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Timestamp: 2019-05-27 05:51:12+00:00

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IV. HISTORIA DELEGACIONAL
A. PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS DE LA ÉPOCA PREHISPÁNICA
Según la opinión de los más respetables historiadores, los primeros hombres que llegaron del norte de lo que hoy es la República Mexicana, fueron los toltecas (artífices o arquitectos), quienes fundaron la ciudad de Tula (Tollan) en el año 667 de nuestra era. El poderoso reino duró 397 años y tuvo nueve reyes. Sucumbió por los desastres que produjeron la guerra civil, el hambre y la peste; los pocos que quedaron se dispersaron en diversas direcciones.
En tales circunstancias apareció la tribu de los chichimecas, acaudillada por Xólotl, la que se apoderó de las tierras y habitaciones abandonadas por los toltecas.
En el año 1120 subió al trono Xólotl, como emperador de los chichimecas, cuando la capital del imperio era Tenayuca. A los 47 años de este reinado, Xólotl estableció la capital del imperio en Texcoco. En esta época y en diversas fechas llegaron, procedentes del norte, tres tribus que poblaron el valle matlaltzinca: los matlaltzincas, los mexicanos y los otomíes.
Los matlaltzincas fundaron Tollan (Toluca), que significa "lugar del Tolo" o "de los tules", así como Otztotitlán (San Mateo), Calixtlahuaca, Tlaxomulco (Santiago), Santa Cruz, Miltepec (Santiago), San Lorenzo y Ocotzacatipan (San Mateo).
Los mexicanos se establecieron en Totoltepec (San Pedro), La Concepción, Nativitas Tarimoro, Santa Ana Tlapaltitlán, Capultitlán, Tlacotepec (Santiago), Tilapa o Tlilapa (San Juan) y Cacalomacán.
Los otomíes se asentaron en Tulitic o Huexcopan (San Buenaventura), San Antonio, Huexoapan, Cuexcontitlán (San Andrés) y Huichochitlán (San Cristóbal).
El pueblo de San Juan Tilapa fue fundado por la tribu de los mexicanos en el reino de Xólotl después del año 1120, bajo el dominio matlaltzinca, que comprendía además del valle de Toluca, que mide más de 40 millas de longitud de sur a noreste y 30 de latitud por donde más se extiende hasta Taximaroa, entonces Tlaximaloyan, frontera con el potente reino de Michoacán.
Se hace énfasis en el dato histórico de este valle, habitado originalmente por matlaltzincas, mexicanos y otomíes, cuyo origen es náhuatl, al igual que todos los nombres de los pueblos que actualmente forman la municipalidad de Toluca.
Sin embargo, debemos a Fray Diego Basalenque, padre de la provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán, el conocimiento de los nombres originales dados a nuestro valle en el dialecto matlaltzinca: Nentambati que quiere decir "los del medio del valle" y Nepyntahihui, "los de la tierra de maíz”.
El primer tratado en dialecto matlatzinca del valle de Toluca data de 1551 y fue Sermones en Lengua Matlatzinca, de Fray Andrés de Castro de la orden de San Francisco: No olvidemos que él fue el primer evangelizador del valle de Toluca y que la gente acudía a él en busca de alivio a las injusticias de que eran víctimas, además fue el primer español que aprendió, habló y predicó en dicha lengua. En 1562, Fray Jerónimo Bautista, franciscano del Colegio de Santiago Tlaltelulco de México, dio término a sus sermones en matlaltzinca.
La tribu mexica, desde la época del florecimiento de los toltecas, fueron náhuatlizados; ello explica que durante la expansión tenochca, ya aparezca el nombre del pueblo en náhuatl. El valle Tilapa, circundado por la montaña de la Sierra Nevada, Xinantécatl, o Nevado de Toluca estaba poblado de vegetación y fauna. Era hermoso por sus manantiales y ríos, principalmente Los Jazmines, El Cano y Los Temascales. Durante la hegemonía de Tenochtitlán que guardó el poder central porque sus tlatoanis eran del linaje de Quetzalcóatl¾, los tenochcas se confederaron con los acolhuas o tezcocanos y con los tepanecas, cuyas capitales eran Texcoco y Tlacopa, respectivamente.
Dios Quetzalcoatl, adorado en Tollan
Cuando Tenochtitlan y sus aliados conquistaron los pueblos del valle matlaltzinca, el tlatoani Axayácati tomó para sí y su real casa (pilchan), numerosos pueblos, con población dominante de tenochcas, entre otros a Tlilapa, a quien tuvo bajo su dominio.
Axayácatl repartió los pueblos conquistados entre Texcoco, Tlacopa, Tlatelolco y su hermano Ahuízotl. Este dominio de pueblos por los tenochcas, texcocanos, tepanecas y tlaltelolcas, señala la ascendencia de los pueblos actuales de la municipalidad de Toluca.
Pueblos bajo el dominio de Tenochtitlan con nombre náhuatl:
Tollocan o Toluca
Tlilapa, Tilapan o Tilapa
Capultitlán o Capulteopan
Tecaxic o Tecajique
Toltepec o Cuetiachicpac
Autopan, Guaxuapan, Guexopan, Octupa o Actupan
Mapa con características prehispánicas, con nombre de los pueblos
y barrios, topónimos en escritura jeroglífica.
Los topónimos van acompañados de sus nombres en náhuatl y en castellano. La estrella polar, como la representan los mayas, sirve para indicar el Norte. En la parte superior del mapa están los nombres de los matlaltzincas de nuestro valle, como lo consigna el padre Basalenque: Nentambati y Nepintahihui.
En la parte superior de cada uno de los topónimos, se expresa a quién pertenecía, es decir, los pueblos bajo el dominio de Tenochtitlan llevan el topónimo de esta ciudad, compuesto del signo tetl (piedra) y nopalli, además de la efigie de Axayácatl, tomados del Códice Borbónico y los que estuvieron temporalmente bajo de dominio de Ahuízotl llevan la efigie de éste.
El pueblo matlaltzinca fue religioso, personificaba a sus dioses en esculturas de piedra y madera, con aspecto de hombres sentados. Distinguieron como dioses a Tlalmatzincatl y Mixcoatl, dioses de la caza; a Coltzin, dios de la agricultura y el más importante del valle, a Quequex, dios de fuego; a Oztocteotl, dios de la cueva; a Ehécatl, señor del viento y en especial a Tláloc, dios de la lluvia, cuyo centro ceremonial y astronómico fue el Nevado de Toluca, donde sólo acudían los sacerdotes a rendir sacrificios. Los ancestros rindieron ceremonias en forma especial a los árboles del monte, pues pensaban que fueron hombres en otro tiempo y que tenían razón; así, antes de derribarlos los sahumaban con copal. En honor a Coltzin sacrificaban víctimas humanas, retorciéndolas dentro de una red, a este dios también lo llamaron Tolo o Tolotzin.
Su organización social y política fue semejante a la del imperio azteca. Fueron sus poblaciones aquellos sitios que les permitía defenderse con mayor facilidad, y había una cabecera donde residían las autoridades con algunas casas y el resto estaba semidisperso. Había tres tipos de poblaciones: las ceremoniales, como Calixtlahuaca y Malinalco, las ciudades políticas en las que residían las autoridades político-administrativas, como Toluca; y por último, las poblaciones civiles, divididas en cabeceras, que eran los pueblos con un elevado número de habitantes. Socialmente, los hombres se componían por orden de buen corazón, huethuhuaa; huerahantehuaa, subjefes; nethantha, el común del pueblo; y nitanta, los esclavos. En el nivel intermedio estaban los comerciantes y algunos artesanos.
El valle de Toluca constituía una fértil extensión, en la que la producción agrícola era abundante, por lo que despertaba el interés de los méxicas; sin embargo, la región matlaltzinca, compuesta por las cabeceras Tollocan, Teotenango y Tenancingo era respetada por los aztecas, quienes comerciaban con ellas.
Las relaciones pacíficas se mantuvieron hasta el siglo XV, en que los matlaltzincas fueron presionados por el pueblo purépecha, que en el año de 1460 intentó tomar Xocotitlán, pero fracasó. Entre los poblados matlaltzincas existían problemas, situación que aprovecharon los mexicas para iniciar la conquista de valle de Toluca. Uno de los tlatoanis mexicas, Axayácatl, cuyo nombre significa Rostro en el agua, dirigió las campañas militares para tratar de conquistar la región matlaltzinca; en su intento llegó a Xalatlaco, pero la población le opuso resistencia y no pudo lograr su objetivo. Posteriormente, organizó nuevas incursiones y logró conquistar Teotenango y Tenancingo. Las tropas aztecas también tomaron Zinacantepec, Calimaya, Tecaxic, Tlacotepec, Tilapa y Metepec, tales victorias debilitaron al grupo matlaltzinca e hicieron posible que Axayácatl se adueñara de la región.
Hasta el año de 1520 pagaron tributo a Tenochtitlan los pueblos que subyugó Axayácatl, éstos fueron: Xalatlaco, Metepec, Zinacantepec Teotenango, Tlacotempan, Tlacotepec, Tlilapa o Tilapa, Tuchpan, Tlaximaloyan, Ocuilan Malacatepec, Xiquipilco y Tollocan. Según se ve en las estampas que mandó Hernán Cortés a Carlos V, los tributos que pagaba Tollocan con sus pueblos, consistían en tres medidas de maíz, adornos y vestidos militares cada año, y cuatro tilmas, 400 mantas y 1200 de palma, cada 80 días.
B. FUNDACIÓN DEL PUEBLO
La primera señal que se tiene de San Juan Tilapa, es de la llegada de las tres tribus al valle matlaltzinca en el año 1167 d.C., fundado por la tribu de los mexicanos. Tlilapa es el nombre mediante el cual se reconoció esta comunidad y Tilapa es el término que se le dio más tarde con la llegada de los aztecas. Con motivo de la conquista, Tlilapa o Tilapa fue un pueblo bajo el dominio de Tenochtitlan.
La historia menciona que Hernán Cortés desde que desembarcó en tabasco en abril de 1519, su deseo siempre fue culminar lo más pronto posible la conquista, pero antes de lograrlo tuvo que librar varias batallas, como la de la noche triste (del 30 de junio de 1520), donde los mexicanos rodearon a los extranjeros, matando a muchos españoles. Años después Gonzalo de Sandoval penetró en el Valle de Toluca, para someter a la región matlaltzinca, encontrando algunas zonas despobladas, pues sus habitantes temían la intervención hispana y emigraron hacia Michoacán; los pueblos en donde Sandoval encontró resistencia fueron Tlacotepec, Tilapa y Calixtlahuaca.
En ausencia de Hernán Cortés, los aztecas estaban de fiesta en honor a Tezcaltlipoca.
Cuando bailaban en el templo mayor, nobles, guerreros,
sacerdotes e infinidad de espectadores que estaban reunidos,
llegaron los españoles sobre la población indefensa,
para iniciar una de las más crueles matanzas al mando de Pedro de Alvarado
Los predicadores eclesiásticos que vinieron de la Nueva España, además de sobresalir en su pontificado, llevaron a muchas familias indígenas dispersas a empezar una nueva vida; las reunieron e integraron de acuerdo con su importancia. A estas nuevas comunidades se les denominó reducciones.
En 1523, los frailes franciscanos evangelizaron a los habitantes de la antigua Toluca, fundando la primera iglesia que ocupaba el templo de Mixcoatl y que corresponde actualmente a San Juan Chiquito. En 1540, según Fray Jerónimo de Mendieta, en 1542, llegó a Toluca un evangelizador singular, que fue Fray Andrés de Castro; conocido como el padre de los matlatzincas, quien trabajó 35 años en el Matlatzinco, bautizó y catequizó a millares de indios; oficiaba y pronunciaba sus sermones en náhuatl, en matlazinca y en castellano, durante todo este tiempo evangelizó a toda la región e impulsó la construcción de los conventos de Toluca, Metepec, Calimaya y Zinacantepec. Cabe mencionar que en ese tiempo San Juan Tilapa dependía de la cabecera de Metepec, por lo que se supone que la imagen de San Juan Bautista fue aparecida dentro de los primeros años de la evangelización, ya que de generación en generación se ha transmitido a los habitantes del lugar esa versión.
Según relato de los ancianos, unos arrieros que venían del rumbo de San Bartolomé Tlaltelulco, originarios del pueblo de Santiago Tlacotepec, hallaron la santa imagen junto a un paredón, la trajeron cargando y la descansaron en la cima de una pequeña colina, al noroeste del pueblo, y cuando quisieron continuar, ya no pudieron cargarla.
Los arrieros dieron parte a los nativos del lugar quienes con rajas de madera y zacatón le improvisaron su capilla (la construcción del templo coincide con la ubicación del paraje que los ancianos afirmaron); el pueblo designó a un aborigen para que se hiciera cargo de tener el altar siempre limpio, iluminado, adornado con flores, entonces nació la primera fiscalía y posteriormente la mayordomía, la que se encargaría de realizarle su festividad. Fue hasta el año de 1719, cuando los frailes franciscanos para iniciar esta importante obra, obtuvieron la autorización del virrey; Baltazar de Zúñiga, marqués de Valero y duque de Arión, colocándose la primera piedra para la construcción formal del templo de San Juan Bautista, el 26 de octubre de 1719 (dato que puede verificarse en la piedra angular que se localiza bajo el resguardo de los señores fiscales del templo). Con el apoyo voluntario de recolectores de limosna, se concluyó el 25 de junio de 1808, siendo virrey don Pedro de Garibay.
Templo religioso de San Juan Bautista
Después de la conquista de México, Carlos V, por Cédula de 1522, nombró a Hernán Cortés, Juez, Gobernador, Justicia y Capitán General de la Nueva España y por Cédula Real del 6 de julio de 1529, le fue concedido como premio a sus conquistas en América, el título de Marqués del Valle de Oaxaca, junto con la posesión de muchos señoríos, en el que figuraba el llamado Matlazinco, con la villa de Toluca y lo que hoy es Calimaya.
Con la llegada del primer virrey, Antonio de Mendoza, en octubre de 1535, impuso la protección y el amparo de los nativos. Esta atribución acentuó el carácter penalista del Gobierno de la Nueva España, por lo que ningún virrey dejó de cumplir esta especial función de protector de los naturales del país, a tal grado que algunos fueron llamados “Padres de los Indios”.
El 6 de febrero de 1816, en representación de los nativos del pueblo de San Juan Bautista, el señor Joaquín Pérez Gavilán solicitó al gobernador del pueblo de Santiago Tlacotepec y al señor José Antonio Hernández, la separación del barrio de San Juan Bautista Tilapa y el reconocimiento con el grado de pueblo, en virtud de ser una comunidad que conservaba mucha quietud y sosiego; que asimismo sus habitantes eran laboriosos, dedicados al culto divino, con la celebración de la santa misa cada semana en su propia capilla y que además contaba con una escuela, que habitaban siempre. Después de trámites, recepción de testigos y opinión fiscal, con el apoyo favorable del cura ministro de Toluca, apareció el decreto del 61º Virrey, don Juan Ruiz de Apodaca, por el que se ordenó la liberación oportuna y el reconocimiento con el grado de pueblo, a partir del 30 de junio de 1819.
Protección y amparo de los nativos.
C. LA COLONIA
Después de lograda la conquista de México por Hernán Cortés, como es bien sabido, la administración borbónica dividió el territorio de la Nueva España en doce intendencias; San Juan Tilapa formó parte de la de México, integrada por los actuales estados de Guerrero, Hidalgo, Morelos y México, conocido como el Marquesado del Valle de Oaxaca, que le fue dado al conquistador. Al mismo tiempo, una parte considerable del valle matlaltzinca se convertió en el corregimiento de Toluca.
La mayor parte de los pueblos del valle matlaltzinca pertenecieron al corregimiento y cuando nació la municipalidad de Toluca, ésta se integró por 25 pueblos, siendo Toluca la cabecera.
Los pueblos del marquesado fueron: San Miguel Totocuitlapilco, San Bartolomé Tialtelulco, San Jerónimo Chicahualco, Santiago Tlacotepec y su barrio, San Juan Bautista Tilapa, que formaron la municipalidad de Metepec.
Después de la conquista, nuestro país vivió durante tres siglos un periodo de dominación española (1521-1821), conocido como época colonial; en esta se fusionaron elementos de dos culturas, con un nivel de desarrollo diferente, que más tarde habría de dar lugar a una cultura mestiza, con características propias; así, nuestro territorio recibió el nombre de Nueva España. En esta época, la influencia de la Inquisición, sin lugar a duda afectó al poblado de San Juan Bautista, convirtiéndose este tema en uno de los más apasionantes y controvertidos de la historia local.
El inquisidor apostólico general, por acuerdo del consejo de la general inquisición, ordenó y proveyó se pusiese y asentara en aquellas provincias el Santo Oficio de la Inquisición, nombrando inquisidores apostólicos, contra la herética probidad y apostasía y los oficiales y ministros necesarios para el uso y ejercicio del santo oficio. El Tribunal de la Inquisición fue creado por cédula real de Felipe ii, fechada el 25 de enero de 1569 ¾ley i, título xix, libro i¾, de la Recopilación de Indias.
En México, Felipe II, por disposición expedida en Madrid el 16 de agosto de 1570, nombró como inquisidores al doctor Pedro Moya de Contreras y al licenciado Juan Cervantes, habiendo fallecido este último en el trayecto del viaje a la Nueva España. Fue hasta el 14 de noviembre de 1571 cuando quedó establecido formalmente el Tribunal de la Inquisición.
Por lo que toca al municipio de Toluca, el Santo Oficio desplegó una intensa actividad. El escritor José Luis Alanis Boyso, en su catalogo documental constituyó una llave para abrir las puertas que conducen por el intrincado laberinto de documentos.
Desarrollaban sus actividades por medio de comisarios, jueces de instrucción que vigilaban a los habitantes, con la colaboración de familiares, el comportamiento de los habitantes blancos y mestizos no sólo en lo concerniente a su presunto o real alejamiento de la más estricta ortodoxia católica, sino también si caían bajo la imputación de blasfemos, hereticales, hechiceros, adivinos, invocadores del demonio, astrólogos, alquimistas, bígamos, excomulgados, protestantes, moriscos y judíos que no habían abandonado su fe
Según refiere el licenciado José Luis Alanis Boyso, en su libro La Inquisición en Toluca “Catálogo Documental”, estos hechos están referidos en la documentación del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de México de 1522 hasta su extinción en 1820, información que se encuentra en el apartado llamado “Inquisición” del Archivo General de la Nación, coincidiendo con lo señalado por Lewin, puesto que se circunscribe en su mayoría a denuncias por delitos contra la fe católica. La Inquisición dañó a diversas personas, pero muchas de ellas, eran acusadas tan sólo para despojarlas de sus tierras. Quienes protegían a los acusados, también eran juzgados.
