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Timestamp: 2018-03-20 23:27:46+00:00

Document:
Gaceta: LXIII/2PPO-50/67444
De los Senadores Yolanda de la Torre Valdez, Silvia Guadalupe Garza Galván y Ricardo Barroso Agramont, con proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable.
Propone promover el reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado de las mujeres rurales, como partícipe económico del desarrollo rural.
Señala que en el Programa Especial Concurrente se fomentarán acciones para la inclusión de las personas con discapacidad y otros grupos vulnerables, así como promover el empoderamiento y el acceso a los derechos humanos de las mujeres.
It proposes to promote recognition of unpaid domestic work of rural women as an economic participant in rural development.
It points out that the Special Concurrent Program will promote actions for the inclusion of persons with disabilities and other vulnerable groups, as well as promote empowerment and access to the human rights of women.
Articles Reform: Reform articles 5, 15 and 162 of the Sustainable Rural Development Law.
La suscrita YOLANDA DE LA TORRE VALDEZ, Senadora de la República e integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con fundamento en lo expresado en los artículos 71, fracción II y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y conforme a lo dispuesto por los artículos 8, numeral 1, Fracción I; 163 y 164 del Reglamento del Senado de la Republica, someto a consideración de esta honorable asamblea la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA LEY DE DESARROLLO RURAL SUSTENTABLE, en materia de grupos vulnerables, de acuerdo a la siguiente:
La Fracción XX del Artículo 27 Constitucional, decreta la responsabilidad del Estado para promover el Desarrollo Rural, en los términos del siguiente texto:
El Estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural integral, con el propósito de generar empleo y garantizar a la población campesina el bienestar y su participación e incorporación en el desarrollo nacional, y fomentará la actividad agropecuaria y forestal para el óptimo uso de la tierra, con obras de infraestructura, insumos, créditos, servicios de capacitación y asistencia técnica. Asimismo, expedirá la legislación reglamentaria para planear y organizar la producción agropecuaria, su industrialización y comercialización, considerándolas de interés público.
El México rural es una combinación de factores, entre los cuales destacan, la escasa densidad de población en sus comunidades, la prevalencia de las actividades primarias como medio de productividad y subsistencia y la marginalidad del desarrollo enfocado en las actividades económicas secundarias y terciarias. Igualmente, la composición social es distinta a los centros urbanos, puesto que las comunidades rurales presentan índices mayores de violencia intrafamiliar, migración, pobreza, analfabetismo o rezago escolar y sobre todo mantienen una heterogeneidad étnica, lingüística y cultural.
Para establecer una definición mayormente clara sobre lo rural” en México se cita el siguiente trabajo de investigación:
La definición de lo rural acotada exclusivamente en términos del tamaño de la población sigue siendo un marco de referencia fundamental para el desarrollo de investigaciones y la elaboración de la política pública en México. En este sentido, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) define como rural las localidades de2 500 y menos habitantes. No obstante, desde la década de 1990 a la fecha esta posición se ha cuestionado con más insistencia por ser una visión en extremo simplificada de lo rural. Más aún cuando el desarrollo científico y tecnológico vinculado con el análisis espacial y los sistemas de información geográfica ofrecen otras opciones para la operacionalización de conceptos complejos como éste.
En cuanto al sector agropecuario, que ha sido un eje estructurador de lo rural en México, la situación es más bien desfavorable. De acuerdo con un estudiode Naciones Unidas-CEPAL (2006), para el periodo de 1994-2004, el sector agropecuario en México representó en promedio un poco más de nueve por ciento del PIB total y las exportaciones agroalimentarias, un seis por ciento del total; asimismo, continuó la tendencia a la reducción de precios reales agropecuarios y el deterioro de los ingresos de los productores.
El contraste del nivel de vida entre lo rural y lo urbano es significativo; para el año 2010, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL, 2012) estimó que 65 por ciento de la población rural vive en condiciones de pobreza, en tanto que en las ciudades desciende a 45 por ciento. De hecho, residir en un área rural ha sido la característica fundamental para definir el perfil de pobre en México.
