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Timestamp: 2017-07-20 20:54:13+00:00

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Cuadernillo 3 by Nicolas Pelos - issuu
CUADERNILLO Nยบ3Ambiente y
Naturalespรกg. 2DOCUMENTO:
O.G.M. Y PROPIEDAD INTELECTUAL: CONFLICTOS LOCALES Y GLOBALESAmbiente y
Recursos NaturalesAldo Pedro Casella
Fac. de Derecho-UNNordeste
ArgentinaO.G.M. y propiedad intelectual:
conflictos locales y globales
Aldo Pedro Casella
Argentina1.- La introducción de los Organismos Genéticamente Modificados en la producción agraria y alimentaria ha planteado
diversas cuestiones por sus derivaciones
ambientales y en la seguridad alimentaria.
Paralelamente, notorio es también que la
posibilidad de utilización de la ingeniería
genética para aquellas finalidades de trascendente significación económica, impactó profundamente en el sistema científico.
Tampoco puede obviarse la alteración de
las estructuras sociales y productivas que
ha acompañado en muchos casos a la difusión de los cultivos transgénicos. Es suficiente recorrer la abundante literatura
vinculada a los organismos genéticamente
modificados para advertir la importancia
que se ha otorgado a esas cuestiones.
Ahora bien, en esta intervención
me ocuparé de otra cuestión que la nueva tecnología colocó en primer plano, esto
es, la de los derechos intelectuales sobre
innovaciones biotecnológicas de aplicación agrícola, incluyendo las derivadas de la
biotecnología tradicional pero con especial
referencia a las propias de la biotecnología
moderna, caracterizada por valerse de la
tecnología del ADN recombinante y por ello
estrechamente vinculada al tema de los organismos genéticamente modificados1 .1	Como enseña Munoz de Malajovich,
María Antonia en Biotecnología, Universidad Nacional
de Quilmes Editorial, 2006, pag. 151, con la tecnología
del ADN recombinante se puede transferir un gen de una
especie a otra, uniendo moléculas de ADN de diferentes
orígenes, y obtener una combinación nueva que no existe
en la naturaleza. La utilización de esta herramienta distingue la biotecnología moderna de la tradicional. Al menos,
así se intentó marcar la diferencia al redefinir el concepto
de biotecnología ante el impacto de la ingeniería genética
reemplazando la expresión “intervención de organismos
vivos” por “empleo de procesos celulares y moleculares”. Sin embargo, nos advierte la autora citada – ividem,
pag.26 - “debido a la enorme difusión de las técnicas de
manipulación genética, ambas acabaron superponiéndose, y fuera del contexto histórico resulta difícil distinguir
el limite entre ambas”. Esta observación justifica que al
abordar cuestiones sobre propiedad intelectual y organismos genéticamente modificados debamos tomar en
consideración tanto las que aparecen más relacionadas
con innovaciones obtenidas con métodos tradicionalesNo hay duda que la biotecnología
moderna y la impresionante repercusión
económica que acompañó su aplicación en
el campo de la producción agraria promovió la reformulación del sistema de propiedad intelectual en innovaciones vegetales.
Como es sabido, el asunto fue incluido en
las negociaciones comerciales internacionales, y sigue siéndolo en las de carácter
regional, a impulso de las compañías con
intereses en ese sector y sus potencias de
origen, que persiguen una profundización
de la protección que les garanticen mayor
control y seguridad de retorno de sus inversiones. No es casual que el ámbito actual de discusión sobre estas nuevas pautas
sea el de las negociaciones comerciales,
pues es allí donde la presión de la superioridad económica logra los mejores resultados. La prueba está en la celebración en
el marco de la Ronda Uruguay del GATT de
1994 del Acuerdo sobre los Aspectos de
relacionados con el Comercio (ADPIC
o TRIP), que incluye también para las innovaciones biotecnológicas las reglas básicas que se obligan a adoptar todos los
países, y la invariable referencia incluida
en los tratados regionales de libre comercio (TLC)que comprometen a los signatarios a incorporar en sus derechos normas
aún más protectivas que las previstas en
Resulta así evidente la relevancia
asignada a la propiedad intelectual, lo que
se justifica pues es el instrumento que permite el dominio y control de todo el sistema económico surgido en torno a las nuevas tecnologías. Por ello, en un tratamiento
sistémico de las cuestiones suscitadas en
como las adjudicables a la biotecnología moderna, que,
como se verá en el texto, resultan finalmente intimamente
entrelazadas, lo que coincide con la observación de la
autora. Ella luego define “de una manera amplia” a la biotecnología “como una actividad basada en conocimientos
multidisciplinarios , que utiliza agentes biológicos para
hacer productos útiles o resolver problemas”(ividem, pag.
27).pág. 3Ambiente y
Recursos Naturalespág. 4torno a los organismos genéticamente modificados, el régimen de propiedad intelectual ocupa un lugar central. Para apreciar
las alternativas de su configuración y aplicación actual, los interrogantes que plantea y las posibles consecuencias, es ilustrativo hacerlo, previa reseña de su cuadro
normativo, a partir de los grandes conflictos en curso, algunos en instancia judicial.
Con la salvedad de que responden a problemas comunes, al punto tal que presentan una relación de continuidad entre ellos,
los distinguimos en locales y globales. Los
primeros son los que se desarrollan entre
agricultores y titulares de propiedad intelectual sobre semillas e innovaciones biotecnológicas, o compañías semilleras y de
biotecnología, por el uso de las semillas.
Tienen como gran escenario el de los países de Sud América de producciones extensivas, como Brasil, Uruguay, Paraguay y
Argentina, en relación principalmente a las
semillas de variedades transgénicas, y entre ellas las de soja resistente a glifosato,
más conocida como soja RR. Los conflictos
globales afectan al comercio internacional
de productos o subproductos de organismos genéticamente modificados; en los
casos que relataremos, se trata de harina
de soja producida en Argentina a partir de
soja transgénica e importada a países de la
Unión Europea, en los cuales la compañía
MONSANTO demanda a los importadores
invocando patentes sobre genes incorporados en la mercadería.
2.- La protección de las innovaciones vegetales comparte con la reconocida en otros
ámbitos de la tecnología la finalidad de
otorgar al titular un derecho de exclusividad
temporario sobre las mismas, con el alcance reconocido por la ley. Ello no obstante,
en el ámbito vegetal presenta en su origen
y en la configuración actual características
propias, y consecuentemente contenidos,
soluciones y problemas particulares. Como
es sabido, el derecho de patentes se presenta desde siempre como el paradigma
de protección intelectual de invenciones.
