Source: https://www.electronicsnearme.online/xiaomi-mi-9t-pro-analisis-xiaomi-reta-a-la-gama-alta-con-camara-extraible-y-un-precio-rompedor/
Timestamp: 2019-11-22 00:09:32+00:00

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Xiaomi Mi 9T Pro, análisis: Xiaomi reta a la gama alta con cámara extraíble y un precio rompedor - DroneswithCamera
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HomeElectronics Gadgets MagazineXiaomi Mi 9T Pro, análisis: Xiaomi reta a la gama alta con cámara extraíble y un precio rompedor
August 20, 2019 DroneswithCamera Electronics Gadgets Magazine, Electronics Near Me, Home Page 0
Más disgregada que el pasado año, pero igualmente hemos visto una jugada parecida a la del año pasado con los móviles Mi de primera línea de Xiaomi. Al primer Xiaomi Mi 9 le siguieron el Xiaomi Mi 9 SE y el Xiaomi 9T, con la duda de si habría un Pro que siguiese la estela del Xiaomi Mi 8 Pro del año pasado, y justamente és ese el que vemos en este análisis del Xiaomi Mi 9T Pro.
Se trata de una configuración realmente similar a la que vimos en el Mi 9T e incluso dentro de un envase casi gemelo, centrando la principal diferencia en la adición del Snapdragon 855 como motor del terminal y así meterlo de un empujón en la gama alta, si bien como ahora veremos sigue siendo una de las peculiares configuraciones de Xiaomi para un buque insignia. Cámara persicópica frontal, lector de huellas integrado en la pantalla y MIUI por bandera en este tope de gama para la segunda mitad del año, os contamos en detalle qué tal con él.
Ficha técnica del Xiaomi Mi 9T Pro
AMOLED 6,39″ FullHD+
2.340 x 1.080 píxeles (403 ppp), 19,5:9
48 MP, f/1.75
13 MP ultra gran angular, f/2.4
8 MP, f/2.4, telefoto zoom 2x
20,1 MP, f/2.2, sistema pop-up
6 + 64: 399 euros
6 + 128 GB: 499 euros
Xiaomi Mi 9T Pro – Smartphone con Pantalla AMOLED Full-Screen de 6,39″ (Qualcomm SD 855, Selfie Pop-up, Triple Cámara de 13 + 48 + 8 MP, 4000 mAh, con NFC, 6+64 GB), Rojo Llama [Versión española]
Diseño: este molde nos suena
El Xiaomi 9T estándar presentó ya un diseño distinto al de los Mi 9 anteriores hablando de la colocación de la triple cámara trasera y el optar por la frontal extraíble. No obstante, se mantienen las líneas que se han ido dibujando con los años en la línea Mi de Xiaomi, con traseras curvadas por los bordes laterales, uniformidad de los tonos entre bordes y trasera, esquinas redondeadas y cámaras traseras protuberantes.
Los cambios: además del color, que esta vez nos ha venido en un sobrio negro con un patrón de rayas paralelas (sin relieve), las cámaras se colocan al medio y no a un lado. Se hereda así la estructura del 9T, con la principal separada (y convenientemente señalada con la indicación de la inteligencia artificial y los 48 megapíxeles, por si se nos olvidaba) y las dos secundarias en un módulo conjunto justo abajo. El contorno plateado que vimos en la de 48 megapíxeles del 9T estándar es ahora naranja, como el botón de encendido (un detalle que hereda del Mi 8 Pro).
Vemos pues que se mantienen formas, distribución de elementos e incluso dimensiones. Como en el 9T tenemos tres botones, los tradicionales, y no hay tampoco uno dedicado a la llamada del asistente virtual o a algún acceso rápido (como sí lo había en el Mi 9).
No vemos botón para dedicado al asistente virtual porque no lo hay.
El acabado es en brillo, dado por el cristal y el metal que son los materiales de construcción. La buena noticia es que la capa oleofóbica del acabado da muy buen resultado, de modo que la trasera se aleja de ese imán de huellas que solemos encontrar en muchos casos.
Cierto es que resbala un poco, pero tampoco exige un agarre muy fuerte con respecto a otros casos en los que es realmente un peligro no asirlo con firmeza. El móvil al menos se entrega con una funda bastante fina que evita eso, aunque curiosamente ésta sí se llena de huellas.
Los botones físicos quedan a un lado, dejando repartidos en los bordes superior e inferior la bandeja para la SIM, el minijack de 3,5 milímetros, la cámara frontal, el USB, el altavoz y el micrófono. El altavoz y la bandeja de las SIM están alineadas al centro del borde inferior, pero el USB está algo más hacia abajo (malas noticias, amigos del TOC).
El auricular (no hay altavoz secundario para el estéreo) está incrustado de manera muy sutil en la parte frontal, donde suele estar la cámara y/o el notch, de modo que este lado del marco puede reducirse bastante. Los marcos miden lo mismo todos los lados salvo el inferior, contando con una barbilla algo más grande.
Cuesta encontrar el auricular en un primer vistazo.
Resulta muy cómodo en mano aunque no es de los que mejor relación volumen/pantalla/peso guarda (ahí le gana la partida el Huawei P30 Pro, que con mayor pantalla y batería es más compacto). Eso sí, el disponer del módulo de la cámara no lo engrosa de manera llamativa. Sin ser ligero tampoco se hace pesado, aunque se coloca dentro de los topes de gama que más pesan.
