Source: https://www.un.org/spanish/disabilities/default.asp?id=1329
Timestamp: 2019-07-15 20:09:01+00:00

Document:
Enable -Nota del Secretario General [E/CN.5/2008/3] - Consejo Económico y Social
Nota del Secretario General [E/CN.5/2008/3] - Consejo Económico y Social
Supervisión de la aplicación de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad
En su cuadragésimo octavo período de sesiones, la Asamblea General aprobó las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, que figuran en el anexo de su resolución 48/96. Estas 22 normas constituyen un marco para seguir promoviendo los objetivos de igualdad y plena participación de las personas con discapacidad en la vida y el desarrollo social, según se establecen en el Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad, aprobado por la Asamblea en su resolución 37/52.
En el párrafo 2 de la sección IV de las Normas Uniformes se dispone que éstas se supervisen en el marco de los períodos de sesiones de la Comisión de Desarrollo Social. En ese párrafo también se prevé nombrar un relator especial para que supervise la aplicación de las Normas Uniformes.
En marzo de 1994 el Secretario General nombró a Bengt Lindqvist (Suecia) Relator Especial sobre discapacidad de la Comisión de Desarrollo Social. El Sr. Lindqvist preparó tres informes (A/52/56, E/CN.5/2000/3 y Corr.1 y E/CN.5/ 2002/4) , para que la Comisión los examinara durante el mandato del Relator, que fue renovado en 1997 y en 2000 mediante las resoluciones 1997/19 y 2000/10, respectivamente, del Consejo Económico y Social.
En junio de 2003 el Secretario General nombró a Sheikha Hessa Al-Thani (Qatar) Relatora Especial para el período 2003-2005. La Relatora Especial presentó un informe oral a la Comisión en su 42° período de sesiones1. En su 43° período de sesiones, en febrero de 2005, la Comisión examinó el informe de la Relatora Especial sobre la supervisión de la aplicación de las Normas Uniformes (E/CN.5/2005/5)1 durante los 20 meses que habían transcurrido desde su nombramiento. En su resolución 2005/9, el Consejo Económico y Social agradeció la labor de la Relatora Especial, decidió renovar su mandato hasta el 31 de diciembre de 2008 y le pidió que presentara a la Comisión un informe anual sobre la supervisión de la aplicación de las Normas Uniformes. En su 44° período de sesiones, en febrero de 2006, la Comisión examinó el informe de la Relatora Especial sobre la supervisión de la aplicación de las Normas Uniformes durante los 12 meses anteriores (véase E/CN.5/2006/4)1. El Secretario General tiene el honor de presentar a la Comisión el informe anual de la Relatora Especial.
Informe de la Relatora Especial de la Comisión de Desarrollo Social sobre la supervisión de la aplicación de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad
Este es el cuarto informe que presento a la Comisión de Desarrollo Social sobre el progreso de los Estados Miembros en la aplicación de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad (resolución 48/96 de la Asamblea General, anexo); y el primer año en mis funciones después de la aprobación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (resolución 61/106 de la Asamblea General, anexo).
Esa Convención es la culminación de décadas de trabajo continuo, concertación de esfuerzos y logros progresivos para dar un marco jurídico a los derechos de las personas con discapacidad y a la respuesta de las sociedades a esos derechos. La Convención tiene por finalidad institucionalizar actitudes incluyentes, unificar valores, orientar prácticas, y dirigir las respuestas a las necesidades de las personas con discapacidad de modo que incidan positivamente sobre su situación, y contribuyan a velar por la seguridad humana y la armonía social.
Las personas con discapacidad, sus familias, sus comunidades y quienes les brindan su apoyo han esperado demasiado tiempo por el derecho de acceso a servicios adecuados y necesarios. Con la aprobación de la Convención, la comunidad internacional por primera vez sanciona y protege específicamente en el plano jurídico el objetivo de asegurar la igualdad de oportunidades y la participación plena en la sociedad de las personas con discapacidad en un pie de igualdad con los demás.
También es la primera vez que se consagra en un documento internacional jurídicamente vinculante el concepto de la igualdad de la capacidad jurídica entre las personas con discapacidad y los demás. Este concepto garantiza que se otorgue a las personas con discapacidad igual reconocimiento como personas ante la ley, un logro importantísimo para un sector de la sociedad que ha sido marginado, ignorado y maltratado durante mucho tiempo.
Desde su aprobación, la Convención ha sido firmada por más de 100 Estados, y su Protocolo Facultativo (ibíd., anexo II), por más de la mitad de ese número. La Convención ha sido ratificada por menos de 10 Estados; sin embargo, tengo pocas dudas de que dentro de poco tiempo todos los Estados Miembros habrán firmado y ratificado este documento tan importante.
