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Timestamp: 2013-06-20 13:31:52+00:00

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Los juegos de azar en Internet | Bufet Almeida
Los juegos de azar en Internet06.12.2005 | Por: Javier Maestre Rodr�guez
El presente texto es un cap�tulo del libro "La ley de Internet", si bien la legislaci�n y las referencias est�n actualizadas a diciembre de 2005. Sumario: I. INTRODUCCI�N Y PLANTEAMIENTO 3 A. Internet y el juego 3 B. Tipos de juego y sus relaciones con Internet 7 II. LA PUBLICIDAD DE PRODUCTOS DE JUEGO EN INTERNET 9 A. Consideraciones generales 9 B. La publicidad del Juego en Espa�a 11 1. La publicidad de las m�quinas recreativas 13 2. La publicidad de los juegos Organizados por el LAE (antes ONLAE) 15 3. La publicidad del juego de boletos 19 4. La publicidad de los casinos y salas de bingo 20 C. Las rifas y sorteos 22 D. Cibercaf�s y salones de juego 25 E. Consideraciones finales sobre la publicidad en Internet 29 III. LA VENTA DE PRODUCTOS DE JUEGO QUE SE DESARROLLAN AL MARGEN DE INTERNET 31 A. Consideraciones generales 31 B. Los establecimientos de juegos en Espa�a: las Administraciones de Loter�a del antiguo ONLAE 34 1. Venta de billetes de loter�a 34 2. Nuevas modalidades de Loter�a 34 3. Las Quinielas 35 IV. EL DESARROLLO DE JUEGOS A TRAVES DE INTERNET 41 A. Consideraciones generales 41 B. Tipos de casinos y juegos en l�nea 43 C. El desarrollo de un casino on line 43 D. La aplicaci�n territorial de las normas de juego: posibilidad de situarse en el extranjero 44 E. Breve apunte sobre la posici�n de la La Uni�n Europea 48 V. CONCLUSIONES 54 I. INTRODUCCI�N Y PLANTEAMIENTO A. Internet y el juego 1. El Consejo de Estado franc�s, en una declaraci�n de corte idealista que quiz�s no se corresponda con la altura de los tiempos actuales, lleg� a decir de Internet y las redes digitales que �son ante todo un nuevo espacio de expresi�n humana, un espacio internacional que trasciende las fronteras, un espacio descentralizado que ning�n operador ni ning�n Estado pueden dominar por entero, un espacio heterog�neo donde cada uno puede actuar, expresarse y trabajar, un espacio apasionado por la libertad.� [1] Sin llegar hoy d�a a esa concepci�n algo ut�pica, lo cierto es que Internet introduce en una amplitud inusitada, acaso comparable con la aparici�n de la imprenta, las posibilidades de actuaci�n del ser humano, en todos sus �rdenes. Actuaciones que, por si fuera poco, escapan en gran medida a las categor�as f�cticas y jur�dicas actuales, tales como el principio de territorialidad que quiebra radicalmente, en su tradicional configuraci�n, cuando se analiza desde cualquier perspectiva la red de redes. Conscientes de ello, las autoridades estatales de los diferentes pa�ses intentan, esgrimiendo las cuestiones de orden p�blico en materia de juego y la protecci�n de los consumidores, en �ltimo t�rmino ciudadanos de sus territorios, la aplicaci�n coercitiva de su regulaci�n sobre el juego siempre que el mercado efectivo del prestador de los servicios est� formado por los residentes del espacio sometido a su jurisdicci�n. Las autoridades espa�olas han manifestado ya su preocupaci�n, por la merma de ingresos tributarios que esta actividad implica y, presumiblemente, no tardar�n en iniciar actuaciones para intentar reprimir estas pr�cticas, al igual que ya han hecho otros gobiernos del mundo y a la vez que se aventuran a comenzar a explotar directamente sus modalidades de juego en Internet [2] . 2. El juego en s� mismo, por su parte, ha sido una actividad tradicionalmente considerada como un fen�meno perverso, de cuya erradicaci�n de las costumbres sociales en nuestro pa�s, durante la �poca franquista, se ocup� una legislaci�n penal severa que tipific� como delitos la organizaci�n de los juegos y su pr�ctica, al menos del juego organizado por agentes privados [3] . Esta consideraci�n no es ajena a otros pa�ses desarrollados como son los Estados Unidos de Norteam�rica, donde, mientras que en 1973 apenas una docena de Estados ten�an alguna regulaci�n referente al juego y tan s�lo uno (Nevada) contaba con Casinos autorizados [4] , en 1999 tan s�lo dos estados (Hawai y Utah) permanec�an sin una regulaci�n legal al respecto. De esta situaci�n tradicional, en que el juego legal era un limitado y raro fen�meno, en manos exclusivas de los poderes p�blicos, se ha pasado a otra bien distinta, en que se considera como una actividad susceptible de ser desarrollada por agentes privados, en el marco de un proceso de liberalizaci�n de servicios prestados tradicionalmente desde la Administraci�n. Proceso de liberalizaci�n al que el juego, como otro servicio m�s, no resulta ajeno, encontr�ndose as� sometido, cada vez m�s, a las reglas de la competencia leal entre los prestadores de los servicios correspondientes, como muestra la doctrina que se establece en la Uni�n Europea con ocasi�n del caso Gambelli. 3. Internet favorece la prestaci�n de innumerables servicios en el marco de un �mbito en principio desregulado, al que se est�n uniendo de forma creciente todos los sectores de actividad, incluido el juego. En 1994 todav�a no exist�a ning�n sistema de juego en que se pudiera apostar con dinero a trav�s de Internet. En 1.998, por el contrario, se contabilizaron ya un total de 120. En 1.995 surgieron los primeros negocios de juego en Internet: de un lado, la loter�a patrocinada por la Cruz Roja [5] , que opera, bajo licencia del Principado de Liechtenstein; de otro, las loter�as nacionales indias de Norteam�rica que operan a trav�s de ICI (Internet Casinos, Inc) que desarrollan su actividad desde fuera de los Estados Unidos (Turks and Caicos Islands) [6] . El dinero que ha empezado a mover este sector es ciertamente considerable. En mayo de 1.999, hab�a unos 250 casinos que operaban en la Red, 64 loter�as, 20 juegos de bingo y 139 p�ginas que ofrec�an apuestas sobre deportes a trav�s de Internet. Algunos estudios estimaron que en ya 1.998 la industria del juego en Internet movi� unos 651 millones de d�lares, mientras que otros sit�an la cifra alcanzada en 919 millones [7] . Previsiones conservadoras para el a�o 2.002 situaban en 3.000 millones de d�lares el dinero que gastar�n los jugadores a trav�s de Internet [8] . El debate jur�dico que esta circunstancia presenta comenz� a hacerse p�blico sobre 1.996, poni�ndose de manifiesto las dos tendencias susceptibles de ser esperadas. Los defensores a ultranza de la libertad, uno de cuyos m�ximos exponentes podr�a ser el Instituto CATO [9] , que preconizaban una legalizaci�n y liberalizaci�n de esta actividad y, por otro lado, los partidarios de tesis proteccionistas contrarios a legalizar el juego en Internet. Como cab�a esperar, ninguna de las dos posiciones extremas ha conseguido imponerse a una realidad innegable como el juego en Internet, de forma que junto a Estados excesivamente permisivos en el otorgamiento de licencias, hay otros que pretenden una aplicaci�n hasta cierto punto extraterritorial de su restrictivo r�gimen sobre el juego, con base en la protecci�n de sus ciudadanos, sin faltar pa�ses que encaran la situaci�n de forma sosegada, permitiendo pero limitando la actividad de juego en Internet, en sus diferentes modalidades. B. Tipos de juego y sus relaciones con Internet Dejando al margen los juegos meramente recreativos sin la esperanza de un lucro econ�mico, antes de entrar a valorar las posibilidades de desarrollo de las distintas modalidades de juego con dinero, como casinos, bingos, loter�as u otras an�logas, es necesario distinguir, en relaci�n con Internet, tres tipos de operaciones. a) La publicidad de productos de juego, que en la mayor�a de las legislaciones se encuentra muy limitada y que para los prestadores de estos servicios que ya est�n establecidos deber� venir regulada por el r�gimen jur�dico que le autoriza el ejercicio de la actividad considerada. b) La venta de productos de juego, tanto los que implican un comportamiento activo por parte del jugador (Quiniela) como pasivos (Loter�a Nacional), ya se desarrollen �stos fuera de la Red (Loter�a Primitiva), sobre las que cabe efectuar consideraciones an�logas al anterior apartado, o mediante el uso de la misma (Casinos virtuales). b) El desarrollo de juegos exclusivamente a trav�s de Internet (Loter�as y Casino Virtuales) actividad que, l�gicamente, comportar� las dos anteriores. Igualmente es preciso destacar la diferencia existente entre aquellos juegos que se desarrollan fuera de Internet (Loter�a Primitiva), en cuyo caso la publicidad y eventual venta de los mismos podr�a venir amparada en una licencia ya establecida, de aquellos que se desarrollan �ntegramente en Internet, que no se pueden amparar en ninguna licencia anterior, debiendo, consecuentemente, obtener autorizaciones especiales para ello que los pa�ses desarrollados de nuestro entorno suelen denegar. La comentada circunstancia lleva a estas iniciativas, ya sean auspiciadas por agentes establecidos del sector o no, a situarse en territorios excepcionales que en muchos casos tienen la consideraci�n de para�sos fiscales. En principio, la actividad consistente en la venta y publicidad a trav�s de Internet de productos de juego que tienen su desarrollo fuera de la Red, ciertamente, no se diferencia de la contrataci�n telem�tica que pueda realizarse por otros medios tradicionales como las l�neas telef�nicas, a trav�s de las cuales se lleva tiempo realizando este tipo de operaciones en algunos pa�ses, tal y como han declarado las autoridades del Reino Unido, donde es tradicional la aceptaci�n de apuestas deportivas por tel�fono [10] . Si bien la posibilidad de ejercicio legal de estas operaciones depende en gran medida, como se ha destacado, de la legislaci�n y las autoridades locales desde donde se desarrolle principalmente la actividad. II. LA PUBLICIDAD DE PRODUCTOS DE JUEGO EN INTERNET A. Consideraciones generales Internet puede concebirse como un mero escaparate publicitario, susceptible de funcionar de manera an�loga a cualquier otro medio de comunicaci�n como la prensa, radio o televisi�n. Desde esta perspectiva, los titulares de negocios de juego, que cuenten con todas las licencias correspondientes, podr�an, en el marco permitido por esas autorizaciones y ante la ausencia de regulaci�n al respecto, crear p�ginas web en las que se pongan de manifiesto los locales y modalidades de juego que se desarrollen, as� como los productos que legalmente comercializan. En este sentido, habr�a de estarse, fundamentalmente, al r�gimen jur�dico que espec�ficamente resulte de aplicaci�n al titular del negocio, pues puede que �ste limite considerablemente las posibilidades publicitarias y de difusi�n de la informaci�n sobre las actividades de juego. Al menos en Espa�a las facultades promocionales de los titulares de licencias de juego se encuentran muy reducidas. Tampoco ha de omitirse, en este an�lisis, consideraciones sobre la eficacia extraterritorial de normas de otros Estados que, como se apunta el principio del presente art�culo, intentan la aplicaci�n de su normativa sobre el juego siempre que en el mismo participen residentes de su territorio captados a trav�s de Internet. En este sentido, se observa una tendencia, si bien no consolidada, a considerar de aplicaci�n la legislaci�n propia de los destinatarios del servicio. Tal es, por ejemplo, la previsi�n contenida en la actual Ley de Servicios de la Sociedad de la Informaci�n y Comercio Electr�nico al establecer, en su art�culo 29, que �Los contratos celebrados por v�a electr�nica en los que intervenga como parte un consumidor se presumir�n celebrados en el lugar en que �ste tenga su residencia habitual.