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Timestamp: 2018-06-19 10:50:41+00:00

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¿Cuándo se constituyó el Getafe C.F., S.A.D.? (I Parte) :: La Futbolteca. Enciclopedia del Fútbol Español
El pasado 21 de abril de 2016 recibimos a través de nuestro correo oficial la queja de un aficionado getafense quien, en pocas palabras, nos venía a decir que el Club Getafe Deportivo no fue constituido en 1946 como durante varias décadas se mantuvo en varios organismos haciéndose extensible a la prensa y que, en realidad, este club tenía su origen en 1923.
Puestos a repasar toda nuestra documentación y a cotejarla con la publicada tanto en la prensa de los años veinte, treinta y cuarenta como en la propia Federación de Fútbol Madrileña, responsable desde el 9 de junio de 1987 de todos los clubs asociados hasta esa fecha en la extinta Federación Castellana de Fútbol, nos dimos cuenta en poco tiempo de que, en efecto, así era y el Club Getafe Deportivo, dado de alta en la Federación Castellana el 10 de enero de 1946 y aparecido en diciembre de 1945, era en realidad la misma personalidad jurídica que el Club Getafe Deportivo constituido en 1923 y asociado desde 1928 a la antigua Federación Regional del Centro de Clubs de Foot-ball hasta su baja federativa en 1932.
CLUB GETAFE DEPORTIVO vs GETAFE FOOT-BALL CLUB
Muchos historiadores o aficionados por cuenta propia quienes han investigado alrededor de la aparición del fútbol en Getafe, tradicionalmente han diferenciado al Club Getafe Deportivo del Getafe Foot-ball Club como si de dos personalidades jurídicas distintas se trataran. Nada más lejos de la realidad; Club Getafe Deportivo y Getafe Foot-ball Club son dos denominaciones distintas que corresponden a una misma personalidad jurídica bautizada en 1923 como Club Getafe Deportivo permaneciendo con este título hasta 1930 para, después de este año, ser oficialmente reconocida como Getafe Foot-ball Club hasta su desaparición en 1932 tal cual consta en los anales de la Federación Regional del Centro de Clubs de Foot-ball.
La razón a este cambio efectuado en 1930 obedece a dos razones; una primera, debida a las confusiones originadas sobre aficionados y periodistas durante el periodo comprendido entre 1923 y el año 1930 cuando el Club Getafe Deportivo era identificado por los aficionados de la región también como Club Deportivo Getafe y simultáneamente como Getafe Foot-ball Club, y una segunda correspondiente a la actividad principal de la sociedad, reducida desde 1924 al fútbol y no a varios deportes como deseaba Filiberto Montagud, lo que acabó deparando su marcha en 1924 al no sentirse identificado con el cariz adquirido por la entidad deportiva.
EL TESTIMONIO DE LA ACTUAL FEDERACIÓN DE FÚTBOL DE MADRID
La consideración de Club Getafe Deportivo (1923-30), Getafe Foot-ball Club (1930-32) y Club Getafe Deportivo (1945-83) como una misma personalidad jurídica no es algo únicamente atribuible al trabajo realizado por el equipo de La Futbolteca, conclusión que no nos ofrece ni una sola duda y a la que llegamos analizando detenidamente todos los aspectos jurídicos protagonizados por esta sociedad durante su existencia.
Retrocediendo en el tiempo, también es la misma conclusión que alcanzaron los rectores de la antigua Federación Castellana y, posteriormente, sus homónimos de la Federación de Fútbol de Madrid cuando en su memoria titulada “FFM, 95 años de historia. 1913-2008”, publicada precisamente en esta última fecha, concedieron en su página 434 un breve espacio al historial federativo de este club describiendo someramente cuál había sido su evolución con cambios de denominación incluidos.
Si la Federación Castellana y una de sus hijuelas, la de Madrid, con toda la documentación manejada tenían bien claro que el Club Getafe Deportivo fue constituido en 1923 habiendo repartido su actividad deportiva en dos periodos, un primero desde 1923 hasta 1932 y un segundo desde 1945 hasta 1983, no íbamos nosotros con la misma documentación manejada por estas organizaciones más lo conseguido a través de apuntes hemerográficos y bibliográficos, a ser quienes dijéramos lo contrario.
Para aquellos que todo esto les suene a chino y no entiendan que un club puede abandonar su actividad y años después, bajo la misma denominación, recuperarla, decirles simplemente que, si no se ha disuelto la personalidad jurídica, como es el presente caso, la RFEF considera a todos los efectos que ambos grupos son los cabos de una misma cuerda y, por lo tanto, el mismo club -personalidad jurídica-.
CRISIS Y AGONÍA DEL CLUB GETAFE DEPORTIVO
El ascenso a Segunda División protagonizado por el Club Getafe Deportivo al término de la temporada 75/76 estando presidido por Pablo Carrillo supuso la gloria para el club azulón tocando su techo deportivo, pero también el inicio de su ocaso. Con Carrillo llegó el fútbol profesional, tener un hueco casi a diario en la prensa deportiva nacional, ser noticia y hacer que Getafe fuera conocido, además de por su base aérea militar, por su club de fútbol al margen de su importante tejido industrial con unos enormes polígonos sede de reconocidas empresas nacionales e internacionales.
Carrillo condujo la primera plantilla a la cumbre, pero como suele pasar en estas circunstancias si difícil es llegar, más lo es mantenerse. La pésima administración de los recursos económicos, siendo el Club Getafe Deportivo una sociedad modesta, trajo la bancarrota con carísimos fichajes que, lamentablemente para sus intereses, luego sobre el campo no cuajaron. En 1980, con el primer equipo en Segunda División, la caja estaba vacía y no había dinero ni para el Club Getafe Promesas, filial azulón que por aquella entonces militaba en Tercera Regional Ordinaria. Carrillo huyó ante el negro panorama que le contemplaba y dejó a la directiva entrante con un gran marrón pues, sin dinero, estos tuvieron que rascarse el bolsillo, dar de baja al filial en la por entonces Federación Castellana y confeccionar plantillas con lo poco que había.
La precariedad financiera provocó que entre 1980 y 1983 tres fueran los inquilinos del sillón presidencial, a razón de uno por temporada, siendo el primero José Luís Parejo, seguido por Eugenio Sanz, con quien se descendió deportivamente a Segunda División B y administrativamente a Tercera División, concluyendo Manuel Estepa a quien le fue reservado el trago más amargo que acabó rematando una breve Junta Gestora provisional encargada de liquidar la sociedad.
DESARROLLO DE LA TEMPORADA 1982/83
Manuel Estepa, presidente de la Junta Gestora que dirigió el Club Getafe Deportivo durante la temporada 82/83 recibió al acceder al cargo recién concluida la temporada 81/82, hablando en términos coloquiales, una patata muy, muy caliente. Con 65 millones de pesetas de deuda, 24 de los mismos pertenecientes a la RFEF en concepto de un anticipo que el seno federativo concedió en el pasado al club getafense, unas taquillas casi ridículas y un número de socios ligeramente por encima de los dos mil, el futuro pintaba exageradamente mal.
Conscientes de la normativa que podía hacer descender al primer equipo de Segunda División B, la categoría asignada tras el descenso deportivo consumado al término de la temporada 81/82, a Tercera División, la directiva getafense sabía de la dificultad de la empresa pero, como la esperanza es lo último que se pierde, confiaban en rehacerse bien fuera en Segunda División B si llegaba algo de liquidez, o en el peor de los casos en Tercera División.
Salido el calendario de Segunda División B a finales de julio con el club inscrito en el Grupo III, para el sábado 21 de agosto a las 17h debían estar obligatoriamente las deudas satisfechas. La directiva, ahogada y sin dinero, no pudo hacer nada. Ni tan siquiera acudir a la RFEF a dar un descargo. Condenados al descenso, sin embargo el lunes 23 la RFEF concedió extraordinariamente un extra de 48 horas a extinguir el miércoles 25 a las 17h; tampoco hubo respuesta azulona. El Club Getafe Deportivo, junto a Ag.D. Almería, Burgos C.F., Levante U.D. y Zamora C.F. descendían a Tercera División.
Preparados para competir en el cuarto nivel nacional, la Tercera División, el Club Getafe Deportivo todavía pudo armar una plantilla relativamente interesante a base de poner sus directivos dinero. Quintos en Liga tras meses de incertidumbre, la gran problemática financiera seguía siendo el principal obstáculo para su supervivencia. Si en agosto de 1982 se debían 65 millones de pesetas, en julio de 1983, tras una nueva auditoría, esta cifra rondaba oficialmente los 79 de los cuales 37 correspondían a cantidades entregadas por los directivos, 30 a la RFEF y 12 a jugadores. Extraoficialmente la cantidad alcanzaba los 90 millones de pesetas.
