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Timestamp: 2017-06-26 20:39:25+00:00

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La República está en peligro | PARAGUAY PÉICHANTE
Publicado por jotaefeb ⋅ 19 febrero, 2017	⋅ 21 comentarios
Archivado bajo POLITICA	El ensayo de un Gobierno que se dio en nuestro país entre socialistas y liberales, con la presidencia de Fernando Lugo, acabó en un estrepitoso fracaso. Se saldó con un grave daño para el país en lo interno y externo. Se entiende, socialismo y liberalismo son como el agua y el aceite. Se juntan pero no se mezclan. Son incompatibles. Se rechazan. Fue lo que vimos: el vicepresidente Federico Franco, liberal, denunciaba el desprecio que Lugo (socialista) le obsequiaba a diario. Los sentimientos fueron mutuos.
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El fastidio del mbarigui »
21 comentarios en “La República está en peligro”
En este febrero se cumplieron 28 años de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner y el inicio de un proceso democrático que a los tumbos fue consolidándose a pesar de los errores de la claque política. Desde luego, ningún proceso es perfecto; el nuestro, el de Paraguay, tiene una particularidad que ha marcado las casi tres décadas de la derrota que sufrió el autoritarismo. El denominador común en todos los períodos presidenciales que le sucedieron a los de Stroessner fueron los pactos políticos, para llegar o mantenerse en el poder o para lograr el quiebre de algún gobierno.
La nueva generación que no vivió ese proceso, sobre todo el que aconteció en la década del 90 del siglo pasado, debe saber que los acuerdos políticos circunstanciales que se dan en este momento no son nuevos, ni serán los últimos. Hoy estarán juntos como hermanos gemelos, mañana, como enemigos irreconciliables, se desafiarán hasta la muerte.
La misma dinámica de la política obliga a los jugadores a moverse de acuerdo a los intereses que persiguen y sellar acuerdos. En el juego político incluso es legítimo lograr un acuerdo, aunque moralmente, en muchas ocasiones, inaceptable.
El Comandante tomaba un sorbo del café negro, sin azúcar, mientras hojeaba un libro sobre el proceso democrático paraguayo y hacía un análisis relacionado a los pactos políticos que se dieron hasta hoy.
Se debe entender que los pactos se dan entre los integrantes de las castas políticas. En ellos la ciudadanía no tiene participación, aunque se la use como excusa para promoverlos. Las alianzas varían de acuerdo a los intereses electorales, principalmente, y los promotores son capaces de negociar con Dios y el diablo, con enemigos y verdugos, siempre y cuando coincidan en un objetivo.
El amigo mozo que nos atendía en el altillo del Café Literario bajó a la mesa otra taza de café (la mía) y una botella de agua tónica que también pedí. El Comandante aprovechó para hacer una pausa, tomar otro sorbo y luego seguir con su ya, en ese momento, monólogo.
En unas elecciones no solo son importantes los resultados electorales, sino también el afianzamiento de los liderazgos. Esto último (el liderazgo) se juega incluso mucho antes de un compromiso electoral, en la conformación de frentes y la adhesión de lealtades. A lo largo del proceso democrático hemos tenido, fuera de lo que representaron Oviedo y Argaña en su momento, efímeros liderazgos políticos. Esa falta de liderazgo hizo que los llamados offsider llegaran al poder. Con la desaparición de Domingo Laíno en la escena política, los liberales se siguen debatiendo en un ambiente cambiante donde no se observaron fuertes liderazgos que le permitan tener bases seguras para tomar el poder central por vía de las urnas. Ni Laíno, el mayor referente liberal tras la caída de la dictadura, lo pudo hacer. Tras duros fracasos en los que se incluyeron alianzas (como la de Laíno-Filizzola en 1998), los liberales se vieron obligados a recurrir a un pacto cediendo a Lugo la candidatura presidencial para estar cerca del poder en el 2008, y luego subieron al tren del juicio político para, también con un pacto, ubicar a un liberal en el sillón presidencial. Los colorados, en la llanura, abrieron las puertas a un empresario, recuperaron el poder y ahora debaten cuál será su futuro.
El Comandante describió que a lo largo de los últimos años, los pactos se dieron entre el Ejecutivo y la oposición, entre colorados y liberales, entre liberales y la izquierda, entre colorados y la izquierda, entre la izquierda y la derecha. Ningún sector quedó excluido en la búsqueda de un pacto; ninguno. Brotaron en todos los ámbitos, incluido en el Congreso para las conformaciones de mesas directivas durante sucesivos períodos legislativos.
Es decir –continuó el Comandante– los pactos en este momento son una mera repetición de anteriores, con otros actores y diferentes temas. En todos ellos hay un denominador común: se realizan entre las cúpulas y la considerada ciudadanía no tiene participación alguna. La mayoría, exceptuando quienes participan activamente de la política, está concentrada en el día a día, en la lucha por llevar el pan a la mesa, en llegar a fin de mes y en lograr mejores condiciones de vida para sus familias. Es consciente de que sea el argumento que fuera, cualquier pacto político solo beneficiará a la cúpula política que lo promovió. Ante este escenario, en el que la gente es mera convidada de piedra en los llamados pactos o iniciativas populares, es difícil que ésta se comprometa. No solo es excluida, sino también queda desencantada por los resultados de esos acuerdos entre cuatro paredes.
Me molesta bastante, dijo el Comandante, que se intente hacer creer que los acuerdos, pactos e iniciativas son para beneficio de la ciudadanía. Los intereses políticos de cualquier grupo, sobre todo los electorales, no están centrados en el bienestar de la gente; están enfocados en los intereses grupales, políticos, empresariales y personales.
El Comandante se preparaba para tomar otro sorbo de café, pero antes de hacerlo hizo una breve pausa y, mostrándome la taza que la había levantado con la mano izquierda, lanzó un lapidario comentario: Los pactos durante todo este tiempo han demostrado el fracaso de la cultura política paraguaya, o más bien el fracaso de los actores políticos. Los pactos solo benefician y seguirán beneficiando al reducido club de políticos. El objetivo político, siempre, es más negro que este café. Eso.
Publicado por jotaefeb | 22 febrero, 2017, 8:40 am Adolfito pregona democracia, pero se alinea a Marito
La pedantería pseudo intelectual es una de las tantas facetas presentes en nuestra mediocre política autóctona. Frases cargadas de grandilocuencia y exigencias de coherencia “sacrosanta”, son algunos rasgos pronunciados de quienes se presentan como grandes teóricos, pero que en la práctica no alcanzan siquiera los niveles del sofismo tercermundista. Uno de ellos es Adolfo Ferreiro. Como si fuera un auténtico “tomasista”, pero no por el Santo, sino por Torquemada, el inquisidor, el exfebrerista, exliberal y exluguista carga sin piedad contra Esperanza Martínez, la senadora del Frente Guasu, a la que condena a la hoguera por coincidir en un tema, el de la enmienda, con el diputado colorado Oscar Tuma. Dice Adolfo que no pensó haber vivido lo suficiente como para ver dicha dupla. La pregunta, para él, es: ¿Y sí lo hizo para establecer una alianza estratégica con el representante del stronismo puro y duro, fiel expresión de la “tierna podredumbre”, como “Marito”?
El “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” parece guiar la actuación de Ferreiro, signada por el doble discurso, emblema oral de la hipocresía. Si él se confabula con quien tiene de modelo político al que fuera brazo derecho de uno de los dictadores más atroces del continente, “es por una causa superior”, pero si otro u otra, como en el caso de Martínez, coincide con el oficialismo, entonces, automáticamente, es una “traidora a la Patria”.
El senador de Avanza País sabe que no es así, que desde una óptica democrática es completamente injustificable marchar a la zaga del stronismo y, simultáneamente, atacar al gobierno de Horacio Cartes como si éste fuera un peligro para el régimen de libertades públicas. Su discurso es tan insostenible que la realidad se encarga de demolerlo sin contemplaciones, a tal punto que no podría responder una pregunta muy sencilla: ¿Cómo sería eso de enfrentar un supuesto RIESGO, es decir algo eventual, potencial, junto a los que reivindican los HECHOS más trágicos de nuestra historia y a los criminales que comprobadamente fueron sus responsables?
