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Timestamp: 2017-08-19 09:25:20+00:00

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Revista de Psicologia GEPU - Factores de Enriquecimiento, Mantenimiento, Comunicación y Bienestar en la Relación Marital
Factores de Enriquecimiento, Mantenimiento, Comunicación y Bienestar en la Relación Marital
Sara Becerra Flores, Walter Roldan E.,
& Wenceslao Flores G.
Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Correo electrónico: sbecerra_euded@yahoo.es
Recibido: 6 de Julio de 2010
Aprobado: 06 de Febrero de 2012
Referencia Recomendada: Becerra-Flores, S., Roldan, W., & Flores, W. (2012). Factores de enriquecimiento, mantenimiento, comunicación y bienestar en la relación marital. Revista de Psicología GEPU, 3 (1), 37 - 62.
Resumen: En 313 parejas seleccionadas aleatoriamente, de 25 a 50 años, empleando el ENRICH de Olson, el 50% no se encuentra satisfecha, ni insatisfecha con su relación marital; el 16% con secundario indican diversas preocupaciones con el manejo económico en su relación. El 15% reflejan insatisfacción con la forma como se gasta ese tiempo en su relación de pareja, el 15% de las mujeres indican una apertura más realista en su relación, que es común en parejas que buscan consejería matrimonial, sin embargo llama la atención el 27% de la población total con puntajes altos que indican un alto nivel de idealismo, que es propio de parejas premaritales. El 18% de las mujeres y solo el 12% de hombres reflejan falta de satisfacción y preocupación con varios aspectos de su matrimonio, así mismo el 29% reflejan compatibilidad y satisfacción con los aspectos de la relación marital.
Palabras Claves: Factores de Enriquecimiento, Mantenimiento, Comunicación, Bienestar, Relación Marital.
Abstract: In 313 randomly selected couples, 25 to 50 years, using the ENRICH Olson, 50% is not satisfied, nor dissatisfied with their marital relationship, 16% with secondary indicate several concerns with the economic management in their relationship. 15% reflects dissatisfaction with the way they spent that time in their relationship, 15% of women indicate a more realistic opening in their relationship, which is common in couples seeking marriage counseling, however, is striking 27% of the total population with high scores indicating a high level of idealism, which is typical of premarital couples. 18% of women and only 12% of men reflect dissatisfaction and concern with various aspects of their marriage and 29% reflect the same compatibility and satisfaction with aspects of the marital relationship.
Key Words: Enrichment Factors, Maintenance, Communication, Welfare, Marital Relationship.
El tema de la relación marital dentro del sistema familiar, tiene varias áreas de investigación, podemos abordar su conformación, consolidación, evolución, conflictiva, disolución y dentro de estas áreas tomar variables de estudio, aún así siempre quedará algo por investigar, sin embargo ha sido abordada más desde el punto de vista de la relación de amor.
La relación marital ha adquirido un significado especial para cada uno de los miembros de la pareja, ya que representa un vínculo interpersonal de conductas, afectos, emociones y dinámicas que en virtud de su presencia caracterizan y describen a cada uno de los integrantes de la pareja y a la relación que forman. Su creación representa un compromiso decidido de formar una díada estable en la que cada pareja se sienta satisfecha con su matrimonio, puesto que la satisfacción marital, es considerada como uno de los más importantes indicadores de estabilidad y felicidad.
La satisfacción marital es definida como la actitud hacia la interacción marital y los aspectos del cónyuge, la cual incluye satisfacción con las reacciones emocionales de la pareja, la relación en sí y los aspectos estructurales, tales como, la forma de organización, de establecimiento y cumplimiento de las reglas en la pareja y la educación de los hijos.
En un estudio realizado por Luckey (1966) con parejas satisfechas e insatisfechas definidas en una encuesta realizada previamente al estudio, muestran que en las parejas satisfechas tienden a disminuir la satisfacción y en las parejas insatisfechas aumenta esta condición con el tiempo, pero en general existe un desencanto más para el caso de las mujeres que para los hombres. Además de que sus resultados mostraron un proceso de desencanto, se encontró que al tener más tiempo de vida matrimonial una pareja percibe menos cualidades positivas en su cónyuge.
Barry (1970) reportó que los primeros años de matrimonio resultan más difíciles para las mujeres que para los hombres, el periodo de recién casados parece ser un periodo de más transición y de conflicto para la mujer, porque la mujer tiene que realizar más cambios que le producen ansiedades ya que antes que su desarrollo como mujer esta su desarrollo como ama de casa y madre. Para el hombre poco es lo que cambia, aunque naturalmente el llegar a ser padre es una realización en la vida de casi cualquiera, pero probablemente no tiene la misma connotación y fuerza como símbolo e imagen de lo que la maternidad significa para la mujer. Es así como el subsistema conyugal puede cambiar en cualquier momento de la relación, por el efecto que puede ejercer la edad de la pareja (Reyes, 1996). Dichos cambios suelen ocurrir al producirse una modificación importante en la forma en la cual cada miembro de la pareja percibe y siente a su relación y a su pareja (Cortes, Reyes, Díaz Living, Rivera y Monjaraz, 1994).
