Source: https://www.revistadiversidadcultural.com/los-adultos-mayores-y-la-cuarta-transformacion-en-la-ciudad-de-mexico/
Timestamp: 2019-07-18 16:02:02+00:00

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Los adultos mayores y la cuarta transformación en la ciudad de México – Diversidad Cultural
Crónicas de la Cuarta Transformación Diversidad cultural Diversidad social Educación Interculturalidad Número 29 Opinión Rodolfo Martínez Martínez
3 abril, 2019 3 abril, 2019 Rodolfo Martínez Martínez	0 comentarios
En el contexto de la cuarta transformación, entre las políticas públicas que el gobierno encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador ha presentado como ejes de su Plan Nacional de Desarrollo, destaca la que atiende a las personas mayores. Dicha política pública es relevante no sólo en términos presupuestales; también lo es porque en ella la Presidencia deposita su credibilidad convertida en planes de inversión social para la regeneración del tejido social a partir del reconocimiento, la valoración, el respeto y el aprovechamiento de los saberes y experiencias de los adultos mayores.
Dicha política reivindica a la población que desde hace ya casi dos décadas ha venido apoyando la trayectoria de Andrés Manuel López Obrador hacia la Presidencia de la República. A diferencia del contexto económico mexicano, en el cual surgió hace 18 años este modelo político de atención a los adultos mayores, actualmente esta política pública alcanza su fase de universalización al proyectar su cobertura en todo el territorio nacional.
En este mismo momento, también vivimos la crisis del neoliberalismo en nuestro propio país, y con ello se da el quiebre, la caída, de la política pública para el desarrollo social marcada por el paternalismo y el clientelismo característicos del régimen neoliberal que estamos dejando atrás.
El saldo de dicho régimen con los adultos mayores es el maltrato, empobrecimiento y abandono de dicha población. Lo primero que advertimos es el rezago financiero, legal y gubernamental respecto de esta población. Por lo anterior, es pertinente el diagnóstico de los saldos del neoliberalismo mexicano.
La crisis global del capitalismo y de su racionalidad dominante, en México nos coloca en condiciones de vulnerabilidad extrema. Dicha crisis se expresa en el vaciamiento de humanidad y en la caída de los valores que articularon la modernidad y la mantuvieron, junto con su promesa de progreso, como única opción para el desarrollo social.
La concepción occidental dominante del capital como centro de la vida desplaza a la humanidad a un papel de servidumbre, fomenta el individualismo y promueve la homogenización de la sociedad, de la cual borra violentamente la diversidad de sus expresiones culturales, étnicas y lingüísticas.
El poder del dinero es individualista, militarista, racista, vertical y depredador; actúa sobre los valores de convivencia comunitaria mediante la imposición violenta de sus estructuras, como el mercado mundial y el corporativismo, y sus mecanismos, como la acumulación de capital y el consumismo.
El despojo y la depredación de los recursos naturales suceden con el sometimiento y dominación de nuestras poblaciones a, las que han colocado en condiciones de sobrevivencia elemental, cuyos modos de vida se han depauperado aceleradamente y sus derechos humanos han sido abiertamente anulados por las condiciones de empobrecimiento derivadas del modelo de expoliación y depredación capitalista que arrasa sus economías y arroja a sus poblaciones a la ignominia.
Dicha imposición tiene como consecuencia la preponderancia de una racionalidad individualista que ha colocado a la humanidad como víctima de los modos de dominación del capital y sus procesos de reproducción, los cuales se consolidan mediante guerras de invasión y despojo de los recursos naturales y económicos de los países del sur y sus pueblos originarios en resistencia.
Las consecuencias de este modelo saltan a la vista en esta época de desencuentros, violencia y desigualdad estructural. Además, el neoliberalismo ha normalizado la insensibilidad de la humanidad, a la cual ha conducido —por una vía contraria a la del progreso prometido por la modernidad— hacia la infelicidad, la discriminación, las enfermedades y el hambre.
En estas condiciones, las poblaciones se ven vulneradas por las asimetrías globales y nacionales, económicas y sociales, que las colocan en desventaja frente a las reglas del desarrollo capitalista que, cada vez más abiertamente, muestra su rostro verdadero, que es una conjugación de violencia, explotación y devaluación humana.