Es más grande y más pesado que el Mi 9 a igual pantalla, pero cuenta con una batería mayor. En este caso son 4.000 mAh y no 3.000, y además está el módulo de la cámara (aunque la diferencia de grosor es algo más de un milímetro).
Como ya vemos en esta tabla, lo que han logrado es ganar aprovechamiento del frontal por parte de la pantalla. Sin muesca ni agujero el panel aprovecha hasta lo que permiten los bordes, de modo que la barra de tareas no se engrosa para quedarse al mismo nivel que estos elementos y se gana casi un 1% más de superficie para la pantalla. Hablando de 85% para arriba la verdad es que ya son muy buenas cifras, aunque con los módulos para las cámaras frontales se logra más esa sensación de todo pantalla.
Pantalla: aunque vemos un frontal muy despejado, Xiaomi sigue conservadora en resolución
Hablando precisamente de este componente tenemos sensaciones encontradas. Los paneles FullHD+ no dan mal resultado, pero esta resolución se asentó desde hace mucho tiempo ya en la gama media y para los gama alta va quedando algo corta, viendo además que fabricantes como Xiaomi o LG se han acomodado en el QHD (salvo excepciones) en sus buques insignia y que incluso OnePlus ha dado el salto, con un OnePlus 7 Pro que además de mayor resolución que el OnePlus 7 dispone de una tasa de refresco de 90 hercios en su pantalla.
No ocurre lo mismo con este móvil. El apellido Pro no conlleva cambios a este nivel, heredando la pantalla que vimos en el Xiaomi Mi 9T salvo por el hecho de que aquí no tenemos una muesca robando terreno.
Son 2.340 x 1.080 píxeles de resolución en 6,39 pulgadas, quedando una densidad de 403 píxeles. Lo suficiente para que no veamos imágenes pixeladas ni haya una mala experiencia, pero echando de menos esa mayor densidad de paneles superiores.
De este modo, bien a nivel de nitidez y también de contraste. Aquí podemos hacer algo por ajustarlo más a nuestros gustos si vemos que se queda corto, aunque es un ajuste mínimo dentro de los de pantalla, en los cuales también podremos cambiar la temperatura y el matiz de los blancos.
De fábrica la pantalla viene un poco fría y con la saturación suficiente, de modo que podemos optar por subir ligeramente la temperatura para que haya un matiz más cálido sobre todo en los blancos. No viene mal un extra de contraste, pero al aplicar este ajuste también vemos que aumenta la saturación y queda ya algo excesiva.
El brillo automático funciona bastante bien, sin notar que vaya lento en los cambios más bruscos de iluminación. El brillo máximo (600 nits) es suficiente para ver bien el contenido a pleno día, así que por este lado no se echa en falta nada.
La sensibilidad táctil es correcta, aunque bien es cierto que de manera puntual hemos dado toques fantasma al dar en la pantalla con la parte baja del pulgar. De todos modos, no es un marco delgado en exceso y tampoco nos ha ocurrido en ninguna otra circunstancia, así que probablemente sea algo puntual y más relacionado con acostumbrarse al manejo.
A este respecto, el fabricante calcula un 91,1% del frontal aprovechado por pantalla. Nosotros solemos tomar como referencia lo que calculan en GSM Arena por tener un estándar y así evitar ciertos posibles sesgos y según la página se queda en un 86,1% que no está mal, viendo el de los rivales.
La cámara extraíble es una solución que suele transmitir mejor esa sensación de “todo pantalla”
La cámara frontal pop-up, por tanto, suele ayudar a que se mejore este aspecto, viendo también cómo los OPPO, el OnePlus 7, el Samsung Galaxy A80 y el resto de terminales que optan por esta solución suelen transmitir mejor esa sensación de “todo pantalla”. Posteriormente veremos cómo influye esto en las funciones de la cámara frontal, pero estéticamente (y ayudado por lo discreto que queda el auricular) la verdad es que deja frontales atractivos (aunque una lástima que el borde inferior no sea simétrico al superior y así queden los cuatro iguales).
Esto ayuda también a que la experiencia viendo contenido multimedia sea muy agradable. Toda esa superficie la llena un vídeo, una imagen o un videojuego y la verdad es que no es nada cómodo volver a un móvil con más marcos y peor porcentaje de aprovechamiento del frontal que éste.
En relación a esto está la posibilidad de activar la navegación por gestos en vez de la que nos viene por defecto (botones tradicionales). Para ello tendremos que ir a Pantalla completa, donde tendremos que seleccionar dicha opción y además podremos personalizar algunos aspectos como qué apps se ejecutarán automáticamente en pantalla completa.
Otras opciones que permiten sacar algo más de jugo a la pantalla son las de activarla con un doble toque y/o al levantarla, de modo que podamos consultar el contenido con gestos sencillos. La pantalla ambiente (dentro de la sección Pantalla) permite cierta personalización, pero queda corta en opciones si la comparamos con las de LG o Samsung, que al menos facilitan la adición de widgets.
Se mantiene la posibilidad de aplicar el modo oscuro para los menús pertenecientes a MIUI (es decir, no afecta a apps de terceros). Figura como opción en la sección Pantalla y no hay ninguna posibilidad de configuración, viendo que se aplica a interfaces propias como la de los ajustes generales, los de cámara o la Bóveda de aplicaciones.
