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Análisis. Presentación. Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un. Alejandro Ibarra Hernández
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Emilio Contreras Sevilla
1 Análisis Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo agonismo que es posible revertir Alejandro Ibarra Hernández Establece las competencias de los tres órdenes de gobierno para frenar el crecimiento desordenado de las ciudades, planteando líneas de trabajo concretas. Además, analiza los mecanismos de regularización previstos en la legislación agraria y urbana, así como las formas y mecanismos para que los ejidos y comunidades puedan participar en negocios inmobiliarios. Presentación E l presente documento es la síntesis de un trabajo elaborado para el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en los meses de junio y julio de 2007, consiste en el acopio de información y de experiencias para tratar de encontrar mecanismos y conceptos que permitieran, a los administradores de las ciudades, entender los principios legales que sustentan las operaciones sobre tierras de propiedad social y los principios sobre los que descansan los elementos organizativos en ejidos y comunidades. Por ello, se inicia estableciendo la dimensión de la propiedad social en el territorio nacional; continúa con un ensayo sobre lo que se considera un elemento toral en la búsqueda de atenuar el crecimiento desordenado de las urbes, las ventas ilegales; se indican las competencias de los tres órdenes de gobierno para frenar dichas ventas, y se sugieren algunas líneas de trabajo al respecto. Se continúa con un recuento sobre los mecanismos de regularización previstos en la legislación agraria y urbana, enseguida se presentan los elementos para que las autoridades urbanas puedan comprender los principales aspectos de los ejidos y las comunidades, incluso se sugieren algunos mecanismos para lograr la comunicación con los núcleos agrarios inmersos en las áreas urbanas. Por último, se describen las formas y mecanismos previstos en la legislación agraria para que los ejidos y comunidades puedan participar en negocios inmobiliarios. 73
2 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA Al realizar la síntesis de un trabajo que pretendió ser sintético de origen, tarea un poco complicada, se puede optar por modificar la redacción original tratando de expresar las mismas ideas de una manera más corta, o bien discriminar algunos elementos que aunque pueden ser importantes, no son significativos para mantener el planteamiento general, siempre se corre el riesgo de que queden fuera elementos que ayudarían a una mejor comprensión de lo que se intenta decir. La parte que corresponde a los procedimientos para la creación de empresas inmobiliarias propietarias de tierras ejidales y/o comunales, se dejó en la mera enunciación de las opciones dado que el lector, se supone, puede tener mayor familiaridad con los procedimientos y es la propia Procuraduría Agraria (PA) quien puede proporcionar de mejor manera los elementos para la creación de dichas empresas. Espero que esta síntesis contribuya a diluir el dilema que se plantea entre desarrollo urbano ordenado versus ejidos y comunidades propietarios de tierras aptas para ese fin. Introducción En México se reconocen tres tipos de propiedad fundamentales: Privada rivada: es la que tienen las personas y las empresas en lo particular y es originada por un título legal que la ampara; De ejidos y comunidades omunidades: es ejercida de manera colectiva por sus miembros y está sujeta a las disposiciones de la Ley Agraria (LA) para los fines de compra, venta, arrendamiento y otras formas de usufructo, y Tierras ras nacionales: son aquellas que ni los particulares ni los ejidos pueden demostrar documentalmente que les pertenecen y, por lo tanto, son propiedad de la nación. En México, la propiedad de ejidos y comunidades, también llamada propiedad social, es importante ya que de los casi 200 millones de hectáreas que tiene el país, alrededor de 103 millones les corresponde a esos núcleos agrarios. 74
3 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... Gráfica 1 Proporción de superficie por tipo de propiedad Terrenos nacionales 5% Colonias agrícolas y ganaderas 2% Otros 3% Propiedad privada 38% Propiedad social 52% El proceso de desincorporación de tierras del régimen ejidal y comunal es relevante por su magnitud. El desarrollo de nuevas áreas para el asentamiento humano en muchas zonas urbanas está supeditada por las tierras ejidales y comunales, en la actualidad es muy grande el número de áreas urbanas, industriales, turísticas y de obras de infraestructura que tiene en ocupación suelo irregular. A escala estatal, la proporción de la propiedad social es la siguiente: 75
