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Timestamp: 2017-07-27 18:37:07+00:00

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La anulación de las cláusulas suelo: una perspectiva económica | Hay Derecho
La anulación de las cláusulas suelo: una perspectiva económica	15 Febrero, 2017/19 Comentarios/en Blog /por Segismundo Alvarez Royo-VillanovaMucho se ha escrito ya sobre las sentencias del TS y TJUE sobre la cláusulas suelo. Se ha discutido sobre el concepto de transparencia material, sobre la posibilidad de aplicarlo en acciones colectivas y por supuesto sobre el tema de la retroactividad, que es el que provocó la sentencia del TJUE del 21 de diciembre de 2016 (ver aquí, aquí, aquí, aquí, y aquí ). Estas cuestiones jurídicas son muy importantes, pero una perspectiva económica puede servir tanto para examinar los argumentos de las sentencias y sus consecuencias prácticas como para encontrar formas de mejorar la transparencia en el futuro.
1. Examen de los argumentos de la STS de 9 de mayo de 2013
Veamos los puntos centrales de la argumentación del TS que se refieren a cuestiones económicas.
– Los consumidores no comprendían las consecuencias económicas del préstamo porque “la oferta es de préstamos a interés variable pero en realidad lo son a interés mínimo fijo”. No parece que esto sea cierto si tenemos en cuenta las condiciones de los seis préstamos examinados por el tribunal, que vemos en este cuadro.
Euribor a partir del cual se aplica el suelo
Tipo inicial o de salida
3,5 (2,5+1)
4 (2,5+1,5)
3,1 (2,5+0,6)
Como vemos en todos los préstamos analizados el interés inicial era superior al mínimo (en la mayoría de manera sustancial), por lo que en todos ellos se produjo una bajada del tipo de interés y de la cuota, al menos en la primera revisión.
En BBVA1 y Caja de Ahorros de Galicia, el mínimo solo jugaba cuando el Euribor bajara del 1,25% por lo que se aplicó en varias revisiones, y en de la Caja gallega aún a día de hoy la mayor parte del tiempo el préstamo no se ha aplicado el mínimo (ver gráfico abajo). Además, teniendo en cuenta que a todos los préstamos les quedan más de veinte años de vigencia, resulta muy aventurado decir que en el futuro no se producirán subidas y bajadas.
– El TS entiende también que el interés mínimo no es transparente porque el Banco no ha aportado suficiente información sobre los efectos del mínimo. En particular dice que: “no existen simulaciones de escenarios diversos relacionados con el comportamiento razonablemente previsible del tipo de interés” y que “No hay información clara y comprensible del coste comparativo con otras modalidades de préstamo”.
El TJUE, en los casos Kasler Kaslerne Rabai y Bucura ha señalado que la transparencia material implicaba que el deudor pudiera conocer cuanto va a tener que pagar. El TS va más lejos y exige que el Banco le explique todas las consecuencias económicas comparadas con las posibles alternativas de préstamos, y todo ello en función de diversos escenarios de tipos de interés en el futuro. Se trataría, por tanto, de que el deudor hubiera comparado las cuotas del préstamo contratado con las que resultarían de aplicar otras ofertas de préstamos sin suelo -que normalmente en el mismo banco tenían un diferencial más alto – y de préstamos a interés fijo –también siempre más altos que el variable del momento- todo ello con diversos escenarios de evolución de tipos de interés.
Para evaluar el “comportamiento razonablemente previsible del tipo de interés en el momento de contratar” (nº 225) evidentemente habrá que acudir a lo que ha sucedido con anterioridad. Pues bien, si vemos la evolución del Euribor en el gráfico anterior, se observa que hasta el principio de 2009 -fecha posterior a los contratos examinados por el TS- el Euribor no es en ningún momento inferior al 2%.
