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Timestamp: 2013-06-19 04:44:38+00:00

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Debates - Miércoles 16 de febrero de 2011 - Subida de los precios de los alimentos (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
Miércoles 16 de febrero de 2011 - Estrasburgo
11. Subida de los precios de los alimentos (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidenta. − El siguiente punto es las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la subida de los precios de los alimentos. János Martonyi, Presidente en ejercicio del Consejo. − Señora Presidenta, gracias por invitar a la Presidencia húngara a participar en este debate sobre la subida de los precios de los alimentos.
Por segunda vez en tres años, este punto está en el orden del día. Una vez más, la subida de los precios de los alimentos está produciendo tensiones sociales e inestabilidad política en varios países. Las familias de las regiones más pobres del mundo tienen problemas. Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación nos dice que las perspectivas no son buenas, ya que se prevé que aumenten los precios aún más este año como consecuencia de las condiciones climáticas adversas. Esta cuestión es urgente. Se debatió entre los Ministros de Agricultura y el Director General Lamy de la Organización Mundial del Comercio, en Berlín, el 22 de enero de 2011, y, una vez más, en el Consejo de Agricultura, el 24 de enero de este año.
Las razones de esta última subida de los precios son complejas y son una combinación de factores estructurales y temporales. Del lado de la demanda, tenemos que alimentar a más personas que nunca. Del lado de la oferta, las sequías y las inundaciones han contribuido a destruir las cosechas, han aumentado los costes de los insumos y todo esto se ha agravado por la especulación financiera en los mercados de productos básicos.
Por lo tanto, ¿qué puede hacer la Unión Europea para abordar este problema? Tenemos que acertar en nuestras políticas internas, tenemos que mejorar la gobernanza mundial en este ámbito y tenemos que ayudar realmente a los más vulnerables. Ahora no es el momento para la autocomplacencia, pero hicimos algunos progresos importantes en los tres aspectos como consecuencia de la última crisis de los precios de los alimentos. El Consejo, junto con el Parlamento, está participando en un intenso debate sobre el futuro desarrollo de la política agrícola común. Esto es sumamente importante con respecto a la seguridad alimentaria mundial. Los últimos debates del Consejo se han centrado en la seguridad alimentaria, al preguntarse cuál es la mejor forma de garantizar que la producción agrícola de la UE sea económicamente viable y medioambientalmente sostenible en el futuro.
Asimismo, quiero decir que hemos leído con enorme interés la Resolución del Parlamento sobre el reconocimiento de la agricultura como sector estratégico en el contexto de la seguridad alimentaria, basada en un informe de la diputada, Daciana Sârbu. Se está debatiendo en el Consejo la Comunicación de la Comisión de 18 de noviembre de 2010 sobre el futuro de la PAC, y la Presidencia húngara tiene la intención de adoptar las conclusiones del Consejo en su reunión del 17 de marzo.
Esperamos que los debates sobre las propuestas legislativas que está previsto que se terminen en el segundo semestre de 2011 generen avances concretos. Hemos hecho importantes progresos hacia una respuesta internacional más coordinada y a largo plazo para la seguridad alimentaria mundial. Estamos muy lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre en el mundo para 2015. El hambre y la inseguridad alimentaria siguen siendo una realidad para mil millones de personas, pero uno de los últimos logros de las Naciones Unidas, tras la considerable labor realizada por la UE, ha sido la creación de la Alianza Mundial para la Agricultura, la Seguridad Alimentaria y la Nutrición. Está alianza la está poniendo en práctica el revitalizado Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO.
Asimismo, la UE ha estado encabezando la renovación y la modernización del Convenio relativo a la ayuda alimentaria a fin de mejorar la contribución a la seguridad alimentaria mundial y la capacidad de la comunidad internacional para prestar ayuda alimentaria a las poblaciones más vulnerables. Este es el camino apropiado para fomentar la gobernanza mundial en este ámbito.
Desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, quiero recordarles la Comunicación de la Comisión sobre la asistencia alimentaria humanitaria, adoptada a finales de marzo de 2010, y las subsiguientes Conclusiones del Consejo de mediados de mayo de 2010, estableciendo así un nuevo marco político con respecto a la acción humanitaria de la UE para reforzar los esfuerzos encaminados a abordar la inseguridad alimentaria en las crisis humanitarias. La Comunicación de la Comisión sobre la ayuda a los países en vías de desarrollo a enfrentarse a los retos relativos a la seguridad alimentaria, adoptada también el año pasado, exigía, al mismo tiempo, un nuevo marco común para la política de seguridad alimentaria, que reforzara aún más el liderazgo de la UE en el programa mundial de la seguridad alimentaria y aumentara la eficacia de la ayuda de la UE. Para ello, la Comisión y los Estados miembros están elaborando de manera conjunta un plan de aplicación para transformar este marco político en medidas concretas sobre el terreno.
Asimismo, quiero mencionar el mecanismo alimentario de la UE de 1 000 millones de euros, que acordaron el Parlamento y el Consejo. Estamos en el tercer año de funcionamiento de este mecanismo que ayuda a los agricultores de los países en desarrollo a aumentar su capacidad de producción agrícola. Esta es una señal tangible de nuestra determinación de ofrecer una verdadera asistencia a los más vulnerables.
Están a punto de entrar en vigor las decisiones sobre la futura orientación de la política de desarrollo de la UE basada en el Libro Verde sobre Política de Desarrollo de la UE en apoyo del crecimiento integrador y el desarrollo sostenible. Con el Proceso del Libro Verde, la Comisión toma la iniciativa de dar prioridad a la generación de crecimiento económico, la agricultura y la seguridad alimentaria en la cooperación para el desarrollo a fin de lograr un desarrollo integrador y sostenible en los países en desarrollo para dar soluciones en favor de los pobres. Dada la subida de los precios de los alimentos y el rápido crecimiento de la población, es sumamente importante aumentar las propias capacidades de producción alimentaria de los países en desarrollo.
Asimismo, acogemos favorablemente el nuevo impulso dado por la Cumbre del G-20 celebrada en Seúl al Programa de Doha para el Desarrollo de la OMC. La UE apoyaría totalmente un acuerdo que contribuyera de manera significativa a dar estabilidad mediante la eliminación de las subvenciones a la exportación y la prohibición de las restricciones a la exportación. Lo anterior solo sirve para agravar la volatilidad de los precios y tiene exactamente el efecto contrario al deseado.
Permítanme ahora volver al asunto de la especulación financiera. No está claro en que medida contribuye a la volatilidad de los precios, pero existe una buena razón para fomentar la transparencia en los mercados de productos básicos. La Presidencia francesa del G-20 ha señalado esto como una prioridad para el próximo año. La Presidencia húngara de la UE está dispuesta a trabajar de manera conjunta con la Presidencia francesa del G-20 para lograr resultados concretos. La Presidencia húngara se compromete plenamente a colaborar con ustedes para lograr un acuerdo en primera lectura sobre la propuesta de la Comisión relativa a los derivados OTC.
El hambre y la pobreza mundial se merecen una respuesta adecuada y duradera a su preocupación por la subida de los precios de los alimentos. La Unión Europea ha estado a la vanguardia en las medidas adoptadas para abordar el problema desde que se produjo la primera crisis hace tres años, pero es necesario hacer más. El Consejo mantiene totalmente su compromiso con una respuesta colectiva y coherente, tanto a nivel comunitario como internacional. Estoy seguro de que podemos contar con su apoyo en todos nuestros esfuerzos.
Muchísimas gracias por su atención. Dacian Cioloş, Miembro de la Comisión. − (FR) Señora Presidenta, Señorías, gracias por darme esta oportunidad de hacer una declaración en nombre de la Comisión sobre la subida de los precios de los alimentos. Fui yo el que solicitó que esta cuestión se debatiera en el Consejo de Agricultura del 24 de enero. Por lo tanto, acojo favorablemente también la oportunidad que se me da de mantener este debate con el Parlamento Europeo sobre un tema de importancia tan vital.
Sobre este punto, quiero tratar dos temas, que, en mi opinión, están interrelacionados: en primer lugar, la situación en los mercados agrícolas a nivel mundial, en los que los precios han estado subiendo durante varias semanas, y, en segundo lugar, el proceso del G-20 sobre cuestiones de seguridad alimentaria y la volatilidad de los precios agrícolas.
Permítanme empezar por la situación en los mercados agrícolas a nivel mundial. Diferentes informes elaborados por varias instituciones internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), sobre la subida de los precios agrícolas y de los alimentos, han puesto al mundo, una vez más, en alerta. ¿Estamos reviviendo la misma subida de los precios que en el período 2007-2008? Aunque los precios, especialmente los de los cereales, han aumentado considerablemente desde el verano, y también más recientemente, no parece que hayamos alcanzado los niveles de precios de 2008.
La situación en todo el mundo con respecto al trigo blando es tensa, pero no existen problemas con el suministro del mercado. Las actuales cosechas en el hemisferio sur son mayores de lo que se esperaba. Sin embargo, a fin de facilitar la finalización de las campañas de comercialización con respecto al mercado de la Unión Europea, estamos pensando en cancelar los derechos aduaneros para las importaciones de acuerdo con los contingentes arancelarios para el trigo blando de calidad baja y media y para la cebada forrajera, ya que creemos que esta es una de las medidas que pueden ayudar a calmar un poco el mercado a nivel europeo. Hay que señalar que las previsiones sobre las reservas mundiales de trigo blando al final de la campaña de comercialización 2010-2011 son superiores a las de 2007.
En cuanto al azúcar, los precios están otra vez a un nivel récord con un precio, para el azúcar blanco, cercano a los 625 euros por tonelada a mediados de enero. El incremento de los precios se deriva de dos años de situación deficitaria a nivel mundial a causa de la baja producción. La producción de la actual campaña de comercialización se revisó recientemente a la baja en ciertos países, incluida Australia. Sin embargo, de acuerdo con las últimas previsiones, el balance mundial del sector azucarero debería equilibrarse durante el período 2010-2011.
Sin embargo, se puede extraer una lección de todo esto. Aunque puede que haya tensión en los mercados, ha existido, sin duda, una reacción exagerada en el nivel de los precios dado lo que nos dicen los fundamentos físicos. La seguridad alimentaria y la cuestión subyacente de la volatilidad de los precios agrícolas son claramente problemas mundiales, que se deben abordar a nivel mundial, y me alegra que la cuestión de la seguridad alimentaria y la volatilidad sea una de las prioridades establecidas por el G-20 en Seúl. Este es un gran desafío para la Comisión en su conjunto.
Como Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, ya he expresado, en numerosas ocasiones, mi compromiso en este tema, en Berlín a finales de enero por ejemplo, con mis colegas de los diversos países que participan en el G-20, pero también recientemente, en las Naciones Unidad, con el Secretario General, Ban Ki-moon, durante una reciente visita a Nueva York.
Recordemos, asimismo, que, en la Comunicación de la Comisión «La PAC en el horizonte de 2020», se señala claramente la cuestión de la seguridad alimentaria como uno de los desafíos de la política agrícola común (PAC). Es una cuestión esencial tanto para la Unión Europea como para los países más pobres del mundo, y por esa razón estoy trabajando estrechamente con el Comisario Piebalgs en estas cuestiones a fin de, además, adaptar mejor la política de desarrollo de la UE a la seguridad alimentaria.
Hoy, quiero compartir con ustedes mis reflexiones sobre estas cuestiones, en particular en cuatro ámbitos: la transparencia, las reservas, las opciones de gestión de la volatilidad y el papel del comercio. Entendemos que la volatilidad se agrava por una falta de transparencia de los mercados físicos y los mercados de derivados. Con respecto a los mercados agrícolas existen fuentes de datos sobre producción, consumo, comercio y reservas. Las organizaciones internacionales, los servicios nacionales y las organizaciones especializadas, como, por ejemplo, el Consejo internacional de cereales, elaboran datos detallados sobre este tema.
