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Timestamp: 2018-06-25 19:22:09+00:00

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historiadiplomaticadevenezuela - Evaluación de la situación actual paralización de las conversaciones. intereses conexos y difusos, actores relacionados al tema. Aproximaciones a la búsqueda de solución.
1. Protocolo de Puerto España 1970.
2. Fin del Protocolo 1982.
a. Comunicado de Venezuela referente a la No Prórroga del Protocolo de Puerto España, 04 de abril de 1981.
b. Declaración del Canciller Doctor José Alberto Zambrano Velasco, 10 de abril de 1981.
c. Declaración del Gobierno Venezolano, 02 de mayo de 1981.
d. Comunicado de la Cancillería de Venezuela referente a las disposiciones del Artículo IV del Acuerdo de Ginebra, 11 de diciembre de 1981.
3. Negociaciones de Marzo de 1983 /Septiembre de 1999
4. Marzo-julio 2000 Controversia Plataforma Espacial
5. Evaluación Actual
6.Errores y Omisiones en nuestra Reclamación
a. Ejemplares Consultadas
b. Páginas Web Consultadas
Director de Arte y Fotografía. http://www.mnardee.blogspot.com/
1. Protocolo de Puerto España de 18 de junio de 1970
Con respecto al marco teórico de la investigación Torrealba R, Pompeyo (2004) señala:
El escenario en que se encuentra el país para el momento del Protocolo es el orquestado por el gobierno de Guyana que establece y adelanta una estrategia política de no reconocer el Acuerdo de Ginebra y denuncia a Venezuela ante todos los Organismos Internacionales en donde participa colocándola como imperialista, agresora y violadora de los principios de convivencia pacífica atribuyéndole a estos hechos todos los males que padece este país. Una de las cosas positivas que se le puede atribuir al Protocolo de Puerto España es de haber dejado al descubierto que los males de Guyana no eran consecuencia de la reclamación enérgica que Venezuela hacía para la recuperación de su territorio del cual había sido despojado por la actitud imperialista y colonialista de Inglaterra, de sus jueces y de sus amigos y partidarios del colonialismo implantados en esos países poderosos. Teniendo como base cual era el escenario previo, y que la Comisión Mixta, creada a raíz del Acuerdo de Ginebra, sin haber llegado a un acuerdo luego de 17 reuniones celebradas, vemos como el gobierno del entonces presidente de la República Rafael Caldera llegó a la conclusión de que era importante tratar el tema dentro de la exclusiva decisión de las partes interesadas, por lo que era fundamental buscar un medio que brindara un compás de espera, a fin de que ambos gobiernos pudieran reflexionar, dialogar y fomentar las posibilidades de cooperación entre las 2 naciones, así como establecer relaciones de mayor amistad. Derivado de esta postura por parte del gobierno venezolano y de los buenos oficios del entonces primer ministro de Trinidad y Tobago, Eric Williams, se suscribió el 18 de junio el llamado Protocolo de Puerto España entre Venezuela, Guyana e Inglaterra; el cual establecía:
El Gobierno de Guyana, el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y el Gobierno de Venezuela, habiendo recibido en esta fecha e Informe Final, fechado el dieciocho (18) de junio de 1970, de la Comisión Mixta establecida por el Acuerdo celebrado entre el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Manda del Norte, en consulta con el Gobierno de Guayana Británica, y el Gobierno de Venezuela, en Ginebra el 17 de febrero de 1966, al cual se hace referencia en este documente con el nombre de Acuerdo de Ginebra;
Convencidos de que la promoción de la confianza mutua y de un intercambio positivo y amistoso entre Guyana y Venezuela llevará a un mejoramiento de sus relaciones, como corresponde a naciones vecinas y amantes de la paz, han convenido en lo siguiente:
Mientras el presente Protocole permanezca en vigor, el Gobierno de Guyana y el Gobierno de Venezuela, con sujeción a las disposiciones que siguen, explorarán todas las posibilidades de mejorar el entendimiento entre ellos y entre sus pueblos y en particular emprenderán a través de los canales diplomáticos normales revisiones periódicas de sus relaciones con el propósito de promover su mejoramiento y con el objeto de producir un adelanto constructivo de las mismas.
Mientras este Protocolo permanezca en vigencia, no se hará valer ninguna reclamación que surja de la contención a que se refiere el Artículo I del Acuerdo de Ginebra, ni por parte de Guyana a soberanía territorial en los territorios de Venezuela, ni por parte de Venezuela a soberanía territorial en los territorios de Guyana.
En este Artículo, las referencias a los territorios de Guyana y a los territorios de Venezuela tendrán el mismo significado que las referencias a los territorios de Guayana Británica y a los territorios de Venezuela, respectivamente, en el Acuerdo de Ginebra.