Por tanto, el escenario a tener en cuenta para evaluar los riesgos hubiera sido el de un Euribor entre el 2 y 5%, y por tanto la probabilidad de aplicación de los mínimos durante un periodo prolongado parecía baja. Si aceptar el suelo hubiera supuesto una pequeña mejora en el diferencial (0,50% por ejemplo) la decisión racional en la mayoría de los casos hubiera sido también optar por el préstamo con cláusula suelo porque lo previsible era que el mínimo se aplicara poco tiempo y en cambio durante otros periodos más largos el deudor se aprovechara de la rebaja del diferencial. No se trata, como dice el TS de que la oferta sea “apta para desplazar el foco de atención del consumidor sobre elementos secundarios … como el diferencia”. Se trata de que siendo baja la probabilidad de aplicación de ese mínimo, el diferencial es un elemento esencial y al prestatario le compensa tener una cuota menor en los momentos en los que el interés sube más, aunque se arriesgue a que la cuota sea más alta cuando el referencial bajara.
– El TS considera ( nº 218) que la bajada del tipo de interés de referencia era previsible para el Banco hasta tal punto que “el contrato de préstamo, teóricamente a interés variable, se convierte en préstamo a interés fijo”.
No cabe duda que los bancos tienen más información que los clientes sobre la previsible evolución de los tipos de interés. Pero la cuestión es si cuando se firmaron esas hipotecas los bancos tenían información que hiciera previsible una aplicación extendida en el tiempo del mínimo. La evolución del Euribor, como hemos visto, no hacía previsible una bajada prolongada por debajo del 2,5%. Es cierto que durante los años 2007 y 2008 se produjo la situación poco frecuente que los intereses a corto estaban más altos que los intereses a largo plazo, lo que suele ser anunciar una recesión. Sin embargo, eso no significa en absoluto que los Bancos supieran que el Euribor iba a bajar por debajo del 2% de manera prolongada. En primer lugar, porque si bien esa inversión de las curvas de tipo de interés anuncia en general una recesión, ésta no conlleva en general intereses cercanos a cero. La bajada de los intereses a los niveles actuales no tiene precedentes en los últimos ¡5000 años! (ver gráfico) – salvo un brevísimo periodo tras la crisis de 1929-. Por tanto, no parece que fuera previsible, y si hubieran previsto una recesión peor que la del 29, más que dar préstamos con cláusula suelo lo lógico hubiera sido no prestar…
El TS cae claramente en un mecanismo psicológico muy conocido denominado sesgo o prejuicio de restrospectivo (hindsght bias): consiste en la inclinación a creer que un acontecimiento era previsible una vez que ha ocurrido, aunque hubiera habido poca o ninguna evidencia objetiva para la predicción.
Con lo anterior no quiero decir que todas las cláusulas suelo sean válidas. Es posible que alguna sea objetivamente confusa, y sobre todo que el Banco no hubiera comunicado con antelación a la firma esa cláusula, lo que a mi juicio la haría nula. Incluso es posible que en algún caso por el importe del limite y la fecha del préstamo se pueda defender que existe dolo por parte del Banco. Pero lo que está claro es que con carácter general no se puede decir que el suelo se ha aplicado siempre, ni tampoco que esto fuera previsible.
2. Propuesta para una verdadera transparencia: valoración del suelo como una opción.
Que la previsión de los escenarios hubiera sido inútil no quiere decir que no sea posible ofrecer al consumidor más información económica sobre las cláusulas suelo.
Una orientación mucho más técnica para que el deudor evalúe el coste de la operación es la que ha defendido Zunzunegui (aquí), y en Italia Sartori (aquí). Señala acertadamente que desde el punto de vista del Banco, el interés mínimo cumple la función de una cobertura del tipo de interés, semejante a la que ofrecen las opciones denominadas SWAP de tipo de interés (IRS). La mejor manera de evaluar si ese suelo es alto o bajo teniendo en cuenta el conjunto de circunstancias del mercado es que el Banco informe sobre el coste de un swap equivalente en el mercado en ese momento. La idea es muy sugerente, y permite al deudor conocer el valor y por tanto el coste estimado del suelo que va a aceptar. De ahí que de lege ferenda sería interesante que el Banco deba comunicar el valor de una opción equivalente a ese suelo.