Las innovaciones vegetales estaban originariamente excluidas de la protección por
patentes, exclusión que todavía rige en
la mayoría de los países. A instancias de
los fitomejoradores y para acceder a unaprotección similar a la que se otorgaba en
otros ámbitos de la innovación se concibió
el sistema alternativo cuya denominación
más difundida es el Derecho del Obtentor
Vegetal (DOV). En su concepción se tuvieron en cuenta diversos condicionantes : el
carácter incremental de la innovación, con
el precedente y secular aporte de los agricultores a la conservación y mejoramiento
de las variedades, la reproducibilidad del
producto, el interés público en la continuidad del mejoramiento y la vinculación de la
producción con la satisfacción de necesidades fundamentales, que podían arriesgarse por eventuales consecuencias monopólicas en el caso de protección por patentes,
entre otros 2. Por ello, el DOV protege las
variedades vegetales pero se distancia
sensiblemente del sistema de patentes
en aspectos centrales, como la restricción de la protección exclusiva al material
de reproducción, la situación del agricultor
como usuario del material de reproducción
reservado de su propia cosecha, y la posibilidad de los fitomejoradores de utilizar
la variedad protegida para obtener nuevas
variedades. Luego, como diremos, sobre este esquema originario se ofrecerán
alternativas que se acercan más al derecho de patentes, y contemporáneamente
se planteará la posibilidad de patentar las
variedades, con respuesta positiva en algunos países, como es el caso de EE UU de
América, que además lo promociona en los
tratados de libre comercio (TLC). El dominio de la tecnología de ADN recombinante
y la generalización de su utilización para
transferir genes que otorgan calidades adicionales a las variedades vegetales, introdujo nuevas alternativas en la configuración de derechos intelectuales en el ámbito
de las innovaciones vegetales, dando lugar
al complejo y aún no totalmente resuelto
problema de los derechos de propiedad intelectual sobre organismos genéticamente
modificados. El patentamiento de genes y
en general de las “invenciones biotecnológicas”, de por sí plantea interrogantes
aun subsistentes acerca de la conveniencia e idoneidad de la aplicación del sistema
general de patentes, y los conflictos que2	Vignoli,G, Aspetti giuridici delle
attivitá genetiche in agricoltura, Giuffré, Milano, 1986,
pags.118 y 119 , y, asimismo, pags.23 y siguientes.analizaremos revelan que la respuesta está
lejos de ser unívoca y satisfactoria3. Luego
su incorporación en variedades vegetales,
caracterizadas a partir de allí precisamente
como “variedades vegetales transgénicas”,
agrega el problema de la convivencia, armonización o absorción con el sistema de
derechos del obtentor.
Actualmente las reglas generales
en la materia a nivel internacional residen
en el mencionado ADPIC o TRIP, más propiamente en su art. 27. Esta norma, en primer lugar y como principio general, en su
apartado 1 reconoce la patentabilidad de
todas las invenciones, sean de productos
o de procedimientos, “en todos los campos de la tecnología” , siempre que sean
nuevas, entrañen una actividad inventiva y
sean susceptibles de aplicación industrial,
lo que implica superar todas las objeciones
a su aplicación en el campo de la biotecnología. Luego , en el apartado 2 b), prevé
que los Miembros podrán excluir de la patentabilidad a “las plantas y los animales
excepto los microorganismos, y los procedimientos esencialmente biológicos para la
producción de plantas o animales, que no
sean procedimientos no biológicos o microbiológicos. Sin embargo, los Miembros
otorgarán protección a todas las obtenciones vegetales mediante patentes, mediante un sistema eficaz sui generis o mediante
una combinación de aquéllas y éste”.
Para el cumplimiento del compromiso del último párrafo, el D.O.V. constituye un sistema “sui generis” alternativo
al de patentes para la protección de obtenciones vegetales. A nivel internacional fue
consagrado por el Convenio Internacional
para la Protección de las Obtenciones Vegetales de 1961 , con la creación de la respectiva Unión (UPOV), adoptándose luego
dos versiones, las del Acta de 1978 y la de
1991 . Diferenciándose del derecho de pa-3	Bergel, Salvador Darío, Las patentes
biotecnológicas frente al sistema general de la propiedad
industrial, Rev. Jurídica LA LEY, Bs.As.,2/11/2009. En
este reciente trabajo, el autor somete desde una perspectiva crítica a riguroso examen la concurrencia de los
requisitos objetivos de patentabilidad en biotecnología ,
como así también la condición de divulgación suficiente
y repetibilidad de la invención , el ámbito de protección
y el agotamiento de los derechos acordados, concluyendo
en que debería conformarse un régimen jurídico propio en
materia de creaciones biotenológicas, como en su momento se elaboró para los obtentores vegetales.tentes, en ambas versiones la innovación
protegida es una variedad vegetal caracterizada por su entero genoma que cumpla
con las condiciones de novedad, distinción,
homogeneidad y estabilidad. Pero la exclusividad de la explotación de la innovación protegida se restringe a su material de
reproducción, no alcanza a toda la planta
ni a sus productos . Esta característica es
sumamente trascendente frente a la más
amplia exclusividad conferida por el derecho de patente, pues implica que el titular
del D.O.V. no puede imponer condiciones
sobre el producto de la cosecha, que es
libremente disponible por el agricultor sin
precisar autorización de aquél. De la restricción de la exclusividad al material de
reproducción o propagación , también resulta que el sistema del derecho del obtentor no protege el germoplasma en cuanto
tal, de modo que los derechos del obtentor no confieren derechos específicos con
respecto a ciertos genes o combinación de
genes, lo que permite el uso de la variedad con el propósito de investigación y fitomejoramiento, incluyendo su utilización
para la creación de una nueva variedad;
la particularidad se expresa en la vigencia
de la “exención del fitomejorador”4 Aunque
mantienen estos núcleos comunes, las versiones de 1978 y 1991 se distancian luego
, mostrando en primer lugar diferencias
en cuanto al alcance de la exclusividad reconocida al obtentor sobre el material de
reproducción, ya que en la primera, más
coincidente con la concepción original, se
limita a su producción o reproducción con
destino a su comercialización “en calidad
de tal”, mientras la más reciente extiende la exclusividad a todo uso del material
de reproducción, lo que según veremos
constituye un aspecto central de los conflictos en curso. En cuanto a la “exención
del fitomejorador”, resulta atemperada en
la versión de 1991 con la introducción del
concepto de “variedades esencialmente
derivadas”.
Las excepciones optativas a la patentabilidad no alcanzan, como
surge del texto del art. 27,3 del ADPIC, a4	Correa, Carlos, Patentabilidad de
materiales vegetales y el Convenio de UPOV 1991, en
Banchero, Carlos B., La difusión de los cultivos transgénicos en la Argentina , Editorial Facultad Agronomia,
Universidad de Buenos Aires,2003, pag.43pág. 5Ambiente y
Recursos Naturalespág. 6los microorganismos ni a los procedimientos no biológicos o microbiológicos para la
producción de animales o vegetales. Compromete así la patentabilidad de las invenciones biotecnológicas desarrolladas sobre
la base de técnicas de ingeniería genética,
pudiendo incluir el patentamiento de genes
o secuencias de genes. Este es el ámbito
de las denominadas “patentes biotecnológicas”, nueva figura que en las legislaciones nacionales se rige, en principio, por las
normas generales sobre patentes, sin perjuicio de las adaptaciones o actualizaciones
de leyes, reglamentaciones o directivas
técnicas de los órganos de aplicación. La
Unión Europea, aunque siempre en el cuadro de las normas generales de patentes,
ha dictado una de las pocas normativas específicas del derecho comparado, la Directiva 98/44/CE relativa a la protección jurídica de las invenciones biotecnológicas.
