Source: https://misionesplural.net/2018/10/29/rechazar-el-presupuesto-no-es-la-toma-de-la-bastilla-dejaria-a-pena-el-manejo-discrecional-de-un-billon-de-pesos/
Timestamp: 2019-08-19 11:53:53+00:00

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Rechazar el Presupuesto no es la toma de la Bastilla, dejaría a Peña el manejo discrecional de un billón de pesos – Misiones Plural
Posadas (Lunes, 29 de octubre) Los senadores por Misiones deslizaron este fin de semana la intención de votar el presupuesto nacional 2019 que ya tiene media sanción. Maurice Closs escribió en twitter que “…si un Gobierno queda sin ley, no sólo que se asume el rol de víctima, sino que al reconducir el Presupuesto del año anterior, puede hacer con el excedente casi lo que quiera. Y el excedente por la inflación, será mucho, más en este caso con la Inflación de este año.” Pablo Kosiner, el diputado que preside el interbloque Federal ya le había calculado ese mucho: más un billón de pesos, aproximadamente el 6% PBI que quedarían en manos del Jefe de Gabinete para distribuirlos a su voluntad. La observación de Closs y el dato contundente desarman los argumentos fundamentalistas en contra de la aprobación del proyecto con las modificaciones introducidas por los diputados y sugerencias de los gobernadores.
Las presiones y la grieta
Al debate por el presupuesto se llegó bajo un clima enrarecido alimentado por los dos polos de la grieta y con poco espacio para la razón. Por manija de unos y otros, se puede afirmar que se logró , el Gobierno y el FPV lo lograron, poner el tratamiento del presupuesto en el centro de la escena política nacional. La demanda institucional del FMI fue aprovechada por las oposiciones políticas para la construcción de un mensaje de campaña que eludió cualquier complejidad, como suelen ser las elaboraciones de Durán Barba que, siempre apuntan a las reacciones más primarias de los ciudadanos postergando la razón, a la lógica y a los argumentos. Se instaló como un Dia D en relación al Presupuesto. Como si el rechazo significaba la caída de Macri. De las derechas también se aprende. Macri ayer, Bolsonaro hoy ganaron apelando al cerebro más primitivo de los cuatro que, la neurociencia, comprobó funcionan en el ser humano, el que reacciona por instinto, por miedo al ataque. En el recinto, las oposiciones acusaron al Gobierno de apurar el trámite en comisión, de apretar y extorsionar gobernadores, y a los provinciales de traicionar, mientras el oficialismo acusaba a las oposiciones de golpistas y de organizar la calle para hacer caer la cesión.
Lo dijo claramente Graciela Camaño cuando intervino después de la medianoche ya entrando la madrugada del jueves 25. : “no quiero dejar pasar por alto algunas cosas que se dijeron, porque acá hay algunos señores diputados que vinieron con la estrategia de erigirse en los fiscales del comportamiento de la dirigencia política del peronismo. Pero como tengo la suerte de estar aquí desde hace muchos años y tener una memoria prodigiosa, hay cosas que a veces me enervan. En esta Honorable Cámara he tenido un episodio con un colega que para mí fue muy triste. Eso tuvo lugar en el ámbito de una comisión (La trompada que le pegó a Carlos Kunkel). El punto de partida de ese episodio fue el proyecto de ley de presupuesto correspondiente a 2010. En esa oportunidad el comportamiento del bloque oficialista de ese momento fue escandaloso, operando de manera descarada con los señores diputados de la oposición a fin de lograr la sanción de esa iniciativa. De manera tal que, a mi juicio, aquí nadie debe erigirse en fiscal de nada. En última instancia, cada uno será responsable de su conducta porque en algún momento ella se revisará.
Cuando los argumentos son contudentes
Entre los diputados que fundamentaron el voto desde fuera de la grieta, cabe destacar a Pablo Kosiner, el presidente del interbloque Argentina Federal. No ahorró críticas a la economía de Macri y marcó con detalles sus incumplimientos. Admitió que “una opción, que es claramente entendible, consiste en plantear un rechazo total. Esto lo han propuesto varios señores diputados, con mucha coincidencia en el diagnóstico. Particularmente creo que muchos de nosotros estamos de acuerdo con gran parte del diagnóstico que justifica el rechazo de este proyecto”.