Mientras el presente Protocolo permanezca en vigor se suspenderá el funcionamiento del Articulo IV del Acuerdo de Ginebra. En la fecha en que este Protocolo deje de tener vigencia, el funcionamiento de dicho Artículo se reanudará en el punto en que ha sido suspendido, es decir, como si el Informe Final de la Comisión Mixta hubiera sido presentado en esa fecha, a menos que el Gobierno de Guyana y el Gobierno de Venezuela hayan antes declarado conjuntamente por escrito que han llegado a un acuerdo completo para la solución de la controversia a la que se refiere el Acuerdo de Ginebra o que han convenido en uno de los medios de arreglo pacífico previstos en el Articule 33 de la Carta de las Naciones Unidas.
Mientras el presente Protocolo permanezca en vigor, el Artículo V del Acuerdo de Ginebra (sin perjuicio de su aplicación ulterior después de que el presente Protocolo deje de estar en vigencia) tendrá efecto en relación con el presente Protocolo en la misma forma en que lo tiene en relación con aquel Acuerdo, sustituyéndose las palabras «Guayana Británica», dondequiera que aparezcan en dicho artículo, por la palabra «Guyana», y suprimiéndose en el parágrafo (2) de dicho artículo, las siguientes frases:
(a) « , excepto en cuanto tales actos o actividades sean resultado de cualquier convenio logrado por la Comisiones Mixtas y aceptado por escrito por el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Guyana», y
(b) « , ni se hará valer reclamación alguna sino en la Comisión Mixta mientras tal comisión exista ».
La celebración y la vigencia del presente Protocolo no podrán interpretarse en ningún caso como renuncia o disminución de derecho alguno que cualquiera de las partes pueda tener para la fecha de la firma del mismo, ni como reconocimiento de ninguna situación, uso o pretensión que puedan existir para esa fecha.
El presente Protocolo permanecerá en vigor durante un período inicial de doce años, renovable con sujeción a lo dispuesto en este Artículo, por periodos sucesivos de doce años cada uno.
Antes de la terminación del período inicial o de cualquier período de renovación, el Gobierno de Guyana y el Gobierno de Venezuela podrán decidir por acuerdo escrito que, a partir de la terminación del período de que se trate, el Protocolo continúa en vigor por períodos sucesivos de renovación menores de doce años cada uno, pero no inferiores a cinco años.
El presente Protocolo podrá ser terminado al finalizar el período inicial o cualquier período de renovación si, con seis meses por lo menos de anticipación a la fecha en la cual haya de terminar, el Gobierno de Guyana o el Gobierno de Venezuela hace llegar a los demás Gobiernos partes en este Protocole una notificación escrita a tal efecto.
A menos que sea terminado de conformidad con el Parágrafo (3) del presente Artículo, este Protocolo se considerará renovado al final del período inicial o al final de cualquier período de renovación, según el caso, de conformidad con las disposiciones del presente Artículo.
El presente Protocolo al Acuerdo de Ginebra se conocerá como «Protocolo de Puerto España», y entrará en vigor en la fecha de su firma.
En fe de lo cual, los suscritos, debidamente autorizados a tal fin por sus respectivos Gobiernos, firman el presente Protocolo.Hecho en triplicado en Puerto España, Trinidad y Tobago, a los dieciocho (18) días de junio de 1970 en español y en inglés. Ambos textos tienen igual valor.
Firmado por Arístides Calvani
Por el Gobierno de Guyana:
Firmado por Shridath S. Ramphal
Por el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte:
Firmado por R. C. C. Hunte
Alto Comisionado del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en Trinidad y Tobago
Diario Ultimas Noticias. Alto Mando se reunió ayer. Caracas: 20 de febrero de 1970, Pág.8
De esta manera, quedaron congeladas las negociaciones contenidas en el acuerdo de ginebra por un lapso de 12 años prorrogables, la aplicación de los procedimientos previstos en el artículo 4º del Acuerdo de Ginebra en busca de preservar su vigencia y sus posibilidades de aplicarlo a futuro en condiciones más favorables. El señor Pompeyo Torrealba en su libro A un Siglo del Despojo: La Historia de una Reclamación(2004) subraya que la estrategia de “ceder espacio para ganar tiempo” se convirtió en un boomerang ya que quien gano tiempo fue Guyana y que nuestros representantes no llevaron con responsabilidad y seriedad el caso lo que podría suponer que fue una decisión estratégica en el sentido de congelar las negociaciones mientras nos acercábamos al Esequibo a desarrollar las áreas adyacentes y generar una serie de acciones que al final del período de 12 años estuviésemos en condiciones ventajosas para retomar el Acuerdo de Ginebra.
Página Principal del Diario El Nacional del 18 de junio de 1970. Al iniciarse la década de 1970 la diplomacia venezolana a pesar de lo que diga o se critique había hecho grandes esfuerzos frente a la otrora imperio de la Gran Bretaña, para tratar de recuperar los territorios al oeste del río Esequibo, así como frente a la comunidad internacional especialmente frente a la antigua URSS y los EE.UU que estaban de acuerdo con la descolonización. Una serie de hechos acciones, a nivel internacional, así como una serie de incidentes e incidencias entre a nivel domestico entre Venezuela y Guyana a partir de 1969 y el primer semestre del año de 1970. De alguna manera van a influenciar en la política internacional de Venezuela conduciéndola inexorablemente a la aceptación de la firma del Protocolo de Puerto España.