La Directiva presenta especial
interés, pues además de ser una normativa específica de patentes biotecnológicas que asume y da respuesta a varias de
las cuestiones que se plantearon en torno
a estos patentamientos, más allá de que
puedan o no compartirse, se vincula directamente con el conflicto MONSANTO/
ARGENTINA. Entre las cuestiones abordadas interesa destacar la definición de invenciones biotecnológicas patentables, la
solución adoptada para la utilización del
producto de la cosecha para reproducción
por el agricultor relacionada directamente
con el régimen de derecho del obtentor sobre variedades vegetales, y el alcance de
la protección cuando el producto patentado se incorpore a una materia , cuestión
ésta que constituye el meollo de aquella.
La definición de invención biotecnológica
patentable tiene ante todo sustento en lo
que la norma entiende por “materia biológica”, esto es, la materia que contenga información genética autorreproducible o reproducible en un sistema biológico , y por
“procedimiento microbiológico”: cualquier
procedimiento que utilice una materia microbiológica, que incluya una intervención
sobre la misma o que produzca una materia microbiológica , aclarando luego que un
procedimiento de obtención de vegetales
o animales es esencialmente biológico si
consiste integramente en fenómenos natu-rales como los de cruce o la selección , y
remitiendo en cuanto al concepto de variedad vegetal al correspondiente Reglamento (CE 2100/94). Luego de aclarar estos
terminos (art. 3) define como patentables
las invenciones que tengan por objeto un
producto que esté compuesto o que contenga materia biológica o un procedimiento
mediante el cual se produzca, transforme
o utilice la materia biológica, determinando que también podrá ser objeto de una
invención la materia biológica aislada de su
entorno natural o producida por medio de
un procedimiento técnico aun cuando exista anteriormente en estado natural , lo que
significa admitir la discutida procedencia
del patentamiento de un gen con una función definida cumpliendo el solo requisito
de haber sido aislado 5 .
En cuanto a la utilización de
semillas por el agricultor y al alcance de la
protección , es preciso ante todo tener en
cuenta que como regla general los artículos
8 y 9 establecen que la protección patentaria de una materia biológica que por el
hecho de la invención posea propiedades
determinadas se extenderá a cualquier
materia biológica obtenida a partir de la
misma por reproducción o multiplicación y
que posea esas mismas propiedades, criterio que se extiende a las patentes de procedimiento, y , asimismo, que la protección
conferida por una patente a un producto
que contenga información genética o que
consista en información genética se extenderá a toda materia a la que se incorpore el
producto y en la que se contenga y ejerza
su función la información genética.
Pese a las consecuencias que
normalmente se derivarían de estas normas, la Directiva contempla la situación del
agricultor y admite el uso de semilla propia, normalmente excluído en un sistema
de patentes. En efecto, el art. 11 dispone
al respecto que no obstante lo dispuesto
en los art. 8 y 9 la venta, o cualquier otra
forma de comercialización, de material de
reproducción vegetal por el titular de la patente , o con su consentimiento, a un agricultor, a efectos de explotación agrícola,5	Correa, C “Patentabilidad de materiales vegetales y el Convenio de la UPOV 1991”, en Banchero, Carlos B.(coordinador) La difusión de los cultivos
transgénicos en la Argentina , Ed. Facultad AgronomiaUBA,Buenos Aires,2003,27implicará el derecho de este último a utilizar el producto de su cosecha para reproducción o ulterior multiplicación realizada
por él mismo en su propia explotación . En
los considerandos de la Directiva se explica que era necesario prever una primera
excepción a los derechos del titular de la
patente autorizando al agricultor a utilizar
el producto de su cosecha para la nueva
siembra, sujetándola al alcance y modalidad del Reglamento (CE) nº 2100/94 sobre protección de obtenciones vegetales,
que no le impone límites cuantitativos a
la reutilización y contempla la forma de
retribución, exceptuando a los pequeños
agricultores . Esta norma , relevante en
los cultivos transgénicos, soluciona precisamente el supuesto de coexistencia de
sistemas de protección cuando se trata de
una variedad protegida por derecho de obtentor que a la vez incorpora un material
patentado como invención biotecnológica,
aunque no se limita a ese supuesto, sino
que como reza la norma incluye todos los
supuestos en los que un material de reproducción vendido o comercializado de cualquier forma a un agricultor tuviera protección patentaria por aplicación de los arts.
8 y 9 . Constituye una notable alteración
del sistema general de patentes, manifestación de la particularidad de los inventos a
que refiere este régimen específico.
La otra cuestión de interés
es la del alcance de la protección conferida por una patente a un producto cuando
la norma dispone que se extiende a toda
materia a la que se incorpore el producto.
No se trata solamente de los materiales de
reproducción ni de la posibilidad de uso del
obtenido en la cosecha producida a partir del producto patentado o del material
que lo incorpore, sino de todos los casos
en que una materia “contenga” el producto patentado, como puede ser el caso del
grano destinado a materia prima industrial
o a consumo que lo contenga , o incluso
los subproductos de esos granos , como
, precisamente, el caso de las harinas de
soja que contengan el producto patentado, o sea el gen de las sojas transgénicas .
Si, de acuerdo a la regla que referimos, la
protección por una patente a un producto
consista en información genética se extien-de a toda materia a la que se incorpore
el producto, cabe preguntarse si la protección actúa en todos los casos en que una
materia contenga el producto patentado o
bien determinar hasta donde se proyecta
la extensión de la protección conferida por
la presencia del producto en otra materia.
La Directiva contempla la cuestión, y la resolución que adopta tiene que ver con el
rol o la función que cumple la información
genética del producto en la materia que lo
contiene. Efectivamente, es lo que resulta
de la última frase del art. 9 de la Directiva,
cuando luego de consagrar la extensión de
la protección a toda la materia a la que se
incorpore, agrega, “y en la que se contenga y ejerza su función la información genética”. Es decir, la protección subsistirá, y
por lo tanto el titular podrá continuar ejerciendo los derechos derivados de su exclusividad, si en la materia a la se incorporó el
producto está contenida la información genética y ejerce su función de acuerdo a la
patente. La interpretación y aplicación de
esta condición es una cuestión central en
el conflicto MONSANTO/ARGENTINA, donde se invoca el derecho de patentes sobre
el gen de resistencia a herbicida presente
en las harinas de soja de origen argentina
que se importan en Europa.
3.- Los conflictos locales, hemos dicho, comienzan cuanto la industria
semillera pretende limitar y hacer oneroso el uso de semilla propia por los agricultores, que hasta el momento era pacífico
bajo la vigencia de normas que seguían las
líneas originales del Derecho de Obtentor.
