Source: http://parlamentoymedios.blogspot.com/2008/
Timestamp: 2017-05-01 06:23:56+00:00

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El blog de los parlamentos: 2008
La Princesa Mirona me primerió, y se puso a comentar un par de artículos de La Nación de hoy que vuelven a repetir, ciegamente, aquello del Congreso como escribanía del Poder Ejecutivo. El Criador ya se ocupó de esta crítica hace rato. Pero además, bastaría con preguntarse, junto con la Princesa, sobre las modificaciones que se le pudieron haber introducido a los proyectos. De ser sustanciales, el argumento se cae como castillo de naipes. Cada quien tendrá su propio criterio para lo que es sustancial o no. En todo caso, habrá que conocer del fondo de cada proyecto para evaluarlo. Pero es una de las primeras verificaciones a realizar, sin duda.La autora de la nota, publicada en la página 5 del diario (primera dedicada a la política nacional) con gran despliegue, es Laura Serra. Como suele visitar el Congreso se diría que en función periodística, es de suponer que algo se informó sobre asuntos y mecánicas parlamentarias. De haber adquirido algún conocimiento, no puede, no quiere o no la dejan reflejarlo. Es que después de varios años de repetir lo de siempre, no hace ningún esfuerzo por preguntarse lo mínimo (como lo de las modificaciones), o ver de analizar, por ejemplo, qué peso tienen en la estadística la aprobación de los acuerdos internacionales. Pero su artículo tiene tantas contradicciones y análisis insulsos que es mínimo lo que puede esperarse.Hay algo que es cierto: la información surge de la propia página de la Cámara de Diputados. La periodista podrá decir que no hace más que exponerla (¿para qué la necesitamos a ella, entonces, ¿no?). El problema es que las estadísticas parlamentarias son realmente complicadas por la enorme cantidad de variables a considerar, desde el “peso relativo” de cada iniciativa hasta el “timing político” para su aprobación. En esto podrá ayudar el amigo Tow. La simple comparación de “cuántos de allá y cuántos de acá” dice muy poco. (Ya me veo venir el comentario de Tow: “Si los constitucionalistas lo repiten, ¿por qué no los periodistas?) Si los legisladores ocuparan todo su tiempo en estudiar exclusivamente proyectos del Poder Ejecutivo, negociando incorporaciones o supresiones, convirtiendo a cada uno en “Pactos de la Moncloa”, ¿qué dirían las Lauras Serras, los Morales Solá, los Lanatas? Mejor ni pensarlo…
El Juez Gallardo es magistrado del fuero contencioso-administrativo de la Ciudad de Buenos Aires. Se hizo conocido por sus decisiones de puro activismo y por su animus figurandi. Lamentablemente para algunos de los diputados de la oposición, este juez no forma parte del fuero federal, ya que, a no dudarlo, les habría dado inmediata acogida a la aventura judicial que van a encarar, según anuncian. Notablemente, a este cuestionamiento se le da una gran cobertura mediática, poco acorde con las tres páginas de la versión taquigráfica, o los nueve minutos de discusión que ocupó en una sesión de más de catorce horas (aproximadamente, entre las 14:07 y las 14:16 de la reunión).En este marco, comparto con los lectores una nueva misiva del colaborador espontáneo, quien, pese a su oscuro puesto (en todo sentido) de "Primer Asistente de Verdugo", revela tener cierto conocimiento jurídico. Que quede claro que aquí ni el autor del blog ni (me atrevería decir) el amigo Matildo estamos ni dejamos de estar con el blanqueo. Hay una discusión de procedimiento sobredimensionada y hasta disparatada, la que, convenientemente, es utilizada para desprestigiar a la institución parlamentaria.Sin más prólogos aquí va la carta:Estimado colega:La calma paradisíaca de mi oficio se vio perturbada por las nuevas que el Congreso Federal habría incurrido en una grave irregularidad de labor legislativa.Configura evidencia prima facie de la gravedad de este proceder que varios diputados le han opuesto ante la Justicia una acción expedita y rápida de amparo.El escrito presentado sostiene que un fragmento de una ley puesto a consideración de la Cámara baja fue aprobado por mayoría de los presentes cuando la Constitución Nacional manda que dada la naturaleza del asunto, su voto favorable requería la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de ese cuerpo deliberativo.Imaginará Vuecencia la inefable inquietud que me causó que se recurra a un magistrado del Poder Judicial para dilucidar una cuestión atinente al funcionamiento interno del Poder Legislativo. He sabido de togados en su municipio que han querido imponer a los ediles la oportunidad de dictar ordenanzas, la manera de llevar adelante sus reuniones y la forma de designar funcionarios, pero sospecho que a nivel federal esta forma peculiar de activismo no abunda ni es bienvenida. Con todo, es de esperar que solamente la presencia de actos de manifiesta arbitrariedad podrían justificar que las cuestiones atinentes al procedimiento de sanción de las leyes constituyan materia de análisis judicial.Considerando estos elementos, me propuse evaluar la viabilidad del recurso interpuesto. Para que de buenas a primeras este ejercicio resultara más interesante, di por sentada la legitimación de los accionantes y la competencia del tribunal para pronunciarse sobre la cuestión de fondo.Llegado al meollo del asunto, mentiría si no admito que encontré por demás sutil el argumento de los legisladores respecto a la validez de la votación de marras. Siendo que el proyecto en consideración creaba un incentivo para que los sujetos declaren bienes ante el fisco, los peticionantes sostienen que la combinación de un impuesto especial y una generosa condonación involucrarían una asignación específica de recursos coparticipables por tiempo determinado. Razonan que en ausencia de tales disposiciones los deudores estarían obligados a oblar los impuestos ordinarios atrasados y lo que dejarían de pagar al acogerse a tal régimen reviste un fin determinado de estímulo a las actividades lucrativas.En otros términos, como los impuestos adeudados, de pagarse, formarían parte de la masa coparticipable, las normas que por seis meses prorrogables los eximiría de persecución fiscal reemplazándolos por tributos menos onerosos les da de hecho una afectación específica por ese período determinado, y por lo tanto deberían haber obtenido el voto positivo de la mayoría absoluta de la totalidad de la legislatura, como manda el artículo 75 inciso 3 de la norma fundamental.Confieso que el raciocinio empleado fue tan seductor que con presteza generó en mí el temor a un lapso favorecedor de la intervención jurisdiccional. Me pregunté entonces si acaso no podría aplicarse igual razonamiento a cualquier excepción a contribuciones directas, que según la Constitución Nacional también son por tiempo determinado.Si abstenerse de exigir pagos al erario público implica afectar a un propósito -implícito o explícito- los recursos que de otra manera hubieran ingresado a sus arcas, entonces exceptuar algo del pago de un impuesto directo sería en efecto detraer recursos de la masa coparticipable y darles asignación específica, digamos, apoyar determinadas actividades consideradas particularmente provechosas para la comunidad. Es decir, contribuciones directas por tiempo determinado que por regla general deberían ingresar a la masa coparticipable son asignadas por la vía de la exceptuación al fomento de ciertas explotaciones definidas de manera precisa, que de este modo son beneficiadas en procura de algún interés superior.En esta conexión, las exenciones al impuesto a las ganancias o al impuesto a los bienes personales -que son contribuciones directas por tiempo determinado- serían asignaciones específicas a favor de los sujetos beneficiados por dichas excepciones para estimular un cometido al que se juzga de interés general, de manera que establecer o modificar las mismas requeriría la misma mayoría agravada argüida por los firmantes del recurso.