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Timestamp: 2018-11-14 20:13:22+00:00

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BALTASAR, EL GAITERO – Ráfagas Jurídicas
Ráfagas Jurídicas
BALTASAR, EL GAITERO
Alberto es viudo y tiene un único hijo, llamado Baltasar. Viven en Madrid. Todo su patrimonio es privativo y nada procede de la familia de su esposa premuerta. Dado que su hijo ya ha acabado sus estudios y tiene pareja estable le dona una vivienda en Madrid y otra en Alicante. Además le dona un millón de euros que tenía guardado por si acaso (todas las donaciones en escritura pública y las relativas a los inmuebles inscritas en el Registro de la propiedad). Pero las cosas no salieron como había pensado Alberto. Baltasar malgasta el millón de euros y se va a vivir a la Galicia en el año 2000, donde se pasa los días sin trabajar tocando la gaita. En el año 2011 otorgó testamento abierto notarial, donde después de manifestar que habían fallecido sus padres (lo que no era cierto en cuanto a Alberto), instituye heredero universal a su amigo Filiberto, líder del movimiento espiritual “amor libre galego” con el que últimamente ha hecho muchas migas. Baltasar fallece el día 18 de agosto de 2015 y su patrimonio está formado por la vivienda de Madrid y la vivienda de Alicante que recibió por donación su padre. ¿A quien pertenecen los bienes?
Autor rafaelferrermolinaPublicado el diciembre 24, 2016 Categorías casos practicos,notaría,oposición,Rafael Ferrer,rafaga_juridica
8 comentarios en “BALTASAR, EL GAITERO”
Mafalda dice:
enero 8, 2017 en 8:21 am
En primer lugar, hay que tener en cuenta que Alberto es mayor de edad, tiene la plena capacidad de obrar y de vecindad común, pues se nos dice que vive en Madrid. Respecto a su hijo Baltasar, también entendemos que es mayor de edad y plenamente capaz de obrar. Aunque en un principio vive en Madrid, se traslada a Galicia en el año 2000 y fallece el 18 de agosto de 2015, por lo que tiene vecindad civil gallega por residencia decenal en virtud del art. 14.5.2º CC.
Baltasar otorgó testamento en 2011 donde instituye heredero a su amigo Filiberto y manifiesta que sus padres habían fallecido, aunque su padre no lo había hecho. Podría plantearse si ha habido preterición al no mencionar a su padre y decir que ha fallecido, pero entendemos que no porque en el momento de otorgar testamento, Baltasar ya había adquirido la vecindad gallega por residencia decenal y la Ley de Derecho Civil de Galicia de 14 junio 2006 sólo contempla como legitimarios en su art. 238 a los hijos y descendientes y al cónyuge viudo, por lo que el padre no tiene derechos en la herencia de su hijo.
No obstante, antes de que Baltasar se fuera a Galicia, Alberto le donó dos viviendas privativas (una en Madrid y otra en Alicante) y un millón de euros, todas en escritura pública y las relativas a inmuebles inscritas en el Registro de la Propiedad, por lo que se cumplen los requisitos formales de la donación que establecen los arts. 632 y 633 CC y Baltasar adquiere su propiedad.
Al tiempo de su fallecimiento, el patrimonio de Baltasar está formado por las dos viviendas, pues el millón de euros ya lo ha gastado. En principio, los bienes serían para su heredero Filiberto, pero recordemos que existe el derecho de reversión del art. 812 CC para el caso de que los descendientes mueran sin posteridad y los mismos objetos donados existan en la sucesión, en cuyo caso, los ascendientes suceden con exclusión de otras personas.
Entendemos que con el millón de euros no se plantean problemas porque era de Baltasar y éste podía gastarlo como quisiera.
Respecto a los inmuebles, la principal cuestión es si procede aplicar el derecho de reversión o no, lo cual depende de la naturaleza jurídica que le atribuyamos, pues el causante es de vecindad gallega donde no hay lugar a reversión legal según el art. 182 de la citada Ley 14 junio 2006.
Podemos entender que es un derecho contractual y que la reversión es una condición resolutoria tácita o legal no retroactiva añadida a la donación en base:
–	Al propio fundamento del derecho de reversión, que sería evitar el enriquecimiento injustificado de los que han sido llamados a la sucesión del donatario con preferencia al donante, pero no le han favorecido con una donación en vida.
