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Timestamp: 2019-02-19 21:26:48+00:00

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LOS DAÑOS CAUSADOS POR LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
“ La violencia contra la mujer constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer, que han conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra por parte del hombre e impedido el adelanto pleno de la mujer...” así describe la violencia doméstica las Naciones Unidas en su Declaración sobre la Eliminación de la violencia contra la Mujer, Resolución de la Asamblea General de diciembre de 1993. Efectivamente, la violencia contra la mujer existe debido, entre otras causas que considero en un plano inferior si hubiera que estructurarlas en un esquema jerárquico, a factores culturales y educativos que tradicionalmente inculcan, de un modo en ocasiones subliminal, una dependencia de la mujer con respecto al hombre, ensalzando asimismo de un modo indirecto y también directo la superioridad del varón y la creencia de que ésta es innata al mismo. Ejemplos de esto son la socialización por separado según el sexo, definición cultural de los roles sexuales apropiados, expectativas asignadas a los diferentes roles dentro de las relaciones, creencia en la superioridad innata de los varones, sistemas de valores que atribuyen a los varones el derecho de propiedad sobre mujeres y niñas, concepción de la familia como esfera privada bajo el control del varón, aceptación de la violencia como medio para resolver conflictos, etc...
Por tanto, podríamos afirmar que la educación junto con la cultura es la que en mayor medida crea “personas maltratadoras”, he ahí el importantísimo deber de educar a los niños y las niñas en igualdad y en unos valores de respeto mutuo y eliminación de la violencia como un medio más para solucionar los conflictos. La educación con respecto a los infantes y a los adolescentes se propaga tanto desde los centros escolares como desde las familias. Así que, sí es cierto, que las niñas (1) que presencian en casa episodios de violencia doméstica y más aún si ya han sido víctima de ella, además de presentar problemas de salud, conducta, trastornos de alimentación, sueño, etc, tienen muchísimas más probabilidades que otras niñas de su entorno, en repetir mencionadas conductas cuando sean personas adultas. De esta manera, se perpetúan las conductas violentas por los años de los años y desgraciadamente en la actualidad y operando como una simple observadora me atrevería a pronosticar la ausencia de cambios significativos en este ámbito. En cualquier caso, con estas palabras, mi intención era invitaros a reflexionar sobre otro tema que guarda relación con lo manifestado hasta ahora y que tiene que ver con los sujetos con derecho a ser indemnizados por causa de la violencia doméstica.
Cuando una mujer es víctima de un delito de maltrato, tiene la posibilidad de reclamar, además de la pena correspondiente al culpable del delito del que ella ha sido objeto, una cantidad dineraria en concepto de indemnización por las lesiones sufridas, tanto físicas como psíquicas. Hasta ahí todo claro, las víctimas de violencia doméstica tienen derecho a solicitar la responsabilidad civil correspondiente por haber sido víctimas de un delito. Sin embargo, reparemos en el artículo 67 del Código Civil: “los cónyuges deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia” y también en el artículo segundo y el sexto de la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959, el primero dice así: “El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño” y el artículo sexto reza lo siguiente: “El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole”, ¿Creéis que los adolescentes o incluso los infantes que han presenciado capítulos de violencia doméstica están creciendo en un ambiente de afecto y de seguridad moral?, ¿Creéis que ante semejante panorama que absorben en casa serán capaces de desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente de forma saludable, así como en condiciones de libertad y dignidad? , ¿No es cierto, entonces, que los cónyuges y progenitores deben respetarse mutuamente y actuar en interés de la familia y por ende en interés de su descendencia?.
Está demostrado que las niñas y adolescentes que han presenciado capítulos de violencia doméstica van a sufrir además de numerosos problemas físicos, muchos psicológicos que les afectarán en su vida o en el peor de los casos, les llevarán a repetir las conductas presenciadas. Entonces, teniendo en cuenta los deberes de los progenitores con respecto a sus descendientes y los derechos que éstos poseen, algunos de los cuales se plasman en la declaración de las Naciones unidas que ya ha sido referenciada, ¿No creéis que en base a los episodios vividos, y partiendo de la existencia de daños morales, los descendientes podrían reclamar una indemnización a los causantes de su mal estado de salud, de su posible condición de maltratador, de sus numerosos problemas psicológicos, en definitiva culpar al progenitor maltratador de los daños que presentan tanto en el plano físico como psicológico?.
Con el fin de contemplar esta posibilidad de exigir responsabilidad civil por parte las hijas con respecto al progenitor maltratador , se debe analizar si se cumplen los requisitos para justificar la procedencia de la indemnización de perjuicios. Analizaremos pues si se cumplen los requisitos establecidos en el artículo 1902 del Código civil donde se establecen las reglas comunes de la responsabilidad civil: “El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado”. Partimos de la hipótesis de que se ha cometido un delito de malos tratos o cualquier otro de los englobados dentro de la violencia doméstica, y que en la familia destrozada por este tipo de comportamientos, existen adolescentes o hijas menores que han presenciado o no los comportamientos violentos tipificados en el Código Penal. Han pasado más o menos años y los adolescentes que presenciaron los capítulos de malos tratos, presentan diversos daños: presentan problemas de salud y de conducta, trastornos de la alimentación, han intentado suicidarse e incluso pueden que lo hayan conseguido o desgraciadamente se han convertido en personas maltratadoras. En este sentido y para analizar la posibilidad de admisibilidad de la hipótesis planteada, investigaremos si existe un hecho generador de responsabilidad que puede consistir en un acto o una omisión, pues bien de un episodio de violencia doméstica (entendido éste como un hecho puntual o incluso como una conducta de vida general) cometido o no delante de las hijas, se podría concluir que puede existir una responsabilidad por culpa por cuanto se ha cometido una infracción a la normativa penal, lo cual será nuestro punto de partida. En cuanto al daño, podríamos decir que tales episodios han causado en las hijas tanto daños físicos como psíquicos y han influido gravemente en sus conductas, lo cual quedaría acreditado gracias a las valoraciones de los profesionales pertinentes. Los criterios para determinar la cuantía del perjuicio son plurales dependiendo de la situación y resultados que han provocado mencionados episodios de violencia doméstica en los descendientes. Y por último, para que proceda la indemnización del daño se exige un vínculo causal entre el hecho generador y el perjuicio de quien reclama. Por lo tanto el daño moral o material reclamado por las hijas deben tener su origen causal en la comisión del delito de violencia doméstica. Vemos entonces que se cumplen los requisitos para exigir responsabilidad civil por la hipótesis tratada, por lo tanto se podría concluir que efectivamente el progenitor que maltrata a su pareja además de pagar por lo que ha hecho y resarcir a la perjudicada por el delito cometido, debería asumir los daños colaterales causados, soportados siempre por las personas más indefensas: las hijas.