(N de la R.: el argumento de las exenciones podría ser utilizado no sólo para los impuestos directos, sino también para los indirectos, los que, además, no tienen el carácter de "temporarios", con lo que la "resta" de recursos para la coparticipación federal sería permanente. De ser aceptable, ¿qué ocurriría si el Estado Nacional decidiera suprimir lisa y llanamente un impuesto?)Sin embargo, no hay evidencia que semejante regla haya sido aplicada consistentemente por la Cámara baja. Por el contrario, numerosas modificaciones a esos impuestos han sido aprobadas por simple mayoría.Cabe mencionar particularmente el tratamiento de un paquete de reformas tributarias allá por diciembre de 1999, en la que se produjo una discusión similar sobre las mayorías necesarias para crear un impuesto a la herencia. Resulta interesante constatar que en aquella oportunidad los justicialistas argumentaban que para aprobar el impuesto era necesaria la mayoría especial mientras los radicales insistían en que bastaba la mayoría simple. Esto tal vez explicaría que ningún representante de esta última bancada adhirió a la presentación judicial que motiva esta comunicación, aunque bien sabe Usía que hacer suposiciones sobre estos asuntos puede resultar con frecuencia temerario.Respetuosamente suyo,Matildo Arsenio TereréPrimer Asistente de VerdugoCárcel del Pueblo, Principado de Transvalaquia
A esta altura del año, los medios suelen tildar de "maratónicas" a toda sesión en la que se aprueben una buena cantidad de asuntos, como es de tradición al final del período ordinario de sesiones. (Vale aclarar que el Poder Ejecutivo las prorrogó hasta el 31 de diciembre.)Sin ahondar en motivos de tal comportamiento, bien podría repetirse una situación como la descripta por el colaborador espontáneo que envió la nota que se transcribe más abajo con cualquier otro tema. Dada su enseñanza, pareciera que habría que desconfiar de cualquier información que se dé sobre las mismas, ya que, como en este caso, hubo un verdadero bombardeo mediático sobre la aprobación por unanimidad de la ley sobre los glaciares y del veto que le propinó el Poder Ejecutivo.Agradeciendo desde ya la molestia que se tomó mi nóvel colaborador espontáneo, los dejo con la nota anunciada.Obviamente, quedan todos invitados a enviar sus reflexiones.P.D.: El amigo requirió mantener el anonimato por motivos que, según mi parecer, son perfectamente entendibles.Ahora, el seudónimo que eligió, la verdad... en fin...Estimado colega:Notable indignación de ciudadano generó en mí el enterarme que el Poder Ejecutivo nacional impidió la puesta en vigencia de una ley que prohibía destruir los glaciares de la República.Esta indignación se convirtió en irritación y hasta podría afirmar, en agravio moral, en cuanto supe que dicha norma había sido aprobada por unanimidad por la Cámara de Diputados y casi mediando el mismo apoyo en el Senado.Visto semejante sostén parlamentario, pensé, responder con un veto total equivale a un brutal cachetazo a nosotros, los por ellos representados.Inmediatamente corrí a hacerme del -ya en mi mente oprobioso- decreto de veda y me puse a leer sus considerandos con fruición, anticipando la facilidad con que los refutarían los sesudos argumentos que nuestros legisladores habrían hecho constar en el debate parlamentario.En consecuencia, inicié la búsqueda de la versión taquigráfica de la sesión en la que Diputados por unanimidad aprobó la protección de los glaciares. Busqué la palabra "glaciares" en la base de sesiones de la Cámara pero según el sistema ese término no aparece en ningún debate entre marzo de 2001 y febrero de 2008. ¿Era acaso posible que el recinto haya aprobado la ley sin una sola mención a su objeto? Esto me resultaba a primera vista inconcebible.Luego de varios giros inesperados e inesperables, finalmente dí con la sesión correspondiente, de noviembre y no de octubre de 2007 como señala erradamente la tribuna de doctrina.Primero que nada, noté que en esa oportunidad fue aprobada un sustancial cúmulo de legislación: impuestos al valor agregado, a los cheques, a los cigarrillos, el presupuesto nacional, cuentas de inversión, importación de neumáticos usados, fondo de recompensas, creación de una universidad, transferencia de inmuebles, venta de pegamentoa menores, forestación de rutas, creación de tribunales, registro de maquinarias agrícolas, declaraciones de validez de decretos de necesidad y urgencia. En fin, aparentemente los diputados tuvieron una agenda de trabajo bastante cargada.Con paciencia y método llegué finalmente al momento de consideración de la ley que la Presidente se negó a promulgar. Pero para mi profunda decepción ningún diputado hizo mención alguna del tema, que fue votado junto a una decena de "expedientes" y "órdenes del día", a libro cerrado, de una sola vez y en cuestión de instantes. Contrariamente a mi expectativa de beneficiar mi acervo cívico con brillantes intervenciones y lúcidos intercambios sobre la política legislativa para los glaciares, encontré que el registro taquigráfico en la Cámara baja se reduce a solo un voto indiscriminado sin debate alguno sobre las ventajas y desventajas de lo que se estaba tratando.Pronto caí en cuenta que se trataba de una de esas sesiones "maratónicas" de fin de año donde se despachan miríadas de proyectos sin ninguna discusión, que los periodistas suelen blandir como inequívoca prueba de que los legisladores con frecuencia no tienen idea de qué están votando.Confieso que ante este desalentador cuadro de situación, no quise ahondar en los pormenores del trámite de la ley en el Senado. Según me comentó un amigo, algo más se dijo al respecto en esa Cámara alta, aunque no mucho. Preferí guardar la enseñanza de no dejarme llevar por estas unanimidades sin discusión que, como el silencio, muchas veces ocultan notables ignorancias. Y también pude rescatar una reflexión acerca de la facultad de veto, y lo útil que resulta para prevenir que decisiones adoptadas detrás de un velo de ignorancia adquieran fuerza de ley.Respetuosamente suyo,Matildo Arsenio TereréPrimer Asistente de VerdugoCárcel del Pueblo, Principado de Transvalaquia
Si sos de la oposición, oponéte o un premio para Patricia Walsh
Provocación para politólogos: parece que en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se produjo una serie de acuerdos; parece que los legisladores trabajaron de parlamentarios, limaron diferencias y el oficialismo logró que bloques de la oposición voten algunos de sus proyectos.Pero, bueno, la noticia es siempre, siempre, que una persona mordió a un perro, por lo tanto es publicable que la oposición vote ¿ladinamente? junto con el oficialismo.En su edición del 30 de noviembre del diario “Crítica de la Argentina”, página 16, se da cuenta de una situación que, es cierto, puede parecer curiosa dados los modos en se desarrolla la práctica política a nivel nacional. En el Congreso de la Nación, la oposición se opone. Y punto. No hay medias tintas, no hay términos medios. Es todo clarito. Como sugiere el título de la nota, son enemigos. Y si no, seguro que hay algo turbio.Es la sugerencia de lo que ocurre en la Legislatura. Sobre “29 casos que más debate generaron” (demos por válido el “criterio”), la oposición acompañó con su voto en muchas oportunidades, destacándose el Frente para la Victoria. ¿Qué pasa? Su trabajo es oponerse. Como Patricia Walsh. Ella sí que sabe lo que hace y para qué la votaron. Y si de turbiedad se trata, se desliza por ahí que en uno de los proyectos la “licitación levantó sospechas”. Lo de la separación de poderes, la división entre función legislativa y función administrativa, son conceptos difíciles para A.Z., parece.Por otra parte, es obvio que si el oficialismo no tiene la mayoría, debe debatir y acordar. Si la oposición hubiera trabajado de oposición al estilo que A.Z. supone o pretende tal vez no se hubiera aprobado ningún proyecto, con el obvio perjuicio al interés general.La prensa escrita trabaja con tiempos muy acotados. Por este motivo, aun para notas de “análisis”, es imposible estudiar con algo de profundidad los hechos.Si A.Z. quisiera reforzar su argumento o, tal vez, descubrir matices en sus dichos, le sugiero examinar las siguientes variables:· El texto original de los 29 proyectos en cuestión, y el texto final aprobado.