Source: http://docplayer.es/1657271-Delitos-especiales-y-de-infraccion-de-deberen-el-anteproyecto-de-codigo-penal.html
Timestamp: 2018-05-26 09:20:51+00:00

Document:
Delitos especiales y de infracción de deberen el Anteproyecto de Código Penal - PDF
Download "Delitos especiales y de infracción de deberen el Anteproyecto de Código Penal"
Miguel Ángel Díaz Valdéz
1 OSSANDÓN, Mª Magdalena. Delitos especiales y de infracción de deber en el Anteproyecto de Delitos especiales y de infracción de deberen el Anteproyecto de Código Penal María Magdalena Ossandón Widow Doctora en Derecho. Profesora de Derecho Penal de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Resumen El inciso segundo del artículo 45 del anteproyecto de Código penal dispone la atenuación obligatoria de la pena para los partícipes en quienes no concurran las calidades que constituyen el fundamento de ilicitud del hecho punible. En el trabajo se estudia el alcance de esta disposición y su eventual compatibilidad con la categoría de los delitos de infracción de deber, que se superpone a la tradicional distinción entre delitos especiales propios o impropios. Este análisis de la compatibilidad teórica de la categoría, en la Parte General del anteproyecto, se complementa con el de su admisibilidad en relación con la concreta tipificación de algunos delitos en su Parte Especial (torturas, malversación, infidelidad en la custodia de documentos, detención ilegal y parricidio). Todo ello va antecedido de un estudio sobre el concepto de delito de infracción de deber, sus efectos, las críticas ha que ha sido sometido y su refutación. Palabras clave Delitos de infracción de deber, delitos especiales, comunicabilidad, obligado especial, autoría, participación Abstract The second interjection at the 45 article of the draft for the new Penal Code arranges the obligatory attenuation of the penalty for the participatants on whom do not concur the qualities that constitutes the illegal foundation of the punishing act. This text studies the reach of this disposition and its possible compatibility with the offenses related to breach of duty category. This type of offenses superposes with the traditional distintion of proper and improper special offences. This analisis of the teorethical compatibility of the category, at the draft s general part, complements with the analisis of its admissibility in relation with the legal description of some offenses at the special part (tortures, embezzlement, infidelity at documents custody, illegal halting and parents murder). A previous study on the concept of the offenses related to breach of duty, its effects, the critics it has gone trought and its rebuttal. Recibido el 20 de abril y aprobado el 4 de mayo de
2 Keywords Offenses related to breach of duty, special offenses, communicability, specially forced person, authorship, participation. Introducción El objeto de este trabajo es estudiar la forma cómo el Anteproyecto elaborado por el Foro penal para un nuevo Código penal chileno aborda la cuestión de los delitos especiales. Más precisamente, interesa el problema que ofrecen los delitos en que la calidad especial del autor constituye el fundamento de la ilicitud del hecho, en los que resulta especialmente difícil determinar cuál ha de ser el tratamiento adecuado que deben recibir quienes en ellos intervienen. 1. El artículo 45 inciso segundo del Anteproyecto de Código penal El tema es abordado en el inciso segundo del artículo 45 del Anteproyecto de Código penal. Refiriéndose a las calidades y circunstancias que consistan en la disposición moral del sujeto, en sus relaciones particulares con el ofendido o en otra causa personal, dispone:... Cuando tales calidades o circunstancias constituyan el fundamento de la ilicitud del hecho punible, a aquellos partícipes en quienes no concurran, se les impondrá la pena inmediatamente inferior en grado a la que les correspondería según las reglas generales, siempre que hayan tenido conocimiento de ellas antes o en el momento de la realización o de su cooperación para el delito. Con esta norma se pretende superar la tradicional discusión suscitada a propósito del actual artículo 64 del Código penal de 1874, norma que ha sido utilizada para fundamentar las diversas posiciones sobre la comunicabilidad o incomunicabilidad de las calidades especiales que ciertos tipos exigen que concurran en el autor del hecho. En efecto, la disposición propuesta se inclina por la que, en