4 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA Estado Superficie ha Superficie de ejidos y comunidades ha Porcentaje Aguascalientes 558, , Baja California 7,011,300 5,924, Baja California Sur 7,366,700 5,003, Campeche 5,183,300 3,137, Chiapas 7,388,700 4,124, Chihuahua 24,708,700 10,637, Coahuila 15,157,100 6,749, Colima 545, , Distrito Federal 149,900 31, Durango 11,964,800 8,357, Guanajuato 3,058,900 1,286, Guerrero 6,379,400 4,968, Hidalgo 2,098, , Jalisco 8,013,700 3,312, México 2,146,100 1,081, Michoacán 5,986,400 2,781, Morelos 494, , Nayarit 2,762,100 2,194, Nuevo León 6,455,500 1,992, Oaxaca 9,536,400 7,459, Puebla 3,391,900 1,536, Querétaro 1,176, , Quintana Roo 5,035,000 2,796, San Luis Potosí 6,284,800 4,040, Sinaloa 5,809,200 3,554, Sonora 18,493,400 6,333, Tabasco 2,466,100 1,110, Tamaulipas 7,982,900 2,595, Tlaxcala 391, , Veracruz 7,281,500 2,970, Yucatán 3,934,000 2,305, Zacatecas 7,504,000 3,758, Total otal 196,717,300 7, ,739, Fuente: Elaboración del autor. 76
5 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... Un sencillo análisis estadístico y la elaboración del histograma de Pareto respecto de la proporción de la superficie indica lo siguiente: Clase Frecuencia (estados) y mayor... 5 Lo anterior muestra que sólo tres estados tienen una proporción de superficie social respecto de la estatal menor a 34%. En otros 19 representa entre 46 y 59% y en los otros 10 es mayor a 71% de las superficies estatales. La reforma agraria se concibió para resolver el problema de la tenencia de la tierra y acabar con los latifundios de un país eminentemente rural. Según el IV Censo General de Población, en 1921 México tenía 14,335,000 habitantes, de los que 9.9 millones (68.8%) vivían en localidades menores a 2,500 habitantes. Esa proporción disminuyó 11 puntos en forma paulatina en 29 años. A partir del decenio de los cincuenta el índice de ruralidad descendió de manera abrupta, 31 puntos en 45 años. Pese a tal descenso relativo, México nunca ha tenido tantos habitantes del medio rural como ahora: de 9.9 millones en 1921 a 24.2 millones en 1995, es decir, casi 2.5 veces la población total del país en aquel año. El significativo crecimiento de la población se dio en las áreas urbanas, que en 1921 sumaban 4,465,000 habitantes y en 1995 llegaron a 88,703,000, es decir, casi 20 veces la cantidad inicial. El crecimiento explosivo de la población urbana y la protección de las tierras de los núcleos agrarios por el Estado dio origen a un conflicto que se resolvió mal, por la vía de los hechos. Ante la imposibilidad de realizar transacciones legales con la tierra ejidal y comunal, la presión social por obtener suelo para construir vivienda se tradujo en la invasión, generalmente consentida, aunque en algunos casos violenta, de las áreas ejidales y comunales que rodean las ciudades. Este fenómeno, marginal al principio, se manifestó con fuerza a partir de los años sesenta cuando la población urbana creció 54%. Como las ciudades no tenían reservas 77
6 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA territoriales, las áreas, circunvecinas, de ejidos y comunidades representaron la opción más barata. Se generó así un crecimiento anárquico en el que la ocupación de las áreas rurales y su transformación en suelo urbano se realizaron en contra de lo que señalaba el Código Agrario entonces vigente, y al margen de las reglamentaciones de los municipios, que por otra parte carecían de la capacidad de previsión, planeación y presupuestación que permitiera satisfacer las demandas de infraestructura urbana y servicios. En 1980, no obstante el avanzado proceso de urbanización, el Sector Agrario en su conjunto seguía enfocado a los problemas del reparto agrario debido fundamentalmente al gran número de solicitantes de tierra. En ese año, las cifras de reparto agrario ascendían a 94.2 millones de hectáreas, lo que significa que en los doce años posteriores (en 1992 se concluyó el reparto) se entregaron cerca de nueve millones de hectáreas. A pesar de estar constituida la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (CORETT), es decir, que había un proceso de crecimiento irregular en muchas ciudades sobre tierras ejidales y comunales reconocido, el Sector Agrario en sus diferentes análisis menciona muy poco esta realidad. El Centro Nacional de Investigaciones Agrarias de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) dedicó pocos análisis a este tema; esto lo evidencia una de las obras trascendentes de dicho Centro. 1 En una visión más actual, Samuel Schimdt reconoce el problema de la urbanización y le da una dimensión: En unas cuantas décadas el país se urbanizó. Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), el país cuenta con 376 ciudades de más de 15 mil habitantes que se distribuyen en todas las regiones y sub-regiones. De ese total, 303 ciudades son pequeñas (de más de 15 mil y menos de 100 mil habitantes), 48 tienen un tamaño intermedio (entre 100 mil y 500 mil) y 25 son grandes (mayores de 500 mil). Para poner de relieve el tamaño e importancia del sistema nacional urbano, conviene señalar que América Latina cuenta en la actualidad con 104 ciudades de más de 500 mil habitantes, de las cuales poco menos de la cuarta parte se encuentran localizadas en nuestro territorio. 2 1 Zaragoza Palencia, José Luís y Macias Coss, Ruth, 1980, El desarrollo agrario de México y su marco jurídico, Centro Nacional de Investigaciones Agrarias, México. 2 Schmidt, Samuel, 2003, Los grandes problemas nacionales, versión siglo XXI, Nuevo Siglo-Aguilar, México, p