· Qué otros proyectos se aprobaron con motivo de haber acordado estos 29.· Cuántas expresiones de la oposición juntas acompañaron cada uno.· Cuántos proyectos de ley se presentaron, y cuántos se aprobaron.· El origen partidario de cada uno.· De nuevo, qué modificaciones tuvieron.Estos puntitos son sólo para empezar. Pero no tengo muchas esperanzas. Por eso lo de la provocación para politólogos…ActualizaciónEl Gobierno Nacional juega con Macri el mismo que la oposición juega con él, llamado "cuanto peor mejor", o, también, "hay que desgastar", según lo bautizara el oráculo de la Federación Agraria. Si se constrastan aisladamente este dato con el de la nota, hay una obvia contradicción. El cuadro hay que completarlo con más elementos. ¿Qué obtuvo el FPV de la Legislatura con sus votos? ¿Qué posibilidad real de obstruir los proyectos tiene o tenía? ¿Hay otros bloques dispuestos a negociar? ¿Qué obtienen estos bloques?¿Hay especulación política? Seguramente. ¿Hay interés en los vecinos? Posiblemente.Pero me metí en terreno que no conozco. ¡Ayuda politólogos!
Bendita coma
Dicen que a la oportunidad la pintan calva. Cuando se consideró el presupuesto 2009 en el Senado, la dejé pasar. Pero vuelven a hacer lo mismo, y ya no se puede con tanta provocación.Al igual que aquella vez, en la versión on line de Clarín, para informar que las comisiones del Senado produjeron un dictamen en el que aconsejan al plenario darle sanción definitiva al proyecto de ley de Diputados sobre el nuevo régimen previsional, utilizan una frase a la que, tal vez, pretendan darle otros significados: "AFJP: sin cambiar una coma, quedó allanado el camino en el Senado". ¿Qué es esto de "sin cambiar una coma"?Es, claro, una obviedad. En un sistema bicameral, cuando una cámara está completamente de acuerdo con la otra en un proyecto, lo debe aprobar sin cambios, es decir "sin cambiar una coma".Pero... la repetición del "recurso", su utilización en grandes titulares, es sugestiva. ¿Se querrá decir algo más aparte del cumplimiento de los pasos constitucionales para la aprobación de las leyes? ¿Se querrá deslizar que los senadores son obseKuentes? No sé si lo son o no. Tal vez lo sean. Pero no ayuda seguir fomentando la imagen de legisladores dóciles vs. legisladores valientes de acuerdo a si dan su aprobación o no a las acciones de gobierno, cuando es evidente que no puede ser de esta manera en el ciento por ciento de los casos y con todos los proyectos.
Otra vez sobre las comisiones
A pedido del público... Bueno, empezamos algo pretenciosos... La cuestión es que, a través de los "ga's shared items", leo un artículo publicado en La Nación "Comisiones bicamerales, inactivas y sin control" en el cual se desarrolla lo del título, y se aprovecha para arrojar otra sombra más sobre el proyecto de reestatización jubilatoria, ya que habría una comisión de seguimiento que de algún modo resguardaría los saldos de los aportantes a las cuentas de capitalización de las AFJP.Es cierto. A veces la inactividad del Congreso lo hace indefendible frente a las críticas. Este año tal vez sea uno de los menos productivos del último tiempo.Sí me parece que hay un detalle para señalar una vez más: aunque la práctica legislativa indica que toda la responsabilidad del funcionamiento de las comisiones (y de las cámaras en general) recae en el oficialismo, esto no significa que necesariamente las cosas deban ser de esta manera. Los reglamentos de Diputados y de Senado prevén distintos mecanismos para que el no oficialismo intente poner en marcha los (pesados) engranajes parlamentarios. Es tarea difícil, y hasta ingrata seguramente, pero si hablamos de cuestiones de la mayor importancia, ineludible. Creo que el periodismo en general debería bucear en este ángulo de la información: si la posibilidad reglamentaria está, ¿por qué el no oficialismo se abstiene de explorarla? ¿Por qué el periodismo no le exige al no oficialismo que ejerza su responsabilidad?Evidentemente, y en forma concordante con la línea editorial del medio, al autor de la nota no le interesó indagar en este costado. ¿Por qué? Vaya uno a saber...
En La Nación de hoy, bajo el título "El Gobierno insiste en no cambiar el proyecto", se dice:Soportar otro debate en la Cámara de Diputados y conseguir los dos tercios de los legisladores para aprobar cualquier tipo de modificación que propicie el Senado significa, para la Casa Rosada, un temblor que no están dispuestos a tolerar.La ajustada votación en la Cámara baja dejó exhaustos a los hombres del oficialismo. Si el proyecto de retenciones es modificado por los senadores, esta vez el Gobierno necesitará más aliados para su ratificación, y no la mayoría simple que debió conseguir en el debate del sábado.¿Habrá alguien en la redacción del diario que se ocupe de controlar que no se digan semejantes burradas? La lectura de los artículos 77 a 81 de la Constitución Nacional, correspondientes al procedimiento para la formación y sanción de las leyes puede resultar algo confusa, pero es ineludible si se quiere informar apropiadamente sobre el camino que tiene un proyecto de ley en el Congreso.Es verdad: es muy posible que para el oficialismo sea poco conveniente que el proyecto de las retenciones sea modificado en el Senado y, por lo tanto, deba ser considerado nuevamente en la Cámara de Diputados. Pero la cuestión de las mayorías es un tema aparte. Una buena síntesis del procedimiento puede verse aquí.¿Cuáles serían las distintas alternativas que podrían darse? Por supuesto, si el Senado aprueba el proyecto enviado por la Cámara de Diputados con la mayoría absoluta de los presentes, el capítulo parlamentario terminó, salvo un eventual veto del Poder Ejecutivo.La cuestión se presenta, como dice la nota, si se le introducen modificaciones al proyecto. Las posibilidades previstas por la Constitución son dos (y sólo dos): que las reformas sean votadas por mayoría absoluta o por los dos tercios, en ambos casos computados sobre los presentes. Esta diferencia adquiere relevancia si y sólo si la Cámara iniciadora, en este caso la de Diputados, tuviera intención de insistir en su sanción original, ya que para aceptar las modificaciones es suficiente la mayoría absoluta de los presentes.Dado que un consenso que signifique el voto por los dos tercios en el Senado de este proyecto ya aparece como algo imposible, se debe concluir que, salga como salga, se va a votar con la mayoría absoluta de los presentes. Esto significa que los 129 diputados que votaron afirmativamente la iniciativa de las retenciones el sábado pasado, tendrían abiertas las opciones para insistir con su criterio, o para aceptar las modificaciones de los senadores.Suponiendo que lo anterior haya sido bien explicado, no hay dificultad en ver lo alejado de la realidad institucional que es el párrafo transcripto más arriba, independientemente de las dificultades políticas que se pudieran presentar para volver al tratar el proyecto en la Cámara de Diputados.
