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Timestamp: 2019-06-17 07:34:52+00:00

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Actividad Siglo XXI - FORO ARTIGUISTA ENTRERRIANO: COMBATES POR LA HISTORIA, LA CULTURA Y LA JUSTICIA: LAS IDEAS DE JULIO IRAZUSTA, BEATRIZ BOSCH, FERMÍN CHÁVEZ Y ARTURO SAMPAY
COMBATES POR LA HISTORIA, LA CULTURA Y LA JUSTICIA
“...Otro dicho de Santo Tomás justifica el “ante todo política”
de Maurras: utrum effectus legis sit facere hominis bonos
como se pregunta en la Suma, a saber: ¿si el efecto de la ley
es el de hacer buenos a los hombres?...”
JULIO IRAZUSTA, “Maurras”, en
“Ensayos Histórico-Políticos”
Desde los años ´30 del siglo que pasó, hasta los años ´70, la historiografía, la ensayística y la literatura entrerrianas vivieron su período más brillante. No se quedó atrás la producción musical con estilo propio. En 1934, como hemos visto, Rodolfo (1897-1967) y Julio Irazusta (1899-1982) publican “La Argentina y el Imperialismo Británico”, obra capital y pionera del revisionismo histórico nacionalista, gestada en ricas discusiones desarrolladas en Gualeguaychú -su pueblo- sobre el Tratado Roca-Runciman, con su maestro Luis Doello Jurado. Julio profundizó sus estudios de Historia, de política y de economía hasta convertirse en una de las máximas figuras intelectuales del nacionalismo argentino. Su trabajo “Vida Política de Juan Manuel de Rosas a través de su correspondencia” terminó de ser publicado en 1970: esos ocho tomos fueron producto de una enorme labor historiográfica que demandó treinta años de investigación y reflexión. Para Irazusta, como para otros estudiosos comprometidos, el repaso de la historia real era una manera de discutir profundamente las raíces de nuestros males políticos, pensando siempre alternativas a los mismos. Ya veterano, la Academia Nacional de la Historia -fundada por Mitre, al que el historiador entrerriano le dedicó unas cuantas críticas- le abrió sus puertas, designándolo con justicia miembro de la institución.
En 1934, el abogado yrigoyenista concordiense Arturo Sampay (1911-1977) publica sus estudios sobre la constitución de Entre Ríos y en 1942, “La crisis del estado de derecho liberal-burgués”. Desde allí, la carrera intelectual, política y jurídica de Sampay será tan intensa como extraordinaria. “Constitución y Pueblo”, publicada en el decisivo año de 1973, marca el momento cumbre de la madurez del pensamiento de quien fuera vocero de la reforma constitucional nacionalista y social generada por el peronismo en 1949.
En 1957, Fermín Chávez (1924-2006) publica “Vida y Muerte de López Jordán”, sumando su aporte al revisionismo histórico. Nacido en El Pueblito, Departamento Nogoyá, el estudio y el trabajo lo llevaron por Córdoba, BsAs y Cuzco. En su juventud, colaboró con Eva Perón: la militancia peronista fue tan orgánica y sincera como su gran producción historiográfica, periodística, poética y docente. Está claro que muchos de los personajes del partido de Perón se han parecido bastante a aquellos ideólogos de las políticas antinacionales que el propio Chávez cuestionaba con convicción, al igual que Irazusta, Sampay y otros. Más adelante, haremos algunos apuntes sobre las influencias filosóficas comunes a éstos destacados intelectuales: desde Santo Tomás de Aquino a Aristóteles y Jacques Maritain, cada uno de ellos hizo una lectura que tuvo coincidencias y diferencias con los demás.
LA HISTORIA NO ES SÓLO COSA DE HOMBRES
En 1971, la Prof. Beatriz Bosch (1911-2013) publica el notable libro “Urquiza y su tiempo”, tras años de investigación y publicaciones previas. Tenemos en ese momento entonces, a dos historiadores entrerrianos consagrados como los máximos estudiosos de los dos caudillos más grandes del Siglo XIX y los más discutidos hasta ese momento: Julio Irazusta con Juan Manuel de Rosas y la paranaense Beatriz Bosch con Justo José de Urquiza. A la pasión historiográfica, los debates, los antagonismos ideológicos y las réplicas, la acompañaba el sentido político: el nacionalismo en el caso de Irazusta y el necesario respeto a la organización constitucional en el caso de la Prof. Bosch -de ideas liberales-, en un contexto donde la Argentina naufragaba -y parece no salir de una larga deriva- absolutamente a contramano de esas ideas y estudios apasionados y apasionantes. Hoy tal vez sea tan necesario como interesante analizar en que puntos pueden encontrarse coincidencias entre estos grandes historiadores: ni el nacionalismo pudo y puede ser tan antidemocrático si quiere sostenerse sobre bases firmes, ni el liberalismo -en su versión más democrática- pudo ni puede darle totalmente la espalda al interés nacional.
En 1966, la propia Beatriz Bosch había confirmado que el gran manifiesto “Las dos políticas” -escrito cien años antes- había sido escrito por Olegario V. Andrade y no por José Hernández, como creían unos cuantos revisionistas. En éste documento político y periodístico, que Andrade no firmó, el poeta de “La vuelta al hogar” se muestra más urquicista que Urquiza, en esa frustrada campaña electoral para las presidenciales de 1868. Andrade cita al mejor Alberdi, al que veía la raíz económica de los males políticos argentinos: la política centralista y neocolonial de BsAs es la que había generado la política de rechazo federalista a ese exclusivismo porteño. Con rigor profesional y pasión por la historia provincial, la Prof. Bosch corrigió un error revisionista pero paradójicamente se acercó al trabajo de Chávez sobre Alberdi y el mitrismo.
Esas líneas de Andrade habían inspirado en 1957 a Juan José Hernández Arregui (1913-1974) las filosas reflexiones críticas que tituló “Imperialismo y Cultura”. Este destacado referente del nacionalismo popular revolucionario, nacido en Pergamino y trasladado a Córdoba en su juventud, para después continuar su carrera docente y militante en La Plata y BsAs, citaba al poeta entrerriano para analizar la raíz de los males en la historia política argentina. “Los argumentos de Rosas eran los mismos que había esgrimido Rivadavia”, dice Hernández Arregui quién completa la idea citando a Andrade: “la misma política de todos los tiempos aciagos de la República. Rivadavia, Dorrego, Rosas y Mitre han sido sus instrumentos”. En este mismo ensayo histórico, Hernández Arregui señaló que la literatura de raigambre realmente nacional de esa primera mitad del Siglo XX se expresaba en las novelas de Manuel Gálvez (1882-1962), escritor nacido en Paraná pero que se presentaba como santafesino (1).
Pasan los años y las obras de los historiadores entrerrianos siguen siendo consulta obligada a la hora de estudiar el devenir de nuestro país y de la región. Si analizamos, por ejemplo, la bibliografía recomendada en el Tomo VI de la Historia de América Latina coordinada por Leslie Bethell y editada por la Universidad de Cambridge (Inglaterra), encontraremos los trabajos de Julio Irazusta, Beatriz Bosch, Oscar Urquiza Almandoz y Arturo Sampay, quién cuestionó el conservadurismo de Rosas desde el pensamiento nacionalista y popular. Todos éstos autores, valorados además en los nuevos estudios universitarios que se están haciendo en Argentina, tienen mucho para decirnos todavía (2).
MEMORIAS DE LA TIERRA Y COMPROMISO MILITANTE
En 1960, el nombre del gualeyo Amaro Villanueva (1900-1969) quedaba asociado para siempre al estudio de “El Mate y el Arte de Cebar”, aunque la obra de Villanueva es, por supuesto, mucho más amplia y rica. La EDUNER, editorial de la Universidad de Entre Ríos, puso las cosas en su lugar al editar los tres tomos de las Obras Completas de éste investigador y ensayista entrerriano, en 2010. Con Villanueva, lo mismo que con Manauta -y a su manera, Juan L. Ortíz- aparece el aporte de la izquierda al análisis y a la discusión de nuestra historia y nuestra cultura. Villanueva y Manauta van a ser reconocidos militantes del Partido Comunista Argentino.
En 1943, el gran Marcelino Román (1908-1981) publica “Pájaros de nuestra tierra”, después “Coplas para los hijos de Martin Fierro” (1949), “América Criolla” (1953) y entre tantos otros notables trabajos, su imprescindible “Itinerario del Payador”, en 1957. El victoriense Román manejaba también con profundidad y filo el método crítico dialéctico, lo mismo que la escritora de Gualeguay -ciudad de la cultura entrerriana, si las hay-, Emma Barrandeguy (1914-2006) quién, en 1964, publica su novela “El Andamio”, recibiendo el Premio provincial de cultura Fray Mocho en 1970 y en 1984. En 1938, la joven Emma participó de la Universidad Obrera, iniciativa militante y solidaria del después afamado epistemológo Mario Bunge. En el tiempo que le dejaba su trabajo en el Diario Crítica de BsAs, la escritora libertaria de Gualeguay enseñaba castellano a los trabajadores, muchos de ellos inmigrantes afiliados a los sindicatos del metal y de la madera. La idea era darle capacitación y sacarlos de la situación de mano de obra barata. Uno de sus compañeros en esta experiencia política fue el comunista correntino Gerardo Pisarello. El sobrino segundo de Pisarello, prestigioso jurista y docente que lleva su mismo nombre, fue electo vicealcalde de la capital catalana en 2015 como integrante de la formación Barcelona en Común (En Comú).
Hasta el policía que habían enviado a vigilar tenía que hacer los deberes de la maestra Barrandeguy. La escritora misma lo contó en un coloquio: “con Mario Bunge formamos la Universidad Obrera. Al principio tenía unos asientos de paja y luego se transformó en un edificio enorme. Yo daba clases al Sindicato de la madera de Castellano, porque eran todos polacos, lituanos y ellos iban a aprender castellano; el policía que vigilaba la clase, por supuesto, también me traía los deberes. Fue antes de Perón”. La Universidad Obrera fue cerrada por el Secretario de Trabajo y previsión del gobierno militar que tomó el poder político en 1943. Se sabe que ese secretario era Juan Perón (3).
En 1961, María Esther de Miguel -oriunda de Larroque- publica su novela “La hora undécima”, y en 1965 los cuentos de “Los que comimos a Solís”. La memoria histórica, revisada y a contrapelo de la historia oficial va a estar presente en casi toda la obra de ésta brillante escritora de nuestra tierra, probablemente la más reconocida a nivel nacional, especialmente por sus novelas históricas sobre Urquiza y Blanes, sobre Rosas y sobre Belgrano, escritas tiempo después. “Los que comimos a Solís” puede leerse como historia social literaria, dentro lo que hoy se denominan estudios de la subalternidad. La buena literatura entrerriana -De Miguel, Manauta, Emma Barrandeguy, Carlos Sforza, las memorias de Mastronardi, el “Chumbiao” de Fermín Chávez, el “Escolástico Junco” de Amaro Villanueva- puede leerse diagonalmente como historia subalterna.
RAYUELAS DEL ÉXODO Y DE LA VIDA
“...Yo leí entre otras cosas un poema que se llama Rayuela.
Cuando terminé él -Julio Cortázar- se acercó y me dijo que
estaba escribiendo un libro que se iba a llamar Rayuela.
Y así se inició una amistad de toda la vida.”
““...el verde de los pastos de Entre Ríos...”
Entrevista de Rogelio Alaniz para el
Diario El Litoral de Santa Fe, 11/9/2009
En 1959, Arnaldo Calveyra (1929-2015) publica “Cartas para que la alegría”. En 1960 obtiene una beca y se instala en París. El éxodo o el exilio laboral, intelectual o formativo también fue el destino de éste gran escritor de la ciudad de Mansilla, como lo fue para la mayoría de los estudiosos y referentes de nuestra cultura que estamos estudiando. “Lo que quise hacer en Cartas para que la alegría fue recuperar el lenguaje coloquial de la gente de campo (…) yo no inventé nada, sino que la gente hablaba así de una manera cifrada”, explicó el escritor entrerriano años más tarde. En francés, en inglés, en castellano, las maravillosas “Cartas” de Calveyra se siguen editando -como toda su producción-, leyendo y disfrutando. En 1959 se publicó también su primer obra de teatro, “El diputado está triste”, que no gustó mucho al gobierno militar de Onganía cuando fue puesta en escena en la ciudad de Córdoba (4). Con el gran escritor de Mansilla quedó confirmado que el Océano Atlántico es otro de nuestros ríos.
Calveyra trabajó junto a extraordinarias figuras como Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar. En 1963, Cortázar muestra al mundo su mítica “Rayuela” y el “Chacho” Juan José Manauta queda nombrado como un personaje dentro de esas páginas. En 1956, Manauta había publicado “Las tierras blancas” y sobre la base de su novela, Hugo del Carril filmó una película con el mismo título en 1959.
Calveyra traducido al inglés
En 1967, Carlos Mastronardi publica sus entrañables “Memorias de un Provinciano”. La valía de éste poeta y escritor hoy clásico de nuestras letras fue destacada como ejemplar por su amigo Jorge Luis Borges. En 2010, la Universidad Nacional del Litoral de Santa Fe publica los dos tomos de la Obra Completa de Mastronardi, edición necesaria que estuvo al cuidado de Claudia Rosa y Elizabeth Strada. El aporte del autor de “Luz de Provincia” llegará incluso al tango, y será reconocido por los cultores de ésta música rioplatense hasta el día de hoy. Como se ve, el amor a nuestra tierra, a sus colores, a sus aromas, a sus tonos, a su vida particular, a su historia, su naturaleza y a sus pueblos producía el brillo de las letras oriundas de Entre Ríos o afirmadas en nuestra provincia.
JULIO IRAZUSTA: BALANCE DE DOS SIGLOS
“—¿Cuando descubrió que la historia argentina debía ser revisada?
—Cuando Uriburu entregó el poder a los conservadores...”
Reportaje de Lucrecia Orrego a Julio Irazusta,
Revista Todo es Historia, Nro 30
“...En eso, veo avanzar a un viejito de traje gris, pelo blanco
y un bigote lacio a lo mogol, con una flor en la mano que
depositó al pie del monumento a San Martín. Le pregunté
quién era el sujeto a la Negrita Cabrera, que lo sabía todo:
“Es don Luis Doello Jurado”...”
“De nuestro pago: tras las huellas de Luis Doello Jurado”
Diario El Argentino, 7/1/2018
"...La prioridad estratégica de la producción agroalimentaria
argentina es promover el surgimiento de uno o más Cargill
de capital nacional..."
"El desafío de crear una multinacional de agro
argentina de escala global"
Clarín Rural, 29/9/2018
Julio Irazusta cambió su destino de gran crítico literario por el de historiador nacionalista, apasionado e implacable, cuando en diciembre de 1927 -segundo gobierno de Yrigoyen- decidió acompañar a su hermano Rodolfo, a Ernesto Palacio y a Juan E. Carulla en la redacción del periódico “La Nueva República”. Al espíritu familiar -radical, nacionalista práctico-, el menor de los Irazusta sumará una gran formación en estudios superiores en La Plata, BsAs y en Europa. En Inglaterra conoció a la escritora Virginia Woolf y al economista John Maynard Keynes. En Francia, tanto Julio como Rodolfo habían conocido de primera mano las ideas de Charles Maurras, exponente de la extrema derecha del país galo. El liberalismo, tanto en su forma económica como en la política estaba en una profunda crisis -como vuelve a estarlo a comienzos de nuestro siglo XXI- , y eran cada vez más los que proyectaban salidas autoritarias a la misma. De todas maneras, la influencia ideológica de Maurras se hizo sentir más en la pluma y la militancia de Rodolfo que en la de Julio, quién hizo una lectura propia de filósofos conservadores como Burke o Rivarol. Como ha dicho Marcelo Lorenzo, analizando la obra de Julio Irazusta, puede parecer paradójico que, “el que admiraba la tradición política empírica de Inglaterra, y de hecho había estudiado en Oxford, donde quedó fascinado por Edmund Burke, fue no obstante el implacable censor argentino del imperialismo británico en el Río de la Plata”, y “quien pudiendo catalogarse de “conservador”, al punto de ser influenciado por un Charles Maurras, por un Antonio de Rivarol o el citado Burke, hacía un planteo “revolucionario” en Argentina, a la que consideraba subordinada política y económicamente” (5). No puede pedirse una lectura más creadora y soberana.
En su imprescindible “Balance de Siglo y Medio”, publicado en 1966, puede leerse a un Irazusta que elogia el “patriotismo” frustrado del Gral Menéndez -referente de los “colorados”- frente a un escenario político dominado por la disputa peronismo-antiperonismo, muy limitada y tramposa para el verdadero interés nacional, según la óptica del historiador entrerriano. Esto no le impidió, en un apéndice de notas a la reedición de ese trabajo en 1972, cuestionar la presencia de Martínez de Hoz en los gabinetes gubernamentales. Es “uno de los representantes típicos de la clase de gentes que, entre todos, ha traído al país a la situación en la que se encuentra”, opinaba Irazusta de Martínez de Hoz cuando el nombre de éste sonaba para el ministerio de economía ya en 1966.
Sin dejar nunca de ser nacionalista y católico, Irazusta no se privó de criticar públicamente la labor de Jordan Bruno Genta como interventor de la Universidad Nacional del Litoral durante el gobierno militar del GOU iniciado en 1943. En el periódico “La Voz del Plata”, el estudioso de Gualeguaychú criticó el carácter ideológico de esa intervención, porque “apartaba a los estudiantes de la revolución”. “La Voz” debió suspender sus dos números siguientes. Debemos a la investigadora japonesa Noriko Mutsuki la aclaración de éstas posiciones políticas de Irazusta, publicadas en 2004 como tesis sobre nuestro historiador.
Lo que Irazusta rechazaba con toda su fuerza, razonada y documentadamente era lo que denominaba “el régimen” o la entrega, es decir la estructura de un sistema político-económico e ideológico argentino subordinado y cómplice a los intereses del capital extranjero y del imperialismo. El historiador entrerriano no estaba en contra de las inversiones extranjeras, lo que cuestionaba era que las mismas dominen nuestra política económica. Para el autor del “Balance”, “la entrega es un dogma nacional. Es el sistema formado en un siglo largo de admitir que la dirección del país y en gran parte la propiedad de sus fuentes de riquezas se halla en poder del extranjero… Un país rico como éste no debería soportar una crisis tras otra si no fuera expoliado desde el exterior. Desde hace treinta años -hoy podemos ampliar esa cifra-, sin sufrir guerras, la Argentina progresa lentamente. Gobernaron liberales y nacionalistas, gente que creía en el desarrollo y en la ayuda extranjera; adeptos a la libre empresa y partidarios del estatismo. El resultado: deterioro constante. En suma, la exportación de ganancias ajenas nos quita la mayor parte del esfuerzo nacional. Es que el interés privilegiado sigue influyendo en los sucesivos gobiernos, que siempre se asesoran con los agentes de las empresas extranjeras, únicos capaces -según Onganía- de asumir la dirección de la economía nacional… En 1925, Don Juan Ramón Vidal, conservador correntino, pronunció un discurso denunciando el abuso que hacían los monopolios frigoríficos ingleses con mayor seguridad de doctrina que el mismo Lisandro de la Torre, cuando diez años después De la Torre hacía denuncias aún menos graves que las que hizo Vidal, éste, que ocupaba una banca al lado suyo, votaba en contra sabiendo que su adversario tenía razón. Frondizi, que durante veinticinco años denunció a los monopolios extranjeros, hoy es el mejor instrumento de ellos. Eso es el régimen”, supo resumir Irazusta, que no dejó de cuestionar a nadie por su mala política, incluyendo a Perón, a quién imputaba con los datos en la mano, haber negociado mal la nacionalización de los ferrocarriles, permitiendo hacer un gran negocio a los británicos. En “Perón y la Crisis Argentina” llegó a decir que esa nacionalización con sobreprecio hacía que Perón repita a Julio Roca hijo.
