Source: https://www.slideshare.net/doctorcienciasgerenciales/guia-para-la-gestion-de-proyectos-sociales-27405341
Timestamp: 2018-02-20 08:37:30+00:00

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Proyectos de Gestión Educativa by Esperanza Sosa Meza 166 views
Ángel Ciprián Goodwin , Ldo. en Administración de Empresas. Máster en Alta Gerencia del INTEC. at IMSM
Nayeli Guarneros , Tecnologias de la Informacion y Comunicaciones at GM Music
1. 3s_gestión 04 04 3s_kudeaketa Proiektu sozialak kudeatzeko gida Bizkaiko Hirugarren Sektorearen Behatokiko Taldea 0 e 201 ctubr O rria eko u 2010 3s_kudeaketa 04 Equipo del Observatorio del Tercer Sector de Bizkaia 04 Guía para la gestión de proyectos sociales 3s_gestión portada-GESTION-04-ots.indd 1 14/01/11 8:52
2. 3s_gestión Guía para la gestión de proyectos sociales Equipo del Observatorio del Tercer Sector de Bizkaia Octubre 2010
3. Autoras: Begoña Gavilán, Isabel Massa, Nerea Guezuraga, Aritza Bergara y Rafael López-Arostegui. Diseño gráﬁco: ST3 Elkartea Imprenta: Berekintza ISBN-13: 978-84-936634-3-8 Depósito legal: BI-3506-2010 En la web del Observatorio – www.3sbizkaia.net - es posible acceder tanto a este documento como al resto de publicaciones del Observatorio, y descargarlas gratuitamente. Mediante ellas pretendemos contribuir a la mejora del Tercer Sector, por lo que agradecemos su máxima difusión y autorizamos su distribución, copia y reutilización siempre que se realice sin afán de lucro y se reconozca su autoría. 2
4. Índice 1. Introducción..............................................................................................................5 2. Presentación: el porqué de este trabajo ...................................................................6 3. Objeto de la guía: la gestión de proyectos sociales ..................................................7 4. Fases del ciclo de un proyecto ................................................................................ 12 4.1. Fase inicial: identiﬁcación de la idea .................................................................... 14 A. Análisis de la realidad: recogida de información sobre la necesidad o el problema a abordar e identiﬁcación de la situación de partida ....................... 16 B. Deﬁnición del problema o necesidad y de los factores de incidencia .............. 17 C. Análisis de recursos ........................................................................................20 D. Identiﬁcación de alternativas innovadoras ...................................................... 21 E. Evaluación exante ...........................................................................................24 4.2. Fase de diseño o elaboración del proyecto ..........................................................26 A. Deﬁnición de las destinatarias y destinatarios del proyecto ...........................26 B. Formulación de los objetivos ..........................................................................28 C. Plan de ejecución ............................................................................................32 D. Planes de recursos y plan económico-ﬁnanciero.............................................34 D.1. Plan de recursos humanos.......................................................................35 D.2. Plan de recursos materiales ....................................................................37 D.3. Plan económico-ﬁnanciero ......................................................................38 E. Plan de evaluación ..........................................................................................42 F. Elaboración del informe del proyecto ...............................................................46 G. Evaluación del diseño, viabilidad y sostenibilidad del proyecto ......................48 G.1. Evaluación del diseño ..............................................................................48 G.2. Viabilidad y sostenibilidad del proyecto. .................................................49 5. Fase de puesta en marcha ...................................................................................... 51 6. Fase de ejecución y seguimiento ............................................................................52 7. Evaluación expost ..................................................................................................54 Estructuración del informe de evaluación ...........................................................55 8. Inclusión de los enfoques de género, intercultural y medioambiental ....................57 8.1. Inclusión de la perspectiva de género en el proyecto....................................57 8.2. Inclusión de la perspectiva intercultural en el proyecto ................................58 8.3. Inclusión de la perspectiva medioambiental en el proyecto ......................... 61 REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS .................................................................................64 3
6. Introducción El Observatorio del Tercer Sector de Bizkaia es un centro de información y documentación, investigación aplicada y promoción, especializado en el Tercer Sector, sin ánimo de lucro e independiente que persigue fortalecer el Tercer Sector e impulsar la innovación y mejora de la intervención y la gestión de las organizaciones de Bizkaia. La colección “3S gestión” pretende ofrecer a las entidades del Tercer Sector perspectivas, enfoques, propuestas e instrumentos para la mejora de su gestión, contribuyendo así al fortalecimiento de las organizaciones. La publicación que tienes en tus manos es una guía, con una orientación práctica, que pretende facilitar la gestión de proyectos sociales. Aunque no siempre será necesario abordar de manera explícita y sistemática cada paso que aquí se señala, sí es importante tener presentes todos los aspectos asociados a la gestión de un proyecto para garantizar su ajuste a las necesidades y el buen desarrollo del mismo. La publicación presta especial atención a la concepción y el diseño del proyecto (la identiﬁcación de la idea y la elaboración del proyecto), así como a la evaluación a lo largo de las distintas fases del proyecto: identiﬁcación de la idea (evaluación exante), diseño del proyecto (evaluación del diseño y diseño de la evaluación), puesta en marcha y ejecución (seguimiento) y evaluación expost (evaluación tras la ejecución). Para garantizar la coherencia del proyecto con las necesidades es preciso cuidar la fase inicial de identiﬁcación de la idea de proyecto. Por otro lado, el diseño del proyecto constituye también una etapa importante a la que es preciso dedicar tiempo para garantizar la coherencia interna del proyecto. Es decir, el ajuste entre necesidades-objetivos-actividades-tareas, entre actividades-tareasrecursos humanos y materiales, o entre recursos humanos, materiales y económicos, etcétera. Todo ello requiere que los proyectos se vayan perﬁlando y madurando con tiempo y en diálogo con sus destinatarias y destinatarios, y otras partes interesadas. La importancia de la concepción y evaluación de los proyectos guarda relación también con el hecho de que constituyan instrumentos de innovación, en la medida en que se orientan a ensayar alternativas de actuación para responder a nuevas necesidades o problemas. Por eso incorporan una fase de análisis, diseño de las respuestas y evaluación ﬁnal, que requieren tiempo y atención para posibilitar procesos de aprendizaje, formalización y difusión de la experiencia. Los proyectos pueden desembocar en la formalización o estandarización de un servicio o un programa y algunas de las pistas e instrumentos que aquí se ofrecen pueden resultar útiles para su diseño. Pero, como veremos, no son lo mismo. Los proyectos constituyen una herramienta fundamental para el ejercicio de la función de innovación que ha caracterizado históricamente al Tercer Sector. Finalmente, en el marco limitado de una publicación general sobre gestión de proyectos, nos ha parecido necesario ofrecer también algunas claves y referencias para incorporar a la gestión de proyectos enfoques de género, interculturales y medioambientales. Es importante impulsar y valorar, cada vez más, la adopción de estos enfoques, tanto desde las organizaciones como desde las instituciones que ofrecen apoyo a los proyectos. 5
7. 2. Presentación: el porqué de este trabajo Las organizaciones del Tercer Sector se enfrentan a nuevos retos y expectativas derivadas de una realidad social cada vez más compleja y cambiante que les exige ofrecer respuestas innovadoras, realistas (adaptadas a la realidad sobre la que intervienen) y acordes con su propia razón de ser. Los proyectos, en la medida en que se conﬁguran como una herramienta de innovación y aprendizaje, a partir de la experiencia, constituyen un instrumento fundamental para el despliegue y actualización de la misión de las entidades. La gestión del proyecto constituye además un proceso complejo que implica: - adecuarse continuamente a una realidad cambiante, interactuar con otras personas y agentes sociales e innovar, identiﬁcando nuevas formas de hacer las cosas, con objeto de dar respuestas alternativas a las necesidades y problemas sociales que van surgiendo. - afrontar diferentes momentos o fases: identiﬁcación y maduración de la idea, diseño y formulación del proyecto, puesta en marcha y ejecución, evaluación y ﬁn del proyecto. Existe ya un buen número de publicaciones útiles para el diseño, la evaluación y la gestión de proyectos sociales. Al ﬁnal del documento se ofrecen algunas referencias bibliográﬁcas de interés. Lo que hemos pretendido aquí es adoptar un enfoque del proyecto como un instrumento de innovación, ofrecer una visión global del ciclo de un proyecto y facilitar algunos criterios e instrumentos que permitan a las entidades mejorar la gestión de sus proyectos, prestando especial atención a la concepción y evaluación del proyecto. Respecto a la estructura de la guía, comenzamos acotando su objeto (la “gestión de proyectos sociales”), abordando la propia deﬁnición de “proyecto” y diferenciándolo de otros conceptos cercanos (plan, programa, servicio). Presentamos después las distintas fases o etapas del “ciclo de vida de un proyecto” deteniéndonos en cada una de ellas y procurando ofrecer pautas y herramientas para la planiﬁcación, formulación, puesta en marcha, ejecución y evaluación de proyectos sociales. Y, por último, proponemos algunas claves básicas para incorporar en los proyectos ejes trasversales tan importantes como la perspectiva de género, intercultural y medioambiental. 6
8. 3. Objeto de la guía: la gestión de proyectos sociales La adecuada gestión de un proyecto conlleva recorrer diferentes etapas, todas ellas necesarias e interdependientes. Así, el ciclo del proyecto se inicia a partir de la identiﬁcación de una situación inicial (necesidad o problema detectado), sobre la que se quiere actuar mediante una intervención planiﬁcada con la intención de generar una situación ﬁnal mejor. La intervención planiﬁcada, incluye la identiﬁcación de la idea y el diseño del proyecto así como su puesta en marcha, ejecución, evaluación y, en su caso, ajuste posterior. Un proyecto es, por tanto, una intervención planiﬁcada para responder a una necesidad o problema detectado con la intención de generar una situación ﬁnal mejor que la situación de partida. SITUACIÓN DE PARTIDA (necesidad o problema) INTERVENCIÓN PLANIFICADA PROYECTO SITUACIÓN FINAL (tras la intervención) Si nos detenemos en otras características especíﬁcas que presentan los proyectos (carácter innovador y temporal), podemos avanzar en la deﬁnición: - “Un proyecto es un proceso único (no estandarizado) que implica la identiﬁcación, diseño, puesta en marcha, ejecución y evaluación (planiﬁcación) de alternativas de respuesta no ensayadas (carácter innovador), con el ﬁn de obtener unos objetivos, en un plazo determinado, y responder así a una necesidad o problema detectado, generando una situación mejor que la situación de partida”. Es su carácter único, innovador y temporal (con un comienzo y un ﬁn claramente identiﬁcables) lo que permite deﬁnir con mayor claridad un proyecto y diferenciarlo de otros conceptos como planes, programas y, sobre todo, servicios. La realización de un proyecto implica un proceso, con principio y ﬁn, que parte del análisis de los problemas o necesidades a los que se pretende dar respuesta e implica la puesta en marcha de actividades innovadoras, que con frecuencia requieren formas distintas de gestionar los recursos de las organizaciones, contando con la participación de las personas destinatarias y otras partes interesadas en todas las fases del proceso. En este sentido, un proyecto constituye una metodología de intervención para el cambio: la puesta a prueba de actividades, recursos… orientados a la transformación y mejora de la situación de partida. Y constituye también, por tanto, un proceso de “investigación-acción” y aprendizaje, a partir de la experiencia. 7
