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Timestamp: 2018-01-17 11:15:11+00:00

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Medida cautelar innovativa y resolución anticipatoria
Porras Hernández, Emilio
Revista de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia de la Nación IJ-LII-33
© Copyright : Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia de la Nación
Presupuestos de la medida innovativa
Medida innovativa y resolución anticipatorio
El presente trabajo persigue el propósito de revisar el estado actual de la medida cautelar innovativa y luego marcar en qué puntos se aproxima y en cuáles se diferencia con el instituto de la resolución anticipatorio, esta última aún no regulada por nuestras leyes rituales.
Dice Carnelutti que “cautelar se llama al proceso cuando, en vez de ser autónomo, sirve para garantizar (constituye una cautela para) el buen fin de otro proceso (definitivo)” pudiendo ser, éste último, contencioso o voluntario, de conocimiento o de ejecución. [i]
Fue también el notable maestro italiano quien escindió los procesos cautelares en “conservatorios” (embargo, prohibición de no innovar, inhibición general de bienes, entre otros) destinados a impedir cambios y alteraciones en la situación litigiosa al asegurar e inmovilizar bienes y derechos, a partir del estado de litispendencia. E “innovativos”, ya que “existen, en efecto, casos en los que se comprometería el resultado del proceso, jurisdiccional o ejecutivo, si desde el principio no se dispusiese un determinado cambio en el estado de hecho, y se presente una modificación anticipada de una situación jurídica”. [ii]
En la doctrina nacional, Peyrano recuerda la distinción al señalar dos funciones de la actividad precautoria: el proceso cautelar conservativo y el innovativo. Mediante el primero se trata de conservar, inmovilizar determinada situación para evitar que las modificaciones que pudieran acaecer en el tránsito hacia la sentencia definitiva lleguen a frustrar los efectos de esta última. A la inversa, en el proceso cautelar innovativo la frustración o compromiso del resultado del proceso principal se operaría si no se dispone cierto cambio en el estado de cosas imperante, lo que requiere su modificación anticipada. El juez ordena que alguien haga o deje de hacer algo en sentido contrario al representado por la situación existente. [iii]
El doctor Jorge Peyrano, en sus primeros trabajos sobre la Medida Cautelar Innovativa, al definir la misma expresaba que "es una diligencia precautoria excepcional que tiende a modificar el estado de hecho o de derecho existente antes de la petición de su dictado, medida que se traduce en la injerencia del tribunal en la esfera de la libertad de los justiciables a través de la orden de que cese una actividad contraria a derecho o de que se retrotraigan las resultas consumadas de un proceder antijurídico. Dicha diligencia cautelar -a diferencia de la mayoría de las otras- no afecta la libre disposición de bienes, ni dispone que se mantenga el status quo. Va más allá, ordenando -sin que concurra sentencia firme de mérito- que alguien haga o deje de hacer algo, en sentido contrario al representado por la situación existente".
De tal forma, se la concebía, fatalmente, como una especie de contracara de la prohibición de innovar; diligencia ésta última que podría ser descripta para un lego diciéndole que consiste en una orden de que “no se haga lo que todavía no se ha hecho”, en cambio, la medida innovativa podría sintetizarse expresando que consiste en la orden de que se “deshaga lo que se ha hecho”. Sin embargo, tal concepción hoy aparece estrecha y superable porque en algunos supuestos puede llegar a ser menester que, cautelarmente, se disponga la generación de una nueva situación distinta de cualquier otra preexistente. Entonces, no resulta correcto afirmar que en todos los casos la medida innovativa tiende a restablecer una situación preexistente. Creemos que una orden innovativa puede determinar que el recipiendario de la orden deba hacer algo distinto de lo que hizo o estaba haciendo, en miras a asegurar los derechos del peticionario de la diligencia. [iv]
No obstante lo expuesto es oportuno señalar que un sector de la doctrina estima que carece de justificación suficiente la institución de la denominada medida cautelar innovativa.
En ese sentido, Lino Palacio [v] señala que generalmente se asigna a la prohibición de innovar la finalidad consistente en impedir la modificación, mientras dura el proceso, de la situación de hecho o de derecho existente al momento de disponerse la medida, desechándose, en consecuencia, la posibilidad de que mediante ésta se restablezcan situaciones que hubiesen sido modificadas con anterioridad a ese momento.
