Source: https://correos.go.cr/nuestra-empresa/
Timestamp: 2020-07-10 06:33:59+00:00

Document:
Nuestra Empresa | Correos de Costa Rica
Historia: El Correo en Costa Rica
Inicio del Correo en Costa Rica.
Al finalizar el siglo XVI e iniciar el siglo XVII el llamado «Reino de Guatemala» incluiría en su jurisdicción político – administrativa, la Gobernación de Costa Rica y el Corregimiento de Nicoya en forma separada. La primera estableció su sede administrativa y religiosa en la ciudad de Cartago, fundada en el Valle Central Oriental por Juan Vázquez de Coronado en 1564.
A su vez, el Corregimiento de Nicoya perteneció durante este período a la Real Audiencia de Guatemala. Este conservó durante todo este espacio de tiempo a su población aborigen.
Se fue configurando la primera forma de sociedad colonial, la cual, perdurará hasta finales del siglo XVII y principios del XVIII. Las primeras incursiones al Valle Central de Costa Rica, hacia la década de los 60 del siglo XVI, se caracterizaron por el interés de establecer con rapidez formas de explotación de los recursos. En efecto, los conquistadores traían consigo el ganado mayor y menor, así como plantas y semillas. El rápido control del medio local llevó a los primeros contactos con el exterior, estableciendo el comercio de trigo, maíz y mulas, con Nicaragua y Panamá. Surgió así un grupo de comerciantes y encomenderos locales que tomó el control económico – social de la Provincia.
A su vez, esta forma de sociedad estuvo sustentada fundamentalmente por el uso de la mano de obra aborigen. La encomienda en sus dos formas: la de servicio personal y la de tributo en productos, fue la expresión de la explotación indígena durante este período.
Luego, fueron surgiendo ciudades como: Cartago que era la antigua Capital, Villa Nueva (hoy San José), Esparza, Caldera, Villa Hermosa (Alajuela) y otras. Sería de suponer que este desenvolvimiento urbano y el consiguiente de orden demográfico, originaría el desarrollo de servicios de correos tal y como los tenía organizado el imperio español en otros sitios de América. Pero tampoco se tiene información confiable de un servicio estructurado de correos en la entonces Gobernación de Costa Rica. No obstante, todavía a principios del siglo XIX, las comunicaciones terrestres eran notoriamente deficientes y escasas. De esta manera, la carencia de buenos caminos imposibilitaban las mismas y producida la Independencia (1821), solo existían tres servicios de correos: uno con David en la Nueva Granada y dos con la ciudad de Rivas en Nicaragua.
Era un servicio limitado, pues según informes de la memoria de Hacienda de 1856, estos correos solo transportaban dos o tres libras de correspondencia. Poco después de ocurrida la Independencia y específicamente al integrarse Costa Rica a la República Federal de Centroamérica, la Constitución de 1824 señala en su artículo 69:
«Corresponde al Congreso… inciso 22 abrir los grandes caminos y canales de comunicación y establecer y dirigir postas y correos generales en la República».
Si se analiza este artículo con detenimiento, se puede deducir el poco desarrollo que tenía el correo en la región y la misma Costa Rica, para la época. Asimismo, puede entenderse éste como el primer intento que se hacía por organizar este servicio, por parte de las nacientes repúblicas, ya que todavía una década después de producida la independencia, los correos internos no habían sido organizados regularmente y los pocos existentes se llevaban a cabo por cuenta de particulares.
Sin embargo, en 1834, se dispuso establecer un correo diario en San José, Cartago y Alajuela, donde dicho servicio funcionaría por cuenta del Tesorero Público, quedando su administración a cargo del Estado y en 1836, es nombrado Director de Correos el señor Recaredo Bonilla Carrillo, quien a través del Departamento de Hacienda establece los primeros enlaces que sentaría las bases de la prestación del Servicio Postal en Costa Rica.