–	También porque se busca que bienes que han permanecido en la familia pasen a manos extrañas por el azar de una muerte prematura, de modo análogo al fundamento de la reserva lineal del art. 811 CC.
–	Además, aunque el art. 812 CC esté en sede de legítimas, según el art. 942 CC, se aplica tanto en la sucesión testada como en la intestada.
–	Y porque el bien donado se desgaja de la sucesión del donatario, de forma que no debe tenerse en cuenta para fijar ni pagar otras posibles legítimas.
En consecuencia, conforme al art. 10.7, se aplica la ley del donante en el momento de la donación, es decir, el Dº Común, por lo que habría derecho de reversión a su favor y, como Baltasar no tiene otros bienes, Filiberto no recibiría nada.
Pero consideramos preferible mantener que es un derecho sucesorio, anómalo, singular y legal en base:
–	A que no puede admitirse que sea un derecho contractual porque no puede equipararse una reversión legal a la convencional.
–	Además, no puede considerarse como una condición resolutoria o revocatoria tácita de las donaciones porque éstas sólo son revocables por supervivencia o superveniencia de hijos, incumplimiento de cargas o ingratitud según los arts. 644 y ss CC.
–	Al término literal del art. 812 CC, que señala que: “Los ascendientes suceden con exclusión de otras personas…”).
–	Y a la colocación de este precepto en el CC en sede de legítimas y no de donaciones.
Por tanto, hay que estar a la ley aplicable a la sucesión de Baltasar, que es la gallega por ser su vecindad civil (ex. Arts. 9.8 y 16.1 CC) y no habrá derecho de reversión por aplicación del art. 182 Ley Dº Civil de Galicia. Filiberto adquirirá los dos inmuebles en virtud de la institución de heredero a su favor, siempre que acepte la herencia y sea capaz de suceder.
Por último, sólo destacar que Baltasar fallece tras la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Sucesiones, que aquí no plantea ningún problema porque no hay ningún elemento extranjero.
enero 8, 2017 en 12:36 pm
En primer lugar apuntar que tal y como nos expresa el caso no existen especialidades forales, conflicto alguno respecto de la naturaleza de los bienes donados y que las citadas donaciones se realizan conforme a derecho por lo que las presumimos válidas.
Por otra parte, ignoramos cuál es el patrimonio de Alberto por lo que no podemos acudir al artículo 636 del CC para dar como inoficiosa la donación. Además, la donación se hace a Baltasar que es su único heredero legítimo y , por lo tanto, no podría ser inoficiosa al no haber testamento de Alberto.
Por otra parte, tampoco podemos suspender la eficacia de la donación por vía del artículo 634 del CC ya que no sabemos si Alberto se ha reservado bienes suficientes para vivir en un estado de vida conforme a sus circunstancias. Debemos plantearnos entonces, si cabe la revocación de la donación hecha por Alberto a su hijo, por alguna de las causas previstas en nuestro código civil.
Podemos comenzar intentado revocar dicha donación por vía del artículo 647 del CC si bien no se ha establecido al hacer la donación ninguna condición, por lo que Baltasar como donatario podrá disponer libremente del capital y los bienes donados. Tampoco podemos acudir al artículo 648.3 del CC puesto que el caso no nos da indicios suficientes. Descartamos también la posibilidad de reversión de los bienes donados del artículo 641 al no haber sido contemplada en el negocio jurídico.
En el fallecimiento de Baltasar, tan sólo quedan en su patrimonio las dos viviendas que recibió de su padre ya que ya ha dispuesto del millón de euros. En su testamento, encontramos que no ha respetado la legítima de su padre ex artículo 807 del CC. habiéndose producido la preterición intencional de éste, por lo que Alberto podrá reclamar al fallecimiento de su hijo lo que por legítima le corresponde, es decir, la mitad del haber hereditario del hijo ex artículo 809 del CC. Y deberá respetarse la institución hecha en favor de Filberto, respecto del resto de su patrimonio.
Eleanor dice:
enero 8, 2017 en 4:31 pm
Habrá que determinar si Baltasar incumple o no el deber legitimario respecto de su padre Alberto, la solución difiere según el régimen aplicable a la sucesión, para lo cual es determinante la vecindad civil de Baltasar (Art.9.8)
Baltasar se traslada a Galicia en el año 2000 y otorga testamento en 2011 por lo tanto transcurre el plazo necesario de 10 años que impone el Artículo 15.2º para adquirir la vecindad civil gallega, no se indica que realice manifestación en contrario.