Al momento de escribir estas líneas, las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda no produjeron dictamen sobre el proyecto de las retenciones. Luego de hacer una recorrida por los medios on-line, no es posible saber si las reformas que los diputados oficialistas acordaron entre ellos introducirle admiten más modificaciones (como "conceder" que el techo para las compensaciones sean las 1000 toneladas de soja, en vez de las 750), o si es la postura definitiva del oficialismo.Igualmente, se puede plantear alguna pequeña duda sobre la forma en que se va a reflejar el debate en la sesión de este proyecto, dadas ciertas condiciones.Los diputados opositores fatalmente no van a estar de acuerdo con el dictamen que salga de las comisiones (máxime teniendo en cuenta que su única propuesta unificada, hasta ahora, es la derogación lisa y llana de la resolución 125). ¿Cuál va a ser su actitud cuando se quiera llevar el asunto al plenario de la Cámara?Parece darse como un hecho que el proyecto va a ser considerado de aquí al sábado. Como se supone que todo despacho de comisión debe quedar en observación durante siete días hábiles luego de ser impreso y distribuido para que los diputados que no integraron las comisiones puedan conocerlo y formular las observaciones que consideren pertinentes (artículo 113 del Reglamento de la Cámara de Diputados), es evidente que los tiempos se van a acelerar al máximo. O eso es lo que se supone...Senderos que se bifurcanEl camino que posiblemente se tome sea el de citar a la realización de una sesión especial para considerar dicho dictamen. Una cuestión que puede generar dudas es, precisamente, la posibilidad o no de darle tratamiento este tipo de despachos sin una decisión de una mayoría especial (dos tercios de los votos) de la Cámara. Para esto hay antecedentes tanto a favor como en contra.Los diputados no oficialistas, ¿adoptarán una postura obstruccionista al tratamiento del dictamen?Digresión pretendidamente aclaratoriaDespejemos rápidamente esto de "postura obstruccionista". Habitualmente se dice que la responsabilidad del quórum es del oficialismo. Es decir que si, por el motivo que sea, el no oficialismo pretende dificultar el tratamiento de un proyecto, va a esperar a que los diputados del gobierno lo consiga. Es una táctica parlamentaria habitual, de la que no hay que asustarse ni criticarla siempre y bajo toda circunstancia, pero de la que no se debería abusar.Otra posible táctica es, una vez iniciada la sesión por haberse conseguido el quorum, sostener que son necesarios los dos tercios de la cámara para habilitar el tratamiento de un dictamen sin el término vencido, como si se tratara de un proyecto sobre tablas. Esto podría demandar cierto tiempo de discusión, mientras, tal vez, se siga conversando entre los bloques.En definitiva, de apelarse a estas estrategias, la oposición conseguiría postergar por horas o días que se apruebe un proyecto con el que dicen no estar de acuerdo.¿Vagos o patriotas?Cuando un grupo de legisladores (sin importar de qué sector) recurre a la práctica de no dar el quórum, los medios repiten la cantinela de que son vagos, de que se les paga por trabajar, y otros sinsentidos por el estilo. Hay infinidad de motivaciones para recurrir a esta estrategia. Una muy simpática se le atribuye a quien fuera presidente del bloque de la UCR durante el gobierno de Alfonsín y al comienzo del de Menem, César Jaroslavsky, quien decía que si se los obligaba a concurrir sí o sí a sesionar, los diputados de la minoría que no estuvieran de acuerdo con un proyecto al que no pudieron modificar en ningún sentido lo estarían "votando con el culo", en alusión a la necesidad de estar sentados en sus bancas para que se los cuente para el quórum.Tengo enormes dudas de que se les vaya a aplicar el mote de vagos a los diputados no oficialistas que no concurran a prestar el quórum, si eligieran esa táctica. Y hasta podría ocurrir que muchos comunicadores se olviden de sus críticas para pedirles por favor que lo hagan de esa manera. Sería una gran oportunidad para que tales comunicadores se informen y aprendan un poco de tácticas parlamentarias, y las transmitan, por una vez, con cierta precisión. Y que su público no lo olvide.
El artículo que aparece en la edición on line de La Nación, titulado "En medio de advertencias opositoras, el Congreso encara una semana decisiva", apenas si aporta algo más que confusión: hay una marcada distancia entre parte de la volanta de la nota, que dice "Carrió recordó que antes de evaluar proyectos alternativos, las comisiones deben definir si aceptan o no la resolución oficial" y su contenido. En la parte que corresponde a este tema dice: "Más allá del proyecto de éste, o del proyecto de otro y de posibles acuerdos, las dos posiciones centrales que están en juego son la ratificación o el rechazo de la resolución 125", planteó la líder de la Coalición Cívica."Obviamente va a haber proyectos alternativos, supongamos que Solá presenta el propio", concedió la ex diputada. "Pero la primera votación será la del proyecto que se trata en el recinto, que es el del oficialismo, y ese proyecto ratifica [la resolución] 125", explicó en declaraciones a radio Mitre.En este contexto, Carrió dudó que un proyecto alternativo que contemple la liminación del esquema de retenciones móviles logre prosperar en la Cámara de Diputados. "No. Eso es imposible. Sería imposible de digerir para los diputados kirchneristas. Además, [el ex presidente Néstor] Kirchner dice hay que jugar a la ratificación de la resolución. Así va a ser, no hay otra alternativa, a favor o en contra", concluyó. Las diferencias son obvias. Más allá de las presiones y posiciones políticas, de los deseos del oficialismo para que se acepte su proyecto tal y como lo envió, son casi nulos los límites que tienen las comisiones para introducir modificaciones en los proyectos que tienen bajo análisis y no tienen ninguna obligación de votar negativamente un proyecto para recién ponerse a considerar iniciativas alternativas. Sin intención de defender a la verborrágica líder de su sector, es una síntesis desafortunada de lo dicho por Carrió hacerlo aparecer como que hay una instancia formal de aceptación o rechazo del proyecto oficial. Pareciera que todos están jugando un juego bastante peligroso: el oficialismo "oficial" sigue tensando la cuerda con una iniciativa que pareciera ser políticamente poco viable; y la oposición tirando de esa misma cuerda exactamente en sentido contrario, ya que su proyecto "alternativo" es, simplemente, volver todo a la situación previa a la resolución 125. En el medio, ¿habrá algo?
