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Timestamp: 2019-01-23 08:19:33+00:00

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Los Textos Académicos - El Contexto de la Escritura Y sus Procesos de Composición - Parte 2
2) Parte II
– 2.1 La Planificación
La planificación debe considerarse antes y durante la escritura, es decir, es muy difícil comenzar con una planificación y poder evitar que se nos pasen detalles por alto, ya que esto depende de ciertos factores como por ejemplo, si quien escribe tiene suficiente práctica o dominio sobre el tema que desee escribir.
En mi caso particular para la realización de este tipo de trabajo, “elaboración de artículos para ser publicados”, me surgieron varias ideas sobre cómo planificarlo; al principio establecí ciertas ideas principales y a medida que fui avanzando en el escrito algunas de estas ideas fueron consideradas poco importantes o que no cumplían con el objetivo establecido en un primer momento y así fui incorporando otras ideas que quizás me beneficiaban más teniendo en cuenta mis objetivos o simplemente eran más adecuadas a este tipo de trabajos.
Por lo cual se ve claramente que la planificación no es algo así como un paso en donde el producto debe quedar terminado en primera instancia y no puede ser modificado con posterioridad, sino que se va reconstruyendo durante el proceso de composición.
Particularmente considero la planificación en primera instancia como la elaboración de un primer borrador de carácter abierto donde se incluya un esquema general que considere los principales objetivos y secuencias abiertas que se va a desarrollar en el trabajo, construyendo y reconstruyendo, conformando más o menos una estructura, que nos oriente en el proceso y lograr profundizar en los aspectos que se cree más convenientes; obteniendo así la constitución de una forma para nuestro escrito que pueda permitirnos valoraciones, mediante el análisis y la reflexión de nuestro trabajo como un todo. Pero para alcanzar estas pretensiones es necesario generar ideas en cantidad y calidad suficientes, seleccionar y relacionar dichas ideas y organizarlas de formas esquemáticas para así disponer de una visión general del texto que nos asegure como seguir los objetivos propuestos.
De esta manera resulta imprescindible saber cuándo y porque planificar detalladamente, como así también cuando esperar tener una primera versión del texto.
– 2.2 La ESCRITURA
Por otro lado cuando la lectura y la escritura, se conjugan en un proceso de investigación, la misma lectura avanzada de determinados textos seleccionados con anterioridad, pueden formar una actividad de planificación. Pero debemos considerar para ello que cuando leemos para escribir más allá de atender al contenido, necesitamos poder darnos cuenta de las pistas que el autor nos va dando y que nos permitirá ver los motivos por los que el escritor tomo determinadas decisiones y que se plasman en la forma final de su texto.
De cualquier manera es muy importante generarse la conciencia de que uno se encuentra en un momento previo a la redacción más o menos definitiva, para así no perder el tiempo en correlación excesiva de frases y expresiones que quizás no serán necesarias hasta el momento cuando ya tengamos toda la información importante para poner en nuestro texto.
Otro paso sería el establecer una valoración inicial de las ideas y la información disponible, la valoración en cuanto al ajuste de la información, especialmente cuando el texto es argumentativo debe considerarse nuestros objetivos y las características de la comunidad de lectores a los que nos dirigimos. Luego pasaremos a organizar la información con la ayuda de algunas estrategias muy utilizadas para el establecimiento de relaciones, como por ejemplo, la realización de esquemas, cuadros o representaciones graficas que hagan evidente las relaciones que quiero mostrar entre las ideas.
Entonces contando ya contamos con un bosquejo de ideas esbozadas, definidas, desarrolladas y ejemplificadas permitiéndole al lector que reconozca como aceptables tus ideas, tenemos que poner además a su disposición suficientes explicaciones, argumentos, detalles, citas de otros autores, etc.
Por otro lado como dicen los autores Galvalisi, Novo y Rosales (2007), el lenguaje escrito tiene una serie de componentes, recursos y reglas que permiten ir tejiendo la trama de significados que se transmiten en un texto.
Por ejemplo al pasar de una idea a otra se usan palabras de conexión o conectores (entonces, por eso, etc.) o frases de recuerdo (después de haber escrito…) que ayudan al lector a entender el hilo conductor de nuestro razonamiento y a construirse un cuadro general del escrito, también es preciso saber usar signos de puntuación para facilitarle la comprensión lo mejor posible de la organización de las ideas en una oración, en un párrafo, etc. Justamente la restructuración de un texto en párrafos es brindarle al lector la posibilidad que pueda ir identificando las ideas centrales que se transmiten y su jerarquía.
– 2.3 PARRAFOS EN LA ESTRUCTURACION DE UN TEXTO.
Daniel Cassany (especialista en el tema de la escritura) define al párrafo como, un conjunto de frases relacionadas que desarrollan un único tema. Y además agrega, Es una unidad intermedia, superior a la oración e inferior al apartado o al texto, que además tiene una identidad gráfica y constituye una unidad de significado.
En cuanto a lo considerado a identidad gráfica, es porque se distingue visualmente en la página: Empieza con mayúscula a la izquierda en una línea nueva, y termina con un punto y aparte. Por otro lado cuando decimos que el párrafo constituye una unidad de significado, es porque cada uno trata exclusivamente de un tema, subtema o algún aspecto particular en relación con el resto del texto, pero además la construcción del párrafo implica analizar si se va a desarrollar la misma idea, si se va a ampliar esa idea, si se va a desarrollar una sub – idea, si se cambia de idea y todo ello requiere la decisión de si conviene esto en el mismo o en un párrafo aparte. Así como puede servir además para marcar los diversos puntos de que consta un tema, para distinguir las opiniones a favor y en contra, para señalar un cambio de perspectiva en el discurso.
– 2.4 LA PUNTUACION EN EL TEXTO
La puntuación tiene la función de subdividir el texto para facilitar la comprensión (María Serafini, op.cit.).
Entre otros signos de puntuación a considerar existen las comas, el punto y seguido, y el punto y aparte. Teniendo en cuenta los conocimientos previos que cuenta el lector para el cual va dedicado este escrito, no me explayare en este tema, por lo cual si tienen dudas o si se les dificulta algún aspecto pueden recurrir a la bibliografía que he venido trabajando y que detallare al finalizar el último artículo de esta serie que vengo desarrollando.
Hasta aquí esta segunda parte en el proceso de construcción de textos académicos y monográficos. En una tercera parte terminare de desarrollar los aspectos que conciernen a la escritura “como conectar un texto”, para luego continuar con lo referente a la tarea de supervisión de lo construido o si se quiere la etapa de revisión y posteriormente concluir con la parte de los afectos al momento de escribir.
Tim Milanar
Los Textos Académicos – El Contexto de la escritura
Y sus procesos de Composición.
4) los afectos
Muchas veces cuando se realiza un escrito o cuando se realiza una tarea en relación a la escritura, se hacen presentes actitudes, sentimientos, o estados de ánimos no favorables a la simple percepción del que se está o no, cumpliendo con el propósito; también aparecen las pasiones, el miedo, el orgullo, el entusiasmo, la ingenuidad o la angustia; son compañeros habituales y a veces ingratos, y casi siempre poco reconocidos como inherentes de las actividades de escribir y comunicar un trabajo o escrito de cualquier tipo. Por eso hablare de manera resumida sobre algunos de esos sentimientos o emociones y cómo hacer para reconocerlos y trabajarlos.
-4.2 La ansiedad y el miedo.
En algunas ocasiones suele pasar que no sabemos cómo empezar a escribir, nos encontramos con la hoja en blanco y muchas ideas en nuestra cabeza, damos vueltas y vueltas y no hay forma de que nos salga algo coherente de nuestra cabeza y cuando queremos ver pasamos horas sentados sin poder avanzar en lo más mínimo.
Desde mi experiencia, para quien este comenzando a escribir o incluso para quien ya tiene un camino recorrido, le va a resultar conocido este relato, sobre todo para quien comienza, ya sea porque no está acostumbrado a realizar estos tipos de escritos, o porque no cuenta quizás con las herramientas, estrategias o capacidades adecuadas; pero no hay que desesperar, ya que es justo cuando nos ataca el miedo y la ansiedad y es muy posible que nos bloqueemos.
Para Britton (1994), la angustia aparece mucho antes de que uno se siente a escribir, empieza cuando se lee para escribir o cuando se habla del mismo texto, pero en definitiva se refiere a sentirnos que no estamos a la altura de realizar y mucho menos presentar nuestro trabajo.
Uno a medida que va transitando el proceso de escritura va construyendo una identidad como escritor; es decir su auto concepto, que se refiere a la forma en que uno se concibe como aprendiz, como persona dotada de determinadas características o habilidades para afrontar el aprendizaje (Miros,2001).
Las representaciones de nosotros mismos como escritores variara según nuestra forma de representarla, de resolverla y de cómo nos enfrentemos a la tarea de escribir, es decir que el auto concepto del escritor queda determinado después de transitar por varios procesos de escritura ya que de esta manera va elaborando una imagen mental de acuerdo a sus capacidades y posibilidades, eso es lo que nos va a ayudar a manejar nuestra ansiedad y angustia que nos puede surgir el escribir.
Por ejemplo, en mi formación previa como escritor de textos académicos, he realizado relatos de experiencias donde me describo a mí mismo como escritor, es decir, eh construido relatos autobiográficos; estos relatos me ayudaron a poder identificar las capacidades que dispongo como escritor, como así también los aspectos a favor o en contra o cuales son las estrategias o herramientas que me pueden favorecer o dificultar al momento de la producción de un trabajo, en otras palabras lo que se intenta logra es poder conocerse a sí mismos como escritor.
Es necesario mencionar que la ansiedad puede ser una compañera asidua no solo de la escritura sino de las diversas actividades que implica hacer público nuestro pensamiento y nuestro trabajo: escribir, exponer, presentar, etc. Pero esta actividad no tiene por qué ser siempre he inexorablemente paralizante o negativa. Lo que tenemos que tener en cuenta es, lo que podemos cambiar y de lo que podemos aprender como así también de la forma en que respondemos a estas ansiedades y las estrategias que pongamos en juego para hacerles frente, es decir para regular nuestra actuación o nuestro accionar, también en el terreno afectivo. (Monserrat, Castelló 2007).
