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Timestamp: 2016-10-28 22:09:54+00:00

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⭐LAS NORMAS CON FUERZA DE LEY DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS: LAS FIGURAS DEL DECRETO LEGISLATIVO Y EL DECRETO- LEY AUTONÓMICOS
LAS NORMAS CON FUERZA DE LEY DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS: LAS FIGURAS DEL DECRETO LEGISLATIVO Y EL DECRETO- LEY AUTONÓMICOS
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Amparo Maidana Pereyra
1 LAS NORMAS CON FUERZA DE LEY DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS: LAS FIGURAS DEL DECRETO LEGISLATIVO Y EL DECRETO- LEY AUTONÓMICOS Francisco Javier Donaire Villa2 RESUMEN LAS NORMAS DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS CON FUERZA DE LEY: LAS FIGURAS DEL DECRETO LEGISLATIVO Y EL DECRETO-LEY AUTONÓMICOS Francisco Javier Donaire Villa El objeto de la investigación ha consistido en la realización de un estudio jurídico sobre el marco constitucional y estatutario del Decreto legislativo y el Decreto-ley autonómicos. Se han examinado los aspectos más relevantes de su régimen jurídico como fuentes del Derecho: órgano de producción, restricciones y limitaciones materiales y formas de intervención parlamentaria, y mecanismos de control parlamentario. Cuestiones ligadas al rango y fuerza de ley, fuerza activa y pasiva, posición ordinamental en el sistema autonómico de fuentes y régimen de control jurisdiccional. Se ha llegado a conclusión básica no hay explícita previsión constitucional que se refiera nominal y específicamente a uno y otro tipo de fuente del Derecho, la apertura constitucional y su remisión a los Estatutos de Autonomía en materia institucional, competencial y de fuentes, permiten la previsión estatutaria, y su desarrollo infraestatutario, de las figuras de los Decretos legislativos y Decretos-leyes autonómicos Se ha pasado revista a las distintas disposiciones estatutarias e infraestatutarias relativas a ambas fuentes del Derecho, examinando sus similitudes y diferencias, trazando un marco conceptual común a ambas fuentes, a pesar de hallar su respectiva regulación en la múltiple serie de disposiciones estatutarias, y autonómicas de desarrollo institucional básico. Y al efectuar el análisis de los concretos los requisitos, procedimientos, límites, garantías, exclusiones materiales y régimen de control parlamentario de una y otra fuente, se han individualizado los aspectos en los que cabe (e incluso en la práctica hay) divergencia entre la regulación constitucional y la autonómica.3 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA 1.- PLANTEAMIENTO Y MARCO CONSTITUCIONAL GENERAL Planteamiento la progresiva generalización de las normas gubernamentales autonómicas con fuerza de ley Un escaso (aunque suficiente) marco constitucional La incidencia de la genérica remisión constitucional a los Estatutos de Autonomía y la virtualidad del principio dispositivo DELEGACIÓN LEGISLATIVA Y DECRETOS LEGISLATIVOS EN LOS ORDENAMIENTOS JURÍDICOS DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS Sentido y función de los mecanismos autonómicos de delegación legislativa Condicionantes constitucionales a la previsión estatutaria de mecanismos de delegación legislativa Reserva de ley parlamentaria autonómica e intangibilidad gubernamental de la delegación Las limitaciones materiales y temporales de la delegación y el imperativo de su agotamiento por ejercicio gubernamental una sola vez Finalidades posibles de la delegación: formación de textos articulados y refundidos. Condiciones constitucionales La indisponibilidad gubernamental sobre la ley de delegación La eficacia temporal de la norma gubernamental delegada: el tema de la retroactividad Los controles Creación infraestatutaria de supuestos de delegación legislativa autonómica? Regulación general infraestatutaria: pluralidad de sedes normativas aptas (Reglamento parlamentario versus Ley del Gobierno autonómico y/o sus relaciones con la Asamblea legislativa)? Delegaciones ad casum en leyes autonómicas sectoriales? La efectiva configuración normativa de los decretos legislativos autonómicos La reserva de ley (parlamentaria) para el otorgamiento de la delegación. El carácter expreso y específico de la delegación legislativa El objeto de la delegación (o el contenido de la legislación delegada gubernamental): la formación de textos articulados o textos refundidos La intangibilidad de la ley de bases y el alcance temporal de la delegación. En particular, la heterogénea regulación interautonómica sobre la retroactividad de los textos articulados Los límites materiales a la delegación legislativa (y a la legislación delegada): lo común y lo divergente entre las distintas Comunidades Autónomas La intangibilidad de los derechos Las exclusiones en materia de organización institucional El régimen electoral Exclusiones relacionadas con la función financiera: aprobación de la Ley de Presupuestos y de leyes tributarias La exclusión de las materias reservadas a leyes de aprobación por mayorías parlamentarias cualificadas La reforma del Estatuto? Los límites subjetivos de la delegación: la prohibición de subdelegar La compleja cuestión de los controles sobre la legislación delegada autonómica: las especialidades en algunos Estatutos o disposiciones infraestatutarias de última generación LOS DECRETOS LEYES AUTONÓMICOS MARCO CONSTITUCIONAL Y ESTATUTARIO Constitución y Decreto-Ley autonómico Admisibilidad y parámetros constitucionales de la regulación estatutaria del Decreto-ley autonómico4 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA Exclusiva regulación regulación infraestatutaria? Decreto-ley no estatutario sin previa regulación autonómica general expresa de la