2. Fin del Protocolo 1982
En relación con la cita textual, Libro amarillo (1981) señala:
Comunicado de Venezuela referente a la No Prórroga del Protocolo de Puerto España
Con motivo de la reciente visita oficial que realizó a Venezuela el Señor Presidente de la República Cooperativa de Guyana, Señor L. S. Forbes Burnham y de las reuniones que sostuvo con el Señor Presidente de la República, Doctor Luís Herrera Campins, el Gobierno Nacional estima conveniente informar:
1) Ambos Mandatarios sostuvieron cordiales y francas conversaciones sobre los asuntos más relevantes de las relaciones entre ambos países y sobre temas de actualidad internacional.
2) El Presidente Herrera Campins ratificó firmemente la vigencia de la reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo, del cual fue ilícitamente despojado nuestro país por el Laudo Arbitral de 1899, que nunca ha tenido validez y que, por lo tanto, no reconocemos.
3) El Presidente Herrera Campins, en consecuencia, reiteró el rechazo de Venezuela a cualquier compromiso incompatible con la reclamación venezolana y con la aspiración nacional de obtener la reparación de la grave injusticia cometida contra nuestro país por la voracidad de los imperios coloniales.
En tal sentido, el Presidente Herrera Campins reiteró el rechazo venezolano al proyecto hidroeléctrico del Alto Mazaruni.
4) El Presidente Herrera Campins recordó que Venezuela y Guyana se han comprometido a buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia pendiente y ratificó la determinación venezolana de continuar explorando los medios más adecuados para la obtención de ese fin. En tal virtud, dejó constancia de que en ese momento no existe ninguna disposición de nuestra parte para prorrogar el Protocolo de Puerto España.
Caracas, 4 de abril de 1981
2. Declaración del Canciller Doctor José Alberto Zambrano Velasco
El Gobierno Nacional ha hecho pública, por comunicado de fecha 4 de abril de 1981, la decisión del Presidente Herrera Campins de no prorrogar el Protocolo de Puerto España. Esta es, sin duda, una determinación trascendental, que sitúa en una clara perspectiva nuestra justa reclamación sobre el Territorio Esequibo. Por eso, continuar la controversia sobre si debe o no denunciarse el Protocolo de Puerto España; o si debió o no firmarse hace once años, parece innecesario y aún estéril. La decisión del Gobierno no se presta a interpretaciones: sin detenerse a valorar el significado histórico del Protocolo de Puerto España, es lo cierto que dicho instrumento no se renovará. El Gobierno juzga que deben explorarse nuevos caminos para materializar nuestra reclamación y estima interpretar, con su decisión, el sentir nacional.
Así como el juicio sobre la conveniencia y oportunidad del Protocolo pertenecen a la historia, tampoco tiene sentido debatir sobre el valor jurídico de dicho instrumento. Si bien es cierto que el artículo 6 dispone que entrará en vigencia desde su firma, y que la falta de pronunciamiento formal del Congreso Nacional sobre la aprobación de ese Tratado, introduce particularidades específicas en el orden jurídico, no es menos cierto que luce puramente académico e inútil, un ejercicio sobre el alcance jurídico de todos estos aspectos, cuando se han respetado sus disposiciones por casi once años y cuando el Presidente de Venezuela ha anunciado que no existe, por nuestra parte, disposición.
La consecuencia inmediata de la extinción del Protocolo de Puerto España, es la plena reactivación de los procedimientos señalados por el Acuerdo de Ginebra de 1966. Ese Acuerdo, que tuvo en su oportunidad un respaldo sólido en el Congreso Nacional, dispone que Venezuela y Guyana deben encontrar una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia.
De ahí que lo más constructivo para el país, en este momento, sea concertar nuestra atención y nuestra reflexiones en el Acuerdo de Ginebra. Debemos valorar si Guyana y Gran Bretaña han cumplido de buena fe las obligaciones que se derivan del mismo. Debemos desmenuzar los procedimientos que establece ese Tratado, a fin de seleccionar aquel que, dentro de los objetivos que las Partes le asignaron, convenga mejor al interés del país.
En estas circunstancias es fundamental que la posición venezolana sea expresión de una voluntad nacional, que no se diluya en pequeñas polémicas estériles. La unidad de los venezolanos es decisiva para que se entienda con mayor claridad que, dentro del respeto que tenemos por la existencia de un Estado vecino y amigo, tenemos también la firme determinación de hacer respetar nuestra posición. De que se respete el fundamento ético y jurídico de nuestra reclamación a obtener una reparación por el atropello del que fuimos víctimas por la acción de los imperios coloniales. Y de que ser respete igualmente el compromiso que adquirieron Venezuela, Guyana y Gran Bretaña en 1966 de encontrar soluciones satisfactorias para un arreglo práctico de la controversia.