Finalmente, en cuanto a la situación de las localidades rurales o pequeñas (menores de 2 500 habitantes) se observa una tendencia decreciente. En el año 2000 la población rural significaba 25.4 por ciento de la población total del país, mientras que diez años más tarde, en 2010, descendió a 22.2 por ciento (INEGI, 2013). (Gonzalez A. & Larralde C., 2013)
La dimensión de la sociedad rural mexicana ha sido estudiada a detalle por diversas instituciones e investigadores, derivado de la lectura de diversas fuentes se citan a continuación diversas publicaciones que sustentan los motivos de la Iniciativa.
Desde el ámbito de la política, existen por lo menos dos razones importantes para realizar un estudio independiente sobre la pobreza en México. La pobreza extrema es, principalmente, aunque no de manera exclusiva, un fenómeno rural: aunque sólo una cuarta parte de la población mexicana vive en zonas rurales, cerca de dos terceras partes de la población en pobreza extrema habita esas áreas. La pobreza rural difiere de la urbana en muchos aspectos importantes. Existen diferencias en las fuentes de ingreso entre los pobres rurales y los urbanos. La presencia de grupos indígenas es mucho mayor en las zonas rurales y los sistemas de producción, al igual que los riesgos económicos y de otros tipos que enfrentan los habitantes en condiciones de pobreza de las zonas rurales, así́ como sus estrategias para enfrentarlos difieren de las de aquellos que habitan en las zonas urbanas. (BM, 2004)
El estudio anteriormente citado describe que existe un beneficio sustantivo para combatir la pobreza rural, a través de la explotación de ciertos mecanismos de seguridad como son la agricultura de subsistencia y los vínculos en las comunidades.
En 2004, el 28 por ciento de los habitantes en zonas rurales se encontraba en niveles de pobreza extrema y el 57 por ciento en situación de pobreza moderada.Así́, aunque sólo una cuarta parte de la población mexicana vive en zonas rurales, en estas regiones reside el 60.7 por ciento de la población en pobreza extrema y el 46.1 por ciento de los moderadamente pobres del país. (BM, 2004)
De lo anterior es necesario reconocer los nuevos retos que enfrenta el México rural, es decir una pérdida en la capacidad productiva, migración principalmente de los varones hacia otras fuentes de empleo, despoblamiento de las comunidades rurales, entre otros factores que a continuación se detallan:
En las últimas décadas, se ha propuesto un enfoque denominado Nueva Ruralidad, el que pretende explicar las transformaciones que presentan los espacios rurales (urbanización del campo, precarización del empleo agrícola, la diversidad económica, entre otras). Para De Grammont la nueva ruralidad es una nueva relación “campo-ciudad” en donde los límites entre ambos ámbitos de la sociedad se desdibujan, sus interconexiones se multiplican, se confunden y se complejizan. Para Llambí, la nueva ruralidad en América Latina tiene que ver con procesos de transformación tanto de las condiciones de producción y reproducción de los habitantes rurales. Patricia Arias, para el caso de México, observa que la nueva ruralidad es el resultado de procesos locales intensos y muy complejos, que buscan alternativas económicas y de sistemas de trabajo que han podido mitigar la pérdida de actividades y empleos agropecuarios por parte de las localidades, su gente, su historia y sus recursos (Salas, 2006: 4-6).
Los espacios rurales no son homogéneos, los aquejan diferentes problemas, en distintas intensidades, por lo que es necesario clasificarlos de forma más específica o medir su grado de ruralidad, para así asignar recursos y diseñar planes de desarrollo rural que sean más específicos para cada grupo y, por ello, más eficientes.
