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I.-Sesiones de la Facultad
Durante el período universitario de 1956 la Facultad celebró 16 sesiones, de las cuales 13 fueron ordinarias, 1 extraordinaria y 2 académicas.
II .-Término del Decanato de don J. Raimundo del Río C.
Por Decreto del Ministerio de Hacienda Nº 2087, de 9 de marzo de 1956, se concedió a don J. Raimundo del Río c., jubilación del cargo de profesor de Derecho Penal en la Escuela de Derecho de Santiago. Terminada .su condición docente, el señor Del Río consideró que debía dejar el Decanato de la Facultad y, con tal motivo, dirigió la siguiente nota al señor Rector de la Universidad, don Juan Gómez Millas:
Santiago, marzo 28 de 1956.
Señor Rector de la Universidad de Chile. Señor Rector:
Con esta fecha recibo la transcripción del Decreto No 2087, de 9 del corriente, del Ministerio de Hacienda, por el cual se me concede la jubilación del cargo de Profesor de Derecho Penal en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Terminada mi condición docente, debo dejar el Decanato de la Facultad. En consecuencia, ruego a Ud. se sirva convocar a la Conporación para que proponga a mi sucesor, y entretanto, designar *la persona que tenga a bien, como Decano interino.
(Firmado) : J. RAIMUNDO DEL Río C. El señor Rector dió respuesta a esta nota en los siguientes términos:
Santiago, 4 de abril de 1956.
Señor don Raimundo del Río Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Presente.
Estimado amigo y Decano :
Acuso recibo de su nota Nº 25, en la que me comunica que ha recibido la transcripción del Decreto que le concede su jubilación del cargo de profesor de Derecho Penal en Ia Escuela de Derecho, y que terminada su condición docente debe dejar el decanato de la Facultad. Comprendo su delicadeza y su deseo de renunciar a las responsabilidades de la dirección docente de su Facultad.¨ Pero antes de que Ud. tome una resolución definitiva, permítame hacer algunas reflexiones. Las disposiciones del Estatuto Universitario exigen la calidad docente para ser elegido Decano; Ud. ha jubilado de su cargo docente ordinario, más no así de su calidad permanente de profesor extraordinario y como esa calidad no ha desaparecido, Ud., a mi juicio, puede perfectamente continuar en el Decanato hasta el término del período para el cual fué elegido, ya que a esto no se opone la ley y sólo se refiere al origen del cargo. Ud., respetado amigo, ha trabajado desinteresadamente durante largos y fructíferos años en beneficio de la Universidad de Chile y con dedicación especial para la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, con un talento brillante, una grandeza moral superior y una eficiencia que todos hemos aplaudido en la Universidad y ha llenado de orgullo al Consejo Universitario. La inspiración de su criterio ponderado y seguro ha permitido que los estudios jurídicos hayan alcanzado un nivel que nos honra en América; bajo su dirección, las publicaciones de la Editorial Jurídica han logrado una resonancia y una función orientadora en todas las Universidades de habla hispana. Todos nuestros profesores y estudiantes se expresan con deleite y satisfacción de su prudencia, de su justicia, de su saber y de su bondad. En los años de la edad madura, i qué otra cosa podemos anhelar que sentir en torno nuestro ambiente una concertada opinión de admiración y respeto! Y esa es la voz unánime que dentro y fuera de la Universidad rodea a Ud.Todos necesitamos en esta casa aún de su consejo, querido amigo y respetado maestro; no queremos estar sin Ud. en esta grande y noble misión. Satisfaga el deseo unánime de sus colegas y esta petición que formulo desde lo más hondo de mi espíritu agradecido a Ud., y reconocido por su gran labor orientadora y educativa. Todos estaremos alegres de verlo y oírlo junto a nosotros. Por otra parte, un hombre como Ud., que cuenta con la confianza y el respeto unánime del profesorado universitario, no puede abandonar esta Casa en la cual su nombre en los estudios y disciplinas jurídicas penales han alcanzado una reputación universal que honra a la Universidad, y que necesita de su prestigio en el orden intelectual. Me atrevo, pues, a pedirle como expresión de mi sincera amistad hacia Ud., reflexioqe sobre el paso que Ud. ha dado, mire por el porvenir de la Universidad; no considere con su jubilación de maestro, concluída su brillantísima carrera, y vuelva a su seno para ayudarme a conducirla con su sano criterio, espíritu de independencia y la abnegación con que Ud. se ha entregado a ella.
Saluda a Ud. su amigo, (Firmado) : JUAN GÓMEZ MILLAS, Rector.
Don J. Raimundo del Río C. insistió en su decisión, por lo cual el señor Rector debió darle curso a su petición y, con tal objeto, dictó el Oficio Nº 288, que es del tenor siguiente:
Santiago, abril 6 de 1956.
Se ha recibido en esta Rectoría el Decreto Supremo -Nº 2087, de 9 de marzo del año en curso, del Ministerio de Hacienda, por el cual se concede a Ud. el derecho a jubilación como profesor de Derecho Penal de la Escuela de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, de la cual es Ud. dignísimo Decano. Habiendo terminado su condición docente con motivo de su jubilación, me permito rogar a Ud., si lo tiene por conveniente, hacer entrega al señor Director de la Escuela de Derecho, don Darío Benavente, de las funciones de Decano en el carácter de accidental.
Con los sentimientos de mi mayor consideración y aprecio, me ofrezco de Ud. muy atentamente,
(Firmado) : JUAN GÓMEZ MILLAS,
Este oficio fué contestado por don J. Raimundo del Río C., en los siguientes términos :
Santiago, abril 11 de 1956.
Tengo el agrado de acusar recibo de su oficio Nº 288, fecha 6 del corriente, recibido solamente hoy, en el cual me comunica que, habiendo terminado mi condición docente con motivo de mi jubilación, se permite pedirme haga entrega al señor Director de la Escuela de Derecho, don Darío Benavente Gorroño, de las funciones de Decano en el carácter de accidental. Con esta fecha hago dicha entrega al señor Benavente y pongo fin, en consecuencia, a mi actuación como Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile. Con los sentimientos de mi mayor consideración y aprecio, me ofrezco de Ud. muy atentamente,
(Firmado) : J. RAIMUNDO DEL Río C.
1 . .Con motivo de su alejamiento del cargo, el señor Rector de la Universidad, don Juan Gómez Millas, y el señor Secretario General, don Guillermo Feliú Cruz, le enviaron la siguiente comunicación :
Santiago, 17 de abril de 1956.
Distinguido amigo: En conocimiento de su decisión de abandonar el Decanato de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales para acogerse a los beneficios de su jubilación, di cuenta en la sesión del Consejo Universitario de 11 del actual de esta su resolución, la que, debo confesarlo, me ha producido una dolorosa sorpresa aun cuando ya comunes amigos me habían anticipado su determinación. Se conjugan en esta sorpresa sentimientos de amistad y al mismo tiempo de profundo pesar que estas líneas podrán reflejar en escasa medida. Y digo solo en escasa medida porque al comunicar a Ud. Las expresiones elogiosas que acerca de Ud. vertieron sus colegas, en el seno de esta reunión, me asiste el temor de que mis palabras no traduzcan exactamente el intimo valor de ellas. Al considerar su larga vida en la docencia de la cual dan fe su prestigio de maestro que confirió a la cátedra a la que Ud. consagro sus mejores esfuerzos el mas alto rango universitario, se suma también el elevado crédito intelectual de sus publicaciones exhaustivas en la docta materia que cubrían. Profesor de Derecho Penal, desde 1918, y luego de Medicina Legal; Profesor de Psicología en la Escuela de Servicio Social y presidente del Instituto . De Ciencias Penales, en 1935, cumplió en forma relevante la función docente y la labor que le imponía la investigación científica de su ramo, hasta culminar con su designación como Decano de su Facultad, en 1946, tarea que ha cumplido en forma sobresaliente hasta el momento de abandonar sus servicios en la Administración Pública. Si en la Facultad diera cumplimiento a las obligaciones de su cargo y a las del profesorado con singular acierto, sus meritos excepcionales, lo llevaron a la cartera de Educación Pública, en 1941, revelando en su desempeño una expedición extraordinaria en el manejo de los difíciles y complejos asuntos que esta , cartera debe atender. Dotado de prendas especiales para las tareas . directivas de la educación por su integridad moral y las luces de su ilustrado criterio, en cuanto cargo estuvo, manifestó siempre Ud. condiciones de carácter y cabal conocimiento que daban a su mandato el justo sello del hombre de derecho, una de las virtudes mas sobresalientes de su personalidad que engalanan, por lo demás, una vastísima cultura, un. don de gentes y una espiritualidad que sólo se logra en la permanente vigilia del pensamiento y del estudio. Se cuán difícil será reemplazarlo en sus tareas directivas de la Facultad a la cual sirvió por tantos años; se cuan difícil será reemplazarlo en la cátedra a la cual dió todo su brillo personal y su erudición de penalista. Pero, sean cuales fueren sus merecimientos, creo que el sentimiento de admiración y respeto que supo granjearse en el corazón de sus colegas, permanecerá mas inalterable y vivo aun, después de su alejamiento de la Universidad. Es por eso que al considerar su decisión, un hondo pesar ha conmovido el espíritu del Consejo y en reconocimiento de sus brillantes servicios prestados a la Universidad, esta Corporación acordó por unanimidad otorgarle una médula especial y el diploma correspondiente que perpetúe el recuerdo de su gestión y de su ayuda a nuestra Casa de Estudios. Al participar a Ud. estos acuerdos quiero renovar, una vez mas, al distinguido amigo y colega, los sentimientos de mi mas viva gratitud rogándole que aunque su determinación pueda acarrear su momentáneo distanciamiento por el ejercicio de otras actividades, quiera conservar siempre latente el vinculo 'permanente de la Universidad que custodia el afecto perdurable de sus colegas de tantos años de vida docente. Acepte el querido amigo el cordial abrazo de afecto y reconocimiento de (firmados): JUAN GÓMEZ MILLAS, Rector.-GUILLERMO FELIU CRUZ, Secretario General.
