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Timestamp: 2019-01-18 08:11:34+00:00

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Análisis del discurso, cognición e inferencia abductiva en el Dr. House. – Critica.cl
Análisis del discurso, cognición e inferencia abductiva en el Dr. House.
Artículo publicado el 09/06/2011
1. Análisis del discurso y la semiótica de la cultura.
La semiótica de la cultura es un tipo de análisis que ha estado en boga debido a los planteamientos de autores que aportan propuestas que atraviesan distintas posibilidades de reflexión interdisciplinaria, por ejemplo sólo por mencionar un par de autores podemos referir algunos aspectos de las obras de intelectuales que a partir de sus enfoques pueden ser utilizados en estudios culturales, sin ser ellos militantes de esta tradición intelectual. Dos autores paradigmáticos, en este sentido son Umberto Eco e Iuri Lotman. La obra de Eco referida a estas cuestiones suele estar presentada en tono bastante técnico y la podemos encontrar en la trilogía compuesta por sus textos: Tratado de semiótica general, Lector in fabula y La estructura ausente. Si bien la figura de Eco ha resultado algo polémica no se puede negar el aporte que entrega en estos textos mencionados para ser considerados como centrales para la semiótica de la cultura. El caso de Iuri Lotman resulta menos conocido, ya que es un autor con menos difusión. La obra de Lotman tiene como propuesta la amplitud que puede tener la semiótica de la cultura, esto a partir de la tesis de que cualquier acontecimiento cultural puede ser comprendido como mensaje semiótico para ser sometido a análisis. El concepto acuñado por este último autor es el de semiosfera el cual se encuentra presente también en una trilogía. En esta ocasión iremos al primer tomo titulado La semiosfera: semiótica de la cultura y del texto en donde el autor nos dice:
Se puede considerar el universo semiótico como un conjunto de distintos textos y de lenguajes cerrados unos con respecto a los otros. Entonces todo el edificio tendrá el aspecto de estar constituido de distintos ladrillitos. Sin embargo, parece más fructífero el acercamiento contrario: todo el espacio semiótico puede ser considerado como un mecanismo único (si no como un organismo). Entonces resulta primario no uno u otro ladrillito, sino el “gran sistema”, demoninado semiosfera. La semiosfera es el espacio semiótico fuera del cual es imposible la existencia misma de la semiosis. (Lotman, 1996. 23-24)
En esta cita el autor pretende clasificar dos enfoques semióticos. Claramente muestra su compromiso con uno de éstos. El primero de estos enfoques es el que toma sus fundamentos desde las propuestas de Peirce y Morris por un lado, y de Saussure y la Escuela de Praga por otro. Es decir casi toda la tradición semiótica que acepta: “…como base el elemento más simple, con carácter de átomo, y todo lo que sigue es considerado desde el punto de vista de la semejanza con él” (Lotman, 1996. 21).
Pues bien es este enfoque el que estaría presente en la obra de Eco, sabido es el lugar que ocupan en este teórico las referencias a Peirce y Morris principalmente, en palabras de Eco: “Ese objeto fluctuante que el habla corriente llama ‘signo’ en casos tan diversos existe como objeto teórico unificado al ser construido por la disciplina que lo estudia, aglutinando diversos fenómenos dentro del mismo esquema formal”(Eco, 1995. 55). Lotman quiere ir más allá de esto al expresarnos: “…sumando los actos semióticos particulares, no obtendremos un universo semiótico. Por el contrario, sólo la existencia de tal universo –de la semiosfera- hace realidad el acto sígnico particular” (Lotman, 1996. 24). En esta amplitud desde la perspectiva que propone Lotman podemos visualizar cierto tránsito al paradigma de la complejidad:“La cultura crea no sólo su propia organización interna, sino también su propio tipo de desorganización externa” (Lotman, 1996. 29), o de manera más explícita: “La diversidad interna de la semiosfera presupone la integralidad de ésta. Las partes no entran en el todo como detalles mecánicos, sino como órganos en un organismo”(Lotman, 1996. 31).
El análisis del discurso es otra estrategia teórica interdisciplinaria que toma fuerza en nuestros días aportando una estrategia de análisis rica y novedosa, la cual desde su nacimiento ha ido planteándose de maneras distintas. Con la intención de cierto recorrido histórico de esta estrategia se podrían establecer momentos, a grosso modo, como los del análisis oracional, análisis comunicacional, análisis inferencial, análisis sociocultural, análisis ideológico.
Una de las definiciones más generales sobre los estudios del discurso es aquella que lo considera como propone Fasold: “El estudio del discurso es el estudio de cualquier aspecto del lenguaje en uso” (Jaworski y Coupland, 1999. 1). Pero, el análisis del discurso que nos interesa va más allá de esta definición general, algo más cercana nos resulta la definición de Fairclough: “”Discurso” es para mi más que un simple uso del discurso: es el lenguaje en uso sea hablado o escrito visto como un tipo de práctica social” (Jaworski y Coupland, 1999. 2). Para nuestro interés diremos que la práctica social sucede dentro del espacio cultural, estas definiciones acerca del discurso estarían a la base de lo que Jaworski y Coupland llaman el giro lingüístico y tienen cierto rendimiento pragmático sucedáneo de los planteamientos de lasInvestigaciones Filosóficas de Wittgenstein, afirman este par de autores recién mencionados: “El discurso, entonces ha ganado importancia de al menos dos desarrollos concurrentes –un giro en la teorización general del conocimiento y una amplitud en la perspectiva de la lingüística” (Jaworski y Coupland, 1999. 4-5) (1). La amplitud de la perspectiva exclusivamente lingüística da cabida a ciertas teorizaciones de estrategias de análisis denominadas multimodales, la cuales tienen un eje central en la comunicación y desde ahí se visualizan las posibilidades semióticas del discurso, esto es lo que entiende Kress:
In tryng to demonstrate the characteristics of these multimodal ensembles we have sketched a multimodal theory of communication wich concentrates on two things: (1) the semiotic resources of communication, the modes and the media used, and (2) the communicative practices in wich these resources are used. (Kress, 2001. 111)
Sin determinar fronteras entre la semiótica y el análisis del discurso pretendemos sugerir los elementos de cruce. Nos interesan estas estrategias desde la perspectiva que concurren a los estudios de la cultura. La función intelectual se ve enriquecida con la integración de estas estrategias que aportan en diversidad de intereses a las interpretaciones de los fenómenos culturales.
