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Timestamp: 2017-10-23 09:52:42+00:00

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Sentencia A.P. Madrid 417/2010 de 24 de septiembre. Reclamación. Daños y perjuicios. Aseguradora. Responsabilidad solidaria - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia A.P. Madrid 417/2010 de 24 de septiembre
Entidades aseguradoras: Condena solidaria a la responsable del accidente y a su aseguradora al pago de la indemnización pertinente por el accidente de tráfico acaecido. Lucro cesante derivado de la paralización del vehículo autotaxi durante el tiempo que estuvo depositado en el taller mecánico para su reparación. Claridad y reproducción gráfica elocuente del accidente por parte del demandante. Acción subrogatoria: Estimación.
N.I.G. 28000 1 7000464 /2010
Rollo: RECURSO DE APELACION 31 /2010
Proc. Origen: JUICIO VERBAL 1546 /2008
De: Eleuterio, PELAYO
Contra: MUTUA MADRILEÑA AUTOMOVILISTA, Mercedes
En Madrid, a veinticuatro de septiembre de dos mil diez. La Sección Decimotercera de la Audiencia Provincial de Madrid,
compuesta por los Señores Magistrados expresados al margen, ha visto en grado de apelación los autos de Juicio Verbal sobre Reclamación de Daños y Perjuicios, procedentes del Juzgado de 1.ª Instancia n.º 43 de Madrid, seguidos entre partes, de una, como demandantes-apelantes D. Eleuterio y Pelayo Mutua de Seguros a Prima Fija, representados por el Procurador D. Julio Tinaquero Herrero y asistidos del Letrado cuyo nombre y n.º de colegiación no consta en el escrito de interposición del recurso, y de otra, como demandada-apelada Mutua Madrileña Automovilista, representada por el Procurador D. Ignacio Rodríguez Díez y asistida de la Letrada Dña. Ángela Fernández Rubí y como demandada-apelada D. Mercedes.
Primero.-Por el Juzgado de Primera Instancia n.º 43 de Madrid, en fecha 25 de noviembre de 2008, se dictó sentencia, cuya parte dispositiva es del tenor literal siguiente: "FALLO: Que desestimo la demanda interpuesta por la representación procesal de la entidad PELAYO MUTUA DE SEGUROS y de D. Eleuterio contra DOÑA Mercedes y la entidad MUTUA MADRILEÑA AUTOMOVILISTA, absolviendo a los demandados de las pretensiones ejercitadas de contrario. Las costas del presente procedimiento se imponen a los demandantes".
Segundo.-Contra la anterior resolución se interpuso recurso de apelación por la parte demandante, que fue admitido en ambos efectos, del cual se dio traslado a la parte apelada, elevándose los autos ante esta Sección en fecha dieciocho de enero de 2010, para resolver el recurso.
Tercero.-Recibidos los autos en esta Sección, se formó el oportuno Rollo turnándose su conocimiento, a tenor de la norma preestablecida en esta Sección de reparto de Ponencias, y conforme dispone la Ley de Enjuiciamiento Civil, quedó pendiente para la correspondiente DELIBERACIÓN, VOTACIÓN Y FALLO, la cual tuvo lugar, previo señalamiento, el día veintidós de septiembre de dos mil diez.
Primero.-No se acepta la fundamentación jurídica de la sentencia apelada.
Segundo.-El 17 de septiembre de 2008, D. Eleuterio, como propietario del vehículo autotaxi, Seat Toledo matrícula....-KYQ, y perjudicado directo a consecuencia del accidente de tráfico ocurrido el 5 de enero de 2008, y la entidad Pelayo Mutua de Seguros y Reaseguros a Prima Fija, como aseguradora del reseñado vehículo y subrogada por el pago que realizó de los daños que le fueron causados, excluida la franquicia, en virtud de la póliza en vigor n.º NUM000, presentaron demanda de juicio verbal, al amparo de lo dispuesto en los artículos 1902 del Código Civil, 43 y 76, entro otros, de la Ley de Contrato de Seguro 50/1980, de 8 de octubre, contra Dña. Mercedes y la Mutua Madrileña Automovilista, como propietaria-conductora y aseguradora, respectivamente, del turismo marca Peugeot, matrícula....-XMQ, en reclamación D. Eleuterio de 822,45 € (622,45 € por el lucro cesante derivado de la paralización del vehículo autotaxi durante el periodo de tiempo que estuvo depositado en el taller mecánico para su reparación, y 200 € correspondientes a la franquicia concertada) y Pelayo de 598,30 €, que es la cantidad que abonó por la reparación de los daños.
