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Timestamp: 2019-06-20 09:06:13+00:00

Document:
En un proceso de violencia familiar distinguir maltrato “emocional” del “psicológico” para desestimar la demanda no se condice con la labor tuitiva del juez en este tipo de procesos - Actualidad Civil
Fuente: https://despertandovidas.wordpress.com
Casación N.º 2737-2015 Cusco
Sr. Juez Supremos De la Barra Barrera
Fundada el recurso de casación, Nula la sentencia de vista
Tercer Pleno Casatorio Civil (Función tuitiva del juez)
"La Sala Superior realiza una disquisición teórica sobre el maltrato emocional, refiriendo que son estados ocasionados por actos que provocan en las víctimas una reacción de ansiedad por la situación acontecida más no maltrato psicológico. De igual forma señala que la legislación contra la violencia familiar protege a las víctimas de maltrato psicológico dada su relevancia, porque está referida a los daños psíquicos que se infringen en la víctima, consistente en la alteración, modificación, perturbación o menoscabo de carácter patológico, del equilibrio mental de la víctima de violencia familiar, que generalmente es permanente y de reconocida magnitud; y que en el presente caso, no pasaría de ser sino una discusión familiar, producto de arrebatos momentáneos, por lo que de ninguna manera dicho incidente familiar denota gravedad, intensidad y trascendencia que haya provocado en las víctimas Merry Ibarra Olivera y Sadythid Yasemythd Arellano Ibarra repercusión en los afectos, dificultades y/o cuadros depresivos".
"La sentencia impugnada cae en un exceso ritual manifiesto que, en palabras de Bidart Campos, constituye un ʻabuso de las normas en desmedro de la verdad material u objetiva, que desnaturaliza el fi n servicial e instrumental que debe cumplir el proceso y que, lentamente aniquila las garantías acumuladas en el derecho a la jurisdicción1ʼ. Se trata, pues, del culto de la formalidad pura sin reparar en las funciones tuitivas que el Juez tiene en el proceso". (Lo resaltado es nuestro).
Sumilla: Violencia Familiar. En asuntos de violencia familiar, debe estarse a lo señalado por el III Pleno Casatorio, en cuanto a la necesidad de flexibilizar principios procesales, a fin de otorgar la debida tutela a la víctima. Tal función tuitiva es un deber del Juez.
Lima, quince de marzo de dos mil dieciséis.
La Sala Civil Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la Republica; vista la causa número dos mil setecientos treinta y siete de dos mil quince, en audiencia pública llevada a cabo en la fecha y producida la votación con arreglo a ley; emite la siguiente sentencia:
En el presente proceso de violencia familiar el Ministerio Público ha interpuesto recurso de casación, contra la sentencia de vista de fecha cinco de junio de dos mil quince, dictada por la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Cusco, que revoca la sentencia de primera instancia, del veintiocho de noviembre del dos mil catorce que declara fundada la demanda de violencia familiar y reformándola la declara infundada.
1. Demanda. La Fiscal Provincial de la Fiscalía Provincial Civil y Familia del distrito de Wanchaq, a fojas setenta y dos, interpone demanda de violencia familiar, contra Juan Arellano Sánchez, solicitando como pretensión principal: se declare judicialmente la existencia de violencia familiar, en la modalidad de maltrato psicológico perpetrado por Juan Arellano Sánchez y en contra de Merly Ibarra Olivera y la hija de ambos Sadythid Arellano Sánchez (07 años de edad) a fi n que se ordene el cese de dichos actos; y como pretensión autónoma la reparación del daño en un monto que deberá ser fijado por la judicatura a favor de la víctima por motivo de los actos de violencia familiar perpetrados por el agresor y las demás que el juzgador disponga aplicables al caso como efectos de la sentencia. Se alega como sustento de sus pretensiones: 1.1. Que la agraviada ha sufrido agresión psicológica por parte del demandado el dieciséis de octubre de dos mil trece a las 10:00 pm aproximadamente cuando se encontraba en su casa, quien le increpó con palabras soeces y denigrantes en su condición de madre y mujer, amenazándola con golpearla sino abría la puerta para sacar a su menor hija. 1.2. Señala que la agresión psicológica se encuentra acreditada con las pericias psicológicas practicadas a la agraviada y a la menor de edad.
