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Timestamp: 2020-07-15 09:41:33+00:00

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Men Who Batter Intimate Partners | La violencia contra las mujeres | Violencia
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Guia didactica "No em Toques el Whatsapp"
Actividades 25 de Noviembre IES Fco Ayala
20130502 Análisis y relevancia de las violencias cotidianas....pdf
Presentacion Ley Violencia Contra La Mujer Neil
MEN WHO BATTER INTIMATE PARTNERS:A GROUNDED THEORY STUDY OF THE DEVELOPMENT OF MALE VIOLENCE IN INTIMATE PARTNER RELATIONSHIPS (UNA TEORÍA INTEGRADA PARA EL DESARROLLO DE LA VIOLENCIA MASCULINA EN LAS RELACIONES DE PAREJA)
-Donna Scott Tilley, PhD, RN Texas Tech University Health Sciences Center, School of Nursing, Lubbock, Texas, USA -Margaret Brackley, PhD, RN University of Texas Health Science Center at San Antonio, San Antonio, Texas, USA
La violencia de pareja es un problema grave y generalizado en EE.UU, con el 25% de las mujeres y el 7,6% de hombres que sufren de abuso físico por parte de su pareja cada año. La comprensión de los factores de riesgo para el desarrollo de la violencia es esencial para el desarrollo de intervenciones para reducir la violencia en la pareja. Gran parte de la comprensión se fundamenta en la investigación con las víctimas en lugar de los culpables.
El estudio se realizó con hombres condenados por agresión a su pareja femenina. El método utilizado fue la Grounded theory (metodología sistemática que implica desarrollar una teoría a partir del análisis de datos) para analizar las entrevistas que se realizaron con 16 hombres, participantes en un programa de intervención con agresores. A partir de los datos, se desarrolló un Modelo de violencia en la relación de pareja.
Los elementos principales del Modelo de violencia es que
los hombres justifican la violencia, lo que
, tienen una historia infantil de exposición a la violencia, una gestión ineficaz
de la ira y experiencia de maltrato en la niñez, y en cualquier caso, una resolución ineficaz de conflictos. Los factores sociales y familiares sirven como elementos o factores mediadores.
Los elementos contextuales que subyacen al modelo incluyen el poder y el control en la relación de la pareja, aislamiento social, desensibilización, relaciones de apego inseguras, entender la violencia como un problema exclusivamente privado, ambivalencia en las relaciones personales, la cosificación de la mujer, inmadurez, falta de conciencia acerca de lo que constituye la violencia, desconfianza, puntos de vista tradicionales sobre los roles de las mujeres, temas financieros, y los celos, fundamentalmente. Las intervenciones que se indican para este modelo son primarios o de naturaleza preventiva. El modelo se centra en los esfuerzos de prevención con la familia, de forma global, más que en los agresores, en exclusiva.
La violencia de pareja es un problema grave y generalizado en la sociedad norteamericana. Casi el 25% de las mujeres y el 7,6% de los hombres reportan haber sido físicamente asaltado por parte de su
pareja o cónyuge cada año (
personas mueren cada año como consecuencia de las heridas sufridas en episodios íntimos de violencia (ANA, 2001). Las mujeres sufren más lesiones violencia de pareja íntima que los hombres. Las mujeres también experimentan más lesiones físicas graves en los episodios violentos que los hombres (National Institutes of Justice, 2000).
Institutos Nacionales de Justicia, 2000
). Aproximadamente 2 millones de
Comentario [GPC1]: “En relación con los factores de riesgo asociados a la conducta violenta o al perfil criminológico de los sujetos, los resultados obtenidos revelan que la gran mayoría de la muestra no presenta antecedentes de violencia en la familia de origen, tampoco presenta un historial delictivo, ni problemas de drogadicción o alcoholismo en la familia. El factor de riesgo más frecuente (11% de los casos) es el alcoholismo del padre. En relación con la transmisión inter‐ generacional de la violencia y el modelado de conducta violenta, se ha analizado si los agresores de pareja han presenciado conductas violentas en su familia de origen. El 15,4% de los usuarios del programa de intervención ha sido testigo de violencia familiar en su infancia. Este porcentaje es similar al encontrado en otros estudios realizados en nuestro país (Pérez‐Ramírez y Martínez‐García, 2011). Por otro lado, un 11,4% de la muestra revela haber sido víctima de malos tratos físicos durante su infancia, y un 13,5% de malos tratos psicológicos.
El consumo de drogas en los últimos años es una variable importante en referencia a la descripción criminológica de los usuarios del programa. El 39% de la muestra ha consumido algún tipo de sustancia en los últimos 5 años, siendo el alcohol la sustancia de abuso más frecuente (57%), acompañado o no de otras drogas como la cocaína. La edad de inicio más frecuente en el consumo son los 16 y 18 años.
En referencia al delito de violencia de género que ha motivado el ingreso de los sujetos en el programa, debemos destacar que un 71% de los casos ha sido referido por Menoscabo psicológico y lesiones no definidos como delito (Artículo 153.1 y 3 del Código Penal), mientras que el siguiente 20% de la muestra ha sido derivado por un delito de amenazas (Artículos 169 y 171.4 y 5 del Código Penal). En el 90 % de los casos la víctima es la pareja del penado –dentro de este porcentaje, en el 9 % de los supuestos lo son también los hijos‐. Las ex parejas son víctimas de la violencia de género con una frecuencia del 9 %. En una amplia proporción de casos no se usó armas en la comisión del delito y un 24% de los casos los hechos delictivos se produjeron bajo el efecto del alcohol. Finalmente, es significativo que el 31% de los delitos se produjeran en un momento coincidente con trámites de separación o ruptura en la pareja.
Respecto al perfil psicológico de los sujetos evaluados, en relación con las actitudes sexistas, las dos subescalas utilizadas obtienen resultados dispares: mientras que los usuarios muestran cierta tendencia a puntuar alto en sexismo benevolente, la distribución es más normalizada en el sexismo hostil. Estos resultados podrían deberse a que socialmente está mejor visto manifestar creencias sexistas de forma paternalista o protectora que de forma claramente hostil u ofensiva. “
Comentario [GPC2]: Estudios epidemiológicos sin actualizar
Es importante comprender los factores de riesgo contribuyentes para reducir esa violencia. Algunos de los factores relativos al desarrollo de la violencia incluyen el uso o abuso de alcohol o drogas, la
glamourización de la violencia
” en los medios de comunicación, la tolerancia social o la aceptación de
la violencia, y/o las relaciones interpersonales que implican notables dificultades sociales y económicas (ANA, 2001).
Gran parte del conocimiento sobre el desarrollo de la violencia en la pareja se basa en las investigaciones realizadas con mujeres víctimas. Si bien hay un gran valor en la comprensión del problema desde la perspectiva de la víctima, hembra, es importante entender la problemática desde la perspectiva del golpeador, varón. El propósito de este proyecto fue desarrollar una teoría fundamentada en el desarrollo de violencia en la pareja derivada de la perspectiva del agresor.
Comentario [GPC3]: “Partimos de que el objetivo último de la profesión periodística y de quienes dirigen los medios de comunicación es lograr una ciudadanía libre 1 , y que para conseguirlo ésta debe estar informada. La información es un bien precioso que no pertenece a quienes trabajan con ella, incluidos los propietarios de los medios de comunicación, sino a la ciudadanía, tal como recoge el Código Europeo de Deontología del Periodismo aprobado por el Consejo de Europa el 1 de julio 1993…”
Fuente. ¿Cómo tratan la violencia de género los medios de comunicación? Género y comunicación. Plaza, Juan F. y Delgado, Carmen (eds.). 2007. Madrid:
Editorial Fundamentos. (Pp. 73-101).