Cincuenta años después, Arnaldo Calveyra coincidió a la distancia afirmando que Argentina es una doncella presa de un gigante, el gigante de la mediocridad “que misteriosamente la ha poseído” (6).
HISTORIA Y POLÍTICA: NACIONALISMO PRÁCTICO
“...Pero ahora, sus exigencias -las de Estanislao López- de un
arreglo general equitativo que eran incipientes en las
Instrucciones de Artigas, cuya causa él no había abrazado
por otra parte sino a medias, comportan bajo la influencia
del correntino Ferré una revolución de fondo en la economía
argentina, como que aspira a modificar el régimen instaurado
en el Plata por los españoles hacía medio siglo y que los
gobiernos patrios habían conservado y consolidado...”
“Estanislao López o el autonomista por antonomasia”, en
“Ensayos Históricos”
Los Irazusta fueron parte de la conspiración golpista contra el gobierno de Yrigoyen. Y fueron de los primeros en hacer una autocrítica ante la restauración oligárquica que genero la dictadura comandada por el Gral. Uriburu en 1930. Y como el propio Julio lo dijo, ésta autocrítica los llevó -especialmente a él, pero no solamente a él- a revisar profunda y críticamente la historia nacional, continental y global. Su estudio y reivindicación de la política de Juan Manuel de Rosas tendrá un sentido nacionalista -y católico- frente a la decadente hegemonía liberal en el plano político, económico, historiográfico y educativo. A Julio Irazusta le interesaba más el contenido de la política que la forma: no tenía problemas en definir al gobierno de Rosas como dictadura. Lo pensaba en el sentido clásico y romano del concepto: como gobierno temporario fuerte por necesidad. Si la política era positiva para los intereses nacionales, la forma de gobierno era secundaria.
Si leemos detalladamente y despacio el trabajo de Julio Irazusta sobre Rosas, podemos ver que el historiador entrerriano no es un fundamentalista del caudillo bonaerense. Más bien, destaca su capacidad de aprendizaje político, de gestión inteligente y dialéctica de los conflictos, de defensa de la unidad y la integridad nacional, de cuidado de la economía y de afirmación de la fe cristiana, los valores y las costumbres del pueblo. Para Irazusta, la política exterior de un gobierno es la verdadera política, la que define el sentido nacional de la misma o su contrario: por ello la resistencia rosista frente al bloqueo anglo-francés -como toda su política regional- fue un ejemplo de dignidad soberana, y por ello, para éste intelectual nacionalista, el país se quedó hasta nuestros días sin un “sistema político de conducción nacional” tras la derrota de Rosas en Caseros.
Irazusta tenía claro que había que salir de los simplismos y los antagonismos prefabricados en la historia argentina, como los de civilización contra barbarie o el de liberales contra federales. Explicándonos la influencia creciente de Rosas, su pragmatismo -para Irazusta, la política es y debe ser una cuestión práctica- y la capacidad de aprendizaje del Restaurador, presionado por las circunstancias, el autor de la vida pública del caudillo a través de su correspondencia nos dice en una nota al pié en el primer tomo de esa biografía política que, “los motes antitéticos, las explicaciones sistemáticas, han impedido la comprensión del proceso constitucional argentino… Baste por ahora indicar que ni las líneas de civilización y barbarie, ni las de unitarios y federales, ni las de constitucionales y caudillistas, pueden aclarar el proceso constitucional argentino”. Y más adelante, repasando los debates de 1830 que conducirán al Pacto Federal del año siguiente, nos explica claramente que “BsAs quería el encargo de las relaciones exteriores y para hacerlo valer, el mantenimiento del privilegio económico que el librecambio con el extranjero le daba a expensas de otras provincias contratantes lo mismo que del resto del país; Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes querían hacer de la atenuación o suspensión del libre cambio la condición sine qua non del encargo de las relaciones exteriores al gobernador de BsAs...”
LA ILUSTRACIÓN POPULAR Y LOS TIEMPOS POLÍTICOS
“Sigo creyendo que Urquiza es, después de San Martín y Rosas,
tal vez el más notable de los argentinos”
“Urquiza y el Pronunciamiento”
"...No nos faltan ideales, nos faltan subjetivaciones colectivas.
Un ideal es lo que incita a alguien a hacerse cargo de los otros.
Una subjetivación colectiva es lo que hace que todas estas
personas, juntas, constituyan un pueblo...Un pueblo, en sentido
político, se constituye siempre a distancia de la forma estatal
del pueblo..."
"Cómo salir del odio: entrevista con el filósofo Jacques Rancière"
Amador Fernández-Savater, El Diario.es
Lo curioso, decía Irazusta, es que “para el criterio corriente de nuestra historiografía, libre cambio y civilización son sinónimos. Para el mismo criterio, Rosas era sinónimo de barbarie. Sin embargo, Rosas era librecambista”. Está claro entonces que la Ley de Aduanas de 1835 es producto de la discusión política y la lucha de intereses, y no generosidad rosista. El liberalismo práctico que se adapta a los intereses nacionales es aceptable, pero no el liberalismo dogmático, teoricista y neocolonial, como el de Sarmiento, el del segundo Alberdi o el de Esteban Echeverría. Para Irazusta, “entre nosotros, los libros que alcanzaron mayor difusión, como el “Facundo” y las “Bases”, no son de los que pueden enseñar como se funda una patria, sino como se la destruye, o como se la reemplaza por una factoría internacional”.
En ese mismo sentido, cuestionó la concepción de cultura política y de ilustración del pueblo que tenían Echeverría y la Generación de 1837. Irazusta afirma que la “ilustración” abstracta que proponen los intelectuales liberales no llegará nunca, y que es más una especulación de “teorizadores de la tutoría”. En su ensayo “Echeverría y la cultura política”, incluido en el libro “De la epopeya emancipadora a la pequeña Argentina”, el historiador entrerriano sostiene que, “la condición de la capacidad necesaria al pleno ejercicio de la soberanía debe entenderse también condicionalmente. Es decir, como capacidad probada por un pueblo para comprender ilustradamente sus propios intereses, no como demostración de una ilustración cultural abstracta. Y cuando se habla de cultura política popular, no se puede concebir una masa cualquiera, sino un pueblo, el cual es, según Cicerón definió al de una verdadera república, una reunión de hombres, cimentada en un pacto de justicia y una comunidad de intereses, y no cualquier informe amontonamiento humano. Hay pueblos que comprenden su propia conveniencia, que responden a los temas del interés nacional, que saben resistir a las incitaciones a extraviarse. Y otros que no. Los primeros tienen la ilustración necesaria para gobernarse, aunque se compongan de mayorías analfabetas. Los segundos carecen de aquella capacidad de auto-gobierno, por grande que sea en ellos el índice de alfabetismo”.
Sería interesantísimo discutir algún día la relación entre esa concepción crítica y empírica de la ilustración popular con la política de Justo José de Urquiza, que incluyó movilización de fuerzas federalistas y educación pública progresista y científica, sin abandonar su compromiso con la fe. El problema de Urquiza fue su impaciencia, dice Irazusta. La discusión sobre la oportunidad o no que Rosas le hubiera dado al caudillo entrerriano para conducir la Confederación Argentina quedará para la discusión eterna, máxime si pensamos que el rosismo tendría que haber cedido, además del cambio de figuras, al cambio de política que reclamaban los litoraleños. De todas maneras, hemos visto que para el historiador de Gualeguaychú, Urquiza siguió siendo uno de los tres argentinos más notables junto a San Martín y Rosas. Además de elogiarlo como líder estratégico de la legendaria caballería entrerriana y litoraleña confederada en la época de la hegemonía rosista, Irazusta destaca algunos gestos políticos de Urquiza posteriores a su triunfo en Caseros. “Urquiza -nos dice el revisionista- intentó reparar algunas de las consecuencias funestas que había significado para el país su defección de la causa nacional. Resistió a la cesión de las Misiones Orientales. Trató de no dar el alcance de un reconocimiento de los derechos brasileños a la garantía del tratado de límites firmado por Lamas con los imperiales, lo que causó cierto distanciamiento entre los socios de la triple alianza”. Urquiza tenía política propia entonces, dentro de los límites del juego que le permitían las alianzas que buscó para derribar el centralismo rosista. Su hermano Rodolfo lo había escrito en la tercera parte de “La Argentina y el Imperialismo Británico”, cuando dijo que “Urquiza, no que tuviese remordimientos, sino porque en el servicio público adquiriera un sentido del interés nacional, rectificaba espontáneamente, en cada acto, en cada palabra y hasta en cada silencio, los efectos de la triple alianza” con los imperiales brasileños y con los unitarios, a los que sumó las milicias orientales.
EL COMPLEJO DE INFERIORIDAD LIBERAL
“...Dice Maurras: la libertad económica llegó, por rápida
deducción a la célebre libertad de morirse de hambre...”
“Las libertades del liberalismo”, en
“La Política, Cenicienta del Espíritu”
“¡Por Dios, nada de gobernantes filósofos!”
Reportaje de Borja Hermoso para el diario
El País de Madrid, 10/5/2018
Las gran contradicción política y económica del gobierno confederal de Urquiza -señaló Julio Irazusta- residió en la presencia de dos ideas antagónicas: el liberalismo de Alberdi que estaba en su segundo momento político e ideológico -ya repasaremos el primero- y que no dejó de ser un buen representante de la Confederación Argentina en el exterior en un tercer momento, y la política que impulsaba el empresario Mariano Fragueiro -después ministro de hacienda urquicista- de generar un desarrollo económico propio en base al crédito público. La clave hubiera sido, según el autor de la “Vida” de Rosas, ir en el sentido del camino que proponía Fragueiro, que se frustró, sobre todo cuando Urquiza decidió retirarse en Pavón (1861) y entregarle todo el poder a la burguesía porteña.
Los liberales argentinos impulsaron desde siempre la idea de que nuestro pueblo es incapaz de desarrollarse en forma independiente por sus supuestas limitaciones y defectos. En realidad, esas limitaciones son propiedad exclusiva de los propios sectores dominantes, que siempre han debido tener aliados y padrinos extranjeros -los supuestos dueños del progreso que hay que admirar- para poder llenarse los bolsillos y mantenerse en el poder. El pueblo -con sus virtudes y sus defectos- se las ha arreglado bastante bien, a pesar de tantas estafas políticas y económicas que ha sufrido, y su capacidad de resistencia, resilencia y solidaridad ha llegado a veces a límites insospechados. Esa idea falsa, dañina, contagiosa y maldita generada por la intelligentsia liberal ha sido explicada por Raúl Scalabrini Ortiz y los historiadores revisionistas como la creación ideológica ficticia de un “complejo de inferioridad nacional”. Es una idea desgraciada, producida para que el país sea funcional al saqueo, a la entrega y a la resignación. Todos los pueblos del mundo tienen aciertos y errores, cuestiones positivas y negativas, todos, y nadie puede dormirse ni en lamentos ni en laureles.
En varias ocasiones, don Julio Irazusta señaló que el pueblo argentino y sudamericano fue más inteligente, digno y decidido que sus propios dirigentes, y con ello afirmó una epistemología alternativa de nuestra historia que habría que profundizar. En un ensayo sobre Charles Maurras, y haciendo una lectura política propia de las ideas del activista monárquico y conservador de la “Acción Francesa”, Irazusta nos dice que la enseñanza que hay rescatar de Maurras es su empirismo, su visión práctica de la historia, las costumbres, la política y la sociedad. En ese sentido, aunque el maestro francés fuera monárquico, en Argentina se debe ser republicano, porque en nuestro país y nuestra región, “el elemento popular mostró hábitos mejores y erró menos que los jefes o las altas clases en cumplir sus deberes respectivos, en los varios siglos de existencia que se pueden atribuir a la comunidad argentina”. Recordando la resistencia que los pueblos de las misiones jesuíticas llevaron adelante hacia 1750 contra el Tratado de Permuta -que cedía una parte de nuestro territorio en la era colonial- firmado por los españoles con el imperio portugués, el historiador entrerriano afirma que, “el pueblo rioplatense, colonial e independiente, siempre fue más capaz de comprender los programas de engrandecimiento nacional que sus dirigentes de proponérselos, o de realizarlos por iniciativa propia”. ¡Y ésta clave brillante para entender la historia desde la lucha del pueblo con o contra sus dirigentes la está desarrollando desde una lectura de Charles Maurras!. Esa clave tal vez se amplía entrelineas cuando leemos las desobediencias políticas y sociales que se dieron en las Provincias Unidas del Sur y en toda la macroregión, entre 1815 y 1820. Esas desobediencias constructivas y rebeldes hicieron de la Argentina una república y no una monarquía o un principado extranjero, tal como lo planeaban los gobiernos porteños. Esas desobediencias cuestionaron al propio San Martín, cuando el 9 de enero de 1820 el Batallón 1ro de Cazadores se pronuncia en San Juan al grito de “¡Viva la Federación, muera el tirano San Martín!”, tal como lo repasa el propio Irazusta en su “Breve Historia de la Argentina”. Esas desobediencias, esas dignidades, esa inteligencia popular evitó que la grandeza del Ejército de los Andes terminara siendo cómplice de una restauración monárquica en BsAs.
Por lo demás, Irazusta dijo que todos los gobiernos son monárquicos, aristocráticos y democráticos a la vez, porque todos tienen un liderazgo, un equipo de funcionarios que administran las decisiones y los intereses, y cierta adhesión o consentimiento popular. La definición política del carácter de cada gobierno se dará según hacia donde se incline la balanza del poder en el marco de estas tres dimensiones estructurales. Paradojas de la política: los críticos de la lectura que Irazusta hizo de la “Encuesta sobre la Monarquía” de Maurras se encuentran con que a principios del Siglo XXI, el país con mejor Indice de Desarrollo Humano del mundo es Noruega: una monarquía parlamentaria gobernada por años de inteligencia socialdemócrata. Es importante repensar hoy los aportes de Irazusta y de los intelectuales nacionalistas en el marco de los debates que se vienen dando en la filosofía política contemporánea, y en el marco de la nueva crisis -y dramática en algunos casos- del estado de derecho liberal-burgués y de la unión regional a espaldas de los derechos populares: Jürgen Habermas y varios teóricos alemanes han escrito sobre el necesario “patriotismo constitucional” y Andrés Rosler, profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de BsAs desarrolló su análisis sobre la doctrina republicana del patriotismo en la Nueva Revista Socialista. José Aricó propuso releer, en la difícil y condicionada vuelta a la democracia formal (1983), el concepto de lo político del polémico Carl Schmitt. El diálogo de ideas entre Irazusta-Habermas-Aricó puede ser interesante y productivo, porque tanto Argentina como Alemania han tenido que sobreponerse a dictaduras brutales que hablaban con un tono patriotero tan cínico como criminal, y porque está visto que la concepción liberal de lo político no nos lleva muy lejos (7).
ALBERDI, LA CIVILIZACIÓN Y LA FE COMÚN QUE NECESITAMOS
“...El problema esencial de la crisis argentina, que no fue
provocada por un gobierno determinado sino por un
sistema contrario al interés nacional...”
En sus apuntes críticos sobre Alberdi, publicados en 1968 por la Editorial Universitaria de BsAs como parte de unos “Ensayos Históricos”, Irazusta va a fondo en el análisis del devenir teórico y político del notable intelectual tucumano, sin perdonarle su oscilación entre el historicismo filosófico y el internacionalismo liberal iluminista, y mucho menos, la de haber abandonado la línea política propuesta por el propio Alberdi en su magistral “Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho”, publicado en 1837 como apoyo constructivo y dialéctico al gobierno de Rosas.
El joven autor del Fragmento -Alberdi tenía 27 años en éste primer momento de su trayectoria- parecía comprender que el desarrollo de cada pueblo está ubicado en su contexto y su proceso histórico específico, pero por otro lado estaba tironeado por las ideas universalistas del racionalismo ilustrado europeo y liberal. Las lecturas y las influencias de Alberdi son contradictorias: Coriolano Alberini supo decir -y ésto lo explicaba Fermín Chávez- que en esa obra de 1837 puede verse un iluminismo en los fines y un historicismo en los medios. El Fragmento con profundas páginas historicistas dio lugar un año más tarde a un Alberdi exiliado en Montevideo que justificaba el bloqueo francés al gobierno de Rosas como parte del necesario desarrollo de esa “civilización” y de esa “ilustración”. Irazusta no le perdonaba ese vuelco político.
De todas maneras, el historiador entrerriano reconocía que esa obra alberdina era la manifestación más notable del pensamiento filosófico en la Argentina del Siglo XIX. Y cita una brillante página del Fragmento, donde el tucumano hace un diagnóstico histórico profundo de la situación nacional -recordemos que estamos en 1837- y plantea la necesidad de forjar una “fe común”, porque ésta termina siendo tanto o más importante que los cambios políticos y materiales o económicos y técnicos. La lucha, la reforma, es educativa, cultural, intelectual, moral y espiritual y no solo política y económica. Dice Alberdi y cita Irazusta:
“...Toda revolución material quiere ser fecundada, y cuando no es la realización de una mudanza moral que la ha precedido, abunda en sangre y estirilidad de vida y progreso. Pero la mudanza, la preparación de los espíritus, no se opera en un día. ¿Hemos examinado la situación de los nuestros? Una anarquía y ausencia de creencias filosóficas, literarias, industriales, sociales los dividen. ¿Es peculiar de nosotros el achaque? En parte; en el resto es común a toda la Europa, y resulta de la situación moral de la humanidad en el presente siglo. Nosotros vivimos en medio de dos revoluciones inacabadas. Una nacional y política que cuenta veintisiete años -hoy son más de dos siglos-, otra humana y social que principia donde muere la Edad Media, y cuenta trescientos años -hoy vamos por más de quinientos-. No se acabarán jamás, y todos los esfuerzos materiales no harán más que alejar su término si no acudimos al remedio verdadero: la creación de una fe común”.
Nadie va a discutir aquí que tanto Alberdi como buena parte de los intelectuales y políticos “próceres” del Siglo XIX pecaron de racismo. Su desprecio por el indio y el gaucho en las “Bases” paradójicamente se transforma en valoración, cuando le recuerda a Mitre los “bárbaros” que se jugaron la vida por la independencia sudamericana. Es decir, que su fe filosófica tuvo ciertos límites que tal vez no hayan sido superados del todo por nuestra sociedad. De todas maneras, es muy estimulante repensar estas ideas de Alberdi revisadas por la historiografía nacionalista a la luz de otros aportes y debates generados por el pensamiento contemporáneo, tal el caso de la sociología comunitarista y la filosofía comunitaria del derecho, encarnada en los trabajos de autores como Robert Bellah, Alasdair MacIntyre y sobre todo, por Charles Taylor. ¿Cómo no ver una relación productiva entre la noción de fe común republicana y la de horizonte de significación compartido, pensada por Taylor?. Se trata de lograr una integración -que no es tarea fácil- democrática entre el derecho y los valores, de la promoción de las libertades civiles y religiosas en toda su extensión, como consignaban las Instrucciones artiguistas de 1813 como parte fundamental del proyecto político de una república soberana y federal.
