Source: http://marcosalas.blogspot.com/2010/03/operacion-ocupacion-duradera-dahr.html
Timestamp: 2017-10-21 06:32:09+00:00

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Nuestras fuerzas serán lo suficientemente fuertes para disuadir a adversarios potenciales de que emprendan un desarrollo militar con la esperanza de superar o igualar el poder de EE.UU. Para lograrlo EE.UU. requiere bases y estaciones dentro y fuera de Europa occidental y en el nordeste de Asia.
A la luz de tan claros objetivos, es muy poco probable que el gobierno de EE.UU. permita un Iraq verdaderamente soberano, libre de tropas estadounidenses ya sea dentro de sus fronteras o de vigilancia desde el extranjero a corto plazo.
El Acuerdo sobre el Estatuto de Fuerzas (SOFA, en sus siglas en inglés) entre los gobiernos iraquí y estadounidense prevé una presencia mantenida de EE.UU. una vez transcurrida tanto la fecha límite de agosto de 2010 de retirada de todas las tropas de combate, como el plazo de 2011 de retirada de las tropas restantes.
La mayoría de los analistas coinciden en que EE.UU. tiene previsto mantener por lo menos cinco bases "duraderas" en Iraq.
El escritor, lingüista y analista político estadounidense Noam Chomsky, afirmaba que "[…] las bases [extranjeras] son el imperio. Son el punto de proyección del poder y de su expansión” [1].
Chalmers Johnson, autor y profesor emérito de la Universidad de California en San Diego, comentó: "[…] En un sentido simbólico [las bases] son una manera de demostrar que EE.UU. se queda allí vigilando” [2].
Gordon Adams, durante mucho tiempo analista de defensa en la Universidad George Washington, declaró a AP que en el contexto más amplio del reforzamiento de la presencia de EE.UU. en un Oriente Próximo rico en petróleo, es preferible tener bases en Iraq que portaviones en el Golfo Pérsico. "Los aviones no tienen fuerza. Hay una gran ventaja en la infraestructura a nivel terrestre. A nivel estratégico, disponer de bases en Iraq tiene todo su sentido”.
Según el profesor Zoltan Grossman del Evergreen State College, que ha investigado las bases militares y ha participado en la red mundial contra las bases extranjeras desde hace varios años, EE.UU. no tiene intención de liberar el control de sus bases en Iraq [3]. El Pentágono, según él, tiene muchos viejos trucos para enmascarar la presencia militar y la presión armada.
En una entrevista con Truthout hacía la siguiente observación:
“[…] Desde la Guerra del Golfo, EE.UU. no sólo ha estado construyendo bases para librar guerras, sino que ha estado llevando a cabo guerras para crear bases. El efecto ha sido la creación de una nueva esfera militar de influencia estadounidense para hacer cuña en la región estratégica extendida desde la UE, Rusia y China. El Pentágono no ha construido esas extensa bases permanentes simplemente para entregárselas a los gobiernos clientes [4]”.
La predicción de Grossman para Iraq:
“Busque un Acuerdo de Fuerzas Visitantes —del tipo negociado con Argentina— que permite el acceso sin restricciones a supuestas “visitas” de las fuerzas estadounidenses a sus antiguas bases. Del mismo modo, los ejercicios militares conjuntos y constantes pueden mantener a las tropas de EE.UU. continuamente visibles e intimidar a los iraquíes. Incluso después de 2011, nada en el SOFA impide que los bombarderos estadounidenses (estacionados en Kuwait y en otros lugares) ataquen blancos iraquíes cuando lo deseen, tal como lo hicieron entre 1991 y 2003. Nada impide los ataques con misiles o de las Fuerzas Especiales tal como estamos viendo en Pakistán, Yemen y Somalia. Nada impide que la CIA o los contratistas participen en misiones u operaciones de inteligencia iraquíes”.
Para añadir credibilidad a esto, tenemos el Artículo 6 del SOFA estadounidense-iraquí, que aborda las “instalaciones acordadas”; el Artículo 27 menciona "[…] de común acuerdo las medidas militares" después de 2011, y el Artículo 28 que habla de un escenario en el que Iraq sea capaz de "solicitar" seguridad a EE.UU. en la Zona Internacional (Zona Verde).
