Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20091021&secondRef=ITEM-009&language=ES&ring=B7-2009-0095
Timestamp: 2014-07-28 16:32:39+00:00

Document:
Debates - Miércoles 21 de octubre de 2009 - Preparación de la reunión del CET y de la Cumbre UE/USA (2 y 3 de noviembre de 2009) – Cooperación transatlántica en materia judicial y policial (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
Índice Anterior Siguiente Texto íntegro Procedimiento : 2009/2731(RSP)Ciclo de vida en sesiónCiclos relativos a los documentos :
RC-B7-0095/2009B7-0095/2009B7-0096/2009B7-0098/2009B7-0099/2009B7-0109/2009B7-0112/2009Textos presentados :
9. Preparación de la reunión del CET y de la Cumbre UE/USA (2 y 3 de noviembre de 2009) – Cooperación transatlántica en materia judicial y policial (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto de las declaraciones del Consejo y la Comisión relativas a:
1. Preparación de la reunión del CET y de la Cumbre UE/USA (2 y 3 de noviembre de 2009) y
2. Cooperación transatlántica en materia judicial y policial. Cecilia Malmström, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (SV) Señor Presidente, Señorías, como saben, nuestras relaciones con los Estados Unidos y la cooperación transatlántica entre los Estados Unidos y la Unión Europea son sumamente importantes. Es una piedra angular de la política exterior de la Unión Europea, basada en los valores de la libertad, la democracia y el respeto de los derechos humanos y del Derecho internacional, que es algo que nos une. El nuevo Gobierno de los Estados Unidos ha mostrado un gran interés en profundizar y ampliar sus relaciones con Europa. Celebraremos el primer Consejo Económico Transatlántico con el Gobierno del Presidente Obama los días 26 y 27 de octubre. Poco después, el 3 de noviembre, se celebrará una cumbre entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Son dos buenas oportunidades para reforzar nuestras relaciones. Así pues, el debate de hoy es muy importante.
Quiero señalar una serie de ámbitos en los que estamos cooperando y con respecto a los que esperamos poder conseguir resultados y acercar posturas durante la cumbre.
Con respecto al clima, acogemos con satisfacción las grandes ambiciones por parte de los Estados Unidos. Debemos trabajar juntos con el Gobierno estadounidense para conseguir un acuerdo completo y vinculante a nivel mundial en Copenhague. Pedimos a los Estados Unidos que fijen objetivos comparables a los fijados por la Unión Europea. Los Estados Unidos y la Unión Europea se deben preparar, juntos, para respaldar medidas climáticas como la reducción de las emisiones, la adaptación, la financiación y otras formas de ayuda para los países en desarrollo.
Otro tema importante es, por supuesto, la crisis económica y financiera. Será necesaria una cooperación muy estrecha para cumplir los acuerdos que alcanzamos en la cumbre del G20 y para recuperar la confianza en los mercados financieros. Juntos, trabajaremos para concluir la Ronda de Doha con un resultado positivo en 2010, porque esto es sumamente importante como parte de los esfuerzos para promover la recuperación y combatir el proteccionismo.
Por supuesto, también debatiremos una serie de cuestiones regionales, como Afganistán, Pakistán, Irán, Oriente Próximo, Rusia y los Balcanes Occidentales. Mantenemos una cooperación regular y cada vez más estrecha en materia de gestión de crisis, como se reflejó, por ejemplo, en la participación de los Estados Unidos en una misión civil de la política común de seguridad y defensa, la misión Eulex en Kosovo.
También estamos cooperando en materia energética, que es algo que hay que reforzar ahora, y esperamos poder crear un consejo especial de la energía entre la Unión Europea y los Estados Unidos a nivel ministerial.
Existe interés por ambas partes en aumentar la cooperación en temas jurídicos y de interior. Volveré sobre esto en un momento, dado que entiendo que los debates se han combinado.
Con respecto a la no proliferación y al desarme, la cooperación entre la Unión Europea y el Gobierno estadounidense ha tomado un nuevo impulso, y Barack Obama ha dado prioridad a esta cuestión. Esperamos que esto se pueda reflejar en una nueva declaración conjunta sobre no proliferación y desarme en relación con la cumbre de noviembre.
Ambos lados del Atlántico están interesados en reforzar nuestra cooperación en materia de desarrollo. La Unión Europea y los Estados Unidos son, por supuesto, responsables de la gran mayoría de toda la ayuda al desarrollo del mundo. Así pues, la próxima cumbre brindará una oportunidad excelente de debatir sobre esto y sobre cualquier otra cuestión relevante al más alto nivel. La Presidencia sueca está muy satisfecha de tener la oportunidad de representar a la Unión Europea.
Me gustaría decir unas palabras sobre la asociación económica y el Consejo Económico Transatlántico (el CET). Este nos dotará de un mecanismo al máximo nivel posible para acelerar las negociaciones en marcha y establecer nuevos ámbitos para la cooperación reguladora. Tenemos que elaborar un programa de trabajo para el CET, que se podría crear el próximo año. El consejo supondrá un foro para la cooperación, en el que podremos tratar cuestiones relativas a la globalización y a los rápidos cambios técnicos. Hasta ahora, ha habido un foro importante, pero, por supuesto, podría ser mejor, sobre todo por lo que se respecta a las cuestiones estratégicas más amplias relacionadas con la economía transatlántica y los desafíos económicos comunes. El Consejo Económico Transatlántico es incluso más importante hoy en día, debido a la crisis financiera.
Permítanme decir unas palabras acerca de la cooperación policial y judicial. Desde hace algún tiempo, hemos cooperado con los Estados Unidos en este ámbito, como se refleja en varios acuerdos en materia de extradición y asistencia jurídica mutua, que entrarán en vigor en unos meses. Solemos debatir esto con el Parlamento Europeo, que sé que es un socio activo y comprometido en estos temas —a menudo un socio crítico, también, que es algo positivo—. En este sentido, basta con que les recuerde el debate sobre los registros de los nombres de los pasajeros, por ejemplo. Una vez que el Tratado de Lisboa entre en vigor, aumentará la influencia del Parlamento Europeo —y su participación— en estas cuestiones.
Actualmente estamos trabajando en la que se conoce como la Declaración de Washington, que describirá la situación en materia de política interior y judicial, y la cooperación en este ámbito entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Esta declaración debe ser significativa y deberá ir seguida de medidas concretas. Lo que necesitamos no son más palabras elegantes, sino una cooperación tangible y activa.
Naturalmente, necesitamos establecer nuestros valores comunes, en concreto la democracia y el Estado de Derecho, junto con el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Por supuesto, estamos interesados en cooperar en todos los ámbitos que constituyan una amenaza para estos valores comunes.
Estamos pensando en una consulta rápida entre las dos partes cuando se produzcan incidentes políticos que puedan afectar a la otra parte. Estamos insistiendo en nuestras ambiciones comunes de ser activos en los foros internacionales para conseguir la plena aplicación de las obligaciones multilaterales.
Estamos cooperando con respecto al aumento de la seguridad de los documentos de viaje y la introducción de pasaportes biométricos como norma internacional. Un importante ejemplo es el acuerdo sobre los datos de los pasajeros de las líneas aéreas. Juntos, nos aseguraremos de que el acuerdo funcione, pero, al mismo tiempo, se debe proteger la privacidad de los individuos y se deben respetar los sistemas de los diferentes países.
La lista de los ámbitos de cooperación es larga. Permítanme nombrar algunos: la trata de personas, la explotación sexual de los niños, el tráfico de drogas, los delitos económicos, los delitos informáticos, la corrupción, la confiscación de ayudas al crimen —y los beneficios resultantes— y la lucha contra el terrorismo. Todo esto exige esfuerzos conjuntos y, en cierta medida, coordinados.
Hemos estado trabajando para mejorar la cooperación judicial por lo que respecta a la detección, investigación y persecución de terroristas y criminales internacionales. Esperamos que el acuerdo entre la Unión Europea y los Estados Unidos en materia de extradición y asistencia jurídica mutua entre en vigor a comienzos del próximo año.
Este acuerdo ya ha sido transpuesto a los ordenamientos jurídicos de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, y se ha creado un grupo de trabajo conjunto entre la Unión Europea y los Estados Unidos para garantizar que se aplique el acuerdo. Se están organizando seminarios para acercar a los actores implicados y para ayudarles a controlar su aplicación.
Para terminar, quiero mencionar otros tres puntos. El primero se refiere a la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Esto es sumamente importante. La lucha contra el terrorismo y el crimen internacional suele exigir el intercambio de datos personales que, en cierto modo, nos obliga a realizar determinadas concesiones por lo que respecta a los derechos y las libertades fundamentales. Esto se debe ver compensado con la protección fundamental y rigurosa de los datos personales. La cooperación y el diálogo en este ámbito son continuos y se deben intensificar.
Mi segundo comentario se refiere a la infraestructura crítica. Necesitamos cooperar los unos con los otros por lo que se refiere a los daños que se podrían haber producido en la infraestructura crítica en caso de una catástrofe natural o de un ataque o ataques terroristas sobre nuestros sistemas informáticos. Eso podría tener consecuencias devastadoras. Queda mucho margen para la cooperación en este ámbito.
En tercer lugar, la Unión Europea y los Estados Unidos se han comprometido a trabajar sobre la base de los principios de libertad, democracia y justicia. Estamos decididos a promover estos principios en todo el mundo. Lo hacemos siempre que trabajamos juntos y cuando trabajamos en foros internacionales, como las Naciones Unidas.
