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Timestamp: 2020-05-25 02:08:22+00:00

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Compete Nci a Digital | Tecnología de información y comunicaciones | Maestros
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Programa 2012-2013 HH
r.m. Nº 0364-Directiva 003
Actividad 2 de Seminario
Tema Investigacion Cientifica
Habilidades Comunicativas en El Entorno Pedagógico
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María José Román Muela
UUnniiddaadd DDiiddááccttiiccaa
UUnniiddaadd IInnttrroodduuccttoorriiaa:: CCoommppeetteenncciiaa DDiiggiittaall DDoocceennttee
María José Román Muela Reservados Todos los Derechos © Marpadal Interactive Media, S.L.
Conocer las orientaciones específicas de la competencia digital dentro del marco europeo.
Reconocer el cuerpo legislativo actual que regula la competencia digital.
Identificar la competencia digital como una de las competencias clave.
Valorar los aspectos que componen la competencia digital del alumno y del docente.
Aprendizaje permanente : Es el aprendizaje que se produce a lo largo de toda la vida, a modo de formación continua, que permite el reciclaje profesional y la constante renovación de conocimientos y recursos, manteniendo al individuo en constante ejercicio y actualización. El término 'educación permanente' se asocia al concepto inglés 'Lifelong Learning', que se considera un movimiento orientado a mantener un aprendizaje continuo a lo largo de todos los períodos de la vida de una persona.
Alfabetización digital : Es el proceso a través del cual se pretende educar en el correcto uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Este proceso de alfabetización supone tanto aprender a utilizar los medios digitales y las herramientas informáticas como medios facilitadores y recursos útiles para realizar diversas funciones, como manejarlas de forma segura y responsable
Comisión Europea : La Comisión Europea es el órgano ejecutivo y políticamente independiente de la Unión Europea. Es quien se encarga de elaborar propuestas de nueva legislación europea y aplicar las decisiones del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea.
Competencias Clave : Según el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, las orientaciones de la Unión Europea insisten en la necesidad de la adquisición de las competencias clave por parte de la ciudadanía como condición indispensable para lograr que los individuos alcancen un pleno desarrollo personal, social y profesional que se ajuste a las demandas de un mundo globalizado y haga posible el desarrollo económico, vinculado al conocimiento. Existen ocho competencias clave que se pretende que sean desarrolladas durante todos los niveles educativos y que el alumno las alcance al término de la enseñanza obligatoria: competencia en comunicación lingüística; competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología; competencia digital; aprender a aprender; competencias sociales y cívicas; sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor; conciencia y expresión culturales.
Competencia Digital : La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet. Exige una buena comprensión y amplios conocimientos sobre la naturaleza, la función y las oportunidades de las tecnologías de la sociedad de la información en situaciones cotidianas de la vida privada, social y profesional y requiere de las capacidades de:
buscar, obtener y tratar información, así como de utilizarla de manera crítica y sistemática, evaluando su pertinencia y diferenciando entre información real y virtual, pero reconociendo al mismo tiempo los vínculos.
Competencia Digital del Alumno : Esta competencia se relaciona con todas las habilidades que el alumnado ha de poseer para utilizar de forma correcta las TIC, dentro de su proceso de aprendizaje.
Competencia Digital del Docente : La competencia digital del docente hace referencia al conjunto de habilidades, destrezas y capacidades que ha de desarrollar el profesorado para integrar el uso de las TIC en la educación y poder, así, ejercer de guía a sus alumnos en su proceso de uso eficaz de estas tecnologías.
Consejo de la Unión Europea : Es el principal órgano de decisión de la UE, junto con el Parlamento Europeo. Representa, mediante sus ministros, a los gobiernos de sus estados miembros. Dichos ministros se reúnen para debatir sobre políticas nacionales y cada uno tiene competencias para asumir compromisos en nombre de su Gobierno.
Consejo Europeo : Define las orientaciones y prioridades políticas generales de la UE, pero no adopta ni negocia legislación. Establece el programa político de la UE, normalmente adopta en sus reuniones conclusiones en las que delimita las cuestiones de interés y las actuaciones que han de acometerse. El Consejo Europeo ha adoptado lo que se conoce como “Agenda Estratégica” de ámbitos prioritarios que requerirán una actuación y una atención de la UE a largo plazo.
Consejo de Europa : Organización internacional que tiene como objetivo principal la defensa y protección de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos, en particular los civiles y políticos. Es la institución de este tipo más antigua de todo el continente y engloba a la totalidad de las naciones europeas, menos a Bielorrusia.
Estrategias metodológicas : Las estrategias metodológicas constituyen la forma de llevar a la práctica los diferentes principios metodológicos que sustentan un determinado tipo de educación. Son la puesta en práctica, de forma didáctica y pedagógica, de la propia metodología.
Eurydice : Eurydice es una Red Europea sobre Información acerca del mundo de la educación. Ha establecido, desde su creación en 1980 por la Comisión Europea, un mecanismo estratégico para mejorar el conocimiento y la compresión de los sistemas educativos, con el fin de ser de utilidad para el diseño de políticas educativas, la toma
de decisiones y el seguimiento de los objetivos de la educación. España es miembro activo de esta red desde 1987 pero desde 2010 su contribución queda a cargo de Eurydice España-REDIE, partiendo de la experiencia europea de la Unidad española y del proceso de traspaso de las competencias educativas a las Comunidades Autónomas, finalizado en 2000. Como mecanismo de cooperación territorial al servicio de las Administraciones educativas del Estado, apoya la toma de decisiones a nivel nacional, autonómico y europeo.
Metodología : La metodología es entendida como uno de los elementos del currículo que hace referencia a todas aquellas decisiones de la práctica docente relacionadas directamente con la organización y el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje: los principios que sustentan la acción educativa, la organización del espacio, las actividades y su temporalización, la selección de los materiales y los recursos educativos que se van a necesitar, así como los agrupamientos del alumnado. Por tanto, la metodología es el conjunto de estrategias, procedimientos y acciones organizadas y planificadas por el profesorado, de manera consciente y reflexiva, con la finalidad de posibilitar el aprendizaje del alumnado y el logro de los objetivos planteados.
Parlamento Europeo : Órgano legislativo de la Unión Europea, elegido directamente por los votantes de la UE. Aprueba la legislación de la UE, junto con el Consejo de la Unión Europea a partir de las propuestas de la Comisión Europea.
Recursos educativos abiertos : (REA) Son materiales educativos de carácter multimedia que están a disposición de todos los usuarios que quieran acceder a ellos, lo que se conoce como licencia abierta. Es un término adoptado por primera vez en el año 2002 por la UNESCO.
Redes sociales : Este término, relativamente nuevo en el tiempo, ha surgido a partir de la explosión de la web 3.0. Las redes sociales son espacios web en Internet que se basan en la comunicación social y el intercambio de información entre diferentes usuarios. Permiten que varias personas mantengan contacto virtual y compartan, incluso, enlaces de internet, comentarios, fotografías, vídeos… Las redes sociales tienen el poder de unir a la gente, crear comunidades y establecer movilizaciones que son capaces de llegar a conseguir grandes cambios. Una red social se entiende como una estructura social formada por un conjunto de individuos en un entorno digital, siendo considerada por sus usuarios como una plataforma de comunicación mediante Internet.
Sistemas formales de educación : Los sistemas formales de educación son aquellos que proporcionan una educación de tipo formal. La educación formal es aquella que se produce en un contexto educativo organizado, con objetivos, contenidos, temporalización, metodología, y evaluación. Este tipo de educación otorga, en su término, acreditación.
TIC : Entendemos por Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) el conjunto de aquellas tecnologías que tratan del estudio, desarrollo, implementación, almacenamiento y distribución de la información utilizando el hardware y el software más adecuado como sistema informático.
1.1. INTRODUCCIÓN A LA COMPETENCIA DIGITAL
3. MARCO LEGISLATIVO EN MATERIA EDUCATIVA
4. COMPETENCIA DIGITAL DEL ALUMNO
5. COMPETENCIA DIGITAL DOCENTE
7. BIBLIOGRAFÍA, WEBGRAFÍA Y SUGERENCIAS DE CONSULTA
El mundo actual está cambiando, la sociedad está cambiando, las personas estamos cambiando… la educación, por ende, ha también de cambiar. A día de hoy resuenan cada vez más, en los terrenos educativos, términos como entorno virtual de aprendizaje, aprendizaje inmersivo, Blended Learning, Flipped Classroom… pero ¿qué repercusión tienen todos estos conceptos? O, mejor dicho, ¿quién conoce el significado de estos términos? ¿Qué docente realmente los comprende, los cuestiona, evalúa y pone en práctica? Y es que todas estas cuestiones no se pueden llegar nunca a entender ni poner en práctica si no se asume lo que conocemos como competencia digital (entendida como la habilidad que ha de poseer tanto alumno como profesor pero que, en realidad, cualquier persona que viva activamente en nuestro siglo debe poseer).
Figura 1. Introducción a la Competencia Digital
En nuestros días existen muchos instrumentos y herramientas digitales que pueden mejorar y favorecer los procesos de transmisión de conocimiento entre docente y discente pero, lo verdaderamente importante de los medios digitales y las tecnologías no es que favorezcan este trasvase, es que potencien la creación de conocimiento del propio alumno, otorgándole protagonismo y ayudándole a generar, paralelamente, nuevas destrezas y capacidades.