Rendimiento: la clave de esta evolución
Es aquí donde deberíamos encontrar las principales diferencias con el Xiaomi Mi 9T, dado que la ficha técnica es prácticamente la misma entre uno y otro teléfono salvo por el procesador. De hecho, es curiosa la estrategia de fabricante con esta línea, la cual en realidad engloba móviles de alta y media gama (y no únicamente los buques insignia como en el pasado) y dispone móviles muy similares entre ellos.
De este modo, a diferencia del 9T con el Snapdragon 730 el 9T Pro hace honor a su apellido con lo más potente de Qualcomm para móviles, el Snapdragon 855. Aunque dicho sea de paso, el 730 es de categoría inferior pero está orientado a un uso gaming, por lo que la diferencia entre uno y otro es menos acusada que en otros casos.
El Mi 9T Pro se porta bien y sin sorpresas, manteniendo la fluidez independientemente de qué tarea ejecutemos, sin “lags” ni tirones
¿Cómo se porta el Xiaomi 9T Pro cuando más le exigimos? Se porta bien y sin sorpresas, manteniendo la fluidez independientemente de qué tarea ejecutemos, sin lags ni tirones aunque estemos alternando entre diversas apps exigentes a nivel de recursos y carga gráfica.
Lo que sí notaremos con relativa facilidad es el aumento de temperatura si estamos con alguna tarea multimedia. Cierto es que el verano afecta también a los dispositivos y es normal que puedan calentarse un poco más que durante épocas más templadas, pero aún en situaciones frescas es fácil notar una trasera tibia si ponemos la música en altavoz, jugamos o vemos vídeos.
Para quienes tomáis como referencia del rendimiento los benchmarks, os ponemos aquí los resultados de los que solemos aplicar a los móviles que analizamos del Xiaomi Mi 9T Pro con otros de configuración similar. También los del Xiaomi 9T para que veáis la diferencia que implica el hardware.
Snapdragon 855 Snapdragon 730 Snapdragon 855 Snapdragon 855 Snapdragon 855 Snapdragon 855 Exynos 9820 Kirin 980 Snapdragon 845 Apple A12 Bionic
6 GB 6 GB 6 GB 8 GB 8 GB 6 GB 8 GB 8 GB 6 GB 4 GB
361.727 211.901 315.066 361.293 369.741 374.570 331.707 261.115 282.324 313.341
3.496 / 10.855 2.545 / 6.900 3.507 / 10.948 3.153 / 11.143 3.526 / 11.323 3.539 / 11.164 4.459 / 10.195 3.251 / 9.670 3.308 / 7.915 4.803 / 11.178
9.358 7.795 9.364 8.649 9.282 9.036 7.620 7.644 9.803 –
63.913 – 69.212 58.399 41.865 61.089 56.351 36.003 63.702 –
Software: la MIUI de siempre, sin sorpresas para bien
Lo habitual en Android es ver que los fabricantes visten el sistema de Google con su capa de personalización, aunque siempre hay algunas excepciones. Xiaomi juega desde hace tres años una carta en cada mano, pero en este caso se trata de lo primero hablando de su línea más antigua y dejando Android One para los Mi A.
De este modo, sobre Android 9 Pie vemos en este móvil la versión 10.3.1 de MIUI global, versión de la capa que como vimos no traía tanto cambios en diseño como en las funciones, democratizando el modo retrato y apoyándose más en la inteligencia artificial. Así, vemos una estética más que familiar, al igual que ese pequeño surtido extra de apps que nos encontramos en el móvil al iniciarlo por primera vez.
Antes de iniciarse el sistema por primera vez, MIUI propone al usuario poder aceptar o descartar opciones. El sistema aparece como vemos en la captura de la derecha.
El resto de apps de fábrica en el Mi 9T Pro.
Lidiar con el bloatware de MIUI depende de nuestras necesidades, nuestra conformidad y de qué apps queramos conservar o eliminar. Vamos a tener apps como Música, Vídeo y otras utilidades “básicas” que no podremos eliminar, así como la propia tienda de apps de MIUI o las herramientas (calculadora, Reloj, Radio, ShareMe, etc.). Sí podremos eliminar Facebook, Amazon y Booking, que se añaden como apps de terceros, a diferencia de las de Google que también tendremos que conservar.
Podremos desinstalar las apps de terceros que vienen pre-instaladas, pero no las de MIUI o las de Google.
Los ajustes de MIUI tienen un orden algo más particular, repartiendo los ajustes de configuración de pantalla, sonido y otros aspectos que suelen tener su propio apartado en varios. En primer lugar encontramos todo lo relacionado con la información del teléfono y seguidamente las opciones de redes, pantalla y sonido, sistema, cuentas y apps.
Encontramos opciones para la pantalla que hemos comentado como el modo oscuro en la sección Pantalla, así como la opción del doble toque para activar pantalla, la pantalla ambiente o el levantar para activar. Pero para los temas y las opciones de la pantalla de bloqueo tendremos que ir a los respectivos apartados, éste segundo en la sección Sistema y dispositivos.
En cuanto personalización no destaca pero encontramos las opciones que suelen tener las capas, facilitando la instalación/elección de temas y pudiendo cambiar el tamaño de la fuente. Lo que la diferencia de otras son opciones de privacidad, como el bloqueo de apps, la posibilidad de configurar un segundo espacio o la de tener apps duales entre otras (es decir, dos iconos para una misma app y así tener dos sesiones activas simultáneamente).
