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Timestamp: 2020-02-22 06:13:43+00:00

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El deporte nacional: reformar la Constitución | El Juego de la Suprema Corte
Las Constituciones, conforme a la posibilidad de su modificación, se clasifican en reformables y no reformables. Y, a su vez, las primeras, se dividen en rígidas y flexibles.1 La Constitución mexicana2 es reformable y rígida, porque si bien sí se puede modificar, para ello se requiere un procedimiento extraordinario, más agravado, en comparación con el proceso de modificación de las leyes ordinarias.
El procedimiento de reforma a la Constitución está diseñado para permitir todo tipo de modificaciones, desde ajustes mínimos hasta cambios estructurales. En el Manifiesto al Congreso Constituyente de 1857, del 5 de febrero de ese año, elaborado por Francisco Zarco, se expuso la razón ontológica del procedimiento de reformas a la Constitución previsto en el artículo 127 de ese ordenamiento fundamental (texto que retomó el artículo 135 de la Constitución de 1917):3
Por esto se ha dejado expedito el camino de la reforma del Código político, sin más precaución que la seguridad de los cambios sean reclamados y aceptados por el pueblo. Siendo tan fácil la reforma para satisfacer las necesidades del país, ¿para qué recurrir a nuevos trastornos, para qué devorarnos en la guerra civil, si los medios legales no cuestan sangre, ni aniquilan a la República, ni la deshonran, ni ponen en peligro sus libertades y su existencia de nación soberana? Persuadidos, mexicanos, de que la paz es el primero de todos los bienes y de que vuestra libertad y vuestra ventura dependen del respeto, del amor con que mantengáis vuestras instituciones.
Si queréis libertades más amplias que las que os otorga el Código fundamental, podéis obtenerlas por medios legales y pacíficos. Si creéis, por el contrario, que el poder de la autoridad necesita de más extensión y robustez, pacíficamente también podéis llegar a este resultado.
En esta exposición de motivos se concluye que a través del procedimiento de reformas a la Constitución es posible modificar todas las normas del texto fundamental, a fin de evitar que las modificaciones se realicen por la vía revolucionaria.
Conforme a esa justificación, en México existe una tendencia a reformar constantemente el texto constitucional y de incluir en éste una regulación exhaustiva de casi todas las materias. Desde la entrada en vigor de la Constitución, el 1.º de mayo de 1917 hasta el 31 de diciembre de 2019 se han expedido 240 decretos de reformas a la Constitución (256, considerando fe de erratas y aclaraciones), cada uno de los cuales contiene una o más modificaciones de artículos constitucionales. El conteo de reformas por artículo da un total de 717 veces en que se han reformado los artículos constitucionales.4
La siguiente gráfica muestra el activismo reformista de la Constitución por año, una línea muestra el número de decretos de reforma por año, y la otra el número de artículos reformados por año.
El 2016 es el año en que se han dado más reformas a la Constitución, con 57 artículos reformados, seguido del 2014 con 45, ambos dentro del periodo presidencial de Enrique Peña Nieto; en tercer lugar, tenemos el 2019 con 34 artículos reformados, esto dentro de la administración de Andrés Manuel López Obrador; en cuarto lugar, está 1993 con 32 artículos reformados, esto durante el sexenio de gobierno de Carlos Salinas de Gortari y; en quinto lugar, el 2011, con 28 artículos reformados, correspondiente a la gestión de Felipe Calderón Hinojosa. Los años en los que no se reformó la Constitución son: 1922, 1924, 1925, 1926, 1930, 1932, 1936, 1939, 1941, 1950, 1954, 1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1964, 1968, 1970, 1973, 1984, 1989, 1991 y 1998. Es decir, desde 1999, no hay año en que no se ha reformado la Constitución.
En todos los periodos presidenciales se ha reformado a la Constitución. El periodo en el que hubo más reformas a la Constitución fue el de Peña Nieto con 155 artículos reformados, seguido del de Calderón Hinojosa con 110; los periodos presidenciales en los que hubo menos reformas fueron los de Portes Gil y Ruíz Cortines, con 2 artículos reformados en cada uno. En poco más de un año de gobierno del actual presidente López Obrador, se han expedido 7 decretos de reformas, con un total de 34 artículos reformados —de seguir con ese ritmo, será el periodo presidencial con más reformas a la Constitución—.
