Source: http://www.justicewomen.com/help_startindependentadvocacycenter2_sp.html
Timestamp: 2018-01-18 18:01:00+00:00

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Cómo iniciar un centro independiente de defensa para poner fin a la violencia contra las mujeres... y por qué - Parte 2
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Parte 2 ~ Cómo empezar: Primeros pasos,
decisiones y notas
Breve historia del origen del Centro de Justicia para Mujeres
Cómo empezar: Primeros pasos, decisiones y notas
Sin fines de lucro - ¿o no?
Oficina - ¿o no?
Conocimientos, capacitación y certificación - ¿o no?
Esta sección de sugerencias sobre cómo iniciar un centro independiente dedicado a poner fin a la violencia contra las mujeres se basa en nuestra propia experiencia de haber creado el Centro de Justicia para Mujeres, por lo que queremos empezar con un breve relato acerca del origen de nuestro centro.
** Breve historia del origen del Centro de Justicia para Mujeres
El Centro de Justicia para Mujeres fue establecido hace diez años, el 1 de octubre de 1998. Iniciamos con menos de $300 y en un par de días ya estábamos funcionando. No nos cabe duda de que también tú puedes hacerlo.
El Centro de Justicia para Mujeres nació de una crisis. Dos de las mujeres que lo iniciamos habíamos estado trabajando en el centro para atención de crisis por violación llamado Mujeres contra la Violación. Durante más un año antes de que tomáramos la decisión de abrir un nuevo centro, los diez jefes de policía locales, el alguacil y el fiscal de distrito habían estado cabildeando al estado para que al centro Mujeres contra la Violación le retiraran los fondos federales que recibía según la Ley sobre Violencia contra las Mujeres (VAWA). Estos funcionarios eran fácilmente capaces de influir en ello porque la renovación anual de fondos federales requería que los centros para crisis obtuvieran la firma de cooperación de las autoridades encargadas de velar por el cumplimiento de la ley. Este solo requisito otorgaba a las autoridades un efectivo poder de veto sobre el financiamiento central de los centros para crisis en el país. Todo lo que los funcionarios tenían que hacer para amenazar nuestros fondos era abstenerse de firmar los memorandos de entendimiento requeridos, lo cual hicieron.
La razón por la cual los funcionarios iban tras el financiamiento de Mujeres contra la Violación era que este centro con frecuencia criticaba públicamente el mal trato que las víctimas recibían de las agencias encargadas de hacer cumplir la ley. Específicamente, estas agencias estaban tomando represalias porque el centro Mujeres contra la Violación había investigado y hecho públicas las fallas de las agencias que condujeron al homicidio por violencia doméstica contra María Teresa Macías. Y de manera más concreta, se estaban vengando debido a la parte que jugamos en presentar una demanda federal de derechos civiles por $15 millones contra nuestro Departamento del Alguacil, fundamentada en que éste le denegó a María Teresa su derecho constitucional a igualdad de protección.
Hacia el verano de 1998, los multifacéticos ataques de esas agencias al financiamiento de Mujeres contra la Violación eran tan implacables que el centro no pudo siquiera comprar sellos postales y se vio devastado por disenso interno. Algunas de las que trabajábamos en el centro llegamos a la conclusión que era hora de hacer lo que de hecho por muchos años habíamos estado discutiendo. Decidimos formar una organización independiente de defensa para víctimas de violación, violencia doméstica y abuso infantil, centrando nuestros esfuerzos en las comunidades latinas y otras que reciben una escasa atención en nuestro condado.
En los últimos diez años, el Centro de Justicia para Mujeres ha abogado por más de 1,500 mujeres, niñas y niños víctimas de violencia y ha lanzado numerosas campañas dirigidas a acabar con la violencia y conseguir justicia para las mujeres en nuestra comunidad, particularmente la comunidad latina. Uno de los hechos que más nos enorgullece es que, de las más de 1,500 mujeres a quienes hemos ayudado a liberarse de la violencia, sólo a menos de una docena de ellas fue necesario llevarlas a un albergue. Hemos hecho esto con un presupuesto anual que en promedio es de menos de $60,000.
** Cómo empezar: Primeros pasos, decisiones y notas
Empezamos con el tema del financiamiento porque si puedes crear una base de fondos independientes estarás preparada para echar a andar tu misión con todo entusiasmo, sin nunca tener que preocuparte de poner en riesgo tu base financiera. Afortunadamente, esto no es muy difícil de hacer.
** Independencia financiera de los fondos del gobierno y las grandes fundaciones
La autonomía financiera no fue sólo un objetivo inicial del Centro de Justicia para Mujeres. Fue un principio constitutivo y una de las dos principales razones para fundar el Centro. (Nuestra meta primordial era centrarnos en servir a la comunidad latina, lo cual ya abordamos en otro texto.
Ver: ‘Mejorando los servicios y la proyección hacia
la comunidad latina’.
Después de diez años de trabajar sin fondos del gobierno ni de grandes fundaciones, podemos decir con absoluta certeza que esta autonomía financiera logró exactamente lo que queríamos. Nos ha dado una inmensa libertad para pugnar con firmeza por el cambio social y abogar vigorosamente por los derechos de las mujeres en el plano individual y a nivel de toda la comunidad.