A pesar de la importancia indiscutible de la Convención, es indudable que su aprobación no significa que haya concluido la marcha hacia una transformación total de ideas, actitudes, valores y comportamientos hacia las personas con discapacidad. Esa transformación requerirá de los esfuerzos sostenidos de todos los países para que logre la integración de la sociedad humana en su totalidad.
Hoy el mundo necesita desarrollar una visión unificada y compartida basada en los principios de la Convención; necesita enriquecerse con su filosofía; ser conciente de sus implicaciones y ser capaz de comprometerse con su aplicación. En otras palabras, es hora de dejar de celebrar la aprobación de la Convención para aplicarla, lo que redundará en sociedades justas y equitativas. Una Convención que carezca de mecanismos de aplicación no sería más que una declaración de buenas intenciones; y la negociación y elaboración de disposiciones a lo largo de años, un esfuerzo inútil.
La próxima fase va a ser difícil. A fin de aceptar, firmar, ratificar, incorporar y aplicar la Convención, todos los asociados y partes interesadas —gobiernos, sociedades, comunidades, organizaciones nacionales y regionales, organismos internacionales de financiación y desarrollo, activistas, expertos, académicos, medios de difusión y la población en general— deberán trabajar de consuno para crear sociedades en las que haya igualdad de oportunidades para todos sus miembros.
La promoción de sensibilización y la cooperación internacional son dos de las medidas prioritarias que es necesario adoptar en esta etapa, para poner fin a la discriminación de las personas con discapacidad, y proveer los recursos necesarios a los países agobiados por la doble carga de la pobreza y el endeudamiento.
La Convención alberga la promesa de un mundo en el que haya más igualdad y menos discriminación. También genera oportunidades para que las organizaciones de personas con discapacidad aumenten su capacidad y eficiencia y asuman un papel más importante, por ejemplo, al promover una mayor sensibilización, realizar actividades de promoción, ejercer presión sobre sus gobiernos, lanzar iniciativas, brindar conocimientos técnicos, mejorar sus tácticas de negociación y forjar alianzas entre las organizaciones que se ocupan de distintos tipos de discapacidad.
Es importante señalar que la Convención demuestra que los derechos de las personas con discapacidad se relacionan con todas las cuestiones de derechos humanos y que, por lo tanto, caen dentro del ámbito de competencia del Consejo de Derechos Humanos.
II.	Actividades y logros
En los últimos 12 meses se llevaron a cabo numerosas actividades conforme al mandato de la Relatora Especial de supervisar la aplicación de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, teniendo siempre en cuenta la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad
Quisiera reiterar que, según mi experiencia de los últimos cinco años, creo que existe una complementariedad y una relación simbiótica entre las Normas Uniformes y la Convención en cuanto a la preservación, la protección y la promoción de la dignidad, los derechos y la calidad de vida de las personas con discapacidad. Considero que la Convención es un marco jurídico que define los derechos de las personas con discapacidad y las protege, mientras que las Normas Uniformes ayudan a describir las esferas concretas de acción, los procedimientos y los mecanismos necesarios para lograr la igualdad de oportunidades.
Teniendo esto en cuenta y sobre la base de mi plan estratégico, las actividades del año pasado se centraron en supervisar la aplicación de las Normas Uniformes, instar a que se las aplicara adecuadamente y de forma más exhaustiva, realizar actividades de promoción en relación con cuestiones que afectan a personas con discapacidad y apoyar todos los esfuerzos tendientes a lograr el tipo de transformación que se procura obtener con las Normas Uniformes y la Convención.
Además de seguir analizando la segunda etapa de los resultados de la encuesta mundial sobre las medidas adoptadas por los gobiernos para aplicar las Normas Uniformes, mis actividades del último año se centraron en gran medida en aumentar la concienciación y la promoción en relación con los siguientes temas:
Profundización del conocimiento de los derechos de las personas con discapacidad;
Elaboración de leyes nacionales que protejan debidamente a las personas con discapacidad;
Promoción de la firma y la ratificación de la Convención por los Gobiernos;
Aumento de la cooperación interregional;
Apoyo a las actividades de las organizaciones y federaciones internacionales que se ocupan de la discapacidad;
Actividades tendientes a velar por que la labor de los organismos internacionales de desarrollo esté orientada a las personas con discapacidad;
Conservación del espíritu de cooperación y colaboración que prevaleció durante la negociación y la elaboración de la Convención.