(1) Utilizaré durante todo el artículo el género femenino para referirme al conjunto total formado tanto por niñas como por niños, al igual que cuando utilice la palabra ”hijas” me estaré refiriendo a ambos sexos.
Abusos, malos tratos físicos, psíquicos, sociales y económicos. Los tipos de vejaciones que contempla la violencia de género son variados. Sin embargo, todos ellos presentan un denominador común: hacen valer la superioridad del hombre sobre la mujer, poniendo de manifiesto una desigualdad de poder, y con ello, la discriminación del género femenino respecto al masculino.
El Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde considera que las cifras oficiales referidas a la violencia de género hay que tomarlas con gran cautela, sobre todo, en las mujeres de mayor edad, ya que un gran número de casos de maltrato no trasciende de las puertas del hogar. De estos casos, es de los que menos se sabe, ya que existen una serie de factores, entre otros, la educación recibida por este grupo de población que hace que aumente el grado de vulnerabilidad de las propias víctimas a la hora de denunciar.
Este grupo de maltratadas contrajo matrimonio bajo unas premisas en las que las mujeres tenían que obedecer a sus maridos. Además de las dificultades relacionadas con la socialización recibida por las víctimas (sobrevaloran el matrimonio, la familia, no aceptan su fracaso matrimonial, niegan el problema, tienen miedo de afrontar las responsabilidades solas, ...), esas víctimas encuentran el mismo repertorio de dificultades que encuentran las mujeres en su condición de víctimas de violencia de género: dificultades de tipo económico (son dependientes, no tienen un lugar a dónde ir, carecen de medios económicos o no reciben pensión, ...); dificultades de tipo afectivo (sienten pena del agresor, creen que él las quiere, no tienen apoyos suficientes en los familiares y amigos para abandonarlo, ...); dificultades que son consecuencias psicológicas del maltrato recibido (tienen destruida su confianza, su autoestima, no responden, se bloquean, no reaccionan, son incapaces de dar respuesta a las agresiones que están sufriendo, se culpabilizan de la situación, temen que la denuncia no surta efecto, que la sociedad las mire mal, sienten presión y vergüenza por parte de la familia, amigos, ...).
Este cúmulo de circunstancias provoca que las mujeres de mayor edad sean las que menos denuncian, las que más aguantan y de las que menos se sabe. A esto hay que añadir que muchas de estas mujeres llevan viviendo en esta situación durante muchos años, lo que les lleva en ocasiones a la normalización de la violencia y a interiorizar el maltrato hasta el punto de que no lo consideran como tal.
¿Qué harías tú?. Ponte en el lugar de esas mujeres y piensa que están encerradas con alguien con quien llevan viviendo durante la mayor parte de su vida y de quien dependen emocional y económicamente, y ese alguien es en quien la víctima ha puesto su confianaza y sus expectativas personales y sociales. Alguien en quien un día depositaron sus esperanzas e ilusiones. Es la persona con quien han decidido compartir su vida, con la que han elegido tener sus hijos, con la que de cara a la sociedad todo debería ser perfecto, y ese alguien (el maltratador) les falla, y no podemos olvidar que se encuentran solas, aisladas, sin ayuda de nadie. No es fácil romper con todo en la vida para nadie, pero es más difícil aún, cuando el sentimiento que gobierna tu vida es el miedo.
Los malos tratos a mujeres de mayor edad requieren una respuesta urgente. El cambio de mentalidad basado en la igualdad del hombre y la mujer es fundamental y debe hacerse desde la educación. Es la barrera que debemos atravesar. Si no la erradicación de la violencia de género seguirá siendo imposible. Debemos aprender a manifestar públicamente nuestro rechazo a la violencia contra las mujeres, debemos asumir que tenemos la obligación de intervenir prestando una especial atención a las víctimas de violencia de género y en particular a este colectivo especialmente vulnerable por los factores culturales, sociales y económicos en que han crecido. Deben ponerse a disposición de las víctimas los recursos y apoyos suficiente: acceso preferente a residencias de mayores o a viviendas de protección oficial, ayudas asistenciales y económicas, así como reforzar las medidas de protección.
La sociedad ha tomado conciencia de que hay que seguir avanzando en lograr la verdadera igualdad real de oportunidades entre hombres y mujeres para erradicar de una vez por todas la violencia contra las mujeres y hoy por hoy, nuestro deber es proteger y apoyar a las víctimas, y en particular a este colectivo especialmente vulnerable.
Sirvan las presentes líneas a modo de reflexión sobre la necesidad urgente de implantar un sistema de educación que "eduque" en la igualdad.
Resulta alarmante que en nuestra sociedad se den casos tan precoces de maltrato.
La Ley contra la Violencia de Género nació con el espíritu de luchar contra esa superioridad que ejercía el hombre sobre la mujer por el mero hecho de ser mujer.
