Source: https://laplacenta.clandestinodeactores.com/2012/12/democracia-en-espana-se-tortura/
Timestamp: 2019-09-17 00:48:58+00:00

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¿Democracia? En España se tortura – ¿Democracia? En España se tortura – La placenta del Universo
“Estuve tres días sin dormir. Tenía que estar de pie mirando a una pared y sólo me dejaban sentarme 20 minutos cada cinco horas. Me golpearon, me sometieron a la técnica de la bolsa en la cabeza, tuve que hacer ejercicios físicos y sufrí vejaciones. Me pusieron un hierro en la cabeza que hizo ‘click’ y luego me hicieron tocar la pistola” Estas palabras no fueron pronunciadas durante el franquismo, sino en la España de hoy. No son palabras de un “terrorista”. Son de Martxelo Otamendi, director de Egunkaria, periódico cerrado por la Audiencia Nacional en 2003. Siete años después todos los acusados fueron absueltos porque eran inocentes. Su único delito fue dirigir un diario en euskera. En España se tortura y la prensa lo calla. Y no es un caso aislado, es estructural y consentido. En España se tortura, como han reconocido sentencias de tribunales europeos que condenan a España por torturas y han denunciado organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rigths Watch. La mayoría de las denuncias no son admitidas por los jueces, y cuando un juez condena en firme a policías torturadores, el gobierno les indulta no una, sino hasta dos veces si hace falta, como acaba de ocurrir con los mossos d´esquadra condenados en firme por torturar a un ciudadano inocente al que confundieron con un atracador. Esto no es democracia, es fascismo y quien no lo quiera ver se está engañando.
La tortura en España tiene una larga y cruel historia que no se interrumpió cuando llegó la mal llamada democracia. Pero en los tiempos actuales está reverdeciendo viejos laureles. Su aplicación es generalizada y sistemática, e incluye desde la tortura “blanca” o psicológica, a los malos tratos y a la física. Muchos de los detenidos son sometidos a tortura, a trato vejatorio y son sometidos a aislamiento hasta obligarles a “confesar” lo que la policía quiere. Se auto inculpan de lo que sea con tal de que dejen de torturarles. Y esas declaraciones son las que luego utilizan los jueces para condenarles. De nada sirve que aleguen que esas declaraciones fueron obtenidas bajo tortura o amenazas. Sus denuncias, la mayoría de las veces, no se admiten a trámite.
La tortura, que se aplica preferentemente a todos los que son detenidos por razones políticas, no es la única medida represiva que atenta contra los derechos humanos que se utiliza en nuestro país: regímenes penitenciarios de excepción, como la política de dispersión de los presos vascos o la aplicación de la doctrina Parot (que en la práctica elimina los beneficios penitenciarios haciendo que los presos puedan estar en la cárcel más de los treinta años máximos que, en teoría, permite la ley convirtiendo sus condenas en auténticas cadenas perpetuas), son regímenes que se aplican de forma sistematizada y generalizada.
La prensa calla o mira a otro lado. No conviene que la ciudadanía sepa lo que están haciendo sus vigilantes del orden. En este video puedes ver a Antonio Camacho, entonces Secretario de Estado para la Seguridad con el gobierno de Rodríguez Zapatero, negándose a contestar a un periodista australiano cuando le pregunta por la aplicación de las torturas en España.
El reciente caso del doble indulto del gobierno del Partido Popular a los mossos d´esquadra condenados en firme por torturar a un ciudadano inocente no es más que la punta del iceberg. Fueron condenados en firme a cuatro años de prisión. El gobierno les indultó rebajando la pena a dos pensando que así eludirían entrar en prisión. El juez, argumentando la alarma social del caso, dictaminó que, pese a que los condenados a dos años de cárcel si no tienen antecedentes pueden eludir el ingreso en prisión, ingresasen en prisión. Inmediatamente el gobierno de Mariano Rajoy les volvió a indultar de nuevo, convirtiendo esta vez la pena de los dos años de cárcel en una multa de diez euros diarios durante esos dos años. Doscientos jueces han firmado una carta de protesta por este fraude de ley y abuso de poder por parte del gobierno. No ha servido de nada. Esta es la justicia que se practica en nuestra democrática España. Esta es la política que practican los que se autoproclaman “demócratas” de toda la vida. Un fraude de ley. Una tomadura de pelo. Un atropello a los derechos humanos.