A.	Profundización del conocimiento de los derechos de las personas con discapacidad
La aprobación y la firma y ratificación subsiguientes de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y su Protocolo Facultativo fueron los hechos más importantes del año pasado, e indujeron a las organizaciones nacionales, regionales e internacionales que se ocupan de la discapacidad a realizar innumerables actividades, actos, reuniones y conferencias en los que se destacó la importancia, el contenido, la filosofía y las repercusiones de la Convención. Procuré participar en la mayor cantidad posible de actividades, a saber:
Reunión del Grupo de Expertos (Doha, 28 y 29 de enero de 2007);
Presentación del informe sobre la encuesta mundial relativa a la acción de los gobiernos en materia de igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad e inicio de la campaña de concienciación en los medios de difusión (Doha, 30 de enero de 2007);
Reunión de la mesa redonda regional sobre cuestiones relativas a la discapacidad (Emiratos Árabes Unidos, enero de 2007);
Reunión nacional sobre la importancia de las estadísticas sobre discapacidad (Doha, enero de 2007) como parte de las actividades relacionadas con el censo nacional, que contó con la importante colaboración de la oficina de la Relatora Especial y que incluyó cuestiones relacionadas con la discapacidad;
Seminario sobre la aplicación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, patrocinado por Rehabilitación Internacional (Nueva York, enero de 2007);
Asistencia periódica, cuando fue posible, a las reuniones de la Estrategia Nacional de Rehabilitación (Doha);
Presentación del informe sobre la supervisión de la aplicación de las Normas Uniformes a la Comisión de Desarrollo Social en su 45° período de sesiones (Nueva York, febrero de 2007);
Conferencia de prensa en la Sede de las Naciones Unidas sobre el lanzamiento de la encuesta mundial (febrero de 2007);
Tercer simposio parlamentario sobre legislación relativa a la discapacidad en la región árabe (Sana, marzo de 2007);
Declaración y mesa redonda en la reunión especial sobre la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (Ginebra, 26 de marzo de 2007, durante el cuarto período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos);
Declaración formulada en la ceremonia de la firma de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (Nueva York, 30 de marzo de 2007);
Declaración sobre la necesidad de asegurar el derecho a la educación para las personas con discapacidad, formulada en la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura sobre los problemas de alfabetización en la región árabe (Doha, marzo de 2007);
Sexto período de sesiones del Comité de Desarrollo Social de la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (CESPAO) (Ammán, marzo de 2007);
Segundo foro internacional para niños con necesidades especiales (Doha, abril de 2007);
Tercera Conferencia sobre Educación Especial (Universidad de Qatar, abril de 2007);
Declaración sobre la necesidad de incluir a las personas con discapacidad y salvaguardar sus derechos políticos, formulada en el segundo Foro sobre Democracia y Reforma Política en el mundo árabe (Doha, mayo de 2007);
Visita al Hospital Rmeila y Centro de Rehabilitación de Doha (mayo de 2007);
Cuarto Simposio Parlamentario sobre legislación relativa a la discapacidad en la región árabe (Marruecos, 7 a 9 de julio de 2007);
Asamblea Mundial de Disabled People’s International (Seúl, septiembre de 2007);
Asamblea General de Rehabilitación Internacional (Djerba (Túnez), 23 al 28 de octubre de 2007);
Segunda conferencia internacional sobre discapacidad intelectual y atraso mental, patrocinada por la Organización Mundial de la Salud (Bangkok, noviembre de 2007);
v)	Visitas a Tailandia e India, previstas para noviembre de 2007 y enero de 2008.
A fin de promover y apoyar la Convención, escribí varios artículos que se publicaron en periódicos, revistas de interés general y revistas especializadas en Europa y la región árabe. También fui invitado a varios programas de televisión en canales por satélite (Al-Jazeera, la Corporación Libanesa de Televisión y la televisión de Qatar, Marruecos y el Yemen), así como a programas de radio con participación telefónica del público y realicé varias entrevistas para periódicos y revistas en inglés y árabe.
Además, mi oficina patrocinó y apoyó la producción de avisos de sensibilización para televisión y cortometrajes como parte de una campaña mediática de sensibilización sobre las dificultades, peligros y violaciones de derechos a los que están especialmente expuestas las personas con discapacidad, sobre todo en épocas de conflictos armados y guerras. Las películas tratan sobre personas con discapacidad en el Iraq, el Líbano, el Yemen, Palestina y Sarajevo y se estrenarán en enero de 2008 en inglés y árabe.
Mi oficina también siguió trabajando en una campaña mediática de sensibilización sobre las distintas formas de prejuicios y discriminación que experimentan los niños y las mujeres con discapacidad. La campaña, patrocinada por la oficina de la Relatora Especial, se lanzó en enero de 2007, e incluyó nueve avisos televisivos de un minuto de duración, dos cortometrajes y un vídeo sobre todos los tipos de discapacidad, con el título “Las diferencias son naturales”. Los representantes de más de 100 organizaciones de todo el mundo que se ocupan de la discapacidad y los miembros del Grupo de Expertos asistieron al lanzamiento de la campaña, que incluyó una conferencia de prensa durante la cual los integrantes del Grupo formularon breves exposiciones y respondieron a las preguntas de los periodistas.