La cooperación entre los funcionarios de enlace y las delegaciones ha resultado próspera, por ejemplo, en los Balcanes Occidentales y en Afganistán y Pakistán. Esta cooperación debe mejorar. Las diversas medidas de esta cooperación se pueden complementar entre sí. También necesitamos coordinar mejor nuestra asistencia técnica. Continuaremos nuestra cooperación de donantes, la cooperación en materia de ayuda y la cooperación operativa con respecto a Latinoamérica y a África Occidental, para ayudar en la lucha contra el tráfico de drogas y poder superar otros desafíos.
Estoy muy satisfecha de que el Gobierno estadounidense esté demostrando tanto interés en cooperar con nosotros. A nosotros nos conviene aceptar esta oferta de trabajar para salvaguardar nuestros valores y nuestros intereses en un diálogo constructivo, una cooperación que cabe esperar que produzca algunos resultados tangibles en el futuro. Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, en mi intervención hablaré sobre la próxima Cumbre entre la Unión Europea y los Estados Unidos que será un hito importante en nuestra asociación transatlántica, además de abordar determinados aspectos de la relación entre ambos países, particularmente sobre las negociaciones que se están produciendo en materia de cambio climático y también algunas cuestiones críticas sobre los asuntos JLS.
El cambio del Gobierno estadounidense en enero ha afectado de forma importante en las relaciones entre la Unión Europea y los Estados Unidos, y nuestra relación ha tenido un buen comienzo. Yo diría que hemos reactivado nuestras relaciones y no me cabe duda de que el Tratado de Lisboa, una vez en vigor, también ayudará a continuar reforzando esta relación fundamental, dotando a la Unión Europea de una identidad cada vez más firme en materia de política exterior. Eso también es lo que esperan nuestros amigos de Washington.
Sin embargo, también tenemos que ser claros. Nuestra aspiración de una auténtica asociación de iguales con los Estados Unidos también significa que los europeos deberán querer y poder estar a la altura. Yo diría que se trata de un impulso doble, interior y exterior, lo que hace que la cumbre de Washington sea tan importante.
La primera cumbre formal con el Presidente Obama tuvo lugar después de nuestra reunión informal en Praga la pasada primavera. Ahora los preparativos para la Cumbre de Washington están en pleno apogeo. Estamos trabajando con los Estados Unidos para obtener resultados tangibles en ámbitos prioritarios. Es probable que la economía mundial y el cambio climático sean los dos temas principales en los que se centrará la cumbre, además de una serie de desafíos fundamentales en materia de política exterior.
Con respecto a la economía, Washington se concentrará en los esfuerzos conjuntos para combatir la crisis económica y financiera, y para conseguir una recuperación económica mundial sostenible para generar empleo y crecimiento. Avanzaremos en materia de gobernanza para la economía mundial, concretamente por lo que respecta a la regulación financiera y al seguimiento oportuno de la Cumbre del G20 en Pittsburg. La Comisión también insistirá en nuestro interés conjunto en frenar las tendencias proteccionistas y pediremos a los Estados Unidos que renueven sus esfuerzos para que la Ronda de Doha concluya con éxito.
En segundo lugar, con respecto al cambio climático, la Unión Europea animará a los Estados Unidos para que acudan a la conferencia de Copenhague con objetivos ambiciosos para alcanzar un acuerdo global sólido, y también colaboraremos con los Estados Unidos para progresar en la creación de un sistema de comercio de emisiones en todo el Atlántico.
En tercer lugar, en materia de política exterior, por supuesto debatiremos también con los Estados Unidos como superar los desafíos urgentes de la política exterior. Aquí nos concentraremos en cómo cooperar más y mejor en el proceso de paz de Oriente Próximo, en los desafíos que suponen las ambiciones nucleares de Irán, y en formas de garantizar la renovación del acuerdo del plan compacto para Afganistán, que es un objetivo fundamental de nuestros esfuerzos concertados en este ámbito. Yo acudiré a una reunión sobre política exterior con la Secretaria Clinton y con el señor Bildt, Ministro de Asuntos Exteriores, para debatir estas cuestiones de forma más detallada.
Por otra parte, espero que la cumbre también permita la adopción de una declaración sobre la no proliferación y el desarme, haciendo avanzar la cooperación entre la Unión Europea y los Estados Unidos en muchos de los ámbitos identificados por el Presidente Obama en sus intervenciones en Praga y Nueva York. Esta iniciativa, de gran importancia estratégica por sí misma, es indicativa del compromiso renovado de los Estados Unidos hacia un multilateralismo efectivo, que la Unión Europea tiene toda la intención de apoyar y consolidar.
Por último, pero no menos importante, otro importante resultado de la cumbre será la creación de un nuevo Consejo Transatlántico de la Energía, que celebrará su primera reunión el 4 de noviembre. Por la Unión Europea, el Consejo estará presidido por mí, mis colegas, los Comisarios Piebalgs y Potočnik, y la Presidencia; y, por los Estados Unidos, por la Secretaria Clinton y el Secretario Chu. El Consejo analizará la seguridad energética global, los mercados energéticos y la regulación de los productos, las nuevas tecnologías y la investigación. En breve, supondrá valor añadido en un ámbito político, cuya importancia es obvia.
Ahora también hay un nuevo Comité Económico Transatlántico (CET). Será complementario al Consejo Transatlántico de la Energía, que también reactivaremos. El CET se reúne en Washington el próximo martes —es decir, antes que el Consejo Transatlántico de la Energía— y su resultado obviamente también se recogerá en las conversaciones de la cumbre.
Un ámbito prometedor en nuestra cooperación transatlántica es lo que llamamos la cooperación ascendente. Debatiremos los planteamientos políticos con anterioridad, con el fin de evitar reglamentos divergentes más adelante. Sobra decir que necesitamos esta cooperación más que nunca. La respuesta coherente necesaria para la crisis financiera es el mejor ejemplo de ello. También exploraremos si podemos intensificar este foro de cooperación para la información sobre los nanomateriales dedicados a la atención sanitaria.
Por iniciativa de los Estados Unidos, también tenemos previsto iniciar una cooperación más estrecha en materia de innovación. Ambas partes reconocen que la mejora del potencial innovador de nuestras industrias y trabajadores es fundamental para la creación de empleo y crecimiento, y, por lo tanto, para superar con éxito la próxima crisis. La Comisión, por supuesto, también insistirá en nuestras preocupaciones europeas sobre algunas cuestiones críticas como garantizar el comercio, las posibles distorsiones de la competencia de la ayuda pública y la política de adquisición en los Estados Unidos.
Finalmente, la Comisión también ha contado desde el principio con el sólido apoyo del Parlamento Europeo para el proceso del CET, y estamos agradecidos por ello. Por lo tanto, pueden estar seguros de que apoyaremos resueltamente las iniciativas de las delegaciones del Parlamento Europeo para las relaciones con los Estados Unidos al objeto de reforzar la implicación parlamentaria en las cuestiones del CET a ambos lados del Atlántico.
Nos gustaría consolidar el papel del CET como un foro bilateral para abordar las cuestiones cotidianas y estratégicas en materia de inversión y comercio transatlántico. Lo que es más importante es que el TEC llegará al diálogo de los legisladores transatlánticos y también a las partes interesadas de la sociedad civil, por lo que claramente necesitamos los conocimientos técnicos y el empuje político de los legisladores para aprovechar todo el potencial del mercado transatlántico.
Mi colega ya ha mencionado que los asuntos JLS también serán muy importantes. Se celebrará una reunión de la troika sobre asuntos JLS, los días 27 y 28 de octubre en Washington, en el marco de nuestra cooperación en materia de justicia, libertad y seguridad. El Vicepresidente Barrot representará a la Comisión. Estamos en las fases finales de preparación de una declaración destinada a renovar nuestra asociación transatlántica en estos ámbitos. La reunión de Washington brindará la oportunidad de intercambiar formalmente los instrumentos de ratificación de los acuerdos sobre extradición y asistencia judicial mutua, para que puedan entrar en vigor a comienzos de 2010. Estos acuerdos reforzarán nuestros esfuerzos por combatir el crimen en el mundo globalizado de hoy.
Con respecto a otro asunto crítico que toca muy de cerca de los ciudadanos, sin duda necesitamos continuar progresando, como se ha mencionado. Insistiremos en la petición de que todos los ciudadanos de la Unión Europea puedan viajar a los Estados Unidos sin necesidad de visado; expresaremos nuestra preocupación sobre una posible tasa del sistema electrónico de autorización de viaje, como el nuevo impuesto de facto para el turista; y recordaremos una vez más a los Estados Unidos la necesidad de levantar las restricciones sobre los viajeros con VIH/SIDA en virtud del programa de exención de visado estadounidense, como han mencionado.
Finalmente, una delegación de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior viajará a Washington sobre la fecha de la reunión ministerial, por lo que confiamos en que ellos también puedan transmitir los mismos mensajes. El Vicepresidente Barrot también está dispuesto a reunirse con la delegación de esta comisión durante su visita a Washington. PRESIDE: Diana WALLIS Vicepresidenta Elmar Brok, en nombre del Grupo PPE. – (DE) Señora Presidenta, señora Comisaria, señora Malmström, acabo de darme cuenta de que la integración de las cuestiones de género se ha convertido en una característica de esta Cámara. Debemos saber que el tema del Consejo Económico Transatlántico (CET) es muy importante y que el organismo que se creó hace unos años necesita una nueva fuerza de impulso, porque nos encontramos en un período de transición, con un nuevo Gobierno en los Estados Unidos y pronto con una nueva Comisión. Espero que la reunión del próximo martes garantice que el CET continúe y esté dotado del espíritu apropiado.
