Source: http://www.libertadidioma.com/2006/20060808.htm
Timestamp: 2018-11-16 14:46:54+00:00

Document:
AGLI Recortes de Prensa Martes 8 Agosto 2006
Los antiincendios deben hablar gallego, los pirómanos no.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 8 Agosto 2006
A pesar de que hoy El País nos aclara en su editorial que en la lucha contra los incendios todos los partidos han fracasado y que sería de agradecer que no hubiese un intercambio de acusaciones entre partidos, creo que estamos obligados por la historia a insistir en que si en el caso del Prestige solo murieron percebes y otros animales y en estos incendios en Galicia han muerto 3 personas todos debemos montar un cirio tipo pifostio subtipo tiberio contra el PSOE siguiendo aquella máxima del quid pro quo.
Siempre que es cosa responsabilidad del PSOE todos debemos guardar silencio porque ya se encarga El País en aclararnos que tanto incendio en Galicia esta motivado porque son “Avivados por condiciones meteorológicas favorables, en particular la combinación de calor extremo y fuerte viento del Noreste,”, si gobernara el PP en Galicia seguro estoy que el editorial de El País diría en cambio que los incendios son “avivados por condiciones de desidia y mala gestión en particular por la combinación de la extrema ineptitud de los gestores del PP y su inhibición dando mas importancia a sus vacaciones que a sus obligaciones”.
El hecho de que se informe estos días en la prensa de la desmantelación de todo el operativo antiincendios organizado por el PP por motivos de purgas políticas, llegando al extremo de rechazar personal experto por no saber gallego y colocar en lugares de alta responsabilidad a un profesor de EGB.
Es curioso que se exija hablar gallego a quienes van a apagar incendios y en cambio no se haga lo mismo con quienes provocan los incendios, no es justo ni equitativo y así les va a los socialistas gallegos. Deberían haber pensado en ello.
Si los bosques se queman en Galicia es únicamente porque faltan expertos contra incendios que hablen gallego y dado que aprender bien gallego es un proceso que lleva 4 años y hace 4 años gobernaba el PP llegamos a la conclusión de que es el PP el responsable de la falta de eficacia en apagar los actuales y masivos incendios. A ver si así conseguimos que se reproduzcan las actividades y manifestaciones que se promovieron a raíz del Prestige con el eslogan “Cada día mais”
Todo mi esfuerzo por encontrar al verdadero responsable, el PP, se viene abajo por culpa de Narbona, la ministra bocazas, que la pasada semana sacaba pecho anunciando que gracias a sus políticas había menos incendios, ergo hoy si hay mas incendios es también gracias a sus políticas.
PARA «TIPOLOGIA NOVEDOSA», LA DE LA XUNTA DE GALICIA
Editorial El Mundo 8 Agosto 2006
Alrededor de 50 incendios permanecían activos ayer en la comunidad gallega. El fuego ha cortado diversas carreteras, Vigo vive desde hace días envuelta en una densa humareda y tres personas han fallecido ya presa de las llamas. Acorralado por la situación, el consejero de Medio Rural de la Xunta, Alfredo Suárez Canal (BNG), proclamó ayer que los fuegos de este verano responden a «una tipología novedosa». Desgraciadamente, quienes lean la información que hoy figura en la portada de EL MUNDO se darán cuenta de que lo que padecen los gallegos es una «tipología novedosa» de gobernantes. No sólo porque la inexperiencia les hace ver como extraordinaria la trágica costumbre de todos los veranos sino porque la discriminación lingüística y el sectarismo son los vectores que guían su política contra el fuego.
El PP denunció ayer que el Gobierno del socialista Emilio Pérez Touriño aprobó en mayo un decreto que impone el conocimiento del gallego como requisito para vigilantes, técnicos forestales y jefes de cuadrilla. La norma ha propiciado el despropósito de que agentes con cuatro o más años de experiencia hayan perdido el puesto por no poder acreditar sus habilidades lingüísticas. La nueva legislación suscita algunas preguntas de difícil respuesta. Por ejemplo, ¿qué hacer con los agentes que la Comunidad de Madrid decidió desplazar ayer a la zona? ¿Habría que darles un curso de gallego antes de desplegarles? Se da la paradoja de que puede ganar la plaza un belga o un alemán que sepa gallego, y no un español de Cuenca que lo desconozca.
Pero los errores de la política contra el fuego de la Xunta no están restringidos al ámbito lingüístico -que repite el modelo de normalización de otras regiones-. Sus decisiones pecan de un sectarismo imperdonable. El Ejecutivo de Touriño ha desmantelado la estructura del servicio antiincendios de la Xunta. Tras la caída de Fraga, los cuatro responsables provinciales y siete de los ocho jefes de logística fueron destituidos. Por si fuera poco, la bisoñez del nuevo Gabinete queda de manifiesto en la improvisada selección de personal, que no terminó hasta bien entrado el verano.
Este cúmulo de despropósitos es la enésima prueba de que el Estado autonómico no es eficaz en este asunto. El Gobierno de Zapatero debería articular un mando único que coordine la lucha contra el fuego para no dejar en manos de los prejuicios nacionalistas el futuro de nuestros montes.
Francisco Rubiales Periodista Digital 8 Agosto 2006
Por MIKEL BUESA ABC 8 Agosto 2006
... La sociedad democrática no puede perdonar a los terroristas sin socavar sus propios cimientos. Por tal motivo, no cabe el perdón en un sentido jurídico, aunque sí pueda haberlo con un significado moral...
EN la vorágine de los acontecimientos que de manera confusa se han ido amontonando unos sobre otros a lo largo de los últimos meses, restando claridad al juicio y entretejiendo una historia de ocultación y mentira, es llegado el momento en el que debe reflexionarse acerca de la verdad de las víctimas del terrorismo. Quienes han asumido la conducción de esa historia, han procurado confundir a los ciudadanos adoptando una actitud de simulado respeto a los que hemos sufrido el zarpazo de la violencia, a la vez que descalificando nuestra capacidad y lucidez para ser partícipes de una política conducente a la derrota de ETA. Y, sin embargo, somos nosotros y no ellos los que poseemos esa sabiduría que todos quisiéramos no haber adquirido, pero que nos ha otorgado la experimentación del dolor. «El sufrimiento -como dejó escrito Dzevad Karahasan en su diario sobre Sarajevo- es una forma importante de conocimiento»; un conocimiento que nos hace conscientes de la ilimitada profundidad de la maldad humana, y que nos señala que ésta puede acabar impregnando a las instituciones, la política y la vida cotidiana hasta sus más apartados rincones.
Nuestra tarea -el quehacer al que nos impele haber sido testigos de la radicalidad del Mal- es reclamar la memoria y el duelo. Pretendemos la memoria porque sabemos que las víctimas abatidas por la violencia política lo fueron sin culpabilidad alguna que les hiciera merecedoras de tan injusto castigo. Su sacrificio fue la consecuencia de una pretensión totalitaria cuyo objetivo no era otro que el de someternos a todos al dictamen de una minoría nacionalista fanatizada por la exaltación de su identidad. Y, por ello, nuestra memoria ha de ser la palanca que empuje a la sociedad española a redescubrir que la verdadera libertad no es la que nos hace homogéneos, la que nos confunde a todos y nos ahorma en un único corsé identitario, sino la que podemos compartir con los demás, con esos otros seres humanos que son otros porque, cabalmente, no son como nosotros, no piensan, ni creen como nosotros, ni aman, ni desean lo mismo que nosotros.