El hecho de contar con fondos independientes también nos ha brindado la capacidad de cambiar rápidamente de curso, aprovechar oportunidades y abordar asuntos cuando están calientes. Y quizás lo más importante es que nuestra autonomía financiera nos dio la libertad para apartarnos radicalmente de la estructura de los centros para crisis establecidos. Por ejemplo, no creamos una línea telefónica de ayuda de 24 horas diarias ni desde el principio proporcionamos asesoramiento psicológico o grupos, dos servicios que habrían sido obligatorios por mandato de las principales fuentes de financiamiento. Por el contrario, decidimos centrarnos con mayor énfasis en promoción y defensa relacionadas con el sistema de justicia, la vivienda y la inmigración, como también en organización comunitaria y activismo.
Además de no tratar de conseguir fondos gubernamentales, sólo en muy pocas ocasiones hemos solicitado fondos formales a alguna fundación. Éstas son cinco razones de ello:
1. Las grandes fundaciones raras veces apoyan el trabajo por los derechos de las mujeres. Antes en este texto ya te recomendamos una serie de hojas informativas llamadas ‘¿Dónde está el dinero para los derechos de las mujeres?’, preparadas en 2008 por la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID).
La introducción de la hoja informativa No. 5 de AWID, sobre los financiamientos provenientes de grandes fundaciones, inicia con estas aleccionadoras palabras:
“De todos los sectores del financiamiento que AWID monitorea, las grandes fundaciones independientes son en la actualidad las que menos oportunidades están creando para las organizaciones y movimientos por los derechos de las mujeres en el mundo. La igualdad de género no ocupa un lugar destacado en sus agendas, y sus mecanismos de financiamiento están cambiando de maneras que impiden a la mayoría de las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres acceder a ellas”.
Coincidimos con la apreciación de AWID y nos sumamos a su llamado a que esta preocupante postura de las grandes fundaciones cambie. Lamentablemente, en la actualidad, las organizaciones dedicadas a los derechos de las mujeres corren el riesgo de perder grandes cantidades de tiempo intentando obtener fondos de las grandes fundaciones.
2. Las grandes fundaciones son, en su mayoría, mucho más conservadoras de lo que proyectan. Aun cuando la mayoría de integrantes de un comité de subvenciones se sienta cómoda con nuestro activismo y feminismo, éstos por lo general le incomodarán al menos a una persona del comité. Y dos o más personas incómodas pueden fácilmente reprobar la subvención.
3. Incluso las pocas grandes fundaciones que podrían considerar apoyar los derechos de las mujeres todavía tienen casillas muy estrechas en las que quieren que encajes. Casi por definición, el trabajo por el cambio social raras veces se ajusta a las casillas que un comité predetermina. Además, los fondos de las grandes fundaciones suelen atarte a un diseño de programa definido muy estrechamente mucho antes de que sepas si el programa será pertinente o no cuando el dinero por fin llegue.
4. El tiempo que toma transitar por todos los pasos del proceso de una fundación para presentar tu solicitud de fondos es prohibitivo, exasperante y a menudo una total pérdida de tiempo. Si al final no recibes el financiamiento, el tiempo que invertiste en pedirlo no habrá servido para ningún propósito. Esto es diferente a procurar donaciones privadas, en las que aun cuando no las consigues no necesariamente has perdido tu tiempo. Educaste a otra persona de la comunidad respecto a la causa.
5. Y, finalmente, ¡ten cuidado! Algunas grandes fundaciones se muestran deleitadas con tu indagación inicial y te alientan vigorosamente a presentar una solicitud completa, pese a que desde el principio saben muy bien que tu trabajo tiene pocas probabilidades de recibir apoyo financiero. Algunas personas de las fundaciones hacen esto para engrosar su propio récord de reclutamiento, a fin de darles una buena impresión a sus juntas directivas. Esta práctica es un robo imperdonable del tiempo de tu organización. El problema es que resulta muy difícil discernir cuándo el entusiasmo del donante es genuino o un engaño. Por lo general, el panorama real surge sólo después de que has tenido la oportunidad de hablar con otras personas que solicitaron fondos.
** Entonces, ¿de dónde obtiene sus fondos el Centro de Justicia para Mujeres?
Desde su inicio y hasta la fecha, prácticamente todo el financiamiento del Centro de Justicia para Mujeres proviene de personas y empresas de nuestra comunidad. Además de darle a nuestra organización una tremenda libertad y agilidad, la recaudación de fondos procedentes de personas y empresas de la comunidad tiene la gran ventaja adicional de que los esfuerzos por recaudar fondos, en sí mismos, han servido simultáneamente para educar a personas claves de la comunidad. Transmitimos nuestro mensaje una y otra vez como parte de nuestras actividades dirigidas a la recaudación de fondos.
** Desde cero con las finanzas
Cuando nos dispusimos a iniciar el Centro de Justicia para Mujeres, teníamos apenas unos $300 y ningún otro ‘trabajo regular’ en qué apoyarnos. Debíamos entrar en acción para poner en marcha la organización y también para poder comer. La verdad sea dicha, nuestras perspectivas de éxito parecían inciertas, sobre todo porque ninguna de nosotras tenía experiencia alguna en recaudación de fondos. Por fortuna, nos atrevimos a llevar a cabo una táctica que nos levantó financieramente en muy poco tiempo, y continuamos construyendo nuestra base durante años. En una u otra variación, es probable que esto funcione también para ti.