Por su parte, el señor Secretario General de la Universidad, don Guillermo Feliú Cruz, le envió la siguiente Carta:
Santiago, 12 de abril de 1956.
Señor Raimundo del Río. Presente. Mi distinguido amigo: Creo que es una cosa superior a una simple cuestión de hábito, lo que en el animo pesa cuando se, ve alejar de un grupo cordial y amigo, como es una Corporación Universitaria, una persona a quien por mucho tiempo nos ha ligado una intima relación y de quien hemos recibido una lección de perseverancia, de buen sentido y de claro entendimiento. De un lugar juegan los afectos y la costumbre, pero de otro, también, la ausencia súbita de uno de sus miembros, genera la nostalgia de esa comunicación de las inteligencias que hace entonces de un Consejo o de una Facultad como un cuerpo animado herido en uno de sus órganos mas vitales, cuando uno de ellos y tal vez, el mejor, se ausenta. Tengo con Ud., particularmente, una deuda de gratitud inmensa por su decidido apoyo a mi candidatura a la Secretaria General de la Universidad, en noviembre de 1953. Sabia en los días que precedieron al sufragio, que la decisión de él pendía de la voluntad de muchos amigos que me honraron con su voto; Pero nada entonces me halagaba mas, porque me parecía que ello constituía el mayor honor a que podía aspirar, que el que Ud. manifestara decisivo apoyo a mi candidatura. Y esa su firme resolución me dió la seguridad, no solo del triunfo, sino la fortaleza de espíritu de verme así apoyado por un hombre que significaba una tradición de talento, competencias y honradez en la labor docente. Al conocer ahora su propósito de alejarse del Decanato de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, siento que me invade un profundo pesar. Se va con Ud. algo de mi propia carrera universitaria y el prestigio de una tradición, como lo experimenté cuando abandonaron el Consejo mis amigos Rafael Correa Fuenzalida y Rafael Huneeus y, poco después, el Decano de la Facultad de Química y Farmacia, don Juan Ibáñez Gómez, al ser distinguido, para un alto cargo de la UNESCO en Montevideo, debiendo abandonar temporalmente sus funciones universitarias. Aún cuando la experiencia en el cargo ha hecho ya, en el curso de los dos, últimos años, más expedites y fácil mi labor y Ud., por razones particulares, ha dejado de servir sus funciones de Decano desde hace algunos meses, al conocer ahora su decisión de abandonarlas definitivamente, me produce el mismo sentimiento que solo la sorpresa de un presagio o una evidencia puede sacudir, el espíritu en el primer momento, porque siento que pierdo el apoyo de una de las voluntades más altas y de una de las inteligencias más claras con que la dirección de la Universidad ha contado desde que inicié mi vida docente y trabé con Ud. un intimo conocimiento y profunda y leal amistad. Acaso estas palabras puedan interpretar ante Ud. la congoja que motiva la sensación de la pérdida de su contacto directo en las resoluciones del Consejo al cual ha pertenecido y en las personales que muchas veces hube de tomar, para las cuales consulta, siempre con éxito, su criterio tan sano como elevado, independiente y forjado en principios que jamás han cedido a circunstancias cualesquiera que ellas fueran. Es por esto que al expresarle a Ud: mis sentimientos por su determinación, quiero solicitarle, que esa relación en la cual cimenté nuestro vinculo amistoso y universitario, siga siempre vigente para sentir que mi tarea en esta Casa se hará siempre más llevadera con el auxilio de sus luces y de la cordialidad que siempre me ha distinguido y que necesito ahora más que nunca. Quiera el amigo recibir en esta oportunidad las expresiones de mi más profundo reconocimiento y de la más sincera adhesión personal con que lo distingue, (firmado) : GUILLERMO FELIÚ CRUZ, Secretario General.
El Decano de la Facultad : de Filosofía, don Eugenio Pereira Salas, a nombre de la Corporación, le hizo llegar la siguiente nota:
Santiago, 23 de abril de 1956.
Señor Raimundo del Río. Presente. Señor Decano: La Facultad de Filosofía y Educación, en conocimiento de los tramites de su jubilasión después de una intensa, meritoria trascendente labor universitaria, hace llegar a Ud.. La expresión unánime de sus sentimientos de pesar por este alejamiento. La Facultad ha visto en su persona el más celoso a inteligente defensor de las doctrinas filosóficas sobre las cuales se ha asentado el prestigio que. goza la Universidad de Chile. Su profunda versación en las materias jurídicas de su especialidad y la prosapia ética de su personalidad, han estado en todo momento al servicio no sólo de la Facultad que con tanto brillo ha representado, sino de los altos intereses espirituales de la Universidad toda. Creo de nuestro deber dejar expresa constancia de su noble actitud hacia nuestra Facultad, que en todo momento tuvo en su persona el elocuente personero de aquello que forma la esencia de nuestras actividades en el seno del Consejo Universitario, y al dejar constancia de ello, le ofrecemos el homenaje de nuestro hondo agradecimiento. A las expresiones colectivas de la Facultad, quisiera agregar el sentimiento personal del Decano que no sólo ha tenido en Ud. un leal y decidido colaborador, sino que ha sentido en todo momento, esos lazos de amistad que unen a los hombres en empresas desinteresadas de bien público. Le ruego percibir, con esta nota, el reconocimiento de nuestra Facultad por la nobleza de su ayuda en los diversos problemas que ha tenido que afrontar en estos últimos años. Saluda con toda atención a Ud., (Firmado) : EUGENIO PEREIRA SALAS. Decano.
III.-Elección del Decano de la Facultad
En sesión de la Facultad de fecha 5 de mayo de 1956, presidida por el señor Vicerrector don Hugo K. Sievers, se procedió a la elección de un nuevo Decano de la Facultad, en reemplazo de don J. Raimundo del Río C. Recogida la votación, ella dió el siguiente resultado: por don Darío Benavente Gorroño, 75 votos; por don Juvenal Hernández, 1 voto; en blanco, 2 votos. En atención a este resultado, se acordó proponer unipersonalmente al señor Benavente como Decano, por un periodo legal de tres años. Don Darío Benavente Gorroño nació en Santiago el 12 de septiembre de 1900. Hizo sus estudios en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile. Se recibió de abogado en 1924. Su tesis versa sobre 'El contrato de transacción'. En el año 1925 fue designado profesor de Derecho Procesal en la Escuela de Derecho de Santiago. En 1926 fue designado Director de la Biblioteca del Instituto Nacional. Ha desempeñado, Además, los cargos de profesor del Instituto Nacional en la cátedra de Educación Cívica, Fiscal de la Sindicatura General de Quiebras y Director de la Escuela de Derecho de Santiago desde 1930 hasta 1956.
IV.-Designación de Presidente de la Editorial Jurídica
La Facultad, en sesión de fecha 26 do abril de 1956, acordó por la unanimidad de los miembros asistentes, designar coma presidente de la Editorial Jurídica a don J. Raimundo del Río C., de conformidad con lo dispuesto por la ley Nº 8737, de 6 de febrero de 1947, modificada por la ley Nº 8828, de 4 de septiembre del mismo año.
V.-Designación de profesores ordinarios(1)
Don Manuel Salvat Monguillot. Fué elegido coma profesor de Historia del Derecho en la Escuela de Derecho de Santiago en sesión de fecha 26 de abril de 1956, en concurso de antecedentes. El señor Salvat servia anteriormente la misma cátedra en calidad de profesor extraordinario. Don Diego Matus Benavente. Fué elegido en la misma sesión anterior para desempeñar la cátedra de Derecho Internacional Privado en la Escuela de Derecho de Santiago, en concurso de antecedentes. Don Diego Matus Benavente nació en Mulchén en abril de 1907. Hizo sus estudios en el Instituto Nacional y cursó Leyes en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1931. Durante estos estudios fué Ayudante de don Ricardo Montaner Bello en Derecho Internacional Público y Ayudante de don Federico Duncker en Derecho Internacional Privado. Su Memoria sobre 'Las Quiebras en el Derecho Internacional Privado' fue aprobada con distinción máxima y, como premio, publicada en los Anales de la Universidad de Chile. Formó parte en 1931 de la Comisión que representó a Chile en el Congreso Internacional de Derecho Comparado, que se reunió en la Haya.