� En todo caso, y como se comentar� m�s adelante, el juego es una actividad que queda expresamente excluida del �mbito de aplicaci�n de las normas que se est�n dictando en relaci�n con los �servicios de la sociedad de la informaci�n�. B. La publicidad del Juego en Espa�a La Ley 34/1988, General de Publicidad, de 11 de noviembre tan s�lo se refiere al juego para admitir la posibilidad de que su publicidad quede excluida de la normativa general y ser regulada especialmente por la legislaci�n espec�fica de esta actividad. En concreto, el art�culo 8 contiene una previsi�n de desarrollo reglamentario al decir en su apartado primero que cuando �se trate de publicidad sobre juegos de suerte, envite o azar, podr� ser regulada por sus normas especiales o sometida al r�gimen de autorizaci�n administrativa previa. Dicho r�gimen podr� asimismo establecerse cuando la protecci�n de los valores y derechos constitucionalmente reconocidos as� lo requieran.� Tal previsi�n de establecimiento de una regulaci�n espec�fica para la publicidad de las actividades de juego, por parte del ejecutivo, no ha sido de momento desarrollada, y es necesario analizar la legislaci�n espec�fica de cada modalidad para determinar el r�gimen a que queda sometido su publicidad. No obstante, el legislador era consciente de los riesgos que puedan existir en relaci�n con la publicidad del juego, toda vez que el art�culo 30 de la indicada Ley General de Publicidad determinaba en su redacci�n original que en el ejercicio de las acciones previstas en la Ley, �cuando (.../...) se trate de publicidad sobre juegos de suerte, envite o azar y as� lo instase el �rgano administrativo competente, el Juez podr� ordenar la cesaci�n provisional dentro de las veinticuatro horas siguientes a la presentaci�n de la demanda.� Dicho precepto ha sido derogado por la Disposici�n Derogatoria �nica de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. La legislaci�n espec�fica sobre el juego no es muy extensa en relaci�n con la publicidad, desde el plano legal tan s�lo puede citarse el art�culo 2 de la Ley 34/1987, de 26 de diciembre, reguladora de la potestad sancionadora de la Administraci�n P�blica en materia de juegos de suerte, envite o azar, que tipifica como infracci�n muy grave �efectuar publicidad de los juegos de azar o de los establecimientos en que �stos se practiquen sin la debida autorizaci�n, o al margen de los l�mites fijados en la misma. De esta infracci�n ser� responsable el titular de la autorizaci�n y solidariamente la entidad o particular anunciante y la agencia que gestione o lleve a efecto la publicidad.� Adem�s, el art�culo 3 considera como infracci�n grave �realizar promociones de ventas no autorizadas, mediante actividades an�logas a los juegos, permitidos, regulados en la vigente normativa.� A una escala reglamentaria y con car�cter general, tan s�lo se encuentra un Real Decreto, anterior a la Constituci�n, que se ocupe de esta materia, el RD 2709/1978, de 14 de octubre, que modifica el Decreto 444/1977, de 11-3-1977, sobre aspectos penales, administrativos y fiscales, que considera como infracci�n �efectuar publicidad de los juegos de azar que no haya sido previamente autorizada por la Comisi�n Nacional del Juego.� Si bien hay que tener en cuenta la escasa eficacia de esta norma, toda vez que algunas Comunidades Aut�nomas lo han declarado derogado [11] . De una interpretaci�n a sensu contrario, de este r�gimen se desprende que la publicidad del juego se encuentra permitida, si bien sometida a unos estrechos m�rgenes, que son los definidos en la autorizaci�n correspondiente as� como al r�gimen a que �sta quede sometida. Llegado este punto, la regulaci�n sobre la publicidad se encuentra recogida de forma dispersa en cada uno de los reglamentos que se ocupan de las distintas modalidades de juego, teniendo en cuenta adem�s que al tener asumidas sus competencias las Comunidades Aut�nomas en esta materia, resulta necesario acudir tambi�n a su legislaci�n para conocer exactamente el r�gimen jur�dico al que queda sometido cada tipo de juego. Seguidamente, se efectuar� un somero an�lisis de algunas de estas modalidades de juego, mediante el que se puede comprobar la complejidad que conlleva manejar �gilmente las diferentes disposiciones normativas que afectan a cada modalidad de juego. Complejidad que, ciertamente, hace dif�cil o imposible poder establecer pautas de aplicaci�n general. 1. La publicidad de las m�quinas recreativas El Real Decreto 2110/1998, de 2 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de M�quinas Recreativas y de Azar, considera en el art�culo 60 como infracci�n muy grave �la publicidad de las actividades, reguladas por el presente Reglamento, no autorizada previamente por la Comisi�n Nacional del Juego.� Por tanto, en relaci�n con las m�quinas recreativas, s�lo se encuentra permitida aquella publicidad que se encuentre autorizada por la indicada Comisi�n. No obstante, la Disposici�n Adicional segunda restringe a�n m�s el r�gimen, al decir que �se proh�be la publicidad del juego mediante m�quinas, con excepci�n de la realizada en publicaciones espec�ficas del sector�. Por tanto, sobre las m�quinas recreativas tan s�lo se permite la publicidad en revistas especializadas, y con un estrecho control por parte de la Comisi�n Nacional de Juego. Finalmente, esta misma Disposici�n Adicional establece que �la publicidad sobre casinos se regular� por la normativa que les sea de aplicaci�n.� Las distintas Comunidades Aut�nomas que han dictado normas en la materia, mantienen id�nticos planteamientos y hacen depender de autorizaci�n administrativa cualquier actuaci�n en materia de juego. Sirva de ejemplo el Decreto n� 491/1996, de 19 de noviembre de la Consejer�a de Gobernaci�n de la Junta de Andaluc�a, por el que se aprueba el Reglamento de m�quinas recreativas y de azar, que considera en su art�culo 53, como infracci�n grave, �efectuar publicidad de las m�quinas de juego o de los locales destinados a su instalaci�n y explotaci�n, sin la previa autorizaci�n administrativa.� 2. La publicidad de los juegos Organizados por el LAE (antes ONLAE) Breve descripci�n del ONLAE El Organismo Nacional de Loter�as y Apuestas del Estado (ONLAE), que actualmente se denomina Entidad P�blica Empresarial Loter�as y Apuestas del Estado (LAE), ha sufrido desde sus or�genes una gran transformaci�n en un proceso de reforma y adaptaci�n a las nuevas circunstancias que todav�a no ha concluido. El Organismo fue creado mediante la Ley 50/1984, de 30 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para 1.985. Se le atribuy� entonces la naturaleza de organismo aut�nomo, del art. 4.1.b) de la Ley General Presupuestaria, y se especific� su �mbito de competencia, circunscrita a �la organizaci�n y gesti�n de las loter�as, apuestas y juegos que sean competencia del Estado, asumiendo la competencia que actualmente tiene concedida el Servicio Nacional de Loter�as en materia de celebraci�n y autorizaci�n de sorteos, loter�as, rifas, combinaciones aleatorias, juegos y apuestas cuyo �mbito se extiende a todo el territorio nacional y las que actualmente le corresponden al Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo Ben�ficas en materia de organizaci�n y difusi�n en exclusiva de las quinielas sobre el f�tbol y de cualesquiera otros concursos de pron�sticos que se realicen sobre resultados de eventos deportivos". Posteriormente, la administraci�n abord� la modernizaci�n de este organismo mediante el art�culo 70 de la Ley 50/1998, de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y del orden social, que estableci� la adaptaci�n del ONLAE a la Ley 6/1997, de 14 de abril, de Organizaci�n y Funcionamiento de la Administraci�n General del Estado. Se indic� ya entonces que el Organismo es una entidad p�blica empresarial; esto es, que se trata de un organismo p�blico al que se encomienda la realizaci�n de actividades prestacionales, la gesti�n de servicios o la producci�n de bienes de inter�s p�blico susceptibles de contraprestaci�n (que es la definici�n que emplea al respecto el art. 53.1 de la LOFAGE), y que se rige por el Derecho Privado, "excepto en la formaci�n de la voluntad de sus �rganos, en el ejercicio de las potestades administrativas que tengan atribuidas y en los aspectos espec�ficamente regulados para las mismas en esta Ley, en sus estatutos y en la legislaci�n presupuestaria" (art. 53.2 LOFAGE). En todo caso, es establece que �el r�gimen de contrataci�n del ONLAE, se regir� por lo dispuesto en la legislaci�n de Contratos de las Administraciones P�blicas.