1. Contestación de demanda. Juan Orellano Sánchez, mediante escrito de fojas noventa y cinco, contesta la demanda, en los siguientes términos: 1.1. El día de los supuestos hechos se encontraba en su domicilio haciendo cuentas, no habiendo molestado a la madre de su hija en ningún momento, acudiendo al llamado de su menor hija que se encontraba llorando sola. 1.2. Indica que su hija está siendo manipulada y convencida por su madre para manifestar hechos irreales.
El Juez del Primer Juzgado Mixto de Wanchaq de la Corte de Justicia del Cusco, mediante resolución de fecha veintiocho de noviembre de dos mil catorce de fojas ciento noventa y seis, declaró fundada la demanda de violencia familiar – maltrato psicológico, Se sustenta lo siguiente: 2.1. Que la agresión psicológica se encuentra acreditada con las pericias psicológicas practicadas a las agraviadas, siendo que respecto a Merry Ibarra Olivera concluye: 1. Maltrato emocional. 2. Reacción mixta ansiosa depresiva como respuesta a violencia familiar. 3. Relación con ex pareja disfuncional que genera mayor inestabilidad emocional en la peritada. 4. Requiere apoyo psicológico”; y en relación a la menor Sadythid Arellano Ibarra concluye: 1. Maltrato emocional (testigo de violencia familiar). 2. Problemas psicoemocionales (inseguridad, temor). 3. Se sugiere mantener a la menor alejada de los problemas de los padres. 4. Se sugiere apoyo psicológico individual y a nivel familiar. 2.2. Que obran sentencias en autos, mediante las cuales se declara fundadas las demandas de violencia familiar por maltrato psicológico formuladas contra el demandado en contra de su ex conviviente ahora agraviada, por lo que éste ya tiene antecedentes de violencia psicológica en contra de la misma.
3. Apelación del demandado
Juan Arellano Sánchez apela la sentencia a fojas doscientos siete, alegando:
3.1. Que la sola manifestación de su ex conviviente no puede ser prueba plena para encontrarlo responsable, debiéndose valorar las pruebas y declaraciones de ambas partes sin parcialización alguna.
3.2. Que su menor hija viene siendo intimidada, manipulada e influenciada por su madre, lo cual también perjudica su desarrollo; y que, nunca ha coaccionado a la demandante, tampoco se ha demostrado la continuidad de algún hecho que altere su estado psicológico, pues solo existen declaraciones subjetivas sin ningún sustento que acrediten agresiones.
3.3. La agraviada presenta maltrato emocional y reacción ansiosa depresiva frente a cualquier hecho estresante como una discusión o una pelea, empero no genera daño emocional o psicológico.
4. Sentencia de vista. La Sala Civil de la Corte Superior de Justicia del Cusco, mediante resolución de fecha cinco de junio de dos mil quince de fojas doscientos veintidós, resolvió revocarla y reformándola la declaró infundada en todos sus extremos; considerando: 4.1. La pericia psicológica concluye en la existencia de maltrato emocional, lo cual es distinto al maltrato psicológico, pues el primero es ocasional y el segundo perdura en el tiempo. 4.2. Indica que las pericias psicológicas no prueban que el demandado sea el responsable de las conclusiones arribadas en tales pericias; y el artículo 2 del Texto Único Ordenado de la Ley Nº 26260, Ley de protección frente a la violencia familiar, solo protege en caso de violencia por maltrato psicológico. 4.3. En el presente caso, los hechos no pasan de ser una discusión familiar, producto de arrebatos momentáneos.
Esta Sala Suprema, mediante resolución de fecha siete de setiembre de dos mil quince, ha declarado procedente el recurso de casación interpuesto por el Ministerio Público, por infracción normativa, vulneración al debido proceso, tutela jurisdiccional efectiva y artículo 197 del Código Procesal Civil.
La controversia gira en torno a determinar si se han infringido las reglas de la debida motivación.