Ha sido una Ley que nace tras años y años de sometimiento de la mujer al hombre.
Parecería "lógico" que las mujeres que sufren esta lacra fueran únicamente mujeres de edad media-avanzada, pero no es así, puesto que existen adolescentes, niñas de 16/18 años que ya sufren esta terrible situación.
¿Cómo puede ser que todos estos años de trabajo resulten estériles ante las adolescentes que inician sus primeras relaciones?.
¿Cómo puede ser que una niña de 16 años no pueda salir con sus amigos simplemente porque su novio piense que quieren ligar con ella?, o ¿que no se atreva a ponerse minifalda por miedo a lo que diga su novio?.
Se trata sólo de situaciones reales que quizá no sean tan conocidas, puesto que desde el punto de vista de los letrados adscritos al Servicio de Asistencia a la Víctima generalmente no nos encontramos con menores de edad.
Pienso que la educación es un tema que quizá se ha dejado un poco "aparcado", porque lógicamente, lo urgente era salvaguardar la seguridad de las víctimas, y en orden a ello se dirigen todos los medios de los que se dispone.
Creo que es hora ya de que se afronte este tema de forma radical y concreta. A saber, desarrollando talleres en Centros Cívicos para niños, imponiendo asignaturas en el curso escolar, etc.
De esta forma hay que enseñar a nuestros hijos desde su más tierna infancia el valor de la igualdad, del respeto y que los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones.
Lo dicho puede parecer una obviedad, pero la realidad social nos dice otra cosa, porque desde bien pequeños, hay chicos que empiezan a someter a sus parejas y a imponer su voluntad frente a ellas anulándolas por completo.
Es por ello, que se hace necesario educarles desde bien pequeños, cuando su personalidad está en fase de formación, para que interioricen suficientemente el valor de la igualdad y del respeto a los demás, porque a la vista está que estos valores no tienen suficiente peso en ellos.
Tal como relata Dña Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía y experta en estudios de género, "si el aprendizaje viril se sigue realizando en términos de superioridad respecto de las mujeres, la libertad de ellas no estará garantizada".
Según la psicóloga Dña Beatriz Santos, "no se trata de decir que los niños y las niñas son iguales, que también, sino de los detalles diarios, porque si un niño ve que su padre es quien lleva siempre el coche, ahí le transmitimos que las mujeres no pueden conducir".
De todo esto el título del presente artículo, mejor prevenir que curar, porque si desarrollamos una educación que destierre la superioridad del hombre sobre la mujer, no nos veremos en la obligación de curar las heridas que deja el maltrato.
VICTIMA DE VIOLENCIA
Son preocupantes las noticias, no hay casi ningún día que no aparezca en los medios de comunicación, una muerte como consecuencia de la violencia machista. Esto no se ha acabado, a pesar de haber entrado en vigor la Ley Integral de Violencia.
A lo cual me pregunto ¿ qué no funciona? . Mi opinión es que el machismo se encuentra impregnado en nuestra sociedad. Es algo educativo.
Vamos a dejarnos de términos jurídicos, psicológicos y médicos. Una víctima de violencia lo único que quiere es acabar con su pésima situación. Es por ello que, el presente artículo, tiene como objetivo ser un instrumento para que si alguien, es víctima y todavía no lo sabe o, al menos, no le haya puesto nombre a su problema, lo haga y así pueda prevenir futuras agresiones, bien físicas o psicológicas.
La fase de luna de miel, es inexistente, si alguien te anula, te insulta, te amenaza, te pega, te coacciona, etc... es un maltratador.
La igualdad es sinónimo de libertad. Da igual el sexo, la edad, el vínculo familiar, etc...En algún momento piensa en ti misma, pregúntate si quieres seguir con esa situación, si es normal que te griten de esa forma, si es normal que no te dejen salir con amigos, si es normal que no te puedas vestir como quieras, si es normal que siempre te sientas culpable, etc...
Una vez que comprendas que quién tienes en frente, al que quieres y odias, a quien deseas y aborreces, es un maltratador, puedes poner en funcionamiento los mecanismos jurídicos. Pero, si no le llamas al problema por su nombre, es probable que seas otra más de los periódicos o una persona sometida a su verdugo.
Los príncipes azules no existen, sólo son personas que respetan a quien tienen a su lado, con todas sus virtudes y defectos.
CUESTIONES PRACTICAS CIVILES Y PENALES
-. Parejas de hecho
Sólo tendrá competencia civil, el Juzgado de Violencia sobre la mujer, en lo referente a la guardia y custodia de los hijos menores y alimentos, pero nada más, careciendo de competencia para determinar los efectos personales y patrimoniales en la disolución de una pareja. Sin embargo, en el ámbito penal, sí es competente el Juez de Violencia.
-. Matrimonios o Parejas Homosexuales
Con respecto a la competencia objetiva de los Juzgados de violencia sobre la Mujer, es necesario que se cumplan tres presupuestos simultáneamente, el personal, el procedimental y el material. En relación con el personal, el sujeto pasivo debe ser víctima de un acto de violencia de género y debe ser mujer “siempre que se hubiesen cometido contra quien sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada al autor por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia, así como de los cometidos sobre los descendientes, propios o de la esposa o conviviente, o sobre los menores incapaces que con él convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho de la esposa o conviviente, cuando también se haya producido un acto de violencia de género” [art. 87 ter 1 a)], mientras que la persona agresora debe ser imputado como autor, inductor o cooperador necesario.
Como consecuencia de ello, nos hacemos las siguientes preguntas: ¿ qué ocurre en el caso que se cometa un acto de agresión física o psíquica entre parejas del mismo sexo? ; ¿se encuentran amparadas por la LO 1/2004? Se pueden hacer las siguientes interpretaciones:
1.- La LO 1/2004 no protege a las parejas homosexuales, ya que se requiere que la víctima sea una mujer y el agresor un hombre. Por lo tanto, en caso de la comisión de un acto violento se deberá acudir al órgano penal competente, y en el caso de que se necesiten establecer medidas civiles se deberá acudir al Juzgado de Primera Instancia.
