Source: http://internacional.tripodos.com/planisferi/article_imprimir.asp?id=415&idpais=99&idsubz=34&idzona=13
Timestamp: 2020-04-04 05:58:20+00:00

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"EE UU: El régimen de Sadam, objetivo de la primera guerra preventiva de Bush"
Estados Unidos se aferró al mandato de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad y a todos los dictámenes sobre Irak, formulados desde el año 1991, erigirse con la suficiente autoridad para iniciar una acción militar. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 ya concedieron "legitimidad" a cualquier acción que la Casa Blanca decidiera emprender contra "el terrorismo" o "el eje del mal", denominativo que se creó para señalar a los países que colaboran con las organizaciones terroristas (Irak, Irán y Corea del Norte). Fueron los atentados de las Torres Gemelas los que concedieron a los políticos de la ultraderecha, Paul Wolfowitz, secretario adjunto de Defensa; Richard Perle, miembro del Consejo de Política de Defensa; Donald Rumsfeld, secretario de Defensa; John Ashcroft, fiscal general (secretario de Justicia); Condoleezza Rice, consejera nacional de Seguridad; Richard Cheney, vicepresidente; Douglas Feith, secretario adjunto para Política, etc., la excusa perfecta para iniciar la guerra. Según Gordon Thomas, colaborador del diario El Mundo, "el fervor religioso se ha apoderado de La Casa Blanca". Los atentados de las Torres Gemelas fueron considerados un ataque directo contra el mundo occidental. Enseguida se apuntaron a las tesis de Samuel Huntington sobre el "choque de civilizaciones", y Bush dejó ir su famosa frase "Dios está de nuestro lado".
Irak es el segundo país con mayores reservas de petróleo del mundo, tan sólo superadas por Arabia Saudita, país que hasta el momento ha sido el principal aliado de Estados Unidos en la zona. Las cifras probadas sitúan las reservas iraquíes en 112.000 millones de barriles, pero para muchos técnicos y analistas esta cifra podría duplicarse aplicando las nuevas tecnologías estadounidenses de exploración, aunque la aplicación plena de estas técnicas costará años. Arabia Saudita es el eje central de la OPEP, no sólo por sus reservas sino también por su capacidad de producción (más de 10 millones de barriles al día); Estados Unidos no podía arriesgarse a depender exclusivamente de ellos. El coste de la extracción de un barril en la zona de Oriente Medio es de 1,5 a 4 dólares, una cifra muy inferior a los 13 dólares que cuesta en el golfo de México. Por ese motivo las compañías petroleras tienen tanto interés en repartirse el pastel de Irak, y más aún sabiendo que todavía hay yacimientos por explotar. Por el momento el petróleo sigue siendo el motor de la economía mundial. Las reservas de Estados Unidos son escasas, comparadas con la previsión de aumento del consumo (un 33%) y a partir del 2020 aproximadamente un 70% de sus necesidades habrán de cubrirse por importación. Según el diario alemán Die Zeit "a los países de la región del Golfo, políticamente tan sensible, se les viene por sí solo a las manos un enorme incremento de poder", ya que controlan el 78% de las reservas mundiales de petróleo. Los analistas estadounidenses creyeron que podrían nivelar los costes de la guerra con la producción de petróleo. Sin embargo, la reconstrucción de Irak, incluyendo pozos, tendido eléctrico, edificios, carreteras, comunicaciones… eleva los números a una cifra astronómica. El administrador norteamericano en Irak, Jay Garner, declaró que la totalidad del dinero de las importaciones irá dirigido a la reconstrucción. La economía de Estados Unidos se beneficiará de la guerra de Irak, pero será a largo plazo. Los que sí que obtendrán beneficios a corto plazo serán algunos de los principales dirigentes de la Administración Bush. Algunos de los nombres "ilustres" directamente vinculados con empresas petrolíferas son Paul Wolfowitz, Douglas Feith y Lewis Lobby, secretario general de la vicepresidencia.
Los acuerdos de explotación existentes entre el régimen iraquí y algunas compañías extranjeras como la francesa Total Fina Elf, la rusa Lukoil y la china National Petroleum Company, valorados en 38.000 millones de dólares, han quedado en papel mojado. El futuro de estos compromisos está en el aire, a la espera que Estados Unidos tome una decisión. Los partidos de la oposición iraquí nunca llegaron a considerar válidos estos contratos. Desde la petrolera francesa Total Fina Elf se reclama la participación en el Irak post-Sadam. Sin embargo, la presencia de los gigantes estadounidenses Exxon Mobil y Chevron Texaco, así como de la británica BP y la holandesa Shell, dificultará su participación. Otro sector beneficiado de la reconstrucción de Irak será el de la subcontratación de servicios, con compañías como Halliburton, la que fuera dirigida durante años por el vicepresidente Dick Cheney, o Schulumberger. A pesar de todos estos beneficios, hay analistas que piensan que no es el petróleo la verdadera causa de la guerra de Irak: según Yahya Sadowski, en un reciente artículo para Le Monde Diplomatique, "en la guerra contra Sadam se trata más de perpetuar la hegemonía de Estados Unidos que de acrecentar las ganancias de Exxon".
