Source: https://issuu.com/cdhdf/docs/dfensor_04_2014
Timestamp: 2017-04-30 22:57:48+00:00

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Cuidados alternativos para la infancia 3editorialANÁLISIS5El derecho fundamental: la vida en familia	5	Georgina Ibáñez VelascoLa infancia en situación de desamparo	ante nuevas modalidades y alternativas de atención9minerva gómez plata y martha zanabria salcedo	Un modelo de atención	a la infancia con cuidados alternativos	15janette carrillo reyes9La tutela por desamparo	y la separación de familias en el Distrito Federal21alma meneses bernalREFERENCIASSituación de la niñez y adolescencia en instituciones	de cuidado de AL y el Caribe26infografíaNiñas, niños y adolescentes en modalidades	alternativas de cuidado: experiencias internacionales
y regionales	2132christina bagliettoEl sistema catalán de cuidados alternativos:	elementos para el debate en México39guillem compte nunesHacia una ley de cuidados alternativos	para la infancia en la ciudad de México45	javier condeEllas y ellos la necesitan	3251	Efraín Morales lópezRepresentaciones sociales de la infancia	en situación de desamparo52marco antonio lópez galiciaLa adopción en familias homoparentales,	una realidad en la ciudad de México59antonio medina trejoAcciones cdhdf52	64	FotografĂ­a: Sonia Blanquel/cdhdf.2Cuidados alternativos
para la infanciaEEditorialn México, el mes de abril no sólo debe evocarnos a la tradicional celebración de
las niñas y los niños, sino a una profunda reflexión sobre sus derechos humanos.
Por ello, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) dedica esta edición de Dfensor al reconocimiento de los derechos de la infancia que
por diversas razones se encuentra en situación de desamparo, sin cuidados parentales o en
riesgo de perderlos.
En 2009 la Organización de las Naciones Unidas (onu) emitió las Directrices sobre las
modalidades alternativas de cuidado de los niños, en las que puso en el centro de la discusión
el derecho a la vida en familia y en comunidad de quienes están sin cuidados parentales,
además que estableció un conjunto de orientaciones para garantizar y restituir, en el menor
tiempo posible, este derecho cuando se ha perdido.
A partir de las Directrices, en toda América Latina y el Caribe surgieron diversas iniciativas para convertir las orientaciones de la onu en políticas públicas en torno a la atención
y cuidado integral de la niñez en situación de desamparo.
Recientemente el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han
presentado informes y realizado constantes llamados a los Estados para que pongan fin a la
institucionalización de niñas, niños y adolescentes sin cuidados parentales, pues su infancia
transcurre en albergues y casas hogar, en un sinnúmero de veces en condiciones de riesgo y
vulneración de sus derechos humanos.
Atendiendo ese llamado, la cdhdf en 2013 comenzó un intenso proceso de reflexión e
incidencia en políticas públicas junto con organizaciones de la sociedad civil e instancias
gubernamentales que derivó en la construcción de la iniciativa de Ley de Cuidados Alternativos para Niñas, Niños y Adolescentes, la cual fue presentada en la Asamblea Legislativa del
Distrito Federal en marzo de 2014 y actualmente se encuentra en proceso de dictaminación.
De aprobarse, esta ley garantizará el derecho a la vida en familia y en comunidad de la infancia sin cuidados parentales o en riesgo de perderlos, bajo un esquema de atención y cuidado
integral que considere la prevención de la separación familiar, su integración a familias de
acogida temporal, la reincorporación a su familia de origen y, cuando esto sea imposible, la
Así, desde este espacio se busca seguir alimentando un diálogo social que posibilite la
concreción de normas que garanticen a niñas, niños y adolescentes sus derechos, sin importar su condición.3Cuatro meses antes de que la
fotografía fuera tomada, soldados
arribaron a la aldea de María, niña
de 10 años en Makaja, estado del
Nilo Azul en Sudán. A medianoche,
ellos prendieron fuego en su casa,
quemándolo todo, con los alimentos
dentro, convirtiendo todo en cenizas.
Al día siguiente ella, sin zapatos,
escapó en un largo viaje de tres meses
a la frontera del sur de Sudán. En el
camino ella se contagió de Malaria,
y en un punto estuvo cinco días
sin probar alimento. El objeto más
importante que ella trajo consigo es
su jerrycan (contenedor de agua),
el cual sujeta en esta fotografía
tomada en Jamam, campamento en
Maban County en Sudán del Sur.
Campaña Si tuvieras tan sólo 1 minuto
para huir, ¿qué te llevarías?
© unhcr/Brian Sokol.4ANÁLISISEl derecho fundamental:
Georgina Ibáñez Velasco**Es directora
Carmelita, I. A. P.
Humanos Miguel
Juárez, A. C., y
en la Escuelaalbergue de
Rejogochi,
Tarahumara de
Chihuahua.¿QEl número de niñas, niños y adolescentes que
carecen de cuidados parentales en México es
aún desconocido. Existen cifras no confirmadas
que refieren más de 400 mil casos, de los
cuales sólo se tiene un registro que indica que
casi 30 mil viven en instituciones residenciales.
De los demás nada se sabe. Frente a este
terrible escenario el presente texto argumenta
sobre la necesidad de que a la infancia y
adolescencia se les respete su derecho a vivir
en familia, pues sólo a partir de ello podría
garantizárseles un futuro más próspero.ué se le responde a un niño cuando pregunta
por qué no tiene papás?, ¿cómo decirle que
todo estará bien cuando no hay nadie para
protegerle?, ¿cómo pedirle que confíe, ame, sonría, si voltea
a su alrededor y se encuentra completamente solo?, ¿cómo
decirle que tenga esperanza, que la vida vale la pena? Hoy
responder a estas preguntas no es sencillo.
Cerca de ocho millones de niñas, niños y adolescentes
en el mundo viven en instituciones residenciales pues carecen de cuidados parentales.1 En México, el dato no es menos
terrible, puesto que se reportan 412 456 niñas y niños privados de cuidado parental, de los cuales 29 310 se encuentran
en las 703 instituciones enfocadas a la atención y cuidado de
personas menores de edad.2 Del resto no se tiene registro,
por lo que el número podría ser mucho mayor.	Los motivos de la falta de cuidado parental son múltiples, variados y complejos, pues pueden deberse a asuntos
políticos –conflictos bélicos y migraciones forzadas–; a
situaciones coyunturales como desastres naturales o epidemias; y a problemáticas estructurales –económicas y demográficas– que se reflejan en la falta de acceso a la salud, la
educación y la vivienda, en la desnutrición, entre otras.3 Éstas, a su vez, generan otros problemas sociales y culturales,
tales como la violencia familiar, las adicciones, el trabajo
infantil y la explotación sexual comercial.
Dichos motivos, ya sea aislados o combinados, suelen tener como secuela la disolución familiar, lo que provoca que
una gran cantidad de niñas y niños queden desamparados.
Una muestra de ello es que México ocupa el primer lugar
en violencia física, abuso sexual y homicidios de personas
5Revista Dfensor • abril 2014México ocupa el primer lugar en
violencia física, abuso sexual y
homicidios de personas menores de
14 años de edad entre los países que
forman parte de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico.
menores de 14 años de edad entre los países que
forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico,4 lo que además
de terminar cada año con la vida de centenares de
ellos, en la mayoría de los casos deja secuelas
profundas en niñas, niños y adolescentes,5 entre
éstas la separación de su núcleo familiar.
Ante tales situaciones, el gobierno y múltiples
grupos organizados de la sociedad civil han buscado, con la mejor de las voluntades, medidas de
protección para la infancia, siendo la más común
la institucionalización en albergues.
La acción de albergar a niñas y niños en las
instituciones se ha planteado como una medida
de protección excepcional y provisional que persigue, en un primer momento, retirarlos de alguna situación de riesgo y proteger sus derechos
hasta que mejores condiciones6 –como la reintegración a su familia de origen, o en casos más
extremos la adopción– les puedan ser ofrecidas.
No obstante, la falta de seguimiento a los casos
y las crecientes problemáticas sociales y de violencia entre la población han hecho que cada día
existan más niñas y niños en albergues, sin que
se vislumbre para ellas y ellos una alternativa de
vida que les garantice amor, seguridad y respeto.
El dato anterior es preocupante puesto que
numerosos estudios han demostrado que las
instituciones generalmente no cumplen con el
ambiente adecuado para el sano desarrollo de
las y los niños, ya que carecen de cuidados estables y protectores, y no les ofrecen oportunidades
para la exploración y el dominio del mundo,7 lo
cual pone en riesgo varias áreas de su desarrollo,
tales como la física, socioemocional y cognitiva.8
Con respecto a las repercusiones en la esfera
física, la permanencia de niñas y niños en una
institución ha reflejado efectos negativos en su
crecimiento, pues se ha comprobado que a ma6yor tiempo de estancia en un albergue, menor es
su expectativa de desarrollo.9 Estudios académicos han estimado, por ejemplo, que cuando las
y los niños viven bajo cuidados institucionales
pierden un mes de crecimiento lineal por cada
dos o tres meses,10 lo que se explica no sólo a partir de las deficiencias nutricionales o de servicios
médicos, sino también como resultado del abandono socioemocional.11
El área cognitiva de las niñas y los niños institucionalizados puede verse también afectada, lo
cual se refleja en problemas de atención y puntuaciones bajas en tareas que implican memoria
de trabajo, autocontrol y planeación, y en la capacidad de trasladar el pensamiento a diferentes
escenarios.12 En muchas ocasiones el desfase en
el desarrollo se ha confundido con retraso mental, situación que desaparece al integrarlos a ambientes más sanos y estimulantes.13
Adicionalmente, los estudios que han abordado las implicaciones emocionales y afectivas
de la institucionalización tienden a centrarse en
las teorías del apego, demostrando que muy pocos de las y los niños logran desarrollar alguna
forma de apego seguro.14 En la misma línea se
han realizado estudios de postadopción que refieren avances significativos a nivel físico, social
y cognitivo en las y los niños una vez que han
sido adoptados, sin embargo, recalcan que ellas
y ellos suelen presentar problemas de atención
persistentes, así como dificultades en la memoria
de trabajo, el control inhibitorio, la planeación y
la adaptación a los cambios.15
Lo descrito anteriormente pretende generar
una reflexión sobre la relevancia que el tiempo
cobra en la vida de las niñas y los niños, debido a
que cada día que pasan fuera de un ambiente armonioso, de atención exclusiva a sus necesidades
y logros, tiene repercusiones en todas las áreas de
su existencia. De aquí que las Directrices sobre
las modalidades alternativas de cuidado de los
niños de las Naciones Unidas16 busquen limitar
la institucionalización como medida de protección permanente y establezcan en su directriz
núm. 65 que:
El cuidado alternativo deberá ser una medida de
protección de derechos transitoria. Los profesionales intervinientes deberán revisar la medida de
manera periódica, evaluando la evolución de laANÁLISISsituación que dio origen a la separación del niño,
niña y adolescente de su familia de origen, para
poder determinar la necesidad o no de su continuidad. Una vez decidida la finalización del cuidado alternativo se pueda favorecer la reintegración
de los niños, las niñas y los adolescentes a la familia de origen y/o a dar soluciones estables.Y es que abogar por cada una de estas niñas y estos
niños no es únicamente un asunto de conciencia,
sino de derecho. La falta de cumplimiento de sus
derechos a la libertad, no discriminación, participación, identidad, salud, recreación, alimentación, educación, vestimenta, entre otros, les afecta
profundamente, pero más todavía el incumplimiento del derecho fundamental a vivir en familia, pues es a partir de éste que se cumplen todos
los demás.17
lo establece claramente en su Preámbulo:
Convencidos de que la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el
crecimiento y el bienestar de todos sus miembros,
y en particular de los niños, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir
plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad. Reconociendo que el niño, para el pleno
y armonioso desarrollo de su personalidad, debe
crecer en el seno de la familia, en un ambiente de
felicidad, amor y comprensión.18Carecer de cuidados parentales implica no tener
garantizada la condición básica del desarrollo infantil: la pertenencia a un grupo que sea capazde reconocerlos en su singularidad, a la vez que
les brinde afecto y respete y satisfaga todos sus
derechos, que les provea de un referente adulto
que perdure en el tiempo, que sea el vínculo de
su sostén y cuidado.19 Para una niña o un niño no
tener familia representa el mayor grado de vulnerabilidad, puesto que básicamente en la infancia
una familia significa todo.
Pretendo con esta reflexión convocar a la acción, pues es urgente la participación de todas y
todos para coadyuvar a una cultura que trabaje
activa y constantemente a favor de los derechos
de la niñez. No podemos seguir pensando que la
responsabilidad recae únicamente en las autoridades, y menos si 72% de las y los niños institucionalizados en nuestro territorio se encuentra
en instancias no gubernamentales.20 No debemos
seguir dejando que nuestro país sea el último en
escuchar y atender al llamado del movimiento
latinoamericano a favor del derecho a la familia.
Es momento de asumir un rol protagónico
en la implementación de políticas públicas que
velen por los derechos de niñas y niños, que les
aseguren su ejercicio y restituyan en caso de que
éstos les sean vulnerados. Y más aún, se trata de
un tema de urgencia que nos invita a dejar la indiferencia social y trabajar día tras día para que
cada persona en este país tenga la posibilidad de
ejercer sus derechos, previniendo así que las familias sean desintegradas.
Es claro que ello implica una labor titánica
que no puede transitarse individualmente, sino
a partir del principio de cooperación entre el
gobierno, la sociedad civil organizada y las y los
donantes que proveen los recursos económicosLa permanencia de niñas y niños en
una institución ha demostrado efectos
negativos en su crecimiento, pues se
ha comprobado que a mayor tiempo
de estancia en un albergue, menor
es su expectativa de desarrollo.
Fotografía: Moisés Rosas Rodríguez/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.7Revista Dfensor • abril 20148necesarios para incidir en esta problemática.
Sólo estando en alianza lograremos garantizar
el efectivo cumplimiento de los derechos de todos los niños y las niñas pues, al final de cuentas,“una sociedad vital y productiva, con un futuro
próspero y sostenible tiene como la base de su
construcción el sano desarrollo de su infancia”.21NOTAS
1	Véase Human Rights Watch, Human Rights Watch. World
Report 1999, New York, Human Rights Watch, 1999, citado en Christina J. Groark y Robert B. McCall, “Implementing changes in institutions to improve young children´s
development”, en Infant Mental Health Journal, vol. 32,
núm. 5, 2011, pp. 509-525.
2	Véase Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar
(Relaf)/Aldeas Infantiles SOS Internacional, Documento
de divulgación latinoamericano. Niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales en América Latina: Contextos,
causas y consecuencias de la privación del derecho a la
convivencia familiar y comunitaria, Buenos Aires, Relaf/
Aldeas Infantiles SOS Internacional, 2011.
3	Nuria González Martín, Adopción internacional. La práctica mediadora y los acuerdos bilaterales (referencias hispano-mexicanas), México, Instituto de Investigaciones
Jurídicas-unam, 2006.
4	Red por los Derechos de la Infancia en México, Ensayo temático: La infancia cuenta en México 2010, México, Redim,
5	Unicef México, “Violencia y maltrato”, disponible en
<http://uni.cf/1hkm5Eg>, página consultada el 31 de marzo de 2014.
6	Josiane Lieberknecht et al., “Preditores de sintomas depressivos em crianças e adolescentes institucionalizados”,
en Universitas Psychologica, vol. 9, núm. 1, Bogotá, 2009,
7	Véanse Bowlby (1998), Cicchetti & Valentino (2006) y
Hartmann (1958), citados en Bakermans-Kranenburg,
“Earlier is better: a meta-analysis of 70 years of intervention improving cognitive development in institutionalized children”, en Monographs of the Society for Research in
Child Development, vol. 73, núm. 3, Society for Research
in Child Development, 2008, pp. 279-293.
8	“Theoretical, empirical, and practical rationale”, en Monographs of the Society for Research in Child Development,
vol. 73, núm. 3, Society for Research in Child Development, 2008, pp. 1-15.
9	M. H. van IJzendoorn et al., “Plasticity of growth in
height, weight and head circumference: Meta-analytic
evidence for massive catch-up after international adoption”, en Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, vol. 28, núm. 4, 2007, pp. 334-343.
10	Dana E. Johnson, “The impact of orphanage rearing on
growth and development”, en C. A. Nelson (ed.), TheEffects of Adversity on Neurobehavioral Development: Minnesota Symposia on Child Psychology, vol. 31, New York,
Erlbaum and Associates, 2001, citado en Seth R. Pollak
et al., “Neurodevelopmental effects of early deprivation
in post-institutionalized children”, en Child Development,
vol. 81, núm. 1, Society for Research in Child Development, 2010, pp. 224-236.
11	Dana E. Johnson, “Long-term medical issues in international adoptees”, en Pediatric Annals, vol. 29, núm. 4, Minneapolis, Universidad de Minnesota, 2000, pp. 234-241.
12	Emily B. Merz y Robert B. McCall, “Parent ratings of executive functioning in children adopted from psychosocially depriving institutions”, en Journal of Child Psychology
& Psychiatry, Association for Child and Adolescent Mental Health, vol. 52, núm. 5, 2011, pp. 537-546.
13	Harold M. Skeels, “Adult status of children with
contrasting early life experiences: a follow-up study”, en
Monographs of the Society for Research in Child Development, vol. 31, núm. 3, Society for Research in Child Development, 1966, pp. 1-65.
14	M. Bakermans-Kranenburg, “Earlier is better: a metaanalysis of 70 years of intervention improving cognitive
development in institutionalized children”, op. cit., pp.
279-293.
15	Emily. B. Merz y Robert B. McCall, “Parent ratings of executive functioning in children adopted from psychosocially depriving institutions”, op. cit.
16	Véanse Directrices sobre las modalidades alternativas de
cuidado de los niños, aprobadas por la Asamblea General
de las Naciones Unidas mediante su Resolución 64/142,
el 24 de febrero de 2010, disponibles en <http://uni.
cf/1llMCAr>, página consultada el 31 de marzo de 2014.
17	Relaf/Aldeas Infantiles SOS Internacional, op. cit.
18	Véase Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada
y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General
de las Naciones Unidas en su Resolución 44/25, el 20 de
noviembre de 1989, Preámbulo, párr. sexto, disponible en
<http://bit.ly/1f3daU4>, página consultada el 31 de marzo de 2013.
19	Relaf/Aldeas Infantiles SOS Internacional, op. cit.
21	Véase Center on the Developing Child at Harvard University, The Foundations of Lifelong Health Are Built in Early
Childhood, 2010, disponible en <http://bit.ly/1jTyUEU>,
página consultada el 31 de marzo de 2014.ANÁLISISLa infancia en situación
de desamparo ante nuevas
modalidades y alternativas
Minerva Gómez Plata * y Martha Zanabria Salcedo *** Es maestra en
profesorainvestigadora
Subjetividad y
(uam), plantel
** Es doctora en
salud y profesorainvestigadora
de la uam, plantel
Xochimilco.Abordar el tema de la población infantil que no cuenta con
cuidados familiares implica reconocer un ámbito complejo
que involucra aspectos económicos, sociales, culturales
y afectivos; sin embargo, desde una visión tutelar esta
situación termina impactando negativamente las vidas de
niñas, niños y adolescentes, así como las de sus propias
familias. Frente a ello, las autoras proponen que se reflexione
sobre la forma en la que la sociedad concibe a la infancia y
adolescencia, con el objetivo de construir nuevas relaciones
con estos grupos, en las que se contemple compartir el
poder, promover la escucha, permitir la libre expresión
y, sobre todo, garantizar una plena autonomía.9Revista Dfensor • abril 2014Fotografía: Karla Vanessa Hernández Mares/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.10ANÁLISISAl hablar de infancia coincidimos con
la maestra María Adelaida Colángelo
en que ésta se constituye y caracteriza por los significados y símbolos
que cada sociedad, momento histórico y cultura
le revisten.1 A la luz de esta perspectiva reiteramos la condición de sujeto que cada niña o niño
tiene frente a las prácticas que se orientan a esta
población –como son las de atención, protección,
pedagógicas o de crianza–, las cuales no siempre
consideran sus derechos como sujetos sociales.
Ha sido una constante histórica considerar
que las y los niños en situación de riesgo social
requieren de asistencia, lo que los coloca en un
proceso automático de tutelaje e internamiento.
En este proceso se han ignorado las vicisitudes
familiares previas a la separación y durante los
dispositivos institucionales2 que la practican y
sustentan. Acciones que derivan en la desvinculación de los integrantes de las familias y acentúa la llamada institucionalización de las y los
niños, lo cual ocasiona que pierdan el contacto
con sus padres y familiares cercanos.
En la investigación titulada Infancia y casa
hogar: la situación de los niños bajo tutela del
Estado desde una medida asistencial de internamiento3 hemos reflexionado sobre las condiciones de vida de las niñas y los niños que se
encuentran bajo la protección de los centros
asistenciales con el modelo de internamiento.
El esquema asilar involucra diversas entidades,
prácticas y disciplinas que le dan sustento, y lo
hemos denominado dispositivo tutelar pues convoca a instancias médico-jurídico-asistenciales
en la definición y operación de la respuesta asistencial en casos de desamparo infantil.