Dña. Mercedes no compareció al juicio y fue declarada en rebeldía. La Mutua Madrileña Automovilista, que sí compareció, se opuso a la demanda por entender que la culpa en la causación de la colisión recaía en el conductor del autotaxi, que efectuó un cambio de carril y golpeó al Peugeot 206; por lo que solicitó la desestimación de la demanda, y subsidiariamente la reducción del lucro cesante a la cantidad de 234,26 € (46,85 € x 5 días de paralización).
La Juzgadora de 1.ª Instancia desestimo la demanda al considerar que el actor (los demandantes) no había probado, como le incumbe según el artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que fuera la conducta negligente de la demandada la que provocara la colisión.
Contra esta sentencia interpusieron los demandantes el recurso de apelación que ahora examinamos, ya que la documental aportada, así como la localización de los daños en el autotaxi demuestra la negligencia de la conductora demandada, la cual queda reforzada por su incomparecencia al acto del juicio y ser de aplicación lo dispuesto en el artículo 304 de la Ley de Enjuiciamiento Civil a los fines de tener por reconocidos los hechos en los que intervino personalmente, en la forma que fueron descritos en la demanda.
La Mutua Madrileña Automovilista se opuso al recurso y solicitó la confirmación de la sentencia, por concurrir dos versiones contradictorias, sin que la parte actora haya probado la suya vertida en la demanda.
Tercero.-Aunque esta Sala tiene declarado en numerosas sentencias, acogiendo la doctrina sentada por las del Tribunal Supremo de 4 de junio y 24 de octubre de 1.987, 17 de diciembre de 1.988 y 18 de diciembre de 1.989, que en aquéllos casos en los que los intervinientes en un accidente de tráfico, con resultado de daños materiales, se hallan en un plano de igualdad y se reprochan mutuamente la causación culpable de aquél, sin que exista un principio de prueba preeminente que permita reputar infringido un deber objetivo de diligencia, no cabe presumir la culpabilidad de uno u otro ni invertir, en consecuencia, la carga de la prueba, al no otorgar o conferir preferencia la prioridad en la reclamación, ya que tales teorías exigen la existencia de una relación de causalidad conocida y comprobada entre la actividad del demandado y el daño resultante, pues es a esta relación de causalidad probada a la que se incorpora, por la regla de la inversión de la carga probatoria, el elemento culpabilístico atribuible al agente, que es lo que se presume, y no la causalidad; tampoco desconoce que las soluciones cuasi objetivas, demandadas por el incremento de las actividades peligrosas, fruto y consecuencia del desarrollo de la técnica, que hacen dominante el principio de que ha de ponerse a cargo de quien obtiene el provecho o maneja el instrumento o medio generador del riesgo la indemnización del quebranto sufrido por otro, a través de los principios de inversión de la carga de la prueba, presunción de la culpa o de la exigencia específica de una mayor diligencia que la administrativamente reglamentada - Sentencias del Tribunal Supremo de 27 de diciembre de 1.985, 11 de febrero de 1.986, 25 de mayo de 1.987, 16 de febrero de 1.988 y 25 de abril de 1.988, entre otras-, recobran su preponderante papel cuando por la existencia de una norma que regula de modo específico e imperativo el supuesto o la maniobra de la circulación de que se trate, por la forma de producirse el accidente establecida por una prueba fiable, ajena a la propia subjetividad de los intervinientes, por la localización de los daños o bien por el reconocimiento que uno de ellos hace de una situación de la circulación o tráfico, adquiere preferencia una de las versiones del acontecer e implícitamente se reconoce o atribuye un mayor deber de diligencia a la otra que, mediante una cumplida acreditación de su observancia, permite la destrucción de la culpabilidad así en ella presumida.