Coincidió con la introducción y enorme expansión de los cultivos de soja transgénica en la década de los ‘90 , y las acciones
consistieron , por un lado, en impulsar la
modificación de las legislaciones nacionales de semillas para alinearlas a las reglas
de la versión de 1991 del Convenio UPOV,
actuando sobre los gobiernos, y por otro,
lograr el pago de remuneraciones por el
uso de semilla reservada a partir de acuerdos con multiplicadores , distribuidores o
acopiadores, o bien imponerlas como condiciones de venta, bajo una modalidad que
generaron las compañías semilleras en Argentina denominándola de “regalía extendida”, no obstante la incompatibilidad con
el régimen vigentepág. 7Ambiente y
Recursos Naturalespág. 8Se comprende porqué las compañías pretenden ese cambio en la legislación, ya que si bien como arriba dijimos en
ambas versiones del Convenio UPOV el obtentor tiene la exclusividad de explotación
del material de reproducción, en el Acta de
1991 el ámbito de exclusividad es mucho
más amplio pues, a diferencia de la versión
de 1978 , no se restringe a su explotación,
producción, uso y disposición, con fines comerciales o para su comercialización, sino
que alcanza toda utilización prescindiendo de su finalidad. Ello es así ya que el
art. 5 de UPOV’78 declara que el derecho
concedido al obtentor tendrá como efecto
someter a su autorización previa :la producción con fines comerciales, la puesta en
venta, la comercialización ,del material de
reproducción o de multiplicación vegetativa, en su calidad de tal , de la variedad ;
en cambio, el ACTA de 1991, en su art. 14,
omitiendo ya la finalidad de comerciarlo,
establece muy ampliamente que se requerirá la autorización del obtentor para realizar respecto del material de reproducción o
de multiplicación los actos de producción o
reproducción (multiplicación), preparación
a los fines de la reproducción o de la multiplicación, la oferta en venta, la venta o
cualquier otra forma de comercialización,
la exportación, la importación, la posesión
para cualquiera de los fines mencionados
anteriormente, agregando que el obtentor
podrá subordinar su autorización a condiciones y limitaciones .
La diferencia en relación al uso de su
propia semilla por el agricultor es notoria.
Mientras en el sistema originario que prosigue con la version de UPOV’78 el material de reproducción, o “semilla”, obtenido
de su propia cosecha puede ser libremente utilizado por el agricultor para su nueva
siembra , ya que es evidente que es una
utilización sin finalidad de comerciarlo “en
su calidad de tal” , y por lo tanto no es
un acto alcanzado por la exclusividad del
obtentor, en el sistema de UPOV’91, con
su amplitud y la omisión de la finalidad de
comercialización, la utilización en la nueva
siembra puede, en principio, ser considerado como un acto incluido en la exclusividad
del obtentor, sujeto a su autorización, con
sus limitaciones y condiciones, salvo cuando la legislación haya previsto la facultativay restrictiva “excepción del agricultor” , y
en la medida otorgada 6 .
Obviamente la adopción de
esta última versión del D.O.V. resulta más
ventajosa para los intereses de las compañías semilleras, ya que les permite limitar
y condicionar el uso de semilla propia por
los agricultores y legitima las rentas permanentes por imposición de remuneraciones o “regalías”. En Argentina sus pretensiones de reforma legislativa tuvieron eco
en muchos funcionarios, y fue así que se
presentaron sucesivos proyectos de leyes
que con diversas características y modalidades tenían en común adoptar las reglas
de UPOV’91, derogando la legislación actual que adscribe a las de UPOV’787. No
obstante, los intentos de reforma no tuvieron éxito hasta la fecha. Tampoco, salvo
algunas reglamentaciones, lo han logrado
en los demás países sudamericanos afectados.
Alternativamente los semilleros
continúan en el empeño de cobrar por el
uso de la semilla reservada por el agricultor para su siembre, implementando en el
caso Argentino la referida “regalía extendida”. Parten de sostener la posibilidad de
derogar por acuerdo privado las normas
vigentes sobre utilización de semilla por el
agricultor8. Las compañías semilleras, y en
particular Monsanto, publicaron inicialmen-6	Sobre el derecho del obtentor y el
agricultor, las fuentes internacionales , como así también
la legislación argentina y comparada, remito a Casella, A.
“Los derechos del obtentor y del agricultor: la cuestión
en Argentina a la luz de los convenios internacionales y
del derecho comparado”, en IV Encuentro de Colegios
de Abogados sobre temas de lDerecho Agrario-Rosario,
2002, pag. 190 ; también incluído en Patentamiento y
regalías en semillas-Un pais que resigna soberanía, publicación de Federación Agraria Argentina, Rosario, 2005,
pag.68 y ss.7	Los diversos proyectos son reseñados
y analizados en Casella, A. “Regalía Individual y Regalía
Global:perspectivas de reformas al régimen de propiedad
intelectual sobre variedades vegetales”, al que remito, en
“Patentamiento y regalías en semillas-Un país que resigna
soberanía”, publicado por Federación Agraria Argentina,
Rosario, 2005,pag. 144 y ss El libro referido contiene
la reseña y documentos de la acción de la organización
mencionada en contra de la modificación de la legislación
de semillas, el patentamiento y el cobro de regalías por
uso de semilla propia..8	Se trata , fundamentalmente, del
art. 27 de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas
n.20.247, que dispone que “no lesiona el derecho de propiedad sobre un cultivar..quien reserva y siembra semilla
para su propio uso..”. Concuerda la norma con la ley
24.376 de aprobación del Convenio UPOV de 1978.te avisos en diarios de gran difusión con
“ofertas de licenciamiento” que establecían las modalidades de reserva de semillas propias y el pago correspondiente, con
el evidente error de pretender “licenciar”
un uso no comprendido en su exclusividad,
es decir el de sembrar la semilla obtenida
de la cosecha por el agricultor. Luego fue
cambiando y las ofertas públicas establecían modalidades de “comercialización”,
que llevaban a iguales condiciones. También recurren a contratos de adhesión que
se suponen aceptados al abrir la bolsa y
utilizar la semilla, o simplemente a leyendas estampadas en las facturas de venta.
Solamente a partir de una situación monopólica o al acuerdo concertado entre pocas
compañías que concentran la producción
de semilla puede pretender imponerse el
sistema. Lo cierto es que no se trata de
auténticos convenios sino de imposición
encubierta de condiciones sobre el uso de
semilla propia a los agricultores que los obtentores y licenciatarios no están legitimados para establecer pues se trata de una
utilización que está fuera de su exclusividad. La viabilidad de la alteración por esta
vía del sistema de propiedad intelectual
sobre variedades vegetales es en consecuencia cuestionable, como lo es también
la validez de las cláusulas predispuestas
e, incluso, la existencia de la vinculación
contractual. Los agricultores se resisten en
general a formular las declaraciones juradas de semilla reservada que se les intima
esgrimiendo la vigencia de este sistema
privado, como así también a efectuar los
pagos de “regalías” requeridos, y las compañías semilleras han montado verdaderas
organizaciones profesionales dedicadas a
4.- Ese conflicto “local” sobre
uso de semillas propia tuvo también como
actor principal a MONSANTO, introductor
del gen de resistencia a glifosato utilizado
en las variedades de soja RR, que actuó
junto o detrás de las demás compañías semilleras y sus asociaciones . Su expectativa, obviamente, era percibir gran parte de
las “regalías” que se pretendían cobrar a
los agricultores por el uso de su propia semilla, a partir de las reformas legislativas
impulsadas. Pero al no lograrlo en el año2004 anunció públicamente su propuesta
de cobrar una retribución por toneladas exportadas de granos de soja y subproductos, ofreciendo en tal caso eximir de pago
de licencias a los obtentores y semilleros,
pese a que no patentó el gen en Argentina, pero advirtiendo al mismo tiempo que
de no llegar a esa solución iniciaría demandas ante los países importadores , en
base a las patentes vigentes en los mismos
. Como se sabe, el derecho de exclusiva
determina que también la importación del
invento patentado está sujeto a la autorización del titular de la patente.
