Source: https://cijma.wordpress.com/2012/09/21/las-asambleas-totalitarias-en-el-derecho-societario-mexicano/
Timestamp: 2017-10-17 11:24:08+00:00

Document:
Las asambleas totalitarias en el Derecho Societario mexicano | CENTRO DE INVESTIGACIONES JURIDICAS MARTINEZ ARRIETA
Un problema en el régimen jurídico del reconocimiento de paternidad en Nuevo León →
Las asambleas totalitarias en el Derecho Societario mexicano
Las sociedades mercantiles son personas morales con personalidad jurídica distinta de la de sus socios, la cual adquieren al registrarse en el Registro Público del Comercio o por la exteriorización frente a terceros en los casos de las sociedades irregulares. Dicha personalidad faculta a la sociedad para realizar todos los actos tendientes al cumplimiento de su objeto social. No obstante, requieren una estructura orgánica que les permita desarrollar estas actividades.
La Sociedad Anónima –tipo de sociedad mercantil más empleado en la actualidad– está compuesta por los siguientes órganos de gobierno: a) la Asamblea General de Accionistas; b) el Administrador Único o Consejo de Administración (órgano de administración y representación); y c) uno o varios Comisarios (órgano de vigilancia). La Asamblea General de Accionistas es considerada el órgano supremo de la sociedad, pues –en su carácter de órgano deliberante– acuerda y ratifica todas las operaciones de la misma.
Para la celebración de una Asamblea es preciso que el Administrador Único o Consejo de Administración –o, en su defecto, el Comisario– lleve a cabo una convocatoria, debiéndose acreditar los requisitos establecidos en los artículos 186 y 187 de la Ley General de Sociedades Mercantiles[1]. De contravenirse estas disposiciones todo lo resuelto por la Asamblea sería nulo. Como puede observarse, la convocatoria tiene por objeto dar publicidad a la reunión de la Asamblea, de modo que todos los accionistas concurran oportunamente a su celebración.
Como excepción de lo antes señalado, en el artículo 188 de la ley se reconoce la posibilidad de omitir la convocatoria y demás requisitos necesarios para la reunión de la Asamblea en los siguientes términos:
“Toda resolución de la Asamblea tomada con infracción de lo que disponen los dos artículos anteriores, será nula, salvo que en el momento de la votación haya estado representada la totalidad de las acciones”.
El precepto normativo citado regula la llamada “asamblea totalitaria” o universal. Este tipo de asambleas se define como aquellas en que “concurran todas las acciones y estén presentes hasta el momento de la votación”[2]. Entonces, esta figura tiene por objeto subsanar cualquier omisión o defecto en la convocatoria de la Asamblea por el hecho de que el capital de la sociedad esté totalmente representado. El jurista Mantilla Molina ha opinado que:
“Si falta un solo socio, no habrá asamblea válida sin previa convocatoria; debe darse la oportunidad de asistir a todos los socios, sin que valga argüir que el voto de los ausentes no puede modificar las resoluciones que se adopten, pues no se trata sólo de su voto, sino de su voz, ya que puede influir con sus informes y argumentos en los votos de los accionistas concurrentes”.[3]
Sobre la asamblea totalitaria debemos precisar algunos puntos. En primer lugar, la asamblea totalitaria no es formalmente una clase de Asamblea, pues únicamente se reconocen como tales a las asambleas ordinarias o extraordinarias. Las asambleas totalitarias pueden ser de cualquiera de estas clases pues, al ser indispensable que se encuentre representada la totalidad del capital social, pueden cumplirse sin mayor problema los requerimientos de quórum y votación respectivos[4].
Por otra parte, si bien la asamblea totalitaria enmienda los defectos u omisiones de la convocatoria, ésta no es suficiente para impedir la nulidad de la Asamblea por incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 179, es decir, por haberse reunido en lugar diverso al domicilio social[5].
