Source: https://www.slideshare.net/osvaldoeltoch/la-educacin-superior-en-el-siglo-xx1
Timestamp: 2017-12-18 00:03:11+00:00

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1. Conferencia Mundial sobre la Educación Superior La educación superior en el siglo XXI VViissiióónn yy aacccciióónn UNESCO París 5–9 de octubre de 1998 Tomo I Informe final
2. Compendio de la Declaración Mundial sobre la Educación Superior 1. De conformidad con el párrafo 1 del Artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el acceso a la educación superior ha de ser igual para todos, en función de los méritos respectivos. Por consiguiente, en el acceso a la educación superior no se podrá admitir ninguna discriminación fundada en la raza, el sexo, el idioma, la religión o en consideraciones económicas, culturales o sociales, ni en discapacidades físicas. 2. Hay que preservar, reforzar y fomentar aún más las misiones fundamentales de los sistemas de educación superior (a saber, educar, formar, llevar a cabo investigaciones y, en particular, contribuir al desarrollo sostenible y al mejoramiento del conjunto de la sociedad) especialmente a fin de formar diplomados altamente cualificados y ciudadanos responsables y de constituir un espacio abierto que propicie la formación superior y el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Además, la educación superior está desempeñando funciones sin precedentes en la sociedad actual, como componente esencial del desarrollo cultural, social, económico y político, y como elemento clave del fortalecimiento de las capacidades endógenas, la consolidación de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la democracia y la paz, en un marco de justicia. La educación superior ha de velar por que prevalezcan los valores e ideales de la cultura de paz. 3. Las instituciones de educación superior, su personal y sus alumnos, deberán preservar y desarrollar sus funciones fundamentales, sometiendo todas sus actividades a las exigencias de la ética y del rigor científico e intelectual. Deberán reforzar también sus funciones críticas y de previsión, mediante un análisis constante de las nuevas tendencias sociales, económicas, culturales y políticas, desempeñando de esta manera funciones de centro de previsión, alerta y prevención. Deberán para ello disfrutar de plenas libertades académicas y autonomía, siendo al mismo tiempo plenamente responsables para con la sociedad y rindiéndole cuentas. 4. La pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen. Para ello, las instituciones y los sistemas, en particular en sus relaciones aún más estrechas con el mundo del trabajo, deben fundar sus orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades sociales, y en particular el respeto de las culturas y la protección del medio ambiente. Fomentar el espíritu de empresa y las correspondientes capacidades e iniciativas ha de convertirse en una de las principales preocupaciones de la educación superior. Ha de prestarse especial atención a las funciones de la educación superior al servicio de la sociedad, y más concretamente a las actividades encaminadas a eliminar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, y a las actividades encaminadas al fomento de la paz, mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario. 5. La educación superior es un componente de un sistema único que empieza con la educación para la primera infancia y la enseñanza primaria y continúa a lo largo de toda la vida. La contribución de la educación superior al desarrollo del conjunto del sistema educativo y a la nueva orientación de su vinculación con los demás niveles de enseñanza, y más concretamente con la enseñanza secundaria, ha de ser una prioridad. La enseñanza secundaria debe no sólo preparar para la enseñanza superior y facilitar el acceso a ésta, sino también ofrecer una formación general y preparar a los alumnos para la vida activa. 6. La diversificación de los modelos de educación superior y de los métodos y los criterios de acceso es indispensable tanto para atender a la demanda como para brindar a los estudiantes las bases y la formación rigurosas necesarias para entrar en el siglo XXI. Los educandos han de disponer de una gama óptima de posibilidades de educación y la adquisición de saberes y de conocimientos prácticos ha de efectuarse desde el punto de vista de la educación a lo largo de toda la vida, lo cual supone que se puede ingresar en el sistema y salir de él fácilmente. 7. La calidad de la educación superior es un concepto multidimensional que debería comprender todas sus funciones y actividades: enseñanza y programas académicos, investigación y becas, dotación de personal, alumnos, infraestructura y entorno académico. Ha de prestarse especial atención al progreso de los conocimientos mediante la investigación. Las instituciones de educación superior de todas las regiones han de someterse a evaluaciones internas y externas realizadas con transparencia, llevadas a cabo abiertamente por expertos independientes. Sin embargo, ha de prestarse la debida atención a las particularidades de los contextos institucionales, nacionales y regionales, a fin de tener en cuenta la diversidad y evitar la uniformidad. Se percibe la necesidad de una nueva visión y un nuevo modelo de educación superior, que debería estar centrado en el estudiante. Para alcanzar dicho objetivo, hay que reformular los planes de estudio, no contentarse con el mero dominio cognoscitivo de las disciplinas e incluir la adquisición de conocimientos prácticos, competencias y
3. 3 aptitudes para la comunicación, el análisis creativo y crítico, la reflexión independiente y el trabajo en equipo en contextos multiculturales. 8. Un elemento esencial para las instituciones de enseñanza superior es una enérgica política de formación del personal. Se deberían establecer directrices claras sobre los docentes de la educación superior, a fin de actualizar y mejorar sus competencias, estimulándose la innovación permanente en los planes de estudio y los métodos de enseñanza y aprendizaje, garantizándoseles condiciones profesionales y financieras apropiadas, y velándose asimismo por la excelencia de la investigación y la enseñanza, con medidas en las que queden reflejadas las disposiciones pertinentes de la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1997. 9. Los responsables de la adopción de decisiones en los planos nacional e institucional deben situar a los estudiantes y sus necesidades en el centro de sus preocupaciones, y considerarlos participantes esenciales y protagonistas responsables del proceso de renovación de la educación superior. Hay que desarrollar los servicios de orientación, en cooperación con las organizaciones estudiantiles, a fin de tener en cuenta las necesidades de categorías cada vez más diversificadas de educandos. Los alumnos que abandonan sus estudios han de tener oportunidades adecuadas para volver a la enseñanza superior, de estimarlo conveniente y en el momento que les parezca oportuno. Las instituciones de educación superior deben formar a los estudiantes para que se conviertan en ciudadanos bien informados y profundamente motivados, provistos de un sentido crítico y capaces de analizar los problemas y buscar soluciones para los que se planteen a la sociedad, aplicar éstas y asumir responsabilidades sociales. 10. Hay que tomar o fortalecer medidas encaminadas a obtener la participación de las mujeres en la educación superior, en particular en el plano de la adopción de decisiones y en todas las disciplinas en las que están insuficientemente representadas. Se requieren más esfuerzos para eliminar todos los estereotipos fundados en el género en la educación superior. Eliminar los obstáculos y mejorar el acceso de la mujer a la educación superior sigue siendo una prioridad urgente en el proceso de renovación de los sistemas e instituciones. 11. Hay que utilizar plenamente el potencial de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para la renovación de la educación superior, mediante la ampliación y diversificación de la transmisión del saber, y poniendo los conocimientos y la información a disposición de un público más amplio. Ha de conseguirse el acceso equitativo a éstas mediante la cooperación internacional y el apoyo a los países que no disponen de la capacidad de adquirir dichos instrumentos. La adaptación de estas tecnologías a las necesidades nacionales, regionales y locales y el suministro de sistemas técnicos, educativos, de gestión e institucionales para mantenerlas ha de constituir una prioridad. 12. La educación superior ha de considerarse un servicio público. Si bien se requieren fuentes de financiación diversificadas, privadas y públicas, el apoyo público a la educación superior y a la investigación sigue siendo fundamental para conseguir que las misiones educativas y sociales se cumplan de manera equilibrada. En la educación superior, la gestión y la financiación han de ser instrumentos de la mejora de la calidad y la pertinencia. Esto requiere la creación de capacidades y la elaboración de estrategias apropiadas de planificación y análisis de las políticas, basadas en la asociación entre las instituciones de educación superior y las correspondientes autoridades. Las instituciones han de gozar de autonomía en sus asuntos internos, pero han de rendir cuentas a la sociedad de modo claro y transparente. 13. La dimensión internacional de la educación superior es un elemento intrínseco de su calidad. El establecimiento de redes, que ha resultado ser uno de los principales medios de acción actuales, ha de estar fundado en la ayuda mutua, la solidaridad y la igualdad entre asociados. Hay que poner freno al “éxodo de competencias”, ya que sigue privando a los países en desarrollo y a los países en transición de profesionales de alto nivel necesarios para acelerar su progreso socioeconómico. Ha de darse prioridad a programas de formación en los países en desarrollo, en centros de excelencia organizados en redes regionales e internacionales, acompañados de cursillos en el extranjero especializados e intensivos de corta duración. 14. Han de ratificarse y aplicarse los instrumentos normativos regionales e internacionales de reconocimiento de estudios y diplomas, incluidos los que atañen a la homologación de conocimientos, competencias y aptitudes de los diplomados, a fin de permitir a los estudiantes cambiar de curso con más facilidad y de aumentar la movilidad dentro de los sistemas nacionales y entre ellos. 15. La asociación estrecha entre todas las partes interesadas –responsables de las políticas nacionales e institucionales, gobiernos y parlamentos, medios de comunicación, personal docente y asociado, investigadores, estudiantes y familias, el mundo laboral y los grupos comunitarios- es indispensable si se quiere poner en marcha un movimiento de reforma y de educación profundos de la educación superior.
