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Timestamp: 2020-04-01 17:39:23+00:00

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DOMINGO, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2016 9:36 GMT
Qué es importante considerar al comprar un televisor
HD, LED, LCD, HDMI, MDMA. ¿Qué significa todo esto? ¿1080p o 1080i? Quién diría que para comprar un televisor se deben tener habilidades en química y algebra. Atrás quedaron los sencillos tiempos cuando lo que importaba era que fuera a color y estereo. Nada más.
Conectabas el Nintendo por el coaxial y a jugar a veinte centímetros de la pantalla, con unas Pizzerolas a tu lado derecho y un Frutsi al izquierdo. Ahora los televisores están llenos de puertos y opciones extrañas y si no configuras bien la resolución se ve todo pixelado y con colores raros.
O tal vez no es que no lo hayas configurado bien, sino que no te fijaste en las especificaciones cuando lo compraste y ahora estás atrapado para siempre con un televisor que se ve terrible y te tiene amarrado por doce meses sin intereses. ¿No te hubiera encantado saber, hace dos semanas cuando fuiste a comprar un televisor, qué es importante considerar al comprar uno? No te preocupes, todavía estás a tiempo de regresarlo y pagar la diferencia (o hasta recibirla), una vez que uses nuestra guía para comprar un televisor y no morir en el intento.
1. Conoce tu pantalla
El primer paso es saber qué es lo que vamos a estar viendo. Algunos tipos de pantalla se ven mejor desde cierto ángulo, otras iluminan más y sufren si la luz ambiental es alta. Piensa en dónde vas a colocar tu televisor y entonces considera las diferencias de cada tipo de pantalla dependiendo de tus necesidades.
La primera es el ya clásico y económico televisor de plasma. Si lo que quieres es ver películas en tu estudio, con cortinas gruesas que no permiten la entrada de la luz del sol, en una pantalla enorme que se vea bien desde cualquier ángulo, los televisores de plasma pueden ser para ti. Sólo que hay dos problemas. El primero es que a la larga te va a salir más caro, pues devoran luz como trolls de montaña. El segundo problema es que este año se dejaron de manufacturar en todo el mundo, así que los que quedan son los que hay y nada más.
Otro dinosaurio viviente es el simple LCD o pantalla de cristal líquido, sin LEDs. No lo recomiendo. Ni siquiera hablaremos al respecto. ¿Para qué si los LCD LED valen lo mismo y se ven mil veces mejor?
Entonces tenemos el LCD LED. Lo más probable es que tu compra vaya en esta dirección. Es el tipo de monitor más popular que hay en este momento, se ve bien, tiene buen contraste y no consumen tanta luz como los de plasma ni los LCD ancestrales. De preferencia busca los que tengan “local dimming”, que hace que la luz ambiental sea irrelevante. El ángulo de visión no es tan amplio como el de los televisores de plasma, pero sí más que los LCD convencionales.
Y finalmente, si tienes los billetes, la última opción es un OLED. Son LEDs, pero no es cristal líquido sino otra cosa. Los LEDs tienen color, así que consumen menos energía la mayor parte del tiempo y, como el negro se puede hacer simplemente apagando los LEDs, tiene el mejor rango de contraste posible. Lamentablemente tienen un ángulo de visibilidad bajo, así que no son los mejores televisores para un mini cine pese a su calidad increíble de imagen. También son bastante costosos.
2. El tamaño importa muchísimo
Sí, es un cliché, y lo siento mucho pero es real: el tamaño importa. Cuando hablamos de televisores es quizá lo que más importa. Y hay que decirlo de otro modo: más grande siempre es mejor. En realidad no existe una razón para que tu televisor no sea lo más grande posible, hasta donde llegue tu bolsillo y tu espacio. Claro, sé razonable, no vas a comprar un televisor de 55 pulgadas para el baño.
Para una habitación un televisor de 33 pulgadas puede ser de suficientemente buen tamaño. Pero para una sala o un estudio, alrededor de 55 a 66 es el mejor tamaño, así como el mejor costo por pulgada. Claro, si te encuentras una de 80 por el mismo precio, considéralo con calma: si cabe, si no la vas a tener a cinco centímetros de la cara, entonces cómprala. Aunque entre mejor resolución tenga también más cerca te puedes sentar sin ver los pixeles, así que el tamaño y el espacio pueden ser relativos, pero eso lo veremos en la siguiente sección.
