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Timestamp: 2018-01-16 11:02:38+00:00

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DEUDA EXTERNA: Proyecto de Ley-CONSULTA POPULAR VINCULANTE - EL G20 CRITICA LA INGENTE DEUDA ARGENTINA -'LA DEUDA EXTERNA ES ILEGITIMA Y YA FUE PAGADA VARIAS VECES'
Subject: DEUDA EXTERNA: Proyecto de Ley-CONSULTA POPULAR VINCULANTE - EL G20 CRITICA LA INGENTE DEUDA ARGENTINA -'LA DEUDA EXTERNA ES ILEGITIMA Y YA FUE PAGADA VARIAS VECES'
Date: Mon, 22 Nov 2004 07:32:52 -0300
EL G20 CRITICA LA INGENTE DEUDA ARGENTINA-* link*último momento
DEUDA EXTERNA: MAÑANA VAN AL PARAR AL FMI 145 MILLONES DE DOLARES, EN PAGO POR LA DEUDA
DEUDA EXTERNA: O Se interrumpen los pagos y las negociaciones para que sea el pueblo el que decida o continúa decidiendo el gobierno nacional
Artículo 1°.- Convócase a Consulta Popular Vinculante, en los términos del artículo 40 de la Constitución Nacional y de los Títulos I y III de la ley 25.432, a fin de que la
Artículo 2°.- La Consulta Popular Vinculante se realizará a partir de los 120 días contados desde la publicación de la presente ley.
Artículo 3º.- En caso de resultar triunfante la opción de voto a), de las dos previstas en el artículo 1º, se realizará una nueva consulta popular vinculante en un plazo que no sea inferior a seis meses y no mayor a un (1) año de realizada la primer consulta convocada por la presente ley a efectos de
que el pueblo decida efectivamente si se deja de pagar la deuda externa o si se reinician los pagos interrumpidos.
Artículo 4º.- El Poder Ejecutivo Nacional deberá garantizar la publicidad de la Consulta, asegurando una amplia y equitativa difusión de los distintos enfoques sobre el tema en los medios masivos de comunicación, asegurando espacios gratuitos en los mismos para todas loas posiciones.
AUTODETERMINACIÓN Y LIBERTAD (Presentado 23 – 6 – 04 - expte. 3711 –04)
1.- Luchar por una consulta popular vinculante.
Mediante este proyecto de ley proponemos la convocatoria a una consulta popular vinculante en todo lo referido a la deuda externa. Es decir cuyo resultado sea obligatorio para el gobierno nacional. Ello en el marco de lo establecido en el artículo 40 de la Constitución nacional y la reglamentación instrumentada mediante la ley 25.432.
La consulta tendría como objeto que los convocados resuelvan si se interrumpen los pagos y las negociaciones vinculados a la deuda externa que se reclama al país para que sea el pueblo el que decida en definitiva mediante una nueva consulta popular vinculante y luego de que se investiguen sus orígenes, sus montos, lo que ya se pagó, los criterios que el llamado G-7, el FMI y los acreedores privados han exigido y exigen para su pago, la relación entre los pagos de la deuda y el empleo, el salario, la educación y la salud, las posibilidades o no de acciones latinoamericanas conjuntas y las consecuencias favorables o desfavorables que puede tener pagar o no pagar en el futuro o si debe ser el gobierno nacional el que continúe decidiendo sobre todo lo referido a la deuda externa.
De triunfar la primer opción una segunda consulta después del debate y la investigación correspondiente le permitirá al pueblo decidir efectivamente los pasos a seguir.
La opinión de Autodeterminación y Libertad ha sido expuesta de todas las formas que hemos podido respecto a que debe ser desconocida y por lo tanto dejar de pagarse esa deuda que se nos reclama. Pero evidentemente existen otras opiniones empezando por la de todos los partidos y dirigentes que han gobernado desde la dictadura militar hasta la fecha coincidente con la de los grupos económicos que operan en el país y la de los organismos financieros internacionales.
Pero precisamente esos sectores han impedido un debate democrático sobre el tema y sobre todo se han negado a que sea el pueblo el que decida. Consideramos que esta imposición debe ser derrotada. No debemos permitir que se siga resolviendo sin la participación, el debate y la decisión popular. No debemos aceptar como pueblo que se nos siga diciendo que pagar o pagar es el único camino y nos lo impongan sin más. O que incluso -como Kirchner ahora- se le diga al pueblo que se están llevando adelante negociaciones en las que esta vez sí, en la versión oficial, se priorizan “la deuda interna” sobre la externa cuando en realidad lo que hay es más de lo mismo. La imposición del pago, las concesiones y los ajustes se imponen igualmente aunque mediante el fraude y el engaño.
El pueblo argentino enfrenta circunstancias dramáticas. Detrás del palabrerío y la demagogia gubernamental -que gran parte de los medios de comunicación difunden en forma cómplice- hay un país saqueado y que amenaza con continuar en la pendiente por la aplicación de similares políticas. El gobierno no abrirá un debate nacional ni va aceptar que la población decida sobre el presente, nuestro futuro y el de nuestros hijos. Tampoco va a recurrir a la lucha conjunta con los pueblos latinoamericanos.
No va a convocar a la consulta popular que proponemos y el Congreso Nacional ya ha mostrado que ha renunciado a cumplir con lo que la propia Constitución le indica. Tenemos que pelear por arrancar ese derecho democrático elemental.
Es un desafío que peleemos por hacernos cargo y autodeterminarnos como pueblo. Cada vez que delegamos esa tarea en los “de arriba” estamos dejando de hacernos cargo de lo que tenemos que hacer nosotros como pueblo.
Pelear por decidir. Y más por decidir en un tema como el de la deuda externa que incide directamente en la falta de trabajo, en el salario que no alcanza, en la falta de salud o de vivienda o la imposibilidad de acceder a una educación plena Lo que implica ser y hacernos responsable de lo que vayamos resolviendo. No dejar en manos de los que gobiernan que sigan actuando contra nuestras necesidades.
2.- La extorsión y el saqueo imperial
Argentina se está viendo sometida a una sistemática política extorsiva por el llamado Grupo de los Siete (G-7) integrado por EE.UU, Inglaterra, Italia, Canadá, Alemania, Francia y Japón, por el FMI, el Banco Mundial y el BID, por poderosos fondos internacionales de especuladores, por tribunales norteamericanos y europeos, de imposiciones, amenazas, presiones, chantajes, embargos e inhibiciones, exigencias de pago de deudas ilegítimas e inmorales para un país devastado con un habitante cada dos sumido en la pobreza.
Esta política imperial, propia de usureros y explotadores acostumbrados a vivir con el saqueo de las riquezas producidas por el trabajo de otros, debe ser rechazada. Pisotea sentimientos elementales de independencia y autonomía de un pueblo soberano. Razones vinculadas a la dignidad reclaman repudiar estas agresiones. Pero además necesitamos defender las riquezas que producimos como única forma de empezar a combatir las causas de la dramática situación que atravesamos.
