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Timestamp: 2018-03-22 11:49:48+00:00

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En general los pueblos antiguos, espectadores del fenómeno natural de mayor o menor esplendor del Sol, vinculado a un ciclo de Aparición - Desaparición de éste y debido al respeto que sentían por su tamaño y por sus efectos benefactores así como a su condición de centro del universo, temían que este ciclo pudiera interrumpirse y un buen día el Sol dejara de aparecer definitivamente
Publicadas por Cosmoxenus Abbif a la/s lunes, junio 30, 2008 No hay comentarios.:
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Publicadas por Cosmoxenus Abbif a la/s domingo, junio 29, 2008 No hay comentarios.:
Etiquetas: Aprendiz, Simbolismo, Solsticios
Con ello reducimos la posibilidad de lograr un ambiente recogido, atento, de elevación espiritual, de alcanzar la egrégora que, - dejando de lado todo propósito místico, - constituye la esencia de nuestra asistencia al Templo. (J.S.)
Publicadas por Cosmoxenus Abbif a la/s sábado, junio 21, 2008 No hay comentarios.:
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Conducido nuevamente al ara, delante de la cual debe, como antes, disponerse en actitud de acuerdo con la importancia del acto que está por verificarse, se le hacen confirmar nuevamente, al recipiendario, sus obligaciones, después de lo cual el V.: M.:, con la espada flamígera apoyada sobre la cabeza del recipiendario, pronuncia la fórmula de la consagración, acompañada por los golpes misteriosos del grado. Hecho esto, lo hace levantar y lo abraza, dándole por primera vez el título de hermano, y le ciñe el mandil diciendo:
"Recibid este mandil, distintivo del masón, más honroso que todas las condecoraciones humanas, porque simboliza el trabajo, que es el primer deber del hombre y la fuente de todos los bienes, el que os da derecho a sentaros entre nosotros, y sin el cual nunca debéis estar en la Logia".
Encontramos tanto éste como aquélla en los versículos 21 y 24 del tercer capítulo del Génesis, en donde se nos dice que el Eterno hizo túnicas de piel para Adán y su mujer y los visitó. Y, después de haber echado fuera al hombre del Jardín del edén "para que trabajase la tierra", puso en el oriente del mismo Jardín del edén a unos querubines, que lucían doquiera una espada flamígera, "para custodiar el Camino del Árbol de la Vida".
En cuanto a la espada flamígera, que se encuentra con los querubines (ángeles o Mensajeros del Divino en el hombre) al Oriente u origen del Mundo Mental o interior de la conciencia, es un símbolo manifiesto del poder Divino, "que es poder creador" latente en todo ser humano, y que es privilegio del Magisterio realizar o recuperar, manifestando así las más elevadas posibilidades de la vida, cuyo Camino abre y custodia.
El mandil que recibe, y con el cual se reviste todo masón, es un emblema del mismo cuerpo físico con el cual venimos para trabajar sobre la tierra , y con el objeto de adquirir aquellas experiencias que nos transformarán en artistas verdaderos y acabarán por darnos el magisterio o dominio completo sobre nuestro mundo.
La percepción de este mandil, o túnica de piel , como simple vestido o envoltorio exterior, así como de la esencia misma de nuestro ser, es consecuencia de la visión espiritual que hemos conseguido con nuestra búsqueda de la Luz, desde el Occidente de los sentidos al Oriente de la Realidad. Por esto tampoco debe conducirnos a despreciarlo, por ser parte integrante y necesaria a la perfecta manifestación del hombre en la vida terrestre, mediante la cual ha de ir depurándose y escalando grados en pos de una existencia divina.
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La costumbre de entregar dos pares de guantes al recién iniciado, uno para sí mismo y el otro para la mujer que más respeta, tiene una larga tradición histórica. Posiblemente, su origen se remonta al siglo X. Una crónica relata que en el año 960, los monjes del Monasterio de San Alban en Maguncia le ofrecían un par de guantes al obispo en su investidura. En la oración que se pronunciaba en la ceremonia de la investidura, se imploraba a Dios que vistiera con pureza las manos de su sirviente.
Durandus de Mende (1237-1206) interpretaba los guantes cono símbolo de modestia, ya que las buenas obras ejecutadas con humildad deben ser mantenidas en secreto.