Lenguaje gris
El capítulo 6 del Quadrennial Defense Review Report de 2010 señala [5]:
“En febrero de 2009, el presidente Obama resumió la reducción prevista de las fuerzas de EE.UU. en Iraq a 50.000 soldados y el cambio de la misión el 31 de agosto de 2010. En ese momento, las fuerzas de EE.UU. habrán completado la transición de [fuerzas de] combate y contrainsurgencia a una misión más limitada que se centra en: la formación y asistencia a las fuerzas de seguridad iraquíes (ya se han reservado dos mil millones de dólares para el ejercicio fiscal de 2011 [6]); proporcionar protección a las fuerzas militares, al personal civil y a las instalaciones de EE.UU.; llevar a cabo operaciones antiterroristas específicas y apoyar a los organismos civiles estadounidenses y a las organizaciones internacionales en sus labores de construcción de capacidades”.
El informe puntualiza además que la retirada de tropas estadounidenses "se producirá de conformidad" con el SOFA pero que "el ritmo de la reducción tendrá en cuenta los logros aunque sean frágiles de la seguridad en Iraq” y “proporciona a los mandos estadounidenses flexibilidad suficiente para que asistan a los iraquíes ante los nuevos desafíos”.
El 15 de mayo de 2006, el general John Abizaid, supervisor de las operaciones militares de EE.UU. en Iraq en aquel momento, declaró: “EE.UU. desea mantener a largo plazo la presencia militar en Iraq para fortalecer a los moderados contra los extremistas en la región y proteger el flujo de petróleo”.
El 12 de marzo de 2010, el general de división Tony Cucolo, comandante de las tropas de EE.UU. en el norte de Iraq, dijo a los periodistas durante una conferencia telefónica [7] que podría ser necesario mantener a las tropas de combate que participan en el mecanismo de seguridad que mantiene la paz entre las fuerzas nacionales iraquíes y las regionales kurdas más allá de la fecha límite de agosto.
La Estrategia de Seguridad Nacional para las Misiones de EE.UU. en el Extranjero propone "emprender una nueva era de crecimiento económico global a través de los mercados libres y el libre comercio y presionar para [alcanzar] mercados abiertos, estabilidad financiera, y una integración más profunda de la economía mundial”. Esto encaja perfectamente con la política esbozada por el Quadrennial Defense Review Report, que sostiene que el ejército estadounidense tiene una capacidad declarada para luchar contra “múltiples guerras superpuestas” y para “asegurar que todas las grandes potencias y las emergentes se integren como agentes constructivos y partes interesadas en el sistema internacional”.
Este tipo de lenguaje tan gris y lleno de lagunas en los documentos de política ha sido lo normal desde que EE.UU. invadió Iraq hace siete años. Ello no ha cambiado con el SOFA.
“La probabilidad de que EE.UU. planee mantener tropas en Iraq después del 31 de diciembre de 2011 tiene que ser medida en el contexto de la historia de las violaciones estadounidenses de la soberanía territorial de otros países, el espacio aéreo, etc.”, explica a Truthout Phyllis Bennis, directora del Proyecto Nuevo Internacionalismo con el Institute for Policy Studies de Washington, DC. “ […] Por el momento, esto es quizás más evidente en Pakistán, donde EE.UU. ha atacado sistemáticamente a presuntos talibanes o de al-Qaida tanto por aire como con tropas terrestres (limitadas) en territorio paquistaní a pesar de la oposición manifestada por el gobierno de Pakistán que es nominalmente aliado de EE.UU.”.
“Los primeros debates públicas en torno a “reorientar las misiones” de las tropas de combate modificando su asignación oficial de combate a la de “formación” o “asistencia”, permitiéndoles permanecer en Iraq después de la fecha límite de agosto de 2010 en que todas las tropas de combate deberían ser retiradas del país, constituye el modelo para que tales artimañas del lenguaje hagan que así sea”, dijo Bennis, y añadía: “ello puede estar vinculado o no a una ‘necesidad’ futura de que las tropas de EE.UU. permanezcan para proteger el creciente número de civiles del gobierno estadounidense asignados a Iraq a medida que disminuya el número oficial de tropas”.
Bennis explicó que la redacción del SOFA se basa en la afirmación de que Iraq es una nación soberana y que el gobierno de Iraq está eligiendo libremente asociarse con el gobierno de EE.UU. Pero la realidad, según Bennis, es que el SOFA se ha negociado y firmado mientras Iraq era (y sigue siendo actualmente) un país ocupado y controlado por EE.UU. Su gobierno es y era en el momento de la firma del SOFA dependiente del apoyo de EE.UU.