No obstante, no parece que no haber proporcionado esa información suponga una práctica abusiva por el Banco. Si exigimos a todo empresario que informe de cualquier posible consecuencia económica que pudiera hacer preferible otra elección del prestatario, serían sin duda nulos todos los préstamos a interés fijo, pues también en estos el Banco ha hecho sus cálculos y realizado sus coberturas con otros derivados, y tampoco ofreció esos escenarios que lo podían haber inclinado hacia otro préstamo. Yendo un poco más lejos, ese concepto de transparencia material haría nulas todas las ventas de coches, salvo que el concesionario hubiera proporcionado una previsión de los gastos derivados del consumo por kilómetro y de la media de gastos anuales de reparación -que también varían de una marca y de un modelo a otro-, con escenarios diversos de km/año, evolución del precio del petróleo, previsiones de mejoras tecnológicas, etc…
3. El desequilibrio económico y la cláusula suelo
El TS no entra a juzgar el desequilibrio económico producido por la cláusula suelo, pero no cabe duda que el tribunal pretendía realizar la justicia material económica. Unos jueces que llevaban años resolviendo casos reveladores de un abuso sistemático por los Bancos (preferentes, swaps, intereses moratorios, etc…), optan por una solución que permite a miles de prestatarios rebajar su cuota, en un momento en que los llamados desahucios estaban provocando una gran alarma social.
El problema es que en este caso (a diferencia de los antes señalados) el abuso desde el punto de vista económico no es tan claro. Si nos fijamos en el tipo medio de los préstamos hipotecarios concedidos en España (ver gráfico), vemos que hasta 2014 no había bajado del 3%. Es decir que la mayoría de los prestatarios pagaban intereses superiores o muy cercanos a la mayoría de los suelos estudiados en la sentencia. Los prestatarios con cláusula suelo no parecen estar en peores condiciones que la media por tener un suelo.
Esto explica uno de los grandes misterios de todo este gran escándalo de las cláusulas suelo. El deudor puede desvincularse del préstamo a través de la subrogación de otra entidad acreedora con el procedimiento de la Ley 2/1994 que -a pesar de sus defectos señalados por GOMÁ aquí -permite el cambio de Banco con unos costes y plazos razonables. Desde luego, mucho menores que los de un procedimiento judicial. Y sin embargo apenas se han realizado subrogaciones de hipotecas con cláusula suelo. ¿Por qué? Porque la mayoría de esos préstamos seguían estando “en mercado” y los prestatarios no encontraban otro acreedor que le ofreciera mejores condiciones. La judicialización del problema es en parte artificial, promovida por abogados oportunistas que han ido ofreciendo la reclamación “gratuitamente”-pero con un enorme coste para la administración de justicia- en lugar de recomendar una subrogación.
La falta de un perjuicio sustancial tiene como consecuencia que la anulación general de todas las cláusulas suelo probablemente no sea justa: los deudores que optaron por un diferencial más alto sin suelo seguirán igual; los más prudentes que optaron por un interés fijo también, con el agravante caso de que tendrán comisiones de cancelación que dificultarán la subrogación.