La memoria es exigencia de reconocimiento acerca del daño inflingido. Reclamamos de los poderes públicos un reconocimiento que, yendo más allá de proclamas retóricas, asigne las cuotas de culpabilidad que correspondan a las personas e instituciones que han planificado, ejecutado, justificado o encubierto la violencia. Por ello, no puede admitirse que una mera suspensión temporal de ésta se considere como una justificación suficiente para tolerar o legalizar a partidos que, como Batasuna, se han implicado en el terrorismo. Tampoco es aceptable el manto de olvido que se está tendiendo sobre las múltiples complicidades del nacionalismo institucional con ETA; ese nacionalismo que ha coadyuvado a la extensión y justificación de la violencia, que ha procurado medios financieros a las organizaciones del entorno terrorista, y que, en todo momento, ha pretendido extraer réditos políticos del miedo que se ha extendido sobre la sociedad vasca. Y menos aún es tolerable que a las víctimas se nos exija una reconciliación claudicante que excluye la verdadera pacificación de las relaciones sociales; esa pacificación que, al emerger de la culpa admitida, rompe de manera lenta y paulatina el ciclo de la violencia política, y que requiere, seguramente, el esfuerzo de toda una generación para que la historia que nos ha tocado vivir no pueda volver a repetirse.
El duelo es justicia y reparación. La reivindicación de justicia está para nosotros llena de radicalidad. Si no hubiera sanción penal para los responsables de tantos delitos, si no hubiera castigo, entonces esos crímenes imprescriptibles -que lo han sido no sólo contra tal o cual persona, sino también contra la humanidad- quedarían impunes; y la impunidad es insoportable para todos. ¿Cómo podría edificarse, sin justicia, una sociedad en la que no pueda darse cabida a la tentación del Mal? El Mal no merece premio ni puede ser recompensado con el ejercicio del poder. De la misma manera, el sufrimiento que ha provocado no puede ser la excusa para construir sobre él una venganza cuya única función sería la de perpetuarlo. Por ello, en una sociedad verdaderamente democrática no puede haber perdón para los que han ejercido el crimen con una finalidad política, para los que le han hurtado al Estado el legítimo ejercicio de la violencia. La sociedad democrática no puede perdonar a los terroristas sin socavar sus propios cimientos. Por tal motivo, no cabe el perdón en un sentido jurídico, aunque sí pueda haberlo con un significado moral. Las víctimas, en un acto libérrimo inducido por sus convicciones éticas o religiosas, pueden perdonar el agravio sufrido; pero también pueden negarse a hacerlo sin que quepa ningún reproche a su decisión.
Ésta les es privativa, de manera que no sería lícito que nadie -y menos aún el Gobierno- hablara o actuara en su nombre. Además, las víctimas de los crímenes irreparables, las que se han visto sometidas a un silencio inapelable, desde el nicho que alberga sus restos nunca podrán perdonar.
La justicia necesita que las penas, tanto cuando privan de libertad al reo, como cuando le sustraen sus derechos políticos, sean cumplidas en su integridad. Pues, si como tantas veces ha ocurrido en España esas penas se ven horadadas por unos beneficios penitenciarios heredados del viejo régimen autoritario que, además, con demasiada frecuencia se han concedido fraudulentamente, entonces no se realiza la justicia que anula la venganza y edifica la sociedad democrática. Y necesita también la reparación material y moral hacia las víctimas; una reparación que expresa el reconocimiento de la deuda contraída con quienes han experimentado un sufrimiento incomprensible, un agravio injustificable.
El duelo es así un corolario de la memoria, de la verdadera historia que hemos vivido y que nos ha traído hasta aquí. Si nuestra reivindicación de justicia cayera en el olvido, si fuera silenciada, enterrada bajo la losa de una pacificación condescendiente con los que tratan de extraer algún rendimiento político del terrorismo nacionalista, entonces se estaría escribiendo una historia falsa, atenta únicamente al cínico interés de los que, por el mismo motivo, estarían ostentando ilegítimamente el poder. Las sociedades democráticas se enfrentan en ocasiones a enemigos que pueden llegar a destruirlas.
Cuando ello ocurre, los ciudadanos hemos de encarar los riesgos con lucidez y, sin mirar para otro lado, sin dar albergue a la cobardía, hemos de exigir a los Gobiernos que salvaguarden los verdaderos valores que dan sentido a nuestro sistema político; pues, como en el proceso de Nuremberg proclamó el magistrado Dan Haywood, «un país... es aquello que se defiende; ... quede constancia, por ello, ante el mundo, de nuestra decisión de que esto es lo que defendemos: la justicia, la verdad y el valor de cada ser humano». Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid
Monólogo sobre la lengua (VII)
Amando de Miguel Libertad Digital 8 Agosto 2006
Lo que piadosamente se denomina "normalización" lingüística quiere decir erradicación del idioma español.
Cabe preguntarse por qué tanta gente se siente contenta y preocupada a la vez de manejar su idioma con soltura y conocimiento. Hay una primera razón instrumental. Simplemente, el idioma sirve para comunicarnos. Pero no es la única razón, ni acaso la primordial. La prueba es que, con un criterio pragmático, lo lógico es que todos acabáramos hablando inglés o, si nos pusiéramos de acuerdo, esperanto. Eso no sucederá. Cierto es que desaparecerán pronto cientos de lenguas que no tienen literatura, algunas incluso carecen de escritura. Pero el ramillete de lenguas con tradición literaria se mantendrá y aun reforzarán su uso. Aquí llega la razón fundamental para la conservación de un idioma: su función expresiva. No hay cosa mejor para expresar los sentimientos de uno que convertirlos en palabras. No son solo sentimientos sino pensamientos, emociones, experiencias. Es imposible que subsista una sociedad de cartujos o de autistas taciturnos. Incluso cuando rumiamos nuestros pensamientos en soledad lo hacemos con palabras. Recurrimos a unas u otras palabras porque así lo dicta la cultura a la que pertenecemos.
Hay otra razón subsidiaria para cultivar con gusto el idioma propio. Es un capital afectivo muy valioso, como puede ser el de los objetos familiares. Demos gracias al Dios de los contribuyentes porque todavía no se le ha ocurrido al Fisco poner un impuesto sobre el uso de la lengua propia. No es broma, se trata de un patrimonio que puede rendir mucho, no digamos en el caso de los escritores y análogos.
Aparte de sus funciones prácticas, el idioma es un excelente motivo de juego. Lo saben los aficionados a los crucigramas y otros entretenimientos parecidos. Se puede disfrutar cultivando las palabras del mismo modo que se goza cuidando las plantas o cuidando a los animales domésticos.
Los sentimientos respecto a una lengua no siempre son positivos. Hay personas en España que mantienen la ambigüedad entre su pertenencia a la comunidad lingüística del castellano y al otro idioma que solo se habla en su región de residencia. En ese caso caben diferentes reacciones. Una muy característica es la de rechazo y odio hacia el idioma español, por su carácter dominante, que se traduce incluso en un odio hacia todo lo español. No menospreciemos ese sentimiento. Odiar es tan humano y necesario como amar. Con la particularidad de que, hablando en castellano, el verbo odiar exige que esa acción se dirija contra una persona o algo que la represente. El odio hacia España se disfraza muchas veces de amor desmedido por la realidad nacional propia, esté contenida o no en las leyes. Eso es lo que llamamos nacionalismo. En España sucede, además, que no hay razas o etnias demasiado visibles, así que el nacionalismo se polariza hacia lo lingüístico. Es una desgracia. Lo que piadosamente se denomina "normalización" lingüística quiere decir erradicación del idioma español para sustituirlo por el catalán, el vasco, el gallego o los otros idiomas regionales. Esa sustitución solo se podrá lograr si el español es sustituido por el inglés, como ocurrió en Filipinas hace más de un siglo. En España hoy sería un empeño descomunal. Quizá antes haya que pasar por volatilizar la idea de España. "En ello estamos", piensan algunos.
Ahora se comprende que el interés por la lengua (la propia y las vecinas) esté tan relacionado con los sentimientos políticos.