I. 1. Análisis del discurso y los medios de comunicación masiva.
La pedagogía crítica norteamericana nos ha dado lecciones acerca de cómo realizar un análisis crítico serio de ciertos mensajes que se entregan desde los medios de comunicación de masas. El campo de reflexión de estos teóricos es aquello que cubre el concepto de cultura popular. La noción de cultura popular, por su parte es una categoría bastante amplia y general, en esta ocasión la estamos utilizando desde una caracterización desde el consumo. En otras palabras queremos señalar que nos interesan algunos mensajes que suelen ser consumidos popularmente.
En este tipo de reflexiones sobre la cultura popular de consumo suelen realizarse análisis desde los análisis críticos del discurso que tienen muy presentes evaluaciones de carácter ideológicos de los mensajes que subyacen en dichas manifestaciones. Textos clásicos de este tipo de análisis es el texto de Dorfman y Mattelard tituladoPara leer al Pato Donald, y de Giroux Placeres inquietantes. En este último texto se analizan dos imperios económicos que utilizan el aparato discursivo como fomento del consumo y que no están ajenos a ciertas valorizaciones ideológicas. Estos imperios económicos han instalado campañas publicitarias tremendas a partir de los medios de comunicación masiva y principalmente desde la televisión, estos son: Disney y Benetton. Ambos imperios económicos estarían comprometidos con una ideología planteada desde el binomio blanco-no blanco.
Tales análisis críticos del discurso no dejan duda acerca de la eficiencia de los mensajes publicitarios utilizados en los medios de comunicación masiva que establecen ciertas valorizaciones culturales a partir del consumo como práctica hegemónica en la cultura. Claramente que una buena crítica a la práctica hegemónica del discurso la podemos ver en ciertas investigaciones realizadas por Foucault cuando observa las funciones de algunas instituciones de control social en cuanto ejercicio de disciplinamiento conductual de los sujetos y que aparecen mencionadas en su texto El orden del discurso, pero que están analizadas con mayor profundidad en distintos momentos de su obra, a modo de ejemplo referimos Vigilar y castigar: “La disciplina, arte del rango y técnica para la transformación de las combinaciones. Individualiza los cuerpos por una localización que no los implanta, pero los distribuye y los hace circular en un sistema de relaciones” (Foucault, 2002. 149). Estos análisis son los que han motivado una serie de propuestas en relación a la necesidad del establecimiento de políticas de la alteridad.
I.2. Lectura de la inocencia o desde la ciencia.
En este trabajo no tomaremos este patrón de análisis crítico del discurso. Si bien reconocemos que dicho tipo de análisis resulta ser uno de los más fructíferos usos de la estrategia de los análisis del discurso, siendo ésta una de sus dimensiones más difundidas y aplicadas.
Es a este alejamiento a lo que me refiero con el concepto “lectura de la inocencia” que uso en el subtítulo de este apartado. No nos interesa, por esta vez, una presentación de análisis de la ideología. Por cierto que esta opción es arriesgada y susceptible de discusión, tal vez hasta poco correcta, pero lo que nos viene interesando en este itinerario sobre la estrategia de análisis del discurso está más cercana a su dimensión relacionada con los aspectos cognitivos. Aquí viene un giro que va desde la discusión más general a una discusión de carácter más específico. Nos interesa más la pregunta de cómo opera el discurso en los procesos de la cognición.
Las ciencias de la cognición en la actualidad constituyen un campo rico de investigaciones ligado a disciplinas de carácter científico tales como la biología, psicología, lingüística, neurociencia, lógica, inteligencia artificial, entre otras.
Esta aplicación del análisis del discurso a la cognición ha sido explorada en distintos trabajos por Van Dijk uno de los principales representantes del análisis del discurso, del cual consideramos el siguiente comentario:
(…) la teoría de los modelos mentales ha revelado que el conocimiento de eventos específicos que se utiliza para procesar el discurso se puede derivar del conocimiento general o transformar en el mismo, proporcionándonos, de ese modo, un puente teórico sólido entre conocimiento y discurso, y cierta claridad en al menos un aspecto del clásico problema de “aprender del texto” (Van Dijk, 2001. 43).
Es el mismo Van Dijk quien nos ha dicho que: “Ya en esta primera aproximación al concepto de discurso hemos identificado sus tres dimensiones principales: a) el usodel lenguaje, b) la comunicación de creencias (cognición) y c) la interacción en situaciones de índole social” (Van Dijk, 2001. 23). Algunas de las investigaciones de Parodi también relacionan lingüística y psicología, en palabras de este autor: “No cabe duda que la revolución chomskiana obligó a muchos científicos a visualizar nuevos horizontes y abrió el camino hacia una nueva lingüística y una nueva psicología” (Parodi, 1999. 60).
Por cierto que este desplazamiento hacia la relación entre análisis del discurso y cognición no es una desvinculación instantánea con la ideología. Sacar a colación el conocimiento científico no implica necesariamente un rendimiento neutral de la teoría, sobre las determinaciones de las comunidades científicas ha sido un tema profusamente tratado desde la epistemología de las ciencias sociales, en esta línea son de mucha claridad los postulados desde el paradigma historicista a partir de los planteamientos de Kuhn, Popper y Feyerabend.
Antes de entrar a este desarrollo del análisis del discurso y la cognición presentaremos una aproximación a planteamientos de cierta determinación de la ideología en la difusión del conocimiento científico en los medios de comunicación de masa. Hay que tener presente que si bien utilizaremos, en la aplicación de este trabajo, la idea de divulgación de la ciencia, no consideraremos la idea de divulgación ideológica de la ciencia. En el apartado que sigue un breve desarrollo de esta idea de divulgación ideológica de la ciencia.
3. El quehacer científico en los medios de comunicación
Desde el siglo pasado el conocimiento científico se ha constituido en uno de los tópicos más relevantes en nuestras culturas, existe cierta valoración por la posesión de información de carácter científico. No es la era de la esperanza científica alimentada por los postulados positivistas, sino que acudimos a la consolidación del saber científico.
La valorización de las ciencias ha sobrepasado los intereses de los espacios intelectuales y se encuentra instalada en todos los ámbitos de la cultura, incluyendo la cultura popular. Es evidente que la ciencia se encuentra presente en los medios de comunicación social por lo menos en el ámbito de la difusión como dice Anamaría Harvey: “La difusión del conocimiento científico, al exterior de la comunidad que lo crea, es una actividad habitual en nuestros días” (Parodi, 2002.335). Hay opiniones que la consideran como una de las variables relevantes de la cultura. De esta manera también se puede consumir ciencia a través de los medios de comunicación social. Por lo tanto, es una tentación sensata someterla a revisiones de carácter ideológicos.