La desintegración familiar ha aumentado significativamente en los últimos años, lo que ha motivado a los investigadores a determinar de qué manera la experiencia de divorcio durante la infancia está relacionada con la salud subjetiva y conductual durante la adolescencia. Breidablik & Meland (1999) encontraron diferencias significativas en relación a un grupo de adolescentes miembros de familias con padres divorciados, en los que se presentaban quejas físicas y emocionales, menor bienestar psicológico, un desempeño menos eficiente, así como una mayor presencia de conductas de riesgo como el hábito de fumar. Concluyeron que la experiencia de divorcio para los hijos durante la infancia representa un evento estresante significativo con consecuencias en la salud mental durante la adolescencia. Y que dichas consecuencias deben ser consideradas al momento de planificar programas de prevención para este tipo de población. Eso sin mencionar que existen etapas y tareas durante el desarrollo psicosocial normal de los adolescentes, que se ven afectadas por el divorcio de los padres (Steinman & Pe tersen, 2001).
Un estudio realizado por Grossman & Rowat (1995), permitió analizar el impacto que tiene la calidad de la relación de pareja y la relación familiar sobre las estrategias de enfrentamiento, el apoyo recibido y el bienestar psicológico de los adolescentes miembros de familias separadas, divorciadas y casadas. Demostraron que la existencia de una relación parental poco afectiva y la ausencia de una estructura familiar sólida, estaba asociada con una baja satisfacción personal y sentido de futuro; así como por altos niveles de ansiedad en adolescentes miembros de familias con padres divorciados. Huss & Lehmkuhl (1996) también indicaron que las familias con un clima familiar de apoyo caracterizado por la confianza y el control, era un importante predictor de estrategias positivas y activas de enfrentamiento. En cambio, aquellas familias con un clima familiar menos afectivo permitían predecir estrategias de evitación Lee GR, Seccombe K, Shehan CL (2001).
Una de las variables que con más consistencia predicen el bienestar subjetivo en este nivel, según dichos estudios, es el status marital. Las personas casadas o unidas consensualmente de ambos sexos reportan mayores niveles de felicidad que aquellas que nunca han estado casadas o unidas, las divorciadas, las viudas o las separadas.
Ridder D, Schreurs K (2006). Afirman que resulta obvio que la vida en pareja, cuando está provista de una adecuada comunicación, provee a los miembros de interacciones sociales significativas y de un nivel de apoyo material, emocional, económico, instrumental o de información, que generalmente modula positivamente su relación con el medio.
Gohm CL, Hillier- Darlington J. (1997) Por otra parte, los efectos deletéreos de las relaciones matrimoniales conflictivas no sólo se evidencian en los reportes de bienestar subjetivo de los miembros de la pareja, sino en los de los niños provenientes de dichos hogares. Algunos autores han hallado diferencias significativas en cuanto a los niveles de satisfacción con la vida reportados por personas que fueron educadas en hogares con conflictos y los que crecieron en familias con relaciones adecuadas.
Según, Canton, Kihlstrom, J. (1999) los éxitos académicos y la intimidad constituyen poderosos satisfactores en estudiantes universitarios. La participación social, por su parte, resulta un fuerte predictor de bienestar entre las personas jubiladas, mientras que la satisfacción con el trabajo lo es entre los que se encuentran en edad laboral. En estos resultados se pone de manifiesto el importante papel que juegan en los reportes de bienestar de los sujetos, las instituciones que se enmarcan en el micro medio del individuo como puede ser la familia, la escuela, los centros laborales y aquellas que agrupan a algunos ciudadanos como las logias, los círculos de abuelos, por mencionar solo algunas.
Coombs (2001) en la Universidad de California evaluó más de 130 estudios empíricos publicados en el siglo 20 acerca del impacto que el matrimonio tiene en el bienestar de una persona. Él descubrió que estos estudios indican “una relación íntima entre el estado matrimonial y el bienestar personal”
Wilson (2002) explica que las personas casadas son más felices que aquellas personas que son de la misma edad y que no se han casado. Esto es cierto en varios países en los que se ha hecho la misma encuesta. Y al parecer existen buenas razones del por qué de esta felicidad. Las personas casadas no sólo cuentan con un ingreso más alto que las que no están casadas, y disfrutan de un apoyo emocional mayor, sino que también tienden a ser más saludables. Las personas casadas viven más tiempo que las que no están casadas. Esto también se ha comprobado en varios países.