Añade que el Código Procesal Nacional ha adoptado una fórmula comprensiva de ambas hipótesis, contemplando a la última en primer término, pues incluye, entre los requisitos que condicionan la admisibilidad de la prohibición de innovar, el consistente en que “existiere el peligro de que si se mantuviera o alterara, en su caso, la situación de hecho o de derecho, la modificación pudiera influir en la sentencia o convirtiera su ejecución en ineficaz o imposible”.
Se percibe, pues, con suficiente claridad, que el primer supuesto mencionado por la norma transcripta apunta a la posibilidad de que el resultado del proceso principal resulte comprometido si, desde el comienzo, no se dispone determinada modificación en el estado fáctico o jurídico, sea retrotrayéndolo a un estado anterior o bien estableciendo uno nuevo. El segundo supuesto a que alude el art. 230, inc.2º del CPN contempla, por el contrario, el peligro de que, para el resultado del proceso principal, significaría la modificación de la situación de hecho o de derecho existente al tiempo de requerirse la medida analizada.
Si bien los reparos de Palacio, en el plano de la teoría sobre su procedencia, no dejan de ser atendibles, el esfuerzo de Peyrano como autor ha posibilitado, con provecho, salvaguardar funcionalmente un amplio corredor que en la experiencia judicial no contaba con adecuada luminosidad. Recién ahora está más cierto que el aseguramiento previsto en el artículo 230 CPCC puede ser decretado, tanto para que la situación de hecho existente no se modifique durante el curso del juicio, cuanto para que no continúe como estaba a su comienzo; este último supuesto aunque implícitamente encapsulado en la órbita amplia de aquella prohibición legal, constituye muy importante variante que doctrinariamente ha ganado espacio bajo la calificación de “Medida cautelar innovativa”. [vi]
Así también lo ha entendido la Corte Suprema al sentenciar que “la medida cautelar innovativa es una decisión excepcional porque altera el estado de hecho o de derecho existente al tiempo de su dictado, y que por configurar un anticipo de jurisdicción favorable respecto del fallo final de la causa resulta justificada una mayor prudencia en la apreciación de los recaudos que hacen a su admisión”. [vii]
En resumen, señalo que basta un ligero repaso por la jurisprudencia uniforme y constante de nuestros tribunales para advertir que la innovativa, como medida cautelar autónoma ha adquirido condición de mayoría de edad transformándose en una herramienta más a la orden del justiciable cuando lo que se requiere es asegurar el resultado del proceso definitivo.
A la par de los tres presupuestos clásicos a los que se sujeta la procedibilidad de las medidas cautelares, esto es, verosimilitud en el derecho, peligro en la demora y contracautela, dado el carácter excepcional de la innovativa, una parte de la doctrina y la jurisprudencia, fuentes materiales de interpretación del derecho, reclaman para el despacho favorable un cuarto requisito, a saber, perjuicio irreparable, daño irreparable o de muy difícil y remota reparación, que sufrirá la parte que la solicita, si no se hace lugar a la misma.
a) La verosimilitud del derecho (“fumus boni iuris”). Para obtener el dictado de una resolución que acoja favorablemente una pretensión cautelar, resulta suficiente la comprobación de la apariencia o verosimilitud del derecho invocado por el actor, en forma tal que, de conformidad con un cálculo de probabilidades, sea factible prever que en el proceso principal se declarará la certeza de ese derecho. [viii]
Es decir, no se requiere certeza plena de la existencia del derecho que sólo se alcanzará al término del juicio principal. El proceso cautelar se conforma con una probabilidad razonable de que el derecho del peticionario exista, para lo que basta un conocimiento periférico o superficial.
Nuestra Corte ha sentenciado que “la finalidad del proceso cautelar consiste en asegurar la eficacia práctica de la sentencia que debe recaer en un proceso, y la fundabilidad de la pretensión que constituye su objeto no depende de un conocimiento exhaustivo y profundo de la materia controvertida en el proceso principal, sino de un análisis de mera probabilidad acerca de la existencia del derecho discutido. Ello es lo que permite que el juzgador se expida sin necesidad de efectuar un estudio acabado de las distintas circunstancias que rodean toda relación jurídica”. [ix]
b) Peligro en la demora (“periculum in mora”). Es el peligro (temor fundado) de que ese derecho se frustre o disminuya durante la sustanciación del proceso tendiente a su reconocimiento y efectivización. [x]
Como ocurre con la verosimilitud del derecho, la justificación del peligro se conforma con una simple acreditación sobre la probabilidad de que el derecho se frustre y se realiza conjuntamente y en forma sumaria con aquél. No se exige conocimiento pleno o prueba definitiva que, como se dijo, es propio del juicio principal.