9. Por ello requiere, necesariamente, una etapa de análisis (identiﬁcación de la idea) y diseño del proyecto, así como una fase de evaluación que permita veriﬁcar si efectivamente mediante la intervención planiﬁcada se ha resuelto el problema o se ha atendido la necesidad. Y, si la necesidad fuera estable, dar los pasos necesarios para diseñar un servicio (estandarizado) a partir de la experiencia adquirida en el desarrollo del proyecto. En ocasiones confundimos conceptos como plan, programa, servicio…o proyecto, o los utilizamos como sinónimos, pero ¿realmente quieren decir lo mismo? Con la intención de introducir mayor claridad, podríamos decir que: Un PLAN es, habitualmente, un documento que deﬁne objetivos, alcanzables a mediolargo plazo, y líneas de actuación para una organización, territorio, sector de población… Los planes establecen principios y criterios, determinan prioridades y objetivos, deﬁnen estrategias y acciones, les asignan recursos y plazos… Son siempre plurianuales y, de manera habitual, tienen un desarrollo prolongado en el tiempo (un período entre asambleas, una legislatura…). Un PROGRAMA es, habitualmente, un conjunto coordinado y ordenado de actuaciones (servicios, proyectos, iniciativas…) que persiguen ofrecer respuestas, estandarizadas o permanentes, a una necesidad o problema. Los programas deﬁnen, ordenan y, con frecuencia, organizan los recursos (servicios, proyectos, agentes…) disponibles para poner en marcha acciones que contribuyan a la consecución de los objetivos y al desarrollo de las estrategias ﬁjadas. Un programa puede estar formado tanto por servicios como por proyectos u otras iniciativas. A diferencia de los proyectos, suelen tener carácter estable (“programa de prevención y abordaje del maltrato doméstico”, “programa de salud buco-dental infantil”…). No obstante, existen también programas con carácter innovador (“programas piloto”), que pueden integrar tanto servicios como proyectos de intervención o innovaciones relacionadas con la gestión. Un SERVICIO es un conjunto de prestaciones (actividades) estandarizadas y orientadas a satisfacer necesidades deﬁnidas de un colectivo determinado y por un tiempo generalmente indeﬁnido (mientras no varíen las necesidades o recursos disponibles, y, por tanto, la propia deﬁnición del servicio). Cuando un proyecto de intervención ﬁnaliza y, vistos sus resultados, se considera necesario implantarlo de manera permanente, pasa a ser estandarizado como un servicio. Los servicios se centran en la satisfacción de las necesidades o la resolución de problemas mediante acciones estandarizadas que se han demostrado eﬁcaces para su satisfacción o resolución. 8
10. Cuadro resumen Plan Un documento que deﬁne objetivos, alcanzables a medio-largo plazo, y líneas de actuación, para una organización, territorio, sector de población… Son siempre plurianuales. Programa Un conjunto coordinado y ordenado de actuaciones (servicios, proyectos, iniciativas…) que persiguen ofrecer respuestas, estandarizadas o permanentes, a una necesidad o problema. Servicio Un conjunto de prestaciones (actividades) estandarizadas y orientadas a satisfacer necesidades deﬁnidas de un colectivo determinado y por un tiempo generalmente indeﬁnido. Proyecto Un proceso único que implica una intervención planiﬁcada e innovadora con el ﬁn de lograr unos objetivos, en un plazo determinado, para responder a una necesidad o problema, generando una situación mejor que la de partida. PROYECTOS SOCIALES La guía se centra en la gestión de proyectos sociales, entendiendo por tales aquellos que se orientan a la promoción personal y la inclusión social con autonomía de las personas en situación de exclusión, desprotección, dependencia o vulnerabilidad, procurando el ejercicio efectivo de los derechos sociales (salud, servicios sociales, educación, empleo-ocupación-formación, vivienda, garantía de ingresos y otras rentas y subsidios…).1 En este sentido se debe tener en cuenta que otros ámbitos que podemos considerar de intervención social, como el ámbito medioambiental o el de cooperación internacional al desarrollo, han elaborado, con frecuencia, marcos, procedimientos e instrumentos especíﬁcos de gestión de proyectos, adaptados a su realidad. Y también que otros ámbitos como el cívico, el cultural, etc., tienen también su particularidad, a pesar de que muchos aspectos relativos a la gestión de proyectos pueden generalizarse. 1 Deﬁnición operativa del Tercer Sector Social: “Está formado por las organizaciones del Tercer Sector que trabajan para la promoción de la persona y para la inclusión social de los colectivos vulnerables”. Taula d´entitats del Tercer Sector Social de Catalunya y Observatori del Tercer Sector. Anuari 2009 del Tercer Sector Social de Catalunya. Taula d´entitats del Tercer Sector Social de Catalunya y Observatori del Tercer Sector: Barcelona, 2009, página 42. En la práctica, el Tercer Sector Social, tanto en Cataluña como en Euskadi, está integrado por organizaciones de acción social, organizaciones del ámbito socio-laboral, organizaciones del ámbito de la salud, y organizaciones que trabajan, desde una perspectiva integral, transversal a los ámbitos, sistemas y políticas sociales (salud, educación servicios sociales, empleoformación, vivienda, garantía de ingresos…), para impulsar la mejora de las condiciones de vida y la participación social de las personas mayores, las mujeres, las personas inmigrantes, la infancia y juventud, las personas con discapacidad… 9
11. Algunas claves para mejorar la gestión de los proyectos y su uso como instrumento de innovación. En primer lugar, como señalan algunos autores2, existen algunos aspectos que debieran caracterizar la intervención social. Aspectos a tener en cuenta en la intervención social Carácter integral Para garantizar la integralidad, los proyectos deben prever acciones orientadas a incidir sobre los distintos factores que pueden posibilitar la cobertura de la necesidad (por ejemplo, acceso al ocio) o la resolución del problema (por ejemplo, diﬁcultades de integración en recursos de ocio). Las necesidades o problemas sociales son, habitualmente, de naturaleza multifactorial (ajenas al esquema “una causa – un efecto”), y responden a factores diversos y, con frecuencia, relacionados entre sí. Por ello, los proyectos de intervención social deben incluir acciones que traten de incidir sobre los diversos factores y su relación. Es por esto que preferimos hablar de factores que inciden en la cobertura de la necesidad o la resolución del problema y no hablar de “causas”. Por otro lado, los proyectos de intervención social deberían contemplar, junto a actuaciones orientadas a la atención de necesidades o la resolución de problemas, actuaciones de prevención y promoción de capacidades de las y los destinatarios. Trabajo en red El trabajo en red constituye una estrategia de articulación de recursos que evita duplicar proyectos y servicios, potencia el arraigo de los proyectos y economiza esfuerzos. Sostenibilidad En la medida que el proyecto plantee estrategias eﬁcaces para procurar grados aceptables de legitimidad y adhesiones, así como para empoderar a las personas destinatarias y a otras partes interesadas, tendrá mayores garantías de éxito. Carácter participativo La participación del mayor número de partes interesadas o involucradas, especialmente de las y los destinatarios últimos, es una de las características que garantizan el éxito del proyecto. Su participación debe garantizarse, siempre que resulte posible, en todas las fases del ciclo del proyecto. En las fases iniciales (identiﬁcación de la idea de proyecto, diseño y elaboración del proyecto), es una condición necesaria para procurar el ajuste del proyecto a las necesidades. 2 10 NIRENBERG, O., BRAWERMAN J. y RUIZ V. Programación y evaluación de proyectos sociales. Aportes para la racionalidad y la transparencia. Barcelona: Paidós, 2003, páginas 35-40.
12. Para mejorar la gestión de los proyectos y potenciar su uso como instrumento de innovación, puede ser oportuno considerar también los siguientes aspectos: - Consensuar un marco de referencia en la entidad (misión, valores, visión y orientaciones estratégicas, modelo de intervención…) que permita analizar la realidad e identiﬁcar alternativas de respuesta. - Realizar un análisis permanente de la realidad para adecuar la misión y la intervención de la organización a la evolución de las necesidades. - Aprender de la propia experiencia. La sistematización de experiencias3 permite crear un “know-how” (saber hacer) en la organización que ayuda en la planiﬁcación y realización de proyectos futuros, así como, en su caso, en la deﬁnición de servicios a partir de proyectos piloto, considerando los aciertos y errores previos. - Conocer y considerar la experiencia de otros, pero evitando trasladar, sin más, proyectos o servicios que se hayan demostrado válidos en otro contexto, sin tener en cuenta las características especíﬁcas del contexto. - Desarrollar la innovación en las organizaciones: reforzando las funciones y procesos relacionados con la identiﬁcación de necesidades emergentes y el desarrollo de nuevas respuestas, de modo que formen parte de la práctica habitual de la entidad; estimulando el ejercicio de las capacidades personales vinculadas a la innovación (análisis de la realidad, creatividad…); impulsando una cultura de innovación en la entidad (dirección, equipo de gestión, personas que trabajan en servicios…) y promoviendo la conﬁguración de “equipos de proyecto”. - Adecuar los proyectos a las necesidades implicando a todas las partes interesadas (personas destinatarias, entidades e instituciones ﬁnanciadoras,…), desde las primeras fases. Y garantizar, al mismo tiempo, que los proyectos se alinean con la misión de la entidad, evitando la sobreadaptación al medio con el consiguiente riesgo de pérdida de identidad (no perder de vista la realidad y preservar al mismo tiempo la identidad, actualizándola). - Establecer mecanismos de seguimiento y evaluación de la marcha del proyecto. - Identiﬁcar los riesgos y problemas en fases tempranas, permitiendo que se diseñen acciones correctivas a tiempo. - Buscar el ajuste entre las actividades, por un lado, y los recursos (económicos y materiales) y las capacidades de la organización, por otro, así como la eﬁciencia en la gestión y la eﬁcacia, como consecuencia, entre otros factores, de un diseño de los recursos ajustado a las necesidades y de la colaboración con otros agentes. - Partir, desde la propia identiﬁcación de la idea de proyecto, del conocimiento de los recursos disponibles en el entorno, evitando duplicidades y solapamientos, así como la descoordinación de las respuestas dadas por la propia entidad, otras entidades del tercer sector, las administraciones públicas, etc. - Divulgar los proyectos desarrollados y difundir el conocimiento generado a través de acciones de comunicación. 3 Al ﬁnal del documento se han incluido algunas referencias bibliográﬁcas de interés sobre sistematización de experiencias. Sartu (a), 2010. Sartu (b), 2010 11
13. 4. Fases del ciclo de un proyecto En la gestión de un proyecto social vamos a observar fases o momentos diferentes, tal y como se indica en el gráﬁco. Cada fase del proyecto inﬂuye en el resto, siendo habitual realizar ajustes durante todo el “ciclo de vida del proyecto”. Los próximos apartados abordarán en profundidad cada una de las fases mencionadas. Fases del ciclo de un proyecto FASE INICIAL: IDENTIFICACION DE LA IDEA FASE FINAL: AJUSTE O FIN DEL PROYECTO Si las necesidades o problemas se mantienen, introducir los ajustes necesarios en el proyecto o diseñar y poner en marcha un servicio. Análisis de la realidad, incluyendo la identiﬁcación de expectativas y demandas de las partes interesadas; deﬁnición de la necesidad o problema y de los factores de incidencia; análisis de recursos; identiﬁcación y priorización de alternativas innovadoras. Evaluación expost e informe ﬁnal Evaluación exante FASE DE DISEÑO Y ELABORACIÓN DEL PROYECTO Deﬁnición de la población destinataria; formulación de objetivos; plan de ejecución; plan de recursos; plan de evaluación; informe del proyecto. Evaluación del diseño, viabilidad y sostenibilidad del proyecto FASE DE EJECUCIÓN Desarrollo, evaluación, reajustes y cambios durante la ejecución. FASE DE PUESTA EN MARCHA Comunicación a las partes interesadas y captación de personas beneﬁciarias, aprovisionamiento de recursos. Evaluación y seguimiento de la intervención Tal y como hemos señalado, esta publicación incide, de manera especial, en la función de evaluación y su desempeño en cada una de las fases del ciclo de un proyecto: - 12 Evaluación de la idea de proyecto (evaluación ex ante), para valorar su adecuación y decidir realizar o no el esfuerzo que implica el diseño (fase inicial).