Editorial ABC 8 Agosto 2006
SE repite la historia de los últimos meses. Mientras Batasuna eleva sin complejos el tono de su discurso, el Gobierno y los socialistas vascos bajan la voz y miran para otro lado ante el temor de irritar a sus interlocutores en el proceso de negociación. En este contexto se inscriben las palabras de la vicepresidenta Fernández de la Vega, en el sentido de que el Ejecutivo no tiene nada que decir sobre la manifestación convocada el próximo domingo en San Sebastián, por lo que no solicitará a la Fiscalía que actúe en contra de la marcha proetarra. El argumento de que es el Gobierno vasco el que tiene competencias para prohibir la marcha, además de ser puramente formalista en términos jurídicos, apenas sirve para encubrir la intención de Zapatero de echar balones fuera. El caso es que una organización ilegal de naturaleza terrorista desea manifestarse para reclamar la autodeterminación al comienzo de la Semana Grande de la capital donostiarra y el Gobierno guarda un significativo silencio, a pesar de su obligación elemental de defender el Estado de derecho. El Ejecutivo tendría que instar ante los organismos jurisdiccionales competentes la anulación del acto del departamento de Interior vasco favorable a lo que el PSE llama pudorosamente «respeto» al derecho constitucional de manifestación. Si el presidente del Gobierno quiere resultar creíble cuando afirma que la negociación no conlleva un precio político, es evidente que tiene que desmentir -de palabra y de hecho- las declaraciones de los líderes batasunos cuando aseguran que el acto del domingo supone «un nuevo impulso» al proceso iniciado con el alto el fuego de ETA. No se puede vincular con mayor claridad el final de la violencia con la ruptura radical del modelo territorial vigente.
El Gobierno vasco autoriza el acto, permitiendo el fraude de ley que supone una convocatoria realizada por persona interpuesta y se cura en salud al determinar que no podrán exhibirse anagramas de partidos ilegales ni desarrollar actitudes que enaltezcan al terrorismo. Por su parte, el PSE -tan firme cuando se trata de criticar al obispo de Vitoria- actúa con notoria tibieza. El secretario general de los socialistas guipuzcoanos se limita a decir que la convocatoria no va a «ayudar demasiado». Esta opinión es fiel reflejo de la impotencia de un partido convertido en actor secundario del proceso dirigido desde la Moncloa. Tampoco López Garrido, portavoz socialista en el Congreso, tiene mucho que decir, y se limita a formular la obviedad de que el futuro de Batasuna como partido legal está en manos de los jueces. Lo cierto es que el PSOE intenta rebajar el perfil del asunto siguiendo las instrucciones de Zapatero, pero no parece que Batasuna tenga intención de acompañarle en este propósito. Por el contrario, los líderes de la formación ilegalizada actúan cada vez con mayor sensación de estar ganando la partida y se han propuesto transmitir a la opinión pública la imagen de que ellos controlan el proceso frente a un Gobierno tal vez maniatado por la necesidad de obtener réditos electorales de la supuesta pacificación.
Cualquier avance en un proceso tan complejo requiere que continúen funcionando en su plenitud los mecanismos policiales y judiciales del Estado de derecho. La ley de partidos ha sido determinante para la fortaleza de la democracia contra el terrorismo y es imprescindible que se cumpla en todos sus términos. También en este caso, que exige una actuación rápida y efectiva del Gobierno y de la Fiscalía. No vale que los socialistas (que ya mostraron su incomodidad ante determinadas actuaciones del juez Grande Marlaska) pretendan ahora desentenderse de un asunto que exige una reacción proporcionada en cumplimiento de la ley y de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos.
Legalícese, por favor
Por Edurne Uriarte ABC 8 Agosto 2006
Esos ruegos del Gobierno a Batasuna, a los propios delincuentes, para que procedan a su legalización me recuerdan la extravagante declaración que se le ocurrió hace unos días a la Comisión Europea con motivo de la enfermedad de Castro. «Deseamos una pronta recuperación de Castro y de la democracia», dijo con desfachatez su portavoz, encantado de quedar bien con todos, con el dictador y con sus víctimas, y seguro de que la caridad cristiana nos evitaría caer en la cuenta de que lo segundo, la democracia, es totalmente incompatible con lo primero, la curación del peligroso enfermo. Con esto de Batasuna pasa lo mismo, que el Gobierno espera que, no la caridad cristiana, pero sí nuestra ansia infinita de paz corra un tupido velo sobre la flagrante contradicción de pedir al terrorista que legalice una parte de su organización; y sin renunciar al terrorismo. Y sobre algo peor, un posible fraude de ley. Pero no sólo de Batasuna. También del Gobierno.
El Gobierno sabe que la legalización de Batasuna no puede ser previa a la disolución de ETA porque depende de la cúpula militar de ésta tanto como la dictadura cubana de Castro. Y que está ilegalizada por ser parte de ETA, no porque le guste la violencia en abstracto. Por lo tanto, sólo caben dos posibilidades para su legalización diferentes a la previa disolución de ETA. Una, que se produzca una escisión en ETA y Batasuna decida abandonarla. Como los indicios en esa dirección son iguales a cero, queda una segunda vía. La del fraude de ley. De Batasuna, con cambios formales pero sin desvinculación de la estructura etarra. Y del Gobierno, dispuesto a hacer la vista gorda a esa vinculación.
Tantos insólitos ruegos a los delincuentes, y, sobre todo, su carácter de imprescindibles para la estrategia negociadora del Gobierno, hacen temer que esa vista gorda no esté completamente descartada. El Gobierno sostiene la legitimidad de su negociación en dos mensajes, que ETA se considera derrotada y, derivado de lo anterior, que no hay ningún tipo de negociación política. Y para que ambas cosas sean creíbles, no sé si ETA, el Gobierno o ambos, han decidido que la negociación política sea llevada a cabo por Batasuna.
Esto es como negociar con Felipe Pérez Roque, ese ministro cubano considerado el mayor «pelota» del dictador y pretender que no se negocia con un enviado de Castro. Pero el Gobierno espera que nos rebelemos contra la lógica. Y para ayudarnos, quiere brindarnos un alivio estético, el de la legalización. Pero no parece haber manera. Ni siquiera fraudulentamente. Pedir a Pernando Barrena que repudie a ETA es como rogar a Pérez Roque que condene el castrismo. Y como Barrena se siente fuerte, ni siquiera está dispuesto a hacer un apaño estético de repudio. Más bien se va de manifestación el próximo domingo para recordar al Gobierno el otro problema, el de las condiciones políticas de los terroristas, el derecho de autodeterminación.
Lorenzo Contreras Estrella Digital 8 Agosto 2006
POR RAMÓN PI El Ideal Gallego 8 Agosto 2006
De las últimas 24 horas: El periódico El Mundo revela el domingo las gestiones de Jesús Eguiguren, presidente del partido socialista vasco, con el cardenal vascofrancés Roger Etchegaray para obtener de éste una mediación para las negociaciones del Gobierno con la ETA. Estos contactos tuvieron lugar en Roma el día de la boda del Príncipe de Asturias, recién estrenado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que pone de manifiesto que los contactos entre la ETA y el partido socialista venían de atrás, de antes de las elecciones; en otras palabras, que el PSOE fue desleal con el Gobierno del Partido Popular en materia tan crucial como la lucha antiterrorista: al tiempo que firmaba la Ley de Partidos Políticos y el pacto antiterrorista, se entendía secretamente con los asesinos.
El mismo domingo, los periódicos publican la celebración de un homenaje público a un ex preso de la banda terrorista ETA que falleció de muerte natural en las habitaciones de un hospital francés.
Las fotografías de esta información ilustran cómo un par de encapuchados, presumiblemente miembros de la banda asesina, colocaron un relieve en madera del emblema de la ETA, una serpiente enroscada en el mango de un hacha.
No se tiene noticia de que la fuerza pública, sea estatal, autonómica o municipal, impidiese esta ilegalidad manifiesta.
Otra información aparecida en la prensa dominical nos cuenta que Batasuna, brazo político de la banda asesina ETA, exige al Gobierno garantías de legalización con sólo un cambio de nombre y sin tener que condenar la violencia de la banda, al objeto de poder seguir adelante con el paripé de la mesa de partidos .
Se amontonan de tal forma los hechos que deberían haber puesto hace tiempo fin al proceso largo y difícil de rendición del Estado, que tanto gusta a José Luis Rodríguez Zapatero, que hay que preguntarse por dónde tienen los terroristas agarrado al presidente del Gobierno para que nos dé este espectáculo patético y humillante.