Nada como las propias palabras de Martxelo Otamendi, el director del clausurado diario Eguankaria del que hablaba al principio y que, tras el cierre del periódico y siete interminables años, ha sido considerado inocente de todos los cargos que le imputaron, para entender la realidad a la que nos estamos enfrentando:
Todos tenemos información sobre lo que ha pasado y está pasando en el País Vasco o, por lo menos, eso creemos. Pero la información que tenemos es partidista, es sesgada y es intencionadamente manipulada por unos medios de comunicación afines a una política de represión que convenía a todos los gobiernos que se han ido sucediendo en Madrid. Que Arnaldo Otegi, como tantos otros, esté hoy en la cárcel acusado de “enaltecimiento del terrorismo” es un atentado contra la justicia y contra el sentido común. Si alguien ha impulsado el fin de la actividad armada de ETA y lo ha apostado todo por la resolución dialogada y democrática del conflicto vasco ha sido Otegi. Lleva años haciéndolo y, gracias a él y a otros como él, vivimos hoy un entorno sin atentados ni violencia. Fue él quien, consciente del inmovilismo interesado del gobierno, propició la intervención de expertos internacionales para ayudar a la resolución del conflicto. Entre los integrantes del grupo de expertos internacionales que están participando en el proceso de paz o que en su día firmaron la Declaración de Bruselas pidiendo a ETA el cese de la violencia y a los gobiernos español y francés abrir un diálogo sincero para resolver el conflicto vasco se encuentran nombres como: la Fundación Nelson Mandela, el obispo y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, el expresidente sudafricano y también premio Nobel de la Paz Frederick W. De Klerk, Mary Robinson, expresidenta de Irlanda, John Hume, premio Nobel de la Paz que participó en los acuerdos del Viernes Santo de Irlanda, Albert Reynolds, exprimer ministro de Irlanda, Jonathan Powell, jefe de Gabinete del exprimer ministro británico Tony Blair, Betty Williams, premio Nobel de la Paz por su labor en la resolución del conflicto irlandés, Raymond Kendal, exsecretario general de Interpol, o Kofi Annan, ex secretario general de Naciones Unidas. Todos ellos han participado y participan en el proceso de resolución del conflicto vasco. Todos ellos han sido y son testigos de que los únicos movimientos hechos para alcanzar la paz definitiva los han hecho ETA al declarar unilateralmente el cese de la acción armada, y la izquierda abertzale que, inequívocamente, ha apostado por la vía democrática y no violenta para alcanzar la paz. Precisamente Arnaldo Otegi ha sido uno de los máximos impulsores de este proceso de resolución democrática y no violenta del conflicto, como públicamente reconoce otro de los grandes valedores de este proceso de paz, Gerry Adams, máximo líder del Sinn Féin irlandés: “Arnaldo Otegi y sus compañeros se encuentran entre quienes se atrevieron a soñar y a proponer nuevas vías pacíficas y democráticas para conseguir la libertad y la independencia del pueblo vasco. Y deben ser liberados”.
¿Por qué sigue Otegi en prisión si ha sido el máximo impulsor de la opción por la resolución no violenta? Porque al gobierno y a muchos otros les interesa que el conflicto siga enquistado en el dilema violencia sí, violencia no. En ese terreno se considera más fuerte que en el de la defensa democrática y dialogada de los argumentos políticos. Como el sacerdote irlandés Alex Reid, persona clave en la resolución del conflicto irlandés, le dijo a Otegi cuando apostó por la vía de la no violencia: “Cuanto más razonables sean vuestras posiciones, más agresiones sufriréis”. Otegi lleva camino ya de los diez años en la cárcel.