Noam Chomsky, célebre lingüista, profesor y activista político norteamericano, decía en una entrevista concedida a La Vanguardia el 11 de marzo que "Estados Unidos tiene un poder mayor que el resto del mundo en cuanto a los medios de violencia, y lo usará para garantizar su dominio del mundo". Ésta es otra de las teorías que se barajan respecto a los motivos del conflicto. Estados Unidos ha querido demostrar que los organismos internacionales sirven para cualquier otro país que no sean ellos mismos, prueba de ello su negativa a formar parte del nuevo Tribunal Penal Internacional. El nuevo orden geoestratégico que EE.UU. pretende imponer en Oriente Medio es otro de los factores señalados por muchos teóricos. Después de la guerra de Afganistán e Irak, Estados Unidos tiene mucho peso en la región. La aplicación de "la hoja de ruta" responde también a la "coartada" estadounidense para incrementar su hegemonía en Oriente Medio. Irak es "la piedra angular" en la estrategia imperialista de la Administración Bush que dejaría de necesitar la alianza con Arabia Saudita, un colaborador que resultó ser demasiado incómodo tras los atentados del 11 de septiembre. Para muchos teóricos esta última razón es muy importante, ya que permite a Estados Unidos dominar una región que quizás en un futuro, no muy lejano, sea anhelada por una potencia en crecimiento. La guerra de Afganistán fue la excusa perfecta para que Estados Unidos estableciera nuevas bases militares en Asia Central, en la frontera con China, la potencia que se entronará como rival de Washington en el futuro.
El encargado de valorar las necesidades económicas de la reconstrucción será el Banco Mundial. La cifra barajada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) después del congreso celebrado en Washington el pasado 12 y 13 de abril habla de 25.000 millones de dólares, cantidad orientativa, que será necesario invertir durante los dos próximos años para hacer frente a los problemas derivados del conflicto. El BM acordó enviar a Irak equipos de evaluación para determinar las necesidades del país en varios sectores como agua, saneamiento, salud y educación. El proceso de reconstrucción seguirá las pautas marcadas por el informe de los expertos del Banco Mundial, siguiendo el modelo llevado a cabo en Afganistán. El BM convocará un congreso de países donantes, debido a que los recursos de Irak no llegarán, ni de lejos, para cubrir la reconstrucción. Garner podrá contar inmediatamente con los 2.400 millones de dólares que el Congreso estadounidense aprobó a principios de abril para reconstruir un país de 24 millones de habitantes devastado por tres guerras en los últimos veinte años y sanciones económicas durante doce. Según Colin Powell, Naciones Unidas "tiene un papel que desempeñar" en la posguerra. La consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, se ha entrevistado con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, para "estructurar el papel más adecuado" para la organización. "Estamos conversando con nuestros colegas del Consejo de Seguridad a propósito de qué resolución será la más apropiada", ha declarado Powell. Sin embargo, ¿cuál será ese papel? Son muchos los que opinan que el papel de Naciones Unidas no pasará de una mera aportación económica, pero sin llegar a tener ningún protagonismo en las decisiones políticas ni económicas del futuro gobierno iraquí. Para la inmensa mayoría de actores internacionales, incluidos Inglaterra y España, los más fervientes aliados europeos de Estados Unidos, la reconstrucción política de Irak debería dirigirla la ONU. "Es importante que Naciones Unidas esté implicada en el Irak post-Sadam Husein", ha declarado el premier británico, Tony Blair, mientras que su homólogo español, José María Aznar, afirmaba que "todo el periodo post-Sadam tiene que ser responsabilidad de las Naciones Unidas", aunque "hay muchas responsabilidades que establecer y hay distintas fases". Lo que está claro es que la comunidad internacional tendrá que participar activamente en la reconstrucción del país. Según el portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher, el objetivo de Estados Unidos en Irak es ahora intentar que la comunidad internacional "coopere y ayude a reconstruir Irak por el bien de ese pueblo". Sin embargo, parece que esta ayuda es simplemente de tipo financiero.