-4.3 Aprendiendo a disfrutar de la escritura
Sin atribuir sentido es muy difícil aprender a disfrutar de la escritura o de la construcción y comunicación de textos académicos. El proceso que permite atribuir sentido está determinado por algunas condiciones como el interés por la tarea y el contenido, la percepción de competencia y la posibilidad de representar adecuadamente la tarea, los contenidos y sus motivos que nos llevan hacia un nuevo trabajo.
En cuanto a la importancia por la tarea y los contenidos puedo decir que cuando tenemos la posibilidad de escribir sobre un tema que nos agrada mostramos una mejor predisposición ante la tarea, lo que lleva a que mejore la calidad del texto, pero no siempre es así, ya que por más que se tenga un interés muy bueno, sino se tiene un buen conocimiento y dominio del tema, el texto final no llega a ser bueno y el proceso de composición puede ser muy costoso en términos afectivos y muy poco agradable, con lo que se perdería el interés.
Por ejemplo aun desde mi corta experiencias puedo decir que en muchos de los trabajos que he realizado durante varios año, sucedía que mi interés era muy bueno ya que me agradaba el tema de escribir y el entusiasmo crecía cada vez más a medida que fui mejorando mi practica y mis conocimientos. Pero en muchas otras ocasiones los temas no me agradaban y ciertamente no tenía el conocimiento para enfrentar ciertas situaciones, por lo que llegue a sentirme frustrado y a no saber cómo poder comenzar o terminar un escrito.
El interés por escribir se desarrolla al menos en cuatro etapas o facetas, en la primera el interés se debe a factores externos propios del escritor, como por ejemplo el tiempo, el tema, el tipo de texto, etc. En la segunda etapa el interés aumenta si estos factores se mantienen en el tiempo. En la tercera etapa el escritor empieza a entrelazar su actuación con otros factores, que estimulen la escritura. En la cuarta etapa el escritor se ha dado cuenta que puede manejar los factores externos y así poder regular su propio interés, aumentando su conocimiento sobre el tema, generando interrogantes y manteniendo el esfuerzo por lograr un valor personal en el trabajo que realiza.
El aumento del interés por la escritura estaría muy vinculado al hecho de empezar a gestionar factores externos que nos agraden, que nos tranquilicen, y también al hecho de asociar la tarea de escribir a situaciones gratificantes. Progresivamente la gratificación inicial que podía ser afectiva –me siento mejor- pasa a ser también una gratificación intelectual: estoy aprendiendo sobre este tema cuando escribo sobre ello y además me siento capaz de hacerlo, tengo instrumentos para controlar este proceso (Monserrat, Castelló 2007).
Por otro lado la percepción de competencia se refiere a la sensación que uno tiene de su habilidad a la hora de escribir. Se relaciona positivamente con el esfuerzo y la persistencia ante la tarea de escribir un texto, pero muchas veces esa percepción puede ser de incapacidad, por lo cual la tarea de escribir provoca rechazo, disgusto y ansiedad. Se observa que el texto producido termina siendo difícil y de poca calidad, por lo cual se pierde el interés por continuar escribiendo nuestro escrito.
Por último la representación de la tarea, se refiere a la posibilidad de representar adecuadamente tanto la tarea como el contenido y sus motivos, es fundamental para atribuir sentido a la tarea de escribir en particular y resulta imposible sentirse interesado en una actividad, si uno no puede saber exactamente en que consiste la actividad y que se espera de ella.
-4.4 Conclusión
De esta manera he intentado dar las pautas y pasos a seguir para lograr un buen escrito o texto de tipo académico, y que al mismo tiempo se logre un aprendizaje significativo referido a la actividad de escribir; además quisiera dejar en claro que para transitar correctamente el proceso de escritura deben involucrarse esos tres subprocesos que desarrolle en el trabajo que son: La planificación, la escritura, y la revisión, como ya lo he explicado estos tres subprocesos están interrelacionados y no se dan únicamente de manera lineal, sino que debe contemplarse en un ida y vuelta hasta lograr un producto final.
Por ultimo hace falta aclarar que si bien se hace hincapié sobre la escritura del texto académico como por ejemplo monografías, síntesis, artículos etc., estos pasos que se dan pueden ser aplicados a otros tipos de textos.
-4.5 BIBLIOGRAFIA
Carlino, P. (2005) Escribir, leer y aprender en la universidad. Bs. As. Fondo de Cultura Económica.
Galvalisi, C. Novo, M. Rosales, P (2004) Leer y escribir para aprender. Río Cuarto. Universidad Nacional de Río Cuarto.
Montserrat Castelló (2007) Escribir y comunicarse en contextos científicos y académicos. Barcelona. Graó.
-1 Lo contradictorio del hecho de contar con conocimientos matemáticos y no poder hacer uso de ellos
En primera instancia y con la idea de desarrollar algunas de las Concepciones planteadas por Chevallard en el artículo “los números no muerden” podría comenzar diciendo que las matemáticas nos acompañan en todo momento de la vida, así como en el día a día.
Por ejemplo: Para hacer frente a los gastos del mes, para fraccionar el sueldo, para los negocios, emprendimientos, el arte, la música etc. Y así podríamos seguir enumerando las distintas situaciones en las que se hacen presentes las matemáticas.
Sin embargo en muchos casos parece contradictorio el hecho de contar con conocimientos matemáticos y no poder hacer uso de ellos, como en el ejemplo que da Chevallard, (2014) donde en Estados Unidos, la crisis de las hipotecas fue, para algunos educadores de matemática, algo traumático…
Ahora dada esta situación podríamos en principio preguntarnos porque pasa esto? y enseguida comienzan a surgir cuestiones que tienen que ver con la formación docente, el currículo escolar, la cultura institucional y hasta aspectos del ámbito social y político etc. Solo para mencionar algunas variantes que de inmediato se agrupan ante esta problemática.
Siguiendo lo hasta aquí planteado podríamos decir que lo que resulta central es, que la enseñanza de la matemática que se imparte en las instituciones lleva aparejada inevitablemente la descontextualización y la despersonalización del saber, de esta manera el conocimiento matemático pierde su función socializadora como bien lo plantea Gómez-Granell, C. (1997)
A lo que podríamos agregar que también parte del problema es, que no hay unicidad entre el saber sabido y el saber enseñado. Creo que este es uno de los aspectos importantes que plantea Chevallard en el artículo que estoy trabajando donde además dice que hay que desmatematizar las matemáticas para acercar los números a la vida cotidiana y así formar a la gente no matemática.
A demás Propone trabajar el concepto de transposición didáctica el cual hace referencia a un contenido de saber que ha sido designado como saber a enseñar, sufre a partir de entonces un conjunto de transformaciones adaptativas que van a hacerlo apto para ocupar un lugar entre los objetos de enseñanza. Este trabajo que transforma un objeto de saber a enseñar en un objeto de enseñanza es denominado la transposición didáctica.
Es decir, como el proceso que va del saber poseído al saber enseñado: del saber pensado al saber enseñado hay un proceso cargado de significados que hace que no se trate de un objeto único para todos sino de una multiplicidad de formas en las que ese objeto, el saber, vive en las civilizaciones.
Entonces, para explicar los éxitos y los fracasos de los alumnos hay que tomar en cuenta lo que se les pide a los alumnos que hagan con la multiplicación, la división, las nociones de geometría elemental.
Pero lo que aún significa más, en muchos casos ni siquiera los docentes “conocen” las conceptualizaciones.
Por otro lado me parece importe mencionar la idea presente en el artículo, “los números no muerden”, donde se considera a la matemática como a un rito y que se parece, de algún modo, al servicio militar: donde cada joven debe hacerlo y después puede olvidarse por completo de él y hacer su vida como si nunca hubiese estado en el ejército.
Si la sociedad, en lugar de tomarlo como un rito de pasaje le dijera, la matemática: “No es para molestarte, es algo para ayudarte y lo que vamos a enseñarte son cosas que van a servir para resolver algunas situaciones de la vida cotidiana o de la vida profesional”, me parece que la recepción por parte del alumnado, de los jóvenes, etc. puede cambiar. Y ante la pregunta ¿Cómo se hace eso? Chevallard nos dice: “No presentar una matemática que está por afuera de la realidad de la gente sino encontrar en la realidad de la gente los momentos en que la matemática entra”.
En una segunda instancia me parece importante ampliar sobre los aspectos relacionados a la resolución de problemas, la cual ha sido reconocida como un componente importante en el estudio del conocimiento matemático.
En el análisis de la historia de las matemáticas los avances matemáticos casi siempre se originan en un esfuerzo por resolver un problema específico, en este sentido Ressia de Moreno. B. (2003) nos dice que la Didáctica de la matemática define los problemas como aquellas situaciones que generan un obstáculo a vencer, que promueven la búsqueda dentro de todo lo que se sabe para decidir en cada caso que es lo más pertinente forzando así la puesta en juego de los conocimientos previos, y mostrándolos al mismo tiempo insuficientes o muy costosos. Rechazar los no pertinentes e implicarse en la búsqueda de nuevos modos de resolución es lo que produce el avance en los conocimientos.
Desde otra perspectiva pero siguiendo la misma línea de pensamiento se plantea que el punto de partida de la actividad matemática no es la definición sino el problema y que además la actividad matemática no es simplemente buscar la respuesta correcta. Es también la elaboración de hipótesis, de conjeturas que son confrontadas con otras y testeadas en la resolución de problemas Charlot, B. (1986).
El reconocimiento dado a la actividad de resolver problemas matemáticos en el desarrollo de las matemáticas ha originado algunas propuestas para su enseñanza.
El trabajo de Alan Schoenfeld (1983) juega un papel determinante en la implantación de las actividades relacionada con el proceso de resolver problemas en el aprendizaje de las matemáticas. Charnay, R (1994) Propone el Problema como Recurso de aprendizaje y la resolución de problemas como fuente, lugar y criterio de la elaboración del saber , es decir, la resolución de problema (y no de simples ejercicios) interviene así desde el comienzo del aprendizaje.
De esta manera me gustaría concluir con esta breve reflexión compartiendo el posicionamiento de chevallard (1998) al plantear que lo didáctico es una manera de designar todo lo que la gente hace para ayudar o ayudarse a aprender algo.