4. Contenido Mesa de la Conferencia Grupo asesor sobre educación superior Prólogo........................................................................................................................ 1 Introducción................................................................................................................. 7 Informe oral preparado por la Sra. Suzy Halimi, Relatora General, con motivo de la clausura de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior (viernes 9 de octubre de 1998)..................................... 11 Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción............................................................................................................ 19 Marco de Acción Prioritaria para el Cambio y el Desarrollo de la Educación Superior.................................................................... 31 Anexos: Declaraciones y planes de acción regionales Africa ........................................................................................................... 37 América Latina y el Caribe .......................................................................... 45 Asia y el Pacífico ......................................................................................... 61 Estados Arabes ........................................................................................... 71 Europa......................................................................................................... 83 Lista de participantes ............................................................................................... 87 ED-98/CONF.202/CLD.49
5. Mesa de la Conferencia Presidente : Sr. André Sonko (Senegal) Vicepresidente y Relatora General: Sra Suzy Halimi (Francia) Vicepresidentes: Sr. Andrei Marga (Rumanía) Sr. Fernando Vecino Alegret (Cuba) Sr. Yu Fuzeng (China) Sr. Khalid M. Al-Ankary (Arabia Saudí) Grupo de Redacción Presidente del Grupo de Redacción y Relatora General : Sra Suzy Halimi (Francia) Miembros: Argelia (Sr. Mohamed Adel Samet) Alemania (Dr. Werner V. Trutzschler) Arabia Saudí (Prof. Mohammad Sh. Khateeb) Australia (Sra Shelagh Whittleston) Belarrús (Sr. Alexandre Kozulin / Dr. Michael Dziamchuk Chile (Sr. Raúl Allard) Costa Rica (Sr. Gabriel Macaya) Italia (Sra Antonella Cammisa / Sr. Giovanni Puglisi) Japón (Sr. Wataru Iwamoto) Nigeria (Prof. Munzali Jibril) República Arabe Siria (Sra Nabila Chaalan / Dr. Mohamed A. Hourieh República Democrática del Congo (Prof. Mutambue-Shango) Eslovaquia (Prof. Ludovit Molnar) Asociación International de Universidades (Sra Eva Egron-Polak) Educación Internacional (Sra Monique Fouilhoux) Asistencia al Grupo de Redacción Presidente del Grupo consultativo : Prof. Georges Haddad Miembros de los Grupos regionales: Africa: Sr. Ah Lamine Ndiaye Estados Arabes: Sr. I. Abu-Lughod Asia y el Pacífico: Sr. Grant Harman Europa : Sr. John Davies América Latina y el Caribe: Sr. Jorge Brovetto Secretario General de la Conferencia: Sr. Colin N. Power, Director General Adjunto (Educación) Asistentes: Sr. Marco Antonio R. Dias, Director, División de Enseñanza Superior Prof. Jean-Marie De Ketele Discursos/ Conferencias (en el orden de intervención) Sr. Eduardo Portella, Presidente de la Conferencia General de la UNESCO Sr. Pál Pataki, Presidente del Consejo ejecutivo de la UNESCO Sr. Federico Mayor, Director General de la UNESCO Su Alteza Real el Príncipe Talal Bin Abdul Aziz Al Saud, Presidente del Programa del Golfo Arabe para las Organizaciones de Desarrollo de las Naciones Unidas (AGFUND) Sr. Lionel Jospin, Primer Ministro de la República Francesa Exmo. Sr. Olli-Pekka Heinonen, Ministro de Educación de Finlandia Exma. Sra Chen Zhi Li, Ministro de Educación de la República Popular de China Sr. Ricardo Díez-Hochleitner, Presidente del Club de Roma Sra Céline Saint-Pierre, Presidente del Consejo Superior de Educación, Gobierno de Quebec, Canadá Sr. Jorge Brovetto, Rector, Universidad de la República, y Secretario Ejecutivo del Grupo de Universidades de Montevideo (AUGM) Sra Kathrine Vangen, Unión Nacional de Estudiantes en Europa Sr. Wataru Mori, Presidente de la Asociación Internacional de Universidades Sr. Donald Gerth, Presidente de la Asociación Internacional de Presidentes de Universidades Sr. Hans Van Ginkel, Rector de la Universidad de las Naciones Unidas Sra Claire Jourdan, Presidenta de la Conferencia Internacional de las ONG para 1998
6. Grupo asesor sobre educación superior* Por la UNESCO: Federico Mayor Director General Colin N. Power Director General Adjunto (Educación), Secretario General de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior Secretaría Ejecutiva del Comité Directivo: División de la Enseñanza Superior Profesor Marco Antonio R. Dias Director Miembros del Grupo asesor sobre educación superior Profesor Georges Haddad Presidente Presidente Honorario de la Universidad de París 1, Panthéon–Sorbonne Profesor Ibrahim Abu Lughod Profesor de Ciencias Políticas Vicepresidente de la Universidad de Birzeit (1993-1995), Autoridad Palestina Profesor Jorge Brovetto Presidente de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL) y del Grupo de Universidades de Montevideo, Uruguay Profesor Donald Gerth Presidente de la Asociación Internacional de Presidentes de Universidades (IAUP), Presidente de la Universidad Estatal de California Sacramento, EE UU Profesor Grant Harman Pro Vicecanciller (Investigación), Universidad de Nueva Inglaterra, Australia Profesor Vladimir Kinelev Ex Ministro de Educación General y Profesional de la Federación Rusa Profesor Gottfried Leibbrandt Ex presidente de la Junta Asesora del Centro Europeo para la Educación Superior (CEPES) Profesor Lydia Makhubu Vicecanciller de la Universidad de Swazilandia Profesor Narciso Matos Secretario General de la Asociación de Universidades Africanas, Accra-North, Ghana Profesor Péter Medgyes Ex Subsecretario de Estado, Ministerio de Cultura y Educación, Hungría Profesor Yasunori Nishijima Ex Presidente de la Comisión Nacional Japonesa para la UNESCO Profesor Eunice Ribeiro Durham Universidad de São Paulo, Brasil Profesor José Sarukhán Kermez Ex Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Profesor M. D. Charas Suwanwela Ex Presidente y Consejero de la Universidad de Chulalongkorn, Tailandia Profesor Marisa Tejedor Salguero Ex Rectora de la Universidad de La Laguna, Tenerife (Islas Canarias), España Profesor Justin Thorens Presidente Honorario de la Asociación Internacional de Universidades Exmo. Sr. Bakary Tio-Touré Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Côte d'Ivoire ante la UNESCO Profesor Carlos Tünnermann Bernheim Presidente del Grupo Asesor del CRESALC Profesor Hans van Ginkel Rector de la Universidad de las Naciones Unidas, Japón Con la colaboración de: Profesor Heitor Gurgulino de Souza Ex Rector de la Universidad de las Naciones Unidas, Japón Profesor Alfonso Borrero Cabal Ex Director de la Asociación Colombiana de Universidades __________ * En letra cursiva, los miembros del Comité Directivo.
7. PRÓLOGO Las fechas del 5 al 9 de octubre de 1998 permanecerán en la historia para el mundo de la educación, de la ciencia y de la cultura como las de la Primera Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. Representantes de 182 Estados, responsables de la enseñanza y de la educación superior, docentes, investigadores, estudiantes, parlamentarios, representantes de organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, de diversos sectores de la sociedad, del mundo de la economía y del trabajo, de organismos financieros, de editoriales, etc., más de cuatro mil participantes en total, acudieron a París para debatir sobre cuestiones relativas a la educación superior y ponerse de acuerdo en qué tipo de educación superior se quiere para el siglo próximo, con quién, para quién y para qué, para qué sociedad y para qué mundo. Ninguna conferencia convocada por la UNESCO hasta la fecha ha reunido tal cantidad de participantes ni –creo poder afirmarlo– ha sido tan representativa de toda la sociedad como esta Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. En esos cinco días ha tenido lugar la mayor reunión internacional sobre la educación superior de este siglo. Este interés planetario de los ambientes más variados por la Conferencia refleja una clara toma de conciencia de la importancia cada vez mayor de la educación, y en particular de la educación superior, para el destino del ser humano y de la sociedad. En un mundo en el que se acentúan las desigualdades dentro de las naciones y entre países, en el que el economicismo reinante, el poder del dinero y la búsqueda de la competitividad y del beneficio a cualquier precio priman sobre los valores éticos y el sentido de la solidaridad humana, y en el que la violencia, lejos de disminuir, prolifera en formas variadas y a menudo inéditas, constituyendo así una amenaza real para la paz interna e internacional, todos los sistemas educativos y la educación superior en especial se encuentran directamente afectados. En la actualidad ya no es necesario demostrar su importancia para el desarrollo endógeno y sostenible, para la democracia, la paz y la construcción de baluartes de la paz en el espíritu de los hombres y mujeres y para el respeto y protección de todos los derechos del hombre y de las libertades fundamentales, importancia que la mutación profunda del mundo y la entrada de la humanidad en la sociedad del conocimiento y de la información hacen aparecer con evidencia meridiana. En efecto, podemos afirmar con el jefe de una de las delegaciones asistentes a la Conferencia: “La ciencia y la educación determinarán el bienestar de los individuos y de las naciones en el futuro”. Y la ciencia y la educación se encuentran, se unen y se fecundan mutuamente en el marco de la educación superior, divulgando el saber y velando por su avance. También la educación superior, a través de la