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Timestamp: 2020-03-30 17:37:44+00:00

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BOE.es - Documento BOE-A-2016-5288
Documento BOE-A-2016-5288
«BOE» núm. 133, de 2 de junio de 2016, páginas 36316 a 36325 (10 págs.)
BOE-A-2016-5288
1. Se aborda en este expediente diferentes aspectos relacionados con la publicidad formal. Como se expone más detalladamente en los «Hechos», los recurrentes solicitaron, con referencia a la finca 4.444 de Sant Boi, que se expidiera certificación literal por fotocopia de una serie de asientos de presentación con sus respectivas notas marginal, de las notas a pie de título a las que se refiere el artículo 412 del Reglamento Hipotecario que consten en documentos públicos, y de los documentos privados, incluyendo sus notas a pie de título que deben obrar en los Legajos de documentos privados a tenor de los artículos 342, 410 y 412 del Reglamento Hipotecario, así como certificación del acta de posesión a la que se refieren los artículos 401 y 518 del Reglamento Hipotecario al hacerse cargo del Registro y también certificación del Libro inventario al hacerse cargo del Registro su antecesor inmediato en el cargo de registrador de Sant Boi. Finalmente se pedía fotocopia de la documentación correspondiente a la tramitación del recurso que motivó Resolución de 12 de junio de 2014 de la Dirección General de Derecho y Entidades Jurídicas de Cataluña. Como interés legítimo para fundamentar esta solicitud, se especificaba que era pretensión de los firmantes de la instancia interponer reclamación judicial por responsabilidad personal frente al registrador en relación con una serie de actuaciones registrales sobre la citada finca 4.444. En atención a esta circunstancia ponían de manifiesto en la instancia que el registrador se encontraba en situación de incompatibilidad de conformidad con el artículo 102 del Reglamento Hipotecario, por lo que solicitaban la intervención de un registrador sustituto.
2. Como cuestión previa debe volver a recordarse que, conforme a los artículos 66, 324 y 326 de la Ley Hipotecaria, el recurso tiene por objeto exclusivamente la revisión de las calificaciones denegatorias o suspensivas emitidas por los registradores de la Propiedad. En ningún caso es el cauce para discutir sobre la correcta llevanza y organización de la oficina registral, ni sobre supuestas infracciones cometidas por el registrador en el archivo y custodia de los libros y legajos que, conforme a la legislación hipotecaria, han de llevarse en los Registros de la Propiedad.
3. Plantean los recurrentes la posible incompatibilidad del registrador para calificar la solicitud de expedición de certificación, dado que, según manifiestan, esta certificación se pide con objeto de utilizarla en la interposición de una reclamación judicial de responsabilidad contra dicho registrador por determinadas actuaciones registrales previas.
4. Entrando ya en la cuestión de fondo que es objeto de recurso, se debe comenzar por determinar el contenido que puede tener la publicidad formal en el Registro, y, particularmente, las certificaciones.
Tampoco debe olvidarse que a la hora de expedir la publicidad formal el registrador debe valorar dos aspectos fundamentales: que en el peticionario de la información concurra el interés legítimo para acceder al conocimiento de los datos registrales, y que se respete la normativa sobre protección de datos personales. En relación con la acreditación del interés legítimo, es cierto que, como ha dicho anteriormente este Centro Directivo (vid. Instrucción de 5 de febrero de 1987 y Resoluciones citadas en el «Vistos»), conforme a lo dispuesto en los artículos 221 y 222 de la Ley Hipotecaria y 332 de su Reglamento, aun partiendo del principio general de publicidad, el contenido del Registro sólo se ha de poner de manifiesto a quienes tengan interés en conocer el estado de los bienes o derechos inscritos, y que dicho interés se ha de justificar ante el registrador, que es a quien corresponde apreciar la legitimación del solicitante de la información (cfr. Sentencias del Tribunal Supremo -Sala Tercera- de 16 de junio de 1990 y 7 de junio de 2001). Este interés ha de ser un interés conocido (en el sentido de acreditado o justificado, salvo en los casos de las autoridades, empleados o funcionarios públicos que actúen en razón de su oficio o cargo, en cuyo caso el artículo 221.2 presume dicho interés), directo (en caso contrario se ha de acreditar debidamente el encargo, salvo las entidades que desempeñen una actividad profesional o empresarial relacionada con el trafico jurídico de inmuebles, a cuyos representantes el número 3 del artículo 332 del Reglamento Hipotecario dispensa de tal acreditación), y legitimo (cfr. artículo 332.3 del Reglamento Hipotecario). Este concepto de «interés legítimo» es más amplio que el de «interés directo», de forma que alcanza a cualquier tipo de interés licito. En este sentido la Sentencia del Tribunal Supremo -Sala Tercera- de 24 de febrero de 2000, aclaró que dicha exigencia reglamentaria de interés legítimo «aparece amparada por el artículo 222.7 de la Ley Hipotecaria que se refiere expresamente a los «fines lícitos» que se proponga quien solicite la información registral, fines lícitos que implican un interés legítimo en cuanto no contrario a Derecho».
