Source: https://xaflag.blogspot.com/2018/10/?widgetType=BlogArchive&widgetId=BlogArchive1&action=toggle&dir=open&toggle=MONTHLY-1175403600000&toggleopen=MONTHLY-1538370000000
Timestamp: 2020-08-12 10:01:58+00:00

Document:
XAVIER FLORES AGUIRRE: octubre 2018
Por las siguientes cuatro razones:
I. Fue un desastre en relaciones internacionales: Durán-Ballén tiró al traste los diálogos con el Perú para un arbitraje papal llevados a cabo por el Presidente Borja y “Twintza” fue comprada por 55.000 nuevos soles, según escritura pública registrada en el Perú.
II. Fue un desastre en su administración del Estado: surfeando la ola neoliberal, Durán-Ballén y el Congreso Nacional desregularizaron el sistema bancario. La factura la pagamos años después, con el feriado ídem. Mahuad fue un pobre ser que tenía medio cerebro en el freezer y ni puta idea de cómo resolver nada, pero fueron el Presidente Durán-Ballén y sus boys noventeros los auténticos arquitectos de ese desastre institucional y económico de gravísimas consecuencias sociales y políticas.
III. Fue un desastre en responsabilidad del Estado por violación de derechos humanos: el documental sobre la desaparición de los hermanos Restrepo, hecho por su hermana María Fernanda Restrepo, lo pintó de cuerpo entero.
IIII. Fue un desastre en el respeto a la libertad de expresión: el récord de la SIP en los informes que mantiene publicados en su página web es elocuente. En el informe sobre Ecuador de 1995, por ejemplo, la SIP denunció que el 29 de agosto “varios cronistas fueron agredidos por elementos de la guardia de Palacio, cuando intentaban recoger información. Miembros de la escolta presidencial, en medio de insultos, cercaron a los periodistas y los amenazaron con sus armas; varios fotógrafos y camarógrafos fueron golpeados y se amenazó con encerrarlos en los calabozos del Palacio”. Es una de las tantas y graves violaciones al derecho a la libertad de expresión registradas por la SIP que involucran actos violentos, tales como agresiones físicas y cierre de emisoras, o de corrupción grotesca, como la compra de voluntades de periodistas.
En suma, un tipo desastroso para el manejo de la cosa pública en nuestro país.
El habano representa la libertad de expresión durante su gobierno.
¿Por qué la buena prensa de la que goza Durán-Ballén, entonces?
En principio, a este veterano le convino la guerra con el Perú. Tuvo la ocasión de reciclar una frase acuñada en la URSS (“Ni un paso atrás”*) y tenía un aspecto cándido, que es con el que la mayoría de la gente lo asocia. Pero en lo de fondo, Durán-Ballén fue un Presidente conservador de derechas y nuestros medios de comunicación de alcance nacional son conservadores y de derechas… Entonces, cuando se refieren a él, suelen hacerlo de manera neutra o elogiosa**.
* “Ni un paso atrás”, frase acuñada por Iósif Vissariónovich Dzhugashvili AKA “Stalin”. Como se ha visto en la razón primera, esto fue más demagogia que una solución efectiva a un problema constitutivo de nuestro país.
** Después de todo, son agradecidos: entre Sixto en la Presidencia y el PSC con la mayoría en el Congreso, se aprobó en 1995 la reforma a la Ley de Radiodifusión y Televisión (a esta Ley la reemplazó la Ley Orgánica de Comunicación expedida el año 2013) que favorecía el monopolio de los medios nacionales en los sectores donde penetre su frecuencia: “Los permisos de funcionamiento” de las radios o de las televisoras comunitarias “se concederán siempre que no interfieran con las frecuencias asignadas a otras estaciones”. Así, de este plumazo, los medios de comunicación de alcance nacional (Ecuavisa, Teleamazonas, y otros pocos pesos pesados del medio audiovisual) tenían una condición dominante: si llegaban a alcanzar un óptimo de alcance nacional en la penetración de sus frecuencias, su “competencia” comunitaria debía reducirse a cero. Esa es la derecha en el poder, pensando siempre en el Gran Capital.
Etiquetas: Bicentenario, Comité del Bicentenario, Departamento del Cauca, Distrito del Sur, Ecuador, Guayaquil, Historia, Independencia de Guayaquil, Jaime Nebot, Juan Domingo Perón, Política
Decía Borges, en una entrevista por Neustadt:
“Para mí ser político es uno de los oficios más tristes del ser humano. Esto no lo digo contra ningún político en particular. Digo en general, que una persona que trate de hacerse popular a todos parece singularmente no tener vergüenza. El político en sí no me inspira ningún respeto. Como político” (Julio, 1976).