Un mercado transatlántico sin barreras comerciales supondría un crecimiento económico del 3,5 % en los Estados Unidos y Europa, y del 1,5 % en todo el mundo. En el contexto de esta crisis económica, esta cuestión está muy estrechamente relacionada con el empleo. Por esta razón, deberíamos aprovechar al máximo esta oportunidad y explicar en declaraciones públicas que nos vamos a tomar en serio esta iniciativa. Señora Ferrero-Waldner, también nos deberíamos asegurar de que la política de seguridad en materia de energía sea gestionada por el nuevo consejo de la seguridad energética y que sea el CET el que se encargue de los nuevos asuntos reguladores. Es importante que estos dos ámbitos no se mezclen, para prevenir la duplicación y para garantizar que tengamos una solución al final de la jornada.
Esto implica, en particular, la cuestión de los legisladores. No será posible eliminar barreras sin la participación del Parlamento Europeo y del Congreso de los Estados Unidos, porque el 80 % de los reglamentos se recojan en la legislación. Por esta razón, el Gobierno no puede conseguir esto por sí solo.
Hay un último comentario que me gustaría hacer sobre la cumbre. El cambio climático, Afganistán, la no proliferación de las armas nucleares, las armas de destrucción masiva y el desarme son todos asuntos importantes que ofrecen nuevas oportunidades como resultado del nuevo Gobierno. Le deseo que consigan incluir todos estos temas en la cumbre y espero que el nuevo ganador del Nobel, en cooperación con la Unión Europea, coseche un gran éxito para todos nosotros en estos ámbitos. Hannes Swoboda, en nombre del Grupo S&D. – (DE) Señora Presidenta, señora Malmström, Comisaria, el hecho de que el señor Obama y la nueva mayoría del Congreso nos brinden una importante oportunidad de intensificar nuestra cooperación, en particular, con respecto al mercado transatlántico común, ya se ha mencionado. Sin embargo, no debería ser un mercado común para la desregulación, sino un mercado común basado en los cimientos o en los principios de una economía de mercado social, con unos reglamentos sensibles y apropiados cuando sean necesarios.
El señor Brok tiene toda la razón en que esto debe, por supuesto, tener una base legislativa, independientemente de que estemos debatiendo la regulación de los mercados financieros, o reglamentos en materia de política energética y medio ambiente. El hecho de adoptar un planteamiento conjunto en este ámbito contribuiría de forma importante a moldear relaciones globales.
Un tema importante que ya se ha tocado y que podríamos debatir esta mañana es la política climática. Muchos de nosotros visitaremos Washington en los próximos días, donde tendremos la oportunidad de mantener conversaciones con nuestros colegas del Congreso. A pesar de que la legislación sobre la política climática todavía no se ha aprobado, los representantes del Gobierno estadounidense están al menos parcialmente autorizados para adoptar compromisos vinculantes, aún cuando los detalles no se puedan concluir hasta que se haya completado el proceso legislativo estadounidense.
Es esencial que Copenhague sea un éxito. No es el fin de un proceso, sino que es un paso importante del proceso para conseguir una política climática común. Todos debemos garantizar que Copenhague sea un éxito. Solamente podrá ser un éxito, si tenemos objetivos vinculantes en materia de política climática.
Finalmente —y esto ya se ha mencionado—, independientemente de nuestra amistad y afecto mutuo, e independientemente de nuestra buena relación, hay determinadas cosas que no podemos aceptar. Entre ellas se incluyen las repetidas medidas proteccionistas, por ejemplo, en el mercado de equipos de defensa, la política de visados discriminatoria con respecto a algunos Estados miembros y las tasas de visado que exigen los Estados Unidos, que ya se han mencionado. Es importante que hablemos con los Estados Unidos desde una posición de igualdad. Es importante establecer una asociación, pero también explicar que no podemos aceptar lo que, en este caso, es una política discriminatoria contra los europeos. Sarah Ludford, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, en nombre del Grupo ALDE, acojo con gran satisfacción el hecho de que esta resolución solicite una asociación estratégica reforzada entre la Unión Europea y los Estados Unidos, como piedra angular de la política exterior de la Unión. También insiste con acierto en el papel de un mercado transatlántico integrado para 2015. No debemos permitir que los múltiples desacuerdos en cuestiones específicas obstaculicen el camino de un masivo interés en objetivos y valores comunes, en la acción en la promoción de la democracia y los derechos humanos, en la resolución de conflictos y la protección frente a amenazas para la seguridad, entre otras cosas.
Desde el punto de vista económico, el Grupo ALDE ha insistido en la necesidad de evitar el arbitraje regulador en el sector financiero y de abordar las cuestiones como instituciones «demasiado importantes como para fracasar». Por eso hemos presentado una enmienda al apartado 39, porque, en mi opinión, sencillamente no existió ningún acuerdo de los líderes del G20 para trabajar en una transacción financiera o el impuesto Tobin, por lo que es absurdo acoger con satisfacción tal acuerdo, aunque ya lo hayamos hecho, erróneamente, en la resolución del G20.
El Grupo ALDE también solicita que se elimine el apartado 38, que parece buscar que se supriman los derechos de propiedad intelectual. No obstante, como ya ha explicado la señora Malmström, gran parte de la relación transatlántica se refiere a cuestiones de justicia y seguridad. El Grupo ALDE apoya plenamente una estrecha cooperación en este ámbito, aunque debe respetar los derechos fundamentales, incluyendo la privacidad, y progresar en un marco democrático y transparente. En ese sentido, es una lástima que no se haya consultado a los diputados al Parlamento Europeo acerca de la declaración conjunta que se acordará la semana próxima —especialmente porque, como en el caso el Tratado de Lisboa, casi todas estas cuestiones entran dentro de la codecisión—.
Es curioso que la Comisión y el Consejo estén promoviendo un nuevo acuerdo sobre el acceso a los datos financieros del SWIFT relativos a los ciudadanos europeos cuando el Acuerdo de asistencia judicial mutua permita peticiones específicas. Me gustaría escuchar una respuesta a eso.
Finalmente, no obstante, es una lástima que el nuevo contexto de cooperación en materia de justicia y extradición permita la extradición del Reino Unido completamente injustificada de Gary McKinnon, un pirata informático con el síndrome de Asperger, en lugar de que sea procesado en el Reino Unido.
Para terminar, apoyo plenamente lo que la Comisaria Ferrero-Waldner ha dicho acerca de los viajes exentos de visado para todos los ciudadanos de la Unión Europea y somos muy críticos con la tasa del visado del sistema electrónico de autorización de viaje. Pascal Canfin, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (FR) Señora Presidenta, en su discurso, la señora Malmström ha dicho que se necesita acción, no solamente buenas palabras. Puedo asegurarle que el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea seguirá muy de cerca los resultados de esta cumbre entre los Estados Unidos y la Unión Europea, dado que llega en un momento clave en el camino que nos lleva, por una parte, a Copenhague y, por la otra, a la reforma del sistema financiero internacional.
Con respecto a esto último, el casino ya se ha reabierto, los beneficios de los bancos están alcanzando de nuevo niveles históricos —437 000 millones de dólares en beneficios para los bancos estadounidenses— y, en nuestra opinión, existe menos voluntad política que hace seis meses. Por lo tanto, tenemos unas grandes expectativas para esta cumbre, que se prevé que demuestre que, tanto en los Estados Unidos como en Europa, la voluntad política de regular el capitalismo y de regular las instituciones financieras sigue existiendo.
Para conseguirlo, nos gustaría sugerir que se progrese en dos puntos muy importantes. El primero consiste en combatir los paraísos fiscales, y esto es algo que no se ha mencionado en sus discursos. El Tesoro estadounidense admite que los paraísos fiscales provocan una pérdida de ingresos procedentes de los impuestos de 100 000 millones de dólares cada año. Así pues, queríamos insistir en este punto y decirles que es importante que los Estados Unidos trabajen conjuntamente en esta cuestión en la cumbre.
El segundo punto, que se acaba de mencionar, es el impuesto sobre las transacciones financieras. Cuando el señor Barroso fue candidato a la reelección para la presidencia, afirmó expresamente que estaba a favor de ese impuesto. Hace quince días, el Parlamento Europeo votó por primera vez, por mayoría, a favor de un impuesto sobre las transacciones financieras, siempre que formasen parte de un marco internacional. Por lo tanto, el Grupo de los Verdes le solicita que incluya este tema en la agenda para la Cumbre entre los Estados Unidos y la Unión Europa que se celebrará a comienzos de noviembre.
Mi último comentario es que, con respecto al clima, tenemos la responsabilidad de sacar la espina del pie del señor Obama. El Presidente Obama quiere actuar, pero está bloqueado por su mayoría. Lo mejor que podría hacer la Unión Europea por él es comprometerse, a finales de octubre, a facilitar 30 000 millones de euros para financiar la adaptación climática en el hemisferio sur y a una reducción del 30 % de sus propias emisiones. Una vez hecho esto, podremos progresar en las negociaciones. Esta es nuestra responsabilidad. Debemos hacerlo antes de la cumbre. Tomasz Piotr Poręba, en nombre del Grupo ECR. – (PL) Señora Presidenta, profundizar las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea debería ser la base de la política exterior de la Unión Europea. Después de todo, los Estados Unidos han sido nuestro mejor aliado durante años. En la actualidad, tenemos muchos desafíos por delante, que debemos afrontar juntos, hombro con hombro con Washington. En materia de seguridad, nos preocupa la actitud de Irán y el empeoramiento de la situación en Afganistán. Un poco más cerca de nuestras fronteras, Rusia se está convirtiendo en un vecino cada vez más autoritario e imprevisible, y el Kremlin está ejerciendo presión neoimperialista sobre los países que limitan con sus fronteras.