En el transcurso del campeonato la RFEF estableció el 10 de julio de 1983 como fecha límite para pagar lo adeudado estando citado el Club Getafe Deportivo como uno de los morosos. La inexistencia de alternativas que pudieran dar un mínimo de viabilidad al club hicieron que el nerviosismo se apoderara de los directivos azulones, instalándose el caos a todos los niveles con la lógica preocupación de todos los afectados: jugadores, técnicos, empleados del club y, por supuesto, de los adeudados quienes presagiaban que no iban a percibir ni una peseta.
El Ayuntamiento, quien no podía derramar más dinero de los ciudadanos en un proyecto inviable a todas luces, cerró el grifo decantando su apoyo a una iniciativa paralela que venía desde hacía un par de años gestándose ante el temor de lo que pudiera pasar con el máximo representante local, facilitando y ejerciendo de puente entre el que iba a ser su heredero, el C.D. Getafe Promesas de Antonio de Miguel y los empresarios locales quienes ofrecían su total respaldo para hacer resurgir el fútbol getafense si se empezaba casi, desde cero.
ÚLTIMAS HORAS DEL CLUB GETAFE DEPORTIVO
El mes de junio de 1983 fue caótico para el Club Getafe Deportivo; agotada una soñada ampliación del tradicional aporte económico que el consistorio prestaba a la sociedad, retirados muchos empresarios temerosos de colgar su dinero en un cuerpo inerte a punto de expirar y siendo reacios los directivos afectados a condonar sus deudas, la desaparición de la histórica entidad azulona estaba, ahora sí, más próxima que nunca.
El nerviosismo por la falta de liquidez y la comprobación en primera persona de que no había solución de ningún tipo llevó a la luchadora directiva azulona, la cual sabía haberse metido en un agujero del que se tenían esperanzas en poder salir, a de repente verlo todo oscuro. Sin más, el 21 de junio se presentó una masiva renuncia de todo el cuadro directivo en una asamblea convocada sin aviso que dejó al club sin dirección. Por si fuera poco, se pensaba enviar toda la contabilidad a la Federación Castellana. El desconocimiento de la directiva azulona para estos trámites causó el enojo del secretario federativo quien, alertado por los periodistas, puso el grito en el cielo y conminó a los getafenses a actuar según el Reglamento federativo. La solución estaba clara; convocar una Asamblea Extraordinaria a celebrar, mediante acuerdo de los todavía socios, el día que estos conviniesen para dilucidar el futuro de la sociedad.
DISOLUCIÓN DEL CLUB GETAFE DEPORTIVO
El viernes 1 de julio de 1983 fue la fecha acordada por los socios compromisarios para la Asamblea Extraordinaria, siendo los salones de la Piscina Costa de Vigo el escenario elegido para tan decisiva reunión. En el orden del día, motivo para el cual fueron convocados los asistentes, figuraban varios puntos pero un de ellos destacaba sobremanera: disolución de la sociedad Club Getafe Deportivo o continuidad de la misma. No había nada más, pero la grandiosidad y trascendencia de este punto lo cubría todo.
Antes de proceder a la votación se expusieron los pros y contras de ambas posturas para conocimiento público, la relevancia de la deuda acumulada, su imposible pago y lo que podía pasar en el caso de seguir adelante sin Junta Gestora, sin candidatos y sin prácticamente nada. El patrimonio del club en esos instantes quedaba reducido a los trofeos acumulados durante décadas y a las distintas mudas de la primera plantilla.
El único rayo esperanzador para los allí reunidos fue escuchar a Antonio de Miguel, presidente del C.D. Getafe Promesas, ofrecer el filial, un club con licencia distinta al Club Getafe Deportivo y personalidad jurídica propia constituido en 1976, como nuevo vehículo de la masa social si se votaba por la disolución. El hándicap; competir en Segunda Regional -categoría donde militaba el C.D. Getafe Promesas-, mientras lo positivo, entre comillas; no empezar desde cero por los grandes inconvenientes federativos que esta medida podía acarrear y el tiempo que se precisaría en volver, al menos, a Categoría Nacional.
Procesada toda la información por los allí reunidos, entre la resignación, la rabia y la profunda consternación de todos los asistentes de los cuales en número de 102 eran los compromisarios, llegó el momento de la verdad, el momento de actuar con la cabeza, con el corazón, dejándose arrastrar por el sentimiento o hacer de tripas corazón pensando cada uno en sus respectivos intereses y en los de aquel club que podía dejar de existir o vivir un poco de tiempo más con ventilación asistida. Fuera cual fuera la decisión final, tras el recuento de los votos no había vuelta atrás, era el todo o nada, un paso irreversible. Contabilizados todos los votos el resultado definitivo fue de 92 votos a favor de la disolución por 10 votos a favor de la continuidad. El Club Getafe Deportivo era historia.
DISOLUCIÓN, LIQUIDACIÓN Y EXTINCIÓN DE UN CLUB DEPORTIVO
La disolución de un club deportivo es, sin duda, el peor momento que atraviesa una asociación. Significa el principio de su fin, pues precede a la liquidación y, una vez completada, a la extinción de la asociación, por lo tanto, a la pérdida de la personalidad jurídica, la capacidad de obrar. La disolución-liquidación-extinción es un proceso irreversible y cuando se emprende no hay vuelta atrás. Un club extinto no puede volver a constituirse ni conservar su personalidad jurídica en lo sucesivo y cuando se adopta este paso, es para siempre.
La personalidad jurídica es aquella por la que se reconoce a una persona, entidad, asociación o empresa, con capacidad suficiente para contraer obligaciones y realizar actividades que generan plena responsabilidad jurídica, frente a sí mismos y frente a terceros. Al igual que sucede con las personas físicas, quienes nacen y mueren significando el fallecimiento la pérdida de su personalidad jurídica, con los clubs deportivos ocurre lo mismo y, una vez constituidos, tras años de actividad cuando se disuelven y posteriormente liquidan, pierden su personalidad jurídica. La personalidad jurídica es intransferible y, ciñéndonos a los clubs deportivos, ésta no puede pasar de un club a otro ni ser apropiada por un segundo como si de una misma personalidad jurídica se tratara.
Disuelta una asociación, en nuestro caso club deportivo, el siguiente paso es liquidar los bienes resultantes -patrimonio- los cuales, en el supuesto de haberlos y tratándose una asociación de un grupo de personas u organización con fines no lucrativos, sus beneficiarios serán entidades públicas o privadas que realicen actividades físico-deportivas o tengan otros fines análogos de carácter deportivo. El beneficiario, en resumidas cuentas, dependerá de lo que indiquen los estatutos.
La liquidación de una asociación, es necesario remarcarlo, tampoco será igual en todos los clubs y, dependiendo del patrimonio manejado, este trámite se extenderá más o menos en el tiempo siendo lógicamente de mayor recorrido el de aquellos clubs con mayores bienes. Por el contrario, si estos son escasos o prácticamente nulos, disolución, liquidación y extinción se darán en pocos días, incluso horas. Del mismo modo, aplicando otras variables, cada época abarcará según el legislador una serie de procedimientos que, aun siendo en el fondo todos iguales, tendrán sus particularidades no siendo exactamente igual la extinción de una sociedad de hace cuarenta, cincuenta o cien años atrás que una actual.
Disuelto y liquidado un club deportivo, éste quedará extinto.
Conozcamos a continuación algunas variantes para la disolución, liquidación y extinción de un club deportivo con normativa reciente:
Y hasta una cuarta en donde se hace referencia al Código Civil, cuerpo legal promulgado en 1889 por el cual nos hemos regido los ciudadanos españoles durante décadas:
DE LA DISOLUCIÓN DEL CLUB Y DESTINO DE SUS BIENES SECCIÓN
1ª: De la disolución del Club.
EL CÓGIGO CIVIL RESPECTO A LAS PERSONAS JURÍDICAS
Ya que se ha tocado en el ejemplo anterior, veamos pues qué nos dice el Código Civil español respecto a las personalidades jurídicas y cómo encajan los clubs deportivos dentro de este cuerpo legal como asociaciones que son:
Tal cual indica el Artículo 35, las personas jurídicas estarían subdivididas en tres grupos: uno con corporaciones, asociaciones y fundaciones de carácter público, otro con asociaciones civiles, mercantiles o industriales de carácter particular y finalmente un tercero con personas físicas las cuales, a su vez, también son personas jurídicas independientemente de que estén asociadas a una asociación. En cuanto al Artículo 39, muy empleado en el pasado y todavía aplicable en el presente, vemos cuáles son las consideraciones que el legislador aplica a corporaciones, asociaciones y fundaciones para llegar a la disolución y qué se debe hacer con sus bienes -patrimonio- una vez abierta la liquidación.
