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Timestamp: 2020-01-25 20:19:08+00:00

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Sentencia de Tutela nº 030/05 de Corte Constitucional, 21 de Enero de 2005 - Jurisprudencia - VLEX 43622564
Derecho al acceso a la administración de justicia y al debido proceso de exempleado del banco popular a quien por dilaciones en la practica de pruebas y en la fijación de la audiencia de juzgamiento no se le ha resuelto una demanda ordinaria para el reconocimiento de su pension de jubilación. Solicita se ordene proferir la sentencia correspondiente y en subsidio el reconocimiento y pago de los perjuicios ocasionados. Alcance de los derechos constitucionales fundamentales al acceso a la administración de justicia y a un debido proceso sin dilaciones. Toda persona tiene derecho a que los tramites judiciales en que participe no se vean afectados por retrasos injustificados. Concedida
Sentencia citada en: 110 sentencias, 4 artículos doctrinales
Acción de tutela incoada por R.S.C. contra el J.D.L. del Circuito de Bogotá
dentro del proceso de revisión del fallo de tutela proferido el 11 de junio de 2003 por la S.L. del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, al resolver sobre la acción de tutela instaurada por R.S.C. contra el J.D.L. del Circuito de Bogotá.
El señor R.S.C. de 59 años de edad, radicó el 14 de mayo de 2003 acción de tutela ante la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial del Huila con el fin de obtener protección constitucional de sus derechos a la igualdad, al debido proceso, al acceso a la administración de justicia y a la seguridad social, los cuales considera le han sido vulnerados por el señor J.D.L. del Circuito de Bogotá.
Agrega que después de innumerables aplazamientos de las audiencias se cerró el debate probatorio el 9 de mayo de 2003, por lo que le fue solicitado al titular del mencionado despacho judicial que señalara fecha para la audiencia de juzgamiento quien ''no obstante tener los elementos probatorios necesarios para fallar, saber, como debe saber, la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, S.L., en casos similares dilata la fecha de sentencia hasta el 9 de julio de 2004,'' Folio 3 del expediente. lo cual, a su juicio, implica un retraso de catorce (14) meses para proferir la respectiva providencia. En su concepto, el ordenamiento procesal consagra un término de cuarenta (40) días para dictar las sentencias en los procesos, sin embargo el señor J.D.L. del Circuito de Bogotá desconoce dicho plazo incumpliendo de esa manera la ley.
Explica que con la conducta del funcionario judicial demandado se le causa un perjuicio grave e irremediable no sólo desde el punto de vista patrimonial sino en el aspecto moral, en razón a su precaria condición de salud, su calidad de desempleado y la gran cantidad de deudas que se ha visto obligado a adquirir para subsistir, cancelar su arriendo y los servicios públicos, todo lo cual lo ha puesto en situación de indigencia con total desprotección en materia de seguridad social. A la solicitud de tutela se allegaron varias declaraciones extrajuicio sobre la precaria situación económica del actor, así mismo su historia clínica y algunas de las prescripciones médicas.
Por lo anterior, solicita el amparo de sus derechos constitucionales y que se ordene al accionado proferir la sentencia que corresponda en el término legal de cuarenta (40) días. Subsidiariamente solicita ''el reconocimiento y pago de una indemnización por los perjuicios ocasionados como consecuencia de la manifiesta dilación violatoria de los ordenamientos legales en una suma igual o equivalente a 3.000 gramos oro, o la suma que se precise en la correspondiente instancia, a cargo de la Administración de Justicia, o del funcionario judicial que incurre en la denegación de justicia al dilatar los términos previstos para el debido proceso desconociendo la Constitución y la Ley, por los perjuicios económicos y morales que se establezca.'' Folio 5 del expediente.
Repartido el expediente a la Sala Primera Civil, Familia, Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial del Huila, ésta mediante auto del 16 de mayo de 2003 se abstuvo de tramitar la tutela impetrada en aplicación de lo dispuesto en el artículo 37 del Decreto-ley 2591 de 1991 y del Decreto Reglamentario 1382 de 2000, por lo cual remitió el expediente al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, colegiatura que en su S.L. avocó conocimiento el 29 de mayo de 2003.
Respuesta del J.D.L. del Circuito de Bogotá
Agrega que es tan crítica la congestión del Juzgado 10 Laboral del Circuito de Bogotá que ha generado que sólo puedan fijarse fechas tentativas para sentencia ''que a la fecha no solamente se fija a 14 meses, sino que es imposible cumplir las fechas fijadas y actualmente las sentencias se están dictando a 26 meses del cierre del debate retraso que tiende a aumentar constantemente.'' Folio 37 del expediente.
Para explicar las causas por las que se ha llegado a tan crítico nivel de congestión adjuntó copia del oficio remitido a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura el 25 de noviembre de 2002 Folios 64 a 67 del expediente. , que según indica, es el segundo A folios 57 a 60 del expediente obra una solicitud en el mismo sentido radicada en el Consejo Superior de la Judicatura el 29 de junio de 2001. que envía a dicha corporación para solicitar un estudio de la situación particular del Juzgado Décimo y de esa manera establecer ''la procedencia de un programa de descongestión de sentencias.'' Folio 38 del expediente. Considera que la situación de congestión se ha incrementado con el gran número de nuevas competencias introducidas por el ordenamiento jurídico en materias como la seguridad social y el fuero sindical de empleados públicos, así como por el uso desmedido que de las mismas hacen los abogados, específicamente en el tema de la conciliación.
Asevera que esa situación fue expuesta por los veinte jueces laborales del Circuito de Bogotá mediante oficio de abril de 2002 Folios 61 a 63 del expediente. dirigido a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, sin que se hubieran adoptado decisiones sobre el particular.
Señala que no se ha tenido en cuenta que con ese nuevo número de competencias existe una desproporción entre el número de juzgados laborales que deben atender mayor población, lo cual ha convertido la función judicial ''en un medio en donde se tiene al funcionario como una simple maquina para sacar fallos, sin distinguir niveles de dificultad ni de tamaño en los procesos, ni el número de demandantes ni el número de pretensiones incluidas, y desconociendo por completo las demás cargas que tiene que afrontar, desde la inmediación en las audiencias, la resolución de decenas de cuestiones interlocutorias, recursos de reposición la expedición de hasta 45 sentencias de tutela, como acaba de ocurrir en este juzgado en el pasado mes de mayo, y la atención de 130 procesos ejecutivos, en los que siempre se exigen decisiones urgentes, trabajo que no cuenta en ninguna estadística como parte del tiempo que sustrae la decisión de los juicios ordinarios.'' I..
