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Timestamp: 2019-03-23 21:33:03+00:00

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Las constituciones políticas de 1857 y 1917 y el Proyecto de Constitución presentado por el Primer Jefe.
Palabras clave: Historia constitucional; Constitución de 1917; Constitución de 1857; Proyecto de Constitución de Venustiano Carranza; Historia del derecho.
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DEJ-CIDE
La comparación que se presenta en estas páginas se refiere a tres cuerpos jurídicos: la Constitución política de la República mexicana, sobre la indestructible base de su legítima independencia, proclamada el día 16 de septiembre de 1810 y consumada el 27 de septiembre de 1821,1 expedida el 12 de febrero de 1857, el Proyecto de Constitución propuesto por el ciudadano Primer Jefe presentado al Congreso Constituyente en la sesión de 6 de diciembre de 1916 por Venustiano Carranza, fechado en Querétaro el 1° de diciembre2 y el texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que reforma la del 5 de febrero de 18573 publicada en el Diario Oficial. Órgano del gobierno provisional de la República Mexicana,4 el 5 de febrero de 1917, enmendada por una Fe de erratas publicada el 6 de febrero, por la misma vía.5
1 Utilizo la edición siguiente: Manuel Dublán y José María Lozano, Legislación mexicana o colección de las disposiciones legislativas expedidas desde la Independencia de la República…, 50 volúmenes, México, Imprenta del Comercio, 1877, tomo VIII, pp. 384-399.
2 Diario de los Debates del Congreso Constituyente. Periodo Único, Estados Unidos Mexicanos, tomo I, núm. 19, pp. 345-364; Querétaro 6 de diciembre de 1916.
3 Diario Oficial. Órgano del Gobierno provisional de la República Mexicana, Tomo V, 4ª Época, México, lunes 5 de febrero de 1917, número 30, pp. 149-161.
4 Otras ediciones que pueden consultarse son: los volúmenes editados por el INEHRM: Congreso Constituyente, 1916-1917. Diario de los Debates, edición facsimilar, 2 vols., México, INEHRM, 1985; la obra de Ignacio Marván Laborde, Nueva Edición del Diario de Debates del Constituyente de 1916-1917, 3 vols., México, SCJN, 2006, que contiene los textos, artículo por artículo, de C.57, P.C. y C.17; los debates también en forma secuencial; comentarios del autor a los textos que se presentaron y a la forma en que se aprobó cada uno, así como información adicional sobre la labor desarrollada en las Comisiones del Constituyente y una amplia selección de artículos que ilustra el contexto y el fondo del tema en debate. Está también la obra Felipe Tena Ramírez, Leyes fundamentales de México, 1808-1976, 6ª ed., México, Porrúa, 1976, en cualquiera de sus ediciones, aunque no contiene los debates, que pueden consultarse en la página web de la Cámara de Diputados y en la del Instituto de Investigaciones Jurídicas, por lo menos.
5 Fe de Erratas publicada, en el Diario Oficial, un día después de dar a conocer la versión completa emanada de los debates. Las erratas que se publican son mínimas.
Comparar en forma pormenorizada estos tres textos se planteó entre un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM cuando hacíamos el trabajo que culminó en la elaboración de dos libros: Transiciones y Diseños institucionales y Estado de Derecho y transición jurídica,6publicados hace varios años. No hubo tiempo por razones que no tiene caso recordar; hoy, la cercanía del Primer Centenario de la promulgación de la Constitución de 1917, fundamento de nuestras instituciones jurídicas, es momento adecuado para poner en manos del lector la comparación de estos cuerpos jurídicos con el fin de ahondar en el conocimiento de nuestra norma fundamental.
Con ese objeto, en estas páginas se ofrece un panorama general de las circunstancias en que se expiden las constituciones de 57 y de 17, partiendo del hecho que son posteriores a un movimiento social considerado revolucionario; con esa propuesta de trasfondo se explica cómo se generaron y qué representa cada una en el momento que fue promulgada.
La Constitución de 1857, que fue muy criticada en su tiempo, al legitimarse con el tiempo y las reformas que sufrió, constituyó la base jurídica para formar finalmente, desde la independencia, un estructura política con los elementos del Estado de derecho: división del poder, derechos fundamentales y un mecanismo para el control de la constitucionalidad, el amparo.
Al echar a andar las instituciones republicanas y a pesar de los problemas que se derivaron en las primeras elecciones, incluida la de Benito Juárez, el país entró en la senda del desarrollo económico y la estabilidad política. Sin embargo, las sucesivas reelecciones de quien había hecho posible ese estado de cosas, el general Porfirio Díaz, generaron a decir de Javier Garciadiego un movimiento antireeleccionista encabezado por Francisco I Madero, quien buscaba sobre todo un cambio político, al igual que los otros líderes antireeleccionistas y las propias autoridades, Díaz incluido; pero la incorporación de grupos populares al movimiento lo convirtió en un proceso revolucionario, que se caracteriza por sus discontinuidades, su regionalismo y su participación pluriclasista.7
6 Transiciones y diseños institucionales, María del Refugio González y Sergio López Ayllón, editores, México, UNAM-IIJ, 1999, 432 p. (Serie Doctrina Jurídica, Núm. 3) y José Ma. Serna de la Garza y José Antonio Caballero Juárez, Editores, Estado de Derecho y transición jurídica, México, UNAM-IIJ, 2002.
7 Javier Garciadiego, La Revolución Mexicana. Crónicas, documentos, planes y testimonios, Estudio introductorio, selección y notas de…, México, UNAM, 2008, [Biblioteca del Estudiante Universitario, 138] “La Revolución mexicana. Una aproximación sociohistórica,” p. LXXXIX-XC, cita en p. XXXVIII.
El producto de ese movimiento revolucionario fue la Constitución de 1917, que es el otro texto constitucional que forma parte del Análisis Comparativo, y el inicio de la vigencia de esta Constitución que decía reformar,8 es el punto de llegada de la primera parte de este Estudio Introductorio.
Con el objeto de ofrecer herramientas al lector para acercarse al Análisis Comparativo, en la segunda parte se explica de manera pormenorizada cómo fueron marcados los textos que se comparan y finalmente se ilustra la labor realizada con algunos ejemplos extraídos de dicho Análisis. Al ejercicio de comparar estos cuerpos jurídicos le he incorporado instrumentos que facilitan su lectura: entre ellos un Anexo que dan cuenta de las reformas, a partir de 1873, fecha en que el Estado cambia el diseño institucional al incorporarse al texto constitucional los principios de las Leyes de Reforma y poco después, el Senado;9 el Anexo I incluye el texto completo de las reformas realizadas desde el gobierno de Lerdo de Tejada porfirismo hasta las que expidió Carranza antes de la promulgación de la Constitución de 1917.10Paso pues al tema siguiente.
Revoluciones y Constituciones
André Hauriou ha dicho que los movimientos constitucionalistas están jalonados por revoluciones; asimismo, que no existen dos iguales, ya que se desarrollan en relación directa a las características de cada país.11
8 Hay que recordar que se expidió como: Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que reforma la del 5 de febrero de 1857 pero este hecho no fue reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Vid infra nota 12
9 Vid. Anexo en la fecha que corresponde, tanto en la primera como en la segunda parte.
10 Vid infra Anexo se divide en dos partes, en la primera titulada Reformas y adiciones a la Constitución de 1857 se enlista un resumen de las reformas realizadas hasta el final del porfirismo, las que expidieron Madero y Huerta y la legislación preconstitucional incorporada al Proyecto de Carranza o a la Constitución; en la segunda, se incluyen los textos completo de los decretos.
11 André Hauriou, Jean Gicquel y Patrice Gélard, Derecho constitucional e instituciones políticas, traducción de José Antonio González Casanova, 2ª edición muy ampliada, Barcelona, Ariel, 1980, pp. 99-109.
El nuestro no es la excepción; la Constitución de 1917 se expide como “[…] que reforma la Constitución de 1857” aunque es la obra de un Congreso Constituyente12 convocado después de la lucha armada, y no uno constitucional. El texto de 1857, con reformas, permitió después de casi cincuenta años de inestabilidad política,13 el funcionamiento del Estado entre 1867 y 1913, año del levantamiento de Carranza contra el gobierno de Victoriano Huerta.14 Aunque careció del carácter social que distingue a la de 1917 incluyó los entonces llamados “derechos del hombre” en el Capítulo Primero del Título Primero.15
12 El mismo año de su promulgación la Suprema Corte de Justicia de la Nación dijo que: [La] CONSTITUCION DE 1917. Estableció un orden de cosas completamente nuevo, porque no es mera reforma de la Suprema Ley de 1857, y que: Entre ésta y la de 1857 no existe ningún lazo de unión. Amparo penal directo ante la Suprema Corte. Rivera G. José Antonio. 25 de agosto de 1917, Semanario Judicial de la Federación, quinta época, t. I, p. 73; las negritas son mías.
13 Aguilar Rivera analiza el pensamiento político de las naciones hispanoamericanas; afirma que “el error en la explicación del ‘momento constitucional’ americano era suponer que entonces había un modelo teórico establecido. Existían tres problemas genéricos. Por un lado, había interpretaciones diferentes y a menudo encontradas, sobre una misma doctrina como, por ejemplo, la separación de poderes. El segundo problema es que debido a la escasa experiencia de gobierno no había sido posible ponderar de manera adecuada la efectividad relativa de varios componentes institucionales del modelo; simplemente no había suficiente evidencia empírica para poder evaluar su desempeño. Por último, había huecos en el edificio teórico del liberalismo.” José Antonio Aguilar Rivera, Ausentes del universo. Reflexiones sobre el pensamiento político hispanoamericano en la era de la construcción nacional, 1821-1850, México, FCE, CIDE. Caminos de la libertad, 2012, p. 17.
14 En 1917 la Corte señala la fractura que se produjo por la usurpación “ilegítima” de Huerta; al respecto dijo: “[La Constitución de 1857] Dejó de tener observancia desde el momento en que los poderes legalmente establecidos fueron usurpados por un gobierno ilegítimo”. Amparo penal interpuesto directamente ante la Suprema Corte. Granda Higinio. 24 de octubre de 1917. Mayoría de 6 votos, Semanario Judicial de la Federación, quinta época, t. I, p. 805; “Dejó de estar en observancia desde el derrocamiento del gobierno legítimo en febrero de 1913”. Amparo civil interpuesto directamente ante la Suprema Corte. Robles Francisco, 29 de septiembre de 1917. Mayoría de ocho votos, Semanario Judicial de la Federación, quinta época, t. I, p. 357, las negritas son mías.
15 Estos derechos, con las modificaciones que se indican en el Análisis Comparativo, pasaron a la Constitución de 1917, al mismo título y capítulo, como “De las Garantías individuales”; recientemente reformados para convertirse en “De los Derechos Humanos y sus garantías. DOF, 12 de junio de 2011.
Una característica que vincula a las dos constituciones que aquí se estudian es que proceden de sendos movimientos armados que buscan cambiar el “estado de cosas.” Al estudiar la Constitución de 1917 Ulises Schmill afirma que el Plan de Guadalupe de 25 de marzo de 1913, “debe ser considerado como la Constitución del movimiento revolucionario”,16 por la línea de legitimidad que se encuentra entre un texto y el otro.17 Por lo que toca a la Constitución de 1857, la Convocatoria al Constituyente se hizo invocando el artículo 5º del Plan de Ayutla de 1854, reformado en Acapulco, el 11 del mismo mes y año, que desconoció a Su Alteza Serenísima, facultando al Presidente Interino [Juan Álvarez] a convocar una Congreso Extraordinario para “conformar a la nación”, tarea que realizó Comonfort a través de un Congreso Constituyente.18 De otro parte, el Plan de Guadalupe, reformado el 12 de diciembre de 1914, facultaba a Carranza para restaurar el orden constitucional y convocar a elecciones generales.
16 La afirmación coincide con lo que dijo la Corte en 1917: “[…] II. Porque nacida la Constitución de 1917 de la intensa revolución social, que, motivada por los actos de usurpación, tuvo como origen el Plan de Guadalupe de Guadalupe de 1913," Amparo penal directo ante la Suprema Corte. Rivera G. José Antonio. 25 de agosto de 1917, Semanario Judicial de la Federación, quinta época, t. I, p. 86.
17 El Plan, adicionado el 12 de diciembre de 1914, faculta a Carranza para desconocer los actos jurídicos realizados hasta entonces y restaurar el orden constitucional, convocando a elecciones, desde Veracruz, el 19 de septiembre de 1916; así que el Congreso convocado, que será constituyente, es “en realidad un órgano constituido con base en las normas reformadas del Plan de Guadalupe.” Ulises Schmill, ”El concepto jurídico de la Revolución”, Doxa, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 30, (2007), pp. 335-353; y Las revoluciones. Teoría jurídica y consideraciones sociológicas, Madrid, Trotta, 2009, vid. el apartado XIII del capítulo I, Aplicación de la teoría a la revolución mexicana”, pp. 35- 42.
