Source: http://www.libertadidioma.com/20200202.htm
Timestamp: 2020-02-17 13:55:19+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Domingo 2 Febrero 2020
Este tío nos lleva a la ruina
EDUARDO INDA okdiario 2 Febrero 2020
Siempre se dijo que destruir es más fácil y desde luego infinitamente más rápido que construir. Una verdad más allá de toda duda racional. También alguien se inventó esa máxima que sostiene que “lo que funciona, no se toca”. El pueblo más pragmático del mundo, el estadounidense, respeta este último aforismo como si de los mismísimos Mandamientos de la Ley de Dios se tratase. Sobra decir que edificar una casa o un edificio puede llevar no menos de un año y medio y demolerla no más de una semana excavadoras y piqueta mediante. Si la operación se ejecuta con explosivos es cuestión de no más de 20 segundos. Pedro Sánchez, que va a acabar haciendo bueno a ese desastre económico llamado José Luis Rodríguez Zapatero, parece haber olvidado estos dos sabios consejos. O quizá se los pasa por la entrepierna. Porque para chulo, rechulo más bien, él.
Dinamitar la unidad de España, que se forjó hace 500 años de la mano de los Reyes Católicos, es a lo que más pasión le está echando. El socio de Iglesias, Otegi y Junqueras ha subastado la cohesión de la segunda nación más antigua de Europa propiciando que no sepamos cómo terminará exactamente esta carrera suicida pero sí intuyamos las líneas maestras del epílogo: España dejará de ser una realidad tal y como la hemos conocido en menos de lo que un niño tarda en comerse un chupachús. Antes o después, habrá Catexit por obra y gracia de este frivolazo que antepone su permanencia en el poder y el chollo de las mamandurrias presidenciales al bienestar, la estabilidad y la historia del país que preside por obra y gracia de unos pactos tan legales como bastardos.
No es cuestión de hablar hoy de algo que hemos comentado hasta la saciedad. La implosión territorial que Pedro Sánchez está legalizando la dejamos, pues, para otro día tecleando el correspondiente punto y seguido en el Mac. Tanto más grave que hacer saltar por los aires la vertebración de España resulta hacerlo con una economía que, desde que Mariano Rajoy tomase la decisión de rechazar el rescate total, navegaba sostenidamente a velocidad de crucero siendo la envidia de propios y extraños. Éramos los líderes de los cuatro grandes de la zona euro: quintuplicábamos a Italia y doblábamos a Francia y Alemania.
El pontevedrés de Santiago cogió las maletas en junio de 2018 y se largó por donde había venido con un crecimiento del PIB del 2,9%. Su sucesor a título de Frankenstein se ha cargado en 18 meses nueve décimas como mínimo. Las aún no definitivas estimaciones de 2019 sitúan el estiramiento del PIB en un 2% aunque mucho me temo que la cifra definitiva se situará por debajo. Tal vez en el 1,9%, con suerte en el 1,8%. Sea como fuere, constituirá el peor resultado desde 2014. Más claro, agua.
Para que todo el mundo lo entienda: la era Sánchez se resume en 11.000 millones de euros menos de riqueza, que se dice pronto. Peor aún que el dinero en sí es la consiguiente pérdida de miles de puestos de trabajo. Gracias, Pedro. Buena parte de la culpa de esta entrada en barrena reside en el miedo que meten los compañeros de viaje del robatesis. Ni Pablo Iglesias, ni Junqueras, ni mucho menos Otegi inyectan confianza en los mercados. Son como el hombre del saco: es oír su nombre y salir a la carrera. El trío calavera, sin necesidad del concurso de un presidente genéticamente socialdemócrata, es motivo más que suficiente para irse con lo puesto. Otra estadística que asusta al mismísimo misterio: la inversión extranjera neta de enero a septiembre de 2019 fue de 10.000 millones, cifra que contrasta aterradoramente con los 32.000 que entraron en idéntico periodo del ejercicio precedente. El efecto Podemos, con los comunistas bolivarianos en el Gobierno, se notará en los guarismos de este año. Vaya si se notará. Fondos, multinacionales y family office internacionales están malvendiendo lo que poseen por estos pagos porque prefieren perder mucho que todo.
La inversión en general experimenta un retroceso más bestial si cabe: Cuando se produjo el golpe en forma de moción de censura contra Mariano Rajoy subía a un ritmo cuasiasiático: el 7,9% anual. El último trimestre de 2019 echó el telón con crecimientos negativos: un -0,3%. Sánchez y muy especialmente su amiguito del alma de nuevo cuño, Pablo Iglesias, asustan. A los de dentro y a los de fuera. Y el dinero, ya se sabe, es cagueta por naturaleza. No menos acongojantes son, como atestigua el comercio en general y las grandes superficies en particular, los guarismos de consumo: se congeló en noviembre y diciembre (un 0,0% de subida en relación con el año anterior). Dos termómetros de libro, el black friday y la campaña de Navidad, no tiraron para nada del carro. Mejor dicho, tiraron cero patatero. Y ya se sabe lo que hay que hacer en España cuando el consumo sufre un gatillazo: poner tus barbas a remojar porque se avecinan tiempos turbulentos.
El canguelo se instaló para mucho tiempo en la sociedad española hace cinco días cuando se conoció la Encuesta de Población Activa (EPA) de los tres últimos meses de 2019. Aunque es cierto que se crearon 402.000 puestos de trabajo no lo es menos que es la cifra más baja desde el tercer peor año de la crisis, 2013. El milagro de Fátima (Báñez), la reforma laboral, ha provocado la generación de 3 millones de empleos desde ese 2012 de infausto recuerdo. La media superaba el medio millón pero con las medicinas de Sánchez la gripe ha degenerado en pulmonía y, visto lo visto, nadie puede descartar que termine en enfermedad terminal. La bajada del paro, 102.000 personas, es la menor también desde ese 2013 que sólo de recordarlo a uno le entra el tembleque.
Las cifras de la última EPA demuestran que las recetas liberales de Madrid (bajos impuestos y facilidades y agilidad administrativa para la creación de empresas) son la infalible panacea por muchos rollos que nos suelte esa izquierdona tonta, vaga, embustera, sectaria y revanchista. La Comunidad que preside la cada vez más sólida Isabel Díaz Ayuso —se nota la mano de Miguel Ángel Rodríguez— generó el 35% de los nuevos empleos de toda España el año que terminó hace 33 días: 140.000 de los 402.000 totales. Una bendita salvajada teniendo en cuenta que Madrid representa el 18% del PIB nacional. Si hablamos de empleo neto es la responsable del 85% del conjunto nacional de octubre a diciembre. A ver qué pasa cuando esa infalible máquina de mandar gente al paro que es el PSOE resucita el impuesto a los muertos en Madrid, el de Donaciones y el de Patrimonio. Ya se lo avanzo yo: que el milagro económico madrileño se irá a tomar viento.
Cosas también de esa exponencial subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que, si bien es necesaria para combatir la desigualdad (con 700 euros no se vive), tal vez hubiera sido imprescindible implementarla de forma gradual de manera que los empresarios se hubieran hecho a la idea progresivamente y no de sopetón. El cabreo de Guillermo Fernández Vara es de los que hacen época: el último trimestre concluyó con 18.000 parados más en Extremadura por culpa de la demagogia de ese dúo Pedro-Pablo que amenaza con devolvernos a la era de los Picapiedra. Los números no salen en el campo cuando ingresas mucho menos por tus productos y encima tienes que pagar más al personal. Solución: los echas. Con todo el dolor de tu corazón, pero los echas.
Más datos para el pesimismo: el consumo de energía eléctrica, síntoma inequívoco de la salud de las empresas específicamente y de la riqueza nacional genéricamente, se desplomó un 2,3% de enero a diciembre de 2018. Las matriculaciones de vehículos en un país que es el segundo fabricante europeo tras Alemania han tomado el mismo sentido que el camino del cangrejo: casi un 5% menor que en un 2018 en el que se incrementaron un nada despreciable 7%. Lo de la construcción de viviendas, antaño el gran motor económico patrio hasta que fue sustituido por Rajoy por la mucho más estable exportación, es el acabose: el ejercicio anterior se finiquitó con un desplome del 25%. Sí, han leído bien, un 25%.
Lo del déficit es también para mear y no echar gota. Todos los sabios coinciden en que quedó fijado en el 2,4% pese a que Hacienda rogó y logró que Bruselas lo flexibilizase dejándolo en un 2% que hemos incumplido flagrantemente quedando como Cagancho en Almagro. A años luz del 1,3% que el Ejecutivo de Mariano Rajoy comunicó a la Unión Europea poco antes de ser desalojado a las bravas de Moncloa. Por cierto: el 2,4% es prácticamente idéntico a ese 2,5% con el que llegamos a la Nochevieja de 2018. Vamos, que tenemos menos credibilidad ante el Banco Central Europeo y demás autoridades económicas de la UE que un político en campaña… y nunca mejor dicho.