Este entramado institucional conforma el circuito del asistencialismo dada la incidencia de las
entidades gubernamentales y no gubernamentales en la situación de desamparo; así como los
mecanismos de atención que cada instancia genera: formas de regulación, lenguajes implícitoso explícitos, programas de intervención y discursos especializados que generalmente se tornan
apabullantes para las familias, sobre todo para las
niñas y los niños que se encuentran inmersos en
el asistencialismo y que desconocen las razones
de su estancia en las casas hogar.
Toda vez que se entra al circuito se sigue una
trayectoria indefinida con un final conocido: la tutela institucional. Los años pasan y las y los niños
permanecen en las casas hogar o albergues sin recibir alguna explicación de la situación legal de sus
padres y de su condición como hijas o hijos.
Los cuidados alternativos
Con la presentación ante la Asamblea General
de Naciones Unidas de las Directrices sobre las
modalidades alternativas de cuidado de los niños en diciembre de 2009,4 arribamos a un momento coyuntural en relación con la población
de niñas, niños y adolescentes que no cuentan
con el cuidado de sus padres, tema de la agenda
internacional sobre los derechos de la niñez que
se hace visible y coloca los lineamientos para la
construcción de una política pública en materia
En la década de 1950 la Comisión de Asuntos Sociales de las Naciones Unidas realizó dos
estudios que profundizaron en la situación de la
población infantil que estaba privada de su medio
familiar y sobre la asistencia que recibían en las
instituciones o centros residenciales.5 Los resultados preocuparon al hacerse evidente el impacto
tan adverso en el desarrollo físico y emocional de
las y los niños que han vivido largos periodos
de su vida bajo los modelos asilares. Por lo tanto, la pregunta al respecto del estado en que se
encuentra la población atendida en contextos
residenciales sigue vigente al establecerse una
forma de vida asistida y tutelada.
A partir de estos nuevos referentes podemos
señalar que el tema de las y los niños privados
de cuidado parental y sus esquemas de atención
11Revista Dfensor • abril 2014El derecho a tener una familia es uno
de los principios centrales de las
modalidades alternativas de cuidado,
propuesta que intenta subvertir el
esquema anterior de la asistencia en
grandes centros residenciales y evitar
la separación indiscriminada de padres,
madres, hijos, hijas, hermanos
logra dar un giro al establecer un nuevo esquema
que subraya la obligación y la responsabilidad del
Estado para dar respuestas distintas a la infancia
que vive confinada en instituciones residenciales. Siguiendo las directrices de la Organización
de las Naciones Unidas (onu) lo que se busca “es
orientar las políticas, decisiones y actividades
de todas las entidades que se ocupan de la protección social y el bienestar del niño, tanto en el
ámbito público como en el privado, incluida la
sociedad civil”. Para el penalista italiano Alessandro Baratta, además se exige la coordinación y
la sinergia de todos los actores potencialmente
competentes.6
12Retos de las modalidades alternativas
de cuidado ante la visión tutelar
La tutela ejercida por el Estado emana de un dispositivo jurídico que establece una brecha entre
la niñez vista como sujeto pleno de derechos y el
mundo de la minoridad. Ésta última es entendida
como aquella condición en la que se ubica a niñas y niños que han enfrentado de manera dramática y adversa la fragilidad e inestabilidad del
pacto de la filiación,7 quedando en entredicho
la relación de sus padres para con ellas y ellos,
estigma que difícilmente se borra ante las vicisitudes evidenciadas en los procesos judiciales y
que se enfrentan en el establecimiento y mantenimiento de los vínculos filiales.
El derecho a tener una familia es uno de los
principios centrales de las modalidades alternativas de cuidado, propuesta que intenta subvertir
el esquema anterior de la asistencia en grandes
centros residenciales y evitar la separación indiscriminada de padres, madres, hijas, hijos, hermanas y hermanos.
Es importante que la población en general
se sensibilice ante estas nuevas propuestas y que
juntos reflexionemos sobre los aspectos que son
frecuentes en la forma de concebir a las niñas y
los niños, siendo parte de las formas idiosincráticas en la relación con ellos y ellas. El marco de
las modalidades alternativas de cuidados tiene
como finalidad aplicar la Convención sobre los
Derechos del Niño (cdn), así como cuestionar la
visión y las prácticas adultocentristas.
Sin duda estamos en el proceso de construir
nuevos parámetros de relación y, principalmente, de compartir el poder con la infancia y adolescencia; de promover la escucha y la expresión
de niñas, niños y adolescentes considerando su
situación, edad y género; y sobre todo de permitir su autonomía dejando atrás la heteronomía.
Este cambio de mirada ubica en primer plano al
interés superior de la niña y el niño, reconocido
como el principio rector-guía por el Comité de los
Las modalidades alternativas contemplan que
ante la imposibilidad de la familia para brindar
el cuidado a las y los niños –una vez que se agotaron las posibilidades de restitución familiar o
cuando está en riesgo la seguridad de la persona
menor de edad–, el Estado es el responsable deANÁLISISproteger sus derechos, para lo cual es necesario
considerar la historia y opinión de cada niña o
niño para establecer la medida adecuada a su situación. Entre las consideraciones para indicar
una modalidad de cuidado encontramos: no separarlo de su lugar de residencia ni de su comunidad de referencia, mantener los vínculos entre
hermanas y/o hermanos, y contar con una o un
La modalidad genérica se denomina acogimiento. Se trata de una estrategia de protección
alternativa al esquema asilar, mediante la cual
se procura un contexto familiar que puede ser
informal –cuando parientes de manera privada
asumen el cuidado de las y los niños– o formal
–cuando una autoridad judicial establece el cuidado a familiares u hogares de guarda, es decir,
una familia distinta de la propia.
También encontramos alojamiento independiente y tutelado, es decir, grupos de hermanas
y/o hermanos que viven juntos con seguimiento
y apoyo de una o un tutor o entidad responsable
de su protección. Como última opción están los
centros de acogimiento residencial –albergues y
casas hogar– bajo el esquema de atención a grupos pequeños, en donde se trabaja la reintegración
familiar y la estancia en ellos es de corto plazo.
En México la atención en materia de desamparo
presenta una diversidad de programas en los ámbitos federal, estatal y municipal. Lo cual también
sucede en la intervención de instancias jurídicas,
de salud, de asistencia social y de organizaciones de
la sociedad civil. Pocas mantienen sinergias y
relaciones de tipo interinstitucional oficial. La
mayoría no necesariamente está vinculada en un
esquema establecido de ruta de atención, lo que
deriva en acciones aisladas y propone un gran
reto respecto a la construcción de una política
pública que articule las entidades involucradas
Además, existen legislaciones diferentes en
cada entidad, lo que hace aún más complejo el
abordaje de este fenómeno debido a que existe
una variedad de concepciones en relación con el
cuidado y bienestar infantil en el país. Aunado a
ello, está la recurrente historia de confinamiento
de niñas y niños en instituciones que no tienenregistro ni regulación oficial, lo que evidencia la
necesidad de tener una evaluación desde el marco de la cdn con el objetivo de revisar y descentralizar estas prácticas que promueven el internamiento y la desvinculación de las y los niños de
Las Directrices de las Naciones Unidas proponen la desinstitucionalización de la infancia y la
adolescencia al brindar contextos seguros para su
desarrollo mediante el esquema de acogimiento,
lo que supone una labor intensa en el diagnóstico
situacional de la población que es atendida en los
centros asistenciales. Lamentablemente, de acuerdo con Ferrán Casas “la mejor forma de ignorar a
la infancia es disponer de escasas estadísticas sobre la situación de la población infantil”.8
Hoy, el esfuerzo mayor va encaminado a que
el Estado dé apoyo a las familias para evitar, en
la medida de lo posible, su separación. Y, en caso
de estar separadas, promover la reintegración de
la niña y el niño con sus padres o con su familia
Entonces, estamos ante una obligación fundamental de los Estados de apoyar a las familias en su tarea de cuidados, sobre todo desde
una perspectiva de renovación del tejido social
que impulse la prevención, el acompañamiento
psicosocial y el trabajo comunitario para evitar
intervenciones que fracturen definitivamente el
vínculo entre padres e hijas y/o hijos.
El dispositivo actual incide en las relaciones
de las familias sin la posibilidad de retroceder o de
reparar sus vínculos y su historia. Estamos ante un
complejo entramado que plantea muchos desafíos
en materia de derechos, pero hoy contamos con
el marco general que nos permite imaginar nuevas modalidades de atención, así como proponer
cambios y transformaciones de las medidas usuales de protección para construir un universo de
respuestas ad hoc a la diversidad de problemáticas
que enfrenta nuestra sociedad y sus familias en el
cumplimiento de la tarea de formación. Es decir,
que desde las distintas modalidades de cuidado de
la niñez y la adolescencia es fundamental que se
garanticen los aspectos más importantes para su
vida: el afecto, la protección en el crecimiento, el
apoyo de otros con quienes sea posible construir
una historia que abone a la experiencia de constituirse como sujetos.
13Revista Dfensor • abril 2014Estamos ante un compromiso
fundamental de los Estados de apoyar
a las familias en su tarea de cuidados,
sobre todo desde una perspectiva de
renovación del tejido social que impulse
la prevención, el acompañamiento
psicosocial y el trabajo comunitario
para evitar intervenciones que fracturen
definitivamente el vínculo entre
padres, madres, hijas e hijos.
Eduardo Bustelo, El recreo de la infancia. Argumentos para otro comienzo, Buenos Aires, Siglo xxi, 2007.
Emilio García Méndez, Infancia-adolescencia.
De los derechos y la justicia, México, Unicef/
Fontamara, 1998.
Dina Krauskopf, “Dimensiones críticas en la
participación social de las juventudes”, en
Participación y desarrollo social en la adolescencia, San José, Fondo de Población
de Naciones Unidas, 1998, disponible en
<http://bit.ly/QGiEN2>, página consultada
el 8 de marzo de 2014.14NOTAS
1	María Adelaida Colángelo, “La mirada antropológica sobre la infancia. Reflexiones y perspectivas de abordaje”, en
La formación docente entre el siglo xix y el siglo xxi, Buenos Aires, Ministerio de Educación (Serie de encuentros y
seminarios), 2003, pp. 1-8.
2	Hablar de dispositivo institucional es considerar una diversidad de prácticas institucionales, saberes, formas de relación y concepciones en torno a la tríada infancia-familiaEstado.
3	Investigación en la que participamos ambas autoras de
este artículo y que se desarrolla en el marco del Programa de Investigación sobre Infancia de la uam, plantel
Xochimilco, desde 2008 y hasta la fecha. Para conocer
el planteamiento de esta investigación véase <http://bit.
ly/1mTVYpN>, página consultada el 2 de abril de 2014.
4	Véanse Directrices sobre las modalidades alternativas de
cf/1llMCAr>, página consultada el 1 de abril de 2014.
5	El primer estudio es onu-Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, Niños privados de un medio familiar
normal, 3ra ed., Buenos Aires, Humanitas, 1952. El segundo estudio es onu-Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, Asistencia a los niños en instituciones, 3ra
ed., Buenos Aires, Humanitas, 1957.
6	Alessandro Baratta, “Infancia y democracia”, en E. García
Méndez, y M. Bellof, (comps.), Infancia, ley y democracia
en América Latina, Santa Fe de Bogotá y Buenos Aires,
Temis y Desalma, 1998.
7	Mara Costa y Rafael Gagliano, “Las infancias de la minoridad. Una mirada histórica desde las políticas públicas”, en
Silvia Duchatzky (comp.), Tutelados y asistidos. Programas sociales, políticas públicas y subjetividad, México,
8	Ferrán Casas, “Representaciones sociales que influyen en
las políticas sociales de infancia y adolescencia en Europa”, en Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, núm.
17, 2010, pp. 15-28.ANÁLISISUn modelo de atención a
la infancia con cuidados
Yanette Carrillo Reyes** Es licenciada en
trabajo social por
como asesora
de programas en
SOS México.Han pasado más de 60 años desde que tras la segunda
Guerra Mundial surgió en Austria un modelo de atención
que ha servido de base para el actuar de la organización
mundial Aldeas Infantiles SOS, que brinda cuidados
alternativos a niños, niñas y adolescentes en más de un
centenar de naciones. En nuestro país son atendidos por lo
menos 1 200 casos y la prioridad es repensar el sistema de
protección a la infancia para que se considere la realización
de reformas a las políticas públicas que confirmen, entre
otros aspectos, la responsabilidad del principal obligado en
torno a garantizar los derechos de este grupo poblacional:
el Estado mexicano.15Revista Dfensor • abril 2014Para hablar de cuidados alternativos es
importante iniciar señalando cifras reveladoras como las que a continuación
En 2007 el Sistema Nacional Para el Desarrollo Integral de la Familia (dif) reportó 29 310 niños y niñas institucionalizados, de los cuales 58%
son niñas, de las que 23% están en el rango de
edad de 0 a seis años y 77% restante tiene entre
siete y 17 años, además que 1.1% presenta alguna
discapacidad.1
En el censo de 2000, el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (inegi) reportó 188 487
niñas y niños2 que viven en hogares sin ningún
cuidado parental, es decir; que por alguna circunstancia los padres están ausentes. Aunado
a esto, un estudio de la Comisión de Atención a
Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados
de 2012 arrojó que 40 000 niños y niñas están
en condición de orfandad como consecuencia de
la denominada guerra contra el narcotráfico.3 Por
último, en uno de cada tres hogares se han presentado casos de abuso o maltrato infantil.4
Los datos mencionados son alarmantes y es
preciso generar estrategias en materia de atención infantil que se dirijan tanto a las y los niños
que han perdido el cuidado de sus padres como a
quienes están en riesgo de perderlo. Por ello, desde
su creación, Aldeas Infantiles SOS es una organización convencida de que el desarrollo saludable
de la infancia está en un entorno familiar protector que se fundamenta en el firme compromiso de
dar una respuesta adecuada a cada niña o niño.
En Aldeas Infantiles SOS creemos que el desarrollo ideal de la infancia se garantiza por medio
•	Relaciones confiables y duraderas.
•	Un entorno familiar protector.
•	El apoyo de relaciones sociales sólidas.
•	Decisiones y acciones basadas siempre en el
interés superior de la niña y el niño.
•	La participación de las y los niños en la búsqueda de soluciones para resolver los problemas cotidianos.
•	El desarrollo individual de cada niña y
•	La no separación de hermanas y/o hermanos biológicos.16El modelo de atención de cuidado infantil de
Aldeas Infantiles SOS comenzó con la primera
aldea que fundó Hermann Gmeiner en 1949, en
Imst, Austria. Fue desde entonces que Gmeiner
estableció el compromiso de ayudar a niñas y niños que habían perdido su hogar, su seguridad y
su familia durante la segunda Guerra Mundial.
Después, con el apoyo de innumerables donadores y colaboradores, esta organización creció
para ayudar a la niñez de diversas partes del
mundo.5 Ahora este sueño tiene más de 60 años
y estamos presentes en 133 países, por lo que somos un gran movimiento internacional.
Así, nos hemos propuesto atender la problemática de las niñas y los niños que corren el riesgo de perder el cuidado parental, ya sea porque
sus padres no tienen los recursos necesarios o
porque no asumen el compromiso de ocuparse
adecuadamente de quienes tienen a su cargo,
descuidando los derechos de estas niñas y estos
niños en el ámbito material, emocional, sanitario, educativo y de seguridad. Asimismo, nos
enfocamos en atender la problemática de aquellas y aquellos que por diferentes causas –como
pueden ser el abandono, el maltrato, el abuso, la
explotación, los conflictos armados u otras formas de desprotección infantil– han perdido el
Nuestra organización fue la primera en definir un enfoque familiar en el acogimiento a largo
plazo de las niñas y los niños sin cuidados parentales, el cual consiste en cuatro principios:
1. Hermandad. Es importante fomentar las
relaciones duraderas entre hermanas y/o
hermanos biológicos, quienes además se
relacionan con otras niñas y niños que terminan convirtiéndose en sus hermanas y
hermanos de crianza.
2. La madre. Es una mujer que genera un
vínculo afectivo, y quien cuida, acompaña
y ofrece seguridad a un grupo de niñas y
3. El hogar. Es un lugar que reconocen como
su casa, se sienten parte de ella y cada integrante de la familia puede construir allí
4. La aldea. Es el sitio donde se forma una
comunidad, en el que viven e interactúan
las familias fomentando una sana convi-ANÁLISISvencia y se crean lazos de solidaridad y de
protección entre sus integrantes. En él los
niños reciben cuidados de calidad que les
permiten ejercer su derecho a desarrollarse en un ambiente armonioso a través una
Aldeas Infantiles SOS tiene como propósito la
autorrealización de las niñas y los niños como
seres humanos, y se centra en las interacciones
que tienen con el entorno social, reconociendo que
una familia es el medio más idóneo para su crecimiento, formación y desarrollo.
Nuestro éxito radica en que las y los adultos
SOS, es decir, quienes habitaron en alguna de
nuestras aldeas,6 ahora viven contentos con sus
familias y están satisfechos con sus condiciones
de vida. La mayoría de ellas y ellos son capaces de
construir relaciones familiares y hoy tienen entre
uno y dos hijos y/o hijas.
En la mayoría de los casos, los hallazgos revelan que este aspecto central del concepto de
Aldeas Infantiles SOS se ha cumplido, ya que cerca de 80% de las y los entrevistados describe que
durante su infancia y adolescencia tuvieron una
relación positiva con las madres SOS.
Muchos de ellos hablan de una relación estrecha con su madre SOS, lo cual les ha aportado la
seguridad, el amor y la estabilidad que toda niña
o niño requiere. Un testimonio de un adulto SOS
de América Latina refiere que “la aldea en la niñez es un verdadero hogar, en la adolescencia es
un ambiente frío y de poco apoyo, ahora la aldea
es nostalgia”.
Como lo mencionamos anteriormente, uno
de los principios de nuestro modelo familiar es la
maternidad. Hemos contado con mujeres que han
tenido el gran interés de ejercer una maternidad
social y nos hemos comprometido con ellas para
que generen herramientas que les permitan apoyar a las niñas y los niños a través de un currículo
de cuidados alternativos, y lo más valioso es que,
en cualquier parte, esa figura de protección desarrolla un vínculo familiar. La tarea es titánica, sin
embargo, las mujeres comprometidas señalan que
han obtenido tanto un crecimiento personal como
profesional. “Cuando son las navidades vienen a
verme mis nietos” o “yo los quiero como a mis verdaderos hijos” son sólo algunos de los testimonios
de aquellas que han decidido ser madres SOS.Aldeas Infantiles SOS tiene como
propósito la autorrealización de las niñas
y los niños como seres humanos, y se
centra en las interacciones que tienen
con el entorno social, reconociendo
que una familia es el medio más idóneo
para su crecimiento, formación
y desarrollo.17Revista Dfensor • abril 2014Es esencial promover la relación de
las y los niños con su familia biológica
(abuelos, tíos, sobrinos, etc.), ya que
al mantener sus vínculos afectivos los
familiares se tranquilizan y se motiva
a las y los niños a superar dificultades,
además de que cuentan con otra red de
apoyo para lograr un proceso de sanación
y un crecimiento adecuado.
Otro punto a destacar de nuestro modelo son
los programas juveniles, ya que uno de los compromisos adquiridos con las y los niños que ahora
son jóvenes es apoyarlos a realizar sus sueños. Y
con gusto podemos decir que tenemos diversos
casos de éxito. Actualmente 19 personas jóvenes
están estudiando la universidad y otras más han
optado por un oficio con el fin de generar sus
propios ingresos; pero lo más importante es que
la aldea es un referente de apoyo para ellas y ellos,
y también otra red más que pueden utilizar ante
Un elemento importante que nos gustaría
resaltar es que promovemos la relación de las y
18los niños con su familia biológica (abuelos, tíos,
sobrinos, etc.), ya que al mantener sus vínculos
afectivos los familiares se tranquilizan y se motiva a las y los niños a superar dificultades, además
de que cuentan con otra red de apoyo para lograr
un proceso de sanación y un crecimiento adecuado.
El trabajo que desarrollamos se basa en las
Directrices sobre las modalidades alternativas
de cuidado de los niños7 y en los principios de
la Convención sobre los Derechos del Niño,8
es decir, como organización defensora de los
derechos de la infancia promovemos la participación, la supervivencia y el desarrollo, la no discriminación y el interés superior de la niña y el
Actualmente estamos presentes en seis estados (Baja California Norte, Puebla, Michoacán,
Distrito Federal, Estado de México y Chiapas),
en donde asistimos a cerca de 87 Familias SOS, lo
que representa una población de 700 niñas, niños
y adolescentes que ya cuentan con una atención
a largo plazo, y seguimos trabajando a nivel de
fortalecimiento familiar con cerca de 500 niñas y
niños que están o pueden estar en riesgo de perder el cuidado de su familia.