Este estudio se basó en gran medida en los resultados de un trabajo experimental realizado con hombres que maltratan a sus parejas (Scott Tilley, 2004). El propósito del estudio piloto fue identificar el contexto de la violencia en la vida de los hombres que maltratan a sus parejas. Los datos del estudio piloto indican que el desarrollo de la violencia de pareja se asociaba con uso y abuso de sustancias, problemas de poder y de control, creencias sexistas (devaluación) hacia las mujeres, aceptación social de la violencia, desconfianza y los celos, y ser testigo o haber experimentado la violencia de niño. Los resultados del trabajo experimental condujeron al desarrollo de un instrumento de entrevista semi-estructurada para ser utilizado en entrevistas personales con los hombres, de modo individual, que habían cometido actos de violencia hacia la pareja.
Se emplea una metodología en que los datos son sistemáticamente recopilados y analizados (Strauss y Corbin, 1998). El uso de la teoría fundamentada es más apropiado cuando las teorías existentes no son adecuadas o son inadecuadas, como es el caso del desarrollo de la violencia en las relaciones íntimas de pareja.
Los participantes fueron seleccionados a partir de un estudio basado en un grupo amplio de hombres que completaron un Programa de Intervención y Prevención (BIP P). Todos los participantes recibieron un mandato de completar el programa debido a una agresión de pareja. Dieciséis hombres se ofrecieron para completar la entrevista, de una hora de duración, como sustituto a una sesión BIPP. Se pidió expresamente a algunos de los sujetos que participasen en la recogida de datos avanzada, con el fin de completarlos. Este muestreo intencional, un método de ampliamente aceptado, sirve para agregar información relacionada con temas específicos como la violencia en la familia de origen o consumo de sustancias.
Esta investigación se llevó a cabo con la aprobación previa de la University of Texas Health Science Center Institutional Review Board y la dirección ejecutiva del Batterers’ Intervention and Prevention Program (BIPP). Los hombres no estaban obligados y la decisión de participar en el estudio no
afectaba a su condición en el programa de intervención. Todos los participantes tuvieron que completar la BIPP como resultado de una condena por agresión. A éstos, varones, no se les pidió revelar ninguna otra actividad ilegal aparte de la condena actual. Dado que cabía la posibilidad de mencionar otra/s actividad/es ilegal/es, se les pidió un consentimiento informado para divulgar cualquier actividad ilegal que quisieran revelar.
Para la garantía del anonimato se contó con los siguientes procedimientos: Las entrevistas se realizaron en el sitio de la BIPP, en un habitáculo privado. Las entrevistas se grabaron en audio que luego se transcribieron; estos archivos fueron guardados en la oficina del investigador. En los expedientes se emplearon códigos en lugar de nombres, a fin de garantizar la confidencialidad de todos los materiales generados.
Los formularios de consentimiento firmados se acumularon en una sala de archivo separado de las transcripciones y los audios. Se aseguró a los informantes que bajo ninguna circunstancia las grabaciones o transcripciones serían expuestas o mostradas a ninguna otra persona que no fueran los investigadores.
Siguiendo los procedimientos indicados en el consentimiento firmado, se pidió a los participante que completaran una encuesta de demografía. Las entrevistas se llevaron a cabo en una sala en las instalaciones donde se llevó a cabo el programa BIPP. Para la seguridad del investigador, la habitación estaba al lado del aula BIPP. La puerta de la habitación tenía una ventana pequeña, un espejo unidireccional: el investigador se posicionaba frente a la ventana y cada participante estaba de espaldas.
Cada entrevista se llevó a cabo utilizando una guía de entrevista semi-estructurada. Todas las entrevistas fueron grabadas en audio; cada trascripción fue revisada. Se escucharon las cintas para garantizar la precisión de los datos.
El análisis de datos se realizó utilizando un método comparativo. La información proveniente de cada entrevista se analizó sistemáticamente por primera vez con una codificación abierta, luego con la codificación axial, y finalmente, con la codificación selectiva. El desarrollo de la teoría se produjo tras en análisis de datos de la fase de codificación selectiva.
Open coding (La codificación abierta) es un proceso analítico inductivo donde se identifican los
conceptos y se descubren los datos que reflejan sus propiedades y dimensiones.
(Strauss & Corbin,
Las grandes categorías derivadas del proceso de codificación abierta se generan en
subcategorías tales como las dimensiones y propiedades de cada uno. Finalmente, la codificación selectiva de los datos de casos múltiples se reduce a conceptos y un conjuntos de enunciados relacionados.
Estos conceptos y afirmaciones relacionales se utilizan para explicar los fenómenos de interés (Strauss & Corbin, 1998).
Comentario [GPC4]: Charmaz (2006) establece unas directrices para los procesos de separación, clasificación y síntesis de los datos mediante el uso de codificación cualitativa.
Estos códigos son inicialmente escritos como conceptos o frases cortas, al lado de una palabra, línea o segmento de los datos
(una transcripción de la entrevista), y luego se buscaron los códigos más importantes o frecuentes con el fin de ordenar, sintetizar
y organizar grandes cantidades de datos.
Eventualmente, después de la clasificación
y análisis de los datos y de temas
emergentes, se ofrece una teoría sobre el fenómeno que se ha estudiado. Otra descripción del proceso de análisis de las entrevistas que tuvo acogida en el presente estudio son las tres etapas de la codificación abierta, codificación axial y su integración (Strauss y Corbin, 1998).
1.La codificación abierta se refiere a la etapa del proceso en la que el crítico hace una lectura inicial de una entrevista y escribe su/s comentario/s y preguntas. A través de lectura de las entrevistas se va explorando en los mundos internos de los entrevistados. Por lo tanto, los comentarios o preguntas iniciales son primeramente escritas para ser revisadas después.
2.Durante la segunda etapa, la codificación axial, se irán conectando las categorías emergentes, para tratar de identificar subcategorías y encontrar relaciones entre las diferentes categorías y puntos expresados. Aquí es donde se indica al entrevistado que "desarrolle él mismo" y establezca la relación con los temas tratados, inicialmente formulados por el lector.
3.En la etapa final, de integración, se
efectúan vínculos entre puntos similares
u opuestos / categorías de las distintas entrevistas, y se formula una
categorización general por la temática,
lo que conduce a las conclusiones del
Fuente: Guy Enosh, Eli Buchbinder, Levi Nechemia Smith and Orly Shafir. From the ''Greenhouse'' to Reality: Challenges Faced by Graduates of In-Prison Batterers Intervention Program, 2012.
" La Evaluación Funcional
La evaluación funcional implica intentar descubrir las funciones que tiene la conducta problemática, es decir, las razones por las que ocurre. Cuando se descubre a qué propósito sirve la conducta problemática, se tiene más capacidad para diseñar intervenciones que proporcionen al sujeto alternativas con sentido para sus conductas problema.