A partir del golpe del 24 de marzo de 1976 –cuando la deuda externa llegaba a un poco más de 7.500 millones de dólares- y durante toda la dictadura militar la deuda externa que se le reclama al país creció en forma dramática y repudiable. Cuando asumió la presidencia Raúl Alfonsín el monto reclamado había crecido a más de 40.000 millones de dólares. Lo mismo ocurrió en otros países.
Desde esa fecha hasta la actualidad numerosos sectores en el país se han movilizado y luchado para repudiar sus pagos y las condiciones de sometimiento y saqueo exigidas por los organismos financieros internacionales y los países imperiales citados. En América Latina y en el mundo se vivieron y se viven procesos de rechazo similares.
Incluso a partir de una denuncia realizada por Alejandro Olmos en 1982 el Juzgado Federal Nº 2 de la Capital Federal determinó en 1999 -en fallo que quedó firme- que la mayor parte de la deuda externa argentina tenía un origen espurio y remitió los antecedentes y la sentencia a este Congreso Nacional.
Sin embargo los gobiernos de Alfonsín, de Menem, de de la Rúa, de Rodríguez Saa y de Duhalde reconocieron esa deuda de origen ilegítimo y la continuaron pagando y aumentando. Este Congreso, a pesar de la normativa constitucional que le otorga competencia para “arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación” (actual art.75. inc. 7 de la C.N.) y los numerosos proyectos presentados en ese sentido, se ha negado sistemáticamente a asumir sus responsabilidades y cumplir sus obligaciones sobre el tema.
Resultado: en el 2003 el país estaba devastado a causa en gran parte de todo lo pagado y sus implicancias de entrega y saqueo de las riquezas del pueblo y de ajuste sobre sus condiciones de vida. Pero a pesar de las fortunas remitidas al exterior en concepto de pagos y del cumplimiento dócil de las exigencias de la usura, el monto de la deuda ascendía a más de 180.000 millones de dólares. Desee el 2001 un poco más de la mitad de ese monto reclamado por titulares particulares de bonos de deuda está en cesación de pagos; la otra mitad reclamada por el FMI, el BID y el BM nunca se dejó de pagar hasta la fecha. El último viernes 18 de junio se pagaron al FMI nada menos que 320 millones de dólares en efectivo. (Clarín,19 de junio de 2004).
3.- Néstor Kirchner y sus políticas de servil continuidad.
El gobierno del presidente Kirchner continúa pagando sumas formidables y aceptando negociaciones donde en lo sustancial el G -7 y el FMI imponen sus criterios. Mientras hacía discursos de barricada por los medios de comunicación o en actos públicos, en las negociaciones ha aceptado suscribir compromisos uno más perjudicial que otro para el país. Fundamentalmente cede y paga. E incluso mientras discute un aspecto u otro, o aparenta posturas de firmeza, mientras se le exigen medidas de ajuste, o aún cuando se extorsiona descaradamente al país, Kirchner nunca deja de pagar; por supuesto con la plata de todos.
Todo ello explica porque la economía y el producto crecen a niveles propagandizados como inéditos (el año pasado más del 8%, este año previsiblemente alrededor del 7%) pero el nivel de vida del pueblo no mejora. La plata se sigue yendo en gran parte al exterior por distintos caminos y otra parte distribuyéndose injustamente acá. Los acuerdos con el FMI y los ajustes siguen, en lo sustancial, teniendo características bien ortodoxas adecuados a las circunstancias del país hoy. (En el primer trimestre del año, por ej, el Producto Bruto Interno subió el 11,2% respecto del primer trimestre del año 2003 pero la desocupación apenas bajó el 0,1% en ese trimestre en relación con el último trimestre del año pasado, según fuentes oficiales del propio INDEC; Clarín, 18 de junio de 2004).
No vamos a abundar aquí sobre la influencia de la deuda externa, los planes de ajuste y saqueo del Fondo Monetario Internacional y el rol determinante de los países del G-7, con los EE.UU. a la cabeza, sobre la situación que sufrimos los pueblos latinoamericanos en especial en los últimos treinta años. Razón por la cual hemos postulado una y otra vez que Argentina y América Latina se retiren del Fondo Monetario Internacional lo que significaría dejar de someterse a sus exigencias, condicionamientos, metas, ajustes e inspecciones coloniales. Tampoco vamos a desarrollar aquí los fundamentos sobre el origen ilegítimo y el carácter usurero de gran parte de la deuda pública más arriba mencionados ya que hemos tratado y denunciado esos temas en otros trabajos y proyectos difundidos públicamente durante los últimos veinte años y que han fundamentado nuestra postura que no debemos pagar más esa deuda ilegítima y ya pagada varias veces a costa del empobrecimiento masivo, crecimiento de la indigencia y del apoderamiento de grandes grupos económicos de los resortes fundamentales de la economía del país y de sus riquezas. Ha estimulado una gigantesca fuga de capitales que ronda los 100.000 millones de dólares depositados en el exterior.
Este proyecto se refiere a la necesidad de que sea el pueblo el que detenga este proceso de devastación y sumisión colonial.
Proponemos que sea el pueblo el que decida que actitud adoptar sobre los reclamos y exigencias de pago y sus condicionamientos.
La política del gobierno consiste en seguir priorizando las exigencias de pago y las políticas consiguientes de ajuste. Incluso denunciamos que pretenda exhibirse como un defensor de los intereses del país frente al FMI y el G-7 en la búsqueda de tratar de mantener las expectativas del pueblo en su gestión mediante posturas demagógicas que no responden a lo que en realidad hace.
A) El acuerdo de septiembre del 2003 con el FMI.
En septiembre del 2003 Kirchner firmó un acuerdo con el FMI tan gravoso para el país y el pueblo como los que firmaron algunos de sus antecesores. Volvió a reconocer la legitimidad de la deuda, aceptó el monto, los plazos y los intereses sin cuestionamientos así como también la competencia de los tribunales norteamericanos, ignoró la responsabilidad principal del FMI y no aprovechó el desprestigio mundial de esa institución de la usura, ocultó la vulnerabilidad del FMI, del Banco Mundial y del BID ante la magnitud del endeudamiento argentino, desaprovechó el marco político social – latinoamericano para intentar acciones conjuntas, aceptó las presiones por aumentos de tarifas a las empresas privatizadas y se comprometió a un ajuste para garantizar lograr un superávit del 3% del PBI destinado a pagar deuda externa al FMI y demás organismos citados.
A esto hay que agregarle leyes votadas con anterioridad promovidas por el gobierno kirchnerista pero que eran precondiciones para llegar al acuerdo de septiembre como la inmunidad penal para los miembros del directorio del Banco Central (vieja exigencia del FMI y los banqueros) y las formidables compensaciones que exigían los Bancos por la devaluación. Encima reconoció un privilegio especial para los organismos financieros para priorizar pagarles (y sin quita alguna) por sobre los acreedores particulares tenedores de bonos.