Siempre se dijo que la destrucción de la unidad de España era más grave que la de la economía porque la primera no tiene vuelta atrás y la segunda, sí. Pero yo me pregunto si nuestro país aguantará otra pedazo de crisis cuando apenas hace tres años que salimos de la anterior que, no lo olviden, fue la mayor de la historia. Lo peor de todo no son los empresarios, que más-menos se las apañarán y no pasarán hambre, sino esos millones de familias a las que volverá a visitar ese hijo de Satanás que es el paro. Y paro significa ruina económica pero también moral y emocional, hogares destrozados, niños sumidos en la tristeza, crisis familiares y un tan largo como angustioso etcétera. Es lo que pasa en este país cuando mandan los socialistas que, dicho sea de paso, protagonizan los gobiernos más antisociales que uno pueda imaginar. ¿Acaso hay mejor política social que crear empleo y riqueza? Pues eso. Agárrense los machos, que vienen curvas.
Menos demagogia ruinosa, más rigor económico
Editorial El Mundo 2 Febrero 2020
La economía nacional sigue perdiendo fuelle. Pese al pequeño repunte vivido en el último trimestre del año, el PIB creció un 2% en 2019, un ritmo menor del que había previsto el Gobierno. De hecho, este crecimiento supone el avance más débil en los últimos cinco años. Hay que remontarse hasta 2014, hasta los albures de la recuperación de la crisis, para observar una tendencia tan negativa, que no hace sino constatar la senda de desaceleración y la menor competitividad de nuestra economía, dos evidencias que el Ejecutivo ha querido ocultar hasta la saciedad. Obviando esta irresponsabilidad encubridora, lo más preocupante es que mientras los datos de contabilidad nacional nos ofrecen tal radiografía el Gobierno se muestra inane. Pues en lugar de tomar medidas destinadas a revertir los malos datos, su programa continúa inmerso en una dinámica electoralista, abriendo sin control el grifo del gasto público, tomando decisiones orientadas a contentar a grandes caladeros de votos como son los pensionistas y los funcionarios, y en absoluto compatibles con la urgente y necesaria limitación del déficit y de la reducción de la deuda pública. Al revés, como muestra que el Estado se gasta 300.000 millones de euros al año entre pensionistas, funcionarios y beneficiarios de algún tipo de prestación.
Como publicamos hoy, el Estado sigue siendo el gran pagador en España, donde el número de las nóminas referidas ronda los 15 millones, muy por encima del número de asalariados del sector privado. La abultada factura, los 300.000 millones de euros, es el resultado de haber legislado regalando el oído y el bolsillo al votante, como ha hecho Sánchez en funciones y como pretende seguir. Los grandes desembolsos los demandan pensionistas y funcionarios, colectivos de enorme peso electoral en los que el presidente ha centrado grandes esfuerzos y recursos. Ahí está la subida del 0,9% a los pensionistas y los aumentos salariales a los trabajadores públicos, o que en 2019, por segundo año consecutivo, se aprobase la mayor oferta de empleo público de la década.
Pese a las continuas advertencias de todo tipo de organismos alertando de la necesidad de reducir el gasto público, nada parece indicar que el Gobierno vaya a trabajar por, al menos, no desequilibrar tanto la balanza. En un momento como el actual, en el que el grado de vulnerabilidad de nuestra economía no es para nada desdeñable, lo que se espera de los gobernantes es responsabilidad para tomar medidas que en demasiadas ocasiones implican no contentar a la ciudadanía. La coyuntura exige huir de políticas de gasto expansivas. Requiere contención y buscar el mayor número de consensos que se necesitan para abordar las reformas estructurales cuya postergación lastra nuestra economía. Afrontar este reto implica sustituir la ruinosa demagogia por una gestión económica rigurosa. Algo que, de momento, ha brillado por su ausencia en este Ejecutivo.
El acierto de Inés Arrimadas, el desconcierto del PP y el común error sobre Vox
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Febrero 2020
En una guerra de verdad, aunque se libre en las alcantarillas de la corrupción judicial y mediática, como la declarada por el Frente Popular Separatista a la Nación y a la Constitución españolas, uno no elige a sus aliados, sino a sus enemigos. En la Guerra de la Independencia, la España leal a sí misma, no eligió a Wellington como aliado sino a Napoleón como enemigo. Los ingleses no vacilaban en destruir las fábricas que dejaba la gabachada genocida, a la que algún analfabeto todavía llama Ejército de las Luces, la Ilustración y la Enciclopedia, pomposa fatuidad antiespañola. No: los españoles sabían que a Inglaterra le interesaba combatir a Napoleón en suelo extranjero, siempre mejor que el propio, y siendo nuestro el campo de batalla, se aliaron con la armada que destrozó en Trafalgar a la española cuando era aliada de Francia. La guerra es así: enemigo común, aliado fijo. Eso, si se toman en serio la guerra, el peligro y al enemigo. Si no, a morir.
Inés hace de la necesidad virtud
Suele ser el más débil de los amenazados el primero que busca la alianza contra el enemigo común, y de los tres partidos nacionales con dimensión estatal, el más débil ahora es Ciudadanos. Antes lo era el Vox que aspiraba a un escaño; y, antes aún, el PP salido de la fosa de Rajoy. Si no sale la moción contra él y no se queda pasmado, Rivera hubiera ganado las elecciones. Pero, errores aparte, en un proceso revolucionario todo va muy deprisa, y en estos tiempos velocísimamente desinformativos, más.
Ahora, el que necesita el acuerdo que despreciaba es Ciudadanos, el que se hace el interesante es el PP y el que se desentiende del problema es Vox. En menos de dos años, todo ha cambiado, porque España está patas arriba. Pero los tres partidos españoles siguen a lo suyo, con sus directores de comunicación incomunicándolos, sus miniencuestas o focus dejándoles engañarse, y con la guardia de sus líderes convenciéndoles de que todo irá bien si no hacen nada con los demás, porque el futuro, en solitario, es suyo.
La verdad es que ninguno de los tres tiene futuro en un cambio de régimen. Vox les viene estupendamente a socialcomunistas y separatistas, porque su pin, que nadie sabe qué es, salvo que lo usa la Izquierda, presenta como problema esencial un conflicto de costumbres y no la vida o muerte de la integridad nacional y constitucional. Nunca un grupo tan pequeño como el asociado a Hazte Oír tuvo tanto poder en la Derecha ni favoreció tanto a la Izquierda apartándola de lo esencial. Por supuesto, hay gente de buena fe convencida de que Vox está dando la batalla que no dan PP y Cs en el ámbito de los valores y de las libertades españolas y occidentales, con el marchamo histórico español del catolicismo no sólo como fe teológica, sino como argamasa secular y cultural de la nación.
Brillo mediático y eclipse político de Vox
Esto es, en muy buena parte, cierto: PP y Cs se han rendido en parte a la Izquierda. Pero mucho antes de que existiera Vox, otros veníamos ya haciendo la guerra al marxismo cultural. Vox no está haciendo eso, porque no tiene fuerza, ni ideas, ni estrategia. No puede dar batalla alguna, las pierde todas sin llegar a combatir porque así le interesa a la Izquierda que parezca que sucede. Pero no sucede en absoluto. Es pura fantasmagoría.
Vox ni siquiera utiliza a los intelectuales que hace un año se unieron a su aventura patriótica. Ni Francisco José Contreras, ni Barbadillo, ni el otro Iván, ni Marco: en la televisión sólo salen cuatro, que son tres y, en realidad, dos. Con Abascal propenso al eclipse, compensado con el baño episódico de masas, la felicísima pareja de Iván y Rocío acapara más del 90% de la presencia mediática del partido. El otro 10% es para Ortega Smith, siempre bien orientado, pero a menudo desacertado. No es que lo que digan esté mal, pero siempre lo dicen los mismos, y siempre parecen encantados de haberse conocido y de ser los malos para los malos. ¿Piensan que, si realmente les dañaran, los medios de Izquierdas les darían el espacio que ahora les brindan y que antes les negaban?
De Vox como partido sólo sale lo estridente, anecdótico o impopular por minoritario, nunca lo que tiene de causa común con los partidos que también defienden lo que quiere destruir la Izquierda: el régimen nacional y constitucional. Pese a todo, sigue siendo, por tiempo limitado, el banderín de enganche limpio al que se aferra una parte alarmada de la sociedad, un tanto a la desesperada, porque no confía en los partidos que conoce y que no le sirvieron. ¿Les sirve Vox? Moral y personalmente, sí. Políticamente, no.
