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Timestamp: 2019-07-22 14:16:34+00:00

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Blog Archivos - Página 2 de 8 - AVEQ-KIMIKA
Publicado en 30 abril, 2019 3 mayo, 2019
Ya en alguna ocasión, en este modesto blog, he tratado de expresar mi frustración porque, en ocasiones (en demasiadas), en la industria química también tenemos el enemigo en casa.
Soy muy respetuoso con el trabajo de los departamentos de marketing. Me admira la creatividad de ciertos planteamientos, que pueden verse como algo sencillo, pero que, puesto uno mismo en un proceso de diseño, no somos capaz de idear y menos de poner en marcha nada similar… al menos, yo no lo soy.
Esta relación, algo tensa diría yo, entre departamentos técnicos y de marketing, no es un problema que se viva únicamente en el sector químico. Quizás en nuestro sector se hace más evidente, por la incesante y absurda “quimifobia” social, pero también porque la información que debe darse a un cliente, cuando se le vende un producto que puede suponer un riesgo, está orientada a su protección y al uso seguro del producto. Y eso no vende.
Poner una calavera en la etiqueta es necesario, y legalmente obligatorio, si el producto está clasificado como tóxico, pero es obvio que no resulta comercialmente interesante.
Hay muchos ejemplos en nuestra vida diaria, conscientes e inconscientes, en nuestra industria y en muchos otros sectores.
Pero, y es lo que hoy venía a contarles, hay un sector y una línea que, por deformación profesional, me molesta especialmente cada vez que se supera… proveedores para la industria en áreas de medio ambiente y seguridad, ingenierías y consultoras que venden algo “legalmente obligatorio”.
Casi la primera consulta que me hicieron cuando empecé a trabajar en AVEQ-KIMIKA llegó en un email de un jefe de seguridad de una empresa: “Me dice este proveedor que bien, que sus sirenas de evacuación son más caras, pero que las suyas están homologadas…” y la respuesta era evidente “es que, si no están homologadas, no podría venderlas”.
Desde entonces, he reprochado a muchos consultores campañas de emails que han forzado la interpretación de determinadas obligaciones o que, simplemente, han “innovado” sobre una base normativa, con intención de vender sus servicios.
La ilustración que encabeza esta entrada me ha llegado de una empresa asociada que me pregunta por el curso de “Inspector Propio de APQ”. Un tema en el que estamos trabajando desde la publicación del Real Decreto 656/2017.
La pregunta surgía en el reenvío de un email de marketing, enviado por una de nuestras referencias en esta materia (lo cual me provoca una doble decepción) por la inclusión de una sola palabra, una palabra en el encabezamiento… la palabra “OFICIAL”.
En artículo 2.31 del Real Decreto, define qué es, a efectos de esta norma, un “Inspector Propio: El personal técnico competente designado por el titular, con conocimientos y experiencia en la inspección de instalaciones de almacenamiento, carga y descarga y trasiego de productos químicos peligrosos. La designación debe quedar documentada.”
Y, en el mismo artículo 2, en este caso en el punto 53, adelanta algunas funciones que dicho inspector propio podrá realizar: “Revisión periódica: Toda revisión o prueba posterior a la puesta en servicio de las instalaciones realizada por el inspector propio u organismo de control.”
Estas revisiones periódicas anuales, que podrán ser realizadas por “Inspectores propios”, están descritas en el artículo 51 de la APQ-1, artículos 26 y 27 de la APQ-6, artículos 28 y 29 de la APQ-7, artículo 29 de la APQ-9 y artículo 16 de la APQ-10, no requiere de un título concreto, ni siquiera de una formación homologada.
Este “título” no se otorga mediante un examen oficial, como en el caso de los consejeros en materia de mercancías peligrosas, ni siquiera por cursos impartidos por formadores homologados, como en el caso de la prevención de la legionelosis o la de los técnicos de prevención.
Tal como lo regula el Real Decreto, cualquier técnico competente, con conocimientos y experiencia, podría ser designado como inspector propio, debiendo quedar esa designación por escrito, aunque no hay que enviar el papel a ningún lado.
¿Es interesante que esos técnicos acudan a una formación específicamente destinada a este cometido?, pues seguro que sí. Desplazarse a Madrid y pagar casi 500 € por un curso de 7 horas lectivas, me parece una exageración…
– Ya, pero es que este es un curso “oficial”
– Eso pone en el email
– ¿Me lo reenvías?
Entiendo que la tentación es muy fuerte, pero, lo siento, de verdad, porque las personas que imparten el curso y el personal técnico de la entidad convocante me merecen todos los respetos, pero hay que cuidar el marketing e insinuar algo así nos lleva a recomendar no apuntarse al curso.
Edición del 2 de mayo de 2019 a las 19:15: Me han llamado hace unos minutos de la entidad organizadora del curso (que, vuelvo a insistir: no he citado intencionadamente, porque me merece todos los respetos), para hacerme ver mi “sobre-reacción” con esta entrada…. y, bueno, creo que debo darles la razón.
Califican de “error” la inclusión de la palabra en cuestión, tildando de “oficial” el curso, y dado que ésta no aparece en la página web, esta sí “oficial” de la entidad organizadora, parece tratarse de un desliz del departamento de marketing de uno de sus proveedores.
En todo caso, al darles la razón, confirmo también la idea esencial de esta entrada del blog: en determinados sectores, el visto bueno técnico de las campañas de marketing es esencial, porque un desliz, un error en las comunicaciones, puede arruinar el prestigio adquirido con muchos años de esfuerzo y solvente trabajo técnico.
Sí, creo que me he excedido y pido disculpas por ello.
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Un esfuerzo suficiente y adecuado en la gestión de contratas
Es curioso como la literatura, en cierta medida, pero especialmente el cine y la televisión, modifican los conocimientos y la percepción que tenemos de la historia.