Interesante también la estructura y navegación. Es de agradecer que se dé opción de elegir los gestos, como hemos comentado en el apartado de pantalla, así como esa pestaña accesoria que en el caso de MIUI se llama “Bóveda de aplicaciones” y que se encuentra activada de serie para que aparezca al deslizar hacia la derecha en el escritorio.
Se trata de la habitual sección con tarjetas que permite tener accesos rápidos a nuestras funciones más habituales, pudiendo personalizarla con las apps de que dispone el smartphone ya sean de Xiaomi o de terceros. No encontramos opciones como la tarjeta para el recuento de pasos como en OPPO Reno 10x Zoom o la de recordar dónde hemos aparcado el coche como la pestaña Never Settle en el OnePlus 7 Pro.
Lo que también resulta muy cómodo es que tirando hacia arriba o hacia abajo estando en el escritorio podamos desplegar la pestaña de Google o bien la cortinilla de notificaciones, de modo que no hace falta llegar arriba del todo con el dedo y la búsqueda puede hacerse rápidamente. La pantalla de inicio, por cierto, ha de ser necesariamente en modo escritorio pudiendo seleccionar una parrilla de 4×6 o 5×6 iconos, pero no un cajón de apps.
Si deslizamos hacia arriba sin partir del marco, podremos desplegar esta pestaña de Google desde la que buscar de manera directa.
Dentro de esas apps que no podemos desinstalar están los accesos directos a la suite de mantenimiento de MIUI. Como viene siendo habitual, encontramos apartados para poder tener algo más de control sobre el espacio ocupado, los recursos en uso o los consumos en primer y segundo plano, disponiendo en cada caso de opciones para limpiar (que suelen ser para cerrar apps en el caso del aumento de velocidad o el limpiador, así que ojo si estamos con alguna en segundo plano que nos interese cuando ejecutemos esto).
También dispone de un acelerador de juegos, una opción que en los últimos años hemos visto que varios fabricantes han añadido y que en teoría hace una mejor gestión de los recursos para que el juego, como tarea principal, se aproveche del mayor rendimiento del procesador, la gráfica y la memoria posible. Aquí lo hemos probado con el ‘PUBG’ y el ‘Asphalt 8’ entre otros, pero la verdad es que no hemos encontrado diferencias.
Como hemos dicho, encontrar algunas funciones no es demasiado intuitivo. Fragmentar las opciones de la pantalla en hasta cinco secciones puede ser de ayuda o no según el usuario, y en los ajustes adicionales encontramos apartados que podrían estar dentro de otros como los de auriculares (hablaremos más tarde de las opciones para el audio).
No obstante, al menos hay un buscador que trabaja bastante bien y nos asiste cuando no encontramos la opción que buscamos. Salvo en algunas excepciones como los gestos, llevándonos al apartado “Accesos rápidos a botones y a gestos” y no a los gestos de navegación (que se encuentran dentro de pantalla completa).
En general MIUI 10 es una capa muy completa que con el tiempo se ha pulido a nivel de volumen, funciones e interfaz
En general es una capa muy completa que con el tiempo se ha pulido a nivel de volumen, funciones e interfaz, quedando en un añadido bastante surtido a lo que ofrece el sistema de Android tal cual vendría sin otro añadido. Siempre se agradece que el usuario tenga opciones a elegir para la interacción o en cuanto a la calibración de la pantalla, de modo que con un mismo hardware al final las posibilidades sean diversas y la experiencia mejor para mayor número de usuarios.
Así, a MIUI (como a todas) le encontramos alguna carencia, pero en general va muy bien y no hemos tenido ningún bug evidente o mala experiencia. Se ha mantenido la fluidez en todo momento, y aunque hemos echado de menos y de más algunas cosas, se mantiene la buena experiencia de usuario que tuvimos con los anteriores móviles de Xiaomi de este año.
Probablemente las innovaciones tardan ahora menos en democratizarse entre las distintas gamas de móviles que hace cuatro o cinco años. Un buen ejemplo han sido las opciones de desbloqueo más modernas (o de moda) como son el reconocimiento facial y sobre todo la lectura de huellas desde la pantalla.
En este caso hablamos de un tope de gama (casi a precio de media y “rebajado” a nivel de pantalla, pero con procesador y RAM de primera línea), pero aún así es favorable ver que integra este tipo de lectura de huellas que favorece la estética y lo coloca en una de las últimas corrientes. También está el hecho de que no todos los buques insignia actuales disponen de desbloqueo facial, así que en este sentido el Mi 9T Pro está a la altura sobre el papel.
Pero hablemos del desempeño. El año pasado probamos por primera vez la implementación de esta tecnología en un móvil Xiaomi con el Xiaomi Mi 8 Pro, y la verdad es que el paso del tiempo le ha sentado bien al que en cierto modo es su heredero directo porque el desbloqueo por huella en el 9T Pro es rápido y eficaz.
Ya vimos que del 8 Pro al Mi 9 había habido evolución, y cabe pensar que al menos la tecnología es la misma que en éste último (de hecho, lo son también las animaciones). Y la verdad es que la lectura siempre es rápida y certera independientemente de si colocamos bien toda la huella o está algo ladeada, de modo que no es exigente en este sentido.
