Source: https://www.scribd.com/doc/78218239/Carlos-Aguilar-Blanc-Las-Teorias-de-Los-Derechos-Humanos-Teoria-de-La-Guerra-Terror-de-Estado
Timestamp: 2017-03-29 01:54:06+00:00

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Carlos Aguilar Blanc - Las Teorias de Los Derechos Humanos - Teoria de La Guerra - Terror de Estado
BrowseInterestsStay InformedCareerPersonal GrowthFiction & BiographiesHealth & FitnessLifestyleCultureBrowse byBooksAudiobooksNews & MagazinesSheet MusicBrowse allUploadSign inJoinFUNDAMENTOS Y NUEVOS RETOS DE LOS DERECHOS HUMANOS EN UN MUNDO EN CAMBIORamón L. Soriano Díaz Carlos Aguilar Blanc
Dirección edición: Ramón L. Soriano Díaz Carlos Aguilar Blanc Secretaría edición: María Dolores Lobo García
© De los capítulos: Los autores correspondientes © De la edición: Universidad Internacional de Andalucía Sede Iberoamericana
Depósito Legal.: H-51-2005 I.S.B.N.: 84-7993-032-2
Capítulo Duodécimo Las Teorías de los Derechos Humanos frente a los retos de un mundo en cambio
Carlos Aguilar Blanc Prof. de Teoría del Derecho y Teoría y Práctica de los Derechos Humanos Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España La teoría general de los derechos humanos expuesta de manera expresa o implícita, en la presente obra, ha de enfrentarse ante la dura prueba que supone la realidad social global existente a comienzos del siglo XXI. El propósito del presente capitulo es el de facilitar al lector de la obra la reflexión personal y crítica sobre las teorías planteadas en los capítulos anteriores. A fin de lograr dicho objetivo formular al lector una serie de preguntas cuya respuesta solo conocerá el mismo, me serviré para dicho propósito de textos de mi propia autoría, no obstante sugeriré al lector la posible lectura de determinados materiales legislativos, doctrinales y jurisprudenciales, que he empleado a lo largo de mis últimos años con mis alumnos, cuando he impartiendo la docencia de la asignatura Teoría y Práctica de los Derechos Humanos. Los citados materiales le resultarán de fácil acceso al lector en la era de la Red de redes, los más difíciles de conseguir se han incluido como Anexos Documentales de la presente obra. Confío en que pese a las reducidas dimensiones del presente trabajo, el mismo resulte útil a la hora de calibrar la solidez y vigencia de las doctrinas propuestas, o por el contrario las fallas o brechas de las que puedan adolecer las mismas. La reflexión personal y la discusión colectiva en el transcurso de las clases antes citadas me ha demostrado, que las mismas han de ser revisadas, mejoradas o reafirmadas, según los casos. He planteado tres epígrafes que pretenden englobar, de manera sintética, a la totalidad de la obra, a los efectos de enfrentar las tesis expuestas a el mundo en que vivimos. El primero de los epígrafes La teoría de los derechos humanos frente al desarrollo del derecho positivo, pretende enfrentar al lector ante textos normativos, nacionales o internacionales pero de gran relevancia histórica y doctrinal. Se pretende un enfrentamiento entre las principales categorías doctrinales y el desarrollo efectivo del derecho positivo, el objetivo por lo tanto será el de someter dichos conceptos a un test de validez. ¿Resultan los mismos operativos a los efectos de explicarnos o comprender mejor la maraña jurídica y sociológica que envuelve a la problemática circundante a los derechos humanos ? El segundo apartado La teoría de los derechos humanos frente al azote de la violencia de la guerra y el terrorismo, pretende enfrentar las tesis expuestas en relación al pacifismo y el derecho humano a la paz; así como las precisamente expuestas por mi 215
La Teorías de los Derechos Humanos frente a los retos de un mundo en cambio
persona en relación con la guerra y el terrorismo. He creído oportuno hacer una referencia a dos de los últimos conflictos bélicos de los últimos años, ambos acaecidos en lo que se denominan como terceras guerras balcánicas. El primero es el ya algo olvidado conflicto de Bosnía-Herzegovina, ya que el mismo creo que puede enfrentar al lector, de manera autocrítica, con los manidos clichés que el pensamiento único, políticamente correcto y actualmente dominante, tiene con relación a terrible realidad de la guerra. El segundo, por lo que a su proyección internacional se refiere, es el que quizás constituyó el último conflicto bélico del pasado siglo XX y la antesala de conflictos armados actualmente vigentes como el de la llamada segunda guerra del golfo en Irak, me refiero a la denominada guerra de Kosovo. Estos conflictos, me refiero a las guerras de Kosovo e Irak, suponen el paradigma del carácter maquiavélico de la guerra para las tesis pacifistas y políticamente correctas que dominan abrumadoramente el panorama intelectual europeo. Finalmente el tercer epígrafe La teoría de los derechos humanos frente a un mundo multicultural y globalizado, pretende provocar la reflexión del lector acerca de la validez y la eficacia de las tesis expuestas en relación a las minorías culturales e ideológicas frente a aspectos concretos y en ocasiones polémicos como la mutilación genital femenina. Confiamos en que las cuestiones planteadas resulten provechosas, si las tesis expuestas superan o no, a juicio del lector, las pruebas a las que se enfrentan, es algo que desconozco en parte, no obstante en cualquier caso espero que este capítulo final resulte de alguna utilidad al lector a los efectos de configurarse una imagen mental, aunque la mismas resulte siempre insuficiente, sobre la dimensión real de los problemas a los que han de enfrentarse las tesis teóricas formuladas en relación con los derechos humanos.
1. LA TEORÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS FRENTE AL DESARROLLO DEL DERECHO POSITIVO El desarrollo normativo de los derechos humanos, es decir su transposición en los textos constitucionales como derechos fundamentales, no ha sido un hecho lineal, puramente teórico y ajeno a las dificultades históricas. Antes al contrario su desarrollo podríamos calificarlo como el transito por un camino lleno de piedras y obstáculos que a menudo, demasiado a menudo, ha provocado frecuentes manchas de sangre en el transcurso del camino. La teoría ha venido después a elaborar toda una dogmática respecto a los derechos a fin de explicar y sistematizar el contenido y características de los mismos. Pretendemos aquí dilucidar las categorías jurídicas expuestas son operativas, frente a los textos normativos en los cuales a fin de cuenta se desarrollan y cobran vida, antes de su aplicación sociológica. Para ello nos serviremos de dos bloques de lecturas. La primera lectura de textos positivos, nos va servir para enfrentar la normatividad jurídica propiamente dicha, con las tesis doctrinales de relativas a la definición, el lenguaje y la estructura de los derechos fundamentales. Teniendo en cuenta los conceptos y tesis expuestas en los capítulos primero, segundo y tercero de la presente obra, sugerimos al lector que realice una lectura detenida y reflexiva de los artículos 1.1, 10.1, y de los comprendidos del 14 al 28, ambos inclusive, de la 216
Constitución Española de 1978. Seguidamente y a fin clarificar el proceso crítico sugerimos comente por escrito o en apuntes de carácter personal sus reflexiones sobre dichos textos jurídico-positivos, en torno a las siguientes cuestiones: 1) las relaciones sistemáticas y las dependencias existentes entre la idea de dignidad humana, los valores jurídicos superiores, 2) el concepto iusfilosófico de derechos humanos, y 3) el desarrollo y plasmación jurídico-positiva de los derechos fundamentales. La segunda lectura de textos positivos que planteamos al lector, le va a resultar útil para enfrentar las normas jurídico-positivas, con las tesis doctrinales relativas a la definición, el lenguaje y la estructura de los derechos fundamentales. Tras la lectura de los textos contenidos en el anexo documental de la presente obra, sugerimos al lector que examine: 1) La concepción iusfilosófica de los derechos subyacente bajo los mismos. 2) Que valores jurídicos considera son los dominantes en cada texto normativo, la libertad, la igualdad, la solidaridad. 3) Sociológicamente los textos, examinándolos a la luz de su posible procedencia geográfica y del contexto cronológico de los mismos. Imaginamos que el lector habrá deducido que el primero de los textos normativos es un fragmento de la Ddeclaración de Derechos de Virginia, aprobada el día 12 de junio de 1776, el segundo texto es un fragmento de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 26 de Agosto de 1789; y finalmente el último texto corresponde a un fragmento de la Constitución Francesa 4 de noviembre de 1848. Confiamos en que las reflexiones en torno a los valores morales y o jurídicos inspiradores de los textos reproducidos, así como las referentes a el desarrollo de los mismos en concretos derechos y libertades hayan sido provechosos para el lector. Es de justicia señalar que si bien estamos confrontando teorías frente a textos normativos, resulta evidente que estos últimos, se encuentran impregnados del pensamiento dominante de cada época, y no resulta difícil rastrear el pensamiento de los Padres Fundadores de América, o de autores como Rousseau, Babeuf, Condorcet, o Blanc.
2. LA TEORÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS FRENTE AL AZOTE DE LA VIOLENCIA DE LA GUERRA Y EL TERRORISMO La teoría de los derechos humanos se ha preocupado desde los tiempos más antiguos de la problemática de la violencia y de la guerra. En la presente obra se han planteado algunas de las últimas formulaciones aportadas por la doctrina jurídica en relación con el derecho a la paz como un derecho humano de nueva generación. Si le preguntáramos a cualquier ciudadano de nuestro tiempo cual es su opinión sobre la guerra, nos encontraríamos con que cualquier persona más o menos sensata nos manifestaría su rechazo ante la terrible tragedia humana y material que supone la existencia de cualquier conflicto armado. No obstante, en nuestro mundo aun existe la guerra y la violencia política subsiste en distintas manifestaciones. Por lo tanto, en este capítulo final de carácter crítico queremos preguntarnos ¿que papel pueden desarrollar las teorías jurídicas sobre los derechos humanos y sobre el derecho de la guerra frente a los temibles retos que suponen la guerra y el terrorismo en la actualidad? ¿Siguen siendo validos nuestros esquemas mentales generales de carácter tradicional frente a las nuevas manifestaciones violentas de nuestro nuevo mundo global en continuo cambio? El pensamiento 217
dominante nos induce a pensar continuamente a través de determinados pensamientos tópicos. Quizás resultaría necesario cuestionarse dichos topoí o lugares de pensamiento común, ya que las formulas aplicadas hasta el momento, no parecen haber resuelto los problemas de la humanidad en relación a estas materias.
2.1 La guerra, su censura moral y su prohibición jurídica Por lo que se refiere a la guerra, el juicio de valor sobre la misma como justa o injusta es juicio muy antiguo. Como tantas otras cuestiones relevantes para la vida en sociedad ya fue objeto de reflexión por los clásicos griegos. Aristóteles en La Política 1 , en la exposición de su teoría de la esclavitud, al descartar el origen y fundamento de ésta en el derecho positivo, hace referencia a la posible existencia de guerras injustas y como aquellas no justificarían la conversión en esclavos de aquello hombres que no merecen ser esclavizados. El pensamiento griego nos ha legado importantes reflexiones en torno a la naturaleza y la dimensión moral de la guerra como las que encontramos en la obra de Tucídides. La Historia de la Guerra del Peloponeso nos acerca a la visión “realista” de la guerra llevada a cabo desde el imperio ateniense, no vamos a repetir aquí todos los argumentos comentados en el Capitulo VI de esta misma obra y por lo tanto a ellos nos remitimos 2 . En occidente el rechazo a la guerra vendrá de las manos del cristianismo, esta doctrina religiosa fue en sus orígenes radicalmente pacifista, parece ser que no admitió siquiera el uso de la violencia ni de manera defensiva. El cuestionamiento teórico de la guerra nos llegara como no podía ser de otro modo de la mano del pensamiento escolástico, será en la Summa Theologica. Pese a todo tendremos que esperar a la segunda escolástica o escolástica española con la Escuela de Salamanca a la cabeza, y especialmente a la obra de Francisco de Vitoria, para encontrar una formulación teórica sobre la legitimidad de la guerra más acorde con el pensamiento de nuestro tiempo. En Sobre el derecho de la guerra 3 encontramos las claves actuales para determinar la legitimidad e incluso la legalidad actual de un conflicto armado. Habrá que esperar varios siglos para encontrar una censura moral y jurídica de la guerra similar, me refiero a el avance logrado con la firma por parte de las Naciones Aliadas en la segunda guerra mundial, de la Carta de las Naciones Unidas. En 1945, la humanidad logró un gran avance, al menos jurídicamente; sociológicamente la realidad puede ser muy distinta. La Carta proscribe en su artículo 2.4 el recurso “a la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia de cualquier Estado”; y en su artículo 39 otorga la competencia para determinar “la existencia de una amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión” al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Este cuadro normativo se vio completado con la definición del concepto de agresión en el artículo 1 de la resolución 3.314 (XXIX) de
Vid. ARISTÓTELES, “L.I, Cap. II, Teoría de la esclavitud” en La Política, Ed. Alba, Madrid, 1999, pg. 35. 2 Vid. AGUILAR BLANC, Carlos; Capitulo VI de esta misma obra Terrorismo y Derechos Humanos en la “Guerra contra el Terror”. 3 VITORIA, Francisco: “Relección segunda sobre los indios o sobre el derecho de la guerra de los españoles sobre los bárbaros” en Sobre el poder civil, Sobre los indios, Sobre la guerra, Tecnos, Madrid, 1998.
14 de diciembre de 1974 como “el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado”; la referencia a las fuerzas amadas continua en los artículos 2 y 3 de la referida norma. Señalar a los efectos de lo que se expondrá más adelante, que la Resolución 3.314 (XXIX) se aprueba en un contexto histórico que no desconoce en modo alguno las prácticas terroristas, no obstante no contempla el terrorismo como una posible manifestación de la agresión es decir de la guerra criminal.