figura? Los límites a las convalidaciones legislativas La generalizada incorporación de la figura del Decreto-ley en los Estatutos de Autonomía íntegramente reformados a partir de El hecho habilitante: la «extraordinaria y urgente necesidad» Las limitaciones materiales: una relativa heterogeneidad interestatutaria La generalizada prohibición en relación con los derechos. Similitudes y diferencias entre los diversos Estatutos La generalizada exclusión de la ordenación de las instituciones autonómicas La generalizada intangibilidad del régimen electoral Otras exclusiones: la materia presupuestaria Otras exclusiones: las materias sometidas a leyes autonómicas de aprobación por mayorías reforzadas La provisionalidad de la norma gubernamental de urgencia y la convalidación o derogación parlamentaria posterior Naturaleza y efectos de la convalidación o derogación parlamentarias del Decreto-ley autonómico La tramitación como Ley por el procedimiento de urgencia Naturaleza y efectos: la vinculación entre el Decreto-ley autonómico y la norma legislativa parlamentaria subsiguiente La tramitación como proyecto de ley por el procedimiento de urgencia y las Diputaciones Permanentes CONCLUSIONES BIBLIOGRAFÍA JURISPRUDENCIA5 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA 1.- PLANTEAMIENTO Y MARCO CONSTITUCIONAL GENERAL Planteamiento: la progresiva generalización de las normas gubernamentales autonómicas con fuerza de ley Conforme a las previsiones de la Constitución de 1978, los Estatutos de Autonomía, norma de cabecera de los ordenamientos jurídicos de las Comunidades Autónomas, han configurado su propio sistema de fuentes, en ejercicio de la facultad de autoorganización en general, y de autoconformación jurídica en particular, que resulta inherente al ejercicio de las facultades de autogobierno ínsitas en el principio general de autonomía (artículo 2 de la Constitución) y previstas en los Estatutos de Autonomía al amparo de los artículos d) y ª de la propia Norma Fundamental. En paralelo a la opción generalizada, en unos casos constitucionalmente obligada, y en otros constitucionalmente posible, por la forma parlamentaria de gobierno en los Estatutos de Autonomía, todos ellos han dado lugar a un sistema de fuentes basado en la posición central de la ley. No obstante, las sucesivas reformas estatutarias han ido introduciendo con mayor o menor amplitud el fenómeno de la potestad normativa gubernamental encaminada a la producción de disposiciones con rango y fuerza de ley. En este sentido, puede hablarse de una importante dinámica evolutiva en el sistema de fuentes de las Comunidades Autónomas, desde la práctica ausencia inicial de otros instrumentos de rango legislativo distintos de la ley parlamentaria misma, a la progresiva implantación de adicionales categorías normativas que comparten con aquélla el mismo rango y fuerza de ley, pero que, sin embargo, tienen su origen en el órgano ejecutivo. Suficientemente conocido es el proceso mediante el cual progresivamente han aflorado estas normas de procedencia gubernamental y rango legislativo, que suponen una concesión a las exigencias y necesidades de la práctica, frente a los (en ocasiones rígidos) esquemas teóricos que derivan del principio de separación de poderes. 46 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA La relativa novedad de la aparición de este mismo fenómeno en los Estatutos de Autonomía, así como la imprevisión constitucional de dicho fenómeno en lo que respecta a las Comunidades Autónomas, ha dado lugar a una situación que no cabría definir o calificar propiamente de total ausencia de estudios de las figuras del Decreto legislativo y del Decreto-ley autonómicos 1, pero sí de una mayor escasez, y sobre todo, una mayor dispersión en su tratamiento científico, que en el caso de sus homónimos estatales. El aparente mimetismo con las homónimas categorías normativas estatales de expresa previsión constitucional no es óbice para el interés en el estudio específico del Decreto legislativo y del Decreto-ley autonómicos. En efecto, las coordenadas generales en las que se sitúan ambas fuentes del Derecho, las propias de los ordenamientos de las respectivas Comunidades Autónomas que cuentan con ellas, determinan, a no dudar, la existencia de perfiles conceptuales y dogmáticos propios en ambas categorías normativas territoriales, que constituyen el objeto del presente trabajo. Por adelantar sólo unos posibles ejemplos que analizados en detalle más adelante, varias de las exclusiones materiales constitucionalmente señaladas a Decreto legislativo o Decreto-ley estatales pueden no tener sentido, o requerir adaptaciones, para sus homónimos autonómicos, dado el distinto contexto institucional y competencial en que se enmarcan unos y otros. O, al menos, precisar de una adaptación a ese distinto contexto, identificando los criterios esenciales subyacentes a las limitaciones de expresa previsión constitucional para las pertinentes fuentes estatales que puedan o deban resultar trasladables al contexto autonómico. 1 Así, cabe citar los trabajos de A. M. CARMONA CONTRERAS, «La incorporación de la potestad gubernamental de urgencia a los nuevos Estatutos de Autonomía: consideraciones críticas», Revista Vasca de Administración Pública, n.º 76, 2006, págs ; J. C. DUQUE VILLANUEVA, «Los Decretos legislativos de las Comunidades Autónomas», Revista de las Cortes Generales, n.º 7, 1986, págs , I. LASAGABASTER HERRARTE, «Consideraciones en torno a la figura de los Decretos leyes y Decretos legislativos en el ámbito autonómico», Revista Vasca de Administración Pública, n.º 2, 1982, págs , T. SEVILLA MERINO, «El Decreto-ley en el nuevo Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana (Ley Orgánica 1/2006, de 10 de abril), Corts. Anuario de Derecho Parlamentario, n.