Hacia 1838, las cosas habían mejorado sensiblemente, pues se contaba con servicios postales regulares entre las poblaciones de San José, Cartago, Alajuela, Heredia y el Puerto de Caldera, como también con David en la nueva Granada y con Rivas en Nicaragua. Además, en forma irregular funcionaba un correo a cargo de soldados de las guarniciones con el puerto de Moín en el Atlántico.
No obstante, el servicio nacional de correos se estableció formalmente tres años después, mediante el reglamento de Hacienda, decreto No. XII del 10 de diciembre de 1939, el cual fue ratificado con la Ley de Correos del 28 de diciembre de 1847 y la creación de la Administración General de Correos en San José en 1849.
Componían esta notable disposición gubernamental varios capítulos, cuyos títulos reflejaban por sí solos su contenido: de la seguridad de la correspondencia, de la organización, del recibo de clasificación de los correos: Tarifas de los conductores, de la llegada de los correos y de los certificados. Resulta interesante señalar las tarifas establecidas.. Así, para la correspondencia del exterior, el cuadro tarifario era el siguiente: Sencilla, que no llegue a media onza, dos reales. .Doble, de media y que no llegue a una onza, seis reales. Pliego de una onza, ocho reales. Cada onza excedente, tres reales cada una.
Desarrollo y evolución del correo en nuestro país:
Como todo proceso de desarrollo, el Servicio de Correos necesitó de cierto tiempo para lograr su transformación y evolución, lo cual, se fue dando paulatinamente, situación que se refleja en palabras de don Joaquín Bernardo Calvo, Primer Ministro de Gobernación en 1845:
«Aunque mi apreciable compañero que despacha en la Secretaría de Hacienda les habrá tocado esta materia bajo su aspecto fiscal, me considero obligado a reiterar que el Ejecutivo se encuentra atado para mejorar este servicio tan interesante a los particulares como indispensable para la expedición de los negocios públicos y que sería de desear, le dieseis poder a fin de entablar nuevas carreras o de hacer más frecuente las que se hallan establecidas. Nuestra estafeta se reduce hoy a un correo quincenario para comunicarnos con los demás Estados de la República que llega hasta León: otro hacia Matina que guarda períodos semejantes y uno para David que sale mensualmente y nos relaciona con el Istmo. Entre esta capital y Puntarenas no existe ningún periódico, pues solamente cuando fondean buques se despachan expresos, pero ya se siente la necesidad de un correo semanal y aún tal vez de multiplicar los viajes que hace el correo a los Estados.
El de Panamá nos pone en contacto con aquel punto que ha venido a ser el centro de las estafetas británicas y francesas que recogen la correspondencia la del Pacífico: nos enlaza con las repúblicas del Sur, y estrechan los vínculos que unen con el resto de Costa Rica a sus poblaciones fronterizas Térraba y Boruca. La carrera de Matina es una exigencia de la administración interior: ni ésta ni la de Panamá le costean, pero es necesario mantenerlas al paso que parece sumamente urgente entablar una nueva línea hasta el puerto de San Juan de Nicaragua que nos ponga en conexión con los vapores de Inglaterra que tocan allí, la cual, procede por Sarapiquí o si fuese posible, como piensan algunos dirigiese por el propio Matina cambiándola con el ordinario.»
Esta ley en su artículo No. 5, dio lugar a la implementación del sello postal adhesivo, que dice:
Para satisfacer los derechos de porte, habrá dos sellos , el primero de color rojo, valor de dos reales y el segundo azul, valor de medio real.
Pero la inquietud de los gobernantes costarricenses del siglo XIX por organizar el servicio postal fue tal, que dicho interés quedó manifestado una vez más, con la participación de nuestro país en la Conferencia de París, convocada por el señor Montgomery Blair, Director General de Correos de Estados Unidos y realizada de mayo a junio de 1863, en la que solo dos países latinoamericanos habían participado: Costa Rica y Ecuador.