Hay que tener en cuenta que de acuerdo con el Artículo 238 Alberto, ascendiente no sería legitimario. Instituye heredero Universal a Filiberto, en la legislación gallega se concede un amplio margen a la libertad del testador, no existiendo ni ascendientes ni cónyuge o pareja de hecho podrá distribuir libremente sus bienes,la institución sería válida. Los bienes pertenecerían a Filiberto.
Sometiéndose a derecho común, Alberto como legitimario tendría derecho Art.809 a la mitad del haber. Filiberto sólo podría percibir el tercio de libre.
Baltasar manifiesta que su padre ha muerto no siendo cierto, la ausencia de relación familiar entre causante y legitimario es causa de desheredación en algunas legislaciones forales como Cataluña, en el presente caso puede ser relevante en dos sentidos.
Si consideramos que rige la ley gallega,el caudal hereditario estaría formado por bienes que recibe por donación de su padre Alberto. Hay que tener en cuenta que la donación impone especiales deberes de gratitud a cargo del donatario y su incumplimiento es causa de revocación, Artículo 648 del Código Civil.Habría que examinar si es posible que concurra o no alguna de las causas que permiten su ejercicio.
Si rige el derecho común cabe plantearse si podría haberse alegado como causa de desheredación. La ausencia de relación podría encuadrarse dentro del maltrato de obra, en cualquier caso no parece que pueda alegarse como causa respecto de ascendientes de acuerdo con el Art.854.
Hay que destacar que podría plantearse un conflicto de leyes en relación con el ejercicio de la acción de revocación Ya que por un lado a la sucesión le sería aplicable la ley gallega pero a la donación Art.10.7 le sería aplicable la ley personal del donante, derecho común.
Para resolverlo Art.16 del Código Civil que remite a las normas de derecho internacional. Debemos acudir al Reglamento de Sucesiones Europeo, pues el fallecimiento se produce el 17 de Agosto de 2015.
En el se da preferencia como punto de conexión a la ley de la residencia habitual (Artículo 21)en el momento del fallecimiento, y podría alegarse si no queda suficientemente acreditado el cambio de vecindad. En cuanto a la revocación de la donación podría incluirse dentro del apartado h del artículo 23, por lo tanto la ley que rige la sucesión, ley gallega, regirá también las reclamaciones que personas próximas al causante puedan tener con relación a la herencia. No siendo aplicable el Artículo 648 del Código.
Para concluir hay que tener en cuenta que en Galicia se da preferencia sobre los ascendientes al cónyuge o conviviente en pareja estable ya que de acuerdo con la disposición adicional tercera se equiparan al matrimonio las parejas de hecho, siendo indiferente el sexo (D.A.4º).
opositor19 dice:
enero 8, 2017 en 10:20 pm
Al señalar el texto del dictamen que sus dos protagonistas residen en Madrid, presumimos su vecindad civil en territorio de Derecho común y su consiguiente sujeción a tal Derecho. Presumimos asimismo el poder de disposición de Alberto sobre sus bienes, y la correspondiente capacidad de este para donar y de su hijo Baltasar para aceptar las donaciones. Por último, presumimos también la aceptación por éste último, la cual no se menciona de manera expresa en el dictamen, si bien cabe interpretar que tiene lugar. De acuerdo con todo ello, todas las donaciones efectuadas por Alberto a favor de su hijo son válidas y plenamente eficaces, al cumplirse con la escritura pública las formalidades exigidas por los arts. 632 y 633 del CC para las donaciones de muebles e inmuebles respectivamente. La validez y eficacia de estas donaciones hace que las viviendas y el dinero donado pasen a ser de titularidad de Baltasar, quien como propietario de los mismos (y no existiendo reserva de facultad de disponer por el donante Alberto) puede disponer de ellos por cualquier título. Baltasar, al trasladarse a Galicia y mantener en esta Comunidad Autónoma su residencia por un periodo superior a 10 años, adquiere conforme al art. 14.5.2 CC la vecindad civil gallega y pasa así en el año 2010 a quedar sujeto al Derecho civil foral de Galicia. De esta manera, al otorgar su testamento en el año 2011, cuando ya era un ciudadano gallego, la sucesión está sometida a las normas gallegas (ex art. 9.1 y 9.8 CC por la remisión que al mismo hace el art. 16.1 CC, cuyo apartado .1 establece que “será ley personal la determinada por la vecindad civil”). Con arreglo a dichas normas, concretamente al art. 238 Ley de Derecho civil de Galicia, son legitimarios sólo los hijos y descendientes y el cónyuge viudo; por lo que no teniendo el padre Alberto derecho a legítima y teniendo efecto la sucesión testamentaria (al presumirse que el testamento abierto notarial otorgado por Baltasar cumple con todos los requisitos formales necesarios para ello), tras la muerte de Baltasar adquirirá sus bienes su amigo Filiberto como heredero universal, siempre que acepte la herencia. Sólo en caso de repudiación de la herencia por Filiberto se abrirá la sucesión intestada y será llamado Alberto ex art. 935 CC, al que remite el art. 267 Ley de Derecho civil de Galicia, perteneciendo a este los bienes.
