Source: http://www.enarenasmovedizas.com/2013/01/
Timestamp: 2020-07-09 15:22:42+00:00

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En arenas movedizas: enero 2013
De esta manera, lo que se planteó como una acción que debía asegurar el cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad 2.085, la que preveía una acción militar si fracasaban las soluciones políticas, se ha convertido en un atajo ante tanto condicionante al que, hasta el momento, sólo se han unido tropas de varios países africanos.
Pese a que la operación francesa no ha encontrado resistencia, por ahora ningún Gobierno occidental quiere compartir honores con Hollande. En Londres, por ejemplo, el Gobierno británico, que en cambio participó junto a Francia en la intervención en Libia que acabó con Gaddafi, (y gracias a ello ha compartido los beneficios con que los han compensado los nuevos gobernantes), volvió el lunes a rechazar la posibilidad de enviar tropas a este combate. Su apoyo se limita por lo tanto, a las formas verbales y una ayuda logística que no resulta del todo satisfactoria en París.
Mientras Gao y Tombuctú, tras la rebelión tuareg del pasado año, se supone que habían caído en manos de bandas yihadistas de Al Aqmi (franquicia de Al Qaeda), Mujao y Ansar Dine, supuestamente unidas en su intento de imponer la sharía, Kidal (a 1.500 kilómetros de Bamako) ha seguido siendo territorio del Movimiento para la Liberación del Azawad (MNLA), laicista pero decididamente independentista.
Sigue siendo un misterio sin aclarar cómo el MNLA fue desplazado el pasado verano por las bandas islamistas de Al Aqmi, MUJAO y Ansar Dine que este grupo tuareg dice aborrecer por ser sus objetivos muy distintos. Es más, cuando el MNLA surgió a finales de 2011, uno de sus lemas era precisamente acabar con lo que para ellos no eran más que bandas de criminales y narcotraficantes que habían arruinado con sus secuestros de occidentales la industria del turismo de la que vive su pueblo.
No podían tolerar más, dijeron los portavoces del MNLA, que pese a ser el fenómeno islamista muy minoritario, los bandidos campasen por la región desde finales de los noventa gracias a la complicidad del propio Gobierno de Bamako. Los cables de Wikileaks demostraron que la diplomacia americana coincidía en buena medida con las acusaciones del MNLA.
Pese a que este conflicto guarda muchos misterios, gracias en parte al desinterés de la prensa internacional, el MNLA se supone que logró lo que ninguna otra rebelión tuareg maliense previa había alcanzado, ocupando territorio, por dos motivos: 1) su guerrilla tenía un nivel que sus antecesoras no habían tenido por estar integradas por tuaregs hijos del exilio y que se encontraban refugiados en Libia donde Gaddafi los había entrenado e integrado en su ejército y 2) al decidir no intervenir en la guerra civil libia y regresar a su tierra, además de sumar más de 3.000 soldados bien preparados, cruzaron las fronteras llevando consigo gran cantidad del armamento pesado y moderno supuestamente adquirido por el líder libio a golpe de petrodólar.
Nunca se aclaró la ruta por dónde habían llegado a Malí, desde Libia, este ejército de expatriados y su moderno armamento. A ello hay que añadir que, si los grupos islamistas eran minoritarios, ¿cómo es posible que acabasen expulsando al poderoso MNLA de Gao y Tombuctú? ¿Qué pasó luego con esos 3.000 guerreros y su moderno armamento?
Otro misterio: los portavoces franceses aseguran que los islamistas del Aqmi y Ansar Dine huyeron a las montañas y que Kidal había quedado bajo el control de un grupo islamista hasta ahora desconocido, el IMA (Movimiento Islámico del Azawad), supuestamente escindido de Ansar Dine, y que asegura rechazar el "extremismo y el terrorismo" de sus antiguos colegas. No concuerda con la versión del MNLA que, en cambio, ha asegurado a través de un comunicado que quienes estaban allí para recibir a los franceses, eran su gente y que lo del IMA es un invento. ¿En qué quedamos?