14. - Evaluación del diseño del proyecto y análisis de viabilidad y sostenibilidad para tomar la decisión de poner en marcha el proyecto (fase de diseño del proyecto). El diseño del proyecto incluye también el diseño de la evaluación durante y tras su ejecución. - Evaluación y seguimiento de la ejecución del proyecto, para constatar su marcha e introducir, si es preciso, medidas correctoras (fase de puesta en marcha y ejecución). - Evaluación tras la ejecución (evaluación ex post) e informe ﬁnal, para extraer aprendizajes de la intervención y orientar actuaciones futuras (fase ﬁnal). La evaluación tiene como ﬁnalidad la mejora de la intervención. Constituye un medio para hacer un uso más adecuado de los recursos disponibles, mejorar los procesos y cambiar, si fuera necesario, el curso de la acción. Y es también un instrumento de aprendizaje. Al evaluar no nos limitamos a registrar datos o medir resultados. Obtenemos información que contribuye a incrementar el conocimiento sobre el que se fundamenta nuestra intervención. Entendida de este modo la evaluación va más allá del mero control, convirtiéndose en un elemento fundamental para la toma de decisiones. Los proyectos suelen sufrir diversas vicisitudes a lo largo de su preparación y ejecución, lo cual puede dar lugar a resultados insatisfactorios, no esperados, como no ﬁnalizar en el plazo establecido, una baja calidad del servicio prestado, etc. El diseño adecuado del proyecto, la evaluación del propio diseño (análisis de la viabilidad, factibilidad… de la idea de proyecto) o el diseño de la evaluación ﬁnal constituyen aspectos cruciales, anteriores a la puesta en marcha del proyecto. El cuidado de la puesta en marcha, el seguimiento de la ejecución y la evaluación continua constituyen mecanismos de evaluación y control del proceso que permiten ir introduciendo las medidas correctoras necesarias cuando se tuerce el rumbo, se reducen los ritmos, etc. 13
15. 4.1. Fase inicial: identificación de la idea Partiendo de una primera idea sobre la necesidad o el problema al que se pretende dar respuesta (por ejemplo, las diﬁcultades o necesidad de acceso a actividades de ocio positivo de algunos y algunas adolescentes de un determinado barrio), se trata de ir perﬁlando la idea de proyecto, siguiendo los siguientes pasos. Pasos a seguir en la fase inicial: identiﬁcación de la idea 1. Análisis de la realidad: recogida de información sobre la necesidad o el problema al 1. que pretendemos dar respuesta (concretar cuál sobresituación de partida), con la Análisis de la realidad: recogida de información es la la necesidad o el problema participación de los “grupos de interés” (partes interesadas o involucradas). con al que pretendemos dar respuesta (concretar cuál es la situación de partida), la participación de los “grupos de interés” (partes interesadas o involucradas). 2. Deﬁnición del problema o la necesidad que se pretende atender y de los posibles 2. factores de incidencia. 4 o la necesidad que se pretende atender y de los posibles Deﬁnición del problema factores de incidencia.4 3. Análisis de recursos: valoración de la existencia de recursos adecuados para dar 3. respuestadela necesidad o problemala existencia de recursos adecuados para dar Análisis a recursos: valoración de detectado. respuesta a la necesidad o problema detectado. 4. Identiﬁcación y priorización de alternativas innovadoras. 4. Identiﬁcación y priorización de alternativas innovadoras. 5. Evaluación exante: análisis de la pertinencia, viabilidad, factibilidad y coherencia, 5. con la identidad de la entidad, de pertinencia, viabilidad, factibilidad y coherencia, Evaluación exante: análisis de la la idea de proyecto. con la identidad de la entidad, de la idea de proyecto. Esta primera fase tiene mucha importancia por lo que es conveniente planiﬁcarla y destinar los recursos y el tiempo preciso para llevarla a cabo. Téngase en cuenta que: - Los cinco pasos que vamos a dar deben permitirnos tomar la decisión, al ﬁnal de esta fase, de iniciar o no el esfuerzo que representa el diseño del proyecto. - En caso de que decidamos diseñarlo, si acotamos bien la idea de proyecto, en diálogo con las partes interesadas, el diseño del proyecto y el resto de fases se conducirán con mayor facilidad, sin necesidad de volver atrás. Además, el diagnóstico o análisis, tanto externo como interno, que debemos realizar en esta fase es crucial para orientar el proyecto. Difícilmente podremos elaborar el proyecto si no disponemos de la información necesaria para delimitar la realidad concreta sobre la que actuar (aspectos externos) y valorar nuestra capacidad para abordarla (aspectos internos). Es muy importante también identiﬁcar e implicar, desde esta primera fase, a todas las partes interesadas. 4 14 Entendemos por “factores de incidencia” aquellos que pudieran contribuir a la resolución del problema o la cobertura de la necesidad. Son también, por tanto, los que contribuyen a explicar el problema o el hecho de que la necesidad no esté cubierta.
16. Aspectos a considerar en relación a la participación de los “grupos de interés” Aspectos a considerar en relación a la participación de los “grupos de interés” Identiﬁcación de los “grupos de interés”, “stakeholders” o, mejor, de las partes interesadas o Identiﬁcación de los “grupos de interés”, “stakeholders” o, mejor, de las partes involucradas (en el problema, la necesidad y el proyecto)5. interesadas o involucradas (en el problema, la necesidad y el proyecto)5 - Las personas potencialmente beneﬁciarias del proyecto (las y los destinatarios últimos). - Las personas potencialmente beneﬁciarias del proyecto (las y los destinatarios últimos). - La comunidad en la que se va a llevar a cabo el proyecto. - La comunidad en la que se va a llevar a cabo el proyecto. - Las entidades e instituciones que participarán en su ﬁnanciación. - Las entidades e instituciones que participarán en su ﬁnanciación. - Las personas y/o entidades que previsiblemente colaboren en su ejecución (equipo de - Las personas y/o entidades que previsiblemente colaboren en su ejecución (equipo de profesionales, voluntariado, profesionales independientes, otras entidades sociales,….). profesionales, voluntariado, profesionales independientes, otras entidades sociales,….) - Otras entidades que ya trabajan con el colectivo destinatario y/o conocen muy de - Otras entidades queo latrabajan con el colectivo destinatario y/o conocen muy de cerca cerca el problema ya necesidad que abordará el proyecto. el problema o la necesidad que abordará el proyecto. ¿Qué permite el análisis de las necesidades, demandas, expectativas… de las partes? ¿Qué permite el análisis de las necesidades, demandas, expectativas… de las partes? - Facilita el conocimiento del proyecto y el compromiso de las partes con el mismo, en la medida en que lo perciban como valioso. Su de las de compromiso dependerá en - Facilita el conocimiento del proyecto y el compromisogrado partes con el mismo, en la medida buena perciban como valioso. Su del proyecto y de que se sientan buena parte de su en que loparte de su conocimiento grado de compromiso dependerá enpartícipes de su diseño. El conocimiento y de que se les permite elaborar sus propios conocimiento del conocimiento del proyecto del proyectosientan partícipes de su diseño. Eljuicios respecto a si les va permite elaborar sus proyecto les a resultar útil o no. propios juicios respecto a si les va a resultar útil o no. Facilita que la propuesta de intervención - - Facilita que la propuesta de intervención se elabore a partir de diferentes puntos de vista. a partir de diferentes puntos de vista. Se pueden Se pueden plantear diferentes alternativas de intervención ante una mismamisma realidad diferentes alternativas de intervención ante una realidad por lo que que es importante con todas las partes involucradas a la hora a deﬁnir de deﬁnir por loes importante contarcontar con todas las partes involucradas dela hora la situaciónla de partida, partida, la deseada deseada y las actuaciones para alcanzarla. situación de la situaciónsituacióny las actuaciones necesarias necesarias para alcanzarla. Previene conﬂictos futuros derivados del - - Previene conﬂictos futuros derivados del déﬁcit de participación yyconocimiento del de participación conocimiento del proyecto en las fases previas a su proyecto en las fases previas a su ejecución (obviar dimensiones de la necesidad o o (obviar dimensiones de la necesidad problema abordar, factores signiﬁcativos problema a a abordar,oofactores signiﬁcativos que inciden en el mismo; generar rechazo inciden en el mismo; generar rechazo de las partes porque no perciben que el proyecto responda de las partes porque no perciben que el proyecto responda a sus expectativas; etc). etc). Favorece empoderamiento de de la población beneﬁciaria, en la medida en que - - Favorece el el empoderamiento la población beneﬁciaria, en la medida en que participa participa activamente desde el de la idea de la idea de activamente desde el nacimientonacimientode proyecto. proyecto. Niveles de participación Niveles de participación Es importante además clariﬁcar previamente, con las partes involucradas o interesadas, Es importante su participación en las distintas con las partes involucradas y si ésta va a cual va a ser además clariﬁcar previamente, fases del ciclo del proyecto o interesadas, cual va a ser su participación en las distintas fases del ciclo del proyecto y si ésta va a tener tener un carácter consultivo o decisivo. un carácter consultivo o decisivo. 5 Así, por ejemplo, si lo que perseguimos es el acceso al ocio positivo (educativo, participativo, saludable…) de adolescentes en situación de riesgo de un determinado barrio: − ellos y ellas serían las destinatarias últimas (o destinatarias ﬁnales del proyecto) , − otras partes directamente involucradas serían las y los adolescentes que acceden a recursos de ocio, las familias, la entidad o institución que gestiona los recursos de ocio y su personal, etc. − y otras partes interesadas en la atención de la necesidad o la resolución del problema, podrían ser la población del barrio, los centros educativos, los departamentos de las administraciones públicas con responsabilidades en materia de protección de personas menores de edad, etc. Para referirnos a todas ellas, a lo largo del texto utilizaremos el concepto de las partes o las partes interesadas. 15
17. A. Análisis de la realidad: recogida de información sobre la necesidad o el problema a abordar e identiﬁcación de la situación de partida En primer lugar, se trata de recoger información sobre la necesidad o el problema, preguntando a las partes interesadas y, particularmente, a quienes tienen la necesidad o a quienes el problema afecta directamente. A este respecto: - Siendo vital la participación de las y los destinatarios últimos, es importante tener en cuenta que son más las partes involucradas o interesadas en la atención de la necesidad o la resolución del problema. - Es necesario, por tanto, identiﬁcar las necesidades sentidas o percibidas por las y los destinatarios últimos y por otras partes directamente involucradas o interesadas, mediante entrevistas informales, encuestas, grupos de discusión… Además de recoger información sobre las necesidades tal y como las expresan las partes, es aconsejable, también, elaborar un breve marco de referencia de carácter teórico-práctico que resulta clave para deﬁnir posteriormente, entre otros aspectos, el modelo de intervención. Para elaborar este marco teórico-práctico cabría: - considerar la propia experiencia, así como la bibliografía especializada y la legislación o los planes de las administraciones (necesidades normativas); - analizar proyectos similares (necesidades comparadas), evitando en todo caso trasladar miméticamente a nuestro contexto el análisis o las soluciones adoptadas en contextos diferentes. Puede ser oportuno también profundizar en los antecedentes del problema o necesidad. Ningún proyecto surge en blanco. Siempre hay una historia detrás que nos hace ver que ese problema o necesidad es relevante y por ello es necesario intervenir. Además, en ocasiones, ha podido haber intentos previos de abordar el problema o la necesidad que no se llevaron a cabo o no resultaron, por distintas razones. Recapitular y exponer el origen de la idea y analizar los intentos previos y los fracasos, si los ha habido, nos permitirá orientar y acotar la idea de proyecto. En deﬁnitiva, mediante este conjunto de tareas (entrevistas, encuestas, grupos de discusión, reﬂexión sobre la propia experiencia, análisis de la literatura, la legislación y los planes sobre la materia, análisis de otros proyectos o de experiencias previas…) se trata de obtener información para, en el siguiente paso, acotar el objeto del proyecto y deﬁnir la situación de partida. 16