SOBRE REFUNDACIONES
Siguiendo con el Código Civil y su articulado, detengámonos ahora un momento en algunos de ellos referentes a las personas físicas donde se comprueba la analogía existente entre las personas físicas, quienes también son personas jurídicas y las personas jurídicas centrándonos en los clubs deportivos como asociaciones.
En resumidas cuentas el Código Civil nos dice que si una persona física nace, una persona jurídica se constituye y que si una persona física fallece perdiendo su personalidad civil, cuando una asociación se extingue, también lo hace su personalidad jurídica. En ambos casos la dualidad principio-fin queda manifiesta siendo en las personas físicas el equivalente a nacimiento-muerte y en las personas jurídicas constitución-extinción.
Si seguimos profundizando comprobaremos por nuestros propios ojos que el Código Civil no reconoce ni menciona en parte alguna de su extenso articulado el renacimiento o resucitación de las personas físicas, es decir, la vuelta a la vida tras el fallecimiento y, como es lógico, tampoco lo hace en términos similares con las personas jurídicas obviando mencionar el término “refundación” como vuelta a la vida de una asociación disuelta, liquidada y extinta.
Queda bien claro que si una persona física pierde su personalidad civil cuando fallece, una asociación pierde su personalidad jurídica cuando se extingue, con lo cual hablar de refundaciones, algo muy de moda en el lenguaje deportivo, no viene al cuento y es un error comúnmente aceptado que daña la legalidad y, además, tiene connotaciones que llevan al engaño de los aficionados.
DESAPARICIÓN DE UN CLUB DEPORTIVO
Si bien en el mundo jurídico, a través del Código Civil, existe la figura “desaparición” como declaración previa a la ausencia de una persona física de su domicilio sin dejar un representante legítimo o voluntario que se responsabilice de los bienes del mismo conllevando al magistrado a nombrar un representante legal, en el deporte la desaparición de un club deportivo como personalidad jurídica tiene varias acepciones.
Común es escuchar o leer a menudo noticias relacionadas con la desaparición de tal o cual club referentes a su ausencia a nivel competitivo o como asociación, sobre todo en prensa donde es habitual dar como desaparecido a un club en el momento que deja de estar inscrito en una competición donde, hasta fechas muy recientes, permanecía activo. Esta tendencia, de la cual no nos libramos ninguno, normalmente se aplica a clubs deportivos que, generalmente, a consecuencia de graves e insolucionables problemas económicos primero se disuelven, luego se liquidan y automáticamente se extinguen.
Sin embargo las desapariciones de las asociaciones deportivas no siempre son consecuencia de la extinción de un club arrastrando con ella la personalidad jurídica, sino también obedecen a otros motivos que, sin afectar a la pérdida de la personalidad jurídica, a efectos reales si son comparables con esta figura. Veamos algunos ejemplos:
Un caso típico es aquel en el cual dentro de un club en activo y con una economía más o menos saneada, la directiva en vigor llega al final de su mandato y desea no presentarse a la reelección sin haber paralelamente candidatos que aspiren a tomar el relevo. Bien esa misma junta directiva o junta gestora, convocará en el plazo de entre 15 y 30 días unas nuevas elecciones tras la cuales, sino hay continuidad, el club cesará su actividad. Cada curso que no compita federativamente irá perdiendo una categoría hasta, si se da la circunstancia, cuando se vuelva a inscribir en la federación deberá partir desde la última de las categorías (Ver Artículo 197 de Reglamento de la RFEF). El club habrá desaparecido unos años, pero no estará disuelto, ni liquidado ni extinto.
Otro caso, también común, es el ejemplo de un club que presenta deudas a la federación y no las puede satisfacer momentáneamente decidiendo su órgano directivo no inscribirse para competir la siguiente temporada. Cuando un grupo de asociados, transcurrido uno o varios años decida inscribir nuevamente al club para competir, una vez pagada la deuda podrán arrancar desde la categoría que les asigne la federación, generalmente la más baja si han transcurrido muchos años, siendo a todas luces el mismo club. Como el ejemplo anterior, el club habrá permanecido unos años desaparecido, pero sin ser disuelto, liquidado y extinto.
Después de la lectura de estos ejemplos comprobamos que una desaparición no siempre va ligada a una extinción y que ésta última figura jurídica, siempre dependerá de la decisión de sus socios o de una sentencia judicial. En cambio una desaparición puede ser transitoria o definitiva.
2. Si un equipo ya adscrito de antes a una división por haberla mantenido en razón a la puntuación obtenida en el campeonato anterior, renunciase a participar en el próximo, se le incorporará a la inmediatamente inferior y, de producirse idéntica renuncia a participar en ella, a la siguiente, y así sucesivamente.
CLUB GETAFE DEPORTIVO, ¿DESAPARECIDO O EXTINTO?
Retomando el hilo del Club Getafe Deportivo llega la hora de evaluar, considerando todo lo explicado hasta esta precisa línea de este mismo párrafo, qué sucedió con esta asociación deportiva el 1 de julio de 1983 y qué fue de ella en lo sucesivo para zanjar de una vez definitiva interpretaciones variopintas que se han dado con posterioridad fundamentadas todas ellas en equívocos, errores, una gran dosis de desconocimiento y, en algunas ocasiones, hasta una no aceptación de la realidad.
Cuando el 1 de julio de 1983 se dieron cita en los salones de la Piscina Costa de Vigo los socios compromisarios del Club Getafe Deportivo, estos no acudieron a una reunión informativa, ni a una Asamblea Ordinaria normal de las que en tantas ocasiones se habían organizado, sino a una Asamblea Extraordinaria convocada por la Junta Directiva cumpliendo a rajatabla con el Reglamento de la Federación Castellana a instancias de su secretario general en la cual, como principal punto de la convocatoria, no se debatía cambiar la denominación de la asociación o ver si se elegía una nueva junta directiva que se hiciera cargo del destino del club, sino que se procedía a realizar una votación trascendente tras conveniente y detallada exposición del estado de las cuentas financieras en la que se ponía en juego la supervivencia de la asociación.
Los 102 socios presentes en aquel salón fueron informados, una vez agotadas y frustradas todas las alternativas al alcance de la directiva, que dos eran las opciones a escoger y, dependiendo de un resultado u otro, el club tendría continuidad o, por lo contrario, una vez disuelto, iniciaba los trámites para ser liquidado y extinto.
Los motivos para llegar a este punto crítico coincidentes con el Artículo 93 del Código Civil fueron varios. Recordémoslos:
1. Imposibilidad manifiesta para realizar el objeto social; no había dinero para pagar las cantidades adeudadas a la RFEF, a los propios directivos y a los jugadores, como tampoco para afrontar la temporada venidera 83/84 en Tercera División o en la categoría que la Federación Castellana determinara con un mínimo de condiciones como pagar la licencia federativa, las fichas de los jugadores, su seguro, al equipo técnico, aprovisionamiento deportivo, los gastos arbitrales, las mudas para los jugadores y los desplazamientos para la disputa de encuentros a domicilio.
2. Por paralización de sus órganos; la Junta Directiva había dimitido en parte, nadie quería responsabilizarse de la gestión, se había hecho un amago de entrega de la documentación del club a la Federación Castellana y el club andaba sin junta directiva, incluso sin junta gestora como ordenaba el reglamento federativo para estas situaciones tan desfavorables.
Nadie obligó a votar en un sentido u otro y todos votaron ajustándose a lo que su conciencia dictaba, ofreciendo un resultado final en el cual, efectuado el recuento, 92 socios votaron a favor de la disolución y 10 votaron a favor de la continuidad. Por voluntad expresa de los socios constituidos en Asamblea General con carácter extraordinario, el Club Getafe Deportivo se auto-disolvía por mayoría absoluta. Tal balance iniciaba de inmediato la constitución de una junta liquidadora encargada de tramitar la liquidación de la asociación, quedando los bienes reducidos a los trofeos conquistados durante años y a las distintas mudas que se conservaban de la temporada anterior. El patrimonio del club, exiguo, no implicaba una liquidación complicada puesto que sin dinero que repartir y siendo el Estadio de Las Margaritas de propiedad municipal, la extinción fue rápida.
¿Qué connotaciones tuvo la extinción del Club Getafe Deportivo? En primer lugar la pérdida de la personalidad jurídica y, por lo tanto, su imposibilidad de obrar o que alguien obrara en su nombre. En segundo lugar su baja federativa y, con ello, la retirada de la licencia para competir en cualquiera de las categorías de la Federación Castellana. En tercer lugar su baja en el Registro de Asociaciones -paso que muchos clubs prescindían de realizar al serles incómodo a los gestores y por eso muchos clubs extintos no constan en los libros del Gobierno Civil- y, en cuarto lugar, la desaparición para siempre del club.