2.2 El movimiento pacifista y el derecho humano a la paz No vamos a reproducir en estas breves líneas todos los planteamientos desarrollados por Alarcón 4 en el capitulo V de la presente obra, no obstante si quisiéramos recordar al lector a los efectos de su propia reflexión y crítica personal algunos hechos de manera sucinta. El movimiento pacifista actual, que propugna el derecho a la paz y el valor de la paz frente a otros valores jurídicos tradicionales como la libertad, la igualdad o la seguridad, tiene sus orígenes en la toma de conciencia colectiva del peligro que suponen las armas nucleares tras haber sido empleadas las mismas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. El nuevo pacifismo, que nace en 1945, recoge la idea del rechazo de la guerra propia de la tradición judeo-cristiana y de los utopistas clásicos como Campanella o Saint-Simon. No obstante este pacifismo resulta novedoso en tanto que rompe con las teorías clásicas de la guerra justa, niega la vigencia del ius ad bellum, niega el concepto de iusta causa belli. El nuevo pacifismo intenta romper con el miedo hobbesiano, y con la dinámica del dominio del terror, derivado éste último de la amenaza constante que supone el conflicto nuclear final característico de la guerra fría. Desde el punto de vista doctrinal el pacifismo podría dividirse en tres categorías: 1) El Pacifismo Instrumental: que persigue el desarme de los Estados que hacen las guerras, si se quiere acabar con las guerras habrá que acabar antes con las armas y destinar los recursos económicos que las mismas consumen a otras actividades ciudadanas, sostienen los defensores de esta teoría. 2) El pacifismo Institucional: que persigue la plasmación del ideal kantiano de la construcción de un estado universal. Se produce en este caso la paradoja propia del derecho de que la coacción no desaparece, sino que pasa a constituir un elemento intrasistemático, garante de la libertad y del rechazo de todos los individuos a la violencia. 3) El pacifismo Finalista que persigue la no-violencia: que parte de la idea de que la violencia y la agresividad humanas han de superarse con el dialogo y con el convencimiento de que la solución a la mayor parte de los conflictos reside en el acercamiento a la verdad intersubjetiva. El medio para conseguir tal fin consistirá en la no-violencia pasiva como prerrogativa al alcance de cualquier ser humano consistente en oponerse o negarse a realizar un ataque físico contra otro ser humano. El movimiento pacifista vivió unos años dorados en el marco de lo jurídico con la prohibición del recurso a la guerra antes mencionada que se produjo con la firma de
Vid. ALARCON, Carlos “Capítulo V Derechos humanos y pacifismo en la era nuclear” en esta misma obra.
la Carta de de las Naciones Unidas y con la Resolución 3.314 (XXIX). Aparentemente y tras la caida del muro surge un pacifismo infantil que parte de la tesis del fin de la historia expuesta a principios de los noventa por el pensador Francis Fukuyama. El problema como en tantas otras ocasiones, es que la realidad hace saltar por lo aires a las teorías, o al menos las corrige de manera ciertamente importante. Poco después de la caída del muro, aparecería en el corazón de la vieja y aparentemente pacifica Europa un conflicto bélico sangriento y de varios años de duración. La solución de dicho conflicto supuso un aldabonazo para todo el sistema de seguridad instaurado por la ONU, y dejó abierta la posibilidad de que los Estados recurrieran al uso de las fuerza armada al margen de la legalidad internacional vigente, en este caso para defender los derechos humanos de la población civil que residía en los territorios en conflicto.
2.3 Las terceras guerras balcánicas, finales del Siglo XX El conflicto balcánico de fines del siglo XX es un conflicto largo y muy complejo, reproduciremos en estas breves líneas algunos de los aspectos más relevantes que pueden resultar de interés al objeto de la crítica y la autorreflexión del lector sobre el tema que nos ocupa 5 . En junio de 1991 comenzó el desmembramiento de la Republica Federal Socialista de Yugoslavia, que comenzó con la declaración de independencia de Eslovenia y de Croacia. Los primeros combates estallaron en Eslovenia, pero afortunadamente el alcance de los mismos fue limitado y duraron sólo unos días. 2.3.1 La guerra en Croacia Las cosas resultaron bien diferentes en Croacia donde la violencia alcanzó cifras y rasgos verdaderamente alarmantes. En Croacia, donde residían aproximadamente medio millón de serbios. Tras la declaración de independencia de Croacia, el ejército yugoslavo y paramilitares serbios iniciaron una práctica terrible denominada comúnmente como limpieza étnica. Fue una practica recíproca. Miles de croatas fueron expulsados de las zonas que quedaban bajo el control de los serbios, y posteriormente, las fuerzas croatas obligaron a miles de serbios a abandonar sus territorios y sus hogares. 2.3.2 La guerra en Bosnia-Herzegovina En 1992 la guerra se extendió a la vecina Bosnia-Herzegovina, esta era una república perteneciente a la antigua Federación Yugoslava donde existía un importantísimo grado de mezcla étnica. Según un censo de población yugoslavo de 1991, los tres grupos principales en Bosnia y Herzegovina eran los musulmanes, con un
Vid. FOJÓN LAGOA, Enrique; “Los conflictos de los Balcanes a finales del siglo XX” en Análisis nº 29. Ed. GEES Grupo de Estudios Estratégicos, Madrid, 2002 [En línea] en http://www.gees.org/pdf/300/ [Consulta: 30 marzo 2005].
44%, los serbios, con un 31%, y los croatas, con un 17%. Cuando Bosnia-Herzegovina declaró su independencia, el gobierno de Serbia, dirigido por el presidente 2.3.2.a La limpieza étnica El presidente serbio Slobodan Milosevic, decidió intervenir violentamente en pro de la defensa de la minoría serbia de Bosnia. La primera oleada de limpieza étnica comenzaría pocos días después, fuerzas paramilitares serbias atacaron la región oriental de la república y comenzaron a matar o expulsar a los civiles de origen croata o de credo musulmán. Estos últimos hechos supusieron el comienzo o la revitalización de la yihad en el corazón del suelo europeo, en cuyo apoyo vinieron musulmanes de otras partes del mundo, desde Afganistán, Indonesia, Arabia, Palestina, etc. Apenas unos meses después, aproximadamente un millón de personas habían huido de sus hogares. En los comienzos del conflicto armado, los musulmanes y los croatas de BosniaHerzegovina lucharon juntos contra la población serbia de Bosnia, pero en 1993 estallaron también los combates entre los bosnios-croatas y los bosnios-musulmanes. Comenzó así la segunda oleada de limpieza étnica, esta vez en la región central de Bosnia. Los croatas de Bosnia intentaron crear una zona de territorio bosnio, fronterizo con Croacia, étnicamente pura. Pese a todo el conflicto croata-musulmán finalizó en 1994 con la firma del Acuerdo de Washington y la creación de una Federación CroatoMusulmana. 2.3.2.b La intervención de la ONU en la crisis humanitaria La ONU autorizó el despliegue de tropas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, así nació la celebérrima UNPROFOR (Fuerza de Protección de las Naciones Unidas), que estableció un cuartel general sectorial en Sarajevo, a comienzos de 1992. Esta se desplegó inicialmente para supervisar el alto el fuego en Croacia. Cuando la guerra se extendió, sucesivas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU asignaron a la UNPROFOR el mandato adicional de crear las condiciones para la entrega efectiva de la ayuda humanitaria en Bosnia-Herzegovina. Posteriormente el mandato de la UNPROFOR se ampliaría para incluir la fuerza disuasoria como respuesta a los ataques de ataques dirigidos contra las eufemísticamente denominadas zonas seguras 6 . Cuando el conflicto llegó a su aparente final, allá por el año 1995 había en Bosnia más de 30.000 soldados de la UNPROFOR. Con todo, estos contingentes armados poco pudieron hacer para impedir los homicidios, las violaciones, las detenciones, las ejecuciones sumarias, las desapariciones, las expulsiones y los desahucios de los que fueron victimas la población civil. En muchas situaciones, lo máximo pudo hacer el personal de Naciones Unidas fue informar de las atrocidades de las que habían sido testigos. 7 La situación se recrudecería nuevamente a principios de 1993. Es cierto que el Secretario General de las Naciones Unidas había reclamado públicamente la necesidad de incrementar la presencia militar en 34.000 soldados más “para lograr la disuasión a
La Resolución 824 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de 6 de mayo de 1993, declaró como zonas seguras a las ciudades de Sarajevo, Tuzla, Zepa, Gorazde, Bihac y Srebrenica. Dicha resolución establecía que las zonas mencionadas deberían permanecer libres de ataques armados y cualquier otro acto hostil. 7 ACNUR “La guerra en Croacia y en Bosnia y Herzegovina” en La situación de los refugiados en el mundo: ciencuenta años de acción humanitaria. Editorial ICARIA, Barcelona, 2000.pgs. 241-255. [En línea] en http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/2044.pdf [Consulta: 21 marzo 2005].
través de la fuerza”, pero los gobiernos de los Estados europeos no estuvieron dispuestos a aportar este número de soldados y, en consecuencia, el Consejo de Seguridad adoptó la decisión, como último recurso, de desplegar 7.500 efectivos de las tropas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, para cumplir esta misión. Los cascos azules de la UNPROFOR en un principio tuvieron un campo de acción muy limitado en virtud de la Resolución 824 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de 6 de mayo de 1993, pero posteriormente vieron ampliadas sus facultades por la Resolución 836, de 4 de junio de 1993, que les facultaba para el empleo de la fuerza como respuesta a los ataques sufridos por las zonas seguras. Además la resolución 836 contemplaba la posibilidad de que los Estados bien con carácter individual, o con carácter colectivo mediante organizaciones de carácter regional (la OTAN aunque no se la citara explícitamente), bajo la autoridad del Consejo de Seguridad, adoptaran todas las medidas necesarias incluido el uso de la fuerza aérea, en defensa de las zonas seguras para proporcionar apoyo a la UNPROFOR en el cumplimiento de su mandato. En cualquier caso la opción de que los cascos azules se enfrentaran en un choque militar terrestre contra las tropas atacantes serbo-bosnias quedaba totalmente descartada. Dicho enfrentamiento hubiera resultado un suicidio, habida cuenta del potencial militar ofensivo que tenían las fuerzas terrestres serbo-bosnias, frente al potencial militar de los cascos azules, de carácter principalmente de tipo defensivo. A comienzos de 1995, las fuerzas serbo-bosnias llevaron a cabo una nueva oleada de limpieza étnica en el oeste de Bosnia, especialmente en la zona de BanjaLuka, a la que el portavoz del ACNUR en aquellas fechas calificó de “corazón de las tinieblas”. La credibilidad de las Naciones Unidas en Bosnia-Herzegovina quedó aún más empañada, cuando los serbo-bosnios tomaron como rehenes a cientos de soldados de la UNPROFOR. Los rehenes fueron aprehendidos como represalia por los ataques aéreos realizados por la OTAN sobre posiciones serbo-bosnias, a requerimiento de la UNPROFOR en virtud de lo previsto en la Resolución 836 antes citada. Algunos de los cascos azules fueron encadenados por los serbo-bosnios, a modo de «escudos humanos» ante posibles ataques aéreos. Las imágenes de estos soldados pudieron verse por televisión en todo el mundo. Ante estos hechos aviones españoles 8 y estadounidenses atacaron objetivos serbios en Bosnia, en las cercanías de Pale. Francia e Inglaterra rechazaron participar por temor a represalias serbias contra sus "Cascos azules". A mediados de 1995, el Consejo de Seguridad se reunió bajo el signo del desconcierto y la división. Estudiaron qué hacer para rescatar a los observadores internacionales rehenes de los serbios. Los Serbios denunciaron la incompetencia de la ONU sobre la cuestión bosnia. Ante una ONU paralizada y fragmentada, los Ministros de Defensa de la OTAN y la Unión Europea decidieron la creación de una fuerza de intervención rápida para la defensa de los cascos azules en Bosnia, conformada por un grupo de apoyo de unos 5.000 soldados. Rusia se opuso al envío de la fuerza de intervención rápida a Bosnia. El 3 de julio, los mandos militares de la ONU en Bosnia entregaron a las tropas serbo-bosnias material militar y logístico por valor de 50 millones de marcos a cambio de la liberación de los 372 "cascos azules" que capturaron y tuvieron durante días como rehenes y "escudos humanos". La ONU entregó: 34
GARCIA GRACIA, Angel; “La guerra de Bosnia a través de la mirada de los observadores” en Otra mirada sobre Yugoslavia:memoria e historia de la participación de las fuerzas armadas españolas en Bosnia-Herzegovina. pgs. 222-256. [En línea] en http://www.tdr.cesca.es/TESIS_UM/AVAILABLE/ TDR-1201105-132929//Agarcia.pdf [Consulta: 1 marzo 2005].