George W. Bush. Ha sabido ganarse el respaldo de la mayor parte de los norteamericanos, republicanos o demócratas, consiguiendo el apoyo del Congreso y la ampliación de fondos destinados a la guerra. En primer lugar desvió la atención de la recesión económica estadounidense, haciendo olvidar el desempleo y el deterioro financiero. Defendió la necesidad de emprender una acción militar con o sin apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU y de los aliados tradicionales en la OTAN. "En nuestra aflicción e ira hemos encontrado nuestra misión", son palabras del presidente Bush recogidas en la web de la Casa Blanca que demuestran el grado de fanatismo que profesa. Según el libro "Bush en Guerra", de Bob Woodward (el periodista del diario Washington Post que descubrió el escándalo del Watergate) en un diálogo con su consejero Karl Rove declaró: "De la misma forma que la generación de mi padre fue llamada a la Segunda Guerra Mundial, ahora la nuestra recibe la llamada de la guerra". La fijación por hacer de Estados Unidos el nuevo policía del mundo, por encima de todas las instituciones internacionales, le ha llevado a adoptar la postura de "o estáis conmigo o contra mí". Dick Cheney. Forma parte del ala dura del gobierno republicano. El vicepresidente estadounidense se ha mostrado en todo momento a favor de un ataque preventivo contra Irak. Fue muy criticado cuando Halliburton, la empresa constructora y de energía que presidió hasta 2000, entró en la pugna por los 600 millones de dólares en contratos ofrecidos por la propia Administración de Bush para reconstruir Irak. Finalmente acabó llevándose la concesión. Ha sido el encargado de preparar al pueblo americano para la guerra con innumerables discursos patrióticos y alarmistas, muchos de ellos cargados de acusaciones indemostrables. Primero lanzó un aviso en la NBC: "la perspectiva de otro ataque contra EE.UU. es muy, muy real. Es tan real, pienso, como lo fue el 12 de septiembre", después dijo que Sadam Husein estaba buscando "activa y agresivamente" producir una bomba nuclear y que "tenían motivos para creer que algunos están preparando un ataque contra ellos, entonces pienso que está justificado reaccionar a esta situación con el uso de la fuerza". Condoleezza Rice. La que fuera considerada, junto a Colin Powell, una de las figuras moderadas de la cúpula Bush, ha demostrado lo inmerecida que era su fama. Fue una de las principales avaladoras del término "eje del mal" y ha sabido defender hasta la saciedad la necesidad de emplear la fuerza contra Irak. El 26 de septiembre del 2002 acusó a Irak de ayudar a la red terrorista Al Qaeda y avisó de la posibilidad del uso de la fuerza; sólo fue el inicio de las innumerables acusaciones que vendrían después. La negativa de Francia y Alemania a los planes de Bush sorprendió a la consejera de Seguridad Nacional, pero tras mantenerse al margen unos días, acabó por declarar: "nosotros no necesitamos una nueva resolución; quien la necesita es el Consejo de Seguridad para mantenerse en la política internacional. El cambio de régimen en Irak es un objetivo irrenunciable de EE.UU." Rice se encarga de defender las líneas estratégicas de la Casa Blanca. Su influencia sobre George W. Bush es muy alta y su postura ante el conflicto la ha situado entre los halcones de la Casa Blanca. Colin Powell. El más moderado de todos los colaboradores presidenciales ha jugado un importantísimo papel burocrático frente a la ONU, con sus innumerables comparecencias y reuniones. El mayor logro diplomático obtenido por Powell fue la aprobación unánime de la resolución 1441, el 8 de noviembre de 2002. Después de éste, su principal objetivo era presionar a los miembros del Consejo de Seguridad para que se situaran a favor de la postura de Estados Unidos. El día 5 de febrero Powell presentó indicios, que no pruebas, de que Irak estaba incumpliendo algunas de las resoluciones de la ONU, pero sus "pruebas" no llegaron a tener la solidez para justificar un conflicto. El secretario de Estado norteamericano ha sido el encargado de hacer saber a Francia que EE.UU. tomará represalias por su oposición a la guerra: "tenemos que mirar todos los aspectos de nuestras relaciones con Francia a la luz de estos acontecimientos". Colin Powell, a pesar de estar muy alejado del eje Cheney-Rumsfeld-Wolfowitz, ha acabado por integrarse en la línea dura de la Casa Blanca, aunque siempre ha sido partidario de agotar la vía diplomática. Sin embargo, ha sido criticado por no obtener el apoyo de las Naciones Unidas, Francia y Alemania. También se le culpó del rechazo de Turquía a ceder su territorio como vía de entrada de las tropas estadounidenses en Irak. Donald Rumsfeld. El secretario de Defensa de Estados Unidos es, sin ninguna duda, uno de los principales representantes de la ultraderecha del Gobierno norteamericano. A lo largo de los meses previos al conflicto ha desarrollado un discurso agresivo: "la guerra no tendrá parangón en escala y precisión con nada que se haya visto antes"; "Los días del régimen de Sadam Husein están contados"; "El día de vuestra liberación puede estar muy cerca"…Le atribuyen, junto al general Franks, la estrategia militar en Afganistán e Irak y ha mantenido un singular pulso con algunos mandos militares, como el actual jefe del Estado Mayor, Richard Myers, reacio al modelo de invasión propuesto por Rumsfeld. Ha sido una de las voces más críticas a la necesidad de tener la aprobación de los organismos multilaterales e incluso era partidario de ir a la guerra en solitario "cometen un grave error y el veto no impedirá a Estados Unidos continuar con los preparativos militares para un conflicto con Irak".