Para poder defender y mantenernos fieles a los valores que son comunes a Norteamérica y Europa, debemos hablar siempre con una sola voz a la hora de hacer frente a los casos de violaciones de derechos humanos y amenazas para las libertades fundamentales de los ciudadanos. Debemos permanecer unidos en defensa de nuestra seguridad. No debemos olvidar que la Organización del Tratado del Atlántico Norte es la base de nuestras relaciones transatlánticas. Esta es la razón por la que se debería ampliar el espacio de seguridad, libertad y democracia, para que incluya a los países europeos que aumentan la seguridad euroatlántica. Es fundamental que el reforzamiento activo de los lazos con los Estados Unidos sea una prioridad para la Unión Europea. Jean-Luc Mélenchon, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FR) Señora Presidenta, señora Comisaria, señora Malmström, en la actual crisis económica el recién elegido Parlamento tiene derecho a recibir información actualizada lo más precisa posible acerca de la estructura del plan para un gran mercado transatlántico y sobre los objetivos de desregulación que esto implica en los ámbitos económico y financiero, en contraste con el sueño expuesto por algunos de nuestros compañeros diputados.
¿Se implementará este gran mercado desregulado para 2010 ó 2015? ¿Se ha confirmado? Personalmente, pienso que sería muy perjudicial para Europa, dado el deprimente estado de los elementos fundamentales de la economía estadounidense y la negativa, por parte de los Estados Unidos, a poner orden en sus problemas financieros, además de las razones de principio que me llevan a oponerme a la idea de que esta asociación debería ser, como muchos de ustedes han dicho, la piedra angular de la política de la Unión Europea.
Esta consideración también me lleva a preguntar qué medidas se tomarán para combatir el colapso del dólar y el riesgo que esto supone para Europa y para el resto del mundo. ¿Por qué la propuesta de una divisa mundial común, presentada por China por el bien de la estabilidad de la economía mundial, ha sido rechazada sin que se haya sometido a un examen serio?
Quiero advertir frente a un anticuado entusiasmo por la cooperación atlántica, que acaba siendo un conformismo muy arcaico, en este punto de la historia mundial en el que necesitamos, más que nunca, afirmar una existencia que sea independiente de los deseos de los Estados Unidos de América. Krisztina Morvai (NI). – Señora Presidenta, con respecto a la lucha conjunta contra el terrorismo, como abogada especializada en el ámbito penal y de los derechos humanos, permítanme hacer una sugerencia. Creo que sería muy importante y útil crear un grupo de trabajo conjunto formado por expertos, académicos, abogados en activo, etc., para que saque conclusiones de las experiencias, a menudo muy dolorosas, de la era posterior al 11-S, en la que los derechos humanos se han suspendido en nombre de la lucha contra el terrorismo.
Yo procedo de un país en el que, en los tres últimos años, el Gobierno ha suspendido los derechos humanos y enviado a personas a la cárcel sin ninguna justificación en absoluto. En estos momentos, lo hacen en nombre de la lucha contra el terrorismo. Tenemos 16 prisioneros muy probablemente políticos en la cárcel, acusados de terrorismo, sin ningún tipo de prueba. Derechos humanos suspendidos, habeas corpus, derecho a una defensa, derechos de los prisioneros: sé de lo que estoy hablando. Tenemos que tener mucho cuidado cuando hablamos sobre la lucha contra el terrorismo y tenemos que hacerlo de forma muy profesional y prudente. Francisco José Millán Mon (PPE). – (ES) Señora Presidenta, la relación con los Estados Unidos constituye la asociación estratégica más importante que tiene la Unión Europea.
Los Estados Unidos ocupan un lugar clave en el mundo y la Unión Europea es crecientemente un actor global. Podemos y debemos hacer muchas cosas juntos, en primer lugar, asumiendo un liderazgo en el diseño del nuevo mundo global, caracterizado por nuevos retos y por la emergencia de nuevos actores.
Necesitamos reforzar más nuestra relación y dotarnos de nuevos mecanismos institucionales. Para ello, estamos en un buen momento: una administración en Washington que apuesta por el multilateralismo, una Unión Europea reforzada por el Tratado de Lisboa y la aparición de un mundo nuevo que nos interesa modelar conjuntamente.
La resolución que mañana aprobaremos apuesta, precisamente, por un reforzamiento de los mecanismos institucionales, como este Parlamento reclamó ya en su resolución del pasado 26 de marzo.
La creación del Consejo Económico Transatlántico hace dos años fue una buena decisión. Pero en el mundo de hoy también es necesaria una excelente coordinación política y de seguridad. Se necesitan encuentros regulares de los responsables de asuntos exteriores y de seguridad. De ahí el apoyo de esta Casa, de este Parlamento, a la creación de un Consejo Político Transatlántico en el que, en el futuro, debería integrarse ese consejo energético que ustedes quieren crear en la próxima cumbre.
El Parlamento también quiere dos cumbres anuales. Si tenemos dos con Rusia, ¿por qué no con los Estados Unidos? Señorías, cada vez se habla más de que se está constituyendo entre los Estados Unidos y China un G-2, es decir, una relación privilegiada en la cúspide del mundo. A mí me preocupa que los europeos podamos debilitar nuestra interlocución y asociación privilegiadas con los Estados Unidos. Debemos explicarles que, en materia de política exterior, la Unión sale reforzada con el Tratado de la Unión.
La Unión Europea, o Europa hoy, ya no es un problema como lo fue durante décadas. Hoy, en este mundo complejo, Europa debe ser parte de la solución, y espero que los Estados Unidos lo entiendan así. Para ello, es necesario también, como recordaba la Comisaria, que los europeos seamos coherentes con ese papel global que deseamos, y que estemos a la altura de la relación privilegiada a la que aspiramos con los Estados Unidos.
En resumen, para mí, un asunto esencial de la próxima cumbre debería ser el objetivo de reforzar, también en el plano institucional, las relaciones transatlánticas. Ioan Mircea Paşcu (S&D). – Señora Presidenta, las relaciones transatlánticas que son cruciales tanto para la Unión Europea como para los Estados Unidos se han puesto seriamente a prueba en los últimos años. Ahora, con el nuevo Gobierno en la Casa Blanca que está redefiniendo las prioridades estadounidenses, y con Francia de vuelta en la estructura militar de la OTAN, las perspectivas son mejores. Personalmente, considero que es el momento idóneo para una evaluación sustantiva de las relaciones transatlánticas, para dotarlas de la sólida base que merecen, al objeto de que puedan soportar los actuales desafíos comunes que presenta el entorno internacional —energía, cambio climático, nuevas potencias emergentes, la crisis financiera y económica, y el terrorismo—.
En esta ocasión deberíamos ir más allá de las diferencias políticas superficiales y evaluar nuestros intereses comunes más profundos, que, hasta ahora, sencillamente se han dado por sentados. Lo cierto es que, sin esa evaluación conjunta profunda, en Occidente podríamos perder la iniciativa en favor de otras potencias, que no dudarán en moldear el mundo de acuerdo con sus intereses —no con los nuestros—.
La seguridad en Europa, por ejemplo, es uno de esos intereses comunes y, por lo tanto, es prioritaria en las relaciones transatlánticas. Aún cuando, por ahora, la guerra en el continente no suponga una amenaza seria, la culminación de algunas tendencias actuales negativas podría acercar de nuevo esa posibilidad, si no conseguimos responder convenientemente. El progreso no es irreversible, como todos sabemos muy bien en Europa Central. Por esa razón, antes de considerar una propuesta de reevaluación de la arquitectura de seguridad actual del continente, deberíamos intentar tener respuestas definitivas por lo que respecta a la continuación de la implicación de los Estados Unidos, el futuro de la OTAN y el papel que se espera de la Unión Europea después de que entre en vigor el Tratado de Lisboa.
Si Europa quiere materializar su ambición de ser un verdadero actor en la política mundial, debería eliminar estas diferencias entre sus miembros, intentando así motivarlos por igual en torno a verdaderos intereses económicos comunes. Reinhard Bütikofer (Verts/ALE). – (DE) Señora Presidenta, señora Ministra, señora Comisaria, la cuarta reunión del Consejo Económico Transatlántico representa la oportunidad ideal para que este foro abra un nuevo capítulo. El CET debe ser más ambicioso. Ambas partes del diálogo transatlántico están de acuerdo en que superar la crisis económica y combatir el cambio climático son nuestras prioridades principales. Ahora se trata de acordar una agenda específica para el CET que refleje estas prioridades.