Figura 2. Introducción a la Competencia Digital
Pero, ¿a qué habilidades, conocimientos y destrezas nos referimos cuando hablamos de competencia digital, tanto del docente como del alumno? En esta unidad introductoria tratamos de dar respuesta a esta pregunta y hacemos una revisión de la situación actual de nuestro sistema educativo en lo que se refiere a contenidos de carácter tecnológico, informático y digital, profundizando en algunos aspectos clave para favorecer la comprensión y justificación de la necesidad de formación del profesorado en esta competencia.
En noviembre de 2006, cuando el Parlamento Europeo y el Consejo establecieron un programa de acción en el ámbito del aprendizaje permanente formularon entre sus objetivos específicos aspectos tales como fomentar la cooperación europea e impulsar la calidad y la transparencia de los sistemas de enseñanza y formación de los países de la unión (MECD, 2017).
En la actualidad, la política europea, a través de la educación y la formación, pretende alcanzar una Europa inteligente,
sostenible e inclusiva. Por este motivo, las políticas educativas de los Estados miembros tienen sus pilares en las distintas estrategias de la unión. En este nuevo marco, Eurydice continúa siendo un instrumento clave para la cooperación europea en materia educativa, y consolida su papel relevante en la generación de información comparada y rigurosa, en el apoyo a
la toma de decisiones por parte de la Comisión Europea y los Estados miembros, y en el seguimiento de los objetivos de
dichas estrategias, fundamentalmente el Marco Estratégico Educación y Formación 2020 (ET2020) y la Estrategia
Europa 2020 (E2020).
La larga experiencia española en la Red europea y el modelo descentralizado de la gestión de la educación en España, que distribuye las competencias entre la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y los centros docentes, justificaron la creación en 2010 de la Red española de información sobre educación (Eurydice España–REDIE). La necesidad de cooperación entre los distintos niveles de la Administración educativa queda patente tanto por las funciones que comparten como por el impulso que ésta recibe en la normativa reciente.
A raíz de todos estos acontecimientos y la creciente necesidad de repensar la educación (no sólo de España, sino de toda
Europa) han ido, progresivamente, proliferando las actuaciones que los Gobiernos y los responsables educativos han ido
En 2012 nace el proyecto Marco Común de Competencia Digital Docente cuya intención es ofrecer una referencia descriptiva que pueda servir con fines de formación y en procesos de evaluación y acreditación. Forma parte del Plan de Cultura Digital en la Escuela cuyo conjunto de proyectos son el resultado de un proceso de reflexión compartida que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte abrió con la participación activa de las CC.AA y la constitución de una ponencia en la que también participan expertos externos. En esta ponencia de la Competencia Digital Docente, coordinada por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF), con representantes de 14 de las 17 CCAA y expertos colaboradores en esta materia, se han presentado desde su constitución, las correspondientes líneas de actuación de este proyecto de creación de un Marco Común de Competencia Digital Docente, alineado con las directrices europeas.
Puedes encontrar más información en el blog de INTEF:
http://blog.educalab.es/intef/2013/04/16/plan-de-cultura-digital-en-la-escuela/
En noviembre de ese mismo año, desde la Comisión Europea se presentó la estrategia “Replantear la Educación”, que destaca, entre otras cosas, la necesidad de utilizar las TIC y los recursos educativos abiertos (REA) en todos los contextos de aprendizaje. Considera la competencia digital como requisito para poder beneficiarse por completo de las posibilidades reales que ofrece la tecnología aplicada al ámbito educativo. Concretamente, y siguiendo el comunicado de prensa de la Comisión Europea (Bruselas, 20 de noviembre de 2012), esta estrategia “aboga por un cambio fundamental
en la educación, con una mayor focalización en los “resultados de aprendizaje”, es decir, los conocimientos, las capacidades y las competencias que adquieren los estudiantes. Ya no basta con haber estudiado durante algún tiempo. Además, deben mejorarse notablemente las capacidades básicas de lectura y escritura y de aritmética, y deben desarrollarse o reforzarse las competencias de emprendimiento y la capacidad de iniciativa. Los métodos de evaluación deben adaptarse y actualizarse para garantizar que la educación se ajusta más a las necesidades de los estudiantes y del mercado de trabajo. Deben utilizarse más las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) y los recursos educativos abiertos (REA) en todos los contextos de aprendizaje. Los profesores deben actualizar sus propias capacidades siguiendo cursos de formación con regularidad. La estrategia también insta a los Estados miembros a reforzar los vínculos entre la educación y los empresarios para introducir la empresa en las aulas y para que los jóvenes se hagan una idea del empleo aumentando el aprendizaje en el puesto de trabajo. También se anima a los Ministros de Educación de la UE a que intensifiquen su cooperación en materia de aprendizaje en el lugar de trabajo a nivel nacional y europeo”.
Algunas de las medidas que esta estrategia plantea son:
Un nuevo parámetro de referencia sobre el aprendizaje de idiomas.
Directrices sobre la evaluación.
El desarrollo de la educación en materia de emprendimiento.
En consecuencia, en septiembre de 2013, la Comisión Europea presentó “Apertura de la Educación” para impulsar la innovación y las aptitudes digitales en los centros de enseñanza. Esta iniciativa se centra en tres áreas principales:
Aumentar el uso de los REA.
A través de la iniciativa “Apertura de la Educación” se ofrece a las instituciones docentes la posibilidad de analizar sus modelos de organización y ver qué cambios necesitan para transformar los retos en oportunidades. Mediante esta iniciativa, la Comisión Europea puso en marcha una serie de actividades, como la orientación para las operaciones de Erasmus+ y Horizonte 2020.
Dentro de la iniciativa Apertura de la Educación se creó un portal para ayudar a profesores y estudiantes a encontrar recursos educativos abiertos y divulgar todo el conocimiento que se produce en Europa: Open Education Europa.
En este contexto europeo se plantea una necesidad que se nos muestra siempre como casi permanente, la cual hay que
alcanzar y la que sirve, a su vez, como medio para alcanzar otros retos: establecer unas líneas comunes que sirvan como base fundamentada y referente de los conocimientos, habilidades y destrezas que implica el dominio de la competencia digital docente para hacer efectiva la integración de las TIC en las aulas y centros educativos.
competencias que se le relacionan más utilizada ha sido la propuesta de la Unesco (2008) de estándares sobre competencia en TIC para docentes, pero la tecnología avanza a una velocidad vertiginosa y la propia institución ha reconocido que necesita una profunda revisión.
Hasta el momento, la referencia internacional sobre conocimientos digitales en la escuela
Encuestas y estudios recientes reflejan la necesidad de formación del profesorado en el ámbito de las TIC. La “ encuesta europea a centros escolares sobre TIC en educación”, sitúa a España en una buena posición a nivel europeo en cuanto a las horas invertidas por los docentes en este tipo de formación, pero informa que su dominio es insuficiente para garantizar la inmersión total de las TIC.
E l Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPTS) de la Unión Europea definió el marco europeo para el desarrollo y comprensión de las competencias digitales: DIGCOMP. En él se establecieron un total de 21 competencias digitales, cada una de ellas con tres niveles de desarrollo: iniciación, intermedio y avanzado, todas ellas agrupadas por áreas: Búsqueda de información y gestión; Comunicación, colaboración y participación; Creación de contenidos y conocimiento; Privacidad y seguridad; Solución de problemas.
En el siguiente enlace puedes acceder a un Mapa de competencias digitales en donde se especifica cada una de las competencias DIGCOMP en sus diferentes niveles: http://www.digcomp.andaluciaesdigital.es/mapa-de-competencias
A raíz de todo esto y de DIGCOMP, en 2013 se publicó el informe Marco Común de Competencia digital Docente, que ha sido revisado en 2017 y reelaborado de nuevo en varias versiones.
https://www.campuseducacion.com/blog/wp-content/uploads/2017/02/MarcoComunCompeDigiDoceV2.pdf
Versión de enero de 2017:
https://www.campuseducacion.com/blog/wp-content/uploads/2017/02/Marco-competencia-digital-docente-2017-
Versión de octubre de 2017:
https://www.campuseducacion.com/blog/wp-content/uploads/2018/05/2017_1020_Marco-Común-de-Competencia-
Digital-Docente.pdf
Este informe es el resultado de más de dos años de trabajo con la participación de expertos de toda Europa, tras un profundo trabajo de recopilación de datos (revisión de los estudios existentes, análisis de casos y encuestas), que fueron sometidos a consulta a través de jornadas de análisis, debates online, aportaciones de expertos, seminarios y distintas conferencias. Las conclusiones que se exponen de dicho informe son las que tenemos en cuenta para concretar las áreas, sus dimensiones y descriptores correspondientes, configurando la competencia digital docente, y en la que profundizaremos más adelante.
Figura 3. Cambios entre las versiones del Marco Común de Competencia Digital Docente (extraído de Marco Común de Competencia Digital Docente, INTEF, 2017)
En 2014 se revisó el marco Común de Competencia Digital Docente en la Jornada de Trabajo sobre el mismo, organizada en el mes de febrero en Valladolid ( http://blog.educalab.es/intef/2014/02/21/jornada-de-trabajo-sobre-marco-comun-de- competencia-digital-docente/).
Como hemos visto, el concepto de “Competencia Digital” viene haciendo ruido desde hace bastante tiempo, resonando dentro de actuaciones europeas, proyectos, informes, ºplanes de acción educativos… pero, ¿qué es la Competencia Digital?