18. B. Deﬁnición del problema o necesidad y de los factores de incidencia La correcta formulación de la necesidad o el problema, de sus dimensiones, y de los factores de incidencia, sintetizando la información obtenida en el análisis de la realidad y reﬂexionando a partir de ella, constituye un aspecto clave para procurar un diseño del proyecto adecuado al contexto y las necesidades. En primer lugar, se trata de deﬁnir cuál es el problema o necesidad, estableciendo sus dimensiones. Para formular adecuadamente el problema o necesidad es preciso: - Integrar en la deﬁnición la perspectiva de las partes: las y los destinatarios últimos (siguiendo con el ejemplo, adolescentes en situación de riesgo sin experiencia de ocio “positivo”), las partes involucradas y otras partes interesadas. - Contextualizar el problema o necesidad: ubicar las diﬁcultades o necesidades en el espacio y en el tiempo (los proyectos deben tener un contexto). - Concretar las diﬁcultades o necesidades que se plantean, estableciendo así las dimensiones del problema o la necesidad: falta de integración en recursos de ocio normalizados, falta de experiencias siquiera puntuales de ocio positivo (educativo, participativo, saludable…)…; o en términos de necesidad: necesidad de integración en recursos normalizados, necesidad de participación siquiera puntual en actividades de ocio positivo. Para ello, es útil plantearse algunas cuestiones y responder a las mismas, teniendo en cuenta el análisis de la realidad. Cuestiones tales como: - ¿En qué entorno físico/geográﬁco se expresa la necesidad o el problema? - ¿Cómo surgió el problema o la necesidad y cómo ha ido evolucionando?, ¿qué respuestas se han ido dando? - ¿Quiénes son y qué hacen –respecto a la necesidad o el problema- las y los destinatarios últimos? ¿Cuántos son? ¿Cómo expresan la necesidad o el problema? - ¿Cómo expresan la necesidad o el problema otras partes involucradas y qué hacen en relación a la necesidad o el problema (para generarlo o resolverlo)? - ¿En qué plazo debería articularse una respuesta (¿cuándo hay que empezar?) y cuánto tiempo sería necesario para llevar a cabo el proyecto? En segundo lugar, se trata de identiﬁcar los factores de incidencia, preguntándose porqué se produce el problema o la necesidad y qué factores contribuirían a su resolución o atención. Lo que cabe, en todo caso, es plantear hipótesis sobre los factores que inciden en el problema o la necesidad. La propia intervención permitirá valorar lo adecuado del análisis y, en su caso, identiﬁcar nuevos aspectos e introducir ajustes en el proyecto, con la participación de las partes, concibiendo así el proyecto como un proceso de investigación- acción – participativa. 17
19. Veamos los dos pasos, siguiendo con el ejemplo… El problema (o la necesidad) y sus dimensiones Un grupo de unos 60-70 adolescentes del barrio X, agrupados en distintas cuadrillas, y que se encuentran en situación de riesgo (fracaso escolar, diﬁcultades en la familia, consumo de drogas…), no ocupan su tiempo libre de manera positiva (ocio educativo, participativo, saludable…): participación en actividades de tiempo libre educativo, iniciativas impulsadas por las y los propios adolescentes, actividades deportivas, etc. Algunos de ellos no utilizan los recursos de ocio normalizados (dirigidos a todas las personas de su edad) y otros son rechazados por realizar un mal uso de los mismos. Las y los propios adolescentes perciben que los recursos no se adaptan a sus demandas (abren tarde y cierran pronto, no hay espacios para estar, jugar…, informalmente, etc.). La mayoría de las familias no conocen los recursos y están preocupadas por el ocio de sus hijos e hijas, pero no estimulan el ocio positivo. Los recursos consideran que estos adolescentes deberían garantizar determinadas pautas de comportamiento si quieren integrarse en los mismos (respeto de los horarios, participación en algunas de las actividades grupales propuestas, continuidad en la asistencia, comunicación con familiares, no consumo de drogas en los locales ni en el exterior…). Factores de incidencia Del análisis de la literatura y de otras experiencias, propias y ajenas, previas y similares, se desprende que para el logro de los objetivos es importante adoptar un enfoque progresivo y atender a los siguientes factores. Experiencia: haber participado en alternativas de ocio positivas, siquiera puntuales y haber disfrutado de esas experiencias. Red de relaciones: contar con amigos o amigas y personas de referencia que participan en alternativas de ocio positivas (formales o informales, estables o puntuales) y recursos normalizados. Desarrollo de capacidades y actitudes requeridas para la participación en actividades de ocio positivas y en recursos normalizados: respeto de normas, valoración de la salud y la propia imagen, colaboración y trabajo en equipo, etc. Implicación de las familias (padres y madres): conocer la realidad del ocio de sus hijos e hijas, transmitirles su interés porque desarrollen actividades de ocio positivas, participar ellas mismas en actividades de ocio positivas, informarse sobre recursos, etc. Adaptación de los recursos normalizados a las características y necesidades de las y los adolescentes en situación de riesgo: de los espacios, los tiempos, las propuestas, los requerimientos iniciales y progresivos… 18
20. Teniendo en cuenta la deﬁnición de los problemas y los factores de incidencia, la idea de proyecto pudiera sintetizarse así: facilitar el acceso de las y los adolescentes en situación de riesgo del barrio X a alternativas de ocio positivo (educativo, participativo, saludable…), con carácter puntual y tanto en medio abierto (calle, campamentos…) como en recursos de ocio normalizados (dirigidos a toda la población de su edad) del propio municipio (gazteleku…), posibilitando así experiencias satisfactorias, el incremento de la red de relaciones de las y los adolescentes, el desarrollo de sus actitudes y capacidades, la implicación de las familias y la adaptación de los recursos a sus características y necesidades. El horizonte temporal del proyecto sería de un año. Siguiendo el mismo ejemplo, si hubiéramos abordado la cuestión desde la perspectiva de la necesidad, hubiéramos señalado también que se trata de: que las y los adolescentes en situación de riesgo (señalando qué entendemos por tal) accedan a experiencias puntuales (señalando qué entendemos por tal), de ocio positivo (señalando qué entendemos por tal), tanto en medio abierto como en recursos normalizados del propio municipio, adaptados a sus características y necesidades, que les permitan desarrollar actitudes y capacidades, relaciones, etc. Este esfuerzo de análisis y concreción, que realizamos en esta primera fase, nos será muy útil a la hora de diseñar y elaborar el proyecto, para establecer sus objetivos y también las actividades, tal y como posteriormente veremos, siguiendo con el ejemplo. Para la identiﬁcación de los factores de incidencia pueden ser útiles algunas herramientas como las siguientes, que también se pueden combinar: · Lluvia de ideas. Cuando no sabemos muy bien por dónde empezar a la hora de deﬁnir el problema o la necesidad. Es una técnica muy abierta, adecuada para las fases iniciales de generación de ideas. Se basa en la libre expresión de ideas, anulando el juicio crítico en el momento en que se están produciendo. Al contrario, se trata de generar nuevas ideas a partir de las que se exponen. Existen versiones en las que, inicialmente, cada persona escribe sus ideas en tarjetas que las demás personas pueden leer, anotando nuevas ideas que les pueda sugerir la lectura. Las ideas producidas se valoran en un segundo momento. · Mapas mentales. Cuando tenemos identiﬁcada una necesidad o un problema, podemos utilizar esta técnica para representar gráﬁcamente subtemas relacionados con el temanodo principal (dimensiones del problema o la necesidad), los factores que intervienen, etc. Puede ser utilizada de manera individual o colectiva. · Grupo de discusión. Cuando queremos profundizar en una necesidad o problema identiﬁcado, podemos realizar un grupo de discusión, invitando a personas involucradas o interesadas, que conozcan el ámbito concreto que queremos abordar y, de alguna manera representen diversas perspectivas, a ﬁn de recoger sus impresiones sobre el mismo y poder profundizar. En esta fase, los grupos de discusión deberían ser amplios y semiestructurados (sin condicionar la reﬂexión con un guión cerrado). · Arte de preguntar. Puede ser útil, ya que nos hace plantearnos el problema, la necesidad, la idea, desde todos los enfoques posibles. Puede ser utilizada de manera individual. Para ello es útil la técnica QQPPCCCD ¿Qué, Quién, Porqué, Para qué, Cuándo, Cuánto, Cómo y Dónde?. 19
21. · Diagrama del pez (diagrama Ishikawa). Esta técnica nos permite enumerar todos los posibles factores o “causas”, tanto primarias como secundarias, que inciden sobre la necesidad o problema. · Diagrama de relaciones. Sirve para analizar las relaciones “causales” existentes en torno a un problema. Ayuda a identiﬁcar los factores de incidencia. C. Análisis de recursos Una vez deﬁnida la necesidad o el problema a abordar, sus dimensiones y los factores de incidencia, es necesario identiﬁcar los recursos que pudieran estar ofreciendo ya algún tipo de respuesta y valorar en qué medida lo están haciendo, efectivamente. En este análisis habría que: · Identiﬁcar qué recursos se dirigen a las y los destinatarios últimos y cuáles están ofreciendo algún tipo de respuesta a la necesidad o problema detectado. · Analizar el ajuste de estas respuestas a la deﬁnición de la necesidad o problema y a los factores de incidencia. · Reﬂexionar sobre la respuesta que, en su caso, estemos ofreciendo desde la propia organización y cómo podríamos mejorarla, evitando solapamientos y colaborando con los recursos identiﬁcados. En este proceso, es fundamental conseguir la máxima colaboración para obtener la mayor información posible de todos aquellos recursos que puedan estar relacionados con el problema o la necesidad a atender. El proceso de análisis favorece, además, establecer contactos que permiten incorporar nuevas perspectivas al proyecto, implicar a otros agentes, evitar duplicidades y facilitar la posterior coordinación y colaboración entre recursos. Además, se trata de conocer el potencial del contexto próximo (de los recursos, de la comunidad…) para dar respuesta a las necesidades o problemas detectados, así como los factores del entorno que pueden posibilitar o limitar la acción futura, determinando qué riesgos pueden afectar al proyecto y previendo posibles alternativas de respuesta. Algunos aspectos a considerar en el análisis de los recursos, con el objeto de identiﬁcar posibles lagunas en la atención u oportunidades de colaboración, son los siguientes: Algunos aspectos a considerar en el análisis de los recursos Identiﬁcación de los recursos - 20 Relación de recursos existentes. Ubicación de cada recurso, ámbito geográﬁco y, en su caso, dependencia institucional. Perﬁl de las personas destinatarias y tipo de necesidades que atiende.
