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Timestamp: 2020-08-03 15:40:55+00:00

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Revista Internacional - Nuestra Epoca N°1 - enero 1966 - Edición Chilena | Comunismo | España franquista
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T112. Edición Especial
TRICONTINENTAL:
HEROICA LUCHA DEL VIETNAM
' ' -. ;¿
FRANCISC O ANTÓ N Miembro' del Comité Central del Partido Comunista de España
ALBERT O FERRAR I Miembro del Comité Central del Partido Comunista de la Argentina
VACLA V
SANTIAG O CARRILL O Secretario general del Partido Comunista de España
M A X REIMAN N Primer secretario del Partido Comunista de Alemania
LEÓNIDA S
STRINGO S
NIKOLA I FADDEIE V Secretario del Consejo de Ayuda Mutua Económica
PAJESTK A
FUA D NASSA R Secretario general del Partido Comunista de Jordania
Publicista sueco
ANWA R
Publicista jordano
ALEXE I LEVKOVSK I Periodista soviético, doctor en Ciencias Económicas
¡Proletarios de todos los países, uníosi
F. ANTÓN, A. FERRARI y V. SLAVIK — La unidad de acción, exigencia
imperiosa de la vida
CARRILLO - - Crece la oposición
REIMANN — Después de las elecciones al Bundestag. — Tareas de las
STRINGOS — La lucha por la democracia en Grecia
BLUME — Perspectivas
de la lucha por
PADDEIEV - - El desarrollo de las relaciones económicas entre
de l CAME
PAJESTKA — La planificación centralizada y las agrupaciones
F. NASSAR — El camino de Jordania
hacia la total liberación, la demo-
I. CUELLO Y N. ISA CONDE — El proceso revolucionario
[segundo y último artículo]
DE PROBLEMAS ACTUALES
A. RAMSI y A. LEVKOVSKI — Las masas pequeñoburguesas y los movi-
mientos revolucionarios del Tercer Mundo
A. LEPPANEN — Seminario de los partidos comunistas de los países nórdi-
cos s p. ERIKSON — Congreso de los comunistas daneses a G. OHMAN — Abrir más ampliamente las puertas del Partido [Suecia] B L. MARMIO — Un comité regional del Partido y sus problemas [Finlandia] B A. MORA y V. ALONSO — Los comunista del Paraguay preparan su III Congreso s Notas breves
A. MAR-
GULIES — La lucha por la participación en la dirección de la economía ®
J. M. FORTUNY — La Conferencia
de los Tres Continentes B
AHMADI — En defensa de los patriotas argelinos
HÉROES DE LA LUCHA POR EL COMUNISMO
A. — Constantina
Las agresiones de los imperialistas y las fuerzas
LA UNIDAD DE ACCIÓN, EXIGENCIA IMPERIOSA DE LA VIDA
F. Antón, A.
J amás han sido tan poderosas como ahora las fuerzas del progreso que actúan en la
arena internacional. Ellas son, precisamen-
las que ejercen una influencia decisiva sobre
marcha de la historia y bajo su influjo se in-
tensifica la crisis general del viejo sistema so-
cial. Ante esta situación, el capitalismo moviliza todos sus grandes recursos materiales, políticos
e ideológicos para detener la ofensiva de las
fuerzas del progreso, iniciada en el período de
la Gran Revolución Socialista de Octubre y con-
siderablemente desarrollada después de la segun-
da guerra mundial. Por fuerzas del progreso
entendemos la poderosa comunidad de los paí-
ses socialistas, los probados destacamentos de
la clase obrera que tan gran papel desempe-
ñan en la vida de los Estados capitalistas, el extraordiariamente variado y combativo ejército del movimiento de liberación nacional, todos los movimientos del mundo que defienden la paz y la democracia. Todas estas fuerzas, liga- das entre sí, aseguran el pujante desarrollo de! proceso revolucionario y emancipador. Particu- larmente importante es el papel que correspon- de al sistema socialista, que dispone tanto de medios políticos e ideológicos como de recur- sos económicos para influir en el desarrollo in- ternacional. Una gran responsabilidad incumbe al movimiento comunista mundial, por ser el mo-
influyente de nuestro
íiempo. Toda la experiencia demuestra patentemente que las acciones conjuntas de todas las fuerzas motrices de la historia [es decir, el sistema so- cialista mundial, el movimiento obrero y el
movimiento de liberación nacional, acciones ba- sadas en la colaboración y el apoyo mutuos,
son la garantía del progreso social. Desde este
la situación es favorable e in-
duce al optimismo. Sin embargo, una valoración realista de la situación actual en el mundo no puede por me- nos de suscitar en las fuerzas progresistas un cierto sentimiento de preocupación por el ulte- rior desarrollo y por la solución de todos los complejos problemas. Bastará con fijarnos en algunos hechos de la complicada y multifacéti- ca lucha. Las noticias de cada día evidencian
una intensificación de la agresidad del imperia- lismo, en particular del norteamericano, en Vietnam y otros lugares del mundo. El impe- rialismo no sólo amenaza a los pueblos latino- americanos, sino que además organiza interven- ciones armadas cuando los pueblos dan pasos reales hacia el progreso nacional, como hemos visto últimamente en Santo Domingo. No cesan las provocaciones del imperialismo yanqui con-
tra Cuba, la Isla
rritorio libre del Hemisferio Occidental—, que está construyendo el socialismo. Los planes neo- colonialistas son puestos en práctica con ayuda de la fuerza económica y militar, como lo evi- dencian los ejemplos del Congo y de otros paí- ses que buscan la libertad. En Europa, que en dos ocasiones ha sido el foco de otras tantas guerras mundiales en lo que va del siglo, vuel- ven a resonar con creciente intensidad voces que reclaman la revisión de las fronteras e in- citan a la expansión y a una nueva revancha, como son las voces que llegan a nosotros desde Alemania Occidental.
El arsenal bélico, que ya constituye una ame- naza para la vida de todos los pueblos, aumen- ta sin cesar. La actual situación entraña el pe- ligro de una nueva guerra mundial desencade- nada por la política anexionista y neocolonialis- ta del imperialismo, el peligro de una guerra cuya fuerza destructiva sería superior a la de todas las guerras anteriores juntas. En esta situación, la lucha por la paz, por la distensión internacional, contra el agresivo im- perialismo se entrelaza estrechamente con la lu- cha por la independencia nacional, la democra- cia y el socialismo.
de la Libertad —el único te-
Los hechos y las tendencias a que
de referirnos plantean
interrogan-
tes que son un reflejo de los temores e inquie- tudes de muy amplias masas: ¿Cuál es la causa de la creciente agresividad del imperialismo y del consiguiente empeoramiento de la situación internacional? ¿Cuál es hoy la tarea más urgen- te de todas las fuerzas que se percatan del pe- ligro y quieren dar una réplica contundente a la reacción? ¿Cuáles son las consecuencias que
de ello se derivan necesariamente para la acti- vidad de los partidos comunistas?
La agresividad del imperialismo es un coro- lario de su naturaleza y sólo se la puede atajar mediante las acciones unidas de todas las fuer- zas progresistas y revolucionarias. La creciente agresividad del imperialismo constituye un intento de modificar en favor su- yo la correlación de fuerzas en el ámbito inter- nacional. El imperialismo no sólo trata de apli- car la política del statu quo, inaceptable para las fuerzas progresistas, sino que además reali- za, mediante la escalada en la guerra, un nue- vo intento de «hacer retroceder» al movimien- to de liberación y al socialismo. Con este mismo fin atiza la campaña anticomunista, uti- lizándola contra los países socialistas y todo el movimiento revolucionario y nacional-liberador. La mayor agresividad del imperialismo en el momento presente está determinada por una cierta dispersión de las fuerzas de la paz y de la liberación nacional, por la falta de unidad en el campo socialista y en el movimiento comu- nista mundial. Al propio tiempo, el imperialis- mo recurre al chantaje de la guerra termonu- clear y a una política de bluff internacional. Los comunistas siempre han tenido presente la naturaleza del imperialismo, del que surge espontáneamente la guerra; siempre han anali- zado con espíritu realista los procesos que en él se producen, movilizando a la vez a las fuer- zas capaces de oponerle resistencia y limitando su esfera de acción. Todo esto es más necesa- rio hoy día, cuando el imperialismo trata de exportar la contrarrevolución y amenaza a la hu- manidad con la guerra termonuclear. Esta po- lítica del imperialismo puede y debe ser derro- tada, lo cual abrirá nuevas posibilidades para e! sucesivo avance de las fuerzas progresistas. Cualquier debilitamiento de la unidad de ac- ción de las fuerzas progresistas, sobre todo de su principal baluarte, los países socialistas, re- sulta ventajoso para los círculos gobernantes de los países capitalistas, que tratan de utilizar en beneficio propio las divergencias entre los Es- tados socialistas, en las filas del comunismo in- ternacional, en el movimiento de liberación na- cional y en el movimiento democrático de sus propios países.
las discrepancias en el
movimiento comunista internacional ya han ejer- cido una influencia desfavorable sobre la lucha de las masas por la paz, la democracia y el so- cialismo, sobre las relaciones entre ciertos paí- ses socialistas y sobre el desarrollo del movi- miento de liberación nacional; también han de-
bilitado la eficacia de la lucha de la clase obrera en distintos países capitalistas. Si hubiese exis- tido una acción concertada de todos los países socialistas para prestar ayuda al pueblo vietna-
mita, ¿habrían podido
tinuar su ingerencia
Dicho sea sin rodeos,
de Viet-
nam del Sur y recurrir abiertamente a la fuerzo militar contra un país socialista soberano, con- tra la República Democrática de Vietnam? La imppsición del cese de la agresión norte- americana en Vietnam contribuiría a aminorai
zona y tendría, además, consecuencias benefi- ciosas para el saneamiento de la situación mun- dial y para la lucha de la clase obrera y de las organizaciones democráticas y progresistas por la solución de los problemas más importantes
ser también un
punt,o crucial en la actividad de todas las fuer- zas que luchan por la paz. Otros grandes pro- blemas de la presente situación internacional que esperan solución son: poner fin a todas la? guerras imperialistas de agresión, aplicar conse- cuentemente una política de paz, imposibilitar la exportación de la contrarrevolución e impedir e! establecimiento de un orden de cosas neocolo- nialista en los países que se están liberando. ¿Acaso no es posible conseguir en torno a es- tos problemas no sólo un acuerdo de las fuer- zas progresistas, y ante todo de los comunistas, sino también una acción concertada, cuyas pro- porciones vayan en aumento a medida que se acumule experiencia? En las actuales condiciones, la situación in- ternacional influye tal vez más que en ninguna otra época sobre los acontecimientos y el des- arrollo político de los distintos países. El que en la actualidad hayan aumentado el volumen, la significación y la diversidad de las tareas que se les plantean a las fuerzas revolucionarias en sus respectivos países no quiere decir que sean innecesarios sus esfuerzos conjuntos en el ám- bito internacional. La lucha de las fuerzas pro- gresistas por la solución de los problemas na- cionales será tanto más eficaz cuanto mayores sean los éxitos de sus combates en el plano in- ternacional. En nuestra época resulta evidente la relación que existe entre la solución de los problemas internacionales y nacionales. La uni- dad de acción de las fuerzas progresistas en el plano internacional y nacional se condicionan recíprocamente. La unidad de acción de las fuerzas progresis- tas tiene, hoy como ayer, una base objetiva que deriva del desarrollo político concreto, de la si- tuación histórica. Los comunistas quieren hacer un digno aporte a esa unidad, y no por perse- guir unos objetivos propios y estrechos, sino en beneficio de las grandes masas del pueblo. Los comunistas tienen una gran responsabilidad an- te todo el movimiento antiimperialista y demo- crático, ante los pueblos de todo el mundo. De- ben contribuir a la cohesión de tadas estas fuer- zas para detener la agresión de los imperialistas, conjurar el peligro de una tercera guerra mun- dial, consolidar la paz en el mundo entero, ase-
el peligro de la escalada en la guerra
de la época presente. Podría
LA UNIDAD DE ACCIÓN, EXIGENCIA IMPERIOSA DE
¡r el éxito de la lucha de los pueblos por su
emancipación nacional y social y acabar con el imperialismo mundial. Deben ser la fuerza im- pulsora de esa unidad no sólo a escala nacional, sino también en el plano internacional. Y para ello se requiere la máxima unidad, ante todo en acción, del propio movimiento comunista internacional.
Uno de los rasgos distintivos de la historia del movimiento comunista internacional, de su lucha
y de sus victorias, es la unidad, que ha sabido
r triunfante de todas las dificultades a que
ha tenido que hacer frente. Baste recordar sus mejores tradiciones, como, por ejemplo, el mo- vimiento «¡Fuera las manos de Rusia!», la de-
-a de la revolución china, la ayuda a la Es- paña democrática, la lucha conjunta de las fuer- zas progresistas contra el fascismo en vísperas
de la segunda guerra mundial y en
la misma, así como otras acciones concretas en
las que los- partidos comunistas fueron los ex- ponentes de las aspiraciones de las grandes ma- populares. Estas acciones engendraron mo- vimientos que proporcionaron a las fuerzas de la paz, la democracia y el socialismo nuevos éxitos a escala internacional y en el ámbito na- cional. La unidad del movimiento comunista no es una unidad estática, sino un proceso vivo. En nuestros días se expresa en formas distintas y sólo puede ser alcanzada como resultado de las acciones tesoneras de todos sus destacamentos, autónomos e iguales en derechos, mediante la preocupación común de todos los comunistas por lograr un nuevo auge del movimiento Dada la existencia de discrepancias en cues- tiones estratégicas, tácticas o teóricas generales, la mejor forma de superarlas es la unidad de acción en aquellos problemas sobre los cuales se puede llegar a un acuerdo en la lucha contra el enemigo común. Un importantísimo problema concreto de la hora presente y que afecta no sólo a los comunistas, sino también a todas las fuerzas nacional-liberadoras y a los movimien- tos por la paz y la democracia, es el de poner fin a la agresión del imperialismo norteameri- cano contra la República Democrática de Viet- nam, reconocer al pueblo de Vietnam del Sur el derecho a disponer de sus destinos y hacer observar rigurosamente los correspondientes acuerdos internacionales. En los actuales momentos tiene una trascen- :ia histórica tratar de hallar las vías concre- tas que conduzcan a la unidad y contrastar en Dnes prácticas conjuntas la validez de las intenciones y los móviles propios. Hay quien afirma que lo que divide a los comunistas es mucho más fuerte que lo que les une.Aceptar semejante planteamiento equivaldría, en nuestra opinión, a abandonar las posiciones del marxis-
mo. Ante las divergencias existentes, lo que nosotros prppugnamos no es una unidad ficticia, sino que todos los comunistas empiecen a bus- car lo que les une, que no se plantee la cues- tión de un sucesivo deslindamiento, pues tal ac- titud no puede conducir más que a impedir que los comunistas cumplan las tareas más urgentes y puede tener consecuencias de largo alcance. Y no lo decimos por espíritu polémico, sino para hallar, teniendo en cuenta las tendencias actua- les, el método acertado que conduzca al resta- blecimiento de la unidad. La Conferencia de Moscú de los 81 partidos comunistas y obreros, cuyo quinto aniversario acabamos de conmemo- rar, nos ha ofrecido un ejemplo de cómo debe establecerse la colaboración de los partidosher- manos y de cuáles son los métodos a que se de- be recurrir para superar las discrepancias. ¿Aca- so tales métodos ya no son válidos ni aceptables para los partidos entre los que existen diver- gencias? Al hablar de unidad, sobre todo de unidad de acción, partimos del hecho comprobado de que cuando se reúnen varios partidos comunis- tas 'sus puntos de vista coinciden en una serie de cuestiones de importancia vital y en el plan- teamiento de numerosas tareas inmediatas de gran trascendencia. Como confirmación de esto pueden aducirse muchos ejemplos, entre ellos la reunión de los representantes de los comunistas de los países del Magreb y del Oriente Árabe, las conferen- cias de los partidos comunistas de América La- tina y de los países capitalistas de Europa. Tam- bién podríamos referirnos a la discusión por los partidos comunistas de diversas e importantes cuestiones de la teoría y la historia y a los in- tercambios de opiniones sobre problemas de ac- tualidad. La coincidencia de los puntos de vista se re- fleja, como demuestra la experiencia, en efica- ces acciones conjuntas de los partidos comunis- tas y obreros. La última conferencia de repre- sentantes de los partidos y gobiernos de los paí- ses adheridos al Pacto de Varsovia, que ha te- nido gran resonancia en el mundo, ha aprobado varias resoluciones que coadyuvan en la prácti- ca a una mayor cohesión de dichos países y a la adopción de medidas contra la agresión im- perialista. Otro tanto cabe decir de los diversos encuentros bilaterales, que han contribuido a una colaboración económica más eficiente entre los países socialistas. Es indudable que laCon- ferencia de los partidos comunistas de los paí- ses latinoamericanos de finales de 1964 coope- ró a una mayor aproximación y un mejor en- tendimiento entre ellos, así como a la vigori- zación de todo el movimiento antiimperialista en América Latina, como lo ha evidenciado, en particular, la campaña de solidaridad con el
FEBBAB I
pueblo dominicano en lucha contra la agresión norteamericana. Es indiscutible la importancia del hecho de que la solidaridad de los partidos comunistas con el Partido de los Trabajadores de Vietnam, el Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur y todo el heroico pueblo vietnamita —independientemente de que haya alcanzado o no las proporciones deseadas— no se ha limita- do a simples declaraciones. El problema de la solidaridad y la unidad de acción en la lucha contra el imperialismo y por la paz no se circunscribe al movimiento comu- nista internacional. Aquí es preciso señalar como un mérito histórico de este movimiento su de- cisiva aportación al desarrollo de la conciencia internacionalista de vastas masas de la clase obrera y de los pueblos de distintos países. Pe- ro esto, a su vez, impone una mayor respon sabilidad a todos y cada uno de los partidos comunistas ante el movimiento revolucionario, democrático y antiimperialista. No es casual que en los últimos tiempos asistamos al estableci- miento y a la profundización de los contactos entre los partidos comunistas de los países so- cialistas y capitalistas y los partidos y las orga- nizaciones que se hallan en el Poder en los paí- ses recientemente independizados. Ningún Partido Comunista tiene derecho a menospreciar o debilitar nada de cuanto ha en- trado a integrar el acervo común del movimien- to comunista mundial. Al contrario, el único camino acertado sólo puede ser el estudio pro- fundo de la experiencia y la iniciativa de los partidos comunistas de las distintas zonas del mundo en su multifacética actividad para re- forzar la unidad de acción; y la utilización acti- va y creadora de esa experiencia para robuste- cer la solidaridad antiimperialista internacional. La conciencia internacionalista de una parte considerable de las masas tiene hoy su expre- sión orgánica y se manifiesta • en una actividad concreta. En organizaciones como la Federación Sindical Mundial, la Federación Democrática Internacional de Mujeres, la Federación Mun- dial de la Juventud Democrática y la Unión In- ternacional de Estudiantes colaboran las más diversas tendencias progresistas. Es preciso que tome un nuevo impulso la actividad del movi- miento mundial de partidarios de la paz, y así lo ha señalado el último Congreso celebrado en Helsinki, que adoptó una serie de importantes resoluciones aprobadas por unanimidad. Pero además de estas formas de colaboración impues- tas por la vida misma, otras formas surgen en el crisol de la lucha contra el imperialismo, por la emancipación nacional y social de los pue- blos.
cional de las masas no
aparato de la propaganda imperialista, mientras que los que participan en ellas son objeto de discriminación y persecuciones por parte de las autoridades. Tampoco pueden menospreciarse los diversos problemas que surgen dentro de las propias organizaciones internacionales, sobre to- do cuando tienen que enfrentarse a una serie de fenómenos vinculados con el desarrollo po- lítico, con la adhesión de nuevas tendencias, etc. Se amplían y adquieren creciente importancia internacional las acciones de las masas en el movimiento de liberación nacional de Asia. Áfri- ca y América Latina. A comienzos de enero se habrá iniciado en La Habana la Conferen- cia de Solidaridad de esos tres continentes. También tiene una gran significación el sur- gimiento en el plano internacional de formas de lucha como el Movimiento por la Autodetermi- nación y la Solidaridad con los pueblos de Amé- rica Latina, que en noviembre del pasado año organizó un encuentro en Buenos Aires con participación de representantes de la clase obre- ra sindicalmente organizada y de todos los gru- pos políticos [incluyendo socialistas, democris- tianos y comunistas] de varios países latinoame- ricanos, encuentro que dio cumplida réplica a la II Conferencia extraordinaria interamericana de Río de Janeiro.