Texto original del Acuerdo firmado el 9 de Mayo del 2008 en Washington D. C., U.S.A.
Sede de la OEA, viernes 9 de mayo 2008, el Presidente de la CMI Rafael Eduardo Aragón Guevara, el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza y el Secretario Ejecutivo de la CMI Jorge Alejandro Vallejos.
LAS PARTES EN ESTE ACUERDO, la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (en adelante la SG/OEA), organización internacional de carácter público, con sede en 1889 F Street, N. W., Washington, D.C. 20006, representada por el Secretario General, señor José Miguel Insulza, y La Confederación Masónica Interamericana (en adelante CMI), organización sin fines de lucro, con dirección en Centro, Calle San Juan de Dios # 3-25, Apartado Aéreo 1969, Cartagena de Indias, Colombia, representada por el Presidente, señor Rafael Eduardo Aragón Guevara.
La importancia de promover todas las formas posibles de cooperación en materia educativa, partiendo del reconocimiento que la unidad espiritual del Continente se basa en el respeto de la personalidad cultural de los países americanos y demanda su estrecha cooperación en las altas finalidades de la cultura humana;
Que la educación es un medio eficaz para fomentar la conciencia de los ciudadanos con respecto a sus propios países y, de esa forma, lograr una participación significativa en el proceso de toma de decisiones, y reafirmar la importancia del desarrollo de los recursos humanos para el logro de un sólido sistema democrático;
Que en la Carta de la OEA se postula que la pobreza, el analfabetismo y los bajos niveles de desarrollo humano son factores que inciden negativamente en la consolidación de la democracia; y que por su parte, la CMI asume a la educación como una función del Estado, al que corresponde desarrollar y orientar las capacidades del individuo, a fin que se adapte a la fisonomía cultural y económica de cada país y utilizar íntegramente tales capacidades en forma de permitir la independencia económica e incorporación de todo los valoras materiales y espirituales que contribuyan y hagan posible la evolución creciente de la humanidad;
Que en la Carta Democrática Interamericana la OEA establece que continuará desarrollando programas y actividades dirigidos a promover los principios y prácticas democráticas y fortalecer la cultura democrática en el hemisferio, considerando que la democracia es un sistema de vida fundado en la libertad y el mejoramiento económico, social y cultural de los pueblos;
Afirmando la voluntad política de ambas instituciones de fortalecer aun mas y demostrar la importancia coincidente por una parte representada en la OEA, consignada en la visión que los programas y actividades deban dirigirse a promover la gobernabilidad, la buena gestión, los valores democráticos y el fortalecimiento de la institucionalidad política y de las organizaciones da la sociedad civil. Y por otra parte la CMI, para la cual, la tolerancia, la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento, el pleno respeto a la persona humana y a la aspiración a la cultura constituyan postulados esenciales.
Que la CMI propugna entre sus objetivos fundamentales el contribuir, con cuantos esfuerzos se realicen a nivel nacional e internacional, a la defensa de la libertad, de los derechos humanos, de la justicia, de la verdad, del mantenimiento de la paz, de la solidaridad, de la protección de la ecología y de la mas sincera colaboración entre los pueblos de América y del resto del mundo.
Que la SG/OEA es el órgano central y permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y tiene la facultad de establecer y fomentar relaciones de cooperación conforme con el artículo 112 (h) de la Carta de la OEA y con la Resolución de su Asamblea General AG/RES. 57 (I-O/71).
HAN CONVENIDO en suscribir este Acuerdo:
1.1. Las Partes acuerdan cooperar para la propuesta, promoción o implementación de medidas para la educación de los valores democráticos y de los derechos humanos. El objetivo del Acuerdo es establecer un marco regulatorio para dicha cooperación entre las Partes. Las Partes reconocen la importancia de la cooperación tanto bilateral como regional para el logro de este objetivo.
Asesoría, Intercambio de Información y Asistencia a Reuniones
2.1. La CMI se comprometa a:
Proveer información a la SG/OEA en aquellos asuntos que sean materia de este Acuerdo cuando le sea requerido;
Difundir ende las diferentes instituciones con las que tenga relaciones, información sobre los objetivos y actividades de la OEA con base en la información que provea la SG/O EA;
Proveer a la SG/OEA publicaciones sobre asuntos que tengan relación con los programas, proyectos y actividades conjuntos;
Considerar las observaciones y comentarios escritos de la SG/OEA sobre las áreas señaladas en este artículo.