Para que se ilumine la zona de lectura tendremos que colocar el dedo sobre la pantalla o bien tirar de la activación por doble toque, de modo que no hay que activar la pantalla necesariamente ni recurrir a botones físicos. Eso sí, vale la pena echar un ojo a esas animaciones que comentábamos porque influye en cierto grado cuál elijamos, siendo en nuestra opinión la menos aparatosa (y al final más práctica) la de Pulso (tendremos que ir a la sección Administrar huellas dentro de la de Pantalla de bloqueo y contraseña).
Es un sistema que nos ha resultado más práctico que el reconocimiento facial. Hablamos de un sistema estándar y sencillo, quedando aún más lejos aquel conjunto de sensores con infrarrojos y 3D del Mi 8 Pro, en parte quizás por limitación de espacio ya que hablamos del módulo extraíble. De este modo, como en el OnePlus 7 Pro y otros que recurren a estos módulos motorizados el reconocimiento facial exige que la cámara emerja.
Esto sigue enlentenciendo el proceso con respecto al habitual (con cámaras fijas). El módulo tarda más o menos 0,82 segundos en emerger del todo y es ahí cuando actúa, un lapso de tiempo que tampoco es ninguna exageración pero que supone que se añada casi un segundo a un desbloqueo con cámara fija.
Ayuda, eso sí, que el reconocimiento es muy rápido y efectivo incluso sin poner la cámara paralela a nuestra cara (actuando en ángulo e igualmente rápido). Le costará un poco más cuando hay escasez de luz y si llevamos gafas de sol grandes (por ejemplo las deportivas, con ésas no funciona), teniendo también problemas con los contraluces y que no funcionará en oscuridad absoluta.
El LED se enciende y se produce un sonido a elegir cuando la cámara se mueve. Una fantasía.
Eso sí, para que salga la cámara tendremos que activar la pantalla y deslizar hacia arriba. Ayuda tener el levantar para activar o el despertar con doble toque, de modo que podemos agilizar un poco más el proceso, pero lo suyo sería poder habilitar la eyección de la cámara con la misma activación de la pantalla.
Cámaras: Xiaomi nos recuerda una vez más la importancia de que el software acompañe al hardware
Con diferencias con el Xiaomi Mi 9 pero ninguna con el Mi 9T. El Mi 9T Pro hereda la triple cámara trasera que vimos en el previo sin ningún cambio aparente en sensores y lentes, integrando:
Cámara principal (estándar) con sensor el sensor Sony IMX586 de 48 megapíxeles (píxeles de 0,8 micrómetros) y lente con apertura f/1.75 y 79 grados de campo de visión.
Cámara con sensor de 13 megapíxeles (píxeles de 1.12 μm) y lente ultra gran angular con apertura f/2.4 y 124,8 grados de campo de visión.
Cámara con sensor de 8 megapíxeles (píxeles de 1.12 μm) y teleobjetivo con zoom óptico 2x con apertura f/2.4.
Por su parte, la cámara frontal extraíble consta de un sensor de 20 megapíxeles (píxeles de 1.6 μm) con una lente con apertura f/2.2. En vídeo las traseras graban a 4K como máximo, disponiendo de cámara lenta a 960 frames por segundo y seguimiento de los objetos en movimiento.
Para la cámara principal (y la frontal) se aplica la tecnología Super Pixel para unir cuatro píxeles en uno y así obtener imágenes de 12 megapíxeles salvo que se elija la opción de 48 megapíxeles. El enfoque es por detección de fase y de contraste y por supuesto se incluyen funciones relacionadas con la AI, pero hablamos un poco más de ello al pasearnos por la app como solemos hacer.
La app de cámara del Mi 9T Pro es una vieja conocida para todo aquel que ha usado un terminal con MIUI previamente. Vemos una interfaz que se mantiene con respecto a lo que hemos visto en los móviles Mi 9 este año, con la interfaz con pestañas por sección, navegación con swipes y accesos rápidos varios para modos, funciones y ajustes.
En este caso la lente principal cuenta con un sensor de 48 megapíxeles, pero como otros fabricantes Xiaomi pone a disposición del usuario el dispara fotografías a ésta u a otra resolución haciéndolo en automático/manual o desde la propia pestaña señalizada con el “48”. Esto, al igual que los accesos rápidos para el HDR (gracias), la AI y algunas funciones específicas como la detección de movimiento en el vídeo o las muchas opciones de belleza, también se conserva con respecto a lo anterior.
Vemos un pequeño cambio en los ajustes, dado que anteriormente la marca facilitaba que el usuario eligiese un grado de nitidez, saturación y contraste determinado para los disparos, y ahora sólo queda el de la selección de bandas. Por lo que hemos experimentado previamente, en nuestro caso no solía ser un añadido (salvo el de la saturación, aunque era más cuestión de gustos), pero llama la atención que algo que era característico de ellos de momento no se haya conservado.
Muchos son los modos (y ninguna la posibilidad de editarlos) en la interfaz, con los que hemos citado y también el retrato, el vídeo, uno específico de vídeo corto, panorámico y el modo noche. En el de retrato sí podemos modificar la apertura y añadir efectos de fondo, pero en el modo noche no podremos ajustar nada.