los últimos tiempos, ha sido la solución mayoritaria en doctrina y jurisprudencia, esto es, la de incomunicabilidad limitada. Según esta teoría se debe estructurar una respuesta diversa según se trate de delitos especiales propios o impropios. En éstos últimos la existencia de un tipo común subyacente permite dividir el título de imputación, sancionando al intraneus por el delito especial impropio en el que la calidad especial es entendida como una mera agravante- y al extraneus por la figura común paralela. En los delitos especiales propios, en tanto, las calidades especiales exigidas en el tipo se comunican al partícipe, quien es sancionado por el tipo especial para evitar su impunidad. Ahora bien, esta solución representa en la actualidad una doble incoherencia valorativa. Porque sancionar al extraneus según el mismo título por el que se castiga al intraneus en un delito especial propio implica, por una parte, que a ambos se les juzga con igual parámetro, a pesar de que en el primero no concurren las circunstancias personales que fundamentan el ilícito en cuestión y, en particular, a pesar de que en su caso no existe una infracción del deber específico del autor. Por otra parte, esto entraña un tratamiento desigual del partícipe no cualificado según se esté ante un delito especial propio o impropio. En el primer caso, 2
3 como decíamos, se le sanciona con el mismo rigor que al intraneus, mientras que en el segundo su responsabilidad resulta atenuada, porque la pena se fija de conformidad con un delito común de menor severidad. En otras palabras, se atenúa la responsabilidad penal cuando la calidad especial sólo modifica la gravedad del hecho, mientras que ello no ocurre cuando la fundamenta 1. El precepto contemplado en el anteproyecto supera estas dificultades y adopta una solución de atenuación para el extraneus, similar a la recogida en la legislación comparada. Así, por ejemplo, en Alemania el 28.I StGB determina una atenuación especial obligatoria para los casos en que en el partícipe no concurran las características personales que fundamenten la punibilidad del autor. El ordenamiento español contempla una solución parecida en el art CP de 1995 (incorporado por la LO 15/2003 de 25 de noviembre) con atenuación facultativa de la pena al inductor o cooperador necesario en quien no concurran las condiciones, cualidades o relaciones personales que fundamentan la culpabilidad del autor 2. De este modo, sea porque se atenúa la pena en relación con el delito especial propio o porque se sanciona en virtud del tipo común paralelo al delito especial impropio, el resultado es que al extraneus siempre se le impondrá una pena menor que al intraneus, solución que se corresponde con el menor injusto que representa su conducta 3. Pero dentro de este ámbito de solución, cabe plantear algunas cuestiones que el artíulo 45 del Anteproyecto puede suscitar, así como la compatibilidad de esta norma y del resto del articulado con las modernas propuestas de fundamentación y tratamiento de los delitos especiales, en particular, con la categoría de los delitos de infracción de deber. Antes de abordar el punto, conviene recordar brevemente en qué consiste esta última. 2. Los delitos de infracción de deber Fue Roxin quien identificó originariamente esta categoría de delitos Pflichtdelikten hace ya cuatro décadas 4. Al enfrentarse al problema de la intervención del extraneus en delitos especiales concluye que hay figuras en las que el autor la figura central del suceso acaecido 5, no es quien domina el hecho. En efecto, en los delitos en que se requiere una calidad especial en quien realiza la conducta ocurre que si quien tiene el dominio del hecho es un sujeto que no goza de dicha calidad es un extraneus, en virtud del principio de legalidad no podrá ser sancionado como autor por el tipo correspondiente. Tal sería el caso, 1 Por estas razones la solución actual no resulta satisfactoria, y tal vez sea de lamentar que uno de los últimos defensores de la tesis de la incomunicabilidad extrema como el prof. Cury, la haya abandonado, optando por la solución diferenciadora. Para ello ha considerado decisivo el problema de las lagunas de punibilidad a que conducía su opinión anterior, vid. CURY URZÚA, E.: Derecho penal. Parte general, Ediciones Universidad Católica de Santiago, 2004, p Con anterioridad a esta norma la jurisprudencia había llegado a la misma conclusión acudiendo al instituto de la analogía in bonam partem: la pena del partícipe extraneus era atenuada aplicándole la circunstancia atenuante analógica del art CP, por no concurrir en él la calidad especial exigida en el tipo. 3 Aboga de lege ferenda por una rebaja de ese tipo GRISOLÍA, F.: La comunicabilidad en los delitos de malversación y fraude, en Revista de Ciencias penales, 3ª época, Nº1, tomo XXXIV, 1975, p Inicialmente ROXIN, C.: Täterschaft und Tatherrschaft, 1ª ed., 1963, p. 352 y ss. 5 ROXIN, C.: Autoría y dominio del hecho en Derecho penal, trad. Cuello Contreras/Serrano González de Murillo de la 6ª ed. alemana, Madrid, Marcial Pons, 1998, pp. 42 y