formación del personal docente, las investigaciones sobre educación y sus recomendaciones sobre los contenidos, métodos y organización de la educación en sus distintos niveles y formas, está llamada a contribuir de manera decisiva al progreso de toda la obra educativa de la sociedad en la vía de una educación para todos y a lo largo de toda la vida. En la inauguración de la Conferencia, expresé el deseo de que hiciéramos del final del largo proceso de su preparación un punto de partida, de que guardáramos la cosecha para sacarle más fruto, como alimento y como simiente, y de que nuestra conferencia supiera plantar las semillas de una educación mejor para el siglo XXI. La Conferencia lo ha hecho. Ha respondido a las preguntas que se le hacían. Ha definido las orientaciones para que la educación superior se prepare para las tareas que la esperan en el siglo XXI y ayude a las mujeres y hombres, a las sociedades y a la comunidad de naciones a avanzar hacia un futuro mejor y un mundo más justo, más humano, más solidario y pacífico. La Conferencia ha sentado los principios y señalado el camino para ello en los textos de la Declaración Mundial y del Marco de Acción Prioritaria que adoptó al término de su trabajo. La concurrencia de diversos factores hizo posible que, pese a la diversidad de situaciones nacionales y regionales, se adoptaran unos textos de tanta importancia para la totalidad de los participantes: el trabajo de las cinco conferencias regionales celebradas en La
8. 2 Habana, Dakar, Tokyo, Palermo y Beirut entre 1996 y 1998; la reflexión y el compromiso de los rectores y de los presidentes, de los docentes, del personal y de los estudiantes de las universidades y de las demás instituciones de educación superior; también y sobre todo, la participación activa y constructiva de decenas de Estados de las diferentes regiones y de numerosas organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, en el proceso de elaboración de los proyectos de declaración y plan de acción, especialmente en el marco de las dos etapas de consulta que precedieron a la Conferencia; en gran medida, el compromiso de los participantes de emprender el camino de la renovación y transformación de la educación superior, como exigen la historia y la evolución del mundo; la voluntad y el notable espíritu de cooperación que todos manifestaron durante la Conferencia; por último, un hecho objetivo: en el mundo de la educación superior existe una convergencia e incluso una comunidad de problemas, de tendencias, desafíos y preocupaciones mayor de lo que hacen pensar las diferencias y las especificidades nacionales y regionales, aunque los problemas que acucian a muchos países en desarrollo sean más graves y más urgentes que los de los países industrializados. Los textos adoptados por la primera Conferencia Mundial, por su alcance, por la visión global de la problemática de la educación superior y por su índole constructiva, probablemente no tienen precedente. Esta Conferencia ha dado lugar a debates e intercambios de opiniones de una gran riqueza y quisiera destacar aquí algunas ideas-eje que proceden de ella. Así, podemos decir que ha habido unanimidad en considerar que es imprescindible para toda sociedad una educación superior renovada para afrontar los desafíos del siglo XXI, para garantizar su autonomía intelectual, para producir y hacer avanzar los conocimientos y educar y formar ciudadanos responsables y conscientes, y especialistas cualificados, sin los cuales ninguna nación puede progresar en el plano económico, social, cultural ni político. Como se señala en la Declaración de la Conferencia Mundial, como la sociedad está cada vez más basada en el saber [...], la educación superior y la investigación son en la actualidad los componentes esenciales del desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente viable de los individuos, las comunidades y las naciones”. Así pues, el desarrollo de la educación superior debe figurar entre las más altas prioridades nacionales. Es evidente que, para cumplir su misión, la educación superior debe cambiar profundamente, haciéndose orgánicamente flexible, diversificándose en sus instituciones, en sus estructuras, en sus estudios, sus modos y formas de organizar los estudios (delivery systems) y dominando con esta finalidad las nuevas tecnologías de la información. Debe anticiparse a la evolución de las necesidades de la sociedad y de los individuos, abrirse ampliamente a los adultos para poner al día los conocimientos y las competencias, para actualizar, reconvertir y mejorar su cultura general. En resumen, la educación superior del siglo XXI deberá inscribirse decididamente en el proyecto global de educación permanente para todos, convertirse en su motor y su espacio idóneo y contribuir a incorporar en ella los demás niveles y formas de educación estrechando sus vínculos entre sí. Una de las cuestiones primordiales que ha estado presente en los debates, estrechamente vinculada a la anterior, es la del acceso a la educación superior. Por lo que se refiere a los principios, está ya claramente definida en la Declaración Mundial, que para ello se ha inspirado en los grandes textos normativos de las Naciones Unidas y especialmente en el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. 1 “... La admisión en la educación superior – se estipula en la Declaración de la Conferencia Mundial- debe estar basada en el mérito, las capacidades, el esfuerzo, la perseverancia y la determinación de los aspirantes y, dentro de la perspectiva del aprendizaje a lo largo de toda la vida, podrá tener lugar en toda edad, teniendo en cuenta debidamente las competencias adquiridas con 1 “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”. Artículo 26 (1).
9. 3 anterioridad”. El deseo de equidad en este terreno, patente en la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de la UNESCO relativa a la Lucha contra la Discriminación en la Esfera de la Enseñanza (1960) y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), se reafirma vigorosamente en la Declaración de la Conferencia Mundial como primer principio que debe regir el acceso a la educación superior. Corresponderá a los Estados y a cuantos han participado en la Conferencia, actuar con el apoyo de la UNESCO para promover las disposiciones pertinentes de la Declaración por medio de la legislación y reglamentación nacionales y en la práctica educativa. Todos los ciudadanos deben saber que, según la Declaración Universal de Derechos Humanos, son el mérito y el esfuerzo los que abren el acceso a la educación superior. Si se tienen el “mérito” y los medios, se accede a la educación superior y se contribuye a la financiación del Centro; si se tiene el “mérito” pero no los medios, se accede a los estudios superiores y la sociedad se hace cargo de la financiación; por último, si se tienen los medios pero no el “mérito”, hay que esforzarse en adquirir el “mérito” y en que éste sea reconocido para acceder a la educación superior, espacio permanente de aprendizaje superior. De la elite al mérito: en mi opinión, esta fórmula refleja fielmente la nueva fisionomía de la educación superior. Además de los principios generales que tienen que regir el acceso, en los debates ha habido una insistencia especial en algunos puntos determinados. En primer lugar, en la importancia de proseguir e intensificar los esfuerzos para aumentar el índice de acceso de la mujer a todas las esferas de la educación superior, especialmente a los estudios científicos y tecnológicos, a las funciones de docencia en la educación superior y sobre todo a los cargos de responsabilidad. Otro punto de equidad y de justicia social que reaparece en los debates de la Conferencia es que se precisan medidas de orden económico, social y educativo a lo largo del itinerario escolar de los niños y jóvenes de ambientes desfavorecidos y de condición social modesta para que puedan adquirir la preparación necesaria para acceder a la educación superior y proseguir con éxito sus estudios. Por último, este mismo espíritu ha animado a los participantes en la Conferencia al preconizar las medidas adecuadas para eliminar toda discriminación y superar las desigualdades que afectan, en materia de acceso a la educación superior, a las personas disminuidas, a las minorías, a los refugiados y a las personas desplazadas como consecuencia de catástrofes naturales o de conflictos armados. La cuestión del acceso cobra nuevas dimensiones en la perspectiva del siglo XXI, de la transformación necesaria de la educación superior y de la implantación de la educación permanente (lifelong learning) para todos. La masificación de la educación superior, citada con frecuencia en los debates, es sólo una manifestación de una tendencia fuerte, ya avanzada en los países industrializados, que parece ser irreversible. Es interesante señalar a este respecto que los índices de matriculación brutos en la educación superior en las regiones desarrolladas ya habían alcanzado en 1995 prácticamente el 60% y en América del Norte, 84%. Globalmente, en los países en desarrollo entre 1960 y 1995 han pasado de 1,8% a 8,9% y el número de alumnos de este nivel de enseñanza en este mismo período se ha multiplicado por once, dando lugar a unos índices de crecimiento muy superiores a los de los países desarrollados. A este respecto hay que añadir que estas cifras no tienen en cuenta más que muy parcialmente a los adultos que siguen diversos programas no tradicionales de nivel post- secundario impartidos por centros de enseñanza superior y por otros organismos públicos o privados. Este desarrollo extraordinario de la educación superior obedece a diversas causas. La expansión de la enseñanza secundaria es una de las principales. Aunque no ha alcanzado los ritmos de crecimiento de la educación superior, no por eso ha sido menos considerable. Entre 1960 y 1995, el número de alumnos de esta enseñanza en el mundo pasó de 91 millones a 372 y los índices brutos de matriculación se duplicaron pasando de 29% a 58%. En los países desarrollados, en los que estos índices han alcanzado el 99%, la enseñanza secundaria está próxima a ser universal. En los países en desarrollo, a lo largo del mismo período, los alumnos se multiplicaron por 6,7 y los índices brutos de matriculación casi se triplicaron. En todas partes