Así mismo, se allegaron al expediente los informes estadísticos Folios 51 a 56 del expediente. de los años 2001, 2002 y lo corrido de 2003 de los cuales se deduce que el Juzgado Décimo ''en los dos últimos años sólo ha podido sostener un promedio de 15 sentencias por mes frente a sus demás actividades, mientras que el cierre de los debates alcanza un promedio de 30 por mes, generando cada vez un retraso mayor, al punto que en el presente año el ritmo de cierres de debates ha sido de 17 en dos semanas laborales de enero, de 41 en febrero, de 58 en marzo, de 40 en abril y de 57 en mayo, lo cual hace que a la fecha en seis años de labores el cúmulo de sentencias a despacho alcanza la dramática cifra de 820, que para este funcionario representa un trabajo de alrededor de cuatro años, en la forma en que deben atenderse otros asuntos por parte del funcionario.'' Folio 39 del expediente. Así mismo a folios 41 a 50 obra la relación de procesos pendientes de fallo y la fecha de ingreso al despacho entre el 3 de noviembre de 2000 al 6 de junio de 2003 para un total de 820 expedientes.
Por lo anterior, considera que se está dando plena observancia al artículo 18 de la Ley 446 de 1998 y por lo mismo que en manera alguna pretende violar deliberadamente los derechos fundamentales del actor ni de los demás usuarios de la administración de justicia, en este sentido, adjunta copia de un fallo de tutela interpuesto en su contra por las mismas razones en que se denegó lo pretendido en esa oportunidad. Folios 73 a 78 del expediente.
La S.L. del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, mediante providencia del 11 de junio de 2003 denegó la acción de tutela impetrada por el señor S.C..
Colige, que esos dos aspectos permiten advertir que no puede endilgarse al J.D.L. de Bogotá una demora injustificada en sus actuaciones encaminadas a evacuar sus asuntos, puesto que la tardanza obedece antes que a un comportamiento negligente, al exceso y recargo de trabajo.
¿Cuántos meses aproximadamente se utilizan para tramitar procesos ordinarios, desde la presentación de la demanda hasta el cierre del debate probatorio, cuya pretensión sea el reconocimiento de una pensión de vejez?
¿Cuántos meses aproximadamente se utilizan para dictar sentencia en procesos ordinarios, que tengan por objeto el reconocimiento de una pensión de vejez?
¿Cuántas sentencias mensuales, en todo tipo de procesos, fueron proferidas entre el 1º de febrero y el 1º de diciembre de 2003?
¿Cuantos procesos tiene pendientes para fallo a 1º de diciembre de 2003?
En los procesos que tienen por objeto el reconocimiento de una pensión de vejez y en los cuales el debate probatorio fue cerrado en mayo de 2003, ¿para qué fecha fue señalada la audiencia de juzgamiento? Cite por lo menos cinco (5) procesos.
Depende de complejidad de cada proceso, pudiendo durar entre 5 y 6 años El funcionario judicial accionado señala que: "al primero de diciembre de 2003 el número de procesos en trámite en secretaría ascendía a 2.120 juicios ordinarios, 95 procesos ejecutivos, 44 juicios de fuero sindical, 1 proceso de cancelación de personería de sindicato, 15 tutelas, a más de 494 procesos de todas clases que se denominan en la estadística "en ejecutoria", porque tienen sentencia o providencia de fondo y se encuentran a cargo del juzgado surtiendo apelaciones o un trámite posterior en el propio juzgado.
En efecto, señala que es "impracticable establecer un numero promedio o aproximado de meses en que se tramitan los procesos ordinarios sobre pensión de vejez en este juzgado, y todos los demás procesos ordinarios, desde su admisión hasta el cierre del debate probatorio, debido a que en este aspecto influyen imponderables que se escapan del control directo e inmediato del funcionario, como son la clase y número de pruebas solicitadas por las partes, la diligencia de las partes, sus abogados y terceros para tramitarlas y obtener su recaudo, a más de la propia agenda del juzgado en cuanto a espacio para programar las audiencias de trámite que deben surtirse en desarrollo del debate procesal." Cfr. 111 del expediente.
A modo de explicación, señala que "al 1º de diciembre de 2003 el número de procesos en trámite en secretaría ascendía a 2120 juicios ordinarios, 95 procesos ejecutivos, 44 juicios de fuero sindical, 1 proceso de cancelación de personería de sindicato, 15 tutelas, a más de 494 procesos de todas clases que se denominan en la estadística "en ejecutoria", porque tienen sentencia o providencia de fondo y se encuentran a cargo del juzgado surtiendo apelaciones o un trámite posterior en el propio juzgado, Ej: procesos ejecutivos a continuación del juicio ordinario." I..
Agrega, que "se hace impracticable señalar el número de meses que este funcionario requiere para dictar sentencia en los juicios ordinarios de toda clase, incluyendo los de pensiones, y la única realidad palpable y cuantificable es que actualmente las sentencias de juicios ordinarios se están demorando 30 meses desde el cierre del debate probatorio, y las de fuero sindical se están programando a tres meses, por tratarse de un juicio sumario y abreviado, y que el cúmulo actual de sentencias pendientes es alrededor de 910, que implica una labor superior a cuatro años para evacuarlas, de no asumir medidas extraordinarias de descongestión por el organismo competente." Cfr. 113 del expediente.
De otra parte, la Sala constata que el titular del Juzgado 19 Laboral del Circuito de Bogotá a pesar de haber sido requerido para suministrar la información antes indicada no atendió dicha orden, razón por la cual se compulsarán copias de las piezas procesales correspondientes Mediante auto del 28 de noviembre de 2003 la Sala Cuarta de Revisión ordenó al Juzgado 19 Laboral del Circuito que rindiera varias informaciones relativas al trámite de procesos ordinarios laborales sobre reconocimiento pensional para la cual se le concedió un término 10 días. En el oficio OPT-511/2003 del 15 de diciembre, la Secretaría General de esta Corporación, comunicó a dicho juzgado sobre la prueba decretada. Vencido el término probatorio en informe secretarial del 21 de enero de 2004 se señaló que no se había recibido respuesta del citado despacho judicial; en consideración a dicha omisión el funcionario judicial titular de dicho despacho judicial fue requerido mediante auto del 28 de enero de 2004 para que en el término improrrogable de tres (3) días suministrara la información solicitada. Este auto le fue comunicado mediante oficio OPT-025/2004 del 30 de enero de 2004, no obstante hasta la fecha en que se profiere esta sentencia no se cumplió con lo ordenado en los autos mencionados. (Cfr. Folios 99, 100, 104, 124, 125, 126 y 127). a la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca para que se inicien las investigaciones a que haya lugar por el presunto incumplimiento de los deberes constitucionales (Art. 95-7 C.P.) y legales que le asisten como servidor público (Ley 734 de 2002) y como funcionario judicial (Ley 270 de 1996) y en relación a la omisión de aportar la información solicitada.