4 por ejemplo, de una persona que, por medio de coacción (autor mediato), obtiene de un juez el pronunciamiento de una sentencia injusta. Esto se explica porque se trata de delitos en cuya configuración no se atiende a la naturaleza externa del comportamiento, sino que el fundamento de la sanción reside en el incumplimiento de las prestaciones ligadas a un determinado rol social especial. Estas figuras son las que Roxin denomina delitos de infracción de deber: «tipos penales en los cuales únicamente puede ser autor aquel que lesiona un deber especial extrapenal que existía ya con anterioridad a [la formulación] del tipo» 6. Delitos que se estructuran sobre la base de la infracción de un deber especial que recae sobre ciertas personas, deberes que están antepuestos en el plano lógico a la norma del Derecho penal y que, por lo general, se originan en otras ramas jurídicas 7. El resto de los ilícitos penales, en cambio, tiene como fundamento el deber general de respetar las normas. Pero estos delitos de infracción de deber no configuran un concepto diferente de autor, sino que son sólo una forma diversa de estructuración de los tipos penales. En ellos, el fundamento último de la punibilidad es también la lesión del bien jurídico, en tanto que el incumplimiento del deber especial fundamenta tan sólo la autoría. Uno de los principales corolarios que emanan de esta teoría es la que dice relación con la determinación de las formas de participación en el delito: en los delitos de infracción de deber sólo puede cumplir con lo descrito en el tipo la persona sobre quien recae el deber y lo quebranta y, por lo mismo, cualquiera que sea su actuación, ella cumple siempre el tipo 8. El dominio del hecho, en cambio, resulta irrelevante para determinar al autor de la infracción penal. Según el propio Roxin, es Jakobs quien ha realizado el mejor complemento y perfeccionamiento de su tesis inicial, aunque emplea una terminología parcialmente diferente y llega a conclusiones diversas 9. Ideas que han sido luego desarrolladas en especial por uno de sus discípulos, Javier Sánchez-Vera Gómez-Trelles 10. Desde la perspectiva de estos últimos autores, primero hay que considerar que entre los varios deberes generales que incumben a toda persona, por ser persona, el más general es el de no lesionar a los demás en sus bienes: neminem laede. Si alguien hace un uso arbitrario de su libertad, dañando los bienes de los demás, se le puede atribuir responsabilidad penal y deberá responder en razón del quantum de lo organizado. Este es el caso de los delitos de 6 ROXIN en Leipziger Kommentar zum Strafgesetzbuch, 25, número marginal 37, cit. por SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES, J.: Delito de infracción de deber y participación delictiva, Madrid, Marcial Pons, 2002, p ROXIN: Autoría y dominio del hecho en Derecho penal, ob. cit., p ROXIN: Autoría y dominio del hecho en Derecho penal, ob. cit., pp. 386 y ss., 399 y ss. 9 En realidad las transformaciones son importantes, tanto que se puede considerar que la categoría de los delitos de infracción de deber ha experimentado un cambio espectacular de la mano de JAKOBS y sus discípulos, así ROBLES PLANAS, R., La participación en el delito: fundamento y límites, Madrid, Marcial Pons, 2003, p En su tesis doctoral realizada en Alemania, publicada también en español: SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ- TRELLES, J.: Delito de infracción de deber y participación delictiva, Madrid, Marcial Pons,