transportes blindados de tropas equipados con ametralladoras de 12 y 20 milímetros, 5 transportes ligeros, 6 cañones de 90 milímetros, 14 ametralladoras pesadas contra infantería, 6 ametralladoras antiaéreas de 6,7 y 14,5 milímetros, un cañón antiaéreo de 20 milímetros, 4 misiles antitanque, cien fusiles automáticos de asalto, un número no precisado de pistolas, 216 chalecos antibalas, 80 cascos, 188 uniformes y un número no precisado de municiones. En definitiva la ONU se postró ante las fuerzas serbo-bosnias a fin de salvar a los rehenes capturados. No queremos que se deduzca de lo dicho una critica mordaz de la actuación de las Naciones Unidas, simplemente pretendemos hacer una valoración no partidista de los hechos acaecidos. 2.3.2.c Srebrenica El este de Bosnia, había sido limpiado en gran parte de sus habitantes no serbios, a excepción de tres pequeños territorios en torno a las poblaciones de Srebrenica 9 , Zepa y Gorazde. Estos enclaves estaban abarrotados de musulmanes y se encontraban deficientemente defendidos por soldados del gobierno bosnio armados precariamente. Las fuerzas serbo-bosnias consideraron los citados territorios como objetivos bélicos legítimos pese a estar repletos de civiles, o quizás precisamente por eso. Conviene señalar en este punto, que las denominadas zonas seguras se establecieron sin el consentimiento de las partes en conflicto, y sin que la ONU estableciera los oportunos elementos disuasorios de carácter militar. Las zonas seguras se convirtieron en guetos abarrotados, con predominio de musulmanes, lo cual atrajo la atención de los serbios inmersos en plena “limpieza étnica”. Además algunas de las zonas seguras albergaban no sólo a civiles sino también a tropas gubernamentales bosnias, por lo que las fuerzas serbo-bosnias las consideraron objetivos bélicos legítimos. Las tropas serbo-bosnias invadieron Srebrenica, tomando como rehenes a cientos de miembros del batallón neerlandés integrado en la UNPROFOR, forzaron la huida de unas 40.000 personas, al tiempo que masacraron a unas 7.000 personas musulmanas en la mayor matanza que haya tenido lugar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Las ejecuciones sumarias fueron llevadas a cabo por unidades del Ejército de la República Srpska (VRS), bajo el mando del general Ratko Mladic (posteriormente condenado por el Tribunal Internacional de la Haya constituido ad hoc para los crímenes cometidos en los territorios de la Ex-republica de Yugoslavia), así como por un grupo paramilitar serbio conocido como “Los escorpiones”. El portavoz de la ONU Alexander Ivanko, admitió la total incapacidad de la ONU para defender a la población civil de los disparos serbios en Sarajevo. La derrota de Naciones Unidas avergüenza al mundo. Los serbo-bosnios capturan grupos de refugiados en edad de combatir que se encontraban bajo la protección de los cascos azules. El Gobierno de Sarajevo se consideró traicionado por la comunidad internacional. Los serbios amenazaron las ciudades de Zepa y Goražde, también supuestamente protegidas por la ONU. En Zepa se reprodujo el horror de Srebrenica. Los cascos azules abandonaron también el enclave de Gorazde donde se refugiaban 60.000 musulmanes, pero el mismo se encontraba protegido por 8.000 efectivos de las tropas bosnio-musulmanas. Los países occidentales siguieron divididos y paralizados sobre qué hacer en Bosnia. Reunidos en Londres, los representantes de Francia, Estados Unidos e Inglaterra no lograron formar ni un solo plan concreto para detener la ofensiva
Vid. ALIA PLANA, Miguel; “Sebrenica” en Casos para el Estudio III´, www.derechomilitar.info [Consulta: 14 noviembre 2003].
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serbia sobre los enclaves musulmanes. El Tribunal Penal Internacional de la Haya condenó a Mladić y Karadžić. El Tribunal de guerra habló de genocidio, tortura y desapariciones forzadas. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dividido y con Rusia apoyando a las aspiraciones serbias, emitió la Resolución 1004, de 12 de julio de 1995, en la que exigía el cese de las hostilidades de los serbo-bosnios, al tiempo que solicitaba al Secretario General que utilizara de todos los medios de que disponía, para que Srebrenica recuperara el estatuto de zona segura, pero no autorizó de manera expresa el uso de la fuerza armada para ello 10 . A primeros de agosto el ejercito croata desplegó la denominada operación Tormenta, una masiva ofensiva militar en la que participaron más de 100.000 soldados y en la que invadió todas las zonas controladas por los serbios en el oeste y el sur de la región croata de la Krajina. Según se desprende de los testimonios presentados ante el Tribunal Internacional de la Haya, los croatas también cometieron crímenes de guerra durante la campaña militar en la Krajina, desarrollando su particular limpieza ética contra los serbo-bosnios en la citada región. 2.3.2.d La intervención de la OTAN ante la impotencia de la ONU y su dudosa legalidad internacional Tras quedar de manifiesto la incapacidad táctica de las fuerzas de ONU; tanto para el cumplimiento de su misión de protección de las denominadas zonas seguras frente a las tropas serbo-bosnias, como para su propia autoprotección; la OTAN tomó represalias contra Serbia. El detónate que provocó la respuesta de la Alianza Atlántica fue el ataque de mortero que lanzaron las fuerzas serbo-bosnias, el 28 de agosto, contra la población civil en el mercado de Sarajevo en el que murieron 68 personas, este ataque daba legitimidad a una reacción de la Alianza, Sarajevo constituía la zona segura con mayor densidad de población de las incluidas en en la Resolución 836 del Consejo de Seguridad de las naciones Unidas, de 4 de junio de 1993, al tiempo que le daba legitimidad moral frente a la opinión pública internacional. El procedimiento empleado para la ejecución del ataque fuel denominado como procedimiento de la doble llave. Según este mecanismo los objetivos de los ataques y la ejecución de las misiones eran decididos conjuntamente por los comandos militares ONU y la OTAN, de ese modo cada organización internacional poseía una de las dos “llaves” necesarias para abrir la vía a los ataques armados. El procedimiento de la doble llave tenía la cobertura legal parcial de la Resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU que hemos citado anteriormente. Decimos que tenía una cobertura legal parcial, porque de facto el citado procedimiento quitaba el poder de decisión sobre el uso de la fuerza armada al Consejo de seguridad de la ONU. Este órgano se encontraba potencialmente bloqueado por el apoyo que Rusia brindaría a los serbios, ante cualquier eventual resolución que autorizara el uso de la fuerza contra los serbiobosnios, mediante el ejercicio del derecho de veto que tiene Rusia en el Consejo de Seguridad. El procedimiento no satisfacía a nadie, ni a los rusos contrarios a los ataques contra los serbios, ni a los aliados, que consideraban que los ataques debían ser más intensos y mayores, pero que no obstante limitaban los mismos en función de los criterios y objetivos que señalaban los responsables de la ONU.
Vid. Resolución 1004, de 12 de julio de 1995, del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas, [En línea] en http://www.un.org/spanish/docs/sc95/scres95.htm [Consulta: 4 de abril de 2005].
Tras días parálisis diplomática, la cual tuvo su coste irreparable en un número indeterminado pero importante de victimas civiles en poblaciones como Zepa y Srebrenica, donde el personal civil de la ONU no se decidió a activar la primera llave, se decidió flexibilizar el mecanismo de la doble llave. Así el 2 de agosto los embajadores de los 16 países aliados y el entonces el vicesecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Kofi Annan (posteriormente Secretario General de Naciones Unidas); adoptaron la decisión de que cualquier amenaza directa a las “zonas seguras” o al personal de la ONU tendría una respuesta fuerte y rápida del poder aéreo de la OTAN; estableciéndose que no sería necesaria la autorización del personal civil de la ONU para la realización de los ataques aéreos, a partir de ese momento sería el mando militar de la UNPROFOR quien daría las autorizaciones en coordinación conjunta con el mando de la Alianza Atlántica. La OTAN respondió al ataque contra el mercado de Sarajevo, lanzando la Operación Deliberate Force, una campaña aérea intensiva de casi tres semanas de duración contra objetivos serbo-bosnios. Debido a los daños sufridos por las tropas sebo-bosnias, y apoyadas por el fuego aéreo de la Alianza, las fuerzas gubernamentales croatas y bosnias lanzaron una ofensiva conjunta en Bosnia-Herzegovina, que les condujo a la recuperación de un tercio del territorio que estaba en poder de las fuerzas serbo-bosnias. Rusia condenó enérgicamente los ataques aéreos, acusando a la OTAN de actuar como juez y parte, y solicitó la reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU a fin de paralizar los ataques en el seno del mismo. Estados Unidos exigió a los serbios liberar el asedio a Sarajevo. Los serbios no cedieron ante las exigencias americanas. La OTAN tuvo que bombardear nuevamente todas las posiciones militares serbo-bosnias que seguían sin cumplir las condiciones impuestas por la ONU, a fin de retirar las armas pesadas de Sarajevo. Finalmente y ante el temor a la caída de la ciudad de Banja-Luka (capital de la autoproclamada Republica Serbia de Bosnia) en poder de los bosnio-croatas y bosniomusulmanes; y ante la previsible nueva limpieza étnica que sufriría la población serbobosnia, esta vez a manos de los bosnios-musulmanes; las autoridades serbias de Bosnia aceptaron un alto el fuego y accedieron a asistir a unas conversaciones de paz. Señalar que la potencial nueva limpieza étnica fue posibilitada en este caso por la OTAN, ya que la ciudad quedó desprotegida frente a los bosnio-musulmanes, tras el ataque que la OTAN lanzo con misiles «Tomahawks»contra las defensas serbo-bosnias. Milošević aceptó el inicio de conversaciones de paz en Dayton, Ohio (Estados Unidos).. El resultado de estas conversaciones fueron los Acuerdos de Paz de Dayton, firmados en París el 14 de diciembre de 1995 por los presidentes de la República de Bosnia y Herzegovina, la República de Croacia y la República Federativa de Yugoslavia. Posteriormente las tropas de la OTAN comenzaron a llegar a Bosnia a fin de mantener y asegurar la recién estrenada paz. Durante tres años, los jefes de la diplomacia europea e internacional no se decidieron a hacer uso de la fuerza armada y las tropas de la ONU enviadas en misión humanitaria fueron usadas como escudos humanos, atacadas, humilladas y expoliadas. Finalmente las armas de la Alianza Atlántica hablaron y gracias a ellas cesaron la limpieza étnica, los crímenes de guerra y el sufrimiento generalizado de la población civil de los habitantes de Bosnia-Herzegovina.
2.3.3 La guerra en Kosovo Casi finalizando ya el siglo XX la guerra habría de volver a los Balcanes. La provincia serbia de Kosovo se convertiría en el nuevo escenario de la guerra balcánica. El territorio de esta provincia pertenece a Serbia como consecuencia del reparto territorial diseñado después de la primera guerra mundial, cuando se unió al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, formando parte del Reino de Yugoslavia, anteriormente la provincia de Kosovo había pertenecido parcial o completamente a los Imperios Romano, Bizantino y Turco, y a los reinos de Italia, Bulgaria, Albania, Serbia y Montenegro. El agitado y violento pasado de Kosovo, ha configurado a este territorio con un complejo mapa étnico formado por latinos, turcos, romaníes, caucásicos y judíos, además de serbios y albaneses, si es que a estos últimos se les puede considerar como etnias diferenciadas de las anteriores. Los serbios reconquistaron la provincia de Kosovo para el Reino de Serbia, en el año 1912, cuando le arrebataron dicho territorio al Imperio Otomano. Entre 1912 y 1945 el 50 % de la población kosovar era de origen serbio. Tras la segunda guerra mundial con el éxodo de la población de las zonas rurales a las grandes urbes yugoslavas, la población kosovar experimentó una variación sustancial, constituyendo la población albano-kosovar musulmana el 88% de la población de Kosovo antes de que estallara el conflicto armado. 2.3.3.a Orígenes del conflicto armado Desde principios de los noventa, con la desintegración de la Republica Socialista de Yugoslavia, los albano-kosovares, vivieron en una situación muy precaria como ciudadanos de segunda categoría, viendo muy restringido el disfrute de sus derechos civiles, respecto al disfrute de los mismos derechos ejercido por la minoría de origen serbio. Se estima que en los siete años previos al conflicto casi 300.000 albanokosovares emigraron a otros países europeos en busca de mejores condiciones de vida. En el marco de esta situación, en 1992, se constituyo el UCK (Ushtria Çlirimtare e Kosoves) la guerrilla kosovar, algunos de sus miembros combatirían contra los serbios en la guerra de Bosnia-Herzegovina entre los años 1992 a 1995, formando parte de la yihad que participo en dicho conflicto armado. En 1998 el UCK se organizo militarmente como un cuerpo militar dispuesto a pasar a la ofensiva contra los serbios. El gobierno de Belgrado reaccionó y envió tropas del ejército serbio a fin de detener a los insurgentes. 2.3.3.b La crisis humanitaria y la intervención de la ONU El resultado de choques entre el ejercito serbio y el UCK fue una nueva crisis humanitaria, con cerca de 200.000 civiles desplazados huyendo de la violencia de las partes en conflicto. El ACNUR, con la experiencia anterior en Bosnia, puso en marcha un dispositivo humanitario de gran envergadura a fin de mitigar el sufrimiento de la población civil. La crisis llegó a llamar la atención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el cual, condenando la violencia de cualquiera de las partes, se ocupo de la
cuestión en sucesivas resoluciones 11 , solicitando a las partes contendientes que: cesaran en sus hostilidades, facilitaran la vuelta de los desplazados internos y de los refugiados a sus hogares, buscaran una solución pacifica de sus diferencias, y que prestaran su apoyo a la misión de verificación en Kosovo desplegada por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. 2.3.3.c La intervención de la OTAN al margen de la ONU y de la legalidad Internacional A finales de 1998 se presento a las partes en conflicto, un proyecto de acuerdo que preveía un alto grado de autonomía para Kosovo, el proyecto fue rechazado tanto por los albano-kosovares como por los serbios. A principios de 1999, se produjo la matanza de civiles en Racak . Tras estos hechos comenzaron las negociaciones de paz de Rambouillet, Francia, en febrero de 1999. Dichas conversaciones preveían una importante autonomía para Kosovo. Inicialmente, tanto lo serbios como los albanokosovares aceptaron las líneas maestras del acuerdo. No obstante los serbios rechazaron la presencia de cualquier fuerza internacional y los albano-kosovares reclamaron la posibilidad de celebrar un referéndum sobre la independencia de Kosovo. Las conversaciones de paz fracasaron el 19 de marzo. Cinco días después el entones Secretario General de la OTAN, el español Javier Solana, dio la orden de iniciar los bombardeos contra Serbia. Dicha decisión se adoptó sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, el cual se encontraba paralizado a la hora de tomar una decisión semejante, por el veto de Rusia y China que se oponían al ataque contra los serbios. Por su parte la ONU no reaccionó contra la intervención de la Alianza Atlántica, es más su secretario general Kofi Annan sostuvo que “hay momentos en los que el uso de la fuerza puede ser legítimo para la búsqueda de la paz”. 12 La OTAN desarrolló una campaña aérea contra la República Federativa de Yugoslavia, que incluyó ataques contra las unidades militares serbias situadas en Kosovo, pero no se circunscribió únicamente al territorio kosovar. La Alianza Atlántica bombardeo una zona residencial en Aleksinac y la capital de la República Federativa de Yugoslavia, bombardeando supuestamente por error la embajada de la Republica Popular China en Belgrado. Según fuentes serbias no confirmadas por la Alianza, los bombardeos sobre Yugoslavia produjeron la muerte de casi 500 civiles. Por su parte los serbios lanzaron el temido Plan Herradura de limpieza etnica contra la población albano-kosovar, lo que vino a confirmar las peores presentimientos que las naciones europeas tenían respecto a los planes que Milosevic tenía para Kosovo. La guerra de la OTAN contra las fuerzas serbias de la República Federativa de Yugoslavia se justificó ante la opinión pública internacional argumentando que la misma aunque ilegal era una guerra justa, iniciada para poner fin a las ejecuciones sumarias de civiles albano-kosovares, y ante la previsible y masiva campaña de limpieza étnica que se esperaba desencadenaran las fuerzas serbias de manera inminente. En diversos medios de comunicación se aludió a la misma como a la guerra humanitaria de la OTAN. En este conflicto los militares de la Alianza no solo
Vid. Resolución 1199, de 23 septiembre de 1998, del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas, y Resolución 1203, de 24 de octubre de 1998 del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas [En línea] en http://www.un.org/spanish/docs/sc98/scres98.htm [Consulta: 5 de mayo de 2005] 12 ANNAN, Kofi.- Discurso pronunciado en la Universidad de Michigan el 30 de abril de 1999 y “Two Concepts of Sovereignity”, en The Economist, 18 de septiembre de 1999.