10. 4 no ha dejado de aumentar rápidamente el número de jóvenes diplomados de la enseñanza secundaria. Ahora bien, en muchos países, la mayor parte de alumnos de secundaria cursan opciones de enseñanza general cuyos programas suelen estar excesivamente orientados al acceso a la educación superior, por lo que muchos jóvenes, al término de la enseñanza secundaria, se dirigen a la educación superior simplemente porque no se les ha preparado para incorporarse a la vida activa. Al no tener otra formación, los diplomados de la enseñanza secundaria que, por una u otra razón, no accedan a la educación superior, se encuentran expuestos al desempleo. Esta situación, los profundos cambios que se imponen en la educación superior y la perspectiva de la educación permanente para todos que supone la posibilidad de acceder a la educación superior a cualquier edad a lo largo de la vida para completar o poner al día la formación general o especializada, para reciclarse o adquirir competencias nuevas, hacen necesario reconsiderar la concepción general de la enseñanza secundaria. Ésta debe tener una doble finalidad: la preparación para la vida activa y la preparación para acceder a la educación superior. En función de esta doble finalidad, se podrán definir el espíritu y los contenidos de la enseñanza secundaria del siglo XXI, la diversificación y el puesto, dentro de esta enseñanza, de la formación profesional y técnica. El efecto combinado de la expansión de la enseñanza secundaria, del aumento incesante del número y la proporción de empleos y actividades que exigen conocimientos y competencias de alto nivel, junto con el aumento continuo de las necesidades de formación y estudios superiores, puesta al día de los conocimientos, de reciclaje y de reconversión, hace que, a más o menos largo plazo según los países, prácticamente todos, en algún momento de la vida y probablemente más de una vez, tengan que pasar por una u otra forma de educación superior o postsecundaria. En este sentido, podemos hablar de tendencia a la generalización de la educación superior, que se verá favorecida y facilitada por un mayor dominio y una utilización cada vez más amplia de las tecnologías de la información y de la comunicación. Esta generalización no quiere decir que todos pasen directamente de la enseñanza secundaria a la superior, sino que se hará según unas modalidades cada vez más diversificadas, en distintos momentos de la vida, con finalidades, procedimientos de acceso y duración de las carreras que también serán cada vez más variados, y los estudios en un marco institucionalizado alternarán con otras formas de aprendizaje, entre ellas el autodidáctico. En esta perspectiva se enmarcarán la ampliación y democratización del acceso a la educación superior y los esfuerzos que traten de promover la equidad en el acceso y la igualdad de oportunidades de éxito en los estudios superiores. La necesaria evolución de la educación superior como espacio de formación, al que se podrá acceder con una gran flexibilidad en cualquier edad para una formación intensiva o para la actualización de los conocimientos y la adquisición de nuevas competencias o para fines de reconversión, constituye uno de los aspectos principales de la democratización y la renovación de la educación superior y de la educación en general. Esta evolución convierte al mismo tiempo a la educación superior en espacio privilegiado de encuentros, de comunicación de conocimientos y de enriquecimiento mutuo de los docentes de todos los niveles. Otras ideas-eje que me parecen dignas de destacarse aquí son: las misiones de la educación superior, su apertura a toda la sociedad y su interacción con los principales actores sociales y con los grandes sectores. En cuanto a las funciones de la educación superior, los debates pusieron de manifiesto que éstas tenían que ampliarse. Además de las misiones tradicionales de enseñanza, formación, investigación y estudio, que siguen siendo fundamentales, muchos jefes de delegación quisieron destacar la importancia de la misión educativa de la educación superior, la que consiste en favorecer el desarrollo integral de la persona y formar ciudadanos responsables, informados, comprometidos para actuar en pro de un futuro mejor para la sociedad. La educación superior está también llamada a contribuir a la solución de los grandes problemas de alcance mundial, regional y local (pobreza, exclusión, agravación de las desigualdades, deterioro del medioambiente, etc.) y a actuar para promover el desarrollo, la comunicación de conocimientos, la solidaridad, el respeto universal de los derechos humanos, la democracia, la igualdad de derechos de hombres y mujeres así como una cultura de paz y
11. 5 no violencia. La Conferencia insistió especialmente en la misión cultural y ética de la educación superior que, en la época en que vivimos, es una de las más altas prioridades de la educación en general. En lo que respecta al tema tan amplio de la interacción de la educación superior con la sociedad, me limitaré a citar brevemente tres puntos: el primero concierne a las relaciones entre la educación superior y el Estado, y la sociedad en su conjunto. La garantía y el respeto de la autonomía institucional y de la libertad académica por parte del Estado y de la sociedad se reafirman como condición indispensable para que la educación superior pueda cumplir sus misiones. El corolario es el deber de las instituciones de educación superior de rendir cuentas a la sociedad acerca de su actividad y de la utilización de los recursos puestos a su disposición. También en este contexto, muchos oradores hicieron hincapié en la responsabilidd del Estado en materia de financiación de la educación superior como servicio público esencial, así como de la necesidad del apoyo de la sociedad. Asimismo, insistieron en la importancia de que los centros de educación superior garanticen las fuentes de financiación suplementarias y pongan en marcha actividades generadoras de ingresos, refuercen su gestión, adopten en la materia prácticas orientadas al futuro y utilicen sus recursos de modo más racional y más eficaz. Estas medidas aparecen claramente explícitas en la Declaración de la Conferencia. El tema de la financiación se anuncia a todas luces como uno de los desafíos fundamentales de los próximos años. Este problema se plantea con particular agudeza para muchos países en desarrollo, y las medidas de reforzamiento de la gestión y utilización más racional de los recursos no bastarán por sí solas para resolverlo. La revisión de las prioridades de los presupuestos nacionales merece también contemplarse. Son necesarias otras medidas para que los países en desarrollo puedan liberar recursos complementarios para la educación y para resolver numerosos problemas sociales 2 . Otro punto de importancia que fue muy debatido es la interacción entre la educación superior y el mundo del trabajo. Es importante que esta relación se entienda como unas relaciones de asociación, esto es, de socios iguales, y no de subordinación de uno a otro. Quisiera citar aquí al Sr. Lionel Jospin, primer ministro de Francia, que ha rechazado “la concepción mercantil según la cual (la educación superior) podría verse dominada por el mercado”. “En este terreno al igual que en otros, declaró, la economía de mercado es la realidad en la que actuamos. Pero no debe constituir el horizonte de una sociedad. El mercado es un instrumento, no la razón de la democracia”. Uno de los oradores afirmó en su intervención que la participación de los estudiantes en los asuntos de la educación superior es una cosa sana, aunque a veces puede ser “ruidosa”. La Conferencia escuchó una importante declaración del representante de las organizaciones de estudiantes. Dicha declaración expresa la conciencia de los estudiantes de su responsabilidad en sus estudios, pero también ante la sociedad y dentro de la sociedad. Hay que felicitarse por ello y afirmar vigorosamente que su participación y la de sus organizaciones en todo lo que se refiere a la educación superior son esenciales. Al aprobar su Declaración y el Marco de Acción Prioritario, la Conferencia Mundial sentó unas bases capaces de orientar la formulación de políticas nacionales en materia de educación superior para el siglo próximo. La Conferencia favoreció asimismo la emergencia de una alianza entre la comunidad universitaria y educativa y sus principales asociados dentro 2 Los recursos de muchos países en desarrollo están en gran medida hipotecados por la carga que representan el reembolso y el servicio de la deuda. En 27 de estos países, la deuda es superior al PIB. Entre 1990 y 1995, los países de Africa subsahariana dedicaron 12 mil millones de dólares al año, como media, al reembolso de la deuda, al mismo tiempo que ésta aumentaba en 33 mil millones de dólares. Algunos de estos países dedican al reembolso de la deuda sumas prácticamente equivalentes a la totalidad de la ayuda pública al desarrollo que han recibido. Al adoptar en su vigésimo quinto periodo de sesiones la Estrategia Internacional de Desarrollo para el segundo Decenio para el Desarrollo, la Asamblea General de las Naciones Unidas fijó para la ayuda oficial al desarrollo de los países industrializados el objetivo de 0,70% de su PNB. Mucho falta para alcanzar este objetivo de solidaridad, confirmado varias veces. En un mundo interdependiente, la solidaridad no es una mera exigencia ética, sino también un imperativo político.
