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Timestamp: 2020-07-14 16:35:31+00:00

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Voy a explicar esta afirmación…
Según la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido (LIVA)[1], el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es el impuesto que en España se aplica a todos los ciudadanos en cualquier servicio o producto que adquirimos sin hacer diferencias ni a sus rentas ni a sus circunstancias personales. No todos los productos o servicios tienen la misma consideración, cuanto más básica es la necesidad menor será el impuesto. Existen tres tipos de IVA vigentes en todo el territorio español salvo en Canarias, Ceuta y Melilla:
El IVA general[2], que todos conocemos del 21%, se aplica la ropa, servicios profesionales, hoteles, viajes, electrónica, etc.
El IVA reducido[3], que es del 10%, aplica al agua para alimentación, transporte de viajeros y equipajes, servicio de hostelería y restaurantes, suministro de bebidas y comidas en el acto, etc. Se incluyen las gafas graduadas, lentillas y productos para su cuidado.
El IVA superreducido[4] del 4% a los alimentos de primera necesidad como la leche, quesos, huevos, pan común, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales, y también libros, revistas, etc. Los vehículos para personas con movilidad reducida y las sillas de ruedas para su uso exclusivo. Las prótesis[5], ortesis[6] e implantes internos[7] siempre y cuando estén destinadas al consumo final por parte de una persona con discapacidad (grado igual o superior al 33%).
Como se ha expuesto, el tipo impositivo que soportan los coches y sillas de ruedas para personas con movilidad reducida y las prótesis, órtesis e implantes para personas con discapacidad, es del 4%. El tipo para las gafas graduadas, lentillas y productos para su limpieza y cuidado es del 10%. Cabe resaltar que a estos productos están catalogados como Ayudas Técnicas o Productos de Apoyo, y sirvenpara salvar o mitigar la deficiencia que presenta cualquier persona con discapacidad para contribuir a reducir su desventaja social.
Ayudas Técnicas o Productos de Apoyo son «todos aquellos productos, instrumentos, equipos o sistemas técnicos fabricados especialmente, o disponibles en el mercado, para prevenir, compensar, mitigar o neutralizar una deficiencia, discapacidad o minusvalía»[8]. A la hora de hablar de ayudas es habitual pensar en aparatos destinados a superar discapacidades físicas. Es cierto que la mayoría tienen esta finalidad pero se debe hacer un esfuerzo para no dejar caer en el olvido, entre otras, las Ayudas Técnicas para las personas con discapacidades visuales de tipo ópticos (lupas, los catalejos, los prismas montados en gafas, etc.) y las de tipo electrónicos (lupa televisión, lupa electrónica de bolsillo, aplicaciones magnificadores de pantalla, etc.).
De la clasificación[9] de productos fabricados o distribuidos en España para personas con discapacidad, se extrae del grupo «Productos de apoyo para la comunicación y la información» el subgrupo «Productos de Apoyo para la visión»:
Filtros de luz. Dispositivos que absorben radiaciones luminosas de longitudes de onda definidas y filtran las no deseadas.
Gafas y lentes de contacto. Dispositivos para ayudar a una persona a enfocar su visión.
Gafas, lentes y sistemas de lentes para aumento. Dispositivos para agrandar la imagen de un objeto (lupas de mano, lupas de mesa con iluminación).
Binoculares y telescopios. Dispositivos para aumentar la imagen de un objeto distante para uno o los dos ojos (telescopios monoculares, binoculares montados en las gafas).
Productos de apoyo para ampliar y ajustar la gama y el ángulo del campo de visión. Dispositivos para ampliar o cambiar el ángulo del campo visual (gafas prismáticas, gafas para leer tumbado.
Sistemas de vídeo para aumentar la imagen. Dispositivos que presentan una imagen aumentada de un objeto, que ha sido tomada por una cámara de vídeo (Tele lupas, lupas electrónicas de bolsillo).
Como la LIVA no hace referencia a los productos mencionados, que son usados por personas con discapacidad visual y un grado de discapacidad superior al 33%, decidí realizar una consulta telefónica en la Dirección General de Tributos[10] sobre el IVA que se les aplica. ¿Cuál es el tipo de IVA que se aplica a una lupa de mano? La respuesta fue el 21% al no ser un producto específico para discapacidad, esto es, que cualquier persona puede adquirir y utilizar la lupa independientemente de si tiene o no discapacidad. ¿Y para una línea braille que se conecta al ordenador? Será del 10% si se trata de una línea braille, pues este tipo de ayuda es específica para personas ciegas totales. ¿Y una Lupa Televisión, que es un circuito cerrado de TV y que sirve para que las personas con baja visión puedan leer? La ley (LIVA) no especifica nada sobre ese tipo de ayudas pero al ser para personas con discapacidad visual el tipo es el 10%.