Como dirigente portavoz de responsables de gestionar, no se quedó en el rechazo. Consideró que “habría que empezar a hablar acerca de lo que sucedería el día después del rechazo de este proyecto y qué generaría eso. Digo esto porque, tal como lo señaló creo que el señor diputado Lousteau, el rechazo del presupuesto no implica que no tengamos presupuesto.. Lo primero que debemos decir a los argentinos es que si se rechaza el presupuesto se activa el artículo 27 de la ley 24.156, que establece el ajuste que implica un presupuesto prorrogado.
La otra opción, aparte del rechazo in limine del presupuesto, es la que hemos optado algunos diputados, que consiste en involucrarnos en la discusión de este proyecto. El rechazo total muchas veces es cuestionado desde distintos lugares, según el momento en que nos encuentre la historia de la política, tal como lo señalaba recién la diputada Camaño.
El hecho de impedir que el país tenga su presupuesto desde el punto de vista del riesgo del ajuste es tremendamente peor que lo que este gobierno ‑que ha fracasado‑ pueda hacer cuando tenga libre disponibilidad de una cantidad de dinero que va a asombrar a muchos.
¿Qué nos ha permitido involucrarnos en la discusión? Aunque no es suficiente, creo que es importante señalar varios avances que se han producido. En este presupuesto se han logrado modificaciones y eliminaciones que creo que incluso aquellos que quieran rechazarlo van a coincidir en que fueron positivas. Me refiero, por ejemplo, a la modificación de las facultades que se otorgaban al jefe de Gabinete en el artículo 8°; a la eliminación del artículo 38, sobre incompatibilidad de las pensiones, respecto del cual aquí se planteó claramente la preocupación; a la eliminación del artículo 53, del cual todo el mundo se quejaba. Ese artículo, que permitía al gobierno de manera casi unilateral reestructurar su deuda a valores de mercado, sin siquiera generar condiciones mejores en materia de tasa o de plazos, se ha quitado del texto del proyecto.
“Asimismo, en el artículo 69, por un reclamo de muchísimas provincias, hemos pedido aumentar el financiamiento que se sostenga sobre las cajas no transferida. Todo esto no es maquillaje; son cambios trascendentales en muchas cuestiones que tienen que ver con el mejor funcionamiento del sistema y con garantías para las provincias. A su vez, ello se traduce en mejor predisposición y uso de recursos para las mismas provincias.
“Un dato no menor, que fue una exigencia de nuestro interbloque, tiene que ver con la creación de un fondo compensador de 6.500 millones de pesos para garantizar un menor impacto ante una situación de eventual déficit de las provincias en materia del sistema de transportes. Esto, que no estaba previsto, va a ayudar claramente a evitar ese ajuste indiscriminado sobre las tarifas. Al menos esa es la intención, después dependerá de cada una de las provincias y de sus administraciones. Por otra parte, no estábamos de acuerdo en la eliminación de la Asignación Universal por Hijo en el Deporte. Esto se quitó del proyecto, tal como lo solicitamos.
“Mucho se ha hablado aquí de las partidas para el Conicet y para el INTA. Se han incorporado 500 millones de pesos más para el Conicet y 400 millones para el INTA, tal como lo solicitamos. ¿Es suficiente? Seguramente no, no alcanza. Pero ya vamos a hablar del riesgo que implica no tener presupuesto y darle al jefe de Gabinete la libertad de disponer de las partidas que están en este presupuesto.Claramente estas partidas no alcanzan, pero peor es no tener nada, y sin un presupuesto ese riesgo existe. No es suficiente todo esto. No coincidimos absolutamente para nada con la línea económica de este gobierno. Creemos que es un gobierno que ha fracasado y que por eso ha enviado este proyecto de presupuesto que hoy estamos tratando. Pero peor que esto es someterse al riesgo de que el jefe de Gabinete ni siquiera dé hoy a cada una de estas partidas lo que este presupuesto establece. Es un riesgo muy grande que existe porque la ley de administración financiera lo permite.