5 organización que se corresponden con los denominados por Roxin como delitos de dominio en que el fundamento de la imputación es una organización defectuosa en que el autor, por ser causante, amplía su ámbito de organización sin consideración a terceras personas y a costa de éstas 11. En suma, ellos responden a la relación sinalagmática que existe entre libertad de organización, por una parte, y responsabilidad por las consecuencias de lo que se organice, por otra. Los delitos de infracción de deber, en cambio, tienen como fundamento de la imputación de responsabilidad una lesión del deber de comportamiento solidario que se exige en favor de un determinado bien jurídico, en virtud de una relación de carácter institucional. En estos delitos no se trata de preservar un bien ajeno de los efectos del propio ámbito de organización, sino de garantizar la propia existencia del bien en general o bien contra determinados peligros, solidariamente 12. La defraudación de la expectativa no se realiza con la creación de un riesgo prohibido, sino con el incumplimiento de un deber que surge de un estatus determinado. Existe una relación positiva entre el autor y el bien protegido 13, que da lugar al surgimiento de deberes de protección y favorecimiento del bien colocado dentro de la esfera jurídica de la persona especialmente obligada, quien no sólo debe abstenerse de dañarlo, sino que debe velar por su integridad frente a cualquier amenaza de peligro o de lesión 14. En consecuencia, la autoría se determina por la lesión del deber, en tanto que el dominio del hecho o el ámbito de organización es irrelevante. Ahora bien, a diferencia de Roxin, Jakobs entiende que dicha infracción no es sólo una regla para determinar la autoría sino, sobre todo, el fundamento de la imputación jurídico-penal. Con este fundamento, concluye que puede haber tipos formulados como delitos comunes que se convierten en delitos de infracción de deber cuando quien interviene es un obligado especial. Así, por ejemplo, la muerte de un hijo menor de edad es siempre delito de infracción de deber para los padres. Pero, por otra parte, no resulta suficiente la existencia de deberes aislados para configurar un delito esta clase, por lo que no todo delito especial configura a su vez un delito de infracción de deber. Para ser tal ha de tratarse de deberes relacionados con una institución que determine el estatus de la persona. Un estatus sólo se alcanza cuando el deber sancionado jurídico-penalmente forma parte de un haz de relaciones institucionalmente aseguradas (funcionario, padre, madre, tutor, la persona en quien se deposita la confianza, etc.), o bien, integra a un obligado en una institución (el testigo, en los delitos de testimonio, como cooperador con la Administración de Justicia...) JAKOBS, G.: Derecho penal. Parte general, trad. Cuello Contreras / Serrano González de Murillo, 2ª ed., Madrid, Marcial Pons, 7/56 (p. 258). 12 JAKOBS: Derecho penal. PG, ob. cit., 2/17 (p. 52). 13 JAKOBS: Derecho penal. PG, ob. cit., 29/106 (p. 1027). 14 Cfr. GARCÍA CAVERO, P.: La responsabilidad penal del administrador de hecho de la empresa: Criterios de imputación, Barcelona, J.M. Bosch, 1999, p. 43 y CARO JOHN, J.A.: Algunas consideraciones sobre los delitos de infracción de deber, en Anuario de Derecho penal, Asociación Peruana de Derecho penal, 2003, p JAKOBS: Derecho penal. PG, ob. cit., 25/46 (p. 877). 5
6 Por último, estas ideas han llevado a que el propio Roxin cambie una de sus tesis iniciales. Originalmente había identificado los delitos de omisión con los delitos de infracción de deber, pero ahora ha reconocido que ello no es así 16, pues no todos los casos de omisión punible implican necesariamente un deber especial ni, por tanto, un delito de infracción de deber. Los delitos de omisión pueden estar asociados a los deberes que surgen de las expectativas asociadas a toda persona, cualquiera, por el hecho de ser persona 17, sin responder a un estatus institucional. 2. Régimen aplicable a los intervinientes en un delito de infracción de deber Sin pretender profundizar en un tema que todavía requiere ser mejor estudiado y fundamentado, debemos indicar las principales consecuencias que trae consigo adoptar esta categoría de delitos para el tratamiento de las personas involucradas en ellos, distinguiendo según se trate de la persona especialmente obligada o de un tercero sobre quien no recae ningún deber institucional. Estas soluciones deberían regir también para los delitos que no han sido expresamente descritos como de infracción de deber pero que responden materialmente a esta categoría porque el sujeto involucrado es alguien institucionalmente obligado, como el caso del homicidio, cuando es el padre quien ha intervenido en la muerte de su hijo Obligado especial En primer lugar, el obligado