La sociedad era desigual y dividida, económica y racialmente por el hecho de estar formada por un conglomerado de españoles, criollos, indígenas, mestizos y negros. Los españoles formaron el estrato social más elevado, disfrutaban de los mejores beneficios, representaban la clase privilegiada para ocupar los puestos más relevantes del gobierno y del clero. Les seguían los mestizos, quienes formaron el conjunto más importante por su número. Los nativos ocupaban el último rango, vivieron aislados, pero dependientes del yugo colonial. El censo levantado en 1790, reporta que en la Villa de Toluca había 1200 españoles, mientras que en la misma fecha, en San Juan Bautista Tilapa, radicaban 15 españoles, cuatro mestizos y u gran grupo de nativos. La información anterior nos indica claramente que, mientras los españoles escogieron las grandes villas, los indígenas se redujeron a los pueblos.
En esta época las haciendas y los pueblos de indígenas tenían una relación de cooperación y conflicto. De cooperación, porque en época de laborar la tierra, los hacendados requerían de su fuerza. De conflicto, porque el pago de sus servicios era mínimo, generando un gran descontento entre la población. Los indígenas eran forzados a realizar los trabajos del campo, debido a la concesión otorgada por el monarca a ciertos españoles. El encomendero tenía el derecho de cobrar tributo a una o varias comunidades a cambio de evangelizarlos; sin embargo, la tierra no era propiedad del encomendero, sino de la corona y los indígenas eran considerados vasallos del rey. En un principio, el tributo era cubierto con productos —maíz, manta, aves—, después fue pagado con dinero.
El maltrato que los hispanos dieron a los aborígenes provocó una disminución en la población. Los misioneros protestaron y la corona dictó leyes para proteger a las comunidades. La esclavitud de indígenas fue prohibida. La encomienda también decayó y hacia el siglo xvii casi había desaparecido.
En 1538, por decreto real, Carlos v ordenó que las dependencias indígenas se reconocieran como repúblicas o gubernaturas de indios, así como a las autoridades, gobernadores o principales.
El ayuntamiento originario tomó juicio y formalidad, estableciendo claramente sus bases partidistas con el nuevo arreglo, dado por escrito real el 9 de octubre de 1549, y en él se informó a los pueblos que de acuerdo con sus tradiciones, debían elegir algunos nativos para colaborar como jueces, regidores, alguaciles y escribanos, y para encargarse de la administración de su comunidad y solucionar los asuntos y problemas de poca importancia.
Hombres y mujeres se sujetaron a las disposiciones y leyes españolas, y tuvieron el privilegio de ser gobernados por su misma gente, como se acordó en las leyes referentes a los pueblos de indios convertidos al cristianismo.
Al término de la conquista, Carlos v de España, en 1546, expidió la real cédula —así se le denominaba al documento que contenía las decisiones del rey— donde ordenaba cómo reorganizar y cimentar en todos sus órdenes la vida colonial. En la Nueva España, la corona española ordenó la hispanización política, es decir, que los indígenas fueran reducidos a poblaciones y que no vivieran divididos o separados en las sierras o montes, privándose de todo beneficio espiritual y temporal. La cédula establecía que se siguieran gobernando como en los tiempos prehispánicos por los caciques y principales. Este panorama se modificó al introducirse y reglamentarse La República de Indios por la real cédula del 9 de octubre de 1549, donde se decretó:
Que los mismos indios se escojan unos como jueces pedáneos y regidores, alguaciles, escribanos y otros ministros de justicia, que según sus costumbres la administren entre ellos y determinen o compongan las causas de menos cuantía que se ofrecieron y tengan a cargo los demás ministros de sus pueblos y repartimientos.
Oficiales de república 1729-1811
Regidores mayores
Regidores menores
Bernardino Francisco
Mateo Jiménez Velasco
Matías de la Cruz
Toribio de la Cruz
Esteban de Guadalupe
José Joaquín de Escalona
Felipe de Santiago
Juan Diego de la Cruz
Pascual del Espíritu Santo
Baltazar de los Reyes
Gregorio Celestino
Alejo Luis
Juan Anastasio
José de los Santos y José Gregorio
Cirilo Laureano
Simón de Jesús
Romualdo Antonio
Simón de Encarnación
Fabián Victoriano
Manuel José de Santa María
Ramón José y Diego Martín
Eusebio Victoriano
Anastasio de la Cruz
Cirilo de Jesús
José Crescensio
Tiburcio Aparicio
Fuente: Archivo Histórico Municipal de Toluca, sección pueblos.
Las elecciones eran realizadas por los párrocos de la cabecera o sus vicarios, de acuerdo con las instrucciones del virrey. Los clérigos disponían de los padrones de indios tributarios que tenían derecho a votar, expidiendo la convocatoria que contenía los requisitos para la elección. Las votaciones se llevaban a cabo generalmente en los meses de junio a diciembre en la cabecera del corregimiento, congregando a los indios en el cabildo, en las casas de comunidad, en la iglesia o en la celda del fraile que representaba el acto. El gobernador saliente ordenaba su inicio "a son de caja y clarín", postulando a los indios más ancianos, considerados de "mayor juicio" para ocupar los puestos importantes.
Al aspirar a ocupar un puesto de república se pedían como requisitos: ser originarios de la comunidad y dominar ambas lenguas, la castellana y la nativa y así, “industriar y enseñar a los naturales las cosas de la santa fe, haciéndolos asistir en la santa doctrina y buenos oficios y evitarles embriagueces y amancebamientos y otros pecados”, tener capacidad para llevar un buen control en lo que se refiere a la recolección de la cobranza de los reales tributos y ser indio puro, sin mezcla de otra sangre y no haber ocupado el oficio con anterioridad.
Para que los indios estuvieran de acuerdo, terminada la votación, el párroco leía los resultados delante de todo el común (autoridades) y naturales, sancionando el acta, y haciendo constar que además la había presenciado y que se había celebrado conforme a la ley.
Los oficiales electos tenían la obligación de presentarse ante el corregidor como prueba de reconocimiento a su autoridad; de no hacerlo así, se les desconocía y hasta podían ser encarcelados por desacato. A su vez se examinaba la elección, ordenando a los oficiales designados que mostraran la hoja de votación ante el gobernador del marquesado, para solicitar su ratificación, turnando este documento al abogado de indios del marquesado para su análisis y confirmación.
Asentada la elección, se enviaba al corregidor y éste tomaba el juramento, dando posesión de los cargos políticos (gobernador, alcalde, teniente, regidor, mayordomo, alguacil y escribano) en una ceremonia en la que se entregaban las varas de autoridad, de acuerdo con el tamaño y características del pueblo y la jerarquía de los funcionarios. En la actualidad el pueblo aún conserva esta tradición por medio de sus fiscales eclesiásticos, ya que al momento de tomar posesión de sus cargos, el párroco, en misa solemne, les entrega su vara de autoridad adornada con azares y reliquias.
Varas de autoridad.
Fiscales Everardo Martínez Corona y Javier Ríos Martínez. 1999
Esta fue a grandes rasgos la fórmula utilizada en el corregimiento de Toluca, para elegir oficiales de república en las comunidades indígenas. El rey Felipe iii, por real cédula expedida en Madrid el 10 de octubre de 1618, fijó el número de alcaldes y regidores de los cabildos indígenas: “Que en cada pueblo o reducción (se refirió a las rancherías como se les conoce ahora), haya un alcalde indio de la misma reducción, con más de 80 casas; dos alcaldes y dos regidores también indios, de 40 a 80 indios; un alcalde y un regidor, con duración de su cargo de un año, como se practica en los pueblos españoles e indios”.
Varas de autoridad
Dra. María Elena Barrera Tapia, Presidenta Municipal de Toluca y
Lic. María Guadalupe Cantillo Martínez. 2008
Don Luis de Velasco, caballero de la Orden de Santiago Virrey, gobernador capitán general de la Nueva España y presidente de la Real Audiencia de México, a nombre de su majestad el rey Carlos v, sin perjuicio de su derecho ni de otro tercero alguno, les hizo merced a los naturales fundadores indígenas de Santiago Tlacotepec y su barrio único San Juan Bautista Tilapa, de 7000 varas y cuatro caballerías de asiento de tierras para la fundación y congregación, el 10 de febrero de 1558.
Don Sebastián Argüelles, justicia mayor por su majestad el rey, del pueblo de Metepec, obedeciendo con el debido acatamiento, ejecutó el contenido de la merced, en coordinación con su alguacil mayor, don Antonio de Estrada y del intérprete de la lengua mexicana, don Felipe Caydés:
En presencia del gobernador de Metepec, se trasladaron al lugar; ahí, en presencia de los indígenas, se dio lectura a la merced dada por el Virrey; luego se procedió a entregar las tierras y aguas al fundador, don Luis Francisco, y se le dio posesión en la puerta del atrio de la ermita antigua, por la parte Poniente; se paseó y tiró piedras, arrancó hierbas y demás señales de posesión el intérprete nombrado les dio a entender a los indígenas en la lengua mexicana, idioma en que todos oyeran; y todos a una sola voz dijeron que lo habían oído y entendido y también, en señal de posesión, cortaron hierbas y ramas que después tiraron, levantaron y arrojaron piedras a los cuatro vientos, el día 9 de julio de 1558.
Veinte años después, don Martín Enríquez de Almansa, 4º virrey, gobernador, capitán general por su majestad en esta Nueva España y presidente de la Real Audiencia de México, a nombre de su majestad el rey Felipe ii, sin perjuicio de su derecho ni de otro tercero alguno, les dio merced a los naturales fundadores indígenas de San Juan Bautista Tilapa de cuatro caballerías de asiento de tierra para su fundación y congregación, según lo mandó y ordenó su majestad el rey, el día 27 de octubre de 1578.
Don Domingo de Castro, corregidor por su majestad del pueblo de Teotenango, obedeciendo con el debido acatamiento, ejecutó el contenido de la merced el día 10 de diciembre de 1578. Con la asistencia del escribano público, don Juan Pérez Quintana, del gobernador de Santiago Tlacotepec, don Pedro García, de los alcaldes don Pedro Hernández y don Francisco de los Ángeles, así como del intérprete don Pedro Talavera, mestizo nahuatlaco, congregados en la iglesia de Santiago Tlacotepec. Después de que el sacerdote dio por terminada la fiesta titular del pueblo, el señor corregidor de Teotenango notificó a todos los naturales e indígenas del pueblo de Santiago Tlacotepec, por conducto de su intérprete en la lengua mexicana, la merced dada por mandamiento de su excelencia. El gobernador, los alcaldes y demás principales, sugirieron que las cuatro caballerías se tomen de las otras tierras que tenían hacia el campo y no hacia el pueblo y que enhorabuena, ellos no tenían inconveniente alguno.
Merced de vista de ojos de 1558 y 1578.
Después de 185 años, don Felipe de la Cruz presentó un plano certificado por la real justicia de la provincia de lxtlahuaca y Metepec de la vista de ojos, regularización y tanteo del sitio para ganado mayor, ubicado, al parecer en terrenos de Tlacotepec y su anexo San Juan Bautista Tilapa, en las faldas de la Sierra Nevada, por motivo de un litigio por inconformidad de linderos.
A principios del siglo xix, la ciudad de Toluca, sus haciendas y ranchos cercanos, eran propiedad del duque de Terranova, marqués del Valle, a quien estaban sujetos sus corregidores y que por todos los puntos cardinales de su circunferencia, pertenecían a la subdelegación de Metepec, Santiago Tlacotepec e Calixtlahuaca, con algunos pueblos del partido.
Conforme al artículo 6, capítulo l, de la Constitución Política de la monarquía española, el día 13 de diciembre de 1812, se erigió el ayuntamiento en la ciudad de Toluca, pero no se instaló sino hasta el 20 de mayo de 1813, y funcionó hasta fines de diciembre de 1814, en que se disolvió, en virtud de la orden que comunicó el señor virrey, para restablecer el sistema de representación política.
San Juan Tilapa siempre estuvo ligado con el pueblo de Santiago Tlacotepec, ya que desde la llegada de los españoles, lo unieron como barrio único de esa comunidad, y fue hasta el 6 de febrero de 1819 cuando el protector fiscal, don Joaquín Pérez Gavilán, solicitó la separación y erección del barrio de San Juan Tilapa a la categoría de pueblo, al virrey, don Juan Ruiz de Apodaca, quien turnó la solicitud al cura ministro de Toluca, para que diera su opinión, la cual fue favorable, por lo que el expediente fue turnado al Juzgado General de Naturales, a cargo de don Ramón Gutiérrez del Mazo, ordenando a su vez al señor intendente corregidor y protector fiscal de la Real Hacienda, que pidiera al subdelegado de Metepec y el administrador de rentas respectivo, realizaran minuciosamente el levantamiento de una investigación de información de sujetos imparciales y probos.
La información testimonial se integró con ocho testigos, quienes coincidieron que la separación del barrio de Tilapa del pueblo de Santiago Tlacotepec, ellos legitimaron diciendo:
—El apartamiento, a nuestro juicio es muy provechoso, con un buen futuro y que este barrio es muy quieto, sosegado y obediente, ocupados siempre en su trabajo, son muy inclinados al culto divino por lo que tienen en condiciones óptimas su iglesia recién terminada y además cuentan con su propia escuela para la educación de los jóvenes y adultos, para conservar más su religión han conseguido que cada 8 días se celebre misa—
El 22 de junio de 1819, con el testimonio de las ocho personas, el virrey decretó "no sólo por útil sino necesaria” la separación del barrio de San Juan Tilapa con la categoría de pueblo:
Que el señor Intendente de esta Provincia para evacuar el informe que se le previno, en superior Decreto del primero de abril último, mandó que el Subdelegado de Metepec acompañado del Administrador de Rentas, recibiesen información con citación del pueblo de Santiago Tlacotepec y de sus sujetos imparciales, sobre la utilidad y conveniencia que podía resultar al Barrio de San Juan Tilapa de erigirse en gobiemo independiente del pueblo de Santiago Tlacotepec y habiéndose justificado plenamente lo benéfico que es el expresado barrio su separación y que en ella no se toca embarazo descansando en estas constancias apoyo al señor intendente que se haga conforme a lo pedido por el protector fiscal.
Las tierras de comunidad se poseen proindiviso entre las dos comunidades. Una vez separado el pueblo de San Juan Tilapa del gobierno de Santiago Tlacotepec, solicitaron enseguida que su fundo legal fuera independiente.
Al reformarse al artículo 50 de la Constitución Política del Estado de México, en Texcoco, en 1827, la ciudad de Toluca fue declarada recinto oficial de los Supremos Poderes, y en consecuencia, se convirtió en la capital constitucional del Estado, desde 1830. A partir de esa fecha fue incorporado San Juan Bautista Tilapa a la municipalidad de Toluca. El primer presidente municipal fue el señor Ignacio de Torrescano, quien ocupó el cargo por sólo un año.
En 1845, la ciudad con sus respectivos barrios, contaba ya con 8500 habitantes de ambos sexos; sus pueblos inmediatos con 13500 vecinos y sus haciendas y ranchos con 2800 habitantes, lo que sumaba un total de 24000 habitantes.
Los idiomas que desde entonces se hablan y que en algunos pueblos y barrios aún se conservan son: el mexicano, en los barrios de San Sebastián, Santa Bárbara, San Luis Obispo, Tlacopa, así como en los que son también barrios, pero antes eran pueblos: San Bernardino, San Juan Bautista y Huitzila; en los pueblos de Santiago Miltepec, Santa Cruz Atzcapotzaltongo, Tlaxomulco, San Mateo Oxtotitlán, San Pedro, San Marcos, San Antonio Buenavista, Capultitlán, Tilapa, Santa Ana, Santa María Yanquitlalpan, Calixtlahuaca, San Lorenzo, San Mateo Otzacatipan, San Pedro Totoltepec y Tecaxic. El castellano se habla en el barrio de San Miguel Apinahuizco; el otomí en San Martín, San Pablo, San Andrés, San Cristóbal y Tlachaloya.
Son muy pocas las personas que actualmente hablan el dialecto mexicano. Una de ellas fue la señora Martinita Lazcano Hernández, nacida en 1900. Algunas de las palabras que ella pronunciaba eran: Queniquemocuchilti, “buenos días”; San cualli mumahuixoslli, “¿cómo amaneciste?”; Quemacazit, “bien”; Canitimica, “¿a dónde vas?”; Nicanatti: “al mandado”.
El Gobernador del Estado de México, Lic. Ignacio Pichardo Pagaza,
la presidenta municipal de Toluca, Lic. Laura Pavón Jaramillo y el Primer Delegado Municipal de San Juan Tilapa,
señor Rutilo Brito González, fueron recibidos en Dialecto MEXICANO
por la señora Martinita Lazcano, el 11 de diciembre de 1989.
D. ÉPOCA INDEPENDIENTE
Durante las inseguras campañas de independencia, San Juan Tilapa limitó su participación al aporte de contingentes nativos a la causa de la libertad, por lo que su papel se redujo al ser un simple espectador del movimiento de tropas que iban y venían. Su suerte estuvo estrechamente ligada a la de Toluca. Es casi seguro que los grupos revolucionarios se formaran alrededor de la capital del Estado y que escogieran la propicia complicidad de los densos bosques que rodean al Xinantécatl, para celebrar sus reuniones clandestinas. Orcilles y Cansecos, quienes organizaron sus fuerzas dentro de las comunidades rurales y se fortalecieron en los cerros, deben haber conocido muy a fondo los vericuetos y escondites que en profusión les ofrecía la zona. También podrían atestiguar los abusos cometidos por Juan Bautista de la Torre, quien con el pretexto de combatir a los guerrilleros patriotas, cubrió de desolación toda la zona, incluyendo a San Juan Tilapa, ya que era el lugar preciso para abastecerse de víveres para el sostén de sus tropas.
En esta época se considera la formación de nuevos soberanos; de unos pocos favorecidos por la suerte y quienes, al iniciarse los combates de independencia, se aseguraron y fortalecieron por medio de matrimonios acordados entre los miembros de estas auténticas potencias económicas privadas.
Durante las guerras de Reforma, el valle de Toluca nuevamente se vio sacudido por el rigor de las batallas. Plutarco González tomó a Toluca en enero de 1856, derrotando al general Mariano Salas y combatiendo a las gavillas que surgían por doquier
Al ocurrir la intervención francesa, Toluca tuvo el privilegio de recibir como huésped al emperador Maximiliano. Como los soberanos quisieron conocer los alrededores de Toluca, el día 26 de octubre de 1864 visitaron Zinacantepec, San Buenaventura y Cacalomacán; el día 27, Capultitlán, Tlacotepec y Tilapa. A su paso por estas localidades, Maximiliano y su esposa observaron detenidamente sus iglesias y escuelas —éstas hacían gala de un notable estado de compostura y aseo—, así como la maravillosa panorámica del Xinantécatl.