Estos y muchos otros hechos que podríamos
pues contra
está enfilado todo el
movimiento comunista, democrático y antiimpe- rialista no partimos de aspiraciones abstractas, sino de algo que ya existe, de algo que. indu- dablemente, es preciso y posible fortalecer y desarrollar. Los comunistas desempeñan y deben desem- peñar en todos estos movimientos internaciona- les un papel activo, movilizador y aglutinante. Pero a la vez es necesario señalar que. a veces, las discrepancias existentes en las filas comunis- tas se trasladan imperdonablemente a los movi- mientos de masas, lo cual crea dificultades, en- torpece las acciones de dichos movimientos, debilita la indispensable unidad y puede que- brantar el prestigio y la propia influencia de los comunistas. No se puede menospreciar el daño que tales divergencias pueden causar y están causando va al movimiento revolucionario internacional. El imperialismo se esfuerza ante todo por aislar a los comunistas de las masas en los planos na- cional e internacional, por presentarlos como unos hombres incapaces de asumir la responsa- bilidad de la solución de los problemas más im- portantes de la época. jConviene señalar que las discrepancias abo- nan el terreno para la propaganda anticomunis- ta, que representa una importante arma ideoló- gica en manos de la burguesía para la lucha
DE ACCIÓN, EXIGENCIA
IMPERIOSA DE
:ra el movimiento revolucionario mundial. En su afán por desacreditar a todo el movi- miento comunista, el imperialismo presta una ~ción excepcional a las calumnias contra los países socialistas y en particular contra la Unión :ética. Se desfigura sin el menor pudor el modo de vida de estos países, así como sus in- : iones y objetivos tanto en los asuntos inte- riores como internacionales. La explicación con- creta de los problemas de la edificación del so- cialismo y del comunismo y los nuevos éxitos en esta empresa, así como la política exterior ios países socialistas, activa y penetrada de espíritu internacionalista, constituyen la mejor respuesta a las patrañas del enemigo. Los comunistas han sido y son los primeros en decir a las masas que es posible y necesario forjar la unidad de acción entre fuerzas de dis- tinto contenido social, inspiradas por ideologías distintas y con distintos objetivos, para hacerlas coincidir, en el momento necesario, en la lucha contra el enemigo común. Las masas no com- prenden, por eso, cuál es la razón de que los comunistas, que tienen una base clasista única
y que están inspirados por una misma ideolo-
gía, no puedan establecer una sólida unidad de
acción en la lucha contra el imperialismo. El pueblo vietnamita o el cubano, el congoleño o
c¡ venezolano, el portugués o el colombiano, los
negros y los blancos norteamericanos o los in- dios del Perú, todos los trabajadores de cual- quier lugar del mundo que son víctimas de la explotación y de la opresión, de la agresión ar- mada y de las represiones políticas del impe- rialismo, no juzgan a los comunistas por sus pa- labras, sino por sus hechos. Y pueden pregun- tar con justa razón: ¿hay motivos más podero- sos para determinar la conducta de los comu- nistas que la exigencia de asegurar la paz, la libertad y la independencia de los pueblos y conseguir el progreso social?
Para las masas, que a través de su dura y amarga experiencia han llegado a conocer todc
el valor de la unidad, son mucho más compren-
sibles llamamientos como el contenido en el Comunicado sobre el Encuentro Consultivo de Moscú de marzo de 1965, en el que se dice que en la situación presente «todos los partidos co- munistas tienen que manifestar, más que nunca, comprensión de su responsabilidad internacio- nal, cohesionarse para la lucha común contra el imperialismo, el colonialismo y el neocolonialis-
mo, contra la dominación del capital monopo- lista, para el apoyo activo al movimiento de li- beración y la defensa de los pueblos que sufren la agresión imperialista, para la lucha por la paz universal, basada en el respeto de la sobe- ranía y la integridad de todos los Estados». Por eso, la unidad de acción del movimiento comunista internacional no puede ser considera-
da exclusivamente como un deseo especial de los comunistas, sino como parte de un proceso más amplio de lucha por la defensa de los in- tereses vitales de las grandes masas. Pero a juzgar por los hechos de los últimos tiempos, las divergencias en el movimiento co- munista mundial, lejos de debilitarse, se han he- cho más profundas. Esto no quiere decir que desde el momento de la aparición de las diver- gencias, y sobre todo últimamente, no se hayan buscado soluciones, no se hayan elaborado for- mas -y métodos de contrarrestar la actividad es- cisionista, de lograr una mejor comprensión de las tareas comunes del movimiento comunista internacional y de su distintos destacamentos. Si todos abordasen este problema de excepcional importancia con un profundo sentido de la res- ponsabilidad, el progreso sería posible. A pesar de que la aplastante mayoría de los partidos de las distintas zonas del mundo aspira a la uni- dad sobre la base de los principios del marxis- mo-leninismo creador, esos partidos no pueden imponer su voluntad a los demás. Pero tampo- co pueden renunciar, ni renuncian, a sus pun- tos de vista y aplican todos sus esfuerzos al res- tablecimiento de la unidad. La tarea principal es atajar la agresión impe- rialista en todas partes. La más grave y peligro- sa, a la que es preciso poner fin inmediatamen- te, es la del imperialismo norteamericano con- tra el pueblo vietnamita. El cese de esta «sucia guerra» significará no sólo el triunfo de la jus- ta causa del pueblo vietnamita y la posibilidad de que éste decida por sí mismo de sus destinos sino también la evitación del peligro real de que el conflicto se extienda. Es cierto que todos los partidos comunistas
y obreros sin excepción han expresado su plena solidaridad con la heroica y justa lucha del pue- blo vietnamita. Numerosos partidos le han pres- tado y le siguen prestando una valiosa y eficaz ayuda material. En lo que atañe a la Unión So- viética y a otros países socialistas, la ayuda ma- terial responde a los acuerdos concertados al respecto con el Gobierno de la República De- mocrática de Vietnam y da satisfacción a los deseos y demandas de éste. En todos los países tienen lugar manifestaciones de solidaridad con
el pueblo vietnamita. Se suceden las protestas en
los países capitalistas, exigiendo el cese de la
agresión imperialista norteamericana. Las fuer-
zas progresistas de Estados Unidos,
can sus acciones contra la guerra y exigen, a
despecho de las dificultades
en esta ciudadela del imperialismo, que se
tituyan sus derechos al pueblo vienamita. La consigna que resuena con más fuerza es la de «¡Alto a los bombardeos contra la RDV!» Lo importante ahora es que la unidad de ac-
ción se extienda y desarrolle, pues sólo así será posible multiplicar e intensificar en todo el mundo, y en particular en los países cuyos go- biernos apoyan la agresión yanqui, las acciones
las manifestaciones de solidaridad y de ayuda
pueblo vietnamita y manifestar la disposición
recurrir a formas de ayuda más eficaces en
el caso de que los imperialistas norteamericanos
se atrevan a intensificar su agresión. Cada partido debe contribuir con todas sus fuerzas y recursos al logro de la unidad de acción. Esto aíañe en primer término a los partidos
comunistas y obreros de los países socialistas. Sobre el sistema socialista mundial, firme e in- destructible baluarte de todas las fuerzas revo- lucionarias y progresistas y principal creación de la clase obrera internacional, recae el peso fundamental de la lucha revolucionaria y de to- das las formas de ayuda a los pueblos que la sostienen. Ninguna posibilidad de ayuda debe dejar de ser utilizada. Esa ayuda la espera el pueblo vietnamita, la esperan todos los pueblos del mundo. La estrecha unidad de la comuni- dad socialista será un buen ejemplo y un estí- mulo; constituirá una gran fuerza de atracción
y movilización para las masas populares de to-
do el mundo capitalista y para los pueblos que se han sacudido el yugo del imperialismo; ella habrá de contribuir en enorme medida a la uni- dad de acción de todas las fuerzas progresistas. Esta tarea atañe también a los partidos co-
munistas y obreros de los demás países. Mu- chos de ellos ejercen una gran influencia sobre la clase pbrera y sobre otras fuerzas democrá- ticas de sus respectivos países. Todas esas fuer- zas condenan airadamente la agresión del im- perialismo norteamericano, están al lado del heroico pueblo vietnamita, ansian el cese de la agresión y han expresado sus sentimientos de distintas formas y en muy diversas circunstan- cias. Se hace sentir la necesidad de una mayor coordinación de la política y la actividad de es- tos partidos y .organizaciones, para lograr ac- ciones más concertadas y eficaces de la clase obrera y las grandes masas populares, de los sindicatos y otras organizaciones de masas y de todas las fuerzas democráticas a escala regio- nal, continental e incluso mundial. Esta volun- tad claramente manifestada deberá ser tenida en cuenta por los círculos agresivos de Estados Unidos y de los países que los apoyan. Tales son las exigencias del internacionalismo proletario, en el que se inspiran todos los co- munistas. Se puede expresar la confianza de que esta unidad de acción acabará realizándose. La cuestión estriba en que cuanto antes se lo- gre será mejor. Porque no hay que dejar que
situación se agrave aún más de lo que ya es-
para entonces tener que marchar, con mu-
chas más dificultades, por un camino que hoy,
a pesar de todo, no presenta obstáculos insu- perables.
Las consignas de paz y democracia, expresión de ¡os anhelos de las masas, son un arma eficaz en la lucha de clases. La experiencia colectiva del movimiento comunista ha permitido profundizar y ampliar el contenido de la lucha por la paz y la democracia, consiguiendo que se incorporen a ella pueblos enteros. Esta lucha tiene un
universal, aunque las tareas concretas con que se enfrentan
progresistas de
de acción son
en materiales sobre el combate por
movimiento comunista. y la democracia
países y sobre el
hacemos sino proseguir
CRECE LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA FRANQUISTA
Este año se cumplirá el XXX aniversario de la sublevación militar franquista. Resulta asom- broso que todavía subsista la dictadura de Fran- co, habiendo transcurrido tanto tiempo desde que los padrinos y protectores del caudillo —Hitleí y Mussolini—, que le ayudaron a tomar el Poder, fueron derrotados y enterrados. Pero el caso de España es uno de esos que ilustran la inversión de alianzas, hecha por las potencias imperialistas
occidentales, tras la guerra, inversión que les ha ha llevado a ser amigos y cómplices de los ene- migos fascistas de ayer y a renegar de sus pro- mesas de independencia y libertad para los pue- blos. El franquismo ha sido activamente sostenido durante estos años por el imperialismo norteame- ricano. Un sostén pagado con bases militares y atómicas y con una constante subordinación a la diplomacia del dólar, precio muy caro para Es- paña. Hoy, no obstante la «ayuda» yanqui, el ré- gimen salido de la guerra iniciada hace treinta años ha envejecido, se ha desprestigiado profun- damente y atraviesa una crisis que reconocen in- cluso quienes aún se declaran sus partidarios. El año 1965 ha visto crecer la unidad, la or- ganización y la lucha de las amplias masas po- pulares. La clase obrera ha dado el ejemplo con poderosas huelgas y manifestaciones de calle en Madrid, Asturias, Vizcaya, Barcelona y otros pun-
'-ricas y empresas
.riendo en respuesta a la orientación guberna- mental y patronal de los sindicatos fascistas re- entan el inicio de un nuevo movimiento obre- mitario, independiente y de clase. En él par- -an muy activamente trabajadores comunistas,
Las Comisiones Obreras, elegidas en las fá-
y al nivel local y provincial,
CAREILL O
católicos, socialistas; en algunos lugares participan incluso los llamados «falangistas de izquierda», que hoy adoptan una actitud de oposición al ré- gimen. El nuevo movimiento obrero ha planteado con gran fuerza dos consignas políticas: la liber- tad sindical y el derecho de huelga. Durante las manifestaciones de calle se ha gritado resuelta- mente la consigna: ¡Democracia! ¡Abajo la dicta- dura! La importancia y la fuerza del movimiento de las Comisiones Obreras queda confirmada por 11 actividad de los altos jerarcas de los sindicatos fascistas. En un momento dado se entrevistaron con los representantes de las Comisiones Obreras proponiéndoles integrarse personalmente en el aparato de los sindicatos fascistas. Como sus ma- niobras de corrupción fracasaron, ahora buscan la forma de superar la descomposición de los actuales sindicatos haciendo un «acuerdo» con un grupo de viejos y desacreditados dirigentes del anarquismo español que han terminado capitu- lando vergonzosamente. Se intentó «embarcar» también en este compromiso a ciertos militantes socialistas y católicos, aunque sin éxito. El ofre- cimiento que se ha hecho a unos y otros para comprometerles consiste en la vaga promesa de «democratizar» los sindicatos verticales y darles una forma más «independiente», separando de ellos a los patronos. La maniobra de los altos je- rarcas falangistas no tiene ninguna posibilidad real de prosperar. Pero pone al descubierto la im- posibilidad de mantener las estructuras corpora- tivas fascistas frente al auge que va tomando el nuevo movimiento obrero y al eco de sus con- signas entre las masas.
trabajadores ha cundido rápidamente entre los estudiantes. Entre éstos, el año 1965 ha sido mar- cado por un extraordinario desarrollo de la con- ciencia democrática. Haciendo suyas las consig- nas obreras los estudiantes han sostenido una
potente lucha contra el sindicato universitario fascista, obligatorio, y por un sindicato estudia'n-
til libre y democrático. En el año 1965 saltó he-
cho trizas el sindicato fascista. Su acta de defun-
ción fue hecha pública por un decreto guberna- mental que abolía las formas de organización an- teriores, aunque pretendía mantener un sistema de control sobre la organización estudiantil. Los estudiantes han rechazado todo control oficial y dado vida a formas sindicales independientes. Pe- ro todo esto ha sido logrado después de impor- tantes manifestaciones de masas, huelgas y asam- bleas libres de los estudiantes, que con su acción desempeñan muy importante papel en el movi- miento democrático antifraquista. Una parte del profesorado apoya abiertaments
a los estudiantes. En su inmensa mayoría la in- telectualidad española asume una posición clara- mente antifranquista. El manifiesto firmado este año que ha pasado por 1.161 de los más notables intelectuales españoles contiene las bases funda- mentales de un programa para la instauración de un sistema de libertades. El movimiento de opo- sición de los intelectuales va tomando cada vez formas más organizadas y unitarias. En realidad estudiantes e intelectuales reflejan no sólo la actitud propia de ellos, sino de una manera más general el disgusto de las llamadas «clases medias», de la pequeña y media burgue- sía ante las consecuencias de la dominación fas- cista del capital monopolista. Es difícil, no conociendo las interioridades de la situación española, imaginar a qué punto se ha extendido la oposición al régimen actual; a qué punte sus propios partidarios han perdido la confianza en las posibilidades del franquismo. Entre la misma burocracia gubernamental cun- de la convicción de que son indispensables cam- bios políticos. Muchos altos funcionarios disimu- lan poco su actitud de oposición al régimen. Den- tro del Ejército se desarrollan corrientes de opo- sición. La misma prensa que ha sostenido inva- riablemente al régimen y aplicado las orientacio- nes gubernamentales con fidelidad habla de la necesidad de cambios y exhorta al dictador para que desde ahora facilite la instauración de un orden institucional. Abiertamente se plantea en los periódicos la interrogante: «después de Fran- co, ¿qué?». Un hecho que ha tenido consecuencias consi-
de una corriente demo-
crática entre las fuerzas católicas, y la colabora-
de aggior-
derables es el desarrollo
de esta corriente
movimiento de oposición. La política
namento de la Iglesia católica, iniciada por Juan XXIII, ha venido a fortalecer este sector avan- zado y a debilitar las posiciones integristas que hasta hace poco identificaban la Iglesia con el régimen. En los umbrales de 1966 el pueblo español y sus numerosos y sinceros amigos en todo el mundo se preguntan: ¿hasta cuándo va a seguir sufriendo España la dictadura del general Franco? En política es muy difícil señalar plazos. Sin embargo parece evidente que estamos asistiendo a las últimas fases de un régimen que treinta años después de su instalación violenta no ha conseguido echar raíces en las masas y ha per- dido la confianza de muchos de sus antiguos par-
tidarios. En la etapa actual
mocracia española consisten en unir y organizar sus fuerzas, desarrollando y elevando a un nivel cada vez más combativo las luchas de masas, a fin de dar al traste con la dictadura e instaurar un régimen de libertades políticas. Las acciones diversas, por reivindicaciones materiales y políti- cas, van creando las condiciones para llegar a la
huelga general política y a la huelga nacional. En nuestra concepción la huelga nacional es la con- junción de la huelga general política del prole- tariado con la huelga de los estudiantes, inte- lectuales y empleados, con la protesta de los cre- yentes y sacerdotes, con el cierre de comercios, con las manifestaciones de calle de las más am- plias masas exigiendo la desaparición del régimen. Es decir, la huelga nacional es un verdadero le- vantamiento nacional, esencialmente pacífico, de todo el pueblo. Entre todas las reivindicaciones parciales tiene una significación especial la demanda de amnis- tía. Van a cumplirse treinta años desde la suble- vación franquista y todavía no se ha dado uní amnistía que permita a los combatientes republi- canos esparcidos por el mundo —y se trata de
las tareas de la de-
millares— recuperar
de españoles y
regresar a España. Y hay que decir que de esta situación tiene una gran responsabilidad la Iglesia española, cuya alta jerarquía no sólo no ha to- mado posición en favor de la amnistía, sino que se opone a ella. Sin embargo, la Iglesia española, como tal, no se rehabilitará ante el pueblo de sus torpes errores, bautizando de «cruzada» la suble- vación, y apareciendo año tras año fundida con
la dictadura, mientras no reclame abiertamente la
amnistía incondicional, como un paso fundamen- tal para la superación de la guerra civil. Así lo comprenden y proclaman los católicos, sacerdotes
y seglares, más inteligentes y abiertos. De hecho, el nuevo movimiento obrero, el mo- vimiento estudiantil e intelectual, el movimiento campesino [menos organizado, por causas diver- sas, pero portador de una carga de cólera e in- dignación que se ha puesto de relieve en las ma-
nifestaciones de Lérida] son ya importantes reali- zaciones de la unidad antifranquista. En dichos
que se pro-
pone cada uno de ellos, han entrado en relación
y trabajan coordinadamente los distintos elemen-
tos de la oposición, particularmente comunistas, católicos y socialistas. Como he dicho anterior- mente, en algunos casos concretos esa coordi- nación se extiende a elementos de «izquierda falangista», a estudiantes tradicionalistas y has- ta del Opus Dei. Falta ahora prolongar el encuentro de las fuer- zas de oposición en otros niveles y con objetivos más generales y elevados. En esta dirección mar- chan ¡os acontecimientos, pese a resistencias se- rias, ofrecidas por los elementos más anticomu- nistas y sumisos a la influencia del imperialismo americano. Nuestro Partido ha propuesto la re- unión de una especie de Pre-Parlamento, es decir, de los representantes de todas las tendencias exis- tentes en el país, que reconocen la necesidad de cambios políticos de carácter democrático. Una reunión de este carácter, de la que no se exclu- yera a priori a nadie, permitiría encontrar las coincidencias para un programa mínimo que abor- dase esencialmente la cuestión de dar al pueble la posibilidad de decidir democráticamente sus destinos. Nosotros proponemos este método; pero esta- mos dispuestos a examinar y a aceptar cualquier o que conduzca a resultados semejantes. El paso decisivo que corresponde dar a la oposición española es precisamente la elaboración de un acuerdo político general.
