Source: https://llegaralser.wordpress.com/2013/05/24/el-concubinato/
Timestamp: 2019-09-17 03:21:40+00:00

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El Concubinato | Desarrolla Tu Potencial
C.F.E.Y., concubinato, derecho familiar, matrimonio
El presente ensayo tiene como objetivo principal, acreditar la materia de derecho familiar correspondiente a la Maestría en Ciencias de la Familia de la Universidad Anáhuac Mayab y verter el conocimiento aprendido al respecto. El concubinato es un tema actual, ya que, aunque ha existido siempre, en la actualidad se le ha dado una personalidad jurídica casi equiparable al matrimonio, y aunque ha sido muy criticado por la moral, ha sido necesario documentarlo y plasmar en la ley una realidad que moderniza al matrimonio, ya que en el futuro puede llegar a ser más popular, pues cumple con las necesidades que el mundo moderno exige, dando la oportunidad de iniciar una relación de prueba, que busque garantizar la compatibilidad de caracteres que solo en la vida practica se da, a través de la convivencia y compartiendo experiencias cotidianamente, creando así, la oportunidad de terminarlo si así fuere, sin que haya una obligación que los encadene perennemente ya que con las nuevas reformas de la ley en derecho familiar, los hijos y los bienes si existieren, podrían recibir los mismos derechos y obligaciones, sin que sus progenitores vivan en el mismo domicilio y fomentar la comunicación de respeto que el mundo civilizado propone.
Así también, se establecerá su nacimiento histórico, y las particularidades que lo llevaron a formalizarse en la sociedad, ¿dónde? surge por primera vez su figura jurídica y como se encuentra en la actualidad sobre todo en el estado de Yucatán, área de nuestra influencia.
El concubinato data su existencia y se admite como institución legal en el Código de Hammurabi[1] texto legal más antiguo que se conoce.
En Roma fue regulado por el Jus gentium[2], alcanzando su mayor influencia a fines de la República.
El concubinato subsistió en la Edad Media,a pesar de la firme oposición del Cristianismo.
En España lo consagraron antiguas costumbres y ciertas disposiciones legales, tomando el nombre de barragana a la amiga o concubina que se conservaba en la casa del que estaba amancebado con ella y también la mujer legítima, aunque desigual y sin el goce de los derechos civiles. En los Fueros y en las Partidas se reglaron las uniones de hecho a la manera de los romanos, con la diferencia de que la barragana podía en cualquier momento contraer matrimonio, siempre y cuando no tuviera impedimentos. Posteriormente en el llamado Concilio de Trento se prohibió sancionar a los concubinos.
Hace mil años, el matrimonio cristiano se realizaba ante la vista de Dios, sin necesidad de ceremonia o de autoridad que diera fe de la voluntad de los contrayentes. Luego, la iglesia exigió el rito que todavía conocemos y calificó como inmoral cualquier otra unión, recurriendo a la autoridad seglar para reparar a los pecadores que evadían la fórmula eclesiástica.
En Derecho Romano, se entiende por concubinato: La unión estable de un hombre y una mujer sin affectio maritalis[3] o que teniéndola, carecen de conubium[4]. La ausencia de aquella o de éste lo diferencia del matrimonio y su nota de estabilidad es la simple relación sexual.
Más que vivir juntos o compartir la vida como cónyuges, la palabra concubinato significa, etimológicamente, acostarse juntos, pues deriva del latín “con” y “cubito”, “acostarse con”. En muchas sociedades tal vez la mayoría, incluso en nuestra civilización, los hombres podían tener tantas mujeres como estuvieran en condiciones de mantener.
Como ejemplo tenemos no sólo las fantasías orientales de “Las mil y una noches”, narradas por la princesa Sherezade al Sultán, sino que hasta la propia Biblia nos habla de las setecientas concubinas del Rey Salomón.
Tal como ocurre hoy con los poderosos, disponer de varias mujeres hermosas como objeto sexual ha sido siempre símbolo de poder y fuente de prestigio, aunque la verdadera relación del poderoso con sus concubinas no siempre guardaba relación con la etimología del término.