En este sentido, y aunque a algunos pueda parecerles sorprendente, en una entrevista que le realizaron en mayo de 2018, y ante la pregunta por el desarrollo posible de un islam ilustrado y europeo, Habermas explicó que “en la República Federal de Alemania nos esforzamos por incluir en nuestras universidades la teología islámica, de manera que podamos formar profesores de religión en nuestro propio país y no tengamos que seguir importándolos de Turquía o de otros lugares. Pero, en esencia, este proceso depende de que logremos integrar verdaderamente a las familias inmigrantes. No obstante, esto no alcanza ni mucho menos a las oleadas mundiales de emigración. La única manera de hacerles frente sería combatir sus causas económicas en los países de origen”.
Tan memorable, profundo y actual como el diagnóstico de Alberdi, es el cierre crítico que Irazusta le da a su ensayo sobre el futuro autor de las Bases. Después de recomendar la lectura de Scalabrini Ortíz para pensar la consecuencia de la gran apuesta de los liberales por la entrega con los brazos abiertos a los capitales de la “civilización”, concluye el historiador de Gualeguaychú que, “por el afán de fomentar el desarrollo material de cualquier manera, aunque fuese en provecho ajeno, del país como entidad colectiva abstracta, se sometió a sus hijos como individuos a un tratamiento de recua trasladable, expulsable, explotable, mestizable y domesticable a discreción. Y hoy la evolución preconizada por Alberdi ha cumplido su ciclo de tal manera que la Constitución para cuyo establecimiento se sacrificaron varias provincias y regalías nacionales, o no se cumple, o se cumple en lo que no es beneficiosa para el pueblo argentino; que el pueblo argentino ha trabajado para acumular riqueza y su fruto capitalizado está en manos de la finanza internacional, que exporta su renta anual y pide gratitud por esa riqueza que dice haber traído al país que ha sangrado durante ochenta años sin piedad; que el país tiene teléfonos, ferrocarriles y todo el etcétera de que hablaba Alberdi en la década que precedió a la caída de Rosas, pero nada de eso es riqueza nacional, sino, por el contrario, elemento de opresión económica (cuando no política) del país, pues las tarifas diferenciales enteramente arbitrarias fomentan o matan la industria naciente, según convenga a los intereses de la finanza internacional; que los conatos creadores de industria nacional, si han pasado inadvertidos hasta lograr éxito, son a posteriori saboteados miserablemente por la colaboración entre el Estado colonial y los altos organismos financieros internacionales que dominan a aquél, para acreditar la noción de que el criollo no sirvió, no sirve ni servirá jamás como administrador eficiente de un organismo técnico moderno, y hacerlos volver al control del que habían escapado; y si son advertidos en el comienzo, el sabotaje les entorpece la marcha antes que se afiancen; que en suma, el pueblo ha sido llevado a la opresión bajo la bandera de la libertad”.
LA EDUCACIÓN ECONÓMICA Y UN SENTIDO ARTESANAL PARA EL TRABAJO
“...Tener “autoridad” es algo más que ocupar un lugar honorable en
una red social. Para el artesano, la autoridad reside igualmente
en la cualidad de sus habilidades. Y en el caso del orfebre,
las buenas habilidades que establecía la autoridad del maestro
eran inseparables de su ética”
“...Porque los príncipes destronados hoy, no vuelven
a la producción. Pobrean en el interregno en espera
del desquite, pero jamás se les ocurrirá trabajar.
Y todo lo paga el Estado...”
“El liberalismo y el socialismo. Dos efectos de
la misma causa; dos causas del mismo efecto”, en
“Estudios Histórico-Políticos”
Eduardo Godoy es un paranaense que encontró la solución
para ahorrar en el costo de la tarifa eléctrica y ahora, solo
paga el costo de mantenimiento del servicio de energía en
su vivienda. Construyó un generador eólico de energía y
logró pasar de pagar 10 mil pesos por la electricidad en su
casa, a apenas, 250 pesos…"Lo que vos quieras podes
conectar", afirmó…"ojalá, todas las familias podrían tener
uno en su casa para ahorrar. También lo podrían tener los
negocios para no tener que tirar la mercadería cuando se les
corta la luz", resaltó..."Puede no haber viento por una
semana y podes seguir teniendo luz porque la energía está
acumulada", explicó Eduardo…"por 40 años no me
preocupo por su mantenimiento. Recién después de ese
tiempo, tengo que cambiar los rulemanes del molino" ...”
“Construyó un generador de energía para su casa
y ahora, paga $ 250 por la luz”
El Once Digital, Paraná, 4/2/2019
Uno puede hoy estar en desacuerdo con ciertos planteos hispanistas, rosistas, religiosos y conservadores de Irazusta pero no se puede negar el valor y la actualidad de muchos de sus razonamientos y diagnósticos. En “La educación económica del argentino” insiste en cuestionar duramente a aquellos ideólogos que culpan de todos los males a la “falta de educación económica” de nuestros pueblo. “Con el cuento -dice el historiador- de que nuestros compatriotas no sabían hacer nada ni dirigir nada de lo que constituye la actividad de un pueblo moderno, el extranjero empezó por adueñarse de casi todo lo que el esfuerzo criollo había creado, para llegar más tarde a quedarse con casi todo lo que es riqueza natural en esta privilegiada región del mundo”, agregando que, “a esa falta de educación económica y no a las turbias maniobras de la finanza internacional atribuyen los agentes locales de esta última el origen de la estructura colonial de nuestro país”. Para el referente nacionalista, ésto era un “racismo avant-la-letre”.
Esta educación práctica del pueblo elogia Irazusta cuando analiza la invención porteña del colectivo como nuevo medio de transporte en el marco de la crisis de 1930, cuestionando al gobierno que después entregó el colectivo a la corporación en vez de reorganizar el transporte metropolitano en base a esa originalidad porteña. “Conservando el régimen de la institución original, en vez de proletarizar a los siete u ocho mil colectiveros actuales...se podría haber dado a catorce o dieciseis mil obreros la condición del artesano, dueño de su herramienta de trabajo y beneficiado por un nivel de vida superior a la del simple trabajador manual con todas las consecuencias económicas y sociales que de allí saldrían para bien de la comunidad”. “El Artesano” es justamente el título de un libro del sociólogo Richard Sennett, publicado en 2008, donde reivindica el trabajo artesanal, en sentido amplio y en distintas formas, dedicado, pleno de sentido y social, frente a la virtualización generada por el capitalismo postmoderno.
Irazusta planteaba que lo primero que había que nacionalizar es el Estado, es decir el sentido político de la orientación y la estructura del mismo. Su realismo profundo lo llevó a cuestionar tanto los fundamentos del liberalismo como los del socialismo real, que en su época representaba el modelo ruso mal llamado soviético. “El socialismo se desarrolló como resultado de una rebeldía justa”, afirmó el entrerriano en su trabajo “El liberalismo y el socialismo. Dos efectos de la misma causa; dos causas del mismo efecto”, agregando además que “el acierto de Marx se limitó a la parte crítica de su obra”. Pero en el fondo, ambas filosofías políticas pertenecen a la misma matriz ideológica: “el socialismo no es ni más ni menos que un parásito del capitalismo, que es el producto genuino, o más bien la esencia del liberalismo político”. Irazusta amplía su crítica diciendo que “el socialismo es un régimen exclusivamente de consumo”, cuestionando la improductividad y la inequidad que genera la posesión en común de los medios de producción. En 1989 cae el Muro de Berlín, y el derrumbe del denominado comunismo soviético le da algunas razones a los nacionalistas como Irazusta.
PRUDENCIA, BIEN COMÚN Y BUEN VIVIR
“...El presidente de México estableció en Mocorito, en el estado
de Sinaloa, que "la felicidad no solo es acumular bienes
materiales, las alhajas, la "troca" (camioneta), ni el lujo
barato. La verdadera felicidad es estar bien con uno mismo,
estar bien con nuestra conciencia y estar bien con el prójimo,
esa es la verdadera felicidad...”
"Sólo siendo buenos, podemos ser felices":
la postura de López Obrador y su "Cartilla Moral"
INFOBAE, 28/1/2019
Hay intelectuales de izquierda que, años después, dirían cosas parecidas -salvando las distancias-: allí están, por ejemplo, los notables estudios de Alvaro García Linera -electo vicepresidente de Bolivia en 2005- sobre la necesaria complementación de la teoría marxista del valor con la del valor/comunidad generado por la forma de vida de nuestros pueblos nativos sustentada en su ética del buen vivir. Pueden agregarse los estudios de Ulrich Brand, Ulrich Beck y de Susan Buck-Mors, entre tantos otros. Irazusta afirmaba que el espectáculo del progreso y el consumo “está a punto de dejarnos a todos en una condición peor que la de antes. Se ha prodigado universalmente lo superfluo, y lo necesario amenaza faltar por mucho tiempo”. Castoriadis supo escribir más tarde sobre el avance de la insignificancia y Baumann sobre la modernidad líquida.
Irazusta rechazaba los estados privatistas, porque “quedan en terrible inferioridad de condiciones frente a las naciones superdesarrolladas, donde el Estado siempre interviene en la vida económica, cuando no en el interior, para apoyarla a fondo en el exterior”. Para el historiador, el Estado “puede promover y acometer tareas fuera de su esfera específica, cuando el pueblo carece de iniciativa para desarrollar una economía compleja, según las exigencias de la evolución histórica”. En “Balance de Siglo y Medio”, la figura que éste intelectual nacionalista destaca como político práctico e inteligente estratega en la defensa de los intereses del país es el Gral Enrique Mosconi, quién condujo de forma irreprochable, el desarrollo del petróleo argentino en la primera mitad del Siglo XX. ¿No es similar al admirado modelo político noruego en los comienzos del siglo siguiente?.
Julio Irazusta quería una política nacionalista seria y práctica, un Estado activo y estratega, que cuide los recursos, que vigile al mercado y que no ahogue la iniciativa privada nacional. Hay elogios al laborista británico Bernard Shaw en sus páginas. Siguiendo a Santo Tomás de Aquino y a Aristóteles, exigía prudencia política -la actuación justa y adecuada- para lograr el bien común, al que la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (1965) definió como “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”. La prudencia equitativa como sabiduría práctica fue idea también del filósofo francés Paul Ricoeur. La prudencia equitativa puede ser hoy un puente entre las ideas de Irazusta y las de Arturo Sampay. Por lo demás, en 2014 la Academia Sueca entrega el Premio Nobel de Economía al también estudioso galo Jean Tirole. En 2016, Tirole publica un libro titulado “La Economía del Bien Común”. Las ideas de Irazusta pueden pensarse también en relación a las concepciones de Martha Nussbaum y Amartya Sen sobre la creación de capacidades para un desarrollo más humano. La sustentabilidad en serio de la actividad económica y las energías alternativas probablemente sean otra clave para pensar mayor independencia política en nuestro tiempo. Otro tema sería pensar que líderes y fuerzas políticas expresan, a nivel nacional y continental, los valores irazustianos.
UNA HONRADEZ HEROICA Y EL LEGADO DE LOS LIBROS
“...El patriota argentino que aspire a servir el país
mejor que nuestros románticos padres debe
superarlos en filosofía y armarse de una resolución
a prueba de fracasos, para triunfar con la verdad o
dejar un ejemplo que facilite la empresa de nuestros
hijos o de nuestros nietos...”
“Osvaldo Magnasco y su denuncia de los
abusos cometidos por el capital británico”, en
El gran historiador de Gualeguaychú nunca dejó de tener esperanza en el logro del cambio político necesario. Apuntó a los jóvenes: “tengo la esperanza -dijo en un reportaje que le realizaron en 1969- de que la nueva generación, al estar bien informada, esclarecida, sobre los errores del pasado, sepa actuar mejor. Esa es la función de los hombres que reconstruyen el pasado: dar la verdad para que ella evite repetir las grandes equivocaciones nacionales”. Y las páginas finales de su “Balance de Siglo y Medio” anima a pensar la transformación necesaria, recordando ejemplos que nos ha dado la historia mundial sin dejar de reconocer las dificultades que nuestra sociedad tiene que enfrentar.
El último capítulo de éste libro cierra con una muestra de cambio a fondo generada durante el reinado de Enrique IV de Francia. Dice Irazusta que, “el proceso de reacción tal como se ha producido en la historia se efectúa de esta manera: un gobierno nuevo, encabezado por un jefe de antecedentes intachables, muestra desde su primer día una honestidad heroica o corneliana, vale decir que no conoce padre o hijo, hermano o hermana. Caso típico, el ministro de hacienda de Enrique IV de Francia, que refundió en la cárcel a un hermano suyo, empleado de aduana, que era cómplice de los contrabandistas. Ese ejemplo haría que nadie se llamara a engaño sobre la voluntad de sanear la administración. Y en poco tiempo, la vigilancia de la inversión del presupuesto permitiría equilibrarlo, sin necesidad de rebajar los sueldos, ni echar a nadie a la calle, ni de subir los gravámenes. Las partidas secretas, que se destinan exclusivamente a comprar conciencias y a hacer propaganda oficial, y son ingentes, deben ser eliminadas. Las licitaciones abultadas por los contratistas para cubrirse de las demoras del Estado mal pagador, se rebajarían en cuanto el gobierno, con su esfuerzo moralizador total, se pusiera en condiciones de cumplir fielmente con todos sus compromisos. Equilibrado el presupuesto, el gobierno debería anunciar una rebaja impositiva sustancial, para aliviar al productor y reactivar el comercio. Por supuesto que en el primer momento, esa reforma reduciría la recaudación fiscal. Pero a la vuelta de pocos meses se podrían cosechar los frutos de una medida de esa especie, que siempre y en todas partes se ha producido a consecuencia de la rebaja impositiva: el aumento de la materia imponible y del producido de los impuestos. Para hacer el puente entre esos dos momentos, el gobierno que hubiese mostrado su decisión heroica de administrar honradamente y de cortarles las uñas a todos los ladrones públicos, podría apelar al crédito interno...”
Y cierra Irazusta ese trabajo reiterando el ejemplo francés en sus “Condiciones para una solución”. “La crisis -nos dice- tiene causas anteriores a la corrupción generalizada que el país sufre; pero sin duda ha pasado ahora a ser su principal característica, según módulos espirituales que se han dado y repetido en los grandes países civilizados. Para no citar sino un ejemplo, la Francia de Enrique IV, al cabo de tres ignominiosos de los Valois, había puesto a ese gran pueblo en situación que parecía irremediable. La inmoralidad entronizada en la cumbre del Estado parecía haber hecho de la nación, que había tenido santos coronados, una Sodoma o una Gomorra. Y sin embargo, Enrique IV la saneó en cuanto subió al poder, y al cabo de diez años de reinado dejó una situación tan floreciente, que la imaginación popular la sintetizó en dicho proverbial: que en cada hogar francés había una gallina en la olla. ¿Cómo se operó el milagro? ¿Por la sabiduría? Ni el rey ni su gran ministro Sully eran sabios. Pero eran héroes. Eran los hombres de encargo para salvar a los países en crisis moral, según el aforismo de Santo Tomás cuando decía: que nos enseñe el sabio, pero que nos gobierne el prudente. La prudencia, en medio de todas las otras virtudes que adornan al héroe, es la que en él preside las demás”. Como decía Vico, remata el historiador entrerriano, “los obstáculos suelen ser oportunidades para las naciones afortunadas”.
Un Centro Irazustiano reivindica al autor del Balance y de la Vida de Rosas en su pueblo. Un Centro de Extensión con su nombre se desarrolla en la Universidad Católica de La Plata. En 1982, el Prof. Carlos Massini escribe -puede leerse en internet- sobre “Julio Irazusta; pensador político y visionario”, como homenaje para la Revista de la Universidad de Mendoza. En 1995, el Centro de Estudiantes de Ciencias Políticas de la UCA -Universidad Católica Argentina- publica “La teoría política de Julio Irazusta”, de Enrique Díaz Araujo. En 1999, Huemul reedita su “Breve Historia de la Argentina”, que puede pensarse como una nueva toma de la palabra frente a un contexto claramente antinacional. En 2007, el Prof. Juan Fernando Segovia repasó la obra del intelectual entrerriano en el Nro.42 de la Revista de Historia Americana y Argentina de la Universidad Nacional de Cuyo, cuestionando las interpretaciones de la historiadora japonesa Mutsuki. El título de su comentario es “Debate: de la crítica al texto. Julio Irazusta malinterpretado”, y la publicación puede leerse libremente en internet. En 2012, Ediciones La Ley publica “Política e Historia de Julio Irazusta”, un conjunto de ensayos dirigido por Marcelo Ramón Lascano. No podemos olvidar, antes de finalizar nuestro breve repaso por la obra de éste gran historiador de nuestra provincia, la labor de su esposa, Mercedes “Mecha” Aguilar Vidart, quién después de mucho bregar, pudo poner en marcha la carrera de Educación Especial en el ISPED, Instituto Superior de Perfeccionamiento y Especialización Docente en la ciudad de Gualeguaychú, en 1966. Los más de diez mil libros de la gran biblioteca de Don Julio Irazusta y sus cientos de carpetas de trabajo son hoy un extraordinario Fondo Documental del Instituto de Profesorado Sedes Sapientiae de su ciudad natal (8).
UNA HISTORIADORA PARA LA ACADEMIA. UNA REVISORA INCÓMODA
“...Dejó de ser Urquiza, para mí, el general victorioso,
para verlo como gobernante visionario y eficaz...”
“Discurso y Contexto: laconstrucción del proceso de
Organización Nacional y la Figura de Urquiza
(1850-1870) en la obra de Beatriz Bosch, Entre Ríos
1940-1980”
María de los Ángeles Rodríguez y
Aixa Noemí Mega (UAdER)
“...Julio Irazusta me dijo, que la timidez se va con los años,
este, en mí no, por ahí aparecen ciertos rasgos...”
Entrevista de Aixa Mega
Cuando la Editorial Universitaria de BsAs publica “Urquiza y su tiempo” en 1971, la trayectoria historiográfica y docente de Beatriz Bosch era importante y reconocida. La obra estuvo lista cinco años antes, pero los complicados tiempos del país la hicieron esperar: sale a la luz cuando la Prof. Bosch ya era rectora del Profesorado de Paraná, ubicado en la Escuela Normal. A fuerza de estudio, dedicación y empeño de su espíritu, la historiadora se fue haciendo un lugar en la ciencia social dominada hasta ese tiempo por los hombres.