7 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... El crecimiento poblacional trae aparejadas otras necesidades, las más visibles, vivienda y servicios, Samuel Schmidt lo señala de la siguiente manera: El arribo de varias generaciones a la edad de contraer matrimonio y formar un hogar independiente, demandará la construcción de 8.7 millones de viviendas en el presente decenio y alrededor de 9.1 millones adicionales en el siguiente, lo que equivale a edificar en ese plazo más de 75% del parque habitacional actualmente disponible. De ese total, casi una de cada tres casas tendrá que ser destinada a satisfacer las necesidades de los hogares encabezados por mujeres. 3 El Sector Agrario reconoció esta situación y en 1998 ofreció una visión del problema: Son múltiples las razones que dificultan la solución de la problemática urbana. Dos, empero, han sido fundamentales: la falta de disponibilidad de suelo susceptible de ser desarrollado de manera racional y la carencia de mecanismos de incorporación de suelo rural, ajenos a los procesos especulativos, con respeto ambiental, transparencia operativa, coordinación, federalismo y participación ciudadana. Para ilustrar la magnitud del problema, baste señalar que, según el diagnóstico del Programa Nacional de Desarrollo Urbano, el crecimiento de las cuatro zonas metropolitanas y las 116 localidades medias incluidas en el Programa 100 Ciudades, en el periodo requiere incorporar unas 150,000 hectáreas de suelo libre, para satisfacer necesidades de vivienda, equipamiento urbano y desarrollo regional. 4 El Dr. Warman señala y resume el efecto de esta demanda: El desarrollo urbano sí ofrece atractivos económicos a la venta de parcelas ejidales que se transforman en lotes de colonias habitacionales que disuelven el ejido. Esas transacciones al margen de la ley originaron los asentamientos urbanos irregulares. 3 Op. cit., pp. 4 Secretaría de la Reforma Agraria, 1999, La transformación agraria. Origen, evolución, retos, testimonios, 2ª ed., México, pp. 79
8 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA Para frenar la irregularidad y compensar adecuadamente a los ejidatarios, la reforma de 1992 autorizó la urbanización de las parcelas mediante el cambio de dominio, decidido en asamblea, de la propiedad ejidal a la modalidad privada. La mayoría de las decisiones de cambio de dominio tomadas desde 1992 tiene la urbanización como objetivo. 5 Antes de 1992 la tierra ejidal no se podía incorporar al desarrollo urbano si no era mediante la vía expropiatoria que hubiera solicitado alguna autoridad competente; este marco legal frente a una demanda creciente de suelo barato propició que numerosos ejidos y comunidades, situados en las inmediaciones o incluso dentro de las áreas urbanas, sufrieran la invasión de sus tierras. Una de las respuestas a esas presiones por parte de ejidatarios y comuneros fue la venta de sus tierras, que eran nulas de pleno derecho, es decir, eran ilegales. El resultado de una presión creciente sobre las tierras ejidales y comunales para el desarrollo de las ciudades y un marco jurídico agrario que impedía la venta de esas tierras, creó varios problemas en su entorno, Ma. Antonieta Gallart lo expuso de la siguiente manera:.entre los fenómenos sociales contemporáneos más complejos, se encuentran los relativos al tema que hoy nos congrega, debido a: Las altas tasas de incremento demográfico; El crecimiento urbano desordenado, y La migración de los habitantes del campo a las urbes con todas sus consecuencias. Estos fenómenos, entre otros factores ocasionan: Desequilibrios regionales; Irregularidad en la tenencia de la tierra para uso urbano; Insuficiencia de vivienda y de servicios públicos; 5 Warman, Arturo, 2001, El campo mexicano en el siglo XX, FCE, México, p
9 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... Contaminación ambiental y deterioro ecológico; Especulación con terrenos para el desarrollo urbano y la vivienda, y en general Degradación de los niveles mínimos de bienestar y de calidad de vida. 6 A pesar de la alta proporción de la superficie en propiedad social, el marco jurídico que la rige es muy poco conocido por otros segmentos y sectores de la población. El marco jurídico agrario vigente data de 1992 y considera elementos que permiten la incorporación de suelo social al desarrollo urbano, cubriendo requisitos que buscan proteger a ejidos y ejidatarios y propiciar un desarrollo urbano más ordenado con certeza y seguridad jurídica. El que las autoridades locales (estatales o municipales) logren ordenar el desarrollo de las áreas urbanas, facilita la administración del territorio, favorece el incremento de los ingresos municipales por la vía del impuesto predial, organiza y mejora la eficiencia en la dotación de servicios públicos, evita la especulación inmobiliaria y propicia la certeza y la seguridad jurídica sobre el patrimonio de los habitantes e inversionistas. Por ello, es indispensable que las autoridades locales conozcan los elementos jurídicos mínimos que regulan la administración y venta de los terrenos ejidales y comunales que están en las áreas de influencia de las ciudades, aunado a su necesaria participación con las autoridades locales para que la incorporación de dichas superficies al desarrollo urbano, tenga la legalidad y legitimidad que la haga incuestionable. En el apartado correspondiente se detallarán los mecanismos operativos y los fundamentos legales que pueden lograr la sinergia necesaria entre autoridades responsables del desarrollo urbano, ejidos y comunidades, e inversionistas. Los mecanismos para frenar las ventas ilegales en terrenos de propiedad social Para que cualquiera de los órdenes de gobierno emprendan acciones en contra de los procesos ilegales que se dan alrededor del crecimiento urbano desordenado, específicamente 6 Gallart N., Ma. Antonieta, 1998, El Registro Agrario Nacional y el PISO, en Las Instituciones Agrarias y el Programa de Incorporación de Suelo Social, CORETT, Serie Desarrollo Urbano, México, 6-7 pp. 81