� Finalmente, el Real Decreto del Ministerio de la Presidencia 2069/1999, de 30 de diciembre, opera la �ltima reforma de este organismo, aprobando el nuevo Estatuto de la �entidad p�blica empresarial Loter�as y Apuestas del Estado (LAE)�, con el fin de dotarlo de competitividad en el cambiante mercado del juego, cada vez m�s liberalizado. Esta norma destaca en su exposici�n de motivos la evoluci�n que ha sufrido en Espa�a este mercado, as� como la competitividad que esta circunstancia implica, lo que supone la necesidad de adaptarse al nuevo contexto a trav�s de la creaci�n de nuevos juegos y tecnolog�as. Un claro reflejo del intento de adaptaci�n a un entorno empresarial de car�cter no monopol�stico es, sin duda, la creaci�n en la entidad de una �Direcci�n Comercial, que coordine las diferentes actividades de car�cter comercial y de <<marketing>> que de forma dispersa ven�an efectu�ndose, y una Direcci�n de Producci�n cuyas funciones ser�n la investigaci�n y el Estudio de las posibilidades de implantaci�n de nuevos juegos, mercados o sistemas de participaci�n, as� como la log�stica de juegos y la coordinaci�n de la inform�tica de gesti�n aplicada a la actividad propia del Organismo.� Igualmente se prev� una mayor agilidad y diversidad en cuanto al establecimiento de los puntos de venta, que dejar�n de llamarse Administraciones de Loter�a, �mediante la contrataci�n administrativa con determinadas personas o entidades, denominados Delegados Comerciales de la entidad p�blica empresarial Loter�as y Apuestas del Estado, y cuyas funciones, a nivel territorial, ser�n la gesti�n operativa comercial, t�cnica y de mantenimiento de equipos de la totalidad de los juegos del Estado.� En definitiva, se han operado importantes cambios en su r�gimen jur�dico con el fin de adaptarse al entorno cambiante y competitivo del mercado del juego, a la vez que se prepara para la liberalizaci�n que presumiblemente se ir� desarrollando en este sector, de forma que, seguramente, en los pr�ximos a�os el LAE abordar� con mayor extensi�n y concreci�n la reforma y adaptaci�n a las nuevas tecnolog�as de los sistemas de comercializaci�n de sus productos y servicios. En esta entidad p�blica empresarial se aglutinan todos los juegos de �mbito estatal, tanto los ya existentes como los que se creen en el futuro. Resulta conveniente, ahora, recordar las reglas aplicables a cada uno de ellos en la materia que nos ocupa, teniendo presente que casi todas son normas anteriores a la reforma operada en el LAE y que, consecuentemente, las mismas precisar�n de una adaptaci�n a las nuevas circunstancias. La publicidad de los juegos que organiza el LAE El Real Decreto 1082/1985, de 11 de junio, que regula la clasificaci�n, provisi�n, funcionamiento, traslado y supresi�n de las Administraciones de Loter�a, impone tambi�n un estricto r�gimen de control publicitario, pero no a cargo de la Comisi�n Nacional del Juego, sino del propio Organismo de Loter�as. En concreto, su art�culo 15 establece que �podr� ser retirado el nombramiento de los Administradores y, consiguientemente, cerrada la Administraci�n de la Loter�a Nacional por resoluci�n del Organismo Nacional de Loter�as y Apuestas del Estado fundada en alguna de las causas siguientes: (.../...) g) Efectuar anuncios o reclamos publicitarios sin previa autorizaci�n del Organismo Nacional de Loter�as y Apuestas del Estado.� Por tanto, en el caso de estos juegos, toda publicidad realizada por las Administraciones, ha de contar con el benepl�cito previo del LAE. Siendo ello as�, lo cierto es que actualmente en Internet hay presencia activa de numerosas Administraciones de Loter�a, anunciando el establecimiento y los productos y servicios que se comercializan; e incluso hay Administraciones que han creado sistemas de participaci�n en los juegos. De momento, no hay constancia p�blica de que el LAE haya iniciado actuaciones para reprimir estos comportamientos, pero no ser�a de extra�ar que en un futuro pr�ximo as� se hiciese, m�xime desde que ha decidido este organismo empezar a operar directamente en Internet (ver nota 2 ). 3. La publicidad del juego de boletos El Real Decreto 1067/1981, de 24 de abril, por el que se aprueba el Reglamento del juego de boletos, es todav�a m�s restrictivo que los anteriores reg�menes, dado que su art�culo 18 considera como infracci�n grave, simplemente, �la realizaci�n de publicidad de este juego.� Habr� de entenderse, por tanto, que sobre esta modalidad de juego no puede efectuarse publicidad alguna. En cualquier caso, al ser esta materia competencia de las Comunidades Aut�nomas, es necesario analizar su legislaci�n y, en este sentido hay una cierta dispersi�n normativa. Mientras algunas Comunidades se remiten directamente al r�gimen de autorizaci�n previa, hay otras como la del Pa�s Vasco, que gozan de un r�gimen reglamentario m�s detallado. De esta forma, el Decreto n� 314/1994, de fecha 19 de julio, del Departamento Interior del Pa�s Vasco, que regula el juego mediante boletos, establece el su art�culo 16 un r�gimen m�s extenso de lo habitual en materia publicitaria, autorizando una campa�a publicitaria de car�cter informativo, una vez sea adjudicado el juego, con una frecuencia anual que, en todo caso, debe ser autorizada por la Direcci�n de Juego y Espect�culos. En esa l�nea, el art�culo 7, relativo al juego de boletos, del Decreto n� 277/1996, de 26 de noviembre de Departamento Interior del Pa�s Vasco establece con m�s precisi�n que el r�gimen de publicidad del juego de boletos comprender� �una campa�a publicitaria de una duraci�n m�xima de dos meses con motivo de la implantaci�n del juego� y �una campa�a adicional de un m�ximo de quince d�as de duraci�n por a�o natural.� 4. La publicidad de los casinos y salas de bingo En cuanto a las salas de bingo, el Reglamento de este juego, aprobado mediante la Orden del Ministerio del Interior de fecha 9 de enero de 1.979, somete expresamente cualquier actividad publicitaria al previo control de la Comisi�n Nacional del Juego, al disponer su art�culo 32.4 que �cualquier tipo de publicidad de las salas de bingo deber� ser previamente autorizado por la Comisi�n Nacional del Juego.� Las Comunidades Aut�nomas regulan de forma dispar la materia y, mientras que la mayor�a reproducen, en mayor o menor grado, las normas estatales y sus principios, hay otras como Andaluc�a que ha dictado una norma espec�fica sobre la publicidad de estos establecimientos: la Orden de la Consejer�a de Gobernaci�n, de 17 de julio de 1990 (BOJA 24/7/90, relativa a criterios sobre publicidad de las Salas de Bingo, dictado en ejecuci�n del art�culo 9�.2 de la Ley 2/1986, de 19 de abril, del Juego y Apuestas de la Comunidad Aut�noma de Andaluc�a, que faculta a la Consejer�a de Gobernaci�n para la determinaci�n de las condiciones que debe cumplir la publicidad de las actividades incluidas en el �mbito de la Ley. De este r�gimen merece destacarse que hay actividades de promoci�n que se entienden incluidas en el �mbito de la autorizaci�n de funcionamiento tales como la instalaci�n de r�tulo en la fachada del establecimiento, colocaci�n de r�tulos orientadores, folletos informativos con destino a clientes de hoteles en cuyas instalaciones se ubique la sala de bingo, obsequios de escaso valor a los clientes del bingo, as� como, finalmente, la inclusi�n en carteleras de espect�culos y gu�as del ocio a efectos puramente informativos, pero �limit�ndose exclusivamente, y con prohibici�n de cualquier otra menci�n, al nombre de la Sala de Bingo, direcci�n y horario de juego.� As� mismo la norma establece una serie de prohibiciones como la publicidad en radio, televisi�n, v�deos comunitarios o cinemat�grafos, as� como en prensa diaria, salvo la puramente informativa sin fines publicitarios referida a actos inaugurales, sucesos o reportajes, as� como la autorizada en el contexto de una oferta tur�stica global o en publicaciones especializadas en temas de juego. Finalmente, se establece que cualquier contravenci�n de lo dispuesto en la Orden, se entender� como constitutiva de infracci�n tipificada en el art�culo 41�.4.d) del Reglamento del Juego del Bingo de la Comunidad Aut�noma de Andaluc�a, aprobado por el Decreto 289/1987, de 9 de diciembre. Por su parte, el reglamento de casinos no contiene ninguna previsi�n al respecto por lo que ha de entenderse de aplicaci�n lo dispuesto en el r�gimen general antes comentado, en cuyo caso se requerir� la autorizaci�n de la Comisi�n Nacional del Juego, sin perjuicio de lo que al respecto determinen las diferentes Comunidades Aut�nomas cuyas normas, en l�neas generales, resultan todav�a poco expl�cita en la materia, limit�ndose a hacer depender de autorizaci�n previa cualquier actuaci�n relativa a actividades publicitarias. C. Las rifas y sorteos Cada vez con m�s frecuencia, se observa en distintos medios publicidad referida sorteos, concursos y rifas, cuyo r�gimen en absoluto se encuentra claro, y en los que se participa con t�cnicas telem�ticas como el env�o de mensajes a m�vil, o llamadas a l�neas de tarificaci�n adicional. En relaci�n con este tipo de actividad, resulta necesario determinar qu� tipo de negocio jur�dico es el que se est� realizando, para lo cual hay que diferenciar entre una promoci�n con sorteo, actividad regulada por las normas de ordenaci�n del comercio minorista y un sorteo sin promoci�n, actividad regulada por la legislaci�n relativa a los juegos de azar. Tal como prev� el art�culo 32 de la Ley de Ordenaci�n del Comercio Minorista, una promoci�n con sorteo es aquella cuya finalidad es la de promover las ventas, para lo que podr� ofertar a los compradores otro producto o servicio gratuito o a precio especialmente reducido, de forma autom�tica, o mediante la participaci�n en un sorteo o concurso. Un ejemplo de este tipo de promociones lo encontramos en los sorteos que se realizan v�a sms en los programas televisivos, cuyo fin es la promoci�n del programa en el que se emite. Sucede hoy en d�a que muchas de estas promociones no son tal, sino que constituyen un aut�ntico negocio que se desarrolla pr�cticamente al margen del supuesto servicio promocionado, de forma que incluso en programas de televisi�n se podr�a decir que dicho servicio no es sino un reclamo para el concurso. Pero incluso as�, lo cierto