El balance del poder en la relación marital o "empowerment" es un concepto multidimensional que se ha investigado en la literatura como un factor de riesgo para la violencia doméstica, Babcock et al. divide el poder en la relación en tres aspectos básicos: bases, procesos y resultados. Las bases del poder son las características personales, los recursos que una de las partes aporta a la relación e incluye aspectos económicos, de conocimiento, destrezas y virtudes. El control que uno de los componentes de la pareja pueda ejercer sobre otro es una de las bases del poder en la relación, las cuales incluyen definiciones culturales o roles ligados al género, recursos afectivos, como el nivel de envolvimiento o independencia, recursos personales, como la apariencia física y recursos cognoscitivos. Los procesos del poder son las técnicas interacciónales de la pareja como la asertividad, la persuasión, las técnicas de resolución de problemas o las demandas que utiliza el individuo para obtener el control. El resultado del poder en la relación está relacionado con quien toma la decisión final, o quien gana. Por otro lado, el poder decisional en un área (por ejemplo, sexual) no necesariamente implica tener poder en otras áreas (por ejemplo, económico).
Díaz Loving (1996), en un estudio que tuvo como objetivo conocer cómo afecta la edad, sexo y escolaridad a la satisfacción marital. Las variables representadas en el grupo mujeres jóvenes (edad de 17 a 30 años), hombres jóvenes (edad de 17 a 30 años), mujeres maduras (edad de 31 a 45 años), hombres maduros (edad de 31 a 45 años). En el caso de las variables sexo y escolaridad, se dividió la muestra en hombres y mujeres y profesionistas y no profesionistas. Trabajaron con una muestra de 200 sujetos; (100 fueron profesionistas y 100 no profesionistas), de ambos sexos, representados equitativamente. Se aplicó el Inventario Multifacético de Satisfacción Marital (IMSM), diseñado para parejas mexicanas, por Cortés, Reyes, Díaz Loving, Rivera y Monjaraz en 1994. Los resultados indican que los sujetos que son profesionistas se perciben como más satisfechos, física y sexualmente, como en el apoyo que reciben de la pareja. El análisis de varianza, con hombres y mujeres por separado, mostró que los hombres profesionistas se perciben más satisfechos en las áreas físico-sexual y afectiva. En el caso de las mujeres, se observó que las profesionistas sienten mayor apoyo de parte de sus parejas.
Dentro de las investigaciones que se han realizado en cuanto a la satisfacción marital, se han encontrado diferentes factores que influyen de manera significativa. Por ejemplo, para Campuzano e Izaurieta (2004), existen diferencias entre la pareja acerca de sus expectativas, ejecución de roles, comunicación, estilo de vida y valores, así como diferencias de género, edad, años de casados, número de hijos, escolaridad.
Con respecto a los efectos de la edad y la escolaridad se ha encontrado que un mayor nivel de escolaridad en las parejas les permite sentirse más satisfechos en la relación y se podría explicar que esto se debe a que tienen mayor comunicación, compromiso, modo de pensar más amplio, convivencia, etc.
En referencia a la edad se observa una relación positiva y significativa en el aspecto de organización y funcionamiento. Es decir, a mayor edad en la pareja, ésta se sentirá más satisfecha con respecto a la resolución de problemas, la toma de decisiones, distribución del dinero y contribución de gastos en el hogar y se podría explicar en cuanto a que con la edad, las personas toman más responsabilidad en la relación, están más conscientes de los problemas; se preocupan y se ocupan por la economía y la organización de la familia. La edad de la pareja afecta de forma directa los procesos de acercamiento y alejamiento En la pareja joven, los conflictos maritales, que ocurren en los primeros años de la unión, suelen estar determinados por inmadurez acentuada de uno o ambos de los cónyuges, por contradicciones internas que hacen imposible la satisfacción de expectativas, generalmente inconscientes y no realistas sobre el otro. Los conflictos maritales en etapas medias o avanzadas suelen estar muy influidos por las vicisitudes del crecimiento individual, en donde a veces se dan desfases actuados entre los cónyuges, o cambios de intereses y proyectos de vida. La edad de la pareja afecta de forma directa los procesos de acercamiento y alejamiento En la pareja joven, los conflictos maritales, que ocurren los primeros años de la unión, suelen estar determinados por inmadurez acentuada de uno o ambos cónyuges, por contradicciones internas que hacen imposible la satisfacción de expectativas, generalmente inconscientes y no realistas sobre el otro. Los conflictos maritales en etapas medias o avanzadas suelen estar muy influidos por las vicisitudes del crecimiento individual, en donde a veces se dan desfases actuados entre los cónyuges, o cambios de intereses y proyectos de vida.
Quevedo (2000) hizo una investigación sobre las actitudes hacia la infidelidad en miembros de parejas conyugales en Lima, como resultado señala que hay una mayor permisividad a aceptar la infidelidad del varón a expensas de su “hipersexualidad” o su condición sexual de género y que va ligado a la satisfacción o insatisfacción de la pareja.
