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Timestamp: 2019-11-13 05:44:33+00:00

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La economía social aspira a que la educación mutual y cooperativa sea instrumentada como política pública - Prensa Mutual :: Medio de difusión del Mutualismo
La economía social aspira a que la educación mutual y cooperativa sea instrumentada como política pública
En una nota dirigida a los candidatos presidenciales — que lleva las firmas de las confederaciones CAM, Conam, Cooperar, Coninagro, Conarcoop, CNCT y Conaice — se les plantea la necesidad de instrumentar un Plan Nacional de Educación Cooperativa y Mutual, en el entendimiento de que “el cumplimiento de esta muy demorada obligación legal resulta indispensable para dotar a nuestros niños, niñas y jóvenes de los recursos necesarios para la construcción de una economía en base a los valores de la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad”.
En el documento se pone especial énfasis al señalar que “trabajar en este sentido es cumplir con el artículo 90 de la Ley de Educación Nacional, que establece la incorporación de los principios y valores del cooperativismo y del mutualismo en los procesos de enseñanza-aprendizaje y la capacitación docente correspondiente”.
Las entidades firmantes de la propuesta, tienen como aspiración potenciar los esfuerzos para la construcción de una política pública para y desde el sistema educativo nacional, que tenga en cuenta las realidades provinciales y locales, que incorpore al cooperativismo y al mutualismo como parte de los campos de conocimiento que se desarrollan en todos los niveles de formación, recuperando elementos sustantivos de la teoría y la práctica cooperativa/mutual y de los dispositivos pedagógicos y didácticos que pueden ayudar a la formación integral y democrática de la ciudadanía en la educación de las nuevas generaciones.
LA ECONOMÍA SOCIAL PUEDE CONTRIBUIR A LA
ORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA Y PRODUCTIVA
Las herramientas prácticas y conceptuales que el cooperativismo y el mutualismo puede aportar al sistema son variadas. A corto plazo, los dispositivos cooperativos-pedagógicos pueden generar reflexiones y conocimientos sobre las alternativas productivas y democráticas de la sociedad. A mediano plazo, pueden contribuir para generar capacidades tan importantes como el trabajo en equipo, la construcción de saber y de hacer y las herramientas concretas para organizarse democrática y productivamente.
A largo plazo, sin duda, podrán fortalecer las prácticas de enseñanza de manera sistemática, el ambiente educativo y la participación democrática de la juventud. El sector cooperativo y mutual alberga a más de un tercio de la población nacional compuesto por sus asociados y usuarios. De acuerdo con las estadísticas oficiales, en Argentina las cooperativas y mutuales cuentan con casi 28 millones de asociados, por los que son un importante dinamizador de las relaciones productivas y humanas en los territorios.
Si el alcance en términos cuantitativos es un dato relevante, lo son también las potencialidades educativas y pedagógicas del cooperativismo y el mutualismo. La experiencia adquirida por el sector ha permitido estructurar enfoques socio-pedagógicos que involucran activamente a los estudiantes en su proceso de construcción del conocimiento, generando estrategias pedagógicas para aprender en ambientes creativos e innovadores, tan importantes para el desarrollo del pensamiento investigativo en una sociedad que prospectivamente se piensa altamente productiva y desarrollada.
LA EDUCACIÓN PERMITE PROMOVER CONTEXTOS
RICOS Y VARIADOS PARA AMPLIAR LAS CAPACIDADES
Esos dispositivos para el trabajo del aula, dialogan con los modelos educativos que piensan en la superación de prácticas de enseñar rígidas, formas y contenidos que aún siguen siendo una realidad en las aulas y en la organización escolar, a pesar de las voces y esfuerzos para revertir la situación. La enseñanza del cooperativismo y el mutualismo permite promover contextos ricos y variados para desarrollar, construir y ampliar las capacidades de las niñas, niños y jóvenes de nuestro país.
Aportes desde la experiencia y la acción. La iniciativa del sector, de avanzar hacia una educación cooperativa y mutual como política pública se ha ido formando durante muchos años, a partir de las iniciativas que se vienen desarrollando por parte de algunos ministerios provinciales, junto con entidades del cooperativismo y el mutualismo. Cooperar cuenta con sendos relevamientos hasta el año 2012, que muestran los modos en que las provincias se ocupan de la educación cooperativa desde espacios ministeriales, con muchas iniciativas de entidades sin fines de lucro, encontrando buenas prácticas en la mayoría de las provincias.