La actividad de divulgación suele situarse como un intermediario entre la comunidad de especialistas científicos y el público general. El artículo de difusión científica es un texto distinto al que produce el científico, dado que responde a una cuestión de información y no de saber especializado, dice Harvey: “Esta actividad de divulgación, al decir de sus actores, responde a una función informativa, de naturaleza socio-política, que intenta establecer una relación entre ciencia y sociedad” (Parodi, 2002. 335).
De esta manera en el texto de divulgación científica hay que considerar como elementos centrales los asuntos relacionados a la producción del texto y a la recepción de éste. Para la producción del texto de difusión científica Harvey utiliza la imagen del divulgador, es éste quien produce el texto. Es en esta producción en la cual puede tomar lugar la preocupación ideológica dado que el divulgador necesariamente interviene un discurso existente, en esa intervención se puede producir una desfiguración del mensaje original del científico que toma la impronta del divulgador, esta desfiguración es uno de los significados de la ideología propuesto por Marx. Harvey se refiere al proceso de producción del texto de difusión científica del siguiente modo:
La producción se inicia con un proceso de selección que afecta a diferentes planos. El comunicador social elige un evento comunicativo particular, oral o escrito, que le interesa destacar. A continuación, determina, del conjunto de proposiciones del discurso fuente (de ahora en adelante D1), aquel contenido que le interesa difundir y decide también aquél que va omitir. Estas decisiones, previas a la redacción del texto de divulgación (de ahora en adelante TDC), se toman de acuerdo al propósito comunicativo particular que se tenga, a la definición de audiencia o “lector ideal”, a las convenciones del registro y a las normas del género y al espacio de que se disponga” (Parodi, 2002. 337).
Sin duda estas advertencias resultan de utilidad para los análisis de la divulgación científica. Pero, en el análisis aplicado que presentaré el objetivo central no es el de la divulgación científica, veremos un análisis de razonamiento científico en una serie televisiva que como objetivo central tiene la entretención y no la divulgación de la ciencia.
Análisis del discurso y cognición.
II.1. Cognición y representación mental.
Después de estas cuestiones generales en torno a la teorización del análisis del discurso en su relación con los estudios de la cultura, es necesario desarrollar algunas cuestiones relacionadas a la cognición.
Una cuestión fundamental será la de establecer que la comprensión de un texto (noción amplia de éste como algo que se puede dar no sólo en la escritura) no es algo tan simple como para ser entendido a partir de la idea de copia mental. En algún sentido esta imagen rudimentaria de que la mente es un espejo de la naturaleza no sirve para dar cuenta de una serie de procesos complejos que suceden en ella cuando se lleva a cabo un proceso de cognición. El problema de la idea de copia está en que esconde una noción de lo mental ligada netamente a lo reproductor, en otras palabras, la mente sería un recipiente pasivo de lo que sucede fuera de ésta. Por el contrario, para distintos autores la mente sería una capacidad productora, por lo tanto activa, al construir ésta distintos tipos de representaciones cognitivas. De momento entenderemos a estas representaciones como productos o elaboraciones complejas de la mente (TRM). Desde cierta terminología utilizada por los autores esta consideración de la mente es extraída de ciertas postulaciones de las teorías computacionales de la mente (TCM) -teoría de moda en las epistemologías contemporáneas y más en particular dentro de las epistemologías naturalizadas (2)- en las cuales ocupa un lugar central la idea de representación. Existe en ellas una idea de que la cognición puede ser entendida como una representación, también se puede hablar de una TRM bastante útil para las teorías de la información.
Todas las TCM comparten el esquema básico de las máquinas de Türing, a saber: existe un estímulo (E) que es procesado (P) y que se expresa en una respuesta (R) en terminología computacional input-proceso-output. Lo que convierte a este proceso en algo complejo y no simple se entiende mejor desde la pregunta que se hacía Quine en Las raíces de la referencia (1974) ¿Qué hace que desde un estímulo pobre se obtenga una respuesta rica?, en palabras del autor: “¿Cómo llegamos a nuestra teoría del mundo, dada sólo la evidencia de los sentidos?” (Quine, 1974. 15). Parte de esta respuesta estaría en la cognición.
Desde una teoría general de los procesos cognitivos se podría establecer que existen al menos siete procesos, la presentación de éstos que hago a continuación siguen un orden que va desde lo periférico a lo central, estos son: percepción, atención, lenguaje, memoria, aprendizaje, inteligencia y pensamiento. De lo periférico podemos decir que se refiere a aquellas cogniciones que se relacionan más directamente con lo que está fuera de la cabeza (externismo) y lo central son aquellas cogniciones que se relacionan menos directamente con lo externo, es decir lo central tiene que ver más con algo que sucede dentro de la cabeza (internismo). Entre lo periférico y lo central se entiende una escala ascendente en “complejidad”. Este último concepto es engañoso, ya que aquello que sucede dentro de la percepción ya resulta ser un proceso complejo. Complejo aquí es aquello que nos resulte menos fácil explicar. En otras palabras, lo periférico son procesos cognitivos que se podrían entender de manera mucho más clara, mientras que en lo central nos encontramos con problemas de oscuridad. En consecuencia, serán más robustas las teorías de la cognición que consideren la reflexión acerca de los procesos periféricos. Entiéndase esto desde una visión naturalizada de la epistemología.
II.2. Representación mental y la explicación inferencial.