Editorial minutodigital 8 Agosto 2006
Mas de 100 incendios asolan Galicia desde el inicio del fin de semana pasado, incendios que se han cobrado la vida de 3 personas. Las autoridades nos cuentan que la mayoría son provocados y que Guardia Civil, Ministerio Fiscal se van a dedicar especialmente al tema, al igual que nos juran y perjuran que los medios aéreos y terrestres en extinción de incendios se duplicaron desde el principio de la legislatura del PSOE. Y sin embargo Galicia se quema igual que el año pasado. Lo que ha cambiado es el color de las criticas.
No hay que remontarse más que a la legislatura pasada para comprobar las criticas que desde PSOE y sobre todo BNG se hacían al PP por su presunta incapacidad para controlar los incendios en Galicia. Y es que cogida la directa tras el Prestige, cualquier desastre era valido para restar popularidad al PP.
El problema es que hoy, con la tortilla del revés, y con los criticones oportunistas en el poder, resulta que los incendios se siguen produciendo con igual o mayor virulencia que entonces. Igual que si hoy se repitiese el desastre del Prestige, estamos seguros que no se habría mejorado gran cosa en su gestión con la izquierda tomando el relevo de la derecha. Y es que ante los desastres se reacciona como se puede, con mayor o menor fortuna, sin que la ideología de los gobiernos de turno pinten mucho a la hora atajar lo imprevisto.
El problema es que una izquierda corvida y demagógica se lanzó sobre los desastres cual buitres, para únicamente hacer mella en un gobierno de derechas, olvidándose de la premisa de que el azar de los desastres se reparte en suerte para todos y lo que es importante es intentar coordinar de antemano los medios del estado para reaccionar con la mayor eficacia.
Pero para la izquierda la formula de la eficacia parece que consistía simplemente en quitar al PP para ponerse ellos. Ninguna reflexión sobre la fragmentación administrativa del estado de las autonomías que provoca un considerable retardo a la hora de contar con todos los medios repartidos entre las diversas administraciones o el galimatías competencial que dificulta la adopción de decisiones centralizadas, esenciales para combatir eficazmente cualquier desastre del tipo que sea, como por ejemplo la pronta intervención del ejercito en situaciones como la desatada este fin de semana.
En fin, en Galicia sigue oliendo a humo, sin el PP y con los listos de la izquierda en el poder, fíjense ustedes. Y es que a algunos lo que siempre nos olió a chamusquina fue la hipócrita postura de la izquierda de aprovechar las desgracias para hacer política.
Si manda el psoe, aqui no pasa nada.
Paco Sande Periodista Digital 8 Agosto 2006
Es que es increíble como funciona esto, si la mitad de lo que esta pasando en España, pasara gobernando el pp., los desollaban vivos, ¿se acuerdan de el accidente del “Prestige”?, que fue eso, un accidente, y parecía que el pp. lo había hundido adrede, ¿y las vacas locas?, por las manifestaciones, parecía que las enfermara el gobierno, la ministra. Celia Villalobos, creo que fue, dijo que al cocido se le echase un hueso de cerdo, y los gritos de la oposición para que dimitiese, se oyeron hasta en Australia.
Y ahora, este tarado subnormal,(…) pacta con terroristas, no quiere que se aclare el 11M, miente descaradamente sobre lo que hacen nuestro soldados en Afganistán, se gasta 6 millones de pesetas en un viaje a Londres con la familia, se lleva 15 cocineros a Mallorca, para que le cocinen durante sus vacaciones, y obliga a los de seguridad a que viajen en un hércules del ejercito, -que es algo así como volar en un tractor-, desmantela el plan hidrológico nacional, en el periodo mas seco desde hace 70 años, Galicia arde por los cuatro costados, por segundo año consecutivo, justo el tiempo que lleva el bipartito PSOE-BNG gobernando en la”Xunta”,- reacuérdese que bajo el mandato de Fraga los incendios habían llegado casi a cero- y los de “nunca mais” calladitos, -será que como ahora los que apagan incendios hablan todos gallego, requisito que exige la “Xunta” para entrar a formar parte de una cuadrilla, siendo así no hay problema-, nos pone en contra de todos los países industriales y democráticos y nos alía con todos los dictadores bananeros de Sudamérica, destroza España, nos pone otra vez a unos españoles contra otros y, aquí no pasa nada. ¿Es que la izquierda tiene patente de corso, para hacer lo que les de la gana?
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 8 Agosto 2006
Pascual Tamburri elsemanaldigital 8 Agosto 2006
'Txekpoint' Txarli
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 8 Agosto 2006
Charlie es el término que el alfabeto internacional emplea al deletrear para la 'C'; 'charlie' llamaban al vietcong los soldados norteamericanos durante la guerra del Vietnam; 'Checkpoint Charlie' era el paso fronterizo más famoso entre los dos Berlines; Charlie Brown es el amigo neurótico de Snoopy, inolvidables criaturas ambos de Charles Schulz. Y tenemos a este Txarli Prieto, un dirigente socialista alavés y fronterizo que hoy ocupa el cargo que un día tuvo Fernando Buesa. Está a medio camino entre Oriente y Occidente; entre Charlie Brown, el Vietcong y el nacionalismo vasco, que le presta algunas mañas y pone la grafía a su hipocorístico. 'Txekpoint' Txarli superaba este fin de semana a aquel Rubalkaba, que interpeló en la cámara vasca al PSE y al PP, mirando a los escaños, irremisiblemente vacíos, de Buesa y Ordóñez: «mientras ustedes no hacían nada otros nos estábamos jugando el bigote».
Prieto daba un paso más y acusaba el viernes a las víctimas y a los cómplices de los verdugos de querer «dinamitar» el proceso. Joder con la metáfora. Cuando se le escapan cosas así, tan fronterizas entre la vileza y la simple gilipollez, ¿no le vendrán a la cabeza las imágenes de Buesa y su escolta tras la explosión?
Apenas dos días después insistía nuestro héroe, este representante ejemplar de la España, plural, diversa y laica, al apreciar que el obispo de Vitoria usa «el lenguaje del PP» y que «debería aceptar los planteamientos de su propia jerarquía, favorable a explorar esta esperanza». Como nuestro Txarli es un demócrata, considera que el obispo «tiene todo el derecho a hacerlo, porque si tiene un pensamiento próximo al PP, lógicamente tendrá que decir cosas similares a las que dice el PP».
¿Y cuál es ese lenguaje y ese pensamiento tan próximos al PP? Pues estas palabras de Asurmendi: «Muchos se hacen una pregunta angustiosa: ¿a qué precio vamos a tener la paz? Detrás existe el convencimiento de que, a cualquier precio, no es un bien deseable». Uno aprecia que son unas palabras muy bien dichas, las diga el obispo, el monaguillo o el súrsum corda; Agamenón o su porquero; el PP o el PSE cuando las decía.
Porque también se expresaba así el partido de Txarli hasta hace nada. Lo dice la resolución del 17 de mayo de 2005. El anterior presidente del PSE en Alava, Mario Onaindía creía también en eso: «Si me matan, no quiero que digan en mi epitafio que moría por la paz, sino que luché por la libertad». El mismísimo presidente del Gobierno glosó estas palabras en el Congreso el 1 de febrero de 2005, durante la tramitación del Plan Ibarretxe. ¿Era Mario Onaindía del PP?¿Lo era Zapatero? El primer tomo de sus memorias llevaba por título 'El precio de la libertad'. Él nunca creyó que por la paz hubiera que pagar nada. 'Txekpoint' Txarli, por lo visto, sí. La seño De la Vega le hará copiar cien veces: «la paz no tiene precio político».
Por FLORENTINO PORTERO ABC 8 Agosto 2006
«Hay que hacer algo», no podemos quedarnos de brazos cruzados ante lo que está ocurriendo en Oriente Medio, pero «hay que ser realistas», tenemos que proponer soluciones que se puedan realizar con el acuerdo de la mayoría. En este dilema se debate la sociedad internacional, dispuesta a ignorar la realidad con tal de encontrar un apaño que sirva para salir del atolladero.