Sólo discutió tibiamente el monto del superávit del 2004 y transó finalmente en uno exorbitante para las condiciones del país y del pueblo: el 3% del PBI (2,4 nacional y 0,6 provincial). Para el 2003 Duhalde – Lavagna habían pactado pagos equivalentes al 2,5%. (2,1 nacional + 0,4 provincial). Duhalde primero y Kirchner después los abonaron durante el año pasado. El nuevo acuerdo de Kirchner, por lo tanto, implicó para este año acatar más aumentos respecto de lo suscripto por Duhalde en el 2003 . En realidad ningún gobierno desde 1956 –cuando Argentina entró al FMI de la mano de la “fusiladora”- se comprometió a pagar tanto en efectivo como lo ha hecho el que encabeza Kirchner.
No obstante el insaciable usurero que es el FMI, en la previsión que la recaudación podía crecer, propuso porcentajes más altos para el 2005 y para el 2006. Como el gobierno insistió en mantener el ya altísimo porcentaje para el país del 3% para los tres años, el FMI les sacó la firma para un acuerdo por tres años pero con el compromiso de pago expresamente establecido sólo para el 2004. El 2005 y el 2006 quedaron con el casillero vacío. El Fondo pretende llenarlos con porcentajes más altos. El gobierno igual firmó.
B) La propuesta “de Dubai”
Es dramático recordar que el acuerdo contempla que el citado superávit es sólo para pagar a los organismos multilaterales, en primer lugar (a los que, como señalamos, les reconoció privilegio), y la llamada “nueva deuda” emitida para socorrer a los bancos y ahorristas mediante las distintas series de Boden así como los llamados “préstamos garantizados” surgidos del canje de deuda que realizara De la Rúa y Caballo en el 2001 cuyo pago el ex – ministro de los superpoderes aseguró con recaudación fiscal antes de la cesación de pagos (de allí lo de “garantizado”). O sea que a pesar del brutal ajuste que implica ese 3%, en el monto resultante de ese saqueo no está incluída la refinanciación de la deuda restante que sí está en cesación de pagos y cuyo monto ronda los 80.000 millones de dólares de capital más unos 20.000 millones de dólares de intereses. Gran parte en manos de las AfJP (cerca del 40%), fondos “de inversión” (o fondos de especuladores y timberos) norteamericanos, alemanes, italianos, japoneses (alrededor del 20%) o de tenedores individuales de bonos de habitantes de esos países o incluso un pequeño sector de habitantes de Argentina.
Por ello a los compromisos firmados con el FMI el gobierno agregó, el año pasado en Dubai, una oferta –inamovible sostuvo- a esos supuestos acreedores privados de regularizar los pagos- sobre la base de una quita del 75% del capital de la deuda, perdón total de los intereses atrasados desde el 2001 a la fecha, y con relación al 25% restante largos plazos de pagos a una muy baja tasa de interés. Al respecto téngase en cuenta que el valor de esos bonos en el mercado ronda un poco más del 20% del valor nominal. La quita ya la efectuó lo que se denomina el “mercado secundario”.
Esa es la llamada “reestructuración de la deuda en default”. El gobierno agregó que eso es lo único que se puede pagar y por lo tanto no proponía una negociación sino una oferta de condiciones inmodificables. Y fue además una propuesta general cuyos detalles se reservó con la intención de empezar a concretarla a fines del 2004 y así pasar septiembre donde deberá “negociar” los casilleros vacíos de compromisos de pagos externos para el 2005 y 2006 a los que ya hicimos mención.
Para pagar al FMI y a los demás organismos y a los “bonistas” el gobierno aseguró que se iba a mantener en destinar el 3% del PIB contra las presiones del FMI por aumentarlo y que de allí no se movía.
También insistió en que era una propuesta unilateral que no se sometía a negociación. Se tomaba o se dejaba “ya que era lo único que Argentina podía pagar si quería crecer”. También era “la única forma”, aseguró, “de que los bonistas cobran si Argentina crecía”.
C) Lo inmutable era mutable: la nueva propuesta de junio del 2004.
Lo cierto es que a principios de junio de este año y luego de más presiones norteamericanas y europeas, del FMI y de los demás “fondos buitres”,y de más discursos públicos de Kirchner y de Lavagna de compromisos con el pueblo que de allí no se movían, el gobierno volvió a ceder en toda la escala.
Incluyó los intereses (que había asegurado que no se iban a pagar) a los devengados entre diciembre del 2001 -que se entró en cesación de esos pagos- hasta diciembre del 2003 (18.200 millones de dólares más), aumentó al triple la tasa de interés ofrecida, incluyó en la propuesta un bono atado al crecimiento con lo que más se crece más se paga e incluso si las adhesiones de los “bonistas” superan el 70% se reconocerán los intereses caídos no sólo hasta diciembre del 2003 sino hasta junio del 2004 (serían 4.300 millones de dólares más)
La deuda reconocida en Dubai (en cesación de pagos y para reestructurar) era de 81.000 millones de dólares y la quita era del 75% (60.900 millones); luego lo que se proponía pagar en Dubai era de alrededor de 20.000 millones de dólares de la deuda impaga.
Con la propuesta de junio del 2004 y los intereses incluídos, la deuda reconocida es de más de 100.000 millones de dólares; que con la quita del 75% del capital (60.900 millones) más los intereses (18.200 millones) se pasa a proponer pagar más de 40.000 millones de dólares ( resultado de restar a los 81.000 millones la quita del 75% -quedan 60.900- y de sumarle los intereses -que ahora sí se reconocen- por valor de 18.200 millones.
Luego la quita pasa ahora a ser de alrededor del 60% en vez del 75% si tomamos la nueva deuda reconocida de más de 100.000 millones (quita 61.000 millones). Pero en Dubai se había dicho que el capital reconocido era de 81.200 millones y que era un reconocimiento inamovible. Si calculamos lo que se ofrece ahora pagar de entre 38.500 millones y 43.200 millones –que varía como dijimos según el grado de aceptación- la quita de lo ofrecido en Dubai, con carácter “inamovible”, ha pasado del 75% a alrededor del 50 %. (De 80.000 millones que se reconoció como deuda en Dubai ahora se propone pagar alrededor de 40.000 millones; la quita es del 50 % frente al 75% engañosamente propagandizado).
En la “propuesta de Dubai” se había asegurado que la tasa de interés iba a ser –según el bono elegido- de entre 0,5% y el 5,25%. En la nueva propuesta subieron y van desde 1,35% a 8,21%, es decir se triplicaron. Como durante un tiempo lo único que se abonará será intereses se concluye en que la nueva propuesta implica triplicar el pago ofrecido respecto de la anterior de Dubai.
También anticipó que elevaba la propuesta de superávit –que también era “inamovible” del 3%- al 3,4 o 3,5% del PBI para afrontar los nuevos pagos a que se comprometía. Todo esto implica aumentar (para las próximas décadas), según los cálculos de Claudio Lozano (CTA), más de 70.000 millones de dólares en relación con lo que se proponía pagar en Dubai.(Página 12, 2 de junio de 2004) La misma propuesta que según Kirchner y Lavagna, era “inamovible” y “se tomaba o se dejaba” tal como estaba.