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Publicado por Ana Camacho en 15:05 No hay comentarios:
Hollande dice que Francia interviene en Malí en el marco de la legalidad. Si Bush lo hubiese sabido…
El ministro Laurente Fabius ayer con Tiéman Coulibaly, ministro de Exteriores de Malí en el Quai d´Orsay donde ambos trataron la situación del conflicto. /© Ministère des Affaires étrangères/Cyril Bailleul
Por mucho que Hollande diga que su entrada en guerra en Malí cumple con el marco de la legalidad internacional, era inevitable que su acción unilateral plantease dudas al respecto. Hay quien incluso cree que la legitimidad con la que Hollande asegura estar actuando con un estricto respeto a las resoluciones de la ONU es tan cuestionable como la que invocó el presidente Bush hijo para justificar la intervención en Irak que acabó con Sadam Hussein.
La cuestión afloró de inmediato en la rueda de prensa que el ministro de Exteriores francés Laurent Fabius, dio el mismo viernes día 11, tras anunciar su presidente que Francia no podía no responder al llamamiento de ayuda hecho por el Gobierno de Malí de Diancounda Traoré. Entre las varias preguntas con las que le tocó lidiar al ministro, no faltó una centrada en pedir explicaciones sobre cómo se justifica la legitimidad de esta intervención. Y ello pese a los mucho que Hollande y el propio Fabius ya habían subrayado tajantemente que Francia ha actuado con el debido respeto al derecho internacional.
Fabius puso entonces mucho énfasis en los argumentos de la “legítima defensa” tanto para el pueblo de Malí como de la propia Francia. Algo muy parecido a la línea que siguió el presidente Bush para legitimar su intervención en Irak y Afganistán y que el Gobierno francés criticó duramente. El ministro subrayó varias veces que Francia se decidió a actuar ante la “situación de urgencia” que ha impuesto la conquista de Konna y los informes de sus servicios de información que alertaban de que los rebeldes del grupo islamista Ansar Dine, que hasta ahora habían limitado su radio de acción al Azawad, el norte de Malí, lo que pretendían era avanzar hacia el sur y hacerse con todo el país.
A partir de ahí el jefe de la diplomacia francesa ha alegado que Francia tenía el deber, independientemente de lo que se decidiese en la ONU, de garantizar la seguridad de los 6.000 franceses residentes en Bamako, la capital, y de evitar la caída total de Malí en manos de los “terroristas” (ya hemos dicho que en París no hacen distinciones como en la ONU entre los diferentes grupos en lucha contra el Gobierno central, a veces incluso enfrentados entre sí). Es verdad que Fabius también recordó que las resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad sobre el conflicto maliense –la 2071 de octubre y, sobre todo, la 2085 aprobada el 20 de diciembre–, establecen la creación de una fuerza internacional integrada por 3.000 efectivos africanos de la Cedeao (la Comunidad de Estados del África Occidental).
El problema para la diplomacia francesa es que, más que una decisión, la puesta en marcha de esta misión (llamada AFINSA) seguía siendo, pese a sus presiones, una hipótesis sin calendario ya que no se preveía su acción sobre el terreno para antes del próximo septiembre. Además, su acción para “reconquistar” el norte del país estaba condicionada al cumplimiento de una serie de requisitos que dificultaban a la diplomacia francesa maniobrar para acelerar su despliegue sobre terreno: diálogo político entre partes enfrentadas, proceso de legitimación del propio Gobierno de Bamako y entrenamiento y preparación de las fuerzas armadas malienses en el aspecto militar y el respeto a los derechos humanos, materia en la que su pedigrí es aún más lamentable que en el de la eficacia de combate.
Quizás por ello, desde entonces, la diplomacia gala (Fabius lo volvió a reiterar ayer) está poniendo mucho cuidado en destacar que la acción unilateral francesa no tiene como objetivo reconquistar el norte sino “permitir a Mali de volver a encontrar los caminos normales puesto que “sólo así que se podrá aplicar lo que ha sido decidido por la comunidad internacional”. El viernes, el ministro se refirió claramente al diálogo político y la “reconstitución” del ejército maliense, es decir, las condiciones impuestas por las resoluciones de la ONU en sus resoluciones sobre Malí. “Para que este plan (el de las resoluciones) pueda ser adoptado por la comunidad internacional, hace falta que Malí siga existiendo y que los terroristas no hayan tomado antes la totalidad del país”.