¿Por qué asumimos esta posición? Esta ya es una definición política. Más allá de algunas desvalorizaciones que se hicieron y de otras cuestiones según las cuales pareciera que hay quienes entienden que son dueños del “peronómetro”, de las congruencias y demás, en nuestro interbloque debatimos mucho y somos muy respetuosos de las distintas posiciones. Creo que ninguno de los compañeros que toma alguna de las posiciones que representa nuestro interbloque lo hace en perjuicio de otra persona o de otra situación. Siempre digo que no existen posiciones mejores ni peores; son distintas de acuerdo a la visión de cada uno.
Debo decir públicamente que no he escuchado –salvo una o dos excepciones‑ gobernadores peronistas que digan que hay que rechazar el presupuesto. Esto tiene un significado: nosotros apostamos a un sistema de construcción colectiva, entendemos que cuando en política se construye, eso se hace desde un lugar, no solamente desde la individualidad. Esos gobernadores, cuyos discursos muchos han denostado –y no es la primera vez‑ representan la voluntad popular de sus provincias y pueblos.
Cuando digo que no hay situaciones peores ni mejores me refiero a que hay quienes trabajan en equipo con esos gobernadores y hay quienes tienen legítima y lógica construcción política desde otro lugar. Eso no los hace ni más ni menos peronistas, sino que los coloca en otro lugar que debe ser respetado.
¿Estamos obligados a escucharlos? No. ¿Estamos condicionados? No, pero creo que hay que respetar el lugar en que cada uno se ubica al momento de construir.
Acá estamos discutiendo recursos de la Nación y de las provincias. Claramente hay quienes vienen aquí a dar un discurso político, legítimo desde su ubicación de diputados, y hay quienes además de eso están involucrados en las gestiones para resolver todos los días problemas de sus provincias, lo cual merece ser respetado. No se trata de pequeñas cosas, de conseguir alguna u otra orbita, porque eso que para algunos es una pequeña obrita le cambia la calidad de vida a muchos argentinos en cada una de las provincias.
El 6% del PBI en manos de Peña
“Señor presidente: está claro que si no hay un presupuesto nuevo, como dije antes, se activa automáticamente el artículo 27 de la ley 24.156.
¿Qué dice ese artículo? Dice lo siguiente: “Si al inicio del ejercicio financiero no se encontrare aprobado el presupuesto general, regirá el que estuvo en vigencia el año anterior, con los siguientes ajustes…”.
“Aquí se ha hablado mucho de ajustes. Este presupuesto plantea claramente, a partir del equilibrio fiscal, una situación de ajuste de la cuenta pública. Ahora bien, la prórroga del presupuesto habilita ajustes peores. Y ya les voy a decir por qué.
Sigue diciendo el artículo 27: “En los presupuestos de recursos: a) Eliminar los rubros de recursos que no puedan ser recaudados nuevamente; b) suprimir los ingresos provenientes de operaciones de crédito público autorizadas, en la cuantía en que fueron utilizadas; c) excluirá los excedentes de ejercicios anteriores correspondientes al ejercicio financiero anterior, en el caso que el presupuesto que se está ejecutando hubiera previsto su utilización.”
Sigue más adelante el mismo artículo: “En los presupuestos de gastos: a) Eliminará los créditos presupuestarios que no deban repetirse por haberse cumplido los fines para los cuales fueron previstos…” Y hay algunos incisos más.
De no aprobarse este presupuesto, o de no contar con él la República Argentina, ¿cuál es el monto estimado de libre disponibilidad para el jefe de Gabinete? Si restamos los gastos de 2018 a los ingresos calculados para 2019, esto es, los 3,3 billones de pesos a los 4,8 billones de pesos, daría como resultado algo más de 1 billón de pesos. Quiere decir que si este Congreso rechazara el presupuesto y automáticamente se activara la prórroga, estaríamos dándole al señor jefe de Gabinete la libre disponibilidad de más de 1 billón de pesos para hacer el ajuste que la ley de administración financiera establece.
Frente a esta situación, el hecho de necesitar que no se prorrogue el presupuesto no implica de por sí una cuestión de gobernabilidad. En eso coincidimos. Yo creo que la gobernabilidad no está en juego porque la da la totalidad de los argentinos. Pero en lo que no hay distinción entre los sectores de la oposición es en el diagnóstico, así como en el hecho de que no coincidimos con el presidente de la Nación. Nosotros vamos a hacer todo lo posible para que, al momento de la compulsa electoral, podamos construir una alternativa distinta para el país, que sea capaz de brindar una nueva y mejor opción a todos los argentinos.