La proximidad del XXX aniversario de la su- blevación fascista debe inducir a reflexión a todas las fuerzas de la oposición, a cuantos grupos y personas reconocen la necesidad de cambios en un sentido democrático. No es posible tolerar por más tiempo la permanencia de un régimen que es un obstáculo al rápido crecimiento de España, que sirve exclusivamente a los intereses de los monopolios y que niega a los españoles el derecho
a regirse democráticamente. Este XXX aniversa-
rio debería ser marcado por la decisión, inequí- vocamente manifestada por las fuerzas políticas españolas, de superar la guerra civil y sus con- secuencias y marchar a la normalización demo- crática del país. En España la lucha por la paz está íntimamen- te ligada a la lucha por la democracia. Existe en el país un sentimiento cada vez más amplio de España debe adoptar una política de neutra- lidad entre los bloques militares, y jugar un pa- . tivo en la labor de consolidar la pazmun- dial. Sobre el suelo español no debe haber bases ^njeras. La agravación de la política agresiva del impe- rialismo americano empuja a dicha posición a
movimientos, en torno a los objetivos
sectores del país antes indecisos o indiferentes, e
L»s provocaciones yanquis con-
tra Cuba socialista, tan ligada a los españoles por los lazos de la historia, la lengua y la sangre, sus- citaron ya la indignación hasta en gentes muy próximas al régimen. La intervención militarcon- tra Santo Domingo también excitó los viejos sen- timientos antiyanquis, muy vivaces en todos los estamentos de la sociedad española. Pero la bár- bara agresión contra Vietnam, a la que responde la heroica y admirable resistencia de este pueblo, provoca gran indignación e inquietud. No cabe
incluso opuestos.
duda que el año que comienza verá un recrudeci- miento de la acción por la supresión de las bases
de defensa de la paz. La política de Johnson ha conducido a una se- ria agravación de la tensión internacional. Por el momento están muriendo a diario hombres, mu- jeres y niños en Vietnam. La República Demo- crática de Vietnam está sufriendo brutales bom- bardeos. Un país del campo socialista es así vícti- ma de la agresión militar de los imperialistas. Los comunistas estamos informados, así como la opinión pública, de que la Unión Soviética ha respondido con creces a las demandas de ayuda de la República Democrática de Vietnam. Pero permítaseme decir públicamente lo que muchos camaradas se dicen para su fuero interno. ¿Cuál es la causa de que los imperialistas americanos hayan osado atacar directamente a un país del campo socialista? ¿Por qué la respuesta a la agre- sión contra la RDV no es tan contundente como podría ser?
A estas preguntas que hoy se hacen muchos comunistas, e incluso muchos trabajadores sim- ples, no es difícil responder. Yo creo que a las dos podría contestarse de la misma manera ge-
neral: la clave de todo está en la
vocada en el campo socialista y en el movimiento
comunista y obrero internacional. El enfrenta- miento de China con la Unión Soviética y otros países socialistas, objetivamente, ha reforzado a los sectores agresivos del imperialismo americano
y les ha facilitado lanzarse a esta aventura contra
un país hermano. El mismo enfrentamiento es un obstáculo a la organización de una respuesta más eficaz sobre el terreno al agresor yanqui, dado que China es el único Estado socialista con fron- teras con Vietnam.
americanas y por
desunión pro-
Sería inútil entrar aquí en el examen de cómo
por qué ha surgido este enfrentamiento. Lo que
es claro es que tal situación plantea ante los
comunistas de todos las países la necesidad de reforzar la lucha por la unidad de acción del mo- vimiento comunista y obrero internacional. Los
que se apartan de este terreno y amenazan con nuevos pasos hacia la división hacen el juego al imperialismo. 1966 debe ser un año de nuevos y más enérgicos esfuerzos unitarios.
Tareas de las fuerzas democráticas
E L pasado mes de septiembre se celebraron en la República Federal Alemana las elec-
ciones al Bundestag, coincidiendo con un período de agravación de la situación tanto en el mundo entero como en la propia Alemania. Los imperialistas yanquis prosiguen la crimina! agresión en Vietnam. En sus intentos de aplastar el movimiento de liberación de los pueblos me- diante la intervención armada, el imperialismo norteamericano, principal fuerza de la reacción y la agresión internacional, cuenta con los revan- chistas y militaristas germanooccidentales come sus más activos aliados. Los gobernantes de Ale- mania Occidental están desplegando una desen- frenada propaganda chovinista y revanchista, ace- leran el rearme y tienden sus manos hacia las armas atómicas; rechazan todas las propuestas de la República Democrática Alemana sobre la re- nuncia alas armas atómicas, el cese de la carrera armamentista y la normalización de las relacio- nes entre los dos Estados alemanes; se proponen evidentemente revisar los resultados de la Segun- da Guerra Mundial en beneficio del imperialismo germanooccidental. Como consecuencia de la orientación agresiva de la política de los círculos dominantes de Bonn, la RFA se ha convertido en el centro del peligro de guerra en Europa. Con el fin de poder alcanzar sin impedimentos sus objetivos revanchistas en política exterior, las fuerzas reaccionarias quieren abolir la Constitu- ción e implantar la dictadura del «estado de ex- cepción» con vista a la preparación total de la guerra.
Ante esta grave situación, el Partido Comu- nista de Alemania se planteó en la campaña elec-
a cabo una vasta labor
y reforzar y apoyar
las acciones de masas para contribuir así a un cambio de la orientación, antidemocrática y pe- ligrosa para la paz, de los círculos gobernantes de la RFA. El fin que se había propuesto nues- tro Partido en la lucha electoral era actuar con- juntamente con todas las fuerzas democráticas y adictas a la paz, con los sindicatos, los militantes
toral la tarea de llevar
de esclarecimiento político
EJEIMAN N
de base y los funcionarios del Partido Socialde- mócrata, la intelectualidad y la juventud, para frustrar así la peligrosa política de la UDC-ÜSC
y asegurar el triunfo de una política de paz, en-
tendimiento recíproco, democracia y progreso so-
Los resultadosde las elecciones han demostrado que este objetivo no ha podido ser alcanzado por las fuerzas democráticas y pacíficas de la clase obrera y de todo el pueblo. Pese a la acrecida actividad manifestada en el curso de la campaña electoral por los adversa-
rios de las armas atómicas y
teamericana en Vietnam, al movimiento contra el sobreseimiento de las causas incoadas a los criminales nazis por prescripción de los delitos y, sobre todo, a la resistencia opuesta por los sindicatos y la intelectualidad a las «leyes de excepción» 1 , las fuerzas de la paz no pudieron derrotar en las elecciones a las fuerzas reaccio- narias y desbaratar su política. La justa electo- ral proporcionó al.principal partido del Gobierno —la Unión Democrática Cristiana [UDC], que en Baviera lleva el nombre de Unión Social Cris- tiana [USC]— un considerable aumento del nú-- mero de votos. Con una participación del 87% del electorado,
la UDC-USC obtuvo el 47,6% de los votos emi-
tidos [en 1961. el 45,3%], siendo el partido por
el que se pronunció el mayor número de electo-
la agresión nor-
res [15.3 millones, o sea un millón más que en 1961]. Pero la UDS-USC no consiguió en el Bun destag la mayoría absoluta, conquistada por ella
1 Con ayuda de las leyes «sobre el estado de excep- ción», destinadas a facilitar la preparación de la gue- rra, el Gobierno de la RFA quiere obtener unos poderes dictatoriales que implicarían el derogamiento de la Constitución.
LAS FÜEBZAS DEMOCRÁTICAS
en 1957. El Partido Democrático Libre [PDL], socio de la UDC-USC en la anterior coalición gubernamental, perdió un millón de votos. El Partido Socialdemócrata de Alemania [PSA] reunió 12,8 millones de votos [el 39,3%, frente
al 36,2% en 19611, o sea 1,3 millones de votos más que en las elecciones precedentes. Sin em- bargo, no consiguió el objetivo que se proponía de ser el partido con mayor número de sufragios y formar el nuevo Gobierno.
partido que se presentó a las elecciones con planteamientos realistas en favor de una política de paz, distensión internacional y defensa de la Constitución, vio reducirse el número de sus electores de 607.000 en 1961 a 434.188 [el
[UAP],
1,3%].
De las 496 actas del nuevo Bundestag, 245 corresponden a la UDC-USC, 202 al PSA y 49 al PDL. El nuevo Gobierno sigue siendo un Gobierno de coalición de la UDC-USC y el
Nuestro Partido considera muy grave el re- sultado de la última Contienda electoral, pues Ja
UDC-USC ha conseguido detener el descenso de su influencia manifestado en las elecciones de 1961 e incluso ha logrado extenderla. ¿Cómo se explica esto?
No cabe duda de que este resultado de las alecciones, tan peligroso para el futuro desarro- llo, podía haber sido evitado. Existía una posi- bilidad real de derrotar en las elecciones a la UDC-USC y frustrar su política. La premisa hubiera sido la presentación de una alternativa eficaz en oposición a la política de las fuerzas dominantes en la RFA. Tal alternativa hubiese permitido a muchos electores pronunciarse —obedeciendo a sus propios intereses— en fa- vor de una nueva política y un nuevo Gobier- no. Tanto más cuanto que en los últimos tiem- pos se han acentuado las dudas y el desconten- to por la política de la UDC-USC. En modo alguno se puede afirmar que los electores, sobre todo las masas trabajadoras, que votaron por la UDC-USC quisieron expresar así su apoyo a la política de este partido, tan peligrosa para la paz. En el curso de la contienda electoral, los
partidos gubernamentales
enorme aparato de que disponían para influir en los electores. Con ayuda de una prensa mo- nopolizada, del aparato estatal de propaganda masificada, la televisión, etc., y disponiendo de enormes recursos financieros, estos partidos, que recurrieron hábilmente a la demagogia y atíza- las pasiones nacionalistas y anticomunistas, lograron desorientar a millones de personas y fundir a los electores respecto a los verda- s fines de su política. Todo esto se ha visto Crecido por la grave circunstancia de que
amplios sectores de nuestro pueblo, y entre ellos una parte de la clase obrera, aún no han com- prendido el peligro que encierran el revanchis- mo y el militarismo alemán. En su campaña electoral, la UDC-USC tra- tó de inculcar a la población de nuestro país la idea de que el peligro provenía directamente de la Unión Soviética. Presentaba las cosas como si defendiese la seguridad de la RFA, como si fuese un partido «preocupado por los destinos de Alemania», y se hacía pasar por una especie
«fuerza nacional». Recurriendo a la demago-
gia, la UDC-USC consiguió hacer figurar en el haber de su política y de su Gobierno el auge económico en la RFA y todas las mejoras so- ciales arrancadas a los monopolios por la clase obrera.
El PSA no alcanzó su objetivo de derrotar en las elecciones a la UDC-USC. Pero consiguió
favor, lo que fue sin duda un resultado de la abnegada labor de miles de militantes y funcio- narios del Partido Socialdemócrata, que, por cierto, lograron los mayores éxitos en aquellos lugares donde las organizaciones y los funcio- narios socialdemócratas apoyaron la lucha y las acciones de los sindicatos y presentaron alter- nativas opuestas al rearme atómico y a las «le- yes de excepción», defendiendo las reivindica- ciones de los obreros sobre la participación en la gestión de las empresas y sobre la justicia so- cial. Así lo evidencia el resultado de las eleccio- nes en muchas grandes ciudades, sobre todo en el Ruhr, donde el PSA alcanzó por vez primera la mayoría absoluta.
3% en los votos emitidos a su
Estos resultados ponen de relieve el acierto de las tesis de nuestro programa electoral, don- de se decía que para derrotar a la UDC-USC y hacer fracasar su política es preciso oponer a ésta una alternativa. Esta opinión nuestra coin- cidía con la de muchos socialdemócratas, que reclamaban una intensa lucha electoral que hi- ciese evidente para los electores la diferencia entre la UDC-USC y el PSA. Si el PSA no consiguió su objetivo de ser el partido con mayor número de votos, ello obe- deció a que la política de «comunidad de inte- reses» con la UDC-USC aplicada principalmen- te por Herbert Wehner y Fritz Erler y la re- nuncia a cualquier alternativa en los proble- mas decisivos para la vida de nuestro pueblo beneficiaron a la UDC-USC y no al PSA. La negativa de Wehner y Erler a aplicar una polí- tica obrera independiente alegando la necesidad de conquistar los votos de las capas medias, se volvió contra el PSA. La UDC-USC fue la única que salió ganando con esta política de oportunismo y «comunidad de intereses». Tuvo efectos muy perjudiciales el hecho de que al lanzar la consigna de «apetrura hacia la
BEIMAN N
derecha», Wehner y Erler produjeron un en frentamiento cada vez más grave entre el PSA
y las reivindicaciones de los sindicatos. Muchos
socialdemócratas se dieron cuenta de los peli- gros de esa política. Comprendieron que el abis-
mo abierto entre el
dicatos y todos los intelectuales progresistas, de
otro, no podía por menos de influir desfavora- blemente en el resultado de las elecciones y en el ulterior desarrollo. Los intentos de Wehner y Erler de competir en nacionalismo y chovinismo con los provoca- dores de la UDC-USC no beneficiaron más que
a las fuerzas revanchistas. Así se explica que
después de las elecciones los funcionarios del PSA dijeran: «Sembrar nacionalismo es sem- brar para que otros recojan la cosecha». Es sintomático el hecho de que en las cir- cunscripciones donde se presentaron dirigentes del PSA partidarios de la política de «comuni- dad de intereses» fue precisamente donde la UDC-USC consiguió el mayor aumento de vo- tos, permaneciendo sin variación o incluso dis- minuyendo el número de los emitidos a favor
delPSA.
PSA, de un lado, y los sin-
Bajo la impresión de los acontecimientos in-
ternacionales, del desarrollo político en la RFA y, en particular, del creciente aislamiento de Alemania Occidental como consecuencia de la política de rearme atómico y de desquite de los círculos gobernantes, bajo la influencia —y no en último término— de las reclamaciones cada vez más insistentes de los militantes del PSA, que exigían una alternativa, algunos dirigentes socialdemócratas dieron durante la campaña electoral muestras de un cierto realismo. Así.
Willy Brandt, presidente del PSA, se
a favor de un tratado de paz alemán y expresó
la idea positiva de que la RFA no debe ambi- c/mar el convertirse en una gran potencia mili- tar, sino conseguir que su actividad tenga por base el trabajo pacífico. Pero la política del PSA siguió la orientación marcada por Wehner y Erler. Bastantes electo- íes que buscaban una alternativa a la política del Gobierno quedaron desorientados, perdién- dose así la posibilidad de que el PSA triunfase en las elecciones.
De todos los partidos que se presentaron a
la batalla electoral sólo la Unión Alemana de la
Paz ofreció una alternativa a la orientación po- lítica de la UDC-USC, pronunciándose por una política de distensión, de desarme y de defensa de la democracia y contra las «leyes de excep- ción», posiciones que le granjearon muchas sim- patías. Su falta de éxito en la presente situación concreta obedeció a causas objetivas. Muchos electores que estaban de acuerdo con las con-
cepciones políticas de la UAP votaron por el PSA por considerar que así contribuirían a un
cambio de Gobierno. También jugó su papel el antidemocrático sistema electoral, que veta el ac- ceso al Parlamento a todo partido que obtenga menos del 5% de los votos. Temerosos de votar en vano, muchos electores que aceptaban laíj propuestas de la UAP se abstuvieron de votar por sus candidatos. Tampoco debe desestimarse el papel desempeñado por las ínfimas posibili- dades que tuvo la UAP para realizar sucam- paña electoral, frente a los gigantescos recursos de los partidos de la gran burguesía.
El resultado de las elecciones ha venido a agravar la situación no sólo en Alemania, sino
también en Europa. Es indudable que los mili- taristas \ revanchistas alemanes, principales alia- dos de las agresivas fuerzas imperialistas nor- teamericanas, quieren aprovechar el agrava- miento de la situación internacionaly utilizar pa- ra sus fines criminales el resultado de las elec- ciones, al objeto de fortalecer su dominio auto-
camino revanchista.
económico de la RFA. segundo país industrial del mundo capitalista, ha llegado a un nivel en
monopolista se manifiesta con un vigor no igua- lado en ningún otro período desde la termina- ción de la segunda guerra mundial. Es de todo punto evidente que los imperia- listas alemanes sienten que les viene estrecha la ropa confeccionada para ellos y consideran que ha llegado el momento de insistir con más fran- queza e insolencia en la ampliación de sus po- siciones de poder económicas, políticas y mili- tares. Tres semanas después de celebradas las elecciones, Adelbert Weinstein, coronel retirado de la Bundeswehr y ex oficial de Estado Mayor de Hitler, expuso en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, periódico que representa los intereses de la gran burguesía, las exigencias del mando de la Bundeswehr y de los consorcios de la in- dustria de guerra: «Nuestro potencial económi- co y militar —escribe— es considerable. AT propio tiempo, y como consecuencia de ello, hemos adquirido el suficiente aplomo para per- cibir lo intolerable de una situación en que nuestros amigos quisieran ver en las divisiones alemanas tan sólo una decoración que debe mantenerse cerrada con una llave ajena. Hemos invertido en la máquina militar alrededor de cien mil millones de marcos. Dentro de la es- trategia de la intimidación, nuestras divisiones tienen la tarea de ejercer una oposición política a las unidades del Ejército Rojo. Nuestras divi- siones y nuestras escuadrillas han sido creadas también con el objetivo de preparar cuadros pa-
país y acelerar su avance por
aspiraciones expansionistas del
TABEAS DE
LAS FUEKZAS DEMOCRÁTICAS
ra las armas atómicas tácticas. Carentes de una misión política propia, nuestras unidades ope- rativas se convertirían en chatarra destinada a
r o a hacer rechinar sus cadenas».
vez de conseguir por todos los medios una po-
sición dominante en Europa Occidental, para lo cual aprovechan su situación en la OTAN y en
El mayor peligro para nuestro propio pueblo
¿Se da cuenta de este peligro la población de
En realidad, con su política de guerra atómi-
para la paz en Europa parte del febril deseo
nuestro país? Por desgracia, en su mayoría no
fuerzas revanchistas y militaristas germa-
lo percibe. Al contrario, vastos sectores, entre
nooccidentales de obtener en el más breve pla- derecho a disponer de las armas atómicas, jlamación de armas atómicas para la RFA
ellos muchos obreros, prestan crédito a las pro- testas de amor a la paz de los gerifaltes de Bonn, que consiguen rodear del mayor secreto
sus preparativos bélicos y presentarlos a los ojos
Gobierno Erhard. La posesión de las armas jas es para los círculos dominantes «el :ma básico de la existencia nacional». Y alcanzar ese objetivo utilizan todo su po- 1 económico e incluso recurren al chanta-
>e frente a otros países. Algunos ministros del Gobierno federal, por ejemplo, lanzan la ame-
de la población como medidas necesarias para la seguridad de la RFA.
ca, el Gobierno federal crea un creciente peli- gro para nuestro pueblo. Tanto en el plano na- cional como en el internacional actúa como un provocador. Torpedea cualquier paso hacia ei
de que la RFA
llegará a tener sus pro-
alivio de la tirantez, como lo ha evidenciado
armas atómicas si se le niega el derecho
claramente su conducta durante la Conferencia
disponer de tales armas en el sistema de la
del Desarme en Ginebra. Mientras la RDA ex-
presa su disposión a adherirse al acuerdo de no
Dadas las actuales condiciones, los círculos ¿ominantes de la RFA consideran que el «eje atómico Bonn-Washington» es el que les brin- da las mayores posibilidades de llegar a poseer las armas atómicas. Al mismo tiempo, en la RFA se están creando las premisas necesarias para producir con sus propios medios armas atómicas y cohetes portadores. Así, la orienta- principal de los trabajos que se realizan en los dos centros atómicos de la RFA —Julich
proliferación de las armas atómicas siempre y cuando que lo haga también la RFA, el Go- bierno de Bonn califica de «intolerable» seme- jante «insolencia». La paz y la seguridad de la RFA no descan- san en la posesión de las armas atómicas, sino en una política de distensión, de desarme, ds entendimiento recíproco y de garantías demo- cráticas. Una zona de distensión en Europa Central garantizada por las grandes potencias y
Karlsruhe— es la construcción de unos reac-
un sistema de seguridad colectiva podrían pro-
:?res capaces de producir plutonio utilizable pa- ra las armas atómicas, mientras que cohetes fa- los en Alemania Occidental ya han sido
porcionar a todo el pueblo alemán las máximas condiciones de seguridad. Nuestro Partido pro- pone que no se prorrogue el tratado de la
enviados a Pakistán
experimentarlos en la
OTAN y que en su lugar se cree un sistema de
contra la India.
seg-uridad colectiva en Europa, en el que par-
Los monopolios, su Gobierno y el canciller
ticipen todos los pueblos europeos. Tal sistema
federal aseguran a la población
que la RFA
ofrecería a la vez nuevas posibilidades para lo-
ta las armas atómicas para su propia se- guridad. Pero la verdad es que el mayor peligro nuestro pueblo reside en que los generales ce Hitler quieren tener las armas atómicas, y aiera tratan de ocultar para qué las quie- ren. Esas fuerzas se orientan evidentemente ha- cia el desencadenamiento de un conflicto en el
grar nuestra aspiración nacional: la reunifica- ción de Alemania. Las armas atómicas en manos de los imperia- listas alemanes no harían más que consolidar la división de Alemania, alejando aún más la po- sibilidad de reunificación. La solución del pro- blema alemán exige ante todo una auténtica
de las armas atómicas o que se les permita dis- de sus propias armas está ligada a la exi- . de que sean revisados los resultados de _anda guerra mundial. Nunca han pensa- : tampoco piensan ahora, en los destinos de Alemania y de la nación alemana. Se propo-
centro de Europa. Su exigencia de que
Ja el derecho a participar en
nen claramente «incluir» la República Democrá- [ n la República Federal. Presentan recla- nes territoriales a la República Popular a la República Socialista Checoslovaca
k" también a la Unión Soviética, tratando a la
política de paz, incompatible con el espíritu re-
mas atómicas. La política de reunificación de Alemania reclama la firma de un tratado de paz
alemanes en el
mino. L,os apetitos expansionistas de los imperialis- tas y militaristas alemanes los han llevado a enfrentarse con la creciente resistencia no sólo de la RDA y de los demás países socialistas, si- no también de influyentes círculos de Occiden- te, así como de varios gobiernos, en tanto au-
y seno de una confederación. No
vanchista y con
de poseer las
la unión de los dos Estados
menta continuamente
Ha sido sobre todo en política exterior donde Bonn ha sufrido el año pasado sensibles derro- tas. La orientación cada vez más marcada ha-
cia el desquite y la guerra atómica, las desme- suradas pretensiones de representar a toda Ale- mania, la «doctrina Hallstein» y el afán de do- minio en Europa actúan cada vez más contra
Gobierno de la REA, pues los pue-
blos no están dispuestos a inclinarse ante la po- lítica de revancha y se resisten a ser arrastrados a una nueva guerra.