En el fondo de esta cuestión no está ni la “inminente instauración de una dictadura”, ni el “golpe parlamentario”, ni el “auto golpe”, ni la sarta de disparates que a menudo escuchamos pronunciar al legislador y a sus compañeros de ruta. Está sola y exclusivamente el tema de la reelección, que representa un problema insalvable para el sueño político de ver a su hermano Mario, como candidato de la oposición y presidente de la República. Un sueño que se desvanecería automáticamente si fuese habilitado Fernando Lugo, devenido por tal razón en “el peor enemigo de la humanidad”, junto con HC, por supuesto.
Así, para evitar la pesadilla, Adolfo aplica la vieja e inescrupulosa fórmula de que “el enemigo de mi enemigo, es mi amigo”, corriendo a los brazos del “marioabdismo”, al cual también espanta la idea de la releeción por motivos similares, o sea, porque la habilitación de Cartes haría desaparecer de un plumazo la nominación de “Marito”.
He ahí la verdadera causa que abrazan los “libertarios” , en el caso de Ferreiro, haciendo papelones políticos e intelectuales, que flaco favor le hacen a Mario, cuyo buen perfil corre así el riesgo cierto de ir a parar al tacho.
Publicado por jotaefeb | 21 febrero, 2017, 9:31 am LA GRAN DECEPCIÓN
El proceso democrático paraguayo en sus 28 años de vigencia cimentó un grueso muro de lamentos, decepciones y frustraciones para el pueblo paraguayo, cuantas figuras que en el albor de sus actividades como dirigentes, apuntaban alto y eran esperanzas genuinas de una futura clase política capaz de superar nítidamente a la existente entonces, totalmente corrompida por la dictadura y solamente con reservas morales en las hueste opositoras y en los colorados contestatarios a Stroessner. Sin embargo esa alborada esperanzadora no pudo constituirse luego en días diáfanos y claros para la patria, donde brillara el sol de la democracia, con salud y educación para los habitantes de la república, con justicia social y equidad entre los paraguayos.
Una muestra de lo que estamos señalando es el caso del Dr. Carlos Filizzola, altivo y digno representante de la dirigencia estudiantil formado en la fragua de la lucha contra la dictadura en el hospital de Clínicas, que al igual que otros brillantes dirigentes de la Facultad de Medicina dieron una recia batalla en contra del totalitarismo de un régimen oprobioso que por más de treinta años tuvo cautivo a la sociedad paraguaya. Pues bien cuanta decepción comprobar que la mayoría de esas figuras jóvenes en la edad adulta defraudaron rotundamente esa esperanza que había generado la inclusión de estos personajes en la política criolla y hoy son los mismos o peores de los políticos corruptos que ayer criticaron con acritud.
En efecto, lo nocivo que en su momento fue para nuestra democracia el General Lino Oviedo, que arrastró en su albur golpista a personajes de mucho peso en nuestra política de entonces como Ángel Roberto Seifart o Miguel González Casabianca, que nunca pudieron recuperar la credibilidad de antaño, hacen ahora el Presidente Horacio Cartes y especialmente el ex Presidente Fernando Lugo, al convertir en cadáveres políticos a personas que prometían y mucho en la política nacional como el Dr. Carlos Filizzola, la Dra. Esperanza Martínez y Hugo Richert, que defienden contra todo sentido común la abierta violación de la constitución nacional para permitir la reelección Presidencial aun en contra de lo que claramente indica los términos legales y el sentido común.
En una retrospectiva vemos que la mayoría de aquellos dirigentes de clínicas que en su momento despertaron la admiración de la ciudadanía y en los cuales se cifraron tantas ilusiones de cambios, se desbarrancaron perdiéndose en el laberinto de las imposturas políticas donde triunfan las posiciones logreras o corruptas en vez de las conductas éticas y morales que debieran ser norte del actuar político. el primero en perder la brújula fue el ex ministro de trabajo, Dr. Silvio Ferreira, quien incluso conoció la cárcel por corrupto, Héctor Lacognata el ex canciller de Lugo, no tuvo una salida muy decorosa de la cancillería y ahora la actuación de los senadores del Frente Guazú, Carlos Filizzola y Esperanza Martínez, quienes con fundamentalismo islámico se aferran al proyecto autoritario de Lugo, lo que les indica el camino indefectible a la opacidad, porque en política, como decía el General Perón, del único lugar de donde no se vuelve es del ridículo.
Publicado por jotaefeb | 21 febrero, 2017, 9:31 am Paveando por un sueño
Aquí caben dos posibles suposiciones, siempre en la teoría de los buenos y los malos. Opción A: Todos los paraguayos y las paraguayas que acceden al poder, aunque sea un poder mimi, tienen un Stroessner’i que quiere salir del placard. Opción B: Todos los paraguayos que acceden al poder de verdad quieren hacer algo por la Patria para que después Dios y el pueblo no les demanden o algo por el estilo.
Suposiciones al margen, estos tipos se unen, se desunen, se insultan, se muestran el dedo del medio, se amenazan con sicarios, se odian, cenan juntos, se acarician, todo por tu cara, mientras te convocan a una manifestación de apoyo, de repudio, de contrarrepudio y vos te vas porque todavía creés en la democracia o porque demasiado necesitás el vaka’i y los 50.000.
Publicado por jotaefeb | 21 febrero, 2017, 9:29 am Horacio, el emperador (II)
Nervioso recorre el emperador los pasillos del Palacio. Se acaba de enterar de que su plan de perpetuarse en el poder se ve ha visto frustrado por una magistral jugada de sus enemigos. Algo tiene que hacer, él no conoce de negativas cuando da una orden, razón por la que, sin medir consecuencias, se dispone a salirse con la suya.
Horacio guarda silencio… pero cuentan que refunfuña rabia y por las noches, su acostumbrado vicio le ayuda a ahogar la impotencia.
El novel investido colorado tilda de “terroristas” a quienes osan cuestionar las medidas económicas de su majestad, mientras el líder del ejército coquetea peligrosamente con la idea de usar la fuerza bélica ante eventuales protestas.
Publicado por jotaefeb | 21 febrero, 2017, 9:27 am Michael y Tony
En los momentos en que el grupo Cartes se apresta a dar su zarpazo final contra nuestra Constitución, estuve reflexionando sobre si sus integrantes y empleados (Blas Llano, por ejemplo) se animarían a soportar el juicio de la historia, y llegué a la conclusión de que soy un iluso.
Blas Llano, Horacio Cartes y los integrantes del grupo Cartes carecen de cualquier sentido de la historia. No entienden lo que es un juicio de la historia y fue realmente necio de mi parte, estos días, pensar que unos tipos que no leyeron más que algunos manuales de márketing pudieran tener ese tipo de preocupaciones.
A Cartes la historia le importa un pepino. Seguramente piensa que la puede comprar y algún parlasuriano podrá ser alquilado para escribir bien del actual presidente paraguayo. Algún espacio favorable podrá adquirir en El Mercurio de Santiago, en Infobae, en Folha de Sao Paulo y en todos los medios que le suelen vender publinotas desde hace algún tiempo.
Como vi que alguna otra gente, además de mí mismo, también intenta refrenar a Cartes con el llamado de la historia, debo decirles que creo que pierden miserablemente el tiempo.
Cartes no llegó a la presidencia de nuestra República para honrar a los que fueron dignos de sus antecesores en el cargo; Cartes no tiene ni la más remota idea de quién fue o qué hizo Fulgencio Yegros o Gaspar Rodríguez de Francia; ni Carlos Antonio López (lo de las becas se lo dijeron sus publicistas para hacer propaganda, pero Horacio solo conoce a Don Carlos por el billete de cinco mil guaraníes); lo que conoce de Bernardino Caballero es el cuadro que está en la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana, pero solamente porque le contaron quién era el señor allí representado; no tiene idea de quiénes fueron ni qué hicieron Eligio Ayala, José P. Guggiari o Eusebio Ayala y, por supuesto, sabe de Stroessner, pero no lo que el dictador tenía de virtud, sino lo que tenía de deleznable.