En la versión del 2013 del Marco propuesto por INTEF se decía sobre la Competencia Digital: "La competencia digital es una de las 8 competencias clave que cualquier joven debe haber desarrollado al finalizar la enseñanza obligatoria para poder incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida según las indicaciones del Parlamento Europeo sobre competencias clave para el aprendizaje permanente (Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, Diario Oficial L 394 de 30.12.2006). La competencia digital no soĺo proporciona la capacidad de aprovechar la riqueza de las nuevas posibilidades asociadas a las tecnologías digitales y los retos que plantean, resulta cada vez más necesaria para poder participar de forma significativa en la nueva sociedad y economía del conocimiento del siglo XXI". Además, se dice: “Los estándares educativos deber por tanto incluir el tipo de conocimientos y habilidades que pueden ayudar a los estudiantes el desarrollo de las nuevas competencias requeridas en la sociedad actual, que se ven potenciadas por la tecnología, especialmente aquéllas relacionadas con la gestión del conocimiento”.
En el nuevo documento de 2017 se habla de la Competencia Digital desde la referencia a la propia recomendación europea: “La Competencia digital implica el uso crítico y seguro de las Tecnologías de la Sociedad de la Información para el trabajo, l tiempo libre y la comunicación. Apoyándose en habilidades TIC básicas: uso de ordenadores para recuperar, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y para comunicar y participar en redes de colaboración a través de internet” (European Parleiament and the Council, 2006).
La tecnología digital está siendo (gracias a los planes y proyectos de cada gobierno y autonomía, las labores de los centros y el entusiasmo, trabajo y esfuerzo de los docentes) incorporadas al ámbito educativo de una forma realmente prometedora en todos los niveles educativos. Pero, para consolidar el progreso y asegurar su escala y sostenibilidad, las instituciones educativas tienen que revisar sus estrategias organizativas para mejorar su capacidad de innovación y explotar todo el potencial de las tecnologías y los contenidos digitales. Con planteamientos como estos, desde los gobiernos surgen ideas tales como elaborar informes que analicen las situaciones actuales, como el informe que presenta el Marco Europeo para Organizaciones Digitalmente Competentes( DigCompOrg).
El Marco Europeo para Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes, publicado en 2015, tiene como finalidad
prestar apoyo a las organizaciones educativas para poder proceder a su digitalización de una forma sistemática y estratégica y para que los responsables de elaboración de políticas puedan diseñar, implementar y evaluar intervenciones de políticas para la integración y el uso eficaz de tecnologías de aprendizaje digital en Educación.
Figura 4. Marco Europeo para Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes (extraído de http://www.educalab.es/intef/digcomp/digcomporg)
En mayo de 2016 se celebró una Jornada sobre Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes en el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado dirigida a responsables del diseño e implantación de políticas educativas en todos los niveles, directores de centros y representantes de grupos de interés del sector educativo, cuya finalidad era presentar el marco, dar visibilidad a las acciones que las organizaciones internacionales y las administraciones educativas están implementando para conseguir los objetivos del marco DigCompOrg, así como la visión de algunos representantes del sector empresarial y educativo en este objetivo.
En 2017, además, se publica el Marco Europeo para la Competencia Digital de los Educadores. Según su propio “abstract”, a nivel internacional y nacional, se han desarrollado varios marcos, herramientas de autoevaluación y programas de capacitación para describir las facetas de la competencia digital para educadores y ayudarlos a evaluar su competencia, identificar sus necesidades de capacitación y ofrecer capacitación específica. Analizando y agrupando estos instrumentos, este informe presenta un Marco Europeo común para la Competencia Digital de los Educadores (DigCompEdu).
DigCompEdu es un marco de referencia científicamente sólido que ayuda a orientar las políticas y puede adaptarse directamente para implementar herramientas regionales y nacionales y programas de capacitación. Además, proporciona un lenguaje común y un enfoque que ayudará al diálogo y al intercambio de mejores prácticas a través de las fronteras. El marco DigCompEdu está dirigido a educadores en todos los niveles de la educación, desde la primera infancia hasta la educación superior y de adultos, incluida la formación general y profesional, la educación especial y los contextos de aprendizaje no formal. Su objetivo es proporcionar un marco de referencia general para los desarrolladores de modelos de competencia digital, es decir, los Estados miembros, los gobiernos regionales, las agencias nacionales y regionales pertinentes, las propias organizaciones educativas y los proveedores de formación profesional públicos o privados.
Puedes encontrar más información sobre este nuevo informe en El Centro De Ciencia de la Unión Europa:
content/uploads/2018/05/DigCompEdu.pdf
descarga: https://www.campuseducacion.com/blog/wp-
Para materializar todas estas acciones y que el docente tenga constancia de la realidad de sus acciones, pudiendo valorar si está digitalmente formado y es competente en este campo, INTEF proporciona el servicio del Portfolio de la Competencia Digital Docente, un servicio para el reconocimiento y la mejora de la competencia digital de los docentes a
través de la autoevaluación continua y el registro actualizable de experiencias de enseñanza, aprendizaje y formación:
Cabe señalar, dentro de todo este conglomerado de actuaciones educativas a nivel internacional, un proyecto con gran potencial y muy poderoso, también a nivel europeo, que puede ayudar a hacer realidad muchos de los anhelos que se persiguen a nivel digital en el terreno educativo. Hablamos de eTwinning, una comunidad de centros escolares de Europa.
Se trata de una iniciativa para promover la colaboración escolar en Europa, utilizando las tecnologías de la información y la comunicación y que apoya a los centros escolares prestándoles herramientas y servicios. Es un importante punto de
encuentro entre centros escolares europeos. Ofrece una plataforma a los equipos educativos (profesores, directores
los centros escolares de alguno de los países europeos participantes para comunicarse, colaborar, desarrollar sus propios proyectos y, en definitiva, sentirse y formar parte de la comunidad educativa más grande y atractiva de toda Europa.
Una de las grandes aportaciones y ventajas de eTwinning es que cuenta con una sección destinada exclusivamente al desarrollo profesional. Y es que eTwinning ofrece oportunidades para que los profesionales del mundo de la educación puedan desarrollarse todo lo posible en su materia de estudio y trabajo. Se basa en ofrecer recursos en línea y de ámbito europeo a todos los docentes: encuentros didácticos, seminarios y cursos en línea, congresos, talleres y actividades de desarrollo profesional, etc.
Hemos hecho una primera revisión de la tendencia hacia la integración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación a nivel europeo, pero, ¿y en España? ¿Existen instituciones o entidades dedicadas a la promoción de la tecnología en la Educación? ¿Se llevan a cabo iniciativas que impulsen el uso integrado de las TIC en los centros de enseñanza? ¿Qué desarrolla nuestra actual legislación en relación a la competencia digital?
Hay que destacar, en primer lugar, la creación del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF) como la unidad del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte responsable de la integración de las TIC en las etapas educativas no universitarias.
Dicha institución tiene rango de Subdirección General integrada en la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial que, a su vez, forma parte de la Secretaría de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades.
Entre las principales funciones del INTEF señalamos:
La elaboración y difusión de materiales en soporte digital y audiovisual de todas las áreas de conocimiento, con el fin de que las TIC sean un instrumento ordinario de trabajo en el aula para el profesorado de las distintas etapas educativas.
Según INTEF (2016), las TIC están abriendo y potenciando espacios en los que acceder, crear, compartir, y transmitir conocimiento de forma libre y transparente. Esta es la característica de la Sociedad Abierta, en la que es posible poner en cuestión el conocimiento y mejorarlo de forma continua, y en la que los ciudadanos son capaces de tomar decisiones informadas. Asimismo, la capacidad de crear y compartir información y conocimiento se ha convertido en un factor clave de productividad e innovación de las economías. Por ello, los actuales objetivos, recursos y procesos de enseñanza y aprendizaje deben ser reformulados.
Figura 5. Tipos de Recursos Digitales (extraído de http://educalab.es/intef/tecnologia/recursos-digitales)
Está claro que es necesario hacer dos cosas sumamente importantes, dentro de toda la explosión de conocimiento y contenido que se genera y reconvierte a diario gracias a los avances del mundo digital: preservar el libre intercambio de información, formación y aprendizaje pero, a la vez, preservar el acceso restringido a determinados conocimientos con el fin de garantizar la estabilidad del sistema.
Hay que avanzar en el uso y la creación de contenidos educativos en abierto, creando espacios donde alojar y compartir conocimiento con una proyección global, generando espacios donde el profesorado pueda desarrollar proyectos colaborativos. Pero el uso y la generación de contenidos en abierto deben de ser compatibles y complementarios con el acceso a un catálogo de contenidos educativos de pago. Es necesario garantizar un espacio que garantice la viabilidad de un sector clave en la educación, como es el de la industria editorial y la generación de recursos educativos, al tiempo que facilite el acceso a contenidos de calidad a la comunidad educativa.
Teniendo presente estas premisas, INTEF ha desarrollado Agrega.
Agrega es un proyecto que está dirigido a todos los miembros de la comunidad educativa y que pone un especial énfasis en que los docentes y alumnos de los niveles no universitarios sean los principales destinatarios de la plataforma, independientemente de cuáles sean sus conocimientos de tecnología.
El proyecto Agrega se basa en una federación de bancos de contenidos digitales educativos, donde los docentes pueden:
Buscar contenidos.
Previsualizar los contenidos encontrados.
Descargarse los contenidos.
Exportar los contenidos.