Las películas fueron distribuidas a las organizaciones de todo el mundo que se ocupan de la discapacidad y han sido utilizadas en campañas de sensibilización en Kuwait, Nigeria, Suecia y los Emiratos Árabes Unidos, entre otros lugares, y fueron transmitidas en la televisión nacional de varios países, y proyectadas en los simposios parlamentarios organizados por la oficina de la Relatora Especial. Las personas con discapacidad y las organizaciones a las que pertenezcan pueden solicitar las películas sin cargo a la oficina de la Relatora Especial.
B.	Elaboración de legislación sobre discapacidad
Por tercer año consecutivo, se siguió colaborando con la Federación de Parlamentos Árabes en la elaboración, revisión y fortalecimiento de la legislación sobre discapacidad en la región árabe. Esta iniciativa se puso en marcha cuando se logró persuadir a la Federación de formar un comité especializado que se ocupara en el plano legislativo de las cuestiones que afectan a las personas con discapacidad y consistió en fomentar de la capacidad de los parlamentarios árabes, profundizar su conocimiento de las cuestiones y concienciarlos acerca de diversas cuestiones, como los derechos humanos, para que se las incorpore en las legislaciones nacionales. El programa comprende 14 simposios que se celebrarán en 14 países y que contarán con la participación de representantes de parlamentos y consejos legislativos árabes, así como organizaciones de personas con discapacidad.
Además de los dos simposios de 2005, se celebraron otros dos en 2007, uno en el Yemen en marzo y otro en Marruecos en julio, en colaboración con los parlamentos y los consejos legislativos de esos países.
El simposio del Yemen se centró en el artículo 5 de las Normas Uniformes, y en él se abordaron las posibilidades de acceso en todas sus formas, incluido el entorno físico y la información, las leyes y las medidas relativas a las posibilidades de acceso y la situación de la legislación sobre el tema en los países árabes. Alrededor de 50 parlamentarios y legisladores de 19 países árabes participaron en el simposio, así como representantes de las organizaciones de personas con discapacidad de la región. El simposio también incluyó testimonios de personas con discapacidad sobre sus experiencias, las dificultades que afrontaban en un entorno difícil, la identificación de obstáculos desde su punto de vista y recomendaciones sobre qué era necesario hacer para crear un entorno libre de obstáculos que contribuyera a la igualdad de oportunidades.
Al simposio de Marruecos, auspiciado por la Cámara de Representantes marroquí, concurrieron representantes de 16 parlamentos y consejos legislativos árabes, así como representantes de organizaciones de personas con discapacidad de la región árabe. El simposio se centró en la rehabilitación, con el alcance establecido en el artículo 3 de las Normas Uniformes, y en la habilitación y rehabilitación, tal como figuran en la Convención. El programa incluyó una reseña de las condiciones de rehabilitación en los países árabes, basada en las respuestas de esos países a la encuesta mundial. También incluyó testimonios de personas con discapacidad sobre sus necesidades y su derecho a la rehabilitación.
Los simposios parlamentarios han sido muy bien recibidos tanto por los parlamentarios como por las organizaciones de personas con discapacidad de la región árabe, y han recibido la atención de parlamentarios y ese tipo de organizaciones en otras regiones. El proceso parlamentario constituye la forma ideal de lograr transformaciones sociales, dado que los cambios que se introducen en la legislación operan sobre las actitudes; así ocurre en particular después de la aprobación de la Convención, habida cuenta de que los Estados Parte tienen la obligación de incorporar los artículos de la Convención en sus legislaciones nacionales.
Muchos grupos han expresado interés en adaptar la idea de los simposios a sus propias actividades de sensibilización, especialmente dado que el formato y los temas promueven un entorno propicio a un diálogo abierto, honesto y fructífero entre los legisladores y las personas con discapacidad. Se celebró una reunión con una parlamentaria mexicana, que expresó interés en presentar la idea a sus colegas; varias organizaciones de personas con discapacidad en América Latina también han estado considerando la posibilidad de llevar a cabo una campaña similar y se envió el documento de concepto y el plan de organización de los simposios a la organización Ciudadanos con Discapacidad de Nigeria, a petición de ésta
C.	Actividades de promoción y apoyo
Durante el último año he tratado, en todas mis reuniones con funcionarios de gobierno y encargados de adoptar decisiones en todas partes del mundo, de promover la Convención y alentar a los países a que la reafirmen y ratifiquen, que incorporen sus artículos en las legislaciones nacionales, que adoptan planes nacionales de acción y ejecuten programas al respecto. Fue particularmente gratificante el hecho de que el Yemen haya afirmado la Convención en el momento en que se llevaba a cabo en ese país un simposio parlamentario.
A tal fin, he enviado cartas a los jefes de Estado, los funcionarios competentes de los gobiernos y embajadores instándolos a que firmen y ratifiquen la Convención junto con su Protocolo Facultativo y empiecen a aplicar sus disposiciones. He tratado de promover el Protocolo Facultativo particularmente ante los representantes de los países que expresaron reservas al respecto.