Don Alejandro Serani Burgos. Fué designado profesor de Derecho Civil en la Escuela de Derecho de Santiago, en sesión celebrada el día 5 de mayo de 1956, en concurso de antecedentes. Don Alejandro Serani Burgos nació en Antuco el 3 de mayo de 1901. Hizo sus estudios en el Liceo de Temuco, Instituto Pedagógico y Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. En 1924 se tituló de profesor de Matemáticas y en 1928 recibió el título de Abogado. Su Memoria de Prueba versó sobre 'Teorías sobre .investigación de los Delitos'. Ha desempeñado los cargos de presidente de los Centros de Estudiantes de Derecho y de Pedagogía; director de la FECH; profesor de los Liceos de los Andes, San Felipe, Rengo y los Angeles; diputado por Bio-Bio; Ministro de Estado en las Cameras de Justicia, Tierras y Colonización y Trabajo; y actualmente es miembro del Consejo General del Colegio de Abogados.
Don Enrique Escala Barros. Fué elegido en sesión de 7 de junio de 1956 para desempeñar el cargo de Director del Seminario de Derecho Comercial de la Escuela de Derecho de Santiago, en la vacante producida por jubilación de don Enrique Munita, en concurso de antecedentes. Don Enrique Escala Barros nació en Santiago en 1912. Hizo sus estudios en el Liceo de Talca, Internado Barros Arana y en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1938. Su Memoria de Prueba versó sobre 'Los Establecimientos de Comercio', y fué aprobada con nota de sobresaliente y distinguida con el Premio 'José Gabriel Ocampo'. Ha desempeñado los cargos de Ayudante del Seminario de Derecho Privado en la Escuela de Derecho de Santiago, profesor interino y titular de la Cátedra de Derecho Comercial en la misma Escuela, Director del Seminario de Práctica Profesional, .Abogado Jefe de la Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas y de la Empresa Marítima del Estado. El señor Escala es, autor de los proyectos de ley sobre 'Caja de Crédito Naviero', 'Flota Mercante del Estado', 'Reformas a la Ley General de Navegación', 'Departamento de Crédito y Fomento Naviero de la Corporación de Fomento de la Producción' y 'Establecimientos de Comercio'. Además es autor de un ensayo sobre 'Bello y el Código Civil Chileno'.
Don Luis Cousiño Mac-Iver. Fué elegido en sesión de 21 de junio de 1.956 para desempeñar la cátedra de Derecho Penal de la Escuela de Derecho de Santiago, vacante por jubilación de don J. Raimundo del Río, en concurso de antecedentes en el cual hubo otro oponente. Don Hugo Pereira Anabalón. Fué designado en sesión de 9 de agosto de 1956 como Director del Seminario de Práctica Profesional de la Escuela de Derecho de Santiago, vacante por renuncia de don Enrique Escala Barros, en concurso de antecedentes en el cual hubo otro oponente.
Don Angel Fernández Villamayor. Fué elegido en sesión de fecha 13 de diciembre de 1956 para desempeñar la cátedra de Medicina Legal de la Escuela de Derecho de Santiago, vacante por renuncia de don Luis Cousiño Mac-Iver, en concurso de oposición que se rindió conjuntamente con la cátedra que sigue y al cual se presentaron tres postulantes.
Don Eugenio Puga Domínguez. Fué elegido en sesión de fecha 13 de diciembre de 1956 para desempeñar la cátedra de Medicina Legal de la Escuela de Derecho de Santiago, vacante por salud no recuperable de don Samuel Gajardo, en el mismo concurso de oposición antes señalado. Don Eugenio Puga Domínguez nació en Santiago en 1921. Hizo sus estudios en el Instituto de Humanidades Luis Campino y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1946. Su Memoria de Prueba versó sobre 'Los regímenes matrimoniales en los Códigos Civiles Latinoamericanos'. Ha desempeñado los cargos de Oficial Auxiliar de la Corte Suprema de Justicia y Ayudante ad honorem del Seminario de Derecho Penal de la Escuela de Derecho de Santiago.
Don Rafael Eyzaguirre Echeverría. Fué designado en sesión de fecha 17 de enero de 1957 para desempeñar la Cátedra de Derecho Comercial en la Escuela de Derecho de Santiago; vacante por jubilación de don Enrique Munita, en concurso de oposición. Don Rafael Eyzaguirre nació en Santiago en 1924. Hizo sus estudios en el Colegio de San Ignacio y en la Universidad Católica de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1949. Su memoria versó sobre 'La Historia de la Civilización y Legislación Indígena de Chile' y fue aprobada con distinción. Desde 1949 hasta 1951 fue ayudante de la Cátedra de Derecho Comercial del profesor don Rafael Correa Fuenzalida en las Escuelas de Derecho y de Economía y Comercio de la Universidad de Chile. En 1952, profesor contratado en la Escuela de Economía y Comercio, y desde 1952 hasta 1956 profesor contratado, y posteriormente interino de la misma cátedra en la Escuela de Derecho de Santiago.
Don Rafael A. Lasalvia Copene. Fué designado en sesión de fecha 17 de enero de 1957 para desempeñar la cátedra de Derecho Comercial en la Escuela de Derecho de Santiago, va-. cante por jubilación de don Rafael Correa, en concurso de oposición. El señor Lasalvia nació en Santiago en 1925. Hizo sus estudios en el Colegio San Pedro Nolasco, en el Liceo Lastarria y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1951. Su Memoria de Prueba versó sobre 'Los Corredores de Propiedades' y fue aprobada con distinción máxima y publicada por la Editorial Jurídica. Ha desempeñado los cargos de ayudante de las cátedras de Derecho Comercial y de Historia Constitucional de Chile, de Ayudante ad honorem del Seminario de Derecho Comercial a Industrial y Agrícola y ayudante de planta del Seminario de Práctica Profesional. En los años 1948 y 1953 viajó a Italia y Francia donde estudió Derecho Comercial.
VI.-Designación de profesores extraordinarios
Don Enrique Munita Becerra.-En sesión de fecha 15 de marzo de 1956 se acordó solicitar del señor Rector de la Universidad, la designación como profesor extraordinario de Derecho Comercial de don Enrique Munita Becerra, quien jubiló de su cargo de profesor titular de la misma cátedra. El señor Munita nació en Curicó en 1906. Hizo sus estudios en el Liceo de Curicó y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1928. Su tesis para optar al título versó sobre 'Los Corredores de Comercio', ella fue aprobada con distinción unánime y obtuvo el premio 'José Gabriel Ocampo' y un .premio otorgado por el Colegio de Abogados. Ha desempeñado los cargos de ayudante de la cátedra de Derecho Comercial, ayudante del Seminario de Derecho Privado, profesor de Legislación Farmacéutica en la Escuela de Química y Farmacia desde 1931 hasta 1937; en 1932 se le designó profesor agregado de Derecho Comercial en la Escuela de Derecho de Santiago y, posteriormente, profesor titular de la misma cátedra. En 1937 fué designado Director del Seminario de Derecho Comercial a Industrial y Agrícola, cargo que desempeñó hasta 1956. En 1944 fue nombrado abogado de la Universidad de Chile, cargo que sirvió hasta 1956.
Don Jorge de la Cuadra Poisson. En sesión de fecha 21 de julio de 1956 se dió cuenta del informe de la Comisión designada para determinar y recibir las pruebas del candidato a profesor extraordinario de Sociología don Jorge de la Cuadra Poisson, en el cual se estableció que posee las condiciones necesarias para desempeñar la cátedra. En virtud de este informe se le otorgó el título de profesor extraordinario en la referida asignatura. El señor de la Cuadra Poisson nació en Santiago en 1899. Hizo sus estudios en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1924. Su tesis para obtener el grado de Licenciado versó sobre el 'Estudio positivo del concepto del Derecho', ella fue aprobada con nota sobresaliente y publicada en los Anales de la Universidad de Chile. Ha desempeñado los cargos de Abogado de la Dirección General de Impuestos Internos, Asesor jurídico de la Superintendencia de Seguros, profesor de Legislación de Seguros del Curso de Actuarios Matemáticos y presidente de la Comisión de Cambios Internacionales desde 1939 hasta 1941. Ha publicado las siguientes obras: 'La filosofía de la realidad' (1929) , 'La revolución que viene' (1931) y 'La magia financiera' (1936) .
