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Timestamp: 2017-12-18 04:05:08+00:00

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Hermanas Mirabal Símbolo de Lucha Contra la Violencia Hacia la Mujer by Cipaf - issuu
El 25 de noviembre de 1961, el IJ4, órgano del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, liderado por Manolo Tavárez, puso a circular una edición especial dedicada al asesinato de las hermanas Mirabal, acaecido un año antes, en 1960, en plena vorágine de terror de la dictadura trujillista. “Las Mártires de Salcedo”, titulaba el IJ4 la portada de esta edición histórica que, por primera vez, puso en manos de la población dominicana un recuento de la vida, la persecución y el vil asesinato contra Patria, Minerva y María Teresa Mirabal Reyes. Sus muertes y la de Rufino de la Cruz, quien las acompañaba, sacudió la conciencia nacional y marcó el derrumbe definitivo de la dictadura. Al cumplirse los 50 años desde este crimen, la revista Quehaceres levanta su voz para honrar la memoria de las hermanas Mirabal, ya no como las Mártires de Salcedo, sino como lo que ellas representan ahora: El símbolo global de la lucha frente a una de las más terribles plagas de la humanidad: La violencia en contra de las mujeres. Desde que en 1981, durante el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, la delegación dominicana propusiera el 25 de noviembre como un día para visibilizar y denunciar las múltiples formas de violencia que sufren las mujeres en la sociedad patriarcal y machista, sus nombres, sus luchas y sus dolorosas muertes han ganado un lugar en el corazón de personas que, en todo el mundo, levantan banderas de paz, democracia y justicia social. La resolución de las Naciones Unidas que consagra el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobada en Asamblea General el 17 de septiembre de 1999, no hizo más que “oficializar” una fecha que desde hacía tiempo formaba parte de la agenda mundial del movimiento feminista y de mujeres. A 50 años del asesinato de las hermanas Mirabal y a once de la emisión de esta resolución, permanecen los modelos de subordinación patriarcal y los altos índices de violencia contra la mujer. En el caso dominicano, las estadísticas arrojan que entre enero y agosto de este año, 148 mujeres murieron como resultado de la violencia machista. Datos recientes confirman que la violencia contra la mujer es la más extendida de las formas de violencia en nuestro país. A pesar de su magnitud y de la sistemática labor de denuncia de las organizaciones feministas, este tipo de violencia continúa invisible para la mayoría de la población, que clama indignada por la “inseguridad de las calles” pero se hace ciega y sorda frente a la violencia puertas adentros. 50 años después de la partida de las Mirabal, el modelo de mujeres que ellas representan, aun asombra. Ser como ellas es todavía una tarea que resulta difícil para la mayoría de las dominicanas. Medio siglo después y cada día más, descubrimos nuevas facetas en la corta trayectoria de vida de las Mirabal que nos llenan de admiración y asombro. También reconocemos en Dedé, la hermana sobreviviente, la heroicidad no sólo de sobrevivir y cuidar de sus hijos y de los de sus hermanas, sino también de conservarlas “Vivas en su jardín”, para que en nuestro país y el mundo, al rememorar la horrenda violencia que tronchó sus jóvenes vidas, crezca, cada vez con más fuerza el clamor por una cultura de paz: !!Ni una muerta más!!!
La Asamblea General, Recordando la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, aprobada por la Asamblea General en su resolución 48/104, de 20 de diciembre de 1993, y su resolución 52/86, de 12 de diciembre de 1997 titulada “Medidas de prevención del delito y de justicia penal para la eliminación de la violencia contra la mujer”,
Recordando también la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y culturales, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, Tomando nota de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, aprobada por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos en su vigésimo cuarto período ordinario de sesiones celebrado en Belém (Brasil) del 6 al 10 de junio de 1994, y de la recomendación general 19 relativa a la violencia contra la mujer, aprobada por el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer en su 11 período de sesiones, Preocupada porque la violencia contra la mujer constituye un obstáculo para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz, como se reconoce en las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en las que se recomendó un conjunto de medidas integrales encaminadas a prevenir y eliminar la violencia contra la mujer, y
también para la plena aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, Preocupada también por el hecho de que algunos grupos de mujeres, como las que pertenecen a minorías, las mujeres indígenas, las refugiadas, las mujeres migrantes, las mujeres que viven en comunidades rurales o remotas, las mujeres indigentes, las mujeres recluidas en instituciones o detenidas, las niñas, las mujeres con discapacidad, las mujeres de edad y las mujeres en situaciones de conflicto armado, son particularmente vulnerables a la violencia, Reconociendo que la violencia contra la mujer constituye una manifestación de unas relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer, que han conducido a que el hombre domine a la mujer y discrimine contra ella, impidiendo su adelanto pleno, y que la violencia contra la mujer es uno de los mecanismos sociales fundamentales por los que se reduce a la mujer a una situación de subordinación respecto del hombre, Reconociendo también que los derechos humanos de la mujer y de la niña son una parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales y reconociendo además la necesidad de promover y proteger todos los derechos humanos de la mujer y la niña, Alarmada por el hecho de que las mujeres no disfrutan de todos sus derechos humanos y sus libertades fundamentales, y preocupada por la persistente incapacidad para promover y proteger estos derechos y libertades frente a la violencia contra la mujer, como se reconoce en la resolución 1999/42 de la Comisión de Derechos Humanos, de 26 de abril de 1999,
Reconociendo con satisfacción la cooperación que han prestado los organismos, organizaciones, fondos y órganos del sistema de las Naciones Unidas a diferentes países en la lucha para erradicar la violencia contra la mujer, en cumplimiento de sus respectivos mandatos,
Reconociendo los esfuerzos que realizan las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales que han contribuido a crear conciencia en las sociedades de todo el mundo de las repercusiones negativas de la violencia contra la mujer, en la vida social y económica, Reiterando que, según el artículo 1 de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, por “violencia contra la mujer” se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada, 1. Decide declarar el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; 2. Invita a los gobiernos, los organismos, órganos, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas, y a otras organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales, según proceda, a que organicen ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto del problema de la violencia contra la mujer. 83a. sesión plenaria 17 de diciembre de 1999
Quehaceres 3 Fragmento de
Amén de Mariposas Pedro Mir Cuando supe que habían caído las tres hermanas Mirabal me dije: la sociedad establecida ha muerto. (Lapislázuli a cuento de todo emblema ruidoso mentís en A referido a un imperio en agonía y cuanto ha sido conocido desde entonces me dije y cuanto ha sido comprendido desde entonces me dije es que la sociedad establecida ha muerto) Comprendí que muchas unidades navales alrededor del mundo inician su naufragio en medio de la espuma pensadora
y que grandes ejércitos reconocidos en el planeta comienzan a derramarse en el regazo de la duda pesarosa Es que hay columnas de mármol impetuoso no rendidas al tiempo y pirámides absolutas erigidas sobre las civilizaciones que no pueden resistir la muerte de ciertas mariposas. Cuando supe que tres de los espejos de la sociedad tres respetos del abrazo y orgullo de los hombres tres y entonces madres y comienzo del día habían caído asesinadas ¡oh asesinadas! a pesar de sus telares en sonrisa a pesar de sus abriles en riachuelo a pesar de sus neblinas en reposo (y todo el día lleno de grandes ojos abiertos) roto el cráneo despedazado el vientre partida la plegaria ¡oh asesinadas! comprendí que el asesinato como bestia incendiada por la cola no se detendría ya ante ninguna puerta de concordia ante ninguna persiana de ternura ante ningún dintel ni balaustrada ni ante paredes ni ante rendijas ni ante paroxismo de los progenitores iniciales porque a partir de entonces el plomo perdió su rumbo y el sentido su rango y solo quedaba en pie la Humanidad emplazada a durar sobre este punto escandaloso de la inmensidad del Universo Supe entonces que el asesinato ocupaba el lugar del pensamiento que en la luz de la casa comenzaba a aclimatarse el puerco cimarrón y la araña peluda que la lechuza se instalaba en la escuela que en los parques infantiles se aposentaba el hurón y el tiburón en las fuentes y engranaje y puñal y muñón y muletas en los copos y de la cunas o que empezaba entonces la época rotunda del bien y del mal desnudos frente a frente conminados a una sola implacable definitiva decidida victoria muerte a muerte
Desde El Hosco Silencio Virgilio Díaz Grullón Desde el hosco silencio de la noche aterrada, desde el pozo sin fondo donde el miedo se cobija, bajo el suave y tibio manto de la hipocresía, nace un canto para ti, Minerva Mirabal. Tras las bocas que abrió el espanto y calló el pavor; más alla de las frentes abatidas y dóciles; por encima de los tristes hombros doblegados, nace un canto para ti, Minerva Mirabal. De cada oscuro rincón de la Isla atormentada; Detrás de las lágrimas que borran el paisaje, sin dejar dejar el húmedo refugio de los ojos, y el aire del grito que nadie osó gritar, nace un canto para ti, Minerva Mirabal. Nace un duro canto de rabia y de impotencia nace un suave canto de amor y de esperanza. Canto de acero y de fuego y también de luz, el canto que tu inspiras, Minerva Mirabal. Por tu infancia sin hadas ni príncipes hermosos, ni fragantes dormidas princesas sonrosas; Por tu niñez solitaria, limpia y provinciana, que se apago de pronto, sin penas y sin risas, cuando en la rudimentaria escuela de tu aldea deletreaste un día la palabra libertad. Por tu juventud sin tiempo para la alegría; por tu adolescencia ajena a la pueril mentira que entorna los párpados y tiene espesos velos sobre la tremenda realidad de cada día. Por tus ojos abiertos al dolor de la tierra y tus manos tendidas al amor de tu pueblo. Por tu boca fruncida de altivez y de orgullo que no supo de sonrisas curvadas de miedo ni mancilló su aire con soplos cariciosos a la bestia maldita, hierática y soberbia. Por el recto camino de luz que abrió tu vida en el oscuro seno de la noche tremenda, y por la muerte heroica que eternizó tu vida haciéndola bandera de la revolución. Porque tú no has muerto ni podrás morir jamás, y si hoy la tierra ciñe con apretado abrazo tu trigueño cuerpo lacerado, tu sonrisa y la serena mirada de tus ojos negros, es porque tu carne mártir sólo está a la espera del despertar del pueblo para latir de nuevo en cada brazo erguido que señale el camino de las justas reivindicaciones populares en cada puño enhiesto que levante su furia hacia el odiado rostro del déspota feroz. ¡Descansa hasta ese día, Minerva Mirabal! Santo Domingo, 30 de noviembre de 1960.