También he tratado de asegurar que no se olvide a los niños, a las mujeres y a las personas con discapacidad en general con ocasión de la celebración del Día Internacional del Niño, el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional de la Familia (cuyo tema de 2007 fue “Las familias y las personas con discapacidad”. D.	Cooperación interregional e intrarregional 30.	En los últimos cuatro años he considerado importante, en los planos interregional e intrarregional, facilitar, alentar, mantener y fomentar las relaciones entre organizaciones de personas con discapacidad, organismos internacionales de financiación, expertos en la materia, funcionarios de gobierno, expertos sobre el terreno y otras partes interesadas.
La Oficina del Relator Especial se ha convertido en un centro de información y enlace para muchas de las personas que trabajan sobre el terreno. En el último año la Oficina recibió un número sin precedentes de llamadas y cartas en que se solicitaban vinculaciones, contactos, recomendaciones e información.
En aras de mantener relaciones con los gobiernos y cuidar por que tengan presentes estas cuestiones, se invitó a representantes de gobierno a que asistieran a la presentación de los resultados de la encuesta mundial. Estuvieron presentes más de 45 embajadores que escucharon una exposición acerca del mandato, la estrategia y la labor del Relator Especial así como sobre los resultados del análisis de la encuesta mundial.
En un plano más local, la Oficina del Relator Especial pudo establecer vínculos positivos entre una organización de mujeres con discapacidad de Palestina y donantes internacionales, así como entre una organización de ciegos del Yemen y donantes de Qatar.
La Oficina del Relator Especial también pudo formular algunas recomendaciones provechosas respecto de los expertos, los conocimientos técnicos y la facilitación de contactos y establecimiento de redes y también pudo hacer recomendaciones, formular observaciones y ofrecer sugerencias técnicas o asesoramiento sobre proyectos, programas y otras actividades. E.	Apoyo a las actividades de organizaciones internacionales y federaciones de personas con discapacidad 35.	En lo posible, me mantengo al tanto de las actividades, reuniones y asambleas organizadas por el Movimiento Internacional en pro de la personas con discapacidad por intermedio de sus distintas organizaciones y federaciones y asisto a dichas reuniones. Además, al organizar la reunión anual del Grupo de Expertos, trato de que coincida con otras actividades a fin de aprovechar al máximo las posibilidades de crear redes de cooperación e intercambiar información. Por consiguiente, la reunión de enero de 2007 del Grupo de Expertos se celebró en forma simultánea con el lanzamiento de la campaña de concienciación a través de los medios de comunicación que tuvo como tema “Las diferencias son naturales” y la conferencia de prensa para la presentación de la publicación de los resultados de la encuesta mundial sobre las medidas adoptadas por los gobiernos en aplicación de las Normas Uniformes.
La reunión y las actividades complementarias también ofrecieron la oportunidad de que los miembros del Grupo de Expertos visitaran organizaciones de discapacitados, establecimientos educativos y centros de rehabilitación en Doha y ofrecieran asesoramiento especializado y orientación a las personas con discapacidad, sus familias y comunidades.
La Asamblea Mundial de Disabled People’s International celebrada en Seúl en septiembre, que tuvo por tema “Nuestra Convención, nuestros derechos para todos” fue otra valiosa oportunidad para establecer redes de cooperación. Tuve el placer de reunirme con representantes de organizaciones de mujeres con discapacidad de Corea y de Asia así como con muchas otras personas que gestionaron la inclusión en la Convención del artículo 6 sobre las mujeres con discapacidad.
Fue también un honor dar el discurso de cierre en el que presenté algunas de las conclusiones de la segunda etapa del análisis de los resultados de la encuesta mundial. También me referí a la relación orgánica entre la Convención y las Normas Uniformes y expresé mi opinión de que éstas constituyen una guía de procedimientos para las medidas que deben adoptarse en cualquier sociedad para eliminar las barreras y los obstáculos que impiden la igualdad de oportunidades y la participación plena de las personas con discapacidad. También destaqué la importancia de seguir desarrollando las Normas Uniformes y de seguir impulsando su aplicación, promoviendo a su vez el desarrollo de la Convención.
Es importante observar que en la Asamblea Mundial participaron numerosos representantes de organizaciones de personas con discapacidad de países en desarrollo, hecho que coincide con el desarrollo y aumento notables de las actividades de esas organizaciones en todo el mundo. Ello se manifestó claramente en el hecho de que la mayoría de los puestos del Consejo Ejecutivo Internacional de las personas con discapacidad fueron ocupados por representantes de África, Asia y América Latina.