Qué semanita la que pasó, ¿no? Y todavía faltan algunas más. Porque nadie se olvide que lo que se está discutiendo es un proyecto de ley, por lo que debe ser analizado en el Senado también. Los senadores hasta podrían hacer una ronda de consultas exactamente igual o incluso más amplia que la que se hizo estos días en el plenario de las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda, ya que ellos tienen las mismas "atribuciones" para estudiar los proyectos que los diputados.Hasta donde pude ver, no ha habido más que crónica periodística sobre las actividades del Congreso, que, de acuerdo a esta misma crónica, se limitó a las reuniones de aquellas dos comisiones. Lo que no es tan así, ya que, por ejemplo, la Comisión de Legislación General de Diputados analizó un proyecto sobre arrendamientos rurales (que algo tiene que ver con el monotema de los últimos meses).Sin embargo, se comienza a especular sobre qué podría pasar a partir de hoy, lunes 30. Tomemos como ejemplo la nota publicada ayer en Clarín de Marcelo Helfgot, titulada "Retenciones: cómo será el debate en una semana caliente en el Congreso", de la que se podrían comentar lo siguiente:Se insiste en esta nota y en general con que son necesarios 129 votos favorables para aprobar el proyecto. Esta cantidad es, casualmente, la cantidad de diputados "propios" que tiene el gobierno y la mayoría absoluta del total de miembros de la cámara. Pero resulta que la regla general para la aprobación de proyectos en las cámaras del Congreso es la mayoría absoluta de los presentes. Es decir que para saber cuántos votos afirmativos son necesarios para que el famoso proyecto del Poder Ejecutivo dé el primer paso en el Congreso, lo primero que hay que saber es que cuántos diputados están sentados en sus bancas.Es obvio que al momento de votar el proyecto va a haber muchos diputados presentes, dado que es una de esas pocas ocasiones en que todo el país va a estar pendiente de lo que se resuelva. Pero lo más probable es que el proyecto que finalmente se apruebe va a contar con varios votos menos que los famosos 129.Otra pequeña cuestión es que se machaca con que la reunión de las comisiones es "a puertas cerradas" o "exclusiva para legisladores". No tengo conocimiento que los diputados integrantes de las mismas hayan decidido que sea secreta (tampoco sería razonable), por lo que es de suponer que es, o debería ser, pública. Lamentablemente, esto no se aclara lo suficiente, y quedaría la sensación de que la discusión va a ser confidencial. Las reuniones eran transmitidas, por el sistema de televisación interno, al auditorio de la Cámara (los canales habían pedido tener acceso a esa transmisión). Espero que se haya previsto continuar de ese modo.En fin, como respondí a un comentario de la entrada anterior, la ronda de consultas de la semana pasada pudo haber sido caótica o desprolija, pero era prácticamente la única oportunidad de que los diputados las escuchen. Esta semana parece que les toca hablar a los legisladores, y se va a comenzar a descorrer el velo de cuál va a ser la decisión de cada uno. El drama, ¿seguirá abierto o habrá algún cierre?
Señores legisladores. Señores funcionarios parlamentarios.De mi mayor consideración,Hoy les toca interpretar el movimiento presto agitato. La orquesta se debe preparar para sonar brillante, ardiente, con profusión de timbres, de registros, de dinámica, y llegar así a un imponente final bien allá arriba que nos deje sin aliento antes de que explote el aplauso. Tal vez después puedan volver al andante, al tono menor. Pero sabiendo que están preparados para todo.El foyer se está llenando de público impaciente. La sala la tienen que tener bien preparada, todo arregladito y limpito para recibirlo. No puede quedar nadie afuera. Es más, deberían chequear si alguno de los asistentes es intérprete para ver si podría aportar algo a su versión de la obra.Si lo pensamos bien, la que van a tocar en sí misma no es de las que quedan en la historia. Pero las circunstancias hacen que esta interpretación en particular sí. Depende de ustedes. Hoy, señores legisladores, son puestos en el medio de la escena política y mediática, con lo que cuentan con una oportunidad excepcional de hacer ver si y cuánto es importante su tarea.["Proyecto blindado" o "proyecto trampa", entre otras cosas, son los poco amables calificativos que recibió la iniciativa del Poder Ejecutivo sobre la cuestión de las retenciones. Es que fue de una torpeza descomunal que el Jefe de Gabinete, entre otros, hiciera público su deseo de que el voto en el Congreso sólo se limitara al sí o al no a la ratificación del esquema completo armado trabajosamente en estos cien días.]Lo primero que tienen que tener en cuenta que los congresos son "casas de vidrio" en las que todo se ve y es público, tal vez hoy más que nunca. No permitan que ninguna traba burocrática dificulte el acceso de aquel público impaciente a sus debates y discusiones, tanto en las comisiones como en el recinto. Es verdad, su casa, señores diputados, o mejor dicho, sus comisiones, están poco preparadas para esto. Sus salas de reuniones no tienen una platea desde donde seguir el intercambio de opiniones, por ejemplo. Apenas si hay lugar para ustedes, los diputados, y sus asesores. Por esto, es que deben prever la mayor difusión de sus reuniones, y buscar el ámbito adecuado para una masiva concurrencia. Tal vez puedan recurrir a las audiencias públicas (previstas en el artículo 114 bis del Reglamento de la HCD).Cada uno de ustedes debe ensayar muy bien su parte. El concertino podrá ser el centro de las miradas y al que le toca tomar gran parte de las decisiones, pero no sería nada sin los demás, incluso sin el asistente que prepara los atriles. Todos saben que suman algo, y esta es la oportunidad de que quede bien claro.Hicieron bien en adelantar para el lunes a las 17:30 el primer ensayo sobre el tema que les toca interpretar. No permitan que nada los distraiga. Aunque la sala de ensayo es bastante grande, aun así va a ser incómoda. Pero su tarea es más importante. Y aunque el producto final pueda tener relevancia, el procedimiento que vayan a utilizar es vital porque es más que posible que su ejecución no sea del gusto de todos, pero si son capaces de mostrar en qué lo sustentan, escuchando todas las sugerencias, su decisión será intachable.Luego de la función nos podremos dedicar cada uno a lo nuestro. Que no otra cosa queremos. Y ustedes podrán recordar la frase del Quijote: "A quien da todo lo que tiene, no se le puede pedir más".No defrauden.Los saludo con toda cordialidad.