Para empezar, ni se te ocurra comprar nada con menos de 1080p de resolución. Si es un televisor de 21 pulgadas para tu escritorio quizá no importe tanto que tenga una resolución de 720 pixeles, pero de cualquier modo hazte un favor y consigue el de 1080. Y si se trata de una pantalla para tu cine casero entre más alta la resolución es mejor. Si tienes el dinero para comprar 4K UHD, ¿por qué no hacerlo? Si no lo tienes, recuerda: nada por abajo de 1080p.
Al mismo tiempo, la resolución funciona al revés. Entre más alta sea, más pequeños serán los pixeles, por lo que puedes acercarte más a la pantalla antes de que la imagen se convierta en pequeños bloques de Minecraft. Eso quiere decir que si compras un televisor con resolución 4K, no necesitas sentarte más lejos que si compras uno con 1080p. Podrías incluso sentarte más cerca y sentirte más envuelto por la poderosa imagen que tienes al frente que hace que la realidad se vea barata.
La regla general es sentarte a una distancia de tres veces la altura de la pantalla si tu televisor es HD, o a tan sólo 1.5 la altura de la pantalla si tu televisor es 4K UHD. Quizá no haya tantas cosas en 4K todavía pero no es necesario esperar para sacarle provecho.
4. Usa los hertz, Luke
Algo que seguramente no se te ha escapado si eres gamer es el refresh rate del televisor. Pero si no sabes qué es o no estás seguro de su importancia, te diré que es hora de abrir los ojos a la verdad. La frecuencia de actualización de una pantalla, sea un televisor o un monitor, es la velocidad a la que se pueden reemplazar las imágenes. Se mide en Hertz, que indican cuántas veces por segundo se refresca una imagen. También se puede pensar como los cuadros que puede transmitir por segundo de un video (o juego de video). Y, como con el tamaño, entre mayor sea mejor.
Por ejemplo, si tu televisor tiene una frecuencia de actualización de 60Hz y pretendes jugar en tu nueva computadora con dos GTX 1080 a 120 cuadros por segundo, simplemente no vas a poder. No importa qué tan potente sea tu máquina, si la pantalla no tiene la capacidad de refrescar a tal velocidad la imagen no le vas a sacar provecho. Quizá no lo vas a notar con muchas películas, que son grabadas a tan sólo 24 cuadros por segundo, pero sí con grabaciones más recientes. Desde la GoPro hasta deportes, y video UltraHD, todos se están moviendo a velocidades más altas de grabación. Entre más alto sea el rango de refrescamiento de tu televisor, mejor se verán estas imágenes. Si encuentras una de 120 o 144 Hz, no lo pienses dos veces, sobre todo si quieres usarlo para jugar de vez en cuando.
5. Puertos y más puertos
¿Ves cómo esa laptop que compraste porque era súper ligera y liviana y práctica te rompe más la cabeza cada que tienes que conectar dos cosas por USB pero no puedes porque sólo tiene un puerto? Eso también te pasará con tu televisor si no consideras cuántas cosas le vas a conectar. Si tienes dos consolas, un Blue-Ray y un DVD extra multirregionales, un sistema de sonido dedicado, a veces conectarás tu laptop, televisión por cable (¿quién sigue viendo eso?), y quién sabe cuántas cosas más, entonces necesitas muchos puertos HDMI. Todos los puertos HDMI.
Simplemente, entre más maneras tengas de conectarle cosas, más sencilla será tu vida. No olvides revisar bien esto, porque no hay nada más frustrante que llegar a casa a estrenar tu televisor nuevo con tu Blue-Ray de Deadpool para celebrar las Fiestas Patrias y que resulte que tienes que volver a la tienda departamental a buscar un adaptador y un cable. Para mí, mínimo 4 HDMI o no lo compro. Y si es un televisor 4K, asegúrate que tenga puerto HDMI 2.0, que es el soporta UltraHD, y que tenga compatibilidad HDCP 2.2.