Etiquetar los contenidos y compartirlos.
Crear una carpeta personal online donde almacenar contenidos.
Es, por tanto, una gran biblioteca virtual donde los profesores pueden localizar contenidos educativos, descargarlos, modificarlos y compartirlos. Todos los contenidos que contiene esta gran biblioteca son llamados Objetos Digitales Educativos. Se trata de recursos digitales reutilizables en diferentes contextos, de acuerdo con los objetivos curriculares, las características de las actividades a desarrollar o las necesidades específicas de los alumnos.
Se puede acceder a los contenidos desde el sitio web de Agrega en el INTEF o a través de los servicios web que ofrecen los portales de cada Comunidad Autónoma, gracias a que la plataforma está desarrollada bajo licencia de software libre y, por tanto, abierta a la integración y participación de administraciones públicas nacionales e internacionales o usuarios especializados en el uso de este tipo de aplicaciones.
INTEF también dispone de un espacio supletorio para que todos los miembros de la comunidad educativa puedan acceder a Materiales Descargables.
Paralelamente, desde INTEF se ha desarrollado PROCOMÚN, un servicio para toda la comunidad educativa que se basa en una enorme red de recursos educativos abiertos.
También debemos mencionar el CNIIE, el Centro Nacional de Innovación e investigación Educativa, el cual desarrolla, a su vez, diferentes proyectos en el territorio nacional e internacional.
Dentro de todo este marco, y desde el conocimiento del Gobierno de abogar por la alfabetización digital, en 2012, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes elaboró el Plan de Cultura Digital en la Escuelatras la reunión del Grupo de Trabajo TIC en Educación. En dicha reunión se comentó que las actuaciones del MECD se tendrían que realizar de acuerdo con las Comunidades Autónomas en un espacio de colaboración y decisión conjunta, y que los proyectos que se definan deberán tener dimensión estatal. Con el objetivo de abrir un periodo de reflexión compartida con las Comunidades Autónomas para avanzar en la implantación de la integración de las TIC en la educación se crearon cinco grupos de expertos responsables del desarrollo de cinco proyectos:
Conectividad de centros escolares: Impulsando el acceso total a Internet de los centros educativos.
Interoperabilidad y estándares: Con el fin de establecer unos estándares específicos para el uso de las TIC.
El espacio “Procomún” de contenidos en abierto: En el que pueda participar activamente toda la comunidad educativa.
Catálogo general de recursos educativos de pago: El llamado “Punto Neutro”.
Competencia Digital Docente: Para establecer las diferentes dimensiones que ha de abordar y los niveles de
dominio de sus conocimientos, habilidades y destrezas. Se definieron, además, dos grupos adicionales orientados
a reforzar las dinámicas de trabajo colaborativo en las CCAA y mejorar los canales de comunicación e interrelación con la comunidad educativa.
Espacios de colaboración con Comunidades Autónomas: Generando un espacio de encuentro entre las CCAA y el Ministerio para trabajar conjuntamente.
Web y redes sociales: Evolucionando hacia la creación de un portal educativo único, y avanzar en la presencia
de las redes sociales que favorezcan la interacción y participación activa de la comunidad educativa.
Figura 6. Plan de Cultura Digital en la Escuela (extraído de http://www.blog.educalab.es)
En esta línea se está trabajando en las distintas CCAA, y a continuación mostramos algunos organismos, iniciativas y actividades que se están llevando a cabo en nuestro sistema educativo:
El Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Propietarios es un organismo dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a través del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF) y de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura. http://cedec.ite.educacion.es/
Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación. http://www.catedu.es/webcatedu/
Plan Educantabria. Espacio tecnológico educativo. http://www.educantabria.es/docs/planes/plan_tic/PLAN_educantabria.pdf
Tecnología en educación. Portal de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. http://www.educa.jccm.es/es/centros/tecnologia-educacion
Ahora, normativa y legislativamente hablando, vamos a realizar un rápido repaso por las diferentes disposiciones legales en las cuales podamos encontrar algún atisbo que se relacione con la importancia de la cultura digital en la escuela o con el desarrollo de competencias relacionadas.
La LOMCE en el apartado XI de su preámbulo, incide en la incorporación generalizada al sistema educativo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como pieza fundamental para producir el cambio metodológico que lleve a conseguir el objetivo de mejora de la calidad educativa: “La tecnología ha conformado históricamente la educación y la sigue conformando. El aprendizaje personalizado y su universalización como grandes retos de la transformación educativa, así como la satisfacción de los aprendizajes en competencias no cognitivas, la adquisición de actitudes y el aprender haciendo, demandan el uso intensivo de las tecnologías. Conectar con los hábitos y experiencias de las nuevas generaciones exige una revisión en profundidad de la noción de aula y de espacio educativo, solo posible desde una lectura amplia de la función educativa de las nuevas tecnologías. La incorporación generalizada al sistema educativo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que tendrán en cuenta los principios de diseño para todas las personas y accesibilidad universal, permitirá personalizar la educación y adaptarla a las necesidades y al ritmo de cada alumno o alumna. Por una parte, servirá para el refuerzo y apoyo en los casos de bajo rendimiento y, por otra, permitirá expandir sin limitaciones los conocimientos transmitidos en el aula. Los alumnos y alumnas con motivación podrán así acceder, de acuerdo con su capacidad, a los recursos educativos que ofrecen ya muchas instituciones en los
planos nacional e internacional. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación serán una pieza fundamental para producir el cambio metodológico que lleve a conseguir el objetivo de mejora de la calidad educativa. Asimismo, el uso responsable y ordenado de estas nuevas tecnologías por parte de los alumnos y alumnas debe estar presente en todo el sistema educativo. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación serán también una herramienta clave en la formación del profesorado y en el aprendizaje de los ciudadanos a lo largo de la vida, al permitirles compatibilizar la formación con las obligaciones personales o laborales y, asimismo, lo serán en la gestión de los procesos.”
Entre los Principios (artículo 1) que guían la actividad docente destacamos, en el sentido de otorgar importancia al tratamiento de lo digital:
En el Título III, Profesorado, Capítulo I, Funciones del profesorado, artículo 91, podemos ver que la ley hace referencia a las labores de actualización de la formación docente, dentro de lo cual se entiende que tienen cabida los aspectos relacionados con la competencia digital, al ser un requerimiento que exige la sociedad del conocimiento y un aspecto del currículo que está en continuo cambio.
En la función l) La investigación, la experimentación y la mejora continua de los procesos de enseñanza correspondiente, parece lógico pensar que la integración de las TIC en los procesos formativos es un signo de búsqueda de la mejora educativa y metodológica.
Igualmente, en el Título III, Profesorado, en el Capítulo III, Formación del Profesorado, artículo 102, Formación permanente, se dice: “3. Las Administraciones educativas promoverán la utilización de las Tecnologías de la información y la comunicación y la formación en lenguas extranjeras de todo el profesorado, independientemente de su especialidad, estableciendo programas específicos de formación en este ámbito. Igualmente les corresponde fomentar programas de investigación e innovación”, y es que uno de los elementos clave para la renovación educativa es incluir en la formación permanente del profesorado la adquisición de competencias digitales.
En el Título IV, Centros Docentes, Capítulo II, Centros Públicos, se añade el Artículo 111 bis. Tecnologías de la Información y la Comunicación, con la siguiente redacción:
1. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte establecerá, previa consulta a las Comunidades Autónomas, los estándares que garanticen la interoperabilidad entre los distintos sistemas de información utilizados en el Sistema Educativo Español, en el marco del Esquema Nacional de Interoperabilidad previsto en el artículo 42 de la Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos. Para ello, se identificarán los tipos básicos de sistemas de información utilizados por las Administraciones educativas, tanto para la gestión académica y administrativa como para el soporte al aprendizaje, y se determinarán las especificaciones técnicas básicas de los mismos y los distintos niveles de compatibilidad y seguridad en el tratamiento de los datos que deben alcanzar. Dentro de estas especificaciones, se considerarán especialmente relevantes las definiciones de los protocolos y formatos para el intercambio de datos entre sistemas de información de las Administraciones educativas. Estas medidas también irán encaminadas a potenciar y a facilitar el aprovechamiento de los registros administrativos en el marco de las estadísticas educativas estatales, para posibilitar la ampliación de la información estadística referida al alumnado, el profesorado, los centros y las gestiones educativas, lo que redundará en la mejora de las herramientas de análisis y de seguimiento de la actividad educativa y de las medidas de mejora de la calidad del Sistema Educativo Español.
3. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte establecerá, previa consulta a las Comunidades Autónomas, los
formatos que deberán ser soportados por las herramientas y sistemas de soporte al aprendizaje en el ámbito de los contenidos educativos digitales públicos con el objeto de garantizar su uso, con independencia de la plataforma tecnológica en la que se alberguen.
5. Se promoverá el uso, por parte de las Administraciones educativas y los equipos directivos de los centros, de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aula, como medio didáctico apropiado y valioso para llevar
a cabo las tareas de enseñanza y aprendizaje.
6. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte elaborará, previa consulta a las Comunidades Autónomas, un marco
común de referencia de competencia digital docente que oriente la formación permanente del profesorado y facilite
el desarrollo de una cultura digital en el aula.
Siguiendo con la normativa a nivel estatal, haremos referencia a los Reales Decretos de enseñanzas mínimas del currículo, en los que se incorporan aspectos de las TIC, tanto en los objetivos y competencias, como en los contenidos de las distintas etapas educativas.