E. EL PORFIRIATO
Aquietada la turbulencia, México entró en un periodo de paz, durante el cual los campesinos se reintegraron a sus labores. A raíz de las Leyes de Reforma, se presentaron algunos brotes de rebelión, propiciados por las fuerzas reaccionarias. A este tipo de episodios corresponde toda una serie de provocaciones que tuvieron lugar en el valle de Toluca. En 1876 asciende al poder el general Porfirio Díaz, con ello se gestan las condiciones que habrían de originar la revolución de 1910.
Las dos últimas décadas del siglo xix y los primeros años del siglo xx, sin duda fueron muy benéficos para la ciudad de Toluca. El verdadero progreso se inició en el año de 1880 al introducirse el ferrocarril como medio de comunicación; esto permitió que se facilitara y agilizara el comercio, por lo que los productos de las haciendas se abrieron a la exportación, pues en primer término se incrementó el mercadeo entre los mismos estados de nuestro país, y luego la comercialización con las ciudades fronterizas de los Estados Unidos de Norteamérica.
La historia nacional del periodo porfirista (1876-1910) fue muy provechosa en general, pero para el Estado de México fue particularmente importante bajo la administración del gobernador general José Vicente Villada (1889-1904). Toluca se convirtió en la capital del Estado, por su arquitectura de tipo neoclásica, que hicieron que se viera como una verdadera ciudad flamante y nuevecita, mientras que en San Juan Tilapa las construcciones eran de tipo vernáculo con sus techos te teja de barro; de una o dos aguas o bien las más humildes con techo de tejamanil y sacatón.
El progreso para la ciudad de Toluca fue notable; sin embargo, para la clase trabajadora, en los meses de octubre y noviembre de 1874, la situación fue muy difícil. El semanario El Obrero Internacional ―editado para la defensa de las clases trabajadoras de la República— denunciaba la gran miseria en que vivían los trabajadores de la ciudad de Toluca, donde muchos hombres, mujeres y niños andaban por todas partes buscando empleo; los artesanos, carpinteros y zapateros vivían en la miseria, notándose en los semblantes el sufrimiento y la desesperación.
La situación de los indios en las haciendas era muy precaria y dolorosa, siempre utilizados en los trabajos más rudos, pues iniciaban su jornada con la luz del día y la terminaban hasta la noche; los hacendados los consideraban desposeídos, sin ninguna esperanza de poder aspirar a ocupar algún puesto relevante —los únicos que podían ocupar los puestos administrativos eran los mestizos—, y era desastroso que vivieran a la intemperie, sin vestido, sin abrigo, sin alimentos que les permitieran conservar la vida; el salario que percibían era muy reducido, las haciendas les pagaban a sus peones las siguientes cantidades: solteros, seis centavos diarios; casados 12 centavos, a ambos una parte en efectivo y el resto en semillas y efectos; otras pagaban un real diario a todos sus trabajadores, y sólo en pocos casos pagaban de 10 a 25 centavos diarios.
Como ejemplo, la hacienda de Zacango empleaba a los indios como mayordomos, capitanes, caporales de ganado, de ovejas, de caballos de silla, de siembra, de raciones de maíz; como ayudantes de caporales, vaqueros, ordeñadores, pastores, coleros y canaleros, con una incipiente división dependiendo de la edad y del sexo. En ella laboraban hombres, mujeres y niños, el primer trabajo de estos últimos consistía en el pastoreo de ovejas y sólo al llegar a la pubertad podían desempeñar las demás actividades.
Según su importancia, las haciendas clasificaban a sus trabajadores como acasillados, arrimados o gente de sobra. Los acasillados eran los que prestaban sus servicios como personal de base, por lo que tenían algunas prestaciones que el hacendado dictaba casi siempre para su propio beneficio. Les proporcionaba pequeñas parcelas de dos cuartillos de siembra denominadas pejugales, donde cada trabajador hacía su choza y labraba su tierra. El patrón les proporcionaba la semilla para sembrar, les alquilaba las yuntas, y en épocas de calamidad les obsequiaba granos y víveres. Les hacia préstamos para sus gastos de bautizos, bodas y entierros. Les pagaba el médico, les concedía el derecho de pastoreo y el de recoger leña en sus bosques, y por último los agasajaba con fiestas en determinadas fechas y al final de la cosecha con el famoso combate.
Existía mucha diferencia entre los peones, caporales y mayordomos, los dos últimos recibían de tres a cinco veces el salario de los primeros, y tres cuartillos de maíz semanarios (los peones ganaban tres pesos mensuales y tres reales). Por lo que toca al peón, generalmente era víctima de los caporales y mayordomos, de los administradores y del mismo propietario de la hacienda, quien vivía cómodamente, mientras los jornaleros o peones eran ultrajados, menospreciados y flagelados, como si se tratase de animales y no de personas.
En 1876, en la ciudad de Toluca, el salario de los obreros era de 37 centavos, para 1910, seguía siendo el mismo. En 1876, en el campo, los jornaleros tenían un salario diario de 12, 18 y 25 centavos. En 1902, su paga era la misma. Las condiciones de vida de los trabajadores reflejaban una eterna explotación, trayendo consigo el descontento por la falta de apoyo del presidente de México, a tal grado que el Boletín de la Sociedad Agrícola Mexicana declaraba en el año de 1902:
En la industria agrícola nacional, el hacendado representa el capital y el indio el trabajo, separar el uno del otro es imposible; debe de haber una armoniosa unión entre el hombre que pone el capital y el que presta su trabajo […] esas tímidas convulsiones sociales frecuentes en los grandes centros industriales, no deben tenerse en México, donde la organización de nuestra sociedad y las instituciones que nos rigen son poderosos obstáculos a esas manifestaciones de descontento y de falta de armonía entre el capital y el trabajo.
En San Juan Tilapa, la hacienda de Zacango y el rancho Buenavista absorbían a la mayoría de los jornaleros del campo por su gran cercanía con la población, localizada a sólo 2.5 km de la hacienda de Zacango y a uno del rancho Buenavista. Entretanto, otros trabajaban en las haciendas de La Bastida, La Garcesa, Rancho de las Palomas, Rancho San Pablo y en las granjas de San Andrés del Ocote. La contratación era semanal, con una jornada de 12 horas, se iniciaba a las seis de la mañana y terminaban a las seis de la tarde. Descansaban a medio día para tomar sus alimentos, mismos que eran llevados por las mujeres hasta donde los peones laboraban.
En esta época se generalizó el comercio ambulante de arrieros, aprovechando el trueque entre las personas como forma de pago. Los arrieros de San Juan Tilapa de ese entonces fueron los hermanos Porfirio, Florentino y Juan Hernández Bernal, Juan Espinoza, Candelario Espinoza y Francisco González.
El arriero se encargaba de llevar a muchos lugares sus productos adquiridos en la ciudad de Toluca. Sus huacales eran llevados por asnos y mulas. Los productos con que comerciaban en el sur del Estado de México fueron novedosos, como el haba, ollas de barro, agujas, hilos, espejos y listones de colores. Se les consideraba comerciantes libres, ya que no tenían tratos con hacendados o dueños de ranchos. De esta manera podían progresar en la medida en que trabajaran. En 1900, sólo había una tienda, propiedad del señor Antonio Alarcón; posteriormente don Leoncito abrió otra, con más variedad de productos. En 1909 se abrieron dos modernas tiendas, propiedad de los señores Rafael Rojas y Gracianita García. Estos locales aún existen, el primero en la calle Independencia, es la actual tienda del señor Felipe García Rojas y el segundo en la calle 16 de Septiembre, propiedad del señor Aquilino Campos Martínez.
Por otra parte, en este tiempo las diversiones eran muy pocas. Sólo con música de viento se podía bailar en los casamientos, cumpleaños y aniversarios. También fue la época en que surgieron algunos cantantes y trovadores con muy buena voz, como Maximino Martínez Gutiérrez, Teodoro Velázquez Martínez y Abel Pontón Peralta.
En aquellos años, las ferias tradicionales del pueblo (24 de junio y 15 de agosto), levantaban el ánimo de chicos y grandes. Los habitantes aprovechaban para estrenar sus nuevas prendas de vestir y lucirlas en la feria, divirtiéndose en los juegos mecánicos.
Durante 1909 y 1910, siendo delegado municipal don Reyes Corona, surgieron en toda la zona del centro del país varios levantamientos en favor de la causa revolucionaria para mejorar las condiciones de vida del pueblo trabajador, particularmente de los campesinos.
F. LA REVOLUCIÓN
El pánico cundió entre los habitantes de San Juan Tilapa cuando se dejaron escuchar los rumores de la Revolución y sus consecuencias, difundiéndose oficialmente la noticia al término de la fiesta patronal del pueblo, el 24 de junio de 1910.
Soldados carrancistas:
La leva se los llevo a combatir por la causa y hasta 1920,
tuvieron la dicha de regresar a su pueblo natal.
Cinco años después llegó al pueblo un grupo de hombres anunciando ser revolucionarios carrancistas, comandados por el general Plácido Díaz Rivera, del pueblo de Santiago Tlacotepec (cacique), quien instaló de inmediato su cuartel en las casas de Casimiro Martínez, Marianita García y Pedro Escalona. Consecuentemente, se impuso el estado de sitio, reprimiéndose la libertad. Además, se dedicaron al saqueo de casas, llevándose todo lo que se les atravesaba en su camino, incluyendo a cuatro señoritas: Guadalupe, Francisca, Julia y Martina.
De 1912 a 1913, las gavillas de bandoleros, integradas por 10 y 20 individuos, atacaron varias veces a esta comunidad, seleccionando a las personas económicamente más acomodadas como a don Fernando Corona Rojas, a quien le robaron 18 vacas. Los gavilleros no pudieron aprehenderlo, gracias a que en su rancho, denominado Casa Huehuetulcle, ubicado en la cima de un cerrito —hoy Colonia de Chamizal—, construyó un subterráneo, el cual servía como escondite para él y su familia.
A finales de 1915, se corrió el rumor de que los zapatistas tenían su campamento en Santa Martha Joquincingo, Estado de México. A pocos días, los carrancistas abandonaron el pueblo, para irse a refugiar en los densos bosques del Nevado de Toluca. Serían las tres o cuatro de la tarde del 12 de diciembre de 1915, cuando hicieron su entrada los revolucionarios zapatistas. Venían de la hacienda de Zacango, aclamaban: “¡Viva Zapata! ¡Mueran los carrancistas! ¡Muera el supremo Gobierno! ¡Vamos a tomar la ciudad de Toluca!”. Cerca de las ocho de la noche, los zapatistas, al mando del general Domingo Aladín, se instalaron en la casa de la señora Teresita Rojas. Como era de esperarse, el pueblo se alegró por la protección que brindaron estos revolucionarios.
Algunas de las personas que integraron esos grupos, luchaban verdaderamente en favor de las ideas revolucionarias, como el teniente coronel Salvador Nova Carrasco. Otros, aprovechaban la situación para el robo y el saqueo, como el asalto ocurrido el Viernes de Dolores de 1916. Los zapatistas, a punta de pistola, se llevaron a su cuartel a los músicos y a varios hombres; a los músicos los obligaron a seguir tocando y a los hombres los pusieron a robar. Ya de madrugada los dejaron libres, llevándose consigo a cinco mujeres: Eusebia, María, Clara, Luz, y la hija de Teresita.
Su guarida la instalaron en el bosque del Nevado de Toluca. Venían a fusilar a sus víctimas en el panteón del pueblo, ordenándole al delegado municipal, don Nicolás Peralta, que proporcionara la tierra y además que excavara el sepulcro. En varias ocasiones, a flor de tierra, enterraban de cinco a diez cadáveres.
El padre Campuzano, párroco de Santiago Tlacotepec, se unió a los jefes voluntarios y dio la orden de no tocar las campanas del pueblo de Tilapa. La comunidad se opuso rotundamente. Un día, mientras el padre celebraba la misa dominical, en el momento de la consagración, el delegado municipal, por acuerdo de los vecinos, giró instrucciones al fiscal del templo para que tocara las campanas. El sacerdote, al escuchar el repique, abandonó el altar para ver quién había desobedecido. En la puerta del campanario lo estaba esperando el señor Nicolás Peralta, quien le informó que la orden la había dado la Delegación Municipal por encargo de la ciudadanía, quien había comprado las campanas para utilizarlas y no para tenerlas de ociosas.
1.- Periodo constitucional
El 28 de enero de 1918, fecha en que la mayoría de los habitantes de la comunidad tradicionalmente concurren al santuario de la Virgen de Tonatico, la peregrinación se redujo a sólo unos pocos por dos razones: la primera, por el hambre provocada por los constantes saqueos de los revolucionarios; la segunda, porque el sábado amaneció lloviendo, soltándose un ciclón que duró ocho largos días. En esta ocasión bramó la sierra del Xinantécatl, simulando un tremendo silbido, como el de una locomotora de ferrocarril. A las once de la noche se escuchó un traquidazo —trueno muy fuerte— y enseguida le correspondió el Popocatépetl. Según las versiones de los nativos, el Popocatépetl quería hacer erupción y el Xinantécatl no lo dejó. El granizo que alcanzó una altura de 1.50 m y en el monte, de 2 a 3 m.
Los revolucionarios zapatistas de Tlacotepec y San Juan Tilapa se unieron, e hicieron y deshicieron. Saquearon y mataron a mucha gente del pueblo. Con la ayuda de las autoridades municipales y de los habitantes de la comunidad, se logró hacerlos retroceder, obligándolos a remontarse a la sierra del Xinantécatl. Éstos amenazaron al pueblo, diciendo que volverían para asaltarlo y quemarlo para que no quedara huella. A la medianoche empezó a nevar y el ciclón duró ocho días, no volviéndose a saber más de los revolucionarios.
En 1918, fue fusilado el teniente coronel Salvador Nova Carrasco, por el general Plácido Díaz Rivera, en la entrada del panteón de Santiago Tlacotepec. Por ello, los pueblos de San Juan Tilapa y Tlacotepec se levantaron en armas en su contra y fue asaltado y fusilado en el paraje de Las Peñas, ubicado en la sierra del Nevado de Toluca. Más tarde asaltaron también a su esposa, la señora Florencia, los zapatistas, al mando del general Fabián Olivares, la raptaron y asesinaron en el paraje denominado Cerro de Tepehuizco, ubicado también en la sierra del Nevado de Toluca. Asimismo detuvieron a todos los menores y no se volvió a saber más de ellos. En ese año murió mucha gente, llegando a utilizarse la fosa común en el panteón del pueblo.
Hubo hambre por falta de víveres, causada por las continuas luchas entre carrancistas y zapatistas. La gente de la comunidad, para no perecer, se vio en la necesidad de consumir hierbas, mechal, burro, nixtamal, elote crudo y pasto. Como este fenómeno ocurrió a principios del mes de enero, mucha gente se dedicó a sacar la semilla del surco por las noches, para poder subsistir y de alguna manera llevar alimento a sus familias. En el mes de agosto del mismo año, don Fernando Corona Rojas, propietario del rancho Casa Huehuetulcle, donó varias milpas sembradas de trigo alimonado para los habitantes de la comunidad. En el rastro municipal de la ciudad de Toluca se regalaban caldos de res. La gente hacía largas filas para recibir ese alimento, pero muchos quedaron muertos ahí mismos, por la avanzada desnutrición en que se encontraban, su organismo no lo soportaba.
De septiembre a diciembre de 1918, también pereció mucha gente a causa de la gripe. Los hogares parecían hospitales. En la apagada de la vela del Día de Muertos, a nadie se le antojaba comer fruta de las ofrendas. Fue muy triste, según afirman Gregorio Brito Aguirre y su esposa, la señora Julia Muciño, quienes vivieron en esos tiempos y sobrevivieron por la gracia de Dios.
2. Terrenos ejidales
En 1919, el día de la Candelaria, después de haber vivido un triste calvario por los estragos de la revolución, la gente se reunió ordenadamente, convocada por el delegado municipal, Nicolás Peralta, en el atrio del templo y a puerta cerrada, como es costumbre, para elegir libremente a sus autoridades agrarias, que de acuerdo con el Plan de Ayala, debían ser capaces, de intachable conducta y desde luego, ser originarios de la comunidad. Resultaron electos por votación popular, los señores Andrés Olín, Cipriano González, José Albarrán Gutiérrez y Pedro Pontón.
Habían sido electos para continuar con el trámite de la restitución de tierras de la hacienda de Zacango, que la anterior representación agraria gestionó a principios del mes de febrero de 1916 ante el gobernador del Estado de México. Sin embargo, no se pudo rendir ninguna prueba relativa al despojo de los terrenos del pueblo, el 16 de octubre de 1917, se solicitó la dotación de tierras para satisfacer las necesidades agrícolas. El presidente de la Comisión Local Agraria informó al delegado nacional que esa petición tomaba el carácter de dotatoria, en vista de que los campesinos de Tilapa no estaban en condiciones de comprobar la fecha del despojo y los títulos presentados no se consideraban válidos.
En enero de 1919, la Comisión Local Agraria envió al ingeniero Fernando Muñoz, para realizar los estudios necesarios y observaciones relativas a la solicitud de dotación de tierras ejidales, dictaminando en su informe que el pueblo estaba comprendido en los casos previstos en el artículo 3 de la Ley Agraria del 6 de enero de 1915, que a la letra dice:
Los pueblos que necesitándolos, carezcan de ejidos o no pudieran lograr su restitución por falta de títulos, por imposibilidad de identificarlos, o porque legalmente hubieran sido enajenados, podrán obtener que se les dote de terreno suficiente para restituirlos, conforme a las necesidades de su comunidad, expropiándose por cuenta del Gobierno Nacional, el terreno indispensable para ese efecto, del que se encuentra inmediatamente colindando con los pueblos interesados.
El comisariado marcó en el plano las zonas y cantidad de tierra que se les otorgaría a los 360 jefes de familia, de los 1728 habitantes que conforman la comunidad; así, éstos gozarían de un recurso más para su sostenimiento.
Dos años antes de que se tuviera la resolución presidencial en favor de los campesinos de pueblo, el cacique y jefe revolucionario Ignacio Esquivel Rojas, siempre de parte de los gachupines, les ofreció diez por ciento del total de las cosechas del pueblo, como pago del tributo de la dotación de tierras. Los propietarios de la hacienda de Zacango aceptaron y dieron treinta hectáreas de terreno del paraje denominado La Huérfana, que el caique cultivó por dos años consecutivos, pero sólo un año obtuvo el tributo, ya que los terrenos de éste fueron incluidos dentro del proyecto definitivo de resolución. El comisionado Fernando Muñoz trajo órdenes superiores de dotar de suficientes tierras al pueblo: "Traigo la orden de hasta donde tú quieras; ahora es cuándo, Andrés Olín". Desgraciadamente, cuando realizaba los trabajos de deslinde y levantamiento topográfico, el comisionado se accidentó y se mató de un balazo.