Las posibilidades de hacer funcionar positivamente los procedimientos del Acuerdo de Ginebra aumentan en la medida en que haya mayor unidad del país alrededor de estos asuntos. Esa unidad será igualmente necesaria para hacer comprender a Guyana y a la Comunidad Internacional que para Venezuela es inaceptable, pendiente aún la solución satisfactoria de la controversia, que por decisión unilateral se produzcan actos de disposición sobre el territorio reclamado, que podrían afectarlo gravemente y que pretenderían desconocer nuestros derechos. En el caso concreto de la represa del Alto Mazaruni debe quedar claro, en el ámbito internacional, que su construcción en las condiciones actuales es inadmisible para Venezuela y que en consecuencia o estamos dispuestos a reconocer ningún derecho que pretendiera invocarse a partir de la hipotética ejecución de dicho proyecto.
La fuerza de la posición venezolana exige una disposición a ver el asunto de cara al futuro y a no desperdiciar nuestro trabajo intelectual y político en debates infructuosos. El Gobierno Nacional se propone un gran esfuerzo para sumar la voluntad y la acción de la Nación y de sus sectores representativos en este propósito, y espera que el tono del debate se adecue a lo que la Historia nos exige a todos en este momento.
Caracas, 10 de abril de 1981
3. Declaración del Gobierno Venezolano
La decisión del Gobierno Nacional de no continuar aplicando más allá de su término el Protocolo de Puerto España, comunicada al señor Burnham en la oportunidad de su visita a Caracas, trae como consecuencia que recobren plenamente su vigor las disposiciones del Artículo IV del Acuerdo de Ginebra.
El Acuerdo de Ginebra es un Tratado Internacional, suscrito en 1966 por Venezuela, Gran Bretaña y Guyana, país este que estaba, para la época, en vísperas de obtener su independencia. El compromiso asumido por el Acuerdo era que Venezuela y Guyana buscaran soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia. Para ello, se estableció una Comisión Mixta, y se previó, justamente en el Artículo IV y para el caso de que esa Comisión no obtuviera resultados concretos, recurrir a los medios de solución pacífica de las controversias recogidas en el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas. Por ello, en la perspectiva presente, que replantea nuestra reclamación territorial, en los términos del Acuerdo de Ginebra, el Gobierno Nacional cree conveniente precisar ante el país:
1) El Acuerdo de Ginebra fue aprobado, en su momento, por un determinante consenso nacional, que se expresó en una abrumadora mayoría al ser sometido a consideración del Congreso y ratificado por quien entonces era el Jefe de Estado, Doctor Raúl Leoni. Es cierto que entonces, como ahora, algunos sectores e individualidades expresaron respetables argumentos contra dicho Acuerdo. Pero también es cierto que el mismo, al ser aprobado por el Congreso, se convirtió en Ley de la República y constituye un compromiso internacional de Venezuela.
En todo momento Venezuela se ha esmerado en observar rigurosamente los preceptos de dicho Acuerdo, convencida de que si las dos Partes se proponen cumplirlo de buena fe, se obtendrá con toda seguridad su propósito, esto es, hallar una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia. Por ello, sin desconocer el valor que tienen algunas de las críticas que se han hecho a ese Tratado, el Gobierno insistirá en hacer valer sus disposiciones para encontrar una solución a nuestra reclamación.
Obviamente, para el caso de que se agotaran los medios de solución previstos en el Acuerdo de Ginebra, sin que la controversia haya quedado resuelta, o que se continuara evidenciando que la otra Parte carece de intención de cumplir con sus disposiciones, negándose a negociar las soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia territorial, podría ser necesario replantear la orientación de las gestiones encaminadas a obtener la reparación debida a Venezuela. En consecuencia, si según las recientes declaraciones del Gobierno de Guyana, el problema territorial entre nuestros dos países se restringe al Tratado de 1897 y al Laudo de 1899, es obvio que lo que se pretende es prescindir del Acuerdo de Ginebra. Negarse a negociar de conformidad con lo pactado es no sólo desconocer la injusticia cometida contra Venezuela; sino rehusarse a cumplir los compromisos internacionales contraídos.
2) El Acuerdo de Ginebra impone a las Partes el deber de buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia. Por ello, desde el primer momento, Venezuela ha estado dispuesta a considerar todos los problemas implicados en esta materia, sean políticos, marítimos, culturales, económicos o sociales, y a no limitarse al mero examen de la nulidad del inexistente Laudo de 1899, como parece pretender Guyana. Venezuela considera que un arreglo práctico no es posible sin abordar esta temática en su conjunto y que toda conducta distinta constituye una violación de la obligación de negociar una solución satisfactoria, tal como fue convenido en el Acuerdo de Ginebra.
3) Es conveniente que todos los venezolanos recuerden que cuando Venezuela otorgó el reconocimiento al nuevo Estado de Guyana con ocasión de su independencia, lo hizo con expresa reserva sobre todo el territorio Esequibo, mientras no se obtenga un arreglo práctico de la controversia. Los términos de esa reserva son tan claros como los siguientes:
“Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado el que se sitúa al Este de la margen derecha del río Esequibo, y reitera ante el nuevo país, y ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre toda la zona que se encuentra a la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea media del río Esequibo, tomado éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico”.(Extracto de la Nota de Reconocimiento del Estado de Guyana, de fecha 26 de mayo de 1966).