En el código de Familia del Estado de Yucatán se describe como la unión de un hombre y una mujer quienes, libres de matrimonio, hacen vida en común de manera notoria, permanente, y hayan procreado hijos o vivan públicamente como marido y mujer durante 2 años continuos o más[5]
Teórica y legislativamente el concubinato ha estado sujeto a diversas denominaciones, como la que se asentó con antelación. Por otra parte, para referirse a esta forma de unión de hecho, la doctrina ha utilizado diversas denominaciones, tales como unión extra matrimonial unión matrimonial de hecho, unión para matrimonial, matrimonio de hecho, convivencia more uxorio[6], familia de hecho, situación de hecho asimilable al vínculo matrimonial, unión de hecho, etc. Así, muchos autores definen al concubinato en los siguientes términos: “unión de un hombre y una mujer, no ligados por vínculo matrimonial a ninguna otra persona, realizada voluntariamente, sin formalización legal para cumplir los fines atribuidos al matrimonio en la sociedad.
Esta definición es de particular importancia porque al atribuir al concubinato los mismos propósitos que persigue el matrimonio significa que a aquella unión que, evidentemente se realiza sin formalidad ni solemnidad alguna, se le reconoce como una forma de estado de vida que concuerda con la misma que los cónyuges desarrollan después del acto de contraer matrimonio.
Independientemente del nombre que los teóricos utilicen para referirse al concubinato, las definiciones que proporcionan coinciden en el fondo. La mayoría de ellas hace alusión a los requisitos o elementos que el legislador considera que debe reunir esta forma de unión para que sea catalogada como concubinato, mientras que otras hacen hincapié en la omisión de formalidades para su constitución.
El concubinato, por lo tanto, constituye en nuestro país una realidad ya reglamentada, sin el criterio puritano de algunos Códigos, y claro, sin llegar a equipararlo al 100 % con el matrimonio. Por esto es objetiva la postura intermedia del código civil, que reconocen situaciones excepcionales y dan a la familia concubinaria la protección jurídica que necesita, particularmente a la mujer, considerada como el vaso más débil de esta relación.
Para que se establezca el nacimiento jurídico y se acredite debidamente es necesario que se cumplan o integren ciertos elementos durante al menos 2 años[7]:
COHABITACIÓN: Es el rasgo que distingue una unión concubinaria de una mera relación circunstancial. Si los sujetos carecen de un domicilio común, no es posible sostener la existencia de un concubinato para los diversos efectos que éste puede invocarse en el ámbito jurídico. Esta cohabitación implica la comunidad de vida, es decir, posibilita que la pareja, en mayor o menor medida, comparta la vida en todos esos aspectos que determinan situaciones que exigen consideración y solución por parte del derecho. Cohabitación conlleva la comunidad de hecho, es decir, la existencia entre los sujetos de relaciones sexuales o, al menos la apariencia de ellas dado el modo íntimo en que comparten la vida, esta debe prolongarse de manera exclusiva
PUBLICIDAD: La unión del hombre y la mujer consiste en una comunidad de hecho, de habitación y de vida, debe ser susceptible de público conocimiento; es decir no debe ser ocultada por los sujetos. La comunidad que los rodea dan fe de su relación y esta es pública a la vista, implicando una singularidad entre los 2 sujetos que comprenden a la pareja.
PERMANENCIA: La relación de los concubinos no puede ser momentánea, ni accidental. Debe ser duradera, a tal punto que faltando esta modalidad resultaría inaplicable la casi totalidad de los efectos que cabe adjudicar al concubinato. Así como en el matrimonio también en el concubinato puede haber breves rupturas, momentáneas separaciones seguida de pronta reconciliación, sin que ello afecte el carácter de permanencia que la relación presente.