2.- Si atendemos estrictamente a la LO 1/2004, sí es cierto que de forma específica se determina que el sujeto pasivo debe ser una mujer, sin embargo en ningún momento se establece que el agresor tiene que ser hombre, simplemente se sobreentiende(“imputado”; “autor”;”cooperador necesario”). Ello conlleva que sea posible, de forma muy extrema, que si los actos violentos se producen entre un pareja de mujeres, el órgano competente para conocer del asunto sea el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, tanto en su ámbito penal como civil, ya que una parte es víctima mujer y la otra actúa como actor, autor o cooperador necesario. Esta interpretación ha sido confirmada por el Juzgado de lo Penal nº 2 de Santander, condenando a siete años de prisión a una mujer que había agredido e insultado a su esposa, con la que se encontraba en proceso de separación ( noticia de prensa del blog).
Sin embargo, algo que si es evidente es que si la agresión se produce entre una pareja homosexual de hombres no es competente dicho Juzgado, debiéndose acudir a la vía ordinaria.
-. Suspensión Régimen de Visitas
El art.. 48.2 Código Penal (modificado por LO 15/2003) establece la siguiente pena privativa de derechos: “La prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus familiares u otras personas que determine el juez o tribunal, impide al penado acercarse a ellos, en cualquier lugar donde se encuentren, así como acercarse a su domicilio, a sus lugares de trabajo y a cualquier otro que sea frecuentado por ellos, quedando en suspenso, respecto de los hijos, el régimen de visitas, comunicación y estancia que, en su caso, se hubiere reconocido en sentencia civil hasta el total cumplimiento de esta pena”
Dicha pena es muy restrictiva pudiendo causar situaciones injustas y perjudiciales a los menores, debiendo ser gradual, ya que no todos los agresores que utilizan la fuerza física o psicológica deben tener anulada la relación con sus hijos. Esta reflexión viene avalada por lo establecido en la Circular nº 4/2005 de la Fiscalía General del Estado (pág. 133), concretamente, cuando valora la suspensión del régimen de visitas considera que fijar en todo caso la suspensión absoluta de cualquier régimen de visitas del agresor para con sus hijos comunes puede no resultar oportuna, ya que se puede romper, de manera inadecuada, una relación paterno-filial bien estructurada. Más acertado sería estipular, según los casos, el régimen de visitas más acorde al supuesto hecho, de modo que en ocasiones deberá suspenderse, en otras limitarse y en otras establecerlo progresivamente para poder evaluar el comportamiento del padre y la repercusión en el menor, siempre y cuando se evite el contacto directo de los progenitores y, por tanto, la ocasión para las nuevas agresiones y se atienda el hecho de que el padre no instrumentalice a los hijos para seguir maltratando psicológicamente a la mujer.
-. Custodia Compartida
En la Ley 15/2005 , de 8 de Julio, por la que se modifica el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de divorcio y separación, en la nueva redacción del art. 92 del Código Civil, apartado 7, establece que no procederá la guarda conjunta cuando cualquiera de los padres esté incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida integridad física, la libertad sexual del otro cónyuge o de los hijos que convivan con ambos. Tampoco procederá cuando el Juez advierta, de las alegaciones de las partes y de las pruebas practicadas, la existencia de indicios fundados de violencia doméstica.
Esto provoca una situación contradictoria, ya que se prohíbe sólo la guardia conjunta y no la guardia exclusiva. Es decir, se puede dar el caso, que en un procedimiento de separación o divorcio, estando una de las partes incurso en un proceso penal de los enumerados anteriormente, tiene vetada la guarda compartida pero no la exclusiva. Por lo tanto ¿ a quién se intenta proteger? ; ¿ a los menores o a las víctimas?
Este es otro de los muchos errores cometidos por el legislador en su intento de considerar a la mujer víctima siempre y en todos los supuestos, con la finalidad de destruir al contrario, y apreciar que de ésta manera se solucionan los problemas y se avanza. En todo caso , parece que siempre se olvida lo fundamental de este tipo de conflictos, que en la relación de pareja uno es padre y otro madre de unos hijos y que cualquier planteamiento violento a la hora de resolver la ruptura familiar repercute directa y negativamente a los menores (M. Belén González Martín, Magistrada-Juez Instancia nº 4 de Vitoria, Juzgado de Familia- Discusión crítica sobre algunos aspectos del Proyecto de Ley de Divorcio y La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género de 28 de Diciembre)
En la práctica, se producen situaciones abusivas, como es el caso de las denuncias interesadas para obtener medidas previas en 24 horas, a diferencia de lo que ocurriría en la vía ordinaria civil con las medidas previas del art. 771 de la LEC, debiendo transcurrir como mínimo diez días para poder obtenerlas. Además, a esto hay que unir la carga social y familiar de una denuncia por presuntas agresiones físicas o psicológicas.
Por lo tanto soy partidaria y abogo por una buena resolución de los conflictos en el ámbito civil, con un protección jurídica efectiva e igualitaria y no mediante una ley políticamente correcta. Otra opinión merecen las medidas penales, que me parecen ajustadas a derecho siempre que no se utilicen de forma abusiva.
RECURSOS DE ACOGIDA Y VIVIENDA A MUJERES VICTIMAS DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
El Gobierno Vasco, concretamente el Consejo Vasco de Bienestar Social aprobó, el 27 de Septiembre de 2007, el Decreto DECRETO 148/2007 , de 11 de septiembre, regulador de los recursos de acogida para mujeres víctimas de maltrato en el ámbito doméstico, siendo su objetivo la regulación de los requisitos funcionales y materiales de los recursos de acogida a mujeres de maltrato en el ámbito doméstico, además de los principios generales que regen la actuación de esos recursos y los derechos y deberes de las personas usuarias.