4) Venezuela tiene la mejor disposición de hallar, dentro de las previsiones del Artículo IV del Acuerdo de Ginebra, un medio apto para encontrar una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia. Esa disposición es una condición necesaria para recurrir a los medios de solución pacífica recogidos por el Derecho Internacional. De allí que Venezuela vea con preocupación ciertas actitudes del gobierno guyanés o cumplidas bajo su amparo, que parecen contradictorias con el propósito de encontrar un medio de solución pacífica para nuestra controversia.
De allí que buena parte de la gestión diplomática que actualmente adelantamos está destinada a dejar claramente sentada esta posición. Para ello son necesarios los medios ordinarios de nuestro servicio exterior, así como los extraordinarios que se cumplen con ocasión de visitas o contactos con altos funcionarios de otros Estados. Pero exigen también un alto grado de cooperación de los distintos sectores del país. Es preciso continuar transmitiendo ante Guyana, Gran Bretaña y la Comunidad Internacional, esta posición clara y decidida como expresión del sentir nacional.
Caracas, 2 de mayo de 1981
4. Comunicado de la Cancillería de Venezuela referente a las disposiciones del Artículo IV del Acuerdo de Ginebra
El Presidente de la República, hace varios meses, anunció la decisión de no continuar aplicando el Protocolo de Puerto España más allá del vencimiento de su término inicial, que es el 18 de junio de 1982. En ejecución de esa decisión y de acuerdo con lo previsto por el Artículo V del mismo Protocolo, en el día de hoy se cumplieron las respectivas notificaciones formales a los Gobiernos de la República Cooperativa de Guyana y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
Se inicia, pues, otra etapa en nuestra vieja reclamación territorial, en la búsqueda de una justa reparación por el despojo del que fuimos víctimas por parte del imperialismo colonial británico.
En 1966, como resultado de la tenaz posición de la Cancillería venezolana, el Reino Unido en vísperas de la independencia de Guyana, admitió la existencia de una controversia y la necesidad de resolverla.
El 17 de febrero de ese mismo año se firmó el Acuerdo de Ginebra, del cual son parte Venezuela, el Reino Unido y Guyana. El 13 de abril de 1966 con el apoyo casi unánime de los grupos parlamentarios, el Congreso Nacional aprobó el Acuerdo, que dos días después fue ratificado por el Jefe del Estado. Se trata, pues, de un instrumento que tiene fuerza de Ley de la República y que reconoce y encauza nuestra reclamación.
Dicho Tratado, partiendo del convencimiento de que cualquier controversia pendiente entre las partes debía ser amistosamente resuelta, en forma que resultara aceptable para ambas (Preámbulo), estableció, en su Artículo I, una Comisión Mixta, con el encargo de buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia, surgida como consecuencia de la contención venezolana de que el Laudo Arbitral de 1899 es nulo e írrito.
Para el caso en que la negociación a nivel de la Comisión Mixta no tuviera éxito, se previó un procedimiento para someter el asunto a los medios de solución pacífica recogidos por el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas (Art. IV). El mismo Artículo asignó una función al Secretario General de la ONU, para colaborar con las Partes en la elección de medios de solución de la controversia. Esa función aceptada por el Secretario General de la ONU por comunicación de fecha 4 de abril de 1966. De este modo se ratificó el reconocimiento a la existencia de la controversia por los Estados interesados y por la misma comunidad internacional, por órgano del Secretario General de la ONU.
Durante los cuatro años de actividad de la Comisión Mixta, Guyana mantuvo una posición inflexible, dirigida a evadir la negociación a través de la cual hubiera podido encontrarse una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia.
Como consecuencia del intransigente incumplimiento guyanés, la Comisión Mixta no pudo satisfacer el encargo que le asignó el Acuerdo de Ginebra. En tal virtud, procedía la aplicación de los mencionados mecanismos establecidos por el Artículo IV de dicho Acuerdo.
A la luz de la situación internacional existente para aquel momento, en lo que ésta pudiera repercutir sobre nuestra aspiración, de los antecedentes inmediatos en el seno de la Comisión Mixta; y de los supremos intereses del país, el Gobierno Nacional de entonces llegó a la conclusión de que el momento no era propicio para proceder a dar aplicación inmediata al Artículo IV del Acuerdo de Ginebra. En tal virtud, se negoció y suscribió el Protocolo de Puerto España, de fecha 18 de junio de 1970, que dejó en suspenso por doce años la aplicación de algunas de las disposiciones del Acuerdo de Ginebra y, muy en especial, las previsiones del Artículo IV, sin que ello obstara a que se pudieran adelantar, por otros medios, gestiones destinadas a buscar una solución para la controversia planteada.
El Artículo VI del Protocolo de Puerto España, dispuso que dicho instrumento entraría en vigor desde la fecha de su firma, basándose en el precedente establecido en el Artículo VII del Acuerdo de Ginebra.