Una cosa son los objetivos agresivos de los imperialistas alemanes y otra muy distinta la fuerza de que disponen para alcanzarlos. La co- rrelación de fuerzas en el mundo sigue cam- biando a favor de la paz y el socialismo, lo que opone barreras infranqueables a las pretensio- nes jle dominio político y militar de los gober- nantes de Bonn. Pero como Alemania Occiden- tal sigue aferrándose a sus ilusorias concepcio- nes, su política se hace cada vez más aventure- ra, acrecentándose el peligro para la causa de la paz. Nosotros consideramos que nuestra ta- rea primordial es evitar que el territorio alemán vuelva a ser jamás el punto de partida de una nueva guerra, pues la tercera conflagración mundial terminaría con la devastación de enor- mes territorios europeos y con el aniquilamien- to de nuestro pueblo. Los crecientes apetitos expansionistas del Go- bierno de Bonn agravan todas las contradiccio- nes en la REA. El capital monopolista, su Go- bierno y su partido, al prepararse para la gue- rra, han emprendido en la actualidad contra los derechos y el nivel de vida de los trabajadores una ofensiva de intensidad desconocida en la REA desde 1945. Así lo evidencian el conside- rable aumento de los alquileres y de los precios de los artículos alimenticios, la elevación de los impuestos y de las tarifas de los transportes, la constante disminución de los gastos públicos pa- ra fines sociales y enseñanza, como también la reducción de los subsidios pagados por el Es- tado a los campesinos. El rearme impone a los obreros más trabajo y menos consumo. Por otra parte, la clase obrera —como ha podido verse en los congresos de los grandes sindicatos celebrados antes o inmediatamente después de las elecciones— presenta sus propias reivindica- ciones en orden a la modificación de la política en el sentido de la distensión y el desarme, a las garantías democráticas y a la elevación del nivel de vida. Se agudiza la lucha por la subida de los salarios. Ante la reaccionaria orientación del Gobierno en materia de política social, los sindicatos ya han anunciado la rescisión de acuerdos sobre tarifas salariales que afectan a 5,6 millones de obreros y empleados.
Se agravan también las contradicciones entre el Gobierno, de una parte, y los campesinos, ciertos grupos de la intelectualidad y de las ca- pas medias, de otra, contradicciones que afec- tan incluso a los círculos gobernantes, como ha podido comprobarse durante la formación del Gobierno. En el curso de la campaña electoral y des-
pués de las elecciones se ha visto que los círcu- los dominantes intensifican sus ataques contra los sindicatos. Los monopolios sostienen una lu- cha implacable contra la reivindicación sindical de que los trabajadores y sus organizaciones tengan derecho a participar en la gestión de las empresas y en la dirección de la economía y de la sociedad. A la exigencia de que se respete este derecho natural de los obreros, los mono- polios han respondido en los siguientes términos
el periódico Industrie-
las empresas es lo mismo que exigir la partici- pación en la dirección de los cuarteles o de los presidios. Esta ofensiva contra los sindicatos y los de- rechos de los obreros está vinculada a los ace- lerados preparativos para implantar la dictadu- ra del «estado de excepción». Enarbolando la consigna de «sociedad formada», promovida por el canciller federal Erhard, los círculos domi- nantes tratan de supeditar a todo el pueblo a cierta reglamentación y hacerle marcar el paso Su propósito es concentrar todas las fuerzas económicas y sociales para alcanzar sus objeti- vos políticos y militares. Erhard, Strauss, Bar- zel y otros políticos de la UDC-USC han mani- festado sin rodeos que es preciso crear «un nuevo estado cualitativo en política interior», pues sólo entonces podrán alcanzar sus objeti- vos militares y de política exterior. Con este motivo, Erhard reclama «reformas de la democracia alemana», entendiendo por ello la supresión de la Ley Fundamental y de los principales derechos democráticos. Con la reforma de la Constitución quieren crear un Es- tado militar, una dictadura franca del capital monopolista. Entre los planes que se vinculan a la «sociedad formada» figuran la reforma de la ley electoral, con ayuda de la cual la UDC- USC quiere asegurarse la mayoría absoluta en el Bundestag, la reforma parlamentaria y la aprobación de las «leyes de excepción».
Las reaccionarias fuerzas del capital monopo- lista quieren preservar su poder y su política de toda oposición por parte del país, sobre todo por parte de la clase obrera, y en caso de ne- cesidad gobernar por medio de las «leyes de excepción». En tales condiciones se plantea ante nosotros
la tarea de hacer comprender a la clase obrera
y a todos los trabajadores lo que les espera en
kuHer:
d caso de que los acontecimientos sigan el cur-
sindicales y estudiantes. Otro tanto ha podido
rado por los círculos dominantes. Es pre- ciso movilizar a las masas para conservar lo que
comprobarse en los movimientos contra el cese, por prescripción del delito, de los procesos in-
en la actualidad. Por eso nuestro Comité
coados a los criminales nazis y de guerra y en
ha dicho: «Lo que nuestro pueblo ha
las acciones contra la agresión de EE.UU. en
en veinte años de tesonero trabajo debe
Vietnam. Este desarrollo de las acciones extra-
.nerse; no se puede correr el albur de que todo eso se pierda a consecuencia de la aplica-
parlamentarias ha tenido su expresión ante todo en el gran movimiento contra las «leyes de ex-
ción de una política aventurera y suicida de
cepción», con participación de sindicatos, gru-
militar. Necesitamos una política que
pos de intelectuales y organizaciones juveniles y
preserve la paz, defienda la democracia contra
de estudiantes y que constituyó sin duda una
todos los atentados y la extienda, una política que siente las bases del entendimiento en Ale-
de las acciones extraparlamentarias de masas de mayor importancia en la vida política de Ale-
. asegure a los trabajadores el derecho a
participar en la gestión de las empresas, ponga
fin a la catastrófica situación de la enseñanza sustituya el rearme militar por un rearme
Todo ello significa que se trata en primer no de evitar la guerra, de sofrenar a los
vos monopolios y a los revanchistas, de
- su poder tanto en la vida económica co-
i la social, de asegurar el desarrollo pací--
democrático de la RFA. Tales son las isiones que ha hecho nuestro Partido con .to a la situación creada en la RFA, ba-
sándose en la experiencia del período que con- dujo a Alemania al fascismo y en las enseñan- .stóricas del VII Congreso de la Interna- .1 Comunista. Los círculos dominantes de la RFA ven des-
de las elecciones al Bundestag que las di-
des que se alzan ante ellos, lejos de dis-
minuir, han aumentado. Ai mismo tiempo se
nuevas posibilidades para una lucha
ser planteada por
elecciones es la de cómo puede cambiarse en la la correlación de fuerzas en favor de la
.1 democracia y el progreso social y cuá-
;ben ser las relaciones entre las fuerzas democráticas y partidarias de la paz. Para apreciar correctamente los resultados de ecciones y la correlación entre las fuerzas
es preciso tener en cuenta
cue las acciones extraparlamentarias de las fuer-
zas pacíficas y democráticas se han desarrolla- n duda alguna en el transcurso del año -¿5¿do. Esto se refiere a la lucha de los adver- sarios de las armas atómicas, cuyo punto culmi- nante fue la «Marcha pascual» de 1965 por el desarme, la renuncia a las armas atómicas y la creación de una zona desatomizada en Europa. Participaron en esta acción más de cien mil ciudadanos, principalmente jóvenes, militantes
stra Época
Debe considerarse como muy positiva tam- bién la toma de posición de numerosos intelec- tuales, que se pronuncian por una nueva polí- tica, y la posición de importantes organizacio- nes juveniles en defensa de la Constitución y por el entendimiento con la RDA. Lo mismo cabe decir de muchas fuerzas cristianas, y no sólo de la Iglesia, sio también de la UDC-USC,
Estas acciones han mostrado la existencia de
mania Occidental después de la segunda mundial.
sobre todo de partido.
que, si actúan unidas y enérgicamente,
a la funesta política de la
UDC-USC y conseguir la puesta en práctica de una nueva política. Ante todas ellas se plantea ahora el proble- ma de cuál debe ser la actitud a tomar en lo sucesivo. Nosotros estamos convencidos de que sólo hay un camino capaz de conducir a un se- rio cambio en la correlación de las fuerzas po- líticas de la RFA que beneficie a la paz, la de- mocracia y el progreso social. Ese camino es la unión de todas las fuerzas pacíficas y demo- cráticas de nuestro pueblo. La condición más importante del éxito de las fuerzas populares, la base de su cohesión y de su acción coordinada y la premisa de cualquier cambio serio en las condiciones políticas de la RFA es la unidad de acción de la clase obrera. Desde el primer momento nuestro Partido consideró la campaña electoral como un sector de la lucha en el que mediante el despliegue de las acciones extraparlamentarias era preciso unir las fuerzas de la clase obrera y de todo el pue- blo. En particular nosotros concedimos impor- tancia desde el mismo principio al mejoramien- to de la colaboración entre comunistas y social- demócratas. Este era el fin que perseguía nues- tra propuesta a Willy Brand, presidente del Par- tido Socialdemócrata de Alemania, de lleaar a un acuerdo para luchar juntos contra la UDC- USC. A ese mismo fin estuvo supeditada nues- tra táctica electoral, en el curso de la cual diri- gimos un llamamiento a los electores germano- occidentales, exhortándoles a otorgar su primer
pueden poner fin
voto ! a los candidatos socialdemócratas cor^o- cidos como adversarios del rearme atómico y de las «leyes de excepción». También estuvieron orientadas hacia ese objetivo los numerosos contactos de los comunistas con los socialde- mócratas durante la campaña electoral. El resultado de las elecciones y la orientación reaccionaria del Gobierno hacen aún más ur- gente para nosotros la intensificación del diálo- go con los militantes y funcionarios del Par- tido Socialdemócrata, tanto más cuanto que ahora ha comenzado en el seno del PSA una discusión política sobre las elecciones. En esta discusión no se debaten las distintas variantes tácticas de la política anterior, sino la futura política del PSA. Se trata de cuestiones que caen de su peso: ¿no habrá sido equivocada la política de «comunidad de intereses», de aco- modo a la UDC-USC? ¿No se habrá visto fa- vorecido el éxito electoral de la UDC-USC por nuestra renuncia a presentar una alternativa? ¿Qué carácter ha de tener la política del PSA para ser constructiva e independiente? En el curs,o de las discusiones militantes y funcionarios del PSA se pronuncian contra la política de «comunidad de intereses» con la UDC-USC y exigen su sustitución por una po- lítica de comunidad de intereses con los sindi- catos. Expresan el deseo de que su partido cri- tique los planes antidemocráticos del Gobierno, informe fielmente a los electores sobre las leyes de excepción e influya en sus diputados para evitar que sea aprobada la Constitución del «estado de excepción». Propugnan el retorno del PSA a una política independiente y la promo- ción de alternativas claras, ante todo en lo re- ferente al problema alemán y al desarme; piden que el partido se pronuncie por la distensión y el mejoramiento de las relaciones con los Esta- dos del Este europeo. Para entablar una discusión animada y esta- blecer con los socialdemócratas unas relaciones estrechas basadas en la confianza recíproca, los comunistas debemos conseguir que nos escuchen nuestros camaradas socialdemócratas. Conside- ramos que no tiene sentido adoptar una actitud intransigente en nuestras conversaciones con los socialdemócratas. Queremos y podemos llegar a un entendimiento con los camaradas socialde- mócratas sobre la base de poder actuar en la misma dirección y bregar por las mismas reivin- dicaciones manteniendo unos y otros nuestra independencia. Estimamos que podríamos llegar a un acuer-
las organizaciones del PSA en cuanto a las me-
1 Según la iey electoral de la R.FA, cada elector tiene
cíos votos.
entre los que se presentan
y otro que cpjicede a una determinada lista, de partido.
por la circunscripción dada,
Uno que emite en favor de-un candidato de
didas a adoptar en la lucha contra el
atómico, por la creación de una zona desato- mizada, por una aportación de la RFA a la causa del desarme y por la aplicación de una política realista en la cuestión alemana. Cree- mos que en todas las cuestiones de la seguridad social debemos actuar mancomunadamente. Pa- ra las acciones conjuntas brinda grandes posi- bilidades ante todo la lucha por la elevación de los salarios y contra los nuevos métodos de pro- vocación utilizados por los patronos en las em- presas. Consideramos, además, que existen bue- nas posibilidades para las acciones conjuntas contra las leyes «sobre el estado de excep- ción», por el derecho de los sindicados a parti- cipar en la gestión de las empresas. La coinci- dencia o la aproximación entre los puntos de vista de comunistas y socialdemócratas se per- ciben también al promover ciertas reivindicacio- nes, como la del establecimiento de relaciones diplomáticas y el desarrollo del comercio con los países socialistas y la de entablar negocia- ciones con la República Democrática Alemana. La actuación conjunta en los sindicatos es lo que mejor puede contribuir a la confianza entre socialdemócratas y comunistas. En los congresos sindicales celebrados inmediatamente después de las elecciones han ido cristalizando los problemas y las reivindicaciones que hoy pueden servir muy bien de base para las accio- nes conjuntas. Se ha elevado extraordinariamente la signifi- cación de los sindicatos no sólo en lo social y lo económico, sino también en la vida política de la RFA. La revolución técnica y sus consecuen- cias, la creciente polarización de las fuerzas de clase, la concentración del poder político en manos de los grandes monopolios y la política de restauración aplicada por el Gobierno plan- tean a los sindicatos la necesidad de intervenir en política. Esto se manifiesta no sólo en las acciones extraparlamentarias, como, por ejem- plo, en la lucha contra las leyes «sobre el esta- do de excepción». Los sindicatos exponen sus puntos de vista sobre muchos e importantes pro- blemas y acontecimientos políticos. Exigen, co- mo lo ha hecho el Congreso del Sindicato Me-- talúrgico, la aportación del Gobierno al desar- me y la renuncia al rearme atómico de la Bun- deswehr. Mantienen una actitud positiva ante la Conferencia del Desarme de Ginebra y se pronuncian por la liquidación de los focos de crisis, el alivio de la tirantez entre el Este y'el Oeste y el cese de la «guerra sucia» de Vietnam. El VIII Congreso del Sindicato Metalúrgico subrayó que los sindicatos no permitirán que se les arrebate el derecho a intervenir en las cues- tiones políticas que afecten a los intereses de la clase obrera y que en esos casos no pueden adoptar una posición de neutralidad política.
técnica y el acelerado
económica, la lucha
por la ampliación del derecho de participar en
b dirección de las empresas se ha convertido
pora los obreros y los sindicatos en una cues-
non vital. Después de las elecciones los sindica- i han promovido la reivindicación de que es-
derecho de los obreros tenga validez también
los grandes consorcios que dominan en la :a. De este modo, la lucha por la de-
ha adquirido vas-
^rciones en el movimiento contra las
de excepción», recibirá
o impulso. La
agudización de los cho-
ijues entre el capital monopolista y la clase
nocracia en la RFA, que ya
3 del gran capital, de su prensa y del Go-
bvernc ante la exigencia de los obreros de par-
las medidas coercitivas contra los sindicatos
nadas por
duda de que la defensa de la inde-
. ;a y autonomía de los sindicatos como nizaciones de lucha de la clase obrera fren- te a los ataques cada vez más fuertes de los
:.s más candentes de la lucha por la de-
. y por la limitación del poder de los
-olios en la RFA. comunistas estamos de acuerdo con las
decisiones adoptadas por los sindicatos de de-
fender la paz, la democracia,
cial y la participación en la dirección de las
- y prestamos nuestra constructiva co-
.ios y de su Gobierno, es hoy uno
la seguridad so-
y la autonomía de los sindicatos. Nos
renunciamos resueltamente contra cualquier in- ! Gobierno de uniformar los sindicatos. Para el futuro cambio de la correlación de fuerzas en la RFA en favor de la democracia z tiene gran importancia el hecho de que : 13 millones de electores, en primer ter- mo la mayoría de la clase obrera organizada
en los sindicatos y vastos círculos de la intelec-
y de la juventud, se hayan opuesto a
i L'DC-USC. Si todas estas fuerzas se unen, oponen la concentración de su propio pode-
» a la concentración del poder del partido de va, podrán estar en condiciones más fa- ra enfrentarse a los futuros choques :olocar a cualquier Gobierno futuro • la creciente influencia de la voluntad del
•lo. de las fuerzas pacíficas y democráticas,
curso de la campaña electoral ha
una prueba más de lo necesaria que
la RFA la existencia legal del Partido de Alemania. Sin exagerar lo más
nuestra fuerza y nuestra influencia, po-
i Partido Comunista en condiciones de parti-
cosa evidente:
cipar con toda legalidad en la lucha obligaría a todas las demás fuerzas políticas a pronunciarse en una u otra forma sobre los problemas de verdadera importancia vital para nuestro pue- blo. Por cierto que la conciencia de este hecho se va afirmando en los más diversos sectores. La lucha electoral ha mostrado de nuevo que la prohibición del PCA es un recurso utilizado por las capas dominantes para presionar a cual- qujer movimiento democrático, a cualquier gé- nero de oposición. Por consiguiente, la legali- zación del PCA es un problema de toda la vi- da política de la RFA, es una cuestión que afecta a todos los demócratas. De suyo se com- prende que nosotros seguimos luchando inten- samente para conseguir que sea abolida la ile- gal prohibición del PCA, por la libertad com- pleta para nuestro Partido. Sigue desarrollándose la discusión pública so- bre la necesidad de la existencia legal delPCA. Por primera vez desde la prohibición, el minis- tro del Interior presentó al Parlamento una co- municación sobre las actividades del PCA, en la que se vio obligado a reconocer que en los últimos tiempos el trabajo de los comunistas ha conseguido más éxitos que en ningún otro mo- mento desde la prohibición. Señaló que los co- munistas han conseguido desplegar una discu- sión sobre la legalización y aminorar la descon- fianza hacia la RDA. Merece ser señalado que miles de ciudadanos de la RFA se han dirigido al Comité de Peticiones del Bundestag exigien- do se revise y anule la prohibición del PCA. Especialistas en Derecho Público, periodistas y personas progresistas de distintas tendencias dis- cuten en reuniones públicas la política del PCA y el problema de su legalización. El propio enfoque del problema «a favor o en contra de la prohibición del PCA» muestra la existencia de contradicciones en todos los partidos representados en el Bundestag. Mien- tras algunos políticos siguen insistiendo en el mantenimiento de la prohibición, otros dicen que ahora, después de las elecciones, el Gobier- no o el Bundestag deben examinar la conve- niencia de legalizar el PCA. Algunos conside- ran que en interés de la reconciliación delpue- blo y la reunificación hay aue levantar la pro- hibición que pesa sobre el PCA. Al acentuarse la política reaccionaria en el país es de temer que las medidas contra el PCA serán utilizadas, más que hasta ahora, para re- primir a las fuerzas democráticas y progresistas. La legalización de nuestro Partido sólo puede ser conseguida con una tesonera lucha política. Quiero aprovechar esta ocasión para expresar en nombre del Partido Comunista de Alemania nuestro agradecimiento a todos cuantos nos manifiestan su solidaridad y nos prestan suapo- yo en nuestra lucha por la legalización.
