Source: http://docplayer.es/1551745-C_-j-gjl-tcf.html
Timestamp: 2017-08-20 04:32:46+00:00

Document:
C_. j-~-~ gjl.,:: ~~~ ~~;tcf - PDF
C_. j-~-~ gjl.,:: ~~~ ~~;tcf
Download "C_. j-~-~ gjl.,:: ~~~ ~~;tcf"
Sofia Hidalgo Vera
1 F JUZGADO DE la INSTANCIA Nó 46 DE MADRID PROCEDIMIENTO N : 1273/2008 En Ma<lrid, a 5 de julio de j-~-~ Vistos, por el lltmo. Sr. D.Javier Sánchez Beltrán, Magistrado Juez del Juzgado de Primera Instancia n 46 de Madrid, los presentes autos de JUICIO ORDINARiO oogtlídos ~J número &, en virtud de demanda interpuesta por e! Procurador D, E~jJio Martillez Benítez, enrliesentací~n de Dt:lA. ARSENlA A--,v-. DNA. PJLAR P, DNA. ANTONIA BU.-1'''' D. EMILIO ~F n. JOSÉ MAR.iAC M L 1, D. R.A,MÓN.... :" ~ gjl.,:: ~~~ ~~;tcf É,... D,~~A. MAR~~~~AD" F I, D. JOS El E_, D. PEDl<O E NI8R, D. MIGt.l"EI. G a_, DÑA. MERCÉ G_ lit!:, DÑA. ROSA MARÍA ( 2. B. DÑA. ELlSA al G, DÑA. EULALIA.- DÑA. TERESA Lf/IIIB T 2 DÑA, SAGRARIO V R., D. SALVADOR M d J.,D. JOsÉ MJ i, MARGARITA MJ. 1 0_, D. JOAQUÍN N va, Di JUAN p. p. P" 13'-', D. ~la:'\1uel l' C", D1\lA. DOLORSP.~, D. I francesc lvl8lll, DÑA. JOSlll'A P_ F., D. JAIJ'ME F :, DÑA. ROSA R DEL A-.,DÑAi MARINA_ AIIIIIIfI, DÑA. MERCE QIIlIIIIIII M, Di ANTOONlR_P., O. GINÉS ~ p!. D. MAXIMiliO S ~ D. RAMÓN i P", D. A!\'TON10 E F M 7.: D. MlQ1,J'EL S J G',DÑA. MARÍA DEL CARMEN G :. JI: (en calidad de beneficie",,";a de la indel1'lllizaeión qlw cocrespolldetia su padre D. Celestino Oarcia Garcia, yafaljecido en la fecha de presentación d. la demmda), D. JOSÉ MARÍA M J. c' y D. DAVID M.:. GIl (el! calidad de beneficiarios, como cónyuljie e hijo, respectivamente, de Pita. Maria Terell8 Gilí Corominas, Y' ftillecida). DNA. ROSA G D'"Y Di JUAN G. I G (en calidad de beneficiarios, \)()!llo cónyuge e hijo, respectivamente, de D. José Autonio Gimém:z Garcia, ~" fallecido), DÑA. MARÍA LÍJiSA R ;. L'-: y D. RA!\1ÓN, DÑA. MARíA. LUiSA; PNA. MARÍA ISABEL, UÑA. 'NURl,A y D. J1JA."l JOSÉ Oi R (en calidad d" l.nmeficja,-l.os, como C611YUgt: e bijas, respectivamente de D. Juan José Gutiét:rez C_. Loque, ya fallecido), D. RJuMÓN S_ (j y D.. MANUEL S,- O (en,calidad de beneficiarios, como hijos, de Dña. Ramana C_ ya fallecida), DÑA. EUGIi'NJA Tj y D. luaz, CARLOS Y DÑA, ANGELA M. T S (en calidad de beneficiarios, co:"no cónyuge e hijos, respectivamente, de n.manuel Mayrnó Ortiz, ya Mecido), DNA. 1
2 CONCEPCIÓN P_ P [ y D. ALBERT Y DNA. ESTHER C_ P_(en calidad de beneficiarias, Como cónvuge e hijos, respectivamente de D. Pere Costa Selva, ya fallecido), DÑA. CARMEN S 13 t y DJ'lA. TERESA ydña. ÁNGELES El r S (en Clllidad de beneficiarios, como cónyu\le e hijas. respe~'tivamente de D. Miquel Armenllol Estapé, ya fallecidol, DNA. M...ÑUELA N'-0-' y PÑA. MARÍA DEL CARMEN, DÑA. MARIA JESÚS, PÑA. ÁNGELES Y DÑA. J-'URlA N I 1'1'- (en calidad de beneficillrios, como cónyuge e hijas, respectivamente, de D. Manuel Nebrera Gálnez, ya fallecido), defendidos por los Letrados D. Marius Mil'Ó GHl, D. Jordi Calvo Costa y D. Joseph Maci. Ternos Literas, contra ljralita, S.A., défendida por los Letrados D. Luis Dlez-PicllZo y Ponce de León y D. Emilio Vicente Bla."lcO reclamación de cantidad. Martín, sobre "~TECEDENTESDEHECHO PRI.'VlERO.- Por el mencionado Procurador. en la representación indicada, se presentó demanda de Juicio Ordi!Ui'' o. en la que, tras expon<:! los hechos y fund&nentos de derecho que estimó de apli<:ación,. tennirraba $l1pliml!ltlo se dicteta $entél\~ia por la que se condenara a la demandada al pago de 5,414,139,45 euros en concepto de daños y perjuicios, míls los in:ereses legales desde la interposición <le la demánda. ISF:GUNDO.-Admitida a trámite l. demanda se acordó emplazar al demandado que,.... cnmparecido,. se le dio traslado pata contestar a la demanda, lo que verificó dentro del plazo, alegando ~xcepci(lnes de indebidaacwnulación subjetiva de ac.ciones y de prescripeión, y oponiéndose a ella en base a loo hechos y fundamentos de derecha que CóIlsider6 de eplicacióll, y t.errninaha suplicando se diélm sentencia por la ql,le Se desestimara la demanda. l TERCERO.- Contestada la demanda, se convocó a jjl5 partes.. una audiencia, comp~endo amhas partes, Habiéndose resuelto la etl<lstlón relativa a indebida a cumulación de acciones, al no ponerse de acuerdo las partes, sín alterar totalmoo!e l~s pretensiones de su escritos, se pronuncieron sobté los documentos pl"'$entados por la contraría, fijando los hechos sobre l(}s que!lo existía confortnidad, proponiéndose por cada pill'te las proebas que oonsidereron 0pOllUll'S en.apoyo de S11S pretensiones y, lll!a vez acordadas I.s declaradas pertinentes, se dio porc{)ncluida la audiencia y se emplazó a las partes para la celebración del juicio, CUARTO. En el dia señalado se practicaron las pl1.wbas declarad pertinentes en la forma q1,le con.<:ta en autos y, a contínuación, oralmente y por su orden. las partes en conclnsión y per medio de sus abogados, hicieron un reslll!ién de las pruebas practicadas, rritificlíndose en los hechos y fundamentos de derecho alegados en SUS respectivos escritos de demanda y contestación, supliciuldo que se diete se.'ltencia conforme alos suplicas de los referidos escritos, QUL1\lTO.- En la tramitación de este procedimiento se han ohservado todas las prescripciones legales, salvo en lo relativo al plazo para dietar sentencia debido a la complejidad de los aulos. 2
3 FUNDAMENTOS DE DERECnO PRIMERO.- Se ejercita acción en reclamación de indemnización :le daños y perjuicios por responsabilidad extracol1tractual derivada de las lesiones en el aparáto respiratorio (que en ocasiones han. conducido al fallecimiento) sufridas por personas habitantes de los municipios :le Cerdanyola del Vallé> y RipoHet, diu1dose la c1i-cunstencia de que dichas personas ha,~ habitado duranle dec.das en las proximidades de la liíbríca dedic.da a la elaboración de fibrocemento a partir del amianto, que la entidad demaodada tenia entre ambos términos municipales, o eran familiares convivientes de los trabajadores empleados en dicha l1ibrica, y que, en todo caso, la empresa esparcla los residuqs del amianto por las calles de ambos municipios, dejlllldo en el aire polvo de asbesto. Por la parte demandada se alega prescripeión de las acciones ejercitadas.. manifesiúlldose oposición a la demanda en el sentido de negar la existencia de r responsabilidad extracx>nrractual, defendiendo el cumplimiento :le las medidas legales y reglllltientarias existentes en cada momento sobre controles ambientales dentro de la factoría, ropa de trabajo, emisiones y residuos. SEGIJNDO.- En cuanto" l. excep<:;ión de prescripción. tl"atlílldose de acción ejercitadíl. 1 por responsabilidíld extracontraetual, debida a supuesta producción de enfermedades I COIl secuelas prolongadas en el tiem x:>, hade tlrnerse en cuenta.que la jurispr ;de!.lcia del Tno1l11a1 Supremo ha matizado el rigor interpretativo que podria derivarse de la simple' '.. lectura del articulo d~l Código Civil. A.'1i, la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 3 de septiembre de eslllblece que "en relación con 1.. prescripción anual de la acción por culpa exttaconttact'.lal O aquiliana en los supuestos de lesione;; que dejan secuelas lisicas susceptibles de curaciiín () de mejora (tlimbién d. empeoramiento se añade), mediante el oportuno tratamiento continuado de las mismas, el cómpllto del, plazo para e! ejercicio de la correspondiente acción d~ responsabilidad civi) por culpa ex.tmcontraetujll no p1lede comenzar a contarse desde la fecha del informe de sanidad (1 alta, en el que se consignen o e:tpresen la ; refmdas secuelas, sino que ha de esperarse hasta clloocerel alcance o efecto d~futitivo de éstas, consecuentemente al tratamiento que de las mismas se ha venido haciendo, en cuyo supuesto la fijación del "die: a que'" ha de detenninailo el Juzgador de instancia, con átteglo alas nocmas de sana eritlcil, en cuanto que el artícule del Código Civil no es a estos efecios un precepro imperativo y si de "iu5 <fuposltivum""; en el mismo sentido, Sentencias del Tribunal Sllj'Il"enlO de 22 d~ marzó di> 1.985, 2) de abril de 1.986, 26 de Septiembre de 1.994; igualmente, las de 26 de mayo de 1.994, 27 de febrero de Y22 de Abril de 1.997, entre otras, detetmíllali oomo doctriml. consolidada que "no puede entenderse como fecha inicial del cómputo "dies a qua", )a del alta en la enfermedad cuande quedan s<<:\lelas, sino la de la determinación invalidante de estas, pues hasta que no se sabe su alcance no p1lede recla.'u...e en base a ellas"~ la doctrina relativa" que "en caso de red31l1ac1ones por lesiones, se oomputa el plazo prescnptivo a partir de! conocimiento por el interesado, de modo definitivo, de) quebranto padecida", puede decirse que constituye una constante en las declaraciones del Tribullal Supremo, y se encuentra recogida, en las sentencias, entre otras muchas, de 16 de junio de [,975,9 de junio de 1.976,3 de junio y 19 de noviembre de 1.981, 8 de julio de 1.983, 22 de septiembre de 1.985,21 de abril de 1.986, 1 de abril y 4 de noviembre de 1.991, 30 de septiembre de 1.992, Y24 de junio de 1993; y la se iencia del T.S. de 14 de febrero de 1994 d,eclaró 3