Don Héctor Humeres Magnan. En sesión de fecha 15 de noviembre de 1956 se dió cuenta del informe de la Comisión designada para determinar y recibir las pruebas del candidato a profesor extraordinario de Derecho del Trabajo don Héctor Humeres Magnan, en el cual se le reconoce la aptitud a idoneidad necesarias para desempeñar la cátedra, por lo cual le fue otorgado el título correspondiente. Su tesis versó sobre 'Limitaciones al Derecho de Huelga'. El señor Humeres nació en la ciudad de los Andes en 1915. Hizo sus estudios en el Liceo de Aplicación, en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1940. Su Memoria de Prueba versó sobre 'Deberes del patrón frente al obrero' y ella formó parte del curso de Derecho del Trabajo publicado bajo la dirección del Seminario de Derecho Privado y enviado como colaboración a la Conferencia del Trabajo de la Habana de 1939. Posteriormente a esta obra se le discernió el Premio Marcial Martínez Cuadros. Durante sus estudios sirvió el cargo de oficial de la Biblioteca de la Escuela de Derecho, participó en actividades deportivas y ocupó el cargo de presidente del Centro de Deportes y dirigente del Club Deportivo de la Universidad. Ha desempeñado los cargos de secretario del juzgado del Trabajo de Calama, Juez del Trabajo de los Angeles, Juez del Trabajo de Talca y abogado integrante de la Corte del Trabajo de Santiago. Además ha desempeñado la cátedra de Legislación del Trabajo en el Instituto Comercial de los Angeles, en el de Talca y en el Instituto Superior de Comercio de Santiago, en 1955 fue nombrado profesor agregado de la cátedra de Derecho del Trabajo en la Escuela de Derecho y de Organización Política y Administrativa en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Actualmente ocupa el cargo de abogado jefe del Subdepartamento de Toma de Razón de la Contraloría General de la República. Es autor de las siguientes obras: 'Patrones y Obreros' (1954) y 'Jubilación, Retiro, Desahucio, Montepío y demás derechos previsionales de los empleados del Estado', en colaboración con el profesor don Enrique Silva Cimma (1955).
Don Diego Guzmán Latorre. En sesión de fecha 15 de noviembre de 1956 se dió cuenta del informe de la Comisión nombrada por la Facultad para determinar y recibir las pruebas del candidato a profesor extraordinario de Derecho Internacional Privado don Diego Guzmán Latorre, a quien se le estimó idóneo y apto para el ejercicio de la cátedra. Su tesis versó sobre 'Efectos internacionales del matrimonio sobre los bienes de los cónyuges'. El señor Guzmán Latorre nació en Santiago en 1923. Hizo sus estudios en el Colegio de los Sagrados Corazones, en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1947. Su Memoria de Prueba versó sobre 'Disolución y nulidad del matrimonio ante el Derecho Internacional Privado' y fue aprobada con amplia distinción. Ha desempeñado los cargos de ayudante de las cátedras de Derecho Internacional y de Derecho Civil y ayudante del Seminario de Derecho Privado desde el año 1950.
Don Carlos Vergara Bravo. En sesión de fecha 15 de noviembre de 1956 se tomó el acuerdo de solicitar del, señor Rector la designación como profesor extraordinario de las cátedras de Derecho del Trabajo y de Introducción al Estudio de las Ciencias Jurídicas y Sociales de don Carlos Vergara Bravo, quien jubiló como titular de ellas. El señor Vergara Bravo nació en Ancud en 1893. Hizo sus estudios en el Colegio San Ignacio, en la Universidad Católica y en la Universidad de Chile. Se tituló de profesor de Estado en las asignaturas de Historia y Geografía presentando una tesis sobre 'Los indígenas de América y las Leyes de Indias' y obtuvo su título de abogado en 1917 con una tesis sobre 'La muerte presunta'. Ha desempeñado los cargos de delegado al Directorio del Centro de Pedagogía de la Universidad de Chile, miembro del Directorio del Centro de Derecho de la Universidad Católica, presidente de la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos, profesor de Historia del Comercio en la Facultad de Comercio y Ciencias Económicas de la Universidad Católica, profesor de Historia de la Cultura en el Instituto Femenino de Estudios Superiores de la. Universidad Católica, profesor de Derecho del Trabajo en la Facultad de Leyes y Ciencias Políticas de la Universidad Católica, profesor de Derecho del Trabajo y de Introducción al Estudio de las Ciencias jurídicas y Sociales en la Escuela de Derecho de Santiago de la Universidad de Chile y profesor de Legislación Social en la Escuela de Servicio Social de la Dirección General de Asistencia Social. Ha publicado, entre, otros, los siguientes ensayos: 'Un espíritu nuevo, un orden nuevo, una nueva cultura' (1933), 'Razas y racismo' (1940), 'La cultura occidental y la contienda europea' (1940), 'La encíclica Rerum Navarum en su cincuentenario'. (1941), 'Apuntes de Introducción al Estudio del Derecho' (1947), 'Cuestión social y política social' (1953) y 'Concepto, fundamento y contenido de la Seguridad Social' (1953) .
Don Israel Drapkin Senderey. En sesión de fecha 13 de diciembre de 3956 se tomó conocimiento del informe de la Comisión designada para determinar, y recibir las pruebas del candidato a profesor extraordinario de Criminología don Israel Drapkin Senderey, en el cual se destacan los condiciones de idoneidad necesarias .para el cargo, por lo cual le fué otorgado el título correspondiente. El señor Drapkin nació en Argentina en 1905. Hizo sus estudios en el Liceo Barros Borgoño y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de Medico en 1929. Su Memoria versó sobre 'Uricemia normal y patológica'. Ha sido medico del Anexo Criminológico, Director del Instituto Nacional de Clasificación y Criminología, Director del Instituto de Ciencias Penales. Delegado de Chile a varios Congresos internacionales. Miembro correspondiente del Museo Nacional de Historia Natural de Paris, de la Sociedad Francesa de Dermatosifilografía de Paris, Sociedad de Americanistas de Paris, Sociedad Científica de Chile, Asociación Medica de Chile y miembro fundador de la Sociedad de Criminología. Autor de numerosos trabajos científicos publicados en el país y en el extranjero. Desempeña las cátedras de Criminología en el Instituto Superior de Carabineros, de Higiene Mental en la Escuela de Servicio Social y de Patología Social en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile.
Don Enrique Villarino Gándara. En sesión de fecha 13 de diciembre de 3956 se acordó solicitar del señor Rector de la Universidad la designación como profesor extraordinario de Derecho Procesal de don Enrique Villarino Gándara, quien jubiló como profesor de la misma cátedra en la Escuela de Derecho de Valparaíso. El señor Villarino nació en Valparaíso en 1880. Hizo sus estudios en el Colegio de los Sagrados Corazones y en la Universidad de Chile. Obtuvo su título de abogado en 1903. Su Memoria versó sobre 'Incompatibilidad parlamentaria'. En 1934 fue designado profesor de Derecho Procesal en la Escuela de Derecho de Valparaíso, cargo que desempeñó hasta 1956.
VII.-Designación de miembros académicos
En sesión celebrada el día 3 de septiembre de 1956 se procedió a recibir al miembro académico don Emilio Bello Codecido, quien disertó sobre 'El Arbitraje en Derecho Internacional. La Reforma de la Constitución Política de, 1925'. El señor Bello Codecido fue recibido por el profesor don Ernesto Barros Jarpa. En sesión de fecha 27 de septiembre de 1956 se acordó prorrogar el plazo para la incorporación de los miembros académicos don Enrique Marshall, don Juvenal Hernández y don J. Raimundo del Río C.
VIII.-Designación de miembos honorarios
En sesión extraordinaria de fecha 7 de julio de 1956 la Facultad designo como miembro honorario a don Luis Recasens Siches, prestigioso profesor de Filosofía del Derecho mexicano que había venido al país al Congreso de Filosofía y, a su invitación, había aceptado dictar un curso en la Escuela sobre la Filosofía de la Interpretación del Derecho. En .sesión extraordinaria de fecha 20 de julio de 1956, presidida por el señor Rector de la Universidad, se procedió a recibir al señor Recasens, por el Secretario de la Facultad, don Luis Cousiño Mac-Iver, y por el profesor don Máximo Pacheco.