2.2. La SG/OEA se compromete a:
Enviar a la CMI documentación y publicaciones de la OEA que le sean solicitadas por su Presidente, conforme a los recursos financieros disponibles y a sus restricciones de confidencialidad;
De conformidad con las normas de los respectivos órganos de la OEA y a la solicitud del Presidente de la CMI invitar a sus representantes a las reuniones públicas de esos órganos, cuando vayan a ser discutidos temas que sean de su interés;
Considerar las observaciones y comentarios escritos de la CMI en las áreas señaladas de este artículo.
Relaciones Especiales de Cooperación
3.1. Las Partes consideraran desarrollar relaciones especiales de cooperación en áreas de interés común por medio de acuerdos suplementarios, memorandos de entendimiento o mediante el intercambio de cartas, conforme a lo dispuesto en el artículo 4.3 de este Acuerdo, entre los que se tomarán en cuenta:
El intercambio de delegaciones o representantes de ambos sectores, incluyendo visitas de estudio, para fortalecer el desarrollo, implementación y análisis de las disposiciones en el marco educativo;
El copatrocinio y organización conjunta de conferencias, seminarios, talleres, reuniones, sesiones de capacitación y programas de promoción, capacitación e implementación en los temas de mutuo interés;
La instalación de consultas reciprocas por las que ambas partes se comunicarán previamente para tratar los temas de mutuo interés;
La facilitación de asociaciones, vínculos u otros canales de comunicación para el intercambio de información y documentación entre representantes de los sectores susceptibles de ser de interés para las Partes;
La invitación recíproca entre ambas instituciones a los diversos eventos que involucren temas comunes con el presente Acuerdo; y;
Cualquier otra forma de cooperación educacional que las Parles acuerden.
3.2. Los acuerdos suplementarios, memorandos de entendimiento y las cartas que se suscriban en virtud del artículo 4.3 se regirán por lo dispuesto en este Acuerdo, salvo que las Partes lo modifiquen expresamente por medio de esos instrumentos.
Identificación e Implementación de Programas, Proyectos y/o Actividades Conjuntos
4.1. En el marco de la cooperación educativa se formulara un programa de trabajo conjunto desarrollado por una Comisión bipartita creada para el efecto, y en el cual se reflejaran las prioridades regionales para les actividades de cooperación, mismo que será acordado por las Partes, y se relacionará con:
La inclusión de actividades de largo, mediano y corto plazo;
El fomento de asociaciones para abordar temas actuales y futuros de acuerdo al contenido del presente Acuerdo;
La Creación de capacidad para promover la participación de las diversas comunidades sociales en el proceso de información y toma de decisiones en materia de valores educativos democráticos y de derechos humanos;
La realización de otras actividades, proyectos o reuniones conjuntas de mutuo acuerdo sobre asuntos de interés común;
El establecimiento de los derechos y responsabilidades de las partes de las Publicaciones resultantes de un proyecto o actividad conjunto especifico, en el referido Programa de Trabajo o en un documento separado, según lo decidan las partes.
4.2. En el desarrollo del programa de trabajo, proyectos y actividades de cooperación, las Partes elaborarán parámetros u otro tipo de medidas de desempeño con el fin de apoyar a la Comisión en su capacidad de examinar y evaluar el progreso de los diversos eventos de cooperación específicos en el cumplimiento de los objetivos establecidos. Aparte de su programa de trabajo, la Comisión procurará elaborar propuestas y otros medios para complementar y fomentar el cumplimiento del presente Acuerdo
5.1. Sin perjuicio de lo que las Partes dispongan en los acuerdos suplementarios, memorandos de entendimiento y/o en el intercambio de cartas, suscritos en virtud de este Acuerdo, para la implementación conjunta de programas, proyectos y/o actividades, este Acuerdo por si solo no implica obligaciones de carácter financiero para las Partes.