Lamas (2000), señala que la influencia de la atracción es un factor determinante como indicador de la estabilidad y la felicidad en una relación marital. Kohnen y col, en Lamas (2000), realizaron un estudio utilizando la Evaluación Marital de Iowa, EU, donde participaron 291 parejas de recién casados con características similares, es decir con similitud de actitudes, creencias y valores. Sin embargo los resultados muestras que aun teniendo las parejas valores y actitudes similares, mostraron que había poca similitud en áreas relacionadas con la personalidad tales como el apego, la extraversión, la conciencia y las emociones positivas o negativas. Pero aseguran que establecida la relación, son las semejanzas de personalidades lo que influye en la felicidad matrimonial, ya que implica una interacción regular y una coordinación frente a tareas del hogar en la cotidianidad.
Whisman en Lamas (2000), realizaron un estudio entre 774 parejas casadas de siete estados de los Estados Unidos, el estudio revelo que el nivel de ansiedad y depresión de cada cónyuge predecía su propia satisfacción marital y la de su pareja también. Mientras más deprimida o ansiosa se encontraba la pareja, más insatisfecha se encontraba con el matrimonio.
Por tanto, en base a todo lo anterior, nos planteamos la siguiente interrogante ¿cuáles son los factores de enriquecimiento, mantenimiento, comunicación y bienestar en la relación marital, en Lima Metropolitana?
Se ha considerado a la familia como el centro de expansión de la cultura humana, que da inicio generacional a nuevas familias, siendo la convivencia un factor determinante en la consolidación de sus fines, pero una convivencia saludable, satisfactoria, que anime con su clima de seguridad, de confianza, de valores, de principios, de generatividad, pero sobre todo de ejemplo y modelo en el afecto de parte de la pareja principal. Ya es sabido, las consecuencias de la desintegración familiar que va en aumento en nuestros días, y que muchos jóvenes ven con recelo el matrimonio consiguientemente va en aumento la convivencia consensual y proporcionalmente igual la tasa de divorcios.
Todos estas observaciones nos llevan pues a querer indagar mas sobre los pormenores en el seno mismo de los cónyuges, saber sobre que es lo que puede estar incidiendo para no avanzar hacia el progreso y consolidación del matrimonio, incidir para no lograr la satisfacción marital, en que puede haber fallas para conducir en concordia a los hijos y hacerlos hombres y mujeres de bien, así como también miramos el lado positivo que estamos seguros tienen las familias peruanas para seguir en la unión a pesar de las adversidades, de las desavenencias, embates externos, y como los superan.
El estudio es importante porque nos permitirá conocer los factores de enriquecimiento, mantenimiento, comunicación y bienestar en la relación marital, así mismo se podrá contar con un instrumento validado en nuestra realidad y si es necesario elaborar programas preventivos de atención que incluya la participación de la familia y de un grupo de profesionales especializados.
Determinar los factores de enriquecimiento, mantenimiento, comunicación y bienestar en la relación marital en Lima Metropolitana
-	Identificar los factores de enriquecimiento, mantenimiento, comunicación y bienestar en la relación marital en Lima Metropolitana considerando las variables sexo. y grado de instrucción
-	Comparar los factores de enriquecimiento, mantenimiento, comunicación y bienestar en la relación marital en Lima Metropolitana considerando las variables sexo y grado de instrucción.
-	Validar el instrumento de medición en la población en estudio.
Investigación Descriptiva Comparativa, de diseño Expost facto, por que los hechos están dados en la realidad, no se ha manipulado para que estos se produzcan.
La población está conformada por parejas maritales de Lima Metropolitana, de los conos norte, sur, este y cercado, cuyas edades están comprendidas entre 18 y 60 años, de nivel socioeconómico medio y bajo, de diferente grado de instrucción y estado civil.
El tamaño muestral se obtuvo haciendo uso de la Tabla de Fisher- Arkin Colton con un margen de error del 3%, quedando constituida por 313 parejas maritales de los conos, de edades entre 25 y 50 años, de nivel socioeconómico medio y bajo, grado de instrucción secundaria y superior, con relación marital permanente, las unidades de análisis fueron seleccionadas de forma probabilística, polietápica, haciendo uso del marco muestral de USM de OTEMO del Ministerio de Trabajo.
•	Edades entre 25 y 50 años
•	Grado de Instrucción: Secundario y Superior.
•	Que tengan una relación marital.
Tabla 1: Distribución de la muestra considerando sexo y grado de instrucción
Se usó la Escala de Enriquecimiento, Mantenimiento, Comunicación y Bienestar en la Relación Marital (ENRICH) de Fournier, Druckman y Olson (1981) quienes sintetizaron los principales problemas de relación, reportados por parejas en diferentes estudios, en tres niveles: Factores personales incluyendo valores, diferencias en la educación, compromiso, expectativas y factores de personalidad. Factores interpersonales tales como luchas de poder y de roles y comunicación y Factores externos, como prioridades de tiempo, amigos, trabajo. Áreas adicionales de conflicto tales como incompatibilidad sexual, conductas de violencia y dependencia.