18 El artículo 5. del Plan decía: “A los quince días de haber entrado en sus funciones el Presidente Interino, convocará el Congreso Extraordinario, conforme a las bases de la ley que fue expedida con igual objeto en el año de 1841, el cual se ocupe exclusivamente de constituir a la Nación bajo la forma de República representativa popular, y de revisar los actos del ejecutivo provisional de que se habla en el artículo 2°.” A su vez, la Constitución de 1857 invocó al Plan, en los siguientes términos: “Los representantes de los diferentes Estados, del Distrito y Territorios que componen la República de México, llamados por el plan proclamado en Ayutla el 1 de Marzo de 1854, reformado en Acapulco el día 11 del mismo mes y año, y por la convocatoria expedida el 17 de Octubre de 1855, para constituir á la Nación bajo la forma de República democrática, representativa, popular, poniendo en ejercicio los poderes con que están investidos, cumplen con su alto encargo decretando la siguiente: Constitución…,” ambos textos en Felipe Tena Ramírez, Leyes fundamentales de México, 1808-1975, sexta edición revisada y puesta al día, México, Porrúa, 1975, pp. 496-498, cita en 497 y pp. 606-629, cita en p. 606.
Aunque no es lo mismo “restaurar el orden constitucional” que convocar a un Constituyente, hay un paralelismo entre el camino trazado por el Plan de Guadalupe y el de Ayutla; en los dos casos se establecen reglas para conseguir la vigencia de un texto constitucional tras el movimiento armado;19 sin embargo, en el caso del primero no se restauró la Constitución de 1857.20
El Plan de Ayutla, a más de desconocer a Santa Anna y revisar los actos de su gobierno, reformado, otorgó facultades muy amplias a quien se encargara del Ejecutivo para constituir a la nación a través de un constituyente que le daría la forma de una república representativa popular.21 Con facultades y encomiendas tan amplias, y en el medio de profundos conflictos políticos, el resultado no podía ser unidimensional; al contrario, refleja en buena medida los intereses en pugna. Así, por un lado, se expide al triunfo de la Revolución el Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana de 15 de mayo de 1856 de corte liberal moderado 22 y por el otro, el Congreso Constituyente promulga la Constitución Política de la República mexicana, sobre la indestructible base de su legítima independencia, proclamada el 16 de septiembre de 1810 y consumada el 27 de septiembre de 1821, de 5 de febrero de 1857,23 que al poco tiempo de su expedición da lugar a una nueva conflagración,24 la Guerra de Reforma.
19 Para el mundo del derecho las guerras civiles y las revoluciones no son iguales, no sólo por la presencia de un proyecto jurídico "nuevo," "distinto," para el futuro, que es lo que caracteriza a las segundas, sino también porque es necesario que ese proyecto consiga imponerse en forma duradera, Reinhold Zippelius, Teoría general del Estado (Ciencia de la política), traducción de Héctor Fix Fierro, México, UNAM-IIJ, 1985, p. 154. La Constitución de 1857 no pudo imponerse en forma duradera hasta que se restauró la república liberal a partir de 1867; la Constitución de 1917 está por cumplir cien años de vigencia.
20 Vera Estañol afirma que el movimiento constitucionalista “pretendió derivar su legitimidad de la Constitución de 1857”, Jorge Vera Estañol, Historia de la Revolución Mexicana. Orígenes y resultados, 2ª ed., México, Porrúa, 1967; Capítulo III, 495-508, especialmente pp. 497, 98 y 99. Para una explicación más amplia vid infra, notas 36 y en sentido opuesto 37 y 38.
21 Edmundo O´Gorman, “Precedentes y sentido de la Revolución de Ayutla”, pp. 186-187, Plan de Ayutla. Conmemoración de su primer Centenario, México, UNAM, Ediciones de la Facultad de Derecho, 1954; [pp. 167-204]; cita en p. 189.
22 Raymundo García García, el Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana; es un texto mucho menos “radical” que la Constitución de 1857, pero propone un régimen presidencialista; fue diseñado por el liberal moderado José María Lafragua; vid. “José María Lafragua, “Aportación institucional,” Óscar Cruz Barney, Héctor Fix Fierro y Elisa Speckman Guerra, Los abogados y la formación del Estado mexicano, México, UNAM-IIJ, 2014, pp. 563-583.
23 María del Refugio González, “Los abogados y la Constitución de 1857”, Cruz Barney, Fix Fierro y Speckman Guerra”, Los abogados y la formación del Estado mexicano,… pp. 251-288.
24 Silvestre Villegas, “La Guerra civil obliga a la Intervención extranjera en México,” Juan Carlos Casas García y Pablo Mijangos Coordinadores, Por una Iglesia libre en un mundo liberal. La obra y los tiempos de Clemente de Jesús Munguía, primer arzobispo de Michoacán (1810-1868), México, Universidad Pontificia-El Colegio de Michoacán, 2014, pp. 429-452; vid. 429-435.
Poco antes, el triunfo de la Revolución de Ayutla dio nuevo impulso a la reforma liberal que buscaba la igualdad política y civil y la implantación de un régimen democrático.25 Durante la presidencia de Comonfort se dictaron la Ley Juárez, de 23 de noviembre de 1855, sobre administración de justicia para suprimir los tribunales especiales, con excepción de los eclesiásticos y militares. Los primeros dejarían de conocer “en los negocios civiles y continuarán conociendo de los delitos comunes de los individuos de su fuero”; los tribunales militares dejarían de conocer de los negocios civiles, “y conocerán tan solo de los delitos puramente militares o mixtos de los individuos sujetos al fuero de guerra.” Asimismo, la Ley Lerdo de desamortización de fincas rústicas y urbanas de las corporaciones civiles y religiosas, de 25 de junio de 1856, que buscaba abolir los privilegios de las corporaciones: la Iglesia, las comunidades indígenas y los ayuntamientos. Todo ello en la búsqueda de igualar a los grupos de la sociedad. Esto atizó el conflicto perfilado décadas atrás entre las jurisdicciones civil y eclesiástica.
En plena Guerra de Reforma se expidieron la Ley de Nacionalización de bienes eclesiásticos, 1859; las leyes del Matrimonio Civil, Orgánica del Registro Civil, 1859 y Libertad de cultos, 1860, entre las más importantes posteriores a la Constitución de 1857; sus principios fueron incorporados al texto constitucional hasta 1873.
25 Walter W. Scholes, “El liberalismo reformista”, Las Constituciones de México (1857,1917) en la Revista Historia Mexicana, El Colegio de México, 2007, pp. 27-36; editado en 1953. El autor explica que si bien la disputa entre el Estado y la Iglesia es de suma importancia durante el siglo XIX, no es el único tema que interesa a los liberales, preocupados por establecer un régimen de igualdad y los principios capitalistas que permitirían el desarrollo del país, cita en pp. 27-29.
Para Pablo Mijangos las Leyes de Reforma representan un nuevo paradigma constitucional que al establecer la independencia del Estado y la Iglesia, consolida los esfuerzos que se hicieron desde 1856; su origen se encuentra en las devastadoras consecuencia causadas por la pérdida del territorio norte del país tras la Guerra con los Estados Unidos, que obligó en los dos países a establecer sendos acuerdos constitucionales menos conciliadores que los que habían hecho posible la organización política de ambas naciones después de la Independencia. Así, tras una guerra civil y una intervención extranjera se consolida un diseño institucional que modifica el peso específico de la Iglesia católica en el nuevo Estado.27
Aunque no reflejaba el proyecto de los liberales puros, la Constitución de 1857 dio lugar a un levantamiento bajo la bandera de “Religión y Fueros”, inicio de un largo periodo de enormes turbulencias políticas,28 que sumadas a otro tipo de conflictos abonaron la imposibilidad de sostener al gobierno liberal; tampoco la Regencia ni el Imperio de Maximiliano lograron conciliar los intereses en pugna.29 Tras la muerte del Emperador regresa Benito Juárez a la capital de la República en 1867 y restablece la eficacia de la Constitución que había sido calificada años atrás como un texto impío, utópico, ilegítimo e inaplicable, esto último incluso por el propio Comonfort.30>
27 Marta Eugenia García Ugarte, “Relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede. 1821-1867,” Casas García y Mijangos y González, Coordinadores, Por una Iglesia libre en un mundo liberal…. pp. 377-427; vid. pp. 404-409.
28 Que se dan entre los propios liberales, vid. Scholes, “El liberalismo reformista”, Las Constituciones de México (1857,1917) explica que entre 1860 y 1861, esto es, poco antes de la Intervención francesa los conflictos entre puros y moderados habían escalado de una manera dramática; vid. pp. 32 y 33.
29 Erika Pani Bano, “La historia del Partido Conservador: ¿los avatares de un partido clerical?” y Brian Connaughton Hanley, “Los liberalismos católicos: ecuaciones imposibles pero obligadas,” Casas García y Mijangos y González, Por una Iglesia libre en un mundo liberal…., pp. 301-321; vid, sobre todo de p. 209 a 318 y pp. 277-299, especialmente de la p. 284 a 294.
30 Vid infra nota 52.
Los problemas sociales no fueron atendidos por la Carta de 1857, quizá porque la preocupación principal consistía en constituir al país conforme a un nuevo ideario, el liberal en el que tenían preponderancia los derechos del hombre; el debate sobre la amplitud que debía darse a la solución de las cuestiones sociales en el Constituyente de 1856-1857 fue escaso31 y no se instaura una discusión de las que califica Richard Sinkin como “significativa”, hecho del que se desprende el Voto Particular de Ponciano Arriaga sobre la Propiedad,32 por ejemplo.
Entre las reformas que se hicieron a la Constitución de 1857 por los gobiernos de la República Restaurada y el Porfirismo, y las que proceden de la etapa inmediata anterior al triunfo de la Revolución mexicana, las modificaciones al texto original fueron numerosas, pero no todas formaron parte del Proyecto del Primer Jefe, quien sometió al Constituyente un texto que aglutinaba las fuerzas políticas para la refundación del Estado después de un movimiento social. La reelección, por ejemplo, ya no formó parte del Proyecto y sí, el municipio libre.33
La constitución de 1917 proviene de una Revolución que propone derrocar “al gobierno usurpador” de Victoriano Huerta y restaurar la Constitución de 1857, tras el asesinato de Madero y Pino Suárez, e incorporar las propuestas sociales
31 Vid. Sesión del 7 de julio de 1856, en ella Ignacio Ramírez dibujó un panorama del país que causó viva sensación; Castillo Velasco, menos enjundioso que Ramírez, también abogó por hacer reformas sociales, vid. Zarco, Crónica..., pp. 231-235; el Constituyente no aceptó el reto, su problema capital consistía en limitar las facultades de la Iglesia para constituir al Estado; también querían incluir los derechos del hombre en la Constitución. El primero se resolvió hasta 1874 cuando el Presidente Lerdo de Tejada dio nivel constitucional a las Leyes de Reforma, garantizando en el artículo 123 la independencia del Estado y la Iglesia; que corresponde al 129 del Proyecto de Carranza.
32 Tena Ramírez, Leyes fundamentales..., pp. 573-594, fechado el 23 de junio de 1856.
33 El Apéndice que acompaña a estas páginas recoge las reformas entre 1873 y 1916, pero no las analiza. El estudio más completo sobre las reformas en: Imer Flores B., “La Constitución de 1857 y sus reformas a 150 años de su promulgación,” http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2389/12.pdf, que abarca de 1861 a 1911; no incluye las de Huerta ni de Carranza y traslapa el decreto de 14 de diciembre de 1883 que reforma el artículo 72 fracción X, que faculta al Congreso “para expedir Códigos obligatorios en toda la República de Minería y de Comercio, comprendiendo en este último, las instituciones bancarias”, con el del día 15 que es una delegación de la facultad del Congreso para que el Ejecutivo elabore los códigos de minería y comercio; el del día 14 no fue publicado en el Diario Oficial, y sólo se localiza en el Libro de Autógrafos de la Secretaría de Gobernación, aunque fue dado a conocer por Bando de 27 de diciembre de 1883. Vid. infra Anexo II.
que procedían de la fase final del porfirismo para mejorar las condiciones de los más desfavorecidos. Después del levantamiento de Carranza y tras el triunfo del ejército constitucionalista, se convoca el Constituyente, entre otras razones, para darle legitimidad a reformas de gran importancia dictadas durante la guerra,34 que se incorporan en el Proyecto que Carranza presentó al Constituyente el 1° diciembre de 1916, entre ellas la ley del municipio libre de 26 de diciembre de 1914; y el decreto por el que se faculta al Congreso a legislar en toda la República en materia laboral de 29 de enero de 1915.35
El destacado jurista porfiriano Jorge Vera Estañol calificó de ilegítima a la Constitución por no haber seguido lo prescrito en la de 1857 para su reforma.36 En sentido contrario, Antonio Martínez Báez afirma que las constituciones “se crean de forma extra constitucional y nunca en los términos constitucionales.” A este hecho le llama “derecho a la Revolución” y lo vincula con el artículo 39 que deposita la soberanía en el pueblo.37 La Carta de 1917 es la obra de un movimiento armado, denominado constitucionalista cuyo objetivo fue restaurar la Constitución de 1857 aunque al triunfo de la causa “obedeciendo a impulsos sociales incontenibles, no se restauró la de 1857 sino que se expidió una nueva Constitución.” Agrega que la legitimidad ha de buscarse en la vigencia y no en el origen pues todas nuestras constituciones se han expedido “precisamente desconociéndose los preceptos de la anterior Constitución en materia de reforma constitucional.”38 En la cuarta década del siglo XX Felipe Tena Ramírez sostiene que no se discute su vigencia pues es la cabeza de la “estructura jurídica”. 39
34 Luis Barrón, “Venustiano Carranza: legalidad y reformas”, Reporte CESOP, núm. 29, noviembre 2009, Cámara de Diputados, pp. 37-42; especialmente pp. 38-41.