Si bien es cierto nuestro país, a partir de 1849, con la creación de la Administración General de Correos en San José, se fortalece y comienza su sistematización en cuanto a este servicio, no será sino hasta 1885 cuando se puede hablar de un desarrollo más organizado y permanente, que se observa a partir de la Ley No. 31, de octubre de 1885, donde dictan el Código Fiscal, dentro del que se establece un aporte referente a los correos y telégrafos, específicamente del artículo 333 al 439, pretendiendo con estos por primera vez, organizar legalmente la actividad de correos, estableciendo los servicios que prestará, la responsabilidad de los funcionarios y las tarifas que cobrarán dichos servicios. Así, también se señaló en su artículo 334 inciso 1, que uno de los deberes del Director General de Correos era la formación de un reglamento de Servicio Postal.
Sin embargo, la emisión de este reglamento se fue dilatando y no es sino hasta el año 1921, ocupando la Presidencia de la República Don Julio Acosta, por acuerdo ejecutivo No. 31 del 8 de julio que se emite el reglamento interior del servicio, salvo algunas correcciones efectuadas en el transcurso de los años rige la materia postal en manos del Estado.
Pese a lo anteriormente indicado, las evidencias de una serie de regulaciones que demuestran el temprano interés y deseo de nuestros gobernantes por sistematizar el servicio postal, son claras. Ejemplo de ello es el proyecto de ley en el Senado y aprobado en julio de 1847, en el que se declaran libre de aporte los periódicos y folletos que llegasen por correo a la República. Para julio del año siguiente, mediante decreto No. 11, se hace referencia en cuanto al porte y condiciones de circulación por correo de los paquetes de muestras dirigidas al exterior o procedentes de allá.
Asimismo, para 1862 en el decreto No. 2, se presenta una reglamentación del servicio de correos en cuanto a la clasificación y portes de la correspondencia, quedando autorizados por el Presidente Ejecutivo para arreglar conforme a las necesidades y progreso del país lo relativo al personal y demás concerniente a dicho ramo de la administración pública.
También para 1866, mediante decreto No. 4, se determina la tarifa para el cobro de la correspondencia por correos de cartas simples, dobles y triples, de paquetes dentro de la República, como también de los impresos que vengan del exterior.
La Dirección General de Correos, desde su regulación entre 1839 y 1847, pasa a formar parte de la Secretaría de Gobernación, desde su creación en 1844. Esta secretaría se encarga de todo lo relativo a la creación de correos, regulación de tarifas, contratación de personal y de manera general, vela por su buen funcionamiento. De tal manera se puede apreciar la administración de correos como una de las dependencias más antiguas del Ministerio de Gobernación.
El control administrativo de los correos lo realiza el Ministerio de Gobernación y lo referente a los ingresos, material fiscal y emisión de estampillas, eran labores realizadas por el Ministerio de Hacienda, situación que se mantiene hasta las postrimerías del siglo XIX. El Servicio de Correos, mediante la Secretaría de Gobernación, efectuaba contratos de particulares para el envío y transporte de la correspondencia. En 1878 se dictan disposiciones con motivo del fallo de cumplimiento del contrato sobre correspondencia por parte de los vapores de las mulas del Pacífico.
También se giran disposiciones para evitar los abusos que se cometían en el manejo de la correspondencia al exterior por los vapores de ambos puertos. Un caso concreto es el del Vapor General Guardia, vapor correo, cuando en 1875, mediante el acuerdo No. IX al aprobarse el contrato entre el Secretario de Gobernación Señor Vicente Herrera y el Señor Pedro Gutiérrez, vecino de Puntarenas, en su artículo 1 señala:
«El Supremo Gobierno, sin desapropiarse de él, da a Gutiérrez el vapor «General Guardia», tal como hoy se halla, y además una subvención de cien pesos mensuales y por el término de dos años que empezarán a contarse del 15 de mayo corriente con la obligación Gutiérrez de llevar y traer bajo su responsabilidad la valija del correo dos veces por semana, desde Puntarenas a Liberia, con la mayor regularidad y seguridad posible bajo las órdenes del Administrador de Correos.»