Escalas conceptuales del ENRICH:
1.- Distorsión Idealista.- miden el nivel de idealismo de cada persona. Altos puntajes indican un alto nivel de idealismo, lo cual es más común en parejas prematrimoniales. Bajos puntajes indican una apertura más realista y son más comunes en parejas que buscan consejería matrimonial.
2.- Satisfacción Marital.- esta escala aporta una medida global de satisfacción, por la indagación de 10 áreas del matrimonio, tales como características de personalidad, responsabilidades de rol, comunicación, resolución de conflicto, asuntos económicos, manejo del tiempo libre, relación sexual, responsabilidades parentales, relación con familia y amigos y orientación religiosa. Altos puntajes reflejan compatibilidad y satisfacción con más aspectos de la relación marital. Bajos puntajes reflejan falta de satisfacción y preocupación con varios aspectos de su matrimonio.
3.- Factores de Personalidad.- evalúa la percepción individual del compañero con respecto a factores conductuales y el nivel de satisfacción o insatisfacción sentido en estos factores. Los ítems se enfocan sobre rasgos, como puntualidad, temperamento, estado de ánimo, obstinación, celos y posesividad. Conductas personales asociadas con la demostración pública de afecto, hábitos de beber y fumar. Altos puntajes reflejan ajuste al compañero y satisfacción con su conducta. Bajos puntajes indican un bajo nivel de aceptación o incomodidad con la conducta del compañero.
4.- Comunicación.- se relaciona con los sentimientos, creencias y actitudes individuales acerca de la comunicación en su relación. Los ítems se enfocan sobre el grado de comodidad sentida por ambos miembros de la pareja al poder compartir con el otro, emociones o creencias importantes, la percepción sobre la forma de dar y recibir información del otro y la percepción del que responde sobre que tan adecuadamente se comunican con el otro. Altos puntajes reflejan la conciencia y la satisfacción de la pareja con el nivel y el tipo de comunicación en su relación. Bajos puntajes indican una deficiencia en el nivel de comunicación esencial para mantener satisfactoriamente una relación y muestran la necesidad de trabajar sobre el mejoramiento de sus habilidades de comunicación.
5.- Resolución de Conflicto.- evalúa los sentimientos, actitudes y creencias individuales hacia la existencia y resolución de conflictos en la relación. Los ítems se enfocan hacia la apertura de la pareja para reconocer y resolver diferencias, las estrategias y procedimientos usados para poner fin a las discusiones y su satisfacción con la forma como se resuelven los problemas. Altos puntajes reflejan actitudes realistas sobre la posibilidad de conflictos en la relación y comodidad con la forma como se manejan la mayoría de los problemas. Bajos puntajes sugieren un abordaje inefectivo de los conflictos e insatisfacción con la forma como se resuelven.
6.- Manejo del Dinero.- se enfoca sobre las actitudes y preocupaciones acerca de la forma como se manejan los asuntos económicos en la relación. Los ítems evalúan las tendencias a ser gastadores o ahorrativas, su conciencia o interés sobre créditos y deudas, el cuidado con que se toman las decisiones sobre asuntos financieros y manejo de dinero y su satisfacción con el estatus económico. Altos puntajes reflejan satisfacción con el manejo económico y actitudes realistas hacia los asuntos económicos. Bajos puntajes indican diversas preocupaciones.
7.- Actividades de Ocio.- evalúa las preferencias de cada individuo para gastar su tiempo libre. Los ítems reflejan actividades sociales vs. personales, intereses activos vs. pasivos, preferencias compartidas vs. individuales y expectativas acerca de si el tiempo de ocio se debe compartir o repartirse entre actividades separadas o compartidas. Altos puntajes reflejan compatibilidad, flexibilidad y/o consenso acerca de estas actividades. Bajos puntajes indican insatisfacción con la forma como se gasta ese tiempo.
8.- Relación Sexual.- evalúa los sentimientos y preocupaciones individuales acerca de la relación sexual y afectiva con el compañero, Los ítems reflejan satisfacción con las expresiones de afecto, grado de comodidad en las discusiones sobre temas sexuales, actitudes hacia la conducta y la relación sexual, decisiones sobre control natal y sentimientos sobre la fidelidad. Altos puntajes reflejan satisfacción con las expresiones de afecto y una actitud positiva hacia el rol de la sexualidad en el matrimonio. Bajos puntajes indican insatisfacción con la expresión de afecto en la relación de la sexualidad en el matrimonio y/o desacuerdo en las decisiones sobre el control de la natalidad.
9.- Hijos y Matrimonio.-evalúa las actitudes y sentimientos individuales acerca de tener hijos, la conciencia de la pareja sobre el impacto de los hijos sobre la relación marital, su satisfacción con los roles y responsabilidades de padre y, madre en la crianza, compatibilidad en la filosofía acerca de la disciplina de los hijos, metas compartidas y roles deseados por los hijos. Altos puntajes reflejan consenso en los relativo a las decisiones de tener hijos y al tamaño de familia deseado, una percepción realista sobre el impacto de los hijos en la relación matrimonial, satisfacción con la forma como se definen los roles y responsabilidades parentales. Bajos puntajes reflejan falta de consenso en lo relativo a tener hijos y al tamaño preferido de la familia.