35 Vid. infra segunda parte del Anexo, por la fecha y el Comparativo en la parte que se cita.
36 Puede verse a Jorge Vera Estañol, Al margen de la Constitución mexicana de 1917, [s.p.i.], J. Roberto Luna Carabeo recoge los artículos publicados por el autor en la Revista Mexicana, semanario de San Antonio Texas, en los que busca “demostrar que la Constitución mexicana adoptada en Querétaro era ilegítima por su origen y que, comparada con la de 1857, los cambios que contenía pecaban en su mayor parte contra los principios de equidad y los reclamos de la convivencia nacional.” [p. 3]
37 Antonio Martínez Báez, I. Obras Político Constitucionales, Estudio Introductorio de Héctor Fix Zamudio, México UNAM, 1994, la compilación fue realizada por Miguel Pérez López con la guía de Martínez Báez; vid. “Apuntes de Derecho constitucional”, p. 572.
38 Martínez Báez, “Curso de Derecho constitucional…”, Obras III. Obra jurídica diversa, p 415; Estudio introductorio de Fernando Serrano Migallón.
39 Este jurista dijo que la de 1917 “fue en sus orígenes una constitución impuesta”, pero nadie discute su vigencia porque la paz se organizó de acuerdo con ella: “sus preceptos están en la base de toda nuestra estructura jurídica y son invocados por todos para justificar o para combatir los actos de los gobernantes”; Felipe Tena Ramírez, Derecho constitucional mexicano, México, Porrúa, 1995, p. 73.
En la Constitución de 1917 María del Refugio González y José Antonio Caballero Juárez han identificado a través de las reformas constitucionales de la Constitución de 1857 durante los sucesivos gobiernos liberales, una combinación de modelos de Estado en la que es posible reconocer elementos procedentes de diversas épocas.40 En efecto, contiene elementos de su antecesora, la de 1857, de corte liberal y origen del modelo “fundador”. Asimismo, recoge elementos de un modelo de tipo autoritario, que llamamos “central” por la forma en que se ejerció el poder en el proceso de adaptar el liberal a la realidad social mexicana, vista desde el centro. Mediante sucesivas reformas constitucionales se modificaron rasgos del liberal para construir el Estado nacional a través de los poderes federales, especialmente el Congreso de la Unión; así, la federación se presenta como la protagonista principal del desarrollo económico, político y social del país. El tercer modelo que llamamos “social” contiene elementos procedentes de las demandas sociales de la revolución constitucionalista,41 y permitió ampliar las bases sociales del Estado surgido de la Revolución sin desarticular el perfil autoritario que caracteriza al modelo central que se fue imponiendo durante el porfirismo.42 Estos modelos constituyen el fundamento de la estructura del texto constitucional, representativo de las diversas ideologías de los grupos vencedores de la Revolución.43
40 María del Refugio González y José Antonio Caballero Juárez "El proceso de formación del Estado de derecho en México. Los modelos de Estado en la Constitución de 1917", Serna de la Garza y Caballero Juárez, Editores, Estado de Derecho y transición jurídica…, pp.47-93; cita en p. 45.
41 Que se refleja en las disposiciones relativas al trabajo; el “problema agrario” involucra condiciones ancestrales y en la búsqueda de soluciones se recurre a conceptos del pasado virreinal que, pasan a formar del modelo nacionalista de la Revolución mexicana. Puede verse, María del Refugio González, “La Nueva España en la Constitución mexicana de 1917. Los “nuevos comienzos” en el constitucionalismo revolucionario”, Homenaje al profesor Alfonso García-Gallo, Madrid, 1996, vol. **, Tomo III, 297- 317.
42 Por el ejercicio personal y duradero mediante la reelección; la falta de mecanismos para controlar a la autoridad, así como la postura excluyente de la federación en detrimento de la participación activa de los estados, los municipios y los ciudadanos.
43 Arnaldo Córdova fue precursor en el estudio del tema; lo anterior lo llevó a afirmar que el movimiento posrevolucionario contó con una ideología definida, aunque suficientemente moldeable como para hacer suyos proyectos diversos. Vid. La ideología de la Revolución mexicana. La formación del nuevo régimen, 4a. ed., México, IIS, UNAM-Era, 1975.
Quizá por eso la Constitución es un documento híbrido que ha permitido distintas interpretaciones y ha resultado compatible con varios diseños institucionales.
La doctrina jurídica por su parte ha visto una constitución heterodoxa o “ambivalente” en su concepción general.44 Desde la perspectiva historiográfica, en la celebración del Centenario, Javier Garciadiego recogió diversas interpretaciones sobre las etapas que ha ido atravesando “la Revolución” desde la perspectiva de varios autores y la suya propia, lo que muestra que la permanencia del texto constitucional ha permitido la existencia de distintos diseños institucionales que hasta las tres últimas décadas del siglo XX tenían a la Revolución como elemento legitimador; sustituyéndolo por la “modernización”, lo que no obsta para seguir estudiando a la Revolución.45
Apoyado en análisis cuantitativos, para Peter Calvert, los hechos, a partir de las variables que usa, muestran que se trata de dos revoluciones, la de Madero, abortada por un general [Huerta], que produjo una revolución encabezada por un tercer caudillo [Carranza].46 Como se puede apreciar, las opiniones tienen distinto enfoque, pero resultados semejantes aunque no es unidimensional la lectura que le dan al objeto de estudio sea que se trate de la Revolución mexicana o de su producto más conspicuo, la Constitución de 1917.
44 Martín Díaz y Díaz “La Constitución ambivalente. Notas para un análisis de sus polos de tensión”, en 80 aniversario. Homenaje. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, UNAM/Senado de la República, LVI Legislatura, México, 1997, pp. 59-85 y José Ramón Cossío, “Las concepciones del derecho en el Constituyente de 1916-1917”, Anuario Mexicano de Historia del Derecho, vol. X, 1988, pp. 193-205.
45 Javier Garciediego ¿Un siglo de Revolución o la Revolución de hace un siglo” Nexos, 1° de noviembre de 2010, http://www.nexos.com.mx/?p=14002; consulta 3 de noviembre de 2015.
46 Peter Calvert, Análisis de la Revolución, traducción de Angela Muller, México, FCE, 1974, p. 74; el autor analiza los movimientos revolucionarios que se produjeron en buena parte del mundo entre 1901 y 1960; establece 16 variables para hacer su estudio comparativo, y aunque dedica poco espacio a México, considera “Revolución” a los hechos ocurridos entre 1910 y 1920, esto es, de la caída de Porfirio Díaz a la de Carranza.
La comparación entre el texto original de la Constitución de 1857, el Proyecto que presentó Carranza al Constituyente y la versión primera de la Constitución de 1917 es importante porque estos cuerpos jurídicos representan momentos capitales de nuestra historia constitucional y de los proyectos de nación que contenían.
La Constitución de 1857 y la Constitución de 1917
La Constitución de 1857, es la “base del modelo liberal, fundador del Estado de derecho;”47 pero la base resultó insuficiente para encauzar las instituciones y desde la séptima década del siglo XIX sufrió más de 30 reformas que buscaron adecuarla a una sociedad en permanente desarrollo; con esto se inicia la práctica, que persiste hasta la fecha, de modificar la Constitución para adaptarla a nuevas situaciones, modificando con ello los diseños institucionales que contiene,48 incluso a través de artículos reglamentarios.
Las reformas fueron expedidas tras la muerte del Presidente Juárez; inmediatamente después de su promulgación surgieron acervas críticas tanto de los actores políticos de la época como de la Iglesia; en su tiempo, esta Constitución fue considerada “execrable” “impía” “monstruosa” por haber hecho a un lado los principios de la religión católica49 y fueron excomulgados quienes la juraron.50
47 González y Caballero Juárez "El proceso de formación del Estado de derecho en México. Los modelos de Estado en la Constitución de 1917", Serna de la Garza y Caballero Juárez, Editores, Estado de Derecho y transición jurídica…, pp.47-93; cita en p. 51.
48 Carla Huerta, “Constitución, Transición y Ruptura”, Transiciones y diseños institucionales, María del Refugio González y Sergio López Ayllón, editores, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1999, pp. 57, 62, 71-72 y 76-77.
49 Diario Oficial de Supremo Gobierno, México, 27 de abril de 1958, no 94, p. 3, columnas. 3-4; Diario Oficial de Supremo Gobierno México, vol. III, no 644.
50 Martínez Albesa, Emilio, La Constitución de 1857. Catolicismo y liberalismo en México, México, Porrúa, 2007, Tomo III, Capítulo XIII. La polémica de 1857 (I): El juramento de la Constitución “Reino cristiano” versus “nación contractualista”, pp. 1551-1653. Sin embargo, como muestra la primera parte del Anexo, después después de la reforma de 1873, que consagra la independencia del Estado y la Iglesia, ya no hay más sobre la materia religiosa.
No todos pensaban de esa manera, Francisco Zarco, uno de los principales impulsores de las acciones reformistas, hace un recuento del Congreso Constituyente después de las sesiones de 13 y 14 de noviembre de 1856; se duele porque habría querido hacer una Crónica de la Reforma, de las promesas de Ayutla y no fue así porque la Asamblea cerró las puertas al no admitir la libertad religiosa. Agrega que se han aceptado los más bellos principios, pero poniéndoles a todos taxativas; en sus propias palabras:
El pueblo es soberano, pero no se le concede la elección directa porque puede ser extraviado. Habrá libertad de imprenta, pero con las restricciones de siempre. Habrá libertad de enseñanza, pero la autoridad cuidará de la moral. Se proclaman las garantías individuales, pero se quiere que puedan ser suspendidas. Habrá libertad electoral, pero restringida y con exclusiones de todas clases. Habrá justicia para el pueblo, pero el jurado es una cosa peligrosa. Habrá federación, pero los gobernadores serán agentes del poder federal.51
De todas maneras, tras su promulgación, el país no volvería a ser el mismo. Las visiones para su construcción, diversas ya desde la tercera década del siglo, a medida que pasaba el tiempo se fueron haciendo contrarias como se manifestó en el seno del Constituyente. Frédéric Johansonn sostiene que los logros se debieron a la tenacidad de una minoría, pero el texto estaba lleno de “parches moderados”, que le quitaron parte de su radicalismo. Sin embargo, la Constitución, rechazada y anatematizada al tiempo de su publicación fue, “símbolo de la lucha contra la reacción durante la guerra civil de tres años, y contra el Imperio,” lo que la “convirtió entonces, y solamente entonces, en el icono del radicalismo y del nacionalismo mexicano.”52
51 Francisco Zarco, Crónica del Congreso Extraordinario Constituyente (1856-1857), Estudio preliminar, texto y notas de Catalina Sierra Casasús, México, El Colegio de México, 1957; citado por María del Refugio González, “Los abogados y la Constitución de 1857”, Óscar Cruz Barney, Héctor Fix Fierro y Elisa Speckman Guerra”, Los abogados y la formación del Estado mexicano, México, UNAM-IIJ, cita en p. 276; las sucesivas reformas mejoraron algunas de estas cuestiones, pero no todas. Vid. infra. Anexo I.
52 Frédéric Johansson, “El Congreso Constituyente de 1857: entre la minoría radical y el gobierno moderado,” Apología del personaje público en México, siglo XIX y XX, Mónica Blanco y Paul Gardner, México, UNAM, DGAPA-Facultad de Economía, 2012 [s.n.p.]. Tras un meticuloso análisis de los constituyentes, sus opiniones, votos y discusiones, el profesor Johansson afirma que: “Para los radicales era un texto trunco sin las grandes reformas que ambicionaban, y para los moderados era un texto demasiado radical que creaba un problema suplementario en el México anárquico de esa época, en vez de ser la solución al desorden del país. Reivindicado por nadie, defendido muy tímidamente, fue sólo el golpe de Estado de diciembre de 1857 y la toma del poder por los conservadores lo que hizo de la Constitución una bandera del liberalismo.” Las negritas son mías. https://www.academia.edu/8998549/Biograf%C3%ADa_del_personaje_p%C3%BAblico_en_M%C3%A9xico._Siglos_XIX_y_XX; consulta 6 de octubre de 2015.