Noris González Mirabal:
“El papel de mi madre era muy riesgoso”
Quehaceres 4 Estas son sus trinitarias. Estos son sus cactus. Éstos, sus gatos. Estos son los cuadros que bordó en noches de desvelos a partir del punto de cruz que le enseñó Patria, su madre, cuando era una niña. Los muestra con el mismo esmero con que presentaría a los miembros de la familia. Sabe muy bien cómo hacer para que los gatos no dejen sus pelos por toda la casa, y empezamos la conversación con este tema, que es mucho más ligero que su historia. El pasado, que es la verdadera razón de este
encuentro, le resulta terriblemente doloroso. De hecho, ella ha preferido mantenerse alejada de los medios de comunicación para cerrar el puente que conduce a la infancia en que la dictadura de Trujillo le arrebató tantas cosas. Noris, la segunda hija de Patria Mirabal y Pedro González (Pedrito), recién había cumplido los 16 años cuando su madre fue asesinada. Nos habla de su madre, de cómo pensaba y de cómo se comportaba en los días de tregua y en los más tormentosos. Atesora con afán los recuerdos felices, con sus puntos y comas, y con la dificultad natural que se siente ante el dolor, intenta recuperar los detalles de los
momentos más difíciles que le tocó vivir a su madre. Ler y Laura Piña: A 50 años de la muer te de las her manas Mirabal, vemos que usted per manece muy reser vada, que no da muchas entr evistas, que no se expone al público tanto como otr os miembr os de su familia. Noris González Mirabal: Después de la muerte de las muchachas y de la muerte de mi abuela, por fortuna, Dedé se ha mantenido dando entrevistas y ofreciendo su testimonio. Ella vive allá en Salcedo y siempre está recibiendo a la gente que va para saber cosas de las hermanas Mirabal. Yo me he dedicado más a mi familia, no me gusta estar tan expuesta al público. Más bien, estamos en una etapa de receso. LLP: ¿Todavía siente miedo a encontrarse de fr ente con la historia de su familia? NGM: Sí, es muy fuerte para nosotros revivir todo eso cada vez que nos entrevistan, cada vez que leemos los libros… es muy difícil volver atrás, ir hacia algo que nos llenó de tanto dolor. Es fácil preguntar, pero es muy difícil para nosotros volver al pasado. Prefiero recordar las cosas que nos hicieron felices cuando (las hermanas Mirabal) estuvieron con nosotros. LLP: ¿Nunca le atrajo la política? NGM: No, yo apoyo y hago actividades junta con toda la familia, pero dedicarme a la política, no. LLP: ¿Qué es lo que más recuer da de su madr e? NGM: Bueno, muchas cosas, porque en 16 años se acumula mucho. Fue una madre amorosa, buena hija y buena hermana. Muy dada a ayudar a los desposeídos, que todavía la recuerdan con mucho amor y oran por ella. El amor a las flores, a su jardín, a sus labores manuales. Recuerdo que a la casa iban un par de hombrecitos pequeños, que no eran enanos exactamente, sino que tenían un síndrome que no recuerdo, y ella disfrutaba salir a recibirlos. Uno de ellos andaba con un bastón al que le pegaba muchas tapitas y todo lo que encontraba que brillara. Ellos iban a la casa de mi abuela, después que las muchachas
murieron. Yo disfruto de esos recuerdos. Los atesoro. A veces mi hermano me dice: ¡Pero Noris, tú si recuerdas cosas! LLP: ¿Usted y sus her manos escuchar on alguna vez a los adultos hablar de política? NGM: Sí, claro. Yo colaboraba también en las acciones que se llevaban a cabo en nuestra casa. Ya desde pequeños estábamos conscientes de la situación por la que atravesaban numerosas familias jóvenes en la lucha contra la dictadura. LLP: ¿Qué hacían? NGM: No se hablaba de acciones como poner bombas, pero sí mis hermanos y yo, junto con otros primos cercanos, contribuíamos a sacar la pólvora. Estábamos muy calladitos, escuchando y apoyando. Siempre estábamos enterados de toda la situación, de las personas de que se asilaban y todo eso. LLP: ¿Recuer da las r euniones que se hacían en su casa del movimiento antitr ujillista? NGM: No, porque eso fue por poco tiempo. Aunque Minerva y Manolo visitaban nuestra casa con frecuencia y ya estaban en su movimiento. Yo, junto con mi hermano mayor, en lo que participaba era en la recolección de unos… gallitos les llamábamos, que era de donde sacábamos la pólvora. Mi hermano, otros primos y yo. Tratábamos de que no sea muy marcado el sitio donde íbamos, de no volver a comprar los gallitos al mismo lugar. Íbamos por diferentes sitios, por Moca, La Vega, Salcedo, etcétera. Yo estaba en el colegio, era en los días de vacaciones que hacía eso. LLP: Patria, su madre, siem pr e aparece como una mujer cuyas decisiones tienen como motor la solidaridad con sus her manas. ¿Cuál era en ver dad su r elación con la políti ca? ¿Alguna vez la escuchó hablar del tema? ¿Recuer da alguna expr esión de ella? NGM: Fíjate, las expresiones de mi madre que recordamos en torno a la política indican lo que ella pensaba, que era que si se tenía que luchar para que el futuro de sus hijos y del país fuera mejor, había que hacerlo. A ella le preocupaba mucho la generación joven. Se enteraba de familias que se habían extinguido totalmente y, como ya a finales de los años cua-
renta habían apresado a Minerva y a mi abuelo, mi madre sabía que nosotros también estábamos expuestos. A ella le preocupaba mucho lo que podía pasar con sus hijos y toda la juventud en una sociedad de tanta opresión como era la de esa época. El pensamiento político de Minerva era muy claro y, por el roce y por estar tanto con sus hermanas, ellas compartían sus preocupaciones e ideas. Sus temas eran la educación, la libertad de expresión… Ellas compartían esos sentimientos. LLP: En un momento Patria se quedó sola. Su esposo Pedrito, su hijo Nelson, sus her manas Miner va y María
Quehaceres 5 per dieron su casa de Conuco. NGM: Sí, encontraron explosivos y, en el juicio, condenaron a mi papá a 30 años, acusado de conspirar contra el régimen. Con papi se ensañaron y le quitaron todos los bienes que había adquirido durante el matrimonio y otros heredados de sus padres. Ver los muebles subastados, todas las pertenencias que durante esos años habían acumulado... todo eso fue muy doloroso para mami. Pocas cosas se sacaron de la casa.
ahora para una biografía que está escribiendo Mercedes Alonso. Nos hemos enterado de cosas de las que no teníamos conocimiento hasta ahora, como de que ella informaba todo lo que ocurría en el Cibao a otros compañeros de aquí de Santo Domingo que estaban cercanos a la lucha. Ella guardaba la información en los ruedos de la ropa que llevaba puesta. LLP: Entonces no tenía un papel tan pasivo en el 1J4. NGM: No, no, no. Era muy riesgoso. Ella estaba en todo, pero ella pasaba como una madre de familia completamente entregada a las cosas del hogar y no era tan señalada ni tan chequeada como Minerva.
sucedido. Recuerdo mucha gente y recuerdo los ataúdes en la sala. Recuerdo mucha gente y yo sentada, de frente a los ataúdes. Pero ya, no recuerdo más. La mente tiene sus defensas para cerrar esos capítulos de muchos detalles. Yo sé que las vi, vi los rostros de las tres. Sus caras no estaban sucias, sino con briznas de madera, porque por donde las tiraron había aserraderos. Tenían como tiritas de madera en el pelo. Mami tenía una lágrima, así, en el ojo. María Teresa tenía muchas de esas briznas. Minerva era la que se notaba más golpeada… estaba hinchada. Pero no recuerdo todo. Ya no podría decirte todo lo que pasó con detalles.
El terreno que ocupó la casa de Patria Mirabal, que fue destruida por agentes de la Dictadura, hoy está sembrado de flores en honor a la heroína.
Ter esa estaban en prisión. ¿Cómo ella, con una person alidad tan dulce y alegre, enfrentó esa situación? NGM: Bueno, fue mucha tristeza, principalmente porque mi madre sufría mucho por Nelson, que fue apresado un día antes de cumplir los 17 años. Él era muy mimado. No comía muchas cosas, no variaba su alimentación, imagínate… ¡con lo que se decía que esa gente comía! Eso la tenía a ella totalmente destruida. ¡Cuánto sufrir! Y Raúl, mi hermano, tenía apenas tres meses y pico, casi cuatro, cuando tomaron a papi preso y todo eso. LLP: Ahí fue también cuando
LLP: ¿Cómo r eaccionó su madre? NMG: Eso la llenaba de tristeza y fuimos todos a guarecernos en la casa de mamá, de doña Chea (su abuela). Ahí estábamos todos juntos. Visitábamos a nuestros presos y nos pasábamos la noche anterior al viaje de visita preparando las cajas con naranjas y dulces. ¡Esas cajas! Venir a la ciudad a ver a las muchachas (Minerva y María Teresa) era una alegría muy grande. Yo llegué a venir con mami. Les contábamos todas las cosas que pasaban en la familia. Hace poco que nos enteramos de que, durante esas visitas, mami traía mensajes confidenciales, según hemos recogido
LLP: ¿Cómo se enteró de la muer te de Patria? NGM: Para entonces yo estaba en La Vega, en el colegio Inmaculada Concepción. Ese día, el viernes, yo me había parado al frente de una vitrina y le había pedido al niño Jesús que las cuidara. Yo sabía que ellas iban para Puerto Plata, porque mami me lo había dicho el domingo anterior, cuando fue a visitarme al colegio. Entonces a mí me avisaron el sábado. Me fueron a buscar en la madrugada, me dijeron que ellas habían tenido un accidente. Cuando yo llegué, que vi tanta gente, ahí… Yo no entendía. Yo no sé cuándo pude asimilar lo que había
LL P : ¿ E l p u e b l o d o m i n i c a no saldó la deuda que tiene con las her manas Mirabal o puede llegar a hacerlo? NGM: No. Según se ven las cosas, como va esta sociedad… Valió la pena que murieran porque se salvó el país. Pero el dolor nuestro, la falta, no hay quien reponga esto. No están ahí. De ninguna manera nos la devuelven. Entonces vemos tanto desorden, tanta corrupción, tanta droga… da pena. Hay algunos logros, pero tenemos una sociedad descompuesta, destruida. Mira la educación, que es uno de los pilares, como está.
Mirabal Era una mujer amigable y bondadosa que había crecido bajo la influencia del cristianismo. Además de la caridad, una de las virtudes más trascendentes que la adornaron fue la ternura. Así se le recuerda y así se percibe en algunos documentos que de ella se conservan todavía: “Tráeme muchos cuentos y sueños” pedía Patria en una carta dirigida a Pedrito González, quien para entonces era su novio, en fecha del 18 de junio de 1940. Las sutilezas del arte eran alimento para el alma de esta mujer excepcional, que es recordada como una persona detallista y atenta que no dejaba escapar la oportunidad de ser solidaria aun cuando esto implicara pagar un precio demasiado alto. La mayor de las hijas de doña Mercedes Reyes y Enrique Mirabal nació el 27 de febrero del año 1924 en Ojo de Agua, Salcedo. Por venir al mundo el mismo día en que se conmemoraba la independencia nacional sus padres la llamaron Patria. Sus biógrafos con frecuencia refieren la paradoja de que, justamente por causa de la patria, la niña ya estaba atada a un designio grande y doloroso. Hizo sus primeros estudios en la escuela de su comunidad natal y luego pasó al Colegio Inmaculada Concepción, de La Vega, donde se graduó de dactilógrafa en 1938. A los 17 años, el día 26 de febrero de 1941, casó con Pedro González Cruz, con quien procreó a Nelson Enrique, Noris Mercedes y Raúl Ernesto. Patria perseguía la belleza en todas las cosas. Cuidaba con esmero cada detalle de su casa,
sobre todo el jardín, pues sentía una gran atracción por las flores, que con frecuencia eran motivo de inspiración de sus pinturas. Al mismo tiempo era también una mujer de carácter muy definido que nunca vaciló para apoyar las causas justas aun cuando esto implicaba arriesgar su propia vida. Cuando el Movimiento 14 de Junio (1J4) tomó forma, Patria y su esposo Pedrito González no dudaron en sumarse a la lucha por la libertad de la nación dominicana. De hecho, la primera gran reunión del Movimiento tuvo lugar en su casa, el día 9 de enero de 1960. Aquí se dieron cita los integrantes del movimiento clandestino 1J4 provenientes de las distintas provin-
Quehaceres 6 cias del país. En esa ocasión organizaron una comilona para
simular que se trataba de una fiesta y despistar a los informantes del servicio secreto del régimen. La pareja se arriesgó tanto que guardaban en el patio de su casa las pocas armas con que contaba el movimiento, lo que representaba una condena de muerte irremediable en caso de que fueran descubiertos. Patria siempre tuvo una posición muy firme y sus ideas eran muy claras: estaba convencida de que la sociedad de su época vivía bajo el dominio de un régimen abusador y asesino y sabía que esa misma sociedad tenía la responsabilidad de derrocarlo y garantizar mejores
condiciones políticas y sociales para sus hijos. Igual que sus hermanas, Patria pagó muy caro por creer que era posible una República Dominicana más justa. Tras la reunión del 1J4 llevada a cabo en su casa el 9 de enero de 1960 se produjo otra similar en la ciudad de Mao, que
tuvo lugar justo el día siguiente, el 10 de enero. Aquí se produjo una delación y, pocas horas después, los conspiradores empezaron a caer en manos de la dictadura. Fueron detenidos Manolo Tavárez y Leandro Guzmán, cuñados de Patria; sus hermanas Minerva y María Teresa y, por último, Nelson Enrique, su hijo de 17 años, y Pedrito González, su esposo, quien se vio obligado a entregarse. Patria se había refugiado con sus hijos en la casa materna y su hogar matrimonial fue saqueado y destruido por los esbirros del servicio secreto, que buscaban el almacén de armas del 1J4. Un tiempo después, Nelson Enrique fue puesto en libertad y
Minerva y María Teresa fueron confinadas en prisión domiciliaria. Sin embargo, su esposo, Pedrito González, continuó en el penal de La Victoria y Patria se desplazaba hacia allá cada jueves, que era el día de visitas a los presos. Un cambio en los días de visitas en el penal de La Victoria hizo posible que Patria pudiese acompañar a sus hermanas, que también visitaban a sus esposos detenidos en la cárcel de Puerto Plata cada semana. No faltó quien pensara que este cambio en el día de visitas en el recinto de La Victoria tenía relación con el plan que orquestaba Trujillo para asesinar a las hermanas Mirabal, que eran consideradas por él, junto a la Iglesia Católica, como su enemigo más importante. La Iglesia, que siempre había sido aliada del régimen, había emitido una encíclica en la que se mostraba preocupada por la gran cantidad de detenciones y criticaba las medidas del régimen. Pese a la oposición de doña Chea, su madre, Patria insistió en acompañar a sus hermanas al último viaje que hicieron a Puerto Plata aquel trágico 25 de noviembre de 1960. Nada les garantizaba que volverían a casa con vida y, en efecto, no lo hicieron. Ese día, Patria y sus hermanas fueron asesinadas a garrotazos por integrantes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y sus cadáveres fueron colocados en el auto y lanzados por un precipicio para simular un accidente de tránsito. Dedé Mirabal relata que “durante mucho tiempo, después que Patria Murió, los limosneros iban a la puerta de su casa destruida y se hincaban a dar gracias Dios por aquella mujer que lo daba todo con cariño y con inmenso amor”. Hoy en día, algunos de los dibujos en que se esmeraba la mayor de las Mirabal permanecen en exhibición en el Museo de las Hermanas Mirabal, en Salcedo.
