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Timestamp: 2014-07-25 23:03:28+00:00

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Real Decreto 1247/2008, de 18 de julio, por el que se aprueba la instrucci�n de hormig�n estructural (EHE-08).
Publicado en BOE n�m. 203 de 22 de Agosto de 2008
Vigencia desde 01 de Diciembre de 2008
Vigente desde 1/Dic/2008
�Aprobaci�n de la Instrucci�n de Hormig�n Estructural (EHE-08)
�Aplicaci�n del Real Decreto 1630/1980, de 18 de julio, sobre fabricaci�n y empleo de elementos resistentes para pisos y cubiertas
�Aplicaci�n a proyectos y obras
Instrucci�n de Hormig�n Estructural (EHE-08)
CRITERIOS DE SEGURIDAD Y BASES DE C�LCULO
�Criterios de seguridad
�Situaciones de proyecto
�Bases de c�lculo
�Clasificaci�n de las acciones
�Valores caracter�sticos de las acciones
�Valores representativos de las acciones
�Valores de c�lculo de las acciones
�Combinaci�n de acciones
MATERIALES Y GEOMETR�A
�Materiales
�Geometr�a
�Idealizaci�n de la estructura
�M�todos de c�lculo
�An�lisis estructural del pretensado
�Estructuras reticulares planas, forjados y placas unidireccionales
�Placas
�Membranas y l�minas
�Regiones D
�An�lisis en el tiempo
PROPIEDADES TECNOL�GICAS DE LOS MATERIALES
�Cementos
��ridos
�Adiciones
�Hormigones
�Aceros para armaduras pasivas
�Armaduras pasivas
�Aceros para armaduras activas
�Armaduras activas
�Piezas de entrevigado en forjados
T�TULO 4.�
�Durabilidad del hormig�n y de las armaduras
T�TULO 5.�
�Caracter�sticas de las armaduras
�Caracter�sticas del hormig�n
�Capacidad resistente de bielas, tirantes y nudos
C�LCULOS RELATIVOS A LOS ESTADOS L�MITE �LTIMOS
�Estado L�mite de Equilibrio
�Estado L�mite de Agotamiento frente a solicitaciones normales
�Estado L�mite de Inestabilidad
�Estado L�mite de Agotamiento frente a cortante
�Estado L�mite de Agotamiento por torsi�n en elementos lineales
�Estado L�mite de Agotamiento frente a punzonamiento
�Estado L�mite de Agotamiento por esfuerzo rasante en juntas entre hormigones
�Estado L�mite de Fatiga
C�LCULOS RELATIVOS A LOS ESTADOS L�MITE DE SERVICIO
�Estado L�mite de Fisuraci�n
�Estado L�mite de Deformaci�n
�Estado L�mite de Vibraciones
T�TULO 6.�
�Elementos estructurales de hormig�n en masa
�Vigas
�Soportes
�Placas, losas y forjados bidireccionales
�Muros
�Elementos de cimentaci�n
�Estructuras construidas con elementos prefabricados
�Elementos estructurales para puentes
�Cargas concentradas sobre macizos
�Zonas de anclaje
�Vigas de gran canto
�M�nsulas cortas y apoyos a media madera
�Elementos con empuje al vac�o
T�TULO 7.�
�Criterios generales para la ejecuci�n de la estructura
�Actuaciones previas al comienzo de la ejecuci�n
�Procesos previos a la colocaci�n de las armaduras
�Procesos de elaboraci�n, armado y montaje de las armaduras
�Procesos de colocaci�n y tesado de las armaduras activas
�Elaboraci�n y puesta en obra del hormig�n
�Hormigones especiales
�Desencofrado y desmoldeo
�Descimbrado
�Acabado de superficies
�Elementos prefabricados
�Aspectos medioambientales b�sicos y buenas pr�cticas
T�TULO 8.�
BASES GENERALES DEL CONTROL
�Criterios generales del control
�Condiciones para la conformidad de la estructura
�Documentaci�n y trazabilidad
�Niveles de garant�a y distintivos de calidad
�Control de proyecto
�Criterios generales para la comprobaci�n de la conformidad de los materiales componentes del hormig�n y de las armaduras
�Criterios espec�ficos para la comprobaci�n de la conformidad de los materiales componentes del hormig�n
�Control del hormig�n
�Control del acero
�Control de las armaduras pasivas
�Control del acero para armaduras activas
�Control de los elementos y sistemas de pretensado
�Control de los elementos prefabricados
�Criterios generales para el control de ejecuci�n
�Comprobaciones previas al comienzo de la ejecuci�n
�Control de los procesos de ejecuci�n previos a la colocaci�n de la armadura
�Control del proceso de montaje de las armaduras pasivas
�Control de las operaciones de pretensado
�Control de los procesos de hormigonado
�Control de procesos posteriores al hormigonado
�Control del montaje y uniones de elementos prefabricados
�Control del elemento construido
�Controles de la estructura mediante ensayos de informaci�n complementaria
�Control de aspectos medioambientales
T�TULO 9.�
�Mantenimiento
ANEJO 1�
.� Notaci�n y unidades.
Unidades y convenci�n de signos
ANEJO 2�
.� Relaci�n de normas UNE
Normas UNE-EN ISO/IEC
ANEJO 3�
.� Prescripciones para la utilizaci�n del cemento de aluminato de calcio
Caracter�sticas del cemento de aluminato de calcio
Equipos y �tiles de trabajo
Puesta en obra del hormig�n
ANEJO 4�
.� Recomendaciones para la selecci�n del tipo de cemento a emplear en hormigones estructurales
Selecci�n del tipo de cemento en funci�n de la aplicaci�n del hormig�n
Selecci�n del tipo de cemento en funci�n de aplicaciones estructurales espec�ficas
Selecci�n del tipo de cemento en funci�n de las circunstancias de hormigonado
Selecci�n del tipo de cemento en funci�n de la clase de exposici�n
ANEJO 5�
.� M�todo de ensayo para determinar la estabilidad de la inyecci�n
Definici�n y aplicaciones
Aparato empleado
Obtenci�n y precisi�n de los resultados
ANEJO 6�
.� Recomendaciones para la protecci�n adicional contra el fuego de elementos estructurales
M�todos de comprobaci�n
M�todo de comprobaci�n mediante tablas
ANEJO 7�
.� C�lculo simplificado de secciones en Estado L�mite de Agotamiento frente a solicitaciones normales.
Hip�tesis b�sicas y limitaciones
Flexi�n simple en secci�n rectangular
Flexi�n simple en secci�n en T
Dimensionamiento y comprobaci�n de secciones rectangulares sometidas a flexi�n compuesta recta. Armadura sim�trica dispuesta en dos capas con recubrimientos iguales.
Flexi�n esviada simple o compuesta en secci�n rectangular
ANEJO 8�
.� An�lisis en situaci�n de servicio de secciones y elementos estructurales sometidos a flexi�n simple
C�lculo de secciones en servicio con fisuraci�n.
Comprobaci�n de la fisuraci�n en forjados unidireccionales compuestos por elementos prefabricados y hormig�n vertido en obra.
C�lculo simplificado de flechas instant�neas en piezas pretensadas o construidas por fases
ANEJO 9�
.� Consideraciones adicionales sobre durabilidad
C�lculos relativos al Estado L�mite de durabilidad
Contribuci�n de los morteros de revestimiento al recubrimiento de las armaduras
ANEJO 10�
.� Requisitos especiales recomendados para estructuras sometidas a acciones s�smicas
Consideraciones relativas a los estados l�mite �ltimos
Detalles estructurales de elementos primarios
ANEJO 11�
.� Tolerancias
Especificaciones del Sistema de Tolerancias
Selecci�n del sistema de tolerancias
Tolerancias aplicables para reducir los coeficientes parciales de seguridad de los materiales
ANEJO 12�
.� Aspectos constructivos y de c�lculo espec�ficos de forjados unidireccionales con viguetas y losas alveolares prefabricadas
Definici�n de los elementos constitutivos de un forjado
M�todo simplificado para la redistribuci�n de esfuerzos en forjados
Reparto transversal de cargas en forjados unidireccionales y en losas alveolares
Casos especiales de carga y sustentaci�n
Coacciones no deseadas en losas alveolares pretensadas. Armadura m�nima en apoyos simples
ANEJO 13�
.� �ndice de contribuci�n de la estructura a la sostenibilidad
Criterios generales aplicados a las estructuras de hormig�n
M�todo general de consideraci�n de criterios de sostenibilidad
�ndice de sensibilidad medioambiental de la estructura de hormig�n (ISMA)
�ndice de contribuci�n de la estructura a la sostenibilidad
Comprobaci�n de los criterios de contribuci�n a la sostenibilidad
.� Recomendaciones para la utilizaci�n de hormig�n con fibras
Complementos al texto de esta Instrucci�n
�Procesos de elaboraci�n, armado y montaje de armaduras
�Criterios generales para el control de la ejecuci�n
.� Recomendaciones para la utilizaci�n de hormigones reciclados
ANEJO 16�
.� Recomendaciones para la utilizaci�n de hormig�n ligero
�Estados l�mite de agotamiento frente a solicitaciones normales
�Estados l�mite de agotamiento frente a cortante
�Estados l�mite de agotamiento por torsi�n en elementos lineales
.� Recomendaciones para la utilizaci�n del hormig�n autocompactante
ANEJO 18�
.� Hormigones de uso no estructural
Caracter�sticas de los hormigones de uso no estructural.
ANEJO 19�
.� NIVELES DE GARANT�A Y REQUISITOS PARA EL RECONOCIMIENTO OFICIAL DE LOS DISTINTIVOS DE CALIDAD
ANEJO 20�
.� Lista de comprobaci�n para el control de proyecto
.� DOCUMENTACI�N DE SUMINISTRO Y CONTROL
Documentaci�n previa al suministro
Documentaci�n durante el suministro
Documentaci�n tras el suministro
ANEJO 22�
.� Ensayos previos y caracter�sticos del hormig�n
Ensayos caracter�sticos de resistencia
Ensayos caracter�sticos de dosificaci�n
ANEJO 23�
.� Procedimiento de preparaci�n por enderezado de muestras de acero procedentes de rollo, para su caracterizaci�n mec�nica
Equipo para la preparaci�n de las muestras por enderezado
Procedimiento de preparaci�n de las muestras por enderezado
ANEJO 24�
.� Recomendaciones relativas a elementos auxiliares de obra para la construcci�n de puentes de hormig�n
Clasificaci�n de elementos auxiliares utilizados en la construcci�n de puentes.
Cumplimiento de la reglamentaci�n vigente
Montaje, funcionamiento y desmontaje de elementos auxiliares.
Reutilizaci�n de elementos auxiliares.
BOE 24 Diciembre. Correcci�n de errores RD 1247/2008 de 18 Jul. (Instrucci�n de Hormig�n Estructural, EHE-08) Afectaciones recientes
Sentencia TS 27 Sep. 2012, declaran nulos los p�rr. 7.� y 8.� del art. 81 y el anejo 19 de la Instrucci�n de Hormig�n Estructural (EHE-08), aprobada por RD 1247/2008 de 18 Jul. Ocultar / Mostrar comentarios Anejo 19 anulado por Sentencia TS (Sala 3.�, Secci�n 3.�) de 27 de septiembre de 2012 (�B.O.E.� 1 noviembre).
Sentencia del TS, Sala Tercera, de lo Contencioso-administrativo, Secci�n 3�, 27 Sep. 2012 (Rec. 53/2008)
Ocultar / Mostrar comentarios Anejo 19 anulado por Sentencia TS (Sala 3.�, Secci�n 3.�) de 27 de septiembre de 2012 (�B.O.E.� 1 noviembre).
Sentencia TS 27 Sep. 2012, declaran nulos los p�rr. 7.� y 8.� del art. 81 y el anejo 19 de la Instrucci�n de Hormig�n Estructural (EHE-08), aprobada por RD 1247/2008 de 18 Jul. Ocultar / Mostrar comentarios P�rrafo 7.� del art�culo 81 anulado por Sentencia TS (Sala 3.�, Secci�n 3.�) de 27 de septiembre de 2012 (�B.O.E.� 1 noviembre).
P�rrafo 8.� del art�culo 81 anulado por Sentencia TS (Sala 3.�, Secci�n 3.�) de 27 de septiembre de 2012 (�B.O.E.� 1 noviembre).
Ocultar / Mostrar comentarios P�rrafo 7.� del art�culo 81 anulado por Sentencia TS (Sala 3.�, Secci�n 3.�) de 27 de septiembre de 2012 (�B.O.E.� 1 noviembre).
R.D. 1247/2008, 18 julio rectificado por Correcci�n de errores (�B.O.E.� 24 diciembre). Las estructuras constituyen un elemento fundamental para conseguir la necesaria seguridad de las construcciones que en ellas se sustentan, tanto de edificaci�n como de ingenier�a civil, y en consecuencia, la de los usuarios que las utilizan.
Entre los diferentes materiales que se emplean en su construcci�n, el hormig�n es el m�s habitual, por lo que el proyecto y la construcci�n de estructuras de hormig�n cobra una especial relevancia en orden a la consecuci�n de dicha seguridad.
La Instrucci�n de hormig�n estructural (EHE), aprobada por Real Decreto 2661/1998, de 11 de diciembre, a la que sustituye la que se aprueba por este real decreto, ha venido constituyendo, desde su entrada en vigor, el marco en el que se establecen los requisitos a tener en cuenta en el proyecto y ejecuci�n de estructuras de hormig�n, tanto de edificaci�n como de ingenier�a civil, con el objeto de lograr los niveles de seguridad adecuados a su finalidad.
Durante el tiempo transcurrido desde la aprobaci�n de la EHE, se han producido una serie de novedades de car�cter t�cnico y reglamentario que afectan al contenido de dicha Instrucci�n y que han aconsejado su actualizaci�n. As�, en el �mbito europeo, el Comit� Europeo de Normalizaci�n ha desarrollado notablemente el programa de euroc�digos estructurales y, en particular, el grupo de normas EN-1992 �Euroc�digo 2. Proyecto de estructuras de hormig�n�. Adem�s, se ha experimentado un gran avance en la implantaci�n del marcado CE para los productos de construcci�n, en virtud de lo dispuesto en la Directiva 89/106/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de1988, relativa a la aproximaci�n de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados miembro sobre los productos de construcci�n, transpuesta por el Real Decreto 1630/1992, de 29 de diciembre, que ha dado lugar a que en muchos casos ya est� vigente dicho marcado para diferentes productos de construcci�n considerados en la EHE: �ridos, cementos, adiciones, aditivos, elementos prefabricados, sistemas de aplicaci�n del pretensado,... etc.
En el �mbito interno, cabe destacar la entrada en vigor de nuevas reglamentaciones t�cnicas, como el C�digo T�cnico de la Edificaci�n, aprobado por Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo; la Norma de Construcci�n Sismorresistente: Parte general y edificaci�n (NCSE-02) y la Norma de Construcci�n Sismorresistente: Puentes (NCSP-07), aprobadas, respectivamente, por Real Decreto 997/2002, de 27 de septiembre, y por Real Decreto 637/2007, de 18 de mayo, as� como la Instrucci�n para la recepci�n de cementos (RC-08), aprobada por Real Decreto 956/2008, de 6 de junio.
Las novedades antes citadas, junto con la experiencia adquirida en la aplicaci�n de la Instrucci�n de hormig�n estructural hasta ahora vigente, han motivado que la Comisi�n Permanente del Hormig�n, �rgano colegiado regulado por el Real Decreto 1177/1992, de 2 de octubre, haya elaborado una propuesta para su revisi�n en uso de las funciones que se atribuyen a dicho �rgano en el art�cu-lo 3 del citado real decreto, habiendo propuesto su aprobaci�n.
La nueva Instrucci�n, de car�cter eminentemente t�cnico, adopta un enfoque prestacional, que hace m�s expl�cito el tradicionalmente empleado en anteriores instrucciones, lo que permite no limitar la gama de posibles soluciones o el uso de nuevos productos y t�cnicas innovadoras. Para ello, establece y cuantifica unas exigencias de forma que puedan ser objeto de comprobaci�n y cuyo cumplimiento acredita el de los requisitos exigibles a las estructuras para la consecuci�n de la necesaria seguridad. Este enfoque se alinea con el que se plantea en el C�digo T�cnico de la Edificaci�n, as� como en otras reglamentaciones t�cnicas y, por otra parte, tambi�n adopta el sistema de seguridad de las normas europeas �Euroc�digos estructurales�.
Por lo tanto, la nueva Instrucci�n se configura como un marco de unicidad t�cnica coherente con el establecido en la normativa t�cnica europea y armonizado con las disposiciones relativas a la libre circulaci�n de productos de construcci�n dentro del mercado �nico europeo, en particular con la Directiva 89/106/CEE.
El nuevo texto de la Instrucci�n profundiza en el tratamiento de la durabilidad de las estructuras de hormig�n, incluyendo procedimientos para la estimaci�n de su vida �til, con objeto de disminuir las patolog�as derivadas de la agresividad del ambiente en que se ubica la estructura. Tambi�n revisa el planteamiento de gesti�n de la calidad a realizar en la obra, incorporando sistemas que permitan reducir los ensayos en la misma, a la vez que intensifica las inspecciones a realizar sobre aquellos procesos que pudieran tener mayor trascendencia tanto en la ejecuci�n de la estructura como en su comportamiento.
Asimismo, la Instrucci�n fomenta la incorporaci�n de criterios de sostenibilidad al proyecto y ejecuci�n de la estructura mediante algunos aspectos novedosos, como la consideraci�n de criterios medioambientales, la prevenci�n de impactos sobre el medio ambiente durante la ejecuci�n de la estructura, el empleo de hormigones reciclados, el uso de subproductos industriales como materiales componentes del hormig�n y el establecimiento de un �ndice de contribuci�n de la estructura a la sostenibilidad que permita la comparaci�n en este �mbito de posibles alternativas de proyecto.
Adicionalmente, la nueva Instrucci�n contempla el uso de nuevos materiales y tecnolog�as que se han venido consolidando en la construcci�n de estructuras de hormig�n, como los hormigones autocompactantes, los hormigones de fibras o los hormigones con �ridos ligeros.
Por otra parte, los forjados prefabricados, cuyo proyecto y ejecuci�n quedaba regulado en la �Instrucci�n para el proyecto y la ejecuci�n de forjados unidireccionales de hormig�n estructural realizados con elementos prefabricados (EFHE)�, aprobada por Real Decreto 642/2002, de 5 de julio, se incorporan a la nueva Instrucci�n al tratarse de elementos que est�n incluidos en el �mbito del hormig�n estructural.
Por �ltimo, el Real Decreto 1630/1980, de 18 de julio, sobre fabricaci�n y empleo de elementos resistentes para pisos y cubiertas, establece que los sistemas de forjados o estructuras para pisos y cubiertas que pretendan industrializarse para su empleo en edificaci�n deber�n disponer de autorizaciones de uso. Sin embargo, en aplicaci�n de la Directiva 89/106/CEE, los elementos prefabricados de hormig�n que forman parte de dichos sistemas, en la medida que las normas europeas armonizadas est�n disponibles, deben ostentar el correspondiente marcado CE, que acredita que el producto que lo exhibe es id�neo para el uso al que se destina y, por lo tanto, permite su libre circulaci�n y comercializaci�n en el �mbito europeo sin ninguna exigencia adicional. En consecuencia, aquellos elementos que est�n obligados al marcado CE no requieren de la mencionada autorizaci�n de uso.
El objeto de este real decreto es la aprobaci�n de la Instrucci�n de hormig�n estructural (EHE-08), en la que se incorporan las cuestiones que, con car�cter general, han sido citadas anteriormente y que suponen la adaptaci�n de la reglamentaci�n a los criterios imperantes en el �mbito europeo en relaci�n con los requisitos exigibles a las estructuras, as� como la incorporaci�n de nuevas t�cnicas constructivas y de nuevos materiales, incluyendo los reciclados.
En la tramitaci�n de este real decreto se han cumplido los tr�mites establecidos en el Real Decreto 1337/1999, de31 de julio, por el que se regula la remisi�n de informaci�n en materia de normas y reglamentaciones t�cnicas y de las reglas relativas a los servicios de la sociedad de la informaci�n en aplicaci�n de la Directiva 98/34/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de junio.
