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Timestamp: 2019-11-21 11:26:04+00:00

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El Sahara Occidental en las elecciones generales del 20-D | El Sahara Occidental
El último Gobierno franquista, con Franco ya agonizando en su lecho de muerte, optó por la entrega del territorio a Marruecos y Mauritania con un acuerdo mercantilista faltando a su palabra y contradiciendo los deseos de la población saharaui y la comunidad internacional, con los que España se había comprometido anteriormente. Pero los Acuerdos Tripartitos de Madrid se firmaron a espaldas de las Naciones Unidas, y eso los invalida de iure haciendo que España mantenga, aún ahora, una responsabilidad jurídica sobre la que fue su provincia 53.
Desde aquellos primeros años de la Transición española, un gobierno tras otro, sea éste de derechas o de izquierdas, no sólo no se ha posicionado en favor de materializar el proceso de descolonización iniciado anteriormente sino que se ha mantenido al margen del conflicto, cuando no alienado directamente con las tesis marroquíes.
León de la entrada del Congreso de los Diputados (Madrid) / foto extraída de www.congreso.es
Es por esto que el nuevo Gobierno de España salido de las urnas del próximo 20-D tiene pendiente una deuda histórica de carácter moral y política que no han querido resolver responsablemente todos y cada uno de los gobiernos de la democracia y que debe de saldarse de manera urgente cuanto antes. 40 años son muchos y la población saharaui está al borde de los límites de su paciencia no suficientemente valorada a lo largo de estas cuatro largas décadas.
A pesar de todo, el conflicto del Sahara Occidental es un tema obviado en la campaña electoral. No obstante, los programas electorales de algunos partidos lo citan explícitamente en alguno de sus puntos, aunque, visto lo que han hecho algunos mientras han gobernado, habría que diferenciar quienes lo citan de boquilla y quienes lo hacen con convicción y firme compromiso.
El partido que más dedica uno de sus puntos programáticos al Sahara Occidental es Podemos, y lo hace, dentro del bloque de Política Exterior y Cooperación Internacional, en su propuesta número 329, a la que llaman «Compromiso con la libre determinación del Sáhara Occidental y concesión de la nacionalidad española a la población saharaui residente en España» y con la cual la formación se compromete, si llega a gobernar, a defender el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui y a asumir «un papel más activo en el Consejo de Seguridad de la ONU«. También propone dotar a la MINURSO de las competencias para la supervisión de los derechos humanos en el Sahara ocupado y «posibilitar que el Consejo de Seguridad sancione a aquellos que obstruyan el proceso político«. El partido también apuesta por un incremento en ayuda y cooperación en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, el acceso a la nacionalidad española de los saharauis residentes en España y, por último, el nombramiento de «un Representante Especial de la Unión Europea para el Sáhara Occidental que pueda hacer un seguimiento regular de la resolución del conflicto a nivel comunitario».
El secretario general del partido, Pablo Iglesias, estuvo presente en la EUCOCO 2014, la edición del pasado año de la Conferencia Internacional de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui, donde se dirigió en nombre de su formación a los asistentes y al pueblo saharaui en general. Éste es el vídeo de su intervención subido a YouTube:
Unidad Popular también cita explícitamente el conflicto del Sahara Occidental y, en el apartado «Libertad para los pueblos» del punto 1.2.1 de Política Internacional, defiende el reconocimiento de la República saharaui «exigiendo el cumplimiento de la Resolución de las Naciones Unidas de 1975 que regula la descolonización del Sahara Occidental«.
Alberto Garzón, líder de la formación y secretario general de Izquierda Unida (IU), estuvo presente el mes pasado en la última edición de la EUCOCO, donde expresaba su apoyo a la causa saharaui y apeló al derecho de los pueblos a la autodeterminación e independencia. También resaltó el compromiso histórico de Izquierda Unida desde los inicios de la formación.
En esta edición se la EUCOCO 2015, fueron varios los partidos que, de forma presencial, como Compromís o el Bloque Nacionalista Galego (BNG), o mediante un video enviado anteriormente, manifestaron su apoyo al pueblo saharaui. La Chunta Aragonesista (CHA), por su parte, que se mostró cansada de tantas declaraciones por los derechos humanos a la vez que defendía una implicación más activa en la resolución del conflicto, ya anunció que llevaría esta cuestión en su programa electoral, y así ha sido dentro del de Unidad Popular, la coalición con la que se presenta.