10.- Familia y Amigos.- evalúa sentimientos e intereses acerca de las relaciones con parientes, familia política y amigos, así como las actitudes de amigos y parientes hacia la pareja, expectativas acerca de la cantidad de tiempo gastado con familia y amigos, comodidad sentida en la presencia de la familia y amigos del otro y percepción sobre la situación. Altos puntajes reflejan relaciones agradables con la familia y amigos. Bajos puntajes incomodidad con las relaciones con la familia e implica áreas de conflicto potencial.
11.- Roles Equitativos.- evalúa creencias, sentimientos y actitudes individuales acerca de los roles ocupacionales, domésticos, sexuales y parentales. Altos puntajes indican que los valores de uno son más equitativos que los del otro o que él o ella desea un abordaje compartido de los roles de marido y mujer. Un bajo puntaje indica que los valores son tradicionales en cuanto a los roles de marido y mujer.
12.- Orientación Religiosa.- evalúa las actitudes, sentimientos y preocupaciones acerca del sentido de las creencias y prácticas religiosas dentro del contexto de la pareja, se enfoca el sentido y la importancia de la religión, la participación en las actividades de la iglesia y el rol esperado de las creencias religiosas en el matrimonio. Altos puntajes reflejan una visión tradicional donde la religión es un componente extremadamente importante del matrimonio. Bajos puntajes indican una interpretación más individualista y menos tradicional.
Se probaron sus propiedades psicométricas, obteniéndose un alpha de Crombach de 0,65.
Para lograr los objetivos planteados, siguiendo las indicaciones del autor del instrumento se hallo las medias y desviaciones estándar, tanto para el puntaje general, como para los factores de investigación (sexo y grado de instrucción).
Tabla 2: Medias y desviación estándar del ENRICH según sexo
Como puede observarse los promedios obtenidos tanto para el puntaje total como para las escalas, tomando en cuenta el sexo son muy parejos lo que nos indicaría que no hay mayores diferencias entre estos.
Tabla 3: Diferencia de medias de acuerdo al sexo
Intervalo de confianza de la diferencia 95%
Distorsión idealista
Roles equitativos
Tabla 4: Medias y desviación estándar del ENRICH según grado de instrucción.
Tabla 5: Diferencia de medias de según grado de instrucción.
Observamos que no existen diferencias en la satisfacción familiar de los participantes tomando como referencia el grado de instrucción.
Tabla 6: Percentiles para el puntaje total y escalas del ENRICH.
En base a los percentiles obtenidos se hicieron los estudios de corte para establecer tres categorías tanto para la prueba total, como para las escalas que la conforman.
Tabla 7: Distribución de Distorsión idealista por categorías y sexo
El 15% de las mujeres y solo el 10% de los hombres presentan puntajes bajos lo que nos indica una apertura más realista en las mujeres, que es común en parejas que buscan consejería matrimonial, sin embargo llama la atención el 27% de la población total con puntajes altos que indican un alto nivel de idealismo, que es propio de parejas premaritales.
Tabla 8: Distribución de Satisfacción Marital por categorías y sexo
El 18 % de las mujeres y solo el 12% de hombres reflejan falta de satisfacción y preocupación con varios aspectos de su matrimonio, así mismo el 29 % de la población total reflejan compatibilidad y satisfacción con los aspectos de la relación marital.
Tabla 9: Distribución de Factores de personalidad por categorías y sexo
Llama la atención que el 16% de los hombres reflejan un bajo nivel de aceptación e incomodidad con la conducta de su compañera y el 19% de mujeres y el 29% de la población total reflejan ajuste al compañero y satisfacción con su conducta.
Tabla 10: Distribución de Comunicación por categorías y sexo
El 15% tanto de las mujeres como de los hombres, reflejan la conciencia y la satisfacción de la pareja con el nivel y el tipo de comunicación en su relación, mientras que el 28% de la población indican una deficiencia en el nivel de comunicación esencial para mantener satisfactoriamente una relación y muestran la necesidad de trabajar sobre el mejoramiento de sus habilidades de comunicación.
Tabla 11: Distribución de Resolución de conflictos por categorías y sexo
El 16 % de hombres y el 14 % de la población total sugieren un abordaje inefectivo de los conflictos de la relación e insatisfacción con la forma como se resuelven, mientras que el 15% de las mujeres reflejan actitudes realistas sobre la posibilidad de conflictos en la relación y comodidad con la forma como se manejan la mayoría de los problemas en la relación de pareja.