Asimismo, este real decreto se adopta a iniciativa de la Comisi�n Permanente del Hormig�n.
En su virtud, a propuesta de los Ministros de Fomento, de Industria, Turismo y Comercio y de Vivienda, y previa deliberaci�n del Consejo de Ministros en su reuni�n del d�a 18 de julio de 2008,
Aprobaci�n de la Instrucci�n de Hormig�n Estructural (EHE-08) Se aprueba la �Instrucci�n de Hormig�n Estructural (EHE-08)�, que se inserta a continuaci�n.
Aplicaci�n del Real Decreto 1630/1980, de 18 de julio, sobre fabricaci�n y empleo de elementos resistentes para pisos y cubiertas En el caso de elementos resistentes para pisos y cubiertas que incluyan elementos prefabricados de hormig�n que deban ostentar obligatoriamente el marcado CE, no ser� exigible la autorizaci�n de uso a que hace referencia el Real Decreto 1630/1980, de 18 de julio, sobre fabricaci�n y empleo de elementos resistentes para pisos y cubiertas.
Normativa de prevenci�n de riesgos laborales En lo relativo a los aspectos de prevenci�n de riesgos laborales que deben tenerse en cuenta en el proyecto y ejecuci�n de las estructuras y elementos estructurales de hormig�n, se estar� a lo dispuesto en la normativa espec�fica de seguridad y salud sobre la materia y, en particular, a lo establecido en el Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones m�nimas de seguridad y salud en las obras de construcci�n.
Aplicaci�n a proyectos y obras Lo dispuesto en este real decreto no ser� de aplicaci�n a los proyectos cuya orden de redacci�n o de estudio, en el �mbito de las Administraciones p�blicas, o encargo, en otros casos, se hubiese efectuado con anterioridad a su entrada en vigor, ni a las obras de ellos derivadas, siempre que estas se inicien en un plazo no superior a un a�o para las obras de edificaci�n, ni a tres a�os para las de ingenier�a civil, desde dicha entrada en vigor.
Derogaci�n normativa 1. A la entrada en vigor de este real decreto, quedan derogadas las disposiciones siguientes:
Real Decreto 2661/1998, de 11 de diciembre, por la que se aprueba la Instrucci�n de Hormig�n Estructural(EHE), modificado por el Real Decreto 996/1999, de 11 de junio.
b) Real Decreto 642/2002, de 5 de julio, por el que se aprueba la �Instrucci�n para el proyecto y la ejecuci�n de forjados unidireccionales de hormig�n estructural realizados con elementos prefabricados (EFHE)�.
T�tulo competencial Este real decreto se dicta al amparo de lo dispuesto en la regla 13.� del art�culo 149.1 de la Constituci�n, que atribuye al Estado la competencia en materia de bases y coordinaci�n de la actividad econ�mica.
Facultad de desarrollo Se faculta al Ministro de Fomento para que pueda modificar, a propuesta de la Comisi�n Permanente del Hormig�n, la relaci�n de normas referenciadas en el Anejo2 de la �Instrucci�n de hormig�n estructural (EHE-08)�, cuando dicha modificaci�n tenga por objeto acomodar sucontenido al progreso de la t�cnica o a la normativa comunitaria, as� como para dictar las disposiciones necesarias para el desarrollo y aplicaci�n de este real decreto.
Entrada en vigor El presente real decreto entrar� en vigor el uno de diciembre de dos mil ocho.
CAP�TULO I PRINCIPIOS GENERALES
Objeto Esta Instrucci�n de Hormig�n Estructural, EHE, es el marco reglamentario por el que se establecen las exigencias que deben cumplir las estructuras de hormig�n para satisfacer los requisitos de seguridad estructural y seguridad en caso de incendio, adem�s de la protecci�n del medio ambiente, proporcionando procedimientos que permiten demostrar su cumplimiento con suficientes garant�as t�cnicas.
Las exigencias deben cumplirse en el proyecto y la construcci�n de las estructuras de hormig�n, as� como en su mantenimiento.
Esta Instrucci�n supone que el proyecto, construcci�n y control de las estructuras que constituyen su �mbito de aplicaci�n son llevados a cabo por t�cnicos y operarios con los conocimientos necesarios y la experiencia suficiente. Adem�s, se da por hecho que dichas estructuras estar�n destinadas al uso para el que hayan sido concebidas y ser�n adecuadamente mantenidas durante su vida de servicio.
La notaci�n, las unidades y la terminolog�a empleadas en esta Instrucci�n son las indicadas en el Anejo n� 1.
�mbito de aplicaci�n Esta Instrucci�n es de aplicaci�n a todas las estructuras y elementos de hormig�n estructural, de edificaci�n o de ingenier�a civil, con las excepciones siguientes:
- los elementos estructurales mixtos de hormig�n y acero estructural y, en general, las estructuras mixtas de hormig�n estructural y otro material de distinta naturaleza con funci�n resistente;
- las estructuras en las que la acci�n del pretensado se introduce mediante armaduras activas fuera del canto del elemento;
- las estructuras realizadas con hormigones especiales no considerados expl�citamente en esta Instrucci�n, tales como los pesados, los refractarios y los compuestos con, serrines u otras sustancias an�logas;
- las estructuras que hayan de estar expuestas normalmente a temperaturas superiores a 70�C;
- las tuber�as de hormig�n empleadas para la distribuci�n de cualquier tipo de fluido, y
- las presas.
Los elementos de hormig�n estructural pueden ser construidos con hormig�n en masa, armado o pretensado.
Cuando, en funci�n de las caracter�sticas de la estructura, exista reglamentaci�n espec�fica de acciones, esta Instrucci�n se aplicar� complementariamente a la misma.
Cuando a la vista de las caracter�sticas de la obra, definidas por la Propiedad, la estructura pueda considerarse como una obra especial o singular, esta Instrucci�n ser� de aplicaci�n con las adaptaciones y disposiciones adicionales que, bajo su responsabilidad, establezca el Autor del proyecto para satisfacer las exigencias definidas en esta Instrucci�n, con su mismo nivel de garant�a.
Consideraciones generales Todos los agentes que participan en el proyecto, construcci�n, control y mantenimiento de las estructuras de hormig�n en el �mbito de esta Instrucci�n, est�n obligados a conocer y aplicar la misma.
Para asegurar que una estructura de hormig�n satisface los requisitos establecidos en el Art�culo 5� de esta Instrucci�n, los agentes que intervengan deben comprobar el cumplimiento de las exigencias que se establecen en la misma para el proyecto, la ejecuci�n, el control y el mantenimiento de la estructura.
Para justificar que la estructura cumple las exigencias que establece esta Instrucci�n, el Autor del Proyecto y la Direcci�n Facultativa podr�n:
a) adoptar soluciones t�cnicas que sean conformes con los procedimientos que contempla esta Instrucci�n, cuya aplicaci�n es suficiente para acreditar el cumplimiento de la exigencias establecidas en la misma, o
b) adoptar soluciones alternativas que se aparten parcial o totalmente de los procedimientos contemplados en esta Instrucci�n. Para ello, el Autor del Proyecto y la Direcci�n Facultativa pueden, en uso de sus atribuciones, bajo su personal responsabilidad y previa conformidad de la Propiedad, adoptar soluciones alternativas (mediante sistemas de c�lculo, disposiciones constructivas, procedimientos de control, etc., diferentes), siempre que se justifique documentalmente que la estructura cumple las exigencias de esta Instrucci�n porque sus prestaciones son, al menos, equivalentes a las que se obtendr�an por la aplicaci�n de los procedimientos de �sta.
Condiciones generales 4.1.
En el �mbito de aplicaci�n de esta Instrucci�n, podr�n utilizarse productos de construcci�n que est�n fabricados o comercializados legalmente en los Estados miembros de la Uni�n Europea y en los Estados firmantes del Acuerdo sobre el Espacio Econ�mico Europeo, y siempre que dichos productos, cumpliendo la normativa de cualquiera de dichos Estados, aseguren en cuanto a la seguridad y el uso al que est�n destinados un nivel equivalente al que exige esta Instrucci�n.
Dicho nivel de equivalencia se acreditar� conforme a lo establecido en el art�culo 4.2 o, en su caso, en el art�culo 16 de la Directiva 89/106/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988, relativa a la aproximaci�n de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados miembros sobre los productos de construcci�n.
Lo dispuesto en los p�rrafos anteriores ser� tambi�n de aplicaci�n a los productos de construcci�n fabricados o comercializados legalmente en un Estado que tenga un Acuerdo de asociaci�n aduanera con la Uni�n Europea, cuando ese Acuerdo reconozca a esos productos el mismo tratamiento que a los fabricados o comercializados en un Estado miembro de la Uni�n Europea. En estos casos el nivel de equivalencia se constatar� mediante la aplicaci�n, a estos efectos, de los procedimientos establecidos en la mencionada Directiva.
A los efectos de esta Instrucci�n, debe entenderse que las normas UNE, UNE EN o UNE EN ISO mencionadas en el Articulado, se refieren siempre a las versiones que se relacionan en el Anejo n� 2, salvo en el caso de normas UNE EN que sean transposici�n de normas EN cuya referencia haya sido publicada en el Diario Oficial de la Uni�n Europea, en el marco de aplicaci�n de la Directiva 89/106/CEE sobre productos de construcci�n, en cuyo caso la cita se deber� relacionar con la �ltima Comunicaci�n de la Comisi�n que incluya dicha referencia.
Los distintivos de calidad voluntarios que faciliten el cumplimiento de las exigencias de esta Instrucci�n podr�n ser reconocidos por las Administraciones P�blicas competentes en el �mbito de la construcci�n pertenecientes a cualquier Estado miembro del Espacio Econ�mico Europeo y podr�n referirse al proyecto de la estructura, a los productos, a los procesos para su construcci�n o a la consideraci�n de criterios medioambientales.
Condiciones t�cnicas para la conformidad con esta Instrucci�n
Condiciones t�cnicas de los productos, equipos y sistemas
Los materiales y los productos de construcci�n que se incorporen con car�cter permanente a las estructuras (hormig�n, cemento, �ridos, acero corrugado, armaduras elaboradas, sistemas de pretensado, elementos prefabricados, etc) deber�n presentar las caracter�sticas suficientes para que la estructura cumpla las exigencias de esta Instrucci�n, para lo que deber� comprobarse su conformidad de acuerdo con los criterios establecidos en el T�tulo 8�.
Las caracter�sticas de los materiales empleados, en su caso, para la elaboraci�n de los productos a los que hace referencia el p�rrafo anterior, deber�n permitir que �stos, tras su elaboraci�n, en su caso, cumplan las exigencias de esta Instrucci�n, por lo que deber�n cumplir las especificaciones establecidas para dichos materiales.
Condiciones t�cnicas del proyecto
El proyecto deber� describir la estructura, justificando la soluci�n adoptada y definiendo las exigencias t�cnicas de las obras de ejecuci�n con el detalle suficiente para que puedan valorarse e interpretarse inequ�vocamente durante su ejecuci�n.
En particular, el proyecto definir� las obras proyectadas con el detalle adecuado, de modo que pueda comprobarse expl�citamente que las soluciones adoptadas cumplen las exigencias de esta Instrucci�n y del resto de la reglamentaci�n t�cnica que le fuera aplicable. Esta definici�n incluir�, al menos, la siguiente informaci�n:
a) las caracter�sticas t�cnicas de cada unidad de obra, con indicaci�n de las condiciones para su ejecuci�n y las verificaciones y controles a realizar para comprobar su conformidad con lo indicado en el proyecto,
b) las caracter�sticas t�cnicas m�nimas que deben cumplir los productos, equipos y sistemas que se incorporen de forma permanente a la estructura proyectada, as� como sus condiciones de suministro, las garant�as de calidad y el control de recepci�n que deba realizarse.A la vista de las posibles mayores garant�as t�cnicas y de trazabilidad que puedan estar asociadas a los distintivos de calidad, el Autor del proyecto valorar� la inclusi�n en el correspondiente pliego de prescripciones t�cnicas particulares, de la exigencia de emplear materiales, productos y procesos que dispongan de un nivel de garant�a adicional conforme con el Anejo n� 19 de esta Instrucci�n.
c) las verificaciones y pruebas de carga que, en su caso, deban realizarse sobre la estructura construida, y
d) las instrucciones de uso y mantenimiento de la estructura.
Condiciones t�cnicas de la ejecuci�n
Las obras de ejecuci�n de la estructura se llevar�n a cabo con sujeci�n al proyecto y a las modificaciones que, bajo su responsabilidad y en uso de sus atribuciones, autorice la Direcci�n Facultativa, con la conformidad, en su caso, de la Propiedad. Adem�s, deber�n ser conformes a las instrucciones de la Direcci�n Facultativa, a la reglamentaci�n que sea aplicable y a las normas de buena pr�ctica constructiva.
Durante la construcci�n, se desarrollar�n las actividades de control necesarias para comprobar la conformidad de los procesos empleados en la ejecuci�n, la conformidad de los materiales y productos que lleguen a la obra, as� como la conformidad de aqu�llos que se preparen en la misma con la finalidad de ser incorporados a ella con car�cter definitivo.
Atendiendo a los mismos criterios de garant�a expuestos en el apartado anterior, la Direcci�n Facultativa valorar� la conveniencia de exigir productos o procesos que dispongan de un nivel de garant�a adicional conforme con el Anejo n� 19 de esta Instrucci�n, aun en el caso de que tal exigencia no haya sido prevista en el proyecto.
Durante la construcci�n de la obra, la Direcci�n Facultativa elaborar� la documentaci�n que reglamentariamente sea exigible y que, como m�nimo, deber� incluir una memoria que recoja las incidencias principales de la ejecuci�n, una colecci�n de planos que reflejen el estado final de la obra tal y como ha sido construida y la documentaci�n correspondiente al control de calidad efectuado durante la obra, todo ello de conformidad con lo establecido en el proyecto y en esta Instrucci�n.
Requisitos De conformidad con la normativa vigente, y con el fin de garantizar la seguridad de las personas, los animales y los bienes, el bienestar de la sociedad y la protecci�n del medio ambiente, las estructuras de hormig�n deber�n ser id�neas para su uso, durante la totalidad del per�odo de vida �til para la que se construye. Para ello, deber�n satisfacer los requisitos siguientes:
a) seguridad y funcionalidad estructural, consistente en reducir a l�mites aceptables el riesgo de que la estructura tenga un comportamiento mec�nico inadecuado frente a las acciones e influencias previsibles a las que pueda estar sometido durante su construcci�n y uso previsto, considerando la totalidad de su vida �til,
b) seguridad en caso de incendio, consistente en reducir a l�mites aceptables el riesgo de que los usuarios de la estructura sufran da�os derivados de un incendio de origen accidental, e
c) higiene, salud y protecci�n del medio ambiente, en su caso, consistente en reducir a l�mites aceptables el riesgo de que se provoquen impactos inadecuados sobre el medio ambiente como consecuencia de la ejecuci�n de las obras.
Para la consecuci�n de los anteriores requisitos, deber�n cumplirse las exigencias que se relacionan en este art�culo. Para su comprobaci�n ser� suficiente, en algunos casos, la aplicaci�n de los procedimientos incluidos en esta Instrucci�n, mientras que en otros, deber�n ser complementados con lo establecido por otras reglamentaciones vigentes de car�cter m�s espec�fico en funci�n del uso de la estructura.
En cualquier caso, la Propiedad deber� fijar previamente al inicio de proyecto, la vida �til nominal de la estructura, que no podr� ser inferior a lo indicado en las correspondientes reglamentaciones espec�ficas o, en su defecto, a los valores recogidos en la tabla 5.
Tabla 5. Vida �til nominal de los diferentes tipos de estructura (1) Tipo de estructura
Vida �til nominal
Estructuras de car�cter temporal (2) Entre 3 y 10 a�os
Elementos reemplazables que no forman parte de la estructura principal (por ejemplo, barandillas, apoyos de tuber�as)
Entre 10 y 25 a�os
Edificios (o instalaciones) agr�colas o industriales y obras mar�timas
Entre 15 y 50 a�os
Edificios de viviendas u oficinas y estructuras de ingenier�a civil (excepto obras mar�timas) de repercusi�n econ�mica baja o media de repercusi�n econ�mica baja o media
Edificios de car�cter monumental o de importancia especial
Puentes y otras estructuras de ingenier�a civil de repercusi�n econ�mica alta
La Propiedad podr� establecer tambi�n otros requisitos adicionales, como por ejemplo, el aspecto, en cuyo caso deber� identificar previamente a la realizaci�n del proyecto las exigencias ligadas a la consecuci�n de los citados requisitos adicionales, as� como los criterios para su comprobaci�n.
Los anteriores requisitos se satisfar�n mediante un proyecto que incluya una adecuada selecci�n de la soluci�n estructural y de los materiales de construcci�n, una ejecuci�n cuidadosa conforme al proyecto, un control adecuado del proyecto, en su caso; as� como de la ejecuci�n y de la explotaci�n, junto con un uso y mantenimiento apropiados.
Las exigencias que debe cumplir una estructura de hormig�n para satisfacer los requisitos son las que se relacionan a continuaci�n.
Exigencias relativas al requisito de seguridad estructural
Para satisfacer este requisito, las estructuras deber�n proyectarse, construirse, controlarse y mantenerse de forma que se cumplan unos niveles m�nimos de fiabilidad para cada una de las exigencias que se establecen en los apartados siguientes, de acuerdo con el sistema de seguridad recogido en el grupo de normas europeas EN 1990 a EN 1999 �Euroc�digos Estructurales�.
Se entiende que el cumplimiento de esta Instrucci�n, complementada por las correspondientes reglamentaciones espec�ficas relativas a acciones, es suficiente para garantizar la satisfacci�n de este requisito de seguridad estructural.
Exigencia de resistencia y estabilidad
La resistencia y la estabilidad de la estructura ser�n las adecuadas para que no se generen riesgos inadmisibles como consecuencia de las acciones e influencias previsibles, tanto durante su fase de ejecuci�n como durante su uso, manteni�ndose durante su vida �til prevista. Adem�s, cualquier evento extraordinario no deber� producir consecuencias desproporcionadas respecto a la causa original.
El nivel de fiabilidad que debe asegurarse en las estructuras de hormig�n vendr� definido por su �ndice de fiabilidad, �50, para un per�odo de referencia de 50 a�os, que en el caso general, no deber� ser inferior a 3,8. En el caso de estructuras singulares o de estructuras de poca importancia, la Propiedad podr� adoptar un �ndice diferente.
Los procedimientos incluidos en esta Instrucci�n mediante la comprobaci�n de los Estados L�mite �ltimos, junto con el resto de criterios relativos a ejecuci�n y control, permiten satisfacer esta exigencia.
Exigencia de aptitud al servicio
La aptitud al servicio ser� conforme con el uso previsto para la estructura, de forma que no se produzcan deformaciones inadmisibles, se limite a un nivel aceptable, en su caso, la probabilidad de un comportamiento din�mico inadmisible para la confortabilidad de los usuarios y, adem�s, no se produzcan degradaciones o fisuras inaceptables.
Se entender� que la estructura tiene deformaciones admisibles cuando cumpla las limitaciones de flecha establecidas por las reglamentaciones espec�ficas que sean de aplicaci�n. En el caso de las estructuras de edificaci�n, se utilizar�n las limitaciones indicadas en el apartado 4.3.3 del Documento B�sico �Seguridad Estructural� del C�digo T�cnico de la Edificaci�n.
Adem�s, en ausencia de requisitos adicionales espec�ficos (estanqueidad, etc.), las aberturas caracter�sticas de fisura no ser�n superiores a las m�ximas aberturas de fisura (wm�x) que figuran en la tabla 5.1.1.2
Tabla 5.1.1.2
Clase de exposici�n, seg�n art�culo 8�
wm�x [mm]
Hormig�n armado (para la combinaci�n cuasipermanente de acciones)
Hormig�n pretensado (para la combinaci�n frecuente de acciones)
IIa, IIb, H
0,2 (3) IIIa, IIIb, IV, F, Qa (4) 0,2
IIIc, Qb (4) , Qc (4) 0,1
Se entender� que un elemento estructural tiene vibraciones admisibles cuando cumpla las limitaciones establecidas por las reglamentaciones espec�ficas que sean de aplicaci�n. En el caso de las estructuras de edificaci�n, se utilizar�n las limitaciones indicadas en el apartado 4.3.4 del Documento B�sico �Seguridad Estructural� del C�digo T�cnico de la Edificaci�n.