6.1. La dependencia responsable dentro de la SG/OEA de coordinar las actividades de la SG/OEA según este Acuerdo es la Secretarla General y su Coordinador es el señor Pablo Gutiérrez, Director del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral. Las notificaciones y comunicaciones deberán dirigirse a dicho/a Coordinador/ a a la siguiente dirección, fax y correo electrónico:
Pablo Gutiérrez, Director, Departamento para la Cooperación y Observación Electoral
Washington. D.C. 20006
6.2. La dependencia responsable dentro de la CMI de coordinar las actividades de cooperación en materia educativa según este Acuerdo es la Presidencia, y su Coordinador es el señor Rafael Eduardo Aragón Guevara, Presidente. Las notificaciones y comunicaciones deberán dirigirse a dicho/a Coordinador/ a a la siguiente dirección, teléfono, fax y correo electrónico;
#3.25, Apartado Aéreo 1969
6.3. Todas las comunicaciones y notificaciones que se deriven de este Acuerdo tendrán validez únicamente cuando sean remitidas por correo, vía facsímil o por correo electrónico y estén dirigidas a los coordinadores en las direcciones indicadas en los artículos 6.1 y 6.2 de este Acuerdo. Cuándo las comunicaciones y notificaciones sean transmitidas por correo electrónico tendrán validez siempre y cuando se efectúen directamente de la dirección electrónica del Coordinador de una de las Partes a la dirección electrónica del Coordinador de la otra.
6.4. Cualquiera de las Partes podrá cambiar la dependencia responsable, el Coordinador designado, le dirección, teléfono, fax o correo electrónico indicados, notificándolo así a la otra Parte por escrito.
7.1. Ninguna de las disposiciones de ese Acuerdo constituye una renuncia expresa o tácita a los privilegios e inmunidades que goza la OEA, sus órganos, su personal y sus bienes y haberes de conformidad con la Carta de la OEA, los acuerdos y las leyes sobre la materia, y los principios y prácticas que inspiran el derecho internacional.
8.1. Cualquier controversia que surja con motivo de la aplicación o interpretación de este Acuerdo o de los acuerdos suplementarios, memorandos de entendimiento o intercambio de cartas en virtud del artículo 4.3, deberá resolverse mediante negociación directa entre las Partes. De no llegar a una solución satisfactoria para ambas, estas someterán sus diferencias al procedimiento arbitral de acuerdo con el Reglamento de Arbitraje vigente de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL) o de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial (CIAC). La sede del arbitraje será la ciudad de Washington, D.C. El arbitraje se celebrará en idioma inglés y español simultáneamente. Los tres árbitros o, en su caso, el árbitro único podrá resolver la controversia como amiable compositeur o ex aequo et bono. La decisión arbitral será final, inapelable y obligatoria.
8.2. La ley aplicable a este Acuerdo y al procedimiento arbitral es la ley del Distrito de Columbia, Estados Unidos de América.
9.1. Las Partes se comprometen a observar los más altos estándares éticos y de transparencia administrativa en todas las acciones y actividades vinculadas a este Acuerdo, Asimismo, la SG/OEA, en la medida que sea aplicable y sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, mencionados en el articulo VII, y la CMI se comprometen a cumplir lo dispuesto en la Convención Interamericana contra la Corrupción y en las normas aplicables del país en donde se ejecuten los programas, proyectos y/o actividades conforme al articulo 4.3. El incumplimiento de esta disposición constituirá causal suficiente para la terminación anticipada de este Acuerdo, siendo de aplicación lo dispuesto en el articulo 9.4.
9.2 Las modificaciones a este Acuerdo sólo podrán hacerse de común acuerdo expresado por escrito por los representantes de las Partes debidamente autorizados. Los instrumentos en los que consten las modificaciones se agregarán como anexos a este Acuerdo y pasarán a formar del mismo.
9.3. Este Acuerdo entrará en vigor a partir de su firma por los representantes autorizados de las Partes, permaneciendo vigente de conformidad con lo dispuesto en el artículo 9.4.
9.4 Este Acuerdo podrá terminase de mutuo consentimiento o podrá darse por terminado por cualquiera de las Partes mediante notificación escrita a la otra con una antelación no menor a los treinta días. No obstante, la terminación de este Acuerdo no afectará los acuerdos suplementarios, memorandos de entendimiento e intercambio de cartas que las Partes hayan suscito para la implementación de programas, proyectos y/o actividades al amparo del artículo 4.3, que se encuentren debidamente financiados, los que seguirán vigentes, conforme a su plazo de vigencia, salvo que las Partes decidan lo contrario.
