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Timestamp: 2018-02-26 03:44:58+00:00

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Revista Lema: INGRESÓ A LA ONU COMO ESTADO OBSERVADOR - NS
INGRESÓ A LA ONU COMO ESTADO OBSERVADOR - NS
Ingresó a la ONU como Estado observador; Una gran victoria del pueblo palestino
Las multitudinarias celebraciones del pueblo palestino unido el jueves 29 de noviembre en Cisjordania y Gaza, entrelazando las banderas de la OLP y de Hamas, se justifican plenamente. Palestina había logrado en la Asamblea General de la ONU elevar su estatus a Estado observador, mediante una votación apabullante, que expresó el pensar y el sentir de la comunidad internacional. Este acontecimiento fue recibido con júbilo en el mundo entero por los partidarios de la causa de la independencia y la soberanía palestina, así como por los luchadores por la paz en el Oriente Medio. Ramallah, la capital provisional de la Autoridad Nacional Palestina, estaba engalanada y sus habitantes declaraban que el apoyo de los países de todo el mundo a su causa llenaba de esperanzas al pueblo palestino sobre su futuro.
Un logro histórico de esta magnitud y alcance internacional debe abrir la vía para la reanudación de las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes, paralizadas desde hace dos años. Y es un paso adelante en el camino hacia el reconocimiento del Estado palestino como miembro pleno de las Naciones Unidas.
Una propuesta en este sentido fue elevada a la ONU el 23 de setiembre de 2011, pero fracasó porque EEUU interpuso su veto en el Consejo de Seguridad. La posición negativa de EEUU no pesó en la Asamblea General, donde no hay veto y votan todos, y el pronunciamiento a favor de Palestina superó todas las exigencias. De los 188 países que concurrieron a la votación, 138 lo hicieron por la afirmativa, apenas 9 por la negativa, y se registraron 41 abstenciones.
El aislamiento de EEUU e Israel
Hasta último momento, EEUU e Israel realizaron esfuerzos denodados para impedir la decisión, pero a la hora de la verdad apenas cosecharon otros siete votos: los de Canadá, Panamá (único de la América Latina y caribeña), República Checa (único de la Unión Europea) y los pequeños islotes de Palau, Nauru, Micronesia y las Marshall, en realidad fideicomisos de EEUU y los únicos que acompañan a EEUU e Israel en el rechazo a la condena del bloqueo estadounidense contra Cuba. Por ejemplo: en la última votación sobre este tema en la Asamblea General, el pasado 13 de noviembre, 188 países votaron por el cese del bloqueo (el mayor número en las 21 instancias sucesivas en que se trató el tema, desde 1992), 3 lo hicieron en contra: EEUU, Israel y Palau, y se abstuvieron las islas Marshall y Micronesia. En realidad, Estados Unidos e Israel han constituido un binomio inamovible, que se presta mutuo apoyo, solos contra el mundo entero. En el caso de Palestina ello se confirmó con creces, configurando lo que se caracterizó como el mayor aislamiento de la historia.
A favor de Palestina se pronunciaron 24 naciones de América Latina: Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Dominica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Granada, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Perú, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. El único voto en contra fue el de Panamá, al tiempo que Guatemala y Colombia se abstuvieron. Hablaron a favor de la resolución Brasil, Venezuela, Cuba, Ecuador, mientras la cancillería de Costa Rica declaró que “está convencida de la existencia de un Estado palestino independiente, soberano, democrático y viable”. La delegación uruguaya recordó la votación efectuada en la misma fecha, 65 años antes, en que la Asamblea General votó la partición de Palestina y la creación de dos estados, apoyó la proclamación del Estado palestino y reclamó la reanudación de las conversaciones de paz. Tanja Nijmeijer, la guerrillera holandesa integrante de la delegación de las FARC que sostiene el diálogo de paz con el gobierno colombiano en Cuba, envió desde La Habana un emotivo mensaje a los palestinos.
La Unión Europea se partió al medio entre la votación a favor y la abstención, con el único voto en contra de República Checa. Catorce países votaron a favor, entre ellos Francia, España, Italia, y 12 se abstuvieron. En Asia y África los votos a favor fueron mayoritarios en máximo grado. Tal fue la distribución geográfica de la votación.