efectuaron bombardeos sino que construyeron campos de refugiados y garantizaron su seguridad para que ocurrieran hechos semejantes a los acaecidos con las zonas seguras de la guerra de Bosnia, como por ejemplo en Srebrenica. La OTAN se fijo como objetivo táctico inutilizar las conducciones eléctricas del país mediante bombas de grafito, de esta manera se pretendía quebrar la resistencia de la población civil, lo cual serviría como estrategia para dejar sin legitimidad a los dirigentes políticos yugoslavos. Tras el fin de los bombardeos y al retirarse las fuerzas militares serbias, comenzó la limpieza étnica contra la población serbia de Kosovo a manos de los albano-kosovares, simultáneamente se inició el regreso de los refugiados huidos a los países limítrofes. No han faltado voces 13 que han criticado duramente la ayuda humanitaria de la OTAN, pero el hecho es que la Alianza protegió eficazmente a la población civil, maxime si comparamos la protección prestada a los civiles en la guerra de Kosovo por la OTAN con la lamentable protección brindada a los civiles por la ONU en la guerra de Bosnia-Herzegovina. La mayor parte de la doctrina jurídica internacionalista se ha posicionado en contra de la actuación de la OTAN, considerándola como una acción ilegal desde el punto de vista del derecho internacional. No obstante, no han faltado voces que la han considerado la actuación de la Alianza Atlántica no solo humanitaria, sino perfectamente legal, al negar que el Consejo de seguridad de la ONU tenga el monopolio exclusivo de recurso legitimo de la fuerza, realizando una interpretación sistemática de distintos preceptos de la Carta de las Naciones Unidas en relación con diversas resoluciones de sus órganos principales, y al tiempo apoyándose en otros sectores doctrinales no menos relevantes, como solidamente ha sostenido Drnas de Climent 14 Lo que parece evidente es que ni el Consejo de Seguridad, ni la Asamblea General, ni ninguno de los órganos del sistema de las Naciones Unidas, condenó a posteriori la intervención de la Alianza. Es más podría interpretarse que la misma hasta tuvo el visto bueno de la ONU si nos atenemos a la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad 15 . Tras la intervención de la OTAN y la retirada de los serbios la ONU autorizó, por medio de la resolución antes citada, el despliegue de la KFOR (Fuerza de Kosovo, establecida por la OTAN) a la cual se le encargaron todos los asuntos de seguridad, y de la UNMIK (misión de Naciones Unidas en Kosovo), a la que se le encargaron todos los asuntos civiles. 2.3.4. Reflexión preliminar no conclusiva En las guerras de Bosnia-Herzegovina y de Kosovo se estaban produciendo ejecuciones sumarias en masa, y en ambas guerras se estaban ejecutando de manera
Vid. MAYORAL PEDROSO WEYLL, Paloma; La OTAN como actor humanitario en la guerra de Kosovo: El nuevo reto de la ayuda humanitaria. Ed. CIARI – Centro de Investigação e Análise em Relações Internacionais. [En línea] en http://www.ciari.org [Consulta: 15 de mayo de 2005]. 14 Vid. DRNAS DE CLÉMENT, Zlata; Kosovo y la “legalidad” de la acción militar de la OTAN. [En línea] en www.acader.unc.edu.ar/artkosovo.pdf [Consulta: 5 de mayo de 2005] 15 Vid Resolución 1244, de 10 de junio de 1999, del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas,[En línea] en http://www.un.org/spanish/docs/sc99/scrl99.htm [Consulta: 5 de mayo de 2005]
sistemática oleadas sucesivas de limpieza étnica que no hacían sino acrecentar la espiral ascendente de violencia sufrida por la población civil. La sociedad internacional intentó parar inicialmente los citados conflictos armados mediante la diplomacia y los buenos oficios, mas tarde lo intentó mediante el uso de medidas coercitivas como embargos y bloqueos amparados por la legalidad internacional. A la vista de la dimensión de la tragedia humanitaria padecida por la población civil en el corazón de la vieja Europa; supuestamente el primer mundo, paradigma de la civilización; la ONU desplegó una Fuerza de Protección Internacional en el caso de Bosnia y la OSCE una Misión de Verificación, ambas medidas resultaron ineficaces e impotentes ante la dimensión de los conflictos. Finalmente la sociedad internacional recurrió al uso de la fuerza armada desplegada por una organización militar de carácter regional, la OTAN. En la guerra de Bosnia la Alianza tuvo inicialmente la legitimidad que le otorgaba el mecanismo de la doble llave, aunque dicha legitimidad quedó en entredicho al no reunirse el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tal y como había solicitado Rusia que se oponía al uso de la fuerza contra los serbios. En la guerra de Kosovo la OTAN no tuvo al amparo ni nos parabienes de la ONU, simplemente decidió actuar por razones humanitarias al margen de la legalidad internacional. Ambas guerras finalizaron tras la intervención militar de la Alianza Atlántica en las mismas, y es previsible que ambas hubieran durado años o decenios sin la intervención militar de la Alianza en las mismas. La intervención armada no fue la solución deseada por todos aquellos que nos consideramos amantes de la paz, pero si fue la menos infame de todas las terribles salidas en las que podían desembocar las guerras de los Balcanes. No se nos malinterprete, no pretendemos justificar la fuerza por la fuerza, ni mucho menos a los nacionalismos extremistas y patrioteros, lejos queda ya afortunadamente el proverbial brocado de Horacio Dulce et decorum est pro patria mori. Cualquier ser humano medianamente racional rechaza la guerra, la violencia, y la destrucción y el dolor humano que estas provocan. Los ejércitos pese a que les encomendemos misiones de paz, están para hacer la guerra, y en la misma destruyen o mutilan innumerables vidas y bienes materiales. También las represalias adoptadas por la OTAN en el conflicto de los Balcanes sesgaron vidas y provocaron sufrimientos y dolor, pese a no carecer probablemente de legitimidad moral. El hecho es que las armas y los ejércitos no dejan de cumplir sino una mera función social, al menos en tanto en cuanto el ser humano individual y nuestras sociedades como seres colectivos, no dejen de resolver sus conflictos por otro medio que el de la violencia, aunque sea en última instancia. Todos somos pacifistas de corazón, la cuestión es dilucidar si lo seremos hasta sus últimas consecuencias o nos inclinaremos finalmente por la política del mal menor, a fin de evitar un mal mayor. En Bosnia el mal menor fue el ataque aéreo de la Alianza Atlántica, el mal mayor hubiese sido el genocidio o la limpieza étnica. Parece que por ahora los ejércitos siguen siendo necesarios. Deseamos como no puede ser de otro modo que en el futuro la humanidad arregle sus conflictos mediante el diálogo y la conciliación. Mientras tanto como en Bosnia y Kosovo, deberemos cuestionarnos al menos si la fuerza armada, no es un elemento que puede llevar a una de las partes a sentarse en la mesa de negociaciones o a ablandar sus inflexibles exigencias en el transcurso de las mismas. En Bosnia y Kosovo los bombardeos no fueron el inicio de la guerra sino el comienzo de la paz. 229
Cierto es que tras las armas las partes comenzaron a dialogar, la voz de las armas no bastó por lo tanto para traer la paz. No daríamos una información veraz en estas líneas si no comentáramos como desde las líneas del pacifismo internacional se criticaron duramente las intervenciones de la OTAN tanto en Bosnia como en Kosovo, según el movimiento pacifista estas intervenciones supusieron ni mas ni menos que un golpe de Estado contra la comunidad internacional, una vuelta a la barbarie, y por lo tanto ni la limpieza étnica ni ningún otro hecho ocurrido en dichos conflictos justificaba la intervención militar de las potencias occidentales. Para el pacifismo militante los padecimientos de la población civil bosnia o albano-kosovar no sirvieron sino como cínica justificación para la intervención militar, dado que según estos sectores del pacifismo en el mundo hay casos “tanto o mucho más dramáticos que el del pueblo kosovar” 16 . No deja de sorprendernos “tanta solidaridad” desde quienes postulan un modelo de seguridad alternativo más humano. En Bosnia-Herzegovina la intervención militar de la Alianza Atlántica en defensa de los derechos humanos supuso la comisión de una ilegalidad parcial, en Kosovo supuso una ilegalidad total. No olvidemos que fue la Alianza Atlántica y no la ONU la que actuó militarmente. Fue por lo tanto, a nuestro modesto entender, una guerra ilegal pero justa. Según parece en nuestro mundo complejo y cambiante puede haber distintos tipos de guerras según las clasifiquemos en función de su legitimidad o legalidad. 1) En primer lugar podemos decir, aunque desde luego la afirmación no estará exenta de controversias y discusiones posibles, que hay guerras legales y justas. Como ejemplo podríamos poner la participación de la OTAN en la guerra de Bosnia-Herzegovina, que aunque solo fuera parcialmente legal, podemos decir que no vulneró totalmente la legalidad internacional, y desde luego parece que fue por una justa causa en defensa de los derechos humanos y con la finalidad de evitar un nuevo genocidio en el corazón de Europa. Por lo que se refiere a la conducción militar de la guerra, se emplearon los medios militares con un alcance muy limitado, respetando según parece el ius in bello o derecho humanitario bélico. 2) En segundo lugar hay podemos afirmar, que hay guerras legales e injustas, lo cual una vez afirmado nos puede situar en una situación políticamente comprometida con el poder político de turno, pero científicamente correcta. Como ejemplo piense el lector en un hipotético conflicto bélico iniciado con justa causa y todos los requisitos que exige la legalidad internacional, pero en el cual, en el transcurso del mismo se empleen medios militares y tácticas no permitidas conforme al ius in bello, dicha situación convertiría a dicha guerra en injusta, ya que la carencia de legitimidad en el ejercicio le quitaría la legitimidad de origen al mismo. 3) En tercer lugar hay que señalar que hay guerras ilegales e injustas; ello resulta obvio, la practica totalidad de la clase política lo afirma públicamente casi a diario, decirlo da votos, y no tiene ningún merito científico reconocerlo. Es un
Vid. MEYER, Willy; La OTAN y la cumbre de Washington: Intimidando y dominando. [En línea] en http://www.eurosur.org/somosmundo/informacion/varios/otan.html [Consulta: 15 de mayo de 2005].
tópico social, un lugar de acuerdo con el común de nuestros conciudadanos. Como ejemplo piense el lector en la clásica guerra de agresión como pudo ser la invasión de Polonia por parte de Alemania que dio inicio a la segunda guerra mundial. 4) Finalmente y si nos olvidamos por un momento las frases manidas y políticamente correctas, podemos decir que puede haber guerras que sean ilegales y justas, esta afirmación entra de lleno en lo políticamente incorrecto, científicamente heterodoxo y moralmente cuestionable, por fortuna o por desgracia esa es nuestra afirmación. Como ejemplo tómese la intervención militar de la OTAN en Kosovo, que evito en gran medida la limpieza étnica, y permitió la protección de los derechos humanos, de cientos de miles de refugiados y desplazados internos que fueron victimas inocentes del citado conflicto armado. A la vista de todo lo expuesto anteriormente parece que la intervención de la OTAN en las guerras balcánicas de finales del siglo XX se realizó por paradójico que nos parezca por razones humanitarias. Esta argumentación humanitaria ha desencadenado dos consecuencias muy relevantes en el marco de la discusión teórica de la guerra y los derechos humanos: a) La extinción del sistema de seguridad colectiva basado en la legitimidad procedimental, o si se quiere decir de otra manera la derogación de la legalidad internacional hasta entonces vigente que regulaba el uso de la fuerza por parte de los Estados frente a otros Estados u otros grupos armados irregulares. Hemos comentado anteriormente que dicha legalidad se instauró con el sistema de seguridad colectiva establecido por la Carta de las Naciones Unidas y por la Resolución 3.314 (XXIX). El sistema no fue operativo de cara a la defensa y protección de los derechos humanos, en las situaciones de crisis humanitarias graves, como ocurrió en Bosnia y en Kosovo, dado el bloqueo que plantearon Rusia y China. La huida parcial o total del sistema de seguridad colectiva realizada por las grandes potencias occidentales a fin de solucionar las crisis humanitarias, como ocurrió respectivamente en Bosnia y en Kosovo, supuso el certificado de defunción del sistema como años después se vería con el comienzo de otros conflictos bélicos internacionales. b) El intento de instauración de un nuevo sistema de seguridad colectiva, o de inseguridad colectiva según se quiera ver, basado en la legitimidad material como criterio jurídico de la legalidad internacional, como prueban las guerras justas ejecutadas en pro de la defensa de los derechos humanos y presentadas con tal carácter legitimo ante la opinión pública internacional. Esta nueva situación supone la vuelta a la arena intelectual de la vieja discusión sobre el ius ad bellum o del derecho a la guerra justa, cuestión que al parecer había sido enterrada en falso.