Mohammad Masood Khan, representante de Paquistán ante la ONU durante su declaración ante la prensa en la noche del pasado jueves, tras la reunión del Consejo de Seguridad sobre Malí./ONU
Fabius, como los demás representantes franceses, también están insistiendo mucho en que la acción francesa responde a la declaración con la que el pasado jueves, desde el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, se hizo una declaración a favor de acelerar la creación de la AFINSA. Sin embargo, la supuesta “decisión” del jueves día 10 en Nueva York (como han dicho algunos medios víctimas de la confusion) fue en realidad un llamamiento. No hubo resolución por lo tanto, sino una declaración de prensa realizada por el representante paquistani Mohammad Masood Khan, a cuyo país le corresponde este mes la presidencia del Consejo de Seguridad.
En su breve intervención, Khan reconoció que en la reunión celebrada a petición de Francia sobre Malí, los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU habían estado de acuerdo en que la caída de Konna constituía “una amenaza directa a la paz y seguridad internacional” y habían expresado la necesidad de acelerar la creación de la misión africana. Pero, a la vez, Khan volvió a reiterar que ello estaba ligado a una previa labor de diálogo político por lo que también hizo un llamamiento a todas las partes enfrentadas para acordar una hoja de ruta política que incluya negociaciones entre el Gobierno central de Bamako y los grupos tuaregs no afines a las bandas yihadistas que controlan el norte del país.
La prueba de que esta declaración no era una “decisión” ni menos aún, como han dicho algunos, una “resolución”, es que el propio representante francés ante la ONU, Gérard Araud, al comentar las palabras de Khan dijo: “El Consejo de Seguridad ha enviado un mensaje para intentar disuadir a los terroristas para que no sigan avanzando hacia el sur. Si los terroristas no comprenden el mensaje, el Consejo de Seguridad podría reunirse de nuevo de urgencia este fin de semana por ejemplo, para reaccionar con mayor firmeza”.
Se supone que esa reunión es la que se acabó celebrando anoche. Un poco tarde para la reacción de “mayor firmeza” ya que la aviación francesa llevaba bombardeando Malí desde viernes. De hecho, el mismo jueves corrían rumores de que las fuerzas francesas ya habían aterrizado en Malí. La diplomacia francesa se negó a confirmarlo pero tampoco negó la hipótesis a los periodistas que preguntaron de lo que hay que deducir que la decisión de actuar se había tomado en París sin esperar a la conclusión de la reunión del Consejo de Seguridad.
En Nueva York, los reporteros de Innercitypress, publicación digital altamente especializados en los cotilleos onusianos, también han avivado las dudas sobre la legalidad de la acción francesa al señalar que Fabius y Hollande han jugado a convertir una declaración de prensa en una resolución y se han saltado a la torera el punto 11 de la resolución de 2085 de diciembre en la que se “pone de relieve” que la planificación militar de la misión “tendrá que afinarse aún más antes del comienzo de la operación de ofensiva” y también establece que el secretario general de la ONU debe confirmar “con antelación que el Consejo está conforme con la operación”. No hay pistas de que Bank Ki-moon confirmase nada al respecto dicen estos analistas al murmurar con ironía: “Si Bush lo hubiese sabido...”
P.D Se acaba de hacer pública una nota de prensa de la ONU en la que Ban Ki-moon le echa un capote a la diplomacia francesa dando una acogida favorable a la "respuesta bilateral" a la petición de ayuda maliense para frenar la última ofensiva mientras continúan los esfuerzos para aplicar la resolución 2085.
Ahora la incógnita es si las tropas francesas se van a conformar con el triunfo que se atribuyen en Konna y se van a quedar en la línea de demarcación que separa el Sur de Malí del Azawad (Norte) donde los tuaregs declararon en abril la independencia. Si no avanzan, sus aliados lo tendrán más fácil para hacer cuadrar la legalidad internacional de su iniciativa. Otra posibilidad es que los “terroristas” malienses cometan el estúpido error de atentar contra Francia que permita a Hollande invocar la “legítima defensa” para quedarse indefinidamente sobre terreno.
Publicado por Ana Camacho en 16:05 7 comentarios:
El presidente francés François Hollande ha dicho hoy que Francia va a responder a la petición de ayuda que ayer le volvió a hacer ayer el Gobierno de Malí para hacer frente a la rebelión que, desde el Azawad, ha tomado rumbo hacia el sur rumbo y tomado el control de Kona, una ciudad en el centro del país. “Lo hará en el estricto marco de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, ha confirmado un portavoz del Ministerio de Exteriores en París al completar una declaración en la que Hollande parece advertir que a sus socios europeos que a Francia se le acaba la paciencia y que va a actuar, con o sin ellos.