6. Color y calidad de imagen
El último punto importante a considerar. Y también el más difícil de conseguir. ¿Cuál es la mejor calidad de imagen? Esto puede ser un gran problema, pues para poder juzgar bien la calidad de imagen de un televisor es necesario calibrar la pantalla. Mientras que las grandes compañías ya vienen precalibradas de fábrica, hay cosas que se pierden en las salas de las tiendas departamentales. Desafortunadamente, no se trata de especificaciones sino de realmente ponerse a ver la tele.
De entrada, cualquier televisor que altere los colores originales de lo que se está viendo queda descartado. Lo que queremos es que se vea bien, natural, no que tenga filtros de Instagram. Pero lo más importante, lo que más ayuda a la calidad de la imagen, es la profundidad de los negros que puede producir tu televisor. Si se trata de una pantalla de OLEDs ya la hiciste, pues al tener la opción de pixeles negros, apagados, sin luz, se genera negro real. Pero si no es OLED, busca la que tenga los negros más profundos y verás cómo todo se ve mejor.
Lo segundo a considerar en este apartado es el contraste. Entre más alto sea el contraste, es decir, entre más negro sea el negro y más brillante el blanco, tendrá una posibilidad de mostrarte más colores. Entonces hay que buscar los que tengan la mejor amplitud de saturación, para colores más brillantes y reales, así como amplitud de color. Entre más colores reales pueda producir, mejor se verá cualquier imagen.
7. Tips extra
Comprar un televisor no es tan sencillo como pensábamos. Pero tampoco es algo tan difícil si ya sabemos qué es lo que queremos y recortamos así nuestro rango de acción. Creo que los seis puntos anteriores son los más importantes a considerar para cualquier compra, pero hay un par de pequeñas cosas a considerar si queremos optimizar nuestra experiencia.
Primero: todos los cables HDMI son iguales. Compra el más barato de la longitud que necesites y ya está. Es en serio, ningún cable se ve mejor que otro.
Segundo: todo es “Smart TV” en estos días. Si es Smart TV, mejor. Pero si ser Smart la hace más cara no vale la pena pagar extra. Lo más probable es que tu Blu-Ray tenga las mismas funciones, si no es que tu consola de videojuegos. También puedes conectar tu laptop y usar tu tele como pantalla. Claro que siempre es preferible que no necesites conectarle cosas extra para ver Netflix, pero si ves que es parte de por lo cuál ese televisor es más caro que el de al lado, considera otro.
Tercero: las pantallas curvas no se ven mejor. Pero sí te pueden ayudar a sentirte más inmerso en tu pantalla, así que es bueno sobre todo si vas a comprar una 4K de OLEDs gigante y piensas poner un sillón reclinable justo al frente para jugar Battlefield 1 toda la tarde.
Cuarto: si vas a jugar busca un input lag bajo. Es el tiempo que tarda la televisión en transmitir la imagen que recibe y ponerla en pantalla. Con las tecnologías más modernas el input lag es cada vez menor, pero como siempre puede haber un caso extraño por ahí sobre todo cuando estás hurgando entre marcas no tan conocidas buscando ofertas secretas misteriosas, es bueno saber que existen números para medir eso. Si no vas a jugar es irrelevante. Y si no juegas de manera competitiva en línea juegos de disparos en primera persona, lo más probable es que también.
Quinto: consigue un sistema de sonido. Si no lo tienes ya, consíguete un sistema de sonido. Las bocinas de los televisores modernos no son muy buenas que digamos. Si por ahora no tienes mucho más que para el televisor, aunque sea consíguete una barra de sonido en lo que te armas tu surround. Hay pocas cosas más decepcionantes que el sonido no esté a la par de la imagen que estás viendo.
Ahora sí estamos listos para ir a esa tienda departamental y decirle al vendedor exactamente qué es lo que queremos cuando nos pregunte “¿le puedo ayudar en algo, joven?” Quizá no son todas las posibilidades, pero ahora tendremos una idea más definida de cómo comprar un televisor y no morir en el intento.

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