También es preciso apuntar que, a nuestra consideración, son válidas las asambleas especiales totalitarias. El artículo 195 del ordenamiento en comento reconoce la existencia de diversas categorías de accionistas, razón por la cual deben reunirse en asamblea especial para aceptar o refutar cualquiera proposición que pueda perjudicar sus derechos. En esta línea de pensamiento, si se reúnen en asamblea especial la totalidad de accionistas que representan la categoría en conflicto, nada impide aplicar analógicamente el artículo 188.
En la instalación de la asamblea totalitaria primero debe acordarse la celebración de la asamblea y establecer el orden del día, para lo cual debe regir un criterio de unanimidad. Posteriormente, las decisiones deberán adoptarse conforme a la clase de Asamblea de que se trate: a) ordinaria (mayoría de votos presentes); y b) extraordinaria (mitad del capital social).
En relación a esta última cuestión, debe tomarse en cuenta que si un accionista no está de acuerdo con alguna determinación puede abortar la Asamblea. Lo anterior provocaría que solamente fueran válidos los puntos resueltos cuando estuvieren presentes la totalidad de los accionistas y, por ende, la posibilidad de demandar la nulidad de lo actuado de forma posterior al abandono de cualquier accionista.
Finalmente, resulta conveniente diferenciar las asambleas totalitarias de las resoluciones fuera de Asamblea. Esta última institución, llamada también asambleas por correspondencia, está regulada en el artículo 178 de la ley:
En los estatutos se podrá prever que las resoluciones tomadas fuera de asamblea, por unanimidad de los accionistas que representen la totalidad de las acciones con derecho a voto o de la categoría especial de acciones de que se trate, en su caso, tendrán, para todos los efectos legales, la misma validez que si hubieren sido adoptadas reunidos en asamblea general o especial, respectivamente, siempre que se confirmen por escrito. En lo no previsto en los estatutos serán aplicables en lo conducente, las disposiciones de esta ley”.
Para que sean válidas las resoluciones adoptadas fuera de Asamblea deben: a) establecerse esta posibilidad en los estatutos de la sociedad; b) adoptarse por la unanimidad de accionistas (con derecho a voto) representativos del capital social; y c) ser confirmada por escrito. Las anteriores características divergen en gran medida de las relativas a la asamblea totalitaria, pues ésta no requiere disponerse en los estatutos, ni confirmarse por escrito. Además, las resoluciones de la asamblea universal no deben tomarse por unanimidad sino atendiendo a la clase de Asamblea. Empero, aunque existen diferencias sustanciales entre ambas figuras, son coincidentes en el sentido de que están dirigidas a facilitar la adopción de decisiones por los miembros de la Asamblea.
[1] Ley General de Sociedades Mercantiles:
Artículo 186.- La convocatoria para las asambleas generales deberá hacerse por medio de la publicación de un aviso en el periódico oficial de la entidad del domicilio de la sociedad, o en uno de los periódicos de mayor circulación en dicho domicilio con la anticipación que fijen los estatutos, o en su defecto, quince días antes de la fecha señalada para la reunión. Durante todo este tiempo estará a disposición de los accionistas, en las oficinas de la sociedad, el informe a que se refiere el enunciado general del artículo 172.
[2] Barrera Graf, Jorge. Instituciones de Derecho Mercantil. 8ª re. México, Porrúa, 1989/2010. (p. 547)
[3] Mantilla Molina, Roberto L. Derecho Mercantil. 29ª ed. México, Porrúa, 1946/1993. (p. 406)
[4] Ley General de Sociedades Mercantiles:
[5] Ley General de Sociedades Mercantiles:
de cijma  Publicado en Derecho Privado	 Etiquetado asamblea general de accionistas, asambleas totalitarias, Derecho Societario, Domicilio de la Sociedad, Ley General de Sociedades Mercantiles, Sociedad Anónima, sociedad mercantil

References: artículo 188
 resolución 
 artículo 179
 artículo 195
 artículo 188
 artículo 178

Artículo 186
 artículo 172