El peligro en la demora debe juzgarse de acuerdo con un juicio objetivo, o derivar de hechos que puedan ser apreciados incluso por terceros. [xi]
c) Contracautela. La ley erige en requisito de admisibilidad de las pretensiones cautelares que versen sobre bienes la prestación, por el actor, de una caución que asegure a la otra parte el resarcimiento de los eventuales daños que le irrogue la medida solicitada indebidamente. Dicha caución concreta, pues, el principio de igualdad, ya que viene a contrarrestar la ausencia de contradicción inicial que caracteriza, en general, al proceso cautelar. [xii]
Este recaudo está previsto en el art.199 del Código Procesal Civil y Comercial, y puede consistir en caución juratoria, personal o real.
La caución no se exige en función del resultado del proceso principal sino que debe guardar relación con la eventual responsabilidad del solicitante de la medida a fin de hacer frente a los gastos que debe afrontar la parte afectada y los daños y perjuicio ocasionados si, en definitiva, se peticiona sin derecho.
En su graduación el juez debe ponderar prudentemente distintos factores concurrentes circunstanciales (mayor o menor verosimilitud del derecho alegado, los daños que eventualmente puedan producirse, valor presunto de los bienes inmovilizados; la conducta de los justiciables y las particularidades del caso) [xiii], a fin de no tornar imposible el derecho del peticionario.
d) Perjuicio Irreparable (“periculum in damni”). Consiste en que la situación de hecho o de derecho que se pretende innovar ocasionaría de subsistir un daño irreparable al pretensor. [xiv]
Peyrano, que fue quien sistematizó la medida cautelar innovativa, escribe sobre el particular que "Liminarmente señalamos que al sintagma `perjuicio irreparable' lo utilizamos desde un ángulo estrictamente realista. No ignoramos que cualquier daño puede ser (en teoría) monetariamente resarcido. Pero también sabemos que no siempre el dinero repara adecuadamente, y también que no todas las veces el dinero del resarcimiento llega prontamente a los bolsillos del perjudicado". Resulta ser -que poco tiempo ha- anotábamos que muchos precedentes judiciales hacen caso omiso en la actualidad del susodicho recaudo específico, contentándose con la concurrencia del tríptico clásico de requisitos cautelares (apariencia del derecho, peligro en la demora, contracautela). Hoy, en cambio, damos otra vuelta de tuerca al asunto para subrayar que en determinadas hipótesis deviene insoslayable la exigencia de que se compruebe "prima facie" el riesgo de "perjuicio irreparable" para hacer viable el despacho de una innovativa. En líneas generales, el campo de las relaciones de familia (por los delicados intereses en juego) es uno de aquellos sectores donde se nos ocurre que no puede renegarse de la exigencia original de que esté presente el riesgo de que se perpetre un "perjuicio irreparable". Igualmente, quizás, debería seguirse exigiendo la presencia de "perjuicio irreparable" en el sentido expuesto, si es que se pretende obtener una innovativa contra el Estado y en relación a algún acto administrativo; categoría esta última que en los últimos tiempos pareciera haber perdido la presunción de legitimidad con que la doctrina tradicional la adornaba, creemos que con razón. Precisamente, la vigorosa presencia de un "perjuicio irreparable" posible en cabeza del administrado puede hacer que la susodicha presunción pueda ser tenida en cuenta como un elemento no tan decisivo como debería ser y no lo es en la práctica actual. [xv]
En cambio, Lino Palacio no concuerda en condicionar la medida a la concurrencia de un cuarto requisito ya que tal exigencia es susceptible de generar la creación de una norma judicial adversa al acogimiento de la medida y, por otro lado, la misma reviste una connotación patrimonial y un efecto que la acota indebidamente.