Y a que aun si no se modifica nada en el futuro con esta propuesta de aprobarse tal cual por los acreedores dejará a la Argentina “con una deuda pública de 125.000 millones de dólares, equivalente al 80 por ciento del Producto Bruto Interno” mientras que en “diciembre de 2001, poco antes de la tragedia económica la proporción era del 57%” de la deuda en relación con el PIB. (Daniel Muchnik, Clarín, 7 de junio del 2004).
Los acreedores –como en cualquier cinchada en que el otro afloja y afloja, el que está del otro lado tira con más fuerza- rechazaron la nueva oferta y reclamaron más aun. Lavagna señaló que esa “es la última propuesta” y Kirchner aseguró “que no hay más repechaje” pero ya pocos les creen.(“Si el gobierno flexibilizó la primera oferta, porqué no flexibilizaría la segunda”, Muchnik, art.cit.)
Aún así como lo señala el economista Luis Becerra (EDI) la deuda pública argentina es tan exorbitante “que el pago de sólo una porción de la misma hace inviable el crecimiento y la distribución equitativa del ingreso y también pone en riesgo el propio pago futuro de esa deuda”. (“El FMI y el progresismo ajustador – Herramienta – Nro. 24). Por lo que, aunque el gobierno hubiera logrado que quedaran los criterios “de Dubai” o los de ahora sin nuevas concesiones, todo es tan superficial que estallaría pronto igual en tanto exigirían nuevos y más profundos ajustes. La política del gobierno de pretender “negociar” con el FMI es un callejón sin salida como lo demuestran los últimos veinticinco años de experiencia argentina, latinoamericana y mundial. Ello más allá de tironeos reales y/o posturas demagógicas de Kirchner (como antes las de Alfonsín e incluso de otros mucho más “audaces” ,aunque igualmente superficiales y demagógicas, que la de los dos: Alan García en Perú, por ej.).
En definitiva comprometerse a pagar más del 3% del PIB a los organismos financieros y a los titulares de bonos implica adelantar que no piensa en incrementos de significación en los haberes de estatales, docentes, jubilados ya que si lo hace no puede lograr ese superávit fiscal. .(Un ejemplo lo constituye el aumento de 15$ por mes en el incentivo docente o el anterior de 20$ para jubilados, o el de 150 pesos no remunerativos para los estatales nacionales) Tampoco habrá casi recursos para invertir en obra pública y por lo tanto para crear nuevas fuentes de trabajo. (Si se descuentan los planes sociales y a pesar del inédito crecimiento de la economía la desocupación llega al 20%). Por supuesto se descarta cualquier estrategia de desarrollo.
Obviamente si cuando el Fondo exija determinar, en septiembre de este año, el porcentaje del PBI como superávit exigido para destinar a pagar deuda pública, el gobierno acepta una cifra más elevada aún para el 2005 y el 2006, la magnitud del ajuste será más brutal todavía.
Es donde se pone al desnudo la utilización gubernamental del concepto “primero está la deuda interna” que hace en sus discursos. Justamente el gobierno ha aceptado, como sus antecesores, que “primero está la deuda externa” que es la única deuda que está pagando, aceptando cumplir; la otra sigue postergada y sólo aparece en discursos o afiches.
4.- ¿Una “causa nacional”? ¿y en manos sólo de dos?.
El gobierno ha denominado a su política frente al Fondo y a la deuda como una “causa nacional” y ha señalado que lo que en definitiva se decida “involucrará a varias generaciones de argentinos”.
Sin embargo las posturas del presidente Kirchner frente a esta “causa nacional” ha recibido el apoyo entusiasta, decidido y firme “respecto de la negociación de la deuda” de grandes empresarios incluso multinacionales y de gobiernos y organismos financieros. Los empresarios fueron citados especialmente por Kirchner para que sientan suya la “causa nacional” y se pronunciaran públicamente. No dudaron en concurrir y apoyar. Los nombres lo dicen todo: Pagani (Arcor), Roggio y Cartellone (construcción),Wertheim (Telecom), Techint, etc., etc. (La Nación, 14 de febrero). Frente a la propuesta de junio de este año los respaldos fueron aun mayores.
“Deuda: fuerte apoyo de los empresarios”, tituló Clarín el jueves 3 de junio. Es que en un almuerzo empresario en agasajo a Kirchner se respaldó explícitamente la nueva propuesta de junio del gobierno. Entre los empresarios presentes estaban Pescarmona, Bagó, banqueros como Sacerdote, Pagani, el petrolero Vicente, Mastellone, Elsztain, Ratazzi de la FIAT, los supermercadistas Coto y Paulmann (de Disco), Vignart (Dow Química), Castro (de Unilever), Wior (Movicom), Acevedo (Acindar). (Clarín, edic.citada). Por su parte otras entidades empresarias respaldaron la nueva oferta del gobierno a “los acreedores” entre ellas la Unión Industrial (UIA), la Asociación de Bancos Privados (ADEBA), y nada menos que la Cámara de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural y la Cámara de la Construcción. (Clarín, edic. citada).
Algunos apellidos son conocidos, otros han cambiado, algunas empresas y siglas son las mismas de siempre, otras se sumaron en la década menemista. Apoyatura de la política económica de Martínez de Hoz y Videla, algunos de ellos pasaron su deuda privada al pueblo gracias a Cavallo. Apoyaron a Alfonsín que reconoció la estafa. Luego apoyaron a Menem y a Cavallo, el plan Brady y las privatizaciones de las que algunos sacaron gran provecho. A de la Rúa, sus “blindajes” y “megacanjes” y la continuidad de los ajustes para pagar la deuda, a Duhalde por la devaluación y los negocios que obtuvieron gracias a ella, la rebaja de los salarios que ahora pagan en pesos o por la pesificación de sus deudas en dólares transferidas nuevamente al pueblo. Hoy apoyan decididos a Kirchner. La continuidad es evidente. La inexistencia de una “causa nacional” en la política de Kirchner también.
El embajador norteamericano ante la OEA, John Maisto también expresó su apoyo “al modo como el Gobierno encaró la negociación con los bonistas privados y a la decisión oficial de enviar tropas a Haití...La negociación con los bonistas está en progreso y se ve como algo positivo”. Recordó además “el apoyo que la administración Bush dio al proceso de renegociación de la deuda”. (La Nación,, “Contundente elogio de los EE.UU. al gobierno”, 4 de junio de 2004).
Curiosa forma de encarar la del gobierno lo que considera una “causa nacional” que ha logrado la “solidaridad” y el “apoyo” del presidente de EE.UU. Bush y del primer ministro británico Blair, del FMI, de empresarios videlistas - menemistas -cavallistas, lavagnistas, de los senadores y diputados del PJ, la UCR, los partidos provinciales integrados muchos por antiguos funcionarios de la dictadura, liberales de la UCD de Alsogaray, de la burocracia sindical de la CGT, ninguno de ellos como es notorio se han destacado en la defensa de “intereses nacionales”. Especialmente la nueva propuesta de junio tuvo el respaldo de Macri (“lo más destacable es la decisión de sentarse a negociar la deuda”); del ex – funcionario de la dictadura militar Natale (“la nueva propuesta es a todas luces más razonable”), del radical Rozas (“apoyamos todas los esfuerzos para encarar una mejor negociación de la deuda”). Hasta Carrió expresó su apoyo (“Ahora que la cambió –se refiere a la propuesta- no es momento de críticas sino de ser cautos en esta instancia decisiva para el país y de apoyar la negociación...abrir un debate sobre la propuesta...sólo serviría para complicarle el frente externo al Gobierno”).Todas declaraciones recogidas por el diario Clarín, en su edición del 2 de junio del 2004.