Pedirle a una persona así que se detenga por el bien de la República es no entender quién es Horacio Cartes: Cartes no sabe del concepto “escrúpulo”, ni siquiera que figura en el diccionario; sus referencias en la literatura son Michael Corleone y Tony Montana, personificados por Al Pacino. Cartes no se detendrá, no creo que tenga eso que los demás seres humanos denominamos límites morales.
Si para lograr sus propósitos Cartes tiene que hundir a nuestra República en jornadas aciagas de crispación, lo hará sin dudar un instante. Si tiene que aplastar derechos, no le temblará el pulso. Está total y completamente dispuesto a destruir nuestra Constitución para hacer algo a su medida, algo que le permita embaucar a inversores extranjeros para manejar nuestro Paraguay como su estancia.
Y, en efecto, ese ha sido su único programa en estos tres años lamentables que lleva como presidente de la República, destruyendo todos los frenos y contrapesos establecidos para mantener la libertad y el control sobre los gobernantes, concentrando sin tregua el poder, con la ley de Defensa Nacional, la ley de Alianza Público-Privada, el veto del presupuesto 2017 para endeudar al país sin control del Congreso, la sumisión de la Policía a uno de sus gerentes, y un largo etcétera coherente con ese fin.
Esperar algo bueno o decente de Cartes es engañarse y prestarle más tiempo para desarrollar sus siniestros planes.
Publicado por jotaefeb | 21 febrero, 2017, 9:27 am ColumnistasEdición Impresa
Prioritario pacto 18-23 que disipe inestabilidad en futuro de Paraguay
Hay dos puntos importantes de analizar en este debate, cuyo planteo en la actual estridencia es imposible: tiene que ver la necesidad de fortalecer los liderazgos y discernir si una ley fundamental debe anclarse en la dinámica de las sociedades. La actual sirve, hace 25 años, para suicidar liderazgos.
La Constituyente de 1992 fue una llave para aceitar las herrumbradas bisagras de una larga dictadura de manera a orientar un proceso de transición. Ha pasado una generación desde entonces y las nuevas demandas encuentran que aquella “puerta de escape” fue insuficiente.
Estas demandas, como la oportunidad de una reelección de autoridades, la reforma del sistema judicial, por citar solo dos, hace muchos años están consagradas en la Constitución de países que, al igual que nosotros, obtuvieron su pase a la democracia en la década del ’80.
En 1967 la mala política secuestró la Constitución y la moldeó a sus intereses; en 1992, la buena fe, el miedo y el altruismo se asociaron para generar un engendro que terminó partidizando terriblemente las instituciones emergentes y para perfeccionar tal partidización generó una gigantesca clientela prebendaria cuyas ramificaciones dan sombra a todo el territorio nacional, por citar solo otra debilidad.
NADIE TIENE CARNET DE COHERENTE
Sucesivos intentos de plantear una reforma constitucional para que ella se instale de cara al futuro (2011, 2017, últimos intentos) cayeron en el lugar de la descalificación por parte de sectores opositores con la argumentación que solo pretendían “perpetuar” al gobernante en funciones.
Si uno observa y segmenta a los sectores políticos que en algún momento, en la última década, plantearon un plan de reelección, vería que todos lo plantearon cuando eran poder y todos los rechazaron cuando eran oposición. Aquí nadie tiene carnet de coherente.
Este es un síntoma que deja observar con claridad una debilidad clave del sistema político: la desconfianza devenida de lo que en el verso popular se enuncia como “el ladrón juzga por su condición”. De otra forma no se puede explicar que personas que apoyaban la reelección hace pocos años hoy son sus más acérrimos enemigos.
La debilidad a que hacemos referencia tiene un síntoma: la desconfianza y esta patología estriba en una condición genética de la transición que solo se podrá superar –quizás– con el cambio generacional de la clase política y se puede formular como la “pactofobia”.
La “pactofobia” es un horrible síndrome que hace que nuestra clase política aborrezca los pactos como si ellos fueran un problema, en tanto en realidad son una solución en las sociedades más organizadas y educadas cívicamente.
Tal “pactofobia” genera en los sectores políticos un erizamiento, con espinas de desconfianza, que hace que sea imposible que se sienten a una mesa a hablar de una agenda de Estado.
Pero no acaba ahí. La propia concepción de los pactos en el ecosistema de medios tiene una significación tremendamente peyorativa, ya que apenas operan acuerdos, ellos terminarán siendo denominados “componendas” para deteriorar su consistencia.
Una sola vez se acordó significativamente en la historia de la transición, en ocasión de aquel famoso “Pacto de Gobernabilidad” y tuvo algún resultado. Muchos de ellos fueron deplorables, otros importantes, como el diseño de las nuevas instituciones y su construcción de poder desde una perspectiva multipartidaria y aceptablemente plural.
¿QUÉ PACTAR HOY?
Es probable que para el tiempo en que se deban dar definiciones sobre el sí o el no a una enmienda ya no exista posibilidad alguna, ni contexto apropiado, de organizar un pacto, pero sí podría pensarse –e inclusive empezar a perfilarse– el escenario de las nuevas autoridades emergentes de las elecciones del 22 de abril del 2018.
El Pacto Patriótico del 2018 debería contemplar el blindaje de algunas aspiraciones claves: a) Elevar volumen de inversión en educación en base al PIB y algunas metas potentes en materia de infraestructura e incorporación tecnológica. b) Condicionar la gestión del Ejecutivo y Legislativo a metas optimistas en cuanto a la lucha contra la pobreza. c) Garantizar un volumen de inversión en infraestructura y equipamientos para establecimientos públicos de salud. d) Definir lógicas consensuadas en relación a la dimensión de los costos del Estado y su funcionamiento, y por lo menos media docena de acuerdos más que garanticen que todos los partidos políticos asumirán por sobre su condición de oficialistas u opositores la defensa de un escenario mínimo que elimine las tensiones de la imprevisibilidad, de forma que las tempestades políticas que se presenten no sean más que superficiales, y más que nada, no se inserten como patologías que enfermen todo un período presidencial.
Pero dentro de este acuerdo, necesariamente, debería revisarse y proponerse un marco jurídico, vía reforma, que revise concienzudamente cuánta fortaleza afirmante y cuántas debilidades descalificativas tiene la actual Constitución: ¿Es valorable como positivo el actual equilibrio entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo?¿ La figura de la Vicepresidencia debe sufrir modificaciones? ¿Desaparecer? ¿Potenciarse?
¿Qué hacemos con gobernaciones federalistas en un país unitario? ¿Se reformularán sus estructuras? ¿Vale la pena intervenir en el funcionamiento del sempiterno problemático Consejo de la Magistratura y su primo hermano el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados? ¿Ayudan a la autonomía del Poder Judicial o a su partidización profunda? ¿Qué cambios se pueden operar? ¿Y si se fusionan?
Seguimos: ¿Cuál es el motivo por el cual el PE ejerce la representación del Paraguay ante gobiernos del mundo pero no puede nombrar embajadores autónomamente? ¿Mantenemos el procedimiento de Presupuesto como una tabla de quesos en una habitación de ratones o lo blindamos a donde corresponde, en el Poder Ejecutivo, de cuya ejecución luego rinda cuentas ante la Contraloría y los tribunales? ¿Por qué en Chile el presupuesto funciona así y en Paraguay no puede funcionar lejos de los manotazos clientelares, la tormenta política y el chantaje?
Hay decenas de tópicos que una nueva constituyente, consensuada entre todos los sectores, podría asumir.
SUPERAR EL SUICIDIO DE LIDERAZGOS
Pero fundamentalmente que ya no se cometa el error de la Conaco-92, porque las constituciones no pueden diseñarse ancladas en un pasado que se quiere evitar, sino amarradas a un futuro al que se quiera llegar. De lo contrario, su ejecución tendrá las dificultades que tendría cualquier proceso basado en lo reactivo.
Como resultado, por ejemplo, se da el “suicidio de liderazgos”: el principal líder de cada partido, candidatado a presidente, queda relegado una vez que pierde las elecciones.
Peor aún, Emilio Camacho, abogado constitucionalista, al argumentar la validez de la enmienda, actualmente debatida, dijo que las leyes no son un látigo fatalista que conduce a las sociedades.