relex o retallos dice:
enero 8, 2017 en 10:34 pm
Se nos plantea como cuestión principal la de resolver a quién pertenecen los bienes que se citan en el supuesto.
Encontramos tres donaciones, cuya validez no presenta problemas, pues se cumplen todos los requisitos:
–	Desde el punto de vista de los elementos personales no encontramos problema, pues donante y donatario tienen plena capacidad para donar y para recibir, respectivamente, ex arts 624 y 625 CC, ya que Alberto (donante) es propietario privativo de los bienes y del dinero donados, y tanto él como su hijo tienen absoluta capacidad jurídica y de obrar, pues no se expresa lo contrario en el enunciado. Podríamos plantearnos la capacidad de obrar de Baltasar, pero parece que es mayor de edad, pues ha terminado sus estudios, y no nos consta que tenga su capacidad modificada judicialmente.
–	Desde el punto de vista de los elementos reales tampoco parece existir problemática, pues no hay indicios de que se estén vulnerando los límites del art 634 CC, y no cabe duda de que las fincas y el dinero son bienes presentes, como exige el art 635.
–	Y tampoco existen impedimentos desde el punto de vista de los elementos formales de los arts 632 y 633.
Sin embargo, el problema está en determinar cuáles son los derechos que ostenta Alberto respecto de la herencia de su hijo.
Baltasar se fue a vivir a Galicia en el año 2000, y otorgó testamento en el 2011. No se menciona en el enunciado cuál es su vecindad civil en el momento de otorgar testamento, pero parece desprenderse que es la vecindad gallega, pues habla de que “últimamente” ha trabado amistad con un paisano gallego. De forma que, si entendemos que ha residido de forma continua en Galicia durante más de 10 años, y sin que nos conste que haya expresado su oposición a adquirir la vecindad gallega, se cumplen los requisitos del art 14.5 del CC y 225 RRC para adquirir la vecindad de dicho territorio. El art 4 de la Ley de 14 de junio de 2006, del derecho civil de Galicia se remite al Derecho Común en materia de vecindad civil.
Entendemos, pues, que Baltasar tiene vecindad civil gallega a la fecha del testamento, y que su sucesión ha de regirse conforme a la Ley Gallega, ya que el art 9.8 CC, por remisión del 16.1 CC, permite ordenar la sucesión conforme a la ley personal del testador en el momento de otorgarse el testamento.
Desde el punto de vista de la Ley Gallega, ex arts 181 y ss de la misma, el testamento otorgado por Baltasar es válido. En Galicia son legitimarios exclusivamente los descendientes y el cónyuge o la pareja de hecho registrada, ex arts 238 y DA3ª. Habiendo fallecido Baltasar sin descendientes y sin cónyuge, en principio parece que no tiene herederos forzosos, que tiene total libertad para testar y que no hay preterición respecto de su padre. El hecho de que haya mentido al otorgar testamento señalando que su padre no está vivo no tiene ningún efecto sobre la validez del testamento, se considerará simplemente esa cláusula como no escrita, ex art 767.I CC, aplicable ex art 13.2 CC. Por tanto, queda claro que Alberto no tiene ningún derecho testamentario ni legitimario en relación con la sucesión de su hijo.
Ahora bien, hemos de tener en cuenta que en el momento en el que se hicieron las donaciones Baltasar tenía pareja estable. Nada se menciona acerca de la subsistencia de esa relación a la fecha de otorgar testamento, pero de subsistir, si se hubiese inscrito la misma en el registro gallego habilitado a tal efecto, nos encontraríamos con que la pareja es legitimaria, ex DA3º de la Ley Gallega, y por tanto se trataría de un supuesto de preterición intencional. En este caso, la pareja de hecho tendrá derecho a reclamar su legítima, ex art 258, consistiendo dicha legítima en el usufructo de la mitad de la herencia de Baltasar, ex 254. La acción para reclamar esa legítima debería ejercitarse en el plazo de caducidad de 5 años desde la muerte de Baltasar, ex art 266.