Concluye “el requisito concerniente al peligro en la demora (común a todas las medidas cautelares e implícitamente previsto en el art. 230 CPCN) cubre con sobrada amplitud la extensa gama de daños involucrados en el otorgamiento de la medida, pues compete no sólo los perjuicios económicos sino también los padecimientos físicos, psíquicos y morales, no necesariamente irreparables pero dignos de una inmediata tutela judicial”. [xvi]
Finalmente, una tercera postura que viene tomando fuerza en la doctrina es aquélla, según la cual, el “perjuicio irreparable” opera sólo cuando la cautelar innovativa deviene en sentencia de mérito anticipada. No cuando estamos ante una diligencia innovativa pura y simple, en cuyo caso es suficiente con los tres requisitos clásicos de toda cautelar, es decir, verosimilitud del derecho, peligro en la demora y contracautela.
En otras palabras, cuando la medida innovativa se concede como anticipo de la sentencia, es dable requerir del solicitante un plus de daño no reparable que se debe distinguir del periculum in mora. En la ponderación de este último se trata de conjurar el riesgo de insolvencia del demandado, que conlleva la restitución sólo mediata del derecho (que puede sobrevenir en el transcurso del tiempo que insume la decisión de la causa). En cambio, en la valoración del periculum in damni, que es exigible cuando la medida innovativa ostenta corazón de sentencia anticipatorio, la atención se centra en la situación del demandante, la que se vería notablemente agravada si no se otorga ya (total o parcialmente) la prestación que reclama. [xvii]
Tal es la interpretación que sobre el peligro de daño ha sentado la Corte Suprema de Justicia de la Nación en "Camacho Acosta, M. v. Grafi Graf S.R.L." Fallos 320:1634, al conceder anticipadamente el valor de la prótesis de un antebrazo izquierdo perdido por un trabajador en un accidente de trabajo, al considerar "que la tardanza en la colocación de la prótesis hasta el momento de la sentencia definitiva le provocará un perjuicio irreversible en la posibilidad de recuperación física y psíquica de su parte, como también en la permanencia en su situación actual (hasta el momento en que concluya el proceso) le causa menoscabo evidente que le impide desarrollar cualquier relación laboral, todo lo cual reclama una decisión jurisdiccional eficaz para modificar el estado de hecho en que se encuentra".
En otro orden, para decidir sobre la procedencia o improcedencia de esta medida es necesario estimar y evaluar que, de ser concedida, no cause un prejuicio irreparable de igual o mayor entidad al recipiendario de la misma. Vale decir que también debe valorarse el perjuicio mayor que se derivaría de su despacho para una de las partes.
La cuestión reviste importancia pues se observa que en numerosos fallos los tribunales bajo el nombre y ropaje de una medida cautelar innovativa conceden verdaderas tutelas anticipadas.
El caso más resonante es “Camacho Acosta v. Grafo Graf SRL y otros”, resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que la doctrina considera se trata de una resolución anticipatoria dictada en el marco de un trámite cautelar, puesto que la providencia recae directamente sobre la relación sustancial controvertida.
De manera que en la actualidad bien podemos hablar de dos tipos de medidas innovativas: las que se conceden con carácter “cautelar”, y tienden a asegurar el resultado práctico de otro proceso; y aquellas otras que bajo el nomen iuris de “medida innovativa” se libran como “tutela anticipada”, y otorgan en forma anticipada total o parcialmente el objeto mediato de la pretensión contenida en la demanda.
Sin embargo, en la práctica, no es fácil encontrar las diferencias entre ambos institutos, por cuanto contienen una estrechísima similitud y producen muchas veces idénticos efectos, que hacen que la línea divisoria entre ambos resulte difícil de trazar. [xviii]
Con la advertencia formulada en el párrafo anterior intentaremos en adelante enunciar puntos de contacto y aspectos distintivos entre ambos institutos, para lo que tendremos en cuenta como guía las enseñanzas de Carlos Carbone [xix].
A)-a. Entre las similitudes, comenzamos diciendo que, como regla general, ambas se despachan inaudita et altera pars.
En relación con lo expresado encontramos opiniones doctrinarias discordantes. Así, Adolfo A. Rivas, aludiendo a la tutela anticipada, señala que, como se trata nada menos que de satisfacer la pretensión principal, debe existir en la mente del magistrado cuasicerteza y ello únicamente puede lograrse, no mediante un sistema de resolución inaudita parte, sino, por el contrario, asegurando un nivel razonable de derecho de defensa.