“No son las leyes las que deben encorsetar a las sociedades, sino son las dinámicas de las sociedades las que deben orientar los encuadres legales”, agregó el constitucionalista, ex senador y catedrático, al analizar la cerrazón de sectores de oposición a debatir la enmienda.
Citó como ejemplo el contexto actual, señalando que con el impedimento a la reelección quedarán fuera de competencia en el 2018 los tres líderes con mayores preferencias electorales en todas las encuestas: Fernando Lugo, Horacio Cartes y Nicanor Duarte Frutos. Sin ellos, casi un 50% de la opción ciudadana queda secuestrada.
Sin embargo, se habilitaría a candidatos como Efraín Alegre y Mario Abdo Benítez, que vienen promediado 6 puntos en las mediciones.
Este razonamiento de Emilio Camacho es una poesía al sentido común, pero además una radiografía precisa de los intereses que se mueven detrás de las posturas vigentes.
Publicado por jotaefeb | 20 febrero, 2017, 9:46 am TODO LEGAL
Bien lo tituló nuestro diario un par de días atrás. “Ni que fueran a salir los tanques”. Realmente uno mira las acciones del grupito de marioabdistas y opositores y se reiría a carcajadas, pensando …estos se volvieron locos. Qué se podría esperar ante la fotografía de Petta, acostado en su oficina…¡leyendo un libro!. Si por lo menos vigilaba con un ojo abierto con una ametralladora en sus manos… Luego, el escándalo que armaron con el tema de la “salida de los militares a las calles”, lo mínimo de lo que hablaban era de juicio político al Ministro de Defensa y por supuesto…al Presidente, blanco de todos los males de la República.
Y los medios de Don Acero y Don Antonio, lo de “Don” no es porque sean venerables ancianos, sino porque sus actividades son dignas de la “Cosa Nostra”, repicando fuerte cuanta burrada decían los favorecedores de sus hipótesis del “pisoteo a la Constitución”.
Un circo. Lo dijo también con todas las letras nuestro diario. Un sainete de opereta lamentable y dañino por sus repercusiones fuera del país, sobre todo, porque aquí muy poca gente les da pelota, la verdad sea dicha. Ensayaron ya múltiples convocatorias al pueblo, de las que desandaron rápidamente al toparse con una recepción tan fría que anticipaba cuatro gatos locos en las plazas.
Lo cierto es que se pasaron una semana más con su “cháque”…van a violar la Constitución.
La Constitución estará bien preservada con su espíritu y su letra intactos. Todos los acontecimientos anunciados por el oficialismo estarán rodeados de la más estricta legalidad, según anticiparon y que desde luego es lo de esperarse.
El Parlamento no será atropellado de ninguna manera. Se harán las presentaciones dentro de los plazos legales, ante los organismos competentes y ante hechos de bravuconería e intenciones de violentar las situaciones que se den, se procederá a las denuncias responsables para la sanción a los violentos y de modo a proseguir con el proceso que según la tesis oficialista y de sus aliados, debe concluir con un referéndum, donde el pueblo paraguayo se manifieste libremente si desea o no la reelección vía enmienda.
Y esto lo ponemos en mayúsculas. SI EL PUEBLO DICE SÍ, ADELANTE CON LOS FAROLES, SI DICE NO, SE ACABÓ EL TEMA, “acabou a festa”, como dicen nuestros nunca bien ponderados vecinos brasileños.
Esto es lo correcto. Esto es lo pertinente. Lo que no se puede concebir ni permitir de ninguna manera es que ese grupúsculo de traidores, nos referimos al marioabdismo stronista, se salga con la suya, dejando fuera de la carrera presidencial a los dos candidatos más “fuertes” en la actualidad.
Sin duda será una semana movida políticamente. Pero a conservar la calma. A no pisar el palito. Nadie atropellará el Parlamento, salvo quienes cínicamente cacarean el inminente “pisoteo a la Constitución”.
Publicado por jotaefeb | 20 febrero, 2017, 9:04 am Lugo-Llano: vergüenza nacional
Es inaudita, inverosímil, vergonzosa la torpeza del exobispo Fernando Lugo y del supuesto liberal Blas Llano en seguir con sus intentos de avasallar y pisotear la Constitución Nacional, documento madre de nuestro país.
Lugo, el violador de una niña, hasta ahora no sabe qué camino tomar. Perdió su brújula. Este es el personaje que hasta ahora no aclaró lo que pesa sobre él cuando su gobierno facilitó el desfalco a Venezuela durante el gobierno de Chávez, quien le adelantó US$ 11,8 millones por carne que nunca llegó, según la periodista venezolana Ileana García Mora.
Nunca dijo nada cuando el candidato venezolano a la presidencia Enrique Capriles declaró que Lugo habría recibido US$ 114 millones de Chávez para exportar su revolución. Y ahora mi pregunta al senador Llano: ¿por qué su empedernida posición, siendo supuestamente liberal, de bregar por la enmienda constitucional que posibilitaría la reelección de Horacio Cartes ? ¿Cuáles son sus intereses subyacentes? El barco de su Equipo Joven está comenzando a hacer agua y sus seguidores a abandonar la nave por la vergüenza que sienten por la conducta entreguista de su líder.
Publicado por jotaefeb | 20 febrero, 2017, 8:46 am Desesperados y esquizofrénicos
La Constitución Nacional dentro de ese contexto tiene muy claro el panorama de procedimiento a seguir, si en el tiempo del receso parlamentario, una cuarta parte, cualquiera de las cámaras, con un 25 porciento a petición provenga de diputados o de la otra instancia, solicite su tratamiento debe ser viabilizado.
Los “renegados” hasta con aire de pichadura se parapetaron dentro del recinto parlamentario, no pueden desoir, y mucho menos desobedecer una solicitud a la Comisión Permanente del Congreso de la Nación, que en un perentorio plazo de 48 horas debe otorgarle curso favorable.
En el campo de los resistidos, del no al tratamiento a la figura de la enmienda camino para la reelección presidencial, algunos de sus miembros en su forma de actuar llegó al nivel del histerismo, como es el caso del senador Eduardo Petta, quien utilizó el recinto parlamentario para pasar la noche, con el teatro fabricado con su actuar, que en nada favorece su figura como un parlamentario serio y representativo.
Con las actitudes manifiestas, y hasta enfermiza no quieren hacer correr la figura a través de la enmienda para la reelección presidencial del actual presidente de la República, quien con sus múltiples obras de infraestructura ha sacado al país del atraso y la miseria en que se encontraba. Los anteriores mandatarios dejaron al país pata para arriba, como garrapatas esquizofrénicas vaciaron las arcas del Estado y ahora pretenden seguir haciendo de las suyas.
El candidato liberal, Efraín Alegre, quien pretende llegar hasta el Palacio de los López, hasta sus correligionarios más cercanos, dejaron bien en claro que con su candidatura ni hasta al Pato Donald le podía hacer frente, con su actitud manifiesta a cada rato y que llega hasta la locura.
Si en verdad y son democráticos y defensores del Estado de Derecho como dicen, deben permitir que los más de cuatro millones de electores decidan finalmente esta situación. Con esta actitud asumidas por los senadores colorados disidentes, liberales efrainistas confabulados con los del PDP, llegan hasta un nivel desmedidos en sus ansias de poder.
La gente debe decidir el tratamiento de esta figura, no unos cuantos senadores renegados que se autoatribuyen la representatividad popular, y hasta deliran por la forma cómo actúan y reaccionan en cada momento.
Al grupo de renegados que se autodenominan defensor de la ley, del Estado de Derecho, de la Constitución Nacional, tienen objetivos muy claros, seguir beneficiando a un reducido grupo que no tiene intención de colocar al país a un nivel de preponderancia, sino llenarse sus bolsillos.
En cambio este actual gobierno del presidente Cartes, es todo lo contrario comparado a otros exgobernantes que solo se preocuparon por sus el intereses particulares y de su pequeño entorno de chupamedias.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 4:10 pm A poner paños fríos
El proceso democrático no está en riesgo; nadie pretende quebrar la institucionalidad de la República; si durante 28 años y en situaciones mucho más críticas las Fuerzas Armadas respetaron a las instituciones y permanecieron en sus cuarteles, no será ahora cuando pisoteen su trayectoria.