Finalmente, debe reseñarse que mediante oficio del 16 de febrero de 2004, el funcionario judicial accionado remitió a esta Corporación copia del Acuerdo No. 2302 del 28 de enero de 2004, proferido por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura ''por el cual se dictan normas tendientes a descongestionar el Juzgado Décimo Laboral de Bogotá. Distrito Judicial de Bogotá'', acto administrativo mediante el cual se crean, con carácter transitorio, dos cargos de jueces laborales de Descongestión para fallo a quienes les serán repartidos por despacho trescientos procesos, en estricto orden cronológico a partir del más antiguo. Según lo informa el señor J.D.L., el proceso del tutelante se encuentra dentro de los seiscientos que serán remitidos para efectos de la descongestión.
Alcance de los derechos constitucionales fundamentales al acceso a la administración de justicia y a un debido proceso sin dilaciones injustificadas
La Corte Constitucional en desarrollo de la función de guarda de la integridad y supremacía de la Carta Política (Art. 241 C.P.), ha reiterado el deber que tienen todos los operadores jurídicos de interpretar la Constitución como una norma dotada de unidad de sentido, esto es, que en la aplicación de las normas fundamentales del Estado debe optarse por una interpretación sistemática cuyos efectos irradian al resto del ordenamiento jurídico. Corte Constitucional. Sentencia SU-047 de 1999 M.P.Carlos G.D. y A.M.C., C-649 de 2001 M.P.E.M.L. y C-064 de 2003 M.P.J.A.R., entre otras.
En este sentido, el legislador en desarrollo de lo ordenado por el literal ''a'' del artículo 152 de la Carta y en observancia de lo dispuesto en el artículo 228 ídem, expidió la Ley 270 de 1996 - Estatutaria de la Administración de Justicia - en cuyo artículo 1º dispuso que ''La administración de justicia es la parte de la función pública que cumple el Estado encargada por la Constitución Política y la ley de hacer efectivos los derechos, obligaciones, garantías y libertades consagrados en ellas, con el fin de realizar la convivencia social y lograr y mantener la concordia nacional.''
Conforme lo ha precisado esta Corporación "el acceso a la administración de justicia implica, entonces, la posibilidad de que cualquier persona solicite a los jueces competentes la protección o el restablecimiento de los derechos que consagran la Constitución y la ley. Sin embargo, la función en comento no se entiende concluida con la simple solicitud o el planteamiento de las pretensiones procesales ante las respectivas instancias judiciales; por el contrario, el acceso a la administración de justicia debe ser efectivo, lo cual se logra cuando, dentro de determinadas circunstancias y con arreglo a la ley, el juez garantiza una igualdad a las partes, analiza las pruebas, llega a un libre convencimiento, aplica la Constitución y la ley y, si es el caso, proclama la vigencia y la realización de los derechos amenazados o vulnerados Cfr. Corte Constitucional. Sala de Revisión No. 5. Sentencia No. T-173 del 4 de mayo de 1993. Magistrado Ponente: J.G.H.G... Es dentro de este marco que la Corte Constitucional no ha vacilado en calificar al derecho a que hace alusión la norma que se revisa -que está contenido en los artículos 29 y 229 de la Carta Política- como uno de los derechos fundamentales Cfr. Corte Constitucional. Sentencias Nos. T-006/92, T-597/92, T-348/93, T-236/93, T-275/93 y T-004/95, entre otras., susceptible de protección jurídica inmediata a través de mecanismos como la acción de tutela prevista en el artículo 86 superior.'' Corte Constitucional. C-037 de 1996 M.P.V.N.M..
como desde esta óptica se infiere que el Estado no cumple con el deber de administrar justicia, impuesto por el pueblo soberano (Art. 3 C.P.), brindando una simple posibilidad para que las personas puedan acudir ante los diferentes órganos de la rama judicial o a las demás autoridades e incluso particulares Debe recordarse que al tenor del artículo 116 de la Carta ''los particulares pueden ser investidos transitoriamente de la función de administrar justicia en la condición de jurados en las causas criminales, conciliadores o en la de árbitros habilitados por las partes para proferir fallos en derecho o en equidad, en los términos que determine la ley.'' dispuestos para ello. Es necesario ante todo, que dichos titulares de la función jurisdiccional hagan efectivos los derechos de las personas que habitan en Colombia.
Por lo anterior, la Corte Constitucional Corte Constitucional. Sentencia C-037 de 1996 M.P.V.N.M.. ha precisado que:
Uno de los presupuestos esenciales de todo Estado, y en especial del Estado social de derecho, es el de contar con una debida administración de justicia. A través de ella, se protegen y se hacen efectivos los derechos, las libertades y las garantías de la población entera, y se definen igualmente las obligaciones y los deberes que le asisten a la administración y a los asociados. (...) Para el logro de esos cometidos, no sobra aclararlo, resulta indispensable la colaboración y la confianza de los particulares en sus instituciones y, por lo mismo, la demostración de parte de éstas de que pueden estar a la altura de su grave compromiso con la sociedad. Así, en lo que atañe a la administración de justicia, cada vez se reclama con mayor ahínco una justicia seria, eficiente y eficaz en la que el juez abandone su papel estático, como simple observador y mediador dentro del tráfico jurídico, y se convierta en un partícipe más de las relaciones diarias de forma tal que sus fallos no sólo sean debidamente sustentados desde una perspectiva jurídica, sino que, además, respondan a un conocimiento real de las situaciones que le corresponde resolver.
De allí surge la importancia de la tarea endilgada por el Constituyente del Consejo Superior de la Judicatura Cfr. Ley 270 de 1996 Título cuarto, capítulo II. en cuanto no sólo se le atribuyó la administración de la carrera judicial sino el control del rendimiento de las corporaciones y despachos judiciales, teniendo la competencia para crear, suprimir, fusionar y trasladar cargos en la administración de justicia y dictar los reglamentos necesarios para su eficaz funcionamiento (Art. 256 y 257 C.P.) Resulta pertinente recordar que desde la perspectiva legal, existe a cargo de las Salas Administrativas de los Consejos Seccionales de la Judicatura un mecanismo administrativo de carácter permanente para asegurar que las labores de los funcionarios y empleados de la Rama Judicial se desarrollen de manera oportuna y eficaz, denominado Vigilancia Judicial, consagrado en el artículo 101-6 de la Ley 270 de 1996 y reglamentado por el Acuerdo 088 de 1997 expedido por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura. En este sentido, dicho instrumento puede ser ejercido por los afectados con la mora o dilaciones injustificadas dentro de los trámites judiciales.