Podemos citar batallas de la Guerra Civil de los Estados Unidos con relativa facilidad y sin embargo, pocos habitantes de Euskadi saben que, más o menos por la misma época, en el valle de Somorrostro, tuvo lugar una gran batalla, con muy poco que envidiar a las televisivas acciones de Gettysburg o al sitio de Atlanta y que ya vaticinó los horrores que provocaría la Primera Guerra Mundial.
En marzo de 1874, el ejercito carlista llevaba ya unos meses sitiando Bilbao. La ciudad, orgullosa, se resistía y el general Serrano, al mando de 35.000 hombres bien armados y pertrechados, con fuerte apoyo de artillería y de la armada, trataba de romper el cerco aproximándose a la ciudad desde Castro Urdiales.
Los carlistas cavaron un todavía primitivo, pero excelente sistema de trincheras y parapetos, aprovechando el terreno, entre el Montaño de Zierbena y los montes de Triano, con un eje central en la ermita de San Pedro de Abanto, que dominaba el valle.
Los avances tecnológicos en las armas de fuego que se produjeron durante los últimos años del siglo XIX, la invención de las armas de fuego que podían cargarse con cartuchos compactos y sin tener que hacerlo por la boca, tanto fusiles, como cañones, daban una enorme ventaja a las posiciones defensivas y parapetadas. Así, los 15.000 carlistas pudieron resistir los avances liberales, hasta que fueron flanqueados por el alto de Las Muñecas, rompiendo con ello el sitio a la capital vizcaína, lo que condujo, finalmente, a la derrota final del ejercito carlista en aquella guerra.
Esta ventaja de las defensas se llevó al extremo tras el invento de la ametralladora, en la década de 1880. Cientos de miles de jóvenes europeos murieron en los campos de batalla de Francia, Bélgica, Polonia, Italia o Serbia, en absurdas cargas descubiertas de infantería, sin posibilidad de conseguir avance alguno.
Tras la Gran Guerra, Europa sabía con certeza que las naciones europeas volverían a enfrentarse y Francia decidió prepararse para ello. Por iniciativa de André Maginot, ministro de defensa entre 1922 y 1932, la República Francesa construyó una línea defensiva de fuertes y trincheras de hormigón, a lo largo de toda la frontera de con Alemania, que, ajustada la inflación, costó lo equivalente a unos 5.000 millones de euros actuales. Muchos de aquellos fuertes e instalaciones se pueden visitar.
¿Y qué sucedió?… pues que, cuando la línea se terminó, en 1939, y estalló la guerra, los tanques y la aviación habían revertido completamente la situación. Y los frentes, eternamente atascados de la primera guerra, se volatilizaron. Los tanques alemanes entraron en Francia el 10 de mayo de 1940 y la Línea Maginot fue rodeada por el norte. Francia se rindió apenas 46 días más tarde.
¿Por qué les cuento esto?… porque me parece un gran ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas: Ideas preconcebidas, ninguna capacidad de adaptación, medios desproporcionados… para un resultado nulo.
Ya hace mucho tiempo que, con mucha intensidad, estamos trabajando en mejorar la coordinación de actividades empresariales en fábrica.
Nuestra motivación inicial derivó de, lo que en lenguaje de AVEQ-KIMIKA llamamos “una debilidad de gestión”: a pesar de que los datos de frecuencia y gravedad de accidentes laborales en nuestras fábricas son excelentes, liderando nuestros sectores la industria vasca… lo que es “mucho liderar”, sinceramente, tanto en personal propio, como en contratas, ambos indicadores, de frecuencia y gravedad, son mejores en aquellos, frente a éstos.
Esa situación nos decía que, si bien los datos en contratas eran objetivamente buenos, era posible mejorarlos… y, claro, a ello nos pusimos.
Pero en gestión CAE, en seguridad laboral en general y, bueno, casi en cada uno de los aspectos en los que trabajamos, la aplicación de medidas sin control quizás nos lleve a la mejora, pero también nos conduce al bloqueo.
La propia normativa es clara: la información, las instrucciones de trabajo que reciban las contratas y los trabajadores y trabajadoras de éstas, “deberán ser suficientes y adecuadas” a los riesgos a los que se enfrentan.
Organizamos nuestros procedimientos en cuatro niveles, con estricto cumplimiento de la normativa, pero proporcionados, suficientes y adecuados a los riesgos en cada uno de ellos. Los llamamos: “Obras de Construcción”, “Real Decreto 171”, “Chóferes de camiones” y “Visitas”.
Hemos trabajado en procedimientos para cada uno de ellos, ayudado a las empresas a implementarlos. Hemos integrado las bases de datos de la documentación de contratas de las empresas en nuestra plataforma Koordinatu… y hemos formado a decenas de profesionales en los requisitos legales de esta delicada cuestión y en cómo superarlos.
Aún no hemos llegado a equilibrar los datos de trabajadores propios y de contratas… pero seguimos en ello. Si quieren saber cómo, el viernes 22 de marzo, nuestro departamento de seguridad imparte un comprimido curso de 4 horas destinado a explicar cómo lo estamos haciendo y, especialmente, cómo cualquier instalación, por pequeña que sea, invirtiendo una cantidad de tiempo y esfuerzo muy proporcionado, puede sistematizar y organizar con eficiencia todo el sistema CAE.
Saber siempre, con total seguridad, que la documentación está en orden y que nuestros esfuerzos pueden volcarse en el verdadero objetivo: la prevención.
Aquí pueden consultar la convocatoria del curso y aquí pueden apuntarse…

References: Real Decreto 
 artículo 2
 artículo 2
 artículo 51
 artículo 29
 artículo 16