El sistema didáctico es un sistema abierto, su supervivencia supone su compatibilización con su medio, esta le impone responder a las exigencias que acompañan y justifican el proyecto social a cuya actualización debe responder. Es decir, ¡el sistema didáctico no existe sino para ser compatible con su entorno; y esta compatibilización pasa por una disminución de la conciencia del entorno por parte de los agentes del sistema! El destino del saber se juega en esta astucia del funcionamiento didáctico.
-2 Bibliografía
Chevallard, Yves (1998), La transposición didáctica, del saber sabido al saber ensenado. https://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-245660-2014-05-07.html
Gómez-Granell, C. (1997) la construcción del conocimiento en el desarrollo de sujetos democrático.
Chevallard, (2014) Publicado en 19 noviembre, 2014 por ConocimientosWeb.net Publicado en Editoriales y artículos. Con el concepto de transposición didáctica, … Chevallard, Y. …
Charnay R 1994 Aprender Por Medio De La Resolución De Problemas En C Parra E I Saiz Comps Didáctica De Las Matemáticas Aportes Y Reflexiones Pág 51 64 ensayos y …
Paidós. 2003. Ressia de Moreno, B. “La enseñanza del número y el sistema de numeración en el Nivel Inicial y el primer año de la EGB …
En este artículo vamos a contarte sobre los piercings, tendencia que ha ido creciendo en el tiempo, siendo en la actualidad algo muy común.
Antes que nada, es necesario hablar sobre modificación corporal o transformación del cuerpo, que es la alteración permanente o parcial, y artificial del cuerpo por motivos simbólicos, estéticos, religiosos o culturales.
Estos cambios se aceptan en algunas sociedades, grupos culturales o religiosos, por ejemplo la circuncisión e infibulación, y otros tantos rituales de modificación corporal que contribuirían al crecimiento espiritual.
Otros tipos de transformaciones son:
Escarificación. Producción de escaras en la piel mediante incisiones superficiales o profundas.
Amputación. Separación y corte de una extremidad del cuerpo mediante traumatismo o cirugía. En ciertas culturas o religiones, se realizan amputaciones menores o mutilaciones como parte de rituales.
Limado dental. Es la práctica de afilar manualmente los dientes, por lo general incisivos frontales. Es habitual en varias tribus y etnias.
Implantes subdérmicos. Consisten en la incersión de objetos bajo la piel.
Tatuajes. Consiste en el cambio permanente o temporal del color de la piel formando dibujos, palabras, etcétera.
Y la modificación corporal de la que te contaremos hoy: los piercings.
Piercing significa ‘agujerear’, ‘perforar’. Es la práctica de perforar una parte del cuerpo para insertar arete u otras piezas de joyería. Forman parte de la alteración permanente o parcial del cuerpo y reflejan todo tipo de valores; culturales, religiosos, espirituales. Y además son parte de la moda, ya sea que responda a gustos propios, erotismo, identificación o subcultura.
Entre los orígenes de los piercings, los esquimales son los que originalmente emplearon los perforados labrets, que en su cultura se practicaban en el paso de la niñez a la adultez de los jóvenes.
Otros de los orígenes está en las tribus mursi y masái, en la población femenina, que deforman su cavidad bucal con discos y alargan sus lóbulos con carretes metálicos de gran tamaño.
Algunas tribus heredaron dicha práctica de antaño. Los guerreros Potok llevan un disco en sus labios y se atraviesan el tabique nasal con una hoja de árbol.
En nueva guinea las mujeres atraviesan con una espina de pez las aletas nasales y el tabique, mientras que los hombres llevan en el tabique, dientes de pez.
Las mujeres Tinglit se agujerean su cuerpo como muestra de paso de la pubertad a una madurez en todos los sentidos, pero sobre todo sexual.
Las tribus Sioux, sometían a sus jóvenes a una prueba que consistía a perforarse el pecho con garfios colgándese con cuerdas a un árbol hasta lacerar la piel, con el fin de demostrar que estaban preparados para la guerra.
Los antiguos mayas practicaban perforando el labio, nariz y orejas con las joyas más caras que podían, y los indios Cashinawa se perforaban la nariz para insertar plumas coloridas para indicar su rango y madurez.
En la cultura oriental, tradicionalmente solo se practicaba a las mujeres un único agujeros en las orejas desde pequeñas para toda su vida.
Aunque en algunos casos, los motivos para perforarse y los métodos eran un poco perturbadores, lo cierto, es que la influencia cultural de antaño nos ha llevado a realizar estas prácticas en la actualidad.
Ya sea para representar una antigua cultura o rito, para identificarse, como distintivo de algún grupo o subcultura, o simplemente porque te gustan y sientes que luces mejor, lo cierto es que ¡Amamos los piercings!
Si estás pensando en hacerte un piercing, a continuación vamos a darte un par de recomendaciones para que tengas en cuenta. Y si ya tienes perforaciones, posiblemente te ayude a recordar lo que ya sabes, o encuentres nuevos y útiles consejos.
Siéntete cómodo/a.
Sea cual sea la modificación corporal que quieras realizar, lo importante es que te sientas a gusto. Muchas veces hacemos cosas porque son tendencia, una nueva moda. Pero la modificación corporal no es algo que debes tomarte a la ligera, recuerda que hay cambios que son permanentes. Por lo tanto, si quieres hacerte un piercing, fíjate qué es lo que te motiva, porqué quieres hacerlo, imagina cómo te quedaría y si estarías dispuesto/a a lucirlo.
Otra de las cosas que debes tener en cuenta, es que las modificaciones corporales no son aceptadas en todos los ámbitos. Si bien la sociedad ya está más abierta al respecto, y cada vez se ven más personas con tatuajes, piercings, etcétera, hay lugares en los que no son aceptados, como por ejemplo, en el trabajo.
Sea cual sea tu trabajo, debes revisar si el reglamento te lo permite, para que evites tener problemas después.
No es una limitación total, porque dado el caso de que en tu lugar de trabajo no se permitan las perforaciones, puedes esperar a tus vacaciones para hacerte uno y dejar que sane bien. Una vez curado, podrás ponértelo y sacártelo a gusto, respetando así las reglas laborales y dándote el gusto llevar uno.
A la hora de buscar un profesional, sería conveniente que busques recomendaciones con amigos o conocidos que ya tengan piercings.
Jamás dejes una perforación en manos de alguien que no sepa, ni te hagas perforaciones a ti mismo/a.
No es un tema que debe tomarse a la ligera. Una perforación mal hecha, o que no cumpla con las reglas de higiene, puede traer muchas consecuencias como: infecciones, alteraciones en la cicatrización, reacciones alérgicas, perforación de algún nervio o vaso sanguíneo, desgarros, y otras más.
Pero no te asustes, que esas cosas pasen, no quiere decir que te vayan a pasar a ti. Solo asegúrate de ir con alguien que esté bien recomendado/a.
Momento de la perforación.
Al momento de la perforación debes tener en cuenta el material, asegurarte de que esté esterilizado para prevenir infecciones.
Las joyas que te vayas a implantar, deben ser de titanio, acero quirúrgico u oro de 14 o 18 quilates. El titanio es antibacteriano por lo cual es ideal. Luego del cicatrizado puedes ponerte cualquiera.
Quien hace la perforación debe también llevar guantes de latex, y una vez puestos, no pueden tocar nada que no sean los materiales esterilizados, tampoco debe fumar en el lugar. La piel de la zona en la que te vayas a perforar debe estar limpia y desinfectada.
No debes tomar aspirinas ni ningún analgésico previamente, ya que afectan a la coagulación de la sangre, por lo que la herida tardará en cicatrizar.
Una vez realizado, sigue todas las indicaciones de higiene y curación que te de el profesional. Ya que cambian de acuerdo al área del cuerpo en el que te hagas la perforación.
Ten en cuenta que si ya te hiciste uno antes y se infectó, lo más probable es que el siguiente se vuelva a infectar.
Si tienes ganas de hacerte un piercing, ¡anímate! Duele, un poco, si. Se produce un dolor intenso durante la perforación, y durante la cicatrización puede doler algo o molestar. Pero luego de unos pocos días, las molestias se irán, y tu podrás lucir tu piercing, comentar tu experiencia con tus allegados y hasta cambiar de joya a gusto.
Un tatuaje es una modificación permanente o temporal del color en la piel formando dibujos, figuras o textos, por medio de la inyección de tinta u otros pigmentos bajo la epidermis, por medio de agujas u otros utensilios.
La evidencia de los tatuajes más antiguos, data de al menos 2000 años a.C. en momias de la costa de Chile. Dicho tatuaje de la Cultura Chinchorro, consistía en un bigote delgado sobre el labio superior de los hombres adultos.
También en esta zona se encontraron restos arqueológicos de lo que podrían ser herramientas para tatuar, de una antigüedad de sesenta mil años aproximadamente.
Más antigua que las momias de Chile, es la momia conocida como “Hombre de Hielo”, con aproximadamente 5200 años de edad, encontrado en 1991 dentro de un glaciar en los Alpes de Ötztal. Siendo el cadáver con piel más antiguo encontrado, cuenta con 37 tatuajes en la espalda.
En este caso, tal parece que la finalidad de los tatuajes era terapéutica, ya que, por la posición, parecía ser una especie de acupuntura.
Proveniente del antiguo Egipto, se encontraron momias tatuadas como la de Amunet. Los tatuajes en éste caso, se realizaban con el fin de crear simbolismos y significados especiales para diversos rituales, o también para diferenciar tribus.
En la antigua Grecia y Roma los tatuajes se usaban para señalar a los criminales.
En Perú, fue hallada una momia en el año 2006, con 1500 años de antigüedad llamada la Dama de Cao, en cuyos brazos se mantienen intactos tatuajes de serpientes, monos, arañas, cocodrilos, leopardos, abejas, unicornios y mariposas.
Como puedes observar, los tatuajes son muy antiguos, y además, su uso variaba según la cultura.
En Egipto, por ejemplo, los tatuajes se usaban por lo general en mujeres, y se le confería poder sobrenatural. Los tatuajes eran relacionados a deidades y protección.
En Polinesia, tatuarse era una cuestión de rango. Siendo mas respetado y de elevada jerarquía quien mas tatuajes poseyeran.
