Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20090917&secondRef=ITEM-003&language=ES&ring=B7-2009-0040
Timestamp: 2013-12-11 09:37:05+00:00

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Debates - Jueves 17 de septiembre de 2009 - Seguridad energética (Nabucco y Desertec) (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
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Jueves 17 de septiembre de 2009 - Estrasburgo
3. Seguridad energética (Nabucco y Desertec) (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – El punto siguiente es la declaración de la Comisión sobre seguridad energética, en relación con los proyectos Nabucco y Desertec. Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. − Definitivamente, señor Presidente, la energía continuará siendo un foco de atención de este Parlamento durante los próximos cinco años. Al mismo tiempo, en el último lustro hemos realizado avances importantes para el establecimiento de una política energética con tres objetivos: seguridad del abastecimiento, sostenibilidad y competitividad.
A la hora de alcanzar estos objetivos, la dimensión exterior es muy importante por dos razones. Primera, la dependencia de la UE de las importaciones. Actualmente, el 50 % de nuestros recursos energéticos proceden de fuera de la Unión Europea, y la tendencia es ascendente.
Segunda, las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad. Los objetivos del cambio climático no pueden ser alcanzados en el mundo a menos que la energía sea producida de manera más limpia y usada con mayor eficiencia. Por ese motivo, resulta crucial el diálogo con los países productores, de tránsito y consumidores.
Los dos proyectos mencionados en el pleno de hoy son, en cierto modo, complementarios y al mismo tiempo encajan sin problemas en la estrategia global.
En primer lugar, Nabucco. Ayer regresé de Bakú, y aún estamos en trámites de completar el proyecto. En julio pasado hicimos un avance fundamental, al firmarse un acuerdo intergubernamental entre cuatro países europeos y Turquía, lo que significa que el año próximo ya podríamos tomar una decisión final sobre inversiones con vistas a disponer de suministro de gas antes de 2014.
Hemos localizado tres fuentes que están preparadas para asignar volúmenes de gas. La primera es Azerbaiyán, donde la decisión final sobre inversiones en relación con el yacimiento de Shah Deniz 2 debería ser tomada en un futuro muy cercano, y aparte están los otros campos, en Turkmenistán y en Iraq, que en estos momentos son las mayores fuentes de abastecimiento.
¿Dónde residen las dificultades? Siempre existen dificultades en relación con el modo particular que tenemos de operar en el campo energético y con la forma en que muchos países productores están organizados. En la Unión Europea, los proyectos están impulsados por el sector industrial, lo que significa que siempre hay un cálculo muy transparente de los riesgos comerciales. Los países que poseen los recursos esperan más decisiones que impliquen pasos hacia adelante. Eso significa, por ejemplo, que si la UE decide construir un gaseoducto, lo hace, y luego asignamos el gas. Las filosofías son diferentes. Al mismo tiempo existe la interpretación clara de que las empresas de la UE están listas para comprar el gas, y estamos avanzando hacia esa situación.
Considero que la cuestión del tránsito ha quedado más o menos resuelta. Aún esperamos la ratificación del acuerdo intergubernamental, pero no creo que haya demasiadas dificultades. Además, para facilitar la compra de gas de las regiones que tienen formas particulares de venderlo, estamos desarrollando el concepto de la «Corporación de desarrollo del (mar) Caspio», que presentaría riesgos bajos a las empresas que comprasen gas, por ejemplo en la frontera de Turkmenistán, o que invirtieran en áreas donde los riesgos políticos y económicos son considerables.
Estamos bien encaminados, y creo que éste es un buen ejemplo de la cooperación entre los proyectos de orientación industrial y el respaldo político de las instituciones de la UE.
También hemos comprometido fondos para el corredor del sur y en particular para el proyecto Nabucco. Hemos abierto una convocatoria para propuestas. En este punto no puedo afirmar que haya tenido éxito o positiva, pero al menos se ha formulado la invitación.
Desertec también es una iniciativa de corte industrial que actualmente se encuentra en su fase inicial. Que usemos el potencial de la energía solar de África y que la transportemos a la Unión Europea es algo que suena muy interesante, pero necesitamos determinadas medidas paralelas para que este proyecto se materialice.
En primer lugar, está el desarrollo tecnológico que hemos apoyado durante muchos años. Este mes va a ser inaugurada en Sevilla una gran planta de concentración de energía solar. Se trata de una tecnología que podría ser empleada en el proyecto Desertec, y considero que no habríamos avanzado tanto en esta tecnología sin el apoyo de la UE.
En segundo lugar, necesitamos poder trabajar con socios porque está claro que no podemos llegar y ocupar un territorio, colocar paneles solares en él y transportar electricidad a la Unión Europea. Debería existir una propiedad compartida de estos proyectos, si es que se hacen realidad. Por ese motivo celebraremos una conferencia en octubre sobre el uso de fuentes de energía renovable junto con los países del Mediterráneo y del Golfo. Queda claro que para que Desertec tenga éxito necesitamos una titularidad compartida de esos proyectos, pues de lo contrario no habrá un resultado exitoso.
Por último, pero no por ello menos importante, está la cuestión de la interconexión. Existen dos tipos que deben ser separados. Uno se refiere a la filosofía y a los mercados. Hemos apoyado la integración de los mercados en África del Norte durante algún tiempo. Se han producido avances, pero necesitamos reforzar esas medidas. El segundo tipo es la interconexión física con la Unión Europea, por medio de cables.
Opino que Desertec se desarrollará paso a paso. No será un gran proyecto, pero pienso que tendrá elementos que en última instancia podrían ajustarse a nuestros objetivos: energía limpia para los países implicados y exportaciones adicionales a la Unión Europea.
También hemos dispuesto incentivos comerciales. Con la Directiva sobre energía renovable hemos establecido la posibilidad de que los países de la UE inviertan en terceros países y de que transporten electricidad a la Unión Europea; con lo que el objetivo será alcanzado, con energía producida en el tercer país.
Dicho eso, resulta muy complicado avanzar cualquier tipo de agenda para Desertec. Se trata de una iniciativa nueva, aún se encuentra en su etapa inicial, por lo que no podemos afirmar que Desertec forme parte de nuestra estrategia de seguridad del abastecimiento. Estamos ante un paso prometedor hacia una estrategia de cambio climático que debemos potenciar; pero mientras que Nabucco está ahí para garantizar la seguridad del abastecimiento, aún es muy pronto para confiar en Desertec.
Me gustaría concluir diciendo que las mejores medidas para la seguridad del abastecimiento que podemos adoptar están dentro de la Unión Europea. Esta Cámara siempre ha sido una gran defensora de la eficiencia energética, que no sólo tiene que ver con el cambio climático. Realmente se trata de un elemento fundamental para la seguridad del abastecimiento. Yo diría que es más importante que Desertec y que Nabucco, incluso sumados a los proyectos South Stream y Nord Stream. Verdaderamente, es el elemento más importante. Actualmente estamos debatiendo con el Consejo sobre tres instrumentos legales, y quiero hacer hincapié en que debemos ser ambiciosos y tener éxito con ellos.
Sobre las energías renovables, me complace el apoyo de esta Cámara al plan de recuperación, y soy bastante optimista en relación con lo que he escuchado sobre las aplicaciones de la energía eólica marítima. Parece que todos los fondos que fueron destinados a apoyar esta energía serán asignados. No se trata exclusivamente de dinero de la UE, porque la cantidad total era de aproximadamente 600 millones de euros, pero en su conjunto este proyecto asciende a los 4 000 millones de euros, así que la mayor parte de la inversión procede del sector industrial. Considero que se trata de una combinación excelente, ya que las energías renovables también garantizan la seguridad del abastecimiento.
Por último, pero no por ello menos importante, sé que en ocasiones se plantea la cuestión de la captura y el almacenamiento del dióxido de carbono (CCS). Normalmente ésta es una tecnología necesaria por dos motivos. En primer lugar, como respuesta global al cambio climático, pero desde otro punto de vista, también usaremos carbón y lignito para nuestra seguridad del abastecimiento. También se han registrado avances importantes para la financiación suministrada junto con el plan de recuperación, así que en mi opinión este plan fue exitoso. Tras anunciar los resultados, debemos —la Comisión, el Consejo y el Parlamento— revisar cómo canalizar los fondos europeos para reforzar la seguridad del abastecimiento de la Unión. De cualquier manera, son muchos los pasos que quedan por delante para reforzar la seguridad del abastecimiento de la Unión Europea. Ioannis Kasoulides, en nombre del Grupo del PPE. – Señor Presidente, todos estamos de acuerdo en hablar con una sola voz y en tener una política exterior común sobre la seguridad del abastecimiento de energía.
Queda reconocido que la combinación energética y el abastecimiento de energía difieren entre los Estados miembros en función de su geografía y de otros muchos factores. Así que la diversificación también cubre el abastecimiento.
Una red diversificada e interconectada puede, si es redirigida adecuadamente, constituir algún día la seguridad del abastecimiento para todos. Apoyamos la necesidad de un corredor en el sur y de que Nabucco sea un proyecto común europeo.
Sin embargo, es preciso dar respuesta a las preguntas sobre el reciente acuerdo entre el señor Putin y Turquía, sobre la cantidad de gas de Azerbaiyán con respecto a la inversión, sobre la oferta de Gazprom para comprar todas las exportaciones de Azerbaiyán, sobre la estabilidad del abastecimiento de Iraq, y sobre la promesa rusa de bombear el doble de flujo a través del South Stream.
El diálogo energético con Rusia es una necesidad basada en un principio pragmático y equitativo de seguridad del abastecimiento y de seguridad de la demanda. Todas las demás consideraciones geopolíticas deben ser dejadas de lado.
En cuanto a la solidaridad, necesitamos planes tangibles para situaciones de emergencia, como el almacenamiento y la nueva tecnología GNL (gas natural licuado). Chipre, por ejemplo, invierte 500 millones de euros en GNL, y lamento que la UE tan sólo aporte diez millones de euros. Hannes Swoboda, en nombre del Grupo S-D. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, gracias por su informe. La cuestión de la seguridad del abastecimiento para nuestros ciudadanos cada vez gana más importancia. En este contexto en particular, su cartera jugará un papel incluso más destacado en el futuro; y también será importante para la identidad europea.
Como ha dicho con acierto, la diversificación también es necesaria. Estoy completamente de acuerdo con el señor Kasoulides en que la cooperación con Rusia siempre será importante, ya que es un socio importante en lo que se refiere al abastecimiento de gas. Sin embargo, no deberíamos ser demasiado dependientes de ningún otro país, sea el que sea, sino que deberíamos diversificar, y Nabucco es un buen modo de hacerlo.
Mi tercer comentario hace referencia a la solidaridad que es necesaria en la UE. Ha presentado usted una serie de propuestas sobre cómo incrementar nuestra solidaridad y también sobre cómo es posible reforzar el papel de la UE como mediadora en conflictos que nos afectan, en particular entre Rusia y Ucrania. También ha hablado sobre Desertec. Considero que ambos proyectos son importantes, ya que difieren en términos de escalas de tiempo.
También debemos tener en consideración —y ésa será tarea de su sucesor, sea usted mismo o alguien distinto— cómo en Europa podemos estar a favor de una serie de grandes proyectos, como Nabucco o Desertec, y al mismo tiempo defender la descentralización de parte de nuestra producción de electricidad y de energía.