Disuelta, liquidada, extinta y definitivamente desaparecida, es necesario insistir una vez más que no está contemplado en el Código Civil que una asociación, perdida su capacidad de obrar y su personalidad jurídica, pueda ser refundada. Su personalidad jurídica sólo le pertenece a ella y nunca puede ser apropiada por otra apoderándose de su fecha de constitución e historia como si de una misma se tratase. En todo caso la extinta puede ser mencionada como antecesora, pero nada más. Aquí no hay tu tía.
EL RELEVO DEL CLUB GETAFE DEPORTIVO
La desaparición por extinción del Club Getafe Deportivo, a pesar de ser finalmente ejecutada en julio de 1983 por voluntad expresa de la Asamblea General, fue un acto legal que ninguno de los socios deseaba llegara a ocurrir nunca pero, con los pies en el suelo y conociendo de primera mano cuál era la verdadera situación económica del club, todos ellos sabían que más pronto o más tarde iba a terminar sucediendo. En realidad, llegar a este extremo era una simple cuestión de tiempo.
Una de las personas que mayor visión de futuro demostró anticipándose con suficiente antelación a lo que años después iba a ocurrir fue Antonio de Miguel Navas, socio nº44 del Club Getafe Deportivo y socio nº1 y también presidente en junio de 1983 del Club Deportivo Getafe Promesas (no confundir con el Club Getafe Promesas constituido en 1975 y disuelto en 1980), asociación la cual durante el verano de 1982 había firmado un convenio de filialidad con el Club Getafe Deportivo valedero para la temporada 82/83.
Antonio de Miguel, citado como socio compromisario en la Asamblea General del 1 de julio de 1983, expuso a todos los socios asistentes que, en el supuesto de ser disuelto el Club Getafe Deportivo ese mismo día tras la votación, dentro de la negatividad predominante en la sala quedaba un remanente positivo pues, como un atisbo de luz, cabía la posibilidad -como así sucedió- de que el Club Deportivo Getafe Promesas, asociación con personalidad jurídica propia y licencia para jugar en Segunda Regional, se convirtiera en su sustituto heredando la masa social del club extinto para que ésta no se sintiera desamparada y no tuviera que empezar desde cero constituyendo otra asociación.
De Miguel, muy bien asesorado y conocedor a fondo del entramado futbolístico y sus peculiaridades, sabía perfectamente que constituir un nuevo club podía acarrear muchas dificultades, además de ser un golpe muy duro para una ciudad de cierta importancia que contaba por aquella entonces con ciento treinta mil habitantes. Conducir y reorganizar la masa social desde un club ya constituido no era lo mismo que hacerlo desde uno nuevo, sobre todo teniendo muy en cuenta que ya se tenía un camino recorrido, pues el filial se hallaba en Segunda Regional, era el segundo club en importancia y en más alta posición deportiva tras el Club Getafe Deportivo y empezar de nuevo significaba hacerlo dos categorías atrás en Tercera Regional Ordinaria, la última categoría de la Federación Castellana con la consiguiente pérdida de, como mínimo, dos temporadas en el supuesto de que el club ascendiese al final de cada torneo.
Por si fuera poco había en el Reglamento de la RFEF varios artículos que era imperativo no pasar por alto para evitar graves errores. Veamos a qué nos referimos:
Artículo 99. Integración y afiliación en las Federaciones de ámbito autonómico.
3. La federación de ámbito autonómico a la que deba adscribirse un club de nueva creación informará puntualmente a la RFEF de la inscripción del mismo, a los fines que prevén sus disposiciones estatutarias.
Idéntica información será obligado facilitar cuando se trate de eventuales bajas de clubes especificando, en ambos casos, la composición de todos sus órganos y notificando, si los hubiere, los cambios o sustituciones que en los mismos se produzcan.
4. Los clubes de nueva creación quedarán adscritos, una vez cumplidos los requisitos que establecen los apartados anteriores, a la última de las categorías de la Federación de ámbito autonómico de su domicilio, y deberán contar con un terreno de juego que reúna las condiciones reglamentariamente señaladas como mínimas.
Artículo 100. Denominación.
La denominación del Club no podrá ser igual a la de cualquier otro ya existente, ni tan semejante que induzca a error o confusión y en ningún caso podrán ostentar el nombre de otro que hubiera sido expulsado, hasta transcurridos al menos cinco años; si la causa de tal expulsión hubiese sido la falta de pago, será preciso, desde luego, satisfacer la deuda para utilizar su denominación.
Artículo 104. Obligaciones de los Clubes.
1. Son obligaciones de los clubes.
C) Pagar, puntualmente y en su totalidad:
Cuando un club desaparezca o deje de competir sin liquidar las deudas antedichas, la obligación en el pago sobre el club de nueva creación que con independencia de su denominación, comparta alguna de las siguientes circunstancias con el club desaparecido o que haya dejado de competir:
-Que alguno de sus fundadores o directivos del nuevo club, lo fuera del club desaparecido.
Conociendo de primera mano estas premisas, Antonio de Miguel, sus asociados en el Club Deportivo Getafe Promesas y quienes desearan sumarse a la empresa de convertirse en herederos del Club Getafe Deportivo no podían ni debían arriesgarse en constituir una nueva asociación puesto que, en el caso de hacerlo, incurrían de pleno en el epígrafe III del punto C del Artículo 104 donde se decía que, habiendo desaparecido un club sin liquidar las deudas, el club de nueva creación que compartiera no todas, sino algunas de las circunstancias especificadas, tenía la obligación en el pago.
El hipotético nuevo club, de haberse constituido, obviamente no las cumplía todas, pero sí la mayoría: debía jugar en el Estadio de Las Margaritas como recinto de mayor capacidad en la localidad para albergar a la masa social, el domicilio de este recinto era la Avenida de las Ciudades, el nuevo club y el extinto habrían compartido la misma estructura deportiva de base, además de que había una posibilidad muy elevada para vestir íntegramente de azul -el color tradicional del primer club getafense- y lucir un escudo similar para no perder conexión con el extinto.
Descartada de raíz la peligrosa iniciativa de aventurarse en la constitución de un nuevo club, opción que fue calibrada profundamente con bastante anterioridad a la propia extinción del Club Getafe Deportivo, Antonio de Miguel hizo lo que, sin duda, a todos más convenía tras la disolución del Club Getafe Deportivo el 1 de julio de 1983; seguir al menos unos días más con la personalidad jurídica identificada como Club Deportivo Getafe Promesas, con plaza en Segunda Categoría y convertida por obligada aclamación popular como heredera del club azulón y, sobre todo, dejarla inscrita para competir en la temporada 83/84.
Días después, consolidada la extinción del Club Getafe Deportivo, el camino quedó expedito para ser ya el primer club local, tras lo cual, aun no fiándose de la actitud que pudiera tomar la RFEF por los artículos anteriormente citados, la directiva del Club Deportivo Getafe Promesas con Antonio de Miguel al frente decidió el 8 de julio realizar una serie de cambios con un triple propósito; atraer de un lado a la afición local, por otro borrar huellas que, a los ojos de la RFEF, les vincularan con el Club Getafe Deportivo con las consecuencias que esto podía suponer y en tercer lugar, vender la imagen de que se trataba de un club nuevo, no en el sentido literal de estar recién constituido, sino en el sentido de ser una alternativa con un futuro por forjar.
Los cambios fueron dos y muy sencillos; en primer lugar cambiar el nombre del club. La denominación Club Deportivo Getafe Promesas coincidía tres cuartas partes con la de Club Getafe Deportivo e inducía a la confusión, pero además el club ya no era una asociación para jóvenes promesas sino el máximo representante local a todos los efectos. Adoptar el nombre de Getafe Club de Fútbol era una buena opción. En segundo lugar también era imperativo cambiar la seña de identidad, es decir, el escudo. Diseñado por Gregorio Serrano y conservando la forma circular del extinto se sustituyó la bandera ondulante por el escudo municipal, un gesto calculado adecuadamente para que todos los ciudadanos no tuvieran vacilaciones para identificarse con el proyecto. El relevo quedaba consumado.
EL ORIGEN DEL GETAFE CLUB DE FÚTBOL, S.A.D.