Lo único que hay es una crispación política casi natural cuando se acerca una contienda electoral en la que el verdadero poder de la República está en juego. Y, claro, como suele ocurrir, hay sectores que aprovechan la situación para sacar un rédito y adquirir un protagonismo que de lo contrario no tendrían.
Hay una ciudadanía a favor de la reelección presidencial y hay otra que no. Ambas podrán decidir claramente, vía referéndum, si aceptan o no que se incluya la figura en la Constitución. Así como debe decidirse cualquier cuestión que afecte a la gente en un sistema democrático, a través del voto.
El oficialismo colorado y sus aliados del Frente Guasu y el llanismo liberal plantean aprobar la reelección presidencial vía enmienda. A pesar de la crisis que esto ha generado en disidentes y opositores, y los medios de comunicación “independientes” que se han aliado a ellos, aquí no ocurre nada extraño ni peligroso. Es simplemente un sector de la clase política nacional que quiere modificar el texto constitucional por un mecanismo que la misma Carta Magna prevé, por lo que decir que es inconstitucional constituye una incoherencia difícil de explicar.
Cuando los oficialistas hablan de que planean presentar el proyecto de enmienda, en realidad no hablan más que de hacer lo que se hace siempre a la hora de plantear un proyecto en alguna de las cámaras del Congreso, presentarlo vía Secretaría y pedir su tratamiento. La única diferencia es que si la cuarta parte de la cámara respectiva lo plantea en tiempo de vacaciones, la Comisión Permanente debe apurar el proceso y convocar a la sesión en 2 días.
No van a salir tanques, ni militares armados a matar manifestantes. No hay ninguna posibilidad de que vuelva a ocurrir un Marzo Paraguayo. En realidad, a lo mejor estamos pecando de muy optimistas y conciliadores, porque nunca está eliminado el peligro de que haya violencia, pero esta será impulsada, orquestada y concretada por quienes están llamando a la ciudadanía como si fueran huestes enardecidas, dispuestas a matar y a dar la vida, sin siquiera saber muy bien por qué.
Afortunadamente, este llamado a la rebelión que parece sacado de algún libro de historia, no ha tenido mayor repercusión hasta ahora. La gente ya no parece dispuesta a comer vidrio ni aceptar que le sigan vendiendo espejitos a cambio de su voto, sus bienes y hasta su vida a veces.
Los únicos que están poniendo en riesgo todo lo adquirido durante estas casi 3 décadas son los antienmiendas y la prensa vendida y complaciente a sus intereses. Y si la situación no es realmente grave es por la poca convocatoria que hasta ahora han tenido. Pero es tiempo de parar la pelota y analizar el partido. Quienes apostamos al país somos mucho más que los que pretenden seguir enriqueciéndose a costa de él, así que no hay nada que puedan hacer los desalmados de siempre en contra de la racionalidad y el amor a la patria del resto.
Nadie va a morir en este proceso de cambio profundo que vive el Paraguay, salvo que alguno de ellos decida suicidarse.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 4:07 pm Me tienen podrido
Me tienen podrido. Cartes, los cartistas y los anticartistas. Siempre la misma cantinela. Cuando llegamos al último tramo de un gobierno, el presidente de turno descubre que es un iluminado, una figura imprescindible para la patria y tira todo por la borda con tal de conseguir otro mandato.
Del otro lado, los opositores o disidentes de turno que se escandalizan por el intento de violar la Constitución, mientras en sus filas abundan quienes estuvieron de acuerdo con forzarla un poquito o interpretarla arbitrariamente cuando los que estaban en el poder y pretendían seguir allí eran ellos.
Hipocresía por todos lados. Y en medio, la gente común a la que estos debates cíclicos les importa un pepino, gente que tiene que lidiar con problemas reales, la inseguridad, la pésima cobertura de la salud y la catastrófica educación pública.
A nadie le preocuparía demasiado si fuera apenas un entretenimiento lúdico de la clase política. El drama es que estos berrinches presidenciales, estas regresiones autoritarias, este festival de hipocresía, alteran por completo la vida institucional de la República. Nos generan problemas donde no los hay, y malgastan las energías que deberíamos concentrar en solucionar esos problemas reales, que, por cierto, seguirán ahí.
Y lo peor es que estos irresponsables, con el presidente a la cabeza, arruinan no solo la última parte de su mandato, crean de paso un escenario de terror para el inicio del que le suceda. Porque, pase lo que pase, la mayoría de estos protagonistas seguirán teniendo parte del poder. Aun si Cartes consigue imponer la enmienda, ganar otra vez la interna colorada y luego las generales, igual tendrá que lidiar con sus detractores en el Congreso, donde estoy seguro de que tendrán mayoría. Este Cartes ya no es la esperanza colorada del 2013.
Si con la enmienda se impone Lugo, le espera el mismo escenario, con una mayoría opositora en el Congreso, la Corte y buena parte de la estructura pública. Si ganan los disidentes colorados, tendrán a los cartistas en el Legislativo y a la convincente billetera de Cartes en la vereda de enfrente.
Como sea, nadie tendrá mayoría propia. Todo tendrán que negociarlo, sobre todo si deciden finalmente hacer las reformas de fondo, aquellas imprescindibles para solucionar los problemas reales.
Es la democracia. Están condenados a convivir y a negociar como en un matrimonio. Y ese es el punto. Ningún matrimonio tiene la menor posibilidad de éxito si los cón- yuges son llevados a punta de pistola al altar, si cambian las reglas de la convivencia contra la voluntad de uno de ellos.
Para gobernar en democracia no es suficiente con estar convencido de que se tiene la razón, es necesario analizar cómo actuarán los que creen que estamos equivocados y cuál será el resultado final. Y actuar de acuerdo con la conveniencia de la mayoría.
Es la diferencia entre ser un estadista y un ególatra engreído.
Esta será una semana clave y es imposible saber cómo terminará. Por de pronto hay una sola certeza en medio de tanto despiole político: me tienen podrido.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 4:05 pm Fantasmas
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 4:04 pm La verdad ha sido asesinada
En este momento, existe en nuestro país una enorme confusión sobre lo que está ocurriendo y lo que puede ocurrir en el campo político y esta confusión se traslada automáticamente al campo económico y social.
La iniciativa de algunos sectores políticos de impulsar la reelección presidencial, por la vía de la enmienda constitucional, es un tema que ha monopolizado la discusión en el seno de la sociedad paraguaya, dejando de lado temas mucho más importantes como nuestra inseguridad ciudadana, la falta de empleo para nuestros jóvenes o la pésima calidad educativa de nuestras escuelas públicas.
Lo peor de todo es que la crispación reinante, producto de esta guerra política, ha ido escalando desde los iniciales debates entre juristas hasta las actuales amenazas de uso de la violencia. Felizmente, hasta ahora, el enfrentamiento se ha limitado a los medios de comunicación, a las denuncias ante la Justicia y a la obtención de votos en el Congreso.
Para el ciudadano común lo más visible y lo que justamente le genera mayor confusión es el enfrentamiento entre los medios de comunicación, que dependiendo de quién sea el propietario puede darle un tratamiento favorable o desfavorable a un mismo hecho.
Qué gran razón tenía Arthur Ponsonby –político británico, pacifista y escritor– que en un libro publicado en 1928 decía: “cuando se declara la guerra, la primera víctima es la verdad”.
El libro se llama La falsedad en tiempo de guerra: Las mentiras de la Primera Guerra Mundial, en el cual se mencionan los 10 principios de la propaganda de guerra.
Es importante que el lector conozca estos principios, para identificar y denunciar muchas de las acciones propagandísticas que hoy estamos viendo en el Paraguay y donde claramente ninguna es dueña de toda la verdad y en todas hay mentiras veladas.
Los 10 principios de la propaganda de guerra de Ponsonby, usadas para conseguir apoyo y adeptos son:
1.- Nosotros no queremos la guerra.
2.- El enemigo es el único responsable de la guerra.