22. Respecto a las personas usuarias - Perﬁl, características, necesidades y demandas de las personas usuarias. Diferencias entre las personas destinatarias (población potencialmente beneﬁciaria) y las usuarias (quienes utilizan de hecho los recursos). Respecto a los servicios - - Servicios que se ofertan: horario y periodo de atención (estacionalidad: apertura sólo en determinados períodos), grado de cobertura (capacidad, existencia de listas de espera…), requisitos de acceso (precio y otros) y posibles problemas de acceso al recurso (barreras para determinadas personas…). Grado de satisfacción de las personas usuarias. Actitud y sensibilidad de las personas respecto al precio y otros requisitos de acceso. Necesidades no cubiertas. Vías de difusión del servicio utilizadas. D. Identiﬁcación de alternativas innovadoras Una vez analizados los recursos propios y ajenos, y siempre que consideremos necesario impulsar un nuevo proyecto que aporte algún cambio respecto a la situación previa, el siguiente paso es identiﬁcar soluciones alternativas que tengan alguna repercusión en los factores de incidencia. ¿Cómo podemos ofrecer respuestas al problema o la necesidad, teniendo en cuenta sus dimensiones, los factores de incidencia y los recursos, propios y ajenos? Este es el momento de generar ideas y seleccionar las más adecuadas. Existen innumerables técnicas de apoyo que podemos utilizar durante la fase de generación de ideas y, posteriormente, para madurarlas y analizar su viabilidad. Será necesario escoger la o las que se consideren más apropiadas, teniendo en cuenta los objetivos, la temática a abordar, si se trata de promover un trabajo individual o colectivo, etc. Es posible utilizarlas de manera combinada y en fases y subfases distintas del ciclo de proyecto, realizando las adaptaciones oportunas. Técnicas de generación de de ideas Scamper Identiﬁcado el elemento que se desea mejorar, se comienza a buscar ideas basándose en preguntas que derivan de las siguientes acciones que plantea la técnica: a) sustituir; b) combinar; c) adaptar; d) modiﬁcar; e) buscar otros usos; f ) eliminar; g) cambiar la forma. Cada letra de la palabra Scamper, en inglés, se corresponde con una de estas acciones: Substitute, Combine, Adapt, Modify, Put on other uses, Eliminate, Rearrange. 21
23. Técnica de los seis sombreros Se trabaja en grupo sobre aspectos concretos para generar recomendaciones. Las personas participantes deben ir poniéndose diferentes sombreros, que simbolizan los 6 modos fundamentales del pensamiento. Blanco: Objetividad. Rojo: Sentimientos, emociones. Negro: Visión negativa. Amarillo: Visión positiva. Verde: Pensamiento creativo. Azul: Organización de las ideas. Se trata así de que vayan adoptando diferentes posiciones, saliendo del rol o la actitud que adoptan habitualmente. Técnica de los escenarios Se trata de un trabajo, personal o grupal, en cuatro etapas: Diseño de la situación ideal (escenario ideal); Diseño de la situación más catastróﬁca (peor escenario); Identiﬁcación de ideas: ¿qué hacer para orientarse hacia el ideal escrito?, ¿cómo evitar las consecuencias descritas?; Trasformar estos datos en líneas de acción. Grupo de discusión Invitando en este caso a personas con capacidad creativa, que conozcan la necesidad o el problema sobre el que se desea incidir, aporten perspectivas diversas y sean expertas en uno o varios de los factores de incidencia. En este caso, la reﬂexión del grupo de discusión deberá estructurarse, principalmente, en torno a estos factores, para identiﬁcar alternativas de respuesta; si bien la propia reﬂexión puede llevar también a identiﬁcar nuevos factores, precisarlos, o incluso a introducir matices y profundizar en la propia descripción de la necesidad o el problema. Una vez generadas las diferentes alternativas, será preciso seleccionar las más adecuadas. A tal efecto, existen diferentes técnicas que podemos utilizar. Una de las más conocidas es el método Hanlon que plantea las siguientes variables de cara a valorar la oportunidad de una intervención (solución a un problema). 6 Método Hanlon Variables a considerar Puntuación Cuantiﬁcación Magnitud del problema (A): (0-10) Nº personas afectadas por el problema/Población total Severidad del problema (B) 0-10 Carga social que genera un problema Eﬁcacia de la solución (C) 0,5 (difícil) 1 / 1,5 (fácil) Determina si los problemas son fáciles o difíciles de solucionar 0ó1 0ó1 0ó1 0ó1 0ó1 D1 D2 D3 D4 D5 6 Factibilidad de la solución (D) D1+D2+D3+D4+D5 Pertinencia Economicidad Aceptabilidad Disponibilidad de recursos Legalidad Prioridad: (A+B) x C x D 6 6 22 La factibilidad se entiende aquí como la posibilidad de llevar verdaderamente a término el proyecto considerando los otros cinco aspectos.
24. En el caso de una alternativa concreta de actuación para dar respuesta a un factor que incide en la necesidad o problema (por ejemplo, la implicación de las familias) habría que valorar la magnitud y severidad de este factor (el número de adolescentes sobre el total a los que afecta la falta de implicación y su grado de incidencia en el acceso al ocio, respecto a otros factores) y considerar la eﬁcacia y factibilidad de la solución propuesta: “información a las familias sobre el proyecto, motivación y comunicación con ellas durante todo el proyecto a través de entrevistas individuales y dinámicas grupales”. ¿Puede ser eﬁcaz o es un aspecto difícil de solucionar y en el que resulta complicado incidir? Y ¿es pertinente?, ¿es eﬁciente (relación entre el coste y el resultado esperado)?, ¿es aceptable por las familias y otras partes (las familias están o no predispuestas a participar, sus hjjos e hijas rechazan o aceptan este tipo de intervenciones…)?, ¿es viable teniendo en cuenta los recursos de los que disponemos?, ¿existe alguna restricción legal para realizar la actividad (por ejemplo, para acceder a las familias)? En todo caso para valorar las diferentes alternativas de respuesta a la necesidad o problema que se hayan generado, y sin necesidad de ponderar cada aspecto, podemos tener en cuenta cuestiones como las siguientes: 1. Sus resultados, es decir, su efecto en: - la resolución del problema o la cobertura de la necesidad (acceso al ocio positivo); los factores de incidencia (mejora de la percepción que los recursos tienen de las y los adolescentes destinatarios, desarrollo de las capacidades de las y los adolescentes, adaptación de los recursos a sus características y necesidades, implicación de las familias,…). 2. Un posible impacto, deseado, en otros aspectos (por ejemplo, la mejora de la relación de las y los adolescentes con otras personas de la comunidad, el rendimiento escolar...). 3. La posibilidad de que la intervención pueda provocar cambios ulteriores, una vez ﬁnalizado el proyecto (efecto bola de nieve). 4. La sostenibilidad de los resultados y/o de la intervención una vez ﬁnalizado el proyecto. 5. El número de personas beneﬁciadas por la intervención. 6. La correspondencia de las diferentes alternativas con el análisis realizado (pertinencia) y, particularmente, con las preferencias señaladas por las y los destinatarios últimos y otras partes involucradas, en la medida en que se va a perseguir implicarles en las actuaciones. 7. La disponibilidad de recursos económicos, materiales y humanos para llevarlas a cabo. Su coherencia con el saber hacer de la entidad y las capacidades de las personas que la integran o que pudieran asociarse al proyecto (factibilidad). 8. Su realismo considerando tanto los recursos de los que cabría disponer como el tiempo de ejecución del proyecto. 23
25. 9. El coste de la intervención. 10. La proporción entre los resultados en sentido amplio (resultados, impacto, efecto tras la intervención…), y el esfuerzo necesario para obtenerlos. 11. El coste de postergación del tratamiento del problema o, de otro modo, la posibilidad de agravamiento del problema o la necesidad como consecuencia de la no intervención. 12. El hecho de que las alternativas no se solapen con otras iniciativas en curso y que posibiliten obtener mejores resultados que los actuales, en sí mismas o como fruto de la colaboración entre recursos. 13. La coyuntura: la existencia de condiciones, externas e internas, que favorezcan llevar a cabo la intervención. 14. La coherencia de las diferentes alternativas propuestas con la identidad (misión, valores) y las orientaciones estratégicas de la entidad. 15. Su coherencia con las capacidades disponibles o potenciales de la entidad. 16. Su coherencia con el marco normativo y legal (legalidad). E. Evaluación exante En este momento, deberemos tomar la decisión deﬁnitiva de elaborar el proyecto y ponerlo en marcha, asegurándonos de que contamos con las condiciones, internas y externas, necesarias para impulsarlo. La evaluación ex ante, también denominada “de predecisión”, “de factibilidad” o de “pertinencia” facilita tomar la decisión de si debe implementar o no el proyecto e implica evaluar la idea de proyecto (destinatarias, deﬁnición del problema o necesidad, actividades, tareas, recursos…), considerando tanto el contexto externo como el interno. Para evaluar la idea de proyecto, también conviene chequear al menos cuatro aspectos: - - su viabilidad, es decir la existencia de condiciones (políticas, sociales, técnicas, económicas…) favorables para el desarrollo de la idea de proyecto. - su coherencia con la identidad de la entidad, garantizando que existe un alineamiento de la idea de proyecto con la misión y valores de la organización, así como con su visión y orientaciones estratégicas. - 24 la pertinencia de la idea de proyecto, es decir, la adecuación de las soluciones que se proponen a la realidad que se pretende modiﬁcar. su factibilidad, es decir la capacidad técnica y económica de la entidad para llevar a cabo el proyecto, considerando, en términos de calidad y cantidad, los recursos humanos, materiales y económicos de los que dispone o podría disponer.