En 1970, el Gobierno Nacional remitió al Senado de la República el Proyecto de Ley Aprobatoria del Protocolo de Puerto España, sobre el cual no hubo ningún pronunciamiento parlamentario. Sin embargo, Venezuela ha ajustado su conducta práctica a las disposiciones del Protocolo, con fundamento en la letra de los instrumentos suscritos, los principios generales del Derecho Internacional y la costumbre jurídica internacional, sobre la materia.
Al cabo de más de once años de aplicación del Protocolo de Puerto España, el Presidente Luís Herrera Campíns, interpretando un amplio consenso nacional, y en la plena convicción de que esa determinación es la más adecuada para el interés del país y para la garantía de la paz y la seguridad internacionales, ha decidido poner cese a la aplicación de ese Tratado a partir del 18 de junio de 1982.
Como consecuencia de esa decisión, desde la mencionada fecha, nuestra reclamación se regirá por el Acuerdo de Ginebra y, en concreto, por las disposiciones de su Artículo IV, el cual remite a los medios de solución pacífica recogidos por el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas que son: 1) Negociación, 2) Investigación, 3) Mediación, 4) Conciliación, 5) Arbitraje; 6) Arreglo Judicial; 7) Recurso a Organismos o Acuerdos Regionales; 8) Otros medios pacíficos.
La decisión del Gobierno venezolano de no prorrogar el Protocolo de Puerto España, comporta la firme determinación de cumplir y exigir el cumplimiento del Acuerdo de Ginebra. Este Tratado establece una obligación de negociar una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia, de modo que ésta quede resuelta en forma que resulte aceptable para ambas partes. Hemos denunciado reiteradamente que Guyana no ha dado cumplimiento a esa obligación de negociar de buena fe. En este momento, cuando se da un nuevo giro a la cuestión, Venezuela renueva la esperanza de que Guyana rectificará esa conducta y de que se emprenderán auténticas negociaciones, destinadas a resolver la controversia.
La fuerza de la posición de Venezuela no radica solamente en la razón que la asiste frente a la injusticia cometida, sino también, e inseparablemente, en su tradicional respeto por los compromisos internacionales que ha contraído y en su disposición de dar aplicación al Acuerdo de Ginebra.
La próxima etapa que ha de abordar el país en el tratamiento de nuestra reclamación es decisiva. Debemos proceder a través de ese tratado internacional, a buscar una solución que, sin perder de vista todos los factores históricos, geográficos, políticos, sociales y jurídicos presentes en la cuestión, se proponga la obtención del objetivo fundamental para Venezuela, que es el logro de un arreglo práctico que rectifique la injusticia cometida con el abusivo despojo del que fuimos víctimas en la Guayana Esequiba. Ese deseo de justicia es el que guía invariablemente la conducta del pueblo y del Gobierno de Venezuela, y el que expresa con claridad nuestro propósito ante la comunidad internacional.
A fin de que la aplicación del Acuerdo de Ginebra produzca resultados positivos y para asegurar una gestión racional y eficaz de nuestra reclamación, es fundamental el aporte de la madurez y unidad del país. La madurez nos reclama adoptar, en cada oportunidad, decisiones que sean producto del sentido de equilibrio, seriedad y buen juicio sobre todos los elementos que deben ser tomados en cuenta, para obtener todas las potencialidades que puede ofrecer el Acuerdo de Ginebra en función del interés nacional.
La unidad nos impone colocar este asunto que nos interesa por igual a todos los venezolanos, más allá de las controversias cotidianas y al margen de toda tentación de obtener ventajas circunstanciales. Se requiere del concurso patriótico de todos y, muy en especial, de aquellos a quienes el país ha confiado responsabilidades en las distintas ramas del Poder Público, para que la posición venezolana se caracterice por la solidez y coherencia política y jurídica, tal como lo requiere el histórico objetivo que se ha propuesto el país con el Acuerdo de Ginebra.
El país puede confiar en que la gestión nacional que se emprenderá asegurará, para satisfacción de todos, el generoso respaldo, sin distinciones, de todos los sectores en que se organiza el pueblo venezolano.
Caracas, 11 de diciembre de 1981
Vaticinan fracaso de la Últimas Reunión de Venezuela Guyana, Diario Ultimas Noticias del 15-02 de 1970 página principal
En relación a la cita textual de Morales Paul, Isidro (2008):
Sin embargo, al examinar los efectos del Protocolo de Puerto España encontramos que esos resultados son inequívocamente negativos. En primer lugar se congeló la reclamación, el statu quo del momento. Lo que ha debido buscarse era congelar la situación sobre el terreno, evitando así la posibilidad de alterar el “statu quo” de este momento, las condiciones materiales del área reclamada. Eso hubiese tenido mucho sentido. Eso, al menos, hubiese impedido que Guyana tomase ventaja del Protocolo, al realizar toda clase de actos de posesión en esos 12 años y en los que han transcurrido.