La política de dispersión de los presos vascos, que consiste en alejarles lo más posible de sus hogares trasladándolos a las prisiones más alejadas, atenta contra uno de los principios constitucionales de nuestra democracia: el de que la política penitenciaria tiene como objetivo la reinserción de los presos. ¿Cómo va a reinsertarse en la sociedad un preso al que aíslan a mil kilómetros de su familia y amigos cuando salga de la cárcel? Lo que busca esa política es simplemente tenerlos aislados. ¿Son conscientes quienes aplican esta política de que a quien verdaderamente están condenando es a los familiares del preso, a los que obligan a hacer miles de kilómetros cada vez que quieren verle? Y muchas veces hacen el viaje en vano porque, al llegar a la prisión, les comunican que ese día no le permiten las visitas. ¿Ayuda esta política a buscar un clima de reconciliación que permita alcanzar la paz y la convivencia que todos los vascos merecen? Está claro que no. Lo que busca es castigar al preso y a su entorno. El teórico objetivo de la reinserción se ha sustituido por el de la venganza. Estamos frente a un tema político, sí, pero también estamos frente a un tema de derechos humanos. Se puede estar o no de acuerdo con las ideas abertzales, con lo que esos presos hayan hecho o hayan dejado de hacer, pero lo que no puede ser objeto de discusión es que una democracia debe respetar los derechos humanos de sus ciudadanos, de todos sus ciudadanos, y la política de dispersión no los respeta. Vivimos un tiempo nuevo, un tiempo marcado por el abandono definitivo de la lucha armada declarado unilateralmente por ETA. Ya no cabe la excusa de que no se puede negociar con los “violentos”, ya no ha a lugar la aplicación de la ley antiterrorista, ya no ha lugar a las políticas de dispersión de presos o a la aplicación de doctrinas ilegales como la Parot.
Esa es otra de las argucias legales que el gobierno se sacó de la manga para impedir que los presos vascos salieran a la calle al cumplir condena: la llamada doctrina Parot. No deja de ser curioso que tanto la política de dispersión de los presos como la doctrina Parot fueran instauradas por gobiernos socialistas. Tanto monta, monta tanto. La aplicación de esta doctrina (que ha sido condenada por el Tribunal de Estrasburgo y el actual gobierno del PP se está pasando por el forro esa condena manteniendo a los presos en la cárcel cuando ya han cumplido su condena) hace que los beneficios penitenciarios de los presos que tienen más de una condena no se apliquen, como siempre se había hecho, sobre los 30 años máximos de condena permitidos en España, sino sobre cada una de las condenas, lo que en la práctica convierte las penas en cadenas perpetuas. Hoy en las cárceles de nuestro país hay presos que llevan más de treinta años encerrados.
Para intentar solucionar este problema, el de los presos y presas vascos y el de los huidos que no pueden regresar porque serían inmediatamente detenidos, hace unos meses se creó un movimiento social en el País vasco, Herrira ( http://herrira.org/ ). No pertenece a ningún partido político y no persigue fines políticos. Defiende el respeto a los derechos humanos por encima de todo lo demás. En el País vasco la inmensa mayoría de la población es consciente de este problema, está sensibilizada, y apoya activamente el retorno de los presos vascos a las cárceles que están más cerca de sus casas. Saben, son conscientes, de que los derechos humanos, más allá de ideologías o intereses políticos, deben respetarse. En el resto del Estado, sin embargo, la situación de los presos vascos solo produce odio, indiferencia, hastío u olvido. La gente lo ve como un problema político, un problema de “terrorismo” Hay demasiado odio, ignorancia y desinformación interesada como para que puedan verlo como lo que realmente es: un problema de derechos humanos que, tarde o temprano se deberá afrontar. Por ello Herrira se acaba de presentar en Madrid como lo que es, un movimiento independiente en defensa de los derechos humanos. Y de la misma forma que lo han hecho en Madrid lo harán en otras ciudades del Estado y organizarán actos solidarios para divulgar esta situación como conferencias, conciertos, etc. Es un movimiento asambleario y participativo por lo que todo el que quiera puede participar en él aportando sus propuestas, sus iniciativas y su trabajo voluntario.