2.4 La guerra contra el terrorismo La lucha contra el terrorismo antigubernamental no es una novedad en la agenda de los gobiernos de las naciones Estado. El empleo del término Guerra contra el terrorismo si es en cambio una relativa innovación, no lo sería si la apelación a la guerra contra el terrorismo fuera realizada en los mismos términos que la guerra contra la malaria o contra el cáncer, es decir en términos de lucha contra…, pero no es así. En nuestro mundo hablamos de Guerra contra el terrorismo desde que se produjeron los atentados terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001. ¿Se puede hablar de guerra contra el terrorismo? La respuesta a esta pregunta no es univoca y por lo tanto pudiera parecer equivoca o contradictoria. Es el lector el que deberá responderse a si mismo, pero a nuestro parecer, se puede en algunos aspectos y no se puede en otros. Es cierto que la dantesca espectacularidad de los atentados terroristas del 11 de septiembre, y el grado de perfección alcanzado en la ejecución de los mismos nunca antes logrado, evoca a la devastación producida por los conflictos armados. No obstante, dichos elementos no desvirtúan ni modifican la naturaleza de los actos como actos terroristas. Nada tuvieron que ver dichos actos con lo que conocemos como actos o conflictos bélicos, ni internos, ni internacionales. Ni desde luego parece que podamos evitar la repetición de actos similares, como los ocurridos en Madrid el 11 de marzo de 2004, mediante los medios habitualmente empleados en el desarrollo de las campañas militares. La guerra, según los expertos como el general prusiano Karl von Clausewitz, estratega, historiador y exegeta del hecho de la guerra, “es siempre el choque entre dos fuerzas vivas” 17 y apostilla “no cabe considerar la fuerza como la acción de una fuerza viva sobre una masa inerte (el aguante absoluto no sería guerra en modo alguno)”18 . No parece que en los atentados del 11 de septiembre en EE.UU., ni en ningún otro atentado terrorista de grandes dimensiones, como el del 11 de marzo en Madrid, se produjera el choque de dos fuerzas vivas armadas. Antes al contrario, parece que de una parte encontramos un importante número de victimas, constituido por ciudadanos pacíficos, que se encontraban desarrollando sus vidas en sociedades democráticas en estado de paz; y por otra parte encontramos a un grupo de delincuentes, que no combatientes ni militares profesionales, que atacan violenta y vilmente, mediante explosivos o aeronaves comerciales utilizadas como enormes misiles, a los ciudadanos antes citados, matando y lesionando indiscriminadamente a un gran número de personas inocentes de todo cargo, en un intento claro de sembrar el terror y el miedo en el conjunto de la ciudadanía. La distinción no es baladí ni desde el punto de vista jurídico-político ni desde el punto de vista moral. En una guerra está jurídicamente permitido atacar y matar al enemigo. Moralmente, según lo que denominamos como la Convención Bélica 19 ; es decir el conjunto de acuerdos morales o filosóficos tácitos y normativos expresos, legales, consuetudinarios o profesionales, reguladores de la guerra; las tropas que matan a soldados pertenecientes al ejercito enemigo, según los tradicionales usos y costumbres de la guerra, no son asesinas.
CLAUSEWITZ, Karl von: “Libro Primero: Sobre la naturaleza de la guerra, Capítulo I ¿En que consiste la guerra?” en De la Guerra, Ed. Idea Uiversitaria, Barcelona, 1999, pg. 32. 18 Idem. 19 Vid. WALZER, Michael: “Las reglas de la guerra” en Guerras justas e injustas, Ed. Piados Ibérica, Barcelona, 2001, pg. 81
A los efectos de que el lector se haga una idea de la importancia de estos argumentos diferenciadores, téngase en cuanta el caso de los denominados asesinatos selectivos que lleva a cabo el ejercito israelí sobre terroristas palestinos, si consideramos a los terroristas palestinos como simples terroristas, las muertes llevadas a termino por el ejercito israelí serían asesinatos efectivamente. Por el contrario si consideramos a los terroristas palestinos como un movimiento re liberación nacional o de resistencia, con capacidad para el desarrollo de operaciones bélicas, asumiendo por lo tanto que existe una guerra entre Israel y Palestina, desigual quizás, asimétrica quizás también, pero guerra a fin de cuantas, entonces las muertes de terroristas provocadas por los israelíes no tendrían la consideración de asesinatos sino de bajas en el bando enemigo. Entendemos que los soldados luchan por obligación, es más probablemente luchen en contra de sus propias convicciones personales, por puro deber nacional. Los usos de la guerra no son patrimonio exclusivo del estamento militar, antes al contrario, son fruto de los juicios morales emitidos por el conjunto de la humanidad. El terrorista que ataca a civiles, a diferencia del soldado regular, no lucha por obligación sino por convicción, no busca a sus enemigos entre sujetos activos con capacidad bélica. El terrorista elige a sus enemigos entre civiles pasivos y pacíficos, son enemigos no en el sentido militar, no les considera sus iguales, les considera objetos instrumentales para su causa negándoles la misma condición humana. Sus victimas son elegidas entre sujetos que no tienen una responsabilidad individualizada sobre la situación que vive el terrorista o el colectivo por el que pretende luchar el terrorista, ni tan siquiera en la mentalidad del mismo terrorista. El terrorista culpabiliza al colectivo social, convierte a los pacíficos e indefensos ciudadanos en sus victimas y los asesina. El terrorista no ve en los otros a sus iguales morales, mata, hiere, mutila y por lo tanto es responsable e imputable por sus actos que si constituyen crímenes. No puede ser considerado combatiente porque actúa en sociedades que no se encuentran inmersas en un conflicto bélico, y porque la esencia misma de sus actos, y toda la planificación y desarrollo de los mismos, va en contra de lo que denominamos ius in bello, no puede ser considerado combatiente y criminal de guerra coyuntural. Si el terrorista abandona estas prácticas, y desarrolla operaciones bélicas frente a una fuerza armada contraria, entonces se convertirá en combatiente en el seno de ese conflicto armado. Al margen queda la responsabilidad criminal que pueda tener por los actos terroristas anteriores a su condición de combatiente, o la responsabilidad que pueda derivarse por actos constitutivos de crímenes de guerra, si continua atacando a civiles en el seno de un conflicto armado abiertamente declarado. El problema, en nuestro cambiante mundo, es que nuestros viejos esquemas sobre la guerra se han visto superados por la nueva realidad que presentas los actuales conflictos armados de carácter asimétrico. En la actualidad el terrorismo ha cambiado y, en algunos casos, las organizaciones terroristas disponen de arsenal militar y capacidad operativa para el desarrollo de operaciones militares, frente a los ejércitos convencionales. Como ejemplo de esta afirmación, téngase en cuanta la capacidad militar demostrada por la organización terrorista Hez-bolá en el conflicto bélico del Líbano, o la demostrada por Al-qaeda en Afganistán o en Irak. Llegados a esta situación, nos encontramos con que efectivamente podemos encontrarnos ante una “guerra contra el terrorismo”, en el sentido de los Estados llevan acabo operaciones militares contra grupos terroristas. Operaciones para las cuales no estarían capacitadas las fuerzas policiales, que tradicionalmente actuaban contra el terrorismo hasta hace pocos años. 233
2.5 Sugerencias para la autorreflexión del lector Hemos comentado en las líneas precedentes, aunque sea de manera breve y sucinta, algunos de los problemas a los que se enfrenta la teoría de los derechos humanos en nuestro tiempo. Como el lector avezado habrá podido deducir por si mismo, en el fondo no se trata de nuevos problemas, mas bien podría decirse que son los mismos viejos problemas de siempre, solo que se nos presentan con viejos ropajes. La agresión animal convertida en violencia humana, la necesidad o el derecho a vivir en paz sin tener que sufrir el azote de la guerra como máxima expresión de la violencia propia de nuestra especie, las “nuevas” formas de violencia en su manifestación terrorista; realmente no hablamos sino de viejos compañeros de viaje de los humanos. Lo que quizás si resulte novedoso, es el hecho de que el conjunto de reglas de conducta que se había auto impuesto la humanidad a lo largo de la historia, a fin de mitigar los sufrimientos que los problemas y las expectativas citadas nos producían, parecen haber saltado por los aires, como nos demuestran las guerras balcánicas, la llamada guerra contra el terrorismo, o el grave conflicto surgido en Irak con ocasión de, y tras la segunda guerra del golfo. Sugerimos al lector que baraje los conceptos explicados; las nociones de pacifismo instrumental, institucional y finalista; la prohibición de la guerra como medio para la solución de conflictos, el derecho a la paz, la guerra contra el terrorismo, la denominada convención bélica como intento de humanizar las guerras, etc. Sería conveniente que aplicase dichos conceptos; con sus soluciones aportadas, a los conflictos y a las situaciones de crisis humanitarias examinadas, o a las existentes en el momento en el que el lector lea estas líneas; y que examinase que consecuencias se derivarían para la protección de los derechos humanos individual y colectivamente en dichas situaciones de crisis. También resultaría interesante que cada cual se preguntase, como quedarían formuladas o reformuladas las teorías de los derechos humanos a la vista de sus conclusiones, al aplicar los diferentes conceptos examinados.
3. LA TEORÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS FRENTE A UN MUNDO MULTICULTURAL, FRAGMENTADO Y GLOBALIZADO La teoría de los derechos humanos ha experimentado grandes transformaciones a raíz de la toma de conciencia colectiva de la problemática existente en torno a la convivencia entre distintas culturas. El fenómeno en su origen no es novedoso ni mucho menos, desde los albores de la humanidad se han dado intercambios culturales, y según el caso se han producido influencias o imposiciones culturales entre los distintos grupos sociales que entraban en contacto. No obstante desde el punto de vista científico, y en particular en lo que respecta a una ciencia tan .joven como los es la dedicada al estudio y problemática de los derechos humanos, la irrupción de la problemática de multicultural y la de las minorías en particular, ha supuesto sin duda un importante revulsivo en el campo doctrinal. Jurídicamente podemos rastrear los orígenes de su regulación jurídico-positiva en los regímenes especiales otorgados a las minorías después de la derrota alemana tras la segunda primera mundial. La doctrina se ha ocupado en primer lugar de delimitar el concepto de minorías, para posteriormente justificar la existencia de unos hipotéticos o reales derechos humanos de las minorías. Seguidamente se ha ocupado de los diferentes tipos de 234
minorías y de los derechos que las mismas reclaman para su disfrute. Desde la filosofía jurídica y política se han aportado distintas posiciones que a fin de clarificar esta importante y controvertida cuestión, no vamos a repasar aquí todas ellas. Lo que pretendemos modestamente es examinar las mismas bajo el test de su aplicación sociológica. Concretamente quisiéramos someter a la consideración del lector un controvertido y popular asunto, cual resulta ser el de la mutilación genital femenina. En otro artículo, ahora en fase de preparación, nos ocuparemos del presente tema con mayor profundidad, de momento sin animo de ser exhaustivos, y al objeto de incitar a la reflexión crítica al lector expondremos la cuestión de manera breve.
3.1 La mutilación sexual femenina y masculina: modalidades, orígenes y razón de su persistencia Cada año cerca de dos millones de niñas y mujeres jóvenes son sometidas a dicho uso social “legitimado” en diferentes y variadas tradiciones culturales. Distintos estudios realizados por diversas organizaciones internacionales, como por ejemplo la WHO (Organización Mundial de la Salud) estiman que las mutilaciones sexuales han afectado a la salud y eventualmente la propia vida de entre 135 a 140 millones de mujeres en el mundo 20 . Según los informes de Amnistía Internacional, la mayor parte de las víctimas de la citada práctica, vive en 28 países africanos y en algunos países de Asia, aunque también se han constatado casos entre las comunidades inmigrantes de Europa, Norteamérica y Australia 21 . Las mujeres africanas vienen denunciando esta práctica desde 1924, y aunque en esa época se las trataba como un grupo de minoritarias excéntricas, en los últimos veinte años, la lucha contra la MGF (Mutilación Genital Femenina) ha alcanzado un considerable, aunque no unánime, respaldo internacional. La mutilación genital femenina es una práctica milenaria difundida por todo el mundo. No sabemos hasta donde se remontan; espacial o temporalmente, los orígenes de la practica de la MGF. 3.1.1 La mutilación sexual femenina : La “operación quirúrgica” y sus consecuencias La intervención física, es realizada generalmente por mujeres mayores o ancianas. Algunas inmovilizan a la victima mientras otras realizan la amputación. El proceso dura entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la resistencia de la joven. La edad del sujeto pasivo oscila entre los tres y los diez años, si bien se han constatado casos de hijas de emigrantes residentes en los países occidentales, a la cuales se les ha practicado, cuando han viajado por vacaciones a los países de origen de sus progenitores, con edades comprendidas entre los 10 y los 15 años. La intervención es realizada generalmente en muy precarias condiciones higiénicas, cuando no claramente
Vid. WHO, en Female Genital Mutilation: The Prevention and the Management of the Health Complications, Policy Guidelines for nurses and midwives, Geneva, World Health Organization, 2001, pág.6. 21 Vid. Amnesty International: What is female genital mutilation? Documento de trabajo ENGACT770061997, [En línea] http://web.amnesty.org/library/index /ENGACT770061997 [Consulta: 11 de junio de 2006].