La Comisión Nacional Agraria mandó otro ingeniero, con un criterio diferente. De inmediato la comunidad observó su inclinación por parte de los hacendados de Zacango, argumentando que en su proyecto incluiría también a las viudas. De manera que disminuyó la superficie de terreno por campesino a un cuarto de hectárea. Finalmente el plano de lotificación contempló 432 parcelas de ¾ de Hectárea.
Por fin, el 14 de diciembre de 1922, el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, representado por el general Álvaro Obregón, mediante resolución presidencial, con fundamento en la ley del 6 de enero de 1915, del artículo 27 constitucional y con la aprobación de la Comisión Nacional Agraria del Ejecutivo de la Unión, dotó al pueblo de San Juan Tilapa de 360 hectáreas de tierras laborables, las que se tomaron de la hacienda Zacango, pasando las tierras donadas al pueblo con sus usos, costumbres y servidumbres. Tres meses después, 15 de marzo de 1923, en el paraje denominado La Huérfana, el general Abundio Gómez, titular del ejecutivo estatal y varios funcionarios federales, estatales y municipales, dieron posesión definitiva de los terrenos ejidales a los campesinos de la comunidad, por conducto del primer Comisariado Ejidal de la localidad, representado por los señores Candelario Miranda, Felipe Pontón y Serapio Jiménez, en presencia de los colindantes delegacionales de los pueblos de San Felipe Tlalmimilolpan, San Bartolomé Tlaltelulco y Santiago Tlacotepec, recorriendo totalmente el polígono expropiado en favor del pueblo.
Los datos técnicos, de acuerdo con el catálogo Los ejidos del Estado de México, son los siguientes:
Dotación de tierras: no hubo posesión provisional. Resolución Presidencial del catorce de diciembre de mil novecientos veintidós. Publicación en el Diario Oficial; el treinta de enero de mil novecientos veintirés. Posesión definitiva el quince de marzo del mismo año. Afectación: Hda. Zacango de José C. Argüelles y Hermanos; 335 Ha., de temporal y 25 de cerril, total 360 Has., plano 173. Titulación Parcelaria: hecho en 1930: Superficie por parcela media 0.77 Ha. Formadas 432. Títulos expedidos 433.
3. Terrenos comunales
Desde el momento en que don Luis de Mendoza mercedó con tierras para su fundo legal a Santiago Tlacotepec en 1558 y que por azares del destino, San Juan Tilapa formaba parte de Santiago Tlacotepec, los habitantes de Tilapa nunca estuvieron de acuerdo, por lo que siempre buscaron su independencia. Lucharon por sus propias tierras y lograron que don Martín Enríquez, virrey en ese entonces, los tomara en cuenta, gracias a la intervención oportuna del nieto del conquistador, don Pedro de Salazar, quien en 1578 los mercedó con cuatro caballerías de tierras para su fundación legal.
Desgraciadamente Tilapa no quedó conforme con las 700 varas de terrenos comunales, por lo que siempre solicitó a Tlacotepec la repartición de esas tierras, por ser el monte su fuente de trabajo. En 1942, Pedro Pontón y José Albarrán Gutiérrez, representantes agrarios del pueblo, retomaron el asunto de la separación de los bienes comunales entre San Juan y Tlacotepec, solicitando al Departamento Agrario la separación de bienes comunales. En esta época también se tenían problemas con Calimaya, por invasión de tierras comunales y ejidales. En 1949, San Juan Tilapa interpuso una demanda de inconformidad en contra de la resolución presidencial dictada en favor del pueblo de Calimaya el 18 de agosto de 1948, a la que se unieron los pueblos de Tlacotepec y San Francisco Putla, por la misma causa.
En 1957, los representantes comunales del pueblo dieron seguimiento al juicio de inconformidad sobre los límites de terrenos del monte comunal en contra de los pueblos de Calimaya y de Tlacotepec. Con base en las pruebas presentadas por las partes en conflicto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el 23 de julio, mediante acuerdo pleno, resolvió en favor del pueblo de Calimaya, declarando inexistentes los conflictos, y las zonas en disputa quedaron a su favor. En relación con la solicitud de separación de terrenos comunales de Tlacotepec, el mismo acuerdo ordenó que se enviara el expediente de deslinde de terrenos comunales de Tilapa, al Departamento Agrario, tomándose en consideración las pruebas ofrecidas en el juicio de inconformidad, dictándose en su oportunidad la resolución que en derecho procedía.
En esa época la mayoría de los habitantes del pueblo se dedicaban a talar árboles en el monte comunal de Santiago Tlacotepec y su anexo Tilapa, ubicado en el Nevado de Toluca, por ser la única fuente de trabajo que les permitía obtener ingresos económicos para el sostenimiento de sus familias. De ahí que se les conociera como los Leñeros, porque, apoyados con su equipo de transporte, burros, mulas y caballos, los sábados y domingos recorrían incansablemente las calles de varios pueblos vendiendo de puerta en puerta su leña, como en San Felipe Tlalmimilolpan, San Bartolomé Tlaltelulco, la Magdalena Ocotitlán, Santa María de las Rosas, Yancuitlalpan, Metepec, San Miguel Totocuitlapilco y en la propia ciudad de Toluca.
En 1958, los encargados de continuar los trámites fueron Pioquinto González y Gregorio González. En 1965, nuevamente, Pedro Pontón y Pioquinto González. Finalmente, en 1966, los representantes fueron Nicolás Maruri Jiménez y Basilio Lara de la Rosa, quienes, en 1978, comentaron este problema:
La separación de terrenos del monte comunal fue un problema que duró muchos años, ya que como es bien sabido, éste se inició desde el momento en que obtuvimos la separación eclesiástica y la categoría de pueblo en el año de 1819. En la década de los cuarenta fuimos supuestamente invadidos por los pueblos de Calimaya y Tlacotepec por lo que fue necesario promover un juicio de inconformidad a la resolución presidencial del 18 de agosto de 1948, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La Resolución Presidencial falló en favor del pueblo de Calimaya el 23 de septiembre de 1957; sin embargo, en el punto número dos de la resolución antes mencionada, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, acordó que se volviera a ingresar el expediente del pueblo de San Juan Tilapa al Departamento Agrario, para efectos de deslindar los terrenos comunales del monte y para dictar en su oportunidad la resolución que en derecho procediera. El 28 de octubre de 1966 hicimos la solicitud formal a la Dirección General de Bienes Comunales, para que en coordinación con los dos pueblos. San Juan Tilapa y Tlacotepec, el ingeniero comisionado realizara la separación de los bienes comunales. Desafortunadamente nos tocó un mal tiempo, la gente finalmente no apoyó el proyecto por temor a ser engañados nuevamente, como sucedió en el caso del Zafarrancho de 1964 y porque los 450 comuneros que existían ya no dependían del monte. En varias ocasiones pedimos ayuda económica al pueblo y no obtuvimos respuesta. El ingeniero comisionado realizó los trabajos técnicos e informativos con el pueblo de Tlacotepec, logrando así obtener su reconocimiento y titulación definitiva de los terrenos comunales, mediante resolución presidencial del 7 de noviembre de 1969. El monte comunal, ahí sigue estando y ahí mismo seguirá siempre, poseyéndose en pro-indiviso, como desde siempre entre los dos pueblos.
G. ÉPOCA CONTEMPORÁNEA
Con base en la Ley Orgnánica Municipal del 25 de agosto de 1950, Salvador Martínez Alarcón, Lino Hernández Hernández y Rosendo Lara Gutiérrez, en su calidad de primero, segundo y tercer delegados municipales, en coordinación con Encarnación Martínez Serrano y Beatriz González, promovieron la introducción de la energía eléctrica a la comunidad. Esta llegó al año siguiente, siendo delegados municipales Isauro Olín Albarrán, Alejandro Martínez González y Alberto Lara. Cuando se hizo el primer experimento con un foco, el efecto fue extraordinario. Los insectos empezaron a volar en torno al artefacto, los perros ladraron y la gente pensó que podían hacer cosas que antes eran muy difíciles de realizar en la noche. Con la llegada de la luz se rompió el ciclo natural de la vida, ya que esta comenzaba al alba y terminaba en el crepúsculo. Las fábulas de las calles y callejones oscuros, donde se tenía una serie de leyendas de aparecidos, ahora ya no existen, la luminosidad ahuyentó todas esas historias.
La electrificación dio un proceso de progreso. El tocadiscos de Cruz Hernández y Anatolio Brito Rodríguez causaron en aquel entonces mucha admiración en los actos sociales de la población y en los pueblos circunvecinos. Por las noches, don Andrés Hernández, el Ney, presentaba cada quince días en su domicilio la lucha libre y El viejito de Toluca; cada ocho días daba funciones de cine, con películas del legendario Tarzán. En las casas de Macario Brito, Santos Ezpinoza González, Benjamín Iturbe Martínez, Benjamín Barrera Bernal, la tía Merced Palma de Olín, la tía Silvina Martínez de Campos y de Margarito Martínez, el Cantador, los programas de televisión fueron muy concurridos por chicos y grandes. Fue así como se acabó la época en que era literal que alguien se quemara las pestañas por estar estudiando, pues sólo se iluminaba con una vela. Los ocotes, las velas y el quinqué de petróleo pasaron a la historia.
En 1955, el párroco de Tlacotepec, Pbro. José López León. Se preocupo por arreglar las dos principales calles, 16 de septiembre e Independencia; dar continuidad al empedrado ya que en época de lluvias eran intransitables, con el apoyo de los señores fiscales; Gregorio Brito Aguirre y Aurelio Escobar Lara y de los vecinos, empedró varios tramos con piedra bola traída de la calzada Colón, motivo por el cual los fiscales duraron en su cargo dos años (1956 y 1957).
1.- El Zafarrancho
Por su ignorancia, falta de asesoría y comunicación, los habitantes no dieron crédito a la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y buscaron el camino más fácil: hacer justicia por propia mano. El protagonista principal fue el Comisariado Ejidal del pueblo, representado por Leobardo Corona Vargas y Marciano Martínez Serna. El problema social se inició debido a que la mayoría de parcelas de San Bartolomé Tlaltelulco estaban en posesión de los campesinos de Tilapa, en calidad de empeño, por esa razón, el Comisariado Ejidal pensó que la tierra es de quien la trabaja, por lo que solicitaron al Departamento Agrario que esas tierras fueran regularizadas en favor de sus poseedores actuales. Al mismo tiempo, en otra línea, en forma clandestina, los señores Josafat Plata Martínez, Maximino Martínez Gutiérrez, Miguel Corona y varios más, realizaban asambleas afirmando que San Juan Tilapa era dueño y propietario de una fracción de terrenos ejidales de San Bartolomé Tlaltelulco y de Santa María Nativitas Tarimoro, que en su momento el ingeniero encargado de la repartición, no las incluyó en la resolución de dotación del ejido. Estas personas no tomaron en cuenta que el gobierno, al dar posesión del ejido en 1923, solicitarían la presencia de los colindantes de los cuatro vientos, quedando demostrado que legalmente esos terrenos tenían dueño. Sin embargo, se decidió echar una brecha, con el apoyo y recursos humanos de casi todo el pueblo; el objetivo era recuperar las 1,280 h sin importar las consecuencias. El jueves 20 de febrero de 1964, se abrió la brecha; el mismo día por la tarde se recibió un citatorio de la Delegación de la Reforma Agraria en Toluca, en el que se solicitaba urgentemente la presencia de los representantes ejidales del pueblo, para tratar el asunto de la brecha y que por ningún motivo fueran al lugar de los hechos. La autoridad ejidal no hizo caso, sucediendo lo que se conoce como el Zafarrancho del 64.
Tilapa realizó trabajos para abrir la brecha, delimitando los terrenos reclamados como suyos. La mañana del viernes 21 de febrero, los campesinos de Tlaltelulco y Nativitas, se presentaron armados con azadones, palas y segadoras, con la intención de tapar la brecha. Contaron con la protección del Ejército Mexicano al mando del mayor Mariano Martínez Salinas, quien dio la orden de fuego. El ejército tenía la misión de proteger a los campesinos de San Bartolomé Tlaltelulco y de Santa María Nativitas Tarimoro, así como evitar la violencia de las partes en pugna. En San Juan Tilapa la gente estaba en misa, pero no faltó quien le diera aviso y sin medir el peligro, todos salieron corriendo para la hacienda de Zacango. El sacerdote se quedo solo y se piensa que el dio parte a la zona militar.
Los ejidatarios de Tlaltelulco y Nativitas tapaban la brecha, cuando vieron a tres hombres que venían corriendo por una loma. Un pelotón al mando de un oficial salió a su encuentro, fue a capturarlos sin necesidad de hacer fuego y otro pelotón se encargó de conducirlos hasta el paraje conocido como El Resbaladero. Después aparecieron otros tres hombres que también fueron detenidos y conducidos al mismo lugar. Pero atrás venía todo el pueblo. De pronto, la confusión. Trinidad Pontón, campesino de San Juan Tilapa, exigió se mostrara el documento donde se daba permiso para tapar la brecha. Isidro Cuenca Berra, también de Tilapa, que estaba bajo la custodia de un pelotón y había sido uno de los primeros detenidos, se sintió muy valiente y trató de escapar, pero un soldado le dio varios culatazos al protestar por esta acción, forcejeó con el soldado y éste lo acribilló a bocajarro. Durante 20 o 30 largos minutos sólo se escuchó el trueno de la ametralladora, confundido con los gritos y lamentos de los hombres. Después, el silencio. Sobre la polvorienta campiña, yacían muertos siete campesinos y otros tres estaban heridos. Todos eran del pueblo de Tilapa. Con los rostros duros y despedazados, los campesinos de Tilapa fueron aprehendidos por las fuerzas federales.
Las ambulancias militares recogieron cadáveres y heridos. De Tilapa, 113 campesinos fueron cruelmente maniatados con sus propios cinturones y ceñidores, conduciéndolos presos entre dos filas de soldados. Después de aproximadamente 10 horas, 101 fueron liberados y sólo 12 quedaron detenidos. En Tilapa todo era desolación. Mujeres, ancianos y niños estaban en las calles, presos de la más viva angustia. Había incertidumbre. Se decía que todos los que no habían regresado a sus hogares estaban muertos. Una mujer con los ojos llenos de llanto dijo: “Somos muy pobres; hay días en que no tenemos para comer y cuando nuestros hombres quieren recuperar las tierras, que son nuestras, el gobierno los mata". Otros mostraron indignación y calificaban de injusta la agresión sufrida. De sus bocas resecas por el polvo y ansiedad, afirmaban que ellos no llevaban armas. El general Barragán dijo que sí, aunque se negó a mostrarlas a los periodistas.
Son los campesinos de Tilapa, capturados y maniatados
por el ejército mexicano (ninguno iba armado).
En San Bartolomé y Santa María hubo las mismas quejas y la misma miseria. Afirmaban que las tierras eran de ellos, que el gobierno se las había dado y que eran su patrimonio, su sustento. Explicaban que ellos no habían tenido la culpa, y sólo estaban defendiendo su derecho.
Son las viudas de los campesinos muertos por la metralla 1964
Tilapa regó su llanto, su dolor y su desesperación por las calles. Preso de la histeria, dio cristiana sepultura a los ocho muertos caídos en el surco. Música, repiques de campanas, oraciones fúnebres, llanto de sus mujeres y humo de copal envolvieron los féretros. Eran las tres de la tarde, cundo seis comandos verdes del ejército, que estaban en la plazuela del pueblo, fueron testigos mudos del cortejo de los muertos.
Salida del templo del cortejo fúnefre. 1964
En el cortejo fúnebre, iban los cuerpos de José Martínez, Antonio Gutiérrez Maruri, Trinidad Peralta Hernández, Trinidad Pontón, Ricardo Severo, Ricardo Romero Albarrán, Francisco Torres y León Jiménez Martínez.
El agente del ministerio público consignó a los responsables el 23 de febrero de 1964. Marciano Martínez Serna y Josafat Plata Martínez fueron sentenciados a cinco años de prisión, por los delitos de resistencia de particulares y despojo, según la causa número 25/64. El asunto se turnó al gobierno del Estado de México y sólo cumplieron un año y ocho meses de condena. Salieron libres por absolución, el 9 de octubre de 1965.
En la Plaza Cívica del pueblo, la gente esperaba la
Procesión para acompañar los féretros al panteón
Durante tres meses, el ejército resguardó la línea roja. Su cuartel fue la torre del templo de San Juan Bautista; posteriormente, la Escuela primaria 5 de Mayo, ubicada en la plaza cívica. Para los habitantes del pueblo fue muy duro haber soportado ese trago amargo de la vida. A pesar de este golpe, los ciudadanos no decayeron, sino al contrario, tanto el pueblo como las autoridades municipales reconstruyeron su comunidad, continuando con su única fuente de trabajo: talar árboles en el Nevado de Toluca, para vender su leña en los pueblos circunvecinos.
Con la creación de la zona industrial de Toluca (1962), por el entonces gobernador del Estado, Gustavo Baz Prada, se abrieron para muchos y en particular para los vecinos de la comunidad, diversas oportunidades de trabajo. Muchos se integraron a las fábricas —primero como albañiles y después como obreros—, al comercio y a las oficinas públicas estatales y municipales. Fue así como la gente poco a poco fue olvidando sus viejos problemas, laborales, económicos y sociales, para dedicarse de lleno a su nuevo trabajo.
El 10 de febrero de 1558, Don Luis de Velasco, caballero de la Orden de Santiago Virrey, gobernador capitán general de la Nueva España y presidente de la Real Audiencia de México, a nombre de su majestad el rey Carlos v, les hizo merced a los naturales fundadores indígenas de Santiago Tlacotepec y su barrio único San Juan Bautista Tilapa.
El 9 de julio de 1558, Don Sebastián Argüelles, justicia mayor por su majestad el rey, del pueblo de Metepec, dio posesión del contenido de la merced, en coordinación con su alguacil mayor, don Antonio de Estrada y del intérprete de la lengua mexicana, don Felipe Caydés
Veinte años después, el 27 de octubre de 1578, don Martín Enríquez de Almansa, 4º virrey, gobernador, capitán general por su majestad en esta Nueva España y presidente de la Real Audiencia de México, a nombre de su majestad el rey Felipe ii, les dio merced a los naturales fundadores indígenas de San Juan Bautista Tilapa de cuatro caballerías de asiento de tierra para su fundación.
El 10 de diciembre de 1578, Don Domingo de Castro, corregidor por su majestad del pueblo de Teotenango, obedeciendo con el debido acatamiento, ejecutó el contenido de la merced, con la asistencia del escribano público, don Juan Pérez Quintana, del gobernador de Santiago Tlacotepec, don Pedro García, de los alcaldes don Pedro Hernández y don Francisco de los Ángeles, así como del intérprete don Pedro Talavera, mestizo nahuatlaco, notificó y dio posesión la merced dada por mandamiento de su excelencia
El 26 de octubre de 1719 con la autorización del virrey Don Baltasar de Zúñiga, marqués de Valero y Duque de Arión, así como del papa Clemente XII, dio inicio la construcción del templo de San Juan Bautista.