A través de los diferentes niveles de concreción curricular, se van integrando aspectos TIC, desde los objetivos generales de etapa, pasando por los objetivos propios de cada área o materia, hasta incorporarlos en los objetivos específicos de la programación didáctica de aula y en la concreción de objetivos de las unidades didácticas que la forman, así como en los Planes de Trabajo individualizado o adaptaciones curriculares si las hubiera.
E n EDUCACIÓN INFANTIL y según el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación Infantil, podemos extraer los siguientes apuntes sobre TIC y nuevas tecnologías:
Áreas del segundo ciclo de Educación Infantil:
La Educación infantil tiene como principal finalidad contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de niñas y niños en estrecha cooperación con las familias. En esta etapa educativa se sientan las bases para el desarrollo personal y social y se integran aprendizajes que están en la base del posterior desarrollo de competencias que se consideran básicas para todo el alumnado (dentro de las competencias que, aunque desde la Educación Primaria las consideremos como clave siguen siendo Competencias Básicas en Educación Infantil, se encuentran las competencias en tecnología y las competencias que se relacionan con lo digital).
…Pero no se debe olvidar que intervienen también otro tipo de lenguajes, como son el corporal, el artístico (tanto plástico como musical), el audiovisual y el matemático, y que en su conjunto son básicos para enriquecer las posibilidades de expresión y contribuyen al desarrollo de la competencia comunicativa.
Área de “Conocimiento del entorno”:
Área de “Lenguajes: Comunicación y representación”:
Bloque 2. Lenguaje audiovisual y tecnologías de la información y la comunicación: Iniciación en el uso de instrumentos tecnológicos como ordenador, cámara o reproductores de sonido e imagen, como elementos de comunicación. Acercamiento a producciones audiovisuales como películas, dibujos animados o videojuegos. Valoración crítica de sus contenidos y de su estética. Distinción progresiva entre la realidad y la representación audiovisual. Toma progresiva de conciencia de la necesidad de un uso moderado de los medios audiovisuales y de las tecnologías de la información y la comunicación.
Criterios de evaluación: Expresarse y comunicarse utilizando medios, materiales y técnicas propios de los diferentes lenguajes artísticos y audiovisuales, mostrando interés por explorar sus posibilidades, por disfrutar con sus producciones y por compartir con los demás las experiencias estéticas y comunicativas.
En EDUCACIÓN PRIMARIA , y según el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria, podemos extraer:
Al inicio de la disposición:
Se menciona la “Competencia Digital” como una de las competencias del currículo.
Asignatura troncal Ciencias de la Naturaleza:
En el área de Ciencias de la Naturaleza, los contenidos se han organizado alrededor de algunos conceptos fundamentales; iniciación a la actividad científica, los seres vivos, el ser humano y la salud, la materia y la energía, la tecnología, los objetos y las máquinas, conceptos que facilitan el establecimiento de relaciones entre los diferentes contenidos seleccionados.
Asignatura troncal Ciencias Sociales:
Asignatura específica Educación Artística:
E n EDUCACIÓN SECUNDARIA y según Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el
currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, podemos extraer:
Principios generales de Educación Secundaria Obligatoria:
Organización del primer ciclo de Educación Secundaria Obligatoria:
Como materia del bloque de asignaturas específicas se encuentra “Educación Plástica, Visual y Audiovisual”, en la que se harán uso continuado de las TIC.
Organización del cuarto curso de Educación Secundaria Obligatoria:
En cuanto a la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las RELACIONES ENTRE LAS
SECUNDARIA OBLIGATORIA Y EL BACHILLERATO :
Anexo I: Descripción de las Competencias Clave del Sistema Educativo Español:
Competencia Digital: La competencia digital es aquella que implica el uso creativo, crítico y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el uso del tiempo libre, la inclusión y participación en la sociedad. Esta competencia supone, además de la adecuación a los cambios que introducen las nuevas tecnologías en la alfabetización, la lectura y la escritura, un conjunto nuevo de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias hoy en día para ser competente en un entorno digital. Requiere de conocimientos relacionados con el lenguaje específico básico: textual, numérico, icónico, visual, gráfico y sonoro, así como sus pautas de decodificación y transferencia. Esto conlleva el conocimiento de las principales aplicaciones informáticas. Supone también el acceso a las fuentes y el procesamiento de la información; y el conocimiento de los derechos y las libertades que asisten a las personas en el mundo digital. Igualmente precisa del desarrollo de diversas destrezas relacionadas con el acceso a la información, el procesamiento y uso para la comunicación, la creación de contenidos, la seguridad y la resolución de problemas, tanto en contextos formales como no formales e informales. La persona ha de ser capaz de hacer un uso habitual de los recursos tecnológicos disponibles con el fin de resolver los problemas reales de un modo eficiente, así como evaluar y seleccionar nuevas fuentes de información e innovaciones tecnológicas, a medida que van apareciendo, en función de su utilidad para acometer tareas u objetivos específicos. La adquisición de esta competencia requiere además actitudes y valores que permitan al usuario adaptarse a las nuevas necesidades establecidas por las tecnologías, su apropiación y adaptación a los propios fines y la capacidad de interaccionar socialmente en torno a ellas. Se trata de desarrollar una actitud activa, crítica y realista hacia las tecnologías y los medios tecnológicos, valorando sus fortalezas y debilidades y respetando principios éticos en su uso. Por otra parte, la competencia digital implica la participación y el trabajo colaborativo, así como la motivación y la curiosidad por el aprendizaje y la mejora en el uso de las tecnologías. Por tanto, para el adecuado desarrollo de la competencia digital resulta necesario abordar:
La información: esto conlleva la comprensión de cómo se gestiona la información y de cómo se pone a disposición de los usuarios, así como el conocimiento y manejo de diferentes motores de búsqueda y bases de datos, sabiendo elegir aquellos que responden mejor a las propias necesidades de información.
Igualmente, supone saber analizar e interpretar la información que se obtiene, cotejar y evaluar el
contenido de los medios de comunicación en función de su validez, fiabilidad y adecuación entre las fuentes, tanto online como offline. Y por último, la competencia digital supone saber transformar la información en conocimiento a través de la selección apropiada de diferentes opciones de almacenamiento.
La comunicación : supone tomar conciencia de los diferentes medios de comunicación digital y de varios paquetes de software de comunicación y de su funcionamiento así como sus beneficios y carencias en función del contexto y de los destinatarios. Al mismo tiempo, implica saber qué recursos pueden compartirse públicamente y el valor que tienen, es decir, conocer de qué manera las tecnologías y los medios de comunicación pueden permitir diferentes formas de participación y colaboración para la creación de contenidos que produzcan un beneficio común. Ello supone el conocimiento de cuestiones éticas como la identidad digital y las normas de interacción digital.
La creación de contenidos : implica saber cómo los contenidos digitales pueden realizarse en diversos formatos (texto, audio, vídeo, imágenes) así como identificar los programas/aplicaciones que mejor se adaptan al tipo de contenido que se quiere crear. Supone también la contribución al conocimiento de dominio público (wikis, foros públicos, revistas), teniendo en cuenta las normativas sobre los derechos de autor y las licencias de uso y publicación de la información.
La seguridad : implica conocer los distintos riesgos asociados al uso de las tecnologías y de recursos online y las estrategias actuales para evitarlos, lo que supone identificar los comportamientos adecuados en el ámbito digital para proteger la información, propia y de otras personas, así como conocer los aspectos adictivos de las tecnologías.
La resolución de problemas : esta dimensión supone conocer la composición de los dispositivos digitales, sus potenciales y limitaciones en relación a la consecución de metas personales, así como saber dónde buscar ayuda para la resolución de problemas teóricos y técnicos, lo que implica una combinación heterogénea y bien equilibrada de las tecnologías digitales y no digitales más importantes en esta área de conocimiento.
Anexo II: Orientaciones para facilitar el desarrollo de estrategias metodológicas que permitan trabajar por competencias en el aula:
La selección y uso de materiales y recursos didácticos constituye un aspecto esencial de la metodología. El profesorado debe implicarse en la elaboración y diseño de diferentes tipos de materiales, adaptados a los distintos niveles y a los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje de los alumnos y alumnas, con el objeto de atender a la diversidad en el aula y personalizar los procesos de construcción de los aprendizajes. Se debe potenciar el uso de una variedad de materiales y recursos, considerando especialmente la integración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el proceso de enseñanza- aprendizaje que permiten el acceso a recursos virtuales.
Según la RECOMENDACIÓN 2006/962/EC, DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO, DE 18 DE DICIEMBRE DE 2006, SOBRE LAS COMPETENCIAS CLAVE PARA EL APRENDIZAJE PERMANENTE , lo que se recoge sobre Competencia Digital es:
Los conocimientos, capacidades y actitudes esenciales relacionados con esta competencia son: La competencia digital exige una buena comprensión y amplios conocimientos sobre la naturaleza, la función y las oportunidades de las TSI en situaciones cotidianas de la vida privada, social y profesional. Esto conlleva el conocimiento de las principales aplicaciones informáticas, como los sistemas de tratamiento de textos, hojas de cálculo, bases de datos, almacenamiento y gestión de la información, y la comprensión de las oportunidades y los riesgos potenciales que ofrecen Internet y la comunicación por medios electrónicos (correo electrónico o herramientas de red) para la vida profesional, el ocio, la puesta en común de información y las redes de colaboración, el aprendizaje y la investigación. Asimismo, las personas deben comprender las posibilidades que las TSI ofrecen como herramienta de apoyo a la creatividad y la innovación, y estar al corriente de las
cuestiones relacionadas con la validez y la fiabilidad de la información disponible y de los principios legales y éticos por los que debe regirse el uso interactivo de las TSI.