Para ello, se llevan a cabo tres pasos (descripción, categorización y verificación)
A. Etapa 1. La descripción Es la etapa inicial e implica tanto la entrevista como la observación directa para tener una imagen clara del contexto
Debido a las características del estudio, todos los participantes fueron varones. Del total de 16 participantes, Tres se negaron a completar el cuestionario de datos demográficos. La edad de los participantes varió de 24 a 56 años con una media de edad de 37 y una edad media de 36 años. Seis (6) de los participantes eran hispanos, cinco (5) eran de raza blanca, y dos (2) eran afroamericanos. Cuatro (4) estaban casados, cinco (5) eran solteros, tres (3) separados, y un (1) divorciado.
En los estudios, la educación que éstos poseían osciló entre 8 º grado de enseñanza básica hasta los 4 años de formación profesional. Dos (2) participantes habían completado hasta el 8º grado, uno (1) tenía educación hasta 10º grado, cinco (5) hasta el grado 12, y cinco (5) tenían alguna educación superior o formación profesional.
Las ocupaciones del grupo fueron predominantemente obreras (profesión de cuello azul). Todos los participantes estaban empleados en la actualidad. El número de hijos varió de 0 a 6, con una media de 2,39. El número de niños que actualmente residen con el participante varió de 0 a 2, con una media de 1,07. El número de arrestos previos informó varió de 0 a 2, con una media de 0,6.
Fase de Codificación abierta
La codificación abierta se destinó a identificar, dentro del análisis datos de las entrevistas, conceptos más amplios, con sus propiedades y dimensiones. Los conceptos identificados esta fase incluyen: el poder y el control, el aislamiento social, la desensibilización a la violencia, las relaciones con las madres, la violencia como un problema privado, la crianza de los hijos, las relaciones ambivalentes, la cosificación de las mujeres, la inmadurez, la falta de conciencia, la desconfianza, la visión tradicional de los roles de las mujeres, cuestiones financieras, los celos, justificación de la violencia y minimización, la exposición de los niños a la violencia, manejo ineficaz de la ira, resolución de conflictos eficaz dentro de la relación íntima, uso/abuso de alcohol o drogas, e influencias sociales y familiares.
Estos conceptos se enumeran por orden de su prevalencia en los datos; se inicia con los menos frecuentes y se termina con los más prevalentes.
Las propiedades/características del Aislamiento social implicaba tener sentimientos de norma/obligación familiar y un sentido inadecuado del contacto social. En este estudio, el aislamiento social para mantener el control no fue evidente.
Las propiedades de la Desensibilización a la violencia incluyen: escalada de violencia con el tiempo, el papel de los medios de comunicación, y vivir en una sociedad violenta. La desensibilización a la violencia se identificó como un antecedente de la violencia, en muchas parejas, así como durante su ejercicio y permitió a los hombres y las víctimas justificar la violencia en sus vidas o normalizar la violencia.
Para el concepto Relaciones Maternas, se incluyeron las propiedades/ características de abuso físico y emocional en la relación, una negligencia materna y recíproca o violencia emocional mutua. Este
concepto apareció muy destacado en un pequeño número de los participantes, por lo tanto la relación e implicaciones de la relación materno-filial en el desarrollo de la pareja violencia no quedó claro.
Las propiedades del concepto de violencia como un Problema Privado incluidos los perpetradores, testigos y víctimas de la violencia, con sus consiguientes argumentos de que la violencia es un asunto privado. Algunos de los participantes indicaron habían entendido la violencia como un problema privado antes del desarrollo de su violencia y podría recordar haber escuchado el mensaje de que era un problema privado en la infancia. Otros creían que las intervenciones de otros, fuera del ámbito familiar.
Las propiedades/características de La Paternidad, contribuyentes al desarrollo de la violencia íntima en la pareja, incluían el desacuerdo sobre cómo disciplinar a los niños, la falta de privacidad/autonomía del padre, desacuerdos sobre quién es el responsable para el cuidado de los niños, así como la mejor manera de cuidarlos, y las cargas y las responsabilidades de la paternidad. Aquello de los participantes que describieron la crianza como un concepto, relataron que ésta era una cuestión importante. Los temas de crianza precipitaron a menudo, episodios violentos.
para evitar la soledad o por el mero hecho de tener un relación, que valora solamente los atributos físicos en la pareja y/o las relaciones como un medio para encontrar la felicidad, junto con la falta de compromiso, la intimidad y afecto en las relaciones.
incluye las propiedades de una relación íntima que sirve
El concepto de Objetivar/cosificar a la mujer fue inclusivo de un uso frecuente y abundante de la palabra "puta", describir a las mujeres como posesiones, objetos sexuales, pornografía, y la referencia a las esposa como cosas. Este concepto se ilustra por los comentarios de los participantes en dichos como, "Tu compras la revista (Playboy) y la compras a ella. Es tuya. Eso es mi Playmate del mes
La Inmadurez en la relación íntima fue un concepto que se puso de manifiesto en muchos de los debates de los participantes. Sus propiedades fueron inclusive de sentimientos de estar comprometido con una relación a una edad demasiado temprana, ambivalencia acerca de la relación (como muchas relaciones que se iniciaron en conflicto debido a un embarazo inesperado), y/o un inadecuado manejo de habilidades. Todas las cuestiones relacionadas con estas propiedades precipitaron la historia de incidentes violentos y siguió creando problemas para los participantes y sus parejas.
La Falta de conciencia del ejercicio de la violencia se caracteriza por las propiedades de una ausencia de reconocimiento del comportamiento como abusivo, pensando que su comportamiento abusivo tenía justificación, sin considerar su conducta y las consecuencias. Las dimensiones de la falta de conciencia son de largo alcance. Parecía que la falta de conciencia sobre la violencia había contribuido a ello, con un potencial para mediar en el comportamiento violento y abusivo a través de la educación y la sensibilidad personal. El ejemplo más común en el estudio de esta falta de conciencia fue la declaración que hicieron varios de los participantes; que hasta que no se inscribieron en el programa BIPP, pensaron que forzar su esposa a tener relaciones sexuales era aceptable.
En estrecha relación con el concepto de Celos está el concepto de Desconfianza. Mientras que los celos implican una falta de confianza en la fidelidad de las relaciones íntimas, la desconfianza se produjo en un contexto más amplio. Las propiedades de la desconfianza incluyen el tener que mentir a
Comentario [GPC5]: “Nivel de satisfacción con su pareja actual. El 60% se encuentra satisfecho con su relación de pareja. El 51,3% tiene un nivel de satisfacción sexual alto y muy alto con su pareja.
Se podría hipotetizar por un lado que los HEVPA presentan un egocentrismo producto de una socialización tradicional de género, que fomenta que los hombres sólo estén centrados en sí mismos, en sus propias necesidades y satisfacciones, versus la socialización femenina tradicional que enseña a la mujer a centrar su identidad alrededor del cuidado otros y los vínculos.
Por lo que los hombres tienden a percibir su propio placer y no captar las señales y emociones en sus parejas. Esto podría explicar que su satisfacción sea unilateral y no se sienta incómodo o insatisfecho con los daños de la violencia en la mujer, es decir, que no empatize con ella en su daño de la violencia. Lo que podría confirmar una de las hipótesis de los investigadores de la teoría del apego que han sostenido que la violencia “corre” por un canal paralelo al afecto.
Estas investigaciones (Kimmel, 2006), mencionan que los agresores tienen miedo de perder a sus parejas, y quedarse solos, y sin su pareja e hijos. Presentan estilos de apegos dependientes e inseguros, lo que los vuelve susceptibles a la separación y abandono y los hace más peligrosos en periodos de separación y abandono por parte de la pareja (Kelly & Jhonson, 2008).”