Esta naturaleza por decirlo de otra manera, expresa los elementos indispensable que deben existir en la realidad para acreditar o calificar la unión de un hombre y una mujer como concubinato
Las funciones del concubinato son iguales a las del matrimonio, por lo que la pareja debe acordar conjuntamente todo lo relativo a la educación y atención de los hijos o hijas, a su domicilio y a la administración de los bienes.[8],[9]
Cabe mencionar que las funciones como tal están inmersas en todo el apartado del título tercero del código de familia del estado de Yucatán que corresponde al matrimonio, de tal manera que es menester establecer las funciones idóneas como guía de comportamiento independientemente del nombre o categoría cívica, legal, religiosa o moral que corresponda, pues bien llevadas harán una convivencia plena y estas funciones aunque la ley las contempla previendo conflictos, deben ejercer actividades y conductas de orden moral que sustenten los valores universales de respeto, empatía, comprensión y tolerancia que cumplan con la realidad esponsal de los cuerpos que Juan Pablo II vierte en sus audiencia públicas de los miércoles dedicadas a la sexualidad[10]. Juan Pablo II revela que la significación esponsal se da a través de la entrega de los cuerpos y lo sustenta con la bodas del cordero, pues Jesús se casa con la iglesia en la Ultima cena al repartir el pan y el vino y expresando que será repartido por todos vosotros, nace la boda con la iglesia, al igual que en el momento en el que hombre y mujer frente al altar se comprometen mutuamente con el sacerdote enfrente como testigo de Dios y; la consumación en ambos casos se da horas después, en el primer caso, cuando Jesús muere en la cruz y hace realidad la entrega de su cuerpo a la humanidad; en el segundo caso con respecto al matrimonio, horas después los esposos consuman su compromiso en el lecho nupcial con la entrega de los cuerpos que significa la entrega total del uno para el otro hasta que la muerte los separe, esta es la verdadera significación de la unión hombre mujer pues al entregarse mutuamente comparten todo lo físico y espiritual de lo que son capaces, aplicado con ahínco y dejando atrás todo dejó de egoísmo, significa ser la piedra angular que garantiza una unión ejemplar que llega a ser signo de santidad como matrimonio en la tierra.
Existe una excepción para que la naturaleza jurídica del concubinato desaparezca o no se acredite y es el caso en el que uno de los concubinos tenga vida común, notoria y permanente con varias personas, independientemente de la duración de estas uniones y que exista descendencia en alguna de ellas, sin embargo cabe aclarar que los derechos y obligaciones de la (s) descendencia (s) no están excluidas[11].
Los bienes adquiridos durante el concubinato, se rigen por las reglas relativas al régimen patrimonial de separación de bienes[12]. En este régimen se señala que: La separación de bienes comprende los bienes de que sean dueños al celebrar el matrimonio o acreditarse el concubinato y los que adquieran después, pero ambos cónyuges quedan obligados en forma solidaria y mancomunada, a responder de las deudas derivadas del cumplimiento de las obligaciones familiares, sin perjuicio de que uno de los cónyuges pueda reclamar al otro la parte proporcional, cuando cubra íntegramente dichas obligaciones o cuando pague deudas exclusivas del otro[13]. Así mismo, los cónyuges conservan la propiedad y administración de los bienes que respectivamente les pertenecen. Los frutos y accesiones son del dominio exclusivo de su propietario, así como las deudas y obligaciones derivadas de los mismos[14].
Los bienes que los cónyuges adquieran en común por donación, herencia, legado u otro título, deben ser administrados por ambos o por uno de ellos con acuerdo del otro, pero en este caso, el administrador requiere de poder especial para enajenarlos o gravarlos[15].
No obstante el régimen de separación de bienes pactado por los cónyuges, cuando uno de ellos no adquiera bienes por dedicarse exclusivamente al cuidado del hogar o de sus hijos o hijas, tendrá derecho a exigir que el otro que divida por la mitad los beneficios netos obtenidos durante el período en que se produjo la imposibilidad para trabajar, siempre que el reclamante no posea bienes suficientes para cubrir sus necesidades[16]. De igual manera, los cónyuges responden recíprocamente de los daños y perjuicios que por dolo o culpa, causen a los bienes del otro[17].