A manera de conclusión, y con base en las Directrices de las Naciones Unidas, debemos considerar que para dar respuesta a situaciones en
donde la infancia se quede sin el cuidado parental existen dos principios fundamentales: necesidad e idoneidad. El primero establece que ninguna
niña, niño, adolescente y joven debe admitirse en
un acogimiento formal si pueden tomarse medidas para asegurar su protección en la familia o en
algún entorno informal, por ejemplo, dentro de
la familia extensa (abuelos, tíos, primos, etc.). Y
el segundo señala que cualquier opción de acogimiento formal o informal debe ser adecuada a las
necesidades de cuidado específicas y acordes al
interés superior de cada niño, niña, adolescente y
Por ello, es necesario repensar el sistema
mexicano de protección a la infancia, pues actualmente en nuestro país no existen suficientes
opciones de cuidado alternativo y esto conlleva a
plantear reformas a las políticas públicas relacionadas con las y los niños con la finalidad de que
se debata en la materia y se establezcan estándares mínimos para la operación, la supervisión y laANÁLISIScorresponsabilidad, aspectos en donde el Estado
es el principal responsable de garantizar los derechos de la infancia.
Asimismo, se precisa contar con opciones de
cuidado alternativo que abarquen desde el acogimiento formal –que incluya, por ejemplo, el
albergue en hogares de guarda, familiar u otro
tipo en entornos similares a la familia–, así como
modalidades residenciales de acogimiento –en
grupos reducidos y vivienda asistida. Lo anterior
tiene el objetivo de que al final dispongamos de
alternativas con reconocimiento legal y social
que permitan a las y los niños desarrollarse en
un ambiente familiar y comunitario, y con ello se
evite su ingreso a instituciones de cuidado.
Por lo anterior, es importante que la sociedad
y el gobierno unan sus fuerzas para dar respuestaa cada niña, niño, adolescente y joven que han
perdido el cuidado parental pues, como se observó en un inicio, se han incrementado las cifras de
la población infantil sin este tipo de protección.NOTAS
1	dif, Diagnóstico de la adopción en México, México, Secretaría de Salud/dif, 2007.
2	inegi, “Censo General de Población y Vivienda 2000”, disponible en <http://bit.ly/1qzmYdC>, página consultada el
3	Referido en Senado de la República, Boletín núm. 1365,
Demandan legisladores recursos para atender a víctimas
del combate al crimen, México, 23 de agosto de 2011, disponible en <http://bit.ly/1m3I7gB>, página consultada el
4	inegi, “Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2006”, disponible en <http://bit.ly/
Q7czc8>, página consultada el 30 de marzo de 2014.
5	Aldeas Infantiles SOS Internacional, Quiénes somos, Austria, Aldeas Infantiles SOS, disponible en <http://bit.ly/
QGko91>, página consultada el 31 de marzo de 2014.6	Aldeas Infantiles SOS Internacional, Tras las huellas, estudio realizado en países sudamericanos, 2003 (documento
7	Véanse Directrices sobre las modalidades alternativas de
8	Véase Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea
General de las Naciones Unidas en su Resolución 44/25,
el 20 de noviembre de 1989, disponible en <http://bit.
ly/1f3daU4>, página consultada el 31 de marzo de 2013.Otras referencias
Hermann Gmeiner, Las aldeas infantiles SOS,
Austria, SOS-Kinderdorf, 1953.
Aldeas Infantiles SOS Internacional, Manual
para la organización de Aldeas Infantiles
SOS, Austria, 2004.
, La política de programas de Aldeas
Infantiles SOS, Austria, Aldeas Infantiles
SOS Internacional, 2009, disponible en
<http://bit.ly/1hJmGii>, página consultada el 31 de marzo de 2014.19Revista Dfensor • abril 2014Fotografía: Sonia Blanquel/cdhdf.20ANÁLISISLa tutela por desamparo
y la separación de familias
Alma Meneses Bernal ** Es responsable
de la Red por
la Infancia en
México (Redim).En los últimos años el Distrito Federal ha emprendido
una serie de acciones para avanzar en la garantía de los
derechos humanos de las personas que lo habitan, en
especial de los derechos de la infancia; sin embargo, las
estrategias realizadas lamentablemente no siempre han
resultado ser las más efectivas ni las más adecuadas.
Hoy uno de los mayores retos en esta materia es garantizar
los derechos de las niñas, los niños y las y los adolescentes
que se encuentran sin el cuidado de sus padres, así como de
quienes están en riesgo de perderlo.El 4 de enero de 2008 se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el decreto mediante el
cual se reformaron diversas disposiciones del Código Civil, el Código de Procedimientos Civiles
y la Ley de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes de la ciudad de México.1 Con base en dichas reformas y
como parte de las acciones impulsadas por el Gobierno del
Distrito Federal, en 2010 el Programa Hijos e Hijas de la
Ciudad retomó la figura de la tutela por desamparo dentro
de su objetivo:
Brindar atención a los niños, las niñas, adolescentes menores
de 18 años, mujeres embarazadas y/o con hijos niñas o niños
menores de edad, que vivan en las calles del Distrito Federal;
así como tutelar a los y las menores de 18 años de esta mis-ma población a través de la instrumentación de mecanismos
que les permitan el ejercicio de sus derechos en condiciones
adecuadas, a fin de que tengan acceso a una vida digna, con
calidad y previniendo la reincidencia de éstos a vivir en las
calles.2En 2014 dicho Programa señala como su meta primordial
la de brindar el cuidado y la atención necesaria a la población de calle, con base en su edad, género y condición de
salud. Para alcanzar tal meta se contará con el apoyo de las
organizaciones de la sociedad civil (osc) y/o instituciones
de asistencia privada con las que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Distrito Federal (dif-df)
hubiera establecido algún convenio de colaboración (mediante canalizaciones). Durante este mismo año otra meta a
21Revista Dfensor • abril 2014realizar son 90 nuevas canalizaciones y/o recanalizaciones de la población que se atiende.3
Como puede observarse, el Programa Hijos e
Hijas de la Ciudad se ha dirigido especialmente a
niñas y niños que viven y sobreviven en las calles;
aunque la aplicación de la tutela de las personas
menores de edad en situación de desamparo muchas veces en la práctica, por la ambiguedad de
su definición, es utilizada con respecto a niñas y
niños que no necesariamente están en esa condición. Para comprender la forma en que esta figura puede impactar en la vida de las y los niños es
necesario analizar uno de sus elementos cruciales, el concepto de desamparo.
El artículo 492 del Código Civil para el Distrito Federal establece que
se considera como situación de desamparo, la que se
produce de un hecho a causa de la imposibilidad, del incumplimiento o inapropiado ejercicio
de los deberes de protección establecidos por las
leyes para la patria potestad, tutela o custodia de
los menores, cuando éstos queden privados de la
necesaria asistencia material o moral; ya sea en
carácter de expósitos o abandonados.4Cuando leemos esta disposición salta a la vista una pregunta: ¿qué debemos entender por
privación de la necesaria asistencia material y
moral? Las respuestas a este cuestionamiento
pueden variar en razón de la visión económica, social, jurídica o cultural de quien interprete
dicho artículo. Lo que para algunas personas es
cultural, económica o socialmente aceptable, no
necesariamente lo es para otras. En este sentido,el criterio establecido por la y el legislador en el artículo referido puede considerarse como ambiguo.
Es así que las autoridades de procuración de
justicia utilizan esta norma sin que haya un criterio claro para su aplicación. Existen casos en
donde la situación en la que viven niñas y niños,
si bien representa algún riesgo, no necesariamente constituye un estado de desamparo. En ese
sentido, las niñas y los niños más perjudicados
por esta falta de criterios objetivos son aquellas
y aquellos que viven en condiciones de pobreza y cuyos padres no cuentan con los recursos
económicos ni la preparación profesional que les
permitan defender sus derechos frente a un juez
o un agente del Ministerio Público.
Durante décadas las niñas y los niños han sido
considerados como seres indefensos respecto de
los cuales la única obligación que tiene el Estado es
proteger. Después de la firma y ratificación de la
Convención sobre los Derechos del Niño (cdn) ha
surgido el planteamiento de un nuevo paradigma
que se conoce como paradigma garantista de los
derechos de la infancia,5 el cual se encuentra basado en la lógica de integralidad e interdependencia de los derechos humanos. Desde el paradigma
garantista la acción de tutelar a niñas y niños no es
suficiente, incluso puede resultar violatoria de sus
prerrogativas en aquellos casos donde sólo se busque la tutela sin garantizar sus derechos de forma
integral y con un justo equilibrio.
Por ello, es fundamental hacer una distinción
entre las situaciones de riesgo y las de desamparo. Lo primero que se requiere entender es que el
desamparo conlleva un carácter permanente que
deja en un estado de completa indefensión a laBajo el paradigma garantista, la
acción de tutelar a niñas y niños no
es suficiente, incluso puede resultar
violatoria de sus prerrogativas en
aquellos casos donde sólo se busque
tutelar sin garantizar sus derechos de
forma integral y con un justo equilibrio.
Fotografía : Moisés Rosas Rodríguez/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.22ANÁLISISpersona menor de edad, mientras que la situación
de riesgo no tiene ese carácter de permanencia ni
es definitivo, sino que puede variar e incluso extinguirse si se modifican las condiciones que la están
originando. De forma lamentable la marginación y
la pobreza en la que viven las familias de muchas
niñas y niños se califica como un estado de desamparo, cuando en realidad representa una situación
de riesgo que podría ser modificada.
Realizar una distinción entre riesgo y desamparo no significa que alguna de estas situaciones no
deba ser atendida, pues las dos ameritan ser subsanadas y la actuación del Estado no puede ser la
misma en ambas. El desamparo evidentemente
requerirá de una acción de sustitución, en donde
la autoridad al corroborar que la niña o el niño
no cuenta con algún familiar que pueda hacerse
cargo de ella o él, asumirá este rol para procurar
que crezca en un núcleo familiar que garantice su
adecuado desarrollo. Por otro lado, la situación de
riesgo no requiere de una acción sustitutiva por
parte del Estado, sino otra restitutiva y de coadyuvancia que posibilite identificar los derechos que
no están siendo garantizados y que genere las condiciones necesarias para que la niña o el niño y su
familia puedan acceder a ellos y ejercerlos sin discriminación.
De forma lamentable son muchos los casos en
los que se ve desdibujada esta distinción que se
hace entre las funciones de sustitución y restitución. Al respecto, a través de los casos que acompañan las organizaciones que pertenecen a la Red por
los Derechos de la Infancia en México (Redim), en
el Distrito Federal se ha ubicado una práctica mediante la cual las niñas y los niños que viven y sobreviven en las calles son retirados de sus familias
para ser enviados a albergues o casas hogar, con el
argumento de que se encuentran en situación de
desamparo. Sin embargo, tal aseveración es errónea ya que muchos de estos casos no son tal, sino
que responden a condiciones de riesgo que requerirían de un actuar mucho más amplio por parte
de la autoridad. Esta práctica también ha sido referida por la Comisión de Derechos Humanos del
Distrito Federal (cdhdf) en el Informe especial. Situación de los derechos humanos de las poblaciones
callejeras en el Distrito Federal 2012-2013.6
La obligación de la autoridad administrativa o
judicial con respecto a los derechos de la infancia
no puede limitarse a la simple canalización de niñasy niños a instituciones de cuidado alternativo. Por
el contrario, la garantía de derechos a la cual se encuentran obligadas las instancias estatales demanda
que actúen bajo una lógica sistemática, en donde la
protección especial sólo sea de carácter transitorio y
busque, a través de la articulación interinstitucional,
que se brinden las alternativas precisas, que posibiliten que las familias adquieran las herramientas y
recursos necesarios para la óptima crianza de sus
y la criminalización de la pobreza
La prohibición de discriminación contenida en
el artículo 1º de la Constitución mexicana tiene un espíritu garantista, en particular destinado
a los grupos sociales que han sufrido exclusión
histórica y/o que son más propensos a sufrir actos discriminatorios, por ejemplo, las personas que viven en situación de pobreza extrema, las
poblaciones callejeras, y a quienes constantemente
les son vulnerados sus derechos económicos, sociales y culturales.
El propio Comité sobre los Derechos del Niño ha
señalado que los estándares para determinar el
interés superior del niño varían de un Estado a otro,
pero que tratándose de normas que establecen la separación de la o el niño de sus padres, éstas deben ser
cuidadosamente revisadas para evitar que impongan
estándares discriminatorios. El Comité ha referido
de manera clara y de acuerdo con el artículo 9º de la
Convención,7 que la falta de un hogar o la pobreza de
los padres no deben considerarse en sí mismas como
causas de separación.
En los casos de núcleos familiares que se encuentran en situación de pobreza –la cual interfiere
con el adecuado desarrollo de niñas y niños–, el
Estado debe garantizar el interés superior de la
infancia sin implementar legislaciones o acciones
que castiguen o criminalicen tal condición; por el
contrario, debe generar mecanismos legislativos y
política pública que posibiliten nivelar los aspectos
de desigualdad fáctica que padecen las familias que
están en pobreza extrema. Esta acción garantista se
traduciría en un incremento en el nivel de vida de
las familias y mayores posibilidades de desarrollo
para las y los niños que pertenecen a hogares en
La discriminación y criminalización de la pobreza está presente de forma constante en la aplicación
23Revista Dfensor • abril 2014de la tutela por desamparo, lo cual se evidencia en
el ciclo discriminatorio que se perpetúa durante los
procedimientos de procuración de justicia. Muestra
de ello es que cuando los padres y/o las madres que
sobreviven en la calle acuden a agencias del Ministerio Público para recuperar a sus hijos e hijas, al desconocer las leyes y no contar con acompañamiento
o representación legal, si reciben una negativa por
parte de las y los funcionarios terminan por desistir
del proceso, lo que ocasiona que pierdan el vínculo
con sus hijos de forma definitiva.
De acuerdo con el informe especial de la cdhdf,
antes referido, existen obstáculos de índole estructural que impactan de forma negativa el acceso a
la justicia de las poblaciones callejeras, como la
escasa instrucción e información, la complejidad
de los procesos, la desconfianza y la insuficiencia de
recursos y personal especializado por parte de los
tribunales, además de otros más como la falta de
documentación de identidad. Y se agrega que
los estigmas y prejuicios que existen en las propias
instituciones jurisdiccionales respecto de quienes
viven en la calle, así como la diferencia entre la experiencia vital de las y los operadores de justicia con
las poblaciones callejeras, ocasionan que cuando
éstos no cuentan con una formación adecuada y
especializada no se consideren las opiniones, elecciones, comportamientos y problemas particulares
de las personas que viven y sobreviven en la calle,
lo que conduce a una participación inequitativa, no
justa y parcial en los procesos judiciales.8Las situaciones de riesgo que viven las niñas y
niños en las familias pobres, pero en especial de
aquellas que sobreviven en la calle, provienen justamente de esta discriminación estructural e institucional de la que su familia ha sido víctima a lo
largo de su vida, pues la falta de cumplimiento de
las obligaciones positivas del Estado –como sería
el generar una política social eficiente– mantiene a
este grupo de personas en la exclusión.
La vulneración del derecho
a la unidad familiar de niñas y niños
La determinación de la tutela por desamparo lleva consigo la resolución de la pérdida de la patria
potestad. Esta decisión debe ser tomada sólo en
aquellos supuestos establecidos previamente en el
Código Civil de cada entidad.
24	Desde el enfoque garantista de los derechos de
la infancia, la figura de tutela debe tener como fin
último la restitución y garantía de los derechos de la
niña, el niño o la y el adolescente que se encuentre
privado de cuidados parentales o familiares. Para
cumplir con este fin, la determinación y otorgamiento de la tutela debe realizarse con un estricto
apego al principio del interés superior del niño; en
este sentido, es claro que la tutela no debería aplicarse sobre aquellas personas menores de edad que
cuenten con el cuidado de sus progenitores, porque esto es contrario al principio antes mencionado.
Las formas en que sucede esta separación son
diversas. Muchas mujeres que pertenecen a poblaciones callejeras han sido separadas de sus bebés
después del parto, porque en los hospitales donde
son atendidas tienen una práctica sistemática de
estigmatización hacia la mujer callejera, pues se
piensa que no tiene capacidad ni calidad moral
para cuidar de su hija o hijo, por ello, cuando el
bebé nace le dan vista a agencias del Ministerio
Público para que sea canalizado, asumiendo que
estará mejor en una institución pública que con
su madre. Este tipo de casos han podido ser documentados por osc como El Caracol, A. C., que en
el último año ha acompañado por lo menos tres
casos de madres que fueron separadas de sus bebés
después del parto en el Distrito Federal.
Otro caso emblemático que ilustra sobre la
inadecuada aplicación de esta figura es el de una
mujer que comenzó a vivir en la calle cuando su
esposo murió. Madre de tres hijos de nueve, siete
y cuatro años de edad. Ella acudió a una agencia
del Ministerio Público para denunciar que su hija
mayor había sido abusada. El agente ministerial
inició la averiguación previa por el delito de abuso
sexual, pero al mismo tiempo retuvo a los demás
niños y los separó de su madre, argumentando que
el hecho de que vivieran en la calle los dejaba en un
estado de indefensión. Los niños fueron remitidos
a una casa hogar de Cuernavaca porque no se encontró espacio en ninguna de las instituciones del
Durante más de un año los niños estuvieron separados de su madre, quien los visitaba cada vez que
podía reunir dinero para trasladarse hasta aquella entidad. La autoridad ministerial se negaba a
reintegrar a los niños con su madre hasta que ésta
comprobara que disponía de un trabajo y un lugar
donde vivir, lo que resultaba complejo para ella puesANÁLISISEl Comité sobre los Derechos del Niño
ha señalado que los estándares para
varían de un Estado a otro, pero que
tratándose de normas que establecen la
separación de la y el niño de sus padres,
éstas deben ser cuidadosamente
revisadas para evitar que se impongan
estándares discriminatorios.
Fotografía: Marcopolo Hernández Ambrosio/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.no contaba con la posibilidad ni medios de ningún
tipo que le permitieran obtener las condiciones que
la autoridad le exigía.
Desde la Redim se acompañó el caso. Y tras el
trabajo realizado por las osc se logró que los tres
niños regresaran con su madre. Si bien fue trascendente que las organizaciones civiles orientaran
y apoyaran a la señora en los procesos para acceder
a un trabajo y una vivienda –e incluso para aprender a leer y escribir–, lo adecuado es que las autoridades ministeriales y judiciales actúen con la
lógica sistémica de brindar a la madre o el padre las
herramientas suficientes que les permitan permanecer con sus hijas e hijos, ya que el ente obligado
como garante es el Estado, y a la sociedad sólo le
corresponde el papel de coadyuvancia.
La obligación de los entes públicos en casos como
el descrito debe ser la de agotar todos los recursos para que las personas menores de edad permanezcan en su núcleo familiar. Si la separación
fuera necesaria ésta debe acotarse a una medida
de carácter temporal, mientras las instituciones
públicas del Estado proveen las condiciones y recursos precisos para restituir el tejido familiar.
La finalidad es que niñas, niños y adolescentes
permanezcan bajo la guarda de su familia o que se
reintegren a ella, esto una vez construidas las condiciones para ello, y que sólo cuando la niña o el
niño no pueda volver a ésta se otorguen las modalidades más idóneas de acogimiento alternativo,
donde se promuevan tanto el desarrollo integral
como el ejercicio armonioso de sus derechos.NOTAS
1	Véase Decreto por el que se adicionan, reforman y derogan
diversas disposiciones del Código Civil para el Distrito
Federal; se reforma el Código de Procedimientos Civiles
para el Distrito Federal y se reforma la Ley de los Derechos
de las Niñas y Niños en el Distrito Federal, publicado en
la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 4 de enero de 2008,
pp. 30 y 31, disponible en <http://bit.ly/1g7wBJE>, página
consultada el 4 de abril de 2014.
2	Véase “Reglas de Operación del Programa Hijas e Hijos
de la Ciudad”, en Gaceta Oficial del Distrito Federal, 29
de enero de 2010, pp. 356-360, disponible en <http://bit.
ly/1kYoAY0>, página consultada el 4 de abril de 2014.
3	Véase “Reglas de Operación del Programa Hijas e Hijos de
la Ciudad”, en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, 30 de
enero de 2014, pp. 279-289, disponible en <http://bit.ly/
QEPa1U> página consultada el 4 de abril de 2014.
4	Código Civil para el Distrito Federal publicado en el Diario Oficial de la Federación el 26 de junio de 1928; última reforma publicada en la Gaceta Oficial del Distrito
Federal el 8 de agosto de 2013, disponible en <http://bit.
ly/1iy6DkC>, página consultada el 4 de abril de 2014.
5	N. del E.: El resaltado en cursiva es énfasis de la autora.
6	cdhdf, Informe especial. Situación de los derechos humanos de las poblaciones callejeras en el Distrito Federal 20122013, México, cdhdf, 2013, pp. 127 y 128, disponible en
<http://bit.ly/1kdL0ZK>, página consultada el 11 de abril
7	Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada y
abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General de
las Naciones Unidas en su Resolución 44/25 del 20 de noviembre de 1989, disponible en <http://bit.ly/1f3daU4>,
página consultada el 4 de abril de 2014.