Imprimimos centenares de tarjetas de 3 x 8.5 pulgadas en papel regular amarillo. En el frente de la tarjeta se daba una breve descripción de la organización, así como detalles para contacto – en español e inglés. Al dorso había cinco sugerencias para ayudar a una amiga o pariente – también en inglés y español. Luego nos paramos enfrente de varios supermercados por dos o tres horas cada vez y entregamos las tarjetas a todas las personas que entraban a los supermercados o salían de éstos. ¡A CADA PERSONA! Y hablamos con toda la gente que estuviera dispuesta a escucharnos.
Con esta sola estrategia construimos rápidamente una lista de envíos de personas que nos apoyaban (y donantes potenciales), de inmediato nos pidieron ir a dar charlas, pudimos tomarle el pulso a la comunidad y conectarnos con clientas, personas voluntarias, docentes, integrantes del clero, jóvenes, propietarias/os de empresas, trabajadoras/es de la salud, miembros de pandillas, perpetradores, familias, agentes de policía, locutoras/es, etc. ¡Toda la gente va al supermercado! En una sola mañana de sábado o domingo en el supermercado establecíamos contacto directo con más de 500 personas. Además, un bono de estas mañanas en los supermercados fue que siempre salíamos de allí con $300 a $400 de efectivo en la mano, mucho más que las donaciones prometidas.
Naturalmente, con el paso del tiempo hemos utilizado varios métodos además de éste para generar fondos. Pero ninguna otra estrategia ha sido comparable al toque personal combinado con el alto volumen de encuentros individuales que tuvimos en los supermercados. De una u otra forma, tienes que moverte rápido entre una gran cantidad de personas a fin de encontrar a esas gemas que se identifican tanto con tu misión que les deleita meter la mano en el bolsillo y colaborar con la causa. ¿Qué mejor lugar para hacerlo que un supermercado?
** La clave del éxito financiero: ¡La proyección requiere acercamiento!
La clave esencial para lograr que este enfoque particular funcione es evitar un error que, según vemos, muchos otros grupos cometen. No te sientes pasivamente tras una mesa a esperar que la gente llegue a ti, ya sea que estés en el supermercado o en cualquier evento. Es pedirles demasiado a las personas que sean ellas quienes salgan de su zona de comodidad para dar el primer paso.
Una proyección eficaz requiere que tú inicies el acercamiento. Así que ponte de pie frente a la mesa, acércate a la gente y dile ‘hola’. Es así de simple. Entrega una tarjeta y presenta tu programa. Si una persona no quiere saber más (y algunas no lo desean), no hay problema: que sigan caminando. Pero nuestra experiencia nos dice que la gran mayoría de la gente está dispuesta a darse un momento para escuchar lo que quieres decir ~ si tan sólo tú tomas la iniciativa de acercarte, sonreír, decir ‘hola’ y pasarla bien mientras lo haces.
Después de decir ‘hola’, mientras entregábamos una tarjeta decíamos algo como ‘Nos gustaría contarte sobre el Centro de Justicia para Mujeres. Trabajamos para poner fin a la violencia contra mujeres, niñas y niños en el Condado de Sonoma, particularmente en la comunidad latina...’. Luego mencionábamos un tema actual de notoriedad o una noticia y la conversación seguía a partir de ahí. Por supuesto, en algún momento siempre agregábamos que dependemos por completo del apoyo comunitario para hacer este trabajo y pedíamos una donación.
Sí, solicitamos directamente una donación. Para quienes están recaudando fondos por primera vez, y especialmente si son mujeres quienes lo hacen, ésta suele ser la parte difícil. ¡Pero lo hacemos! ¡Y lo hacemos directamente! Una y otra vez. No pasará mucho tiempo después de que la gente te ha dado billetes de $5, $10 ó $20 para que tu timidez de ‘pedir’ se desvanezca. Di algo como ‘Necesitamos tu ayuda para hacer este importante trabajo y quisiéramos pedirte una donación hoy. Agradecemos cualquier cantidad que puedas darnos y prometemos hacer un muy buen uso de tu donación”.
A través de nuestra estrategia en los supermercados pudimos lanzar totalmente el Centro de Justicia para Mujeres y en cuestión de semanas éste ya era parte del mapa de la comunidad. La estrategia funcionó tan bien para conectarnos con la comunidad y generar apoyos que continuamos haciendo esto durante varios años. Con el paso del tiempo hemos entregado más de 50,000 de estas tarjetas cara a cara.
NOTA 1: ‘Centro Comercial Pruneyard contra Robins’ (1980): Un caso que establece el derecho de toda persona (por lo menos en California) a entregar panfletos en plazas comerciales, tanto dentro como fuera de éstas, sin permiso de sus propietarios. Una pregunta que siempre nos plantean quienes están considerando hacer esto es cómo obtenemos permiso de los dueños de un supermercado para pararnos frente a sus tiendas. La respuesta es que, al menos en California y en varios otros estados, no necesitas permiso. El fallo emitido en 1980 por la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso ‘Centro Comercial Pruneyard contra Robins’ refrendó la decisión previa de la Corte Suprema de California de que tanto el interior como el exterior de los centros comerciales son considerados plazas públicas de la era moderna, aunque también sean empresas de propiedad privada. Siendo así, todas las personas podemos ejercer de manera pacífica nuestro derecho a hablar libremente y distribuir literatura sin permiso del propietario. Naturalmente, lo que no podemos hacer es obstruir el paso de la clientela.