En primer lugar, llegamos a la conclusión de que Baltasar tiene vecindad civil Gallega al otorgar testamento. Puede, por tanto, testar con arreglo a la Ley Gallega, que le permite dejar todos sus bienes a su amigo, sin perjuicio de la legítima que en su caso pudiera corresponder a su pareja. Alberto, por su parte, no tiene ningún derecho respecto de la herencia de su hijo.
¿Qué posibilidades tiene Alberto?
–	Podría intentar probar que su hijo adquirió la vecindad gallega fraudulentamente, con el único fin de privarle de su herencia, y que por tanto mantiene la vecindad de Derecho Común, ex art 6.4 CC. Esto permitiría apreciar una preterición intencional respecto de Alberto, ex art 814.1 del CC, lo que le permitiría recibir su legítima, que consistiría en la ½ del haber hereditario de Baltasar, ex art 809 CC.
–	Otra posibilidad sería que Alberto intentase probar que, tras las citadas donaciones quedó sin bienes suficientes para vivir en un estado correspondiente a sus circunstancias, como exige el art 834 del CC. En este caso, podríamos considerar que, o bien Antonio podría pretender la nulidad radical de las donaciones; o bien que se le debe permitir recuperar únicamente lo que le sea necesario para vivir, posición que entendemos más razonable por el tenor literal de 834 CC.
Joselvi dice:
enero 9, 2017 en 9:56 am
En el supuesto que se nos presenta vamos a analizar cada uno de los casos que se nos presenta para ver cual es la principal problemática que ofrece el caso y determinar en último instante como ha de organizarse la sucesión de Baltasar y a quien pertenecen los respectivos bienes.
En primer lugar tal y como se nos plantea, las donaciones respectivas por parte de Alberto a favor de su hijo no revisten conflicto alguno dado que fueron formalizadas en los correspondientes documentos públicos y a raíz de lo expresado se cumplieron todos los requisitos necesarios para la perfección de las mismas, asi como para la efectiva adquisición de los bienes por parte de Baltasar.
En, consecuencia el principal problema planteado en nuestro supuesto hace referencia a la sucesión de Baltasar, organizada por el en testamento, y produciéndose su fallecimiento el 18 de Agosto de 2015. A raíz de lo expresado:
–	En el susodicho testamento no se hace mención a Alberto, dado que su hijo expresa en el mismo el fallecimiento de sus progenitores cuando ello no era así. Por lo tanto en este caso estamos ante una preterición intencional por parte de Baltasar respecto de su padre, dado que al carecer de descendientes, son herederos forzosos los ascendientes de grado más próximo, en este caso su progenitor, conforme a lo establecido en los arts. 806 y 807 C.c. Para analizar los efectos de la preterición debemos remitirnos a lo establecido en el art. 814 C.c, que en su primer párrafo dispone que se anulará la institución de heredero con preferencia a las demás disposiciones ordenadas, lo cual en nuestro supuesto y dado el tenor del testamento, produciría la anulación de la institución de heredero a favor de Filiberto.
–	Además y al margen de ello, los únicos bienes integrantes del patrimonio de Baltasar en el momento de su deceso son los inmuebles donados por su padre, debiendo remitirnos en este caso a lo establecido en el art. 812 C.c., relativo al derecho de reversión, en virtud del cual los ascendientes suceden con exclusión de otras personas en las cosas dadas por ellos a sus hijos muertos sin posterioridad.
A raíz de todo lo expresado podemos señalar que en nuestro supuesto específico, y dada la conjunción de los arts. 812 y 814 C.c:
–	La institución de heredero a favor de Filiberto quedaría sin efecto por aplicación de las disposiciones relativas a la preterición previstas en el art. 814 C.c.
–	Además, y en virtud de lo establecido en el art. 812 C.c., Alberto heredaría en los bienes donados a su hijo con exclusión de otra persona, y al tratarse de los únicos bienes integrantes del patrimonio hereditario de Baltasar, readquiriría el dominio de los dos inmuebles, sin perjuicio de los posibles gravámenes que haya podido imponer su hijo sobre los mismos dado que fue titular dominical de los mismos desde el momento de la perfección de la donación hasta su fallecimiento, que dado que no se nos expresa dicha posibilidad, únicamente mencionamos.