8	cdhdf, op. cit., p. 131.25Revista Dfensor • abril 2014Situación de la niñez y
adolescencia en instituciones
de cuidado de AL y el Caribe*
* Extractos del
denominado La
el Caribe. Edición
Bardales Sosa,
Karina Rosalía
Flores Hernández
Trejo Flores,
Dfensor.En septiembre de 2013, como parte de un
trabajo conjunto, la Oficina Regional para
América Latina y el Caribe del Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)
y la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (cidh) presentaron el informe
La situación de los niños, niñas y adolescentes
en las instituciones de protección y cuidado de
América Latina y el Caribe,1 en el que se describe
y analiza el estado de un sector que durante
décadas ha sido invisibilizado.
A continuación se refieren aspectos abordados
en dicho documento e infografías que permiten
evidenciar la magnitud de esta problemática.La preevalencia de la institucionalización
La excesiva utilización
de la institucionalización
La mayoría de los países de la región utilizan
en forma desmedida la institucionalización de
niños2 por razones de protección. Es difícil establecer el número de [quienes] viven en estas
condiciones dada la falta de datos de los Estados
respecto de [ello]. Una cifra aproximada podría
superar los 240 000. Sin embargo, son varios los
países que carecen de información precisa […]
26Como consecuencia, es difícil determinar si […]
en los últimos años hubo avances o retrocesos en
la cantidad de niños que fueron atendidos en estos centros, dado que no existe un seguimiento
de la evolución. Véase mapa 1.
En muchos de los Estados donde es posible
realizar un seguimiento de la cantidad de niños
en las instituciones se observa una [alta] presencia de ellos en dichos centros. Esto ha motivado que el Comité de los Derechos del Niño haya
realizado múltiples observaciones a diversos
países de la región, como es el caso de Bolivia,REFERENCIASBrasil, Chile, El Salvador, Guatemala, Nicaragua,
Perú, República Dominicana y Uruguay. Incluso, en algunos casos, tomando en consideración
los esfuerzos realizados por las autoridades, [el
Comité ha] recomendado la implementación de
actividades de sensibilización pública sobre las
repercusiones negativas de la institucionalización en el desarrollo de los niños.3Responsabilidades,
información y controles
Registro y habilitación de las instituciones
En la región el establecimiento de mecanismos de
registro y habilitación de las instituciones de protección y cuidado no ha sido abordado de forma
prioritaria,4 […] [ello a pesar] de la elevada cantidad de instituciones privadas que tienen a su cargo
este tipo de centros5 […].Véase mapa 2, inciso a.
También [existe] una gran disparidad de regímenes de funcionamiento de las instituciones
privadas. En algunos Estados como Argentina,
Brasil, Chile, Uruguay o San Vicente, la amplia
mayoría […] recibe fondos públicos. Mientras
que en otros casos la financiación […] de las
instituciones es enteramente privada, siendo especialmente relevante la presencia de organizaciones religiosas y organizaciones no gubernamentales internacionales […].
[En este sentido,] el cumplimiento de los deberes de los Estados requiere el establecimiento
de la obligación legal de que todas las instituciones de protección y cuidado deban ser inscritas
en un registro específico y sometidas a un proceso de habilitación para su funcionamiento, con
base en criterios técnicos de calidad en el cuidado y la protección de todos los derechos contenidos en la normativa […].
Control, supervisión y monitoreo diligente
En algunos países […] existen dependencias encargadas de supervisar los hogares y centros. No
obstante, las inspecciones suelen ser incompletas
y sin una periodicidad precisa. Además de que
los mecanismos de supervisión, en varios casos,
tienen una estrecha relación con la existencia de
contratos o convenios de financiamiento entre
los Estados y las organizaciones que tienen a su
cargo las instituciones. Otro aspecto relevante
es que especialmente en los casos de instanciasque reciben fondos públicos, las supervisiones
tienen básicamente un carácter administrativo
y financiero, sin abordar con profundidad en los
aspectos relativos a las condiciones en las cuales
se brinda el cuidado en los centros.6Acceso a la justicia y debido proceso
Los Estados deben garantizar el acceso a la justicia y el debido proceso, tanto en el marco de
aquellos casos […] en los que se adoptan las medidas de institucionalización, como en los […]
de las violaciones a derechos humanos de la infancia que pudieren ocurrir en […] las instituciones de cuidado y protección.
La mayoría de los países no cuenta con mecanismos accesibles, adaptados, seguros, confiables y
efectivos para la presentación de quejas, denuncias y peticiones. Los niños que se encuentran en
las instituciones deben conocer y contar con la
posibilidad de presentar este tipo de solicitudes.
Asimismo, estos mecanismos deberían estar disponibles en todas las etapas de los procesos, pudiéndose referir a cualquier aspecto relativo a las
medidas de institucionalización […].
Por esta razón, los Estados deberían establecer un mecanismo de quejas accesible a todos
los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en instituciones de protección y cuidado,
incluso cuando se trata de niños con discapacidades o [aquellos] que no utilizan el idioma del
La información recabada revela que muy pocas naciones han evaluado la sensibilidad de los
procedimientos respecto de [las] necesidades
especiales de los niños. Asimismo, la información sobre el funcionamiento de los mecanismos
es poca e imprecisa. [Véase mapa 2, inciso b]. El
procedimiento generalmente mencionado por los
Estados, en relación con la posibilidad de que
los niños puedan realizar este tipo de solicitudes
o denuncias, se vincula con la existencia de un
régimen de supervisión de las instituciones por
parte de las autoridades que tienen a su cargo el
control de las mismas. No es usual que se establezcan medidas concretas para asegurar la confidencialidad y seguridad de los niños en el uso
de estos mecanismos.
27Revista Dfensor • abril 2014Mapa 1Cantidad de niños en instituciones1BeliceHondurasHaitíRepública
Dominicana15712 03250 0003 030México
28 107Santa LucíaBarbadosGranadaTrinidad y
Tobago40127195658JamaicaGuatemala2 5725 566El Salvador
Venezuela3 095Nicaragua
1 874Costa Rica
692PanamáColombiaGuyana5 0007002 193Ecuador12 925Surinam
3 0003 300Brasil
19 000Bolivia
16 981Paraguay
2 573Total Parcial
de niños en institucionesChile239 75710 342Uruguay
14 675Fuente:
1	Véase la totalidad de fuentes referidas en el cuadro Cantidad de niños
en instituciones en cidh/Unicef, La situación de los niños, niñas y adolescentes en las instituciones de protección y cuidado de América Latina
y el Caribe, cidh/Unicef, 2013, pp. 24 y 25.283 994REFERENCIASPrevención, investigación, sanción y reparación
[M]uy pocos países cuentan con información
acerca de la existencia y cantidad de sanciones
vinculadas a investigaciones por violaciones de
derechos ocurridas en las instituciones. En muchos casos no es obligatoria la notificación ni la
denuncia por parte de quienes tienen a su cargo
las instituciones y el cuidado de los niños que
allí se encuentran. Asimismo, en algunos casos
se trata de información que no está disponible
y que no es sistematizada por las autoridades.
Este contexto favorece la existencia de situaciones de impunidad, así como la naturalización de
las violaciones a los derechos de los niños que se
encuentran en las instituciones.
Es importante el establecimiento de competencias y atribuciones a las autoridades públicas
para tomar acciones cuando [el resultado de] las
visitas de supervisión reflejan incumplimiento o
violaciones a derechos. Las acciones deben orientarse a la prevención, así como a evitar la repetición de los hechos denunciados, y los niños que
han sido víctimas de […] violaciones de sus derechos deben recibir los cuidados, el apoyo y la
compensación pertinentes. En el caso de niños y
niñas pertenecientes a minorías, a quienes les han
sido negados sus derechos sistemáticamente, puede ser necesario suministrar formas colectivas de
reparación, particularmente cuando esto ha sido
consecuencia de políticas gubernamentales.Condiciones y derechos
La internación de los niños en las instituciones
de protección debe ser el último recurso. En consecuencia, los sistemas de protección deberían
preferir otras modalidades de cuidado a las de
tipo residencial en instituciones. Pero en el caso
excepcional de que ello no sea posible y [que de]
forma temporal deba adoptarse una medida de
institucionalización, los niños sujetos a dichas
medidas tienen derecho a [la] protección y asistencia especial por parte de los Estados. Para garantizar dicha protección es preciso determinar
los criterios teóricos y prácticos de la actuación
de las instituciones, sus objetivos y propuestas
de intervención, y establecer estándares de acogimiento para garantizar la calidad y las condiciones propicias para el desarrollo del niño […].
Sin embargo, la mayor parte de los países de laregión enuncian los derechos de los niños en forma general, pero son sólo algunos los que han regulado explícitamente los derechos de los niños
que se encuentran en instituciones de protección
y los estándares mínimos de calidad para dichos
Derecho a la vida y a la integridad personal
En el informe se ha recabado información acerca
de situaciones graves de violencia, maltrato, abuso, trata de niños, explotación sexual, así como
sobre la existencia de prácticas de tortura o tratos crueles, inhumanos y degradantes en diversas
instituciones de protección, incluso […] hacia
niños con discapacidad. En muchas oportunidades dichas situaciones han sido denunciadas a las
autoridades y han dado lugar a procedimientos e
investigaciones.7
En el caso concreto de la situación de las niñas, niños y adolescentes que se encuentran en
instituciones de protección, las medidas deben
dirigirse a erradicar la violencia tanto en lo que
se refiere a la existencia de situaciones concretas
de vulneración a [su] integridad […], el descuido
o el trato negligente, como en lo que tiene que
ver con eliminar la violencia estructural derivada
de las condiciones en las que se desarrolla el cuidado en las instancias de protección. Véase mapa 2,
Es preocupante que en los casos en los que
se han establecido medidas de prevención de
la violencia se ha constatado un importante
incumplimiento de las mismas. […]. La falta
de cumplimiento de la normativa de prevención,
así como la omisión del registro de los episodios
de violencia e incluso de muertes, es también
uno de los aspectos que debe despertar la preocupación de las autoridades.Conclusiones
La permanencia de los niños en las instituciones
les causa perjuicios, afecta su desarrollo, produce
daños permanentes, pudiendo afectar su desempeño cognitivo y su condición física, además de
exponerlos al riesgo de ser víctimas de violencia, abuso y explotación. La evidencia empírica
y los estudios científicos son [de]terminantes al
exponer los efectos de la institucionalización en
los niños, especialmente en el caso de los más
29Revista Dfensor • abril 2014Mapa 2a) Cantidad de instituciones a cargo del Estado y privadas.1,2
b) Cantidad de quejas o denuncias presentadas.1
c) Cantidad de fallecimientos y lesiones de niñas, niños y adolescentes durante
el 2010 en relación a las instituciones de protección 1,3República DominicanaHonduras
México231111994872213GranadaGuatemala
834571134El Salvador
313Guyana713Nicaragua
1811963Costa Rica
784254Paraguay
62Argentina
240Fuentes:
1	Información proporcionada por los Estados al responder
el cuestionario enviado en el marco del trabajo conjunto44363Uruguay
10665Chile
7510322entre el Unicef y la cidh.
2	Consejo Nacional de Adopciones de Guatemala (2013),
Unicef Guatemala (2013) y Unicef Uruguay (2012).
3	En este caso se encontró una importante ausencia de
datos. Explícitamente ciertos Estados informan que no
disponen de un registro, mientras que otros expresan
que la información no está disponible. Algunos más
proporcionan información que no es exactamente la
solicitada.30Personas fallecidas
Instituciones privadasREFERENCIASpequeños o [quienes tienen] discapacidades, en
tanto requieren rehabilitación, terapia física u
otros tratamientos [particulares].
En cuanto a la utilización de este tipo de medidas, la norma ha establecido claramente que su
adopción debe ser excepcional, privilegiándose
el apoyo a las familias en función del interés
superior del niño, las formas de cuidado alternativo a las que se desarrollan en las instituciones residenciales, la revisión periódica de las
medidas, así como la implementación de planes
y programas tendientes a la desinstitucionalización de los niños […]. Es preciso mencionar que,todas las políticas relacionadas con este tema deben tener en cuenta la existencia de grupos en
situación de especial vulnerabilidad, y […] estar
disponibles para todos los niños, niñas y adolescentes, así como para sus familias.
Los Estados de la región deben afrontar
de forma prioritaria la reforma de sus sistemas de
protección para evitar que la institucionalización
continúe, [y] privilegia[r] las acciones preventivas y la reintegración a un ámbito familiar de los
niños, niñas y adolescentes que hoy viven en instituciones.NOTAS
1	Véase cidh/Unicef, La situación de los niños, niñas y adolescentes en las instituciones de protección y cuidado de
América Latina y el Caribe, cidh/Unicef, 2013, pp. 24 y
25, disponible en <http://uni.cf/1fZUnYf>, página consultada el 1 de abril de 2014.
2	El […] informe se ocupa del análisis de la situación de niños y adolescentes mujeres y varones. El uso del masculino genérico [niños] obedece a un criterio de economía
de lenguaje y procura una lectura más fluida, sin ninguna
connotación discriminatoria.
3	Las recomendaciones están disponibles en las páginas 25
y 26 del informe.
4	N. del E.: Si bien los datos del informe permiten conocer
el número de instituciones dedicadas al cuidado de niñas,
niños y adolescentes en la región, muchos de los países
–entre ellos México–, no proporcionaron información
debido a que carecen de registros y normas necesarias
para identificar si dichas instancias reúnen los requisitos
necesarios para otorgar una protección adecuada.5	Por lo que respecta a México, los datos refieren que existen 19 instituciones en convenio con el Sistema Nacional
para el Desarrollo Integral de la Familia (dif), y que nueve de las 37 instituciones que atienden personas migrantes y repatriadas no acompañadas también son privadas.
Tal como se ha mencionado anteriormente, los datos
obtenidos por parte de este Estado no comprenden la totalidad de su territorio ni las modalidades de atención en
instituciones de protección y/o cuidado.
6	N. del E.: En el caso de México, el informe reconoce que
en el Distrito Federal se ha establecido un programa de
vigilancia y supervisión de las casas hogar, albergues e
instituciones de asistencia privada, lo que ha permitido
conocer la situación inicial de la prestación de cuidados
residenciales en la ciudad. Tal información fue proporcionada por Unicef México en 2012.
7	Disability Rights International/Comisión Mexicana de
Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Abandonados y desaparecidos: Segregación y abuso de niños y
adultos con discapacidad en México, México, 2010, p. 28.31Revista Dfensor • abril 2014Niñas, niños y adolescentes
en modalidades alternativas
de cuidado: experiencias
Christina Baglietto** Es licenciada en
y derecho español
de Kent y la
de Madrid, así
de Essex.
el Fondo de las
(Unicef) y asesora
Privado de Familia
Internacional.32La situación de la infancia y la adolescencia en cuidado
alternativo y la protección de sus derechos han emprendido
un camino de mayor visibilidad y desarrollo desde que
fueran colocados en el centro del debate general del
Comité de los Derechos del Niño en 2005.1 A partir de
entonces el hito en el camino ha sido, sin duda, la adopción
de las Directrices sobre las modalidades alternativas de
cuidado de los niños por parte de la Asamblea General
de las Naciones Unidas.2 Sin embargo, la situación
actual aún se caracteriza por un alto número de niñas,
niños y adolescentes separados de sus familias por
razones que pudieron haberse evitado con programas
de fortalecimiento y apoyo familiar. A continuación se
presentan grosso modo los avances recientes y los desafíos
pendientes dentro de esta problemática.REFERENCIASFotografía: Enrique Rashide Serrato Frías/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.33Revista Dfensor • abril 2014Contexto internacional
(cdn)3 refiere en su artículo 20 la protección de
las niñas, los niños y las y los adolescentes separados de sus familias en los siguientes términos:
1.	Los niños temporal o permanentemente privados de su medio familiar, o cuyo superior interés exija que no permanezcan en ese medio,
tendrán derecho a la protección y asistencia
especiales del Estado.
2.	Los Estados Partes garantizarán, de conformidad con sus leyes nacionales, otros tipos de
cuidado para esos niños.
3.	Entre esos cuidados figurarán, entre otras
cosas, la colocación en hogares de guarda, la
kafala del derecho islámico, la adopción o de
ser necesario, la colocación en instituciones
adecuadas de protección de menores. Al considerar las soluciones, se prestará particular
atención a la conveniencia de que haya continuidad en la educación del niño y a su origen
étnico, religioso, cultural y lingüístico.En el marco de este derecho, durante 2005 se
iniciaron los trabajos para la elaboración de un
instrumento que brindara orientaciones legislativas y prácticas en materia de políticas públicas
dirigidas a la implementación del artículo 20. Es
así como varias organizaciones no gubernamentales especializadas y personas expertas en esta
temática prepararon un documento que posteriormente se sometió a la consulta de los Estados. En este proceso se conformó un grupo de
Estados amigos –el cual incluyó a México– que
promovió la aceptación internacional de este texto. Fue entonces que, a finales de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó las
Directrices mencionadas, lo que coincidió con el
20 aniversario de la cdn.
Dichas Directrices se han convertido en el
instrumento rector para la protección de los derechos de las niñas, los niños y las y los adolescentes sin cuidados parentales, en riesgo de no
tenerlos y en acogimiento alternativo. A pesar de
no ser un documento internacional vinculante
brinda orientaciones claras para la implementación del artículo 20 de la cdn, la cual sí es un
tratado que obliga su cumplimiento a los Estados
Partes, incluso a México que la ratificó en 1990.
34Las Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños pretenden orientar
no sólo a los Estados, sino a quienes desarrollan
políticas públicas, a legisladoras y legisladores y
a especialistas en la materia sobre dos ejes principales: el primero se relaciona con determinar
si la separación de la niña, el niño y la o el adolescente de su familia realmente es necesaria, y el
segundo es sobre cómo elegir la modalidad alternativa de cuidado más idónea para cada una de
ellas y ellos en caso de que, efectivamente, se opte
por la separación. Mediante estas orientaciones
dirigidas al conjunto de actores involucrados,
las Directrices abordan, entre otros aspectos: el
fortalecimiento familiar; la determinación de la
decisión caso por caso; las distintas formas de
acogimiento alternativo –incluyendo el que se da
fuera del país de residencia habitual–; la reintegración familiar y la protección de niñas, niños
A raíz de la aprobación de estas Directrices
algunas naciones han iniciado procesos de reforma legislativa para que sus leyes y reglamentos
sean acordes a estos instrumentos internacionales, han capacitado a su personal en el ámbito
de la protección de la niñez para que conozcan
estos estándares y tengan los conocimientos y
aptitudes para implementarlos, y a la vez han
desarrollado políticas públicas y buenas prácticas en ese sentido. Por ejemplo, en Namibia tales
iniciativas y experiencias incluyen una evaluación de las modalidades alternativas de cuidado
y la introducción de estándares mínimos para el
acogimiento residencial de niñas y niños, con la
posterior capacitación de las organizaciones y
de las y los trabajadores sociales de todo el país.4
Asimismo, cabe mencionar la reforma emprendida en la República de Moldavia en materia de
protección y asistencia social, a la cual se incorporaron las reformas para la desinstitucionalización de niñas, niños y adolescentes como parte
de la Estrategia y Plan de Acción 2007-2011 del
país, resultando en la disminución de su presencia en instancias de acogimiento residencial en
50% desde 2006.5
Finalmente, es preciso señalar que a nivel internacional existen dos documentos útiles para
todos los países interesados en iniciar reformas
similares. Por una parte está el manual Avanzando en la implementación de las “DirectricesREFERENCIASsobre las modalidades alternativas de cuidado de
los niños”,6 el cual propone acciones concretas y
claras, a la vez que ofrece una amplia variedad
de ejemplos de buenas prácticas relacionadas con
diversas estructuras institucionales y jurídicas de
todas las áreas geográficas. Por otra, y ante la ausencia en muchos países de datos cuantitativos
y cualitativos fiables que permitan conocer la
situación real de niñas, niños y adolescentes en
acogimiento alternativo, el Unicef y Better Care
Network elaboraron un manual de medición de
indicadores para conocer cuántos están en acogimiento formal (Manual for the Measurement of
Indicators for Children in Formal Care).7
En la América Latina también se han dado desarrollos importantes en esta materia –en particular a raíz de la elaboración y aprobación de las
Directrices y de la implementación del artículo
20 de la cdn–, entre los que pueden mencionarse: el reconocimiento legislativo del acogimiento
familiar como alternativa a la institucionalización en Buenos Aires, Argentina;8 el proyecto piloto diseñado para fomentar que no se institucionalizara a las y los niños menores de tres años en
Chile;9 la aprobación de la Ley General de Centros de Atención Residencial de Niñas, Niños y
Adolescentes en Perú, que tuvo como propósito
establecer un acogimiento de mayor calidad,10 y
la creación de grupos de trabajo o redes de los
distintos actores involucrados en el tema en Brasil, Uruguay y, de forma incipiente, en México.11
En el caso mexicano también son importantes
de mencionar las reformas legislativas en curso
para incorporar los estándares internacionales a
la legislación local del Distrito Federal, además
de las acciones interinstitucionales y multidisciplinarias efectuadas en este ámbito.12
Más recientemente se ha difundido en los
Estados de la región la campaña Habla por mí
(#hablapormi),13 cuyo objetivo es la no institucionalización de niñas y niños menores de tres
años, y la promoción de la permanencia o reintegración familiar, así como la existencia de modalidades alternativas en casos de separación de
la familia. Dicha campaña fue lanzada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(cidh), el Movimiento Mundial por la InfanciaLatinoamérica y el Caribe, la Red Latinoameri-Las Directrices sobre las modalidades
alternativas de cuidado de los niños se
han convertido en el instrumento rector
para la protección de los derechos de las
niñas, los niños y las y los adolescentes
sin cuidados parentales, en riesgo de no
tenerlos y en acogimiento alternativo.
cana de Acogimiento Familiar (Relaf), el Unicef
y la Oficina de la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la
Violencia contra la Niñez. La campaña se enmarca en una situación regional descrita por dichas
[e]n la mayoría de países de América Latina y el
Caribe se advierte una utilización desmedida de
la institucionalización de niñas y niños menores de tres años por razones de protección, pese
a que debería recurrirse a ella únicamente en
casos excepcionales y de forma provisional. Los
pocos datos disponibles evidencian que se trata de un grave problema: se estima que más de
240 000 niñas, niños y adolescentes viven en instituciones. De ellos, los más vulnerables son los
menores de tres años. Una institucionalización
precoz y prolongada tiene graves efectos, sobre
todo en las niñas y los niños más pequeños: los
daños emocionales y cognitivos causados por una
permanencia en las instituciones pueden llegar a
ser irreversibles.Por ello, a través de la campaña se hizo un llamado
a los Estados para atender esta situación y se les
propuso la realización de una serie de acciones.