IX.-Fallecimiento del Profesor Eduardo J. Couture
En sesión de fecha 7 de junio de 1956 la Facultad fue informada del sensible fallecimiento de su miembro honorario, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Montevideo, don Eduardo J. Couture. La Corporación le rindió un homenaje durante el cual usaron de la palabra el señor Decano y los profesores don Hugo Pereira, don Manuel Urrutia y don Enrique Gajardo, acordándose dejar constancia en el Acta del pesar que ha producido a la corporación la perdida de tan ilustre maestro. En este homenaje el profesor don Hugo Pereira Anabalón pronunció el siguiente discurso: El cable nos ha traído sorpresivamente, dolorosamente, la noticia de la muerte de don Eduardo J. Couture. Nada mas adecuado que este lugar y este momento, en que dejadas ya nuestras diarias ocupaciones nos reunimos en torno a nuestro ideal universitario, para que yo rinda mi pequeño homenaje a este hombre ilustre que se ha ido. Ciertamente, mucho podríamos expresar acerca de su significación como eminente jurista, escritor a orador; pero mas quisiera decir yo sobre su fina sensibilidad o su generosa bondad y, sobre todo, acerca de su inmensa vocación de maestro. No encuentro; señor Decano, en nuestro rico idioma castellano una palabra de mayor significado moral y de un mayor sentido de dignidad que la palabra maestro, y no encuentro tampoco, por lo que toca a nuestras letras, alguien que con mayor belleza que Pedro Prado haya expresado esa significación refiriéndose a Juan Francisco González, a quien reconoció como su maestro. Decía Prado: 'Los hombres creen que ven; como divagan, estiman que piensan; como trabajan, imaginan que realizan una obra valedera. Y la inmensa mayoría de los hombres consume su existencia creyendo que vive. Y la vida real es tan otra cosa. Vivir es despertar a lo maravilloso. Así como al dormido la luz que se acerca, como la voz que lo llama, la sacudida que lo sorprende lo saca del informe y vago sueno al prodigio de la realidad múltiple y precisa, así a los hombres que dormitan su vida se acercan a veces seres superiores y los remecen y entregan, confundidos de maravilla, a un asombroso despertar. Estos seres son los maestros. Maestro es el que nos revela nuestra privativa sensibilidad, el que nos interna en nuestro propio conocimiento. Maestro es el que nos arranca del letargo de confusión y suficiencia de la vida y nos entrega a la esperanza ardiente y al ansia de realizaciones superiores. Maestro es quien nos extrae de nosotros mismos y nos arroja mar allá, de nuestras propias fuerzas. Maestro es quien libera en nosotros el espíritu y hace que el nos posea y nos conduzca.'. Couture es por si mismo una noble expresión de maestría, un ejemplo de diaria superación y de esforzado camino hacia la perfección, de duro batallar en la senda del espíritu. Allí estaba el desplegando su enorme vitalidad en la actividad profesional y universitaria; entregando a la disciplina jurídica. En su sentido mar amplio y a la cultura en su expresión mar general y genuina, pues no solamente dió su pasión al Derecho, sino a la Historia, al Arte, la Literatura y la Filosofía. Esta amplia cultura dió a Couture una visión única y una posición privilegiada Para el estudio del Derecho Procesal, que le permitió, siguiendo a las escuelas alemanas a italiana, contribuir de modo importante en el desarrollo científico de nuestra disciplina. Pero, llama todavía la atención, como muy acertadamente lo hiciera el Decano de la Facultad de Derecho de Tulane, de Nueva Orleans, que siendo el Derecho Procesal una disciplina tan estrechamente ligada a la Práctica profesional, Couture le haya dado una profunda significación filosófica. 'Sea como fuere -expresó- lo que tiene importancia subrayar ahora es que la obra del profesor Couture tiene importancia en razón de apoyarse en una concepción de filosofía del Derecho'. En efecto lo identifica como un kelseniano inspirado en Kant, cuya concepción dialéctica del proceso lo acerca notablemente a Hegel. En suma, señor Decano, fue Couture un hombre civilizado en el mar alto y puro sentido del vocablo, porque desarrolló plena y armónicamente las nobles facultades que Dios ha puesto en el alma humana, constituyendo de este modo, especialmente para los jóvenes, un digno modelo de lo que debe ser un autentico maestro universitario.
En este homenaje al profesor Couture el profesor don Manuel Urrutia Salas pronunció el siguiente discurso: Quiero sumar mi voz a las palabras pronunciadas en esta ocasión por el profesor don Hugo Pereira, en recuerdo del gran jurista uruguayo don Eduardo Couture. Quienes escuchamos en diversas ocasiones sus magnificas conferencias; en la especialidad del Derecho Procesal, no podíamos guardar un silencio indiferente ante el hecho inesperado y sorpresivo de su muerte, porque Couture significó Para la ciencia jurídica y para la cultura humanística de América una cumbre muy difícil de lograr. No sólo fue prestigio en su patria, Uruguay, sino que con singular maestría supo imponerse ante los mar variados auditorios de nuestro continente y de Europa, constituyendo para todos los hijos de la América Latina, que hablan la lengua de Cervantes, una honda satisfacción y un legitimo orgullo. Porque Couture no sólo fue el maestro del Derecho, el jurista de gran vuelo, el investigador afanoso de los principios, sino al mismo tiempo el conferencista elegante y ponderado que junto al análisis escueto y frío de la norma jurídica, sabia buscar lo alegre y bello de la vida en la narración de una anécdota, de una leyenda o de una parábola, que a veces llegaba hasta la emoción en su auditorio que le respondía con aplausos no medidos. Fue así como en la Sorbonne, después de terminar sus conferencias dictadas en el mas puro francés clásico, el Primer Presidente de la Corte de Casación de Francia, Monsieur Frémincourt, dijera: 'He escuchado con inmenso interés esta conferencia que demuestra un dominio muy singular del idioma francés de parte de quien la ha pronunciado. Para alcanzar ciertas sutilezas a las cuales el profesor ha llegado, es necesario tener de nuestro idioma un conocimiento muy profundo. Sus palabras finales y su bellísima parábola, han encontrado en mi espíritu un eco verdaderamente enternecedor'. Y con humildad de sabio dijo: 'Permítaseme confesarlo'. Después Couture se enfrentó a los viejos, maestros de la Universidad como Solus, Xirau, Cuevas y Morel, de Derecho Político, Romano y Procesal, y para todos tuvo la respuesta oportuna y precisa que demostraba al Maestro y al sabio investigador. Pero no sólo esas cualidades tenia el profesor Couture; ya lo dijo nuestro colega el profesor Pereira, Couture era de una extraordinaria bondad, tenia un deseo de hacer el bien, y fue así como puso a disposición su casa y su biblioteca al profesor Pereira, que preparó allí su interesante libro sobre 'La Cosa Juzgada Formal'. Así se explica también, la carta que me envía el magistrado español Sentis Melendo, gran amigo nuestro y traductor de las importantes obras de Derecho Civil y Procesal Italiano y Alemán, motor incansable en el desarrollo de las doctrinas del Derecho Procesal moderno en América, en la cual refiere que junto con otros amigos se trasladaron desde Buenos Aires a Montevideo a despedir los restos del insigne jurista, y se sumaron a una columna de varios miles de personas. Sin embargo, el gran jurista y maestro del Derecho era poco conocido entre nosotros, salvo entre los profesores de esta Facultad, porque es verdad muy honda lo dicho por el profesor Carnelutti: 'La ciencia del Derecho tiene también sus santos a incluso sus mártires, pero nadie se acuerda de ellos. Se habla de los descubrimientos de Pasteur, ¿pero quién habla de Beccaria, de José Chiovenda o Bonfante- ¿Y quién le dará a los juristas un asiento en el Consejo de las Investigaciones ? Y es muy cierto, señor Decano, porque el jurista investigando en el laboratorio del mundo, sintetiza los fenómenos humanos en una formula que se llama ley, para morir envuelto en la inmensa ley del olvido. Quiero terminar, recordando un pensamiento del profesor Couture expuesto en el Decálogo de los Abogados, que en forma tan bella y magistral dejara el maestro como una eterna canción. Dice el Mandamiento Nº 7º: 'Ten fe en el Derecho que es la mejor herramienta para la convivencia humana; ten fe en la Justicia, que es el destino normal del Derecho; ten fe en la Paz, que es el substituto benigno de la Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, porque sin libertad no hay Derecho, no hay Justicia ni Paz'. Que nuestra Facultad no sea indiferente ante la muerte del maestro y que sus actas guarden en este sencillo homenaje una prueba de lo mucho que en esta casa de estudio, a la cual pertenecía como miembro honorario, se le supo estimar.
X.-Jubilación y renuncia de profesores
Don Enrique Munita Becerra.-En sesión de fecha 15 de marzo de 1956 se dió cuenta de haberse tramitado el Decreto que concede el beneficio de la jubilación al profesor de Derecho Comercial y Director del Seminario de Derecho Comercial de la Escuela de Derecho de Santiago, don Enrique Munita Becerra. Hizo el elogio del profesor don Enrique Escala, homenaje al cual adhirieron el señor Decano y el profesor don Raúl Varela. La Facultad acordó solicitar la designación del señor Munita como profesor extraordinario.
Don J. Raimundo del Río Castillo. -En sesión de fecha 26 de abril de 1956 se tomó conocimiento de la renuncia del Decano de la Facultad, don J. Raimundo del Río, quien había jubilado en su calidad de profesor de Derecho Penal de la Escuela de Derecho de Santiago. El profesor don Fernando Alessandri hizo el elogio del señor Del Río, destacando que su alejamiento constituye una grave perdida para la Corporación y propuso que se le designara como presidente de la Editorial jurídica de Chile, lo que la Facultad acordó por la unanimidad de los presentes.
Don Enrique Escala Barros.- En sesión de fecha 9 de agosto de 1956 se procedió a llenar la vacante dejada por don Enrique Escala Barros, como Director del Seminario de Práctica Profesional de la Escuela de Derecho de Santiago, quien había hecho renuncia como consecuencia de haber sido designado Director del Seminario de Derecho Comercial de la misma Escuela.
Don Luis Cousiño Mac-Iver.-En sesión de fecha 9 de agosto de 1956 la Facultad tomó conocimiento de la renuncia hecha por el señor Cousiño a su calidad de profesor de Medicina Legal de la Escuela de Derecho de Santiago, con motivo de haber sido designado profesor de Derecho Penal, y acordó llamar a concurso de oposición para llenar la vacante.