Los maoríes usaban los tatuajes para ir a la batalla, para intimidar al enemigo.
En las tribus nativas de América del norte, como en otras tribus, el tatuaje se utilizaba para los rituales de paso a la adultez para proteger su alma.
En América Central se usaban para conmemorar a los caídos en batalla y para adorar a los dioses.
En América del Sur, se pintaban los cuerpos para acompañar sus rituales pero no eran permanentes.
En la cultura nipona al principio se utilizaba para marcar a los ladrones. El tatuaje consistía de líneas gruesas en el antebrazo. Los ladrones comenzaron luego a tapar éstas líneas con otras ornamentaciones. Años más tarde, se comenzó a utilizar de manera estética.
En Siberia los tatuajes estaban reservados para la jerarquía.
En algunas culturas de medio oriente, se utilizaba como ornamento nupcial.
Las expediciones de Colón y Cook llevaron el tatuaje a occidente vía marítima. Fueron los marineros quienes después popularizaron esta práctica.
En 1846 se abrió lo que fue, aparentemente, el primer estudio de tatuaje. Y en 1860 comenzó un gran crecimiento y popularización.
Durante el régimen Nazi, se utilizó para marcar a los prisioneros de los campos de concentración.
Desde finales del siglo XX, la tendencia a tatuarse creció más y más, cumpliendo una función estética o artística en todos los sectores sociales, aunque en ciertos ámbitos tienen connotaciones negativas o están restringidos a áreas no visibles del cuerpo.
Si ya tienes tatuajes y estás pensando en hacerte otros, probablemente ya tengas experiencia en cuanto a las elecciones de diseño, de tatuador, de los cuidados a tener, etcétera.
Pero si no tienes ninguno y quieres hacerte tu primer tatuaje, éste artículo te servirá de ayuda.
Ya sabes que es una inyección de tinta bajo la epidermis realizada con aguja. También sabes que se utiliza desde hace muchísimos años y con diversos fines.
Antes de darte unos consejos, haremos un repaso por los diferentes estilos para que veas si te sientes identificado con alguno.
Pero ten en cuenta que es una expresión artística, por lo tanto, tienes la libertad de elegir el diseño que sea y el tamaño que desees.
Old School. Inspirados en los diseños realizados por los marineros de EE.UU al comienzo de los años 1900, tales como anclas, faros y elementos relacionados al mar. Con perfiles gruesos y colorido sin degradar.
New Traditional. Variedad del estilo Old School con elementos modernos. Son parecidos a los que impulsaron los marines pero se diferencian en que los New Traditional utilizan degradados o punteados y con temáticas variadas.
Dotwork. Nacido en Reino Unido, se caracteriza por el uso del punteado constante, en su mayoría son monocromáticos.
Ornamental. Son aquellos con estilos geométricos y abstractos, que suelen incluir la técnica de punteado utilizado en los Dotwork.
Stencil. Son aquellos que recuerdan a los graffitis y se utilizan plantillas para dibujar los contornos. En general son sólidos, sin degradado.
Black & Grey. Son tatuajes realistas basados en tintas negras, en los que se puede incluir la tinta blanca.
Brush o Avantgarde. Son aquellos tatuajes que parecen hechos con pincel. Generalmente son de gran tamaño y suelen estar compuestos por abtracciones o expresiones del momento.
Realista. Estos son los tatuajes de retrato, usualmente relacionados con la familia, famosos o animales. Utilizando unicamente tinta negra y blanca.
A la hora de elegir el diseño, cada quien lo hace según su criterio. Muchos solamente eligen uno solo por el hecho de que les gusta. Otros buscan algo que los identifique; ya sea una frase que los identifique, inspire, motive; el nombre o rostro de un familiar, de un personaje o de su mascota; algo relacionado a un libro, serie, película, banda musical, obra artística que le guste mucho; hacer referencias históricas, es decir, tatuajes simbólicos o de protección como hacían antiguamente, etcétera.
Recuerda siempre que tu elección es libre, tu diseño te puede identificar de alguna forma, representar algo importante en tu vida, o simplemente gustarte.
Luego también puedes elegir una técnica, ya sea sólida, con degradado, con punteado o brush. Y también los colores que te gustan. Ya sea en diferentes escalas de negro y blanco, o multicolor.
Si el diseño que elegiste, es grande, tendrás que hacértelo en varias sesiones.
Elección del tatuador.
Busca recomendaciones de personas que cuenten con experiencia en el arte de tatuar, puedes pedirle fotos de sus trabajos.
No es recomendable que busques por precio, porque, como dice el dicho “lo barato sale caro”. Por pagar menos puedes terminar con un pésimo trabajo en tu piel y luego tendrás que hacer un cover sobre ese tatuaje, o borrarlo.
En ese caso, lo que te recomendamos es buscar a varios, ver sus trabajos, elegir a los que más te convenzan, consultar sus precios y luego optar por uno.
Si has decidido por alguna técnica en particular, busca entre los tatuadores más experimentados en las mismas.
Es importante también que la sala de tatuajes que hayas elegido, cumpla con normas de higiene y salubridad, que esté autorizada por el municipio.
Consulta sobre las tintas a utilizar. También el tatuador debe abrir las agujas frente tuyo.
Luego de haberte tatuado, el profesional te dará una serie de cuidados que deberás seguir al pié de la letra para que la sanación de tu tatuaje sea óptima, no haya lugar a infecciones y no se decolore.
¡Esperamos que estos consejos te hayan servido y luzcas un muy bonito tatuaje!
3) El proceso de escritura
–3.1 Como Conectar un Texto
Las diferentes partes de un escrito deben estar relacionadas entre sí, con el fin de ayudar al lector a seguir el hilo del discurso. Cuando al escrito le falta una estructura unitaria se hace imposible establecer cuáles son las conexiones entre las frases (María Serafini, op.cit).
Estas relaciones, si es que han sido pensadas por el autor necesitan ser señaladas aún más explícitamente al lector a través de los llamados nexos o marcadores textuales.
Los párrafos no son unidades autónomas del texto, sino que forman parte del tejido total del texto que lo contiene, también deben estar relacionados a través de palabras que señalen al lector los vínculos que se establecen entre ellos (Alicia Vásquez y María del Carmen Novo, op.cit).
A modo de ejemplo transcribiré una serie de párrafos donde señalare el uso de los nexos para relacionar las ideas plasmadas en un texto, a través de los párrafos y la relación de estos últimos entre sí.
Este es un texto escrito por Paulo Freire, profesor y pedagogo, autor de varias publicaciones sobre temas relacionados a la educación formal y no formal. Los párrafos que transcribimos corresponden al libro “La Educación como Practica de la Libertad” (página 51).
Nos oponíamos a estas soluciones asistencialistas al mismo tiempo que no aceptábamos las demás porque tienen una doble contradicción. En primer lugar, contradecía la vocación natural de la persona- ser sujeto y no objeto- y el asistencialismo hace de quien recibe la asistencia un sujeto pasivo, sin posibilidad de participar en el proceso de su propia recuperación. En segundo lugar, contradecían el proceso de democratización fundamental en que estábamos situados.
El gran peligro del asistencialismo está en la violencia del anti diálogo, que impone al hombre mutismo y pasividad, no le ofrece condiciones especiales para el desarrollo o la “apertura” de su conciencia que, en las democracias auténticas, ha de ser cada vez más crítica.
Sin esta conciencia cada vez más crítica no le será posible al hombre brasileño integrarse en su sociedad en tránsito, intensamente cambiante y contradictorio. De ahí las relaciones de asistencialismo y masificación de la que es aun mismo tiempo efecto y causa.
Lo que importa, realmente, es ayudar al hombre a recuperarse. También a los pueblos. Hacer los agentes de su propia recuperación. Es, repitamos, ponerlos en una posición conscientemente critica frente a sus problemas.
A modo de síntesis de este apartado, creo necesario aclarar que en esta instancia el texto escrito no es un producto final, por lo cual no debemos detenernos en revisión excesiva de párrafos o frases recientemente escritas, ya que esto lleva a que se entorpezca la tarea produciendo un bloqueo en el escritor y que de cierto modo se pierda tiempo en ciertas correcciones que en la totalidad del trabajo, es decir ya finalizado el escrito, por lo que lo considero innecesario.
2) Revisión – Algunas recomendaciones para pulir detalles sobre lo escrito.
Tomando como referencia declaraciones de escritores expertos, sé que se debe verificar constantemente si el texto que se está elaborando se ajusta al tipo de texto y al propósito que guía su producción, es decir que los escritores expertos evalúan constantemente si lo que van produciendo se corresponde con lo que quieren obtener.
Entonces podemos decir que la evaluación comienza en el mismo momento en que se empieza a escribir y se mantiene de manera permanente a lo largo de toda la actividad de escritura. De esta manera, cuando sometemos la primera versión del texto a revisión, centramos su atención en la verificación de que las ideas estén expresadas de forma orgánica, clara y coherente y es además en este momento que corregimos los errores que vayan evidenciándose.
No debemos olvidar que si nuestras intenciones es obtener un texto de calidad, el proceso de revisión tiene que ser repetido varias veces. Recordemos que la revisión tiene sentido si se piensa la composición en su contexto comunicativo. Es decir, lo que es necesario revisar, es la necesidad de querer comunicar algo a un lector para que esta se comprenda.
En cuanto a que se revisa, se revisa la estructura de un texto, el objetivo, el plan o esbozo inicial (Alicia Vásquez y María del Carmen Novo, op.cit), lo que se ha escrito hasta el momento ya sea un párrafo o todo un texto, sobre todo los aspectos lingüísticos que han intervenido en la traducción de las ideas al lenguaje escrito, y en forma particular en el orden y la organización de los párrafos.
Como ya se mencionó anteriormente, cada párrafo debe desarrollar una idea en relación a la tesis del escrito y al mismo tiempo la secuencia de los párrafos debe construir progresivamente la tesis que se quiere demostrar.
Siguiendo los autores (Galvalisi, Novo, Rosales) también hay que trabajar el equilibrio de la información, que presentan los párrafos. Debemos asegurarnos de que a una idea central se le haya dedicado suficiente espacio y no compita al mismo nivel, con una idea secundaria.