Tabla 12: Distribución de Manejo de dinero por categorías y sexo
Como puede observarse el 17% de las mujeres y el 28% de la población total reflejan diversas preocupaciones con el manejo económico en su relación, sin embargo tanto hombres como mujeres (13 y 12%) se encuentran satisfechos con el manejo económico y tienen actitudes realistas hacia estos asuntos.
Tabla 13: Distribución de Actividades de ocio por categorías y sexo
Las mujeres en un 14% reflejan insatisfacción con la forma como se gasta ese tiempo en la relación de pareja, mientras que el 15% de los hombres reflejan compatibilidad, flexibilidad y o consenso acerca de las actividades del tiempo de ocio.
Tabla 14: Distribución de Relación sexual por categorías y sexo
El 30% de la población total indican insatisfacción con la expresión de afecto en la relación, preocupación por el rol de la sexualidad en el matrimonio y o desacuerdo en las decisiones sobre el control de la natalidad.
Tabla 15: Distribución de Hijos y matrimonio por categorías y sexo
El 16% de las mujeres reflejan falta de consenso en lo relativo a tener hijos y el tamaño preferido de la familia; preocupación acerca del impacto de los hijos e incomodidad con las percepciones de los roles y responsabilidades parentales, mientras que solo el 26% de la población total reflejan consenso en lo relativo a las decisiones de tener hijos y al tamaño de la familia deseado.
Tabla 16: Distribución de Familia y amigos por categorías y sexo
El 16% de las mujeres y el 29% de la población total reflejan incomodidad con las relaciones con la familia y amigos e implica áreas de conflicto potencial, y a la vez (16%) reflejan relaciones agradables con la familia y amigos.
Tabla 17: Distribución de Roles equitativos por categorías y sexo
Mientras el 17% de las mujeres indican una falta de satisfacción, que sus valores son tradicionales en cuanto a los roles y responsabilidades de marido y mujer, el 14% de los hombres indican que sus valores son más equitativos y que desea un abordaje compartido de los roles de marido y mujer.
Tabla 18: Distribución de Orientación religiosa por categorías y sexo
La relación conyugal ha adquirido un significado especial para cada uno de los miembros de la pareja, ya que representa un vínculo interpersonal de conductas, afectos, emociones y dinámicas que en virtud de su presencia caracterizan y describen a cada uno de los integrantes de la pareja y a la relación que forman. Su creación representa un compromiso decidido de formar una díada estable en la que cada pareja se sienta satisfecha con su matrimonio, puesto que la satisfacción marital, es considerada como uno de los más importantes indicadores de estabilidad y felicidad. La satisfacción marital es definida como la actitud hacia la interacción marital y los aspectos del cónyuge, la cual incluye satisfacción con las reacciones emocionales de la pareja, la relación en sí y los aspectos estructurales, tales como, la forma de organización, de establecimiento y cumplimiento de las reglas en la pareja y la educación de los hijos.
Ridder D, Schreurs K (2006), afirman que resulta obvio que la vida en pareja, cuando está provista de una adecuada comunicación, que provee a los miembros de interacciones sociales significativas y de un nivel de apoyo material, emocional, económico, instrumental o de información, que generalmente modula positivamente su relación con el medio, nosotros hemos encontrado en la escala de comunicación que el 15 % tanto de las mujeres como de los hombres, reflejan la conciencia y la satisfacción de la pareja con el nivel y el tipo de comunicación en su relación, mientras que el 28% de la población indican una deficiencia en el nivel de comunicación esencial para mantener satisfactoriamente una relación y muestran la necesidad de trabajar sobre el mejoramiento de sus habilidades de comunicación.
El 16% de la población de nivel secundaria desean un abordaje compartido de los roles de marido y mujer, frente al 9% de los de nivel superior. El 16% de la población de nivel secundaria reflejan falta de consenso en lo relativo a tener hijos y al tamaño preferido de la familia; el 30% de la población total indican insatisfacción con la expresión de afecto en la relación, preocupación por el rol de la sexualidad en el matrimonio y o desacuerdo en las decisiones sobre el control de la natalidad preocupación acerca del impacto de los hijos sobre la relación e incomodidad con las percepciones de los roles y responsabilidades parentales lo que nos indica que resulta más difícil para las mujeres que para los hombres, el periodo de recién casados parece ser un periodo de más transición y de conflicto para la mujer, porque la mujer tiene que realizar más cambios que le producen ansiedades ya que antes que su desarrollo como mujer esta su desarrollo como ama de casa y madre, para el hombre poco es lo que cambia, aunque naturalmente el llegar a ser padre es una realización en la vida de casi cualquiera, pero probablemente no tiene la misma connotación y fuerza como símbolo e imagen de lo que la maternidad significa para la mujer, hecho que coincide con lo afirmado por Reyes (1996), es así como el subsistema conyugal puede cambiar en cualquier momento de la relación, por el efecto que puede ejercer la edad de la pareja, dichos cambios suelen ocurrir al producirse una modificación importante en la forma en la cual cada miembro de la pareja percibe y siente a su relación y a su pareja (Cortes, Reyes, Díaz Living, Rivera y Monjaraz, 1994).