12. 6 de la sociedad. Los parlamentos, que son la voz del pueblo, tienen un papel importante que cumplir para consolidar esa alianza y garantizarle la audiencia y la eficacia necesarias. Ha llegado la hora de actuar, y en mis contactos con jefes de Estado y de gobierno, ministros de educación y de la educación superior y delegados permanentes ante la UNESCO, vengo observando que en la concepción y aplicación de las reformas de la educación superior, los Estados Miembros empiezan a inspirarse en las orientaciones definidas en los textos aprobados por la Conferencia Mundial. Mucho dependerá en lo sucesivo del dinamismo de la alianza de todos los que – individuos e instituciones- están llamados a actuar para promover el cambio en la educación superior. La UNESCO tomó la iniciativa de poner en marcha el proceso que desembocó en la Conferencia Mundial, y hará lo que esté en su mano para que tenga una continuación lo más eficaz posible, en estrecha cooperación con las autoridades de la educación superior y las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales interesadas. Por mi parte, he adoptado ya una serie de medidas dentro de la Organización con objeto de imprimir todo el impulso necesario a la acción destinada a dar curso a la Conferencia Mundial. Estamos en vísperas de un nuevo siglo y de un nuevo milenio. Es simbólico que vayan precedidos del Año Internacional de la Cultura de Paz, al que seguirá inmediatamente el Decenio Internacional para una Cultura de Paz y No Violencia en beneficio de los niños del mundo (2001 – 2010), proclamados ambos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. En la Declaración aprobada por la Conferencia Mundial, ésta puso de relieve que “en el umbral de un nuevo milenio, la educación superior está llamada a conseguir que prevalezcan los valores y los ideales de una cultura de paz”. Conviene que, fieles a sus tradiciones y a su vocación humanistas, las instituciones de educación superior del mundo entero, sus docentes, sus estudiantes y sus organizaciones sean los más activos y comprometidos en señalar el Año y el Decenio Internacional con actividades de promoción de una cultura de paz y no violencia. Que este Año y este Decenio sirvan en particular para ejecutar programas a largo plazo de acción de solidaridad, uno de los valores fundamentales de la cultura de paz, en beneficio de los docentes y estudiantes de los países en desarrollo. Federico Mayor
13. INTRODUCCION Al convocar la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior (París, 5-9 de octubre de 1998), el objetivo que perseguía la UNESCO era dejar sentados los principios fundamentales que debían regir la reforma en profundidad de los sistemas de educación superior en todo el mundo. En nuestra sociedad global, compleja y sometida a rápidos cambios, la educación superior debe contribuir a la edificación de la paz basada en un proceso de desarrollo, así como en la equidad, la justicia, la solidaridad y la libertad. Para alcanzar este objetivo, el acceso en función del mérito, la renovación de los sistemas y las instituciones y el servicio a la sociedad, sin olvidar el estrechamiento de los vínculos con el mundo del trabajo, deben ser el fundamento de la renovación de este nivel de la educación. Para ello, la educación superior debe gozar de autonomía y libertad ejercidas de forma responsable. Federico Mayor, Director General de la UNESCO, tenía presente al convocar la Conferencia que esta iniciativa debía contribuir a transformar la educación superior, tanto en sus aspectos materiales como virtuales, en un medio adecuado para el aprendizaje a lo largo de toda la vida, el debate cultural, la afirmación y preservación de la diversidad y la fragua y la confirmación de los valores y principios enunciados en la Constitución de la UNESCO con miras a “la solidaridad intelectual y moral de la humanidad”. Los análisis que efectuaron los ministros y jefes de delegación durante la Conferencia Mundial, los comentarios positivos del Consejo Ejecutivo de la UNESCO inmediatamente después de ésta y las medidas adoptadas en el mundo entero por los gobiernos para incluir los principios de la Declaración en sus decisiones de política sobre educación superior ponen de manifiesto que la Conferencia resultó un poderoso instrumento para facilitar a la comunidad internacional la reforma de la educación superior. Estas iniciativas tienen su base en el principio de que la educación superior debe ser accesible a todos por igual en función del mérito, de conformidad con el Artículo 26.1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Como convinieron todos los participantes en la Conferencia, es inaceptable toda discriminación en el acceso a la educación superior por motivos de raza, sexo, lengua o religión, distinciones económicas, culturales o sociales o discapacidades físicas. Deben preservarse, reforzarse y ampliarse las misiones esenciales de la educación superior, a saber, educar, formar, realizar investigaciones y prestar servicios a la comunidad. La Conferencia Mundial insistió en que los establecimientos de educación superior han de procurar educar a graduados cualificados que sean ciudadanos responsables y brindar oportunidades para el aprendizaje superior a lo largo de toda la vida. A punto de terminar el siglo, son claramente visibles los devastadores efectos de una concepción del desarrollo económico basada en la especulación. Así pues, la adopción por la comunidad internacional de un documento que afirme claramente que las instituciones de educación superior deben preservar sus funciones críticas en beneficio de la democracia es oportuna, y las autoridades deben tomarla muy en serio. La pertinencia no puede ser un concepto abstracto. Como declaró la Conferencia, la pertinencia “debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen”. Las relaciones con el mundo del trabajo, en particular, deben basarse en orientaciones a largo plazo y en los objetivos y las necesidades de la sociedad, así como en el respeto de las culturas y la protección del medio ambiente. La pertinencia implica también una mejor integración de la educación superior en el sistema general de educación: la Conferencia insistió como prioridad en la reordenación de sus vínculos con todos los niveles de la educación, en particular la educación secundaria. La búsqueda de la calidad es indispensable para una política fundada en el mérito. Pero la calidad debe articularse en un contexto determinado con la pertinencia y con la solución de problemas de la comunidad, de modo que las evaluaciones de la calidad deben comprender todas las funciones y actividades de la educación superior. La función que cumple aquí la
14. 8 investigación es particularmente esencial, y éste será el tema principal de la Conferencia Mundial de Ciencia que está organizando la UNESCO (Budapest, julio de 1999). Es preciso fomentar la investigación en todas las disciplinas como instrumento para el progreso del saber por medio de planteamientos que refuercen la interdisciplinariedad, la transdisciplinariedad y la innovación. En el seguimiento de las dos conferencias mundiales, nos complacería observar que los centros y cátedras de educación superior y política científica se expanden y crean redes en todas las regiones. Las declaraciones de la Conferencia sobre la función del personal, en particular los docentes, la importancia de la participación de los estudiantes en el proceso de adopción de decisiones y las medidas que deben adoptarse o reforzarse para garantizar la participación de la mujer en la educación superior constituyen puntos primordiales de esos documentos y deben servir de guía a las autoridades correspondientes y a cuantos tienen responsabilidades en su aplicación. Por último, un punto clave de índole filosófica, pero con repercusiones concretas, es la declaración de la Conferencia de que la educación superior debe considerarse como un bien público. Igualmente importante es la afirmación de que la dimensión internacional de la educación superior es parte inherente de su calidad. La UNESCO dio el ejemplo al poner en marcha el Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO, con su labor de convalidación de estudios, títulos y diplomas basada en una estrecha asociación, solidaridad y cooperación entre iguales. Como se afirmaba en el Preámbulo de la Declaración, la segunda mitad de este siglo pasará a la historia de la educación superior como el periodo en que ésta tuvo su expansión más espectacular. La UNESCO analizó las consecuencias de esta realidad en el Documento de Política de la UNESCO para el Cambio y el Desarrollo de la Educación Superior, publicado en 1995, en el que también se indicaba que, próximo el final del siglo XX, sigue habiendo desigualdades flagrantes en la educación superior y una diferencia cada vez mayor entre los países industrializados y los llamados países en desarrollo. Con la convocatoria de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, la UNESCO reafirmaba su tenaz compromiso de cincuenta años con el fomento de la educación superior y la investigación. La Conferencia procuró que hubiera un amplio debate como complemento de otras grandes conferencias de educación que representan hitos en el proceso de renovación, en particular la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990), la 45ª reunión de la Conferencia Internacional de Educación sobre la Función de los Docentes en un Mundo Cambiante (Ginebra, 1996) y la Conferencia Internacional de Educación de Adultos (Hamburgo, 1997). Además, la Conferencia Mundial reiteró las recomendaciones relativas a la apertura de la educación superior formuladas por la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI en su informe La educación encierra un tesoro (1996). Antes de la Conferencia se produjo una amplia movilización de los asociados, los responsables nacionales de las políticas, los dirigentes institucionales, el profesorado y los investigadores, comprendidos los que participan en el Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO, el estudiantado, los sectores económico y profesional y la sociedad civil, incluidos los parlamentarios. Se celebraron conferencias regionales en La Habana en noviembre de 1996 (América Latina y el Caribe), en Dakar en abril de 1997 (Africa), en Tokio en julio de 1997 (Asia y el Pacífico), en Palermo en septiembre de 1997 (Europa) y en Beirut en marzo de 1998 (Estados Arabes). Los resultados, declaraciones y planes de acción de estas conferencias se tuvieron en cuenta a la hora de preparar los documentos que fueron aprobados en la Conferencia Mundial y se incluyeron en el presente informe. Las conclusiones de estas conferencias también se utilizaron en la preparación de los documentos de trabajo y constituyeron la base principal de los debates de las Comisiones de la Conferencia sobre la pertinencia, la calidad, la administración y financiación y la cooperación internacional. Confirmaron que actualmente nos enfrentamos a problemas mundiales que requieren soluciones que deben aplicarse a escala planetaria, aunque existan diferencias entre los contextos económicos, sociales, culturales y políticos de las distintas regiones. La UNESCO publicará varios documentos entre los que figura uno relativo a la labor de las Comisiones.
15. 9 Los resultados de las conferencias regionales se complementaron con estudios y análisis realizados por unas cincuenta organizaciones gubernamentales y no gubernamentales encargadas de preparar una serie de debates temáticos sobre cuestiones importantes relacionadas con la educación superior en este final de siglo. Se organizaron doce debates en relación con tres esferas principales: Educación superior y desarrollo - Las exigencias del mundo del trabajo - La educación superior y el desarrollo humano sostenible - La contribución al desarrollo nacional y regional - La formación del personal de la educación superior: una misión permanente Nuevas tendencias e innovaciones en el ámbito de la educación superior - La educación superior para una nueva sociedad: la visión estudiantil - De lo tradicional a lo virtual: las nuevas tecnologías de la información - La educación superior y la investigación: desafíos y oportunidades - La contribución de la educación superior al sistema educativo en su conjunto Educación superior, cultura y sociedad - Mujeres y educación superior: cuestiones y perspectivas - Promover una cultura de paz - Movilizar el poder de la cultura - Autonomía, responsabilidades sociales y libertad académica Los debates temáticos suscitaron un gran interés entre los participantes de la Conferencia y sus resultados se difundirán por separado. Además de los debates temáticos y de las Comisiones, una serie de conferencias especiales y de discursos pronunciados por los ministros y jefes de delegación en las sesiones plenarias informaron sobre lo que estaba ocurriendo en sus países en el sector de la educación superior y expresaron su posición con respecto a los temas de la Conferencia. Los ministros trataron los siguientes temas: - las misiones cambiantes de la educación superior en el siglo XXI - la interacción de la educación superior con la sociedad - las repercusiones del proceso de cambio en la educación superior, la diversificación y mayor flexibilidad de los sistemas y el modo en que éstos promueven el aprendizaje permanente - el acceso a la educación superior Todas estas contribuciones se tomaron en consideración en la versión final de la Declaración y el Marco de Acción, al igual que las observaciones de todos los Estados Miembros y de las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales que se ocupan de la educación superior o que fueron invitadas a asistir a la Conferencia. No cabe duda de que los documentos que aprobaron los participantes al final de la Conferencia, a saber, la “Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción” y el “Marco de Acción Prioritaria para el Cambio y el Desarrollo de la Educación Superior”, representan un acuerdo entre todos los interesados en relación con las principales acciones clave necesarias para renovar la educación superior en el siglo XXI. Ha llegado el momento de pasar a la acción, ejecutar proyectos y fomentar una cooperación internacional basada en la solidaridad, la construcción de una sociedad equitativa, en particular, mediante la investigación, la formación de especialistas y los proyectos comunitarios encaminados a erradicar la pobreza, la violencia, el analfabetismo, el hambre, la intolerancia, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, y el desarrollo de una cultura de paz. La Declaración Mundial y el Marco de Acción Prioritaria contribuirán a la preparación del programa para la formulación de políticas de educación superior en los Estados Miembros y para que la UNESCO y sus interlocutores preparen o refuercen las estrategias de desarrollo.