Casi cincuenta años después, tras una Revolución triunfante cuyo fin era restaurar el orden constitucional roto por el golpe de Estado que llevó al poder a Victoriano Huerta, Venustiano Carranza ante el Constituyente de 1916-1917, convocado para conocer las reformas a la Constitución de 1857, afirmó que deberían “conservar intacto el espíritu liberal de aquélla [la de 1857] y la forma de gobierno en ella establecida;” reduciendo las reformas a “quitarle lo que la hace inaplicable, a suplir sus deficiencias, a disipar la obscuridad de algunos de sus preceptos, y a limpiarla de todas las reformas que no hayan sido inspiradas más que en la idea de poderse servir de ella para entronizar la dictadura”, dijo:
La Constitución de un pueblo no debe procurar, si es que ha de tener vitalidad que le asegure larga duración, poner límites artificiales entre el Estado y el individuo, como si se tratara de aumentar el campo a la libre acción de una y restringir la del otro […]; sino que debe buscar que la autoridad que el pueblo concede a sus representantes, dado que a él no le es posible ejercerla directamente, no pueda convertirse en contra de la sociedad que la establece, cuyos derechos deben quedar fuera de su alcance, supuesto que ni por un momento hay que perder de vista que el gobierno tiene que ser forzosa y necesariamente el medio de realizar todas las condiciones sin las cuales el derecho no puede existir y desarrollarse.53
No se equivocó Carranza, por lo menos en la visión de conjunto, pues la Constitución de 1917 ha permanecido en vigor casi 100 años, con numerosas reformas y es el origen del proyecto nacional que tuvo a la Revolución como mito fundador; 54 adicionalmente se erigió en el instrumento legitimador de la ejecución del proyecto, cuyo objetivo fue la construcción del Estado nacional fundado en el ideario de la Revolución.55 Quizá es lo que distingue a estos cuerpos jurídicos y permite explicar la larga vida del segundo.
53 “Discurso del C. Primer Jefe Venustiano Carranza del 1 de Diciembre de 1916,“ Marván Laborde, Nueva Edición del Diario de Debates del Constituyente de 1916-1917…, vol. I. p. 5; las negritas son mías.
54 Jean Beachler, Los fenómenos revolucionarios, traducción de Nuria Vidal y Carlos Reig, Barcelona, Edicions 62, 1974; clasifica los fenómenos revolucionarios con diversas intensidades; considera a la Revolución mexicana como muy intensa, (int. 4 de una escala de 5) porque causa trastorno político y social, a más de ser como “las “bellas revoluciones”, célebres y exaltadoras, las que provocan el mito,” como la inglesa, la francesa y la rusa y afirma que la Mexicana entra también en este tipo; cita en p. 122.
55 González y Caballero Juárez "El proceso de formación del Estado de derecho en México. Los modelos de Estado en la Constitución de 1917"…, p. 78.
La Constitución de 1917 se nutre de numerosas fuentes legales y doctrinarias: en primer lugar, del contenido de su antecesora, la de 1857; también del Proyecto de Carranza, lo que puede verse en el cotejo realizado hasta 1912 pues ya formaban parte de su texto cuando estalló la Revolución; 56 de la obra de José Diego Fernández quien estuvo en la Comisión redactora que constituyó Carranza en la Secretaría de Justicia para que elaborara un proyecto y pudo ser -a juicio de Rafael de Diego- el autor del Discurso al Constituyente,57 de las propuestas positivistas de la séptima década del siglo58 y por supuesto de los planes políticos que precedieron a la Revolución, entre otras. Ignacio Marván indica que el texto a reformar era “el vigente en 1916”, lo que incluiría las reformas de Madero y de Huerta y las que dictó Carranza en el periodo preconstitucional. Es lo que se desprende de lo que afirma el autor no sólo en la frase citada, sino también al referirse a las fuentes utilizadas por los constituyentes: principales planes revolucionarios anteriores y posteriores a 1910; las críticas y propuestas de los positivistas al texto de 1857; la legislación y los debates jurídicos del porfiriato; algunas de las ideas de la XXVI Legislatura y la experiencia constitucional “vivida durante el gobierno de Madero y la usurpación de Huerta.”59
56 En el año de 1917 se publicó una comparación entre C.17 y C.57, con las reformas hasta 1912, incluidas algunas frases de la ley de 6 de enero de 1915, plasmadas en el artículo 27; vid. The Mexican Constitution compared with the Constitution of 1857, Translated and Arranged by H. N. Branch, LL.B, with a Forword by L. S. Rowe, Ph.D., LL.D. [A reprint, by permission, of the Supplement to The Annals of the American Academy of Political Science, May 1917], Washington, Government Printing Office, 1926, 119 p.
57 Rafael Diego Fernández Sotelo afirma que es notoria la influencia de la obra de José Diego Fernández, La constitución federal de 1857 y sus reformas, prólogo de la Confederación cívica independiente, estudio introductorio de Manuel González Oropeza, México, SCJN, 2005 [1ª edición, México, Impr. de la Secretaria de Fomento, 1914]. Vid. Rafael Diego Fernández Sotelo, “José Diego Fernández Torres y el pensamiento constitucional mexicano de principios del siglo XX,” México: un siglo de Historia constitucional (1808-1917), Estudios y perspectivas, Cecilia Noriega y Alicia Salmerón Coordinadoras, México, SCJN-Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, 2009, pp. 331-351; especialmente pp. 336-337; también demuestra que varios artículos de la Propuesta de José Diego Fernández fueron aceptados por Carranza o por el Constituyente, con ligeras variantes, pp. 339-347; por ejemplo, los artículos 33 y 72 inciso de C.17 y la fracción VII del artículo 82 del P.C..
58 Juan Ramón Méndez Pérez, “El proyecto de reformas a la Constitución de 1857 del periódico “La Libertad”, (1878-1879)”, La Constitución de 1857. Homenaje en su CL Aniversario, México, SCJN, 2009, pp. 125-172.
59 Vid. Ignacio Marván, “El Constituyente de 1917: rupturas y continuidades,” El Constituyente de 1917: rupturas y continuidades,” Cecilia Noriega y Alicia Salmerón, Coordinadoras, México: Un siglo de Historia constitucional (1808-1917). Estudios y perspectivas…, pp. 353-398, cita en p. 355. No señala si hubo una edición que las contenía todas o un registro, por lo menos. Las negritas son mías; la cita de Marván obliga a dar cuenta de todas las reformas hasta el año 1916.
Sobre las fuentes doctrinales del texto constitucional, Hilario Medina refiere que Justo Sierra y Emilio Rabasa se habrían seguido para llevar al cabo la reforma política, en tanto que en la social se siguió “el Programa del Partido Liberal, el Plan de San Luis y los señalamientos que hizo Luis Cabrera desde que comenzó a formar parte como cerebro de la Revolución.”60 En este trabajo sólo se da cuenta de las reformas legales.
Para que el lector pueda consultarlas, esta obra contiene el texto de las reformas realizadas a la Constitución de 1857 desde 1873 hasta 1912; asimismo las que, a partir de la renuncia de Madero y Pino Suárez, dictó durante el corto desempeño como Presidente Interino, Victoriano Huerta; también las que realizó Venustiano Carranza como Jefe del Ejército constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo y Jefe de la Revolución.
Desde otra perspectiva, a partir del levantamiento de Madero, durante el lapso comprendido entre 1913 y 1917 estamos, en palabras de Carla Huerta, ante un periodo intersistemas, “donde el sistema vigente está por perder su validez y carece de eficacia; y el nuevo no ha sido creado, por lo tanto, no puede predicarse de él ni siquiera legitimidad.”
60 Hilario Medina, “Emilio Rabasa y la Constitución de 1917, Las Constituciones de México (1857,1917) en la Revista Historia Mexicana, El Colegio de México, 2007, pp. 103-119; publicado originalmente en Historia Mexicana en 1960. Medina señala las influencias positivas y las negativas de Rabasa, de acuerdo a su propia experiencia como constituyente por el Estado de Guanajuato, y a Daniel Cosío Villegas, en su obra: La Constitución de 1857 y sus críticos, México-Buenos Aires, Editorial Hermes, 1957. Por su parte, Charles Hale cifra la influencia de Rabasa en su amplia labor docente y como autor, ya que formó a numerosos juristas durante el Porfirismo e incluso después de la Revolución, “El legado de Emilio Rabasa,” Las Constituciones de México (1857,1917), pp. 75-101, cita en p. 83; el artículo fue publicado originalmente en 1998.
El primero era el de la Constitución de 1857 y el segundo el que tiene a la de 17 por cabeza del sistema; Carranza vive en esa situación, pues crea nuevas instituciones, como en la ley de 6 de enero de 1915 pero como se puede ver también realiza varias reformas a la Constitución de 1857 y la invoca durante la lucha.
En 1917 la Suprema Corte de Justicia de la Nación explicó con claridad la situación; resolvió un amparo penal directo y en el Resultando V se afirma que no debe concederse el amparo porque "la época preconstitucional, como la misma denominación lo indica, estuvo fuera de la Constitución anterior, y con mayor razón, de la vigente."61Asimismo, en los Considerandos de la Sentencia, en el II se asevera que el gobierno Constitucionalista que lleva en su nombre el lema “Constitución y Reformas”:
únicamente expresaba al pueblo su noble anhelo de restablecer el imperio de la Constitución y las nuevas reformas que reclamaba la Revolución social, pero no era un Gobierno Constitucional nacido de elección, según la ley, sino un gobierno de facto aceptado y sostenido vigorosamente por el pueblo en armas, que luchó, en primer término por derrocar la usurpación, y que después en su patriótico esfuerzo para que México tuviera una Constitución más apropiada e interpretando las aspiraciones nacionales, por medio de varios decretos reformó esa Constitución pero esas reformas de hecho, aún cuando se hubiesen ejecutado algunas, no podían tener otro carácter que el de proyectos, en el sentido Constitucional, para cuando se pusiera en observancia el Supremo Código de la Nación, por lo cual esas mismas reformas decretadas por el Encargado del Poder Ejecutivo y no por un Congreso Constitucional, que es a quien corresponde hacer las reformas, a diferencia de un Congreso Constituyente, que es a quien toca hacer una nueva Constitución, confirman que no estaba en observancia la de 1857.62
61 Amparo penal directo ante la Suprema Corte. Rivera G. José Antonio. 25 de agosto de 1917, Semanario Judicial de la Federación, quinta época, t. I, p. 79; el mismo Carranza expide varios decretos para reformar la Constitución de 1857; las negritas son mías.
62 Amparo penal directo ante la Suprema Corte. Rivera G. José Antonio. 25 de agosto de 1917, Considerando II, cita en pp. 82-83; en lo que coincide el autor Reinhold Zippelius, Teoría general del Estado (Ciencia de la política), traducción de Héctor Fix Fierro, IIJ, UNAM, México, 1985, pp. 154-155; las negritas son mías.
El texto publicado el lunes 5 de febrero de 1917 no sufrió cambio en vida de Carranza, salvo la fe de erratas, pero después de 1920 y hasta el año que corre, el número de reformas ha modificado el diseño institucional originario. Algunas, transformaron incluso los artículos que constituían las “macizas columnas del edificio constitucional”.63 Así, agotado el modelo de la Revolución que se consolidó hacia la cuarta década del siglo XX,64 resulta interesante el análisis pormenorizado de las similitudes y discrepancias entre los tres cuerpos jurídicos para ver, que sobrevivió del texto icónico de 1857, en el no menos icónico de 1917 y qué se reformó en el camino. Proceden ahora algunos comentarios sobre la forma en que se realizó el Análisis Comparativo para facilitar la consulta.
63 Después de que el Congreso protestó "guardar y hacer guardar" la Constitución que "reforma a la del 5 de febrero de 1857", el diputado Medina afirmó que las "macizas columnas en donde está el edificio constitucional", se hallaban en cuatro cosas principales, contenidas en los artículos 3o., 5o.(123), 24 y 129 (130); se puede destacar que salvo el hoy 123, los otros tres establecían el sustento fijado para la relación de las potestades civil y eclesiástica, Congreso Constituyente, 1916-1917. Diario de los Debates, edición facsimilar, 2 vols., México, INEHRM, 1985, tomo II, p. 1175-78.
64 González y Caballero Juárez "El proceso de formación del Estado de derecho en México. Los modelos de Estado en la Constitución de 1917"…, vid capítulos III. La Constitución y el proyecto de nación de la Revolución mexicana. 2. El proyecto nacional (1917-1937); 5. Crisis del modelo social revolucionario (1968-1982) y IV. ¿El nuevo modelo? (1982-2000).
El procedimiento para realizar el Estudio Comparativo. Modificaciones formales y gramaticales
Con el fin de que el material pueda revisarse de una sola mirada, en la columna de la izquierda se encuentra el texto completo de la Constitución política de la República mexicana…, publicada en 1857 (C.57); en la siguiente columna está el Proyecto de Carranza (P.C.) y en la columna de la derecha se ubica el texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que reforma la del 5 de febrero de 1857 (C.17) Hay que señalar que sólo se cotejan los textos legales, no se incluyen exposiciones de motivos, preámbulos ni listas de diputados que están presentes en la firma, porque no es el objeto del estudio.
Para explicar el trabajo que se hizo, comenzaré por lo más elemental: se corrigieron las erratas dadas a conocer el 6 de febrero de 1917, a fin de que el lector tenga el texto que circuló a partir de esa fecha. Sin embargo, el propio DOF de 5 de febrero señala algunos (sic) en los casos de errores tipográficos y erratas muy notorios, por los que no vale la pena preocuparse.