De lo anterior se desprende que siempre hubo un destacado interés y esfuerzo por mantener regulado y fiscalizado el servicio de Correos por nuestros gobernantes.
El Ministerio de Gobernación y Policía, es uno de los primeros ministerios existentes en nuestro país, ya que éste tiene su origen en la Constitución de 1844, aprobada en el Gobierno de José María Alfaro Zamora. Esta Constitución en su artículo 136, establece los dos primeros ministerios del Estado de Costa Rica, siendo uno de ellos el de Gobernación, Relaciones Interiores y Exteriores y el otro de Hacienda y Guerra con atribuciones en la marina.
Anteriormente a la creación de dicho Ministerio, existía para el despacho de los negocios del Estado un Ministerio General de Gobierno o de Despacho, como también se le conocía, que fue creado por la Ley Fundamental del Estado de 1825 y retomado luego por el Decreto de Bases y Garantías promulgado en 1841, por el gobierno de Don Braulio Carrillo.
La primera persona en ocupar el cargo de Ministro de Gobernación fue el ilustre Don Joaquín Bernardo Calvo Rosales, quién se mantuvo al frente del Ministerio por 15 años, algo no muy común en esa época, cuando ni siquiera los Jefes de Estado terminaban los períodos para los que eran electos, debido a la inestabilidad política que imperaba en el país.
Por ello, se considera al Ministerio de Gobernación como un ejemplo del incipiente desarrollo de la administración pública, aún todavía para la segunda mitad del siglo XIX. Situación que es evidente, cuando se observa la amplia gama de funciones que abarcaba, entre las que se puede citar: la población , la salud pública, educación pública, la riqueza pública, los sistemas municipales y de policía. Asimismo, se ocupaba en lo referente a correos, caminos, negocios eclesiásticos y justicia.
Así se constata que el campo de acción de esta cartera ha sido sumamente amplio y su transformación histórica muy dinámica ya que con suma frecuencia se le agregaban instituciones o funciones nuevas bajo su cargo o bien se le segregaban, modificando substancialmente su estructura orgánica.
Como este Ministerio surge en plena formación del Estado Nacional, tanto sus funciones como atribuciones son múltiples y variadas, dado a la incipiente división administrativa del Estado, lo mismo que a la escasa especialización de funciones de los aparatos del mismo. Por ello, en un inicio, el Ministerio de Gobernación se encargaba de convocar a elecciones para seleccionar a los individuos que integrarían los Supremos Poderes. En otras palabras, le competía convocar para llenar las plazas vacantes de los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
De igual manera, se ocupaba de una serie de funciones a nivel municipal, de administración de justicia, de represión a través de la policía urbana y rural que existía en ese entonces.
Sin embargo, en 1856, en plena campaña nacional contra los filibusteros, a dicho ministerio le son separadas las carteras de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública para formar un tercer ministerio. No obstante, con el transcurso del tiempo y la creación de nuevas instituciones dicho ministerio va perfilando ya con mayor claridad sus funciones y dependencias.
De esta forma, para finales del siglo XIX, se muestra claramente que se encargaba de la Administración de los Correos y Telégrafos, la Imprenta Nacional, las Gobernaciones de cada provincia, el Registro Central del Estado Civil (Registro Civil) y el Registro Público. Dependencias esas que se mantienen hasta 1949, cuando se separa el Registro Civil y se le anexan otras como el Archivo Nacional. Sin temor a equivocarnos, se puede decir que desde su fundación y hasta la Constitución Política de 1949, dicha Institución fungió como el Ministerio regulador de las funciones y servicios de los demás Ministerios y además de los trabajos propios de lo que hoy se conoce como Ministerio de la Presidencia.
Es válido indicar que el Ministerio de Gobernación y Policía no solo ha tenido incorporadas diferentes carteras, sino que también tuvo bajo su jurisdicción importantes instituciones en el marco del desarrollo institucional del país como son: el Registro Público, la Dirección General de Estadística y Censos y el Registro Nacional.