D esde hace varios meses la opinión pública de Europa y del mundo entero sigue con
particular interés la heroica lucha del pue- blo griego en defensa de las libertades y con- quistas constitucionales y democráticas y por ampliar y desarrollar la democracia. Después de la dura y dramática lucha, que ha pasado por diferentes fases, las fuerzas reac- cionarias han logrado imponer al país un Go- bierno que cuenta en el Parlamento con una mayoría de tan sólo dos votos y despierta el odio de la mayoría aplastante de la población de nuestro país. Esta «solución» está muy lejos de ser una salida de la profunda crisis política que conmueve a la sociedad griega.
1. Causas de fondo de la crisis
¿Cuáles son las causas de fondo de esta cri- sis? ¿Cómo explicarse el carácter masivo sin precedentes del movimiento popular, la tenaci- dad del pueblo, su decisión de no ceder, de
con democráticas? Grecia, país que se halla en un nivel medio de desarrollo capitalista, pero que, al mismo tiempo, lleva la impronta de un profundo atra- so económico y social y depende en gran me- dida del capital monopolista extranjero, hace ya mucho tiempo que siente la necesidad de una renovación a fondo, la necesidad de dar so- lución a una serie de problemas democráticos. Entre ellos, en el primer plano ha estado siem- pre el de acabar con la dependencia del impe- rialismo extranjero. Estos problemas se han complicado y enmarañado por cuanto después de liberado el país de los ocupantes fascistas, las gloriosas fuerzas de la Resistencia Nacional recibieron un serio golpe asestado con ayuda de armas extranjeras y al Poder se encarama- ron los colaboracionistas, imponiéndose al país el régimen de las fuerzas de derecha neofascis- tas [fenómeno único en su género en la historia de la Europa de posguerra]. Aprovechándose, ante todo, de la derrota su- frida por el movimiento democrático en la gue-
todas sus fuerzas las libertades
rra civil de 1946 a 1949 y disponiendo de abundante ayuda norteamericana —cuatro mil millones de dólares—, las fuerzas de derecha reprimieron ferozmente al Partido Comunista de
cional. Los veinte años en que el país ha estado go- bernado casi exclusivamente por las fuerzas de derecha neofascistas permitieron a la reacción crear un régimen policíaco apoyado en el más feroz anticomunismo y en la ayuda moral y material de los impenalistas.
Por otro lado, las fuerzas reaccionarias hi-
lo que estaba en sus manos para
transformar el país en una plaza de armas con- tra los países socialistas y contra los países del Oriente Cercano y Medio. Ya en 1947, el co- nocido observador norteamericano \Valter Lipp-
mann escribía en el New York ffeíald Tribuna, expresando los puntos de vista de los círculos oficiales estadounidenses: «Hemos elegido a Grecia y Turquía no porque necesiten realmen- te ayuda, sino porque son para nosotros las puertas estratégicas que llevan al Mar Negro y
a la Unión Soviética». Las fuerzas reacciona-
rias ataron a nuestro país al bloque agresivo de
la OTAN. Le impusieron el tratado leonino del
12 de octubre de 1953,. según el cual las co- municaciones, los puertos, los aeródromos y el espacio aéreo de Grecia quedaban a la entera disposición de los militaristas norteamericanos.
Con estos esfuerzos constantes de los imperia- listas está vinculada la firma, dentro de los mar- cos de la OTAN, del acuerdo multilateral por
el que se crea en la isla de Creta un centro de
instrucción para el manejo de cohetes, que se- gún reconocimiento de un general gennanoocci- dental se ha convertido en una bien organizada base coheteril dirigida contra los países socia- listas. Con estos esfuerzos de los imperialistas debe vincularse también la declaración de fide- lidad a la «estrategia de líneas avanzadas^ he- cha en junio de 1965 por el Consejo de la OTAN, que implica en particular la utilización, del territorio griego para acciones agresivas con- tra los países socialistas.
Grecia y a las
cieron todo
LA LUCHA POB LA DEMOCRACIA EN GRECIA
'.os últimos años se viene observando en . una penetración sin precedentes del ca-
ptLil monopolista extranjero. La deuda exterior
Ptar otro lado, el país ha sido incluido en el sis-
•ema del Mercado Común. Por lo tanto, la contradicción fundamental
en ¡a sociedad griega, la contradicción entre, de mn lado, los imperialistas extranjeros y la co- la y servil oligarquía plutocrática, que quiere mantener a Grecia en la situación de so- liento colonial, de opresión policíaca, de jición monopolista y de atraso, y, de otro ¡da la nación, partidaria de la indepen-
del libre des-
arrollo económico y del progreso social, se ha agudizado y ampliado en los años de goberna- ción de las derechas. Apoyándose en el extenso aparato represivo, en las «leyes» neofascistas y en la ayuda de los ;alistas norteamericanos y de la OTAN, la ón nacional y extranjera organizó sobre la base del plan yanqui «Péneles» la farsa elec- Je 1961, cuyo objetivo era golpear al mo- ito democrático creciente y preparar el terreno para la revisión reaccionaria de la Cons- titución a fin de seguir virando hacia la dere- cha. Actuando en el espíritu del más cerrado anticomunismo, la dirección de la Unión del Centro rechazó entonces todas las sugestiones de las fuerzas de izquierda para llegar a acciones conjuntas, predeterminando con ello el éxito del -
dencia nacional, de la democracia,
los 500 millones de
El régimen neofascista de las derechas, que aplicaba una política de sometimiento ciego a
de feroz explo-
extranjeros y nacionales y de brutales represio-
tierra bajo la presión del movimiento popular masivo que en los últimos años había crecido ininterrumpidamente, alcanzando su punto ál- gido en la grandiosa manifestación de 500.000 personas que en mayo de 1963 asistieron al en-
:ierro de Lambrakis, héroe de la lucha por la democracia, así como en las elecciones parla-
de noviembre de 1963 y el 16
de febrero de 1964. Tiene enorme importancia el hecho de que el partido Unión del Centro, presionado por el pueblo, por sus militantes y funcionarios, a pesar de las vacilaciones de su dirección, ocupó una posición combativa res- pecto a las derechas. Gracias a las acciones pa- ralelas de la Unión Democrática de Izquierda TDA] y de la Unión del Centro, las masas po- pulares se pusieron en movimiento.
las fuerzas progresistas, se vino a
mentarias del 3
,-:e
de 1963 y
del 16 de febrero de
1964 cons-
tituyeron un serio golpe contra las fuerzas de
derecha, crearon una nueva situación en Grecia.
democrático. Con
tro al poder, el proceso de democratización avanzó, la clase obrera comenzó a reorganizar sus fuerzas, el movimiento democrático-popu-
lar tuyo un serio progreso, a pesar de que de- bido a las vacilaciones y a la política confor- mista de la Unión del Centro este desarrollo fue bastante doloroso. El auge del movimiento popular se caracteriza por los siguientes datos
debido a las huelgas en Grecia se perdie-
por la Oficina Internacional del Tra-
la subida de la Unión del Cen-
país se abría el camino del desarrollo
ron en 1964 más jornadas de trabajo que en los años anteriores; en cuanto al número de días de huelga por cada 10.000 habitantes. Grecia
tiempo, y como consecuencia de la lucha del
pueblo, fue destituida la vieja dirección de la
rebasó a otros países capitalistas. Al
[CGTG], impuesta en
su tiempo por
las dere-
chas; en su lugar y por decisión judicial se nom- bró una nueva dirección, fundamentalmente de líderes de la Unión del Centro. Se desarrollaron considerablemente las fuerzas organizadas en la EDA; en ciudades y aldeas surgieron orga- nizaciones políticas de masas de la juventud de- mocrática: Juventud Lambrakis.
de Estado pa-
laciego fu e un intent o de cortar el desarrollo demo- crático del país
—los imperialistas,
los plutócratas, la corte y las derechas— no po- dían resignarse a aceptar la nueva situación creada en Grecia. Les asustaban el desarrollo democrático normal, el considerable auge de las fuerzas democráticas y el descenso cada día mayor de la influencia de las derechas. Les ate- morizaba el que, como consecuencia de la lucha popular y de cierta resistencia de la Unión del Centro, a las derechas les era difícil aplicar su política con ayuda del Gobierno Papandreu, co- sa que intentaron hacer al principio apoyándose fundamentalmente en el ala derecha de la Unión del Centro. Al aumentar la agresividad del im- perialismo y la reacción internacionales, ellos querían asegurarse a toda costa en Grecia una situación tal que les permitiera aplicar su polí- tica sin ninguna clase de obstáculos.
Cierto que en toda una serie de cuestiones fundamentales, la política de la Unión del Cen- tro divergía de lo que el pueblo expresara en las elecciones del 16 de febrero de 1964 y de las promesas electorales de la propia Unión del Centro. Seguía en vigor la legislación fascista de los tiempos de la guerra civil. Atendiendo a
STBINGO S
los deseos de la corte y de los imperialistas yan- quis, los líderes de la Unión del Centro acce- dieron a entregar los ministerios más importan- tes a gantes estrechamente vinculadas con la oli- garquía plutocrática, con la corte y con los im-
dado satisfacción a algunas de sus pretensiones. Así, por ejemplo, el Gobierno no dio su con- formidad a que se cediera al trust ESSO-Pappas el derecho a explotar la fábrica estatal de ni- trógeno de Ptole mais. Además, llegó, o estuvo
perialistas; gentes que en los momentos de agu-
a punto de llegar, a hacer una serie de conce-
dización de la lucha se pasaron abiertamente al otro bando, traicionando así al pueblo. La Unión del Centro realizó tan sólo cambios insignifi-
siones a monopolios franceses, germanoocciden- tales e ingleses, a los monopolios del Mercado Común, cosa que desilusionó a los monopolios
cantes en el ejército y en los órganos de segu- ridad, donde las posiciones claves estaban en
norteamericanos. La reacción nacional e inter- nacional estaba particularmente intranquila por
manos de la IDEA, organización reaccionaria
el hecho de que no veía en el Gobierno del cen-
de la oficialidad. La Unión del Centro disolvió
tro la fuerza capaz de
cerrar el camino a las
una serie de organizaciones terroristas paraes-
tatales, pero conservó en el campo los llamados
«batallones de seguridad» [TEA]. Así, después
to democrático.
de año y medio de permanencia de la Unión
del Centro en el Poder seguía en vigor el ré-
y de la política conciliadora de la
gimen jurídico de los tiempos de la guerra civil
de la tiranía de Karamanlis; en las posicio-
nes claves del aparato estatal quedaban casi las mismas personas. Más aún: el Gobierno de la Unión del Centro se negaba obstinadamente a
reorganizadas, intentaron pasar a la contraofen- siva. Ya en julio-agosto de 1964 prepararon un golpe militar. Gracias a la oportuna denun- cia por parte del Partido Comunista de Grecia
legalizar la actividad del Partido Comunista de
el intento frac.
-o la re-
Grecia y a declarar una amnistía política ge- neral, cosa que contribuyó a que se prolongara la situación política anormal y, naturalmente,
acción no renunció a sus objetivos. En noviem- bre de 1964, cuando se celebraba el 22 aniver- sario de la voladura de un puente sobre e! río
benefició a las fuerzas antidemocráticas de de-
Gorgopotamos por los guerril .
recha. En lo que se refiere a la economía, el
servicios de espionaje nortéame
Gobierno de la Unión del Centro no sólo no revisó los tratados leoninos firmados con los
rón varias explosiones en el lugar del acto, cau- sando la muerte de 14 personas. Esta monstruo-
monopolios ESSO-Pappas y Pechiney, como ha-
bía prometido en la campaña electoral, sino que
:ún
hizo nuevas concesiones a estos dos tiburones
crear una situación que facilitara
del imperialismo. También otorgó privilegios
y pisotear
importantes a los monopolios nacionales. Si en
Constitución so pretexto de
los primeros momentos después de su llegada a!
anarquía». Pero este inte:
Poder el Gobierno Papandreu, presionado por el
el anterior. Al iniciar en febrero de
pueblo, hizo algunas concesiones a los trabaja-
dores, en los últimos tiempos aplicó una política
centro, el líder de las derechas neofascistas. Ka-
de congelación de salarios y de rebaja de los
nellopulos, exigió del Rey la destitución
bierno y la formación de orre _•> de la
precios pagados a los productores de tabaco y trigo.
Pero todo esto no satisfacía a los círculos go- bernantes de Estados Unidos, a la OTAN, a la oligarquía plutocrática y a los monopolios ex- tranjeros. Les preocupaba que el Gobierno de
Unión del Centro, pero sin Papandreu. Paralela- mente, en mayo-junio sale a la arena de la vida política la Junta militar IDEA. Con su política indecisa, con su negativa durante meses y me- ses a apoyarse en las masas populares, a depu-
la Unión del Centro ofreciese cierta resistencia
rar de elementos fascistas e! aparato estatal, el
a los planes norteamericanos para solucionar la
ejército y los órganos de segur . :menzar
cuestión chipriota [el plan Acheson] y proce- diese a la normalización de las relaciones de Grecia con Bulgaria y Yugoslavia y a la am- pliación del comercio con los países socialistas,
a pesar de que su política exterior seguía en-
cuadrada en la política de la OTAN. Los mo- nopolios extranjeros y nacionales no estaban sa- tisfechos con las concesiones obtenidas, pues ba- jo la presión popular, bajo la presión de las cla- ses antimonopolistas y de muchos funcionarios de la Unión del Centro, el Gobierno no había
decididamente la democra:
^el país gol-
peando a los que saboteaban la democracia en
las propias filas de la U- .ntro. es de-
que de manera insis-
tente y tenaz pedía la EDA. Papandreu dio tiempo a la reacción para preparar mejor sus fuerzas. Apoyándose precisamente en el ala de- recha de la Unión del Centro —que durante año y medio venía haciendo todo cuanto podía para obstaculizar la aplicación de cualquier me- dida orientada a la democratización del país—
ala derecha, cosa
LtlCHA
GKECIA
-edeciendo al plan norteamericano «Cerbe- la corte procedió a dar el_golpe que venía fraguando. Obligó al Gobierno legal a que pre- ra la dimisión. Esto, que era una violación a de la Constitución, fue acompañado •íes militares por parte de la IDEA, co-
--dio y las oficinas del servicio griego de
eupación el 15 de junio
[KIP].
te a exigencias de los círculos más reaccio- del imperialismo yanqui, de la OTAN y ligarquía plutocrática, está íntimamente .alado a la agudización de la situación in-
icional, a la creciente agresividad del im- •üsmo yanqui en una serie de zonas del mundo, particularmente en Vietnam, y forma :e de la «doctrina Johnson» en su aplicación a Grecia. Al estimular y dirigir a la reacción _>a, los imperialistas norteamericanos e in- persiguen el reforzamiento de sus posi- es en Grecia, a la que quieren conservar
los países de democra-
•.o avanzadilla contra
popular y del Oriente Cercano y Medio, y para reforzar el ala sudoriental de la OTAN, debilitada por la lucha nacional-liberadora del pueblo chipriota y de los pueblos de los países Oriente Cercano y Medio, así como por las divergencias greco-turcas en torno a la cuestión
chipriota. Hace ya varios meses que la corte, actuando por mandato de su principal inspirador y diri- gente, los Estados Unidos, y ofendiendo el or- gullo nacional de los griegos, viola descarada- mente la Constitución, se inmiscuye en los asun- tos del partido de la Unión del Centro en un intento de dividirlo, soborna a los diputados, es- pecula con los cargos ministeriales y fabrica primeros ministros y gobiernos de marionetas. La corte se propuso constituir un gobierno cen- tro-derecha a base de renegados, valiéndose pa- ra ello de la escisión de la fracción parlamen- taria de la Unión del Centro, un gobierno que se apoyase en las derechas y estuviese contro- lado por éstas. Para conseguirlo se hicieron tres intentos de formar gobiernos encabezados por Novas, Tsirimocos y Stefanopulos, tránsfugas de la Unión del Centro. Al mismo tiempo se recu- rrió en forma inusitada a la violencia y al te- rror contra las fuerzas democráticas, llegando al asesinato de manifestantes. Por fin fue cons- tituido el Gobierno de Stafanopulos, que cuenta con una mayoría insignificante y se apoya en las derechas.
lle para defender las liber-
rado al régimen constitucional y a la legalidad democrática— provocó en las masas populares una reacción que echó por tierra los cálculos iniciales de las derechas. El Partido Comunista de Grecia, la EDA [a la que pertenecen los co- munistas] y la Unión del Centro, es decir, los partidos que influyen sobre la mayoría de la población, así como la CGTG y casi todas las organizaciones de masas, denunciaron el golpe
y llamaron a luchar en defensa de las liberta-
des. En respuesta, el pueblo griego, que tantos años había sufrido bajo el yugo del régimen neofascista de las derechas, se levantó como un solo hombre dispuesto a impedir la restauración
de este régimen. El conflicto, iniciado entre bas- tidores, salió a la arena de la lucha abierta en
la calle. La participación continua del pueblo en
el desarrollo de los acontecimientos políticos, la
vigilancia constante y la inagotable actividad de las masas, que culminó en la huelga general
posguerra},
terísticos de la crisis política. Este grandioso movimiento popular, ligado es-
trechamente a la lucha de las fuerzas democrá- ticas dentro del Parlamento, de una tenacidad
y un espíritu combativo extraordinarios y ca-
racterizado por la reacción como el «desenfreno de la calle», como una «oclocracia», hizo fra- casar algunos de los planes de la corte, fue un
apoyo y una fuente de inspiración para los lí-
deres de la Unión del Centro, constituyó una ayuda para que éstos superaran sus vacilaciones
y contribuyó y sigue contribuyendo a la cohesión
de las fuerzas democráticas y al aislamiento de
las fuerzas reaccionarias. Este vasto movimiento popular democrático, que comenzó como un movimiento en defensa
de las instituciones y las conquistas democráti- cas, tomó en su desarrollo un sesgo antimonár- quico más marcado, un carácter antiimperialista más decidido. A las consignas iniciales «¡114!», «¡El fascismo no pasará!», «¡Gobierno de la mayoría democrática en el Parlamento!» y, pos- teriormente, «¡Elecciones!», consignas que siem-
[fenómeno
marse las de «¡Fuera Federica!», 2 «¡Un tope a la corte!», «¡Fuera los yanquis de Grecia!». «¡No a la OTAN!». En el curso de esta lucha el pueblo ha ido comprendiendo cada vez me-
manos de los imperialistas. Ve con más claridad
tración de las fuerzas reaccionarias
pre figuraron en primer
de la corte como
1 Artículo final de la Constitución que encomienda
a los propios ciudadanos la defensa de la Ley funda- mental.