En los textos que se cotejan se modernizó la ortografía, que no resultó difícil pues se trata de textos del siglo XIX y principios del XX, época en que más o menos ya estaban establecidas las reglas que hoy conocemos. Aunque, en materia de acentos no eran tan claras, por ello se unificó la acentuación en los casos de palabras graves, como Dictámen o Exámen; se actualizaron también vocablos como prerogativas, que fue sustituido por prerrogativas; improrogable se cambió a improrrogable; en los casos que los textos mismos usan en distintas formas un vocablo, se optó por el uso contemporáneo. Asimismo, se quitaron los acentos de las vocales á, é y ó, muy frecuentes en la época, pues dificultan la lectura del lector actual. Se acentuaron palabras como día, Unión, comisión pues especialmente en el texto de 1857 unas veces se hacía y otras no. Mayúsculas o minúsculas no fueron homogeneizadas, al contrario, se respetó la grafía original asumiéndola como una forma de darle o no darle solemnidad a las palabras y lo que significaban.
En los textos no hay homogeneidad sobre puntos o puntos y guiones, que siguen a la abreviatura de “artículo”, por ello se simplificó la presentación dejando en todos los casos sólo un punto: Art. 1°.; Art. 17.; Art. 103.; y se marcó en negritas la abreviatura, para que destaque del texto. Todos los artículos de los cuerpos jurídicos van sangrados, como en los textos originales.
Al realizar el cotejo se marca prácticamente todo, lo que permite ver no sólo la intención del legislador al cambiar un debe por puede,67 que no es menor, sino también la forma de conceptualizar varias cuestiones, por el tiempo que media entre los textos jurídicos.
67 En este caso, en la tabla de concordancias se marca: m (modificación) t.n. (texto nuevo), por ser un cambio completo.
Pero, con el fin de ver todas estas modificaciones menores; el lector debe consultar el Análisis comparativo para ver el texto completo de lo que se marcó, e incluso una serie de referencias internas que ilustran sobre los cambios de numeración, función o del órgano encargado de realizarla e incluso algunas de las reformas ocurridas entre la expedición de un texto y el otro.
Por otra parte, es al texto constitucional de 1857 (C.57), que se encuentra al lado izquierdo, al que en ocasiones se le hacen cortes a fin de parear su contenido con el Proyecto de Carranza (P.C.), sin moverlo de lugar pues sólo se desplaza, hacia abajo. En el primero está el embrión de numerosos conceptos que luego se desarrollan; pero no todo procede del texto originario ni del Proyecto de reformas. Es conocida la labor del Constituyente respecto de algunos artículos como el 24, el 27, el 123, que incluso es un título nuevo, y el 130; lo que no estaba en C.57 ni en P.C. se marca como texto nuevo en la columna de la derecha correspondiente a la Constitución de 1917 (C.17). Esta forma de proceder es idéntica respecto de C.57 y P.C.
Hay que indicar que no siempre coinciden los numerales de los textos constitucionales cotejados, porque no contienen el mismo número de artículos los cuerpos jurídicos, el texto de la Constitución de 1857 comprende sólo 128; el Proyecto de Carranza, 132 y la Constitución de 1917, 136, aunque los dos últimos terminan con la misma redacción y el mismo contenido en un artículo con numeral distinto. Además, en el Proyecto de Carranza se adicionó un artículo, el 24, para incorporar la libertad de creencias y la prohibición de celebrar el culto religioso fuera de los templos; lo anterior, no se corresponde con el artículo 24 de C.57 que se refiere al juicio criminal en tanto que el del Proyecto de Carranza como la Constitución de 1917, a la materia religiosa; sin embargo, el 25 de los tres cuerpos jurídicos se refiere a “La correspondencia que bajo cubierta circule…”
¿Cómo se marcaron las diferencias?
Para marcar las diferencias utilicé diversos tipos de letras, que se indican en el párrafo siguiente; a cada acción la acompaño de las abreviaturas que se usan, a partir de los elementos siguientes:
Sin modificación (Regular) s.m.
Cambios de redacción (Fondo gris) c.r.
Nueva redacción (Bold) n.r.
Ampliación (Libre Baskerville) a.
Modificación (subrayado) m.
Supresión (Italica) s.
Texto nuevo (Playfair Display) t.n.
Texto nuevo, suprimido (Lilita One) t.n. y s.
Texto recuperado (Oswald) t.r.
Una vez establecidos estos criterios, para marcar los textos se adoptaron ciertas reglas con el fin de plasmar gráficamente la amplitud de lo que se modifica en los cuerpos jurídicos que se comparan: si el texto de C.57 pasa íntegro a P.C. se deja en redondas y se marca sin modificaciones (s.m.), pero sí hay modificación aunque sea pequeña (m), pueden darse dos resultados: cambio de redacción (c.r.) o texto nuevo (t.n.), como se irá viendo a través de ejemplos. Si se sigue la misma idea del texto precedente, pero se modifica la forma de expresarla se considera nueva redacción (n.r.); si se desarrolla la idea en un texto más extenso, se anota como ampliación (a).
En ocasiones un texto está en C.57 pero no en P.C. por lo que la columna se deja vacía; sin embargo, se recoge en C.17 por lo que es un texto recuperado, que no son muchos.68
68 Vid. infra p. 23; caso del art. 16 C.57 y C.17
También es posible que un artículo de C.57 ya no esté en P.C. ni en C.17, lo que se marca como suprimido. Sin embargo, el artículo en cuestión puede ser ocupado por otro contenido que será texto nuevo. En algunos casos en P.C. se propone una redacción que no pasa a C.17, entonces se trata de un texto nuevo suprimido. Lo anterior, parece complicado pero irá quedando claro a medida que se avanza en la lectura de estas páginas.
A partir de las reglas anteriores, paso a explicar otras cuestiones que debe tomar en cuenta el lector al revisar el Análisis Comparativo.
Como los textos a cotejar son tres, debí tomar la decisión sobre cuál es el que usaría como referente para marcar las distinciones y opté por el más antiguo, esto es el de 1857, no sólo porque es el fundador del modelo liberal sino también porque es la base del sistema que habría de imperar hasta la Revolución. Lo anterior presenta algunas dificultades que se resuelven a través de referencias internas.
Si el texto de 1857 tiene una redacción determinada, como es el caso del artículo 1° que es distinta en el Proyecto de Carranza y luego en la Constitución de 1917, aunque alguna frase se conserva de su redacción original, en la primera columna se marca el texto como s.m y m. En este mismo orden de ideas, puede haber variantes entre P.C. y C.17, frases que se modifican y otras que se conservan parcialmente, así que se pone n.r.; s.m. y t.n.; finalmente, si en C.17 se incorporan las modificaciones de P.C pero una frase tiene una nueva redacción, se pone: s.m. y n.r.
Por otra parte, si estamos frente a una ampliación o modificación del texto de 57 en el Proyecto del Primer Jefe, se marca conforme al código señalado y se hacen ver las modificaciones que sufrió en la redacción de la Constitución de 1917. Las referencias internas se marcan en el lugar oportuno, la mayor parte se refiere al texto de 1857 que fue desarrollado en forma más amplia en el Proyecto de Carranza, sobre todo, y en ocasiones recogía reformas realizadas entre 1873 y 1916. Si el texto de un artículo corto de C.57 tenía los elementos que después se desarrollaron, para permitir su comparación se dividió utilizando corchetes […] y cada párrafo, pareado, en la medida de lo posible se pone frente al texto nuevo. Lo anterior, a fin de que el lector de un solo golpe de vista comprenda lo realizado.
El Proyecto de Carranza es mucho más articulado institucionalmente pues incluye algunas de las reformas realizadas a la versión original de la Constitución de 57 durante la República Restaurada y/o el Porfirismo; me refiero, por lo menos, a la reforma de 25 de septiembre de 1873 referida a las Leyes de Reforma,69 y a las adiciones y reformas de 13 de noviembre de 1874.70 La primera introduce en el Art. 123 de C.57 los cuatro primeros principios de las leyes de Reforma, recogidos en el art. 129 del Proyecto de Carranza; el 5° se incorporó al 5. de C.57 y del P.C. Al introducirse el Senado cambia sustancialmente el Título Tercero, referido a la conformación del Congreso de la Unión, a la iniciativa y formación de las leyes y a la Comisión Permanente71. También son importantes las numerosas reformas al artículo 72 con objeto de federalizar competencias a medida que transcurre el siglo, lo que se observa con claridad.72
En C.57 hay ideas que se desarrollan en alguno de los otros cuerpos jurídicos, sobre todo en P.C. y se marcan como cambio de redacción o modificación. Algunas propuestas, más bien pocas, de la Constitución de 57 que no pasan al Proyecto de Carranza, se marcan como supresión. Si hay un texto que no está en C.57; se incorpora en P.C. y no pasa a C.17 se marca como texto nuevo, suprimido; como texto nuevo, suprimido; como puede apreciarse en el Art. 9 referido a la libertad de asociación.
69 Reforma de 25 de septiembre de 1873, Anexo II.
70 http://museodelasconstituciones.unam.mx/1917/wp-content/uploads/1874/11/13-noviembre-1874-Decreto-de-reformas-para-e-funcionamiento-de-las-camaras-de-lerdo-de-tejada.pdf, consulta 30 de agosto de 2015.
71 Esta reforma se realizó durante el gobierno de Lerdo de Tejada y formó parte del texto constitucional desde 1874; se incluye en el los puntos IV. y V., en su lugar cronológico. Se trata de una reforma que estuvo vigente 30 años y se recogió tanto en el Proyecto de Carranza (P.C.) como en la Constitución de 1917 (C17) por ello, en el comparativo se pone una nota entre corchetes que remite en el lugar oportuno de la reforma de 84. Asimismo, se incluye en el punto V. el texto del decreto que adiciona y reforma la Constitución con los principios de las Leyes de Reforma de 1873. Tuve la tentación de concordar con notas todas las reformas del porfirismo, pero se habría desvirtuado el objetivo de estas páginas y es un trabajo que se realizó desde principios del siglo XX; vid supra nota 56.
72 Vid infra Punto IV. y V. las reformas del tiempo de Madero a los artículos 78 y 109 pues explican que la reelección ya no se encuentre en P.C.
En ocasiones, en el texto de la Constitución de 1917 se recuperaron frases o expresiones de la Constitución de 1857 que omitió el Primer Jefe; se marca como texto recuperado porque no es en estricto sentido un texto nuevo. Por ejemplo, la Constitución de 1857 dice: Art. 3. La enseñanza es libre. El proyecto de Carranza tiene una nueva redacción: Art. 3. Habrá plena libertad de enseñanza y la Constitución de 1917 recupera redacción la original: Art. 3 La enseñanza es libre. Tanto el texto original como el de 1917 se marcan, para que el lector sepa cuál fue la parte recuperada y, en su caso, si tuvo una nueva redacción o cambios de redacción en el Proyecto de Carranza. Esto último puede darse cuando se adiciona, como aquí sucede, una concepción distinta sobre la manera de impartirse la enseñanza, pues se suprime la gratuita en los establecimientos particulares, que no existía en la versión original. Lo anterior, se marca como texto nuevo. De esta manera, el Texto Nuevo puede darse por haber sido cambiado el concepto o por haberse introducido un nuevo concepto o un texto completo que no está en el Proyecto.
Otras veces, una frase de C.57 no está en P.C. y se recupera íntegra en C.17; en tales se casos se transcribe el artículo completo en la columna que corresponde a C.57, se deja blanca la columna relativa a P.C. y se vuelve a transcribir el mismo texto en la última columna que es la referida a C.17; es el caso del artículo 16 que inicia: “Nadie puede ser molestado…” En este supuesto tanto el texto de C.57 como el de C.17 van marcados como texto recuperado.
En los casos que se ampliaron las propuestas de Carranza hasta prácticamente constituir un artículo reglamentario, como el 27 y el 130, lo que se añadió se marca como texto nuevo, que es la forma en que se va indicando también la ampliación, que como se dijo no es un simple desarrollo.
Cuando un artículo es modificado, pero se hace una nueva redacción se señala en las dos columnas correspondientes, como queda apuntado. Si las modificaciones, cambios de redacción, ampliaciones o nuevas redacciones que se hacen al Proyecto, en el texto de 1917 sólo reciben pequeños ajustes de redacción, la totalidad del artículo del texto carrancista va en redondas y los cambios, en la forma que corresponde aunque sean muy pequeños se subrayan.
Hay que indicar que se respetaron los párrafos que establece cada texto; sin embargo, con el fin de ponerlos pareados, algunas veces se cambia de lugar alguno; lo que además de señalarse en el lugar correspondiente sólo sucede en el texto del Proyecto de Carranza y se advierte con vid supra o infra para señalar el lugar al que se movió.
Por lo que toca a la Constitución de 1857 en varias ocasiones en un solo párrafo largo, describe los requisitos para ser presidente, por ejemplo. Como tanto el Proyecto como la Constitución de 17 los separan en párrafos numerados, se hace un corte en el texto de la Carta de 57 marcando entre corchetes dónde empieza la siguiente frase [ ]; lo anterior permite al lector apreciar el contenido del texto constitucional. Como es obvio, se trata de un solo texto, fraccionado con fines explicativos; la Constitución de 1857 lo tenía junto y la edición consistió en fraccionarlo, marcando lo correspondiente, para la mejor lectura y comprensión del alcance del texto de C.57, como se ve en el ejemplo siguiente:
[IV] y residir en el país al tiempo de verificarse la elección. [Vid. supra Art. 77 frac. III y Art. 82. Párrafo III P.C. y C.17]
En este caso fraccioné la frase y numeré los párrafos, entre corchetes, refiriendo el orden que recibieron en P.C. y C.17, lo que resulta singular porque el III se volvió IV, y al revés. Para identificar la labor del editor, lo que se hizo también en el artículo 27, aunque no corresponden exactamente con los de P.C. y C.17 pero hice la referencia de a cuál corresponde o a cuál se fue, marcando si se modificó o se amplió.