16. 10 A raíz del proceso de la Conferencia ha surgido una nueva coalición entre la comunidad de la educación superior y sus principales interlocutores. Los contactos con los Jefes de Estado, Ministros de Educación y Educación Superior y delegados ante la UNESCO pusieron claramente de manifiesto que éstos ya han empezado a utilizar los documentos para introducir reformas en la educación superior. El resultado a largo plazo de la Conferencia será la renovación y reforma eficientes y eficaces de los sistemas e instituciones de educación superior sobre la base de los principios de pertinencia y calidad, con la voluntad de fomentar la cooperación internacional y la solidaridad académica. En la actualidad, numerosos aspectos dependen del dinamismo de la coalición de todos aquellos (particulares e instituciones) que participan en el proceso de cambio de la educación superior. La UNESCO asumió la responsabilidad de poner en marcha el proceso que culminó con la Conferencia Mundial. La Organización, junto con las autoridades encargadas de la educación superior, las organizaciones intergubernamentales y las organizaciones no gubernamentales que actúan en el campo de la educación superior, hará todo lo posible para garantizar un seguimiento eficaz.
17. INFORME ORAL preparado por la Sra. Suzy Halimi, Relatora General, con motivo de la clausura de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior (viernes 9 de octubre de 1998) Señoras y señores Ministros, Señor Presidente de la Conferencia General, Señor Presidente del Consejo Ejecutivo, Señor Director General, Excelencias, Señoras y señores: En mi calidad de Relatora General, me corresponde el honor de sintetizar las intervenciones que hemos escuchado y también de dar cuenta de los análisis y las reflexiones críticas manifestadas en las comisiones y en los debates temáticos, de las expectativas y las demandas formuladas, y finalmente, de los compromisos contraídos respecto de la nueva visión que juntos hemos forjado para la educación superior. Permítanme expresarles mi profundo reconocimiento por esta muestra de confianza. En esta Conferencia participaron unos 4.000 delegados y observadores; desde luego, representantes de los Estados Miembros, pero también de organizaciones internacionales, instituciones y organismos diversos, y de todos aquellos que en la sociedad civil tienen relación con la educación superior, las universidades, los universitarios y los estudiantes, las colectividades territoriales, el sector privado, el movimiento asociativo, la empresa y el mundo del trabajo. Con este gran encuentro internacional ha culminado un ambicioso proyecto, un proceso que comenzó tímidamente pero que fue un incesante generador de esfuerzos durante toda su trayectoria movilizadora. Los interesantes documentos de trabajo que se nos sometieron, los elementos de debate que aportamos durante los trabajos, los proyectos de declaración y de marco de acción examinados y enriquecidos durante esta semana permitieron alcanzar un consenso crítico que es la impronta de la UNESCO. El hecho de que la Conferencia se haya celebrado al iniciarse el tercer milenio, con sus desafíos, sus incertidumbres y sus promesas, magnifica su alcance y aumenta las expectativas. Quisiera en particular subrayar que nuestra Conferencia Mundial supo combinar ponencias sobre políticas, conocimientos especializados, participación democrática, expresiones de diversas sensibilidades culturales, en torno a cuatro grandes ejes que constituyen la pertinencia, el mejoramiento de la calidad, la gestión y la financiación de la educación superior en un afán de justicia y de equidad y, finalmente, la cooperación internacional. Sendas comisiones analizaron estos cuatro ámbitos críticos para efectuar un balance y destacar los adelantos más recientes. Las comisiones permitieron enriquecer los enfoques, confrontar los puntos de vista y delimitar en común algunos aspectos prioritarios que requieren una intervención. Por otra parte, los principales agentes de la enseñanza superior y de la investigación reunieron, concibieron, organizaron y dirigieron grupos temáticos, en los que se manifestó la voluntad de consolidar el diálogo y reforzar su legitimidad. Se manifestaron fuertes expectativas y se plantearon demandas precisas. De esta manera la Conferencia tomó la forma de un espacio abierto de aprendizaje en el que, más allá de las actividades oficiales previstas en el programa, se propuso una gran cantidad de iniciativas que nos revela la riqueza de la educación superior en los albores del tercer milenio. Para intentar dar cuenta de esta abundancia de ideas, sin olvidar las intervenciones de los Ministros, me referiré en primer lugar al contexto en el que se desenvuelve esta amplia
18. 12 concertación, y a continuación a los aspectos sobresalientes de nuestra reflexión común, reagrupándolos en torno a los cuatro ejes que estructuran el conjunto: pertinencia, calidad, gestión y cooperación internacional. I. El contexto El porvenir de la educación superior no puede analizarse seriamente sin haber efectuado previamente un balance, y establecido el contexto nacional, regional e internacional en el que ha de cumplir sus misiones, tanto las tradicionales como las nuevas. A. La mundialización Es preciso tener conciencia de que la educación superior ya no se puede concebir solamente a partir de situaciones y criterios nacionales. Ya no existe investigación o formación dignas de ese nombre en términos puramente locales. Los problemas generales que fueron inventariados, principalmente en el marco de las intervenciones de los ministros y de los jefes de delegación, demuestran, más allá de la heterogeneidad de las situaciones propias de países determinados o de conjuntos de países, que existe una creciente mundialización de los problemas caracterizada por la extrema complejidad de las situaciones. “Tal vez la mundialización, pese a las diferencias de opinión que la rodean, se ha convertido en una realidad insoslayable”, planteaba el príncipe Talal Bin Abdul Aziz en la sesión inaugural de nuestra Conferencia. “Podría también constituir un desafío ético y un amplio campo de solidaridad internacional”, añade el Sr. Portella, Presidente de la Conferencia General de la UNESCO. Hay que destacar que la mundialización no se refiere únicamente a la economía, es también la internacionalización de los intercambios humanos y de la circulación de ideas. El Sr. Pal Pataki, Presidente del Consejo Ejecutivo, observó que esta Conferencia constituía un testimonio vivo de esa situación, tanto por el número como por la calidad de los participantes. Se plantean a la humanidad un conjunto de problemas que no pueden hallar una solución en el marco de políticas aisladas. Esta es la razón por la cual el Primer Ministro de Francia se refirió al “contexto nuevo y estimulante” en el que la educación superior debe llevar a cabo hoy en día sus múltiples tareas y asegurar su mutación. B. La democratización También hay que recordar, como lo hizo el Director General, que la educación superior se halla frente a un auge de la democratización y a un reforzamiento del Estado de derecho en casi todas las sociedades. Es indiscutible la función que cumplen la educación en general y la superior en particular en el progreso y la preservación de la democracia, y en la formación de los jóvenes y los adultos en materia de ciudadanía democrática. Esta evolución se caracteriza también por el lugar que ocupa la mujer en los procesos de decisión. La lucha por el reconocimiento de una igualdad completa no tiene lugar sin dificultades e inclusive sufrimientos, pero se trata de un gran desafío para la educación superior en el siglo XXI. Se refirieron a esta cuestión numerosos participantes, especialmente en el grupo dedicado a este tema, que insistió en la responsabilización de las mujeres, y en la necesidad de tomar medidas que les permitan conciliar el acceso a las responsabilidades en la carrera profesional con la vida familiar. C. El progreso de la ciencia y la tecnología También plantea un reto el progreso de la ciencia, que es la condición de un desarrollo sostenible, como lo subrayaron en particular Irán y Suiza, lo que no debe hacer olvidar que el desarrollo de los países puede ser también un requisito del desarrollo de la ciencia. Los problemas de orden ético que plantean las investigaciones científicas y sus aplicaciones ofrecen a la enseñanza superior un vasto campo de estudio y prospectiva. Estos aspectos
19. 13 tuvieron gran resonancia en las deliberaciones del segundo grupo temático, que ve en ellos una respuesta para afrontar la complejidad y los cambios de nuestro fin de siglo. Lo mismo puede decirse –cuestión abundantemente mencionada- del lugar que han tomado las tecnologías de la comunicación en nuestras sociedades, con las consecuencias que la invasión del mundo virtual tiene sobre la ampliación de la brecha entre los países industrializados y postindustrializados y los países en desarrollo. Sería conveniente, midiendo bien los profundos trastornos que acarrean las tecnologías en la sociedad y por lo tanto en la educación, abstenerse de un excesivo optimismo. D. El medio ambiente Tampoco sería oportuno ser optimistas en cuanto al estado del planeta que vamos a dejar a las generaciones futuras. La educación superior no puede replegarse sobre sí misma e ignorar los atentados al medio ambiente que deploramos sin ser capaces de reparar cabalmente. Desde luego, el crecimiento demográfico y la urbanización desenfrenada no son ajenas a este grave problema del porvenir ecológico de nuestro planeta. Estos problemas suscitaron ecos en varias delegaciones, entre ellas la de Côte d’Ivoire. E. La exclusión social La disminución de la actividad agrícola e industrial, variable según los países, y el desarrollo del sector de servicios, que fueron mencionados en el debate sobre “responder a las exigencias del mundo del trabajo” plantean otro problema relacionado con la evolución de la economía y de la estructura de los empleos. Son cada vez más numerosos los sectores de la población que se enfrentan a la exclusión social, y los propios jóvenes diplomados son también víctimas del paro; es sin duda el problema más agudo que tenemos hoy en día. En efecto, una de sus consecuencias es que afecta a todos los esfuerzos de democratización y a los valores de nuestras sociedades. Hay que atreverse a compartir, nos invita el Director General de la UNESCO. En este caso también la enseñanza superior tiene sin duda una misión que cumplir, desarrollando capacidades nuevas de adaptación a las evoluciones económicas, en la perspectiva de una mejor cohesión social y de un refuerzo de la ciudadanía democrática. Compartir en los países, y entre ellos, exige ciertas condiciones previas: la decisión de promover y respetar