También se sistematizó la producción de literatura especializada y los resultados de investigaciones sobre las relaciones educativas y la emergencia de un campo de análisis del conocimiento cooperativo y de la economía social. Se cuenta con información actualizada hasta ese año de las experiencias de formación docente y de impulso a cooperativas y mutuales escolares.
FACILITAR EL ACERCAMIENTO DE ENTIDADES EDUCATIVAS
DEL SECTOR EN CADA UNO DE LOS TERRITORIOS
Para mantener vigente el estado de situación y poner a disposición de todos los recursos existentes, surge la necesidad de actualizar este relevamiento, especialmente a partir de los resultados de las investigaciones financiadas por la Secretaría de Políticas Universitarias, que ha promovido convenios de las Federaciones Cooperativas, con Universidades Nacionales y grupos de investigación especializados; reflejados en el Mapa de conocimiento, que podría ser potenciado, si además de brindar información sobre la producción y oferta educativa en lo que respecta al cooperativismo y el mutualismo, incluyera los recursos de la economía social; abonando a la articulación y facilitando el acercamiento de las instituciones educativas y las organizaciones del sector en cada uno de los territorios.
En el 2014, a partir del debate generado por el INAES, en el marco del proyecto de ley de economía social y solidaria, elaboró los primeros borradores y planteó la creación de un Consejo Consultivo de Educación Cooperativa y Mutual que propone “la articulación entre el mutualismo, el cooperativismo, las autoridades educativas, las universidades, y otras entidades afines para superar la falta de coordinación entre las partes implicadas”.
En dicha oportunidad la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), propuso la constitución de un Fondo Especial para la promoción del cooperativismo y mutualismo Escolar. Para ampliar el alcance de estas acciones y sostener en el tiempo, con independencia del cambio de autoridades, se requiere un marco de política pública que sustente con la gestión y el financiamiento, programas y proyectos encaminados a fortalecer la educación cooperativa y mutual en los distintos niveles, tipos de gestión y modalidades del sistema educativo.
Se propone también implementar los acuerdos normativos ya establecidos para el desarrollo del artículo 90 de la Ley Nacional de Educación, como el que establece la comisión para su puesta en funcionamiento. En general, se requiere una política pública construida con el aporte de capacidades de todos los agentes involucrados en la temática, asignando recursos públicos y orientando aportes del sector cooperativo a este fin.
LAS NORMATIVAS VIGENTES HABILITAN LA
EDUCACIÓN DEL SECTOR EN EL SISTEMA EDUCATIVO
La política pública a la que aspiramos desde el sector cooperativo y mutual, cuenta con un conjunto de normas, leyes, decretos y reglamentaciones que generan la viabilidad y refuerzan nuestros objetivos (Ver anexo 4: listado de leyes vigentes). Desde 1964 existe la ley 16583 de cooperativismo y educación, aún vigente y reglamentada por el decreto 1171/03, la cual genera el contexto general que habilita la educación cooperativa y mutual en el sistema educativo.
La Ley de Educación Nacional Nº 26206 incluye específicamente la promoción de la educación cooperativa y mutual en su artículo Nº 90 y más de la mitad de las provincias regulan esta temática en sus leyes provinciales de educación, además de reglamentaciones con orientaciones y estrategias para promover el cooperativismo y el mutualismo en el sistema educativo.
El Consejo Federal de Educación, conforme a sus atribuciones específicas, emitió las Resoluciones CFE Nº 37/07 y CFE Nº 97/10 en las que establece la enseñanza y práctica del cooperativismo y mutualismo en los niveles primarios y secundarios como Núcleos de Aprendizaje Prioritarios-NAP. Entendemos, por tanto, que existe el marco normativo suficiente para desarrollar una política pública con alcance nacional y las especificaciones que corresponda de acuerdo al nivel y modalidad; así como a su puesta en funcionamiento en cada provincia y en la CABA.
El camino a seguir puede ser el desarrollo de los lineamientos de esas políticas, institucionalizar prácticas existentes y potenciar los logros alcanzados. En los casos que sean necesarios, se podrá intervenir normativamente en aspectos puntuales que resulten indispensables, como la realización de modificaciones curriculares, orientaciones para la formación de docentes, reglamentación de cooperativas y mutuales escolares; entre otras posibilidades.