Vamos a utilizar como excusa un artículo pobre de toda pobreza de la versión on line de Infobae, pomposamente titulado "Los pasos que tendrá que cumplir la iniciativa oficial", para hacer algo de futurología respecto del proyecto de las retenciones.¿Por qué el artículo es pobre? Para empezar, habla de los pasos a cumplir, pero sólo considera lo que puede pasar en Diputados. En segundo lugar, dice que "podría" haber un dictamen conjunto, pero DEBE haber un dictamen conjunto. Que se reúnan es otra cuestión. En realidad, es lo que formalmente corresponde. Según el artículo 102 del Reglamento de la HCD, si bien se puede analizar el proyecto por separado, "el anteproyecto deberá ser sometido al despacho en pleno de las comisiones a que haya sido destinado el asunto". En la práctica, los proyectos suelen ser considerados por separado y se dictaminan por separado. Cada vez más, las reuniones conjuntas de comisiones son una especie de ficción aceptada por todos los bloques, oficialistas y no oficialistas.Lo más probable es que la o las reuniones conjuntas de las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda se hagan efectivamente.Tal vez el único dato interesante de la nota sea el hecho de que los presidentes de ambas comisiones sean de las provincias díscolas en este drama. Como dijimos ayer, son ellos los que suelen decidir cuándo citar a las reuniones. Es de suponer que si no lo hacen rápidamente, venga De Angeli a pasarles con una cosechadora por encima, y atrás A. Fernández con el Audi.Respecto del proyecto, era obvio que la propuesta del Poder Ejecutivo debía ser la ratificación de sus decisiones. Esa es la posición de máxima del gobierno. Cualquier otra cosa, se convertiría en eso mismo automáticamente. De ahí a suponer que el voto va a ser sólo por el sí o por el no, todavía hay un trecho.Por supuesto que ya se empieza a agitar la imagen del Congreso como escribanía, imagen discutida por el Criador y por Arballo. Uno podría preguntarse por qué no puede haber 129 buenos argumentos en Diputados y 42 en el Senado para votar por el sí; por qué no se podría, luego de escuchar a todos los involucrados, responder de 129+42 formas distintas para votar por el sí y no por ello convertir a estos legisladores en lamebotas.Se abre la famosa instancia de diálogo que ambas partes declamaron desear. Nada impide ratificar la decisión del Poder Ejecutivo o, como señala Gargarella, introducirles cambios. ¿Hablarán?
Vamos a retomar el tono docente que pretenciosamente le dimos a este blog en sus comienzos. La excusa es la misma nota que comentamos ayer ("La oposición se quedará en sus bancas hasta que haya debate"). Más específicamente, el siguiente párrafo:"Impidió [el oficialismo] con su mayoría parlamentaria que las comisiones de Agricultura del Senado y Diputados intervengan, abortó el intento de mediación de la Defensoría del Pueblo y, encima, echó nafta al conflicto enviando a la Gendarmería", sostuvo [Claudio Lozano, aparentemente].Es verdad. Tal como suelen darse las cosas en el Congreso, la mayoría tiene la llave mágica que abre o cierra el debate. Pero esto es suponiendo que la coyuntura va más o menos por los carriles habituales. Hoy pareciera, o nos quieren hacer ver, que estamos terminales. Por lo tanto, ya no se pueden seguir haciendo las mismas cosas que hacíamos si es que queremos seguir adelante. ¿Hay recursos parlamentarios para poner los asuntos que se quieren debatir en el temario? Sí. La frazada, ¿es uno de ellos? No. Es televisivo, sí. Va a ocupar espacio a la hora de los noticieros muy probablemente. Pero había una cantidad de cosas poco mediáticas que se podrían haber intentado antes.Veamos.¿Cómo llega un asunto a ser considerado en una comisión parlamentaria? Lo habitual, repito y subrayo, lo habitual es que haya reuniones de los asesores de los miembros de la Comisión en las que se discutan los aspectos técnicos de los asuntos que el Presidente de la misma les haya indicado a sus propios colaboradores. De haber acuerdo (o voluntad clara por parte de la mayoría), el proyecto "pasa" a la reunión de legisladores para su consideración y dictamen.Lo habitual, repito y subrayo, lo habitual entonces es que todo dependa en gran medida de la voluntad del Presidente de la comisión de que se trate. El temario de las reuniones y, también, la convocatoria a reunión.Ahora bien, uno puede leer los reglamentos de las cámaras de adelante para atrás y de atrás para adelante, y no va encontrar ninguna norma que, expresamente, disponga que las comisiones se reúnen por la sola y única voluntad de sus presidentes. Es cierto que todos los mecanismos administrativos internos y la práctica (muy importante en ámbitos parlamentarios) están preparados para ello. Pero se supone que estamos terminales...El artículo 108 del Reglamento de la HCD y el 101 del de Senado prevén la posibilidad de que la mayoría de la comisión no asista a una reunión. En ambos casos y dados ciertos requisitos, con un tercio del número de miembros se puede discutir y dictaminar. De acuerdo a un viejo adagio jurídico (con lo resbaloso que son) "quien puede lo más, puede lo menos". Por lo tanto, si pueden reunirse, podrían impulsar una convocatoria en caso de que no la hubiera. Podría ser complicado del punto de vista administrativo, pero estamos hablando de una supuesta fuerte decisión política de una buena cantidad de miembros de la comisión.Es decir, que en esta situación terminal y apelando al voluntarismo, tendríamos una comisión parlamentaria discutiendo y dictaminando sobre, por ejemplo, la derogación de la famosa resolución de las retenciones, con lo que el asunto estaría bien instalado en el ámbito legislativo sin necesidad de frazadas. Pero con pocas cámaras de televisión. Una lástima...En conclusión, si tal vez podemos acordar que es poco defendible la actitud de la mayoría de haber eludido el debate por tanto tiempo, la postura los legisladores no oficialistas de quedarse a dormir en el Congreso parece más el producto del poco conocimiento de los mecanismos reglamentarios. Lo mismo cabría para los medios: ¿por qué no cuestionan los procedimientos circenses? ¿Por qué no se preguntan, y les preguntan, qué mecanismos parlamentarios dejaron de utilizar? "No preguntes qué puede hacer la mayoría por mí, sino qué puedo hacer yo para movilizar a la mayoría", ¿diría Kennedy?