Cuarto.-En este caso la versión dada por D. Eleuterio sobre la forma en que se produjo el accidente, cuya claridad y reproducción gráfica es elocuente, coincide con la localización y naturaleza de los daños causados al Seat Toledo que conducía -folios 26 a 31-. Por el contrario la conductora del Peugeot 206, Dña. Mercedes, de la que, por cierto, solo se ha aportado una fotocopia de la declaración de accidente que cursó a su compañía aseguradora, no ratificado dentro del procedimiento, dio una versión del accidente confusa y contradictoria, pues según el gráfico o croquis que dibujó, aparte de ser ella la que efectuó un cambio de carril -del central al carril derecho, lo que coincide con lo manifestado por D. Eleuterio -, es imposible que se causaran daños en el lateral izquierdo del vehículo que conducía; pero es que, además, no ha incorporado factura o presupuesto del taller en que fueran reparados, que permita apreciar la localización exacta y la naturaleza y entidad de dichos desperfectos, sin que, finalmente, acudiera al acto del juicio, pese al apercibimiento efectuado en el auto de 30 de septiembre de 2008 -folio 44 a 46-, de conformidad con lo que se preceptúa en los artículos 304 y 440.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, de que si la parte contraria propusiera y se admitiera como prueba su declaración, pudiera considerarse como reconocidos los hechos del interrogatorio en que hubiese intervenido personalmente y le sean enteramente perjudiciales, ante su incomparecencia. Facultad de la que hace consideramos oportuno hacer uso salvo dejar indefensa a la parte contraria, atendida la naturaleza de los hechos y circunstancias concurrentes, que limitan necesariamente los medios de prueba en torno a la mecánica causal y forma en que se desarrollaron los hechos.
En razón a lo expuesto acogemos el recurso y estimamos la demanda, si bien no en toda su extensión, pues en cuanto a la pretensión resarcitoria deducida por D. Eleuterio, la cantidad diaria en que teóricamente se fija la ganancia dejada de percibir, dada la disparidad de criterios entre las diversas Federaciones o Agrupaciones Gremiales, este Tribunal en la época en que tuvo lugar la colisión, ponderando los gastos y riesgos no soportados por el conductor, tiene establecida la cantidad de 90 € diarios por día de paralización del autotaxi, lo que conlleva que la suma reclamada por todos los conceptos (daños excluidos del seguro por franquicia y lucro cesante) se establezca en 650 €, que respecto de la Compañía aseguradora devengará el interés previsto en el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro 50/1980.
Asimismo, la indemnización que solicita Pelayo devengará únicamente el interés legal desde la presentación de la demanda y no el del precitado artículo 20, ya que al ejercitar la acción subrogatoria prevista en el artículo 43 de la misma Ley de Contrato de Seguro, su pretensión está cuantitativamene limitada por la indemnización satisfecha al asegurado o a un tercero por su cuenta, y aquí no ha acreditado que haya abonado los intereses que reclama.
Quinto.-Al estimarse el recurso y, a sus resultas, también la demanda, de modo parcial, no haremos imposición de las costas causadas por el procedimiento en las dos instancias, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 394-2 y 398-2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Que debemos estimar y estimamos, parcialmente, el recurso de apelación interpuesto por D. Eleuterio y Mutua Pelayo de Seguros y Reaseguros a Prima Fija contra la sentencia dictada el día 25 de noviembre de 2008 por la Ilma. Sra. Magistrada-Jueza del Juzgado de 1.ª Instancia n.º 43 de los de Madrid en los autos de juicio verbal n.º 1546/2008, seguidos a su instancia contra Dña. Mercedes y Mutua Madrileña Automovilista; resolución que se REVOCA y, estimando parcialmente la demanda, condenamos solidariamente, a las precitadas demandadas a que paguen a D. Eleuterio la cantidad de 650 €, mas los intereses legales de dicha cantidad previstos en el artículo 1108 del Código Civil, desde la presentación de la demanda respecto a Dña. Mercedes, y los intereses previstos en el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro, desde la producción del siniestro, respecto a la aseguradora Mutua Madrileña Automovilista; y a Mutua Pelayo la cantidad de 589,30 €, más sus intereses legales desde la presentación de la demanda, sin hacer imposición de las costas causadas por el procedimiento en las dos instancias.
Al notificarse esta resolución instrúyase a las partes si es o no firme y, en su caso, los recursos que pudieran caber contra la misma, de conformidad con lo dispuesto en al artículo 248-4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
Así por nuestra sentencia, de la que se unirá certificación literal al Rollo de Sala n.º 31/10 lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

References: e contrario
 resolución 
 artículo 217
 artículo 304
 artículo 20
 artículo 20
 artículo 43
 resolución 
 artículo 1108
 artículo 20
 resolución 
 artículo 248