Mirabal “¿Cómo era María Teresa?, me preguntan. Trato de imaginarla, pero termino llorando al comprobar que por alguna razón inexplicable numerosos detalles de su personalidad o de su apariencia se han borrado de mi memoria. He llegado a pensar que esa especie de vacío mental es un mecanismo de defensa contra el dolor y la impotencia de no haber podido hacer nada para evitar que la vida útil de nuestra hermanita, mi bebé, el “nidal” adorado de toda la familia, fuera tronchada cuando empezaba a florecer”. Con estas palabras empieza el capítulo III del libro Vivas en su Jardín, de Dedé Mirabal, en el que la autora se refiere al temperamento, las ideas y los caminos elegidos por cada una de sus hermanas. Naturalmente, con el paso del tiempo se ha perdido mucho de la vida, el pensamiento y la forma de ser de esta joven mártir, pero también es verdad que nos queda suficiente para saber que María Teresa Mirabal fue una mujer con una visión política bien definida, incluso desde antes de contraer matrimonio con el ingeniero Leandro Guzmán, quien también había crecido repudiando la tiranía de Trujillo y más tarde se convirtió en uno de los principales opositores del régimen. Su nombre completo era Antonia María Teresa Mirabal Reyes. Era la más pequeña de las cuatro hijas del matrimonio Mirabal-Reyes. Nació el 15 de octubre del año 1935, nueve años después que Minerva, la más joven de sus hermanas. Quienes conocieron de cerca a su familia, coinciden en que desde niña María Teresa siguió los pasos de su hermana Minerva, quien siempre se mos-
tró en desacuerdo con el régimen desaprensivo de Rafael Trujillo Molina. En una biografía escrita por Ángel Salvador Forastieri y publicada en la edición del periódico 1J4 del día 25 de noviembre de 1961, consta que a los cinco años de edad ya María Teresa sabía leer y escribir. Hizo sus primeros estudios en la escuela de su sección natal. Posteriormente asistió al Colegio Inmaculada Concepción, de La Vega, donde habían estudiado también sus hermanas mayores. Sin embargo, allí presentó problemas de salud y fue necesario su traslado al colegio Sagrado Corazón, de Santiago. De ahí pasó al liceo público de Salcedo y de éste a la Escuela Normal Ercilia Pepín, en San Francisco de Macorís, donde se graduó de bachiller en la rama de Matemáticas en el año 1954. De inmediato entró a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Santo Domingo (hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo), donde obtuvo el título de agrimensora. Durante sus años de estudiante, vivió en la residencia estudiantil de las Hermanas Carmelitas y en la casa de huésped de la señora Chelito Conde de Isa. Desde muy joven dio muestras de gran madurez. Antes de cumplir los 15 años, ya tenía claro que debía casarse con un hombre que compartiera las ideas políticas de su familia y que estuviera dispuesto a enfrentar todas las consecuencias que implicaba tener una visión política opuesta a la de Trujillo Tras un noviazgo largo, María Teresa y Leandro Guzmán se casaron por la vía
7 civil el día 14 de febrero de 1958. Para ese entonces ella contaba con 22 años y él con 25. Más tarde, el 3 de mayo del mismo año, llevaron a cabo la ceremonia religiosa, que tuvo lugar en la iglesia San Juan Evangelista, de Salcedo. El 17 de febrero de 1959 María Teresa Mirabal dio a luz a su única hija, Jacqueline. Para entonces ya se estaba gestando el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), que fue fundado el 10 de enero de 1960. Muy distante del miedo, María Teresa se había entregado por completo al movimiento clandestino. El 20 de enero de 1960 fue apresada en su casa materna y llevada a la Fortaleza de Salcedo, donde la interrogaron y la dejaron libre en pocas horas. Sin embargo, la noche siguiente, el 21 de enero, los miembros del cuerpo represivo de Trujillo volvieron por ella y la condujeron al penal de La 40, en la Capital de la República, una cárcel célebre por los aterradores actos de tortura que en ella tenían
lugar, y donde también estaba encerrada su hermana Minerva. “Del 21 de enero al 7
de febrero estuvieron estas valientes damas, alternativamente, de la cámara de tortura de La 40 a la Penitenciaría de La Victoria”, reseñó Ángel Salvador Forastieri. María Teresa salió en libertad el día 7 de febrero de 1960 -el mismo día que su hija cumplía el primer año- , pero volvió a prisión el día 18 de mayo, cuando fue conducida nuevamente a La 40. Tanto a ella como a Minerva se les acusó de “conspirar contra la seguridad del Estado” y fueron condenadas en segunda instancia a tres años de prisión. A pesar de ser torturada y de que su vida corría peligro constantemente, la más joven de las hermanas Mirabal dio muestras de un valor impresionante. Una cita célebre pronunciada por ella en ese entonces, que es referida con frecuencia por sus biógrafos, deja claro que a pesar de todos esos infortunios, María Teresa estaba muy lejos de sentir temor: “Quizás lo que tenemos más cerca es la muerte, pero esa idea no me amedrenta:
seguiremos luchando por lo justo”. Como ya Trujillo había caído en desgracia con Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos, estaba empeñado en vender la falsa imagen de que el país se estaba democratizando, y el día 9 de agosto de 1960 las hermanas fueron sometidas a prisión domiciliaria. Las sospechas de que esta decisión obedecía a la existencia de un plan para matarlas eran generalizadas y ellas fueron advertidas al respecto. Por eso para muchos era una locura que las hermanas Mirabal se desplazaran a Puerto Plata a visitar a sus esposos cuando era tan evidente la forma en que operaba Trujillo. María Teresa Mirabal fue asesinada el 25 de noviembre del año 1961, junto a sus hermanas Patria y Minerva, cuando regresaba de visitar a su esposo Leandro Guzmán y su cuñado Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo), presos en la cárcel de Puerto Plata para ese entonces. En el Museo de las Hermanas Mirabal, en Salcedo, se conserva la larga trenza de pelo que nunca cortó.
LEANDRO GUZMÁN:
“Antes de darme el sí, preguntó que cómo pensaba mi familia con respecto al régimen de Trujillo” Leandro Guzmán, un ingeniero civil de profesión que dedicó su juventud a luchar por la libertad, estuvo casado con María Teresa Mirabal, la más joven de las mártires de Salcedo. Para él, nunca se ha cerrado la puerta que conduce al pasado. Al pasado remoto y afable en que conoció a María Teresa, una niña de 12 años, con trenzas muy largas, que montaba bicicleta sin mucha destreza; al pasado tan espinoso en que se enfrentaron juntos a la Tiranía de Trujillo y en el que la perdió para siempre. Han transcurrido 50 años desde la muerte de su primera esposa y Leandro Guzmán ha contado la historia de este vínculo en numerosas ocasiones. Sin embargo, al volver sobre este relato, todavía hay pasajes en los que sus ojos brillan más de lo habitual, detrás de sus lentes de leer, a punto del llan-
to; y momentos en los que su voz se llena de dolor y se reduce a un susurro muy cargado, a punto del silencio. Abre los anaqueles de su vida, ajusta detalles, deja algún apellido pendiente para no cometer imprecisiones. Ha pasado más de una hora. Desde el principio de la conversación advirtió que se trata de una historia muy larga. Al final, vuelve a recalcar que podría pasar noches enteras contando los episodios que recuerda de aquellos años. Quehaceres: ¿Cómo conoció a María Teresa? Leandro Guzmán: Yo tenía 15 años. Con frecuencia iba de vacaciones a donde una familia que era cliente de mi padre, la familia Pantaleón, en Conuco. Era una familia ligada a la familia de Pedro González, hermano del esposo de Patria. Mis vacaciones eran muy largas, de más
de dos meses y medio, y a donde más me gustaba ir era a Conuco. Visitábamos a donde Patria y Pedrito González. Ahí un día me encontré con una niña
gas. Por suerte, había amigas mías de San Francisco que estaban en Santiago y conseguí ubicarla. También ahí seguían los papelitos. Ahí empezó un proceso que duró como nueve años. Q: ¿Nueve años mandan do papelitos? L. G: Y peleando, porque la familia de ella no quería esa relación.