El artículo 27 del SOFA afirma en su texto:
"[…] En caso de cualquier amenaza externa o interna o de agresión contra Iraq que viole su soberanía, la independencia política o la integridad territorial, sus aguas, su espacio aéreo, su sistema democrático y sus instituciones elegidas, a petición del gobierno de Iraq, las Partes iniciarán inmediatamente las deliberaciones estratégicas y, como pueda ser acordado mutuamente, EE.UU. tomará las medidas apropiadas, incluidas medidas diplomáticas, económicas o militares, o cualquier otra medida, para impedir tal amenaza”.
Si bien el acuerdo es vinculante aparentemente sólo tres años, el artículo 30 permite enmendar el SOFA lo que podría incluir, por supuesto, la ampliación de su plazo de tiempo —y con el gobierno iraquí todavía cualitativamente dependiente del apoyo de EE.UU., ello parece probable. Lo mismo ocurre con el artículo 28 que establece: "El gobierno de Iraq podrá solicitar apoyo limitado y temporal de las fuerzas estadounidenses a las autoridades iraquíes para la misión de seguridad de la Zona Verde”.
[Bennis] concluye:
“[…] No hay duda de que EE.UU. ha querido durante muchos años establecer y mantener bases militares en Iraq, estén o no estén oficialmente designadas como "permanentes”. No creo que el Pentágono esté dispuesto a entregarlas todas a Iraq, a pesar de que el lenguaje del contrato obliga exactamente a eso. En cambio, creo que el acuerdo formal tras el vencimiento del actual SOFA puede ser a través de algún tipo de acuerdo oficial "bilateral" entre Washington y Bagdad que permita a EE.UU. “alquilar”, “arrendar” o “adquirir en préstamo” a largo plazo las bases a un supuesto gobierno “soberano” de Iraq. Esta posibilidad crece según aumenta el número de declaraciones de responsables militares y políticos estadounidenses en general que dan a entender la posibilidad de una presencia a largo plazo de las tropas de EE.UU. en Iraq después del 31 de diciembre 2011, “si el gobierno soberano de Iraq debe solicitar tal idea...”.
El Director de Estudios Globales de la Universidad Stony Brook de Nueva York, el profesor Michael Schwartz, ha escrito extensamente sobre la insurgencia y el Imperio de EE.UU. Seña a Truthout que “[…] las acciones del presidente Obama han dejado muy claro que no está dispuesto a sacrificar los 50.000 efectivos de las fuerzas de ataque, aunque también ha dicho que acataría el SOFA y que retiraría todas las tropas de Iraq a finales de 2011. Mientras tanto, Gates y varios generales han publicado declaraciones o globos sonda [8] diciendo que el plazo de 2011 podría ser poco práctico y que distintos tipos de fuerzas pueden quedarse más tiempo, bien para proporcionar fuerza aérea, para continuar la formación de los militares iraquíes, o para proteger a Iraq de una invasión. Cualquiera o todas estas [razones] podrían traducirse en el mantenimiento de las 50 mil fuerzas de ataque así como de las cinco ‘bases duraderas’".
Que la administración de Obama tiene la intención de mantener una presencia militar importante en Iraq después de 2011 es evidente en su continua insistencia en que se debe garantizar la “democracia” en Iraq.
“[…] En Washington, hablar de esto significa que el gobierno iraquí debe ser un aliado de EE.UU., una condición que ha sido reiterada y confirmada por todas las facciones (republicana y demócrata) de Washington desde el comienzo de la invasión. Habida cuenta de la creciente negativa del gobierno de al Maliki a seguir los dictados de EE.UU. (por ejemplo, en los contratos petroleros, sobre las relaciones con Irán, y sobre las relaciones con Anbar y otras provincias sunníes), la retirada de las tropas permitiría a al Maliki aún más margen de maniobra para aplicar políticas inaceptables para Washington. Así pues, aunque el propio al Maliki se suceda a sí mismo como primer ministro, EE.UU. puede necesitar tropas para mantener la presión sobre él. Si no se sucede a sí mismo, las opciones de alternancia posibles son mucho más explícitas respecto al rechazo a la integración de Iraq en la esfera de interés de EE.UU.; el gobierno de Obama se quedaría con la perspectiva inaceptable de que la retirada daría como resultado que Iraq adoptase una posición no muy diferente a la de Irán con respecto a la presencia de EE.UU. y su influencia en Oriente Próximo”.