Como en ocasiones anteriores, ante un conflicto de estas características el primer paso es separar a las partes. El Consejo de Seguridad envía una fuerza de interposición cuyo primer cometido es crear una zona de aislamiento. Pero, ¿sería esa su exclusiva misión? Para una parte de los europeos no es «realista» ni «prudente» ir más allá, porque nos podríamos encontrar en medio de un nuevo conflicto. Para otros, la seguridad de Israel, el proceso democrático y el poco prestigio que le queda a Naciones Unidas pasa por la desaparición de Hizbolá, una organización terrorista dotada de un extraordinario ejército privado, bien armado y mejor entrenado. Por lo tanto, la segunda misión de la fuerza de Naciones Unidas sería apoyar a las fuerzas armadas libanesas en tal misión.
En cualquiera de los dos casos Hizbolá se vería expulsada del sur del Líbano, lo que no parece probable que esté dispuesta a aceptar. Por esta razón, algunos heroicos gobiernos europeos, defensores del envío de la fuerza, han dado a entender que en esta ocasión, sintiéndolo mucho, no van a poder colaborar. En el segundo caso, las fuerzas políticas libanesas deberían asumir además el choque violento contra Hizbolá, con el Ejército como punta de lanza. Como en absoluto parecen dispuestos a lo que entienden sería una reapertura de la guerra civil, se han apresurado a pedir a la Liga Árabe que actúe en su favor rechazando el despliegue de la fuerza de interposición.
Sin cascos azules en la frontera un alto el fuego sería una derrota de Israel, que quedaría expuesta a nuevos ataques de Hizbolá, ahora más fuerte que nunca. Muchos están dispuestos a que Israel claudique para evitar males mayores, pero ese sería el mayor mal para los israelíes y cabe pensar que, si no se han vuelto locos, lo rechazarán.
En realidad todo este juego diplomático parte de una premisa fundamental: ignorar la realidad. El agresor es Irán, el mismo estado que acaba de anunciar que el conflicto del Líbano sólo se solucionará cuando Israel desaparezca y que no piensa poner fin a su programa nuclear. Mientras el Consejo de Seguridad o las grandes potencias no estén dispuestos a reconocer este hecho y a presentar un ultimátum sobre misiles, energía nuclear y colaboración con Hizbolá, una auténtica línea roja cuya violación supondría la guerra, seguiremos mareando la perdiz sin conseguir resolver nada.
Esos jeques y sus potentes misiles
Por VALENTÍ PUIG ABC 8 Agosto 2006
EN un mundo de diplomacia tan meliflua y vaporosa nadie podrá decir que las amenazas de Irán sean equívocas. Por una parte, suministra el armamento a Hizbolá contra Israel y por otra -como cuarto exportador mundial de crudo- amaga con usar el petróleo como arma si la comunidad internacional insiste en urdir sanciones para que cese el empeño iraní por disponer de arma nuclear. Desde luego, hacía tiempo que nadie amenazaba a casi todo el mundo porque eso es lo que está haciendo la teocracia iraní: no solo ataca vía Hizbolá para borrar Israel del mapa -como dice día sí y otro también el presidente Ahmadinejad- sino que a la vez plantea su radicalidad chií frente al mundo suní, altera los elementos más rudimentarios de la coexistencia mundial y juega con el precio del barril de petróleo. Desde mucho antes de este largo verano de descontento, Teherán lleva ya tiempo jugando a la gallina ciega con las Naciones Unidas. Sectores del régimen de los ayatolás advierten que si la ONU impone sanciones, Irán tiene que saltarse de una vez todas las condiciones del Tratado de Proliferación Nuclear y todos los requisitos de la tan baqueteada Agencia Internacional para la Energía Atómica. Ya existe el precedente redundante de Corea del Norte.
Mientras tanto, parte de la opinión pública europea -y más aún en España- pretende no solo equiparar la identidad terrorista de Hizbolá, criatura netamente iraní, con el derecho a la defensa propia que ejerce Israel: en realidad, la izquierda española insiste en que el agresor, en virtud de su naturaleza sionista, es Israel mientras que el terrorismo de Hizbolá es un inocente que casualmente pasaba por ahí. Evidentemente, la muerte de niños en un bombardeo es algo que nos deja atónitos, sin aliento, al filo de la congoja humana ante la realidad descarada y procaz de la guerra. Pero precisamente por su propia naturaleza, la descripción y enjuiciamiento del hecho bélico en si mismo requiere de razón analítica y no de las elevadas dosis de sentimentalismo al que recurren los columnistas más propensos a halagar al lector que a explicarle una u otra manera de entender las cosas.
Con tanto artículo emocionalista, el jeque Nasrallah de Hizbolá acaba haciendo de las suyas. Según «The Sunday Telegraph», un diputado iraní -también fundador de Hizbolá en su día- acaba de reconocer, por si hacia falta, que Teherán aprovisiona a Hizbolá de misiles de largo alcance capaces de llegar a cualquier objetivo en Israel. Los misiles Zelzal-2, por ejemplo, tienen un alcance de 250 kilómetros. Hasta ahora se supone que Hizbolá todavía no los ha usado porque espera órdenes de Damasco o Teherán. Para Israel es vital que los arsenales de Hizbolá en el Líbano sur no obtengan un sistema de reposición: no otra cosa explica el bombardeo insistente y dramático de puentes y líneas de transporte en el Líbano. El armamento iraní llega a manos de Hizbolá por la frontera sirio-libanesa.
En los pasillos de las Naciones Unidas se entrecruzan dos cuestiones y ambas llevan en sus orígenes la huella masiva de Irán. En una aproximación que llevaba tiempo gestándose, Washington y París apadrinan una resolución para el alto al fuego en el Líbano, aunque es difícil que Hizbolá acepte el cese de hostilidades y que Israel se retire del sur de Libano mientras esté allí Hizbolá. Se habla de interponer un nutrido contingente militar, con aportaciones de Francia y del musculoso ejército turco. El segundo asunto concerniente a Irán, y de forma mucho más directa que en el caso del Líbano, es el cortejo interminable de una solución diplomática para desentrañar su ambición nuclear de convertirse en el eje central de un nuevo poderío regional chií. «Hizbolá, ¡a por ellos!», dicen los manifestantes de la izquierda española. «ETA, ¡mataló!», dijeron cuando Reagan visitó España. Eslóganes equiparables, mismo primitivismo, mismo resentimiento.
EE UU contra Israel
La locura de la ONU es contagiosa
GEES Libertad Digital 8 Agosto 2006
La ONU hace años que se convirtió en una plataforma de cinismo antioccidental. Su búsqueda desesperada de la paz internacional ha llevado en numerosas ocasiones, demasiadas, a auténticos genocidios. La ONU siempre ha entendido la diplomacia como sinónimo de apaciguamiento. Es más, la ONU está hecha a base de miembros antidemocráticos y corruptos y no ha sabido resistirse en gran medida a su influencia. La mejor prueba son los sucesivos escándalos –aún sin acabar– del secretariado internacional.
Por eso no era raro la renuencia de los Estados Unidos a cuanto se cocía en una sede que le era crítica y que, además, pagaba en sus dos tercios de presupuesto. La denominación de John Bolton como nuevo representante norteamericano ante la ONU se interpretó como un gesto de dureza por parte del presidente americano hacia la organización. Quienes quisieron ver un impulso reformador de la ONU ha tardado poco en despertarse de su sueño. No sólo la ONU es irreformable, sino que su enfermedad es contagiosa.
No hay otra explicación para el cambio de actitud de la administración americana respecto a la resolución de la ONU sobre el actual conflicto en el Líbano. Con el acuerdo entre Washington y Paris sobre un borrador de resolución –que será pasada a votación en las próximas horas y aprobada– Israel se ha quedado solo. Tal y como han acordado los diplomáticos de ambos países, el proceso de paz en el Líbano se compondrá de dos resoluciones, esta primera que llamará al cese de "las acciones ofensivas" de Israel y una posterior, que pedirá el desarme de Hezbolá. La responsabilidad de mantener la paz en el sur del Líbano quedará en manos de la misión que la ONU tiene en ese país, la UNIFIL, con el posible refuerzo de lo que aporten algunos de sus miembros.