9.5. La vigencia de los artículos VII y VIII sobrevivirá la expiración o la terminación de este Acuerdo.
EN FE DE LO CUAL, los representantes de las Partes, debidamente autorizados al efecto, firman este Acuerdo en dos originales igualmente válidos, en los lugares y fechas que se indican a continuación:
POR LA C. M. I.
POR LA SECRETARIA GENERAL
DE LA O. E. A.
Rafael Eduardo Aragón Guevara
Publicadas por Cosmoxenus Abbif a la/s miércoles, junio 18, 2008 No hay comentarios.:
(Tomado del prólogo de JACOBO CASIJ PALENCIA)
He aquí una obra destinada a mostrar apasionantes aspectos de nuestro pasado. El autor, -luchador tenaz-, con vigorosa persistencia no exenta de costosos sacrificios personales, ha logrado darnos una imagen desconocida del drama y de los actores de nuestra lucha emancipadora. En el futuro para entender mejor los acontecimientos de nuestro siglo XIX y para juzgar a los hombres de aquella época, habremos de recurrir, como referencia obligada a esta versión distinta de la historia de América.
Italo estadinense nacido en Richmond de Virginia, cuando no más medio siglo antes la esclavitud y la servidumbre habían florecido allí frondosas, como el tabaco rubio de sus campos, Americo Carnicelli, lejos de absorber aquel flamante prejuicio regional, desde la infancia nutrió su espíritu en los principios de libertad, igualdad y fraternidad, ideales que en aquel grande y contradictorio país, Washington, Jefferson y Lincoln habían consagrado como normas de conducta para enaltecer la dignidad del hombre.
Q:.H:. Américo Carnicelli
Durante más de 32 años Carnicelli fue reuniendo los elementos de esta obra, en cuya tarea se despojó de artificios, en gracia de conservar su autenticidad original. En su presentación ha seguido un método cronológico para que el lector no pierda el hilo escondido que ató a unos hombres con otros, y a estos con los acontecimientos e instituciones que determinaron el proceso de nuestra gesta emancipadora, e influyeron en la etapa inicial de nuestra vida republicana.
Es sabido que desde el Siglo XVII y en el decurso del XVIII, se desató en Europa soterrada o abiertamente, una violenta hostilidad contra el Im­perio Español. Principalmente Inglaterra, Francia y Holanda desplegaron su astucia para canalizar esfuerzos hacia un objetivo común; distraer las energías y los recursos de España, mientras conquistaban tierras y más amplias mercados a este lado del Océano, forzados por los requerimientos angustiados de su propio desarrollo. Encadenados por el interés común, en tácita alianza demoníaca, desataron una lucha sin pausas para hacer posible lo que les era necesario: Abatir un imperialismo para que el mun­do renaciente no tuviera problemas de crecimiento. No habría miramientos en los medios para lograr el fin, sobre toda cuando las necesidades propias de cada una de esas Naciones, ahora se identificaban con los intereses económicos universales. Y así bajo secretos auspicios oficiales o con la son­riente complacencia de sus Reyes o Ministros, Preston, Sommers, Gramont,
Sir Walter Raleig, Sir Henry Morgan, L'Onnois, Drake, saquearon ciudades, destruyeron bajeles en los puertos o en mar abierto para apropiarse de los tesoros de su Majestad Católica.
A la par que los filibusteros socavaban el poderío del Monarca inco­municándolo de sus colonias, abrían a sus vasallos nuevas rutas de inter­cambio comercial, aunque clandestino, que les despejaba halagüeños ho­rizontes a sus productos de exportación, y les procuraba mejores precios a las mercancías europeas que los criollos adquirían de mercaderes y marinos de diversas procedencias. Además, el aislamiento de la España Peninsular fue fortaleciendo en los nativos de América su espíritu auto­nómico, con lo cual, si el corsario no fue como lo define un historiador, agente remoto de nuestra libertad política, al menos si resultó partícipe necesario de nuestro renaciente libre intercambia comercial.