Se benefician solo los que contrataron con suelo -aunque lo conocieran perfectamente- y los perjudicados no son solo los Bancos. Tras la crisis sabemos que sus pérdidas se socializan al menos en parte: las sentencias han repercutido sobre la prima de riesgo, es decir sobre lo que pagamos los españoles por nuestra deuda pública. Además, tendrán un efecto directo sobre el contribuyente pues algunos de los titulares actuales de los préstamos que concedieron las Cajas (Bancos y fondos buitre), van a poder reclamar al FROB el coste derivado de la nulidad de estas cláusulas. El colmo sería que prosperara la pretensión -aireada ya por los abogados que pescan en este río revuelto de la defensa del consumidor- de exigir responsabilidad patrimonial al Estado cuando el deudor no pueda reclamar la devolución de los intereses pagados como consecuencia del principio de cosa juzgada (ver aquí). La STJUE ha dejado claro (y estoy de acuerdo) que las consecuencias sobre la economía – o para las arcas del Estado- no son una razón para impedir la defensa del consumidor si en el caso concreto la cláusula es no transparente o abusiva. Pero sí hay que llamar la tención que la nulidad de todas ellas, sin distinguir según cláusulas ni deudores, no es una solución globalmente justa.
Las cuestiones anteriores deben ser objeto de análisis más profundos, pero parece claro que los juristas debemos prestar más atención a los datos económicos. Creo, en primer lugar, que la Ley debería exigir a los bancos que informaran del valor de mercado de la cláusula suelo valorada como “swap”. Ya en un plano más general, es necesario que los Bancos abrevien y depuren sus contratos, y mejoren sus procesos de información previa; también que los notarios tomen un papel más activo en esa fase y en el control de cláusulas abusivas. Por último no hay que olvidar que la mejor manera de proteger al consumidor es promover la competencia entre Bancos: para ello el legislador debe empezar por reformar la Ley 2/1994, y estudiar otras reformas como los ficheros de solvencia positivos (como propone CUENA, aquí).
Etiquetas: consumidor, hipotecaCompartir esta entradaCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google+Compartir en LinkedinCompartir por correo
Segismundo Alvarez Royo-Villanova2017-02-15 09:09:072017-02-16 10:43:16La anulación de las cláusulas suelo: una perspectiva económicaQuizás te interese
¿Por qué es tan difícil cambiar de banco su hipoteca? Por una ley y por un fraude…	La Directiva 2014/17 y la reforma del crédito hipotecario.	¿Tiene obligación nuestro banco de darnos nuestro historial crediticio para que nos podamos cambiar de entidad? A…	Pero, ¿qué es la compensación por riesgo de tipo de interés? Concurso y consumidor. Nuevos paradigmas tras el Asunto C 377/14	19
Anonima Dice: 15 Febrero, 2017 en 10:15 No se hacen subrogaciones porqué el sistema desde su modificación hace que cualquier mejora (aunque sea contratando otros productos para tener bonificaciones, ej. seguros, tarjetas que no se tienen en cuenta a la hora de calcular el coste, ya que esos productos también tienen unos costes) hace que no puedas cambiar de entidad. No porque las condiciones no sean mejores a nivel de tipos de interés simples y llanos.
Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice: 15 Febrero, 2017 en 12:04 No estoy seguro de entender bien. Aunque yo creo que el sistema hay que cambiarlo, la subrogación es posible aunque tengas vinculaciones. ¿En qué medida no es posible? Si el banco de origen iguala condiciones de interés pero impone vinculaciones, yo creo que no hay enervación y la subrogación sigue.
Er Tato Dice: 15 Febrero, 2017 en 10:17 Magnífico artículo que hace visible otra arista de la cuestión, mostrando además los efectos secundarios de la sentencia de marras. Muy pocos han subrayado que, sin la existencia de esa claúsula suelo, el préstamo hipotecario le hubiera resultado más oneroso al prestatario en forma de un mayor diferencial sobre el tipo de referencia o de más comisiones. Por tanto, el consumidor se benefició de unos menores tipos mientras éste estuviera por encima del suelo estipulado a cambio de asumir la cláusula suelo, pero ahora obligan al banco a devolver lo cobrado de más como si dicha cláusula no hubiera existido, sin que el banco pueda variar el resto de las condiciones, que se pactaron en aquellos términos, precisamente, porque existía esa cláusula suelo.
Esto de los efectos ocultos de las medidas demagógicas ya lo explicaba magníficamente Bastiat allá por el XIX en “Lo que se ve y lo que no se ve”.
Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice: 15 Febrero, 2017 en 12:17 Gracias. Creo de todas formas que la postura crítica con la supuesta nulidad de todas las cláusulas suelos tiene que ir acompañada de una mejora de la competencia bancaria. Examinando las hipotecas de la STS vemos que algunos tienen un suelo alto tienen y también un diferencial relativamente alto para lo que se ofrecía en esa época. Es decir, que estos prestatarios con suelo no parecían ser de los que habían negociado mejor su hipoteca. Para garantizar que no hay abuso tiene que haber competencia efectiva, y eso pasa de momento por mejorar la Ley 2/1994
Borja Iriarte Dice: 16 Febrero, 2017 en 14:22 O igual el riesgo era tan alto que sin mayor remuneración no era interesante prestar. Creo que partimos de un error: el banco no tiene obligación de prestar, ni de tratar a todos los clientes igual. Por eso a cada cliente le aplica unas condiciones. Y ahora el que entonces era mejor cliente se encuentra en algunos casos con peores condiciones. Es todo muy extraño.
Colapso2015 Dice: 15 Febrero, 2017 en 12:28 5000 años, ¡ni más ni menos!
Este gráfico que queda muy bien para contar cuentos, no tiene ni pies ni cabeza.
5000 años atrás, ni más ni menos. ¿Qué tipo de fuentes utilizará cuando el interés no es transversal en las diferentes culturas? Véase –Usura–. O, cuando era directamente delito.
Un sesgo de “wonderland-Capitalis-ta monetario (fin de la historia)” que extrapola la condición y naturaleza del dinero actual al pasado, sin más, tal cual. Olvidando ya no las culturas/religiones y leyes, equipara el dinero duro metálico y limitado con el dinero fiduciario estatal, el cual es una obligación de pago a terceros por terceros sustentada en la violencia del Estado; de carácter ilimitado. Obvia también, la injerencia del Estado y SU DINERO, el de curso legal y FORZOSO, en la vida real y efectiva de las personas. Que hoy, el Estado, es como Dios, está en todas partes y todo lo sabe (o quiere saber), nada que ver con lo anterior.
¿Se incluyen también otros tipos de dinero no metálico como el grano, semillas,…, de hasta el 50%?
¿Incluye el tipo máximo de Solón o de Justiniano I?. Y ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
¿Incluye los prestamos del medievo en Inglaterra de hasta el 120%? ¿Los tipos de más del 40% a la corona española (el Estado)?, ¿Cómo es posible que se incluyan tipos de interés cuando estaban prohibidos con Carlomagno? Etc.
No tiene ningún sentido mezclar categorías, lugares, tipos, legal e ilegal, todo en el mismo gráfico sin inmutarse.
El ex-Golman Sachs para Europa (cuando la falsificación de Grecia) and Company (BCE/BDE), creo algo de idea tiene sobre los tipos. Y el BCE es un banco para Bancos y Estado, hoy casi son la misma cosa.
Irene Dice: 15 Febrero, 2017 en 13:35 Voy a decir una herejía.
Se supone que los intereses bajos benefician al deudor….. quizás le perjudican.
Como diría Jezulín, las viviendas son como “un bono de renta fija”. Menos interés, más precio y viceversa.
Pero claro, había que dar salida a todos los terrenos acumulados por las cajas y empresas afines. No se financiaba a los consumidores, se financiaba a los propietarios de suelo para que lo sacasen a precios elevados.
Todo esto es muy sencillo. Si las escrituras sólo contuvieran un contrato de préstamo con sus intereses y no 50 contratos y/u obligaciones (incluyendo swaps y derivados)…… pues igual nos enteramos de cuánto cuestan las cosas.
Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice: 15 Febrero, 2017 en 14:13 No creo que se pueda decir que los intereses altos son buenos para el consumidor, pero desde luego es cierto que las políticas públicas favorecieron la burbuja inmobiliaria.
