Source: https://es.scribd.com/doc/58343062/3/politica-y-sistema-espanol-de-ciencia-y-tecnologia
Timestamp: 2016-02-11 13:55:44+00:00

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Si hay algo por lo que pueda –y deba– medirse el progreso científico y
técnico de un país, ese algo es su política de ciencia y tecnología; es
decir, por su sistema de investigación y desarrollo tecnológico (I+DT),
y en última instancia, por la ejecución de esa política, expresada entre
otros factores definitorios por el gasto, tanto público como privado, que
en relación con el Producto Interior Bruto (PIB) destinan el Estado y las
empresas a la investigación científica y el desarrollo tecnológico. En los
años 2004 a 2007, los gastos totales en I+D respecto del PIB en la Unión
Europea (U-27) han sido: 1,82; 1,82; 1,84; y 1,83. El gasto total efectuado
por España respecto de su PIB en estos años ha sido: 1,06; 1,12; 1,20; y
1,27, muy inferior a la media de la U-27. Si en lugar de tomar como re-
ferencia los 27 (donde las desigualdades de desarrollo socio-económico
son notables) elegimos la UE de los 15, la diferencia es aún mayor: 1,89;
1,89; 1,91; y 1,91 del PIB.
Aunque reveladores, estos datos son, no obstante, insuficientes para
calibrar todos los aspectos del desarrollo económico-social: empleo, edu-
cación, salud, cultura; turismo, ocio, industrialización, comercio (expor-
taciones e importaciones), inversiones (nacionales e internacionales);
agricultura, pesca y alimentación e infraestructuras (telecomunicacio-
nes, energía, transporte, vivienda y sanitarias).
Expresando de otro modo lo anterior, habría que preguntarse si el
país ha progresado científica y tecnológicamente del mismo modo y en
idéntico o similar grado a como lo ha hecho en el resto de apartados
por los que se mide el desarrollo económico y el bienestar social en su
conjunto, y también en relación con los otros países de sus mismas ca-
racterísticas socio-económicas y culturales. Aun cuando este capítulo no
tiene entre sus objetivos analizar las diferentes variables económicas, no
pOLíTICA y sIsTEmA EspAñOL dE CIENCIA y TECNOLOgíA
vendrá mal disponer de algunos pocos datos estadísticos relacionados
con el desarrollo tecnológico, que sí son útiles para entender el conjunto
de lo que aquí se intenta explicar,
Un primer indicador que apunta directamente al desarrollo científi-
co y tecnológico del país es el que se refiere a la Balanza Tecnológica. Si
bien en el conjunto de los países de la Unión Europea ésta es deficitaria,
en España es especialmente llamativa. Los pagos efectuados en 1993 en
concepto de transferencias de licencias, obtención de patentes, contra-
tación de servicios tecnológicos y adquisición de conocimientos tecno-
lógicos supuso el 1,3 por mil del PIB, mientras que los ingresos fueron
de tan sólo el 0,1 por mil. Diez años después, en 2003, la situación se ha
mantenido prácticamente invariable a lo largo del decenio: 1,7 por mil,
los pagos, y 0,3 por mil, los ingresos. La diferencia entre importaciones y
exportaciones no ha dejado de crecer a lo largo del tiempo. En 2006, las
importaciones (tomado como índice 100 el año 1996) se han situado en el
310%, mientras que las exportaciones están en el 250%.
En cuanto a la cobertura de bienes de equipo (maquinaria de pro-
ducción, equipos de oficina, equipos de medida, etc.), ésta se sitúa en el
50% en 2006; los de oficina y telecomunicación, en el 20%; maquinaria
industrial, en el 55%; material de transporte, en el 120%; y otros bienes
de equipo, en el 65%.
En cuestión de patentes, por ejemplo, España apenas si tiene signifi-
cación. Las patentes de mayor valor comercial, las triádicas (las conce-
didas conjuntamente en las oficinas europeas, estadounidenses y japo-
nesas) suponen tan sólo el 0,4 por ciento del total mundial. En patentes,
España estaría por detrás de todos los principales países de la UE: Ale-
mania, Francia, Reino Unido, Holanda, Suecia, Italia, Finlandia, Bélgica,
Dinamarca y Austria.
El nivel de competitividad del país es sin duda el otro elemento bási-
co que nos indica en qué situación se encuentra la economía para com-
petir con la de otros países. Y ese porcentaje dice mucho de la política de
ciencia y tecnología, de la situación laboral y la de otra serie de paráme-
tros: sistema educativo, formación, estructura empresarial y política de
empleo, entre otros. Por eso uno de los aspectos donde España muestra
tradicionalmente su debilidad es en la productividad, es decir, en la capa-
cidad de su industria para competir con la de otros países en condiciones
En 2008 España bajó del lugar 33 (de un total de 55 economías mun-
diales) al 30, y su nivel de competitividad se situó en el 57,51 por ciento
del de Estados Unidos de Norteamérica (tomada como base 100), según
la selección de las economías del IMD (International Management Deve-
lopmet) International-Lausana en su informe de mayo de 2008 (The World
Competitiveness Yearbook).
En resultados económicos, España en 2008 ha retrocedido al lugar 25,
frente al 19 que ocupaba en 2002,; en eficiencia del Gobierno, al 40, cuan-
do en 2002 estaba en el lugar 22; y en infraestructuras, del 25 al 30.
Pero sin duda que el talón de Aquiles del desarrollo científico y tec-
nológico del país es la escasa inversión en I+DT del sector privado, muy
inferior a la media la UE de los 15 (UE-15) y de los 27 (UE-27). Mientras
que en 2005 la media europea de la inversión privada se situó en el 1,18 y
1,09 por ciento del PIB, en España la privada fue del 0,60 por ciento.
A lo largo de nuestra reciente historia, esto es, desde la aprobación
de la Constitución Española de 1978, puede decirse que el esfuerzo de
todos los gobiernos en política de ciencia y tecnología ha sido conformar
una comunidad científica de tamaño suficiente y con elevada formación;
una comunidad científica que estuviera en condiciones de poner en prác-
tica una mínima política nacional de ciencia y tecnología, y que, además,
estuviese en condiciones de participar en los programas europeos de I+D,
si no en pie de igualdad con los principales países (los más fuertes) de la
Comunidad Europea, hoy Unión Europea, sí a un nivel digno.
En segundo lugar, todos los gobiernos han invertido bastantes re-
cursos económicos, y en algunos casos esfuerzos personales y dedica-
ción, para lograr que España dispusiera de un tejido industrial moder-
no, convencidos de que estaba llamado a desempeñar una labor funda-
mental en el desarrollo del país. Un tejido industrial lo suficientemente
fuerte y con capacidad como para responder a todos los retos científi-
co-tecnológicos que se iban a presentar, y llevar al país a una posición,
si no de liderazgo científico y tecnológico, sí al menos situarlo en una
posición intermedia en algunos campos científicos y tecnológicos. Ésta
ha sido, sin duda, una aspiración (frustrada en parte) que, con mayor
o menor decisión e interés, han defendido los gobiernos salidos desde
el ya lejano 1978.
Esta política, impecable en su planteamiento inicial, ha significado
sin embargo un fiasco no achacable a ningún gobierno en particular,
sino a todos, pero sobre todo a la escasa formación que ha venido y viene
demostrando la clase empresarial española.
Sistema de I+D (1907-1983)
Para encontrar el antecedente más inmediato de lo que es nuestro
actual sistema de Ciencia y Tecnología hay que remontarse al año 1907,
cuando se crea la Junta de Ampliación de Estudios e Investigación Cien-
tífica (JAE) por un Real Decreto del 11 de enero, publicado en la Gaceta el
18 del mismo mes.
Esta institución marca un hito dentro de lo que en la época se en-
tendió por “institucionalización de la Ciencia”. A la Junta se le asignó, de
acuerdo con el Decreto fundacional, las funciones de:
• Servicio de ampliación de estudios, dentro y fuera de España [es decir, movilidad de investigadores].
• Delegaciones en congresos científicos.
• Servicio de información extranjera y relaciones internacionales en asuntos de enseñanza.
• Fomento de los trabajos de investigación científica.
• Protección de las instituciones educativas en la enseñanza secun-
daria y superior.
El Decreto también autorizaba a la Junta a crear pequeños centros
de actividad investigadora. Así, en 1910 fundó las dos instituciones de
mayor relevancia científica de la época: el Centro de Estudios Históricos,
bajo la dirección de Ramón Menéndez Pidal y el no menos trascendente
Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales, a cuyo frente estuvo San-
tiago Ramón y Cajal.
En 1938 quedó disuelta la Junta, y al año siguiente, utilizando toda
su infraestructura, se creó el que es desde entonces el mayor centro
científico-tecnológico del país: el Consejo Superior de Investigaciones
Pero no sería hasta el decenio de 1950 cuando comenzaron a adoptar-
se las primeras medidas para diseñar y planificar la ciencia y la técnica
en España. Producto de este interés surge en 1958 la Comisión Asesora
de Investigación Científica y Técnica (CAICYT) como órgano destinado a
planificar y coordinar los medios públicos dedicados a la I+DT. Su acción
no fue muy eficaz, razón por la que en 1963 se crea la Comisión Delegada
del Gobierno de Política Científica, formada únicamente por el Gobierno y
dependiente del presidente del Gobierno. Esta institución crearía en 1964
el Fondo Nacional para el Desarrollo de la Investigación Científica y Técnica.
La vigencia de esta Comisión Delegada perduró hasta la creación de la
Ley de la Ciencia, de la que se habla más adelante.
Simultáneamente, algunos organismos públicos de investigación
(OPI) vinculados a distintos departamentos ministeriales habían ido
incorporándose al sistema de I+DT. Varios de estos organismos son el
Instituto Nacional de Investigaciones Agronómicas (INIA), del Ministerio
de Agricultura, creado en 1932; el Instituto Nacional de Técnicas Aeroes-
paciales (INTA), del Ministerio del Aire, fundado en 1942; y el Instituto
Geológico Minero, organismo autónomo en aquel momento, fundado
en 1873 y ampliado en 1922. En 1951 se crea la Junta de Energía Nuclear
(JEN), y en 1957 nace el Centro de Experimentaciones de Obras Públicas
(CEDEX). Estos organismos públicos de investigación perduran en la ac-
tualidad, aunque su nombre o dependencia orgánica y administrativa ha
variado a lo largo de estos años, como es lógico (ver el epígrafe dedicado
a estos organismos).
En el decenio de 1970 se crean, dentro del Ministerio de Educación
y Ciencia, la Dirección General de Política Científica, y en el Ministerio
de Industria y Energía, la Dirección General de Innovación Industrial y
Para el fomento de la política tecnológica del Ministerio de Industria
y Energía se constituye en 1978 el Centro para el Desarrollo Tecnológico
Industrial (CDTI). También para fomentar la eficiencia energética, el uso
racional de la energía y apoyar a los programas de I+DT energéticos, el
Ministerio de Industria y Energía había creado en 1974 el Centro de Es-
tudios de la Energía, que en 1984 pasó a denominarse Instituto para la
Los grandes cambios para lograr un sistema nacional de Ciencia y
Tecnología, coherente con las transformaciones que se estaban operan-
do dentro y fuera de España, comienzan a perfilarse a finales de la década
de 1970 y sobre todo en la de 1980, periodos que coinciden con los gobier-
nos de la Unión del Centro Democrático (UCD) y del Partido Socialista
Obrero Español (PSOE).
Sistema de I+D (1984-1996) Ley de la Ciencia
La primera Ley de la Ciencia, que nunca llegó a aprobarse, fue un
proyecto conjunto de los ministerios de Educación y Ciencia y del de
Industria y Energía, elaborada durante el último gobierno de la UCD. La
disparidad de criterios y de intereses era tan grande entre ambos minis-
terios que el gobierno de la época no logró aprobar esta ley hasta 1982,
dos meses antes de que se produjera un cambio de gobierno, por lo que
dicha ley no puedo ser tramitada en el Parlamento y aprobada.
Es sin duda la actual Ley de Fomento y Coordinación General de la In-
vestigación Científica y Técnica (Ley 13/1986, de 14 de abril, publicada en el
BOE del 18 de abril de 1986), conocida por todos como Ley de la Ciencia,
la que da forma definitiva al actual sistema nacional de Ciencia y Tec-
nología, y que desarrolla el artículo 149.1.15, del Título VIII, Capítulo III
de la Constitución española, referido a las competencias exclusivas del
Estado en Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y
Esta Ley de la Ciencia fue aprobada en 1986 y hasta la fecha de hoy
ha sufrido 16 modificaciones entre cambios de redacción, derogaciones
y añadidos. Estos cambios se han efectuado entre los años 1996 y 2003,
siendo el más significativo de todos ellos el producido en 1996 por el que
la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (CUCYT), de la que
se habla a continuación, pasa a ser presidida por el Presidente del Go-
bierno. Los responsables políticos de la época al referirse a ella señalan
que fue “aprobada con el consenso de todas las fuerzas políticas, y se redac-
tó, pues, como instrumento para dar solución a los problemas tradicionales
del sistema, marcando las vías hacia una mejor ordenación de la actividad
científica…”.
Estructura del sistema (órganos de primero y segundo nivel)
La estructura del sistema español, o nacional, de Ciencia y Tecnolo-
gía se apoya, según la Ley de la Ciencia, en una Comisión Interministerial
de Ciencia y Tecnología (CICYT), originalmente presidida por el ministro
de Educación y Ciencia, y actualmente por el presidente del Gobierno.
Este cambio supuso la primera modificación del texto legal, anterior-
mente reseñado.
La CICYT es la encargada de planificar, coordinar y supervisar el fun-
cionamiento del Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tec-
nológico (PNID), segundo soporte del sistema. Las competencias que la
Ley asigna a la CICYT son:
• Elaborar el Plan Nacional de I+D.
• Proponer la asignación de los fondos públicos y de los privados acordados destinados a los diferentes programas del PNID.
• Coordinar las actividades de investigación de los distintos Ministe-
rios y organismos de titularidad pública.
• Coordinar e integrar en el Plan Nacional los proyectos de I+D fi-
nanciados con fondos establecidos por el Gobierno.
• Evaluar el cumplimiento del Plan y de los programas presupuesta-
• Coordinar con el Plan las transferencias tecnológicas que se deri-
ven del programa de adquisiciones del Ministerio de Defensa y de
cualquier otro departamento.
• Presentar al Gobierno para su aprobación en Cortes una memoria anual del Plan Nacional.
• Orientar la política de formación de investigadores en todas sus escalas.
• Recabar, coordinar y suministrar la información científica y tecno-
lógica necesaria para el cumplimiento del Plan.
• Elevar al Gobierno las propuestas que estime necesarias para ase-
gurar el desarrollo y funcionamiento del Plan.
La ley también establece la creación de una Comisión Permanente,
nombrada por el Gobierno entre los miembros de la CICYT, que está pre-
sidida por el ministro de Educación y Ciencia. Dependiente de esta co-
misión se crea la Secretaría General del Plan Nacional de I+D (SGPN); un
departamento de apoyo a la CICYT, hoy suprimido, que desempeñaba las
tareas de coordinar los programas y actividades (nacionales e interna-
cionales) del PNID, su gestión técnica y presupuestaria y administrativa.
También se ocupa de recabar y coordinar toda la información científica y
técnica precisa para el correcto cumplimiento del PNID.
Por otro lado, y a fin de promover la participación de la comunidad
científica, de los empresarios y sindicatos, la Ley establece la creación de
un Consejo Asesor para la Ciencia y la Tecnología. Consejo cuya misión es
proponer objetivos para incluir en el Plan Nacional, asesorar a la CICYT
e informar, previamente a su remisión al Gobierno, el Plan Nacional,
“sobre el grado de cumplimiento, especialmente en lo que se refiere a
su repercusión social y económica”; proponer a la CICYT modificaciones
del PNID mediante la presentación al Gobierno “para su elevación a las
Cortes Generales una memoria anual relativa al cumplimiento del Plan
Nacional, que comprenda, en su caso, las propuestas de rectificación que
estime necesario introducir en los mismos” y emitir todos los informes y
dictámenes que la CICYT le solicite.
De igual modo, la Ley establece la creación del Consejo General de la
Ciencia y la Tecnología que, presidido por el presidente de la CICYT, tiene
como finalidad la coordinación entre las comunidades autónomas de la
política de I+DT. Sus funciones son:
• Informar previamente el Plan Nacional de I+DT.
• Proponer la inclusión de objetivos.
• Proponer programas y proyectos.
• Promover el intercambio de información entre la Administración General del Estado (AGE) y las de las comunidades autónomas.
• Promover acciones conjuntas entre comunidades.
• Emitir los informes referidos a la coordinación de la I+D desarrolla-
da por las Administraciones Públicas.
• Constituir un fondo de documentación sobre diferentes planes y programas de I+D promovidos por los poderes públicos.
Originariamente la Ley estableció la creación (disposición adicional
primera) de una Comisión Mixta del Congreso y el Senado para conocer
el Plan Nacional de I+D y de la memoria anual sobre su aplicación. Esta
comisión fue suprimida en el año 2000 mediante la derogación de la Dis-
posición adicional primera de la Ley de la Ciencia.
Antes de entrar a comentar el Plan Nacional de I+D y el capítulo II de la
Ley, dedicado a los organismos públicos de investigación, hay que señalar
que entre los órganos técnicos derivados de la regulación complementaria
de la Ley de la Ciencia se crearon, además de la Secretaría General del Plan
Nacional de I+D (unidad de apoyo a la CICYT), a la que ya nos hemos referi-
do, la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP), un departamento
encargado de evaluar y garantizar la calidad científica de los proyectos de
I+D que se presentan al Plan Nacional, entre otras funciones.
Además de estos órganos, está el anteriormente mencionado Centro
para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), dependiente en la ac-
tualidad del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, que tiene por
ley la responsabilidad de evaluar el interés tecnológico y económico de
los proyectos con participación empresarial, promover la explotación de
tecnologías nacionales y colaborar con la CICYT en la obtención de retor-
nos tecnológicos e industriales de los programas de I+D internacionales
en los que participa España, especialmente en los programas marco de
investigación y desarrollo tecnológico de la Unión Europea.