Aprobación de la resolución 1441 (8 de noviembre de 2002) El párrafo 13 de la resolución 1441 sobre el desarme de Irak establece que "Irak se expondría a graves consecuencias si continúa faltando a sus obligaciones". Este punto ha sido el más conflictivo de la famosa resolución, debido a que Estados Unidos se ha amparado en él para "legitimar" la guerra de Irak. El debate diplomático previo a la resolución 1441 consistía en si debía haber una única resolución o más de una. Estados Unidos, junto con otros países como España, Gran Bretaña o Italia, quería una sola resolución que autorizara el uso de la fuerza en caso que Irak no se desarmara. Francia, Alemania y Rusia, junto con la mayoría de países musulmanes, pedían una nueva votación en caso de que Irak no cumpliera con sus obligaciones de desarme. La resolución 1441 permite, por sí sola y después de hacer un importante ejercicio de interpretación (equiparar "graves consecuencias" a invasión) la intervención militar en Irak. Propuesta de una segunda resolución (24 de febrero de 2003) La noche antes de presentar su propuesta de segunda resolución George W. Bush declaró que "de una manera u otra, por el bien de la paz y de la seguridad de EE.UU., vamos a desarmar a Sadam Husein". La nueva resolución subrayaba la importancia de la resolución 1441, que exigía a Irak que se desarme completa y totalmente. Estados Unidos esperaba someterla a votación, pero para aprobarla se necesitaban nueve votos de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y que ninguno de los miembros permanentes vetaran la propuesta. Una vez presentada, los representantes estadounidenses intentaron por la vía diplomática convencer a Francia, Rusia y China para que no se opusieran y conseguir los nueve votos a favor. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, reiteró que "EE.UU. atacaría a Irak si así lo considera necesario, con o sin la ONU". Enmienda a la propuesta de la segunda resolución (7 de marzo de 2003) El ministro de Asuntos Exteriores británico, Jack Straw, presenta una enmienda al proyecto de resolución que autorizaría el uso de la fuerza contra Irak. Con esta enmienda propuesta por Gran Bretaña, también en nombre de Estados Unidos y España, se concede a Sadam hasta el día 17 de marzo para que demuestre su desarme. A pesar de la enmienda, países como Francia, Rusia y Alemania ya habían descartado aprobarla. El informe de Hans Blix, presentado el mismo día, exigía más tiempo para seguir las inspecciones. Ultimátum a Irak (12 de marzo de 2003) El primer ministro británico, Tony Blair, propone una prueba de desarme de seis puntos que el régimen de Sadam Husein debía cumplir para evitar la guerra. Uno de los puntos le exigía comparecer públicamente ante las cámaras de televisión para reconocer el desarme total de Irak. Francia rechaza la propuesta. Cumbre de las Azores (16 de marzo) Los líderes de Estados Unidos, Reino Unido, España y Portugal se reúnen en las Azores y firman una declaración conjunta en la que asumen la "obligación solemne de ayudar al pueblo iraquí a construir un nuevo Irak, en paz consigo mismo y con sus vecinos". El texto también afirma que "el pueblo iraquí merece quedar libre de la inseguridad y la tiranía. Merece disfrutar de libertad para decidir sobre el futuro de su país", sin embargo no es una prueba irrefutable de que la guerra ya estaba decidida, independientemente del eventual resultado de la votación de la segunda resolución. "Durante doce años, la comunidad internacional ha intentado convencerle (a Sadam) de que se desarmara y evitar así un conflicto militar, hasta llegar a la adopción por unanimidad de la resolución 1441. La responsabilidad es suya. Si incluso ahora se niega a colaborar de manera plena, se expone a las graves consecuencias previstas en la resolución 1441 y en resoluciones anteriores". Discurso de Bush ante la Nación y ultimátum de 48 horas a Sadam (17 de marzo de 2003) En su discurso a la Nación del 17 de marzo, George W. Bush da a Sadam 48 horas para abandonar el país y evitar la guerra. Horas antes, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, anuncia la retirada de los inspectores de Irak y del resto del personal de Naciones Unidas. "Compatriotas... Estados Unidos de América tiene la autoridad soberana de usar la fuerza parar proteger su propia seguridad nacional. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no ha estado a la altura de sus responsabilidades. Por eso es que nosotros estaremos a la altura de las nuestras".

References: resolución 
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