es que, si quiera formalmente, se puede admitir nos encontremos en la figura del concurso promocional. Sin embargo, cuando se realizan sorteos sin promoci�n de servicio o producto alguno, en principio deber�a resultar de aplicaci�n la legislaci�n del juego, en vez de la relativa al comercio minorista que rige en la actividad de concursos promocionales. A nivel estatal, nos encontramos con la Ley de 16 de julio de 1949, que se ocupa de la regulaci�n de la celebraci�n de rifas, categor�a en la que entrar�an los concursos organizados. No obstante, hay que tener en cuenta que la normativa sobre los juegos de azar han sido asumidas por las Comunidades Aut�nomas y, seg�n el �mbito del sorteo y ubicaci�n de su organizador, podr�a ser de aplicaci�n la normativa de alguna Comunidad Aut�noma, si bien, dicha normativa no suele diferir mucho de una a otra. As�, en la Comunidad de Madrid, la normativa vigente ante posibles conflictos ser�a, con car�cter principal, la Orden 3785/1999, de 15 de noviembre. Dicha norma establece el concepto de rifa, a saber: aquella modalidad de juego consistente en un sorteo a celebrar, de uno o varios objetos, previamente determinados, entre los adquirentes de billetes o papeletas de importe �nico, correlativamente numerados o diferenciados entre s� por cualquier otro sistema. En concreto y tal como dispone el art�culo 2 de �sta Orden, nos encontrar�amos ante una rifa de inter�s particular, ya que estar�a organizada por una persona jur�dica y el importe de los beneficios no se aplica a las finalidades de satisfacer intereses p�blicos ni a cubrir las necesidades de establecimientos ben�ficos. Uno de los problemas que surge al aplicar la normativa del juego es que en principio habr�a que satisfacer las tasas fiscales que recaen sobre los juegos de suerte, envite y azar. A nivel estatal habr�a que mencionar la Ley 53/2002 sobre Medidas Fiscales, Administrativas y de Orden Social que establece en su art�culo 12, que las rifas tributar�n con car�cter general al tipo del 15% del importe total de los boletos, billetes o medios de participaci�n ofrecidos, o en defecto de soportes f�sicos, del importe total de los ingresos obtenidos. �sta Ley es de car�cter estatal y resultar� de aplicaci�n en el supuesto en el cual la rifa tenga un �mbito de aplicaci�n de car�cter nacional, como indica dicho art�culo; por el contrario ser� exigible por cada concreta Comunidad Aut�noma cuando el �mbito territorial de participaci�n no exceda del suyo propio. D. Cibercaf�s y salones de juego En primer lugar es necesario destacar que la actividad de Cibercaf�, o de facilitar el acceso a una red p�blica de comunicaciones como Internet, en la actualidad, no se encuentra expresamente prevista con detalle en el ordenamiento jur�dico espa�ol, circunstancia que ha provocado actuaciones err�ticas por parte de las Administraciones P�blicas espa�olas. Hay que partir de la base de que esta actividad econ�mica ha de ser reconocida por el ordenamiento, como prueba la existencia actual de numerosos locales, vinculados o no a otra actividad econ�mica, que ofrecen a sus clientes la posibilidad de acceder mediante el uso de ordenadores a la red de Internet, si bien han existido actuaciones de algunas Administraciones P�blicas tendentes a limitar la actividad de estos locales. As�, desde hace ya alg�n tiempo, hay una Propuesta de Reglamento de los Cibercaf�s efectuada por el Ministerio del Interior [12] , que ha tenido una acogida muy negativa en el sector empresarial de los cibercaf�s. Las administraciones p�blicas, probablemente espoleadas por los negocios tradicionales de tragaperras y salones recreativos, han intentado, con dispar resultado, aplicar a esta actividad la legislaci�n prevista para los juegos y m�quinas recreativas. En esta direcci�n se dirige el reglamento comentado, que toma como referencia normativa exclusivamente el Reglamento de m�quinas recreativas y de azar, aprobado mediante el Real Decreto 2110/1998, de 2 de octubre. La colisi�n de intereses que subyace a esta normativa, entre los salones recreativos tradicionales y los cibercaf�s, resulta clara con la motivaci�n que el Ministerio utilizar para justificar esta regulaci�n [13] . En concreto, el Ministerio nos dice en su informe que en la actualidad, la actividad del juego recreativo se desarrolla, en cuanto a locales y salones, de dos maneras posibles: en los tradicionales salones recreativos de tipo "A", sometidos a una regulaci�n espec�fica y bajo la competencia de la Administraci�n competente en materia de juego, o; en segundo lugar, en nuevos salones, bajo la denominaci�n de 'cibercentros', 'ciberjuegos', 'ciberzonas', 'cibernet',�.., al margen del control, al menos de hecho, de la Administraci�n competente en materia de juego. El informe admite, que a diferencia de los salones recreativos tradicionales, los juegos en estos establecimientos se desarrollan, no ya con m�quinas espec�ficas, sino a trav�s de ordenadores y mediante programas inform�ticos que no han sido sometidos a control alguno por la Administraci�n competente en materia de juego; m�quinas que sirven para otras finalidades, lo cual, en opini�n del Ministerio, tan s�lo supone un �incremento de la oferta de servicios para el p�blico, tal y como es el acceso a INTERNET con las posibilidades que ello conlleva.� De cualquier manera, el Ministerio argumenta que la coexistencia de estos tipos de salones ha creado una situaci�n en la que la desigualdad de trato, por parte de las Administraciones competentes, resulta evidente, pues mientras a los primeros se les exige un control r�gido de todas sus actuaciones, en cuanto a requisitos de los programas y equipos, los segundos act�an libremente, al margen del control administrativo en materia de juego, ubicando libremente los equipos que deseen, tanto en cuanto a caracter�sticas como en cuanto a n�mero, y modificando los programas de igual manera. De esta forma, la normativa considera cada ordenador susceptible de ser utilizado para jugar como una m�quina recreativa de tipo A, con todas las consecuencias que en la normativa espec�fica del juego conlleva, lo cual, en �ltima instancia lo que supone es equiparar totalmente a los cibercaf�s con los tradicionales salones recreativos. De esta forma, se les obliga, entre otras cosas a inscribirse en un Registro espec�fico, as� como a la obtenci�n de la autorizaci�n administrativa correspondiente. Igualmente deber�n identificarse en todas sus manifestaciones publicitarias como �sal�n recreativo�. De cualquier forma, como se ha destacado esta propuesta, que se encuentra paralizada desde hace bastante tiempo, debido a las enormes cr�ticas que ha recibido por parte de los cibercaf�s establecidos que han comenzado a asociarse para la defensa de sus intereses. En un informe de la Asociaci�n de Usuarios de Internet [14] , se dec�a a modo de conclusi�n sobre esta propuesta que �La Comisi�n Nacional de Juego del Ministerio del Interior debe retirar y reconsiderar, en coordinaci�n con la Direcci�n General para la Sociedad de la Informaci�n del Ministerio de Ciencia y Tecnolog�a, su "An�lisis del juego en Cibercaf�s" y su "Propuesta de Regulaci�n de los Cibercaf�s". Las Comunidades Aut�nomas deben tener en cuenta el desarrollo de la Sociedad de la Informaci�n en su territorio antes de desarrollar reglamentos que puedan discriminar a sus ciudadanos con menos medios, bloque�ndoles el acceso a Internet. Deben considerar tambi�n que el juego recreativo es una de las ocupaciones m�s sanas a las que pueden dedicarse nuestros j�venes, ya que les aleja de otras formas de ocio sin ocupaci�n concreta en lugares cuyo negocio principal es el consumo de bebidas alcoh�licas.� Habr� que estar, por tanto, pendiente de la normativa que se detalle en relaci�n con estos establecimientos para efectuar las acciones necesarias de cara a su estricto cumplimiento. Por otro lado, hay que tener en cuenta que si ya los juegos recreativos cuentan en Espa�a con una extensa regulaci�n, el r�gimen previsto para los juegos de azar (aquellos que impliquen apuestas de valor econ�mico) se encuentra configurado de una forma todav�a m�s restrictiva que los juegos recreativos, de tal manera que en principio est� totalmente prohibida cualquier actividad de juegos de azar si no se cuenta para ello con la correspondiente licencia o autorizaci�n, que s�lo se conceder� si la actividad a considerar se encuentra dentro de algunas de las escasas categor�as que permite actualmente la legislaci�n. Esta situaci�n ha dado lugar ya en Espa�a a algunos litigios donde se pone de manifiesto la violaci�n del Derecho de la Uni�n Europea que supone el monopolio estatal sobre los juegos de azar y es de esperar que en breve las Autoridades de la Uni�n dicten normas de cara a homogeneizar los distintos reg�menes que actualmente existen en los diferentes estados miembros de la Uni�n, por lo que igualmente ser� necesario estar pendiente de las modificaciones legislativas que al respecto vayan produci�ndose. Prueba de esta falta de adecuaci�n al Derecho de la Uni�n Europea es el Auto del Juzgado de Instrucci�n de C�ceres, de 25 de julio de 2002 [15] , confirmado posteriormente por la Audiencia Provincial, que, anticipando pronunciamientos posteriormente recogidos por el Tribunal de Justicia de la Uni�n Europea en el caso Gambelli. E. Consideraciones finales sobre la publicidad en Internet De conformidad con lo expuesto, la publicidad de las distintas modalidades de juego resulta sumamente restrictiva en Espa�a, dado que se encuentra sometida al control de la Administraci�n, limit�ndose en ocasiones el �mbito en que �sta puede desarrollarse o incluso con la prohibici�n absoluta cual es el caso del Reglamento del Juego de Boletos. No obstante, la presencia en Internet empieza a ser crucial para cualquier tipo de actividad empresarial; aunque s�lo sea al objeto de poder contar con una direcci�n de Internet estable que posibilite el establecimiento de relaciones negociales, bien entre empresas (por ejemplo con proveedores del establecimiento o clientes que utilicen algunos servicios concretos) o con la Administraci�n (pi�nsese en la relaciones con la Hacienda P�blica