Su desalentadora conclusión es:
“[…] Con todo, hay miríadas de señales que indican que la retirada de las tropas de EE.UU. podría dar como resultado que Iraq se liberase de la influencia estadounidense y/o que privase a EE.UU. de la fuerte presencia militar en esa parte de Oriente Próximo que Bush y Obama han defendido y han luchado por establecer. Hasta que vea algún signo de que las cinco bases van a ser desmanteladas, seguiré creyendo que EE.UU. hallará alguna razón —con o sin el consentimiento del gobierno iraquí — para mantener allí una muy fuerza militar muy importante (del orden de los 50 mil)”.
La embajada de EE.UU. en Iraq —que es ya el más grande complejo diplomático del planeta y tiene el tamaño de la Ciudad del Vaticano [9]— va a duplicar probablemente su tamaño. Robert Ford, Jefe Adjunto de la Misión en Bagdad, dijo a la prensa en enero: “Si el Congreso nos da el dinero que estamos pidiendo, esta embajada va a ser el doble del tamaño que es ahora. No disminuye; es cada vez más grande” [10].
En 2005, The Washington Post informaba [11]:
“En Iraq está en marcha una renovación, aún más cara, de los aeródromos de la base aérea de Balad, un centro de logística militar de EE.UU., donde por 124 millones de dólares la Fuerza Aérea está creando espacio para una pista adicional para aviones de carga y helicópteros. Y más al sur, en Qatar, se está construyendo en forma de bunker gigante de cemento un centro de operaciones aéreas de 104.000 metros cuadrados para supervisar los aviones militares estadounidenses en Oriente Próximo, Asia Central y África. El ejército estadounidense dedica más de 1.2 mil millones de dólares a proyectos bien ya en marcha o previstos para la región del Comando Central —un plan de expansión que los comandantes de EE.UU. dicen que es necesario, tanto para apoyar las operaciones en Iraq y Afganistán, como para establecer una presencia a largo plazo en la zona.
El teniente general Walter E. Buchanan III, que supervisa las operaciones aéreas del Comando Central señalaba: “Como la fuerza terrestre disminuye, necesitaremos la aérea para poder establecer una presencia en algunas partes del país donde no tenemos soldados, para vigilar allí donde no tengamos soldados sobre el terreno”.
En 2007, en un artículo titulado “EE.UU. construye una base aérea en Iraq para largo plazo" NPR informaba [12]: “La base militar de EE.UU. en Balad, a unos 60 kilómetros al norte de Bagdad, está convirtiéndose rápidamente en una de las mayores instalaciones militares estadounidenses en territorio extranjero. […] La base es un proyecto de construcción gigante, con nuevas carreteras, aceras, y estructuras que se elevan a lo largo de los 41.44 km cuadrados de esta fortaleza situada en el centro de Iraq con la mirada puesta en las próximas décadas”.
Es tan grande que, “[…] hay un servicio regular de autobuses dentro de su perímetro para transportar a las decenas de miles de soldados y contratistas que viven aquí. Y los servicios son acordes con el tamaño de la población. La cadena de comida Subway es una de las varias cadenas estadounidenses que están presentes. Hay dos puntos de venta de productos que son casi tan grandes como Target o K-Mart. Se pueden comprar artículos de consumo, desde ordenadores portátiles hasta pantallas planas de televisión, o motocicletas Harley Davidson”.
El informe agregaba que "varios altos oficiales militares han descrito en privado la Base Aérea de Balad, y algunas otras grandes instalaciones de Iraq, como las bases futuras de las operaciones militares de EE.UU.”. El término utilizado [para denominarlas] es "nenúfar”, para describir a los militares saltando de una base a otra sin tocar el suelo que las separa.
En septiembre de 2009, The New York Times decía sobre Balad [13]:
“La masajista Mila, de Kirguistán, tarda una hora en ir al trabajo en autobús a esta base estadounidense en expansión. Su sala de masajes es una de las tres que hay en esta base de 2.835 hectáreas y se ubica junto a una tienda de bocadillos Subway, en un remolque rodeado de muros de arena y roca. En Subway, trabajadores de la India y Bangladesh hacen bocadillos para los soldados estadounidenses que buscan un sabor de casa. Cuando los que hacen los bocadillos terminan su turno, el viaje de regreso les lleva a través de una planta de energía, una planta de fabricación de hielo, un centro de tratamiento de aguas residuales, un hospital y decenas de otras instalaciones que uno esperaría encontrar en una ciudad pequeña. Y en más de seis años, eso es lo que los estadounidenses han creado aquí: ciudades en la arena… […] Algunas de las bases tienen una población de más de 20.000 personas con miles de contratistas y ciudadanos de terceros países para mantenerlas en funcionamiento.