Para la cámara frontal está disponible también el modo retrato, así como las opciones de belleza, el HDR y la AI. Al final resulta una app muy completa que quizás pueda abrumar un poco al principio al usuario no acostumbrado a apps con tanta función, pero al fin y al cabo es de este modo como el usuario tiene el timón a la hora de disparar a la carta pudiendo seleccionar la lente o enfocando con el peaking en el modo Pro, si bien Xiaomi sigue sin habilitar el guardado en DNG/RAW.
La interfaz se mantiene a nivel de distribución y estética. Los ajustes también se tiñen de negro en el modo oscuro y en general es relativamente minimalista, con iconos en blanco/azul sobre negro.
Se abre sin problemas tanto desde la pantalla de bloqueo como con el móvil activo y en general funciona de manera estable y fluida, aunque sigue siendo lenta la activación/desactivación del HDR como ya hemos ido viendo en terminales previos.
La triple cámara trasera que integra diferentes angulares y zoom óptico en algún grado siempre nos hace presuponer que tendremos una fotografía todo terreno, pero más allá de los componentes está el procesado y la app. Seguimos sin tener los DNG para poder evaluar más en profundidad el trabajo de Xiaomi con la fotografía “rasa”, pero algunas de las pruebas nos hacen pensar que podrían mejorar a nivel de procesado para sacar mejor partido del hardware como concluimos con el 9T.
La fotografía en exteriores con buena iluminación es correcta y probablemente satisfactoria para usuarios que no exijan la perfección pero sí el máximo realismo. La colorimetría es acertada y aunque no podemos ajustar la saturación, ésta queda equilibrada incluso al disparar con el ajuste de AI activado.
De hecho, no hemos notado apenas diferencias entre un disparo en automático y uno con IA por mucho que identificase la escena. Eso sí, esta opción es útil para la orientación al usuario a la hora de aprovechar mejor las múltiples opciones, por ejemplo sugiriendo el disparo en gran angular (el debate de si esto es IA o no lo dejamos para otro momento).
El zoom 2x da un resultado aceptable, sin milagros. No notamos que haya un nivel de conservación con respecto a la calidad del disparo 1x mayor que otros casos, aunque eso sí: para contraluces mejor usarlo con HDR.
Fotografía a 2x.
Con respecto al disparo en alto rango dinámico, en la mayoría de ocasiones no veremos una diferencia notable. Sí amplía algo más el rango dinámico y hay escenas en las que la interpretación de luces y sombras parece mejor gracias a la combinación de disparos, pero sin ser cambios determinantes sobre todo en cielos y áreas donde suele notarse más.
Teniendo en cuenta esto y el hecho de que activarlo y desactivarlo sigue siendo muy lento a nivel de app, quizás nos compense ver qué nos gusta más y dejarlo activado/desactivado por defecto.
El principal problema que vemos en general es la falta de nitidez
El principal problema que vemos en general es la falta de nitidez. Es muy acusada en interiores y de noche, condiciones que per sé van a ser más exigentes pero en las que vemos que este equipo fotográfico no se desenvuelve como otros actuales.
El fallo en ocasiones es la gran cantidad de ruido. Esto puede ocurrir en parte porque las ISO de noche llegan a ser muy altas en entornos bien iluminados, llegando a pasar la ISO 25.600 cuando el disparo sale bien con valores mucho menores sin subexponer ni enlentecer el disparo.
Esto lo hemos visto gracias al modo Pro, que permite modificar los parámetros habituales y que además facilita los disparos en macro al poder minimizar la distancia de enfoque con el peaking. En este test para probar estelas de luz se aprecia que el ruido es muy bajo si forzamos la mínima ISO (ISO 100).
Modo Pro a ISO 100 y tiempo de exposición de 2 segundos.
Los 48 megapíxeles nos dan imágenes de 6.000 x 8.000 píxeles en vez de las de 3.000 x 4.000 que nos da el disparo en automático. Esto puede parecer una perogrullada, pero es la única diferencia que se aprecia en la práctica entre un disparo y otro, y la conclusión que mantenemos también con respecto al Mi 9T.
El gran angular parece haber experimentado mejoras a nivel de la corrección de la distorsión que aparece de manera natural, pero la calidad se mantiene con respecto a lente estándar y en situaciones nocturnas y luz media-baja la calidad disminuye más notablemente. En todo caso, al menos la exposición se mantiene y no hay imágenes sobreexpuestas con el gran angular como sí hemos visto en el pasado.
Ultra gran angular (automático).
En relación al modo noche, lo que tenemos es una sobreexposición sin recurrir a una larga exposición que debido a nuestro pulso salga movida. Es por ello que únicamente sea recomendable cuando apenas haya luz, en escenas que casi rozan la oscuridad completa, si es que queremos que la cámara nos ayude a ver más allá de lo que el ojo desnudo permite (la foto obtenida es de muy alto contraste, ruido y baja nitidez, pero al menos no sale oscura ni nos obliga a ajustar manualmente).
El modo noche (grande) sirve para compensar la exposición en escenas muy oscuras (modo automático en la esquina).
El modo retrato ha mejorado en cuanto a su tolerancia y es menos errático de lo que experimentamos en móviles Xiaomi anteriores. Funciona independientemente de lo que enfoquemos y podemos jugar algo más con la distancia requerida, pudiendo ajustar el grado de desenfoque.