Los procedimientos incluidos en esta Instrucci�n mediante la comprobaci�n de los Estados L�mite de Servicio, junto con el resto de criterios relativos a ejecuci�n y control, permiten satisfacer esta exigencia.
El nivel de fiabilidad que debe asegurarse en las estructuras de hormig�n para su aptitud al servicio, vendr� definido por su �ndice de fiabilidad, �50, para un per�odo de 50 a�os, que en el caso general, no deber� ser inferior a 1,5.
Exigencias relativas al requisito de seguridad en caso de incendio
Para satisfacer este requisito, en su caso, las obras deber�n proyectarse, construirse, controlarse y mantenerse de forma que se cumplan una serie de exigencias, entre las que se encuentra la de resistencia de la estructura frente al fuego.
El cumplimiento de esta Instrucci�n no es, por lo tanto, suficiente para el cumplimiento de este requisito, siendo necesario cumplir adem�s las disposiciones del resto de la reglamentaci�n vigente que sea de aplicaci�n.
Exigencia de resistencia de la estructura frente al fuego
La estructura deber� mantener su resistencia frente al fuego durante el tiempo establecido en las correspondientes reglamentaciones espec�ficas que sean aplicables de manera que se limite la propagaci�n del fuego y se facilite la evacuaci�n de los ocupantes y la intervenci�n de los equipos de rescate y extinci�n de incendios.
En el caso de estructuras de edificaci�n, la resistencia al fuego requerida para cada elemento estructural viene definida por lo establecido en el Documento B�sico DB-SI del C�digo T�cnico de la Edificaci�n.
En el Anejo n� 6 de esta Instrucci�n se proporcionan unas recomendaciones para la comprobaci�n de la resistencia al fuego de elementos estructurales de hormig�n a fin de evitar un colapso prematuro de la estructura.
Exigencias relativas al requisito de higiene, salud y medio ambiente
Cuando se haya establecido el cumplimiento de este requisito, las estructuras deber�n proyectarse, construirse y controlarse de forma que se cumpla la exigencia de calidad medioambiental de la ejecuci�n.
El cumplimiento de esta Instrucci�n es suficiente para la satisfacci�n de este requisito sin perjuicio del cumplimiento de las disposiciones del resto de la legislaci�n vigente de car�cter medioambiental que sea de aplicaci�n.
Exigencia de calidad medioambiental de la ejecuci�n
Cuando as� se exija, la construcci�n de la estructura deber� ser proyectada y ejecutada de manera que se minimice la generaci�n de impactos ambientales provocados por la misma, fomentando la reutilizaci�n de los materiales y evitando, en lo posible, la generaci�n de residuos.
T�TULO 1 BASES DE PROYECTO
CAP�TULO II CRITERIOS DE SEGURIDAD Y BASES DE C�LCULO
Criterios de seguridad 6.1
Las exigencias del requisito de seguridad y estabilidad, as� como las correspondientes al requisito de aptitud al servicio pueden ser expresadas en t�rminos de la probabilidad global de fallo, que est� ligada al �ndice de fiabilidad, tal como se indica en 5.1.
En la presente Instrucci�n se asegura la fiabilidad requerida adoptando el m�todo de los Estados L�mite, tal y como establece el Art�culo 8�. Este m�todo permite tener en cuenta de manera sencilla el car�cter aleatorio de las variables de solicitaci�n, de resistencia y dimensionales que intervienen en el c�lculo. El valor de c�lculo de una variable se obtiene a partir de su principal valor representativo, ponder�ndolo mediante su correspondiente coeficiente parcial de seguridad.
Los coeficientes parciales de seguridad no tienen en cuenta la influencia de posibles errores humanos groseros. Estos fallos deben ser evitados mediante mecanismos adecuados de control de calidad que deber�n abarcar todas las actividades relacionadas con el proyecto, la ejecuci�n, el uso y el mantenimiento de una estructura.
Comprobaci�n estructural mediante c�lculo
La comprobaci�n estructural mediante c�lculo representa una de las posibles medidas para garantizar la seguridad de una estructura y es el sistema que se propone en esta Instrucci�n.
Comprobaci�n estructural mediante ensayos
En aquellos casos donde las reglas de la presente Instrucci�n no sean suficientes o donde los resultados de ensayos pueden llevar a una econom�a significativa de una estructura, existe tambi�n la posibilidad de abordar el dimensionamiento estructural mediante ensayos.
Este procedimiento no est� desarrollado expl�citamente en esta Instrucci�n y por lo tanto deber� consultarse en la bibliograf�a especializada. En cualquier caso, la planificaci�n, la ejecuci�n y la valoraci�n de los ensayos deber�n conducir al nivel de fiabilidad definido por la presente Instrucci�n, al objeto de cumplir las correspondientes exigencias.
Situaciones de proyecto Las situaciones de proyecto a considerar son las que se indican a continuaci�n:
- Situaciones persistentes, que corresponden a las condiciones de uso normal de la estructura.
- Situaciones transitorias, como son las que se producen durante la construcci�n o reparaci�n de la estructura.
- Situaciones accidentales, que corresponden a condiciones excepcionales aplicables a la estructura.
Bases de c�lculo 8.1
El m�todo de los Estados L�mite
Estados L�mite
Se definen como Estados L�mite aquellas situaciones para las que, de ser superadas, puede considerarse que la estructura no cumple alguna de las funciones para las que ha sido proyectada.
A los efectos de esta Instrucci�n, los Estados L�mite se clasifican en:
- Estados L�mite �ltimos
- Estados L�mite de Servicio
- Estado L�mite de Durabilidad
Debe comprobarse que una estructura no supere ninguno de los Estados L�mite anteriormente definidos en cualquiera de las situaciones de proyecto indicadas en el Art�culo 7�, considerando los valores de c�lculo de las acciones, de las caracter�sticas de los materiales y de los datos geom�tricos.
El procedimiento de comprobaci�n, para un cierto Estado L�mite, consiste en deducir, por una parte, el efecto de las acciones aplicadas a la estructura o a parte de ella y, por otra, la respuesta de la estructura para la situaci�n l�mite en estudio. El Estado L�mite quedar� garantizado si se verifica, con un �ndice de fiabilidad suficiente, que la respuesta estructural no es inferior que el efecto de las acciones aplicadas.
Para la determinaci�n del efecto de las acciones deben considerarse las acciones de c�lculo combinadas seg�n los criterios expuestos en el Cap�tulo III y los datos geom�tricos seg�n se definen en el Art�culo 16� y debe realizarse un an�lisis estructural de acuerdo con los criterios expuestos en el Cap�tulo V.
Para la determinaci�n de la respuesta estructural deben considerarse los distintos criterios definidos en el T�tulo 5�, teniendo en cuenta los valores de c�lculo de los materiales y de los datos geom�tricos, de acuerdo con lo expuesto en el Cap�tulo IV.
En el caso del Estado L�mite de Durabilidad, se deber� clasificar la agresividad ambiental conforme al Art�culo 8� de esta Instrucci�n y desarrollar una estrategia eficaz seg�n el T�tulo 4� de esta Instrucci�n.
La denominaci�n de Estados L�mite �ltimos engloba todos aquellos que producen el fallo de la estructura, por p�rdida de equilibrio, colapso o rotura de la misma o de una parte de ella. Como Estados L�mite �ltimos deben considerarse los debidos a:
- fallo por deformaciones pl�sticas excesivas, rotura o p�rdida de la estabilidad de la estructura o parte de ella;
- p�rdida del equilibrio de la estructura o parte de ella, considerada como un s�lido r�gido;
- fallo por acumulaci�n de deformaciones o fisuraci�n progresiva bajo cargas repetidas.
En la comprobaci�n de los Estados L�mite �ltimos que consideran la rotura de una secci�n o elemento, se debe satisfacer la condici�n:
Rd ≥Sd
Rd Valor de c�lculo de la respuesta estructural.
Sd Valor de c�lculo del efecto de las acciones.
Para la evaluaci�n del Estado L�mite de Equilibrio (Art�culo 41�) se debe satisfacer la condici�n:
Ed,estab ≥Ed,desestab
Ed, estab Valor de c�lculo de los efectos de las acciones estabilizadoras.
Ed, desestab Valor de c�lculo de los efectos de las acciones desestabilizadoras.
El Estado L�mite de Fatiga (Art�culo 48�) est� relacionado con los da�os que puede sufrir una estructura como consecuencia de solicitaciones variables repetidas.
En la comprobaci�n del Estado L�mite de Fatiga se debe satisfacer la condici�n:
RF ≥SF
RF Valor de c�lculo de la resistencia a fatiga.
SF Valor de c�lculo del efecto de las acciones de fatiga.
La denominaci�n de Estados L�mite de Servicio engloba todos aqu�llos para los que no se cumplen los requisitos de funcionalidad, de comodidad o de aspecto requeridos.
En la comprobaci�n de los Estados L�mite de Servicio se debe satisfacer la condici�n:
Cd ≥Ed
Cd Valor l�mite admisible para el Estado L�mite a comprobar (deformaciones, vibraciones, abertura de fisura, etc.).
Ed Valor de c�lculo del efecto de las acciones (tensiones, nivel de vibraci�n, abertura de fisura, etc.).
Estado L�mite de Durabilidad
Se entiende por Estado L�mite de Durabilidad el producido por las acciones f�sicas y qu�micas, diferentes a las cargas y acciones del an�lisis estructural, que pueden degradar las caracter�sticas del hormig�n o de las armaduras hasta l�mites inaceptables.
La comprobaci�n del Estado L�mite de Durabilidad consiste en verificar que se satisface la condici�n:
tL ≥td
tL Tiempo necesario para que el agente agresivo produzca un ataque o degradaci�n significativa.
td Valor de c�lculo de la vida �til.
Bases de c�lculo adicionales orientadas a la durabilidad
Antes de comenzar el proyecto, se deber� identificar el tipo de ambiente que defina la agresividad a la que va a estar sometido cada elemento estructural.
Para conseguir una durabilidad adecuada, se deber� establecer en el proyecto, y en funci�n del tipo de ambiente, una estrategia acorde con los criterios expuestos en el Cap�tulo VII.
Definici�n del tipo de ambiente
El tipo de ambiente al que est� sometido un elemento estructural viene definido por el conjunto de condiciones f�sicas y qu�micas a las que est� expuesto, y que puede llegar a provocar su degradaci�n como consecuencia de efectos diferentes a los de las cargas y solicitaciones consideradas en el an�lisis estructural.
El tipo de ambiente viene definido por la combinaci�n de:
- una de las clases generales de exposici�n, frente a la corrosi�n de las armaduras, de acuerdo con 8.2.2.
- las clases espec�ficas de exposici�n relativas a los otros procesos de degradaci�n que procedan para cada caso, de entre las definidas en 8.2.3.
En el caso de que un elemento estructural est� sometido a alguna clase espec�fica de exposici�n, en la designaci�n del tipo de ambiente se deber�n reflejar todas las clases, unidas mediante el signo de adici�n �+�
Cuando una estructura contenga elementos con diferentes tipos de ambiente, el Autor del Proyecto deber� definir algunos grupos con los elementos estructurales que presenten caracter�sticas similares de exposici�n ambiental. Para ello, siempre que sea posible, se agrupar�n elementos del mismo tipo (por ejemplo, pilares, vigas de cubierta, cimentaci�n, etc.), cuidando adem�s que los criterios seguidos sean congruentes con los aspectos propios de la fase de ejecuci�n.
Para cada grupo, se identificar� la clase o, en su caso, la combinaci�n de clases, que definen la agresividad del ambiente al que se encuentran sometidos sus elementos.
Clases generales de exposici�n ambiental en relaci�n con la corrosi�n de armaduras
En general, todo elemento estructural est� sometido a una �nica clase o subclase general de exposici�n.
A los efectos de esta Instrucci�n, se definen como clases generales de exposici�n las que se refieren exclusivamente a procesos relacionados con la corrosi�n de armaduras y se incluyen en la tabla 8.2.2.
En el caso de estructuras marinas a�reas, el Autor del Proyecto podr�, bajo su responsabilidad, adoptar una clase general de exposici�n diferente de IIIa siempre que la distancia a la costa sea superior a 500 m y disponga de datos experimentales de estructuras pr�ximas ya existentes y ubicadas en condiciones similares a las de la estructura proyectada, que as� lo aconsejen.
Clases espec�ficas de exposici�n ambiental en relaci�n con otros procesos de degradaci�n distintos de la corrosi�n.
Adem�s de las clases recogidas en 8.2.2, se establece otra serie de clases espec�ficas de exposici�n que est�n relacionadas con otros procesos de deterioro del hormig�n distintos de la corrosi�n de las armaduras (Tabla 8.2.3.a).
Un elemento puede estar sometido a ninguna, a una o a varias clases espec�ficas de exposici�n relativas a otros procesos de degradaci�n del hormig�n.
Por el contrario, un elemento no podr� estar sometido simult�neamente a m�s de una de las subclases definidas para cada clase espec�fica de exposici�n.
En el caso de estructuras sometidas a ataque qu�mico (clase Q), la agresividad se clasificar� de acuerdo con los criterios recogidos en la Tabla 8.2.3.b.
Tabla 8.2.2 Clases generales de exposici�n relativas a la corrosi�n de las armaduras
CLASE GENERAL DE EXPOSICI�N
- interiores de edificios, no sometidos a condensaciones
- elementos de hormig�n en masa
- elementos estructurales de edificios, incluido los forjados, que est�n protegidos de la intemperie
corrosi�n de origen diferente de los cloruros
- interiores sometidos a humedades relativas medias altas (> 65%) o a condensaciones
- exteriores en ausencia de cloruros, y expuestos a lluvia en zonas con precipitaci�n media anual superior a 600 mm
- elementos enterrados o sumergidos
- elementos estructurales en s�tanos no ventilados
- estribos, pilas y tableros de puentes en zonas, sin impermeabilizar con precipitaci�n media anual superior a 600 mm
- Tableros de puentes impermeabilizados, en zonas con sales de deshielo y precipitaci�n media anual superior a 600 mm
- elementos de hormig�n, que se encuentren a la intemperie o en las cubiertas de edificios en zonas con precipitaci�n media anual superior a 600mm
- Forjados en c�mara sanitaria, o en interiores en cocinas y ba�os, o en cubierta no protegida
- exteriores en ausencia de cloruros, sometidos a la acci�n del agua de lluvia, en zonas con precipitaci�n media anual inferior a 600 mm
- elementos estructurales en construcciones exteriores protegidas de la lluvia
- tableros y pilas de puentes, en zonas de precipitaci�n media anual inferior a 600 mm
corrosi�n por cloruros
- elementos de estructuras marinas, por encima del nivel de pleamar
- elemento exteriores de estructuras situadas en las proximidades de la l�nea costera (a menos de 5 km)
- elementos estructurales de edificaciones en las proximidades de la costa
- puentes en las proximidades de la costa
- zonas a�reas de diques, pantalanes y otras obras de defensa litoral
- elementos de estructuras marinas sumergidas permanentemente, por debajo del nivel m�nimo de bajamar
- zonas sumergidas de diques, pantalanes y otras obras de defensa litoral
- cimentaciones y zonas sumergidas de pilas de puentes en el mar
en zona de carrera de mareas y en zonas de salpicaduras
- elementos de estructuras marinas situadas en la zona de salpicaduras o en zona de carrera de mareas
- zonas situadas en el recorrido de marea de diques, pantalanes y otras obras de defensa litoral
- zonas de pilas de puentes sobre el mar, situadas en el recorrido de marea
- instalaciones no impermeabilizadas en contacto con agua que presente un contenido elevado de cloruros, no relacionados con el ambiente marino
- superficies expuestas a sales de deshielo no impermeabilizadas.
- piscinas e interiores de los edificios que las albergan.
- pilas de pasos superiores o pasarelas en zonas de nieve
Tabla 8.2.3.a Clases espec�ficas de exposici�n relativas a otros procesos de deterioro distintos de la corrosi�n
CLASE ESPEC�FICA DE EXPOSICI�N
Qu�mica Agresiva
ataque qu�mico
- elementos situados en ambientes con contenidos desustancias qu�micas capaces de provocar la alteraci�n del hormig�n con velocidad lenta (ver tabla 8.2.3.b)
- instalaciones industriales, con sustancias d�bilmente agresivas seg�n tabla 8.2.3.b
- construcciones en proximidades de �reas industriales, con agresividad d�bil seg�n tabla 8.2.3.b
- elementos en contacto con agua de mar
- elementos situados en ambientes con contenidos desustancias qu�micas capaces de provocar la alteraci�n del hormig�n con velocidad media (ver tabla 8.2.3.b)
- dolos, bloques y otros elementos para diques
- estructuras marinas, en general
- instalaciones industriales con sustancias de agresividad media seg�n tabla 8.2.3.b
- construcciones en proximidades de �reas industriales, con agresividad media seg�n tabla 8.2.3b
- instalaciones de conducci�n y tratamiento de aguas residuales con sustancias de agresividad media seg�n tabla 8.2.3.b
- elementos situados en ambientes con contenidos desustancias qu�micas capaces de provocar la alteraci�n del hormig�n con velocidad r�pida (ver tabla 8.2.3.b)
- instalaciones industriales, con sustancias de agresividad alta de acuerdo con tabla 8.2.3.b
- instalaciones de conducci�n y tratamiento de aguas residuales, con sustancias de agresividad alta de acuerdo con tabla 8.2.3.b.
- construcciones en proximidades de �reas industriales, con agresividad fuerte seg�n tabla 8.2.3b
ataque hielo- deshielo
- elementos situados en contacto frecuente con agua, ozonas con humedad relativa media ambiental en invierno superior al 75%, y que tengan una probabilidad anual superior al 50% de alcanzar al menos una vez temperaturas por debajo de - 5�C
- construcciones en zonas de alta monta�a.
- estaciones invernales
- elementos destinados al tr�fico de veh�culos o peatones en zonas con m�s de 5 nevadas anuales o con valor medio de la temperatura m�nima en los meses de invierno inferior a 0�C
- tableros de puentes o pasarelas en zonas de alta monta�a, en las que se utilizan sales fundentes.
abrasi�n cavitaci�n
- elementos sometidos a desgaste superficial
- elementos de estructuras hidr�ulicas en los que la cota piezom�trica pueda descender por debajo de la presi�n de vapor del agua
- pilas de puente en cauces muy torrenciales
- elementos de diques, pantalanes y otras obras de defensa litoral que se encuentren sometidos a fuertes oleajes
- pavimentos de hormig�n
- tuber�as de alta presi�n
Tabla 8.2.3.b Clasificaci�n de la agresividad qu�mica
TIPO DE MEDIO AGRESIVO
ATAQUE D�BIL
VALOR DEL pH, seg�n UNE 83.952
CO2 AGRESIVO (mg CO2/ l), seg�n UNE- EN 13.577
I�N AMONIO (mg NH4+ / l), seg�n UNE 83.954
I�N MAGNESIO (mg Mg2+ / l), seg�n UNE 83.955
I�N SULFATO (mg SO4
2- / l), seg�n UNE 83.956
RESIDUO SECO (mg / l), seg�n UNE 83.957
GRADO DE ACIDEZ BAUMANN-GULLY (ml/kg), seg�n UNE 83.962
(5) (5) I�N SULFATO (mg SO4
2- / kg de suelo seco), seg�n UNE 83.963
CAP�TULO III ACCIONES
Clasificaci�n de las acciones Las acciones a considerar en el proyecto de una estructura o elemento estructural ser�n las establecidas por la reglamentaci�n espec�fica vigente o en su defecto las indicadas en esta Instrucci�n.
Las acciones se pueden clasificar seg�n su naturaleza en acciones directas (cargas) e indirectas (deformaciones impuestas).
Las acciones se pueden clasificar por su variaci�n en el tiempo en Acciones Permanentes (G), Acciones Permanentes de Valor no Constante (G*), Acciones Variables (Q) y Acciones Accidentales (A).