Otro aspecto indispensable es revisar si existen suficientes conexiones y relaciones explicitas en el texto para ayudar al lector a seguir el hilo del discurso que se le quiere comunicar.
En otras palabras la evaluación es una operación del pensamiento, forma parte de cualquier comportamiento estratégico y autónomo que lleva a un escritor a controlar conscientemente si en su propio escrito se logra establecer la comunicación deseada con el lector.
Y lo más importante es no olvidar que uno persigue un objetivo; fuese cual fuese ese objetivo hay q lograr comunicarle al lector aquello que queremos que entienda.
3) GUIA PARA LA REVISION DE LA ESCRITURA.
A continuación los autores (Galvalisi, Novo, Rosales) ponen a disposición una guía de preguntas que considero valiosa tener en cuenta, ya que, puede permitirnos pensar en el texto que se está elaborando para revisarlo a fin de mejorarlo y alcanzar la comunicación por escrito que se pretende.
-¿La introducción presenta el tema?
-¿Esta claro el objetivo de trabajo?
-¿Presenta, anticipa que ideas se desarrollaran en el texto y con que organización?
-¿Las partes del cuerpo central del texto están diferenciadas, fue necesario incluir subtítulos?
-¿He dicho lo que quería y como quería?
-¿Las ideas están suficientemente desarrolladas?
-¿A quedado claro que ideas son jerárquicamente mas importantes y que ideas se derivan de ellas?
-¿El lector entenderá lo que quise transmitir?
-¿A quedado claro y ordenado el texto? ¿Las ideas han quedado bien ligadas entre si? ¿No hay saltos en la presentación de las ideas, se logra ir de una idea siguiendo un hilo claramente establecido?
-¿He copiado lo que dicen los textos de la bibliografía o he parafraseado y transformado esos textos para decir lo que quería? Si se han incluido extractos de los textos fuentes, ¿se ha indicado la cita textual correspondiente? ¿Se han incluido las referencias a los autores de la bibliografía cuando se han usado sus ideas?
-¿Se retoman las principales ideas para dar un cierre a la presentación?
-¿Se hace referencia al objetivo planteado?
-¿Se presenta una idea a modo de reelección final que efectivamente cierre las ideas abiertas con la lectura del texto?
Hasta aquí la tercera parte en el proceso de construcción de este artículo titulado “textos académicos y monográficos, contexto y proceso de composición” en una cuarta etapa veremos “Los afectos al momento de escribir”.
En este artículo que comenzare a desarrollar a continuación, abordare los temas relacionados a aprender a escribir textos con cierta formalidad o de tipo académicos, por lo cual expresara más afinidad con aquellas personas que deseen aprender a escribir textos cuyas características guardan una determinada especificidad, muchas veces planteada como necesaria para ser presentadas en un determinado ámbito.
No resulta para nada difícil introducir al “nuevo escritor” a la tarea que nos concierne, teniendo en cuenta que por lo general, los interesados en escribir estos tipos de textos disponen de cierto nivel de conocimiento, aunque no todos saben en profundidad todo aquello que implica el escribir, es decir, sus procesos, su contexto y la estrecha relación que guarda con el lector detrás del escritor y su lectura.
Al momento de desarrollar lo que es escribir, tendré en cuenta los procesos, los subprocesos y los sentimientos o emociones que están presentes a la hora d disponernos a escribir. Para que “el nuevo escritor”, sepa con anterioridad con que se puede encontrar, a la hora de emprender su tarea.
Mi principal deseo y mi mayor satisfacción es poder ofrecer un material que le resulte útil y sencillo de aplicar, para quienes deseen transitar los caminos de la escritura, teniendo siempre presente que este articulo debe ser tenido en cuenta como una breve introducción para el vasto y complejo mundo de la escritura, con algún grado de generalidad, pero que también aporta datos puntuales y herramientas específicas, para quien este dando sus primeros pasos en la escritura pueda disponer de abundantes referencias a modo de guía que lo hagan sentirse seguro y sepa por dónde empezar.
-1.2 ¿Qué debemos tener en cuenta antes comenzar a escribir?
Si nuestra intención es escribir textos académicos, trabajos monográficos y demás, tenemos que encontrar en él, originalidad, seriedad, contundencia y un buen grado de personalidad. Pero también debemos disponer de un conjunto de estrategias y técnica, que nos oriente de manera precisa en la tarea de escribir.
Además es necesario contar con objetivos claramente determinados sobre los cuales se ira construyendo el hilo conductor que le servirá de guía al lector procurando al mismo tiempo una mejor comprensión.
También se debe disponer de una planificación que nos permita construir una estructura general que establezca los parámetros de dicha tarea. El uso de borradores suele resultar una estrategia muy útil a la hora de escribir textos cada vez más profundos o complejos.
Escribir implica cierta reflexión y análisis sobre lo que se quiere escribir, como se lo quiere escribir y como se pretenda ser interpretado por el lector.
-1.3 ¿Qué es escribir?
Podría decirse que escribir es una actividad o proceso que tiene en primera instancia la intencionalidad de manifestar ideas, pensamientos, conocimientos, reflexiones, etc., de una forma particular según se disponga el autor o según se lo soliciten, y de acuerdo a esto último va a depender el carácter o la forma que vaya a tomar esta tarea.
De esta manera nos situamos en uno de los puntos centrales por los cuales emprendí la construcción de este artículo, que es aprender a escribir textos académicos, que con seguridad nos serán muy útiles sea cual sea la profesión o actividad a la que nos dediquemos, o en los distintos ámbitos en los que a futuro nos relacionemos, por ejemplo en el ámbito laboral, académico, etc.
Más allá de las intenciones que se presentan al escribir, considero muy importante además que la escritura nos permite transformar nuestras ideas y experiencias construyendo así nuevos conocimientos, es decir que se pone en circulación los saberes que ya disponemos con los nuevos saberes que iremos adquiriendo.
Ahora bien, es preciso saber que así como estudiar, resumir o elaborar una síntesis requiere de un proceso de aprendizaje, también a escribir se aprende, es decir no podemos pretender escribir un texto de manera acabada en la primera vez que nos sentemos a escribir, el proceso hacia un mejor escrito es gradual y depende de la práctica, la disciplina, el compromiso y del conocimiento que dispongamos al respecto.
Desde otro lado ser un buen lector nos aporta sus ventajas en cuanto al acceso y dominio de los temas a escribir, como así también para aprender de los mismos textos que leemos teniendo en cuenta su estructura, procedimientos, organización, etc. como modelos a imitar.
De tal manera en la actividad de realización de un escrito, más allá de sus propios objetivos particulares, se establece una situación de comunicación donde se genera una interacción entre un autor (quien pretende comunicar) y un lector (a quien se le pretende comunicar), en esta interacción podríamos considerar ciertas pautas como por ejemplo: referido a lo que queremos comunicar y como lo queremos comunicar.
Aquí puede surgir nuestro primer desafío, que sería indagar sobre, como transcribir nuestros conocimientos; ayudaría por ejemplo tener bien determinado el tipo de lector para el que será destinado nuestra labor, que deberá ajustarse respectivamente a características propias de tal o cual destinatario, esto implicaría revisar constantemente lo que se quiere decir y como se lo va a decir y sin dejar de pensar en ningún momento las posibles interpretaciones del lector como así también en los objetivos centrales previamente establecidos en nuestro trabajo.
Durante este proceso tenemos al mismo tiempo dos posibles situaciones, por un lado que se dé una reproducción fiel de los conocimientos previos del autor, de manera simultánea y por otro la posibilidad de una transformación de aquellos conocimientos en ideas nuevas, producto del análisis y la reflexión que implica esta actividad, de la cual hablaremos con más detalle en el transcurso en los próximos puntos.
-1.4 El Proceso de Escribir
Ahondando un poco más en el campo de producción de los ya mencionados textos académicos, he encontrado exposiciones de diversos investigadores dedicados a señalar y establecer de manera explícita sus procesos a considerar a la hora de disponerse a escribir, con la intención de guiarse, paso a paso en la realización de estos tipos de textos y con la intención además de ofrecer sus aportes a modo de experiencias para quienes se inician en esta labor o bien simplemente para mejorar cada vez más al respecto, teniendo en cuenta la complejidad que esta actividad significa.
Hasta aquí la primera parte en el desarrollo de este artículo, considerando hasta este punto de carácter introductorio, en la segunda parte teniendo en cuenta a los autores: Montserrat Castelló (2007); Galvalisi, Novo, Rosales, (2004) hablare de los subprocesos más importantes a tener en cuenta los cuales son: la planificación y la escritura, luego continuare con la revisión y posteriormente con las emociones al momento de escribir.
Existe una diferencia esencial a la hora de hablar de estas dos formas de establecer negocios. La misma no radica en su técnica, ni en los avances, tampoco en los nuevos canales. Lo que diferencia la Publicidad Tradicional del Marketing Digital es su filosofía.
Lo principal a tener en cuenta es la nueva concepción que piensa en un Marketing de Contenidos por sobre un Marketing de Marcas. Esto es lo primero que debemos saber a la hora de conocer las diferencias… ¿Qué estamos diciendo? ¿Que la marca Coca Cola ya no tiene importancia?
No es tan así. Existe un paulatino abandono de poner el acento sobre las “garantías” que antes daba la marca en sí misma para empezar a apostar en un conocimiento de “cómo actúa”, “con quien se relaciona”, “en qué piensa” la empresa. Ya no se puede confiar en un slogan junto al antiguo logotipo como única estrategia publicitaria.
Ahora esos elementos de la Publicidad Tradicional tienen un desarrollo web tan elevado a su disposición que les exige desplegar nuevas estrategias. Las compañías, en vez de preocuparse sólo en su imagen, deberán satisfacer aquí y ahora una demanda de usuario con conciencia social y medioambiental y abandonar la idea de consumidor como sujeto pasivo.
Para ello tendrán que buscar información de reacciones de clientes en páginas webs, gustos, formas de consumo, opiniones, subjetividades. Luego considerará una estrategia de visibilización de los productos, tal como lo hizo Amazon.com con su óptimo Marketplace que permite comprar con un solo clic.
Por último, generar tráfico de información que hable de los beneficios del producto y la capacidad de solucionar problemas de la empresa. Algo muy importante es saber que se debe ofrecer un producto como si fuera un servicio que satisface una necesidad.