Pero no es sino a partir de la década de 1970, que dicho Ministerio inicia con mayor claridad y exactitud su conformación actual, con respecto a sus dependencias, al separársele el Registro Público y el Archivo Nacional y crearse a cambio la Guardia de Asistencia Rural y unificársele a la vez los servicios de Correos y Telégrafos bajo la Dirección Nacional de Comunicaciones.
Es en esa década que la fisonomía del Ministerio de Gobernación, con sus únicas dependencias adscritas: Imprenta Nacional, Guardia Rural, Correos y Telégrafos. Migración y Extranjería y Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad, además de otras dependencias adscritas a la Administración Central de éste, Gobernaciones de Provincias, Control Nacional de Radio, Delegación de la Mujer Agredida, Control de Propaganda y Centro de Inteligencia Conjunto Antidrogas.
La Dirección Nacional de Comunicaciones es creada mediante la Ley No. 5870, del 12 de diciembre de 1975, siendo Presidente de la República el Lic. Daniel Oduber Quirós. Ley que en su artículo 1 dice: «Creáse la Dirección Nacional de Comunicaciones, la que estará dirigida por una Junta Administrativa como órgano dependiente del Ministerio de Gobernación y se integran bajo ese organismo la Dirección General de Correos y la Dirección General de Telégrafos y Radios Nacionales».
Un año después, en la memoria del Ministerio de Gobernación del año 1976 se señalaba:
«Se unen así dos dependencias con un total de dos mil funcionarios, distribuidos en todo el país, bajo la dirección del Ing. Danilo Rodríguez. Obedece esta unión a nuestro propósito de una utilización más racional de los recursos humanos y materiales, por lo que se procedió a unir las unidades administrativas y de Servicios, tales como: Proveeduría, Oficinas de Contabilidad, Oficinas de Personal etc., de ambas dependencias.»
El texto anterior es revelador de que hasta el año 1975, tanto la Dirección General de Correos, como la Dirección General de Telégrafos y Radios Nacionales, se mantuvieron separadas y como dependencias adscritas al Ministerio de Gobernación.
Partiendo de la unificación de estos servicios en el año 1975, la Dirección Nacional de Comunicaciones cumplirá con las siguientes funciones estipuladas en el artículo No. 2 de su Ley de creación:
Velar por la eficiencia, calidad y mejoramiento permanente de los servicios nacionales de correos, telégrafos y radios.
Coordinar y orientar toda la política de organización y funcionamiento de sus dependencias.
Procurar asesoría técnica en los aspectos de investigación, planeamiento, ejecución, organización y evaluación de los Servicios Postales y comunicaciones del país.
Capacitar al personal necesario en los distintos niveles, especialidades y categorías para un eficiente servicio técnico administrativo de las comunicaciones.
Velar por el correcto y eficiente funcionamiento de la Oficina Filatélica de Costa Rica.
De igual manera, la Ley de creación estipula que la Dirección Nacional de Comunicaciones, estará dirigida por una Junta Administrativa, que será un órgano dependiente del Ministerio de Gobernación y a su vez ésta estará a cargo de un Director Nacional.
Esta Junta Administrativa, está integrada de la siguiente forma:
Dos delegados del Ministerio de Gobernación y Policía, uno de los cuales será el Ministro o su representante.
Un representante del Instituto Costarricense de Electricidad.
Un representante de los trabajadores del Correo, previa escogencia de una terna que integrará la Dirección General de Correos y que enviará el Ministro de Gobernación.
Un representante de todos los trabajadores sindicalizados que pertenezcan a los sindicatos que existan en el ramo de las comunicaciones, para cuya escogencia se enviará una terna al Ministerio de Gobernación.
A excepción del Ministro o de su delegado, los miembros de la Junta Administrativa durarán en sus cargos cuatro años.
Son funciones de la Junta Administrativa las siguientes:
Dictar las políticas de organización y funcionamiento de sus dependencias.
