Source: http://formu.info/en-la-ciudad-de-campana-a-los-30-das-del-mes-de-junio.html
Timestamp: 2019-01-16 06:29:24+00:00

Document:
"Musante Miguel Angel c/ General Motors Argentina S.A. y otros s/ Rescision"
A la Primera cuestión planteada, la Dra. Karen Ileana Bentancur, dijo
II- La sentencia dictada.
III- Los agravios opuestos por la actora.
IV- Los agravios vertidos por la codemandada Víctor H. Tolosa S.A.
V- La contestación de los agravios por General Motors
VI- La solución del caso.
En la ciudad de Campana, a los 30 días del mes de junio.de 2010, reunidos en Acuerdo los Sres. Jueces que integran la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial Zárate-Campana, con el propósito de dictar sentencia en la presente causa Nº 5139, caratulada "Musante Miguel Angel c/ General Motors Argentina S.A. y otros s/ Rescision", habiendo resultado del sorteo correspondiente que la votación debía realizarse en el siguiente orden: Karen Ileana Bentancur, Miguel Angel Balmaceda, Osvaldo César Henricot, se resolvió plantear y votar las siguientes:
2- Qué pronunciamiento corresponde dictar?
I- Los hechos del caso.
Por cuestiones de orden expositivo, comenzaré por describir sucintamente los hechos del caso, para luego abordar los agravios propuestos por cada una de las partes en estos actuados.
El actor Miguel Angel Musante inicia juicio de resolución contractual contra Autos Faires S.A., Víctor H. Tolosa S.A. y General Motors Argentina S.A., por el incumplimiento en la entrega de un vehículo, específicamente un camión Chevrolet Kodiak 0 Km, modelo 1997, que el accionante señó en el mes de septiembre de 1996 ante la concesionaria Autos Faires S.A., y cuyo precio final ascendía a $52.200 (Así lo refiere el actor, aunque a estarse por la documental de fs. 26, el precio final ascendía a $ 54.000, y adicionando gastos de patentamiento totalizaba $ 55.200).
Por la operación se extendieron dos minutas de venta, primeramente el 6 de septiembre de 1996, una referida a un camión 0km NPR(fs. 27), en la que consta la entrega de $ 16.000 en cheque Bco. Provincia y $ 4000 en efectivo, a cuenta del precio de $ 38.200, cuyo saldo de 17.000 se financiaría en plan de Gmac de 30 cuotas, con mas $ 1.200 por patentar.
El 07/03/97, esa minuta se reemplazó por otra (fs. 26), en la que se sustituyó el camión por otro de mayor porte, KODIAK 0 km. Allí se dejó constancia de la entrega de $16.000, en cheque Banco Provincia, y se agregan otros valores por $ 6.000 (identificados en recibo de fs. 5), a cuenta de un precio total de $ 55.200, que incluía $ 1.200 de gastos de patentamiento. El saldo de $ 32.000 sería cubierto con un crédito otorgado por la financiera GMAC, en 36 cuotas.
Refiere el actor, que el camión Kodiak devino necesario, para la subcontratación de la empresa Electro Integral, -de su propiedad según afirma-, a fin de realizar obras de montajes eléctricos para alimentar de energía eléctrica a la ciudad de Colón, Entre Rios.
Luego de gestiones realizadas ante Autos Faires S.A., esta última le informó que la demora en la entrega se debía a un retraso por parte de la fabricante General Motors Argentina. Posteriormente, se lo derivó a Víctor H. Tolosa S.A. con oficinas en la localidad de Pilar, quien adquiriera la concesión oficial de G.M.A., donde se le prometió la entrega del rodado señado por el actor, y se le informó que entre Autos Faires S.A. y Víctor Tolosa S.A. existía un acuerdo por el cual esta última se haría cargo de la entrega del camión debido.
Tras un año de espera por parte del actor, la firma Víctor H. Tolosa S.A. le manifestó que el vehículo no podía ser entregado, dado que Musante había quedado fuera del acuerdo realizado con Autos Faires S.A.
Como sustento del relato ofreció su prueba, entre las cuales se destaca una declaración jurada fechada el 12/05/1997 en la cual Víctor H. Tolosa S.A. se hace responsable del cumplimiento de operaciones iniciadas por Autos Faires S.A. hasta la suma de $ 311.000, y en la cual se encontraba prevista la operación realizada por el Sr. Musante. A fin de obtener una salida pacífica al caso, el actor canalizó su reclamo a través de cartas documentos dirigidas a Víctor Tolosa S.A. y General Motors S.A. exigiendo la entrega del camión, rechazando la misiva el primero, quien le atribuyó absoluta responsabilidad del hecho a Autos Faires S.A., -a pesar de reconocer en una de las esquelas el traspaso de la concesión-, y guardando silencio el segundo.
En el petitorio, reclamó la devolución de la suma de $52.200, con más sus intereses desde la fecha de entrega prevista que consideró debe ser marzo de 1997, así como el lucro cesante en concepto de reparación civil, en virtud de haber dejado su firma Electro Integral de percibir ganancias, teniendo en cuenta que el vehículo era un requisito "sine qua non" para obtener la subcontratación de una obra de montajes.
B- Las respuestas de las accionadas Víctor H. Tolosa S.A. y General Motors Argentina S.A.
Contestaron las accionadas oponiéndose al progreso de la demanda con excepción de Autos Faires S.A. respecto de quien se decretó su rebeldía, no obstante presentarse con posterioridad el Sr. Zaffalón, representante de la firma, logrando el cese de la rebeldía dispuesta por el a-quo. (Fs. 166, fs.181 y fs. 182).
Por su parte, en lo esencial, G.M.A. alegó que por imperio del principio de relatividad de los contratos, no puede ser responsabilizada por las operaciones de las concesionarias con compradores, ya que el comprador es un tercero, en relación al contrato de concesión. Por lo que rechaza la pretendida responsabilidad de su parte derivada de la falta de entrega del vehículo. Y aduce que el silencio guardado ante la carta documento de Musante, no implica reconocimiento alguno de sus derechos puesto que no existe obligación legal de expedirse. (fs. 81/98).
Por su parte, Tolosa alegó que la enumeración de las operaciones pendientes transferida de Autos Faires a su favor era meramente enunciativa, agregando que si bien lograron cancelar la mayoría de las obligaciones asumidas, la operación de Musante se hizo de cumplimiento imposible, al superar el tope de $311.000 acordado entre ambas empresas, dado que aduce haber desembolsado una mayor cantidad para cumplir con las operaciones acordadas. (Fs. 127/133).
El "A Qúo" hizo lugar parcialmente a la demanda iniciada por el señor Miguel Angel Musante, condenando a Autos Faires S.A. y a Victor H. Tolosa S.A. a pagar al actor las sumas de $22.000 y $10.194 respectivamente, en forma concurrente hasta la suma menor, con mas el interés pasivo del Banco de la Provincia de Buenos Aires desde el 7 de marzo de 1997 la primera, y desde el 12 de mayo de 1997 la segunda, con costas.- Y rechazó la demanda iniciada contra General Motors SA, con costas.-
Para así decidir, tuvo por probado que el actor, en septiembre de 1996, adquirió a la ex- Concesionaria Oficial de General Motors en la zona de Zárate -Autos Faires S.A.- un camión Kodiak 0 Km, por el que entregó la suma de $ 22.000.- a cuenta del precio, el que nunca le fue entregado.
Consideró también, que está reconocido que entre las concesionarias oficiales de Generals Motors -Autos Faires S.A. y Víctor H. Tolosa S.A.- medió un acuerdo por el que esta última, se hacía cargo de las operaciones pendientes de la primera, hasta un total de $ 311.000; y como retribución quedaba a su cargo la comercialización de la marca en la zona de Zárate, que poseía Autos Faires. Al efecto, se individualizaron las mismas, en un listado que incluía a la concertada con el actor, y emitido bajo la forma de declaración jurada ( ver fs. 96).
El pronunciamiento en crisis, calificó jurídicamente a dicha convención como una estipulación en favor de terceros, estableciendo el derecho del actor, a exigir la entrega del Camión no sólo de Autos Faires S.A. con quien había contratado, sino también de Víctor H Tolosa S.A.
Pero consideró que -toda vez que en el instrumento suscripto entre ambas concesionarias, figura con relación a la operación de compraventa con Musante "costo vta 49.094" y "a cobrar 38.900"-, se computó como pagada la diferencia entre esas dos cifras: es decir $ 10.194 y no los $ 22.000 que refiere el actor; y minoró así la responsabilidad de Víctor H. Tolosa S.A., quien a su entender, se hizo responsable de la entrega del camión a Musante, bajo esas condiciones.
Fundó el rechazo de la acción respecto de General Motors S.A., en doctrina legal de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires, establecida in re "García c/ Hyundai s/ resolución de contrato y daños y perjuicios" , del 13 de junio de 2007; y resolvió que la concedente no responde por las operaciones de venta que concrete la concesionaria, dado que ésta no resulta su mandataria, sino un sujeto jurídico distinto, autónomo e independiente, que opera por cuenta propia.
En torno al lucro cesante invocado, lo rechazó juzgando inadmisible que quien denuncie un perjuicio y pretenda su cobro, no cuantifique el monto de la frustración de las ganancias esperadas y no percibidas.
Apeló la actora, y expresó agravios a fs. 507/511, que fueron respondidos por las codemandadas a fs. 534/536 y a fs. 529/533. En lo sustancial, se agravió por el monto por el que prosperó la resolución contractual, indicando que debió serlo por el precio total de la unidad que no le fue entregada. Se agravió también de la desestimación del lucro cesante, y sostuvo que habiéndose acreditado que la unidad era adquirida en razón del trabajo que el actor debía realizar y tenía contratado con terceros, debió ser cuantificado por el juzgador; por lo que solicita se proceda a su fijación.
También se queja por la disminución de la responsabilidad de la concesionaria Víctor H. Tolosa S.A., argumentando que asumió las obligaciones de Autos Faires, en carácter de continuadora, resultando arbitrario que no se la condene a abonar el mismo monto que a aquella, a la que entiende debe quedar equiparada.
Por último, agraviándose de la absolución de General Motors SA, afirma que la doctrina legal de la SCJBA aplicada, autoriza a no condenar al fabricante salvo, que haya mediado una conducta antijurídica imputable a su parte, la que en la especie entiende está dada por la omisión de General Motors, frente al conocimiento que tuvo del incumplimiento de ambas concesionarias para con Musante. Agrega que toda vez que no han acreditado las condiciones particulares de las concesiones de las demandadas, -mas que las condiciones generales de la concesión glosadas en autos- no procede que la concedente se escude detrás de un contrato que la protege frente a situaciones normales, pero no frente a la que en estos autos se está debatiendo, debiendo responder en los términos de los arts. 505 inc. 3) 509, 510, 1204 y 1409 del C.Civil, y ley 24.240 de Defensa del Consumidor, en relación con cláusulas abusivas e imposición de sustituto Tolosa SA por Autosfaires SA.
También apeló la accionada Victor H. Tolosa S.A., y expresó agravios a fs. 512/518, que fueron contestados por General Motors S.A. a fs. 524/528.- Solicita se revoque la sentencia en cuanto le endilga responsabilidad, y sostiene que cumplió en exceso el tope de $ 311.000.- estipulado en relación con las operaciones pendientes de la fallida Autosfaires S.A. Argumenta que así procedió, por sugerencia de la concedente, quien propició el acuerdo entre sus concesionarias, con el interés de instalar un nuevo concesionario en zona Zárate, para resguardar su buen nombre comercial y la confianza de la clientela; por lo que debe ser la concedente, quien responda por los montos que excedan el tope establecido.
La firma General Motors insistió en que no tuvo vinculación contractual alguna con el actor, resultando ajena a la contratación que aquel formulara con Autosfaires; que Victor H Tolosa S.A. en su afán de lucro, asumió voluntaria y libremente, las obligaciones incumplidas de Autosfaires y el riesgo empresario que ello conllevaba -estableciendo un tope a las mismas para evitar mayores contigencias que las previstas- sin injerencia alguna de su parte.
1.- Con relación a la responsabilidad de Autos Faires S.A. y respecto a la queja del actor en referencia a que la indemnización a que se la condenó debió abarcar la restitución del total del precio concertado, procede advertir que la resolución contractual tiene por efecto la restitución de las prestaciones recibidas, con mas las otras pérdidas e intereses que tuvieran relación de causalidad adecuada con el incumplimiento de la obligación (Arts. 505 inc. 3, 511, 519, 520, 1204, 1420 CC y art. 10 bis de la ley 24.240).
La doctrina mayoritaria entiende que una vez producida la resolución, sus efectos operan retroactivamente, por lo que las partes que han quedado desvinculadas, deben restituirse recíprocamente todo lo que hubieren recibido con motivo del contrato resuelto. Se trata de volver las cosas al estado en que se hallaban con anterioridad a la celebración del negocio. (Miquel, Juan Luis. Resolución de los contratos por incumplimiento. Tercera edición actualizada. 2008. Lexis Nexis. Pág 173).
Concordantemente, se ha resuelto que una vez ejercitada la facultad resolutoria por el contratante cumplidor actuando la opción que le otorga el art. 1204 del Código Civil, la resolución expande sus efectos retroactivamente, desanudando la relación contractual pergeñada por las partes y extinguiendo las obligaciones de cada una de ellas, lo que conlleva como efecto inmediato -por regla general y salvo ciertas excepciones- la mutua restitución de las prestaciones recibidas por cada uno de los contratantes (arts. 1050, 1052, 1204, Código Civil). ( CC0201 LP 94533 RSD-128-1 S 8-5-2001, "Nubile Nelly Luisa c/ Antonucci, Jorge Mario s/ Resoluc. Contrato Desalojo-Daños y Perjuicios" en Juba).
Establecido ello, debe descartarse que proceda condenar a restituir la suma equivalente al precio del camión objeto de la compraventa. Y si bien le asiste razón al actor, en cuanto de su parte no mediaban prestaciones pendientes de cumplimiento, dado que la vendedora estaba obligada no sólo a la entrega del bien, sino también a la financiación del saldo de precio, conforme las condiciones de contratación de la operación, ello no significa que se le deba reintegrar erogaciones que el comprador -por el motivo que sea- no llegó a realizar.
Por ello, carecería de causa una condena con tales alcances (Art. 499 CC), y procede confirmar el tramo de la sentencia en cuanto así resolvió, al establecer la responsabilidad por resolución contractual de la co-demandada Autos Faires.
2.- Con relación a la co-accionada Victor H. Tolosa S.A., resulta menester indagar en la naturaleza jurídica de su intervención en la relación contractual preexistente entre el actor y la concesionaria co-demandada Autosfaires, para luego analizar los alcances de la responsabilidad que le pudiere corresponder.
Ante la inexistencia de una regulación sistemática de la cesión de posición contractual en nuestra ley civil, en especial de la cesión del contrato de compraventa, la doctrina ha definido la cesión de contratos como un instituto distinto de la cesión de créditos o de deudas, entendiendo que consiste en un negocio jurídico por el cual se transmite el conjunto de derechos y obligaciones que están adheridos a la calidad de parte y que se encuentran unidos a la posición contractual. La transmisión de un conjunto de derechos y obligaciones implica poner en evidencia que existen deberes recíprocos pendientes, requisito este último indispensable para que pueda cederse la posición contractual (Borda G.A. Tratado de Derecho Civil. Contratos. I. 2005. Lexis Nexis. Pág. 444) .
De esta manera, se ha dicho que para que la figura adquiera eficacia, se requiere: 1.- Que uno de los titulares ceda el conjunto de derechos y obligaciones del contrato (cedente); 2.- Que un tercero asuma la posición contractual del cedente (cesionario); 3.- Que el restante titular que nada transmite, otorgue su consentimiento para que la transmisión produzca efectos (cedido). Es pues, necesaria la conformidad del cedido para que la cesión surta sus efectos normales y el cedente pueda quedar desobligado de la posición contractual que ocupaba. Y en estos casos se requiere una aceptación auténtica del cedido para desligar al cedente ( Cifuentes Santos, Transmisión de automotores y responsabilidades contractuales entre partes. Las ventas sucesivas no registradas y sus efectos. ED, 191-348.-01-01-2001). Si el contratante cedido no libera al cedente, mejora su posición dado que no liberando al deudor original, suma uno nuevo al que ya tenía, quien sigue obligado en toda la extensión del deber originario (Borda G. A., Ob. Cit. pág. 444).
Desde el encuadre conceptual descripto, resulta evidente que Autos Faires S.A. cedió la posición contractual conferida por el contrato de compraventa iniciado con el actor, y que Tolosa S.A. fue quien asumió el plexo de obligaciones y derechos en calidad de cesionario, sin que el primero fuera completamente desvinculado del negocio, puesto que jamás se acreditó en autos la aceptación fehaciente y genuina por parte del Sr. Musante de la cesión operada. Esta situación posibilitó que el actor pudiera demandar a Autos Faires S.A., que nunca quedó desobligado de la operatoria.
De tal manera que, Tolosa S.A. ocupó la posición contractual de su antecesor cedente en iguales condiciones y con los mismos alcances que tenía Autos Faires S.A. como vendedor en la contratación original, y con ello queda en evidencia su responsabilidad frente al contratante cedido, ante el incumplimiento del contrato de venta, esto es, al no satisfacer la entrega del vehículo al Sr. Musante.
Agrego incluso, que un posible error o falsedad en la declaración jurada de operaciones pendientes efectuada entre las partes, no acarrearía una solución distinta. La concesionaria que asumió el cumplimiento de las operaciones que Autosfaires tenía pendientes con su clientela, no puede invocar su propia torpeza derivada de la omisión de auditar las condiciones y términos de las mismas, teniendo en cuenta su alta profesionalidad en el manejo de los negocios a su cargo (Conf. art. 902 del Código Civil).
Se advierte además que Victor H. Tolosa S.A. culminó la mayoría de las obligaciones incluidas en el listado excediendo las previsiones del mismo, al aditar sumas mayores al tope estipulado. (Ver labor pericial de fs. 453/455 en que se determina que Tolosa abonó en total la suma de $ 320.295,16). Sin embargo, contrariando su propia conducta, excluyó de aquella solución al actor, lo que importa una violación al trato equitativo y digno que se debe garantizar al consumidor (Art. 4 ley 24.240).
En cuanto a la suma que corresponde a Víctor H. Tolosa reintegrar, entiendo que la misma no puede ser otra que la que fuera entregada originalmente a Autos Faires S.A., esto es la suma de $ 22.000.
En efecto, el monto entregado como seña por el Sr. Musante por un valor de $22.000, fue integrado en varios pagos que realizó el comprador con motivo de la contratación, y se encuentran abonados mediante una serie de pruebas que concatenadas permiten dar por acreditado dicho monto. En este orden, surge a fs. 338 la absolución de posiciones del Sr. Zaffalon -representante legal de Autos Faires- quien expresa que el actor entregó a cuenta del precio una suma equivalente a la indicada en la demanda, al expresar "en realidad hizo (por Musante) una entrega importante de la cual el deponente no recuerda con exactitud el monto, pero que eran más de $20.000. Agrega que esa entrega se hizo parte en efectivo, parte en cheque de la fecha, parte en cheque post-datado...cuando Autos Faires sufre el bloqueo de cuentas y comprueban que ello va a ser irreversible deciden transferir a otro concesionario y en garantía de ciertas operaciones entregan a GMAC SA una cantidad de cheques entre lo cuales está el absolvente seguro que estaban algunos de los entregados por el Actor..." Incluso, a la pregunta 7 del pliego de posiciones ( fs. 337) responde que es cierto que constaba la entrega de $ 22.000 mediante cheques del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Por otro lado, los informes emanados de la institución bancaria oficiada (fs. 363), dan cuenta de que se libraron efectivamente valores (V. fs. 364), concordando con la documentación aportada en la demanda, (recibos y factura expedidas por Autos Faires). Abundando, destaco que del intercambio telegráfico habido entre las partes, no surge negativa expresa y categórica de Victor H. Tolosa S.A. ni de General Motors sobre el particular. Concluyo pues, que de tal suma de elementos probatorios, se puede razonablemente inferir que el actor entregó a cuenta del precio el importe referido, es decir, la suma de $ 22.000.
Por ello, la interpretación de los montos consignados en la declaración jurada que realizaron las concesionarias propuesta por el Sr. Juez de grado, no resulta inequívoca, dado que el rubro "Costo venta" bien puede constituir la estimación de la erogación que deberá insumir Tolosa para cumplir con el comprador, con independencia del precio concertado con Autos Faires. Es que la fabricante con el devenir del tiempo, pudo haber aumentado el precio, a lo que se debe agregar valor de formularios, flete, ingresos brutos, IVA. (Ver pericia contable de fs. 453/455). Dichas estimaciones, no sirven para arribar a la conclusión de cuánto había entregado Musante a cuenta del precio.
De esta manera, inferir que la consigna "Costo venta $ 49.094 a cobrar $ 38.900, significa que Musante pagó 10.194" según lo expone el a-quo, importa una conclusión dudosa, que a mi criterio no encuentra apoyatura suficiente en las constancias del expediente.
En mérito de los argumentos expuestos, concluyo que debe prosperar la acción de resolución contractual esgrimida contra Victor H. Tolosa S.A. (Arts. 505 inc. 3, 511, 519, 520, 1204, 1420 CC y art. 10 bis de la ley 24.240), quedando obligado a reintegrar la suma de Pesos Veintidós Mil ($22.000).

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