Para comprender qué es la competencia digital del alumno, más allá de una somera definición técnica, primero de todo hay que saber qué es una competencia y conocer lo que supone educar y programar la enseñanza en base a competencias.
Todo el desarrollo sobre el aprendizaje de competencias en el ámbito educativo viene mostrando sus orígenes desde hace ya más de diez años.
Ya en 1996 se comenzó una andadura sobre todas estas consideraciones con el informe emitido para la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI, presidida por Jacques Delors: “La educación encierra un tesoro”.
En este informe se hizo referencia a los cuatro pilares básicos de la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos.
Aprender a conocer: Supone adquirir los instrumentos que permitan al sujeto comprender el mundo que le rodea. Esto implica aprender a aprender, cultivar la memoria selectiva y la combinación de lo concreto y lo abstracto, ir de lo deductivo a lo inductivo.
Aprender a hacer: Existe una relación estrecha entre aprender a conocer y aprender a hacer. Aprender a hacer es la capacidad de poder influir sobre el propio entorno, es la puesta en práctica de los conocimientos que se han conocido y aprendido.
Aprender a vivir juntos: Significa aprender a vivir con los demás. Este pilar tiene relaciones directas con componentes afectivos y de tipo social. Aprender a ser y aprender a ser se lleva a cabo en colectividad, por lo que ambos se llevan a cabo a través del contacto entre personas. Se trata de participar y cooperar con los demás en el ejercicio de varias actividades, respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua, respeto y paz.
Aprender a ser: Este pilar recoge las influencias de los tres pilares anteriores, uniendo así mente, cuerpo, inteligencia, sensibilidad, etc., a través de la educación, las personas deberán poseer un pensamiento autónomo y crítico, así como un juicio propio ante las cosas. Aspectos tales como la imaginación y la creatividad cobran especial interés en este pilar, cuyo fin último es el desarrollo completo del hombre.
Así, una vez identificados los pilares básicos de la educación permanente para el siglo XXI, la UNESCO estableció los principios precursores de la enseñanza basada en competencias.
Posteriormente, en el año 2000, se celebra el Consejo de Lisboa, donde ser remarca la necesidad de pasar a una economía más competitiva y dinámica basada en el conocimiento, impulsando la investigación y la innovación y abriendo paso a un nuevo marco de referencia europeo para el establecimiento de una serie de competencias a incluir en los marcos educativos.
En la misma dirección, el programa de trabajo del Consejo Europeo “Educación y Formación 2010” definió, desde el año 2001, algunos objetivos generales, tales como el desarrollo de las capacidades para la sociedad del conocimiento y otros más específicos encaminados a promover el aprendizaje de idiomas y el espíritu de empresa y a potenciar la dimensión europea en la educación en general.
En el año 2002, en base a las pruebas de evaluación PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), se prepara el informe DeSeCo (Definición y Selección de Competencias), y otros proyectos, dirigidos al desarrollo de un marco conceptual que defina e identifique las competencias necesarias para llevar una vida personal y socialmente valiosa en un Estado democrático moderno.
DeSeCo (2003) define competencia como “la capacidad de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de forma adecuada”. La competencia “supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones, y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”. Se contemplan, pues, como conocimiento en la práctica, es decir, un conocimiento adquirido a través de la participación activa en prácticas sociales y, como tales, se pueden desarrollar tanto
en el contexto educativo formal, a través del currículo, como en los contextos educativos no formales e informales. Las competencias, por tanto, se conceptualizan como un “saber hacer” que se aplica a una diversidad de contextos académicos, sociales y profesionales. Para que la transferencia a distintos contextos sea posible resulta indispensable una comprensión del conocimiento presente en las competencias y la vinculación de este con las habilidades prácticas o destrezas que las integran.
A partir del año 2004, la Unión Europea se plantea la necesidad de establecer una serie de competencias clave para el aprendizaje que sirviera como referencia para los sistemas educativos de los países miembros, entendiendo éstas como “un paquete multifuncional y transferible de conocimientos, destrezas y actitudes que todos los individuos necesitan para su realización y desarrollo personal, inclusión y empleo”. Todo esto da lugar a la Recomendación 2006/962/EC, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, donde se insta a los Estados miembros a “desarrollar la oferta de competencias clave”. En dicha recomendación se delimita la definición de competencia, entendida como una combinación de conocimientos, capacidades, o destrezas, y actitudes adecuadas al contexto. Se considera que «las competencias clave son aquellas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo». Se identifican claramente ocho competencias clave esenciales para el bienestar de las sociedades europeas, el crecimiento económico y la innovación, y se describen los conocimientos, las capacidades y las actitudes esenciales vinculadas a cada una de ellas. Asimismo, se destaca la necesidad de que se pongan los medios para desarrollar las competencias clave durante la educación y la formación inicial, y desarrolladas a lo largo de la vida.
La Comisión, en la Estrategia Europea 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, señala que los Estados miembros necesitarán “mejorar los resultados educativos, abordando cada segmento (preescolar, primario, secundario, formación profesional y universitario) mediante un planteamiento integrado que recoja las competencias clave y tenga como fin reducir el abandono escolar y garantizar las competencias requeridas para proseguir la formación y el acceso al mercado laboral”. Siguiendo estas recomendaciones, en España se incorporaron al sistema educativo no universitario las competencias clave con el nombre de competencias básicas (2006).
La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), hace referencia en su exposición de motivos, entre otros asuntos, a la necesidad de cohesión social, al aprendizaje permanente a lo largo de la vida y a la sociedad del conocimiento, e introduce el término competencias básicas por primera vez en la normativa educativa.
Así, en la LOE se especificaban ocho competencias básicas:
Figura 7. Competencias Básicas
La Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de Calidad Educativa(LOMCE), va más allá al poner el énfasis en un modelo de currículo basado en competencias: introduce un nuevo artículo 6 bis en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, que en su apartado 1.e) establece que corresponde al Gobierno “el diseño del currículo
básico, en relación con los objetivos, competencias, contenidos, criterios de evaluación, estándares y resultados de aprendizaje evaluables, con el fin de asegurar una formación común y el carácter oficial y la validez en todo el territorio nacional de las titulaciones a que se refiere esta Ley Orgánica”. Por lo tanto, la nueva normativa se refiere, ahora, a competencias clave.
Las competencias clave referidas en la LOMCE son:
Figura 8. Competencias Clave
Así pues, en la legislación vigente actual, las antiguas competencias básicas han pasado a ser consideradas competencias clave, si bien el cambio en la nomenclatura no ha supuesto un cambio en la concepción sobre la importancia de que el alumnado desarrolle una serie de competencias fundamentales al término de su enseñanza.
Según el Informe DeSeCo (2003), la competencia es la capacidad de responder a las demandas y llevar a cabo las tareas de forma adecuada. Surge de la combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz.
E l Parlamento Europeo (2006) define las competencias como una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto. Las competencias claves son aquéllas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personales, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo.
Desde aquí consideramos que las competencias son habilidades genéricas que suponen un saber hacer de carácter transversal, aplicables en ámbitos y situaciones diversas y sin estar ligadas a conocimientos o disciplinas específicas. Ser competente significa tener capacidad para responder a las demandas complejas, en una combinación de habilidades prácticas, conocimientos teóricos, valores éticos, emociones, actitudes y componentes sociales diversos. Por lo tanto, podemos decir, por ejemplo, que en Educación Infantil, cada área de conocimiento y experiencia contribuye al desarrollo de diferentes competencias, de igual forma que cada competencia se alcanza como resultado del trabajo de varias áreas.
El documento que regula todas las disposiciones vinculadas a las competencias clave desde la entrada en vigor de la LOMCE es la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias,
los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato.
Las competencias clave deberán estar estrechamente vinculadas a los objetivos definidos para la Educación Primaria, la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato (a este respecto se entiende que en la etapa de la Educación Infantil aun es correcto hablar de competencias básicas, pues no se refiere ninguna rectificación al respecto en el actual desarrollo legislativo).
Esta vinculación favorece que la consecución de dichos objetivos a lo largo de la vida académica lleve implícito el desarrollo de las competencias clave, para que todas las personas puedan alcanzar su desarrollo personal y lograr una correcta incorporación en la sociedad.
Un enfoque metodológico basado en las competencias clave y en los resultados de aprendizaje conlleva importantes cambios en la concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje, cambios en la organización y en la cultura escolar; requiere la estrecha información sobre el aprendizaje de los alumnos y alumnas, así como cambios en las prácticas de trabajo y en los métodos de enseñanza.