Van Dijk sostiene que los análisis del discurso necesitan de mayor claridad teórica (esto también lo comparte Manguineau), de esta manera se convertirían en un tipo de estudio con más consistencia, pero a la vez se ratificarían como un campo interdisciplinario: “…lo que se necesita es una teoría multidisciplinaria amplia sobre el conocimiento, que sirva como base para una teoría igualmente amplia e integradora sobre el rol que juega el conocimiento en la producción y comprensión del discurso”(Parodi, 2002. 45). Lo interesante del planteamiento mencionado por Van Dijk, es que se encuentra abierto a las disciplinas cognitivas, en cuanto son un aporte sobre todo en potencia. En esto coinciden Graesser, Gernsbacher y Goldman cuando en su artículo “Cognición” nos dicen:
El objetivo último de la empresa cognitiva es desarrollar teorías que especifiquen cómo se construyen y utilizan las representaciones cognitivas. Estas teorías son típicamente complejas, dado que el discurso involucra múltiples niveles y componentes de procesamiento. Más aún, las teorías psicológicas de la comprensión y la producción del discurso deben basarse en teorías generales de la cognición. Una teoría general de la cognición ofrecería una concepción de la memoria, del aprendizaje, de la toma decisiones, de la resolución de problemas y de otras facultades cognitivas además del lenguaje y el discurso. (Van Dijk, 2001. 419-420)
Para ir acercándonos ya a la aplicación y no quedarnos sólo en estos aspectos generales, de momento prestamos atención dentro del listado de posibilidades que ofrece la cita recién realizada a la resolución de problemas. Enfrentaremos este asunto desde la operación que sucede en la mente cuando nos enfrentamos a los problemas. Creemos que en esto el razonamiento científico aporta una sólida experticia, asumimos que en este proceso de la cognición acontecen inferencias y dentro de éstas las más útiles para esta cuestión es la aplicación de la inferencia abductiva, entendiendo ésta como un posible uso metodológico, en otras palabras en ciertas aplicaciones del razonamiento científico se puede apreciar un uso metódico de este tipo particular de inferencia. Entendida así la inferencia abductiva veremos el uso del método abductivo para la resolución de problemas en la práctica médica del personaje televisivo Dr. House. Este doctor es un especialista en la resolución de enigmas, es un descifrador de mensajes, como dice Jacoby uno de los compiladores de La filosofía de House: “Como a Sócrates y Sherlock Holmes, a House le intrigan lo enigmas. Su deseo tenaz e implacable de encontrar la verdad, junto con sus extraordinarias habilidades de razonamiento significa que los enigmas se resuelven y las vidas se salvan” (Irwin y Jacoby, 2010. 10). Enigma aquí lo entendemos no como un misterio sino más bien como un problema, esta noción de enigma es la que se encuentra en la idea de paradigma de Kuhn y que alimenta la postulación de la lógica del descubrimiento de Popper. La explicación al problema se nos aparece de repente como un “destello” (según lo expresado por Peirce), una relación inconciente que permite interpretar los mensajes, esto es lo que en psicología se ha llamado insigth, es decir una percepción acertada pero inconciente, es decir sin justificación (Eco y Sebeok, 1989. 39).
Lo que queremos mostrar es cómo la representación mental puede ser entendida no como algo que simplemente acontece sino que es algo que se realiza y construye desde una acción voluntarista del sujeto que infiere. Es decir, la representación mental como un proceso de construcción determinado por ciertos contextos específicos.
II.3. La forma lógica de la inferencia abductiva.
La abducción es un tipo de inferencia. En su sentido más general la inferencia es considerada como un razonamiento. Cuando nos enfrentamos a la resolución de problemas lo que colocamos en operación es el razonamiento. De modo muy general suelen aceptarse tres tipos de inferencias la deducción, la inducción y la abducción; y es muy común que no sepamos identificar cuál de éstas utilizamos cuando nos enfrentamos a un problema. Este asunto ha sido abordado principalmente desde la lógica. Es esta ciencia la que ha querido clarificar nuestro uso inferencial del pensamiento, sin embargo mirado de esa forma, la lógica sigue siendo incompleta debido a su escasa claridad en torno a la abducción, como dice el título del artículo de Michael Hoffmann “¿Hay una “lógica” de la abducción?”. Esto es lo más complejo, la respuesta podría ser negativa tajantemente si es que aceptamos que una inferencia lógica debe, por lo menos poder ser puesta con una forma lógica definida, ya que de ser así escasa evidencia tenemos sobre la forma lógica de la abducción, salvo algunos intentos que ha realizado la mexicana Atocha Aliseda en sus estudios sobre la obra de Peirce.
Hoffmann nos recuerda que uno de los principales lógicos -refiriéndose a C. S. Peirce- afirma:
”Abducción es el proceso por el que se forma una hipótesis explicativa. Es la única operación lógica que introduce una idea nueva” (CP 5.171, 1903). El objetivo de este artículo es abordar la cuestión de cómo la abducción puede ser entendida como una forma de inferencia lógica”. Pero, debido a las múltiples posibilidades de entender la lógica habría que instalar una pregunta anterior –dice Hoffmann- “¿Qué clase de lógica será la que incluya el razonamiento abductivo, el proceso de generación de una hipótesis? (3)
Como se requiere ir a la aplicación tendré que abandonar profundidad teórica, baste para el no mal entendido, que hay variadas maneras para describir qué se entiende por lógica, Hoffmann en el artículo nos menciona por lo menos cuatro.
Pero, volvamos a la última pregunta notemos que se identifica a la abducción con un proceso de generación de hipótesis, las hipótesis suelen ser utilizadas como medios para la resolución de problemas. Con esto queremos justificar el por qué abordo laresolución de problemas desde la abducción. Desde una teoría de la inferencia, sería la única manera de abordar la cuestión de la resolución de problemas. Queremos dejar claro en este punto que cuando Peirce piensa en estas formas de razonamiento tiene en mente el razonamiento que explica el operar del conocimiento científico, es decir sería una explicación para un tipo de conocimiento especializado. Desde este presupuesto ya podríamos mostrar la forma lógica de la abducción más rudimentaria que poseemos:
1. Se observa el hecho sorprendente, F.
2. Pero si H fuera verdadero; F dejaría de ser sorprendente
3. Hay razón para sospechar que H es verdadero (Cf. CP 5.189, 1903)
De la forma lógica recién dada, hay que aclarar que cuando se hace la abducción lo que se quiere resolver es (2) y no la conclusión que estaría en (3), interesa descubrirla hipótesis, es decir la abducción es un razonamiento que contempla la primera premisa y la conclusión, lo que tiene como incógnita a despejar es (2). De ahí que se le nombre a la lógica de la abducción como la lógica del razonar hacia atrás. Una lógica centrada en una inferencia que nos lleve a la conclusión es conocida como lógica de la justificación, ya que con la conclusión se verifica lo contenido en las premisas, en cambio la lógica que busca explicar la hipótesis es conocida como lógica del descubrimiento, aquello que Popper veía como la explicación de los hechos anómalos. Es la lógica del descubrimiento la más interesante para la ciencia, al ser ésta la que aporta alguna novedad para el conocimiento. Un problema es un hecho anómalo que nos coloca frente a un enigma (hecho no explicado), cuando queremos entender la resolución de problemas necesitamos enfrentarnos a este asunto.