especial o intraneus va a responder sólo y siempre como autor del delito, con independencia de la entidad de su contribución o del dominio que tenga sobre el hecho. El fundamento de su punibilidad es la infracción de un deber personal, que sólo puede tener lugar de modo individual y que no es cuantificable 18. En suma, el obligado especial ha nacido para ser sólo autor directo, y no así coautor, ni autor mediato, ni partícipe (instigador o cómplice) Vid. ROXIN: Täterschaft und Tatherrschaft, 7ª ed., Berlin, New Work, 1999, p SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES: Delito de infracción de deber y participación delictiva, ob. cit., p Cfr., con alusiones a MÜSSIG y JAKOBS, CARO JOHN: Algunas consideraciones sobre los delitos de infracción de deber, ob. cit., pp CARO JOHN: Algunas consideraciones sobre los delitos de infracción de deber, ob. cit., p. 70, conclusión a la que llega luego de analizar particularizadamente cada posible situación. En el mismo sentido, JAKOBS: Derecho penal. PG, ob. cit., 21/116 (p. 791). 20 Con ello se disuelve a este respecto el problema que surge cuando estamos ante un delito cometido por una persona cualquiera con la participación adicional de un sujeto especialmente obligado. Frente a esta cuestión, la solución tradicional ha sido castigar a cada uno según la naturaleza de su injusto; por ejemplo, a la mujer que induce al asesinato de su marido se la sancionaría como inductora de parricidio, mientras que al que comete el delito como autor de homicidio calificado. Pero también ha sido propuesta la solución contraria, es decir, que al intraneus se le sancione por el mismo título de castigo que al autor principal, considerando el rol garantizador y trascendental que representa el tipo penal en la teoría del delito, como elemento informador de todos los aspectos del delito, incluido el ámbito de la participación criminal. Entonces, si se estima que el hecho típico realmente perpetrado es el descrito en el delito común, en virtud del principio de accesoriedad al partícipe intraneus no se le puede sancionar por un título diferente, como partícipe en un delito que no se ha realizado. 6
7 Pero, aunque la infracción del deber no es cuantificable, puede existir una suerte de graduación del injusto o de las consecuencias de dicha infracción que se refleje en la penalidad imponible 21. Esto se verifica, por ejemplo, a través de tipos específicos, como en los delitos de parricidio (u homicidio con agravante de parentesco) y de abandono de menores o personas desvalidas cometido por un pariente; en ambos casos existe una infracción del deber institucional de protección que impone la relación paterno-filial o de parentesco, pero su cualificación es diferente. Otro tanto sucede con la incorporación de agravaciones o atenuaciones de pena en la regulación de un delito, como en el de malversación, en que suele contemplarse una pena diferente dependiendo del daño que se provoque a la función pública 22. El desvalor que implica el haber infringido un deber institucional ha de manifestarse en la sanción aplicable al obligado. Esto significa que en caso de existir un delito común subyacente que sancione conductas similares cometidas por cualquier persona, la pena para el sujeto institucionalmente obligado ha de ser mayor, porque además de afectar el mismo bien jurídico está infringiendo un deber. En cuanto a la naturaleza de la conducta del autor, en estos delitos no suele distinguirse entre comisión y omisión. En la medida en que exista la infracción de los deberes de protección del bien jurídico el delito se configura, siendo indiferente si el sujeto ha actuado (y en que medida) o se ha abstenido de hacerlo, pues en ellos el dominio del hecho es irrelevante. Por otra parte, cabe afirmar que para el obligado especial el delito cometido es simplemente y por completo un delito de infracción de deber, un delito especial respecto del cual no tiene sentido preguntarse si constituye un delito especial propio o impropio pues la existencia de un tipo común subyacente es absolutamente irrelevante 23. En el fondo, todo delito de infracción de deber tiene una base material similar a la de los delitos especiales propios y diversa a la de los delitos comunes: la calidad especial del autor es, también en estos casos, el fundamento de la ilicitud de la figura. Esto se advierte con mayor claridad, por ejemplo, cuando estamos ante un delito común cometido omisivamente por un obligado especial. En efecto, para sancionar una comisión por omisión es necesario que concurra una posición de garante. El fundamento de esta posición se configura, en muchos casos, por la obligación institucional que recae sobre determinados sujetos. Así, un padre puede ser sancionado como autor del homicidio omisivo Cfr., por todos, el voto minoritario del profesor Carlos KÜNSEMÜLLER L., en la SCA San Miguel (GJ Nº 117, p. 68). 