El caráctereconómico, social y ecológico de los lugares denominados rurales varíagradualmente a través de nuestro país. Las economías de algunos de estos lugares se ven mermadas, principalmente las que aún dependen de la agricultura, la ganadería y la explotación de recursos forestales, lo que ha ocasionado que la población emigre a las ciudades en busca de mejores fuentes de ingresos y servicios. (Zamudio, Corona, & Lopez, 2008)
La dimensión de lo rural, no sólo incluye a los recursos sino fundamentalmente a las personas que habitan dichas poblaciones. Las personas se relacionan e interactúan formando un tejido social que guarda particulares características,
En el diseño y construcción de una medición de lo rural, además de reflexionar sobre las dimensiones que deberán estar representadas, se deben considerar aquellas que es necesario dejar de utilizar. Trabajos recientes han tratado este punto y es posible identificar al menos tres dimensiones que ya no se usan en las mediciones de lo rural: a) la ruralidad como atraso y subdesarrollo (falta de servicios urbanos, desempleo y empleo precario); b) la noción de que una base económica esencialmente agrícola da el paso de forma gradual a una economía más diversa (servicios, comercio e industria); y c) la definición de lo rural a través de la asociación con una serie de características sociodemográficas, como pueden ser la adscripción a ciertos grupos étnicos o la dinámica migratoria. (Gonzalez A. & Larralde C., 2013)
Considerar la población rural en México requiere como se ha citado anteriormente una redimensión de sus factores principales, en cuanto a la población los principales indicadores se refieren a continuación
La población rural se encuentra altamente dispersa: 24 millones de personas viven en más de 196,000 localidades remotas y 13 millones adicionales viven en cerca de 3,000 localidades rurales semiurbanas. Causas de esta dispersión son el caráctermontañoso de una gran parte del territorio mexicano, y en alguna forma también la atomización de la tierra y la falta de claridad en la de nación de derechos de propiedad asociada al régimen de propiedad social. En consecuencia, desde la distribución de tierras que siguió́ a la Revolución Mexicana, muchos propietarios de tierra y sus descendientes tenían fuertes incentivos a permanecer cerca de su tierra, pero lejos de los mercados y servicios públicos, quedando restringidos a la agricultura de subsistencia o de baja productividad.
La evolución demográfica de las áreas rurales ha sido significativamente distinta a la del resto del país. En comparación al rápido crecimiento y concentración de la población urbana, la población rural, permaneció́ relativamente estable y dispersa durante la segunda parte del siglo XX, y por tanto disminuyendo en términos relativos. A partir de 2000, la población en localidades rurales dispersas se redujo también en términos absolutos. Esta reducción es resultado de dos efectos combinados: las menores tasas de fertilidad durante la última década, que ha disminuido significativamente la tasa de dependencia de niños y adultos mayores; y la migración de jóvenes a ciudades medianas y al extranjero, que a su vez ha traído múltiples efectos económicos y sociales, incluyendo la feminización de la población rural, un aumento en la tasa de dependencia de adultos mayores y el incremento de las remesas como fuente de ingreso. (OCDE, 2007)
Los estándares de vida de la población rural son significativamente menores que los de la población urbana y la diferencia entre ellos es mayor que en el resto de los países de la OCDE. Mientras que el PIB per cápita promedio en áreas urbanas es 41 % mayor que el promedio nacional, en los municipios rurales dispersos y rurales sema-urbanos, es 73 % y 57 % menor que el promedio nacional respectivamente. De hecho, con excepción de ciertas áreas del norte, casi todas las regiones predominantemente rurales tienen un PIB per cápita menor a 50% del promedio nacional, cuando en general el promedio entre los países de la OCDE para estas áreas es 82 % del promedio nacional. A pesar de reducciones recientes en los niveles de pobreza desde su máximo alcanzado durante la crisis de 1995-96, 56 % de la población rural vive en condiciones de pobreza y 28 % en pobreza extrema. (OCDE, 2007)
La dificultad y costo de proveer servicios públicos a localidades dispersas tiene implicaciones en los estándares de vida de la población rural. Las localidades menos accesibles enfrentan bajos niveles de infraestructura y servicios de educación y salud. Solamente 68 % de los hogares en municipios rurales dispersos contaba con piso firme, solo 52 % con drenaje, 87 % con electricidad y 16 % con servicio telefónico en 2000. La escolaridad promedio es menor a 5 años en municipios rurales en contraste con 7.8 en áreas urbanas y 9.7 en la Ciudad de México. Solo cerca del 80 % de los hogares en localidades rurales dispersas tiene acceso a servicios de salud a una distancia menor a 5 kilómetros, los cuales cuentan con 22 camas de hospital y 96 médicos por cada 100,000 habitantes, en contraste con las 109 camas y 179 médicos en áreas urbanas. Estos hechos se reflejan en la esperanza de vida, que en ciertas localidades rurales es 10 años menor que en la Ciudad de México y la tasa de mortalidad infantil que llegan a ser tres veces mayor que en la capital. (OCDE, 2007)
Esta conceptualización somera del término rural y su problemática conduce a la Iniciativa a reflexionar sobre las mujeres rurales y su entorno, la manera en cómo viven y acceden al desarrollo a través de sus derechos humanos, conocer su realidad, aproximarnos a sus problemas nos permite proponer acciones para reducir la desigualdad en la que viven.