Cuando lo activamos automáticamente lo hace a 2x como hasta ahora, pudiendo cambiar a vista completa con un acceso rápido en el marco. Hay margen de mejora sobre todo en luz baja, donde a veces no se queda el bokeh aunque en principio se haya activado el modo y el recorte es mucho peor. Cuando funciona bien el desenfoque es muy plano y artificial, pero el recorte suele ser acertado.
Este disparo no hubiese sido posible en smartphones Xiaomi anteriores, teniendo que diferenciar el objeto principal de un fondo muy parecido.
La cámara pop-up para autorretratos se defiende bastante bien, a la altura del equipo y siendo bastante versátil. Eso sí, ojo con las activaciones de fábrica porque en este caso vienen algunos ajustes de belleza activados por defecto y nuestra primer selfie puede distar bastante de la realidad.
Primer “selfie”, primera sopresa: tenemos las opciones de belleza activadas por defecto.
Si dejamos estas ediciones automáticas a un lado, el desempeño es bueno, con colores realistas, detalle sin milagros pero a la altura y buen nivel de contraste. De noche la nitidez es mucho menor, pero queda en la línea de lo que solemos ver en las cámaras estándar subjetivas.
El HDR también es muy sutil, aunque puede venir bien para recuperar información cromática con respecto al disparo automático hablando de los fondos. De noche la calidad es muy inferior, aunque nada que no esperásemos viendo los resultados con mejor luz.
Xiaomi dispone de grabación hasta calidad 4K con el añadido de poder grabar a 60 fotogramas por segundo tanto en esta resolución como a 1080p. En ambos casos tenemos tomas en las que echamos en falta sobre todo contraste, en algunos casos también saturación.
No podemos cambiar de lente mientras grabamos, pero sí podemos ajustar el zoom (aunque no siempre será óptico). Lo que hemos visto es que si grabamos con el ultra gran angular activado siempre se mantendrá en esta lente independientemente de que luego ajustemos a 1x, 2x o más, y si grabamos desde 1x ó 2x lo hará siempre desde el tele, de modo que el vídeo no se captura con la cámara principal.
Donde aún hay mucho que hacer es en la estabilización. En tomas con condiciones menos exigentes ésta se nota, aunque es muy brusca y más que suavidad aporta giros más drásticos al movernos dejando un resultado no tan fluido como el que debería.
De noche la calidad baja mucho, obteniendo grabaciones con mucho ruido, poco detalle y una estabilización errática. Con cada paso hay un temblor, aunque no estemos buscándole las cosquillas y cimplicándole las cosas a la estabilización.
La cámara frontal está a un paso atrás en vídeo con respecto a la fotografía. La estabilización también es muy baja y sobre todo lo que destaca es el poco detalle y la sobreexposición si la luz es abundante.
Sonido: Xiaomi, tenemos un problema
Sin mucha sorpresa en este apartado, en este caso siendo esto algo no positivo. Hemos alabado el buen gusto a la hora de integrar el auricular, pero no hay sonido estéreo en este móvil con apellido Pro y esto hoy en día se echa de menos en un tope de gama, sobre todo cuando jugando tapamos el altavoz.
Lo que sí integra es minijack de audio, por lo que los usuarios de auriculares con cable no tendrán que requerir adaptadores o cambiar a auriculares Bluetooth. Además, como veremos a continuación hay ciertos ajustes de audio disponibles para ellos.
La experiencia de audio nos recuerda mucho a la que tuvimos con el Mi 9T: un sonido muy plano, sin apenas matiz de graves y agudos y como “enlatado”
La experiencia de audio nos recuerda mucho, de hecho, a la que tuvimos con el Mi 9T (probablemente no haya habido cambio ni en hardware ni en software). Hablando del sonido que sale del altavoz principal encontramos un audio muy plano, sin apenas matiz de graves y agudos y como “enlatado”.
Calidad media-baja con poco rango dinámico que se compensa en cierto modo con potencia, ya que a la salida del altavoz capturamos hasta 122 decibelios (unos 75-80 ambientales) con lo que una estancia queda sonorizada fácilmente aunque sea muy abierta. Eso sí, como suele ocurrir un alto volumen implica descenso de nitidez y calidad final, por lo que al final es casi un círculo vicioso y compensa no ponerlo al máximo.
Los auriculares siempre conllevan la ventaja de que el sonido entra más directo en el canal auditivo y hay cierto aislamiento, cosas que benefician por defecto. En este caso sí es cierto que apreciamos cierta mejora de la experiencia, en parte por un aumento de la nitidez y también porque encontramos algunos añadidos que podrán proporcionar un audio de mayor profundidad, graves y rango dinámico.
Yendo al apartado de Auriculares y efectos de audio dentro de Ajustes adicionales, vemos como además de poder asignar botones y configurar los botones del control remoto para auriculares está la posibilidad de “jugar” con el ecualizados, bien manejándonos nosotros mismos o bien tirando de configuraciones preestablecidas según el estilo musical. Aunque es algo más interesante el Mi Sound Enhancer, que permite seleccionar un modelo de auriculares para encontrar un perfil de sonido más adaptado.
En nuestras pruebas no disponíamos de auriculares de la marca (tampoco se entregan con el terminal) y hemos probado con unos EarPods de Apple. Con la opción genérica sí notamos una mejora del audio con respecto al altavoz, no tanto eligiendo otras opciones de auriculares aparentemente similares en morfología a los de Apple.