Esta resolución nunca debería aprobarse y menos contar con el apoyo de la administración Bush. Por varias razones de principio. Primero, confunde los términos de agresor y agredido. Israel no comenzó esta guerra, sino que fue Hezbolá quien atacó y secuestró en suelo de Israel a sus soldados. Por lo tanto, las acciones adoptadas por las autoridades de Tel Aviv no son ofensivas, sino de defensa nacional. La resolución de la ONU, prestándose a la manipulación mediática de Hezbolá, confunde lo táctico con lo estratégico.
En segundo lugar, esta propuesta de resolución padece de una fuerte amnesia. Ya existe una resolución del Consejo de seguridad exigiendo el desarme de las milicias de Hezbolá, la 1559 de hace más de un año y que nunca se ha ejecutado. Y no se ha hecho porque, sobre todo, Hezbolá nunca se ha sentido vinculada por ninguna resolución o acuerdo de la comunidad internacional. No hay razón alguna que lleve a pensar que en esta ocasión sí querría cumplir con algo que ya se le requirió en su día.
Por último, dejar en manos de la UNIFIL el desarrollo de las provisiones de la resolución para el sur del Líbano es querer cegarse a la realidad. En sus décadas de existencia, desde su creación en 1978, la misión de la ONU ha sido absolutamente ineficaz, si no contraproducente, para asegurar la paz en la zona. En cuanto a posibles contingentes franceses y norteamericanos conviene recordar que ya fueron expulsados en 1982 del país gracias a ataques suicidas de Hezbolá, por lo que, sin modificar la mentalidad y actitud de los terroristas islámicos, está por ver cuánto aguantarían si se ven sometidos a hostigamiento y ataques. Creer que el ejército libanés puede resolver los problemas en la zona también es un ensueño más, pues está trufado de simpatizantes de los islamistas radicales.
Por todo esto, la propuesta de resolución es un auténtico sinsentido que coloca a Israel en una situación insostenible desde el punto de vista de su seguridad futura. Que el Departamento de Estado norteamericano la apoye no deja de ser una desagradable sorpresa más de las tantas a las que nos tiene acostumbrado, que George W. Bush la deje pasar es ya más grave, pues como él mismo ha dicho "mientras trabajamos con amigos y aliados, es importante recordar que esta crisis la empezó Hezbolá y que Israel está ejerciendo el derecho a su defensa". Si deja que esta propuesta de resolución se adopte, será la prueba de que la enfermedad de la ONU, la locura, es peligrosamente contagiosa y se ha convertido en locura colectiva.
Michelle Malkin Libertad Digital 8 Agosto 2006
Bienvenido a la representación teatral de "Qana: Fraude a todo gas", por cortesía del Sindicato de Actores de la Religión del Ultraje Perpetuo.
La trama se desarrolla a lo largo del fin de semana con escenas de tumultos por el mundo musulmán, presuntamente en respuesta a las muertes civiles de Qana, el Líbano. Furiosos musulmanes de Beirut a Gaza pasando por Lahore prenden fuego a banderas norteamericanas e israelíes. Queman efigies de líderes occidentales. Elevan sus voces en cánticos de "Muerte a América" y "Muerte a Israel".
Las abuelitas inquietas en los balcones de todo el mundo aseguran que la tragedía de Qana hará que los musulmanes nos odien más. Pero si la indignación por el accidente de Qana –una excepción israelí a la norma de Hezbolá– suena como una vieja excusa demasiado sobada, es porque lo es.
Esta producción se vale de los mismos talentosos antisemitas que odian a Occidente y queman banderas y blanden machetes que, hace no mucho, representaron unos cuantos meses de ira prefabricada en todo el mundo a causa de las viñetas de Mahoma, los disturbios dementes en Nigeria por la celebración de Miss Mundo, los asesinatos aprobados por la sharia de aficionados a la Copa del Mundo de fútbol en Somalia, la ficticia "masacre de Jenin", la fábula de Mohammed al-Durá, y las ululantes protestas por las influencias corruptoras de "Los versos satánicos", Theo Van Gogh, el Kentucky Fried Chicken, McDonald's, el sacrílego remolino de crema helada de Burger King, el día de San Valentín y Piglet, el de "Winnie the Pooh".
Lo cierto es que la indignación musulmana a causa de Qana no está relacionada con las trágicas muertes de Qana, del mismo modo que la jihad de las viñetas de Mahoma no tenía realmente nada que ver con las viñetas. Es un pretexto para objetivos mucho más grandiosos, derrotar a los infieles ya sean israelíes, daneses, holandeses o norteamericanos.
Recuerde: los disturbios a causa de las viñetas de Mahoma publicadas en el diario danés Jyllands-Posten el pasado otoño eran prefabricados y creados artificialmente en medio de tentativas de intimidar a Dinamarca como consecuencia de la decisión de la Agencia Internacional de la Energía Atómica de dar parte de Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU por continuar su programa de investigación nuclear. Irán culpó a Israel de las viñetas en un discurso de conmemoración del 27 aniversario de la Revolución Islámica.
Ahora la jihad de Qana, preparada solícitamente por Irán, se desarrolla entre la creciente presión por parte del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Teherán para que suspenda su programa nuclear. Qué mejor modo de distraer la atención de las atrocidades de Hezbolá y de los planes de aniquilar a los judíos de Mahmoud Ahmadinejad que empezar a berrear acerca de "crímenes de guerra" israelíes y crímenes occidentales contra la humanidad.
Mientras contemplamos el horrible desfile de Hezbolá de los niños muertos de Qana reproducido una y otra vez en la televisión, he aquí una sugerencia para todos los intrépidos periodistas norteamericanos al servicio de los publicistas de Hezbolá en la región: quizá podríais bajar las figurativas pipas de agua, quitaros vuestros simpáticos hajibs, y descubrir la identidad del tipo del casco verde que sostiene cadáveres de niños en Qana ofreciendo fotos perfectas para colocar en primera plana.
¿Es un transeúnte accidental? ¿Un rescatador que resulta que estaba simplemente en el mismo lugar que hace diez años, trapicheando con cadáveres de niños muertos para explotar un bombardeo accidental israelí provocado por el uso de civiles como escudos por parte de los terroristas? ¿Un voluntario civil o un productor propagandístico?
Para su propio crédito, el reportero de la MSNBC Richard Engel se hacía la pregunta que la blogosfera lleva cuestionándose desde que los desfilantes cadáveres de Qana copasen la atención: ¿Dónde están todos los hombres? Sus informaciones destacan la maldad de Hezbolá al desnudo, la maldad de unos terroristas que se empotran en poblaciones civiles con el fin de forzar precisamente el tipo de error trágico que parece haber ocurrido en Qana. "Fuimos casa por casa intentando averiguar dónde estaban todos los varones. Parece que algunos de ellos eran guerrilleros, algunos eran hombres de Hezbolá que estaba fuera según la gente de Hezbolá que no quería ser entrevistada, pero a los que convencimos de hablar con nosotros".
Para los fotógrafos-escenógrafos que estaban reunidos en la escena 8 horas después del ataque: ¿por qué todos los cadáveres de los niños presentaban ya el rigor mortis? ¿Cómo explicar el chupete impecablemente limpio insertado en un bebé cubierto de polvo llevado por el afable desfilante de cadáveres? ¿Y por qué las mujeres y los niños fueron retenidos dentro del edificio durante tanto tiempo? Hay preguntas por todas partes. Las respuestas son tan escasas como los varones en el edificio de Qana.
"Todo el mundo es un teatro", escribía Shakespeare. Los periodistas de nuestro tiempo han elegido sus disfraces: bufón de la corte en el Teatro de la jihad.