Pasaron diez días desde la última entrada. Sería exagerado decir que en estos días no hubo noticias sobre el Congreso. Pero casi...En los medios "nacionales", por ejemplo, pasaron casi inadvertidas las reuniones en minoría de la Cámara de Diputados y del Senado. Y ni hablar de la sesión efectivamente realizada en Diputados el miércoles pasado, en la que se aprobaron diversos asuntos, la mayoría de ellos instrascendentes para el "gran público", aunque, tal vez, de alguna importancia para los involucrados. Los demás, dejo a la consideración del lector evaluar su peso.Hoy, finalmente, salió alguito en La Nación, de la pluma de la abonada Laura Serra: con el título "La oposición se quedará en sus bancas hasta que haya debate", se da cuenta de tal intención de los diputados no oficialistas. Doce párrafos en los cuales se mezcla la noticia generada por los dirigentes en tanto políticos con lo que, supuestamente, podrían intentar para involucrar al Congreso en el monotema de la agenda diaria.Más allá del fuerte símbolo de "dormir en el Congreso" (ironías al margen) hasta que se dé el debate, ¿cuál es la noticia?, o, mejor, ¿cuál es la noticia de contenido parlamentario? Creo que no hay. ¿Cómo calificar dar como noticia la pretensión de pedirle una audiencia al Presidente de la Corte Suprema para que informe sobre la marcha de las causas sin ningún tipo de cuestionamiento? Máxime cuando es evidente que, de existir, es una gestión totalmente inutil (se puede consultar con provecho este análisis del blog Saberderecho). ¿Cómo calificar la mezcla de la noticia de las consecuencias del desalojo de la ruta 14 con las hipotéticas intenciones de la oposición legislativa? ¿Cómo calificar el reflejo descolgado de la postura previsible del Presidente de la UCeDé respecto de las retenciones con el "centro" de la noticia? ¿Cómo calificar el también previsible llamado de Vilma Ripoll a la "gran marcha federal"? ¿Cómo calificar que se den cuenta de las opiniones de los dirigentes Raimundi y Lozano?Evidentemente, no como noticias parlamentarias. ¿Por qué se usa como excusa el anuncio de una acción teatral de la oposición parlamentaria para todo esto?¿Por qué, ya que se nombran a las comisiones de Agricultura (y Ganadería) de Diputados y del Senado, no se aprovecha para evaluar la marcha de sus reuniones y el análisis del paquete de proyectos que había anunciado el Presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería el martes 13 de mayo? Ah, perdón, casi no se hicieron. (De nada, Laura Serra. De paso, te informo que el martes que viene está citada de nuevo, con ese mismo temario.)¿Qué se le reclama al Congreso, o, más específicamente, a los legisladores oficialistas? Obviamente, que hagan algo, que se involucren de algún modo. ¿Ningún periodista les preguntó por qué tanta inacción? Y si lo hicieron, ¿qué les respondieron? Y si no quisieron responder, ¿en dónde se informó?Nada por aquí, nada por allá...
Ayer se consideró en la Cámara de Diputados el proyecto de ley impulsado por el programa de televisión "Cuestión de peso" por el que se establece que la obesidad sea tratada como una enfermedad y reconocida así por el Programa Médico Obligatorio (PMO). Técnicamente, tiene esta síntesis: "Prevención y Control de los Trastornos Alimentarios y otras cuestiones conexas. Declaración de interés nacional."Se trataba de una sanción del Senado que, de ser aprobada sin modificaciones, se hubiera convertido en ley, tal y como reclamaban los manifestantes que estuvieron desde temprano sobre la Avenida Rivadavia y en las galerías del recinto de la Cámara de Diputados ("Que-re-mos-laley... YAA", cantaban). Pero... durante su discusión en particular el proyecto tuvo modificaciones, por lo que debe volver para que la cámara de origen las considere.Hasta aquí nada del otro mundo. Muchos proyectos se convierten en ley porque hay un total acuerdo entre las cámaras, pero una gran cantidad son devueltos por la cámara revisora para que la de origen analice si está de acuerdo con los cambios introducidos.Respecto del proyecto de ayer, todo comenzó porque su artículo 11 decía así: "La publicidad y/o promoción a través de cualquier medio de difusión, de alimentos con elevado contenido calórico, grasas y azúcar, y pobres en nutrientes esenciales, deberá contener la leyenda 'El consumo excesivo es perjudicial para la salud' ". (Énfasis agregado).Los diputados de las provincias productoras de azúcar objetaron que se la incluyera entre los malos de la película, y, finalmente obtuvieron que se elimine la expresión "grasas y azúcar", con lo que, producida la modificación, el proyecto no iba a ser convertido en ley anoche y debía volver al Senado. De paso, entonces, se le hicieron algunas otras modificaciones.La cobertura televisiva de este acontecimiento no pudo ser más pobre. De casualidad pude ver, casi al final de Telenoche, la "crónica" del asunto. La movilera Sandra Borghi, con su eterna cara de circunstancia, informaba que la ley no había podido ser. Me gustaría saber cómo hacer un link a un fragmento determinado del noticiero para que lo puedan ver, pero empezó diciendo que se había frustrado el proyecto porque la Cámara había pasado a cuarto intermedio, "y no se sabe cuándo retomarán". Es decir, de acuerdo al tono de sus palabras, nunca. Insistió con esto del cuarto intermedio, hasta que se le escapó, porque se había pasado al cuarto intermedio, que el proyecto debía volver al Senado. Evidentemente, tenía muy poca idea de lo que estaba hablando: una cosa, obvio, es el procedimiento de formación y sanción de las leyes de la Constitución Nacional, y otra es esa posibilidad de todo cuerpo parlamentario de dejar en suspenso una sesión hasta la próxima reunión.Con la movilera estaba la conductora del programa Andrea Politti, que, contra todo pronóstico, dijo lo único sensato de todo el segmento, al preguntarse por qué se había llegado hasta esa instancia con esa frasecita tal vez desafortunada. Es posible, claro, que ella en parte tuviera un poco de responsabilidad (algo de lo que jamás se va a hacer cargo), por haber movilizado y presionado para que el proyecto se dictamine en comisión a las apuradas y se considere inmediatamente por el plenario (y se quejan del pobre Poder Ejecutivo...). En la edición de hoy de Clarín, con la firma de Armando Vidal, hay un reflejo de esto: "La palabra azúcar amargó anoche a los entusiastas de la ley contra los trastornos alimentarios, que garantiza su cobertura médica. Esperaban que se aprobase anoche en Diputados. Ahora deberán aguardar que lo haga el Senado la próxima semana, ya que Diputados se la devolvió con modificaciones. Todo pasó porque la Cámara llevó ayer al recinto lo que no se había resuelto como correspondía en comisión, y el apuro conspiró contra la meta."En fin, si va lento porque va lento; y si se apura porque se apura. El Congreso parece que nunca puede dejar contento a todos...