La relación concubinaria tiene 3 formas de terminar y aun cuando no se requiere de presentarse ante alguna autoridad, los bienes adquiridos durante la relación, así como los descendentes si existieren, quedaran protegidos por el régimen de separación de bienes; éstos son:
I. Por acuerdo mutuo entre las partes;
II. Por abandono del domicilio común por parte de uno de los miembros del concubinato, siempre que se prolongue por más de seis meses. Durante este plazo el concubinato sigue produciendo sus efectos para la persona abandonada.
III. Por muerte de la concubina o del concubinario.
En lo referente a los derechos y obligaciones nacidos del concubinato, es aplicable lo relativo al matrimonio[18], siempre y cuando sea compatible con la naturaleza del concubinato, es decir: es necesario que “la cohabitación se prolongue de manera exclusiva, pública y permanente por al menos 2 años”, pudiéndose en determinado momento reclamarse judicialmente[19].
Los hijos o hijas nacidos de una relación de concubinato tienen los mismos derechos y obligaciones que los nacidos en un matrimonio[20] y no se extinguen con la terminación del concubinato[21].
La concubina y el concubinario deben contribuir económicamente al sostenimiento del hogar, a su alimentación y a la de sus hijos o hijas, así como a la educación de éstos en los términos que la Ley establece, sin perjuicio de distribuirse la carga en la forma y proporción que acuerden para este efecto, según sus posibilidades. A lo anterior no está obligada la concubina o el concubinario que se encuentre imposibilitado para trabajar y careciere de bienes propios, en cuyo caso el otro será quien responda íntegramente de esos gastos[22]. Los derechos y obligaciones que nacen del concubinato, son siempre iguales para la pareja e independientes de su aportación económica al sostenimiento del hogar[23].
La concubina o el concubinario que exclusivamente desempeñe el trabajo en el hogar o se dedica al cuidado de los hijos o hijas tienen derecho a que esas labores sean consideradas como contribución económica al sostenimiento del hogar. Derecho al pago de alimentos[24].
La concubina o al concubinario, según sea el caso, tiene derecho a que el juez resuelva el pago de alimentos a su favor, siempre que durante el concubinato no haya adquirido bienes propios se haya dedicado exclusivamente al desempeño del trabajo del hogar o al cuidado de los hijos o hijas, o bien, que con los bienes con los que cuente, no pueda responder a sus necesidades básicas, que carezca de éstos o que esté imposibilitado para trabajar. En todo caso el juez debe tomar en cuenta las siguientes circunstancias:
I. La edad y el estado de salud de la concubina o del concubinario;
II. La posibilidad de acceder a un empleo;
III. Duración del concubinato;
IV. Medios económicos de uno y otro, así como de sus necesidades, y
V. Las demás obligaciones que, en su caso, tenga la concubina o el concubinario considerado como deudor[25].
En la resolución se deben fijar las bases para actualizar la pensión y las garantías para su efectividad.
El derecho a los alimentos se puede extinguir con la muerte del beneficiario o bien, en caso de que la concubina o el concubinario acreedor deje de estar en los supuestos previstos en este Capítulo[26].
Si el concubinato se prolonga hasta la muerte de uno de sus miembros, la concubina o el concubinario supérstite tiene derecho a heredar en la misma proporción y condiciones que un cónyuge, siempre que se hubiera cumplido el término o la condición establecidos en este Código[27].
CONCUBINATO VS MATRIMONIO
Nace jurídicamente en el momento en que se firma el acta ante el Oficial del Registro Civil.
*Nace jurídicamente después de mantener una vida común, de manera notoria, permanente y pública como marido y mujer durante dos años continuos o más cohabitando exclusiva y permanentemente.
Los bienes adquiridos se regirán por las reglas de los regímenes de: sociedad conyugal y separación de bienes.
*separación de bienes.
Terminación del matrimonio: por divorcio, nulidad decretada judicialmente, muerte de uno de los cónyuges y presunción de muerte decretada judicialmente.
*Por mutuo acuerdo entre las partes, por abandono del domicilio común que se prolongue por más de seis meses y muerte de alguno de los concubinos.
*Ausencia de solemnidad
Convenio por escrito
*Convenio verbal
Requisitos establecidos en el artículo 54 del Código de Familia.