Dentro de un marca de hostigamiento antiespañol, cuando los reveses del poderoso producen satisfacción ecuménica, aun en aquellos que con él mantienen relaciones cortesanas, diplomáticas o comerciales, o de él de­rivan su sustento, encontró el autor el filón explotable para su relato his­tórico.
Luego, una onda explosiva anda recorriendo el mundo de polo a polo, con los presagios de un profundo sacudimiento. Es que el problema no es simplemente vagabundaje de piratas, sino también un sísmico alumbra-, miento de la libertad. Y esta, para repetirlo con un eminente historiador americano, "no es anarquía. No es mortal disgregación, La libertad ha de detener un objetivo y una conciencia para defenderla, libertad es la conquista de la tierra abandonada. Es pan, campos labrados, industria, arte, ciencias, trabajo, desenvolvimiento de las facultades humanas, volun­tad de vivir, preparación del futuro, lucha y contínua deber. La libertad sólo puede ser obra de un pueblo, esa fuente magnífica de historia".
Ya avanzado el Siglo XVIII, aquellos modestos Talleres nacidos en Inglaterra que congregaban a obreros y artesanos de la libertad, se han fortalecido en la Europa Continental y al otro lado del Atlántico. Han cre­cido como la espuma. En Francia son punto focal de la Enciclopedia; en la España Metropolitana amparan bajo sus secretas columnas a perso­najes de la alcurnia de don Pedro Rodríguez, Conde de Campomanes y Fiscal del Consejo de Castilla, de don Pedro Pablo de Abarca y de Bolea, Décimo Conde de Aranda, Capitán General, Presidente del mismo Consejo, y don José Moñino y Redondo, Conde de Floridablanca, también Fiscal del Consejo Regio. Quién creyera que tan sagradas eminencias, resultaran agentes luciferinos de esa corriente universal de siempre, que ni se insti­tuye en Iglesia ni en antiglesia, ni se organiza en partido ni como antipar­tido pero que constantemente combate contra quienes a pretexto de salvar al hombre, hipotecan su conciencia, limitan su pensamiento o recortan sus .asías de progreso.
En la América sajona, indo-española o portuguesa, los mejores. valores, como eslabonados a una cadena misteriosa, van confiando su protesta y canalizando sus esfuerzos, en el silencio explosivo de las logias. Dentro del sigilo, los Precursores pueden comunicarse, preparar la semilla y sem­brar el árbol de la revolución, cuyas raíces ocultas agrietarán la estructura del poder. Y, cosas del destino, antes de que el sol se ponga en territorios de Su Majestad Beatífica, en Francia habrán de caer las testas embruteci­das de los Luises y en los Estados Unidos, ahítos de perfidia, Washington y sus 20 hermanos masones, los Generales de su Estado Mayor, al frene de los colonos, se habrán emancipado de la regia potestad de la Corona Anglicana.
No es que el autor pretenda sostener que la liberación americana sea obra exclusiva de masones, pero sí es curioso el crecido número de sus participantes. Nosotros que hemos tenido el privilegio de examinar la prue­ba documental que aquel tiene en su poder y cuya gran parte va a conocer el lector, podemos afirmar que aquellos tiene acciones muy valiosas en esa epopeya continental.
Y cuantas sorpresas nos reserva el libro cuyos detalles, en gracia de discreción no debemos adelantar. Sin embargo, queremos prevenir a quien se inicia en su lectura: No hay apellido ilustre de la época que no figure en su escalafón. Unos que persistieron, otros que renegaron, pero cuya actuación. ha quedado enfocada por el ojo de la historia, para orgullo de muchos o para motivo de penitencia de algunos timoratos.
Miranda, Espejo y Nariño, primero, luego Bolívar, Santander, San Mar­tín, y O'Higgins, son suficientes para enaltecer los cuadros lógicos de aquellos núcleos que fraguaron el primer pacto andino de la libertad polì-tica, cuya obra masónica , profana bastantea de indulgencias plenarias a quienes, pensando en locuras de algún antepasado, vayan a sentir ahora el estigma de otra especie de pecado original. Porque además, amable lector, si estás compungido, vas a encontrar entre columnas, trabajando con tu pariente prócer, a más de un Cura rebelde, ya santificado en el corazón agradecido de la Patria_
Tomado del prólogo de JACOBO CASIJ PALENCIA
Este libro lo puede adquirir en las oficinas de la Gran Logia de Colombia
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No son pocas las ideas erróneas y los prejuicios que se han difundido sobre la verdadera naturaleza de la Institución que lleva el nombre simbólico de Masonería.