En el año 2003 se añadió una duodécima disposición adicional a la Ley
de la Ciencia para reforzar la labor evaluadora del CDTI y la ANEP. Específi-
camente, la Ley establece que “En el marco de los procedimientos de con-
cesión de ayudas del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo
e Innovación Tecnológica, serán preceptivos y determinantes, con los efec-
tos previstos en la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de
los informes del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI)
y de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP)”.
El Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológi-
co, actualmente Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e
Innovación Tecnológica, más conocido como Plan Nacional, o en sus
siglas PNID, es el programa básico de fomento, coordinación y progra-
mación de la I+D, y el instrumento fundamental de la política científica
y tecnológica española que, juntamente con los programas marco de
investigación científica y desarrollo tecnológico de la Unión Europea,
constituye la columna vertebral de todo el sistema científico y tecnoló-
gico de España.
El PNID persigue los objetivos expresados en el artículo 2 de la Ley de
la Ciencia, que puede resumirse en:
• El progreso del conocimiento y el avance de la innovación y desa-
• La conservación de los recursos naturales.
• El crecimiento económico y el fomento del empleo.
• Desarrollo de la capacidad competitiva de la industria, el comercio y la agricultura.
• Desarrollo de los servicios públicos: vivienda, transportes y comu-
• Fomento de la salud y el bienestar.
• Fortalecer la defensa nacional.
• Defensa del Patrimonio Histórico.
• Fomento de la creación artística y el progreso de la cultura.
• Adecuar la sociedad española a los cambios que conllevan el desa-
rrollo científico y las nuevas tecnologías.
Durante el primer periodo de gobiernos socialistas (1983-1996) se
promulgaron tres planes nacionales de I+D (1988-1991; 1992-1995 y 1996-
1998). El IV PNID (1999-2002) y el V (2003-2007), fueron aprobados por
los gobiernos del Partido Popular, y cuya denominación fue modificada,
como se ha subrayado anteriormente.
El Plan Nacional de I+D se financia con los recursos del Fondo Nacio-
nal para el Desarrollo de la Investigación Científica y Técnica, según estable-
ce la ley de la Ciencia, y cuyo antecedente, como ya ha sido apuntado, se
remonta al año 1964 en el que se creó este fondo.
En el siguiente cuadro puede verse la estructura y los programas nacio-
nales de los dos primeros planes nacionales de I+D: 1988-1991 y 1992-1995.
I PLaN NaCIoNaL De I+D (1988-1991)
Tecnologías de la Producción y de las
• Automatización Avanzada y Robótica
• Investigación Espacial
Calidad de Vida y Recursos Naturales
• I+D Farmacéutico
• Investigaciones sobre el Deporte
• Investigación Agrícola
• I+D Ganadero
• Sistemas y Recursos Forestales
• Conservación del Patrimonio Natural y Procesos de Degradación
• Recursos Marinos y Acuicultura
• Recursos Geológicos
• Programas Socioculturales
• Problemas sociales y Bienestar Social
• Estudios Sociales y Culturales sobre América Latina
PRoGRaMaS De LaS CC aa
Programas Horizontales y especiales
• Formación de Personal Investigador
• Investigación en la Antártida
• Física de Altas Energías
• Información para la Investigación Científica y el Desarrollo Tecnológico
• Interconexión de Recursos Informáti-
cos (IRIS)
• Química Fina (Cataluña)
• Nuevas Tecnologías para la Modernización de la Industria Tradicional (Comunidad Valenciana)
• Promoción General del Conocimiento (Ministerio de Educación y Ciencia)
• Formación del Profesorado y Perfeccionamiento de Personal Investigador (Ministerio de Educación y Ciencia)
• I+D Agrario y Alimentario (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación)
II PLaN NaCIoNaL De I+D (1992-1995)
• Tecnologías Avanzadas de la Producción
• Salud y Farmacia
estudios Sociales, económicos y
• Estudios Sociales, Económicos y Culturales
I y II planes nacionales de I+D
Como puede observarse, el segundo Plan Nacional (1992-1995) es bá-
sicamente una réplica del primero. Los únicos cambios son una mayor
concentración de subprogramas y la supresión de algunos programas de
III Plan Nacional
El III Plan Nacional de I+D (1996-1999) –concluida su ejecución duran-
te el primer gobierno del Partido Popular– refuerza la articulación del sis-
tema nacional de I+D dentro de los Programas Horizontales y Especiales
con el subprograma, inexistente en los dos anteriores, de Fomento de la
Articulación del Sistema Ciencia-Tecnología-Industria (PACTI).
III PLaN NaCIoNaL De I+D (1996-1999)
Ciencias de la Vida y agroalimentación
• I+D Agrario
• I+D en Medio Ambiente
• I+D sobre el Clima
• Ciencia y Tecnología Marinas
• Tecnol. Avanzadas de la Producción
• Aplicaciones y Servicios Telemáticos
• Tecnologías de Procesos Químicos
• Fomento de la Articulación del Sis-
tema Ciencia-Tecnología-Industria
(PACTI)
• Estudios Sociales y Económicos
• Promoción General del Conocimiento (Ministerio de Educación y Cultura)
• Formación de Profesorado y Perfeccionamiento de Personal Investigador (Ministerio de Educación y Cultura)
• Fondo de Investigación Sanitaria (Ministerio de Sanidad y Consumo
• Estudios de las Mujeres y del Género (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales)
Asimismo, como novedades incorpora dentro de los Programas Sec-
toriales, los proyectos integrados:
• Minisatélites.
• Materiales compuestos avanzados para el transporte.
• Sistema VSAT. (Siglas en ingles de Very Small Aperture Terminals):
redes privadas de comunicación de datos por satélite para el inter-
Otra de las novedades de este Plan respecto de los anteriores es que
incorpora un Programa Nacional de Aplicaciones y Servicios Telemáticos,
dirigido a los sectores de las telecomunicaciones y la informática; para
aplicaciones como las telebibliotecas, telearchivos, telemuseos, teleen-
señanza y teletrabajo, entre otros.
Un aspecto nada desdeñable de los planes nacionales de I+D es la
coordinación y la articulación del sistema.
En coordinación, el instrumento más valioso creado por el Plan Na-
cional fue sin duda la red de Oficinas de Transferencia de Resultados de In-
vestigación (red OTRI/OTT). Las OTRI fueron creadas a finales de 1988 para
fomentar y facilitar la cooperación nacional y europea en investigación
y desarrollo tecnológico entre investigadores y empresas. En 1996 se les
otorgó carácter oficial con la creación de un registro oficial de OTRI en la
Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología.
Estas instituciones se dedican a descubrir las necesidades tecnológi-
cas de los diversos sectores socioeconómicos y a favorecer la transferen-
cia de tecnología entre el sec tor público (universidades y OPI) y el priva-
do, y contribuir de este modo a que las posibles aplicaciones surgidas de
estas relaciones se conviertan en productos comerciales.
Red oTRI/oTT
de oTRI por institución
Otro mecanismo adicional del Plan Nacional, creado para impulsar y
revalorizar la I+D pública, fue el Programa de estímulo a la Transferencia
de Resultados de Investigación (Programa PETRI), mediante el cual se in-
centivó a los grupos de investigación básica y aplicada para que dediquen
parte de sus esfuerzos a acciones de I+D con aplicaciones industriales.
Los Organismos Públicos de Investigación (OPI) son los encargados
de llevar a cabo los programas nacionales y sectoriales que les son asig-
nados en el PNID. Juntamente con las universidades son el núcleo básico
del sistema público de investigación científica y desarrollo tecnológico
español, y llevan a cabo la mayor parte del Plan Nacional, Los OPI y las
universidades realizan más del 90% de toda la investigación que se hace
Estos organismos públicos de investigación, según la Ley de la Cien-
cia, son: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el
(Ciemat) y antes la Junta de Energía Nuclear (JEN); el Instituto Geológico
y Minero de España (IGME); el Instituto Español de Oceanografía (IEO),
el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA) y el Instituto de
El Comité Asesor de Grandes Instalaciones Científicas (CAGIC), creado
con fecha 3 de noviembre de 1994, por acuerdo de la Comisión Perma-
nente de la CICYT, ha sido reemplazado por el Comité Asesor de Infraes-
tructuras Singulares (CAIS). El CASI es un órgano consultivo e indepen-
diente de asesoramiento en Infraestructuras Científicas y Tecnológicas
Singulares (ICTS) de la CICYT.
Asimismo, hay una serie de organismos de investigación, a los que se
les denomina entidades públicas de investigación, no recogidas en la Ley
de la Ciencia pero que habitualmente son catalogados igualmente como
OPI, aunque jurídicamente son diferentes. En este caso están:
1. Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
2. Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo (CEHIPAR).
3. Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX).
4. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC).
5. Centros de I+D dependientes de la Dirección General de Arma-
mento y Material del Ministerio de Defensa (DGAM).
6. Instituto de Estudios Fiscales (IEF).
7. Instituto Geográfico Nacional (IGN).
8. Instituto Nacional de Investigación y Formación sobre Drogas ( INIFD).
9. Instituto Nacional de Meteorología (INM).
10. Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF).
11. Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).
12. Instituto de Salud Carlos III.
Las instalaciones científicas y tecnológicas con participación españo-
la ubicadas fuera del territorio nacional son aquellas en las que España
participa, y para lo cual contribuye mediante una cuota a su financia-
ción. De esta participación se beneficia la comunidad científica española,
con la posibilidad de hacer uso de sus instalaciones para el desarrollo de
proyectos, y el sector empresarial a través de los contratos industriales.
• Agencia Espacial Europea (ESA).
• Laboratorio Europeo para la Física de Partículas (CERN).
• Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL).
• Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF).
• Instituto Max von Laue-Paul Langevin (ILL).
• ISIS (Fuente pulsada de neutrones y muones).
Adscritas muchas de ellas a los OPI, queda por reseñar como infraes-
tructuras científico tecnológicas fundamentales del sistema de ciencia y
tecnología las denominadas Grandes Instalaciones o Instalaciones Cien-
Se trata de instalaciones que, siendo únicas en su género, por sus
características diferenciadas, tanto en su diseño y construcción como
en su uso y aplicaciones, prestan servicios a la comunidad nacional de
científicos y tecnólogos. En España existen 23 grandes instalaciones reco-
nocidas como tales por la Comisión Permanente de la CICYT:
1. La Plataforma Solar de Almería.
2. El Centro de Supercomputación de Cataluña (CESCA).
3. Centro astronómico de Calar Alto.
4. Radiotelescopio del I RAM en el Pico Veleta.
5. Reserva Científica de Doñana.
6. Observatorio del Teide.
7. Observatorio del Roque de los Muchachos.
8. Centro astronómico de Yebes.
9. Laboratorio de Resonancia Magnética Nuclear del Parque Cientí-
fico de Barcelona.
10. Sala Blanca del Centro Nacional de Microelectrónica.
11. Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercom-
putación (BSC-CNS).
12. Canal de Investigación y Experimentación Marítima (CIEM).
13. Dispositivo de Fusión Termonuclear TJ-II del CIEMAT.
14. Instalación de alta seguridad biológica del CISA (INIA).
15. Instalaciones singulares de ingeniería civil en el CEDEX.
16. Red IRIS de servicios telemáticos avanzados.
17. Central de Tecnología del Instituto de Sistemas Opto-electrónicos
18. Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo (CEHIPAR).
19. Buque de investigación Oceanográfica Cornide de Saavedra.
20. Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides.
21. Bases antárticas españolas Juan Carlos I y Gabriel de Castilla.
22. Laboratorio Subterráneo de Canfranc.
23. Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF).
La coordinación y seguimiento de las actividades de los buques ocea-
nográficos están encomendados a la Comisión de Coordinación y Segui-
miento de las Actividades de los Buques Oceanográficos (COCSABO) crea-
da por la Orden PRE/583/2003, de 13 de marzo, es el órgano colegiado
de propuesta y coordinación de las actuaciones de carácter científico
o técnico realizadas por los buques oceanográficos. Este departamento
está actualmente adscrito a la Secretaría General de Política Científica y
Tecnológica del Ministerio de Educación y Ciencia (del que se habla más
A la COCSABO le corresponde la planificación de las campañas de
investigación científica y de estudios de carácter técnico, la evaluación
de sus costes y aquellas funciones de coordinación científica y técni-
ca relacionadas con los buques de investigación científica. Tendrán esta
consideración el buque oceanográfico Hespérides y aquellos otros buques
oceanográficos integrados patrimonialmente o cedidos al Consejo Supe-
rior de Investigaciones Científicas y al Instituto Español de Oceanografía,
como el Cornide de Saavedra.
Parte fundamental del Sistema, junto con los OPI y las Grandes Ins-
talaciones, son, sin duda, las universidades y sus diferentes laboratorios
de investigación; como he señalado anteriormente, ambas instituciones
realizan la práctica totalidad de toda la I+D del país.
Según datos de 2002, el peso de las universidades en el conjunto del
sistema es básico; ejecutan alrededor del 30% del gasto total en I+D y en
ellas trabajan el 55% de los investigadores y el 41% del personal dedicado
a actividades de I+D de toda España. En total son 77 las universidades
existentes, de ellas 52 son públicas, 7 de la Iglesia Católica y 16 privadas.
Los centros tecnológicos también son parte integrante del sistema de
I+D, aunque su producción científica y técnica es, conjuntamente con las
demás Instituciones Privadas Sin Fines de Lucro (IPSFL), de escasamente
el 1 por ciento de la I+D nacional. Son sin embargo de gran ayuda para el
tejido empresarial de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYME).
En la Comunidad Autónoma de País Vasco, Comunidad Autónoma de
Valenciana, Comunidad Autónoma de Castilla y León y la Comunidad Au-
tónoma de Cataluña es donde hay una mayor concentración de centros
tecnológicos; están fuertemente especializados por sectores industria-
les: materiales, tecnologías de la información y las telecomunicaciones,
calzado, óptica, robótica, etc., y constituyen un enlace ágil y eficaz de
apoyo a la investigación y el desarrollo tecnológico de las pyme.
La mayoría de los centros tecnológicos se agrupan en la Federación
Española de Entidades de Innovación y Tecnología (FEDIT).
También han ido poco a poco cobrando protagonismo dentro del sis-
tema los Parques Científicos y Tecnológicos, agrupados en la Asociación
de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE).
Según la propia asociación que los agrupa, un parque científico y
tecnológico es un proyecto, generalmente ubicado en terrenos, o áreas
próximas, donde ya existen instituciones de investigación (universida-
des, organismos públicos de investigación…) y empresas fuertemente de-
sarrolladas tecnológicamente con las que mantiene relaciones formales
El propósito último de un parque científico es atraer instituciones
que puedan facilitar o propiciar (polos de desarrollo) la constitución,
desarrollo y crecimiento de empresas científica y tecnológicamente de
vanguardia, sobre todo del sector servicios. A fecha de hoy existen en
España un total de 68 de estos parques.
Los Centros Europeos de Empresas de Innovación (CEEI) son entida-
des que surgen en 1984 en la Dirección General de Política Regional (DGX-
VI) de la Comisión de las Comunidades Europeas. El objetivo inicial de
estas instituciones fue incrementar los recursos locales para conseguir
una mayor creación y desarrollo de empresas innovadoras o diversifica-
ción de las existentes. En la actualidad hay 21 CEEI en España, reunidos
en la Asociación Nacional de CEEI Españoles (ANCES).
Las Fundaciones Universidad-Empresa (FUE), entidades privadas sin
ánimo de lucro, fueron creadas a iniciativa de universidades y las cáma-
ras de comercio españolas a lo largo de los últimos 30 años. Su titulari-
dad es por lo tanto mayoritariamente pública.
La primera Fundación Universidad Empresa se constituyó en 1973,
promovida por la Cámara de Comercio e Industria de Madrid. El objetivo
de ésta y todas las posteriores ha sido “aprovechar las oportunidades
socioeconómicas e industriales que nacen de las relaciones entre las uni-
versidades y las empresas”.
Las FUE se dedican fundamentalmente a la transferencia de tecno-
logía y a la formación especializada (postgrado, ocupacional, continua,
etc.), prácticas educativas y actividades para el fomento del empleo (ase-
soramiento y orientación, apoyo al autoempleo, bolsas de empleo y con-
cursos de iniciativas empresariales).
Actualmente hay 31 entidades, instaladas en las 17 comunidades
autónomas, e integradas en la Red de Fundaciones Universidad-Empresa
(REDFUE).
Dentro del sistema es igualmente necesario referirse a los organis-
mos y agencias de fomento de la innovación, que son una serie de insti-
tuciones mayoritariamente de titularidad pública. Figuran entre ellas la
Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) y las Agencias de Desarro-
llo Regional y Local (ADRL).
Estas instituciones desempeñan una amplia gama de actividades
pero, en lo básico, la principal es crear las condiciones idóneas para una
clase empresarial más estable en la zona, la internacionalización de la
actividad económica; la creación de una densa red de servicios reales
a las empresas de la zona. Es decir, intentar que haya un mejor aprove-
chamiento de todos los recursos disponibles (naturales, humanos, infra-
estructurales, etc.), la adopción de medidas de política tecnológica y la
contribución a un mayor equilibrio de la estructura sectorial, dirigiéndo-
se especialmente a las pyme.
Las Agencias de Desarrollo Regional y Local, dependientes de las co-
munidades autónomas, aparecen en el decenio de 1980. Son institucio-
nes dedicadas a la regeneración y desarrollo económico. Sus máximos
exponentes son la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial
(SPRI), en la Comunidad Autónoma de País Vasco, el Instituto de la Me-
diana y Pequeña Industria Valenciana (IMPIVA), en la Comunidad Au-
tónoma de Valencia, el Instituto de Fomento Andaluz (IFA), en la Co-
munidad Autónoma de Andalucía, el Centro de Innovación y Desarrollo
Empresarial (CIDEM), en la Comunidad Autónoma de Cataluña y el Ins-
tituto Madrileño de Desarrollo (IMADE), en la Comunidad Autónoma de
Sistema de I+D (1996-2004)
Con la llegada al Gobierno de España del Partido Popular en el ve-
rano de 1996, se inaugura una nueva etapa y forma de entender la in-
vestigación y el desarrollo tecnológico en el país. Las primeras medidas
en política científica del Gobierno, además de proseguir con el Plan
Nacional de I+D, en vigor hasta 1999, se inician en enero de 1997 con
un leve –pero fundamental– retoque a la Ley de la Ciencia, consistente
en disponer que el presidente del Gobierno ejerciera como presidente
de la CICYT.