Don Samuel Gajardo Contreras.- en sesión de fecha 27 de septiembre de 1956 se dió cuenta de la dictación del Decreto Universitario Nº 3516, por el cual se declara vacante la cátedra de Medicina Legal de la Escuela de derecho de Santiago, servida por don Samuel Gajardo Contreras, a contar desde el 16 de diciembre del mismo año, por razón de salud no recuperable. En sesión de fecha 3 de enero de 1957 la Facultad, a propuesta de su Decano, acordó enviarle una nota agradeciéndole los largos y dilatados servicios prestados a la Corporación.
Don Rafael Correa Fuenzalida.-En sesión de fecha 15 de noviembre de 1956 la Facultad tomó conocimiento de la jubilación del profesor de Derecho Comercial de la Escuela de Derecho de Santiago, don Rafael Correa Fuenzalida, y le rindió un homenaje en el que se destacaron sus méritos personales por los profesores señores Enrique Escala, el Decano y don Ramiro Méndez. La Facultad acordó enviarle una nota.
Don Enrique Villarino Gándara.- En sesión de fecha 13 de diciembre de 1956 se dió cuenta de la jubilación del profesor de Derecho Procesal de la Escuela de Derecho de Valparaíso, don Enrique Villarino Gándara. A propuesta del señor Decano, quien le rindió un homenaje, la Facultad acordó, por la unanimidad de los votos, solicitar su designación como profesor extraordinario.
XI.- Falleciminto de profesores
Don Francisco Jorquera Fuhrmann.- En sesión extraordinaria de fecha 21 de septiembre de 1956, el señor Decano dió cuenta del sensible fallecimiento del profesor de Derecho Romano, don Francisco Jorquera Fuhrmann y la Facultad tomo diversos acuerdos para dejar testimonio de los largos y dilatados servicios prestados a la Universidad, desde el 10 de abril de 1920, y comisionó al profesor don Alamiro de Avila Martel para que despidiera sus restos en el cementerio, a nombre de la Corporación. En esa ocasión el profesor don Alamiro de Avila pronunció el siguiente discurso:
En nombre de la Facultad de Ciencias jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile cumplo el penoso deber de decir la palabra de despedida a uno de sus más antiguos y distinguidos miembros docentes. Don Francisco Jorquera ejerció durante cuarenta y un años la enseñanza universitaria: desde 1915 en que fue profesor suplente de Derecho de Minería en su Concepción natal, hasta el sábado pasado en que, a las ocho y media de la mañana, dicto su clase de Derecho Romano en la Escuela de Derecho de Santiago. Si se quiere calificar al señor Jorquera con una sola frase es preciso identificarlo, a través de toda su provechosa vida, como un jurista y sobre todo un profesor. Enamorado del Derecho y poseedor de una preparación amplísima, enseñó eventualmente Derecho de Minería y Derecho Penal, muchos años Derecho Civil y por fin, atraído por sus posibilidades infinitas para el trabajo jurídico, volcó sus preocupaciones en el Derecho Romano cuya cátedra profeso en nuestra Escuela durante veinte años: fue el señor Jorquera un habilísimo interprete y expositor dentro de la tendencia pandectística que considera al Derecho de Justiniano una cantera inextinguible de posibilidades para encontrar la solución de todos los problemas y aspectos del Derecho Privado. Fruto material de su enseñanza ha sido en estos últimos años un libro de texto que ha tenido en corto tiempo dos ediciones. Paralelamente a su tares docente el señor Jorquera tuvo una importante labor funcionaria que remato en el alto cargo de subsecretario de Hacienda y en el delicado desempeño de abogado del Consejo de Defensa Fiscal, aporto sus luces al ejercicio de la judicatura como integrante de la Corte Suprema, fue político y periodista. En todos estos trabajos el jurista se impuso por su ciencia, por su honestidad, por su constante preocupación por los altos intereses de la comunidad. Pero creo que antepuesta a cualquiera otra actividad existió en el señor Jorquera su pasión de profesor: así lo demostró cuando hace dos años, a raíz de obtener su jubilación, la Facultad lo distinguió con el profesorado extraordinario, invitación no empeñosa de continuar haciendo clases, que el señor Jorquera acepto sin marcar nunca una ausencia ni un atraso hasta su última lección del sábado pasado. Sobre la lápida de la tumba de este autentico hombre de Derecho, cuyas virtudes de caballerosidad y de devoción a su ciencia serán un ejemplo perdurable en nuestra casa, cabria que poner la sencilla inscripción que hay en la tumba de un lejano colega suyo, Publio Firmanus, un jurista hispano romano de hace dieciocho siglos: en ella se lee nada mas y nada menos que 'iuris studiosus'.
En los funerales del señor Jorquera hizo use de la palabra, a nombre de la Excma. Corte Suprema, el señor Ministro don Osvaldo Illanes Benítez, quien pronuncio el siguiente discurso: Ayer solamente estaba entre nosotros, en la Corte Suprema, el distinguido jurista, profesor y Abogado Integrante del Tribunal, don Francisco Jorquera, quien, con suma sencillez, nos daba las luces de sus conocimientos. Hoy, con pesar y sorpresa nuestra, no esta a nuestro lado, pero, si, dejando una huella de lumbre que no se apaga, sino que se agranda, con el transcurso y el devenir del tiempo. Es el destino que depara la vida, algunas veces, a los mejor dotados. Quizás, porque cuando concede mucho quita pronto a intempestivamente. Francisco Jorquera era uno de esos hombres selectos que el designio inescrutable le troncho el camino en el momento que al termino de una etapa, llena de labor a inquietud, empezaba otra en la que la serenidad, el reposo, la prudencia, la sabiduría, eran su sustancia y la razón de una nueva senda. En la juventud había sido abogado sin tregua en la defensa, incansable; periodista diestro y oportuno, captador profundo del diario acontecer; diputado al Congreso Nacional, en el que se demostró espléndido polemista, en donde su palabra vibraba con vigor cuando estuvo por medio el interés público. Fue aquella una vida de lucha; la que corresponde a la edad de la juventud, en la que se entremezcla el esfuerzo viril con el entusiasmo. Ella es indispensable hasta para lograr la paz. Después con paciencia y resignación, con la tranquilidad de una tarea cumplida, sigue caminando con la fe en el alma y con la esperanza en el corazón. Llega a la Subsecretaria del Ministerio de Hacienda. Se adentra en los problemas económicos y aconseja, ayuda a instruye a muchos Ministros. Su bien probada inteligencia continua produciendo óptimos frutos. El Consejo de Defensa Fiscal lo tuvo también en su seno; cada causa entregada a su defensa contó con un abogado que no dejo nada por estudiar; siempre ilustro y muchas veces convenció. Sirvió en la Universidad de Chile la cátedra de Derecho Romano. Era el maestro por excelencia, pues tenia una verdadera vocación. Su palabra persuasiva, clara como su pensamiento, calma y serena, la cogía el alumno, no hipnotizado, sino atento y reflexivo de la lección que difundía; porque el le despertaba, ante todo, la razón de la norma jurídica. Se extinguió meditando en su cátedra. Encontramos junto a esta labor al juez, que se desempeñaba en las funciones de Abogado Integrante de nuestro Tribunal. La justicia era para el, como siempre debe ser, fuerza de sentimiento, fuerza de razón. Su espíritu abrigo siempre este concepto humano y comprensivo. Las sentencias que a él le correspondiera redactar llevaban este sello inconfundible. Modesto, sin bulla ni oropel, transparentaba un alma llena de bondad. El silencio que el guardaba con su obra cumplida y por cumplir, satisfizo ampliamente su rica vida interior, como se comportan los verdaderos valores. La síntesis de su pensamiento fueron el Derecho y la justicia. La Excma. Corte Suprema, por mi intermedio, rinde, en estos tristes instantes, ante su tumba, un fervoroso y sentido recuerdo.
También usó de la palabra en los funerales del señor Jorquera el Presidente del Centro de Estudiastes de Derecho don Guido Macchiavello quien pronuncio el siguiente discurso: Unidos estrechamente por el dolor común, hemos llegado, profesores y alumnos, a decirle el adiós al maestro universitario que se aleja. Francisco Jorquera, por su talento y rectitud, logro sitiales privilegiados en todas las manifestaciones de la vida, y, en todos los lugares y centros en que actuó, dejo un amable recuerdo que con la proyección del tiempo se agranda. Entre las manifestaciones de la vida, hay una, que es la mas bella y grandiosa de todas, la de enseñar, y a ella, el maestro, le dedicó sus mejores esfuerzos. El Centro de Derecho, al designarme para que pronuncie ante él, las últimas palabras de los alumnos, me confiere la mas triste y penosa misión. En el instante de la despedida, están presentes en mi espíritu sus palabras y enseñanzas, relucientes de justicia, sabiduría y bondad, y es mas, las siento latir con fuerza en las conciencias de sus discípulos. Francisco Jorquera: ¡Quisiera pronunciar la oración fúnebre que pudiera contener el pesar de los alumnos por su ida, pesar engendrado por el inmenso aprecio que forjó en nosotros, su clara inteligencia, su espíritu anhelante de poseer las infinitas fuentes del saber, su vocación docente y su amor a la juventud! Y quiero, y con ello creo que sublimamos nuestro dolor, decirle al pie de su tumba: i Maestro, vivirás siempre en el corazón de los alumnos de la Escuela y en la vida misma de la Universidad!