Etiquetas: Bernardo Neustadt, Cita, Entrevista, Jorge Luis Borges, Periodismo, Política, Random
¿Cuál es la razón para que la Ley ordene que se motiven las decisiones de las autoridades públicas? Evitar la arbitrariedad. Una decisión razonada, por tener que enunciar las normas y principios jurídicos en que se funda y explicar su pertinencia para el caso concreto (Art. 77.6.l de la Constitución), evita pérdidas de tiempo y abusos sin cuento.
Si, por ejemplo, en el caso que por estos días se le sigue a la asambleísta Sofía Espín en la Asamblea Nacional, el CAL hubiera razonado su decisión de apertura del procedimiento de investigación en su contra, no tendríamos estas declaraciones de uno de los integrantes de la Comisión de Investigación que se ha conformado para juzgarla:
“desde mi punto de vista tiene que ser sancionada, y en eso coincidimos los tres legisladores que estamos en la Comisión […] A todos nos llama la atención, todos creo que apuntamos hacia una sanción; pero el rato en que vamos a buscar los elementos para la sanción, nos quedamos en el aire”.
“Nos quedamos en elaire”, dice el asambleísta de la Comisión de Investigación, Bairon Valle. Es, en realidad, una declaración de la sinrazón previa del CAL. ¿Por qué? Porque el procedimiento de investigación que el asambleísta Bernal solicitó que se inicie en contra de la Asambleísta Espín fue por una supuesta infracción del artículo 163 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa. Específicamente, su numeral 1, que dispone la siguiente prohibición:
“Desempeñar ninguna otra función pública o privada, ni dedicarse a sus actividades profesionales si fueran incompatibles con su cargo, excepto la docencia universitaria siempre que su horario lo permita” (este artículo es un calco del Art. 127.1 de la Constitución).
Así lo pidió su acusador, en su denuncia del 3 de octubre. Si el CAL hubiera aplicado la garantía de motivación en su resolución de ese mismo día, no habría calificado la denuncia de Bernal con un lacónico “por haber cumplido todos los requisitos establecidos en el Art. 164 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa”. Si el CAL realmente hubiera motivado la denuncia de Bernal tendría que haber justificado la aplicación del artículo 164 LOFL, no únicamente citarlo. Si hubiera hecho eso, el CAL habría parado esta arbitrariedad en seco, que es el objetivo de la garantía constitucional de motivación.
Porque el CAL, por el proceso de razonar, habría tenido que rendirse a la evidencia de que en derecho el escrito del asambleísta Bernal es una mamarrachada (aunque útil como escrito de conveniencia para una medida de persecución política) que nunca encuadra los hechos que denuncia en el artículo cuya comisión le imputa a Espín. El acto de Espín que Bernal solicitó al CAL que se investigue (esto es, su visita a la cárcel del lunes 24 de septiembre) es un acto que no se ajusta al “desempeño” de una “función pública o privada” en el sentido requerido por el Art. 163.1, ni tampoco fueron los actos de Espín “incompatibles” con el ejercicio de su función de asambleísta, pues su visita a la cárcel el día 24 de septiembre no causó siquiera la omisión de una actividad: a la que Espín no fue esa mañana del 24, la reemplazó su alterno.
El artículo 163.1 LOFL está pensado para una actividad que se desempeñe en paralelo a la actividad de asambleísta, privada o pública, que merme el tiempo y la calidad de lo que esa persona le dedica a la Asamblea Nacional. Si es tanto lo que esa actividad le quita a la Asamblea Nacional, otro legislador puede acudir al CAL para denunciar el hecho: “desde que asambleísta Fulano de Tal ejerce la actividad de dentista o profesor o figurita de TV (etc.) el tiempo y la calidad de lo que hace en esta Asamblea Nacional ha decaído de forma notable”. Y fundamentarlo, por ejemplo, por el contraste antes y después del número de las asistencias al Pleno y a la Comisión a la que pertenezca, el número de proyectos de ley y de resoluciones que haya presentado, el número de intervenciones en el debate legislativo, etc. Es fácil comprobar que este es el sentido de la norma: bastaría acudir a los trabajos preparatorios de la LOFL y de la Constitución de 2008 (y la de 1998, porque la disposición actual es un calco en la Constitución de Montecristi de lo dispuesto en el artículo 135 de la Constitución de Sangolquí)
En otras palabras, el acto que denunció el asambleísta Esteban Bernal en contra de la asambleísta Sofía Espín, el visitar a una persona en la cárcel una única vez, no encuadra en el supuesto del Art. 163.1 LOFL. Políticamente resulta conveniente para la persecución contra Espín (por afín al correísmo), pero jurídicamente es ridículo. En todo caso, esto ya lo saben en la Comisión de Investigación y por eso las declaraciones del asambleísta Bairon Valle: “nos quedamos al aire”. No es culpa de ellos: es culpa del CAL, que por no cumplir con su obligación de calificación motivada de la denuncia, admitió a trámite un mamotreto.