Dicho esto, se pueden mejorar ciertos datos, especialmente los relativos a las reservas, sobre los que existe una falta de información, en particular sobre la distribución mundial de las reservas. Los líderes del G-20 reunidos en Seúl también pidieron a las organizaciones internacionales competentes que mejoraran la información sobre las reservas y las previsiones de producción. La mejora de la pertinencia de estos datos es un requisito previo para mejorar la transparencia de los mercados. Asimismo, tenemos que analizar la cuestión de la creación de un foro de debate a nivel mundial entre los principales creadores de mercado, ya sean exportadores o importadores, para que las crisis no se perciban solo cuando se producen. Por esa razón estas tres cuestiones están vinculadas: primero tenemos que tener la información, después poder procesar estos datos, y, finalmente, tener un foro, a nivel internacional, en el que la situación observada se pueda debatir.
La Comisión ha publicado varias comunicaciones sobre los precios de los productos agrícolas y los productos alimenticios. En su comunicación más reciente, la Comisión ha emprendido iniciativas a fin de mejorar la transparencia a lo largo de toda la cadena alimentaria, y estoy cooperando con el Vicepresidente de la Comisión Europea, Antonio Tajani, para hacer avanzar esta cuestión clave.
Asimismo, se han anunciado propuestas para mejorar la transparencia y la supervisión de los productos derivados de los productos agrícolas básicos. Cuando aumenta la volatilidad, es importante que los mercados de futuros sigan cumpliendo su papel de cobertura de riesgos y determinación de los precios Por lo tanto, necesitamos un enfoque equilibrado y riguroso, y aplaudo la labor llevada a cabo por el Comisario Barnier en este ámbito y estoy totalmente a favor de que su trabajo también abarque la cuestión específica de las materias primas relacionadas con la agricultura.
El 2 de febrero la Comisión publicó una nueva comunicación más global sobre el mercado de productos básicos y los mercados financieros que se derivan de él. Dicha comunicación constituye una contribución a los debates llevados a cabo en el G-20 sobre la volatilidad de los precios de los productos básicos y sobre la supervisión de los mercados de derivados. Queremos contribuir, junto con nuestros socios del G-20 y de forma más general, a una regulación más eficaz de los mercados de derivados en interés de los productores y los usuarios por igual.
Por lo tanto, considero que tenemos que trabajar prioritariamente, en los próximos meses, —hasta el verano, creo— en las siguientes cuestiones: en primer lugar, la disponibilidad y la transparencia de la información relativa a las reservas públicas y privadas, así como a la producción y el consumo; en segundo lugar, la recopilación, el procesamiento y la difusión de esta información; el mecanismo de seguridad para los países que se enfrenten a una situación de tensión alimentaria; la función y la organización de la ayuda alimentaria a nivel internacional y en la Unión Europea; la mejora de las gobernanza internacional, por ejemplo a través de mecanismos de diálogo institucional entre países clave; los niveles de inversión en producción agrícola sostenible y la investigación, no solo en la Unión Europea sino también en los países más pobres. Asimismo, hay que abordar la cuestión de la prioridad que se debe asignar a la agricultura en las políticas de desarrollo, más aún cuando la Comisión se prepara para adaptar y reformar la política de desarrollo. Creo, que en este contexto, la Unión Europea debe tener una presencia mucho mayor, no solo a través de la ayuda alimentaria sino también, sobre todo, del apoyo a los países del sur para permitirles desarrollar sus propias capacidades de producción local de manera sostenible.
En la Unión Europea, tenemos que fijarnos más seriamente —y estoy completamente decidido a hacerlo— en la identificación de los mecanismos de mercado que nos permitirán evitar catástrofes en ciertos sectores como consecuencia de presiones temporales sobre los niveles de ingresos de los productores y los costes de los insumos. Estoy pensando, en particular, en la ganadería.
Finalmente, permítanme volver al tema del papel del comercio. Creemos que el comercio puede contribuir a la seguridad alimentaria a nivel mundial, ya que permite que los alimentos disponibles se distribuyan en todo el mundo. Las restricciones a la exportación solo han reforzado el incremento vertiginoso de los precios en detrimento de países que ya son frágiles. Sin embargo, la política comercial concerniente a los productos alimenticios debe estar relacionada con otras políticas relativas a los alimentos a nivel internacional si queremos tener un enfoque coherente sobre esta cuestión.
En conclusión, puedo asegurarles que estoy haciendo un seguimiento riguroso de las tendencias en los precios de los alimentos y quiero, en el futuro, trabajar en colaboración con ustedes, aquí, en el Parlamento y con el Consejo, sobre esta cuestión, para presentar propuestas concretas, ante todo la reforma de la política agrícola común, pero también otros instrumentos más específicos. Mairead McGuinness, en nombre del Grupo PPE. – Señora Presidenta, quiero dar las gracias al Consejo y la Comisión por haber hecho unas declaraciones tan claras sobre su intención con respecto a esta cuestión importantísima de la subida de los precios de los alimentos. Aquellos que formamos parte de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y que estamos hoy en el salón de sesiones, estamos más acostumbrados a debatir sobre asuntos agrícolas a medianoche. Celebro que cuando la agricultura repentinamente se convierte en alimentos, debatamos esta importantísima cuestión en mitad del día, cuando la gente nos puede escuchar. Creo que deberíamos recordar esto.
Permítanme decir con toda claridad que la falta de conexión entre la agricultura y los alimentos es parte del problema que hoy estamos debatiendo aquí. La realidad de la agricultura y de los bajos niveles de renta de los agricultores tanto en Europa como en los países en desarrollo es la pieza clave de este debate y, no nos olvidemos tampoco que uno de los problemas esenciales —y la Comisión lo ha señalado en su documento de posición— es que la subida de los precios de los productos básicos y de los alimentos no se traduce en unos niveles más altos de renta de los agricultores. El verdadero problema es que los costes de producción de los alimentos están subiendo más rápido, y los agricultores no pueden continuar en esta dinámica.
El desafío para nosotros, como responsables políticos, es averiguar la forma de incrementar la producción de alimentos de manera sostenible, de producir más con menos, de gestionar nuestras reservas y de abordar la cuestión de la dislocación de existencias que ha señalado el señor Comisario. Las reservas mundiales ya no son la cifra clave; tenemos que saber dónde están y darnos cuenta que no saldrán de China o de la India.
Lo que tenemos que hacer —y creo que esto ha empezado a suceder desde el informe que realicé durante la última Legislatura— es centrar la atención en la agricultura y los alimentos.
Permítanme terminar diciendo que tenemos que ser prudentes en relación con la manera en que reformamos nuestra política agrícola. Debemos mantener e incrementar la producción de alimentos dentro de la Unión Europea como parte de nuestra contribución a la seguridad alimentaria mundial. Y sí, permítanme apoyar sus observaciones sobre la agricultura en los países en desarrollo: la hemos ignorado durante demasiado tiempo. Ya era hora de que nuestras políticas ofrecieran ayuda a esa agricultura. Stéphane Le Foll, en nombre del Grupo S&D. – (FR) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, estoy totalmente de acuerdo con la observación que acaba de hacer Mairead McGuinness sobre el hecho de que existe un vínculo fundamental entre los problemas de los alimentos y la agricultura.
La cuestión que estamos abordando es la subida de los precios de los alimentos y las consecuencias que puede tener para un cierto número de poblaciones de todo el mundo, así como en Europa.
En primer lugar, quisiera hacer la siguiente observación. La tendencia hacia unos precios agrícolas y de los productos básicos cada vez más altos es, en mi opinión, una tendencia a largo plazo, que va a continuar por tres principales razones: en primer lugar, las tendencias demográficas mundiales y un aumento de la población mundial; en segundo lugar, el hecho de que, con el calentamiento global, estamos sufriendo peligros meteorológicos problemáticos como las sequías y las inundaciones; en tercer lugar, porque el mundo también se está desarrollando. Con las nuevas economías emergentes se están incrementando los niveles de consumo. Por lo tanto, la situación tensa en los mercados agrícolas y los productos agrícolas básicos es una tendencia que va en aumento. Se agrava por la volatilidad de los precios, y la volatilidad de los precios es una consecuencia de la «financiarización» de la economía mundial.
Esto es lo que deberíamos abordar si queremos resolver el problema agrícola y de los alimentos. Para hacerlo —lo que ha dicho el señor Comisario es importante— existen dos elementos: sí, tiene que haber transparencia en las reservas, pero también necesitamos una política pública sobre las reservas en Europa y una gestión de las mismas a nivel mundial, especialmente a nivel de las Naciones Unidas.
En segundo lugar, es esencial la regulación de los mercados financieros y la especulación en los mercados, en particular, garantizando que deje de existir conexión alguna entre el volumen especulativo y las cantidades físicas intercambiadas en los mercados. En cuanto a los alimentos, es inaceptable que los especuladores no tengan en cuenta las consecuencias que su actuación puede tener para los alimentos a nivel mundial y para la humanidad.
Esto me lleva a extraer dos importantes conclusiones. En primer lugar, necesitamos una política europea fuerte y reafirmar estratégicamente el compromiso de Europa de ser un actor global en los sectores de los alimentos y agrícola. En segundo lugar, tenemos que cambiar nuestra política de desarrollo para garantizar que a nivel mundial —y Europa es un actor global— invirtamos otra vez en agricultura, porque necesitamos la agricultura para alimentar al mundo.
(Aplausos) George Lyon, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, es de agradecer que estemos, de hecho, debatiendo los problemas de la agricultura y los alimentos en mitad de sesión, un miércoles a la tarde y no a medianoche. Lo acojo con gran satisfacción. Una de las razones es que la enorme volatilidad que estamos presenciando hoy en los precios de los alimentos ha actuado, por fin, como llamada de atención para los políticos europeos.
Durante los últimos 30 años, todos nos hemos vuelto autocomplacientes ya que los precios de los alimentos disminuían año tras año en términos reales. En los últimos años, los alimentos han sido más baratos que nunca. Hemos llegado a suponer que las estanterías de los supermercados estaban sobrecargadas de alimentos y cediendo con su peso, 24 horas al día. Se pensaba que el problema era que había demasiados alimentos. Esta es la opinión que dominó el debate hasta 2007, y no que el problema fuera la escasez.
Los últimos aumentos bruscos de precios suponen un punto de inflexión, una señal de que los días de abundancia pueden estar llegando a su fin. Nuestro modelo actual de producción agrícola se ha basado en la energía barata, en la abundancia de tierras y en grandes suministros de agua. Ese modelo no puede satisfacer los retos a los que nos enfrentamos en el futuro: el aumento de la población a 9 000 millones, la creciente demanda de los países en desarrollo y los efectos del cambio climático. Como ha augurado recientemente el Profesor John Beddington, Chief Scientific Officer del Reino Unido, a menos que adoptemos medidas nos enfrentamos a una combinación de suministros escasos de energía, escasez de agua y falta de alimentos que agravarán la situación drásticamente.
Tenemos que actuar ahora y elaborar un nuevo modelo agrícola. Europa tiene que tomar la iniciativa y la reforma de la política agrícola común nos ofrece la oportunidad de planificar un sistema de producción de alimentos sostenible que pueda satisfacer la enorme demanda de suministros de alimentos a nivel mundial que se va necesitar en el futuro. José Bové, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, al igual que en 2008, el precio de las materias primas agrícolas se están disparando en los mercados mundiales. Solo estamos a un 3 % del nivel de 2008. El descenso de la producción en ciertas zonas tradicionalmente exportadoras debido al cambio climático, el desvío de la producción de cereales a la de biocombustibles y la especulación financiera que acentúa las subidas de los precios son responsables de esta situación, como demuestran los informes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de las autoridades francesas, y como también ha señalado la Comisión.
Las consecuencias de esta nueva crisis alimentaria están perjudicando gravemente a 1 200 millones de personas en el mundo que viven con menos de 1,5 dólares estadounidenses al día. Desde octubre, 44 millones más de personas se han unido a aquellos que viven por debajo del umbral de la pobreza.