XII.-Premios
PREMIO MANUEL E. BALLESTEROS
En sesión de fecha 21 de junio de 1956 la Facultad aprobó el Informe de la Comisión designada para pronunciarse sobre los meritos de las obras presentadas para optar al premio Manuel E. Ballesteros y acordó discernirlo a los profesores don Mario Bernaschina González, autor de la obra 'El Derecho Municipal Chileno' y don Hugo Pereira Anabalón, autor de la obra 'La Cosa juzgada Formal en el Procedimiento Civil Chileno'. Estos premios fueron entregados a los agraciados en sesión de la Facultad de fecha 9 de agosto de 1956.
En la sesión celebrada el día 17 de enero de 1957 la Facultad aprobó, por unanimidad, el Informe de la Comisión designada por el señor Decano, y compuesta por los profesores señores Eugenio Velasco, Ramiro Méndez y Enrique Silva y acordó discernir el premio 'Pedro N. Montenegro' al alumno don Eugenio Valenzuela Somarriva, quien obtuvo durante sus estudios 78 distinciones sobre un máximo de 81. En la misma sesión se procedió a la entrega del premio por el señor Decano, quien destacó la importancia del galardón obtenido. Agradeció el señor Valenzuela y el Presidente del Centro de Derecho, don Guido Macchiavello, expreso el orgullo que sentía la Institución que dirige por ser el agraciado uno de sus miembros mas distinguidos, delegado ante la Facultad y el mejor alumno del curso del cual formo parte.
XIII.- Delegados del Centro de Derecho
En sesión de fecha 21 de junio de 1956 el señor Decano, don Darío Benavente, destacó la labor realizada por el Centro de Derecho, presidido por don Joaquín Fontbona y sus delegados ante la Facultad, especialmente por la forma como había desempeñado su misión en la cual se había distinguido por la altura de miras, por la seriedad y por el buen criterio con que siempre habían presentado ante la Corporación los puntos de vista de los alumnos. En sesión de fecha 9 de agosto de 1956 el señor Decano dió la bienvenida a los nuevos delegados del Centro de Derecho ante la Facultad, don Guido Macchiavello, como Presidente, don Joaquín Fontbona, como ex-Presidente y los señores Urbano Marín, Emilio Morgado y Eugenio Valenzuela.
XIV.- Exámenes de Licenciatura
En sesión de 3 de enero de 1957 el Secretario, don Luis Cousiño Mac-Iver, dió cuenta de los resultados de los exámenes de Licenciatura realizados durante el año universitario. En la Escuela de Derecho de Santiago se presentaron 153 candidatos (142 hombres y 11 mujeres), de los cuales fueron aprobados 123 (80,39 por ciento) y reprobados 30 (19,61%). Los resultados parciales fueron los siguientes: a) 1 reprobado por unanimidad (0,66%); b) 29 reprobados por mayoría de votos (18,95%); c) 24 aprobados por mayoría de votos (15,69 por ciento); d) 59 aprobados por unanimidad (39,56%); e) 29 aprobados con un voto de distinción (18,95%); f) 9 aprobados con dos votos de distinción (5,88%), y g) 2 aprobados con tres votos de distinción (1,31 %) . En la Escuela de Derecho de Valparaíso se presentaron 10 candidatos, de los cuales fueron aprobados 7 (70 por ciento) y reprobados 3 (30%). Los resultados parciales fueron los siguientes: a) 3 reprobados por mayoría de votos (30%); b) 2 aprobados por mayoría de votos (20%); c) 3 aprobados por unanimidad (30 %); y d) 2 aprobados con un voto de distinción (20%).
XV.-Homenaje al Rector de la Univesidad de Concepción, don David Stitchkin
En sesión de fecha 3 de mayo de 1956 se rindió un homenaje al Profesor don David Stitchkin, designado Rector de la Universidad de Concepción. Destacaron los méritos del ilustre miembro de la Facultad, el señor Decano, don Darío Benavente, y los profesores don Raúl Varela, don Leopoldo Ortega, don Alberto Baltra, don Máximo Pacheco, don Miguel Schweitzer, don Jorge Guzmán y el delegado del Centro de Derecho, don Agustín Figueroa. La Facultad, por unanimidad, acordó dirigir una nota al profesor Stitchkin, testimoniándole el placer, orgullo y satisfacción que la corporación siente por su designación como Rector de la Universidad de Concepción.
En el referido homenaje, el profesor don Raúl Varela Varela hizo use de la palabra en los siguientes términos: 'El nombramiento del profesor don David Stitchkin como Rector de la Universidad de Concepción es un acontecimiento demasiado importante como para dejar pasar el tiempo sin señalarlo, ya que se trata de una persona que salió de esta casa de estudios para ir, por algunos años, a Concepción, y volver a entregarse de lleno a sus tareas docentes en la Escuela. Era todavía un joven de la última promoción cuando el ex-Decano don Arturo Alessandri lo recomendó para ocupar un cargo de dedicación absoluta al estudio y enseñanza del Derecho Privado y esa corporación recibió, como fruto de su trabajo, un con junto de obras maduras, de autores jóvenes, de gran valor jurídico y la formación de varios profesores que hoy honran a esa Universidad. Volvió a Santiago donde ha ejercido su profesión con brillo, alcanzando un sitio en el Consejo General del Colegio de Abogados. Ahora la Universidad de Concepción lo llama de nuevo para dirigir, no ya un servicio, sino todo el plantel, con su conjunto de Facultades, Escuelas, Institutos y miles de estudiantes. Nosotros lo perdemos, pero la delicadeza de Stitchkin lo llevara a recordar siempre las amistades hechas en este claustro. La Facultad, por su parte, no podrá olvidar las condiciones excepcionales de su espíritu, su caballerosidad, su gentileza, su lealtad, así como sus brillantes aptitudes de maestro y estudioso y se siente orgullosa por el hecho de que uno de los hombres salidos de sus filas haya sido llamado a tan altas funciones. En su nombre personal y en el de algunos profesores ha querido rendir este homenaje al colega y amigo.'
El profesor don Alberto Baltra Cortés hizo uso de la plabra en los siguientes términos: 'Un grupo de profesores me ha pedido exprese en la corporación la profunda satisfacción que les ha causado la designación de don David Stitchkin quien se ha destacado no solo como estudiante y profesor, sino por sus cualidades y condiciones de carácter personal. Complace el nombramiento por ser el señor Stitchkin miembro de esta casa y por la seguridad de que en sus manos la Universidad de Concepción estará abierta a los impulsos renovadores modernos y que con su intuición y talento sabrá interpretar las inquietudes propias de los tiempos. Chile no logra desarrollar sus recursos económicos y de allí vienen sus inquietudes, las que solo se pueden resolver si todos los que ocupan cargos directivos conforman su acción a esas necesidades. Para Stitchkin el nombramiento es la culminación de una carrera dedicada al estudio.'
Finalmente hizo use de la palabra el profesor don Máximo Pacheco Gómez, quien expresó textualmente: 'Después de las brillantes palabras de los profesores don Raúl Varela y don Alberto Baltra, es tarea difícil agregar algo mas al homenaje al profesor don David Stitchkin. Sin embargo, quiero hacer oír mi voz, en representación de los miembros mas jóvenes de la Facultad, para expresar el intimo regocijo con que hemos visto su designación como Rector de la Universidad de Concepción. Se ha recordado la trayectoria y los merecimentos universitarios del profesor Stitchkin; en esta oportunidad deseo hacer resaltar lo que para mi y los profesores en cuyo nombre hablo, constituye su principal merecimiento: su altísima calidad espiritual y moral. En una época de crisis de los valores espirituales, la personalidad del profesor Stitchkin resalta con caracteres brillantes. Dotado de, aguda inteligencia, de fina sensibilidad, de un gran espíritu artístico y una profunda versación jurídica, lo que domina en su personalidad es su aristocrática fineza, su natural modestia y su gran generosidad, que le permite alternar con hombres de todas las condiciones y temperamentos, comprendiendo siempre sus respectivos puntos de vista, respetando sus ideas y enriqueciendo sus personalidades con el contacto con la suya; porque, preciso es decirlo, de David Stitchkin emana una pureza espiritual que ilumina lo que esta a su alrededor y que señala ruta a los que han tenido el honor de llamarse sus amigos. En cuanto a sus condiciones morales, he podido apreciarlas muy de cerca, especialmente en el Consejo General del Colegio de Abogados, al cual ambos tenemos el honor de pertenecer y en cuyo seno el profesor . que habla ha dado muy poco pero ha aprendido mucho. En el ejercicio de la jurisdicción disciplinaria, David Stitchkin ha demostrado su autentico valor moral. Expedito en la tramitación, certero en el análisis de los hechos, delicado en el juzgamiento, su fallo siempre comprobó sabiduría, conocimiento de las situaciones y de los hombres, independencia y, sobre todo, gran bondad y caridad. Desde el punto de vista ético, es la caridad la virtud que domina la personalidad de David Stitchkin, en cuanto ella se confunde con el amor, con el renunciamiento entero de si mismo, para ponerse al servicio de los demás. En un momento de crisis de los valores espirituales, el triunfo de David Stitchkin es muy promisorio y llena de alegría a todos aquellos que, como los profesores en cuyo nombre hablo, confían en las fuerzas del espíritu.