Todo lo que puede decir esta Comisión de Investigación abierta para investigar la comisión de una supuesta infracción de Sofía Espín al artículo 163 LOFL es: “no encontramos elementos para encuadrar los hechos de la Asambleísta Espín en los supuestos del Art. 163.1 LOFL”. Es decir, la concreción en términos jurídicos de este coloquial “Nos quedamos en el aire”.
Etiquetas: Ciudadanía, Ecuador, Entrevista, Entrevista en radio, Guillermo Lasso, Jaime Nebot, Lenin Moreno, Muerte cruzada, Periodismo, Periodismo de opinión, Política, Posorja, Rafael Correa
El Ecuador de hoy tiene a los más relevantes órganos de su poder público sometidos a un “Régimen de Transición”, cuyos cargos máximos cambian de ocupantes en un proceso que requiere el exterminio de unos para el provecho de otros, proceso que está a cargo del Consejo transitorio del Dr. Trujillo y los dos seres que cohabitan en él: el que enaltece el Estado de Derecho en la teoría y el que lo destruye con una motosierra en la práctica. Y el de la motosierra va ganando. Por mucho.
La singularidad de este proceso de “transición” en el caso del Ecuador, es que el exterminio de unos no es para el provecho de otros de una generación posterior, que es la evolución natural de la política. Es para el provecho de los viejos de la generación anterior al anterior gobierno. Esto que vivimos en el Ecuador es, realmente, una revancha de los ancianos de derecha. Los que ahora propician el camino para que uno de los suyos, Jaime Nebot, en asocio con “Lenín, el Arlequín”, la marioneta top del poder en la sombra, vuelva a aspirar (como en los noventa) a la Presidencia de la República.
¿A quién golpean con saña estos ancianos? Al expresidente Rafael Correa y a todo lo que se le pueda imputar un poquito de tufo a “correísmo”. “Menos para ellos, más para nosotros” parece ser el denominador común en esta división +65 de nuestra política.
Despelucado, después de un largo día en el aserradero de la institucionalidad pública
En la historia de la política ecuatoriana, siempre hay alguien a quien exterminar para que sus reemplazos puedan justificarse: hoy es el correísmo, antes lo fue la “partidocracia” (que ahora está haciendo su Comeback Special) y antes otros de acuerdo con el girar de la rueda de la fortuna. Es el ciclo de siempre en nuestra política caníbal.
Así que lo de ahora es más de lo de mismo y con las prácticas usuales, pero con un único matiz, uno que habla de nuestro atraso. Esto no es una renovación, o una superación de Correa. Es la revancha de un ancianato, con el Dr. Trujillo y su motosierra.
Etiquetas: Canibalismo político, Consejo transitorio, Ecuador, Elecciones, Gerontopolítica, Jaime Nebot, Julio César Trujillo, Lenin Moreno, Política, Régimen de Transición
¿Qué significa el “derecho a la defensa”?
Reducido a su forma más simple, es que el Estado trate “al individuo en todo momento como un verdadero sujeto del proceso, en el más amplio sentido de este concepto, y no simplemente como objeto del mismo” (Caso Galindo Cárdenas, Párr. 209). Esta diferencia de trato implicaría un giro copernicano en la administración de justicia, tal como la conocemos en nuestro país.
Ser un “verdadero sujeto” procesal, no un objeto sometido a los cálculos de intereses de los demás (jueces, acusadores, operadores en la sombra). En Ecuador, ese sujeto es leyenda.
Etiquetas: Caso Galindo Cárdenas, Corte IDH, Derecho, Derecho a la defensa, Ecuador, Sistema de justicia
Un “guayaquileño neutro, como si esto fuese posible”.