Colaborar en innovaciones para el desarrollo de economías bajas en carbono y sociedades eficientes desde el punto de vista energético resulta particularmente importante. Por otra parte, también es importante implicar a diversas partes interesadas más estrechamente, como el Diálogo Transatlántico de Consumidores, un foro que consta de 80 organizaciones de consumidores. Estas organizaciones podrían ayudar a que la protección del consumidor fuese un tema central en el diálogo acerca de la regulación de los mercados financieros. El objetivo de establecer un mercado transatlántico común para 2015 también puede ser ambicioso, aunque se debe juzgar basándose en el hecho de que mejorará las vidas de las personas a ambos lados del Atlántico. Esta es la razón por la que los Verdes estamos a favor de un nuevo acuerdo transatlántico. James Elles (ECR). – Señora Presidenta, estoy de acuerdo con los oradores que han dicho que disponemos de una oportunidad real con la llegada del nuevo Gobierno estadounidense.
Tres comentarios breves. En primer lugar, parece que hemos llegado a una situación en la que tenemos un gran número de temas que se debaten entre la Unión Europea y los Estados Unidos, pero ningún diálogo estratégico, y todavía me dicen en Washington que los Estados Unidos y China tienen un diálogo estratégico mucho mayor que entre nosotros, al otro lado del Atlántico. ¿No es hora, en esta cumbre, de que digamos que queremos un diálogo estratégico para una asociación estratégica?
En segundo lugar, con respecto al tema del proteccionismo sobre el CET, está claro que el mayor peligro en los 12 próximos meses se encuentra en el cierre de mercados, y no en su apertura, y todavía tenemos el mercado transatlántico, que es, como ha dicho el señor Brok, la mayor oportunidad de la que disponemos para generar crecimiento a ambos lados del Atlántico.
¿No es hora de que hagamos del mercado transatlántico una parte importante del desarrollo del comercio, en lugar de dejarlo a un lado como una cuestión reguladora? De hecho es un importante abridor.
Finalmente, es lamentable que no dispongamos de ningún estudio ni de ninguna hoja de ruta, como prometió el señor Verheugen. El estudio fue pagado por el Parlamento. Si quieren que el Parlamento coopere diciendo lo mucho que necesitamos en estos momentos estudiar cómo abrir mercados, les rogamos que publiquen este informe, como dice la resolución, antes del 15 de noviembre. Daniel Caspary (PPE). – (DE) Señora Presidenta, Señorías, si creen que la Unión Europea necesita socios, como todos los oradores anteriores han dicho, esto se pone especialmente de manifiesto en el ámbito de la economía. El mercado transatlántico tiene un volumen de comercio en torno a los 2 000 millones al día. Esto pone de manifiesto la importancia de la Organización Internacional del Comercio (OIT). También está claro que los acuerdos de libre comercio son importantes y, sobre todo, que debemos concentrarnos más estrechamente en la asociación transatlántica.
En ocasiones me preocupa qué está ocurriendo al otro lado del Atlántico cuando miro al nuevo Presidente. Tuvo tiempo para aceptar el premio Nobel en Oslo, pero a muchos jefes de estado o de gobierno europeos les resultó difícil conseguir citas para reunirse con él al margen de la Cumbre del G20. Tuvo tiempo en Copenhague de apoyar la candidatura olímpica de su ciudad, pero lamentablemente no tuvo tiempo para unirse a nosotros en una importante celebración europea como es el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín y el telón de acero. Me gustaría que pudiésemos convencerlo de que no debe esperar a que queden pocos días para decidir si la reunión del CET debe celebrarse, sino que debe prestar su apoyo al CET con plena convicción durante los próximos años.
Necesitamos facilitar el comercio entre Europa y los Estados Unidos. Necesitamos mejoras en el ámbito de la normalización conjunta. Necesitamos la eliminación de impuestos y barreras comerciales no arancelarias. Debemos evitar más medidas proteccionistas por ambas partes. Debemos garantizar que los productos sean seguros para nuestros consumidores. Debemos evitar que las medidas antiterroristas obstaculicen todas estas actividades como se está debatiendo actualmente. Por estas razones, me gustaría que pudiésemos alcanzar un progreso real en nuestra cooperación. Muchas de las cuestiones que nos preocupan en otras partes del mundo, como los salarios, el dumping social y medioambiental, no son problemas en la relación transatlántica.
Creo que deberíamos aprovechar la oportunidad, por una parte, para trabajar juntos con los norteamericanos para resolver nuestros problemas comunes y, por la otra, para intentar jugar un papel conjunto en todo el mundo por lo que respecta al progreso en la OMC u otras organizaciones internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo. Espero buenos resultados en este sentido la próxima semana. Véronique De Keyser (S&D). – (FR) Señora Presidenta, la elección del Presidente Obama ha sido recibida y con acierto como una victoria para la democracia estadounidense. No obstante, el Nobel de la Paz que se le ha concedido recientemente supone una presión. ¿Paz en Oriente Próximo? Es algo que esperamos, pero obviamente Obama no tiene la tarjeta maestra. ¿Paz en Afganistán? Allí, la estrategia estadounidense tiene libertad de acción, pero si el Presidente Obama escucha a sus halcones, se arriesga a otro Vietnam. Es un signo revelador el hecho de que el libro de Gordon Goldstein que describe la dramática espiral hacia el fracaso en la guerra de Vietnam haya volado de las librerías de Washington y que no queden copias en las tiendas.
El Presidente debe elegir ahora entre dos estrategias: una se concentra en la estabilización, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico de Afganistán, manteniendo una presencia tanto militar como civil en todo el país. La segunda tiene por objeto concentrarse en unas cuantas zonas urbanas y, desde ahí, lanzar operaciones a gran escala contra Al Qaeda. Ambas opciones exigen el envío de tropas, pero la primera está orientada hacia el pueblo y la segunda hacia la guerra, con riesgo de catástrofe en el fondo.
¿No debería Europa salvar a Barack Obama de los viejos demonios que rondan los Estados Unidos y ayudarle a elegir la primera de estas estrategias, concentrada en el pueblo? Esa, al menos, es la opinión de mi grupo. Charles Tannock (ECR). – Señora Presidenta, el Grupo ECR es firmemente atlanticista y defiende la existencia de unos lazos económicos, comerciales y políticos más estrechos con los Estados Unidos, a quienes consideramos el principal aliado de la Unión Europea y no su competidor. También estamos en deuda con este país por su contribución a la OTAN, que se basa en nuestros valores democráticos compartidos, y acogemos con satisfacción su tardío compromiso en la lucha contra el cambio climático.
No obstante, no deberíamos fingir que estamos de acuerdo en todo. Me preocupan, por ejemplo, los mensajes contradictorios del Gobierno estadounidense con respecto a Rusia. El interés de Washington por restablecer las relaciones entre los Estados Unidos y Rusia parece justificar la flagrante interferencia del Kremlin en los asuntos de sus vecinos, concretamente en Georgia y Ucrania.
La renuncia al escudo de defensa antimisiles estadounidense que se debería desplegar en Polonia y la República Checa también fue cuestionable.
El reciente descubrimiento de una instalación nuclear secreta en Irán bien podría confirmar esta opinión, pero ahora debemos redoblar nuestros esfuerzos para frenar las ambiciones nucleares de Irán y, como aliados de los Estados Unidos, apoyamos firmemente su lucha militar contra el terrorismo yihadista en Iraq y Afganistán y sus firmes esfuerzos por llevar una paz duradera a Oriente Próximo. Diogo Feio (PPE). – (PT) Señora Presidenta, me gustaría comenzar señalando la importancia de las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea, particularmente en un momento de crisis económica mundial. Existe la creciente necesidad de que emprendamos una acción conjunta para afrontar la crisis, en el mercado energético y en la lucha contra el terrorismo, pero también necesitamos una acción más centrada y que no degenere en un aumento de los impuestos o en los absurdos ataques actualmente dirigidos contra un sistema financiero que es necesario para el mercado.
Centrándome en el aspecto financiero, quiero señalar los esfuerzos que están realizando tanto los Estados Unidos como la Unión Europea por lo que respecta a una política de legislar mejor, prestando especial atención a la participación de las partes interesadas en el debate sobre el informe. La acción coordinada entre los Estados Unidos y la Unión Europea resulta fundamental si pretendemos conseguir unas relaciones económicas más maduras, que conduzcan, de hecho, a un mercado transatlántico, tal vez para 2015.
También aquí hay que defender el atlanticismo. Es igual de fundamental para reducir las barreras administrativas entre los Estados Unidos y la Unión Europea, como para crear un entorno competitivo y un mercado que resulte más atractivo para los ciudadanos individuales y las empresas. Creo que el mercado transatlántico se puede construir sobre una base de negociación estable, que estimule a las economías y ponga freno a la amenaza de que se produzcan otras crisis económicas y sociales como la que estamos atravesando en estos momentos.
Para terminar, señora Presidenta, quiero que quede bien claro que estas condiciones son únicas y que un planteamiento más atlanticista puede generar una situación mejor. Juan Fernando López Aguilar (S&D). – (ES) Señora Presidenta, la Comisaria Ferrero Waldner ha hecho referencia a la importancia que tiene el que una delegación de la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior esté presente en esta cumbre transatlántica Estados Unidos-Unión Europea y yo quiero agradecerle el énfasis.
Además, como Presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, deseo llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia que tiene la firma de los dos tratados, extradición y asistencia jurídica mutua. Se ha hecho un esfuerzo muy importante para reforzar la cooperación, no solamente policial, sino también judicial, reforzando el vínculo entre Eurojust y las instituciones análogas en los Estados Unidos.
En segundo lugar, quiero destacar la contribución al refuerzo y el lanzamiento, para los próximos cinco años, del diálogo transatlántico y, en tercer lugar, el trabajo de este Parlamento.