Su inquietud de estudiante avanzada y de maestra normalista chocó con los límites de la realidad económica y se frustraron sus proyectos de perfeccionamiento académico en BsAs y en Europa. Lo suplió con una extraordinaria dedicación al trabajo investigativo, docente e historiográfico. La aventura pedagógica que inició enseñando Historia de Roma -cuando los profesorados eran parte de Ciencias de la Educación de la UNL en Paraná- termina con la investigación histórica más reconocida sobre Justo José de Urquiza. La propia estudiosa recordó en una entrevista sus primeras lecturas, y se encuentro con la historia provincial de Benigno Teijeiro Martínez. Dice la Prof. Bosch que, “entre los textos de mis hermanos mayores, junto al inevitable Grosso y al Malet, encontré el segundo tomo de la Historia de Entre Ríos, de Benigno Tejeiro Martinez. Enseguida lo devoré, al punto de saberlo poco menos que de memoria, Martínez murió cuando yo concluía la escuela primaria. Esa mañana hubo asueto escolar en su homenaje. Mis compañeritas, ignorantes de la causa del descanso imprevisto brincaban de contentas. Yo si lo sabía, pero no sospechaba por cierto, que medio siglo después mi nombre también aparecería en la cubierta de una Historia de Entre Ríos”
Sus ideas liberales la llevaron a fuerte enfrentamientos con el peronismo. Con el gobierno de ésta fuerza política, Bosch fue bajada de categoría en el sistema educativo y al final, tras su rechazo al manoseo, fue cesanteada. Sobrevivió vendiendo guantes de goma y después empezó a escribir colaboraciones en El Diario de Paraná y más adelante en La Prensa y en La Capital de Rosario. Con el golpe de 1955 pudo retomar su trabajo docente en el Profesorado. Reconocía a José Luis Busaniche y a Emilio Ravignani como sus maestros intelectuales. Con éste último se había desarrollado la Nueva Escuela Histórica, que progresaba académicamente a pesar de los embates del pensamiento revisionista. Cuando a la Prof. Bosch le consultaron sobre el revisionismo, contestó con fuerza que, “una vez me preguntaron si yo era Revisionista, entonces le dije que sí pero no en el sentido que le dan los revisionistas, esos revisionistas de comité que, que son partidarios de Hitler y Mussolinni y tratan de buscar antecedentes criollos acá en el país, digo soy un revisionista no acepto el criterio de autoridad y voy directamente a la fuente documental, eso es lo que le dije. En ese sentido sí soy revisionista porque por ejemplo he tenido un poco de lucha en Entre Ríos que hablan de la Delfina y que esto y el otro, y como yo he dicho quien era la Delfina me han atacado muchísimo”.
La historiadora paranaense dejó claro, hasta el final de sus días, que lamentaba la traición de Ramírez al movimiento artiguista, y subrayó también que una de las cosas que más le conmovían de la política de Urquiza fue su impulso a la educación como la preocupación por la formación y el bienestar de sus hijos que, se sabe, fueron unos cuantos. “Urquiza -dijo la investigadora en otra entrevista realizada por Ricardo Bazán- tuvo sobre todo un interés único por la educación y por la educación de sus hijos, fue querido y respetado por sus hijos, ellos les mandaban dibujos, les escribían, hay un detalle muy gracioso: una de sus hijas, la nena de 4 o 5 años le manda un dibujo, y se da en los días de Caseros, estaba lleno de gente pero sin embargo se las arregló para contestarle y mandarle un regalo, una muñeca, así era con sus hijos y se preocupó también de su hijo doctor”. María Esther de Miguel le dedica a esta gran docente entrerriana su novela “El General, el Pintor y la Dama”, publicada en 1996, en un momento donde la lectura de la historia grande empieza a quedar resignada a las páginas de indiscretas novelas.
UNA PROFESORA RIGUROSA, ABIERTA Y VALIENTE
La historiadora que planteó que su materia debía ser “arte, ciencia y filosofía”, partió a BsAs tras la muerte de su madre y allí falleció en 2013 a una edad centenaria. Entre 1969 y 1973 fue rectora del Profesorado paranaense. Su ex alumno (entre 1957 y 1958) y después colega en esa institución, Juan Antonio Vilar, la recuerda con mucho respeto. En primer lugar, el rigor intelectual no implicaba cerrar la puerta a otras miradas. Dice Vilar que, “desde su posición de investigadora erudita ella era muy democrática, y finalmente, era accesible a pesar de que la primera impresión que uno tenía señalaba lo contrario. Era muy seria, muy rigurosa, y por lo tanto, por su manera de ser, parecía poner distancia desde un principio. Puedo garantizar su carácter democrático y tolerante porque en alguna oportunidad yo le plantié un punto de vista distinto al suyo en plena cátedra y ella me lo admitió perfectamente bien”. Los valores de Beatriz Bosch no se quedaban en el aula. Dice nuestro querido y admirado profesor que, “hay algo más que demostraría su valentía: cuando a mí me llevaron preso en 1976 y algunos profesores y colegas hicieron circular una nota pidiendo por mi persona, una de las profesoras que firmó con todo gusto y con todo el riesgo que implicaba en la época del proceso militar arriesgarse de esa forma, fue ella” (9).
La Prof. Bosch se quedó en BsAs estuvo contenta de cómo se habían desarrollado las cosas en su vida personal, intelectual y laboral. Igualmente, lamentó algunas actitudes de sus coprovincianos. “Me ignoraron y dijeron disparates de mí” algunos en Entre Ríos, supo decir. Su destino, en ese sentido, se parece al del gran caudillo que estudió y reivindicó. En 1999 dirigió la publicación de la Nueva Historia de la Nación Argentina. Recordemos que fue la primer mujer en ingresar en la Academia Nacional de la Historia, en 1965. En 1987, 1992 y 2005, la Provincia de Entre Ríos le entregó las merecidas Medalla de Oro y la Legión al Mérito Entrerriano. El homenaje es justicia, a pesar de que quienes se lo entregaron tal vez sólo hayan leído el capítulo que la Prof. Bosch le dedicó a la retirada de Urquiza en Pavón.
Beatriz Bosch legó los cuarenta mil libros de su extraordinaria biblioteca al Estado entrerriano. Ese capital cultural enriquece hoy la Biblioteca Provincial de Paraná junto al legado de Antonio Serrano y otros grandes estudiosos y referentes de nuestra cultura. Su “Urquiza” ya es un clásico de la bibliografía sobre el caudillo entrerriano y su época. “La Nación Argentina nace en 1851”, afirmó la investigadora. Su posterior “Historia de Entre Ríos” (1978) abre una perspectiva de historia provincial crítica e integral, que hay que retomar y profundizar.
URQUIZA Y NUESTRO TIEMPO
“...Ni siquiera he leído nuevamente mis propios libros,
ni siquiera Urquiza y su Tiempo...”
¿Cómo pensar hoy el trabajo de Beatriz Bosch sobre Urquiza? ¿Qué lectura podemos hacerle hoy, a la luz de los debates historiográficos contemporáneos y sobre todo, mirando la complicada situación económica, social y ambiental de la Provincia de Entre Ríos, como la de toda la República Argentina?. Para Irazusta, la organización constitucional (1853) no significó mucho, más bien cierto paso a la formalización del dominio británico sobre la economía nacional. Para Sampay, fue un paso contradictorio e importante, porque a la par de ese liberalismo funcional al capital imperialista -que denunció Irazusta-, la Carta Magna abría posibilidades positivas a futuro, como por ejemplo en la promoción de la educación. Fermín Chávez escribió en su “Historia del País de los Argentinos” (1967) que en Caseros confluyeron un espíritu nacional y otro antinacional, y que “si el Dictador -Rosas- acertó y fue eficaz en los asuntos exteriores de la Confederación, tuvo menos fortuna en su política interior”.
¿Qué sentido histórico tuvo el trabajo de la Prof. Bosch sobre el gran caudillo entrerriano? ¿Reivindicar el respeto a la organización legal frente al nacionalismo autoritario y el golpismo militar y político casi permanente que azotó a la Argentina entre los años ´30 y ´70 del Siglo XX? ¿Reivindicar la presencia federal de Urquiza, como jefe de los entrerrianos y litoraleños, en las luchas históricas del Siglo XIX y reivindicar su resignación política final con un sentido de “argentinidad”? ¿Cuál es el destino historiográfico y político de una reivindicación que combina, al mismo tiempo, presencia y resignación?. “El federalismo no existe”, le reconoció la investigadora a Tirso Fiorotto en un reportaje realizado en 2009.
La documentación estudiada y citada en “Urquiza y su tiempo” es extraordinaria. Es tan rica que hoy nos permite otra lectura y otra interpretación. En primer lugar, está claro gracias a la gran investigación de la Prof. Bosch, podemos comprender que Urquiza el constructor de la identidad política entrerriana. Es el caudillo el que convoca, anima y aplaude orgullosamente a sus “entrerrianos” en cada proclama y en cada batalla. Es el mismo caudillo el que lanza algunas definiciones que compartirían hoy los filósofos comunitaristas, y tal vez hasta el propio Irazusta y algunos otros revisionistas y nacionalistas. Dijo Urquiza en 1852, y cita Beatriz Bosch: “la libertad es el poder de ser buenos. La libertad es la conquista de la inteligencia y el premio del patriotismo. La libertad no es, propiamente hablando, la fuente original del saber y de la moral, sino más bien una consecuencia rigurosa del sentimiento común y de las espontáneas virtudes de los pueblos”.
REPÚBLICA, LIBERTAD Y VALORES. EL TIEMPO HETEROGÉNEO. LA TRAGEDIA
“...Ud conoce mis sentimientos religiosos a la par que
liberales. No soy fanático, pero duéleme todo lo que
se hace en perjuicio de la religión de mis mayores…
Por buena que sea la institución del matrimonio civil,
no valen sus ventajas, la pérdida de la quietud de un
pueblo y de su unión… Pierda ud. cuidado: en Entre
Ríos no ha de cundir la petulante fantasía de cometer
imprudencias para adquirir el título de progresista”
CARTA DE URQUIZA AL DEÁN ALVAREZ, citada en
BEATRIZ BOSCH, “Urquiza y su tiempo”
Podemos discutir eternamente la distancia entre las ideas y las intenciones con la realidad y las prácticas políticas contradictorias y/o cínicas de los gobernantes. Lo que estamos planteando es que esa profunda definición urquicista de libertad, no es una definición liberal clásica de libertad, y que la propia documentación citada con precisión por la Prof. Bosch va más allá de las propias ideas políticas de la historiadora. Poco tiempo después, en un manifiesto dirigido al Congreso y a la Nación, Urquiza amplía su concepción de la libertad diciendo que, “la libertad civiliza y fecunda. La libertad sin la moderación es una odiosa algazara. La libertad sin las costumbres y la religión carece de garantías. La libertad sin el trabajo y la industria no tiene ocupación digna”. Aquí el comunitarismo dio paso a un conservadurismo más claro. “La religión guarda al hombre donde la ley lo abandona”, agrega el manifiesto urquicista, antes de pasar a hablar de las bondades del crédito para desarrollar el trabajo, la industria y la producción. Podemos disentir con el conservadurismo, pero no podemos negar los dramas de una república cuyos valores resisten como pueden. ¿Cuántos teóricos liberales -y cuántos humanistas y religiosos- siguen buscando respuestas hoy a la crisis de la democracia representativa cómplice de la sociedad de consumo, del show mediático vulgar y mediocre, del culto al dinero en todas sus formas, de los abusos de los supuestos representantes de la fe, y de la lógica biopolítica del mercado?.
“Urquiza y su tiempo” nos muestra a una figura extraordinaria como Alberto Larroque renunciando a su cargo de rector del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, ante el ajuste que el Congreso de la Confederación Argentina realiza suprimiendo las aulas de jurisprudencia de ese institución educativa, “por razones de economía”, y porque los legisladores cordobeses celaban de esos cursos que rivalizaban con sus viejos claustros. Larroque siguió militando después un segundo pronunciamiento federal contra el separatismo porteño, contra su exclusivismo y su privilegio económico. ¿No es rico, complejo, plural y dialéctico el tiempo histórico de Urquiza? ¿No hay que repensar las relaciones entre Urquiza y su tiempo? ¿No hay que repensar el significado actual de ese rico y dinámico tiempo de Urquiza?. ¿No hay una política de los gobernados, además de la de los gobernantes? ¿No se influyen ambas? ¿No es la realidad histórica y política el resultado de esas tensiones e interacciones?.
Urquiza tenía claro lo que significaba la hegemonía porteña y sin embargo, por distintas razones, terminó acordando con ella. “Cuando los que resistieron la organización nacional -dijo el caudillo, citado por Beatriz Bosch- consagrada en la Constitución de 1853 empezaron a disputar ventajas en agravio de aquellos principios, de los intereses generales del país, un provecho solo de la misma política vencida, del exclusivismo de facción, del monopolio, cuando se levantó desde BsAs la bandera de un partido bajo el título de “liberal”; “liberalismo” de que se quiso y se quiere hacer lo mismo que lo que hizo Rosas de la “federación”, la palanca para dividir y arruinar a las provincias, para reconcentrarlo todo en BsAs, cualquiera que fuese su nombre”. ¿Porqué entonces no sostuvo su alianza con el presidente Derqui en 1861? ¿No hubiera sido la verdadera grandeza de Urquiza sostener la política, el triunfo y la conducción federal? ¿Dependía de una decisión política personal o era un problema estructural el desarrollo de un capitalismo nacional federal? ¿No hubiera sido posible? ¿No estuvo cerca? ¿No estaban las milicias federales dispuestas siempre a frenar las ambiciones de la política porteña?.
La Prof. Bosch termina su gran trabajo sobre Urquiza afirmando que éste dio “el ejemplo de acatamiento a la autoridad nacional que contribuyera a instalar” y que su nombre fue alzado como bandera “por los desposeídos de justicia, de libertad y de riquezas”, tanto en las provincias como en Uruguay y en Paraguay. “Sólo el crimen alevoso pudo eliminarlo”, dice la investigadora, remarcando la gravitación política del último Urquiza (10). Queda para el debate si la eliminación de esa gravitación política no corrió por parte del propio caudillo desde la retirada en Pavón, pero no deja ser importante discutir si la muerte de Urquiza dejó en mejor o peor posición después a la Provincia de Entre Ríos y al movimiento federal. A la tragedia de Pavón le siguieron las tragedias de Paysandú, del Chacho Peñaloza, la de la Guerra del Paraguay y la de Felipe Varela -todos víctimas del mitrismo y sus aliados-. Las milicias entrerrianas -en un hecho histórico de enorme conciencia y dignidad- se sublevaron contra la política resignada y cómplice de Urquiza en los arroyos Basualdo y Toledo (Julio y Noviembre de 1865). Tras este derrotero sangriento sobrevino la tragedia del Palacio San José -asesinato de Urquiza- y la tragedia posterior de la derrota jordanista en Entre Ríos frente a la invasión de los “nacionales” enviados por Sarmiento. La gran tragedia de fondo probablemente sea que el pueblo federal sabe lo que no quiere pero no termina de saber lo que quiere y como lo quiere.
FERMÍN CHÁVEZ Y LA HISTORIA SUBALTERNA. MONTONEROS Y RELIGIÓN POLÍTICA.
“...De acuerdo con Di Meglio y Fradkin (2013) en algunos casos,
los ensayos o los relatos de ficción reponen las voces y la
agencia de los sectores populares proponiendo conjeturas
que la historiografía no puede resolver...”
“GAUCHOS, MONTONERAS Y CAUDILLOS:
UNA INTERPRETACIÓN A TRAVÉS DE LA
HISTORIETA EL CHUMBIAO, DE
FERMÍN CHÁVEZ Y JUAN ARANCIO”
En 1967, Fermín Chávez comienza a publicar la historieta “El Chumbiao” en el diario Clarín de BsAs. Quién lo dijera hoy: por dos años se publica la historia de un montonero jordanista en el diario de Noble. Cuando se dejó de publicar ésta historieta estallaron el Cordobazo y otras rebeldías obreras y populares. El peronismo estaba en su fase de resistencia frente a la proscripción estatal y el exilio de su líder. La obra del historiador y poeta entrerriano trataba de mantener vivas las brasas de la lucha o tal vez algo más, porque el propio Chávez reconocía que el propio gobierno peronista no había podido superar la enseñanza liberal oficial de la historia argentina, y que ésta debía releerse, rediscutirse, reescribirse y comunicarse. En 1967, éste estudioso nacionalista y peronista publicó su “Historia del País de los Argentinos”, un excelente repaso crítico del devenir de nuestra tierra -hasta 1930-, entendida en sentido amplio. Un par de años después, en el peronismo surgirá la organización armada Montoneros, denominada así en homenaje a esos gauchos combatientes por el federalismo que la historiografía nacionalista venía reivindicando con fuerza. Los destinos serán parecidos.
Como han dicho la Prof. Mónica Alabart y otros investigadores, ésta literatura histórica repone voces que la historiografía no contemplaba en ninguna de sus corrientes. Hoy podemos pensar estas intervenciones como un anticipo de la denominada “microhistoria” o de los estudios de la subalternidad. ¿Cómo fue leída la historieta gaucha de Fermín Chávez en su momento? ¿Cómo folklore simpático? ¿Cómo memoria viva, concientizadora y movilizadora?. ¿No queda siempre la memoria histórica abierta a esas dos posibilidades, a esas dos interpretaciones?. En julio de 1976, Chávez publica “La Confederación. Un proyecto nacional olvidado”, como Cuaderno especial de la Revista “Crisis” de BsAs. En éste gran trabajo, difundido en un momento dramático, se destacan los intelectuales y las luchas que se expresaron durante el gobierno nacional de Urquiza y la posterior resistencia jordanista. La idea era y es mostrar que en la Argentina siempre hubo otro camino al de la política liberal hegemónica en casi todo el complicado ciclo bicentenario de formación de la república. Por lo demás, ¿no debería nuestro país retomar el nombre de Confederación Argentina en una futura refundación constituyente?.
El joven poeta nogoyacero integró la Peña Eva Perón durante el primer gobierno justicialista. Tras la muerte de Evita, Chávez escribió una obra de teatro para niños titulada “Un árbol para subir al cielo”, dónde Eva Perón era la Dama de la Esperanza, un ángel que ayudaba a los humildes a subir por el árbol mágico que llevaba las almas a la eternidad divina. Aquí el autor combina su ideología política llevada casi al extremo de una religiosidad política con el antiguo mito nativo del Nalladigua, el árbol celestial -también en el norte de Europa encontramos el mito parecido del Iggdrasil, mito fuerte que obligó a los cristianos a pensar en un árbol de la Navidad-. Los opositores han cuestionado este fanatismo peronista, pero visto hoy desde otro ángulo, Chávez daba un paso más allá de su nacionalismo popular católico y se encontraba -en la ficción teatral- con nuestras culturas originarias. El título contextualizado de la obra hace pensar en un jesuitismo peronista.
OTRA HISTORIA, ANTES Y DESPUÉS DE MAYO DE 1810
“Los unitarios presumían desalojar todos los elementos
primitivos de la nación política: los federales anhelaban
domesticarles y filtrarles la luz gradualmente y dar al
país formas estables y resistentes”
citado por FERMÍN CHÁVEZ en
“Historicismo e Iluminismo en la
cultura argentina”
La “Historia del País de los Argentinos” de Fermín Chávez es un libro muy estimulante para la formación y el debate. Su idea de país es amplia, formalmente se retrae hasta la geografía del Virreinato del Río de la Plata -una idea sudamericanista de país- y culturalmente va un poco más lejos hacia nuestros primeros pueblos nativos, sin avanzar en el tema. En sus primeras páginas nos habla de esa primer “Argentina” extensa y plural de nuestras culturas originarias que “ignoraba la existencia de los cristianos europeos, interesados en descubrir la ruta de la India, Cipango y las comarcas de la Especiería”. Esa autarquía continental se termina cuando a comienzos del Siglo XVI, “un experto hombre de mar español, procedente de los pinares del Guadalquivir -Juan Díaz de Solís-, empezó a desmoronar aquella idea del mundo y el sueño inerme de la tribu y el ayllu”. Tal vez no tan inerme: en 2011, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) publica “Forma Valor y Forma Comunidad” de Alvaro García Linera. El subtítulo de esa obra del intelectual y político boliviano es “Aproximación teórico-abstracta a los fundamentos civilizatorios que preceden al Ayllu Universal”.
Chávez cuestionaba el “mayismo” de la historia oficial argentina, historia que todavía predomina en nuestro calendario estatal y escolar. Rechazaba esa mistificación de las ideas liberales y su asociación fácil y liviana con la revolución política iniciada en Mayo de 1810. En su “Historia”, el estudioso entrerriano explica con claridad que ese proceso desatado en el Cabildo de BsAs es “una revolución que no tiene jefe” y que en el marco de factores contradictorios que se encuentran en el movimiento, el pueblo irá haciendo suya la revolución, y Artigas será, desde 1811, “el primer caudillo de Mayo”. Es el líder oriental el que “aportaría al movimiento emancipador su sentido popular y la voluntad criolla que no podía expresar en modo alguno el doctor Mariano Moreno”.