Consideremos, brevemente, el significado de cada una de las competencias clave:
Competencia en Comunicación Lingüística: Englobaría tanto la comunicación en lengua materna como la comunicación en lenguas extranjeras. La comunicación en lengua materna es la habilidad para expresar e interpretar conceptos, pensamientos, sentimientos, hechos y opiniones de forma oral y escrita (escuchar, hablar, leer y escribir), y para interactuar lingüísticamente de una manera adecuada y creativa en todos los posibles contextos sociales y culturales, como la educación y la formación, la vida privada, profesional y el ocio. La comunicación en lenguas extranjeras comparte, en líneas generales, las principales capacidades de la comunicación en la lengua materna: se basa en la habilidad para comprender, expresar e interpretar conceptos, pensamientos, sentimientos, hechos y opiniones de forma oral y escrita (escuchar, hablar, leer y escribir) en una determinada serie de contextos sociales y culturales (como la educación y la formación, la vida privada y profesional y el ocio) de acuerdo con los deseos o las necesidades de cada cual. La comunicación en lenguas extranjeras exige también poseer capacidades tales como la mediación y la comprensión intercultural. El nivel de dominio de cada persona será distinto en cada una de las cuatro dimensiones (escuchar, hablar, leer y escribir) y variará, asimismo, en función de la lengua de que se trate y del nivel social y cultural, del entorno, de las necesidades y de los intereses de cada individuo.
Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología: La competencia matemática es la habilidad para desarrollar y aplicar el razonamiento matemático con el fin de resolver diversos problemas en situaciones cotidianas. Basándose en un buen dominio del cálculo, el énfasis se sitúa en el proceso y la actividad, aunque también en los conocimientos. La competencia matemática entraña, en distintos grados, la capacidad y la voluntad de utilizar modos matemáticos de pensamiento (pensamiento lógico y espacial) y representación (fórmulas, modelos, construcciones, gráficos y diagramas). Por su parte, la competencia en materia científica alude a la capacidad y la voluntad de utilizar el conjunto de os conocimientos y la metodología empleados para explicar la naturaleza, con el fin de plantear preguntas y extraer conclusiones basadas en pruebas. Por competencia en materia de tecnología se entiende la aplicación de dichos conocimientos y metodología en respuesta a lo que se percibe como deseos o necesidades humanos. Las competencias científica y tecnológica entrañan la comprensión de los cambios causados por la actividad humana y la responsabilidad de cada individuo como ciudadano.
Competencia digital: La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC (Tecnologías de la información y la comunicación): el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet.
Aprender a aprender: Es la habilidad para iniciar el aprendizaje y persistir en él, para organizar su propio aprendizaje y gestionar el tiempo y la información eficazmente, ya sea individualmente o en grupos. Esta competencia conlleva ser consciente del propio proceso de aprendizaje y de las necesidades de aprendizaje de cada uno, determinar las oportunidades disponibles y ser capaz de superar los obstáculos con el fin de culminar el aprendizaje con éxito. Dicha competencia significa adquirir, procesar y asimilar nuevos conocimientos y capacidades, así como buscar orientaciones y hacer uso de ellas. El hecho de aprender a aprender hace que los alumnos se apoyen en experiencias vitales y de aprendizaje anteriores con el fin de utilizar y aplicar los nuevos
conocimientos y capacidades en muy diversos contextos, como los de la vida privada y profesional y la educación y formación. La motivación y la confianza son cruciales para la adquisición de esta competencia.
Competencias sociales y cívicas: Estas competencias incluyen las personales, interpersonales e interculturales y recogen todas las formas de comportamiento que preparan a las personas para participar de una manera eficaz y constructiva en la vida social y profesional, especialmente en sociedades cada vez más diversificadas, y, en su caso, para resolver conflictos. La competencia cívica prepara a las personas para participar plenamente en la vida cívica gracias al conocimiento de conceptos y estructuras sociales y políticas, y al compromiso de participación activa y democrática.
Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor: Por sentido de la iniciativa y espíritu de empresa se entiende la habilidad de la persona para transformar las ideas en actos. Está relacionado con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos. En esta competencia se apoyan todas las personas, no sólo en la vida cotidiana, en casa y en la sociedad, sino también en el lugar de trabajo, al ser conscientes del contexto en el que se desarrolla su trabajo y ser capaces de aprovechar las oportunidades, y es el cimiento de otras capacidades y conocimientos más específicos que precisan las personas que establecen o contribuyen a una actividad social o comercial. Ello debe incluir una concienciación sobre los valores éticos y promover la buena gobernanza.
Conciencia y expresión culturales: Supone la apreciación de la importancia de la expresión creativa de ideas, experiencias y emociones a través de distintos medios, incluida la música, las artes escénicas, la literatura y las artes plásticas.
Teniendo en cuenta todo lo que acabamos de repasar sobre el origen y el tratamiento del término “competencia”, podemos señalar que la competencia es un tipo de aprendizaje caracterizado por la forma en que cualquier persona logra hacer uso de sus múltiples recursos personales (saberes, actitudes, valores, emociones, etc.), para lograr una respuesta adecuada a una tarea planteada en un contexto determinado (Moya y Luengo, 2011), por lo que ahora entran en juego las acciones docentes y formativas que se pongan en marcha para hacer efectivos y prácticos todos estos planteamientos teóricos.
Ya hemos visto en el apartado anterior todo lo que entraña la competencia digital con lo cual, es obvio pensar que todo eso que hablábamos y que queda referido, sobre todo, en la Orden ECD/65/2015, ha de aplicarse al alumno y éste tiene que alcanzarlo y desarrollarlo.
Puedes descargarte un paquete de fichas sobre las competencias clave en el siguiente post:
https://www.campuseducacion.com/blog/recursos/las-competencias-clave-de-la-lomce/10121/
Es tarea del docente enfocar su actuación para con los alumnos de tal forma que éstos puedan desarrollar y alcanzar todas las competencias al finalizar sus estudios.
En la ya citada Orden ECD/65/2015, se exponen una serie de orientaciones que pretenden facilitar el desarrollo de estrategias metodológicas que permitan trabajar por competencias en el aula. A continuación esbozamos las principales ideas:
Se requiere de la programación de los procesos de enseñanza-aprendizaje (e-a), planteándose:
Cuáles son los objetivos a alcanzar.
Cuáles son los métodos didácticos más adecuados.
Cómo se va a plantear la evaluación.
El proceso de e-a se va ver condicionado por:
La naturaleza de la materia a enseñar.
Las condiciones socioculturales donde se desarrolle la formación.
Las características del grupo de alumnos.
El docente tiene que adquirir el rol de dinamizador, orientador y guía del proceso formativo del discente.
Se deben plantear actuaciones concretas, situaciones-problema, planteadas con un objetivo concreto, donde los alumnos tengan que hacer uso de diferentes tipos de conocimientos, destrezas, actitudes, valores…
Hay que ceñirse al nivel competencial inicial de los alumnos.
Se debe partir de aprendizajes simples para ir avanzando hacia otros más complejos, secuenciando la enseñanza.
Se requiere, para educar en el aprendizaje de las competencias, mantener la motivación del alumnado.
El alumno debe ser autónomo, activo y consciente de su proceso de aprendizaje.
Una de las mejores formas de potenciar el aprendizaje por competencias son las metodologías activas y las estrategias interactivas que fomenten la transferibilidad de los aprendizajes.
El trabajo por proyectos es una propuesta de acción en el aula que se basa en la practicidad del aprendizaje y, por tanto, en una muy buena opción, así como el uso del portfolio.
Se debe potenciar el uso de las TIC y los materiales de tipo virtual y digital.
Es necesaria la coordinación entre los docentes sobre las diferentes estrategias metodológicas y didácticas que usen.
En relación a la metodología que un docente debe utilizar para fomentar el desarrollo competencial, Marchena (2013) indica que ésta ha de ser diversificada haciendo compatibles las singularidades de los procesos formativos individuales con el carácter finalista de las enseñanzas, es decir, con la necesidad de alcanzar los mínimos establecidos.
Figura 9. Orientaciones metodológicas para el desarrollo de competencias clave (extraído de Rodríguez, M.M. (2017)
Siguiendo a Rodríguez (2017), coincidimos en que el hecho de programar, ahora, la enseñanza por competencias, tendría una consecuencia evidente: el cambio en el rol del profesor, el cual definiría su perfil con las características de orientar, promover y facilitar el desarrollo competencial en su alumnado. El alumnado, por su parte, experimentaría aprendizajes orientados a la vida y desarrollaría tareas más significativas y útiles para su realidad.
Organizar las diferentes tareas, actividades y propuestas de acción que se planteen a los estudiantes con esta caracterización competencial debe seguir un objetivo conciso: facilitar la puesta en práctica de los distintos tipos de conocimientos, así como las destrezas, actitudes y valores necesarios para ello.
Este trabajo metodológico y didáctico debe realizarlo el docente con el objetivo de desarrollar y potenciar todas las competencias clave, incluida la competencia digital.
Valencia-Molina y otros (2016) afirman que el modelo que permite describir en qué medida los docentes integran las TIC a sus prácticas pedagógicas con el objetivo de favorecer una construcción significativa de conocimiento en sus alumnos sería un modelo basado en el desarrollo de competencias aplicadas a la propia competencia digital. Esto es, basado en el desarrollo de competencias tales como el diseño, la implementación y la evaluación de las propias TIC:
Competencias en diseño: Se refieren a las habilidades que el docente tenga a la hora de planificar escenarios educativos apoyados en el uso de las TIC para el aprendizaje integral.
Competencias de implementación: Se relacionan con las capacidades para poner en marcha el diseño de un escenario educativo tecnológicamente eficiente.
Competencias de evaluación: Son aquellas que le permiten al docente valorar la efectividad para favorecer el rendimiento y aprendizaje de sus estudiantes al incorporar las TIC a la práctica formativa.