Posteriormente se crea la Oficina de Ciencia y Tecnología –OCYT– me-
diante el RD 111/1998. Se trata de uno de los organismos de gestión del
sistema de I+D más importantes creados en España después de la Ley de
la Ciencia y del PNID.
La OCYT “se realiza en la práctica como ‘escisión’ de la antigua Direc-
ción General de Investigación y Desarrollo del Ministerio de Educación y
Cultura (que también asumía las funciones de la Secretaría General del
Plan Nacional)”. Con la creación de la OCYT quedan suprimidas la Secre-
taría General del Plan Nacional de I+D y asume las competencias de la
La OCYT fue una unidad de apoyo a la CICYT, y sus cometidos fueron:
• Coordinar la preparación del nuevo Plan Nacional (1999-2003) con una perspectiva más amplia e integradora.
• Coordinar la participación de España en los organismos y progra-
mas internacionales de I+D en los que participa.
• Coordinar las relaciones con las comunidades autónomas favore-
ciendo un impulso de la I+D en cada una de ellas.
• Coordinar la construcción de las grandes instalaciones científicas.
No obstante el rango otorgado a esta oficina, los problemas de coor-
dinación y gestión de la política de I+D no desaparecen. La rivalidad entre
los ministerios con mayores competencias en este terreno (Educación e
Industria) se hizo evidente una vez más en este periodo. Para tratar de
resolver esta situación endémica, al comienzo de la siguiente legislatura
la OCYT desaparece y nace el primer Ministerio de Ciencia y Tecnología.
La principal labor de la OCYT durante sus dos años de existencia fue
la preparación del Plan Nacional de I+D. Un proceso que se llevó a cabo
según un plan previsto durante los últimos meses del año 1998 y todo el
El IV Plan Nacional de I+D incorpora a su título el término de innova-
ción; si hasta el III Plan se le conocía por Plan Nacional de Investigación
Científica y Desarrollo Tecnológico, a partir del IV pasa a denominarse
Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tec-
nológica. Sus objetivos son:
1. Incrementar el nivel de la ciencia y la tecnología española en ta-
maño y calidad.
3. Mejorar el aprovechamiento de los resultados de la I+D por parte
de las empresas y la sociedad española en su conjunto.
4. Fortalecer el proceso de internacionalización de la ciencia y la
tecnología españolas.
5. Incrementar los medios humanos cualificados en el sector públi-
co y el privado.
6. Aumentar el nivel de conocimiento científico y tecnológico de la
7. Mejorar los procedimientos de coordinación evaluación y segui-
miento técnico del PN.
Estructura del IV Plan Nacional de I+D (2000-2003)
Este Plan se estructura en Áreas científico-tecnológicas, Áreas sec-
toriales e Investigación básica orientada y no orientada. Es un plan que
adolece de cierta complejidad, como también ocurre con el siguiente, el
V. No así los tres primeros.
La Investigación básica comprende la orientada y la no orientada. La
primera se refiere a los conocimientos necesarios para generar otros en
todas las áreas científico-tecnológicas y sectoriales. La segunda, la no
orientada, establece como prioridades:
1. Astronomía y Astrofísica.
2. Física de Partículas Elementales y Grandes Aceleradores.
3. Fusión Termonuclear.
Dentro de todo este conjunto, el PNID establece, además, con el ob-
jetivo de reforzar la política de I+D, una serie de acciones de tres tipos:
acciones estratégicas, acciones horizontales y acciones especiales.
Las acciones estratégicas son proyectos cuya finalidad es hacer fren-
te a las dificultades comunes, tanto a las áreas científico-tecnológicas
como a las sectoriales.
Las acciones horizontales (o generales) afectan a todo el conjunto de
programas del Plan, y sus objetivos son:
• Potenciar los medios humanos en I+D.
• Innovación tecnológica, transferencia y difusión de los resultados.
IV PLaN NaCIoNaL De I+D (2000-2003)
ÁReaS CIeNTÍFICo-TeCNoLÓGICaS
Tecnología de la Información y de las
• Tecnologías y Servicios Experimentales Sobre Redes de Cable
• Microsistemas
• Mecanizado a Alta Velocidad
• Conservación de los Recursos Genéti-
cos de Interés Agroalimentario
• Recursos y Tecnologías Agrarias
• Estructuras Avanzadas
• Sistemas Aeronáuticos Avanzados
• Gestión del Tráfico Aéreo y Aeropor-
• Aerodinámica y Propulsión
• Nuevas Especies y Tecnologías en Acuicultura
• Control de la Calidad y la Seguridad de los Alimentos
• Mejora de la Calidad y la Competitivi-
dad de los Vinos
• Sistemas de Seguridad en Vehículos
• Reciclado y Mantenimento de Vehículos y Componentes
• Vehículos de Transporte Público y Especiales
Construcción Civil y Conservación del
• Nuevas Tecnologías y Sistemas Constructivos
• Mantenimiento y Evaluación del Estado de Obras y Edificios
• Conservación de Bienes Inmuebles y Rehabilitación del Patrimonio
• Sistemas de Mando, Control y Comunicaciones
• Armamento, Municiones, Pólvoras y Explosivos
• Sistemas de Armas y Sensores
• Sistemas Energéticos más Eficientes y menos Contaminantes.
• Transporte, Almacenamiento, Distri-
bución y Utilización más Económicos
y Eficientes de la Energía
• Sistemas Alternativos de Propulsión y Nuevos Combustibles para el Sector
• Desarrollos Tecnológicos de Subsistemas y Equipos para
(Minisatélites y Microsatélites)
• Instrumentos y Experimentos Embarcables para Observación de
la Tierra, Microgravedad y Ciencia
• Subsistemas y Aplicaciones Precom-
petitivas en Telecomunicaciones,
Navegación y Teledetección por
Por su parte, las acciones especiales son aquellas que no tienen cabi-
da en los grupos anteriores, pero que se consideran necesarias para apo-
yar en su conjunto al sistema. Estas son acciones concretas en pro de:
• Ayudas para promover la participación de los grupos españoles en programas internacionales de cooperación científica.
• Divulgación de resultados de la I+D para dar a conocer a la socie-
dad y a las empresas la capacidad española en I+D.
• Apoyo a las redes temáticas para apoyar la cooperación y el inter-
cambio de conocimientos.
• Ayuda para la organización de congresos, seminarios y jornadas en España.
• Estudios relativos al sistema de I+D.
• Apoyo a la promoción intencional y la transferencia de tecnología.
La última parte del PNID está dedicada a las modalidades de parti-
cipación e instrumentos financieros. Se refiere a las instituciones que
pueden presentarse a las diferentes convocatorias del plan y ejecutar
los programas de I+D, es decir, universidades, OPI, centros tecnológicos,
empresas, y a las formas de subvención, crediticia y fiscalidad que el
plan prevé.
• Tecnologías de Gestión y Tratamiento de Residuos
• Instrumentos, Técnicas y Métodos de Deguimiento de Variables Medio-
• Tratamiento y Depuración del Agua
• Tecnologías Sanitarias
• Servicios Públicos Avanzados
• Servicios de Comercio Electrónico para la Empresa
Transportes y ordenación del
• Mejora de la Seguridad en el Transporte
• Gestión Integrada del Transporte
• Ordenación y Desarrollo Sostenible del Territorio
• Diversificación y Mejora del Producto Turístico
• Material y Equipamiento Deportivo
• Incremento de la Calidad y la Seguridad en Turismo
En cuanto a la coordinación del Plan con las comunidades autóno-
mas, ésta se realiza mediante la firma de acuerdos marco con la Admi-
nistración General del Estado (AGE).
Estructura del V Plan Nacional de I+D (2004-2007)
Respecto al IV Plan Nacional de I+D, el V incide en mejorar varios aspec-
tos del anterior Plan. Concretamente se refuerza el Programa de Promoción
General del Conocimiento (programa que comprende toda la investigación
básica orientada y no orientada del Plan); se refuerzan las acciones estraté-
gicas, se busca una mayor integración de las acciones horizontales (gene-
rales) y se intenta una mayor flexibilidad del Plan Nacional en su conjunto.
En el Plan Nacional 2004-2007 se distinguen dos tipos de áreas:
• Áreas temáticas, en las que los campos científico-tecnológicos es-
tán perfectamente determinados.
• Áreas horizontales (generales), abiertas a todos los campos o espe-
cialidades científico-tecnológicas.
“Estas áreas engloban un número determinado de programas nacio-
nales, que pueden tener distinto grado de orientación en sus temas prio-
ritarios y actuaciones”, según recoge el propio texto del Plan Nacional.
El Plan incluye varios capítulos a la coordinación y cooperación con
las comunidades autónomas, gestión del plan (ejecutores, modalidades
de participación...), instrumentos financieros e incentivos fiscales, entre
otros; seguimiento y evaluación y presupuestos.
Mediante el Real Decreto 557/2000, de 27 de abril de 2000, de rees-
tructuración de los departamentos ministeriales, el Gobierno creó el
primer Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCYT). A partir de este mo-
mento, y hasta marzo de 2004, este departamento será el encargado de la
política de fomento y coordinación general de la investigación científica
y el desarrollo tecnológico. El MCYT concentró –no todas, como hubiera
sido lo lógico– la mayor parte de las competencias nacionales en I+D que
hasta ese momento dependían de otros órganos de gobierno.
V PLaN NaCIoNaL De I+D (2004-2007)
ÁReaS SeCToRIaLeS o TeMÁTICaS
INVeSTIGaCIÓN BÁSICa oRIeNTaDa
• Tecnologías de la Información y las
• Procesos y Productos Químicos
• Recursos y Tecnologías Agroalimenta-
• Construcción Civil y Conservación
del Patrimonio Histórico Cultural
• Transporte y Ordenación del
• Turismo, Ocio y Deporte
• Conocimientos generales y precisos para generar conocimientos en todas las
áreas científico-tecnológicas y las sectoriales
• Astronomía y Astrofísica
• Física de Partículas Elementales y Grandes Aceleradores
• Fusión Termonuclear
• Potenciar los medios humanos en I+D
• Innovación tecnológica, transferencia y difusión de los resultados
• Ayudas para promover la participación de los grupos españoles en programas
internacionales de cooperación científica
• Divulgación de resultados de la I+D para dar a conocer a la sociedad y a las
empresas la capacidad española en I+D
• Apoyo a las redes temáticas para apoyar la cooperación y el intercambio de
• Ayuda para la organización de congresos, seminarios y jornadas en España
• Estudios relativos al Sistema de I+D
• Apoyo a la promoción intencional y la transferencia de tecnología
El ministerio quedó estructurado en dos órganos superiores:
• La Secretaría de Estado de Política Científica y Tecnológica.
• Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Infor-
Posteriormente se creó (RD 574, de 5 de mayo de 2000) la Subsecreta-
ría de Ciencia y Tecnología.
Las competencias del MCYT fueron:
• Consecución de los objetivos estratégicos del PNID, del que este Ministerio gestiona la mayor parte de los programas.
• Coordinación de los principales organismos públicos de investiga-
• Adaptar a las nuevas circunstancias de la política de ciencia y tec-
nología el pleno de la CICYT, su Comisión Permanente y el apoyo a
• Canalizar todas aquellas iniciativas surgidas de los diferentes de-
partamentos ministeriales a través del Plan Nacional de I+D.
Posteriormente, una resolución de julio de 2001 estableció la transfe-
rencia al MCYT una serie de competencias hasta entonces de la CICYT:
• Obtención, coordinación y suministro de la información científica y tecnológica necesaria para el cumplimento del Plan Nacional y ele-
vación al Gobierno de las propuestas para asegurar su desarrollo y
• Elaboración de los programas nacionales de I+D.
• Evaluación del cumplimiento del Plan Nacional.
• Inclusión en el PNID de los programas presentados por los gobier-
nos de las comunidades autónomas.
• Definición de las exigencias internacionales del Plan Nacional.
Sistema de I+D (2004-2008)
Con el triunfo socialista en marzo de 2004, el nuevo Gobierno del PSOE
emprende una profunda reestructuración de todos los departamentos mi-
nisteriales existentes. Mediante el Real Decreto 553/2004 de 17 de abril, se
crearon el Ministerio de Educación y Ciencia y el Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio, instituciones que pasaron a ejercer todas las fun-
ciones en I+D hasta entonces encomendadas al suprimido Ministerio de
Ciencia y Tecnología. Las competencias de estos nuevos ministerios son:
• La propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia educativa, deportiva y de universidades, así como de la política de
fomento y coordinación general de la investigación científica y la
innovación tecnológica. Para ello asumirá las competencias hasta
ahora atribuidas a los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte
y de Ciencia y Tecnología, con excepción de las que este real de-
creto atribuye al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y al
• Como órgano superior del Ministerio de Educación y Ciencia, la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación asumirá las
competencias actualmente atribuidas a la Secretaría de Estado de
Política Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia y Tecno-
logía, así como a la Dirección General de Universidades del Minis-
terio de Educación, Cultura y Deporte.
El Ministerio de Educación y Ciencia se estructura del siguiente modo:
• Secretaría de Estado de Universidades e Investigación.
• Secretaría General del Política Científica y Tecnológica.
– Dirección General de Investigación.
Dependiente de la Secretaría de Estado de Universidades e Investiga-
ción se han creado dos subdirecciones generales:
• Subdirección General de la Agencia Nacional de Evaluación y Pros-
pectivas (ANEP).
• Subdirección General de Coordinación de los Organismos Públicos de Investigación.
Los OPI dependientes del MEC, a través de la Subdirección General de
Coordinación de los Organismos Públicos de Investigación son:
• El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
• Instituto Español de Oceanografía (IEO).
• Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecno-
lógicas (Ciemat).
• Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
• Instituto Nacional de Investigaciones y Tecnología Agraria y Ali-
mentaria (INIA).
• Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).
Dependiente de la Secretaría General del Política Científica y Tecnoló-
gica se ha creado un Gabinete Técnico de la Secretaría de Estado del que,
a su vez, depende una Subdirección General de Coordinación del Plan de
Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica.
Las competencias en I+D del Ministerio de Industria, Turismo y Co-
mercio conciernen a la “elaboración de propuestas, gestión y seguimien-
to de los programas nacionales y acciones estratégicas del PNID en el
ámbito de las tecnologías de la Información y las comunicaciones y de
la sociedad de la información, en coordinación con el Ministerio de Edu-
cación y Ciencia”.
La I+D en este Ministerio se estructura del siguiente modo:
– Dirección General para el Desarrollo de la Sociedad de la Infor-
– Dirección General de Telecomunicaciones y Tecnologías de la In-
• Secretaría General de Industria
– Dirección General de la Pequeña y Mediana Empresa.
– Dirección General de Desarrollo Industrial.
• Secretaría General de Energía
– Política Energética y Minas.
Adscritos a este Ministerio están la Oficina Española de Patentes y
Marcas (OEPM), Red.es, el Centro Español de Metalurgia (CEM), el Cen-
tro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y el Instituto para la
Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE).
Recientemente y apoyadas por el Ministerio de Educación y Ciencia,
han comenzado a crearse las Plataformas Tecnológicas Españolas. En
realidad son grupos de análisis y reflexión, promovidos por las empresas,
para definir las estrategias de investigación y desarrollo tecnológico más
adecuadas para mejorar su competitividad. En estos grupos participan
investigadores y tecnólogos para mejorar el conocimiento sobre los pro-
gresos existentes y así configurar de una forma integrada las agendas
estratégicas de I+D para el corto, medio y largo plazo.
En las plataformas tecnológicas participan investigadores, tecnólo-
gos y la dirección de las empresas.
Las actuales plataformas son:
• Plataforma fotovoltaica.
• Red Tecnológica del Sector Eólico (Reoltec).
• Plataforma Tecnológica Española de Hidrógeno y Pilas de Combus-
• Plataforma Tecnológica Española de la Construcción.
• Plataforma Tecnológica Española de Logística Integral.
• Plataforma Tecnológica Ferroviaria.
Aparte de los ministerios mencionados (Educación y Ciencia e Indus-
tria, Turismo y Comercio), tienen competencia en I+D los ministerios de
Defensa (Investigación y Estudios de la Defensa), Ministerio de la Presi-
dencia (Investigaciones y Estudios Sociológicos y Constitucionales), Eco-
nomía y Hacienda (Investigaciones y estadísticos y económicos), Sanidad
y Consumo (Investigación sanitaria), Ministerio de Fomento (Investiga-
ción y experimentación en obras públicas y transportes) y Ministerio de
Medio Ambiente (Investigación geológico-minera y medioambiental).
La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) fue crea-
da en 2001 por acuerdo del Consejo de Ministros a instancias del Ministerio
de Ciencia y Tecnología. Se trata de una institución dedicada a la promo-
ción de la investigación científica y a su posterior aplicación en desarrollos
tecnológicos, “a fin de mejorar la competitividad de la industria española,
a la colaboración entre los diversos agentes implicados en investigación y
desarrollo, así como a la difusión de los resultados de la investigación”.
Por otro lado, la FECYT tiene entre sus competencias o misiones la
exploración constante de todas las corrientes científicas y tecnológicas
mundiales que sirvan para el desarrollo de la política nacional de I+DT
(Investigación y Desarrollo Tecnológico), y “contribuir así a la actualiza-
ción y mejora de la capacidad científica de España”.
Una de las misiones más relevantes de la FECYT, en el momento de su
creación, fue la de ocuparse de difundir la actividad científica y tecnoló-
gica del nuestro sistemas de I+DT al conjunto de la sociedad.