«Si no hablas gallego no puedes apagar fuegos»
El PP denuncia que para acceder a las brigadas es más importante la lengua que la experiencia
C. Trujillo La Razón 8 Agosto 2006
Madrid- «Se abre período de pruebas para acceder a las cuadrillas de extinción de incendios en Galicia. Imprescindible: hablar gallego». Esta oferta laboral sería muy aproximada a la real. Al menos, durante la última selección de personal llevado a cabo entre mayo y mediados de julio de 2006. Según ha denunciado el presidente del PP en Galicia, Alberto Núñez-Feijoo, «hablar gallego parece más importante que tener experiencia demostrada en la extinción de las llamas. Si no, no habrían desmantelado la estructura técnica directiva ni la estructura territorial, que había demostrado sobradamente que funcionaban a la perfección».
«En las pruebas de acceso al cuerpo llevadas a cabo este año, muchos efectivos con cuatro o más años de trayectoria no obtuvieron el puesto en las brigadas por no poder acreditar con título el conocimiento de la lengua gallega», denuncia el PP. De hecho, el 50 por ciento de las personas que postularon para acceder a las cuadrillas acabaron poniendo una reclamación. Tantas que la Xunta apiló más de 1.000.
A juzgar por el PP gallego, «esta medida no tiene sentido. Antes no se tenía en cuenta estas exigencias. Y ha quedado demostrado que el dispositivo con el que contamos ahora es el peor de los últimos 16 años».
Pero, ¿por qué es el peor? Según Núñez-Feijoo se ha cesado a gente que llevaba trabajando con el fuego y sobre el terreno durante más de un decenio, se han reducido las cuadrillas en los ayuntamientos -«curiosamente, los que se han quedado sin cuadrilla son los consistorios pertenecientes al PP», apostilla-, se ha reducido el dispositivo aéreo (de 13 se ha pasado a 11 helicópteros)...
Con este panorama, y con un dispositivo de más de 4.000 hombres, Galicia se dispone a apagar «la nube de incendios en la que esta inmersa». La primera actuación debe ir encaminada a acabar con las llamas, está claro. Y el PP lo sabe, por ello ofrece su colaboración y asegura que «no es el momento de pedir responsabilidades. Ésas ya se exigirán más adelante; cuando llegue el momento».
Lo que sí piden los populares es la presencia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para proteger a personas, viviendas y enseres, la constitución de un gabinete de crisis en la Xunta, iniciar la evaluación de daños para valorar la declaración de zonas catastróficas, la colaboración ciudadana y la creación de unidades policiales específicas y permanentes contra el crimen incendiario. Asimismo exigen la reunión urgente la de la diputación permanente del Parlamento gallego para pactar cómo salir de la crisis en la que están metidos. Una crisis provocada por el casi centenar de incendios que ayer asolaba la comunidad gallega puerta a puerta.
El PSOE descabezó a la cúpula directiva contraincendios tras llegar al Gobierno de la Xunta
M. ALCARAZ / JOSÉ LUIS JIMÉNEZ. MADRID/SANTIAGO. ABC 8 Agosto 2006
Los incendios, además del lamentable coste de vidas y de hectáreas arboladas que a menudo se llevan consigo, pasan por ser en España un auténtico foco de conflicto político para las Administraciones autonómicas, titulares de las competencias forestales. El año pasado le tocó el turno a la castellano-manchega, cuyo Ejecutivo socialista tuvo que arrostrar la muerte en Guadalajara de once miembros de un retén y la consiguiente tormenta política, que todavía colea en los juzgados.
Ahora, y desde hace tres días, es el Gobierno gallego el que está en el ojo del huracán a consecuencia del pavoroso fuego que ha provocado la quema de casi 5.000 hectáreas de su territorio y la muerte de tres personas (ayer pereció la última, un hombre de 74 años).
Lo cierto es que Galicia arde por sus cuatro provincias y en lo único que Gobierno, populares y sindicatos se han puesto de acuerdo es en los superlativos con los que califican la sucesión de focos: «Terrorismo de fuego» (PSOE); «situación de emergencia» (PP) y «problema de consecuencias irreparables» (Comisiones Obreras). En lo único, porque ayer, mientras el presidente gallego, Emilio Pérez Touriño, que no va a suspender sus vacaciones aunque se mantendrá «en permanente alerta», convocaba a su Gabinete de crisis con el objeto de coordinar las acciones contra el fuego (se habla de una tipología novedosa ya que quienes provocan las llamas lo hacen en zonas cercanas a núcleos de población), el PP contraatacaba en conversación con ABC con datos contundentes sobre las «purgas» del Ejecutivo gallego dos meses después de llegar a la Xunta el verano pasado.
El PP habla de descoordinación, falta de medidas contundentes, despiste en los conatos y demora, sobre todo demora en las primeras decisiones. Es decir, tuvieron que pasar «tres días después de que el problema hubiera estallado para que se pidiera ayuda al Gobierno central, al Ejército y a las demás Comunidades». Así lo consideran en el PP, cuyo presidente en Galicia, Alberto Núñez Feijóo, dijo a ABC que ésta es la peor campaña contra incendios de los últimos quince años, consecuencia clara del desmantelamiento del que era uno de los operativos más eficaces de España.
Y es que, los datos sobre las primeras decisiones socialistas sobre la lucha contra el fuego no ofrecen dudas: de los ocho directivos de máximo nivel que se encontró Touriño al llegar al poder, y que eran los responsables de 4.000 efectivos, el nuevo equipo de la Xunta destituyó a todos salvo a uno. Además, defenestró a los cuatro responsables provinciales directos del operativo, muchos de ellos con experiencia de más de diez años. Al Gobierno socialista coaligado con el BNG tampoco le tembló el pulso a la hora de desprenderse de más de una docena de jefes de distrito (piezas clave en la lucha contra incendios) hasta producirse la triste paradoja de que en Barbanza, una comarca con alto riesgo histórico de incendios, ha estado hasta hace pocos días sin responsable técnico.
Un «técnico», profesor de EGB
De esta forma, esa «renovación radical» produjo que se echara a personas con una «gran experiencia». Además, el PP critica la «inexperiencia» de las actuales brigadas forestales, ya que muchos de los puestos no han podido cubrirse con personal cualificado al no poder acreditar por título su conocimiento del gallego. «Iban sobrados», explica Núñez Feijóo, por ello quizá tienen en un puesto directivo a un teniente alcalde, profesor de EGB, con nulo conocimiento técnico del fuego.
ABC preguntó ayer al presidente gallego sobre el desmantelamiento del equipo técnico del PP, a lo que contestó: «La polémica, para septiembre».
El Supremo dice que las reformas estatutarias están «violentando» la Constitución
R. N. La Razón 8 Agosto 2006
San Lorenzo de El Escorial- El presidente de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, Ángel Calderón, dijo ayer que el proceso de reformas estatutarias está «violentando la Constitución», especialmente en la transferencia de competencias judiciales y en la descentralización de órganos jurídicos. En declaraciones a los medios antes del curso «Justicia, sociedad y Estado», Calderón afirmó que la Constitución «concibe y define un poder judicial único e igual para toda España».
En este sentido, consideró que esta estructura jurídica «no puede ser modificada» por ningún estatuto de autonomía porque esto significaría una alteración de la Constitución. Reiteró que «fuera de la Constitución y fuera de la Ley Orgánica del Poder Judicial» la estructura de los órganos jurídicos «no se puede modificar».
El magistrado del Tribunal Supremo subrayó que los estatutos de autonomía «no son instrumentos jurídicos adecuados para asumir competencias ni para transferirlas», y por esta razón consideró que las reformas están «violentando la Constitución».
Asimismo, señaló la necesidad de esperar hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie y decida sobre el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña presentado por el Partido Popular.
El magistrado también hizo mención, además, a la sobrecarga que el Supremo sufre con las 23.000 causas pendientes en sala Tercera, y otras 14.000 en la Primera. «En estas condiciones se hace lo que se puede, que no es poco», insistió Calderón.