de 12 años, iba a cumplir los 13 ya. Ya eran épocas de inquietudes, donde comienzan a sentirse amagos de lo que le llaman amor. Que no hay que hablarlo, sino mirarlo, nada más, una mirada. Entonces yo la conocí ahí donde Patria. Andaba en una bicicleta. A veces se caía. Y veo a esa niña con el pelo largo y siento como cuando te da un apretón en el pecho, y me fui pensando. Cuando regresé a la casa donde yo estaba hospedado, y luego a mi pueblo, la tenía demasiado presente. Entonces ubiqué a las amigas del colegio, que ella estudiaba en La Vega, en esa época, y comencé a mandarle papelitos. En una ocasión, después de muchos papelitos, ella me contestó, con otro papelito. Pero ella sufría del pecho, se congestionaba, y entonces la trasladaron a Santiago. Ahí tuve yo que volver a empezar de cero, a ubicar las nuevas ami-
Q: ¿En qué momento se hacen novios? L. G: Recuerdo que ya cuando yo venía para la universidad, que vine muy joven, a los 16 años y pico, ella estaba pasándose unos días donde su hermana Dedé, en San Francisco, que se había casado. Y yo no salía del frente de esa casa. María Teresa tenía a la prima, hermana de Jaimito, el que fue esposo de Dedé, que cuando yo llegaba le decía “está el Leandro ahí”. Yo cruzaba, hablábamos, y cuando venía la hermana salía huyendo. Pero no éramos novios todavía. Cuando yo vuelvo, en las primeras vacaciones de la universidad, ya ella comenzaba a dar paseos en el parque Duarte, cuando iba a San Francisco. Iba a lo que le llaman La Retreta, que eran los conciertos que daba la banda de música municipal los domin-
Quehaceres 8
gos. Dábamos vueltas en el parque, uno muy cambiadito en esa época, con su corbata y su saco. En un momento en que no nos veían me paré cerca de ella -ya había una comunicación muy fuerte entre nosotrosy le agarré la mano. Porque así se pedía el sí. Entonces ella retiró la mano con fuerza y me dijo: “no, no”. Yo le dije: “¿Por qué no, si nosotros nos comemos con los ojos?” Y ella me dijo: “Es que antes quiero saber cómo piensa tu familia con respecto al régimen, porque mi familia es enemiga de este régimen”. La condición era que yo no fuera trujillista y le dije: “¡Ah caray! Si ese es el problema... En mi familia, mi padre nunca se inscribió en el Partido Dominicano. Cada día salía de su negocio a rumiar la pena de tener que vivir en eso”. Y era verdad. Desde pequeños, mis hermanos y yo, mamamos el antitrujillismo. Además, cuando yo tenía 13 años, mataron un compañero mío que se llamaba José Luís Perozo. Es decir, que al antitrujillismo yo lo llevaba en el corazón. Q: ¿Y ella cómo respondió? L. G: Cuando le dije eso, ella se dejó agarrar la mano, y eso era el sí, en esa época. Eso era suficiente. Ahí ella tenía casi 15 años y yo como 17. Entonces ahí empezó un noviazgo de adolescentes con mucha resistencia por parte de su familia porque la veían una niña. Por mucho tiempo ellas fueron tres hermanas, la más pequeña era Minerva. Muchos años después los padres buscaban un varón y nació María Teresa. Entonces era la niña, la bebé de la casa. Había mucha diferencia de edad entre ella y sus hermanas. Y así, María Teres y yo teníamos que luchar porque en la casa no me querían. Q: ¿Cuándo se complica la situación? L. G: Llegó un momento en el que yo quería irme del país. Yo había estudiado ingeniería civil porque mis padres no estaban en condiciones de mandarme a estudiar lo que yo quería, que era ingeniería del petróleo. Pero ya, con el ejercicio profesional, yo había hecho los ahorros necesarios para irme a estudiar a la escuela de mina de Colorado. María Teresa sabía de esas aspiraciones mías para estudiar fuera. Cuando le dije que me iba y que no tenía dinero suficiente
para los dos, ella me dijo que ella tenía unos ahorros, y que quería irse también. Y era verdad que ella tenía, porque su padre ya había muerto y ella tenía la herencia. Entonces nos casamos por lo civil porque, en aquella época, tú no podías salir, siendo casado, con dos pasaportes que decían solteros. Era un control tremendo. Nos casamos un 24 de febrero. Pero nada de nada, no podíamos ni salir juntos porque no nos habíamos casado por la iglesia. Todo eso era para solicitar documentos. Como yo era jefe de Obras Públicas en todo el Cibao, empecé a solicitar documentos con el apoyo de un contacto que tenía. La respuesta, 15 días después, fue que yo no podría salir del país porque me había casado con una muchacha de una familia enemiga del Régimen. Ahí la historia, que pudo haber sido otra, fijó ese rumbo. Como no podíamos irnos, decidimos casarnos por la Iglesia, como era la costumbre. Ahí viene la etapa del 6 de enero del 59, cuando se forma la resistencia interna. Q: ¿Cómo era María Ter esa en la Política? Se con funde a veces el crimen político con uno pasional. Minerva Mirabal era la que tenía su problema, primero por la cuestión de la persecución de Trujillo contra una mujer hermosa. Más tarde, por su relación con jóvenes en la actividad política, y porque llega a formar un movimiento. María Teresa era su “roommate” o compañera de cuarto desde que tuvo un mes. La influencia de Minerva era más grande que la que yo, como esposo, podía tener sobre ella. Minerva para ella era un ejemplo. Recuerdo que las primeras reuniones que se hacían en el movimiento se hacían en mi casa, yo casado con María Teresa, aquí en la Capital, en una casa que quedaba en una calle que no recuerdo exactamente cómo se llama y que ahora queda en el centro de la ciudad, pero que para aquella época estaba en las afueras. María Teresa era activa en eso. Entonces por eso, al momento de apresarnos, Trujillo distingue entre el esposo de Patria y los esposos de María Teresa y Minerva. Por eso nos separan. Por eso él (Pedrito Guzmán) se queda en La Victoria y a nosotros nos llevan a Puerto Plata.
Porque éramos los realmente dirigentes. En la asamblea que se produjo en Mao, el 10 de enero de 1960, Manolo sale presidente, Pipe Faxa como secretario y yo como tesorero. Éramos los tres principales, los otros eran ya miembros o vocales, como les llaman. Q: ¿Les dijeron por qué los llevaron a Puer to Plata? L. G: A nosotros nos llevaron a Salcedo, primero a Salcedo porque tras el atentado a Rómulo Betancourt Trujillo empezó a soltar gente para dar la impresión de que el país se democratizaba. Entonces, nos llevaron a Salcedo. Pero cuando María Teresa le preguntó a un joven con el que se encontró, y al que ella conocía, que qué le pasaba a esa juventud que estaba tan apagada, a ese joven lo hacen preso. Porque ellas estaban custodiadas por un calié y él tenía que dar un informe de lo que había pasado. Cuando al muchacho lo hacen preso, lo reprimen, él informa lo que ella le había dicho. Cuando a Trujillo le informan en Villa Tapia lo que había pasado esa tarde, él ordena que nos lleven a Puerto Plata y que, cuando ellas nos fueran a visitar, las mataran. Esa es la realidad. Q: Desde que se supo de su traslado se especulaba que era un plan de Trujillo para asesinar a sus esposas.
Quehaceres 9 ¿Cómo eran esas visitas, no tenían miedo? Ellas siempre iban con unos familiares... En la primera visita no pasó nada, ese día nos vieron un ratito y el viernes siguiente, también nos lo asignaron para que recibiéramos la visita de las muchachas. En ese día van con la mamá de Manolo y mi mamá, y la hija mía, Jacqueline, que tenía tres años. Ellos no se atrevieron a actuar. Pero la tercera visita, el próximo viernes, día 25 de noviembre, Trujillo llamó al encargado del servicio de inteligencia y le mandó a decir que ese día no importaba quiénes iban ni cuántos iban, que ese día había que acabar con eso. A ellas siempre las amenazaban diciéndoles que no fueran a Puerto Plata porque Trujillo planeaba matarlas... Pero ellas no aceptaron eso. Decían que el único momento de alegría que nosotros teníamos era cuando ellas nos visitaban por una hora. Yo quiero que tú sepas que el chofer que las iba a llevar, con el miedo que había allá en la región, decidió no ir. Entonces ahí fue que buscaron a Rufino de la Cruz, que dijo: “Yo sí voy a acompañarlas”. Y él fue ese día porque el otro chofer que utilizaban, que
no era un empleado de la casa porque nadie quería trabajar en esa casa, no quiso ir. Y Patria le dijo a su esposo, un jueves, porque los jueves era el día de visitas en La Victoria, que al día siguiente iría con sus hermanas a Puerto Plata. Entonces, ese fue el día 25 de noviembre. Y ahí cayeron las hermanas Mirabal, para darle al pueblo el último eslabón para que la conspiración que se había formado contra Trujillo fuera efectiva. Q: ¿Cómo se enterar on del asesinato? El día 27 de noviembre, dos días después del asesinato, nos sacan de Puerto Plata y nos traen aquí a La 40. Llegamos aquí a las cuatro de la mañana. Luego nos separan, nos ponen en solitarias. Después nos juntan a los tres, a Manolo, Pedrito, que había estado preso aquí en La Victoria, y a mí. Entraron a la celda a un calié y, en un ratico, viene el capitán Del Villar y nos dice: ustedes no tienen derecho a leer nada, porque ustedes son presos, y el preso no es gente, pero les voy a dar este periódico. Ahí nos entregó el periódico. Cuando lo abrimos, vimos la noticia: mueren tres hermanas y su chofer en accidente de tránsito. Nos quedamos callados. El calié decía “¿y qué pasó, qué pasó? Nosotros no le contestamos. Al ratico llegó el capi-
tán. Abrió la puerta. Nos preguntó ¿se enteraron? Nos quedamos callados. “¿Se enteraron, coño?”, repetía. “Eso es para que vean que en este país no se puede conspirar contra el Jefe”. Nos quedamos callados toda la noche. Pero nosotros pensábamos que todo podía ser una mentira porque matar a las muchachas no le traía beneficio político en la coyuntura del momento. Para ese entonces, usábamos un mecanismo de comunicación con la gente de afuera a través del pito. Por debajo de la puerta, les preguntábamos que qué sabían de las hermanas Mirabal. La gente nos mentía mucho. Nos decían que las vieron en tal parte, en La Victoria.... Nos mentían para que no sufriéramos. Pero se dio el proceso, poco a poco. Después que ajustician a Trujillo, a nosotros nos sacaron para La Victoria, el día 7 de junio, y ahí vimos a la gente con cintas negras. Ahí comenzamos a asimilar que era muy probable que a ellas las hubieran asesinado. Pasaron los días. Eso te va preparando a ti. Hasta que llega la Organización de Estados Americanos. Nos sacan y ellos nos ven. Nos preguntaron que si nos habíamos enterado de todo lo que había pasado en este país. Para ese momento, ya el proceso nos había dicho todo.
Dedé Mirabal,
el heroísmo de sobrevivir Bélgica Adela Mirabal Reyes (Dedé), la segunda hija del matrimonio Enrique Mirabal y Mercedes Reyes Camilo (doña Chea) nació el primero de marzo de 1925 en Ojo de Agua, Salcedo. Tenía 35 años de edad cuando sus hermanas fueron asesinadas por orden de Trujillo. Además de la pérdida irreparable que ese hecho implicó para su familia, le trajo res-
ponsabilidades enormes, tanto en el ámbito personal como en el público. Por un lado, se hizo cargo de los seis hijos de sus hermanas muertas, junto con su madre, quien falleció en 1981, veintidós años después de que tuvo lugar el asesinato. Por otra parte, a Dedé le quedaba la misión inevitable de contar la trágica y heroica
historia de su familia cuantas veces ha sido necesario para mantener viva la memoria de las mártires de Salcedo. Igual que sus hermanas, estudió en el colegio Inmaculada Concepción,
de La Vega y, durante mucho tiempo, se dedicó a llevar la contabilidad de los negocios familiares.Tiene tres hijos que nacieron de su matrimonio con Jaime Fernández, que tuvo lugar en el año 1948.
Entre sus aportes están la fundación de la Casa-Museo Hermanas Mirabal para rendirle tributo a la memoria de las heroínas caídas en 1960 y la publicación del libro Vivas en su Jardín, que recoge sus memorias.
“¿Por qué a usted no la mataron?”, me preguntan a veces, con toda su inocencia, los niños que visitan la Casa-Museo Hermanas Mirabal, en Conuco, o mi hogar en Ojo de Agua. Y les respondo: “Quedé viva para contarles la historia”. Y ellos aprueban, “¡Ah, sí!”, un poco sorprendidos. A lo largo de los años me he acostumbrado a relatar la historia de mis hermanas a cuantas personas y grupos me lo han solicitado, convencida de que es un testimonio que contribuye a valorar a toda una generación excepcional de mujeres y hombres, y al pueblo dominicano en general, en su lucha por alcanzar la libertad durante los aciagos años de la dictadura trujillista. …Llega una etapa en la vida en que se hace conciencia de la realidad inevitable del ser humano, del gran viaje que todos vamos a hacer. Ahora tengo ochenta y dos años y son tantas las cosas de las que he sido testigo de excepción, tantas las que viví y debo contar. Dedé Mirabal. Fragmento del libr o Vivas en su Jardín.