º 20, 2008, págs , o R. TUR AUSINA, «A propósito de los Decretos-leyes autonómicos: perspectivas y posibilidades», Corts. Anuario de Derecho Parlamentario, n.º 7, 1999, págs7 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA Un escaso (aunque suficiente) marco constitucional La progresiva y generalizada incorporación de las potestades gubernamentales de emanación de disposiciones normativas con fuerza de ley en la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas pone de manifiesto, en primer lugar, la necesidad de situar el marco y límites constitucionales a la existencia y vigencia de los Decretos legislativos y Decretos-leyes autonómicos. En este sentido, el necesario punto de partida es la ausencia de explícita previsión constitucional que se refiera nominal y específicamente a uno y otro tipo de fuente del Derecho. Tal ausencia no debe llamar a sorpresa, dada la economía general y relativa apertura de la regulación constitucional en materia de organización territorial del Estado, y en particular a la vista del denominado principio dispositivo. Principio esta último que resume la general remisión de la Constitución a los Estatutos de Autonomía, como normas determinantes, no ya de la existencia misma de las Comunidades Autónomas, denominación de éstas y respectivo territorio, sino también, todo ello dentro del marco constitucional, de los detalles relativos a su organización institucional y sus respectivas competencias 2. Sin embargo, ciertas alusiones genéricas de la propia Constitución a la posible actividad normativa de las Comunidades Autónomas, no tanto en su consideración de fuentes del Derecho a disposición de las mismas, cuanto, dando por sentada tal consideración y por tanto su posible existencia (circunstancia que resuelven los Estatutos dada la amplia remisión constitucional recién resaltada), como objeto de posible control jurisdiccional por parte del Tribunal Constitucional, otorgarían un 2 Sobre esta cuestión, entre otros, véanse los trabajos de C. AGUADO RENEDO, «El principio dispositivo y su virtualidad actual en relación con la estructura territorial del Estado», Revista de Estudios Políticos, n.º 98, 1997, págs , E. FOSSAS ESPADALER, El principio dispositivo en el Estado autonómico, Marcial Pons, Madrid, 2007, o M. GARCÍA CANALES «La reforma de los Estatutos y el principio dispositivo», Revista Española de Derecho Constitucional, n.º 23, 1988, págs8 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA fundamento a la positiva previsión de Decretos legislativos y Decretos-leyes de las Comunidades Autónomas en los ordenamientos respectivos de éstas. Se trata, en concreto, del artículo 153.a) de la Constitución, que, al regular el régimen de control de la actuación de las Comunidades Autónomas, en primer término atribuye al Tribunal Constitucional el relativo a la constitucionalidad, no sólo de las leyes parlamentarias, sino, más ampliamente, de «sus disposiciones normativas con fuerza de ley». Esto es, el precepto emplea una locución que conceptualmente engloba, no sólo a la ley formal, sino también, junto a ellas, a las disposiciones normativas con fuerza y rango de ley de emanación gubernamental (o lo que es lo mismo, a Decretos legislativos y Decretos-leyes, en este caso, de las Comunidades Autónomas, dado el encabezamiento del precepto constitucional). En igual sentido, también los artículos a) y 163 de la Constitución, al definir el objeto respectivo de recurso y cuestión de inconstitucionalidad vuelve a utilizar una similar locución, al señalarse, textualmente, que procede el primero «contra leyes y disposiciones normativas con fuerza de ley», y que la segunda puede ser formulada por los órganos jurisdiccionales ordinarios cuando, en algún proceso, consideren que pueda ser inconstitucional «una norma con rango de ley, aplicable al caso, de cuya validez dependa el fallo». De nuevo aparece, en ambos preceptos, la locución comprensiva de la legislación gubernamental delegada o de urgencia, en el caso del recurso de inconstitucionalidad disociada de la propia ley parlamentaria a la que expresamente se alude también. Y en el segundo caso incluyendo también a ésta dentro de su contenido, y por tanto, en el posible objeto de la cuestión de inconstitucionalidad. El dato de que no distingan uno y otro artículo entre la procedencia estatal y autonómica de las correspondientes normas con fuerza de ley indica que el constituyente asumía y aceptaba la hipótesis de que también las Comunidades Autónomas, en función, primero de su efectiva constitución mediante la aprobación y aprobación de los Estatutos respectivos, y segundo, asumieran también competencias y potestades legislativas. Adicionalmente, el empleo de la perífrasis inclusiva de otras especies normativas con fuerza de ley distintas de la propia ley, también sin distinción entre la procedencia estatal o autonómica de tales fuentes, apunta a que igualmente era hipótesis 79 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA asumida en la Constitución, a resultas de la efectiva configuración del catálogo tipos normativos de cada Comunidad Autónoma en virtud de sus respectivos Estatutos, la de que todas o algunas de ellas (como mínimo las constituidas por la vía del artículo 151 del texto constitucional) pudieran dotarse también de categorías normativas homólogas (y hasta homónimas) al Decreto legislativo y el Decreto-ley estatales. También se ha mencionado, en argumento válido en principio sólo para las Comunidades Autónomas del artículo 151, que el artículo 152 no reserva la potestad legislativa exclusivamente a las Asambleas legislativas autonómicas 3. La ausencia de una específica mención constitucional nominal a una y otra fuente, Decreto