Justo dos días antes de la reunión del G-20, ¿qué está esperando Europa para adoptar medidas similares a aquellas aprobadas por los Estados Unidos? Desde el 13 de enero de 2011, la Administración estadounidense ha exigido la limitación y la transparencia de las posiciones adoptadas por los fondos financieros sobre los mercados de productos agrícolas básicos. Este es un primer paso para contrarrestar los apetitos de los especuladores.
Los efectos para los ganaderos europeos son también dramáticos. Ya no pueden dar de comer a sus animales. Han quebrado cientos de explotaciones ganaderas. Hace cinco años, el trigo valía 100 euros por tonelada; hoy se negocia a casi 300 euros. Es una situación totalmente distinta.
La Comisión exige que los ganaderos se adapten a las señales del mercado. Haría bien en seguir, hoy, su propio consejo. Ante esta crisis, la Unión Europea no puede esperar hasta 2014 para encontrar soluciones. Hay que hacer frente a la crisis y propongo tres medidas concretas.
En primer lugar, la inmediata creación, en los países pertinentes, de reservas de cereales que se pongan a disposición de los ganaderos a precios subvencionados. En segundo lugar, la indexación de los precios de la carne pagados a los ganaderos a los precios de los piensos. En tercer lugar, para 2011, un mecanismo para transferir parte de la ayuda dirigida a apoyar los cereales hacia la ganadería. James Nicholson, en nombre del Grupo ECR. – Señora Presidenta, la subida de los precios de los alimentos puede llevar a los gobiernos a una situación catastrófica. Lo hemos visto en los últimos días.
Quiero que retrocedamos un poco en el tiempo. He sido diputado de este Parlamento desde 1989. Cuando vine a Europa en 1989, no teníamos ningún problema alimentario. Teníamos excedentes de carne de vaca, de mantequilla, de leche y de cereales. Ahora todos han desaparecido y no estamos produciendo suficientes alimentos lo bastante rápido para alimentarnos.
Por lo tanto, ¿dónde están los alimentos y por qué tenemos solo una pequeña reserva? No podemos permitir que se siga produciendo una situación en la que una sequía en cualquier parte del mundo pueda, de hecho, causar una total confusión en todo el mercado para el resto.
En la Unión Europea, existe una situación en la que los agricultores están abandonando el sector rápidamente en todos los Estados miembros. En realidad, lo que estamos haciendo es alentarles a irse incluso más rápido, y no tenemos jóvenes agricultores que hereden el sector.
Tenemos que actuar antes de que sea demasiado tarde para invertir la tendencia en la subida de los precios mundiales de los alimentos. Estas medidas tienen que adoptarse lo antes posible para aliviar la presión que se ha ejercido sobre el ciudadano de a pie.
Se puede construir un refugio para el ciudadano de a pie a través de una política agrícola común fuerte que garantice alimentos de alta calidad a precios razonables sin efectos negativos sobre el medio ambiente. Un pilar sólido en relación con los pagos directos es esencial para el mundo y para satisfacer las demandas de alimentos. Se pueden tomar medidas adicionales para consolidar todo esto en el futuro, lo cual es muy necesario por lo que se refiere a la inversión y, de hecho, a la investigación y el desarrollo. Con suerte podemos encontrar una manera de hacerlo.
El problema, tal y como yo lo veo, es que todos vienen aquí a estos debates y realizan todas las declaraciones oportunas, dicen todos los tópicos adecuados, pero no están preparados para tomar las decisiones difíciles necesarias para ayudar a aquellos que más lo necesitan.
Tengo que decir que hablar ya no es suficiente: necesitamos medidas relativas a las reservas mundiales y la volatilidad de los mercados, y hasta que no empiecen a abordar este problema, no lo solucionarán. Gabriele Zimmer, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señora Presidenta, como especialista en política de desarrollo, siempre me he preguntado por qué es, en realidad, tan difícil extraer lecciones de pasadas crisis y catástrofes. Me parece que el drama de las «revoluciones del hambre» de 2008 aún no han causado demasiada impresión en las mentes y los corazones de aquellos que tienen poder político y económico, ni tampoco de aquellos que especulan sin escrúpulos en los mercados de productos agrícolas básicos. El número de personas que pasan hambre en todo el mundo ha superado otra vez los mil millones, y los más pobres del mundo son los más afectados por las subidas de los precios en los mercados alimentarios. Tienen que gastar más del 80 % de su dinero cada día en alimentos.
No se han cumplido las promesas realizadas a nivel mundial en 2009 de proporcionar a los países en desarrollo más de 20 000 millones de dólares estadounidenses en ayudas a la agricultura, incluidos 6 000 millones de dólares estadounidenses a través del Banco Mundial, para la lucha contra el hambre. Hasta ahora solo se han pagado 925 millones de dólares estadounidenses. Las especulaciones en los mercados de productos agrícolas básicos ya no afectan a los productos alimenticios, sino que ahora están casi exclusivamente vinculadas a las actividades y las transacciones desarrolladas en los mercados financieros, que tienen un efecto directo sobre los precios de los alimentos. Por lo tanto, me alegra que la Comisión esté ahora empezando a dejar de lado sus reticencias hacia esta situación.
Sin embargo, la especulación en relación con la evolución en los precios no es más transparente, ni se ha controlado ni restringido. No obstante, eso es esencial para que podamos actuar eficazmente e introducir cambios. Por lo tanto, pido al Consejo, a la Comisión y a los Estados miembros que den alta prioridad a la lucha contra el hambre en todas las políticas, los programas y las estrategias y, asimismo, que consideren nuevos métodos y nuevos enfoques, como, por ejemplo, la soberanía alimentaria, para que, en última instancia, aquellos que trabajan la tierra tengan más capacidad productiva e influencia sobre el suministro de alimentos a su propia población en sus regiones. John Stuart Agnew, en nombre del Grupo EFD. – Señora Presidenta, aunque los precios de los alimentos están subiendo, sin duda alguna, la situación a pie de explotación es muy diferente. Los ganaderos británicos que producen carne de vacuno, de ovino, de cerdo y huevos han observado, en realidad, una disminución en el valor de sus productos durante el último año; el de la carne de aves de corral no ha variado y el de la leche es solo marginalmente superior; el de la remolacha azucarera caerá el próximo año.
Estos negocios están enfrentándose a unos incrementos enormes de los costes y solo pueden mantener el statu quo durante unos pocos meses más. Después, o bien consiguen reclamar unos precios más altos a sus minoristas o abandonan la producción. En cualquier caso, los precios de los alimentos en el mercado al por menor solo pueden subir.
¿Qué está haciendo la UE al respecto? Está haciendo que sea innecesariamente caro importar habas de soja no modificadas genéticamente. Está cobrando a los agricultores un impuesto sobre el calentamiento global en sus facturas de electricidad, mientras que esos mismos agricultores han perdido miles de toneladas de remolacha azucarera y patatas en la tierra debido a que el tiempo ha sido muy frío. La UE quiere incrementar la subvención pública a la agricultura biológica en vez de dejar que sean los consumidores los que impulsen este sector. Cualquier cambio de los sistemas de producción convencional a los biológicos llevará a una reducción en el suministro de alimentos. Diane Dodds (NI). - Señora Presidenta, la inflación de los alimentos se ha producido principalmente por la subida de los precios mundiales de los productos básicos, por la fuerte subida de los precios de la energía y por la volatilidad del mercado, y, sin duda, el consumidor se está viendo afectado. Sin embargo, es el sector agrícola el que ha estado afrontando todo esto durante algún tiempo, además de la subida del precio de los piensos y los fertilizantes. Se han reducido los márgenes de beneficio y muchos agricultores, especialmente los de los sectores de la agricultura intensiva, se enfrentan a la ruina económica.
Quiero pedir al Parlamento, hoy, que considere cuáles habrían sido las consecuencias si no hubiéramos apoyado a los agricultores a través de la política agrícola común. ¿Cuánto pagaríamos por los alimentos en ese clima financiero? Asimismo, quiero instar al Parlamento a que consideré apoyar firmemente la política agrícola común en los importantísimos debates que están surgiendo.
Es importante que tengamos una política que apoye a los agricultores y garantice un suministro de alimentos adecuado a un precio justo. Quiero también decir que la justicia es absolutamente esencial, y para ser justos necesitamos transparencia dentro de la cadena de suministro de alimentos. Dicha transparencia solo se producirá, especialmente en el Reino Unido, si tenemos un Defensor del Pueblo para los supermercados. Jean-Paul Gauzès (PPE). - (FR) Señora Presidenta, señor Presidente, señor Comisario, voy a abordar una cuestión que se ha planteado en varias ocasiones y que, con frecuencia, se ha presentado como una razón única: la especulación.
Creo que, con respecto a la especulación, se requiere moderación. Está claro que existe un nexo seguro entre ciertas actividades financieras y el aumento de la volatilidad y los precios de las materias primas. Sin embargo, examinar toda la cuestión únicamente en términos de especulación financiera sería, sin duda, un error, ya que parte de lo que denominamos especulación es, en realidad, la cobertura legítima de los precios por parte de los productores y, como bien sabemos, estos productores no podrían pasar sin está posibilidad de cobertura.
Sin embargo, debe evitarse una situación en que la inversión directa en productos básicos tenga unos efectos perjudiciales sobre la volatilidad de los precios a causa de su carácter masivo o su naturaleza puramente especulativa.
A este respecto, las propuestas realizadas por el Comisario Barnier en materia financiera, en particular la regulación de la venta en corto y los derivados, y, asimismo, la próxima revisión de la Directiva sobre mercados de instrumentos financieros, deben dar al Parlamento la oportunidad de tener en cuenta los aspectos de la especulación sobre los productos básicos en la regulación y la supervisión financiera, que se va a poner en marcha para garantizar que esos mercados estén también regulados de una manera eficaz y pragmática.
Señor Comisario, usted ha dicho que estos esfuerzos deben continuar, y creo que el Parlamento que, en la crisis financiera, ha seguido las propuestas de la Comisión y, a veces, se ha adelantado a ellas, va a estar a la altura de su responsabilidad.
Finalmente, aplaudo la declaración de la Presidencia húngara que indica que Europa apoyará la Presidencia francesa del G-20, que ha hecho de la regulación de los mercados de productos básicos una de sus prioridades. Luis Manuel Capoulas Santos (S&D). – (PT) Señora Presidenta, siempre vale más prevenir que curar en cuestión de catástrofes. Existe un riesgo real de que se produzca una crisis alimentaria mundial. La frase no es mía: ha sido del gobierno de uno de los Estados miembros fundadores de la Unión Europea. Las señales son preocupantes. Los precios de algunos productos alimenticios esenciales como, por ejemplo, los cereales no dejan de subir e, incluso, alcanzaron niveles récord en enero, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Obviamente, el problema no es europeo y, como ya se ha destacado aquí hoy, está muy lejos de conocerse la contribución de cada una de las causas hipotéticas que explican el fenómeno.
Sabemos que la Comisión no está ignorando el problema, y su Comunicación del 2 de febrero es un documento que merece un análisis minucioso.
Sin embargo, la naturaleza específica de la producción agrícola merece especial atención en el contexto de la política agrícola común (PAC), dedicando instrumentos adecuados de análisis de riesgos a la política de cooperación para el desarrollo, y apoyando la producción de alimentos en detrimento de otras formas de ayuda internacional.
Asimismo, quiero aplaudir la postura de Francia en el G-20, que ha influido en la regulación de los mercados financieros y en la lucha contra la manipulación de precios, y que, además, ha establecido normas que pueden evitar la interrupción repentina de los flujos comerciales, como ha ocurrido con Rusia recientemente, por ejemplo. Alyn Smith (Verts/ALE). - Señora Presidenta, alimentar a nuestra población tiene que ser la obligación fundamental de un gobierno, y, de hecho, alimentar a nuestra población es el principal objetivo de la política agrícola común.
La seguridad alimentaria es nuestra estrella Polar y es un éxito en la UE. Cabe recordar que se han producido disturbios a causa de los alimentos en todos los continentes excepto en el nuestro durante el año pasado, y estamos presenciando la caída de gobiernos prácticamente a diario, según parece, en el resto del mundo, mientras que nosotros hemos podido, al menos, proteger a nuestros ciudadanos hasta el momento.