Es por tanto que la Iniciativa se pronuncia por una reforma a la Ley General de Desarrollo Rural Sustentable, que incorpore acciones pertinentes para la visibilización y el empoderamiento de las mujeres rurales en México.
Uno de los principales retos que enfrentan las mujeres rurales, es el nulo reconocimiento a sus labores no remuneradas, el quehacer del hogar, el trabajo en el traspatio, el acarreo de combustible y el cuidado de huertas o animales de granja, son labores indispensables para la manutención de su familia.
El trabajo doméstico es el trabajo fundamental de las mujeres en el país: 8.7 millones de mujeres rurales de 12 años y más (95.5%) realizan este trabajo. Además del trabajo que las mujeres realizan en la casa, se ocupan de otras actividades consideradas como una extensión de sus labores domésticas y que, por lo mismo, no han sido valoradas. El trabajo doméstico como consecuencia o resultado histórico de una división del trabajo (público y privado), asigna de forma exclusiva la responsabilidad, cuidado de los hijos e hijas y el trabajo de los quehaceres del hogar a las mujeres; es una de las áreas críticas y discriminatorias que ha limitado, obstaculizado e impedido su acceso a los recursos productivos, recreativos y sus beneficios, así como su participación pública y política en las instancias de toma de decisiones y al ejercicio del poder. Es decir, el trabajo doméstico asignado casi exclusivamente a las mujeres ha implicado un serio obstáculo a su desarrollo humano.(Zamudio Sanchez & Nuñez Vera, 2011)
El aporte de las mujeres ha sido fundamental para la reproducción de la familia, la comunidad y la sociedad, su participación en actividades domésticas, en el proceso de producción y en diversos proyecto ha apuntalado el desarrollo de la sociedad en general. Por ejemplo, las mujeres rurales participan en el mantenimiento y reproducción del grupo doméstico a través de la combinación del trabajo en la parcela, traspatio y casa, con actividades reproductivas y productivas agrícolas, pecuarias, artesanales y en la toma de desiciones en cuanto al autoconsumo y el manejo de excedentes. Sin embargo todas estas actividades no son reconocidas como tales y son vistas como parte de su naturales, obligación o responsabilidad, por el hecho de ser mujeres. Ellas mismas dificilmente cuestionan la sobrecarga de trabajo o nulo acceso a los recursos y tecnologías. (Zamudio Sanchez & Nuñez Vera, 2011)
[…]por ejemplo el traspatio, un espacio importante para los grupos domésticos rurales, pero que implica para las mujeres una sobrecarga de trabajo, Zapata y López, encontraron que al menos 63.5% del trabajo de traspatio lo realizan las mujeres. Las actividades de traspatio requieren de tiempo y esfuerzo para las mujeres los siete días de la semana, ya que la alimentación limpieza y otros cuidados para los animales son diarios, de lo contrario se estaría en riesgod de mortandad de ellos. (Zamudio Sanchez & Nuñez Vera, 2011)
Este diagnóstico involucra una serie de datos que permite comprender el entorno, mayormente invisible, donde se desenvuelven las mujeres rurales en México y que las convierte en uno de los grupos más desprotegidos y marginados del desarrollo en México; los principales datos que manifiestan el rezago en que se encuentran las mujeres rurales se citan a continuación.