Vivimos una época de transformaciones profundas; una etapa de cambios entre los que destaca la defensa de la vida que está en peligro, de modo que estamos obligados a cambiar los paradigmas que gobiernan al mundo para salvarnos a nosotros mismos.
México, además de ser un territorio geográfico y político con una administración pública, también es un espacio donde sus habitantes viven y conviven, donde hay recursos naturales; es estructura, organización, identidad colectiva; es delimitación y, por tanto, también frontera. Tenemos una autoridad propia elegida democráticamente, una autoridad administrativa pública y un conjunto de experiencias y saberes heredados de nuestros adultos mayores que nos dan identidad cultural ancestral originaria.
En el umbral de esta cuarta transformación política de México tenemos la oportunidad de contribuir para cambiar este paradigma eurocéntrico, neocolonial, dominante en nuestra cultura y por ende en el gobierno de la vida pública, así como también la organización de nuestra convivencia con la naturaleza.
Esta oportunidad de transformación profunda de la vida y de la convivencia comunitaria y social por la vía del cambio de régimen político, nos coloca de frente a la responsabilidad de construir un nuevo modo de organización colectiva que responda a la diversidad cultural local que nos caracteriza; es decir, que refleje nuestra verdadera identidad diversa como comunidades locales, como pueblo y como país. Un paradigma con enfoque intercultural alternativo a los modelos de dominación y neocolonización, que en la globalidad nos imponen una compleja gama de asimetrías desde los centros del poder financiero, mediático y militar.
Este nuevo paradigma comunitario nos propone una cultura para vivir con plenitud y tiene como objetivo principal la felicidad de los adultos mayores, compartida por todos como generador de comunalidad.
Se fundamenta en los valores de los pueblos originarios como práctica cotidiana de convivencia basada en el respeto hacia la naturaleza y hacia nuestros semejantes; la armonía con el cosmos respetando las diferencias culturales, étnicas y lingüísticas y entre las comunidades, en interconexión e interacción, formando una articulación holística de todos con todo.
Los adultos mayores viven las consecuencias más perniciosas de esta crisis global de humanidad que los lanza hacia el olvido y el maltrato, obligándolos a enfrentar todas las formas de violencia. En este contexto global, México se muestra como un país que no ha logrado valorar ni respetar a sus adultos mayores, ya que la sociedad nacional los arroja a los espacios más despreciados de la estructura socioeconómica, marginándolos de los procesos productivos.
Los adultos mayores viven maltrato, abandono, discriminación, exclusión, así como distintas formas de violencia, estructural, social y familiar.
Han sido olvidados y, tanto sus experiencias como sus saberes son despreciados porque se les supone inútiles en la era de la información y la digitalización planetaria.
Nuestras abuelas y abuelos han resistido estas condiciones históricas de maltrato, abandono y destrucción. Lo han hecho gracias a que mantienen la transmisión de sus saberes de generación en generación, enriqueciendo nuestra memoria colectiva, y contribuyen así a la continuidad de sus comunidades y de sus pueblos.
En este contexto, México, la Ciudad de México tiene una deuda económica y moral con ellos. Nuestra deuda con los adultos mayores es amplia y profunda; es histórica, de manera que en esta cuarta transformación se configura la obligación de pagárselas.
Normatividad internacional que beneficia los adultos mayores
La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su potencial aplicación a las personas mayores
Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad (1991); Proclamación sobre el Envejecimiento (1992); Declaración Política y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002), e instrumentos como la Estrategia Regional de implementación para América Latina y el Caribe del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2003); la Declaración de Brasilia (2007), el Plan de Acción de la Organización Panamericana de la Salud sobre la salud de las personas mayores, incluido el envejecimiento activo y saludable (2009), la Declaración de Compromiso de Puerto España (2009) y la Carta de San José sobre los derechos de las personas mayores de América Latina y el Caribe (2012).