También se puede realizar un análisis sobre el nivel de conocimiento general que tienen los docentes en torno a la competencia en TIC estudiando diferentes niveles de apropiación de la misma, los cuales girarían en torno al conocimiento, la utilización y la transformación:
El conocimiento de la tecnología se refiere a lo que el docente sabe sobre la misma y sus usos.
La utilización hace referencia al empleo cotidiano que se hace de las TIC, con naturaleza procedimental.
L a transformación tienen que ver con las modificaciones adaptativas que se hacen de las prácticas que involucran el uso d la tecnología en el aula.
Figura 10. Competencias TIC desde la dimensión pedagógica (extraído de Valencia-Molina (2016)
La competencia digital es una de las 8 competencias clave que cualquier joven debe haber desarrollado al finalizar la enseñanza obligatoria para poder incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida, según las indicaciones del Parlamento Europeo sobre competencias clave para el aprendizaje permanente (Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente).
Ya dijimos anteriormente que dentro del Marco de Competencia Digital Docente se marcaban varias áreas: Información y alfabetización informacional; Comunicación y colaboración; Creación de contenido digital; Seguridad; Resolución de problemas y, para cada una de dichas áreas, se han identificado una serie de competencias adicionales relacionadas que incorporan, a su vez, una serie de descriptores en tres niveles: básico (A), intermedio (B) y avanzado (C).
Figura 11. Áreas del Marco Común de Competencia Digital Docente (extraído del Marco Común de Competencia Digital Docente (2017)
Veamos cuáles son las competencias asociadas a cada una de las áreas que componen la Competencia Digital Docente, junto a sus descriptores en los tres niveles:
Figura 12. Área de Información y alfabetización digital
Figura 13. Área de Comunicación y Colaboración
Figura 14. Área de Creación de contenidos digitales
Figura 15. Área de seguridad
Innovación y uso de la tecnología digital de forma creativa.
Figura 16. Área de Resolución de problemas
Con todo lo que llevamos expuesto hasta el momento resulta evidente que un docente en nuestros tiempos ha de ser digital y tecnológicamente competente, y ha de mostrar una serie de habilidades y actitudes que nada tienen que ver con la figura de profesor especialista experto en una sola materia de antaño. Por lo que los docentes ahora deben optar por seguir otro modelo, y ese puede ser el conocido Modelo T-Pack.
Lee S. Shulman (2005) ha construido una serie de fundamentos para la reforma de la enseñanza sobre la idea de que ésta debe enfatizar la comprensión y el razonamiento, la transformación y la reflexión. Además, mantiene la afirmación sobre que los docentes han de integrar de igual forma los conocimientos pedagógicos y los curriculares, por lo que la pedagogía no puede estar descontextualizada de las materias que se imparten, y habla del “conocimiento pedagógico disciplinar” (en inglés PCK, Pedagogical Content Knowledge). Este autor, entonces, se preocupa por la didáctica de las materias curriculares, de conocer lo que se enseña y cómo debe ser enseñado.
En vista de aportaciones tan interesantes como la de este autor, otros tantos han adoptado sus ideas y las han integrado en nuevos modelos, como han hecho Mishra y Koehler (2009), dando un papel fundamental a las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Estos autores reflexionan sobre las aportaciones de Shulman e integran en su planteamiento el componente tecnológico, de tal forma que las TIC quedan encorsetadas dentro del conocimiento pedagógico disciplinar, pasando a ser el “conocimiento tecnológico-pedagógico disciplinar” (en inglés TPACK, Technological Pedagogical Content Knowledge). Es, en definitiva, un intento por abordar teóricamente la integración de las TIC en las aulas, vinculándola a las consideraciones pedagógicas y metodológicas, de tal forma que puedan abordarse de manera eficaz las diversas situaciones didácticas con las tecnologías. Es decir, un nuevo modelo que explica los conocimientos que el profesorado necesita saber para integrar las TIC en el ámbito educativo.
Con respecto al uso integrado de las TIC en la pedagogía y en la metodología en las aulas, debemos distinguir entre tres conceptos fundamentales:
Conocimiento Pedagógico: Este conocimiento se refiere a todos los componentes que se integran en la enseñanza. Es decir, es el conocimiento que todo docente debe tener para poder abordar el proceso educativo:
Conocimiento Disciplinar: Hace referencia a la disciplina, a la materia, por lo que es el conocimiento que el docente ha de poseer sobre la materia o disciplina que se dispone a enseñar.
Conocimiento Tecnológico: Este tipo de conocimiento hace referencia a conocer todo lo relacionado con la tecnología, no solo con la informática, lo que incluye las TIC.
Figura 17. TPACK (extraído de javiertouron.es)
Mishra y Koehler (2009) al integrar las TIC a las teorías pedagógicas y del conocimiento, formulan tres conceptos nuevos:
Conocimiento Pedagógico Disciplinar: Este conocimiento es el de la didáctica de las diferentes materias, es decir, saber cómo enseñar y trasmitir los contenidos y saberes de una determinada disciplina. Afecta a los patrones qué, cómo, cuándo y dónde enseñar, además de qué y cómo evaluar.
Conocimiento Tecnológico Disciplinar: Este conocimiento se refiere a las tecnologías que se ponen en marcha a la hora de abordar la enseñanza de diferentes materias. Es todo lo concerniente a la elección de la tecnología más adecuada para enseñar una determinada disciplina.
Conocimiento Tecnológico-Pedagógico: Este conocimiento es el conjunto de saberes que los docentes poseen sobre el uso, aplicación e integración de las TIC en materia formativa, en términos generales, tales como: posibles herramientas digitales que poner en práctica con los alumnos, posibilidades del uso de Internet en las aulas, utilización de pizarras digitales, etc.
Y, a partir de estos conceptos, llegan a aquél sobre el cual giran sus teorías:
Conocimiento Tecnológico-Pedagógico Disciplinar: Es la integración de todos los componentes anteriores. Supone integrar, en la forma en la que el profesor conduce su proceso de enseñanza, la metodología didáctica más adecuada para cada asignatura, materia o disciplina, junto con las tecnologías que mejor se adapten para favorecer el proceso de aprendizaje de los alumnos.
Hoy día un docente tiene la posibilidad de utilizar pizarras digitales interactivas, dispositivos móviles como tabletas para cada uno de sus alumnos, herramientas de gestión de contenido en la nube, instrumentos para crear contenidos didácticos de carácter multimedia… pero dicha posibilidad no supone un hecho inminente ni que lleve consigo una intrínseca y obvia ejecución práctica. Si el profesor no tiene unas mínimas ideas para utilizar estos avances en su clase y que sus alumnos puedan aprovecharlos, ¿de qué sirve? Y ya no sólo que sus alumnos puedan aprovecharlos y se beneficien de ellos en lo referente al desarrollo tradicional de las clases, sino que sean usados para, precisamente lo contrario: transformar las clases y convertir el acto educativo en un momento que rezume otra dimensión: la de construcción, regeneración y divulgación del conocimiento.
Reino Unido, Estonia y Australia, por ejemplo, son países que destacan por tener currículos en los que han implantado contenidos académicos relacionados con programación y robótica. Estos países suponen un claro ejemplo de cómo evolucionar e ir mucho más allá en la educación, puesto que no se han limitado en incluir meros símbolos digitales en las aulas, sino que han apostado por estudiar, directamente, la propia tecnología, introduciendo contenidos académicos a los niños desde edades tempranas y estudiar aquellos aspectos que más están evolucionando hoy día y sobre lo que más avances tenemos, a la par que más puestos de trabajo y desarrollo nos procurará en un futuro, como es la programación y la robótica.
Las tecnologías digitales se están incorporando de formas prometedoras y llenas de entusiasmo en todos los niveles de la educación. Para consolidar el progreso y para garantizar su escala y sostenibilidad, las instituciones educativas tienen que revisar sus estrategias organizativas para mejorar su capacidad de innovación y para explotar todo el potencial de las tecnologías y contenidos digitales (DigCompOrg, 2016) pero nunca podría alcanzarse tal premisa sin la labor de los docentes y los centros educativos.
Uno de los baches más habituales con los que los maestros y profesores tropiezan en sus quehaceres habituales en las aulas es la falta de motivación. No obstante, y tal y como afirma Blanco (2016), gracias a la robótica se pueden conseguir estupendos resultados y lograr avances que ni sospechamos, como que los niños más desmotivados encuentren el estímulo que necesitan para trabajar, paralelamente a los aspectos digitales y/o mecánicos, otros puntos como pueden ser el refuerzo de la autoestima, el trabajo en equipo o el espíritu emprendedor.
Cada vez se mencionan con más insistencia las competencias digitales docentes como una necesidad imperiosa para los profesores que quieran estar a la altura de las demandas del aprendizaje actual (Tourón, 2017) pero, ¿qué es verdaderamente necesario para agilizar un cambio de verdad?
Marchena, C. (2013). Una aproximación a la cuestión curricular en la LOMCE. Claves para el profesorado.Madrid:
Moya, J. y Luengo, F. (2011). Teoría y práctica de las competencias básicas.Barcelona: Graó.
Rodríguez, M.M. (2017). Tratamiento de las Competencias Clave. ¿Qué aportan al Sistema Educativo? Campus Educación Revista Digital Docente, 3, 28-30.
Zabala, A. y Arnau, L. (2007). 11 ideas clave. Cómo aprender y enseñar competencias.Barcelona: Graó.
http://www.educaweb.com/noticia/2016/12/14/ventajas-introducir-programacion-robotica-curriculum-10722/
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