Comentario [GPC6]: “En comparación con sujetos no violentos, éstos muestran apego inseguro, poca estabilidad emocional y gran ansiedad frente al rechazo o abandono por parte de la pareja (Babcock et al., 2000; Dutton, Saunders, Starzomski & Bartholomew, 1994; Holtzworth-Munroe et al., 1997; Lawson, 2008; Mayseless, 1991; Tweed & Dutton,
Este apego inseguro se relaciona con una mayor necesidad de dominio en las relaciones íntimas (Mauricio & Gormley, 2001) y con una especial vulnerabilidad a los sentimientos de abandono (Mikulincer& Shaver, 2011).
Por otro lado, el apego ansioso (preocupado y temeroso) se ha relacionado con la agresión a la pareja en numerosos estudios (Fournier et al., 2011; Lawson & Brossart, 2009; Mauricio & López, 2009; Mikulincer & Shaver, 2007)… La asociación de estilos de apego inseguros u hostiles con variables negativas como una menor autoestima, mayor impulsividad o mayor ira también ha sido encontrada en una muestra española de agresores de pareja (Loinaz, 2011a, b) Instrumentos Cuestionario de Apego Adulto (CAA) (Melero & Cantero, 2008). Se trata de un instrumento elaborado y baremado con una muestra española. Está compuesto por 40 ítems y ofrece información en cuatro escalas: Escala 1: baja autoestima, necesidad de aprobación y miedo al
la pareja, cuestiones económicas financieras, un historial de desconfianza y mentiras (como el alcoholismo), crianza inadecuada de los niños, y en relaciones anteriores. Las dimensiones de desconfianza como evento precipitante fueron frecuentemente basados en las experiencias anteriores de relación de pareja.
Las propiedades de los Puntos de vista tradicionales o conservadores, los papeles de mujeres incluidas la obligación de proporcionar apoyo administrativo incondicional, como primordialmente responsables del hogar y los hijos, el sexo y la dominación masculina o control.
La dimensiones de este concepto, sobre los roles de las mujeres tradicionales, pareció tener efectos limitados en términos de precipitar eventos agudos de violencia, pero con efectos más poderosos en términos de mantener el poder y control a largo plazo.
El concepto de las Cuestiones financieras fue común durante las entrevista entre los participantes
e incluyó las propiedades de ganarse la fidelidad de su esposa como sostén de la familia (
Comentario [GPC7]: “Ser proveedores
Este mandato “obliga” a los hombres a ser
el jefe de familia, el que lleva el sustento
a la casa, el que mantiene a la familia
económicamente. Este mandato muchas veces empuja a los hombres a refugiarse en el trabajo, fuera de casa, para obtener los ingresos que le permitan ser un buen proveedor. Por otro lado, este papel de jefe le permite ejercer el poder sobre los demás miembros de la familia e imponer sus reglas para la convivencia.
Para cumplir el mandato de ser proveedores, los hombres tienen empleos
a los que deben dedicar una gran cantidad
de tiempo (cada vez más) con el fin de generar los ingresos necesarios para mantener a la familia. Para muchos, este mandato les impide disfrutar de otros aspectos importantes de la vida familiar, como el cuidado de los hijos e hijas, la relación de pareja, la propia salud o el ejercicio de otras vocaciones.
Los cambios sociales y económicos, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, han generado una gran cantidad de hombres desempleados que no pueden ser proveedores. En esta situación, muchos sienten la frustración en silencio y llegan a sufrir depresiones o malestares con ellos mismos, con sus parejas o con su entorno en general. En muchas comunidades de nuestro país, esta situación obliga al hombre a perder su rol dentro de la familia y, en algunos casos, a abandonarla por no poder cumplir con este mandato”
Comentario [GPC8]: “De interés para
valoración del riesgo de violencia resulta
diferenciación realizada desde el campo
de la Etología entre agresión y violencia (Sanmartín, 2005). La agresión, desde esta perspectiva, se considera un recurso de
adaptación esencial para la supervivencia
(i. e., una respuesta filogenética que
incrementa la eficacia biológica de su
portador/a). Esta conducta
se expresaría, por tanto, ante la percepción de una amenaza para la vida (autodefensa)
o para la satisfacción de un estado de
necesidad (satisfacción de las necesidades
Por el contrario, la violencia sería una respuesta aprendida, intencionalmente ejercida para controlar o dañar a los demás. No posee utilidad alguna para el proceso evolutivo natural de selección o adaptación del ser humano. Por tanto, todos tenemos la potencialidad para comportarnos de forma violenta, si bien la probabilidad de expresión de esta conducta no se reparte por igual entre la población. Dependerá de la incidencia e interacción de factores de riesgo/protección en un momento concreto y respecto a una situación determinada.
En la actualidad existe cierto acuerdo en aceptar la definición de violencia utilizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que define el fenómeno como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o
, el trabajo duro y la disponibilidad de dinero en sustitución de la propia relación con la
familia, la falta de dinero, problemas financieros creados por el uso o abuso de alcohol o drogas, y los desacuerdos sobre cómo priorizar los gastos. En cuanto a las dimensiones de las cuestiones financieras, los episodios agudos de violencia a menudo se precipitaron debido a los problemas financieros, pero el mayor peso está a largo plazo, por continuar en una relación violenta claramente exacerbada por cuestiones financieras.
Los Celos, otro concepto que apareció con frecuencia, se caracterizó por las propiedades de las anteriores relaciones íntimas de los participantes y sus parejas: episodios de infidelidad, celos e ira, que se produjeron cuando se percibe la infidelidad como inmerecida. Los celos pareció ser tanto un precipitante de graves episodios de violencia, como un problema a largo plazo en las relaciones de los participantes.
La Justificación de la violencia, o citar razones para su ejercicio, incluyendo las propiedades de creer
que los demás merecen ser heridos, problemas raciales, creyendo que
la agresión es una función
normal o biológica, y/o creyendo que la violencia es una respuesta normal a la ira
participantes justificó su grave violencia al afirmar que tenía "altos niveles de testosterona.". Informaba que sus padres y su médico de cabecera apoyaban esta creencia. Otra forma de justificar la violencia fue argumentar que lo hacía “para que ella no se sienta tan mal ".
Un concepto próximo es Minimizar la violencia. Los participantes a menudo utilizan palabras como "solamente" o "lo justo" para describir sus actos violentos, como si pudiera haber sido peor. Para ejemplo, varios de los participantes afirmaron: "Yo sólo le dio una bofetada.", al describir uno de los sucesos, pero siguió su descripción con una advertencia de que no se rompieron huesos. Así, estas propiedades de minimizar, incluye la creencia de que la violencia que no se ha traducido en un daño físico serio, no fue repetido, no fue intencional, o fue una excepción no necesariamente problemática. Otras características incluyen la violencia como algo divertido.
La experiencia de Violencia mutua ha sido común en el relato de los participantes. La mayoría había experimentado al menos un episodio. Los participantes describieron tanto una violencia ofensiva como defensiva. Las propiedades/características incorporaban el consumo de alcohol, la destrucción
de objetos y propiedades, y episodios donde la violencia se iniciaba por el participante y otras ocasiones era devuelta.