Otras candidaturas, como Ciudadanos- Partido de la Ciudadanía (C’s) en la página 263 de su programa, reclaman un compromiso activo a favor de una solución justa, duradera y mutuamente aceptable por las partes, que asegure la autodeterminación del pueblo saharaui de acuerdo con las resoluciones de las Naciones Unidas, aunque Unión Progreso y Democracia (UPyD) va más allá y ese papel más activo en la solución del conflicto del Sahara Occidental incluye, en su punto programático 456, reclamar a Marruecos el cumplimiento íntegro de las Resoluciones de la ONU e impulsar en la UE el respeto de los derechos saharauis. UPyD también defiende la ampliación del mandato de la MINURSO a la protección activa de los derechos humanos en el Sahara Occidental.
Por el contrario, resulta más que curioso cómo las dos formaciones que actualmente han iniciado un proceso independentista en el Estado español y que se presentan a estas elecciones generales, Democràcia i Llibertat (que agrupa a Convergència Democràtica de Catalunya y a otros dos partidos) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), son, junto al otro gran e histórico partido nacionalista catalán, Unió Democràtica de Catalunya (UDC), tres de las candidaturas que no llevan en su programa ningún punto que cite explícitamente nada respecto al Sahara Occidental, cuyo pueblo, este sí, aspira en su práctica totalidad a la autodeterminación e independencia. La omisión en Democràcia i Llibertat, ERC i Unió son las tres grandes y contradictorias ausencias, aunque, de Democràcia i Llibertat y de UDC, era esperable visto el trato que dispensaron Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y los democristianos a Hassana Aalia a principios de año, cuando formaban parte del mismo grupo parlamentario en el Palament de Catalunya.
No es el caso del otro gran partido nacionalista, el Partido Nacionalista Vasco (PNV-EAJ), quien, en el bloque de propuestas «Máximo respeto y avance en derechos y libertades» de su programa, manifiesta su compromiso «planteando iniciativas ante situaciones de conculcación de los derechos humanos en casos, entre otros, como el Sahara, Siria, Guinea Ecuatorial y Angola«.
Geroa Bai va más allá y, en el punto 4.4.4 de su programa, en el apartado de Cooperación y Solidaridad Internacionales, apuesta por «el cese de situaciones de opresión, ocupación o negación del derecho a la libre determinación de los pueblos» pero especialmente en el conflicto del que es directamente responsable el Estado español, es decir, el Sahara Occidental, para el cual exige «el cumplimiento del plan de Paz de las Naciones Unidas para la celebración, en condiciones de plena libertad, del referéndum de autodeterminación«.
Por el contrario, los dos grandes partidos que han estado alternándose en el poder desde la Transición, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), adoptan una postura, cuanto menos, inmovilista en la resolución del conflicto. Si bien es verdad que alguno de sus puntos, en el apartado de Política Internacional de sus programas electorales, tratan el tema del Sahara Occidental como pendiente de solución, también lo es que, mientras han gobernado, no han hecho nada al respecto mostrando una gran irresponsabilidad con los que un día también fueron nuestros conciudadanos.
El Partido Popular, el partido que ha gobernado España en estos últimos cuatro años, se limita, según se expone en la página 218 de su programa electoral, a continuar «defendiendo una posición en la que se mantenga el papel central de Naciones Unidas y una vía dialogada para la solución, sobre la base de los parámetros establecidos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una solución política, justa, duradera y mutuamente aceptable que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de las disposiciones conformes a los principios y propósitos de la Carta de Naciones Unidas, animando a las partes y países vecinos a avanzar el proceso». Recurrir a estas palabras y repetirlas como un mantra en cada declaración o, sin más, incluyéndolas en un programa electoral es un eufemismo con el cual lo que realmente se está diciendo es que se adoptará, o se seguirá adoptando, una posición inmovilista respecto al conflicto. Con la responsabilidad histórica y moral de España en el conflicto, se espera algo más de la que fue la metrópoli del territorio y de la que sigue siendo de iure la potencia administradora del mismo, como dejó claro Hans Corell, ex asesor jurídico de NNUU, en 2002.