Si el lector ha seguido la explicación habrá visto que los dos cuerpos jurídicos promulgados, esto es, la Constitución de 1857 y la de 1917, conservan la forma secuencial en que fueron expedidos en sus respectivos periódicos oficiales, en tanto que el Proyecto de Carranza es el que sufre, algunas veces, cuando se requiere, movimientos y cambios de lugar.
Algunos ejemplos referidos a los textos comparados
Algunos ejemplos referidos a los textos comparados.
Con objeto de completar la explicación, ofrezco algunos ejemplos concretos de varias materias; la primera se refiere a los derechos del hombre que están en el Título I Sección I. El artículo 1° contiene un enunciado general sobre estos derechos en la Constitución de 1857, se marcó, en su mayor parte, como supresión, pues es muy poco lo que queda sin modificaciones ya que hubo un cambio de paradigma en la concepción de quién otorga los derechos al hombre; tanto el Proyecto de Carranza como la Constitución de 1917 asumen que esta función corresponde al Estado de ahí que se respeta sólo la expresión, la presente C.57 Constitución, esta P.C. y esta C.17; sin embargo, los tres textos afirman que son “garantías que otorga” la presente constitución (C.57) o ella misma establece (P.C. y C.17). Sin embargo, la redacción del Art. 15 no parece tener en cuenta este cambio pues tanto C.57 como P.C. y C.17 se refieren a “esta Constitución otorga”, la primera, y “establecidos por esta Constitución” las dos siguientes. En más de una ocasión sucede este tipo de “confusión” o “apresuramiento” pues en un lugar ya se dijo que se cambio Diputación Permanente por Comisión Permanente, y en ocasiones, el legislador consigna la forma antigua de denominación.
De este mismo título un cambio significativo que me gustaría destacar se encuentra en el artículo 8 ya que la Constitución de 1857 califica como “inviolable” el derecho de petición ejercido por escrito, de manera pacífica y respetuosa, en tanto que el Proyecto de Carranza y la Constitución de 1917 señalan solamente que “los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio del derecho de petición” de la manera que ya se dijo. Pero no todas las modificaciones son tan fáciles de identificar y por ende, marcar.
El artículo 16, relativo al derecho a no ser molestado en su “persona, familia, domicilio, papeles y posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento” es corto, claro y contundente; el proyecto de Carranza introduce varios párrafos nuevos modificando esta prescripción; luego la Constitución de 17, respeta, modifica o suprime dichas propuestas. Con el fin de facilitar la lectura se marcó lo que adicionó Carranza como Texto nuevo, y luego, lo que se modificó en 1917, se fue marcando, según correspondía. Lo anterior porque si bien la redacción original busca que se siga el proceso ante la autoridad administrativa y en su caso, también, ante la judicial, no todo podía desprenderse de la breve redacción original que contiene el embrión del principio, de ahí que desborde la definición de ampliación.
Otro caso complicado para marcar es el del artículo 18, que se refiere a la prisión y las penas corporales, pues en el texto original, C.57, se establecía que en cualquier fase del proceso si no había lugar a tal pena se pondría al sujeto bajo fianza y que no se podría prolongar la prisión por falta de pago de honorarios. Salvo el enunciado principal, el resto del artículo no pasó a P.C. por lo que se marca como suprimido. En su lugar, el Proyecto establece una clasificación más amplia distinguiendo la pena corporal, de la alternativa de corporal y la pecuniaria, señalando además que el lugar para la extinción de cada una de las penas sería distinto. Establecía también que las penas de más de dos años de prisión se harían efectivas en colonias penales o presidios dependientes del gobierno federal y que estarían fuera de las poblaciones, agregando que los Estados pagarían los gastos de los reos oriundos de cada uno de ellos. Buena parte del artículo es Texto nuevo, pero lo que no fue recogido en la Constitución de 1917, se marca como Texto nuevo, suprimido; en su lugar se prescribió que los Estados y la Federación establecerían el sistema penal en colonias o presidios sobre la base del trabajo como medio de regeneración. Esta última propuesta refleja un cambio de paradigma en los objetivos de la prisión.
Sobra decir que los problemas que planteó el artículo 27 resultaron complicados ya que fue necesario leer varias veces todos los elementos pues a pesar de las enormes diferencias de tamaño y de contenido entre el Proyecto presentado por Carranza (P.C.) y el texto que aprobó el Constituyente (C.17), algunas frases, incluso párrafos del primero forman el núcleo básico de las propuestas que se desarrollan más ampliamente en el segundo; por ello, para hacer legible la comparación dividí el texto del Proyecto en párrafos, lo que se marca entre corchetes [I], [II], [III] y así sucesivamente, a fin de parearlo, lo más posible con el texto final. Lo anterior significó que alguno de los párrafos resulte anterior a su equivalente en C.17, como ya se señaló respecto del artículo 77. El Proyecto de Carranza consta de VIII párrafos, lo que sirve de base a la división que hice para el cotejo; en el trabajo se localizan en la columna del medio y no se encuentran en forma secuencial pues se parearon con la parte del artículo 27 que desarrolla el contenido. Algunos de ellos son muy breves pero el germen está ahí y pasó con modificaciones, ampliaciones, o nueva redacción al texto definitivo. Todo lo completamente nuevo de ese artículo, que es mucho, se marca como Texto nuevo. De esta manera, puede verse con relativa facilidad lo que contenía P.C. y cómo quedó el texto de la Constitución de 1917; con este ejercicio es bastante fácil acercarse a la labor del Constituyente.
Estos cortes se encuentran a lo largo de buena parte del artículo 27 en sus tres columnas ya que en la Constitución de 1857 constaba de dos párrafos; el Proyecto de Carranza era mucho más amplio, pero sin embargo, el Constituyente realizó numerosas adiciones, que se marcan siguiendo las reglas señaladas aunque no en todos los casos resultó enteramente posible. A más de lo que se indica en el párrafo anterior, muestro algunas otras de las acciones realizadas, que a mi juicio, facilitan la comprensión de la labor del Constituyente: el embrión o la idea base de la propuesta original del Proyecto remite a la parte del texto de C.17 para que pueda compararse; si lo que contiene el Proyecto no estaba en la Constitución de 1857 se marca como Texto nuevo y lo mismo sucede cuando lo que contiene el Proyecto no está en la Constitución de 17. Además, si entre estos dos últimos textos hay cambios de redacción así se marca, conservando lo que sí pasó de C.57 a C.17.
En los casos en que tanto la Constitución de 1857 como la de 1917 contienen propuestas que pueden considerarse emparentadas pero su comparación podría confundir más que aclarar al lector, se marcan ambos como Texto nuevo; en esos casos me pareció redundante individualizar unas cuantas cosas que eventualmente no enriquecen la comprensión.
En bien sabido que la Constitución de 17 contiene parte enteras que pueden ser consideradas Texto nuevo en el artículo 27, por ejemplo, todo lo relativo al dominio de la nación sobre tierras y aguas; en este caso sólo se marca en la columna respectiva al texto constitucional de 17 la parte relativa. Como antes dije, se hizo un esfuerzo para parear la idea o propuesta base con el desarrollo realizado por el Constituyente; el lector juzgará el éxito de la labor.
En otro orden de ideas, el Constituyente de 56-57 (C.57) fue muy puntual en algunas cuestiones, por ejemplo la suspensión de las garantías individuales, consagrada en el artículo 29 que no deja lugar a una lectura ambigua pues señala con precisión que a la diputación permanente le toca convocar al Congreso no hallándose éste reunido para hacer la declaratoria, después de seguir los pasos que el propio artículo establece, en tanto que tanto P.C. como C.17 lo sustituyen por un polisémico se. Bien es cierto que en esos tiempos ya era la Comisión Permanente del Congreso la encargada de realizar los trámites de la antigua “diputación” permanente dado que el Congreso es bicameral; de todas maneras en el análisis la expresión diputación permanente se marca como modificación cuando se cambia a Comisión Permanente o a Congreso, y ambos se marcan como Texto nuevo, pues no es una nueva forma de expresarlo sino una institución con contenido distinto y funciones semejantes.
En lo que se refiere a las partes integrantes de la federación y del territorio nacional, en la Sección II del Título Segundo entre los artículos 42 y 49, menos preciso resultó el trabajo del Constituyente 56-57 (C.57); los cambios que se sucedieron entre 1857 y 1916 fueron muchos y algunos de gran envergadura y se reflejan en varios decretos de reforma, que están en la segunda parte del anexo. En esta Sección sí se usó la marcación de texto suprimido ya que pocas veces de trata de texto modificado o nuevo, pues los lugares dejaron de existir como referentes, para quedar incluidos dentro de algún Estado de la Federación.
Respecto al Poder Legislativo es importante recordar que a diferencia de la Constitución de 1857 tanto el Proyecto de Carranza como la Constitución de 1917 regulan un Congreso con dos Cámaras: Diputados y Senadores; el 13 de noviembre de 1874 se incorporó a la Constitución la reforma que se venía intentando desde tiempos del presidente Juárez y puede ser consultada en el punto V.73 Forma parte del Capítulo II del Título Tercero, relativo a la División de Poderes que entre los artículos 50 y 79, secciones I, II, III y IV, contiene las reglas del funcionamiento del Poder Legislativo: la elección del Congreso, la iniciativa y la formación de las leyes, las facultades del Congreso y la Comisión Permanente. Sobra decir que el cotejo de los textos en esta parte resultó bastante complicado porque en la Constitución de 1857 no existía, como se dijo, la Cámara de Senadores; sin embargo, algunos de los principios generales para la operación de la de Diputados fueron seguidos tanto en el Proyecto de Carranza como en la Constitución de 1917.
Hay que insistir que en éste y en otros artículos se hizo algún corte en el párrafo para poder parearlo con el texto que corresponde, esto es, de un párrafo, se hicieron dos. En estos casos, el párrafo cortado artificialmente va precedido de corchetes [ ] e inicia con ellos, pero sin sangrado para señalar que era un texto corrido. Incluso en el Art. 77 relativo a los requisitos para ser presidente, se corren los corchetes a la izquierda aunque en su correspondiente que es el 82 de P.C. y de C.17, los párrafos van numerados y sangrados.
En ningún caso la Constitución de 1857 se desarma para parearla con el Proyecto de Carranza, sólo se desplaza algún artículo o una parte de él haciendo referencias internas con vid supra o vid infra para indicar las diferencias, a más de marcar en forma detallada el Texto nuevo, las modificaciones, algunos cambios de redacción y los escasos textos que fueron suprimidos.
En ocasiones se modifica la redacción por la presencia de una Cámara nueva pero se conserva el germen o el núcleo de la idea que inspira al artículo original relativo sólo a la Cámara de Diputados o se toma con cambios el texto
73 En 1874 se reformaron también los artículos 103, 104 y 105, relativos a la responsabilidad por delitos del fuero común de “Los senadores, los diputados, los individuos de la suprema corte de justicia y los secretarios del despacho […]”
reformado en 1874. Pero, como el objetivo de estas páginas es comparar C.57, en su versión original con P.C. y C.17 como fue promulgada, opté, con el fin de hacer más sencilla la lectura, por marcar como Texto nuevo todo aquello que presentó Carranza al Constituyente y no estaba en la versión primera de la Constitución de 1857, aún sabiendo que hay reformas entre estos dos textos. En el caso de la inclusión del Senado para dar el referente al lector se puso en corchetes [Vid. en la segunda parte del anexo; Reforma de 13-XI- 1874], por ejemplo.
Del título relativo al poder Legislativo, que incluye como dije las reformas del 13 de noviembre de 1874, aunque no textuales, se puede decir que el párrafo Primero que se refiere a la elección e instalación del Congreso recuperó una parte significativa de C.57, arts.51-55, agregando lo que corresponde a Senadores y al Senado, arts. 57-59 de P.C.; el art. 63 del P.C. viene de la Reforma de 74 y los artículos 64, 65, 66 y 67 de este mismo cuerpo jurídico cambian mucho; el 70 viene también de la reforma de 74.
El Párrafo Segundo, sobre la Iniciativa y formación de las leyes se construye a partir del contenido de varios artículos de C.57, pero la injerencia del Ejecutivo regulada en el art. 70 de C.57 en las fracciones IV, V y VI ya no está ni en P.C. ni en C.17. Este párrafo tiene una institución que no contempla la Constitución de 1857: el Colegio Electoral, arts. 73 fracciones XXV y XXVIII del Proyecto y de la Constitución de 1917 para designar Magistrados y conocer de la renuncia del Presidente, en los términos y plazos que fija. En este Párrafo también se separan las facultades exclusivas de una y otra Cámara y finalmente se sigue la misma lógica en el Párrafo referido a la Diputación Permanente, llamada Comisión Permanente en P.C. y C.17 ya que debe incluir la representación de las dos Cámaras
Se ha dicho en estas páginas que una de las reformas importantes que se realizaron tras la muerte de Juárez, por el presidente Lerdo de Tejada, fue la inclusión de los principios de las Leyes de Reforma en la Constitución de 1857 el 25 de septiembre de 1873; se incluyeron en el Artículo 123. La secuencia es como sigue:
Art. 123. Corresponde exclusivamente a los poderes federales ejercer, en materias de culto religioso y disciplina externa, la intervención que designen las leyes.