Otra iniciativa regional ha sido la elaboración
y reciente publicación del informe de la cidh, el
Unicef, la Organización de los Estados Americanos (oea) y la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre
la Violencia contra la Niñez, titulado Derecho
del niño y la niña a la familia. Cuidado alternativo. Poniendo fin a la institucionalización en las
Américas.14 Dicho informe presenta la situación
de niñas, niños y adolescentes en cuidados alternativos en la región, así como los desafíos pen35Revista Dfensor • abril 2014Fotografía: Enrique Rashide Serrato Frías/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.El acogimiento alternativo de
niños, niñas y adolescentes debería
brindarse en entornos de tipo familiar,
y el acogimiento en modalidades
residenciales tendría que optarse
únicamente en casos excepcionales,
como un último recurso y por el menor
dientes para una mejor implementación de sus
derechos en estos entornos. Por último, con el
fin de apoyar la aplicación de las Directrices en
ese mismo ámbito y de dar respuesta a los desafíos descritos, la Relaf junto con la Oficina
Regional del Unicef han publicado dos versiones
amigables de las Directrices para facilitar su comprensión e implementación –una de las cuales se
trabaja con niñas, niños y adolescentes, y la otra
con las y los operadores de entidades públicas y
privadas.15
Ante estos desarrollos normativos, políticos y
prácticos a nivel internacional y regional, cabe
recordar algunos principios y estándares reconocidos en las Directrices que buscan garantizar los
36derechos de la niñez y adolescencia sin cuidados
parentales o en riesgo de no tenerlos:
•	Siempre que sea en el interés superior de
la niña, el niño y la o el adolescente se deberá fomentar el cuidado del mismo en un
entorno familiar, de preferencia el biológico o por familiares alternos o, cuando esto
no sea posible, en otras formas de acogimiento de tipo familiar;
•	los esfuerzos en la materia deberían estar
orientados a prevenir la separación familiar y a fomentar la reinserción a la familia
siempre que esto sea apropiado y de conformidad con el interés superior y los derechos de niñas, niños o adolescentes, y
•	el acogimiento alternativo de niñas, niños y
adolescentes debería brindarse en entornos
de tipo familiar, y el acogimiento en modalidades residenciales debe decidirse únicamente en casos excepcionales, como un último recurso y por el menor tiempo posible.
Indudablemente el desafío que incumbe a todos
los actores involucrados es llevar a la práctica estos principios y estándares, en particular a nivel
local y nacional, mediante leyes, políticas públicas
y prácticas apropiadas que posibiliten cumplirlos y
hacer de ellos una realidad para niñas, niños
y adolescentes.REFERENCIASNOTAS
1	United Nations Human Rights. Office of the High Commissioner of Human Rigths, “Committee on the Rigths of
the Child”, disponible en <http://bit.ly/1kgPCQ4>, página
consultada el 31 de marzo de 2014.
2	Véanse Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños, aprobadas por la Asamblea General de las
Naciones Unidas mediante su Resolución 64/142 durante
su 64º periodo de sesiones, 24 de febrero de 2010, disponibles en <http://uni.cf/1llMCAr>, página consultada el 31
3	Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General de las
Naciones Unidas en su Resolución 44/25 del 20 de noviembre de 1989, disponible en <http://bit.ly/1f3daU4>, página
consultada el 31 de marzo de 2013.
4	Para mayor información véase “Los estándares mínimos
para el acogimiento residencial y en hogares de guarda en
Namibia”, en N. Cantwell et al., Avanzando en la implementación de las ´Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños´, Reino Unido, Centre for
Excellence for Looked After Children in Scotland, 2012,
disponible en <http://bit.ly/1sqINhh>, página consultada
el 31 de marzo de 2014.
5	Véase “La estrategia de desinstitucionalización, Moldavia”,
en N. Cantwell et al., ibidem, p. 45, disponible en <http://
bit.ly/1jTbO1n>, página consultada el 31 de marzo de
6	N. Cantwell et al., op. cit., disponible en <http://bit.
ly/1gBMJSZ>, página consultada el 31 de marzo de 2014.
7	Unicef/Better Care Network, Manual for the Measurement
of Indicators for Children in Formal Care, Nueva York,
Unicef/Better Care Network, 2009, disponible en <http://
uni.cf/1sqJk2T>, página consultada el 31 de marzo de
8	Para mayor información véase Ley núm. 2213/LCABA/06.
Crea el sistema de acogimiento familiar en el marco de la
Ley núm. 114 caba y Ley Nacional 26.061 de Protección
Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes,
disponible en <http://bit.ly/1io4uYE>, página consultada
el 1 de abril de 2014.9	Véase Relaf, “Alcances de cooperación técnica en Chile”,
disponible en <http://www.relaf.org/coop_chile.html>,
página consultada el 1 de abril de 2014.
10	Para mayor información véanse <http://bit.ly/1gBNdIP>
y <http://bit.ly/1iiiHVB>, ambas páginas consultadas el 1
11	Véanse el sitio en internet del Grupo de Trabalho Nacional
Pró-Convivência Familiar e Comunitária, disponible en
<http://bit.ly/1mTHhTT>; así como Relaf, “Red Uruguaya por el Derecho a la Convivencia Familiar y Comunitaria”, disponible en <http://bit.ly/QVul2J>, y Relaf, “Red
por el Derecho a la Convivencia Familiar y Comunitaria
en México”, disponible en <http://bit.ly/1hwrz95>, todas
las páginas fueron consultadas el 31 de marzo de 2014.
12	Asamblea Legislativa del Distrito Federal, “Van por ley de
cuidados alternativos para niñas, niños y adolescentes del
df”, México, 30 de octubre de 2013, disponible en <http://
bit.ly/1iikudj>, página consultada el 31 de marzo de 2014.
13	Unicef-Oficina Regional para América Latina y el Caribe, “Niños en instituciones”, disponible en <http://
uni.cf/1sqLHmp>, página consultada el 31 de marzo de
14	oea-cidh/Unicef, Derecho del niño y la niña a la familia.
Cuidado alternativo. Poniendo fin a la institucionalización
en las Américas, OEA/Ser.L/V/II.ñ Doc.54/13, Washington, D. C., 2013, disponible en <http://bit.ly/1nNQOI2>,
página consultada el 31 de marzo de 2014.
15	Véanse Relaf/Unicef, Guía de estándares para el personal de las entidades públicas y privadas que se ocupan de
la protección de derechos de niñas, niños y adolescentes.
Aplicación de las Directrices de las Naciones Unidas sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños,
Buenos Aires, Relaf/Unicef, 2011, disponible en <http://
bit.ly/1io7hRz>; y Relaf/Unicef, Tu derecho a vivir en familia, y a ser cuidado en todas las situaciones que te tocan
vivir. Aplicación de las Directrices de las Naciones Unidas
sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños,
bit.ly/1oFMiRH>, ambas páginas consultadas el 31 de
marzo de 2014.37Revista Dfensor â&#x20AC;˘ abril 201438REFERENCIASEl sistema catalán de
cuidados alternativos:
Guillem Compte Nunes**Es licenciado
políticas por la
y maestro en
Wheaton. Fue el
español (2010
y 2013) y
on Educative
(Fice).Una forma de dimensionar y contribuir a la
discusión sobre la mejora de los cuidados
alternativos en México consiste en conocer
cómo se desarrollan éstos en otros ámbitos.
En este texto el autor comparte la experiencia
del sistema catalán de cuidados alternativos,
que inició su camino desde hace casi tres
décadas en España, y señala los puntos clave de
éste que pueden ser de utilidad para el debate
mexicano.39Revista Dfensor • abril 2014En noviembre de 2012 se realizó el
seminario Modalidades alternativas
de cuidado de las niñas, niños y adolescentes en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional
Autónoma de México (unam), el cual fue un espacio en el que profesionales del sector público y
de la sociedad civil compartieron el conocimiento y las perspectivas sobre el presente y futuro de
los cuidados alternativos en territorio mexicano.
En ese evento, la presidenta de la Comisión
de Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados, Verónica Juárez Piña, destacó que “cuando
un niño o niña se encuentra temporal o permanentemente privado de su medio familiar, o
cuando por el interés superior del mismo se precise que no permanezca en éste, tiene derecho a
la protección y asistencia especiales. Para ello, se
debe garantizar el acceso a cuidados alternativos,
[lo cual] plantea retos muy complejos para el Estado y exige un abordaje integral institucional”.1
Juárez Piña expresó que “es necesario elaborar
y/o revisar los procesos de institucionalización y
cuidados alternativos de niños privados de su medio familiar, tomando como marco de referencia la
Convención sobre los Derechos del Niño (cdn)”.
Añadió que, a pesar de la gravedad del problema,
no existe información confiable con respecto a
cuántas niñas y niños se encuentran actualmente
en albergues, lo cual se suma a la presencia de
violencia y abuso sexual que se tiene en las instituciones de cuidados alternativos y, además, que no
se cuenta con algún órgano que supervise y vigile
la actuación de las instancias públicas y privadas
que brindan este servicio.
Una forma de dimensionar y contribuir al debate sobre la mejora de los cuidados alternativos
en México consiste en conocer cómo éstos se
desarrollan en otros contextos. En el seminario
citado se abordó –mediante dos conferencias–
el sistema catalán de cuidados alternativos, que
inició su camino desde hace casi tres décadas en
España. A continuación señalaré los puntos clave
de este sistema y concluiré con una serie de elementos que pueden ser de utilidad para el debate
Cataluña es una comunidad autónoma de Espa-40ña que, entre otras competencias, tiene la responsabilidad de los servicios públicos de educación y atención a la infancia y adolescencia. El
gobierno catalán, a partir del marco jurídico establecido por el Estado español, puede legislar y
ejecutar programas en materia de protección de
los derechos de la niñez en su territorio. En 1985
se convirtió en la primera comunidad autónoma
que aprobó una normatividad de protección a
menores2 en situación de desamparo. En 2010
aprobó la Ley 14/2010 de los derechos y las oportunidades en la infancia y la adolescencia –hoy
vigente–, la cual integra lo relativo a la promoción en sus títulos 1 y 2, la prevención en el 3 y la
protección en los 4, 5 y 6.3
Esta ley se fundamenta en la legislación internacional –especialmente en la cdn– y establece
16 principios rectores para su interpretación e
implementación, entre los que destacan: la protección contra los maltratos (artículo 8º); el respeto y apoyo a las responsabilidades parentales
(artículo 12); la prioridad presupuestaria (artículo 15); la difusión de los derechos de niños, niñas
y adolescentes (artículo 16); el ejercicio propio
de sus derechos (artículo 17); el conocimiento
riguroso y la divulgación de la realidad social
(artículo 19) y la evaluación (artículo 20). La Ley
también especifica 47 derechos de la infancia en
En el ámbito de la protección de la niñez en
situación de riesgo o desamparo,4 la ley catalana
recoge el derecho de niñas y niños a ser informados sobre su situación personal y sus derechos
en general, así como la manera en que pueden
defenderlos; a participar en el estudio de su situación y que se tome en cuenta su opinión al
elaborar la propuesta de medida de protección;
y a conocer su historia personal y familiar (artículos 117 y 134). También se establece la figura
del procurador de la Infancia y la Adolescencia
para recibir solicitudes y quejas de niñas y niños
tutelados, y formular propuestas y recomendaciones en relación con la atención a la infancia y
El gobierno catalán está organizado en 12 departamentos que administran la ejecución de las
políticas públicas, entre los cuales se encuentra
el Departamento de Bienestar Social y Familia,REFERENCIASque incluye la Dirección General de Atención
a la Infancia y la Adolescencia (dgaia), órgano
encargado de “promover y coordinar políticas
proactivas y de fomento de la convivencia, la tolerancia y la integración sociolaboral, así como
del respeto a los derechos de la infancia, para que
los niños y adolescentes alcancen el mayor grado
de bienestar y desarrollo posibles en su proceso de
consolidación de la autonomía personal”.5 Entre
otras funciones, esta instancia planifica, dirige y
ejecuta las competencias y los programas de cuidados alternativos. Es decir, organiza, coordina y
evalúa las políticas y los servicios de protección
a la niñez; asume la tutela y/o custodia de niñas
y niños en situación de desamparo o riesgo;
supervisa los programas públicos y privados
de cuidados alternativos, y gestiona el sistema
de información sobre niñas y niños en atención
El diseño institucional de los cuidados alternativos en Cataluña conlleva una clara responsabilidad de la administración pública –materializada en la dgaia–, con una descentralización
en la ejecución de las políticas de protección que
es efectuada por instituciones privadas sin ánimo de lucro, las cuales gestionan dichos servicios
que están regulados tanto por la ley como por la
normativa que se deriva de ésta, y supervisados
por dicha Dirección General.
El circuito y programas de cuidados alternativos
De acuerdo con la Cartera de servicios sociales,6
los cuidados alternativos comprenden una serie
de servicios garantizados y gratuitos. La atención
a niñas y niños en riesgo o desamparo se articula
mediante un circuito que inicia con la detección
de una posible situación de vulnerabilidad.7 Los
agentes implicados en esta primera etapa son
los familiares y vecinos, profesionales de centros
escolares, monitores de organizaciones infantiles
y juveniles, equipos de atención psicopedagógica, profesionales de la salud, elementos de la
policía, Equipos Básicos de Atención Social Primaria (ebasp) y la línea telefónica Infancia Responde –habilitada para prevenir y responder al
Dichos agentes derivan el caso a los ebasp, que
realizan la primera evaluación y deciden si pueden gestionar y solucionar la situación de riesgo
para la niña o el niño, o si deben pedir la inter-vención especializada del Equipo de Atención a
la Infancia y Adolescencia (eaia). El eaia estudia
la situación y, conjuntamente con la familia, realiza una segunda evaluación y propone medidas.
Durante este diagnóstico la niña o el niño puede
continuar en el núcleo familiar o no, dependiendo de la gravedad del caso. Por ejemplo, las y los
jóvenes inmigrantes no acompañados y las niñas
y los niños en riesgo claro de maltrato ingresan
en un centro de acogimiento, en el cual se elabora el estudio diagnóstico.La Ley 14/2010 ha permitido consolidar
el sistema de protección de la niñez
en Cataluña, facilitando la creación
de nuevos programas de cuidados
alternativos, ello a pesar de la situación
En casos graves y/o cuando se han agotado
otras vías de intervención familiar menos invasivas, el eaia emite una propuesta de medida protectora que separa a la niña o el niño de su núcleo
familiar. Cuando la dgaia declara que una persona menor de edad está en situación de desamparo,
asume su tutela y aplica medidas de protección,
que son propiamente las distintas modalidades
de cuidados alternativos, las cuales se dividen en
dos grandes bloques: el acogimiento familiar y el
acogimiento institucional en un centro de residencia. El primero puede ser en familia extensa,
es decir, se realiza por familiares; o en familia
ajena, se efectúa por familias voluntarias que
han sido seleccionadas previamente y que han
recibido una preparación para tal fin; o en familia preadoptiva, cuyo propósito es formalizar la
adopción de la o el niño.
El segundo, el acogimiento institucional, intenta simular la vida en familia con centros integrados a la vida urbana, en donde residen entre
ocho y 10 niñas y niños de diferentes edades,
quienes desarrollan sus actividades –escuela,
esparcimiento, contacto familiar, etc.– de forma
normalizada. En cualquier caso se evita separar a
las y los hermanos y se intenta reintegrar a todo
niño o niña a su entorno familiar original cuanto
antes, pero siempre atendiendo a su seguridad e
41Revista Dfensor • abril 2014Para articular políticas de protección a
la infancia es preciso crear un sistema
de información sobre los cuidados
alternativos en México, la estructuración
de circuitos para atender a la niñez en
situación de riesgo o desamparo y la
en cada eslabón.
interés superior. Finalmente, para las y los jóvenes
que alcanzan la mayoría de edad se han desarrollado programas de apoyo residencial y ocupacional con el fin de potenciar su autonomía.
Desde su entrada en vigor la Ley 14/2010 ha permitido consolidar el sistema de protección de la
niñez en Cataluña, facilitando la creación de
nuevos programas de cuidados alternativos, ello
a pesar de la situación de crisis económica. Un
ejemplo de mejora programática para acelerar la
reincorporación de la niña o el niño a su familia
es la reciente creación de una nueva modalidad
de cuidados alternativos prevista por su artículo
119. Se trata de una intervención preventiva en el
42hogar con el fin de evitar la institucionalización de
niñas y niños, esto para casos con un perfil familiar de buena prognosis.8
Tal intervención se basa en la figura jurídica
de la guarda protectora, es decir, en la asunción
temporal del cuidado del niño o la niña por la administración pública debido a una inhabilidad involuntaria y pasajera de los padres u otras personas
a cargo de la tutela. En este caso, la niña o el niño es
acogido por un centro o por una persona o familia,
mientras los padres retienen la tutela y, voluntariamente y con ayuda profesional intensiva, resuelven
la situación que le ha puesto en riesgo.9
Por otro lado, los cuidados alternativos en Cataluña siguen teniendo margen de mejora. Los
procesos administrativos y la coordinación entre
los diversos actores del “sistema”, frecuentemente
con intereses contrapuestos –aunque todos afirmen que trabajan por el interés superior de la niñez–, ralentizan la resolución de la problemática
que padece la niña o el niño. Además, aunque
en el nivel político y técnico se valora el acogimiento familiar como superior al internamiento
residencial, por diversas razones los programas
de acogimiento no están teniendo el éxito esperado. Y, como sucede en otros ámbitos sociales,
la promoción de la autonomía y participación
infantiles en su propia protección aún tiene una
forma embrionaria.10REFERENCIASConclusión: elementos para el debate en México
De forma breve hemos mostrado algunos puntos
clave de los cuidados alternativos en Cataluña. Y,
tras esta revisión, pueden observarse elementos
de utilidad para el debate en México. En primer
lugar, la necesidad de armonizar la legislación y
los programas de cuidados alternativos con base
en la cdn11 y las Directrices sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños.12 Estos
instrumentos proporcionan el marco legal con el
que deben articularse las políticas de protección
de la infancia. Segundo, para llevar a cabo tales
políticas es preciso contar con una administración pública dotada de un diseño institucional
efectivo y de suficientes recursos, lo cual precisa
la creación de un sistema de información sobre
los cuidados alternativos en México, la estructuración de circuitos para atender a la niñez en
situación de riesgo o desamparo y la asignación
de responsables en cada eslabón.
Una niña o un niño no puede “perderse” en
el proceso de su cuidado alternativo, y menos
sufrir abuso alguno. Resulta inadmisible que en
instituciones que dicen proteger a la infancia setenga la práctica de violentarla, lo cual se combatiría con una supervisión adecuada del organismo
calificado y con penas contra las y los infractores.
“Corresponde al Estado, por medio de sus autoridades competentes, velar por la supervisión de la
seguridad, el bienestar y el desarrollo de todo niño
en acogimiento [= cuidado] alternativo y la revisión periódica de la idoneidad de la modalidad de
acogimiento adoptada” (directriz núm. 5). Esto
también apunta hacia la necesidad de ir revisando, adecuando y actualizando las modalidades de
cuidados alternativos, como lo ha hecho México
donde ahora se plantea incorporar el acogimiento
Más allá de los propios cuidados alternativos,
el Estado debe trabajar en la prevención para
reducir la violencia familiar, situación que en
México presenta un índice elevado. Asimismo,
es preciso divulgar en escuelas, hogares y espacios públicos los derechos de la infancia, para
que los propios niños y niñas y la sociedad en
general tengan la información y el conocimiento
suficiente sobre cómo prevenir y responder ante
el maltrato infantil.NOTAS
1	Para mayor información sobre lo expresado por Juárez
Piña véase <http://bit.ly/1mT17f3>, página consultada
2	El término menor, aunque sujeto a controversia en América Latina, se utiliza ampliamente en la legislación y el
ámbito educativo en Cataluña.