*No existen requisitos en el Código de Familia.
Impedimentos para contraer matrimonio artículo 59 del Código de Familia.
*No existen impedimentos
Se concluye que la diferencia que existe entre matrimonio y concubinato radica en la forma como la pareja otorga el consentimiento para hacer vida en común de manera seria no interrumpida estable y permanente.
Actualmente, la sociología expresa, por su parte, una importante disminución de los matrimonios, un incremento en los porcentajes de divorcio y un crecimiento sorprendente de las llamadas uniones libres, al grado de que podemos predecir que en los próximos años, pocos para la historia de la humanidad, la mayoría de las familias tendrán como origen el concubinato y no será una unión mal vista, pues habrán ejemplos en todos los ámbitos civiles, legales, morales y porque no también religiosos, deberemos entonces fomentar más el Ser que el tener, pues aleja al egoísmo humano que propicia su propia destrucción, y como era en el principio de manera honesta ante Dios haríamos el compromiso esponsal de ser el uno para el otro con el compromiso y respeto de amarse mutuamente como a uno mismo. No importando la forma en la que la sociedad decida calificar a la unión, sino únicamente el resultado de la unión como una célula sana que le da vida a una sociedad sana
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ZAVALA PEREZ, D. H. (2008). DERECHO FAMILIAR. México, D.F.: Porrua.
MVCA Rafael Augusto García López
Mérida, Yucatán a 18 de Mayo 2013
MATERIA: Derecho Familiar
PROFESOR: Lic. Deyanire Zorabel
Zalazar Aldana
[1] Primer conjunto de leyes de la historia. En él Hammurabi enumera las leyes que ha recibido del dios Marduk para fomentar el bienestar entre las gentes.
[2] Derecho de gentes, en un sentido restringido comprende las instituciones del derecho romano de las que pueden participar los extranjeros (peregrini) que tenían tratos con Roma y sus ciudadanos (cives), por lo que supone una complementación del ius civile, para aplicarlo con individuos que no ostentaran la ciudadanía romana.
[3] Se trata de la voluntad de ser marido o de ser mujer. Es el sustento fundamental del matrimonio, por lo que ha de ser continua; su ruptura desemboca en el divorcio o separación.
[4] ius connubium, es el derecho de contraer matrimonio válido para el Derecho Civil, según lo dispuesto en el antiguo Derecho Romano
[5] Artículo 201 C.F.E.Y.
[6] La convivencia more uxorio, entendida como una relación a semejanza de la matrimonial sin haber recibido sanción legal
[7] Artículo 202 C.F.E.Y
[8] Artículo 203 C.F.E.Y.
[9] Capítulo IV (artículos 61 al 69) C.F.E.Y.
[10] http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/audiences/index_sp.htm (audiencias de 1979 al 84)
[11] Artículo 204 C.F.E.Y.
[12] Artículo 205 C.F.E.Y.
[13] Artículo 116 C.E.F.Y.
[14] Artículo 117 C.F.E.Y.
[15] Artículo 118 C.F.E.Y.
[16] Artículo 119 C.F.E.Y.
[17] Artículo 120 C.F.E.Y.
[18] Artículos 61 al 69 C.F.E.Y.
[19] Artículo 208
[20] Artículo 209 C.F.E.Y.
[21] Artículo 210 C.F.E.Y.
[22] Artículo 211 C.F.E.Y.
[23] Artículo 212 C.F.E.Y.
[24] Artículo 213 C.F.E.Y.
[25] Artículo 214 C.F.E.Y.
[26] Artículo 215 C.F.E.Y.
[27] Artículo 216 C.F.E.Y.

References: resolución 
 artículo 54
 artículo 59
 Artículo 201
 Artículo 202
 Artículo 203
 Artículo 204
 Artículo 205
 Artículo 116
 Artículo 117
 Artículo 118
 Artículo 119
 Artículo 120
 Artículo 208
 Artículo 209
 Artículo 210
 Artículo 211
 Artículo 212
 Artículo 213
 Artículo 214
 Artículo 215
 Artículo 216