Ingresando la frase ‘Centro Comercial Pruneyard contra Robins’ en un navegador de Internet puedes encontrar más información acerca de este derecho clave para activistas y de cómo ha sido establecido en tu estado. El artículo de Wikipedia sobre el caso, disponible en http://en.wikipedia.org/wiki/Pruneyard_Shopping_
Center_v._Robins, ofrece un buen panorama de éste y resume dictámenes más recientes que refinan el caso y, más importante aun, amplían el derecho a llamar a un boicot contra una empresa particular dentro de una plaza comercial.
NOTA 2: Donaciones en comunidades de bajos ingresos. En caso de que te preocupe si esta estrategia de recaudación de fondos puede funcionar o no en comunidades de bajos ingresos, tranquilízate. Esto podría sorprenderte, al igual que ocurrió con nosotras al principio. Como regla general, la suma de las donaciones que recibíamos durante una mañana en supermercados de barrios pobres solía ser prácticamente igual a la que obteníamos en vecindarios ricos. Esta aparente paradoja es, de hecho, algo que recaudadores de fondos de larga trayectoria han sabido por mucho tiempo. La principal diferencia es que en las áreas de bajos ingresos casi toda la gente está dispuesta a donar algo, mientras que en los barrios más ricos dona un porcentaje mucho más pequeño, pero es más probable que las pocas personas que lo hacen te den una cantidad considerable.
** Trabajo eficaz con un bajo presupuesto
En los últimos diez años, el Centro de Justicia para Mujeres ha funcionado con un presupuesto que oscila entre $50,000 y $60,000 por año. Aunque hay quienes considerarían que $60,000 es un presupuesto robusto, en realidad es bajo en comparación con el de la mayoría de otros centros para atención de la violación y la violencia doméstica, que operan con presupuestos que son cinco a diez veces mayores o más. Sin embargo, nuestro récord de logros y de mujeres liberadas de la violencia es igual o mayor al de la mayoría de esos centros.
Hay tres puntos principales que nos interesa destacar aquí. Uno es que puedes realizar un trabajo significativo y de alto impacto con un presupuesto pequeño, mediano o grande. Depende de ti. En segundo lugar, existen ventajas en diseñar estrategias de bajo presupuesto. Y finalmente, si te empeñas en ello, puedes fácilmente recaudar más fondos que nosotras y mantenerte libre del financiamiento gubernamental. Nuestros esfuerzos de recaudación de fondos siempre han quedado relegados a un último plano en nuestras listas de tareas. Al igual que tantas otras organizaciones impulsadas por la pasión, nosotras recaudamos pocos fondos, dejamos esa tarea de último, vamos de vuelta a trabajar hasta que ya no tenemos dinero y sólo entonces volvemos a recaudar fondos. Esto NO es inteligente, y tú puedes fácilmente hacerlo mejor que nosotras si tan sólo eres un poco más diligente respecto a la recaudación de fondos.
Cualesquiera sean tus realidades presupuestarias, es bueno recordar que algunas de las estrategias más eficaces prácticamente no cuestan nada. Las investigaciones, las declaraciones y exigencias públicas, las injusticias puestas a la vista de la sociedad, la educación comunitaria, etc. son todas estrategias que pueden realizarse con un uso inteligente de los medios y eventos existentes. De manera similar, liberar de la violencia a mujeres individuales, con su vida y su vivienda seguras e intactas, tiene más que ver con una defensa efectiva que con proveerles una serie de servicios sociales costosos y albergue. En otras partes de nuestra página detallamos muchos de estos pensamientos. El punto que aquí queremos resaltar es que hay ventajas significativas en que te centres en crear programas y estrategias de bajo presupuesto y altamente eficaces:
Cuanto menos dinero necesites, menor será la recaudación de fondos que debas hacer. El tiempo es dinero.
Las estrategias de bajo presupuesto pueden ser copiadas y adoptadas por otras organizaciones que tienen pocos ingresos y recursos.
Cuanto menos dinero requieras, menor será la probabilidad de que te involucres en relaciones contractuales que restrinjan tus actividades.
Creemos que siempre es mejor pagarles bien a las personas, ya sea que estén trabajando para ti directamente o por contrato. Y a veces es mejor pagarles aun cuando ofrezcan hacer trabajo voluntario. Así que necesitas encontrar un cómodo equilibrio entre la meta de diseñar un programa de bajo presupuesto y la de remunerar a las personas tanto como sea posible por el trabajo que hacen.
** Desde las trincheras, cinco sugerencias para recaudar fondos
Las siguientes son algunas conclusiones sobre recaudación de fondos a las que hemos llegado en nuestros años de trabajo y que podrían serte útiles para iniciar un centro. Ahora ya sabrás que no somos expertas en recaudar dinero. Y podrías descubrir que una estrategia totalmente diferente funciona para ti. Aun así, estas guías sí provienen de nuestra experiencia. Nos han sostenido y mantenido independientes por diez años. Nos han mantenido centradas en nuestra misión y han minimizado el tiempo que invertimos en la búsqueda de fondos.