Etiquetas: Diario El Universo, Eduardo Castillo, Guayaquil, Naipe Centralista, Política, Random
En rigor, los hechos derivados del cambio en la administración de Quito sucedido el 10 de agosto de 1809 fueron mucho más una guerra civil dentro de una de las Audiencias de España en América (la de Quito, una de las tantas Audiencias en las que dividía el imperio español sus posesiones americanas) que una lucha por independizarse del Reino de España en el seno de dicha Audiencia.
De hecho, esto último nunca fue: los del 10 de agosto no buscaron la independencia de la provincia de Quito del Reino de España (de hecho, si algo, quisieron sus hacedores que sea Quito el suelo donde no resuenen “más que los tiernos y sagrados nombres de Dios, el rey y la patria”, siendo el rey, su “señor natural don Fernando VII” –eran totally fans). Tampoco fueron sus esfuerzos hechos por la Audiencia de Quito como tal: se los hizo por la provincia, para que se reconozca la autoridad de Quito, antigua capital de dicha Audiencia, sobre las provincias vecinas de Popayán, Guayaquil y Cuenca, que componían la Audiencia de Quito por aquel entonces.
Y a los quiteños les fue como el culo, pésimo. De agosto de 1809 a agosto de 1810, en menos de un año, se había devuelto el poder a los españoles, sometido a proceso a 84 personas, ejecutado extrajudicialmente a varios de sus líderes (sus ministros civiles de Relaciones Exteriores y de Justicia, Morales y Rodríguez de Quiroga, el jefe militar Salinas, entre otros) y asesinado a unas 300 o más personas en las calles de Quito, a causa del fallido rescate de la cárcel del 2 de agosto de 1810. Estos hechos, en muy buena medida, fueron causados por las tropas que enviaron las provincias vecinas a Quito, que fueron hasta allá para aplacar esta inopinada proclamación de supremacía sobre el resto del territorio de la Audiencia.
De allí que el 10 de agosto haya sido mucho más una Guerra Civil (una especie de “Quito, tése quedito” híper-violento de parte de sus vecinos) que una lucha de los quiteños por la independencia de un país del Reino de España, algo que realmente estaba muy por fuera de sus alternativas políticas, devotos a ultranza de su rey como lo eran. Ciertamente no fueron unos visionarios.
Fueron algo peor: unos perdedores.
Etiquetas: Ecuador, Jaime Nebot, Política, Rafael Correa
El asambleísta Esteban Bernal de los registros de Creando Oportunidades tomó noticia de una carta no dirigida a él el 1 de octubre de 2018. Esta carta era la que el abogado Chimbo not chimbo dirigió a la Presidenta de la Asamblea Nacional, Elizabeth Cabezas, por la cual le informaba que la asambleísta Sofía Espín de los registros de Revolución Ciudadana, esto es, disidente de Alianza País, había cometido una supuesta incompatibilidad con su función de asambleísta por su visita en la cárcel a la testigo Diana Falcón.
Bernal hizo suya la denuncia del abogado Chimbo y se comprometió a hacer algo que lo ha hecho sentirse orgulloso: denunciar a un colega de la oposición. “Es un paso, a mi manera de ver, histórico, porque es la primera vez en la historia de la Asamblea Nacional en que se presente una denuncia de un asambleísta a otro, por el eventual incumplimiento de sus funciones”, ha dicho Bernal, que se siente un pionero.
En todo caso, el asambleísta Bernal presentó su denuncia el miércoles 3 de octubre y el Consejo de Administración Legislativa la calificó y aceptó enseguida, ese mismo día, con la consecuente resolución de organizar una Comisión Multipartidista de Investigación a los actos de la asambleísta Espín, que se conformó a la semana siguiente, el miércoles 10 de octubre, por los asambleístas Valle, Callejas y Candel.
El detalle es que Bernal hizo historia en la Asamblea Nacional con muy poquito. El oficio que le dirigió a la Presidenta de la Asamblea Nacional, Elizabeth Cabezas, tiene muy poco fundamento. Bernal hace cita de “hechos públicos y notorios” y de un oficio de una funcionaria de la cárcel, una carta de Chimbo y de que ese día Espín tenía una sesión en Montecristi pero envió a su alterno. Sin ninguna conexión entre estas premisas variopintas y su conclusión, Esteban Bernal escribió: “a criterio de este Legislador, la actuación de la Asambleísta Sofía Espín podría enmarcarse posiblemente en la conducta descrita en el artículo 163 numeral 1 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa”.