3	Ley 14/2010, del 27 de mayo, de los derechos y las oportunidades en la infancia y la adolescencia, publicada en
el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña, el 2 de
4	“A efectos de lo establecido en esta ley, se entiende por
situación de riesgo la situación en que el desarrollo y el
bienestar del niño, niña o adolescente se ven limitados o
perjudicados por cualquier circunstancia personal, social o familiar, siempre que para la protección efectiva
del niño, niña o adolescente no sea necesaria la separación del núcleo familiar” (artículo 102.1). Asimismo,
señala: “Se consideran desamparados los niños, niñas
o adolescentes que se encuentran en una situación de
hecho en que les faltan los elementos básicos para el desarrollo integral de la personalidad, siempre que para su
protección efectiva sea preciso aplicar una medida que
implique la separación del núcleo familiar” (artículo
105.1).
5	Véase Generalidad de Cataluña, Guía básica. Dirección
General de Atención a la Infancia y la Adolescencia, Cataluña, Departamento de Acción Social y Ciudadanía-Generalidad de Cataluña, p. 2, disponible en <http://
bit.ly/1kBREau>, página consultada el 10 de marzo de 2014.
6	Generalidad de Cataluña, Cartera de serveis socials
2010-2011, Barcelona, Departamento de Acción Social
y Ciudadanía-Generalidad de Cataluña (Colección
Lectura Fácil, núm. 2), 2010, disponible en <http://bit.
ly/1jNzDVW> página consultada el 4 de abril de 2014.
7	Generalidad de Cataluña, Guía básica, Dirección General
de Atención a la Infancia y la Adolescencia, op. cit., p. 4.
8	El autor utiliza el término prognosis para referirse a la buena
previsión para la reintegración exitosa en el núcleo familiar.
9	Véase Fundación Plataforma Educativa, Projecte casa, Girona, fpe, 2010.
10	Guillem Compte Nunes, “La institucionalització de la participació infantil: context i model teòric”, en Butlletí Electrònic Inf@ncia, 2014, en revisión para su publicación.
11	Véase Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada
y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea de las
Naciones Unidas en su Resolución 44/25 durante su 44º
periodo de sesiones, el 20 de noviembre de 1989, disponible en <http://bit.ly/1f3daU4>, página consultada el 31
12	Véanse Directrices sobre las modalidades alternativas de
durante su 64º periodo de sesiones, el 24 de febrero de
2010, disponibles en <http://uni.cf/1llMCAr>, página
consultada el 31 de marzo de 2014.43Revista Dfensor • abril 2014Fotografía: Sonia Blanquel/cdhdf.44REFERENCIASHacia una ley de cuidados
alternativos para la infancia
Javier Conde ** Encargado de
la Relatoría por
(cdhdf).En este artículo se aborda el proceso de construcción de
la iniciativa de Ley de Cuidados Alternativos para Niñas,
Niños y Adolescentes en el Distrito Federal, con el objetivo
de mantener vivo el debate y empujar el trabajo legislativo
para su pronta aprobación. Dicha iniciativa exige, entre
otros aspectos, saber quiénes son y dónde están las niñas,
los niños y las y los adolescentes sin cuidados familiares o
en riesgo de perderlos, además de implementar políticas
públicas que garanticen sus derechos mediante un
enfoque de protección multidisciplinario e integral.
La violencia hacia la infancia
en situación de desamparo
A finales de 2008 y principios de 2009 ocurrió en
la ciudad de México un caso paradigmático que
demostró la violencia estructural a la que está
expuesta la infancia en situación de desamparo.
El hecho se difundió en los medios de comunicación como el caso Casitas del Sur, un albergue
para niñas y niños situado al sur de la ciudad en
el que las autoridades judiciales llevaron a cabo
varias diligencias para recuperar a una niña
que supuestamente estaba en dicha institución,
pero no fue ubicada. Derivado de las acciones
emprendidas se conoció la verdad detrás de tal
hecho: había por lo menos 11 niñas y niños des-aparecidos de dicho albergue, y tres más de otro
de la misma institución pero con domicilio en
Estos acontecimientos mostraron la violencia
estructural que sufren las y los niños en situación
de desamparo, tal como lo había advertido a nivel mundial el estudio sobre la violencia contra
niñas, niños y adolescentes elaborado por el secretario general sobre Violencia contra los Niños
de las Naciones Unidas en 2006.1 En dicho estudio se reconocieron los altos índices de violencia
hacia la niñez que carecía de cuidados parentales
y que permanecía en internamiento en instituciones residenciales, siendo víctima del estigma
social y de múltiples actos violentos.
45Revista Dfensor • abril 2014	Ante el caso Casitas del Sur la Comisión de
Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf)
emitió el 20 de noviembre de 2009 la Recomendación 4/20092 por la ausencia o deficiencia de
mecanismos de supervisión y seguimiento de las
niñas y los niños que son integrados a casas hogar y/o reintegrados a sus núcleos familiares, así
como por la falta de lineamientos específicos para
que dicha incorporación se realice de acuerdo
con el interés superior de las y los niños; y por el
incumplimiento en la obligación de brindarles
protección especial y en garantizar sus derechos
a la integridad física, a la dignidad y a la certeza
En dicha Recomendación la cdhdf urgió a las
autoridades de la ciudad a establecer políticas públicas integrales para garantizar los derechos humanos de la infancia en situación de desamparo e
institucionalizada, así como a implementar mecanismos eficaces para la supervisión, el seguimiento y la vigilancia de los procesos de atención y de
los servicios que se ofrecen por parte del Estado y
de las instituciones sociales y privadas.
Para atender los puntos recomendatorios de la
Comisión las autoridades realizaron diversas acciones: se celebraron acuerdos interinstitucionales; se elaboró un Protocolo para el seguimiento
de niñas, niños y adolescentes que se encuentran
en una situación en que sus derechos humanos
son o pueden ser violentados; y el 24 de mayo de
2012 se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito
Federal la Ley de Albergues Públicos y Privados
para Niñas y Niños en el Distrito Federal.3
Sin embargo, desde su publicación, diversas organizaciones de la sociedad civil (osc) señalaron
que si bien dicha ley fortalecía los mecanismos
para la supervisión, vigilancia y seguimiento de
las instituciones que albergaban a niñas y niños,
también presentaba algunas deficiencias, entre
las cuales se destacaba un enfoque prioritariamente administrativo y de protección civil con
una perspectiva limitada en materia de derechos
humanos; así como un diseño institucional de difícil aplicación, ya que diversas instancias de gobierno habían adquirido nuevas facultades ante
albergues y casas hogar, situación que se prestó a
confusiones y generó una pesada carga administrativa.
Asimismo, el cuestionamiento más importante es que no se preveía un proceso de atención
46integral para la infancia en situación de desamparo, ni se protegía el derecho de niñas, niños y
adolescentes a la vida en familia y en comunidad,
como lo marcan las directrices de la Organización
de las Naciones Unidas (onu) en la materia.
El derecho de la infancia
a la vida en familia y su vulneración
adoptada por la onu en noviembre de 1989 –y
ratificada por México en 1990– considera a la
familia como el grupo fundamental de la sociedad y el medio natural para el crecimiento y el
bienestar de todos sus miembros y en particular
de la infancia, ya que para el pleno y armonioso
desarrollo de su personalidad este sector debe
crecer en el seno de la familia dentro de un ambiente de felicidad, amor y comprensión. En su
artículo 20 la Convención señala que cuando las
y los niños se vean privados de su medio familiar de manera temporal o permanente tendrán
derecho a la protección y asistencia especiales
del Estado.4
Con respecto a los ámbitos nacional y local,
en su artículo 4º la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos establece que el interés superior de la niñez deberá ser garantizado
en todas las decisiones y actuaciones del Estado.5
Por otro lado, la Ley Federal para la Protección
señala el derecho a vivir en familia como uno de
los principios rectores que garantizan un desarrollo pleno e integral de la infancia. Mientras
que la Ley de los Derechos de las Niñas y Niños
en el Distrito Federal en su artículo 4º refiere a
la familia como uno de sus principios rectores e
indica que es el espacio preferente para el desarrollo de la infancia; y en su artículo 5º establece
el derecho de las niñas y los niños a la identidad,
a la certeza jurídica y a la familia.6
Independientemente de este marco jurídico
local, nacional e internacional que protege el
derecho de la infancia a vivir en un entorno familiar y comunitario, la realidad se impone y en
México a miles de ellas y ellos se les violenta de
forma permanente este derecho.
En ese sentido es importante enumerar que
los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes sin cuidados familiares son vulnerados
principalmente cuando:REFERENCIASFotografía: Enrique Rashide Serrato Frías/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.•	No existen políticas públicas que prevengan su separación de los entornos familiar
•	No se cuenta con información certera sobre cuántos son, dónde están y qué tipos
de cuidados reciben en las instituciones.
•	No existen plazos precisos para su atención, el tiempo que pasan institucionalizados en albergues y casas hogar se alarga de
forma indefinida, innecesaria y en condiciones precarias. Y durante todo ese tiempo están sin certeza jurídica.
•	Su atención se dificulta por la falta de convenios de colaboración con instituciones
públicas y privadas de asistencia social.
•	Las instancias que prestan servicios de albergues y casas hogar no reciben supervisión, seguimiento, vigilancia y apoyo por
parte de las autoridades para que puedan
cumplir adecuadamente su labor.Diversas organizaciones de la sociedad
civil han señalado que si bien la actual
Ley de Albergues Públicos y Privados
para Niñas y Niños en el Distrito
Federal fortalece los mecanismos para
la supervisión, vigilancia y seguimiento
de tales centros, también presenta
deficiencias pues tiene un enfoque
prioritariamente administrativo y de
protección civil, y una perspectiva
limitada en materia de derechos
humanos.Por otra parte, se han realizado estudios e informes a nivel internacional, cuyos resultados
revelan que las niñas y los niños en albergues y casas hogar están expuestos seis veces más a sufrir
47Revista Dfensor • abril 2014Algunos estudios revelan que las niñas
y los niños en albergues y casas hogar
están expuestos seis veces más a sufrir
violencia física y cuatro veces más a ser
víctimas de abuso sexual que quienes
viven en entornos familiares; además,
por cada tres meses de vida de forma
institucionalizada, las niñas y los niños
menores a tres años pierden un mes de
su desarrollo cognitivo, afectivo y físico.48violencia física y cuatro veces más a ser víctimas
de abuso sexual que quienes viven en entornos
familiares; además, por cada tres meses de vida
de forma institucionalizada, las niñas y los niños
menores a tres años pierden un mes de su desarrollo cognitivo, afectivo y físico.7condiciones que aseguren plenamente sus derechos humanos.
En esa misma línea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (cidh) presentó en
octubre de 2013 el informe temático El derecho
del niño y la niña a la familia. Cuidado alternativo. Poniendo fin a la institucionalización en las
Américas,9 en el que apela por el reconocimiento
de las niñas y los niños como sujetos titulares de
derecho; formula recomendaciones a los Estados
con el fin de apoyar a las familias en sus responsabilidades de crianza; identifica los principios y
garantías de protección para los cuidados alternativos; e insta a los Estados a terminar con la
institucionalización de la infancia sin cuidados
familiares mediante un proceso planificado que
permita su atención y cuidado integral. Además,
la cidh hizo un nuevo llamado a regular el funcionamiento de las instituciones que brindan el
acogimiento o cuidados alternativos para que lo
hagan respetando y protegiendo los derechos de
las niñas y los niños.Directrices internacionales sobre
las modalidades alternativas
de cuidado de los niños
En 2009 la onu emitió las Directrices sobre las
modalidades alternativas del cuidado de los niños,8 poniendo en el centro la garantía del derecho de las niñas y los niños a vivir en familia y
comunidad. La onu pide a los Estados establecer
políticas públicas integrales y fortalecer el trabajo
de prevención con respecto a la separación de la
infancia de su entorno familiar, además de que
sólo cuando este distanciamiento fuese inevitable se han de operar mecanismos de atención
a través del acogimiento en familias extensas o
ajenas. El acogimiento residencial o institucional
es considerado como el último recurso de protección y cuidado.
En ese entendido las directrices también buscan erradicar y prevenir la violencia hacia las y
los niños sin cuidados parentales; posicionarlos
como sujetos de derecho y brindarles mecanismos de exigibilidad cuando sus derechos se vean
vulnerados; garantizar la profesionalización de
las y los agentes que intervienen en la prestación
de los servicios; establecer estándares mínimos
para la prestación del acogimiento y promover la
reinserción de la infancia a su ámbito familiar enEl proceso de construcción de la iniciativa
de Ley de Cuidados Alternativos para Niñas,
Niños y Adolescentes en el Distrito Federal
Atendiendo los contextos históricos y jurídicos
ya descritos, en marzo de 2013 la cdhdf emprendió un trabajo de reflexión sobre la necesidad de implementar la Directrices de la onu en
el Distrito Federal, para ello convocó junto con
las osc a un foro público titulado La garantía de
los derechos de niñas y niños en estancias de cuidado alternativo.
Posteriormente, en junio de 2013, el Consejo
de la cdhdf instruyó a la Dirección de Relatorías
y a la Relatoría por los Derechos de la Infancia y
Juventud a trabajar en la construcción de un anteproyecto de ley en materia de cuidados alternativos. El primer paso fue conseguir el respaldo de
un grupo de diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (aldf) que consideraran
viable tal anteproyecto, y quienes a partir de ese
momento acompañaran la construcción de dicha
Entre julio y septiembre de 2013 la cdhdf
elaboró el primer borrador del anteproyecto y
a principios de octubre convocó a las osc para
analizarlo. A este trabajo se sumaron: Aldeas Infantiles SOS México, el Fondo de las NacionesREFERENCIASUnidas para la Infancia (Unicef) México, Fundación Quinta Carmelita, Juconi, Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Ririki
Intervención Social y la Universidad Autónoma
Metropolitana (uam), plantel Xochimilco.
En octubre pasado en la aldf se llevó a cabo
el foro Construyendo una propuesta de ley de
cuidados alternativos para niñas, niños y adolescentes, en el que se presentaron los avances
del anteproyecto de ley, y las osc e instancias de
gobierno mostraron sus experiencias en la materia. En noviembre el Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la unam y la cdhdf convocaron a
un seminario titulado Modalidades alternativas
de cuidados de las niñas, niños y adolescentes,
donde nuevamente se expusieron experiencias
nacionales e internacionales y se siguieron socializando los avances del anteproyecto de ley.
A finales de noviembre se presentó el anteproyecto de ley a todas las instancias de gobierno
que llevarían la responsabilidad de su aplicación
en caso de que fuera aprobado. Posteriormente,
entre diciembre de 2013 y principios de marzo
de 2014 se instalaron mesas de análisis y discusión en las que participaron representantes de
las siguientes instancias del gobierno local: la
Asamblea Legislativa, la Consejería Jurídica y de
Servicios Legales, el Instituto de Asistencia e Integración Social, la Junta de Asistencia Privada,
la Procuraduría General de Justicia, el Sistema para
el Desarrollo Integral de la Familia, la Secretaría
de Desarrollo Social, la Secretaría de Educación,
la Subsecretaría de Gobierno, la Secretaría de Salud y el Tribunal Superior de Justicia.
Después de jornadas intensas de diálogo, debate y acuerdo se logró concluir el anteproyecto
de ley, y el 19 de marzo pasado se llevó a cabo
su presentación pública en la cdhdf, a donde
acudieron las instancias que participaron en su
El objetivo de dicha iniciativa radica precisamente en garantizar el derecho de la infancia que
habita o transita en el Distrito Federal a vivir en
un entorno familiar y en comunidad, así como
la restitución en el menor tiempo posible de este
derecho cuando se haya perdido. De igual forma,
busca regular los cuidados alternativos para la
infancia en situación de desamparo, atendiendo
las directrices internacionales que existen en la
materia.	Entre los aspectos más importantes de la iniciativa relacionada con la atención y cuidado
integral de las niñas, los niños y las y los adolescentes sin cuidados familiares o en riesgo de
estarlo destacan los siguientes:
a)	Se definen con claridad cada una de las
modalidades del acogimiento o cuidado
b)	Se establece un órgano rector para la atención y el seguimiento social de todas las
niñas y los niños en situación de desamparo.
c)	Se instituye un órgano rector para la supervisión, la vigilancia, el seguimiento y
el apoyo a las instituciones que brindan
servicios de acogimiento.
d)	Se establece un órgano que impulsará las
políticas públicas en materia de cuidados
e)	Se ordena que las instancias gubernamentales realicen un intenso trabajo para prevenir la separación de las y los niños de
sus entornos familiares.
f)	Se establece como política pública la
figura de las familias de cuidados alternativos con la finalidad de garantizar el
derecho a la vida en familia de las y los
niños en situación de desamparo. Se destaca la importancia de las familias extensas o ajenas como el espacio prioritario
para brindar los cuidados alternativos.
g)	Se indican plazos muy claros tanto para
resolver la situación jurídica de las y los
niños sin cuidados parentales, como para
brindarles el cuidado alternativo. La ley
señala que en el plazo de un año y medio
todas las niñas, los niños y las y los adolescentes sin cuidados familiares tendrán
restituido su derecho a vivir en familia y
h)	Se insta a las instituciones públicas, sociales o privadas que brindan cuidados alternativos residenciales a iniciar procesos de
adaptación de acuerdo con una perspectiva de atención personalizada y centrada en
el derecho a la vida en familia de las y los
niños bajo su cuidado.
i)	Se establece un sistema de información
que permitirá al Estado y a la sociedad
49Revista Dfensor • abril 2014en general tener datos certeros, confiables
y actualizados en relación con la infancia en situación de desamparo: ¿cuántos
son?, ¿dónde están?, ¿cuál es su situación
jurídica?, ¿qué tipo de atención reciben?
y ¿cómo se les restituye su derecho a vivir
en familia?
j)	Se clarifican procesos, atribuciones y normatividades sobre los cuidados alternativos.
k)	Se armoniza la legislación local en la materia mediante la reforma al Código Civil,
y la Ley de los Derechos de las Niñas y
Niños en el Distrito Federal.
La Iniciativa de Ley se presentó ante la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal el 25 de marzo de
2014 por los diputados Efraín Morales López,
Esthela Damián Peralta y Daniel Ordónez Hernández, integrantes de la vi Legislatura de dichoNOTAS
1	Asamblea General de las Naciones Unidas, Informe del experto independiente para el Estudio de la Violencia contra
los Niños, de las Naciones Unidas, A/61/299, 61º periodo
de sesiones, 29 de agosto de 2006, disponible en <http://
uni.cf/1srcVcD>, página consultada el 31 de marzo de
2	cdhdf, Recomendación 4/2009, disponible en <http://bit.
ly/1fZVTJN>, página consultada el 31 de marzo de 2014.
3	Ley de Albergues Públicos y Privados para Niñas y Niños en el Distrito Federal, publicada en la Gaceta Oficial
del Distrito Federal el 24 de mayo de 2012, disponible en
<http://bit.ly/1oG4ydE>, página consultada el 31 de marzo de 2014.
4	Véase Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea
ly/1f3daU4>, página consultada el 31 de marzo de 2013.
5	Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
publicada en el Diario Oficial de la Federación el 5 de
febrero de 1917; última reforma publicada en el Diario
Oficial de la Federación el 10 de febrero de 2014, artículo50órgano legislativo y fue turnada a comisiones
El proceso de construcción de la iniciativa de Ley
de Cuidados Alternativos para Niñas, Niños y
Adolescentes en el Distrito Federal sintetiza los
esfuerzos de la sociedad civil y de las instancias
de gobierno en su búsqueda por dar respuesta a
los problemas que obstaculizan la garantía del
derecho a la vida en familia y en comunidad de la
infancia sin cuidados familiares.
Sea esta breve descripción un reconocimiento a
todas las personas que colaboraron en el proceso
de construcción de esta iniciativa de ley que, de
aprobarse, hará posible que en México se estén
dando pasos concretos en la dirección señalada
desde hace un lustro por la onu, pasos que varios
países de la región ya han comenzado a dar.4°, disponible en <http://bit.ly/1imezoW>, página consultada el 31 de marzo de 2014.
6	Ley de los Derechos de las Niñas y los Niños en el Distrito
Federal, publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal,
el 31 de enero de 2000, última reforma publicada en la
Gaceta Oficial del Distrito Federal el 15 de junio de 2011,
artículos 4° y 5°, disponible en <http://uni.cf/PEbNTM>,
7	Unicef, La situación de los niños, niñas y adolescentes en
las instituciones de protección y cuidado de América Latina y el Caribe, Unicef, 2013, disponible en <http://uni.
cf/1fZUnYf>, página consultada el 2 de abril de 2014.