F.	Incorporación de las cuestiones relativas a la discapacidad en el programa de las organizaciones internacionales de desarrollo
Participé en algunas reuniones celebradas por organizaciones y organismos internacionales de desarrollo, entre ellas reuniones organizadas por la OMS y la reunión anual de la CESPAO.
En marzo presenté una declaración en el cuarto período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, durante la reunión dedicada a la Convención. Una vez más recomendé la creación de mecanismos sólidos para la supervisión de la aplicación de la Convención y transmití al Consejo el pedido encarecido de las organizaciones de personas con discapacidad de que la Convención quede bajo la tutela del Consejo de Derechos Humanos y de que las personas con discapacidad estén representadas en los órganos de supervisión.
En febrero participé en una conferencia de prensa en las Naciones Unidas con el fin de informar acerca de los resultados de la encuesta mundial. La conferencia tuvo amplia difusión y generó gran interés en las cuestiones estudiadas en la encuesta.
Un aspecto importante de la labor de promoción que llevo a cabo ha estado dirigido a los organismos regionales e internacionales de desarrollo y de derechos humanos para velar por que las cuestiones relacionadas con las personas con discapacidad y sus derechos sigan teniendo prioridad en los programas de esas organizaciones.
G.	Sostenimiento del espíritu de colaboración y cooperación
El proceso de negociación y elaboración de la Convención tuvo una importancia fundamental para reafirmar la confianza de las organizaciones de personas con discapacidad en su capacidad para lograr una transformación y en la eficacia de sus mecanismos de presión para influir en las decisiones del Gobierno a fin de que se adopten políticas de equiparación. La experiencia también ha confirmado a esas organizaciones la importancia de las alianzas que se formaron y el valor de la colaboración sin hacer distinción en cuanto al grado de discapacidad. Gracias a esa experiencia las organizaciones de personas con discapacidad de todo el mundo han adquirido mayor confianza y se han manifestado con mayor claridad. Así quedó demostrado en muchas de las reuniones a las que asistí el año pasado, en particular en los países en desarrollo. Ello también quedó de manifiesto en los simposios parlamentarios celebrados en el Yemen y Marruecos, en los que las personas con discapacidad expusieron con claridad sus cuestiones, sus dificultades y sus derechos utilizando tácticas de negociación persuasivas, así como en la Asamblea Mundial de Seúl.
Este cambio positivo constituye un recurso que debe cultivarse y sostenerse durante la aplicación de la Convención. Es importante en esta etapa empezar a formar organizaciones sólidas y eficaces de personas con discapacidad en los países que carezcan de ellas; alentar la creación de nuevas coaliciones y federaciones y prestar apoyo a las existentes; y seguir consolidando la capacidad de las organizaciones para promover y supervisar la aplicación de la Convención.
Respecto de la cuestión de la fortaleza y confianza cada vez mayores de las personas con discapacidad, he observado la mayor visibilidad de las personas con discapacidad en foros y actividades que no están relacionados necesariamente con la discapacidad. Esto fue particularmente evidente en los países en desarrollo donde antes las personas con discapacidad no tenían visibilidad. Entre ellas cabe señalar a músicos con discapacidad que se desempeñan en orquestas o conjuntos compuestos principalmente por músicos sin discapacidad; personas con discapacidad que participan en organizaciones no gubernamentales ecologistas que no se ocupan de cuestiones relacionadas con la discapacidad, así como la mayor visibilidad en espacios públicos, como centros comerciales y restaurantes en Doha, o en cónclaves políticos y funciones teatrales en Beirut. Esto también puede atribuirse a la mayor conciencia social y, en consecuencia, la mayor aceptación de las personas con discapacidad, así como el módico aumento en la accesibilidad que se ha observado en muchos de esos países.
III.	Segunda etapa del análisis de los resultados de la encuesta mundial
Además de la publicación, en enero 2007, de la primera etapa del informe sobre los resultados de la encuesta mundial, presentados a la Comisión en su 45° período de sesiones en febrero, durante todo el año continuó la labor relacionada con la segunda etapa del análisis.
En la segunda etapa se examinan las discrepancias y similitudes en la aplicación en todo el mundo así como el alcance y amplitud de la aplicación de cada una de las Normas, además de un análisis comparativo entre las respuestas recibidas de las organizaciones de personas con discapacidad y los gobiernos, de una muestra de 28 países o zonas en los que los gobiernos y las organizaciones de personas con discapacidad respondieron a la encuesta. Además, la segunda etapa incluirá un análisis de las observaciones y comentarios formulados por quienes respondieron a la encuesta.
Los resultados indicaron grandes diferencias en la aplicación de la Convención en las distintas regiones así como entre los gobiernos y las organizaciones de personas con discapacidad. No obstante, los resultados fueron coherentes con las realidades sociales, económicas y de desarrollo de cada región. En este informe se incluye un resumen de las conclusiones, que se publicará en forma íntegra en enero de 2008.