A su vez, Jorge Peyrano puntualiza que sería más conveniente decretar la sentencia anticipatoria sólo después de contestada la demanda o de transcurrido el plazo para contestarla, aunque no exige sustanciación.
b. En otro aspecto, señalamos, en segundo lugar, que tanto para las medidas cautelares innovativas como para las providencias anticipatorias o interinas, se exige contracautela para su dictado. Aunque se sostiene que, según casos excepcionalísimos, podría dispensarse en las sentencias anticipatorias o despachos interinos de fondo, de acuerdo con la entidad de la certeza suficiente requerida para su despacho.
c. Marcamos, también entre las similitudes, el condicionamiento que tienen ambas de referirse a un proceso principal: tanto las medidas cautelares que pueden dictarse como previas a la demanda necesitan, igual que los despachos interinos de fondo, de un proceso principal para tener su andamiaje.
d. Finalmente, agregamos que tanto en las medidas cautelares innovativas como en las providencias que deciden interinamente una relación controvertida, la resolución que se dicta en forma favorable no implica decidir concretamente sobre la procedencia del reclamo formulado por el actor.
B)-a. En el otro extremo, el de las diferencias, apuntamos en primer lugar, que las medidas cautelares aseguran el resultado práctico de la sentencia futura y tienen como carril el peligro en la demora; mientras que los despachos interinos de fondo satisfacen total o parcialmente la pretensión en la instrucción de la causa, y su soporte es evitar un daño de difícil reparación.
En palabras del Dr. Berizonce, la providencia interina tiende a acelerar en vía provisoria la satisfacción del derecho, porque el periculum in mora está constituido, no por la temida desaparición de los medios necesarios para la formación o para la ejecución de la providencia principal sobre el mérito, sino precisamente, por la prolongación a causa de las dilaciones del proceso ordinario, del estado de insatisfacción del derecho del cual se trata en el juicio de mérito. En tal caso, la providencia provisoria recae directamente sobre la relación sustancial controvertida y constituye, por ello, una declaración interina de mérito. La tutela consiste, entonces, en una decisión anticipada de mérito, destinada a durar hasta el momento en que a esta resolución provisoria se sustituya el pronunciamiento de carácter estable dictado en el proceso ordinario de mérito. [xx]
b. En segundo término, señalamos que las medidas cautelares proceden a pedido de cualquiera de las partes en tanto que las sentencias anticipatorias sólo puede tener lugar a favor del actor.
c. Otro distingo radica en el fundamento de la exigencia de fianza. Mientras en las cautelares es para atender los daños y perjuicios si la cautelar se trabó sin derecho declarado en la sentencia de mérito, en los despachos interinos de fondo se ordenan para acudir a restituir la satisfacción obtenida anticipadamente.
d. Un sector de la doctrina pone el acento distintivo en el grado de cognición que debe lograr el magistrado para el despacho favorable de la petición: así la “verosimilitud en el derecho” basta para despachar favorablemente la medida cautelar común, aun en la innovativa en la que el juez debe extremar el celo en verificar tal requisito. En las sentencias anticipatorias, en cambio, hay un plus a dicho grado de convicción: se exige un grado de conocimiento mayor que se denomina “certeza suficiente”, “cuasicerteza” o “alto grado de probabilidad de su existencia”, comprensiva de la fuerte probabilidad y el riesgo de daño irreparable que se causará a la parte.
e. Por otra parte, la innovativa, como cautelar, exigirá siempre el requisito de la urgencia, lo que no se da siempre en los despachos interinos de fondo que pueden contener razones de abuso de derecho de defensa o no seria contestabilidad de la demanda, v.g. "abuso del derecho de defensa, o manifiesto propósito dilatorio del demandado" del art. 273 CPC. de Brasil, o "necesidad impostergable del que la pide" del código peruano.
f. Finalmente, apuntamos que las medidas cautelares innovativas, por su naturaleza, exigen para su despacho peligro en la demora pero no un daño irreparable, como viene de hecho aplicando la jurisprudencia; mientras que el despacho interino siempre requiere perjuicio irreparable.
Al respecto, nuestro tribunal cimero ha sostenido “dichas medidas precautorias, alude a institutos procesales de orden excepcional que enfocan sus proyecciones sobre el fondo mismo de la controversia, se encuentran enderezadas a evitar la producción de perjuicios que se podrían producir en caso de inactividad del magistrado y podrían tornarse de muy dificultosa o imposible reparación en la oportunidad del dictado de la sentencia definitiva”.
g. Por último, más que una diferencia, dejamos abierto un interrogante. ¿Qué pasaría en caso de caducidad de la instancia? Tratándose de medidas cautelares innovativas no caben dudas de que, como toda medida cautelar, es siempre accesoria por su dependencia en relación con la finalidad de asegurar el proceso; en consecuencia cesa y la contracautela se emplea para satisfacer los daños y perjuicio derivados. En este caso, lo accesorio sigue la suerte de lo principal.