8	Véanse Directrices sobre las modalidades alternativas de
9	Informe temático oea-cidh/Unicef, El derecho del niño
y la niña a la familia. Cuidado alternativo. Poniendo fin
a la institucionalización en las Américas, oea-cidh/Unicef,
2013, disponible en <http://bit.ly/1nNQOI2>, página consultada el 18 de marzo de 2014.REFERENCIASEllas y ellos la necesitan
Efraín Morales López*Fotografía: Enrique Rashide Serrato Frías/Concurso Rostros de la Discriminación 2013.* Diputado integrante del grupo
Democrática de
la aldf, vi Legislatura, y promotor de la Ley de
Cuidados Alternativos para
Federal.La protección de la infancia y la adolescencia en situación de desamparo en la ciudad de México es un tema
pendiente que ya no puede esperar;
por ello, desde la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (aldf) se impulsa la aprobación
de la iniciativa de Ley de Cuidados Alternativos
para Niñas, Niños y Adolescentes en el Distrito
Federal, a través de la cual se busca crear un nuevo ordenamiento jurídico que garantice su derecho a vivir en familia y/o en comunidad.
Esta iniciativa permitiría conformar un sistema de información con datos certeros, confiables y actualizados sobre cuántos niñas, niños y
adolescentes se encuentran en desamparo, dónde
están y qué tipo de cuidados y atención reciben,
con el fin de atender la problemática que enfrentan cuando viven en albergues y casas hogar.
La propuesta de Ley de Cuidados Alternativos integra diversas modalidades de acogimiento
o cuidado alternativo, entendido éste como la
instancia o figura jurídica mediante la cual unapersona asume, de forma temporal, el cuidado y
atención integral de alguna niña, niño o adolescente en situación de desamparo.
Dicha figura se centra en la protección del
derecho de las niñas y los niños a vivir en familia
y/o en comunidad, y fue concebido para funcionar a través de órganos rectores responsables de
la atención, seguimiento, supervisión, vigilancia
y apoyo de las instituciones que brindan servicios de acogimiento.
Para la adecuada aplicación de esta norma
también se promueve la realización de modificaciones al Código Civil y a la Ley de los Derechos
de las Niñas y los Niños del Distrito Federal, ello
con el objetivo de cerrar el círculo de protección
que necesitan la niñez y adolescencia de la ciudad capital.
Es preciso señalar que la Ley de Cuidados
Alternativos para Niñas, Niños y Adolescentes
en el Distrito Federal es posible y debemos hacerla realidad.51Representaciones
sociales de la infancia
Marco Antonio López Galicia*
Fotografías: Sonia Blanquel/cdhdf.* Es maestro
en Derecho por
labora como
docente en el área
de Humanidades y
Psicología.52En este texto su autor argumenta
la necesidad de construir una
nueva representación social de
la infancia, independientemente
de que esté en situación de
desamparo o no, para reemplazar
la mirada tutelar que recae sobre
este sector, con el objetivo de
avanzar hacia una visión social que
reconozca a las niñas, los niños
y las y los adolescentes como
sujetos de derechos y favorezca su
desarrollo en todos los ámbitos de
su vida.Uno de los grandes problemas jurídicos de la sociedad actual es la imposibilidad de que niñas, niños, adolescentes y jóvenes puedan ejercer
sus derechos. Es evidente que si esta problemática
se presenta en quienes son cuidados por sus familias biológicas, con mayor razón en aquellos y
aquellas que están en situación de desamparo, que
han sido separados de sus padres y canalizados a
espacios institucionalizados de cuidado temporal
comúnmente conocidos como albergues.
Lo anterior se origina por las políticas públicas sobre la infancia que tratan a las niñas y los
niños como objetos de tutela y no como sujetos
de derecho, lo cual vulnera y limita muchos de
sus derechos contenidos en la Convención sobre
los Derechos del Niño (cdn),1 y en particular no
permite que disfruten de por lo menos dos que
son trascendentales para el desarrollo humano:
el derecho a una familia y el derecho al afecto.
En las instituciones gubernamentales de protección a la niñez se prioriza la idea de tener bajo
su cuidado a niñas y niños con una situación
irregular por encima de la visión que los reconoce como personas sujetas de derechos humanos.
Al no existir opciones ni criterios en las leyes en
materia de infancia sobre los cuidados alternativos para esta población, se limita su desarrollo
y se le impide que pueda ejercer sus derechos e
insertarse de manera asertiva en la sociedad.
La cdn, firmada y ratificada por México, señala cuáles son los derechos que sin distinción alguna
tienen niñas y niños por su condición humana y
jurídica. De igual manera, la Asamblea General
de las Naciones Unidas, mediante su Resolución
A/RES/64/142, aprobó las Directrices sobre las
modalidades alternativas de cuidado de los niños,2 en las cuales se establecen las pautas adecuadas de orientación, política y práctica de las
formas distintas de protección a la niñez cuando
ésta no se encuentre bajo el cuidado de su familia
biológica. Las Directrices se consideran la continuación de la cdn, pues éstas contienen disposiciones relativas a la protección y al bienestar de
las niñas y los niños privados del cuidado parental o en peligro de estar en esa situación. Paradógicamente quienes están en riesgo de perder
el cuidado de sus padres –o ya lo perdieron– no
pueden gozar de los derechos señalados en esosinstrumentos internacionales, quizá por la diferencia en la representación social que tienen las
personas adultas respecto de las y los niños.
Este ensayo busca despertar la reflexión en
torno a las personas menores de edad en situación de desamparo. ¿Qué se debe entender por
situación de desamparo? Al respecto, es preciso
plantear que cualquier niña o niño que no viva
con su familia biológica y esté en el esquema de
cuidados alternativos podría considerarse en
tal estado, pero ¿cuál sería el papel de las representaciones sociales para determinar esa forma
de cuidado? Para responder a esta pregunta se
deben entender cuáles son nuestras representaciones sociales construidas sobre las niñas y los
niños en situación de desamparo o de cuidado
alternativo. En la medida en que tengamos claridad sobre esto podremos garantizar que ellas y
ellos exijan y ejerzan sus derechos, lo que a la par
requiere del compromiso de las personas adultas para brindar los mecanismos que permitan el
disfrute de dichos derechos.
En el tema de cuidados alternativos para la niñez
en situación de desamparo, la familia ampliada, extendida o en sus diferentes modalidades,
continúa siendo la mejor opción para que una
niña o un niño crezca, sea cuidado y desarrolle
sentimientos de seguridad, estabilidad y pertenencia, que son aspectos fundamentales para la
construcción de la autoestima, el autoconcepto
y la identidad. Cabe decir que la convivencia con
la familia también constituye un espacio para la
afirmación y el aprendizaje en la interacción social. ¿Qué sucede cuando las niñas y los niños no
cuentan con la posibilidad de vivir con su familia
biológica?, sin duda llegarían a una situación de
desamparo. Y ¿qué pasa si nuestra visión de infancia no considera su desarrollo en familia? A
continuación lo veremos.
El proceso de crecer en familia, independientemente de si las y los niños viven con sus padres o
están en situación de desamparo, puede romperse
cuando nuestra representación social de la infancia es contraria a una perspectiva de derechos. Las
representaciones sociales conllevan repercusiones profundas en los ámbitos cultural y jurídico,
así como en el desarrollo de la persona. Por ello,
53Revista Dfensor • abril 2014El proceso de crecer en familia,
independientemente de si las y los niños
viven con sus padres o están en situación
de desamparo, puede romperse cuando
nuestra representación social de la
infancia es contraria a una perspectiva
de derechos.54posiblemente una nueva representación social de
la infancia permitiría implementar nuevas medidas de cuidados alternativos que aseguren que la
separación de una niña o un niño de sus padres
sea el último recurso.
Ferrán Casas refiere que “cada sociedad, en un
momento histórico dado, concibe y dice qué es
la infancia”.3 Para definir la visión social de niño
hay que tener presente que a partir de las ideas
que existen en una determinada sociedad –y en
un tiempo específico– se generan diferentes procesos de interacción social que son impuestos a
la infancia y que al mismo tiempo condicionan
a las niñas y los niños al trato que le daremos
cuando sean personas adultas.
Para definir los conceptos de niña y niño se ha
acudido tanto a diversas ciencias como instancias académicas, y a criterios psicológicos, antropológicos, legales y sociológicos, los cuales a su
vez forman referentes distintos. Esta idea de niño
o niña como representación social es todavía más
compleja porque muestra componentes sociales,
políticos, jurídicos, culturales, de derechos humanos e incluso ideológicos, lo que da lugar a
diferentes concepciones de niña o niño en situación de desamparo, de infancia o niñez.4 Walter
Omar Kohan señala que “el modo contemporáneo de pensar a la infancia determina el modo en
que conceptualizamos al niño o niña”, ya que la
sociedad refleja lo que quiere idealmente, traza
en su concepción de infancia una perspectiva de
futuro mejor, lo cual hace que se le vea más como
futuro que como presente.
Clarificar nuestras representaciones sociales
de las niñas y los niños es importante para ellas
y ellos, porque de ahí parte nuestra visión de la
realidad y, por lo tanto, de cómo vemos a los derechos y las personas. Este conocimiento cotidiano de la visión de la realidad consta de una red
específica de conceptos, imágenes y creencias
compartidas que pertenecen a grupos humanos
concretos. Esto es lo que Serge Moscovici llama
representaciones de la realidad. Diversos estudios
de la psicología social –como los de Gerardo
Marín–5 otorgan al individuo una dimensión de
responsable de su realidad, rescatando su papel
activo en la construcción de su mundo.
La teoría de las representaciones sociales es
un modelo que interpreta la realidad vigente.
Según Fátima Flores6 nos permite “cuestionarREFERENCIASel significado, particularmente el orden en la expresión del pensamiento social”, presentando el
cambio social como un resultado de la profundización del significado de los objetos sociales. Para
Flores, “las representaciones sociales generan nuevas opciones para interpretar nuestra realidad,
modelándola mediante una propuesta dialógica
de reconstrucción que permite comprender fenómenos y sistemas de la complejidad social en
donde el comportamiento colectivo puede explicarse desde su propio contexto”.
Las mentalidades son los componentes más
resistentes ante el cambio histórico, suelen estancarse sobre todo en la estructura social, pero
también son las fuerzas que impulsan los cambios, no podrían explicarse de otra forma aquellos que en torno a los valores y las normas han
ido emergiendo a lo largo de los siglos. De esta
manera nuestro pensamiento se basa en el conjunto de mentalidades que van evolucionando
con el tiempo sobre las edificaciones mentales ya
construidas por generaciones anteriores.7 Aunque no lo percibamos, los eventos del pasado se
plasman en imágenes y metáforas que determinan nuestro pensamiento actual, es por eso que
nuestro sentido común es poco confiable.
Por ello, afirmo que existe un lugar para la sociedad en la forma de pensar, vivir y reproducir
–mediante esas imágenes que determinan nuestro pensamiento– las condiciones sociales y culturales que en espacios temporales e históricos
determinados se adjudican a individuos, objetos
y categorías cognitivas. La teoría de las representaciones sociales intenta establecer el vínculo
entre la mentalidad social y la mentalidad individual. Es precisamente por eso que debemos
revisar nuestras representaciones sociales de la
infancia antes de entender la necesidad de implementar figuras como el acogimiento familiar.
Serge Moscovici8 ha definido las representaciones sociales como “una modalidad particular
del conocimiento, cuya función es la elaboración
de los comportamientos y la comunicación entre los individuos”. Así, la representación es un
corpus organizado de conocimientos y una de las
actividades psíquicas mediante las cuales mujeres y hombres hacen inteligible la realidad física
y social, se integran a un grupo o a una relación
cotidiana de intercambios y liberan los poderes
de su imaginación.9	La representación social puede ser entendida
como una elaboración de ideas o hechos que tienen una verdad interpretativa debido a su carácter
simbólico; que ayudan a mediar entre el individuo
y la sociedad; que dotan a cosas, sucesos y personas de un significado social único, y convierten
hechos brutos en objetos sociales que pueblan el
espacio grupal. La teoría de las representaciones
sociales define los fenómenos y objetos socialmente relevantes según la relación existente entre
las personas, los objetos y los eventos representados por éstos. Existen gatos y gatos sagrados, bloques de apartamentos y edificios majestuosos, y
personas –niñas y niños, por ejemplo–, que sólo
pueden ser vistas como objetos naturales.10
Y la cuestión es: ¿Por qué revisar nuestras representaciones sociales de la infancia? Definitivamente porque la realidad social que vivimos –en
donde tenemos casos de infantes que ejercen grados de violencia que lo que nos refieren es que estamos perdiendo a las generaciones futuras–, nos
está llevando urgentemente a replantear la visión
que poseemos de las niñas, los niños y las y los
adolescentes, así como a establecer cuidados alternativos que sean más adecuados para el desarrollo
y ejercicio pleno de sus derechos humanos.
A lo largo de la historia, las representaciones
sociales de la infancia siempre han colocado a la
niña y el niño como sujetos inferiores, y el único
interés ha sido condicionarlos sin pensar en su
desarrollo. Se podría decir que en el siglo xvii
aparecieron algunos pensadores que buscaron
adaptar la educación a la niñez y criticaron la
pedagogía tradicional; sin embargo, fue hasta el
siglo xx que con la Declaración de los Derechos
del Niño, en 1959, se les reconoció como personas con determinados derechos. Para tener una
idea de la tardanza de las representaciones sociales
y de la resignificación sociocultural que implica
tal representación, si bien fueron reconocidos los
derechos de la infancia en 1959 todavía ese instrumento señalaba a niñas y niños como personas en
situación de inferioridad, y no fue sino hasta 1989
cuando la propia Asamblea General de Naciones
Unidas planteó un cambio en la concepción de la
infancia y señaló la obligatoriedad de la cdn.
También en los instrumentos internacionales
de derechos humanos se pueden hallar concepciones históricas donde se representan a niñas y
niños como sujetos de una condición inferior. El
55Revista Dfensor • abril 2014artículo 24 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos11 reconoce “el derecho de todo
niño sin discriminación alguna, a las medidas de
protección que su condición de menor requiere”,
lo cual implica que si bien desde el derecho se ha
establecido la necesidad de brindar protección
por su condición, no se deja de depositar la carga
histórica y la representación social distorsionada
ajena a un enfoque de derechos en el concepto.
En otro sentido, de acuerdo con Ricardo Ortega
Soriano: “el derecho no ha considerado el criterio
de desarrollo psicológico como único fundamento para crear un concepto jurídico de niña o niño
[…], sus elementos son clave para la aplicación de
ciertos aspectos relacionados con la infancia”.12
Los estudios de infancia y cuidados alternativos han abordado a la niñez como objeto de investigación científica y de intervención social, lo
que no ha ayudado mucho para intentar construir
nuevas relaciones de convivencia con niñas y niños, ya que se ha complejizado la representación
social actual de la infancia como objetos de tutela jurídica, apartándola de aquella que la refiere
como la etapa más importante del ser humano.
Hoy se intenta desplazar la representación
social de las niñas y los niños como propiedad
y seres inferiores, cuyos destinos deberían ser
controlados por la mirada adultocéntrica. La
cdn ubica a las niñas y los niños como los principales destinatarios de políticas públicas sociales,
se enfoca la representación al sujeto individual,
que es capaz de percibir el mundo de una manera
diferente a la de la persona adulta, esto confirma
el cuestionamiento de la concepción sobre niñas
y niños como objetos de tutela jurídica o como
auténticos sujetos de derechos.
Esta conquista del concepto niño como sujeto
de derechos y persona con necesidades específicas de desarrollo ha sido progresiva, por ello
quizá nuestra representación social debe de revisarse nuevamente para reafirmarla, tomando en
consideración los aportes de la psicología cognitiva, el psicoanálisis y la psicología transpersonal
intregativa con los conceptos como el de desarrollo evolutivo. Es necesario enfocar la mirada hacia
la niñez para descubrir los orígenes complejos y
rasgos, con la plenitud de existencia histórica del
ser humano. El concepto de niña y niño y nuestra
representación social de ellos y ellas se presenta
como un concepto digno de ser reconsiderado,
56resignificado, observado y estudiado desde todos
los campos del conocimiento, para beneficio de
las y los niños de la sociedad.
El acogimiento familiar es una figura que
propone un nuevo abordaje ante situaciones
en donde la internación de una niña o un niño en
desamparo en una institución de cuidado temporal se justifica sólo cuando no pudo darse la
reinserción a su familia biológica y tampoco fue
posible la adopción.
Magdalena Palau13 señala que el acogimiento
familiar es “una medida de protección que implica asumir el cuidado de un niño o niña que por
distintos motivos no puede permanecer al cuidado de su familia, es transitorio y se implementa
acompañado del trabajo de mantenimiento del
vínculo con la familia de origen, no constituye
el fin en sí mismo, se realiza hasta en tanto se
resuelve la situación definitiva del niño o niña”.
Este acogimiento es un momento de transición
que espera una solución familiar permanente
–reinserción a la familia de origen o adopción. Lo
central de esta medida es que brinda estructura
familiar y posibilita que la persona menor de edad
viva su vida cotidiana en un ambiente de seguridad, respeto y promoción de sus derechos, mientras se trabaja con su familia de origen, fortaleciéndola para que la reciba de nuevo.
El acogimiento familiar es una modalidad de
protección que responde a una práctica social
de cuidado solidario,14 por eso se deben de dar
pasos jurídicos y de resignificación social para
construir dicha figura en México, pues el acto de
acoger permite la construcción de tejido social valioso, el cual socialmente representa una expresión
de ayuda, compasión y sentido de solidaridad.
Finalmente, dependiendo del enfoque que
tengamos en nuestro referente teórico, cultural
o en nuestra representación social es que desarrollaremos teorías o conceptos de las personas
–principalmente de niñas y niños– más acordes
a sus necesidades y derechos.
La revisión de los conceptos de niña y niño
implica también transformar nuestra idea –representación social–, de la infancia como etapa del
desarrollo desde una lógica adultocéntrica, es decir, como una fase estática y solamente destino de
un proceso. Por ello, ahora debemos partir de una
noción y un concepto que permita que las niñas,
los niños y las personas adultas se resignifiquenREFERENCIASdialécticamente para poder pensar a la niñez como
sujeto de derechos. Graciela Quinteros Sciurano15
nos explica que “una concepción de la infancia
que parta del reconocimiento de los derechos
de la niñez conlleva a la necesaria transformación
de una visión de los niños y niñas como objetos
sociales hacia una que los reconozca como sujetos”. También señala que “las definiciones de niñez
pecan de adultocéntricas”, por lo que la infancia
debe pensarse como un momento del desarrollo
humano con su propia especificidad y no solo a
manera de pre, es decir, debe concebirse a la niñez
con capacidad de organizarse y de participar con
autodeterminación.16
Dependiendo del enfoque que domine en nuestra representación social es que construiremos
nuestra visión del desarrollo humano y el reconocimiento de los derechos de las niñas y los
niños. Retomando a Cecil Holden Patterson,17
es preferible optar por una visión de desarrollo
humano de respeto a la persona y a su autodeterminación, donde ésta es capaz de elegir sus
comportamientos, es poseedora de un potencial
innato desde esa etapa y se le concibe como una
totalidad con sentimientos y necesidades; para
rebasar la visión de derechos que percibe a niñas y niños, incapaces de adquirir la responsabilidad de su existencia, sujetos de un control
externo y sin poder de elegir el sentido de su
vida, en la que existe poco respeto por la persona aunque se pretende que la supuesta influencia es por su propio bien.
Queda claro que los seres humanos –en especial las niñas y los niños– requerimos cubrir
necesidades para nuestro desarrollo, ahora falta
establecer si al cubrir tales necesidades en la infancia, con la mirada de la persona adulta, seguimos considerándola solamente en partes o si
lo hacemos pensándola en su integralidad como
sujetos de derechos.
Anteriormente se ha estudiado la relación
entre las necesidades y los derechos y se ha establecido que no todas pueden tener un papel
en la fundamentación de los derechos18 subjetivos. Desde su propuesta teórico-metodológica
de armonización legislativa, Mónica González
Contró19 señala que debe de ser posible tanto la
exigencia como la satisfacción del derecho.A lo largo de la historia,
las representaciones sociales de
la infancia siempre han colocado a la niña
y el niño como sujetos inferiores, y el único
interés ha sido condicionarlos sin pensar en
su desarrollo.57Revista Dfensor • abril 201458	Los derechos humanos de la infancia requieren del cumplimiento obligatorio de todos los
Estados, el hecho de que nos cueste aceptarlo es
consecuencia de nuestra representación social
que inminentemente impacta a nuestra consideración adultocéntrica con respecto a la exigencia
de los derechos de niñas y niños. Hoy estamos de
acuerdo en que ellas y ellos tienen derechos por
nuestra representación social, y podría decirse que pueden ejercer algunos de éstos, pues laexigencia de tales derechos se desarrolla de una
manera sesgada y no completa al seguir considerándolos como cosas –objeto de tutela– y no
como seres integrales. Por ello, el cumplimiento
de los derechos humanos de la niñez y de las necesidades universales del desarrollo requiere que
cambiemos la mirada y unamos el concepto de
infancia al de sujetos de derechos, con el fin de posibilitar su adecuado crecimiento en un ambiente
armónico.NOTAS
1	Véase Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea
2	Véanse Directrices sobre las modalidades alternativas de
3	Ferrán Casas, “Infancia y representaciones sociales”, en
Política y sociedad, vol. 43, núm. 21, España, Universidad
de Girona, 2006, p. 29.