Es importante tener en cuenta que una de las principales limitaciones de éste y otros estudios que utilizan entrevistas es la del Autoinforme. Algunos investigadores encontraron que las parejas a menudo están en desacuerdo al relatar detalles del conflicto. La principal conclusión del estudio realizado por Armstrong y cols. (2001) fue que los hombres y las mujeres recordaban manera distinta los episodios; las mujeres recuerdan más que los hombres, tanto al elegir lo que recuerdan, el propio recuerdo y quién tenía razón en el conflicto (Armstrong et al., 2001).
Tanto para los participantes como para sus parejas, la Exposición infantil fue común. Las propiedades de presenciar la violencia en edades tempranas incluyen testigos de violencia parental, amenazas de violencia física, sensación de miedo al presenciar la violencia, violencia racial y la violencia entre personas no relacionadas.
Para casi todos los informantes, hubo alguna mención sobre la Ira y sus deficiencias para expresar el enojo de forma apropiada. Es importante señalar que hay una buena cantidad de investigaciones en la literatura sobre el papel de control de la ira en la violencia del compañero íntimo.
Para el estudio actual, el concepto de manejo de la Ira es la ineficacia, sabiendo que la ira es un problema al ser expresada de forma inapropiada. Para el concepto de Incapacidad para expresar ira adecuadamente, las propiedades incluyen la creencia de que la violencia era la mejor manera de expresar el enojo, expresión disociativa de la ira, las ganancias al manifestarla, lo cual permite y sostiene un comportamiento autodestructivo como resultado de una mala gestión del enojo.
los participantes, en diversos grados. Las propiedades/características de estas experiencias de violencia incluyen el la violencia materno y paterno, concurrente con el de su cónyuge e hijos, concurrente al abuso emocional y físico, el uso de objetos y armas para su ejercicio, la violencia recíproca, y/o el castigo corporal.
Experiencias/Vivencia de violencia en la niñez
fue un tópico común en muchos de
Comentario [GPC9]: “Llama la atención la alta tasa (74,3%) de violencia física recibida en su familia y escuela, lo que permite hipotetizar que la violencia ha sido una forma legítima de corregir y disciplinar a los niños. En la vida cotidiana de los sujetos la violencia estuvo legitimada como forma de educar, es decir, fueron socializados en una cultura que avalaba la violencia como recurso válido. Incluso el código civil (chileno) consideraba la violencia como forma de educación al estar permitidos el corregir y castigar con uso de fuerza moderada.
Esta cultura de la violencia, se puede percibir ya que solo 11,8% de los hombres agresores, refiere una relación conflictiva con sus padres, pese a que a los menos un 74,3% recibió castigo físico de ellos. Esto se podría interpretar como que el uso de la violencia está normalizada, naturalizada por el grupo de hombre que ejercen violencia, y/o que su afectividad y valoración de la relación corre por un cauce paralelo a los malos tratos en la relación, como le sucede en su relación afectiva y de pareja de adulto.”
Fuente: Barría Muñoz, J.M y Macchiavello Rodríguez, A. Anatomía de los Hepva,
Comentario [GPC10]: " Tampoco podemos atender a los hombres con trastornos de salud asociados a la violencia, como el consumo de alcohol, consumo de drogas, o problemas de depresión, o problemas psiquiátricos. Porque ya está estudiado que los hombres que presentan trastornos de salud y trastornos que ejercen violencia son un porcentaje mínimo y/o similar a la población de hombres que no ejercen la violencia.
Aquí hay mesas del sistema sanitario, que hablan de la violencia basada en el género, pero no hay recursos para atender a los hombres, sino solamente a aquellos que presentan algún trastorno de la salud mental. Pero hoy día, no existe tal categoría en los manuales diagnósticos: la violencia contra la mujer, como problema de salud."
Fuente: Atilio Macchiavello en Políticas Públicas y Masculinidades de Chile, 2009
"El informe de la OMS (Heise & García- Moreno, 2003; en Ferrer y cols., 2004) destacó las inconsistencias de los resultados obtenidos en diversas investigaciones, considerando que un análisis detallado de los datos ofrecidos
indica que la mayoría de los hombres que
maltratan no presentan ninguna
psicopatología y que las discrepancias entre las cifras obtenidas por diferentes trabajos podrían estar relacionadas con limitaciones metodológicas. Ferrer y cols. (2004) postulan que probablemente:
“…se esté magnificando la importancia real de los trastornos de personalidad y se estén tomado ciertos rasgos de personalidad (como el pobre control de los impulsos, temperamento explosivo, la no conciencia de problema, expectativas
El concepto de Ineficacia de las habilidades de resolución de conflictos de las víctimas y los perpetradores fue visibles en casi todos los participantes. Los participantes describían vidas caóticas caracterizadas por un conflicto latente, casi constante, con la pareja. Este concepto fue inclusivo de las siguientes propiedades: uno o ambos compañeros se niegan a dejar pasar las discusiones, han tenido reyertas en público, quejas interminables, repetidas quejas sobre los mismos temas de pareja, gritando, con una elevada intensidad y aproximación física e incluso, han llegado a reclamar a personas ajenas (como la policía) para la solución de problemas básicos.
El Uso/abuso de alcohol y/o de drogas fue evidente en todos menos en uno de los participantes.
Existe un debate considerable en la literatura sobre el
papel del alcohol o de las drogas en la violencia
Para muchos de los participantes, este factor contribuye a la violencia a través de otros problemas creados por el alcohol o el uso de drogas, problemas económicos, con los hijos o no invertir el tiempo suficiente en casa. Para algunos de los sujetos, tomar alcohol y/o drogas era una "excusa" para ejercer la violencia. Cabe destacar que aquellos que consumían alcohol o las drogas como excusa para la violencia habían identificado este comportamiento. Otros usaron alcohol o medicamentos para evadir problemas en sus vidas caóticas. Para la mayoría de los participantes y sus parejas, el alcohol y las
drogas no afectó al número ni la intensidad de la violencia que ejercían. Más bien, parecía que esta violencia, inevitable, queda en suspenso hasta que uno o ambos cónyuges estaba borracho.
El último concepto identificado en la Codificación abierta fueron la desaprobación social y la influencia familiar. En la mayoría de los casos, las influencias sociales y familiares aparecían como contribuyentes al desarrollo de la violencia, pero algunos dijeron que, por el contrario, les habían disuadido de un comportamiento violento. Las propiedades de la Desaprobación social e influencia familiar incluyeron: la indiferencia, la aprobación familiar, y la aprobación social. Las dimensiones de influencias sociales y familiares implican la posibilidad de un efecto mediador de la violencia cuando existe desaprobación de la violencia y un efecto negativo o precipitante cuando la se presentaba la aprobación o la indiferencia.