Al seguir beneficiando a los mismos sectores el gobierno sigue postergando al pueblo y sus necesidades. Como lo señala Daniel Muchnik “cuanto más pague la Argentina por su deuda, menos plata habrá para inversiones, educación o salud”. (Clarín, art.cit). O como lo dice de otra manera el economista del EDI, Claudio Katz, “no se puede cumplir con Dios y con el Diablo”.(“Cómo hacer el shock redistributivo”, Foro Social Mundial).
Pero además, si es una “causa nacional” como dejarla en manos de sólo dos personas? ¿Porqué aceptar que sólo Kirchner y Lavagna resuelvan algo que efectivamente comprometerá a millones y millones de habitantes de este país y por los próximos cuarenta años?
Si el presidente la considerara realmente una “causa nacional” –y no fuera demagogia o intentos de manipuleo de la población- entonces coherentemente debiera haber convocado a que sea el pueblo el que debata y decida los pasos a seguir que comprometerán a “varias generaciones”. ¿Cómo dejar en manos de un individuo o dos (Kirchner - Lavagna) el destino del país y de varias generaciones?.
5.- El desafío para nosotros: Es imperioso lograr la interrupción de las negociaciones y de los pagos.
A) Las “negociaciones con el FMI y los pagos como el mejor camino: 25 años de trágica experiencia.
El pueblo argentino tiene suficiente experiencia sobre los resultados que dejan las “negociaciones con el FMI, las visitas de sus inspectores y la política de que “hay que pagar porque si no nos aislamos. En los últimos 25 años polemizamos (y los denunciamos) con Alfonsín-Grinspun y luego Alfonsín – Sourrouille - Machinea (con sus ayudantes entre los que estaba Lavagna); con Menem – Cavallo; con Menem – Roque Fernández; con de la Rúa–Machinea(volvió) –López Murphy y de la Rúa-Cavallo (volvió); Duhalde – Remes Lenicow y Duhalde– Lavagna(volvió) y ahora con Kirchner – Lavagna (siguió). Y luchamos contra sus políticas de “negociar y pagar” como la “única salida”.
La “única salida” ha derivado en un país que en 1984 tenía menos del 4% de desocupación y hoy tiene el 14,4% más varios puntos más que surgen de los planes Jefa y Jefe y Trabajar considerados estadísticamente por el gobierno como ocupados (lo que llevaría la desocupación a alrededor del 20%), más cerca de 15% de subocupación. El salario cayó brutalmente. La pobreza se extendió del 5% en la década de los años 60 a más del 50% de la población actualmente y apareció la indigencia que alcanza a más de diez millones de habitantes del país. En el camino se regalaron -en gigantescos negociados- todas las empresa públicas y se flexibilizaron todas las relaciones laborales arrancando a los trabajadores conquistas obtenidas en la mayoría de los casos con sangre. Cuando comenzamos este debate el monto de lo que nos decían que debía el pueblo argentino era de 40.000 millones de dólares; hoy nos reclaman 180.000 millones de dólares. De las visitas que cada tanto realizaban las “misiones” del FMI hoy tenemos a enviados coloniales del Fondo ya instalados en forma permanente aquí en rol de inspectores. La experiencia no es sólo la nuestra. Les ha ocurrido a todos los países de América Latina y del resto del mundo acosados por la exigencias del FMI y saqueados por los mecanismos de pago derivados de los endeudamientos que primero imponen y luego reclaman su devolución. Primero imponen los endeudamientos y luego imponen sus pagos.
De acuerdo a datos de la CEPAL y el Banco Mundial, al 2002, América Latina había pagado casi cinco veces la deuda externa original. Desde 1982 pagó 1 billón cuatrocientos mil millones de dólares y sin embargo debe tres veces la suma inicial (Néstor Restivo, Clarín, 16 de septiembre de 2002).
Ni dialogando con los organismos de la usura y el robo ni pagando la deuda. Por ello como lo señala acertadamente Claudio Katz (EDI) “Dada la magnitud alcanzada por la deuda (164% del PBI) no hay “quita”, perdón o renegociación que permita atenuar la carga del pasivo. Esas medidas ni siquiera generarían el alivio circunstancial que produjo el “Plan Brady” o la ficción de respiro que siguió al “Megacanje”. (Claudio Katz, “Cómo hacer el shock redistributivo”. Foro Social Mundial). La continuidad de funcionarios en los gobiernos son verdaderos símbolos. Cavallo, funcionario de la dictadura militar, vuelve con Menem, se va y vuelve promovido por Carlos “Chacho Alvarez” e Ibarra que convencen a de la Rúa para nombrarlo. Machinea que estuvo con Alfonsín vuelve con de la Rúa y Alvarez. Lavagna que estuvo con Alfonsín, Sourrouille y Machinea vuelve con Duhalde y sigue hoy con Kirchner. Terragno estuvo antes con Alfonsín, volvió con De la Rúa, se fue antes de ser echado y ahora se postula nuevamente. Los burócratas sindicales de la CGT que estuvieron en el Ministerio de Trabajo con Alfonsín, que luego apoyaron a Menem, a de la Rúa, a Duhalde, hoy apoyan a Kirchner. Los grandes empresarios respaldaron a todos y hoy también a Kirchner. Todos se benefician “con la única salida”: “negociar” (es decir aceptar las exigencias del FMI) y pagar.
¿Porqué aceptamos que nos sigan diciendo que éste es el “mejor camino”?.
B).-¿Porqué no peleamos por explorar otro?
¿No es hora de intentar otro camino?. Se nos decía que otra política independiente nos hundía pero Argentina hace dos años que declaró la cesación de pagos de más de la mitad de la deuda pública, todavía no ha vuelto a pagar ni siquiera intereses de esa parte y sin embargo creció a más del 8% en su PIB lo que no tiene antecedentes en los últimos períodos en que se intentaba pagar todo con ajuste, con empresas, con endeudamiento o con lo que sea. Y eso a pesar de que Duhalde, primero, y Kirchner ahora pagaron por la otra mitad más de veinte mil millones de pesos en dos años. ¿Cuanto crecería si se interrumpiera todo pago y cuánto mejoraríamos en nivel de vida si se distribuyera con más justicia?.
Nadie puede creer ni mucho menos demostrar que “dialogando” con el Fondo o con Bush se pueda llegar a la conclusión de que la prioridad sea la desocupación o el salario por el piso, la educación o la salud y que allí deban ser volcados los recursos y las riquezas que producimos. Todo lo contrario y así lo demuestran décadas de experiencias terribles para nuestros pueblos.