Así pues, la seguridad alimentaria es nuestra prioridad. No lo creerían si escuchan a algunas de las ONG y los grupos de presión y, de hecho, a algunos de los políticos que han participado en el debate sobre la reforma de la política agrícola común que sigue adelante.
Debemos centrarnos en la seguridad alimentaria y darle prioridad, y no estoy de acuerdo en un punto con mis colegas. No creo que el libre comercio sea la respuesta. No creo que la seguridad alimentaria mundial sea algo que podamos lograr o por lo que debamos luchar. Las prohibiciones de exportación impuestas por países que intentan alimentarse no son, en sí mismas, injustificables, y cito al Presidente inglés de la National Farmers' Union, si ustedes me disculpan, brevemente: si hablamos de moralidad, un país que intenta alimentarse no es comparable a los países ricos que permiten que su agricultura decaiga y después esperan que el resto del mundo los alimenten. Tenemos la responsabilidad de posicionarnos en primera línea en el mundo en lo que respecta a una mayor producción, no menor. Hynek Fajmon (ECR). – (CS) Señora Presidenta, si vamos a tener un debate realmente serio sobre la subida del precio de los alimentos, no podemos eludir la cuestión de cómo la propia Unión Europea está contribuyendo a esta tendencia no deseada, aunque para algunos pueda ser incómodo. Todos los analistas de los mercados de productos básicos están de acuerdo en que existen dos factores principales detrás de la subida de los precios de los productos básicos alimentarios.
El primero es la impresión a gran escala de nueva moneda en los EE.UU. y la Unión Europea en los últimos meses. Esta afluencia de nuevas divisas en los mercados está haciendo subir los precios de los alimentos y de otros productos básicos. No hay que culpar a los especuladores, como afirma el informe que se debate hoy, sino más bien a las políticas equivocadas de los Bancos Centrales americano y europeo, entre otros.
El segundo factor que está haciendo subir los precios de los alimentos es la política de los EE.UU. y de la UE que obliga a los consumidores a hacer un uso cada vez mayor de los biocombustibles. Los compromisos que han asumido en este ámbito la UE y los EE.UU. han llevado a un incremento importante en la cantidad de productos básicos no alimenticios que se cultivan en tierras agrícolas. Como consecuencia, cada vez se utiliza menos tierras agrícolas para la producción de alimentos, y, por lo tanto, es completamente lógico que aumenten los precios de los alimentos. Si queremos conseguir bajar los precios mundiales de los alimentos, tenemos que renunciar a esta absurda política relativa a los biocombustibles. Patrick Le Hyaric (GUE/NGL). - (FR) Señora Presidenta, señor Ministro, señor Comisario, todas las personas que padecen hambre en el mundo, todos aquellos que tienen que pagar más para alimentarse o para vestirse, esperan que respondamos con más energía a la mayor catástrofe que aqueja hoy a nuestro planeta, es decir, la catástrofe producida por los especuladores de alimentos que se apropian del dinero. Ellos son los que están haciendo subir los precios de los alimentos en detrimento de los agricultores y los consumidores.
He escuchado atentamente el alegato apasionado de Jean-Paul Gauzès, pero sabrá que, en su región, se han comprado cereales este año para la próxima cosecha incluso antes de que se hayan sembrado. En consecuencia, estamos, en realidad, hablando de especulación. La única alternativa es que la Unión Europea actúe en varias direcciones.
En primer lugar, debe actuar para detener a estos especuladores financieros mediante la creación de un fondo mundial alimentario y agrícola, la constitución de reservas de emergencia, la puesta en marcha de mecanismos de estabilización de los precios reales para una producción real y no virtual bajo los auspicios de la Organización de las Naciones Unidas. Nuestra política agrícola común debe, asimismo, volver a un sistema ...
(La Presidenta interrumpe al orador) PRESIDE: Silvana KOCH-MEHRIN Vicepresidenta Krisztina Morvai (NI). – (HU) Señora Presidenta, hoy en el Parlamento Europeo estamos debatiendo el problema de la subida de los precios de los alimentos. Este fenómeno afecta a los consumidores húngaros y de otros países europeos por igual. Aquellos a los que no afecta son los agricultores y, en particular, los minifundistas. ¿Cómo es esto posible? ¿Dónde va el dinero? Este enigma, este misterio lo resuelve, entre otros, el punto d) de la excelente propuesta de resolución presentada por el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, aunque toda la propuesta de resolución es en sí misma excelente y debo felicitarles por ello. Asimismo, ofrece respuestas y soluciones detalladas. El punto d) llama la atención sobre el fenómeno de la especulación. Señala que ha habido un incremento de la especulación por entidades exclusivamente financieras, es decir, la especulación en los mercados de materias primas del capital financiero, que está provocando una inflación artificial de los precios de los productos básicos. Por lo tanto, tenemos en parte la solución. El dinero va a los especuladores, y a los compradores y a las empresas comerciales cuya ansia de beneficios a menudo no conoce límites.
Qué orgullosos se sentirían los húngaros si la Presidencia húngara diera prioridad a la resolución de esta cuestión relativa a la especulación alimentaria. Debo preguntar al representante de la Presidencia húngara que se encuentra presente si podemos, por casualidad, contar con ello, y pregunto al señor Cioloş, Comisario de Agricultura de la UE, qué solución prevé para las especulaciones relacionadas con los alimentos. Gay Mitchell (PPE). - Señora Presidenta, en los países desarrollados un hogar medio gasta del 10 % al 20 % de sus ingresos en alimentos, mientras que en los países en desarrollo la cifra es generalmente tan alta como el 80 %. Esto pone de relieve las terribles consecuencias para los países afectados. Debemos responder y debemos seguir respondiendo hasta que se valgan por sí mismos.
En diciembre de 2008, este Parlamento votó, de forma abrumadora, a favor de mi informe sobre el mecanismo alimentario de 1 000 millones de euros para proporcionar ayuda financiera a los países en desarrollo debido a la fuerte subida de los precios de los productos alimenticios que se produjo en aquel momento. El objetivo de este mecanismo era responder a esas fuertes subidas de los precios, cuyas causas eran, principal, aunque no exclusivamente, las sequías en los países productores de cereales y la subida de los precios del petróleo. La situación sigue siendo extremadamente volátil, y afecta a productores y consumidores tanto de la UE como de los países en desarrollo.
Debemos aprender a cooperar con otros países como, por ejemplo, Tailandia. En la región, Tailandia es el principal productor de alimentos, aunque algunos de sus vecinos como Birmania y Vietnam vivían en la pobreza y se estaban quedando sin los alimentos, no aceptamos la oferta de Tailandia de cooperar con nosotros y actuar como nuestro representante en la región. Tenemos que aprender a hacerlo. Debemos garantizar una rápida transición a la estabilidad en África septentrional. Debemos garantizar que se preste ayuda a regiones que se hayan visto afectadas por catástrofes naturales imprevistas, como, por ejemplo, Haití y Pakistán, y, a ese respecto, debemos seguir movilizando la Reserva de Ayuda de Emergencia, que permite a la UE responder rápidamente a necesidades específicas de ayuda que surgen de dichos sucesos. Kader Arif (S&D). - (FR) Señora Presidenta, Señorías, en primer lugar, permítanme manifestar que lamento que hiciera falta que se produjera una crisis en Europa para originar el debate que estamos teniendo hoy y la propuesta de resolución que votaremos mañana.
Justo el año pasado, cuando los países en desarrollo se alzaron en lo que se denominó los «disturbios a causa de los alimentos», Europa, simplemente, propuso medidas de reacción urgente, es decir, enviar plantones y fertilizantes, como si el problema fuera cíclico, cuando llevamos mucho tiempo avisando de los problemas estructurales. Tenemos una política agrícola común (PAC) que carece de instrumentos normativos eficaces porque la mayoría liberal todavía cree que nada debe limitar el mercado. Existe una especulación generalizada, que desestabiliza económicamente e inaceptable desde el punto de vista moral, sobre los productos agrícolas de los países en desarrollo que son prisioneros de los monocultivos para la exportación, con una Europa que no les apoya y asigna solo el 4 % de su ayuda para el desarrollo al sector agrícola.
Con esta Resolución, el Parlamento en su conjunto, finalmente, reconoce que el derecho a los alimentos es un derecho humano fundamental, que es inaceptable que el hambre de algunos se explote en beneficio de otros, que la regulación es indispensable para garantizar la estabilidad de los precios, y que los acuerdos comerciales deben proteger las pequeñas explotaciones agrarias familiares y el derecho a los alimentos.
Hoy, el Parlamento está enviando un mensaje claro. Le corresponde a la Comisión y al Consejo traducirlo. Nirj Deva (ECR). - Señora Presidenta, para cuando me siente, habrán muerto 16 personas de inanición. Ese es más o menos el volumen de esa parte de allí del salón de sesiones. Cada día mueren 36 000 personas de inanición en todo el mundo porque no tienen suficientes alimentos para comer.
La Unión Europea se ha autoabastecido de alimentos hasta hace muy poco. Ahora los está importando. En realidad, les está quitando la comida de la boca a los más pobres. Se dice que la UE está importando del resto del mundo una cantidad de alimentos que requerirían unos 35 millones de hectáreas de tierra de cultivo. Debemos ser autosuficientes en cuanto a la producción de alimentos, y debemos ayudar a los países en desarrollo a serlo también.
Hay una respuesta a todo esto. En la década de los años sesenta, en la India, se produjo una revolución verde en la agricultura dirigida por el Profesor Borlaug. La gente decía que la India iba a morir de hambre. La India no murió de hambre. Brasil es ahora autosuficiente en la producción de alimentos. Podemos hacerlo si queremos. João Ferreira (GUE/NGL). – (PT) Señora Presidenta, tres años después de la crisis de 2008, el mundo está al borde de otra crisis alimentaria. Para evitarla, tenemos que examinar sus causas y abordarlas.
Tenemos que examinar las políticas agrícolas y comerciales que están destruyendo la agricultura a pequeña y mediana escala, que fomentan modelos de producción intensiva para la exportación y que, de esta manera, amenazan la seguridad y la soberanía alimentarias; como es el caso de la política agrícola común (PAC). Tenemos que examinar la tendencia al aumento de los precios del petróleo y el alto nivel de dependencia de los agricultores de esta materia prima; hay que reducir esta dependencia. Tenemos que examinar el enorme poder de las multinacionales de la industria agroalimentaria que tienen el monopolio en los factores fundamentales de la producción; el creciente uso de suelo fértil para otros fines distintos a la producción de alimentos; la apropiación de tierras de las comunidades locales que viven y trabajan en ellas.
Sobre todo, tenemos que examinar y combatir la irracionalidad de un sistema inhumano que permite la especulación sobre los alimentos. Tenemos que poner fin inmediatamente a los instrumentos financieros que permiten la especulación: la UE tiene que aceptarlo o ser cómplice —como ya lo es— de sus consecuencias. Peter Jahr (PPE). – (DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, comer y beber —casi nada puede ser más común y evidente para nosotros—. Sin embargo, lo que para nosotros es tan incuestionable, para muchas personas, se está convirtiendo en un importante desafío al que apenas pueden hacer frente. Los precios de los alimentos han subido ahora drásticamente, lo que ha empeorado aun más la situación de muchas personas.
Se necesita un paquete de medidas para abordar las múltiples causas de la subida de los precios. A ese respecto, es importante evitar la especulación de los precios y crear reservas. Al hacerlo, hay que examinar, también, la posición dominante en el mercado de algunas cadenas y empresas alimenticias. Asimismo, los países en desarrollo necesitan un mayor apoyo nuestro para desarrollar su agricultura. Solo así, conseguiremos proporcionar alimentos a los más pobres y mejoraremos su situación económica.