En todas estas conmemoraciones, y en estas páginas, Dedé habla de sus hermanas como seres humanos, carne y sangre, haciendo notar que el heroísmo puede vivir en todos nosotros. Ella habla de sus hermanas y nos hace admirar y reconocer su sacrificio magnífico y el desprendimiento sin límites que la llevó junto a otros héroes a dar más allá de sus vidas. Pero no menciona lo que quizás nos parece natural: su propio heroísmo, fácil de pasar por alto. El heroísmo de la disciplina cotidiana, de las docenas de opciones aparentemente insignificantes pero que marcan la diferencia en todo el mundo. Éste es el heroísmo más difícil, el que sobrevive y perdona, pero no olvida. El heroísmo que nos enseña a ser humanos otra vez. “La revolución sólo asegura el territorio en el cual la vida puede cambiar”, nos cuenta Rebecca Solnit en su obra sobre los zapatistas, pero “el cambio es la disciplina de vivir cada día”. …Pero Dedé, de manera paciente, reservada, persistente, con dignidad y tolerancia, sigue enseñándonos cómo vivir, igual que sus hermanas nos demostraron cómo luchar y cómo morir. Julia Álvarez, en la intr oducción al libro Vivas en su Jar dín, de Dedé Mirabal.
“Me alegro muchísimo de que mamá, como le decimos a Dedé, esté presente en el libro (En el Tiempo de las Mariposas, de Julia Álvarez) porque a mí siempre me ha llamado la atención que ella vivía diciendo, tal vez afectada por un sentimiento de culpa, “si hubiese sido Patria la que se hubiese quedado con ustedes, fuera mejor, porque Patria si era firme, o si hubiese sido Minerva, les exigiría más…”, etc. O sea, que ella siempre se presentaba ante nosotros como la menos valiosa, y yo pensaba: si ella, que nos ha dado tanto, tanto ánimo y empuje, que nos crió con tanto amor sobreponiéndose a todo, era la menos valiosa, ¿cómo habrán sido entonces las otras tres? Ella no sólo hizo de nosotras personas sanas, sino que de su vida ha hecho algo lejano a lo trágico, ella es una persona extraordinariamente vital, de un entusiasmo y un gusto por la vida, lo cual es increíble tratándose de alguien que pasó por aquello. Pudo haberse traumatizado y asumir de por vida el papel de víctima. Y lo mejor es que tampoco permitió, jamás que nosotros, ni nadie de la familia, asumiera ese papel”. Minou Tavár ez Mirabal, declaraciones a Patricia Solano en una entr evista publicada por Quehacer es en noviembr e de 1996.
Mirabal “Es posible que haya un divorcio entre el ideal y la realidad, y no puedo dejar de ser una incurable idealista; cuando trato de amoldarme a la realidad me parezco a esos ríos de aguas turbias que no dejan ver el fondo”. La cita de Minerva Mirabal, la impulsora del movimiento político más importante contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, aparece en una carta que dirigió a Manuel Aurelio Tavárez Justo, quien para entonces era su novio, el 14 de diciembre de 1954. La reflexión resume con gran eficacia lo que era Minerva: una mujer idealista a la que le era imposible renunciar a la lucha por la libertad de su país y por todo lo que entendía justo. Lo contrario, la resignación y la conformidad, eran frascos de veneno para su alma brava y repleta de coraje como pocas en la historia dominicana. Nació en Ojo de Agua, Salcedo, a las 10:00 de la noche del 13 de marzo de 1926. Era la tercera hija de Enrique Mirabal y Mercedes Reyes, quienes encabezaban una familia dedicada al comercio. Minerva, siendo apenas una niña, se percató de que algo andaba mal en la sociedad de su época, controlada por el tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina. Cuentan sus biógrafos que, antes de cumplir los nueve años de edad, ya la pequeña manifestaba su oposición al régimen imperante, pues en el colegio tuvo un contacto muy estrecho con una compañera huérfana cuyo padre había sido asesinado por la dictadura. Dedé Miraba narra en su libro “Vivas en su Jardín” que Minerva también recibió influencia de su tío José, quién solía hablarle de la amarga experiencia que vivió cuando sólo tenía 10 años y los invasores norteamericanos incendiaron la vivienda de su madre. Hizo sus primeros estudios en la escuela de su comunidad natal y luego pasó al Colegio
Inmaculada Concepción, de La Vega. Era una adolescente y ya su arrojo y sus ideas políticas, que empezaban a adquirir forma, preocupaban terriblemente a su padre, quien conocía bien el precio que pagaban los atrevidos que intentaban desafiar a Trujillo. Esto lo llevó a interrumpir por un tiempo la formación de su hija, que aun no había concluido el bachillerato. Pero la insistencia de Minerva en volver al colegio fue tal que el padre no tuvo más opción que complacerla. Minerva Mirabal estaba llena de virtudes. Era una estudiante aventajada, con un talento impresionante y un nivel de formación poco común en su época. Creció enamorada del conocimiento y, desde muy joven, sus intereses se enfocaron en las ciencias sociales y algunas artes como la literatura, la pintura y la escultura En el año 1947, con 20 años de edad, se graduó de bachiller en el área de Filosofía y Letras. En esos momentos la Juventud Democrática y el Partido Socialista Popular, realizaban manifestaciones en las que expresaban un abierto rechazo al régimen. Minerva hizo una gran amistad con Pericles Franco, uno de los miembros más destacado del Partido Socialista Popular, y que probablemente fue quien la puso en contacto con literatura progresista. Esto afianzó el celo de su padre, quien no le permitió la entrada a la universidad de inmediato por temor a su espíritu antitrujillista. En consecuencia, la joven se dedicó durante un buen tiempo a ayudar en la actividad comercial de la familia y a profundizar en sus conocimientos de política antes de entrar a la Facultad de Derecho de la estatal Universidad de Santo Domingo, en 1952. Para el año 1953 Trujillo, que ya conocía las ideas políticas de Minerva, obstaculizó su inscripción en la universidad y la joven
Quehaceres 13 se vio obligada a escribirle una carta para pedir que se le permitiera continuar sus estudios. Fue en esta etapa donde conoció a Manuel Aurelio (Manolo) Tavárez Justo, un abogado al que quedó unida por un amor entrañable. Más tarde, Manolo se convertiría en uno de los líderes más importantes de ideología antitrujillista y con él compartiría Minerva las inquietudes políticas, las amarguras de la persecución y la inmortalidad que les tenía reservada la historia. La pareja contrajo matrimonio el día 30 de noviembre del año 1955 y procreó dos hijos: Minerva Josefina (Minou) y Manuel Enrique. En 1957, dos años después de casarse, Minerva se graduó con honores de doctora en derecho, pero Trujillo no permitió que le entregaran la licencia para ejercer. Después de su muerte, en el año 1983, el Consejo Universitario de la UASD le concedió el título de Doctora Summa Cum Laude post-morten. Su relación estrecha con los opositores del régimen y su liderazgo dentro de estos grupos hacían que el tirano la mantenga constantemente vigilada y bajo investigación. En octubre del año 1949 Trujillo la invitó a una fiesta que ofreció en Villa Borinquen, actividad en la que Minerva no sólo cometió la osadía de despreciar al dictador, quien le había expresado sus intenciones amorosas, sino que también le dejó claro que estaba en desacuerdo con su forma de gobernar y que era su opositora. Con esta actitud Minerva Mirabal se convirtió en enemiga de Trujillo y, en consecuencia, ella y su padre, que la había acompañado a la fiesta, cayeron como
prisioneros de la Dictadura. Este fue el primero de una serie de arrestos abusivos contra la osada muchacha que la llevaron a padecer las torturas más amargas, pero también a demostrar su incomparable arrojo. Minerva participó activamente en la formación del Movimiento Revolucionario 1J4, cuyo propósito era derrocar al régimen de Trujillo. Su liderazgo dentro de esta organización era tal que a ella se le atribuye haber propiciado el nacimiento del grupo, que logró representación en toda la geografía nacional. “Las cualidades políticas y psicológicas de Minerva dentro del marco de las condiciones históricas predominantes en la década de 1950, le permitieron ser la principal dirigente de la resistencia interna a la oprobiosa tiranía trujillista”, considera el historiador William Galván en su libro “Minerva Mirabal, historia de una heroína”, considerado como “la investigación histórica más completa” que se ha hecho sobre la vida de esta valiente mujer. El último arresto que Trujillo ordenó contra ella tuvo lugar el 18 de marzo de 1960. También fueron detenidas su hermana María Teresa, la ingeniera Tomasina Cabral, la doctora Fe Violeta Ortega, Miriam Morales
y Asela Morel. Todas ellas amigas de Minerva y participantes de la
resistencia clandestina al trujillato. Fueron torturadas en el centro de tortura de La 40 y luego trasladadas a la Penitenciaría Nacional de La Victoria. En esa ocasión Minerva fue acusada de conspirar contra el Estado y fue condenada a cinco años de prisión en primera instancia y a tres en apelación. No fue hasta el 8 de agosto de 1960 cuando salió del recinto favorecida con la prisión domiciliaria. La medida se debió a que Trujillo había caído en desgracia con la comunidad internacional y buscaba dar la impresión de que el país daba un giro hacia la democracia. Sin embargo, el 25 de noviembre de 1960, Minerva Mirabal fue asesinada junto a sus hermanas Patria y María Teresa y al chofer Rufino De la Cruz Disla, un valiente que se atrevió a acompañar a las Mirabal en la visita que hicieron a Manolo Tavárez y Leandro Guzmán, que en ese momento estaban prisioneros en la cárcel de Puerto Plata. Pese a que los sicarios pretendían simular un accidente de tránsito, desde el mismo momento en que llegó la noticia el pueblo supo que se había tratado de un asesinato. Días más tarde, doña Chea, como era conocida la madre de las hermanas Mirabal, fue obligada a formar un documento en el que desmentía la versión de que sus hijas habían muerto producto de la mano criminal del régimen. Con esta infame acción Trujillo sólo logró atizar la ira del pueblo y reducir las escasas posibilidades que tenía de permanecer mucho tiempo más en el poder. Seis meses después del asesinato, el dictador fue ajusticiado. Minerva había predicho que su fuerza no terminaba con su vida: “Si me matan yo sacaré mis brazos de la tumba y seré más fuerte”.
Espacio para el amor en medio de la lucha
Minerva vivía con la plenitud con que quizás viven los que pueden predecir que su existencia será corta. Con la misma intensidad con que se entregó a la lucha contra la dictadura, atizó todos sus otros amores: Al arte, a la naturaleza, a la amistad, a la familia y, de una manera muy particular, a Manolo Tavárez, el hombre con quien decidió compartir su vida. Estas cartas que su hija Minou Tavárez Mirabal conserva nos muestran a la Minerva intelectual completamente enamorada, llena de poesía y de
dulzura, cuyas palabras son capaces de transmitir un afecto que estremece a cualquier corazón. La nota que recibimos de Minou cuando nos envió las correspondencias de sus padres, no deja de ser otra manifestación igualmente importante. Nos cuenta que en la actualidad, a pesar de haber transcurrido medio siglo desde el asesinato de Minerva y 47 años desde el de Manolo, continúa descubriendo en estos viejos documentos la gran dimensión del amor que reflejan.
