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Timestamp: 2019-05-23 05:13:18+00:00

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Disolución de una sociedad limitada: requisitos, proceso y efectos - Crisis de sociedad limitada - Sociedades limitadas - Práctico Sociedades Mercantiles - Práctico Asesor - VLEX 44377476
Crisis de sociedad limitada
La disolución es la situación que afecta a una sociedad cuando por causa legal o estatutaria cesa su actividad ordinaria, entrando en el proceso de liquidación.
1 La extinción de la sociedad
2 Causas de disolución
3 Actuaciones para la disolución
3.1 Actuación de oficio
3.2 Acuerdo
3.3 Decisión judicial
4 El administrador y la disolución
4.1 Actuación obligada de los administradores
4.2 Responsabilidad de los administradores
4.3 Plazo de prescripción
4.4 Cómputo del plazo
5 Escritura formalizando el acuerdo
6 Inscripción y publicidad
6.1 Título inscribible
7 Efectos de la disolución
7.1 La personalidad jurídica de la sociedad disuelta
7.2 La denominación
7.3 Cese de los administradores
7.4 Actuación de los liquidadores
7.5 Supuesto de que haya apoderados
8 Sociedades con sucursales
Las sociedades surgen al mundo jurídico en un momento determinado, iniciando su andadura con la constitución, logrando la personalidad jurídica con la inscripción en el Registro Mercantil desarrollando su actividades y, en un momento determinado, pueden extinguirse, extinción que produce el efecto de dejar de ser personas jurídicas y, por ello, dejar de ser titulares de derechos y obligaciones.
En general, a la extinción de toda sociedad se puede llegar:
Cuando toda su actividad pasa a otra/s sociedad/es; es el supuesto de la escisión total a favor de dos o más sociedades, que continuarán separadamente las actividades de la escindida-extinguida, o el caso de la absorción de una sociedad por otra o la fusión de dos o más sociedades mediante el mecanismo de crear una nueva. En todos estos casos hay una/s sociedad/es beneficiaria/s, y una sociedad que se extingue.
Cuando cesa totalmente la actividad de la sociedad por una causa que da lugar a que, previa a su extinción, deba procederse a su liquidación. Es el caso de la disolución.
Para que opere la disolución se exige que haya una causa, una actuación (sea de oficio, sea un acuerdo de la junta o sea una decisión judicial).
Las causas, según la Ley de Sociedades de Capital (LSC) se dividen en los siguientes grupos:
Disolución de pleno derecho. Art. 360 LSC, (antes, en parte, art. 104 de la Ley de Sociedades de Responsabilidad Limitada).
Disolución por constatación de la existencia de causa legal o estatutaria: art. 362 y ss. de la LSC.
Disolución por mero acuerdo de la Junta general: art. 368 LSC.
Véase Causas de disolución de una sociedad limitada
Actuaciones para la disolución
Como indica la Resolución de la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN) de 19 de septiembre de 2005, [j 1] no siempre hará falta acuerdo de la Junta; dice así esta resolución:
hay causas de disolución que operan automáticamente (permiten al Registrador practicarlas de oficio y por haberse solicitado una certificación o a instancia de cualquier interesado (entre ellas esta la disolución de la sociedad por cumplimiento del término fijado en los estatutos de conformidad con lo establecido en el artículo 107 LSC y las que exigen que la Junta General constate su existencia y acuerde en consecuencia su disolución, (entre ellas la paralización de los órganos sociales de modo que resulte imposible su funcionamiento o la falta de ejercicio de actividad que constituya su objeto social durante tres años consecutivos, siendo necesario en el primer caso acuerdo de la Junta General o expediente de disolución judicial a solicitud de los administradores o a instancia de cualquier interesado (cfr. artículo 105.3 LSRL) y en el segundo que en sede judicial se determine las cuestiones de hecho relativas al carácter consecutivo de la falta de ejercicio y al grado de inactividad de la sociedad en cuestión.
A ella se refiere el artículo 238 del Reglamento de Registro Mercantil (RRM), que dice:
Disolución de pleno derecho. 1. El Registrador, de oficio, cuando deba practicar algún asiento en la hoja abierta a la sociedad o se hubiera solicitado certificación, o a instancia de cualquier interesado, extenderá una nota al margen de la última inscripción, expresando que la sociedad ha quedado disuelta, en los siguientes casos:1º. Cuando hubiera transcurrido el plazo de duración de la sociedad.
2º. Cuando hubiera transcurrido un año desde la adopción del acuerdo de reducción del capital de la sociedad anónima, de responsabilidad limitada o comanditaria por acciones por debajo del mínimo establecido por la Ley como consecuencia del cumplimiento de una norma legal , sin que se hubiere inscrito la transformación o la disolución de la sociedad o el aumento del capital social.