El liberalismo de Moreno, Belgrano y Rivadavia es claramente cuestionado en estas páginas, lo mismo que las concepciones monárquicas, no sólo de los gobiernos de BsAs hasta 1820, sino de los propios Belgrano y San Martín. Contra Belgrano y su obediencia a BsAs, Chávez saluda y aplaude la sublevación de Arequito (1820), en la que los subalternos del creador de la bandera argentina -Bustos, Heredia, Paz- se rebelaron y desobedecieron la orden de reprimir a los federales. Con San Martín, Chávez trata de ser más componedor, si bien reconoce sus ideas y negociaciones monárquicas y su buena relación con los ingleses. Citando al docente socialista entrerriano -radicado en La Pampa- Enrique Stieben, el autor de la “Vida y Muerte de López Jordán” nos dice que la pueblada del 8 de Octubre de 1812 contra el Primer Triunvirato, en la que participó el San Martín recién llegado a BsAs, es un “antecedente” del denominado federalismo porteño. Comenta la rebelión en el Ejército de los Andes, pero no aclara -como si lo hizo Irazusta- el sentido federal de la misma. No se olvida de los esclavos negros y los libertos que formaron parte del ejército sanmartiniano. Explica el Congreso de Oriente (1815) a la par del Congreso de Tucumán (1816, continuado en BsAs hasta 1820): recuerda que éste parlamento -que festejamos los 9 de Julio- traicionó al Litoral negociando con los portugueses del Brasil la entrega de nuestra Provincia Oriental y la “desinfección” del federalismo. Es crítico también de Francisco Ramírez y su “deserción ciega” de la liga artiguista. Para el historiador de Nogoyá, Ramírez se terminó conformando “con poca cosa: ver desfilar a sus gauchos por las calles porteñas”.
GIRANDO EN DESCUBIERTO. ORO Y DOLOR
“...Sin solicitar un solo dólar al extranjero, financiada la empresa
exclusivamente con el petróleo que extraía, Mosconi desarrolló
una de las más importantes industrias petroleras del continente.
Su plan original era el del nacionalismo integral en materia de
petróleo...”
“Mosconi e YPF: eficiencia, superación y un modelo para
Latinoamérica toda”
15/4/2012, Infonews.com
Explica después Chávez con claridad, y como hemos visto, las contradicciones del rosismo y los intereses contradictorios que se expresaron con el urquicismo en Caseros y en el proceso político posterior a esa batalla. Es discutible, más adelante, su concepción de “seguridad” cuando habla de la “campaña del desierto” (1878-1880). En los capítulos finales de su “Historia”, el estudioso nacionalista cita trabajos de dos de sus maestros, del cordobés Saúl Taborda y del entrerriano Julio Irazusta. Afirmándose en la obra de estos autores, Chávez hace un análisis muy crítico de las ilusiones políticas que acompañaban el desenvolvimiento de la Argentina gobernada por los conservadores. Ese “progreso” en base a endeudamiento y a todo tipo de concesiones al capital extranjero ha sido hasta hoy -explican los historiadores nacionalistas- la raíz de nuestros males estructurales. “Nos habíamos acostumbrado a gastar sin tasa ni medida”, dijo Taborda citado por Chávez que agrega “girábamos en descubierto y esperándolo todo de las inversiones europeas”.
Al igual que Irazusta, Fermín Chávez reivindica a Osvaldo Magnasco, joven diputado conservador oriundo de Gualeguaychú, que no tuvo problemas en calificar de “robo” los negocios de los ferrocarriles británicos en nuestro país, y al igual que que el autor de la “Vida de Rosas”, Chávez subraya la reflexión crítica planteada por Estanislao Zeballos -director de la Revista de Derecho, Historia y Letras- quién escribió, el 25 de Mayo de 1909, “la constitución escrita en 1853 ha fracasado en su aplicación; y desde la Independencia hasta el desarrollo normal de la vida institucional, todo está comprometido. ¡No nos halaguemos exageradamente con el esplendor de los palacios de oro que custodian nuestros soldados, como reservas de las emisiones y de los bancos! ¡No basta ser ricos cuando existe el peligro de que dentro de ese oro, como en las talegas de las satrapías orientales, fermenten los gérmenes del dolor, de la desventura y de la ruina y nos falten aptitudes y previsiones para prevenirlos!”.
Algo debe andar mal en la política argentina para que esas palabras tengan tanta actualidad. Chávez, al igual que Irazusta en su “Balance de Siglo y Medio” repasa, por otra parte, aquel llamado de atención del Presidente Roque Saenz Peña (electo en 1910) frente a esa Argentina que se estaba transformando socialmente con el aluvión inmigrante: “si educamos y formamos niños argentinos, es difícil que obtengamos adultos extranjeros”. En nuestros días, esa idea vuelve a ser interpelante -despojada por supuesto de chauvinismo y de conservadurismo- frente a tanto neocolonialismo globalizador. En dos cuestiones más coincide Chávez con Irazusta al cerrar su análisis de la historia argentina: primero, en señalar que Hipólito Yrigoyen “fue mejor jefe de partido que gobernante” y que a causa de las debilidades políticas del radicalismo se produjo la restauración oligárquica de 1930; y segundo, que el gobierno de Marcelo T. de Alvear (1922-1928) se movió “entre el conformismo de Le Bretón -ministro de agricultura- y el reformismo nacionalista de Mosconi -primer director de YPF-”, y que con ese gobierno “se terminó la belle epoque”.
LA REBELDÍA DEL PUEBLO GAUCHO ENTRERRIANO. LA CIVILIZACIÓN BÁRBARA
“...Ramón Doll decía gráficamente que -el iluminismo-
había hecho el efecto de una damajuana de caña en
una jaula de monos...”
“Historicismo e Iluminismo en la cultura
“...Pero López Jordán cree en Urquiza; será el último entrerriano
en desilusionarse. Su lealtad criolla sobreponiéndose a otras
consideraciones, no le hizo renegar del jefe en las horas de
Pavón, ni cuando la media vuelta de 1865 en la cuestión
brasileña. Quedó fiel a Urquiza, aunque éste vetó su
candidatura a gobernador en 1864, y mandó al año
siguiente a los entrerrianos a pelear contra los paraguayos.
Se le atribuyó una participación en los desbandes de Basualdo
y Toledo que no tuvo: cumplió fielmente las órdenes de Urquiza
pero no pudo impedir la fuga de los gauchos...”
JOSE MARÍA ROSA, “Historia Argentina”
“ENTRE RIOS Y LÓPEZ JORDÁN (1870-1871)”
En su Cuaderno “La Confederación”, Fermín Chávez nos aporta más elementos para desarrollar una historia dinámica, un estudio de la subalternidad que nos permita entender los procesos históricos como producto de la tensión de fuerzas políticas, sociales e ideológicas en pugna. Una historia que sólo hable de gobiernos o de intereses económicos sin debates, luchas ni alternativas, sólo podrá explicar una parte de los procesos. En esas páginas confederales, el estudioso entrerriano rescata, entre tantos otros, la voz de Alejo Peyret cuestionando la violencia “nacional” que hizo a Entre Ríos votar por Avellaneda en 1874. Destaca también la protesta del dramaturgo Francisco F. Fernández, quién en su obra “Solané (1872) rechaza con fuerza a la “civilización de bayonetas y cadenas, a la civilización liberticida y corruptora, amasada con injusticias impunes, encomiada por periódicos versátiles y cínicos, vendidos al oro manchado del mercenario inconsciente o sin pudor...” Parece haber sido escrito ayer.
El mismo Fernández aplaudió públicamente la rebelión de las milicias entrerrianas contra la decisión de Urquiza de sumarse a la Triple Alianza encabezada por los mitristas contra el Paraguay. En “El Obrero Nacional”, periódico editado en Paraná y después censurado, el combativo redactor dice -en nota del 6/3/1870- que esas sublevaciones en los Arroyos Basualdo y Toledo del norte entrerriano “nos dieron una buena lección de dignidad, y de profunda visión política”, que esos gauchos rebeldes enseñaron con su práctica de la rebeldía “a los hombres de principios, que dormíamos”. Fernández reafirma y amplía la idea diciendo que, “la revolución de Basualdo, concebida y realizada únicamente por los gauchos entre-rianos, vino a rasgar el velo que hasta entonces les había ocultado la augusta magestad del derecho. Y la civilización obtuvo un triunfo que corresponde a la humanidad”. Contra la tozudez aliancista de Urquiza, la rebeldía se repite en Toledo. “¡El pueblo mandaba! ¡El pueblo castigaba! -aplaude el periodista- y no fue nuevamente convocado. La talla del gaucho, desde entonces se hizo colosal. El pueblo entre-riano ilustró su historia añadiendo una purísima página a sus libertades...”
En esa misma publicación de la Revista Crisis, Chávez rescata también una reflexión de Clodomiro Cordero sobre la oportunidad histórica perdida o mejor dicho, abandonada por Urquiza, y sobre la dignidad del pueblo entrerriano en esa época. Cordero fue un periodista y político entrerriano que en 1871 publicó en BsAs un folleto titulado “Revolución de Entre Ríos. La guerra y la paz” -texto que hoy puede leerse en internet-, en el que explica las causas del movimiento jordanista. Sobre Urquiza, Cordero afirma que “sin los cálculos políticos del Gral Mitre y la subordinación militar del Gral López Jordán, hubiera ido a acabar sus días en Europa después de Pavón”, y que el caudillo constitucional “pudo ser un Solón y prefirió ser un César. El mismo se preparó el precipicio en que lo hemos visto sepultarse”. Y sobre el pueblo entrerriano, este cronista nos dice que “un día, recogiendo desde sus vírgenes bosques, como los antiguos Galos, de los labios de los bardos, la inspiración de sus grandes destinos, lanzóse al combate para recibir en él el bautismo de los héroes conquistando leyes y aplausos. Sus triunfos fueron el patrimonio de una nación, su gloria se la usurpó un hombre; y cuando cansado de sufrir pasó sobre el cadáver del usurpador, los mismos que lo aplaudieron y cantaron sus victorias, confundiendo a lo Dracón la pasión por la libertad con el crimen, lo han condenado al sacrificio. Sus antiguos bardos convertidos en gobernantes son hoy sus severos jueces. Pero no quieren solo el sacrificio de sus hijos, quieren arrojar al viento sus cenizas y no dejar piedra sobre piedra en sus hogares. ¿Sabéis cuál es ese pueblo?. Es Entre Ríos”. Difícilmente se haya escrito una página tan memorable como ésta.
ROMANTICISMO POLÍTICO E INTERCOMUNALISMO
“...El paisano entrerriano no vuelve "a casa", a "mi casa", vuelve a
"las casas", o mejor dicho, "lah casah", con la ese aspirada. Es
como decir a la casa de uno y de muchos, de los abuelos y los
nietos; vuelve al pago, a varias casas juntas, la ranchada, pero
con estos árboles, estos trinos, estas presencias espirituales,
estos sonidos, recuerdos, gustos, sueños, y estas fiestas...”
“La vida comunitaria no se da por muerta
frente al individualismo”
Diario UNO E.Ríos, 24/9/2018
En 2012, la Universidad de Lanús editó un compilado de trabajos posteriores de Fermín Chávez con el título de “Epistemología para la periferia”. En éstas obras, podemos leer a un Chávez que profundiza en el necesario estudio de la historia de las ideas en Argentina, cuestionando al liberalismo y el iluminismo hegemónicos y valorizando las distintas expresiones de la filosofía historicista -que el autor paradójicamente reconoce que estuvieron en su apogeo en la confederación urquicista-, del romanticismo -ese movimiento cultural que afirma los sentimientos y la sensibilidad frente al racionalismo interesado e individualista-, de la poesía popular y las posiciones federales y nacionalistas. El historiador de El Pueblito afirma su concepción filosófica e histórica citando aportes de intelectuales críticos y románticos europeos como Johan Herder -el “alemán matrero”-, Johan Hamann, Giambattista Vico, Baruch de Spinoza, alguna cosa de Isiah Berlin sobre el nacionalismo , Ludwig Wittgeinstein, y Víctor Frankl, entre otros. Un ensayo de Chávez plantea al Martin Fierro hernandiano “entre Wittgenstein y Vico”. Citando sus maestros más cercanos, por supuesto comenta conceptos de Nimio de Anquín, Saúl Taborda y el Padre Leonardo Castellani. Con todo éste gran bagaje de estudio y de ideas, Chávez planteaba con energía la necesidad de invertir la cuestión entre civilización y barbarie cuando se analiza la política moderna y liberal -y neocolonial- por un lado, y las expresiones populares y nacionales en sus distintas formas por el otro. Habría que ver hoy, en cuál de las dos categorías entra el hispanismo católico que los nacionalistas como Chávez reivindicaban frente al desprecio liberal, si bien es cierto que habría que especificar los matices, las contradicciones, la complejidad y el mestizaje multidimensional producido durante la era colonial. ¿Puede hablarse, en ese sentido y por ejemplo, de un cristianismo instituído y otro contrainstitucional?. Y, ¿pueden separarse completamente “civilización” y “barbarie”?.
Puede ser muy estimulante y positivo releer las reflexiones de Chávez,como las de Irazusta y otros estudiosos comprometidos, en el marco de los aportes contemporáneos al repaso del romanticismo filosófico, político y cultural en sus variadas formas. Desde el liberalismo -que nuestros historiadores discutían-, Isiah Berlín propuso una ojeada particular de las raíces del romanticismo y de las ideas de los “contrailustrados” Vico, Herder, Hamann y también Joseph de Maistre. Desde un marxismo abierto, el ecosocialista franco-brasileño Michael Lowy (n. en 1938) ha interpretado el “aviso de incendio” de Walter Benjamin y ha replanteado la presencia del romanticismo en las luchas anticapitalistas de la historia contemporánea. En 2008, la Editorial Nueva Visión de BsAs publica la versión en castellano de “Rebelión y melancolía. El romanticismo a contracorriente de la modernidad”, de Michael Lowy y Robert Sayre, obra en la cual los autores proponen pensar seis tipos básicos de romanticismo.
La edición de la Universidad
Chávez retoma en sus investigaciones la idea de “intercomunalismo federalista” de Saúl Taborda. Para el pensamiento tabordiano, la vida municipal y comunitaria rioplatense y sudamericana anterior a 1810 nos muestra que ya existía una nación antes de la revolución política de Mayo, es decir antes de la hegemonía de las ideas liberales y de la organización del estado nacional argentino bajo la influencia del liberalismo político, económico y cultural. Claro que Taborda, por su formación, entendía que ese intercomunalismo estaba ligado “por lazos espirituales legados por Castilla”. Hoy podemos recuperar y releer ese concepto, enriqueciéndolo con otros aportes historiográficos, filosóficos, etnográficos y epistemológicos. La importancia política de la vida municipal en la era colonial y su continuidad y transformación en el proceso independentista ha sido estudiado por importantes historiadores como José Carlos Chiaramonte y Ana Frega, entre otros. Esta última investigadora oriental puede sernos de mucho ayuda a la hora de repensar la idea intercomunalista especialmente en el movimiento artiguista, donde coexistieron cabildos -juntas municipales en una época de ciudades importantes y decisivas- de burgueses blancos con cabildos de nativos, y dónde la autonomía social movilizada no siempre estaba limitada por la política de un cabildo.
Entonces, esa preexistencia comunal nacional es más rica y compleja que una transplantada política castellana y colonial. Por lo menos, tiene dos vertientes, una de autonomías municipales -de cabildos- y otra de autonomía social. Dentro de ésta autonomía social están las solidarias e independientes tolderías charrúas y minuanas en Entre Ríos comentadas por Cesar Blas Pérez Colman y la movilización guaraní-misionera más allá de los tratados de entrega de la corona española. Es el contenido histórico real y concreto el que define instituciones, hechos, procesos, políticas y no su forma. La forma-cabildo no es la única forma de autonomía y cada forma-cabildo debe ser estudiada en su contenido concreto de hechos y de política. En una bella nota, Tirso Fiorotto planteó la raíz latina de la palabra “pago” (pagus), y la apropiación popular entrerriana de esa idea al hablar de “mis pagos” en plural. Por lo demás, el interesante concepto de intercomunalismo federalista puede ser enriquecido con los aportes ya señalados de García Linera, de la sociología comunitarista e incluso con la idea pluralista y democrática del “confederalismo democrático” del líder kurdo Abdullah Ocalan. En su nota, Fiorotto nos recuerda la concepción de “economía de reciprocidad” en nuestro comunitarismo histórico.
NI CENTRO NI PERIFERIA: UNA EPISTEMOLOGÍA FEDERAL
“Lo real es una masa de objeciones a la
razón constituída”
“La conciencia nacional. Historia de
su eclipse y recuperación”
En el marco de ésta discusión, debemos decir que una epistemología -una reflexión sobre nuestro conocimiento histórico y cultural- basada sólo en Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, Herder o Jacques Maritain siempre va a terminar siendo una epistemología de la periferia. De esa manera, seguimos la lógica hegemónica de centro (eurocentrado-colonial) y periferia (de ese centro). Estamos así sólo repasando autores de ese centro hegemónico que en teoría son antagonistas de otros autores -los ilustrados y liberales- de ese mismo polo de poder. De lo que se trata es de construir un pensamiento soberano e independiente, donde la relectura crítica de esos autores y de otros sea una parte de la revisión histórica completa que empieza valorizando nuestras culturas nativas y su legado. Se trata de construir un pensamiento diferente al del centro, no de ser su periferia. Es difícil, porque hasta el idioma hegemónico que hablamos es producto de la colonización, y muchas de las ideas que nos han formado vienen de ese centro.
Debemos insistir: las cosas se definen por su contenido y el idioma y las ideas son sólo formas cuyo contenido es desarrollado en forma plural y diversa por el devenir y la lucha de los pueblos. Algunos autores han hablado, en este sentido de “identidades de borde”. Nosotros preferimos plantear el necesario desarrollo de una “epistemología federal”. En el ideal y la práctica federalista, se trata de defender y valorar lo local y lo propio pero sin negar la relación -descolonizada-, la solidaridad y el diálogo con lo regional y lo global. Se trata de que lo global no oprima lo local, lo propio, lo autónomo, lo comunitario sea nativo, mestizo, criollo o popular en general. Es una cuestión política: se trata de que lo local -en sus dimensiones comunal, regional, nacional, continental- integre lo mejor de lo global bajo conducción precisamente de lo local, de lo propio, en sentido estratégico, plural y democrático.
En uno de sus trabajos referidos a los debates sobre las ideas de la Generación de 1837, Chávez cita una nota del Diario de la Tarde de BsAs (agosto 1837) dónde el columnista establece una relación histórica entre la poesía provenzal de los trovadores de Catalunya, Aragón y Valencia en el siglo X con el arte payadoresco de nuestras campañas. Se sabe de las diferencias y luchas entabladas por los denominados “países catalanes” contra el centralismo imperial de Madrid. Parte de lo colonial fue popular allá y acá -otro ejemplo es la guitarra-, pero lo popular entonces, no puede simplificarse como “español” o como “colonial” a secas: ¿la guitarra nos colonizó o nos enriqueció cuando el pueblo se apropió de ella para uso y expresión propias?.. Cosas de la vida y de la historia: una tesis sobre los trovadores provenzales llevó a Arnaldo Calveyra becado a París en 1960.