Quehaceres 14 Santo Domingo, 06 de noviembre de 2010 Magaly: Perdona que me demorara en enviarte la foto y la carta. Quería revisar y me faltaba tiempo. Pero me hizo bien la inmersión en estos papeles inefables, porque después de las infames horas de las vistas públicas (las minúsculas no son casuales)*, reconozco que quedé medio devastada. Me duele la patria en el cuerpo. Releyendo las cartas, decidí enviarte algo diferente de lo que me pediste**. Es decir: te va premiado el envío con una de mi padre. En primer lugar estas cartas son el testimonio de un gran amor que por lo general -y he venido a ser consciente de ello últimamenteha sido ignorado por todos los que sobre mi madre han escrito. Sin intención quizás, o por repetición cómoda de la ausencia casi total de la figura de Manolo en la novela de Julia Álvarez. Ese es el libro que no se ha escrito, la historia que no se ha filmado todavía. El UNO que ellos fueron se lo merece. Y se lo merece el ardiente amor que encendió sus almas. Las cartas cuentan lo que de grande ese amor tuvo. Un amor que como el del Capitán Neruda tendrá fuerza en el tiempo “para quemar las manos que lo toquen". La foto también es un premio porque es inédita. La guardó con ella hasta su muerte Tamara Díaz, la mejor amiga de mami en Montecristi. Su hijo Luciano me la hizo llegar hace poco y deduzco por algunos testimonios y por la inscripción manuscrita que tiene en el reverso (“Perfiles imperfectos”), que fue lo que se conservó de algunos pininos que ambas estuvieron intentando en el arte fotográfico. La carta de papi está fechada en Montecristi y la de mami sólo tiene la fecha pero por el contexto es claro que la envió desde Salcedo. El "nidito" que finalmente papi arregló, fue un altico que estaba en el segundo piso de la oficina de mi abuelo paterno, al lado de la casa. Ahí vivieron sus primeros años de casados y al pie de esa escalera a que Manolo hace referencia en su carta, se tomaron unos pocos meses más tarde una de las fotos más conocida de ambos. Un abrazo Minou *Vistas Públicas que tuvieron lugar el viernes 5 de noviembre de 2010, sobre la propuesta de crear un museo dedicado a preservar la memoria de las virtudes de la tiranía trujillista. **Magaly Pineda, directora de Quehaceres, le había pedido a Minou una carta de Minerva que arroje información sobre el pensamiento político de Minerva.
18 de julio de 55
Mi adorado: esta es una hoja del cuaderno donde estoy tratando de hacer mi trabajo de Sociología, pero si sigues perturbando así mi pensa-
miento no voy a terminarlo nunca. Me parece que estas aún aquí y, ¡he aquí una paradoja! (en alguna forma tenía que usar la palabra que vi en el libro de Durkheim*) me parece un siglo que te marchaste. Extiendo la mano para tocarte y se aprieta sobre mi pecho; digo tu voz y siento
profundamente la ternura con que ayer me llamaste “hermosa”. Nada de lo que digo puede darte una idea de cómo he pasado la mañana sin ti y contigo a la vez.
Chiqui, ya es de noche. Estuve escribiendo durante el día y se me gastó la punta del lápiz, pero quiero terminar esta como sea para enviarla
tempranito al correo. No me ha resultado tan difícil hacer el trabajo, estoy bastante adelantada y si no fuera tan indecisa y pensara menos en ti, y no me ocupara de podar todas las matas, y de arreglarme los pies pensando_____ etc, etc., hubiera terminado el bendito trabajo de sociología y mañana podría hacer otro, pero quien sabe hasta cuándo…
Chiqui no digas que nosotras vamos para tu casa. Si las mellizas** vienen iremos a llevarlas pero me olvidé decirte que era para regresar el
mismo día, pues iremos con Patria en el carro de aquí, sea con Pedrito o con otro chofer, pero tenemos que regresar. Todavía no sé si iré el viernes o el lunes a la capital pues ello depende de mi actividad literaria en estos días.
Dime mi vida, tú crees que te será difícil buscarme las raíces de helechos, si no, no te preocupes, las cambio a (¿matas?) de higüero y es lo mismo. Sabes? Chiqui, tengo mucho sueño, mañana volveré a escribirte. Escríbeme tu y consuélame de esta terrible falta que me dejó tu ausencia y
dame un poco de seguridad de que eres feliz conmigo, de que me quieres como soy y como te quiere tanto tu Mine
*Émile Durkheim, fue un político, economista, sociólogo y antropólogo francés. **Se refiere a Emma y Edda, las hermanas menores de Manolo que pasaron un mes de vacaciones con Minerva ese verano en Ojo de Agua.
Monte Cristi. 6/octubre/1955 Señorita
Minerva Mirabal, Salcedo. Mi adorada Novia:
El viaje de regreso fue rápido, a pesar de que estuvimos en Mao, más de lo que esperábamos. Al llegar aquí se me metió un dolor de cabeza, y
malestar de estómago que me mantuvo en la casa, sin poder ir a la oficina ni la tarde del martes, ni en todo el día de ayer. Por eso no te escribí ayer como eran mis ardientes deseos. Estaba preocupado como nunca por el viaje de Uds. Pensaba en su regreso solas y cualquier inconve-
niente que ocurriera; me preocupaba por Mama Chea en fin, me sentía muy pesimista, pero nada de esto es nada comparado con la inmensa
alegría que nos diste… qué hermosa tu actitud no querer separarte de mí, tenía el convencimiento que hasta “el fin del mundo” me hubieras seguido de ser necesario. Dime ángel mío q’ tal te fue de regreso? Se preocupó mucho mamá Chea porque llegaron tarde de regreso. Dime si le
dijiste todo. Temo que nos pierda la confianza… Pero ya por suerte pondremos fin a la sujeción y a ésta incómoda postura de muchos. ¡Darling que feliz me siento! Ya pronto te tendré mía para siempre. ¡Estoy -------- dichas!
“Sube las escaleras de mi casa y quédate conmigo para siempre!” Que bello y que inefable emoción encuentro en estos versos. Desde ayer me
parecen más hermosos.
Amor mío, he resuelto arreglar nuestro nidito. Hoy compré una madera y esta noche voy a llevar a Santiago todo lo que necesito para empla-
fonar por lo menos. Quiero pintarlo también… No te imaginas como estoy de entusiasmado. Hoy hablé con el carpintero que me arregló el
escritorio, él está dispuesto a hacernos hasta el espaldar de la cama de acuerdo con el modelo que elijas. Así es que si te parece bien, puedes
elegirlo y mandármelo. Este muchacho trabaja muy bien. Estoy seguro que lo hará también con el mejor esfuerzo. Dime si lo prefieres en caoba
o no; me parece que este color en la madera es muy moderno, joven y bello. ¿Qué te parece? Si no te parece bien lo haremos como tú elijas, amor mío, y de lo que tú quieras. Mi único deseo es que te gusten.
He estado pensando en la causa de hoy en Macorís y si siempre fueron. Cuéntame de esto y si pasan la causa, relátamela con lujo de detalles.
Cuéntame tu opinión sobre S. Morcelo*, como penalista qué tal te pareció su actuación y los puntos básicos, de derecho, de su plan de defensa, yo conozco más o menos el caso. Sentí tanto no poder quedarme.
Tal como lo presentía, al cliente de quien te hablé lo soltaron siempre el sábado, a pesar de que ya todo lo relativo a su libertad bajo fianza estaba
listo. Ese día por ausencia del fiscal, no se pudo dar su orden de libertad. Esta tarde estuvo por aquí y en estos días voy a buscar la vaca de q. te
hablé para venderla, con este tipo voy a ganarme algunos pesos. Me concedí todo el beneficio de una ocasión que sin lugar a dudas es magnífica. No te imaginas, bien mío, los momentos emocionadísimos que pasé hojeando tu álbum. Es como si yo también hubiera vivido contigo aquel
tiempo, indiscutiblemente feliz en tu vida. En todas las fotos se nota tu alegría, tu despreocupación, esa sonrisa que te hace tan ingenua, tan
encantadoramente feliz y… tan bella. Estoy seguro, amor mío, que desde el primer momento, desde entonces, me hubiera enamorado locamen-
te. Creo firmemente amada mía, q. hemos nacido el uno para el otro, y no me explico por qué nuestra unión no sucedió antes. Ahora comprendo con tristeza, bien mío, todo el tiempo q. he dejado de vivir.¡ Te hubiera amado ayer, hoy y siempre! ¡Oh! Qué feliz me hace tu amor!…
Todos aquí te saludan con cariño y te esperan muy pronto, muy pronto. Mis afectos para mamá Chea, Mery, Hortensia. A Patria que espero q.
Nelson siga muy mejor.
Para ti, ángel mío, toda mi alma. Tuyo.
*Parece referirse a Héctor Sánchez Morcelo, abogado penalista que fue profesor de ambos en la universidad y que posteriormente fue uno de los abogados de la parte civil en el juicio en la Cámara Penal de Jurisdicción Nacional a los acusados y cómplices del asesinato de las hermanas Mirabal y su chofer Rufino de la Cruz.
Aunque Minerva dedicaba mucho tiempo a los estudios de las ciencias políticas y a la escritura, es poco el material de su autoría que se conserva -o al menos el que ha salido a la luz pública- sobre su visión política. Probablemente esto se debe al clima político de la dictadura y a la vigilancia y la persecución a que fue sometida desde 1949, cuando fue apresada por primera vez. Los siguientes textos, de un valor incalculable, dan una idea de la dimensión histórica de esta mujer que fue el espíritu del Movimiento 14 de Junio (1J4), el más importante que tuvo lugar contra el régimen de Trujillo.
“Fue a partir del triunfo de los guerrilleros cubanos que los esposos Tavárez-Mirabal se plantearon la ingente tarea de promover una organización nacional. En medio de la euforia, en una comida en casa de Guido D´Alessandro, sobrino de Tavárez Justo, el día 6 de enero de 1959, Minerva Mirabal expresó: “Si en Cuba y Venezuela han podido tumbar las dictaduras, ¿por qué los dominicanos no nos podemos organizar y luchar contra Trujillo y tumbarlo?”. De inmediato, por encima de la alarma de la esposa de D´Alessandro, procedieron a hacer un recuento de antitrujillistas conocidos, sacando el balance de que efectivamente era factible comenzar”. Rober to
Cassá, fragmento de “Los Orígenes del Movimiento 14 de Junio”.
“Ahora bien, lo más admirable y heroico en Minerva radicaba en que su motivación era contraria a la que tenía la mayoría de los dominicanos para luchar contra Trujillo. El grueso defendía intereses económicos particulares de clases; sin embargo, el norte de la lucha de Minerva era otro; porque oportunidades y medios había tenido y aun le sobraban para mantener una situación privilegiada… Sin embargo la alternativa que había elegido Minerva desde antes de las invasiones, a la luz de los nuevos acontecimientos, se presentaba como una opción cada vez más justa e históricamente necesaria. Se tornaba valedera para mayor número de dominicanos… Su lucha tenía motivaciones político-ideológicas claramente establecidas, a partir del influjo que ejercían las ideas políticas revolucionarias en la región del Caribe a raíz del triunfo de la revolución cubana. A esta conciencia política de Minerva había que agregarle los elementos morales que se derivaban de su educación doméstica y de su educación formal en el colegio de las monjas, que le conformaban una conciencia moral elevada. Tenía muy
Quehaceres 16 desarrollada su conciencia estética, lo que reflejaba en su dedicación a la pintura, la escultura, la poesía, el teatro y otras facetas del arte. Y ni hablar de los elementos jurídicos y filosóficos que se habían desarrollado en ella. Esta conformación de la ideología de Minerva explicaba el desprecio que tenía por los bienes materiales, su desprendimiento y –sobre todosu grado de dignidad y solidaridad humanas”. William Galván, extracto del libro “Miner va Mirabal, historia de una her oína”.