Monsanto concreta su amenaza iniciando demandas de cesación e indemnización en varios países europeos en
2005 (Dinamarca, Países Bajos, España,
Inglaterra),por infracción a las patentes sobre el gen resistente a glifosato vigentes en
esos países. El primer paso fue interdictar
embarques de harina de soja provenientes de Argentina, utilizando las atribuciones conferidas a las autoridades aduaneras por el Reglamento (CE) n. 1383/2003,
relativo a la intervención en los casos de
mercancías sospechosas de vulnerar determinados derechos de propiedad intelectual, y luego inició las demandas. En ellas,
resumidamente, alega que la importación
de los subproductos de soja de los embarques interdictados viola los derechos derivados de las patentes vigentes en el país
sobre genes de resistencia a glifosato o
células modificadas resistentes a glifosato,
contenidos en la mercadería importada, y
exige el pago de una indemnización. Las
demandas judiciales están dirigidas contra
las empresas importadoras de subproductos de soja proveniente de Argentina, que
a su vez ingresa en los procesos como tercero interesado.
Si bien no es el argumento
central de la defensa, es preciso tener en
cuenta como presupuesto para comprender acabadamente el litigio, el relativo a la
introducción y difusión de la soja transgénica en Argentina, la omisión de patentar
el gen que otorga la resistencia al glifosato
por parte de Monsanto, y también la inacción y falta de utilización de los medios
de tutela a sus derechos ofrecidos por el
ordenamiento nacional. En efecto, como
estrategia inicial para la venta de semi-pág. 9Ambiente y
Recursos Naturalespág. 10llas y de su herbicida Round Ready, cuyo
componente principal es el glifosato, Monsanto por acuerdos con terceras compañías introdujo sus productos transgénicos
en el país, sin patentar el gen utilizado, y
cuando pretendió patentarlo no pudo hacerlo por haber sido liberado. De modo que
el gen RR ha estado y está en el domino
público en Argentina, por lo que pudo ser
libremente utilizado por las empresas semilleras en el desarrollo de sus variedades
de soja transgénica sin necesidad de autorización de Monsanto y sin obligación de
efectuar pagos en compensación9. Aún así,
Monsanto percibe regalías de empresas semilleras que le han reconocido la titularidad
de la patente en acuerdos privados10. Merece subrayarse esta situación, pues siendo así Monsanto no tenía, ni tiene, derecho
a exigir pagos por la utilización del gen ni
a restringir el uso de semilla propia por los
Pero el eje principal de la defensa y la controversia es la negativa de que el
derecho de patente sobre el gen se extienda a la importación de la harina de soja. La
controversia se relaciona con el alcance de
la exclusividad cuando el producto patentado que contenga información genética se
incorpora a otra materia, es decir la hipótesis que vimos en los artículos 8 y 9 de la
Directiva 98/44/CE . El argumento de rechazo argentino se funda en el criterio que
establece la parte final del artículo 9 de la
Directiva, y en forma similar las legislaciones nacionales, esto es, que la extensión
de la protección de la patente del producto
que contenga información genética a toda
la materia a la que se incorpore requiere
que en ella “se contenga y ejerza su función la información genética” . Es cuestionable que la condición se cumpla en este
caso en que se invoca la presencia del gen
patentado en la harina de soja importada.
El cuestionamiento tiene también en cuenta que , más allá de que las9	Correa,C “Monsanto vs.Argentina”,
en Le Monde diplomatique/el Dipló/Abril 2006, pag.4
y5 . Al respecto, también Trigo y ots, op. cit. pag. 119,
coinciden expresando:”Por ende, no existieron, en ningún
momento, las condiciones para que la empresa de origen
(Monsanto),pudiese cobrar el ‘technology fee’, ni restringir el uso de la semilla del propio agricultor, como sí
ocurre en los EEUU”.10	Correa, C “Monsanto vs. Argentina”,
loc.cit. pag. 5; Trigo y otros, op.cit. ,119.pericias determinen o no la existencia del
gen patentado en las harinas interdictadas,
luego del proceso de producción de la harina de soja, que es lograda sometiendo a
las semillas crudas a condiciones extremas , difícilmente puedan subsistir células
vegetales con vida como para contener
información genética. De cualquier modo,
aunque así no fuera, la función que requiere el art. 9 de la Directiva 98/44 no se verifica en la harina de soja. Efectivamente,
la función de la información genética del
producto patentado, el gen RR, es otorgar
resistencia al glifosato a las plantas de soja
durante la siembra y desarrollo; si la planta
de soja ha sido genéticamente modificada
por incluir el gen patentado, resiste a este
herbicida, que de otro modo mataría la
planta, lo que facilita al agricultor el control
de las malezas. De modo que es en vida
de la planta cuando cumple su función la
información genética contenida en el producto patentado, el gen RR. Las harinas de
soja no pueden ser utilizadas con fines de
cultivo, y ni siquiera es hipotetizable aislar
el gen allí contenido para su utilización. En
definitiva, el gen patentado no cumple ni
podría cumplir su función en la harina de
soja, que necesariamente debe ser cumplida en una planta viva o en una célula
vegetal viva y requiere que en la semilla de
soja exista un genoma completo y funcional. No se cumpliría entonces la condición
para extender la protección patentaria a
las harinas interdictadas11.
El primer respaldo a su posición lo
obtuvo Argentina en la respuesta de fecha
9 de agosto de 2006 que la Dirección de
Mercado Interior y Servicios de la Comisión
Europea le hizo llegar al Embajador Argentino ante la Unión Europea, quien había11	Los demandados agregan razones
vinculadas con la inutilidad del producto patentado en las
harinas importadas. Alguno de ellos a partir de las afirmaciones del propio demandante que señala en su presentación que la ventaja y el efecto tecnológico de las semillas
de soja RR está limitado al cultivo , ya que en cuanto al
valor alimenticio es idéntico al de la semilla convencional ; esta consideración, que por otra parte es pública y
reiteradamente sostenida ante los cuestionamientos al
uso de transgénicos en alimentación, descarta que a los
exportadores e importadores le signifique ventaja alguna
la presencia del gen patentado en las semillas de soja
sembradas en Argentina y más precisamente en las harinas
de soja. Por el contrario, agregan , la desconfianza del
consumidor europeo y las normas para el consumo en los
países de destino hace que , si fuera posible, los importadores eligirían importar semillas y harina de soja libre de
transgénicos.informado la situación y la interpretación
sostenida por los importadores y Argentina. La respuesta coincide con las razones
esgrimidas para el rechazo de las demandas, opinando, textualmente, que “no es
suficiente que la información genética se
haya incorporado en el producto y que esté
siempre presente en el mismo, sino que
además es necesario que esta información
genética ejerza su función. Así, pues, el alcance de la protección no depende de la
utilización del producto patentado, sino del
hecho de que en la utilización del mismo,
la información genética que lleva incorporada sea igualmente utilizada. En otros
términos, el producto patentado vendría
explotado en virtud de la función específica
aportada por la información genética descrita en la patente. Por consiguiente – finaliza - , la protección de la patente no puede
extenderse a los productos derivados en
los cuales la información genética es residual y no ejerce ya su función génica”.
En el año 2007 se dictaron
dos sentencias favorables a la postura argentina, en Inglaterra en el caso MONSANTO TECHNOLOGY LLC/CARGILL INTERNATIONAL S.A., y en España en MONSANTO
TECHNOLOGY LLC contra SESOSTRIS SAE.