En estos momentos hay varios proyectos industriales en desarrollo —que también están impulsados por el sector industrial— que permitirán a los consumidores e incluso a las familias involucrarse más con un tipo de producción energética que aporta seguridad. Esto va desde los contadores inteligentes por un lado hasta la producción por parte de los hogares. A este respecto, el planteamiento de Europa podría ser decir «sí, por supuesto que necesitamos un abastecimiento externo, necesitamos seguridad del abastecimiento y proyectos ambiciosos e innovadores como Desertec, pero también debemos asegurarnos de que los ciudadanos, las empresas y las compañías así como los hogares individuales pueden tener mayor control de sus presupuestos energéticos y de su consumo en términos de precio, de la economía y del entorno». Johannes Cornelis van Baalen, en nombre del Grupo ALDE. – (NL) Señor Presidente, es un honor, en mi condición de nuevo miembro de esta Cámara, poder dirigirme a este pleno por vez primera. También lo hago como antiguo componente de la Cámara Baja del Parlamento de Holanda y como Vicepresidente de la Internacional Liberal, ya que tiendo a considerar como una sola la política europea, la nacional y la internacional. En el campo de la energía, en particular, existe, claro está, una conexión directa entre estos tipos de política.
Señor Presidente, en lo que se refiere a nuestra posición, a la posición de Europa en el mundo, actualmente estamos expuestos al chantaje. Somos dependientes de regiones y países inestables con regímenes no democráticos. Esto debe terminar. Por eso mi grupo, el Grupo de la Alianza de los liberales y Demócratas por Europa, apoya los proyectos Nabucco y Desertec, y me gustaría señalar el papel destacado que el ex líder parlamentario de mi partido nacional, el señor Van Aartsen, ha desempeñado en este proyecto.
Señor Presidente, quiero hacer dos comentarios. Me complace que la Comisión acepte que el mundo de los negocios tiene un papel importante que jugar. No puede ser que únicamente las autoridades —los gobiernos nacionales, Europa o los organismos internacionales— se impliquen en la cuestión energética. Tajantemente, las empresas tienen un papel que jugar. En segundo lugar, señor Presidente, en esta Cámara no aceptamos tabús como la posibilidad de acercarnos nuevamente a la solución nuclear como parte de nuestra combinación energética. Esto también se aplica a las relaciones internacionales de Europa. La energía nuclear, la fusión y la fisión, tiene una importancia vital. Existen grandes problemas relacionados con los residuos, pero debemos asegurarnos de que la investigación, el desarrollo y el intercambio de conocimientos tengan protagonismo a este respecto. La energía nuclear tiene una función importante que desempeñar porque permitirá combatir el efecto invernadero. Una vez más, mi grupo no tiene una opinión definitiva sobre este particular. Nosotros también debemos reabrir este debate, pero en esta Cámara no debemos convertir en tabú la opción nuclear. Por tanto, me gustaría escuchar la opinión de la Comisión al respecto. Reinhard Bütikofer, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, mientras hablamos hoy sobre política exterior de seguridad energética, somos, por supuesto, conscientes de una verdad fundamental muy concreta, que ya ha sido mencionada por el señor Piebalgs, y consiste en que el frente crucial en términos de independencia energética se encuentra dentro de la Unión Europea. Para decirlo más claramente, si pudiésemos introducir estándares de baja energía o de energía cero para nuestros edificios, ahorraríamos más gas natural del que Nabucco, South Stream y Nord Stream podrían importar de manera conjunta. Es importante que nuestra resolución afirme que las opciones rentables de energías renovables, la estrategia de eficiencia energética y en particular el ahorro de energía deben ser la parte central de esta política. Si eso es así, no necesitaríamos energía nuclear adicional, en nuestra opinión.
En segundo lugar, esta resolución contiene un mensaje importante: que necesitamos una política exterior de seguridad energética común para la UE, algo de lo que carecemos en estos momentos. Esta política debería incluir el fomento de la eficiencia energética y de las energías renovables en el marco de la política de vecindario, así como una posición común que la UE debería adoptar en las negociaciones con los países de tránsito. La Comisión debería asegurar que tiene capacidad suficiente para esto, tal y como fue solicitado por el Parlamento hace dos años en su resolución sobre este asunto.
En nuestra opinión, Nabucco es un proyecto prioritario, porque reforzaría nuestra independencia en términos de energía, en particular con respecto a Rusia, aunque coincido con el señor Kasoulides en que aún hay muchas preguntas que deben recibir respuesta sobre este particular. Sin embargo, es una lástima que algunos Estados miembros, mediante su promoción del proyecto South Stream, que compite abiertamente con Nabucco, hayan socavado la política de independencia energética.
En lo referente a la política energética, en el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea también creemos que es importante no olvidar los derechos humanos y no descuidar el diálogo sobre estos derechos cuando debatimos acerca de la energía. Cuando ampliamos nuestra perspectiva para incluir Desertec o incluso el Ártico —tal y como hacemos en nuestra resolución— resulta también importante que lo hagamos con un espíritu de compañerismo y no con afán neocolonialista. Geoffrey Van Orden, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, tengo tres comentarios breves que hacer.
En primer lugar, la autocomplacencia al respecto de la política energética nos está colocando en una posición peligrosa por nuestra dependencia de Rusia. Cuando sea posible, es claramente sensato coordinar nuestra reacción, pero cualquier política unificada de la UE sería inevitablemente corrompida por aquellos países que ya se acuestan con Gazprom y sus adláteres. No deberíamos entregar a la Comisión Europea otra área de interés nacional vital, ya que aquélla ve en cada crisis potencial una oportunidad para ampliar sus competencias. No hace falta decir que muchos de nosotros votaremos en contra de cualquier refrendo del Tratado de Lisboa o de cualquier otro intento de sacar adelante la integración política aprovechando las muchas preocupaciones energéticas de nuestros países.
En segundo lugar, la diversificación de las fuentes de abastecimiento exige un mayor compromiso con Nabucco. Para el éxito de ese gasoducto, la cooperación turca resulta esencial, y hasta ahora la apertura del capítulo energético en las negociaciones de la UE con Turquía está bloqueada. ¿Qué van a hacer el Consejo y la Comisión para solucionar este problema de falta de colaboración?
En tercer lugar, compruebo que la palabra «nuclear» no aparece en la resolución. Claramente, las diversas fuentes sostenibles de abastecimiento energético exigen un mayor compromiso con la energía nuclear, y a ese respecto estoy de acuerdo con nuestro colega el señor van Baalen. Helmut Scholz, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, la seguridad energética figura hoy acertadamente en la agenda de la política exterior. Sin embargo, en lugar de conservar el poder y la influencia y las últimas reservas de combustibles fósiles, en lugar de insistir en dar prioridad a la dependencia, en mi opinión nos enfrentamos a unos retos completamente diferentes en lo tocante al establecimiento de una política energética sostenible.
En primer lugar, hace falta un cambio global a más fuentes de energía renovables, a más eficiencia energética y a más ahorro de energía. En otras palabras, no necesitamos conflictos sobre política energética exterior —y no, ciertamente, si eso es lo único que vamos a hacer— sino más bien necesitamos una energía con un abastecimiento inteligente y accesible para todos.
En segundo lugar, la seguridad energética debe formar parte de una política responsable de paz y de desarrollo para la UE. El acceso a la energía es vital para las personas, para el desarrollo económico y para la lucha contra la pobreza. Un proyecto como Desertec no debe por tanto ser un modo de usar la política energética como un medio para dar continuidad al colonialismo. ¿Qué obtendrán de esto los habitantes de los países africanos, donde la población está creciendo y las necesidades energéticas aumentando? ¿Por qué hasta ahora no se les ha implicado en igualdad de condiciones en los procesos de planificación y de toma de decisiones?
El abastecimiento global de energía también forma parte de las políticas de prevención de la crisis y de paz. Este planteamiento se echa en falta en las relaciones de la Unión Europea con el Cáucaso Meridional y con Asia Central. Como abastecedores de energía —ahí está el ejemplo de Nabucco—, esos países cada vez tienen más importancia para la UE, pero no veo los conceptos de prevención de conflictos y de desarrollo sostenible a escala local en esos países. Es el momento de que la UE ponga fin a una política energética exterior que se limita a aumentar la competencia por las reservas de petróleo y de gas o que extiende la tecnología nuclear. Lo que se necesita ahora son asociaciones genuinas para las energías renovables y para un abastecimiento descentralizado. Fiorello Provera, en nombre del Grupo EFD. – (IT) Señor Presidente, Señorías, sabemos con certeza que la demanda de energía aumentará y que la producción europea de gas disminuye constantemente. Resulta crucial que los Estados miembros, y por tanto Europa, apliquen políticas para garantizar un abastecimiento abundante y seguro. La diversificación de las fuentes y de las redes de transporte cumple esta pretensión.
De acuerdo con eso, no existe competencia entre los distintos proyectos en curso, como por ejemplo Nabucco y South Stream. Estas políticas de diversificación también han significado que, durante los últimos años, Europa ha sido menos dependiente de los grandes abastecedores. Por ejemplo, el suministro de gas ruso a Europa ha bajado de un 75 % en 1990 al 45 % de la actualidad. Por tanto, el proyecto Nabucco es bueno y el proyecto South Stream es bueno.
Hasta que Europa cuente con una política energética común y única, Italia no sólo tiene el derecho, sino también el deber de tomar la iniciativa en todas las formas posibles, desde el ahorro de energía hasta…
(El Presidente interrumpe al orador) Zoltán Balczó (NI). – (HU) El 13 de julio, en Ankara, con motivo de la firma del acuerdo Nabucco, el señor Barroso dijo que los gasoductos estaban hechos de acero. Sin embargo, Nabucco está «reforzando con cemento» las relaciones entre las personas involucradas en este proyecto, estableciendo un vinculo estratégico entre la Unión Europea y Turquía. El Primer Ministro Putin dijo que colocar tuberías oxidadas en el suelo es algo que cualquiera puede hacer, pero que hace falta algo para llenarlas. Precisamente, la inseguridad sobre las fuentes constituye la mayor preocupación en torno a este proyecto. Lo único seguro es que la inversión de 8 000 millones de euros supondrá un buen negocio para los implicados en él.
Sin embargo, al igual que hubo dificultades con Ucrania, el país de tránsito para el suministro ruso, Turquía también podría causar problemas. Además, muchos de nosotros no estamos de acuerdo con el establecimiento de un vínculo concreto entre Turquía y la Unión Europea. ¿En qué consiste Desertec? África del Norte, espejos giratorios, paneles solares, transmisión de corriente continua y consecución del 15 % de los requisitos energéticos. En estos momentos, eso se me antoja más un espejismo que un plan realista. Desertec no será el primer plato en el menú de los consumidores de la Unión Europea. Es más probable que tan sólo sea un postre muy caro. Por eso, sugiero que nos impliquemos en la investigación para mejorar la seguridad de la energía nuclear, porque esa clase de energía también es limpia y barata. Ésta es una consideración importante, ya que la seguridad energética termina en el consumidor, o más bien en su factura si es que puede pagarla. Elmar Brok (PPE). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, la energía es un cabo de salvamento vital para el conjunto de la sociedad, para los ciudadanos y para la economía. Por tanto, es importante que en Europa encontremos soluciones comunes, aunque es ciertamente correcto que la combinación energéticamente siga siendo una responsabilidad nacional. Esto significa que durante nuestras deliberaciones conjuntas no tenemos necesidad de pelear acerca de la energía nuclear, la energía baja en carbono y otros tipos de energía, ámbitos en los que mis opiniones difieren de, por ejemplo, la del señor Bütikofer.