Todo ello supone que el registrador ha de calificar, no solo si procede o no procede expedir la información o publicidad formal respecto de la finca o derecho (en el caso del Registro de la Propiedad) que se solicita, sino también qué datos y circunstancias de los incluidos en el folio registral correspondiente puede incluir o debe excluir de dicha información, pues cabe perfectamente que puedan proporcionarse ciertos datos registrales y no otros relativos a una misma finca o entidad.
5. Entrando en el supuesto concreto del presente expediente, en el apartado tercero de la instancia de solicitud de la certificación se manifiesta que lo que se persigue con esta pretensión es obtener información sobre el archivo de las notas de calificación que se han dictado por el registrador respecto a los documentos presentados relativos a la finca registral 4.444. Lo que se pretende es conocer el contenido de la nota de calificación que en su momento recayó sobre diferentes documentos públicos y privados que se presentaron en distintas fechas en el Registro. Este objetivo ha quedado suficientemente satisfecho y cumplido con la certificación por fotocopia de los asientos de presentación y de las notas puestas a su margen, en las que constan reproducidas esas calificaciones (artículo 435 del Reglamento Hipotecario). En este sentido debe tenerse en cuenta que no hay una obligación legal expresa de conservación y archivo de las notas de calificación expedidas por el registrador. Cuando la calificación registral fuese negativa, total o parcialmente, debe el registrador firmar una nota de calificación que se ha de notificar al presentante y al notario autorizante del título y, en su caso, al juzgado o funcionario que lo haya expedido, al efecto de que puedan subsanarse los defectos apreciados, o de que se interpongan los pertinentes recursos o se haga uso del derecho a pedir la calificación sustitutoria (artículos 19, 19 bis, 322 y 323 de la Ley Hipotecaria). Una vez agotado el plazo de vigencia del asiento de presentación correspondiente, dicha calificación deja de surtir efecto y el documento podrá ser nuevamente presentado para que se vuelva a calificar, siempre que no se haya dictado Resolución en un recurso o sentencia en un juicio verbal por los que se haya impugnado la misma (artículo 108 del Reglamento Hipotecario y Resoluciones de 30 de enero de 2014 y 5 de junio de 2015).
6. Distinto es el caso de la certificación de los legajos de documentos públicos o de documentos privados a que se refiere el artículo 410 del Reglamento Hipotecario. En este caso, y siempre previa la calificación del interés que concurre en el peticionario, el registrador deberá expedir la correspondiente certificación o justificar su negativa.
7. Por último, respecto de la solicitud de certificación del acta de toma de posesión del Registro por parte del actual registrador titular, y del libro inventario a que aluden los artículos 400 y 401 del Reglamento Hipotecario, debe igualmente confirmarse el criterio del registrador, dado que, ni forman parte del objeto de la publicidad formal (asientos de los libros de inscripciones y del libro diario, y documentos respecto de los que el registrador es archivero natural), ni tampoco concurre en los recurrentes interés legítimo suficiente.

References: artículo 412
 Resolución 
 artículo 102
 artículo 221
 artículo 332
 artículo 332
 artículo 222
 Resolución 
 artículo 410