los derechos humanos fundamentales, una voluntad política de apostar al desarrollo humano, un profundo sentido de la solidaridad y una movilización de todos los agentes institucionales y financieros, públicos y privados. F. El éxodo de profesionales El éxodo de profesionales constituye para numerosos países en desarrollo un grave problema. Aunque sea conveniente mantener la movilidad que es fuente de enriquecimiento intelectual, hay que tomar medidas que favorezcan el retorno al país de origen y la participación en su desarrollo económico, social y cultural. Los estudiantes abordaron ampliamente esta dimensión en su mesa redonda y en el grupo temático dedicado a su concepto sobre lo que debería ser la nueva sociedad. G. Los conflictos armados Nuestras sociedades son atravesadas por numerosos conflictos, de los cuales los más graves son las guerras regionales o nacionales. Las violencias registradas dentro de numerosos países son un síntoma de la dificultad que tienen los ciudadanos, entre ellos numerosos jóvenes, para entrar en una nueva sociedad, de la que han desaparecido la mayor parte de los antiguos puntos de referencia, donde los valores ya no son perceptibles. Como lo señalaran en particular Costa Rica y la India, la universidad tiene una función que cumplir en la instauración de una cultura de paz. Confiar en la juventud, y dentro de ella, en los estudiantes, es sin duda un reto al que la enseñanza superior debe responder en nuestros países. Este es el contexto, complejo, en el que se nos invita a elaborar una nueva visión de la educación superior y, desde un comienzo, se plantea una pregunta: ¿puede la educación superior responder a nuevas misiones, sin cambiar de naturaleza? Este interrogante fue
20. 14 planteado por Brasil y fue objeto de los trabajos del grupo temático Nº 6. ¿Cuáles son los desafíos que se plantean al iniciarse el tercer milenio? II. Las grandes tareas de la educación superior en el siglo XXI ¿Cómo no aprovechar este gran encuentro internacional para observar en las constataciones formuladas, en las iniciativas tomadas en diversos lugares, tanto en los éxitos como en los fracasos, los principales interrogantes que se plantean a la educación superior de hoy y de mañana? En este punto encontramos los cuatro grandes ejes que sirvieron de articulación a esta Conferencia Mundial y a las diversas actividades que la precedieron. A. La pertinencia Nos enfrentamos en primer término a la necesidad de instaurar una enseñanza masiva integrada en una educación a lo largo de toda la vida. En varias intervenciones, entre ellas la de Chile, se señaló y apreció el interés general que se manifiesta actualmente respecto de la educación superior, inclusive entre los más importantes donantes de fondos, lo que es un signo de un cambio de estado de ánimo. Se reconoce que la enseñanza superior es un factor de desarrollo en una sociedad y una economía fundada en el conocimiento. Empero, hay que estar en condiciones de impartir una formación pertinente y de calidad al mayor número posible de jóvenes, para darles acceso al mercado del empleo y permitirles actualizar ulteriormente sus conocimientos. Nos hemos referido a la apertura de la educación superior a un mayor número de estudiantes. Esto supone, según el representante de Indonesia y otros oradores, que haya posibilidades reales de respuesta a la creciente demanda de educación superior en los diferentes países del mundo. Sin duda, la enseñanza superior masiva es ya una realidad en algunos países, en tanto que otros ya han emprendido la marcha hacia ese objetivo que exige cooperación y solidaridad. En la última parte del presente informe volveremos a referirnos a este aspecto. Para todos, la experiencia de la democratización de la enseñanza superior choca con la exigencia de pertinencia. Los debates demostraron que la pertinencia es un concepto dinámico, que difiere según los contextos y según los públicos; sin duda, hay que atender particularmente a los grupos minoritarios. El problema de determinar quién decide acerca de la pertinencia se analizó tanto en la Comisión II como en plenaria. Los oradores de Canadá, Colombia, Egipto e Irán insistieron especialmente en esta dimensión. A nuestro juicio, los trabajos indican que la pertinencia sólo puede ser resultado del diálogo y de la concertación con los diferentes interesados, entre ellos los estudiantes. B. La calidad y su evaluación La calidad de la enseñanza superior se reconoce sobre todo por el tenor de sus principios éticos y pedagógicos. La atraviesan varios conflictos y paradojas: la paradoja entre la expansión y la dispersión de la demanda por una parte, y el paro que afecta a un número cada vez mayor de diplomados, por otra; entre el deber de igualdad y de justicia y los límites financieros de una masificación de esta forma de educación; finalmente, entre la obligación ética y moral y las diversas tentaciones de abuso de los conocimientos y los descubrimientos. Frente a estas tensiones y paradojas, la educación superior debe elaborar una nueva ambición, recurrir a su adaptabilidad, su flexibilidad y su imaginación para desarrollar capacidades de resolución de problemas y de anticipación, armarse de un espíritu crítico constante, y promover el trabajo de equipo, sin abandonar jamás su filtro ético. El reto de la calidad no puede disociarse de la búsqueda del rendimiento y del establecimiento de criterios de evaluación. Es conveniente que esas normas y criterios tomen en cuenta la variedad de las situaciones. La necesidad de desarrollar una cultura de la evaluación es inseparable de la noción de calidad, que a su vez está íntegramente vinculada a una democratización efectiva del sistema de educación superior.
21. 15 C. Gestión y financiación La Comisión III tenía la misión de examinar estos problemas particulares. La educación ya no puede estar (y de hecho no lo está, en muchos casos) replegada en una torre de marfil. Es indispensable compartir las responsabilidades con el conjunto de los interlocutores, tanto dentro como fuera del establecimiento. Dentro del establecimiento, las responsabilidades incumben al conjunto de los usuarios, formadores e investigadores, estudiantes, funcionarios administrativos y, en general, a todos los que cumplen funciones de gestión o de asesoramiento. Se deben instaurar nuevas formas de gestión que fortalezcan el trabajo colegiado y la transparencia. En el exterior es notoria la multiplicación de interlocutores: empresas, colectividades territoriales en el marco de procedimientos de descentralización, establecimientos de investigación científica independientes de la universidad, etc. La educación superior ha desarrollado sus relaciones con el mundo económico; los dos universos han dejado de ignorarse y de criticarse. Pero en esta asociación, la educación superior debe evitar adoptar una actitud mercantil; como lo subrayó vigorosamente el Primer Ministro de Francia, sin duda el mercado es una realidad insoslayable, pero no hay que dejarse determinar por sus exigencias. Esta problemática parece particularmente aguda en los países en transición. La asociación con la industria y con otros sectores de la sociedad puede por otra parte favorecer una mayor profesionalización de la educación superior. En muchos países son ya habituales las prácticas profesionales en empresas, mientras que numerosos profesionales de empresas participan en la enseñanza superior. En otro plano, se pueden establecer estructuras consultivas que permitan a las empresas participar en la gestión de la universidad, las universidades y las empresas pueden mancomunar sus esfuerzos en proyectos de investigación, se pueden contemplar conjuntamente ayudas para la búsqueda de empleo, etc. Todo esto exige un cambio de comportamiento en las empresas, del mismo modo que en las universidades se ha tomado conciencia de la necesidad de cambio. En el marco de esta gestión delicada, exigente, hay que respetar la autonomía de los establecimientos y el ejercicio de las libertades académicas. En el plano nacional, la creciente cantidad de establecimientos muy diversos que se necesitan para hacer frente a la evolución de la demanda no puede administrarse convenientemente sin mecanismos flexibles y sin un cierto grado de descentralización. La función de tutela debiera ejercerse mediante una política que estimule y apoye y no una política que restrinja. Es la única manera de lograr que se desarrollen formas de enseñanza superior mejoradas adaptadas a la demanda: universidades abiertas, prestatarios privados de diversos tipos, modalidades de educación a distancia, campus virtuales, redes comunes a varios lugares, etc. Desde luego, los grupos de trabajo exploraron los recursos que para estos fines ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, por ejemplo la posibilidad de crear universidades virtuales como la Universidad de las Naciones Unidas. En torno a este tema giró un nutrido debate que dio lugar a interesantes propuestas. Una ilustración por videoconferencia mostró los cambios fundamentales que el paso de lo tradicional a lo virtual suscita en esos tres pilares de la enseñanza superior que son los cursos, los laboratorios y las bibliotecas. Los oradores subrayaron la repercusión de esas nuevas técnicas, sin perder de vista las dimensiones ética, cultural y geopolítica relacionadas con el acceso a esos instrumentos, a la generación de conocimientos y a su difusión. Se recomendó que se instaurara una cooperación Norte-Sur y Sur-Sur para facilitar el acceso generalizado a esas tecnologías, fortalecer las capacidades endógenas y poner los conocimientos así producidos a disposición de todos. Sin embargo, las tecnologías no pueden resolverlo todo. Como lo señaló el representante de Argelia, hay que hacer esfuerzos particulares en favor de las mujeres, que en numerosos países siguen estando al margen de la educación superior y de los procesos de decisión en la sociedad. Las tecnologías pueden ser un instrumento, pero una auténtica democratización de la educación superior exige también que se eliminen los obstáculos