Es nula, de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso.'' (Resaltado fuera de texto)
Como se advierte toda persona tiene derecho a que los trámites judiciales en que participe como demandante, demandado e incluso como tercero no se vean afectados por retrasos injustificados, pues ello iría en detrimento no solo del derecho al debido proceso sin dilaciones injustificadas sino al derecho al acceso a una real y efectiva administración de justicia, dado que la resolución tardía de las controversias judiciales equivale a una falta de tutela judicial efectiva. Vale recordar que desde la perspectiva del Derecho Comparado y concretamente en el español se consagra el derecho fundamental (Art. 24.1 C.E.) a la tutela judicial efectiva, el cual, como lo ha precisado el Tribunal Constitucional de ese país, se satisface, en esencia, ''con la respuesta jurídicamente fundada, motivada y razonable de los órganos jurisdiccionales a las pretensiones de quien acude a ellos para la defensa de sus intereses" (Cfr. Entre otras, las Sentencias STC 13/1981, 61/1982,103/1986, 23/1987, 146/1990, 22/1994 y 324/1994).
Una interpretación en sentido contrario implicaría que cada uno de los magistrados, jueces y fiscales podrían, a su leal saber y entender, proferir en cualquier tiempo las providencias judiciales, lo cual desconoce lo ordenado en el artículo 123 de la Carta Política en cuanto dispone que los servidores públicos, y dentro de esta categoría los funcionarios judiciales, Cfr. Ley 270 de 1996, artículo 125. deben ejercer sus funciones en la forma prevista por la Constitución, la ley o el reglamento.
El Constituyente coherente con el reconocimiento que hizo de estas garantías estableció el siguiente mandato: ''Los términos procesales se observaran con diligencia y su incumplimiento será sancionado'' del cual se infiere, tal y como lo ha precisado esta Corporación desde sus primeras providencias, que ''la Constitución Política de 1991 está inspirada, entre otros muchos, en el propósito definido de erradicar la indeseable costumbre, extendida entre los jueces pero también entre otros funcionarios públicos, de incumplir los términos procesales acarreando a los destinatarios de la administración de justicia toda suerte de perjuicios en el ejercicio de sus más elementales derechos.'' Corte Constitucional. Sentencia T-431 de 1992. M.P.J.G.H.G..
Al igual que se hizo en la citada sentencia resulta pertinente traer a colación algunos de los antecedentes sobre este particular, para reforzar el correcto entendimiento que ha de darse a dicho mandato constitucional. Dijo la Corte en aquella ocasión: I..
''El D.H.S.U., en su exposición de motivos a un proyecto de Acto Reformatorio por él presentado sobre indemnizaciones a cargo del Estado por los daños que fueran consecuencia del funcionamiento anormal de la administración de justicia, enunciaba entre los vicios de ésta "los casos de morosidad, de denegación de justicia (...), de retardo desmesurado de la prestación del servicio", afirmando que ellos "exceden la normal tolerancia de lo que para el común de las personas impone la vida en sociedad" SERPA URIBE, H.: Proyecto de Acto Reformatorio de la Constitución Política de Colombia No. 91. Justicia. Gaceta Constitucional No.24. Miércoles 20 de marzo de 1991. P.. 28 y 29..
Por su parte, el Constituyente A.G.H. profundizaba en la necesidad de establecer normas constitucionales que propendieran efectivamente por el cumplimiento de los deberes impuestos a los funcionarios públicos, enunciando entre ellos a los judiciales:
...se propone (...) un complemento necesario que garantice la efectividad de la Constitución y de las leyes, evitando así que tales disposiciones puedan quedar consignadas como letra muerta...
"Los órganos judiciales no podrán dejar de dar aplicación a las normas contentivas de derechos individuales..." G.H., A.: Proyecto de Acto Reformatorio de la Constitución Política de Colombia No.25. "El ámbito de acción de los funcionarios públicos y de los particulares". Gaceta Constitucional Nº.19. Marzo 11 de 1991. P.. 5 y 6.
En la P. presentada a la consideración de la Asamblea Constituyente por los delegatarios J.F.L. y A.G.H. el 5 de abril de 1991, se proponía consagrar como principio de administración de justicia el de celeridad, con el siguiente texto: "Los términos procesales son improrrogables y obligan tanto a las partes como a los jueces. El funcionario que incumpla los términos procesales sin causa justificada incurrirá en causal de mala conducta". A lo anterior se agregaba, entre las funciones del Consejo Superior de la Judicatura la de "llevar el control del rendimiento de las corporaciones y despachos judiciales en los términos que señale la ley" F.L., J. y G.H., A.: P.. De los principios de la Administración de Justicia y de la creación del Consejo Superior de la Judicatura". Gaceta Constitucional No. 38. viernes 5 de abril de 1991. P.. 12.
La D.M.T.G.L. proponía también la institucionalización de la mora en las decisiones y trámites judiciales como causal de mala conducta y la sustentaba así:
"Es para todos sabido que uno de los mayores males que aquejan a la Administración de Justicia es la morosidad en la prestación de este servicio público. Procesos de índole penal, civil, laboral y contencioso administrativo demoran en los despachos respectivos un considerable tiempo haciéndose nugatoria la administración de justicia y causándose con ello gravísimas consecuencias de todo orden a la convivencia social de los ciudadanos" Constitucional No. 38. Viernes 5 de abril de 1991. P.. 12 G.L., M.T.: "Adición al principio de celeridad". Gaceta Constitucional No. 88. Lunes 3 de junio de 1991. P.. 2..'' Corte Constitucional. Sentencia T-431 de 1992. M.P.J.G.H.G..
Dichos términos son fijados por el legislador en los distintos ordenamientos procesales que al ser normas de orden público imponen a los funcionarios judiciales y demás personas que administran justicia de adoptar todas las medidas pertinentes para lograr su cumplimiento. En este sentido la Corte ha precisado Corte Constitucional. C-037 de 1996 M.P.V.N.M.. que es ''indispensable que el juez propugne la vigencia del principio de la seguridad jurídica, es decir, que asuma el compromiso de resolver en forma diligente y oportuna los conflictos a él sometidos dentro de los plazos que define el legislador. Por ello, esta Corporación ha calificado, como parte integrante del derecho al debido proceso, el ''derecho fundamental de las personas a tener un proceso ágil y sin retrasos indebidos Corte Constitucional. Sentencia No. T-006/92, citada.''.