2 Federica, madre del rey de Grecia, empedernida
reaccionaria que desempeña un papel decisivo en todas
las intrigas de la corte.
que tras la Junta, las derechas y la corte, están la OTAN y los imperialistas yanquis, enemigos mortales de nuestra nación. Todo esto hiere profundamente el sentimiento de dignidad y or- gullo nacional del pueblo griego. Esto explica el inusitado auge popular nacional que hoy tie- ne lugar en Grecia. En el curso de esta magna batalla popular se han producido serios cambios en el estado de ánimo de las masas. Ha disminuido la influencia de las derechas, se ha quebrantado seriamente la autoridad de la corte, han aumentado la In- fluencia y el prestigio del Partido Comunista de Grecia y de las izquierdas en general, pues las masas se convencen de la justeza de su política; se han fortalecido también la influencia y la autoridad de la Unión del Centro. Al mismo tiempo, las masas populares han robustecido su unidad; se ha acrecentado su seguridad en las propias fuerzas y su convicción de que es po- sible hacer frente y derrotar a las fuerzas com- plotistas extranjeras y nacionales. Durante tres meses, centenares de miles de personas, con los obreros en las primeras filas, han salido casi diariamente a la calle y mani- festado su voluntad inquebrantable de lograr el restablecimiento del orden constitucional y de la legalidad, de hallar una salida democrática
de la crisis. Según ciertos cálculos, durante es-
tos meses se celebraron
dades del país más de 500 mítines multitudina-
rios. Tres fueron
manifestación de un millón de personas en Ate- nas, en la que participó Papandreu; la mani- festación durante el entierro del joven héroease- sinado Petrulas, miembro de la organización ju- venil que lleva el nombre de Lambrakis, cele- brada también en Atenas con asistencia de 300 mil personas, y el mitin de 200.000 personas en Salónica. En las calles de otras ciudades tuvie^ ron lugar centenares de manifestaciones. Se de- clararon huelgas políticas por ramas de la pro- ducción y por regiones del país; hubo la huelga general política de 24 horas del 27 de julio, en la que participaron 350.000 obreros, empleados, artesanos e intelectuales de los centros indus- triales del país [Atenas, Píreo, Salónica, Eleusis, etc.]. Esta huelga general política, que fue apo- yada por la mayoría de la población del país, constituyó el punto álgido de la lucha democrá- tica. Estallaron también otras huelgas políticas de 24 horas en las que participaron obreros y empleados de diferentes ramas y ciudades, como la huelga política de 120.000 obreros de la construcción y del ramo de la madera, la huel- ga política de los obreros de Volos y Heraklion. la de 15.000 metalúrgicos, la de 5.000 trabaja- dores de la industria química, las huelgas de impresores y encuadernadores de Atenas, la de los obreros del calzado, también en la capital,
en las principales ciu-
los actos más importantes: la
etc. La huelga general política puso de mani- fiesto la madurez de la clase obrera, su elevada conciencia de clase. El papel dirigente de la clase obrera fue más evidente. Con su comba-
obrera contribuyó y con-
tivo ejemplo, la clase
tribuye a la unidad de acción de las amplias masas populares.
La conjura palaciega hizo que la mayoría aplastante de la población se agrupara bajo la
bandera del orden y la legalidad constituciona- les, bajo la bandera de la democracia. En el curso de la lucha popular y gracias a la abne-
gación, al heroísmo y la
obrera y de su partido, el Partido Comunista de Grecia, y de todas las fuerzas de izquierda, se logró una unidad de acción de las fuerzas de- mocráticas desconocida en los años de posgue- rra. Esta unidad de acción es una conquista im- portante del movimiento democrático. Iniciada por abajo, por las acciones conjuntas de las or-
ganizaciones de base, esta unidad de acción llegó
alturas. El auge alcanzado por el movimiento popular
y el grado de unidad nacional de esta lucha re-
cuerdan el período de la Resistencia Nacional. En el tremendo choque de las fuerzas demo- cráticas y reaccionarias se puso de manifiesto con particular evidencia el papel de las diferen- tes clases. La clase obrera, encabezada por los comunistas, fue el alma, la palanca y la fuerza dirigente de esta lucha. En los últimos años la
reacción había hecho todo lo posible para debi- litar, para dividir aún más a la clase obrera.
Los testaferros de las derechas en la dirección
de la CGTG, Makris y Feodoru, sabotearon sis-
temáticamente la lucha de la clase obrera, man-
tuvieron divididas las filas de ésta. Se negaban
a adimitir en la CGTG, o expulsaban de ella,
a las organizaciones que estaban dirigidas por
elementos progresistas. En estrecha colaboración con las «secciones sindicales» de la Asfalia des- componían las filas de la CGTG. Pero, a pesar de esto, la clase obrera, que cuenta con fuertes tradiciones revolucionarias, cuyas raíces parten de la lucha de medio siglo, sobre todo del pe- ríodo de la Resistencia Nacional, encontró en sí fuerzas para superar sobre la marcha la escisión,
para salvar los obstáculos que levantaban en su camino algunos dirigentes de la Unión del Cen- tro. A ello contribuyó el trabajo constante del Partido Comunista de Grecia y de todas las iz- quierdas, así como también el hecho de que la ideología reformista no tuviese una gran cia en las filas de la clase obrera griega Un
decisión de la clase
casos a la unidad de acción en las
LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA EN GRECIA
testimonio de esto es la posición que mantuvo la nueva dirección de la CGTG, compuesta de partidarios de la Unión del Centro. A partir del momento en que la dirección ocupó una posi-
ción combativa contra el golpe y aceptó incluso la consigna de huelga general política, las fuer-
práctica un frente único, que, partiendo de la
base, llegaba hasta las alturas. Este frente único
atracción para todos los trabajadores, para to- dos los demócratas; contribuyó y contribuye a que otras capas y clases comprendan con más claridad los objetivos democráticos y luchen con mayor decisión y consecuencia.
zas de izquierda y del centro crearon en
activo de la juventud obrera
juventud, que no ha vivido la guerra
ni está envenenada por
cias a la aportación decisiva de la organización de la Juventud Lambrakis, agrupó rápidamente sus fuerzas y actuó en la primera línea de la lucha por la democracia.
El campesinado juega un papel cada vez ma- yor en la lucha por el orden constitucional y la legalidad. Tras los mítines, las manifestaciones
y las huelgas políticas en los centros industria-
les, una ola de mítines y manifestaciones exi- giendo la vuelta al orden constitucional y a la legalidad y la satisfacción de las acuciantes rei- vindicaciones económicas de los trabajadores agrícolas se ha extendido por el campo. Los
campesinos, que con su lucha habían logrado algunas libertades, no quieren la vuelta almal-
y de la TEA.
En los últimos acontecimientos la burguesía nacional jugó un papel más enérgico. En Grecia esta clase es relativamente numerosa, pero en el sentido económico y político es débil y vacila de continuo, se deja influenciar por el antico- munismo y en el pasado ha seguido con frecuen- cia a las derechas. Ahora, al enfrentarse direc- tamente al peligro de desaparecer cpmo conse- cuencia de la penetración del capital extranjero
el anticomunismo, gra
de los monopolios," al
de la reacción, la burguesía nacional redobla su
actividad, participa en una u otra forma en la lucha por el orden constitucional y la legalidad. Un" hecho significativo es que numerosos co- merciantes, industriales pequeños y medios, hom- bres de profesiones liberales [sobre todo enciu- dades pequeñas y en las barriadas extremas de las grandes ciudades, y no sólo en las afueras, sino también en el centro de Atenas] partici-
general política y en otras
cerran-
do sus establecimientos, oficinas y talleres. Esto
de la posible restauración del
paron en la huelga
huelgas políticas de menor
movimiento. En el logro de la unidad de acción de las fuer- zas democráticas han desempeñado un papel activo la EDA y la Unión del Centro, la Juven- tud Lambrakis y la EDIN, organización juve- nil de la Unión del Centro. Al Partido Comunista de Grecia y a todas las fuerzas de izquierda corresponde el papel deci- sivo en la preparación de esta unidad. Durante muchos años, en las duras condiciones de la ti- ranía- de Karamanlis, los comunistas y todos los partidarios de las izquierdas, sin pararse en las dificultades ni en los sacrificios, llevaron a cabo un trabajo tenaz y paciente de propaganda en el espíritu de la unidad, establecieron contacto* con los obreros de tendencias reformistas, con los demócratas y con todo el pueblo, vencieron la resistencia de los escisionistas de derecha, su- peraron los obstáculos levantados con la política del anticomunismo y de la lucha «en dos fren- tes», aplicada por la Unión del Centro, y fue- icn forjando día a día la unidad. En los últimos acontecimientos se dejó sentir con más fuerza el papel de los comunistas y de todas las izquier- das en la creación de un frente democrático. Muchos días antes de que estallase la crisis pro- vocada por la corte, la EDA denunció lo que se estaba tramando y llamó al pueblo a hacerle frente. A iniciativa de la EDA, en muchas loca- lidades se celebraron mítines populares y se crea- ron comités de defensa de la democracia en los que había representantes de la Unión del Cen- tro. Cuando Papandreu parecía dispuesto a pre- sentar la dimisión, la EDA insistió en que no lo hiciera. Tan pronto como la reacción pasó a realizar sus propósitos, el Partido Comunista de Grecia y la EDA fueron los primeros que llamaron al pueblo a salir a la calle para exigir la dimisión del Gobierno cortesano y la forma- ción de un gobierno que respondiera a los re- sultados de las elecciones del 16 de febrero o la celebración de nuevas elecciones. Cuando es- talló la crisis, fueron precisamente los comunis- tas y las izquierdas quienes estuvieron en las primeras filas de todas las acciones en defensa de la democracia. Como consecuencia de la po- lítica acertada y de la justa actividad del Par- tido Comunista de Grecia y de las izquierdas en el espíritu de frente único, las vacilaciones de la Unión del Centro fueron superadas en grado considerable y la unidad de acción adqui- rió mayor amplitud. Pero no sería justo subestimar el papel y la aportación de la Unión del Centro a la amplia unidad democrática. Si la clase obrera y su par- tido jugaron el papel rector y decisivo en la rea- lización de la unidad, ésta no hubiera podido tomar un carácter nacional tan amplio si no hubiera participado en ella la Unión del Centro,
a la que siguen sectores considerables de la
burguesía nacional y una gran parte del cam- pesinado y en cuyas filas hay muchos antiguos combatientes del Movimiento de Resistencia Na-
cional. Cierto que, influenciada por su ala de-
recha, la Unión
una resistencia muy débil a las derechas. Pero
a medida que la situación se iba caldeando y ss
veía con más claridad que los imperialistas ex- tranjeros y la corte se disponían a liquidar el poder de la Unión del Centro y, por otro lado, arreciaba la lucha de las izquierdas y aumen- taba la presión de los funcionarios de la Unión del Centro, creció la resistencia también por par-
te de ésta. En fin de cuentas, la Unión del Cen-
tro decidió dirigirse a las masas populares pi- diéndoles su apoyo y se orientó hacia la resis- tencia popular. En el curso de los últimos acontecimientos la unidad se expresó en diversas acciones parale- las e incluso conjuntas y en la formación de una serie de órganos unitarios. Tuvieron una im- portancia extraordinaria los órganos de «coope- ración democrática sindical» creados en ciuda- des importantes, los «comités de coordinación en defensa de la democracia», creados en ba- rriadas, ciudades y ramas de industria, el Co- mité coordinador de los sindicatos y de las or- ganizaciones y asociaciones de artesanos, estu-
diantes, científicos, escritores y artistas que co- laboran con la CGTG. Con este Comité cola- boraron estrechamente la Unión de Municipios
y Comunidades del Ática y la Confederación de Campesinos de Grecia.
ofreció al principio
Con la formación del Gobierno Stefanopulos —el tercero creado por la corte— se da cima
a una fase de la profunda crisis política pro-
vocada por la conjura palaciega del 15 de junio
comienza otra nueva fase. No respondería a
verdad la afirmación de que esta «solución»
equivale a una salida de la'crisis política. En realidad se trata de una victoria pírrica de las fuerzas reaccionarias. Esta «victoria» ha sido lo- grada después de que la reacción lanzó al com- bate considerables reservas; la corte se ha des- enmascarado ante la grandiosa resistencia popu- lar como el soporte de la reacción y un servi- dor incondicional de los imperialistas. Para las amplias masas populares ha quedado mucho más claro el papel de los imperialistas yanquis, ver-
daderos inspiradores y dirigentes del golpe. Y
lo más importante es que en estos combates ha
tomado cuerpo y ha adquirido gigantesco des- arrollo un vasto frente democrático. El Gobier- no de Stefanooulos, nacido de la más burda vio- lación de la Constitución, producto de la degra-
increíbles, del
chantaque y del soborno de los diputados y que cuenta con una mayoría insignificante en el Par- lamento, se halla en manifiesta contradicción con la mayoría aplastante del pueblo y está co- rroído por profundas contradicciones internas. Se inicia un nuevo ciclo de acciones políticas de la EDA y la Unión del Centro en ciudades y aldeas reivindicando la inmediata celebración de elecciones. Por todo el país se extiende una ola de huelgas y de acciones campesinas para exi- gir que mejore la situación económica de los trabajadores, que se anulen las disposiciones que excluyen de la CGTG a los sindicatos progre- sistas y que se celebren nuevas elecciones. El CC de nuestro Partido no subestima las
nuevas dificultades y peligros que se desprenden de la conspiración palaciega. El Gobierno de la Unión del Centro ha sido derrocado. La ^solu- ción» dada es un paso más hacia el odiado ré- gimen policíaco, es la expresión manifiesta de la tendencia a imponer al país un régimen monár- quico-fascista apoyado en los militares y en la policía. El nuevo Gobierno de la corte, formado por tránsfugas de la Unión del Centro, plutó- cratas o personas estrechamente vinculadas a la plutocracia y a los monopolios extranjeros y so- metido al control absoluto de las derechas, que tienen en él a sus testaferros, es un puente ha- cia la plena restauración del poder de las dere- chas. La misión del nuevo Gobierno es satisfa- cer los deseos de los círculos extranjeros y na- cionales interesados en conservar una situación anormal. Estos deseos, expuestos en el Consejo de la Corona, son: impedir so pretexto de de- fender la «tranquilidad» y la «calma> la cele- bración de elecciones, preparar el terreno para un nuevo golpe electoral, restaurar el régimen policíaco de las fuerzas de derecha fascistas en uixa forma aún peor, liquidar el movimiento de- mocrático y las organizaciones de vanguardia del
ma chipriota en interés de la OTAN, agravar la situación en los Balcanes, empujar al país a la «guerra sucia» de Vietnam. aplicar una política de «rigurosa austeridad» en detrimento de los trabajadores. Ya se dejan sentir los primeros resultados de la política del nuevo Gobierno. Se reanuda el diálogo griego-turco y los imperialistas y sus servidores en Grecia hacen esfuerzos para so- meter la cuestión chipriota a la OTAN y resol- verla en el espíritu del «plan Acheson>. cosa que equivaldría a la liquidación de la independencia de Chipre y al establecimieto de bases militares de la OTAN y de Turquía en la isla. Bajo el mando de Lemnitzer se realizan e- ¿\ Norte de Grecia importantes maniobras de la OTAN. cuyo filo va dirigido contra los países socialistas y en apoyo a la conspiración palaciega. En el
dación política, de maquinaciones
ejército y los órganos de seguridad se efectúan cambios importantes en los puestos de mando
democracia. Partiendo de las nuevas condiciones creadas por el triunfo de las fuerzas democráti-
para reforzar las posiciones de la Junta militar
cas en las
16 de febrero de 1964,
en los puntos claves del aparato estatal. Resur-
PCG presentó
inmediatamente su pro-
gen las organizaciones fascistas, que ya han co-
y rearman los bata-
llones de la TEA. Con el pretexto de mantener la «tranquilidad», las derechas han iniciado una furiosa campaña contra las organizaciones de los trabajadores y exigen se disuelva la Juventu4 Lambrakis. Al mismo tiempo que crece el costo de la vida, se prorrogan de manera arbitraria los contratos colectivos nacionales y comienza la ofensiva contra la reforma de la enseñanza. Los agentes de las derechas en la CGTG han iniciado la realización de planes de gran alcance para preparar el terreno con miras a la escisión del movimiento sindical, a excluir de las fede- raciones y de los centros obreros a las organi- zaciones progresistas y a apoderarse de la di- rección de la CGTG.
Lambrakis. Se reorganizan
a asaltar los clubes
Partiendo de una tal apreciación de la situa- ción, el CC del PC de Grecia ha llamado a las
masas populares a estar vigilantes y a luchar en defensa de las conquistas económicas y políti- cas, por e! derrocamiento del Gobierno cortesano
y la celebración de elecciones como la única sa- lida democrática posible de la crisis.
En los últimos acontecimientos, de trascen- dencia para la democracia y el futuro del país, nuestro Partido puso de manifiesto su madurez política e ideológica. Partiendo de la realidad
griega, formuló ya en 1956 con toda precisión sus objetivos estratégicos: profunda transforma- ción democrática nacional como primera etapa para el paso del país al socialismo. En las nue- vas condiciones, el Partido planteó la unidad con las amplias capas de trabajadores y con la bur- guesía nacional no sólo en la etapa actual de la lucha por profundas transformaciones demo- crático-nacionales, sino también en la fase de
la lucha por las transformaciones socialistas. El
Partido Comunista de Grecia señaló que hay po- sibilidades para el paso a transformaciones de- mocráticas, primero, y a transformaciones so- cialistas, después, por vía pacífica. Esta política
favoreció la formación de un vasto movimiento
armó al Partido en la lucha por
el derrocamiento del Gobierno Karamanlis y por abrir al país la vía de la democratización:
desarmó ideológicamente a las fuerzas reaccio- narias, que,tomando pie en la guerra civil, ca- racterizaron calumniosamente a nuestro Partido como factor de «desorden» y contribuyó eficaz- mente a la lucha por el restablecimiento de !a
grama mínimo «Por el restablecimiento de la democracia, por el progreso económico y social de Grecia» y llamó a las masas populares y a todos los demócratas a unirse en la lucha por su realización. Los últimos acontecimientos no pillaron desprevenido a nuestro Partido. En su
VIII Pleno de febrero de 1965, el CC del PCG
desenmascaró los planes neofascistas de las fuer-
zas reaccionarias y señaló la responsabilidad de la Unión del Centro por la política de concesio- nes a las derechas; indicó el peligro que repre-
sentaba la formación de un Gobierno de centro- derecha; dijo que para frustrar los planes de la reacción era necesario organizar un poderoso movimiento popular unitario y aprovechar to- das las formas de lucha, desde las más simples
y parciales hasta las más complejas, en escala y
con una significación nacionales; señaló que era
necesario ampliar la unidad de las fuerzas de- mocráticas. Al movilizar a las masas populares
y criticar a la Unión del Centro por sus vaci-
laciones e inconsecuencia, apoyando a la vez todas sus medidas positivas, nuestro Partidocon- tribuyó de manera decisiva a la unidad de acción
de los demócratas. Tiene importancia el hecho de que, conservando su independencia, nuestro Partido y la EDA aplicaron en este período una
política flexible para cohesionar a las más am-
plias fuerzas democráticas. En una situación de
brusca agudización de la lucha entre las fuerzas de la democracia y las de la reacción, el PCG
y todas las izquierdas dieron muestras de sere-
nidad, de capacidad para responder a las cons- tantes provocaciones de la reacción.