Argentina creció a más del 8 % y este año crecerá alrededor del 7% pero Kirchner ató los pagos precisamente al crecimiento (3% del PBI). Más se crece más se paga.. Que además es lo que implora Kirchner al Fondo y al G-7: “Déjennos crecer así podemos pagarles”. Y ese crecimiento además es absolutamente circunstancial Crecer para pagar se propone en definitiva. Más lamentable todavía. No es crecer para mejorar el pueblo. Crecer para que puedan cobrar la deuda. Lo cierto es que la experiencia demuestra que porque paga el país no crece y cuando circunstancialmente crece es para pagar y retomar el círculo vicioso.
Como ya hemos señalado la reactivación se ha conseguido aprovechando lo que se llama la capacidad instalada ociosa en un marco internacional favorable especialmente signado por los altos precios de los productos primarios que exporta el país (en particular la soja y también el petróleo) y las bajísimas tasas de interés internacional (la más baja en décadas). No ha habido en cambio aumento de la infraestructrura ni de inversiones significativas. Luego de varios años de un proceso recesivo agudo los índices de crecimiento y la recaudación fiscal fueron altísimos. Pero todos los elementos que integran la coyuntura y que la hacen muy favorable son precarios y sobretodo respecto de los que el país no tiene influencia alguna. Huelga decir que los precios internacionales y las tasas están fuera de cualquier posibilidad de incidencia del país y medido en plazos más extensos han resultados históricamente desfavorables para naciones como los nuestras. Los índices de crecimiento bajarán cuando dejen de influir los factores apuntados. Que en esta coyuntura de crecimiento del PIB se estén priorizando los pagos de deuda externa como hemos demostrado acentúa el carácter perverso y proimperial de las políticas y decisiones gubernamentales. Y ya está empezando a cambiar ese “escenario internacional” y local. Los precios de la soja empiezan a bajar y la Reserva Federal norteamericana ha anunciado el próximo aumento de las tasas de interés mientras que ya la actividad económica en el país no avanza de la misma forma que el año pasado y, como lo destacamos más arriba, cada vez genera menos empleo.
Ello repercute en forma concreta en nuestra vida cotidiana. El “extraordinario” crecimiento del PBI es para la población una cita estadística o algo que escucha en los medios ya que su nivel de vida no mejora sino empeora. La pobreza sigue afectando, sin variación, a cerca del 50 % de la población y la indigencia ha crecido por los aumentos de los precios de los productos de la canasta familiar. El desempleo bajó solo levemente y los empleos nuevos son en “negro”, informales y precarizados con retribuciones miserables.
¿Es lo mismo una caída del PBI que un aumento del 8% del mismo?. Con estas políticas para la mayoría del pueblo su situación no ha variado.
Por supuesto no es lo mismo para el FMI, el Banco Mundial o el BID que como hemos visto han cobrado sumas cuantiosas gracias a ese aumento del producto. Tampoco es lo mismo para grandes empresas que operan en el país como lo festejan los grandes empresarios..
Hemos intentado en tantos años y lo seguimos haciendo en la actualidad integrar -en el camino de interrumpir las negociaciones y dejar de pagar- todos los elementos que ayuden a hacer más fuerte y posible ese sendero de cambio que proponemos. Así lo pensamos en la pelea por combinarlo con otras medidas como las que el pueblo controle las exportaciones y el comercio exterior y la banca para que una suspensión de pagos no termine en una más profunda fuga de capitales o también la lucha por lograr la propiedad pública de los servicios esenciales o de recursos naturales importantes o imprescindibles. Y lo mismo en explorar formas de acciones latinoamericanas conjuntas que den a esta peleas contra la colonización imperial la posibilidad de que se concreten con éxito.
Son muchas las voces que han venido postulando otro camino. Entre ellas algunas de las que se han nucleado en los Economistas de Izquierda (EDI) y que han sido aludidos precedentemente. Existen otros economistas o sectores políticos o sociales que han reclamado cambios en la política hacia el FMI o respecto de los pagos de deuda pública.
Resulta novedoso asimismo el hecho que en los últimos años son muchos los economistas y ex - funcionarios de los propios organismos financieros que han salido a denunciar el rol nefasto de los mismos y a aconsejar a los países considerados deudores a prescindir de ellos en la toma de decisión de las políticas económicas. El más notorio de ellos, el premio Nobel de Economía y ex – funcionario del Banco Mundial, Joseph Stiglitz.
Otros economistas se suman a cuestionar el camino actual incluyendo el que recorre el propio presidente Kirchner. Mark Waisbrot, co – director del Center for Economic and Policy Resarch, de Washington, opina, “que es hora de que el gobierno argentino empiece a considerar la posibilidad de ‘dejar de lado al FMI para construir el crecimiento económico por sus propios medios”. Caracterizado como “economista heterodoxo, crítico del Fondo y columnista en la gran prensa estadounidense” afirma que “si la Argentina crece, no necesita pactar con el FMI” mientras abroga por “una moratoria oficial” de toda la deuda “por lo menos hasta que la economía esté creciendo”. (Clarín, 17 de junio de 2002.) El economista argentino Alan Cibils que trabaja con Waisbrot en el mismo Centro, se pregunta “¿Porqué se le sigue dando cabida al FMI en la Argentina? ¿Porqué se permite que el Fondo tenga ingerencia no sólo en la vida económica sino también en la vida política ...?”. “Quizás –aventura- haya llegado el momento de una nueva declaración de independencia”. (Página 12, 18 de mayo de 2003).
Mientras el vocero del Fondo señala que si Argentina no paga “corre el riesgo de quedar aislada de todo financiamiento” (Thomas Dawson, Clarín 14 de febrero), Cibils, desenmascara el supuesto “financiamiento” actual cuando afirma dice que “es necesario resaltar que la Argentina no recibe préstamo alguno del FMI, sólo recibe una postergación de vencimientos de capital”. (Página 12, Cash, 18 de enero de 2004). A lo que agregamos nosotros que el Fondo, el Banco Mundial y el BID tampoco cumplen con ello ya que no reembolsan todo lo que el gobierno de Kirchner desembolsa en pagos de capital a esos organismos, como lo explicamos y detallamos en otros trabajos. (ver ¿“Está enfrentando Kirchner al Grupo de los Siete y al Fondo monetario Internacional?, en mimeo – Autodeterminación y Libertad y expte. D- 6214 – 04).
En una actitud cómplice con los “acreedores privilegiados” (FMI,BM,BID) el gobierno se guarda bien de denunciar esa actitud. ¿Cómo se puede aislar al país de financiamiento si hoy a pesar de los pagos que realiza el gobierno no se recibe ningún financiamiento?.
Para mejorar los ingresos de la población, para crear fuentes de trabajo para lograr que se inviertan en el país el resultado de lo que se produce, está planteado como hemos insistido muchas veces y como lo ha señalado Katz una confrontación “tanto con los banqueros como con los grandes empresarios argentinos”, ya que esa política redistributiva “sólo podrá sostenerse con impuestos progresivos y con la cesación del pago de la deuda. No depende de una u otra acción, sino de ambas y por eso, suspender los pagos de intereses para canalizar el ahorro hacia los capitalistas locales sería tan nefasto como transferir los subsidios que reciben estos grupos hacia los banqueros”. (Como hacer el shock redistributivo, ponencia citada) .