Esto confirma que las personas con discapacidad visual al adquirir Productos de Apoyo que mitigue su deficiencia, tienen un IVA del 10% (si es específico de la discapacidad) o del 21% (si cualquier persona sin discapacidad lo puede adquirir y utiliza) con respecto al IVA del 4% de los productos útiles para el resto de personas con discapacidad. Entonces, podemos asegurar que las personas con baja visión pagan un Impuesto por Visión Anormal (I.V.A.) del 6% o del 17% por la compra de ayudas que mitigan su deficiencia visual.
La no inclusión de los «Productos de Apoyo para la visión» en el grupo del IVA superreducido, supone no reconocer el valor que tienen como herramientas que facilita la integración de las personas con discapacidad visual, y una no consideración de su situación social.
Todo esto ocurre en España, ¿y en el resto de la Unión Europea?
En la primera jornada internacional celebradas por el CEAPAT[11] en junio de 2016con el lema «La Persona, lo primero». En el turno de preguntas de la mesa redonda con el título, «Accesibilidad, tecnología y sociedad: Un enfoque centrado en cada persona»[12], expuse a los representantes de los Países Nórdicos el impuesto del valor añadido que agrava las ayudas técnicas usadas por las personas con discapacidad, y la diferencia existente entre los usados en baja visión, que es del 10% o el 21%, sobre el resto de discapacidades que es un 4%. La respuesta fue la siguiente:
«La verdad es que no tenemos los mismos problemas en los países nórdicos. Nuestro modelo de bienestar nórdico implica el hecho de que si cumples los requisitos de la ley, entonces se te proporcionará gratis la tecnología asistida. Es decir, no hay escalones impositivos, sino que simplemente te diriges a los municipios locales, te evalúan, te dicen “te hace falta gafas”, aprueban las gafas, pero las gafas son suyas, de su propiedad, y cuando ya no las necesitas las devuelves al municipio. Por ejemplo en este caso. Las tecnologías asistidas, si estás dentro de la ley se proporcionan de manera gratuita.»
«Agraviar» tiene varias definiciones en el diccionario de la lengua española. De entre todas ellas me quedo con dos: «gravar con tributos» y «hacer más grave un delito o pena».
Según la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social del estado español, una persona con discapacidad presenta deficiencias permanentes de tipo físicas, cognitivas o sensoriales, que al interactuar con barreras pueden impedir su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás[13]. Tendrá la consideración de personas con discapacidad si se le ha reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33 por ciento[14].
Aquellas personas que se hayan con una discapacidad en grado igual o superior al 33% son beneficiarias de las prestación de asistencia sanitaria y farmacéutica, la rehabilitación médico-funcional, la recuperación profesional y las medidas de integración social[15]. Las «Productos de Apoyo para la visión» son un bien de primera necesidad para las personas con discapacidad visual, que es la finalidad para la que se han concebido a todas las personas. Pero la falta de un mismo impuesto es generador de desigualdades entre los grupos de distintas discapacidades.
Es evidente que la picaresca existe y que para beneficiarse aflore al adquirir un producto con un tipo impositivo menor. Pero también es cierto que pueden aplicarse mecanismos de control como se ha expuesto con las compras de prótesis y órtesis que se debe justificar el consumo final, para que de esta manera la persona con discapacidad sea la receptora del bien.
[1] Ley 37/1992, de 28 de diciembre. Modificaciones incorporadas Ley 28/2014, de 27 de noviembre.
[2] LIVA artículo 90.Uno, Ley 37/1992
[3] LIVA artículo 91.Uno, Ley 37/1992
[4] LIVA artículo 91.Dos, Ley 37/1992
[5] Prótesis. Aparato especial que reemplaza un miembro del cuerpo que reproduce más o menos la parte que falta.
[6] Ortesis. Apoyo o dispositivo aplicado al cuerpo para modificar los aspectos funcionales o estructurales del sistema neuromuscular o del esqueleto. Facilitan la ejecución de una acción, actividad o desplazamiento.
[7] Implantes internos. Un implante es un dispositivo electrónico que se implanta quirúrgicamente en el interior del cuerpo de una persona.
[8] Definición ISO 9999 Productos de apoyo para personas con discapacidad. Clasificación y terminología.
[9] ISO 9999. Productos de apoyo para personas con discapacidad. Clasificación y terminología
[10] MINISTERIO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
C/ Alcalá nº5. 28017. MADRID
Teléfono de información 901 33 55 33 ext. 3.
[11] CEAPAT (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas), organismo dependiente del IMSERSO
[12] Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=v2iln_CVGkk tiempo 2:36:47 a 2:45:02.
[13]Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre. Artículo 4.1.
[14] Ídem. Artículo 4.2.
[15] Real Decreto 383/1984, de 1 de febrero,

References: artículo 90
 artículo 91
 artículo 91
 Artículo 4
 Artículo 4
 Real Decreto