insalubres. El material quirúrgico va desde el bisturí, la navaja o unas tijeras, hasta los toscos pedazos de vidrio o de piedras afiladas. Los medios anti-hemorrágicos suelen consistir en mezclas de plantas medicinales o el espolvoreado de polvo de cenizas, cuando no la cauterización por quemadura como suele practicarse en Etiopía. 22 Tales son las condiciones, que el shock traumático puede ocasionalmente producir la muerte. Las infecciones mortales como el tétanos son frecuentes, propagándose en muchos casos a los órganos reproductores. Existen distintas modalidades de MGF, que van desde la ablación del prepucio del clítoris o parcial del clítoris (Excisión), pasando por la ablación total del clítoris y parcial o total de los labios menores (Clitoridectomía), hasta la ablación total del clítoris y los labios menores, así como de la superficie interna de los labios mayores, esta última realizada para después suturar los lados de la vulva para dejar únicamente un pequeño orificio para que pueda pasar la orina y el ciclo menstrual (Infibulación o Ablación Faraónica). La infibulación suele practicarse antes del matrimonio y en algunos casos durante el mismo, debiendo reabrirse la herida antes de cada parto. Esta última modalidad de la práctica afecta a la casi totalidad de la población femenina de Somalia, Djibuti y Sudán. Informes recientes han constatado la práctica de la infibulación en el Egipto meridional, Etiopía en la Costa del mar Rojo, Kenia en su parte septentrional, la zona norte de Nigeria y algunas áreas de Malí. Algunos consideran la existencia de una cuarta variante, la denominada sunnah, nombre dado a la mutilación genital por los musulmanes de algunos países asiáticos como Indonesia, Malasia, Pakistán o la India, no obstante, desde el punto de vista médico la misma no es sino una excisión o una clitoridectomía. Las infecciones crónicas del aparato urinario son frecuentes. Resultando frecuente la incontinencia, lo que suele llevar aparejado el rechazo social de la mutilada debido al olor que desprende su cuerpo. Las relaciones sexuales pueden ser dolorosas cuando no impracticables como en el caso de la infibulación. Las complicaciones del parto pueden resultar mortales tanto para la madre como para la criatura naciente. Resulta frecuente así mismo la transmisión del VIH debido a las condiciones higiénicas de la operación y la posibilidad incrementada de padecer desgarros y heridas en el transcurso de las relaciones sexuales. Las mujeres infibuladas ven imposibilitada en gran medida el mantenimiento de relaciones sexuales prematrimoniales. Para que se produzca la penetración es preciso proceder previamente a la desinfibulación. Esta última práctica, terriblemente dolorosa, consistente en la abertura de la vulva previamente suturada, será realizada con similares medios a los empleados para la infibulación. A dicho estado de traumatismo psíquico ha de sumársele el hecho de que generalmente en el mismo día o al día siguiente se efectuará la consumación del matrimonio, lo cual previsiblemente incrementará y renovará exponencialmente el dolor padecido por la mujer mutilada. Por si todo ello fuera poco según la cifras aportadas por la WHO los fallecimientos acaecidos a consecuencia de la excisión se estiman pueden situarse en hasta un 5% de las muertes anuales femeninas en las sociedades donde se práctica la amputación corporal. 23
Vid. WHO: Department of Gender and Women’s Health en documento HO/FCH/GWH/01.3, WHO/RHR/01.16, Female Genital Mutilation: Integrating the Prevention and the Management of the Health Complications into the curricula of nursing and midwifery. A Teacher's Guide, Geneva, World Health Organization, 2001, págs 28 a 33. 23 Vid. WHO Study Group on Female Genital Mutilation and Obstetric outcome A..A..V.V., en Female Genital Mutilation: and Obstetric Outcome: WHO collaborative prospective study in six African countries, [En línea] http://www. who.int/reproductive-health/fgm/ [Consulta: 23 de julio de 2006].
3.1.2. Explicaciones a la persistente realización de las mutilaciones genitales femeninas Desde la óptica occidental general o greco-cristiana, la mutilación genital femenina constituye una práctica que atenta claramente contra la dignidad de la persona humana. La MGF supone desde esta óptica un claro atentado contra la integridad corporal de un ser humano y un trato que podríamos calificar como inhumano o degradante. Pese a todo lo dicho si pretendemos realizar un acercamiento serio a la problemática que la práctica plantea, necesitaremos esforzarnos en comprender las causas que han podido “legitimar” y perpetuar la mutilación genital en las sociedades que la practican. Podemos agrupar las causas de “legitimación” de la MGF en cinco grandes argumentaciones: a) La identidad cultural, la tradición y la costumbre son las razones justificadoras esgrimidas con mayor frecuencia al justificar la MGF. La mutilación viene a configurarse como un rito de iniciación sin el cual no se formaría parte del grupo cultural del cual es originaría la víctima. Según este argumento la mutilación es una parte esencial del ser comunidad, es más, si fuese abolida peligraría la misma existencia del sistema tribal o comunitario. El hecho de que los que no pertenecen al grupo tribal no practican la MGF, viene a convertir al individuo al cual no se le ha practicado la mutilación en un extranjero o un extraño respecto a la comunidad. b) La identidad de género, por esperpéntico que nos parezca, según los patrones de conducta y las particulares creencias de las comunidades que la practican, la MGF es requerida para ser una “mujer completa”. La mutilación viene a intensificar la diferencia física entre los sexos masculino y femenino al extirpar el clítoris (suerte de mini-pene según algunos pueblos) del cuerpo de la mujer. Además el trauma psicológico que sufren las afectadas, puede contribuir a la formación de una personalidad sumisa, que encaja en el rol femenino propio de dichas sociedades patriarcales. c) El draconiano control de la vida sexual femenina y de sus funciones reproductivas. La mutilación lleva aparejada una disminución del deseo sexual, cuando no la imposibilidad física de mantener relaciones como ocurre en el caso de la infibulación. En este último caso, además se garantiza la paternidad del marido, ya que después de la relación sexual se vuelve a suturar la abertura vaginal. d) Estéticas y “médicas”, en numerosas sociedades que practican la mutilación se considera antiestética la visión de los órganos sexuales femeninos no mutilados. Así mismo existen “criterios médicos” defendidos por algunos profesionales de la medicina, como ha sucedido en algunas facultades de medicina egipcias, que intentan justificar la practica basándose en razones de salud. Muchos de los
también en pdf en la web de la revista médica The Lancet 2006; 367:1835-41, London, The Lancet Publishing Group, 2006.
argumentos carecen de toda base científica, como por ejemplo, el que afirma que si en el curso del parto un bebé fuera rozado por el clítoris materno dicha criatura quedaría infectada y moriría sin remedio. Por extraño que nos parezca dichos argumentos disparatados no han sido exclusivos en las culturas afroasiáticas, ya que por ejemplo en el Reino Unido y en Norteamérica se pensó, durante el siglo XIX y principios del siglo XX, que la extirpación del clítoris podía contribuir a la cura de la locura. e) Religiosas, existen varias religiones que vienen a legitimar la práctica de la mutilación sexual femenina y masculina como venimos a explicar a renglón seguido más abajo. Una vez citadas las razones globales veamos cuales son los argumentos más frecuentes en la defensa de las principales modalidades de mutilación sexual femenina. En cuanto a la excisión, en primer lugar conviene señalar que aunque se haya relacionado la MGF con el Islam, esta forma de mutilación es mucho más antigua, se descubierto cuerpos momificados de dos mil años de antigüedad lo que remonta la práctica a al menos cuatrocientos años antes de la aparición del Islam. Pese a lo dicho no deja de ser cierto que la MGF tiene verdaderos defensores entre importantes sectores de la población masculina de los países islámicos y del África subsahariana. Según AlSukkari 24 , una de las voces musulmanas más autorizadas en la defensa de la excisión, aunque la MGF no es nombrada directamente en el Corán, si existe en las recopilaciones de la Sunnah un hadith en el que se hace referencia a la misma. El citado texto hace referencia al consejo que el profeta de los musulmanes realizó a una mujer, llamada Um Habibah, que presumiblemente efectuaba tales intervenciones a las esclavas, “Corta ligeramente y no exageres, pues es más agradable para la mujer y mejor para el marido” aconsejó al parecer Mahoma. La citada frase, dada su ambigüedad, no legitima ni proscribe la práctica. No resulta extraño que la misma haya generado distintos puntos de vista entre los detractores y defensores de la práctica dentro del Islam. En el África subsahariana, entre los animistas, como los Dogón, la práctica de la excisión se inscribe en su visión cosmogónica de mundo. Para esta tribu los seres humanos nacen en un estado de androginia espiritual. En virtud de dicho estado, todo ser humano recién nacido, tiene dos almas: una masculina y otra femenina. Resulta pues necesario desprenderse de una de las dos almas a fin de ser un sujeto plenamente acabado, capaz de cumplir con sus obligaciones reproductivas para con la tribu o el grupo social de pertenencia. Los elementos físicos representativos de esa dualidad de almas masculina y femenina, son respectivamente el clítoris y el prepucio, por lo tanto habrán de ser extirpados a fin de pagar la deuda que todo ser humano tiene con la madre tierra, puesto que la primera pareja fue formada por Dios con tierra. Y ésta no sólo es la sustancia de que está hecho el ser humano, sino también la mediación por la que se obra
SUKKARI, Abd-al-Salam Abd-al-Rahim “Khitan al-dhakar wa-khifad al-untha min manssur islami” Dar almar, Heliopolis, 1988; citado por ALDEEB, Sami A.. Abu-Sahlieh, en Mutilar en nombre de Alá [En línea] http://www.lpj.org/Nonviolence/Sami/articles/spn-articles/circ.esp.htm [Consulta: 18 de octubre de 2005].
la resurrección. Pasado, presente y futuro se hallan, en esta cosmogonía, simbolizados por la tierra. 25 Otras explicaciones animistas como las de los Bambara 26 o las de los Kikuyu atribuyen a la MGF el estatus de rito de transición o de paso. Permite a las sometidas a la misma pasar de niñas a mujeres adultas. Supone el paso de la infancia a la madurez. Por extraño que pueda resultar no faltan tribus cristianas del África negra como la de los Diola en Senegal que justifican la práctica apelando a la tradición cultural inmemorial. En cualquier caso, en la actualidad, parece que pese a poder considerar en casos minoritarios las justificaciones de tipo religioso, en la mayor parte de las ocasiones, la MGF obedece a razones culturales generales. Asistimos mas al mantenimiento de una manifestación patriarcal tradicional, en el seno de sociedades en la que la mujer no goza de una igualdad de derechos comunitarios frente al hombre, debido a una distribución muy desigual del poder entre los sexos, que a la conservación de rituales inmemoriales de paso. En cuanto a la infibulación, su causa no parece “legitimada” en razones religiosas sino en planteamientos puramente sexuales, “morales” y de dominación patriarcal 27 . Es decir, se pretende lisa y llanamente que las jóvenes solteras no mantengan relaciones sexuales con penetración antes del matrimonio. Por lo que atañe a las casadas las razones para su mantenimiento parecen ser: el mantenimiento de la fidelidad, la protección de una particular forma de entender el honor familiar, y según algunas opiniones médicas, el aumento del placer del varón al estrecharse la abertura vaginal. 3.1.3. La mutilación sexual masculina y su general aceptación universal A diferencia de la mutilación genital femenina, la mutilación masculina no ha dado origen a debate alguno sobre la misma y prácticamente no hay bibliografía que trate el asunto con algunas escasas excepciones 28 o las obras médicas por supuesto. Pese a que su difusión se ha extendido en su forma menos agresiva, la de la circuncisión, la mutilación genital masculina también puede presentar formas más agresivas como son la faloctomía, la castración, o la emasculación. Debido a razones religiosas o culturales la forma de mutilación genital masculina más extendida a nivel mundial es la de la circuncisión, se estima que la practican todos los musulmanes, todos los judíos y numerosos cristianos, al parecer el 60% de los niños norteamericanos es circuncidado.
Vid. THIAM, Awa. Universidad de Dakar, Senegal. “El combate de las mujeres por la abolición de las mutilaciones sexuales” en Revista Internacional de Ciencias Sociales, Vol.XXXV, No.4, 1983. UNESCO. 26 Entre los escasos trabajos existentes puede ser conveniente la consulta de KENYATTA, J., Facing Mount Kenya: The Tribal Life of the Kikuyu, London, Secker and Warburg, 1938. 27 LIGHTFOOT-KLEIN, H., “The Sexual Experience and Marital Adjustment of Genitally Circumcised and Infibulated Females in the Sudan”, en The Journal of Sex Research, Vol. 26 (3), pgs. 375-392, Society for the Scientific Study of Sexuality, Pennsylvania, Allentown,1989. 28 Vid. ALDEEB, Sami A.. Abu-Sahlieh, en Circoncision masculine - circoncision féminine: débat religieux, médical, social et juridique, Paris, L'Harmattan, 2001, 537 págs. Y en Male and female circumcision among Jews, Christians and Muslims: religious, medical, social and legal debate, Warren Center, Pennsylvania, USA, Shangri-La Publications, 2001, 400 págs.