*Nota sobre los Factores de Riesgo en VCMP:
DE RIESGO GENERALES
2. Carrera delictiva
FACTORES DE RIESGO DE LA DINÁMICA RELACIONAL
3. Violencia cronificada con escalada en esta
4. Grado de severidad en la violencia:
4.2. Violencia psíquica (grado de humillación para la víctima)
4.3. Violencia por abandono/deprivación
5. Cese de la relación o amenazas de abandono
6. Nueva relación de pareja de la denunciante
7. Vivencia de las consecuencias legales de la ruptura para el imputado
8. Conductas de acecho posruptura
9. Relación de cuidado (estrés del cuidador)
Incumplimiento de anteriores órdenes de alejamiento por parte del denunciado
FACTORES DE RIESGO DEL IMPUTADO
12. Baja temeridad
13. Falta de empatía
14. Hostilidad-agresividad
del proceso de socialización:
15. Socialización en cultura sexista (estereotipos de género)
16. Establecimiento de relaciones de apego inseguro con sus figuras significativas
17. Exposición a episodios de violencia paterna contra la madre
18. Socialización en entornos legitimadores de la violencia como forma de resolución de conflictos
del funcionamiento psicológico:
19. Sesgos cognitivos respecto a los roles de género
20. Locus de control externo
21. Incapacidad para establecer relación entre su comportamiento y la respuesta defensiva y de protección
22. Percepción hostil y amenazante de las conductas realizadas por la pareja
23. Rumiación del pensamiento con aumento de emocionalidad negativa (ira)
24. Distorsiones cognitivas para justificar la violencia contra la pareja (negación/minimización)
Esfera afectiva:
25. Dificultad para la expresión emocional
26. Pobre autoconcepto, baja autoestima e inseguridad
Inadecuado control de la ira y baja tolerancia a la frustración
Experimentación de celos exagerados e incontrolados
Esfera interpersonal:
Estilo de apego ansioso en la relación de pareja
Conductas de control sobre la pareja
Déficit de estrategias adecuadas de resolución de conflictos
F alta de asertividad
F. precipitantes:
33. Consumo de alcohol/drogas
34. Estado de ánimo disfórico
35. Ausencia de apoyos sociales
36. Oportunidad delictiva (conductas de riesgo de la mujer)
37. Presencia de estresores psicosociales
Presencia de psicopatología:
Trastorno por ideas delirantes celotípicas
Ideación suicida/homicida
44.1. T. paranoide
44.2. T. narcisista
44.3. T. límite
44.4. T. antisocial
44.5. T. psicopático
44.6. T. dependiente
FACTORES DE RIESGO DE LA DENUNCIANTE
45. Grado de dependencia con el agresor (económica, social o emocional)
46. Actitudes que disculpan/justifican la conducta del denunciado
47. F alta de apoyo social
48. Situación de inmigración
49. Pertenencia a minorías étnicas
50. Embarazo
51. Anteriores reconciliaciones y/o retirada de denuncias
52. Discrepancias entre su percepción de riesgo y la valoración técnica
53. Discapacidad física/psíquica/sensorial
54. Lesiones físicas graves
55. Lesiones psíquicas graves
En negrita aparecen los factores que la investigación empírica y la experiencia forense han correlacionado con alta probabilidad de violenta física severa (ítems críticos) (Belfrage y col., 2004; O´Leary y col.; 2007, Echeburúa y col., 2010; Gómez-Hermoso, 2009) y que aparecen en la mayoría de las escalas de predicción de riesgo (Loinaz, Irureta y Doménech, 2011) 5 . Estos factores serán de especial atención para las valoraciones urgentes del riesgo.
5 Tomado de Loinaz, Irureta y Domenech, 2011:
Ítems asociados a violencia física severa compartidos por las principales escalas de predicción de riesgo de VCMP
- Agresiones previas a la pareja (ODARA, SARA, B-SAFER, EPV).
- Violencia previa no relacionada con la pareja (antecedentes por delitos violentos) (ODARA, SARA, EPV).
- Quebrantamientos (ODARA, SARA, EPV, B-SAFER).
- Abuso de sustancias (ODARA, SARA, EPV, B-SAFER).
- Trastornos mentales (B-SAFER, SARA, EPV).
- Cogniciones mantenedoras o justificadoras de la violencia (B-SAFER, EPV).
- Amenazas (ODARA, EPV, B-SAFER).
Fuente: COP Madrid. Guía de Buenas Prácticas en la evaluación de la VCMP, 2012.
Fase de Codificación selectiva
La codificación selectiva, el último paso en el análisis de datos, supone la reducción de muchos conjuntos de conceptos y de enunciados relacionales que pueden utilizarse para explicar los fenómenos objeto de estudio (Strauss & Corbin, 1998). En la investigación actual, los conceptos que se identificaron como menos importantes, en su contribución al desarrollo de la violencia infligida hacia la pareja, fueron: el Poder y el control, Aislamiento social, Desensibilización, la Violencia como un
problema privado, la Paternidad, Ambivalencia en las relaciones, Cosificación de la mujer, Inmadurez, la Falta de conciencia, Desconfianza, Visión tradicional de los roles de la mujer, Cuestiones financieras,
Los conceptos principales fueron: Justificación de la violencia, Minimización de la violencia, Violencia mutua, Exposición infantil a la violencia, Ineficaz manejo de la ira, Uso o abuso de alcohol o drogas, y las Influencias sociales y familiares. De los conceptos principales, la Exposición infantil a la violencia, la experiencia infantil con la violencia y el uso o abuso de alcohol o drogas están bien establecidos en la literatura de investigación como correlatos de la violencia en la relación de pareja.
La categoría central que surgió a partir de los datos eran familias que viven en situaciones cuanto menos caóticas. En el curso del análisis de datos se hizo evidente que la violencia no se desarrolla per se, en los hombres como individuos. Era evidente que muchos de los hombres provenían de familias caóticas en las que sus padres bebían en exceso y utilizaban la violencia con sus hijos y cónyuge. También fue evidente que muchas de parejas de los hombres provenían de familias donde el alcohol era un problema y habían vivido la violencia. Estos participantes y sus cónyuges parecen haber transferido el caos de la familia de origen de su familia a sus relaciones.
Al comparar los resultados a la literatura existente con los resultados de este estudio encontramos congruencias con la literatura existente en muchas áreas. Si bien la correlación entre el abuso de sustancias y la violencia íntima está clara, la naturaleza de la relación entre el abuso de sustancias y la violencia en la pareja sigue siendo algo controvertido.
En un estudio de casos en 8 departamentos de emergencia, el abuso del alcohol fue un importante correlato de la violencia de pareja. Hasta un 72 % de los agresores de un asalto doméstico habían sido detenidos por abuso de sustancias. En un estudio de 72 víctimas y 64 autores de actos de violencia en la pareja, los hombres reportaron más problemas relacionados con el alcohol, así como un mayor uso de cannabis y anfetaminas que sus contrapartes no-violentas. Es decir, es mucho más probable que un episodio de violencia grave ocurra si el agresor está borracho o drogado.
De hecho, Sharps y cols (2003) examinaron el abuso de sustancias en casos de homicidio o tentativa de homicidio, víctimas de abuso, y en mujeres no maltratadas. Los hombres que contaban con mayor número de homicidios y tentativas de homicidio fueron descritos como alcohólico, bebedor diario, o usuario habitual de drogas. Más de los 2/3 de los delincuentes por homicidio y tentativa de homicidio
delincuentes utilizan alcohol, fármacos, o ambos durante el incidente. Las mujeres que presentaban mayor riesgo por lesiones causadas por la violencia de pareja son los que tenían parejas que abusaron del alcohol o drogas, estaban desempleados o intermitente empleados, o tenían una educación inferior
Es congruente con los datos del presente estudio, puesto que la literatura existente arroja una correlación entre haber sido testigo de la violencia en la niñez y un desarrollo posterior de la violencia infligida por la pareja adulta (Ehrensaft, Cohen, Brown, Smailes, Chen, & Johnson, 2003). Los problemas sociales de los niños que son testigos de violencia incluyen: conducta agresiva y un menor interés en las interacciones sociales en general. Los niños de hogares violentos resultaron ser menos competentes socialmente que los hogares sin violencia (Grych, Jouriles, Swank, McDonald, y Norwood, 2000). Estos hallazgos fueron claramente visibles en los adultos participantes en el estudio actual, así
como se demuestra por ser personas con
problemas con la agresión y el aislamiento social.