Apreciando con optimismo los históricos cam-
fuerzas de la paz, la democracia y el socialismo,
y también el considerable auge de las fuerzas
de la democracia en la propia Grecia, nuestro Partido no pierde de vista los serios peligros que
representa el desarrollo de la situación interna- cional ni las condiciones específicas en que actúa el movimiento democrático en nuestro país. Los imperialistas y en primer lugar la fuerza de choque de la reacción mundial, los imperia-
listas norteamericanos, intentan por todos los
medios obstaculizar el desarrollo de los movi- mientos internacionales, obrero, democrático y de liberación nacional. En distintas zonas del mundo surgen focos de guerra, creando el peli- gro de una nueva conflagración mundial. Todo esto se pone de manifiesto bien clara- mente en nuestro país, en toda la cuenca orien- tal del Mediterráneo. Las fuerzas reaccionarias de Grecia, vendidas en cuerpo y alma al impe-
beneficiosos a
rialismo, hacen todo cuanto pueden para faci- litar sus nefandos planes. El fascismo levanta la cabeza: a través del desgarrado y tenue velo parlamentario asoma el repugnante rostro de la dictadura tfeal apoyada en la Junta y en la po- licía. Los imperialistas yanquis y la OTAN quie- ren que el Mediterráneo les sirva de plaza de armas. De aquí sus intentos de solucionar el problema chipriota en interés de la OTAN. La penetración del capital monopolista norteame- ricano en nuestro país y la asociación de éste al Mercado Común tienen y tendrán en los años próximos consecuencias catastróficas para nues- tra economía nacional. Todo esto plantea con mayor fuerza ante nos- otros tareas democráticas, la necesidad de bata- llar en defensa de la democracia, por la inde- pendecia nacional y por la paz. Nuestro Partido lucha insistentemente por la salida democrática de la crisis, por unas elecciones libres, vincu- lando estrechamente esta lucha con el combate en defensa de las más vitales conquistas econó- micas y democráticas de los trabajadores. Como acabamos de decir, los últimos acon- tecimientos han acrecentado el sentimiento anti- monárquico y han desenmascarado ante las am- plias masas de la población el papel de la mo- narquía. Con ello se ha hecho más evidente la necesidad de consolidar las libertades constitu- cionales, de limitar, por lo menos en el pre- sente, las prerrogativas de la monarquía a los marcos establecidos por la Constkución. La con- jura palaciega ha sacado a la superficie las cau- sas más profundas de las calamidades que sufre Grecia: ante las amplias masas ha aparecido mucho más claramente el papel de los imperia- listas yanquis. Por eso, a la vez que lucha en primer término por las conquistas económicas
y democráticas vitales y en defensa de la demo-
cracia, nuestro Partido explica a las amplias masas populares la necesidad de luchar por transformaciones democráticas más profundas, por ampliar y desarrollar la democracia, por la salida de la OTAN y una política de neutra- lidad, por liberar al país de la dependencia ex- tranjera, sobre la base del Programa de demo- cratización aprobado por el CC de nuestro Par- tido en febrero de 1964. Los serios avances habidos en los últimos tres meses en el país, el desenmascaramiento ante las amplias masas populares de las perniciosas con- secuencias del anticomunismo y de la propagan- da hostil a los países socialistas llevada a cabo durante años por la reacción, y, particularmen- te, la unidad de acción entre las masas que si-
guen a las izquierdas y a la Unión del Centro, entre los activistas de las izquierdas y del cen- tro, crean condiciones favorables para ampliar
el frente de la democracia. A ello contribuye
también la circunstancia de que la Unión del
SIBIXGO S
Centro [a pesar de que en su dirección está re- presentado un sector bastante influyente de la plutocracia, agrupado en torno al periódico Vima}, libre de tránsfugas y presionada por las masas y sus funcionarios, se niega a ceder a la presión de las derechas y a oponerse al movi- miento popular; va dejando a un lado su anti- comunismo y hoy habla ya de «dos grupos con- trapuestos», es decir, tiene una posición comba- tiva en la lucha por el restablecimiento de las libertades constitucionales y democráticas. Ello crea la posibilidad de que las acciones paralelas de la Unión del Centro y de las izquierdas sir- van de punto de partida para una colaboración más estrecha de las fuerzas democráticas y pa- ra la creación de un poderoso y amplio movi- miento capaz de frustrar los planes de la re- acción y abrir el camino del avance democrá-
La heroica lucha de los últimos meses ha sub- rayado con mayor energía el enorme papel de
la clase obrera en el amplio movimiento demo-
crático. Adquieren una mayor actualidad e im-
ampliación y del desarrollo de la
portancia la huelga general política y las huel- gas políticas, valiosa arma de los trabajadores que permite agrupar en torno de la clase obrera
a los campesinos, a las capas medias de la ciu- dad y a la burguesía nacional. Durante los últimos acontecimientos han au-
mentado la autoridad, la fuerza de atracción v
la influencia del PCG. Son mucho más nume-
rosas las masas que comprenden la nece-idad de
su legalización. En el VIII Pleno de nuestro CC,
reunido en febrero de 1965, se plan'eó en primer plano esta cuestión, vinculada directa- mente a la normalización de la vida política del país y a la necesidad de elevar el papel diri- gente de la clase obrera en el movimiento de-
mocrático. Refiriéndose a esta misma tarea, et
Pleno de nuestro CC planteó al propio tiem-
la cuestión de preparar millares de activistas
que en las condiciones presentes de auge de la lucha por la democracia encabecen el movi- miento obrero y democrático.
La lucha de las fuerzas democráticas por el
restablecimiento y la ampliación de la democra-
cia no es una tarea fácil. A pesar de que en el
combate de los últimos meses las fuerzas re- accionarias han perdido considerable influencia entre el pueblo, todavía cuentan con reservas
pequeñas. En sus manos están las posicio-
ejército y en los organismos
seguridad; tienen el incondicional no-
y material de los imperialistas norteameri-
canos; cuentan también con las dificultades aue se alzan ante la unidad de la clase obrera. En
la lucha habrá que vencer todavía
táculos y grandes dificultades. El pueblo griego lucha hoy en la avanzadilla
1TJCHA
del frente de la democracia contra las fuerzas de la reacción europea. Esto explica el gran interés, la ayuda y la solidaridad mostrados en los últimos meses para con el pueblo griego por los partidos comunistas y obreros de Europa y del mundo, por el movimiento obrero y demo- crático de todos los países. Estamos profundamente convencidos de que la lucha por el restablecimiento de las libertades constitucionales y democráticas, por la anulación
de las medidas de excepción, por la liberación
de los adalides de la democracia, la legalización del PCG y el retorno de los emigrados políticos seguirá contando con la solidaridad y la ayuda
de los demócratas y de las de todo el mundo. La victo-
ria del pueblo griego será también la victoria de las fuerzas democráticas de Europa sobre las fuerzas del fascismo y la guerra, la victoria de la causa fie la democracia y la paz.
de la clase obrera, gentes progresistas
PERSPECTIVAS DE LA LUCHA POR LA PAZ
Un corresponsal de la revista NUESTRA ÉPOCA ha solicitado de Isabelle Blume [Bél- gica], actualmente en funciones de presidente ejecutivo del Consejo Mundial de la Paz, su opinión sobre los problemas fundamentales del movimiento de partidarios de la paz y las pers- pectivas de su desarrollo después del Congreso de Helsinki. A continuación se exponen las res- puestas de Isabelle Blume. —¿No es demasiado tarde para preguntarle
qué consideraciones
—Más bien al contrario, no sólo creo que aún es tiempo, sino que diría que ha llegado el mo- mento. Y esto por dos razones. La primera es que sobre los resultados de un Congreso de esa amplitud únicamente se puede meditar en el curso de los meses posteriores. En el primer momento se está impresionado por la diversidad de las discusiones, la amplitud de es- píritu manifestada por todos, la voluntad de paz
que ha animado a todos los congresistas. Es ne- cesario cierto tiempo para equilibrar todos estos elementos y formarse una idea clara y precisa del valor real del Congreso. La segunda razón es que personalmente yo de- seo que nuestros congresos, sobre todo cuando tienen su expresión más alta en la unidad, como sucedió en Helsinki, sean la base real de nuestro trabajo en el período comprendido entre dos congresos, o en el período que separa un con- greso de la sesión del Consejo Mundial. —En la prensa se ha hablado mucho de que
el Congreso de Helsinki,
que, según algunos, de-
bía marcar profundamente una escisión en el movimiento de la paz, ha resultado un congreso de unidad. ¿Por qué cree usted que sucedió así? —La unidad reflejada en las dos resoluciones del Congreso, la resolución sobre el Vietnam y la resolución general, fue producto de la prepa- ración del propio Congreso, del método de tra- bajo adoptado constantemente en la labor dei Consejo Mundial de la Paz y, sobre todo, del
deseo de unidad de las amplias masas en la lu- cha por la paz. Los éxitos del Consejo Mundial en la lucha por la paz son debidos principal-
mente a que el Consejo
no se enzarzó en dis-
putas ideológicas, sino que, apoyándose en los principios que todos conocemos, abordó siempre los problemas concretos a medida que iban sur- giendo. El gran problema que en Helsinki todos con- frontamos fue el de la agresión yanqui a Viet- nam. ¿Cómo no iban a conseguir la unidad los
partidarios de la paz sobre la noción de la agre- sión, sobre el hecho de que la guerra de los norteamericanos en Vietnam es una guerra colo- nialista y una interferencia en los asuntos inter- nos de otro país, semejante a la intervención que los yanquis repitieron en Santo Domingo y en el Congo? ¿Cómo no iban a lograr su unidad en
torno a un pueblo
dios de guerra reprobados por las leyes interna- cionales, con los bombardeos de las poblaciones civiles, de las escuelas, de los hospitales y de los centros vitales? Es completamente admisible que en el Con-
greso hubiera gente que no compartiera íntegra- mente los puntos de vista expuestos al analizar la situación internacional contemporánea y así lo hicieran saber. Sin embargo, todos estuvie-
que es masacrado con me-
ron de acuerdo en que es necesario aislar a Es- tados Unidos, luchar contra los pactos y las ba-
el Gobierno norte-
americano piensa asegurar la victoria del im-
perialismo yanqui y del neocolonialismo en el mundo.
La actitud adoptada por la mayoría absoluta de los congresistas respecto a los actos agresivos del imperialismo norteamericano es completa- mente lógica. Basta releer los documentos de la
Mundial celebrada
en Varsovia en diciembre de 1950 para com- probar que desde el primer día de su existen- cia el Consejo Mundial de la Paz. considerando que la independencia de los pueblos es indispen- sable para conservar la paz. decidió ayudar a todos los países que tratan de conquistar su in- dependencia. —¿Se manifestó esta unidad sólo en la cues- tión vietnamita? —No, se manifestó de forma aún más com- pleta en la resolución general. El método de aná- lisis aplicado al problema de Vietnam fue tam-
ses militares, con los que
PERSPECTIVAS DE IA LUCHA POR 'LA PAZ
bién aplicado a la situación internacional. Los
constancia de que, en gra-
dos diferentes, bajo la fojma de una guerra de agresión como en Vietnam, de una intervención
colonialista como en el Congo, en Angola, en Santo Domingo, o de un colonialismo económico
y opresor como en América Latina, existe una
intervención concreta y evidente del imperialis- mo yanqui o británico, del colonialismo belga
o portugués, etc. Aplicando a los diferentes acontecimientos y a los diversos problemas concretos el mismo mé-
todo analítico, los congresistas tenían que llegar
a una conclusión única: cada uno en su país,
adaptando sus métodos de trabajo y de lucha
a las condiciones de sus pueblos, debía luchar
contra este imperialismo y este nuevo colonia-
lismo. —¿Es cierto que
me y del funcionamiento de la ONU ciertas de-
legaciones adoptaron posiciones diferentes en las
congresistas dejaron
en las cuestiones del desar-
—Esto es completamente exacto y en el in- forme de cada comisión se enumeran los pun-
tos de desacuerdo y el nombre de las delega- ciones que los manifestaron. Las discusiones en
el seno de las comisiones mostraron lo que hu-
biera podido producir la escisión del Congreso, ya que mientras unos consideraban que la lu-
cha por la paz debía orientarse fundamental- mente a apoyar la lucha armada de los pueblos por su independencia, otros estimaban que. pa-
ralelamente a esta acción de apoyo, el movimien-
to por la paz debía continuar e incluso inten-
sificar la lucha por el desarme nuclear y por
el desarme general y controlado. Es preciso re-
ducir la tensión que se manifiesta por el rearme en Europa, que ha hecho renacer la guerra fría en esta parte del mundo y que aumenta el pe-
ligro de guerra, ya que con las fuerzas nuclea- res multilaterales de la OTAN y con otros me-
las armas atómicas a disposición
de la República Federal Alemana, en el preciso
momento en que su Gobierno manifiesta su
dios se ponen
adhesión total a la política internacional de Es- tados Unidos [ayuda a los norteamericanos en la guerra contra Vietnam y en la intervención
África] y realiza su propia política revanchis-
de revisión de fronteras. Esta diseminación
de las armas atómicas no sólo constituye un pe- ligro para Europa, sino también para el Sudeste
Después del Congreso de Helsinki necesita- mos pensar en cómo los partidarios de la paz deben luchar en dos frentes, que no son dife- rentes, sino que se complementan y el uno o el otro adquieren una importancia diferente según las épocas y los países. En realidad, el impe- rialismo y el neocolonialismo no dan a los pue- blos la posibilidad de acabar con el hambre, ni de respirar libremente, ni de pensar con calma en su destino. ¿Qué puede hacer la población vietnamita sino luchar hasta el fin por su inde- pendencia y por su vida? ¿Qué pueden hacer los pueblos del Congo, de Rhodesia, de Aden, de Angola o de la República Dominicana, sino levantarse contra la opresión y la intervención extranjera? Mas esta lucha violenta y necesaria
no de'be hacer olvidar a todos los que se adhie- ren al Consejo Mundial de la Paz que espre- ciso luchar sin cesar por conseguir, en todos los casos posibles y en todos los momentos fa- vorables, negociaciones que aseguren la verda- dera independencia y la igualdad de los pue- blos, en sustitución de combates destructores
y sangrientos. La lucha iniciada en Occidente
por el abandono de los pactos militares, contra la diseminación de las armas atómicas y por
pecto de esta lucha.
de las bases militares, es un as-
Y si se puede comprender la indignación de
las gentes ante la inercia de las conferencias de desarme y los insignificantes resultados obteni- dos en 500 ó 5.000 sesiones, sería de desear que esta indignación fuera justamente encauzada y condujera a acciones positivas capaces de dete- ner la carrera hacia la muerte, a la que se ve arrastrada la humanidad. Mientras que el mun- do tiembla ante la posibilidad de una guerra atómica, vemos que, en el país que fue su pri- mera víctima, tiene lugar una conferenciadon- de representantes de pueblos y mensajes oficia- les, so pretexto de conmemorar Hiroshima y Nagasaki, demandan la proliferación y la dise-
No es avivando el nacionalismo, sino cohe- sionando la voluntad de paz de los pueblos co- mo hay que responder a la guerra que de forma tan cruel e inhumana hace estragos en Vietnam
y a las insensatas provocaciones del imperialis- mo yanqui contra China, Laos y Camboya.
Si bien es cierto que el patriotismo verdadero
es el motor de los pueblos que se ven obligados
a levantarse contra la desenfrenada política de
Por eso incluso los mismos que pretenden que
fuerza y de opresión, eso no debe servir de pre-
proliferación de las armas atómicas crearía en
texto para una nueva carrera de armamentos y
mundo un equilibrio favorable a la luz [!] se
para exigir que todo el mundo posea armas ató-
ven forzados a vacilar cuando se trata de en- tregar las armas a la REA o al Japón, que tam- bién está ligado con EE.ULL y cuyo territorio sirve de base a las expediciones imperialistas del ejército norteamericano en el Sudeste asiático.
ma en nacionalismo, en militarismo, y ante este renacimiento del espíritu militarista en Europa, como en otros continentes, los partidarios de la
micas. En
este caso el patriotismo
paz deben extraer fuerza y coraje de las reso-
luciones del Congreso de Helsinki y de la una- nimidad que se manifestó después de una dis- cusión libre y respetuosa con las opiniones con- trarias. Precisamente con esto terminaré esta
parte del análisis de la importancia del Congreso de Helsinki: los partidarios de la paz necesitan una decisión cada vez mayor para responder a la carrera armamentista y al desenfreno del mi- litarismo con la afirmación constante de los
principios del Consejo Mundial de la
del Pancha
suponen las relaciones entre los pueblos dentro
de la igualdad, los intercambios recíprocamente ventajosos y la coexistencia pacífica.
Se plantea la necesidad de reorganizar la ONU, ya que, incluso aunque mañana todos los países conquistaran su independencia y vivieran en condiciones de igualdad económica y política, seguiría siendo necesario un lugar donde puí- dieran zanjar sus diferencias, un lugar donde pu- dieran reunirse todos, donde ya no estaría au~ sente más de ! la cuarta parte de la población del globo. No hay que destruir la ONU, sino adaptar su actividad a la situación mundial, restablecer su universalidad, reintegrando en ella a la China popular y admitiendo a la República Democrá- tica Popular de Corea y a la República Demo- crática de Vietnam, a la República Democrática Alemana y a otros Estados; sustraerla a la in- fluencia de los Estados Unidos a fin de que deje de ser un instrumento del imperialismo yan- qui; convertirla en instrumento de descoloniza- ción y, finalmente, en un lugar donde los Esta- dos, reuniéndose como miembros iguales en de-
rechos, puedan organizar
su vida sobre la base
de una verdadera coexistencia pacífica. Este es un camino Jargo y difícil, pero yo creo que los pueblos saldrán airosos de esta tarea. Los par- tidarios de la paz quieren contribuir a ello.
—En la prensa se ha hablado mucho de una crisis de organización del Consejo Mundial. ¿Qué piensa usted a este respecto? —El Consejo Mundial no conoce más crisis que una «crisis» de crecimiento. El Congreso de Helsinki fue una clara demostración de ello. Gentes animadas de no muy buenas intenciones esperaban que nos dividiéramos en los "proble- mas fundamentales, que son el sentido de nues-
tra propia existencia.
La verdad es bien simple y no necesitamos ocultarla. Mientras que el Consejo Mundial cuenta en sus filas 51 movimientos de la paz nacionales, en el Congreso de Helsinki estuvie- ron representados 99 países, muchos de ellos recién independizados, algunos de los cuales fi- guran entre los «alineados» y otros forman par- te de los países del Tercer Mundo. Estos nuevos países deben estar representa- dos no sólo en ed Consejo Mundial, sino tam-
bién en sus organismos
liza no sin ciertas dificultades. Dieciocho organizaciones internacionales es- tuvieron representadas en nuestras sesiones. Con algunas de ellas colaboramos desde el pri- mer momento; otras desean establecer con nos- otros un contacto más estrecho y emprender,
dentro de las posibilidades, acciones comunes. Será necesario definir nuestras relaciones con ellas y nuestros modos de contacto a fin de ha- cerlos más permanentes y más fructíferos. Quie- ro aducir un solo ejemplo: el de la Iglesia ca- tólica. En muchos países su acción por la paz se aproxima cada vez más a la nuestra en cier- tos problemas. Cabe también recordar todos los movimientos norteamericanos, de las universida-
des, de los estudiantes y de
dirigentes. Esto se
las mujeres, que,
sin estar afiliados al Consejo Mundial, tratan de colaborar con nosotros en el plano interna- cional y se apoyan en nosotros para la interna- cionalización de su movimiento. Precisamente esto es objeto de nuestra solicitud y de nuestro trabajo de reorganización.