Cuando cualquier aficionado intenta averiguar cuál es el origen del actual Getafe Club de Fútbol, S.A.D., dependiendo de la fuente consultada y de los intereses que haya tras ésta, encontraremos una información que, tras muchas vueltas, finalmente va a parar a una fecha concreta. En unos sitios aparece 1983, año en el cual surge la denominación Getafe Club de Fútbol dándose a entender equivocadamente que se trata de un nuevo club; en otros aparece 1946, en referencia al año en que fue reactivado y reinscrito en la Federación Castellana el extinto Club Getafe Deportivo como si ambos clubs fueran la misma personalidad jurídica; en algunos menos aparece un doble origen indicando que el club se fundó en 1946 y en 1983 se refundó (sic) y, por último, incluso hay quien aún quiere llegar más lejos y reivindica, con mucho atrevimiento, 1923 como fecha en la que surgió la primera asociación local que jugó al fútbol de forma organizada.
Muy pocos en cambio, y siempre con la boca pequeña, sin hacer apenas ruido, son los que aciertan y dicen la verdad cuando citan 1976 como año en el que se inició la historia del actual Getafe Club de Fútbol, S.A.D. Curiosamente se trata de medios oficiales donde reposa la documentación entregada por el club o medios oficialistas que, habiendo examinado la trayectoria, documentación y aportes hemerográficos, coinciden de pleno con esta fecha. Nosotros, sin ser precisamente oficialistas, en este caso en concreto nos sumamos a ellos. Y lo vamos a explicar.
La historia de este club se inicia indirectamente en 1974 cuando tres amigos, Antonio de Miguel Navas junto a dos amistades más, José Moreno Pérez y un amigo apellidado Barrera, todos ellos simpatizantes del Real Madrid Club de Fútbol y residentes en la localidad de Getafe, decidieron por mutuo acuerdo constituir y registrar una peña deportiva titulada Peña Madridista de Getafe dedicada en exclusiva a esta asociación con domicilio en la capital del Estado para participar de forma conjunta y compartir unos intereses comunes donde, entre otros, destacaba trasladarse hasta el Estadio Santiago Bernabéu los días de partido para ver a su equipo.
Esta peña, presidida en principio por José Moreno y a continuación por Antonio de Miguel, con el paso del tiempo fue creciendo en número de asociados hasta el punto de, llegados a 1976, tener mimbres suficientes como para constituir un club de fútbol. Pensado y hecho, la idea de disponer de un club dedicado al fútbol era una aspiración de todos, con lo cual inscribirlo el 1 de septiembre de 1976 en la por entonces Federación Castellana fue un paso que les llenó de orgullo. Con De Miguel en el cargo de presidente, el equipo fue emplazado en el Grupo II de Tercera Regional Ordinaria, la última de las categorías regionales gestionadas por la Federación Castellana, obteniendo gracias a la calidad de los muchachos que formaban la plantilla el primer puesto en la temporada 76/77 y, con ello, el ascenso de categoría.
Con una personalidad jurídica distinta a la provista por la Peña, es un error habitual confundir la personalidad jurídica Peña Madridista de Getafe con la personalidad jurídica Club de Fútbol Peña Madridista de Getafe, la asociación de fútbol disponía de unos Estatutos propios que le otorgaban autonomía, haciendo del Polideportivo de San Isidro, un recinto inaugurado en 1974, su feudo para los encuentros domésticos. Décimo en el Grupo I de Tercera Regional Preferente en la campaña 77/78, en la edición 78/79 fue tercero en el Grupo II, encontrándose en la sesión 79/80 dentro del Grupo II con el Club Getafe Promesas, asociación constituida en 1975 que actuaba como filial del Club Getafe Deportivo, el cual venía de perder su plaza en Segunda Regional. Al final, los peñistas fueron cuartos y los jóvenes del Promesas sextos, ascendiendo los peñistas finalizado el torneo al surgir una vacante en Segunda Regional.
Concluida la temporada, en el Club Getafe Deportivo afloraban ya los números rojos consecuencia de su paso por Segunda División, categoría profesional de gran exigencia donde el balance económico-deportivo no siempre cuadra. A resultas de este desequilibrio financiero, la directiva azulona se vio obligada a hacer cuentas decidiendo, en contra de su voluntad, ser pragmáticos disolviendo la junta directiva del Club Getafe Promesas a quien no podía mantener y después, dándole de baja en la Federación Castellana para acabar vendiendo su licencia federativa a un novel C.F. Griñón. Es decir, el filial azulón entraba en la categoría de los desaparecidos.
En la campaña 80/81 el Club de Fútbol Peña Madridista de Getafe se estrenó en el Grupo I de Segunda Regional con un notable séptimo puesto. La directiva peñista, que tenía su sede en el número 6 de la calle Galicia, por entonces era el tercer club en importancia dentro de la ciudad tras la Agrupación Deportiva Uralita -en Regional Preferente- y frecuente era ver cada domingo en el Polideportivo de San Isidro a multitud de aficionados apoyando a los blancos.
LOS PREPARATIVOS PARA SUSTITUIR AL CLUB GETAFE DEPORTIVO
Cuando en 1976 Antonio de Miguel y sus compañeros de la Peña Madridista de Getafe decidieron constituir un club de fútbol, ninguno de ellos, ni por asomo, imaginaba que a los pocos años iban a adquirir un papel protagonista tan relevante dentro del fútbol local. La aventura que habían emprendido era un proyecto más bien de amigos, incierto en su prolongación a lo largo del tiempo que se desconocía cuándo podía acabar, pero serio mientras durase hasta el punto de alcanzar la Segunda Categoría al término de la temporada 79/80.
La tremenda crisis instalada a bordo del Club Getafe Deportivo, no deseada pero no por ello inesperada a resultas del balance negativo que ofrecía la economía del club militante en Segunda División, fue un punto de inflexión en su historia, la historia de un club modesto de regional capaz por su magnitud de cambiar su idiosincrasia transformándose en una asociación con un fin muy diferente al establecido originalmente en su constitución. El desfallecimiento deportivo y financiero del primer club local era un hecho evidente que todos en Getafe sabían de sobra y ya en 1981, previniendo una disolución casi inminente, no era el momento de cruzar los brazos y abandonar a la masa social a su suerte. Por encima de todo, adelantándose a lo que podía ocurrir, había que tomar una solución práctica y convincente que no dejara cabos sueltos; era el momento de preparar un sustituto.
Como indica el propio Antonio de Miguel en una de sus entrevistas de 2006, como socio número 44 del Club Getafe Deportivo a la par que presidente de la Peña Madridista de Getafe y del Club Peña Madridista de Getafe “no podíamos permitir que un pueblo como este se quedara sin fútbol”, por lo que antepuso los intereses del principal club de su ciudad por delante de su amor por el Real Madrid C.F. sacrificando el club que él mismo había constituido, el de la Peña.
La sustitución del Club Getafe Deportivo, aunque próxima, se desconocía por completo en qué momento exacto podía producirse; dentro de una temporada, dos… tres, era impredecible, por lo que el primer paso era desligarse de cualquier etiqueta madridista para evitar futuras polémicas en una localidad con gran peso colchonero, superior al merengue. Concluida la temporada 80/81 se tomaba el nombre de Club Deportivo Peña Getafe, denominación reflejada en la Federación Castellana con el cual se compitió durante la campaña 81/82.
Esta temporada fue caótica para los azulones. Si en 1980 Pablo Carrillo fue sustituido en la presidencia por José Luis Parejo, harto este de poner dinero en 1981 cedió su puesto a Eugenio Sanz quien tampoco se iba a librar de rascarse el bolsillo. Por si fuera poco, víctima de las telarañas existentes en la hucha, la plantilla elegida estaba repleta de parches escogidos por obligación y no por selección por lo que, no habiendo para más, el equipo terminó descendiendo como colista a Segunda División B. Esto, deportivamente hablando. Desde el punto de vista económico fue muchísimo peor; denuncias de jugadores por impago, advertencias de perder la categoría administrativamente por parte de la RFEF al considerarlo moroso, pleitos por todas partes hacían la situación muy complicada de llevar.
En aplicación al acuerdo tomado en la Asamblea Extraordinaria del 9 de octubre de 1981 por la RFEF, aquellos clubs que no hubieran satisfecho el sábado 21 de agosto de 1982 lo adeudado tanto a sus jugadores profesionales como a la propia RFEF en concepto de préstamos percibidos en la temporada 80/81 asumidos por los clubs, perderían la categoría.
A principios de julio de 1982 había tiempo suficiente para que se produjese el milagro y, como todo en esta vida, cualquier cosa podía pasar, desde la aparición de un empresario con recursos, un trato satisfactorio con la RFEF, un anticipo por parte del ayuntamiento que presidía Jesús Prieto de la Fuente, toda especulación estaba en el horizonte pero antes que nada era no urgente, sino urgentísimo, poner los cimientos para disponer de un sustituto por si se torcían las cosas demasiado. El 10 de julio, estando el Club Getafe Deportivo presidido por Manuel Estepa y el Club Deportivo Peña Getafe por Antonio de Miguel, con conocimiento del consistorio local al intervenir en la mediación y ser parte interesada -no en balde era el propietario de terreno de juego- ambos clubs firmaban un acuerdo de filialidad valedero por una temporada (Artículo 109 del Reglamento RFEF) renovable en el futuro. Entre los puntos destacados constaban el cambio de nombre del Club Deportivo Peña Getafe a Club Deportivo Getafe Promesas, la permuta de colores del nuevo filial de íntegramente blanco a íntegramente azul y el paso de este club como nuevo inquilino del Estadio de Las Margaritas dejando atrás el Polideportivo de San Isidro.