Actualmente sus competencias se han visto ampliadas y sus fines re-
definidos. “Su nuevo planteamiento está ligado al concepto de transversa-
lidad” como objetivo prioritario para conseguir que universidades, OPI y
empresas produzcan un desarrollo económico suficiente como para que
sea posible “el cambio de modelo de crecimiento” apoyándose para ello, se
asegura, en los conocimientos científicos, tecnológicos y la innovación.
Según este nuevo diseño, todo ello se articula por medio del Progra-
ma Nacional de Cultura Científica y de la Innovación que forma parte del
Plan Nacional de I+D+I 2008-2011 y del que se encarga la FECYT por medio
de convocatorias anuales de ayudas financieras. Dichas ayudas van des-
tinadas a dos líneas de actuación: las de comunicación de la ciencia, la
tecnología y la innovación, y el apoyo de estructuras estables, unas en
red y otras como servicio de información y noticias científicas.
El otro cambio en la FECYT (más bien reforzamiento) se refiere a la
“definición de espacios de actuación común en la gestión de la infor-
mación científica y tecnológica. En los últimos años se han producido
sinergias espectaculares y por ello desde la FECYT se quiere seguir desa-
rrollando y ampliando este campo de gestión, para aumentar el número
de publicaciones de científicos españoles en el ámbito internacional, y
para facilitar el acceso a esta información hacia los jóvenes científicos
situados en universidades, centros de investigación públicos y privados,
empresas, centros tecnológicos y parques científico-tecnológicos”.
En el año 2002, un año después de ser creada la FECYT, nace la Fun-
dación para el Desarrollo de la Investigación en Genómica y Proteómica
(Genoma España), atendiendo a la necesidad de que España se abriese un
hueco en la investigación genómica aplicada, dentro del mercado mun-
dial. Básicamente éste es el principal y casi único objetivo de Genoma
Según los responsables de Genoma España “Era necesario que España
contara con iniciativas que ayudasen a dinamizar el sector de la biotec-
nología, actuando como nexo entre los grupos de investigación, capital
inversor, empresas de biotecnología y la sociedad civil, tal y como se
estaba trabajando en otros países de nuestro entorno”.
Así, su misión es, entre otras, promocionar la investigación genó-
mica y proteómica, con el fin de mejorar la salud y la calidad de vida de
los ciudadanos. Por ello los objetivos fundamentales de la Fundación
• Lograr una investigación de base genómica más competitiva y vi-
sible internacionalmente, y que preste atención a las necesidades
• Movilizar los recursos de las empresas y las CCAA.
• Mejorar la transferencia de tecnología y favorecer la creación de nuevas empresas.
• Actuar como factor de integración regional.
• Informar a los medios de comunicación y a la sociedad.
• Ser punto de contacto para inversores (y socios) nacionales y ex-
No obstante, más allá de los objetivos, digamos, estatutarios de
ambas fundaciones, tanto la FECYT como Genoma España nacen con
idéntica idea fundacional: servir de soporte financiero a sus patronos
para llevar a cabo determinadas contrataciones y proyectos que desde
la estructura ministerial serían imposibles o cuando no más costosos
o, simplemente, se demorarían tanto que perderían vigencia, interés u
oportunidad político-social.
En junio de 2005, el Gobierno decide presentar el programa INGENIO
2010; una iniciativa “para dar respuesta a la relanzada [impulsada] Estrategia de Lisboa que aprobó el Consejo Europeo de Primavera en 2005
y que establece como objetivo estratégico la plena convergencia con la
Unión Europea en 2010, tanto en renta per cápita como en empleo y en
Según los informes del Gobierno, el programa INGENIO 2010 tiene su
justificación en el hecho de que España presenta un considerable retraso
en I+D, tanto en lo que se refiere a la inversión total en I+D sobre el PIB,
como a la participación empresarial en la financiación de dicha inversión.
Ésta es una primera razón. Otra se refiere a la reducida capacidad investi-
gadora de las empresas y a un escaso aprovechamiento del conocimiento
que generan los centros públicos de investigación (OPI). Todo ello hace
que para el Gobierno sea fundamental desarrollar un programa, como
INGENIO 2010, que potencie la colaboración público-privada en I+D.
Por otro lado, la escasez de recursos públicos e infraestructuras
científico-tecnológicas en España, que recoge el documento del Gobier-
no Programa Nacional de Reformas de España, ha llevado a que “nuestros
grupos de investigación públicos hayan orientando sus esfuerzos a las
ramas de ciencia que requieren menores recursos, en detrimento de las
más experimentales”. Igualmente, “existe una notable falta de masa crí-
tica en nuestro sistema de I+D+i, tanto en el sistema público como en el
privado”. Esta falta, unida a la escasez de recursos, ha derivado en una
“producción científica con un nivel de excelencia por debajo del poten-
cial de nuestros investigadores, que se evidencia en: i) un impacto de
nuestra producción científica por debajo de la media de los países más
desarrollados de nuestro entorno; y ii) una participación en el espacio
europeo de investigación (a través del Programa Marco) por debajo de
nuestro potencial económico”. Circunstancias que, según el Gobierno,
explican la necesidad de crear un programa como INGENIO 2010; progra-
ma con el que se pretende mantener y mejorar los programas de I+D+i
existentes y destinar más recursos “focalizados en nuevas actuaciones
estratégicas”. En cuanto a sus objetivos concretos, éstos son: Aumentar
el ratio de inversión en I+D sobre PIB: pasando del 1,05 por ciento en 2003
al 1,6 por ciento en 2008 y al 2 por ciento en 2010.
• Incrementar la contribución del sector privado en la inversión en I+D: pasando del 48 por ciento en 2003 al 52,5 por ciento en 2008 y
al 55 por ciento en 2010.
• Incrementar la contribución del sector privado en la inversión en I+D, pasando del 48% en 2003 al 52,5% en 2008 y al 55% en 2010,
rompiendo la tendencia negativa de los últimos años. La Estrategia
de Lisboa establece como objetivo que en 2010 dos tercios de la I+D
de la UE sea financiada con fondos privados.
• Alcanzar la media de la UE-15 en el porcentaje del PIB destinado a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), pasan-
do del 4,8% en 2004 al 6,4% en 2008 y al 7% en 2010.
Para alcanzar estos fines, el Gobierno utilizará una serie de recursos
entre los que cabe citar:
• Incrementar los recursos destinados a la I+D+I, aumentando las parti-
das presupuestarias para I+D+I en un mínimo del 25%. En el perio-
do 2000-2004 el crecimiento medio anual fue del 15% y, cumplien-
do con este compromiso, en 2005 este porcentaje se incrementó
hasta un 27%, llegando a superar el 30% en 2006 y alcanzando un
34,3% en 2007.
• Focalizar los recursos en actuaciones estratégicas que afrontan los
retos del sistema de ciencia y tecnología: el programa INGENIO
2010 pretende lograr una concentración gradual de los recursos
a partir de actuaciones estratégicas que respondan a los retos del
sistema nacional de I+D+I.
Los tres principales programa de INGENIO 2010 para desarrollar toda
la estrategia planificada por el Gobierno son:
Programa CÉNIT (Consorcios Estratégicos Nacionales de Investiga-
ción Tecnológica). Tiene como objetivo aumentar la cooperación pública
y privada en I+D+i. Los proyectos CÉNIT están orientados a incrementar
la capacidad científico-tecnológica de las empresas dentro de un marco
de desarrollo sostenible y darán prioridad a las propuestas que cuenten
con el apoyo financiero de una o más comunidades autónomas.
Las líneas temáticas de estos proyectos son:
• Biomedicina y Ciencias de la Salud.
• Tecnologías Alimentarias.
• Tecnologías de la Producción y Diseño.
• Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible y Energías Renovables.
• Nuevos Materiales y Nanotecnología.
• Movilidad Sostenible y Aeroespacial.
Los proyectos CÉNIT cofinancian grandes iniciativas de investigación
público-privada, tienen una duración mínima de 4 años y un presupuesto
que no puede ser inferior a 5 millones de euros anuales, en los que exis-
tirá una financiación mínima del 50% por parte del sector privado y al
menos el 50% de la financiación pública se destinará a centros públicos
de investigación o centros tecnológicos.
Dependiendo de CENIT están las modalidades de apoyo al programa:
• Fondo de Fondos. Un fondo destinado a invertir en fondos de capi-
tal riesgo privados que, a su vez, inviertan en empresas tecnológi-
cas en las fases de constitución y arranque.
• Programa Torres Quevedo. Un programa para financiar la contra-
tación en las empresas de doctores y tecnólogos.
Programa CONSOLIDER. Es una línea estratégica para conseguir la ex-
celencia investigadora aumentando la cooperación entre investigadores
y formando grandes grupos de investigación. El Programa incluye las
• Proyectos CONSOLIDER. Ofrecen financiación de larga duración (5-6 años) y de elevada cuantía (1-2 millones de euros) para grupos
y redes de investigación de excelencia.
• Proyectos CIBER. Impulsan la investigación de excelencia en Biome-
dicina y Ciencias de la Salud que se realiza en el Sistema Nacional de
Salud y en el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, mediante el
desarrollo y la potenciación de Estructuras de Investigación en Red.
• Programa I3 (Incentivación, Incorporación e Intensificación de la Actividad Investigadora). Incentiva la incorporación estable en las
universidades y organismos públicos de investigación de profeso-
res-investigadores españoles o extranjeros, con una trayectoria in-
vestigadora destacada.
Programa Avanza. Es una línea estratégica cuyo fin es la convergencia
con Europa en los principales indicadores de la Sociedad de la Informa-
ción. El Plan se estructura en tres grandes líneas horizontales que preten-
den incorporar a la Sociedad de la Información a ciudadanos, empresas
y Administraciones Públicas. Además, existen una serie de actuaciones
sectoriales, siendo una de las más importantes la incorporación de la
Sociedad de la Información a la Educación.
Para hacer el seguimiento de este programa, el Gobierno ha pues-
to en marcha un nuevo mecanismo de supervisión y evaluación de los
instrumentos y programas del PNID: el Sistema Integral de Seguimiento
y Evaluación (SISE). Con este sistema el Gobierno podrá hacer una con-
tinua revisión de la política de I+D y adoptar en caso de necesidad las
correspondientes medidas correctoras, de manera que la modernización
del sistema de Ciencia y Tecnología español se lleve a cabo de la manera
más rápida y eficiente posible.
oBjeTIVoS Y eSTRUCTURa DeL SISTeMa INTeGRaL
De SeGUIMIeNTo Y eVaLUaCIÓN (SISe)
• Establecer un marco lógico que sea capaz de relacionar de manera racional, global y jerarquizada, los objetivos establecidos en el Plan Nacional con los instrumentos
identificados para su consecución.
• Instalar un sistema de seguimiento y evaluación que contemple tanto los aspectos administrativos como los técnicos y los estratégicos.
• Identificar una batería de indicadores para cada instrumento, que permita de una forma sencilla el análisis del grado de cumplimiento de los objetivos establecidos,
la evaluación de los resultados obtenidos y de su impacto en el sistema español de
• Descripción del Sistema español de Ciencia y Tecnología, de su estructura y de los agentes que lo componen.
• Elaboración y seguimiento de los indicadores del Sistema, de los Planes Nacionales de I+D+I de 2004-2007 y 2008-2011, y de INGENIO 2010.
• Elaboración y publicación de estudios e informes relacionados con la evolución de la investigación y la innovación.
• Análisis de los resultados de las convocatorias, atendiendo a su distribución regio-
nal, tipo de actuación,... y la publicación detallada de las ayudas concedidas anual-
mente (título de los proyectos, empresa o centro ejecutor,... ).
• Publicación de la información de las convocatorias previstas para el correspondien-
te ejercicio, a través del Programa de Trabajo anual, y la presentación atendiendo al
sector destinatario de los programas de ayudas (público o privado), de tal forma que
facilite la consulta a los potenciales usuarios antes de su publicación.
• Publicación de las convocatorias de ayudas a la I+D+I de todos los departamentos ministeriales de la Administración General del Estado y de las CCAA. El SISE facilita
un buscador avanzado de convocatorias que permite el acceso rápido a la informa-
ción y un sistema de alertas que, a través del registro de los investigadores, suminis-
tra la información de las convocatorias deseadas vía mail.
• Boletín de noticias de ciencia y tecnología.
La estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (eNCYT)
Como su propio título anuncia, la Estrategia Nacional de Ciencia y
Tecnología (ENCYT) es un documento estratégico aprobado por la CICYT
en enero de 2007 con la finalidad de introducir en el sistema español
de Ciencia y Tecnología un mayor grado de coordinación ante las difi-
cultades que plantea un país con un Estado divido en 17 comunidades
En la elaboración del ENCYT han participado los gestores del sistema
español de Ciencia y Tecnología, con la representación de la Administra-
ción General del Estado (AGE), las Comunidades Autónomas (CCAA), los
científicos y tecnólogos, sindicatos y patronal, entre otros.
Una vez acordada la estrategia en la Comisión Interministerial de
Ciencia y Tecnología (CICYT) y en la Conferencia de Presidentes de las
CCAA de enero de 2007, la ENCYT se convierte en un documento de
contenido estratégico para la vertebración de la política de ciencia y
tecnología de España, “sentando las bases para el establecimiento de
un marco de mayor cooperación, en materia de I+D, entre la AGE y las
CCAA”.
Esta estrategia abarca hasta el año 2015, “período que cubre los dos
próximos cuatrienios de programación del Plan Nacional (2008-2011 y
2012-2015) y que es un marco temporal suficientemente amplio como
para establecer una visión ambiciosa sobre los retos que afrontamos en
materia de ciencia y tecnología”.
La ENCYT engloba “unos principios básicos, unos objetivos estratégi-
cos (apoyados en indicadores) y unas líneas de actuación que se derivan
de los citados objetivos”.
Según este plan, los tres principios básicos son:
• Poner la I+D+i al servicio de la ciudadanía, del bienestar social y de
un desarrollo sostenible, con plena e igual incorporación de la
• Hacer de la I+D+i un factor de mejora de la competitividad em­
• Reconocer y promover la I+D como un elemento esencial para la gene-
ración de nuevos conocimientos.
El Plan presenta, igualmente, seis objetivos estratégicos, que son:
1. Situar a España en la vanguardia del conocimiento. Para ello se propone
concentrar los esfuerzos en las siguientes actuaciones:
a) Aumentar los recursos humanos destinados a I+D, favoreciendo
su estabilización y movilidad dentro del sistema.
b) Mejorar la financiación de programas de investigación de reco-
nocido valor científico o tecnológico.
c) Respaldar y promocionar grupos consolidados de investigación,
favoreciendo las redes de cooperación internacionales.
d) Apoyar a las organizaciones científicas de excelencia, dotándolas
e) Poner en marcha las infraestructuras necesarias para el desarro-
llo de ciencia de vanguardia, incluyendo las instalaciones cientí-
ficas y técnicas singulares que, por su carácter estratégico, sea
preciso priorizar.
f) Movilizar a la universidad para que se convierta en motor de
I+D+I, conectada plenamente con el sector productivo.
2. Promover un tejido empresarial altamente competitivo, para lo cual la
ENCYT apuesta por:
a) Fomentar la capacitación tecnológica de la empresa mediante la
incorporación sistemática de tecnología, la formación de depar-
tamentos de I+D y la cooperación público-privada.
b) Mejorar la capacidad de transferencia hacia el sistema produc-
tivo de los resultados de la investigación financiada con fondos
c) Apoyar a las organizaciones de soporte a la innovación, destacan-
do los centros de innovación y tecnología y los parques científi-
cos y tecnológicos.
d) Estimular la creación de nuevas empresas de base tecnológica.
3. Integrar los ámbitos regionales en el Sistema de Ciencia y Tecnología.
Este objetivo se pretende alcanzar mediante:
a) La coordinación y cooperación activa de las políticas regionales,
basada en un mayor intercambio de información.
b) La integración de nuevas actuaciones de cohesión en el conjunto
del Plan Nacional y la utilización de instrumentos de financia-
ción y de modalidades de participación compartidas.
4. Potenciar la dimensión internacional del Sistema de Ciencia y Tecnología.
a) Coordinar de forma efectiva las diferentes políticas de apoyo a la
proyección internacional de la I+D.
b) Establecer mayores incentivos a la participación en el Programa
Marco de organizaciones y grupos de investigación.
c) Profesionalizar la gestión para la coordinación de proyectos in-
d) Fomentar y facilitar el acceso de personal investigador a proyec-
tos y redes internacionales.
e) Facilitar la participación de expertos españoles en grupos de tra-
bajo y asesoría internacional.
5. Disponer de un entorno favorable a la inversión en I+D+I, objetivo que
a) Mejorar los instrumentos y mecanismos de organización y coor-
dinación de la política de ciencia y tecnología.
b) Mejorar la planificación de las actuaciones a corto y medio plazo,
estabilizando los calendarios de convocatorias y facilitando el en-
caje de los nuevos programas con los ya existentes.
c) Avanzar en la mejora de la transparencia del gasto público en
d) Poner en juego una legislación favorable para el desarrollo de la
e) Ensayar nuevas fórmulas organizativas para la producción de
ciencia y para la transferencia de conocimientos.
f) Fomentar el mecenazgo científico y tecnológico en el sector pri-
6. Disponer de las condiciones adecuadas para la difusión de la ciencia y la
tecnología, incidiendo para ello en:
a) Crear estructuras generadoras de información científica adecua-
da a los distintos públicos de la ciencia.
b) Promover estructuras de apoyo a la formación intelectual del ciu-
c) Celebrar certámenes, foros y premios que favorezcan el interés
d) Movilizar recursos para estimular la actitud y la capacidad em-
prendedora de los ciudadanos.
e) Generar nuevos formatos de comunicación que satisfagan las ne-
cesidades del público.