Pues bien, si aceptamos que en ocasiones realizamos inferencias de este tipo que explican hechos novedosos y que nos permiten resolver problemas podemos aventurarnos más a la aplicación.
II.4. El análisis de Sebeok acerca de la inferencia abductiva en el personaje de Sherlock Holmes.
Me interesa destacar que esta preocupación no está sólo instalada en planteamientos provenientes de las teorías cognitivas, un clásico texto sobre la inferencia abductiva proviene del campo de la semiótica, me refiero a un texto realizado por U. Eco y T. Sebeok titulado El signo de los tres, texto en el cual ocupa un lugar central la mítica figura de Conan Doyle: Sherlock Holmes. Dicho personaje literario aparece como un gran exponente del razonamiento abductivo.
Considerando que la abducción sería algo así como una percepción inconciente al ser ésta un método para la resolución de problemas exige la proporción de un estado de concentración investigativa atenta a cualquier indicio o destello necesario para que se produzca el insigth. La imagen que nos presenta Sebeok es la de que Holmes es un sabueso, un perro de caza atento a que aparezca la explicación, el signo que permite la explicación del enigma, comenta el autor:
Pierre Nordon comenta: “Vemos aquí a un hombre transformarse repentinamente en un perro de caza ante nuestros ojos, hasta el punto que parece haber perdido la facultad del habla y sólo puede expresarse con sínodos” (1966:217), atento sólo a sus poderes instintivos, no verbales de percepción y abducción. (Eco y Sebeok, 1989. 41)
Es como si el personaje de la novela necesitara entrar en una suerte de trance que le permita llegar a un estado de claridad, pero esto parece una imagen apartada de la visión racional que tenemos de la lógica, se nos dice sobre Holmes:
Holmes reconoce de manera indirecta la naturaleza más peligrosa de la hipótesis al abogar por el uso de “imaginación”, “intuición”, y “especulación”. Es necesario estar dispuesto a imaginar lo sucedido y a actuar según tal suposición, lo cual lleva “a la región donde se sopesan las probabilidades y se escoge la más verosímil”. (Eco y Sebeok, 1989. 48)
Esta última consideración desmentiría la conocida frase de Holmes sobre que nunca adivina. Según Holmes nunca adivina debido a que sus razonamientos serían deductivos, pero ese es el error de Holmes, ya que sus razonamientos no son deductivos, sus procedimientos de razonamiento no suelen tener la justificación que requiere la deducción. La adivinación es una suerte de juego que implica elecciones, esto es un procedimiento que es compartido por Holmes y House, dice Abrams:
Peirce llama a este estado de sueño previo a la abducción musement y lo define como “el juego puro” de la imaginación. Después de que se han reunido todas las pruebas, el detective debe retirarse del caso, relajar sus ojos y refugiarse en su imaginación. Allí, aparecerán como destellos visiones salvajes y escenarios diagramáticos de causalidad. Todos los resultados y todas las normas posibles se revuelven a medida que el detective busca que encajen perfectamente. (Irwin y Jacoby, 2010. 71-72)
Este estado coincide con eso que hemos llamado la transformación en el sabueso, en ambos personajes incluso se coincide con el uso de sustancias alucinógenas. El uso de estas drogas facilita el salir de un estado de racionalidad pura como lo exige nuestra aceptación más racional de la lógica, el mismo Abrams refiere esta cuestión:
Al entrar en el estado de musement o en el de “sabueso”, Holmes también era conocido por depender de sustancias intoxicantes. La sustancia que House eligió fue la vicodina, en parte porque acaba con el dolor y le permite enfocarse en los detalles del caso y en parte también por sus efectos contemplativos eufóricos y relajantes; en otras palabras, porque mejora el estado de musement y le permite formar mejores abducciones hipocodificadas. (Irwin y Jacoby, 2010. 72)
Quedémonos con la idea de este apartado que entiende la abducción como una destreza lógica que no se encuentra totalmente justificada, si se quiere como una suerte de conducta irracional. Aunque esta idea nos sirve sólo de momento, ya que si a este razonamiento lo colocamos al nivel de un método, ya perdería esa denominación de irracional, si bien es un razonamiento no justificado esto no implica que sea mero azar el que posibilita la percepción inconciente, en palabras de Barbara Stock: “El universo, según House, es un gran enigma. Las respuestas a veces se nos ocultan, pero siempre están allí. Como comenta en “Medio lelo”: “Sólo porque sea confuso no significa que sea inexplicable” (Irwin y Jacoby, 2010. 91).
III. Una mirada desde el análisis del discurso al personaje Dr. House.
III.1. Acerca de “La filosofía de House: todos mienten”.
House es el conocido personaje de la serie televisiva en el cual aparece un Doctor que cautiva con su personalidad caracterizada por el sin sentido. El texto fue publicado en 2009 y para enero del 2010 ya iba en su decimonovena reimpresión, no sé mucho de cifras en ventas de libros, pero entiendo que se le puede considerar un superventa. El libro es un compilado de breves artículos de filósofos norteamericanos.
El proyecto de este libro reúne a una serie de filósofos fanáticos de la serie, así nos cuenta Jacoby en la introducción de este libro: “Adoro a House y también lo hacen quienes participaron en este libro” (Irwin y Jacoby, 2010. 10). La presentación del libro nos muestra a House como un compendio de filosofía no sólo occidental, en esto House superaría a muchos manuales de filosofía que se suelen usar en las lecturas en clases de filosofía, esto justifica el subtítulo que Jacoby coloca provocadoramente a la introducción del libro: “Lea menos vea más televisión: una introducción irritante y ligeramente grosera”. Claro para el especialista en filosofía cabe la pregunta ¿cómo este personaje “televisivo” es un compendio de filosofía”?, ¡que arrogante eso de renunciar a los clásicos de la tradición filosófica! Esto sólo puede entenderse no perdiendo el origen de este libro, un grupo de fanáticos de una serie sobre un loco.
Dice Jacoby tomándose con seriedad su tesis: “Todo está en este libro: Sartre y Nietzsche, Sócrates y Aristóteles, lógica y suerte, amor y amistad e incluso la filosofía Zen” (Irwin y Jacoby, 2010. 19), aunque el propio Jacoby se queda corto en el listado, ya que en el libro aparecen otros grandes de la filosofía tales como Platón, Leibniz, Bentham, Mill y Peirce.