Sin embargo, debemos intentar alcanzar una posición común en lo tocante a los aspectos externos de la seguridad energética. En cuanto a la política interna, estoy completamente de acuerdo con el Comisario en que las cuestiones de las energías renovables y del ahorro energético, por ejemplo, son más importantes, como lo es la investigación con nuevas posibilidades.
No obstante, con el fin de reducir la dependencia de los abastecedores externos, necesitamos diversificar. Desertec y Nabucco son instrumentos importantes a este respecto. También debemos negociar con Rusia con relación a los asuntos relacionados con los acuerdos de asociación y de cooperación y con la seguridad energética ahora que Rusia —equivocada y no acertadamente— se ha retirado de la Carta Europea de la Energía. Ésa también es una tarea importante para nosotros. De cualquier manera, debemos reconocer que estamos tratando con países que no son excesivamente fiables y, por desgracia, no podemos hacer una distinción entre países fiables y países no fiables.
Por tanto, debemos contrarrestar el poder del abastecedor con el poder del consumidor de la Unión Europea. La interconectividad, la cuestión de almacenes comunes de gas, etc.; son cosas importantes para garantizar que el abastecimiento a cualquier país individual no puede ser cerrado. Si nos ayudamos los unos a los otros, seremos tan fuertes que nadie será capaz de desconectarnos. Ése es el punto crucial que debemos resolver.
A este respecto, también debemos dejar claro que las inversiones privadas son necesarias, porque la situación será imposible sin ellas. Es mucho lo que ya se ha hecho, pero nuestro principal interés de seguridad común debe ser alineado con los intereses económicos con el fin de alcanzar la mejor solución posible. Esto no debería ser visto como una contradicción. Considero que entonces encontraremos en efecto una solución apropiada. Eso significa que los asuntos relativos a la ley de la competencia también deben ser considerados aquí, y con eso quiero decir que no debería ser el poder de los grandes abastecedores, como por ejemplo Gazprom incluso otras empresas…
(El Presidente interrumpe al orador.) Teresa Riera Madurell (S-D). – (ES) Señor Presidente, quiero destacar la oportunidad de esta resolución y también valorar positivamente el esfuerzo hecho por todos los Grupos para lograr una resolución común.
Ciertamente, señorías, para evitar que se repita la situación de desamparo que sufrieron muchos de nuestros ciudadanos cuando Rusia decidió cortar el suministro de gas a través de Ucrania, es de vital importancia diversificar al máximo las fuentes de energía y diversificar el transporte de gas. En este sentido, es urgente construir nuevos gasoductos, que, como Nabucco y otros proyectos, ayuden a mejorar la seguridad del suministro en Europa Central. Sin embargo, para asegurar el suministro en todos los países de la Unión Europea, estos esfuerzos deben completarse con el suministro desde el sur del continente.
Dicho esto, quisiera subrayar ―como ha hecho el Comisario― otra dimensión del problema. La reciente crisis nos mostró que la Unión no sufrió una falta de existencias de gas, sino un problema de capacidad de transmisión, de ahí la importancia de centrar nuestro esfuerzo en mejorar las interconexiones dentro de la Unión. Y, creánme, señorías, hay un margen importante para mejorar la situación que tenemos.
Les voy a poner el ejemplo de mi país. Como saben, España puede convertirse en un importante eje de tránsito para Europa gracias a su conexión con Argelia a través del gasoducto Medgaz, ya en fase avanzada de construcción, y a sus seis plantas de gas natural licuado, cuya capacidad podría verse redoblada si se repitiera una situación de emergencia. Sin embargo, España no puede contribuir sin aumentar su capacidad de interconexión en los Pirineos.
Por último, hemos de ser conscientes de que la construcción de grandes infraestructuras es sólo una parte —importante, cierto, pero sólo una parte— de la política de la Unión Europea en materia de seguridad del suministro. La seguridad del abastecimiento pasa, sobre todo, por el ahorro energético y por el uso de energías renovables, y es en este contexto donde consideramos importante la cooperación con los países del norte de África en el desarrollo de energías renovables, porque está relacionado con mi apelación a reforzar el suministro desde el sur de Europa.
Por ello, señor Comisario, también el Plan Solar Mediterráneo, impulsado por la Unión para el Mediterráneo, es una idea atractiva que queremos apoyar desde este Parlamento. Graham Watson (ALDE). - Señor Presidente, en esta área se nos plantean tres grandes retos: la seguridad del abastecimiento de energía, la ineficiencia de nuestro mercado energético interno y la necesidad de combatir el cambio climático. Desertec y Nabucco son dos proyectos fundamentales para enfrentarnos a estos retos.
Si tenemos éxito en el desarrollo de la central solar térmica de alto voltaje en África del Norte, podemos dar una razón de ser a la Unión para el Mediterráneo, podemos ayudar con el suministro de agua a los países de la región sur del Mediterráneo y podemos desarrollar una tecnología de generación de electricidad, para la que existe un gran mercado mundial. Si podemos convencer a los Estados miembros de la necesidad política de lograr una mayor independencia energética, y hacer que Berlín y París dejen de desvirtuarla cada dos por tres, Nabuco puede ayudarnos a diversificar nuestro abastecimiento de petróleo y de gas.
La propuesta de resolución que tenemos ante nosotros hoy dice muy poco sobe lo que necesitamos hacer en la Unión Europea. Necesitamos desarrollar una producción de energía renovable, solar térmica y de otros tipos. Necesitamos construir instalaciones de distribución de corriente eléctrica alto voltaje por medio de una red de suministro inteligente —con un coste de unos 50 000 millones de euros, pero que generaría muchos empleos— y necesitamos instalaciones de almacenamiento de petróleo y de gas, y sobre todo una política de almacenamiento que permita reducir nuestra peligrosa dependencia de Rusia.
Nuestro suministro de energía continuará descansando sobre el petróleo y la tecnología nuclear, pero, mientras nos preparamos para la conferencia sobre cambio climático mundial de Copenhague, la única gran idea es el paso a las renovables. El viento podría cubrir toda la nueva demanda de electricidad en China durante los próximos veinte años y reemplazar el 23 % de su producción de carbón. Los desiertos obtienen más energía del sol en seis horas que toda la que utiliza la humanidad en un año entero. Señor Comisario, ha dicho usted que esto no forma parte de nuestra estrategia para la seguridad del abastecimiento de energía. Bueno, pues debería. Y así será. Franziska Katharina Brantner (Verts/ALE). - Señor Presidente, para nosotros la seguridad energética es en gran parte una cuestión de independencia, como muchos han señalado y, tal y como el señor Piebalgs ha dicho acertadamente, la estrategia más eficaz es la de la eficiencia, el ahorro y las energías renovables.
Sin embargo, los Verdes también somos realistas y nos damos cuenta de que, a medio plazo, necesitaremos abastecimiento de gas. Por tanto, somos favorables a la diversificación y también consideramos a Nabucco un proyecto europeo prioritario.
Pero dejen que explique por qué no creemos que la nuclear sea una estrategia de independencia, y ciertamente no de independencia energética. Después de todo, el uranio es importado y no sólo de países que nos resultan simpáticos. Y, si hablamos sobre seguridad, tenemos que mencionar las implicaciones de seguridad de la energía nuclear, como la proliferación, y vemos los problemas que tenemos con ese tema en otros asuntos de seguridad de perfil alto. No podemos desatender eso, y no podemos decir que la energía atómica está separada por completo de la cuestión de la proliferación nuclear.
Además, nuestro grupo está convencido de que todos los proyectos deben tratar las preocupaciones sobre la transparencia y la corrupción, y no pueden ser un obstáculo para un diálogo franco y estricto sobre derechos humanos con los países con los que cooperamos, y sí constituir un acercamiento integral y político a dichos países. PRESIDE: Pál SCHMITT Vicepresidente Konrad Szymański (ECR). – (PL) En el momento en que fueron firmados los acuerdos sobre la construcción de los proyectos Nabucco y South Stream, comenzó una gran carrera. El tiempo dirá si Nabuco desempeñará su función en la política exterior y de seguridad de la Unión Europea. Por eso me sorprende la política de la Comisión Europea con respecto a Rusia en torno a este asunto.
La Comisión comete un grave error al pensar que South Stream no es un proyecto rival para Nabucco. La Comisión se equivoca al no reaccionar ante la nueva invasión de Gazprom en el mercado europeo de la energía. Además, la comisión se equivoca al acordar tácitamente la aplicación de los proyectos de Gazprom en el Báltico y en el mar Negro.
Nabucco sólo tendrá éxito si recibe garantías políticas a largo plazo. Por eso necesitamos políticas activas en Asia Central, en la región del mar Negro. Establecer vínculos en torno al sector de la energía entre esos países y Europa reforzará su soberanía, mejorará la seguridad de Europa y tal vez abra la puerta a las reformas que prevemos tendrán lugar.
Si Afganistán representa una prueba para la OTAN, entonces la seguridad energética es ciertamente una prueba para el temple y la madurez de la Unión Europea. El éxito de estos planes depende exclusivamente de nuestra voluntad política. Las modificaciones de los tratados son un tema secundario. Jacky Hénin (GUE/NGL). – (FR) Señor Presidente, la independencia del abastecimiento energético de nuestra región y la seguridad de las instalaciones de energía y de los consumidores no debería ir de la mano de un desafío a los intereses de los ciudadanos de los países productores de gas y de los países de tránsito, pues de lo contrario nos arriesgamos a generar un conflicto. La competencia entre los proyectos de conducción de gas no sólo es una fuente de problemas, sino también un factor de tensión en Europa Oriental, el Cáucaso y Asia Central. Separar el gas y otras fuentes de energía de los graves problemas causados por los mercados especulativos, por medio de acuerdos tarifarios que respetan a los países productores y a los países de tránsito, y que proporcionan seguridad a los consumidores europeos, haría posible generar seguridad en todos los aspectos.
Ése podría ser el cometido de la Agencia Europea de la Energía supervisada por el Parlamento y el Consejo, cuyas únicas políticas serían la cooperación y el fomento de los intereses públicos. ¿Por qué, entonces, tenemos la sensación en este caso de que los intereses comerciales prevalecen sobre los intereses de los ciudadanos europeos?
También quiero dirigir una advertencia oficial a la comisión para que evite la tentación de usar el proyecto Nabucco como caballo de Troya para obtener la adhesión de Turquía a la UE por medios forzosos. Los criterios en base a los cuales decidir la posible adhesión de este país a la UE deben seguir siendo su grado de respeto por la secularidad y por los derechos de las mujeres, así como su reconocimiento del genocidio armenio. Niki Tzavela (EFD). - (EL) Señor Presidente, Comisario, son ustedes conocidos por su pragmatismo y sentido de la realidad, pero con el debido respeto yo no veo el gasoducto Nabucco tan definitivo ni tan siquiera como un hecho. Tras examinar la capacidad de este proyecto, hemos determinado que, para que sea viable y eficaz, necesita 31 000 millones de metros cúbicos de gas al año.
Acaba usted de regresar de Azerbaiyán y está seguro de que es un país de abastecimiento. Azerbaiyán promete gas a todos. Dónde encontrará el gas para llenar el gasoducto es una pregunta que sigue atormentando a los países implicados en el proyecto Nabucco. Hasta ahora, Bakú dice «Os daré todo el gas», pero no está en posición de garantizar ni tan siquiera su tránsito seguro. En cuanto a Irán, al que se ha referido el Comisario, tendrá relaciones tormentosas y probablemente explosivas con la Unión Europea durante mucho tiempo antes de convertirse en abastecedor de gas.