Los canales de información NO son la esencia del Marketing Digital. No alcanza con trasladar las técnicas de la Publicidad Tradicional al mundo digital.
Ahora se diseñan estrategias estrictamente orientadas al nuevo canal con una nueva concepción para generar una web 3.0.
Las técnicas y los avances también están al servicio de la comunicación y su nueva concepción y no a la inversa. Cuando Facebook ingresó al mundo cotidiano no todas las empresas se percataron del poder que este tenía.
Tal es así que quienes apostaron a incrementar sus ventas reales con estrategias digitales dejaron atrás a una competencia que utilizó los antiguos medios de información.
Esta nueva concepción se impone por sobre las 4P de la Publicidad Tradicional: Producto, Precio, Punto de venta y Promoción. El Marketing Digital aún no conoce sus límites porque el mundo digital no los tiene.
Descubrimientos recientes como Big Data e Inteligencia Artificial dieron un aire renovador a las estrategias de mercado. Las empresas salieron a la caza de información precisa para poder ofertar productos a medida.
Los motores de búsqueda se optimizaron de manera tal que las empresas deben mejorar sus formas de generar tráfico de contenidos y su posicionamiento SEO.
También las estrategias orientadas a Apps Móviles permiten que la empresa se conecte a los usuarios a través de celulares y el Email Marketing llega a tu buzón de entrada de manera directa como posibilidad de negocio.
Estas dos concepciones no se anulan entre sí. Son capas de la historia de la comercialización de productos, pueden convivir parcialmente y están pensadas con el mismo objetivo: llegar al cliente. Pero ambas tienen una concepción diferente de lo que es un cliente y los medios de interpelarlo.
Si miramos el mapa tan sólo vemos un punto con un globo rojo. Si nos acercamos, comenzamos a descubrir un inmenso cachalote de cemento que escapa de la tierra, del mismísimo estado de Nueva York y se zambulle con vigor hacia las costas del mar, y, por qué no, del mundo.
Nueva York se parece a un barco gigante sin pausa y con prisa, crece hacia arriba y recorre el mundo de punta a punta con negocios. Es la Roma actual, el paso obligatorio hacia el imperio, un lugar lleno de misterio, libertad y oportunidades.
Pero si seguimos aproximando el ojo hacia adentro, nos encontraremos con una parte especial: el borough de Manhattan. Es el más importante de la ciudad, el que domina los asuntos políticos y la primera visita obligada.
Por allí cruza una de las avenidas con más historia: Madison Avenue. Tiene más de 9 kilómetros de recorrido y pasa por Midtown, Upper East Side, y Harlem. Actualmente alberga al Madison Square Garden, la Pierpont Morgan Library, entre otros lugares de interés.
Pero es conocida especialmente por el boom publicitario de las décadas de los 50 y 60 que generó millones de dólares y los mejores publicistas de la época. Un momento climax del mundo que cambió el concepto de la imagen y la forma de comunicar los mensajes: la fotografía reemplazó a las ilustraciones y los slogans conquistaron corazones.
Algunas de las empresas partícipes del fenómeno fueron McCann-Erickson, Wunderman, Young & Rubicam, PACE Advertisin y posteriormente arribaron Strawberry Frog, Mc Donald Media, TBWA, Tribal DDB y Rapp. La avenida es homenajeada por una serie inmortal: Mad Men, donde se cuenta la vida de Don Draper, un estereotipo de hombre de ese mundillo que hizo explosión en la década de la publicidad.
Paradójicamente, esta época estuvo signada por el aumento del consumo tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial y las marcas querían apropiarse de esos consumidores. Por eso fue que invirtieron mucho dinero en mentes brillantes.
Entre los publicistas más importantes se encontraban, Rosser Reeves, que fue una de las personas más importantes de la Avenida Madison. Presidió Ted Bates durante los 50 y 60. Tenía como principios fundamentales analizar a fondo los productos, destacar una sola cualidad y repetir el mensaje hasta que el público lo asimile. Todo un visionario de la época en cuanto a estratégia y conceptos.
David Ogilvy fundó a fines de los 40 Ogilvy, Benson & Mather. Fue otro de los grandes de la publicidad, se lo llama “El rey de Madison Avenue” en su biografía y tuvo clientes como Rolls-Royce y Shell y se encargó de la comunicación estatal durante la Segunda Guerra Mundial.
Bill Bernbach quedó en la historia de la publicidad por una magnífica idea. Cuando todos los autos norteamericanos se creaban con tamaños cada vez más grandes, tuvo que vender un Volkswagen a contrapelo de la moda: con un tamaño realmente pequeño. Desarrolló la campaña “Think small” (piensa en chico), logró influenciar a muchos publicistas posteriores e hizo olvidar el origen aleman de la marca contrarrestando el recuerdo y cicatrices de la segunda guerra.
Esta década dorada puso en el primer plano a la mujer como objeto de deseo para conseguir ventas. Los roles hasta el momento que se le daban tenían que ver con ser ama de casa o cuidar a los niños.
De ahora en más también cumpliría el rol de seductora y consumidora de los productos para hombres. La mujer siguió siendo quien comandaba el lavarropas pero ahora también podía fumar y “hasta” manejar un vehículo deportivo.
Madison Avenue fue un símbolo de la edad de oro de la publicidad y esto hizo que no fuera sólo un lugar donde se generaban grandes negocios, sino también un espacio habitado por gente creativa, con mentes repletas de ideas que cambiaron el mundo
Mi vínculo con el río se halla en los viajes familiares a la sierras de Córdoba. O por vacaciones, o el trabajo de mi viejo. Casi siempre en enero. Mis recuerdos encuentran un río bajo, rápido y escoltado por arena y piedras.
No uno ancho, profundo y silencioso. Por lo general, rodeado de palitas y baldes con castillos y niños jugando. No nos posábamos detrás de una valla a mirarlo. Nos tirábamos a jugar con él.
Luego, en mí, el río fue mera literatura. Ya no visité las sierras ni ningún otro río. El sedentarismo me cambió aventuras por poemas.
En la etapa universitaria conocí un río literario y argentino: “Al Paraná”, oda de José Manuel de Lavarden. Allí encontré con un río prehispánico, neoclásico y virreinal. Esplendoroso, sobreadjetivado y empalagoso. También utilitario: “vertiendo franco / suave verdor y pródiga abundancia(…)”, “a la gruta distante, que decoran / perlas nevadas, ígneos topacios, / y en que tienes volcada la urna de oro / de ondas de plata siempre rebosando”.
Neoclásico en su forma y en su contenido. Como dice Martín Prieto: “una oda de 98 versos endecasílabos asonantes dedicado al ‘primogénito ilustre del océano’ que, por un lado, respondía tardíamente a las convenciones neoclásicas que habían dado su nota más alta en la literatura europea del siglo XVIII y despuntaba, por otro, la novedad absoluta del color local”.
Pero habría que agregar una cosa más, Lavarden inaugura un nuevo neoclasicismo con referentes cercanos pero su corazón pertenece a la corona. Su vida estuvo del lado hispanista más que del revolucionario, a pesar de que se lo recuerde en su lucha contra la primera invasión inglesa. Y, por encima de todo, se muere un año antes de que aquella estalle.
Digamos que fue un localista por encima de todo. Luchar contra el enemigo de la corona para preservar nuestro gobierno, es decir, el gobierno de lo que podríamos haber sido los argentinos habitantes de ese entonces.
Lavarden inaugura el río (y demás temas de América) y ese es su caballito de batalla. Ahí se queda, en un argentinismo prematuro, inexistente y un río plagado de dioses griegos, descripto como bien mercantilista y de progreso, al servicio del poder.
Se adelanta a los poetas de la revolución, que realizan el mismo gesto: estructura heredada española, temáticas locales. Y también se adelanta a los románticos: forma francesa, color local. Eso es ya demasiado para el recuerdo.
Luego llegó a mis manos un ejemplar del libro Por encima de los techos de Roberto Malatesta.
Allí se pone el paisaje de la rivera ante los ojos de quien contempla una obra de arte, pero ya no el río de Ortíz, manso, calmo, dispuesto a ser mirado, ni el de Lavarden, abundante de riquezas; el río es bravo, distinto al de su infancia -dice- que se llevó todo el pueblo y sólo quedaron los habitantes dispuestos en los techos de las casas observando el desastre. Dice: “Los calendarios mojados / se parecían a los relojes derretidos / de Dalí”.
El río también es exterior al yo, pero además es un intruso: “…el río en mi casa, / pero a él, más antiguo que yo, más viejo que una ciudad / de más de quinientos años, todo le era indiferente”. Esta situación se condice con el desfasaje del yo y el río.
El primero también se convierte en extraño y mediante el extrañamiento ve al río: “Yo avanzaba en medio de la confusión, / pero de todo aquel extrañamiento: / el ruido del agua que desplazaban mis pies, / un ruido que nunca había oído/era la nota mayor, / el ruido, un ruido que dudo / jamás pueda olvidar”.
El título lo anuncia, por encima de los techos están los hombres, los sobrevivientes, a la contemplación de las cosas inútiles que arrastró el río, que está debajo, que convierte lo material en obra de arte. Porque precisamente, lo arrastrado es el sentido, el vacío, los silencios son el sentido: “y el vacío mismo era un sentido, y, aún en medio del desasosiego, / ¡se parecía a la esperanza!”.
El acto de escritura, en Malatesta, no es grandilocuente y pretencioso como la refundación de una ciudad, la reconstrucción de un mundo destruido, sino, más bien, la llama de una vela, la que tiene en frente del papel en el que escribe: “Hay quienes se placen en hablar de reconstrucción / otros de refundación / pero yo lo único que veo es la luz vacilante. / La luz vacilante de una vela”.
El acto de escritura es tan espontáneo como la mirada. Se escribe lo que se ve, no lo que no existe. En un poema con registro coloquial el autor confiesa: “no quiero para mí / ni para mi poesía / grandes temas. / Volveré a escribir sobre el sol / posado sobre alguna flor, que, / ciertamente, habré de buscar / fuera de casa, puesto, / y ya ven qué difícil se me hace / y qué trágica reincidencia, / el río entró en mi patio / y no dejo ninguna”.