Camp Anaconda, como se llama la base de Balad, también tiene una piscina de tamaño olímpico. La empresa embotelladora proporciona siete millones de botellas de agua al mes para la gente de la base. Esta base contiene también dos parques de bomberos y la única pista de aterrizaje más concurrida de todo el Departamento de Defensa”.
Un artículo publicado en Associated Press en 2006 bajo el título "Idear las bases de EE.UU. plantea cuestiones a largo plazo", contaba lo siguiente:
“[En Balad], el hormigón se eterniza, se desvanece en el resplandor del mediodía, más de 56 mil metros cúbicos en una losa de más de 1 Km. y medio de largo que es ahora el hogar de hasta 120 helicópteros de EE.UU., un "heli-parque" tan bueno como cualquiera de los de EE.UU. En otra base gigante, al-Asad en el desierto occidental de Iraq, los 17 mil soldados y trabajadores van y vienen en una especie de animada ciudad estadounidense, con Burger King, Pizza Hut y un concesionario de coches, con stops, y otras señales de tráfico, y jóvenes ciclistas obstruyendo las carreteras. El último presupuesto también asigna 39 millones de dólares para la iluminación de la nueva pista de aterrizaje, sistemas de control aéreo y mejoras que permitan a al-Asad conectarse a la red eléctrica iraquí —una señal típica de una base a largo plazo. En Tallil, la Base Aérea de Ali, además de los 14 millones de dólares para el nuevo comedor, están a punto de hacer, por 22 millones de dólares, un muro de seguridad de doble perímetro con control de accesos de alta tecnología, torres de vigilancia y un foso —en la jerga militar, una ‘zanja con arcén para apresar vehículos’”.
Truthout se puso en contacto con el reconocido periodista y director de cine John Pilger para que diera su punto de vista:
“[…] Como en Afganistán, la ocupación de Iraq es más una guerra de percepción que una realidad militar. No creo que EE.UU. tenga la menor intención de abandonar Iraq. Sí, habrá una "reducción" de tropas regulares con el tipo de fanfarria y el ritual destinado a convencer al público estadounidense de que se está llevando a cabo una retirada real. Pero la suma de declaraciones off de record por parte de generales de alto rango, que son siempre conscientes de la guerra de percepción, es que al menos 70.000 soldados permanecerán de diversas formas. Añádase a ello hasta 200.000 mercenarios. Este es un truco viejo. Los británicos lo utilizaron para "retirarse" de las colonias dejando bases-fortaleza y a sus Fuerzas Especiales, las SAS.
Bush invadió Iraq como parte de un diseño a largo plazo de EE.UU. para restaurar uno de los pilares de la política estadounidense y del imperio en la región: en efecto, hacer de todo Iraq una base. La invasión fue muy mal y el concepto de “el país como base” se modificó al de Iraq controlado indirectamente o intimidado por una serie de bases-fortaleza. Estas son permanentes. Este es también el plan de EE.UU. para Afganistán. Uno tiene que tener en cuenta que la política exterior de EE.UU. está controlada en la actualidad por el Pentágono, cuyo hombre es Robert Gates. Es como si Bush nunca hubiera salido de la presidencia. Con Bush se produjo un golpe de Estado militar efectivo en gran parte de Washington; el Departamento de Estado fue despojado de su poder, y Obama hizo lo que ningún presidente ha hecho antes: mantuvo toda la burocracia bélica de una desprestigiada administración previa y le concedió un poder ilimitado. La única manera de que EE.UU. se vaya es que la resistencia aumente de nuevo y que los chiíes y los sunníes se unan; creo que eso ocurrirá”.
El 4 de marzo de 2010, en “Diane Rehm Show", de NPR, el invitado Thomas Ricks, corresponsal militar de The Washington Post, dijo refiriéndose a las promesas del presidente Obama de retirarse de Iraq: “Yo diría que no deberías creértelo porque no creo que vaya a suceder. Creo que el día en que el presidente Obama deje el cargo tendremos miles, decenas de miles de tropas de EE.UU. en Iraq”.