legislativo y Decreto-ley de las Comunidades Autónomas, ha determinado que doctrinalmente se barajasen, al menos en los estadios iniciales de arranque del modelo autonómico, otros argumentos extrapositivos, como la analogía con las reglas constitucionales relativas a las normas con fuerza de ley del Estado, Decreto legislativo y Decreto-ley (artículos 82 a 85 y 86) para justificar, o negar, según se admitiera o no el argumento analógico, la posibilidad del Decreto legislativo y del Decreto-ley autonómicos. En gran medida, esto suponía traer a nuestro ordenamiento el intenso debate doctrinal (y jurisprudencial) generado en Italia, y recientemente reavivado tras las reformas constitucionales (Título V de la Norma Fundamental de aquel país) y estatutarias subsiguientes, con regulaciones similares, pero no completamente iguales, tanto en materia de organización territorial, como en lo relativo a la existencia en los ordenamientos regionales de estas fuentes de procedencia gubernamental e igual rango al de la ley parlamentaria en el ámbito estatal. Como es sabido, en Italia ha sido posición tradicional la negación de los Decretos-leyes regionales antes de la reforma realizada por la Ley constitucional 1/ La Corte Constitucional, a propósito del ordenamiento de la región especial 3 En este sentido, I. LASAGABASTER HERRARTE, «Consideraciones en torno a la figura de los Decretos-leyes y Decretos Legislativos en el ámbito autonómico», Revista Vasca de Administración Pública, n.º 2, 1982, pág Tal y como, por ejemplo, señalan P. CARETTI y G. TARLI BARBIERI, Diritto Regionale, Giappichelli, Torino, 2007, pág10 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA de Sicilia, pero en argumentación que se considera de general aplicación 5, estableció las bases argumentales contrarias al reconocimiento de la potestad legislativa gubernamental de urgencia en la Sentencia 50/1959, de 28 de diciembre. De una parte, rechazó expresamente la Corte italiana la existencia de un principio general que atribuya carácter y eficacia de fuente del derecho a la necesidad, al estimar que en el ámbito del ordenamiento constituido no hay posibilidad alguna de derogar el orden de las competencias. También negó la Corte Constitucional la vigencia de un pretendido principio, asimismo general, por el cual los órganos del poder ejecutivo estarían autorizados a sustituir a los del legislativo cuando sea detectable, o se pretenda detectar circunstancias que exijan la pronta intervención del legislador. Igualmente adujo el Alto Tribunal el dato de la imprevisión estatutaria de tal procedimiento provisional, lo que, a su juicio, suponía la inexistencia de regulación alguna sobre los presupuestos, términos y formas para la conversión que pudiera canalizar el ejercicio de este poder gubernamental de decretación de urgencia. Y concluyó, como argumentación general de cierre, que la regulación constitucional sobre la organización institucional y ejercicio de los poderes de las Regiones ha pretendido preservar el principio de división de poderes con mayor rigor aún que en el ordenamiento constitucional del Estado, garantizando también en los de aquéllas la máxima observancia de los principios democráticos. Dos años después, y de nuevo con ocasión de la Región siciliana, mas con igual validez general para las demás 6, la Corte Constitucional aplicó el principio general de la inderogabilidad de las competencias constitucionales a la eventual figura estatutaria las leyes regionales de delegación, señalando que las hipótesis en las cuales la Constitución admite el ejercicio de la potestad legislativa por parte del Gobierno (artículos 76 y 77) deben considerarse excepcionales, y que nada similar puede hallarse en los ordenamientos regionales, pues el carácter unicameral del correspondiente órgano legislativo y la menor complejidad del ejercicio de la función legislati- 5 P. CAVALERI, Diritto Regionale, 5.º ed., CEDAM, Padova, 2009, pág Sentencia 32/1961, de 9 de abril. 911 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA va en el caso de las Regiones determinan que en ellas sea rápido el procedimiento de formación de las leyes. A estas consideraciones, se han sumado argumentos cifrados en el necesario fundamento constitucional de las fuentes primarias y el número cerrado de tales fuentes, de modo que si los artículos 76 y 77 de la Constitución italiana (reguladores de la delegación legislativa y la legislación gubernamental de urgencia) son excepciones al principio general de que la función legislativa corresponde al Parlamento (artículo 70 de la Norma Fundamental de aquel país), la ausencia de análogas excepciones en el Título V del mismo texto constitucional (sobre las Regiones) a la regla de que la función legislativa corresponde a los Consejos regionales, determinaría la inadmisibilidad constitucional de Decretos legislativos y Decretos-leyes regionales 7. En formulación más breve, la Corte Constitucional italiana ha señalado que los artículos 76 y 77 de la Constitución, reguladoras de la delegación legislativa y la decretación gubernamental de urgencia con fuerza de ley son disposiciones de carácter excepcional, y por tanto no pueden hallar aplicación más allá del ordenamiento del Estado 8. Tras la reforma del Título V de la Constitución de y las subsiguientes reformas estatutarias, el debate se ha reabierto en la doctrina italiana. Un sector, aunque minoritario (Caravita 9, Zanon 10 ), estima que el tenor actual del artículo 134 de la Constitución italiana presupone la admisibilidad de los decretos leyes y los decretos legislativos regionales, y considera que el reforzamiento de los poderes 77 De nuevo, P. CARETTI y G. TARLI BARBIERI, op. loc. cit. 8 Sentencias n. 69, de 1983, y n. 221 de B. CARAVITA, «La funzione normativa tra consiglio e giunta«, en FERRARA (a cura di), Problemi di interpretazione Della legge costituzonale 22 novembre 1999, n. 1, Giuffré, Milano, 20012, págs. 107 y siguientes. Del mismo autor, «Il nuovo assetto delle competenze normative», en G. BERTI y G. C. DE MARTIN (a cura di), Le autonomie territoriali: dalla reforma amministrativa alla reforma costituzionale, Giuffré, Milano, 2001, págs. 67 y siguientes. 