10 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA las ventas ilegales de terrenos ejidales y/o comunales, es necesario conocer de manera general, cuáles son los principales procesos de que se valen los distintos actores involucrados en el fenómeno de la irregularidad de las tierras urbanas. Así, en los núcleos agrarios se han dado fenómenos sociales singulares, las autoridades de los ejidos o comunidades han convertido la venta de tierras, su asignación y la expedición de constancias en un negocio lucrativo para los representantes en turno, por lo que ser electo comisariado ejidal o comunal se ha convertido, en algunos casos, en disputa encarnizada. Los procesos que se llevan a cabo para la realización de las ventas ilegales de tierras ejidales para uso urbano son variables, pero se pueden mencionar tres formas generales. Venta de parcelas ejidales en ejidos certificados como en aquellos que no lo están El proceso se puede describir de la siguiente manera: Se parte de un acuerdo de asamblea que autoriza a todos o algunos ejidatarios en lo particular, a vender sus parcelas en la forma que más les convenga. Posteriormente, el ejidatario realiza ventas mediante un contrato en el que la mayoría de las veces no cumple con las formalidades mínimas, y no se agota el derecho del tanto. La venta por lo general se realiza en cómodos pagos mensuales; Cuando se terminó de cubrir el precio del lote se acude al comisariado ejidal, quien después de la cooperación para el núcleo, firma y sella la documentación y/o entrega constancias de posesión, este último proceso puede variar con la firma y entrega de constancias aun antes de terminar de pagar el lote, y Para la venta de estos lotes, en algunos casos se elabora un plano de lotificación con base en el plano del certificado parcelario y en donde aún no se ha certificado, el plano se elabora considerando la posesión física del ejidatario. El argumento que esgrimen algunos vendedores es que una vez que el ejido se titule le darán al comprador su documento oficial. Este tipo de operaciones se ha detectado en los estados de Morelos, México y Puebla, entre otros. 82
11 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... Venta de parcelas ejidales en ejidos certificados Consiste en la compra de la parcela en su totalidad por parte de constructoras o fraccionadoras que sin adoptar el dominio pleno, celebran un contrato con el ejidatario y comienzan a lotificar. En ocasiones, el presidente del comisariado interviene como testigo tanto en el contrato como en la expedición de constancias de posesión, que tienen un costo variable según el núcleo, ubicación o los metros cuadrados que se adquirieron. Venta de lotes en terrenos renos de uso común Se presenta tanto en ejidos que ya fueron certificados como en los que no lo están. Es común que se extiendan constancias de posesión, previo pago a los órganos de representación o al presidente del comisariado. Otro mecanismo es dar a conocer a los solicitantes, por conducto del comisariado o líderes, una fecha para el sorteo de lotes y limpia de los predios. Esto generalmente se presenta en ejidos no certificados. Una vez que se da el asentamiento o instalación de los interesados, se regulariza con la entrega de constancias de posesión por el comisariado, en algunas ocasiones se celebra una asamblea para su autorización. Los procesos descritos muchas veces llegan a ser patrocinados por las autoridades municipales o por inversionistas quienes ven en ellos un proceso aparentemente más ágil, pero que genera incertidumbre jurídica sobre la propiedad de las tierras. Aun cuando no es lo más frecuente, se dan casos en que el ejido, la comunidad o sus integrantes reivindican la propiedad de las tierras vendidas, en ocasiones por la vía legal y a veces por los hechos, procesos en los cuales frecuentemente se les otorga la razón legal. La sanción por no apegarse a los requisitos que la LA exige es la nulidad absoluta del acto jurídico y sólo se tipifica como delito cuando la conducta sea con el ánimo de cometer fraude, en ese supuesto, se pueden hacer las denuncias en el ámbito penal. En estos casos, no hay violación civil o mercantil en razón de que no resultan ser las normas que regulan el acto. 83