Y en cuanto a lo último, está clarísimo que uno de los problemas es que los préstamos tienen miles de cláusulas que dificultan su comprensión y crean inseguridad jurídica.
Estoy harto de oir a los representantes del Banco decirle al cliente al que has leido una cláusula: “no te preocupes, si eso nunca lo aplicamos”. Y lo que yo les digo es que si no se aplican no las pongan, y así evitan quedar mal y alargar las escrituras. Pero no parece que esté teniendo mucho éxito.
G.P. Dice: 15 Febrero, 2017 en 18:10 “Estoy harto de oir a los representantes del Banco decirle al cliente al que has leido una cláusula: “no te preocupes, si eso nunca lo aplicamos”.”
¿Eso es lo que le decían a todo el mundo con la cláusula suelo? Pues ahí lo tiene: un contrato verbal (y encima ante notario). Ahora toca cumplirlo.
Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice: 15 Febrero, 2017 en 19:00 Me he explicado mal. En ningún caso que yo conozca se ha dicho que la cláusula suelo no se iba a aplicar. Al contrario, quedaba claro que se podía llegar a aplicar.
Me refiero a las cláusulas de tipo accesorio, en particular a las causas de resolución anticipada que son las que ocupan varias páginas de la escritura de préstamo: la resolución por arrendamiento por debajo de una determinada renta, la resolución por falta de ampliación de hipoteca en caso de disminución del valor de la vivienda, la resolución por disminución de la solvencia del deudor, etc… Esas son las cláusulas que dicen que no se aplican, y además es cierto que prácticamente nunca las aplican. Pero ahí están, añadiendo papel y confusión.
Javier González Granado Dice: 15 Febrero, 2017 en 17:51 La naturaleza de la cláusula suelo como “opción floor” tiene respaldo normativo expreso en nuestro Deerecho y como tal se menciona y regula en la (actual) Resolución 16 de septiembre de 2016, de la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera sobre el principio de prudencia financiera. La norma es aplicable solo a los prestamos a CCAA y Entidades Locales pero obviamente la naturaleza de la cláusula es independiente del sujeto que la suscribe. Esa función de cobertura de la cláusula suelo es perfectamente cuantificable y se ha llegado a estimar en un 2% del principal del préstamo (nunca se informa al cliente de ello) y debería reflejarse en la TAE (nunca se hace tampoco). En suma: un coste que se está ocultando al prestatario http://tallerdederechos.com/el-lado-oscuro-de-la-clausula-suelo-un-coste-oculto/
Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice: 15 Febrero, 2017 en 18:47 Muchas gracias por el comentario y por el link. Este es el tipo de estudios que son útiles para ir construyendo una mejor transparencia.
Estoy de acuerdo en que se debería incluir en la TAE..
Sin embargo, hay que dejar claro que el valor de la cláusula suelo no es un 2% del préstamo, ni un 2% más de interés en todos los casos.
Depende, como es evidente, de en cuanto se fije el suelo, del diferencial, y de los intereses de mercado en ese momento, como se explica con más detalle en el apasionante estudio que cita en su trabajo: http://www.catedrafinanzas.es/wp-content/uploads/2015/10/DOCUMENTACI%C3%93N-CLAUSULAS-SUELO-Y-TASA-ANUAL-EQUIVALENTE.pdf
Fernando Zunzunegui Dice: 16 Febrero, 2017 en 12:38 Excelente e imprescindible artículo. Ofrece al debate jurídico una perspectiva financiera relativa a los contenciosos sobre cláusulas suelo. La misma que ya ofreció el Banco de España al Senado en su informe de mayo de 2010. Luego recogida en su esencia por el Tribunal Supremo en su sentencia de 9 de mayo de 2013. Las cláusulas suelo permiten al banco fijar la bajada del tipo de interés en préstamos a interés variable. Es una protección que tiene un precio. Dicho precio es esencial para contratar un préstamo a interés variable con conocimiento de causa. En estas operaciones no basta con informar del diferencial sobre el Euribor, hay que informar de la prima que tendría que pagar el banco por la ventaja de haber incluido la cláusula suelo, que puede haber dado lugar, o no, a una mejora en el diferencial sobre el Euribor. Desde la perspectiva del cliente, para poder decidir y poder comparar con la oferta de otros bancos es esencial conocer el coste-beneficio de que el contrato incluya una cláusula suelo. A la necesidad de recibir esa información se refiere la jurisprudencia al mencionar el “coste” de la cláusula suelo.