De igual manera, es pertinente señalar que tanto las partes como los terceros en las respectivas actuaciones judiciales deben no sólo cumplir con las cargas procesales que impone el ordenamiento jurídico en cada proceso, sino abstenerse de realizar conductas que dilaten el trámite judicial, pues ello constituye una las formas como se materializa la violación del deber constitucional de ''colaborar para el buen funcionamiento de la administración de justicia'' (Art. 95-7 C.P.).
Sobre este aspecto ha expresado la Corte que: ''tanto las partes procesales como las autoridades judiciales están obligadas a cumplir en forma exacta y diligente los plazos que la ley consagra para la ejecución de las distintas actuaciones y diligencias en las diversas fases del proceso. Así pues, las partes tienen la carga de presentar la demanda, pedir pruebas, controvertir las allegadas al proceso, interponer y sustentar los recursos y, en fin, participar de cualquier otra forma en el proceso dentro de las etapas y términos establecidos en la ley, así como el juez y auxiliares de justicia tienen el deber correlativo de velar por el acatamiento de los términos procesales.'' Corte Constitucional C-012 de 2002 M.P.J.A.R..
Como recientemente lo señaló esta Corporación ''quien presenta una demanda, interpone un recurso, formula una impugnación o adelanta cualquier otra actuación dentro de los términos legales y estando habilitado por ley para hacerlo, tiene derecho a que se le resuelva del mismo modo, dentro de los términos legales dispuestos para ello. De lo contrario, se le estaría desconociendo su derecho fundamental al debido proceso, así como el acceso a la administración de justicia.'' Corte Constitucional. Sentencia T-1154 de 2004 M.P.A.B.S..
La Ley 270 de 1996, antes mencionada, establece dentro de los principios que informan la administración de justicia, el de acceso a la justicia (Art. 2º), celeridad (Art. 4º) ''ARTICULO 4º. CELERIDAD. La administración de justicia debe ser pronta y cumplida. Los términos procesales serán perentorios y de estricto cumplimiento por parte de los funcionarios judiciales. Su violación constituye causal de mala conducta, sin perjuicio de las sanciones penales a que haya lugar. Lo mismo se aplicará respecto de los titulares de la función disciplinaria.'', eficiencia (Art. 7º) ''ARTICULO 7º. EFICIENCIA. La administración de justicia debe ser eficiente. Los funcionarios y empleados judiciales deben ser diligentes en la sustanciación de los asuntos a su cargo, sin perjuicio de la calidad de los fallos que deban proferir conforme a la competencia que les fije la ley.'' y el respeto de los derechos (Art. 9º) ''ARTICULO 9º. RESPETO DE LOS DERECHOS. Es deber de los funcionarios judiciales respetar, garantizar y velar por la salvaguarda de los derechos de quienes intervienen en el proceso.'' , constituyéndose así, en mandatos que han de ser observados por quienes administran justicia en cada caso particular.
En lo referente a la celeridad resulta indispensable traer a colación lo precisado por la Corte en la Sentencia C-037 de 1996 M.P.V.N.M.. , en la cual señaló que:
Consecuencia de los argumentos precedentes, fue la consagración en el artículo 228 superior del deber del juez de observar con diligencia los términos procesales y, principalmente, de sancionar su incumplimiento. Por ello, la norma bajo examen establece que de darse esta situación, el respectivo funcionario podrá ser sancionado con causal de mala conducta. La Corte se aparta así de las intervenciones que cuestionan este precepto, pues, como se vio, él contiene pleno respaldo constitucional. Sin embargo, debe advertirse que la sanción al funcionario judicial que entre en mora respecto del cumplimiento de sus obligaciones procesales, es asunto que debe ser analizado con sumo cuidado. En efecto, el responsable de evaluar la situación deberá estimar si dicho funcionario ha actuado en forma negligente o si, por el contrario, su tardanza se encuentra inmersa dentro de alguna de las causales de justificación de responsabilidad, tales como la fuerza mayor, el caso fortuito, la culpa del tercero o cualquier otra circunstancia objetiva y razonable. Asimismo, debe esta Corporación advertir que la función en comento le corresponde asumirla al Consejo Superior de la Judicatura, a los Consejos Seccionales -como se desprende de lo dispuesto en los numerales 3o y 4o del artículo 256 de la Carta Política-, o a los jueces cuando ejercen la potestad disciplinaria respecto de sus subalternos, salvo en lo que atañe a los magistrados que gozan de fuero constitucional especial, caso en el cual esa labor deberá ser realizada por el Congreso de la República, sin perjuicio de la competencia preferente de la Procuraduría General de la Nación, para ''vigilar la conducta oficial de quienes desempeñen funciones públicas (...)'' (Art. 277-6 C.P.) Sobre los alcances de la competencia del Congreso y de la Procuraduría General de la Nación para investigar y sancionar disciplinariamente a los magistrados que gozan de fuero constitucional especial, Cfr. Corte Constitucional. S.P.. Sentencia No. C-417 del 4 de octubre de 1993. Magistrado Ponente: J.G.H.G... Para lograr los anteriores cometidos, naturalmente deberán respetarse las prescripciones propias del debido proceso y la posibilidad de ejercer el derecho de defensa para explicar las razones por las cuales se incurrió en mora injustificada en el trámite de los asuntos judiciales.
De esta manera, la labor de quienes administran justicia es compleja dado que no sólo deben adoptar sus providencias dentro de los precisos y estrictos términos fijados por el legislador, sino que deben hacerlo con tal dedicación y esfuerzo que su contenido y resolución sean paradigma de claridad, precisión, concreción de los hechos materia de los debates y de las pruebas que los respalden, así como de pulcritud del lenguaje en ellas utilizado. Cfr. Ley 270 de 1996, artículo 55.
La función pública de administrar justicia no es la excepción a dicha responsabilidad patrimonial siendo posible que quien considere que con la inobservancia de los principios de eficiencia y celeridad por parte de quien debe cumplir dicha función se le ha causado un daño antijurídico, pueda solicitar la respectiva reparación por el defectuoso o anormal funcionamiento de la administración de justicia No debe olvidarse que la responsabilidad por el defectuoso funcionamiento de la administración de justicia se produce por los actos u omisiones judiciales diferentes al error jurisdiccional y a la privación injusta de la libertad. Cfr. Título Tercero, capítulo VI de la Ley 270 de 1996. (Art. 69 Ley 270/96), sin perjuicio de las demás consecuencias de carácter penal o disciplinario que en cada caso particular deban ser impuestas al agente judicial respectivo.