Valores caracter�sticos de las acciones 10.1
El valor caracter�stico de una acci�n puede venir determinado por un valor medio, un valor nominal o, en los casos en que se fije mediante criterios estad�sticos, por un valor correspondiente a una determinada probabilidad de no ser superado durante un per�odo de referencia, que tiene en cuenta la vida �til de la estructura y la duraci�n de la acci�n. Los valores caracter�sticos de las acciones son los definidos en la reglamentaci�n espec�fica aplicable.
Valores caracter�sticos de las acciones permanentes
Para las acciones permanentes en las cuales se prevean dispersiones importantes, o en aquellas que puedan tener una cierta variaci�n durante el per�odo de servicio de la estructura, se tomar�n los valores caracter�sticos superior e inferior. En caso contrario es suficiente adoptar un �nico valor.
En general, para el peso propio de la estructura se adoptar� como acci�n caracter�stica un �nico valor deducido de las dimensiones nominales y de los pesos espec�ficos medios. Para los elementos de hormig�n se tomar�n las siguientes densidades:
Hormig�n en masa:
2300 kg/m� si ƒck ≤50 N/mm�
2400 kg/m� si ƒck > 50 N/mm�
Hormig�n armado y pretensado: 2500 kg/m�
Valores caracter�sticos de las acciones permanentes de valor no constante
Para la determinaci�n de las acciones reol�gicas, se considerar�n como valores caracter�sticos los correspondientes a las deformaciones de retracci�n y fluencia establecidos en el Art�culo 39�.
Valores caracter�sticos de la acci�n del pretensado
En general las acciones debidas al pretensado en un elemento estructural se deducen de las fuerzas de pretensado de los tendones que constituyen su armadura activa. Estas acciones var�an a lo largo de su trazado y en el transcurso del tiempo.
En cada tend�n, por medio del gato o elemento de tesado utilizado, se aplica una fuerza, denominada fuerza de tesado, que a la salida del anclaje, del lado del hormig�n, toma el valor de P0, que vendr� limitado por los valores indicados en 20.2.1.
En cada secci�n se calculan las p�rdidas instant�neas de fuerza ΔPi y las p�rdidas diferidas de fuerza ΔPdiƒ, seg�n 20.2.2 y 20.2.3. A partir de los valores P0, ΔPi y ΔPdiƒ, se calcula el valor caracter�stico de la fuerza de pretensado Pk en cada secci�n y fase temporal seg�n 10.4.2.
Valor caracter�stico de la fuerza de pretensado
El valor caracter�stico de la fuerza de pretensado en una secci�n y fase cualquiera es:
Pk= P0 - ΔPi - ΔPdiƒ
Valores representativos de las acciones El valor representativo de una acci�n es el valor de la misma utilizado para la comprobaci�n de los Estados L�mite.
Una misma acci�n puede tener uno o varios valores representativos.
El valor representativo de una acci�n se obtiene afectando su valor caracter�stico, Fk, por un factor ψi.
ψi Fk
Como valores representativos de las acciones se tomar�n los indicados en la reglamentaci�n espec�fica aplicable.
Valores de c�lculo de las acciones Se define como valor de c�lculo de una acci�n el obtenido como producto de un coeficiente parcial de seguridad por el valor representativo al que se refiere el Art�culo 11�.
Fd = γf ψi Fk
Fd Valor de c�lculo de la acci�n F.
γf Coeficiente parcial de seguridad de la acci�n considerada.
Como coeficientes parciales de seguridad de las acciones para las comprobaciones de los Estados L�mite �ltimos se adoptan los valores de la tabla 12.1.a, siempre que la correspondiente reglamentaci�n espec�fica aplicable de acciones no establezca otros criterios.
En general, para las acciones permanentes, la obtenci�n de su efecto favorable o desfavorable se determina ponderando todas las acciones del mismo origen con el mismo coeficiente, indicado en la tabla 12.1.a.
Cuando los resultados de una comprobaci�n sean muy sensibles a las variaciones de la magnitud de la acci�n permanente, de una parte a otra de la estructura, las partes favorable y desfavorable de dicha acci�n se considerar�n como acciones individuales. En particular, esto se aplica en la comprobaci�n del Estado L�mite de Equilibrio en el que para la parte favorable se adoptar� un coeficiente γG = 0,9 y para la parte desfavorable se adoptar� un coeficiente γG = 1,1, para situaciones de persitentes, � γG = 0,95 para la parte favorable y γG = 1,05 para la parte desfavorable, para situaciones transitorias en fase de construcci�n.
Para la evaluaci�n de los efectos locales del pretensado (zonas de anclaje, etc) se aplicar� a los tendones un esfuerzo equivalente a la fuerza caracter�stica �ltima del mismo, obtenida multiplicando el �rea del tend�n por la carga unitaria m�xima del tend�n sin afectar del coeficiente parcial de seguridad del acero.
Tabla 12.1.a. Coeficientes parciales de seguridad para las acciones, aplicables para la evaluaci�n de los Estados L�mite �ltimos
Situaci�n persistente o transitoria
Situaci�n accidental
γG = 1,00
γP = 1,00
Permanente de valor no constante
γG* = 1,00
γG* = 1,50
γQ = 0,00
γQ = 1,00
γA = 1,00
Como coeficientes parciales de seguridad de las acciones para las comprobaciones de los Estados L�mite de Servicio se adoptan los valores de la tabla 12.2, siempre que la correspondiente reglamentaci�n espec�fica aplicable de acciones no establezca otros criterios.
Tabla 12.2. Coeficientes parciales de seguridad para las acciones, aplicables para la evaluaci�n de los Estados L�mite de Servicio
γP = 0,95
γP = 1,05
γP = 0,90
γP = 1,10
Para situaciones transitorias en estructuras con control intenso pretensadas con armadura pretesa se podr� adoptar como coeficiente parcial de seguridad de la acci�n del pretensado γP = 1,00 tanto si la acci�n es favorable como desfavorable. Para situaciones transitorias en estructuras con control intenso pretensadas con armadura postesa, se podr� adoptar como coeficiente parcial de seguridad de la acci�n del pretensado γP = 0,95 si el efecto es favorable y γP = 1,05 si su efecto es desfavorable. Estos mismos coeficientes pueden utilizarse para situaciones permanentes en el caso de elementos con armaduras postesas con trazado recto ejecutados en una instalaci�n de prefabricaci�n propia de la obra o ajena a la misma, con un control intenso, geometr�a del trazado y de la fuerza de tesado, siempre que la correspondiente reglamentaci�n espec�fica aplicable de acciones no establezca otros criterios.
Combinaci�n de acciones 13.1
Para cada una de las situaciones estudiadas se establecer�n las posibles combinaciones de acciones. Una combinaci�n de acciones consiste en un conjunto de acciones compatibles que se considerar�n actuando simult�neamente para una comprobaci�n determinada.
Cada combinaci�n, en general, estar� formada por las acciones permanentes, una acci�n variable determinante y una o varias acciones variables concomitantes. Cualquiera de las acciones variables puede ser determinante.
Para las distintas situaciones de proyecto, las combinaciones de acciones se definir�n de acuerdo con los siguientes criterios:
En las situaciones permanentes o transitorias, cuando la acci�n determinante Qk,1 no sea obvia, se valorar�n distintas posibilidades considerando diferentes acciones variables como determinantes.
El Estado L�mite �ltimo de Fatiga, en el estado actual del conocimiento, supone comprobaciones especiales que dependen del tipo de material considerado, elementos met�licos o de hormig�n, lo que da lugar a los criterios particulares siguientes:
- Para la comprobaci�n a fatiga de armaduras y dispositivos de anclaje se considerar� exclusivamente la situaci�n producida por la carga variable de fatiga, tomando un coeficiente de ponderaci�n igual a la unidad.
- Para la comprobaci�n a fatiga del hormig�n se tendr�n en cuenta las solicitaciones producidas por las cargas permanentes y la carga variable de fatiga, tomando un coeficiente de ponderaci�n igual a la unidad para ambas acciones.
Para estos Estados L�mite se consideran �nicamente las situaciones de proyecto persistentes y transitorias. En estos casos, las combinaciones de acciones se definir�n de acuerdo con los siguientes criterios:
CAP�TULO IV MATERIALES Y GEOMETR�A
Principios generales Tanto la determinaci�n de la respuesta estructural como la evaluaci�n del efecto de las acciones, deben realizarse utilizando valores de c�lculo para las caracter�sticas de los materiales y para los datos geom�tricos de la estructura.
Materiales 15.1
Valores caracter�sticos
A efectos de esta Instrucci�n, los valores caracter�sticos de la resistencia de los materiales (resistencia a compresi�n del hormig�n y resistencia a compresi�n y tracci�n de los aceros) son los cuantiles correspondientes a una probabilidad 0,05.
En relaci�n con la resistencia a tracci�n del hormig�n, se utilizan dos valores caracter�sticos, uno superior y otro inferior, siendo el primero el cuantil asociado a una probabilidad de 0,95 y el segundo cuantil asociado a una probabilidad de 0,05. Estos valores caracter�sticos deben adoptarse alternativamente dependiendo de su influencia en el problema tratado.
Para la consideraci�n de algunas propiedades utilizadas en el c�lculo, se emplean como valores caracter�sticos los valores medios o nominales.
A los efectos de definir los valores caracter�sticos de las propiedades de fatiga de los materiales se siguen los criterios particulares definidos en el Art�culo 48�.
Valores de c�lculo
Los valores de c�lculo de las propiedades de los materiales se obtienen a partir de los valores caracter�sticos divididos por un coeficiente parcial de seguridad.
Coeficientes parciales de seguridad de los materiales
Los valores de los coeficientes parciales de seguridad de los materiales para el estudio de los Estados L�mite �ltimos son los que se indican en la tabla 15.3.
Tabla 15.3 Coeficientes parciales de seguridad de los materiales para Estados L�mite �ltimos
Situaci�n de proyecto
Hormig�n Υc
Acero pasivo y activo Υs
Los coeficientes de la tabla 15.3 no son aplicables a la comprobaci�n del Estado L�mite �ltimo de Fatiga, que se comprueba de acuerdo con los criterios establecidos en el Art�culo 48� ni a la comprobaci�n frente a fuego cuando de aplica el Anejo n� 6.
Para el estudio de los Estados L�mite de Servicio se adoptar�n como coeficientes parciales de seguridad valores iguales a la unidad.
Los coeficientes parciales de seguridad de los materiales para los Estados L�mite �ltimos de la tabla 15.3 podr�n ser modificados de acuerdo con las indicaciones definidas en los apartados 15.3.1 y 15.3.2.
Los coeficientes parciales de seguridad de los materiales para Estados L�mite �ltimos que figuran en la tabla 15.3 corresponden a las desviaciones geom�tricas m�ximas definidas en el punto 5.1. y en el 5.3.d) del Anejo n� 11 y a un control estad�stico del hormig�n definido en 86.5.4. De acuerdo con la Propiedad, dichos coeficientes podr�n ser modificados cuando las condiciones de ejecuci�n cumplan lo establecido en el apartado 6 de dicho Anejo.
Modificaci�n del coeficiente parcial de seguridad del acero
Se podr� reducir el coeficiente parcial de seguridad del acero hasta 1,10, cuando se cumplan, al menos, dos de las siguientes condiciones:
a) que la ejecuci�n de la estructura se controle con nivel intenso, de acuerdo con lo establecido en el Cap�tulo XVII y que las tolerancias de colocaci�n de la armadura sean conformes con las definidas expl�citamente en el proyecto, las cuales deber�n ser, al menos, igual de exigentes que las indicadas en el apartado 6 del Anejo n� 11 de esta Instrucci�n.
b) que las armaduras pasivas o activas, seg�n el caso, est�n en posesi�n de un distintivo de calidad oficialmente reconocido, con nivel de garant�a conforme con el apartado 5 del Anejo n� 19 de esta Instrucci�n, o que formen parte de un elemento prefabricado que ostente un distintivo de calidad oficialmente reconocido con nivel de garant�a conforme con el citado apartado.
c) que el acero para las armaduras pasivas est� en posesi�n de un distintivo de calidad oficialmente reconocido.
Modificaci�n del coeficiente parcial de seguridad del hormig�n
Se podr� reducir el coeficiente parcial de seguridad del hormig�n hasta 1,40 en el caso general y hasta 1,35 en el caso de elementos prefabricados, cuando se cumplan simult�neamente las siguientes condiciones:
a) que la ejecuci�n de la estructura se controle con nivel intenso, de acuerdo con lo establecido en el Cap�tulo XVII y que las desviaciones en la geometr�a de la secci�n transversal respecto a las nominales del proyecto sean conformes con las definidas expl�citamente en el proyecto, las cuales deber�n ser, al menos, igual de exigentes que las indicadas las indicadas en el apartado 6 del Anejo n� 11 de esta Instrucci�n, y
b) que el hormig�n est� en posici�n de un distintivo de calidad oficialmente reconocido, con nivel de garant�a conforme con el apartado 5 del Anejo n� 19 de esta Instrucci�n, o que formen parte de un elemento prefabricado que ostente un distintivo de calidad oficialmente reconocido conforme con el citado apartado.
Geometr�a 16.1
Valores caracter�sticos y de c�lculo
Se adoptar�n como valores caracter�sticos y de c�lculo de los datos geom�tricos, los valores nominales definidos en los planos de proyecto.
ak = ad = anom
En algunos casos, cuando las imprecisiones relativas a la geometr�a tengan un efecto significativo sobre la fiabilidad de la estructura, se tomar� como valor de c�lculo de los datos geom�tricos el siguiente:
ad = anom + Δa
donde Δa tiene en cuenta las posibles desviaciones desfavorables de los valores nominales, y se define de acuerdo con las tolerancias admitidas.
En los casos en los que resulte significativo el efecto de las imperfecciones geom�tricas, �stas se tendr�n en cuenta para la evaluaci�n del efecto de las acciones sobre la estructura.
T�TULO 2 AN�LISIS ESTRUCTURAL
CAP�TULO V AN�LISIS ESTRUCTURAL
Generalidades El an�lisis estructural consiste en la determinaci�n de los efectos originados por las acciones sobre la totalidad o parte de la estructura, con objeto de efectuar comprobaciones en los Estados L�mite �ltimos y de Servicio.
Idealizaci�n de la estructura 18.1
Para la realizaci�n del an�lisis, se idealizar� tanto la geometr�a de la estructura como las acciones y las condiciones de apoyo mediante un modelo matem�tico capaz de reproducir adecuadamente el comportamiento estructural dominante.
El proyecto y la disposici�n de armaduras deber�n ser coherentes con las hip�tesis del modelo de c�lculo con las que se han obtenido los esfuerzos.
En ausencia de una determinaci�n m�s precisa, en vigas en T se supone, para las comprobaciones a nivel de secci�n, que las tensiones normales se distribuyen uniformemente en un cierto ancho reducido de las alas llamado ancho eficaz.
Luces de c�lculo
Salvo justificaci�n especial, se considerar� como luz de c�lculo de las piezas la distancia entre ejes de apoyo.
En forjados unidireccionales, cuando el forjado se apoye en vigas planas o mixtas no centradas con los soportes, se tomar� como eje el que pasa por los centros de �stos.
El an�lisis global de la estructura se podr� realizar, en la mayor�a de los casos, utilizando las secciones brutas de los elementos. En algunos casos, cuando se desee mayor precisi�n en la comprobaci�n de los Estados L�mite de Servicio, podr�n utilizarse en el an�lisis las secciones neta u homogeneizada.
Secci�n bruta
Se entiende por secci�n bruta la que resulta de las dimensiones reales de la pieza, sin deducir los espacios correspondientes a las armaduras.
Secci�n neta
Se entiende por secci�n neta la obtenida a partir de la bruta deduciendo los huecos longitudinales practicados en el hormig�n, tales como entubaciones o entalladuras para el paso de las armaduras activas o de sus anclajes y el �rea de las armaduras.
Secci�n homogeneizada
Se entiende por secci�n homogeneizada la que se obtiene a partir de la secci�n neta definida en 18.2.3.3, al considerar el efecto de solidarizaci�n de las armaduras longitudinales adherentes y los distintos tipos de hormig�n existentes.
Secci�n fisurada
Se entiende por secci�n fisurada, la formada por la zona comprimida del hormig�n y las �reas de las armaduras longitudinales, tanto activas adherentes como pasivas, multiplicadas por el correspondiente coeficiente de equivalencia.
M�todos de c�lculo 19.1
Cualquier an�lisis estructural debe satisfacer las condiciones de equilibrio.
A menos que se especifique lo contrario, las condiciones de compatibilidad se satisfar�n siempre en los estados l�mite considerados. En los casos en que la verificaci�n de la compatibilidad no se exija directamente, hay que satisfacer el conjunto de condiciones de ductilidad apropiadas y asegurar un adecuado comportamiento de la estructura en situaci�n de servicio.
En general, las condiciones de equilibrio se formular�n para la geometr�a original de la estructura sin deformar. Para estructuras esbeltas como las definidas en el Art�culo 43�, el equilibrio se comprobar� para la configuraci�n deformada (teor�a de 2� orden).
El an�lisis global de una estructura puede llevarse a cabo de acuerdo con las metodolog�as siguientes:
- An�lisis lineal.
- An�lisis no lineal.
- An�lisis lineal con redistribuci�n limitada.
- An�lisis pl�stico.
An�lisis lineal
Es el que est� basado en la hip�tesis de comportamiento el�stico-lineal de los materiales constituyentes y en la consideraci�n del equilibrio en la estructura sin deformar. En este caso se puede utilizar la secci�n bruta de hormig�n para el c�lculo de las solicitaciones.
El an�lisis lineal el�stico se considera, en principio, adecuado para obtener esfuerzos tanto en Estados L�mite de Servicio como en Estados L�mite �ltimos en todo tipo de estructuras, cuando los efectos de segundo orden sean despreciables, de acuerdo con lo establecido en el Art�culo 43�.
An�lisis no lineal
Es el que tiene en cuenta el comportamiento tenso-deformacional no lineal de los materiales y la no linealidad geom�trica, es decir, la satisfacci�n del equilibrio de la estructura en su situaci�n deformada. El an�lisis no lineal se puede utilizar tanto para las comprobaciones en Estados L�mite de Servicio como en Estados L�mite �ltimos.
El comportamiento no lineal lleva intr�nseco la invalidez del principio de superposici�n y, por tanto, el formato de seguridad propuesto en esta Instrucci�n no es aplicable directamente en el an�lisis no lineal.
An�lisis lineal con redistribuci�n limitada
Es aqu�l en el que los esfuerzos se determinan a partir de los obtenidos mediante un an�lisis lineal, como el descrito en 19.2.1, y posteriormente se efect�an redistribuciones (incrementos o disminuciones) de esfuerzos que satisfagan las condiciones de equilibrio entre cargas, esfuerzos y reacciones. Deber�n tenerse en cuenta las redistribuciones de las leyes de esfuerzos en todos los aspectos del proyecto.
El an�lisis lineal con redistribuci�n limitada solamente se podr� utilizar para comprobaciones de Estado L�mite �ltimo.
El an�lisis lineal con redistribuci�n limitada exige unas condiciones de ductilidad de las secciones cr�ticas que garanticen las redistribuciones requeridas para las leyes de esfuerzos adoptadas.
An�lisis pl�stico
Es aquel que est� basado en un comportamiento pl�stico, elasto-pl�stico o r�gidopl�stico de los materiales y que cumple al menos uno de los teoremas b�sicos de la plasticidad: el del l�mite inferior, el del l�mite superior o el de unicidad.
Debe asegurarse que la ductilidad de las secciones cr�ticas es suficiente para garantizar la formaci�n del mecanismo de colapso planteado en el c�lculo.
El an�lisis pl�stico se podr� utilizar s�lo para comprobaciones de Estado L�mite �ltimo. Este m�todo no est� permitido cuando es necesario considerar efectos de segundo orden.
An�lisis estructural del pretensado 20.1
Definici�n de pretensado
Se entiende por pretensado la aplicaci�n controlada de una tensi�n al hormig�n mediante el tesado de tendones de acero. Los tendones ser�n de acero de alta resistencia y pueden estar constituidos por alambres, cordones o barras.