Administrar los fondos asignados a cada Dirección, por medio de cuentas separadas, así como los demás ingresos que por otros conceptos reciba.
Proteger y conservar el patrimonio bajo su responsabilidad.
Acordar los gastos y hacer las inversiones que estime adecuadas.
Promover y resolver las licitaciones del caso, con sujeción a lo que disponga la Ley de Administración Financiera.
Preparar los Proyectos de Ley y los proyectos de reglamentos necesarios para el mejor funcionamiento de las diversas dependencias.
Acordar los días y horas de sesión, así como el lugar en que éstos se efectúen.
El 29 de mayo de 1998, se publica la Ley 7768 que crea a Correos de Costa Rica S.A. como empresa con acciones del Estado regida por el derecho privado.
En la protocolización del acta de la sesión ordinaria número diecisiete del Consejo de Gobierno, celebrada en la Presidencia de la República en Zapote, el veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y ocho, artículo cuarto, constituido en Asamblea Constitutiva de Accionistas de CORREOS DE COSTA RICA SOCIEDAD ANÓNIMA, se establece:
«..ARTICULO CUARTO: CONSTITUCIÓN DE ASAMBLEA DE ACCIONISTAS DE CORREOS DE COSTA RICA SOCIEDAD ANÓNIMA. Conforme con lo establecido por Ley número siete mil setecientos sesenta y ocho del veintinueve de mayo de mil novecientos noventa y ocho y lo indicado por el artículo tercero del Decreto Ejecutivo No. 27238 – G que autoriza al Consejo de Gobierno a desarrollar las tareas propias de la Asamblea de Accionistas de Correos de Costa Rica Sociedad Anónima se adopta el siguiente pacto constitutivo CONSIDERANDO: pacto constitutivo. NUMERO UNO DEL NOMBRE. La sociedad se llamará CORREOS DE COSTA RICA SOCIEDAD ANÓNIMA, pudiendo abreviarse CORREOS DE COSTA RICA S.A. para efectos de publicidad empleará como denominación corriente CORREOS DE COSTA RICA. NUMERO DOS DEL DOMICILIO: El domicilio social será la ciudad de San José, pudiendo establecer sucursales, filiales, subsidiarias y otras dependencias en cualquier lugar del país o fuera de éste.»
Será el correo oficial de la República y asumirá los derechos y obligaciones inherentes a este carácter. Para el logro de sus objetivos, deberá desempeñar las siguientes funciones:
Garantizar la eficacia, eficiencia, calidad, seguridad y oportunidad de sus servicios.
Participar en el mercado de los servicios postales y financieros afines Garantizar la cobertura nacional de sus servicios según criterios de servicio social y desarrollo económico regionalmente equilibrado.
Garantizar la mayor eficiencia en el uso de sus recursos humanos, materiales, financieros, en forma compatible con los objetivos de servicio social, eficaz y oportuno.
Participar, previa delegación del Poder Ejecutivo, en los organismos internacionales propios de los servicios de su competencia.
Vender los sellos postales.
Depositar en cada apartado postal la correspondencia dirigida a él.
Cualesquiera otras funciones necesarias para cumplir con los objetivos y deberes de la empresa.
Para el logro de sus fines podrá comprar, vender, pignorar, hipotecar, arrendar, administrar y cualquier otro modo legítimo adquirir , poseer, enajenar o gravar, toda clase de muebles o inmuebles, derechos reales y personales, concesiones, licencias y privilegios: recibir herencias y legados, controlar, adquirir y operar negocios de otras empresas o personas, dar y tomar en arriendo; emitir y negociar todo tipo de títulos valores y, en forma amplia, desenvolverse en su giro con entera personalidad jurídica, sin más limitaciones que las que le impongan las leyes y sus reglamentos. Sin embargo, no podrá vender, cambiar, hipotecar ni legar el edificio histórico de correos, situado en San José.