Los ríos de Malatesta y Lavarden me resultan más lejanos, más santafesinos. Ríos contemplativos. Ríos que se miran pasar, tranquilos y anchos, por encima de nuestras miradas. Sobre todo el de Malatesta, que inunda nuestras casas. Pero, ese río, si no hubiera sido el artífice de la inundación, también seguiría siendo uno para contemplar desde lejos.
Con el tiempo encontré un río que puede ser más próximo a mi experiencia, uno escrito por Lilia Lardone. En él, el yo y lo que lo rodea interactúan, son parte del mismo entorno, a pesar de que la autora se encargue de hacer pasar desapercibido al sujeto.
En Diario del río de Lardone la propuesta radica en reducir los sentidos a algo menos importante que la ciencia que los gobierna, despojar la mirada del método de observación científica. Para ello, la autora crea un objetivismo intruso, una descripción detallada de aconteceres naturales desde una posición que no sea percibido el espectador por el orden natural. Dice en “Primer paso”: un gran pájaro negro/ inmóvil/ bajo el sol de la mañana/ (…) ignora mis pasos / mientras lo miro.
Ya no es el río que tapa al mundo de Malatesta y todo lo gobierna, hasta la mirada del espectador que debe irse a una esquina seca o al techo de su casa. Acá el espectador es un autoexiliado, un refugiado por voluntad en lo natural pero que no trata de espantar ningún movimiento mínimo de su entorno. Dice en “Orillas (2)”: [los bordes] cambian / para no cambiar / como nosotros / que duramos / apenas / una vida.
La naturaleza nos sobrepasa en tiempo y espacio pero Lardone no deja de exhibir nuestras huellas. Por un lado, la basura, los restos eternos sin nosotros, que queda depositada a orillas del río después de la creciente. La basura y la naturaleza, como dije, nos exceden. Cito a “Mutación”: “los tordos / se adueñan del despojo”.
Pero Lardone deja una mejor huella de nosotros en sus textos: la mirada. A pesar de sobrepasarnos, la naturaleza es mirada por nosotros: “a la distancia veo la lucha”. O le da consejos a un gato que persigue a un pájaro y queda atrapado en una rama: “¿no ves que es/imposible?”.
Pero lo que más me conmueve de Lardone está en su poema “Movimientos”. Allí se presenta una escena en la que lucha un gran pájaro negro contra un pez que estaba en el agua.
Primero se señala la focalización del pájaro, luego la lucha, tercero se habla del pez, cuarto se describe al pájaro y, por último, el corazón del espectador. En ese poema la información se presenta gradual y consecuente con el resto del libro, primero la naturaleza, en su morfología desenfocada, luego el espectador que es menos que ella y que trata de no ser percibido.
Ahora el río se concentra en mi biblioteca. Extraño ese río más profundo, el de la experiencia. Pero no hay tu tía, soy docente, mal pago y con pocas horas, con escaso amor por el sacrificio y con poderosas ganas de leer.
Todo un circo de dudas dispuestas a no conseguir dinero suficiente para hacer apenas 50 km hasta llegar a un río de verdad.
La literatura es un oficio poco rentable. Hay casos como el de Vargas Llosa que ganó tanto que tuvo que lavar dinero en Panamá o ejemplos de escritores que viven gracias a premios (como el Nobel que otorga un millón de euros y otros) pero, la inmensa mayoría está obligada a salir a buscar trabajo en otro rubro para ganarse la vida. Ésta es una reflexión sobre el trabajo de escritor y los trabajos que los escritores deben hacer para subsistir.
Un best seller publicado hace unos años en EEUU asegura que para ser bueno en alguna disciplina (futbol, negocios, literatura) sólo hay que dedicarse a ello una mínima cantidad de 10.000 horas. Si agarrás una pelota de futbol y la pateás contra la pared durante esa cantidad de tiempo, además de que tu vieja sea tu principal enemiga, jugarás tan bien como Messi en esa cantidad de tiempo; y, si, en cambio, tenés a mano varias lapiceras y varios papeles, podrás hacerle sombra a Shakespeare.
Todo esto, en el libro, para llegar a la conclusión de que uno puede ser exitoso, rico y conquistar el sueño americano. Pero, lo que nos convoca por aquí en esta ocasión es ver qué dedicación tuvieron los escritores en la literatura y en otros oficios que les sirvieron para ganarse la vida.
Virgilio decía escribir diez versos por día de su Eneida, Stendhal unas veinte líneas de Rojo y Negro, otros escritores confesaron haber tenido como meta diaria 1, 5 y 20 páginas. Lo cierto es que no todos tuvieron la misma concepción de la escritura y no todos tuvieron la misma disponibilidad para hacerlo.
No cuesta demasiado ver a Roberto Arlt ajustando tuercas mientras observa la cruda sociedad de principios de siglo o cambiando el electrodo de la soldadora mientras anota una frase de Los siete locos; tampoco es difícil de imaginar que se haya desempeñado como personal de una fábrica de ladrillos, piezas de la misma índole que sujetó Steinbeck para elevar alguna que otra pared del Madison Square Garden mientras trabajaba como obrero de la construcción.
Manuel Scorza y Fracois René de Chateaubriand corrieron una suerte similar. El primero debió exilarse a Francia, aprender un nuevo idioma y terminó siendo lector de español en la Escuela Normal Superior de Saint-Cloud mientras que el segundo, también debió huir de su país tras la revolución y ejerció la docencia en Inglaterra a pesar de su descendencia aristocrática.
Jean Baptiste Poquelin o, como se lo conoce comúnmente, Moliere, antes de dedicarse a la comedia francesa, heredó el trabajo de su padre y fue tapicero de Luis XIII. Dicen que era común que sostuviese la pluma con su boca mientras que con la aguja daba puntadas con hilo mirando de reojo el manuscrito de El avaro que permanecía a su derecha.
En la rama de los oficios, Henry Miller ayudaba a su padre en la sastrería antes de entrar en la compañía de telégrafos más importante de EEUU. Su libro Moloch da cuenta de ello con una seca y objetiva descripción del trabajo.
Philip Dick y Haruki Murakami vendieron discos durante su juventud y este último, tras terminar sus estudios y conocer a su esposa, regenteó un bar de Jazz. Tal vez haya ratoneado los sueldos de los empleados como todo gastronómico.
Proust tuvo más suerte, vivió de la fortuna de su familia y no salió a trabajar, Neruda, casi en la misma línea, ocupó cargos diplomáticos en China, Singapur, España que le permitieron tener una vida de aventuras y comodidades y Tagore administró unas propiedades de su padre para vivir de rentas.
Cesar Vallejo, tras faltarle dinero para continuar la carrera universitaria de Letras, trabajó en la administración pública y, luego, fue preceptor de un hacendado de Acobamba durante 7 meses. Más tarde se desempeñó como ayudante de cajero en una hacienda azucarera. Si hoy viviera y realizase ese trabajo, se hallarían los manuscritos de Trilce entre el “pri pri” del infrarrojo marcando los códigos de barra.
Muchos escritores fueron periodistas y hasta revolucionaron el género, los casos más conocidos son los del nuevo periodismo norteamericano, aunque también se dedicaron a ello, el ya mencionado, Roberto Arlt, Nestor Perlongher, Porfirio Barba-Jacob, entre otros.
Tras la segunda guerra mundial, Kurt Vonnegut trabajó como reportero policial mientras estudiaba Antropología en Chicago. También se ganó la vida en el departamento de relaciones públicas de la empresa General Electric.
Puig, por sus vínculos con el cine, trabajó en los laboratorios Alex y tanto Paulo Leminski como Rodolfo Fogwill fueron publicistas. Kerouac sirvió 8 días a la marina mercante y, tras pedir una aspirineta, le declararon demencia precoz y lo retiraron del cargo.
Bukowsky fue cartero en Los Ángeles por diez años hasta que consiguió una especie de mecenas, el editor John Martin, quien le ofreció una paga fija mensual.
Roberto Santoro fue quizás quien desempeñó mayor cantidad de trabajos: pintor vendedor ambulante, puestero de mercado, tipógrafo y, hasta su desaparición, preceptor de un colegio; aunque Alberto Laiseca no se quedó atrás en cantidad y calidad: empleado telefónico, cosechero y, algo más relacionado a la literatura, corrector y presentador de programas de televisión.
El mundo del trabajo, la mayoría de las veces incompatible, se mezcló con la vida literaria de los escritores. No todos vivieron de la escritura ni todos tuvieron una posición acomodada que les permitiera dedicarse full time a la creación y corrección de sus textos.
La mayor cantidad de escritores/trabajadores se dieron cita en el siglo XX; antes, la escritura y la lectura era cosa de nobles, clérigos y, más tarde, burgueses (recuérdese “El burgués gentilhombre” de Moliére). Desde aquí en adelante, la escritura comenzó a popularizarse más y a democratizarse la palabra.
El mundo conoció más escritores en el siglo XX (nótese el listado de premios nobel) que durante toda la historia de la literatura y, ahora, se publican más libros en un mes que en el siglo XVIII.
En fin, con esto quiero decir que la diversidad de procedencias de los escritores es variada y su dedicación también. El ocio sigue siendo parte necesaria de la escritura pero no es algo determinante. Los escritores pueden tener trabajos part time o dedicarse part time a la escritura. 10.000 horas son las que propone el best seller del que hablábamos al comienzo para realizar bien una disciplina.
La veracidad de esto está sujeta a la veracidad que proclaman todos los best sellers, pero, así y todo, nos propone algunas preguntas: ¿cuánto tiempo pudo haber dedicado a la escritura Steinbeck mientras trabajó en la construcción? Imagino un día largo, que comenzaba con los primeros rayos del sol y terminaba con su ocaso, y a un escritor con su cabeza llena de cansancio y preocupaciones en torno a la comida y el descanso ¿cuánto dedicaba Miller a la escritura mientras era empleado de la Western Union? Él mismo da testimonio de sus discusiones con su mujer para dejar el trabajo y dedicarse a escribir o sus faltas injustificadas en pos de su arte ¿cuándo, quienes se dedicaban al periodismo, escribían por compromiso o por intensiones estéticas?