En esta Instrucci�n no se consideran otras formas de pretensado.
De acuerdo con la situaci�n del tend�n respecto de la secci�n transversal, el pretensado puede ser:
(a) Interior. En este caso el tend�n est� situado en el interior de la secci�n transversal de hormig�n.
(b) Exterior. En este caso el tend�n est� situado fuera del hormig�n de la secci�n transversal y dentro del canto de la misma.
(a) Con armaduras pretesas. El hormigonado se efect�a despu�s de haber tesado y anclado provisionalmente las armaduras en elementos fijos. Cuando el hormig�n ha adquirido suficiente resistencia, se liberan las armaduras de sus anclajes provisionales y, por adherencia, se transfiere al hormig�n la fuerza previamente introducida en las armaduras.
(b) Con armaduras postesas. El hormigonado se realiza antes del tesado de las armaduras activas que normalmente se alojan en conductos o vainas. Cuando el hormig�n ha adquirido suficiente resistencia se procede al tesado y anclaje de las armaduras.
Desde el punto de vista de las condiciones de adherencia del tend�n, el pretensado puede ser:
(a) Adherente. Este es el caso del pretensado en el que en situaci�n definitiva existe una adherencia adecuada entre la armadura activa y el hormig�n del elemento (punto 35.4.2).
(b) No adherente. Este es el caso del pretensado con armadura postesa en el que se utilizan como sistemas de protecci�n de las armaduras, inyecciones que no crean adherencia entre �sta y el hormig�n del elemento (punto 35.4.3).
Limitaci�n de la fuerza
En general, la fuerza de tesado P0 ha de proporcionar sobre las armaduras activas una tensi�n σp0 no mayor, en cualquier punto, que el menor de los dos valores siguientes:
ƒp max,k Carga unitaria m�xima caracter�stica.
ƒpk L�mite el�stico caracter�stico.
De forma temporal, esta tensi�n podr� aumentarse hasta el menor de los valores siguientes:
siempre que, al anclar las armaduras en el hormig�n, se produzca una reducci�n conveniente de la tensi�n para que se cumpla la limitaci�n del p�rrafo anterior.
En el caso de elementos pretensados con armadura pretesa o de elementos postesados en el que el tanto el acero para armaduras activas como el aplicador del pretensado, o en su caso el prefabricador, presenten un nivel de garant�a adicional conforme al art�culo 81� de esta Instrucci�n, se acepta un incremento de la tensi�n hasta el menor de los siguientes valores:
a) situaciones permanentes:
b) situaciones temporales:
P�rdidas en piezas con armaduras postesas
Valoraci�n de las p�rdidas instant�neas de fuerza
Las p�rdidas instant�neas de fuerza son aquellas que pueden producirse durante la operaci�n de tesado y en el momento del anclaje de las armaduras activas y dependen de las caracter�sticas del elemento estructural en estudio. Su valor en cada secci�n es:
ΔPi = ΔP1+ΔP2+ΔP3
ΔP1 P�rdidas de fuerza, en la secci�n en estudio, por rozamiento a lo largo del conducto de pretensado.
ΔP2 P�rdidas de fuerza, en la secci�n en estudio, por penetraci�n de cu�as en los anclajes.
ΔP3 P�rdidas de fuerza, en la secci�n en estudio, por acortamiento el�stico del hormig�n.
P�rdidas de fuerza por rozamiento
Las p�rdidas te�ricas de fuerza por rozamiento entre las armaduras y las vainas o conductos de pretensado, dependen de la variaci�n angular total α, del trazado del tend�n entre la secci�n considerada y el anclaje activo que condiciona la tensi�n en tal secci�n; de la distancia x entre estas dos secciones; del coeficiente μ de rozamiento en curva y del coeficiente K de rozamiento en recta, o rozamiento par�sito. Estas p�rdidas se valorar�n a partir de la fuerza de tesado P0.
Las p�rdidas por rozamiento en cada secci�n pueden evaluarse mediante la expresi�n:
μ Coeficiente de rozamiento en curva.
α Suma de los valores absolutos de las variaciones angulares (desviaciones sucesivas), medidas en radianes, que describe el tend�n en la distancia χ. Debe recordarse que el trazado de los tendones puede ser una curva alabeada debiendo entonces evaluarse α en el espacio.
K Coeficiente de rozamiento par�sito, por metro lineal.
χ Distancia, en metros, entre la secci�n considerada y el anclaje activo que condiciona la tensi�n en la misma (ver figura 20.2.2.1.1).
Figura 20.2.2.1.1
Los datos correspondientes a los valores de μ y de K deben definirse experimentalmente, habida cuenta del procedimiento de pretensado utilizado. A falta de datos concretos pueden utilizarse los valores experimentales sancionados por la pr�ctica.
P�rdidas por penetraci�n de cu�as
En tendones rectos postesos de corta longitud, la p�rdida de fuerza por penetraci�n de cu�as, ΔP2, puede deducirse mediante la expresi�n:
a Penetraci�n de la cu�a.
L Longitud total del tend�n recto.
Ep M�dulo de deformaci�n longitudinal de la armadura activa.
Ap Secci�n de la armadura activa.
En los dem�s casos de tendones rectos, y en todos los casos de trazados curvos, la valoraci�n de la p�rdida de tensi�n por penetraci�n de cu�as se har� teniendo en cuenta los rozamientos en los conductos. Para ello podr�n considerarse las posibles variaciones de μ y de K al destesar el tend�n, respecto a los valores que aparecen al tesar.
20.2.2.1.3
P�rdidas por acortamiento el�stico del hormig�n
En el caso de armaduras constituidas por varios tendones que se van tesando sucesivamente, al tesar cada tend�n se produce un nuevo acortamiento el�stico del hormig�n que descarga, en la parte proporcional correspondiente a este acortamiento, a los anteriormente anclados.
Cuando las tensiones de compresi�n al nivel del baricentro de la armadura activa en fase de tesado sean apreciables, el valor de estas p�rdidas, ΔP3, se podr� calcular, si los tendones se tesan sucesivamente en una sola operaci�n, admitiendo que todos los tendones experimentan un acortamiento uniforme, funci�n del n�mero n de los mismos que se tesan sucesivamente, mediante la expresi�n:
Ap Secci�n total de la armadura activa.
σcp Tensi�n de compresi�n, a nivel del centro de gravedad de las armaduras activas, producida por la fuerza P0 - ΔP1 - ΔP2 y los esfuerzos debidos a las acciones actuantes en el momento del tesado.
Ep M�dulo de deformaci�n longitudinal de las armaduras activas.
Ecj M�dulo de deformaci�n longitudinal del hormig�n para la edad j correspondiente al momento de la puesta en carga de las armaduras activas.
P�rdidas diferidas de pretensado
Se denominan p�rdidas diferidas a las que se producen a lo largo del tiempo, despu�s de ancladas las armaduras activas. Estas p�rdidas se deben esencialmente al acortamiento del hormig�n por retracci�n y fluencia y a la relajaci�n del acero de tales armaduras.
La fluencia del hormig�n y la relajaci�n del acero est�n influenciadas por las propias p�rdidas y, por lo tanto, resulta imprescindible considerar este efecto interactivo.
Siempre que no se realice un estudio m�s detallado de la interacci�n de estos fen�menos, las p�rdidas diferidas pueden evaluarse de forma aproximada de acuerdo con la expresi�n siguiente:
yp Distancia del centro de gravedad de las armaduras activas al centro de gravedad de la secci�n.
n Coeficiente de equivalencia = Ep/Ec.
φ(t,t0) Coeficiente de fluencia para una edad de puesta en carga igual a la edad del hormig�n en el momento del tesado (t0) (ver 39.8).
εcs Deformaci�n de retracci�n que se desarrolla tras la operaci�n de tesado (ver 39.7).
σcp Tensi�n en el hormig�n en la fibra correspondiente al centro de gravedad de las armaduras activas debida a la acci�n del pretensado, el peso propio y la carga muerta.
Δσpr P�rdida por relajaci�n a longitud constante. Puede evaluarse utilizando la siguiente expresi�n:
P�rdidas de fuerza en piezas con armaduras pretesas
Para armaduras pretesas, las p�rdidas a considerar desde el momento de tesar hasta la transferencia de la fuerza de tesado al hormig�n son:
a) penetraci�n de cu�as
b) relajaci�n a temperatura ambiente hasta la transferencia
c) relajaci�n adicional de la armadura debida, en su caso, al proceso de calefacci�n
d) dilataci�n t�rmica de la armadura debida, en su caso, al proceso de calefacci�n
e) retracci�n anterior a la transferencia
f) acortamiento el�stico instant�neo al transferir.
Las p�rdidas diferidas posteriores a la transferencia se obtendr�n de igual forma que en armaduras postesas, utilizando los valores de retracci�n, relajaci�n y fluencia que se producen despu�s de la transferencia. En la evaluaci�n de las deformaciones por fluencia podr� tenerse en cuenta el efecto del proceso de curado por calefacci�n mediante la modificaci�n de la edad de carga del hormig�n t0 por una edad ficticia tT ajustada con la temperatura cuya expresi�n es:
tT Edad del hormig�n ajustada a la temperatura.
T(Δti) Temperatura en grados cent�grados �C durante el per�odo de tiempo ti.
Δti N�mero de d�as con una temperatura T aproximadamente constante.
Las p�rdidas por relajaci�n adicional de la armadura debido al proceso de calefacci�n, c), se pueden tener en cuenta mediante el empleo de un tiempo equivalente teq que deber�a a�adirse al tiempo transcurrido desde el tesado en las funciones de relajaci�n. Para ello, la duraci�n del proceso de calefacci�n se divide en intervalos de tiempo, Δti, cada uno de ellos con una temperatura en �C, TΔti, de forma que el tiempo equivalente en horas teq puede calcularse como:
Tmax Temperatura m�xima en �C alcanzada durante el curado t�rmico.
Las p�rdidas por dilataci�n t�rmica de la armadura debida al proceso de calefacci�n, d), pueden evaluarse mediante la expresi�n:
ΔP = K αEp (Tmax -Ta)
K Coeficiente experimental, a determinar en f�brica y que, en ausencia de ensayos, puede tomarse K = 0,5.
αCoeficiente de dilataci�n t�rmica de la armadura activa.
Ta Temperatura media en �C del ambiente durante la fabricaci�n.
Efectos estructurales del pretensado
Los efectos estructurales del pretensado pueden representarse utilizando tanto un conjunto de fuerzas equivalentes autoequilibradas, como un conjunto de deformaciones impuestas. Ambos m�todos conducen a los mismos resultados.
Modelizaci�n de los efectos del pretensado mediante fuerzas equivalentes
El sistema de fuerzas equivalentes se obtiene del equilibrio del cable y est� formado por:
- Fuerzas y momentos concentrados en los anclajes.
- Fuerzas normales a los tendones, resultantes de la curvatura y cambios de direcci�n de los mismos.
- Fuerzas tangenciales debidas al rozamiento.
El valor de las fuerzas y momentos concentrados en los anclajes se deduce del valor de la fuerza de pretensado en dichos puntos, calculada de acuerdo con el apartado 20.2, de la geometr�a del cable, y de la geometr�a de la zona de anclajes (ver figura 20.3.1)
Figura 20.3.1
Para el caso espec�fico de vigas, con simetr�a respecto a un plano vertical, en el anclaje existir� una componente horizontal y otra vertical de la fuerza de pretensado y un momento flector, cuyas expresiones vendr�n dadas por:
PkH = Pk cosα
Pky = Pk senα
Mk = PkH
α �ngulo que forma el trazado del pretensado respecto de la directriz del elemento, en el anclaje.
Pk Fuerza en el tend�n seg�n 20.2.
e Excentricidad del tend�n respecto del centro de gravedad de la secci�n.
Las fuerzas normales distribuidas a lo largo del tend�n, n(x), son funci�n de la fuerza de pretensado y de la curvatura del tend�n en cada punto, 1/r(x). Las fuerzas tangenciales, t(x), son proporcionales a las normales a trav�s del coeficiente de rozamiento μ, seg�n:
Modelizaci�n de los efectos del pretensado mediante deformaciones impuestas
Alternativamente, en el caso de elementos lineales, los efectos estructurales del pretensado se pueden introducir mediante la aplicaci�n de deformaciones y curvaturas impuestas que, en cada secci�n, vendr�n dadas por:
εp Deformaci�n axil debida al pretensado.
Ec M�dulo de deformaci�n longitudinal del hormig�n.
Ac �rea de la secci�n de hormig�n.
Ic Inercia de la secci�n de hormig�n.
e Excentricidad del pretensado respecto del centro de gravedad de la secci�n de hormig�n.
Esfuerzos isost�ticos e hiperest�ticos del pretensado
Los esfuerzos estructurales debidos al pretensado tradicionalmente se definen distinguiendo entre:
- Esfuerzos isost�ticos.
- Esfuerzos hiperest�ticos.
Los esfuerzos isost�ticos dependen de la fuerza de pretensado y de la excentricidad del pretensado respecto del centro de gravedad de la secci�n, y pueden analizarse a nivel de secci�n. Los esfuerzos hiperest�ticos dependen, en general, del trazado del pretensado, de las condiciones de rigidez y de las condiciones de apoyo de la estructura y deben analizarse a nivel de estructura.
La suma de los esfuerzos isost�tico e hiperest�tico de pretensado es igual a los esfuerzos totales producidos por el pretensado.
Cuando se compruebe el Estado L�mite de Agotamiento frente a solicitaciones normales de secciones con armadura adherente, de acuerdo con los criterios expuestos en el Art�culo 42�, los esfuerzos de c�lculo deben incluir la parte hiperest�tica del efecto estructural del pretensado considerando su valor de acuerdo con los criterios del apartado 13.2. La parte isost�tica del pretensado se considera, al evaluar la capacidad resistente de la secci�n, teniendo en cuenta la predeformaci�n correspondiente en la armadura activa adherente.
Estructuras reticulares planas, forjados y placas unidireccionales Para el c�lculo de solicitaciones en estructuras reticulares planas podr� utilizarse cualquiera de los m�todos indicados en el Art�culo 19�.
Cuando utilice el an�lisis lineal con redistribuci�n limitada, la magnitud de la redistribuci�n depender� del grado de ductilidad de las secciones cr�ticas.
Placas Para que un elemento bidireccional sea considerado como una placa, debe cumplirse que la luz m�nima sea mayor que cuatro veces el espesor medio de la placa. Para el c�lculo de las solicitaciones de placas podr� utilizarse cualquiera de los m�todos indicados en el Art�culo 19�.
Membranas y l�minas Se llaman l�minas aquellos elementos estructurales superficiales que desde un punto de vista est�tico se caracterizan por su comportamiento resistente tridimensional. Las l�minas suelen estar solicitadas por esfuerzos combinados de membrana y de flexi�n, estando su respuesta estructural influida fundamentalmente por su forma geom�trica, sus condiciones de borde y la naturaleza de la carga aplicada.
Para el an�lisis de l�minas pueden utilizarse el an�lisis lineal y no lineal. No es recomendable el c�lculo pl�stico, salvo que este debidamente justificado en el caso particular estudiado.
Las l�minas sometidas a esfuerzos de compresi�n se analizar�n teniendo en cuenta posibles fallos por pandeo. A tal fin, se considerar�n las deformaciones el�sticas y, en su caso, las debidas a la fluencia, variaci�n de temperatura y retracci�n del hormig�n, los asientos de apoyo y las imperfecciones en la forma de la l�mina por inexactitudes durante la ejecuci�n.
Regiones D 24.1
Son regiones D (regiones de discontinuidad) las estructuras o partes de una estructura en las que no sea v�lida la teor�a general de flexi�n, es decir, donde no sean aplicables las hip�tesis de Bernouilli-Navier o Kirchhoff. Por el contrario, las estructuras o partes de las mismas en que se cumplen dichas hip�tesis se denominan regiones B.
Las regiones D existen en una estructura cuando se producen cambios bruscos de geometr�a (discontinuidad geom�trica, figura 24.1.a), o en zonas de aplicaci�n de cargas concentradas y reacciones (discontinuidad est�tica, figura 24.1.b). Igualmente, una regi�n D puede estar constituida por una estructura en su conjunto debido a su forma o proporciones (discontinuidad generalizada). Las vigas de gran canto o m�nsulas cortas (figura 24.1.c) son ejemplos de discontinuidad generalizada.
Figura 24.1.a, b y c
Para analizar zonas de discontinuidad se admiten los siguientes m�todos de an�lisis
a) An�lisis lineal mediante teor�a de la elasticidad
b) M�todo de las bielas y tirantes
c) An�lisis no lineal
An�lisis lineal mediante teor�a de la elasticidad
El an�lisis proporciona el campo de tensiones principales y de deformaciones. Las concentraciones de tensiones, como las que se dan en las esquinas o huecos, pueden redistribuirse teniendo en cuenta los efectos de la fisuraci�n, reduciendo la rigidez en las zonas correspondientes.
El an�lisis lineal es v�lido tanto para comportamiento en Servicio como para Estados L�mite �ltimos.
M�todo de las bielas y tirantes
Este m�todo consiste en sustituir la estructura, o la parte de la estructura que constituya la regi�n D, por una estructura de barras articuladas, generalmente plana o en algunos casos espacial, que representa su comportamiento. Las barras comprimidas se denominan bielas y representan la compresi�n del hormig�n. Las barras traccionadas se denominan tirantes y representan las fuerzas de tracci�n de las armaduras.
El modelo debe equilibrar los esfuerzos exteriores existentes en la frontera de la regi�n D, cuando se trata de una zona de la estructura, las cargas exteriores actuantes y las reacciones de apoyo, en el caso de una estructura con discontinuidad generalizada. Este tipo de modelos, que suponen un comportamiento pl�stico perfecto, satisfacen los requerimientos del teorema del l�mite inferior de la teor�a de la plasticidad y, una vez decidido el modelo, el de unicidad de la soluci�n.
Este m�todo permite la comprobaci�n de las condiciones de la estructura en Estado L�mite �ltimo, para las distintas combinaciones de acciones establecidas en el Art�culo 13�, si se verifican las condiciones de las bielas, los tirantes y los nudos, de acuerdo con los criterios establecidos en el Art�culo 40�.
Las comprobaciones relativas al Estado L�mite de Servicio, especialmente la fisuraci�n, no se realizan expl�citamente, pero pueden considerarse satisfechas si el modelo se orienta con los resultados de un an�lisis lineal y se cumplen las condiciones para los tirantes establecidas en el Art�culo 40�.
Para un an�lisis m�s refinado, pueden tenerse en cuenta las relaciones tenso-deformacionales no lineales de los materiales bajo estados multiaxiales de carga, utilizando un m�todo num�rico adecuado. En este caso, el an�lisis resulta satisfactorio para los Estados L�mite de Servicio y �ltimos.
An�lisis en el tiempo 25.1
El an�lisis en el tiempo permite obtener los efectos estructurales de la fluencia, retracci�n y envejecimiento del hormig�n, y de la relajaci�n del acero de pretensado. Dichos efectos pueden ser deformaciones y desplazamientos diferidos, as� como variaciones en el valor o en la distribuci�n de esfuerzos, reacciones o tensiones.
El an�lisis se puede realizar por el m�todo general del apartado 25.2 o los m�todos simplificados basados en el coeficiente de envejecimiento o similares. En general se podr�n aplicar las hip�tesis de la viscoelasticidad lineal, es decir, proporcionalidad entre tensiones y deformaciones y superposici�n en el tiempo, para tensiones de compresi�n que no superen el 45% de la resistencia en el instante de aplicaci�n de la carga.
Para la aplicaci�n del m�todo general, paso a paso, son de aplicaci�n las siguientes hip�tesis:
a) La ecuaci�n constitutiva del hormig�n en el tiempo es:
En esta ecuaci�n, el primer t�rmino representa la deformaci�n instant�nea debida a una tensi�n aplicada en t0. El segundo t�rmino representa la fluencia debida a dicha tensi�n.