4	Walter Omar Kohan, Entre educación y filosofía, Buenos
Aires, Laertes, 2004, p. 120.
5	Gerardo Marín, “Hacia una psicología social comunitaria”, en Revista Latinoamericana de Psicología, vol. 12,
núm. 1, México, 1980, pp. 171-180.
6	Véase Fátima Flores, citada en Wolfang Wagner y Nicky Hayes, El discurso de lo cotidiano y el sentido común,
la teoría de las representaciones sociales, México, Arthropos/Centro de Investigaciones Multidisciplinariasunam/Centro de Investigación y de Estudios Avanzados-Instituto Politécnico Nacional, 2011, p. xix.
7	Para conocer más sobre ello es necesario revise Vincent
Gérard, “Secrets de l´historie et histoire du Secret”, en
Philippe Aries y George Duby (eds.), Histoire de la vie
priveé, t. 5, París, 1987, p. 158.
8	Serge Moscovici, El psicoanálisis, su imagen y su público,
Buenos Aires, Huemul, 1979, pp. 17 y 18.
10	Serge Moscovici, “The coming era of social representations”, en J. P. Codol y J. P. Lenyes, Cognitive Approaches
to Social Behavior, La Haya, Nijhoff, citado por Wolfang y
Hayes, 1982, p. 71.11	Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión
por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su
Resolución 2200 A (xxi), del 16 de diciembre de 1966,
artículo 24. Derechos del niño, disponible en <http://bit.
ly/1khLaBC>, página consultada el 1 de abril de 2014.
12	Ricardo Ortega Soriano, Los derechos de las niñas y los
niños en el derecho internacional, con especial atención al
sistema interamericano de protección de los derechos humanos, México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2011, p. 19.
13	Magdalena Palau, Guía de trabajo 3 para el abordaje con
niños, niñas y adolescentes separados de sus familias. Acogimiento familiar. Promoviendo el cuidado familiar transitorio de niños, niñas y adolescentes separados de sus familias, Paraguay, Enfoque Niñez, 2011, p. 10.
14	Para mayor información véase la entrevista a Marco Antonio López sobre los derechos de las y los niños, disponible en <http://bit.ly/1h8HT4N>, página consultada el 1
15	Graciela Quinteros Sciurano, “Desarrollo humano e infancia”, en Revista Tramas, núm. 20, México, Plantel Xochimilco-Universidad Autónoma Metropolitana, 2003, p. 61.
16	Idem.
17	Véase Cecil Holden Patterson, Bases para una teoría de la
enseñanza y psicología de la educación. Teoría y práctica,
México, Manual Moderno, 1982.
18	Al respecto, Mónica González Contró señala que esta relación forma parte de una intuición que viene a significar
una comprensión inmediata que carece de razonamiento
lógico. Véase Mónica González Contró et al., Propuesta
teórico-metodológica para la armonización legislativa desde
el enfoque de derechos de niñas, niños y adolescentes, México, Instituto de Investigaciones Jurídicas-unam (Serie
Doctrina Jurídica, núm. 649), 2012, p. 42.
19	Ibidem, p. 52.REFERENCIASLa adopción en familias
homoparentales, una realidad
Antonio Medina Trejo ** Es profesor de
México; periodista
activista en favor
contenidos sobre
en medios de
comunicación.Actualmente existen en la ciudad de México por lo menos
tres parejas lésbico-gay que han logrado adoptar infantes
a través de procesos legales emprendidos en el Sistema
para el Desarrollo Integral de la Familia del Distrito Federal
(dif-df),1 y una más en la Procuraduría General de Justicia
capitalina (pgjdf).2 Esto no quiere decir que sean las únicas
que han accedido a la pater-maternidad por adopción, pero
sí las que legalmente han emprendido un proceso ante
dichas instancias esperando que alguna o algún juez de lo
familiar, tras deliberar y comprobar la información sobre
los padres o las madres adoptantes, otorgue su fallo a favor
de su solicitud, privilegiando en todo momento el interés
superior de las y los niños sin cuidados parentales
y garantizando los derechos de estas parejas.59Revista Dfensor • abril 2014En el país hay muchas más parejas que
con hijos o sin ellos se han constituido
en familias. En este sentido, al momento existen por lo menos 427 familias homoparentales en Coahuila unidas bajo el
Pacto Civil de Solidaridad (Pacs);3 hasta junio
de 2011 se registraron 783 sociedades de convivencia,4 y a julio de 2013 se han efectuado 2 539
uniones entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal, de acuerdo con el Registro Civil local.5 En torno a las entidades de la república que
han legislado en materia de sociedades de convivencia, el Conapred señala que Jalisco, Coahuila,
Campeche, Distrito Federal y Veracruz son los
estados que cuentan con un marco regulatorio al
respecto.6
Por el momento no existe ningún censo que
posibilite saber cuántas de esas familias tienen
hijas o hijos biológicos de alguno de los padres
o las madres que viven en esas nuevas conformaciones familiares, ni se conoce el número de
familias homoparentales cuyos sobrinas y sobrinos, por diversas situaciones, se convierten
en casi como sus hijas o hijos; tampoco se tiene
idea del porcentaje de mujeres lesbianas que han
recurrido a la inseminación artificial o a las relaciones heterosexuales fortuitas o consensuadas
para poder concebir una hija o un hijo, y también se ignora cuántos arreglos entre amigos gays
y lesbianas existen para procrear alguna o algún
Lo importante es que estas familias ahora
pueden adoptar a las o los hijos de sus parejas si
ya viven juntos; tener descendencia a través del
método de la inseminación artificial; así como
emprender un proceso de adopción ante el difdf o la pgjdf que les permita llevar al seno de su
hogar a uno o más infantes.
La trascendencia de legislar
Las modificaciones de 2010 a los artículos 146
y 391 del Código Civil para el Distrito Federal
permitieron homologar los derechos y las obligaciones de las personas gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travestistas e intersexuales
(lgbttti) con los de las heterosexuales en materia de matrimonio y adopción.
Sin embargo, el proceso político no fue fácil, pues la discusión previa a la votación en la
Asamblea Legislativa del Distrito Federal (aldf)60develó criterios conservadores que casi vetan
el apartado referente al derecho a la adopción.
Quienes se oponían al avance legislativo –Partido Acción Nacional, Partido Verde Ecologista de
México (pvm) y Partido Revolucionario Institucional– manifestaron su desacuerdo aduciendo
que la Ley de Sociedad de Convivencia aprobada en 2007 ya permitía las uniones entre personas del mismo sexo, pero no mencionaron que
precisamente sus correligionarios de anteriores
legislaturas impidieron que ésta tuviera los componentes de seguridad social y adopción.
Los motivos esgrimidos para que no se aprobaran las modificaciones a la ley respondieron a
prejuicios homofóbicos más que a argumentos
legales o de técnica jurídica. Por ejemplo, legisladores federales del pvem para eliminar cualquier peligro potencial derivado de la legalización
del matrimonio universal en el Distrito Federal
presentaron al pleno de la Cámara de Diputados
una iniciativa con el fin de “prohibir la adopción a las parejas homosexuales”.7 En tanto, el
entonces ministro Sergio Aguirre Anguiano dijo
en el pleno de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación (scjn) que las personas homosexuales
sufren mayores desajustes psicológicos relacionados con el estrés respecto de las personas heterosexuales, “factor que puede tener influencia en
el desarrollo de los menores (sic)”.8
De hecho, en un artículo sobre el matrimonio
entre homosexuales y adopción de hijos, el jurista
Lázaro Tenorio Godínez plantea que las niñas y
los niños que crecen en familias conformadas por
dos padres o dos madres corren el riesgo de ser
discriminados “por el hecho de pertenecer a una
familia diferente a la nuclear tradicional, generando confusión y prejuicios en el desarrollo de
su personalidad, con consecuencias lamentables a
corto, mediano y largo plazo”.9 Sin embargo, ofrece un augurio positivo: “sólo nos restará dejar que
el tiempo aclare lo que por el momento la razón
no puede ya que el día del (sic) mañana podamos
pensar diferente, ante una nueva realidad que demuestre el beneficio social y el de los infantes”.10
Es así que ante los prejuicios conservadores surgidos durante la discusión legislativa
para aprobar la ley de matrimonio igualitario y
la adopción, la razón y los derechos fueron los
argumentos fundamentales que se esgrimieron.
Para ello, un grupo de activistas de la comunidadREFERENCIASlgbttti emprendió una estrategia de cabildeo
político que permitió obtener 39 votos a favor, 20
en contra y cinco abstenciones.
El componente de adopción en las modificaciones de ley estuvo bajo reserva por el mismo
grupo de activistas que días antes había declarado
a los medios que no sería un tema a discutir, pues
lo importante era el matrimonio igualitario. En
una línea similar se sostuvo el área jurídica del
Gobierno del Distrito Federal. De forma estratégica o no, el resultado al final fue positivo, ya que
tras la votación del artículo 146 también se cambió el 391 del Código Civil capitalino, al cual se le
quitó el candado que semanas antes se había impuesto a la modificación de ley, cuyo texto decía:
“no procede la adopción cuando los cónyuges o
concubinos sean del mismo sexo”. De esa manera,
los cambios al artículo 391 obtuvieron 31 votos a
favor, 24 en contra y nueve abstenciones.Conformar una familia
homoparental y acceder al
derecho de adopción ya es
una realidad en la ciudad de
México. Tal vez falta que lo
asimilen las personas del
colectivo lgbttti, pero la
opción ya está ahí.Los avances en la materia
Privilegiar los argumentos en materia del derecho a la no discriminación –que establece nuestra
Carta Magna en su artículo 1º– ha sido de gran
61Revista Dfensor • abril 2014ayuda, pues gracias a ello en Oaxaca se atendió la
determinación de la scjn de eliminar del Código
Civil el artículo 143, en el cual se establecía que
el matrimonio sólo era entre un hombre y una
mujer. De ahí que estados como Colima, Jalisco,
Yucatán y Quintana Roo hayan logrado avances
en materia de derechos de la población lgbttti en
poco menos de cuatro años.
No obstante, el tema de adopción no se puede
medir cuantitativa o cualitativamente en donde
no se tienen avances debido a la homofobia social.11 La mayoría de las parejas mantienen una
hermética secrecía sobre sus deseos de adopción
o si a sus uniones llevan consigo hijas o hijos, lo
cual es una limitante en la investigación académica o legislativa y en la implementación de políticas públicas.62Derecho a adoptar y ser adoptado
En México las personas cuentan con el derecho
a adoptar, sean casadas o solteras, rebasen los 25
años de edad y cumplan los requisitos necesarios
para ello. En la página del dif-df12 los requisitos
señalados no hacen referencia a la orientación
sexual de las madres o los padres adoptantes, no
obstante, de acuerdo con las tres experiencias en
la ciudad de México, se entiende que la identidad sexogenérica de las y los adoptantes no es
una limitante para acceder a ese derecho, aunque
la realidad muestra que tanto las parejas heterosexuales como homosexuales no recurren a esa
opción de manera masiva para ampliar sus familias, entre otros motivos porque el proceso legal
es complejo, tardado, burocrático y, en algunos
casos, muy costoso.
Los sistemas actuales para acceder a ese derecho son complejos, y deben serlo por seguridad
de las y los niños, y porque el gobierno es responsable de confirmar que madres y padres adoptantes lo serán realmente por un deseo legítimo y no
por un anhelo pasajero o con fines no sanos para
quienes adoptan.
No obstante, cuando en ese deber legal intervienen los prejuicios de funcionarios públicos o
la corrupción, el asunto se complica y muchas
parejas desisten de la adopción.ciudad de México. Tal vez falta que lo asimilen las
personas del colectivo lgbttti, pero la opción
ya está ahí. El hecho de que no haya muchas solicitudes de adopción después de tres años de las
modificaciones al Código Civil local responde, entre otros motivos, a la homofobia social y a la idea
sobre que las personas homosexuales no pueden
tener a su cargo la educación de niñas o niños.
En México no existen estudios amplios que
puedan rebatir ese argumento, pero sí en países
como España o Estados Unidos. En este último,
en 2007, mediante la investigación Adolescent
with Same-sex Parentes: Findings from the National Longitudinal Study of Adolescent Health13
se concluyó que en todos los parámetros que fueron estudiados no se ubicaron diferencias significativas entre el desarrollo de las y los adolescentes
con familias de padres del mismo sexo y de aquellas de padres heterosexuales.
En tanto, el psicoterapeuta Alberto Tarriño,
de España, explica que en los casos donde se
han materializado la maternidad o paternidad
lgbttti se debe a que las parejas han cursado
por un periodo de reflexión. Es decir, que “han
tenido que preparar con mayor tiempo y racionalmente el momento de la maternidad o
paternidad, [lo que les ha permitido] adelantar
situaciones negativas y poder anticipar tanto la
respuesta emocional deseable para ese momento,
como las herramientas o soluciones para los potenciales problemas”.14 Y asevera: “No pretendo
decir que el resto de familias no reflexionen sobre su paternidad, pero las familias homoparentales nunca podrán serlo por un descuido”.15
Al anterior razonamiento se añade los contextos de discriminación que viven las personas
lgbttti en algunas regiones de nuestro país. Al
respecto, basta revisar la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) 2010,16
la cual refiere que siete de cada 10 personas en el
ámbito nacional están muy en desacuerdo y en
desacuerdo con que las personas del mismo sexo
adopten niñas o niños. En Guadalajara, Jalisco,
7.8 de cada 10 personas indicó estar en desacuerdo; en Monterrey, Nuevo León, 6.8 y en la ciudad
de México 6.7.Familias diversas
Conformar una familia homoparental y ejercer
el derecho a la adopción ya es una realidad en laAlgunos retos
Los retos se enmarcan en el avance social, político y cultural del país.REFERENCIAS	Es importante que en la adopción se recurra
al binomio: interés superior de niñas y niños
sin cuidados parentales/derecho de las personas
adultas para acceder a la adopción. Para ello, el
Estado debe promover entornos libres de discriminación y prejuicios a través de políticas públicas asertivas, fincadas en programas pedagógicos
abiertos; así como abrir espacios laborales inclu-yentes a través de una publicidad gubernamental
plural y diversa que permee en el imaginario social, etc. Lo anterior no sólo será congruente con
el discurso de pluralidad, inclusión y diversidad,
sino que posibilitará construir una sociedad que
finque sus valores democráticos en el respeto
y reconocimiento de las diversidades familiares y
humanas.NOTAS
1	Véase “Entre 2009 y 2012 el dif del df ha entregado a 136
niños en adopción”, en SPDnoticias.com, 22 de agosto de
2013, disponible en <http://bit.ly/1lGh0od>, página consultada el 4 de abril de 2014.
2	Véase Geraldina González de la Vega, “El estado de los
derechos lgbttti en México”, en Dfensor, año x, núm. 7,
México, cdhdf, julio de 2012, p. 10.
3	Raúl Coronado Garcés, “Cae 50% pactos civiles de solidaridad”, en Milenio.com, 21 de febrero de 2014, disponible en <http://bit.ly/1prCtXQ>, página consultada el 4 de
4	Véase “En un año se casan 700 parejas del mismo sexo”,
en Proceso.com.mx, 4 de marzo de 2011, disponible en
<http://bit.ly/1nHltIL>, página consultada el 4 de abril de
5	Consejería Jurídica y de Servicios Legales, Boletín 0206/13,
Con matrimonios de la comunidad lgbttt se consolida df
como una ciudad de libertad y respeto: Mancera, México,
6	“Cinco entidades han legislado sobre sociedades de convivencia: Conapred”, en Grupo Fórmula, 7 de abril de 2014,
disponible en <http://bit.ly/1l999kI>, página consultada
el 7 de abril de 2014.
7	“Partido Verde propone negar adopción a parejas homosexuales”, en Notiese, 4 de noviembre de 2010, disponible en <http://bit.ly/1jI4rWT>, página consultada el 4 de
8	“´Desajustes psicológicos´ impiden a homosexuales
adoptar señala ministro Sergio Aguirre”, en Notiese, 10 deagosto de 2010, disponible en <http://bit.ly/1mF1omk>,
9	Véase Lázaro Tenorio Godínez, “Matrimonio entre homosexuales y adopción de hijos, paradigmas por resolver”, en
Revista de Derecho Privado, edición especial, México, iijunam, 2012, pp. 311-326.
10	Idem.
11	Es el prejuicio arraigado que se tiene en un grupo social
contra las personas homosexuales o contra quienes no
responden a roles de género establecidos. La homofobia
social atenta contra los derechos de las personas y lacera
12	Ciudadanos en red, “Procedimiento para la adopción legal de niñas y niños en el df”, 3 de noviembre de 2011,
disponible en <http://bit.ly/1purFsb>, página consultada
el 2 de abril de 2014.
13	Véase Charlotte J. Patterson et al., “Adolescent with Samesex Parentes: Findings from the National Longitudinal
Study of Adolescent Health”, en D. Brodzinsky, A. Pertman y D. Kunz (eds.), Lesbian and gay adoption: A new
American reality, Nueva York, Oxford University Press, 7
14	Cáscara amarga. Periodismo y diversidad, “Familias homoparentales ¿cómo son?”, 8 de febrero de 2014, disponible en <http://bit.ly/1gBWapX>, página consultada el 2 de
15	Idem.
16	Conapred, Encuesta Nacional sobre Discriminación en México. Resultados sobre diversidad sexual, México, Conapred,
2011.63Emite cdhdf
de 2014Fotografía: Antonio Vázquez Hernández/cdhdf.Se presenta informe de
actividades 2013 de la
cdhdfAl comparecer ante el pleno de la aldf para
rendir su primer informe de actividades, la
presidenta de la cdhdf, Perla Gómez Gallardo, reafirmó el compromiso de su gestión
para observar el ejercicio y respeto de los derechos humanos en el marco de su autonomía y facultades constitucionales en beneficio de quienes viven y transitan en el Distrito
Federal. En su mensaje también reiteró a las
autoridades capitalinas que pueden considerar a la Comisión como su principal aliadapara garantizar conjuntamente la consolidación de un verdadero Estado de derecho en
esta ciudad. Además reconoció el aporte al
trabajo de la cdhdf que hacen las organizaciones de la sociedad civil, cuya pluralidad
de ideas se ha convertido en un eje esencial
para la incidencia, la detección y la solución
de problemas en esta capital. En ese sentido,
llamó a la ciudadanía a acercarse a la institución que trabaja “a favor de todas las personas que, sin importar su condición, vean
vulnerados sus derechos”. Para mayor información consúltese el informe en <http://informesanuales.cdhdf.org.mx/>.La cdhdf emitió las
recomendaciones 1/2014 y
2/2014 por sendos casos de
humanos que involucran
actuaciones de la sspdf
y la pgjdf. Los actos
que, en el primer caso,
ocurrieron en la delegación
Azcapotzalco y, en el
segundo, en Tláhuac, tienen
que ver con detenciones
arbitrarias, privación
de la fuerza, actos de
tortura y vulneración al
debido proceso. Ambas
recomendaciones se
encaminan a garantizar
del daño a las víctimas, a
mejorar las prácticas en
ambas dependencias, y a
investigar y sancionar a las
y los funcionarios públicos
y elementos policiales
involucrados.Apoya cdhdf
a caravana de migrantesFotografía: Sonia Blanquel/cdhdf.64Al reconocer la situación de vulnerabilidad de las personas
migrantes en su paso por México, la cdhdf se solidarizó
con la Caravana del Viacrucis del Migrante y realizó una
serie de gestiones ante varias dependencias gubernamentales y osc para brindarles un lugar donde dormir, atención médica, transporte y alimentos. Entre el miércoles 23
y el viernes 25 de abril pasados permaneció en la ciudad de
México un grupo de aproximadamente mil migrantes procedentes de Centroamérica que van en camino a la frontera
norte del país. Para este organismo es esencial que se respeten los derechos humanos de quienes transitan por esta
ciudad sin importar su nacionalidad o situación migratoria, y con su apoyo a la caravana refrenda el compromiso
con la defensa de los derechos fundamentales.All pages:35678910111314151617181920212324252627282930313233343637383941424344454748495051525354555657585960616263646566InfoSaveLikeShareDownloadMoreDfensor abril Published on May 12, 2014 Cuidados alternativos para la infanciacdhdfFollowAdvertisementRead moreRead moreSimilar toPopular nowJust for youGo explore

References: Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 492
 artículo 1
 artículo 9
 resolución 
 Resolución 
 artículo 20
 artículo 20
 artículo 20
 artículo
20
 Resolución 
 Resolución 
 artículo
119
 resolución 
 Resolución 

artículo 20
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 5
 artículo50
 Resolución

Resolución 

artículo 24
 artículo 146
 artículo 391
 artículo 1
 artículo 143