Reformado, pasó a ser 129 del Proyecto de Carranza y con otro paradigma se convirtió en el 130 de la Constitución de 1917. Desgloso sólo el 129 como ejemplo.
Art. 129. Corresponde a los Poderes Federales ejercer en materia de culto religioso y disciplina externa, la intervención que designen las leyes.
La simple promesa de decir verdad y de cumplir las obligaciones que se contraen, sujeta al que la hace, en caso de que faltare a ella, a las penas que con tal motivo establece la ley. [Vid. Reforma de 25 de septiembre de 1873]
En la segunda parte del anexo, en orden cronológico, se encuentran los textos completos de la reforma de 25 de septiembre de 1873 relativa a las Leyes de Reforma; la de 13 de noviembre de 1874, sobre la incorporación del Senado y las demás, incluidas las que realizó Carranza durante la Guerra, a varios artículos constitucionales, hasta el 30 de septiembre de 1916. Se incluyen los textos completos y en P.C. se identifica el origen de la modificación cuando ésta se basa en algunas de las reformas señaladas, con una nota entre corchetes.
Un tema que vale la pena destacar es el relativo al Poder Judicial ya que se hicieron numerosos desplazamientos, por un lado, y por el otro, hay amplios párrafos que se marcaron como Texto nuevo entre C.57 y P.C. a más de que entre P.C. y C.17 un artículo cambió de lugar: el 103. sobre la competencia de los tribunales federales que era 106 en P.C. En este caso, se sacó de su secuencia ordinaria, y se movió para que quedara frente al 103., que es su correspondiente. Hay que recordar que sólo se mueven los artículos del Proyecto de Carranza para
parearlos con el texto que corresponde en la Constitución de 1917. En la parte referida al Poder Judicial la Constitución de 57 se pusieron numerosas referencias internas, pero su secuencia no fue alterada.
Todavía en el ámbito de este Poder y con relación a una de las instituciones capitales del orden jurídico mexicano, el recurso de amparo, llamado en el texto constitucional también queja, el artículo 102 de la Constitución de 1857 que sólo contenía un párrafo, pasó a ser el 107 tanto en P.C. como en C.17 con XII fracciones que son idénticas en uno y otro texto; la base del amparo era la fórmula Otero que había establecido el Acta de reformas de 1847.
Por otra parte, el Ministerio Público no está en la Constitución de 1857, pero tanto el del Distrito Federal como el de la Federación están en P.C. y C.17, en los artículos 73 fracción V 5ª el primero, y 102, el segundo; el Consejo de Salubridad Pública, directamente dependiente del Presidente de la República no está ni en C.57 ni P.C., se incorpora a la Constitución de 1917 en el artículo 73, fracción XVI 1ª, 2ª, 3ª y 4ª. Este artículo facultaba a legislar en toda la Unión en esta materia.
El Art. 125 de la Constitución de 1857 relativo a algunos inmuebles bajo la jurisdicción de la Federación no fue incluido por Carranza en su Proyecto, el Congreso Constituyente lo recuperó y amplió quedando como art. 132 de la Constitución de 1917. Interesa destacar que ésta aborda un tema que no había figurado en la agenda desde 1871, pues se adicionó un artículo, el 134, ordenando que todos los contratos de obra pública fueran a subasta.
Sorprendentemente, a pesar de los cambios en la composición del Congreso, el artículo referido a la reforma de la Constitución es idéntico en C.57, P.C. y C.17, aunque su numeración sea: 127, 131 y 135, respectivamente. Tampoco varió el muy debatido artículo sobre la inviolabilidad de la Constitución, salvo en el número: 128, C. 57; 132, P.C. y 136, C.17.
No sólo los textos constitucionales sufrieron cambios, los hubo también en los Artículos Transitorios. En primer lugar, C.57 tiene uno solo; en P.C. hay 9 y en C.17, 10. La variante entre estos últimos es la adición de un artículo que faculta al Primer Jefe a expedir una Ley para convocar a elecciones “para integrar los
poderes de la Unión.” Por lo demás, cumplen con señalar el camino a seguir para producir “la transición (como cambio) del poder constituyente al constituido.”74
Entre nueva redacción y ampliación; la decisión de optar por una u otra requirió varias lecturas, ojalá el lector coincida con ella. Resumiendo, se marcan tres acciones que no son iguales: la nueva redacción que tiene vínculo con la idea germen, pero no la desarrolla o la desarrolla en forma limitada; la ampliación que sí desarrolla o continúa con la misma idea y el Texto nuevo que no es igual a la nueva redacción; se trata en efecto de un texto que antes no estaba ni en germen ni esbozado. Las diferencias entre modificación y cambio de redacción se refieren a cambios gramaticales o de expresión: mayúsculas por minúsculas o al revés; pero en ocasiones la repetida lectura de un texto me convenció que no era un simple cambio de redacción, por ejemplo, no reconocer ni permitir el establecimiento de las órdenes monásticas no es lo mismo que no permitir su establecimiento, por ello la frase se marca como Texto nuevo suprimido y modificación. Las supresiones corresponden mayormente a C.57 ya que son frases o palabras que se quedaron de lado; por último, el texto recuperado suele darse entre C.57 y C.17 pues si no pasó de P.C. a C.17 se marca como Texto nuevo suprimido. En el Art. 22 de P.C. se suprime a el violador entre quienes son acreedores a la pena de muerte; lo que llama la atención pues ni C.57 ni C.17 incluyeron este supuesto.75
74 Carla Huerta, “Constitución, Transición y Ruptura”, Transiciones y diseños institucionales…, pp. 58-59.
75 Intrigada, consulté el Diario de Debates y conocí que la razón para tal exclusión fue que el señor Cravioto, hizo una interpelación, recordando que “en nuestras costumbres arraigadas todos nuestros jóvenes, casi en su totalidad, tienen su iniciación pasional por medio de comercios violentos con las criadas y cocineras;” comentario que fue recibido con risas y aplausos, refrendados cuando el propio señor Cravioto explicó que no había estudios que acompañaran la propuesta; tras lo cual se quitó el vocablo del Proyecto. Marván Laborde, Nueva Edición del Diario de Debates del Constituyente de 1916-1917, México, SCJN, 2006, vid. Vol. I pp. 926-927
Sobre las concordancias *
Se ponen en la columna respectiva los cambios de cada artículo. La tabla tiene un renglón para los títulos y la forma en que se denominan; no hay grandes variantes, aunque en C.17 se agregó uno, el séptimo, para la materia laboral; respecto al número de artículos que tiene cada título, hay modificaciones en ciertos temas. En el cuadro correspondiente se anotan las abreviaturas que dan cuenta de lo que sucedió con cada artículo partiendo, como ya se había dicho de la Constitución de 1857. Traigo aquí el ejemplo de los tres primero artículos del primer título: En C.57 se llama De los derechos del hombre; en P.C. De las garantías individuales y en C.17 De las garantías individuales. Cuando se conserva la misma redacción entre P.C y C.17 no se marca nada, se queda en redondas; lo que sucede a menudo entre estos dos cuerpos jurídicos. Antes se dijo que el artículo 27 de C.17 tiene algunas raíces en P.C., al igual que el 130 aunque ambos contienen Texto nuevo. En el análisis comparativo, al posicionar el mouse sobre las frases, el lector podrá identificar los textos nuevos, pero hay que advertir que puede tratarse de un párrafo, una expresión o una sola palabra.
Proyecto Carranza
s. y s.m
t.n. y s.m.
s.m. y s.m.
m. y s.
c.r. y t.n.
s.m. y c.r.
t.r. y s.
c.r., t.n. y t.n.s.
t.r., s.m., t.n. y n.r.
Traté de poner las siglas de las acciones siguiendo la secuencia con la que se presentan en el texto de cada artículo, por ejemplo, el 3° constitucional en C.57 se inicia con una frase, que no se incluye en P.C. pero regresa a C.17; luego hay cambios de redacción, modificaciones y Texto nuevo;
* Las constituciones políticas de 1857 y 1917 y el Proyecto de Constitución presentado por el Primer Jefe. Análisis comparativo. Documento de trabajo, CIDE División de Estudios Jurídicos, marzo 2016. Páginas 28-48.
C.17, recupera la frase de C.57, hay una del Proyecto que conserva, también incluye Texto nuevo y nueva redacción. Parece complicado y quizá lo es, pero permite ver de un solo golpe de vista qué cambió en cada texto; sin embargo no siempre fue posible porque en ocasiones no se modifica un texto y se incorporan algunos nuevos Estados a la Federación, que es lo que sucede entre el Art. 43 de C.57 y P.C. que ya permanece sin modificaciones en C.17. Por lo que toca a las partes integrantes de la federación y el territorio nacional hay numerosos cambios entre C.57 y los otros dos cuerpos jurídicos.
Al posicionar el mouse sobre el texto y ver las pestañas con las etiquetas de cambio, el lector tendrá claro, por ejemplo, que los derechos del hombre como se hallaban en C. 57. no pasaron sin modificaciones ni a P.C. ni a C.17 Este conocimiento es valioso, porque varios autores se refieren a la recepción de los derechos del hombre, como la herencia liberal de la Constitución de 1857 sin explicar las diferencias que hubo; algunas de éstas son significativas, además del Título; del artículo 8 de C.57 se quitó la expresión es inviolable para referirse al derecho de petición ejercido por escrito, pacíficamente; tanto en P.C. como en C.17 se dice que los funcionarios respetarán. Lo mismo sucede con otros derechos que pueden estar matizados, unos; fortalecido, alguno; desarrollado, otro.
Una característica de las concordancias es que se individualizan los párrafos de los artículos, pues de otra manera no se podía saber qué pasó, por ejemplo, con el 27 y con otros. Las referencias de cada uno de los artículos del estudio comparativo se anotan en las pestañas con las etiquetas de cambio. En el texto mismo son de gran utilidad y orientan al lector, el artículo 38 C.57 cuyo enunciado se convirtió en la parte final del mismo artículo en P.C. y en C.17, después de seis incisos.
Entre los artículos 53 y 64 de C.57 relativos a la elección e instalación del congreso resultó imposible parear los contenidos por haber sido aumentado considerablemente el texto de la Constitución con la reforma de 1874 que estableció el Senado; de manera que las posibilidades que había se hicieron con referencias internas. Además si por excepción un texto es semejante a otro, sí se consigna, por ejemplo, el 56 de C.57, que se refiere a los requisitos para ser diputado; en toda esta parte las semejanzas y diferencias son sólo entre P.C. y C.17. En éste como en otros títulos o capítulos, hay una descripción que puede llamar la atención: C.57, Art. 65. s.m.; P.C. Art. 71. s.m. y a.; Art. 71 C.17 s.m. y m.
¿Cómo es que un artículo puede no tener una ampliación y en el otro cuerpo jurídico, se marca sin modificaciones y también con modificaciones? La respuesta es muy sencilla, ya que una parte del artículo, la de la , no tuvo modificaciones y otra, sí. Este hecho es frecuente porque en los artículos hay varios párrafos y frases e incluso dentro de una frase, puede cambiar un concepto o alguna otra cosa; eso es lo que se marca. Las combinaciones posibles son abundantes y para ver la medida exacta de los cambios hay que ver las tres columnas.
La presencia del Senado en el cuerpo de la Constitución obligó a atribuir a este Cuerpo algunas de las facultades que había tenido la Cámara de Diputados; en consecuencia resultó difícil de concordar y por ello, marcar, pues varias facultades que tenía esta Cámara establecidas en el Art. 72 XII y XIII C.57 pasaron al Senado al Art. 76 frac. I y II P.C. y C.17. En este orden de ideas, se marcó modificación en el primer caso y Texto nuevo, en el segundo. En el mismo supuesto se encuentran otros ejemplos de facultades que pasaron del Congreso al Senado, o al Ejecutivo. En cualquier caso, el lector debe ver el Análisis Comparativo.
En lo que se refiere al Poder Ejecutivo, muy escasamente regulado en C.57, hubo que dividir el artículo 77 de C.57, como se hizo en otras ocasiones, para hacer la concordancia con los párrafos respectivos en el 83 P.C. y C.17. Para ello, se fraccionó de manera natural el artículo, sin forzarlo, y se pusieron entre corchetes [I] las frases que dan lugar a las fracciones correspondientes en el 83. Hay un texto sobre la residencia en el país 77 [IV] que en realidad encuentra su concordancia en 83.III, pero no moví nada de lugar porque habría tenido que hacerlo también con C.17, y una regla que se estableció fue no mover de lugar el orden secuencial de C.57 ni de C.17. Remito al lector al texto del Análisis Comparativo para ver los cambios y modificaciones.