El mercado internacional de la energía dice que Rusia está detrás de los azeríes y que terminaremos estando cara a cara con ellos. Mi pregunta es, antes de comprometernos financieramente, ¿puede usted garantizar un abastecedor? Martin Ehrenhauser (NI). – (DE) Señor Presidente, Nabucco fue la primera ópera verdaderamente exitosa de Giuseppe Verdi. En armonía con la nueva remezcla italo-rusa, South Stream, el proyecto energético homónimo se encuentra, sin embargo, en peligro de desechado. Cuando consideramos que un supuesto miembro del partido verde como el señor Fischer Fischer ha firmado un contrato de cabildeo por una suma de seis cifras, entonces toda la composición suena más bien como una canción pop sin sentido dirigida a un mercado limitado, no como una sinfonía de sostenibilidad y economía.
Durante los próximos años, la electricidad producida a partir de la energía solar será significativamente más barata. La inversión total podría ser utilizada para generar un total de 8 000 megavatios de energía eólica. Si los yacimientos de gas en Irán y en Iraq también van a cerrarse para Europa, entonces probablemente correremos la misma suerte que el propio Verdi, quien tampoco halló la tranquilidad durante muchos años después de su proyecto Nabucco. Pilar del Castillo Vera (PPE). – (ES) Señor Presidente, señor Comisario, muchas gracias, porque ha sido muy claro en su explicación del momento actual en relación con Nabucco y las posibilidades y la viabilidad que tiene, a lo que parece ―por lo que nos ha dicho―, a corto plazo, y también por la información que ha dado acerca del proyecto Desertec.
No cabe duda de que el sol es una fuente de energía extraordinaria, y convertir esa energía en energía de uso para las personas es algo que ha tenido un gran desarrollo a lo largo de los últimos veinte años, pero que, sin duda, todavía tiene un proceso que recorrer hasta que tecnológicamente alcance, sobre todo en proyectos como el que estábamos comentando ―Desertec― todo su potencial y toda su viabilidad. Bienvenido sea, hay que apoyarlo e irá avanzando en la medida en que se resuelvan los problemas tecnológicos también.
Pero llama poderosamente la atención que —cuando se habla de eficiencia energética, en este caso, sobre todo, de seguridad en el suministro, por tanto, de diversificación de las fuentes de energía— se ignore hasta tal punto una fuente de energía como la nuclear. Se discrimina de una manera sistemática esta fuente de energía, porque no se corresponde ni con lo que pasa en muchos países de la Unión Europea, ni con la tendencia mundial, ni con las necesidades energéticas que tiene en este momento la humanidad.
Por tanto, hay que convertir esto exactamente en lo contrario, en una actitud de integración de las distintas fuentes energéticas, donde todas ellas cumplan su papel, y que no vivamos en este Parlamento tan manifiestamente de espaldas a esta realidad. Kristian Vigenin (S-D). - (BG) Señor Comisario, Señorías, no es una coincidencia que la cuestión de la política y de la seguridad energéticas se plantee a menudo en esta Cámara; particularmente después de la situación vivida a comienzos de año cuando varios miembros de la Unión Europea prácticamente se quedaron sin suministro de gas. Ése fue probablemente el punto de ruptura en las relaciones entre la Comisión Europea y el conjunto de los Estados miembros en lo tocante a este asunto.
Lo que estamos debatiendo no son tanto las cuestiones técnicas y los detalles del desarrollo de la política energética dentro de la Unión Europea, cuanto los aspectos externos de la seguridad energética y el desarrollo de la UE en esta esfera, porque en definitiva este asunto tiene dos caras. Es, después de todo, un tema importante, ya que en última instancia afecta a todos y cada uno de los ciudadanos.
Debemos ser del todo conscientes de esto cuando debatimos Nabucco, que indudablemente es uno de los proyectos más prioritarios en este ámbito, junto con Desertec. También debemos ser plenamente conscientes de que hay países en la Unión Europea que no sólo cuentan con un único abastecedor, sino con una sola ruta de suministro.
Por tanto, no puedo aceptar que Nabucco suponga un desafío para proyectos como South Stream y, hasta cierto punto, Nord Stream, cuyo objetivo es abastecer directamente de gas a la Unión Europea desde Rusia, asegurando así que la UE no dependa del envío de suministros a través de países que son política y económicamente inestables.
A este respecto, la Comisión Europea hace lo correcto al declarar que no hay desafío planteado, y que debemos intentar integrar todos esos distintos proyectos en una estrategia común en la que, y esto lo enfatizo, Nabucco es obviamente la prioridad fundamental.
Esperamos que la Comisión presente su propia propuesta para incrementar las reservas de gas dentro de la Unión Europea, lo que es muy importante, y para desarrollar un sistema de interconexión entre los Estados miembros con una mayor capacidad, lo que también es un elemento muy importante para garantizar la seguridad tanto para los ciudadanos como para las empresas de la Unión Europea.
No deberíamos, claro está, subestimar la cuestión de la eficiencia energética, que es otro elemento importante en nuestra política de garantizar la seguridad energética para la Unión Europea. Fiona Hall (ALDE). - Señor Presidente, quiero dar las gracias al Comisario por recordar a esta Cámara que en el ámbito de la seguridad energética también existe el lado de la demanda. La decisión de retirar las bombillas incandescentes del mercado europeo ahorrará el equivalente a la electricidad generada anualmente por Finlandia.
Este otoño perseguimos un acuerdo con el consejo sobre un paquete de medidas de eficiencia energética. El cuarenta por ciento de la energía que usamos es consumida en los edificios, así que resulta de gran importancia para el futuro de la seguridad energética que establezcamos unos estándares de eficiencia elevados tanto para los edificios nuevos como para los ya existentes. Espero que los Estados miembros apoyen en el Consejo las propuestas del Parlamento, que están diseñadas para detener el desperdicio total de la energía usada actualmente en las calefacciones, el aire acondicionado y la iluminación. Al menos, los ministros deberían respaldar estas propuestas independientemente de sus intereses propios, porque eso facilitará considerablemente su trabajo y su responsabilidad de mantener las luces encendidas y el gas fluyendo. Indrek Tarand (Verts/ALE). - Señor Presidente, hay tres asuntos que nos preocupan en relación con Nabucco. El proyecto está siendo desarrollado con demasiada lentitud y de manera mediocre, y no nos agrada la posición de la Comisión, reiterada por el señor Landáburu hace una semana cuando afirmó que la Comisión es neutral entre South Stream y Nabucco. La Comisión debería estar a favor de Nabucco.
Por otra parte, queremos que la Comisión se muestre más activa de cara a los Estados miembros que una y otra vez buscan obtener un margen competitivo y ventajas a costa de otros Estados miembros. No mencionaré a esos países, tan sólo diré que la capital de uno de ellos se llama Roma.
Si no actuamos rápidamente con Nabucco seremos testigos de acontecimientos desagradables similares a los registrados en Hungría, donde la empresa Surgutneftegas se hizo con parte de la propiedad de la empresa húngara MOL. Una situación parecida reprodujo en Baumgarten (Austria).
Por lo demás, señor Comisario, le deseamos buena suerte en la creación de la política energética común que aún falta en la UE. Sajjad Karim (ECR). - Señor Presidente, el futuro de Europa depende de la seguridad energética. Tal y como demuestran tanto el acuerdo del Nabucco como la iniciativa Desertec, Turquía es una puerta esencial, y a este respecto me hago eco del comentario del señor Van Orden. En este momento es fundamental generar mayor confianza y establecer vínculos más estrechos con los países que serán nuestros socios energéticos, incluidos los estados de Oriente Próximo y de África del Norte. En relación con muchos de esos países existe conexión en el ámbito del desarrollo. Con Desertec la generación masiva de electricidad a partir de energía solar supone una oportunidad única para la generación de ingresos, que deben ser usados también en beneficio de sus habitantes. No debemos desaprovechar esta oportunidad.
Por desgracia, algunos Estados miembros —también el mío— no han usado el pasado reciente para preparar una estrategia energética coherente. Mi propia circunscripción, el noroeste de Inglaterra, ha sido señalada como un área excelente para la generación de energía eólica, sin embargo las leyes de urbanismo del Reino Unido son un obstáculo. Si bien debemos buscar un suministro de energía para el futuro, los Estados miembros también deben hacer mejor uso de los recursos y del potencial que ya poseen. Marisa Matias (GUE/NGL). – (PT) Señor Presidente, he escuchado con atención y me gustaría plantear tres cuestiones. La primera es: ¿a qué nos referimos cuando hablamos sobre seguridad energética y sobre energía? ¿Estamos hablando sobre personas, personas a las que debemos garantizar una igualdad de acceso a la energía y también garantizar seguridad, de modo que no se queden sin energía durante el invierno; o en última instancia estamos hablando sobre las relaciones de poder entre las grandes potencias; o, peor aún, estamos usando la seguridad energética y estos proyectos, como Nabucco o Desertec, como excusas para enviar mensajes a otras regiones del mundo o a otros países? Si es para enviar mensajes, ¿con qué autoridad moral lo hacemos?
La segunda cuestión es que, cuando nos oponemos a las transacciones poco transparentes de las entidades extranjeras dentro del mercado europeo, pedimos a la Comisión que intervenga con inmediatez. Me gustaría saber cómo se articula esta petición nuestra en relación con las transacciones opacas en el mercado europeo a cargo de los propios europeos. Para finalizar, señor Presidente, me gustaría hacer un tercer comentario. Siento que todos hemos desaprovechado una gran oportunidad para tener una política energética a medio y largo plazo. Hemos escogido el corto plazo y, una vez más, nos hemos limitado a reforzar los intereses del mercado interno y de las grandes empresas industriales. Herbert Reul (PPE). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, no es la primera vez que la seguridad del abastecimiento es reconocida como una de las claves de la política energética. Por desgracia, no es un asunto tan sencillo como en ocasiones es presentado en los debates políticos. Hoy hablamos sobre dos proyectos: Nabucco, un proyecto muy tangible que podemos desarrollar, y Desertec, un proyecto interesante o una idea o una visión interesante, y nadie puede juzgar aún con precisión si podrá ser realizado, dónde y cómo.
Debemos centrarnos en asuntos concretos y trabajar en ellos. También debemos fomentar los proyectos visionarios, pero debemos guardarnos de creer que sólo hay una solución para un determinado problema, o sólo una estrategia para una situación. Así, la cuestión planteada aquí por muchos de mis colegas es totalmente cierta: no hay una única respuesta, sino que existen varias soluciones para estos problemas.
Aquí se incluye, por ejemplo, el hecho de que no debemos permitir un debate demasiado exhaustivo sobre el problema del CO2 para hacernos más y más dependientes del gas, que entonces nos acarrea problemas de nuevo porque necesitamos nuevos gasoductos. Debemos decir «sí» a la política del carbón, y por eso necesitamos nuevas tecnologías para las centrales de energía. Debemos decir «sí» a la captura y al almacenamiento de dióxido de carbono (CCS), «sí» a la energía nuclear y a las energías renovables y «sí» al ahorro energético. No se trata de escoger una cosa o la otra, sino de hacer todas esas cosas a la vez. No hacerlo sería, en mi opinión, inmoral e irresponsable, y considero que no nos haríamos ningún favor a nosotros mismos.
Esto también se refiere a la cuestión de las fuentes de abastecimiento y de las rutas de transporte. Tampoco aquí hay una sola respuesta. Quien crea que sencillamente puede confiar en un debate sobre gasoductos está equivocado, por supuesto, porque si aspiramos a una dependencia menor debemos mantener abiertas una serie de opciones, incluido el GNL (gas natural licuado), y centrarnos en ellas. Aun persiste la cuestión —muy importante— de cómo garantizar que hay disponibilidad del capital necesario para llevar a cabo estos proyectos. ¿Para qué sirven los planes maravillosos si nadie invierte en ellos?