4 que el momento del comienzo del cómputo del plazo prescriptiva ha de referirse siempre, cwlllclo de lesione. causadas por culpa extracontractuaj se trate, al día en que, producida la sanidad, se conozca de modo definítivo los efectos del qtlebtl!l1to padecido determinado en el correspondiente diclmnoil pericial (sin pe1juicio de las secuelas que subsistan de un modo permanente), ya que tal cómputo no es inicial hasta la producción del definitivo resultado, cuando 00 es posible fraccionar en hechos diferell"jados la serie proseguida. En definitiva, todo lo relacionado eon el señalamiento del dia inicial del pljilzb l'rescriptivo, ha sido interpretado por el Tribunal Supremo con carácter muy restrictivo, seí\.alando que est; institución no aparece fu:ndada en principios de estricta justicia, sino en los de abillldono o dejadez en el ~erciciq del propio derecho, lo cual no puede achacarse a lqs demal1dantes, dadas las reclamaciones efectuadas, y por ello se tiende a situar el plazo en la fecha que de todas las eventuales posibles, resulle más favorable para el millltenimiento del derecho. Todo ello podrlaser h'uficieme,' Íllc!=: para desestimar la excepción de pres(:ripción en territorio de Derecho Comú:n, en base al articulo del Código Civil espailol, oonsiderando la peculiaridad de las consecuencias negativas para la s.lud que se derivan del contacto con el asbesto, que se manifiestan con ~a incertidumbre, y con secuelas prolongadas en el tiempo, COlO() ha quedado acreditado en el presente procedimiento ala vista de las numerosas pruebas periciales practicadas, y que los hqy demandantes, desde que les :fue detectada la ellfermedad o disfunción respiratoria respectiva, han realizado un seguimiento periódico de la mi'lmll, con diversas pruebas médicas: pero, por si algún resquicio de duda quedara, tal apreciación viene a V'CrSe refqrzada por la aplicac]óndel articulo 121-:n-d) del Código Civil de ICataluña, según,,1 una! "Prescrihen a los tres años:... d) Las preté!l$iones derivadas. de resl'0nsabílided exij:llcontractulü", estalllecioodo el articulo ell'la:w de prescripción se inicia cuando, nacida y ejercible la pretensión, la persona titular de la misma COMe<; Qpuede conocer razonablement",las circunstancias que la funrlamen!lul y! 1 I la persol1a contra 1.. cual puede ejereerse". TERCERO.- LEGISL,>QlQN ESPAÑOLA :';OBRE EL AMIANTQJ:lASTAEL AÑO 1997 EN QUE SE CERRÓ LA FABRICA DE ljrauta. - flrdoll de 31 de ID.<;;9 de 1940, que aproh6 el Regtwetllo de Seguri~.~.Higiene en el Trabajo, Supone el primer hito en la regulación del a:mi mlo con el establecimiento de las condiciones qe trabajo en ambientes pulvigenos. Buen ejemplo de ello, son los siguientes lirlít:lllos: Articulo 7, dispone como obligaciones generales del empresario, entre otras "adoptatculliltas medidas fueran necesarias en orden a la más perfecta organización y plena eficacia de 1. debida prevención de los riesgos que puedan afectar. la vida, integridad y salud de los trabajadores alservicio de la. Empresa." Articulo 12, párrafo tercero, e.tablecc que "El aire de los locales de trabajo y anexos se mantendrá en un grado de pmeza tal que 110 resulte nocivo a la salud personal [" T~; Artlculo 19. párrafo segundo "No se permitira el banido ni las opers.ciones de limpieza de suelo, plliedes y techos susceptibles de producir polvo, a cuyo objeto se sustituirán por la limpieza húmeda.] o [.,] por aspíraci6n.". Articulo 45 "Los locales de trabajo en que se desprendan polvos, gases O vapores fucilmente inf1fu'uables, incómodos o nocivos para la salud., deberán reunír óptimas 4
5 condiciones de cubicación, iluminación, temperatura y grado de burtledad, el suelo, paredes y techos, así como las instalaciones deberán ser de materiales no atacables por los mismos y susceptibles de ser sometidos a las limpiezas y lavarlos convertientes.'~ Artículo 46, párrafo segundo "Si fuere preciso, los trabajos se realizarán junto a campanas aspiradoras o bajo clunaras o dispositivos envolventes, 1\)!llÍl; cerrados posibles, en o=un'c.t.~ón con un sistema d, aspiraci6n o ventilación convenientes." - Orden Ministerial de 7 de mar7,o de 194[, que contiene nollllile para la prevención e i-º(jemnización de la neumoc(l,!liº.~:s-silicosis, Es interesante, puesto que ya se mencionaba a 11lllSbestosis en. I:U\lIItc a variedad de neu!íloconio.sis, defu:ljdas éstas, como género c:omlín, en el articulo 1 de dicha Orden Ministerial, a efectos de $1l consideración como enfermedad profesional, como las enfermedades pulmonares de tipo degenerativo o fibroso, ocasionadas por la aspiración e inhalación de polvo, habitualmente en suspensión en los ambientes de trilbajo de determinadas industrias, I - :Q~?reto de Enfermedades Profesionales, de 10 de enero de 1947., y su Reglamento de 19 de julio de 1949, Abordaron la regulación malaria! de la enfermedad profesional, definiendo la enfermedad profesional en el artieulo 2 eomo"aquellas que, producidas por consecuencia del I;rabajo y con evolución loola prosresivll, ocasionan al productor una incapacidad parael ejercicio normal de su profesi6n o la muerte", También se estableció un cuadro de enfermedad~,s profesicl'.ales, aneko al de<:;eto, que comprend!a como enfermedades profesionales la neumoconiosis (silicosis cono sin tuberculosis, entracosi., sederos-iil, asi:>eslollls, elc,) y otras enfermedades respiratorias producidas por el polvo (Clln!\abosis, llsmas bronquiales, etc,) derivadas da diversas actividades, y entre ellas de t<:>das las industrias, minas, y trilbajos en que se desprenda polvo de naturaleza mineral, pétreo o metálico, vegétal o animal, $u.s<:eptible decallsa-f enfermedad, Por tanto, ya enlonces, la inllala<;ión de asoo>!o y del polvo del amianto se oonalderaba como motivo de riesgo, y las em Jres~s teoílm laobligación de ad(lpt~ preea1.lc!o éllen orden a l'resel'vm la salud de los trabajadores, por el riesgo del polvo del amianto,! 1 Esta peligrosidad viene recono~ expresarnonte en el Decreto de 26 de julio de 1957, sobre trabajos prohibidos a mujeres y menores, inoluyendo los trabl\ios de ex:tracción, m mipulación y molienda de asooslo y amianto en l. Relación Segunda, Grupo IV de "acti'llidade.s e indll5trias prohibid~s a lo varones menores de 18aiios ya las mujeres menores de 21" (artieulo segundo), refiriéndo tl concretamenlc a asbesto, ami\lillo (ex:trac:ci6n, trabajo y molienda), señalándose como motivo de la prohibición "polvos nocivos" yen el apartado de condiciones particulares de la prohibición "Talleres donde se desprenden libremente polvos". En suma que sí era cooooida la toxicidad del producto, Degeto , de l:l de abril, Establece una lista cerr.ca de enfermedades mojeslq!)a1es, de lál forma que solo es enfermedad profesional la que se enc1:!entra recogida en dicha lista; y entre ellas está recogida la "asbestosis" en su punto 25: "el!'lr.cción, preparación, manipulación dal amiento o '~lstlllloias que lo contenga, F~brlcacioo o reparacióo de tejido, de amianto (trituración, cardado, hilado, tejido), 5
6 Fabricooión de guamiciunes para frenos, m.terial aislante de amianto o producto, de fibrocern.emo". Dentro de la prevención en los articulos J7 al 23, se establecen las normas de carácter médico por las que se han de regí! los reconocimientos di!lgtt6sticos y la calificación de cad. enfennedad profesional. AllÍ, el artículo 20.1 establece; "Todas las empresas que hayan de cubrir puesto' de trabajo con riesgos de enfemledad profesional están obligadas a praoncar un reco.nllcimienlo médico de sus respecliv(ls obreros, previamente ala admisi6n de los luismos y a realizar los reconocimientus peri6dicos que ordene el :Ministerio, y que serán oblíg IDns Ji gtiltllitos para el trabajador. Si por la indole de las actividades do la Rmpr-",a, éstas pudieran implicar riesgo de enfemledad infécto - contagiosa o mayor predisposición a ella, la perindicidad Ji medios de realización de tale.~ reconocimientos habrán de sujetarse a 10 que por motivos epidemiológicos eslablezca la Dirección General de Sanidad." Ello fue desarrollado por la Orden de 12 de enero de 1963 donde se especifican. uormas para loo reconocimientos médicos previos al ingreso, así como la obligacion de reconocimientos periódicos semestrales, etc.. - Decreto 4.414/1961, de 3o._>\e noviembre, por_el que se _aprueba el Reglamento de Actividades molestas, illsalubres 'f peliw;oslls, estableciéndose una OOllcentración máxima de amianto en Jos lugares dettahajo de 175 millones de partlculas por m3 de aire...omen de 9 de Illarzo de por la que se aprueba la Ordenanza de Seguridad I! Higiene en el Trabajo. En su artículo 7.2 establece como obligf.l:ióll del empresario "adopt cuantas medidas fuernn necesarias en orden a la oofu perl'eotaorgá11.