APUNTANDO HACIA UN PLAN NACIONAL
DE EDUCACIÓN COOPERATIVA Y MUTUAL
Como parte del camino a recorrer en la construcción de la política pública para la promoción del cooperativismo y el mutualismo en el sistema educativo, se propone la creación de un Plan Nacional de Educación Cooperativa y Mutual, que priorice objetivos, defina metas y habilite acciones para estructurar una hoja de ruta nacional, dirigida a consolidar y potenciar las propuestas existentes y las extienda en las provincias, localidades e instituciones donde aún no tienen cabida.
Ese Plan Nacional de Educación Cooperativa y Mutual, requiere ser construido convocando un diálogo especializado de saberes de diversa índole, entre académicos, funcionarios de la cartera educativa nacional y provinciales, funcionarios del INAES, dirigentes de ambos sectores y entidades con trayectoria y experiencia probada en la materia; donde se acuerden propuestas-síntesis que permitan consolidar elementos en común para dinamizar la educación cooperativa, contenida en la legislación nacional y en el ideario del sector.
Un elemento sustantivo de ese plan, es contar con una institucionalidad que sostenga los programas, proyectos y acciones que hagan posible el sostenimiento a largo plazo de la educación cooperativa. A nivel macro, proponemos avanzar en la creación del Consejo Consultivo de Educación Cooperativa y Mutual, que podría encaminar los diálogos y las iniciativas para la construcción de la política pública, que seguramente requerirá muchos esfuerzos y voluntades.
Asimismo, será necesario incluir instancias específicas a nivel nacional y en los ministerios provinciales que acompañen, potencien y sostengan las propuestas para docentes y estudiantes. El Plan Nacional de Educación Cooperativa y Mutual, debe contener la síntesis de objetivos y metas que generen la concreción de las acciones dirigidas a desarrollar sentidos, contenidos y prácticas en los niveles obligatorios, niveles de educación superior y la formación docente.
ES INSUFICIENTE EL DESARROLLO DE LA FORMACIÓN
DOCENTE EN COOPERATIVISMO Y MUTUALISMO
Teniendo en cuenta que existen las condiciones normativas, especialmente las establecidas en el artículo 90 de la Ley de Educación Nacional, resulta insuficiente el desarrollo que ha tenido la formación docente en cooperativismo y mutualismo, tanto en los institutos y universidades encargadas de la formación inicial, como de los programas, cursos y otras ofertas para los docentes en ejercicio. En este caso, los sujetos de la formación son los docentes de la educación obligatoria, los docentes de la educación técnica superior, los formadores de formadores, e incluso los docentes universitarios.
Siendo un asunto vital, la formación de docentes en cooperativismo y mutualismo no se ha abordado con la suficiente fuerza, aunque se han desarrollado acciones y convenios encaminados a superar dicha situación. Se están desarrollando variadas experiencias impulsadas desde los gobiernos provinciales que generan algunas ideas para el Plan Nacional de Educación Cooperativa y Mutual, y se han realizado actividades en el marco del convenio de COOPERAR y la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina-CTERA generador de algunas experiencias y avances, sin la continuidad y los recursos necesarios para generar un programa nacional permanente.
Se requiere, por tanto, el concurso del Estado para trascender las experiencias existentes y constituirlas en acciones sostenidas en el tiempo, articuladas a las exigencias teórico-prácticas de la formación docente y con los recursos financieros necesarios para su concreción. Por ello presentamos a continuación una serie de ideas-fuerza orientadas a la concreción de acciones en la formación inicial y continua:
SE REQUIERE LA FORMACIÓN DE FORMADORES QUE
COADYUVEN A LA TAREA DOCENTE EN LAS AULAS
Contenidos específicos. La generación de orientaciones curriculares para ser abordadas en distintas asignaturas, es posible y realizable, tratando de incorporarlas como parte integral del proceso de conocimiento teórico-práctico de los docentes en formación inicial, dialogando siempre con los lineamientos generales y contenidos específicos ya definidos.
Estos lineamientos no serán generados en forma espontánea, se requiere la elaboración de materiales específicos que colaboren con la formación de formadores, como materiales pedagógicos, didácticos y herramientas de bolsillo que coadyuven a la tarea docente en las aulas de los institutos de formación docente o en las universidades que tienen este tipo de formación. Instancias de formación de formadores. Se propone conformar un programa de formación para formadores en cooperativismo y mutualismo mediante la realización de trayectos como cursos, pos-títulos, diplomaturas y posgrados; ofertas dirigidas para docentes responsables de la formación docente inicial.