26. El análisis del contexto externo se centra en los dos primeros aspectos (pertinencia y viablidad) y debe permitirnos determinar si la idea de proyecto es adecuada y si podemos contar con los recursos y apoyos externos suﬁcientes para su desarrollo. El trabajo realizado en las subfases anteriores nos habrá posibilitado incidir en la viabilidad de la idea de proyecto, si las partes interesadas la conocen y la perciben como un apoyo necesario, y en su pertinencia. La realización de un diagnóstico interno -en relación únicamente a la idea de proyecto- debe ayudar a determinar su coherencia con la identidad (misión, valores…) de la organización, así como a identiﬁcar los recursos disponibles (capacidades del equipo, experiencia y saber hacer de la entidad, infraestructuras…) y deﬁnir la capacidad de la entidad para ejecutar las acciones previstas con su nivel actual de recursos, estableciendo en su caso qué recursos sería preciso incorporar. Este análisis lo hemos podido realizar en parte, en el paso anterior, al valor las distintas alternativas de intervención. La evaluación exante, además de proveernos de elementos de juicio para decidir la puesta en marcha del proyecto, representa un “insumo” para las fases posteriores de diseño y ejecución del proyecto. En cualquier caso, la valoración de estos aspectos (pertinencia, viabilidad, factibilidad, coherencia…) se retomará con mayor profundidad una vez diseñado el proyecto (evaluación del diseño y análisis de viabilidad y sostenibilidad). De lo que se trata ahora es de contar con bases suﬁcientes para tomar la decisión de realizar el esfuerzo que requiere su diseño. Cuadro resumen ¿Qué nos proponemos con la evaluación ex ante? Evaluar la pertinencia, viabilidad, factibilidad y coherencia con la identidad de la idea de proyecto. Pertinencia (ajuste a la realidad) Coherencia entre la realidad y las soluciones que proponemos. Viabilidad Existencia de condiciones externas facilitadoras de su desarrollo. Coherencia con la identidad Coherencia con la misión, visión y orientaciones estratégicas de la entidad. Factibilidad Coherencia con las capacidades de la entidad. ¿Para qué nos sirve?. Sobre todo, para: - Identiﬁcar aquellos aspectos que resultan necesarios para que el proyecto sea pertinente, viable, factible y coherente con la identidad. - Decidir si diseñamos y ponemos en marcha el proyecto, en función de estos criterios y, concretamente, de la disponibilidad real o estimada de las condiciones externas e internas necesarias para su desarrollo. - Orientar la formulación posterior del proyecto. 25
27. En caso de que la idea de proyecto supere este chequeo, se iniciará la fase de diseño del proyecto y el proyecto deberá incluirse en el plan de gestión de la entidad, asignando ya algunos recursos (humanos, técnicos, económicos) necesarios para su desarrollo. 4.2. Fase de diseño o elaboración del proyecto A. Deﬁnición de las destinatarias y destinatarios del proyecto Hasta este momento tenemos la intención de lograr un cambio, una mejora. A partir de ahora tenemos que convertir esa idea de proyecto en un enunciado preciso estableciendo, en primer lugar, quiénes son, concretamente, las y los destinatarios del proyecto: su número, sus características, etc. Aunque algunas actuaciones pueden dirigirse, genéricamente, a toda la población, otras siempre se dirigen a destinatarias o destinatarios especíﬁcos que es preciso concretar. Además, teniendo en cuenta el carácter multidimensional de los problemas o necesidades sociales, frecuentemente habrá que distinguir entre las y los destinatarios últimos (la población beneﬁciaria directa) y otros destinatarios del proyecto (población beneﬁciaria indirecta). Serán destinatarias o destinatarios del proyecto todas aquellas personas, entidades… en las que se centre algún objetivo. O, de otro modo, aquellas en las que se quiera incidir para lograr un cambio que mejore la situación de partida. Pero también cabe señalar a quiénes no se dirige la intervención e incluso, analizar, quién puede verse o sentirse perjudicado por ella. Así, diferenciaríamos entre: Población beneﬁciaria directa Aquella cuya situación se pretende mejorar como consecuencia de la intervención (las y los adolescentes en situación de riesgo que no participan en actividades de ocio positivo). Población beneﬁciaria indirecta Aquella que, participando o no en la intervención con el objeto de modiﬁcar los factores de incidencia, recoge efectos positivos de la intervención (las familias, los recursos de ocio, la comunidad en general…). Población excluida Población que queda excluida de la intervención. Población perjudicada Población que puede verse o sentirse perjudicada por la intervención. El proyecto debe tener en cuenta, también, los intereses del resto de colectivos que puedan resultar, de modo directo o indirecto, afectados positiva o negativamente por la intervención. Habitualmente, en el diseño de proyectos no se suele tomar en cuenta la existencia de la población excluida y de la población perjudicada, ni el modo en que ésta va a verse afectada por la intervención realizada, ya que puede considerarse como un aspecto negativo del proyecto. Sin embargo, es importante analizar quién puede quedar excluido del acceso a un proyecto y porqué (particularmente si forma parte de las o los beneﬁciarios potenciales del mismo). Y, en el caso de la población perjudicada, si las consecuencias de sus reacciones pueden ser perjudiciales 26
28. para un adecuado desarrollo del proyecto, es necesario prever actuaciones para prevenir o abordar estas situaciones. Por otro lado, es conveniente caracterizar con detalle, al menos, la población beneﬁciaria directa. E incluso cuantiﬁcarla (estimar el número de personas beneﬁciarias potenciales). En algunos proyectos, es fácil expresar cuántos son y quién es la población destinataria a partir de listados de personas usuarias, socias, censos, etcétera. Sin embargo, en otros casos es muy difícil contar con datos precisos y es necesario recurrir a estimaciones. Algunos aspectos que cabe tener en cuenta en la caracterización de la población destinataria directa, son los siguientes: VARIABLES POBLACIÓN BENEFICIARIA DIRECTA Hombres Mujeres Número de personas Edad Situación física, psicológica… Situación familiar, red de apoyo informal Situación socio-económica: nivel de renta, vivienda… Situación laboral y nivel formativo Intereses, prioridades, en relación al proyecto Necesidades en relación al proyecto Participación social /Aceptación o rechazo social En el caso de la población beneﬁciaria indirecta, convendría precisar el número estimado de personas, familias, recursos… del que estamos hablando y también señalar aspectos como su relación con la población beneﬁciaria directa y el beneﬁcio que obtendrán de la intervención. En el caso de la población excluida cabría precisar su número, edad, sexo y las razones para su exclusión. En el caso de la población perjudicada cabría precisar los perjuicios que podrían percibir, su posible reacción, el efecto de la misma en el proyecto y las medidas previstas para prevenirla y, en su caso, contrarrestarla. Criterios de selección de la población beneﬁciaria El establecer un criterio de selección deriva del hecho de que la intervención que se va a realizar con el proyecto es, necesariamente, limitada. Quizás los resultados que puedan obtenerse puedan posteriormente generalizarse o alcanzar a otras personas, mediante proyectos posteriores o a través de la puesta en marcha de servicios tras una experiencia piloto. 27
29. Es conveniente considerar algunas preguntas que pueden servir como criterio para delimitar la población beneﬁciaria directa de un proyecto: - ¿Qué persona o población se encuentra en una situación de mayor gravedad o necesidad? - ¿Qué población puede aprovechar en mayor medida los beneﬁcios que aporta la intervención? - ¿Con qué población es posible alcanzar más fácilmente resultados? - ¿El proyecto responde a una necesidad sentida o expresada por la población? O, de otro modo, ¿qué personas estarían más dispuestas a participar activamente porque sienten la necesidad? En cualquier caso, a la hora de tomar decisiones en base a estos criterios, debe tenerse en cuenta que generar las condiciones más positivas para el desarrollo del proyecto puede contribuir a su éxito, pero quizás no a su generalización posterior. B. Formulación de los objetivos Una vez delimitada la población destinataria del proyecto, deberemos especiﬁcar qué resultados se espera conseguir, es decir, cuáles son los objetivos del proyecto, en relación con las necesidades detectadas en el análisis previo y sus diferentes destinatarios y destinatarias. Siguiendo con el ejemplo, habrá que formular objetivos centrados en las y los adolescentes en situación de riesgo, sus familias, los recursos de ocio, etc. ¿Qué es un objetivo? Los objetivos, según la deﬁnición que realiza Ander-Egg, son “los enunciados de los resultados esperados o los propósitos que se desea alcanzar dentro de un periodo determinado a través de la realización de determinadas acciones…”. Además de proponer objetivos realistas, factibles (posibles de alcanzar con los recursos disponibles y dentro de los plazos previstos) y pertinentes (con una relación lógica con la necesidad o problema y los factores de incidencia), es fundamental que los objetivos estén claramente formulados. Una buena formulación de los objetivos, facilita la comprensión del proyecto, denota un trabajo bien hecho, expresa claridad en los propósitos, y posibilita la elaboración del resto del proyecto. Hay que tener en cuenta que, posteriormente será necesario articular coherentemente los objetivos, las actividades y tareas a realizar para alcanzarlos y los recursos a movilizar. 28
30. Algunas reglas a tener en cuenta para una correcta formulación de cualquier tipo de objetivo - Establecer objetivos claros, formulados en un lenguaje comprensible y preciso. - Deben estar centrados en las y los destinatarios de la acción y reﬂejar los resultados que se espera que éstos alcancen como resultado de la misma. - Deben ser unitarios = un verbo + un contenido. No puede haber dos verbos ni tampoco dos contenidos. Si los hay habrá más de un objetivo y habrá que formularlos separadamente. - Su formulación puede comenzar con un verbo en inﬁnitivo o en futuro perfecto. Ejemplo: “Participar en actividades puntuales de ocio positivo” O si se quiere dejar claro en quién se centra el objetivo, cabe redactarlo como en el ejemplo: “que los y las adolescentes del barrio participen en actividades puntuales de ocio positivo”. Esto es particularmente necesario en los proyectos de intervención social, puesto que habitualmente el proyecto, dado el carácter multidimensional de los problemas y necesidades sociales, se centra en más de un destinatario (en el ejemplo: las y los adolescentes, sus familias, los recursos de ocio.,.). Verbos a utilizar para la deﬁnición de los objetivos - Si los objetivos han de centrarse en las y los destinatarios, es conveniente evitar verbos como “promover” la mejora de la calidad de vida, “impulsar” la participación…. El objetivo no es “promover” la mejora de la calidad de vida, sino que las personas mejoren su calidad de vida. - Si los utilizamos deberemos asegurarnos de que queda claro que se reﬁeren al resultado que se espera del proyecto y que están centrados en las personas destinatarias. Por ejemplo: “Promover la mejora de la calidad de vida, la participación, el acceso al ocio… de las personas con discapacidad”. - En realidad lo que estamos queriendo decir es que las personas con discapacidad mejoren su calidad de vida, participen en actividades en el entorno comunitario, etc (esos son los resultados que esperamos del proyecto que deben estar siempre centrados en las personas destinatarias). Por otro lado, los objetivos aunque estén formulados de una manera concreta e inequívoca, pueden quedarse en simples enunciados, propósitos, si no son operativos. Es decir, en la formulación de los objetivos, hay que dar un paso más que consiste en establecer de forma precisa cuánto se quiere alcanzar de los objetivos, en qué tiempo y en qué lugar. Esta cuantiﬁcación de los objetivos en un espacio-tiempo determinado son los denominados objetivos operativos o metas. Por ello, en los proyectos es necesario establecer jerarquías de objetivos que deben diferenciar, al menos, tres niveles, interrelacionados: el objetivo general, los objetivos intermedios o especíﬁcos y los objetivos operativos o metas, que permiten concretar ambos. 29