Hay mucha desconfianza y odio acumulados. La resolución del conflicto, la tan ansiada paz, solo llegará superando esa desconfianza y ese odio. Y para ello hay que tener la perspectiva que tiene Federico Mayor Zaragoza cuando interviene en procesos de resolución de conflictos: decirles a las partes enfrentadas que ni ellos ni sus circunstancias son lo que está sobre la mesa, sino el futuro en paz y en libertad de todos sus hijos. Mirar al pasado, al tú me has hecho o al yo te lo he hecho porque tú me hiciste, no resuelve nada. La paz vive en el futuro, no en el pasado, y si queremos alcanzarla de verdad lo que hemos de hacer es afrontar el problema desde una óptica de justicia y derechos humanos. La venganza no trae jamás la justicia, y la represión nunca respeta los derechos humanos. Dialogar, empatizar, intentar ponernos en la piel del otro, es lo único que traerá la paz.
Y para hacerlo hay que conseguir que la gente pueda entender esta situación. Por ello es necesario dar a conocer la realidad que viven las familias y amigos de los presos vascos, esa realidad deliberadamente silenciada en el resto del Estado español, una realidad que habla de sufrimiento y de injusticia. En este conflicto hay muchas, demasiadas, víctimas y todas tienen derecho a que les permitan superar su sufrimiento y su dolor. Si de verdad aspiramos a que se alcance la paz debemos ayudar a tender puentes entre unos y otros para que puedan conocerse y llegar a entenderse. Ese acto ha sido un primer paso para sensibilizar a la ciudadanía de fuera del País Vasco sobre la realidad del tema de los presos vascos. Es desde esa sensibilización, desde ese anteponer los derechos humanos a todo lo demás, y haciéndolo todos, tanto dentro como fuera de Euskal Herria, desde donde se construirá la paz. Se van a organizar diversos actos para ayudar a que este proceso de sensibilización por parte de la ciudadanía sea una realidad. El más inmediato es la multitudinaria manifestación que tendrá lugar en Bilbao el 12 de enero bajo el lema: “Sí. Derechos Humanos. Resolución. Paz. Presos y presas vascos a Euskal Herria” En Madrid también se organizarán otros actos para propiciar esta sensibilización ciudadana que posibilite el entendimiento y la resolución definitiva del conflicto. Se están organizado autobuses desde Madrid para asistir a la marcha. Si quieres información o apuntarte, puedes hacerlo en esta dirección madridporlapazylosddhh@gmail.com
Para entender esta realidad no hay como escuchar y ver el testimonio en primera persona de quienes la sufren. En el siguiente documental, Hautsitako Leihoa, La ventana rota, (lo he encontrado dividido en tres partes en youtube), son tres chavales acusados de actos de kale borroka y sus familiares quienes nos relatan su propia experiencia, una experiencia muy diferente a la que cada día nos cuentan, o nos silencian, los periódicos.