Y refiriéndose a la eventual impugnación de la deuda y a la decisión de no reconocer la legitimidad de más pagos Katz agrega que “el desconocimiento de la hipoteca tiene mayor gravitación política, porque forma parte de una lucha mundial contra el despojo financiero que sufren los países periféricos. Es una reivindicación que unifica la acción solidaria de todos los pueblos afectados por la opresión imperialista.(citado). La lucha por interrumpir los pagos y las negociaciones es un gran desafío.
6.- A una “causa nacional” un debate y una decisión nacional.
Como ya lo señalamos el propio discurso del gobierno exige pelear por otros mecanismos de decisión. Kirchner ha dicho que el país esta frente a una causa nacional y que lo que se resuelva “involucrará a las generaciones venideras”. Si es así porque no abrir un debate nacional? ¿Porqué no escuchar todas las opiniones si lo que se resuelva afectará a varias generaciones?. ¿Cómo dejar en manos de Kirchner y Lavagna el futuro nuestro, de nuestros hijos, nietos y bisnietos por más expectativas que tenga la población en el presidente?.
Si analizamos lo expuesto se desnuda la maniobra del gobierno. Si es una causa nacional, la va enfrentar solo? ¿La va enfrentar con “luchadores nacionales” como los empresarios que apoyaron a Videla y Cavallo, luego a Alfonsín, más tarde a Menem y Cavallo nuevamente, a De la Rúa, a Duhalde y ahora son entusiastas kirchneristas como Pagani o Roggio o Rocca o Telecom? ¿Acaso con Daher, Cavallieri, Moyano, José Rodríguez? ¿con los senadores o diputados que le votaron todo lo que pedía el FMI? ¿O quizás directamente enfrentará esa causa nacional junto a Bush y con el FMI, los nuevos “socios” que descubrieron Kirchner y Lavagna?
Al contrario es un desafío histórico que el pueblo ejerza su derecho a autodeterminarse y resuelva todo lo relacionado con la deuda y el FMI. Debe abrirse un debate nacional sobre los pasos a dar.
Y mientras tanto, resulta imprescindible lograr que se interrumpan las presuntas “negociaciones” (imposiciones) y fundamentalmente que durante el debate se interrumpa todo pago a los organismos financieros internacionales de una deuda cuestionada con sólidos elementos.
Y parte de la pelea es buscar fuerza en los pueblos latinoamericanos. Ello permitirá recurrir e integrarse a una América Latina que está atravesando similares circunstancias y a pueblos y organizaciones que en el mundo son parte de luchas contra la mundialización capitalista y sus efectos bárbaros y posibilitará que las medidas que proponemos, lejos de encerrarnos o aislarnos como pregonan los defensores de los sectores dominantes, nos abran a una realidad que nos fortalezca y enriquezca. Los nombres de Bush y Blair, son símbolos odiados por masivos sentimientos y acciones de protesta en todo el mundo. Es la rebeldía lo que sale a la superficie y cada vez más factores sientan las bases para que se expresen en conjunto. Un amplio debate nacional donde se vuelquen todos los elementos que ayuden a valorar los aspectos negativos y positivos de los desafíos que están planteados y una decisión popular deben marcar el camino. Pelear por obtenerlos es el primer paso que proponemos.
7.- Luchar por una consulta popular vinculante.
Mediante este proyecto de ley proponemos la convocatoria a una consulta popular vinculante cuyo resultado sea obligatorio para el gobierno nacional.
La consulta tendría el objetivo que se emita opinión sobre si continúa decidiendo el gobierno o debe ser el pueblo el que decida como encarar todo lo referido a la deuda externa. Si la consulta arrojara el resultado de que debe ser el pueblo el que decida se deben interrumpir los pagos y las negociaciones, investigar sus orígenes, sus montos, lo que ya se pagó, los que se beneficiaron con el endeudamiento externo o lo solicitaron, los criterios que el llamado G-7, el FMI y los acreedores privados han exigido y exigen para su pago, la relación entre los pagos de la deuda y el empleo, el salario, la educación y la salud, las posibilidades o no de acciones latinoamericanas conjuntas y las consecuencias favorables o desfavorables que puede tener pagar o no pagar en el futuro.
El proyecto prevé la convocatoria a una segunda consulta obligatoria y vinculante para que se efectivice el derecho a que sea el pueblo el que decide sobre el tema.
Se realizará una nueva consulta popular vinculante en un plazo que no sea inferior a seis meses y no mayor a un (1) año de realizada la primer consulta convocada por la presente ley a efectos de que el pueblo decida efectivamente –luego del debate nacional que proponemos- si se desconoce la deuda y se deja de pagarla o si se reinician los pagos interrumpidos.
Nuestra opinión –reiteramos- ha sido expuesta de todas las formas que hemos podido respecto a que debe dejar de pagarse esa deuda que se nos reclama y que debe ser desconocida. Que esa es la verdadera salida para nuestro pueblos latinoamericanos en lo referido al endeudamiento usurero que nos condiciona. Pero reclamamos participar de un debate imprescindible con todas las posiciones existentes y que surjan de un debate nacional. Y rechazamos las imposiciones de que la política que se siguió hasta ahora es “el único camino” tanto como desafiamos a que sea el pueblo el que decida.
El gobierno –ni el Congreso Nacional- promoverán la apertura de ningún debate nacional ni va aceptar que la población decida sobre el presente, nuestro futuro y el de nuestros hijos. Tampoco va a recurrir a la lucha conjunta con los pueblos latinoamericanos.
No va a convocar a la consulta popular que proponemos y el Congreso Nacional ya ha mostrado que ha renunciado a cumplir con lo que la propia Constitución que ellos redactaron les indica. Tenemos que pelear por arrancar ese derecho democrático elemental. Por eso es un desafío especialmente para nosotros como pueblo; por recorrer caminos de autodeterminación y autoorganización. Pelear por exigir ser consultados y poder decidir en todo lo que se refiere a la deuda externa guarda relación con poder decidir sobre cómo distribuir la riqueza que el pueblo produce, las posibilidades de trabajar, crecer, mejorar salarios, estudiar, acceder a la salud o a una vivienda digna, tener una jubilación que nos permita vivir con decoro luego de una vida de trabajo. Guarda relación también con empezar a construir desde abajo un proyecto de país y continente autónomos que sean ámbitos donde los criterios imperantes sean los que nos ayuden a satisfacer lo que necesitamos como pueblo para vivir desarrollándonos en todos los aspectos reemplazando a las actuales pautas que tienden a asegurar las ganancias de unos pocos. Los de “arriba” no lo harán por nosotros.
Es un desafío que peleemos por hacernos cargo y autodeterminarnos como pueblo.
El nuevo país que tenemos que construir surgirá de un pueblo autodeterminado, no de la dirigencia y la clase dominante que lo saqueó y destruyó mientras se enriquecía.
Al servicio de esa pelea presentamos este proyecto.