Matizo: en la batalla cultural cotidiana, en el menudeo diario, Vox suele decir lo que otros no se atreven a decir o dicen a medias. Pero, en conjunto, favorecen la imagen que quiere la Izquierda: la de una Derecha sin unión posible. Algo, por desgracia, que es absolutamente real. Y algo peor: una situación en la que los tres partidos se sienten cómodos. No sus bases sociales, que ven que se nos lleva la riada, pero sí el aparato de cada partido, que vive de ver la paja en el ojo ajeno y nunca la viga en el propio.
La ocasión de agruparse de las fuerzas nacionales
Tan bien le va al Frente Popular Separatista, pese al mayor desastre de gestión que recuerda nuestra Historia desde la II República, que han ido más allá de sus fuerzas y, viendo a la Moncloa esclavizada, han entrado en la clásica guerra civil catalana para ver quién es el catanazi que manda. Eso brinda a los partidos del centro-derecha la oportunidad de reorganizarse y hacer un frente común para defenderse ellos mismos y a lo que representan. Y en Cataluña, como le correspondía, Ciudadanos ha dado el primer paso.
La reacción del PP ha sido lamentable, al menos al principio. Casado respondió que ellos, o sea, él, llevaban un año pidiéndolo, que les habían negado grupo en el parlamento catalán y que, por fin, recapacitaban. Luego rectificó la forma y el fondo, dejó de recrearse en la mezquina suerte del rencor y pareció dispuesto a pactar, ayudado porque el liderazgo del PP catalán, con Alejandro Fernández al frente, está sensatamente encantado con el pacto. Ellos viven diariamente y juntos su condición de maltratados por las bestias salvajes, ellas sí, de ese separatismo callejero, mediático y parlamentario que busca su exterminio. Y sigue sin abordarse el caso del PP vasco, en el que siguen mandando los sorayos, por una sola razón: porque Casado no se anima a refundar lo que fue una entidad fuerte, mártir y admirada por todos. ¿Hay alguien que admire hoy a Alfonso Alonso? ¿Cree Casado que semejante liderazgo puede alimentar nuevas vocaciones?
Mucho peor, aunque también rectificable, ha sido la respuesta de Feijóo. Hace un mes daba por hecho que, si había tres candidaturas, perdía. Ahora le han dado una encuesta en la que gana solo, porque buena parte del PSOE le votaría. Y él se la ha creído. Y desprecia a Ciudadanos, como si cada voto en Galicia no contase, como de costumbre, para alcanzar una mayoría que estará cerca o no, pero nunca tendrá segura. Y en una campaña en la que la acorazada mediática golpista buscará su aplastamiento a toda costa, para abrir un tercer frente separatista, con el vasco y el catalán, que haría casi imposible la defensa de España. No sería la primera vez que un líder del PP se suicida por una encuesta amable. Esta podría ser la última.
Centrar a Vox, no derechizarlo
Pero el acierto de Arrimadas, por virtud o necesidad, que tanto da, ha resucitado el error habitual, letal ya desde Rivera, del centrismo 'guay', que se deleita despreciando a Vox. Mi muy querido Jorge Bustos, cegado en vez de inspirado por la cercanía centrista, ha dicho que ese pacto PP-Cs está muy bien… siempre que empiece por romper con Vox. Le ha faltado pedir su ilegalización, parte ineluctable del programa Sánchez-Iglesias. Es justo al revés. Cuanto más legitimen el PP y Cs a Vox, su aliado forzoso ante el enemigo común, más fácil será recuperar ese millón de votos de Cs que prefirió abstenerse, o sea, votar contra la inoperancia de Rivera, antes que preferir otro partido. Y, ojo, el menos preferido fue el PSOE, no Vox.
Copiar en el centro-derecha la superioridad moral de la izquierda, que parte de la satanización de Vox, no perjudica al partido de Abascal, pero sí a la causa nacional y constitucional que comparte con PP y Cs. Lo que debería repetir más a menudo la gente del PP y de Cs es que Vox es un partido nacional y constitucional, mientras que el PSC y el PSOE no lo son, y sus aliados, mucho menos. Basta repetir: estamos con Abascal antes que con Otegui; las izquierdas prefieren a Otegui en vez de a sus víctimas, pero nosotros sabemos quiénes son nuestros enemigos y buscamos aliados para derrotar el golpe de Estado. Tan fácil como eso. Si hubiera costumbre.
Más sobre memoria histórica
Juan Chicharro Ortega. | Presidente de la Fundación Francisco Franco. La Razón 2 Febrero 2020
Era previsible. El pasado día 24 de enero el Grupo Parlamentario Socialista presentó una Proposición de Ley de Memoria Histórica y Democrática, una norma que viene a complementar la vigente Ley 52/2007.
El PSOE sigue empeñado en reescribir nuestra reciente historia falseando el pasado para controlar el presente y el futuro al más puro estilo «orwelliano».
Veremos cuál será el recorrido parlamentario de esta proposición de Ley frente a la que esperamos la oposición frontal del Partido Popular toda vez que quiero suponer que haya aprendido la lección de su desapego de las leyes ideológicas en el reciente pasado algo que como es sabido le costó varios millones de votos. De Vox no dudamos pues ya está en la batalla, como lo demuestra su proposición de derogación de la Ley vigente.
En cualquier caso no me resisto desde estas líneas a apuntar algunos consejos al Grupo Socialista promotor de la proposición citada. Y lo hago también animado por la aquiescencia que he recibido a lo que aquí voy a proponer de algunos amigos de ese entorno ideológico que hasta lo ven razonable. No todos en el PSOE están conformes con la deriva que este partido está tomando últimamente en este caso y otros.
La Proposición de Ley de la que estamos hablando nos habla en sus cuatro primeros artículos de asuntos relacionados con personas desaparecidas en la guerra civil de hace 80 años. Ni yo ni la Fundación que presido nos podemos oponer a nada parecido. ¡Faltaría más! Ahora, eso sí, nos preguntamos si en esas tareas van a incluir la búsqueda de todas aquellas personas que fueron asesinadas por el Frente Popular y que también se encuentran en paradero desconocido. Es que hay cálculos fiables de que son más de 50.000. Si no fuera así no sé por qué se extrañan entonces de que califiquemos a esa propuesta como sectaria. Lo mismo podríamos decir respecto a lo que el artículo 6 fija para establecer un día de recuerdo y homenaje a todas las víctimas. ¿Se incluirán aquí todas las víctimas asesinadas por las milicias socialistas, comunistas y por el maquis al acabar la guerra?
La verdad es que puestos a elegir un día tal vez sería mejor fijar el 23 de agosto en lugar del elegido por el PSOE toda vez que ese día es el que propone el Parlamento Europeo en una reciente resolución para recordar a todas las víctimas del comunismo. Una Resolución que no sabemos si el Gobierno español cumplirá aunque la respuesta parece ser que no, claro.
En cualquier caso creo que las dos propuestas que hacemos son razonables y contribuirían a la tan renombrada reconciliación de la que tanto hablan ahora estos neocomunistas y socialistas sobre algo que ya estaba superado dicho sea de paso.
Sin embargo de la lectura más avanzada de la Proposición se deduce pronto lo inocente y absurdo de lo que he escrito hasta ahora pues leo que se pretende crear un Centro de la Memoria como núcleo principal de un adoctrinamiento de nuestras juventudes y la imposición de todo tipo de sanciones a quien no se adapte a la ideología única que se pretende instalar, por lo que no me queda otra que volver a la realidad y olvidarme de cualquier tipo de razonamiento con personas a las que lo único que las mueve es el odio y el rencor.
Lo siento, ya quisiera yo que fuera otra la situación pero por desgracia no la veo factible así que no nos queda otra que el enfrentamiento ideológico total y recurrir a los tribunales una y otra vez. Afortunadamente muchos apartados de esta Proposición de Ley rayan en la inconstitucionalidad por lo que si de verdad, como he dicho antes, el PP y Vox se pusieran a la tarea, como es de esperar, este bodrio sectario de norma no debería prosperar. Lo malo es que nuestra reciente experiencia sobre la actitud de determinados tribunales, por ejemplo, en el caso de la profanación de la tumba de Francisco Franco nos descoloca en cuanto a esperanza. Algo que es extensible a todo cuanto vemos en el conjunto de la política española. Descorazonador.
Dejémonos de trivialidades. Esta Proposición de Ley digna de ser promulgada en la extinta Unión Soviética , en la actual Corea del Norte o en la Venezuela de Maduro no es que sea sólo sectaria por dividir a los españoles en buenos y malos si no que es «guerracivilista» al propiciar el enfrentamiento ideológico.
Es curioso que su artículo 5 determina la elaboración de un catálogo de títulos nobiliarios concedidos entre 1948 y 1977 y nos preguntamos si aquí incluirán el de Rey de España, toda vez que si no recuerdo mal fue Francisco Franco quien nombró a Don Juan Carlos I como su sucesor a título de Rey. O, ¿no fue así?