Dicho Decreto nace como desarrollo de la Ley 5/ 1996, de 18 de Octubre, de Servicios Sociales y de la Ley 4/2005, de 18 de Febrero, para la Igualdad de Mujeres y Hombres, y en conformidad con lo previsto en el Decreto 40/1998, de 10 de Marzo, por el que se regula la autorización, registro, homologación e inspección de los servicios sociales de la Comunidad Autónoma del País Vasco.
Normalmente, desde el punto de vista profesional, nos encontramos con víctimas de violencia de género y/o doméstica, que son doblemente agredidas, por la agresión física y por la agresión moral, viéndose en la tesitura de tener que abandonar su domicilio habitual como consecuencia de la actitud violenta de su pareja, cónyuge o hijo.
Decimos esto porque, previamente al análisis del Decreto, debemos determinar a que personas trata de proteger el presente decreto. Es evidente, tal y como se establece en el artículo 5, que dichas medidas van dirigidas sólo a las mujeres víctimas de violencia doméstica y a los hijos dependientes de éstas. Por lo tanto, aquí surge mi primera duda, si en realidad lo que intenta proteger las medidas de acogida son, con carácter general, a las víctimas de violencia doméstica y/o agresiones sexuales , o por el contrario trata de proteger específicamente a víctimas de violencia de género. Dicha pregunta tiene respuesta, y tal y como establece el artículo 1.2 del Decreto “ A los efectos de este Decreto se considera maltrato en el ámbito doméstico la violencia física, psíquica, sexual o de otra índole que se ejerce contra la mujer en el ámbito de una relación familiar y/o afectiva actual o previa con el fin de someterla, dominarlas y mantener una posición de autoridad y poder en la relación y que tenga o pueda tener como resultado sufrimiento o daño en su salud física o psíquica”. Es decir, lo que se intenta proteger es a una mujer, sujeto pasivo de un agresión física o psíquica, dentro del ámbito familiar y/o sentimental. Ello conlleva a que se amplíe el objeto de protección a los menores dependientes de la víctima.
También se amplia el ámbito de actuación del Decreto, de forma excepcional y con carácter provisional, a mujeres objeto de violencia de género en ámbitos diferentes al doméstico ( disposición transitoria primera). Y ahora es necesario preguntarse, ¿ es que realmente pude existir violencia de género fuera del ámbito familiar? Si analizamos el artículo 153 del Código Penal, mi conclusión es que la violencia de género se incluye dentro de la agresiones realizadas en el ámbito familiar, al contrario que la violencia doméstica, no teniendo que formar parte de la violencia de género en conformidad con lo establecido en el artículo 173.2 del Código Penal. Desde mi punto de vista, creo que se confunden los conceptos como sucede con habitualidad.
Mediante el presente , vamos a proceder al análisis del Decreto anteriormente referenciado, desde el punto de vista de la mujer víctima de violencia y/o doméstica.
A/ RECURSOS SOCIALES PARA LAS MUJERES VICTIMAS DE MALTRATO DOMÉSTICO.
Según establece el artículo 17 y ss de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de Diciembre, de Protección Integral contra la Violencia de Género, son tres como mínimo las garantías a establecer y facilitar a las víctimas de violencia:
1.- Información: las mujeres víctimas de violencia tiene derecho a recibir plena información y asesoramiento adecuado a su situación personal, a través de los servicios organismos u oficinas que puedan disponer las Administraciones Públicas.
2.- Asistencia jurídica a las víctimas: las mujeres víctimas de violencia, en los términos establecidos en la Ley 1/1996 , de 10 de Enero, de Asistencia Jurídica Gratuita, tienen derecho a la defensa y representación gratuita por Abogado y Procurador de oficio. Se ha procedido a la modificación del Reglamento del Turno de Oficio de Violencia de Género, Violencia Doméstica y/o Delitos contra la libertad sexual del País Vasco, produciéndose las siguientes variaciones:
-. Asesoramiento presencial previo a la interposición de la denuncia y de la solicitud de la orden de protección.
-. La comparecencia para acordar la orden de protección así como la celebración de juicio rápido derivado de las actuaciones quedará incluido dentro de la guardia .
-. No podrá transcurrir más de una hora y media entre el requerimiento efectuado al Letrado a través del teléfono de la guardia y la presencia del mismo en el lugar del mismo en el lugar desde donde se le ha llamado, comisaría, Juzgado, etc...
-. Se crea la figura del letrado de refuerzo el cual sólo podrá ser requerido por el Letrado titular de la guardia en circunstancias excepcionales.
( Análisis y Evaluación de la Aplicación de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género-Experiencia desde la Abogacía- El turno de Oficio de Violencia de Género, Violencia Doméstica y/o Delitos contra la libertad sexual- Esther Santiago Hernández-Página 12)
3.- Asistencial social integral: las mujeres víctimas de violencia también tienen derecho servicio sociales de atención, de emergencia, de apoyo y acogida y de recuperación integral. Esto debe responder a una atención multidisciplinar que conlleva: una atención psicológica, un apoyo social, el seguimiento de las reclamaciones de los derechos de la mujer, apoyo educativo a la unidad familiar, así como, a la formación e inserción laboral.
Es, en la garantía de asistencia social integral, donde debemos ubicar las casas de acogida como recurso social para garantizar los derechos de la víctima y cuyo funcionamiento trata de regular el Decreto que analizamos en el presente trabajo.
El Decreto clasifica y crea dos tipos de servicios de acogida para víctimas del maltrato en el ámbito doméstico:
1.- Servicio de acogida inmediata
Dicho servicio tendrá como función acoger inmediatamente a las mujeres que has sido agredidas en el ámbito familiar por su pareja, cónyuge o hijo. Se puede acceder a dicha ayuda durante las veinticuatro horas del día y conlleva una estancia corta.