En este caso el trabajo tiene una mayor relación con el arte pues la materia prima es la misma y, como dije, muchos cambiaron el género periodístico haciendo literatura, o viceversa. Tampoco encontraron tanta distancia entre su quehacer cotidiano y la literatura quienes se dedicaron a la traducción y la enseñanza ¿en qué perdieron el tiempo los que no hicieron trabajos forzosos?
Bueno, esto es más simple aún, Neruda paseó, ayudó a refugiados españoles y escribió, Proust estaba en dudas de escribir siete o veintisiete tomos de su En busca del tiempo perdido y Tagore, mientras aumentaba los alquileres, escribía que prefería ser alguien pisado por una rueda y no la rueda que nos pisa, o algo así ¿impacta el trabajo en la calidad literaria o en los temas?
Eso es relativo y absurdo responderlo, pero, para bien del escrito, traigamos a colación el caso de Murakami que trabajó en una disquería y regenteó un bar de jazz y sus novelas están plagadas de alusiones a canciones populares. Otro ejemplo, el trabajo en la empresa Boeing que realizó Thomas Pynchon le sirvió de inspiración para algunas de sus novelas ¿y qué de los escritores que fueron militares? ¿acaso no es eso un trabajo?
Estos casos son curiosos pues es inimaginable andar con un lápiz y un papel esquivando balas o sosteniendo el Quijote en una trinchera. Tampoco sabría decirles fehacientemente si Sallinger, mientras cazaba nazis, craneaba El guardián entre el centeno, o si Antoine Saint Exupery leyó Eugenia Grandet en algún vuelo nocturno, si prendió una vela en la cabina de su avión o si esperaba aterrizar para desempeñarse literariamente.
En cambio, quienes decidieron no trabajar y se dedicaron a la literatura por completo la pasaron mal. El caso de Raúl Gómez Jattin es ejemplificador para los dueños de la moral capitalista, dejó una buena obra poética al precio de la locura, la miseria y el hambre. Artaud estaba lo suficientemente demente para no aprobar entrevistas laborales y tantos otros fueron regurgitados por la garganta de este mundo cruel.
Volvamos por última vez a la pregunta que nos disparó el Best Seller ¿son necesarias las 10.000 horas? Esto equivale a poco más de un año entero de lectura y escritura de corrido, sin dormir. Si le quitamos las horas de sueño, equivale a un poquito más de dos años. Si le quitamos, además, dos horas para ambas comidas, sigue sin sobrepasar los dos años y medio.
Entonces, quitémosle las horas para ver tele por la noche y nos quedan 3 años de dedicación de 10 horas por día ¿puedo escribir el Quijote en ese tiempo? Tal vez puedas leer varios clásicos en ese tiempo pero deberás salir a trabajar. Entonces, saquémosle ocho horas de trabajo para que nos queden dos o tres horas al día de dedicación literaria y… tarán tarán, el resultado es: ¡un poco menos que diez años!
Diez años de dedicación diaria de dos horas, sin franco, para ser el escritor que quieras, García Márquez, Salinger, Virgilio (que tardó, casualmente, diez años en escribir la Eneida la cual contiene 10.000 hexámetros: uno por hora), o tal vez, uno nuevo, vos, ahí trabajando, entre papeles, esperando que termine el turno para ir corriendo al escritorio y comenzar la novela, el poema o quedarte dormido sobre el teclado de la notebook.
Segunda parte: Reflexiones sobre la enseñanza de la lectura y la escritura.
Eje 3 ¿qué se enseña y cómo se enseña?
Atendiendo a las reflexiones que he venido desarrollado en la primera parte de este artículo “Reflexiones sobre la enseñanza de la lectura y la escritura” y a los aportes desde la perspectiva del enfoque comunicativo constructivista para la enseñanza de la lengua, comenzare respondiendo a la pregunta ¿qué se enseña y cómo se enseña? Correspondiente a este tercer eje de trabajo tomando como propio los aportes trabajados en el artículo de Alicia Vázquez A. y María C. Matteoda (1998).
Donde definen que el objetivo primordial de las practicas pedagógicas que respetan los procesos de reconstrucción conceptual del lenguaje escrito “es la comprensión del modo de representación escrita y sus usos sociales, ya que la comprensión de las funciones sociales de la escritura determina que el sujeto genere diferentes expectativas y anticipaciones en relación al texto escrito presentado en múltiples y diversos portadores materiales.
Este propósito general se vehiculiza en objetivos específicos: – restituir a la lengua escrita el carácter de objeto social asignándole funciones que la sociedad le atribuye; – promover la interacción con la lengua escrita en contextos variados…”.
Además también me parece oportuno resaltar lo indicado por Diana Grundfeld D. 1998 al plantear como “…objeto de conocimiento, en tanto es necesario respetar a la lengua escrita como un objeto social y cultural que se desarrolla a partir de la necesidad de comunicación de la personas” coincidiendo esto con la respuesta que elabore en una primera instancia de aproximación seguida de la reflexión sobre que se enseña cuando se enseñan las reglas, los símbolos, los procedimientos y el sentido de porque aprender a leer y escribir, adjuntando esto también a otro aporte extraído de esta última autora donde menciona que:
“…de ningún modo significaba que los aspectos figurales no fueran necesarios en el proceso de escritura, pero se advertía claramente la diferencia en el nivel de complejidad involucrado en cada uno de ellos. El trazado y reconocimiento de letras, los ejercicios de control motriz dejaron de ocupar la escena central para dar lugar a los problemas cognitivos con los que los niños se enfrentan al tratar de comprender un sistema tan complejo como lo es la escritura…”.
Dejando en claro así que no deja de lado los aspectos sonoros y gráficos de la escritura sino que también se tiene en cuenta desarrollar un pensamiento autónomo y crítico en los alumnos.
Por otro lado y para responder al cómo se enseña quisiera citar nuevamente a A. Vázquez y M. C. Matteoda “… las practicas didácticas que se promueven en aquellas prácticas escolares en que se respetan los procesos de construcción de la lengua escrita suelen ser: la lectura comprensiva de textos que corresponden a diferentes registros discursivos coherente con la finalidad que socialmente se le atribuye, se enfatiza la lectura silenciosa antes que la oralización convencional. Al mismo tiempo la producción de textos se contextualiza respetando los registros discursivos diferentes en que se organiza el lenguaje escrito… circula material para leer (no para enseñar a leer)… cuanto más variado, más adecuado para realizar exploraciones, categorizaciones, y anticipaciones que permitan obtener información del texto al caracterizar el objeto…”, no quería pasar por alto lo mencionado en el artículo de Grundfeld D. 1998 en donde plantea:
“…la enseñanza como un aspecto fundamental del acto pedagógico, que opera como mediadora entre los sujetos en relación con el conocimiento. También se basa en ciertos principios básicos: – creación de un clima de confianza. – propuestas de actividades que planteen problemas. – propuestas de situaciones reales de comunicación. – trabajar con el lenguaje escrito y sistema de escritura. – diversidad y – continuidad…”.
Además quisiera agregar lo planteado por Castedo, M. 1999 donde menciona que:
“…cuando el maestro ofrece informaciones que ayudan a elaborar predicciones posibles sobre el sentido del texto, colabora con este proceso; estas ayudas pueden apuntar a averiguar dónde dice algo, qué dice o cómo dice. El docente enseña a apoyarse en distintas fuentes para hacer tales anticipaciones, ayuda a coordinar esas anticipaciones entre sí y a confirmarlas o rechazarlas, a veces, decidiendo entre varias posibles…”.
En cuanto a la respuesta que realice en una primera instancia respecto a cómo se enseña fue que se hace a través de la aplicación de un método, a esto lo podría considerar coincidente a lo que trabajamos en este eje, siendo necesario aclarar que no siempre se usa el método que desarrollamos a través de los textos mencionados, sino también suele usarse el método clásico de enseñanza.
Eje 4 – ¿Qué sentido tiene pensar en lo que hay que saber para enseñar a leer y escribir para los Psicopedagogos?
Continuando en la misma línea de reflexión y en relación a este último eje de trabajo considero que pensar en lo que hay que saber y como enseñar para enseñar a leer y escribir es de suma importancia, ya que a partir de los saberes que consideramos importantes como así también el modo de abordar estos saberes, se determinará la calidad de nuestra práctica de enseñanza como por ejemplo la alfabetización.
Reflexionar sobre los aspectos que están involucrados en el proceso de enseñanza – aprendizaje es central para cualquier que se disponga en la práctica de la enseñanza, ya sean psicopedagogos, maestros, profesores etc. ya que a partir de la reflexión y el análisis se podrán identificar las causas o razones de las distintas problemáticas que se presentan en estas prácticas, para a partir de aquí construir estrategias significativas para abordar estas problemáticas pero sobre todo, los psicopedagogos tienen que indagar por ejemplo, las concepciones que el docente tiene con respecto a la enseñanza de la lecto – escritura para poder intervenir de una manera pertinente a la hora de desarrollar métodos y estrategias que permitan promover de manera significativa la construcción de los aprendizajes por parte de los alumnos teniendo en cuenta la inclusión tanto de las prácticas sociales como de los aspectos comunicativos.
Lerner, Delia 2001 Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario. Cap. 1. Fondo de Cultura Económica. México. (Consignado en el punto 1.3.b)
Vázquez, A. e I. Jakob 2016 Escribir en la universidad, mucho más que transferir ideas al papel. En Vázquez, A. (Coord.) La lectura, la escritura y el interés por aprender en la universidad. UniRío Editora. UNRC. Disponible en: https://www.unrc.edu.ar/unrc/comunicacion/editorial/repositorio/978-987-688-165-4.pdf
Castedo, Mirta 1999 ¿Dónde dice, qué dice, cómo dice? En Castedo, M.; A. Siro y M. C. Molinari Enseñar y aprender a leer. Ediciones Novedades Educativas. Buenos Aires.
Grunfeld, D. 1998 La psicogénesis de la lengua escrita. Una revolución en la alfabetización inicial. En Alfabetización. O a 5. La educación en los primeros años. Ediciones Novedades Educativas.
Vázquez de Aprá, A. y Matteoda, M.C. 1998 Concepciones infantiles acerca de la función social de la escritura. En Vázquez, A. y M. Matteoda (Comps) Escribir en la escuela. Dimensiones cognitiva y didáctica. Fundación UNRC. Río Cuarto. Pag. 54 – 60
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