Y no podía faltar ¡cómo no! la alusión implícita a la ilegalización de la Fundación Nacional Francisco Franco. Sepa la sociedad española que si esta fuera ilegalizada por defender la dignidad de nuestra historia reciente ello será el principio de una deriva totalitaria en la que muchos que hoy contemplan con indiferencia relativista esta posibilidad se verán afectados antes o después. Lo decimos alto: la verdad ni se negocia ni se destruye.
Por supuesto que no se olvidan del Valle de los Caídos y su transformación en un cementerio civil contraviniendo el espíritu por el que se creó. ¿Qué opinará ahora la jerarquía eclesiástica que tan débil, o algo peor, fue ante la profanación de la Basílica y la tumba de Francisco Franco?
Y termino esas líneas, ya que hablo de Memoria Histórica, preguntándome si nuestro actual Gobierno atenderá la reciente resolución del Parlamento Europeo del pasado día 19 de septiembre instando a los gobiernos de la Unión a condenar el estalinismo, algo explícito que reclama en nada menos que 17 artículos.
Una intensa sensación de descontrol rodea a un Gobierno trastabillado en sus propios pasos en falso. El «Delcygate» y el fallido desplante a los separatistas retratan a un presidente desorientado y capaz de dejarse chantajear en su propio despacho. Esta vez no puede culpar a los adversarios
Ignacio Camacho ABC 2 Febrero 2020
Todo el enorme aparato de poder y propaganda del que Pedro Sánchez se ha rodeado -ese supergabinete presidencial lleno de secretarios de Estado, directores generales y fontaneros varios y dirigido por un hombre de confianza elevado al rango de vicepresidente de facto- no le ha servido para espantar la sensación de descontrol que emite el Gobierno en estas primeras semanas de mandato. El escándalo del «Delcygate», con al menos tres ministerios implicados en un más que turbio descalzaperros diplomático, y el monumental ridículo del plantón retráctil a la negociación con los separatistas han dejado al primer ministro a los pies de los caballos, enredado en sus errores sin que esta vez le quepa el recurso de culpar a los adversarios. La idea de un presidente genuflexo ante Gabriel Rufián -¡¡Gabriel Rufián!!- en su propio despacho, obligado a rectificar una decisión en cuestión de horas para no perder el respaldo de sus aliados, produce perplejidad y estupor al más entusiasta de sus partidarios y ofrece a la opinión pública el retrato de un Ejecutivo desorientado, fuera de sitio, sin capacidad para manejar los resortes de mando y trastabillado en una asombrosa secuencia de pasos en falso.
Ni siquiera el plenipotenciario experto en técnicas electorales al que ha convertido en su brazo derecho ha podido enderezar con sus manejos mediáticos la sucesión de entuertos. La cascada de versiones sobre el encuentro de José Luis Ábalos con la vicepresidenta venezolana en el aeropuerto aporta cada día un detalle nuevo, y cada uno de ellos añade a lo que parecía un sainete de enredo la sospecha de una inquietante intriga tras la que se perfilan la sombra de Zapatero y el fondo del patrocinio bolivariano de Podemos. La crisis autoprovocada podría haberse atenuado con la entrega de la cabeza del ministro que pretendió celebrar un diálogo clandestino en un Barajas lleno de policías y personal administrativo, pero Sánchez no puede destituir sin perjuicio propio al dirigente en el que ha delegado las riendas del partido. Si la oposición o la prensa logran hacerse con las grabaciones que registraron los movimientos de Delcy Rodríguez por el recinto, el espinoso asunto puede alcanzar tintes críticos. No sólo porque todo el inverosímil relato oficial quede en entredicho, sino por la repercusión internacional de una probable o presunta violación de las restricciones circulatorias que la Unión Europea ha impuesto al bolivarismo y que España ha suscrito.
El quid de la cuestión, no obstante, está más allá de la torpeza en el encargo y desarrollo de una misión chapucera, y también de las aparatosas contradicciones de un relato improvisado con desmaña, aturdimiento e incompetencia. El verdadero problema es que continúa sin explicación el motivo real de la visita nocturna de una alta autoridad de Venezuela, así como la razón por la que el Gobierno, que inevitablemente debía estar avisado, decidió a última hora interceptarla de mala manera, utilizando un procedimiento irregular, fuera de protocolo y con la intervención de tres miembros -Exteriores, Transportes e Interior- obligados por la urgencia a actuar de forma atropellada como bomberos pisándose la manguera. Semejante acumulación de despropósitos en cadena sólo la puede justificar la idea de que alguien prefirió asumir el desgaste de una operación tan poco discreta antes que tener que dar cuenta de la exacta naturaleza de sus relaciones con la tiranía caribeña.
Más transparente pero incluso más grave ha resultado la tentativa fallida de intimidar al independentismo con un amago de desplante. Lo único parecido a un gesto de firmeza ante el constante pulso interno de los nacionalistas catalanes le duró apenas unas horas a Sánchez y para mayor daño acabó desnudando la más penosa de sus debilidades. De todos los intermediarios a que podía recurrir Junqueras para trasladar un mensaje desde la cárcel, Rufián era con mucho el más humillante. Y el éxito fue pleno: La Moncloa entonó la palinodia y la mesa de negociación que había aplazado por la mañana volvió a la agenda por la tarde. Y no sólo la entrevista con Torra y el proceso de «diálogo» seguirán adelante sino que los soberanistas mantendrán la autodeterminación en su lista de prioridades. Al portavoz de Esquerra sólo le faltó retratarse en la puerta del palacio haciendo tintinear unas llaves. El comunicado oficial, ante la imposibilidad del autodesmentido, testimonió una claudicación deplorable que pone en solfa al ejército de asesores presidenciales, impotente para achicar agua ante el amontonamiento de desastres. El país entero quedó al cabo de la calle -si aún hubiese algún ciudadano sin enterarse- de que el presidente de la nación acepta un clamoroso chantaje.
Lo más asombroso de la situación es que el Gobierno la ha complicado solo, sin ninguna intrusión externa, y no puede apelar al habitual comodín de la crispación de la derecha. Se ha saboteado a sí mismo con la legislatura casi inédita, lo que produce una inquietud patente sobre su idoneidad y destreza cuando aparezcan en el horizonte dificultades auténticas. Hasta un pelele como Torra, jurídica y políticamente inhabilitado, se siente en condiciones de plantearle exigencias. Acostumbrado a concebir su estancia en el poder como una carrera electoral perpetua, Sánchez se enfrenta a la responsabilidad de gobernar sin más estrategia que la de mantener como sea una precaria alianza del soberanismo y la izquierda, cediendo todo lo necesario al empeño de sus socios por desmantelar las bases del sistema. Nadie podía esperar, sin embargo, que el arrogante campeón de la supervivencia diese traspiés con los muebles de su propia vivienda.
Y es que la política de gestos tiene más de lo segundo que de lo primero, y cuando falla la gestualidad se queda en un artificio retórico hueco. Gobernar un país es un ejercicio serio en el que no valen la guapeza ni el postureo. Hace falta solvencia, algunas ideas, un equipo competente y un cierto criterio. Nada de eso existe en esta amalgama donde Podemos y ERC disponen de suficiente peso específico para imponer su proyecto, y en la que la autoridad visible está atrapada por una red de pactos secretos. Así las cosas, el desbarajuste de estos días parece sólo el comienzo de una etapa en la que la confusión, las imposturas y los patinazos van a ser lo de menos frente al intento de alterar el modelo constitucional desde dentro.
Primera huelga general del País Vasco en el siglo XXI o lo que va de ayer a hoy
Jon Juaristi ABC 2 Febrero 2020
Lloviznaba. Hacia las siete de la tarde, un cortejo tétrico ocupó la calzada de la Gran Vía de Bilbao coreando consignas confusas. La que más se repetía era gora greba orokorra (algo así como «viva la huelga general»). Hacía décadas que no la oía, y me sonó anacrónica y cursi. La fórmula nació en los años ochenta, no en las fábricas sino en los despachos de las universidades. De sus tres palabras, dos son neologismos (greba, además, es un galicismo para evitar decir huelga).
Fue el jueves pasado. Yo estaba en Bilbao, invitado por una fundación local, para conversar en público sobre la lengua española con mi amigo Emilio del Río, riojano y latinista. Y nos encontramos al llegar con una huelga general. La primera huelga general vasca del siglo XXI. En realidad, una huelga general escuchimizada y ridícula, convocada por los sindicatos abertzales. Una huelga general para exigir del Gobierno un SMI de 1.200 euros, transferencia de las pensiones a la comunidad autónoma vasca y otras cuantas cosas. Por pedir que no quedase. Los sindicatos no abertzales, Izquierda Unida, Podemos y el PSOE se desentendían de la convocatoria. Alegaban que la verdadera finalidad de la misma era reforzar a Bildu ante las próximas elecciones autonómicas. Los convocantes, a su vez, acusaban a todos aquellos, pero en particular a Podemos, de actuar al servicio del PNV.