10 N. ZANON, Decreti-legge, Governo e Regioni dopo la revisiones del titolo V Della Costituzione, en12 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA normativos del Ejec 11 utivo regional serían coherentes con la nueva forma de gobierno regional establecida en la Ley constitucional 1/1999, y con el nuevo tipo de potestad legislativa, plena y completa, atribuida a las Regiones en el reformado artículo 117 de la Constitución. Se aduce, esencialmente, que el nuevo tenor del artículo 117 de la Constitución conduce a la necesidad de introducir la decretación de urgencia regional, tras el nuevo reparto competencial entre legislación estatal y de las Regiones, que comporta un notable incremento de trabajo legislativo para éstas. De lo contrario, el Gobierno central no podría adoptar legislación de urgencia ni en las materias de competencia concurrente, ni, con mayor motivo aún, en las de competencia residual regional, y tampoco podrían hacerlo los Gobiernos regionales en el ámbito de legítimo desenvolvimiento de la potestad legislativa regional, por considerarse hasta ahora inconstitucional el reconocimiento de una capacidad a éstos para emanar normas con fuerza de ley. En el caso de las competencias concurrentes, la imposibilidad para el Gobierno central deriva de que el Estado italiano sólo puede fijar los principios fundamentales (mientras la decretación de urgencia postula medidas de inmediata aplicación). Y en el de las competencias residuales de las Regiones, porque el Decreto-ley del Gobierno italiano contendría una disciplina extraña a la competencia estatal. En fin, tampoco se considera posible que el Gobierno del Estado italiano se apoye en el artículo de la Constitución del país (el cual legitima la utilización del poder sustitutivo en nombre de la unidad jurídica) porque no parece que tal disposición consienta la adopción de actos normativos. Pese a todo, el planteamiento doctrinal prevaleciente en Italia continúa considerando inconstitucionales a las disposiciones gubernamentales regionales con fuerza de ley. De un lado, se señala, la nueva redacción del artículo 123 de la Constitución, refiriendo a los Estatutos la concreción de la forma regional de gobierno, no habría 11 En particular, sobre la procedencia e incluso conveniencia de la figura del Decreto-ley regional en Italia, tras las reformas introducidas en el Título V de la Constitución, cabe remitir a las interesantes consideraciones de A. SIMONCINI, Le funzioni del Decreto-legge. La decretazione d urgenza dopo la Sentenza N. 360/1996 della Corte Costituzionale, Giuffrè, Milano, págs13 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA mudado el sentido y significado de la objeción basada en primer lugar sobre el número cerrado de las fuentes primarias, y la consiguiente imposibilidad de delegación del poder legislativo en un régimen de Constitución rígida y en ausencia de cualquier autorización contenida en ella. El dato de que el artículo 134 de la Constitución italiana diga que la Corte Constitucional juzga sobre las controversias relativas a la legitimidad constitucional de las leyes y de los actos con fuerza de ley del Estado y de las Regiones se ha considerado, también, no determinante. Invocando la ambigüedad del tenor del precepto, se aduce su carácter de mera norma procesal carente de valor reconocedor o atributivo de potestades normativas a las Regiones; pero, sobre todo, se arguye la circunstancia de que el artículo 127 del propio texto constitucional italiano, incluso tras las reformas constitucionales producidas, sigue refiriendo únicamente a las leyes regionales el objeto de la impugnación en vía principal del Gobierno ante la Corte Constitucional, lo que permitiría concluir o deducir la inviabilidad de fuentes normativas gubernamentales regionales con fuerza de ley 12. De hecho, la orientación doctrinal mayoritaria (entre otros, De Siervo 13, Ruggeri y Salazar 14, o Tarchi 15 ) estima que aún mantiene su vigencia la jurisprudencia anteriormente expuesta de la Corte Constitucional contraria a la existencia de estas fuentes gubernamentales con fuerza de ley, por los argumentos de la falta de previsión constitucional expresa de éstas y la mayor rapidez del procedimiento legislativo regional que hace innecesarios mecanismos alternativos. 12 Así, P. CARETTI y G. TARLI BARBIERI, Diritto Regionale, cit., págs , o P. CAVALERI, Diritto Regionale, cit., pág U. DE SIERVO, «Il nuovo assetto delle competenze normative», en G. BERTI y G. C. DE MARTIN, Le autonomie territoriali: dalla reforma administrativa alla reforma costituzionale, Giuffré, Milano, 2001, págs. 73 y siguientes. 14 RUGGERI, A. y SALAZAR, C., Lineamenti di Diritto regionale, 8.ª ed., Giuffré, Milano, 2008, págs R. TARCHI, «Il sistema regionalle delle fonti, en T. GROPPI, E. ROSSI y R. TARCHI (a cura di), Idee e proposte peri l nuovo statuto Della Toscana, Giappichelli, Torino, 2002, págs. 119 y siguientes. 