El tercer t�rmino representa la suma de las deformaciones instant�nea y de fluencia debida a la variaci�n de tensiones que se produce en un instante ti. Por �ltimo, el cuarto t�rmino representa la deformaci�n de retracci�n.
b) Para los distintos aceros se considera un comportamiento lineal frente a cargas instant�neas.Para aceros de pretensado con tensiones superiores a 0,5 ƒpmax se tendr� en cuenta la relajaci�n y el hecho de que �sta se produce a deformaci�n variable.
c) Se considera que existe adherencia perfecta entre el hormig�n y las armaduras adherentes y entre los distintos hormigones que pudieran existir en la secci�n.
d) En el caso de elementos lineales, se considera v�lida la hip�tesis de deformaci�n plana de las secciones.
e) Se deben verificar las condiciones de equilibrio a nivel de cualquier secci�n.
f) Se debe verificar el equilibrio a nivel de estructura teniendo en cuenta las condiciones de apoyo.
T�TULO 3 PROPIEDADES TECNOL�GICAS DE LOS MATERIALES
CAP�TULO VI MATERIALES
Cementos El cemento deber� ser capaz de proporcionar al hormig�n las caracter�sticas que se exigen al mismo en el Art�culo 31�.
En el �mbito de aplicaci�n de la presente Instrucci�n, podr�n utilizarse aquellos cementos que cumplan las siguientes condiciones:
- ser conformes con la reglamentaci�n espec�fica vigente,
- cumplan las limitaciones de uso establecidas en la Tabla 26, y
- pertenezcan a la clase resistente 32,5 o superior.
Tipo de hormig�n
Hormig�n en masa
Cementos comunes excepto los tipos CEM II/A- Q, CEM II/BQ, CEM II/A- W, CEM II/B- W, CEM II/A- T, CEM II/B- T y CEM III/C
Cementos para usos especiales ESP VI- 1
Cementos comunes excepto los tipos CEM II/A- Q, CEM II/BQ, CEM II/A- W, CEM II/B- W, CEM II/A- T, CEM II/B- T, CEM III/C y CEM V/B
Hormig�n pretensado
Cementos comunes de los tipos CEM I y CEM II/A- D, CEM II/A- V, CEM II/A- P y CEM II/A- M(V,P)
En la tabla 26, las condiciones de utilizaci�n permitida para cada tipo de hormig�n, se deben considerar extendidas a los cementos blancos y a los cementos con caracter�sticas adicionales (de resistencia a sulfatos y al agua de mar, de resistencia al agua de mar y de bajo calor de hidrataci�n) correspondientes al mismo tipo y clase resistente que aqu�llos.
Cuando el cemento se utilice como componente de un producto de inyecci�n adherente se tendr� en cuenta lo prescrito en 35.4.2.
El empleo del cemento de aluminato de calcio deber� ser objeto, en cada caso, de estudio especial, exponiendo las razones que aconsejan su uso y observ�ndose las especificaciones contenidas en el Anejo n� 3.
Se tendr� en cuenta lo expuesto en 31.1 en relaci�n con el contenido total de i�n cloruro para el caso de cualquier tipo de cemento, as� como con el contenido de finos en el hormig�n, para el caso de cementos con adici�n de filler calizo.
A los efectos de la presente Instrucci�n, se consideran cementos de endurecimiento lento los de clase resistente 32,5N, de endurecimiento normal los de clases 32,5R y 42,5N y de endurecimiento r�pido los de clases 42,5R, 52,5N y 52,5R.
Agua El agua utilizada, tanto para el amasado como para el curado del hormig�n en obra, no debe contener ning�n ingrediente perjudicial en cantidades tales que afecten a las propiedades del hormig�n o a la protecci�n de las armaduras frente a la corrosi�n.
En general, podr�n emplearse todas las aguas sancionadas como aceptables por la pr�ctica.
Cuando no se posean antecedentes de su utilizaci�n, o en caso de duda, deber�n analizarse las aguas, y salvo justificaci�n especial de que no alteran perjudicialmente las propiedades exigibles al hormig�n, deber�n cumplir las siguientes condiciones:
- exponente de hidr�geno pH (UNE 83952) ≥5
- sustancias disueltas (UNE 83957)	≤15 gramos por litro (15.000 p.p.m)
- sulfatos, expresados en SO4
= (UNE 83956), excepto para el cemento SR en que se eleva este l�mite a 5 gramos por litro (5.000 p.p.m) ≤1 gramo por litro (1.000 p.p.m)
- i�n cloruro, Cl- (UNE 7178):
a) para hormig�n pretensado ≤1 gramo por litro (1.000 p.p.m)
b) para hormig�n armado u hormig�n en masa que contenga armaduras para reducir la fisuraci�n ≤3 gramos por litro (3.000 p.p.m)
- hidratos de carbono (UNE 7132) 0
- sustancias org�nicas solubles en �ter (UNE 7235) ≤15 gramos por litro (15.000 p.p.m)
realiz�ndose la toma de muestras seg�n la UNE 83951 y los an�lisis por los m�todos de las normas indicadas.
Podr�n emplearse aguas de mar o aguas salinas an�logas para el amasado o curado de hormigones que no tengan armadura alguna. Salvo estudios especiales, se proh�be expresamente el empleo de estas aguas para el amasado o curado de hormig�n armado o pretensado.
Se permite el empleo de aguas recicladas procedentes del lavado de cubas en la propia central de hormigonado, siempre y cuando cumplan las especificaciones anteriormente definidas en este art�culo. Adem�s se deber� cumplir que el valor de densidad del agua reciclada no supere el valor 1,3 g/cm� y que la densidad del agua total no supere el calor de 1,1 g/cm�.
La densidad del agua reciclada est� directamente relacionada con el contenido en finos que aportan al hormig�n, de acuerdo con la siguiente expresi�n:
M Masa de finos presente en el agua, en g/cm�.
da Densidad del agua en g/cm�.
df Densidad del fino, en g/cm�.
En relaci�n con el contenido de finos aportado al hormig�n, se tendr� en cuenta lo indicado en 31.1. Para el c�lculo del contenido de finos que se aporta en el agua reciclada, se puede considerar un valor de df igual a 2,1 g/cm�, salvo valor experimental obtenido mediante determinaci�n en el volumen�metro de Le Chatelier, a partir de una muestra desecada en estufa y posteriormente pulverizada hasta pasar por el tamiz 200 μm.
Con respecto al contenido de i�n cloruro, se tendr� en cuenta lo previsto en 31.1.
�ridos 28.1
Las caracter�sticas de los �ridos deber�n permitir alcanzar la adecuada resistencia y durabilidad del hormig�n que con ellos se fabrica, as� como cualquier otra exigencia que se requieran a �ste en el Pliego de Prescripciones T�cnicas Particulares del proyecto.
Como �ridos para la fabricaci�n de hormigones pueden emplearse �ridos gruesos (gravas) y �ridos finos (arenas), seg�n UNE-EN 12620, rodados o procedentes de rocas machacadas, as� como escorias sider�rgicas enfriadas por aire seg�n UNE-EN 12620 y, en general, cualquier otro tipo de �rido cuya evidencia de buen comportamiento haya sido sancionado por la pr�ctica y se justifique debidamente.
En el caso de �ridos reciclados, se seguir� lo establecido en el Anejo n� 15. En el caso de �ridos ligeros, se deber� cumplir lo indicado en el Anejo n� 16 de esta Instrucci�n, y en particular, lo establecido en UNE-EN 13055-1.
En el caso de utilizar �ridos sider�rgicos (como, por ejemplo, escorias sider�rgicas granuladas de alto horno), se comprobar� previamente que son estables, es decir, que no contienen silicatos inestables ni compuestos ferrosos inestables.
Dada su peligrosidad, s�lo se permite el empleo de �ridos con una proporci�n muy baja de sulfuros oxidables.
Designaci�n de los �ridos
A los efectos de esta Instrucci�n, los �ridos se designar�n, de acuerdo con el siguiente formato:
d/D - IL
d/D Fracci�n granulom�trica, comprendida entre un tama�o m�nimo, d, y un tama�o m�ximo, D, en mm.
IL Forma de presentaci�n: R, rodado; T, triturado (de machaqueo); M, mezcla.
Preferentemente, se indicar� tambi�n la naturaleza (N) del �rido (C, calizo; S, sil�ceo; G, granito; O, ofita; B, basalto; D, dolom�tico; Q, traquita; I, fonolita; V, varios; A, artificial; R, reciclado), en cuyo caso, la designaci�n ser�a
d/D - IL - N.
En la fase de proyecto, a efectos de la especificaci�n del hormig�n, es necesario �nicamente establecer para el �rido su tama�o m�ximo en mm, de acuerdo con 39.2 (donde se denomina TM) y, en su caso, especificar el empleo de �rido reciclado y su porcentaje de utilizaci�n.
Tama�os m�ximo y m�nimo de un �rido
Se denomina tama�o m�ximo D de un �rido grueso o fino, la m�nima abertura de tamiz UNE EN 933-2 que cumple los requisitos generales recogidos en la tabla 28.3.a, en funci�n del tama�o del �rido.
Se denomina tama�o m�nimo d de un �rido grueso o fino, la m�xima abertura de tamiz UNE EN 933-2 que cumple los requisitos generales recogidos en la tabla 28.3.a, en funci�n del tipo y del tama�o del �rido.
Los tama�os m�nimo d y m�ximo D de los �ridos deben especificarse por medio de un par de tamices de la serie b�sica, o la serie b�sica m�s la serie 1, o la serie b�sica m�s la serie 2 de la tabla 28.3.b. No se podr�n combinar los tamices de la serie 1 con los de la serie 2.
Los tama�os de los �ridos no deben tener un D/d menor que 1,4.
Tabla 28.3.a Requisitos generales de los tama�os m�ximo D y m�nimo d.
Tabla 28.3.b Series de tamices para especificar los tama�os de los �ridos Serie B�sica NOTA - Por simplificaci�n, se podr�n emplear los tama�os redondeados entre par�ntesis para describir el tama�o de los �ridos
Limitaciones del �rido grueso para la fabricaci�n del hormig�n.
A efectos de la fabricaci�n del hormig�n, se denomina grava o �rido grueso total, a la mezcla de las distintas fracciones de �rido grueso que se utilicen; arena o �rido fino total a la mezcla de las distintas fracciones de �rido fino que se utilicen; y �rido total (cuando no haya lugar a confusiones, simplemente �rido), aqu�l que posee las proporciones de arena y grava adecuadas para fabricar el hormig�n necesario en el caso particular que se considere.
El tama�o m�ximo del �rido grueso utilizado para la fabricaci�n del hormig�n ser� menor que las dimensiones siguientes:
a) 0,8 veces la distancia horizontal libre entre vainas o armaduras que no formen grupo, o entre un borde de la pieza y una vaina o armadura que forme un �ngulo mayor que 45� con la direcci�n de hormigonado.
b) 1,25 veces la distancia entre un borde de la pieza y una vaina o armadura que forme un �ngulo no mayor que 45� con la direcci�n de hormigonado.
c) 0,25 veces la dimensi�n m�nima de la pieza, excepto en los casos siguientes:
- Losa superior de los forjados, donde el tama�o m�ximo del �rido ser� menor que 0,4 veces el espesor m�nimo.
- Piezas de ejecuci�n muy cuidada (caso de prefabricaci�n en taller) y aquellos elementos en los que el efecto pared del encofrado sea reducido (forjados que se encofran por una sola cara), en cuyo caso ser� menor que 0,33 veces el espesor m�nimo.
Cuando el hormig�n deba pasar entre varias capas de armaduras, convendr� emplear un tama�o de �rido m�s peque�o que el que corresponde a los l�mites a) � b) si fuese determinante.
Granulometr�a de los �ridos
La granulometr�a de los �ridos, determinada de conformidad con la norma UNE-EN 933-1, debe cumplir los requisitos correspondientes a su tama�o de �rido d/D.
Condiciones granulom�tricas del �rido fino total
La cantidad de finos que pasan por el tamiz 0,063 UNE EN 933-1, expresada en porcentaje del peso de la muestra de �rido grueso total o de �rido fino total, no exceder� los valores de la tabla 28.4.1.a. En caso contrario, deber� comprobarse que se cumple la especificaci�n relativa a la limitaci�n del contenido total de finos en el hormig�n recogido en 31.1.
Tabla 28.4.1.a Contenido m�ximo de finos en los �ridos
Calidad de los finos de los �ridos
Salvo en el caso indicado en el p�rrafo siguiente, no se utilizar�n �ridos finos cuyo equivalente de arena (SE4), determinado sobre la fracci�n 0/4, de conformidad con el Anexo A de la norma UNE EN 933-8 sea inferior a:
a) 70, para obras sometidas a la clase general de exposici�n I, Ila � llb y que no est�n sometidas a ninguna clase espec�fica de exposici�n. V�anse las Tablas 8.2.2 y 8.2.3.a.
b) 75, el resto de los casos.
No obstante lo anterior, aquellas arenas procedentes del machaqueo de rocas calizas o dolom�as (entendiendo como tales aquellas rocas sedimentarias carbon�ticas que contienen al menos un 70% de calcita, dolomita o de ambas, que no cumplan la especificaci�n del equivalente de arena, podr�n ser aceptadas como v�lidas cuando se cumplan las condiciones siguientes:
- para obras sometidas a clases generales de exposici�n I, Ila � llb, que no est�n sometidas a ninguna clase espec�fica de exposici�n,
donde AM es el valor de azul de metileno, seg�n UNE EN 933-9, expresado en gramos de azul por cada kilogramo de fracci�n granulom�trica 0/2mm y f es el contenido de finos de la fracci�n 0/2, expresado en g/kg y determinado de acuerdo con UNE EN 933-1.
- para los restantes casos,
Cuando para la clase de exposici�n de que se trate, el valor de azul de metileno sea superior al valor l�mite establecido en el p�rrafo anterior y se tenga duda sobre la existencia de arcilla en los finos, se podr� identificar y valorar cualitativamente su presencia en dichos finos mediante el ensayo de difracci�n de rayos X. S�lo se podr� utilizar el �rido fino si las arcillas son del tipo caolinita o illita y si las propiedades mec�nicas y de penetraci�n de agua a presi�n de los hormigones fabricados con esta arena son, al menos, iguales que las de un hormig�n fabricado con los mismos componentes, pero utilizando la arena sin finos. El estudio correspondiente deber� ir acompa�ado de documentaci�n fehaciente que contendr� en todos los casos el an�lisis mineral�gico del �rido, y en particular su contenido en arcilla.
Forma del �rido grueso
La forma del �rido grueso se expresar� mediante su �ndice de lajas, entendido como el porcentaje en peso de �ridos considerados como lajas seg�n UNE EN 933-3, y su valor debe ser inferior a 35.
Requisitos f�sico-mec�nicos
Se cumplir�n las siguientes limitaciones:
- Resistencia a la fragmentaci�n del �rido grueso determinada con arreglo al m�todo de ensayo indicado en la UNE EN 1097-2 (ensayo de Los �ngeles) ≤40
- Absorci�n de agua por los �ridos, determinada con arreglo al m�todo de ensayo indicado en la UNE EN 1097-6. ≤5%
Para la fabricaci�n de hormig�n en masa o armado, de resistencia caracter�stica especificada no superior a 30 N/mm�, podr�n utilizarse �ridos gruesos con una resistencia a la fragmentaci�n entre 40 y 50 en el ensayo de Los �ngeles (UNE-EN 1097-2) si existe experiencia previa en su empleo y hay estudios experimentales espec�ficos que avalen su utilizaci�n sin perjuicio de las prestaciones del hormig�n.
Cuando el hormig�n est� sometido a una clase de exposici�n H o F y los �ridos tengan una absorci�n de agua superior al 1%, estos deber�n presentar una p�rdida de peso al ser sometidos a cinco ciclos de tratamiento con soluciones de sulfato magn�sico (m�todo de ensayo UNE EN 1367-2) que no ser� superior al 18% en el caso del �rido grueso.
Un resumen de las limitaciones de car�cter cuantitativo se recoge en la tabla 28.6.
Tabla 28.6 Requisitos f�sico-mec�nicos
Propiedades del �rido
Cantidad m�xima en % del peso total de la muestra
�rido fino
�rido grueso
Absorci�n de agua %
Determinada con arreglo al m�todo de ensayo indicado en UNE EN 1097-6
Resistencia a la fragmentaci�n del �rido grueso, determinada con arreglo al m�todo de ensayo indicado en UNE EN 1097-2
40 (6) P�rdida de peso % con cinco ciclos de sulfato magn�sico
Determinada con arreglo al m�todo de ensayo indicado en UNE EN 1367-2
Requisitos qu�micos
En este apartado se definen los requisitos m�nimos que deben cumplir los �ridos para hormigones. Un resumen de las limitaciones de car�cter cuantitativo se recogen en la tabla 28.7.
El contenido en i�n cloruro (Cl-) soluble en agua de los �ridos grueso y fino para hormig�n, determinado de conformidad con el art�culo 7 de la UNE-EN 1744-1, no podr� exceder del 0,05% en masa del �rido, cuando se utilice en hormig�n armado u hormig�n en masa que contenga armaduras para reducir la fisuraci�n, y no podr� exceder del 0,03% en masa del �rido, cuando se utilice en hormig�n pretensado, de acuerdo con lo indicado en la Tabla 28.7.
Con respecto al contenido total en los hormigones del i�n cloruro, Cl-, se tendr� en cuenta lo prescrito en 31.1.
El contenido en sulfatos solubles en �cido, expresados en SO3 de los �ridos grueso y fino, determinado de conformidad con el art�culo 12 de la Norma UNE-EN 1744-1, no podr� exceder de 0,8% en masa del �rido, tal y como indica la Tabla 28.7. En el caso de escorias de alto horno enfriadas por aire, la anterior especificaci�n ser� del 1%.
Compuestos totales de azufre
Los compuestos totales de azufre de los �ridos grueso y fino, determinados de conformidad con el art�culo 11 de la norma UNE-EN 1744-1, no podr� exceder del 1% en masa del peso total de la muestra. En el caso de escorias de alto horno enfriadas por aire, la anterior especificaci�n ser� del 2%.
En el caso de que se detecte la presencia de sulfuros de hierro oxidables en forma de pirrotina, el contenido de azufre aportado por estos, expresado en S, ser� inferior al 0,1%.
Materia org�nica. Compuestos que alteran la velocidad de fraguado y el endurecimiento del hormig�n.
En el caso de detectarse la presencia de sustancias org�nicas, de acuerdo con el apartado 15.1 de la UNE EN 1744-1, se determinar� su efecto sobre el tiempo de fraguado y la resistencia a la compresi�n, de conformidad con el apartado 15.3 de la norma UNE-EN 1744-1. El mortero preparado con estos �ridos deber� cumplir que:
a) El aumento del tiempo de fraguado de las muestras de ensayo de mortero ser� inferior a 120 minutos.
b) La disminuci�n de la resistencia a la compresi�n de las muestras de ensayo de mortero a los 28 d�as ser� inferior al 20%.
No se emplear�n aquellos �ridos finos que presenten una proporci�n de materia org�nica tal que, ensayados con arreglo al m�todo de ensayo indicado en el apartado 15.1 de la UNE-EN 1744-1, produzcan un color m�s oscuro que el de la sustancia patr�n. Asimismo, el contenido de part�culas org�nicas ligeras que flotan en un l�quido de peso espec�fico 2 determinadas seg�n el apartado 14.2 de la norma UNE-EN 1744-1 no ser� superior al valor de 0,5% para �ridos finos y 1% para �ridos gruesos. En el caso de �ridos gruesos, antes de proceder a su ensayo, se proceder� a reducir su tama�o mediante machaqueo hasta tama�os inferiores a 4mm
Estabilidad de volumen de las escorias de alto horno enfriadas por aire
Las escorias de alto horno enfriadas por aire deben permanecer estables:
a) Frente a la transformaci�n del silicato bic�lcico inestable que entre en su composici�n, determinada seg�n el ensayo descrito en el apartado 19.1 de UNE-EN 1744-1.
b) Frente a la hidr�lisis de los sulfuros de hierro y de manganeso que entren en su composici�n, determinada seg�n el ensayo descrito en el apartado 19.2 de UNE-EN 1744-1.