Lo que no nos convence es el Audio Hi-Fi. Aunque promete mayor calidad al reducir el ruido y la distorsión al final da un sonido aún más plano y “muerto”, y si activamos éste no podremos activar Mi Sound Enhancer (sí al revés).
Estas opciones no están activadas para los auriculares inalámbricos. De hecho, si dejamos alguna de ellas activadas con los de cable al conectar los Bluetooth aparecerán con ella activa sin que podamos cambiarlo.
Autonomía: sin milagros, pero cumpliendo
Las 6,39 pulgadas de la pantalla del 9T Pro facilitan un chasis con el suficiente espacio para albergar una batería de 4.000 miliamperios/hora además de toda la electrónica. Lo suyo pesa en mano, así que veamos si pesa también a nivel de autonomía.
Normalmente recurrimos a algunos tests y estadísticas de apps de terceros para tener así cierto estándar de medición de autonomías y horas de pantalla medias, pero MIUI y algunas capas hacen que el funcionamiento de estas apps no sea correcto. En este caso no hemos podido hacer el test de autonomía de PC Mark y las cifras que nos da GSAM Battery son inconsitentes y no encajan con lo probado, así que os contaremos con más detalle qué tal con la batería del Mi 9T Pro.
Las medias encajan más o menos con lo experimentado, pero la información es menos fiable que en otras ocasiones al no reflejar el consumo en los distintos apartados.
Alternando jornadas de uso moderado (wifi, navegación, redes sociales y cámara ocasional) con otras de uso más exigente (con navegación, tres o más de horas de streaming, unos 20 minutos de videojuego, sesiones de cámara y alternando wifi y 4G), la autonomía media llega más o menos a las 24 horas, fluctuando una hora arriba o abajo según este uso. Considerando que los días de mayor actividad nos ha aguantado la jornada sin problemas, la experiencia es muy buena sin que al parecer le afecte en exceso ese calentamiento que comentábamos en el apartado de rendimiento.
El control del segundo plano puede ajustarse con esas apps de mantenimiento y así ganar algo más de autonomía, si bien según nuestra experiencia no hay mucho cambio de usar el modo oscuro a no usarlo (en realidad está en pocas interfaces).
La carga se completa en aproximadamente una hora y media con el cargador que viene de serie con el terminal. Esto hace que a la buena experiencia con la autonomía media se sume el hecho de tenerlo cargado casi del todo en una hora o al menos media batería en algo más de media, así que en este sentido bastante bien.
Xiaomi Mi 9T Pro, la opinión de Xataka
La dicotomía de la variedad; hacer pocos modelos muy completos o hacer varios modelos con las especialidades repartidas, ahí parece estar la cuestión. Y Xiaomi con los años ha tomado el segundo derrotero, pasando de darnos un ya cuestionable reparto entre un estándar y un pro poco separados en el tiempo (similar a la jugada OnePlus, actualizando cada seis meses) a uno aún más disgregado fagocitando lo que a efectos prácticos es una sublínea de gama media dentro de lo que antes daba nombre a un solo terminal: el Mi “número”.
el Mi 9T Pro nos sabe demasiado a Mi 9T
Es quizás por ello por lo que el Mi 9T Pro nos sabe demasiado a Mi 9T, casi calcando sensaciones con la fotografía y el audio (por no hablar del diseño). Se optó por el notch para el Mi 9 y se dejó la cámara pop-up para el 9T, siendo así el 9T Pro una especie de híbrido entre ambos para llevar a la gama alta de la marca ese llamativo añadido, pero la combinación sigue cojeando en algún aspecto y aún no acaba de ser el golpe en la mesa en experiencia que bata claramente a los rivales.
Conservar no es siempre negativo y la verdad es que la estética es sobría y característica, con las notas naranja que al parecer se ligan a los modelos pro de la marca y que aportan algo de frescura a la trasera negra (no transparente). El índice de compactación es muy bueno y, aunque es algo pesado, no se hace grande y no cansa demasiado, y se mantiene esa sensación tan agradable de “todo pantalla”.
Pantalla “a medias” de resolución junto con un audio que sigue teniendo mucho margen de mejora. Echamos en falta la calidad y el estéreo, dos guindas muy jugosas cuando se tiene un aprovechamiento del frontal tan bueno a costa de integrar un módulo motorizado.
La experiencia con el terminal es buena, partiendo además con precios de gama media y dándonos el último procesador de Qualcomm (con permiso del Snapdragon 855+), lector de huellas en pantalla y una fluidez mantenida. El potencial se mantiene, la fluidez domina y la construcción cautiva, una lástima esos peros.
Buena construcción y diseño: habrá fans y detractores de la cámara extraíble, pero la sensación de “todo pantalla” da puntos y no parece haber esquinas ni relieves donde vaya a acumularse polvo fácilmente.
MIUI es un software completo y fluido.
Sin ser la mejor carga rápida lo es en buena medida y ayuda a tener una mejor experiencia con la batería y su autonomía.
La pantalla tiene un buen desempeño, pero en cierto modo “cojea” en la ficha técnica de un terminal que podría estar más cercano a un buque insignia “completo” de 2019.
Las cámaras siguen sin dar el rendimiento esperado.
El sonido tiene mucho margen de mejora: no es estéreo y es plano y metálico.
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