Por la procedencia de los autores se encuentra una visión pragmática y analítica de la filosofía, de hecho lo que más marcado aparece en el personaje en lo que escriben este grupo de filósofos tiene que ver con el pragmatismo de House. Ese pragmatismo frío para muchos de nosotros, dos frases que resuenan constantemente en el libro se “sobreestima la humanidad” y “todos mienten”, sería equívoco interpretar esto como mero nihilismo:
La vida de House es significativa porque él propicia, en su mayoría, consecuencias deseables. Salva las vidas de los pacientes. Pero el problema es que no parecen importarle mucho las vidas que salva. Para él, la cuestión es más bien resolver el rompecabezas. ¿Por qué? ¿Es por la satisfacción que le causa? ¿Y porque le hace olvidar su dolor?
Es más que eso. Al resolver los rompecabezas y con ello salvar vidas, House está ejemplificando una vida de razón, y esto es lo que Aristóteles juzgaba como nuestra función primordial. (Irwin y Jacoby, 2010. 22)
Se hace lo que se debe hacer y no por quien se está haciendo, importa la acción y no los sujetos de esto, claramente desde una lectura humanista esto puede causar una sensación de frialdad.
III.2. Dr. House y Sherlock Holmes.
Para la ocasión nos interesa el artículo de J. Abrams titulado “La lógica de las conjeturas en Sherlock Holmes y House”. Propongo entender conjetura de manera cercana a lo que entendemos por hipótesis, en otras palabras una postulación de algo que aún no se encuentra justificado.
Para ver de manera menos teórica cómo funciona la abducción se pueden ofrecer dos campos de ejercicio: el de la medicina y el del derecho. Eco y Sebeok ya eran concientes de las posibilidades de esta aplicación en esos campos. La serie televisiva sobre el Dr. House resulta fructífera al reunir tanto el elemento médico como el investigativo. House, el especialista en diagnóstico, entiende su práctica médica como una investigación, nos dice Abrams en su artículo comentando uno de los capítulos de la serie:
House incluso habla como Holmes. Por ejemplo, mientras examina a un paciente enfermo, pregunta: “¿Cuáles son los sospechosos?” y una vez que ha diagnosticado la enfermedad, declara con orgullo: “He resuelto el caso”. Como sospechosos de una novela policiaca, House considera a sus pacientes farsantes y mentirosos, así mismo considera Holmes a sus clientes. Enfermos como están, siempre se le atraviesan en el camino, es por ello que House trabaja dándoles la vuelta: allana sus casas, roba sus pertenencias, hurga en sus cajones…cualquier cosa para reunir pistas; una vez más, igual que Holmes. (Irwin y Jacoby, 2010. 64)
La especialidad de House, la medicina de diagnóstico, le coloca en un lugar especial para el tratamiento de hipótesis que resulten explicativas para tal fenómeno. House vive sumergido en hipótesis, su especialidad es ir descartando hasta llegar a la que mejor explique, aunque no tenga fundamentos para la elección. Pero, además House en cuanto detective holmesiano representa ese estilo de solucionar problemas a partir de “deducciones”, es decir soluciones que sólo se concretan en el razonamiento sin necesidad del cuerpo de los pacientes, no deja mucha cabida a la observación, lo espectacular es el razonamiento. House y Holmes se confían a la seguridad de los argumentos, son estos los que explican, al menos eso es lo que creen, por eso quieren apartarse de la operación de adivinar. Lo interesante aquí no es que los personajes están errados al creer que son expertos sabuesos en deducir, sino que ambos confían en la necesidad de un método de razonamiento. Las soluciones a los problemas son posibles por la aplicación correcta de un método, ese método es poco creíble en su comunidad, no logra reconocimiento total, se suele cuestionar el método de House dentro de su comunidad científica: “La verdadera tragedia de House es la razón abductiva que pierde el control en la mente de un genio loco que, como todos los genios locos, debe finalmente autodestruirse” (Irwin y Jacoby, 2010. 76).
III.3. Inferencia abductiva e inferencia a la mejor explicación (IME) (4).
Una de las primeras definiciones que nos entrega Peirce sobre la abducción (recordemos que Aristóteles llama a esta inferencia como hipótesis) es entenderla como un adivinar, así entiende Abrams parte del método de Holmes. Desde mi perspectiva este adivinar, sin embargo no es tan azaroso no se adivina a partir de la nada, la adivinación aquí sería más bien una elección de un montón de hipótesis posibles, en este sentido no sería muy enriquecedor entender el abducir como un adivinar, más bien hay que entenderlo como un elegir, pero como una elección que no se encuentra totalmente justificada. Esto es lo que varios han nombrado como IME (inferencia de la mejor explicación), es decir de variadas hipótesis hay una que resulta más explicativa, pero sólo eso, más explicativa. Desde aquí se puede entender la frase de Holmes pronunciada en El signo de los cuatro que Abrams retoma a modo de epígrafe en su artículo: “No, no, yo nunca adivino. Es un hábito escandaloso; destructivo de la facultad lógica”. Holmes se entiende así mismo como un dotado de sentido deductivo, lo mismo que House. Pero, Abrams sostiene que en esto se equivocan ambos personajes, ya que en sus juicios se suele adivinar (detectives y médicos suelen adivinar), lo cual podríamos aceptar en cuanto a que la elección de la IME no se encuentra justificada, pero se encuentra de todas maneras sostenida por un soporte teórico previo.
A continuación haremos una panorámica de cómo se ha llevado a cabo la interpretación de este postulado peirceano, por cierto que no será una presentación concluyente. Debemos dejar claro que las interpretaciones sobre Peirce siempre tienen un valor aproximativo y no definitivo, esto en parte por el estilo de escritura que desarrolló. Cuestión por la cual la interpretación en torno a este autor también se plantea muchas veces desde perspectivas muy disímiles incluso contradictorias. El valor por este autor ha sido rescatado extensamente desde la semiótica, pero aquí interesa otra dimensión de los alcances de este pensamiento, nos interesa el valor que presta a la epistemología.
Para Peirce “la abducción es el proceso de formar una hipótesis explicatoria”. Esta explicación estaría cargada del componente de la novedad. En cuanto a la inferencia abductiva, Peirce plantea dos formas (5).
La primera forma de la abducción es la forma silogística, ésta es presentada por Peirce en el desarrollo de su lógica de la indagación. En esta lógica encuentran autonomía los tres tipos de razonamiento, aquí la abducción aparece mencionada como hipótesis y la estructura de ésta estaría dada por un procedimiento de inversión de la estructura de la deducción. La deducción iría del siguiente modo: regla, caso y resultado; la inducción ocuparía el modo: caso, resultado y regla; y la abducción como: regla, resultado y caso.