Por tanto, tiene gran importancia el modo en que desarrollamos nuestra política energética y cómo tratamos con quienes esperamos que inviertan en esos proyectos. Las empresas deben ser alentadas. Debemos guardarnos de creer que podemos forzar los acontecimientos y predeterminar hasta el último detalle. El pasado invierno hubo muchas soluciones que funcionaron sin que fuesen tomadas decisiones políticas, tan sólo porque hubo personas inteligentes que cooperaron acertadamente en distintos lugares y porque la Comisión medió de manera útil. Marita Ulvskog (S-D). - (SV) Señor Presidente, es, por supuesto, inaceptable que los ciudadanos europeos carezcan de electricidad en mitad del invierno, o que se les obligue a ir al paro debido a que las empresas en las que trabajan son incapaces de pagar los elevados precios de la energía y por tanto se ven obligadas a prescindir de trabajadores o incluso a interrumpir su actividad. Así, es resulta de extrema importancia que tomemos decisiones inteligentes para proteger el abastecimiento de energía.
Al mismo tiempo, los requisitos necesarios para los grandes proyectos de infraestructuras deben ser claros tanto en lo que se refiere al impacto ambiental como a la independencia de los países. Los Estados miembros no deben ser puestos en una situación en la que corran el riesgo de quedar a merced de otro Estado. Los análisis de impacto ambiental deben ser llevados a cabo por parte de organismos independientes antes de que los grandes proyectos reciban la aprobación para ser llevados a cabo.
Por supuesto, esto atañe a todos los grandes proyectos identificados, pero me gustaría mencionar el mar Báltico en particular, que es un enorme y delicado mar interior. Necesitamos análisis y decisiones que garanticen que este mar no se convertirá en un mar muerto debido a que en el Parlamento Europeo no tuvimos una visión lo suficientemente amplia y no fuimos lo bastante exigentes al tomar nuestras decisiones. Se lo debemos a nuestros hijos y nietos. Adina-Ioana Vălean (ALDE). - Señor Presidente, todos quieren seguridad energética, así que ¿por qué no la tenemos? Tal vez se deba a que hay veintisiete interpretaciones de lo que la seguridad energética significa.
Personalmente, y entre otras cosas, la interpreto como un modo de diversificar las fuentes y de alejarnos de nuestra dependencia gasística de Rusia. No hace falta que miremos muy lejos para tener pruebas de esto, basta con fijarnos en algunos de nuestros Estados miembros, que, al estar demasiado lejos de Rusia para disponer de un gasoducto, no sufren los problemas relacionados con la dependencia.
Creo que deberíamos centrarnos en el GNL, desarrollar tecnologías, construir terminales de GNL y traer gas de todas partes de mundo. También deberíamos contribuir a establecer un mercado global para el GNL, al igual que lo hay para el petróleo y para otras materias.
En lo referente al gasoducto Nabucco, pienso que el proyecto debería ser rediseñado con presteza para tener en cuenta el gas procedente de varias fuentes, y reconsiderar una ruta más corta que podría ir desde Georgia a Ucrania, pasar bajo el mar Negro y llegar a Rumanía. Tan sólo hace falta mirar el mapa.
El hecho de que los Estados miembros tengan interpretaciones distintas de, o intereses en, la seguridad energética queda también demostrado por el hecho de que algunos países implicados en Nabucco también han firmado para participar en South Stream, perjudicando así la credibilidad de Nabucco y las oportunidades de establecer una política energética europea común. Definitivamente, el South Stream es sinónimo de incrementar nuestra dependencia del gas ruso. Paweł Robert Kowal (ECR). - (PL) Tras atender a las intervenciones a mis colegas, me pregunto si los ciudadanos de la Unión Europea no estarán condenados a escuchar nuestras palabras. Es algo que podríamos haber comprobado en enero de este año, durante la crisis energética. Después de todo, estamos aprobando resoluciones como si pensásemos que la Unión no se enfrenta al problema de la seguridad energética. También vemos, Comisario, que entre los Estados miembros de la UE hay un menor interés por Nabucco, aunque no sucede lo mismo con todos los proyectos de energía. En el norte, tenemos el proyecto North Stream, que es una amenaza importante para la política exterior común. En el sur está el proyecto South Stream. También aquí los Estados miembros de la UE muestran gran interés por implicarse. Sin embargo, en lo que se refiere a Nabucco, lo único que escuchamos son promesas, pero ni hay dinero suficiente ni respaldo político.
Mientras debatimos el asunto en Estrasburgo, las hormigoneras han llegado a las costas del Báltico para trabajar en el proyecto Nord Stream. Me gustaría saber si puedo pedir a los defensores del Tratado de Lisboa que respeten su palabra, es decir que cuando el Tratado sea ratificado, dejen de apoyar los proyectos Nord Stream y South Stream. Nabucco puede convertirse en una medida excelente para garantizar la seguridad energética. Si nos limitamos a seguir haciendo declaraciones, cuando lleguen nuevas crisis de energía y enviemos a los ciudadanos de la UE panfletos con nuestras resoluciones, harán fuego con ellos. Gabriele Albertini (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, estoy de acuerdo con el Comisario Piebalgs. Sus afirmaciones confirman ahora que el proyecto South Stream no es un competidor de Nabucco, sino una contribución a la diversificación de las fuentes de abastecimiento de energía para Europa. La seguridad energética de la Unión depende de varias fuentes, rutas y países abastecedores.
Con un crecimiento cero, se estima que la demanda futura de gas será de entre 100 000 y 150 000 millones de metros cúbicos antes de 2020. De acuerdo con estos supuestos, el desarrollo de las distintas opciones es imperativo, y South Stream no constituye una alternativa para Nabucco, sino que de hecho lo complementa. La Comisión contempla el corredor del sur como una serie de proyectos que incluyen a Nabucco, el South Stream y la interconexión Turquía-Grecia-Italia (ITG). Por tanto, el debate anti Rusia está en conflicto con lo que vayamos a ver en los próximos meses.
El Parlamento Europeo debe instar al pragmatismo y, por encima de todo, a la coherencia esencialmente en las decisiones que la Unión Europea ya ha tomado: con el Plan Europeo de Recuperación Económica, con la Decisión Nº 1364/2006/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la que se establecen orientaciones sobre las redes transeuropeas en el sector de la energía, y con la segunda estrategia de seguridad energética.
La diversificación de las fuentes, de las rutas y de los países abastecedores es el pilar fundamental de la política europea de seguridad energética y, dejando a un lado los intereses políticos y económicos de los países implicados más directamente, el reto South Stream-Nabucco debe ser analizado con realismo, no a través del prisma distorsionador de la ideología, sino más bien con una visión clara de lo que debe hacerse. Anni Podimata (S-D). - (EL) Señor Presidente, Comisario, si vamos a tratar el problema de nuestra seguridad energética de una manera fiable y viable, necesitamos una estrategia global que responda a la necesidad de diferenciar las fuentes de energía y de adoptar normas comunes en lo que se refiere a los países de tránsito, porque nuestra dependencia de una sola fuente de energía es tan mala como nuestra dependencia de un solo país de tránsito.
Por tanto, necesitamos un equilibrio y eso no será alcanzado empleando con Rusia un tono de voz similar al de la Guerra Fría, en la que somos o seremos energéticamente dependientes de todos modos, o apoyando un gasoducto alternativo, como Nabucco, en unos momentos en los que todavía hay incertidumbre sobre su capacidad de suministro y sobre las condiciones políticas y económicas en los países del mar Caspio y del Cáucaso.
En cuanto a Desertec, estoy de acuerdo con muchas de las objeciones formuladas y quiero añadir ésta: el objetivo estratégico de la Unión Europea debe ser independizarse progresivamente de la energía importada, no sustituir el gas natural importado con importaciones de electricidad procedente de las energías renovables.
Si verdaderamente queremos convertirnos en autosuficientes en el ámbito de la energía e independientes a largo plazo, necesitamos fomentar la eficiencia energética y hacer el mejor uso posible de las fuentes nacionales de energías renovables. Toine Manders (ALDE). – (NL) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, me gustaría felicitarles por el planteamiento integral de su propuesta. Esta diversificación es muy importante y también mostrarme de acuerdo con lo que mi colega el señor van Baalen ha dicho, esto es, que debemos considerar todas las formas de energía, también la nuclear. Sin embargo —y esto es algo que aprendí en el colegio— el sol es la fuente de todas las energías y creo que en el futuro debemos centrarnos en él.
En lo que se refiere a la diversificación, tiene que darse no sólo en las clases de energía, sino también en los abastecedores. Muchos de ustedes han hablado sobre Rusia. Hasta ahora, ese país siempre nos ha abastecido cuando se lo hemos pedido, pero en el futuro será importante contar con más proveedores. ¿Cómo podemos garantizar la seguridad energética? Sólo podemos hacerlo si también podemos abastecernos de ella a través de las redes y considero que su tarea más importante —han sorteado una serie de obstáculos, Nabucco, Desertec— en los próximos años será desarrollar una red integrada en la que los países implicados, todos los Estados miembros de la UE, empujen en la misma dirección y estén dispuestos a aplicar la política energética de manera integral. Pueden pedir el dinero a las instituciones financieras, a los inversores privados, pero creo que deben empezar trabajando ya mismo en una red integrada, algo así como un entramado gigante, un circuito cerrado de inducción para Europa capaz de alcanzar a cualquier usuario final. Jean-Pierre Audy (PPE). – (FR) Señor Presidente, la energía es un área en la que la Unión Europea no tiene jurisdicción. Señor Piebalgs, enhorabuena por todo lo que está haciendo.
La energía y el acceso dan como resultado la guerra, en ocasiones en términos militares, en otras en términos políticos y a veces en términos económicos. En cuanto al gas, vamos a librar una guerra del gas. Además, no sabremos si el gas es la causa de la guerra o una consecuencia, pero en cualquier caso tendremos una guerra del gas.
Conocemos las cifras: en los países del Cáucaso, quedan reservas para dos siglos; en Rusia, para un siglo; en África del Norte, para medio siglo; en el Báltico, para medio siglo; y en Europa, para aproximadamente veinte años. Por tanto, debemos prepararnos para importar gas.
Sí, Comisario, Nabucco es un proyecto sensato, y debemos apoyarlo, pero debemos dar apoyo financiero y político a las diferentes fuentes de suministro energético, tanto al Nord Stream como al South Stream, en el norte y en el sur.
También debemos contar con nuestras empresas industriales, que son competentes y justas, y que tienen un código ético, pero no pequemos de ingenuos. Comisario, le urjo a estudiar, de inmediato, las propuestas realizadas por determinados Estados miembros que desearían que contásemos con un instrumento europeo operativo para desarrollar iniciativas en el mercado del gas, esto es, para crear una oficina central europea de compra de gas; algo que además están haciendo para el Cáucaso con la Corporación de Desarrollo del Caspio.
En lo que se refiere a Desertec, me gustaría darle la enhorabuena. Conocemos las cifras: 1 km2 de desierto recibe el equivalente de 1,5 millones de barriles de petróleo. Éste es un proyecto excelente para el área euromediterránea. Sabemos que el 0,3 % de los desiertos del planeta podrían proporcionar energía al mundo entero.
Sabemos que solucionaremos nuestros problemas energéticos gracias al ingenio humano y a la ciencia, pero de manera ética y moral.