NUMERO SIETE DE LA ASAMBLEA DE ACCIONISTAS. La Asamblea de Accionistas la conformará el Consejo de Gobierno de la República de Costa Rica, la forma de operar y la de tomar sus acuerdos, será la establecida por la normativa rectora para este órgano.
Artículo 1- Intégrese la Junta Directiva de la Empresa Correos de Costa Rica Sociedad Anónima de la siguientes forma:
German Serrano Pinto. Mayor de edad. Casado una vez. Licenciado en derecho. Vecino de San Rafael de Montes de Oca. Portador de la cédula de identidad número uno – doscientos setenta y dos – trescientos sesenta y nueve, en representación del Poder Ejecutivo, nombramiento que caducará el día 8 de mayo de 2000, siento reelegido a partir de esa fecha y por el período legal correspondiente.
Mario Fishman Zonzinski, mayor de edad, casado una vez, Ingeniero industrial, vecino de Escazú, portador de la cédula de identidad número uno – cuatrocientos uno – mil doscientos cincuenta y dos, en representación del Poder Ejecutivo, nombramiento que caducará el día 8 de mayo de 2000, siendo reelegido a partir de esa fecha y por período legal correspondiente.
Vilma Argüello Ocampo, mayor de edad, casada una vez, Educadora, vecina de Cartago, portadora de la cédula de identidad número dos – doscientos dieciocho – ochocientos veintidós, en representación del Poder Ejecutivo, por el período legal correspondiente.
Julio Ugarte Tatum, mayor de edad, casado una vez. Licenciado en Derecho, vecino de Escazú, portador de la cédula de identidad número ocho-cero treinta – doscientos noventa y dos, en representación de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Costa Rica, por el período legal correspondiente. Rige a partir del 29 de agosto de 1998.
Historia del Edificio de Correo Central
El contrato fue firmado el 7 de agosto de 1914, durante la administración del Lic. Alfredo González Flores, por el Ministro de Hacienda y Comercio, Mariano Guardia y Roberto E. Smith.
Para 1917, la construcción del edificio ya estaba concluida y en el mes de octubre el personal ocupó sus instalaciones.
Breve Historia del Telégrafo en Costa Rica
En la segunda mitad del siglo XIX, se realizan una serie de intentos por parte de los gobiernos, con la finalidad de establecer el servicio telegráfico en nuestro país. En la administración de don Jesús Jiménez, siendo Ministro de Fomento don Aniceto Esquivel, se suscribe el contrato con Mr. Lyman Reynolds, el 23 de marzo de 1868.
Para ese entonces, las partes contratantes acordaron que quedarían interconectadas las ciudades de Cartago, San José, Heredia, Alajuela y Puntarenas, por lo que durante ese mismo año se realiza el tendido que comunicaría a San José y Cartago. Tiempo después se extenderían las líneas a otros puntos geográficos como Heredia y Alajuela.
Por su parte el Gobierno, a través de un decreto Ejecutivo de 1869, penaba con seis meses de trabajos en obras públicas a quienes cometieran algún daño en los postes o líneas que se estaban colocando o que ya hubiesen sido colocados.
El Ministerio de Gobernación, regulaba las tarifas del servicio, la apertura de las oficinas telegráficas, el nombramiento de los empleados y sus salarios. Asimismo, reglamentó y veló por su buen funcionamiento, que se organizó como Dirección General de Telégrafos.
De esta manera, se puede observar que el servicio telegráfico establecido en nuestro país, desde finales del siglo XIX, significó para la población costarricense un medio de comunicación más rápido.
A finales de la década de 1970, dicho sistema empieza a ser desplazado definitivamente por otros modernos servicios de comunicaciones como la telefonía, el telex o como se dio, el uso mixto de los radios y telégrafos.