3.- El enemigo es un ser execrable.
4.- Nosotros pretendemos nobles fines.
5.- El enemigo comete atrocidades voluntariamente. Las nuestras son involuntarias.
6.- El enemigo utiliza armas no autorizadas.
7.- Nosotros sufrimos pocas pérdidas. Las del enemigo son enormes.
8.- Los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa.
9.- Nuestra causa tiene un carácter sagrado, divino o sublime.
A medida que leo estos principios me doy cuenta de que tanto a nivel internacional como nacional, en la gran mayoría de los medios de comunicación no se busca la verdad, sino manipular el pensamiento de nuestras sociedades por medio de una propaganda que beneficie los intereses de los diferentes grupos de presión o del mismo propietario.
También me doy cuenta de que así como una guerra necesita de una propaganda preparada para justificarla y obtener apoyo, una propaganda belicista puede generar el clima necesario para conducirnos a una guerra.
En el Paraguay estamos lejos de una confrontación bélica, pero debe preocuparnos el rápido crecimiento de la crispación social, producto del enfrentamiento grosero y tajante entre nuestros líderes políticos.
El tratamiento interesado a favor o en contra por parte de los diferentes medios de comunicación crispa aún más el ambiente y nos está conduciendo, no a una guerra, pero sí a un callejón sin salida.
En el inicio de estos enfrentamientos la verdad ha sido asesinada y a partir de ahí se instaló una propaganda cada vez más agresiva por parte de los dos sectores, que lo único que hace es exacerbar el conflicto.
Esta escalada debe ser detenida tanto por los políticos como por los medios de comunicación. En caso contrario, días negros nos esperan en el futuro.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 4:01 pm Los dictadores de la verdad
No se puede aprobar un proyecto de modificar la Constitución Nacional para la reelección entre gallos y medianoche, expresaba en su audición el doctor Carlos Mateo Balmelli. Si hay un tema en Paraguay, hartamente debatido es precisamente el tema de la reelección. Hemos escuchado todas las voces y todas las interpretaciones posibles al respecto.
La sociedad paraguaya a estas alturas ya está en condiciones de discernir si es correcta o no, si le conviene y si está a favor o no. El punto es que existen sectores que a toda costa quieren imponer que la interpretación o conclusión a la que ellos llegaron es la única verdad.
¿Por qué la otra interpretación no puede ser tenida en cuenta? ¿Porque responde a intereses particulares de Horacio Cartes, Fernando Lugo y Nicanor Duarte Frutos? Y la interpretación de los que dicen lo contrario, ¿no responde a ningún interés? Me dirán acá, el interés de defender la Constitución Nacional. ¿Quién atacará la CN? ¿No está acaso contemplada precisamente en ella, la figura de la enmienda como herramienta válida?
Entonces, de qué violación hablamos. De que debe ser vía reforma. Y es aquí donde está abierta la interpretación, porque quedó una ventana abierta en la redacción de la carta magna en el Artículo 290. Y ante esta duda, debates e interpretaciones, es absolutamente válido que cada uno llegue a una conclusión y la defienda, pero no por eso es la verdad.
Me preguntaba el otro día, ¿por qué la interpretación de Óscar Facundo Insfrán, Benjamín Fernández Bogado, Jorge Seall Sasiain y Hugo Estigarribia tendría más peso o valdría más que la opinión de Rodrigo Campos Cervera, Daniel Mendonça, Emilio Camacho y Carlos María Ljubetic? Nadie me supo responder con objetividad, más allá de la salida típica de los bravucones de que estos últimos están “vendidos”.
Insisto y reivindico el derecho de cada sector en defender su posición. En lo que no estoy de acuerdo es en la avalancha mediática de quienes llegaron a una conclusión y atropellaron con su línea descalificando automáticamente a quienes comulgan con la otra lectura. ¿Quiénes son los verdaderos dictadores? Son aquellos que quieren imponer su verdad a toda costa, dejando de lado a la ciudadanía para que sea ésta la que tenga finalmente la última palabra.
En esta discusión, oficialistas y opositores hicieron mal los deberes. El oficialismo colorado se humilló con las planillas proenmienda con las firmas de muertos y falsificaciones, y del otro lado, un sector opositor y disidente incapaz de consolidar un proyecto atractivo, convincente, que entusiasme como alternativa de modelo de desarrollo para nuestro país que está despegando para el futuro.
Es por ello que el Paraguay está divido en cuatro: 1) Un sector que quiere seguir este modelo que ha generado algunas transformaciones exitosas en la gestión pública. 2) Otro que se vuelca al populismo de una figura (Lugo) que vendió un modelo de opción por los más pobres. 3) El de los saldos y retazos que no calzaron en ninguno de los dos (Efraín, Marito, Desirée). 4) El que no está en ninguna de estas líneas y que a gritos pide la construcción de un modelo alternativo despojado de todos los vicios de los anteriores.
En estas aguas navegamos los paraguayos. Tenemos las herramientas para avanzar y optar por cualquiera de estos. Sin optar por ninguna opción violenta de llegar al poder. Sin más “marzos paraguayos”, sino con la herramienta de la participación popular, en donde el soberano tenga el veredicto y no solamente los dictadores de la verdad.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:56 pm Los jinetes del Apocalipsis a lomo de burro
Cuentan que San Juan el Evangelista estaba, más que solo, aislado, desterrado; es decir exiliado en una isla de Grecia sin comunicación alguna; en aquellos tiempos, el destierro era el máximo castigo; en estos tiempos de la Aldea cada día más Global, el exiliado no está tan lejos del terruño. No es extraño, entonces, que tuviera esas tremendas, delirantes y maravillosamente aterradoras visiones que se plasmaron en el Apocalipsis; visiones o alucinaciones que hoy llamamos apocalípticas, lanzando plagas terribles desde sus caballos briosos sacando chispas incendiarias en el galope alado por el firmamento; un espectáculo infernal, aterrador que anuncia el fin de los tiempos.
No el fin del mundo verbalizado en gritos y gestos sobreactuados en un escenario de predicador que anuncia, apenas el fin del mundo que llegará para los díscolos que no se “pongan”, como preámbulo de fin del acto y la hora de la recaudación; predicadores mediáticos; o los pensadores ideologizados que nos anuncian el fin de las ideologías.
En estos días tenemos un ataque no de “apocaliptismo” sanjuanino, que es una gran puesta en escena en el escenario del universo, sino con bastante menos imaginación; podríamos parodiar, siguiéndolo a Cervantes, escenificando que Don Quijote, embelesado en la imaginación caballeresca y heroica, jineteaba un caballo, mientras que Sancho, que pensaba más con la barriga que con el ingenio del Ingenioso hidalgo, cabalgaba un burro.
Valga la comparación para los profetas nacionales, convertidos en jinetes del Apocalipsis nacional de estos días que anuncian “el fin de la democracia”, con un aire de tragicomedia discursiva en la que el único fin que preocupa es el de las no tan próximas elecciones, pero prioritarias en la lucha por el poder de cada sector, y el objetivo, como el de los predicadores, está en la posible recaudación, en este caso de votos para el 2018.
En fin, que el fin es, más allá de salvar a la Constitución de una posible violación por la vía de la enmienda constitucional, que establece cómo hacer la enmienda y en qué condiciones, y que, como ya se ha repetido, ya se hizo en el 2011, con el voto mayoritario de senadores y diputados por mayoría absoluta, algunos de los cuales están hoy declarando inconstitucional el cambio constitucional vía enmienda, que entonces consideraron constitucional. Y se hizo sin que nadie amenazara con el próximo fin apocalíptico, ni, tras hacerse todo el proceso de enmienda, y aprobado el cambio constitucional, alguien presentara una denuncia ante ninguna instancia nacional o internacional, ni siquiera una protesta ante la Corte, ni mucho menos una amenaza de sitiarla.
Es más, tampoco a nadie se le ocurre compaginar la “constitucionalidad” de senadores que dicen creer que la enmienda es una violación, pero que presentaron un proyecto de enmienda ante el Congreso, con el sencillo fin chicanero de rechazarla después. Es hora de pensar que a la Constitución no se la defiende manipulándola, sino respetando su letra.