31. JERARQUIA DE OBJETIVOS OBJETIVOS GENERALES Deﬁnición Características El objetivo general del proyecto es su propósito central, lo que queremos conseguir como resultado ﬁnal o último. En nuestro ejemplo: “que las y los adolescentes en situación de riesgo accedan a actividades de ocio positivo” o, directamente, “acceder a actividades de ocio positivo”. Aunque puede haber más de uno, en la mayoría de las ocasiones se suele formular un único objetivo general y, al menos en el caso de los proyectos, es conveniente que no haya más de uno. Sea como sea, serán los objetivos más amplios, ocupando el primer nivel de la jerarquía y a ellos quedarán referidos el resto. - Se reﬁeren al problema o la necesidad. Son nuestros propósitos a largo plazo. Uno se considera lo más adecuado. Sirven para encuadrar al resto de objetivos. Es preferible evaluarlos directamente, a través de objetivos operativos directamente vinculados a los mismos. OBJETIVOS ESPECÍFICOS O INTERMEDIOS Deﬁnición Son logros más concretos que los objetivos generales, que proponemos relacionar con los factores de incidencia. En nuestro ejemplo: “Que las y los adolescentes adquieran capacidades para participar en iniciativas de ocio positivo o integrarse en recursos normalizados”, “Que los recursos adecuen sus propuestas y requerimientos, a las características y necesidades de estos adolescentes”, “Que las familias…”, etc.. Características - Se formulan sobre la base de las hipótesis deﬁnidas en relación a los factores que inciden en el problema o la necesidad. O simplemente, desagregando el objetivo general, identiﬁcando logros más sencillos que pueden llevar a la consecución del objetivo general. - Se vinculan necesariamente al objetivo general. - Su consecución se suele plantear a medio plazo y suele ser la base para alcanzar el objetivo general. Por eso se llaman también “objetivos intermedios”. - Suelen corresponder a un área (o factor) en concreto. OBJETIVOS OPERATIVOS Deﬁnición Especiﬁcan qué se pretende alcanzar, concretamente, en relación a los objetivos especíﬁcos o intermedios y los objetivos generales. Son las metas y representan, por tanto, un último nivel de concreción. Debe quedar absolutamente claro qué se espera que las y los destinatarios logren, concretamente, como resultado ﬁnal del proyecto (objetivos operativos vinculados al objetivo general) o en relación a una determinada área o factor (objetivos operativos vinculados a un objetivo especíﬁco o intermedio). Características - Desarrollan y concretan los objetivos generales y especíﬁcos. - Están directamente ligados con la evaluación de resultados. - Deben referirse a comportamientos o cambios en la situación directamente observables. 30
32. Siguiendo con el ejemplo: Objetivo general Objetivos operativos (metas) Acceder a alternativas de ocio positivo Que al menos el 50% de las y los adolescentes en situación de riesgo participen, a lo largo del proyecto (un año) en al menos dos iniciativas puntuales (que no impliquen participar en una actividad posterior) de ocio positivo (actividades de tiempo libre educativo, deportivas…), en el marco de los recursos de ocio normalizados (dirigidos a toda la población adolescente) o en medio abierto, interactuando con adolescentes con quienes no se relacionan habitualmente, con una evaluación positiva de todas las partes y sin descolgarse antes de que concluya cada actividad propuesta. Objetivos especíﬁcos o intermedios (relacionados con los factores de incidencia) Factor Objetivo especíﬁco o intermedio Objetivo operativo (meta) Experiencia Que las y los adolescentes en si- Que al menos un 80% participe en una experiencia tuación de riesgo cuenten con una puntual de ocio positivo, durante los primeros seis primera experiencia positiva. meses, sin abandonarla hasta su conclusión, y se encuentre satisfecho, mostrando su deseo de participar en otra iniciativa. Red de relaciones Que, como consecuencia de su participación en el proyecto, se incremente el número de personas, amigas o conocidas, que participan habitualmente en actividades de ocio positivo. Que al menos el 20% de las y los adolescentes en situación de riesgo se relacionen con personas de su edad que participan habitualmente en actividades de ocio positivo (un impacto deseado del proyecto sería el incremento de la red de relaciones de las y los adolescentes). Desarrollo de Que las y los adolescentes desacapacidades rrollen y adquieran capacidades y actitudes para participar en iniciativas de ocio positivo o integrarse en recursos normalizados. Que al menos el 80% de las y los adolescentes que participen en iniciativas puntuales de ocio, desarrolladas en el marco de recursos normalizados, respeten las normas (cuidar el material, tratar adecuadamente a las y los compañeros…) y colaboren en las tareas de equipo. Implicación de las familias Que las familias promuevan acti- Que el 50% de las familias participen en las activamente el acceso de sus hijos e vidades de información, animen a sus hijos e hijas hijas a iniciativas de ocio positivo. a participar, les pregunten si están satisfechas y mantengan contacto con las y los monitores. Adaptación de los recursos Que los recursos adapten los espacios, tiempos, propuestas y requerimientos, a las características y necesidades de las y los adolescentes en situación de riesgo. Que todos los recursos que participan en el proyecto: diseñen iniciativas puntuales, que no requieran sostener la participación en el tiempo; lleven a cabo iniciativas en medio abierto; posibiliten el acceso al espacio del recurso, para realizar actividades informales (conversación, billar, futbolín…), respetando unas normas básicas, de modo que los y las adolescentes se acerquen progresivamente a los recursos…; etc. 31
33. En realidad, tal y como señalábamos en su momento, estamos formulando los objetivos a partir de hipótesis sobre los factores que pueden incidir en la resolución del problema o la cobertura de la necesidad. La intervención nos dirá si, en este caso concreto, es así o no, pero de entrada entendemos que puede favorecer el acceso al ocio positivo: - - Haber participado en alternativas de ocio positivas y haber disfrutado de esas experiencias. Contar con amigos y personas de referencia que participan en este tipo de alternativas de ocio y en recursos normalizados. Contar con determinadas capacidades y actitudes: respeto de normas, valoración de la salud y la propia imagen, colaboración y trabajo en equipo, etc. Que las familias conozcan la realidad del ocio de sus hijos e hijas, transmitan su interés porque sus hijos desarrollen actividades de ocio positivas, participen ellas mismas en actividades de ocio positivas, se informen sobre recursos, etc. Que los recursos normalizados adapten los espacios, tiempos, propuestas, requerimientos iniciales y progresivos a las características y necesidades de las y los adolescentes en situación de riesgo. Muchos de estos aspectos se identiﬁcan al deﬁnir alternativas de respuesta innovadoras a partir del análisis de los factores de incidencia: características que debieran tener los recursos para adaptarse, cosas que pudieran hacer las familias, etc. Se debe tener en cuenta que el hecho de que se logren objetivos intermedios o especíﬁcos no signiﬁca que se alcance el objetivo general. Sea como sea, una vez concluido el proyecto, habrá que preguntarse qué objetivos se han alcanzado, cuáles no y porqué, revisando, entre otros aspectos, la deﬁnición de la necesidad o el problema y de los factores de incidencia, e introduciendo las modiﬁcaciones oportunas. Aprendemos e innovamos así, reﬂexionando a partir de la propia experiencia. C. Plan de ejecución Una vez deﬁnidos los objetivos, se trata de detallar qué actividades se van a llevar a cabo para la consecución de los mismos. Así, el plan de ejecución consistirá en determinar y ordenar temporalmente las actividades que se van a realizar durante la fase de ejecución para la consecución de los objetivos previstos. Es decir, se especiﬁcará cómo se va a llevar a cabo el proyecto y cuándo. Las actividades guardan relación con las alternativas de respuesta identiﬁcadas y seleccionadas en la fase anterior y deben estar vinculadas a los objetivos deﬁnidos, es decir, cada actividad o grupo de actividades debe servir para el cumplimiento de un objetivo o varios. Para favorecer la comprensión y el diseño del proyecto, puede resultar útil elaborar un cuadro relacional, enumerando las actividades y los objetivos. 32
34. DESCRIPCIÓN ACTIVIDAD Actividad 1 Actividad 2 Actividad 3 Actividad 4 … OBJETIVOS ESPECÍFICOS RELACIONADOS Objetivo especíﬁco 1.1 Objetivo especíﬁco 1.2 Objetivo especíﬁco 2.1. Objetivo especíﬁco 2.2. … OBJETIVOS GENERALES RELACIONADOS Objetivo general 1 Objetivo general 2 … Una vez se han determinado cuáles son las actividades previstas y las tareas7 vinculadas a las mismas, el siguiente paso es ordenarlas en el tiempo, estableciendo en su caso las fases del proyecto. A la hora de ordenar las actividades se pueden plantear dos casos: - que la ejecución de algunas actividades se lleve a cabo al mismo tiempo que otras, es decir, que sean simultáneas. que haya una sucesión de actividades, es decir, que para iniciar una actividad previamente se haya tenido que ﬁnalizar otra. De cualquier manera, las actividades se deben ordenar situando cada una de ellas en relación con la anterior y la posterior, e indicando en su caso cuáles de ellas son simultáneas. Para la ordenación temporal de las actividades se utilizará un diagrama o cronograma. Los diagramas se utilizan para organizar y representar gráﬁcamente las relaciones y temporalidad de las actividades contempladas en el plan de ejecución. Si bien existen diversos diagramas, generalmente se suele utilizar el diagrama de barras o diagrama de Gantt, por su fácil elaboración e interpretación. Consiste en una matriz o cuadro de doble entrada. En el eje vertical se presentan las actividades y tareas previstas, indicándose también habitualmente sus responsables. En el eje horizontal se presentan las unidades temporales (días, semanas, meses, trimestres, etcétera) en las que se van a ejecutar las actividades, agrupándolas en su caso en fases. Diagrama de barras o diagrama de Gantt Fases Actividades Actividad 1 FASE 1 Actividad 2 Actividad 3 FASE 2 Actividad 4 Tareas Responsable Mes 1 CRONOGRAMA Mes 2 Mes 3 …. Tarea 1 Tarea 2 Tarea 3 Tarea 4 Tarea 5 Tarea 6 Tarea 7 Tarea 8 ….. 7 Entendemos por actividades aquellas en las que participan las personas destinatarias. En nuestro ejemplo, las actividades de ocio, comunicación con las familias, etc. Y por tareas, las que lleva a cabo el personal del proyecto para preparar, llevar a cabo y evaluar dichas actividades, con la participación de las y los destinatarios o sin ella. 33
35. El diagrama de barras resulta útil en procesos de ejecución relativamente sencillos, ya que es bastante limitado a la hora de exponer la interdependencia de las actividades. Si se ejecutan paralelamente varias actividades y si existen relaciones de dependencia entre unas y otras, es recomendable utilizar otro tipo de diagramas como el diagrama de PERT. D. Planes de recursos y plan económico-ﬁnanciero. Una vez deﬁnidas y ordenadas temporalmente el conjunto de actuaciones necesarias para llevar a cabo el proyecto, es necesario precisar y cuantiﬁcar económicamente los recursos a emplear para llevarlas a cabo. ¿Qué necesitamos? Planes de recursos: identiﬁcación de los recursos precisos para desarrollar el proyecto (diseño, ejecución y evaluación), una vez concretadas las actividades y tareas. ¿Cuánto nos cuesta? ¿cómo lo ﬁnanciamos? Plan económico-ﬁnanciero: cuantiﬁcación monetaria del valor de los recursos e identiﬁcación de las posibles fuentes de ﬁnanciación de los mismos. Los diferentes recursos o inputs de un proyecto pueden clasiﬁcarse en base a su naturaleza y por su vinculación al proyecto. Respecto la naturaleza de los recursos, consideramos: - recursos materiales, todos los bienes materiales (instalaciones, medios técnicos…) precisos para la correcta ejecución del proyecto; - recursos humanos, todas las personas (personal contratado, voluntariado, profesionales independientes...) involucradas en cada fase del proyecto. Respecto a la vinculación de los recursos con el proyecto, diferenciamos los recursos vinculados directa e inequívocamente al proyecto de aquellos que no tienen una aplicación directa y exclusiva en el mismo, sino que forman parte de la estructura de la entidad y suponen un soporte para todos los proyectos desarrollados por la misma. Así, a modo de ejemplo, serán recursos indirectos los puestos de administración y gestión, el consumo de energía eléctrica, calefacción, teléfono, etcétera., en aquellos casos en que estos recursos sean compartidos por diferentes proyectos de la entidad (también puede tratarse de recursos asignados exclusivamente a un proyecto). 34