Cinco sugerencias para recaudar fondos:
1. Si no pides, no recibes. Si continúas pidiendo, siempre vas a recibir. Por supuesto, no recibirás de toda la gente. Pero si sigues pidiendo donaciones, crearás una base en constante crecimiento de personas que apoyan tu trabajo. Lo primero es pedir, pedir y volver a pedir. Y eso, al menos para muchas personas, es la parte difícil, como lo fue para nosotras. Aprender a hacer solicitudes directas de dinero es a menudo especialmente difícil para las mujeres. A la mayoría de nosotras se nos crió con la mentalidad del ‘tres menos cuartillo’, de las ventas de liquidación, lo cual es denigrante tanto para nuestra valía personal como para el valor de nuestra misión. Así que de manera activa tienes que volver a entrenar tu mente. Recuerda: estás dando a donantes potenciales la oportunidad de ser parte de la lucha por la justicia. Y eso vale mucho más que una galleta o un bizcocho azucarado en oferta.
Otro problema es que muchas mujeres somos hipersensibles a los rechazos. Dado que ellos son una parte constante de la recaudación de fondos, ése es otro temor que deberás superar. Una forma de hacerlo es minimizar el número de rechazos definitivos. Si una persona no puede o no está dispuesta a donar hoy, pregúntale si le gustaría recibir el boletín, si quisiera que la llames cuando haya una próxima ronda de recaudación de fondos o si puede sugerirte otras personas que estarían interesadas en la misión.
Si sientes que te está tomando demasiado tiempo desvanecer ese último vestigio de renuencia cada vez que pides una donación, piensa en algo que debería llevarte a insistir una y otra vez hasta que lo consigas: una vez que te entrenas a pedirle con comodidad, seguridad y directamente a una persona $1,000 para ayudar a acabar con la violencia contra las mujeres, tu organización vivirá para siempre, sea cual fuere la dirección en que quieras llevarla.
2. Evita artilugios publicitarios, eventos, subastas silenciosas, cenas, rifas, etc. para recaudar fondos. La organización de todo esto requiere una enorme energía. Le roba tu tiempo a la misión principal. Y casi nunca obtendrás suficiente dinero como para que el esfuerzo haya valido la pena. Podría impresionarte escuchar que este o aquel grupo recaudó $3,000 en una actividad de dos horas. Pero si piensas en todo el tiempo invertido en los preparativos, en la angustia, en la gente involucrada y los gastos ocultos que estos eventos requieren, esos $3,000 rápidamente pierden su brillo. Sobre todo cuando te percatas del cansancio que la gente siente al día siguiente y de lo mucho que te desviaste del trabajo real.
Esto no significa que no tengamos eventos. Nosotras los tenemos. Pero el propósito de los nuestros nunca ha sido recaudar fondos. Hemos organizado cualquier cantidad de almuerzos para colegas, películas sobre los derechos de las mujeres con pizza incluida, manifestaciones de protesta, capacitaciones y más. En la mayoría de nuestras actividades ni siquiera pasamos el sombrero o pedimos donativos.
3. No pierdas tiempo consiguiendo donaciones en especie. Bueno, si una empresa llama a tu puerta y te ofrece una computadora, ¡acéptala! Pero no es de esta forma como suele jugarse el juego de la donación ‘en especie’. Por lo general es así: Le pedimos a una vinatería una donación para apoyar el trabajo. Ofrecen darnos una caja de su vino. Cortésmente la rechazamos - una y otra y otra vez. Vino, certificados de regalos, ropa, alimentos, boletos, etc. En primer lugar, toma mucho tiempo y espacio manejar estas cosas. Además, realmente no es en absoluto una donación. Lo que las empresas suelen tratar de hacer es usarte a ti y usar tu tiempo para impulsar sus productos y nombres hacia nuevos campos bajo la sombrilla de tu buen nombre. Y ésa no es nuestra misión.
4. Recuerda: el cambio social se vende. Quizás seamos demasiado puristas, pero sí creemos que mantenernos centradas con firmeza en nuestra misión, y pedirles a donantes que apoyen exactamente eso, es la mejor estrategia de todas para recaudar fondos. Sólo tienes que creer realmente que en tu comunidad hay muchas personas que comparten tu visión del cambio y tu pasión por éste, y que se sienten felices de que exista una organización local dedicada a esa misión. Todo lo que tienes que hacer es encontrarlas. Y la misión se venderá por sí misma.
5. ¡Pronúnciate con una voz fuerte! Ya sea que tus talentos te lleven a la radio, el video, los medios impresos, Internet o una casilla en la calle, hablar con una voz fuerte no sólo es bueno para la misión; también es excelente para recaudar fondos. En realidad, ni siquiera tienes que anunciar tu necesidad de donaciones. Es algo automático. Cuanto más visible sea tu trabajo, más fácil será que recaudes fondos en el futuro.
Una de las decisiones iniciales que quizás estarás considerando es si obtener o no estatus de organización sin fines de lucro. Tómate tu tiempo. Ésta es una decisión que probablemente podrás postergar por el momento, hasta que tengas más tiempo para analizarla mejor. En especial porque ahora mismo hay un debate considerable entre activistas sobre las ventajas y desventajas de obtener estatus oficial de organización sin fines de lucro. El grupo de mujeres de color contra la violencia llamado INCITE! ha elaborado una crítica que provoca reflexiones acerca de la estructura sin fines de lucro en una sección de su trabajo referida a ‘alternativas a sistemas sin fines de lucro’.
Aunque estamos de acuerdo con muchos de los argumentos de INCITE! en cuanto a los peligros de lo que ellas llaman el ‘complejo industrial sin fines de lucro’, he aquí por qué decidimos obtener estatus de organización sin fines de lucro en el caso del Centro de Justicia para Mujeres y cómo pudimos hacerlo en apenas sólo unas horas, un camino que podría ser una opción también para ti.