Pero aún sorprende más, o ya no tanto, que el PSOE use la misma terminología que el PP pero considerando a Argelia como el interlocutor directo con Marruecos en el conflicto del Sahara Occidental, cuando el único y legítimo representante del pueblo saharaui es el Frente Polisario. En la página 345 de su programa electoral, dentro del apartado «Promover los derechos humanos», el PSOE no sólo elude al Frente Polisario como interlocutor válido en las negociaciones para la resolución del conflicto, sino que dice que «España impulsará el seguimiento del respeto de los derechos humanos, tanto en el Sáhara Occidental como en los campos de refugiados de Tinduf», cuando nunca lo ha hecho mientras ha gobernado y ahora olvidando que donde se violan sistemáticamente los derechos humanos es en los territorios ocupados por Marruecos.
No es de extrañar esta postura del PSOE para con el pueblo saharaui. Contrariamente a los principios socialistas más básicos, el PSOE se alineó rápidamente con las tesis marroquíes una vez llegó al poder, en 1982. En las fechas precedentes a las elecciones de aquel año, Felipe González y toda la izquierda en general hacía campaña utilizando el tema del Sahara Occidental. En aquellos tiempos, hasta se firmaron pactos con el Polisario, y Felipe González llegó a viajar a los campamentos de refugiados de Tinduf, en 1976, donde, puño en alto, se comprometió ante la Historia proclamando que el PSOE estaría con el pueblo saharaui «hasta la victoria final».
En el siguiente video subido al canal de YouTube de Nubenegra, Promonubenegra, Mariem Hassan responde, en forma de cantata popular, a ese discurso que Felipe González pronunció el 14 de noviembre de aquel año en Tinduf. El discurso del que en aquel entonces era el secretario general del PSOE va alternándose con la voz de Mariem a lo largo de la canción:
Pero una vez ganadas aquellas elecciones de 1982 y subir el PSOE al poder, Felipe González se olvidó de todo lo prometido anteriormente e impulsó unas incompresibles políticas de apoyo al régimen de Hassan II ayudándole en la construcción del muro que divide el territorio del Sahara Occidental en dos partes y vendiéndole armas que Marruecos utilizaría contra el ejército y la población civil saharauis.
Desde entonces, la posición del PSOE siempre se ha alineado más con las exigencias del majzen que con las del pueblo saharaui, incluso cuando el rey en Marruecos ya era Mohamed VI y el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Y por lo visto en el programa electoral del PSOE, la intención del candidato Pedro Sánchez para las elecciones de este 20 de diciembre es que la posición del Gobierno español no varíe mucho si él acaba siendo investido presidente.
España tiene una responsabilidad no sólo moral y política con el Sahara Occidental; también la tiene jurídicamente, y cuando en campaña se habla de democracia, justicia y libertad, se está faltando a la esencia de estos conceptos si no hay un convencimiento real de resarcirse de ese daño que el Estado español causó intencionadamente a todo el pueblo saharaui.
Es por eso que resulta hasta insultante que partidos como el PSOE y el PP hablen de justicia, libertad y democracia cuando han hecho todo lo contrario mientras han estado gobernando en cuanto a la problemática saharaui se refiere, cuando lo esperable sería que, independientemente del partido que gobierne en España, la resolución del conflicto del Sahara Occidental debería ser una política de Estado de la que fueran partícipes todas las formaciones políticas y con la que se defendiera de forma más activa la legalidad internacional, se denunciase la permanente violación de los derechos humanos de la población civil saharaui en las zonas ocupadas y se impulsara la liberación de los presos políticos en el territorio y el fin de la represión y el saqueo de sus riquezas naturales.
El gobierno que salga de las urnas después del 20-D debería tener en cuenta que la paz y la estabilidad en el Magreb, anhelada en muchos de los programas electorales en esta campaña, solo será posible con el reconocimiento de los legítimos derechos del pueblo saharaui y la culminación del proceso de descolonización con un referéndum que garantice el derecho a la independencia del Sahara Occidental.
Por la responsabilidad de España ante el Sahara Occidental y el pueblo saharaui, a la hora de depositar nuestro voto deberíamos tener en cuenta las candidaturas que defienden la libertad y la independencia en el Sahara.
(*) Foto de cabecera: El Congreso de los Diputados / Foto extraída de www.congreso.es
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