Comisario, está haciendo usted un trabajo excelente, porque aquí tenemos una Europa que produce resultados, una Europa que protege y una Europa que actúa. Bien hecho y, por favor, siga así: tendrá usted el apoyo del Parlamento Europeo. Justas Vincas Paleckis (S-D). - (LT) El gasoducto Nabucco permitiría a Europa sentirse poderosa y segura. Sin embargo, no todos los países en la región del Caspio están recorriendo el camino de la democracia y no todos ellos son dignos de confianza. Es mucho lo que depende de las relaciones con Turquía. Incluso si, hasta el momento, no hay perspectivas de que se abran las puertas para la incorporación de ese país a la UE, no debemos descartarlo ni provocar un sentimiento antieuropeo allí. El proyecto Desertec es especialmente significativo por el hecho de que apunta hacia el futuro. Cuando debatimos sobre seguridad energética, prestamos muy poca atención a las fuentes de energía renovable y, en particular, a la eficiencia energética. Me agrada que eso haya sido exactamente lo que el Comisario ha destacado hoy. Debemos establecer unos mecanismos financieros y económicos a escala europea, lo que alentaría a los Estados miembros y a las empresas individuales a ahorrar energía y a cambiar a las tecnologías más nuevas y más limpias, lo que supondría una contribución muy importante a la seguridad energética y a la lucha contra el cambio climático. Arturs Krišjānis Kariņš (PPE). - (LV) Señor Presidente, señor Comisario, como político letón, sé muy bien lo que significa para un Estado el ser energéticamente dependiente. Aunque Letonia genera alrededor de un tercio de sus necesidades energéticas a partir de sus propios recursos renovables, los otros dos tercios de su balance de energía proceden principalmente de un país abastecedor: Rusia. En tanto que país pequeño extremadamente dependiente del abastecimiento de energía, entendemos muy bien lo cara que esa dependencia puede resultar tanto para el consumidor final en términos de precio como para el conjunto del país en términos de vulnerabilidad política potencial. El balance energético de cada Estado miembro de la Unión Europea es diferente, pero a todos nos preocupa el mismo asunto: la seguridad del abastecimiento de energía. La seguridad del abastecimiento puede ser lograda diversificando las fuentes de suministro, ya que cuantos más abastecedores tengamos menos dependientes seremos de cada abastecedor individual. Rusia es un socio importante de la Unión Europea en términos de abastecimiento de gas. En Europa, importamos de Rusia de una cuarta parte de nuestro consumo de gas. Algunos países, como Letonia, son incluso más dependientes del abastecimiento de gas desde Rusia, y cada año que pasa crece la dependencia global de Europa del abastecimiento de ese país. Una de las fuentes de abastecimiento alternativas es el proyectado gasoducto Nabucco, que traería gas desde los países de Asia Central a Europa a través de Turquía. Creo que es muy importante que el Parlamento dé un apoyo especial a este proyecto, ya que directamente reforzará nuestra seguridad común de abastecimiento de gas. Debemos alcanzar una política energética europea unida que coordinaría nuestra actividad en todas las cuestiones relacionadas con la energía. Gracias por su atención. Edit Herczog (S-D). – (HU) Señor Presidente, en primer lugar permítame que muestre mi agradecimiento por poder hablar en húngaro en esta Cámara, lo que me permite saludar al vicepresidente en su idioma. Me gustaría comenzar diciendo que, si echamos la vista atrás a los últimos cinco años, el Comisario Piebalgs se ha convertido probablemente en uno de los comisarios más exitosos gracias a las políticas equilibradas y con perspectiva de futuro que hemos aceptado conjuntamente con el Parlamento hasta la fecha.
En enero, en la conferencia sobre el proyecto Nabucco celebrada en Budapest, en Hungría, el Comisario Piebalgs afirmó por vez primera que la Unión Europea quiere ofrecer apoyo político y financiero al proyecto Nabucco. Tendremos que recaudar una cifra estimada de 8 000 millones de euros para este gasoducto de 3 300 kilómetros de largo. Las dos tareas más importantes que tenemos por delante, así, son encontrar unos 2 000 millones de euros en el presupuesto de la Unión Europea y, en segundo lugar, preparar esas condiciones que harán más fácil y más sencillo obtener crédito para el proyecto, y en mejores términos.
La promesa original fue de unos 30 millones de euros. Debemos darnos cuenta de que tenemos que ir más allá. Confío en que durante los próximos meses, el Comisario, o quien le sustituya, hará todo lo posible para asegurar el éxito del proyecto. Todos somos muy conscientes de que en caso de crisis económica, no son las familias las que sufren la peor parte de los fallos de corriente eléctrica y de energía, sino las empresas. Y estoy hablando, estimados colegas, sobre empresas en las que trabajan nuestros votantes y nuestros conciudadanos. Poniendo en peligro la seguridad energética estamos poniendo en peligro sus ingresos. Mario Mauro (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, indudablemente la seguridad energética es una prioridad fundamental que debe ser mejorada en primer lugar incrementando la eficiencia energética y diversificando los abastecedores, las fuentes y las rutas de suministro; pero sobre todo promoviendo los intereses energéticos de la Unión con respecto a terceros países.
El Consejo Europeo de marzo declaró que, con el objeto de alcanzar sus objetivos de seguridad energética, la Unión Europea como colectivo, pero también cada uno de sus Estados miembros, debe estar preparada para combinar solidaridad con responsabilidad. Éste es, en mi opinión, el punto crucial: la política energética europea debe estar vinculada de inseparablemente a la política exterior de la Unión, porque si continuamos diciendo que nuestra actuación en política exterior será verdaderamente efectiva cuando nos manifestemos con una sola voz, esto es igualmente válido para la política energética.
Sin embargo, ése esa es precisamente la cuestión; hasta entonces —esto es, hasta que seamos capaces de hablar con una sola voz— los esfuerzos de muchos gobiernos que están implicados en operaciones complejas como Nord Stream y South Stream deben ser vistos no como incompatibles con el apoyo a Nabucco, sino como una parte de la misma estrategia, en la que combinamos pragmatismo con realismo con el objetivo de anteponer los intereses de nuestros ciudadanos.
Por esa razón, damos un «sí» rotundo a Nabucco, pero igual de rotunda es nuestra decisión de apoyar los esfuerzos realizados por nuestros gobiernos para asegurar que la diversificación del abastecimiento garantiza el bienestar de nuestra población. Silvia-Adriana Ţicău (S-D). – (RO) En 2008 la Unión Europea contabilizó un déficit comercial de 242 000 millones de euros, principalmente debido al incremento en el precio de la energía importada. El proyecto de gasoducto Nabuco discurrirá a través de Turquía, Bulgaria, Rumanía, Hungría y Austria, y abastecerá de gas a la Unión Europea con un suministro anual de 30 000 millones de metros cúbicos de gas natural procedente del mar Caspio. Los 2 000 millones de euros asignados al plan de recuperación económica son insuficientes. Pedimos a la Unión Europea que incremente significativamente los fondos asignados. Desertec usará energía solar procedente de África del Norte y también incluirá la introducción de un plan mediterráneo para la captura de energía solar y la construcción de una red de transmisión de electricidad, que enlazará la Unión Europea con Oriente Próximo y África del Norte. La UE debe invertir más en la diversificación de las fuentes de abastecimiento de energía. Como ponente para asuntos relativos al rendimiento energético de los edificios, pido a la UE que proporcione instrumentos financieros innovadores para incentivar las inversiones en el uso de fuentes de energía renovable, y en la mejora de la eficiencia energética, especialmente en los edificios y en el sector del transporte. Marian-Jean Marinescu (PPE). – (RO) Nabucco cubrirá la demanda de gas de gran parte de la Unión Europea. Sin embargo, lo que es más importante es el aspecto político de ese proyecto: eliminará nuestra dependencia de una sola fuente. Las crisis recurrentes han dejado claro que la situación actual, como Rusia como fuente única y con Ucrania como el único país de tránsito, no proporciona seguridad alguna a la economía y a los ciudadanos de Europa. El desarrollo de nuevas rutas de abastecimiento de energía debe ser tan importante como el desarrollo de nuestras relaciones con Rusia. La demora en el lanzamiento del proyecto Nabucco se ha debido, por desgracia, a los intereses individuales de determinados Estados miembros. Los componentes de la UE deben darse cuenta de que no son sólo los países atravesados por el gasoducto o las empresas comerciales implicadas las que disfrutarán de los beneficios de este proyecto, sino todos los ciudadanos de Europa cuyos gobiernos nacionales deben garantizar su bienestar y seguridad.
Los errores que han provocado el retraso de este proyecto no deben repetirse en relación con asegurar las fuentes de gas. Hay países en la región, como Azerbaiyán, Turkmenistán, Kazajstán, Iraq e Irán, que quieren abastecer al gasoducto con sus reservas. La Comisión debe repetir lo que ya hizo con el acuerdo intergubernamental, tomar parte en las negociaciones subsiguientes y alcanzar un resultado positivo lo antes posible. Si no seguimos adelante y lo hacemos, otros lo harán, y estoy muy seguro de que no será en interés de los ciudadanos de Europa. Francisco José Millán Mon (PPE). – (ES) Señor Presidente, dada la dependencia exterior de la UE en materia energética, asegurar el suministro es un asunto que debe estar siempre presente en la acción exterior de la Unión. Además, todos los estudios de prospectiva coinciden en que la demanda de energía en el mundo crecerá mucho en los próximos 25 años.
Los europeos tenemos que recortar nuestra elevada dependencia del gas ruso, especialmente después de las crisis de los últimos años. Además, hay una clara estrategia de Rusia para asegurar su dominio en Europa en el sector del gas. Ahí están proyectos como North Stream, Blue Stream II y también South Stream.
Es necesario, pues, diversificar en proveedores y en rutas. De ahí el interés de Nabucco, que dará acceso al gas de Azerbaiyán y de Iraq y también de Turkmenistán, reforzando así nuestras relaciones energéticas con Asia central, una región cada vez más importante.
Celebro pues el acuerdo del pasado julio, que nos relataba el señor Comisario, y también el apoyo explícito a Nabucco que ha hecho el Presidente Barroso en las orientaciones políticas que ha presentado recientemente.
Sé que hay dudas sobre la viabilidad de Nabucco, pero también las hubo sobre el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan, que es hoy una realidad.
Quiero subrayar que los países de la ribera sur del Mediterráneo tienen también un destacado papel en el abastecimiento de gas a Europa. Ahí está en primerísimo lugar Argelia, importante suministrador de gas a mi país y a Italia. Hemos de conseguir que pronto culminen los trabajos de Medgaz, y también quiero destacar en materia de gas países como Egipto o Libia.
En suma, en la asociación euromediterránea las cuestiones energéticas deben ocupar un lugar prioritario en beneficio de ambas partes.
Señorías, el Tratado de Lisboa incluye la energía como competencia compartida y establece que la política energética de la Unión tendrá por objetivo, entre otros, garantizar la seguridad del abastecimiento energético. Es un buen estímulo para avanzar en la creación de una política exterior común en materia de energía, cada vez más necesaria, en la que insiste la resolución que hoy aprobaremos.
Y termino, se trata de un objetivo difícil, como lo muestra nuestra carencia todavía en Europa, en la Unión, de un auténtico mercado interior energético, porque ni siquiera tenemos las interconexiones necesarias. Por eso celebro mucho los compromisos en esta materia que contiene el documento mencionado del Presidente Barroso. Rachida Dati (PPE). – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, como acaban de señalar mis colegas, la reciente crisis del gas entre Rusia y Ucrania demuestra la necesidad urgente de incrementar la seguridad y la independencia energéticas de la Unión Europea.