En C.57 no se fijaron reglas claras sobre la no reelección del Presidente, pero las modificaciones que se hicieron durante el porfirismo ya no están ni en el Proyecto de Carranza ni la Constitución de 1917, ya que recogen el principio de la no reelección establecido el 28 de noviembre de 1911 en tiempos del presidente Madero, en el artículo 83, correspondiente del 78 de C.57. Es bien sabido que en C.57 correspondía el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación “ejercer el poder” del Presidente, en las faltas temporales o absolutas de éste hasta que se realizaran nuevas elecciones. Esto dio lugar a situaciones muy debatidas, por ello, en el Proyecto de Carranza se previó en forma meticulosa el asunto, y se recogió con algunas modificaciones en la Constitución de 1917. En el Comparativo, el asunto se localiza en varios artículos pues 79. y 80. de C.57 se convirtieron en 83., 84. y 85. de P.C. y C.17, con redacciones amplias, que sin embargo, ya no previeron la suplencia inmediata, como lo hacía C.57.
Por lo que toca al amparo, tan criticado antes de la Revolución, en P.C. se conservaron las características principales e incluso se amplió; una modificación importante es que los artículos 100 y 101 de C.57 pasaron a P.C. formando parte de varias fracciones del artículo 104, el primero, y literalmente del 106, el segundo; finalmente en el texto de C.17 se convirtieron en 103, el primero y 104, quedó desglosado, como principio general, en la fracción I de dicho artículo, pues
establece que la Suprema Corte será tribunal de apelación o de última instancia. En cambio, el 103 de C.17 es exactamente igual al 106 de P.C. y al 100 de C.57; fija la competencia de los tribunales de la Federación. Como la regla ha sido no cambiar de lugar los artículos de C.57 ni los de C.17, para parear los textos el que se movió, como ya se dijo, fue el artículo 106 de P.C. quedando frente al 103 de C.17 y se dejó vacío el espacio frente a 101 C.57. Resistí el impulso de poner vid. supra, porque tendría que haberlo hecho en los otros casos con lo que dificultaba la lectura de las concordancias; por ello, remito al lector al Análisis Comparativo, pues ahí encontrará las referencias cruzadas que fueron necesarias. Por lo que toca a la fórmula Otero plasmada en el artículo 102 de C.57 se conservó con un leve cambio de redacción: el principio y la adición de una frase al final; dividí el texto para poder parearlo con la fracción I de los artículos 107 de P.C y C.17 que es idéntica a la segunda parte de la frase original. Las demás fracciones de dicho artículo regulan el procedimiento del amparo y solo sufrieron una ampliación menor entre P.C. y C.17, en la fracción IV.
El artículo relativo al municipio libre, 115 de P.C. y de C.17 también resultó complicado de marcar por varias razones. En C.57 no hay nada sobre el municipio en el art. 109 referido a los Estados de la Federación; el Proyecto de Carranza recoge parte del texto de la ley expedida en el periodo preconstitucional el 26 de diciembre de 1914, que constaba de un artículo único, en el que se establecía el municipio libre, reformando el ya mencionado artículo 109 C.57, de la manera siguiente: “los Estados […] teniendo como base de su división territorial y de su organización política, el Municipio libre, administrado por Ayuntamientos de elección popular directa y sin que haya autoridades intermedias entre éstos y el Gobierno del Estado.” Lo anterior pasó textual a P.C. pero había en la reforma otras cuestiones que se desarrollan más ampliamente sobre todo en C.17; sin embargo, no tenía más referente que el corto texto del P.C. así que seccioné una parte del texto para parearlo con la fracción I del 115 de C.17 y al resto ya no pude hacerle nada porque buena parte era Texto nuevo. De manera que aquí también remito al lector al Análisis Comparativo para ver la medida exacta de las propuestas y los cambios.
El artículo 123 de C.17 es un Texto nuevo que constituye un título nuevo, el Sexto de la Constitución. No se vincula con el P.C. ni con C.57 aunque procede de la discusión del artículo 5° del Proyecto de Carranza.
Sobre el Anexo Legislativo
El Anexo Legislativo, en su primera parte contiene una tabla de Reformas y Adiciones a la Constitución de 1857, en orden cronológico, desde la reforma de 25 de septiembre de 1873 a los artículos 123 y 5° para incorporar los principios de las Leyes de Reforma durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada hasta el decreto de Carranza de 30 de septiembre de 1916 para adicionar el artículo 72 en su fracción XII; reformar los artículos 78, 80, 81, 82, 83 y 84 y derogar el 79; se refieren a facultades al Congreso General para erigirse en Colegio electoral y nombrar a quien ha de sustituir al Presidente en sus faltas absolutas o temporales; procedimiento para la sustitución del presidente en ambos casos; reducción del periodo presidencial a 4 años; no reelección y por último, el Presidente de la Suprema Corte sale de la línea de sucesión.
La segunda parte contiene el texto completo de los decretos que conforman el cuadro; en su mayoría proceden de la colección elaborada por Dublán y Lozano y otros autores durante buena parte del siglo XIX;76 pero no todos están ahí así que fue necesario consultarlos en otras fuentes como el Diario Oficial, que con distintas denominaciones dio cabida a las publicaciones oficiales; el Catálogo del Conjunto documental "Autógrafos de Leyes y Decretos: 1877-1895; 1901-1915, de
76 Manuel Dublán, y José María Lozano. Legislación mexicana o colección de las disposiciones legislativas expedidas desde la Independencia de la República… 50 volúmenes, México, Imprenta del Comercio, 1876-1884: Adolfo Dublán y Adalberto Esteva, Legislación mexicana o colección de las disposiciones legislativas expedidas desde la Independencia de la República…, Tipografía del Partido Liberal, 1898.
la Secretaría de Gobernación" por Gloria Domínguez Castañeda. México, Archivo General de la Nación, El CD Bandos, Leyes y Decretos, 1825-1925, Gobierno del Distrito Federal.77 Coordinador general: Carlos E. Ruíz Abreu, que resultó de gran utilidad por lo que se más adelante. El decreto de 14 de diciembre de 1883 procede de una fuente manuscrita, que está en el Archivo General de la Nación en una obra empastada en madera titulada Ministerio de Gobernación Autógrafos de L. y D.
Los decretos de Carranza proceden de: Primera Jefatura del Ejército Constitucionalista, Decreto [vol. Marzo de 1913 a noviembre de 1915] que se encuentra en la Biblioteca de la Suprema Corte de Justicia y Recopilación de leyes y decretos expedidos el año de 1916 bajo el régimen preconstitucional de la Primera Jefatura del Ejército Constitucionalista, México, Secretaría de Educación Pública, 1922, pp. 300-304]
Con lo que se lleva dicho el lector se dará cuenta que hubo necesidad de confirmar muchos datos. Buena parte del material fue contrastada con los textos que recoge la colección de Bandos Leyes y Decretos. 1825-1925, ya señalada, que sirvió para confirmar todo tipo de detalles: mayúsculas y minúsculas; el párrafo final de varios documentos y también si faltaba alguna reforma, pues la mayor parte fueron dadas a conocer a la población en Bandos. Este tipo de comunicación la podía instruir el propio Jefe del Ejecutivo en el Decreto o al turnarlo al Jefe de Gobierno del DF, éste lo publicaba en esa forma. La práctica era antigua; en el primer caso, en el propio decreto se agrega un artículo transitorio que ordena se publique en Bando nacional, lo que se respeta en la transcripción. Sin embargo, la práctica se interrumpe a partir del 3 de octubre de 1882, durante la presidencia de Manuel González aunque en ocasiones se siga dando a conocer por Bando, por haber sido turnada con ese fin al Gobernador del D.F., gracias a lo cual tenemos esta valiosa fuente. De manera singular la reforma
77 A pie de página a esta fuente se le pondrá A.H.A. o sea, Archivo Histórico del Ayuntamiento, que es como se conoce coloquialmente.
de 6 de mayo de 1904 que introduce la figura del Vicepresidente y realiza importantes cambios a la Constitución, se publica por Bando nacional. En el mismo año de 1904 se da también a conocer por Bando Nacional, la elección del General de División Porfirio Díaz para Presidente y Ramón Corral para Vicepresidente; la instrucción se encuentra en un artículo Transitorio de una Circular de la Cámara de Diputados, que era la encargada de calificar la elección. Hay que señalar que los decretos de 12 de noviembre de 1908 y 27 de noviembre de 1911 si bien se encuentran en el Archivo del Ayuntamiento, no son Bandos, sino están en papelería oficial de la Secretaría de Gobernación.
Con tal cúmulo de información, me pareció que usar esta fuente para confrontar la información, en caso de duda, era pertinente ya que en las que no son contemporáneas al hecho, hay inconsistencias o faltas de información, sobre todo en las recopilaciones, como la de Tena Ramírez e incluso en la de Dublán y Lozano. Al final de cada decreto se anota la fuente de la que procede, que es mayoritariamente Dublán y Lozano, de la cual se pone el número del volumen. Cuando se dispone de la información relativa a si fue publicado o no por bando, se agrega A.H.A. con la referencia al lugar en el que se encuentra. Por ejemplo: [Decreto del Congreso de mayo 5 de 1878, que reforma los artículos 78 y 109. Fuente: Dublán y Lozano, tomo XIII y A.H.A. Caja 48 exp. 2]
Salvo excepciones, no se pone la información relativa a quién era el gobernador del Distrito pero sí se registra la fecha en la que se publicó por Bando; en los casos que Dublán omitió alguna leyenda al final del Decreto, como Libertad en la Constitución y el Bando la consigna, la adicioné. Por ello, señalo las dos fuentes. Por separado, hay que considerar la expedición de las Leyes de Reforma, 25-IX-73, que fueron publicadas por Bando de 5-X-73, pero unos días antes, 30-IX-73, también por Bando se había ordenado: “Al día siguiente de que se publiquen las reformas y adiciones constitucionales, todos los funcionarios y empleados de la República de cualquier orden y categoría, jurarán estas reformas constitucionales.” No en todos los casos pude comprobar la fecha en que fueron publicadas en el Diario Oficial pues la investigación ya extensa, se seguiría alargando; fue una de las razones de cotejar con el volumen de Bandos.
Aunque todos los decretos transcriben, por cada uno de los Estados de la Federación, la lista de Diputados y Senadores que sirvieron para conformar la mayoría necesaria para la aprobación de la reforma, en ningún caso se da cuenta de este listado; en su lugar se ponen corchetes […] para significar que es el sitio donde está esa información en el original. Tampoco se ponen los nombres de quienes fungían como Presidentes o Secretarios de las Cámaras y que ponían su firma al pie del decreto respectivo; dos presidentes, uno diputado y otro senador, y dos vicepresidentes, también uno diputado y otro senador, en ese orden. En 1908 se agrega un vicepresidente diputado y en 1911 firman tres diputados y un senador. 78
Al de los decretos se acompañan de la correspondencia entre autoridades para realizar el procedimiento formal a seguir para “publicar por Bando Nacional y con la solemnidad correspondiente” un Supremo Decreto, en este caso el de 24 de abril de 1896 que establecía las reformas sobre la sustitución del presidente.79. Se solicita la asistencia de fuerza federal, y varios funcionarios a más de que se envían 20 o más ejemplares a las municipalidades, Tacubaya, Xochimilco, Guadalupe Hidalgo, por ejemplo, para que se de a conocer con la solemnidad solicitada. Por último me gustaría comentar que no hay homogeneidad en las frases que dan por terminado un decreto; no se sorprenda el lector por las variaciones ya que todas las reformas fueron cotejadas con los textos originales.
Antes de terminar quiero agradecer a la maestra Rocío Hamue la investigación que realizó en el Archivo General de la Nación para dar con alguno de los textos que no fue publicado en el Diario Oficial, completó la información en el Archivo del Ayuntamiento y puso en mis manos el CD de dicho archivo que usé para confrontar todas las reformas; también localizó amparos del Semanario Judicial de la Federación y muy especialmente que me ayudo a cotejar durante horas y horas, que la información estuviera correcta. A la señora Virginia Tovar la agradezco la mecanografía de las reformas que no son pocas. Como en otras ocasiones, Pablo Miganjos a través de valiosos comentarios y agudas críticas me llevó a ampliar lecturas, incluir las reformas en su totalidad y prácticamente reordenar el material para que la lectura fuera más fácil. Varios de mis colegas del CIDE me escucharon los problemas que enfrentaba con este trabajo una y otra vez, especialmente Rodrigo Meneses. A todos ellos mi reconocimiento; la valoración de los materiales, es mi responsabilidad.
78 El presidente lo era de la Cámara respectiva y tenía preferencia el de la Cámara de origen; aunque después varía.
78 Bandos, Leyes y Decretos, 1825-1925, Gobierno del Distrito Federal… Por ejemplo, Caja 54, exp. 12 y caja 66 exp. 20.

References: artículo 5
 artículo 5
 artículo 2
 artículo 123
 artículo 72
 artículo 39
 artículo 27
 artículo 82
 artículo 24
 artículo 1
 artículo 72
 artículo 16
 artículo 27
 artículo 1
 artículo 8
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 artículo 18
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 artículo 77
 artículo 27
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