COLONIZACIÓN AGRARIA Y RESISTENCIA POPULAR
“...Como escribía Carlos Octavio Bunge, el recuerdo del pasado
común y la esperanza de un futuro común es lo que realmente
une y ata a los ciudadanos con el vínculo supremo de la
nacionalidad...”
“Siete argentinos en busca de un nuevo
modelo pedagógico”, en
“Epistemología para la periferia”
“Tenemos que releerla hoy -a la poesía gauchesca- para
comprobar cómo su espíritu reaparece en el tango
–cuando el gaucho de las orillas urbanas se transforma
en el compadrito–, pero también en la música joven
hecha aquí. El rocanrol retoma la tradición gauchesca
ligada a la denuncia social y política, además de las
historias de amor, la picardía, el humor ácido y la crítica
de la vida cotidiana” ”
FERMÍN CHÁVEZ, en
“El refutador de la historia oficial”,
Página 12, 29/5/2006
En el tiempo heterogéneo de nuestra historia que nos propone pensar Fermín Chávez, se incluye aquel planteo de José Hernández -en su “Instrucción del Estanciero” (1881)- de la necesaria creación de colonias agrícolas con elementos nacionales, a la par de las que se creaban con la llegada de inmigrantes. La re colonización agrícola, y sobre la base de la sustentabilidad ambiental sin especulaciones, sigue siendo un desafío para Entre Ríos y Argentina en este Siglo XXI.
El legado de Fermín Chávez es amplio. Su militancia nacionalista y popular lo llevó a afirmar con claridad que “contra esta maquinaria del FMI lo único que se puede hacer es aguantar, resistir. Pero ya van a venir otros momentos de la historia. No las tienen todas consigo y el capitalismo tiene sus propias crisis. El capitalismo es deshumanizador y tarde o temprano tiene que estallar. El mercado no alcanza, contagia a muchos, compra voluntades, pero con eso no le alcanza.... Y las crisis tienen dos caras: la mala es el sufrimiento de la gente; la buena, es que crea conciencia nacional clara”. Reivindicamos estas ideas del historiador entrerriano, máxime cuando las mismas eran y son un escupitajo en la cara a varios de sus compañeros de partido, como a buena parte del arco político argentino.
ARTURO SAMPAY: EL ESPÍRITU DE LA CONSTITUYENTE SOCIAL
“...A pesar del fastidio que ocasiona el ocuparse de uno mismo,
recordamos que como legislador constituyente redactamos el
célebre artículo 40 de la Constitución de 1949 en el cual
-inspirándonos en las enseñanzas de Pio XI- se ordenaba
planificar la economía con miras a obtener el bien común y
para que ello fuese factible, a convertir en bienes públicos a
las grandes empresas del imperialismo...”
“Constitución y Pueblo” (1973)
En 1944, el joven abogado entrerriano Arturo Sampay se traslada a La Plata. En la universidad pública platense había realizado sus estudios de derecho. Oriundo de Concordia, realizó su curso del secundario en el Histórico Colegio de Concepción del Uruguay. La formación social católica y su militancia yrigoyenista darán paso a su adhesión activa al peronismo desde 1946. La Argentina y el mundo venían buscándole la vuelta a la profunda crisis del liberalismo, tanto en su aspecto económico como en el político. El GOU gobernaba el país desde 1943, en un momento donde la II Guerra Mundial entraba en proceso de definiciones. La derrota del nazi-fascismo en esa contienda no impedirá la influencia que los teóricos germanos del Estado y de la política en las ideas de muchos nacionalistas argentinos.
En su trabajo “La Crisis del Estado de Derecho Liberal-Burgués”, publicado en 1942, Sampay hace un fuerte cuestionamiento a la modernidad y sus contradicciones, explicando el camino negativo del racionalismo y el individualismo burgueses a la formación de los estados totalitarios. Desde otra óptica, el marxista alemán Robert Kurz, publicó en 2002 su ensayo “Razón Sangrienta – 20 Tesis contra la llamada “Ilustración” y los valores occidentales”. El jurista entrerriano tenía una formación amplia y sólida, había profundizado sus estudios en Europa con juristas y filósofos destacados entre los que su incluyó Jacques Maritain. Con Carl Schmitt comparte alguno supuestos en la crítica al liberalismo y en el concepto de constitución, más allá de algunas diferencias. Insistimos con lo interesante que puede ser un diálogo hoy entre las ideas políticas del Schmitt leído por José María Aricó -y por Habermas- con las de Irazusta y Sampay, entre otros autores. En la base de su pensamiento siempre estuvieron Aristóteles, Santo Tomás de Aquino y la Doctrina Social de la Iglesia Católica: fue enriqueciendo esa formación con la lectura de diversos filósofos, sociólogos y juristas -entre los que se destacan varios europeos- y con el estudio crítico de la historia argentina y de la historia mundial.
En ese libro de 1942, Sampay compara críticamente las libertades antiguas y medievales -romana y cristiana- con la libertad moderna y burguesa. Siguiendo a otros autores, el jurista concordiense afirma que, “los antiguos buscaban la virtud y los modernos la prosperidad”, que el cristianismo medieval condenaba la usura, y que el riesgo de la empresa moderna es que “desembaraza la política de la ética”. Además de criticar al Estado liberal, el autor impugna también las violentas contradicciones que generaban los estados fascista, nazi y comunista, rescatando y valorando la experiencia corporativista portuguesa que había comenzado en 1938. Sampay se ilusionó en términos teóricos con lo que prometía el corporativismo de Oliveira Salazar: seguramente aquí tenemos una fuente de la idea de “comunidad organizada” en base a la representación de los gremios y los distintos colectivos sociales. No sabemos que habrá pensado después el autor con el destino del “Estado Nuevo” lusitano, es probable que esa nefasta dictadura salazarista hubiera merecido una condena parecida a la del fascismo en alguna reedición de “La Crisis del estado de derecho liberal-burgués”. El último Sampay, que en “Constitución y Pueblo” (1973) muestra más lecturas del pensamiento socialista -sin olvidar que influyó en la reforma constitucional chilena de 1971- seguramente aplaudió la Revolución de los Claveles que en 1974 liberó a Portugal de la opresión de esa larga dictadura.
Con la llegada del peronismo al poder político, Sampay se incorporó al equipo del Coronel Domingo Mercante en el gobierno de la Provincia de BsAs como fiscal de Estado. En esa administración, Arturo Jauretche fue presidente del Banco Provincia de BsAs. La provincialización de esta entidad financiera fue producto de una dura lucha dentro del propio peronismo. El fiscal Sampay enfrentó la evasión impositiva de empresas importantes como la CADE y el Grupo Bemberg. En 1949, el peronismo impulsa una reforma constitucional con el objeto de incorporar derechos sociales y soberanos a la Carta Magna y además, permitir la reelección presidencial. El gran ideólogo de esa reforma va a ser el Dr. Arturo Sampay.
Hemos visto que para el jurista y político entrerriano, la Constitución no es una mera norma jurídica, sino que es un hecho político e histórico -que se puede deconstruir multidimensionalmente- que refleja la situación política, social e ideológica en la que se encuentra una sociedad, es decir que es producto de las concepciones de los sectores dominantes o de la tensión de fuerzas políticas, sociales e ideológicas existentes. En este sentido, tanto Sampay como los militantes más decididos del movimiento peronista entendían que el pueblo ya tenía la madurez histórica suficiente para superar las limitaciones del liberalismo hegemónico que esa militancia asociaba al pensamiento alberdino. Con la oposición radical, que comandaba Moisés Lebensohn pudieron acordar en la mayoría de las reformas que apuntaban a la reafirmación de la soberanía política y económica y a la inclusión de los derechos sociales, pero los adversarios se levantaron de la Convención cuando el peronismo empezó a tratar la reelección del presidente.
El mítico Artículo 40 que Sampay redactó y defendió en la reforma tiene una historia que merece ser contada. El mismo se impuso a pesar de las reservas del propio Perón, que había recibido un llamado de atención de ciertos representantes extranjeros preocupados por el futuro de sus intereses. En medio de los debates constituyentes, el presidente envió a Juan Duarte ha tratar de impedir la inclusión de ese artículo, pero alertado el grupo interno cercano a Sampay, el mensajero del ejecutivo fue demorado en el ingreso y Sampay apuró el tratamiento y la aprobación de ese artículo 40. El mismo decía lo siguiente:
“Art. 40: – La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución. Salvo la importación y exportación, que estarán a cargo del Estado, de acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine por ley, toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios.
El precio por la expropiación de empresas concesionarios de servicios públicos será el del costo de origen de los bienes afectados a la explotación, menos las sumas que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido desde el otorgamiento de la concesión y los excedentes sobre una ganancia razonable que serán considerados también como reintegración del capital invertido.”
SAN ARTURO DE CONCORDIA
“...Reflexionando sobre uno de los aspectos primordiales
del régimen alemán, el de su economía dirigida con su
moneda respaldada sólo en el trabajo y su sistema de
trueque para el comercio internacional, hallaba muchas
cosas que confirmaban mi manera de ver...”
JULIO IRAZUSTA, “Vanidad de las discusiones
sobre economía y política” (1941), en
Es una pena que tan importante cambio fuera presentado en forma partidista: el noticiero “Sucesos Argentinos” presentaba en los cines la Ley de Leyes como la “Constitución peronista” y no como la Constitución Argentina. Sampay fue enviado a Europa una vez sancionada la nueva Carta Magna. Las crónicas dicen que se encontró con el Gral Charles de Gaulle, héroe de la resistencia francesa en la Segunda Guerra, y que algunos trabajos del jurista entrerriano fueron traducidos al idioma galo. De Gaulle, retirado en Colombey-les-Deux-Églises, un pequeño pueblo alejado de París en el que se dedicó a escribir sus Memorias de Guerra, charlaba con Sampay cuando éste le preguntó por sus actividades: el futuro presidente (en 1958) le respondió, “estoy esperando que Francia me llame para gobernarla”. Más adelante, el vocero de la constituyente de 1949 se encontró con el Papa Pío XII -Eugenio Pacelli-, y éste le concertó una serie de encuentros con el Secretario de Estado del Vaticano, Giovanni Montini, el futuro Papa Paulo VI en 1963.
La vuelta a Argentina no fue la mejor. Con el cambio de gobierno en la provincia de BsAs, empezó una feroz persecución interna a el ex gobernador Mercante y a sus funcionarios. El peronismo no quería ninguna sombra de Perón. Sampay no fue el único que cayó en desgracia, pero tuvo que irse. El ideólogo de la reforma peronista de la Constitución en 1949 tuvo que exiliarse perseguido por sus propios compañeros del partido. ¿Qué diríamos si aplicáramos las propias categorías de análisis de Sampay a ésta situación? ¿Cómo quedaban las relaciones entre constitución real -poder político y social real- y constitución escrita?. El constituyente social tuvo que disfrazarse de sacerdote católico para poder salir de su país. Después de Paraguay y Bolivia, su destino fue Montevideo: a su amigo, el veterano líder “blanco” oriental Luis Alberto de Herrera dedicó su trabajo “Las inflaciones en nuestra época”, publicado en 1958. La admiración a Herrera era compartida por Julio Irazusta, lo mismo que la preocupación por el desequilibrio inflacionario.
ALTERNATIVAS A LA INJUSTICIA DE LA INFLACIÓN
"...El poder de adquisición del dinero debe ser el mismo a través
del tiempo. Cuando al fin del mes o de la semana el trabajador
recibe la paga, debe poder comprar, en el curso de la semana o
mes siguientes, los mismos objetos que la semana o mes
precedentes, y asimismo ahorrar para adquirir en el futuro
lo que no puede comprar en elpresente. Por eso, desde que
los Estados modernos introdujeron el uso del papel-moneda,
la tarea capital de la política monetaria consiste en mantener
su valor"
HJALMAR SCHACHT, citado por
ARTURO SAMPAY en
“Las inflaciones en nuestra época”
“...Podemos considerar que hemos descubierto ya cuatro
“principios negativos”: el equilibrio de la balanza de pagos
no conduce al crecimiento, pero el desequilibrio agrava la
inflación; el déficit presupuestario ya no es sinónimo de
relanzamiento, al contrario, a corto o largo plazo, lo es de
estancamiento; el rigor monetario no basta para dominar
la inflación, aunque la manga ancha la alimenta; la
autofinanciación no genera la inversión,
pero su debilidad la impide...”
“El desafío del futuro” (1984)
Otra cosa en común de estos intelectuales nacionalistas entrerrianos, además de sus lecturas de Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, era la valoración de la gestión política del economista alemán Hjalmar Schacht (1877-1970). Schacht fue funcionario de los gobiernos germanos desde la Primera Guerra Mundial (1914-1918), destacándose en la presidencia del Banco Central de su país por sus estrategias para bajar la inflación sin deprimir la economía. Vinculado al nazismo, Schacht fue nombrado por Hitler como presidente del Reichsbank y ministro de economía. Algunos le adjudican a éste economista el “milagro” de la industrialización alemana de esa época. Sus diferencias con Hitler fueron creciendo -por los gastos de guerra, por el antisemitismo-, y el propio Schacht terminó en un campo de concentración. ¿Podemos pensarlo como un Oskar Schindler de la economía alemana o está lejos de eso?. El Tribunal de Nüremberg lo absolvió al juzgar los crímenes de la Segunda Guerra (1939-1945). Tanto Sampay como Irazusta elogiaban la habilidad política y económica de Schacht aunque, por supuesto, repudiaban el racismo y la barbarie del régimen hitleriano.
El III Reich había lanzado el Programa Reinhardt de reactivación económica y creación de empleo -una especie de “new deal” alemán-, pero el desarrollo de las obras proyectadas era limitado por falta de fondos. Schacht es convocado a resolver la situación y allí surgieron las “Letras MEFO”, las letras de cambio (o bonos) Metallurgischen Forschungsgesellschaft -Sociedad de Investigación Metalúrgica-. El ministro de economía tuvo que dar muestras de gran capacidad de ingeniería política y económica. Como explica Héctor Giuliano, las restricciones que enfrentaba este funcionario eran muy complicadas: “1ro, el Estado no disponía de recursos suficientes ni tenía posibilidad de aumentar los impuestos en plena crisis económica: la situación de empresas e individuos y familias hacía imposible pensar en incrementar la presión tributaria; 2do, la emisión masiva de dinero por parte del banco central para financiar obras públicas era un recurso muy peligroso porque tendría efectos inflacionarios en la medida que implicara un abrupto aumento de la base monetaria antes de la obtención de resultados económicos; y además la experiencia traumática de la Hiperinflación de 1922-1923 hacía inviable esta alternativa ante la opinión pública alemana; y 3ro, el gobierno no podía recurrir al endeudamiento público, externo ni interno: por el problema del pago de las Reparaciones de Guerra – que estaban suspendidas desde 1930 – y por la crisis financiera mundial no había acceso al mercado internacional de capitales, aun en el supuesto que se quisiera intentarlo...; y por el lado de la Deuda Interna la capacidad de pago para responder a la emisión de Bonos a mediano y largo plazo no podía ser garantizada. O sea que, tal como estaban las cosas, no se podía apelar a ninguna de las tres fuentes clásicas de financiamiento del Estado: Impuestos, Moneda ni Deuda. Con un agravante formal, desde el punto de vista legal, que era que tampoco se podía disponer de fondos provenientes del banco central porque el Reichsbank – que entonces era autónomo dentro del Estado– tenía prohibido prestarle dinero al Gobierno. Otro condicionante, de carácter político, era que como una parte de las necesidades de fondos de los planes de reactivación económica estaban destinadas a la Industria de Armamentos, estas sumas debían permanecer en secreto, es decir, no tenían que aparecer en el Presupuesto para ocultar así la magnitud y velocidad del Rearme de Alemania. De la triple necesidad citada y sus restricciones conexas surgió entonces, por idea de Schacht, la experiencia MEFO: la emisión de Letras de Cambio (LC) – instrumentos financieros de corto plazo pero renovables – para aplicarlas al financiamiento de Obras Públicas y al Rearme; letras que eran de circulación paralela al dinero efectivo, como forma limitada de expansión de los medios de pago y como sustituto de Deuda Pública formal a largo plazo”.
El trabajo de Sampay sobre las inflaciones se inicia con una frase del discutido Vilfredo Pareto (1848-1923) que no ha perdido actualidad. Para el economista italiano, "La depreciación del papel moneda que es una facilidad tan grande para hacerse de recursos fiscales a costa del pueblo, al extremo de que hoy todo el arte de gobierno parece estar compendiado en este expediente, no será extraña a la ruina que amenaza al Estado democrático contemporáneo". En 2018, la economista y docente entrerriana Victoria Giarrizzo, oriunda de Concepción del Uruguay e investigadora de la Universidad de BsAs publica el libro “Atrapame si puedes. El secreto de la inflación argentina”. En las entrevistas donde comenta el contenido de su trabajo, la Dra. Giarrizzo afirma que “la inflación, en muchos casos, está generada por la falta de ética” y que hay que apuntar al desarrollo productivo y a la cooperación de todos los sectores. El problema de la economía política argentina es estructural, dice la investigadora, no se puede simplificar a cuestiones monetarias o fiscales. A su manera, se encuentra con los planteos de Sampay y sobre todo, con los de Julio Irazusta.
LOS DESAFÍOS DE LA REVOLUCIÓN DE NUESTRO TIEMPO
“...El estado dependiente -gobernado por quienes se benefician
con la dependencia- invierte capitales en empresas del Estado
y dirígelas con miras a complementar a las empresas
monopólicas, pues toma a su cargo, como antes dije, las
inversiones que de una u otra manera les resulta materialmente
desventajosas...”
“Introducción al Estudio de las Empresas
Multinacionales” (1972)
“...La salida de la crisis es cultural antes de ser económica.
Reposa sobre la elevación del grado medio de formación
y de información -sobre la lucidez- como así también
sobre la progresión del tiempo libre y elegido...”
“La izquierda en vías de desaparición.
¿Cómo cambiar sin traicionar?” (1984)
En 1958, Sampay volvió de su exilio, pero no fue bien tratado por el frondicismo ni por los gobiernos sucesivos. Pudo recuperar sus cátedras recién en 1973 con el retorno del peronismo al poder del Estado. En 1964, el jurisconsulto de Concordia publica “La Argentina en la Revolución de Nuestro Tiempo”, donde hace hincapié en las posibilidades que brinda la revolución científico-técnica y los desafíos que ésta genera a la política, la economía y la educación argentinas. En 1972 vuelve sobre el tema en una intervención que desarrolla en la Conferencia Episcopal Argentina, titulada “Socialización, socialismo y política cristiana”. Sampay ratifica aquí sus ideas centrales de justicia política vs justicia oligárquica y de un Estado democrático fuerte que impida la influencia monopólica de las empresas transnacionales. En su discurso, y a tono con el ambiente revolucionario del momento, el reformador constituyente plantea los “hombres nuevos” -idea guevarista- y el salto moral que necesariamente debe acompañar el desarrollo de la justicia política y la distribución equitativa de los bienes que el progreso técnico ha hecho posibles. Paradójicamente, éste planteo profundo se acompaña con el comentario de una reflexión de Monseñor Tortolo sobre el ocio degradado de nuestra civilización y el avance del espectáculo erótico. Más ilusión de fe común que ésta tal vez no pueda haber. El avance de la ética feminista tal vez comparta la crítica al espectáculo degradante, pero en el sentido de rechazo al machismo, lo que no es compartible en absoluto es la política de Monseñor Tortolo a partir del 24 de marzo de 1976.