36. Finalmente, además de los recursos humanos y materiales, todo proyecto cuenta además con recursos o inputs inmateriales o intangibles que condicionan su marcha: los métodos y técnicas de intervención empleados, los apoyos facilitados por el entorno, etc. En la medida en que estos recursos no supongan un coste económico real no se recogerán en el presupuesto ﬁnal, pero sí es importante hacer mención de los mismos en el plan de recursos ya que, de hecho, afectan signiﬁcativamente al desarrollo del proyecto. Clasiﬁcación de los recursos del proyecto En base a su naturaleza Por su vinculación al proyecto Directos Indirectos Recursos humanos Personal contratado Personas voluntarias Profesionales independientes Recursos materiales Bienes de capital Consumibles o material fungible Recursos inmateriales o intangibles Técnicas, metodología, habilidades, destrezas D.1. Plan de recursos humanos Un aspecto esencial y determinante para la buena marcha del proyecto es la identiﬁcación de los recursos humanos necesarios y la adecuada organización de la contribución de todas las personas implicadas en su diseño, ejecución y evaluación. Los aspectos mínimos a considerar para la elaboración del plan de recursos humanos son: - La deﬁnición de las tareas a llevar a cabo para el correcto desarrollo de las actividades recogidas en el plan de ejecución y para la gestión del proyecto. - La deﬁnición de los perﬁles idóneos para llevar a cabo el proyecto: identiﬁcar las competencias y actitudes necesarias, así como la titulación, formación y experiencia adecuadas para el desarrollo de las tareas previstas. MODELO BÁSICO DE DESCRIPCIÓN DE UN PUESTO NOMBRE DEL PUESTO: OBJETIVOS DEL PUESTO: TAREAS A REALIZAR: SABER: ¿Qué es necesario saber para realizar bien tu trabajo? CUALIDADES: ¿Cómo debes ser, qué cualidades debes tener para realizar bien tu trabajo? FORMACION Y EXPERIENCIA: 35
37. - La organización y coordinación interna: establecer las dinámicas de coordinación y comunicación interna, identiﬁcando la persona o personas responsables de la coordinación del proyecto y los sistemas de seguimiento y evaluación (periodicidad de las reuniones, identiﬁcación de otros instrumentos de coordinación…). - La coordinación externa: identiﬁcar las relaciones necesarias con personas y agentes distintos al equipo de proyecto para la realización de las actividades previstas y la gestión del proyecto. - La estimación del número y coste de las personas necesarias, diferenciando entre personas contratadas, voluntarias y servicios de profesionales independientes. Coste del personal en plantilla Estos costes incluyen la retribución que recibe el o la trabajadora (salario neto o líquido), más los seguros sociales y las retenciones del IRPF (salario neto+SS+IRPF=salario bruto). Para determinar claramente el coste del personal asignado al proyecto habrá que tener en cuenta el salario bruto de cada puesto y el número de horas de dedicación previsto, señalando el coste/hora. Es conveniente incluir en el proyecto una tabla que especiﬁque claramente las horas dedicadas al proyecto por persona y puesto, y su coste, junto con otros datos como el sexo o el período de dedicación. Persona Sexo Puesto que ocupa Nº de horas de dedicación Coste/hora Período de dedicación Coste de las personas voluntarias La participación de voluntariado en el proyecto obliga a la entidad, conforme a lo previsto en el artículo 6 y el apartado 4 del artículo 8, de la Ley 1998, de octubre, del Voluntariado, a suscribir una póliza de garantice a las voluntarias y los voluntarios la cobertura por los daños y perjuicios que pudieran ocasionar a terceros en el ejercicio de su actividad, así como a reembolsar a la persona voluntaria los gastos ocasionados por la actividad voluntaria, cuando así se haya previsto en las condiciones pactadas entre la persona voluntaria y la organización, y dentro de los límites previstos en dicho acuerdo. En la práctica parece oportuno suscribir un seguro que, además de la responsabilidad civil, pueda cubrir también los accidentes vinculados al desempeño de la actividad voluntaria. Además, la Ley prevé que la entidad cuente con un estatuto interno del voluntariado, prevea mecanismos de participación del voluntariado en la entidad y garantice al voluntariado información, formación, orientación y apoyo para el desempeño de su actividad y seguimiento. Todo ello supone asignar recursos e implica un coste. 36
38. Coste de los servicios de profesionales independientes Si se opta por contratar los servicios de personas ajenas a la entidad para la prestación de un servicio especíﬁco (por ejemplo, impartición de un taller formativo), se debe detallar igualmente el número de horas de dedicación al proyecto y el coste/hora imputado, sobre la base de los presupuestos solicitados. D.2. Plan de recursos materiales En relación a los recursos materiales es preciso determinar el tipo de recursos que vamos a utlizar a lo largo de la vida del proyecto, así como su número y coste. Tipo de recursos Dentro de los recursos materiales podemos diferenciar entre bienes de carácter duradero y bienes consumibles o material fungible. Esta diferenciación se fundamenta en la durabilidad, en relación a su posible uso o funcionamiento, de estos bienes. Así, serán considerados consumibles o material fungible, aquellos bienes consumidos en un período inferior a un año; y bienes de carácter duradero, los bienes cuya vida prevista sea superior a un año. Atendiendo a esto, como consumibles o material fungible del proyecto consideraríamos: material de oﬁcina (papelería, bolígrafos, carpetas,…), materiales de limpieza, materiales de publicidad (folletos, dípticos, tarjetas de identiﬁcación), alimentación, combustible, etcétera. Y entre los bienes de carácter duradero incluiríamos: - ediﬁcios e instalaciones técnicas: los espacios físicos para el desarrollo del proyecto, en adecuadas condiciones de uso, es decir con las correspondientes instalaciones eléctricas, agua, calefacción,… - mobiliario y equipos informáticos: mesas, sillas, ordenadores, impresora,… - maquinaria y utillaje: proyectores, fotocopiadoras,… - vehículos necesarios para llevar a cabo el proyecto. Coste de los recursos Si la entidad adquiere o construye algunos de estos bienes, estaremos ante una inversión y el coste de adquisición o construcción de este bien será recogido en un presupuesto especíﬁco: el presupuesto de inversiones. En cambio, si la entidad decide arrendar alguno de estos bienes, el coste del alquiler del mismo supondrá un gasto mensual, bimensual,… que irá incluido en el presupuesto de gastos. Cabe mencionar que en cualquiera de estas dos situaciones, el uso de estos bienes suele llevar implícito una serie de costes adicionales, como son su mantenimiento y reparación, seguros, limpieza,… Todos estos costes también serían considerados y formarían parte del presupuesto de gastos. 37
39. Además, en el caso de que se decida adquirir algunos de estos recursos, éstos inevitablemente se verán sometidos a una paulatina pérdida de su valor motivada por el deterioro o desgaste por su uso y por el paso del tiempo (obsolescencia), pérdida que ha de ser considera como un coste más dentro del proyecto. Así, la entidad deberá estimar el coste anual de esta depreciación y este coste se recogerá en el presupuesto de gastos en concepto de coste anual de amortización de los bienes de carácter duradero adquiridos. D.3. Plan económico-ﬁnanciero Los aspectos mínimos a considerar para la elaboración del plan económico-ﬁnanciero son: - el cálculo del coste de cada uno de los recursos previstos, diferenciando en primer lugar, entre inversiones, costes inherentes a las mismas (coste de amortización, reparación, mantenimiento) y material fungible; y en segundo lugar, entre costes directos e indirectos; - el análisis de las diferentes alternativas ﬁnancieras del proyecto y la elección de la estrategia ﬁnanciera de captación de fondos (previsión de ingresos); - y por último, la elaboración del presupuesto. El coste generado por los recursos vinculados directa e inequívocamente al proyecto será un coste directo del proyecto, el cual podrá ser estimado de forma clara y objetiva. Sin embargo, el coste de los recursos cuya vinculación con el proyecto no es directa será un coste indirecto que deberá estimarse, cuando menos, mediante una aproximación lógica y coherente del porcentaje a imputar a cada proyecto de la entidad, sino a través de un estudio de contabilidad analítica. En cualquier caso, los costes indirectos deben representar un porcentaje reducido sobre el total de costes del proyecto que muchas convocatorias de ayudas ﬁjan por debajo del 10%. De cara a la elaboración del presupuesto del proyecto hay que tener en cuenta que: - El presupuesto no es en sí mismo un auténtico plan, sino que constituye la expresión cuantitativa de los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades planiﬁcadas. - Deberá recoger la estimación de gastos y los ingresos previstos (si sólo recoge la relación de gastos, no se trata de un presupuesto, sino de una previsión de gastos). - Deberá existir una relación equilibrada de gastos e ingresos. - Deberá recoger de forma especíﬁca y diferenciada las inversiones a realizar (presupuesto de inversiones). Relación de gastos a considerar en el presupuesto A continuación y tomando en consideración, el marco normativo contable8, se detallan los diferentes gastos que pudieran darse durante el diseño, ejecución y evaluación de un proyecto. 8 38 Se ha partido de la adaptación sectorial actualmente en vigor del Plan general contable de 1998: el Real Decreto 776/1998, de 30 de abril, por el que se aprueban las normas de adaptación del Plan General de Contabilidad a las entidades sin ﬁnes lucrativos y las normas de información presupuestaria de estas entidades, que incorporaban al ordenamiento jurídico una norma contable aplicable con carácter general a organizaciones no lucrativas.
40. Concepto Deﬁniciones, características Compras de material fungible Compras de bienes destinados a la actividad, tales como material de oﬁcina (cartuchos de impresora, carpetas, bolígrafos, etcétera). Trabajos realizados por otras entidades Servicios demandados por la entidad para el correcto desarrollo del proyecto, tales como servicio de alojamiento, servicio de transporte de usuarios, técnicos especialistas, asistencia médica, etcétera. Servicios exteriores Servicios de naturaleza diversa adquiridos por la entidad que no están incluidos en la partida anterior: - Gastos de investigación y desarrollo por servicios encargados a otras entidades. - Arrendamientos y cánones: Alquileres de bienes muebles e inmuebles. - Gastos de reparaciones y conservación de las inversiones realizadas. - Servicios de profesionales independientes: gasto derivado de los servicios prestados por profesionales tales como honorarios de economistas, abogados, auditores, notarios, etcétera. - Gastos de transporte con cargo a la entidad realizados por terceros. - Primas de seguros, tales como seguro del local, seguro de responsabilidad civil, seguro del voluntariado, etcétera. - Gastos por servicios bancarios y similares (comisiones bancarias,…) y gastos ﬁnancieros (intereses por adquisición de deudas a corto y largo plazo, etcétera). - Gastos de publicidad, propaganda y relaciones públicas, tales como insertar un anuncio en prensa, gastos de imprenta de carteles, trípticos, etcétera. - Suministros: electricidad, agua y gas. - Otros servicios exteriores no comprendidos en las cuentas anteriores: comunicaciones (telefonía, internet), mensajería, correo, dietas y desplazamientos de personal cuando no estén incluidos en las nóminas, etcétera. Tributos Impuestos sobre beneﬁcios (importe del impuesto sobre beneﬁcios devengado en el ejercicio) y otros tributos. Gastos de personal Sueldos y salarios, seguridad social a cargo de la entidad, indemnizaciones, gastos de formación, etcétera. Gastos derivados de la concesión de ayudas monetarias por parte de la entidad Importe concedido a personas físicas, familias o entidades en cumplimiento del ﬁn social (becas, subsidios, manutención, cooperación, premios, atención sanitaria, etcétera). Compensación de los gastos Gastos producidos por personas voluntarias y otros colaboradores derivados por prestaciones como consecuencia de las actividades desarrolladas en la entidad; de colaboración gastos de transporte, dietas, comida, vestuario… Reembolso de gastos al órgano de gobierno Cantidades que se entregan a los miembros del órgano de gobierno como consecuencia del reembolso de los gastos, debidamente justiﬁcados, que el desempeño de su función les ocasiona. Dotaciones para amortizaciones Cálculo de la cuota anual de amortización de las inversiones realizadas para el desarrollo de la actividad. 39
Proyectos de Gestión Educativa
Twittorial Aspectos basicos para comenzar a usar la Red Social Twiter
Final e marketing
Normativa de estudios individualizados
Formato solicitud de estudio individualizado
Ley de proyectos comunales locc

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 artículo 6
 artículo 8
 Real Decreto