o la Seguridad Social), a trav�s de Internet, resulta evidente que una m�nima presencia a estos agentes ha de serles reconocida. En los pr�ximos a�os deber�n determinarse las formas y el alcance con los que los titulares de negocios relacionados con el juego pueden situarse activamente en Internet. Igualmente, en el caso de que se decida la autorizaci�n por parte de las autoridades competentes de nuevas modalidades de juego que puedan desarrollarse a trav�s de Internet, ser� la normativa reguladora que se establezca la que determine el alcance de la publicidad y actividades promocionales que se puedan desarrollar. Por lo dem�s, la frontera que existe entre publicidad e informaci�n, que cada vez se encuentra m�s difusa en el mundo ajeno a la Red, adquiere una entidad desproporcionada cuando se trata de Internet, lo cual, introduce si cabe m�s confusi�n en el sistema y los agentes que operan en el mercado. III. LA VENTA DE PRODUCTOS DE JUEGO QUE SE DESARROLLAN AL MARGEN DE INTERNET A. Consideraciones generales Entre la utilizaci�n de Internet como mero escaparate y la que llevan a cabo los Casinos y bingos virtuales, cuya actividad se desarrolla �ntegramente a trav�s de la red de redes, hay otra opci�n cual es la de utilizar Internet como un medio de venta de productos de juego que se desarrollan al margen de Internet. De esta categor�a formar�an parte juegos de car�cter pasivo (billetes de loter�a) y los juegos activos, tales como la realizaci�n de apuestas sobre resultados deportivos o de otro tipo (Loter�a Primitiva o Quinielas). Otras modalidades de juego activo que requieren para su celebraci�n la presencia del jugador, como son las desarrolladas en los Casinos y salas de Bingo quedan excluidas de an�lisis en el presente apartado, dado que no se pueden vender estos productos por Internet al margen de la participaci�n activa del jugador. Desde estas consideraciones, el referido informe del Gobierno Brit�nico, cuando analiza la posibilidad de realizar posturas a trav�s de Internet, comienza afirmando que los organizadores de las apuestas pueden aceptar �stas por v�a telef�nica desde hace tiempo y que, consecuentemente, no habr�a ning�n impedimento en que las jugadas se realizaran a trav�s de correo electr�nico. El �nico requisito, para poder llevar a cabo esta actividad, que imponen las autoridades Brit�nicas es el de cumplir la normativa de juego correspondiente y ser titular de las licencias que cualquier persona que se dedique a esta actividad est� obligado a conseguir. De hecho, se han concedido licencias para implantar un negocio de apuestas deportivas a trav�s de Internet, siendo una de las iniciativas m�s populares la residenciada en la direcci�n http://www.sportingbet.com. Esta sociedad se consigui� en 1998 una licencia de Alderney, una de las Islas Brit�nicas del Canal de La Mancha que ostenta una posici�n de para�so fiscal, si bien en materia de juego ha de seguir las normas brit�nicas [16] . Pero no es �ste el caso de las normas espa�olas, pues, como se detallar� seguidamente, �stas determinan los lugares y la forma en que se pueden comercializar v�lidamente los productos de juego autorizados, con un r�gimen m�s estricto que el brit�nico. Adem�s, hay que tener en cuenta en este apartado que tanto la venta de billetes de loter�a como las apuestas sobre resultados deportivos pueden desarrollarse a trav�s de intermediarios, modalidad que, fuera de Internet, es lo m�s habitual en numerosos sorteos. Tal es el caso de las Administraciones de Loter�a es Espa�a, dado que �stas comercializan los juegos que organiza el LAE. La indicada apreciaci�n tiene su importancia, dado que mediante el uso de t�cnicas telem�ticas (Internet, tel�fono) o del correo ordinario, el eventual cliente del producto de juego puede contratar el mismo bien con la persona que organiza el evento o, lo que es m�s habitual, a trav�s de un intermediario. En este �ltimo caso, la relaci�n entre el cliente y el intermediario ha de ser la un contrato de mandato para realizar una determinada apuesta o compra de billetes en nombre del jugador. De esta forma, el contrato aleatorio que supone todo juego no se formaliza hasta que el intermediario no realiza las operaciones pertinentes. De ello hace prueba el art�culo 12� de la Resoluci�n de la Entidad P�blica Empresarial Loter�as y Apuestas del Estado (LAE), de fecha 19 de julio de 2000, que aprueba las normas que han de regir los concursos de pron�sticos a partir de la primera jornada de la temporada 2000-2001, al decir que �los titulares de establecimientos receptores de apuestas son intermediarios independientes asumiendo la responsabilidad de la perfecta ejecuci�n de todas las operaciones a su cargo, sin que en ning�n caso sus posibles anomal�as puedan ser imputadas a Loter�as y Apuestas del Estado.� Es decir, si por medios telem�ticos una persona indica a su lotero que efect�e en su nombre una determinada apuesta, el organizador del sorteo no responde de la misma hasta que el lotero no la cumplimenta adecuadamente, por lo que, si el lotero no ejecuta el encargo adecuadamente, es �ste y no el organizador del concurso el que responde frente al jugador. B. Los establecimientos de juegos en Espa�a: las Administraciones de Loter�a del antiguo ONLAE 1. Venta de billetes de loter�a En la Instrucci�n General de Loter�a (Decreto de 23 de marzo de 1.956) se indica (art.8) que "la venta de billetes s�lo podr� efectuarse en las Administraciones de Loter�as legalmente establecidas, cuyos titulares, si lo estiman necesario, podr�n valerse de vendedores autorizados que exclusivamente dependan de los mismos, en la forma que determinan los art�culos 186 a 192 de esta Instrucci�n". La regla tradicionalmente aplicada en este �mbito ha sido, por ello -y sin perjuicio de la eventual posibilidad de autorizar participaciones- la de vincular la venta de las participaciones de loter�a en establecimientos espec�ficamente destinados a ello, seleccionados mediante un procedimiento espec�fico por la Administraci�n y a los que se aplica un intenso r�gimen de intervenci�n y control. 2. Nuevas modalidades de Loter�a En las nuevas modalidades de loter�a se ha mantenido el criterio de la exclusividad de la venta de boletos; est� declarado as�, por ejemplo, en el Real Decreto 1360/1985, de 1 de agosto, por el que se autoriza la explotaci�n de la Loter�a Primitiva o Loter�a de N�meros; en su art. 5 se establece que el ONLAE "establecer� la forma, t�rminos y condiciones en los que las Administraciones de la Loter�a Nacional y los establecimientos receptores de Apuestas Deportivas podr�n realizar la venta de boletos y pago de premios". Bien es cierto que la determinaci�n de los establecimientos en los que se puede efectuar la venta de participaciones de loter�a (en lo que se refiere a la modalidad que ahora nos ocupa) no resulta acabada conforme a los criterios generales indicados, sino que se puede apreciar c�mo se emplean criterios ampliatorios; un buen ejemplo de ello est� constituido por la Orden de 4 de diciembre de 1.991, por la que se regulan aspectos relativos a la comercializaci�n de la denominada "Loter�a del Zodiaco", en la que se alude a la conveniencia de "una comercializaci�n m�s extensiva, que podr�a lograrse mediante la utilizaci�n de otros puntos de venta dependientes del ONLAE"; por ello, se especifica en el apartado primero que, "a los solos efectos de la comercializaci�n de la Loter�a del Zodiaco, los despachos receptores de apuesta deportiva de car�cter no integral podr�n constituirse, al amparo de lo dispuesto en el art�culo 12 del Real Decreto 1982/1985, de 11 de junio, en sucursales provisionales de las Administraciones de Loter�a Nacional y bajo la exclusiva responsabilidad de �stas". 3. Las Quinielas En el �mbito de las quinielas el r�gimen es semejante. El Decreto-Ley de 12 de abril de 1.946, por el que se cre� el Patronato de Apuestas Mutuas Deportivas Ben�ficas estableci� (art. 4) que "la expendici�n de los boletos y el pago de los premios correspondientes se llevar� a cabo por las Administraciones de Loter�as, Administraciones subalternas de Tabacalera S.A. y Expendedur�as de Tabacos�. La delimitaci�n de los sujetos autorizados para efectuar la venta fue ampliada mediante Decreto de 24 de julio de 1.947 (dictado en cumplimiento de la habilitaci�n contenida en el Decreto Ley de la misma fecha): "la expendici�n de los boletos y pago de los premios se podr� efectuar, no s�lo por las dependencias que se�ala el art�culo cuarto del Decreto-ley de 12 de abril de 1.946, sino tambi�n por las Delegaciones del Patronato y por las Entidades, Corporaciones administrativas y particulares a quienes se encomiende dicha funci�n por este Organismo" (art. 10). En todo caso, hay que tener en cuenta que el Real Decreto 419/1991, de 27 de marzo (por el que se regula la distribuci�n de la recaudaci�n y premios en las apuestas deportivas del Estado y otros juegos gestionados por el ONLAE) se especific� que el ONLAE "podr� encomendar la comercializaci�n de la totalidad de sus productos a los puntos de venta integrados en su red comercial, en las condiciones que determine el Ministerio de Econom�a y Hacienda" (art. 3). Se identifica ya de forma expl�cita el concepto de "puntos de venta" al que alude el Real Decreto 844/99, con una clara vinculaci�n con la "red comercial" del ONLAE, en la que parece deben quedar integrados. En desarrollo de esta previsi�n, se dict� la Orden de 9 de julio de 1.993, por la que se regula la red de ventas del ONLAE. En ella se especifica que la red de ventas del Organismo "estar� constituida por una red b�sica y una red complementaria" (art. 1). A la red b�sica pertenecen "los establecimientos que comercialicen todos los productos" del ONLAE (art. 1), y est� constituida por: a) las Administraciones de la Loter�a Nacional, que comercialicen la totalidad de productos, y b) los despacho receptores de Apuestas Deportivas que comercialicen la totalidad de productos, que est�n configurados como despachos integrales y cuyos titulares hayan estado autorizados para la venta de Apuestas Mutuas Deportivo-Ben�ficas, en r�gimen de exclusividad durante un periodo m�nimo de cinco a�os de