Llegado el sábado 21 de agosto nada cambió en el Club Getafe Deportivo y, a tenor de lo acordado por la RFEF, el club debía descender a Tercera División. Reunidos el lunes 23, sin embargo la RFEF en medio de un acto paternalista, aunque su presidente Pablo Porta lo negara horas después, acordó dar una moratoria de 48 horas por lo que el miércoles 25 de agosto hasta las 17 horas había una última oportunidad. Asumiendo que la deuda era imposible de pagar, no hubo movimiento económico alguno y se consumó el descenso administrativo, el segundo tras el deportivo en una misma temporada.
La temporada 82/83 se presagiaba si cabe todavía más angustiosa para el primer equipo azulón: 24 millones de deuda a la RFEF, cuatro a varios jugadores profesionales, una cantidad de socios sensiblemente inferior a la de años pasados y un equipo sumido en una poco atractiva Tercera División. En cuanto al Club Deportivo Getafe Promesas, su papel no iba a diferir demasiado respecto a sus últimas presencias en Segunda Regional. Sin deudas y la plantilla de la temporada anterior con ligeros retoques, sólo el cambio de denominación, colores y terreno de juego rompían la monotonía mostrada por los hasta hace poco peñistas. En el horizonte, una tensa espera por lo que pudiera pasar al finalizar el campeonato.
Quintos los azulones en Tercera División y quintos los peñistas en Segunda Regional, el 1 de julio de 1983, para desesperación de sus aficionados, ya sabemos cómo acabó todo.
SOBRE LA PRETENDIDA FUSIÓN CLUB GETAFE PROMESAS – CLUB DEPORTIVO PEÑA GETAFE EN 1982
Uno de los capítulos que suelen tener cabida en cualquier artículo que haga referencia a la historia del Getafe Club de Fútbol, de hecho la misma web oficial del club lo cita, es el de una presunta fusión consumada el 10 de julio de 1982 mediante la cual las asociaciones Club Getafe Promesas y Club Deportivo Peña Getafe sellaron su unión dando como resultado al Club Deportivo Getafe Promesas. En estos artículos, generalmente copiados los unos de los otros sin investigar profundamente si el hecho tuvo lugar o no, se expone alegremente y sin fundamento que hubo un contrato entre los dos mencionados pretendiéndose dar con ello validez, sin saber exactamente con cuáles intenciones, a un pacto que, como ahora demostraremos, nunca se pudo materializar.
Como todos sabemos o deberíamos saber, para que se lleve a cabo una fusión entre una o más sociedades, es decir, un contrato por el cual estas personas jurídicas consienten en obligarse, respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar un servicio (Ver Código Civil, Artículo 1254), es necesario que ambas partes estén activas -vivas- de modo que tengan capacidad para obrar. Como es obvio, a una asociación desaparecida por extinción, disuelta, sin junta directiva o sin representante legal, le será imposible obrar lo mismo que ocurre con los fallecidos. En conclusión; una persona jurídica inerte no puede formalizar un contrato.
En virtud al párrafo anterior, si volvemos en el camino hacia atrás y hacemos algo de memoria, recordaremos que en 1980 la junta directiva del Club Getafe Promesas fue disuelta y el club dado de baja en la Federación Castellana al carecer de recursos para mantenerse siendo su licencia federativa traspasada al C.F. Griñón. Siendo que para firmar un contrato, en este caso una fusión entre dos asociaciones deportivas, es imprescindible y obligatorio que ambas partes estén vivas, ¿puede alguien explicar cómo un club activo y con junta directiva, el Club Deportivo Peña Getafe, pudo fusionarse el 10 de julio de 1982 con un club inactivo -Club Getafe Promesas- desde hacía dos años atrás sin junta directiva o representación legal? ¿Puede alguien decirnos en qué día y hora de 1982 fue reorganizado el Club Getafe Promesas desaparecido en 1980 constituyendo una nueva directiva? ¿Puede alguien demostrar que el Club Getafe Promesas se dio de alta en la Federación Castellana antes del 10 de julio de 1982?
Sigamos adelante con más pruebas, ahora alejados del Código Civil y centrándonos en el Artículo 107 del Reglamento General de la RFEF, vigente desde tiempos de Maricastaña que hace referencia a las fusiones a ver qué nos dice para tener otro punto de vista, en esta ocasión relacionado con los pasos a dar por dos clubs que desean fusionarse.
En el primer punto nos damos ya de bruces; para fusionarse dos clubs es requisito indispensable que ambos pertenezcan a la misma federación de ámbito autonómico. Por sentado queda que los dos han de estar domiciliados en la misma ciudad como también federados. Si los dos o uno de los dos no lo está, lo mismo da que sean de la misma localidad, simple y llanamente no se admite a trámite. En el segundo punto, cambio de denominación al margen, queda patente que el club resultante quedará adscrito a la categoría más elevada de los dos si es que, respectivamente, cada uno tiene plaza en una distinta. Entonces, ¿qué motivos tenía supuestamente el Club Deportivo Peña Getafe para unirse a uno inactivo durante dos años el cual, según el Reglamento, debía empezar desde Tercera Regional Ordinaria? No lo piensen más, yo se lo digo: ninguno. Cero. Carece de toda lógica.
Los puntos tercero y cuarto no nos afectan en el presente caso y del quinto, tan solo decir que el club absorbente siempre conservará su personalidad jurídica pues el absorbido, al integrarse en la estructura del otro de pleno, perderá la suya al quedar extinto. El punto sexto rezuma sentido común por todas partes pues, para consensuar una fusión, es razonable que ambas partes acuerden dar este tan significativo paso mediante sus respectivas Asambleas Generales. Proceder sin la autorización de los socios no es sólo una falta de respeto, sino un acto denunciable. Inadmisible.
Por último, el punto séptimo nos indica, por si había alguna duda, qué organismo autoriza las fusiones y quién se hace depositario de toda la documentación. Es decir, por si alguien se ha perdido, no hay fusión si la RFEF no da su visto bueno y si lo da, todos los papeles han de estar bajo su custodia.
Si la RFEF se hace responsable de autorizar las fusiones y toda la documentación, como hemos leído en el Artículo 107, pasa por sus manos, quién mejor que el máximo organismo nacional en cuestiones futbolísticas para comprobar si hubo o no acuerdo el cual, como estamos verificando paso a paso, jamás tuvo lugar. Veamos pues qué club figuraba en el Anuario de 1983 donde se refleja la temporada 82/83 y si se confirma lo apuntado en todo el artículo:
De haberse consumado la fusión, el contrato que unía a ambas asociaciones, es visible y notorio que el Club Deportivo Peña Getafe habría absorbido al Club Getafe Promesas puesto que, como se ve en este extracto del Anuario de 1983, el club resultante tendría como fecha de alta federativa la del Club Deportivo Peña Getafe, o sea, 1 de septiembre de 1976 y no el 1 de septiembre de 1975, fecha de alta del Club Getafe Promesas, la asociación más antigua de las dos. No sólo eso, la razón social es el Bar Teo, sede de los peñistas con su número de teléfono habitual para gestionar la administración del club. Este club, presidente incluido es el mismo que el del Anuario de 1982, correspondiente a la temporada anterior 81/82:
Que a su vez, cuadra a la perfección por si alguien tiene alguna duda todavía, con un viejo conocido constituido en 1976 por miembros de la Peña Madridista de Getafe cuyo máximo dignatario era Antonio de Miguel Navas, presidente también del club de fútbol que solía jugar en el Polideportivo de San Isidro tal cual se ve en el Anuario de 1981 donde se resume la temporada 80/81:
Analizando las dos últimas imágenes donde en los anuarios federativos se cita a un mismo club, denominado como C.D. Peña Getafe entre 1981-82 y como C.F. Peña Madridista Getafe entre 1976-81 constituido el 1 de septiembre de 1975, es obligatorio aclarar, para que nadie se lleve a engaño, que esta fecha indicada por la RFEF en los anuarios correspondientes a los años 1981 y 1982 es errónea y, en su lugar, debió constar 1 de septiembre, pero de 1976, fecha de constitución real del C.F. Peña Madridista Getafe. Si alguien tiene dudas al respecto y cree que se trata de un amaño deliberado por parte de La Futbolteca, basta con consultar la Federación Madrileña, ver los papeles de inscripción federativa del C.F. Peña Madridista Getafe, consultar con su fundador Antonio de Miguel o bien, en el plano de resultados y clasificaciones, consultar en los archivos de la Federación Madrileña o en prensa, cómo en la temporada 1975/76 compite el Club Getafe Promesas en Tercera Categoría permaneciendo el C.F. Peña Madridista Getafe ausente de cualquier torneo al no existir y cómo, en la temporada siguiente 1976/77, el Club Getafe Promesas compite en Tercera Categoría Preferente mientras el C.F. Peña Madridista Getafe, recién constituido e inscrito en la Federación Castellana el 1-9-1976 compite en Tercera Categoría, la última de las organizadas por la Castellana.