Los resultados indicaron que en cada uno de los 114 países o zonas que respondieron a la encuesta se aplicaron al menos una o más de las 324 medidas necesarias para el cumplimiento del compromiso de ofrecer igualdad de oportunidades. El número más bajo que se registró fue 4 de las 324 medidas y el más elevado, 319, es decir que la tasa de aplicación fue respectivamente del 1,2% y el 98,5%, con lo cual la diferencia es de aproximadamente el 97%.
Al dividir el número de medidas aplicadas por los 114 países, el resultado es un total de 162 medidas aplicadas en todo el mundo, o sea una tasa de aplicación del 50%. Los países europeos registraron la tasa más elevada de las cinco regiones del mundo: 66%, a ellos siguieron los países árabes, con el 61%, los de la región de Asia y el Pacífico, con el 50%, los de África, con el 37%, y los de América Latina con el 33%.
Es importante observar aquí que esos resultados se basan en los propios informes de los países y es preciso tener en cuenta que hay algunos factores que inciden en la precisión de los resultados. Entre los principales figuran el nivel de conciencia respecto de las cuestiones entre quienes respondieron a la encuesta; la tendencia natural de algunos a exagerar o minimizar la información que proporcionan, según su posición particular, situación y puntos de vista; y el deseo de algunos de presentar una imagen más positiva (o más negativa, según el caso) acerca de la situación de las personas con discapacidad en sus países.
El análisis se basa en las respuestas de los Gobiernos y las organizaciones de personas con discapacidad, por lo cual puede esperarse una divergencia natural de opiniones y percepciones.
Se observó una discrepancia mayor entre la percepción de los Gobiernos y las organizaciones de personas con discapacidad. La discrepancia mayor se observó en América Latina, con una diferencia del 34,4%, a la que siguió el Asia, con el 33,6%, en tanto en África y la región de los países árabes la discrepancia fue del 25,9% y del 24,3% respectivamente. Por último, la brecha más reducida registrada entre los Gobiernos y las organizaciones de personas con discapacidad fue la de Europa: 6,1%.
En general, los Gobiernos informaron acerca de la aplicación de un número mayor de medidas que las organizaciones de personas con discapacidad, con excepción de tres de las 324, en las que las organizaciones de personas con discapacidad registraron un número mayor. (Esas medidas son las siguientes: indemnización a personas con discapacidad por accidentes en el trabajo; el alcance y amplitud de los datos estadísticos; la participación de organizaciones de personas con discapacidad en programas de concienciación.)
La mayoría de los países indicaron la falta de la legislación necesaria para la prestación de servicios que preserven la dignidad y protejan los derechos de las personas con discapacidad y aseguren la igualdad de oportunidades y la plena participación.
En la mayoría de los países tanto los Gobiernos como las organizaciones de personas con discapacidad reconocen las contribuciones de las organizaciones de personas con discapacidad en calidad de expertos y asesores en la determinación de las medidas y procedimientos de aplicación.
La mayoría de los países señalaron la falta de recursos financieros necesarios para aplicar las medidas enunciadas en las Normas Uniformes, lo cual manifiesta la brecha existente entre el compromiso moral y la voluntad política, y las medidas que se aplican. Ese resultado confirma la observación realizada en muchos de los países que he visitado, en los que los funcionarios de Gobierno manifestaron su compromiso y demostraron comprender lo que es preciso hacer, pero no pudieron concretarlo asignando recursos, capacitando personal o promulgando leyes.
A pesar de las discrepancias en la aplicación entre las distintas regiones, hubo una notable coherencia en el grado de diferencia, independientemente del tipo de medida de que se trataba.
El análisis de las respuestas de los Gobiernos en relación con las de las organizaciones de personas con discapacidad se basa en una muestra de 28 países o zonas en los que ambos respondieron y que abarcan las cinco regiones.
La muestra comprende 28 países o zonas: Austria, Eslovaquia, la Federación de Rusia, Finlandia, Irlanda, Italia, Malta, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia, de la región de Europa; Botswana, Eritrea, Namibia, la República Democrática del Congo y la República Unida de Tanzanía, de la región de África; Argelia, Jordania, Marruecos, el Yemen y Palestina de la región de los países árabes; Mongolia, Nepal, la República de Corea y Samoa, de la región de Asia; y Belice, El Salvador y Guyana de la región de América Latina.
En 22 de los 28 países o zonas de la muestra, los Gobiernos informaron haber aplicado más medidas que las organizaciones de personas con discapacidad. En 6 de los 28 países o zonas, las organizaciones de personas con discapacidad informaron acerca de la aplicación de más medidas que los Gobiernos, con la siguiente tasa de discrepancia entre las respuestas: 51,1% Malta; 49,6% en Portugal, 29% en la República de Corea; 20,4% en Finlandia; 3,7% Marruecos; y 2,3% en Suecia. Esta discrepancia puede atribuirse a algunos factores, como la solidez de las organizaciones de personas con discapacidad y la profundidad de sus conocimientos; el carácter de sus relaciones con los Gobiernos y la ideología que adoptan, entre otros.