A fin de que no podamos formarnos ideas erróneas sobre todo esto: los precios adecuados para los productos agrícolas básicos no son el problema. Al contrario, representan la solución al problema. Los precios adecuados para los productos agrícolas básicos —adecuados, por lo que a mí respecta, significa libres de especulación— son, en mi opinión, el requisito previo esencial para el establecimiento de la agricultura en los países en desarrollo.
Una alimentación adecuada es un derecho humano y el hambre es un delito contra la humanidad. Suministrar a la población alimentos de alta calidad y asequibles dentro de la Unión Europea, pero también en todo el mundo, debe, por lo tanto, ser una cuestión esencial de la política agrícola europea. Richard Ashworth (ECR). - Señora Presidenta, durante los últimos 30 años los precios de los alimentos han permanecido bajos y estables. Ahora, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha advertido que la subida de los costes energéticos, el crecimiento de la población mundial, un nivel superior de riqueza y el cambio climático están a punto de constituir grandes desafíos para el sistema alimentario mundial y para el coste de los alimentos.
Esto va tener dos importantes consecuencias sobre los gobiernos europeos. En primer lugar, la subida de los costes de los alimentos y la energía afecta con mayor intensidad a las familias más pobres. En segundo lugar, en un momento en que, para los europeos, es muy necesario un período de estabilidad de precios mientras se recupera la economía, la subida de los precios de los alimentos incrementará la inflación. A corto plazo, la tentación va a ser importar alimentos más baratos y esperar que el sector alimentario y agrícola absorban los mayores costos.
Ninguna de las vías sería prudente. La dependencia excesiva de los alimentos importados expondría peligrosamente a los consumidores a la volatilidad de los precios, y la presión excesiva sobre el sector agrícola, que ya afronta importantes incrementos de los costes y márgenes reducidos, pondría en peligro la capacidad productiva.
Tenemos que invertir en la política agrícola común. La tecnología va a ser la clave y ahora es el momento oportuno de hacerlo. Sergio Paolo Francesco Silvestris (PPE). – (IT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, el incremento en los precios de los alimentos requiere dos tipos de respuesta. La primera se refiere a la necesidad de planificar medidas a medio y largo plazo. En este sentido, las respuestas deben proceder de la nueva política agrícola común, que debe garantizar la seguridad alimentaria para los ciudadanos europeos, proporcionar a los consumidores alimentos a precios asequibles y proteger la renta de los agricultores. Con la nueva PAC, debemos —y esto es lo que, de hecho, estamos haciendo— apoyar firmemente las rentas de los agricultores de acuerdo con el primer pilar, así como las medidas encaminadas al desarrollo rural, el aumento de la inversión en agricultura y la seguridad alimentaria.
La segunda respuesta es la necesidad de intervenir con medidas de emergencia para proteger el vínculo más débil de la cadena, porque cuando fluctúan los precios de los alimentos, los efectos son, en realidad, bastante raros: cuando los precios suben, los productores y los agricultores no obtienen ningún beneficio, pero cuando los precios bajan, los productores ven disminuir sus beneficios y sus ya escasos ingresos. Está claro entonces que existen problemas en la cadena de suministro y una falta de transparencia.
Señor Comisario, entre estos graves problemas en la cadena de suministro se incluyen, por ejemplo, el abuso de poder de compra dominante, prácticas contractuales desleales que incluyen la mora en los pagos, las modificaciones unilaterales de los contratos, los pagos por adelantado para participar en las negociaciones y la distribución desigual de los márgenes de beneficio en toda la cadena de suministro alimentaria.
La Comisión debe proponer medidas ...
(La Presidenta interrumpe al orador) Paolo De Castro (S&D). – (IT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, las tensiones sociales, como las últimas que se han producido en África septentrional, casi siempre las provoca la subida de los precios de los alimentos. El incremento récord en los precios de los cereales, el azúcar y los aceites vegetales es una clara señal del creciente desequilibrio entre la oferta y la demanda mundiales.
Una subida adicional —por desgracia posible— de los precios tendría unas consecuencias dramáticas, especialmente, para aquellas partes del mundo en que el gasto en alimentos supone más del 40 % de la renta per cápita. Asimismo, supone un verdadero riesgo de crear tensiones en todo el planeta en una economía mundial cada vez más interdependiente. Por lo tanto, la Unión Europea debe ser plenamente consciente de que las políticas agrícolas —la política agrícola común en relación con la Unión Europea y la Farm Bill en relación con los Estados Unidos— tienen un papel de importancia extraordinaria y estratégica que desempeñar en el orden mundial, un papel que va más allá de la protección legítima de la renta de los agricultores.
Necesitamos, señora Presidenta, una nueva política alimentaria mundial capaz de coordinar las políticas agrícolas a nivel internacional. Personalmente espero que la próxima cumbre del G-20 sea una oportunidad para realmente embarcarnos en este nuevo camino. Struan Stevenson (ECR). - Señora Presidenta, el aumento inexorable del precio del petróleo y su consiguiente presión al alza de los precios de los fertilizantes, junto a incrementos fluctuantes de los precios del trigo, el maíz y otros cereales, está generando una crisis en nuestro sector agrícola, así como una creciente crisis mundial.
Cabe recordar que la sublevación en Túnez que provocó el efecto dominó en todo el Oriente Próximo empezó con la autoinmolación de un pobre vendedor ambulante de alimentos.
Los agricultores europeos pueden intervenir de manera positiva para ayudar a resolver esta crisis, si se les proporciona los instrumentos adecuados. Es hora de que aprovechemos las oportunidades proporcionadas por la biotecnología para que nos ayude a satisfacer la creciente demanda de productos alimenticios de calidad.
Más de 13 millones de agricultores están cultivando comercialmente, en todo el mundo, más de 125 millones de hectáreas de cultivos modificados genéticamente, y, sin embargo, no mencionamos la biotecnología en esta Resolución.
¡Abre los ojos y haz algo al respecto, Europa, antes de que se produzcan disturbios a causa de los alimentos en nuestras calles! Georgios Papastamkos (PPE). – (EL) Señora Presidenta, existen varias razones para la volatilidad generalizada de los precios de los alimentos: las condiciones climáticas extremas, unos recursos energéticos y naturales limitados y el incremento de la población mundial. Asimismo, se deben destacar otras dos razones: las concentraciones, es decir, el oligopolio de las multinacionales en la cadena de suministro de alimentos, y la falta de transparencia y la especulación en los mercados de productos básicos.
Tras la desregulación de los mercados financieros, la negociación de futuros en las bolsas de materias primas cambió de un instrumento de cobertura a un instrumento para realizar transacciones especulativas. Las bolsas más importantes están ubicadas fuera de Europa.
Tras la crisis financiera, varios fondos de alto riesgo acudieron a las bolsas de materias primas, donde las reservas financieras son ahora quince veces superiores a las reservas agrícolas reales, a fin de recuperar sus pérdidas. Por lo tanto, necesitamos un marco institucional que limite sus inversiones en los mercados de derivados sobre productos agrícolas directamente vinculados al sector alimentario.
Aplaudo las iniciativas adoptadas por la Presidencia francesa del G-20 y creo firmemente que mantener un sector agrícola fuerte a nivel europeo a fin de proteger la seguridad alimentaria depende de que se garantice una renta justa para los agricultores y de que se adopten medidas eficaces para regular el mercado dentro del marco de la nueva PAC. Michael Cashman (S&D). - Señora Presidenta, permítame dejar absolutamente claro que hablo en nombre de aquellos que están en los países en desarrollo y no en defensa de la política agrícola común.
De conformidad con el Banco Mundial, se ha sumido a más de 44 millones de personas en la extrema pobreza como consecuencia de la subida de los precios de los alimentos. Existen innumerables factores determinantes: un número menor de minifundios, la deforestación, la desertificación, la falta de acceso al agua y el cambio climático.
Por lo tanto, necesitamos un enfoque holístico para garantizar que alentemos a las personas a ocuparse de sus propias necesidades de desarrollo y para garantizar la seguridad alimentaria a nivel local. Tenemos que reformar la política agrícola común y la política pesquera común para que no haya efectos negativos directos ni indirectos sobre los países en desarrollo y desarrollados.
Tenemos que fomentar la propiedad de la tierra a nivel local y, finalmente, tenemos que eliminar la inmoralidad que supone la apropiación de tierras, en virtud de la cual empresas extranjeras de inversión y empresas extranjeras compran y utilizan la tierra para sus propias necesidades. No existe defensa alguna para esta inmoralidad. Czesław Adam Siekierski (PPE). – (PL) Señora Presidenta, los consumidores, además de los agricultores, tienen todo el derecho a preguntarnos a los políticos qué está sucediendo. ¿Por qué el mercado alimentario está en la situación en que está? Los agricultores saben qué beneficios obtienen, a cuánto venden sus productos, y saben cuánto pagan ellos y otros consumidores por los alimentos. ¿Qué les podemos decir hoy? Recordemos el año 2008 y la situación en que estaba en mercado alimentario. ¿Aprendimos algo? Mi respuesta es que no.
Todavía limitamos la producción. Para empeorar las cosas, estamos pagando por reducir la producción, mientras que, antes, pagábamos por aumentarla. En este salón de sesiones se han oído otros comentarios relativos a la agricultura. Quizá nuestros colegas deberían venir aquí hoy y escuchar. Quizá deberían aprender algo sobre seguridad alimentaria.
Hay un continuo debate sobre el futuro de la política agrícola común después de 2013 y, una vez más, todo el mundo quiere reducir el gasto en la PAC. La actual situación, esta crisis, se ha producido para prevenirnos contra una decisión política perjudicial. Tenemos la oportunidad de rectificar nuestros errores. Hablamos de estabilidad. Preguntamos por qué no existen reservas, y sin embargo, limitamos el desarrollo agrícola. ¿De dónde vendrán estas reservas? ¿Quién pagará por ellas?
Señor Comisario, esta situación, esta crisis le está proporcionado argumentos extraordinariamente sólidos. Señorías presentes en este salón de sesiones, tenemos que convencer a los demás de la gravedad de la situación y de la responsabilidad de esta Cámara con respecto al futuro de la PAC y la alimentación de nuestra sociedad. El problema de la seguridad alimentaria se está convirtiendo en un problema mundial. Es bueno que ...
(La Presidenta interrumpe al orador) Daciana Octavia Sârbu (S&D). – (RO) Señora Presidenta, la subida de los precios de los alimentos afecta a los grupos de población más vulnerables. En un contexto en que, en 2010, el número de personas desnutridas en el mundo alcanzó los 925 millones, proporcionar seguridad alimentaria tiene que convertirse en una prioridad para la Unión Europea. Los fenómenos naturales extremos no son la única causa de la subida de los precios de los alimentos, sino que también influyen la volatilidad de los mercados y la subvención a la producción de biogás.
Pido a la Comisión que cree instrumentos para luchar contra la volatilidad de los precios y la especulación excesiva, que, a su vez, ayudan a agudizar la crisis alimentaria mundial. Además, debo poner de relieve que, en la mayoría de los casos, la subida de los precios de los alimentos no tiene asimismo como resultado un incremento en las rentas de los agricultores. Al contrario, debido al mal funcionamiento de la cadena de suministro, la remuneración recibida por los agricultores no es justa ni mucho menos. Creo que el problema de la subida de los precios ayuda a rebatir los argumentos en contra del mantenimiento de una política agrícola común fuerte. Herbert Dorfmann (PPE). – (DE) Señora Presidenta, hace unos días uno de los mayores periódicos alemanes tenía en la portada una fotografía de un pan con alambre de espino alrededor de él. El artículo trataba de la lucha por el pan. Creo que difícilmente va a haber un tema que nos vaya a ocupar tanto tiempo durante esta década y las siguientes como el problema de la disponibilidad de alimentos. Por lo tanto, es bueno que hablemos de ello porque la causa —el aumento de la demanda— no va a desaparecer y, así pues, los precios seguirán también subiendo. Ahora tenemos que prestar atención política a toda esta situación. Tenemos que considerar cómo podemos producir alimentos y conseguir que sean accesibles. Señor Comisario, la idea de proponer más superficies retiradas dentro del marco de la política agrícola común a través del screening es un enfoque equivocado. Tenemos que hacer que la tierra que tenemos sea productiva.