21 A los modos de graduar el injusto que se indican habría que agregar la cuantificación de la infracción que puede existir en razón de la jerarquía de los obligados, como propone JAKOBS, G.: El ocaso del dominio del hecho. Una contribución a la normativización de los conceptos jurídicos (trad. Cancio Meliá), Rubinzal- Culzoni, Buenos Aires, 2000, p Así se contempla en la regulación propuesta para el delito de malversación en el Anteproyecto (art. 357). 23 Conclusión a la que llega SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES: Delito de infracción de deber y participación delictiva, ob. cit., pp. 249 ss. y 253 ss., que es particularmente alabada por JAKOBS al prologar su obra (p. 16). 7
8 de su hijo porque tenía el deber de proteger la vida de éste. Este deber es el que fundamenta la ilicitud del hecho, pues de no existir ese deber, la omisión no configuraría ningún ilícito. Queda claro, entonces, que un homicidio omisivo cometido por el padre es un delito de infracción de deber. Y existiendo tal deber, lo mismo puede decirse cuando ese delito se comete de modo activo; el fundamento del ilícito sigue siendo la infracción de un deber positivo de fomento y protección de un bien jurídico, deber que, obviamente, encierra en sí mismo el deber negativo de no dañarlo. En definitiva, cuando estamos ante un delito de infracción de deber no hay lugar para una diferenciación entre delito propio e impropio. En todos ellos la calidad especial del sujeto lo obliga, y la infracción del deber es lo que fundamenta el ilícito. O bien no existe una lesión de los deberes de una institución positiva y, entonces, no estamos ante un delito de infracción de deber tampoco impropio o bien existe tal lesión, pero la misma fundamenta también siempre la punibilidad del obligado especialmente Sujeto no obligado La sanción para el sujeto sobre quien no recae un deber institucional pero que interviene en el ilícito junto con alguien que sí está obligado es la cuestión que mayores conflictos genera y que todavía no parece completamente resuelta entre quienes adhieren a la teoría de los delitos de infracción de deber. En principio, el no obligado no podría ser sancionado en virtud de un delito de infracción de deber. Si el fundamento de la responsabilidad en esta clase de ilícitos es la infracción de deber, la persona sobre quien no recae ninguna particular obligación de protección o garantía de un bien jurídico no realizaría un ilícito punible. A él no le alcanzaría la norma de conducta presupuesta en el tipo 25. Se produciría su impunidad, al menos, en relación con los delitos especiales propios. En los impropios, en cambio, la existencia de un tipo paralelo configurado como delito de dominio podría servir como título de imputación suficiente para sancionar a aquel en quien no concurre la calidad especial exigida en el tipo, en la medida en que hubiere configurado su ámbito de organización de un modo deficiente que afecte al bien jurídicamente protegido. Esta situación resulta a todas luces insatisfactoria, fundamentalmente porque en los delitos especiales propios significa la impunidad de conductas que presentan merecimiento de pena pues realmente afectan un bien jurídico 26. Con todo, esto puede solucionarse a través de 24 SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES: Delito de infracción de deber y participación delictiva, ob. cit., p Es la solución que propone, desde su propia concepción crítica respecto de la teoría de los delitos de infracción de deber ROBLES PLANAS: La participación en el delito, ob. cit., p. 242, porque al extraneus no le alcanza la norma de conducta presupuesta en el tipo, pues no se encuentra en una posición típicamente idónea para lesionar el bien. 26 Además, ya hemos visto que la distinción entre delitos propios e impropios no tiene sentido en relación con los delitos de infracción de deber, por lo que tampoco se podría hacer resurgir para estos efectos. 8