El 24 de junio de 1808, se termino de construir el templo religioso en honor a San Juan Bautista.
El 22 de junio de 1819, con el testimonio de las ocho personas, el virrey Don Juan Ruiz de Apodaca decretó, el 30 de junio de 1819 la separación del barrio de San Juan Tilapa con la categoría de pueblo.
En 1829 se dona la primera custodia por el señor Longinos Romero y su esposa, María Paulo Martínez.
El 12 de diciembre de 1840, por bula del Papa Gregorio XVI, fue declarado Año Mariano, y como testimonio se construyeron cinco ermitas en lo que eran los límites del pueblo: Santa Cecilia, Virgen de los Dolores, San José, San Juan Degollado y San Isidro Labrador.
Se cuenta que en 1875, un rayo restauró totalmente una pintura antigua de la Virgen de Guadalupe, de un autor anónimo, que data del año 1700.
De 1922 a 1965, para sobrevivir, la gente se dedicó al campo y principalmente a la tala de árboles en el Xinantecatl, para luego vender la leña en los pueblos circunvecinos y en la ciudad de Toluca.
A partir de año de 1950, en Semana Santa la representación de la Pasión de Jesús, fue presentada en vivo bajo el libreto de “El Mártir del Gólgota”, del escritor y dramaturgo español Enrique Pérez Escrich.
En 1951, siendo delegados municipales Isauro Olín Albarrán, Alejandro Martínez González y Rosendo Lara Gutiérrez, llegó la luz eléctrica.
El 5 de diciembre de 1957, gracias a las gestiones de de los fiscales Gregorio Brito Aguirre y de Aurelio Escobar Lara, con el apoyo del párroco Tobías Monroy, se logró que a partir de esta fecha el templo permaneciera abierto todos los días con motivo de la presencia del Santísimo.
El 24 de junio de 1958, don Hermenegildo González Castillo y su esposa, Martha Camacho López, determinaron donar la flor para la procesión del cierre de la festividad. Al año siguiente (el 15 de agosto) incluyeron también la de la Santísima Virgen de la Asunción.
El 31 de agosto de 1958 el Club Tilapa, por conducto de su presidente, señor Josafat Plata, suscribió un convenio de donación de su campo deportivo a favor del pueblo para la construcción de la Escuela Primaria 5 de mayo.
El 11 de enero de 1960 fue inaugurada la capilla de la Virgen de Guadalupe, por el obispo de la Diócesis de Toluca, monseñor Arturo Vélez Martínez, siendo fiscal don Epitafio Corona Lara.
El 20 de febrero de 1964, por causa de unas tierras propiedad de San Bartolomé Tlaltelulco y de Santa María Nativitas Tarimoro, se hizo un zafarrancho, donde murieron ocho personas.
Los campesinos de Tilapa maniatados con su propio cinturón,
son conducidos por el ejército a la 22 Zona militar.
El 24 de junio de 1969, los fiscales del templo de San Juan Bautista, Elías Ríos Jiménez y Juan González Carrasco, y con la cooperación del pueblo, suplieron el altar mayor de madera, por uno de mármol.
El 17 de agosto de 1971, al cierre de la segunda fiesta patronal de la Virgen de la Asunción, un accidente hizo que explotaran los cohetones en la torre del campanario del templo titular del pueblo, donde perdieron la vida ocho personas.
El 24 de junio de 1972, se inauguro la reconstrucción de la torre del campanario, así como el acondicionamiento del museo y atrio del templo de San Juan Bautista, incluyéndose además las cinco ermitas; Santa Cecilia, Virgen de los Dolores, San José, San Juan Degollado y San Isidro Labrador. La Dirección de Patrimonio Nacional les asignó el color de estos edificios históricos de blanco y azul rey.
El 10 de enero 1980, el gobierno del presidente municipal de Toluca, licenciado José Antonio Muñoz Samayoa, con motivo de la apertura del Zoológico de Zacango, ofreció remodelar el pueblo. La gente no apoyo este proyecto y pidieron que mejor se ampliaran, cuando menos a nueve metros, las calles principales, 16 de Septiembre, Avenida Toluca, 20 de Noviembre, 5 de
Mayo y Chamizal.
El 24 de junio de 1981, los fiscales Leobardo Jiménez Martínez y Rutilo Brito González, con la cooperación del pueblo, realizaron la obra de la decoración interior del templo, respetando su arquitectura original.
El 2 de marzo 1986, los jóvenes Resalió Hernández Brito, Gerardo Corona Corona y Marino Iturbe Albarrán, fundaron el Comité Municipal de Deportes de San Juan Tilapa, como un órgano independiente. A esta causa se unió el profesor Venancio Iturbe Varas, quien cedió su parcela ejidal en favor de la Escuela primaria 5 de Mayo y ésta, a su vez cedió su parcela escolar al Comité Municipal de Deportes de San Juan Tilapa, como un órgano independiente. A esta causa se unió el profesor Venancio Iturbe Varas, quien cedió su parcela ejidal en favor de la Escuela primaria 5 de Mayo y ésta, a su vez cedió su parcela escolar al Comité Municipal de Deportes, el 31 de enero de 1990.
El 7 de agosto de 1988, se constituyó la selección oficial del pueblo para participar en un cuadrangular de selecciones denominado Laura Pavón Jaramillo.
El 3 de junio de 1990, Presbítero Laurencio Vázquez Martínez recibió su diaconado.
El 15 de agosto de 1990, el Presbítero Laurencio Vázquez Martínez, se ordenó en la catedral de Texcoco y su canta misa fue en su tierra natal el 8 de noviembre de ese mismo año.
El 24 de junio de 1991, don Juan González Carrasco fundó el Grupo Carrasco, con el fin de dar realce a las festividades del pueblo. A este proyecto se unieron más de 50 ciudadanos.
Durante más de doce años el pueblo fue contaminado con tiraderos de basura. Treinta toneladas diariamente fueron sepultadas en barrancas, parcelas ejidales y en terrenos particulares del pueblo.
El 24 de junio de 1993, los fiscales Abel Martínez Corona y Cruz Hernández Brito colocaron el guardapolvo de madera y cambiaron la loseta de barro por mármol, en el interior del templo.
El 28 de junio de 1995, los mayordomos adquirieron una copia de la imagen de la Asunción de María, para utilizarla en el peregrinaje tradicional que efectúa la feligresía. Fue bendecida por el párroco José Rojo Rosas, el 30 de julio del mismo año.
En 1998, se colocaron 19 vitrales de imágenes representativas en las ventanas y cúpulas del templo de San Juan Bautista. El diseño y elaboración estuvo a cargo de los maestros Roberto Flores y Eduardo Mendoza.
En 1999, el licenciado instrumentista, Roberto Serrano Salas, puso en alto la música de San Juan Tilapa, obteniendo el primer lugar en el concurso organizado por el Conservatorio de Música del Estado de México, denominado Presea al Mérito del Año 1999.
El 12 de octubre del 2000, la mesa directiva del Comité Municipal de Deportes, cedió su terreno deportivo para la edificación de la Secundaria Técnica No. 178 José María Velasco.
El 13 de abril de 2000, el señor Juan Andrés Corona González en compañía de Casimiro Vázquez Martínez, Javier Martínez Corona, Guadalupe Silva Martínez y Sixto Lazcano Molina, constituyeron una base de taxis, la que denominaron “San Juan”, ofreciendo así un servicio de radio taxis las 24 horas del día, con servicio de mensajería express dentro y fuera del pueblo.
El 12 (al 16) de noviembre de 2001, se presentó la Primera Muestra Histórica, Cultural y Artística de San Juan Tilapa, en el patio central del palacio municipal. Hubo un elenco artístico integrado por músicos, declamadores, imitadores y danzantes, así como una muestra gastronómica de platillos tradicionales de la comunidad, incluyéndose 130 piezas de arte prehispánico, colonial, eclesiástico y contemporáneo.
Inauguración de la Primera histórica,
cultural y artística de San Juan Tilapa .12 de noviembre de 2001
El primero de febrero de 2002, fue presentada la monografía de la Delegación, en el patio central de la Secundaria Técnica No. 178 José María Velasco. También se instaló un tianguis artesanal y una muestra fotográfica en la explanada de la plaza cívica del pueblo. Ese mismo día tambien se presentó ese mismo documento.
Con vísperas a la celebración de los 200 años del templo de San Juan Bautista, los fiscales de los años 2003, 2004 y 2005, llevaron a cabo una nueva decoración en su interior, la cual se realizó gracias a la cooperación del pueblo.
El 28 de agosto de 2006, Edgar M. Campos Domínguez fundó otra base de taxis, denominada “Libertad”. Con un servicio igual a la de San Juan.
En el 2008, ( del 31 de Mayo a 2 de Junio), se conmemoró el bicentenario del templo de San Juan Bautista. Monseñor Francisco Javier Chavolla Ramos, develó la placa conmemorativa. Por su parte, el cronista delegacional presentó una exposición fotográfica de la historia del pueblo.
El 10 de marzo de 2009, el cronista delegacional ofreció una conferencia denominada “Guía turística de San Juan Tilapa”, así como una exposición fotográfica, con motivo del 9° Aniversario de la Biblioteca Pública Ing. Juvenal Meléndez Arriaga.
El 12 de mayo de 2009, se conmemoró el 50 aniversario de la consagración de la imagen de Guadalupe. La inauguración estuvo a cargo del presbítero Daniel Rodríguez Macedo. Se develó una placa conmemorativa y un cuadro con la relación de fiscales, realizó un homenaje al fundador de la capilla.
El 23 de septiembre de 2009, el Diputado Federal por el Distrito 34, José Luis Velasco Lino, donó para la escuela primaria “Benito Juárez”, 50 sillas individuales, 12 mesas individuales y 2 mesas binarias.
El primero de noviembre de 2009, se celebró también el aniversario número cien del campo santo del pueblo, por tal motivo se edificó una capilla de descanso, la cual se denominó De Todos Santos. El corte del listón y del pastel lo hizo el presbítero Joel López Andrade.
El 15 de diciembre del 2009, el obispo de la Diócesis de Toluca, nombró como rectoría al templo de San Juan Bautista, a cargo del presbítero Mauro Romero Gutiérrez.
El 11 de julio de 2010, se celebró el Festival Bicentenario, con motivo del bicentenario de la independencia y del centenario de la revolución mexicana, encabezado por la presidenta municipal de Toluca, doctora María Elena Barrera Tapia, y por la primera delegada municipal, licenciada María Guadalupe Cantillo Martínez, en presencia de autoridades federales, estatales y municipales, así como del pueblo en general.
El 15 de julio de 2010, La Dra. María Elena Barrera Tapia, inauguró el (ceamas) Centro Especializado en Atención Médica Asistencial “José María González Arratía” (antes Multidif de San Juan Tilapa).
El 28 de enero de 2011, la Dra. María Elena Barrera Tapia, inauguró la Casa del Día para el Adulto Mayor, en la unidad médica “SIAMAS” Sistema Integral en Atención Médica Asistencial (antes CEAMAS).
El 18 de Febrero (al 1 de Abril de 2011), la maestra Mercedes Martinez Albarrán; oriunda del pueblo presento una exposición pictorica en el Cnetro Cultural Universitario "Casa de las Diligencias", Av. Benito Juarez Norte 114, Centro Toluca, con el titulo "El que pueda pintar su historia puede pintar la de los demas", sus obras reflejan un hecho esencialmente interno y puro, así como el dominio de su tecnica, donde la pintura marco un espacio de confluencia y pertenencia en cada una de sus obras.
El 28 de Febrero de 2011, por parte del Ayuntamiento de Toluca se realizo un "tianguis de servicios publicos municipales", donde la caravana ofreció diversos servicios gratuitos (revisiones medicas y dentales, para beneficio de los que menos tienen).
El 7 de marzo de 2011, el seleccionado femenil de básquetbol del pueblo de San Juan Tilapa, se coronó al vencer a la escuadra de San Pablo Autopan, con un marcador de 25-17. El escenario fue en la cancha de Santiago Miltepec. El torneo delegacional tuvo una duración de cuatro meses organizado por el Instituto Municipal de Cultura Física y Deporte de Toluca (IMCUFIDE).
El 28 de Marzo de 2011, la Presidenta Municipal de Toluca, Dra. Maria Elena Barrera Tapia, inaguró la rehabilitacion de la plaza civica "Miguel Hidalgo y Costilla", el edificio delegacional y cinco tramos de varias calles que fueron pavimentadas.
El 13 de abril de 2011, el IMCUFIDE y la CONADE, dentro del “programa federal municipio activo” movieron a 200 personas en la Plaza cívica “Miguel Hidalgo y Costilla” por tres horas consecutivas, destacando el ritmo de zumba, hi low y ritmos latinos.
La Presidenta Municipal de Toluca Dra. Maria Elena Barrera Tapia
(la de blusa roja que esta en el centro), saludo en señal de inagurada la obra del eidficio delegacional a los habitantes de Tilapa
El 12 de mayo de 2011, el padre Laurencio Vázquez Martínez, donó para la Capilla de Guadalupe, una réplica de la Virgen María de Guadalupe. A partir de esta fecha se colocó en el altar mayor en sustitución del retablo existente.
El sábado 3 de diciembre de 2011, en la plaza cívica del pueblo “Miguel Hidalgo y Costilla”, el autor Marino Iturbe Albarrán, Cronista Delegacional, presentó su tercer libro titulado “Crónica Delegacional de San Juan Tilapa”, estando presente la Presidenta Municipal de Toluca, Doctora María Elena Barrera Tapia.
El domingo 4 de diciembre de 2011, el Rector del templo de San Juan Bautista, Presbítero José Romero García, inauguro la casa cural, en presencia de los fiscales y del pueblo en general.
El 22 de Enero de 2012, el H. Ayuntamiento de Toluca, el en Teatro Morelos de la Ciudad de Toluca, hizo entrega a los ganadores del concurso de nacimientos 2011. 1er. Lugar: Rectoría de San Juan Bautista, San Juan Tilapa, recibió reconocimiento: Sra. Margarita Molina. 2do.Lugar: Misioneras de San Juan Bautista. Recibió el reconocimiento: Hermana María del Pilar. 3er. Lugar: Delegación Municipal de San Cristóbal Huichochitlán. Recibió reconocimiento: Arturo Robles Hernández. Mención Especial: Dyanel Barreto González Salceda. Recibió reconocimiento: Paul.
Alameda Central de la Ciudad de Toluca. Diciembre 2011
3.- Obras públicas por trienio
De 1970 a 1972, los delegados municipales Leobardo Corona Vargas, Rodolfo Martínez Corona y Eulogio Albarrán Cervantes fueron las primeras autoridades que se preocuparon por buscar una nueva forma de vida para los tilapenses, realizando varias gestiones ante el gobierno del Estado de México, representado por el profesor Carlos Hank González, y ante el H. Ayuntamiento de Toluca, presidido por el licenciado Alfonso Gómez de Orozco, logrando así la construcción de una línea de conducción de agua potable de 8.3 km y de un tanque de almacenamiento de 200 m3 para abastecer del vital líquido a la comunidad. En esta gran obra participaron tripartidamente la Secretaría de Recursos Hidráulicos, con la tubería de asbesto cemento con un costo de $601,000.00; el gobierno del Estado de México, quien aportó la cantidad de $518,600.00; el H. Ayuntamiento de Toluca, con $382,900.00. Al pueblo le correspondió toda la mano de obra.
Es importante resaltar que para lograr buenos resultados, fue necesario crear un Comité de Agua Potable, el cual estuvo a cargo de los señores Cruz Martínez Brito, Pedro Albarrán García y Justo Jiménez Corona. El gobierno quiso beneficiar a dos comunidades: Santiago Tlacotepec y San Juan Tilapa. Por lo que respecta a la segunda, sus habitantes excavaron en ocho días los 8.3 km del paraje El Carretero hasta el tanque de almacenamiento del pueblo. Al entrevistar el primer delegado municipal, don Leobardo Corona Vargas del trienio 1970-1972, agregó: “Fue muy bonito ver cómo la gente mayor, jóvenes, mujeres y niños, organizadamente, cumplían su tarea correspondiente; unos excavando, otros ayudando a colocar el tubo y otros tapando".
En esta época también se logró prosperar en materia de vialidad vehicular (mancomunadamente con el pueblo de Tlacotepec), con la construcción de la carretera San Juan Tilapa-Tlacotepec-Capultitlán.
Con motivo de la recuperación de la franja fronteriza de El Chamizal, siendo presidente de México el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, la comunidad le otorgó ese nombre a una de sus calles, para recordar este acontecimiento nacional.
De 1973 a 1975, los delegados municipales Anastasio Alcántara Jiménez, Francisco Olín Gutiérrez y Armando Hernández Albarrán, con el impulso del gobernador del Estado, profesor Carlos Hank González, y con el apoyo del presidente municipal Arturo Martínez Legorreta, se dotó al pueblo de un equipamiento de primera necesidad, según lo comentó el señor Anastasio Alcántara Jiménez:
Con estas obras, mi pueblo cambió de imagen. El progreso por fin estaba llegando. Las obras relevantes fueron la construcción del auditorio municipal —que por cierto éste se ocupó de 1974-1985 para los ensayos de la representación en vivo de la obra de Semana Santa—, de la plaza cívica, de la terminal de autobuses de pasajeros y del Jardín de niños Prof. Evangelina Osuna Pérez. San Juan Tilapa ya es otro y con la introducción del teléfono por servicio de mensajero, prácticamente estuvimos conectados con todo el mundo.
De 1976 a 1978, los delegados municipales Elías Ríos Jiménez, Everardo Martínez Corona y Francisco Albarrán Gómez, con el apoyo del señor Marino Iturbe Albarrán, desde el primer día de su gestión, manifestaron que su mayor preocupación era la de introducir los servicios primarios en las calles del centro histórico del pueblo, por la falta de estas obras. “Desde el momento en que fuimos nombrados por el pueblo, nuestro propósito más importante fue tomar cartas en el asunto sobre el agua potable, para dar continuidad de las obras. En el periodo anterior llegó a la plaza cívica, ahí estaba el bitoque, ahora había que trabajar para hacerla llegar a nuestros hogares”. Al entrevistar el delegado Municipal del periodo 1976-1978, Elías Ríos Jiménez, agregó:
Para lograr nuestros propósitos, buscamos el apoyo con el señor diputado local por nuestro distrito, don Mauricio Shole Palma y de nuestra presidenta municipal, doña Yolanda Sentéis de Ballesteros, a quienes siempre les hicimos saber que el pueblo proporcionaría la mano de obra. Fue así como juntos hicimos realidad de construir la gran obra invisible de las redes de agua potable y alcantarillado. Por otro lado, el pueblo también cooperó para la ampliación de la red de energía eléctrica a cargo del Comité de Pro-Electrificación de San Juan Tilapa, representado por los jóvenes Gustavo Martínez Castillo y Antonio Espinoza Martínez. Finalmente, para conservar nuestro único patrimonio, se organizó e inventarió por manzana, las tomas domiciliarias del agua potable, reglamentándose el 18 de agosto de 1978, a cargo del señor Marino lturbe Albarrán, en su calidad de asesor técnico.