Algunos manifestantes hacían estallar petardos, con la intención, supongo, de animar el mortecino final de la heroica jornada de lucha del proletariado nacionalista vasco. A medida que la procesión descendía Gran Vía abajo, iban levantándose las persianas y encendiéndose las luces de los comercios, para hacer algo de caja con los restos del día. Emilio y yo comenzamos a perorar sobre el asunto del español a las siete y media, según el horario previsto.
Al terminar, alguien preguntó acerca del porqué de la hostilidad de los nacionalistas vascos a la lengua española. Es cierto, contesté. Parece bastante absurdo, porque los más hostiles son precisamente los que no hablan otra lengua que el español. Así sucedía ya con Sabino Arana Goiri, que publicó toneladas de artículos, siempre en español, porque era incapaz de hacer una frase inteligible en vasco.
A mi juicio, dije, siempre que los nacionalistas vascos arremeten contra la lengua española, lo hacen en realidad contra la nación española. Federico Krutwig, uno de los ideólogos de la primera ETA, sostenía que los vascos tenían cuatro lenguas propias: el vasco, el francés, el español y el gascón, que es un dialecto occidental del provenzal (el dialecto en el que hablaban entre sí Bernardette Soubirous y la Virgen de Lourdes). Todas son lenguas vascas, decía Krutwig, pero como el español y el francés son las lenguas de los dos Estados que oprimen a la nación vasca, hay que rechazarlas y combatirlas. Mientras los vascos olvidan el español y el francés y aprenden vasco, lengua que la mayoría no habla, seguía diciendo Krutwig, pueden arreglárselas con el gascón, que suena parecido al catalán.
En fin, localicé en una librería de viejo de Bilbao un texto mío del año 1998, de cuando ETA, invirtiendo un conocido aforismo de Clausewitz, definía la política como la guerra hecha por otros medios: «Se trata entonces -escribía yo- de que los abertzales sean coherentes y de que hagan política. O sea, la guerra con medios políticos y no la política con medios bélicos. Por mi parte, puedo garantizarles que no me consideraría por eso menos enemigo suyo de lo que soy ahora». Y bien, sigo considerándolos mis enemigos, aunque se limiten a tirar petardos y a ponerse chulos con los tenderos en patéticas huelgas generales.
Gregorio Morán. vozpopuli 2 Febrero 2020
Resulta difícil analizar una situación política como la que vivimos. Quizá una de las razones esté en la extrema personalización. Se han diluido los partidos, reducidos a grupos de intereses -por supuesto personales- hasta quedar en instrumentos de fe incombustible hacia sus líderes. ¿Y los líderes? Soberbios, convencidos de que su palabra es ley de actuación. ¿Acaso no sería bueno sugerirles que dejaran una semana o dos la charanga televisiva? En sordina quedaron los parlamentos y los mítines partidarios. Ellos cuando hablan es para exponerse ante los auditorios pegados al televisor. De tanto verlos en la pantalla uno se pregunta qué tiempo dedicarán a gobernar. O si gobernar consiste en eso.
Los liderazgos excesivos, que algunos llaman populismo, obligan a que el dirigente esté permanentemente prometiendo. Hacen una exhibición de sí mismos y pueden mentir como bellacos con absoluta impunidad. Les importa un carajo que les recuerden que el día anterior dijeron lo contrario porque para eso está la televisión, auténtica incineradora de las palabras. El fenómeno es nuevo, sólo la estupidez del oyente es vieja. Se trata de interpretar, como si fuera un actor, el papel que en cada momento exige la obra.
Tomemos un caso reciente: el del ministro plenipotenciario Ábalos ante la noticia publicada en Vozpópuli de su entrevista con la vicepresidenta de Venezuela. Vamos por la quinta versión y a fe que habrá más. Cualquier dirigente se sentiría abochornado, pero él no. Es verdad que le temblequea un poco la papada y farfulla las palabras, pero se recupera en seguida gracias a su conciencia de político impune. “A mí no me echa nadie”, exclamó ante las posibles consecuencias de su desvergüenza. Y tiene razón. Quien le puede cesar es un prestidigitador de la mentira y se cuidará muy mucho de no retirar de su entorno a un discípulo tan preclaro.
Pero vayamos a la mayor fábrica de mentiras del momento. En Cataluña la mentira, si bien viene de lejos por ser una tradición hispana de profundas raíces políticas, en estos últimos años, meses y días alcanza cotas que superan nuestros hábitos y en las que se mezcla el narcisismo, la xenofobia y el descaro. El mayor Trapero, exjefe de los Mossos d´Esquadra, sin cuya colaboración activa y pasiva el intento de avalar el golpe independentista de octubre no hubiera alcanzado el nivel de una insurrección, acojonado ante los jueces les asegura que pensaba detener a su jefe supremo Puigdemont y llevárselo en helicóptero. ¿A dónde? Hay que tener una jeta de cemento armado para pasar de cantarle habaneras mientras le hacía una paella en Cadaqués a dejarnos a todos de un pasmo con la invención del helicóptero.
Esa es la penúltima, pero hay tantas que se puede escoger. Las del abad Junqueras tienen ese aire carlistón de quien domina todos los recursos de la mentira aquí y en el más allá. Su acendrado catolicismo de misa diaria le otorga una pátina de profeta del nacionalcatolicismo. Al oírle estamos ante una mixtura de papa Clemente -el ciego que veía- y el escolástico seguro del dogma que trata de apabullar desde el púlpito a la feligresía. ¿Cómo hombre de expresión tan ligada a lo divino puede ser un delincuente? Cabe recordar que si este Savonarola escolástico llega a triunfar en su intentona muchos habrían de tomar el camino del destierro y más de la mitad de la población de Cataluña vería cercenadas sus libertades. Pequeño detalle que olvidan los buenistas de la democracia desde la comodidad de sus aposentos. La guerra la hacen unos y la sufren muchos más.
Pero es un hombre de paz, es un campeón de la fraternidad en sus oratorios abaciales. Exalta ahora el diálogo porque no tiene otra opción que alivie la cárcel. La II República fue más rigurosa con Companys que lo es la democracia frente a este botarate que hace esfuerzos para ser creíble y que capitanea un partido que lleva la traición en sus venas. Fue traidor con la República, luego durante la Guerra Civil, en el franquismo se convirtió en un club de emboscados y en la democracia tuvo tiempo para manipular a los partidos que gobernaban en Madrid, no hablemos ya de sus hazañas en la Cataluña de Pujol y el tripartito.
No es necesario ningún crimen, menos aún el sangriento ajuste de cuentas: aquí se mata de silencio y aislamiento, en esa tradición que tan bien conocen personajes como Puigdemont o Junqueras o Torra
El lenguaje sinuoso que debe tanto a la burguesía de Barcelona, hecho de sobrentendidos y falacias consagradas por la tradición, nos limita cuando nos referimos a un sistema mafioso que impuso Jordi Pujol y que blanquearon los medios de incomunicación. No es extraño que todos estén holgadamente subvencionados. No es el miedo el que ampara al clan de los mentirosos en Cataluña; son los emolumentos. No es necesario ningún crimen, menos aún el sangriento ajuste de cuentas: aquí se mata de silencio y aislamiento, en esa tradición que tan bien conocen personajes como Puigdemont o Junqueras o Torra, convertido en paradigma de la mediocridad, el racismo y la sensación de que jamás en su vida había soñado llegar a presidente de una Generalitat de gentes incapaces de un gesto de honor, porque el honor es la antítesis de la mentira.
¿En dónde sería posible que Puigdemont, un alcalde y pastelero de Amer (búsquese en el mapa de Gerona), alcanzara el digital estrellato de capitanear la Generalidad? ¿Y Toni Comín, profesor por méritos parentales, un mozo ayuno de todo lo que no fuera frivolidad, alcanzara la categoría de icono del independentismo? Desde que tuvo edad de merecer no fue otra cosa que el hijo de Alfonso Carlos Comín, fundador de Bandera Roja, aragonés, antinacionalista furibundo, que se quedaría perplejo ante sus conmilitones convergidos en logreros institucionales. Eso no se puede decir en público y menos aún escribir sin saltarse la omertà.
Analizar el honor perdido de los delincuentes retóricos será una tarea por abordar en el próximo futuro. La situación política en Cataluña, que demandaría un análisis que ahora no toca, está descabalando los discursos del clan de los mentirosos. Están agotando el almacén donde se han ido acumulando tantas palabras que se hace tarea imposible encontrar nuevos recursos. Las últimas maniobras del presidente Torra han conseguido que los imaginativos inventos de las salidas de pata de banco estén caducando a una velocidad difícil de superar.
La pregunta del millón, por más vieja que sea, está omnipresente: cómo demonios conservan el poder. A ver a quién se le ocurre la mentira más redonda. Las fake news son armas de descerebrados para descerebrados. Nosotros necesitamos mentiras a la altura de nuestras ambiciones.