Por eso le pido que, en el próximo período parcial de sesiones de este Parlamento Europeo, en noviembre, se informe de los resultados de esta cumbre y, en particular, de este capítulo de cooperación judicial y en materia penal.
En cuarto lugar, es evidente que la entrada en vigor del Tratado de Lisboa va a significar un lanzamiento imponente del Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia, como un nuevo ámbito de competencia europea, como una nueva política europea sobre la que también decidirá este Parlamento.
Y por eso, en ámbitos sensibles como son los que afectan a la protección de datos y a los derechos fundamentales de las personas, los acuerdos sobre el Passenger Name Record y el SWIFT deben ser siempre coherentes con las resoluciones adoptadas por este Parlamento para garantizar la protección de los datos de las personas y, en particular, con la adoptada el 17 de septiembre pasado.
Por último, en materia de visados no podemos perder de vista la importancia de la reciprocidad, que dista de ser perfecta. Está bien que cooperemos con los Estados Unidos en materia de visados, pero es una ocasión excelente para reforzar la importancia de la reciprocidad, para hacer tratados en pie de igualdad con los Estados Unidos. Harlem Désir (S&D). – (FR) Señora Presidenta, señora Malmström, señora Comisaria, Señorías, la cooperación entre Europa y los Estados Unidos es fundamental para resolver la mayor parte de las crisis mundiales importantes y el nuevo Gobierno estadounidense sin duda ofrece una oportunidad. Ya ha puesto en marcha algunas iniciativas que han marcado una ruptura con el pasado: en Iraq, sobre Guantánamo, sobre el escudo antimisiles. No obstante, sería ingenuo pensar que eso bastará para que los puntos de vista de los Estados Unidos y Europa sean idénticos en todas las situaciones, y que las relaciones transatlánticas serán ahora muy sencillas.
Sea con respecto a los preparativos para Copenhague o la ayuda a países en desarrollo, a Doha y el proteccionismo, a la regulación financiera o la lucha contra los paraísos fiscales, al relanzamiento del proceso de paz en Oriente Próximo o a una política firme para la cuestión nuclear en Irán, los Estados Unidos se muestran muy poco dispuestos a emprender acciones. Esto va más allá de la cuestión de si el Gobierno tiene buenas intenciones o no y con frecuencia tiene que ver con la influencia de los grupos de presión en el Congreso, o simplemente con la defensa de sus intereses por parte de una gran potencia a la que el nuevo orden mundial está haciendo temblar.
Todos estos ámbitos solamente progresarán si Europa juega su verdadero papel político como un actor global independiente, en una asociación de iguales —por usar la expresión de la Comisaria—, y asume plenamente sus responsabilidades.
Desde este punto de vista, debo decir que la actitud Europa es un poco confusa y, en ocasiones, ingenua, y que esto también se aplica al Parlamento. EL planteamiento que se está adoptando para la idea de un gran mercado transatlántico, que fue el disparatado plan de Sir Leon Brittan cuando fue Comisario, entraña ciertos riesgos.
Esta cuestión de las barreras para el comercio se está abordando como si los únicos problemas fuesen de naturaleza técnica. Naturalmente, las operaciones comerciales y económicas entre los Estados Unidos y Europa son importantes para el empleo y las empresas. Se deberían desarrollar. Sin embargo, en primer lugar, el comercio no está realmente en peligro. En segundo lugar, cuando hay un conflicto, o bien se trata de defender nuestros intereses económicos —como, por ejemplo, en Airbus— o de un riesgo para nuestras normas en materia de salud o medio ambiente —en el caso del vacuno que contiene hormonas, por ejemplo, o el pollo clorado— y, por lo tanto, no deberíamos priorizar la mejora de las relaciones económicas sobre nuestro propio modelo interior, nuestro modelo social, nuestro modelo medioambiental, o nuestro modelo de desarrollo, como si las relaciones económicas fuesen un fin en sí mismas. Deberíamos poder combinar ambas cosas y no renunciar a nuestra autonomía política en busca de una asociación que es, en sí, un objetivo encomiable. Peter Skinner (S&D). – Señora Presidenta, tengo un par de comentarios. Resulta difícil ver cómo podemos encajar toda la resolución que hemos elaborado sobre el CET en el CET. Es una operación muy pequeña, como sabemos. Yo estaré allí el próximo martes, señora Comisaria. Espero verla, junto con el señor Brok y otros parlamentarios, un tema sobre el que volveré al final.
No obstante, tenemos cuestiones fundamentales que se pueden plantear en el CET y que se pueden tratar, dado que son lo suficientemente relevantes, utilizando sus palabras, señora Comisaria. Los servicios financieros, por ejemplo, que son un tema apropiado para tratar porque los resultados se debaten muy atentamente y están cercanos al acuerdo —no solamente en el G20, sino en los constantes debates que celebramos en el Parlamento y con la Comisión y los norteamericanos—.
En particular, la contabilidad sigue siendo uno de esos aspectos al alcance de los políticos y legisladores. La adopción de normas globales de alta calidad para la contabilidad para 2011 es algo que se debe concluir rápidamente por parte de los Estados Unidos. Con respecto a los seguros, también, Solvencia II ha ayudado a establecer un reglamento global —un reglamento que necesita una respuesta, francamente, por parte de los Estados Unidos— y agradezco al Presidente Kanjorski del Congreso estadounidense el trabajo que ha realizado en la Oficina Federal de Información.
Para terminar, permítanme decir, con respecto al diálogo de los legisladores transatlánticos, que el Congreso y el Parlamento necesitan intensificar su juego en este ámbito. No queremos seguir al Gobierno y la Comisión, como la mayoría de los diputados de esta Cámara acordaría. Queremos estar entre los líderes para el cambio. Necesitamos ser el impulso de ese cambio. El CET necesita nuestro apoyo, pero el Diálogo Transatlántico entre Legisladores debería estar en el centro del debate —no solamente de forma marginal y no solamente como asesores, sino como parte del aspecto central de toda esta relación transatlántica—. Janusz Władysław Zemke (S&D). – (PL) Señora Presidenta, quiero darle las gracias por concederme la palabra. Creo que es muy importante que estemos debatiendo las relaciones transatlánticas, porque nos encontramos, en parte, en una situación paradójica. Los cambios que se han producido en los Estados Unidos han sido muy bien recibidos en Europa. Sin embargo, por otra parte, los Estados Unidos están demostrando más interés en otros continentes y países importantes que en el pasado. En particular, se ha observado un resurgimiento de los contactos entre los Estados Unidos y China, al igual que se han intensificado los esfuerzos por mejorar las relaciones con Rusia.
Nuestro problema es que, en mi opinión, queremos incluir demasiadas cuestiones en el debate. Creo que deberíamos concentrarnos en dos ámbitos. El primero se refiere a las cuestiones económicas y financieras. El segundo es el de la seguridad. Los Estados Unidos y Europa podrían hacer mucho más juntos en estos dos ámbitos. Michael Theurer (ALDE). – (DE) Señora Presidenta, Señorías, hemos elaborado una importante resolución que integra diversos temas. No obstante, un punto importante —el comercio— solamente se toca por encima. Creo que el comercio internacional es un factor decisivo. La caída del comercio internacional es una de las causas de la crisis económicas y financiera, y me gustaría que se prestase más atención al comercio internacional, incluso ahora en el Consejo Económico Transatlántico (CET).
No se da el caso de que los Estados Unidos y la Unión Europea estén de acuerdo en todos los ámbitos. Por el contrario, solamente tenemos algunos acuerdos comerciales, existe un riesgo de bilateralismo y existe la posibilidad de que los Estados Unidos no sigan adelante con la Ronda de Doha. Por lo tanto, deberíamos tratar los puntos críticos y espero que el CET proporcione un nuevo impulso para recuperar el comercio internacional. Jan Philipp Albrecht (Verts/ALE). – (DE) Señora Presidente, me gustaría volver sobre un aspecto de la cooperación transatlántica en materia judicial y policial relativo al SWIFT, que ya se ha mencionado, como es la transferencia de los datos bancarios del SWIFT a los Estados Unidos.
Creo que deberíamos recordar al debatir este punto que el Consejo ha dado orden de incluir en las negociaciones con los Estados Unidos el tema de la transferencia de datos. Deberíamos recordar al Consejo que cumpla esta orden en sus negociaciones con los Estados Unidos. Me preocupa mucho que el Consejo Europeo se vea presionado para aceptar las exigencias de los Estados Unidos, incumpliendo las normas europeas en materia de protección de datos.