De 1979 a 1981, fueron delegados municipales Rufino Espinoza Noyola, Juan Hernández Cuevas y José Gutiérrez Flores y su Asesor Marino Iturbe Albarrán. En su primera reunión con el presidente municipal constitucional de Toluca, José Antonio Muñoz Samayoa, fueron informados que el gobierno del Estado de México, recientemente había comprado la hacienda de Zacango para construir un zoológico de nivel internacional. Con esta obra el pueblo de San Juan Tilapa tuvo una magnífica oportunidad de remodelarse.
Inicio de las obras de alineamiento (a 9.00 m) y remodelación
de la calle Avenida Toluca, frente a la escuela primaria “5 de Mayo”. 1980.
En la fotografía están el Ing. Daniel Osornio, Silvestre Bernal, José Gutiérrez
Y Anatolio Brito.
Sobre este contenido El señor Rufino Espinoza Loyola, delegado municipal (1979-1981 comentó al respecto:
Para los delegados municipales no fue fácil llevar a cabo este proyecto, principalmente porque la gente no aceptó la remodelación integral del pueblo. Al remodelarse, las calles quedarían muy estrechas y de nada serviría arreglar las fachadas del caserío. Los vecinos pidieron que se alinearan y ampliaran por lo menos las principales calles a 9 m. Esto se logró gracias al apoyo del licenciado José Antonio Muñoz Samayoa en su calidad de presidente municipal de Toluca, del ingeniero Daniel Osorno, supervisor y representante personal del presidente y del señor Marino Iturbe Albarrán, asesor técnico (estos dos ultimos, marcaron el aliniamiento y diseñaron la imagen urbana de las casas de tipo vernáculo y/o “Colonial Mexicano”). El Ayuntamiento aportó los materiales como varilla, alambrón, tabicón, arena y grava. Los ciudadanos por su parte tiraron sus bardas y se alinearon. El costo de la mano de obra fue a cargo de cada propietario. La verdad fueron muy pocos los que no entraron en este proyecto, por ejemplo los de la calle 16 de Septiembre, Macario Hernández Palacios, Adelaido Lara Corona, Guadalupe Martínez Serrano, Juan Corona López, Higinio Brito González e Ignacia Pontón. Las calles beneficiadas fueron Avenida Toluca, 16 de Septiembre, 5 de Mayo, 20 de Noviembre, Chamizal, Emiliano Zapata, Morelos poniente, Hidalgo y Guerrero. También se promovió con el Gobierno del Estado, la construcción de las vialidades San Juan Tilapa-Capultitlán, San Juan Tilapa-San Felipe Tlamimilolpan, San Juan Tilapa-Santa María Nativitas-San Bartolomé-Tlaltelulco-Ocotitlán-Metepec; y los libramientos Bulevar Zoológico Zacango-San Marcos de la Cruz y Bulevar Evaristo Jiménez Valdez.
Alineación de la calle 5 de Mayo. 1980
El 6 de marzo de 1981, por conducto del Comité de Agua Potable, representado por Rogelio Serrano Peralta, Silvestre Bernal Villegas y Alfonso Alanís Reyes, apoyados por el señor Marino lturbe Albarrán, asesor técnico, el delegado municipal declaró formalmente la reserva de agua potable, incorporando los manantiales Acuxtitla, La Alcantarilla y las presas de la barranca de Agua bendita". En esa misma asamblea, los señores delegados municipales excluyeron de las cooperaciones a las viudas y a las personas mayores de 60 años.
De 1982 a 1984, la comunidad vivió una gran crisis por la falta de agua potable, causada por los frecuentes ataques como roturas de tubos y tomas clandestinas en la línea de conducción de agua potable, cuasadas por los vecinos de Tlacotepec, así como por el fenómeno de crecimiento de la población. Los delegados municipales, Basilio Arnulfo Lara Alvirde, Santos González Rojas y Benjamín Campos Hernández, asesorados por Marino Iturbe Albarrán, gestionaron con el licenciado Jaime Almazán Delgado, presidente municipal de Toluca, el apoyo para solucionar este problema. El presidente propuso a la comunidad un cabildo abierto en el auditorio municipal de la localidad, para presentar un proyecto para la perforación de un pozo profundo con un costo de cinco millones de pesos. El licenciado Almazán Delgado sometió a votación del cabildo, la propuesta, la cual fue aprobada por unanimidad. Desafortunadamente el pueblo no aceptó tal propuesta y pidieron que a cambio de esa obra se captara el agua de los manantiales Acuxtitla y La Alcantarilla, ubicados en el sureste del área urbana.
En esta obra, los delegados municipales, en coordinación con el Comité de Agua Potable, integrado por Orlando Ríos Jiménez, Margarito Gutiérrez Cárdenas y Jacinto Piña Juárez, lograron que el gobierno municipal de Toluca aportara 190 m de tubo de asbesto cemento para la captación y conducción del agua del manantial Acuxtitla al tanque de almacenamiento de La Alcantarilla”; más 190 tubos pvc de alta resistencia para la línea de conducción por bombeo de éste al tanque general de almacenamiento y distribución; así como de una tonelada de cemento normal para la construcción de su tanque.
Al pueblo le correspondió aportar la mano de obra y los materiales siguientes: arena, grava, tabique rojo, cemento, alambrón, alambre quemado, mortero, impermeabilizante, clavos, alquiler de la madera y la herrería. Para la compra de estos materiales se contó con el apoyo de la comunidad —$5,000.00 de cooperación por cada ciudadano—, más su faena correspondiente. La recolección económica estuvo a cargo de los jefes de manzana.
En materia de drenaje, los vecinos de la calle Guerrero oriente, gestionaron con el diputado local, licenciado Víctor Quiroz Santibáñez, la donación de 350 m de tubo de cemento de 90 cm de diámetro, el cual se colocó en la barranca El Salto, solucionando así el foco de infección y malos olores causados por la descarga del drenaje.
En el Jardín de niños Profra. Evangelina Osuna Pérez, con el apoyo de la asociación de padres de familia, representada por las señoras Tomasa Peralta Peralta, Micaela Martínez Brito y Guadalupe Berra Corona, y con la ayuda del licenciado Quiroz, se logró que en este periodo municipal se construyeran dos aulas, así como la colocación del piso de mosaico en todos los salones.
En relación con el transporte de pasajeros, este siempre había estado a cargo de la línea de autotransportes Triángulo Rojo, pero el servicio era pésimo. La gente al no estar conforme con el servicio solicitó el apoyo de los delegados municipales, Marino lturbe Albarrán, Ángel Campos Sánchez y Anastasia Romero de Campos, quienes contaban a su vez con el apoyo de los representantes del Comité de Agua Potable, Comisariado Ejidal, futbolistas, frontonistas, comerciantes, tablajeros, grupos de orquestas musicales y pueblo en general. Organizaron un proyecto que contemplaba la introducción de la línea de autobuses 2 de Marzo. La solicitud formal con las firmas de más de 50% de la población —1,500 personas aproximadamente—, le fueron entregadas al licenciado Alfredo del Mazo González, gobernador del Estado de México, el 4 de agosto de 1984. En la ceremonia de inauguración del Aeropuerto Internacional de la ciudad de Toluca. El señor Ángel Campos entregó el documento a nombre de todo el pueblo.
De 1985 a 1987 fueron delegados municipales Rafael Martínez Castillo, José Guadalupe Ríos Jiménez y Alfonso Corona Carrasco, igualmente asesorados por Marino Iturbe Albarrán, quienes desde el inicio de su gestión lucharon por obtener el equipo de bombeo del tanque de almacenamiento de La Alcantarilla al tanque general de distribución. Esto fue posible gracias a la ayuda del diputado local, licenciado Pedro Armando Gómez Núñez, quien aportó la bomba y el arrancador. Adicionalmente cooperó con la tubería de cemento de 30 cm de diámetro para la introducción del drenaje del camino al Rancho Buenavista, camino del Charcón y de la calle Adolfo López Mateos. También ayudó con el cemento, los arriates y las tapas para los pozos de visita y el tabique rojo para los pozos. La mano de obra fue subsidiada por los beneficiados.
En relación con la pavimentación de las calles sólo se logró el 50% de la 16 de Septiembre, en la Venustiano Carranza se tuvo un avance del 30%. En estas obras, la diputación local aportó el cemento y el H. Ayuntamiento la arena y grava, la mano de obra la cubrieron los beneficiados. Esta administración dejó en la barranca de agua bendita varios tubos de concreto de 1.05 m de diámetro, para obra de un puente vado.
Con el objetivo de conservar la memoria de algunos héroes nacionales y estatales, el H. Ayuntamiento de Toluca, presidido por el ingeniero Agustín Gasca Pliego, en reunión de cabildo del 4 de diciembre de 1986, asignó un segundo nombre a los pueblos que integraban la municipalidad de Toluca, correspondiéndole a San Juan Tilapa, el del general José Vicente Villada.
De 1988 a 1991, los delegados municipales, Rutilo Brito González, Pedro Albarrán García y Pedro Guillermo Albarrán Landeros, asesorados por Marino Iturbe Albarrán, tomaron como base en su plan de trabajo la solicitud de los habitantes del pueblo para gestionar el cambio de la construcción del puente vado, por otro más seguro y así facilitar el paso vehicular y peatonal. Como es bien sabido, en la barranca de Agua bendita, en época de lluvias, bajan las aguas broncas, pluviales, provenientes del Nevado de Toluca, arrastrando todo lo que encuentra a su paso, ocasionando trágicos accidentes como el ocurrido el 14 de junio de 1984, donde la corriente se llevó al señor Cipriano González Nájera y a la niña Matilde González Hernández. Con relación a este tema el señor Rutilo Brito González, delegado municipal (1988-1991) relató:
Las obras que se realizaron se hicieron realidad gracias al apoyo que recibimos los habitantes del pueblo y principalmente de la presidenta municipal constitucional de Toluca, licenciada Laura Pavón Jaramillo, del diputado local, profesor Sixto Noguez Estrada y del secretario de finanzas y planeación, contador José Merino Mañón. El gobierno estatal aportó el cemento y la varilla; el municipio la arena y grava, y el pueblo los materiales faltantes y la mano de obra. En esta obra se afectó la casa y terreno del señor Porfirio Severo Hernández, “el Gobiernito”, y se reubicó en un predio remanente ubicado en el camino Rancho Buenavista, esquina con camino a la hacienda de Zacango. También se realizó la pavimentación de las calles y callejones del centro histórico del pueblo y se propuso al cronista de San Juan Tilapa para que escribiera la historia de los tilapenses.
Colado del puente “Agua Bendita”. Con el apoyo del pueblo lograron hacer esta obra.
Los tubos de cemento que ya no se utilizaron fueron solicitados por un grupo de vecinos encabezados por Jacinto Espinoza Noyola y Alejandro Rojas, quienes con sus propios recursos construyeron el puente de “las Chichipicas”.
Con el apoyo de la Lic. Laura Pavón Jaramillo, Presidenta Municipal de Toluca, se obtuvo el apoyo del Presidente de la República Mexicana, quien amablemente ayudó para la obra de remodelación, por medio del programa de “Solidaridad”.
Palacio Nacional, Ciudad de México, D.F. El presidente de la República Mexicana; Lic. Carlos Salinas de Gortari,
recibió una comitiva de algunos pueblos del municipio de Toluca,
con el fin de proporcionarles apoyo para sus comunidades. En la gráfica,
en representación de Tilapa están: Rutilo Brito, Marino Iturbe y Pedro Guillermo Albarrán.
Con estas obras el pueblo lució muy bonito, y el 11 de diciembre de 1989, el gobernador Ignacio Pichardo Pagaza inauguró las obras. Posteriormente el 11 de febrero de 1990, en gira de trabajo, la entonces presidenta municipal, el diputado local y el secretario de finanzas y planeación, recorrieron todas las calles del pueblo del centro histórico con el propósito de verificar su estado y autorizar definitivamente su pavimentación.
El Gobernador Lic. Ignacio Pichardo Pagaza,
cortó el listón como símbolo de la inauguración de las obras de remodelación del pueblo,
el 11 de diciembre de 1989. Lo observa la Lic. Laura Pavón Jaramillo Presidenta Municipal de Toluca
y el Primer Delegado Municipal Rutilo Brito González.
Remodelación de calles y fachadas de las casas de tipo “Colonial Mexicano”. 1989.
De 1991 a 1993, los delegados municipales Luis Peralta Corona, Ricardo Hernández Martínez y Jorge Díaz Martínez, buscaron una solución definitiva al problema de la falta de agua potable que el pueblo padece desde hace muchos años, considerándose para muchos "el sueño imposible". El 14 de abril de 1993, los delegados municipales, en coordinación con el Comité de Agua Potable, representado por Juan González Carrasco, Juan Romero Maruri y Fidel Garduño Corona; el Comisariado Ejidal, representado por Candelario Brito Aguirre, Antonio Gutiérrez Lazcano y José Jiménez Maruri, lograron convenir con las autoridades del pueblo de Santiago Tlacotepec la cesión del uso del agua de los manantiales La Alcantarilla, Palo de araña, Temascal y Temascalito, de régimen comunal ubicados en el Nevado de Toluca, a cambio de la línea de conducción con que actualmente se abastece la comunidad de San Juan Tilapa, construida en 1972.
Con este convenio no quedó resuelto el problema, más bien aumentó el compromiso con la ciudadanía y muchos se preguntaron cómo se construiría la nueva línea de conducción de agua potable para San Juan Tilapa y en qué tiempo. En 1972, el pueblo realizó en ocho días la excavación y el tendido de la tubería para la conducción del líquido; además realizó el relleno y la compactación hasta el tanque de almacenamiento, para efectuar así su distribución a la comunidad.
Por otra parte, con miles de problemas y grandes sacrificios, la Delegación Municipal y el Comité de Agua Potable obtuvieron la asesoría técnica sobre el levantamiento topográfico, elaboración de planos y proyecto definitivo de la nueva línea de conducción, con el ingeniero Vicente Bernal Sánchez, vecino de esta comunidad. En un año y medio se realizó 50% de la obra.
Para la construcción de este tramo, los delegados municipales y el Comité de Agua Potable gestionaron y obtuvieron del gobierno estatal, a través del secretario de finanzas y planeación, Enrique González lsunza, 12 km de tubería de asbesto cemento; El resto, de tubería pvc, fue comprado con el apoyo económico del pueblo, imponiéndose una cooperación por usuario de $700.00, estimándose que la nueva línea recorrería 19 km, aproximadamente.
En el presente periodo, los delegados municipales y el Comisariado Ejidal permitieron que el H. Ayuntamiento de Toluca siguiera tirando la basura al margen de la ley, sin ninguna normatividad en la barranca La cruz de ángel y un terreno de Bernardino García Corona, ubicado en la barranca Grande, esquina con camino al Zoológico Zacango, así como en el paraje El potrero. Los habitantes nunca estuvieron de acuerdo con éstos socavones, ya que aseguraron que a la larga habría consecuencias graves. Se ignoró por completo a la ciudadanía. Tampoco se supo cuales fueron los beneficios obtenidos.
Las obras relevantes que se realizaron con el apoyo económico del pueblo fueron la construcción de dos puentes vehiculares, uno denominado La Alcantarilla y el otro en el paraje denominado Tilapa. Asimismo, se vendieron dos terrenos, uno de régimen comunal donde se ubica actualmente la terminal de los autobuses de pasajeros Triángulo Rojo, donde se desalojaron a cuatro familias —representadas por Juan Severo Hernández, Antonia Torres Berra, Leonardo Olín Torres y Pedro Severo— para reubicarlas en el camino al monte, a la orilla de la barranca La tía chica; y el otro en la calle del H. Ayuntamiento. También se compró una fracción de terreno, vía pública, para la segunda ampliación del panteón del pueblo.
En el periodo 1994-1996, los delegados municipales Rosalío Hernández Brito, Francisco Brito Rueda y Juan Carlos Maruri Corona, desempeñaron sus funciones normalmente los primeros siete meses, pero en octubre de 1994 abandonaron injustificadamente su cargo. El H. Ayuntamiento de Toluca convocó a los delegados suplentes, Román Martínez Martínez, Gregorio Pontón Estrada y Juan Carlos López Delgado, para cubrir los puestos vacantes, aceptando únicamente el señor Pontón Estrada a desempeñar el cargo de segundo delegado propietario, comprometiéndose a su vez desde el primer día de su gestión, ha trabajar por la comunidad a terminar totalmente la obra de la nueva línea de conducción de agua potable denominada Sierra Nevada-San Juan Bautista Tilapa, por lo que fue necesario realizar varios cambios administrativos, como el del Comité de Agua Potable. Se convocó a elecciones y resultaron electos, el 3 de abril de 1995, Eladio Jiménez Rodríguez, Rómulo Lazcano Velázquez y Genovevo Lara Corona, quienes en tan sólo cuatro meses (abril-julio), con el apoyo de la comunidad, lograron el tendido de la tubería hasta el puente de Agua bendita, precisamente donde inicia la calle 16 de Septiembre. La obra se terminó el 6 de agosto de 1995.
Para concluir la obra, el Comité de Agua Potable, en primer lugar, redujo la cooperación impuesta a $500.00 por usuario; en segundo, buscó la asesoría técnica y supervisión para la línea de conducción, la que obtuvo gratuitamente del ingeniero Javier Leonides Giles, funcionario del gobierno estatal. El ingeniero redujo los costos al modificar la conexión de La Alcantarilla al tanque general de distribución, conectándola también a los manantiales del Acuxtitla por bombeo directo a las colonias Guadalupe, El Chamizal, partes de Vista Hermosa, Tilapa, avenida Toluca y Guerrero oriente.
El H. Ayuntamiento de Toluca proporcionó 6 km de tubería pvc de 2.5 pulgadas para las ampliaciones de la red de distribución, todo esto gestionado por el Comisariado Ejidal de San Juan Tilapa, bajo el cargo de Octaviano Ríos Jiménez, Armando Hernández Albarrán y Rogelio Serrano Peralta. Las colonias beneficiadas fueron La Joya, Tollocan, El Durazno, Vista Hermosa y Guadalupe, las cuales permitieron al H. Ayuntamiento de Toluca usar los socavones en varias parcelas ejidales y en los terrenos de propiedad particular del señor Fernando Albarrán Campos.