12 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA Aspectos necesarios para la venta legal de las tierras ejidales y comunales Agrarios La legislación agraria vigente señala que las tierras ejidales y comunales no están sujetas al comercio, en tal sentido el derecho sobre ellas no se ejerce en los mismos términos que la propiedad privada; tanto la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como la LA establecen las modalidades para el aprovechamiento y disfrute de las tierras ejidales y comunales. Las tierras ejidales no pueden ser objeto de comercio, salvo los solares urbanos que se rigen por el derecho común y las parcelas, pero sólo en el ámbito interno del núcleo agrario. Para que las tierras ejidales puedan ser objeto de transacciones, requieren ser desincorporadas del régimen ejidal. La legislación agraria señala con claridad los mecanismos de desincorporación del suelo social, para las tierras ejidales son: Expropiación por causa de utilidad pública; Aportación de tierras de uso común a sociedades mercantiles o civiles, y Adopción del dominio pleno de parcelas. Cuando un ejido se certifica y se establece su área de urbanización, al asignar o reconocer la asignación de solares, sienta las bases para que ellos se desincorporen del régimen ejidal, esto se materializa jurídicamente cuando el Registro Agrario Nacional (RAN) expide los títulos de solares urbanos que previamente se han inscrito en el Registro Público de la Propiedad (RPP) correspondiente, a partir de ese momento los solares se sujetan al derecho común. Las comunidades son la otra forma de propiedad social y tiene diferencias con los ejidos, la ley establece una protección especial a las tierras comunales que las hace inalienables, imprescriptibles e inembargables (art. 99, fracc., III de la LA). Esa fracción da la posibilidad de aportar tierras a sociedades civiles o mercantiles. El criterio prevaleciente es que por el carácter de las tierras comunales como inalienables, se considera que aunque las comunidades puedan llevar a cabo el procedi- 84
13 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... miento de certificación (delimitación, destino y asignación de tierras) igual que los ejidos por lo previsto en el artículo 107 de la LA, no podrán adoptar el dominio pleno de las parcelas. Por ello, las vías para la desincorporación de tierras comunales son: Expropiación, y Aportación de tierras comunales a sociedades mercantiles o civiles. Sólo las tierras ejidales y/o comunales que han seguido algunas de las vías mencionadas de desincorporación del régimen de tenencia social, pueden ser objeto de transacción comercial, pero en todos los casos se deben respetar los derechos del tanto y de preferencia que tienen los miembros de los núcleos agrarios y los propios núcleos en el primer caso, y los gobiernos municipales y estatales en el segundo. Más adelante, se detallarán en qué consisten. Ecológic ológicos os Los aspectos ecológicos que son pertinentes de atender para lograr la venta de las tierras para el desarrollo urbano no atañen exclusivamente a la propiedad social, ejidal o comunal, también le corresponden a la propiedad privada. Ellos se refieren a las limitaciones que puede establecer el uso del suelo atendiendo a los criterios ecológicos y a las disposiciones federales y estatales en materia ambiental. La normatividad ambiental federal distribuye las facultades de los órdenes de gobierno, el artículo 7º de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), señala las facultades de los gobiernos estatales, es pertinente destacar lo que estipulan las fracciones V y XVII: la primera, que les compete el establecimiento, regulación, administración y vigilancia de las áreas naturales protegidas del ámbito estatal, con la participación de los gobiernos municipales; la segunda, que ejercerá las funciones que le haya transferido el Gobierno Federal en alusión al artículo 11 de la misma LGEEPA entre las que destaca la fracción I que dice que se podrá transferir La administración y vigilancia de las áreas naturales protegidas de competencia de la Federación, conforme a lo establecido en el programa de manejo respectivo y demás disposiciones del presente ordenamiento. 85
14 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA La sección IV de la LGEEPA es para la regulación ambiental de los asentamientos humanos y su artículo 23 señala que la planeación del desarrollo urbano, además de cumplir con lo establecido en el Artículo 27 constitucional, debe considerar criterios de protección ecológica entre los que destacan los mencionados en las fracciones I, III y V del artículo citado. En donde hay que tener especial cuidado es en las tierras que se incorporan al desarrollo urbano y que pueden afectar el territorio de las áreas naturales protegidas. En el título De las Áreas Naturales Protegidas de la LGEEPA se determinan las disposiciones que regulan su uso. Su artículo 44 las define y fija las obligaciones de los propietarios, poseedores o titulares de otros derechos sobre tierras, aguas y bosques los cuales deberán sujetarse a las modalidades que de acuerdo con la ley establezcan los decretos respectivos y a las previsiones contenidas en el programa de manejo y en los programas de ordenamiento ecológico de cada área. El artículo 46 indica cuales son áreas naturales protegidas y de ellas las que son de competencia federal, estatal y municipal. El último párrafo señala expresamente que: En las áreas naturales protegidas no podrá autorizarse la fundación de nuevos centros de población. En el artículo 47 bis, se establecen las zonas y subzonas genéricas de las áreas naturales protegidas y las restricciones sobre su uso. En las referidas áreas se definirán las zonas de amortiguamiento que tendrán subzonas, entre las que destaca la del inciso g) De asentamientos humanos, son aquellas donde se hayan desarrollado asentamientos humanos antes de la declaratoria del área protegida. Así, las autoridades urbanas, estatales y municipales, tendrán que verificar que las áreas que se pretendan incorporar al desarrollo urbano no se encuentren en áreas naturales protegidas, tanto de los ámbitos federal, como estatales y municipales, ya que se estarían violando las disposiciones ambientales, no sólo las de carácter federal sino también locales. Urbanos Este aspecto es un tanto controversial tratándose de la propiedad privada, ya que una prerrogativa, además del uso y el usufructo, es la enajenación. En todo caso, el vendedor de un terreno no está obligado a conocer el destino que le dará el comprador, es este 86