1214 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA Incluso la creciente incorporación, en los Estatutos italianos «de segunda generación» tras la reforma del Título V de la Constitución en , de las técnicas de la delegificazione (esto es, de los reglamentos delegados o autorizados) 16 y de la formación por la Junta Regional de textos únicos (que reúnen previas disposiciones reglamentarias, pero también legales) previa autorización legislativa del Consejo Regional 17, ha sido en cierto modo «neutralizada» por la Corte Constitucional para ambas figuras, en lo que atañe a su respectiva potencialidad introductoria de fuentes primarias de origen gubernamental en los ordenamientos regionales. En efecto, en la capital Sentencia 378/2004, y respecto al Estatuto de Umbria, la Corte, pero con consideraciones de alcance potencialmente general, señala que las disposiciones impugnadas no configuran atribución de poder normativo primario a la Junta (el Ejecutivo regional), sino que se limitan a prever, en el primer caso (delegificazione) un procedimiento que da lugar a la producción de un reglamento 18, y en el segundo caso (testi unicí) un procedimiento legislativo especial encaminado a realizar un trabajo de mera reordenación y simplificación de cuanto ha sido previamente deliberado por el Consejo regional 19. Como ha hecho recientemente notar Cavalieri, las disposiciones del Estatuto de Umbria impugnadas por el Gobierno ante la Corte Constitucional no fueron objeto 16 Artículo 91.5 del Estatuto de la Región de Piemonte, de 4 de marzo de 2005, y artículo 44.1 del Estatuto de la Región de Puglia. 17 Así, al presente, la técnica, con algunas variantes, se halla prevista en el artículo 44 del nuevo Estatuto de la Región de Calabria, de octubre de 2004, el artículo 29 del Estatuto de la Región de Campania, el artículo 54 del Estatuto de la Región de Emilia-Romagna, de 31 de marzo de 2005, el artículo 51 del Estatuto especial de la Región de Friuli-Venezia-Giulia, de febrero de 2005, el artículo 36, apartados 3 y 4, del nuevo Estatuto de la Región de Lazio, de 11 de noviembre de 2004, el artículo 32 del Estatuto de la Región de Marche, de , el artículo 44 del Estatuto de la Región de Toscana, de 13 de enero de 2010, y artículo 40 del Estatuto Especial de Trentino-Alto-Adige. 18 Sobre la incorporación de esta técnica normativa, surgida en el ordenamiento de Estado, al ordenamiento de las Regiones italianas, véase el trabajo de M. SIMONCINI, «La delegificazione regionale: una nuova prospectiva nel sistema delle fonti», en E. ROSSI (a cura di), Le Fonti del Diritto nei nouvi Statuti regionali, CEDAM, Padova, 2007, págs Acerca de esta modalidad de relación y colaboración entre legislativo y ejecutivo regionales, de nuevo, CARETTI y G. TARLI BARBIERI, Diritto Regionale, cit., págs15 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA de reproche constitucional en la mencionada Sentencia porque, según el planteamiento del Alto Tribunal italiano, no prevén la atribución a la Junta de una potestad legislativa. Una afirmación ésta de la que, a juicio del referido autor, parecería lícito concluir que la Corte expresa también, aunque en obiter dictum, un juicio negativo hacia una disposición estatutaria que realizase tal atribución, 20. Sin embargo, y dejando a un lado la notable semejanza de los textos únicos regionales italianos con los textos refundidos aprobados mediante Decretos legislativos autonómicos en España, no cabe dejar de señalar que, en algún caso, hay una expresa previsión estatutaria italiana en torno al valor legislativo de los textos únicos, al menos, en el caso de Friuli-Venezia-Giulia. Concretamente, en el artículo 51.1 de su actual Estatuto de de febrero de 2005, precepto en el que la previa autorización de la Asamblea legislativa regional expresamente se conceptúa como una delegación en la Junta Regional 21. No obstante ello, los demás Estatutos italianos que acogen la figura (los de Calabria, Campania, Emilia Romagna, Lazio, Marche, Molisse, Toscana y Trento-Alto-Adigio) requieren la aprobación final de los textos únicos por el órgano legislativo de la Región. En todo caso, y a pesar de las notorias semejanzas, también son evidentes las diferencias entre los sistemas italiano y español en punto a la abstracta admisibilidad constitucional de las fuentes primarias de origen gubernamental, sea por previa delegación, sea por motivos de urgencia. Una de ellas, en el escalón constitucional, es la inexistencia en España de disposición como el artículo 127 de la Constitución italiana, limitativo del control de constitucionalidad exclusivamente a las leyes formales o parlamentarias regionales. En nuestro caso, la norma homóloga es, precisamente, de signo contrario: el artículo 153.a) no sólo no limita el control de la actividad normativa primaria de las Comunidades Autónomas, sino que, al contrario, al delimitar el objeto de ese control, 20 P. CAVALIERI, «Spigolature sui lavori preparatori dello Statuto del Veneto», Rivista telematica giuridica dell Associazione Italiana dei Costituzionalisti, n.º 2/2001, pág. 5, nota Trad. artículo 51.1 del Estatuto Especial de Fiuli-Venezia-Giulia, aprobado el 1 de febrero de 2005: «La Asamblea legislativa regional puede delegar mediante ley en la Junta regional la aprobación de textos únicos con valor legislativo». 