Para solucionar el bajo voltaje existente desde hace muchos años, los delegados municipales, en coordinación con las uniones de tortilleros y plastiqueros de San Juan Tilapa, representados por Leobardo Corona Vargas y Antonio Espinoza Martínez, gestionaron ante la Compañía de Luz y Fuerza, la instalación de la subestación Tilapa, con capacidad de 6300/6600 voltios (1630 kilovatios), en la que también participó el Comité de Agua Potable, proporcionando el terreno correspondiente. Desafortunadamente el problema seguía persistiendo.
Durante este trienio la basura se consideró una mina de oro puro, pues se permitió rellenar terrenos ejidales y barrancas con basura. El Comisariado Ejidal creó la agrupación Mujeres Campesinas, para la supuesta vigilancia del cumplimiento de sus acuerdos, entre ellos mismos controlaron a los pepenadores, para lograr sus objetivos entre unos y otros se echaban la bolita. Algunos ejidatarios al ver los beneficios personales que podían obtener, ofrecieron sus parcelas, para que el H. Ayuntamiento de Toluca las rellenara de basura. Los vecinos del pueblo vieron la gran contaminación que se estaba produciendo, sin ningún beneficio colectivo. Afortunadamente sólo fueron unas cuantas parcelas las que se echaron a perder, ya que el calor intenso que se produce hace que no se de nada en esa tierra.
Las obras de electrificación realizadas con el apoyo y cooperación económica en la ampliación de la red de energía eléctrica en los caminos al monte y al Charcón, así como de las calles Ignacio Esquivel Rojas, Puxinco, El Durazno, Nogal, Ciruelo, Javier Reynoso Suinaga, José Antonio Muñoz Samayoa, Las Palmas y Tollocan. También se logró que Telmex realizara la introducción de la red telefónica a nivel domiciliario, siendo el señor Serafín Morales Campos el primero en disponer de este importante servicio. Por último se remodelaron la plaza cívica y el auditorio municipal.
En el periodo 1997-2000, los delegados municipales, Tirso González Peralta, Octaviano Jiménez Castillo y Nicolás Maruri Corona, durante los primeros ocho meses, desempeñaron normalmente sus funciones, pero a finales de noviembre de 1997, el segundo delegado, Octaviano Jiménez Castillo, presentó su renuncia con carácter irrevocable por motivos de salud. Ante este cambio, los otros delegados continuaron su labor. Lograron realizar en su primer año de gestión las siguientes obras: pavimentación de las calles José Antonio Muñoz Samayoa y Juan Pablo Segundo y el segundo callejón de Benito Juárez; se colocaron guarniciones y banquetas en la avenida Benito Juárez; se introdujo el drenaje en las calles Rubí y Esmeralda en la colonia La Joya, y los entronques de Tlacotepec, se instaló una nueva línea de energía eléctrica de alta tensión de 23,000 voltios por el Camino Real a Toluca.
Dentro del Programa de Regularización de la Tenencia de la Tierra, 200 personas tuvieron sus títulos de propiedad. Por medio del programa Vivienda Digna, 200 jefes de familia obtuvieron un paquete de materiales de construcción para mejorar sus viviendas.
En el Jardín de Niños Profra. Evangelina Osuna Pérez, la directora Ma. Teresa Sánchez Rodríguez y la Asociación de padres de familia, representada por Gregorio Martínez Jiménez, Lilia Varas Díaz y Luis González Coyol, gestionaron ante el H. Ayuntamiento de Toluca la construcción de dos aulas y una cocina para la elaboración de 240 desayunos calientes, servicio que funciona por medio de un comité. También se ampliaron los baños y se acondicionaron los jardines y pasillos con un costo total de $193,000.00. El 3 de febrero de 1998, el licenciado Armando Garduño Pérez inauguró estas obras. La niña Silvia Fernanda Hernández Montes de Oca agradeció su colaboración en nombre de la comunidad.
Con el apoyo del diputado federal, ingeniero Enrique González lsunza, y del licenciado Armando Garduño Pérez, las autoridades del pueblo, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción del Estado de México, por conducto de su presidente, ingeniero Raúl Álamo Neidarth, se hizo realidad la Biblioteca Pública del pueblo, que redundará en beneficio de los hombres del mañana.
Ceremonia por la colocación de la primera piedra de la biblioteca comunitaria “Juvenal Meléndez Arriaga”,
en el lugar que ocupó el edificio de la primera escuela “Cinco de Mayo”, el 27 de junio de 1999.
El acto estuvo presidido por el Lic. Armando Garduño Pérez, Presidente Municipal de Toluca,
por el presidente de la CMIC, Ingeniero Raúl Álamo Neidarth
y por el Diputado Federal, Ing. Enrique González Isunza, entre otros.
En la Escuela Primaria Urbana Federal 5 de Mayo, el director, Avelino Galeana Peláez, en coordinación con la Asociación de padres de familia, representada por Reina González, Trinidad Hernández Linares y Leticia Rivera Venegas, solicitaron al H. Ayuntamiento de Toluca la construcción de una cocina para la elaboración de 508 desayunos calientes, éste servicio también funciona por medio de un comité, el cual involucra a los padres de familia en la elaboración y distribución de los alimentos. La obra se inauguró el 12 de marzo de 1998 por el licenciado Armando Garduño Pérez.
Respecto al relleno de terrenos con basura de la ciudad de Toluca, la autoridad delegacional tomó el control total del negocio en complicidad con las Mujeres Campesinas. Los propietarios de terrenos particulares ubicados en el paraje el Charcón hicieron lo mismo. Diariamente se depositaban 30 toneladas de basura. El Comisariado Ejidal argumentaba que con los rellenos se podrían utilizar los predios para sembrar maíz. Desafortunadamente no fue así, ya que con la contaminación del suelo, la plata se secó.
Fueron pocas las personas que se preocuparon por este problema y le solicitaron, verbalmente, al delegado municipal en turno que ya no permitiera el tiradero de basura, que debía de frenarse ese problema, que en lugar de haberse beneficiado el pueblo, el gobierno municipal ya había contaminado en serio el entorno ecológico y los mantos acuíferos del lugar. y deshicieran.
Antes de concluir la administración, el 18 de agosto de 2000, el gobierno municipal celebró un nuevo convenio de colaboración con el ciudadano Pedro Albarrán García, propietario de un terreno ubicado en el paraje El Paso, para que el ayuntamiento hiciera un relleno controlado, estableciéndose una vigencia indefinida, por lo menos hasta el día en que concluyeran los trabajos inherentes al tiradero. Para ello se contó con el consentimiento de la Delegación Municipal y de las Mujeres Campesinas.
Periodo 2000-2003. Al inicio de la administración, el pueblo enfrentaba un gran problema causado por la contaminación del tiradero de basura. La comunidad soportaba los malos olores y la proliferación de roedores y perros en abundancia. La nueva autoridad municipal auxiliar, encabezada por Eladio Jiménez Rodríguez, Rómulo Lazcano Velásquez y Genovevo Lara Corona, crearon una comisión interna dependiente de la Delegación Municipal, con la finalidad de inspeccionar y vigilar con estricto apego a la ley, el cumplimiento de los acuerdos que dieron origen a este problema. Los responsables de la comisión fueron Roberto Martínez Jiménez, presidente, el arquitecto Daniel Horacio Olín Miranda, secretario, y el licenciado Javier Medardo Martínez Castillo, tesorero. La Comisión de inspección y vigilancia, ya como un organismo interno, revisó minuciosamente la documentación y encontró que no se estaba dando cumplimiento a los acuerdos pactados. Por otro lado, varios ciudadanos estaban seriamente afectados con ocho hectáreas de terrenos de labor ubicados en la periferia del relleno sanitario denominado El Paso.
El 18 de marzo de 2001, la autoridad auxiliar demandó al presidente municipal el incumplimiento e indemnización por los daños causados por el mal manejo del relleno sanitario. El 2 de abril del mismo año, ante la fe del licenciado Hugo Javier Castañeda Santana, notario público interino No. 19 del Distrito Judicial de Toluca, se realizó una reunión con autoridades municipales donde se trataron varios asuntos, estableciéndose cinco puntos: 1) Se convino cerrar de manera definitiva el tiradero de basura, en un término de dos meses contados a partir del 26 de marzo de 2001; 2) el Ayuntamiento de Toluca se comprometió a sanear el tiradero existente de manera simultánea; 3) el Ayuntamiento se comprometió a no abrir ningún tiradero de basura en las delegaciones de San Juan Tilapa y de Santiago Tlacotepec, salvo con el consentimiento de la población; 4) el saneamiento del tiradero de basura continuaría aun después del cierre definitivo; y 5) indemnizar a los propietarios de los predios afectado en la colindancia del tiradero municipal.
Con estas acciones, el 8 de mayo de 2001, la Delegación Municipal logró un nuevo convenio con el Ayuntamiento de Toluca, para sanear definitivamente el problema de contaminación. Los afectados del relleno sanitario (once personas) y la Comisión de inspección y vigilancia (12 miembros) firmaron como responsables en ese documento, mientras que los delegados municipales sólo firmaron como testigos de calidad. Las cláusulas que se plasmaron en ese documento fueron:
Primera.- Llevar a cabo el saneamiento del tiradero municipal e indemnizar a los propietarios de los terrenos colindantes.
Segunda.- El ayuntamiento se comprometió a efectuar el saneamiento y estabilización de taludes del tiradero, haciéndose necesario la adquisición de terrenos colindantes para la constitución del camino de acceso que rodea el relleno sanitario.
Tercera.- El ayuntamiento se comprometió a no tirar más basura en el tiradero municipal.
Cuarta.- Una vez agotada la capacidad de la última celda de la Zona Norte del tiradero, se aplicaría geomembrana para proteger el ambiente, asimismo los afectados se comprometieron a respetar los trabajos de saneamiento. Con esta condición, el Ayuntamiento indemnizaría proporcionalmente a los propietarios afectados con la cantidad de doce mil pesos por hectárea, por un término de tres años en una sola exhibición.
Quinta.- Los afectados que solicitaron indemnizaron fueron los señores: Everardo Lara Corona, Leobardo Corona Vargas, Amparo Capos Romero, Sergio González Maruri, Agustín Lomas Moreno, Jesús Sánchez Brito, Isauro Olín Albarrán, Demasió García Hernández, Isabel Campos Barcenas, Carlos Espinoza Martínez y Rosalía Olín Miranda.
Sexta.- Los afectados se comprometieron también a respetar la adquisición por parte del ayuntamiento, de dos predios, propiedad de los señores; Porfirio Próspero Martínez y Agustín Lomas Moreno, para ser utilizado en el saneamiento.
Séptima.- En esta cláusula se especificó que el señor Porfirio Prospero Martínez, no recibiría el pago por indemnización de la afectación.
Octava.- Por lo que se refiere al señor Agustín Lomas Moreno, este sí recibiría indemnización de la fracción de terreno que no fue adquirida por el Ayuntamiento.
Novena.- A los afectados se les concedió un término de ocho días naturales para presentar sus documentos de propiedad —la mayoría no tenía papeles por lo que fue necesario que la Delegación Municipal los regularizara de inmediato.
Décima.- Los afectados permitieron la utilización de la última celda, hasta su total agotamiento.
Décima primera.- La Comisión se comprometió a dar fe y seguimiento a las cláusulas señaladas en ese documento e informar a los vecinos del pueblo sobre los avances del saneamiento del tiradero.
Décima segunda.- Al término del saneamiento del relleno sanitario, el ayuntamiento se obligó a proporcionar el mantenimiento y en caso de resultar daños posteriores a los predios colindantes, sería motivo de un nuevo convenio de indemnización.
Décima tercera.- Una vez concluidos los trabajos de saneamiento, el predio sería destinado para obras o acciones para beneficio de la comunidad.
Por su parte, el Ayuntamiento de Toluca propuso a los afectados del relleno sanitario la compra de sus tierras para ampliar este tiradero, argumentando que el costo de los terrenos era de $15.00 el m2, después les ofreció $30.00. Hasta este momento, las cosas marchaban por un buen camino; sin embargo, el pueblo de Tlacotepec se opuso rotundamente al saneamiento del relleno, argumentando que sus terrenos estaban siendo contaminados, por lo que ya no se efectuó la compra de esos terrenos.
El primer delegado municipal comentó:
Por haber aceptado el saneamiento del relleno sanitario se logró que los afectados les indemnizaran por los daños causados, así como la constitución del camino de acceso alrededor del relleno sanitario para darles salida a sus terrenos, ya que, con este proyecto habían quedado incomunicados. Además se construyó un tanque para agua potable en el paraje denominado El Paso, en el terreno donado [el 30 de octubre del 2002] por Miguel Rojas Martínez, con una superficie de 308.31 m2. Para los vecinos de Tlacotepec, a través de Carmen Alarcón y Socorro Estrada, obtuvieron bastante tubería de asbesto de 6 pulgadas de diámetro. Testimonio Oral del señor Heladio Jiménez Rodríguez.
El 17 de octubre de 2002, el municipio buscó otra alternativa en los terrenos de labor ubicados en el paraje El Potrero o El Charcón, propiedad del señor Bernardino García Corona, quien por medio de un contrato de arrendamiento lo rentó por la cantidad de $86,000.00 mensuales, con fecha de vencimiento al 17 de agosto de 2003. En este documento el H. Ayuntamiento se comprometió, con una gran tecnología, a no confinar residuos peligrosos, tóxicos, industriales peligrosos y biomédicos infecciosos, con una absoluta libertad en el manejo de los residuos y utilizar celdas de depósito, así como el saneo de la celda agotada.
En reunión celebrada entre el presidente municipal, el secretario del Ayuntamiento, los delegados municipales y el señor Bernardino García Corona, se acordó que si el pueblo aceptaba la realización de un nuevo relleno sanitario, los beneficios se administrarían por medio de un fideicomiso por la cantidad de $300,000.00 mensuales para obras de beneficio colectivo del pueblo, en las que se consideraron la adquisición de terrenos para la construcción de una preparatoria o un Conalep, la Escuela Primaria Benito Juárez, más aulas para la escuela secundaria y treinta computadoras para todas las escuelas de la comunidad; así como la introducción de más agua al pueblo por medio de un pozo profundo.
Los delegados informaron a la Comisión de inspección y vigilancia, sobre los beneficios obtenidos en la reunión con el ingeniero Juan Carlos Núñez Armas, por haber permitido la instalación de un nuevo relleno sanitario en los terrenos del señor Bernardino García Corona. Por desgracia no contaron con la opinión favorable de la Comisión, ésta argumentó que el ayuntamiento no iba a cumplir tales compromisos, así que se dedicó a hacer campaña de desprestigio en contra del nuevo relleno sanitario y de la Delegación Municipal. Aunque la gente creyó más en la Comisión, ésta nunca mostró las evidencias de lo que pregonaban. Al respecto, algunos parroquianos opinaron: “los integrantes de la Comisión tenían la promesa del Ayuntamiento de comprarles sus terrenos para la ampliación del relleno sanitario de Pedro Albarrán y al no llevarse a cabo dicho proyecto, tal vez por eso no aprobaron el nuevo relleno. Seguro que fue eso lo que los hizo cambiar de parecer”.
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Toluca, a través de la empresa Asesoría Sistemas Especializados de Toluca, s.a. de c.v., inició la construcción del relleno sanitario con las obras siguientes: celdas impermeabilizadas, caseta de control, desplante de pozos de control de biogás, delimitación perimetral, sistemas de control de aguas pluviales y lixiviados, entre otras.
Por otro lado, con el apoyo de los señores fiscales del templo de San Juan Bautista, Antonio Próspero Maruri y Antonio Espinoza Martínez, la Comisión de inspección y vigilancia trasladó su oficina al salón de usos múltiples del templo. Ahí realizaban reuniones constantes; insitaban a detener definitivamente tanto el saneamiento del tiradero de basura del terreno de Pedro Albarrán, como el nuevo relleno sanitario de los terrenos de Bernardino García Corona y también destituir de sus cargos a los delegados municipales. El 30 de marzo de 2003, la Comisión convocó al pueblo a una asamblea general extraordinaria en el atrio del templo de San Juan Bautista, para destituir y nombrar a nuevos delegados municipales. Asistieron unos 400 ciudadanos. Quienes resultaron electos fueron Eduardo Jiménez Hernández, Ángel Albarrán Martínez y Javier Pereyra Campos.
La posición de la Comisión fue definitiva: “No al relleno sanitario, soldando las puertas de la Delegación Municipal; lanzaron a los delegados propietarios de sus oficinas, según ellos, para evitar que negociaran a espaldas del pueblo”. Varios seglares opinaron al respecto: “No era el lugar apropiado para llevar a cabo este tipo de problemas, ya que el uso específico del templo es de oración, fue una falta de respeto”. Sin embargo, la Comisión ya tenía un lugar para continuar con su propósito.
Por su parte la Comisión, encabezada por Roberto Martínez Jiménez y con el apoyo de unos 100 habitantes, arribaron a la procuraduría a levantar la indagatoria TOL/AC/III/6130/2003, por probables delitos ecológicos, en contra del H. Ayuntamiento de Toluca, por haber violado el convenio entre los habitantes y el alcalde de Toluca, ya que el relleno estaba contaminado los mantos acuíferos y las tierras, provocando enfermedades con olores fétidos de los desperdicios. En este mismo día, el Ayuntamiento publicó la convocatoria a elecciones extraordinarias de autoridades auxiliares, del 7 al 27 de julio, por medio de planillas.
El Ayuntamiento sabía que legalmente se trataba de una obra de impacto regional, que el nuevo relleno sanitario debía cumplir con la normatividad que marca la Secretaría de Ecología, por lo que en conferencia de prensa, el 25 de junio de 2003, el ingeniero Juan Carlos Núñez Armas, presidente municipal de Toluca, dijo:
Mi administración en ningún momento ha contaminado a San Juan Tilapa. La culpa no es mía, es de mis antecesores, al no cumplir con la normatividad correspondiente. Yo si voy a cumplir conforme a la Ley, yo también digo que hay que demandar a quienes en el pasado utilizaron el territorio de Toluca sin tener las provisiones ambientales correspondientes, a esos hay que demandarlos, hay que ir sobre ellos.
Para convencer al pueblo, el presidente municipal inició un programa de difusión por medio de videos de rellenos sanitarios, como el de Tlalnepantla y de otros países, que el gobierno municipal de Toluca intentó llevar a cabo con esa tecnología.