Karim Alume Sbodio de San Luis sostuvo que con respecto al proyecto de presupuesto en consideración, el gobierno tiene dos planes: un plan A, que consiste en que se apruebe esta iniciativa, que es un plan de administración de una sindicatura que garantiza a los acreedores del Estado argentino el cobro de su renta y que queda muy bien con el Fondo Monetario Internacional, y un plan B, que consiste en que este Congreso lo rechace, dejándolo abierto a un importante nivel de discrecionalidad respecto del manejo de los recursos. En efecto, si comparamos el presupuesto anterior y sus previsiones respecto de la inflación, esto le daría al gobierno un manejo discrecional y sin control sobre el 60 por ciento de los recursos.
Por otra parte, esta experiencia como estrategia de la oposición de dejar al oficialismo sin presupuesto ya la vivimos en el pasado. No estamos teorizando nada. En 2010, cuando los roles estaban invertidos y la doctora Carrió, como diputada, encabezaba la intentona de la oposición de dejar sin presupuesto al oficialismo, hubo una sola consecuencia: el oficialismo no tuvo presupuesto y tuvo discrecionalidad sobre los gastos y las partidas, tras lo cual obtuvo el 54 por ciento de los votos en las elecciones del año siguiente.
Esta es la consecuencia de dejar al oficialismo sin presupuesto: que tenga una discrecionalidad absoluta sobre los recursos, sin que este Congreso pueda controlarlo.
Martín Lousteau tomó las palabras de puntano: “como recién dijo el diputado Alume Sbodio, para 2011 no hubo presupuesto porque en 2010 no se aprobó. ¿Qué ocurrió entonces? Se ejecutó el presupuesto para 2010 y se ajustó a partir de la reasignación de partidas en función del crecimiento de los recursos. Siendo una época de mucha inflación, la diferencia entre el presupuesto tomado como base para ejecutar y la realidad fue del 72 por ciento a discreción del Estado nacional, independientemente de la decisión del Congreso.
Sin embargo, como decía el diputado Bahillo, cuando se ejecuta el presupuesto del año anterior, hay dos problemas: los recursos excedentes no se utilizan porque hay más inflación y consecuentemente el ajuste es mucho más brutal, o el gobierno tiene un enorme margen discrecional para hacer lo que quiera. Por lo tanto, no es mejor no votar un presupuesto, sino que es peor. Como dije antes, a pesar de que nos parece un presupuesto grotesco, vamos a acompañarlo”. Precisamente, el entrerriano Juan Bahillo había considerado que el debate sobre si este presupuesto es bueno o malo debe estar antecedido por la comprensión de que es la consecuencia lógica de las medidas tomadas por el gobierno en los últimos dos años. “Es un presupuesto que refleja lo que le ha pasado al gobierno en el último año. Un gobierno que no ha podido controlar las variables monetarias, al que se le ha disparado el dólar y la inflación; un gobierno que no pudo parar la fuga de capitales, que abrió las importaciones afectando a la industria nacional, y que atrajo a un mercado de capitales que sólo apostó a la renta financiera y no al desarrollo y a la inversión genuina”. Asimismo, indicó que “presupuesto va a haber, no puede haber un país sin presupuesto; entonces, o es este presupuesto, que es malo y no lo comparto, o la situación es peor”. “Si no se aprueba este presupuesto la Ley de Administración Financiera, en su Artículo 27, establece para este caso que el Ejecutivo debe reconducir el presupuesto actual, o sea el de 2018, elaborado en 2017. Es decir, no tiene nada que ver con la realidad del país. Si no hay presupuesto, el Jefe de Gabinete no tiene los gastos asignados, por lo que le quedaría para gastar en forma totalmente discrecional 1 billón 300 mil millones de pesos, para hacer con las partidas lo que quieran”.
actividad legislativa, Diputados Nacionales, economía, Gobernadores, Mauricio Macri, neoliberalismo, Presupuesto

References: artículo 27
 artículo 8
 artículo 38
 artículo 53
 artículo 69
 artículo 27
 artículo 27
 Artículo 27