La Unión Europea todavía es demasiado dependiente, en particular en lo referente a sus importaciones de gas, ya que para 2020 probablemente tendrá que importar aproximadamente el 80 % de su gas. Esta situación no puede continuar, porque si lo hace pondrá permanentemente en peligro la seguridad energética de la Unión Europea. Ciertamente, los proyectos de infraestructuras en curso, a los que acaban de referirse, son un paso en la dirección correcta.
La reciente crisis del gas entre Rusia y Ucrania ya queda varios meses atrás. Comisario, ¿qué sucede con el próximo invierno? Es absolutamente vital para quienes sufren escasez, y para quienes temen sufrirla en el futuro, saber cómo los protegerá Europa frente a esas posibles nuevas crisis. Michael Gahler (PPE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, la presente resolución deja clara una vez más la necesidad de desarrollar una política exterior europea coherente, también desde el punto de vista de la seguridad del abastecimiento de energía.
Mucho ha sido lo dicho hoy sobre Nabucco y Desertec. En cuanto a la diversificación de las fuentes de abastecimiento, quiero referirme a una región vecino que hasta el día de hoy se ha caracterizado por la estabilidad y la fiabilidad en el abastecimiento a Europa y que también tiene un gran potencial de explotación y que será más accesible como resultado del cambio climático. Estoy hablando de la región ártica. Por un lado tenemos una tradición existente de cooperación pragmática, también con Rusia; y, por otra parte, la UE como tal no tiene presencia allí, a diferencia de Rusia, los Estados Unidos, Canadá e incluso China.
Para garantizar los intereses a largo plazo de Europa también en esa región, me pronunciaría a favor de desarrollar una estrategia pragmática de largo recorrido junto con socios como Noruega e Islandia, con el objetivo de cooperar con Rusia, los Estados Unidos y Canadá para equilibrar los diversos intereses que allí se dan cita, no sólo en lo referente a la seguridad común de abastecimiento, sino también a las cuestiones ambientales y al acceso a las nuevas rutas de transporte libres de hielo. Esto también evitará los conflictos potenciales que de otro modo podrían surgir allí en el afán por garantizar las fuentes de energía que todavía están disponibles. Bastiaan Belder (EFD). – (NL) Señor Presidente, Turquía tiene un papel importante que jugar en la reducción de la dependencia europea de Rusia. La cuestión es qué precio está Europa dispuesta a pagar a Turquía. Entretanto, ese país juega con dos barajas y busca sacar tajada tanto del proyecto Nabucco como del South Stream. No beneficia a los intereses europeos. Pido al Consejo y a la Comisión que se decanten de manera inequívoca por el proyecto Nabucco. Este proyecto directamente reduciría nuestra dependencia de Rusia y, dado el lento declive de la demanda de gas en Europa, en cualquier caso es totalmente innecesario desarrollar dos rutas de abastecimiento en el sur. Turquía debe dejar clara su postura e implicarse a fondo con el proyecto Nabucco. Las negociaciones con ese país sobre este asunto, sin embargo, deberían quedar estrictamente separadas de las conversaciones sobre su adhesión. No puede suceder que Turquía reciba un ticket de entrada a la Unión a cambio de su cooperación. Lena Barbara Kolarska-Bobińska (PPE). - (PL) La Unión Europea necesita abastecedores cuyos tratos comerciales sean transparentes y que cumplan sus obligaciones. La Carta Europea de la Energía y el Protocolo de Tránsito son un intento de establecer un sistema basado en principios claros. La reciente indicación de Rusia sobre su deseo de retirarse del Tratado de la Carta de la Energía debería ser vista como una advertencia. Una advertencia para las empresas que invierten en Rusia, así como para la Comisión. También debería alentar a la Comisión a actuar, lo antes posible, para crear un sistema de seguridad energética europeo.
Tan sólo podemos esperar que Rusia respete la Carta y que no tome una decisión definitiva. El mercado interior de gas de la Unión Europea debe funcionar sin restricción alguna, permitiendo las conexiones transfronterizas y las redes gasísticas. Los consumidores europeos de gas no pueden ser dejados a merced de los monopolios.
(El Presidente interrumpe al orador) Matthias Groote (S-D). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, me ha gustado mucho lo que el Comisario nos ha descrito en relación con el proyecto Desertec. Este proyecto tiene un gran potencial y su atractivo reside en el hecho de que está compuesto por varios proyectos pequeños. Eso creará empleos y preparará el camino para la política industrial ambientalmente sensata que intentamos alcanzar.
Tengo una pregunta para el Comisario. Cuando hablaba sobre el proyecto Desertec, he tenido la impresión de que hasta cierto punto el freno de mano está puesto. ¿Qué medidas concretas han sido planeadas en relación con las infraestructuras en red, que suponen un enorme problema en lo tocante al desarrollo de las energías renovables? La idea es, por supuesto, transmitir la electricidad a través de líneas directas de alto voltaje desde los desiertos. ¿Qué medidas de apoyo puede adoptar la Comisión Europea en relación con esto? ¿Hay algo que ya haya sido sopesado al respecto? ¿Qué podemos esperar de la Comisión en esta área? Charles Tannock (ECR). - Señor Presidente, el Grupo ECR respalda la necesidad de una política exterior europea de seguridad energética basada en la solidaridad entre los Estados miembros, pero la combinación energética debe seguir siendo una competencia de cada Estado miembro. Debemos, por supuesto, diversificar y apartarnos del exceso de dependencia del gas y del petróleo rusos, ahora también importados por el Reino Unido, que tradicionalmente ha dependido del gas procedente del mar del Norte y de Noruega.
Debemos desarrollar el corredor de sur y deberíamos considerar el proyecto White Stream en adición al proyecto Nabucco, como prioridad, pero también las rutas a través del Caspio e incluso a través del Sáhara, como perspectivas interesantes de futuro para la Unión Europea. Necesitamos una mejor capacidad de almacenamiento de gas en Europa, así como una mayor integración de nuestras redes gasísticas y eléctricas. En el Reino Unido también somos entusiastas de las centrales nucleares para la producción de electricidad.
Aplaudo la inversión en energías renovables, incluido el proyecto solar Desertec, que combate el cambio climático al mismo tiempo que favorece la diversificación. También necesitamos una mayor eficiencia energética; aunque la reciente prohibición de las bombillas incandescentes por parte de la UE es draconiana, ignora los peligros sanitarios que el mercurio puede causar en la piel y en el entorno, y hace a la UE innecesariamente popular en mi país. Alejo Vidal-Quadras (PPE). – (ES) Señor Presidente, las proyecciones de aquí al año 2030 indican que el consumo de gas en la Unión aumentará en más del 40 % y que nuestra producción autóctona está en descenso. Esto significa que ni siquiera con todos los proyectos actualmente en curso se cubrirá la demanda. Por tanto, necesitamos todas las vías de suministro posible y, sobre todo, necesitamos coordinar todas las acciones de los Estados miembros para poder optimizar la contribución a las necesidades comunes.
Los proyectos South Stream y Nabucco tocan aspectos económicos, energéticos, históricos y políticos de gran calado, y debemos tratarlos con enorme inteligencia, con mucha prudencia y estar atentos a las inquietudes y a las necesidades de todos los países afectados. Muchos de los problemas que ahora padecemos se podrían resolver si, primero, coordinásemos con fuerza la acción de todos los Estados miembros, se construyeran más terminales de gas licuado, se mejorase el mercado interior y hablásemos, de una vez, con una sola voz. Derek Vaughan (S-D). - Señor Presidente, aplaudo el texto presentado hoy por varios grupos políticos y la declaración hecha anteriormente por el Comisario, particularmente el reconocimiento de la necesidad de diversificar nuestra tecnología energética y de asegurar nuestro abastecimiento.
Pero, por supuesto, no existe una sola solución para asegurar nuestro abastecimiento. Debemos considerar todas las tecnologías. Debe haber una combinación, que incluya el CCS, y, por supuesto, dado que procedo de Gales, que siga contemplando un generoso abastecimiento de carbón.
La eficiencia energética también debe ser mejorada. Por eso creo que deberíamos gastar más Fondos Estructurales en medidas de eficiencia energética para ahorrar energía, pero también para incentivar a la economía.
Quiero hacer otros dos comentarios. Primero, sobre Desertec, al que considero un proyecto ilusionante, aunque hay que reconocer que es a largo plazo. No es una solución rápida.
Segundo, el almacenamiento de las reservas de gas es importante, pero de nuevo tenemos que reconocer que es caro y que será necesario encontrar financiación.
En definitiva, respaldo todos los textos presentados hoy, en particular los del Grupo S-D. Me he referido a cuestiones importantes y me gustaría conocer la opinión del Comisario sobre ellas. András Gyürk (PPE). – (HU) Señorías, la propuesta de decisión menciona que la empresa rusa Surgutneftgaz, cuya propiedad no está clara, se ha hecho recientemente con una importante participación en la compañía petrolera húngara MOL. Quiero decir algo sobre esto. Yo personalmente presenté una pregunta por escrito al Comisario al poco de producirse esta transacción. En su contestación afirmó que consideraba legítima nuestra petición de proporcionar una mayor protección a las empresas europeas del ámbito de la energía frente a adquisiciones externas carentes de transparencia. Son buenas noticias. También debemos añadir que la normativa actual es poco adecuada para lograr este objetivo.
Los reglamentos sobre transparencia pueden ser sorteados con facilidad. Por eso pedimos a la Comisión Europea que abandone su conveniente postura de ociosa introspección. Debería crear, en cooperación con los gobiernos, el marco legal para proporcionar una protección eficaz contra las absorciones hostiles. Señor Presidente, el mercado abierto es un logro conjunto europeo. No nos volvamos vulnerables precisamente en este ámbito. Ivo Vajgl (ALDE). - (SL) Parece que el sistema incidental de uso de la palabra funciona bien y me alegra escuchar que así es. Necesitamos un abastecimiento seguro y diversificado. Todos estamos de acuerdo en eso.
Sin embargo, creo que una parte excesiva del debate de hoy se ha centrado en una sola cuestión: las advertencias sobre una amenaza rusa. Ese discurso no puede tener consecuencias constructivas para Europa, y creo que nos resultaría más útil desarrollar una asociación con Rusia.
También agradecería que el Comisario Piebalgs nos diera a conocer cómo marcha el diálogo sobre seguridad energética, sobre la mejora de nuestras relaciones con Rusia y sobre la aplicación de estándares democráticos, que es algo a lo que nos gustaría que Rusia concediese más importancia. Andrzej Grzyb (PPE). - (PL) En septiembre de 2007, sobre la base de la decisión del Parlamento Europeo y del Consejo en 2006 y, entre otras cosas, en referencia al asunto del gasoducto Nabucco, se designó un coordinador europeo para el proyecto, esto es, el señor Van Aarsten; quien, en 2009, ha presentado un interesante informe con unas conclusiones también muy interesantes. Una de esas conclusiones se refería a las dificultades que pueden surgir en el desarrollo del proyecto Nabucco. Incluso el actual estado de la financiación apunta hacia este hecho.
Quiero preguntarle si piensa que, a pesar de su interés personal en este asunto, la designación de un coordinador para poner en marcha el proyecto Nabucco puede hacer más eficaz esa puesta en marcha, de modo que estemos seguros de que lo que debatimos hoy, y lo que también los Estados miembros —incluido mi país, Polonia— esperan que suceda, tenga un 100 % de posibilidades de hacerse realidad. Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, me resultaría complicado responder a todas las preguntas formuladas, pero quiero hacer hincapié en un par de asuntos.