El vía crucis empezó el 7 de abril del 2003 con una guerra fría, San Juan Tilapa contra el H. Ayuntamiento de Toluca. Cuatro meses duraron los delegados que la Comisión impuso al pueblo. Se abrió el camino para que la Comisión propusiera a los delegados interinos encargados de concluir el periodo municipal. El 31 de julio del mismo año se abrieron las puertas de la Delegación Municipal con la entrega y recepción a los nuevos delegados municipales interinos, Margarito Serrano Martínez, Margarito Martínez Bernal y Edgar Campos Domínguez, quienes tenían la encomienda de evitar el relleno sanitario.
Uno de los delegados municipales destituidos, comentó:
Las consecuencias a las que se enfrentó la comunidad por haber destituido a los delegados municipales son: en primer lugar la falta de continuidad de los proyectos que se tenían por el saneamiento del relleno sanitario, el cual, por cierto, no se concluyó. En segundo lugar, la escasez del agua potable, recordemos que destituyeron también al Comité de agua potable, según ellos por complicidad con los delegados municipales. Las nuevas autoridades no fueron capaces de dar seguimiento a los acuerdos que se tenían con las autoridades de Calimaya. Los manantiales del Socavón y de los Temascales, ubicados en el Nevado de Toluca, se encontraban prácticamente ganados por nosotros, sólo faltaba el proyecto de Ley. Con el apoyo de Tlacotepec y de gobernación, se captó ese vital líquido. Quince días después al ver Calimaya que existían conflictos al interior del pueblo, cortaron el agua. La verdad me da mucha pena ver a mi pueblo sufrir y lo que es más doloroso es que cada día hay menos agua en sus hogares. Y en tercer lugar, durante más de diez años los Delegados municipales, el Comisariado Ejidal y las supuestas Mujeres Campesinas hicieron y deshicieron y el pueblo nunca dijo nada. Ahora que los delegados del 2000-2003, quisieron hacer algo bueno para su pueblo, fuimos destituidos. En el convenio del saneamiento del relleno que nosotros firmamos se estableció que una vez concluidos los trabajos de saneamiento, el predio sería destinado para obras o acciones en beneficio de la comunidad. Este punto para que se haga realidad dependerá de la nueva autoridad. Con el paso del tiempo, sabremos quién o quiénes tuvieron la razón.
Las obras relevantes que se realizaron durante este periodo fueron: el permiso para la construcción de la Capilla de San Isidro, en el puente de Agua bendita. Introducción de drenaje: 260 ml para las calles Rancho Buenavista y 2ª. Privada La Comunidad; 110 ml Privada Agua bendita; 200 ml Bulevar Zoológico Zacango; 200 ml calle Durazno; 670 ml camino a San Felipe Tlalmimilolpan y un tramo de la barranca El Cruzado; 210 ml para las calles Juan Escutia, Reforma y Privada Reforma; 150 ml Bulevar Evaristo Jiménez y Privada Isabel la Católica. Dentro de este proyecto sólo faltaron 550 ml para encauzar las aguas negras a la barranca del cruzado. Se pavimentaron algunas calles: 600 ml en Vicente Guerrero Poniente, Venustiano Carranza y Lázaro Cárdenas; 70 ml en Privada Camino al monte; 60 ml Niños Héroes; y 145 ml en la calle Javier Reynoso Suinaga. Encarpetado de la calle Benito Juárez y Plaza Hidalgo. Tanque de agua potable en el terreno donado por Miguel Rojas Martínez. Acondicionamiento del salón de cabildos de la Delegación Municipal.
Los encargados de terminar este periodo fueron los interinos Margarito Serrano Martínez, Margarito Martínez Bernal y Miguel Campos Domínguez. Durante los ocho meses que laboraron (del 27 de julio al 30 de noviembre del 2003), con recursos del pueblo, lograron instalar en la oficina de la Delegación Municipal el servicio de teléfono, así como de un equipo de cómputo. La imagen delegacional cambió totalmente.
Periodo 2003-2006. Los delegados municipales Roberto Eliseo Martínez Jiménez, Ramos Francisco Javier Pereyra Campos y David Víctor Corona Olín dieron seguimiento al problema del relleno sanitario, junto con el apoyo del pueblo y de la Comisión de Vigilancia, integrada por Horacio Olín Miranda, Javier Martínez Castillo y Francisco Brito Rueda, Por casi dos años se llevó a cabo una guerra fría por medio de plantones, marchas y publicaciones en diferentes diarios estatales y nacionales.
Finalmente, el presidente municipal, arquitecto Armando Enríquez Flores, declaró públicamente en la ceremonia de inauguración del Multi Dif de la Comunidad de San Juan Tilapa, no volver a tirar ni un solo gramo de basura en el relleno sanitario de San Juan Tilapa. Esto ocasionó que para la comunidad no hubo apoyos de obras de beneficio social. Por su parte la nueva administración municipal encabezada por el C.P. Roberto Eliseo Martínez Jiménez, explico:
En su afán de proteger al pueblo reestructuraron la Comisión de inspección y vigilancia con un solo fin: continuar con la guerra fría de no al relleno sanitario, organizando marchas y plantones en todo el pueblo, incluso frente a la casa del señor Bernardino García Corona, así como frente a palacio del H. Ayuntamiento de Toluca y en algunas calles del centro de la ciudad. En cierta ocasión estuvieron tentados a aceptar la oferta del H. Ayuntamiento, quien esta vez ofreció diez millones de pesos anuales para obras del pueblo. La autoridad auxiliar intentó echar a andar un consenso con la fórmula “¡Si el 50% más uno del pueblo vota a favor, adelante que se eché a andar este proyecto!”. Desafortunadamente el pueblo no quiso siquiera escuchar a los representantes de Armando Enríquez Flores. Finalmente, en la inauguración de la obra de la Clínica de San Juan, el presidente municipal de Toluca, públicamente, canceló este proyecto y dijo que durante el resto de su administración no se iba a tirar basura en los terrenos de San Juan Tilapa. Con el cambio de autoridades del Ayuntamiento de Toluca, se tiene desconfianza al nuevo presidente municipal de Toluca, licenciado Juan Rodolfo Sánchez García (2006-2009), todo depende de los nuevos delegados municipales que próximamente elegirá el pueblo y que tomarán posesión el 1º de diciembre del 2006.
El desarrollo del pueblo tenía que continuar. Para atender la problemática del pueblo, las autoridades se acercaron al programa de regionalización del gobierno del licenciado Arturo Montiel Rojas, bajo la responsabilidad en esta zona del licenciado Luis Enrique Miranda Nava, quien ayudó con varios apoyos económicos y materiales, como despensas, becas para infantes de primaria y secundaria, seguro al campo, seguros de vida de campesinos de la tercera edad, así como el suministro de materiales para el puente de la escuela Benito Juárez; también ayudó económicamente para la compra del terreno donde se construyó el Centro de Desarrollo Comunitario de San Juan Tilapa, así como al Comité de pro-electrificación de la colonia El Durazno con $77,719.00 para completar 30% de la obra de electrificación para las colonias El Durazno, El Cruzado, y Tollocan. La obra tuvo un costo total de $520,000.00. El Ayuntamiento ayudó con 70% y la comunidad beneficiada con 30%. Con recursos de la delegación se pavimento el tramo de la terminal de autobuses Tríángulo Rojo y el callejón Chamizal.
El H. Ayuntamiento de Toluca, con recursos del programa Hábitat-2004, con una inversión de un millón de pesos, construyó el Centro de Desarrollo Comunitario San Juan Tilapa, para beneficio de 1,238 hogares. La obra se inauguró el 28 de julio del 2005 con los servicios de consultorio médico, ginecología y odontología, además una sala de cómputo con acceso a Internet, cursos de Word, Excel e impresiones.
Con recursos del programa Hábitat-2004, también se pavimentaron, con mezcla asfáltica, las calles Laura Pavón Jaramillo (315 ml), Ignacio Esquivel (450 ml) y El Durazno (270 ml). Además se pavimentaron, con concreto hidráulico, las calles El Puxinco (100 ml), callejón Chamizal (100 ml) y Nogal (250 ml). Incluyéndose además en cada una de ellas, las guarniciones y banquetas, así como la introducción del drenaje y el agua potable.
El Ayuntamiento de Toluca, a principios del mes de noviembre del 2006, colocó la nomenclatura del señalamiento del tránsito vehicular, así como los lugares prohibidos de estacionamiento y el sentido de las calles. En este periodo resultaron electas como reinas de las Fiestas Patrias las señoritas Adriana Arellano Guadarrama (2004), Paulette Cordero Prospero (2005) y Sara Hernández Millán (2006).
Periodo 2006-2009. Se eligieron como delegados municipales al doctor Raúl Berra Corona, al licenciado Abel Garduño Corona y a Carlos Romero Tarango. Entre las obras realizadas destaca la terminación de la descarga del drenaje sobre la barranca El Cruzado, se colocaron 550 ml, requisito de los delegados de San Felipe Tlalmimilolpan para poder cruzar sus terrenos. Además, con recursos del pueblo, se introdujo el drenaje en el Bulevar Zoológico Zacango y en las calles Corregidores y Capulín. Con el apoyo de la Cámara de Diputados y Agua y Saneamiento de Toluca, se realizó el proyecto técnico de instalación del drenaje en la colonia Rancho Buenavista y en las calles La Merced y Rancho Buenavista. Se alinearon la Avenida Toluca Norte y el camino a San Felipe Tlalmimilolpan. En coordinación con los fiscales eclesiásticos de 2009, se construyó en el panteón del pueblo la capilla de descanso. Por medio del programa federal Setenta-Treinta, apoyaron en la electrificación de la Escuela Secundaria José María Velasco. Con recursos del pueblo y de la línea de autobuses Triángulo Rojo, y con el apoyo del H. Ayuntamiento se construyó la bóveda de la calle Barranca del Acuxtitla, tramo Avenida Toluca y 16 de Septiembre. Se apoyó la escuela Benito Juárez, del conafe con varilla, arena y grava, así como con juegos infantiles. Se apoyó a la capilla de Guadalupe con 20 toneladas de cemento para la construcción de los salones donde se imparte doctrina.
Alineamiento a 12 metros de paramento a paramento de la calle Avenida Toluca Norte, frente al panteón del pueblo. Julio de 2009.
Con recursos del programa Habitat, el gobierno municipal construyó el Taller de panadería y repostería, adjunto al Multidif y también pavimentó la calle Esther Moreno Galván. El 19 de septiembre de 2008, se promovió el nombramiento de jefes de manzana. Por otro lado, el Ayuntamiento de Toluca y el Tecnológico de Monterrey, con el propósito de combatir el rezago educativo en los pueblos del municipio, el 1º de septiembre de 2008 inició las clases virtuales de Prepanet. Este programa se basa en un modelo educativo mixto donde el proceso de enseñanza-aprendizaje en línea se conjuga con actividades de reforzamiento. Se otorga al alumno una beca del 80%. Los cursos están disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Las tres cedes que hay en Toluca se encuentran en San Juan Tilapa, San Pablo Autopan y en el centro de la ciudad. En esta delegación se localizó en el centro de Salud del Multidif, colonia La Joya. Los tutores son el licenciado José Alfredo Delmar Vargas y Norma Angélica Cedillo Torres. Estadísticamente, el municipio de Toluca cuenta con 803 alumnos.
Periodo 2009-2012. Se nombro como delegados municipales propietarios: María Guadalupe Cantillo Martínez, Javier Garduño González (renunció), Servando Jiménez Corona, a manera de suplentes: Agustín Lazcano Campos, Arturo Becerril Ávila. y Francisco Jiménez Serrano. Las obras relevantes fueron:
1. La realización del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, celebrado el 11 de julio de 2010, con el fin de impulsar la creatividad y participación de la comunidad, en la que resalto la riqueza cultural de nuestras tradiciones que son un ejemplo a nivel nacional. En este acto la Presidenta Municipal de Toluca, Dra. María Elena Barrera Tapia, el Diputado Federal por el Distrito XXXIV, José Luis Velasco Lino, reconocieron esfuerzo de los lugareños como un ejemplo de costumbres y raíces que hicieron un marco de celebración de los 200 años de Independencia. Por su parte la Delegada Municipal, Lic. María Guadalupe Cantillo Martínez, el Presidente de la Comisión de Festejos del Bicentenario, Lic. Carlos Castañeda y el Cronista Delegacional de San Juan Tilapa, Marino Iturbe Albarrán, coincidieron en señalar que eventos como este, marcan la participación de los habitantes y de sus autoridades para un buen desarrollo comunitario. Para dar realce al festival se presentó una muestra de objetos antiguos y una representación gastronómica del lugar.
2. Construcción del Centro Especializado en Atención Médica Asistencial (CEAMAS) “José María González Arratía” Bicentenario, inaugurado el 15 de julio de 2010, el corte de el listón lo hicieron la Presidenta del Dif Municipal de Toluca, Dra. María Elena Barrera Tapia, del Secretario de Salud, Gabriel O’ Shea Cuevas y por el Secretario de Educación del Gobierno del Estado, Alberto Curi Naime, las instalaciones tuvieron un costo de $603,532.00, con los servicios de: prevención y detección oportuna de enfermedades; consulta de medicina general ginecobstetricia, odontológica y nutricional, laboratorio para análisis como biometría hemática, químico sanguíneo de 6 elementos –glucosa, urea, creatina, colesterol, triglicéridos y ácido úrico–, croporositoscópico de tres muestras, entre otros, y servicios de farmacia, además, asistencia social, asesoría jurídica y psicológica; trabajo social para prevenir la violencia y el mal trato infantil, así como la explotación de menores; talleres comunitarios y una casa de día del adulto mayor. El servicio de las enfermeras –unas atienden a los niños y niñas de trece años, otra a las mujeres de trece años en adelante y otra a hombres mayores de trece–, les toman los signos vitales, los pesan y los miden, los canalizan con el especialista, dependiendo de su situación. Antes pasan a pagar en caja su consulta ($80.00) que incluye sus medicamentos.
3. La casa de día para el Adulto Mayor, así como la estructura de los talleres comunitarios del programa federal “ABITAT”, Y firma del convenio; entre el ayuntamiento de Toluca e ISEM, para ampliar la cobertura de atención médica, inaugurado el 28 de enero de 2011. La Presidenta del Dif Municipal de Toluca, Dra. María Elena Barrera Tapia, informó que la atención que brindará esta unidad será gratuita para los que estén inscritos al seguro popular. El Secretario de Salud del Estado de México, Gabriel O’ Shea Cuevas, informó que las familias que no cuenten con ninguna protección de seguridad social, con este programa se verán beneficiadas con los más de 400 enfermedades que cubre el seguro popular. Para el Secretario de Educación, Alberto Curi Naime, comento que este proyecto es una innovación para mejorar las condiciones de vida y cuidado de la salud, los talleres comunitarios motivaran el autoempleo de los diversos oficios que brinda esta unidad.
4. Instalación de 300 luminarias de vapor de sodio de 150 watts con censor eléctrico sensible a la luz solar, colocados el 25 de febrero de 2011. Este beneficio se obtuvo por medio del programa federal “HABITAT”, gracias al apoyo de la Presidenta Municipal de Toluca, Dra. María Elena Barrera tapia, del Diputado Federal José Luis Velasco Lino y del representante de la Delegación Estatal de la SEDESOL, Héctor Alanis Navarrete.
5. Tianguis de Servicios Municipales en San Juan Tilapa del 28 de febrero de 2011. Todos los servicios fueron gratuitos; revisiones médicas y dentales por mencionar algunos. La Presidente Municipal invitó a la comunidad a acercarse a los diversos servicios que se ofrecieron. Por su parte el Tercer Delegado Municipal, C. Servando Jiménez Corona, agradeció a nombre de las personas que no cuentan con recursos económicos y que hoy aprovecharon estos servicios.
6. Rehabilitación de la plaza cívica “Miguel Hidalgo y Costilla” y del edificio Delegacional con un costo de $8’231,468.00; 800 M2 de piedra tipo “recinto negro”, 105 M2 de concreto estampado, un centro de desarrollo comunitario (juegos infantiles), un kiosco, cuatro fuentes de aguas danzantes, 13 luminarias, bancas y un asta bandera. Con respecto al edificio delegacional, se remodelaron las oficinas para autoridades ejidales, un salón de usos múltiples, un dispensario médico y 2 consultorios con sanitarios. La inauguración de estas obras fue el 28 de marzo de 2011, el corte del listón lo hizo la Dra. María Elena Barrera Tapia, quien aseguro que a partir de esta fecha la ciudadanía cuenta con espacios de sano esparcimiento para fortalecer la conservación y difusión de nuestra cultura.
La Doctora María Elena Barrera Tapia, en su calidad de
Presidenta Municipal de Toluca, develó la placa conmemorativa
La nueva imagen de la plaza cívica Miguel Hidalgo y Costilla, rescatada por la
Dora. María Elena Barrera Tapia, el 28 de marzo de 2011
7. 3 de Diciembre de 2011. Marino Iturbe Albarr án presentó su libro San Juan Tilapa, Crónica Delegacional. Este acto se realizo en la explanada de la plaza cívica “Miguel Hidalgo y Costilla”, ante una multitud de vecinos interesados en conocer la historia de su población, sus antepasados, de sus raíces. Además difundió un video de imágenes fotográficas. La alcaldesa Dra. María Elena Barrera Tapia, subrayo “Reunir acontecimientos históricos que marcan la vida e identidad de una comunidad, de ninguna manera es una labor sencilla, pero resulta fundamental para apoyar a los habitantes a conservar sus tradiciones".
Plaza Cívica Miguel Hidalgo, San Juan Tilapa, 3 de Diciembre de 2011.
La Dra. María Elena Barrera Tapia, Presidenta Municipal de Toluca,
reconoció al cronista delegacional de San Juan Tilapa, por su intensa
labor en la investigación de su lugar de origen.
8. Con motivo de la navidad, el H. Ayuntamiento de Toluca, organizo un “Concurso de Nacimientos 2011”; del 13 al 24 de diciembre, en la Alameda Central de la Ciudad de Toluca. La población de San Juan Tilapa, participo en este evento a través de la Rectoría de San Juan Bautista, apoyada por el maestro Esau Hernández Albarrán y de los grupos de Acción Católica. La ceremonia de entrega de reconocimientos a los ganadores, fue el 22 de enero de 2012, en el Teatro Morelos. El programa corrió a cargo de la Dirección General de Desarrollo Social y Participación Ciudadana y de la Dirección de Educación, Cultura y comunidades Indígenas. La Dra. María Elena Barrera Tapia, Presidenta Municipal de Toluca, hizo entrega del 1er. Lugar, a Rectoría de San Juan Bautista. Recibió el Reconocimiento la Sra. Margarita Molina. El cuadro ganador fue hecho con semillas representativas del lugar y que aún la población las sigue sembrado.
Diciembre 20 de 2011. Alameda Central de la Ciudad de Toluca.
1er. Lugar: La creatividad de productos del campo,
Identificaron a la comunidad.

References: artículo 6
 artículo 50
 artículo 3
 resolución 
 resolución 
 artículo 27
 Resolución 
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