ízllción y plena eficacia de la debida prevención de los riesgos "00 puedan afectar a la vida, integridad y sqjud de los trabajadores al servicio de la empresa." Real Decreto 1995fl97,,_4e.l:2 de may, que.aprueba,,1 cuadra de enferjd~.~ profesionales, y se teedoocell como derivadas de los trabajos expuestos a l. inhalaci6n do polvos de amillílto llls siguientes: El =cinomaprimitivo de bl'otlquio o pulmón por asbesto, el mesoteliomaplcuxal '1 mesotelíoma periij;lneal debidos a la misma causa derivados de trabajos e puestos a la inhalación de polvo de amianto. Orden Ministerial de 21 de julio de J982. sobre condicíone.de trlibaio en IlJJIIlÍpulación de amiantg, eslablece unos criterios para exposiciones de 8 horas I dia Ji 40 l,oras semanales de 2 fibras.cm3 Ji un valor má>;írno limite de 10 fibras f cm3, que no podía superarse enningún momento de la e:lposici&n. Orden Ministerial de 3J de octul; re de J984. RW laque se aprueba el Reglamenl'l. sobre trabajos con nesgodor amianto. A través de dicha norma se trauspone la Directiva 1983f477/CEB, Laconcentrnciónmáxima permitlda de fibras de amianto en los ambientes de trabajo era de 1 fibra por =3 en un periodo de referencia de 8 horas, y para la crocídolita de 0,$0. I;sta referencia lile actualizada por la Orden de 7 de enero de J.1187, Y postorionnente por la Ol'den de 26 de julio de 1993, reduciéndola a 0,20 fibras por eros, quedando prohibida la utilización de cualquier variedad de amianto por medio de proyección, especialmente por atomi72,c;ón, así (\
7 "jo"" "'::"'1; >,JU;'[; ;;:: como toda aotividad que implique la incoiporación de materiales de aislamiento o de insonorización de baja densidai.! (inferior a 19/ero3) que contengan amianto." En dicha Orden de 31 de octubre de 1984 se mcluye en su ámbito de aplicación una serie de actividades y operaciones en las que los trabajadores están expues10s o son susceptibles de estar expuestos a polvo que contenga fibras de amiantq, especielmente (entre otras): astilleros y desguaces de barcos, recubrimientos COl! amianto de tuberias y calderas. Orden Ministerial de i de enero de 1987, que incluye en su ámbito de aplicación: Trabajos de demolición de construcciones., si existe riesgo de amianto. Trabajo, y operaciones destinadas a la retirada de amianio o de materiales que lo cooiengan. de edificiós, estructuras. aparatos e instalacionés; desgwroe de navíos o unídades d<: cuyos materiales fotroa parte en su ccmposición cl amianto. Trabajos de mantenimiento y reparación de ediíicios, instalaciones o unidades en las que exista riesgo de desprendimiento de fibras de amianto. Resolución de la Dirección General de Trabajo, de ZOde febrero de 1989, que regula la remisión de fichas de seguimiento ambiental y médico para el control de la exposición al amíanto. Real Oetreto de 1 de febrero de 1991, sobre prevención 'V colltlimlnación del medio ambiente producida llor el amianto. reducción. de la - Orden de 26 d~_ju1ill de 1993,porla que se modifican los arts. 2, 3 Y13 de la OM del 31 de octubre de 1984, por la que se aprueba. el Reglameni(;l sohre tn\baj(;ls oon riesgo de amianto, y el art. 2.. de la OM de 7 de enero de 1987, por la que se establecl:lllas normas <;ol!l]lleme:ntarias ~ citado Reglamento. i:r!lll$]loniéndose ala legislación espwlola la. Directiva del Consejo 91!382!CEE. de 25 de junio. CUARTO.' CONSIDERACIONES MÉDICAS SOBRE LAS CONSECUE1IjClAS DE EXPOSICIÓN AL.AMIANTO. Al Informe del Dr. D. Anselmo López OuilJén. especialista en Neumología: (doeumentq oúl!lero 4 de los aportados con la oontestación a la demanda). En dicho inrorme se afirma lo siguiente: "laexposición al amianto puede ser laberal. doméstica {) ambiental. La inhalación de ilub fibras, lrl's un largo periodo desde el cornlenzo de la exposición, denolni..- ado periodo de latencia, puede produeir enfermedades plellropulmolllltes. Es aceptado, en genernj, por la comunidad científica que ha de transcujtír un tiempo mínimo necesario entre la exposición al amianto y la aparición de enfermedades relacionadas con dicha exposición, Para la.asbestosis se calcula un periodo.superior a los 20 años y para el ~nes01el oma ).)n.pl'l'íodo de ZO" 50 años, con un promedio superior a los 3O años. En la ap.riclón de estas enferme4ades influyen numerosos factores, unos relaciollados con las fibras (natijrll1ezaqu:ímica, caracteri$licás aerodinámicas), o!ros con la exposición (concentración de partículas,) y otros con el individuo (tipo de respiración, capacidad de depuración y eliminación de las partículas y, sobre todo, la suscepilbi1ldad personal, quizli. determinada genéticamente)..,.. H, Entre 1a5 eofermeda<les asociadas con la exposición al amianto se incluyó el mcsotelioma, 7
8 eofermedacl maligna que puede parecer en la pleura, pericardio, peritoneo y túnica va ínalis testicular, si bien eo más del 90% de casos la afectacíón es pleu.ral. En la mayona de estudios publicados se ha podido asociar con la exposición al amianto 00 el 70-75% de los casos, ce>o \fti periodo de latenoia de alias, YUlt promedio superior a los 30 años. Otros oasos se han asociade> a la inhalación de otro tipo de fibras, algunas sustancías químicas, radiaciones previas, víms (SV 4Q), quedando un porcentaje de ca<los en los que no es posible establecer relación causal" (páginlls 3 Ji 4); en la págína 8 del infame se precisa que "excepto la pleuresía benigna, todas las otras eofermedades relaoionadas con el amianto, una vez instaladas son irreversibles y, en mayor i) menor medida, progresivas"; en el apartado "Expoaici6n potencial al amianto", y conoretamente como "exposición ambientlll no laboral" (página 10), se citeui las siguientes: L Tráfico Rodado: Alta i lddencia (80-90%) de cuerpos asbest6sioos en necropsia de habitantes de Ciudad, muebo menor en el medio rural. 2. Terreno' contaminantes. 3, Exposición espontánea nlrtural: Ciertl1s regiones tienen estratos rooosos sllpemciales con fi1;n'a$ de resto, (Tmqula, Grecia, lt Ji~, BuIgaria, California.,), 4. Ex:plotación de ca''reteras y uso de material extraído: A veces se ll lzan rocas pam coll$truecióu de carreteras, escuelas, pavimentos, patios de recreo, apa.rcarnientos, sin conocer que pueden Ser esusa de,,>tposición al asbesto (Rockville, Mariland). En eapedocia (Turquía) se produjeron casos de mesotelioma y alteraciones radiólógicas pleuropulmonares por uso en la oonslmcción y blanqueo de las viviendas, de tí"""" oontiliuínadas pór haroinita, un tipo de zeolita, cofistituido por silicatos de estructura fibrosa parecidos al asbesto. Bs posible que en Espalla exista alg jn riess;o semejante. Terrenos serpentinosos se hallan en extetlsas Íln:as de nuestro pals: en el Pais vasco, en Oalima, en los Valles de Bielsa y Gist:ein, Pirineo de Huesc:a, lugares de las provincias de Burgos, Madrid, Segovia, Badajoz, Lérida. Almeria, en Sierra Morena y en las Alpujarras"; en el apartado "Factores que influyen en el desarrollo de la$ neurorooconiosis" (página 12) se iodica que "cnan.do se alcanzat, concentraciones de partfculas de 0,5 micras superiores a 1000 por mililitro, sólo se elíminan. el 90% de elles, si~o suficie!1leell 0% restante pfu1lprodudr daiio pulmonar... en el caso del I amianto, la mayoría de enfermedades derivadas de su expooici6n. con excepción del rnesotelioma, requieren tiempos largos. El mesoteliollra puede desarrollll."se con períodos d. "xposi$i6n cortos, pueslo que no e>tiste llj umbral conocido por debajo del cusi.no se puede reproducir mesote1ioma"; al tratar de los mecanismos de defensa del aparato respiratotíodej ser humano (página 13), el informepreclsa que "la eficacia de mu.obos de estos mecartísmos de defensa pu<>de ser disminuida por diverslls agresiones y condiciones ambienlales, entre ellas el humo del cigarrillo", y en la págins. siguiente añade que "algunos lnvestí.g!ldores ha.'! demostrndo un efecto ainérgi.co del bumo del cigarrillo sobre el desarrollo de a.bestosis, si bien la ba.e p3togénica de la odación no -está clara. El humo del cigarrillo contiene agentes qulrricos cilostáticos y tóxicos, capaces ile alterar en transporte mucociliar Ji lafimclón de los fagocitos, es decir, disminuci6n los mecmisroos de defensa pulmonares. Estos fenólllenc>s podrlan altetar la deposiciónintrapulmonar delasbeslo, y asociarse oon lina mayor retención de éste en los pulmones", :e) Sobre la relaeióngue en _.el ámbito cie ;ti!'l.'1q_ se. aprecia entre el mesotel:\qma pleural y IR exposición al amianto, mede citarse l. Tesis doctoral elaborada por el Dr. D. Antonio Agudo Trigueros que se aporta a la demanda <:omo documento número 5, destacando entre sus afuroadones los siguientes: se h. e.tudiado el efecto de 1" exposición doméstica a los famillares que lavar la ropa de trabajadores expuestos al amianto; también se h. estudiado el efectn de 1. e>tposieión ambiental debida a la 8