antelaci�n a 4 de diciembre de 1.991 (fecha de publicaci�n de la Orden reguladora de determinados aspectos de la Loter�a del Zodiaco), consider�ndose tambi�n en dicha situaci�n a quienes, en el indicado periodo, hubiesen adquirido la transmisi�n de la titularidad, aprobada por el ONLAE, con los requisitos de integraci�n que se especifican en la propia Orden. Lo que destaca, en todo caso, es que todos los establecimientos o puntos de venta integrados en la red b�sica est�n obligados a comercializar todos los productos del ONLAE. Por lo que se refiere a la red complementaria, se especifica en la Orden que a los establecimientos que se integren en ella les corresponde "la comercializaci�n de uno o varios productos del ONLAE, de acuerdo con las normas en vigor respecto a cada uno de ellos". Se a�ade (art. 1) que "estos establecimientos podr�n ser, adem�s, sucursales de los establecimientos de la red b�sica para la comercializaci�n, bajo la exclusiva responsabilidad de �stos, de la Loter�a Nacional y de otros productos, en las condiciones que espec�ficamente se determine por el ONLAE", as� como que "podr�n actuar, igualmente, como sucursales, los establecimientos integrales que no comercialicen todos los productos del ONLAE, sin que ello suponga la p�rdida de su derecho a integrarse en la red b�sica". Pero como tambi�n se ha indicado, el actual LAE puede determinar reg�menes distintos en la regulaci�n de cada tipo concreto de juego, para habilitar de forma espec�fica a otros establecimientos o establecer otras formas de venta y comercializaci�n. Ante la inexistencia de criterios de delimitaci�n, al desarrollarse la regulaci�n otras modalidades de loter�a activa, o proceder a la modificaci�n de las ya existentes, el LAE podr�a autoriza que el soporte de participaci�n se vendiera en alguno o algunos tipos o clases de establecimientos cuya actividad propia o principal no sea la comercializaci�n de los juegos o incluso a trav�s de redes telem�ticas. De conformidad con las precedentes consideraciones, y al margen de los casinos y bingos, los productos de Juego que se sit�an dentro del �mbito del LAE s�lo se pueden comercializar a trav�s de la propia red de comercializaci�n de este organismo o, en todo caso, con su consentimiento. Esta situaci�n contrasta con la de otros pa�ses como Gran Breta�a, pues, en cuanto a la venta de billetes de loter�a, el Gobierno Brit�nico, partiendo de afirmar que cualquier actuaci�n en este sentido requiere en todo caso contar con las autorizaciones locales pertinentes y ajustarse a la reglas habituales de promoci�n de actividades relacionadas con el juego, reconoce en su informe que la venta de billetes de loter�a se puede realizar casi en todas partes salvo en la calle, de forma que se admite la venta utilizando como medio el tel�fono o el correo, pero nunca mediante una m�quina. Desde estas consideraciones, el �Gaming Board� brit�nico ha denegado las autorizaciones solicitadas para realizar una loter�a que se desarrolle �nicamente a trav�s de Internet, si bien, en mayo de 2.000, hab�a concedido ya la autorizaci�n a dos sistemas de loter�as para desarrollar su actividad a trav�s de Internet de la misma forma que podr�a realizarse por tel�fono, poniendo en contacto los compradores y vendedores de loter�a. En todo caso, se exige que el billete de loter�a sea entregado f�sicamente a su comprador y se encuentre pagado antes de la celebraci�n del sorteo. Hay Administraciones de Loter�a en Espa�a que pudieran sobrepasar los m�rgenes fijados por la legislaci�n comentada, realizando una intensa actividad de comercializaci�n a trav�s de Internet que, de no contar con los permisos pertinentes del LAE, podr�a estar vulnerando los l�mites aludidos. No en vano, la Ley 46/1985, de Presupuestos Generales del estado para el ejercicio 1986, tipific� la realizaci�n de actividades como el comercio o circulaci�n de soportes para la pr�ctica de juegos de azar, como los billetes de Loter�a, efectuadas fuera de las autorizaciones correspondientes. Hoy d�a se puede participar, a trav�s de unas p�ginas con una presentaci�n muy atractiva y f�cil de navegar, en todos los juegos que organiza el LAE (loter�a primitiva, bonoloto, incluso quinielas de f�tbol), as� como adquirir billetes de La Loter�a Nacional, incluyendo el sorteo extraordinario de Navidad, en numerosas p�ginas web. Es de destacar que a trav�s de Internet se puede formalizar la apuesta en los juegos activos y, en el caso de la Loter�a Primitiva, designar los n�meros con los que el jugador desea participar. Adem�s, la presentaci�n al p�blico es muy parecida a los verdaderos boletos, incluso quedan se�alados con una x los n�meros escogidos, como si de verdad estuvi�semos rellenando un boleto aut�ntico. Las p�ginas generalmente permiten dos modalidades de pago: por una parte, mediante una transferencia bancaria a la cuenta que al efecto se indica, en cuyo caso, el banco hace de liquidador, efectuando en la cuenta del cliente el ingreso de los premios obtenidos, y detrayendo, con el l�mite del saldo que la cuenta tenga, las posturas que el jugador vaya realizando; por otra parte, tambi�n se pueden satisfacer las apuestas mediante una tarjeta de cr�dito. Finalmente, tambi�n se permite que el producto de juego adquirido permanezca en calidad de dep�sito en las instalaciones de la Administraci�n de Loter�as, o bien que sea remitido a su titular. Numerosas p�ginas permiten la adquisici�n loter�a de Navidad mediante pago contra reembolso. En este tipo de contrataci�n, los principales riesgos que se corren son, de un lado, el impago por parte del cliente y, de otro, una eventual repudiaci�n al negocio jur�dico o negativa a haber realizado el contrato aleatorio correspondiente. El primero de los indicados problemas se soluciona exigiendo el pago de la apuesta con anterioridad a la celebraci�n del sorteo o del evento que motive el juego. Ello se puede hacer bien a trav�s de transferencia bancaria, pago con tarjeta de cr�dito o cualquier otra modalidad que confiera suficientes garant�as, si bien, y dado que el juego suele ser un producto muy apto para consumidores compulsivos, conviene prever formas de pago autom�ticas que requieran poco esfuerzo por parte del cliente. IV. EL DESARROLLO DE JUEGOS A TRAVES DE INTERNET A. Consideraciones generales La mayor�a de los pa�ses desarrollados se muestran, en principio, contrarios a aceptar la procedencia y legalidad de los juegos que se desarrollan a trav�s de Internet. Imposiciones de su r�gimen jur�dico, en cuanto a las prohibiciones de acceso a salones de juego a menores de edad, la necesidad de presencia f�sica del apostante en el desarrollo de los juegos de casinos, y otras razones de �ndole p�blica, por el impacto de esta actividad en la sociedad, llevan a adoptar esas posiciones que, en �ltima instancia, niegan una realidad incuestionable. El comentado informe del gobierno brit�nico establece que, conforme a la legislaci�n aplicable, los casinos, bingos y m�quinas de juego no pueden estar disponibles en lugares de acceso p�blico, al objeto de dar cumplimiento efectivo a la prohibici�n de jugar que tiene los menores de edad. Adem�s, la normativa brit�nica exige que los jugadores est�n presentes en el momento de realizaci�n del juego, por lo que no se permite la participaci�n en el mismo mediante el correo u otra t�cnica no presencial. Desde estas consideraciones, an�logas a las que realizan la mayor parte del mundo occidental, incluyendo a Estados Unidos, el Gobierno Brit�nico establece que no se podr� obtener ninguna licencia para implantar una modalidad de juego que opere exclusivamente a trav�s de Internet y que, consecuentemente, el desarrollo de esta actividad desde territorio brit�nico ser�a ilegal. La Uni�n Europea, por su parte, no ha manifestado oficialmente nada sobre la actividad de juego en Internet, por lo que su regulaci�n sigue, respetando siempre las normas sobre competencia, en manos de los Estados miembros. La reciente Directiva 2000/31/CE del Parlamento Europeo, de fecha 8 de Junio, relativa a determinados aspectos jur�dicos de los servicios de la sociedad de la informaci�n, m�s conocida como la Directiva sobre comercio electr�nico, excluye expresamente de su �mbito de aplicaci�n los juegos de azar, loter�as y apuestas, que impliquen una participaci�n con valor monetario. En concreto, es el art�culo 5.d) el que excluye esta actividad que, no obstante, se encuentra comprendida dentro de lo que la norma denomina �servicios de la sociedad de la informaci�n�, que se definen por referencia a la Directiva 98/34/CE, modificada por la Directiva 98/48/CE, entendi�ndose por tales los relativos �a cualquier servicio prestado normalmente a t�tulo oneroso, a distancia, mediante un equipo electr�nico para el tratamiento (incluida la compresi�n digital) y almacenamiento de datos, y a petici�n individual de una receptor de un servicio�, quedando expresamente excluidos aquellos que no impliquen un tratamiento y almacenamiento de datos. B. Tipos de casinos y juegos en l�nea Con car�cter general existen tres tipos de casinos que operan a trav�s de Internet. En la primera categor�a se encuentran aquellos que requieren bajarse de Internet e instalar en el ordenador personal un determinado programa para poder jugar. En segundo lugar, existen los casinos que operan con el leguaje JAVA, susceptible de utilizarse en los navegadores convencionales, en vez de un programa instalado en el ordenador personal del cliente. Finalmente, existe una tercera clase de casinos que usan el c�digo HTML y no requieren la instalaci�n de ning�n programa. Esta opci�n da lugar a una presentaci�n menos atractiva que las dos modalidades anteriores. C. El desarrollo de un casino on line La mayor�a de los casinos que operan en Internet contienen un apartado que, bajo diversas denominaciones (aviso legal, reglas, etc.), advierten de que las apuestas se consideran que tienen lugar en la ciudad del establecimiento y de acuerdo al r�gimen jur�dico de ese territorio, a cuya jurisdicci�n se someten las partes. Algunos tienen un apartado en el que indican al visitante que debe comprobar si sus propias leyes permiten o no realizar