La sentencia española fué dictada el 27 de
julio de ese año por el Juez a cargo del
Juzgado Mercantil n. 6 de Madrid, D. Javier
Garcia Marrero. La misma aborda exhaustivamente los aspectos de hecho y derecho
de la contienda, de los que podemos anotar
ahora solamente los que nos parecen más
trascendentes. En primer lugar determina
la reivindicación que la actora considera
infringida por la demandada, quien importa harina de soja procedente de Argentina
que contiene la secuencia de ADN patentada. La reivindicación es, sintéticamente,
enunciada como una secuencia de ADN
aislado que codifica una enzima que tiene
como principal utilidad favorecer la tolerancia al herbicida glifosato, permitiendo usar
ese herbicida en las plantas que incorporan
la secuencia genética, sin que resulten por
ello dañadas . Caracterizándola como “patente biotecnológica”, descarta en principio
que la infracción pueda sustentarse en la
importación de harina de soja, no incluida
en la reivindicación. Sin embargo inmediatamente advierte que la infracción sí se ha-bría producido si se verificara el supuesto
del art. 50.4 de la Ley de Patentes española, que es transcripción literal del referido
art. 9 de la Directiva 98/44/CE, que prevé
la extensión de la protección a la materia
que incorpora al producto patentado y en
la que contenga y ejerza su función genética. Partiendo de aceptar que la harina de
soja importada contiene la secuencia de
ADN patentada, el fallo discurre en torno
a la cuestión fundamental relativa al “alcance” de las patentes biotecnológicas: si
la extensión implica una aplicación de la
protección de las patentes biotecnológicas,
se entiende que en relación al derecho general de patentes, y qué debe entenderse
por “función” de la información genética en
la materia que la incorpora. Monsanto, da
cuenta el fundamento del fallo, sostuvo la
tesis de la ampliación y que la “función”
exigida para extender la protección a la
materia a la que es incorporada no tiene
por qué ser la función “eficaz y activa” de la
secuencia patentada. Es decir, que es suficiente la mera incorporación, la presencia
del material genético patentado, que pudo
haber cumplido antes la función eficaz o
pueda hacerlo posteriormente. El Juez rechaza esta interpretación acudiendo, como
primer argumento, al imperativo de interpretación restrictiva de la legislación de
patentes, que en tanto crea un monopolio
legal constituye una excepción al principio
de libertad de empresa. Acude luego al
Considerando 23) de la Directiva que aclara que “una mera secuencia de ADN, sin
indicación de función biológica alguna, no
contiene enseñanzas de carácter técnico;
que, por consiguiente, no constituye una
invención patentable”, de donde deriva que
la invención no consiste en la secuencia de
ADN , sino en la función que desempeña.
Además de que la pericia demuestra que
por el proceso que se utiliza para la obtención de la harina el material genético está
degradado en su casi totalidad, en relación
a la función del gen patentado en la harina de soja el perito señala que el mismo
no aporta ningún valor añadido a la harina,
ya que la resistencia al herbicida glifosato
es una característica valiosa para la planta
mientras se desarrolla. En definitiva, con
esos antecedentes y considerando especialmente relevante que se acredite que laAmbiente y
Recursos Naturalespág. 12información genética incorporada a la nueva materia siga ejerciendo su función, desestima la demanda.
En el año 2008 fue planteada ante el Tribunal de Justicia Europeo una
petición de decisión prejudicial, publicada
en el Diario Oficial de la Unión Europea del
6 de diciembre de ese año, dentro del caso
MONSANTO TECHNOLOGY LLC/CEFETRA,
proveniente de los Países Bajos. Son cuatro las cuestiones sometidas al Tribunal de
Justicia vinculadas con la resolución de la
causa, pero en este trabajo interesa destacar la primera relativa al alcance de la protección en “patentes biotecnológicas”, propuesta en los siguientes términos : ¿Debe
interpretarse el artículo 9 de la Directiva
98/44/CE del Parlamento Europeo y del
Consejo, de 6 de julio de 1998, relativa a la
protección jurídica de las invenciones biotecnológicas , en el sentido de que la protección conferida en dicho artículo puede
invocarse también en una situación como
la que se da en el presente asunto, en el
que el producto ( la secuencia de ADN) forma parte de una materia ( harina de soja)
importada en la Unión Europea y no ejerce
su función en el momento en que se produce la supuesta infracción, pero sí la ejerció ( en la planta de soja) o posiblemente
podría volver a ejercerla después de haber
sido asilado de dicha materia y ser introducido en la célula de un organismo? .
El 9 de marzo de 2010 presentó sus
conclusiones el Abogado General Sr. Paolo
Mengozzi, y en cuanto a esa cuestión nuevamente se expide negativamente, aunque
aborda el problema en forma parcialmente
distinta al fallo español, a la vez que agrega nuevos y enriquecedores elementos de
interpretación. Evalúa inicialmente la interpretación circunscripta al tiempo verbal utilizado en el art. 9 de la Directiva, al
determinar que solo concede la protección
si la información genética “ejerce su función”, de donde resulta que en su aplicación cada uno de los momentos debe ser
considerado en forma independiente. De
tal modo, solo el ejercicio “presente” de la
función hace aplicable la disposición citada,
y en una situación en que la función no se
ejerce no puede existir infracción a la norma, aunque naturalmente en el momento
en que la secuencia comenzara de nuevo aejercer su función, la protección volvería a
Sin perjuicio de ello, considera que
la cuestión se aborda así en términos restrictivos, sin responder exhaustivamente
la cuestión. Recuerda que Monsanto alegó
que la protección de la patente que invoca
no se deriva del art. 9 sino de la protección
“tradicional” que, con arreglo al derecho
ordinario de patentes y a la propia Directiva, debe reconocer a la secuencia genética
en cuanto tal. En cuanto a ello, opina que
el art. 9 parte del presupuesto de que el
ADN es protegido en cuanto tal y constituye una ampliación de la protección de la
patente, pero con la condición de que ejerza su función. Considera, concretamente,
que según el texto y la finalidad de la Directiva , una secuencia genética debe considerarse protegida, en cuanto producto en
sí mismo, únicamente si ejerce la función
para la que ha sido patentada, estimando
que la Directiva admite una interpretación
según la cual la protección conferida a la
secuencia genética es una protección “vinculada al objetivo”(“purpose-bound”), y lo
fundamenta en numerosos elementos ligados al sistema de patentes biotecnológicas
que por su profundidad no puedo obviar.
El primer argumento respaldando
esa interpretación, es que diversas disposiciones de la Directiva ponen de manifiesto
la necesidad de indicar la función específica que la secuencia desempeña para poder
obtener una patente relativa a la misma.
También, agrega más adelante, puede razonarse que siguiendo la tesis de Monsanto
el art. 9 perdería su efecto útil en cuanto
disposición de ampliación de la protección
de patente, pues si la secuencia disfrutase de protección en cuanto tal aunque no
ejerciera su función , no se advierte por
qué motivo la norma debería supeditar la
ampliación al ejercicio de una función por
la secuencia. Además, y esta apreciación
ayuda significativamente a avanzar en torno a la delimitación del alcance de las patentes biotecnológicas, la gran importancia
reconocida por la Directiva a la “función”
que una secuencia genética ejerce persigue permitir una distinción entre el “descubrimiento” y la “invención”, pues la identificación de una secuencia genética sin que
se indique su función constituye un merodescubrimiento; al contrario la indicación
de la función que desempeña la secuencia
la transforma en una invención .