Esto se debe especialmente a su carácter oculto y misterioso que, si constituye para algunos un motivo de atracción, lo es para otros igualmente de desconfianza, haciéndole el blanco para las flechas de sus adversarios que, aun cuando sean sinceros, la desconocen.
El llamado secreto masónico es justamente el punto sobre el cual más se ha especulado, y sobre el cual se basan los que condenan nuestra Orden Augusta. No comprendiéndose su razón, ni su verdadera naturaleza, o sea, el carácter espiritual, iniciático y constructivo de ese secreto, no se quiere ver en el mismo más que un pretexto para fines execrables, o cuando menos tales que no pueden confesarse públicamente, por tenerle miedo a la luz del día.
Se siente sobre todo, en esas reuniones que se rodean de cuidados y de circunspección para ponerse a cubierto de la indiscreción de todos aquellos que se consideran extraños, una atmósfera que parece como de conspiración en contra del bienestar y de las públicas instituciones.
Por lo tanto se atribuyen a aquellos secretos conciliábulos, una especie de oposición permanente a todo lo que la mayoría de las personas considera como bueno, legítimo, justo y sagrado.
Sin embargo, en todos los ataques abiertos, en contra de ese secreto -- que concierne tanto la naturaleza de la Orden como las reuniones-- siempre se transparenta el temor y la preocupación que hizo motivar a un emperador romano (Trajano) la prohibición de toda clase de reuniones con la razón de que "cuando algunas personas inteligentes se reúnen, aunque fuera sólo para extinguir los incendios, puede producir esto consecuencias mucho más graves que la destrucción de unas cuantas casas o de toda una ciudad".
En el curso de la obra haremos ver cómo deben entenderse, tanto la libertad que en la Masonería se proclama como la naturaleza de su secreto. La comprensión de éste y de aquélla contribuirá indudablemente en hacer desaparecer muchos prejuicios que hacen que personas honradas le levanten a menudo objeciones razonables y, en apariencia, justificadas. Pero, el objeto de este trabajo no es precisamente apologético; nuestro intento no es defender la Sociedad en contra de los ataques que le han venido de muchas partes, ya sea por la incomprensión de su carácter verdadero, o por los temores de cualquier clase que pueda haber inspirado.
En otras palabras, en lugar de detenernos a discutir sobre lo que no es la Masonería, combatiendo los errores y las diferentes objeciones que se le hacen, nos esforzaremos en hacer ver, con la mayor posible claridad y sencillez lo que es realmente. Sobre todo lo que es en su esencia más verdadera, íntima, espiritual y universal, en sus principios que descansan sobre las leyes del universo y de la evolución humana, y en su finalidad constantemente progresista y constructora.
De nuestro estudio se hará evidente el error de atribuirle un carácter antisocial o antirreligioso. Aunque proclame la Verdad por encima de todas las creencias, y la libertad de buscarla por encima de toda limitación y de todo dogmatismo, no quiere decir con esto que se halle naturalmente en contra de alguna o de cualquier particular convicción o creencia; al contrario, la tolerancia más amplia y más plena, en materia de religión, es uno de sus principios fundamentales, y toda convicción sincera se halla igualmente respetada en su seno.
Más aún, ningún masón verdadero puede ser un ateo o irreligioso, aunque no se haga en ella, tampoco sobre este punto, la menor constricción, dado que se considera que la Verdad ha de ser reconocida de adentro y de ninguna manera impuesta de afuera. Los principios de laicidad y de libertad de conciencia que en ella se afirman, cuando sean, como deben, acompañados constantemente por ese espíritu de plena tolerancia, no pueden nunca interpretarse en sentido antirreligioso; más bien hacen ver y comprender la religión verdadera y única que se halla en la base de los sentimientos religiosos de toda la humanidad, y de la cual toda confesión religiosa es una forma o cristalización particular.