En cuanto a la distribución por sexo, hasta el año 2006, la población rural estaba compuesta por proporciones relativamente iguales de hombres y mujeres, 51.83% (12.55 millones) y 48.16% (11.66 millones) respectivamente. La población femenina que habitaba en las poblaciones rurales equivalía al 23.06 de las mujeres residentes en la República Mexicana. (Zamudio Sanchez & Nuñez Vera, 2011)
En las tres últimas décadas se registró un acelerado proceso de feminización de los mercados de trabajo rurales, como resultado del creciente deterioro y crisis del campo: bajos índices de producción, insuficiencia de créditos y falta de empleo. Un creciente número de mujeres campesinas se incorporaron a actividades económicas, a este fenómeno se le conoce como feminización de la agricultura, en donde las mujeres rurales se han tenido que adaptar a las condiciones de marginación y crisis en que viven, incrementando su carga de trabajo por su participación en el ámbito extra doméstico. (Zamudio Sanchez & Nuñez Vera, 2011)
Las mujeres rurales además de la producción agrícola, emplean un buen número de horas del día elaborando, preparando y vendiendo alimentos, recogiendo combustible y agua y realizando faenas en el hogar, además de la crianza y cuidado de los hijos e hijas y de las personas adultas mayores. La mayoría de estas mujeres no reciben remuneración por el trabajo que realizan, incluso, en su actividad económica reciben pago por debajo del estimado para los varones. Por ello las mujeres rurales son discriminadas en cuanto a los ingresos que perciben y sobreexplotadas en términos del tiempo y el trabajo que realizan. (Zamudio Sanchez & Nuñez Vera, 2011).
Actualmente el Gobierno Federal mantiene el Programa de Apoyo para la Productividad de la Mujer Emprendedora (PROMETE) y el Programa Nacional de Financiamiento al Empresario y la Mujer Rural (PRONAFIM), los cuales estimulan y apoyan la participación económica de las mujeres en el medio rural.
Sin embargo, es necesario y fundamental que la Ley General de Desarrollo Rural Sustentable, contenga acciones que visibilicen y reconozcan la aportación del trabajo doméstico de las mujeres rurales y su contribución al desarrollo económico de sus comunidades.
El 15 de octubre ha sido fijado por la Organización de las Naciones Unidas como el Día Internacional de las Mujeres Rurales, que este año alienta al empoderamiento de este grupo social a través de los Objetivos de Desarrollo Sustentable, destacando lo siguiente:
Es entonces que la iniciativa se inscribe dentro de las intenciones propuestas por la Organización de las Naciones Unidas en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, acordes a los Objetivos de Desarrollo Sustentable, fijados como metas para el año 2030.
Principalmente asegurando la seguridad jurídica en cuanto a la tenencia de la tierra, la igualdad acerca de los ingresos y fundamentalmente el reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado como partícipe de la economía de sus comunidades.
A continuación presenta un cuadro comparativo del proyecto de iniciativa con la Ley de Desarrollo Rural Sustentable.
Artículo 5o.-En el marco previsto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Estado, a través del Gobierno Federal y en coordinación con los gobiernos de las entidades federativas y municipales, impulsará políticas, acciones y programas en el medio rural que serán considerados prioritarios para el desarrollo del país y que estarán orientados a los siguientes objetivos:
VI.(No hay correlativo)
VI.Promover el reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado de las mujeres rurales, como partícipe económico del desarrollo rural.