Creo que esto enviaría una señal errónea, particularmente porque habrá muchos ámbitos en los que el nivel de protección de datos se armonizará como resultado del Tratado de Lisboa en el próximo año, en organismos como Europol y Eurojust, etc. Creo que enviaríamos la señal adecuada, si el Consejo y la Comisión se ajustasen a las normas de protección de datos y las defendiesen frente a los Estados Unidos o insistiesen en un aplazamiento. Zoltán Balczó (NI). – (HU) En 1996 leí lo siguiente en un Libro Blanco de la Unión Europea: se prevé una intensa batalla mundial en las próximas décadas entre Europa, los Estados Unidos, Japón y los países asiáticos emergentes. Afortunadamente, esta batalla no se está produciendo con armas, sino principalmente en el sector económico. Europa debe defenderse en este sentido. El Presidente Giscard d’Estaing, que fue Presidente de la Convención, el líder de un gobierno que elaboró una constitución fallida, afirmó que Europa no debe ser rival de los Estados Unidos, sino un socio fiable. Esta es una cuestión clave para el éxito de la Cumbre entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Debemos esforzarnos por conseguir la asociación, pero si lo único que pretendemos es que los Estados Unidos nos consideren un socio y no nos implicamos en conflictos en nombre de la población de Europa no podremos triunfar en cuestiones importantes. Cecilia Malmström, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (SV) Señora Presidenta, quiero darle las gracias a todas sus Señorías por su aportación a este debate. Existe un elevado nivel de consenso con respecto a la importancia de intensificar nuestra cooperación con el Gobierno estadounidense y de la cumbre que vamos a celebrar. Estoy muy satisfecha de que el Gobierno estadounidense demuestre ese deseo de intensificar y desarrollar nuestras relaciones. Creo que hemos hecho nuestros deberes y estamos perfectamente preparados para dar algunos pasos importantes. Tenemos algunos problemas en común con nuestro socio, los Estados Unidos, por lo que resulta apropiado encontrar soluciones comunes.
Creo que podremos progresar con respecto al clima, la crisis económica y la Ronda de Doha —y, una vez más, confirmar la importancia de concluir esto— y que podremos poner en marcha procesos sumamente importantes en el ámbito judicial. La asociación económica en un foro particularmente importante para nosotros. También entendemos la importancia de debatir cuestiones regionales importantes, como Afganistán, Pakistán y Oriente Próximo, por ejemplo.
Se han formulado algunas preguntas específicas para mí. Con respecto a la pregunta sobre los visados, formulada por la señora Ludford, tanto el Consejo como la Comisión estamos haciendo todo lo posible para garantizar que la exención de visado se aplique a todos los Estados miembros de la Unión Europea. Es lamentable que esto no se aplique ya, pero continuamos trabajando mucho para conseguirlo.
Con respecto al denominado impuesto Tobin, sé que hay diputados de esta Cámara que lo apoyan firmemente. Voy a decir lo siguiente: un impuesto Tobin solamente puede funcionar si es global y si dispone de instrumentos de control globales —de lo contrario, será simplemente otra medida proteccionista—. Actualmente no existe ninguna base de ningún tipo para un acuerdo global internacional sobre un impuesto Tobin y, por lo tanto, la Presidencia no dará impulso a esta cuestión. Quiero dejar eso claro.
Con respecto al SWIFT, estamos de acuerdo con los Estados Unidos en la importancia de poder intercambiar información sobre las transferencias financieras. Esto es valioso en la lucha contra el terrorismo y el crimen internacional. Ahora necesitamos un nuevo acuerdo, dado que la empresa belga SWIFT se va a trasladar a Europa, pero ambos estamos interesados en mantener el programa para prevenir la financiación del terrorismo.
Como fase de transición, necesitamos encontrar un acuerdo que se pueda aplicar durante un breve período, hasta que tengamos el nuevo Tratado de Lisboa en vigor. Los expertos han estudiado esta cuestión, incluyendo el juez francés, Jean-Louis Bruguyère, a quien la Unión Europea le pidió que inspeccionase el Programa de Seguimiento de la Financiación del Terrorismo. Bruguyère concluyó que los requisitos de certidumbre jurídica y protección de datos personales del acuerdo actual eran adecuados. En el acuerdo más permanente y una vez que el Tratado de Lisboa haya entrado en vigor, finalmente el Parlamento Europeo dispondrá de oportunidades para participar activamente en darle forma.
La reunión que celebraremos la próxima semana es muy importante, aunque, no obstante, no es más que una reunión. Creo que podemos progresar, resolver algunos problemas y poner en marcha algunos procesos importantes en relación con las cuestiones que tenemos en común y que necesitamos resolver en una asociación estrecha y estratégica con el Gobierno estadounidense. Estoy muy satisfecha por el sólido apoyo del Parlamento Europeo a los esfuerzos del Consejo y la Comisión. Por supuesto, les informaré de los resultados la próxima vez que nos reunamos en la sesión plenaria de Bruselas. Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, en primer lugar quiero expresar mi acuerdo con James Elles por lo que respecta a un diálogo estratégico más importante con un socio estratégico importante. Este es nuestro objetivo.
Como ya he dicho, se trata de cooperar para la recuperación global, por lo que las cuestiones financieras y económicas ocuparán un lugar prioritario en nuestra agenda. Hemos sido una de las fuerzas de impulso de la activación del proceso de la Cumbre del G20 que se ha celebrado, como saben, entre los líderes mundiales el pasado mes de noviembre, por iniciativa del Presidente Barroso y del Presidente Sarkozy, pero no somos los únicos necesarios.
La Cumbre del G20 en Pittsburgh también ha conseguido crear una plataforma para una coordinación macroeconómica flexible, dado que también buscamos estrategias de salida para frenar gradualmente nuestras respectivas políticas de respuesta inmediata a la crisis.
El FMI y el Banco Mundial están de acuerdo en que esto exigirá diferentes planteamientos de cada parte, dependiendo de la respectiva situación económica. Dada la actual situación económica mundial, naturalmente los líderes también debatirán posibles salidas de la crisis, cómo impulsar el crecimiento y la creación de empleo, y la cuestión de la regulación de los mercados financieros será particularmente importante.
Pensamos que es necesario garantizar la creación inmediata de un sistema coordinado a nivel mundial de supervisión «macroprudencial», basado en una estrecha cooperación con el Fondo Monetario Internacional y el Consejo de Estabilidad Financiera.
Con respecto a la banca, necesitamos aplicar los compromisos de Londres y Pittsburg para unas normas prudenciales mejores, más primordiales y estrictas, que sean coherentes en los distintos centros financieros. Necesitamos intensificar nuestro trabajo para unas políticas de convergencia global efectivas sobre gestión de crisis e instituciones financieras sistemáticamente importantes.
También deberíamos conseguir un conjunto único de normas contables mundiales de alta calidad sobre los instrumentos financieros para finales de 2010 y, cabe esperar, la convergencia total para junio de 2011.
Con respecto al cambio climático, mantuvimos la primera conversación sobre cambio climático con el Presidente Obama en Praga. Yo estuve presente y presionamos a los Estados Unidos para que hagan más por el cambio climático, pero también sabemos que el Presidente Obama tiene una cuestión muy importante sobre la sanidad en el Congreso y el Senado. Por lo tanto, pienso que tendremos que ejercer todavía más presión para que redoble los esfuerzos por alcanzar un compromiso, reglamentos vinculantes para Copenhague, en vista de su preocupación por la agenda doméstica.
Con respecto al CET, se trata de un mecanismo nuevo muy importante, o un mecanismo reactivado, para trabajar en todas las cuestiones relacionadas con el libre mercado y las barreras para el mercado. Queremos eliminarlas, que es el objetivo último del CET. Esto se dejó claro en el acuerdo marco del CET, de 30 de abril de 2007. Por supuesto, soy consciente de las diferentes ideas que se han planteado recientemente —como llegar a un mercado transatlántico unificado para 2015, a través de la eliminación de los obstáculos existentes para la integración económica—: el denominado informe Millán Mon. Sin duda debemos trabajar para conseguir el equilibrio adecuado entre ambición y realismo, que es la razón por la que estamos trabajando en tareas prioritarias a medio plazo para el CET.
Con respecto a la cuestión de las barreras, ya sabemos que ustedes, el Parlamento, quieren un estudio y acogemos con satisfacción su apoyo para este estudio. Sería importante para orientar el trabajo futuro del CET. El estudio todavía no se ha concluido, pero se está elaborado, y todavía hay varias cuestiones técnicas por aclarar antes de que esté totalmente listo para la publicación. La Comisaria Ashton se encargará de esto y yo naturalmente le transmitiré el interés del Parlamento.
Permítanme decir también, porque se ha mencionado, que el Consejo Transatlántico de la Energía no se solapará con el CET. Las agendas se complementarán entre sí. Está claro que las cuestiones de seguridad irán al Consejo Transatlántico de la Energía, mientras que las cuestiones reguladoras irán al CET. El primero se concentra en las nuevas tecnologías y en la seguridad energética.
Ahora voy a hablar brevemente sobre el SWIFT y algunos asuntos JLS que se han mencionado. El acuerdo SWIFT es necesario, dado que establece salvaguardas específicas para los datos. Eso está claro y el acuerdo de asistencia judicial mutua también desearía llegar ahí.
También hay que tener en cuenta que este acuerdo de asistencia judicial mutua es esencial en el acuerdo SWIFT y que cualquier solicitud de los Estados Unidos está sujeta a la autorización de una autoridad judicial de la Unión Europea dentro de ese marco, por lo que tenemos que seguir trabajando en ello.
Con respecto al sistema electrónico de autorización de viaje, publicamos una evaluación preliminar que concluía que, basándose en la norma final provisional, este sistema no es equivalente al proceso de solicitud de visado de Schengen, definido en las instrucciones consulares comunes de la Comisión Europea. No obstante, elaboraremos una evaluación final, una vez que la norma final sobre el sistema electrónico de autorización de viaje haya sido publicada, y esta evaluación también tratará la cuestión de la tasa de este sistema, en caso de que realmente se vaya a aplicar. Como se pueden imaginar, nosotros no lo queremos.
Una última respuesta sobre terrorismo. En nuestro trabajo sobre la cumbre, estamos debatiendo con los Estados Unidos cómo conseguir una cooperación más estrecha en la lucha contra el terrorismo, especialmente en vista de los planes de cerrar Guantánamo.