Formación Docente Continua. Iniciativa nacional. Consideramos que las iniciativas de formación continua deben realizarse orientadas y definidas desde el nivel nacional, con la participación de las confederaciones del sector, para que todos los docentes del país tengan la posibilidad de formarse y concretar en sus aulas de forma específica o transversal los conocimientos teórico-prácticos del cooperativismo y del mutualismo.
Se considera que el Programa de Formación Permanente PNFD dirigido desde el Instituto Nacional de Formación Docente es una oportunidad para generar un postítulo y/o cursos nacionales, en los que se tengan en cuenta criterios, problemáticas, contenidos y diversas ofertas para que los docentes puedan acceder sin obstáculos.
Desarrollos Provinciales. Estas actividades impulsadas a nivel nacional, deberían alentar a las provincias y a la CABA para realizar sus propios trayectos formativos. Coordinando estrategias pedagógicas, didácticas y orientaciones temáticas, así como un análisis de pertinencia sobre las estrategias de formación. En este nivel de concreción curricular se puede avanzar en el diálogo con las organizaciones comunitarias, productivas y sociales en las diferentes localidades. Del mismo modo se pueden aprovechar las experiencias realizadas en algunas provincias, en donde existen avances en el cumplimiento de la normativa vigente, capitalizando sus resultados positivos.
CURSOS QUE CUENTEN CON PUNTAJE, COMO INCENTIVO
Y RECONOCIMIENTO PARA LOS DOCENTES
Certificación. Se considera oportuno que estos cursos cuenten con puntajes como incentivo y reconocimiento para los docentes, y que en lo posible, de acuerdo a las reglamentaciones nacionales y provinciales los cursos, pos-títulos y trayectos sean cursados en horario de servicio.
Educación obligatoria. Un gran desafío es conseguir que se desarrolle la educación cooperativa y mutual en los niveles obligatorios, en diálogo con otros modos de aproximación a la construcción de saberes significativos y relevantes.
Contenidos específicos: El sistema tiene mecanismos para generar orientaciones curriculares, interrelacionando contenidos y prácticas con el cooperativismo y el mutualismo, como pueden ser, por ejemplo, la generación de orientaciones de formación ciudadana con los elementos teórico-prácticos de acción democrática de organización socio-productiva cooperativa/mutual, así como en las clases de historia nacional, mundial y en general en todo el campo de conocimiento humano y social.
CONSTRUIR LAS HERRAMIENTAS METODOLÓGICAS QUE
PERMITAN APORTAR A LOS PROCESOS DE CONOCIMIENTO
Contenidos y dispositivos transversales. En el mismo sentido, y en diálogo con otras tradiciones teóricas, se pueden promover acciones educativas que relacionen contenidos, problemáticas y metodologías en proyectos de aula o proyectos institucionales. En este terreno se pueden aportar acciones pedagógicas, didácticas, como un conjunto de dispositivos de producción de conocimiento adecuados a los distintos niveles y modalidades de la educación obligatoria.
Metodología. Como se decía, el cooperativismo y el mutualismo cuentan con una amplia experiencia de formación para sus asociados, con docentes y con jóvenes. Un lugar desde el cual se han construido herramientas metodológicas significativas que permiten aportar a los procesos de conocimiento sobre, cómo abordar el estudio del gobierno, de la toma de decisiones, la construcción de consensos, la resolución de conflictos, el trabajo colaborativo y la innovación, y la búsqueda de alternativas socio-productivas. Un gran aporte que puede reforzar las orientaciones curriculares existentes.
Cooperativas y mutuales escolares. Las cooperativas y mutuales escolares son una propuesta de trabajo pedagógico que resulta una experiencia privilegiada para generar reflexiones teórico-prácticas sobre la cooperación, la solidaridad, la gestión social, la democracia, la participación, la responsabilidad individual y colectiva, así como la puesta en práctica de conocimientos que se relacionan con la actividad definida por la cooperativa y la mutual.