El Decreto desarrolla, mediante el ANEXO I, los requisitos materiales y funcionales del servicio inmediato.
Desde el punto de vista material, la administración facilitará dos tipos de modalidades de servicio inmediato:
-. Pisos de acogida inmediata
Tendrán una capacidad máxima de cinco plazas, incluyendo tanto a las personas adultas como a los niños, niñas o adolescentes. Pero tendrán como límite máximo la convivencia de dos unidades familiares, salvo que alguna de ellas la unidad sea unipersonal pudiendo compartir el piso más de dos unidades.
El piso contarán con la siguiente distribución: salón comedor, cocina, habitaciones individuales y/o dobles pudiendo instalarse en ambas una cuna, cuarto de baño y aseo. Cada habitación dispondrá de llave para garantizar la intimidad de la unidad.
La vivienda contará con mobiliario necesario para poder desarrollar una vida normal y segura, contando con ajuar doméstico, menaje y lencería; iluminación, ventilación calefacción y otras instalaciones mínimas; elementos de protección necesarios para evitar riesgos a los niños o niñas; así como una decoración acogedora que trasmita una sensación de familiarización del lugar.
Los pisos deberán respetar y cumplir la legislación vigente para viviendas de protección oficial, materia sanitaria, laboral, urbanística, arquitectónica y de seguridad e higiene.
-. Módulos de habitaciones
La zona residencial contará como máximo de 24 plazas, organizadas en módulos de habitaciones dobles e individuales. Cada módulo tendrá una capacidad máxima de ocho personas, incluidas tanto las personas adultas como los niños. En caso que la unidad familiar esté compuesta por más de ocho personas, de forma extraordinaria, todos los componentes ocuparán un solo módulo.
Los módulos estarán compuestos por habitaciones dobles e individuales, evidentemente, y por cuartos de baños. Al igual que en los pisos, las habitaciones dispondrán de llaves para salvaguardar la intimidad y la seguridad.
Cada habitación, de forma específica, deberá contar con el mobiliario necesario para una mínima habitabilidad ( cama, armario, mesilla de noche, sillas...) y seguridad para evitar cualquier tipo de riesgos, sobre todo, en los niños y niñas.
De forma común, tanto los pisos como las habitaciones dispondrán de dispositivos de seguridad, y sobretodo, dichas medidas serán radicales para el acceso al recinto residencial. No debemos olvidar, que las mujeres y niños que acuden tiene en peligro su vida e integridad física. No se puede tener ningún error o descuido. Dichos dispositivo estarán compuestos por servicios de telealarma, puertas blindadas, teléfonos en los módulos o habitaciones, equipamientos contra incendios, etc....
Desde el punto de vista funcional, debemos decir que los servicios de acogida funcionarán todos los días del año durante las veinticuatro horas del día. Podrán acceder las mujeres que como bien hemos expuesto al principio, sean objeto de cualquier tipo de agresión física, psíquica o sexual cometida dentro del ámbito familiar, con independencia de que se encuentre empadronadas o no en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Además, también se exige que la víctima no tenga ninguna vivienda alternativa donde residir en condiciones de seguridad o no disponer de ella de forma inmediata.
Las mujeres víctimas de violencia doméstica acceden a los pisos o habitaciones de acogida, derivadas de los servicios públicos o privados: desde los servicios de emergencia como el servicio de información y atención telefónica a las mujeres objeto de violencia, servicios policiales, servicios sanitarios de urgencia, servicios sociales de base o especializados, etc... También las personas podrán personarse directamente en el servicio, pero como es evidente, siempre vendrán derivas de cualquier servio social de urgencias ya que la ubicación de los pisos o habitaciones es una información secreta e inaccesible por cualquier ciudadano.
Para que realmente se cumpla el objetivo del servicio, que es evitar el peligro eminente de agresión o muerte, se deben cumplir una medidas de seguridad, que deben cumplir tanto el personal como las personas acogidas. Entre ellas, procedemos a destacar la prohibición de hacer pública la dirección y teléfono de las casas o zona residenciales de acogida, así como no permitir la obtención de copias de llaves por parte de las personas acogidas para evitar que se la faciliten a otras personas. No podemos olvidar, que muchas mujeres maltratadas, están tan anuladas que tiene una dependencia psicológica y sentimental hacia su agresor, provocando situaciones incomprensibles y, a la vez, peligrosas para ellas, pudiendo incluso facilitarle las llaves del lugar de acogida.
Una vez que se encuentren en el servicio de acogida, en el primer contacto con la víctima, se le informará de los recursos sociales existentes y del procedimiento administrativo a seguir ( solicitud, derechos y deberes, documentación, plazo, valoración y resolución). Se le entregará a la persona acogida la llave de su habitación o piso, siempre y cuando proceda, a dar su consentimiento por escrito aceptando las condiciones organizativas, funcionales y sobre todo, de convivencia.
Las prestaciones mínimas facilitadas a las víctimas son, entre otras, un apoyo psicosocial; un acompañamiento a centros sanitarios, dependencias policiales y judiciales; y alojamiento y manutención.
La estancia no podrá ser superior a treinta días naturales, salvo casos excepcionales, ya que no nos olvidemos que estamos analizando los servicios de urgencia inmediata. Por lo tanto, si la víctima y, en su caso los menores, necesitaran una protección durante más tiempo se derivarán a los servicios de acogida de media o larga distancia. En caso que no fueran derivadas a ningún recurso de acogida, el personal especializado le derivará la servicio social competente para obtener todas las ayudas necesarias, desde las psicológicas hasta las jurídicas y económicas.