¿Con qué autores contemporáneos enriquecer la relectura del pensamiento de Sampay?. Una de las reflexiones más profundas sobre las potencialidades latentes en la denominada tercera (o cuarta ya) revolución industrial ha sido realizada por André Gorz en “Miserias del Presente, Riqueza de lo Posible”. Para éste autor, el mayor aprovechamiento democrático de las nuevas tecnologías puede llevarnos al desarrollo de círculos de cooperación ampliados, a ciudades cooperativas inteligentes -idea también de Manuel Castells- y a la liberación progresiva de la explotación laboral y del tiempo vital y social. Pero para eso se necesita un cambio político estructural. Toni Negri y Michael Hardt, entre otros pensadores autonomistas han planteado la necesaria “gestión comunitaria del común”, diferenciando “lo común”, de “lo público”. Cabe agregar que en su libro “Multitud”, Negri y Hardt hacen una relectura de “El Federalista” de Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, obra que Irazusta admiraba profundamente. Pierre Rosanvallon ha propuesto fortalecer la “contrademocracia”, la movilización popular democrática, el poder popular organizado. En la misma línea, Erik Olin Wright plantea fortalecer el “poder social” frente a los poderes económico y estatal. Olivier Christin ha repasado la historia de la democracia a contrapelo, encontrando una relación entre las asambleas antiguas y las actuales consultas electrónicas y otras formas de democracia directa. Por lo demás, hay que leer y discutir el concepto de “postdesarrollo” del sociólogo alemán Ulrich Brand, quién integra perspectivas críticas y alternativas en su propuesta, entre las que se destaca una revaloración -sin petrificar el concepto- de la ética del Buen Vivir-Sumaq Kawsay, practicada por los nativos de Nuestra América-Abya Yala y una reorganización completa de la vida social global. Dice Brand: “me parece importante la perspectiva “4 en 1” de la filósofa Frieda Haug, que propone la orientación de vivir cuatro horas de trabajo asalariado, cuatro horas de un trabajo para nosotros mismos, cuatro horas de cuidado y cuatro horas de trabajo para la comunidad o de trabajo político, como forma de rearticular los modos del hacer y la idea misma de lo común”. Elmar Altvater ha hablado de la necesidad de construir “una sociedad solar y solidaria”. En febrero de 2018, la metalúrgica alemana celebró la conquista de las 28 horas de trabajo semanal, superando la consigna de batalla por las 32 horas semanales que tenía como abanderada a la investigadora del Centro de Ciencias Sociales de Berlín, Jutta Allmendinger. En Nueva Zelanda, algunos sectores de la economía nacional pusieron en marcha la semana laboral de cuatro días. Tanto en el corazón de Europa como en la Aotearoa de Oceanía, la reducción del tiempo de trabajo empleado no ha afectado la productividad, más bien lo contrario.
LOS ESPÍRITUS CONSTITUYENTES
“...Santo Tomás de Aquino asevera que la “corrupción de
la justicia tiene dos causas: la astucia del sapiente, que
falsifica el recto enjuiciamiento, y la violencia de los
poderosos, que subvierte lo que es justo”. Según nuestro
saber, jamás nadie señaló con mayor exactitud las causas
de la injusticia social...”
“...Veamos lo que el Concilio Vaticano II señala como
moralmente correcto con referencia a la indeminización
por los bienes expropiados. Expresa: “El traspaso de los
bienes privados a la propiedad pública sólo puede hacerse
ofreciendo una equitativa compensación, teniendo en
cuenta todas las circunstancias...”
“Constitución y Pueblo”
“...Por un lado, la idea de socialismo es la idea de un mundo en el que los
bienes comunes necesarios a todo el mundo para la vida son en la mayor
medida posible propiedad de la comunidad y su régimen de uso
está en función del interés de la mayoría...”
El Diario.es, 2/4/2013
En 1967, Sampay escribe el prólogo a “La Constitución de la Nación bajo el sistema federativo”, un libro que rescata el pensamiento del líder correntino Pedro Ferré (1788-1867). En su introducción a “Las Constituciones de la Argentina (1810-1972)”, el letrado entrerriano vuelve a subrayar la importancia de los planteos políticos de Ferré -después de valorizar las ideas del artiguismo- en los debates interprovinciales que se dieron entre 1830-1832, en los que este caudillo se enfrentó a las especulaciones y las maniobras de BsAs, que terminarán en la transacción del Pacto Federal (1831). La posición proteccionista y federalista de Ferré no era aceptada por la política porteña, que estaba en el proceso de mutación de la hegemonía rivadavia a la rosista. En 1970, Sampay escribió un ensayo crítico sobre Rosas que fue reeditado en 1975 con el título “Las ideas políticas de Juan Manuel de Rosas”: en éste trabajo, el constituyente social documenta por ejemplo la lectura atenta que el caudillo bonaerense hizo de las ideas del conservador francés Gaspard de Réal de Courban (1682-1752). Este libro sobre el Restaurador se completó con unos apuntes de Enrique M. Barba sobre “Rosas y los intereses británicos en la Argentina”. Los caminos de los lectores nacionalistas de Aristóteles y Santo Tomás de Aquino se bifurcaban, lo mismo que el de los militantes nacionales y populares. Irazusta expresó pública y respetuosamente sus diferencias con el Prof. Barba, ratificando su defensa del nacionalismo político y práctico del caudillo bonaerense. Queda pendiente para el debate las disenciones entre Sampay e Irazusta sobre los conceptos de pueblo y cultura y sobre las formas del desenvolvimiento capitalista en Argentina. De todas maneras, nuestro jurista cita a Julio Irazusta en “Constitución y Pueblo”: Beatriz Bosch y Fermín Chávez, como hemos visto, también citaban la imprescindible obra del historiador de Gualeguaychú.
Las reformas constitucionales realizadas en Uruguay en 1967 y sobre todo en Chile, en 1971, estuvieron inspiradas en las ideas de Sampay y en la línea política de aquel Artículo 40 de la Reforma de 1949 que se había frustrado. El entrerriano expresó públicamente sentirse felíz de que su aporte hubiera sido útil a la reforma político-legal realizada por el gobierno socialista de Salvador Allende en Chile. Ese cambio constituyente en el país trasandino está documentado en las páginas finales de “Constitución y Pueblo”. Sampay había sido recibido por Allende en alguna ocasión para asesorarse sobre este tema. El presidente chileno muere el día del golpe de estado realizado por las Fuerzas Armadas el 11 de Setiembre de 1973. Poco tiempo antes, Allende había estado en la asunción de Héctor Cámpora a la presidencia, cuando el peronismo volvió al gobierno. “Constitución y Pueblo” fue editado en junio de ese año, en uno de los momentos más intensos de las luchas políticas y sociales. Sampay recuperó sus cátedras, integró la Corte Suprema en esta etapa y fue miembro de la Comisión contra la Discriminación Racial de las Naciones Unidas. Falleció un año después del golpe militar de 1976. En 1971 fundó y dirigió la Revista Realidad Económica que continúa sus pasos, lo mismo que el IADE, el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico que se organizó en 1961 y realiza hasta hoy una importante labor investigativa y formadora.
Los homenajes a Sampay se han multiplicado en los últimos años, lo mismo que la reedición de sus obras y los comentarios sobre las mismas. Desde “Sampay, la Constitución del Futuro”, de Alberto González Arzac (1982 y 2009) a la publicación de las “Obras Escogidas” del constituyente social por parte de la Universidad de Lanús, en 2014, las lecturas y relecturas de su pensamiento han sido variadas. Para Ernesto Adolfo Ríos, “Sampay es, sin duda ninguna, uno de los pensadores más profundos y de mayor vigencia de la Argentina del siglo XX. La permanencia de su vigorosa argumentación frente al racionalismo, la solidez de sus conclusiones –superiores en claridad a las de un Rawls o un Habermas, como ejemplo-, la hondura filosófica de sus obras –en la que descuella su monumental “Introducción a la Teoría del Estado”-, y el programa político que se desprende de su reflexión, colocan al entrerriano como un autor de lectura obligada”. En 2013, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner designó con su nombre la sede del ministerio nacional de justicia. En 2014, la Ley 10330 de la Provincia de Entre Ríos lo declaró ciudadano ilustre post-mortem. En noviembre de 2018, el Colegio de Abogados de Entre Ríos, en su foro de Concordia, colocó sendas placas dedicadas a Arturo Sampay y a Luis María Jaureguiberry. Transitaron veredas políticas distintas, pero a su manera, el Artículo 14 bis insertado por el constituyente radical en la polémica reforma de 1957, mostró que lugar real tenían los derechos sociales en la Argentina de ese momento. A su modo, el 14 bis era un Sampay minimizado, en el marco del regreso a las líneas políticas de la Constitución de 1853. Los homenajes pasivos -o cínicos- no están mal, pero lo dejan en un lugar estructural real inferior al de los derechos minimizados. Los ideales de Sampay -que no alcanzó a ver el problema ecológico- más bien parecen estar en otro lado, en las organizaciones de la economía popular y en la movilización y producción ambiental y alternativa.
AQUILES Y LA TORTUGA. EL MAÑANA ES HOY
“Es necesario avanzar con las dos piernas del socialismo:
con la ciencia y con el ideal, con la utopía de un país
diferente, de una ciudad diferente, de un barrio diferente”
“La gran mayoría de los hombres y las mujeres del mundo
no son sujetos de derechos humanos, sólo son objetos de
los discursos sobre derechos humanos”
"...Esto nos ha llevado a redefinir el proyecto socialista
en términos de una radicalización de la democracia;
es decir, como articulación de las luchas contra las
diferentes formas de subordinación."
El autor de “Constitución y Pueblo” alcanzó a ver las contradicciones y limitaciones de los movimientos nacionales y populares en Argentina. Dice claramente Sampay que, “advertimos que cuando afirmamos que los sectores populares predominan en determinadas coyunturas históricas, nos estamos refiriendo a la mayoría de los componentes de tales sectores, porque tanto cuando los triunfos radicales de 1916 y 1928, como cuando el triunfo obrero del 17 de octubre de 1945, parte de esos sectores actuaron con otro sentido y a veces antagónicamente, sea por discrepar con el modo y con la intensidad de satisfascer los intereses populares, sea porque la astucia de la oligarquía consigue dividir al enemigo, pues esta división es el seguro de su predominio”, y después una autocrítica profunda sobre el proceso político reformista de 1949 que no muchos han leído o que no quieren reconocer ni compartir. Dice el constituyente social entrerriano que, “la reforma constitucional de 1949 no organizó adecuadamente el predominio y el ejercicio del poder político por los sectores populares, debido, primero a la confianza que los sectores populares triunfantes tenían en la conducción carismática de Perón, y segundo, el celosos cuidado que el propio Perón ponía para que no se formara paralelamente al gobierno legal un coadyuvante poder real de esos sectores populares, por lo que el nuevo régimen iba a mantenerse hasta que la oligarquía cautivara a los oficiales de las fuerzas armadas. Tal era, entonces, el talón de Aquiles de la mentada reforma y la cual, precisamente como Aquiles, fue muerta por el enemigo en la flor de la juventud a causa de tener vulnerable nada menos que su soporte”.
El ensayo de Sampay titulado “¿Qué Constitución tiene la Argentina y cuál debe tener?” -que forma parte del libro “Constitución y Pueblo”- concluye con una serie de propuestas políticas para la liberación nacional y social que estaban pensadas como parte de una nueva reforma constitucional. Aquí el militante de la justicia política habla de “ejecutar con eficacia una planificación integral, instrumentando una descentralización operativa regional que respete la forma federal del Estado y el régimen municipal autónomo”. Plantea el respeto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en ese marco, promover “la libertad creadora del pueblo”. Además, agregaba Sampay, la nueva Constitución debía convertir en disposiciones rígidas las pautas legislativas que enumeraba, y que eran los siguientes doce puntos:
1ro) Transformar los latifundios en propiedad de empresas de bien público y en especial de cooperativas integradas por los trabajadores de la tierra.
2do) Expropiar los monopolios capitalistas poseyentes de medios de producción y distribución.
3ro) Estatizar y cooperativizar la función de recoger y administrar el ahorro social.
4to) Estatizar la extracción, industrialización y comercialización de los materiales energéticos.
5to) Estatizar el comercio exterior.
6to) Proteger las pequeñas y medianas empresas agrarias, industriales y comerciales, otorgándoseles créditos para modernizar sus técnicas de trabajo, y crear cooperativas de producción y de distribución en las cuales dichas empresas se integren formando complejos de alta productividad.
7mo) Realizar la “reforma urbana” para que cada habitante de las ciudades disponga de hogar higiénico y decoroso; a cuyo efecto el Estado financiará la construcción de viviendas por cooperativas y la compra por los inquilinos de las casas que habitan.
8vo) Instituir la asistencia médica gratuita para el pueblo, y transformar en propiedad de cooperativas a las fábricas de productos medicinales pertenecientes a los monopolios.
9no) Utilizar planificadamente todos los recursos sociales destinados a la educación -los del Estado federal, Provincias, Municipios e Institutos Privados- a fin de obtener de inmediato que en todas las regiones del país sus habitantes completen los estudios primarios y también obtener, en breve plazo, que como mínimo cursen los estudios secundarios.
10mo) Fundar Universidades y modernizar las que haya, en las distintas regiones del país, orientando la formación profesional y las investigaciones científico-técnicas a las necesidades socio-económicas de las respectivas regiones.
11mo) Transformar a las Academias en entidades del Estado y asignarles como función las investigaciones científicas de alto nivel.
12do) Realizar una política internacional orientada a obtener apoyos para promover el desarrollo económico autónomo del país.
“Este mañana histórico -planteaba Sampay- que prevemos para la Argentina será una realidad viviente cuando los sectores populares unifiquen su acción e impongan una nueva Constitución real sobre la base de su predominio político”. El anhelo del gran constituyente social está pendiente. Su pensamiento hoy puede enriquecerse con el aporte del debates políticos y jurídicos de nuestro tiempo. Las ideas de “Constitución y Pueblo” pueden potenciarse enormemente dialogando, por ejemplo, con la “Declaración de los Derechos de los Pueblos” de Argel (1976), citada por Boaventura de Sousa Santos (n. en 1940) en “Descolonizar el saber, reinventar el poder” (2010) y con el “Proyecto de Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad”, propuesto en 2012 por Francois Houtart (1925-2017), y cuyo Art 1ro sugiere “establecer la simbiosis entre la tierra y el género humano, parte consciente de la naturaleza”.
(1) FERNANDO SÁNCHEZ ZINNY, “Prólogo” a “Las dos políticas. Consideraciones de actualidad”, de OLEGARIO V. ANDRADE, BsAs, Confluencia, 1999, pp. 15-16. El libro de Hernández Arregui puede leerse y descargarse en http://www.labaldrich.com.ar/los-olvidados-de-la-historia/pensadores-nacionales/juan-jose-hernandez-arregui/
(2) LESLIE BETHELL (editor), “Historia de América Latina” (Vol. 6), Barcelona, Crítica, 1991, pp. 444-448. Los 16 tomos de ésta obra pueden leerse, por ejemplo, copiando y abriendo los enlaces de http://www.forocomunista.com/t26823-16-tomos-de-historia-de-america-latina-de-leslie-bethell-se-descargan-de-internet-por-separado
(3) EVANGELINA FRANZOT, “Emma Barrandeguy. Vivir y escribir en BsAs”, 31/3/2017, en https://www.eternacadencia.com.ar/blog/ficcion/item/vivir-y-escribir-en-buenos-aires.html y “[Pensar la literatura entrerriana] - Homenaje a Emma Barrandeguy por parte del Instituto Hannah Arendt (Año 2005)”, Post de Kevin Jones en el Blog “Explicar el Cielo”, 30/12/2012, en http://devenirimaginistas.blogspot.com/2012/12/pensar-la-literatura-entrerriana.html
(4) CRONOLOGÍA de Arnaldo Calveyra, EDUNER, en https://eduner.uner.edu.ar/nuestros-autores/10/arnaldo-calveyra/ y “...el verde de los pastos de Entre Ríos...”, entrevista de Rogelio Alaniz para el diario El Litoral de Santa Fe, 11/9/2009, en https://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2009/09/11/informaciongeneral/INFO-02.html
(5) NORIKO MUTSUKI, “Julio Irazusta. Treinta años de nacionalismo argentino”, Prólogo de Fernando Devoto, BsAs, Biblos, 2004, p.45 y el excelente comentario de este libro por Marcelo Lorenzo para el diario El Día de Gualeguaychú, 4/5/2007, citado en https://introduccionalahistoriajvg.wordpress.com/2013/04/13/%E2%9C%8D-julio-irazusta-treinta-anos-de-nacionalismo-argentino-2004/
(6) Sobre Menéndez y Martínez de Hoz, ver JULIO IRAZUSTA, “Balance de Siglo y Medio”, Bs As, La Balandra, 1972, p.235 y 266. La crítica a Genta en NORIKO MUTSUKI, ob.cit, p. 151. La caracterización del régimen político argentino de la entrega en la Reseña Biográfica que acompañó la edición de los “Estudios Histórico-Políticos. El liberalismo y el socialismo y otros ensayos económicos” de JULIO IRAZUSTA, BsAs, Dictio, Biblioteca del Pensamiento Nacionalista Argentino, 1973, pp. 452-453. La crítica a la política de Perón frente al imperialismo británico en “Balance...”, ob.cit, pp.179-201 y en “Perón y la crisis argentina”, libro de Irazusta publicado en 1956 y cuya 3ra Edición a cargo de la Editorial Independencia, BsAs, 1983, puede leerse y descargarse en https://kupdf.net/download/peron-y-la-crisis-argentina-julio-irazusta-pdf_58cb30aadc0d606f13c34614_pdf . Las palabras de Calveyra en “Argentina está presa”, reportaje de Juan Cruz para El País de Madrid, 29/4/2014, en https://elpais.com/cultura/2014/04/29/actualidad/1398777305_696975.html
(7) Sobre la practicidad de Rosas, ver JULIO IRAZUSTA, “Vida Política de Juan Manuel de Rosas a través de su correspondencia” (Tomo I), BsAs, Jorge E. Llopis, 1975, p. 27; la falta de conducción después de Caseros, en J.IRAZUSTA, “Estudios...”, ob.cit, p.277; la crítica a Sarmiento y Alberdi, en “Estudios...”, ob.cit, p.160, y a Echeverría en J.IRAZUSTA, “De la epopeya emancipadora a la pequeña Argentina”, BsAs, Dictio 1979, p.93. Sobre la política de Urquiza después de Caseros -y también su política hacia Manuel Oribe-, ver J.IRAZUSTA, “Breve Historia de la Argentina”, BsAs, Independencia, 1981, p.146 y RODOLFO IRAZUSTA, p.187 de RODOLFO Y JULIO IRAZUSTA, “La Argentina y el Imperialismo Británico”, BsAs, Tor, 1934. Este trabajo de los hermanos Irazusta puede leerse y descargarse en https://kupdf.net/download/irazusta-r-y-irazusta-j-la-argentina-y-el-imperialismo-britanico_59cf025e08bbc5c079687109_pdf . La contradicción entre la política económica de Alberdi y la de Fragueiro, en J.IRAZUSTA, “Breve Historia...”, ob.cit, p.147. Sobre el “complejo de inferioridad nacional”, ver N.MUTSUKI, ob.cit, p.204 y J.IRAZUSTA, “Ensayos Históricos 1820”, BsAs, Eudeba, 1968, pp.14-15. La lectura propia sobre Maurras y la dignidad del pueblo argentino, en J.IRAZUSTA, “Estudios...”, ob.cit, pp.193-195. La sublevación federalista contra San Martín, en J.IRAZUSTA, “Breve Historia...”, ob.cit, p.93. El ensayo del Prof. Andrés Rosler, en https://www.academia.edu/34961939/Ubi_libertas_ibi_patria_la_doctrina_republicana_del_patriotismo . La relación real entre monarquía, aristocracia y democracia, en J.IRAZUSTA, “Estudios...”, ob.cit, p.333.