XVI.-.Congreso de Relaciones Humanaas de Nimega (Holanda )
En sesión de 15 de noviembre de 1956 el profesor don Moisés Poblete Troncoso dió cuenta a la Facultad de su desempeño como Delegado de la corporación al Congreso de Relaciones Humanas que se realizó en Nimega entre los días 3 y 15 de septiembre de 1956. Manifestó que había presentado un trabajo sobre relaciones humanas circunscrito al problema económico-social en Chile y que el Congreso había acordado entregarlo a la publicidad, conjuntamente con otros trabajos presentados por otros delegados
XVII.- Comisión de Perfeccionamiento Cultural de los alumnos
En sesión de fecha 9 de agosto de 1956 el Director de la Escuela de Derecho de Santiago, don Eugenio Velasco Letelier, propuso que se designara una comisión de profesores, conforme al artículo 55 del Reglamento respectivo, para que se preocupara de todo lo relativo al perfeccionamiento cultural de los alumnos. Esta indicación fue aprobada por unanimidad y se nombró una Comisión integrada por el Decano de la Facultad, don Darío Benavente; por el Director, don Eugenio Velasco, y por los profesores señores Ramiro Méndez, Jaime Eyzaguirre y Alvaro Bunster. Se acordó también que formaran parte de la comisión el presidente del Centro de Derecho y un delegado del mismo.
XVIII.-Reforma de los exámenes de licenciatura
En sesión de fecha 21 de junio de 1956 se aprobó el informe de la Comisión de Docencia por el cual solicita la reforma de los artículos 41 y 43 del Reglamento de las Escuelas de Derecho en relación con el sistema que rige en los exámenes de Licenciatura. Esta modificación, que mas tarde fue aprobada por el Honorable Consejo Universitario, establece que la exposición oral del alumno será sobre la cédula que previamente haya sorteado, en lugar de la exposición sobre determinados puntos o materias tratados en la tesis de Licenciatura, coma se decía en el artículo que se modifico. Además, para la calificación final del postulante, se valorizan por dos el promedio de las notas obtenidas durante los estudios y la nota obtenida en el examen final y por uno la nota promedio de la tesis de Licenciatura. La suma de estas notas, dividida por cinco, y ajustada al entero más cercano, es la nota final de la Licenciatura.
XIX.- Reglamento para la Investigación Científica
En sesiones de fechas 26 de abril, 3 de mayo, 7 de junio, 21 de junio y 21 de septiembre de 1956 la Facultad se preocupo del Reglamento para la Investigación Científica, por el cual se crean los profesores investigadores de dedicación exclusiva y de jornada completa. El Reglamento, propuesto en sesión de fecha 7 de junio de 1956, fue aprobado por el Honorable Consejo Universitario en sesión de fecha 19 de agosto de 1956, con algunas modificaciones, y, mas tarde, se derogó un artículo transitorio que se contenía en su texto. El Reglamento es del tenor siguiente:
Reglamento para la Investigación Científica en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
Artículo 1º la dirección de la investigación científica de la Facultad de Ciencias jurídicas y Sociales corresponderá a una junta de Investigaciones, que integraran el Decano, los Directores de Escuelas, Institutos y Seminarios universitarios y cuatro profesores designados por la Facultad, uno de los cuales deberá ser profesor investigador.
Art. 2º Corresponderá a la junta: a) pronunciarse sobre los planes de investigación que le presenten los profesores ordinarios o extraordinarios, con mas de tres años ininterrumpidos en el ejercicio de cátedra, sobre materias que estos elijan o que haya señalado la junta, y hacer, por intermedio del Decano, las proposiciones que procedan a la Facultad; b) proponer las medidas necesarias para coordinar la labor de investigación de Seminarios, Institutos, Profesores Investigadores y Becarios; c) informarse periódicamente sobre las investigaciones en desarrollo; d) establecer el régimen de las bibliotecas de la Facultad a impulsar su progreso; e) proponer el otorgamiento de becas de investigación a informar sobre la labor de los becarios; f) actuar como Comisión de Publicaciones de la Facultad; g) proponer el otorgamiento de premios fijos o eventuales para tareas de investigación; Art. 3º los planes de investigación a que se refiere la letra a) del artículo anterior deberán indicar detalladamente el planteamiento del tema que se propone investigar y el personal y los medios necesarios para realizarlo. La solicitud deberá indicar, Además, los trabajos científicos realizados por el profesor. Al pronunciarse favorablemente sobre un plan, la junta deberá proponer a la Facultad el régimen a que deberá acogerse el profesor respectivo. Art. 4º los profesores investigadores serán: a) de dedicación exclusiva, y b) de jornada completa. El nombramiento respectivo se hará en carácter interino mientras dure la primera investigación. Aprobado que sea el nuevo plan de investigaciones presentado por el profesor, su nombramiento se hará en carácter de propietario o titular. Art. 5º la Facultad se pronunciara en sesión especialmente convocada y por votación secrete -que deberá recogerse en todo caso-- sobre las proposiciones que le haga la junta de acuerdo con lo establecido en la letra a) del artículo 2º y en el inciso final del artículo 3º. Si se acordare el régimen de dedicación exclusiva, tal acuerdo deberá ser ratificado por el Consejo Universitario y sólo regirá desde la fecha que éste señale. Art. 6° los profesores acogidos al régimen de dedicación exclusiva o de jornada completa quedaran adscritos, para los efectos de la realización material de su trabajo, al Instituto o Seminario que les señalare el Decano. Los profesores investigadores deberán trimestralmente dar cuenta escrita a la junta del progreso de sus investigaciones. Art. 7º los profesores que se acojan al régimen de dedicación exclusiva quedaran comprometidos a emplear todos sus esfuerzos en la función que desempeñan. Deberán cumplir, además, una jornada de trabajo no inferior a 38 horas semanales y no podrán ejercer su profesión ni ningún cargo público o privado, sea o no remunerado. Art. 8º los profesores de jornada completa deberán cumplir un horario de trabajo no inferior a 36 horas semanales. Los profesores de ambas calidades sólo podrán desempeñar hasta 5 horas de cases o de seminario. Art. 9º la remuneración total de los profesores sometidos al régimen de jornada completa será la correspondiente a 16 horas de clases universitarias. Los profesores de dedicación exclusive percibirán, además, una asignación que fijara en cada caso el Consejo Universitario a propuesta fundada del Decano, que podrá fluctuar entre el 30 y el 50% de la remuneración base de 16 horas universitarias. Art. 10. La propiedad intelectual de las obras o materiales resultantes de las investigaciones corresponderá a sus autores; pero sólo la Universidad podrá publicarlos, a menos que la junta acuerde lo contrario. La junta fijara en cada caso el monto del derecho de autor. Art. 11. El no cumplimiento por parte de los profesores investigadores de las obligaciones indicadas en este Reglamento autorizara a la Facultad para declarar, a propuesta del Decano y previo informe de la junta, caducado a su respecto el régimen de dedicación exclusiva o de jornada completa. Dicho acuerdo deberá ser ratificado por el Consejo Universitario. Art. 12. A propuesta de la junta, el Decano podrá convenir, mediante honorarios, la realización de determinadas obras de investigación con profesores no acogidos al régimen de dedicación exclusiva o con personas que se dediquen a la investigación en el campo de las Ciencias Jurídicas y Sociales.
XX.- Jubilación de don Carlos Humeres Magnan
En sesión de fecha 8 de marzo de 1956 el señor Decano dió cuenta de la jubilación del funcionario de la Escuela de Derecho de Santiago, don Carlos Humeres Magnan. El señor Decano don J. Raimundo del Río C. y el profesor don Leopoldo Ortega Noriega rindieron homenaje al señor Humeres, destacando sus merecimientos, sus relevantes condiciones personales y la valiosa cooperación prestada por el a la Escuela de Derecho durante 35 años. La Corporación, por unanimidad, acordó enviarle una nota de agradecimiento por los servicios prestados.
XXI.- Anales de la Facultad
En sesión de fecha 21 de junio de 1956 el Secretario dió cuenta de la publicación del Volumen II de los Anales de la Facultad correspondiente al año 1955. En el acta correspondiente consta textualmente que 'el señor Decano expresó su complacencia por esta publicación que era motivo de legitimo orgullo para la Facultad, tanto por los interesantes trabajos que en ella se publican como por su esmerada presentación. Agregó que el éxito de esta publicación se debía, en gran parte, al esfuerzo de su Director, don Máximo Pacheco Gómez, quien con gran dedicación y sin percibir remuneración alguna por este trabajo, había logrado prestigiar esta publicación en el país y en el extranjero. La Facultad acordó tributar un voto de aplauso a don Máximo Pacheco por esta publicación '
Se incluyen solamente aquellas biografías de los profesores designados que no fueron publicadas en los números anteriores de estos Anales. volver

References: resolución 
 resolución 
 artículo 55

Artículo 1
 artículo 2
 artículo 3