Posteriormente ve estos tipos de razonamiento como tres etapas del método que posibilita la indagación lógica, aquí la abducción sería la primera etapa. La forma lógica de la abducción en su forma IME sería: “Se observa un hecho sorprendente, C; pero si A fuera verdadera, C sería una cosa corriente; por lo tanto, hay razón para sospechar que A es verdadera”.
En relación a la psicología habría que analizar el término intuición con el cual, en ocasiones, Peirce denomina a la abducción. Podríamos decir que al proponer una teoría del conocimiento inferencial se estaría oponiendo a una teoría del conocimiento intuitivo, así no cabría aquí una validación de una teoría de las percepciones. Intuición aquí no se entiende, en sentido estricto como una manera de abordar directamente la realidad, tendría un sentido secundario en cuanto una manera más indirecta de abordar la realidad. Creemos que esto daría mayor credibilidad a una forma de la abducción en su forma IME. Aunque el asunto sobre la psicología no puede ser resuelto con claridad, ya que habría una forma de abducción que es netamente intuitiva.
Para Hanson en la “Lógica del descubrimiento” no todo proceso de descubrimiento es necesariamente deudor del azar, ya que estarían involucrados algunos procesos lógicos. Habría que entender aquí a la lógica como una teoría del razonamiento, en este sentido como ciencia de las leyes del pensamiento, así como la entendía Peirce. (Hanson, 1958. 1073-1089)
Por último, mostraremos algunas implicaciones hacia la filosofía de la ciencia desde el trabajo de Atocha Aliseda. Aliseda en “La abducción como cambio epistémico: C. S: Peirce y las teorías epistémicas en inteligencia artificial” concede que la abducción puede ser dada a partir de la novedad, pero extiende la idea al usar el término de la sorpresa. La novedad sería una de las formas de la sorpresa. Pero, la sorpresa también puede constituirse por anomalía. De esta manera, la novedad y la anomalía serían los llamados detonadores de la sorpresa. En la epistemología de Peirce, la sorpresa juega el rol esencial para cambiar un hábito, o si se quiere una creencia. Para Peirce, según Aliseda, la epistemología es oscilante entre la duda y la creencia, es decir es un proceso dinámico: “una experiencia novedosa o anómala da lugar a un hecho sorprendente, el cual genera un estado de duda que rompe un hábito de creencia, y así dispara el razonamiento abductivo” (Aliseda, 1998, 125-144). Así la explicación abductiva sugiere una prueba que tendrá que ser puesta a evaluación para convertirla en creencia. En consecuencia, el rendimiento radical de la abducción es que posibilita el cambio epistémico: “El razonamiento abductivo es una forma de cambio epistémico por medio del cual puede modelarse la incorporación de nuevas creencias” (Aliseda, 1998, 125-144). Hay que señalar que la novedad y la anomalía exigen operaciones o métodos distintos. En la novedad el fenómeno a explicar es totalmente nuevo, pero consistente con una teoría de base, en definitiva habría una extensión de la teoría. En la anomalía, la operación sería de revisión, así se puede llegar a la incorporación del hecho a la teoría. Esto quiere decir que en la abducción siempre hay un recurrir a una teoría de base.
III.4. Análisis sobre la aplicación del método abductivo en el capítulo “Pilot” de House.
Dr. House goza de una audiencia respetable en E.E.U.U, pero también ésta ha sido extendida a otros países, en Chile ya lleva varias versiones en señal televisiva cerrada y debido a su éxito también se pueden apreciar las primeras temporadas en la señal abierta de la televisión en el canal TVN. Aplicando el googleo se puede acceder a todas las temporadas, tanto en su lengua original, subtitulada o en español. También se encuentran a la venta la compilación de las distintas temporadas en las tiendas dedicadas al rubro cinematográfico.
Sin duda, House es un personaje transversal a distintos estratos sociales. Los atractivos del personaje tienen que ver principalmente con su personalidad de loco-genio, eso es lo que cautiva inexplicablemente dado que es un personaje arrogante casi sin límites de cordura social. House es un personaje antipático, pero que ha cautivado a una audiencia, esto seguramente por que a la vez se le representa como genio. Por otra parte, suele cautivar su autenticidad, al ser un loco no encuentra sentido, es alguien que permite que otros vivan aunque la vida en sí no tiene sentido vivirla. Esa sinceridad del personaje también es un elemento de atracción para la audiencia contemporánea al representarlo nuevamente como sujeto excepcionalmente inteligente.
La serie cuenta ya con varias temporadas, pero para el análisis iremos al primer capítulo de la primera temporada, es decir ese capítulo en que los productores de la serie nos hacen la presentación de este personaje. Ese capítulo se titula “Pilot”. De este capítulo tomaremos algunos diálogos en los cuales se evidencia el uso del razonamiento abductivo y la justificación de este uso en la práctica médica de House.
El capítulo de House lo hemos visto en una página de Internet buscada al azar, estableciendo como carácter de búsqueda “House capítulo pilot”. De las distintas alternativas que ofreció el buscador escogimos una que mantuviera los diálogos en su lengua original y entregara los subtítulos en español (6). Eso nos aportó facilidad para abordar los mensajes como texto. Los diálogos que transcribimos son aquellos que reproduce la subtitulación otorgada por la página que escogimos.
En un capítulo titulado “Pilot” el Doctor dialoga con una asistente:
House: Nunca hay ninguna prueba. A cinco diferentes doctores se les ocurren cinco diferentes diagnósticos basados en la misma evidencia.
Cuddy: No tienes ninguna evidencia. ¿Y nadie sabe nada, eh? ¿Y cómo es que siempre piensas que tienes razón?
House: No lo hago. Sólo creo que es difícil trabajar suponiendo lo contrario ¿Y por qué tienes tanto miedo de cometer un error?
En el diálogo ‘evidencia’ puede ser entendido como un hecho sorprendente, ante esto se tiene múltiples hipótesis, de estas hipótesis se elije la mejor, el acierto sería tener la razón, pero el acierto no está asegurado, pero no se puede renunciar a la elección, no se puede esperar el estar justificados, ya que hay casos en los cuales no existe tal cosa, pero en resolución de problemas hay que elegir. House al hacer los diagnósticos con su equipo médico sentencia sin estar justificado, de ahí que es visto como un loco, actuar sin justificación es parte del sinsentido, dice Abrams: “La verdadera tragedia de House es la razón abductiva que pierde el control en la mente de un genio loco que, como todos los genios locos, debe finalmente autodestruirse”(p. 76), en otro diálogo se dice:
Wilson: Quiero que aceptes que algunas veces los pacientes mueren sin ninguna razón. Algunas veces mejoran sin ninguna razón.