9 tipos penales específicos de dominio u organización que castiguen la intervención de particulares en esta clase de delitos especiales 27. Desde el punto de vista legal, la solución general al problema pasa por insertar una cláusula general de extensión de la punibilidad a estos extraneus, la que debería contemplar una atenuación de su responsabilidad frente a la que cabe a un intraneus 28. En esta línea, desde la perspectiva dogmática, algunos partidarios de la teoría de los delitos de infracción de deber afirman la punibilidad del extraneus en todos los supuestos manteniendo la unidad del título de imputación. La sanción en estos casos se explica porque, aunque la lesión de la institución es innaccesible para el extraneus por sí solo, la presencia de un interviniente que aporta el deber abre la posibilidad de dicha lesión, de modo tal que quien no tiene un deber especial ha de responder aunque en forma atenuada por poner en tela de juicio la institución 29. Pero en estos supuestos es evidente que su actuación sólo puede calificarse como una forma de participación en un hecho ajeno, nunca como autoría 30. En cualquier caso, si se le sanciona en virtud del delito de infracción de deber, resulta claro que como el extraneus no infringe un deber, la pena imponible ha de ser menor que la aplicable al especialmente obligado. Pero, a su vez, no se puede hacer caso omiso del mayor reproche que suponen los supuestos de participación en un delito de esta clase, si se compara con los de participación en un delito de dominio del hecho: colaborar con un funcionario para que sustraiga efectos públicos a su cargo tiene mayor relevancia que colaborar con un particular para que sustraiga bienes de un tercero cualquiera, porque en el primer caso se 27 Cfr. ROBLES PLANAS: La participación en el delito, ob. cit., p Es lo que sucede, con carácter general, con las normas que sancionan la inducción por parte de un extraneus para que un funcionario público cometa un delito contra la Administración Pública (delito de cohecho, art. 250 CP). En el Código Penal español de 1995 se incluyen numerosas disposiciones para sancionar la conducta del extranues en relación con algunos delitos funcionarios: en las negociaciones incompatibles, el art. 406 castiga al particular que acepta el nombramiento sabiendo que carece de los requisitos legales; en la infidelidad en la custodia de documentos, el art. 414 sanciona al particular que destruya o inutilice los medios puestos para impedir el acceso a documentos; en la violación de secretos, el art. 418 se refiere al particular que aproveche para sí o para un tercero el secreto o la información privilegiada que obtuviere de un funcionario público o autoridad; y en el tráfico de influencias, el art. 429 sanciona al particular que influye en un un funcionario público para conseguir una resolución que pueda favorecer económicamente a alguien. 28 Como la contenida el art. 45 del Anteproyecto. 29 Cfr. RAMOS TAPIA, I.: El delito de prevaricación judicial, Valencia, 2000, p. 446 y SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES: Delito de infracción de deber y participación delictiva, ob. cit., p. 215 ss. De modo similar, a partir de la teoría del dominio social del hecho, RUEDA MARTÍN: Reflexiones sobre la participación de extraños en los delitos contra la Administración Pública, en RDPCC, Nº 8, 2001, p. 162, concluye que la imposición de la pena correspondiente al delito especial al partícipe extraneus es proporcionada a la gravedad de lo injusto que se ha cometido, es decir, valerse de un dominio social típico que ostenta un intraneus para lesionar más fácilmente un bien jurídico. Con todo, la admisibilidad de esta solución debe ser enjuiciada a partir de los efectos concretos a que ella puede conducir en un determinado ordenamiento jurídico. Así, parece ser la adecuada en la legislación alemana, en que el 28 StGB obliga a castigar, con una pena disminuida, al partícipe en un delito especial. Pero en relación con el Código Penal español, el art puede llevar a consecuencias completamente insatisfactorias. 30 Ni siquiera cabe estimarlo autor mediato cuando se trata de un delito de infracción de deber, sino que resulta impune en ese supuesto pese a su dominio del hecho. Por eso, por ejemplo, si alguien engaña a un juez para conseguir que dicte una sentencia injusta no es posible castigarlo como autor mediato de prevaricación, sino, en todo caso, como autor de una estafa procesal. 9

References: artículo 45
 artículo 45
 artículo 45
 artículo 64
de lege ferenda
 resolución