Sin ser una religión, y sin declararse partidaria o contraria de ninguna, la Masonería respeta igualmente todas estas manifestaciones del sentimiento religioso del hombre; pero, por encima de las creencias y formas exteriores (que de por sí no tienen valor y decaen al decaer del espíritu que las anima) hace hincapié en el espíritu religioso que se encuentra en cada hombre, como anhelo instintivo hacia lo bueno, lo bello y lo verdadero y procura cultivarlo y fomentar su desarrollo, independientemente de las formas en que pueda expresarse, de manera que se manifieste libremente en la forma para cada cual más apropiada.
La Masonería reconoce, por consiguiente, implícitamente la perfección inherente en el hombre --así como una piedra labrada o una estatua se encuentra potencialmente en cada bloque o piedra bruta-- y dirige sus esfuerzos para que esa perfección se haga evidente, por medio del proceso sencillo y seguro de quitarle asperezas externas. Lo mismo hace también el tallador de piedras al transformar el diamante en una joya, desde el estado natural en que se encuentra. Y ésta es, tal vez, la mayor diferencia de principios entre nuestra Institución y la creencia, comúnmente aceptada en algunas religiones, en la originaria fundamental imperfección del hombre; y en lugar de una patética salvación (o redención) la Masonería indica al hombre la necesidad de labrar por sus esfuerzos su propio Camino de progreso, trabajando como obrero para la realización de los Planes Ideales de la Inteligencia Cósmica.
Y la Masonería es verdaderamente tal según ejerce esa función primordial educativa y constructora, es decir según realmente contribuye en hacer mejores a todos aquellos que ingresen en ella, incitándolos a progresar espiritual, moral e inteligentemente, adquiriendo una conciencia más clara de sus deberes y estableciendo una relación más armoniosa y profunda con el Principio Interno de la Vida (que se reconoce y se venera con el nombre simbólico de Gran Arquitecto), con las condiciones externas en que uno se encuentra, y con sus semejantes. Alejándose de ese objeto se alejaría, pues, igualmente de su principal finalidad.
Nos dirigimos con este escrito por igual a los masones como a los que no lo sean, y tenemos la seguridad de que, tanto los unos como los otros hallarán en ella un estímulo para conocer mejor la naturaleza verdadera de la Institución, iniciándose en la mística comprensión de ese secreto que nunca puede cesar de ser tal, por más que nos esforcemos por penetrarlo y revelarlo.
Se trata, pues, del secreto mismo de la Vida y del Ser, que es el Manantial Inagotable de la Verdad y de su progresiva revelación. Por más que tratemos de abrevarnos en ella y logremos satisfacer, aunque sea parcialmente, nuestra sed y nuestra hambre de conocimientos, y hacer a los demás partícipes de lo que hemos encontrado y asimilado, más todavía nos queda, por conocer y revelar. Ese secreto es como una mina de oro, cuyo filón se pierde en los abismos insondables de la tierra: nunca nos será posible agotarlo; por más oro que llevemos a la luz, más oro todavía quedará secreto en las entrañas profundas del suelo.
En este escrito no se revela ninguna palabra o signo secreto, ni se dan particulares sobre las diferentes ceremonias que se explican: el que quisiera conocer estas cosas se encontraría desilusionado, pues el Secreto Masónico aún esta oculto. Pero estamos seguros que no lo estará quien desee saber lo que realmente es la Masonería y cómo puede uno ingresarse en su espíritu y participar en la herencia maravillosa que nos trae de las edades más remotas. Sus beneficios son, pues, esencialmente, morales y espirituales, como el oro simbólico de los alquimistas --hermanos de los masones-- y, sin embargo, no dejan de surtir efectos también materiales, en cuanto contribuyen a manifestar en la vida exterior la Divina Perfección Eterna del Ser.
Toda nueva Verdad hacia la cual se abre nuestra mente, todo nuevo conocimiento real que se añade al caudal que enriquece la vida interior, es, pues, una Fuerza Vital que estimula nuestro progreso; y todo error y prejuicio que logremos vencer y superar y una parte necesaria de nuestra progresiva liberación del mal, en sus formas más diferentes. Dado que todo mal, según lo enseñaban Budha y Pitágoras, radica en la ignorancia, en el error y en la ilusión, que constituyen el verdadero pecado originario de la humanidad; y sólo conociendo la Verdad, según lo dijo Jesús, podemos librarnos a la vez de la causa y de sus efectos.
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 artículo 112
 Resolución 
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 9
 artículo 4