Primero. La Sala Superior ha declarado infundada la demanda señalando que la demanda “la pericia psicológica concluye en la existencia de maltrato emocional, lo cual es distinto al maltrato psicológico”. Agrega que el maltrato emocional es ocasional y el maltrato psicológico perdura en el tiempo; y que la Ley solo protege violencia en caso de maltrato psicológico.
Segundo. Este Tribunal Supremo considera que la impugnada ha seguido una concepción eminentemente formal del proceso, ignorando que el Juez debe atender que la finalidad concreta del proceso es resolver un conflicto de intereses y su finalidad abstracta lograr la paz social en justicia (artículo III del Título Preliminar del Código Procesal Civil) y que se debe adecuar la formalidad al logro de los fines del proceso (artículo IX del Título Preliminar del Código Procesal Civil), siendo que dichas normas deben entenderse en comunión con lo prescrito en el artículo 4 de la Constitución Política del Estado, que estipula que la comunidad y el estado protegen especialmente al niño, al adolescente y a la madre.
Tercero. El Tercer Pleno Casatorio estableció como precedente judicial vinculante que: “En los procesos de familia, como en los de alimentos, divorcio, filiación, violencia familiar, entre otros, el Juez tiene facultades tuitivas y, en consecuencia, se debe flexibilizar algunos principios y normas procesales como los de iniciativa parte, congruencia, formalidad, eventualidad, preclusión, acumulación de pretensiones, en atención a la naturaleza de los conflictos que debe solucionar, derivados de las relaciones familiares y personales, ofreciendo protección a la parte perjudicada”.
Cuarto. La Sala Superior realiza una disquisición teórica sobre el maltrato emocional, refiriendo que son estados ocasionados por actos que provocan en las víctimas una reacción de ansiedad por la situación acontecida más no maltrato psicológico. De igual forma señala que la legislación contra la violencia familiar protege a las víctimas de maltrato psicológico dada su relevancia, porque está referida a los daños psíquicos que se infringen en la víctima, consistente en la alteración, modificación, perturbación o menoscabo de carácter patológico, del equilibrio mental de la víctima de violencia familiar, que generalmente es permanente y de reconocida magnitud; y que en el presente caso, no pasaría de ser sino una discusión familiar, producto de arrebatos momentáneos, por lo que de ninguna manera dicho incidente familiar denota gravedad, intensidad y trascendencia que haya provocado en las víctimas Merry Ibarra Olivera y Sadythid Yasemythd Arellano Ibarra repercusión en los afectos, dificultades y/o cuadros depresivos.
Quinto. La sentencia impugnada cae en un exceso ritual manifiesto que, en palabras de Bidart Campos, constituye un “abuso de las normas en desmedro de la verdad material u objetiva, que desnaturaliza el fi n servicial e instrumental que debe cumplir el proceso y que, lentamente aniquila las garantías acumuladas en el derecho a la jurisdicción1”. Se trata, pues, del culto de la formalidad pura sin reparar en las funciones tuitivas que el Juez tiene en el proceso.
Sexto. Estando a lo expuesto se observa que se ha infringido el debido proceso, tutela jurisdiccional efectiva y el artículo 197 del Código Procesal Civil, razón por la que debe declararse la nulidad de la sentencia impugnada a fi n que se dicte nuevo pronunciamiento.
VI. Decisión. Por estos fundamentos y en aplicación del artículo 396 del Código Procesal Civil: a) Declararon FUNDADO el recurso de casación interpuesto por el Ministerio Público a fojas doscientos cuarenta y seis; en consecuencia, NULA la sentencia de vista de fecha cinco de junio de dos mil quince. b) ORDENARON que la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia del Cusco emita nuevo fallo, conforme a las consideraciones expuestas en la presente resolución. c) DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el diario oficial El Peruano, bajo responsabilidad y los devolvieron; en los seguidos con Juan Arellano Sánchez, sobre violencia familiar. Intervino como ponente, el señor Juez Supremo De la Barra Barrera.
Rodríguez Chavez,

References: resolución 
 resolución 
 artículo 2
 resolución 
 artículo 197
 artículo 4
 artículo 197
 artículo 396
 resolución