“Los testimonios recogidos coinciden en afirmar que mientras estuvo en La Victoria, Minerva era una de las presidiarias más solidarias y optimistas de los que se encontraban allí. Se preocupaba por llevar aliento, alegría y vitalidad a quienes se encontraban desanimados y tristes. Solía saludar cada nuevo día contando himnos y canciones, y sus piezas preferidas eran Las Mañanitas y el Himno Nacional dominicano. Vale decir que no se amilanaba ante el peso de las difíciles condiciones materiales que le afectaban”. William Galván, fragmento del libro “Miner va Mirabal, historia de una her oína”. En los textos que leíamos en la década de los años 50 se hablaba del papel de la personalidad en la historia, atribuyendo a ciertas figuras la capacidad de catalizar y conducir las ansias populares. Minerva Mirabal era de esas mentalidades en las que los propósitos se convierten en metas y avanzan hacia éstas por sendas de escollos y de corajes. …Con cierta reiteración se ha señalado que la belleza física de las muchachas atrajo hacia ellas la mirada de muchos y la maléfica aspiración del dictador. Se conocen los roces y los incidentes entre Trujillo y Minerva pero yo pienso que lo esencial en
esta historia es que “el Jefe” reconocía en Minerva Mirabal las condiciones de una lideresa, de una mujer que podía y sabía organizar y cuyos amores patrios la proyectaban con potencialidades para el enfrentamiento más allá de las palabras y de la distancia en un baile. …Es obvio que, cuando ocurrió todo lo que ocurrió, cuando Minerva fue creciendo en su dimensión de lideresa y de puntal de rebeldías propias y ajenas, yo sentí, día con día, en aquellos tiempos de avatares tremendos, de noticias amenazantes, de angustias familiares y políticas, cómo se magnificaba mi capacidad para calibrar sus méritos, para reconocer en ella a la mujer capaz de entregarse con todas sus posibilidades a la lucha; y de desafiar con absoluta serenidad las iras más temibles. …Cuando pienso en la Minerva que yo conocí, en la que fue mi cuñada, en aquella mujer que llenaba con su presencia no sólo los jardines de la casa de Salcedo en los días de encuentros familiares, sino también la galera del presidio donde ella y María Teresa apuntalaron firmezas, juntaron sensibilidades y llenaron de compañerismo los días peores, no encuentro una palabra mejor para su talla que el concepto coraje. …Evocarla en medio de las sombras que generan los años y de las emociones que nunca me abandonan, la veo crecida en su grandeza. Descollante. Plena. Multiplicada en sus corajes…” Leandro Guzmán, fragmento del ar tículo Doña Coraje Mirabal, publicado en su libro “1J4 De Espigas y de Fuegos”. “A medida que yo he ido poniéndome en contacto con lo que fue mi madre, mi sorpresa lo que hace es crecer. Porque todavía hoy tú piensas lo que es crecer en Salcedo, en Ojo de Agua, que apenas hoy tiene luz eléctrica, teléfono, acceso a los medios informativos… uno siente que sería difícil alcanzar un nivel cultural
similar al que logró ella tener, un deseo de superación, eso me sigue asombrando mucho. Simplemente te llevan a entenderla como una persona extraordinaria, aunque a mí como su hija me sea feo decirlo. En su medio, en su género, en su tiempo, tengo que pensarla así, porque si no ¿cómo me lo explico?”. Minou Tavárez Mirabal, hija de Miner va Mirabal y Manolo Tavárez, en una entrevista publicada por Quehaceres en 1995.
Estaba tomando café en mi oficina cuando entró Minerva Mirabal. Era una mujer alta, espigada, con pelo negro y corto. Era joven y hermosísima. Su figura atrayente entró erguida, desafiante y en su expresión podía leerse el disgusto y el coraje. Su actitud superaba en mucho a la mayoría de los hombres arrestados que yo había visto desfilar por allí. Unos entraban con la cabeza baja, como arrepentidos; otros implorantes y plañideros, preocupados o abatidos”. Declaraciones de Víctor Alicinio Peña Rivera, jefe del Ser vicio de Inteligencia Militar en la For taleza de San Luis, en Santiago, quien recibió directamente de Trujillo la orden de asesinar a las Mirabal. “Entonces, en mi desesperación, me entró una hiperactividad, como si disponiendo cosas pudiera negar lo que mi instinto me avisaba. Para cuando llegamos a Salcedo, a la Policía, ya no quedaban dudas. Jaimito se bajó de la camioneta y me dijo que lo esperáramos, pero yo no me aguanté. Cuando lo alcancé tenía en sus manos un telegrama y me pidió: “Dedé, por favor, no lo leas”. Se lo arrebaté y leí en voz alta: “Murieron en el accidente Patria Mirabal, María Teresa Mirabal, Rufino de la Cruz y otra no identificada”. Minerva. No se atrevieron a escribir Minerva Mirabal.” Fragmento de “V ivas en su Jar dín”, las memorias de Dedé Mirabal.
¿Cuán extendida está la violencia contra la mujer en el mundo? • La forma más común de violencia que sufren las mujeres es la violencia física infligida por la pareja. Por término medio, al menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada, forzada a mantener relaciones sexuales, o sufrido otro tipo de malos tratos a manos de su pareja a lo largo de su vida. • Las mujeres entre 15 y 44 años corren mayor riesgo de ser violadas o maltratadas en casa que de sufrir cáncer, accidentes de vehículos, guerra y malaria, según estadísticas del Banco Mundial. • Varias encuestas mundiales sugieren que la mitad de todas las mujeres víctimas de homicidio son asesinadas por sus esposos o parejas actuales o anteriores. En Australia, Canadá, Israel, Sudáfrica y los Estados Unidos, del 40 al 70% de las mujeres víctimas de asesinato fueron asesinadas por sus parejas, según la Organización Mundial de la
Salud (OMS). En Colombia, según se informa, una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja cada seis días. • Se calcula que a nivel mundial, una de cada cinco mujeres se convertirá en víctima de violación o intento de violación en el transcurso de su vida. • La violencia contra la mujer durante o después de los conflictos armados se ha reportado en cada zona de guerra internacional o local. Entre 250.000 y 500.000 mujeres fueron violadas durante el genocidio de 1994 de Rwanda; y entre 20.000 y 50.000 fueron violadas durante el conflicto de Bosnia, a principios de la década de 1990. Costos y consecuencias de la violencia contra la mujer • Los costos de la violencia contra la mujer son sumamente altos, y comprenden, entre otros, los costos directos de los servicios para el tratamiento y apoyo a las mujeres maltrata-
Quehaceres 17 das y sus hijos y para enjuiciar a los ofensores. Los costos indirectos, por otra parte, están relacionados con la pérdida de empleo y productividad y lo que representan en dolor y sufrimiento humano. • El costo de la violencia doméstica entre parejas solamente en los Estados Unidos sobrepasa los 5.800 millones de dólares al año. De ellos, 4.100 millones de dólares en servicios directos médicos y de atención médica, en tanto que la pérdida de la productividad representa cerca de 1.800 millones de dólares. • En Canadá, un estudio realizado en 1995 estimó los costos directos anuales de la violencia contra la mujer en 684 millones de dólares canadienses para su sistema de justicia penal, 187 millones para la policía y 294 millones para el costo de asesoría psicológica y capacitación, todo lo cual representa más de 1.000 millones al año. De otra parte, un estudio de 2004 en el Reino Unido estimó el total de los costos directos e indirectos de la violencia doméstica, incluidos el dolor y el sufrimiento, en 23.000 millones de libras esterlinas al año o 440 libras por persona. • La preponderancia de la violencia y del VIH/SIDA se interrelacionan. La inhabilidad de las mujeres para sortear prácticas sexuales sin riesgo y de rechazar el sexo no deseado está estrechamente relacionada con el alto índice del VIH/SIDA. El sexo no deseado resulta en un riesgo mayor de excoriación y sangrado y facilita la transmisión del virus. Las mujeres que son golpeadas por sus parejas tienen una probabilidad 48% mayor de infectarse con el VIH/SIDA. FUENTE: ONU MÁS INFORMACIÓN EN: HTTP://www.un.org/es/women/end violence/factsheet_1.shtml
La violencia contra las mujeres, en lo que va del año ha cobrado más de 145 vidas, alrededor del 13% de los homicidios cometidos en el país. La cifra destaca el resultado alarmante de las expresiones de violencia cometidas especialmente contra las mujeres, una direccionalidad que nace en el desbalance de poder y cuyo factor de riesgo para sufrirla es, simplemente, ser mujer. Esa connotación de violencia específica y estructural ejercida por los hombres contra las mujeres, disponiendo de un control absoluto e ideológico sobre vidas ajenas individuales, deja fuera de las violencias sociales esta forma discriminadora de matar a la mujer por su género, un crimen dirigido a todas. La estadounidense Diane Russell, empleó por primera vez el término “femicide”, en el Tribunal Internacional Sobre Crímenes Cometidos Contra las Mujeres, en Bruselas, Bélgica, para definir “el asesinato de mujeres realizado por hombres y motivado por odio, desprecio, placer o sentido de propiedad sobre las mujeres”, es decir, el asesinato misógino de mujeres por hombres. Detrás de esta definición, están las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres, una situación estudiada y formalizada como referencia más cercana en el Decenio de la Mujer (1975/1985), que generó la inclusión de las violencias basadas en el género contra las mujeres en las legislaciones internacionales y nacionales. Por delante, tienen el desafío de incluir el feminicidio en las leyes penales, como ya están haciendo algunos países de la región, ya que se trata de un crimen distinto al homicidio, con elementos constitutivos diferentes y escenarios que trascienden los límites de las violencias sociales, para convertirse en un riesgo para todas las mujeres, no para los hombres. En este mes de noviembre, tan especial porque es el cincuentenario del asesinato de las Hermanas Mirabal, el Estado y su gobierno tienen que detenerse a pensar en la situación especial de las más de doscientas dominicanas que mueren al año por ser mujeres, no solamente en las relaciones de pareja, también en espacios externos a la familia y el entorno. República Dominicana tiene investigaciones para establecer tácticas de prevención de asesinatos de mujeres y bajar las cifras alarmantes, así como los nuevos escenarios en que estos feminicidios se cometen. (Para el 2003, el 72% eran feminicidios cometidos por la pareja o ex pareja de la mujer, los llamados íntimos, y ya para 2006, bajaba a un 52%, indicando que el escenario intrafamiliar bajó para dar paso a crímenes de mujeres fuera de las relaciones domésticas). El respeto a las mujeres, mitad de este país, demostrado en las acciones positivas de todo el quehacer nacional, tiene que hacerse sentir con más que palabras. SUSI POLA. EL NACIONAL, 2 DE NOVIEMBRE DE 2010
Los compromisos en las políticas y acuerdos internacionales. CRONOLOGÍA Décadas de esfuerzo realizados en acciones de incidencia, liderados por el movimiento de mujeres y organizaciones de base a lo largo de todas las regiones, llevaron al reconocimiento de la violencia contra las mujeres y las niñas como una manifestación de la sistemática discriminación de género e inequidad, una violación a los derechos humanos y un perjuicio para el desarrollo. Los históricos acontecimientos señalados líneas abajo destacan el impulso a la acción y la creciente atención a la violencia contra la mujer en la agenda regional e internacional. • INICIOS DEL SIGLO VEINTE: La trata y explotación sexuales fueron identificados como una preocupación al interior de las convenciones internacionales.
19751985:
Las acciones de incidencia desarrolladas durante la Década de las Mujeres de las Naciones Unidas condujeron a que el tema cobrara una creciente importancia en la agenda internacional. Si bien tuvo como enfoque inicial la violencia doméstica, después el tema logró expandirse y cubrir varias formas de violencia contra la mujer (violencia doméstica, trata y explotación sexual, violencia hacia mujeres que sufren prisión y durante conflictos amados), así como sus vínculos con el desarrollo, la paz y la equidad de género.
La Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer o CEDAW fue adoptada (entró en vigor en 1981) y su Protocolo Opcional (2000). Es un instrumento legalmente vinculante que define la discriminación contra la mujer, identifica varias formas en que se manifiesta y establece una agenda de acción nacional para eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer. Los Estados parte de este tratado internacional están obligados a emprender todas las medidas necesarias para proteger y asegurar los derechos de las mujeres así como eliminar
Quehaceres 18 todas las formas de discriminación contra ellas, así como también a presentar informes nacionales periódicos respecto a las medidas tomadas para el cumplimento de las obligaciones asumidas mediante el tratado. Aunque el texto original de Convención no menciona explícitamente a la violencia contra las mujeres y niñas, las Recomendaciones Generales 12 y 19 aclaran que la Convención incluye la violencia contra las mujeres y hacen detalladas recomendaciones a los Estados partes.
La Resolución sobre violencia en la familia adoptada en la Segunda Conferencia Mundial de las Naciones Unidas para la Década de la Mujer, en Copenhague, realiza un llamamiento para desarrollar programas dirigidos a terminar con la violencia y proteger tanto a mujeres como a niños del abuso físico y mental.