apuestas desde su territorio. El cliente, antes de empezar a jugar, ha de abrir una cuenta en la p�gina, utilizando un formulario en que el que introduce sus datos. El pago puede hacerse de diversas formas entre las que se encuentran, mediante una tarjeta de cr�dito, cheque certificado o transferencia bancaria. Una vez abierta la cuenta, comprobado que el pago se ha verificado y, en su caso, instalados los programas necesarios, el jugador puede ya participar, con el l�mite de la cuenta abierta, en los diferentes juegos y apuestas que se desarrollan. Una vez que se ha desarrollado el juego, bien a trav�s de Internet en el supuesto de juegos de tipo casino, o verificado el resultado que sirve para la apuesta, procede la liquidaci�n con el cliente. Si �ste ha ganado la apuesta, el dinero correspondiente se abona en la cuenta abierta con el prestador de los servicios, de forma que el jugador ve aumentado as� su cr�dito y puede dejarlo en dep�sito para futuras apuestas, as� como ordenar su transferencia a su banco local. D. La aplicaci�n territorial de las normas de juego: posibilidad de situarse en el extranjero Cuando los poderes territoriales no permiten, como la mayor�a de los actuales, el desarrollo de juegos de azar a trav�s de Internet, cabe la posibilidad de establecerse en un pa�s diferente que s� permita la actividad [17] , pero ello no supone una garant�a frente posibles procedimientos sancionadores, administrativos e incluso penales. En Estados Unidos, se ha intentado una aplicaci�n de la normativa sancionadora de algunos Estados frente a compa��as que, situ�ndose fuera de territorio norteamericano, se dirigen en cambio a su mercado. En esta l�nea se sit�a el gobierno brit�nico en su informe al decir que las Loter�as extrajeras no se pueden promocionar en el Reino Unido y que, consecuentemente, podr�a ser ilegal el anuncio de una loter�a por Internet o la venta de billetes de loter�a de acuerdo con la legislaci�n correspondiente. En todo caso, se reconoce que el consumidor que juegue a trav�s de un sistema basado en Internet, situado fuera del territorio brit�nico, no comete ninguna infracci�n susceptible de ser sancionada. Si bien en otros �mbitos territoriales si existe prohibici�n expresa de participar en estos juegos. Tal es el caso del Estado, tradicionalmente conservador, de Utah, que proh�be totalmente a sus ciudadanos participar desde su territorio en cualquier modalidad de juego con dinero. Nevada, que fue el primer estado en aprobar una Ley que espec�ficamente prohib�a a sus residentes realizar apuestas a trav�s de Internet [18] , recientemente ha cambiado de sentido su legislaci�n para reconocer a sus ciudadanos, al igual que el gobierno brit�nico, el derecho participar en juegos a trav�s de Internet sin tener que situarse al margen de la Ley. Algunos abogados como Kenneth F. Hense [19] , efect�an indicaciones sobre la forma de operar al objeto de evitar que se incurra en una infracci�n de las leyes de juego. En primer lugar, el dinero no debe ser transferido del apostante a la empresa que desarrolla el juego, sino que debe efectuar una transferencia a una cuenta bancaria situada en el extranjero. El banco, en colaboraci�n con el apostante y la empresa de juego, es el que realiza directamente la apuesta con la empresa, de forma que paga al organizador del juego cuando el apostante pierde y acepta la transferencia de la empresa cuando el jugador gana. Posteriormente el jugador puede transferir el dinero a una cuenta bancaria propia en su pa�s de residencia cuando sea de su conveniencia. En opini�n de Hense, la clave se encuentra en la transferencia del dinero pues en su opini�n, si �ste es transferido directamente desde un apostante situado en Estados Unidos a la persona que desarrolla el juego en un pa�s extranjero, as� como la operaci�n inversa, permitir�a a la autoridades del pa�s donde reside el apostante reclamar su jurisdicci�n y aplicar el r�gimen sancionador previsto en la normativa sobre el juego. En cambio, utilizando una tercera parte (el banco) como intermediario no habr�a, en opini�n del indicado abogado, violaci�n de la legislaci�n correspondiente. Por otro lado, no es inusual la utilizaci�n de bancos en el sentido indicado, toda vez que en numerosos estados, los Casinos se encuentran obligados a utilizar bancos como intermediarios en los territorios en que pueden operar con licencia. En todo caso, las autoridades norteamericanas consideran que si los productos de juego son consumidos por ciudadanos estadounidenses desde este territorio, la legislaci�n correspondiente resulta de aplicaci�n, aunque la empresa se encuentre operando f�sicamente desde el extranjero [20] , y en el mismo sentido se ha pronunciado, si bien gen�ricamente, el gobierno brit�nico. Hay Estados norteamericanos, como Mossouri y Minnesota, que han acudido a los Tribunales contra empresas de juego en Internet, (casos de �State v. Interactive Gaming Communications Corp�), en que los poderes p�blicos basan la aplicaci�n de la legislaci�n correspondiente en la normativa sobre protecci�n de consumidores y que incluso ha dado lugar a la apertura de un procedimiento penal, as� como el caso �State v. Granite Gate Resorts, Inc.�, en el que el representante p�blico alegaba la existencia de publicidad il�cita y fraude al consumidor. En otro caso (State of New York v. World Interactive Gaming Corp., No. 404428/98 [Sup. Ct. N.Y. Cty., July 22, 1999]), el juez encargado de conocer el litigio ha fallado en contra de una compa��a de juegos ubicada en Antigua, estimando de aplicaci�n la legislaci�n sobre juego del Estado de Nueva York, basando su jurisdicci�n en que la empresa se dirig�a al p�blico neoyorquino, donde contaba con numerosos clientes [21] . E. Breve apunte sobre la posici�n de la La Uni�n Europea Como se ha comentado anteriormente, la Directiva europea sobre comercio electr�nico, sin desconocer que los juegos de azar pueden constituir una de las categor�as de lo que gen�ricamente se denominan �servicios de la sociedad de la informaci�n�, los excluye expresamente de su �mbito de aplicaci�n. La nueva jurisprudencia comunitaria europea en materia de actividades econ�micas de las Administraciones P�blicas, les impone una conducta respetuosa con la competencia en el mercado (desde la Sentencia Bodson, de 4 de mayo de 1.988, a la Sentencia Le Poste de 1.996). No es posible que la Administraci�n con competencia directa de regulaci�n en un sector, favorezca directamente a un operador (el LAE en este caso) que controla y est� integrado como organismo p�blico a la misma Administraci�n reguladora. Ciertamente estas exigencias no son plenamente aplicables a un sector al que no han llegado a�n las tendencias liberalizadoras que ya se han impuesto en otros �mbitos, pero sirve como referente para valorar los comportamientos desleales en el mercado casi monopol�stico y con los operadores que en �l act�an, determinando las conductas de abuso de la posici�n de dominio y de afectaci�n a la libre competencia que, aun en tal situaci�n de restricci�n de la libertad de mercado, son incorrectas. Las eventuales restricciones a la libre prestaci�n de loter�as de otros Estados miembros puede ser evaluada a la luz de los art�culos 59 y siguientes del Tratado y de las normas de competencia, en particular el art�culo 90. En este contexto, el Tribunal de Justicia ha declarado expresamente que la prohibici�n por parte de un Estado de las actividades de loter�as, incluso procedentes de otro Estado miembro, constituye un obst�culo que, sin embargo, resulta justificado por la especial naturaleza de esta actividad (STJCE SCHINDLER). En cualquier caso, los �rganos comunitarios ya han tenido que pronunciarse sobre las actividades de juego que se realizan en otro estado miembro diferente del nacional con base en los indicados principios. Sirva de ejemplo la Decisi�n [22] de la Comisi�n, de 11 de junio de 1991, por la que se requer�a al Gobierno franc�s para que suspendiera unas determinadas ayudas en beneficio de Pari Mutuel Urbain (PMU), cuya concesi�n, en opini�n de la Comisi�n, infringe lo dispuesto en el apartado 3 del art�culo 93 del Tratado CEE. En esta decisi�n, la Comisi�n explica el r�gimen de las apuestas h�picas, al decir que �stas �est�n permitidas y en funcionamiento en todos los Estados miembros excepto Luxemburgo.� Las apuestas pueden adoptar dos formas: mediante el sistema de contabilizaci�n, cuando las apuestas se efect�an ante un corredor que, de este modo, puede correr un riesgo financiero cuya amplitud depender� del n�mero de apuestas y de los resultados de la carrera, o mediante el sistema de totalizador, en el que las apuestas est�n centralizadas y en el que las cantidades pagadas a los ganadores constituyen un determinado porcentaje de los ingresos totales obtenidos con las apuestas, por lo que el operador del sistema no corre riesgos financieros. Un corredor experimentado puede, calculando los riesgos y probabilidades de las apuestas, reducir o incluso eliminar sus riesgos financieros. El sistema de totalizador es la forma m�s com�n de apuesta y est� permitido y en funcionamiento en los once Estados miembros. Las apuestas mediante el sistema de contabilizaci�n est�n permitidas y en funcionamiento en B�lgica, Alemania, Irlanda, Italia y el Reino Unido. Uno de los problemas que tiene que analizar la comisi�n es la realizaci�n apuestas a distancia, as� como por nacionales de otros pa�ses, al objeto de aplicar las normas comunitarias sobre competencia. Dentro de la realizaci�n de apuestas a distancia se menciona, entre otros sistemas, la utilizaci�n de la Red MINITEL, an�loga a la que exist�a en Espa�a con el nombre de IBERTEX, s�lo que con un alcance mucho mayor, y que presenta numerosas similitudes con la Internet actual. En concreto, as� se pronunci� la Comisi�n: �Otro ejemplo de � apuestas a distancia � es el servicio Minitel. Mediante este servicio, un jugador puede recibir informaci�n sobre las carreras h�picas apostando a trav�s de un aparato de televisi�n que puede estar situado en su propio hogar. Se puede hacer una apuesta a trav�s de la televisi�n o del tel�fono. En Francia las apuestas por Minitel son relativamente corrientes. El servicio Minitel de PMU en Francia se anuncia y distribuye en la actualidad en B�lgica. El objetivo es, sin duda, hacer que los jugadores belgas hagan sus apuestas sobre carreras francesas a trav�s de PMU y no de otros rivales del mercado belga. Esto hace que PMU entre en competencia con otros operadores del mercado belga, lo que afecta, una vez m�s, a la competencia.