Decidimos obtener estatus de organización sin fines de lucro, en primer lugar, porque se nos hizo fácil conseguirlo y, en segundo, pues consideramos que al tenerlo serían mayores nuestras probabilidades de recibir donaciones. Nos resulta difícil decir si es realmente cierto o no que es más probable que la gente le dé donativos a un grupo sin fines de lucro. La mayoría de nuestras/os donantes nunca nos ha preguntado directamente si somos un grupo no lucrativo. Pero tal vez lo han averiguado por otras vías o lo han visto en nuestros materiales. Es imposible decir si nuestro estatus sin fines de lucro ha influido o no de una u otra forma en la mayoría de nuestras/os donantes.
Sin embargo (y éste podría ser el punto decisivo para ti), la mayoría de nuestras/os principales donantes SÍ pregunta sobre nuestro estatus de grupo sin fines de lucro. Según nuestra experiencia, no hay duda de que las personas que donan grandes cantidades de dinero quieren tener la seguridad de que su donación será deducible de impuestos. Más allá de eso, es razonable pensar que, en general, la gente verá el estatus sin fines de lucro de un grupo como un indicador de la seriedad de la misión de éste y de su intención de perseverar. De modo que, en retrospectiva, si tuviéramos que tomar la decisión de nuevo, es probable que volveríamos a optar por obtener el estatus de organización sin fines de lucro y casi seguramente lo haríamos si fuera tan simple como lo fue la primera vez.
Cuando iniciamos, nos tomó menos de dos horas conseguirle estatus de grupo sin fines de lucro al Centro de Justicia para Mujeres. Esto quizás suene imposible, sobre todo si has escuchado a otras organizaciones quejarse de los horrendos y engorrosos obstáculos por los que han pasado para obtener dicho estatus. Y francamente, si nosotras hubiéramos tenido que hacer el trámite regular, es muy posible que nos habríamos rendido a mitad del camino.
Mira cómo evitamos un largo trámite y cómo también tú podrías hacerlo. Sabíamos que existía una organización sin fines de lucro que estaba dispuesta a adoptar al Centro de Justicia para Mujeres como un proyecto suyo.
Esa organización, el Fondo por la Justicia de Redwood (Redwood Justice Fund, o R.J.F.., es de hecho una organización paraguas sin fines de lucro para cinco o seis grupos distintos, cada uno centrado en intereses diversos e independientes, desde la protección del medio ambiente hasta el trabajo penitenciario y los derechos de las mujeres. Todos los grupos compartimos una misma Junta Directiva, por lo que ninguno tuvo que establecer una propia. Pero más allá de compartir esa Junta, cada grupo funciona independientemente de los demás, recauda sus propios fondos y controla sus propios programas. Y cada uno paga el 10 por ciento de sus ingresos a la Junta a fin de que ésta lleve a cabo las tareas contables y administrativas mensuales necesarias para mantener el trabajo en movimiento. Los estatutos administrativos y especialmente la política del Fondo por la Justicia de Redwood eran compatibles con nuestra visión. A partir de ahí, todo lo que se requirió para finalizar nuestro estatus sin fines de lucro fue una carta del Fondo en la que accedía a adoptar al Centro de Justicia para Mujeres como un proyecto suyo.
Este arreglo de una Junta Directiva al servicio de múltiples y diversos grupos no es tan inusual como podrías pensar. Desde que entramos en ese arreglo con el Fondo, hemos descubierto a otros grupos activistas y por la justicia social, tanto a nivel local como en varias partes del país, que se han unido en arreglos similares. Así que pregunta en tu comunidad. Unas pocas horas de llamadas telefónicas podrían ser todo lo que necesitas para establecer tu grupo sobre una base de respetabilidad instantánea.
Además de la obvia ventaja de un rápido inicio, hay otras respecto a este tipo de arreglo. Por ejemplo, dado que la Junta Directiva supervisa a grupos múltiples y diversos, existe en ella poca tendencia a querer estar al tanto de cada minucia del funcionamiento del Centro de Justicia para Mujeres o de cualquiera de los otros proyectos. Ésta es una ventaja significativa. La tendencia de muchas juntas directivas sin fines de lucro a inmiscuirse en el manejo cotidiano de una organización es fuente frecuente de conflictos que rayan en pesadillas; conflictos que con suma frecuencia conducen a la muerte de la organización.
¿Realmente necesitas una oficina? Durante varios años, el Centro de Justicia para Mujeres funcionó desde una linda oficina de alquiler bajo en una excelente ubicación, justo donde queríamos estar: al lado del mercado y restaurante mexicanos más conocidos en el condado. Hasta llegado el día en que el edificio que nos albergaba fue vendido y tuvimos que irnos.
Nuestros esfuerzos por encontrar una nueva oficina casi nos dieron un infarto. Los alquileres estaban por los cielos. Un día simplemente nos detuvimos en seco a pensar las cosas. ¿En realidad necesitábamos una oficina? ¿Para qué?