Los atentados cometidos por ETA pm en Madrid de julio de 1979, que costaron siete muertos y cien heridos, tenían como finalidad presionar para el acercamiento de los presos al País Vasco
J.M. Zuloaga. Madrid larazon 2 Febrero 2020
En terrorismo, la historia se repite lamentablemente. Ahora asistimos al prólogo de lo que, si Dios no lo remedia, será una nueva afrenta para las víctimas del terrorismo, con el traslado de los presos de ETA a cárceles del País Vasco y Navarra.
A finales de la década de los setenta, fue la extinta rama político-militar de la banda la que logró, después de poner muertos y heridos, mucho dolor, encima de la mesa, que algunos reclusos fueran trasladados desde la cárcel de Soria a las del País Vasco. Y, como ha ocurrido ahora, con la guinda de la disolución, en unas maniobras, las dos, en las que nunca aparecieron todas las armas y, por supuesto, ni un duro (ahora serían euros) del dinero que habían robado con los secuestros y el llamado “impuesto revolucionario”.
Hay otro denominador común, el más dramático, y es el de que, en algunos casos, los autores de los crímenes se conocen y su culpabilidad está determinada policialmente, pero, por diversas circunstancias, se han librado de la acción de la justicia.
Este es el caso que nos ocupa. Todo comenzó el 10 de octubre de 1979, con la detención de dos etarras que pretendían volar el cuartel de la Guardia Civil de Inchaurrondo, que estaba en construcción. Se trataba d Miguel Antonio Mechinea Sáinz, de veinticuatro años, natural de San Sebastián; y Santiago Lopetegui Zabaleta, de veinte años y natural de Azcoitia.
La colocación de las bombas perseguía una doble finalidad: por una parte, demoler dichas obras, lo que provocaría la presencia inmediata de los agentes; en ese momento entraría en funcionamiento la segunda carga, compuesta de gran número de tuercas y tornillos, que actuarían a modo de metralla.
Como consecuencia de las declaraciones de estos dos individuos, se desencadenó una operación para la desarticulación del resto del “comando” que estaba compuesto, entre otros, por Izaskun Arrazola Mallona, que daba nombre a la célula etarra.
Las pesquisas que siguieron lograron determinar que algunos de los terroristas eran los autores de la colocación de bombas, el 29 de julio de ese año, en Salou, Sitges y, de forma dramática, en Madrid, con el trágico balance de siete muertes y un centenar de heridos.
Una de las autoras, la citada Izaskun contó a la Benemérita, con todo tipo de detalles, lo ocurrido: “El día 27, sobre las veinte horas y en el bar Vallés, sito en le calle Reyes Católicos de San Sebastián, acudí a una cita que me había puesto mi responsable en Francia, “Uriarte”; entré en contacto con un individuo que me tenía que acompañar a realizar dicha acción y al que ya conocía de vista, quiero decir con el que había coincidido en una reunión en Francia para tratar sobre el mismo tema, si bien en aquella ocasión ambos estábamos encapuchados”.
“En la reunión del Vallés, concretamos los pormenores del viaje a realizar el día siguiente, día 28, sábado, llegando al acuerdo de alquilar al día siguiente dos vehículos para realizar al viaje, yo en Hertz, y él, en Atesa. Él lo haría con DNI falso y transportaría los explosivos; y yo utilizaría mi DNI”.
Izaskun describió al sujeto:1,65 de estatura, un poco grueso, castaño el pelo, normal, liso, usando gafas, al parecer para la vista, de 23 a 28 años y expresándose siempre en castellano.
“El sábado día 28, sobre las 8,30, me dirigí desde Cestona (su pueblo) hasta San Sebastián usando mi vehículo Dyane 6, llegando sobre las nueve a San Sebastián. Me dirigí a pie hasta la Plaza de Guipúzcoa, donde habla quedado citada con mi acompañante. Una vez juntos, fuimos a las empresas citadas, donde yo alquilé un Seat 124 color azul marino, matrícula de Madrid y con terminación en las letras DD. El otro, alquiló un Fort-Fiesta, color blanco, matricula de Madrid”.
“Posteriomente, me encaminé a la Parte Vieja, donde compré tres bolsas en dos comercios diferentes, mientras que mi acompañante compraba unas pilas y alguna cosa más que nos hacían falta para los explosivos. Quedamos a las cuatro en el Restop de Iciar, en la Autopista Bilbao-Behovia y desde allí iniciamos el viaje”.
“A la salida da Miranda de Ebro, mi acompañante fue interceptado por la Guardia Civil de Tráfico al haber cometido una infracción del Código de la Circulación, no llegando a ser denunciado”.
“Después de breves minutos, reanudamos la marcha, tomando la autopista en Pancorbo y llegando a Burgos sobre las 9,30 de lanoche, después de hacer una parada en la carretera debido a que al Seat 124 le subía la temperatura demasiado”.
“A la entrada de Aranda de Duero, nos desviamos por una circunvalación, por lo que tardamos unos cuarenta minutos de más, llegando a Madrid alrededor de la medianoche, dirigiéndonos directamente a la estación de Chamartín, que estaba cerrada”.
“A continuación, llamé por teléfono, desde una cabina, existente en la parte superior de dicha estación, para que “Uriarte” nos informara sobre la colocación de los explosivos, contestando que la operación seguía el curso previsto”.
"Después de aparcar los vehículos en el parking de la estación, nos dirigimos a pie a un bar sito en las inmediaciones, cerca de un hotel donde se jugaba al bingo, comiendo unos bocadillos”.
“Cogimos un taxi con el que fuimos a la Estación de Atocha, que también estaba cerrada y no abría hasta las 5,45”.
“Echamos a andar y, a la altura del Museo del Pardo, tomamos un taxi con el que nos dirigimos nuevamente a la Estación de Chamartín, donde cogimos el Seat 124 y fuimos al Aeropuerto de Barajas, resultando que dicho aeropuerto también se encontraba cerrado hasta las seis horas. Inspeccioné los servicios para comprobar si era posible la colocación de las bombas”.
“Decidimos regresar nuevamente a la Estación de Chamartín, donde dejamos el Seat 124 y cogimos el Ford Fiesta. Nos fuimos a las proximidades de la Plaza de Castilla donde, en el interior del vehículo, preparamos los explosivos, permaneciendo en el lugar lasta las 5,30. Después, nos encaminamos a la Estación de Atocha, donde llegamos en el instante que se abrían las instalaciones; fuimos a las consignas y, en concreto a la zona de, taquillas para los viajeros, abriendo una de ellas y colocando una de las cargas, poniendo el sistema para que hiciera explosión a las 13 horas, ya que se trataba de un sistema de relojería”.
“Con los dos vehículos, nos trasladamos a la Estación de Chamartín, donde realizamos la misma operación, dejando la carga preparada para hacer explosión a la citada hora”.
“Seguidamente, al aeropuerto de Barajas, donde llegamos sobre las 6,45, entregando la bolsa a un empleado de consigna. Desde una cabina que había enfrente de dos casas de alquiler de automóviles, llamé a “Uriarte” y le comunique que las bombas estaban colocadas: “irán trece a comer a tu casa”, lo que indicaba la hora a la que harían explosión, las trece. Después, emprendimos viaje de regreso a San Sebastián”.
Las bombas estallaron a esa hora en los lugares indicados, con el resultado de siete personas muertas y más de cien heridas. Los fallecidos fueron, en la Estación de Atocha, Jesús Emilio Pérez Palma; Juan Luna Azol, guardia civil retirado; Guadalupe Redondo Vian, ama de casa;Dionisio Rey Amez, policía nacional; y José Manuel Juan Boix, de 17 años, tras permanecer varios días hospitalizado. En el Aeropuerto de Barajas, José Manuel Amaya Pérez, submarinista. Y en la Estación de Chamartín, Dorothea Fertz, estudiante y turista alemana.
ETA pm había avisado, con sólo una hora de antelación, de que las bombas iban a explotar. No había tiempo material para reaccionar dados los lugares donde habían sido colocados los artefactos. La voluntad de matar estaba clara.
Dentro de la desgracia, la detención de una de las autoras de la masacre suponía un cierto alivio para las víctimas, ya que podría ser juzgada por los crímenes. Pues no.
El 21 de enero de 1980, Izaskun Arrazola, junto con otros dos etarras, lograron fugarse de la prisión de Martutene. Y lo hicieron armados con pistolas. ETA (p-m) difundió un comunicado para jactarse de su “éxito”, que denominó “operación Pinu”, por el nombre que los etarras daban a los funcionarios de prisiones.
La pregunta surge inmediatamente: ¿qué hacía Arrazola en una cárcel con medidas de seguridad cuando menos cuestionables y enclavada en el País Vasco?.