Reglamentación. Existe una débil y confusa reglamentación que, en muchos casos, obstaculiza su concreción como experiencia organizativa y pedagógica. Se precisa definir la inscripción ante el órgano competente local o nacional (INAES), aclarar los rangos etarios para su conformación, las obligaciones impositivas y la dedicación horaria y el reconocimiento institucional del docente guía.
CONTAR CON UNA BASE CONSOLIDADA DE DATOS
QUE GENERE REDES Y POTENCIE INTERCAMBIOS
Registro. En algunas provincias existe una base consolidada de datos desde el INAES o desde los propios ministerios provinciales. Resulta necesario contar con una base consolidada y actualizada que genere redes y potencie los intercambios de experiencias.
Docente guía. Las pautas generales para la inscripción de las cooperativas y mutuales escolares, obligan a que exista un docente guía que se haga cargo de la representación legal de la actividad. Sin embargo, en el sistema educativo no existe el reconocimiento para la tarea de los docentes que asumen esa responsabilidad, por lo que es necesario reconocer esa labor pedagógica dentro de su remuneración y de las tareas de su puesto de trabajo.
Escuelas de Gestión Social. La existencia de Escuelas de Gestión Social es un hecho reconocido por la Ley de Educación Nacional 26.206. Es una forma de gestión de la educación pública nacional con especificidades, aún no contempladas en las reglamentaciones activas ni en los programas nacionales y provinciales. Recién en diciembre de 2015 se generó la resolución 330/15, que permite el registro y da pautas para su funcionamiento, necesarias para reglamentar y promover su actividad.
Actualmente se requiere aplicar dicha resolución, así como el reconocimiento en cada una de las jurisdicciones. Resulta necesario igualmente ir más allá de dicha resolución y generar una política activa desde el Estado, que equipare las condiciones a los otros tipos de gestión del servicio educativo, reconociendo sus especificidades.
CONSIDERAR EN SU GLOBALIDAD A LA EDUCACIÓN
Y LAS CARRERAS DE FORMACIÓN DOCENTE
Nivel superior. Universidades e institutos de educación superior. Una primera idea a resaltar es considerar en su globalidad a la educación superior, que incluye a las universidades, a los institutos de educación superior con dependencia de las provincias y CABA y las carreras de formación docente y de formación técnico profesional bajo su órbita.
En segundo lugar, la necesidad de considerar –para el caso de las universidades- los alcances de estas propuestas en el marco de su autonomía; por ello se apela a la responsabilidad del Estado Nacional en generar condiciones de posibilidad para que los planes, programas y proyectos tengan un funcionamiento sostenido.
Las propuestas que se presentan a continuación están organizadas de acuerdo a las tres funciones básicas de las instituciones universitarias –Docencia, Investigación y Extensión-. Este ordenamiento resulta un organizador y abona a profundizar en las orientaciones, aun cuando, es necesario leer los aportes desde la integralidad de la actividad universitaria. Asimismo se incorporan como tópico la organización institucional y el financiamiento, aspectos indispensables para realizar un Plan Nacional de Educación Cooperativa y Mutual.
Docencia. Incluir contenidos sobre la especificidad de las empresas de la economía solidaria en las diferentes carreras de interés público y generar orientaciones y recomendaciones específicas para el resto de las carreras. Fomentar la temática a través de créditos académicos como seminarios optativos, investigación o las modalidades de cada plan de estudios. Promover el acercamiento de los estudiantes a las empresas cooperativas y de la economía solidaria desde los inicios de la formación, en los formatos y bajo las modalidades que correspondan a la carrera.
IMPULSAR PROGRAMAS DE FORMACIÓN EN LA
TEMÁTICA PARA DOCENTES UNIVERSITARIOS
Impulsar programas de formación en la temática para los docentes universitarios, dentro de las actividades de formación continua; por ejemplo, en las especializaciones en docencia universitaria o en actividades ad hoc. Fomentar la sostenibilidad de las carreras de pregrado, grado y posgrado vigentes y apoyar la creación de nuevos planes de estudio. Desarrollar ciclos de complementación para facilitar el acceso a la formación de grado dirigido a los egresados de ciclos de pregrado.
Investigación. Como mecanismo de fortalecimiento de esta función se requiere un sólido paso en la institucionalización permanente del Programa de Educación en Cooperativismo y Economía Social en la Universidad, incluyéndolo como parte del plan de acción 2016-2021 del Ministerio de Educación y Deporte. También promover la generación de condiciones institucionales y financieras para promover proyectos de investigación multidisciplinarios.