Hay palabras mágicas que sirven de comodín. Una de ellas es la de “sesgo retrospectivo” con la que se hace referencia al error de explicar el pasado desde la experiencia que proporciona el transcurso del tiempo. Por eso hay que situarse en el momento de contratar y atender a las circunstancias entonces concurrentes. Vamos a hacerlo. Situémonos en 2009. Como refleja el informe del Banco de España fue en el año 2009, tras la quiebra de Lehman Brothers en 2008, cuando más porcentaje de hipotecas se suscribieron incluyendo cláusula suelo. En 2009 ya estábamos en plena crisis y como refleja el grafico sobre la evolución del Euribor. En muchos de estos casos, se activa el suelo con la firma del préstamo. Sin sesgo retrospectivo.
Felicitar al autor por suscitar el debate con esta nueva perspectiva.
Segismundo Alvarez Dice: 16 Febrero, 2017 en 15:58 Muchas gracias, Fernando. En realidad el artículo te debe más que lo que la cita deja ver, y la nueva perspectiva es más bien tuya.
Estoy de acuerdo en que lo que propones es el ideal de transparencia. No tengo tan claro que siendo claros los efectos de la cláusula (la cantidad a pagar, que es lo que pide el TJUE) la falta de conocimiento del coste financiero real del suelo lleve consigo la nulidad del contrato en cualquier caso.
En cuanto al sesgo retrospectivo, hay que tener en cuenta que los préstamos estudiados en la STS (y buena parte de los contratos con suelo) con anteriores a la caída de Lehman y al desplome sin precedentes de los tipos.
Eso no quiere decir que no pueda haber casos en que por falta de información precontractual, o por concretas circunstancias de la fecha del contrato y del suelo se pueda considerar que hay dolo por parte del Banco. Con lo que no estoy de acuerdo es con el trato por igual -en plan sitio de Béziers-.
Manu Oquendo Dice: 16 Febrero, 2017 en 23:06 Veo con satisfacción que los comentarios y el artículo van entrando en las tripas del negocio financiero. A ver quién es el guapo que plantea ahora una Macro Operación Keynesiana basada en traer millones de emigrantes y ponerlos a hacer y comprar casitas con dinero alemán a chorros para que los fallidos los paguen los españoles.
Quedan ya solo pequeños detalles y la versión real del Fiasco. Entre los pequeños detalles está el IRR o tasa interna de retorno que es como se calculan los rendimientos reales de un sumatorio de flujos de efectivo (pagos y cobros). Su cálculo es una operación que excede a la aritmética corriente y por eso no se usa cara al público. Se recurre a una aproximación, a veces grosera, como el TAE que aparece en los contratos.
De todas formas lo relevante ahora es que la cúpula del Banco de España ya va camino del banquillo y no serán ni los últimos ni los más encumbrados porque falta la Moncloa de R. Zapatero. El distraído.
Nueve años más tarde comienza a romperse la teoría de que esto fue cosa de “los malvados banqueros y sus abusivos contratos” cuando en realidad fue una gigantesca operación de política económica en la cual la banca se comportó exactamente como se le exigió y de momento ha callado y ha puesto la cara para que las tortas no se las lleve quien debe.