Tabla 28.7 Requisitos qu�micos
Material retenido por el tamiz 0,063 UNE EN 933- 2 y que flota en un l�quido de peso espec�fico 2, determinado con arreglo al m�todo de ensayo indicado en el apartado 14.2 de UNE EN 1744- 1
Compuestos totales de azufre expresados en S y referidos al �rido seco, determinados con arreglo al m�todo de ensayo indicado en el apartado 11 de UNE EN 1744- 1
1,00 (7) Sulfatos solubles en �cidos, expresados en SO3 y referidos al �rido seco, determinados seg�n el m�todo de ensayo indicado en el apartado 12 de UNE EN 1744- 1
0,80 (8) Cloruros expresados en Cl y referidos al �rido seco, determinados con arreglo al m�todo de ensayo indicado en el apartado 7 de UNE EN 1744- 1
Hormig�n armado u hormig�n en masa que contenga armaduras para reducir la fisuraci�n
Reactividad �lcali-�rido
Los �ridos no presentar�n reactividad potencial con los compuestos alcalinos del hormig�n, ya sean procedentes del cemento o de otros componentes.
Para su comprobaci�n se realizar�, en primer lugar, un estudio petrogr�fico, del cual se obtendr� informaci�n sobre el tipo de reactividad que, en su caso, puedan presentar.
Si del estudio petrogr�fico del �rido se deduce la posibilidad de que presente reactividad �lcali-s�lice o �lcali-silicato, se debe realizar el ensayo descrito en la UNE 146508 EX (m�todo acelerado en probetas de mortero).
Si del estudio petrogr�fico del �rido se deduce la posibilidad de que presente reactividad �lcali-carbonato, se debe realizar el ensayo descrito en la UNE 146507-2 EX. En el caso de mezcla, natural o artificial, de �ridos calizos y sil�ceos, este ensayo se realizar� sobre la fracci�n calizo-dolom�tica del �rido.
Si a partir de los resultados de algunos de los ensayos prescritos para determinar la reactividad se deduce que el material es potencialmente reactivo, el �rido no se podr� utilizar en condiciones favorables al desarrollo de la reacci�n �lcali-�rido, de acuerdo con el apartado 37.3.8. En otros casos, se podr� emplear el �rido calificado a priori como potencialmente reactivo s�lo si son satisfactorios los resultados del ensayo de reactividad potencial a largo plazo sobre prismas de hormig�n, seg�n UNE 146509 EX, presentando una expansi�n al finalizar el ensayo menor o igual al 0,04%.
Aditivos 29.1
A los efectos de esta Instrucci�n, se entiende por aditivos aquellas sustancias o productos que, incorporados al hormig�n antes del amasado (o durante el mismo o en el transcurso de un amasado suplementario) en una proporci�n no superior al 5% del peso del cemento, producen la modificaci�n deseada, en estado fresco o endurecido, de alguna de sus caracter�sticas, de sus propiedades habituales o de su comportamiento.
En los hormigones armados o pretensados no podr�n utilizarse como aditivos el cloruro c�lcico, ni en general, productos en cuya composici�n intervengan cloruros, sulfuros, sulfitos u otros componentes qu�micos que puedan ocasionar o favorecer la corrosi�n de las armaduras.
En los elementos pretensados mediante armaduras ancladas exclusivamente por adherencia, no podr�n utilizarse aditivos que tengan car�cter de aireantes.
Sin embargo, en la prefabricaci�n de elementos con armaduras pretesas elaborados con m�quinas de fabricaci�n continua, podr�n usarse aditivos plastificantes que tengan un efecto secundario de inclusi�n de aire, siempre que se compruebe que no perjudica sensiblemente la adherencia entre el hormig�n y la armadura, afectando al anclaje de �sta. En cualquier caso, la cantidad total de aire ocluido no exceder� del 6% en volumen, medido seg�n la UNE EN 12350-7.
Con respecto al contenido de i�n cloruro, se tendr� en cuenta lo prescrito en 31.1.
En el marco de esta Instrucci�n, se consideran fundamentalmente los cinco tipos de aditivos que se recogen en la tabla 29.2.
Tabla 29.2 Tipos de aditivos
Disminuir el contenido de agua de un hormig�n para una misma trabajabilidad o aumentar la trabajabilidad sin modificar el contenido de agua.
Reductores de agua de alta actividad / Superplastificantes
Disminuir significativamente el contenido de agua de un hormig�n sin modificar la trabajabilidad o aumentar significativamente la trabajabilidad sin modificar el contenido de agua.
Modificadores de fraguado / Aceleradores, retardadores
Modificar el tiempo de fraguado de un hormig�n.
Producir en el hormig�n un volumen controlado de finas burbujas de aire, uniformemente repartidas, para mejorar su comportamiento frente a las heladas.
Modificar m�s de una de las funciones principales definidas con anterioridad.
Los aditivos de cualquiera de los cinco tipos descritos anteriormente deber�n cumplir la UNE EN 934-2.
En los documentos de origen, figurar� la designaci�n del aditivo de acuerdo con lo indicado en la UNE EN 934-2, as� como el certificado del fabricante que garantice que el producto satisface los requisitos prescritos en la citada norma, el intervalo de eficacia (proporci�n a emplear) y su funci�n principal de entre las indicadas en la tabla anterior.
Salvo indicaci�n previa en contra de la Direcci�n Facultativa, el Suministrador podr� emplear cualquiera de los aditivos incluidos en la Tabla 29.2 La utilizaci�n de otros aditivos distintos a los contemplados en este art�culo, requiere la aprobaci�n previa de la Direcci�n Facultativa.
La utilizaci�n de aditivos en el hormig�n, una vez en la obra y antes de su colocaci�n en la misma, requiere de la autorizaci�n de la Direcci�n Facultativa y el conocimiento del Suministrador del hormig�n.
Adiciones A los efectos de esta Instrucci�n, se entiende por adiciones aquellos materiales inorg�nicos, puzol�nicos o con hidraulicidad latente que, finamente divididos, pueden ser a�adidos al hormig�n con el fin de mejorar alguna de sus propiedades o conferirle caracter�sticas especiales. La presente Instrucci�n recoge �nicamente la utilizaci�n de las cenizas volantes y el humo de s�lice como adiciones al hormig�n en el momento de su fabricaci�n.
Las cenizas volantes son los residuos s�lidos que se recogen por precipitaci�n electrost�tica o por captaci�n mec�nica de los polvos que acompa�an a los gases de combusti�n de los quemadores de centrales termoel�ctricas alimentadas por carbones pulverizados.
El humo de s�lice es un subproducto que se origina en la reducci�n de cuarzo de elevada pureza con carb�n en hornos el�ctricos de arco para la producci�n de silicio y ferrosilicio.
Las adiciones pueden utilizarse como componentes del hormig�n siempre que se justifique su idoneidad para su uso, produciendo el efecto deseado sin modificar negativamente las caracter�sticas del hormig�n, ni representar peligro para la durabilidad del hormig�n, ni para la corrosi�n de las armaduras.
Para utilizar cenizas volantes o humo de s�lice como adici�n al hormig�n, deber� emplearse un cemento tipo CEM I. Adem�s, en el caso de la adici�n de cenizas volantes, el hormig�n deber� presentar un nivel de garant�a conforme a lo indicado en el art�culo 81� de esta Instrucci�n, por ejemplo, mediante la posesi�n de un distintivo de calidad oficialmente reconocido.
En hormig�n pretensado podr� emplearse adici�n de cenizas volantes cuya cantidad no podr� exceder del 20% del peso de cemento, o humo de s�lice cuyo porcentaje no podr� exceder del 10% del peso del cemento.
En aplicaciones concretas de hormig�n de alta resistencia, fabricado con cemento tipo CEM I, se permite la adici�n simult�nea de cenizas volantes y humo de s�lice, siempre que el porcentaje de humo de s�lice no sea superior al 10% y que el porcentaje total de adiciones (cenizas volantes y humo de s�lice) no sea superior al 20%, en ambos casos respecto al peso de cemento. En este caso la ceniza volante s�lo se contempla a efecto de mejorar la compacidad y reolog�a del hormig�n, sin que se contabilice como parte del conglomerante mediante su coeficiente de eficacia K.
En elementos no pretensados en estructuras de edificaci�n, la cantidad m�xima de cenizas volantes adicionadas no exceder� del 35% del peso de cemento, mientras que la cantidad m�xima de humo de s�lice adicionado no exceder� del 10% del peso de cemento. La cantidad m�nima de cemento se especifica en 37.3.2.
Con respecto al contenido de i�n cloruro, se tendr� en cuenta lo prescrito en 31.1
Las cenizas volantes no podr�n contener elementos perjudiciales en cantidades tales que puedan afectar a la durabilidad del hormig�n o causar fen�menos de corrosi�n de las armaduras. Adem�s deber�n cumplir las siguientes especificaciones de acuerdo con la UNE EN 450-1:
- Anh�drido sulf�rico (SO3), seg�n la UNE EN 196-2 ≤3,0%
- Cloruros (Cl-), seg�n UNE-EN 196-2 ≤0,10%
- �xido de calcio libre, seg�n la UNE EN 451-1 ≤1%
- P�rdida al fuego, seg�n la UNE EN 196-2 ≤5,0% (categor�a A de la norma UNE-EN 450-1)
- Finura, seg�n la UNE EN 451-2
- Cantidad retenida por el tamiz 45 μm ≤40%
�ndice de actividad, seg�n UNE-EN 196-1 y de acuerdo con UNE-EN 450-1a los 28 d�as ≥75%
a los 90 d�as ≥85%
- Expansi�n por el m�todo de las agujas, seg�n la UNE EN 196-3 < 10 mm
La especificaci�n relativa a la expansi�n s�lo debe tenerse en cuenta si el contenido en �xido de calcio libre supera el 1% sin sobrepasar el 2,5%.
Los resultados de los an�lisis y de los ensayos previos estar�n a disposici�n de la Direcci�n Facultativa.
Prescripciones y ensayos del humo de s�lice
El humo de s�lice no podr� contener elementos perjudiciales en cantidades tales que puedan afectar a la durabilidad del hormig�n o causar fen�menos de corrosi�n de las armaduras. Adem�s, deber� cumplir las siguientes especificaciones:
- �xido de silicio (SiO2), seg�n la UNE EN 196-2 ≥85%
Cloruros (Cl-) seg�n UNE-EN 196-2 < 0,10%
- P�rdida al fuego, seg�n la UNE EN 196-2 < 5%
- �ndice de actividad, seg�n la UNE-EN 13263-1 > 100%
Los resultados de los an�lisis y de los ensayos previos estar�n a disposici�n de la Direcci�n de Obra.
Hormigones 31.1
La composici�n elegida para la preparaci�n de las mezclas destinadas a la construcci�n de estructuras o elementos estructurales deber� estudiarse previamente, con el fin de asegurarse de que es capaz de proporcionar hormigones cuyas caracter�sticas mec�nicas, reol�gicas y de durabilidad satisfagan las exigencias del proyecto. Estos estudios se realizar�n teniendo en cuenta, en todo lo posible, las condiciones de la obra real (di�metros, caracter�sticas superficiales y distribuci�n de armaduras, modo de compactaci�n, dimensiones de las piezas, etc.).
Los componentes del hormig�n deber�n cumplir las prescripciones incluidas en los Art�culos 26�, 27�, 28�, 29� y 30�. Adem�s, el i�n cloruro total aportado por los componentes no exceder� de los siguientes l�mites:
- Obras de hormig�n pretensado 0,2% del peso del cemento
- Obras de hormig�n armado u obras de hormig�n en masa que contenga armaduras para reducir la fisuraci�n 0,4% del peso del cemento
La cantidad total de finos en el hormig�n, resultante de sumar el contenido de part�culas del �rido grueso y del �rido fino que pasan por el tamiz UNE 0,063 y la componente caliza, en su caso, del cemento, deber� ser inferior a 175 kg/m�. En el caso de emplearse agua reciclada, de acuerdo con el Art�culo 27�, dicho l�mite podr� incrementarse hasta 185 kg/m�.
Las condiciones o caracter�sticas de calidad exigidas al hormig�n se especificar�n en el Pliego de Prescripciones T�cnicas Particulares, siendo siempre necesario indicar las referentes a su resistencia a compresi�n, su consistencia, tama�o m�ximo del �rido, el tipo de ambiente a que va a estar expuesto, y, cuando sea preciso, las referentes a prescripciones relativas a aditivos y adiciones, resistencia a tracci�n del hormig�n, absorci�n, peso espec�fico, compacidad, desgaste, permeabilidad, aspecto externo, etc.
Tales condiciones deber�n ser satisfechas por todas las unidades de producto componentes del total, entendi�ndose por unidad de producto la cantidad de hormig�n fabricada de una sola vez. Normalmente se asociar� el concepto de unidad de producto a la amasada, si bien, en alg�n caso y a efectos de control, se podr� tomar en su lugar la cantidad de hormig�n fabricado en un intervalo de tiempo determinado y en las mismas condiciones esenciales. En esta Instrucci�n se emplea la palabra �amasada� como equivalente a unidad de producto.
A los efectos de esta Instrucci�n, cualquier caracter�stica de calidad medible de una amasada, vendr� expresada por el valor medio de un n�mero de determinaciones (igual o superior a dos) de la caracter�stica de calidad en cuesti�n, realizadas sobre partes o porciones de la amasada.
Las caracter�sticas mec�nicas de los hormigones empleados en las estructuras, deber�n cumplir las condiciones establecidas en el Art�culo 39�.
A los efectos de esta Instrucci�n, la resistencia del hormig�n a compresi�n se refiere a los resultados obtenidos en ensayos de rotura a compresi�n a 28 d�as, realizados sobre probetas cil�ndricas de 15 cm. de di�metro y 30 cm. de altura, fabricadas, conservadas y ensayadas conforme a lo establecido en esta Instrucci�n. En el caso de que el control de calidad se efect�e mediante probetas c�bicas, se seguir� el procedimiento establecido en 86.3.2.
Las f�rmulas contenidas en esta Instrucci�n corresponden a experimentaci�n realizada con probeta cil�ndrica, y del mismo modo, los requisitos y prescripciones que figuran en la Instrucci�n se refieren, salvo que expresamente se indique otra cosa, a probeta cil�ndrica.
En algunas obras en las que el hormig�n no vaya a estar sometido a solicitaciones en los tres primeros meses a partir de su puesta en obra, podr� referirse la resistencia a compresi�n a la edad de 90 d�as.
En ciertas obras o en alguna de sus partes, el Pliego de Prescripciones T�cnicas Particulares puede exigir la determinaci�n de las resistencias a tracci�n o a flexotracci�n del hormig�n, mediante ensayos normalizados.
En esta Instrucci�n, se denominan hormigones de alta resistencia a los hormigones con resistencia caracter�stica de proyecto ƒck superior a 50 N/mm�.
A efectos de la presente Instrucci�n, se consideran hormigones de endurecimiento r�pido los fabricados con cemento de clase resistente 42,5R, 52,5 � 52,5R siempre que su relaci�n agua/cemento sea menor o igual que 0,60, los fabricados con cemento de clase resistente 32,5R � 42,5 siempre que su relaci�n agua/cemento sea menor o igual que 0,50 o bien aquellos en los que se utilice acelerante de fraguado. El resto de los casos se consideran hormigones de endurecimiento normal.
Valor m�nimo de la resistencia
En los hormigones estructurales, la resistencia de proyecto ƒck (v�ase 39.1) no ser� inferior a 20 N/mm� en hormigones en masa, ni a 25 N/mm� en hormigones armados o pretensados.
Cuando el proyecto establezca, de acuerdo con 86.5.6, un control indirecto de la resistencia en estructuras de hormig�n en masa o armado para obras de ingenier�a de peque�a importancia, en edificios de viviendas de una o dos plantas con luces inferiores a 6,0 metros, o en elementos que trabajen a flexi�n de edificios de viviendas de hasta cuatro plantas tambi�n con luces inferiores a 6,0 metros, deber� adoptarse un valor de la resistencia de c�lculo a compresi�n ƒcd no superior a 10 N/mm� (v�ase 39.4). En estos casos de nivel de control indirecto de la resistencia del hormig�n, la cantidad m�nima de cemento en la dosificaci�n del hormig�n tambi�n deber� cumplir los requisitos de la tabla 37.3.2.a.
Los hormigones no estructurales (hormigones de limpieza, hormigones de relleno, bordillos y aceras), no tienen que cumplir este valor m�nimo de resistencia ni deben identificarse con el formato de tipificaci�n del hormig�n estructural (definido en 39.2) ni les es de aplicaci�n el articulado, ya que se rigen por lo indicado en el Anejo n� 18 de esta Instrucci�n.
Docilidad del hormig�n
La docilidad del hormig�n ser� la necesaria para que, con los m�todos previstos de puesta en obra y compactaci�n, el hormig�n rodee las armaduras sin soluci�n de continuidad con los recubrimientos exigibles y rellene completamente los encofrados sin que se produzcan coqueras.
La docilidad del hormig�n se valorar� determinando su consistencia por medio del ensayo de asentamiento, seg�n UNE-EN 12350-2.
Las distintas consistencias y los valores l�mite del asentamiento del cono, ser�n los siguientes:
Pl�stica (P)
Salvo en aplicaciones espec�ficas que as� lo requieran, se evitar� el empleo de las consistencias seca y pl�stica. No podr� emplearse la consistencia l�quida, salvo que se consiga mediante el empleo de aditivos superplastificantes.
En todo caso, la consistencia del hormig�n que se utilice ser� la especificada en el Pliego de Prescripciones T�cnicas Particulares, definiendo aquella por su tipo o por el valor num�rico de su asentamiento en cm.
En el caso de hormigones autocompactantes, se estar� a lo dispuesto en el Anejo 17
Aceros para armaduras pasivas 32.1
A los efectos de esta Instrucci�n, los productos de acero que pueden emplearse para la elaboraci�n de armaduras pasivas pueden ser:
- Barras rectas o rollos de acero corrugado soldable.
- Alambres de acero corrugado o grafilado soldable.
- Alambres lisos de acero soldable.
Los alambres lisos s�lo pueden emplearse como elementos de conexi�n de armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a.
Los productos de acero para armaduras pasivas no presentar�n defectos superficiales ni grietas.
Las secciones nominales y las masas nominales por metro ser�n las establecidas en la tabla 6 de la UNE EN 10080. La secci�n equivalente no ser� inferior al 95,5 por 100 de la secci�n nominal.
Se entiende por di�metro nominal de un producto de acero el n�mero convencional que define el c�rculo respecto al cual se establecen las tolerancias. El �rea del mencionado c�rculo es la secci�n nominal.
Se entiende por secci�n equivalente de un producto de acero, expresada en cent�metros cuadrados, el cociente de su peso en Newtons por 0,077 (7,85 si el peso se expresa en gramos) veces su longitud en cent�metros. El di�metro del c�rculo cuya �rea es igual a la secci�n equivalente se denomina di�metro equivalente. La determinaci�n de la secci�n equivalente debe realizarse despu�s de limpiar cuidadosamente el producto de acero para eliminar las posibles escamas de laminaci�n y el �xido no adherido firmemente.
A los efectos de esta Instrucci�n, se considerar� como l�mite el�stico del acero para armaduras pasivas, ƒy, el valor de la tensi�n que produce una deformaci�n remanente del 0,2 por 100.
El proceso de fabricaci�n del acero ser� una elecci�n del fabricante.
A los efectos de esta Instrucci�n, s�lo podr�n emplearse barras o rollos de acero corrugado soldable que sean conformes con UNE EN 10080.
Los posibles di�metros nominales de las barras corrugadas ser�n los definidos en la serie siguiente, de acuerdo con la tabla 6 de la UNE EN 10080:
6 - 8 - 10 - 12 - 14 - 16 - 20 - 25 - 32 y 40 mm.
Salvo en el caso de mallas electrosoldadas o armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a, se procurar� evitar el empleo del di�metro de 6mm cuando se aplique cualquier proceso de soldadura, resistente o no resistente, en la elaboraci�n o montaje de la armadura pasiva.
A los efectos de esta Instrucci�n, en la tabla 32.2.a se definen los tipos de acero corrugado:
Tabla 32.2.a Tipos de acero corrugado
Las caracter�sticas mec�nicas m�nimas garantizadas por el Suministrador ser�n conformes con las prescripciones de la tabla 32.2.a. Adem�s, las barras deber�n tener aptitud al doblado-desdoblado, manifestada por la ausencia de grietas apreciables a simple vista al efectuar el ensayo seg�n UNE-EN ISO 15630-1, empleando los mandriles de la Tabla 32.2.b.