Sin embargo, no debemos ver todo esto desde una perspectiva tan negativa. Durante años, nos hemos quejado de que los precios de los alimentos son demasiado bajos. Si consideramos, por ejemplo, si 100 euros por una tonelada de trigo es, realmente, un precio adecuado, entonces tenemos que decir que quizá no. Si consideramos qué proporción del precio del producto final, por ejemplo el pan, está constituido por el precio de las materias primas, entonces creo que el incremento de los precios de las materias primas no es la única razón de la subida de los precios de los alimentos; también intervienen otros factores. Así pues, toda esta cuestión supone también una oportunidad para que la agricultura se posicione mejor en el futuro. Ulrike Rodust (S&D). – (DE) Señora Presidenta, los precios de los alimentos han alcanzado un nuevo nivel récord. La volatilidad de los precios de los alimentos se ha incrementado en los últimos años por varias razones. Por lo tanto, hay una gran preocupación. El cambio climático está provocando condiciones climáticas extremas y, en algunos países se han destruido cosechas enteras. Además, cada vez hay más especulación sobre los alimentos, y no debe subestimarse el peligro que ello conlleva —solo tienen que echar un vistazo a la crisis financiera—. Además, es cada vez más frecuente que compitan entre sí la alimentación de los pobres y la puesta en marcha de los coches de los ricos.
Tenemos que encontrar soluciones para que los agricultores tengan suficientes incentivos para producir alimentos y que solo las superficies que no se utilicen para la producción de alimentos se utilicen para la producción de biocombustibles y similares.
Para mí, como socialdemócrata, es importante que todo el mundo tenga acceso a alimentos saludables a precios razonables y, al mismo tiempo, que los agricultores puedan recibir una renta razonable por su trabajo. Janusz Wojciechowski (ECR). – (PL) Señora Presidenta, permítanos solo decir abiertamente que existen poderosos grupos de presión del sector del comercio activos en la Unión Europea, cuyo interés es debilitar la agricultura europea para poder obtener mayores beneficios importando alimentos desde todas las partes del mundo. Hemos escuchado muchas veces decir en este Parlamento que los mercados deben abrirse para evitar la subida de los precios. Reformamos la producción de azúcar, abrimos los mercados, restringimos la producción de azúcar en Europa y abolimos las subvenciones a la exportación. ¿Cuál fue el resultado? El resultado fue que los precios del azúcar no bajaron, sencillamente, aumentaron. Esto nos debería servir de lección a todos. No es el camino adecuado. Estoy de acuerdo con el señor Smith en que el mercado no es la respuesta. En realidad, no deberíamos doblegarnos ante los grupos de presión del sector del comercio, sino pensar en garantizar precios razonables para los alimentos mediante una mejor protección de nuestra agricultura, su potencial de producción, y la seguridad alimentaria. Solo entonces tendremos unos precios justos. Giovanni La Via (PPE). – (IT) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, comparto totalmente las preocupaciones suscitadas por la subida de los precios de los alimentos, y difícilmente podría ser de otro modo, ya que es una cuestión que está estrechamente vinculada a las vidas de los ciudadanos europeos y, especialmente, de los que tienen menos. Estos incrementos conllevan la incapacidad de satisfacer las necesidades alimentarias básicas de las poblaciones de todos los países en desarrollo. Ante este escenario, los países desarrollados, entre ellos los Estados miembros de la UE, no pueden permanecer indiferentes.
Por lo tanto, en la nueva política agrícola común, tenemos que proporcionar instrumentos que puedan reducir la volatilidad de los precios, limitar la especulación sobre los productos agrícolas básicos y garantizar un nivel adecuado de producción dentro de la UE. Por consiguiente, tengo que insistir en que no podemos dejar tierra sin utilizar en un momento en que está creciendo la población mundial, lo que hace que sea necesario incrementar el suministro de alimentos. Marc Tarabella (S&D). - (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, señor Ministro, quisiera presentar una estadística, una observación, y tres actuaciones. La estadística es que, cada vez que suben los precios de los alimentos un 1 %, 16 millones de personas en todo el mundo se sumen en la pobreza extrema. La observación es que, si bien es imposible evitar la volatilidad, especialmente en los mercados agrícolas, la volatilidad extrema no es inevitable y se puede luchar contra ella, por difícil que sea.
Las tres actuaciones, que ya se han mencionado, son: en primer lugar, dar prioridad, en la política de desarrollo, a la agricultura de subsistencia y a los mercados regionales de alimentos; en segundo lugar, la necesidad de una política pública de regulación, incluso mediante la creación de reservas y su gestión; en tercer lugar, una prohibición total de la especulación sobre los productos alimentarios básicos.
Europa debe estar allí, a la vanguardia, especialmente a nivel del G-20. Hay que aplaudir lo que han dicho János Martonyi, el Comisario Cioloş y, en otros lugares, el Comisario Barnier. El Presidente Sarkozy fue muy claro y tenemos muchas esperanzas de que la Presidencia francesa sea el motor en este ámbito a nivel del G-20. Britta Reimers (ALDE). – (DE) Señora Presidenta, las fluctuaciones del mercado son importantes para el funcionamiento adecuado de los mercados a fin de crear incentivos para la compraventa de bienes. Para nuestros agricultores, el comercio de futuros de productos básicos es un componente fundamental de la compraventa de cosechas. Ofrece la oportunidad esencial de lograr la seguridad de planificación a través de la rápida fijación de precios y cantidades.
A diferencia de la situación que se produce en nuestras prósperas naciones industrializadas, las subidas de los precios de los alimentos son un problema particular en las regiones pobres del mundo en las que la población tiene que gastar una gran parte de su renta en alimentos.
No debemos intervenir en los mercados cada vez que cambian los precios a fin de intentar luchar contra las fluctuaciones naturales. Sin embargo, sin una legislación marco aplicable a nivel internacional en relación con los mercados financieros, no podemos, ni siquiera, empezar a pensar en la regulación de los mercados de productos básicos, porque si hay demasiado dinero en el mercado financiero encontrará equivalentes adecuados, y los productos básicos están, en la actualidad, muy valorados. Por lo tanto, no debería sorprendernos que los productos básicos agrícolas sean ahora también un objetivo del comercio muy codiciado. Jaroslav Paška (EFD). – (SK) Señora Presidenta, la crisis alimentaria causada por la cosecha excepcionalmente mala del año pasado nos ha puesto de relieve los defectos de nuestra agricultura y política alimentaria. Los actuales incrementos de los precios de los alimentos pueden imputarse, en parte, a la mala cosecha. Si algo escasea, el precio de ese artículo, naturalmente, sube en el mercado.
Sin embargo, la cuestión es que la escasez de ciertos productos agrícolas, señor Comisario, puede, en gran medida, atribuirse a la política agrícola equivocada de la Comisión Europea, que durante mucho tiempo ha discriminado a los nuevos Estados miembros y a sus agricultores a través de su política de subvenciones. No se sorprenda, señor Comisario, si los agricultores que no pueden conseguir precios para sus productos que, al menos, cubran los costes de producción, simplemente, no efectúen la siembra o se deshagan de sus rebaños. Están esperando pacientemente hasta que los ciudadanos hambrientos y justamente molestos dirijan su enfado contra aquellos funcionarios de Bruselas que, durante mucho tiempo, no han resuelto los problemas generales y ampliamente reconocidos de la agricultura.
Usted sabe, señor Comisario, que la escasez de productos agrícolas en los nuevos Estados miembros no se debe a las malas cosechas sino al hecho de que ya no les resulta rentable a nuestros agricultores producir de acuerdo con sus subvenciones y política de precios. Sin embargo, están esperando. Cuando se les ofrezca las mismas subvenciones que a sus colegas franceses, empezarán, sin duda, a efectuar la siembra. Angelika Werthmann (NI). – (DE) Señora Presidenta, el abastecimiento de las productos básicos, y, en particular, de los agrícolas, no debe dejarse a merced de los esfuerzos de los especuladores encaminados a maximizar los beneficios a corto plazo. Por lo tanto, se acogen favorablemente los proyectos anunciados por la Comisión en la nueva estrategia relativa a los productos básicos y las materias primas, cuyo objetivo es garantizar la transparencia y la estabilidad en los mercados de productos básicos. Teniendo en cuenta que se prevé que la producción de alimentos tendrá que incrementarse un 70 % para 2050 a fin de satisfacer la demanda, se debe prestar especial atención, sobre todo, al tercer pilar —fomentar el reciclado y potenciar la eficiencia de recursos— y se deben presentar pronto propuestas.
En el ámbito de la diplomacia de las materias primas, espero que la UE proporcione a los países en desarrollo los conocimientos especializados para lograr la extracción sostenible y respetuosa con el medio ambiente de las materias primas. Dacian Cioloş, Miembro de la Comisión. − (FR) Señora Presidenta, Señorías, se ha llevado a cabo un intenso debate sobre una cuestión que claramente nos preocupa y que se pone de relieve cuando la situación lo requiere. Sin embargo, es una preocupación constante de la Comisión y de las instituciones europeas, ya que tenemos la suerte de tener una política agrícola común, que es necesario adaptar, pero que es un instrumento esencial para permitirnos gestionar estas cuestiones.
Sin embargo, creo que este debate nos ha demostrado, además, que nuestra estabilidad depende ahora cada vez más de los equilibrios internacionales y de la estabilidad mundial. Esto es algo que se debe incluir, incluso cuando hablemos de nuestra política agrícola común.
Creo que, asimismo, está claro que la subida de los precios de los alimentos es una tendencia preocupante que, junto con la cuestión de la volatilidad y la considerable variación de los precios, no hace sino empeorar el problema que tenemos que solucionar.
Está claro que, si en el mercado existe la necesidad de una mayor producción, existe la necesidad de inversión en agricultura. Sin embargo, para que los agricultores puedan invertir, necesitan, sobre todo, unos ingresos estables que les dé valor para tomar esta medida.
Por esta razón, a medio y largo plazo, nuestra política agrícola común se debe concebir teniendo esto en cuenta. Debe ofrecer un mínimo de estabilidad e impulsar la inversión para que nuestros agricultores puedan producir y abastecer nuestros mercados.
Asimismo, durante el debate, ha surgido que es necesario garantizar que nuestra política agrícola común y las políticas agrícolas de los países desarrollados estén también en consonancia con el desarrollo de la agricultura en los países del sur y que nuestra política de apoyo a la cooperación y el desarrollo con los países del sur esté en consonancia con la política agrícola común.
Al mismo tiempo, nuestra política agrícola común debe garantizar el desarrollo sostenible de la agricultura. Es posible que sea necesario revisar los instrumentos que tenemos a nuestra disposición para gestionar estas situaciones extremas de mercado, al tiempo que se permite que el mercado desempeñe su función sin, no obstante, privarlo de los instrumentos necesarios para actuar y evitar vernos sorprendidos en las situaciones de crisis. La política agrícola común todavía tiene labor que desarrollar sobre este punto en los próximos meses y años.
Es necesario abordar el problema de la especulación, y, por lo tanto, de la volatilidad, y no estoy hablando de manera eufemística. La Comisión ya ha presentado propuestas, sobre las que se propone hacer un seguimiento, para abordar esta situación. En este punto, por lo tanto, no estamos hablando simplemente de deseos sino de propuestas concretas.
Asimismo, debemos considerar el papel que la Unión Europea tiene que desempeñar en el ámbito internacional con respecto al problema de los alimentos. Esta cuestión no se puede estabilizar en la Unión Europea si no es estable a nivel internacional.
Asimismo, es posible que sea necesario revisar nuestro papel en la política agrícola y en la política de desarrollo, y la forma en que abordamos el problema alimentario a través de diferentes políticas: la política comercial, la política de desarrollo y la política financiera. Quizá aquí también necesitemos una acción concertada.