En el anuario federativo del año 1983, donde se cita al C.D. Getafe Promesas, club anteriormente denominado originalmente C.F. Peña Madridista Getafe y luego C.D. Peña Getafe, observamos que la RFEF ya se ha percatado del error mantenido en los anuarios de 1981 y 1982, corrigiendo la fecha de constitución y dejándola en 1-9-1976, la real.
CLUB GETAFE PROMESAS Y CLUB DE FÚTBOL PEÑA MADRIDISTA GETAFE: DOS VIDAS SEPARADAS
Demostrado que Club Getafe Promesas y C.D. Getafe Promesas son dos personalidades jurídicas totalmente distintas, que en 1982 no hubo fusión entre Club Getafe Promesas y C.D. Peña Getafe y, en definitiva, el C.D. Getafe Promesas fue denominado anteriormente C.D. Peña Getafe y originado como C.F. Peña Madridista Getafe, a continuación exponemos las trayectorias deportivas de las asociaciones Club Getafe Promesas y C.F. Peña Madridista Getafe/C.D. Peña Getafe/C.D. Getafe Promesas entre las temporadas 1975/76 y 1982/83 estableciendo una comparativa donde se refleja la evolución deportiva de cada una.
Adviértase cómo el Club Getafe Promesas se inicia en la temporada 1975/76, el C.F. Peña Madridista Getafe lo hace en la temporada 1976/77 y cómo la temporada 1979/80 es la última del Club Getafe Promesas al ser disuelto. Luego, en la temporada 1980/81 el C.F. Peña Madridista Getafe conserva su denominación original, en la 1981/82 cuando el Club Getafe Deportivo empieza a mostrar alarma de colapso el C.F. Peña Madridista Getafe cambia a C.D. Peña Getafe y, finalmente, cuando el Club Getafe Deportivo agoniza, el C.D. Peña Getafe cambia e la 1982/83 a C.D. Getafe Promesas.
En la temporada 1983/84, una vez extinguido el Club Getafe Deportivo, el C.D. Getafe Promesas se convierte en el primer club de la ciudad de Getafe y, por consiguiente, en su máximo representante dentro del panorama futbolístico español, paso tras el cual y, según todo lo explicado en los párrafos anteriores, el 8 de julio de 1983 adopta el nombre de Getafe Club de Fútbol partiendo desde la última categoría ocupada bajo la denominación C.D. Getafe Promesas, es decir, la Segunda Categoría.
¿SON CLUB GETAFE DEPORTIVO Y GETAFE CLUB DE FÚTBOL EL MISMO CLUB?
Cuando el Club Getafe Deportivo entró en una insoportable agonía comenzado el año 1983, llegados al mes de junio su situación se volvió más crítica si cabe. Sin esperanzas reales de conseguir la cantidad de dinero necesaria para cancelar las deudas contraídas en el pasado, las amenazas que rondaban sobre su futuro inmediato eran varias y extremadamente complicadas pero dos de ellas, como losas colgadas a la espalda, preocupaban sobremanera y ninguna de ellas demasiado halagüeña. En manos de la RFEF como estaba, si no se pagaba el 21 de agosto se corría el riesgo de descender una nueva categoría por la vía administrativa con lo cual la Regional Preferente, un campeonato sin atractivo para una afición acostumbrada a estar deportivamente más arriba, le condenaba al ostracismo y, por otra parte, aplicándose el Artículo 49 se le podía retirar la prestación de servicios federativos, prohibirse la disputa de partidos o incluso prohibirse la expedición/renovación de licencias de futbolistas, entrenadores o cualquier técnico con lo que quedaba virtualmente paralizado para desarrollar los fines con los cuales la asociación fue constituida.
Ante tan negativo panorama, rodeado como estaba por problemas insalvables, el Club Getafe Deportivo optó por la auto-disolución concretando legalmente este definitivo paso el 1 de julio sin esperar a más y sin conceder una nueva moratoria a una vida que daba irremisiblemente las últimas bocanadas de aire. Su sustituto, el Club Deportivo Getafe Promesas estaba preparado para tomar el relevo, carecía de cuentas monetarias pendientes y, limpio de polvo y paja, disponía de una licencia en Segunda Regional que fue ofrecida como cheque en blanco por el presidente de esta asociación, Antonio de Miguel, a los socios del Club Getafe Deportivo para que aquellos quienes lo desearan, respetándose su alta como socios en el club extinto, pasaran a engrosar las filas de un modesto club con apenas unos de antigüedad y escaso repertorio de títulos donde podían mantener un vínculo asociativo truncado irremediablemente en 1983.
La migración de los que fueran socios del Club Getafe Deportivo al Club Deportivo Getafe Promesas, proceso efectuado con posterioridad al 1 de julio, junto con la herencia de trofeos y mudas otorgada por la junta liquidatoria en correspondencia al único patrimonio que le restaba al club extinto hacia el club presidido por Antonio de Miguel, incluso su himno, ha sido interpretado por parte de la afición del actual Getafe Club de Fútbol, S.A.D. como una demostración de que ambas asociaciones, extinta y heredera, eran la misma personalidad jurídica pero, como ya se ha demostrado largamente y con pruebas de todo tipo a lo largo de lo escrito anteriormente en este artículo, esta interpretación anda muy lejos de la realidad puesto queda probado suficientemente que el Getafe Club de Fútbol (nueva denominación del Club Deportivo Getafe Promesas desde el 8 de julio de 1983) no es una asociación continuadora, sin solución de continuidad de la que originalmente se constituyó en 1923, sino una continuación de la personalidad jurídica constituida en 1976 como Club Peña Madridista de Getafe que en 1981 cambió a Club Deportivo Peña Getafe y en 1982 a Club Deportivo Getafe Promesas.
Olvidan o no quieren ver algunos de los aficionados del Getafe Club de Fútbol, S.A.D., que en la Asamblea General del 1 de julio de 1983 tuvieron lugar dos actos trascendentes como son, de una parte la disolución, liquidación y extinción del Club Getafe Deportivo y, de otra, la legitimación del Club Deportivo Getafe Promesas como heredero patrimonial del club extinto ante el consenso de los asistentes. Que un club en trámite de liquidación legitime a otro club como heredero de lo que reste de su patrimonio previo a su definitiva extinción no significa, en absoluto, que ambos clubs sean la misma personalidad jurídica e interpretar lo contrario será un rotundo error fácilmente desmontable.
Resumiendo, lo sucedido en julio de 1983 no es comparable en forma, en fondo y en hechos a lo acontecido a finales de 1945 cuando un grupo de aficionados locales reorganizaron el Club Getafe Deportivo desaparecido en 1932 como Getafe Foot-ball Club y constituido en 1923 como Club Getafe Deportivo, circunstancias donde sí se pudo aplicar una voluntad continuadora, sin solución de continuidad tal cual reconoció la Federación Castellana en su momento.
PRIMEROS REGISTROS Y CLASIFICACIONES DEL GETAFE CLUB DE FÚTBOL
Continuando con la exposición de pruebas fehacientes que demuestran sin reservas y sin margen para las interpretaciones que el Getafe Club de Fútbol tiene su origen en 1976, debemos ahora considerar lo que aportan tres organismos clave en la organización y administración de competiciones donde se comprobará cómo a nivel regional, con la Federación Castellana primero y la Federación de Fútbol Madrileña después y, a nivel nacional, con la Federación Española los datos proporcionados por el propio interesado, el actual Getafe Club de Fútbol, S.A.D., son los que son y, además, irrefutables.