Ámbito de la Ciudad de México
Se sustenta en la Constitución de la Ciudad de México, en:
Artículo 2° De la naturaleza intercultural, pluriétnica, plurilingüe y pluricultural de la Ciudad de México.
Artículo 3°, relativo a los principios rectores, donde se reconoce la dignidad humana como principio rector supremo y sustento de los derechos humanos, de modo que se garantice el bienestar de sus habitantes, en armonía con la naturaleza.
Título segundo, de la carta de derechos, en el capítulo 1 de las normas y garantías de los derechos humanos.
Artículo 5º, de la Ciudad garantista, que establece la progresividad de los derechos y establece que las autoridades adoptarán medidas legislativas, administrativas, judiciales, económicas y las que sean necesarias hasta el máximo de recursos públicos de que dispongan, a fin de lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos reconocidos en esa Constitución. El logro progresivo de una utilización eficaz de los recursos de que dispongan y tomando en cuenta el grado de desarrollo de la Ciudad.
Capítulo II, de los derechos humanos, letra D, referente a los derechos de las familias, párrafo 1, donde se reconoce a las familias la más amplia protección, en el ámbito individual y colectivo, así como su aporte en la construcción y bienestar de la sociedad, por su contribución al cuidado, formación, desarrollo y transmisión de saberes para la vida, valores culturales, éticos y sociales.
Artículo 8º, de la ciudad educadora y del conocimiento, en la letra A del derecho a la educación, particularmente en el párrafo 9, en el que garantiza que los adultos mayores tendrán derecho a servicios de alfabetización, educación primaria y secundaria, así como a oportunidades de formación para el trabajo a lo largo de la vida con las particularidades que requieran.
Artículo 9º, de la ciudad solidaria, en el apartado A, del derecho a la vida digna.
Artículo 10º, de la ciudad productiva.
Artículo 11º de la ciudad incluyente, particularmente el párrafo del inciso F, que garantiza los derechos de las personas mayores.
Artículo 23º, de los deberes de las personas de la ciudad.
Artículo 53º, de las Alcaldías, donde se faculta a la alcaldía para promover la participación efectiva de niñas, niños y personas jóvenes, así como de las personas con discapacidad y las personas mayores en la vida, social, política y cultural de las demarcaciones.
Los administradores de las casas de atención a los adultos mayores tendrán las mismas características y obligaciones que define el párrafo 11 del Artículo 53º, el cual establece la obligación de los integrantes de la administración pública de las alcaldías a sujetarse a los principios de buena administración, buen gobierno y gobierno abierto con plena accesibilidad, basado en honestidad, transparencia, rendición de cuentas, integridad pública, atención y participación ciudadana y sustentabilidad. Para ello, adoptarán instrumentos de gobierno electrónico y abierto, innovación social y modernización, en los términos que señalan esta Constitución y las leyes.
Directrices de acción para la construcción de políticas públicas para el bienestar de los adultos mayores
Es objetivo fundamental que los adultos mayores habitantes de la alcaldía alcancen la felicidad mediante políticas públicas idóneas para ello.
Reproducción de sus saberes, su oralidad y su memoria colectiva.
Fortalecimiento y enriquecimiento de identidades culturales locales de los adultos mayores y de las nuevas generaciones.
Regeneración del tejido comunitario y social local.
1) Recuperación y reproducción de saberes, oralidad y memoria colectiva locales
2) Prevención e inhibición de conductas antisociales contra adultos mayores
4) Lectura, redacción y expresión oral
5) Fortalecimiento y enriquecimiento del programa de educación comunitaria para adultos mayores del INEA
6) Fortalecimiento y enriquecimiento psicomotor.
Como hemos podido apreciar en este breve repaso de las condiciones en las que viven los adultos mayores, los instrumentos que se ham logrado construir para su atención y las leyes que regulan su atención, es mucho lo que queda por hacer, y enorme la oportunidad de quienes impulsan la Cuarta Transformación de cumplirle a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad y al mismo tiempo más comprometidos con el cambio y con brindar sus saberes y experiencia para consolidarlo.
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Artículo 3

Artículo 5

Artículo 8

Artículo 9

Artículo 10

Artículo 11

Artículo 23

Artículo 53
 Artículo 53