La fundamentalidad de estas garantías constitucionales es lo que ha facultado a la Corte conocer en sede de revisión diferentes asuntos que le han permitido delimitar su alcance y fijar los criterios que han de observar los demás jueces de tutela al resolver sobre asuntos en los cuales se encuentren amenazados o efectivamente vulnerados estos derechos. Dentro de las sentencias en que se ha analizado el alcance de los derechos al acceso a la administración de justicia y a un debido proceso sin dilaciones injustificadas pueden estudiarse, entre otras, la T-431 de 1992 M.P.J.G.H.G., T-320 de 1993 M.P.C.G.D., T-571 de 1998 M.P.C.G.D., T-577 de 1998 M.P.A.B.S., T-493 y T-710 de 2003 M.P.M.G.M.C., T-1068 de 2004 M.P.H.S.P. y T-1154 de 2004 M.P.A.B.S..
Así en la Sentencia C-543 de 1992 M.P.J.G.H.G.. se explicó que:
(...) nada obsta para que por la vía de la tutela se ordene al juez que ha incurrido en dilación injustificada en la adopción de decisiones a su cargo que proceda a resolver o que observe con diligencia los términos judiciales, ni riñe con los preceptos constitucionales la utilización de esta figura ante actuaciones de hecho imputables al funcionario por medio de las cuales se desconozcan o amenacen los derechos fundamentales, ni tampoco cuando la decisión pueda causar un perjuicio irremediable, para lo cual sí está constitucionalmente autorizada la tutela pero como mecanismo transitorio cuyo efecto, por expreso mandato de la Carta es puramente temporal y queda supeditado a lo que se resuelva de fondo por el juez ordinario competente (artículos 86 de la Constitución Política y 8º del Decreto 2591 de 1991). En hipótesis como estas no puede hablarse de atentado alguno contra la seguridad jurídica de los asociados, sino que se trata de hacer realidad los fines que persigue la justicia.
Sobre el alcance de esta causal de procedencia de la acción de tutela, la jurisprudencia constitucional ha establecido que el mero vencimiento del término procesal respectivo no genera ipso jure la violación de los derechos constitucionales al debido proceso y a un proceso sin dilaciones injustificadas pues si bien el principio general es el de obligatoriedad de los términos procesales, éste puede admitir ''excepciones muy circunstanciales, alusivas a casos en concreto, cuando no quepa duda del carácter justificado de la mora.'' Corte Constitucional. Sentencia T-190 de 1995 M.P.J.G.H.G..
Sobre dicho carácter justificado de la mora judicial, la Corte en la Sentencia T-190 de 1995 M.P.J.G.H.G.. explicó:
La justificación, que es de alcance restrictivo, consiste únicamente en la situación probada y objetivamente insuperable, que impide al juez o fiscal adoptar oportunamente la decisión.''
Esta Corporación ha señalado sobre este tópico que ''la jurisdicción no cumple con la tarea que le es propia, si los procesos se extienden indefinidamente, prolongando de esta manera, la falta de decisión sobre las situaciones que generan el litigio, atentando así, gravemente contra la seguridad jurídica que tienen los ciudadanos.'' Corte Constitucional. Sentencia T-577 de 1998 M.P.A.B.S..
Uno de los motivos más recurrentes en la jurisprudencia en los cuales se han analizado casos en los que se acusa a un funcionario judicial de haber incurrido en mora es el de la congestión o exceso de trabajo de los magistrados, jueces y fiscales, Sobre esta usual excusa esgrimida por los funcionarios judiciales para pretender justificar la dilación a que se someten los procesos judiciales pueden estudiarse, entre otras, las Sentencias T-190-95 M.P.J.G.H.G., T-604 de 1995 M.P.C.G.D., T-502 de 1997 M.P.H.H.V., T-292 de 1999 M.P.J.G.H.G., T-1227 de 2001 M.P.A.B.S., T-201 y T-256 de 2004 M.P.C.I.V.H.. respecto del cual la Corte ha precisado que éste no constituye por sí mismo, sin más evaluación, argumento suficiente para justificar la dilación en que se haya incurrido.
A los funcionarios no les basta con aducir exceso de trabajo o una significativa acumulación de procesos para que el incumplimiento de los términos judiciales sea justificado, pues no se puede hacer recaer sobre la persona que acude a la jurisdicción la ineficiencia o ineficacia del EstadoSentencia C-301 de 1993, M.P.E.C.M., desconociendo sus derechos fundamentales. Corte Constitucional. Sentencia T-604 de 1995 M.P.C.G.D.. Como se afirmó en la Sentencia T-1068 de 2004 M.P.H.S.P.. ''no puede aducirse por parte de un juez de la República que se cumplen las funciones a él encargadas para un negocio y se desatienden en otro''.
Para la Corte en este tipo de casos no se trata únicamente de velar por el cumplimiento de los términos por sí mismos ya que él no se concibe como fin sino como medio para alcanzar los fines de la justicia y la seguridad jurídica, esto es, asegurar que, a través de su observancia, resulten eficazmente protegidos los derechos de los gobernados, muy especialmente el que tienen todas las personas en cuanto a la obtención de una pronta y cumplida justicia. Corte Constitucional. Sentencia T-431 de 1992. M.P.J.G.H.G..
Desde esta perspectiva ha considerado esta Corporación que salvo en el caso que la persona se encuentre ante un perjuicio irremediable, ''el mero incumplimiento de los plazos no constituye por sí mismo violación del derecho fundamental indicado, ya que la dilación de los plazos puede estar justificada por razones probadas y objetivamente insuperables que impidan al juez o fiscal adoptar oportunamente la decisión.'' Corte Constitucional. Sentencia T-190 de 1995, M.P.J.G.H.G.. En otras palabras, ''la mora judicial sólo se justificaría en el evento en que, ante la diligencia y celeridad judicial con la que actúe el juez correspondiente, surjan situaciones imprevisibles e ineludibles que no le permitan cumplir con los términos judiciales señalados por la ley.'' Corte Constitucional. Sentencia T-502 de 1997 M.P.H.H.V..
En síntesis, si bien la administración de justicia debe ser pronta, no todo retardo genera una afectación del derecho a un proceso sin dilaciones, puesto que debe suscitarse un incumplimiento de los términos procesales que tenga un origen ''injustificado'' En la Sentencia T-292 de 1999 M.P.J.G.H.G., la Corte precisó que: ''es importante resaltar que la mora judicial que nuestra Constitución condena es aquella que tiene un origen "injustificado", según lo determina expresamente el artículo 29.'', es decir, producto de la falta de diligencia de quien administra justicia en el cumplimiento de su función.