Además, he tenido en cuenta la necesidad de actuar, a corto plazo, en ciertos sectores, y estoy pensando, en particular, en el sector animal que, sin duda, está atravesando un período difícil como consecuencia de las fuertes presiones que recibe de todas partes, los bajos precios que se pagan a los productores, que no se están beneficiando de la subida de los precios, y, asimismo, los altos precios de los insumos. He tomado nota de este problema.
Asimismo, he anotado las diferentes propuestas y sugerencias que han presentado. En cuanto al equilibrio de la ayuda entre el sector de los cultivos y el sector animal, por ejemplo, los Estados miembros ya tienen la posibilidad de actuar siguiendo las decisiones adoptadas en 2008 en el chequeo de la política agrícola común.
En cuanto a las reservas, es un problema que debe analizarse otra vez y revisarse ya que, con precios altos, ahora es imposible hablar de existencias de intervención. Sin embargo, es posible que sea necesario decidir el papel que dichas reservas pueden desempeñar y la forma en que pueden influir en el funcionamiento adecuado de los mercados. Creo que estas son preguntas que debemos hacernos antes de presentar propuestas en ese sentido.
Finalmente, quiero decir a Jaroslav Paška que las diferencias en los pagos entre los Estados miembros no provienen, necesariamente, de la Comisión. Es una decisión adoptada por el Consejo, y por los Ministros de Agricultura. La decisión final siempre proviene del reglamento propuesto por la Comisión, pero estos son reglamentos del Consejo y, ahora, del Consejo y del Parlamento.
Asimismo, deseo dejar claro que no se da ninguna subvención a la producción agrícola de biocombustibles en la Unión Europea. Por lo tanto, no es la política agrícola común la que está estimulando la producción de biocombustibles. Tampoco pretende la Comisión retirar tierras de la producción. La intención es otra muy distinta pero, en cualquier caso, no se van a retirar tierras en una situación en la que, en realidad, tenemos que producir.
Estos son los distintos puntos que quería añadir en respuesta a las cuestiones planteadas. Asimismo, gracias por este fructífero debate y espero que el debate de hoy todavía lo tengan fresco en la memoria dentro de unos meses cuando debatamos los recursos que hay que asignar a la política agrícola común, una política que es un instrumento fundamental para abordar la seguridad alimentaria. János Martonyi, Presidente en ejercicio del Consejo. – Señora Presidenta, quisiera dar las gracias a todos los diputados por este debate tan constructivo. Creo que el gran nivel de atención política que ha prestado el Parlamento a este tema contribuye a que a la Presidencia pueda cumplir su agenda con respecto a la subida de los precios de los alimentos.
Como se ha destacado en el debate, debido a la extensión y magnitud de este tema, se requiere una cooperación polifacética y soluciones complejas en las diferentes áreas: agricultura, regulación de productos y servicios financieros así como en la política de desarrollo.
Con respecto a la producción de biocombustibles, quisiera reiterar que la UE es plenamente consciente de que la producción insostenible de biocombustibles puede tener efectos negativos, entre los que destacan la deforestación masiva y la escasez alimentaria. Por eso la UE se compromete a intensificar el desarrollo de una segunda generación de biocombustibles fabricados a partir de cultivos no alimenticios. La UE ha eliminado, además, los perversos incentivos financieros de la producción de biocombustibles a costa de la producción alimentaria.
Dada la profunda raíz estructural mundial del problema, Europa ha de desempeñar un papel protagonista a la hora de abordar la subida del precio de los alimentos y la seguridad alimentaria a nivel mundial. Esto ya se está llevando a cabo mediante una serie de organizaciones internacionales y programas como FAO y el Programa Mundial Alimentos así como a través de foros más generales como el del G-20.
Solo quisiera añadir, a nivel personal, que este debate ha reforzado mi vieja convicción de que para abordar dificultades mundiales como el hambre en el mundo, la volatilidad de los alimentos y los precios de las materias primas, las turbulencias de los mercados financieros, la regulación de los productos y servicios financieros, hace falta mucho más que una mayor gobernanza mundial y una mayor legislación mundial.
Europa, partiendo de sus particulares experiencias en materia de gobernanza y elaboración de normas, tiene una misión y responsabilidad muy especial al respecto. Por esta razón creemos que Europa y la UE tienen que adoptar un papel de liderazgo para hacer frente a estos retos.
A la Presidencia húngara le complace observar que puede contar con el Parlamento para continuar con el trabajo que desempeña la UE tanto en lo que se refiere a las políticas de la Unión como a las políticas internacionales. Presidenta. - Para cerrar el debate(1), se han presentado seis propuestas de resolución común de conformidad con el artículo 110, apartado 2, del Reglamento.
La votación tendrá lugar el jueves, 17 de febrero de 2011.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Michèle Striffler (PPE), por escrito. – (FR) La seguridad alimentaria mundial es un tema crucial para la UE. Se han de tomar medidas inmediatas y sostenidas para garantizar la seguridad alimentaria de los ciudadanos de la UE y de todo el planeta. Es imprescindible que desarrollemos una agricultura sostenible en los países en desarrollo y destinemos parte adecuada de la ayuda al desarrollo de la UE al sector agrícola. Es lamentable que se haya reducido de forma espectacular la ayuda al desarrollo destinada a la agricultura desde los años ochenta y esperemos que el reconocimiento de esta necesidad revierta esta tendencia. La Comisión Europea ha de dar prioridad a la agricultura en su ayuda al desarrollo, una ayuda que, sobre todo, permita que los agricultores accedan a los mercados y ayuda para las granjas familiares pequeñas y medianas. La ayuda alimentaria humanitaria ha de responder a las necesidades, dificultades y limitaciones estructurales de los países en desarrollo y se deberán rendir cuentas por la producción, distribución y transporte local así como las capacidades comerciales de estos países, a fin de contribuir a que se sienten los cimientos de su seguridad alimentaria a largo plazo. Liam Aylward (ALDE), por escrito. – (GA) La seguridad del abastecimiento alimentario es un gran problema hoy en día. Hay 79 millones de personas en la UE que viven por debajo del umbral de pobreza y durante el invierno del año pasado se proporcionó ayuda alimentaria a 16 millones de personas.
Puesto que el coste de los alimentos se ha incrementado por séptimo mes consecutivo y puesto que la volatilidad de los precios está creando graves problemas en la cadena alimentaria, habrá más personas con dificultades para conseguir alimentos sanos a un coste razonable. Los programas de la política agrícola común, como el Programa de ayuda a las personas más desfavorecidas, son extremadamente importantes para proporcionar alimentos. Se han de apoyar programas de este tipo y adoptar medidas oportunas a largo plazo para garantizar la seguridad del abastecimiento alimentario en la UE y en todo el mundo.
En la actualidad se desperdicia el 30 % de los alimentos producidos en el mundo. Esto es un desperdicio inaceptable, inmoral y hemos de ponerle freno. Es esencial que tengamos una industria agrícola fuerte, una política agrícola común sólida y una cadena de abastecimiento alimentario en la que se haga todo lo posible por frenar el desperdicio de alimentos para hacer frente a las dificultades del abastecimiento alimentario. Janusz Władysław Zemke (S&D), por escrito – (PL) Estoy de acuerdo con que el Parlamento Europeo se haya centrado en la subida del precio de los alimentos. Desafortunadamente, estas subidas de precios no son un fenómeno a corto plazo sino que parecen estar trasformándose en una tendencia a largo plazo. Esto va acompañado de una creciente demanda de alimentos, sobre todo de cereales, malas cosechas en los últimos años y reservas bajas, y también, lamentablemente, de operaciones financieras y un dólar que se debilita. Todo esto está generando el caos en los mercados. Desde nuestro punto de vista las consecuencias sociales son más importantes; la población de muchos países crece de manera exponencial y se encuentra permanentemente desnutrida y hambrienta. Su desesperación es una fuente de tensión política cada vez mayor.
No podemos observar estos acontecimientos de forma pasiva. Necesitamos que haya una cooperación internacional auspiciada por las Naciones Unidas y la UE. Los países miembros del G-20 deberían contrarrestar de forma efectiva la especulación con los productos agrícolas. Deberíamos revisar el reglamento de los mercados agrícolas en Europa a fin de no restringir artificialmente el crecimiento potencial. No se debería especular con el hambre mundial porque la consecuencia de esta especulación es que muchas personas inocentes morirán de hambre, sobre todo en las naciones más pobres. Tunne Kelam (PPE), por escrito. – (ET) Durante la segunda mitad de 2010, los precios de los productos agrícolas al por mayor aumentaron un 32 %. El consumo mundial de grano llegó a los 41 millones de toneladas entre 2005 y 2010 en comparación con los 21 millones de toneladas entre 1990 y 2004. Según varios analistas, la importante crisis alimentaria de 2011 es una realidad; basta con una única mala cosecha. Los mayores exportadores: Rusia, Ucrania, China y México ya se han visto obligados a importar para garantizar el abastecimiento. No quedan claras las razones que motivan la subida de precios y ya no se puede hablar de tendencias en el mercado de productos agrícolas. La reciente subida de precios ha sido drástica e impredecible como resultado de varias especulaciones. Quisiera que prestásemos atención al hecho de que el creciente uso de biocombustibles reduce cada vez más la parte de grano destinada al consumo animal y humano. Esto ha originado una situación muy tensa en la que tenemos que darnos cuenta de que los precios de los alimentos, cada vez mayores, conducen a un crecimiento en la inflación, alimentan el proteccionismo y causan malestar y todo ello podría llevar a una inestabilidad social, económica y política en Europa así como a nivel mundial. Europa, uno de los mayores importadores de productos alimenticios tiene gran influencia en los precios de los alimentos mundiales pero eso la hace igualmente vulnerable a las diferentes perturbaciones de los precios. Apoyo el trabajo de la Comisión Europea para que aceptemos un nuevo paquete legislativo en primavera de 2011 que otorgue mayor autoridad a la Comisión a fin de regular los mercados e impedir la especulación. La UE ha de encontrar medios para garantizar precios sostenibles y una economía sostenible; tiene que establecer un equilibrio entre la seguridad, la apertura y el desarrollo. Hemos de estar preparados para hacer frente a una crisis potencial. Spyros Danellis (S&D), por escrito. – (EL) La actual subida de precios es buena para algunas personas y mala para otras. Por ejemplo, beneficia a los agricultores de trigo en la UE, pero no a los productores de alimentos de origen animal; beneficia a los países que cuentan con cereales para exportar pero provoca que haya un bloqueo y hambre en la población de los países en desarrollo que dependen de las importaciones de cereales para sus alimentos. Por supuesto que el resultado final puede diferir de una zona a otra o de un productor a otro. Eso es porque detrás de cada grupo de ganadores y perdedores están los problemas de la cadena agroalimentaria en la UE, la amenaza que representa el cambio climático para la seguridad alimentaria y los bloqueos generados por decisiones superficiales e incoherentes en relación con la producción, el comercio y el desarrollo. La UE tiene que encontrar soluciones realistas y equilibradas evaluando con calma y seriedad las condiciones, teniendo en cuenta su papel en los mercados internacionales. La reforma de la política agrícola común tiene que servir de ayuda para seguir en esta dirección. Csaba Sándor Tabajdi (S&D), por escrito. – (HU) La considerable subida de precios de los alimentos se debe al efecto simultáneo de tres factores: la pérdida de cosechas debido a los desastres naturales, la creciente demanda de alimentos, en especial por parte de China y la India, y las actividades de la Bolsa de materias primas es decir, la especulación de los precios. El presidente francés Nicolas Sarkozy formuló una pregunta muy importante hace un par de semanas: si se regulan los mercados monetarios, ¿por qué no los mercados de materias primas? Hemos de tomar medidas contra la especulación que sean mucho más efectivas tanto a nivel comunitario como a nivel mundial. La principal causa de la sacudida que han sufrido los precios de los alimentos ha sido la tremenda fluctuación del abastecimiento. Solo del 10 al 20 % de los cereales se intercambia en el mercado mundial pero la reducción de la producción puede acabar en un estado de pánico. Los importadores aumentan los precios basándose en las previsiones de unos abastecimientos cada vez menores.