3º. Cuando hubiera transcurrido un año desde la fecha del reembolso o de la consignación de la cantidad correspondiente al socio separado o excluido de sociedad de responsabilidad limitada, con reducción del capital por debajo del mínimo legal, sin que se hubiera inscrito la transformación o la disolución de la sociedad o el aumento del capital social.
2. En los casos a que se refiere el apartado anterior, el Registrador extenderá una nota al margen de la inscripción del nombramiento de los administradores, expresando que han cesado en su cargo. Si los administradores quedasen convertidos en liquidadores por establecerlo así la Ley o los estatutos sociales, el Registrador lo hará constar en el correspondiente asiento.
3. En caso de disolución por transcurso del término , la prórroga de la sociedad no producirá efectos si el acuerdo correspondiente se presentase en el Registro Mercantil una vez transcurrido el plazo de duración de la sociedad.
Si la disolución de la sociedad es debido a que concluye el término de su duración no hay necesidad de ningún acuerdo; si la disolución se ha constatado de oficio por el Registrador en los casos indicados de reducción por debajo del mínimo legal y transcurso de un año, tampoco hay acuerdo; en los demás supuestos se exige un acuerdo; este acuerdo puede ser de disolución por la simple voluntad de los socios, sin que haya causa legal ni estatutaria que obligue a ello, o por existir una causa legal o estatutaria de disolución y reconocerse y adoptarse el pertinente acuerdo.
La importancia esta en la mayoría necesaria .
La LSC regula dos posibilidades:
Acuerdos con la mayoría del art. 198 LSC, (antes art. 53.1 LSRL). Son los acuerdos normales para los que se exige la mayoría de los votos válidamente emitidos, siempre que representen al menos un tercio de los votos correspondientes a las participaciones sociales en que se divida el capital social . No se computarán los votos en blanco. Bastará esta mayoría, según dispone el art. 364 LSC, cuando se trata de una causa de disolución de las previstas en el art. 363 LSC (artículo modificado por la Ley 25/2.011, de 1 de agosto de modificación de la LSC antes los números 3, 4, 5 y 7 del art. 260 LSA), y, por tanto, la Junta se limita a constatar que hay causa de disolución legal o estatutaria. Esta mayoría no puede reforzarse, es decir, los estatutos deben respetar el quórum de votación máximo impuesto por la Ley en este caso (Resolución de la DGRN de 3 de abril de 2019). [j 2]
Acuerdos con la mayoría del art. 199 LSC, (antes art. 53.2 LSRL), es acuerdo que exige, como si se tratare de una modificación estatutaria, el voto favorable de más de la mitad de los votos correspondientes a las participaciones en que se divida el capital social. Es el caso del art. 368 LSC según el cual la sociedad de capital podrá disolverse por mero acuerdo de la junta general adoptado con los requisitos establecidos para la modificación de los estatutos. Aquí la causa de la disolución es la voluntad de la Junta y, por ello, se exige una mayoría más cualificada.
A solicitud de parte: es el caso del art. 366.1 LSC, (antes art. 105.3 LSRL), y procede cuando, estando la sociedad está incursa en causa legal de disolución, la junta no fuera convocada, no se celebrara, o no adoptara el pertinente acuerdo; en estos casos cualquier interesado puede instar la disolución de la sociedad ante el juez de lo mercantil del domicilio social. La solicitud de disolución judicial deberá dirigirse contra la sociedad.
En el caso de la declaración de liquidación del concursado persona jurídica.-El art. 145 de la Ley concursal (redacción dada por la Ley 38/2.011, de 10 de octubre, pero en este punto aplicable a los concursos en tramitación el 1 de enero de 2.012 en los que no se hubiese iniciado aún la liquidación ordinaria o anticipada) dice:
Si el concursado fuese persona jurídica, la resolución judicial que abra la fase de liquidación contendrá la declaración de disolución si no estuviese acordada y, en todo caso, el cese de los administradores o liquidadores, que serán sustituidos por la administración concursal, sin perjuicio de continuar aquellos en la representación de la concursada en el procedimiento y en los incidentes en los que sea parte.
No debe confundirse la decisión judicial que disuelve una sociedad con un auto despachando ejecución de una conciliación en que se acuerda la disolución por los interesados; en este caso, no es inscribible directamente el Auto, será necesaria la escritura pública en los términos que señala la Resolución de la DGRN de 18 de octubre de 2017 [j 3]
El administrador y la disolución Actuación obligada de los administradores
Según dispone el art. 366.2 LSC, (antes art. 105.4 LSRL), corresponde a los administradores el solicitar la disolución judicial de la sociedad cuando el acuerdo social fuese contrario a la disolución o no pudiera ser logrado; es una obligación del órgano de administración. La solicitud habrá de formularse en el plazo de dos meses a contar desde la fecha prevista para la...

References: Resolución 
 artículo 107
 artículo 105
 artículo 238
 resolución 
 Resolución 
e contrario