Ahora bien, frente a una providencia anticipatorio o interinal, me animo a decir que si la concebimos como un proceso autónomo cuyo objeto es conjurar el daño que se deriva de la prolongación del estado de insatisfacción del derecho reclamado; y si para su dictado se requiere cuasicerteza y un mínimo de sustanciación que garantice el derecho de defensa, la caducidad del proceso principal dejaría en pie la decisión del magistrado en el proceso independiente.
A modo de síntesis del tópico, resulta didáctica la diferenciación que efectúan Kaminker y Arazi entre ambos institutos: la innovativa exige verosimilitud e irreparabilidad del perjuicio, exige contracautela, accesoria del proceso de conocimiento, pero audiencia posterior. La anticipación, certeza suficiente -como venimos proponiendo- y peligro de frustración del derecho, con contracautela, accesoriedad del principal, pero con audiencia anterior o previa. Y en cuanto a la relación entre el resultado pretendido para la sentencia y el de la cautela, refieren que en la innovativa es similar en todo o en parte, mientras que en la anticipación es idéntico, también en todo o en parte. [xxi]
I.- La Medida Cautelar Innovativa encuentra sustento normativo, sea como alternativa prevista en el art.230 del CPCN; sea como cautelar genérica reglada por el art. 232 del código adjetivo.
El Despacho Interino de Fondo no se encuentra regulado normativamente, aunque en la práctica la doctrina argumenta que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha dado un importante paso en pro de su reconocimiento al fallar en autos “Camacho Acosta v. Grafo Graf SRL y otros”.
No obstante, sería útil su previsión legislativa a semejanza de lo que sucede en el Código General del Proceso del Uruguay, de 1988, art.317; o el Código de Proceso Civil de Brasil, art.273, introducido por la reforma de 1994; o el Código Procesal Civil Peruano, art.674.
II.- La Medida Cautelar Innovativa requiere para su despacho favorable la concurrencia de los tres requisitos clásicos comunes a toda medida cautelar: verosimilitud del derecho, peligro en la demora y contracautela.
El Despacho Interino de Fondo, en tanto implica un anticipo de jurisdicción, reclama la acreditación del daño irreparable, además de los requisitos enunciados.
III.- La Medida Cautelar Innovativa se despacha inaudita parte.
El Despacho Interino de Fondo requiere un mínimo de sustanciación, de modo de asegurar razonablemente el derecho de defensa.
En suma, la Medida Cautelar Innovativa y el Despacho Interino de Fondo constituyen preciosos depósitos de energía del derecho que empleados correctamente son útiles para alcanzar una justa composición de los intereses de las partes.
"Art. 674: Medida temporal sobre el fondo: Excepcionalmente por la necesidad impostergable del que la pide por la firmeza del fundamento de la demanda y prueba aportada, la medida puede consistir en la ejecución anticipada de lo que el juez va a decidir en la sentencia, sea en integridad o sólo en aspectos sustanciales de ésta.
"Art. 677: Asuntos de familia e intereses de menores: Cuando la pretensión principal versa sobre separación, divorcio, patria potestad, régimen de visitas, entrega de menores, tutela y curatela, procede la ejecución anticipada de la futura decisión final, atendiendo preferentemente el interés de los menores afectados con ella.
"Si durante la tramitación del proceso se producen actos de violencia física, presión psicológica, intimidación o persecución al cónyuge, concubino, hijos o cualquier integrante del núcleo familiar, el juez debe adoptar las medidas necesarias para el cese inmediato de los actos lesivos.
"Art. 678: Administración de bienes. En los procesos sobre nombramiento y remoción de administradores de bienes, procede la ejecución anticipada de la futura decisión final a efecto de evitar un perjuicio irreparable.
"Art. 679: Desalojo. En los procesos de desalojo por vencimiento del plazo del contrato por otro título que obligue la entrega, procede la ejecución anticipada de la futura decisión final, cuando el demandante acredite indubitablemente el derecho a la restitución pretendida y el abandono del bien.