No obstante, el funcionario judicial que pretenda justificar la mora debe acreditar que ésta se dio a pesar del cumplimiento oportuno y cabal de sus funciones y que ésta se generó por razones objetivas insuperables que no pudo prever ni eludir. En el mismo sentido puede estudiarse la Sentencia T-710 de 2003 M.P.M.G.M.C.. En este sentido, es menester recordar que de conformidad con lo establecido en el artículo 153 de la Ley 270 de 1996 dentro de los deberes de los funcionarios judiciales se encuentran: i) respetar, cumplir y, dentro de la órbita de su competencia, hacer cumplir la Constitución, las leyes y los reglamentos Ley 270 de 1996, artículo 153-1.; ii) desempeñar con celeridad las funciones a su cargo Ley 270 de 1996, artículo 153-2.; iii) poner en conocimiento del superior los hechos que puedan perjudicar la administración y las iniciativas que se estimen útiles para el mejoramiento del servicio Ley 270 de 1996, artículo 153-12. y, iv) resolver los asuntos sometidos a su consideración dentro de los términos previstos en la ley y con sujeción a los principios y garantías que orientan el ejercicio de la función jurisdiccional. Ley 270 de 1996, artículo 153-16.
La Sala precisa, entonces, que el hecho de que la dilación en el trámite judicial no sea imputable a conducta dolosa o gravemente culposa alguna del funcionario, sino al exceso de trabajo que pesa sobre los despachos judiciales, puede, en principio, exculpar a aquellos de su responsabilidad personal, pero no priva a los administrados del derecho a reaccionar frente a tales retrasos, ni permite considerarlos inexistentes. En otras palabras, dicha situación, no autoriza a considerar que la dilación es justificada, sin prueba alguna de que se haya intentado agotar todos los medios que las circunstancias permiten para evitarla. De esta manera el derecho a un debido proceso sin dilaciones injustificadas no pierde efectividad ni siquiera en aquellos supuestos en que los retrasos se deben a los defectos estructurales No puede soslayarse que la complejidad de los sistemas procesales, la inadecuación de trámites, las deficientes infraestructuras materiales, los insuficientes medios personales y la carencia de formación adecuada de los funcionarios y empleados judiciales son ingredientes que, entre otros, ayudan a explicar el fenómeno de la mora judicial. de la organización y funcionamiento de la rama judicial.
Del material probatorio que obra en el expediente la Sala constata que en el proceso ordinario de R.S.C. contra el Banco Popular incoado ante el Juzgado 10 Laboral del Circuito de Bogotá efectivamente se desconocieron las oportunidades procesales señaladas en el artículo 81 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social para proferir sentencia.
Dicha preceptiva dispone que una vez se haya clausurado el debate, el juez puede proferir ''en el acto'' la sentencia o si no lo considera conveniente debe citar a las partes para la audiencia de juzgamiento, que ''deberá celebrarse dentro de los diez días siguientes, en la cual se leerá y notificará a los interesados la sentencia''.
Conforme a la reseña fáctica que precede está acreditado que dentro de dicho proceso ordinario laboral, el debate probatorio fue cerrado el 9 de mayo de 2003 y sólo hasta el 9 de julio de 2004 se fijó la audiencia de juzgamiento, es decir, se estableció un plazo de un año y dos meses para adoptar un fallo que conforme al ordenamiento procesal laboral debía ser proferida en el acto de la clausura del debate o en los 10 días siguientes como plazo máximo. Debe resaltarse que dicho término, conforme lo señaló el juez accionado era incluso tentativo, puesto que según lo informó dicho funcionario, éste podía ampliarse a dos años y dos meses. Cfr. Folio 37 del expediente.
En este sentido, se constata que la falta de resolución dentro de los términos procesales de la controversia laboral sometida a consideración del aparato jurisdiccional del Estado por el señor R.S.C., no obedece a una decisión caprichosa o a la incuria del funcionario judicial accionado.
De esta manera, los fundamentos expuestos por la S.L. del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá para denegar la acción de tutela, no resultan acertados puesto que la probada congestión en un despacho judicial no es per se causal para no otorgar el amparo constitucional solicitado, en la medida en que de admitirse dicha interpretación en la actual situación de la rama judicial, el derecho al acceso a la administración de justicia y a un debido proceso sin dilaciones injustificadas se transformarían en meras garantías formales que desconocen la transformación que implica la aplicación del Derecho en un Estado social como el colombiano.
Considera la Sala que de conformidad con el Preámbulo y los artículos 1, 2, 5, 6, 121, 123, 228 y 229 de la Carta Política así como en los instrumentos internacionales antes enunciados que integran el bloque de constitucionalidad, en los casos en que el funcionario judicial advierte que materialmente le resulta imposible cumplir con los términos procesales, dada la probada congestión del respectivo despacho, deberá, en aras de hacer reales y efectivos los derechos de las personas que acuden a la jurisdicción y en cumplimiento de los deberes que consagra el artículo 153 de la Ley 270 de 1996, solicitar cuantas veces sea necesaria la intervención del órgano instituido para llevar el control del rendimiento de las corporaciones y demás despachos judiciales y a quien legalmente se le ha atribuido adoptar las medidas para descongestionar aquellos en los que se detecte dicha situación. Resulta relevante recordar el contenido de varias disposiciones de la Ley 270 de 1996 que aluden al tema de la congestión de los despachos judiciales, así:
''ARTICULO 63. DESCONGESTION. La Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, en caso de congestión de los Despachos Judiciales, podrá regular la forma como las Corporaciones pueden redistribuir los asuntos que tengan para fallo entre los Tribunales y Despachos Judiciales que se encuentren al día; seleccionar los procesos cuyas pruebas, incluso inspecciones, puedan ser practicadas mediante comisión conferida por el Juez de conocimiento, y determinar los jueces que deban trasladarse fuera del lugar de su sede para instruir y practicar pruebas en procesos que estén conociendo otros jueces. Igualmente, podrá crear, con carácter transitorio, cargos de jueces o magistrados sustanciadores o de fallo, de acuerdo con la ley de presupuesto.''|| ''ARTICULO 85. FUNCIONES ADMINISTRATIVAS. Corresponde a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura: 28. Llevar el control del rendimiento y gestión institucional de la Corte Constitucional, de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado y de la Fiscalía General de la Nación. Para tal efecto, practicará visitas generales a estas corporaciones y dependencias, por lo menos una vez al año, con el fin de establecer el estado en que se encuentra el despacho de los asuntos a su cargo y procurar las soluciones a los casos de congestión que se presenten.''|| ''ARTICULO 87. PLAN DE DESARROLLO DE LA RAMA JUDICIAL. El Plan Sectorial de Desarrollo para la Rama Judicial debe comprender, entre otros, los siguientes aspectos: 2. La eliminación del atraso y la congestión de los despachos judiciales.''|| ''ARTICULO 101. FUNCIONES DE LA SALAS ADMINISTRATIVAS DE LOS CONSEJOS SECCIONALES. Las Salas Administrativas de los Consejos Seccionales de la Judicatura tendrán las siguientes funciones: 3. Practicar visita general a todos los juzgados de su territorio por lo menos una vez al año, con el fin de establecer el estado en que se encuentra el despacho de los asuntos a su cargo y procurar las soluciones a los casos de congestión que se presenten.'' (Resaltado fuera de texto)
En el caso del Juzgado 10 Laboral del Circuito de Bogotá, aun antes de la interposición de la acción de tutela por el señor S.C., el funcionario judicial ya había advertido la grave situación de congestión que afectaba a dicho despacho judicial, según se infiere de las comunicaciones que en ese sentido dirigió tanto al Consejo Superior como al Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca desde abril de 2002 y que fueron reiteradas en noviembre de dicho año y en diciembre de 2003, con lo cual constata la Sala que la dilación que afronta el proceso ordinario laboral del tutelante no obedece al desinterés del titular de dicho despacho por garantizar su derecho al acceso eficaz a la administración de justicia sino los problemas estructurales de congestión que afectan a la Rama Judicial.
