Source: https://app.congreso.es/consti/constitucion/indice/sinopsis/sinopsis.jsp?art=112&tipo=2
Timestamp: 2019-12-14 05:15:00+00:00

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Inicio > Constitución española > Título V. De las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales > Sinopsis artículo 112
Ciertamente, se dispone que el planteamiento de la cuestión de confianza tenga que hacerse "previa deliberación del Consejo de Ministros". Se trata de una medida de enfriamiento, típica del parlamentarismo racionalizado de nuestra ley fundamental, con la que se trata de evitar cualquier decisión impremeditada, haciendo que el Presidente se informe a través de personas tan cualificadas como sus ministros de todas las consecuencias posibles. De hecho, el art. 2.2 d) de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, establece que corresponde al Presidente del Gobierno ¿Plantear ante el Congreso de los Diputados, previa deliberación del Consejo de Ministros, la cuestión de confianza¿.
La cuestión sobre su programa parece referirse a la rectificación del programa inicial, cuya aprobación ya fue conferida al amparo del artículo 99.3 o, en su caso, del artículo 113. Más imprecisa es la referencia a una declaración de política general. Pero debe entenderse como expresiva de aquellas adiciones o declaraciones que, sin afectar al programa originario, tienen una importancia política considerable. En este sentido, puede imaginarse el acaecimiento de un suceso inesperado (catástrofe natural, ataque bélico, rebelión interna, repentina crisis económica, crisis internacional) que exige una toma de postura del Gobierno cara a la opinión pública.
La trascendencia de uno de estos supuestos -rectificación del programa inicial y declaración sobre una situación inesperada y grave- explica que el Gobierno pueda sentirse forzado a presentar una cuestión de confianza. En cualquier caso, este deber será político o moral pero nunca jurídico. Desde la perspectiva legal, el Presidente del Gobierno estará actuando discrecionalmente al obrar así. Decisión que no cabría ser controlada por ninguna jurisdicción.
Con la fórmula del artículo 112 se ha querido facilitar la estabilidad de los Gobiernos, rebajando al mínimo posible los requisitos para entender que se sigue manteniendo la confianza parlamentaria. Es cierto que un Presidente del Gobierno que obtuvo la investidura por mayoría absoluta y después confirma la confianza por mayoría simple demostrará haber perdido parte de sus apoyos originarios, lo que puede implicar un coste político de cara al electorado. Sin embargo, no hay nada reprobable en ello, ni legal ni políticamente. Es más, debe asumirse como normal que el ejercicio del poder implique algún desgaste. Si en la cuestión de confianza se alcanza la mayoría simple, se habrá logrado lo que realmente importa: testimoniar que el Presidente conserva la confianza de la representación popular.
El debate debe desarrollarse conforme a las mismas normas del de investidura (apartado 3), lo cual supone, en esencia, la exposición de la cuestión por el Presidente del Gobierno, seguida de una interrupción y posterior discusión con los portavoces de los grupos parlamentarios. Finalizado el debate, debe someterse a votación la cuestión de confianza, pero siempre que hayan transcurrido veinticuatro horas desde su presentación (apartado 4), salvaguardia esta última que actúa como un período de enfriamiento para evitar decisiones impremeditadas. La votación será pública por llamamiento, de conformidad con lo establecido en el art. 85.2 RCD.
En caso de negar la confianza al Presidente del Gobierno, de conformidad con lo establecido en el art. 114.1 CE, éste presentará su dimisión al Rey, procediéndose a continuación a la designación de Presidente del Gobierno, según lo dispuesto en el artículo 99 CE.
Tan sólo en dos ocasiones se ha hecho uso de la cuestión de confianza y, en ambas, por circunstancias que no parecen corresponder a la necesidad de reagrupar las fuerzas de la mayoría en un momento de crisis. La primera fue sometida por el Presidente Suárez en 1980 y se debatió los días 16, 17 y 18 de septiembre. La regulación de este procedimiento vino determinado por la Resolución de la Presidencia del Congreso de los Diputados de 15 de septiembre de 1980 (I Legislatura, BOCG, CD, Serie H, 19 de septiembre de 1980) ante la ausencia de normas específicas en el Reglamento provisional de la Cámara sobre la deliberación y votación de la cuestión de confianza. Según una opinión muy difundida, buscaba contrarrestar ante la opinión pública el desgaste sufrido meses antes por la moción de censura promovida por la oposición socialista. El Congreso de los Diputados mantuvo la confianza en el Presidente Suárez.
La segunda fue presentada por el Presidente González el 5 de abril de 1990 para subsanar la atípica votación de investidura al comienzo de la IV Legislatura, en la que no participaron todos los Diputados como consecuencia de unos recursos presentados contra los resultados electorales proclamados. El debate debiera haber comenzado con la lectura del escrito motivado presentado por el Gobierno. Sin embargo, teniendo conocimiento de tal por los señores Diputados, se obvió el mismo. Igual que en la anterior cuestión de confianza, el Congreso de los Diputados mantuvo la confianza en el Presidente González.
En definitiva, este uso tan esporádico y atípico de la cuestión de confianza revela que se trata de una pieza de carácter secundario, si bien no convendría desdeñarla en escenarios políticos atípicos donde existan mayorías exiguas e inestabilidad institucional.

References: artículo 112
 artículo 99
 artículo 113
 artículo 112
 artículo 99
 Resolución