No es justo para los productores ni para los consumidores que los precios de exportación también determinen los precios internos puesto que al menos el 80 % de la producción se utiliza donde se ha producido. Rusia, en su antiguo papel de exportador, y como importador en la actualidad, ha tenido una influencia fundamental en el cereal y en el mercado de semillas oleaginosas europeos. La perturbación de la oferta empeora aún más con la especulación en los futuros mercados ocasionando la subida de precio de los alimentos. El problema principal no lo origina, por tanto, la falta física de alimentos sino el precio de los alimentos que los más desfavorecidos ya no pueden permitirse. Esto hace que los alimentos permanezcan almacenados en lugar de venderse a precios equitativos. Los precios elevados debilitan a los consumidores sobre todo a los de los estratos pobres de la sociedad. Luís Paulo Alves (S&D), por escrito. – (PT) Debatimos un problema que es, sobre todo, un tema político que requiere una visión de futuro. Sin embargo, más que remedios a corto plazo lo que se necesita es el valor para establecer una nueva arquitectura que reconcilie la necesidad de aumentar la producción alimentaria un 70 % en los próximos 40 años con unos recursos naturales cada vez más limitados. Por tanto, lo que se hace o deja de hacer en África, Asia, en las dos Américas o en Europa afecta a todos en todo el mundo, con consecuencias para la disponibilidad, acceso y precio de los alimentos. Esto afecta a los más desfavorecidos así como a los productores de carne y lácteos. Por eso la respuesta ha de ser mundial e ir más allá del ámbito de la política agraria: es esencial que recurramos a otras políticas, sin las que no estaríamos consiguiendo realmente las soluciones que se necesitan. A nivel mundial, estas soluciones incluyen: defender los alimentos como derecho, apoyar la capacidad de los países de auto alimentarse, apoyar a los agricultores y garantizar su justo acceso al valor en la cadena alimentaria, limitar la especulación financiera, proteger el acceso a las tierras y crear reservas de alimentos. Sirpa Pietikäinen (PPE), por escrito. – (FI) El derecho de las personas a una nutrición adecuada es un derecho humano reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas desde 1948. Por tanto, deberíamos recordar que cuando debatimos el precio de los alimentos estamos hablando, de hecho, de derechos humanos fundamentales.
Se está produciendo la reforma de la política agrícola común de la UE al mismo tiempo que el aumento del precio de los alimentos en el mercado mundial. Si vamos a responder a estos retos de forma sostenible, basándonos en los derechos humanos, necesitaremos una perspectiva y una política global. El precio de los alimentos y las tendencias de los precios de los alimentos se ven afectados por varios problemas críticos de la agricultura mundial como el cambio climático, la política energética, la disponibilidad de recursos naturales y hasta qué punto se utilizan de forma eficiente. La UE debería ser pionera y crear una nueva corriente de pensamiento con respecto a la agricultura. Necesitamos una política alimentaria en la que se evalúen de forma crítica todos los elementos de la cadena de producción alimentaria y se tengan en cuenta sus efectos en la salud y en el medio ambiente. Hemos de apoyar y dirigir una política alimentaria más natural y eficiente en cuanto a los recursos a través de medidas económicas y también políticas.
Además, se debería restringir la especulación con los precios de los alimentos. Michel Barnier, Comisario de Mercado Interior y Servicios ha propuesto nuevas medidas para frenar la especulación con materias primas básicas en el mercado de derivados. Barnier tiene razón; las drásticas fluctuaciones del precio de los alimentos están dañando a los agricultores, los consumidores e incluso a las economías nacionales por completo. Hay que hacer que los compromisos contraídos en el mercado de derivados sean más transparentes y estén sujetos a un mayor control y, dado el caso, se deberían imponer restricciones sobre el comercio utilizando el precio de los alimentos. Uno de los temas más importantes en la actualidad es la creación de una política alimentaria sostenible para la UE. Pavel Poc (S&D), por escrito. – (CS) Según una declaración del Banco Mundial, el precio de los alimentos ha subido más del 15 % desde octubre de 2010, y el precio del grano, por ejemplo, ha aumentado a una tasa anual del 39 % según la FAO. El aumento del precio de los alimentos no solo amenaza a los grupos con ingresos más bajos sino que también revela problemas mucho más profundos y más graves que supondrían una amenaza mayor en el futuro. La producción mundial de alimentos se ve amenazada por una serie de factores como las plagas, enfermedades y desastres naturales. En la actualidad, estos factores se ven exacerbados por condiciones meteorológicas extremas que se deben probablemente al cambio climático. Un buen ejemplo de esto serían las sequías e incendios de Rusia en 2010 o las inundaciones en Pakistán y más recientemente en Australia. Podemos esperar que el problema del aumento de precio de los alimentos empeore en el futuro. No tiene sentido debatir las causas del cambio climático aquí porque los riesgos son reales y ponerlos en duda es una apuesta inaceptable. Sin embargo, el precio de los alimentos también se ve afectado por factores económicos, en especial por el abuso del sistema de mercado mediante la manipulación del tipo de cambio del dólar estadounidense por parte del gobierno y la irresponsable especulación en el comercio de materias primas. Europa tiene que darse cuenta de que las decisiones que se tomen ahora afectarán al futuro de todo el sistema alimentario. A corto plazo podemos centrarnos en minimizar el desperdicio de alimentos, disminuir la dependencia de las importaciones, reducir o estabilizar la demanda y establecer mecanismos reguladores en el mercado a fin de impedir la especulación. Elisabeth Köstinger (PPE), por escrito. – (DE) En vista de los actuales conflictos políticos, que el precio de los alimentos haya alcanzado su punto más alto desde que se empezó a registrar es un problema más urgente que nunca. Al final y al cabo se trata del abastecimiento de alimentos y en los países en desarrollo es una cuestión de abastecimiento esencial de alimentos básicos. Se pide a la UE que acelere el progreso de la lucha mundial contra la pobreza y el hambre; son aproximadamente 1 400 millones de personas las que sufren pobreza extrema. La pobreza también es un problema dentro de Europa. La única forma de garantizar la provisión de alimentos es mediante una política agrícola común europea. Las dificultades a las que se enfrenta la agricultura son enormes y fomentan la tendencia a producir «más utilizando menos». La subida de precio de los alimentos no se reflejará automáticamente en los ingresos de los agricultores; el margen entre los precios de los productores y de los consumidores se está ampliando. La realidad de la gestión de los precios es compleja: materias primas escasas, costes de producción más altos, precios de los combustibles altos, dependencia de las cosechas, las exportaciones y el mercado mundial; una densa red de causas que hay que desenredar mediante medidas específicas. Para abordar estas causas, se necesitan con urgencia medidas y acuerdos en todas las áreas de la política urgentemente. Pido a la Comisión que progrese sustancialmente en el refuerzo de la producción agrícola en Europa y en los países en desarrollo. Especular con nuestros bienes más vitales no es ético y hemos de tomar medidas más enérgicas al respecto. Edite Estrela (S&D), por escrito. – (PT) El precio de los alimentos ha estado subiendo de forma significativa durante los últimos años, no tanto por las leyes de la oferta y la demanda sino, sobre todo, por la especulación. El hecho es que estas subidas afectan, en primer lugar, a los más desfavorecidos que tienen que gastar más de la mitad de su renta en alimentos. Es inaceptable que haya quien se beneficie del hambre de otros ya sea en Europa o en los países en desarrollo.
Los ciudadanos tienen derecho a una seguridad alimentaria y una condición previa es el acceso a comida sana para todos. La escasez de alimentos se debe a una serie de causas, entre otras: la mala ordenación del territorio, las políticas de financiación agrícola y el cambio climático. Por tanto, es crucial que la UE apoye a los agricultores en el cultivo de sus tierras y en la producción de los productos alimenticios necesarios. Es inaceptable que los consumidores deban pagar mucho y los productores ganen poco mientras que los especuladores cosechan los beneficios. El cambio climático tiene que ser también una prioridad de la UE por el bien de la seguridad alimentaria. Sandra Kalniete (PPE) , por escrito. – (LV) Los últimos meses han sido testigo de la gran subida del precio de los alimentos que ha ocasionado el rápido aumento del número de personas que vive en el umbral de pobreza. La situación en Europa no es tan crítica puesto que los ingresos de nuestros ciudadanos son incomparablemente mayores que los de los países en desarrollo. No obstante, nuestros votantes también son cada vez más conscientes del aumento del precio de los alimentos. Según las estadísticas del Banco Mundial, aproximadamente 44 millones de personas en los países en desarrollo viven en la pobreza desde el pasado junio porque los precios de los alimentos a principios de 2011 han llegado al nivel de 2008 cuando el aumento del precio de los alimentos y del petróleo tuvo un efecto adverso significativo en la pobreza en todo el mundo. Por supuesto que el precio mundial del petróleo afecta al precio de los alimentos pero deberíamos recordar, no obstante, que en el verano de 2008, el petróleo se mantenía a 140 dólares por barril mientras que hoy en día cuesta unos 100 dólares, lo que significa que el aumento de los precios se ha debido en parte a la especulación. Para evitar estas situaciones en el futuro, los países del G20 han de desarrollar un mecanismo para prevenir este aumento de precio y la especulación con los alimentos y para ello tenemos que trabajar conjuntamente a nivel internacional. El problema que plantea la volatilidad de los precios de los alimentos es una prueba más de que necesitamos una política agrícola común potente que sea justa y proporcione igualdad de condiciones para todos los agricultores europeos a fin de que nuestra población pueda obtener alimentos de gran calidad y valor a precios aceptables. Radvilė Morkūnaitė-Mikulėnienė (PPE), por escrito. – (LT) En cuanto al precio de los alimentos, quisiera que prestáramos atención a dos áreas: en primer lugar, como demuestra lo sucedido recientemente en mi país, manipulando un poco la opinión pública es muy fácil influenciar la subida del precio de los alimentos. Gracias a los revendedores, el precio del azúcar subió en un día más de un 10 % en toda Lituania. Por tanto, no podemos dejar en manos de la autorregulación los productos alimenticios cotidianos. Puede que se les considere una inversión cuya gestión requiere un conocimiento específico que los cultivadores de productos agrícolas (los agricultores) no poseen. Aunque la libre circulación de bienes es uno de los principios fundamentales del funcionamiento del libre mercado de la UE es necesario que tomemos medidas más estrictas tanto en los Estados miembros como a nivel comunitario para limitar la especulación con los alimentos y defender los derechos de la parte más débil —los consumidores, agricultores y comerciantes— en sus relaciones con los grandes procesadores y centros comerciales. En segundo lugar, se encuentra el estrecho vínculo entre los productos alimenticios y las fuentes de energía y cómo se interrelacionan sus precios. Por un lado, para combatir las emisiones de gas responsables del cambio climático promovemos el uso de biocombustibles (y hemos establecido incluso cuotas obligatorias para utilizarlos). Por otro lado, el aumento de terreno agrícola de plantas destinadas a los biocombustibles en lugar de a productos para los alimentos es precisamente lo que está incrementando los precios de los alimentos. De modo que, aunque combatir el cambio climático es uno de nuestros objetivos primordiales, tenemos que encontrar la forma de que no afecte a los precios de los alimentos, por ejemplo, que solo se utilice para biocombustibles el terreno que no sea apto para el cultivo de productos agrícolas. Véronique Mathieu (PPE), por escrito. – (FR) La resolución sobre la subida del precio de los alimentos habla de que el precio de los alimentos aumenta a un ritmo constante. Debido a este aumento pedimos que se tomen medidas urgentes para combatir la manipulación de los precios. Los fenómenos climáticos son una causa de esta subida que es especialmente digna de mención; en otras palabras, se necesita una mejor gestión del agua y del suelo. El impacto directo de la subida del precio de los alimentos en la población mundial que podría provocar disturbios y tensiones, también tiene que alentar a los líderes del G-20 a llegar a un acuerdo sobre las medidas de mercado para combatir la especulación. (1) Véase el Acta.

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 artículo 110
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