1416 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA lo refiere a una fórmula genérica igualmente comprensiva de las leyes parlamentarias autonómicas que de las disposiciones con rango de ley emanadas de los Ejecutivos territoriales: las disposiciones normativas con fuerza de ley, en similar terminología, por cierto, a la empleada en el artículo 82 para definir el contenido y objeto de la delegación legislativa de las Cortes Generales en el Gobierno central. La amplia remisión constitucional, vía artículo 147, a los Estatutos de Autonomía en calidad de normas institucionales básicas de las respectivas Comunidades Autónomas (apartado 1), uno de cuyos contenidos obligatorios reside, precisamente, en la organización de las instituciones de gobierno de éstas (apartado 2, letra c), determina una asimismo amplia capacidad estatutaria para delimitar aspectos básicos de las instituciones. Como justamente son las correspondientes potestades normativas, en todo caso, de la Asamblea legislativa, y también del respectivo Consejo de Gobierno, una vez superada la inicial limitación jurídica del artículo 152 a las Comunidades creadas conforme al artículo 151 de la Norma Fundamental, y acordada la extensión del patrón orgánico-institucional establecido en este último también a las restantes Comunidades. De hecho, la tesis prevalente es que la admisibilidad de las potestades gubernamentales regionales de emisión de normas delegadas o de urgencia con el mismo rango y fuerza que la ley parlamentaria autonómica se condiciona, esencialmente, a su expresa previsión estatutaria 22 (y en algún caso, aunque con el relativo valor real que tal alternativa de reconocimiento plantea, como se comprobará más adelante, también por la legislación institucional de desarrollo básico a falta de explícita regulación estatutaria). Faltando en el texto constitucional español una expresa determinación impeditiva al estilo de la deducida a contrario sensu de la imprevisión del control de constitucionalidad de otras normas con fuerza de ley regionales que no sean las propias leyes parlamentarias regionales en el artículo 127 de la Norma Fundamental 22 Entre otros, R. ENTRENA CUESTA, «La potestad legislativa de las Comunidades Autónomas», en VV.AA., La Constitución española y las fuentes del Derecho, vol. 1, Instituto de Estudios Fiscales, Madrid, 1979, pág. 679, o S. MUÑOZ MACHADO, Las potestades legislativas de las Comunidades Autónomas, 2.ª ed., Madrid, 1981, págs17 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA italiana, decaen desde un punto de vista técnico-jurídico, en el caso español, las objeciones principiales deducidas por la doctrina y la jurisprudencia italianas al reconocimiento estatutario de las potestades gubernamentales de emanación de normas delegadas o de urgencia con fuerza de ley. De hecho, al argumento italiano del carácter cerrado del catálogo constitucional de fuentes primarias, cabe oponer en España, no sólo el abierto carácter de la remisión a los Estatutos en el artículo 147 de la Constitución (que, por otra parte, se enmarca en el precepto dentro de las propias exigencias constitucionales). También es posible aducir que lo que es posible para el Estado en el ámbito de sus competencias, a saber, la compatibilidad entre la titularidad parlamentaria de la función legislativa prevista en el artículo 66.2 con el reconocimiento de la delegación legislativa de las Cortes en el Gobierno (artículos 82 a 85) y la potestad gubernamental de emanación de Decretos-leyes (artículo 86), habría de serlo igualmente en el tramo de competencias públicas descentralizadas mediante la creación de las Comunidades Autónomas, a condición de que tales potestades normativas gubernamentales se hallen expresamente previstas en la normativa institucional básica de cada una de ellas. De hecho, el respeto a los principios democráticos que se invoca como argumento, no principal, pero sí a fortiori, por la jurisprudencia constitucional italiana, es, al menos en España, escasamente sostenible desde un punto de estricta hermenéutica constitucional (y estatutaria). Del mismo modo que tales principios no se ven menoscabados por la previsión constitucional de Decretos legislativos y Decretosleyes gubernamentales, toda vez que los respectivos preceptos reguladores prevén en todo caso una vinculante intervención parlamentaria que garantiza el control de las Cortes sobre todo el campo legislativo que les es propio, igual puede suceder con una adecuada regulación estatutaria que obedezca a parámetros no necesariamente uniformes o idénticos a los constitucionales para estas figuras normativas estatales, pero sí igualmente garante de que la titularidad, el ejercicio (y por tanto, el correspondiente poder legiferante) y la plena disponibilidad sobre la materia legislativa quede en manos de la Asamblea legislativa territorial, y que ésta disponga de efectivos poderes de control y modificación normativa de los productos reguladores emanados del Eje- 1618 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA cutivo con un rango y fuerza asimilados a los de la propia ley parlamentaria autonómica. Precisamente al análisis de estas cuestiones se dedican buena parte de los dos capítulos subsiguientes de este trabajo, respectivamente dedicados al Decreto legislativo y al Decreto-ley autonómicos. Pero, continuando ahora con los genéricos aspectos comunes de constitucionalidad de una y otra fuente territorial, tampoco el dato de la menor carga de trabajo parlamentario de las Asambleas autonómicas, empleado como adicional argumento de inviabilidad constitucional de la «decretación» regional delegada y de urgencia, es obstáculo de constitucionalidad para la existencia de una y otra en España (aunque sí sea importante consideración de oportunidad en el momento de decidir la incorporación de ambas potestades normativas al conjunto de las conferidas a las instituciones autonómicas correspondientes, y a la hora de evaluar la conveniente de su continuidad, modificación o eliminación). De un lado, se trata de un parámetro fáctico, más que normativo, que como acaba de señalarse, es importante consideración a ponderar lege ferenda, a la hora de introducir (o eliminar) estas potestades en los sistemas autonómicos de fuentes. En este sentido, algunas de las relevantes competencias propias del Estado social atribuidas por las Comunidades Autónomas, como la sanidad, puede incluso hacer pensar a priori en el acaecimiento de circunstancias extraordinarias que justifiquen y hasta aconsejen la previsión, al menos, de la provisional