Iuris tantum dice:
enero 9, 2017 en 11:31 am
En primer lugar debemos certificar, salvo prueba en contrario, que los protagonistas son mayores de edad y tienen plena capacidad de obrar. En cuanto a la vecindad, Alberto reside en Madrid y tiene vecindad civil común. Su hijo Baltasar también residía en Madrid, pero en el 2000 se mudo a Galicia, donde vivió hasta el momento de su fallecimiento en 2015, por lo que ha adquirido la vecindad civil gallega por residencia continuada superior a diez años ex art. 14.5 CC siempre que no haya declarado su voluntad de conservar la vecindad civil común en ese plazo en el Registro Civil. En el caso no consta su declaración en contrario, debemos suponer que Baltasar ostenta la vecindad civil gallega desde el 2010.
En el momento que otorga testamento ya tiene la vecindad civil gallega, por lo que se rige por las normas del derecho foral gallego. En este territorio los ascendientes no son legitimarios ex art. 238 de la Compilación Gallega. Por lo tanto aunque Baltasar afirma en su testamento que no tiene padres, no hay preterición de Alberto ya que no es legitimario en Galicia. Tampoco podrá aplicarse el derecho de reversión del art. 812 CC
La única posibilidad que ostentaría Alberto para recuperar el dominio de los bienes sería mediante la revocación de las donaciones. El Derecho Civil Gallego no contiene especialidades en materia de donaciones, por lo que se rige por las disposiciones del Código Civil. Alberto solo podría revocar la donación por alguna de las causas que taxativamente señala el código en los arts. 644 y ss. Como el caso no señala ninguna de las causas contempladas debemos afirmar que Alberto no puede pedir la revocación de las donaciones.
Por todo lo expuesto debemos afirmar que las viviendas de Madrid y Alicante forman parte del caudal hereditario de Baltasar, y pasar a quien este haya designado por testamento, en este caso a su amigo Filiberto.
nadasc dice:
enero 9, 2017 en 7:14 pm
NADASC: En primer lugar las donaciones son válidas y producen efecto traslativo de la propiedad al cumplir con los requisitos de capacidad (Alberto puede disponer libremente de ellos porque le pertenecen y entendemos que tiene plena capacidad de disponer), requisitos reales (siempre que Alberto se haya reservado lo necesario para vivir en un estado conforme a sus circunstancias, ex art. 334) y de forma (ya que se otorgan en escritura pública, ex art.333).
Es por lo tanto Baltasar propietario y por tanto puede disponer de ellos tanto mediante actos inter vivos como mortis causa.
Sin embargo, en este caso cabe tener en cuenta el derecho de reversión a que se refiere el art. 812, teniendo Alberto un derecho preferente a suceder en los bienes donados por él a Baltasar; ya que éste fallece sin descendientes y además existen en la herencia los mismos bienes donados.
Se plantea sin embargo el problema del dinero donado, ya que en principio la doctrina entiende que será objeto de reversión el dinero en cuanto exista en la herencia bienes de la misma naturaleza; sin embargo, en este caso el patrimonio del causante está formado exclusivamente por las viviendas de Madrid y Alicante, por lo que no existe dinero con el que verificar la reversión.
Además en virtud de derecho de reversión Alberto no adquiere la condición de heredero, por lo que no responderá de las deudas del causante, sino con los bienes que reciba, ya que no podrán satisfacerse con otros bienes.
Por otra parte, aunque se instituye heredero universal a Filiberto, Alberto es heredero forzoso, por lo que tendría derecho a la mitad del haber hereditario de su hijo (ex art.809); entendiendo en este punto la mayoría de la doctrina que el valor de los bienes objeto de reversión se desgaja del patrimonio hereditario y no se tiene en cuenta para el cómputo de la legítima; aunque en este caso carece de relevancia al no existir otro patrimonio del causante.
Por último, cabría entender, sin embargo, que es válida la institución de heredero a favor de Filiberto, en cuanto a continuador de la personalidad jurídica de Alberto y por lo tanto responsable de sus deudas,siempre que éste acepte pura y simplemente, en atención a la voluntad del causante.
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 Artículo 648
 artículo 23
 Artículo 648