Las estrategias orientadas al futuro señaladas en la Tercera Conferencia Mundial de la Década de las Mujeres de las Naciones Unidas en Nairobi, hacen un llamamiento hacia la prevención integral a nivel nacional y a realizar esfuerzos para responder eficazmente a través de la legislación, las políticas, el apoyo a los sobrevivientes y la concientización pública.
La Convención de los Derechos del Niño o CRC fue adoptada (entró en vigor en 1990). La Convención es legalmente vinculante y obliga a los Estados parte a reconocer y defender la protección los derechos humanos fundamentales de los niños, sin discriminación, incluyendo la protección frente al abuso de todas las formas de violencia reali-
zadas por los padres o representantes legales, explotación sexual y trata.
La coordinación de acciones de incidencia llevadas a cabo por el movimiento de mujeres y los gobiernos durante la Conferencia Mundial de Derechos Humanos lograron el reconocimiento de la violencia contra las mujeres como una violación de los derechos humanos y pidieron la designación de un Relator especial sobre la violencia contra las mujeres en la Declaración y Programa de Acción de Viena y contribuyó a la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres.
Se adoptó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres, lo que constituyó un importante hito por proporcionar un marco tanto para el análisis como para la acción a nivel nacional e internacional.
Fue establecido el Tribunal Penal Internacional para los crímenes de la ex Yugoslavia, que incluyó el procesamiento de casos de violencia sexual dentro de su mandato así como avanzadas repuestas legales internacionales ante actos de violencia sexual ocurridos durante conflictos armados, como la aplicación de reglas específicas de procedimiento para aportar pruebas en tales casos.
El Tribunal Penal Internacional para Ruanda fue establecido, incluyó a la violencia sexual dentro de su mandato y fue la primera en emitir una sentencia condenatoria por violación como crimen de genocidio. Este Tribunal Penal asimismo desa-
rrolló un manual sobre buenas prácticas en la investigación y procesamiento de la violencia sexual durante conflictos.
El Relator Especial sobre la violencia contra las mujeres, sus causas y consecuencias fue designado para requerir y recibir información sobre las causas y consecuencias de la violencia contra mujeres de los gobiernos, de órganos creados en virtud de tratados, de agencias especializadas y de otros relatores especiales, así como de organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, respecto a: la adopción de las medidas recomendadas; las formas y medios usados a nivel nacional, regional e internacional para eliminar la violencia contra las mujeres y sus causas, así como para remediar sus consecuencias.
La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo derivó en el reconocimiento de los vínculos existentes entre la violencia contra las mujeres, la salud reproductiva y los derechos reproductivos, así como las consecuencias que tiene la violencia doméstica en la salud. El Programa de Acción hizo un llamado a los gobiernos para tomar medidas legales y en sus políticas para hacer frente y prevenir la violencia contra las mujeres y niñas.
Fue adoptada la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará). Fue el primer y único instrumento legalmente vinculante a nivel regional sobre violencia contra las mujeres.
La Plataforma de Acción de Beijing identificó áreas específicas de acción para los gobier-
nos en cuanto a prevenir y hacer frente a la violencia contra las mujeres. El tema de violencia contra las mujeres figura como un capítulo y una de las doce áreas de acción prioritaria, con una amplia definición de formas de violencia.
El Fondo de Fiduciario en apoyo a las medidas para eliminar la violencia contra la mujer de las Naciones Unidas fue establecido (mediante la resolución 50/166 en la Asamblea General de las Naciones Unidas) como el único mecanismo de financiamiento multilateral de apoyo a esfuerzos locales, nacionales y regionales para erradicar la violencia contra las mujeres y niñas. Este fondo está administrado por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, UNIFEM, en representación del sistema de las Naciones Unidas.
La Corte Penal Internacional (en vigor desde 2002) fue establecida para el procesamiento de crímenes de violencia sexual basados en género en el contexto de los crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. Asimismo, esta Corte estableció una Unidad para temas de Género y Niñez con el fin de mejorar la investigación y procesamiento de crímenes relacionados a la inequidad de género, incluyendo la violación y otras formas de violencia sexual perpetradas contra mujeres y niñas.
El 25 de Noviembre fue designado como el Día Internacional de las Naciones Unidas para la eliminación de la violencia contra las mujeres (que asimismo marcó formalmente que las
Naciones Unidas se sumara a los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género proclamada y conmemorada por el movimiento internacional de mujeres desde 1991.)
La Resolución 1325 del Consejo de Seguridad fue aprobada, demandando medidas especiales de protección para mujeres y niñas en los conflictos armados y enfatizando la responsabilidad de todos los Estados para poner fin a la impunidad de los perpetradores.
Fue adoptada la Convención sobre la prevención y la lucha contra la trata de mujeres y niñas para la prostitución de la Asociación Sur-Asiática para la Cooperación Regional (SAARC), un instrumento legalmente vinculante.
El Protocolo a la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los Derechos de las Mujeres en el África fue adoptado, con un artículo dedicado a la violencia contra las mujeres (4) en adición a referencias existente a lo largo del Protocolo.
2004: La Comisión de Derechos Humanos designó al Relator Especial sobre trata de personas, especialmente de mujeres y niños.
El Secretario General publicó su Estudio a Fondo sobre Todas
Quehaceres 19
DIEZ AÑOS DE LA RESOLUCIÓN 1325, POR LA PAZ Y LA SEGURIDAD DE LA MUJER
las Formas de Violencia contra la mujer, siendo el primer informe integral en la materia. Cada año, resoluciones han sido adoptadas por la Asamblea General desde la Intensificación de esfuerzos para eliminar la violencia contra las mujeres.
El Secretario General de las Naciones Unidas lanzó una campaña global sin precedentes: Únete para poner fin a la violencia contra las Mujeres. El fin es demandar de los gobiernos, sociedad civil y a todo el sistema de las Naciones Unidas que, entre otras medidas, adopten y hagan cumplir leyes para tratar y sancionar todas las formas de violencia contra las mujeres.
El Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 1820, que constituyó un hito al ser la primera resolución dedicada al tratamiento de la violencia sexual en situaciones de conflictos armados y posteriores a ellos.
El Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 1888, sobre el tema de violencia sexual en situaciones de conflictos armados, realizando acciones concretas, como pedir la designación de un representante especial ante el Secretario General al respecto. El Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 1889, buscando fortalecer el cumplimiento de la Resolución 1325, abordando específicamente la escasa participación de las mujeres y los limitados fondos o recursos con los que cuentan para suplir sus necesidades (incluyendo la seguridad física y el acceso a servicios) en períodos posteriores a los conflictos armados y de consolidación de la paz.
Michelle Bachelet, Secretaria General Adjunta ONU-MUJER.
El Consejo de Seguridad de la ONU evalúa la inclusión de la mujer en construcción de la paz El Consejo de Seguridad de la ONU celebró el pasado mes de octubre el décimo aniversario de la Resolución 1325 sobre la Mujer, la Paz y la Seguridad con un llamamiento a la participación amplia de las mujeres en todas las etapas de los procesos de paz y a poner fin a los abusos de género durante los conflictos armados. El Secretario General de la ONU destacó el aumento de la participación de la mujer en los puestos de tomas decisiones y en los procesos de paz, tanto a nivel de los Estados miembros como al interior de la organización mundial. No obstante, esos avances no fueron consistentes ni significativos, indicó Ban Ki-moon en su informe a la sesión del Consejo para evaluar la implementación de esa resolución a diez años de su adopción. Michelle Bachelet, jefa de la Entidad para la Igualdad entre los Géneros “ONU-Mujeres”, leyó el informe del Secretario General. “Aún cuando las actividades para implementar la resolución 1325 fueron intensas en los últimos años, éstas no han tenido una dirección clara que pueda acelerar su implementación y asegurar su cumplimiento”, subrayó Bachelet. El Secretario General recomendó al Consejo que adopte un conjunto de metas, objetivos e indicadores que guíen la aplicación efectiva de ese documento en la próxima década. La Resolución 1325, adoptada por el Consejo de Seguridad en octubre de 2000 es considerada un hito. Su objetivo es abordar el impacto desproporcionado que tienen las guerras en las mujeres y subrayar la contribución que éstas hacen en la prevención, la construcción y el mantenimiento de la paz. FUENTE: CENTRO DE NOTICIAS DE LA ONU
CAMPAÑA PARA PONER FIN A LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER En febrero de 2008, el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon emprendió su campaña «Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres», una iniciativa multianual encaminada a prevenir y eliminar la violencia contra mujeres y niñas en todas las partes del mundo. La campaña reúne a una serie de organismos y oficinas de las Naciones Unidas para impulsar la acción en todo el
sistema de las Naciones Unidas a fin de prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres. A través de la campaña, la ONU unifica esfuerzos con los individuos, la sociedad civil y los gobiernos para poner fin a la violencia contra la mujer en todas sus formas. Para 2015, ÚNETE se enfoca en alcanzar los siguientes cinco objetivos en todos los países: • Adoptar y hacer valer las leyes nacionales para tratar y
castigar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas. • Adoptar e implementar planes de acción nacional de sectores múltiples. • Fortalecer la recopilación de datos sobre el predominio de violencia contra mujeres y niñas. • Aumentar la conciencia del público y la movilización social. • Tratar la violencia sexual durante conflictos.
“Debemos hacer frente común. La violencia contra la mujer no puede ser Tolerada, en ninguna forma, en ningún contexto, en ninguna circunstancia, por ningún dirigente político ni por ningún gobierno”.
MÁS INFORMACIÓN DIGA NO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES es una tribuna global para la promoción y acción de individuos, gobiernos, la sociedad civil y los asociados de las Naciones Unidas, que inicia, apoya y demuestra los esfuerzos de promoción local y nacional para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. A través de un sitio web interactivo y amigable con los medios de comunicación social esta campaña involucra a las personas de todos los sectores de la vida y vincula las acciones locales a una red mundial en expansión. NO MÁS VIOLACIONES tiene como finalidad evitar la violación como táctica de guerra y atender con eficacia las necesidades de las sobrevivientes. Su iniciativa «GET CROSS!» pide a los miembros, así como a las celebridades y otras figuras prominentes a nivel nacional, que envíen una fotografía de sí mismos con los brazos cruzados en forma de "X" para enviar el mensaje de que no se tolera el terror sexual. BASE DE DATOS: En marzo de 2009 Asha-Rose Migiro, Secretaria General Suplente de las Naciones Unidas, introdujo la base de datos de violencia contra las mujeres del Secretario General, la primera «oficina de centralización de trámites» mundial para información de medidas tomadas por los Estados Miembros de las Naciones Unidas para tratar la violencia contra la mujer, así como datos y estadísticas disponibles. Contiene información sobre servicios para víctimas y sobrevivientes y datos relevantes sobre actividades para el desarrollo de capacidades y aumento de conocimiento para funcionarios públicos, y sobre el predominio de la violencia y la respuesta a esto por parte del sector de justicia criminal. Utilice la base de datos para averiguar cuáles son las iniciativas de los Estados Miembros al respecto: http://webapps01.un.org/vawdatabase/country.action FUENTE: HTTP://WWW.UN.ORG/ES/WOMEN/ENDVIOLENCE/INDEX.SHTML
AÑO XXX NÚMERO 2 NOVIEMBRE 2010 EDITORA Lery Laura Piña
Calle Hernán Suárez, Bloque III N°5, Cacique II Teléfono (809) 535-2696 Fax (809) 535-2599 http://cipaf.org.do cipaf@codetel.net.do
COLABORACIÓN FOTOGRAFICA Museo de la Resistencia y Yaniris López DIAGRAMACION Ivelisse Alvarez IMPRESIÓN Editora Búho
AÑO XXX NÚMERO 2 - NOVIEMBRE 2010 DE MÁRTIRES DE SALCEDO A SÍMBOLOS MUNDIALES El 25 de noviembre de 1961, el IJ4, órgano del Movimiento Revo...

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 artículo 1
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 RESOLUCIÓN 
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