15 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... último el que tendrá que conocer, cuando el propósito sea inmobiliario o urbano, si el terreno que quiere comprar cumple con los requisitos para la creación de nuevas áreas de urbanización y en qué condición de uso del suelo está el terreno que se pretende adquirir, dentro de los planes de desarrollo urbano vigentes y las disposiciones establecidas en las leyes urbanas locales y en la Ley General de Asentamientos Humanos (LGAH) federal. En el caso de las tierras ejidales de aquellos núcleos en los que se aprobó la adopción del dominio pleno de las parcelas y sus titulares hicieron el trámite para obtener los títulos de propiedad de origen parcelario ante el RAN, esas tierras se sujetan al derecho común y, por tanto, están en el supuesto de lo expresado en el párrafo anterior, salvo que sean ellos mismos los que pretendan hacer de esas tierras un desarrollo inmobiliario urbano, en este caso deben hacer la revisión señalada en el párrafo anterior para los compradores. Para el caso de ejidos y comunidades que pretendan aportar tierras de uso común a Sociedades Mercantiles Inmobiliarias (SMI), será indispensable que se revise la ubicación de las tierras dentro de los planes de desarrollo urbano del municipio correspondiente y si ya existe una definición de uso del suelo. La situación de esas tierras en los instrumentos de planeación y ordenamiento urbano vigentes en los municipios, será determinante en el éxito comercial de la SMI a la que se aportará la tierra. En todo caso, aquellas tierras ejidales o comunales que han sido desincorporadas del régimen de propiedad social mediante alguno de los mecanismos previstos en la legislación agraria, que se pretendan comercializar para fines urbanos e inmobiliarios, tendrán que apegarse a las regulaciones municipales previstas en los planes de desarrollo urbano que se encuentren vigentes, así como a las previsiones contenidas en la legislación local de la materia y en la LGAH. De este ordenamiento conviene mencionar algunos señalamientos, por ejemplo, en el artículo 5º se establece que se considera de utilidad pública la ejecución de planes o programas de desarrollo urbano así como la constitución de reservas territoriales para el desarrollo urbano y la vivienda (fracciones II y III). El artículo 9º señala las atribuciones de los municipios en la materia y define prácticamente la potestad de administrar el desarrollo urbano de su territorio. 87
16 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA El Capítulo Quinto fija las regulaciones a la propiedad en los centros de población. Su primer artículo establece las obligaciones a que se deben de sujetar el derecho de propiedad o posesión que a la letra dice: Artículo 27. Para cumplir con los fines señalados en el párrafo tercero del artículo 27 constitucional en materia de fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población, el ejercicio del derecho de propiedad, de posesión o cualquier otro derivado de la tenencia de bienes inmuebles ubicados en dichos centros, se sujetará a las provisiones, reservas, usos y destinos que determinen las autoridades competentes, en los planes o programas de desarrollo urbano aplicables. En el artículo 28 se indica que los terrenos de un centro de población, sin importar su régimen jurídico de propiedad, estarán sujetos a las disposiciones que emitan las autoridades en materia de ordenación urbana conforme a la LGAH y otras disposiciones aplicables. Así, su observancia es requisito para que las ventas de tierras con fines inmobiliarios tengan validez jurídica. Los artículos 31 al 34 de la LGAH son importantes por lo que hay que considerarlos para lograr que las ventas de tierras ejidales y comunales con propósitos urbanos se encuentren apegadas a la disposiciones legales vigentes. Competencias legales de los estados y municipios para frenar las ventas fuera de norma Los principales instrumentos de que disponen los gobiernos estatales y municipales para frenar las ventas ilegales de tierras ejidales, comunales, en áreas de protección ecológica o en áreas de riesgo son los RPP y los catastros urbanos. Sin menoscabo de los derechos que tienen los ciudadanos para acceder a la inscripción de sus operaciones de compra-venta en los RPP y la obtención de su cuenta catastral, deben haber cumplido los requisitos de legalidad, no sólo mercantil o civil, sino también de las disposiciones urbanas y ecológicas y, en su caso, las jurídicas-agrarias. Si no se cumplen, las inscripciones en los RPP y la expedición de las cuentas catastrales 88