Comentario [GPC11]: Nota del
estudio actual: “En la investigación actual, los conceptos que se identificaron como menos importantes, en su contribución al desarrollo de la violencia infligida hacia la pareja, fueron: el Poder y el control, Aislamiento social, Desensibilización, la Violencia como un problema privado, la Paternidad, Ambivalencia en las relaciones…”
Además del tópico de ser testigo de la violencia parental, la literatura existente demuestra una correlación entre la experiencia de abuso en l@s niñ@s y el posterior desarrollo de la violencia en la pareja. El abuso físico que ha sido inflingido por los padres se ha correlacionado con el ejercicio de la violencia en las relaciones posteriores, en particular, si el abuso fue "humillante" (Harmon, 2002; Jennings & Murphy, 2000). El efecto de abuso físico infantil se atribuyó al posterior desarrollo de la violencia masculina (Ehrensaft, Cohen, Brown, Smailes, Chen, & Johnson, 2003).
El concepto de ineficacia de las habilidades de gestión de conflictos de los hombres que se asocia el abuso de sus parejas íntimas y ha contado, hasta cierto punto, con el apoyo de la literatura de investigación. Jacobson y sus colegas (2000) estudiaron el afecto, la psicofisiología y el contenido verbal de las declaraciones de la pareja que tenía un marido violento. Sobre la base de estos autoinformes, la mujer no tenía conductas de afrontamiento para suprimir la violencia del marido una vez comenzaba.
Por otra parte, la violencia se intensificó en respuesta a los comportamientos violentos de esposa. Los investigadores también encontraron que las esposas con cónyuges violentos eran verbalmente agresivas hacia sus maridos. Las mujeres que sufrían relaciones violentas eran significativamente menos propensos que sus contrapartes no maltratadas a retirarse durante una discusión (Berns, Jacobson y Gottman, 1999). Tanto el marido y la mujer en parejas con episodios de violencia, se mostraron menos positivos o con una comunicación más negativo en las discusiones, que sus contrapartes no violentos (Berns, Jacobson, y Gottman, 1999).
Otros investigadores encontraron que los hombres que reportan lesiones en servicios de urgencias presentan una alta tasa de perpetración de violencia doméstica (Muelleman & Burgess, 1998). Schmidt (2003) encontraron que los hombres que tendían a ser más inadaptados y con menos afrontamiento centrado a los problemas.
Si bien el concepto de Relaciones Ambivalentes e inmadurez no se abordan directamente en la
literatura existente, se han aproximado
colegas (2000) encontraron que algunas adolescentes embarazadas y sus parejas violentas tenían antecedentes de comportamiento antisocial y abuso de sustancias. Otros investigadores también señalan que la violencia en las relaciones íntimas de los adolescentes o adolescentes es más común y se asocia a menudo con otros comportamientos problemáticos tales como el uso y abuso de sustancias. Estos hallazgos fueron evidentes en el estudio ya que muchos de los informantes hablaron de la violencia que comenzó a partir de los embarazos no deseados en la adolescencia.
Por ejemplo, Wiemann y sus
El concepto de poder y control en la relación de pareja fue un concepto común a los participantesa, lo cual es congruente con la literatura existente. En el estudio actual, los maltratadores informaron de
Comentario [GPC12]: Ver Loinaz et al. 2012 en comentario 6.
“En comparación con sujetos no violentos, éstos muestran apego inseguro, poca estabilidad emocional y gran ansiedad
frente al rechazo o abandono por parte de
la pareja (Babcock et al., 2000; Dutton,
Saunders, Starzomski & Bartholomew, 1994; Holtzworth-Munroe et al., 1997; Lawson, 2008; Mayseless, 1991; Tweed & Dutton, 1998).
Este apego inseguro se relaciona con una
mayor necesidad de dominio en las
relaciones íntimas (Mauricio & Gormley,
2001) y con una especial vulnerabilidad a los sentimientos de abandono (Mikulincer& Shaver, 2011).
Por otro lado, el apego ansioso (preocupado y temeroso) se ha relacionado con la agresión a la pareja en numerosos estudios (Fournier et al., 2011; Lawson & Brossart, 2009; Mauricio & López, 2009; Mikulincer & Shaver, 2007)…
La asociación de estilos de apego inseguros
u hostiles con variables negativas como
una menor autoestima, mayor impulsividad o mayor ira también ha sido encontrada en una muestra española de agresores de pareja (Loinaz, 2011a, b)
sentir una necesidad de sentir control en la relación. Los cónyuges de agresores han reportado sentirse controladas y que la agresión de sus esposos fue un intento de controlarlas (Ehrensaft, Langhinrichsen- Rohling, Heyman, O Leary, y Lawrence, 1999).
El concepto de masculinidad hegemónica o conservadora, aquella que mantiene el papel sociocultural más tradicional de las mujeres, aunque está presente en los estudios actuales, en nuestro estudio no aparece con tanta frecuencia como se indica en la literatura existente. Sin embargo, algunos investigadores han informado que los maltratadores respaldan en un grado significativamente mayor el rol de supremacía del género masculino (Schmidt, 2003). Los hombres que tenían puntos de vista tradicionales sobre el papel de las mujeres, eran menos propensos a iniciar la búsqueda de ayuda, previo al tratamiento por mandato judicial (Mendoza & Cummings, 2001).
Los maltratadores en el estudio actual hablan de relaciones conflictivas con sus madres que se asocian con su comportamiento violento. Mientras que hay poco en la literatura existente para apoyar este concepto de forma independiente,
Harmon (2002) encontró que era posible los hombres golpeadores tuvieran la percepción de una madre controladora. Se ha considerado que las relaciones de los hijos con las madres son un factor etiológico en el desarrollo del estilo de apego. Así, los hombres con estilos de apego temeroso reportaron niveles significativamente más altos de maltrato psicológico y de coerción sexual, en comparación con los hombres con un estilo de apego seguro (Shore, 2002).
pocas evidencias científicas
que apoyen este concepto de forma independiente,
Comentario [GPC13]: Ver notas 6 y 12. Especialmente en Loinaz y cols. Estilo de Apego, Empatía y Autoestima de los agresores en la relación de pareja, 2012.
una menor autoestima, mayor impulsividad o mayor ira también ha sido
encontrada en una muestra española de agresores de pareja (Loinaz, 2011a, b)
Los informantes del estudio actual hablaron de la Desensibilización a la violencia, normalmente en el contexto del debate sobre la violencia en los medios de comunicación. Algunos investigadores postulan un modelo de aprendizaje social y la imitación de la violencia expuesta en los medios de comunicación violencia, cómo ésta aumenta la disposición a usar la fuerza en los conflictos íntimos (Conrad y Morrow, 2000).
De forma congruente con los hallazgos del estudio actual, los investigadores encontraron que hombres golpeadores tienden a minimizar la violencia o los efectos de la violencia que perpetran. Los participantes, agresores masculinos, del estudio de Goodrum y cols., se distanciaban/disociaban del daño físico y emocional que había sufrido su pareja(Goodrum, Umberson, & Anderson, 2001).