potestad legislativa gubernamental de urgencia. O bien, por citar otro de los campos en que más se ha desenvuelto efectivamente ésta, como podrá comprobarse en el tercer capítulo de este trabajo, en el ámbito de las competencias económicas que, sin perjuicio del marco competencial y de la existencia de importantes atribuciones de tal orden en manos del Estado, pueden igualmente aconsejar, bien la pronta intervención normativa de urgencia en un plazo incluso menor al necesario para la tramitación urgente de una ley en una Asamblea parlamentaria unicameral, bien de la delegación legislativa en el correspondiente Consejo de Gobierno, por tratarse de cuestiones de complejidad técnica para cuya adecuada consideración sólo éste disponga de los medios de análisis y elaboración de 1719 FRANCISCO JAVIER DONAIRE VILLA la pertinente normativa detallada, bajo las directrices genéricas legislativamente determinadas por el Parlamento unicameral autonómico con carácter previo. Esto es, los parámetros italianos de constitucionalidad (o más bien, de inconstitucionalidad) de la previsión misma de la «decretación» legislativa o de urgencia en las regiones, serían en nuestro caso, tanto parámetros de oportunidad para el legislador estatuyente (o, alternativamente, como se analizará más adelante, para el legislador autonómico) en un plano lege ferenda a la hora de decidir la incorporación de ambas potestades normativas a los ordenamientos jurídicos de las Comunidades Autónomas. Y, una vez efectivamente incorporadas, como también se verá más adelante, operarían como parámetros de validez del ejercicio concreto de la potestad gubernamental legiferante de urgencia, a fin de ponderar si en efecto concurría la situación de urgencia habilitante de su ejercicio, por no poder subvenir a dicha situaciónn el ejercicio de la potestad legislativa por la vía de urgencia en Asambleas parlamentarias que, en el caso de las Comunidades Autónomas, son unicamerales y, en la práctica, con un menor volumen cuantitativo de trabajo parlamentario. Las reflexiones antecedentes permiten, pues, concluir que, con independencia de las consideraciones fácticas y de oportunidad, no es inconstitucional en España la previsión (al menos, la previsión estatutaria) de las categorías normativas de los Decretos legislativos y los Decretos-leyes de las Comunidades Autónomas. Pero, una vez razonado en negativo (la no inconstitucionalidad), es preciso hacerlo también en términos positivos. Esto es, ubicar el marco constitucional que delimita la previsión general y el ejercicio de las potestades normativas gubernamentales autonómicas de carácter primario que conducen al dictado de tales tipos de normas. Y de nuevo la constatación de partida es que poco dice, también en positivo, el texto constitucional a este respecto. Por ello, el marco y condiciones constitucionales que rodean a la previsión de ambas clases de fuentes del Derecho ha de buscarse en reglas y disposiciones de carácter genérico de la Norma Fundamental relacionadas con el modelo territorial, y con las posibilidades constitucionalmente abiertas a los Estatutos de Autonomía, y en su caso, y a su amparo, a la legislación autonómica de desarrollo institucional básico. Como a continuación se comprobará, dicho marco viene determinado por las disposiciones constitucionales que remiten al amplio, aun- 1820 LAS NORMAS GUBERNAMENTALES CON FUERZA DE LEY DE LAS CCAA que no ilimitado, margen de configuración de los Estatutos de Autonomía, margen al que doctrinalmente se ha dado en denominar como el principio dispositivo La incidencia de la genérica remisión constitucional a los Estatutos de Autonomía y la virtualidad del principio dispositivo Desde luego, la noción dogmática subyacente a esta posible existencia de tales especies de «decretación» autonómica delegada o de urgencia es el principio dispositivo, como categoría elaborada a partir de las diversas disposiciones constitucionales que se refieren, no sólo al acceso de nacionalidades y regiones (artículo 2) al autogobierno, sino también a la concreta configuración de éste, dada la amplia remisión constitucional, en esta relevante cuestión, a los Estatutos de Autonomía, como en los últimos años han puesto de relieve las Sentencias del Tribunal Constitucional sobre los Estatutos de Valencia y Cataluña (247/2007 y 31/2010). Esa amplia remisión se construye, como es bien sabido, por los dos primeros apartados del artículo 147 de la Constitución. Esto es, a partir de la conceptuación constitucional de los Estatutos como normas institucionales básicas de las Comunidades Autónomas. Y, junto a esta general caracterización funcional y teleológica, determinan también esa amplitud los contenidos atribuidos a los Estatutos en el segundo apartado del mismo artículo (más aquellos otros preceptos constitucionales alusivos a concretos contenidos estatutarios, a los que aquí no se hará ulterior alusión por no resultar relevantes para el objeto de este trabajo). A lo que se debe sumar la opción abierta al legislador estatuyente, como ha precisado la STC 31/2010, de elegir entre una mayor o menor amplitud en la configuración de esos contenidos estatutarios. En concreto, dentro de los contenidos expresamente remitidos por la Constitución a los Estatutos de Autonomía con relevancia a los efectos de determinar las posibilidades abiertas a éstos en cuanto a la configuración de fuentes primarias autonómicas distintas de la ley parlamentaria, y de origen gubernamental, debe mencionarse la determinación de la organización, denominación y sede de las instituciones de las instituciones de autogobierno, en el marco de la propia Constitución, de conformidad con el artículo d) de ésta. 19 Mostrar más
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