(8) Sobre el Fragmento alberdino, ver J. IRAZUSTA, “Ensayos Históricos 1820”, ob.cit, p.136 y 174. Las oscilaciones filosóficas de Alberdi, en FERMÍN CHÁVEZ, “Epistemología para la Periferia”, compilación de Ana María Jaramillo, BsAs, Universidad Nacional de Lanús, 2012, p.50. La crítica al racismo de Alberdi y tantos otros, en TIRSO FIOROTTO, “Un duelo demorado por los próceres racistas del aula”, Diario UNO de E.Ríos, 24/4/2016, en https://www.unoentrerios.com.ar/a-fondo/un-duelo-demorado-los-proceres-racistas-del-aula-n961787.html . Una brillante introducción al pensamiento comunitarista, en HELENA BÉJAR, “Una época de frío moral: la sociología comunitarista de Robert N. Bellah”, Universidad Complutense de Madrid, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, en http://www.reis.cis.es/REIS/jsp/REIS.jsp?opcion=articulo&ktitulo=1181&autor=HELENA+B%C9JAR . El reportaje de Borja Hermoso a Habermas, “¿Por Dios, nada de gobernantes filósofos”, El País de Madrid, 10/5/2018, en https://elpais.com/elpais/2018/04/25/eps/1524679056_056165.html . Sobre la educación económica argentino y el racismo ideológico de los agentes del régimen imperante, en J.IRAZUSTA, “Estudios...”, ob.cit, pp. 368-369. Sobre colectiveros y artesanos, el mismo libro irazustiano en la p. 382. Una nota sobre Sennet, también en El País de Madrid, “La dignidad del artesano”, de Josep Ramoneda, 16/5/2009, en https://elpais.com/diario/2009/05/16/babelia/1242431417_850215.html . El trabajo completo de García Linera, “Forma Valor y Forma Comunidad”, en https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Forma%20valor%20y%20forma%20comunidad%20-%20Traficantes%20de%20Sue%C3%B1os.pdf . Una nota sobre Ulrich Brand y su concepto de “postdesarrollo” puede leerse en el archivo digital del diario Página 12 de BsAs con el título “No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social”, reportaje de Verónica Gago y Diego Sztulwark, 23/4/2012, en https://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-192462-2012-04-23.html . La valoración de Mosconi, en J. IRAZUSTA, “Balance...”, ob.cit, pp.119-127. Una introducción a la concepción de prudencia de Paul Ricoeur, en MARÍA GUADALUPE SÁNCHEZ TAPIA, “La prudencia como sabiduría práctica bajo la perspectiva de Paul Ricoeur”, La Colmena, Revista de la Universidad Autónoma del Estado de México, 2015, en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5492909 . El primer capítulo del libro de Tirole, en https://www.megustaleer.com/libros/la-economa-del-bien-comn/MES-080926/fragmento/ . El concepto conciliar de bien común, en “Fe cristiana y compromiso social”, Departamento Acción Social CELAM, BsAs, Editorial Guadalupe, 1983, p. 85. La esperanza en los jóvenes que se instruyan historiográfica y políticamente, en Lucrecia Orrego, “Reportaje al gran historiador don Julio Irazusta”, Revista Todo es Historia, Nro. 30, Octubre de 1969, citado en http://revisionistasdesanmartin.blogspot.com/2016/07/reportaje-al-gran-historiador-don-julio.html . Las ejemplos de cambios políticos en la historia, y el caso francés, en J. IRAZUSTA, “Balance...”, ob.cit, pp.248-249 y pp. 258-259. Sobre Mercedes Aguilar Vidart de Irazusta, ver https://sites.google.com/site/gualepedia/grupo-iten-gualeguaychu/mujeres-de-gualeguaychu/mercedes-adriana-aguilar-vidart-de-irazusta . La crítica bibliográfica del Prof. Segovia, en http://bdigital.uncu.edu.ar/app/navegador/?idobjeto=8153 y el homenaje de Carlos Massini a Irazusta, en http://www.um.edu.ar/ojs-new/index.php/RUM/article/view/191
(9) Las entrevistas a Beatriz Bosch: ver AIXA MEGA, “Entrevista a Beatriz Bosch. Buenos Aires 07/12/06 (primera parte). La Historiadora habla de su familia, su labor intelectual, insertándonos en los diversos contextos y experiencias de su labor docente y de investigación, en https://www.academia.edu/14922642/Entrevista_a_Beatr%C3%ADz_Bosch._Buenos_Aires_07_12_06_primera_parte_Lla_Historiadora_habla_de_su_familia_sulabor_intelectual_insert%C3%A1ndonos_en_los_diversos_contextos_y_experiencias_de_su_labor_docente_y_de_investigaci%C3%B3n y MARÍA DE LOS ÁNGELES RODRÍGUEZ y AIXA MEGA (UADER), “Discurso y Contexto: la construcción del proceso de Organización Nacional y la Figura de Urquiza (1850-1870) en la obra de Beatriz Bosch, Entre Ríos 1940-1980”, XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán, 2007, en http://cdsa.aacademica.org/000-108/198.pdf . La entrevista de Tirso Fiorotto para Análisis, el 28/5/2009, en http://analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=844&di=1&no=103013 , los comentarios de Juan Vilar en “Una personalidad rigurosa y valiente”, Análisis, 28/5/2009, en http://analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=844&di=1&no=103068 . Urquiza, la educación y sus hijos en “Una entrevista a Beatriz Bosch”, por Ricardo Bazán, 12/12/2011, en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com/2011/12/una-entrevista-beatriz-bosch.html
(10) Las conclusiones de Irazusta, pueden leerse por ejemplo en su “Breve Historia de la Argentina”, ob.cit. La de Sampay en ARTURO ENRIQUE SAMPAY, “Constitución y Pueblo”, BsAs, Cuenca, 1973, pp. 102-105; las reflexiones de Chávez, en FERMÍN CHÁVEZ, “Historia del País de los Argentinos”, BsAs, Arturo Peña Lillo Editor, 1967, p. 263 y 271. La concepción urquicista de la libertad, en BEATRIZ BOSCH, “Urquiza y su tiempo”, BsAs, Eudeba, 1971, p.238 y pp.345-346. El espíritu de Larroque, en B.BOSCH, ob.cit, p.446 y 473. Las nociones de tiempo heterogéneo y de política de los gobernados, en PARTHA CHATERJEE, “La Nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos”, BsAs, Siglo XXI, 2008. La referencia crítica de Urquiza a liberales y rosistas, en B.BOSCH, ob.cit, p.538 y la gravitación del caudillo entrerriano en su etapa final, en B.BOSCH, ob.cit, p.716.
(11) Sobre la continuidad liberal en el sistema educativo durante el primer gobierno peronista, ver FERMÍN CHÁVEZ, “La conciencia nacional. Historia de su eclipse y recuperación (1983)”, en “Epistemología para la Periferia”, compilación de Ana Jaramillo, BsAs, UNLa, 2012, p.290. El rescate de “El Chumbiao”, en MÓNICA ALABART, “Gauchos, Montoneras y Caudillos: una interpretación a través de la historieta El Chumbiao, de Fermín Chávez y Juan Arancio”. Folia [online]. 2015, n.24, en http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S0325-82382015000200002 . Sobre la obra “Un árbol para llegar al cielo”, ver YANINA ANDREA LEONARDI, “Educación y entretenimiento para los niños peronistas: La infancia como cuerpo político (1946-1955)”, VI Jornadas de Sociología de la UNLP, 9 y 10/12/2010, en http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.5115/ev.5115.pdf . El sueño de la tribu y el ayllu, en FERMÍN CHÁVEZ, “Historia del País de los Argentinos”, ob.cit, p.13. El trabajo de GARCÍA LINERA, “Forma Valor y Forma Comunidad”, en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/garcial/ . La dialéctica del movimiento de mayo de 1810 y la crítica de Chávez a Moreno y a los monárquicos Belgrano y San Martín, como a la deserción de Ramírez, en F. CHÁVEZ, “Historia...”, ob.cit, pp.87-182. Las citas de las ideas de Saul Taborda como de las posiciones de Osvaldo Magnasco, Estanislao Zeballos, Roque Saenz Peña y Julio Irazusta, en F. CHÁVEZ, “Historia...”, ob.cit, pp. 349-382. Los textos de Peyret, Fernández y Cordero, en FERMÍN CHÁVEZ, “La Confederación. Un proyecto nacional olvidado”, BsAs, Cuadernos de Crisis, Julio de 1976, p. 25, 26 y 50. El folleto completo de Cordero, en https://archive.org/details/revolucindeentr00cordgoog/page/n5 . Sobre las idea de “mis pagos”, TIRSO FIOROTTO, “La vida comunitaria no se da por muerta frente al individualismo”, Diario UNO de E.Ríos, Paraná, 14/9/2018, en https://www.unoentrerios.com.ar/la-provincia/la-vida-comunitaria-no-se-da-muerta-frente-al-individualismo-n1679712.html . El compilado de los trabajos de Chávez: FERMÍN CHÁVEZ, “Epistemología para la Periferia”, ob.cit. Una introducción al trabajo de Lowy y Sayre, en MARTÍN IGNACIO KOVAL, “Rebelión y melancolía. El romanticismo a contracorriente de la modernidad, de Michael Löwy y Robert Sayre”,en https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=1135 y el libro libre digital de éstos autores en https://elsudamericano.wordpress.com/2017/05/16/rebelion-y-melancolia-el-romanticismo-como-contracorriente-de-la-modernidad-por-michael-lowy-y-robert-sayre-libro/ . Sobre el intercomunalismo tabordiano, ver F. CHÁVEZ, “Epistemología...”, ob.cit, p.143. Sobre la poesía provenzal catalana y nuestro arte payadoril, el mismo libro de F.CHÁVEZ, p.80. Sobre las colonias de nativos propuestas por JOSÉ HERNÁNDEZ, ver F.CHÁVEZ, ob.cit, pp.352-359. La convocatoria de Chávez a la resistencia, contra el FMI y las imposiciones del mercado, en ROBERTO BASCHETTI, “FERMÍN CHÁVEZ: HISTORIADOR, POETA Y PERIODISTA, PERO POR SOBRE TODAS LAS COSAS, PATRIOTA Y COMPAÑERO”, 14/7/2006, en http://www.robertobaschetti.com/pdf/FERMIN%20CHAVEZ.pdf
(12) Una introducción a la vida de Sampay en Marcela Vivona y José Gabriel Yamuni, “La Constitución Nacional de 1949 y la obra de Arturo Sampay”, Julio de 2015, en http://vagosyderecho.blogspot.com/2015/07/la-constitucion-nacional-de-1949-y-la.html , y en http://www.saij.gob.ar/docs-f/ediciones/revistas/Cuadernos_Escuela_Servicio_Justicia_N2.pdf , Juan Fernando Segovia, “Aproximación al pensamiento jurídico y político de Arturo Enrique Sampay. Catolicismo, Peronismo y Socialismo Argentinos”, Universidad de Mendoza, 2007, en https://www.researchgate.net/publication/28245460_Aproximacion_al_pensamiento_juridico_y_politico_de_Arturo_Enrique_Sampay_Catolicismo_Peronismo_y_Socialismo_Argentinos . El libro “La crisis del Estado de derecho liberal-burgués” y las otras obras de Sampay que citamos están en la Biblioteca digital de “La Baldrich”, en http://www.labaldrich.com.ar/biblioteca-digital/biblioteca-digital-2/clasicos-m-z/ . Las 20 tesis de Kurz, en http://grupokrisis2003.blogspot.com/2009/06/razon-sangrienta_24.html . Las diferencias entre libertades antiguas y modernas, en A.Sampay, “La crisis...”, ob.cit, p.179 y 184, y su valoración del corporativismo portugués en la misma obra, p. 351. La edición de “Constitución y Pueblo” de Sampay que leímos, BsAs, Cuenca Ediciones, 1973 y una versión digital en la Biblioteca de La Baldrich. Sobre la Revolución de los Claveles, Rosa María Artal, “El pueblo es quién más ordena”, 24/4/2014, El Diario.es, en https://www.eldiario.es/zonacritica/pueblo-ordena_6_253084706.html . Sobre Sampay y Schmitt, ver Gabriela Rodríguez Rial, “CARL SCHMITT Y EL ESTADO DE DERECHO COMO FORMA POLÍTICA. UN DIÁLOGO CON ARTURO SAMPAY Y NORBERTO BOBBIO”, Conicet, 2016, en https://revistas.uchile.cl/index.php/RDH/article/download/48440/51029/ .
La reconstrucción del proceso reformista en el Canal Encuentro , ver “ La reforma constitucional de 1949 - Escenas de la historia de un país ”, 2016, en https://www.youtube.com/watch?v=kHhc2NGgUZ8 . El bloqueo a Juan Duarte, en Juan José Salinas , “ HOY COMO AYER: Ascenso y caída de Domingo Mercante, el corazón de Perón ”, 19/2/2016, en http://pajarorojo.com.ar/?p=21827 . La Constitución de 1949 , en https://www.wipo.int/edocs/lexdocs/laws/es/ar/ar146es.pdf . Los encuentros con De Gaulle, Pío XII y el futuro Paulo VI, en Marcela Vivona y José Gabriel Yamuni, ob.cit. El exilio de Sampay, en Ernesto A. Ríos , “ L a vida de Arturo Enrique Sampay”, Noticias Entre Ríos , 20/10/2017, en https://www.noticiasentrerios.net.ar/2017/10/la-vida-de-arturo-enrique-sampay.html . El trabajo de Sampay , “ Las inflaciones en nuestra época ”, BsAs, Politeia , 1958, en la Biblioteca Digital de “La Baldrich ”, http://www.labaldrich.com.ar/biblioteca-digital/biblioteca-digital-2/clasicos-m-z/ . Los apuntes de Héctor Giuliano sobre las Letras MEFO, en “LAS LETRAS MEFO DEL DR. HJALMAR SCHACHT”, PSR, 6/1/2014, en http://www.proyectosegundarepublica.com.ar/articulos/economia/las-letras-mefo-del-dr-hjalmar-schacht . Las explicaciones de la Dr a. Giarrizzo para Ambito Financiero , tomadas por El Miércoles de C. del Uruguay , 21/1/2019, en http://www.elmiercolesdigital.com.ar/para-la-uruguayense-victoria-giarrizzo-la-inflacion-en-muchos-casos-esta-generada-por-la-falta-de-etica/ . “La Argentina en la r evolución de nuestro tiempo” de A.Sampay , BsAs, Pampa y Cielo , 1964, ver Biblioteca Digital citada, lo mismo que la Conferencia “ Socialización, socialismo y política de espíritu cristiano ”. Una introducción al trabajo de André Gorz , en http://pdfhumanidades.com/sites/default/files/apuntes/13%20-%20Gorz%2C%20Andr%C3%A9%20-%20Miserias%20del%20presente%2C%20riqueza%20de%20lo%20posible%20%2812%20copias%29.pdf . “ El Federalista ” de Hamilton, Madison y Jay , en http://libertad.org/media/El-Federalista.pdf . La lectura de esa obra por parte de Negri y Hardt, en Michael Hardt y Antonio Negri , “ Multitud. Guerra y Democracia en la era del Imperio ”, BsAs, Debate , 2004, pp.395-406. Una reseña de la “Contrademocracia” de Rosanvallon , por Juan Zuluaga Díaz , “ La Contrademocracia. La política en la era dela democracia ”, Bogotá, 2008, en https://www.redalyc.org/html/777/77716562011/ . La otra historia de la democracia, planteada por Christin , en Alejandra Varela , “D el voto cantado a la urna virtual. Entrevista con Olivier Christin ”, Clarín, Revista Ñ, 13/12/2017, en https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/voto-cantado-urna-virtual_0_r1usKXkMG.html . La alternativa eco-socialista de Altvater , en Elmar Altvater , “ El socialismo del siglo XXI sólo puede ser plural ”, Entrevista en El Viejo Topo - Sin Permiso , 7/10/2012, en http://www.sinpermiso.info/textos/el-socialismo-del-siglo-xxi-slo-puede-ser-plural-entrevista . El análisis de Erik Olin Wright, en Américo Schvartzmann, “Erik Olin Wright o el anticapitalismo sensato”, La Vanguardia, 25/1/2019, en http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2019/01/25/erik-olin-wright-o-el-anticapitalismo-sensato/ . La reflexión de Ulrich Brand , en Verónica Gago y Diego Sztulwark , “No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social”, entrevista a U.Brand en Página 12, BsAs, 23/4/2012, en https://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-192462-2012-04-23.html , las 28hs en Alemania: Aldo Más , “La metalurgia alemana celebra las 28 horas de trabajo semanal”, El Diario.es, 7/2/2018, en https://www.eldiario.es/economia/metalurgia-alemana-celebra-trabajo-semanal_0_737727186.html . Los cuatro días laborales en Nueva Zelanda : “ Trabajar cuatro días y cobrar cinco: el éxito de la semana laboral corta en Nueva Zelanda”, Clarín, BsAs, 18/7/2018, en https://www.clarin.com/mundo/empresa-nueva-zelanda-redujo-semana-laboral-dias-paso_0_Byud93n77.html . Sobre el Restaurador, Arturo E. Sampay y Enrique M. Barba , “Rosas”, BsAs, CEAL, 1975. La reforma constitucional chilena, en A.Sampay , “Constitución y Pueblo”, ob.cit, pp.169-217. La valoración que hizo Ríos de la obra de Sampay, en Ernesto Ríos , “LAS IDEAS CONSTITUCIONALES DE ARTURO ENRIQUE SAMPAY (A SESENTA AÑOS DE LA REFORMA DE 1949 ) ”, Cedinpe, Universidad N acional de San Martín, 2009, en http://cedinpe.unsam.edu.ar/content/rios-ernesto-las-ideas-constitucionales-de-arturo-enrique-sampay-sesenta-anos-de-la-reforma . El nombre de Sampay para la sede del Ministerio nacional de justicia, en http://www.iade.org.ar/noticias/asignase-el-nombre-de-doctor-arturo-enrique-sampay-al-edificio-de-la-calle-sarmiento . Las placas a Sampay y Jaureguiberry juntos, en Osvaldo A. Bodean , “En una misma pared, el homenaje a dos ilustres entrerrianos que transitaron por veredas políticas opuestas”, diario El Entre Ríos de Colón, 26/11/2018, en https://www.elentrerios.com/actualidad/en-una-misma-pared-el-homenaje-a-dos-ilustres-entrerrianos-que-transitaron-por-veredas-polticas-opuestas.htm . Las contradicciones y limitaciones de los movimientos nacionales y populares en A.SAMPAY , “Constitución y Pueblo”, ob.cit, p.120 y p.122. Los 12 puntos para el cambio estructural en el mismo libro de Sampay , pp. 129-131. El libro de Boaventura de Sousa Santos , en http://www.boaventuradesousasantos.pt/media/Descolonizar%20el%20saber_final%20-%20C%C3%B3pia.pdf y el proyecto de Houtart , en http://entreparentesis.org/francois-houtart-la-declaracion-universal-del-bien-comun-la-humanidad/
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