Sólo los siguientes artículos permanentes no han sido reformados: 8.º, 9.º, 12.º, 13.º, 23.º, 38.º, 39.º, 47.º, 50.º, 57.º, 64.º, 68.º, 80.º, 86.º, 91.º, 118.º, 126.º, 128.º, 129.º, 132.º, 136.º. Esto es, 21 artículos de 136 no se han reformado, lo que significa que apenas un 15.44% de los artículos constitucionales siguen intactos. De los artículos transitorios que acompañan al texto original han sido reformados 4 de 19.
Ahora bien, los artículos más reformados son los siguientes: el artículo 73 con 82 reformas, relativo a las facultades del Congreso de la Unión; el artículo 123 con 27 reformas, correspondiente al trabajo y la previsión social; el artículo 27 con 20 reformas, que regula la propiedad; el artículo 89 con 19 reformas, que enlista las facultades y obligaciones del presidente de la República; los artículos 74, que enumera las facultades exclusivas de la Cámara de Diputados y; el 107, sobre el juicio de amparo, con 17 reformas cada uno; el artículo 76 con 16 reformas, respecto las facultades exclusivas del Senado; y el artículo 115 con 16 reformas, que regula la figura de los municipios.
El texto original de la Constitución, publicado el 5 de febrero de 1917, tiene 22,029 caracteres; mientras que el texto actual (hasta la reforma publicada el 20 de diciembre de 2019) tiene 70,432. En ambos casos, considerando a los artículos transitorios que acompañan al texto original y sin considerar a los transitorios que acompañan a los decretos de reforma, los cuales también son normas constitucionales. Esos datos implican que la Constitución vigente tiene 48,403 caracteres más que el texto vigente, es decir, el texto ha aumentado un 219.7 %.
En México las reformas a la Constitución son una constante que forman parte del quehacer político, representan la consolidación de las propuestas políticas de los grupos que acceden al poder. La pregunta es cuáles son los motivos de este hiperreformismo del texto constitucional: ¿Una manera de liberar las tensiones sociales e intentos revolucionarios de los factores reales de poder en México? O, más bien, ¿estos cambios son fruto de la pereza mental y frivolidad de nuestra clase política?5
Sergio Charbel Olvera Rangel. Abogado constitucionalista, maestro en derecho constitucional y en derechos humanos y democracia; profesor titular y doctorando en la Escuela Libre de Derecho.
1 Esta clasificación es de James Bryce, al respecto este autor señala lo siguiente: “Las constituciones del tipo más antiguo pueden llamarse flexibles, porque poseen elasticidad y adaptan y alteran sus formas sin perder sus características principales. Las constituciones del tipo más moderno no poseen esta propiedad, porque su estructura es dura y fija, por lo tanto, no hay inconveniente en darles el nombre de constituciones rígidas.” en Constituciones Flexibles y Constituciones Rígidas, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1962, p. 26.
2 En lo sucesivo: Constitución.
3 Zarco, Francisco, Historia del Congreso Extraordinario Constituyente (1856.1857),El Colegio de México, México, 1956, p. 1293.
4 Las fuentes de estos datos y de los posteriores que se citan se tomaron de los siguientes sitios institucionales de la Cámara de Diputados (31 de enero de 2020) y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, (31 de enero de 2020) respectivamente.
5 Al respecto, Elisur Arteaga Nava sostiene lo siguiente: “Que en la constitución política de una sociedad en transición se haga un número considerablemente mayor de reformas, que las que se hacen a las cartas vigentes en sociedades con una larga tradición democrática, no tiene mayor importancia. Es más saludable una reforma que una revolución; es menos peligroso un cambio importante en una carta magna que su sustitución. Lo criticable es el hecho de que por pereza mental, por intereses mezquinos, se introduzcan cambios innecesarios, mal elaborados, que rompen o desvirtúan la estructura general de la constitución.” En Derecho Constitucional. Parte especial: poderes federales y locales, Oxford University Press, México, 2017, p. 379.

References: artículo 127
 artículo 135
 artículo 73
 artículo 123
 artículo 27
 artículo 89
 artículo 76
 artículo 115