¿Una oficina para encontrarnos con las clientas? Casi siempre, desde el principio no usábamos la oficina con este fin. Nuestras clientas han sido, en su mayoría, mujeres inmigrantes a quienes se les hace muy difícil llegar a nuestra oficina a pesar de su excelente ubicación: mujeres jóvenes, asustadas, con hijas e hijos pequeños, sin automóvil y ya demasiado estresadas por las circunstancias como para arreglar un viaje a un lugar en el que nunca han estado. Así que desde hace tiempo habíamos adoptado la práctica de encontrarnos con muchas de nuestras clientas en un sitio escogido por ellas mismas, un lugar seguro y fácil al cual llegar en su propio entorno: un parque en su barrio, una cafetería cerca de su hogar, una escuela, la casa de una amiga, etc. Si el propósito era brindarle acompañamiento en algún punto del proceso, nos reuníamos con ella en el lugar pertinente, ya fuera la estación de policía, una oficina en la escuela o el salón del tribunal.
¿Una oficina para mantener nuestro equipo? Archivadores, teléfonos, facsímiles y otros equipos de oficina voluminosos son, en su mayoría, cosa del pasado. En apenas unos pocos años, todo este volumen se ha reducido al tamaño de un simple teléfono celular y una computadora portátil. No hay necesidad de una oficina para éstos. Lo único que no hemos podido apretujar en la nueva realidad virtual es nuestro acervo de materiales escritos, los cuales ahora mantenemos en un espacio de almacenaje que alquilamos.
¿Una oficina para reuniones del personal? ¿Talleres? ¿Eventos? ¿Reuniones con donantes potenciales? El dinero que ahorramos al no pagar una renta mensual podemos fácilmente destinarlo a alquilar espacio en un centro comunitario u otro lugar apropiado para una ocasión particular.
Y eso es exactamente lo que hemos hecho. En el último par de años, el Centro de Justicia para Mujeres ha funcionado sin una oficina física. Alquilamos espacio de almacenaje. Y con el considerable dinero ahorrado alquilamos un espacio muy agradable para reuniones y eventos, según sea necesario. Y aun así terminamos ahorrando mucho dinero.
No requieres de conocimientos ni experiencia para combatir las injusticias y la tiranía de la violencia contra las mujeres. Al mismo tiempo, necesitas todos los conocimientos y la experiencia que puedas obtener.
Una de las críticas al actual movimiento por la erradicación de la violencia contra las mujeres en los Estados Unidos es su tendencia cada vez mayor a la profesionalización; es decir, el requisito, impuesto por muchos centros, de que las defensoras y el personal tengan títulos profesionales. A menudo se culpa a dicha profesionalización junto al financiamiento gubernamental, a las relaciones contractuales con las agencias encargadas de hacer cumplir la ley y a los grandes presupuestos como las causas fundamentales de que el movimiento se encuentre estancado. Sin desviarnos hacia ese debate, no podemos enfatizar lo suficientemente que no debes permitir que tu falta de conocimientos o de experiencia te impida lanzarte a la lucha para poner fin a la violencia contra mujeres, niñas y niños.
Cuando iniciamos nuestro trabajo activista en el centro para atención de la crisis por violación en 1991, no teníamos más conocimientos que una ‘mujer de a pie’ promedio sobre los asuntos o sistemas en juego. Sin embargo, pocas semanas después estábamos manifestando en las gradas del tribunal para exigir que el fiscal de distrito procesara a un prominente médico local por haber traído a los Estados Unidos a María Ramos, de 21 años de edad, con la falsa promesa de un empleo para poder usarla y venderla como esclava sexual. Y eso fue en 1991, antes de que alguien hablara de la trata de seres humanos o la esclavitud sexual. La injusticia de la denegación de justicia fue tan flagrantemente evidente para nosotras y María como lo habría sido la perversidad obvia de ver clavada una daga en el corazón de ella.
No permitas que la falta de conocimientos especializados desaliente tu indignación e inhiba tus acciones contra la injusticia. Aun sin esos conocimientos:
Puedes reconocer, nombrar, documentar, investigar y validar la injusticia y la tiranía, exigir remedio a éstas y organizar a otras personas para que hagan lo mismo.
Puedes acompañar a las víctimas y ponerte de su lado, lo que de por sí es una protección más potente contra la revictimización de lo que puedas imaginar. Puedes ayudarlas a obtener información, hacer llamadas telefónicas para ellas, ayudarlas a mantener un cuaderno de apuntes, a recordar información y preguntas que quieren plantear, acompañarlas al tribunal, ayudarlas a encontrar recursos y tanto más...
Puedes hacer preguntas e insistir en recibir respuestas
Sin embargo, ya sea que empieces con muy pocos o muchos conocimientos,
* En primer lugar, ¡no hagas daño! Reconoce tus límites y no aconsejes nada más allá de lo que sabes. Como defensora o defensor de las mujeres y las comunidades, a ti se te aplica el mismo principio que al gremio médico: En primer lugar, abstenerte de hacer daño.
* Y algo igualmente importante: es esencial que continúes educándote al máximo grado posible. El conocimiento es oro.
Existen muchos otros principios para una buena defensa de víctimas individuales que rebasan el ámbito del tema que aquí nos ocupa. Pero hay una regla dorada de defensa que vale la pena mencionar: Nunca emprendas acción en nombre de tu clienta sin tener su permiso total y plenamente informado. Sigue esta regla de manera meticulosa en cada paso y no te equivocarás.
¿Qué hay de la certificación como defensora o defensor de víctimas?
En primer lugar, en ningún estado o país del que sepamos existe el requisito de que cuentes con certificación como defensora o defensor de víctimas para serlo. En segundo lugar, no hay nada que haga una defensora o un defensor de víctimas que tú no puedas hacer. Toda persona puede llevar a cabo esas funciones de defensa. En suma, no necesitas una certificación para defender víctimas.