No queremos negar que en el seno del movi-
será necesario superar una tras otra, como
tamos de resolver un problema de la paz tras otro. Helsinki nos puede servir nuevamente de ejemplo alentador: tan sólo realizando acciones conjuntas en aras de nuestra lucha común, po- dremos impedir la escisión. Si como fruto de nuestra lucha común conseguimos juntos poner fin a la agresión a Vietnam. la partida estará ganada, ya que habremos comprendido que cuan- do cada uno lucha con sus propias armas por el mismo objetivo, sus esfuerzos son coronados por la victoria y ésta cimentará la unidad.
miento por la paz existen otras
—¿Cree usted que esta unidad de los comba-
por la am-
plia participación de la clase obrera en nuestro movimiento?
tientes de la paz puede ser reforjada
de su éxito, sino de su propia vida.
Nuestro movimiento de la paz debe convertirse cada vez más en un movimiento de masas o de- jará de existir. ¿Puede ser de otra manera? ¿Dónde nació la idea de la solidaridad proletaria? ¿Dónde nació la idea de que «la unión de los trabajadores trae- rá la paz al mundo», sino en el pensamiento so- cialista y en sus primeras organizaciones? ¿Quién mostró la ligazón estrecha entre el capitalismo y la guerra, sino el gran socialista que era Jaurés? ¿Quién firmó el decreto de la paz e hizo reali- dad por vez príKiera las doctrinas socialistas, sino Lenin? Por eso se puede preguntar: ¿Por qué no se han incorporado aún a nuestro movimiento todos los sindicatos de trabajadores, por qué no se ha realizado todavía la unión de todos los sin-
PERSPECTIVAS DE LA LUCHA POB LA PAZ
dicatos en la lucha por la paz? Es más, ¿por qué en algunas organizaciones sindicales la lucha por la paz no ha ocupado o no ha vuelto a ocu- par después de la guerra el puesto que le co-
rresponde?
Lo que digo a este respecto no atañe, natu- ralmente, a los países socialistas, donde los sin- dicatos, expresando la voluntad del pueblo, par- ticipan de manera activa en la lucha por lapaz,
y donde todos los ciudadanos respaldan la polí-
tica de paz de sus gobiernos. Para ellos la lu- cha por la paz es tan normal como el trabajo
cotidiano. Saben que sin la paz no es posibleedi- ficar el socialismo, que la guerra, incluso aunque no estén envueltos en ella directamente, retarda
construcción del socialismo o pone en peligro
mantenimiento de lo ya construido. El peligro de guerra sería mucho menor si en
organizaciones obreras, sindicatos o partidos obreros la lucha por la paz ocupara el lugar que
le corresponde. Desgraciadamente, por ahora las
cosas no son así. En los Estados Unidos vemos
el ejemplo más patente de esto. Mientras que las
mujeres, los estudiantes y los intelectuales se agru-
pan para manifestarse contra la
rra en Vietnam, los sindicatos más influyentes apoyan a Johnson. En los países de la Pequeña Europa hay que ganar paso a paso a la clase obrera organizada para incorporarla a la lucha
concreta por la paz. Si consiguiéramos incorporar las organizaciones obreras a una lucha concreta contra el rearme de Alemania Occidental, no sólo no tendría lugar
el rearme, sino que iríamos muy lejos en la vía
del desarme, no nos_veríamos ante el peligro del
rearme atómico, no viviríamos atenazados por las bases militares yanquis, podríamos mañana obli- gar a EE.UU. a cesar la sucia guerra de agre- sión en Vietnam.
Esta actitud pasiva de numerosas organizacio- nes obreras hacia la lucha concreta por la paz fue [digo: fue} reforzada aún más por la división de las organizaciones obreras. No sólo fueron rotos los lazos entre los sindicatos del Oeste y del Este, sino también los lazos que debían unir
a la clase obrera de un mismo país y que aún
política de gue-
no han sido restablecidos. La concepción de la lucha por la paz de los sindicatos cristianos fue [repito una vez más: fue] muy diferente de la concepción de los sindicatos socialdemócratas, co- mo diferentes eran sus concepciones de la lucha
rra Mundial la lucha por la paz y la lucha por
el pan cotidiano, contra las condiciones de traba-
jo impuestas por el capitalismo, constituyeron un
clases comprendía estos dos aspectos. Los trafi- cantes de armas eran capitalistas más peligrosos que otros, aunque pertenecían a la misma clase.
La lucha contra el militarismo y la guerra era la lucha contra el capitalismo. El enemigo era uno
y visible. Hoy en Occidente no todo sigue igual.
Los trabajadores que han conquistado un cierto bienestar, que poseen un pequeño coche, receptor de radio, televisor, una pequeña casita o un apar- tamento [en mi país el 50% de los obreros po- seen casa propia] no ven la lucha de clases con tanta claridad como los que trabajan 10 ó 12 horas por un salario mísero. En un período de alta coyuntura, cuando no hay desempleo, tan sólo piensan en cómo utilizar las ventajas inme- diatas que han conquistado. La semana de 45 horas significa excursiones al campo el sábado y
el domingo, vacaciones pagadas, viajes a Francia,
a Italia, a los países socialistas. Tanto mejor que las condiciones de vida de los trabajadores sean hoy más humanas. Pero no pueden olvidar la precariedad de su situación mientras no sean los dueños de sus destinos. La lucha de clases y la ligazón entre el capitalismo y la guerra no han desaparecido. Tan sólo han cambiado de aspecto. Esto es todo. La clase obrera comienza a ver más claramente este aspecto nuevo y a adaptar
a él su lucha. ¿Qué son la Comunidad del Carbón y del Acero, el Mercado Común y el Euratom, sino concentraciones monopolistas que oprimen a nuevas capas de la población y hacen reapare- cer la lucha de clases? Esta concentración capi- talista extrema es una nueva forma en defensa
del capitalismo que se manifiesta en el imperia-
decir, en la guerra o en la preparación para la guerra. Cabalmente a base de la OTAN en Occi- dente y de la SEATO en Oriente, a base de la defensa del viejo mundo se han formado los grandes monopolios financieros e industriales que preparan y hacen la guerra. Gracias a la guerra en Vietnam y otros lugares y a la fabricación de armamentos, los Estados Unidos resuelven el pro-
blema del desempleo. La clase obrera comienza a comprender esto cada vez mejor y la lucha por
la paz se convierte poco a poco en uno de sus
todo único para
y el neocolonialismo, es
principales objetivos. La verdad se abre camino:
Teniendo en cuenta el espacio que se me con-
no olvidemos que ya se ha intentado engañar a
cede en su revista, no puedo analizar a fondo
clase obrera, haciéndola creer en una paz es-
las razones de este estado de cosas. Examinemos brevemente la primera y principal de estas ra- zones. Recordemos el pensamiento de Jaurés y
tablecida con ayuda del «equilibrio atómico». Sí, la verdad se abre camino no sólo en Los sindicatos de la CIOSL, sino también en los sin-
influencia que ejerció en la posición de la cla-
dicatos cristianos. Muchos socialcristianos se su-
obrera, es decir, hasta qué punto estuvo liga-
man al movimiento por la paz desde el mismo
do a la lucha de clases. Hasta la Segunda Gue-
momento en que se unen a los trabajadores so-
3.—Nuestra
cialistas y comunistas para defender sus intereses comunes. En esto no hay nada asombroso. La propia Iglesia ha tenido que cambiar su doctrina ante el peligro de la muerte atómica. En nuestras reformas de estructura interna y en nuestros planes de colaboración corresponde un lugar especial a los sindicatos obreros. Y cuando hablamos de organización obrera, pen- samos también en las organizaciones campesinas, tan numerosas en ciertos países de Europa. Que piensen también en la paz a medida que se des- pierten a la lucha de clases, a medida que se defiendan no sólo de los grandes propietarios de
la tierra, sino también del capital monopolista del
Mercado Común, que para los campesinos sólo tiene una cara: la del opresor internacional. La necesidad de incorporar a la clase obrera
y los campesinos a la lucha por la paz debe ser objeto de un análisis más profundo y más am- plio. Desde ahora podemos decir que el camino
de la unidad de la clase obrera en los diferentes países pasa con frecuencia a través de la uni- dad de los trabajadores en orden a los objetivos
de la lucha por la paz.
En Bélgica, la clase obrera y los campesinos han realizado su unidad en un movimiento que se llama «8 de Mayo». Este movimiento agnipa a cinco millones de habitantes de los nueve que tiene el país.
—En Sofía tuvo lugar el 20 y 21 de noviem- bre una sesión de la Presidencia del Consejo Mundial de la Paz. ¿No puede usted decirme en qué grado contribuyó a resolver los problemas planteados en Helsinki? —En Sofía la Presidencia se encontró con dos nuevos hechos graves: la represión británica en Aden y la declaración unilateral de independen- cia en Rhodesia. Le fue fácil determinar el nuevo centro del peligro de guerra que se crea en el Sur de África por toda la reacción colonialista:
Salazar en Angola y en Mozambique, Verwoerd en la República Sudafricana y lan Smith en Rhodesia. Para apoyar su resolución sobre Rho- desia y Aden, la Presidencia pudo respaldarse en los Estados de la OUA y criticar las medidas
Y lo que es claro con Rhodesia lo es más aún con Vietnam. El informe de los delegados viet- namitas nos mostró una vez más el creciente ho- rror de la guerra que se hace a Vietnam y e! heroísmo indomable de un pueblo sobre el cual recae desde hace muchos años el peso de la lu- cha contra el colonialismo y el imperialismo nai-
teamericano. La resolución sobre Vietnam suena de forma nueva, ya que a petición de los propios vietna- mitas liga la lucha del pueblo norteamericano contra su Gobierno con la heroica lucha del pue- blo vietnamita; en ella se reafirman de nuevo las exigencias del Norte y del Sur para hacer posi-
del problema vietna-
mita. El comunicado es una actualización de la re- solución general del Congreso de Helsinki; es también un programa de nuestra actividad para
ble una solución pacífica
—Háblenos, por favor*, de las perspectivas de la lucha por la paz en 1966.
comenzar por nuestras consignas
para fines de 1965. El 27 de noviembre todos nuestros movimientos nacionales fueron movili- zados en apoyo de la Marcha sobre Washington de los partidarios de la paz norteamericanos con- tra la guerra en Vietnam; más tarde, el 20 de diciembre, para celebrar una semana de solidari- dad con el pueblo vietnamita en ocasión del V aniversario del Frente Nacional de Liberación. Se aprobó una resolución de apoyo a la Con- ferencia Tricontinental de Solidaridad, en la que participará una delegación del Consejo Mundial. Convocaremos en África una reunión de los movimientos africanos de lucha por la paz, sin duda antes de la sesión del Consejo Mundial, y una reunión de secretarios nacionales que prece- derá a la sesión del Consejo Mundial. Como que remos acelerar las reformas de nuestra estruc- tura interna, hemos fijado la sesión del Consejo Mundial para comienzos de marzo. Paralelamente queremos establecer los más amplios contactos con otras fuerzas que luchan por la paz e inducir a hacerlo a los comités na- cionales. Esta labor de establecimiento de con- tactos es muy amplia y puede dar un serio im- pulso a la lucha permanente que es necesario li- brar en solidaridad con el pueblo vietnamita y los países de África del Sur. t incen- diarios de guerra no nos dejan sin trabajo, tanto más que su carrera de armamentos atómico- nos obliga a preocuparnos activamente de los proble- mas de Europa y de su seguridad. La reunión de la Presidencia en Sofía se vio ensombrecida por la ausencia de nuestros amigos chinos y japoneses y la ausencia involuntaria del representante indonesio. Hasta ahora no tenemos ninguna información sobre nuestro amigo ni so- bre el Comité de la Paz de Yakarta. Lamentamos la ausencia de nuestros amigos chinos y japoneses, tanto más que las trascenden- tales cuestiones debatidas en Sofía tienen impor- tancia para ellos. La unidad conseguida en Hel- sinki en la cuestión de Vietnam pudimos conso- lidarla en Sofía en la cuestio- Je Vietnam y de Rhodesia. Luchamos juntos contra el imperia- lismo norteamericano y contra todos los colo- nialismos. Nos reuniremos de nuevo, así lo espero, para reorganizar el Consejo Mundial, aportarle sangre nueva y cimentar nuestra unidad frente alene- migo común: el imperialismo, el colonialismo y la guerra.
Teorí a y
socialist a
El desarrollo de las relaciones económicas entre los países del CAME
L A experiencia histórica enseña que la for- mación y el desarrollo de las relaciones
económicas internacionales de nuevo tipo, tipo socialista, constituyen un proceso com- plejo, multilateral y, hasta cierto punto, contra- dictorio. La cooperación económica entre los países so- cialistas se inició a raíz de la instauración del Poder popular. Estaba y está determinada por las ;s objetivas de! desarrollo de la producción moderna, por los intereses vitales de la creación . el fortalecimiento de la base material y técnica del socialismo y por la necesidad de triunfar en la competición económica con el capitalismo.
Los principios de la integración capitalista, que en definitiva significan esencialmente que los aso- ciados más poderosos sojuzgan y explotan a los débiles y que los grandes monopolios desplazan
y absorben a los pequeños, son inadmisibles por
-u propia naturaleza para los países socialistas. Ha sido preciso abordar de un modo nuevo la solución de los problemas de la economía nacio- nal, elaborar nuevos principios de cooperación económica, nuevos métodos de dirección de las
El principio más importante de la cooperación socialista internacional es el internacionalismo socialista, que presupone la conjugación armóni-
ca de los profundos intereses nacionales, políticos
y económicos de cada país socialista y de la in-
tangibilidad de su soberanía con los intereses co- munes de todos los países del CAME, del siste- ma socialista mundial en su conjunto. Sobre es- ta base se han puesto de manifiesto y se han
desarrollado otros principios: la plena igualdad de derechos y la independencia de cada país, la colaboración fraternal, la ayuda recíproca, etc. Los nuevos principios de la colaboración polí- tica y económica internacional se han visto en- carnados en la organización del Consejo de Ayu- da Mutua Económica, constituido en 1949.
derivadas de la social.
FADDEIE V
La cooperación entre los países miembros del Consejo se realiza sobre la base de los «Principios fundamentales de la división internacional socia- lista del trabajo», que fueron aprobados en la Conferencia de los primeros secretarios de los comités centrales de los partidos comunistas y obreros y jefes de gobierno de los países adhe- ridos al CAME, celebrada en junio de 1962. Estos principios constituyen una síntesis teórica de la experiencia de largos años de colaboración de los países que integran el CAME y son ex- ponentes de las leyes generales de desarrollo del sistema socialista mundial. En el mundo del socialismo el carácter pro- gresivo y la eficiencia de la cooperación econó- mica internacional dependen directamente de có- mo se asegure la conexión entre los procesos económicos objetivos y la dirección planificada,
y firmemente orientada, de las rela-
ciones económicas. La cooperación económica internacional de los países socialistas tiende a conseguir en la misma medida el máximo desarrollo armónico de la eco- nomía de cada país y de todo el sistema en su conjunto, sobre la base de aprovechar todas las mejores realizaciones de la ciencia y la técnica más avanzada, así como también a alcanzar la más rápida victoria del socialismo sobre el capi- talismo en la esfera determinante: en la produc- ción material. Pero en la vía que conduce a la solución de esta tarea se han interpuesto enormes dificulta- des, de las cuales unas ya fueron superadas y otras deben ser vencidas aún. Parte de estas di- ficultades surgieron como secuela de la guerra, algunas tienen un carácter subjetivo, mas lo fun- damental es la ingrata herencia dejada por el ca- pitalismo.
Los países miembros del CAME iniciaron su avance por la vía socialista arrancando de una base económica y técnica muy diferente. Unos países eran industriales, otros habían alcanzado
un desarrollo medio y algunos de ellos habían sido condenados por el capitalismo al mayor atra-
so. Los índices de la producción de varios de es-
a los índices medios
La mayoría de los países tenía una estructura económica deformada en extremo. En algunos predominaba una agricultura técnicamente atra- sada. Por ejemplo, la agricultura constituía la fuente de subsistencia para las dos terceras par- tes de la población en Polonia; para las tres cuartas partes, en Rumania, y para las cuatro quintas partes, en Bulgaria. Sobre la RDA gravi- taba la penosa herencia económica de las des- proporciones acarreadas por la división del país
y por la ruptura de su economía única. En 1936
en e.1 territorio que forma actualmente la RDA
el volumen de su producción con respecto a la economía de toda Alemania era: extracción de hulla, 2,9%; extracción de mineral de hierro, 4,3%; fundición de hierro colado, 1,6%; acero,
7,7%, y fabricación de máquinas textiles, 53%. En Checoslovaquia, el país industrial más des- arrollado, era muy grande el peso relativo de las industrias textil, de la confección, del cal- zado, del vidrio y de mercería. Por último, debe señalarse que la economía de
la mayor parte de los países del CAME conserva-
ba aún el sello de la vieja subordinación a los intereses de las grandes potencias imperialistas. Todos estos y otros factores determinaban la gran especificidad de las tareas económicas in- mediatas planteadas ante cada país. En unos ca- sos, la tarea central consistía en acabar con las desproporciones y crear la estructura más favo- rable de la economía nacional. En otros, esta ta-
rea estribaba en elevar el nivel de desarrollo eco- nómico, en realizar la industrialización con vistas
a poner los fundamentos de la producción mo-
derna, a asegurar la ocupación de la población, satisfacer las necesidades más imperiosas de ar- tículos industriales, etc. Es bien comprensible que semejante diversidad de las tareas económicas y políticas haya ejerci- do y siga ejerciendo una gran influencia en las relaciones económicas en el marco de todo el sistema. La naturaleza específica de las tareas econó- micas nacionales es tenida rigurosamente- en cuen- ta en toda la labor del CAME. Con frecuencia, medidas que a primera vista parecen fundamen- tadas y convenientes para los objetivos del pro- greso general, al ser analizadas más a fondo se descubre que están en contradicción con los in- tereses sociales y económicos nacionales de un país o grupo de países y que, por consiguiente, no pueden coadyuvar a ese progreso común. To- do esto indica que es preciso buscar caminos que aseguren los intereses nacionales y los fines co- munes del progreso económico.
tos países eran inferiores mundiales.
En las relaciones económicas de las naciones socialistas se dejan sentir a veces los errores y las fallas en la actividad económica y política tanto dentro de algunos países como en el ámbito de todo el sistema del socialismo, originados principalmente por la falta de experiencia y la novedad del proceso histórico. A la cooperación económica ha perjudicado el enfoque subjetivo
y voluntarista en la solución de los problemas y
cuenta las condiciones reales. Conviene señalar que ciertos economistas no ven a veces estas dificultades y a menudo consi- sideran de una forma simplista la vía de acerca- miento de las economías de los países socialistas. Algunas obras en este dominio adolecen de opi- niones primitivas sobre el desarrollo de las rela- ciones económicas de nuestros países, pues pasan por alto la diversidad de las condiciones históri- cas, económicas y nacionales concretas y otras peculiaridades del desarrollo de los.países. E! éxito no se alcanza haciendo caso omiso áz las dificultades, sino mediante el más amplio aná- lisis científico de las mismas. Esta exigencia es un factor determinante en la actividad del CAME. Sin embargo, la experiencia indica que se requie- ren todavía grandes esfuerzos para llevar a cabo una elaboración bien fundamentada de la coope- ración económica y científico-técnica de los paí- ses socialistas.
Entre los países del CAME se han creado y se perfeccionan diversas formas de cooperación eco- nómica y de ayuda mutua, y surgen otras for- mas nuevas: la coordinación de los planes econó- micos nacionales, la especialización y la coopera- ción de la producción, el comercio exterior, la
concesión de créditos, la ayuda técnica, la coope- ración científica y técnica, la colaboración en la construcción de obras de carácter económico y
la fabricación de algunas producciones muy im-
portantes, etc.
el afán de ir demasiado
La coordinación de I os
La coordinación de los planes económicos na- cionales es el medio principal para desarrollar y profundizar con éxito la división internacional socialista del trabajo. El Consejo de Ayuda Mu- tua Económica es el organizador colectivo de la actividad conjunta de los países miembros con miras a coordinar los planes económicos. La coordinación voluntaria de los planes eco- nómicos nacionales es una nueva forma, inhe- rente al socialismo, de relaciones económicas in- ternacionales. Constituye un nuevo e import

References: resolución 
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