Quien estudie este asunto profesionalmente desde el ángulo de Políticas de Gobierno (pienso, por ejemplo en nuestro colega Sr. Iborra) puede volver a ver el video de Greenspan declarando en el Congreso (su famosa caída de ojos) o detalles aún “olvidados” de por qué seis meses antes de la caída de Lehman, la Fed dejó de pedir y de medir algunos datos de control –endeudamiento overnight, por ejemplo– que fue lo que precisamente había estado haciendo Lehman. Poco a poco todo sale a la luz y lo que sale es revelador de la situación real del “paradigma”.
Irene Dice: 17 Febrero, 2017 en 11:05 Efectivamente.
El españolito de a pie es un instrumento de política monetaria.
Hay muchas pistas. Hace poco leí que el ¡Tesoro! había sacado a audiencia pública el:
Anteproyecto de Ley XX/2016, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario que venía a trasponer la:
Directiva 2014/17/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de febrero de 2014, sobre los contratos de crédito celebrados con los consumidores para bienes inmuebles de uso residencial
En primer lugar, una pregunta con una pizca de demagogia ¿esto no lo debería aprobar el ministerio de consumo?
Lo segundo, ¿a qué coño están esperando en cumplir la directiva?
¡Ah! ¡Perdón!…… que primero hay que aprobar un Real Decreto para lo de las cláusulas suelo….. Realmente conmovedor. ¡Cómo se preocupan por los ciudadanos los altos funcionarios del Estado!
A mí me gustaría, si hubiese democracia en este país, que alguien me diga, con nombre y apellidos, quién redacta los textos de las normas. Esto sin duda explicaría muchas cosas.
Pero vayamos al fondo del asunto. Nunca pensé que utlizaría una frase de los “bildus”:
Es todo cuestión de voluntad política. Si el contrato de préstamo hipotecario es un instrumento de política monetaria, ¿por qué se deja en manos de la empresa los términos económicos de los mismos?
Estamos en un modelo de estado comunista disfrazado en el que no existe un verdadero mercado ni una verdadera formación de la voluntad contractual.
misael Dice: 19 Febrero, 2017 en 20:53 No le extrañe decir cosas que dicen los Bildus, yo digo cosas que dice Artur Mas: El TC es un tribunal político, pero claro, el lo dice porque no le beneficia y yo lo digo porque me duele ver que en España las instituciones no son independientes, al menos en sus más elevadas instancias: Tribunales, BdE, CNMC, CNMV, Tribunal de Cuentas y un sinfín.
Eladio Gonzalez Gallardo Dice: 17 Febrero, 2017 en 22:58 Una cosita simplemente,,,como en mi caso miles,quizas millones?de pillados ,no me puedo surrogar,,por que la Caixa te vende un credito con garantia hipotecaria,,,,esto cuando comprendes lo que es,,ya estarde…hecha la ley echa la trampa credito con garantia hipotecaria…no es una hipoteca,,,explique eso ahi tiene la respuesta..ademas referenciado al IRPH y desaparecido queda fijo ,,otra calusula suelo encubierta con un indice manipulado,abusivio,opaco reconocido por el BDE.. estos son las grandes obras de la Caixa,Santander ect,,si no por que tantos juicios?si las cosas estan bien nada que decir…no?
Pedro Martin Dice: 21 Febrero, 2017 en 11:49 Es el primer paso aunque aún faltan muchos.
De todas maneras el tema de las clausulas suelo al final no afecta a tantos bancos como nos pensamos.
De hecho se sabe que hay unos bancos muy concretos que son los máximos perjudicados en ese sentido mientras que a otras entidades financieras no les ha afectado lo más mínimo.
La mayoría de las entidades además ya se provisionaron hace tiempo sabiendo de los resultados que esperaban obtener.
A nivel económico es un “palo” pero sin duda al final seguirán en pie como siempre.
Maternidad subrogada o contrato de gestación por sustitución. Novedades e implicaciones prácticas del nuevo Reglamento General de Protección... Desplazarse hacia arriba

References: de lege ferenda
 resolución 
 resolución 
 resolución 
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 Resolución 
 Real Decreto