Presentado el 23 de junio de 2004. (Expte. 3711 – D - 04)
Subject: TRES IDEAS SOBRE LA ABOLICIÓN DE LA DEUDA EXTERNA
TRES IDEAS SOBRE LA ABOLICIÓN DE LA DEUDA EXTERNA
1) La negación a pagar la deuda externa he de ser una decisión colectiva de un número destacado de países deudores.
No quiero eximir de responsabilidad a varios gobiernos que, bajo su palabrería nacionalista o supuestamente izquierdista, esconden su sumisión al imperialismo y aducen como causas para pagar la deuda motivos tácticos, estratégicos, de compromiso, de imposibilidad de oponerse a las reglas colectivas del mercado internacional, etcétera.
Sin embargo, se debe entender que un gobierno, aunque verdaderamente sea de ideas avanzadas, apenas tiene capacidad para renegociar la deuda y mucho menos para negarse a pagar (1). Ese Estado disidente sería demonizado, condenado al bloqueo económico más absoluto e incluso desestabilizado o invadido.
No es una exageración, estas prácticas siguen siendo recurrentes. Por ejemplo, diversos analistas pensaban que en Latinoamérica quedó atrás el fantasma de las intervenciones pero el intento de golpe de Estado en Venezuela el 11 de abril de 2002 demostró lo equivocado de este planteamiento.
En África los ejemplos actuales de intervencionismo son múltiples y tan evidentes que ni siquiera necesitan demostración. Y sobre Asia tenemos el ejemplo de Iraq, país que molestaba por tener nacionalizado el petróleo y por estar convirtiéndose en una potencia económica regional que rivalizaba con Israel.
El Estado disidente que no pagase la deuda pondría en peligro su supervivencia pues en ningún caso sería "la chispa que hará arder la pradera", pues es obvio que sólo encontraría actitudes serviles frente al imperialismo de los gobiernos de los otros países endeudados aunque contase con el apoyo de los pueblos.
La única posibilidad de resistencia frente al imperialismo y su ominosa deuda es la unión y la lucha colectiva de los países endeudados que, juntos y como bloque, se opongan al pago. Pero en ese caso ya no estaríamos hablando de gobiernos simplemente progresistas sino de clara tendencia antiimperialista.
2) Los pueblos de los países acreedores deben luchar por abolir la deuda.
Los habitantes del denominado Primer Mundo deben luchar para exigir la abolición de la deuda. Es un error considerar que es una tarea exclusiva de los países endeudados y que basta con prestarles "apoyo" o "solidaridad".
Igual de importante a que un grupo de países se nieguen a pagar la deuda, es el que un país la condone y renuncie a su cobro. Por supuesto, este Estado tampoco sería una chispa pero daría ánimos a los demás ciudadanos y ciudadanas de los otros países acreedores para presionar a sus gobiernos. Evidentemente este país sufriría también un acoso, cuando menos, económico.
Sí. Ni siquiera un país de los llamados ricos, desarrollados u occidentales está exento del intervencionismo. Otro ejemplo: las veladas- o no tan veladas- amenzas a Bélgica por abrir la posibilidad de juzgar a Ariel Sharon; el país fue amenazado hasta con su expulsión de la OTAN (no hagamos la broma fácil de decir que ser expulsado de la OTAN es un honor) y ser condenado al ostracismo. Bélgica tuvo que renunciar a la (remota) posibilidad de sentar a Sharon en el banquillo.
Es necesario, no obstante que sigamos presionando en nuestros respectivos lugares para que se condone la deuda. ¿Alguien se imagina el terremoto que significaría que un país de la UE renunciase al cobro de la deuda?
Es decir, independientemente de quién gobierne en el Estado deudor. Es un error común, incluso en la izquierda, el oponerse a la condonación de la deuda señalando que, en la mayoría de los casos, los beneficiados son la burguesía local o los sátrapas que en ese momento ocupen la silla del poder.
La deuda afecta a un Estado en su conjunto aunque la decidan unos pocos, que son los que menos la padecen. Es necesario eliminar la deuda en todo ese Estado y que recupere lo que es suyo y allá ese pueblo si no lucha contra sus opresores de igual manera que el pueblo del país acreedor debe luchar contra los suyos.
Pensar de otra forma es, en el fondo, realizar la misma política de genocidio que se ha realizado contra Iraq estos últimos años bajo el llamado régimen de sanciones.
(1) Por supuesto este argumento sería matizable- y quizá mucho- si nos refiriéramos a un pueblo y a un gobierno verdaderamente revolucionario. Por eso utilizo el muy ambiguo término de gobierno progresista o de ideas avanzadas.
Asunto: EL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS (CMI) CRITICO A LOS ORGANISMOS FINANCIEROS: 'LA DEUDA EXTERNA ES ILEGITIMA Y YA FUE PAGADA VARIAS VECES'
'LA DEUDA EXTERNA ES ILEGITIMA Y YA FUE PAGADA VARIAS VECES'
EL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS (CMI) CRITICO A LOS ORGANISMOS FINANCIEROS
El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) fustigó aquí a los organismos financieros internacionales y opinó que la deuda externa de Argentina es ilegítima y ya fue pagada varias veces.
En tal sentido se pronunció Samuel Kobia, secretario general del CMI, que congrega a la mayoría de las confesiones cristianas de mayor trayectoria y cuenta con unos 500 millones de fieles en todo el mundo.
De visita en Buenos Aires, Kobia precisó que una amplia porción de los 146.800 millones de dólares del débito argentino fue declarado ilegítimo y abominable en 2001, porque fue contraído por los dictadores militares.
El Fondo Monetario Internacional y los acreedores sabían que el sistema de gobierno era dictatorial y, sin embargo, continuaron otorgando créditos, enfatizó el religioso en alusión al período comprendido entre 1976 y 1983, gobernado por regímenes castrenses.
Todo el mundo sabe que el adeudo de esta nación sudamericana fue pagado varias veces, mientras el pueblo continúa en la pobreza, insistió el líder del CMI en una conferencia pronunciada en la Universidad de Buenos Aires.
'¿Cómo pueden pretender ahora que ese dinero sea devuelto?', se preguntó Kobia luego de señalar que se trata de un asunto ético.
Denunció que Estados Unidos se benefició con el 44 por ciento de la fuga de capital durante el mismo lapso analizado.
Cuando finalizó la dictadura, recordó el secretario general, el Banco Mundial reconoció que el 30 por ciento del dinero que prestó a Argentina jamás ingresó al país, y casi la misma cantidad fue utilizada para comprar armas y aparatos de represión.
El dirigente cristiano dijo que la experiencia del NAFTA, (tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá) demostró que el objetivo es someter la economía regional a la voluntad y control de las corporaciones y bancos norteamericanos.
Manifestó el respaldo del CMI a las iglesias argentinas para encontrar alternativas a la proyectada Area de Libre Comercio de las Américas.
Kobia realiza un periplo regional preparatorio de la próxima asamblea del Consejo, programado para febrero de 2006 en Porto Alegre, Brasil.
La víspera fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Rafael Bielsa, y por el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.
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