Una vez hecho el anuncio del Gobierno de Venezuela al Gobierno de Guyana sobre su decisión de no seguir aplicando el Protocolo de Puerto España, el cual cumplía los doce años El 18 de junio de 1982, por lo tanto, a partir de esta fecha, entra en vigencia la aplicación del procedimiento establecido en el artículo 4º del Acuerdo de Ginebra, lo cual condujo a la implementación de los medios de solución de las controversias que contempla el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.
Para 1983 Venezuela propone la negociación directa con Guyana, pero ésta no acepta y como respuesta propone tres(3) alternativas (Asamblea General de la ONU, Consejo de Seguridad o Corte Internacional de Justicia) que Venezuela rechaza. Más adelante, y haciendo una reconsideración, Venezuela en 1983 insta que el conflicto limítrofe se lleva bajo los auspicios del Secretario General de las Naciones Unidas Javier Pérez de Cuéllar, quien aceptó la responsabilidad de buscar un arreglo práctico de la controversia y designó a su adjunto a Diego Cordobés, el cual fue el encargado de estudiar la reclamación y se servir de contacto entre los gobiernos involucrados.
En marzo de 1995, durante la visita a Guyana del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, el Honorable Miguel Angel Burelli Rivas, los venezolanos propusieron que hubiera un enfoque global de las relaciones Guyana/Venezuela. El concepto de globalidad de los venezolanos significaba que todas las áreas de cooperación, incluyendo la controversia, fuesen sobre una base bilateral. Sin embargo, Guyana, en su respuesta a esta propuesta, insistió en que la controversia debía mantenerse bajo la égida del Secretario General de las NNUU.
Posteriormente, transcurrido un tiempo, no se presentaron mayores eventualidades y para el año de 1998 La presidenta de la República Cooperativa de Guyana Janet Jagan visita oficialmente a Venezuela y en su intervención ante el Congreso Nacional en sesión conjunta se expresó en los siguientes términos:
“…Estamos comprometidos al examen de todas las iniciativas que contengan la posibilidad de una solución que sea satisfactoria para los pueblos de nuestros países…”
Durante esa visita se acordó que una Comisión Bilateral de Alto Nivel fuera establecida. Dicha Comisión, la cual será presidida por los Ministros de Exterior de ambos países, monitoreará el trabajo de los subcomités en las áreas de Consulta Política, Medio Ambiente, Comercio y Cooperación Económica, Cultura, Saluda, Agricultura, Cría y Agroindustrial, Transporte y Asuntos Consulares.
Un año más tarde, en 1999, Se realizó una reunión entre miembros de los Ministerios de Relaciones Exteriores de Venezuela, y de Guyana y de la Organización de Naciones Unidas para revisar el estado de las discusiones sobre la controversia territorial del Esequibo, donde se destacó la importancia de los buenos oficios del Secretario General y el establecimiento de la Comisión de alto nivel para la cooperación económica, social y ambiental. Los Ministros informaron al Secretario General el estado de las conversaciones y las actividades que ambos países han contraído en el marco del Acuerdo de Ginebra para facilitar el hallazgo de los medios prácticos que conduzcan a un arreglo satisfactorio.Por su parte, el Secretario General Kofi Annan expresó su satisfacción por el progreso logrado a través de su Buen Oficiante y exhortando a las partes a proseguir los esfuerzos en esa dirección.
Es así como para marzo del año 2000 se presenta una nueva controversia entre Venezuela y la Guyana Esequiba referente a la instalación de una plataforma de lanzamiento de cohetes en el territorio Esequibo”, asunto que lo estaban gestionando ante la administración de los Estados Unidos y que indudablemente fue reprobado por el presidente de la República Hugo Chávez.
En abril del mismo año, El Presidente de Venezuela ratifica su disposición de continuar la disputa bajo la égida de las Naciones Unidas, dentro del contexto de los Buenos Oficios y al mismo tiempo expresó su enérgica oposición a la instalación de una base aeroespacial en el Territorio Esequibo. El 19 de mayo El Gobierno de Guyana y la empresa estadounidense Beal Aerospace Technologies Inc., firman un acuerdo para la construcción de un base de lanzamiento de satélites comerciales en la zona noroeste del Territorio Esequibo, en la región comprendida entre el río Barima-río Guainía y la costa atlántica a 27 kilómetros del Estado Delta Amacuro. En vista del camino que estaba tomando esta controversia, en julio, Fue creado el gabinete de Guyana como una comisión de alto nivel para establecer un mecanismo de análisis, estudio y coordinación de relaciones entre Caracas y Georgetown la cual y para Octubre El presidente de la compañía Beal Aerospace Technologies Inc. Andrew Beal, informó la decisión de cesar operaciones comerciales con Guyana con motivo de la instalación de una base de lanzamiento de cohetes en la Zona en Reclamación.
Períodico El Mundo, Caracas, 14 de Julio de 2000
En relación a la cita textual de Torrealba R, Pompeyo (2004) señala:
Refiriéndonos ahora a la búsqueda actual de posibles negociaciones en relación al tema de la Guyana Esequiba, se observo como en el año 2004, específicamente los días 19 y 20 de Febrero se realizo una visita de Estado del Presidente de Venezuela Hugo Chávez a la República Cooperativa de Guyana el cual marca un hito en las relaciones con Guyana y abre una brecha profunda en la vieja ineficiencia política venezolana hacia nuestro vecino suramericano del Este, que presagia nuevos tiempo en la búsqueda de “una nueva visión geopolítica”.
