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Timestamp: 2019-08-23 12:31:43+00:00

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Definición del término laboral de Jornada de trabajo, jornada continua, discontinua y extraordinaria.
La ley Federal de trabajo en su artículo 58 nos dice que la jornada de trabajo se entiende el tiempo durante el cual el trabajador está a disposición del patrón para la prestación de su trabajo.
Una de las causas el establecimiento de la jornada máxima de trabajo, tiene como finalidad fundamental, proteger la salud y la vida del trabajador, además de que después de ocho horas de trabajo, la atención del hombre disminuye y puede afectarle la salud.
La Ley fija el máximo de duración de una jornada pero no señala un número fijo de horas, ni tampoco un mínimo, razón por la cual y además estipulada en la misma Ley Federal del Trabajo en su artículo 59 deja a consideración tanto del patrón como del trabajador la duración de la jornada de trabajo, sin que pueda exceder de los máximos legales y nos indica que se podrán repartir de tal forma que se descanse los sábados en las tardes y los domingos. Por lo general la mayoría labora nueve horas de Lunes y Viernes; los sábados las 3 horas restantes para cubrir la cuarenta y ocho horas.
Otro aspecto importante que debemos tomar en cuenta son los máximos en cuanto a las horas a laborar y para estos nos basaremos en lo que nos indica el artículo 61 que señala que el máximo a trabajar son ocho horas para la jornada diurna, para la nocturna nos limita a siete y para la mixta siete horas y media.
En el párrafo anterior citamos tres tipos de jornadas laborales por lo cual definiremos que periodo de horas comprende cada jornada para la comprensión correcta de la jornada de trabajo y para ello empezaremos esclareciendo que la jornada diurna se considera cuando se desarrolla entre las seis de la mañana y las ocho de la noche, la jornada nocturna comprende el horario de las ocho de la noche a las seis de las mañanas y la mixta por lógica es aquella que emplea parte de los dos horarios señalados aunque si este horario ocupa más de tres horas y media del horario nocturno se considera que el turno es nocturno y por consecuente las horas a trabajar serán de siete horas como máximo.
“En atención a un viejo principio, se deja a la libre determinación de las partes, el momento en que se inicie y termine la jornada, sin que sea posible que exceda los límites legales. También, ambas partes pueden convenir una distribución de las horas, a fin de que se descanse el sábado por la tarde o se establezca una modalidad similar. En todo caso y conforme al Artículo 62, deberá observarse que no se trate de una jornada inhumana, por lo notoriamente excesiva (Art. 5ª III LFT).
En la jornada continua, el trabajador no puede salir del ámbito de la empresa. Su permanencia obliga a que se le otorguen los lapsos necesarios para alimentos y descanso.
La Ley Federal del Trabajo vigente de 1970, concede un lapso mínimo de descanso: Artículo 65.- "Durante la jornada continua de trabajo, se concederá al trabajador un descanso de media hora, por lo menos", lo que no deja al criterio del patrón su fijación y permite en la contratación colectiva ampliarlo, según la naturaleza de la empresa y de los servicios.
En la práctica, se ha presentado la duda sobre el tiempo que deba concederse al trabajador para tomar alimentos. Algunos patrones consideran que el lapso de media hora de reposo o de comidas, puede ser empleado para este fin. Tal interpretación es incorrecta; ya que si la Ley habla en el Artículo 64, de "horas de reposo o de comidas", está previniendo estas dos posibilidades y no una:
B) Si la jornada hace necesario el tomar alimentos, el trabajador gozará cuando menos de media hora de descanso y el tiempo (según se convenga o que resulte prudente) para comer. La distribución de las horas de la jornada, es lo que determina que el trabajador deba efectuar alguna de sus comidas. Si las labores se inician a las nueve de la mañana y terminan a las cinco de la tarde, contará con el tiempo necesario para alimentos y con una media hora cuando menos, de descanso.
La productividad no va en razón de la continuidad en la prestación de servicios, sino de la buena disposición del trabajador, de su buen ánimo. Una persona descansada trabaja mejor, con menos riesgos, con mayor lucidez y con más efectividad.
En esta jornada, el trabajador corta la prestación de sus servicios, su "disponibilidad"; se retira de la empresa y el mismo día retorna. En esta clase de jornada, no puede tomarse en cuenta el "deseo" de retirarse de la empresa o de interrumpir el trabajo; si no sólo el aspecto objetivo de salir de la empresa o del ámbito del trabajo.
En la jornada discontinua, se computan las horas que el trabajador esté dentro de la empresa o a "disposición" del patrón.
Esta jornada comprende los lapsos que, fuera de los ordinarios, el trabajador puede o debe laborar. Como jornada extraordinaria, se entiende tanto la obligatoria como la voluntaria.
Los trabajadores, en los casos de siniestro o riesgo inminente, en que peligre la vida del trabajador, de sus compañeros o del patrón, o la existencia misma de la empresa, deberán colaborar para erradicar el mal o peligro y la jornada podrá prolongarse por el tiempo indispensable.
El tiempo laborado se pagará, conforme al primer párrafo del Artículo 67 de la Ley Federal del Trabajo, con una cantidad igual a la que corresponda por las horas de la jornada.
La Constitución, en la fracción XI del Artículo 123, Apartado A, dispone que "Cuando por circunstancias extraordinarias deban aumentarse las horas de jornada, se abonará como salario por el tiempo excedente, un ciento por ciento más de lo fijado para las horas normales. En ningún caso el trabajo extraordinario podrá exceder de tres horas diarias, ni de tres veces consecutivas.
La Ley Federal del Trabajo de 1931, establece en el Artículo 66, que podrá también prolongarse la jornada de trabajo por circunstancias extraordinarias, sin exceder nunca de tres horas diarias, ni de tres veces en una semana".
La fracción XI del Artículo 123, Apartado A de la Constitución, fija el pago de las horas extra en un ciento por ciento más de las horas normales.
La Ley hace las siguientes distinciones:
Cuando las horas extraordinarias laboradas en una semana, sumen hasta nueve, "se pagarán con un cien por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada" (Art. 67, 2º párrafo LFT).
Cuando las horas extraordinarias laboradas en una semana, excedan de nueve, las primeras horas, o sean hasta nueve, se pagarán con un ciento por ciento más de salario del que corresponda a las horas normales de la jornada.
Únicamente el tiempo que pase de las nueve primeras horas en la semana, "obliga al patrón a pagar al trabajador el tiempo excedente, con un doscientos por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada, sin perjuicio de las sanciones establecidas en esta Ley" (Art. 68, 2º párrafo LFT).”

References: artículo 58
 artículo 59
 artículo 61
 Artículo 62
 Artículo 65
 Artículo 64
 Artículo 67
 Artículo 123
 Artículo 66
 Artículo 123