No obstante, dichas comunicaciones al Consejo Superior de la Judicatura no permiten advertir que el juez accionado haya informado sobre la grave problemática que afronta el señor R.S.C. con la falta de resolución del proceso que él promoviera con el fin de obtener el reconocimiento de su derecho pensional y así superar los perjuicios que viene padeciendo no sólo a causa de su avanzada edad sino por las precarias condiciones económicas y de salud en que se encuentra, a efectos de que se hubieran tomado medidas urgentes, dadas esas circunstancias, para la decisión del proceso. Debe reiterarse en este punto que ninguna persona y mucho menos a quienes les asiste especial protección por parte del Estado, tienen el deber constitucional de esperar indefinidamente a que los órganos que administran justicia profieran una decisión sobre el proceso en el que actúan, puesto que como lo ha manifestado esta Corporación ''cuando los funcionarios investidos de la potestad de administrar justicia dilatan indefinidamente las decisiones judiciales que deben proferir, incumplen los deberes que les son propios, conculcan el derecho fundamental mencionado y, ocasionan perjuicios a la parte afectada con esa dilación.'' Corte Constitucional. Sentencia T-577 de 1998 M.P.A.B.S..
Tampoco está acreditado que el funcionario judicial accionado haya informado sobre estas gestiones al demandante o a su apoderado con el fin de que se esclarecieran desde el principio las razones por las cuales se había fijado la fecha ''tentativa'' para la audiencia de juzgamiento por fuera de los plazos establecidos en la ley. En este sentido al tutelante se le mantuvo en una situación de absoluta indefinición en lo que respecta a la fecha en que su proceso sería decidido, lo cual contraviene los mandatos constitucionales contenidos en los artículos 29, 228 y 229, conforme se ha explicado en esta providencia.
En estas condiciones, la solicitud de amparo constitucional está llamada a prosperar dado que si bien es cierto el funcionario judicial solicitó oportunamente la intervención del Consejo Superior y del Consejo Seccional de la Judicatura para que éstos adoptaran las soluciones al problema de congestión de dicho despacho judicial, también lo es que en dichas comunicaciones no se presentan las particularidades del caso del señor S.C. a efectos de que se hubieran adoptado medidas de urgencia para lograr su pronta decisión. Así mismo, se omitió informar al tutelante de las gestiones adelantadas por el funcionario judicial, sometiendo a aquél a una situación de indefinición de su derecho fundamental de acceso a la justicia.
Podría argüirse que al obrar en el expediente el Acuerdo No. 2302 del 28 de enero de 2004, proferido por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura mediante el cual se dictaron normas tendientes a descongestionar el Juzgado Décimo Laboral de Bogotá y a través del cual se crearon, con carácter transitorio, dos cargos de jueces laborales de Descongestión para fallo a quienes les fueron repartidos por despacho trescientos procesos, en estricto orden cronológico a partir del más antiguo y que según lo informa el señor J.D.L., el proceso del tutelante se encuentra dentro de los seiscientos que fueron remitidos para efectos de la descongestión, se habrían restablecido los derechos fundamentales vulnerados al tutelante.
Para la Sala, dicha interpretación desconoce el principio de protección efectiva de los derechos constitucionales puesto que dada la irrazonable demora en la resolución del proceso ordinario laboral No. 443/01 incoado por el Señor S.C., la garantía material de los derechos fundamentales vulnerados sólo se logra cuando sea proferida y notificada la sentencia de primera instancia.
En síntesis, teniendo en cuenta que no está demostrado que se haya dictado la respectiva sentencia dentro del proceso ordinario laboral formulado, a través de apoderado, por el señor R.S.C., se revocará la decisión de instancia, para en su lugar tutelar los derechos fundamentales al acceso a la administración de justicia y a un debido proceso sin dilaciones injustificadas del citado accionante y en consecuencia se ordenará al señor J.D.L. del Circuito de Bogotá, si no se hubiere hecho por el juzgado de descongestión, que reasuma el conocimiento del proceso No. 443/01 y proceda, en el término de 48 horas a dictar la respectiva sentencia, debiendo notificar la misma en la forma y términos establecidos en el Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social.
Primero.- REVOCAR la sentencia proferida por la S.L. del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C. que denegó la acción de tutela de la referencia. En su lugar CONCEDER la protección constitucional a los derechos fundamentales del tutelante al acceso a la administración de justicia y a un debido proceso sin dilaciones injustificadas.
Segundo.- ORDENAR al señor J.D.L. del Circuito de Bogotá D.C., si no se hubiere hecho por el juzgado de descongestión, que en el término de cuarenta y ocho (48) horas contadas a partir de la notificación de la presente providencia, reasuma el conocimiento del proceso ordinario No. 443/01 incoado por el señor R.S.C. contra el Banco Popular y proceda a dictar la respectiva sentencia, debiendo notificar la misma en la forma y términos establecidos en el Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social.

References: artículo 37
 resolución 
 artículo 18
 artículo 152
 artículo 228
 artículo 1
 artículo 86
 artículo 116
 artículo 101
 resolución 
 artículo 123
 artículo 125
 artículo 228
 artículo 256
 resolución 
 artículo 55
 artículo 29
 artículo 153
 artículo 153
 artículo 153
 artículo 153
 artículo 153
 artículo 81
 resolución 
 artículo 153
 resolución 
 resolución