9 i ;l1i>,',,,'li';>1jj \ ~, j,~li',~ ;:' resideficia cerca de una fuente p\lntual de emisión de amianto, Sin embargo, hasta ahora no se ha'oía analizado si la contaminación ambiental o doméstica de la población general en ambas industrias p\lede ser una =a de mcsote1ioma pleural... en los 53 CáW y 232 controles sin evidencia de exposición ocupacional se observó un incremento del riesgo de mesotelioma pleural asociado a la utilización de amianto en el domicilio o a la presencia de prodlll'tos que pudiesen desprender fibras. así como en los residenies en ll11 radio dc2 km respecto a alguna industria que utilizarse am',arijo" (folio 5); en el folio 14 (Etiología), se afinna que "e$ ampliamente aceptado que la principal causa de mesoteliorna es la exposición al amianto"; en el folio 17 (Efe~tos solm: la salud), se indica que "además del ereeto- carcinogénico sobre la pleuta o el peritoneo, el amianto es reconocido como agente causal del cáncer de pulmón. La patología del carcinoma broncopulmonar ClWSado por amianto no es diferente de la de los demás tumores de pulmón, en su major parte causado por el hábito de 'ti.4'1:la(. El efuete conjunto dcambos factores (amlanto y tabaco) produce un incremenúl del riesgo de cáncer de pulmón casi multiplicativo...además de los erectos carcinógenicos la inhalación de fibl1l5 de mllilmio es causa reconocida de otras potol<:.&as...,.". C) Informe sobre los erecios del amianto sobre la salud, elaborado por el Dr, D, Jaime Ferre:r Sancho (docuill<:nto número 6 de los aportados a la demanda), En S\13 conclusiones se indica que "lj exposición al il1uiauto con una intensidad significativa es muy peligrosa para 1. salud. Los principales pl'o1:>lemas se produoen en el pulm6n y la Mura en forma de infonnación g<:nética y de cáncer. ES por todo ello que los individuos expuestos a amianto deben ser controlados de furma llilmll; de acuerdo con la orden de 31 de Octubre de 1984, para poder detectar la evenllja! aparici6n de alguna de las enfetmedades comentadas", D) También se contienen eonsideraciones médicas de especial interés en los Infbtmes sobre "RADIOLOQ1A y ASBESTO"elll'oorado por el Dr. D. César Sáncbez Alvaro:; Pedros:!, y solm: "PLACAS PLEURALES" elaborado por el Dr D. Jlllll1 r. Camargó!barra (documentos n' 2:< y 23 de contestación a la demanda). Amnos fueron oídos en ll11a de las sesiones del juicio, y en ellas e:qmsieron Il1gunos de sus CúllociroÍentos cienlíficos'contenidos etl los informes. QUINTO,- SOBRE LA EXISTENClA_.~ DE RESPQNSAB1LIJ;l.Al2 jj,xtracontractual, El precepto básico en esta materia es el contenido en el articulo 1902 del CMigo eh'h, según el cull1 "el que por acción 1.1 omisi6n causa daño o olro, intetvinlendo culpa o negiigencia, está obligarlo a reparar el daño causado". Sin duda, este precepto es un cl ro paradígma d" cómo tan pocas palabrás sons\l$éqllibles de ]:"'0"0= una copiosa labor lnterpretativa doctr1n1l1 y jurisprudencia!. En principio, de la simple lecmra del mismo se deduce que acoge elcritario de responsabijided subjetiva, en cuantp deriva la responsabilidad de la culpa de quien ha causado el daño, lo cual es coherente ennlos presupuestos ideológicos de la época en que el Código Civil f'je l'l'omulg do, que se basabaneo li!l sistema de responsa1:>ilided civil marcadamente individualista; pero el! las últimas décadas.e ha producido en la jurisprudencia un:a t1,c'lable evolución liacijl la objetivización de la responsabilidad, motivada por los avances técnicos y 1.. profundas transformaci"nes industriales, hasta el punte de que In indemnización ha venido a ser un imperativo socla,! ineludible; dell'rincipio de que "00 hay respol1sabilidad sin culpa", propio de la época de la codificación, se ha pasado al de "que todo dañ\) quede repm:ado"; y asi, la jurisprudencia, para adaptar la interpretación de las normas a la )1
10 '1: '"' i ;; realidad socia; (articulo 3.1 de dicllo Código) y facilitar la reparaci6n a las victimas dal daño causado, limita el criterio subjel:ivista, sin llegar a acoger de lnodo absoluto el J:ltl1lcipie de la responsabilidad objetiva, bien invirtiendo (> atenuando 1. carga probatoria sobre el actuar negligente del autor del daiio, con presunción "iuri; tllntu.m" de su culpa, sólo destruible mediante la demostración cumplida de que obró con todo el cuidado que requerían las circunstancias (Sentencias de 1O de roayo de 19&2, 30 de mayo de 1985, 26 de noviembre de 1990 '127 de sep1iembre de 1993, entre otras), ya acentuando el rigor interpretativo del concepto de culpa (artlculg 1104 del Código Civil), que no se elimina con el simple cumplimiento de prevenciones legales y reglamen.lm'ias, si se revelan insuficientes para.,1tllr el daño, por 10 que Se exige agotar la "diligencia necesaria" (Sentancias de 6 mayo de 1983, 16 de mayo de 1986, 8 de ocmore de 1988 )' 5 de jullo de 1993), ya acudiendo a la responsabi1id;ui por riesgo (Sentencias de 18 no,1embre de 19&0, 14 da juniq de 1984,9 de junlqdé 1989, 5 de febrero de 1991 y 29 abril 1994), conforme al cual quien desarrolla una actividad peligrosa, con medios potenciaimente ofellsivos para los bienes juridícos ajenos, generando un nesgo y obteniendo con ello lucro o provecho, debe soportar el peljuicio que origine con Su actuar, como contrapartida del beneficio logrado, ya que, como sefu'!!a la Sentencia de 7 de ma,'lo de 1994, "el c"ncepto modero" de la C'Jlpa que no consiste solamente, segtln el criterio clásioo, en la omb-ión de la diligencia exigible segun las circ1ll1lltancias del caso, ya que actualmente se ha ampliado el concepto de la culpa para abarcar aquellas conductas donde bay negligencia sin una conducta alltijuridica y aquellas otras en que partiendo de una actuación diligente y lícita, no sólo en S\l. inicio sino en su desarrollo, se entiende existente también conducta culposa a.1rtud de un resultado socia.lmente dañoso que impone la desapmbación de la acción o de la conducta, PO! ser contraria a los v Jores juridicos exteriorizados; es decir, es una conduela soclaimenle reprobada". El caráct!lr o\ljetivo de la rcspl):t'lsabilidad del agente por razón del riesgo creado ""tá claramente acogido por el Derecho positivo, en el articulo " del Código Civil, (plemrrnente aplicable al oaso de autos) según el cual "responderán los propietarios de los da.'ios causados "por los humos excesivos, que sean nocívos a las personas oa las propiedades", de tal fonna ( u.e se presume culposa toda accióll \i. omisión generadora de un daño indemrúzahle, sin que sea bastante para desvirtuarl., el cumplimiento de normativa reglamentaria, pues ésta no altera la respol1sabilidad de quienes la cumpl!lll, cuando las medidlis descguridad y garantla se muestran insulicientes en la realidad para evitar eventos lesivos, porque, aunque cuantitativamente los bu1l'íos y gases elllitidos, en el presente caso por la factona de URALlTA, plldieran respetar los niveles de contaminación reglamenlm'illlllente llsr:uuidos, lo cierto es que tualitativamenre fueron nocivos Ycausaron daiios a terceras personas totalmente ajenas a la ex >lol:ación industrial que en ella se realizaba, lo qlle evidencia que tales medidas fueron insuficientes para evitar los daiios a terceros, (en este sentido, entre otras, Sentencias de 16 de octubre de 1989, 8 de mayo, 8 y 26 do uovilllllbre de 1990, 28 de mayo de ],991, 24 de mayo de 1993 y 7 de abrii de 1997); euo sin qtul Se haya desvirtuado por la entidad hoy demandante las r<;íteradas afmnaé.1ones de los diversos l:estigos que deciararanen el jui~io, en el sentido de que la emisión del polvo de asbesto saliera de la fábrica sin ningún tipo de control, no solo por chimenea sino ir.cluso por las puertas, cada vez que trabl\iadores o oamiones salían o entraban de la misma, sin que se.adoptara. controi alguno sobre las emisiol1es de que se trala; la sentencia de 2 de febrero de 2001 reitera la responsabilidad procedente por contaminación medioambiental intensa, masiva y ooillinua, de polvos y hljmos procedentes de actividades industrioles. Y,.sími,,'Illo, seria de aplicación a la actividad 10