� Pero en el a�o 2003 se puso de manifiesto con ocasi�n del caso Gambelli, la obsolescencia de los planteamientos tradicionales en materia de juegos de azar, y como hoy d�a constituyen servicios que no pueden escapar a los principios que rigen en el seno del mercado com�n que instaura la Uni�n Europea. El asunto que acab� conociendo el Tribunal de la Uni�n, tiene su origen en un procedimiento penal contra m�s de cien personas, entre ellas quien proporciona el nombre al caso: Piergiorgio Gambelli, por la infracci�n del art�culo 4 de la Ley italiana n. 401/89, que sanciona penalmente la recogida y la transmisi�n de apuestas que est�n reservadas al Estado o empresas a las que �ste ha concedido la correspondiente concesi�n. En el caso analizado, Gambelli y otras 137 personas gestionaban en Italia centros telem�ticos que recogen apuestas deportivas en territorio italiano por cuenta de un corredor ingl�s, al que est�n conectados por Internet. Este corredor, Stanley Internacional Betting Ltd, desarrolla sus actividades gracias a una licencia concedida por la ciudad de Liverpool con arreglo al Derecho ingl�s. Por esta raz�n se suscitan en dicho proceso cuestiones sobre la compatibilidad de las disposiciones nacionales aplicables con el Derecho comunitario en relaci�n con la libertad de establecimiento y la libre prestaci�n de servicios. Las referidas disposiciones italianas ya fueron objeto en parte de la sentencia del Tribunal de Justicia en el asunto Zenatti. Sin embargo, a diferencia de �ste, en el caso Gambelli se plantea otra dimensi�n del problema debido a su contexto penal, donde la proporcionalidad de las medidas tiene una importancia capital. La sentencia [23] reconoce que las limitaciones a la libre prestaci�n de servicios y libertad de establecimiento en materia de juegos de azar, pueden estar justificadas si son necesarias para la protecci�n de los consumidores y del orden social, teniendo en cuenta las particularidades de car�cter moral, religioso o cultural, as� como las consecuencias perjudiciales para el individuo y la sociedad. Adem�s, se�ala el Tribunal, la finalidad principal de estas restricciones debe responder a una raz�n imperiosa de inter�s general, como la reducci�n de las oportunidades de juego. Por el contrario, no pueden estar motivadas por la obtenci�n de fondos para la Hacienda p�blica. Por tanto, las restricciones no deben ir m�s all� de lo necesario para alcanzar dicho objetivo y han de aplicarse sin discriminaci�n. El �rgano jurisdiccional italiano ha se�alado que el Estado italiano aplica una pol�tica de fuerte expansi�n del juego y de las apuestas para obtener fondos, al tiempo que protege a los concesionarios del Estado. El Tribunal de Justicia destaca que si un Estado miembro incita a la participaci�n en loter�as, juegos de azar o apuestas con el fin de obtener beneficios, dicho Estado no puede invocar el mantenimiento del orden p�blico para justificar medidas restrictivas. De esta forma, concluye con la ilicitud de la prohibici�n italiana, asumiendo as�, las conclusiones del Abogado General: �Los art�culos 49 CE y siguientes sobre libre prestaci�n de servicios deben interpretarse en el sentido de que se oponen a una normativa nacional como la normativa italiana�, que proh�be bajo sanci�n penal la actividad de recoger, aceptar, registrar y transmitir apuestas, especialmente de acontecimientos deportivos, cuando tales actividades las realiza un organizador de apuestas establecido en otro Estado miembro, que las ejerce regularmente en este �ltimo Estado con arreglo a la normativa en �l vigente, o cuando las realiza otra persona por cuenta de tal organizador de apuestas.� V. CONCLUSIONES En la actualidad, ni el ordenamiento jur�dico espa�ol ni el comunitario ofrecen soluciones o modos de comportamiento claros y precisos en relaci�n con la actividad de juego en Internet, existiendo una importante laguna que deber� corregirse en los pr�ximos a�os. La publicidad en materia de juego se encuentra muy restringida y sometida en todo caso a estrictos controles sobre las modalidades establecidas. En el caso de que se crearan nuevos tipos de juego, especialmente en relaci�n con Internet, las normas que regulen dicha actividad deber�n contener previsiones sobre el alcance de la publicidad que dicha actividad puede desarrollar. El establecimiento de alguna modalidad de juego a trav�s de Internet ubicada en el extranjero, no eliminar�a la posibilidad de que autoridades locales intentasen la aplicaci�n de su normativa sobre el juego como ha acontecido en Estados Unidos, siempre que estas autoridades puedan probar que el mercado efectivo de la empresa de juego coincide con su territorio. En el �mbito de la Uni�n Europea, de momento las autoridades competentes no han abordado en toda su extensi�n la problem�tica del mercado del juego, excluyendo esta actividad expresamente de la normativa relativa al comercio electr�nico, pero, en todo caso, se observa una tendencia liberalizadora y de aplicaci�n de las normas relativas a la competencia en esta materia, especialmente significativa desde la sentencia dictada en el caso Gambelli. [1] �Internet y las redes digitales�, 8 de septiembre de 1.998. [2] A tal efecto, en el verano de 2005 se han publicado dos normas que suponen el principio del camino: - La ORDEN 2566/2005, de 20 de julio, por la que se autoriza a Loter�as y Apuestas del Estado la comercializaci�n y explotaci�n de sus productos a trav�s de Internet o de otros sistemas interactivos. Y - La RESOLUCI�N de 23 de agosto de 2005, de Loter�as y Apuestas del Estado, por la que se aprueban las normas que regulan la validaci�n, a trav�s de Internet, de las apuestas relativas a los concursos de pron�sticos de Apuestas Deportivas y de Loter�a Primitiva, en sus diversas modalidades. Entre las curiosidades de la normativa, podemos destacar, por su falta de adecuaci�n al medio al que va dirigido, lo siguiente: "Con el fin de evitar las apuestas transfronterizas, la operativa para la validaci�n por Internet u otros medios interactivos deber� establecer el sistema necesario para que la participaci�n afecte s�lo al territorio nacional." Ahora bien, consciente el legislador del valor que representa el anonimato para el lud�pata, la Orden tambi�n establece que "La participaci�n, a trav�s de Internet o de cualquier otro procedimiento interactivo, en los juegos de �mbito nacional competencia de Loter�as y Apuestas del Estado, podr� ser an�nima y deber� limitar el importe m�ximo con el que el particular, una vez inscrito, desee participar." Ahora que el principal actor del mercado espa�ol del juego apuesta por Internet, se espera desplazar de sus posiciones actuales a quienes, al "margen de la ley", ya est�n operando el sector: "Al igual que ha sucedido en los pa�ses de nuestro entorno la existencia de esta nueva forma de participaci�n, basada en dichos requisitos de garant�a y seguridad, supondr� la disminuci�n, e incluso la desaparici�n, de un elevado n�mero de juegos o apuestas de car�cter ilegal que se encuentran en la Red." Comenta la exposici�n de motivos de la Orden. [3] �En los confines del Estado de Derecho: La ordenaci�n de los juegos de azar�. Santiago Mu�oz Machado. Art�culo publicado en el n� 49 de la Revista Espa�ola de Derecho Administrativo (REDA). 1986. [4] �National Gambling Impact Study Commission�. Informe de fecha 18 de junio de 1.999. Disponible en http://govinfo.library.unt.edu/ngisc/reports/fullrpt.html [5] Disponible en http://www.pluslotto.com/. [6] �Gambling on the Intenet�. Trabajo realizado por Cynthia R. Janower, del Boston Consulting Group. Disponible originalmente en http://www.ascusc.org/jcmc/vol2/issue2/janower.html. [7] Nota 4 [8] Seg�n comenta Michael Hammond en el art�culo �INTERNET GAMBLING REGULATION�, abril 2000 (http://www.geocities.com/mehamm0/netgambling.htm), citando la URL: http://www.msnbc.com/news/ROULETTE_Front.asp [9] Policy Analisis, n� 336, �Internet Gambling�: http://www.cato.org/pubs/pas/pa336.pdf. [10] �Internet Gambling:Frequently Asked Questions�. Informe de fecha 11 de mayo de 2.000. [11] Tal es el caso de Andaluc�a: http://www.mir.es/juego/autonomica/A_AND_L_2_1986.htm [12] Disponible en http://www.mir.es/juego/documentos/cibercafes_regula.htm. [13] Documento titulado �An�lisis del juego cibercaf�s� y disponible en: http://www.mir.es/juego/documentos/cibercafes.htm. [14] http://www.aui.es [15] Disponible en la direcci�n: http://www.oid.es [16] http://www.sportingbetplc.com/pages/16/Our_History.stm [17] Entre los territorios que otorgan este tipo de licencias se encuentran Antigua, Curacao, St. Kitts, Granada, Rep�blica dominicana, Gibralbar, Principado de Liechtenstein, Cook Islands o Australia. [18] �How much do you want to bet that the Internet Gambling Prohibition Act of 1997 is not the most effective way to tackle the problems of on line gambling.� Andrea M. Lessani, 1998. UCLA Online Institute for Cyberspace Law and Policy. [19] http://www.internetcommission.com/faq.asp y en http://www.bloodstockwww.com/samples/Sports/lvfr0911.html. [20] Para el primer caso de estas caracter�sticas, Adam Snyder, �First Federal Net Betting Case Begins�, http://www.msnbc.com/news/ROULETTE_Front.asp. [21] La decisi�n judicial puede obtenerse en: http://www.oag.state.ny.us/internet/litigation/wigc.html Art�culos sobre la noticia: http://www.news.com/News/Item/0,4,39750,00.html http://www.nytimes.com/library/tech/99/08/cyber/cyberlaw/13law.html (para usuarios registrados) http://www.lawnewsnetwork.com/stories/A3772-1999Jul23.html [22] Diario Oficial n� L 014 de 21/01/1992 P. 0035 � 0040. En Internet, disponible en http://europa.eu.int/eur-lex/es/lif/dat/1992/es_392D0035.html. [23] Sentencia "Gambelli" Inicio
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