Habilitar programas o líneas que promuevan y financien la conformación de Centros de investigación en cooperativismo y economía solidaria. Apoyar la difusión de los resultados de las investigaciones entre los investigadores y en el propio sector.
Extensión. Esta función ha sido el punto de vinculación de las universidades con las empresas del sector cooperativo y mutual, desarrollando múltiples actividades muy positivas que debieran ser replicadas, ampliadas y fomentadas, así como lo indican las recomendaciones del CAC en el 2012. A continuación se presentan estrategias que favorecerán la inserción plena de estas acciones en la actividad universitaria y facilitarán el acceso de las organizaciones del sector:
** Programas de transferencia tecnológica, con proyectos de innovación social.
** Financiar encuentros y ferias, que permitan visibilizar los aportes que las universidades realizan con el sector, formando profesionales, investigando temáticas, transfiriendo conocimientos y dinamizando la innovación.
** Promover y apoyar observatorios en las universidades que integren la investigación, la extensión y la docencia.
** Impulsar el acompañamiento a las empresas cooperativas y de la economía solidaria desde las instituciones de educación superior.
** Incentivar la creación de centros de referencia en las universidades que puedan canalizar las necesidades del sector y generar las vinculaciones hacía adentro de las universidades o con otras universidades, según las especialidades y fortalezas existentes.
LA EDUCACIÓN TÉCNICA ES UN ESPACIO PRIVILEGIADO
PARA LA VINCULACIÓN CON LA ECONOMÍA SOCIAL
Este es un espacio privilegiado para la vinculación con el sector cooperativo y mutual, por las posibilidades que éste ofrece para el desarrollo socio-productivo, socio-comunitario y artístico cultural, posibles en los momentos de formación en las prácticas profesionales, y en los momentos de inserción laboral de los técnicos y profesionales en las organizaciones cooperativas y mutuales.
Se debe tener una mirada específica, en sus diferentes niveles y ofertas, teniendo en cuenta que dentro de este nivel se encuentran la educación técnica de nivel secundaria, la técnica profesional de educación superior y los centros de formación profesional. En todos estos ámbitos puede ser muy pertinente generar actividades socio-productivas que compartan la experiencia de gestión cooperativa, las potencialidades del sector y sean una alternativa real y viable para la futura actividad laboral de los egresados.
RESULTA ESTRATÉGICO TRABAJAR EN LA EDUCACIÓN
RURAL EN LO REFERIDO A LA ECONOMÍA SOCIAL
La educación rural merece un capítulo especial, ya que marca una activa presencia en las localidades más alejadas y marginales, donde en muchos de los casos no existe el acceso a una educación básica suficiente, que les permita herramientas para mejorar sus condiciones de vida. La necesidad de la educación cooperativa y mutual convive con necesidades de diversa índole, como es el caso del acceso a las escuelas, sus cuestiones edilicias y abastecimiento de servicios básicos. Resulta estratégico y prioritario trabajar en la educación rural de modo tal de equiparar los desbalances sociales en diferentes regiones del país.
Y para ello, la construcción del Plan de Educación Cooperativa y Mutual debiera contemplar la infraestructura y servicios de los establecimientos rurales, la mejora de caminos, el acceso a servicios de agua, gas, luz y conectividad, así como promover el incremento del número de escuelas y creación de espacios de deportivos y talleres de oficio. También resulta estratégico el incorporar la educación inicial y el cuidado de la alimentación y vestimenta en el ámbito rural como medio para favorecen el normal crecimiento y desarrollo conductual y cognitivo y el sistema inmunológico de los niños.
Se propone incluir un programa de becas para cubrir la inversión en tecnología y los traslados diarios a las escuelas, como así también brindar beneficios a estudiantes para permitan continuar con su educación secundaria y universitaria. Finalmente se destaca en el ámbito rural la potencialidad de las pasantías y trabajos pre-profesionales en el ámbito de la economía solidaria.
Así, el aporte a la construcción del desarrollo local y el arraigo en las comunidades del interior a través del Plan Nacional de Educación Cooperativa y Mutual, colocaría a las escuelas rurales y el resto de la comunidad educativa en el rol estratégico que permita realizar experiencias replicables tanto en la generación de contenidos, como de prácticas y talleres.
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