X. Equidad de género, inclusión de las personas con discapacidad y otros grupos vulnerables, la protección de la familia, el impulso a los programas que promuevan el empoderamiento y el acceso a los derechos humanos de las mujeres,los jóvenes,ylos grupos vulnerables, en especial niños, personas con discapacidad, indígenas, personas con enfermedades terminales y personas adultas mayoresen las comunidades rurales;
XI – XIV…
XV. Protección a los trabajadores rurales en general y a los jornaleros agrícolas y migratorios en particular;…
XV. Protección y fomento para la igualdad en las condiciones laborales e ingresos, a los trabajadores rurales en general y a los jornaleros agrícolas, mujeres y trabajadores migratorios en particular;…
Artículo 162.-Para la atención de grupos vulnerables vinculados al sector rural, específicamente etnias, jóvenes, mujeres, jornaleros, adultos mayores y personas con discapacidad, con o sin tierra, se formularán e instrumentarán programas enfocados a su propia problemática y posibilidades de superación, conjuntando los instrumentos de impulso a la productividad con los de carácter asistencial, priorizando su inclusión y empoderamiento en igualdad de condiciones, y con la provisión de infraestructura básica, así como con programas de empleo temporal que atiendan la estacionalidad de los ingresos de las familias campesinas, en los términos del Programa Especial Concurrente.
Es por lo antes expuesto y de acuerdo a los artículos citados en el proemio que se presenta ante esta H. Soberanía el siguiente:
Único. –Seadiciona la fracción VI del artículo 5º y se reforman las fracciones X y XV del artículo 15 y el artículo 162 de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable para quedar como sigue:
Artículo 5o.- En el marco previsto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Estado, a través del Gobierno Federal y en coordinación con los gobiernos de las entidades federativas y municipales, impulsará políticas, acciones y programas en el medio rural que serán considerados prioritarios para el desarrollo del país y que estarán orientados a los siguientes objetivos.
VI. Promover el reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado de las mujeres rurales, como partícipe económico del desarrollo rural.
XI - XIV…
XV.- Protección y fomento para la igualdad en las condiciones laborales e ingresos, a los trabajadores rurales en general y a los jornaleros agrícolas, mujeres y trabajadores migratorios en particular;…
Artículo 162.- Para la atención de grupos vulnerables vinculados al sector rural, específicamente etnias, jóvenes, mujeres, jornaleros, adultos mayores y personas con discapacidad, con o sin tierra, se formularán e instrumentarán programas enfocados a su propia problemática y posibilidades de superación, conjuntando los instrumentos de impulso a la productividad con los de carácter asistencial, priorizando su inclusión y empoderamiento en igualdad de condiciones, y con la provisión de infraestructura básica, así como con programas de empleo temporal que atiendan la estacionalidad de los ingresos de las familias campesinas, en los términos del Programa Especial Concurrente.
Dado en el Pleno del Senado de la República a los quince días del mes de noviembre de 2016.
BM. (2004). La Pobreza Rural en Mexico. Generacion de Ingreso y Protección Social Para los Pobres.
Gonzalez A., S., & Larralde C., A. (2013). Conceptualización y Medición de lo Rural. Una propuesta para clasificiar el espacio rural en México. En CONAPO, La situación demográfica de México en 2013. México, México: Consejo Nacional de Población.
OCDE. (2007). Revisión de la Política Rural en México. (OCDE, Ed.) México, México, México: SAGARPA.
Zamudio Sanchez, F., & Nuñez Vera, M. (2011). Género Inequidad y Medición. Texcoco, Estado de México, México: Universidad Autónoma Chapingo.
Zamudio, F., Corona, A., & Lopez, I. (Agosto de 2008). Un índice de ruralidad para México. Espiral, Estudios sobre Estado y Sociedad, XIV(42), 179-214.
Disponible en: http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/rural-women-food-poverty
http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=67444

References: Artículo 27

Artículo 5

Artículo 162
 artículo 5
 artículo 15
 artículo 162

Artículo 5

Artículo 162