Amenazas redobladas de los agresores
Con el pleno (y exclusivo) apoyo de Estados Unidos, Israel le declaró la guerra a la resolución de las Naciones Unidas, anunció que la desconocía y renovó las amenazas contra los palestinos. Este proceso comenzó antes de la propia Asamblea. En octubre, el ministro de Defensa israelí Ehud Barak anunció el propósito de volver a ocupar militarmente la Franja de Gaza. Luego sobrevinieron los bombardeos concentrados a la región por aire, mar y tierra, día y noche durante ocho jornadas consecutivos, que dejaron un tendal de por lo menos 166 muertos (en su mayoría civiles, entre ellos 43 niños, 13 mujeres y varios periodistas) y más de un millar de heridos, además de destrucciones tremendas en centros vitales, en oficinas de gobierno y en centros de prensa. Este cuadro fue evocado dramáticamente por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas (Abu Mazen) al abrir el debate en la Asamblea General de la ONU, cuando eran exactamente las 18:40 hora uruguaya (tres horas menos en Nueva York). Llama la atención que los defensores a ultranza de la política agresiva del gobierno de Israel, en la tribuna de la ONU o en el debate periodístico, ocultan o minimizan estas cifras de muerte y destrucción. Cada uno es un ser humano. Si se trata un niño, con toda una vida frustrada. Un legislador colorado dice que los muertos palestinos podrían haber sido más, otro publicista reduce las cifras a su arbitrio. Del lado israelí debemos lamentar seis muertos, alcanzados por disparos de cohetes desde la Franja de Gaza. Cada uno es un ser humano.
Esta cadena de agresiones prolongaban la operación “Plomo Fundido” de diciembre 2007–enero 2008 que dejó 1.400 muertos palestinos y unos 5.500 heridos y destrucciones masivas, con su corolario de carencias de todo orden de los que la población de Gaza no se ha podido recuperar. Y fueron seguidas por tres ataques a sangre y fuego a sucesivas Flotillas de la Libertad, abordadas en alta mar en violación de todas las leyes internacionales, provocando muertos, heridos, desaparecidos y presos en las cárceles israelíes. Todo esto lo omitieron los defensores de la agresión.
Más aún: cuando se decretó la tregua, el primer ministro Benyamin Netanyahu, el canciller Avigdor Lieberman y el ministro de Defensa Ehud Barak proclamaron a coro que se reservaban el derecho a volver a intervenir contra Gaza si lo estimaban conveniente. Para los dos primeros, esto era parte de su campaña electoral hacia los comicios del 22 de enero, en que se presentan juntas sus respectivas agrupaciones, el Likud y el racista y xenófobo Israel Beitenu. Además, concentraron tropas del orden de 75 mil efectivos en las fronteras de la Franja, a la espera de la orden para ingresar al territorio. El canciller Lieberman dictó instrucciones a todos los embajadores, en los días previos a la reunión de la ONU, para que comunicaran a los gobiernos ante los cuales están acreditados que si votaban el estatus de Estado observador a Palestina, Israel se reservaba el derecho de anular los acuerdos de Oslo de 1993, que establecen la existencia de dos estados, israelí y palestino, conviviendo en paz dentro de fronteras reconocidas y seguras. Idéntica afirmación formuló el presidente de Israel Shimon Peres en reportaje a la CNN. El gobierno israelí amenazó a la vez con represalias como congelar la transferencia de los impuestos que recauda y transfiere a la Autoridad Nacional Palestina; y con reducir el número de permisos de trabajo para los palestinos que laboran en Israel.
Hay todavía más. Porque en la víspera de la propia reunión de la ONU, Netanyahu salió públicamente a proclamar que la resolución del organismo internacional no serviría para nada, no iba a cambiar nada y que Israel no la iba a acatar. Por cierto Israel tiene amplia experiencia en desacatar las resoluciones de la ONU, ya se refieran a las construcciones ilegales de sus colonos en territorios palestinos, o a la erección del muro que roba tierras y desaloja a los palestinos, y que sigue su marcha. Hoy día más de medio millón de israelíes viven en tierras usurpadas a los palestinos.
Israel desconoce la resolución de la ONU
Esa fue la tónica que adoptó el discurso del delegado israelí Ron Prosor, de una desbordada agresividad. Pocas veces se escuchó en la ONU un discurso de ese tono arrogante y de contenido semejante, ya que anunció lisa y llanamente que su país no reconocería la decisión del organismo internacional. La tónica de su discurso estuvo contenida en esta formulación: “Ninguna resolución de la ONU puede quebrar la relación que existe desde hace cuatro mil años entre el pueblo de Israel y su tierra”. Dijo que la resolución de la ONU no va a tener ninguna consecuencia, que la misma impedirá la reanudación de las negociaciones de paz, que “no vamos a tolerar que se instale una base terrorista iraní en nuestro territorio” y acusó por último a la ONU, al adoptar esa decisión, de “ayudar a los palestinos a emprender ese camino hacia la locura”.
Esa era la respuesta al discurso de Mahmud Abbas, enérgico y muy centrado, que culminó con un aplauso generalizado y los delegados de pie. Fue una defensa apasionada de los derechos del pueblo palestino, y a la vez de condena a la agresión israelí en todos los terrenos, que “viola el derecho a vivir en libertad y en paz”. Reafirmó de manera categórica la lucha por la paz y la opción por dos estados conviviendo en paz y seguridad en base a fronteras reconocidas y seguras (aunque después el delegado israelí le reprochó no haber considerado este tema). Llamó a la comunidad internacional a señalar la responsabilidad de Israel, que no respeta los derechos del pueblo palestino. Formuló el voto de que los territorios palestinos ocupados por Israel sean liberados lo antes posible, que se resuelva la situación de miles de palestinos desplazados, de los hogares destruidos por los bombardeos. Dijo que Israel intensifica las agresiones militares en los territorios palestinos ocupados, trajo el recuerdo de Yasser Arafat, reiteró que “queremos vivir en un país próspero y estable, y que nuestro derecho a la paz sea respetado”.