A este respecto, cabe recordar que los atentados de Madrid fueron cometidos, precisamente, para acercar a los reclusos desde el centro de Soria a otros de la comunidad vasca. Según las propias manifestaciones de los etarras, a las que ha tenido acceso LA RAZÓN.
Casualidades de la vida (o no). En agosto del año anterior, después de los atentados de Madrid, habían sido trasladados desde la cárcel de Soria a otras del País Vasco y Navarra 14 etarras. Según recogían los periódicos de la época, “todas las fuerzas políticas vascas calificaron de «muy positiva» la vuelta de los presos vascos a las cárceles de Euskadi”.
Crimen sin castigo y premio para los terroristas. La triste realidad para las víctimas. Y puede repetirse.
El socialismo vasco copia al PSC: más euskera, Prisiones y consulta de autodeterminación
La deriva del Partido Socialista de Euskadi hacia posturas más cercanas al nacionalismo que a la Constitución sigue la hoja de ruta del PSC para España.
Cristian Campos elespanol 2 Febrero 2020
Las señales están ahí para todo el que quiera verlas. Los pactos con Bildu, el apoyo al acercamiento de los presos de ETA, la reclamación de las competencias sobre puertos y aeropuertos, la dureza en la imposición administrativa del euskera o las sutiles referencias al llamado derecho a decidir. ¿Está el Partido Socialista de Euskadi (PSE) alejándose poco a poco del constitucionalismo para acercarse a posturas abiertamente nacionalistas anteriormente consideradas como tabú por los propios socialistas vascos?
La respuesta entre el constitucionalismo vasco es prácticamente unánime: sin duda alguna. "El PSE, por motivos electorales o por motivos de estrategia, ha abandonado la defensa del constitucionalismo y ha puesto en marcha alianzas que antes ni siquiera se contemplaban" afirman fuentes cercanas a la cúpula del PP vasco. A la hora de identificar el modelo para el cambio de rumbo del PSE, la respuesta también es unánime. Quien está marcando el rumbo no ya sólo del PSE, sino del nacionalismo vasco, es el Partido Socialista de Cataluña. El PSC de Miquel Iceta.
La cronología de la deriva del PSE hacia posturas nacionalistas cada vez más alejadas de la Constitución, e incluso del mismo Estatuto de Gernika, empieza el 21 de noviembre de 2016, cuando el partido socialista vasco firma un acuerdo con el PNV para gobernar en coalición en Euskadi, algo que no ocurría en la comunidad desde hacía dieciocho años. En ese acuerdo, el PSE se compromete a "impulsar una propuesta-base de reorientación de la política penitenciaria que (…) favorezca el acercamiento de presos e inste a la transferencia de la competencia de centros penitenciarios a la comunidad autónoma vasca".
En el mismo acuerdo de 2016, PSE y PNV exigen "actualizar el catálogo de traspasos aún sin realizar". Entre esos traspasos incluyen los de los aeropuertos y puertos a pesar de que el mismo Estatuto de Gernika señala que estos son competencia del Estado y no del País Vasco. También lo afirma la Constitución cuando dice que son competencia "exclusiva" del Estado "puertos y aeropuertos de interés general, control del espacio aéreo, tránsito y transporte aéreo, servicio meteorológico y matriculación de aeronaves".
De forma más ambigua, aunque inequívoca a la luz de lo ocurrido en Cataluña desde septiembre y octubre de 2017, el pacto entre PSE y PNV aboga por "un nuevo marco jurídico político" derivado de la actualización del pacto estatutario. En la página 114 del acuerdo se defiende que "el Gobierno vasco trabajará activamente (…) para impulsar de forma consensuada la actualización y revisión de la arquitectura propia (…) a través de la mejora y adaptación del modelo institucional de Euskadi al nuevo escenario económico, social y político que requiera el autogobierno vasco".
En diciembre de 2017, el gobierno de PNV y PSE presenta un informe en el que se acusa de torturas a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado sin que exista condena alguna que certifique esas supuestas torturas. Aunque el PSE evita apoyarlo públicamente y mantiene una prudente distancia, el texto sale adelante, avalando la teoría nacionalista del "conflicto" entre dos bandos equivalentes: el de ETA y el del Estado.
En agosto de 2018, con Pedro Sánchez ya en la Moncloa, el gobierno del PSOE retira el recurso de inconstitucionalidad que había presentado el anterior gobierno de Mariano Rajoy contra la ley vasca de abusos policiales. Una ley que permite que una comisión extrajudicial nombrada a dedo por el Gobierno vasco determine, sin necesidad de pruebas, la supuesta existencia de torturas. Unos meses después, en diciembre de ese mismo año, la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, se fotografía con Arnaldo Otegi durante una cena de Navidad.
En 2019, la ruptura del PSE con el constitucionalismo es ya total. Durante la campaña de las elecciones de Vizcaya, Teresa Laespada, cabeza de lista del PSE, dice que prefiere pactar con la izquierda vasca, es decir con Bildu, que con el PP. Una postura que Miquel Iceta amplía en Cataluña a cualquier partido, incluido JxCAT, que le evite pactar con el PP o con Ciudadanos.
En noviembre de 2019, PNV y PSE aprueban el decreto que regula el uso administrativo del euskera en el País Vasco. En la práctica, el decreto permite a los ayuntamientos escoger en qué lengua prefiere dirigirse a los ciudadanos. Si esa lengua es el euskera y el ciudadano no lo habla, este debe ponerse en contacto con su ayuntamiento para pedir que el consistorio traduzca el comunicado al español.
"Imagina lo que supone eso en el caso, por ejemplo, de un corte del suministro" dicen en el PP. "Lo que nosotros creemos que está haciendo el PNV y el PSE es un censo de ciudadanos por razones de lengua" añaden. "El decreto contradice la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatuto catalán, que dice que las administraciones públicas catalanas no pueden tener preferencia por ninguna de las dos lenguas oficiales".
En esa misma sentencia, el TC afirma también que los ciudadanos de las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales tienen derecho a utilizar ambas en sus relaciones con la autoridad y sólo la obligación de conocer el español, lo que garantiza la comunicación con el poder público sin necesidad de una segunda lengua. Dicho de otra manera: las administraciones públicas no pueden en ningún caso dar por supuesto que los ciudadanos conocen la lengua oficial minoritaria, ya sea esta el catalán o el euskera.
En diciembre de 2019, el PNV accede a permitir la investidura de Pedro Sánchez a cambio del compromiso por parte del gobierno del PSOE y de Podemos de "impulsar, a través del diálogo entre partidos e instituciones, las reformas necesarias para adecuar la estructura del Estado al reconocimiento de las identidades territoriales, acordando, en su caso, las modificaciones legales necesarias, a fin de encontrar una solución tanto al contencioso en Cataluña como en la negociación y acuerdo del nuevo Estatuto de la comunidad autónoma vasca, atendiendo a los sentimientos nacionales de pertenencia".
El resultado de la deriva nacionalista del PSE y del pacto del PNV con un gobierno de extrema izquierda en Madrid está a la vista. "El objetivo es la desaparición de la idea de España en el País Vasco" dicen en el PP. Algo que corre, sin embargo, el riesgo de volverse en contra de sus promotores.
Cero aspirantes
"Un solo ejemplo práctico" dicen en el PP. "La Torre Bizkaia y el centro internacional del emprendimiento, que es el proyecto estrella del PNV para Bilbao. El llamado 'Guggenheim del emprendimiento', con más de 10.000 m2 de superficie útil y un presupuesto de quince millones de euros".
"Se abre concurso público y se presentan cero participantes. Cero empresas jóvenes. Cero autónomos. ¿Por qué? Porque una comunidad sólo es atractiva cuando no hay líos, cuando hay estabilidad, cuando ofreces seguridad jurídica" dicen los populares. "Si intentas crecer por la vía de identidad y no de la utilidad, bueno, quizá crezcas más rápido, pero a medio y largo plazo vas a conducir a los ciudadanos a la frustración. Que es exactamente lo que ocurrió con el plan Ibarretxe y lo que está ocurriendo ahora en Cataluña".
"¿Pero cómo va a querer venir un emprendedor a un lugar en el que se pactan los presupuestos con Podemos? ¿En el que se apoya un gobierno central de izquierdas? ¿A un lugar en el que se está promoviendo una hoja de ruta independentista de la mano de Bildu?" dicen en el PP. "Cataluña le está marcando a día de hoy el camino al nacionalismo vasco. Y el PSC le está marcando el camino al PSE vasco. ¿Qué recorrido tiene eso?".
Es la misma pregunta que la Cataluña constitucionalista lleva años haciéndose y que ahora ha llegado al País Vasco de la mano de un PSE cuyas tácticas no han sido diseñadas por Idoia Mendia, sino por Miquel Iceta. La estrategia la continúa, sin embargo, dictando el mismo que desde hace cuarenta años: la derecha burguesa nacionalista.