Los estándares de una fundamentación son otros que los ofrecidos por Bernal. Para la Corte IDH, por ejemplo, una fundamentación o “motivación” es la exteriorización de una “justificación razonada que permite llegar a una conclusión” (Chaparro y otro c. Ecuador, Párr. 107). Esta justificación, el asambleísta Bernal ni se mosqueó en hacerla.
En todo caso, al oficioso aunque deficiente asambleísta Bernal le bastó con ese poquito. Porque de todas maneras, el CAL no se molestó en motivar su decisión de iniciar un trámite que podría terminar con la posible destitución de una asambleísta. Un lacónico “por haber cumplido todos los requisitos establecidos en el Art. 164 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa” fue su base para justificar tan grave procedimiento. La CIDH, en el caso de Gustavo Petro c. Colombia consideró que el derecho “a completar el respectivo mandato, constituye uno de los atributos esenciales que integran los derechos políticos, por lo que las restricciones a dicho derecho deben estar encaminadas a proteger bienes jurídicos fundamentales, por lo que deben ser analizadas cuidadosamente y bajo un escrutinio riguroso” (Párr. 117).
Para el CAL, sin embargo, el inicio de este trámite fue indiferente al de haber autorizado la compra de un esfero, objeto también llamado pluma. O de una docena.
Esto último no es culpa de Bernal, es deficiencia del propio CAL. Pero que a Bernal le ha jugado muy a favor, porque si el CAL aplicaba ese riguroso estándar de la CIDH en Petro c. Colombia, el CAL habría tenido que haber bateado una denuncia basada en evidencia tan circunstancial (“hechos públicos y notorios”, un atributo compartido con las puestas de sol), dichos de parte interesada y nula concatenación de ideas. De acuerdo con el estándar constitucional ecuatoriano, esta calificación del CAL de la denuncia de Bernal es contraria a su obligación de motivación, porque para motivar “es necesario que la autoridad exponga las razones que el derecho le ofrece para adoptarla”. Y eso no se puede hacer con solo citar una norma legal (v. CC, Sentencia No 227-12-SEP-CC, p.14).
Siendo la obligación del CAL por el artículo 164 de la Ley calificar que la denuncia del asambleísta Bernal esté “debidamente fundamentada”, este órgano debió inadmitir el escrito presentado por él el 3 de octubre, porque es claro que no cumplía con estar “fundamentado”, no se diga ya “debidamente”. De esto último, andaba muy lejos.
Pero el CAL no actuó en este caso como un juzgador responsable, que es lo que debió ser. Nunca pareció entender la gravedad de lo que estaba iniciando, en términos de democracia. Por su falta de motivación, al CAL (como decía el Diego) en la que ha sido esta resolución sobre el caso de la asambleísta Espín, “se le escapó la tortuga”.
Una tortuga llamada Bernal.
Etiquetas: Asamblea Nacional, Derecho, Diego Chimbo, Ecuador, Fernando Balda, Política, Rafael Correa, Sofía Espín
Xavier Bonilla, “Bonil”, ha perjudicado de dos maneras a Guayaquil: la primera, le ha negado a la ciudad su necesaria cuota de crítica. Ha callado un montón, y cuando ha representado a Guayaquil en sus característicos dibujitos, usualmente lo ha hecho de forma agradable a su gobierno local. Lo suyo ha sido, sin duda, más lambonería que otra cosa y desde el día 1. Diríase que está en las antípodas de lo que ha hecho contra los gobiernos centrales.
La segunda: Bonil ha esparcido una mentira. El día de ayer, con ocasión del 9 de octubre, publicó este “elogio” a Guayaquil:
Diario El Universo, 9 de octubre de 2018
Y abajo, colocó entre paréntesis: “El proceso independentista de Guayaquil empezó en 1809 y se consolidó en 1820”. Lo que es un tremendo brainfart no relacionado con el dibujo en el que está inserto, ni mucho menos basado en hechos. Lo que pasó en 1809 es una gran falacia y lo que pasó en la provincia de Guayaquil en 1820 tiene tanta relación con los sucesos de 1809 en la provincia de Quito, como el culo lo tiene con las témporas.

References: artículo 163
 resolución 
 artículo 164
 artículo 163
 artículo 135
 artículo 163
 resolución 
 artículo 163
 artículo 164
 resolución