La ENCYT establece un conjunto de indicadores destinados al segui-
miento de estos objetivos. “Sus líneas de actuación se estructuran como
desarrollo de los objetivos y todas ellas requieren de un compromiso de
colaboración de todos los agentes del sistema, destacando las relacionadas
con una política integral de ciencia, tecnología e innovación, en la que se
debe impulsar la colaboración entre las administraciones Central y Auto-
nómicas, a partir de los resultados alcanzados (…) a lo largo de los últimos
años”. Asimismo, y con cierta solemnidad, el texto de este Plan asegura
“sentar las bases para un gran acuerdo por la ciencia y la tecnología, que
recoja las líneas clave que España debe asumir de forma consensuada para
avanzar hacia la visión que compartimos de modernizar España y alcanzar
mayores niveles de desarrollo, avanzar hacia el liderazgo de la economía
del conocimiento y obtener mejores cotas de bienestar social”.
estructura del VI Plan Nacional de I+D (2008-2011)
Con el VI Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e In-
novación Tecnológica para el periodo 2008-2011, el Gobierno se plantea
alcanzar los tres objetivos básicos de la Estrategia Nacional de Ciencia y
Tecnología (ENCYT). Objetivos tan manoseados e indeterminados como:
“Poner la I+D+i al servicio de la ciudadanía, del bienestar social y de un
desarrollo sostenible, con plena e igual incorporación de la mujer. Hacer
de la I+D+i un factor de mejora de la competitividad empresarial. Reco-
nocer y promover la I+D como un elemento esencial para la generación
de nuevos conocimientos”.
En cuanto a la estructura del Plan, según el MICINN, “Los planes
nacionales de I+D+i se han estructurado, tradicionalmente, sobre el eje
temático, es decir, sobre las áreas científico-técnicas y sobre programas
nacionales, la mayoría de ellos de carácter temático…”. Este modelo, se-
gún el Gobierno, ha “condicionado el modelo y el diseño” de la política y
los programas de ayudas.
El diseño del VI Plan, según el MICINN, antepone, sin embargo, en
primer plano las directrices instrumentales, agrupadas en líneas temá-
ticas concretas, para que el sistema español de Ciencia y Tecnología,
en su conjunto (OPI, universidades, centros tecnológicos, empresas…),
“interiorice los objetivos colectivos, a través de los objetivos estratégicos
y operativos”, y los desarrolle.
El Plan Nacional de I+D+I 2008-2011 se estructura en cuatro áreas:
• Generación de conocimientos y capacidades científicas y tecnoló-
• Fomento de la cooperación en I+D.
• Desarrollo e innovación tecnológica sectorial. Diez sectores clave:
2. Medio Ambiente y Ecoinnovación.
7. Aeroespacial.
8. Transporte e Infraestructuras.
9. Sectores industriales.
10. Farmacéutico.
2. Biotecnología.
3. Energía y Cambio climático.
4. Telecomunicaciones y Sociedad de la Información.
5. Nanociencia y nanotecnología, nuevos materiales y nuevos pro-
cesos industriales.
En función de estas cuatro áreas estratégicas, el Plan incorpora un con-
junto de medidas agrupadas en seis líneas instrumentales de actuación:
Articulación e internacionalización del sistema.
Estas líneas se desarrollan por medio de trece programas nacionales:
1.1 Formación de RRHH.
1.2 Movilidad de RRHH.
1.3 Contratación e incorporación de RRHH.
2.1 Proyectos de investigación fundamental.
2.2 Proyectos de investigación aplicada.
2.3 Proyectos de desarrollo experimental.
2.4 Proyectos de innovación.
3.1 Fortalecimiento institucional.
4.1 Infraestructuras científico-tecnológicas.
5.1 Transferencia de tecnología, valorización y promoción de empre-
sas de base tecnológica.
6.1 Redes.
6.2 Cooperación público-privada.
6.3 Internacionalización de la I+D.
El Plan lleva agregado un conjunto de acciones estratégicas, que
corresponden a sectores o tecnologías generales, para lo que en el Plan
se prevé poner “en juego todos los instrumentos disponibles en las otras
Con estas acciones se pretende dar cobertura a determinadas deci-
siones del Gobierno en I+D+I, cuyo objetivo es industrializar y comercia-
lizar aquellas investigaciones que lo permitan.
Las acciones estratégicas de este VI Plan de I+D son:
• Acción estratégica de salud.
• Acción estratégica de biotecnología.
• Acción estratégica de energía y cambio climático.
• Acción estratégica de telecomunicaciones y sociedad de la informa-
• Acción estratégica de nanociencia y nanotecnología, nuevos mate-
riales y nuevos procesos industriales.
Financiación del Sistema (Funciones)
La Función 54 de los Presupuestos Generales del Estado (Investiga-
ción Científica, Técnica y Aplicada) es el conjunto de programas presu-
puestarios con los que se viene financiando la política científica y tec-
nológica del Estado. Esta función, incluida en el grupo 5 (Producción de
Bienes Públicos de Carácter Económico) se divide en dos subfusiones: la
541, de Investigación y Documentación Científica, y la 542, de Investiga-
ción Técnica y Aplicada.
A partir de los Presupuestos Generales del Estado de 2006, el gasto
para I+D queda recogido en el área de gasto 4 (Actuaciones de Carácter
Económico), Política 46, de Investigación, Desarrollo e Innovación, y Gru-
pos de programas del 462 al 467.
En cuanto a la distribución por capítulos presupuestarios de la Políti-
ca 46, cabe indicar que los capítulos I al IV (operaciones corrientes) están
destinados a la gestión de la I+D. En el IV van incluidas las cuotas de los
programas, instalaciones y organismos internacionales en los que par-
ticipa España, excepto la cuota de participación en el Consejo Europeo
para la Investigación Nuclear (CERN), que tramita el Ministerio de Asun-
tos Exteriores y, en consecuencia, no está incluida en la Función 46.
Los capítulos VI al VII (operaciones de capital) financian las convo-
catorias públicas de ayudas y subvenciones de los diferentes ministerios
para la realización de los proyectos de I+D.
El capítulo VIII (activos financieros), uno de los más significativos por
ser el de mayor importe presupuestario, está destinado a préstamos a corto
y largo plazo a las empresas, tanto públicas como privadas, en general para
el desarrollo de grandes proyectos militares, así como aquellos proyectos
incluidos en el Programa de Fomento de la Investigación Técnica (PROFIT)
de los ministerios de Educación y Ciencia e Industria, Turismo y Comercio.
el MCINN
En 2008, con la continuidad de José Luis Rodríguez Zapatero al frente
del Gobierno, después de las Elecciones Legislativas, se adopta la decisión
de suprimir el Ministerio de Educación y Ciencia y crear el Ministerio de
Ciencia e Innovación al que pasan todas las competencias de I+D, así
como la política universitaria. Las de salud anteriormente dependientes
del Ministerio de Sanidad y Política Social, pasan igualmente a depender
del MICIN y con ello la dependencia del Instituto de Salud Carlos III, así
como el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), con an-
terioridad dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
Dicho Ministerio, luego reestructurado, tenía inicialmente dos secre-
tarías de Estado, una de Investigación y otra de Universidades. Posterior-
mente, en abril de 2009, coincidiendo con una reestructuración ministe-
rial, las competencias en universidades pasan al Ministerio de Educación,
y queda suprimido el de Educación, Política Social y Deporte.
La actual estructura del MICINN (Real Decreto 640/2009, de 17 de
abril, por el que se desarrolla el Real Decreto 542/2009, de 7 de abril, por
el que se reestructuran los departamentos ministeriales y se modifica el
Real Decreto 438/2008, de 14 de abril, por el que se aprueba la estructura
orgánica básica de los departamentos ministeriales) cuenta con una se-
cretaría de Estado de Investigación de la que dependen los siguientes
• Dirección General de Investigación y Gestión del Plan Nacional de I+D+i.
• Dirección General de Cooperación Internacional y Relaciones Institucionales.
• Secretaría General de Innovación, con rango de Subsecretaría, de la que dependen:
• Dirección General de Transferencia de Tecnología y Desarrollo Em-
La Subsecretaría de Ciencia e Innovación de la que depende la
El Real Decreto suprime la Secretaría General de Política Científica
y Tecnológica; la Dirección General de Programas y Transferencia de
Conocimiento; la Dirección General de Cooperación Internacional; y la
Dirección General de Planificación y Coordinación.
Al hablar del sistema español de Ciencia y Tecnología no es posible
obviar la participación de España en los programas internacionales, es-
pecialmente en los programas marco de la UE, verdadera columna ver-
tebral de toda la I+D que se hace en la Unión Europea, y que tiene como
objetivo la integración científico-tecnológica de los diferentes países que
El mecanismo básico y fundamental de esta política comunitaria son
los programas marco de investigación y desarrollo tecnológico. Estos
programas incluyen las líneas de I+D prioritarias, los fondos con los que
se financiarán cada una de ellas y, lógicamente, los programas específi-
cos de I+D.
El I Programa Marco de la Comisión Europea fue para el periodo 1984-
1987 y se aprobó por el Consejo de la Comunidad Europea el 25 de julio
de 1983. Dicho programa exponía los objetivos que cabía abordar en el
terreno de la Comunidad en aquel momento, y también recogía los crite-
rios de selección para las medidas comunitarias.
El II PM (1987-1991) se aprobó en septiembre de 1987. En él se deter-
minan ocho grandes áreas de actuación a desarrollar en un conjunto de
programas específicos. Una de las mayores preocupaciones en este II
Programa fueron los problemas socio-económicos y la I+D energética.
El III Programa Marco (1990-1994) supuso un cambio muy sustancial
respecto de los dos anteriores. En él se prestó más atención a cuestiones
tales como la precompetitividad tecnológica e industrial de los proyec-
tos; la elección de áreas científico-tecnológicas más exigentes; mayor
integración de los países; también se comenzó a prestar atención a la
investigación prenormativa, a la mayor movilidad de los investigadores y
a diseñar una metodología de gestión del programa más eficaz.
La estructura del III PM comprendía tres líneas básicas de I+D: Tec-
nología de difusión (Tecnologías de la información y las comunicaciones
y Tecnologías industriales de los materiales), Gestión de los recursos na-
turales (medio ambiente, ciencias y tecnologías de los seres vivos, ener-
gía) y Aprovechamiento de los recursos intelectuales (capital humano y
El IV Programa Marco de I+D (1995-1998) cierra una etapa en la I+D
europea caracterizada por la realización de proyectos de “demostración
preindustrial”.
Este Programa Marco sustenta en un total de 17 programas:
• Aplicaciones telemáticas.
• Tecnologías de comunicaciones.
• Tecnologías industriales.
• Normas, Medidas y Ensayos.
• Medio ambiente y clima.
• Ciencias y tecnologías marinas.
• Biomedicina y salud.
• Agricultura y pesca.
• Energía no nuclear.
• Seguridad fisión nuclear.
• Fusión termonuclear.
• Investigaciones socioeconómicas.
• Formación y movilidad.
El V Programa Marco (1999-2002) se estructuró en cuatro partes:
Programas de I+D; Cooperación internacional; Innovación y pyme, Ca-
pital humano e Investigación socioeconómica, y Centro Común de In-
Por su parte, el VI Programa Marco, vigente hasta finales de 2006,
se organiza en torno a las siguientes áreas temáticas y en prioridades
estructura y presupuesto del VI PM Ce
Integración de la Investigación Europea. Prioridades temáticas
1. Ciencias de la vida, genómica y biotecnología para la salud.
• Genómica avanzada y sus aplicaciones a la salud.
• Lucha contra las principales enfermedades.
3. Nanotecnologías, materiales y producción.
6. Desarrollo sostenible, cambio global y ecosistemas.
• Sistemas de energía sostenibles.
• Transporte de superficie sostenible.
• Cambio planetario y ecosistemas.
7. Los ciudadanos y la administración en una sociedad basada en el
• Apoyo a políticas comunitarias y previsión para necesidades de I+D nuevas o imprevistas.
• Actividades horizontales de investigación para PYME.
• Cooperación internacional (***).
• Centro Común de Investigación.
estructuración del espacio europeo de Investigación (eRa)
• Recursos humanos y movilidad.
• Infraestructuras de investigación.
• Ciencia y sociedad.
Fortalecimiento de las bases del eRa
• Coordinación de las actividades.
• Apoyo al desarrollo de políticas de I+D+I.
El VII Programa Marco para el periodo 2006-2010 tendrá la siguiente
El VII Programa Marco para el periodo 2006-2010 se organizará según
seis objetivos principales o prioridades e incorpora, además, dos nuevos
campos en la Unión Europea: Espacio y Seguridad. Este programa estará
plenamente operativo en 2007:
1. Prioridad 1: Creación de Centros Europeos de Excelencia mediante
la colaboración entre laboratorios.
2. Prioridad 2: Lanzamiento de Programas Tecnológicos en los prin-
cipales campos industriales.
3. Prioridad 3: Estimulación de la competitividad entre equipos de
investigación básica a nivel europeo.
4. Prioridad 4: Fortalecimiento de los Recursos Humanos.
5. Prioridad 5: Desarrollo de infraestructuras de investigación de in-
terés europeo.
6. Prioridad 6: Mejora de la coordinación entre Programas de Inves-
tigación Nacionales.
1. Campo 1: Colaboración con el Programa Espacial Europeo. La in-
vestigación financiada se centrará en:
• Tecnologías de Explotación del Espacio, en las áreas de navega-
ción (Proyecto Galileo), monitorización para el medio ambiente
y la seguridad (sistema GMES) y telecomunicaciones vía satélite.
• Tecnología de Transporte Espacial, imprescindible para asegu-
rar un acceso independiente al Espacio por parte de Europa.
• Actividades científicas en el Espacio, por ejemplo, uso de la Es-
tación Espacial Internacional para la exploración.
2. Campo 2: Investigación en Seguridad.
• Programa Europeo de Investigación en Seguridad.
España participa igualmente en otras instituciones y programas in-
ternacionales de I+D que, por lo tanto, forman parte del sistema de Cien-
cia y Tecnología. Dichas instituciones y programas son:
• Agencia Espacial Europea (AEE).
• Laboratorio Europeo para la Física de Partículas del Consejo Euro-
peo para la Investigación Nuclear (CERN).
• Instalación Europea de Radiación Sincrotrónica (ESRF).
• Eureka, iniciativa de cooperación para impulsar la capacidad com-
petidora de las empresas europeas.
• Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarro-
llo (Cyted), impulsado, gestionado y financiado en gran parte por
• ESF Collaborative Research Programmes (EUROCORES), programa transnacional de I+D.
• Cooperación Europea en el Campo de la Ciencia y la Tecnología (COST).
• Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU).
• Organización Europea de Biología Molecular Conferencia Europea de Biología Molecular (EMBC).
• Organización Europea de Biología Molecular (EMBO).
• Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) Institut Laue-
Langevin (ILL).
• Programa internacional Global Biodiversity Information Facility (GBIF).
• Instituto Internacional de Ciencias de la Computación (ICSI), em-
presa del departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la
Computación de la Universidad de California (UCB) en Berkeley.
• Programa Integrado de Perforaciones del Océano (IODP).
• Redes Europeas sobre diferentes temas de I+D (ERA Nets).
El sistema español de ciencia y tecnología en el marco internacional, Evolución y perspectivas,
de Alberto Lafuente y Luis A. Oro. Ediciones Fundesco, 1991- ISBN 84-86094-98-4.
Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica, Ley 13/1986
de 14 de abril de 1986.
Un análisis de la política científica en España. Quark 22-23.
Anuario Ciencia y Tecnología en 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004, de la Asociación Española de
Periodismo Científico (AEPC).
Memoria de Desarrollo del Plan Nacional de I+D en el periodo 1988-1990 y revisión para 1992-
1995, de la CICYT; ISBN 84-369-2003-1.
Memoria de Actividades de I+D+I, año 2000; CICYT.
Memoria de Actividades de I+D+I 2001, CICYT
Plan Nacional de I+D 1996-1999; CICYT.
Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (2000-2003),
CICYT 1999.
Ciencia y Cambio Tecnológico en España, Fundación 1º de Mayo, ISBN 84-87527-00-0.
Informe COTEC 2008.
Estadísticas INE.
Estadísticas del MICINN.
Panorama del Sistema Español de Ciencia y Tecnología, Fundación Es pañola para la Ciencia
y la Tecnología (FECYT); ISBN 84-689-2722-8.
(http://web.micinn.es/contenido.asp?dir=05_Investigacion).
Programa Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (http://www.la-moncloa.es/PROGRA-
MAS/OEP/PublicacionesEInformes/PNR/default.htm.
www.ingenio2010.es. www.cdti.es www.mec.es www.mityc.es
www.cyted.org www.sost.es www.tecnociencia.es www.redfue.es
www.fedit.es www.ances.com http://cordis.europa.eu/ www.apte.org/
www.cicinn.es
Los proveedores de información científica:
Características y “modus operandi”
En el periodismo actual cada vez se diferencia más entre fuente infor-
mativa y proveedor de información. La fuente informativa sería aquella
a la que el periodista acude en busca de información, pero que tiene
claramente un papel pasivo. El periodista tiene el papel activo de ir al
encuentro de esa fuente y, por tanto, es el periodista el que tiene la idea
de qué información quiere escribir y a quién preguntar.
Sin embargo, este concepto de fuente pasiva y periodista activo, que
es el ideal en el periodismo serio y riguroso, está en franca decadencia
por el excesivo abuso de los gabinetes de comunicación. En este siglo
XXI los papeles se han intercambiado: son las fuentes las que son activas
(quieren salir y usar los medios en su favor) y los periodistas los pasi-
vos: dóciles trabajadores que acatan lo que dice la fuente y no plantean
En este contexto, ya hace años que se viene matizando que cuando
la fuente juega un papel activo, debe pasar a llamarse “proveedor de
información” y no fuentes informativas para diferenciar ambos procesos
informativos que, además, son totalmente opuestos. Eso no quiere decir
que, muchas veces, los proveedores de información puedan tener el pa-
pel pasivo de la tradicional fuente.