Manos Limpias denuncia ante la AN al comisario general de Información por el 'chivatazo'
Minuto Digital 8 Agosto 2006
El colectivo de funcionarios Manos Limpias ha presentado una denuncia en la Audiencia Nacional contra el comisario general de Información de la Policía, Telesforo Rubio, por considerar que ha incurrido en presuntos delitos de "colaboración con banda armada", "obstrucción a la justicia", "deslealtad profesional y revelación de secretos", entre otros, en el caso del presunto 'chivatazo' policial que frustró una operación contra la red de extorsión de ETA.
Según el escrito, presentado el pasado sábado, el soplo que alertó a Joseba Elosúa, considerado el jefe de la trama de extorsión de la banda desarticulada en junio pasado, de que estaba siendo investigado, lo dio "un agente del Cuerpo Nacional de Policía adscrito a la Comisaría General de Información" desde un móvil que pertenecía a la citada comisaría.
Ese móvil le fue entregado a Elosúa por otro policía nacional, siempre según el texto de la denuncia. En el supuesto 'chivatazo', el etarra fue alertado de que iba a ser detenido por la Policía Nacional el 4 de mayo de 2006, lo que retrasó la operación que finalmente desarticuló la trama a finales de junio.
En la exposición de los hechos de la denuncia, Manos Limpias señala que "el agente de policía" que dio el 'chivatazo' "presuntamente recibió órdenes de su superior para encubrir y alertar al miembro extorsionador de ETA" y explica que "este relato" de los hechos "lo efectúa el propio Joseba Imanol Elosúa, con lo que queda probada la veracidad de los hechos".
Manos Limpias considera también que Rubio podría haber incurrido en presuntos delitos de "impedir delitos o promover su persecución" y de "encubrimiento".
Por otra parte, el colectivo de funcionarios destaca que el asunto del 'chivatazo' "está dañando gravemente la imagen de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la lucha contra el terrorismo" y señala que la sociedad asiste "atónita" a la posibilidad de que entre las fuerzas de seguridad "puedan existir miembros que colaboren con la banda terrorista".
El caso del 'presunto chivatazo' a Elosúa por miembros de las fuerzas de seguridad ya está siendo investigado por el juzgado central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es el magistrado Baltasar Garzón.
Cartas al Director ABC 8 Agosto 2006
Es posible apreciar ya uno de los pactos a los que ha llegado el PSOE con Batasuna-ETA en este proceso de paz sin libertad. El próximo domingo, y si nadie lo impide -como todo hace indicar-, una organización ilegalizada por pertenecer a una banda terrorista se podrá manifestar en España. Éste, como digo, es el primer pacto que se aprecia en este proceso; y no cabe duda, visto lo visto, de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero cederá en más aspectos.
Rodríguez Zapatero y su Gobierno están consiguiendo que el Estado de Derecho claudique ante los asesinos. Eso de que no se iban a pagar precios políticos ya no se lo cree nadie. Se mira hacia otro lado cuando se sabe, y hay pruebas, que la extorsión terrorista que ellos llaman impuesto revolucionario sigue existiendo, no se impide que una organización ilegal se pueda manifestar. La violencia en las calles del País Vasco que había desaparecido, vuelve a las andadas, y el Gobierno no dice nada. El PSE aprueba que Batasuna se pueda manifestar porque dicen que sus integrantes «tienen todos sus derechos en pie». El problema es que se está dando derechos a los asesinos, nos estamos olvidando de las víctimas, de los héroes de nuestra democracia, que tienen que ver como estos asesinos se siguen riendo de ellos.
El Estado de Derecho no puede claudicar. El Gobierno debe actuar inmediatamente para impedir la manifestación de Batasuna, manifestación ilegal desde todos los puntos de vista, sobre todo desde la ley de Partidos. El fiscal general del Estado ya se debía haber puesto manos a la obra para que la manifestación de los etarras no se pueda producir. Pero aquí todo está pactado. El Gobierno está cumpliendo totalmente la definición que en su momento dio Groucho Marx sobre lo que era la política: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados».
JESÚS BASTANTE. MADRID. ABC 8 Agosto 2006
En un comunicado emitido ayer, la UDE reivindica «que la sociedad ejerza toda la presión posible para que los centros privados españoles no acaben en manos de países islámicos, que no respetan los derechos humanos, y que la Administración controle de alguna forma la legalidad de los valores que se imparten en los centros definidos como islámicos».
Del mismo modo, la campaña instará a «la prohibición expresa en la escuela pública del chador, el burka, o cualquier otra simbología que represente la sumisión de la mujer». En opinión de esta asociación, «la escuela pública existe para transmitir una cultura, de la que la inferioridad y sumisión de la mujer no forman parte».
ESPAÑA Y LIBERTAD INSTA A LA AUDIENCIA NACIONAL Y A LA FISCALÍA DEL PAÍS VASCO A IMPEDIR LA MANIFESTACIÓN DEL DOMINGO EN SAN SEBASTIÁN
España y Libertad ha presentado denuncias en la Audiencia Nacional y ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco
Nota de prensa España y Libertad 8 Agosto 2006
Bilbao, 8 de Agosto de 2006.- España y Libertad ha presentado denuncia penal ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra Pernando Barrena por la comisión de un delito de desobediencia y quebrantamiento de medida cautelar. España y Libertad entiende que "Pernando Barrena, portavoz de la ilegal Batasuna-ETA, ha anunciado la celebración de una manifestación bajo el lema Euskal Herria. Autodeterminación que recorrerá las calles de San Sebastián el próximo 13 de agosto, que con independencia de la persona física que haya solicitado la autorización ha sido evidentemente organizada y alentada por la ilegal Batasuna."
Así mismo España y Libertad afirma que "corresponde al Ministerio Fiscal, en cumplimiento de las obligaciones legales que tiene encomendadas velar por el cumplimiento de la resoluciones judiciales y de la legalidad vigente, por tanto se insta a dicho Ministerio Fiscal para que ejerza las acciones jurídicas pertinentes para que dicha manifestación convocada por Batasuna no llegue a celebrarse."
Por otro lado, España y Libertad ha abierto un segundo frente jurídico para tratar que la manifestación de Batasuna no se celebre. Así, también se ha presentado denuncia penal ante el Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional pidiendo que "se incoe procedimiento penal en contra de los denunciados, así como ordene las medidas necesarias para impedir la celebración de la manifestación convocada por Batasuna el día 13 de agosto en San Sebastián."
La Coordinadora General de España y Libertad, Yolanda Morín, ha manifestado que "lamenta profundamente la postura del gobierno español que hace oídos sordos al clamor ciudadano que pide se trate a Batasuna como lo que es: una banda terrorista"
Más información: Yolanda Morín, Coordinadora General 902.445.450
Dignidad y Justicia pide que se suspenda
La Razón 8 Agosto 2006
La asociación Dignidad y Justicia, personada como acusación en la causa en la que se acordó la suspensión de actividades de Batasuna, pidió ayer al juez Baltasar Garzón que inste a la Consejería de Interior del Gobierno vasco a impedir la manifestación convocada el domingo en San Sebastián. La asociación de víctimas que preside Daniel Portero -hijo del fiscal Luis Portero, asesinado por la banda terrorista ETA- hizo esta solicitud al juez de la Audiencia Nacional en un escrito presentado poco antes de que se conociera ayer que el Departamento de Interior del Ejecutivo vasco decidía no prohibir la citada manifestación. En concreto, la asociación pide al juez que «acuerde dirigir atento oficio a la Consejería de Interior del Gobierno vasco y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a fin de que adopten las medidas oportunas para impedir dicha manifestación», convocada con el lema «Euskal Herriak du hitza eta erabakia» (Euskal Herria tiene la palabra y la decisión). Por su parte, el fiscal portavoz de la Audiencia Nacional, Juan Antonio García Jabaloy, informó también ayer a los periodistas de que en el Juzgado se estaba a la espera de recibir el informe de la Consejería de Interior sobre esta manifestación para decidir qué se hacía al respecto, informa Europa Press.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución