Source: http://tribunalsupremo.organojudicial.gob.bo/Autos%20Supremos/civil/civil-III/2013/as201321589L.html
Timestamp: 2019-03-21 20:01:39+00:00

Document:
as201321589L
Auto Supremo: Nº 589
Sucre: 29 de noviembre de 2013
Expediente: SC – 156 – 08 – S
Partes: María Cristina Bruckner Bazoberry c/ Yussef Gerardo Mendoza Rojas
VISTOS: El recurso de casación en el fondo de fojas 831 a 834, interpuesto por María Cristina Bruckner Bazoberry a través de su representante José Barnadas Jordán contra el Auto de Vista Nº 123 de 28 de febrero de 2008 cursante a fojas 820 y vuelta, pronunciado por la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz, en el proceso ordinario sobre divorcio, seguido por la recurrente contra Yussef Gerardo Mendoza Rojas, la respuesta de fojas 837 a 839 vuelta, el auto concesorio de fojas 840, los antecedentes procesales; y
ANTECEDENTES DEL PROCESO.- Que, tramitada la causa de referencia, la Juez de Partido Cuarto de Familia de Santa Cruz, emitió la sentencia Nº 74 de 13 de abril de 2006, cursante de fojas 601 a 603 vuelta por el que declara improbada la demanda principal, como la reconvencional, sin costas.
En grado de apelación, la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz mediante Auto de Vista Nº 123 de 28 de febrero de 2008 cursante a fojas 820 y vuelta, confirma la sentencia, sin costas.
Contra la resolución de segunda instancia, la demandante María Cristina Bruckner Bazoberry a través de su representante José Barnadas Jordán, interpone recurso de casación en el fondo.
La recurrente en casación, citando los artículos 250, 253 incisos 2) y 3) del Código de Procedimiento Civil, no sin antes hacer conocer los antecedentes del proceso, acusa que, por la prueba producida a través de la testifical, documental e inspección, se evidencia el distanciamiento entre esposos, la inexistencia de una vida de consumo, la separación de cuerpos, el incumplimiento de los deberes naturales y legales; el desconocimiento de esa prueba por parte de los Jueces de instancia, infringe el artículo 131 del Código de Familia. Asimismo, hace conocer que durante el proceso, se ha evidenciado que ambos esposos tienen domicilios diferentes, del demandado, la propiedad de “San Rafael,” municipio de Saipina, y de la actora, “Avenida Tiluchis Nº 2230” de la ciudad de Santa Cruz, con lo que se demuestra la separación de cuerpos.
Por otro lado, la recurrente haciendo mención a la prueba testifical e inspección, señala que con dicha prueba queda demostrado que ambos esposos están separados por más de dos años por común acuerdo entre partes; pese a que ocasionalmente están en el mismo inmueble, esto por las circunstancias y la voluntad de sus hijos, sin embargo no han compartido la misma habitación ni han reconciliado sus diferencias.
Por último, pide se conceda el recurso de casación -se dice- contra el Auto de Vista y consiguientemente contra la sentencia, a efectos de que se case el Auto de Vista y declare probada la demanda.
Que la jurisprudencia sentada por este Tribunal, estableció de manera reiterada que el recurso de casación constituye una demanda nueva de puro derecho, utilizada para invalidar una sentencia o auto definitivo en los casos expresamente señalados por Ley, pudiendo presentarse como recurso de casación en el fondo, recurso de casación en la forma o en ambos efectos, conforme establece el artículo 250 del Código de Procedimiento Civil. Asimismo, corresponde señalar que cuando se plantea el recurso de casación en el fondo, se deben circunscribir los hechos denunciados a las causales de procedencia establecidas por el artículo 253 del Código Adjetivo Civil, expresando de manera precisa la violación, interpretación errónea o aplicación indebida de la ley, además de indicar en qué consiste dicha violación, cuál debía ser la norma jurídica aplicable correctamente o cual la interpretación debida. De igual modo, cumpliendo con la adecuada técnica procesal, se debe señalar de manera concreta la existencia o no de contradicciones en la resolución impugnada. Finalmente, si de la apreciación de la prueba se trata, el recurrente debe señalar de manera precisa y diferenciada, si los juzgadores de instancia incurrieron en error de derecho o de hecho, puesto que la valoración y apreciación de la prueba constituye una atribución privativa de los juzgadores de instancia incensurable en casación, a menos, que el recurrente demuestre de manera concreta la existencia de los errores señalados, puesto que, lo que se pretende es que el Auto de Vista se case.
En la especie, la recurrente omitió distinguir la casación en el fondo, es decir, no preciso lo que pretende, habida cuenta que no especificó las causales de casación en el fondo, enumeradas en los incisos respectivos del artículo 253 del Código de Procedimiento Civil, haciendo alusión general a los tres ordinales del referido artículo, sin distinguir la violación, la interpretación errónea y la aplicación indebida de la ley, llegando incluso a no diferenciar el error de hecho y el error de derecho en la apreciación de las pruebas, aparte de no diferenciar las disposiciones contradictorias, limitándose a anotar de manera genérica “recurso de casación en el fondo” y “artículos 250, 253 incisos 2) y 3) del Código de Procedimiento Civil”; además pretende que en base al presente e impreciso recurso el Supremo Tribunal ingrese a censurar la apreciación y valoración de la prueba realizada por los jueces de grado, empero, desconociendo que esta es una atribución privativa de los juzgadores de instancia, ni menos fundamenta con precisión y claridad en qué consiste la violación, la errónea interpretación o la aplicación indebida del precepto normativo invocado (artículo 131 del Código de Familia), menos señala cual la interpretación que se pretende aplicar en el fallo impugnado. La invocación debe ser clara, concreta y precisa, y no mera referencia o crítica general, situación que se extraña en el presente recurso de casación.
Finalmente, y como corolario de las deficiencias anotadas sobre el recurso de casación en el fondo, la recurrente en forma incongruente pide se conceda el recurso de casación contra “el Auto de Vista” y consiguientemente -se indica- contra “la sentencia”, sin precisar con su petición si está impugnando el Auto de Vista o la Sentencia, en este último, como si se trataría de un recurso de apelación.
En consecuencia, al no haber cumplido la recurrente con la carga legal prevista en el artículo 258 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil, por desconocimiento de la adecuada técnica jurídica que debe de observarse en la formulación de este recurso extraordinario, y al no poderse suplir de oficio las omisiones, imprecisiones o impericias en que incurrió, este Tribunal Supremo se encuentra impedido de abrir su competencia para conocer el recurso intentado, al que castiga conforme los artículos 271 numeral 1) y 272 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil.
POR TANTO: La Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por la disposición transitoria octava, artículos 41 y 42 - I - 1) de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial de 24 de junio del 2010, así como del parágrafo II del artículo 8 de la Ley 212 de Transición del Órgano Judicial y artículos 271-1) y 272-2) del Código de Procedimiento Civil, declara IMPROCEDENTE el recurso de fojas 831 a 834, con costas.
Libro Tomas de Razón 589/2013

References: resolución 
 artículo 131
 artículo 250
 artículo 253
 resolución 
 artículo 253
 artículo 258
 artículo 8