En primer lugar, las políticas que seguimos en el sector de la energía buscan fomentar el bienestar de nuestros ciudadanos y de nuestra industria. Lo que buscamos es un abastecimiento seguro de energía limpia y a buen precio. Ése es nuestro objetivo general.
En segundo lugar, nunca hacemos tratos laterales cuando estamos debatiendo acuerdos sobre energía. Tampoco hay compromisos sobre la ampliación de la UE ni sobre derechos humanos. Trabajamos desde el punto de vista de que la interdependencia en el abastecimiento de energía es lo más importante y es beneficiosa para todos; para los abastecedores, para los países de tránsito y para los consumidores. Lleva tiempo convencer a nuestro socios, pero ése es el único camino para alcanzar la estabilidad.
En tercer lugar, incluso aunque en ocasiones parezca que somos lentos, creo que basarnos en las propuestas del sector industrial es crucial porque nos hace más fuertes. Tal vez no nos convierta en una lancha motora en el océano de la energía, pero nos proporciona estabilidad. Cuando realizamos un cambio, contamos con una base mucho más amplia, así que estamos mucho más seguros. Todos los proyectos han sido verificados en términos de rentabilidad y de viabilidad futura. De modo que considero que es la ayuda adecuada.
El siguiente ámbito en el que mostramos debilidad, y sobre el que seguimos debatiendo, es el de la política energética exterior y el de la coherencia. Es cierto que se ha producido mucha controversia —o al menos, que ha habido sensación de ello— y, en tanto que Comisario, me alegraría ver una política energética exterior más coherente.
La propuesta de resolución aborda exactamente este asunto porque, aunque no existe un conflicto intrínseco entre los Estados miembros, existe la percepción de conflicto. Todas las actividades desarrolladas por los Estados miembros también benefician a la Unión Europea. De modo que deberíamos continuar por este camino e intentar construir un sistema en el que hablemos con una voz, no sólo verbalmente sino también en términos de puntos de vista que queremos enfatizar. Por esta razón, la segunda revisión estratégica del sector de la energía sigue siendo muy importante. Todos los asuntos que planteamos en la segunda revisión de la energía aún están ahí.
Al mismo tiempo, desde el punto de vista de la Comisión, vemos claramente que no podemos permitirnos pasar de la interdependencia a la dependencia. Por eso respaldamos en particular la diversificación de proyectos como Nabucco y el GNL; no es que cambien radicalmente nuestra relación de interdependencia con otros países, pero nos proporcionan márgenes de seguridad adicionales. De modo que eso es lo que estamos haciendo, pero al mismo tiempo tomamos nota de lo que sucede en el mundo de la energía.
En cuanto al tema de la energía nuclear, nos hemos alejado de esa opción. Hemos adoptado la Directiva sobre seguridad nuclear, pero primordialmente se trata de un asunto nacional y muy delicado. Realmente pienso que, desde el punto de vista de la Unión, deberíamos basarnos en la cooperación de los reguladores de la seguridad nuclear y tratar de establecer un sistema más seguro y más coherente. Pero dudo que pudiéramos ir más lejos.
Por último, pero no por ello menos importante, realmente creo que estos temas y debates ayudan mucho a perfilar la política energética, pero no hay un instrumento individual que la provea. Hay muchos instrumentos, y recuperaremos este debate en el futuro
Muchas gracias por este debate. Me hará feliz contestar a sus preguntas también en la Comisión de Industria, Investigación y Energía, o en cualquier otra comisión que desee abordar en mayor profundidad asuntos relacionados con la energía. Presidente. – Se cierra el debate.
He recibido seis propuestas de resolución que han sido presentadas de conformidad con el artículo 110, apartado 2, del Reglamento(1). La votación tendrá lugar hoy a las 12.00 horas.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Cristian Silviu Buşoi (ALDE), por escrito. – (RO) Celebro los avances registrados gracias a la firma del acuerdo en Ankara que inicia el proyecto Nabucco y al protocolo para el acuerdo de puesta en marcha del proyecto Desertec. El proyecto Nabucco debe convertirse en una prioridad, ya que ofrece una solución para el problema del abastecimiento de gas, que se ha agravado en los últimos años. Sé que, aunque Nabucco también es un proyecto muy importante desde una perspectiva geopolítica, los socios de esta iniciativa también deben tener, al mismo tiempo, una motivación comercial poderosa, de modo que se convierta en una realidad lo antes posible. La crisis económica, que ha reducido el dinero que las compañías implicadas tienen disponible para inversiones, junto con una serie de incertidumbres ligadas a las fuentes que abastecen al gasoducto, son obstáculos que es preciso superar. Los 200 millones de euros que estamos ofreciendo para el proyecto son bienvenidos, pero también necesitamos desplegar medidas políticas y diplomáticas con Turquía y con los países que suministran gas en aquella región. Por tanto, solicito una muestra de solidaridad por parte de los Estados miembros con el fin de poder evitar crisis gasísticas similares a las que hemos vivido en los últimos años. No podemos esperar a que el Tratado de Lisboa entre en vigor y a que el proyecto Nabucco esté finalizado mientras los ciudadanos europeos corren el riesgo de quedarse sin gas en mitad del invierno como consecuencia de las disputas entre Rusia y Ucrania. Ivailo Kalfin (S-D), por escrito. – (BG) Por desgracia, la UE aún no cuenta con una política e seguridad energética eficaz. En los últimos años se han producido las primeras iniciativas en esta dirección, por las que quiero dar las gracias especialmente al Comisario Piebalgs. Bulgaria también ha contribuido en este ámbito. Sin embargo, estos procesos siguen siendo demasiado lentos, en particular a la luz de la actividad particularmente dinámica por parte de Rusia y de otros competidores.
Necesitamos una política mucho más clara y más activa, que debe incluir algunas de estas líneas:
- alentar la finalización de todos los proyectos que implican abastecimiento de gas a Europa, lo que realistamente puede garantizar una financiación basada en el mercado, incluidos el Nord Stream y el South Stream;
- fomentar la construcción de nuevas instalaciones que contribuyan a la interdependencia energética y a reducir las emisiones de CO2, en particular plantas alimentadas por fuentes de energía nuclear y renovable.;
- desarrollar normas comunes para el abastecimiento y el tránsito de gas;
- una política activa de cara a los países de Asia Central y el Cáucaso para garantizar el abastecimiento de gas del Caspio para Europa. Tunne Kelam (PPE) , por escrito. – Este debate se ha convertido en una prueba adicional de lo mucho que la UE necesita una política energética unida. Hay parlamentarios que urgen al Comisario y a los Estados miembros a poner en práctica de manera coordinada medidas concretas con espíritu solidario y que proponen actuar como si la UE ya contara con dicha política. Sus intentos no sólo tienen valor político y moral, sino también valor práctico, porque como representantes de los ciudadanos pueden acelerar la creación de la política energética común. Hay otros parlamentarios que utilizan la ausencia de dicha política como una excusa para justificar sus tratos bilaterales con abastecedores que a menudo ignoran los requisitos de transparencia y de competencia justa, por no hablar de la solidaridad europea. Ése es un planteamiento corto de miras y arriesgado que se pone en manos de abastecedores no democráticos cuya estrategia política es dividir y debilitar a la UE. La Comisión debería proporcionar asistencia no sólo legal y política sino también financiera a las empresas que se esfuerzan por diversificar nuestro abastecimiento de energía. Para que se produzca un avance verdadero hacia una auténtica solidaridad energética, los Estados miembros deberían comenzar a informarse los unos a los otros, y a la comisión, sobre sus acuerdos con terceros. Petru Constantin Luhan (PPE), por escrito. – (RO) En el inicio de este nuevo mandato, intuyo que una de las áreas en las que el Parlamento Europeo debe implicarse de manera activa es la protección de la seguridad energética. Con esto en mente, quiero destacar la importancia del proyecto Nabucco, que permitirá proteger la seguridad energética de la Unión Europea ya que garantizará a los consumidores europeos el acceso a fuentes alternativas a través de rutas seguras. La firma del acuerdo del proyecto Nabucco, producida el 13 de julio de 2009 entre Austria, Bulgaria, Rumanía, Turquía y Hungría, por la que se establece el compromiso político de los Estados socios que participan en este proyecto para continuar trabajando en el desarrollo del gasoducto, ha enviado una señal positiva a los inversores y a los países abastecedores de gas natural. Los países implicados en este proyecto deben, junto con la Comisión Europea, seguir centrando sus esfuerzos en atraer la inversión y en garantizar abastecedores fiables para Nabucco. Rareş-Lucian Niculescu (PPE), por escrito. – (RO) Además de alcanzar la primera posición en la lista de exportadores de gas, Rusia se ha convertido recientemente en el mayor exportador de petróleo del mundo, superando a Arabia Saudí. Esta situación coloca a Moscú en una destacada posición de influencia, dado que tiene el control de esos recursos. Sin embargo, la energía es un producto que debe estar sujeto a los principios de la economía de mercado. No puede ser posible que la energía sea utilizada como un instrumento de presión política. Las crisis energéticas que ha sufrido Europa han destacado la importancia de la diversificación de las fuentes de abastecimiento de energía. También han demostrado el valor añadido que Nabucco ofrece a este respecto a toda la Unión Europea. Rumanía ha sido y sigue siendo defensora acérrima del proyecto Nabucco. De hecho, Rumanía firmó el acuerdo intergubernamental para dicho proyecto en julio pasado, junto con Turquía, Bulgaria, Hungría y Austria. Contemplamos el cierre de este acuerdo como un éxito y como un avance importante. Un gasoducto de la talla y la ambición de Nabucco deberá hacer frente a muchos desafíos antes de que pueda convertirse en una realidad. La única solución para superar esos desafíos es perseverar con las medidas adecuadas. Traian Ungureanu (PPE), por escrito. – Nos esforzamos por fomentar una política energética coherente, pero dicha política existe y ha sido aplicada totalmente. Sólo hay un pequeño problema: NO es nuestra. Es de Rusia. Bien, por un lado la empresa francesa EDF se ha sumado al proyecto South Stream. Antes, los rusos se hicieron con la participación de la empresa húngara MOL en Nabucco. Y antes de eso la misteriosa empresa Centrex se hizo con el control de la terminal gasística de Baumgarten, en Austria. Necesitamos una política energética europea transparente, y la necesitamos ya mismo. Posiblemente ésta sea nuestra última oportunidad para unirnos en torno a Nabucco. De lo contrario, si el Consejo y la Comisión permanecen neutrales, deberían prepararse para unos inviernos muy fríos y una escena política muy caliente.
*** Mario Mauro (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, pido a la Cámara que guarde silencio porque acabamos de recibir noticias sobre un ataque muy importante contra la fuerza internacional de paz en Kabul. La información con que contamos es poco precisa, pero habla de seis muertos en el contingente italiano, miembros de la división aerotransportada Folgore.
Por tanto, pido a la Cámara que guarde un minuto de silencio precisamente para que podamos recordar a quienes luchan por establecer nuestros ideales de paz y de libertad en todo el mundo. Presidente. – Señorías, como acaban de escuchar al señor Mauro, un trágico incidente acaba de tener lugar en Afganistán: seis miembros de la fuerza de paz han perdido sus vidas. Les ruego que se pongan en pie y guarden un minuto de silencio como señal de respeto ante este trágico incidente.
(La Cámara se pone en pie y guarda un minuto de silencio) PRESIDE: Stavros LAMBRINIDIS Vicepresidente (1)Véase el Acta.
Última actualización: 5 de enero de 2010Aviso jurídico

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 Decisión Nº 
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 artículo 110