El motivo por el cual se realiza la mutilación genital en su forma de circuncisión, al margen de las razones sanitarias que fueron invocadas en otras épocas y que han sido claramente superadas, exceptuando algunos casos clínicos en los cuales se desaconseje otro tratamiento médico posible, no es otro que el religioso-ritual o simplemente cultural. Según Geneviève Giudicelli-Delage 29 el hecho de que una familia de Malí pueda circuncidar a su hijo en un hospital público en Francia, pero no pueda practicar la excisión a su hija, ni en sus formas más ligeras que puedan equipararse a la circuncisión masculina, se debe a que la circuncisión masculina se acepta en nuestro medio cultural adaptado a la cultura judeo-cristinana, que está en la base de nuestra cultura, y a que ese medio no ha conocido nunca la excisión femenina. Este tipo de argumentación, resultante de un perspicaz y fino análisis sociológico, podría ser aceptado con reservas por posiciones liberales críticas, y desde luego podría esgrimirse como argumento de peso por aquellos autores que defienden el igual valor entre las distintas culturas, tanto en las corrientes doctrinales del llamado pensamiento multicultural como por parte del naciente interculturalismo. Como acertadamente afirma, Sami A. Abu-Sahlieh Aldeeb, desde un pensamiento crítico y una postura doctrinal liberal a la par que original, “La lógica jurídica rechaza la distinción entre la circuncisión masculina y la circuncisión femenina, pues las dos son mutilaciones de órganos sanos y, por tanto, un atentado a la integridad física del niño cualesquiera que sean las motivaciones religiosas y las supersticiones subyacentes.” 30 Pese a lo expuesto anteriormente, o quizás para corroborar lo dicho, llama poderosamente la atención el desigual tratamiento que ha recibido la mutilación sexual femenina y masculina ante los organismos internacionales y los propios textos normativos internacionales. Así en el Seminario de las Naciones Unidas sobre las prácticas tradicionales que afectan a la salud de las mujeres y de los niños 31 , celebrado en Ouagadougou, Burkina Faso, entre abril y mayo de 1991, se condenó la mutilación genital femenina por tener su origen en prácticas provenientes de las antiguas cosmogonías, que debían asimilarse a la superstición o denunciarse como tales ya que ni la Biblia ni el Corán ordenan que se practique la excisión a las mujeres. Como bien señala Aldeeb tal razonamiento es muy peligroso y carece de fundamento. En este punto deberíamos preguntarnos ¿Si la mutilación genital femenina se incluyera en la Biblia, le parecería una práctica correcta a la actual cultura euroamericana? Mucho nos tememos que sí. Si la MGF se hubiera incorporado a la tradición judeo-cristiana es muy probable que hubiera pasado a formar parte de nuestra cultura y de nuestro sistema de valores, tal como ha sucedido con la circuncisión masculina. Pero volamos a los foros internacionales, en el citado foro de Ouagadougou, se recomendó hacer disociar la circuncisión masculina que tendría una función higiénica, de la femenina que supone un grave atentado para la salud física de la mujer. En cuanto a los textos normativos internacionales resulta llamativo que ni en la Declaración Universal de Derechos Humanos, ni en el Pactos Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ni en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, ni tan siquiera en
Vid. GIUDICELLI-DELAGE, Geneviève “Excision et droit pénal, en Droit et culture”, vol. 20, 1990, p. 203, citado por ALDEEB, Sami A.. Abu-Sahlieh, en “Mutilar en nombre de Alá”, Op. Cit. 30 Vid. ALDEEB, Sami A.. Abu-Sahlieh, en Mutilar en nombre de Alá, Op. Cit. 31 Vid. Naciones Unidas, Consejo Económico y Social, Informe del Seminario sobre Prácticas Tradicionales que afectan a la Salud de las Mujeres y los Niños, documento E/CN.4/Sub.2/1991/48, de 12 de junio de 1991, pág. 9. [En línea] http://ap.ohchr.org/documents/mainec.aspx [Consulta: 18 de octubre de 2005].
la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que puestos a incluir derechos meramente declarativos, pocos se dejó en el tintero, se establezca un artículo o un precepto normativo que garantice la integridad física de las personas adultas o de los niños frente a la mutilación sexual corporal de carácter ritual. En este último caso en particular, hay que señalar que el artículo 24 de la citada Convención relativa a Derechos del Niño; cuyo texto normativo viene a establecer el general derecho de los niños a la salud, estableciendo una serie de normas jurídicas destinadas a velar de manera muy concreta por la salud de los infantes, al establecer todo un elenco de medidas especificas enumeradas de la a a la f (que serán obviamente incumplidas por la gran mayoría de los Estados que conforman la sociedad internacional); olvida de manera imperdonable el derecho de los niños a no ser sometidos a mutilaciones sexuales. Teniendo en cuenta que las mismas se realizan sobre millones de personas cada año, y la polémica o alarma social que las mismas generan buena parte de las distintas sociedades estatales contemporáneas, podemos imaginarnos fácilmente que su no inclusión en el texto normativo, se debió a no querer “herir” las sensibilidades de determinadas minorías o culturas según el caso, con valores distintos a los nuestros en relación a la mutilación genital femenina y a no querer “herir” las sensibilidad judeocristiana e islámica por lo que se refiere a las mutilaciones sexuales masculinas. Ergo el triunfo de la corrección política multicultural y religiosa sobre el derecho humano de los niños a su integridad y salud corporal. La cultura y la religión judía y cristiana aceptan plenamente la mutilación en su forma de circuncisión, y es posible que también acepten como moralmente válidas otras formas de mutilaciones sexuales masculinas, si bien este último planteamiento puede ser objeto de numerosas y acaloradas discusiones. La religión y la cultura islámica por su parte aceptan la circuncisión dado que el derecho musulmán contiene una regla según la cual las normas reveladas a los profetas divinos anteriores a Mahoma conservan su vigencia mientras no hayan sido expresamente derogadas. Habida cuenta de lo expuesto, según la doctrina islámica lo revelado por Dios a Abrahán sigue siendo valido si no ha sido derogado en el Corán. A propósito de la aceptación de la circuncisión en la tradición bíblica, cuenta el texto sagrado de los judíos y cristianos en el Génesis, que el Dios hebraico y Abrán, renombrado por la divinidad como Abrahán, renovaron el pacto previo existente entre ambos en los siguientes términos: Dijo Dios a Abrahán: “Tú, pues, guarda mi pacto, y tu descendencia después de ti en la serie de sus generaciones. Este es mi pacto que habéis de guardar entre mí y vosotros y tu posteridad después de ti: Todo varón entre vosotros ha de ser circuncidado. Os circuncidaréis la carne de vuestro prepucio; y esto será en señal del pacto entre mí y vosotros. (…) Si deben ser circuncidados el nacido en tu casa y el adquirido con tu dinero, de modo que mi pacto estará en vuestra carne como alianza eterna. El varón incircunciso, que no se circundare la carne de su prepucio, será exterminado de entre su pueblo por haber quebrantado mi pacto.” 32 Tras dicho pacto cuenta el mismo texto sagrado de la tradición judeo-cristiana que Abrahán se circundo a si mismo e hizo circuncidar a todos los varones de su casa, en cumplimiento de su renovado pacto con la divinidad. Más discutible podría ser la aceptación por parte de la religión cristiana de la castración, casos se han dado en el seno de las distintas iglesias cristianas y en algunas ocasiones se ha invocado en su justificación a los propios textos evangélicos. Cuenta el
Vid. Génesis 17:9 La circuncisión, en Sagrada Biblia, The Catholic Press, Chicago, 1958.
evangelio de Mateo que cuando Jesucristo predicó acerca de la indisolubilidad del matrimonio, en respuesta a la pregunta que le plantearon un grupo de fariseos en Judea, en relación a la permisión concedida por Moisés a los maridos para repudiar a las mujeres. Jesucristo sostuvo la indisolubilidad del matrimonio en base a la celebre frase “¡Lo que Dios juntó, el hombre no lo separe!” y argumentado que aquellos hombres que habiendo repudiado a sus primeras esposas y contraían matrimonio posteriormente estaban cometiendo adulterio. Ante tal argumentación, Dijéronle sus discípulos: “Si tal es la condición del hombre con la mujer no conviene casarse”. Pero él les respondió “No todos pueden comprender esta palabra, sino solamente aquellos a quienes es dado. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender que entienda.” 33 El referido texto como se supone dijo el propio Jesucristo precisa de interpretación para entenderlo correctamente y puede dar lugar a distintas visiones hermeneúticas. No parece desde luego que la cultura cristiana en general, ni la judía en particular haya aceptado la castración como una forma de mutilación sexual masculina ritual aceptable moralmente. Es más existe un evidente rechazo frente a la castración en la cultura judeo-cristiana. 34 La tradición coránica no menciona en sus versos aunque si acepta, mediante el reenvío, la práctica de la circuncisión revelada a Abrahán. 35 Quisiéramos señalar en estas líneas que si estamos en contra de la mutilación sexual femenina por considerar que la misma atenta contra el derecho a la libertad sexual de millones de mujeres en el planeta, es porque no aceptamos como validos los argumentos de carácter religioso y cultural que sostienen sus defensores por ser dichos argumentos extraños a nuestra cultura. Es muy probable que, si nuestra tradición religiosa o cultural los hubiese asumido en su seno, aceptáramos la mutilación sexual femenina en sus formas leves como algo normal y moralmente valido, del mismo modo que aceptamos la circuncisión quirúrgicamente aplicada pero no la castración. No se equivoque el lector pensando que quien escribe estas líneas se encuentra próximo a la corrección política y al relativismo axiológico o cultural, no, lo único que planteo es una cuestión sociológica bastante evidente. Otra bien distinta es que por dichos datos sociológicos vayamos a aceptar el igual valor de las distintas culturas o la inconmensurabilidad de las mismas como sostienen algunas de las posturas que comentaremos someramente a continuación.
3.2. Visiones doctrinales frente a la mutilación sexual
Vid. Evangelio según San Mateo 19:1 Indisolubilidad del matrimonio en en Sagrada Biblia, Op.
Sostiene ALDEEB, Sami A.. que el referido texto evangélico dio lugar a la práctica de la mutilación sexual femenina en su forma de infibulación dentro del mundo cristiano, concretamente en Rusia, en la cultura de los Skopotzy. Si este dato, que no hemos podido corroborar, resultara cierto, no dejaría de ser una práctica minoritaria y una interpretación perversa de los textos bíblicos, ya que los mismos hacen referencia a los eunucos, es decir a los varones, en ningún caso a las mujeres. 35 Vid. Verso 2:124 y Verso 16:123, según expone ALDEEB, Sami A.. en Mutilar en nombre de Alá, Op. Cit.
Frente a la mutilación sexual femenina cabe plantear diversos planteamientos teóricos que van desde el rechazo frontal a la misma, la clara aprobación y defensa de la mutilación como seña de identidad cultural o su cuestionamiento critico al tiempo que inter-comunicativo. Desde la doctrina, la cuestión se plantea dentro del clásico debate sobre la concepción de la cultura, generalmente este se suele enmarcar desde posiciones liberales o comunitaristas, pero podríamos muy bien extender el mismo hacia posiciones doctrinales más novedosas y recientes como por ejemplo la visión intercultural de las mismas. 3.2.1 El liberalismo clásico frente a la mutilación sexual Desde el liberalismo clásico, defensor de la idea de la dignidad humana, entendida esta en la actualidad, gracias a la fundamental aportación del a veces injustamente olvidado Samuel Pufendorf 36 , como el ejercicio de la autonomía libre de injerencias externas, dirigido a la autorrealización plena de la persona, fruto resultante del equilibrio existente entre la libertad y la igualdad ética de las personas; la ablación resulta una practica propia de culturas nada respetuosas con los derechos humanos universalmente reconocidos. Desde esta postura tradicional y no exenta de argumentos validos así como controvertidos, la MGF conforma una práctica que como otras costumbres comunitarias propias de culturas comunales, atenta contra la posibilidad de que las mujeres que la experimentan, se puedan convertir, empleando la terminología kantiana, en las legisladoras de su propia ley moral. Se ven absolutamente privadas del derecho a tener derechos y a poner en práctica esos derechos, que es a fin de cuentas la concreción o especificación jurídica de la idea de dignidad humana. Desde el liberalismo, clásico o moderno inclusive, no puede justificarse, por todo lo expuesto anteriormente, la puesta en cuestión de las libertades individuales clásicas, derivadas del principio de la dignidad humana, frente a unos pretendidos “derechos culturales de las minorías”, que actúan como base justificadora o legitimadora a quienes llevan a cabo la ejecución o puesta en práctica de la MGF. La libertad sexual de las afectadas sería por lo tanto un bien tan valioso en si mismo que no puede ser objeto de discusión o negociación en relación con la costumbre ancestral de la mutilación sexual femenina. Nos encontraríamos frente a lo que Garzón denomina coto vedado 37 de los derechos, que vendría a coincidir con lo que la doctrina internacionalista ha denominado núcleo duro de los derechos humanos. 3.2.2 El liberalismo contemporáneo frente a la mutilación sexual Desde las posturas defendidas por los liberales contemporáneos más conocidos llegaríamos a una serie de conclusiones semejantes a las mantenidas por los representantes tradicionales o actuales del denominado liberalismo clásico. Así adoptaríamos casi idénticas posturas frente a la mutilación genital, si aplicásemos la concepción política de la justicia que expone el también liberal Rawls en las obras en
Vid. PUFENDORF, Samuel “Uber die Pflicht des Menschen und des Burgers nach dem Gesetz der Natur”, Frankfurt am Main: Insel Verlag. 1994. 37 Vid. GARZÓN, Ernesto, “El problema ético de las minorías étnicas”, en Derecho, Ética y Política, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1993. págs. 519 a 540.