17 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... pueden y deben ser denegadas. Las autoridades estatales y municipales deben ser usuarias de la información agraria pública que resguarda el RAN. El papel de los notarios es trascendente, deben coadyuvar para garantizar la legalidad de los actos de compra-venta en los terrenos del ámbito urbano. Para las operaciones irregulares que normalmente no se formalizan ante las instancias obligadas (notarios, registros públicos y catastros), el instrumento básico es la dotación de los servicios públicos. Sin embargo, es de resaltar que para que exista eficacia en el ordenamiento urbano, los planes de desarrollo que emitan las instancias competentes, estados o municipios, tienen que estar vigentes, su valor y vigencia se cumplen cuando están inscritos en los RPP. El artículo 35 de la LGAH establece las competencias municipales: A los municipios corresponderá formular, aprobar y administrar la zonificación de los centros de población ubicados en su territorio. La zonificación deberá establecerse en los planes o programas de desarrollo urbano respectivos, en la que se determinarán: I. Las áreas que integran y delimitan los centros de población; II. Los aprovechamientos predominantes en las distintas zonas de los centros de población; III. Los usos y destinos permitidos, prohibidos o condicionados; IV. Las disposiciones aplicables a los usos y destinos condicionados; V. La compatibilidad entre los usos y destinos permitidos; VI. Las densidades de población y de construcción; VII. Las medidas para la protección de los derechos de vía y zonas de restricción de inmuebles de propiedad pública; VIII. Las zonas de desarrollo controlado y de salvaguarda, especialmente en áreas e instalaciones en las que se realizan actividades riesgosas y se manejan materiales y residuos peligrosos; IX. Las zonas de conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población; X. Las reservas para la expansión de los centros de población, y XI. Las demás disposiciones que de acuerdo con la legislación aplicable sean procedentes. 89
18 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA El artículo 37 establece las obligaciones de los propietarios, que a la letra dice: Los propietarios y poseedores de inmuebles comprendidos en las zonas determinadas como reservas y destinos en los planes o programas de desarrollo urbano aplicables, sólo utilizarán los predios en forma que no presenten obstáculo al aprovechamiento previsto. Sin embargo el segundo párrafo indica: En el caso de que las zonas o predios no sean utilizados conforme al destino previsto en los términos de la fracción IX del artículo 2º de esta Ley, en un plazo de cinco años a partir de la entrada en vigor del plan o programa de desarrollo urbano respectivo, dicho destino quedará sin efectos y el inmueble podrá ser utilizado en usos compatibles con los asignados para la zona de que se trate, de acuerdo con la modificación que en su caso, se haga al plan o programa. Este párrafo determina la obligación a las autoridades municipales de preservar el destino previsto en los planes o programas de desarrollo urbano, en caso de no hacerlo, significaría un consentimiento al destino que le sea dado y obliga a modificar el plan o programa de que se trate. Los artículos 38 y 39 de la LGAH indican los lineamientos generales que regulan la propiedad social, que se transcriben a continuación: Artículo 38. El aprovechamiento de áreas y predios ejidales o comunales comprendidos dentro de los límites de los centros de población o que formen parte de las zonas de urbanización ejidal y de las tierras del asentamiento humano en ejidos y comunidades, se sujetará a lo dispuesto en esta Ley, en la Ley Agraria, en la legislación estatal de desarrollo urbano, en los planes o programas de desarrollo urbano aplicables, así como en las reservas, usos y destinos de áreas y predios. * Artículo 39. Para constituir, ampliar y delimitar la zona de urbanización ejidal y su reserva de crecimiento; así como para regularizar la tenencia de predios en los que se hayan constituido asentamientos humanos irregulares, la asamblea ejidal o de comuneros respectiva deberá ajustarse a las disposiciones jurídicas locales de desarrollo urbano y a la zonificación contenida en los planes o programas aplicables en la materia. En estos casos, se requiere la autorización del municipio en que se encuentre ubicado el ejido o comunidad. * * Subrayado del autor. 90