A partir de 1978, la Dirección Nacional de Comunicaciones comienza a hablar de la modernización del sistema telegráfico y se instaura un proyecto que se ejecuta inclusive desde 1979 en tres etapas:
El Plan San Dimas consiste en la instalación de la red Gentex, que enlaza a San José con Puntarenas, Liberia, San Isidro del General, Limón, Nicoya, Ciudad Quesada, éstos a su vez, cursan al tráfico a otros lugares del país.
Un nuevo sistema de comunicación que viene a sustituir el servicio telegráfico en el Valle Central del país, para lo cual, se instalaron seis centros Gentex más que vienen a ampliar la red instalada en la primera etapa.
El sistema motorizado de entrega de mensajes no fue muy funcional. Se sustituyó por el sistema de comunicación Gentex en los siguientes lugares: Tibás, Guadalupe, San Pedro de Montes de Oca, Plaza González Víquez, Hatillo, Escazú, Asamblea Legislativa. Además Cañas, Golfito, Santa Cruz, Guanacaste.
En lo que respecta al desplazamiento del servicio telegráfico por implementación de nueva tecnología, se señala que para 1979, un total de veinte oficinas cuentan con el sistema de teletipo.
En cuanto a la modernización del Sistema Telegráfico, muchos fueron los esfuerzos que se hicieron para lograr ese cometido, tanto así que mediante el acuerdo No. 677 del 18 de mayo de 1978, la Junta Administrativa de la Dirección Nacional de Comunicaciones, nombró una Comisión cuyo objetivo sería estudiar la modernización del sistema Telegráfico Nacional.
El estudio preliminar que realiza dicha Comisión reveló como resultados:
Que los radios estaban en mal estado y en su mayoría no eran equipos profesionales. Todo esto sumado a la falta de un adecuado mantenimiento, escasez de repuestos y a las condiciones pésimas de propagación, hicieron aparecer diversas lesiones fisiológicas en el radio-telegrafista.
El país contaba con 3.000 kilómetros de línea para el sistema telegráfico. Alambre bastante oxidado y tendidos, en su mayoría, colgando de árboles y postes de cercas en condiciones verdaderamente deplorables.
Un 45% de las oficinas eran telefónicas, sus líneas y sus aparatos, al igual que los del telégrafo, eran verdaderas piezas de Museo.
Los resultados del diagnóstico de la Comisión emanaron las opciones que mejor llenarían las necesidades del país.
En ese sentido, una primera alternativa fue la de instalar un teleimpresor por localidad, enlazado a través de una línea Telex a 50 baudios, con la central Telex de Radiográfica Costarricense S.A. (R.A.C.S.A).
Con ello, todas las terminales Telex o tele impresoras tendrían la posibilidad de comunicarse entre sí. Dependiendo del movimiento de algunos Centros Gentex o ciudades servidas por este sistema, éstos podrían requerir más de un teleimpresor.
Mientras tanto, las oficinas más pequeñas contarían con un teléfono para comunicar al Centro Gentex correspondiente según su tráfico telegráfico.
En ese sentido, el sistema telegráfico de clave Morse se va sustituyendo por modernos sistemas de telex o teleimpresores.
El proyecto de modernización del sistema telegráfico, en su segunda etapa, pretendía básicamente plantear un nuevo sistema de comunicación para el Valle Central, con el compromiso de que el sistema propuesto se ajuste a la red Gentex instalada y estuviera acorde con los lineamientos del plan integral, aunque el sistema actual se viera modificado substancialmente.
«Esta etapa comprendería la aplicación de la red Gentex descrita en la fase precedente, denominada Plan San Dimas. Involucraría la instalación de terminales telex en Alajuela, Heredia, Cartago, Puriscal San Ramón y Turrialba, así como la recepción y distribución motorizada de mensajes en el área metropolitana.»
Con todas sus limitaciones, realmente el uso del telégrafo, marcó si se quiere una época relevante en Costa Rica, en cuanto a las comunicaciones nacionales y de ahí que se le reconoce como pionero en ese campo.

References: artículo 69
 artículo 333
 artículo 334
 artículo 1
 artículo 136
 artículo 1

Artículo 1