House: No, no lo hacen. Es sólo que no sabemos la razón.
Entiendo que este no saber la razón puede ser por las múltiples opciones que se tiene a la mano y por la posibilidad de no elegir bien. House siempre se las arregla para tener la opción de elegir, si las opciones no aparecen se las busca, es decir las genera. Esas opciones son las que entendemos como hipótesis. Los aciertos de House están en su capacidad para elegir la mejor explicación, aunque esta capacidad no es infalible. La cuestión está en que de alguna manera, con alto porcentaje de frecuencia, se suele dar con esa mejor explicación.
En el trabajo hemos asumido un acercamiento interdisciplinario para la realización de análisis del discurso. Partimos de una presentación de la semiótica en cuanto a que ésta expande la concepción del mensaje a elementos que van más allá de lo escrito, es decir las imágenes también pueden ser consideradas como texto. Esto aportaría al tipo de estudios que se presentan como alternativas de interpretación de fenómenos culturales. En esto queremos ver que hay cierta vía de integración entre la semiótica y los análisis del discurso en cuanto éstas constituyen posibles estrategias para los estudios culturales.
Desde esta perspectiva resulta interesante el análisis de los mensajes que producen los medios de comunicación masiva y aquí nos hemos dejado seducir por ciertos mensajes televisivos. Este tipo de análisis a la televisión ya han sido abordados por distintas tradiciones teóricas sobre todo motivadas desde lo que suele llamarse pensamiento crítico en la cuna de las extensiones del pensamiento francfortiano.
Sin embargo, hemos optado por un tipo de análisis distinto a éstos, con eso hemos querido desplazar una preocupación centrada en la ideología. Más bien hemos querido revisar la presentación de ciertas concepciones científicas que pueden ser visualizadas en programas de consumo de una audiencia popular.
La revisión que realizamos no es desde una perspectiva general de la ciencia sino que obedece a cierta concepción técnica en torno al método científico utilizado en aquello que refiere al razonamiento. Es en esto que la práctica médica que se representa en el personaje Dr. House muestra un cierto uso del método inferencial.
En el corpus que escogimos se presta atención a cómo House instrumentaliza el uso de la inferencia abductiva, cuestión que nos muestra la difusión de algunas de las prácticas científicas contemporáneas en lo referente al método científico. De aquí que en el trabajo aparezca especialmente la atención al fenómeno de la cognición y al rendimiento epistemológico de ésta.
Lo interesante es que la abducción siendo un razonamiento que carece de certeza se constituye como un método que aporta a las explicaciones de fenómenos para los cuales no contábamos con explicación, aceptar una explicación de este tipo –sin fundamento- adquiere valor pragmático cuando se nos convierte en una estrategia que explica, aunque no haga más que eso. Hay una valoración por la mera explicación ante que por la fundamentación. Habría que distinguir epistemológicamente entre teorías que fundamentan y teorías que explican. Aunque se carezca de razones suficientes.
La utilidad de esta presentación asume el reconocimiento de los analistas del discurso en cuanto a la poca claridad que existe entre la producción de los discursos y la cognición. En ese sentido este intento busca mostrar algunos caminos de diálogo entre distintas disciplinas que podrían aceptar como objeto al conocimiento.
-DORFMAN, A, y MATELLARD, A. Para leer al pato Donald. México: Siglo XXI, 1979.
-ECO, U. Semiótica y filosofía del lenguaje. Barcelona: Lumen, 1995.
-ECO, U; SEBEOK, T. El signo de los tres: Dupin, Holmes, Peirce. Bercelona: Lumen, 1989.
-FODOR, J. La modularidad de la mente: un ensayo sobre psicología de las facultades. Madrid: Morata, 1986.
-FOUCAULT, M. The archeology of knowledge and the discourse on language.New York: Harper and Row, 1972.
Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI, 2002.
-GIROUX, H. Placeres inquietantes. Aprendiendo de la cultura popular.Barcelona: Paidós, 1996.
-IRWIN, W; y JACOBY, H. La filosofía de House: todos mienten. México: Selector, 2010.
-JAWORSKI, A; y COUPLAND, N. The discourse reader. Londres: Routledge, 1999.
-KRESS, G; Leeuwen, T. Multimodal Discourse. London: Arnold, 2001.
-LOTMAN, I. La semiosfera I: semiótica de la cultura y del texto. Cátedra: Madrid, 1996.
-PARODI, A. Discurso, cognición y educación. Ensayos en honor a Luis Gómez Macker. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1999.
Lingüística e interdiscoplinariedad: desafíos del nuevo milenio. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, 2002.
-QUINE, W. La relatividad ontológica y otros ensayos. Madrid: Tecnos, 1986.
Las raíces de la referencia. Madrid: Revista Occidente, 1977.
-VAN DIJK, T. El discurso como estructura y proceso. Barcelona: Gedisa, 2001.
-ALISEDA, A. “La abducción como cambio epistémico: C. S: Peirce y las teorías epistémicos en inteligencia artificial”. México, UNAM, Analogía 12, 1998. p. 125-144.
-HANSON, N. “The Logic of Discovery”. Journal of Philosophy. Vol. LV, Nº25: December 4, 1958. p. 1073-1089.
-IBARRA, A. “Revisión para una teoría de la inferencia: el aporte peirceano. Revista Límite Nº 124, Universidad de Tarapacá, Arica, segundo semestre, 2010.
1. Las traducciones en este párrafo son mías.
2. Epistemología Naturalizada: concepto utilizado por Quine en un artículo que lleva ese título.
3. www.unav.es/gep/AN/Hoffmann.html
4. El desarrollo de este punto lo he presentado en un artículo titulado “Sobre el rol epistémico de la inferencia abductiva” que aparecerá en el número de la Revista Límite correspondiente al II semestre, 2010.
5. Seguiremos aquí un artículo de Peirce titulado “Deducción, inducción e hipótesis”, y la Lección VI titulada “Los tres tipos de razonamiento” del texto Lecciones sobre el pragmatismo.
www.unav.es/gep/DeducInducHipotesis.html
www.unav.es/gep/OnThreeTypesReasoning.html
6. www.miradrhouse.com/house-online-S01E01-Pilot-Everybody-Lies.html

References: resolución 
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