Entonces, ¿de qué se trata la certificación? Los centros para crisis por violación y los albergues de víctimas de violencia doméstica que reciben fondos federales contemplados en la Ley sobre Violencia contra las Mujeres exigen que sus defensoras/es obtengan certificación como defensoras/es de víctimas de violencia sexual o de violencia doméstica. Éste es un requisito del financiamiento federal. La capacitación requerida para la certificación es por lo general un curso de 40 a 80 horas y suele ser proporcionado por los centros.
En los diez años que el Centro de Justicia para Mujeres ha estado defendiendo víctimas, sólo una defensora ha obtenido esa certificación. Todas las demás no la tienen. Aprenden haciendo el trabajo y también tú puedes.
Nota: Confidencialidad. La mayoría de leyes estatales exige que las/os defensoras/es certificadas/os de víctimas mantengan la confidencialidad de sus clientas/es, excepto cuando las víctimas les liberen de mantenerla. Como parte de este mandato de confidencialidad, la mayoría de leyes estatales también brinda a defensoras/es certificadas/os una limitada protección contra citaciones para declarar en casos legales sobre el ataque sufrido por la víctima. En realidad, ésta es una protección para la víctima, ya que le da alguna seguridad de que puede hablar libremente contigo, su defensora o defensor, sin tener que preocuparse de que te citen a testificar en el tribunal. Por supuesto, ni tú ni la víctima estarán cubiertas/os por esa protección contra citaciones si no tienes certificación para defender víctimas.
Si crees que es importante ampliar esta protección a tus clientas, puedes tomar la capacitación y certificarte. Sin embargo, hay varias razones por las que consideramos que tu falta de cobertura a este respecto plantea un riesgo muy bajo, si es que alguno, para tus clientas.
1. Para empezar, en casi todos los casos legales, ni el fiscal ni el abogado de la defensa va a querer llamar a la defensora o el defensor a declarar. El abogado defensor no quiere que declares porque inevitablemente dirás cosas que favorecen a la víctima. Y el fiscal tampoco quiere que lo hagas pues prácticamente todo lo que podrás declarar es lo que alguien te dijo. La víctima y otros testigos pueden dar testimonio de primera mano de lo que tú sólo sabes de segunda mano.
A fin de mostrarte cuán raro sería que el abogado defensor o el fiscal cite a una defensora o un defensor a testificar, considera que en diez años ninguna de las defensoras no certificadas del Centro de Justicia para Mujeres ha recibido alguna vez una citación. La única persona que ha sido citada dos veces en el curso de diez años soy yo, la defensora certificada. Una citación se dio porque me puse en la cadena de pruebas al haber tomado fotografías de las lesiones de una víctima y con ello rebasé mi rol de defensora. La segunda citación vino de un procedimiento de la corte federal. La víctima había muerto, por lo que el tribunal argumentó que no había una persona cuya confidencialidad tuviera que ser protegida. Además, en aquel tiempo no existía una ley federal que cubriera la confidencialidad entre víctima y defensora. Aun así, luchamos por que se anulara la citación y ganamos.
2. En los raros casos en que ya sea el abogado defensor o el fiscal considera que tú sabes algo que sería crucial para el caso, es poco probable que tu certificación impida que te citen a testificar. Esto se debe a que la confidencialidad entre la víctima y quien la defiende es, en términos legales, una construcción mucho más débil que la confidencialidad entre abogados/as y sus clientes/as o médicos/as y sus pacientes. Todo lo que el abogado defensor o el fiscal tiene que hacer para pasar por alto la protección de confidencialidad que tu certificación te otorga es argumentar con éxito en el tribunal que probablemente cuentas con información que es de importancia probatoria para el caso.
Tomando todo en cuenta, creemos que puedes abogar por mujeres, niñas y niños víctimas de violencia aun cuando no tengas una certificación y sin comprometer a tus clientas en absoluto. La parte más importante de proteger la confidencialidad de tu clienta es muy simple y cualquiera puede hacerla: No hables con otras personas sobre los detalles del ataque contra tu clienta a menos que ella expresamente te dé su permiso.
¡Utiliza tu libertad!
Crear una plataforma independiente desde la cual trabajar podría ser la parte más fácil. Pararte sobre ella y luchar por los derechos de las mujeres es una lucha constante.
Liberar a las mujeres de la violencia, ya sea individualmente o a nivel de la comunidad, amenaza las más profundas raíces de las instituciones con mayor poder de la sociedad. A cada paso encuentras resistencia al cambio, sin importar cuál dirección tomes; resistencia, represalias, temor, acusaciones y desacuerdos de alto voltaje. Cuanto más eficaz seas, mayor será la intensidad de los tropiezos. Ésta, por supuesto, es una de las razones por las cuales es tan fácil caer en los programas seguros y condescendientes. La represión funciona. ¡Pero no se lo permitas!
Es muy importante que comprendas que estas reacciones no van dirigidas a ti en lo personal. Son la respuesta automática de quienes se aferran desesperadamente a los poderes y privilegios del viejo orden.
Pero no te desvíes de tu curso. ¡Siéntate y reorganiza tus pensamientos! Tómate un tiempo para idear una nueva estrategia. Recuerda que el motivo por el que estás creando una organización independiente es darte la libertad para hacer exactamente eso.

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