11 de le fábrica el precepto contel\ido en el punto 4' dcl articulo 1.908,. al hacer responsables a los propietarios de los "depósitos" de materias infectentes, por analogia podna entenderse a filaterias contaminantes como si:o dura era el polvo de asbesto, constando acreditado que, durante mucho ti<::mpo, los residuos de este tipo enll1 depositados por los responsables de la empresa en lugares no apropiados cuando se trata de residuos industriales, No en vano, las emisiones de polvo de ashesto y los residuos son dos de los vehículos de contllm na~~ón de las fibras causantes de las enfermedades pulmonares relacionadas ron el amianto. Es cierto que, en ocasiones, la jurispl1.ldencia utiliza expresiones como que "la evqlución de objetivizar la responsabilidad extnlcoj\ttilctual no ha revestido caracte,es absolutos, y en modo alguno permite la excl00ión si.n más del básico principio de responsabilidad por culpa a qne responde nuestro otdelllliijlento positivo" (entre otras, sentencia de 21 noviembre 1990), o que 'la responsabilidad fundada puramente en el riesgo no es oompatible con el articulo 1902 del C.C." (sentencia de (\ abril 20(0); p'ito no hay que pensar que se trata de declaraciones que van en contra de esatendencia de objetivar la responsabilidad, sino que se trala de sentencias que casi siempre declaran prohada la concurrencia de 1.IIJll. circunstllllcia que rompe el nexo cansa!, carga de la prucha que, obviamente, corresponde al agente generador del riesgo; en definitiva, en. esas ocasiones no se estánablando de que no hayac. lpa, sino de que Ill) hay eausa, que es muy distinto. Por su par'.e, el miculo 1104 del e,e. establece qué "la culpa o negli gencía del deudor consiste en la omisión de aquella diligencia que ex.ija la nalttraleza de la obligación y corresponda a las círcunstllllcias de las persollás, de! tiempo y del lugar", y añade que "c:uando la obligac:iónno exprese la diligencia que ha de prestarse en su clllnpümiento, se exigirá la que eorre!lpollderia a Ill) buen padre de famíjia;pues bien, el Tribunal Supremo, en coherolwia con lo expuesto anteriormente, aplica el articulo 1104 en el campo de la responsabilidad extracmitractual con una. severidad notable, de forma que la previsión y la prudencia pora evitar el dalíoes exigida hasta el punto de qwl algunas """tencias llá1:>!an del "cuidado exigihle hasta alcanzar el agotamiento de la diligencia" (entre otras, las de 27 mayo 1963 y 7 octtibre 1991). Aplioando la doctrina j1jrlsprudenciai expuesta al caso objeto del presente procedimiento puede llegarse a la. conclusión de que la empresa URALITA 110 extremó la diligencia dobida en los términos que prevé el artículo 1104 del e.c., C'Om!} se revela de la diversa documental obrante en autos, entre la que destllcala respuesta dad. por los Ay 4"'lta nlentos de Cerdanyola del Val!és y Ripullet, en lo relativo a los vertidos de re,iduos en los alrededores de la fábrica o en zonas de las poblaciones no especíñcllnloote destinadlls para ello, así como el info= del ingeniero rm.mieipal D. Ignacio Pont de 22 marzo 1977, en lo referente a evacuación de polvo sin los filtros adeeua<:los y a la nccesidijd de adapto! la instalación all'lan Nocional de Higiene ':1 Seguridad en el ' 'rabajo, etc.; to<lo ello cuando ya en 1940 s~ había aprobado el Reglamento de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en el qlle se gastaban medidas ~speciales de prevención en ambient~s in<lustrialespulvlgenos, en 1941 se mencionaba ya 1. asbestosis camo una variedad de neumoconiosis, entre las enfermedades pulmonares de tipo degenerativo fibroso, en 1937 se estableció un CIllldrO de enfermedades profesionales, en "l eua\ seinc1111a 1,. asbestosis, muestra todo ello de que el elevado riesgo de la utilización del amianto exa conocido en l. connmidad científica, y reflejado en tejctos legales, ya desde antes del mediados del siglo Xx. Por lo demás, aparte de la acción u omisión, y la culpi' o negligencia (reconducida por la jllrisprudenda hacia la objetivización de la tesp01lsabilidad, en los II
12 L, "'.'I.,Ci,t.!P'Ú-:;'t 1. términos 1 IQuizá que han sido expuestos), es necesaria l. concurrencia de un elemento f\lndllidenta11'0ia que se pueda apreci:ar responsabilidad extraj:ontractual, consistente en la relación de causalided entre la acción \l omisión y el resultado dañoso, siendo éste el elemento cuya valoración suscite mayores problemas. Desde un punto de vista. iüosóñco, siguiendo a StuaIt Mili, =a en sentido natural es el total de las. conting~n.cias de tode naturaleza, positivas y negativas, que, siendo re.alizadas, hacen l que siga neoesariamente el resultado; pero desde el ponto de vislli juridico, puede.., resultar especialmente.dificil determinar, de entre todos los acontecimientos que precediemn al resultado dañoso, cuál de ellos merece la consideración de causa. Sobre esta cuestión han sido elaboradas distintas teorlas, en un principio en el Derecho penal, pero plenamente válidas en materia de responsar,ilidad extracontractual; Bon l. principalmete la de "'llúvalenda de las condiciones, la de la cau.alidad próxima y la de, la causalidad adecuada O eficiente, siendo ésta, sin duda, más satisfactoria que las [ anteriores y la que se acoge mayoritariamente por la Jllrisprudelíci. para determinar l. 1,.. existenoia de relación o enlace entré la acción u omisión -causa- 'f el daño o pe juicio.. resultante -efecto-, pero siempre termina afumando que opta deddidl1lllente pclf l.soluciones y Criterios que le permitan valorar en elida caso si el actcl antecedente que se presente como causa tiene virtualided suficiente para que del mismo se derive, como consecuencia necesaria, el efecto dafíoso producido, y que l. determü1a.ción del nexo causal debe inspirarse en la valoración de las condiciones o circunstancias que el bu011 sentidoseiiale en cada caso como índice de respoll5.bilidad, deniro del infinito encadenamiento de causas y efectos, oon abstraoción de todo exclusivismo doctrinal (en este sentido, entre otras, Sentencias del Trib1l11al Supremo de 3i) de diciembre de 1995, de 2 de abril y 3 de julio de 1998, y l2. de julio de 2007).! I I Sobre l~ base de todo 10 antl1rior, es claro q)le debe concluirse que la causa adecuada o eficiente de los padecimientos de los h<:>y demandante,;, o de sus familiares [< Uncidos, es la actividad industrial realizada desde 1907 en la facoorí.a de la l!qy demandeda. situada enire los municipios en que los afectados han venido resldieruio d\ll1ll1te décadar, siendo ll)s medios de I:rllllsimisión causante de tales padecimientos ]05 siguientes: las emisiones de la fábrico en re= de polvo de asbest<l, la manipulación de ropas de los trabajadores por parte de sus familiares, en SllS domícilios, y. la contaminación darivada de la degradación de dllpósltos de te iduos derivados de la prupia activídlld industrial, incluida la que probablemente fuera provocada a consecuencia del esparcimiento que durante muchos años se realizaba por los opeterios de la propia empresa por las ZOllllS \1rbenas de al1lbos municipios, ciertamente con la aquiescencia, incluso complacencia de la propia población 'f de las autoridades, segun puede dedv.cirse del conjunto de las declaraciones da las personas que declararon en el juicio, y ello, al parecer, para suplír, de furma CiÍmoda )' barata, la falta de asfaltado de las calles; pero lo cierto es que ha de reconocerse que lal activídad denota, al menos, un punto de ímprodencia, en cuanto eran ya innegable la conciencia social en el mundo del riesgo que ím ilicaha para la salud l. utilización del amiento, conciencia 'Y preocupaci6n social a l. que en España se fue dando respuesta progresiva, desde el punto de vista legislativo, ya a principios de los años cua:re ta, y progresivamente en décadas posteriores corno se ha expuesto más arriha. Ello viene a ser Ul1ll muestra de cómo una práctica dirigida en principio ti Dallar el subdesarrollo-ó la falta de i.rtftaestructutail de algunas zonas de Esp~.ña en la 'segtmda mítad del siglo pasado, se ha vuelto, con III tiempo, en contra de la población que durante años ha visto resurgir su economía gracias a U!1ll actividad industrial que resultaba boyante, si bien dicha ealidad no puede eximir a la empresa que la realiz.ba, incluso aunque se hur,ieae ajustado a la normativa 12
13 '.;I;~ ",' l. I'.I'..'! :1;.,1u-:,w(: vigente, y a pesar de las medidas de prevención e inversiones qu~ la hoy demandada efectuara, extremo en el que insisten sus Letrados, aportando en tal sentido il1fonne pericial elaborado por el lngeniero Industrial D. Jose Busque!.' Gúbll.l.l (dqcuplento l.1\m'ero 52 de los aportados con escnto de contestación}, el elaborado por el EcollOmista, Auditor y Censor Jurado de Cuentas D. Gregorio Cabeza Mél1dez (documento níllllefo 53 de la contestacil>n), y el emitido por Cllnsultores de Tér.:oica, Empresariales, S.A. (documento n1í1nero 54}, de los graves consecuencias qlljl ha producido para la salud pública, y ello por las consideraciones apuestas de tratíll'se de una actividad de riesgo objetive>, collocido progresivamenre en las décadas de la segunda mitad del siglo xx. Paradójicamente, es un ejemplo, como tantos otros, de cómo la revolución industrial, como motor de progrew socia~ en ocasiones, hace pagar un aito precio a una patte de la población, hasta que la propia sociedad reacciolla, a 1 veces demasiado larde, para corregir activi<lades y práctícas q\le fueron. vistas duranre! largo como solamente heneficiosas"! l"" parte demandada aporta C01l10 elemento de descarga de respojlsahilidad el lnfúrme emitido lar la entidad "SOS Tecnos, SA" (dool.llllento núntero 58 de los aportados con escrito de contestaci6n a la demanda), en Ol!yas "CONCLUSIONES" (folio ól, se indiea que "por las concentraciones regístrlldas en las mediciones, podemos decir que no hay un riesgo significativo para la salud de los habitantes de la tolla. En efecto por debajo del fibra/ce según los autores no habría riesgo signíficativo de cáncer de pulmón. o asbestqsis y por deba ó de 0,033 fuicc no habria riesgo significativo de mesotelioma en 'l.lll ciclo de toda la vida". pero 10 ciarto es que también lid el mi",no infonne (folio 3) se hacen a",\!isis de riesgos de 1lluertes esperables por cada looa pl1rsonas expuestas Durante un periodo de 40 años a las concentraciones de fibras de amiallto derectadas" Tndo loanterlor está en relací6n a collsideraracreditada la relación de causalidad,. I "en tétminos genetal.es~', entre la actividad industrial realizada en la faotoría de URALITA Yla generación de las coudiciones "per se" suficientes y necesarias para Ull l. ambiente contaminado en el que bahrían de surgir patoinglaspulmonares en le I poblaci6n cirl'ulldante de la fábrica. o familiares de trabaiadores Que en ella desempeñaban su trabajo; nótese que la provincia de Barcdoña y en conerelo las poblaciones de Cerdanyoladel Vllllés y Ripollet no estlín Litadas entre las áreas que el l. Dr: López GulJJén menciona como aquellas en que $e hallan terrenos serpentino;os, j trlll1scrilos e11 el fundamento jurídico c'1.larto A), por 10 que no se aprecia.otro posible fooo de contaminación en la zona que la propia factoria de URALlTA" y se dice "en ténninos generales", sin pequicio de valorar la relación de ca1lsalidad con alcance individual, es decir analizando hasta que punto puede acreditarse que las patc10gias concretas padecidas par los demandantes tienen relación coa el asbesto, valoración que se aborda en el fundamento octavo de esta sentencia. SEXTO.,!lOBRELA INDEMNIZACIÓN POR DAÑO MORAL La perito Dra. Rosa Jané (especialísta en NeuropsíeólogÚl y Psicología Clinica}, en su lnfonnede 5 d,,.,toviembre de 2aO? realiza valiosllscol1sideraciones sobre loa efectos psicol6gicos negativos que mcionahnente puede producir en las persodlis, el hecho de ser enmciente de la posibilidad de padecer una eofermedad grave, y en concreto, de babor sido contamhtadas, de UltS u otra founa, por el contacto con ela,jhesto; ea este semido expnne lo siguiente: "la Psicología de la salud es la rama de la Psicología que tiene como objetivo estudiar IllS relacione5 entre la enfermadad y la mente. Entre euas 13
14 r-.salta IllS respuestas e:moeiol'.jlles que 1ll'lJI persoila n l'de desarrollar ante el hecho de verse afroll'da por una enfermedad. Se acepta que dicha respuesta emocioll>l! siempre es de carácter negativo, luegoimplíca un ivel de sufrimiento psioológlco para Ll! sujeto que se añade al propio sufrimiento físico de la enfermedad. La fuente de donde nace dicrlo sufrimiento tiene por lo menos dos ralees: la propia evidencia de la pérdida de salud y!a la posibilidad de perder la vida por ello, y la pérdida de funcionalidad <:ll la vida rotidiana que tiene L-omo consecuencia la enfermedad. En efecto, Wlll. persona que ha sido diagnosticada de un proceso i:nédir.o que tiene como posibilídad li11ll enfermedad yla un cimeet, deberá ablillldonarmucj os de los háhitos y roslutllbres que constitoien su vida cotidiana con una considerable merma de SU calidad de vida. Otto aspe;:tll que ha sido ampliamente estudilll10 es la relación enlre la inlensidail de la enfermedad y la respuesta emocional. Se acepta que esta relación es lineal; es de~'ir, conforme lnayor e$ la gtuvedad de la enf=l'dad mayor es la respuesta emocional negativa En este caso nos encontrarnos ron seres humanos que presentan la posibilidad de padecer o < ue ya están diagnosticados de asbes!osis. que es Wla eojcrml'dad ctétrica que puede derivar en alg'j.~as formas de náncer, por lo tatlla y en la linea del argumento anterior mostrarán con toda probabilidad algón tipo de respuesta emociónalnegativa. Esta respuesta puede adquitir vmll5 formas psicopatológicas y confi urarse, por tanto, en trastornos clínicos reconocible>; el más frecuente es el tre>torllo depresivo. En la híbliogrllffa médica y de psíco)ozja de la S<ll.ud, la asociación entre le> enfermedades cr6nlcasydepresión se describe CóI\1Q muy altli, En segundo Jugar se describen los trastornos por w.sil'dad, ya que los cuadtos clínicos ensiosos estan fuertememe asociados a las enferm~es eróní.cas, sjendofrecuente la coexistencia de sintom!ltologia wiosa y depresiva, En a",secuencia y siguielllio el argumento anterior es nuestra opinión que las personas que pudieran desarrollar la efu'ilrmedad de ashestosis 'f!o cánceres asociados a la misma,. presentarán con alla.pfobabilidad sintomatologia compatible con trastorno de depresión 'fan$il'dad, dirrotam'el\te relacionatl; s con los ptqceso5 médicos menciollsqos", Enaclo de Tlllificaciól'~ la perito oomplemenla su informe con matices Jos siguientes: "00" pm ona qlll: sabe que va a desarrollar una enferm~ relaciolllltla eo11 cl an:rianto, en geneml una Clrfennl'dad crónica, deberáahandoom: muchos de S';1S hábito.s 'f coslutllbres... tiene probabilidlll1 de plll1ecerl:rl!slomas depresivos y ans1qsos, insai\1rriq, falta de apetito, etc..., lnl1uyendo también en su estado de ánimo al ver lo que pasa a su ál ;ededor, 'lile otros mueren...". l".sla linea de va1óraciiid está refrendada por la jurisprudencia, destae mdq la Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de julio de 2006, nlíln, & , que hace una detall da exposición de las situaciooes o sensaciones qull pueden justificar el reconocimiento de un daño moral. Asi, en su Fundamento Jurídico Tercero establece 10 siguiente;...,..la situación básic~ para que pueda Q fie Illg!lT a un daño moral indemnizabl. consiste en 1m sufrimiento o padecimiento psíquico (Sentencias de 22 de mayo de 1995, 19 deociul1re de 1996 y 24 de septiembre de La reciente jurillpi'udencia se ha referido a diversas situaciólles, entre lasque cahe citar el impacto o sufrimiento psí<luiro o espiritu/lj (Sentencia de 23 de julio de 1990), impotellcia, zozobra, llflsíedad, IlIlgustia (Sentencia de 6 de junjo de 1990), la zozobra. como sensación enlmica de inquietud, pesadumbre, t=r Oc presagio de incertidumbre (Sentencia de 22 de mayo de 1995), el l:rl!slo!'fio de ilnsiedad, irnpaciu emocioll>l!, incertidumbre consecuente, (Senten~Ja de 27 de enero de 1998), Impacto, quebrantamiento o sufrimiento pslquioo (Sentencias tle 2; de julio de 1999 y 31 d. m~yq de 2000, Si bien los daños morales ell si mismos carecen de valor económico, lló por eso dejan de ser indenrnizables, conforme II conocida y: reiterada j,trisprudencia el."il, en 14
15 I '. 1 cuanto actúlln COmO ""mp_adores en lo posible de los padecimiento, psiquicos irrogados a quien ~e puede considerar victima, y aunque el dinero no actúe COmO equivalente, que es el oaso de resarcimiento de daños lllateri~les, en el ámbito del daño moral la indemn:izaci6n al menos palia ei padecimiento en cuanto contribu)'e a ecuilibrar el patrimonio, pe:mítiendo algunas sansfuccionel; para neutralizar los padecimientos sufridos y la afección y ofensa que se implantó, correspondiendo a los Tribunales fijarlos equitativamente (Sentencias de 19 de díciembre de 1949,25 de julio de 1984, 3 de julio de 1991, 27 de ju!i'" de 1994, 3 de tloviembre de J995 y 21 de octubre de 1996, atél\diendo a las circunstancias de cada caro y a la gravedad de La losión efectivamente producida (Sentencia de 24 de septiembre de 1999), Aunque el daño moral no se enc\letllre específicamente nominado en el Códígo Civil, líene adecuado encaje en la exégesis de ese amplísimo "reparar el daño causado", que emplea l. el artículo 1902, como tiene declarado esta Sala a partir de la Sentencia de 6 de diciembre de 1912; la const ucción del referido daño como sinónimo de ataque o lesión directos a bienes " derechos extrapalrimoniales o de le. pmlqrtalidad, peca hoy de anticuada y ha sido superada tanto por la docliína de los autores como de esta Sala As!, actualmente, predomina la Idea del daño mol"lll, representado por el ímpactoo summiellto psíqidco o espiritual qtle en la persona pueden producir ciertas 0000\1;=, a<:tividades 0, incluso, resultados, tan!" si implícall una agresión directa oinmedi'lta a bienes materiales, cual si el taque afecta al acervc extrapatrimonialo de la personalidad (ofensas a la filma, al honor, honestidad, muerte de persona allegada, l destrucción de objetos muy estimados por su propietarlo, etc,), De ahi que, ante, :frente, ojunto a la óhligación de rc$ll!'cir que slltse de los da!'ios patrittlóniales, traducida en el 1 te!l2:i'címiento económico o dinerario del "lllcro CeJlsans" y/o "damnfur. emerlle ", la doct:ríl"j> juris midencia! baya arbitrado y dado cari;u de TIallltaleza éil~uestro derecho a ; la reparación del daño o sufrimiento moral. que sí bien no atiende a la reínregraci.ém de un pa!limonio, Va dirigida, principalmente, a proporcionllt en la,medida de lo Ihumanamente posible una satisfaeción como compensación al sufrimientoq"" se ha causado Sentencia de 31 de mayo de I!lID YlllS en la misma. tadas :(Senanlcia del Tn'tnma! Suprt..mo de 25 dcjunío de 1984)", 1 Precisamente en coh~'rencia con esta lidea jurisprudencia!, se <''Ollsidera muy!!lc(:rtada la posici.ól1 trllll1troida por la parte dcntlll1dlll te, en el sentido de que la, nommtiva contenida en el Real Decreto L<;gislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que I se aprueba al texto re:fu dido de la Ley sobre responsabilidad elvil y se ; m en la circulación de vehículos a motor, no puede tener una aplicación mecánica a todos lós supuestos, sobte todo c"lludo se trata de daños motales, <luyo reconocímíeuto se veria dilkultado encaso de seguir el cdten" mantenido por la Dra. Cxarcf..-Ibarrola en gus ínful:mes, de que solo procede illdel'llllizacióll por daños morales CUIlJ1do la. secuelas de 105 informados excedan de 75 puntos o las concun:wla superan los 9ll. Por ello, así.ie plena razón a la parte acrora cuando alega que quíenes han resultado afectados por el. comacíc con el asbesto, de alguna manera, por mlníma que sea, han sufrido Ul1ll 1 agresión indeseada en su organism<l, que debe ser mdemnizacia. Por otra parte,!ambi~ ha de concluíl'se qne si, ciertamente, esa agresión queda demostrada, procede lrndemnizacióu pordañoworal, aunqt\ewproced. Íl'ld.emníz.cióll pordañomco, como l puede ser el caso de presentar placas plemajes, siempre que no impliquen menna de la capacidad respiratoria, dado que, en principio como se ha expuesto por los peritos que han intervenido en el presente procedimiento, las placas pleurales son muestra de haber tenido cpntacro previo con <:lasbesto; yes j1\oc<\dente la indel'llllización por dailo moral, 15
16 incluso en esos casos, porque la persona que nene placas pleurales debe, al menos, vigilar su salud y someterse a <;ontroles periódicos. SÉPTIMO.- CRITERIOS DETERMINANTES DE POSIBLE INDElvfNIZACIÓtl, Consideracones.medicas sobre placas pleulales. mesote1ioma, insuficiencia reroít1!loria restrictiva, etc.. - En la mtificaci6n de 10$ distintos inibtmes periciales se advierten algunos matices de tipo cieotiílco-médico q~ se consideran intportantes a la hota de reconocer derecho a indemnización a favor de cada uno de \('5 demandantes en l'uncióll de las mayores o menores colls=enci.. que ha produloido en ellos el rontaoto con el asbesl<ls. Así, con relación a las "placas pleurales". Aai, el Dr. Muela Ribera (Mástel' en Valoración del Daño Corporal), perito propuesto por la parte dtmmdante, destaca que se trata de "un daño continuado", la enfermedad es progresiva, aunque sea liltltmnentc, y que todos las enfermedades derivadas de asbestos afectan de fonna restricth'l:i a la cap~cidad respiratoria, aunque reconoce que pueden ser consideradas como bcl'ugnas. En la totalidad de SUS informes reconoce $ecue]a. valorables, si bien sin matizar si deben ser atribuidas, o no,.a la exposición al asbesto, Por SIl parte el perito Dr. AldayFigueroa (especialista en Neumología), propuesto por la parte demandada, después de bacer Ul1!I referencia a los sectores industriales en los que se utilizará el asbesto corno sou la fabricación de calor y jugadores, pastillas de frenos y p tillas ~entrales, el secto! textil trajes y mis jugos, en el aval recubrimiento de barcos, iltl el ejército los tmques, ele., indica que las placas pleurales son signos de l:1'posiclón al amianto, son IltlgrOsamiento de la pared del; pleura, a veces se ClIlcltlean, lo.que es muestra. resolución, en general lo alténlllla vida de l. persona, pero en algunos casos, los ml.nimos, si la afeetlll1 porque produnen efectn restrictiv.o, en cuyo caso si se consideran como alteración indemnizarle; añade que si no se produce el efecio restrictivo, 10 cual ocurre enla mayoría de las ocasiones, siroplemenwsoo muestra de e qposiciój1 al llmiamo. y c:onviene «lntrolarlas periódicamente; depende del tamaño, pel'o no se puede establecer una relación precisa «ln ese factnr; la espltometria no da una idea de la restricción, soló de la sú!l :>lclja porqlle hay una dis!i\ílluclón hasta por dehajo de 70% de la capacidad vital forzada, a punir de ah! hay que hac.."l: otras pruebas en llll lugar especlalizedo (citar la p1etismograíle corponal y la alveolodífusión), y sien hase a esas otras pruebas <.,.-.lita el ef ;eto restrictivo si habra un pe;juiciq inevitable; además, dice, que p_ la práctica de la e.si'ítometrla se necesita la colaboración del paciente, de forma que por si sola no sirve. En sentido similar se manitieslllen IoClO deratificacion el Dr. e_argo Ibarra (especialista en Neumología ' que, de..'pllés de comentar que él y cldr. A1day ya se propusieron en 19E4 que $~ prohibiera la utilización del amianlo, pero por determinadjis circunstllneiasuo se lomó esa medida, manifiesta que 1acspirometria no es absolutamente fiable, llegando incluso a munifcst!\r'lue se hizo a sí mimno dos es >ÍTometrlas, una con resultado obstnletívo)' oíra con resultado restrictivo, insistiendo que babrla que hacer otras pr'j.ebllssi el resultado :t'ue:ra resmclívo; mientras que el doctor muela ribera manifestó que el hecho de tener placas pleurales es prácticamente señal inequívoca de haber t""idocontacto con los restos, el Dr;Camargo defendió qué también se manifies1.ml en la tubacu!csis, detenninacias infec,, ones, etc" pudier'lijarse en l.iu 62% les J;ilSOS en que tengan su causa en los!estos, extremo en el qne también coincidió con el Dr. 1\ld6Y; añadió el Dr. Camargo que =do las placas influyen en la :funcióll pulmonar, ~'S que tienen también afeoción intersticial, pero la placa pleural "pel' se" no líene pl.lr qué producir restricción, no tiene por qué afectar a la capacidad 16
17 pulmonar sino degeneran en afecciones malignas. En sentido parecido se pronur.cló también el D.r. López Oui1lél'~ especialista en noumología, que prccisa que las alteraciones ventilalorias relacionadas con el asbestos sonde dos tipos: benignas y flllilignas; IllS benigna:s se manifiestan en la pi_a, mediante placas () rosa míentras pleurales, derrame pi_al benigno, fibrosl! difusa () paqllíjlleuritis y alelecla'iía redonda () síndronle de Berezowskí; y las malignas en forma de mesoteüoma de pleura o perironeo y cáncer de pulmón, y libros.. pulmonar o asbeslosis; por otra pllrte puede SIlI: de tipo constructivo o restrictivo, siendo las pnmeras aq,uellas que supon.ert \l!1ll ólficultad o reducci6n de la velocidad de salida del arre, y las segundas los que implican pérdida de vohjmen o capacidad pulmonar; las benignas no progresan, y si progresan es muy lenramente; por otra parte los expuestos 81 amianto, si además eran fumadores, te."'iian una probabilidad muy superior de desa.rrollar cáncer de pulmón; tambien desiaca que en la e1>l1lirometria se necesita la colaboración depacimne, y es fácil llegar a la eonc!u5íó de <:JI.e una espirometria no es correcta, destacando especialmente que en. ese caso no se debe evaluar, sobretodo cullneo hay otras correctas sobre la misma persona, de ol:ros afu>s, romo milftifiesta el doctor con motivo de relificaciód de informe de alguno de los deman.d1ll1les, por romo por ejemplo la seilora Arrueno Pérez. Los referidos Drs, ratificaron rus respectivos informes deforma individual. Posrenonnenle COlll Jirrecieron juntos los Dm. Sártcllez Alvarez-Pedrosa y Fertcirós 'j Dmnlnguez (especialistas en radiologla), LópezOuilll!n (neumólogo) y Dra. Garcia Ibarrola, a los efcétos ralificllr.ecada uno en S\lS respeetívos mformes y rosponden de forma sueesiva a las pregtmtas formuladas por los Letrados sobre cada uno de los informados. CQ:n carlicter general, el Dr. Álvarez Lyon Pedroso mailifest6 que las pillea pleurales se provocan como r<lltcción a diversos agentes tóxicos, PuWen tener OlrliS causas adenrás del contacto oon el asbesto, como puede ser tuberculosis (> traumas. pero si llo COl1cm:ren estas otras causas, ba de eonc1ulrse ljue se deben a exposición al resto, peto que en todo caso.no son una 1Ilaníi'bslllción. premaligna; y que calcificación qllíere decir que las placas son más viejas, que apareeen COll k>s mos. En cuan:to a la expresión engrosamientos al'icales, el doctor López Gulllén mlulifestó que ouando háy lesión apícalla causa en persona'! de edad avanzada como la de los informados, en el 99% de los CilSQsse puede asegwar que son debidas a un I'roeaoo infiamalorio : redio especifico, tubercnlo$o, antiguo. OCTAVO.- DIAGNÓSTICOS, POSIBLES SECUELAS E INDEMNIZACIONES. A tal efecto, son de especial interés los infomles individuales elaborados por el Dr. D. Anselmo LóPe ;. Gui11én" esp~ial 5lit 00 Neumología, precisando éste, en. eada uno de ellos, que!tan sido realizados en base a ~t:loc\lll1entos aportados por los propios demandantes" e "informes radiológicos de los Dres. l"edrosa y Ferre:irós", siende éstos especialistas en Radiologla, La DfII. GlItcia Ibarrcla (Másteren Valoraoi6n del Daño Corporal), perito propuesta por la detnmdada, se lla>a para la emisión de S\lS informes, básicamente, en los elaborlldos por el Dr, D. Anselmo López Guilláll, según destaca de forma reiterada en acto de ratificación, Por su parte, el Dr, Muela Ribera (Máster en Valoración del Daño Corporal), pili:ltopropuesto por la parte demandante, en la totalldml de sus infonnes =onooe secuelas vtllorables; la'! valornciones que ñja por dlllios morales se consideran correctao. REFERENCL".S CONCREfAS,0" C.\pA ú'no DE LOS DEMANDANTES: DÑA. ARSENIA ALBlÑANA VEGA. 17
18 "L\I]'R,ESIÓN DIAGNÓSTICA" de los Drs, PedrOSl! y Fetreiws: "Engrosamientos aoicales de pmbable orillen inilamatotjo, Calcificaciones extensas compalibles con piacas pleur.ues, En esre caso la presencia de lesiones apioales, plantea también la posibilidad. de lesiones inflamatorias, Cambios cardiovesculares ccmparibles con )a edad, Los hallazgos de orejuela crecida y calcificación delanulus mitral, hacen deseable descilrtar l:línicamen\e insuíiciollcia mitral", DT, tópe ; Guilléll: 'Tipo de enfermedad 1'1europcbn<:>l1ilI': Plaea.~ Pleurales bil l ;: j les, algunas calcificadas, Repercusión funcional: Escasa, Puede realizar su AVD con solvencia, CONCLUsIONEs: Las HIl'lÍt!lciones que pueda tener son más ambulbles a su enfermedad ear<:liovaseu1iljr que a la enf~ pleurnl". 1'0!iíble ind.mnjzaci6n: El Dr, Muela Ribera reconoce secuelas valarl'bles, La DriL Garcla lbarrola no reconoce secuelas valorables,,planteada por el Sr. Letrado de la parte demandada la cuestión de si uo m~a a.l.g ín tipo de indemnízación, dada su repercusión funcional "escasa", que si esllirecollocida, se aclara por el Dr, López Gullen qllé tambien padece enfermedad cardiovascuw:, y le remite a su informe en el sentido de que las limitaciones son mas atribuibles a esta causa, y la Dra, Garcia-Ibllll'ola ma Úfiesla que se ha basa40 en. el infonne de! especialista, Indemnización por daño moral: ,19 tllj'lís, DÑA.l:'ILAR~P_,'. "IMPRESiÓN DíAGNOS:nCA" de los Dt$. Pedrosa y Ferrcir6s: "Las lesiones del lóbulo superior izquiordo, incluyendo Iingula,,son sospechosa. de int'(lll'l'lllció er6nica, tas áreas de baía d.msidad de la lateral p"dria tratarse de poonqtlíectasias, El eonjullto podría deberse!lf1ti.gua neumonía o cuadro sírnlllll'. Seria deseable evaluar con l romognúia oomputarízada"_ I Dr, L6pez Guilléu: ''Tipt> de enfermedad plettropulmona:r: EIJllrosamientos '1 placas 'Pl=.!ell. ReperCllSión funcional: No tiene, CONCLUSIONES: La patqlogia pleuropulmooar que presentllil no tiene repercusión en la función pulmonar". Posible in(iemniucml1: El Dr, Muela Ribera reconoce secuelas valorables, La Dra. Gatpja Ibarrola no reconoce secuelas valorable, I're,gunUido el Dr, López Guillen sobre el término "escasa" relativo a la Tepel'cusión ihncional que hace conslat en sn míonne, aclllill que, Com.\> ya precisó en el propio ínfunne. considera que 1. limitación es más atribuible a su emermedad cardio"sscular, y es por ello que la Dra, Gacc!a rbarrola manifiesta, por SlI parte, que no le reconoce valoración, Indemnización por d., moral: 64,61lJ,79 euros. I llña. ANTONIA B "L\1PRESION DJ:AGN STICA"cle ros Drs, Pedrosa y FmellÓs;., phteas pl_ales calcificadas diafragmáticlls compatibles con exposición al asbesto... No llay evidencia de asbestos;,". Dr, López Guillén: "Tipo de enfermedad pieuroputmonar' placas y bll.!amentos la
19 pleutales en ht6rax: dcuo. Repercusión funcional: No tiene estudios realizados. CONCLUSIONES: Mínima afectaci6n radiológica pleural, sin afectaci6n intérsticial y no consta repercusi6ll fun,'íollll1". Posible indemnización: El Dr. Muela Ribera reconoce secuelas valorables por dano morales. La Ora. Garcta-lbarrola no rlloonooo secuelas vajorables. IndemnizaciÓII por daño momi: ,l9 euros. D. EMILJOB_F. 'IMPRESIÓN DlAClNSTICA" de los Drs. Pedrosa y Ferreirós: "Placas pleurales en lllilbos. bemit6rax, especialmente llis diafragmáticas, compatibles con exposición a! asbesto. No hay evidencia radiológica de afectación pulmonar (asbestosis)" Dr. 1ópez Guillén; "Tipo de enfermedad pleuropulmonar: Placas pleurales. Sin patología intersticial. Repercusión funcional: No tíene. CONCLUSIONES: Afeetación pleural benigno (placas) sin repercusión fullcíi)nal''. Posible indemnización: El Dr. Muela Ríbera raconoce secuelas velorables. ladra. Oarc1a-lbarrola no reconoce secuelas valorables. El docror López Guillén m~fielltó que ~ste caso podría ser paradig nátioo de cómo si hace casi 30 afios se le diagnosticó la patología de placas pleural es, funcionalmente no han tenido repercusión. Indemnización por daií<l mofal: 43,019,19 euros. _ D.JQSÉMARÍA ~lvi4 nlmpresion DIAGNOSTICA" ele los Drs. Pedrosa '! Ferreir6s: "Placas pleurales calcificadas díafragmálicil!\ compatibles con Q:posícíón al asbesto. las densidades mencionadas en campos superiores pueden ser placas blandas en su ma)'tl!ía. En alguna se SOSpecha calcífic:ación... Abundantes placas blandas pleurales,. sobre todo ilil regiones superiores y lalerales. Focos puntuales decalificací6nen alguna deeuas. Calcificaciones de las deudas diafu gm;\.ticag en ambos lados. Todo ello compatible con exposioión al asbesto. No se aprecian signos de afectación pulmonar". Dr. L6pez Guillen: "Típ<l de enfermedad pleuri)pulnlonar: Placas pleurales. Sin patología intersticial. Repercusión funcional; Moderada altera~i6u ventilatoria restrictíva. Llama lu t ;onción ejempeorllllliento qoo se produce desde Enero-OO a Octllhre-07 (Las curvas espirornétrieas son aceptables). No se mencionan ~'ll les antecedentes otro tipo de enfermedades que pu~dan ser ca\lsa de restricción pulmonar. CONCLUSIONeS: Afectació!lpleural benigna, con moderada restn.cción de la función pull!l<l1lllr. Llama la ulenci6:nla cuída funciona! en un año. No justificable por su patología pleural". Posible ind~llillizaci<ill; El Dr. Muela Ribera reconoce secuelas valorables. reconociendc por indem!ri:taciones básicas permanentes 48 puntos, da do lugar a ,56 euros; por dañqs morales cclmplement:arios, en grado alto, ,19 euros; y por incapacidad permanente pareja! 19
20 1 en grado medio 8.615,84 euros. La Dra. Gerela-lbmola también re""uoce seouelas valorables, reduciendo a 2,4 puntos las correspondientes a indemnización básica por lesiones pennanenles, par la posibilidad de inlluencia de palclogías concomitantes, debido a qull al doctor l.ópez GuiIJén, corno manífiesta en SU informe, llama la atención la calda fun.elonal en un año, aclarando éste en acto de ratificación que esta,alda e. de más de un 200/0, y que no se corresponde con una evolución de plucas pleurales; en relación, a este informada, el Dr. López Guillén enfatiza especialmente, como 10 hace con motivo de otros informados, sobre que es imprescindible conocer toda la h.istoria laboral, incluso el paso por la escuela o por el semcío militar, con objeto de que se tenga constancia de la relación que pueda establecerse entre el sector en que haya tr.b~jado,o desmollado alguna parte de su vida, y la patologta que llatezca que pueda tener relación con el oonlilclo con el amianto, dad. la multitud de usos que se ha dado a ",,'te material, y dicha historia laboral debe figurar siempre, óe forma sistemática y exhaustiva; el Dr. prácticamente asegura que de Ill'l año a otro el empeoramienlc del Sr. Galvache no sedebe a lasplacll$ pleurales. Por ello, la Dra, García!barrola aprecia la concurrencia de causas concomitantes. pi)( lo que se considera correcta la indemnización de 22, euros fijada por ella, cantidad que,cíertamente, como destaca el: Sr. letrado la parte deillllndilll\:e, debe ser Jncremenlada con el fado!' de OOl'l'ecci6n del 0%, ascendiendo por tanto a 25,119,86 euros. En concepto de incapacidad pennilllenle Jlarcial, manifiesm la Dra, la "alqra en grado mínimo parque el informado sigue realiza tdo actividad laboral; indemnización 2.833,22 euro;, l'otlll; %1l,053,OS "liyos. l:ndmrt!líz.ción poi' daño1l,i(iral: ,79 euros. D,RAMÓNC_R" "IMPRESIÓN DlAGNÓrnCA"da los Drs. Pedrosa y Feueirós: "algunas de las IImágenes descrillls pudierllll deberse a placas blandas sin calelo que son muy diíiciles de di~ en placas de tórall. Los hallazgos de la hase derecha sugíeren lesión mlláwatoria, no aguda, La morfulogía de los vasos podlía sugerir una llteleclasia redonda en el 5enO de una lesión más compl~a..., Existen pocas dudas de la et",lucíól1 del proceso del lado derecho en espacie de tiempo trlltlswrddo erjlre.ambos estudios, lo que sugíere etiología. infiamalcria. Los otros hallazgos sugieren participación pleutal, probablemente pl.cas blandas, que habría que dilucidar con TAe... hallazgos gemales compatibles con exposición al asbesto. En el lado derecho, exisle una alteración neuro pulmollill' coocre!a de dificil int pretación. El dilliuóstico diferencial ha de incluir lllelectasla re&lnda, Es una alteración f=uel1temen!e asociada a enfermedad pleural. Seria muy deseable confinnar con TAC la evolnción,.,," Dr. López Guillén: "Tipo de enflia1l1edad pleuropulmonar: Placa.'; plem:allls. plllelogla intersticial.. Sin CONCLUSIONES: Patología pleural benigna ( :' aca.~, restricción pulmonar, Cu.'Vll]lO correcta". l"bsible indemnización: El Dr, Muela Ribera reconoce secuelas va]orables. I1teleetasia redonda). Moderada 20
SENTENCIA NÚMERO: 361/2012
AUD.PROVINCIAL SECCION N. 9 MADRID SENTENCIA: 00361/2012 AUDIENCIA PROVINCIAL DE MADRID Sección Novena SENTENCIA NÚMERO: 361/2012 RECURSO DE APELACION 737/2010 Ilmos. Sres. Magistrados: D. JUAN LUIS GORDILLO

References: Artículo 46
 artículo 20
 artículo 7
 Real Decreto 
 Resolución 
 artículo 1104
 artículo 1902
 Real Decreto