"Art. 681: Devolución de bien en el despojo. En el interdicto de recobrar, procede la ejecución anticipada de la decisión final cuando el demandante acredite verosímilmente el despojo y su derecho a la restitución pretendida".
Código de Proceso Civil de Brasil
Art. 273 "El juez podrá a requerimiento de parte anticipar, total o parcialmente, los efectos de la tutela pretendida en la demanda, desde que existiendo pruebas inequívocas, se convenza de la verosimilitud de la alegación y: 1) Haya fundado temor o daño irreparable o de difícil reparación; 2) En la decisión que anticipa la tutela, el juez indicará, de modo claro y preciso, las razones de su convencimiento; 3) No se concederá la anticipación de la tutela cuando hubiera peligro de irreversibilidad de la resolución anticipatoria; 4) La tutela anticipada podrá ser revocada o modificada en cualquier tiempo, mediante decisión fundada; 5) Concedida o no la anticipación de la tutela, proseguirá el proceso hasta la sentencia final".
Código del Proceso Civil de Portugal
Art. 381.1 dispone: "Siempre que alguien muestre fundado recelo de que otro cause lesión grave y difícilmente reparable a su derecho, puede requerir la providencia conservatoria o anticipatoria concretamente adecuada a asegurar la efectividad del derecho amenazado".
Código de Procedimiento Civil italiano
Art. 700 Sección sobre providencias de urgencia: "Condiciones para la concesión. Fuera de los casos regulares de las precedentes secciones de este capítulo, quien tuviese fundados motivos para temer que durante el tiempo que transcurre para hacer valer su derecho por la vía ordinaria, éste sea amenazado de un perjuicio inminente e irreparable, puede pedir una medida al juez de proveimiento de urgencia que, según las circunstancias, sea idónea para asegurar provisionalmente los efectos de la decisión sobre el mérito".
[i] PALACIO, Derecho Procesal Civil, reimpresión, VIII, p.15.
[ii] FENOCHIETTO, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, 2º ed., I, p.822.
[iii] PEYRANO, Medida Cautelar innovativa, 1981, p.13.
[iv] PEYRANO, Jorge W., “Medida cautelar innovativa. Balance de situación. Ajustes. Nuevos horizontes”, publicado en JA 1995-IV-680.-
[v] Ob. Cit. T.VIII, p.177-180.-
[vi] MORELLO-SOSA- BERIZONCE, Códigos Procesales en lo Civil y Comercial de la Prov. De Bs. As. Y de la Nación, comentados y anotados, TºII-C, p.957.-
[vii] Fallos: 316:1833, 320:1635.
[viii] Cfr. CALAMANDREI, citado por PALACIO, op. Cit., pag.32.-
[ix] Fallos: 326:3456.-
[x] MORELLO-SOSA-BERIZONCE, op. Cit., TºII-C, p.496.-
[xi] Fallos:326:3658.-
[xii] PALACIO, Op. Cit. TºVIII, pag.36.-
[xiii] MORELLO-SOSA-BERIZONCE, Op. Cit. Tº II-C, p.564.-
[xiv] PEYRANO, Jorge W, Medida Cautela Innovativa, p.27.- CNCiv, Sala B 15/10/93, LL, 1995-C-682.-
[xv] PEYRANO, Jorge W., Medida Cautelar Innovativa. Balance de situación. Ajustes. Nuevos horizontes. J.A. 1995-IV-680.-
[xvi] PALACIO, Lino, “La venerable antigüedad de la llamada medida cautelar y su alcance actual, p.112.-
[xvii] BARACAT, Edgar J., Reflexiones sobre la medida innovativa: su pasado y futuro, JA 2002-III-1242.
[xviii] CAVA, Claudia, El leading case de la Corte Suprema de Justicia de la Nación: caso Camacho Acosta, en “Sentencia Anticipada (despacho interinos de fondo)”, 2000, Ed. Rubinzal-Culzoni, p.722.-
[xix] CARBONE, Carlos “Comparación de la medida cautelar innovativa y el despacho interino de fondo” JA 2002-III-1268.-
[xx] BERIZONCE, Roberto O., Tutela anticipada y definitoria, JA 1996-IV-741.-
[xxi] KAMINKER Mario y ARAZI Roland, “Algunas reflexiones sobre la anticipación de la tutela y las medidas de satisfacción inmediata”, en “Medidas autosatisfactivas”, 1999, Ed. Rubinzal-Culzoni, p.44.-

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