El general George Casey, jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU., declaró en mayo pasado que su planificación para el Ejército contempla tropas de combate en Iraq durante una década como parte de un sostenido compromiso de EE.UU. en la lucha contra el extremismo y el terrorismo en Oriente Próximo. “Las tendencias mundiales empujan en la dirección equivocada”, dijo. “Son ellas las que cambiarán fundamentalmente la forma de operar del Ejército” [14].
Un importante analista de la CIA, Ray McGovern, que trabajó en siete presidencias —desde John Kennedy a George HW Bush— explicó a Truthout, “Desde 2003 he estado sugiriendo que la guerra de Iraq fue motivada por la sigla OIL [en inglés, petróleo]: Petróleo, Israel y Logística (las bases militares para favorecer los intereses de los dos primeros)”.
En enero de 2008, McGovern escribió [15] acerca de las declaraciones firmadas por George W. Bush cuando estaba en la Casa Blanca:
“[…] Contrariamente a cómo el presidente George W. Bush ha tratado de justificar la guerra de Iraq en el pasado, ahora ha admitido torpemente —si no inadvertidamente— que la invasión y ocupación de Iraq fue dirigida principalmente para aprovechar la influencia predominante de su petróleo mediante el establecimiento de bases militares permanentes (el gobierno prefiere “duraderas”). Dejó esto transparentemente claro añadiendo la firma de una declaración a la Ley de Presupuestos de Defensa, indicando que no estaría obligado por la prohibición de la ley contra el gasto de fondos:
“(1) Para establecer cualquier instalación militar o base con el propósito de mantener el estacionamiento permanente de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en Iraq”, o,
"(2) Para que EE.UU. ejerza el control sobre los recursos petroleros de Iraq”.
El 20 de noviembre de 2006, el senador Barack Obama, que aún no se había convertido en el comandante en jefe del ejército de EE.UU., declaró en el Consejo de Chicago sobre Asuntos Globales, en un discurso titulado “Un camino a seguir en Iraq”:
“[…] Reducir nuestras tropas en Iraq nos permitirá desplegar tropas adicionales en el norte de Iraq y otros lugares de la región como una fuerza más allá del horizonte. Esta fuerza podría ayudar a prevenir que el conflicto en Iraq se convierta en una guerra más amplia, a consolidar los logros en el norte de Iraq, a asegurar aliados en el Golfo, a permitir que nuestras tropas ataquen directamente a al-Qaida donde quiera que exista, y a demostrar a las organizaciones terroristas internacionales que no nos han expulsado de la región.
El 16 de marzo de 2010, el general David Petraeus, jefe del Comando Central de EE.UU., dijo a los legisladores [16] que el ejército estadounidense puede establecer un cuartel general adicional en el norte de Iraq incluso después de la fecha límite de septiembre de 2010. Petraeus dijo que instalar un cuartel general en el norte de Iraq era "algo que estamos evaluando".
¿Qué razón hay para dudar de la afirmación de nuestro comandante en jefe de que existe la necesidad de mantener una “fuerza de choque” estadounidense en Iraq o cerca de Iraq para garantizar los intereses de EE.UU. en Oriente Próximo, para permitir que Washington actúe rápidamente contra los yihadistas en la región y para dejar claro a “nuestros enemigos” que EE.UU. no será “expulsado de la región”?
http://standingarmy.jimdo.com/trailer/
http://www.tomdispatch.com/post/59774/
http://standingarmy.jimdo.com/
010 Quadrennial Defense Review Report
http//: comptroller.defense.gov/budget.html
http://en.aswataliraq.info/?p=128437
http://www.tomdispatch.com/post/175216/tomgram%3A_engelhardt%2C_the_future_belongs_to_no_one___/#more
http://www.nytimes.com/2009/09/09/world/middleeast/09bases.html?_r=2
http://www.armytimes.com/news/2009/05/ap_army_casey_iraq_052609/],
http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5g5111Gz2vbz92cJk8RrfkdlhXeJQ
Fuente: http://dahrjamailiraq.com/operation-enduring-occupation
Posted by marco at 7:03 PM

References: Artículo 6
 Artículo 27
 Artículo 28
 artículo 27
 artículo 30
 artículo 28