Tabla 32.2.b Di�metro de los mandriles
Doblado-desdoblado
α = 90� � = 20�
d ≤16
16 < d ≤25
d Di�metro nominal de barra, en mm.
α �ngulo de doblado.
� �ngulo de desdoblado.
Alternativamente al ensayo de aptitud al doblado-desdoblado, se podr� realizar el ensayo de doblado simple, seg�n UNE-EN ISO 15630-1, para lo que deber�n emplearse los mandriles especificados en la tabla 32.2.c.
Tabla 32.2.c Di�metro de los mandriles
α= 180�
d> 16
Los aceros soldables con caracter�sticas especiales de ductilidad (B400SD y B500SD) deber�n cumplir los requisitos de la tabla 32.2.d en relaci�n con el ensayo de fatiga seg�n UNEEN ISO 15630-1, as� como los de la tabla 32.2.e, relativos al ensayo de deformaci�n alternativa, seg�n UNE 36065 EX.
Tabla 32.2.d Especificaci�n del ensayo de fatiga
N�mero de ciclos que debe soportar la probeta sin romperse.
≥ 2 millones
Tensi�n m�xima,
σm�x = 0,6 fy nominal (N/mm�)
Amplitud, 2σa= σm�x-σm�n (N/mm�)
1 ≤ f ≤ 200
≥ 14 d
Tabla 32.2.e Especificaci�n del ensayo de deformaci�n alternativa
Di�metro nominal (mm)
Longitud libre entre mordazas
Deformaciones m�ximas de tracci�n y compresi�n (%)
N�mero de ciclos completos sim�tricos de hist�resis
1≤ f ≤ 3
16 < d ≤ 25
Las caracter�sticas de adherencia del acero podr�n comprobarse mediante el m�todo general del anejo C de la UNE EN 10080 o, alternativamente, mediante la geometr�a de corrugas conforme a lo establecido en el m�todo general definido en el apartado 7.4 de la UNE EN 10080. En el caso de que la comprobaci�n se efect�e mediante el ensayo de la viga, deber�n cumplirse simult�neamente las siguientes condiciones:
- Di�metros inferiores a 8 mm:τbm ≥6,88
τbu ≥11,22
- Di�metros de 8 mm a 32 mm, ambos inclusive:τbm ≥7,84 - 0,12�
τbu ≥12,74 - 0,19�
- Di�metros superiores a 32 mm:τbm ≥4,00
τbu ≥6,66
donde τbm y τbu se expresan en N/mm� y φ en mm.
Hasta la entrada en vigor del marcado CE, en el caso de comprobarse las caracter�sticas de adherencia mediante el ensayo de la viga, los aceros ser�n objeto de certificaci�n espec�fica elaborada por un laboratorio oficial o acreditado conforme a la UNE-EN ISO/IEC 17025 para el referido ensayo. En el certificado se consignar�n obligatoriamente, adem�s de la marca comercial, los l�mites admisibles de variaci�n de las caracter�sticas geom�tricas de los resaltos para el caso de suministro en forma de barra recta, con indicaci�n expresa de que en el caso de suministros en rollo la altura de corruga deber� ser superior a la indicada en el certificado m�s 0,1mm en el caso de di�metros superiores a 20mm � m�s 0,05mm en el resto de los casos. Adem�s, se incluir� la informaci�n restante a la que se refiere el anejo C de la UNE EN 10080.
Por su parte, en el caso de comprobarse la adherencia por el m�todo general, el �rea proyectada de las corrugas (ƒR) o, en su caso, de las grafilas (ƒP) determinadas seg�n UNE-EN ISO 15630-1, deber� cumplir las condiciones de la tabla 32.2.f.
Tabla 32.2.f �rea proyectada de corrugas o de grafilas
≥ 0,045
≥ 0,052
≥ 0,056
≥ 0,051
≥ 0,058
≥ 0,062
≥ 0,064
La composici�n qu�mica, en porcentaje en masa, del acero deber� cumplir los l�mites establecidos en la tabla 32.2.g, por razones de soldabilidad y durabilidad.
Tabla 32.2.g Composici�n qu�mica (porcentajes m�ximos, en masa)
C (9) S
N (10) Cu
Ceq (*)
Sobre colada
En la anterior tabla, el valor de carbono equivalente, Ceq, se calcular� mediante:
donde los s�mbolos de los elementos qu�micos indican su contenido, en tanto por ciento en masa.
Se entiende por alambres corrugados o grafilados aqu�llos que cumplen los requisitos establecidos para la fabricaci�n de mallas electrosoldadas o armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a, de acuerdo con lo establecido en UNE EN 10080.
Se entiende por alambres lisos aqu�llos que cumplen los requisitos establecidos para la fabricaci�n de elementos de conexi�n en armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a, de acuerdo con lo establecido en UNE EN 10080.
Los di�metros nominales de los alambres ser�n los definidos en la tabla 6 de la UNE EN 10080 y, por lo tanto, se ajustar�n a la serie siguiente:
4 - 4,5 - 5 - 5,5 - 6 - 6,5 - 7 - 7,5 - 8 - 8,5 - 9 - 9,5 - 10 - 11 - 12 - 14 y 16 mm.
Los di�metros 4 y 4,5 mm s�lo pueden utilizarse en los casos indicados en 59.2.2, as� como en el caso de armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a empleadas para forjados unidireccionales de hormig�n, en cuyo caso, se podr�n utilizar �nicamente en los elementos transversales de conexi�n de la celos�a.
A los efectos de esta Instrucci�n, se define el siguiente tipo de acero para alambres, tanto corrugados como lisos:
Alternativamente al ensayo de aptitud al doblado-desdoblado, se podr� emplear el ensayo de doblado simple, seg�n UNE-EN ISO 15630-1, para lo que deber� emplearse el mandril de di�metro 3d, siendo d el di�metro del alambre, en mm.
Adem�s, todos los alambres deber�n cumplir las mismas caracter�sticas de composici�n qu�mica que las definidas en el apartado 32.2 para las barras rectas o rollos de acero corrugado soldable. Los alambres corrugados o grafilados deber�n cumplir tambi�n las caracter�sticas de adherencia establecidas en el citado apartado.
Armaduras pasivas Se entiende por armadura pasiva el resultado de montar, en el correspondiente molde o encofrado, el conjunto de armaduras normalizadas, armaduras elaboradas o ferrallas armadas que, convenientemente solapadas y con los recubrimientos adecuados, tienen una funci�n estructural
Las caracter�sticas mec�nicas, qu�micas y de adherencia de las armaduras pasivas ser�n las de las armaduras normalizadas o, en su caso, las de la ferralla armada que las componen.
Los di�metros nominales y geometr�as de las armaduras ser�n las definidas en el correspondiente proyecto.
A los efectos de esta Instrucci�n, se definen los tipos de armaduras de acuerdo con las especificaciones incluidas en la tabla 33.
Armadura con acero soldable de ductilidad normal
Armadura con acero soldable y caracter�sticas especiales de ductilidad
AP400 T
AP500 T
AP400 S
AP500 S
AP400 SD
AP500 SD
Alargamiento total bajo carga m�xima, m�x (%) (11) ≥ 5,0
B 400SD (12) B 500 S
B 500SD (12) B 400 SD
Tipo de malla electrosoldada, en su caso, seg�n 33.1.1
ME400S
ME500S
ME400SD
Tipo de armadura b�sicas electrosoldada en celos�a, en su caso, seg�n 33.1.2
AB 400T
AB400SD
En el caso de estructuras sometidas a acciones s�smicas, de acuerdo con lo establecido en la reglamentaci�n sismorresistente en vigor, se deber�n emplear armaduras pasivas fabricadas a partir de acero corrugado soldable con caracter�sticas especiales de ductilidad (SD).
Se entiende por armaduras normalizadas las mallas electrosoldadas o las armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a, conformes con la UNE-EN 10080 y que cumplen las especificaciones de 33.2.1 y 33.2.2, respectivamente.
En el �mbito de esta Instrucci�n, se entiende por malla electrosoldada la armadura formada por la disposici�n de barras corrugadas o alambres corrugados, longitudinales y transversales, de di�metro nominal igual o diferente, que se cruzan entre s� perpendicularmente y cuyos puntos de contacto est�n unidos mediante soldadura el�ctrica, realizada en un proceso de producci�n en serie en instalaci�n industrial ajena a la obra, que sea conforme con lo establecido en UNE-EN 10080.
Las mallas electrosoldadas ser�n fabricadas a partir de barras corrugadas o alambres corrugados, que no se mezclar�n entre s� y deber�n cumplir las exigencias establecidas para los mismos en el Art�culo 32� de esta Instrucci�n.
La designaci�n de las mallas electrosoldadas ser� conforme con lo indicado en el apartado 5.2 de la UNE EN 10080.
A los efectos de esta Instrucci�n, se definen los tipos de mallas electrosoldadas incluidos en la tabla 33.2.1, en funci�n del acero con el que est�n fabricadas.
Tabla 33.2.1 Tipos de mallas electrosoldadas
B500SD, seg�n 32.2
B400SD, seg�n 32.2
B500S, seg�n 32.2
B400S, seg�n 32.2
B500T, seg�n 32.3
B400T, seg�n 32.3
En funci�n del tipo de malla electrosoldada, sus elementos deber�n cumplir las especificaciones que les sean de aplicaci�n, de acuerdo con lo especificado en UNE-EN 10080 y en los correspondientes apartados del Art�culo 32�. Adem�s, las mallas electrosoldadas deber�n cumplir que la carga de despegue (Fs) de las uniones soldadas,
Fsmin = 0,25.ƒy.An
donde ƒy es el valor del l�mite el�stico especificado y An es la secci�n transversal nominal del mayor de los elementos de la uni�n o de uno de los elementos pareados, seg�n se trate de mallas electrosoldadas simples o dobles, respectivamente.
Armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a
En el �mbito de esta Instrucci�n, se entiende por armadura b�sica electrosoldada en celos�a a la estructura espacial formada por un cord�n superior y uno o varios cordones inferiores, todos ellos de acero corrugado, y una serie de elementos transversales, lisos o corrugados, continuos o discontinuos y unidos a los cordones longitudinales mediante soldadura el�ctrica, producida en serie en instalaci�n industrial ajena a la obra, que sean conforme con lo establecido en UNE-EN 10080.
Los cordones longitudinales ser�n fabricados a partir de barras corrugadas conformes con 32.2 o alambres corrugados, de acuerdo con 32.3, mientras que los elementos transversales de conexi�n se elaborar�n a partir de alambres lisos o corrugados, conformes con 32.3
La designaci�n de las armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a ser� conforme con lo indicado en el apartado 5.3 de la UNE EN 10080.
A los efectos de esta Instrucci�n, se definen los tipos de armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a incluidas en la tabla 33.2.2
Tabla 33.2.2 Tipos de armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a
Tipos de armaduras b�sicas electrosoldadas en celos�a
Tipo de acero de los cordones longitudinales
Adem�s, se cumplir� que la carga de despegue (Fw) de las uniones soldadas, ensayadas seg�n UNE-EN ISO 15630-2, sea superior a
Fwmin = 0,25.ƒyL.AnL
Fwmin = 0,60.ƒyD.AnD
ƒyL Valor del l�mite el�stico especificado para los cordones longitudinales.
AnL Secci�n transversal nominal del cord�n longitudinal.
ƒyD Valor del l�mite el�stico especificado para las diagonales.
AnD Secci�n transversal nominal de las diagonales.
En el �mbito de esta Instrucci�n, se define como:
- armadura elaborada, cada una de las formas o disposiciones de elementos que resultan de aplicar, en su caso, los procesos de enderezado, de corte y de doblado a partir de acero corrugado conforme con el apartado 32.2 o, en su caso, a partir de mallas electrosoldadas conformes con 33.1.1.
- ferralla armada, el resultado de aplicar a las armaduras elaboradas los correspondientes procesos de armado, bien mediante atado por alambre o mediante soldadura no resistente.
Las especificaciones relativas a los procesos de elaboraci�n, armado y montaje de las armaduras se recogen en el Art�culo 69� de esta Instrucci�n.
Aceros para armaduras activas 34.1
A los efectos de esta Instrucci�n, se definen los siguientes productos de acero para armaduras activas:
alambre: producto de secci�n maciza, liso o grafilado, que normalmente se suministra en rollo. En la tabla 34.1.a se indican las dimensiones nominales de las grafilas de los alambres (Figura 34.1) seg�n la norma UNE 36094.
barra: producto de secci�n maciza que se suministra solamente en forma de elementos rectil�neos.
cord�n: producto formado por un n�mero de alambres arrollados helicoidalmente, con el mismo paso y el mismo sentido de torsi�n, sobre un eje ideal com�n (v�ase UNE 36094). Los cordones se diferencian por el n�mero de alambres, del mismo di�metro nominal y arrollados helicoidalmente sobre un eje ideal com�n y que pueden ser 2, 3 � 7 cordones.
Los cordones pueden ser lisos o grafilados. Los cordones lisos se fabrican con alambres lisos. Los cordones grafilados se fabrican con alambres grafilados. En este �ltimo caso, el alambre central puede ser liso. Los alambres grafilados proporcionan mayor adherencia con el hormig�n. En la tabla 34.1.b se indican las dimensiones nominales de las grafilas de los alambres para cordones seg�n la norma UNE 36094.
Se denomina �tend�n� al conjunto de las armaduras paralelas de pretensado que, alojadas dentro de un mismo conducto, se consideran en los c�lculos como una sola armadura. En el caso de armaduras pretesas, recibe el nombre de tend�n, cada una de las armaduras individuales.
El producto de acero para armaduras activas deber� estar libre de defectos superficiales producidos en cualquier etapa de su fabricaci�n que impidan su adecuada utilizaci�n. Salvo una ligera capa de �xido superficial no adherente, no son admisibles alambres o cordones oxidados.
Tabla 34.1.a Dimensiones nominales de las grafilas de los alambres
Di�metro nominal del alambre mm
Profundidad (a) Cent�simas de mm
Separaci�n (p) mm
3,5 � 0,5
5,0 � 0,5
Tabla 34.1.b Dimensiones nominales de las grafilas de los alambres para cordones
A los efectos de esta Instrucci�n, las caracter�sticas fundamentales que se utilizan para definir el comportamiento de los aceros para armaduras activas son las siguientes:
a) Carga unitaria m�xima a tracci�n (ƒm�x).
b) L�mite el�stico (ƒy)
c) Alargamiento bajo carga m�xima (εm�x).
d) M�dulo de elasticidad (Es).
e) Estricci�n (η), expresada en porcentaje.
f) Aptitud al doblado alternativo (s�lo para alambres).
g) Relajaci�n.
h) Resistencia a la fatiga.
i) Susceptibilidad a la corrosi�n bajo tensi�n.
j) Resistencia a la tracci�n desviada (s�lo para cordones de di�metro nominal igual o superior a 13 mm).
Los fabricantes deber�n garantizar, como m�nimo, las caracter�sticas indicadas en a), b), c), d), g), h) e i).
A los efectos de esta Instrucci�n, se entiende como alambres de pretensado aquellos que cumplen los requisitos establecidos en UNE 36094 o, en su caso, en la correspondiente norma armonizada de producto. Sus caracter�sticas mec�nicas, obtenidas a partir del ensayo a tracci�n realizado seg�n la UNE-EN ISO 15630-3, deber�n cumplir las siguientes prescripciones:
- La carga unitaria m�xima ƒm�x no ser� inferior a los valores que figuran en la tabla 34.3.a.
Tabla 34.3.a Tipos de alambre de pretensado
Serie de di�metros nominales, en mm
Carga unitaria m�xima fm�x en N/mm� no menor que
7,0 - 7,5 - 8,0
3,0 - 4,0 - 5,0 - 6,0
- El l�mite el�stico ƒy estar� comprendido entre el 0,85 y el 0,95 de la carga unitaria m�xima ƒm�x. Esta relaci�n deber�n cumplirla no s�lo los valores m�nimos garantizados, sino tambi�n los correspondientes a cada uno de los alambres ensayados.
- El alargamiento bajo carga m�xima medido sobre una base de longitud igual o superior a 200 mm no ser� inferior al 3,5 por 100. Para los alambres destinados a la fabricaci�n de tubos, dicho alargamiento ser� igual o superior al 5 por 100.
- La estricci�n a la rotura ser� igual o superior al 25 por 100 en alambres lisos y visible a simple vista en el caso de alambres grafilados.
- El m�dulo de elasticidad tendr� el valor garantizado por el fabricante con una tolerancia de �7 por 100.
En los alambres de di�metro igual o superior a 5 mm o de secci�n equivalente, la p�rdida de resistencia a la tracci�n despu�s de un doblado-desdoblado, realizado seg�n la UNE-EN ISO 15630-3 no ser� superior al 5 por 100.
El n�mero m�nimo de doblados-desdoblados que soportar� el alambre en la prueba de doblado alternativo realizada seg�n la UNE-EN ISO 15630-3 no ser� inferior a:
Producto de acero para armadura activa
N�mero de doblados y desdoblados
Alambres destinados a obras hidr�ulicas o sometidos a ambiente corrosivo
La relajaci�n a las 1.000 horas a temperatura de 20� � 1� C, y para una tensi�n inicial igual al 70 por 100 de la carga unitaria m�xima real no ser� superior al 2,5 por 100 (alambres enderezados y con tratamiento de estabilizaci�n).
El valor medio de las tensiones residuales a tracci�n, deber� ser inferior a 50 N/mm�, al objeto de garantizar un comportamiento adecuado frente a la corrosi�n bajo tensi�n.
Los valores del di�metro nominal, en mil�metros, de los alambres se ajustar�n a la serie siguiente:
Las caracter�sticas geom�tricas y ponderales de los alambres de pretensado, as� como las tolerancias correspondientes, se ajustar�n a lo especificado en la UNE 36094.
Las caracter�sticas mec�nicas de las barras de pretensado, deducidas a partir del ensayo de tracci�n realizado seg�n la UNE-EN ISO 15630-3 deber�n cumplir las siguientes prescripciones:
- La carga unitaria m�xima ƒm�x no ser� inferior a 980 N/mm�.
- El l�mite el�stico ƒy, estar� comprendido entre el 75 y el 90 por 100 de la carga unitaria m�xima ƒm�x. Esta relaci�n deber�n cumplirla no s�lo los valores m�nimos garantizados, sino tambi�n los correspondientes a cada una de las barras ensayadas.
- El alargamiento bajo carga m�xima medido sobre una base de longitud igual o superior a 200 mm no ser� inferior al 3,5 por 100.
- El m�dulo de elasticidad tendr� el valor garantizado por el fabricante con una tolerancia del � 7 por 100.
Las barras soportar�n sin rotura ni agrietamiento el ensayo de doblado especificado en la UNE-EN ISO 15630-3.
La relajaci�n a las 1.000 horas a temperatura de 20� � 1� C y para una tensi�n inicial igual al 70 por 100 de la carga unitaria m�xima garantizada, no ser� superior al 3 por 100. El ensayo se realizar� seg�n la UNE-EN ISO 15630-3.
Cordones, a los efectos de esta Instrucci�n, son aqu�llos que cumplen los requisitos t�cnicos establecidos en la UNE 36094, o en su caso, en la correspondiente norma armonizada de producto. Sus caracter�sticas mec�nicas, obtenidas a partir del ensayo a tracci�n realizado seg�n la UNE-EN ISO 15630-3, deber�n cumplir las siguientes prescripciones:
- La carga unitaria m�xima ƒm�x no ser� inferior a los valores que figuran en la tabla 34.5.a en el caso de cordones de 2 � 3 alambres y 33.5.b en el caso de cordones de 7 alambres.
Tabla 34.5.a Cordones de 2 � 3 alambres
Carga unitaria m�xima fm�x en N/mm� no menor que:
6,5 - 6,8 - 7,5
Tabla 34.5.b Cordones de 7 alambres
Carga unitaria m�xima fm�x en N/mm�
9,3 - 13,0 - 15,2 - 16,0

References: Real Decreto 
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