La necesidad de garantizar el respeto de los derechos fundamentales es esencial. La conclusión de los tratados de asistencia judicial mutua también nos ayudará en este sentido. Por lo tanto, también cooperaremos para prevenir el radicalismo, incluyendo el mal uso de Internet.
Como pueden ver, hay un gran abanico de cuestiones. Hemos hablado sobre todas las cuestiones políticas antes, pero estoy de acuerdo con la Presidenta del Consejo en que, aunque será una cumbre importante, solamente será una reunión de unas cuantas horas. No se resolverá todo en una reunión, pero será una buena forma de comenzar de nuevo. Presidenta. – He recibido seis propuestas de resolución(1) presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.
La votación se celebrará el jueves, 22 de octubre de 2009.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Elena Băsescu (PPE), por escrito. – (RO) La Cumbre entre la Unión Europea y los Estados Unidos de noviembre reforzará la asociación transatlántica y fomentará el diálogo entre las dos grandes potencias. Las relaciones entre ellas se deben basar en los valores y objetivos que compartimos, y una cooperación más estrecha nos interesa y beneficia a ambas.
La Unión Europea y los Estados Unidos deben adoptar un papel vital en la lucha contra el cambio climático. Con respecto a este punto, se han alcanzado varios compromisos para combatir los efectos adversos del calentamiento global. Por lo que respecta a Europa, una solución práctica y viable para proteger el medio ambiente consiste en poner en marcha la vía navegable Rhin-Main-Danubio, que ofrece un enlace directo entre los puertos de Rótterdam y Constanza.
El uso de la navegación por vías interiores como opción supondrá importantes beneficios económicos y también ayudará a reducir la fuerte contaminación, y a recortar las emisiones de gases de efecto invernadero. El uso de este canal y la elevación de su perfil permitirán que el transporte de mercancías resulte más barato, más seguro y más eficiente en términos de uso de recursos energéticos.
Las políticas de protección medioambiental se pueden complementar con medidas de apoyo a la movilidad transcontinental y conexiones internacionales, ofreciendo también seguridad para las mercancías y los ciudadanos europeos. Tunne Kelam (PPE), por escrito. – Cuando el Tratado de Lisboa está a punto de entrar en vigor, el rápido progreso de la relación transatlántica entre las dos principales entidades económicas y democráticas tendrá una mayor importancia. Tanto la Unión Europea como los Estados Unidos continúan siendo actores principales del comercio internacional y proveedores de estabilidad. El Parlamento Europeo ha sido un factor principal para el avance de la cooperación transatlántica, habiendo propuesto en sus resoluciones la creación de un libre mercado transatlántico, así como el establecimiento de nuevas estructuras para unas relaciones interparlamentarias y políticas más estrechas. El Consejo Económico Transatlántico ha hecho un buen trabajo hasta ahora. Espero que en un futuro cercano podamos hallar soluciones para superar las barreras reguladoras entre la Unión Europea y los Estados Unidos. El papel de los legisladores en esta relación será importante. Los diputados del Parlamento Europeo están dispuestos a contribuir plenamente en los procesos del CET.
Deberíamos alentar al Congreso estadounidense para que se comprometa plenamente a un diálogo de los legisladores transatlántico rutinario y, de este modo, a participar también de forma activa en el CET. Quiero preguntar a la Comisión y al Consejo cómo se han consolidado las resoluciones del Parlamento Europeo y, al mismo tiempo, animar a ambas instituciones a que trabajen de forma enérgica para conseguir un libre mercado transatlántico. Alan Kelly (S&D), por escrito. – Las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea siempre han sido sólidas. Fue con la ayuda de Norteamérica como una Europa hecha pedazos pudo reconstruirse y desarrollarse en los años posteriores a la guerra. Ahora el mundo se enfrenta de nuevo a una crisis y resulta más vital que nunca que conservemos este vínculo y que trabajemos juntos para resolver los problemas que han azotado a la economía mundial. La Unión Europea y los Estados Unidos tienen un papel estratégico que jugar en el proceso de recuperación. Combinados, nuestros productos interiores brutos representan más de la mitad del PIB mundial y contamos con la asociación comercial bilateral más fuerte del mundo, que supone casi el 40 % del comercio mundial. No obstante, se deben conseguir otros avances, si queremos combatir la crisis económica de forma efectiva. El Consejo Económico Transatlántico se ha fijado el objetivo de un mercado transatlántico integrado para 2015. Esto se conseguirá reduciendo las barreras para el comercio. Si se cumple este objetivo, se podrá recuperar el crecimiento económico y comenzar el proceso de recuperación. El riesgo de otra «crisis crediticia» no ha desaparecido. Para evitar otros colapsos económicos y más desempleo, el CE deberá garantizar la aplicación de políticas económicas coordinadas en los dos ámbitos. Franz Obermayr (NI), por escrito. – (DE) Sobra decir que la relación económica entre los Estados Unidos y la Unión Europea se debe mantener. No obstante, no debemos, en ninguna circunstancia, permitir que los Estados Unidos monopolicen Europa en términos económicos. Por el contrario, debemos aprender de la crisis económica, que tuvo sus orígenes en los mercados financieros no supervisados de los Estados Unidos. Europa debe mantener su independencia económica y encontrar su propio camino para salir de la crisis, particularmente porque mientras estamos hablando se están pagando primas por valor de miles de millones de dólares en la bolsa de Nueva York. Por lo tanto, solicito que se refuerce la posición europea con respecto al Consejo Económico Transatlántico. En la Cumbre entre la Unión Europea y los Estados Unidos celebrada en Praga en abril de 2009, el Presidente Obama presionó a la Unión Europea para que ofreciese a Turquía la plena adhesión en un futuro cercano, afirmando que la Unión Europea estaría contribuyendo a un mejor entendimiento con el mundo islámico. El hecho de que los Estados Unidos estén apoyando a su aliado estratégico de la OTAN (para que Turquía eliminase los obstáculos para que Rasmussen fuese Secretario General de la OTAN) no debe provocar que las negociaciones sobre la adhesión se aceleren. A pesar del apoyo norteamericano, Turquía no será un candidato apropiado para la adhesión, porque no hay ningún signo de que las enormes diferencias culturales, geográficas económicas y políticas se estén reduciendo. La Unión Europea debería adoptar una postura clara con respecto a los Estados Unidos en este tema. Richard Seeber (PPE), por escrito. – (DE) En vista de la crisis económica y de los preparativos para la conferencia climática de Copenhague, es importante que aprovechemos la oportunidad que nos brinda la reunión del Consejo Económico Transatlántico para continuar reforzando la relación entre la Unión Europea y los Estados Unidos. En materia de medio ambiente, debemos debatir nuevos tipos de alimentos en particular. Las oportunidades y perspectivas de las nanotecnologías también son un tema importante. Definitivamente deberíamos mantener debates abiertos sobre los temas de la ingeniería genética y la clonación de animales. Europa no debería tener miedo a explicar claramente a su socio comercial las preocupaciones de algunos Estados miembros. En el ámbito de los productos químicos y las sustancias tóxicas, debemos trabajar por conseguir unos elevados estándares de protección y una mejor coordinación. Esto no solamente facilitará las relaciones comerciales y económicas, sino que también garantizará en particular que los consumidores europeos estén protegidos frente a las sustancias tóxicas del ambiente y de los productos que utilizan. Unos debates constructivos ayudarán a garantizar que se mantenga la relación especial que une a la Unión Europea y los Estados Unidos. Joanna Senyszyn (S&D), por escrito. – (PL) Señora Presidenta, Señorías, es positivo que la resolución sobre la preparación de la reunión del Consejo Económico Transatlántico y la Cumbre entre la Unión Europea y los Estados Unidos (2 y 3 de noviembre de 2009) solicite, en la página 17, que los Estados Unidos traten a los ciudadanos de la Unión Europea en condiciones de igualdad y que incluyan a todos los Estados miembros en el programa de exención de visado.
Ya es hora de que las peticiones del Parlamento, los esfuerzos de la Comisión y de los Estados miembros discriminados por el programa de exención de visado den su fruto. De lo contrario, será necesario emprender acciones radicales e introducir la obligación de visado para los ciudadanos norteamericanos. Ya es hora, al fin, de acabar con este privilegio unilateral del que disfrutan los Estados Unidos. El Parlamento Europeo no debe tolerar la discriminación norteamericana de los ciudadanos europeos por motivo de su nacionalidad. La postura del Parlamento en esta cuestión es sumamente significativa, porque no todos los gobiernos de los Estados miembros entienden la necesidad de aplicar el principio de reciprocidad con respecto al visado. Uno de ellos es el Gobierno de la República de Polonia. La postura de los ciudadanos es completamente diferente. Más del 61 % de los polacos está a favor de la introducción de visados para los ciudadanos de los Estados Unidos. En un sondeo de Internet, el número de encuestados que se declaró a favor de esta medida alcanzó el 96 %.
Confío en que la próxima Cumbre entre la Unión Europea y los Estados Unidos represente un punto de inflexión, al menos por lo que respecta a la política de visados, y que en el nuevo año, en 2010, los ciudadanos de todos los Estados miembros puedan viajar con normalidad. En otras palabras, espero que disfruten de la misma libertad que todos los ciudadanos norteamericanos, que pueden viajar al país de la Unión Europea que elijan. (1)Véase el Acta
Última actualización: 28 de marzo de 2010Aviso jurídico

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 110
 resolución