Todos los lunes, Clarín le dedica una página al Congreso. Suele tener una especie de nota de fondo que puede estar a cargo del cronista parlamentario del medio, Armando Vidal; otro artículo sobre temas diversos y al pie de la página una serie de chismecitos más o menos irrelevantes.Hoy no fue la excepción: Clarín publica la sección. Ahora que esté dedicada al Congreso, es un poco dudoso.Veamos.Armando Vidal hace un repaso de la relación de Juan Domingo Perón con el sector agropecuario (Perón, el líder que pasó de la pelea al consenso con el campo). ¿Qué relación tiene esta nota con el Congreso? En el segundo párrafo habla de un proyecto de Héctor Cámpora como Presidente de la Nación que nunca se aprobó, en el tercero dice que Perón no se definió sobre el tema en el Congreso, en el quinto hace mención a un minitramo del discurso de su último discurso ante la Asamblea Legislativa (1º de mayo de 1974); en el séptimo dice que los discursos inaugurales de las respectivas gestiones de Kirchner y de Fernández de Kirchner no se menciona al campo y en el último habla de una indicación del ex Presidente dada a diputados y senadores propios. ¿Es una nota sobre el Congreso? No parece…La otra nota de la sección, titulada “El socialismo, tironeado entre los "K" y los que quieren ser oposición”, utiliza como excusa el homenaje que se le hiciera en el Congreso al diputado Alfredo Bravo a cinco años de su muerte para hablar de la situación interna del Partido Socialista. ¿Es una nota sobre el Congreso? No parece…Los chismecitos son unos más insulsos que los otros. Y sí, siendo muy generoso, se refieren a cuestiones que en algo rozan lo parlamentario. En uno de estos chismes se dice que Claudio Morgado y Pinky no hablan en el recinto, que son “Muy respetuosos de la palabra ajena”. Sin pretender defenderlos, al autor de la nota se le pasó que en la sesión del 21 de mayo de 2008, al momento de considerarse la aprobación de un acuerdo internacional firmado en las Naciones Unidas (con el nombre de Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo), Morgado, en su carácter de Presidente de la Comisión de Discapacidad de la Cámara de Diputados y miembro informante, abrió el debate sobre el asunto. Es verdad, leyó el discurso, algo que los reglamentos parlamentarios suelen prohibir, pero que en la práctica no se aplica porque es poco habitual que los legisladores lean.Si algún día tenemos suerte de que se publique algo sobre cuál es el trabajo de diputados y senadores, tendremos ocasión de discutir sobre cuánto de importante es que hablen o no hablen en el recinto, así como lo adecuado o inadecuado de las otras medidas del “esfuerzo legislativo” que se suelen usar (presentación de proyectos, por ejemplo).Para concluir, la página que Clarín le dedica al Congreso los lunes, hoy, por lo menos, tiene otra temática. Otro ladrillo en la pared de su ausencia mediática. Si seguimos así, habrá que dar por cerrado este blog…
Es verdad. Los miembros de los poderes legislativos no generan muchas noticias. Posiblemente sí haya algunos hechos que podrían ser reflejados en los medios: la presentación de un proyecto, un evento, la opinión sobre determinado asunto. Como la mayoría de los legisladores nacionales pasan parte del tiempo en sus provincias (algún día tal vez tengamos oportunidad de comentar esta cuestión, si es que llegara a ser noticia), es de imaginar que tengan presencia en los medios locales. Pero, bueno, la "crónica diaria" es poco generosa con este blog.Para el "caso Patti" hubo un enorme despliegue mediático, como resulta obvio, y por eso es posible encontrar mucho material (¡gracias aborigen belicoso!). Por este motivo, aquí vamos otra vez con Luis Abelardo.En este artículo de La Nación del 17 de abril, Adrián Ventura, prestigioso periodista y profesor de la Facultad de Derecho de la U.B.A., dice: Así, Patti [luego del fallo de la Corte que posibilitó su libertad] intentará asumir, pero, sea que lo logre o no, seguirá teniendo fueros hasta el vencimiento de su mandato: durante ese tiempo, no podrá ser enjuiciado. De esta forma, queda planteada una situación extraña: si Diputados no lo deja asumir, Patti seguirá con fueros y en libertad, sin poder ser enjuiciado y, al mismo tiempo, se habrá abierto un conflicto de poderes entre Diputados y la Corte. En cambio, si la Cámara baja lo deja asumir, podrá desaforarlo inmediatamente. (Énfasis agregado)En dos oportunidades, se dice que, luego del fallo de la Corte -el que estableció que la Cámara de Diputados se había extralimitado al rechazar la incorporación de Patti-, éste no puede ser enjuiciado por los fueros parlamentarios que cualquier ciudadano electo legislador tiene desde el día del comicio (artículos 69 y 70 de la Constitución Nacional).A raíz de los hechos conocidos como "las coimas del Senado", el Congreso sancionó la ley 25.320, cuyo artículo 1º dice lo siguiente:Cuando, por parte de juez nacional, provincial o de la Ciudad Autónoma de BuenosAires, se abra una causa penal en la que se impute la comisión de un delito a unlegislador, funcionario o magistrado sujeto a desafuero, remoción o juiciopolítico, el tribunal competente seguirá adelante con el procedimiento judicial hasta su total conclusión. El llamado a indagatoria no se considera medida restrictiva de la libertad pero en el caso de que el legislador, funcionario omagistrado no concurriera a prestarla el tribunal deberá solicitar su desafuero,remoción o juicio político. En el caso de dictarse alguna medida que vulnera lainmunidad de arresto, la misma no se hará efectiva hasta tanto el legislador,funcionario o magistrado sujeto a desafuero, remoción o juicio político no seaseparado de su cargo. Sin perjuicio de ello el proceso podrá seguir adelante hasta su total conclusión. El tribunal solicitará al órgano que corresponda el desafuero, remoción o juicio político, según sea el caso, acompañando al pedido las copias de las actuaciones labradas expresando las razones que justifiquen la medida. No será obstáculo para que el legislador, funcionario o magistrado a quien se le imputare la comisión de un delito por el que se está instruyendo causa tenga derecho, aun cuando no hubiere sido indagado, a presentarse al tribunal, aclarando los hechos e indicando las pruebas que, a su juicio, puedan serle útiles. No se podrá ordenar el allanamiento del domicilio particular o de las oficinas de los legisladores ni la intercepción de su correspondencia o comunicaciones telefónicas sin la autorización de la respectiva Cámara. (Énfasis agregado).Pequeña aclaración: los fueros nacieron en Inglaterra con motivo de los conflictos entre el Rey y el Parlamento, y son un privilegio colectivo del cuerpo parlamentario, que se expresa individualmente en cada legislador, tendiente a proteger a la cámara de que se trate de posibles abusos del monarca (detenciones masivas, por ejemplo). Parece razonable que se hayan instalado en la propia naturaleza de la institución parlamentaria, y que se dé por sentada su existencia. Lo que no significa que puedan ser utilizados como un mecanismo para la impunidad individual de los parlamentarios; aunque cada decisión a este respecto es coyuntural, la sanción de la ley mencionada estrechó el margen a las medidas discrecionales.Como puede observarse en el texto transcripto, la ley es concluyente en el sentido de que el fuero parlamentario no es obstáculo para el inicio, trámite y conclusión de un juicio penal. Únicamente es necesario solicitar el desafuero cuando el juez considera adoptar alguna medida restrictiva de la libertad del imputado (hacerlo concurrir por la fuerza pública a la indagatoria, la prisión preventiva, allanamientos o, directamente, el cumplimiento de la condena).¿Por qué en la nota se afirma tan contundentemente que Patti no podrá ser enjuiciado? Es difícil saberlo. Tal vez el autor suponga que Luisito no se iba a someter voluntariamente al proceso y que los actos cumplidos hasta ese momento serían nulos y que habían quedado sin ningún valor y que debían ser repetidos y que se debía pedir el desafuero y que la cuestión iba a quedar sin resolver y que los lectores se podían imaginar todo esto y que... tantas suposiciones.Es llamativo que un caso tan sensible sea tratado con tantos supuestos. Y más llamativo resulta que quien los haga sea el autor de la nota, un notable científico del Derecho Constitucional. Claro, es muy posible que tenga razón, y que, en definitiva, de no haberse aprobado el desafuero "preventivo" como se hizo (¿se lo considerará válido?), la situación podría llegar a haber sido más o menos como la imaginó. Pero alguna precisión hubiera sido bienvenida.

References: artículo 75
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 114
 artículo 102
 artículo 108
 resolución 
 artículo 11
 artículo 1