Pero seguramente el argumento que
por último merece destacarse sobre todos,
en cuanto devela el dilema que envuelve el
alcance que pretende otorgarse al derecho
de propiedad intelectual en organismos genéticamente modificados , es que seguir
la interpretación sostenida por Monsanto
llevaría a reconocer una protección excesivamente amplia al punto que no sería
posible determinar hasta qué momento y
en qué punto de la cadena alimentaria y
de los productos derivados pueden detectarse aún restos del ADN originario de la
planta genéticamente modificada : la mera
presencia de la secuencia, sin cumplir ya
función alguna , sometería un número indeterminado de productos derivados al
control de quien ha patentado la secuencia
genética de una planta. Se podría entonces
razonar, como sostuvo el gobierno argentino, que si en el estómago de un bovino se
encontrasen restos de la secuencia, como
resultado de la alimentación del animal con
productos derivados de la planta genéticamente modificada, también la importación
de dicho bovino podría ser considerada una
vulneración del derecho del titular de la patente.
Su conclusión es contundente: proponer al Tribunal de Justicia que responda
“declarando que, en el sistema de la Directiva, la protección concedida a una patente
relativa a una secuencia genética se limita
a las situaciones en que la información genética ejerce efectivamente las funciones
descritas en la patente. Esta conclusión es
válida tanto para la protección de la secuencia en cuanto tal como para la protección de la materia en que dicha secuencia
está contenida”.
Hasta hoy el Tribunal de Justicia
no se ha expedido. Como hace notar el dictamen, el hecho de que la sociedad Monsanto limite las acciones judiciales a los
productos procedentes de Argentina constituye una mera decisión comercial, pues si
el Tribunal de Justicia le diera razón nada
le impediría invocar derechos análogos sobre la harina procedente de otros países.
Por lo tanto, su interpretación se aplicará
con carácter general, en todos los casos enque se haya importado en el territorio de
la Unión Europea un producto derivado de
la transformación de una planta genéticamente modificada sobre la cual existe una
patente válida . Lo que indica tanto la trascendencia del fallo como el carácter global
del conflicto, aunque hoy se manifieste en
litigios que afectan solamente a los productos de un país.
5.-Aunque he caracterizado
estos casos alternativamente como “locales” y “globales” en relación a problemas
de propiedad intelectual, se advierte fácilmente que responden a una matriz común,
esto es, la profundización que a partir de
la presión de las potencias y empresas que
dominan la biotecnología y su rentable negocio se pretende dar a los derechos de
propiedad intelectual sobre innovaciones
biotecnológicas, entendidas tanto en sentido tradicional como moderno. En realidad esta distinción se ha esfumado y así
se refleja en las controversias relatadas. En
efecto, si bien la cuestión atinente a las variedades vegetales y los derechos del agricultor a la utilización de la “semilla propia”
aparece como más vinculada al régimen de
derechos del obtentor sobre innovaciones
vegetales de biotecnología tradicional, es
fácilmente verificable que la fuerte embestida para restringirlo o eliminarlo es contemporánea a la introducción de cultivos
transgénicos logrados por la biotecnología
moderna y a la consecuente consolidación
del esquema productivo y económico que
se desenvuelve en torno a ellos. De hecho
al aprobarse el Convenio original de UPOV
en 1961 no se tenía en miras el impacto de
la tecnología de ADN recombinante en la
producción agraria ni estaba aun vigente la
concentración de empresas de base biotecnológica e integrantes también de la industria química. Ni siquiera resultan factores
subyacentes a la versión de 1978, aunque
sí ya pesaron en la de 1991, lo que explica
su acercamiento al sistema de patentes. Al
imponerse ese nuevo modelo agrícola en
el que la producción depende de la disposición de “paquetes tecnológicos” que integran como elemento principal las variedades transgénicas ( semillas, herbicidas,
sistemas culturales) 12 ,especialmente en12	Se alude como “paquete tecnológico”
, tanto en el lenguaje técnico como en las promociones depág. 13Ambiente y
Recursos Naturalespág. 14las grandes producciones extensivas como
las sudamericanas, es cuando se avanza
en el control de las semillas a través del
expediente de la propiedad intelectual, se
cuestiona definitivamente el uso para la
siembra de semillas obtenidas por el agricultor y se desatan los conflictos por la
pretensión de eliminarlo o condicionarlo al
pago anual de “regalías”. Como se ha visto,
hay una continuidad entre estas controversias y los reclamo por presencia de genes
patentados en productos derivados de esas
cosechas, radicados en la Unión Europea.
Como se ha hecho notar en varios pasajes de la sentencia española y del
dictamen sobre la cuestión prejudicial ante
el Tribunal de Justicia Europeo, la interpretación del alcance de los derechos de
propiedad intelectual debe tener en cuenta
su efecto sobre la libertad de empresa, la
competencia, y las situaciones monopólicas. En las controversias que acompañan
estos conflictos y las propuestas de reforma legislativa sobre régimen de propiedad intelectual en innovaciones vegetales,
cuando se trata de afectar la disposición de
sus propias semillas por el agricultor no se
tiene suficientemente en cuanta el carácter privilegiado, y por lo tanto restrictivo
de la exclusividad que otorga todo derecho
de propiedad intelectual. De allí que estos
regímenes prevén contrapesos antimonopólico, para equilibrar las eventuales consecuencias negativas del monopolio legal,
y este es uno de los roles que cumple el
derecho del agricultor. Generalmente quienes postulan la restricción o eliminación
del derecho del agricultor a disponer de
sus semillas invierten, deliberadamente o
no, el punto de partida en el análisis y caracterizan ese derecho liminarmente como
una excepción cuyo alcance es de interpretación restrictiva, ayudados en su error
o intención por la equívoca denominación
de “privilegio” o “excepción” del agricultor
que, no inocentemente, se le reserva en leyes y convenios internacionales. Contrariamente, se debe partir de considerar que la
eventual limitación por aplicación de derechos de propiedad intelectual es excepciolos proveedores, al integrado por las semillas transgénicas
y los agroquímicos funcionales, que han permitido simplificar la labor cultural reemplazando las tareas mecánicas
y facilitando las labranzas mínimas y la llamada “siembra
directa”.nal y merece ser restrictivamente admitida
e interpretada, pues los derechos de propiedad intelectual que otorgan un monopolio legal son de por sí excepcionales. Como
ha observado agudamente Perez Miranda,
la facultad del obtentor de impedir el aprovechamiento del material de propagación
plantea una contradicción entre la propiedad tradicional protegida por la legislación
civil y la propiedad intelectual, pues el
agricultor que siembra semilla registrada
y protegida es propietario de las semillas
que resultan de la cosecha, en tanto frutos
naturales, por lo que tiene el derecho pleno
y absoluto de aprovechamiento y disposición del bien del cual es propietario 13 . De
modo que cualquier impedimento o condicionamiento a la disposición implica, ante
todo, poner límites excepcionales a los derechos de propiedad del agricultor y debería ser considerado con criterio restrictivo.