El problema de la Violencia Mutua, un concepto muy presente en los hombres del estudio actual, ha sido validado en la literatura de los últimos años. Aún no están plenamente clarificadas las razones por las que las mujeres maltratan a sus parejas masculinas, pero está claro que la violencia de la mujeres a los hombres es una cada vez más prevalente (Das Dasgupta, 2002; Muncer, 2001). Algunos investigadores indican que los motivos por los que las mujeres maltratan a sus parejas masculinas por autodefensa y venganza (Das Dasgupta, 2002).
En base a las tipologías de hombres violentos, se clasificó en 2 grupos a mujeres que fueron derivadas a una institución de tratamiento para el abordaje del comportamiento abusivo, en función de la extensión de su uso de la violencia. Lo más probable fue que las mujeres utilizasen un violencia reactiva, debida al miedo o por defensa propia. Se hipotetizó que por lo general, las mujeres utilizaban
la violencia instrumental, o violencia una violencia con el fin de ejercer un control
(Babcock,
Comentario [GPC14]: Ver
terminología en Antonio Andrés-Pueyo, Meritxell Pérez Ramírez, David Gallardo Pujol y Carlos García Forero (Evaluación y Medida de la Agresión, agresividad y la violencia) y Sanz Jesús y cols. Personalidad
y Síndrome AHÍ (2006)
“Desde que Berkowitz (1993) analizó el
tema de la agresión a fondo se han descrito
al menos dos grandes tipos de agresión: la
hostil (que comporta ira, impulsividad y falta de planificación en su ejecución) y la instrumental (fría, no-emocional y
premeditada). Recientemente Anderson y Bushman (2002) han considerado que convendría añadir a esta distinción otra según la finalidad y modo de ejercer la agresión en el contexto de los dos tipos de agresión antes descritos.”
Miller & Siard, 2003). A pesar de las distintas motivaciones para ejercer la violencia, es evidente que la violencia mutua en sí es grave.
Además, tras la evaluación de los documentos judiciales se indicó que los procesados, tanto hombres como mujeres, que fueron objeto de denuncia en estos casos de abuso en las relaciones domésticas, aunque a veces exhibían diferentes tendencias agresivas, sus medidas son casi idénticas en términos del nivel general de violencia psicológica y agresión física (Basile, 2004).
Las cuestiones económico-financieras fueron otro concepto común en el estudio actual. Para muchos de los informantes, parecía que las tensiones financieras han sido una fuente de conflicto para la pareja. Este concepto fue congruente con la literatura de investigación existente. El nivel socioeconómico bajo se ha asociado con una probabilidad significativamente mayor de sufrir lesiones no mortales (Cubbin, Le Clere, Y Smith, 2000). Los barrios pobres se han asociado con un mayor riesgo de violencia de pareja (Cunradi, Caetano, Clark y Schaefer, 2000).
Así, la mayoría de los conceptos que se plantean en el presente estudio, están apoyados al menos en cierta medida en la literatura existente. A partir de una comparación exhaustiva de los resultados a la teoría del desarrollo literatura existente, se comenzó el presente estudio.
La Grounden Theory (metodología sistemática que implica desarrollar una teoría a partir del análisis de datos) que se desarrolló a partir de los datos es un paradigma de la Violencia Intrafamiliar. Un paradigma es un ejemplo prototípico del fenómeno o un modelo para percibir, concebir, o validar un segmento de la realidad (Kuhn, 1962).
La medida en que los paradigmas son correctos, fiables y válidos, supone un progreso hacia un destino deseado, en este caso, la comprensión y abordaje de la violencia en la relación de pareja. La opinión más aceptada de la violencia del compañero íntimo es aquella en el que se considera que las víctimas y perpetradores tienen un rol claramente distinto.
Debido a este enfoque en la víctima, la investigación y recomendaciones se han centrado en gran medida en las mujeres, víctimas de violencia en la pareja. Este Modelo/paradigma de violencia Intrafamiliar representa un cambio en el enfoque, desde un enfoque en las víctimas femeninas claramente separado del hombre violento, hacia otro de Familias Violentas. El fenómeno de interés no es la víctima o el autor como individuos separados, sino la familia como un sistema. En este modelo, se asumen como características principales (elementos primarios) de la familia violenta: justifican la violencia, minimizan el daño, hubo una exposición infantil a la violencia, hay un manejo ineficaz de la ira, tienen experiencias violentas en la infancia y su resolución de conflictos es ineficaz.
Los elementos primarios pueden entenderse como características que son comunes a todos los casos y contribuyen sustancialmente al desarrollo de la violencia familiar. Los elementos que modulan el Modelo son las influencias sociales y familiares. Aunque está presente en todos los participantes, el papel de la sociedad y las influencias familiares sirven tanto para reforzar y mitigar la violencia. Por lo tanto, las influencias familiares y sociales pueden ser considerados como un elemento que modula la violencia.
Los elementos contextuales incluyen el poder y el control, el aislamiento social, la desensibilización, relaciones inseguras con las madres, creencias de que la violencia es un problema privado, ambivalencia en relaciones íntimas, la cosificación de mujeres, la inmadurez, la falta de conciencia acerca de lo que constituye la violencia, la desconfianza, la visión tradicional de los roles de la mujer, problemas económico-financieros, y los celos.
Los elementos contextuales son aquellos que pueden ocurrir en conjunción con la violencia, pero que no contribuyen directamente a la violencia familiar. Más bien, los elementos contextuales pueden amplificar o exacerbar las condiciones o cualidades de los elementos primarios para que se desarrolle la violencia.
El propósito de este estudio fue el desarrollo de una teoría del desarrollo, por lo que no se va a discutir sobre las implicaciones para la práctica. Sin embargo, puede ser relevante su implicación práctica en futuras investigaciones.
El actual modelo de intervención en violencia de pareja es fundamentalmente Intervención terciaria. Es decir, supone el abordaje en la prevención de complicaciones de la violencia en la pareja después de que se ha producido. Los Centros para mujeres, la intervención con agresores y los programas de prevención son ejemplos del enfoque para la prevención terciaria. Este modelo indica que hay tiempos/épocas y determinados eventos/acontecimientos en la vida de los hombres y los niños que los hace susceptibles al desarrollo de la violencia. El hecho de dirigir las intervenciones a mitigar los efectos de estas tiempos/épocas y los eventos/acontecimientos que desarrollan la violencia son un ejemplo de los esfuerzos de prevención primaria que merecen una mayor investigación.
Los tiempos y eventos que pueden contribuir al desarrollo de la violencia en las relaciones de pareja son la exposición infantil a la violencia y la experiencia de violencia en la niñez. La prevalencia del problema y la ineficacia en la aplicación puntual del control de la ira, nos dirigen a la necesidad de enseñar a niños pequeños y los hombres cómo trabajar efectivamente con su ira en lugar de expresarla a través de la violencia. La prevalencia de la ineficaz resolución de conflictos tanto de los
participantes masculinos y sus parejas femeninas nos sugiere la necesidad de diseñar una enseñanza para que los jóvenes aprendan a resolver eficazmente los conflictos. Una vez más, este área merece investigación adicional.
Además, el actual modelo se centra en las personas, tanto en los perpetradores como en las víctimas. Este modelo de Violencia Intrafamiliar indica que los estudios sobre la eficacia de las intervenciones con las familias debería ser de este orden. En particular, debería seguirse investigando la influencia temprana en los niños, como un medio para prevenir el desarrollo de la violencia en la edad adulta.
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