Pero la represión y el régimen carcelario de excepción no se aplica solo a los presos vascos. En España está instaurado el llamado régimen FIES (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento), que, en diferentes niveles que van desde FIES 1 a FIES 5, aísla e incomunica a los presos en las cárceles. Diversos expertos y psiquiatras clínicos consideran que estos regímenes de aislamiento son medidas de tortura blanca, porque someten a los reclusos a privación sensorial, a pérdida del contacto con la realidad, producen un daño emocional, bloquean la mente del recluso, y neutralizan su espíritu reivindicativo y su conciencia. El objetivo último de estas prácticas es anular la personalidad del preso y su capacidad de respuesta. El caso de Alfon, detenido el 14N acusado de tenencia de explosivos y pertenencia a banda organizada es sangrante. Alfon es un chaval de 21 años de Vallecas concienciado políticamente y que participa y organiza todo tipo de actos pacíficos para defender sus reivindicaciones y sus derechos. La mañana del 14 de noviembre, día de la huelga general, la policía le detuvo cuando salía de su casa con su novia a las 8 de la mañana. Le acusaron de llevar “explosivos” en su mochila. El argumenta que esos “explosivos” se los pusieron los propios policías en la mochila. El hecho de que los “explosivos” no tengan huellas suyas ratifica su argumento. Le sometieron a tortura blanca, incomunicación e interrogatorios para que se auto inculpase. El resistió y se negó a declarar si no era en presencia de un abogado. La juez decretó su ingreso en prisión preventiva alegando el concepto jurídico de la “alarma social”, un concepto que no es aplicable en la legislación española para los casos de prisión preventiva desde 2003. Avisada de su error, cambió el concepto y justificó el ingreso en prisión de Alfon por su “riesgo de fuga”, un riesgo de fuga difícil de entender en un chaval que no tiene antecedentes, que vive con sus padres, que tiene novia y que tiene trabajo. Lleva más de un mes en la cárcel en régimen FIES 5. Sus familiares y amigos pidieron autorización para organizar una marcha hasta la prisión de Soto del Real el 16 de diciembre. Se la denegaron argumentando que la habían pedido con nueve días de antelación cuando el plazo preceptivo es diez días. Pidieron entonces otra autorización para hacerla el día 29. Esta vez no pudieron denegarla porque cumplía todos los requisitos. Sin embargo el lunes 17 Alfon llamó a su madre para decirle que si se hacía esa marcha le habían amenazado con trasladarle a una prisión en Canarias. Lo último que sé es que, pase lo que pase, la marcha se va a hacer. Si quieres tener información actualizada del caso de Alfon puedes visitar el blog que ha abierto la plataforma en defensa de su libertad http://alfonlibertad.worpress.com/ El testimonio de uno de los que ha padecido el régimen FIES durante años, Amadeu Casellas, te permitirá entender lo que es el FIES y conocer lo que de verdad está pasando en nuestras cárceles. Casellas es un anarquista que ha pasado más de veinte años en la cárcel. Era conocido como el Robin Hood de los bancos porque atracaba bancos para repartir el dinero entre los más necesitados y apoyar la lucha obrera.
La reivindicación de un régimen penitenciario ordinario y no de excepción, de la derogación definitiva de la doctrina Parot, de la dispersión de presos o de que se acabe de una vez por todas con la tortura en España es algo que nos compete a todos los que creemos que los derechos humanos deben estar por encima de todo lo demás, y se puede hacer desde infinidad de iniciativas: a través de coloquios, de conferencias, de encuentros, de conciertos, de manifestaciones o, incluso, de flash mobs como este que organizó Herrira con los vecinos de Durango. Si de verdad queremos construir una democracia donde no se torture y se respeten los derechos humanos somos tú y yo, todos, quienes debemos trabajar por ella. Infórmate de la realidad en la que vives, no te limites a seguir los medios de comunicación que manipulan la información y silencian la verdad, ponte en la piel del otro, entiende su dolor y su sufrimiento, no renuncies a defender esos derechos humanos en los que crees, habla con tus amigos, con tu familia, con tus compañeros de trabajo, invítales a que se informen para que puedan tener su propia opinión. Solo sensibilizando a la ciudadanía lo conseguiremos. ¡Juntos podemos!
política dispersión presos
Raymond Kendal

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