En fin, lo único claro aquí es que la lucha es electoral, por un lado, y mediática por otro, en la contraposición de los intereses habituales de las contiendas política, solo que dándole un aire de tragedia, bastante bufa en este caso, pero con el peligroso condimento de la violencia y la convocatoria a los ríos de sangre que anunciaron el Marzo Paraguayo.
Los que dispararon en aquel entonces fueron los que anunciaban los ríos de sangre. Es lastimoso constatar que seguimos haciendo política con gritos y amenazas, en vez de con negociaciones, como corresponde a una sociedad democrática.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:55 pm Mensajear, celularear, feisbukear, twitear, guasapear y otras formas peligrosas de incomunicación
Por contrapartida, en la otra gran confrontación mediática y política del momento, la que gira en torno a la revisión del pago de impuestos, planteada por la Secretaría de Tributación, cuando parecía convertirse en otra gran hoguera, se abrió la vía que planteó el franciscano Francisco, en su charla: “Aprender a escuchar y abrirse a los demás”; porque “cuando en vez de hablar se grita” o cuando “en vez de hablar se usan los celulares”… “es el inicio de la guerra”. Y ya se sabe que las guerras solo causan desastres, a vencedores y a vencidos.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:55 pm La reelección vía enmienda es inconstitucional
“El pueblo paraguayo, por medio de sus legítimos representantes… en Convención Nacional Constituyente… sanciona y promulga esta Constitución”. Estas expresiones corresponden al preámbulo constitucional, que concuerda con el artículo 2 “De la soberanía” que prescribe: “En la República del Paraguay, la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce, conforme con lo dispuesto en esta Constitución”.
El constitucionalista colombiano Hernández Galindez señala: “Desde el punto de vista material, dada la naturaleza política de su actividad que ejerce dentro de su soberanía, el Constituyente originario que crea la Constitución no tiene límites, es decir, cuando se trata de concebir, diseñar y poner en vigencia el fundamento de la juridicidad positiva en el Estado, está libre de ataduras, no tiene por qué ceñirse a los contenidos de la Constitución precedente; la está reemplazando por otra, que él plasma de manera autónoma, según los valores que profesa, la ideología que quiere realizar y los principios que deben imperar en la sociedad dentro de un nuevo esquema institucional”.
La Convención Nacional, en ejercicio soberano del poder constituyente, fija el ordenamiento fundamental del Estado; su estructura; las bases de la organización territorial y funcional; los derechos, garantías y deberes básicos de los habitantes; los órganos que ejercen el poder público; las formas y requisitos de su acceso al mismo; las relaciones entre esos órganos, sus funciones y atribuciones; los controles y responsabilidades de las autoridades.
Repito: el acto constituyente es de naturaleza política, dado el carácter soberano de quien goza del poder suficiente para sancionar y promulgar la Constitución, sin estar limitado por reglas jurídicas precedentes.
Una Constitución no es eterna en su contenido; puede ser sustituida completa o parcialmente. Pero para que sea válida la sustitución debe cumplirse con el procedimiento y la forma prevista en el artículo 289 constitucional, es decir, mediante la vía de la reforma de la Constitución vigente. La única vía para sustituir la Constitución por una nueva o modificar un elemento definitorio o esencial de su texto, es a través de la reforma adoptada por una Convención Nacional Constituyente, como ocurrió en 1992.
También la Constitución puede ser parcialmente modificada o enmendada, mediante el procedimiento y las formalidades previstos en el artículo 290 constitucional. Pero la vía de la enmienda no se refiere al ejercicio de la soberanía popular por el poder constituyente, sino de una competencia que se debe por completo a las atribuciones que la propia Constitución haya otorgado a unos órganos constituidos; el poder de enmendar siempre tiene su origen en la Constitución originaria.
Una enmienda, para su validez, depende totalmente del estricto cumplimiento de lo previsto en el artículo 290. Mientras la naturaleza del poder constituyente es política; la del poder de enmendar es jurídica, porque se halla sometido a las normas constitucionales, que en esta materia son de interpretación estricta.
Es lamentable que algunos senadores que responden al cartismo, a Frente Guasu y liberales llanistas, sean tan ignorantes en materia constitucional, aunque algunos simplemente cumplen órdenes o se mueven por dinero u otros beneficios.
El contenido de la enmienda está limitado, pues el quinto párrafo del artículo 290 expresa: “No se utilizará el procedimiento de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afectan el modo de elección, la composición, la duración de mandatos o las atribuciones de cualquiera de los poderes del Estado, o las disposiciones de los Capítulos I, II, III y IV del Título II, de la Parte I”. Por tanto, en Paraguay su Constitución restringe la competencia de los órganos constituidos: las cámaras del Congreso, a las materias no expresamente prohibidas en la Constitución. Los órganos del Estado se encuentran sometidos a la Constitución y no pueden enmendar su texto sino en los estrictos términos por ella establecidos, sin extralimitarse en la competencia que les está atribuida. Dicho exceso de competencia se configura cuando el poder de revisión vía enmienda invade la órbita de la soberanía popular como poder constituyente, al sustituir total o parcialmente la Constitución original dictada por la Convención Nacional.
El poder de revisión de la Constitución vía enmienda se fundamenta en la Constitución; si se la contradice para sustituirla total o parcialmente por otra, sería un poder enemigo de la Constitución; el nuevo texto no se podría invocar como válido, pues los órganos públicos que actúan contra la Constitución han dejado de ser sus órganos. En esa hipótesis, el Congreso puede ser demandado vía acción de inconstitucionalidad, por nulidad de la resolución, cuando aprueba una propuesta de enmienda, si se demuestra que, al ejercer como órgano constituido, excedió su competencia o el procedimiento establecido para modificar la Constitución.
En resumen: en el caso concreto de la pretensión del cartismo libero-castro-colorado de modificar el artículo 229 constitucional mediante el procedimiento de la enmienda, ese propósito resulta contrario a la Constitución, pues colisiona con dos párrafos del artículo 290: 1) de carácter formal o procesal, pues el 25 de agosto del año 2016 el Senado rechazó por mayoría absoluta de sus miembros el proyecto de reelección presidencial vía enmienda; para esta hipótesis el segundo párrafo del artículo 290 prescribe taxativamente que la enmienda “no podrá volver a presentarse en el Congreso dentro del término de un año”. Es decir, el 26 de agosto de este año recién será jurídicamente válido volver a presentarse un proyecto de reelección presidencial vía enmienda, aunque en esta hipótesis se topará con otro obstáculo insalvable para su aprobación.
2) De carácter material o sustancial, pues bajo el epígrafe “De la duración del mandato”, el artículo 229 constitucional prescribe: “El Presidente de la República y el Vicepresidente… no podrán ser reelectos en ningún caso”; por tanto, se aplica en este caso el quinto párrafo del artículo 290 constitucional, que prescribe: “No se utilizará el procedimiento de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten… la duración de mandatos”. Esta norma concuerda lógicamente con el artículo 122 constitucional, que preceptúa: “De las materias que no podrán ser objeto de referéndum. No podrán ser objeto de referéndum: inciso 6) las elecciones nacionales, las departamentales y las municipales”. Es evidente que la reelección es un tópico que tiene relación directa con las elecciones.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:49 pm Líderes y responsables
Nada es tan revelador sobre el estilo de liderazgo que ofrecen Horacio Cartes y Fernando Lugo, como el hecho de que hasta el momento de escribir este comentario, ninguno de los principales interesados en lograr la enmienda para la reelección ha asumido pública y claramente sus intenciones mirando de frente al país.
Hasta aquí fueron sus operadores quienes dieron la cara, mientras ellos esconden sus verdaderas ideas elaborando discursos confusos y ambiguos, sin hacerse cargo con responsabilidad ante la gente, del proyecto que están llevando adelante.
Las veces en las que Cartes fue consultado siempre dijo que fue un tema instalado por la prensa, y luego ante la inminencia de los hechos trasladó toda la responsabilidad al Congreso.
Con Lugo el escenario nos lleva incluso al extremo del disparate. Mientras él votó contra la enmienda el 25 de agosto pasado, sus operadores proclaman que votar contra la enmienda es de cobardes que no permiten que la gente decida.