La nueva fase de la crisis maliense se desencadenó ayer, después de que la agencia de noticias pública francesa, France Presse, airease la noticia de la caída de Kona poniendo mucho énfasis en la impotencia de las tropas gubernamentales malienses ante el avance de los rebeldes. El presidente (en funciones) de Malí Diancounda Traoré pidió seguidamente ayuda a Francia, describiendo una angustiosa situación en la que, si no se hace nada pronto, se corre el riesgo de que los islamistas se hagan con el control de todo el país. El embajador francés ante la ONU en Nueva York, Gérard Araud (en la foto), convocó de urgencia una reunión del Consejo de Seguridad que se celebró de madrugada.
El resultado no fue positivo para la diplomacia gala. La ONU se limitó a expresar a través de sus portavoces su preocupación ante las informaciones procedentes de Malí y a pedir a los grupos rebeldes el respeto a las recientes resoluciones 2071 y 2085 sobre el conflicto. Se trata de unas resoluciones que abren la vía a la creación de la fuerza multinacional africana de la Cedeao (Comunidad de Estados del África Occidental) que Francia lleva intentando poner en marcha desde que, el pasado abril, el movimiento secesionista tuareg del Movimiento para la Liberación Nacional del Azawad (MNLA) se hizo con el control del norte del país y proclamó su independencia.
Sin embargo, los términos de la resolución 2085 aprobada en diciembre dando luz verde a la posibilidad de un despliegue internacional, son algo escurridizos. En efecto, para dar la luz verde definitiva a la “reconquista” internacional del Azawad, el texto pide al Gobierno de Traoré que ponga orden en el caos que reina en Bamako entre facciones militares enfrentadas desde el golpe de estado del 22 de marzo que los secesionistas tuaregs aprovecharon para declarar su independencia.
La ONU, además, establece una distinción en el frente rebelde entre fuerzas islamistas afines a Al Qaeda que han buscado refugio en esta región y, otras, desligadas del yihadismo. Se trata de un matiz que la diplomacia francesa no hace al considerar que todo rebelde del Azawad es un terrorista de Al Qaeda y, por lo tanto, defiende que no tiene sentido perder ni un segundo en negociar con criminales. Ayer por ejemplo, al tomar la iniciativa de convocar la reunión del Consejo de Seguridad, valiéndose de sus “privilegiadas y antiguas relaciones” de antigua madrepatria, lo hizo con el siguiente título: “La situación en Malí tras la ofensiva terrorista desde el Norte”.
En un reciente informe, el secretario general de Naciones Unidas, Ban ki-Moon recomendó una negociación entre el Gobierno de Bamako y los grupos rebeldes que se declaren contrarios al yihadismo. Hoy estaba previsto que comenzasen en Uagadugu (Burkina Faso) unas conversaciones entre el Gobierno central, el MNLA (que desde el principio se ha declarado inequívocamente laico) y Ansar Dine (islamista pero dispuesto a alejarse de Al Qaeda).
Hay quien ve en la petición de ayuda de Diancounda Traoré a Francia ante una situación abocada inevitablemente a la guerra, un intento de invalidar este proceso, dando la razón a los argumentos franceses. Hollande, ante el escaso entusiasmo de EEUU en la operación, ha apostado por un protagonismo europeo en la intervención en Malí junto a la fuerza multinacional africana, promoviendo en Nueva York la candidatura de Romano Prodi como enviado de la ONU para Malí. Pero hoy la responsable de Política Exterior y de Seguridad Común europea, Catherine Ashton se ha limitado a emitir un comunicado en el que, si bien promete dar un acelerón en los preparativos de la UE a la misión militar (que dirigirá un francés) para apoyar a las fuerzas malienses con asesoría y entrenamiento, también insta al Gobierno de Bamako a “finalizar rápidamente una hoja de ruta para la transición”.
Tampoco promete para los planes de Hollande que el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, haya dicho que su país sólo se enviará instructores militares germanos al país africano cuando exista "un plan sostenible para el retorno al orden constitucional" y que "no habrá exclusivamente una solución militar" para el conflicto. En Euronews y Al Yazeera aseguran que las tropas francesas ya están en Malí.
P. D. En la foto, el representante permanente de Francia ante la ONU Gérard Araud, en su intervención ante la prensa tras la reunión de anoche del Consejo de Seguridad sobre Malí.
/ UN Photo/JC McIlwaine
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