En el uso y disposición de semillas en
las variedades transgénicas entra en juego
la problemática solución acerca de la aplicación de normas de derecho de obtentor
en variedades vegetales y derecho de patentes en la materia biológica incorporada
cuando se trata de variedades transgénicas. . Mientras la UE ha tenido la plausible
iniciativa de prever la solución a favor de
la aplicación del régimen de protección de
variedades vegetales en cuanto al uso por
el agricultor, allí donde aun no se ha adoptado una solución de derecho positivo, se
oscila entre la interpretación a favor de la
convivencia o la prevalencia de un régimen
sobre otro. Debería en mi opinión considerarse, aunque seguramente no será una
interpretación compartida por los titulares
de patentes, que el registro de una variedad bajo el régimen protectivo de D.O.V.
somete la misma a su normas, aunque se
trate de una variedad transgénica, especialmente en cuanto a los derechos de terceros, y por lo tanto el agricultor que la adquiere conserva la libertad de disponer la13	Perez Miranda, Rafael , Derecho de
la Propiedad Industrial- Editorial Porrua, México, 2006,
pag. 234. El a. plantea incluso que la “limitación de tal
derecho por una ley general, sin el otorgamiento de una
retribución adecuada, podría ser considerada, en pricipio,
inconstitucional”, y advierte que siendo un importante
limite al derecho de propiedad una prohibición debe ser
precisamente definida, teniendo además en cuenta que es
un límite que diferencia al derecho del obtentor respecto
der la protección mediante patentes.semilla de su producción y utilizarla para la
nueva siembra. Esta interpretación se sustenta también en el principio de accesoriedad, en cuya justificación acude el exacto
rol que hasta hoy cumple la transgénesis
en tanto metodología que complementa el
mejoramiento vegetal, incorporando variabilidad genética novedosa en cultivares
cuyo genoma es el que determina la performance14.
Se advierte entonces que la inversión
de perspectiva en el derecho a la utilización
de las semillas o su eventual eliminación y
la expansión del derecho de patentes de
genes sobre el derecho de obtentor en las
variedades vegetales, constituyen aspectos centrales de la profundización de derechos intelectuales pretendida. Ahora bien,
si estas postulaciones afectan el momento
de la producción y permiten condicionarlo,
las pretensiones de Monsanto en los pleitos
europeos, invocando derechos de patentes
biotecnológicas sobre genes presentes en
productos o subproductos elaborados a
partir de variedades genéticamente modificas, afectarían la etapa industrial y comercial. De aceptarse esas orientaciones sobre propiedad intelectual en biotecnología,
se permitiría consolidar así una situación
de control y dominio total sobre el entero
ciclo económico y
productivo por parte
de pocas compañías. Vuelvo a recordar las
advertencias sobre las consecuencias que
acarrearía, aceptando la interpretación de
Monsanto, reconocer derechos excesivamente amplios, y la trascendencia que tendría una decisión favorable del Tribunal de
Justicia Europeo. Como bien se ha dicho,
para esa compañía estas acciones revisten
el carácter de “litigios estratégicos”15, que
antes que buscar una satisfacción económica por la sentencia - de hecho, son pocas demandas de cuantías poco significativas en relación a los enormes volúmenes
que totalizan las importaciones de harina
de soja argentina a la Unión Europea - ,
persiguen generar riesgos e incertidumbres y lograr una sumisión a condiciones14	Banchero, Carlos, Desafios agronómnicos asociados a los cultivos transgénicos en Banchero,
Carlos (Coordinador), La difusión de los cultivos transgénicos en la Argentina -Editorial Facultad agronomía,
Universidad de Buenos Aires, 2003,pag.8.15	loc.cit.	Correa, C, “Monsanto vs. Argentina”,comerciales sin fundamento legal.
En definitiva, se pretende lograr que
los derechos de propiedad intelectual en
innovaciones biotecnológicas sean el eje de
control y dominio de las cadenas productivas por parte de las compañías concentradas que los detentan. Podemos ilustrar el
paradigma que persiguen con una reciente
propuesta de acuerdo marco sobre la cadena de producción de algodón en la Argentina, donde las que se denominan “empresas proveedoras de tecnología”, eufemismo
para designar a Monsanto o las empresas
que por acuerdo con esa compañía disponen del gen RR, “autorizaran” la utilización
de variedades transgénicas que lo incorporen por licencia a los agricultores, quienes les deberán pagar “un reconocimiento
económico” a ellas y otro a los obtentores
de las variedades, teniendo también la potestad de designar las desmotadoras, cooperativas, empresas de acondicionamiento
y tratamiento de semillas y/o semilleros y
multiplicadores que prestarán los servicios
de desmote, multiplicación, acondicionamiento, tratamiento y distribución del producido de la semilla de algodón. Es decir,
a partir de sus derechos sobre la “tecnología”, dominarán toda la cadena productiva
y comercial del algodón.
Se comprende porqué al inicio
de esta exposición propuse a la discusión
sobre los derechos de propiedad intelectual
como la cuestión central en los aspectos
jurídicos de la producción y comercio de
Organismos Genéticamente Modificados.pág. 15PROYECTO
AGRARIOSAldo Pedro CasellaTENENCIA DE LA TIERRA POR CONTRATODIAGNOSTICO ACTUALConcentración de tenencia por contratos.
•“Agricultura sin Agricultores”.
•Desplazamientos de agricultores familiares.
Desplazamientos de productores agropecuarios tradicionales.
Tercerización de labores por contratistas.
Cambios de actores.Inestabilidad Contratos por cosecha
Alza en los precios (e imprevisibilidad).
•Emprendimientos de gran escala.
Inversores financieros.
Fondos de inversión, fideicomisos, sociedades anónimas, pooles, etc.Discusión anual.
Previsión de inversores.Despoblamiento y la crisis de pueblos y comunas rurales.
Deterioro de recursos naturales.
•Monocultivos.
Agricultura “extractiva”Necesidades de una nueva ley de
Estabilidad.
Favorecimientos a la agricultura familiar y tradicional.
Favorecimiento a la distribución de tenencia por contrato.
Límites y gravamen a formas de concentración (fideicomisos,
pooles, etc).
Favorecimientos a la reinstalación de productores excluidos,
pequeños propietarios e instalación de jóvenes, profesionales,
Protección y recuperación de recursos naturales.INSTRUMENTOS PARA UNA NUEVA LEY
DE CONTRATOS AGRARIOS
Restitució
Restitución, actualizació
actualización y nuevas normas sobre:
• Plazo (estabilidad).
• Precio o porcentajes (equidad).
• Buena Té
Técnica y agricultura sustentable.
Diversidad de opciones contractuales.
Restricción al contrato por cosecha.
Contratos promovidos para la pequeñ
Gravá
Gravámenes y lí
límites a la Concentració
Concentración por
Organismos de contralor regionales (o zonales)
integrados por productores, autoridades locales,
entes profesionales, INTA, etc.
Solución arbitral de controversias.
Regionalizació
Regionalización reglamentaria.All pages:345678910111213141516InfoSaveLikeShareDownloadMoreCuadernillo 3 Published on Sep 22, 2010 Encuentro CANPOpelinicoFollowRead moreRead moreSimilar toPopular nowJust for youGo explore

References: sui generis
sui generis
 resolución 
 artículo 9
 resolución 
 artículo 9