Por tanto, en periodismo se denominan “proveedores de información”
a las personas, instituciones u organismos que suministran la noticia al
periodista cuando éste no ha sido testigo de los hechos, y lo más impor-
tante: sin que el periodista le haya solicitado nada. La información puede
ser tanto declaraciones como documentos. Lo relevante es que tanto los
proveedores en su papel activo, como las fuentes en el pasivo, proporcio-
LOs pROvEEdOREs dE INfORmACIóN CIENTífICA
nan al periodista los datos sustanciales y complementarios que necesita
para elaborar su información. Este concepto de fuente pasiva también
establece una diferencia entre lo que es un periodista científico de un di-
vulgador. El periodista necesita fuentes y su trabajo consiste básicamente
en seleccionar aquellas que sean más competentes. El divulgador no las
necesita porque el divulgador suele ser un científico que lo único que
hace es actuar como experto proveedor de información y elaborar un dis-
curso con un lenguaje más sencillo que el discurso científico.
La importancia de las fuentes en el periodismo es tal que práctica-
mente puede afirmarse que la credibilidad de un medio de comunica-
ción puede medirse por la calidad, cantidad y diversidad de sus fuentes.
De hecho, una manera para comprobar que un determinado medio de
comunicación está manipulado es determinar si siempre aparecen las
mismas fuentes. Los grandes medios de comunicación no utilizan pro-
veedores de información sino fuentes. También evitan a toda costa que
los proveedores de información fijen la agenda informativa. Las fuentes
se utilizan para valorar a un periodista: “Un periodista vale lo que valga
su agenda de contactos”, suele oírse en las redacciones.
Existen muchas formas de diferenciar fuentes y proveedores de in-
formación. Estas clasificaciones son útiles para determinar la calidad de
las informaciones que publican los medios. Una primera clasificación
a) Fuentes periodísticas o “interesantes”.
Son las fuentes que busca el propio medio de comunicación a tra-
vés de sus periodistas. Éstas son las que, como se ha mencionado,
por definición se llaman fuentes periodísticas.
b) Proveedores de información o fuentes interesadas.
Son las fuentes que se ofrecen por iniciativa propia a dar informa-
ción al periodista. Éstas normalmente esconden algo detrás, de
ahí el nombre de “interesadas”. A este tipo de fuentes pertenecen
los gabinetes de prensa. Su función es mejorar la imagen corpora-
tiva del proveedor y usan a los medios para ello.
Otra definición podría establecerse en función del grado en que se
comparte. Atendiendo a este criterio podríamos tener:
a) Fuentes exclusivas.
Son aquellas que no se comparten con otro medio de comunicación.
En realidad son las más valoradas y las que determinan también la
calidad y la importancia del medio respecto a sus competidores.
Normalmente estas fuentes se citan en el texto. En el caso del
periodismo científico, a este tipo de fuentes pertenecen investiga-
dores de gran prestigio que sólo hablan con medios de prestigio.
Dentro de este grupo también podrían englobarse las llamadas
fuentes confidenciales. Éstas son las relacionadas con el poder y
que, a través de ellas, pueden obtenerse documentos o informes
de gran valor periodístico.
b) Fuentes compartidas.
Son las que comparten por igual todos los medios, por tanto ofre-
cen información idéntica a todos. A este tipo de fuentes compar-
tidas pertenecen también los proveedores de información. Entre
ellos, estarían las agencias de noticias, los comunicados o ruedas
de prensa organizados por gabinetes de comunicación y, también,
el resto de los medios que muchas veces pueden servir de fuente.
A este tipo de fuentes también pertenecen las llamadas “fuentes
espontáneas” que no son otras que personas que llaman a la re-
dacción a contar noticias. Normalmente llaman a varios medios
y suelen esconder un interés determinado. En el caso del perio-
dismo científico no sólo llaman investigadores o universidades
a contar sus descubrimientos, sino que también lo hace gente
sin preparación científica pero que asegura haber inventado todo
tipo de aparatos o teorías.
El concepto de noticia acatamiento
El ensayista y sociólogo italiano Furio Colombo en su libro Últimas
noticias sobre periodismo cuando habla de las fuentes se refiere justa-
mente al periodismo científico como paradigma de un fenómeno que
él denomina “noticia acatamiento”. Colombo considera que otras áreas
de especialización pueden ser controladas por el periodista, por lo que
no es tan vulnerable a estas fuentes como las científicas. “El periodis-
mo controla la literatura y, en general, todo lo que pertenece al mundo
humanista, los enunciados filosóficos, las tomas de posición políticas,
las teorías sobre la historia y sobre el mundo. Existen críticos severos,
revisores competentes (y también incompetentes no menos severos),
que tienen en común en uso de la reflexión crítica como instrumento y
como ámbito de trabajo. Todo esto no se da respecto a la ciencia. No se
produce, por lo general, sensación de sumisión del humanista al cientí-
fico, característica cada vez más evidente en el mundo contemporáneo
(…) Y no se produce (la reflexión crítica) por la torpeza e imposibilidad
del reportero, obstaculizado para intervenir también por la voracidad
del “ya está preparado” de los instrumentos de información. (Colom-
bo, 1998: 105-106)”. Este fenómeno de noticia acatamiento aplicada a la
ciencia se da sobre todo en las revistas científicas como fuente (Elías,
2003: 96).
Debe resaltarse que Furio Colombo cuando se refiere a ciencia lo
hace con la acepción que incluye no sólo a las experimentales sino tam-
bién a las ciencias sociales. De hecho, casi todos sus ejemplos de mani-
pulación de los científicos a los medios de comunicación se refieren a
científicos sociales (sociólogos, psicólogos, pedagogos, etc.) que cam-
bian sus resultados para que casen con la corriente política imperante
en ese momento. No obstante, también los científicos experimentales,
cuyos resultados muchos piensan que son totalmente objetivos, pueden
manipular a los periodistas y a los medios.
Existen varias investigaciones que ratifican esta tendencia de los pe-
riodistas a acatar lo que les viene de los gabinetes de prensa. Así, por
ejemplo, Mary Marlino realizó un análisis de la información suministra-
da por la prensa acerca de la controversia sobre los biofenilos policlora-
dos vertidos en el río Hudson. El 43% de las fuentes citadas en este caso
eran burócratas de la administración. “El periódico The New York Times,
sin embargo, estaba en mejores condiciones que los periódicos locales
para citar científicos en lugar de funcionarios oficiales, gracias a que
los reporteros especializados del Times tenían más contactos entre la
comunidad científica y más conocimientos para manejar la información
técnica que les suministraban (Nelkin, 1990: 126)”.
Un estudio de Gordon y Goode (1977) sobre la información en prensa
sobre la marihuana demostró que las fuentes que usaron los periodistas
no fueron los científicos que trabajaban en la materia, sino los “grandes
nombres”, es decir, personas bien conocidas que trabajaban en la admi-
Leon Sigal investigó las fuentes de información que usaban The New
York Times y The Washington Post. Encontró que el 46,5% eran funciona-
rios del gobierno central, el 4,1% procedía de los gobiernos de los estados
o municipales, y un 14%, a organismos no gubernamentales.
Universidades y organismos de investigación como
En España este fenómeno ha sido estudiado, entre otros, para el caso
Doñana (Elías, 2001 y 2003b). En ese estudio, elaborado entre los seis pe-
riódicos de tirada nacional (El País, El Mundo, Abc, El Periódico de Cataluña,
La Vanguardia y Diario 16) durante seis meses de 1998, se demostró que
el 48,1% de todas las fuentes científicas españolas procedían de un solo
organismo: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una
institución de funcionarios científicos que dependen directamente del
gobierno, que es quien nombra a su presidente.
Es importante este matiz, porque el CSIC, como fuente en periodismo
científico, no tiene nada que ver con las universidades. Los profesores que
integran las universidades son funcionarios, pero totalmente libres, por-
que éstas son autónomas, sin mediatizar por el Gobierno. Para comenzar,
la figura del rector es elegida mediante un reglamento de participación
estamentaria en la que no interviene ningún gobierno. También la selec-
ción de los profesores se realiza mediante méritos en la primera fase y
mediante una oposición libre en la segunda. En la comisión evaluadora de
una oposición a profesor o catedrático de universidad pública, tres de los
cinco miembros son de universidades diferentes a la que saca la plaza, una
circunstancia que la ley de universidades de 2002 fomenta al establecer en
la primera fase de habilitación una comisión de siete profesores de los que
todos pueden ser de universidades diferentes a la que convoca la plaza.
Una diferencia muy notoria con el CSIC es que todos los miembros
de esta comisión son elegidos a dedo. Esto provoca que, a priori, las fuen-
tes del CSIC sean menos independientes que las de las universidades. No
es una generalización. Pero el periodista científico sí debe conocer que,
para determinados temas científicos, no es lo mismo un fuente vincula-
da con las universidades que con organismos gubernamentales de inves-
tigación como el CSIC, la NASA o la Agencia Espacial Europea.
En todos estos organismos gubernamentales sus responsables son
elegidos no tanto en función de sus méritos científicos, sino sobre todo
en función de sus afinidades políticas, puesto que son elegidos por los
políticos de turno que estén en el poder. Este hecho puede contaminar
sus declaraciones científicas.
El estudio mencionado sobre el CSIC demuestra que casi la mitad
(48,1%) de las noticias publicadas por los principales periódicos procede
de científicos que trabajan en el CSIC. Este porcentaje no se correspondía
con su número de investigadores (4,25%) ni con la investigación reali-
zada (16-20%). Las universidades realizan el 77% de la investigación en
España. Pero sus profesores apenas salen como fuentes en la prensa.
Una de las causas puede ser que hasta ahora los gabinetes de prensa
de las universidades españolas no han contado con periodistas científicos
capaces de divulgar la ciencia que se hace en ellas. Las universidades espa-
ñolas se organizan en departamentos en función de áreas de conocimien-
tos. Por ello, para buscar una fuente, debe conocerse también el departa-
mento al que pertenece. Sin embargo, el CSIC tiene un gabinete de prensa
muy profesional que, además, tiene todos los datos centralizados.
Las universidades como emisores en periodismo científico
La simple observación de las noticias científicas hace intuir que son
las universidades madrileñas las que más aparecen en la prensa de ám-
bito nacional. Sin embargo, debe matizarse que no se han realizado aún
suficientes estudios respecto a este asunto. Uno de los aspectos que apo-
yaría esta hipótesis es que la mayoría de los redactores especializados
(política, educación, ciencia, medio ambiente) están en Madrid.
No debe olvidarse tampoco que la Agencia Efe tiene en su sede de
Madrid a sus periodistas especializados. Como sus normas internas reco-
miendan que sólo se llame a las fuentes que entran en el ámbito territorial
de la sede de EFE, en la práctica se traduce en que la mayoría de los perio-
distas especializados de Efe llaman a profesores y expertos de las universi-
dades madrileñas para hablar de temas sanitarios, educativos, científicos o
medioambientales. Esta distorsión se generaliza porque esta información
especializada de Efe se publica en la prensa regional, privando de aparecer
a los expertos de esas comunidades autónomas en esas noticias.
Esta distorsión debe evitarse propiciando que los redactores cientí-
ficos de los medios de ámbito nacional radicados en Madrid trabajen
activamente por incorporar las excelentes universidades y centros de in-
vestigación que existen en otras comunidades autónomas. En los países
de sólida tradición científica (que básicamente son los anglosajones) las
universidades se ordenan en un ranking en función de la calidad inter-
nacional de sus investigaciones. Por ello, en esos países sí tiene sentido
que los periodistas prefieran buscar sus fuentes entre las universidades
situadas en los primeros puestos del ranking.
Pero en España, eso no existe y nadie puede decir a priori cuál es la
mejor universidad, porque nunca se ha elaborado una evaluación clara
y exhaustiva por parte de un instituto de investigación en educación su-
perior externo a España. Ni tampoco el ministerio ha elaborado rankings
oficiales atendiendo a criterios objetivos similares a los que se estable-
cen en otros países con mayor tradición científica.
Hay, no obstante, investigaciones que algunos han tildado de sesga-
das porque pertenecen a las propias universidades españolas o al CSIC
y, casualmente, la universidad a la que pertenece alguno de los autores
siempre aparece bien clasificada. También existen los rankings que publi-
can determinados periódicos como El Mundo o The Times pero que, en mi
opinión, no cuentan con una metodología creíble, con un respaldo aca-
démico suficiente y no están configuradas ni dirigidas por alguien con
autoridad científica indiscutible para elaborar los parámetros a medir.
Criterios de calidad de las universidades para ser usadas como fuentes
Teniendo en cuenta estas premisas sólo nos queda la clasificación
elaborada por el Instituto para la Enseñanza Superior de la universidad
de Shangai. En 2004 elaboraron una lista con las 500 mejores universida-
des del mundo a partir de datos muy exigentes. La lista tuvo una gran
aceptación y la Universidad de Shangai (que no salió muy bien parada en
la clasificación, lo cual da idea de su gran honestidad) ha prometido que
la va a actualizar todos los años. La exigencia de los datos es incuestiona-
ble. Así, por ejemplo, para valorar la calidad de la enseñanza uno de los
parámetros es el número de alumnos de esa universidad que ha obtenido
el Premio Nobel o la Medalla Field (considerada el premio Nobel de las
Para cuantificar la calidad de su profesorado se mide la cantidad de
premios Nobel que dan clase en esa universidad, pero también, y esto sí
que es un dato importante, el número de profesores que figuran entre
los más citados en el mundo dentro de 21 categorías académicas que
establece el Instituto de Información Científica (ISI).
Otro parámetro es la cantidad de artículos científicos publicados
en revistas de calidad; esto es, referenciadas en el Science Citation Index
o en el Social Science Citation Index o en ambos. El índice de citaciones
internacionales, aunque tiene muchos enemigos (sobre todo entre los
profesores e investigadores con estudios de dudosa calidad y que, por
tanto, no son citados internacionalmente), es el mejor parámetro obje-
tivo para averiguar si un centro de investigación es o no de excelencia
científica y, por tanto, que sea susceptible de ser usado como fuente
En el ranking de la universidad de Shangai se pondera la excelencia
científica frente a lo que los anglosajones llaman ciencia-basura. Esto
es, se pondera la calidad frente a la simple cantidad. Así se prefiere que
la universidad publique en revistas de alto impacto (de hecho, uno de
los parámetros es la cantidad de artículos en Nature o Science) frente a
revistas de menor impacto).
Por tanto, todo periodista científico debe conocer esta lista y usarla
como fuente objetiva de calidad cuando busque investigadores en Espa-
ña o en el extranjero así como para conocer qué universidades están en
esa reputada (y a veces denostada) lista de Shangai.
Atendiendo a este criterio, la mejor universidad del mundo es la uni-
versidad de Harvard y la mejor europea es la de Cambridge. En la lista
de la universidad de Shangai para 2005 hay 500 universidades de todo
el mundo. De entre las 71 universidades españolas (públicas y privadas)
sólo aparecen nueve universidades (todas públicas) en la lista. Ninguna
universidad española aparece entre las 100 primeras del mundo. Las uni-
versidades españolas y sus puestos son los siguientes:
1) Universidad Autónoma de Madrid: es la primera española en el ran-
king mundial. Está la número 150 del mundo y la 60 de Europa.
2) Universidad de Barcelona: está en el intervalo entre la 200 y la 300
del mundo y entre la 80 y 125 de Europa. Estos intervalos surgen
porque, sobre todo a partir del puesto 100, muchas universidades
tienen igual puntuación.
3) Universidad Complutense de Madrid y Universidad de Valencia: están
ambas entre el intervalo 300 y 400 de las mejores del mundo. No
aparecen ya entre las 100 mejores de Europa.
4) Entre el intervalo 400 y 500 hay cinco universidades españolas. Por
orden alfabético son: Universidad Autónoma de Barcelona, Universi-
dad de Granada, Universidad de Santiago de Compostela, Universidad
de Sevilla y Universidad de Zaragoza.
El resto de las universidades españolas no aparece. Eso no quiere de-
cir que sean malas o que en ellas no enseñen e investiguen buenos cientí-
ficos. El problema para el periodista es que no tiene elementos objetivos
para detectarlos y, por tanto, muchas veces está a expensas de agresivos
gabinetes de prensa que pueden venderle un experto que realmente no
lo es tanto. Y el periodista, cuando lo entrevista, no sabe si su ciencia es
de calidad o si es ciencia-basura. Y, lo más importante, si la comunidad
científica internacional lo respeta o no.
Los científicos como fuentes periodísticas
En este sentido, otro de los criterios objetivos para determinar la
excelencia de una universidad o centro de investigación, y que es muy
útil para el periodista, es si en ese centro imparte clases o investiga (o ha
investigado en el caso de que ya esté fallecido) alguno de los investigado-
res más citados del mundo. En este aspecto, la última lista del ISI (marzo,
2005) indica que en el mundo hay 5.439 científicos que son altamente
citados, lo que es el indicativo más objetivo de que reúnen el criterio de
excelencia y, por tanto, son una fuente científica muy solvente en sus
áreas respectivas. Por decirlo en otras palabras, estos 5.439 científicos
son las fuentes de las que más se fían los propios científicos, lo que nos
da una idea de que también deben ser buenas fuentes periodísticas.
De los 5.439 científicos sólo 17 trabajan en centros españoles, lo que
da una idea de la debilidad (al menos en cuanto a calidad internacional)
de nuestro sistema científico. No tanto si lo comparamos con la gran po-
tencia, Estados Unidos, que tiene 3.571 científicos entre los más citados o
Gran Bretaña (408), sino con países de nuestro entorno y de habla no ingle-
sa como Francia (135), Italia (64), Holanda (83), Suiza (91) o Suecia (55).
Los 17 científicos españoles (por orden alfabético) y sus centros de
1) Manuel Aguilar Benítez de Lugo (Física): Centro de Investigaciones
Científicas y Medioambientales (Ciemat).
2) Mariano Barbacid (Química Médica y Biología Molecular): Centro
nacional de Investigaciones Oncológicas.
3) Avelino Corma (Química): Universidad de Valencia.
4) Carlos Duarte (Fisiología Animal y Vegetal). Universidad de las Islas
5) Antonio G. González (Química). Universidad de La Laguna.
6) Juan José Hernández-Rey (Física). Universidad de Valencia.
7) Carlos M. Herrera (Ecología). CSIC.
8) David Nualart (Matemáticas). Universidad de Barcelona.
