61. 73 Balance del Grupo Financiero Internacional, Excélsior. 26 de oc' tubre de 1973.
69 Registro pú1.Jlico de la Propiedad.
Una importante industria manejada por la Familia Alar- cón es la Cinematográfica. La ingerencia de esta familia en dicha industria tiene ya varios lustroso Hacia finales de la década de los cincuenta, el señor Gabriel Alarcón Chargoy dirigía Cadena de Oro, asociación de cines, que junto con Operadora de Teatros, dirigida por Manuel Espinoza Igle- sias, pasó a ser manejada por una empresa semi-estatal llamada Compai? (a Operadora de Teatros, S. A. Posteriormente Alarcón comenzó a fomar una nueva cadena denominada Circuito de Oro, cadena que a partir del 20 de agosto de 1973 maneja la Compañía Operadora de Teatros. Los dueños del Heraldo manejan a su vez otras empresas como Citrus Productos de México, Amueblados Reforma, Tarjeta de Crédito Carte Blanche y algunas otras de menos importancia. Carte Blanche en los Estados Unidos es una división de la empresa electrónica, espacial y cinematográ- fica A VCO. Esta empresa ocupa el lugar número 14 entre las corporaciones de su rama. Antes de ella están sólo trans- nacionales de la talla de McDonell Douglas, Lookhedd, United Aircraft. A VCO está vinculada con el grupo bancario Lehman Broyhers, Sachs y Lazard, sexto banco en importan- cia dentro de los Estados Unidos. A VCO es una corporación contratada a su vez por la Lookheed Aircraft para produc- ción de material bélico. Existen otros periódicos estrechamente vinculados con grandes consorcios, como el televisivo, en el caso de la Compai1ía Periodística Avance, que cuenta entre sus accio- nistas a Manuel Barbachano Ponce y a Miguel Alemán. El periódico Ovaciones, por su parte, es una sociedad anónima cuyos accionistas son propietarios del Hipódromo de Tijuana, B. C., ciudad donde editan también el periódico La voz de la frontera. El accionista mayoritario de Ovacio- nes participa a su vez en la sociedad llamada Periodismo Internacional, S. A. 74 Al igual que este periódico existen otros vinculados con alguna empresa de menor importancia, cuyo fin no es buscar la estabilidad o prosperidad del grupo económico al que pertenecen, como sería el caso de Novedades o Heraldo,
74 Participa con -198 acciones de mil pesos cada una. Registro PÚ- blico de la Propiedad. Libro Tercero, vol. 563, Fojas 415, núm. 308.
sino asegurarse un modus vivendi, lo que implica una rede- finición de alianzas con grupos de poder, cada vez que se juzgue oportuno. Salvo los diarios auspiciados directamente por el Estado o respaldados por un consorcio económicamente poderoso, el resto puede entrar en la categoría anteriormente mencio- nada. En términos generales podemos decir que en México existe una prensa de facciones; si no está respaldada por un consorcio económico o por un grupo político, cualquier publicación termina por sucumbir ante el acecho de ambos.
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References: Artículo 60
 Artículo 70
 artículo 89
 artículo 89
 artículo 3
 artículo 6