las que se acerca a la problemática de “la pluralidad de concepciones del bien”. Según la concepción de este autor existe un conjunto de principios y libertades universales, procedentes de las facultades morales de la persona, que se caracterizarían por su carácter intocable o innegociable 38 . Este conjunto de principios que configura el contenido del derecho de gentes de Rawls llevaría al firme y tajante rechazo de la práctica de la MGF al considerarla propia de sociedades no preparadas para mantener una relación equitativa con las demás 39 . En la misma línea habría que situar hipotéticamente, al teóricamente más sensible para con la problemática de las minorías de entre los autores liberales, ya que incluso desde la perspectiva de Will Kymlicka, la MGF entraría en colisión con los límites de los derechos de las minorías 40 . La ablación desde esta perspectiva, y en virtud de la información de la cual disponemos sobre su praxis sociológica, se está utilizando como fundamento para la restricción de la libertad individual dentro del grupo social que la practica, al tiempo que supone una clara discriminación en virtud del sexo dentro de los miembro del grupo pertenecientes a dicha cultura. Si aplicamos la teoría expuesta por el canadiense a la MGF, las democracias liberales estarían incluso obligadas a intervenir activamente a fin de evitar dicha práctica mediante: 1. La crítica teórica frente a la misma. 2. La prestación de ayudas o incentivos a las sociedades que la abandonen 3. La activación de mecanismos internacionales para frenar la mutilación genital. 41 3.2.3 El comunitarismo frente a la mutilación sexual Bien distinta será por principios la visión desde el Comunitarismo. Para esta corriente doctrinal todas las culturas poseen el mismo valor en sus respectivos ámbitos. Desde esta visión las sociedades que practican la MGF representan formas de vida con diferentes concepciones del bien respecto a la cultura liberal euroamericana. Serán por lo tanto estas culturas las que deberán evaluar la ablación desde su particular visión de los bienes sociales y la justicia 42 . Por otra parte, desde el comunitarismo en general, tampoco es aceptada la existencia de la autonomía personal con carácter previo a la concreción de determinados fines, dado que los fines se presupone son transmitidos, en un determinado ambiente cultural, desde la sociedad de pertenencia al individuo 43 . Por lo tanto, según el comunitarismo radical, la MGF podrá considerarse como una práctica totalmente legítima y justa en el contexto de las sociedades que la llevan a cabo, dado que desde su particular visión de la justicia, la misma se ajusta a los fines establecidos por la comunidad. Desde esta visión se presupone que las mujeres que sufren la práctica, no sufren moralmente con la misma, ya que según los comunitaristas, sus fines, ansias y expectativas vitales, serán acordes con la sociedad en la que viven, no
Vid.RAWLS, John, El liberalismo político, Barcelona, Crítica, 1996. Vid.RAWLS, J. El derecho de gentes y una revisión de la idea de razón política, Barcelona, Paidós, 2001, pg. 143. 40 Vid. KYMLICKA, Will, “La tolerancia y sus límites” en Ciudadanía Multicultural, Barcelona, Paidós, 1996, pgs. 211 a 218. 41 Ibid. pgs. 226 a 234. 42 Vid. WALZER, Michael, “La igualdad compleja” en Las esferas de la justicia, Mexico, Fondo de Cultura Económica, 1997, págs. 19 a 24. 43 Vid. SANDEL, Michael, “La justicia y el sujeto moral” en El Liberalismo y los limites de la justicia, Barcelona, Gedisa, 2000, págs. 68 a 83.
aspirando, ni tan siquiera, a convertirse en las creadoras de sus propias leyes morales, porque presuponen todos los elementos previos necesarios para tener tal meta, conviven en armonía con las costumbres tradicionales comunales que sirven de fundamento para la practica de la MGF. La “autonomía” si es que tal cosa existe en dicha concepción, estaría dirigida a la aceptación e incluso diríamos que petición de la MGF. Las culturas son pues, cerradas e inconmensurables, por lo tanto no cabe la censura legítima de la MGF desde las sociedades liberales, los valores de una cultura no son trasladables, funcionan bajo distintos patrones. 3.2.4 El Interculturalismo frente a la mutilación sexual Vistas las dos posiciones clásicas intentemos dilucidar cual sería la posición respecto a la MGF desde la nueva visión aportada desde el llamado Interculturalismo. Esta corriente viene a intentar superar las deficiencias del liberalismo, hijo de la modernidad abstracta y universalista y las del multiculturalismo hijo a su vez de la postmodernidad relativista y deconstructiva. Utilizaremos principalmente la obra de Ramón Soriano 44 ya que es este autor el que ha sintetizado e integrado mejor las inquietudes de aquellos autores que intentan superar las visiones multicultural y liberal en las relaciones entre las distintas culturas. 45 El Interculturalismo se basa en los precedentes axiológicos de la tolerancia y la solidaridad. Tolerancia entendida como la no interferencia en los comportamientos ajenos por respeto a la dignidad de los demás. Entiende este autor que es necesaria una concepción de la tolerancia postmoderna es decir intercultural y supraestatal, no la liberal restringida a los individuos, sino una tolerancia colectiva, étnica y cultural. Solidadridad entendida como reconocimiento, ayuda y colaboración. Manifiesta Soriano a este respecto la necesidad de que la solidaridad abandone su carácter superrogatorio para convertirse o concretarse en deberes jurídicamente exigibles. 46 Como punto de partida Soriano propone una nueva concepción de las relaciones entre las culturas, desde el plano ético concede el autor a las culturas el mismo valor en el proceso de intercambio entre las mismas, desde el plano sociológico manifiesta la necesidad de la coexistencia y presencia de todos los sujetos culturales a la hora de emprender contactos en la búsqueda de puntos comunes a las mismas. 47 Los fundamentos que otorga Soriano al Interculturalismo son de carácter epistemológico, ético e histórico. Desde el punto de vista epistemológico el Interculturalismo se fundamenta en la heterocrítica aceptando la existencia de críticas de terceros sobre los valores culturales de nuestra cultura materna, y en la autocrítica consistente en nuestra propia reflexión personal sobre nuestros propios valores. Desde el punto de vista ético además de la tolerancia y la solidaridad antes expuestas el Interculturalismo se fundamenta en valor de la inclusión considerado como tal en si
Vid. SORIANO, Ramón, Interculturalismo: Entre Liberalismo y Comunitarismo, Cordoba, Almuzara, 2004. 45 Existen diversas visiones sobre el tema que Soriano pretende superar como las de HANNERZ y EAGELTON al darle al Interculturalismo la dimensión de ideología sobre las relaciones entre las culturas, capaz de socavar la pretendida homogeneidad del proceso globalizador, al enfrentar la fragmentación propia de las identidades culturales frente a la uniformidad de la globalización económica y política. 46 Vid. SORIANO, R., “Interculturalismo: Definición y fundamentos” en Interculturalismo: Entre Liberalismo y Comunitarismo Op. Cit. pgs. 85 a 93. 47 Ibid. SORIANO, R., pgs. 91 a 93.
mismo. Finalmente desde el punto de vista histórico, Soriano se basa en su particular visión catastrofista, acerca de lo él denomina “el estrepitoso fracaso de los proyectos iluministas de las culturas superiores históricas.” 48 punto en el que realiza una feroz crítica de los proyectos universalistas, tildándolos de retóricos en su formulación, rígidos en su contenido y de rupturistas con el entorno vital. El Interculturalismo entrañaría, según el citado autor, la anulación de los proyectos universalistas uniculturales y su sustitución por acuerdos colectivos sectoriales. Es por esta afirmación del autor que pensamos que la puesta prueba del Interculturalismo en un ámbito sectorial y no global como es el de la MGF y masculina, puede resultar de especial interés, a fin de determinar la virtudes o carencias de la propuesta intercultural en el campo sociológico y mas allá del espacio puramente teorético. El Interculturalismo que nos propone Soriano se construye sobre dos principios fundamentales: 1) La igualdad de las culturas no aceptando la existencia de jerarquías culturales, y 2) Lo que denomina y define como una ética procedimental de convergencia. 49 Según Soriano, la constante en las relaciones interculturales ha sido el Imperialismo, que es entendido por este autor como “la imposición de modelos de ideas y comportamientos (…) a culturas inferiores por culturas autoconcebidas como superiores”. Según manifiesta el autor, realizando una interpretación digna del materialismo dialéctico marxista más puro, existe un imperialismo jurídico directo e indirecto derivado o existente como consecuencia del dominio político. La jerarquización viene a ser para Soriano el gran anatema ya que: a) puede afectar a los origenes, naturaleza y futuro de las culturas, y b) fomenta la creación de concepciones antagonicas como el eurocentrismo, el afrocentrismo o el americanocentrismo. Soriano defiende la igual dignidad de las culturas, pero dado que eso le parece insuficiente sostiene al tiempo el igual valor de las mismas. El autor es consciente de que dicho postulado es el elemento más difícil de admitir, tanto por la opinión pública como por la doctrina científica, por ello arremete contra la posible existencia de criterios externos y racionales que diferencien entre las culturas liberales y las que no lo son. Según Soriano las culturas globalmente consideradas son: dinámicas en su evolución, curvilíneas en su evolución temporal, irregulares en el espacio, discriminatorias en su aplicación en relación a los sujetos integrados en las mismas, y por todo ello son inconmensurables, no pudiendo medirse bajo el patrón de otras culturas. Curiosamente es en este punto en el que el autor hace en su obra una mención explicita en relación con la práctica de la Mutilación Genital Femenina, no así de la masculina, aunque no es ello algo que se le pueda reprochar dado que ese es un punto común a la gran mayoría de la doctrina. Al abordar el tema de la MGF Soriano sostiene en una muestra de clara coherencia con sus fundamentos y principios interculturales que “No hay que desechar el criterio de la aceptación de las prácticas culturales por sus actores (…) pues sus practicantes pueden sentirse bien con la práctica e identificarse con culturas que a nosotros nos merecen una opinión negativa. Hay personas que se sienten bien en su
Ibid. SORIANO, R., pg. 104. Vid. SORIANO, R., “Los principios del Interculturalismo” en Interculturalismo: Entre Liberalismo y Comunitarismo Op. Cit. pgs. 111 a 138.
entorno cultural, aunque a nosotros nos parezca increíble, porque estamos contemplándolas bajo el prisma unilateral de nuestra cultura y probablemente con un sentimiento y convicciones de superioridad.” 50 Hasta este punto pudiera esperarse que el autor aceptara la práctica de la MGF o su discusión abierta sin cartas bajo la manga a fin de alcanzar un acuerdo intercultural de carácter sectorial, dado que aunque a nosotros nos pudiera parecer increíble, dicha práctica de naturaleza cultural podría ser aceptada por las mujeres que la practican como sujetos activos o pasivos de la misma. Y según este postulado nuestro rechazo se debería a que estamos juzgando la práctica de la mutilación genital bajo nuestro patrón cultural particular, lo cual dado el carácter inconmensurable de las culturas según el autor, no estaría en la senda del marco de discusión y debate propio del proyecto de carácter procedimental-convergente en que pretende convertirse el Interculturalismo. Pero curiosamente en vez de plantear tal posición de aceptación o cuanto menos de debate abierto, el autor nos sorprende nuevamente y no solo no acepta la práctica de la MGF sino que la rechaza, y más sorprendentemente aún nos propone un criterio objetivo para justificar tal rechazo. Manifiesta literalmente el autor “De ahí la importancia del daño objetivo constatable. El caso de la escisión del clítoris en las niñas musulmanas sería un daño objetivo; no así el del shador. Creo que no concedemos el igual valor de las culturas porque sobreestimamos a la nuestra en la comparación, olvidándonos que también sobrevaloran a las suyas las personas incluidas en las culturas que rechazamos.” 51 Esta posición resulta bastante paradójica, dado que pocas páginas antes al describir el carácter inconmensurable y al plantear el igual valor de las culturas, el autor rechazó los criterios racionales u objetivos aportados por algunos autores liberales como por ejemplo Rawls a la hora de clasificar o calificar a las diferentes culturas. Por último y a los meros efectos de nuestra valoración personal final, quisiéramos señalar los caracteres básicos de la Ética Procedimental de Convergencia que propone el autor. Esta viene a ser una versión corregida de manera importante, de la ética comunicativa habermasiana. Soriano viene a aceptar: la regla subjetiva de la cooperación, es decir la intencionalidad de una búsqueda honesta de una propuesta común; las reglas objetivas internas del discurso, es decir todos los sujetos del debate deben tener la misma capacidad participación hablada, todos pueden replicar y proponer, y toda propuesta debe ser argumentada; y la regla objetiva externa del discurso, en el mismo no debe haber coacciones. Es decir que acepta todas la reglas del discurso habermasiano a excepción de la necesidad de alcanzar un acuerdo intercultural universal. Una vez repasadas de las reglas tradicionales de la ética comunicativa Soriano aporta una clasificación sistemática de las reglas propias del Interculturalismo añadiendo algunas de su propia creación: la regla de la alteridad, que consiste en ponerse en el lugar del otro para entenderle, abandonando el etnocentrismo por el transcentrismo; la regla de la reciprocidad, que supone actuar cooperativamente con las otras culturas en la búsqueda de acuerdos; la regla de la autonomía, que indica la libertad de las culturas en su expresión e intercambio, y la regla de la argumentación, que vendría a incorporar las tres reglas de discurso habermasiano aceptadas por el autor. Según el autor las reglas que propone no deben concebirse como procedentes de la cultura occidental, y sostiene al tiempo, no sin una buena dosis de utopía que las
Ibid. SORIANO, R., pg. 129. Ibid. SORIANO, R., pg. 129.
mismas pueden ser aceptadas por todas las culturas, aparte de la organización interna peculiar de cada una de ellas.
3.3 Sugerencias para la reflexión del lector Pensamos que las precedentes líneas relativas a la mutilación genital, tanto a la masculina como sobre todo la femenina, habrán provocado en el lector las suficientes reflexiones y criticas como para que no sea necesario incitarle a una actividad crítica aun mayor. No obstante y a los efectos de nuestra cruzada personal contra el pensamiento único dominante en nuestras adormecidas y adocenadas sociedades occidentales de los últimos decenios, quisiéramos sugerir al lector algunas cuestiones a considerar. Sería interesante, en primer lugar, que el lector se planteara que posición mantiene a titulo personal con respecto a la practica de la mutilación genital. Seguidamente animaríamos al lector a que confrontara su posición con las distintas corrientes doctrinales expuestas. Finalmente y no por ello menos importante, resultaría interesante que examinase el lector si la posición doctrinal con la que mantiene mayor afinidad es aquella con la cual pensaba que se identificaba inicialmente. Planteamos las anteriores sugerencias porque no resulta infrecuente, que una persona se autoproclame como defensora de la igualdad de las culturas y amiga de la alianza de las civilizaciones en su discurso general, pero luego al descender al terreno de lo concreto, resulte ser liberal clásica en su pensamiento personal. Ser liberal no tiene desde luego nada de vergonzoso, liberal resulta ser quien escribe estas líneas, pero si puede resultar incoherente, aunque resulte políticamente correcto y muy propio de la manipulación mediática del pensamiento único que nos domina, que uno se proclame comunitarista y que luego resulte ser lo liberal.
Confiamos en que el presente capitulo haya resultado útil en relación a la finalidad buscada por el mismo. Esperamos también, que la presente obra en general haya cumplido en mayor o menor medida con los objetivos didácticos y críticos perseguidos por la misma, al objeto de dar algo de luz en una materia tan espinosa como es la de la Teoría de los Derechos Humanos en nuestro viejo y nuevo mundo global en constante cambio.
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