9) Luis Oro (Química). Universidad de Zaragoza.
10) José María Palacio (Neurociencias). Almirall Prodesfarma Research
11) Juan Rodés. (Medicina Clínica). Universidad de Barcelona.
12) Benjamín Rodríguez (Ciencias Agrarias). Sin adscripción en el ISI.
13) Roher Heinrich (Ciencias de la Computación). CSIC.
14) Francisco Sánchez-Madrid (Inmunología). Universidad Autónoma
15) J. M. Sanz-Serna. (Matemáticas). Universidad de Valladolid.
16) Juan Luis Vázquez (Matemáticas). Universidad Autónoma de Madrid.
17) Enrique Zuazua. (Matemáticas). Universidad Autónoma de Madrid.
Por tanto, según este criterio, la Universidad Autónoma de Madrid es
la de mayor calidad científica, seguida del CSIC y la Universidad de Bar-
celona (ambos con dos investigadores) y del resto de las 71 universidades
españolas sólo Valencia, Islas Baleares, La Laguna, Zaragoza y Valladolid
tienen científicos que son considerados “de excelencia” a nivel interna-
cional. También el Ciemat y el Centro de Investigaciones Oncológicas.
Otro criterio interesante es si ese científico pertenece a la Real Acade-
mia de Ciencias o a Academias extranjeras o españolas de reconocido
Estos son los criterios que seguiría un periodista anglosajón (que son
los que mejor periodismo científico hacen). No obstante, puede haber
Una buena práctica periodística consiste en explicar al público por
qué se ha elegido esa fuente en lugar de otra, de forma que siempre se
conozca el criterio y el mérito científico (que no simplemente académi-
co) del que habla.
El no hacerlo así puede derivar de un problema que excede el objeto
de este libro y que consiste en el uso de autoridades académicas (con
escasa relevancia científica, pero con ganas de medrar en otros ámbi-
tos) como elementos de manipulación política o ideológica a través de
los medios de comunicación (Elías, 2001b; 297-303). Pero el problema no
es baladí. Mientras en periodismo político, económico o deportivo todo
el mundo conoce los méritos profesionales de la fuente, en periodismo
científico es muy importante asegurarnos de esos méritos, sobre todo en
un país como España, en el que méritos académicos o institucionales no
van necesariamente asociados a méritos científicos de reconocimiento
El CSIC como proveedor informativo
El CSIC aparece en el 48,1% de las noticias que citan a un científico
español. Por tanto, podemos afirmar que el CSIC es la principal fuente
española en periodismo científico (aunque no lo es ni por el número de
científicos ni por el número de científicos exclusivos que aparecen en la lis-
ta de “excelencia” del ISI). Analicemos por tanto esta fuente. La estructura
territorial del CSIC es nacional y su gabinete de prensa está centralizado
en Madrid. La institución científica denominada también el “Consejo” está
constituida por 106 centros distribuidos por todo el país, aunque los más
relevantes y la mayoría están en Madrid (44), en Andalucía (21) y en Cata-
luña (16). Cuenta asimismo con un centro en Roma. EL CSIC tiene más de
10.000 trabajadores distribuidos en diferentes áreas de conocimiento.
Área de biología y biomedicina. En el área de biología y biomedicina
–una de las áreas más numerosas y de mayor influencia– se concentra
el 14,2% de los investigadores del CSIC, de los cuales el 7,8% es personal
científico y el 6,4% del personal de apoyo.
Al área de biología y biomedicina pertenecen 15 centros, de los cuales
hay algunos tan prestigiosos como el Centro de Biología Molecular (CBM)
–creado por el premio Nobel de Medicina Severo Ochoa–; el Centro Na-
cional de Biotecnología, el Instituto Cajal de Neurobiología o el Centro de
Investigaciones Biológicas –creado por Gregorio Marañón, en 1958–.
Sus líneas de investigación abarcan desde genética del desarrollo y
terapias génicas hasta inmunología, toxicología, virología, enfermedades
hereditarias y endocrinología molecular.
Área de recursos naturales. Le sigue en importancia el área de recursos
naturales, con el 6,3% de los investigadores y un 5,9% del personal de
apoyo. De sus 17 centros de investigación, el más importante, al menos
en cuanto a personal investigador, es el Museo Nacional de Ciencias Na-
turales, el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y la Estación Bioló-
gica de Doñana, entre otros.
Sus líneas de investigación van desde la paleontología y paleobiolo-
gía humana, incluyendo todos los trabajos relacionados con el yacimien-
to burgalés de Atapuerca, hasta la dinámica de las poblaciones marinas,
la conservación de las especies, la oceanografía, la contaminación de
suelos y aguas, los procesos de desertización o los riesgos de catástrofes
Área de agricultura. Las actividades relacionadas con la agricultura
conforman la tercera área en importancia del CSIC atendiendo al nú-
mero de trabajadores totales incluyendo becarios, pero es la primera en
cuanto a trabajadores cuya vinculación no es a través de una beca. Está
formada por 10 centros.
El de mayor importancia es el Centro de Ciencias Medioambientales;
la Estación Experimental del Zaidín, en Granada; el Instituto de Edafolo-
gía y Biología Aplicada del Segura, y la Estación Experimental Aula Dei
en Zaragoza. Resulta asimismo destacable los centros dedicados a los
recursos marinos como la Misión Biológica de Galicia.
Sus líneas de investigación son muy variadas y abarcan desde el con-
trol de contaminantes de origen agrario, industrial y urbano, el reciclado
y aplicación de residuos sólidos urbanos para la conservación de suelos,
la obtención de plantas transgénicas, hasta la dinámica de poblaciones
de malas hierbas, el uso de herbicidas respetuosos con la naturaleza o la
caracterización genética mediante el uso de marcadores moleculares de
los cultivos españoles.
Área de ciencia y tecnología de materiales. La cuarta área en importan-
cia es la de ciencia y tecnología de materiales, que cuenta con un 7,6%
del personal científico del CSIC y el 6,6% del de apoyo. Entre sus ocho
centros destacan el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas; el
Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid; el de Aragón, y el Instituto
de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja.
Sus trabajos de investigación abarcan desde las técnicas para evi-
tar la corrosión o favorecer el reciclado de metales hasta la creación de
nuevas cerámicas, vidrios o polímeros. También estudian materiales con
propiedades superconductoras, biomateriales, membranas y propieda-
des de la materia condensada.
Área de ciencias y tecnología química. Esta área es el quinto departa-
mento en importancia en cuanto al número de científicos y está cons-
tituido por 12 centros de investigación. El más emblemático es el Insti-
tuto de Investigaciónes Químicas y Ambientales con sede en Barcelona.
Otros institutos relevantes son el Instituto de Catálisis y Petroleoquí-
mica, el Instituto Rocasolano de Química Física o el Instituto Nacional
En esta área de investigación, los científicos del CSIC realizan traba-
jos que van desde el desarrollo de nuevos catalizadores y sorbentes para
eliminar los contaminantes de los gases industriales hasta la síntesis
de agentes antivirales, anticancerosos y antiparasitarios o de fármacos
con acción sobre el sistema nervioso central, como nuevos ansiolíticos,
antidepresivos o analgésico. También se investiga en diversos aspectos
relacionados con la ecología química.
Área de ciencias y tecnologías físicas. La sexta área de investigación la
constituye el apartado dedicado a las ciencias y tecnologías físicas. Está
constituida por 15 centros de los cuales destaca el Instituto de Estructura
de la Materia (134 trabajadores), el de Automática Industrial, con 126: y
el Centro Nacional de Microelectrónica, constituido por tres institutos
con sedes en Madrid, Barcelona y Sevilla y que en conjunto cuentan con
227 trabajadores. A esta área pertenecen también los diferentes centros
dedicados al estudio de la astronomía como el Instituto de Astrofísica de
Andalucía y el de Física Cósmica del Ebro.
Las líneas de investigación abarcan desde la inteligencia artificial y
la construcción de nuevos robots hasta el desarrollo de láseres haces de
electrones o circuitos basados en sistemas no convencionales como la
lógica difusa. Entre la investigación pura destacan los trabajos relacio-
nados con la teoría de cuerdas o la construcción de modelos no lineales
sobre la gravitación y la cosmología.
Área de humanidades y ciencias sociales. Las humanidades y las cien-
cias sociales constituyen la séptima área en orden de importancia en
cuanto a número de trabajadores. Lo forman 15 centros y el de mayor
importancia es el Centro de Estudios Históricos seguido del Instituto de
Filología y del Centro de Información y Documentación Científica.
Sus líneas de investigación abarcan desde la lingüística, la lexicogra-
fía griega, latina o bizantina, hasta la historia sagrada del viejo y nuevo
testamento, religiones comparadas o aspectos bioéticos de la ciencia.
Debe destacarse asimismo los estudios sociológicos sobre el comporta-
miento de los españoles o los análisis económicos desde diferentes pers-
pectivas, incluyendo estudios sobre convergencia y desigualdad entre los
Área de Ciencia y Tecnología de los Alimentos. La octava y última área
de investigación del CSIC atendiendo al número de personas que traba-
jan en ella es la de ciencia y tecnología de los alimentos. A esta área per-
tenecen seis centros entre los que destacan el Instituto de Agroquímica
y Tecnología de Alimentos, el Instituto de la Grasa, con sede en Sevilla, y
el del Frío, con sede en Madrid.
Sus líneas de investigación abarcan desde el desarrollo de nuevos
métodos analíticos para la caracterización y control de la calidad de los
alimentos hasta la mejora tecnológica de los productos lácteos y cár-
nicos, o el estudio de las interacciones entre los componentes de los
Al margen del CSIC existen otros organismos públicos de investiga-
ción (OPI). Debe recordarse que, al menos en el momento de redactar
este libro, todos tienen una estructura similar al CSIC; es decir, sus máxi-
mos responsables son elegidos por el presidente de gobierno de turno.
De modo que, como fuentes, el periodista debe tener en cuenta que,
aunque son muy válidas, pueden ser susceptibles de estar politizadas so-
bre todo en temas científicos polémicos y susceptibles de ser politizados.
Entre estas OPI destacan:
a) Instituto Español de Oceanografía (IEO). Tiene su sede central en
Madrid y varias sedes por la costa española. Estudia todo lo rela-
cionado con pesquerías, contaminación marina, accidentes geo-
lógicos en el mar, etc.
b) Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Es el mayor centro espa-
ñol dedicado a la astronomía y la astrofísica. Cuenta con más de
30 telescopios, entre ellos el Grantecan, que será el mayor telesco-
pio terrestre español y uno de los mayores del mundo.
c) Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnoló-
gicas (Ciemat). En este centro con sede en Madrid se analizan dis-
tintos aspectos de energías renovables, energía nuclear, tanto de
fisión como de fusión, así como contaminación ambiental.
d) Instituto Nacional de Meteorología. Este centro no sólo se dedica a
predecir el tiempo meteorológico. Sus científicos realizan investi-
gaciones sobre temas tan periodísticos como cambio climático o
desaparición de la capa de ozono.
e) Instituto Tecnológico Geominero de España (ITGE). Este instituto de
investigación estudia todo lo relacionado con catástrofes natura-
les: terremotos, riadas, deslizamientos de terrenos. También nue-
vos yacimientos mineros.
f) Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial “Esteban Terradas” (INTA).
Este centro investiga todo lo relacionado con la tecnología del
espacio. Es el contacto que tiene España con la Agencia Espacial
Europea. Sus científicos e ingenieros pueden explicar al periodista
todo lo relacionado con viajes espaciales.
g) Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimen-
taria (INIA). En este centro se investigan desde nuevos vegetales
transgénicos hasta crisis alimentarias como la del aceite de orujo
o la Encefalopatía Espongiforme Bovina, también denominada en
la prensa “mal de las vacas locas”.
h) Instituto de Salud Carlos III. Es uno de los centros punteros en in-
vestigación médica. Sobre todo relacionado con cáncer, metabo-
lismo (anorexia, bulimia), envejecimiento, cardiología.
Las otras fuentes de un periodista científico
En este apartado del libro no se mencionarán fuentes concretas, ex-
cepto las más importantes, porque cambian con mucha facilidad y el
libro quedaría desfasado rápidamente. Por ello, en lo que se hará hinca-
pié será en los lugares donde pueden encontrarse esas fuentes. Además
de los organismos públicos de investigación y las universidades, existen
más sitios en lo que buscar científicos. Entre esos sitios donde se puede
recabar información científica destacaremos los congresos científicos,
los cursos de verano o conferencias de divulgación de las universidades
y fundaciones, Internet, cada día más importante y, por supuesto, las
Normalmente la asistencia a congresos como fuentes primarias se
reserva a periodistas especializados en ciencia, medio ambiente, sani-
dad, educación, economía o medios de comunicación. Los periodistas
especializados en política suelen acudir a los congresos que organizan
los partidos, pero en muchos de ellos las sesiones son a puerta cerrada.
No obstante, aunque no se consiga información sí se obtiene algo muy
importante para un periodista especializado: la profundización y la con-
textualización. Son excelentes plataformas para conocer a la mayoría de
las fuentes ya establecidas en distintos cuerpos.
En este apartado se incluyen también las cumbres internacionales.
Normalmente si a ellas asisten políticos sí suelen acudir los periodistas. Al-
gunas son de interés científico, como los consejos de ministros de ciencia
y tecnología o medio ambiente de la Unión Europea en los que se reúnen
los responsables de esas áreas de cada país miembro. Otras son mundiales,
como las cumbres sobre el cambio climático de Río de Janeiro, Kioto o La
Haya. Casi todos los medios de relativa importancia y solvencia económica
envían redactores especializados y las conclusiones de estas cumbres con-
greso tienen mucha difusión en los medios nacionales e internacionales.
No obstante, en un libro sobre periodismo científico es fundamental
llamar la atención sobre la importancia de la asistencia a las reuniones
de expertos en temas que no son de actualidad inmediata pero que supo-
nen una oportunidad para que el periodista amplíe conocimientos y se
ponga en contacto con nuevas fuentes. Esta circunstancia suele darse en
los congresos científicos.
Y es que la mayoría de los congresos son reuniones de expertos que
suelen acudir, al menos una o dos veces al año, para presentar los avan-
ces de sus campos respectivos. Debe recordarse que en la jerarquía de
la comunicación científica y del método científico, casi siempre se lleva
un trabajo a un congreso mucho antes que su publicación definitiva en
una revista científica. De esta forma, el acudir a un congreso le sirve al
experto para conocer qué piensan sus colegas de sus investigaciones, los
cuales le propondrán incluso consejos.
La asistencia a estos congresos de los periodistas debe ser parte de su
trabajo rutinario, como lo es el de acudir al parlamento. Las discusiones
que se generan en los encuentros de científicos dan mucho juego para
elaborar informaciones en las cuales aparezcan las diferentes versiones
de un mismo asunto. La divulgación de las mismas será muy enriquece-
dora para la opinión y la percepción que la sociedad tenga de los acon-
Muchas veces la noticia se publica cuando el acontecimiento ya está
resuelto, dejando perpleja a la sociedad que, ante esta actitud, piensa
que las decisiones se toman a saltos. Es necesario informar antes de que
se produzcan los acontecimientos de por dónde pueden ir los próximos
resultados. También hay que informar de los errores. La ciencia no sólo
se hace de los aciertos, sino también de los errores. Esta estrategia, re-
chazada frontalmente por casi todas las fuentes, debe hacerse cada día
más patente.
Un ejemplo de información que pasó inadvertida a la sociedad hasta
que se publicó el resultado final fue la clonación de la oveja Dolly. Su
publicación en Nature supuso un shock para la población mundial. Sin
embargo, varios meses antes, toda la comunidad científica sabía que la
tecnología permitiría que pronto pudiera hacerse posible tal hallazgo. De
hecho, Nature publicó el año anterior un trabajo donde se desvelaba esa
posibilidad. En muchos congresos se había debatido sobre la clonación y
cuáles eran las trabas técnicas para poderla llevar a cabo.
Sin embargo, frente a la prensa todos los científicos aseguraban que
no era posible y que esa idea era pura ciencia-ficción hasta el día en que
hicieron público ese descubrimiento. Lo que un día antes era imposible,
uno después era lo más normal. La sociedad se queda tan conmocionada
como si los militares de un país declaran que no protagonizarán un golpe
de estado y, luego, lo llevan a cabo. La imagen de los militares o la de los
científicos queda gravemente dañada.
Tras destacar la importancia de los congresos, reuniones de expertos
o cumbres internacionales como fuentes de información, es necesario
subrayar que a todos estos eventos puede asistirse hoy en día a través
de Internet. La Red publica los debates y conclusiones más interesantes.
La distancia y la carestía de las estancias ya no suponen un problema.
También Internet resulta interesante como previsión informativa. Antes,
podían convocarse congresos de cuyas fechas sólo se enteraran los ex-
pertos. Hoy esas fechas aparecen en la Red y todos los periodistas las
pueden incluir en sus agendas. Al menos, si no para asistir, sí para estar
Los cursos de verano y conferencias públicas
Los cursos de verano que organizan las universidades así como las
conferencias de divulgación pública que suelen pronunciar los científi-
cos son buenas fuentes para buscar noticias científicas. Sobre todo para
realizar reportajes de contextualización así como entrevistas interesan-
tes. Estos cursos o conferencias, aunque puedan considerarse como una
simple variante de los congresos, tienen la ventaja de que los científicos
explican en un lenguaje más divulgativo sus investigaciones y los colo-
quios que se propician entre los asistentes al curso –normalmente profe-
sionales y estudiantes universitarios– son de lo más interesante.