Para empezar daremos comienzo con el apartado registral contenido en la Real Federación Española de Fútbol y divulgado a través de los Anuarios RFEF donde este organismo recoge a nivel nacional los datos de todos los clubs asociados a través de las respectivas federaciones territoriales. A su vez, los datos contenidos en las territoriales son proporcionados por los clubs quienes están obligados a facilitar cada temporada el nombre con el cual van a competir, por si lo han modificado, el domicilio social, junta directiva, dirección del terreno de juego y medidas oficiales, colores del uniforme titular y reserva, etc. Es decir, de forma transparente cada club declarará ante su federación regional cuál es la última puesta a punto para hacerla pública en interés de sus adversarios de competición siendo obvio que ninguno modificará sus datos sin aportar documentación que los justifiquen. Para que se entienda; un club, pese a que cambie de denominación, seguirá siendo la misma personalidad jurídica y competirá en la última categoría asignada -salvo ascenso o descenso deportivo- conservando su fecha de alta federativa y, por supuesto, su fecha de constitución las cuales no se verán afectadas.
Traslademos ahora esta información a los Anuarios. En el caso del Getafe Club de Fútbol, S.A.D., poco detallado en los ejemplares de los años 1978, 1979 y 1980 al militar en muy bajas categorías (en 1977 no hubo edición del Anuario RFEF), tenemos una personalidad jurídica que se da de alta en la Federación Castellana el 1 de septiembre de 1976 bajo el nombre de Club Peña Madridista Getafe, cuyo presidente es Antonio de Miguel Navas, juega en el Polideportivo de San Isidro cuyo teléfono es el (91) 695 80 70 y un teléfono de contacto con los gestores de la asociación que es el (91) 695 42 70. Los mismos datos se emplearán en 1981 cuando esta personalidad jurídica cambie a Club Deportivo Peña Getafe siendo válidos para la temporada 81/82.
En 1982 la personalidad jurídica cambiará a Club Deportivo Getafe Promesas al establecerse un convenio de filiación con el Club Getafe Deportivo valedero por una temporada, 82/83. El Anuario RFEF de 1983 reflejará estos cambios, constatándose que el presidente de la asociación es el mismo, el teléfono de contacto con la junta invariable (91) 695 42 70 mientras que, como novedad, el domicilio social es distinto y ahora aparece localizado en el Bar Teo. Fruto del convenio de filiación con el Club Getafe Deportivo se pasará de vestir íntegramente de blanco a hacerlo de azul, posibilitando el Ayuntamiento local como propietario del terreno de juego, el uso del Estadio de Las Margaritas.
El 1 de julio de 1983, al quedar extinto el Club Getafe Deportivo, el Club Deportivo Getafe Promesas se hará cargo de su legado patrimonial, trofeos y mudas, y aquellos miembros de la masa social que lo deseen, adoptando el 8 de julio la denominación Getafe Club de Fútbol. Evidentemente no se trata de un club de nueva constitución y el Anuario RFEF de 1984 seguirá reflejando al mismo presidente electo en 1976, Antonio de Miguel Navas, su mismo teléfono de contacto, (91) 695 42 70, con la salvedad de que ahora aparece como domicilio social la Avenida de las Ciudades, sede del Estadio de Las Margaritas y adjunto el número de teléfono de este complejo deportivo, el (91) 695 96 43.
Por último, dentro de las pruebas concernientes a los Anuarios RFEF, se expone lo aparecido en el ejemplar de 1985, por si hubiera algún error-despiste en el de 1984 que como se puede observar no lo hay y, al margen, a modo de colofón, los datos del Club Getafe Deportivo en su última temporada en activo reflejada en el Anuario RFEF de 1983.
Afrontemos ahora el apartado clasificativo. Para ello nos basaremos en la mejor de las fuentes posibles; la proporcionada por la Real Federación de Fútbol de Madrid, actual denominación adquirida el 20 de enero de 2014 por el organismo constituido el 9 de junio de 1987 como Federación Madrileña de Fútbol y titulado Federación de Fútbol de Madrid con fecha 1 de diciembre de 1988. Tras la extinción de la Federación Castellana el 6 de junio de 1987 es una de las dos herederas legítimas, la otra es la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha, que recogieron su legado.
En el recopilatorio editado en 2008 por este organismo regional conmemorando los 95 años de fútbol castellano a nivel federado, dentro de su amplia despensa de datos, historia y anécdotas encontraremos las clasificaciones del actual Getafe Club de Fútbol, S.A.D. a lo largo de sus primeros años de existencia cuando, bajo la denominación Club Peña Madridista Getafe, a partir de la temporada 76/77 esta asociación constituida por amigos empezó a forjarse desde la Tercera Regional Ordinaria, el último nivel regional, un camino dentro de la Federación Castellana. Las clasificaciones, como estadística pura que son se muestran crudas, poco permeables y no enseñan cómo se desarrolló cada encuentro de Liga, si hubo problemas financieros o si, entre bambalinas, hubo acuerdos en la sombra para sustituir al Club Getafe Deportivo una vez desapareciera este para siempre pero, si se profundizan y se tienen un mínimo de conocimientos, nos dirán más que números y posiciones. Veamos someramente qué nos dicen las clasificaciones:
Evolutivamente la asociación deportiva constituida en 1976 vinculada a la Peña Madridista de Getafe fue ascendiendo peldaños alcanzando en primer lugar la Tercera Regional Preferente donde, en su tercera comparecencia, se encontró con el por entonces filial azulón, el Club Getafe Promesas a quien aventajó en dos puestos en la clasificación. Al final, como se observa en la imagen, el conjunto peñista ascendió a Segunda Regional mientras el filial, exprimidos los recursos económicos de los azulones, tuvo que darse se baja y con él su junta directiva desapareciendo del mapa deportivo. Con el equipo en Segunda Regional, en el verano de 1981 los peñistas presididos por Antonio de Miguel Navas, socio del Club Getafe Deportivo, asumen que deben renunciar a sus principios por debacle de los azulones y prepararse concienzudamente para liderar el panorama local en breve. En la temporada 81/82 se convierten en Club Deportivo Peña Getafe y en 1982 en Club Deportivo Getafe Promesas al firmar un contrato de filialidad con el todavía activo Club Getafe Deportivo. Ojo, no caer en la tentación de confundir al Club Getafe Promesas (1975-1980) con el Club Deportivo Getafe Promesas (1982-1983) ni, por supuesto, con el Getafe Club de Fútbol Promesas -actual Getafe Club de Fútbol “B” (desde 1983)-, puesto que son tres personalidades jurídicas totalmente distintas. El hecho de “apellidarse” Promesas los tres en diferentes épocas no justifica tal consideración, sino que los tres tienen precisamente ese papel, el de forjar jóvenes jugadores, en un momento determinado de sus trayectorias deportivas.
En la temporada 83/84 llegaremos al punto álgido que nos interesa y motivo de este trabajo; el de la sustitución del extinto Club Getafe Deportivo por el Getafe Club de Fútbol denominado previamente hasta el 8 de julio de 1983 Club Deportivo Getafe Promesas (1982-1983), antes Club Deportivo Peña Getafe (1981-1982) y originariamente Club Peña Madridista Getafe (1976-1981). En este sentido la RFFM, a través de las clasificaciones expuestas temporada a temporada en su obra titulada “FFM, 95 años de historia. 1913-2008″ pese a no hablar no puede ser más elocuente haciendo cuadrar, y ya van varias veces, el razonamiento que venimos exponiendo desde el principio. Veamos por qué.
Cuando el 1 de julio de 1983 fue disuelto el Club Getafe Deportivo, su personalidad jurídica desapareció con él. Inmediatamente, cumpliendo con los trámites de la RFEF, el club fue dado de baja en la Federación Castellana por lo que, en modo alguno, podía participar en cualquiera de las categorías del organismo federativo regional. Luego, de otro lado, en el supuesto de que el 8 de julio se hubiera constituido una nueva asociación titulada Getafe Club de Fútbol, una vez dada de alta en la Federación Castellana en aplicación del Reglamento General era obligado empezar desde la última de las categorías regionales, la Tercera Regional Ordinaria.
Si el club que hasta entonces militaba en Tercera División quedó extinto y en Tercera Regional Ordinaria no debutó un club denominado Getafe Club de Fútbol sino uno nombrado Getafe Club de Fútbol Promesas quedando primer clasificado en el Grupo II, ¿qué club podía ser el Getafe Club de Fútbol que se proclamó campeón del Grupo II de Segunda Categoría teniendo en cuenta que ya tenía plaza en esa división y no era nuevo? La respuesta es trivial y, vamos, no admite discusión: el Club Deportivo Getafe Promesas que en la temporada anterior, 82/83, había sido quinto clasificado y el 8 de julio de 1983 cambió de nombre formalizando su nueva denominación en la sede federativa regional. No hay más que decir.
» Ver ¿Cuándo se constituyó el Getafe C.F., S.A.D.? (II Parte)
© Vicent Masià. Diciembre 2017.
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References: Artículo 35
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 Artículo 197
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Artículo 104
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 Artículo 1254
 Artículo 107
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 Artículo 49