OLGA R. SANMARTÍN. Madrid. El Mundo 2 Febrero 2020
Ciudadanos estudia expedientar a sus ediles de Alicante tras votar contra el castellano
HÉCTOR FERNÁNDEZ. Alicante. El Mundo 2 Febrero 2020
Malestar en la cúpula 'naranja' y en las asociaciones de padres por el seguidismo de PSOE, Podemos yCompromís. 'Institucional' avala el cambio de criterio en una enmienda «fantasma»
Los cinco concejales de Cs Alicante votaron el pasado jueves en el pleno municipal de Alicante junto con PSPV-PSOE, Unidas Podemos y Compromís que Alicante es una ciudad de «predominio lingüístico valenciano» en plena polémica por la ley de Plurilingüismo de los nacionalistas (Vicent Marzà) en Educación, el requisito lingüístico en la futura ley de la Función Pública de los socialistas (Gabriel Bravo) y después de que su portavoz en las Cortes Valencianas, ToniCantó, acabase de llegar de las instituciones europeas donde defendió los derechos lingüísticos de los alumnos en la Comunidad Valenciana al considerar que la ley educativa «vulnera el derecho fundamental a la libertad».
El cabreo en amplios sectores del partido y en asociaciones de padres afines ante la decisión de los cinco concejales alicantinos era manifiesto ayer en las redes sociales. Algunos dirigentes abogaban por la apertura de un expediente informativo o disciplinario para saber qué había pasado y que medidas se podrían tomar contra los concejales alicantinos por romper la principal línea ideológica de un partido que nació contra las imposiciones del nacionalismo en Cataluña. Y es que ese mismo días se celebró una asamblea del partido en la ciudad a la que acudieron la mayor parte de afiliados de la provincia y donde se puso de manifiesto por parte de sus protagonistas la ruptura de disciplina de voto.
Este diario se puso ayer en contacto con el responsable provincial de Acción Institucional del partido para comprobar si había consigna de votar diferente, a favor de declarar (con un declaración institucional nula a efectos prácticos pero importante a efectos simbólicos), quien sin embargo, manifestó que él dio el 'ok' al voto en contra. Según explicó, después de que el principal asesor del partido en el Ayuntamiento le leyese una enmienda con al que estaba de acuerdo.
Puestos en contacto con este asesor afirmó que sí que él leyó esa enmienda al responsable institucional pero que ya no está su poder y que procedía del área de Cultura, que es donde se justificó que no se quisiese votar a favor de declarara a la ciudad de Alicante de predominio castellanohablante.
Desde el área de Cultura, no obstante, se negó la existencia de ninguna enmienda y se justificó el voto junto a socialistas, podemitas y nacionalistas en que se había retirado la moción original de Vox de derogar la Ley de Uso del valenciano (1983) y que se había quedado sólo en la declaración de «predominio lingüístico». En este sentido argumentaron desde esa Concejalía que en 30 años de vigencia de la legislación «nadie había puesto en duda» que la ciudad de Alicante pertenece ala zona de predominio lingüístico valencianoparlante. También señalaron que el propio concejal Antonio Manresa hizo un «encendido» rechazo de la ley de Plurilingüismo de Marzà en su turno de palabra.
Así las cosas no queda claro si hubo o no hubo enmienda que justificase el rechazo a la moción de Vox. Lo que sí quedó claro es que los cinco concejales de Cs ni siquiera se abstuvieron en el punto, sino que conscientemente votaron a favor de declarar que la ciudad de Alicante es «de predominio lingüístico valencianoparlante», algo que menos a ellos extrañó a propios y ajenos.
Al parecer, uno de los dirigentes más «cabreados» con la «ruptura ideológica de su partido en la ciudad de Alicante», fue según su entorno más cercano, el propio Cantó que trabaja ya para llevar a 50 representantes de la sociedad cilvil al Parlamento y el Consejo de Europa en defensa de la liberad de elección de los padres de la lengua vehicular con la que educar a sus hijos. Esas mismas fuentes confirman que con la «inseguridad ideológica» provocada por los ediles de Alicante lo que único se hace es alejar a la ciudadanía de un partido «que hasta ahora tenía las cosas muy claras». A las puertas de una nueva manifestación. Desde este sector se manifestó que el área de Institucional en Valencia, superior jerárquica de la de Alicante que ayer dijo lo contrario, no se había dado el 'ok' a los concejales de Alicante y que por tanto habían roto la disciplina de voto.
LA NUEVA MANIFESTACIÓN CONTRA EL PLURILINGÜISMO: EL 7 DE MARZO A LAS 18 HORAS
El Foro por el Derecho a Elegir Lengua Vehicular, participado por Concapa, la Fapa Gabriel Miró y la asociación Idiomas y Educación ha convocado la nueva manifestación contra el Plurilingüismo en la ciudad de Alicante para el próximo día 7 de marzo de 2020 a las 18 horas.
Los padres, dijeron, quieren que se reconozca la libertad de elección de lengua, reconocido en el artículo 27 de la Constitución y el artículo 26.3 de la declaración Universal de los Derechos Humanos, recordando que no hay país de nuestro entorno en el que los niños no puedan recibir la educación en su lengua materna, si se trata de la lengua común y oficial del Estado.
Por su parte también el jueves tuvo lugar en Almoradí la segunda reunión de la plataforma Ampas Vega Baja. La plataforma está compuesta por representantes de AMPAS, padres y madres preocupados por la educación de sus hijos y por las consecuencias negativas que va a traer consigo la implantación del plurilingüismo en su comarca. Algunas están federadas, otras no, pero con esta Plataforma se pretende dar voz a toda la comunidad educativa, dejando al margen otras cuestiones de carácter burocrático.
En la actualidad ya cuentan con representantes y asociaciones de los 27 municipios que conforman la Vega Baja.
Los asistentes valoraron de manera muy positiva la manifestación que tuvo lugar el pasado día 18, en cuyo éxito tanto colaboró Ampas Vega Baja. «La presencia en las calles de Orihuela de más de 20.000 ciudadanos de nuestra comarca es un hecho que la Conselleria de Educación no puede pasar por alto. El mensaje que lanzamos ese día fue claro: no queremos que nos impongan una ley de plurilingüismo que es lesiva para nuestros hijos, especialmente para aquellos que tienen dificultades de aprendizaje, entornos familiares difíciles, escasez de medios culturales y económicos a su alcance. Estamos absolutamente convencidos de la necesidad de que los alumnos aprendan lenguas, valenciano e inglés, pero no a costa de perder conocimientos en otras materias que forman parte del currículo y que también son decisivas para su formación».
En la reunión se fijó una hoja de ruta de actuaciones a llevar a cabo durante las próximas semanas, con el objetivo de conseguir que esta Ley no se implante en Secundaria y deje de aplicarse en los centros de primaria que ya la están llevando a cabo, ya que como explicó a este diario Gracia Martínez, los problemas llegarán dentro de dos años cuando en Primaria también se eleven los porcentajes de idiomas a las asignaturas troncales. Entre estas se encuentra la participación en la próxima manifestación que contra la Ley del Plurilingüismo tendrá lugar en la ciudad de Alicante.
Los socios proetarras de Sánchez acorralan a la Guardia Civil y hieren a cinco agentes en un pueblo de Navarra
OKDIARIO 2 Febrero 2020
Un grupo de violentos proetarras logró acorralar a la Guardia Civil e hirió a cinco agentes el pasado jueves en la población navarra de La Morea, durante la jornada de huelga general convocada por los sindicatos LAB (próximo a Bildu) y ELA (afín al PNV).
La Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) de la Guardia Civil se vio obligada a desplegarse ante la presencia de un piquete de 150 personas, que cortaron calles en un Polígono industrial e intentaron impedir el acceso a varias zonas comerciales de La Morea.
La asociación Jucil de la Guardia Civil ha difundido en las redes sociales el vídeo que acompaña a esta noticia y explica que corresponde a los incidentes registrados el jueves en La Morea. Los manifestantes convocados por los sindicatos independentistas vascos actuaron con especial virulencia y lograron herir a cinco agentes, señalan las mismas fuentes.
Los incidentes se han saldado con nueve detenidos, tan sólo en esta población navarra. Los dos sindicatos independentistas habían convocado una jornada de huelga en el País Vasco (donde se han producido otras cinco detenciones) y Navarra para exigir mejoras en las pensiones.
Grupos de encapuchados cruzaron contenedores en varias calles en el barrio bilbaíno de Deusto, mientras que los violentos también lograron cortar durante varias horas el enlace ferroviario entre Hendaya (Francia) e Irún.
Las protestas habían sido convocadas por los sindicatos LAB, que siempre ha caminado de la mano con los proetarras de Bildu, y ELA, que aunque afín al PNV durante los últimos años también se ha radicalizado y se ha aproximado a la izquierda abertzale.

References: artículo 6
 resolución 
 Resolución 
 artículo 5
 resolución 
 artículo 27
 artículo 26