Las revistas científicas como proveedores de información
Las revistas científicas constituyen una de las fuentes más importan-
tes para un periodista. No obstante, el problema es que el lenguaje en
el que están escritos sus artículos resulta normalmente excesivamente
técnico para un periodista con una formación científica de nivel de ba-
chillerato y prácticamente imposible de entender para un periodista con
Por ello, algunas han constituido gabinetes de prensa con periodis-
tas especializados capaces de transformar un artículo científico en una
historia periodística. Esto favorece que algunas revistas (las que tienen
gabinete de prensa) sean más citadas que otras por los medios de co-
municación. En un estudio (Elías, 2002: 123-137) sobre el uso de revistas
científicas en la prensa española se dedujo que el 50% de las noticias
cuya fuente era una revista científica citan a Nature (37,6%) o a Science
(12,4%), editada por la Asociación Americana para el Avance de la Cien-
cia. La siguiente revista en ser citada es The Lancet, que aparece en un
8% del total de noticias que proceden de revistas científicas. Le sigue a
distancia Proceedings (4,8%), una publicación editada por la Academia
El resto de las revistas especializadas no aparecen en cantidad sig-
nificativa. Algunas, en general, aparecen asociadas a medios concretos.
Así, por ejemplo, el suplemento de Salud del diario El Mundo suele in-
cluir bastante información procedente de la New England Journal of Me-
dicine, una publicación que apenas es citada en otros medios. Entre las
revistas que, al menos, aparecen más de dos veces en el citado estudio
están, además de las ya mencionadas, Journal of American Medical As-
sociation (JAMA), Journal of The Royal Astronomy Society, Journal of the
National Cancer Institute, Neuron, Applied Physics Letters, Journal of Viro-
logy, British Medical Journal, Journal of Human Genetics, Circulation, Cell
y Journal of Biological Chemistry. Debe matizarse que las publicaciones
satélites de Nature se contabilizaron como pertenecientes a la revista
matriz. Sin embargo, según el estudio, estas revistas satélites de Na-
ture apenas aparecen en los medios de comunicación. En 2004 las pu-
blicaciones satélites de Nature eran: Nature Genetics, Nature Medicine,
Nature Biotechnology, Nature Neuroscience, Nature Cell Biology, y Nature
Debe mencionarse que las revistas científicas, pese a sus defectos,
que no son objeto de un libro como éste, representan sin duda la fuente
más autorizada para un periodista científico. Para que una investigación
pueda publicarse en una de ellas, debe ser validada o, al menos, ana-
lizada, por varios investigadores ajenos. Por tanto, aunque el sistema
puede permitir fallos, puede afirmarse que una investigación que no ha
sido previamente publicada en una revista de prestigio, tiene todos los
ingredientes para ser sospechosa de fraude científico y el periodista no
debe publicarla.
Es decir, el buen periodista debe desconfiar del investigador (o del ga-
binete de prensa) que lo llama al medio de comunicación para advertirle
de que ha obtenido un gran resultado. Lo primero que debe preguntarle
el redactor al científico es: ¿Dónde lo ha publicado? Por ello un buen
periodista científico debe tener un conocimiento exhaustivo de las prin-
cipales revistas científicas así como del funcionamiento de su dinámica
Existen dos características que deben tenerse en cuenta cuando se
observa la importancia como fuente de estas revistas en el periodis-
mo actual. La primera es que los medios no suelen citar publicaciones
científicas españolas o escritas en español. Básicamente porque apenas
existen y porque los científicos de habla hispana prefieren publicar sus
resultados en la lengua de la ciencia y la tecnología: el inglés. Esta cir-
cunstancia es un problema añadido para el periodista hispano, pues a la
proverbial falta de cultura científica de los licenciados en letras de los
países de tradición latina, se suma que deben tener un conocimiento
medio de la lengua inglesa.
La segunda característica es que la mayoría de las revistas pertene-
cen al ámbito de la biomedicina. Resalta el escaso eco que en la prensa
tienen las revistas científicas especializadas en temas agrícolas y medio-
ambientales, sobre todo porque este tipo de información cada vez se
publica con más asiduidad, aunque con numerosas deficiencias que de-
berían ser estudiadas más a fondo.
De hecho, un estudio sobre las fuentes medioambientales (Montaño,
1999) pone de manifiesto que las fuentes utilizadas en los diez primeros
capítulos de un programa televisivo sobre medio ambiente, emitido por
Canal Sur, proceden mayoritariamente de las empresas (25%), la admi-
nistración (21%) y las ONG (19%). Los científicos aparecen en cuarto lu-
gar (17%) y las revistas científicas internacionales especializadas en esos
temas no aparecen como fuentes.
No obstante, en los medios sí suele aparecer algún informe de la
organización ecologista Greenpeace cuyos resultados difunde esta orga-
nización en su revista trimestral. Pero, obviamente, ésta no es una publi-
cación científica sino la voz institucional de la organización ecologista.
Los gabinetes de prensa en las revistas científicas
En el periodismo científico español sucede lo mismo que en otros
países: las revistas más citadas y de mayor prestigio para muchos cien-
tíficos no son las que más aparecen en prensa. Así, los primeros lugares
del Science Citation Index (SCI) lo ocupan revistas de revisión, los denomi-
nados Abstracts o Review, que aunque no publiquen noticias importantes
resultan fundamentales para escribir reportajes sobre en qué situación
se encuentra un asunto.
No obstante, a pesar de la calidad y la importancia de los trabajos
que ofrecen muchas revistas especializadas, los periodistas prefieren re-
vistas como Nature o Science. Ambas, por supuesto, también tienen mu-
cho prestigio entre los científicos, pero para los periodistas tienen algo
que las diferencia de otras: estas dos revistas poseen gabinetes de prensa
muy profesionales que redactan en lenguaje periodístico los contenidos
principales de lo que publican.
En estos comunicados aparece primero una buena entradilla, típica
de la estructura informativa de pirámide invertida, de forma que la noti-
cia pueda ser copiada literalmente en las agencias o leída en informati-
vos de radio y televisión.
Luego introducen la investigación con una anécdota del científico
principal o del proceso de investigación o con una metáfora, de manera
que pueda comenzarse por ahí si se trata de escribir un reportaje. Todo
son facilidades para el periodista.
Los periodistas no tienen que acceder así al artículo principal, re-
dactado en un lenguaje de no fácil comprensión por la mayoría de los
periodistas científicos, lo cual facilita su trabajo. Sin embargo, la bue-
na práctica profesional impone acceder siempre al artículo principal así
como a las fuentes que lo han escrito.
Science y Nature son consideradas por los medios de comunicación
como fuentes institucionales u oficiales. Por tanto, la publicación de sus
resultados no exige a los periodistas el contraste de la información, pues
llevan el sello de la credibilidad, lo cual en términos empresariales faci-
lita la producción periodística, puesto que se elimina el tiempo perdido
en contrastar las fuentes.
No obstante, esta práctica periodística de utilizar los comunicados
de prensa de Nature y Science como fuentes informativas deriva en otros
muchos problemas, como la lejanía de las fuentes o la publicación de
investigaciones que poco o nada aportan a la sociedad en la que se edita
el periódico. Otra disfunción es que existe una relación directa entre la
selección de los artículos para formar parte de los comunicados de pren-
sa y sus posibilidades de ser difundidos en prensa. Es decir, la selección
que hacen los periodistas de los gabinetes de comunicación de Nature o
Science no está en función de los criterios de calidad científica sino de
los de noticiabilidad.
Esta relación, así como la sumisión de los medios a los comunicados
de prensa de Nature o Science es tal que, según un estudio del Observa-
torio de Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra, sólo
tienen posibilidades de ser mencionados por la prensa aquellos artículos
seleccionados para los comunicados de prensa de estas revistas. Además,
el orden en el que aparecen en dichos comunicados las investigaciones
también influye decisivamente en su difusión en la prensa. Así, los artí-
culos que figuran en primera o segunda posición en el comunicado de
prensa son los que alcanzan una mayor difusión en los periódicos. Este
estudio de los investigadores catalanes demuestra que los responsables
de la agenda periodística son, en primer lugar, los que elaboran los co-
municados de prensa de las revistas y, después, los periodistas de los
diarios que los utilizan.
Casi todas las revistas citadas tienen versión digital. Algunos portales
como Eurekalert ofrecen comunicados de prensa elaborados en inglés
por las universidades a las que pertenecen los científicos que han pu-
blicado su resultado. Es obvio que Internet ha modificado las pautas de
información y que los medios de comunicación se están adaptando a
estas circunstancias. Cada día es más frecuente la aparición de perió-
dicos en la Red e, incluso, la mayoría de los consolidados disponen de
su versión digital. Asimismo las cadenas de televisión o las emisoras de
radio también mantienen su página de información en la Red que renue-
van constantemente.
Este nuevo canal de difusión plantea interrogantes desde el punto de
vista de las ciencias de la información: ¿Coinciden las noticias destaca-
das en la versión digital con las que lo hacen en la edición impresa? ¿Se
tiene en cuenta a la hora de seleccionar las informaciones en las edicio-
nes impresas cuántos internautas eligen esa noticia durante el día ante-
rior o cómo las destacan los diarios de la competencia? Está claro que el
quehacer informativo ha variado. No obstante, en este capítulo del libro
se abordará cómo Internet ha modificado uno de los aspectos más rele-
vantes de este quehacer; la relación entre periodistas y las fuentes.
Hasta ahora eran los medios de comunicación los que reflejaban la
realidad. La sociedad generalmente no tenía acceso a las fuentes que
nutrían a los periodistas. Pero con la llegada de Internet la frontera ha
cambiado, o al menos se ha diluido. Ha habido dos cambios sustanciales.
Por una parte, los periodistas pueden incorporar un mayor número de
fuentes en sus artículos, entre ellas las internacionales, aunque se traba-
je en un medio local. Pero por otra, la selección debe hacerse de forma
más rigurosa porque el lector tiene también acceso a esas fuentes.
Hasta ahora, sobre todo en la información relacionada con asuntos
internacionales, la sociedad estaba “vendida” a la realidad que los perio-
distas captaban. Si éstos la distorsionaban, sólo un sector privilegiado de
la sociedad podía contrastarla y detectar la manipulación. No es extraño
que corresponsales en el extranjero acudieran a métodos como inventar-
se declaraciones poco comprometedoras o, simplemente, no aplicarse
de forma adecuada en el contenido de una traducción de un teletipo
de agencia o de periódico de ese país. Las hemerotecas están llenas de
ejemplos de este quehacer.
Sólo los que han vivido en otros países o compran y leen habitual-
mente diarios extranjeros que hablan de acontecimientos que él ha expe-
rimentado conoce exactamente esta situación. Una posición de un orga-
nismo internacional, una opinión de un político o la interpretación que
de un descubrimiento realizaba un científico destacado sólo llegaba a los
medios a través de sus corresponsales en el extranjero o de las agencias
internacionales. Éstas siempre han supuesto un elemento de contraste
entre la realidad y lo que los corresponsales cuentan. Pero hoy, además,
los responsables de los medios cuentan con Internet para contrastar esa
Tampoco era extraño que el corresponsal simplemente se limitara
a copiar literalmente lo que publicaban los medios del país del que en-
viaba las crónicas sin citar esa fuente y firmando esa información como
propia. Ahora, todas esas prácticas son detectables por sus jefes desde la
central del medio de comunicación.
Pero Internet aporta otra gran ventaja: también la sociedad cuenta con
esa vía de contraste. Si hasta ahora se enseñaba en las facultades de Cien-
cias de la Información que había que extremar el cuidado con las fuentes
cercanas o locales porque un error era fácilmente detectable, no sólo por
la propia fuente sino hasta por el lector, cercano siempre en el espacio a
ella; ahora este consejo debe ampliarse a todo tipo de información.
Internet en el periodismo científico
A medio camino entre el periodismo y la pedagogía, el periodismo
científico se enfrenta a una diversidad de fuentes de la noticia que ame-
nazan con desviarle de su camino natural: el seguimiento de la infor-
mación. La irrupción de Internet no sólo ha ampliado esa diversidad
sino, sobre todo, la cantidad y la internacionalidad de las mismas (Elías,
Está claro que en función del área de especialización la relación con
la fuente varía enormemente. Por ejemplo, un cronista de política nacio-
nal se suele circunscribir a una clase, la política, que es relativamente
escasa en número y fácilmente abarcable. Estos profesionales no han ne-
cesitado hasta ahora de fuentes diferentes a las directas. Con una buena
agenda y excelentes contactos se podía realizar un buen trabajo. Ahora
también. Pero Internet ha abierto una vía, sobre todo en otros países, en
los que los partidos políticos informan en sus sitios web de interesantes
noticias. La sociedad puede acceder a ellas al mismo tiempo que los re-
dactores y puede conocer de primera mano qué se escoge para publicar
y si esa selección se ejecuta conforme a una honesta subjetividad o a un
afán manipulador.
Ciencia internacional a través de Internet
Secciones como cultura, sociedad, ciencia, sanidad o medio ambien-
te se han enriquecido enormemente con los avances habidos en Inter-
net. Por un lado, porque todos los diarios, independientemente de su
situación económica, han tenido acceso directo a las grandes fuentes
internacionales. La NASA, la Agencia Espacial Europea o el Metropoli-
tan de Nueva York no sólo disponen de sitios web en los que actualizan
permanentemente su información, sino que informan puntualmente a
los periodistas de todo el mundo enviando varios comunicados al día a
través del correo electrónico. Esto antes era complicadísimo.
No se concebía que el gabinete de comunicación de, por ejemplo, la
NASA, mantuviera contacto con un periodista español. Simplemente era
imposible desde el punto de vista físico. Hoy en día todos pueden sus-
cribirse a su servicio de envío de press release. Incluso, y esto también es
relevante, cualquier ciudadano interesado en estos temas.
Puntualmente la agencia espacial estadounidense enviará a sus abo-
nados y con la misma rapidez el comunicado pertinente. La sociedad
interesada tiene, por primera vez, acceso a fuentes de las que se nutre
el periodista. Esto debe obligar a los profesionales a mejorar sustancial-
mente sus pautas de trabajo si no se quiere que el periodismo pierda
Otro avance de la irrupción de Internet es que, además, la fuente en-
viará su comunicado al periodista especializado y al jefe de redacción. Es
evidente que el antiguo sistema de faxes se evidencia como mucho más
selectivo y engorroso.
En este sentido, la información de la sección de Ciencia se ha en-
riquecido enormemente, porque ahora es perfectamente lícito que un
periodista que firme su crónica en Madrid utilice como fuente los comu-
nicados de la NASA. Antes tenía que conformarse con lo que de ese co-
municado seleccionaba su corresponsal en Estados Unidos o el redactor
de agencia que, en el caso de Efe, por ejemplo, no cuenta con redactores
especializados por áreas temáticas tan concretas en otros países.
El redactor generalista que un día se dedica a las primarias estado-
unidenses y al siguiente a una cumbre de la ONU, no puede, obviamente,
concentrarse en una información sobre los planes para la conquista de
Marte de la NASA. Esta noticia le pasará inadvertida o no podrá dedicarse
a ella con el mismo esmero que a las otras dos. Pero Internet ha posibi-
litado que eso se pueda hacer desde la sede del periódico independiente-
mente de dónde se esté y de dónde se ubique la fuente científica. Esto ha
liberado a los corresponsales de la información científica y ha favorecido
la figura del redactor especializado en ciencia que, ocasionalmente, se
desplaza como enviado especial.
La aplicación de Internet a la ciencia en el periodismo local
Un rasgo interesante del uso de Internet como fuente de medios de
comunicación locales o con escasos recursos puede acceder a informa-
ción de primera mano de grandes organizaciones científicas como la
NASA, la Agencia Espacial Europea, las academias nacionales de ciencias,
los diferentes institutos de investigación o a prácticamente todos los
departamentos universitarios del mundo. Así no es extraño que el perió-
dico de una universidad o de un instituto tenga información de primera
mano de la NASA o de la organización internacional Greenpeace, por po-
ner ejemplos.
Las propias revistas científicas tienen su versión electrónica. Incluso
la Asociación americana para el Avance de la Ciencia, editora de la revis-
ta Science, ha diseñado un portal (hhttp://www. Eurekalert.org/pubnews.
php) en el que aparecen los comunicados de prensa de multitud de in-
vestigaciones publicadas en las mejores revistas científicas del mundo.
Cualquier periodista tienen acceso a ese portal.
En muchas ocasiones puede hablarse directamente en las fuentes a
través de Internet. Así, por ejemplo, en 2002 periodistas de todo el mun-
do, sin distinción del prestigio o del número de ejemplares que venda
el periódico, pudieron realizar preguntas a los astronautas que residían
en la Estación Espacial Internacional. Otras veces, la NASA ofrece sus
vivencias diarias, sus impresiones sobre determinados temas o sus ope-
raciones segundo a segundo.
En España también tenemos un ejemplo muy interesante. A partir
de 1998 (y hasta 2005) la Oficina de Ciencia y Tecnología, dependiente
del Ministerio de Educación y Cultura, puso en Internet los diarios de
los tripulantes del buque oceanográfico Hespérides en su trayecto ha-
cia la Antártida. Muchos medios nacionales, incluida la Agencia Efe, han
elaborado informaciones sobre estos diarios. Eran reportajes en los que
las fuentes hablaban en primera persona a través de los diarios que mos-
traban mucho realismo. Pero, desde mi punto de vista, otra de las con-
secuencias importantes es que un periódico regional como Canarias7 o
El Heraldo de Aragón establecieron una sección “Cuaderno de Bitácora”
en la que cada semana se realizaba un resumen de las vivencias de estos
científicos. Algo que hasta ahora estaba al alcance sólo de los grandes
medios nacionales comenzaba a ser accesible a todos.
Es cierto que estas fuentes pueden estar mediatizadas por lo que
quiere que se publique el gabinete de prensa. Pero eso, que es otro
problema, también sucedía antes de la irrupción de Internet. Por tan-
to, cualquier tema objeto de una noticia puede y debe consultarse en
También debe matizarse que por la Red circula mucha información
poco válida. Pero estamos hablando de su uso por parte de periodistas
especializados que conocen sus temas y saben discernir entre lo cierto
Al margen de la información que circula proveniente de fuentes ofi-
ciales, de agencias o de periódicos on line, también deben destacarse los
denominados “grupos de noticias” y los chats especializados en los que
se puede obtener información muy interesante.
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References: Real Decreto 
 artículo 149
 artículo 2
in Fine
 Real Decreto 
 resolución 
 Real Decreto 
 Real Decreto 

Real Decreto 
 Real Decreto