El 16% de la población de nivel secundaria indican diversas preocupaciones con el manejo económico en su relación. Mientras el 15% de la población con secundaria reflejan insatisfacción con la forma como se gasta ese tiempo en su relación de pareja, el 16% con nivel superior reflejan compatibilidad, flexibilidad y consenso acerca de sus actividades del tiempo de ocio. El 15 % de las mujeres y solo el 10% de los hombres presentan puntajes bajos lo que nos indica una apertura más realista en las mujeres, que es común en parejas que buscan consejería matrimonial, sin embargo llama la atención el 27% de la población total con puntajes altos que indican un alto nivel de idealismo, que es propio de parejas premaritales. El 18% de las mujeres y solo el 12% de hombres reflejan falta de satisfacción y preocupación con varios aspectos de su matrimonio, así mismo el 29% de la población total reflejan compatibilidad y satisfacción con los aspectos de la relación marital. El 16% de hombres y el 14% de la población total sugieren un abordaje inefectivo de los conflictos de la relación e insatisfacción con la forma como se resuelven, mientras que el 15% de las mujeres reflejan actitudes realistas sobre la posibilidad de conflictos en la relación y comodidad con la forma como se manejan la mayoría de los problemas en la relación de pareja. El 30% de la población total indican insatisfacción con la expresión de afecto en la relación, preocupación por el rol de la sexualidad en el matrimonio y o desacuerdo en las decisiones sobre el control de la natalidad.
El 16% de las mujeres y el 29% de la población total reflejan incomodidad con las relaciones con la familia y amigos e implica áreas de conflicto potencial, y a la vez (16%) reflejan relaciones agradables con la familia y amigos. El 11% de la población con instrucción superior reflejan actitudes realistas sobre la posibilidad de conflictos en la relación y comodidad con la forma como se manejan la mayoría de los problemas en la relación de pareja. Mientras el 17% de las mujeres indican una falta de satisfacción, que sus valores son tradicionales en cuanto a los roles y responsabilidades de marido y mujer, el 14% de los hombres indican que sus valores son más equitativos y que desea un abordaje compartido de los roles de marido y mujer. El 17% de los sujetos de grado de instrucción secundario reflejan compatibilidad y satisfacción con más aspectos de la relación marital. El 17% de los sujetos de grado de instrucción secundario reflejan ajuste al compañero y satisfacción con su conducta que va a coincidir con lo encontrado por Coombs (2001) en la Universidad de California quién evaluó más de 130 estudios empíricos publicados en el siglo 20 acerca del impacto que el matrimonio tiene en el bienestar de una persona. Él descubrió que estos estudios indican “una relación íntima entre el estado matrimonial y el bienestar personal”.
Como puede observarse el 17% de las mujeres y el 28% de la población total reflejan diversas preocupaciones con el manejo económico en su relación, sin embargo tanto hombres como mujeres (13 y 12%) se encuentran satisfechos con el manejo económico y tienen actitudes realistas hacia estos asuntos. Las mujeres en un 14% reflejan insatisfacción con la forma como se gasta ese tiempo en la relación de pareja, mientras que el 15% de los hombres reflejan compatibilidad, flexibilidad y o consenso acerca de las actividades del tiempo de ocio.
Wilson (2002) explica que las personas casadas son más felices que aquellas personas que son de la misma edad y que no se han casado. Esto es cierto en varios países en los que se ha hecho la misma encuesta. Y al parecer existen buenas razones del por qué de esta felicidad. Las personas casadas no sólo cuentan con un ingreso más alto que las que no están casadas, y disfrutan de un apoyo emocional mayor, sino que también tienden a ser más saludables. Las personas casadas viven más tiempo que las que no están casadas. Esto también se ha comprobado en varios países, que contrasta con lo hallado, ya que el 16% de las mujeres reflejan falta de consenso en lo relativo a tener hijos y el tamaño preferido de la familia; preocupación acerca del impacto de los hijos e incomodidad con las percepciones de los roles y responsabilidades parentales, mientras que solo el 26% de la población total reflejan consenso en lo relativo a las decisiones de tener hijos y al tamaño de la familia deseado, muestran que en las parejas satisfechas tienden a disminuir la satisfacción y en las parejas insatisfechas aumenta esta condición con el tiempo, pero en general existe un desencanto más para el caso de las mujeres que para los hombres, que sin embargo coincide con lo hallado por Gohm CL, Hillier-Darlington J. (1997) para quienes, los efectos de las relaciones matrimoniales conflictivas no sólo se evidencian en los reportes de bienestar subjetivo de los miembros de la pareja, sino en los de los niños provenientes de dichos hogares. Algunos autores han hallado diferencias significativas en cuanto a los niveles de satisfacción con la vida reportados por personas que fueron educadas en hogares con conflictos y los que crecieron en familias con relaciones adecuadas.
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