2.-Pisos de acogida, de media o larga distancia
Los pisos de media o larga distancia tiene como objetivo servir de acogida a mujeres víctimas de violencia doméstica y a los hijos/as dependientes de éstas, durante todo el tiempo que dure el procedimiento judicial o de alguna forma se solvente el problema de la vivienda, bien sea mediante la adjudicación de la vivienda familiar como consecuencia de una resolución judicial o cualquier otra fórmula similar.
El Decreto desarrolla, mediante el ANEXO II, los requisitos materiales y funcionales del servicio de media o larga distancia.
Los requisitos materiales coinciden con los exigidos para las casa de acogida inmediata y anteriormente analizados, pero con una pequeña diferencia, y es límite temporal máximo para permanecer en el piso de acogida.
Los requisitos funcionales varían muy poco en comparación a los exigidos a las viviendas o habitaciones de acogida inmediata. Si es necesario hacer algunas matizaciones que a continuación vamos a exponer.
El tiempo de la estancia, como hemos dicho anteriormente, no será nunca inferior a la fecha de resolución de los procedimientos judiciales que determinen la adjudicación del uso de la vivienda familiar, siempre y cuando la mujer considere no necesario su estancia en dicho lugar, situación que provocará la finalización del servicio. El Decreto establece un plazo de cuatro meses para examinar la situación personal de la víctima y determinar si el servicio puede ser sustituido por otros recursos o programas sociales, o sin embargo es necesario prorrogarla acogida por más tiempo, siempre y cuando se mantengan las condiciones que la motivaron.
La forma de acceso a los pisos de acogida de media o larga distancia se realiza a través de los servicios sociales de base. En caso, que la necesidad se produjera fuera de horarios de atención al público y no respondiera a una situación de asistencia inmediata, se podrá acceder mediante los servicios de urgencia como los sanitarios, policiales, etc...
Como requisito de acceso se exige, a diferencia que para los casa de acogida inmediata, que la víctima se encuentre empadronada en el municipio donde se demanda el servicio de acogida. Pero esto no es óbice para denegar la entrada a una víctima que cumpla los requisitos esenciales, si no que se pondría en funcionamiento el principio de colaboración de las administraciones.
Aparece una nueva figura los pisos-puente, consistente en viviendas en cesión o alquiler por periodos de dos años renovables, para preparar la salida a las víctimas objeto de acogida accediendo a los recursos y programas de apoyo a la transición. Dichos pisos deben ser facilitados por la administración local, respondiendo y utilizando las viviendas de protección oficial.
Las personas acogidas que finalizan el plazo de estancia deben abandonar la vivienda en un plazo de dos semanas. Ello, puede ser porque se han perdido o finalizado las condiciones de acceso, se ha acabado el periodo al que anteriormente hemos hecho referencia, incumplimiento grave de los deberes, existencia de otra alternativa de alojamiento o porque renuncia la persona interesada de forma voluntaria y bajo su responsabilidad.
B/ NOTICIAS RELACIONADAS CON LOS SERVIOS DE ACOGIDA
Son estremecedoras las noticias actuales, ya que a pesar de agravar las penas mediante la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2004, 28 de Diciembre, de Protección Integral contra La Violencia de Género, siguen muriendo mujeres a manos de sus parejas, cónyuges e incluso últimamente sorprendentemente también de sus hijos.
Lo que más nos tiene que preocupar a todos los profesionales que actuamos en este campo son las reconciliaciones, más que las denuncias. Javier Madina Salustiano, Psicólogo Clínico, analiza los vínculos entre el hombre violento y la mujer maltratada, manifestando lo siguiente:
“Existe una tendencia a culpabilizarse por la violencia de sus esposos. Se trata de la culpabilidad que ellos han proyectado sobre sus víctimas. Por otro lado, estas mujeres suelen mantener una actitud estoica ante las dificultades que contrasta con la baja tolerancia a la frustración del hombre violento” “Esta compleja complementariedad conforma un tipo de relación muy similar a la relación madre sumisa e hijo consentido. En esta relación, la mujer adopta una actitud de cuidado de su pareja como una madre atiende pacientemente las rabietas y caprichos de su hijo mimado. Como recompensa la mujer tiene las sensación de ser imprescindible para su pareja, lo cual colma su ideal como mujer, al ser a través de los demás.”
En el periódico asturiano La Nueva España, el 27 de Noviembre del 2006, aparece el sorprendente y siguiente titular:
“ DE LAS 110 MUJERES DE LA CASA DE ACOGIDA, 25 VOLVIERON CON SU AGRESOR”. Un total de 110 mujeres ingresó desde Enero a Octubre en la casa municipal de acogida, y casi el 25 por ciento son inmigrantes. Con un tiempo de estancia generalmente menor a los 15 días, en 25 de los casos las residentes abandonaron el centro para regresar con su agresor. Una de ellas no volvió la ser asesinada por su pareja. Es más, del 88 por ciento de los casos, las mujeres las mujeres llegan a la casa de acogida tras ser maltratadas por maridos o compañeros.
En la página web www.redfeminista.org, el 15 de Marzo de 2006, se publica una noticia desde mi punto de vista escalofriante:
“Una mujer, portuguesa de 30 años y residente en la casa de acogida de Oviedo, falleció ayer en Bueño (Ribera de Arriba) a manos de su marido, que presuntamente le golpeó con una piedra en la cabeza y le provocó varias heridas con una hoja metálica. El presunto agresor se entregó y confesó que había golpeado a la fallecida, cuyo cadáver abandonó en el acceso a una cantera. El Juzgado le concedió a la mujer una orden de protección el pasado mes de septiembre y dictó una orden de alejamiento contra el presunto homicida. La orden fue anulada en noviembre, después de que la propia mujer le perdonara.