El líder palestino señaló que Israel continúa su política agresiva y sus crímenes de guerra porque actúa con el convencimiento de “estar por encima de la ley y cuenta con inmunidad”. Esa actitud es estimulada “por la actitud de algunos que no condenan al gobierno israelí ni demandan el cese de sus violaciones y crímenes, al tiempo que equiparan a la víctima con el victimario”. Por lo mismo, “ha llegado el momento para que el mundo diga claramente: basta de agresión, asentamientos y ocupación”. Reiteró que no busca deslegitimar un Estado (Israel) establecido hace años, sino afirmar “la legitimidad de un Estado que debe conquistar su independencia ahora: Palestina”.
Destacó asimismo la necesidad de un serio intento para alcanzar la paz y tratar de dar nueva vida a las negociaciones creando una base sólida fundada en las resoluciones internacionales. “Nuestro pueblo no renunciará a sus inalienables derechos nacionales y se defenderá frente a las agresiones y la ocupación, al tiempo que continuará su resistencia popular y pacífica y su épica constancia”, señaló, para concluir que “no aceptaremos menos que la independencia del Estado de Palestina, con Jerusalén oriental como capital y todos los territorios palestinos ocupados en 1967, para vivir en paz y seguridad junto al Estado de Israel”,
Estas últimas palabras están señalando los caminos del futuro inmediato. Se ha dicho que la resolución de la ONU es algo así como el “certificado de nacimiento” del Estado de Palestina. Cabe agregar que estas declaraciones de Abbas fueron refrendadas, ante el intento ya señalada de tergiversarlas, por el jefe de los negociadores palestinos, S. Erakat, quien declaró: “Queremos vivir lado a lado con Israel. Queremos negociar. Solo la paz puede traer seguridad”. (We want to live side by side with Israel. We want to negotiate. Only peace can bring security).
El mayor obstáculo en este camino es la actitud asumida por el gobierno de Israel, que se agravó todavía más después de adoptada la resolución de la ONU. Al día siguiente un alto responsable del gobierno, confirmando informaciones adelantadas por el diario Haaretz, informó que se construirán 3.000 viviendas más en Jerusalén oriental y en colonias situadas en los territorios ocupados de Cisjordania. Es una medida de retorsión y una ilegalidad flagrante, una violación descarada de la ley internacional que se suma a todas las que ha venido perpetrando Israel en esta materia y que han sido condenadas por la comunidad internacional. Estas nuevas construcciones van a conectar colonias israelíes en Cisjordania con colonias judías en Jerusalén oriental, aislando la parte norte de Cisjordania de su región meridional y acentuando la fragmentación de su territorio. “Se trata de una agresión israelí contra un Estado, y el mundo debe asumir sus responsabilidades”, declaró un responsable del Comité Ejecutivo de la OLP. Pero el viceprimer ministro israelí Sylvan Shalom (un halcón que ocupa el tercer lugar en la lista del Likud para las elecciones del 22 de enero) dijo que Israel seguirá por ese camino. Simultáneamente, el primer ministro Netanyahu reiteró que “la decisión de la ONU no cambiará nada en el terreno” y puso en duda la existencia de un Estado palestino.
Se recuerda que en noviembre 2011, cuando Palestina accedió a la condición de miembro integral de la UNESCO, Israel aceleró la construcción en las colonias en Cisjordania ocupada.
Ahora Palestina ya es miembro observador de la ONU. Es el mismo estatus que el Vaticano. Como vimos, integra además la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) para el cual fue votada hace un año por 107 votos a favor, 14 en contra (entre ellos EEUU e Israel, para variar) y 52 abstenciones. Forma parte, asimismo, del Movimiento de Países No Alineados, del Grupo de los 77, de la Liga Árabe, del Grupo de Estados Asiáticos, de la Comisión Económica y Social de Asia Occidental, de la Organización de Cooperación Islámica.
Pero lo más interesante es que con su nuevo estatus Palestina puede acceder al Tribunal Penal Internacional, y eso es lo que teme particularmente Israel, porque allí puede llevar la denuncia de los crímenes de guerra y ocupación de territorios, desde la operación Plomo Fundido a las recientes masacres en Gaza. Las autoridades palestinas han declarado que piensan priorizar la reanudación de las negociaciones con Israel y afianzar la paz en la región, en un proceso simultáneo a la consolidación de la independencia y soberanía del nuevo Estado.

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