La mayoría de los países o zonas carecen de mecanismos de supervisión, recepción de denuncias o recursos para resarcir a las víctimas de violaciones, todo lo cual menoscaba los derechos de las personas con discapacidad.
A continuación presento mis recomendaciones para el año en curso.
A.	Aplicabilidad permanente de las Normas Uniformes para el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas con discapacidad
Siempre he tenido el convencimiento de que la plena aplicación de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad es esencial para el goce de los derechos y libertades básicos y la plena participación de la personas con discapacidad. Las Normas Uniformes constituyen un conjunto de directrices y procedimientos precisos que complementan perfectamente los artículos de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad.
Por consiguiente recomiendo que las Normas Uniformes coexistan con la Convención en todas las actividades relacionadas con el goce y el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad. El carácter jurídicamente vinculante de la Convención y los aspectos metodológicos y de procedimiento de las Normas Uniformes son elementos esenciales de la lucha por los derechos y el reconocimiento.
B.	Mecanismos nacionales de supervisión
Independientemente del número de Estados que firmen, ratifiquen o se comprometan a aplicar los artículos de la Convención y su Protocolo Facultativo, si no existen los mecanismos nacionales de supervisión necesarios para asegurar su aplicación y si no hay procedimientos para investigar y reparar las violaciones de los derechos de las personas con discapacidad, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad no logrará el objetivo de proteger esos derechos y preservar la dignidad de las personas con discapacidad.
Por consiguiente, recomiendo que todos los Estados Partes en la Convención inicien de inmediato el proceso de ratificación, estableciendo los sistemas necesarios y los mecanismos complementarios para la supervisión de la aplicación y el resarcimiento de las víctimas de las violaciones, realizando a la vez campañas de concienciación en todos los niveles de la sociedad respecto de la Convención y sus disposiciones.
Recomiendo además que los sistemas y mecanismos de supervisión incluyan a las personas con discapacidad, pues son ellas quienes mejor saben qué constituye una violación de sus derechos. Estoy seguro de que no hay país en el mundo en que falten personas con discapacidad que luchen activamente por sus derechos. El conjunto de expertos es enorme y las posibilidades son muchas.
C.	Información y estadísticas sobre discapacidad
Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de tener información precisa y desglosada acerca de la magnitud, el alcance, los tipos, las causas, la distribución geográfica y la concentración de las discapacidades y la división por edades, género y condiciones socioeconómicas. Los censos nacionales también deberían incluir información detallada sobre discapacidad y personas con discapacidad. No obstante, en muchos países los censos nacionales no serían suficientes para presentar un panorama preciso de la discapacidad, pues la gente tiende a ocultar los casos de discapacidad que hay en sus familias. Es preciso que los Gobiernos hagan un esfuerzo concertado para obtener información precisa sobre la cual basar sus decisiones políticas, asignar recursos financieros y prestar servicios apropiados.
Espero que la información obtenida con la encuesta mundial sobre las medidas adoptadas por los Gobiernos en aplicación de las Normas Uniformes, realizada por mi Oficina, sea utilizada por los Gobiernos, los activistas y los expertos por igual y que constituya la base de nuevas investigaciones y actividades de promoción.
D.	Cooperación internacional
La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad es la plasmación de una nueva cultura internacional basada en la no discriminación y el respeto de todos los seres humanos, independientemente de su capacidad. Ser Estado Parte en la Convención significa que un país ha aceptado esa cultura y se ha comprometido a hacerla realidad sobre el terreno. La cooperación internacional es un componente indispensable de la aplicación y universalización de esa cultura. Los países deberían comprometerse a intercambiar ideas, prácticas y conocimientos, además de aportar ayuda financiera internacional.
La cooperación sobre esas cuestiones también debe concretarse en el plano internacional, con la participación de los Gobiernos y las organizaciones de personas con discapacidad.
En consecuencia, recomendaría que se haga extensivo el espíritu de cooperación y colaboración que reinó durante la negociación y elaboración de la Convención a su aplicación, en un esfuerzo permanente por intercambiar prácticas idóneas que permitan nutrir y difundir esta nueva cultura.
Por último, desearía agradecer a todos los asociados, expertos, activistas y a todos los interesados en las cuestiones y los derechos de las personas con discapacidad. En particular quisiera agradecer a los miembros del Grupo de Expertos por su apoyo y permanente participación durante los últimos cuatro años.
Expreso también mi agradecimiento especial al Gobierno de Qatar por su apoyo indeclinable, que posibilita la labor del Relator Especial.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 5
 artículo 3
 artículo 6