XXX ingresó por primera vez en la Red Regional de Casas de del Principado el 20 de Abril de 2005, aunque al día siguiente se fue, tras solicitarlo de forma voluntaria, según fuentes del Principado. La mujer regresó el 27 de Diciembre de ese año, de nuevo por el procedimiento de urgencia, pro lo que fue realojada en uno de los centros de la red. No obstante volvió a marcharse a petición propia el pasado 5 de Enero. Finalmente, el 19 de Enero ingresó en la casa de acogida de Oviedo. Ayer por la mañana fue la última vez que los responsables del centro mantuvieron contacto con ella”.
Todo lo anteriormente manifestado, nos tiene que hacer reflexionar sobre el tema en cuestión , y darnos cuenta que la violencia no se erradica con los servicios y ayudas sociales, pero por lo menos se puede amortiguar su efecto.
C/ CONCLUSIÓN
Mi opinión final es que las casas de acogida provocan una doble victimización en la mujeres objeto de violencia, ya que no sólo tienen que sufrir las agresiones físicas o psíquicas, bien continuadas o esporádicas, sino que también deben abandonar su domicilio familiar y desvincularse de todo su entorno para evitar el peligro, que no es otro que su pareja sentimental.
Creo que las casas de acogida no son la solución correcta al problema desde el punto de vista psicológico de las víctimas.
Además, otra vez más, nos encontramos ante una situación de discriminación positiva, facilitando recursos sociales sólo a las mujeres y exceptuando de dicho beneficio al sexo masculino. Es un punto a reflexionar, ya que es evidente que, en la realidad social, es cierto que son más y numerosas las mujeres agredidas física, sexual y psicológicamente, pero es importante preguntarse, qué ocurre con esos hombres que también son objeto de violencia. Desde mi punto de vista personal y jurídico, creo que todos los individuos víctimas de violencia deberían poder acceder a dichos recursos, con independencia del sexo.
PARECE QUE ESTAN HABLANDO DE LA MISMA MUJER
Resulta interesante y es digno de reflexión, oir a la antropóloga Mecedes Fernandez directora de la película documental "¿ No querías saber por que las matan? Por nada" que, los maltratadores comparten “la misma visión de la mujer”.
Tambíen comparten lo que esperan de su pareja, aunque tengan perfiles muy diferentes, según aseguró la antropóloga Mercedes Fernández-Martorell.
La cinta recrea hechos reales y trata el tema de la violencia de género desde la perspectiva de los maltratadores. El trabajo es fruto de las 20 entrevistas realizadas en bares próximos a los juzagados de Barcelona a hombres declarados culpables por malos tratos. El trabajo ha durado tres años y ha sido subvencionado por el Ministerio de Educación y Ciencia.
Tras su investigación, dice Fernández-Martorell que para los maltratadores, la mujer es sólo una posesión y quieren tenerla a su antojo y servicio. Cuando estaba haciendo las entrevistas para incluirlas en el documental tenía la impresión de que todos los maltratadores “hablaban de la misma mujer”, pues, según ellos, “hacían las mismas cosas mal y estaban locas”. Además, casi todos consideran sus agresiones como “algo normal” y que la culpa es de la mujer.
Fuente: Entrevista en RNE
AUMENTAN LOS CASOS DE VIOLENCIA DE GENERO
Reciente noticia de Alava 4 pone en conocimiento que según datos facilitados por nuestro Consistorio los casos de violencia de género han aumentado en prácticamente un 40%.
El porcentaje del aumento es realmente escandaloso. Así, a pesar de la protección actual a las víctimas con numerosos recursos y servicios a su alcance y, en concreto con una Ley Especial que las protege y con Juzgados específicos para juzgar los casos de violencia de género, la violencia de género no deja de crecer.
¿Es realmente suficiente los medios, recursos, departamentos, leyes, juzgados , etc. o es que nuestra sociedad está inmersa en una crisis no sólo económica que hace que a pesar de su aparente desarrollo sigan aumentando sin cesar los casos de violencia de género?
¿ES HEREDITARIO EL SER MALTRATADOR?
El asesinato de Ana Orantes, calcinada por su marido, provocó la reforma del Código Penal y alentó la Ley que entra en vigor en junio. Ahora es su hijo el acusado de maltrato. Él lo niega, pese a que los estudios dicen que la violencia se hereda
«Lo juro por la memoria de mi madre que en paz descanse». Antes que nada, Jesús (Parejo) Orantes pide que se le ampute el apellido de su padre cuando se le mencione en el reportaje. No quiere que a su nombre le acompañe el de aquel maltratador que con su golpe conmocionó a todo un país. Por si alguien lo ha olvidado: el 17 de diciembre de 1997 el padre en cuestión, José Parejo, ató a su ex mujer en una silla en el patio de casa, la roció con gasolina y pidió un mechero a un vecino. Trece días antes, ella, Ana Orantes, 60 años cuando murió, había denunciado al terrorista doméstico en televisión.
Fuente: El Mundo (edición impresa) (22 de Mayo 2005).
Ocho años después, su hijo, ha sido condenado por un delito de maltrato en el ámbito familiar, según informaba el Telediario de Antena 3 televisión el pasado jueves.
Tras esta noticia, a pesar de ser huérfano de madre por asesinato por malos tratos de su padre, el hijo parece ser que es igualmente un maltratador.
Por ello, cabe preguntarse al menos si es hereditario el ser maltratador o, al menos, si ver una persona maltratando a otra durante 40 años dentro del ámbito familiar y que culmine con la muerte de la víctima hacen que esa situación se viva como algo normal y sea inevitable su reproducción en un nuevo ámbito familiar.
Violencia de Género y Mujeres
Violencia de Género en Extranjería
atencion integral a victimas sordas de violencia de genero
Guia sobre violencia de género
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References: Resolución 
 artículo 67
 artículo 1902
 resolución 
 artículo 5
 artículo 1
 artículo 153
 artículo 173
 artículo 17
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