19 Suelo urbano y suelo de propiedad ejidal y comunal, un antagonismo que es... El primero de ellos limita o subordina el uso de las tierras ejidales que se encuentren en los límites de los centros de población a las disposiciones urbanas vigentes. El segundo fija claramente la necesidad de contar con la autorización municipal para ampliar y delimitar el área de urbanización del ejido y también para la regularización de Asentamientos Humanos Irregulares (AHI) que se hayan constituidos en las tierras ejidales o comunales. El capítulo noveno de la LGAH titulado Del control del desarrollo urbano, en los diversos artículos que contiene (del 53 al 60) señalan los elementos legales de que disponen los gobiernos en sus tres órdenes para lograr un desarrollo urbano ordenado y con legalidad. Es pertinente citar el artículo 60 por su trascendencia en el combate a la irregularidad, que a la letra dice: Quienes propicien la ocupación irregular de áreas y predios en los centros de población, se harán acreedores a las sanciones establecidas en las disposiciones jurídicas aplicables. El uso de las leyes que rigen el desarrollo urbano, tanto la federal como las estatales, las disposiciones municipales, y la LA para el caso de tierras de propiedad social, junto con los instrumentos ya mencionados, son la mejor arma para frenar las ventas ilegales. Como ya se mencionó, la LGAH y la LA dotan a los estados y municipios de un derecho de preferencia en el caso de enajenaciones destinadas a desarrollos urbanos o reservas de crecimiento. Como en el caso de las tierras ejidales y comunales, también tienen establecido el derecho del tanto que favorece a los sujetos agrarios del núcleo de que se trate, es pertinente analizar brevemente estos aspectos. Con el objeto de ayudar a definir un criterio general al respecto, fundados en los artículos 27, fracción VII, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 80, 84 y 89 de la LA, así como 47 de la LGAH, se tendrá que determinar que habrá de prevalecer entre el derecho del tanto y el derecho de preferencia señalados en esos ordenamientos. El derecho del tanto se define como el que puede ejercer una persona para adquirir algo de manera preferente respecto de otra, cumpliendo con los requisitos legales que en cada asunto se exijan; para los ejidos, la LA determina los casos y el orden en que se debe ejercitar ese derecho. En cambio, el derecho de preferencia habrá de entenderse como la potestad que tienen los gobiernos estatales o municipales para adquirir un inmueble comprendido en los planes o programas de desarrollo urbano, cuando vaya a ser 91
20 ESTUDIOS AGRARIOS REVISTA DE LA PROCURADURÍA AGRARIA objeto de enajenación a título oneroso, ese derecho se ejerce en igualdad de condiciones que cualquier particular. Por lo anterior, y conforme a lo dispuesto en la LA en relación con tierras ejidales dentro de los planes de desarrollo urbano, prevalecerá el derecho del tanto sobre el derecho de preferencia, ya que hablamos de un derecho que deberá ser ejercido primero al interior del núcleo, por lo que se deberá hacer valer en el término de 30 días naturales como lo indica el artículo 84 de la LA; transcurrido ese término, se ejercerá el derecho de preferencia al exterior del núcleo por el gobierno estatal o municipal, interesado también, en un término de 30 días naturales. En caso de no atender lo anterior, la enajenación puede ser anulada. Mecanismos de concertación para frenar las ventas irregulares La acción ción conjunta entre federación, estados y municipios La acción coordinada de las autoridades correspondientes a los tres órdenes de gobierno, es fundamental para lograr resultados eficaces en el combate a las ventas ilegales de tierras ejidales y comunales y detener el crecimiento urbano irregular. Cada uno tiene tareas específicas por sus atribuciones y competencias, pero debe fijarse claramente el problema para atacarlo correctamente. La sola acción de combate a las ventas ilegales y detener el crecimiento irregular no aborda el meollo del problema que es la necesidad de contar con suelo libre para la creación de áreas para vivienda, servicios, equipamiento urbano, industria y reservas de crecimiento de las ciudades. Se puede citar como ejemplo relativamente reciente, el esfuerzo federal durante el periodo en que se instrumentó el Programa de Incorporación de Suelo Social al Desarrollo Urbano (PISO) que buscaba convertir tierra ejidal y comunal en suelo urbano. En él se planteó la participación de los tres órdenes de gobierno y la sociedad, coordinado por el binomio SRA-SEDESOL, a través de la CORETT. El propósito era inducir la incorporación ágil y concertada de suelo de origen ejidal y comunal al desarrollo urbano mediante su venta legal, con la aprobación y el justo beneficio para los núcleos agrarios. En el Programa también participaban la PA, el RAN y el FIFONAFE. Para el caso de las entidades federativas, se buscó la intervención de los gobiernos estatales como coordinadores del Programa, así como las instituciones federales, estatales y municipales que estuvieran relacionadas con la vivienda, el suelo, el medio ambiente y el desarrollo urbano. 92
Uso Social del Suelo Ejidal y Comunal para el Desarrollo Equilibrado de las Áreas Urbanas del Estado de Puebla
From the SelectedWorks of Bruno L. Costantini García Winter November 5, 2010 Uso Social del Suelo Ejidal y Comunal para el Desarrollo Equilibrado de las Áreas Urbanas del Estado de Puebla Bruno L. Costantini
PROCEDIMIENTO PARA LA ACTUALIZACIÓN DEL INDICADOR: EJIDOS REGISTRADOS CON DELIMITACIÓN DE TIERRAS 2016
PROCEDIMIENTO PARA LA ACTUALIZACIÓN DEL INDICADOR: EJIDOS REGISTRADOS CON DELIMITACIÓN DE TIERRAS 2016 El indicador Ejidos Registrados con Delimitación de Tierras se construye a partir de la información

References: artículo 107
 artículo 7
 artículo 11
 artículo 23
 Artículo 27
 artículo 44
 artículo 46
 artículo 47
 artículo 5
 artículo 9
 Artículo 27
 artículo 27
 artículo 28
 artículo 35
 artículo 37
 artículo 2
 Artículo 38
 Artículo 39
 artículo 60
 artículo 84