En ambos casos, la intención es evitar asumir la responsabilidad pública, en caso de que fracase el proyecto, pero eso desde el punto de vista del cálculo propio, y no desde el de una sociedad que necesita líderes políticos responsables, que asuman las consecuencias de lo que hacen o dejan de hacer.
Son muestras del cinismo político de quienes tendrían que liderar un proceso transparente que permita discutir ideas frontalmente.
De un líder se espera que convenza, que persuada, que comunique sus ideas, en síntesis, que lidere. Un pueblo se merece conocer con claridad qué piensan quienes aspiran a dirigirlo. Y en este caso específico todos lo suponemos, sin que ellos hayan actuado con la responsabilidad política que deben tener.
La conducta en ambos casos sigue siendo oscura, solapada, vergonzante.
Esta semana se anuncian movilizaciones a favor y en contra de la enmienda para la reelección, un escenario que exige redoblada responsabilidad de los líderes políticos, para no vivir más capítulos trágicos como los que tuvimos a lo largo de nuestra historia.
Y hablando de historia, dejo aquí el pensamiento de un verdadero líder quien predicó con el ejemplo, casi como una incitación al momento que estamos viviendo y a la inminencia de que, aún sin asumirlo públicamente, los dos principales interesados en la reelección pueden conducir a violentar el espíritu de nuestra Constitución.
“Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien” (Nelson Mandela).
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:44 pm El debate que nos falta
Los debates sobre la situación política nos aturden a diario. Que la enmienda, que la reelección, que el neostronismo, que el quiebre constitucional, que los muertos firman, que la compra de votos en senadores, que el pueblo decida, etc. El Gobierno, los políticos, la ciudadanía y los medios de comunicación gastan demasiado tiempo en estos temas que enturbian y crispan el ambiente.
Como la agenda nacional está sobrecargada de política, hay muchos temas preocupantes que ya no tienen lugar. Son escasos los debates sobre qué debemos hacer para que millones de compatriotas salgan de la pobreza, cómo deberían encarar las autoridades y la sociedad los casos de abuso sexual de menores, cómo parar y revertir el abandono de sus hogares de familias campesinas acosadas por el hambre, de qué forma la escuela debería retener a los niños desertores del proceso educativo, etc.
Desde hace meses, la mayor parte de la agenda pública está ocupada por la necesidad o el rechazo de la enmienda pro reelección presidencial. Que la Constitución Nacional pueda cambiarse desde luego que es posible y legal, pero la misma Carta Magna establece los mecanismos para hacerlo. Entonces, ¿por qué estamos discutiendo tanto que la enmienda sí, que la enmienda no, que este sector hizo una trampa ilegal, que aquellos quieren violar la Constitución, que sí pero ahora no sino más tarde, etc.?
Como parte de este tire y afloje entre oficialistas y opositores, el Ejecutivo vetó el Presupuesto General 2017 y entonces fueron al tacho los acuerdos de aumentos de salarios para docentes y médicos. Como era de esperar, los afectados reaccionan y afirman que las clases no van a empezar ni se va a atender en los centros públicos de salud porque todos estarán de huelga.
Lo urgente no da lugar a lo necesario. El sí o el no a la enmienda ocupa gran parte del tiempo y el esfuerzo de nuestras autoridades, dirigentes políticos y líderes sociales. Todos quieren dar su parecer, meter la cuchara y joder al adversario. La tribuna se llena de expertos juristas y opinólogos de toda laya.
Mientras, la otra agenda sigue oculta. Nadie se ocupa en serio de cómo reducir los índices de pobreza, de analfabetismo funcional, de mortandad infantil por causas que pudieron prevenirse, de la prostitución precoz de adolescentes marginadas, de la inseguridad de la gente, del consumo de estupe- facientes por menores de edad, etc.
Los problemas que enfrenta nuestra nación son tan graves y profundos que solo podemos pensar en soluciones graduales, planificadas y a largo plazo. Pero hay que empezar alguna vez, aunque sea centrando la atención nacional en la protección de niños sanos, bien nutridos y educados y así, tal vez, tendremos una generación diferente de paraguayos dentro de dos décadas.
Este es el debate que nos falta; cómo hacer realidad esta política de Estado es lo que deberíamos estar analizando y haciendo propuestas. Si solo nos concentramos en quién viola la Constitución o quién quiere hacer un golpe de Estado, hay un Paraguay estancado en el barro por mucho tiempo.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:40 pm Neuroplasticidad
Año 2006 (ABC Color)“Nicanor no podrá ser reelecto nunca si no hay reforma, afirma Camacho”. El senador del PEN Emilio Camacho dijo ayer que la Constitución de nuestro país establece la no reelección absoluta del presidente y vicepresidente de la República, por lo que solamente una reforma podría habilitar a Nicanor Duarte F. para ser otra vez candidato en el 2013.
Año 2005 (Revista Novapolis)
Artículo del Dr. Camacho. “Muchos cuestionan que se haya impedido totalmente la reelección, pero la historia nos enseña que en el Paraguay se utilizaron los atajos más rebuscados para satisfacer las ansias de eternización en el poder:
Toda Constitución tiene un innegable carga política, debe intentar reglar y controlar las fuerzas existentes y no puede desconocer la historia y la realidad de una sociedad, fue esta situación la que llevó a poner tanto énfasis en prohibir la reelección…
Ya es posible abrir camino a la reelección y que sea el electorado el que se pronuncie, pero esto no puede ir atado o subordinado a la voluntad unipersonal o grupal de quienes ejercen el gobierno
Año 2015 (Última Hora)
“Reelección puede ser vía enmienda o reforma”. El constitucionalista Emilio Camacho, sostuvo que la reelección se puede incluir en la Constitución por las vías de la enmienda y la reforma. “Hay que modificar la Constitución, no hay duda”, indicó con relación a un eventual proyecto de reelección. “Por las dos vías se puede”.
Año 2016 (Radio La Unión)
Abogado constitucionalista considera factible la reelección por enmienda. Según el abogado constitucional Emilio Camacho, “no se puede utilizar la enmienda para aquellas disposiciones que afecten el modo de elección, la composición, duración de mandato y atribuciones de cualquiera de los Poderes del Estado”. “El resto sí puede hacerse por enmienda, por lo tanto, al no estar comprendida (la reelección) entre estas limitaciones, yo creo que es completamente legal y constitucional el camino de la enmienda para permitir así una reelección presidencial”.
Año 2016 (La Nación)
“Es buen momento de analizar la reelección vía enmienda”. El abogado Emilio Camacho comentó que la limitación “tan dura y tajante” no afecta a la figura de la reelección. “Si se enmienda dicho artículo, cualquier expresidente o exvicepresidente quedará habilitado para el efecto”, dijo.
La persona que según los archivos comenzó desechando totalmente la reelección presidencial, a no ser que haya reforma constitucional para luego afirmar que se puede con reforma o enmienda, y finaliza afirmando que la enmienda es el mejor procedimiento para permitir la reelección, no es un ciudadano lego en derecho.
Se trata de un abogado con posgrado, maestría, exsenador, autor de varios libros y académico. O sea entiende. Dada su condición de académico, una de las consecuencias de su cambio de postura será que tendremos una generación de abogados que rechaza la enmienda y otra que la acepta para permitir la reelección. ¿Por qué cambió de postura?
Un experto en comportamiento humano y marketing, Daniel Sánchez García, dice que la neurociencia ha demostrado científicamente que el cerebro puede reinventarse, tiene la capacidad de modificar, eliminar, reestructurar y cambiar todo tipo de conocimientos, hábitos, acciones, recuerdos o patrones de comportamiento a través de la experiencia y la fuerza de voluntad proporcionada por el lóbulo frontal; a ese proceso se le llama neuroplasticidad. ¿Tiene el cerebro esa libertad en materia de derecho constitucional?
Tal vez un sicólogo nos ayude a encontrar la respuesta.
Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:35 pm Responder Cancelar respuesta	Introduce aquí tu comentario...

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 artículo 2
 artículo 289
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 artículo 229
 artículo 290
 artículo 290
 artículo 229
 artículo 290
 artículo 122