Lo plausible y trascendental de esta “visita de estado” a Guyana es que culminó en un hecho concreto y objetivo como lo es un COMUNICADO CONJUNTO DE 30 PUNTOS, en el cual se destaca el contenido del numeral cuatro(4) en donde se afirma el marco jurídico para seguir adelante con la reclamación:
“…en particular resaltaron que bajo el auspicio del Proceso de Buenos oficios de las Naciones Unidas, para la búsqueda de una solución pacífica y práctica a la controversia, de conformidad con el Acuerdo de Ginebra de 1966, el espíritu de la cordialidad ha impregnado el enfoque del diálogo entre las dos partes…”
El Presidente Hugo Chávez ha tenido una posición ambivalente respecto al conflicto territorial. En ninguno de los documentos bilaterales emitidos recientemente como consecuencia de entrevistas, visitas o contactos de alto nivel entre autoridades venezolanas y guyanesas, se hace referencia expresa a la disputa territorial, si acaso al “… Proceso de buenos oficios de Naciones Unidas…”, sin mencionar expresamente a Guayana Esequiba.
6. Errores y Omisiones en nuestra Reclamación
Nuestros errores más graves errores
El no reconocer la terminología a ser usada en el tratamiento de los problemas guyaneses, hemos cometido graves errores y omisiones, los cuales configuran una situación que nos coloca ante actos acumulativos, que nos alejan cada día más de una solución a través de la opción jurídica.
Mantener una reclamación permanente, sólo haciendo énfasis en base territorial usurpado, habiendo hecho abstracciones de la gente.
Instalar y mantener puestos militares y puestos de cancillería en el margen de la Línea Esequiba cuidando una línea que no debe de existir.
Control militar y civil en las adyacencias de la Línea Esequiba que le ha dado un carácter de frontera, donde se realizan procedimientos de carácter de contrabando a la comercialización de mercancías y de exigir documentación a los ciudadanos, comportamiento propio de las autoridades de una frontera
De Forma Específica
1966, 17 de febrero: se firma el Acuerdo de Ginebra, el cual, a pesar de ser el documento más valioso en el proceso de negociación, adolece de elementos concretos que permitan materializar la recuperación del Territorio Esequibo por las contradicciones de forma y de fondo que él contiene.
DE FONDO: le dimos carácter de Estado a una colonia. Entramos en un callejón sin salida (Solución Satisfactoria y Arreglo Práctico).
DE FORMA: es ingenuo pensar que Guyana va, a motu proprio, a devolver el Esequibo. (159.500 km2 que son las ¾ partes del territorio).
1966, 26 de mayo: se le reconoce la independencia a la Colonia inglesa de Guayana sin antes haber definido la frontera correcta, a pesar de la salvedad que se hace respecto al territorio al Oeste del Río Esequibo. Le dimos carácter de Estado a una colonia.
1970, 18 de junio: la falta de coherencia del Gobierno y el temor de la toma de decisiones, hace que el Presidente decida la congelación de nuestra reclamación por un lapso del Protocolo de Puerto España, lapso mediante el cual se produjo un silencio inaudito. Una estrategia sin estrategia.
"Nadie puede alegar a su favor su propia torpeza"
Adagio Jurídico
Venezuela y Guyana proponen a la ONU a Norman Girvan oficiante para reclamación Esequiba
Ejemplares consultados:
Academia de Ciencias Políticas y Sociales. (2008). La Reclamación Venezolana sobre la Guayana Esequiba. Serie Eventos; 2. Caracas. 480 p.
Torrealba R, Pompeyo. (2003). A un Siglo del Despojo: La Historia de una Reclamación. Caracas: Torre-Alba Editores C.A.
Libro Amarillo. (1981). Caracas: Venezuela Ministerio de Relaciones Exteriores.
Una Introducción a la Posición de Guyana Sobre la Controversia Guyana/Venezuela [Página Web en línea]. Disponible en: www.guyana.org
[Página Web en línea]. Disponible en: http://www.laguayanaesequiba.org
[Página Web en línea]. Disponible en: http://laguayanaesequiba.blogspot.com
Documentos Relativos a las Relaciones Bilaterales de Venezuela con Guyana. [Página Web en línea]. Disponible en:http://www.historiaolvidada.com/guyana1.htm
Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV) [Página Web en línea]. Disponible en: http://institutodeestudiosfronterizos1.blogspot.com
Movimiento Nacional al Rescate del Esequibano y del Esequibo (MNARDEE). [Página Web en línea]. Disponible en: http://www.mnardee.blogspot.com/
Br. CUYÁS M, Andrea
C.I.: 19.089.459.
Br. RODRÍGUEZ B, Beryuztka
C.I.: 19.562.334.

References: artículo 4
 artículo 6
 Artículo 33
 Artículo 33
 Artículo 33
 artículo 4
 artículo 33