22. 16 socioeconómicos, culturales y políticos que se oponen a su acceso pleno a la educación y a su perfecta integración social. La financiación de la educación superior sigue siendo un problema crucial al iniciarse el siglo XXI. La flexibilidad deseada por las universidades, y ya ampliamente obtenida, no es un motivo para abstenerse de rendir cuentas; habrá que encontrar, según algunos oradores, entre ellos el de Swazilandia, modalidades que respeten la autonomía de los establecimientos y que permitan al mismo tiempo obtener cuentas; la financiación basada en el rendimiento es una de las numerosas vías que permitirían lograr este fin. De todas maneras, no se debe en ningún caso atentar contra las libertades académicas y los principios fundamentales relacionados con ellas. Habida cuenta del desarrollo de la enseñanza superior, el Estado no puede esperar ser la única y ni siquiera la principal fuente de financiación de todo el sector. Comparten esta opinión varios oradores, por ejemplo Marruecos. Sin embargo, ello no reduce su deber de velar por que la enseñanza superior sea adecuadamente financiada. La fórmula de contratos como se practica en Francia, que vinculan por cuatro años los establecimientos de enseñanza superior y el ministerio de tutela, puede permitir a éste definir su participación financiera, pero no excluye que el establecimiento busque otros asociados. Muchos participantes, como los de Cabo Verde y Malí, manifestaron su preocupación por el alejamiento del Estado. Sin duda, es evidente que éste no puede hacerse cargo de toda la financiación. Conviene por lo tanto crear, en el nivel en que se adoptan las decisiones, un entorno favorable a una diversificación creciente de las fuentes de financiación de la educación superior. Las soluciones serán variadas y numerosas. De todas maneras, conviene alentar el espíritu empresarial en los establecimientos que procuran obtener ingresos no sólo mediante actividades tradicionales de investigación y formación, sino también por medio de operaciones comerciales o de producción. En otros casos, esto se traduce en un desarrollo siempre creciente de un sector privado de la enseñanza superior. Aparecen sin cesar nuevas modalidades de diversificación de recursos, que son necesarias por diferentes presiones y posibilidades; la UNESCO y otras redes podrían desempeñar una útil función ocupándose de difundirlas. Todas estas posibilidades de diversificación presentan no obstante peligros que es indispensable evitar. El más grave es el de atentar contra la igualdad de acceso a la educación superior. La enseñanza privada, por ejemplo, que contribuye a ampliar un acceso que sin ella no sería posible, tiene cierta tendencia a hacer pagar los estudios y por lo tanto recluta menos estudiantes desfavorecidos. El compromiso del Estado y el mantenimiento de un servicio público siguen siendo los garantes de la igualdad de oportunidades y de la democratización de la educación superior. La cooperación internacional En este punto del análisis de las grandes mutaciones de la educación superior consideramos necesario, y a ello nos invitan los textos que vamos a aprobar, prestar mayor atención a la experiencia internacional, a la colaboración y a la solidaridad en favor de la cual se pronunciaron varias delegaciones, entre ellas la de Sudáfrica. Los documentos de trabajo en los que se presentaron experiencias institucionales, nacionales y regionales insisten en la contribución de la cooperación a una mayor solidaridad y una paz genuina. Esta cooperación es necesaria no solamente para fortalecer la calidad, la pertinencia y la eficacia interna de la educación superior, sino también para tender puentes entre los asociados locales y nacionales y entre las naciones. Los participantes en la Comisión IV apoyaron las ideas expuestas en el documento de trabajo que se les había sometido, y pidieron claramente, por iniciativa de la Asociación Internacional de Universidades, que la educación superior comprendiera entre sus misiones principales la cooperación internacional y la necesidad de promover la pluralidad de las culturas, una conciencia mundial de los problemas y un desarrollo durable en todo el mundo. En el plano internacional, se señaló que la constitución de redes de instituciones de enseñanza superior e investigación en el marco de programas como por ejemplo el de
23. 17 UNITWIN-Cátedras UNESCO, constituía una metodología innovadora en el fortalecimiento de las capacidades nacionales e institucionales de los países en desarrollo. Para numerosos Estados en desarrollo, varias organizaciones no gubernamentales y fundaciones, el espacio abierto de aprendizaje y formación que favorece la movilidad académica es privilegio exclusivo de los países industrializados. Los países en desarrollo sufren el éxodo de competencias que es una forma de exilio de las inteligencias, así como sus consecuencias nefastas sobre sus capacidades para reforzar sus instituciones y formar ciudadanos críticos y creativos. La Conferencia no estableció una relación automática entre estos fenómenos, pero hizo suya esta preocupación y formuló un llamamiento para que se propicie la movilidad, y al mismo tiempo se ayude a los países privados de sus especialistas a preservar y motivar a sus expertos en el país o a incitarles al retorno, estableciendo ejes de cooperación institucional Norte-Sur y creando centros de excelencia en los países en desarrollo. En este sentido, TOKTEN y TALVEN, presentados durante nuestros trabajos, constituyen ejemplos interesantes. Varios participantes apoyaron la propuesta de “universitarios sin fronteras” expuesta en el documento de trabajo, y pidieron que se explorara esa posibilidad. En cuanto a los trabajos que se podrían realizar en común sobre la calidad, recordemos que numerosos países pidieron que se elaboraran normas internacionales indispensables para la evaluación de la calidad, que respetaran la diversidad y la especificidad de los países. De manera más general, así como seis comités intergubernamentales se dedican con determinación al ámbito del reconocimiento de los estudios, diplomas y títulos de la enseñanza superior, se consideró conveniente que otras instancias análogas analizaran la evaluación de la cooperación internacional. Recogiendo algunas observaciones formuladas por el representante de Marruecos, parece necesario que la UNESCO suscite un informe de evaluación sobre las formas de esta cooperación y sobre sus prácticas en función de las necesidades específicas de cada región. Conviene también subrayar la misión de peritaje, de ayuda al fortalecimiento de las capacidades que la UNESCO debe cumplir en el ámbito de la enseñanza superior, así como en sus demás esferas de competencia. En materia de libertad académica, los participantes pidieron que la UNESCO continuara su acción. Insistieron particularmente en el seguimiento de la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en 1997. También mencionaron la idea de establecer un grupo permanente de reflexión cuyo mandato consistiría en elaborar una carta universal de las libertades académicas. Conclusión: Incitación a la acción Hemos llegado al término de los trabajos de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. Los textos que hemos aprobado constituyen para nuestros Estados, para nuestros establecimientos de enseñanza superior, para las organizaciones no gubernamentales y para todos los presentes, pistas de trabajo que nos comprometemos a explorar a fondo en cada uno de los países y en el marco de la cooperación internacional. Sin embargo, este ejercicio, que adoptó la forma de numerosas consultas y culminó en este encuentro internacional, sería vano si concluyera esta tarde. La primera tarea consistirá en explicar y defender, enseguida en convencer. Para ello conviene que la Declaración y el Marco de Acción sean ampliamente difundidos entre los responsables de la enseñanza superior, los universitarios, todos los especialistas pertinentes, las numerosas instituciones interesadas de la sociedad civil, etc. En nuestros países tendremos que organizar encuentros de reflexión, establecer grupos de trabajo para estudiar a fondo diversos aspectos de la Declaración y del Marco de Acción, y estudiar la aplicación de reformas. Nuestros textos no se detienen aquí. Incitan a una cooperación regional e internacional reforzada y a una solidaridad activa con los países cuyo desarrollo experimenta retrasos.
24. 18 Habría que evitar que, dentro de algunos años, comprobemos con pesar que las diferencias y las brechas han aumentado aún más, que las competencias de los países del Sur han seguido marchando al exilio, pervirtiendo la función de una movilidad necesaria y estimulante, que en numerosos países la enseñanza superior no está en condiciones de contribuir eficazmente al desarrollo del sistema educativo en su conjunto y a la calidad de la educación básica. Esta es la razón por la cual debemos forjar una nueva generación de modelos de cooperación que se apoyen en las necesidades locales, que tengan en cuenta las realidades económicas y sociales y las especificidades culturales, que ofrezcan servicios consultivos y conocimientos especializados sin imponer nada ni imponerse. Cooperar es actuar juntos para llevar a cabo una acción coordinada. Esto es lo que se nos propone. Al término de los trabajos de la Conferencia Mundial, es imprescindible evitar que el telón caiga para siempre sobre esta visión de la enseñanza superior en el siglo XXI. La Declaración final y el Marco de Acción Prioritaria que hemos aprobado tienen por objeto incitar a la acción a todos los agentes que durante esta semana de octubre de 1998 se han desempeñado de manera tan activa y constructiva. Les corresponde, cada uno en su lugar, cada uno con sus responsabilidades, esforzarse por su aplicación, a fin de hacer frente todos juntos a los desafíos del próximo milenio. Por mi parte quisiera, al terminar este informe, agradecer al Grupo de Redacción, a los miembros de la Secretaría de la UNESCO y a todos los que me han acompañado durante esta semana de trabajo. Por su abnegación, su apoyo, la pertinencia de su participación, la confianza que me demostraron al confiarme la exaltante tarea de Relatora General de la Conferencia, reciban todos mi profundo reconocimiento. Suzy Halimi
25. Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción y Marco de Acción Prioritaria para el Cambio y el Desarrollo de la Educación Superior aprobados por la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior La Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción 9 de octubre de 1998 Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción Preambulo En los albores del nuevo siglo, se observan una demanda de educación superior sin precedentes, acompañada de una gran diversificación de la misma, y una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental que este tipo de educación reviste para el desarrollo sociocultural y económico y para la construcción del futuro, de cara al cual las nuevas generaciones deberán estar preparadas con nuevas competencias y nuevos conocimientos e ideales. La educación superior comprende “todo tipo de estudios, de formación o de formación para la investigación en el nivel postsecundario, impartidos por una universidad u otros establecimientos de enseñanza que estén acreditados por las autoridades competentes del Estado como centros de enseñanza superior” * . La educación superior se enfrenta en todas partes a desafíos y dificultades relativos a la financiación, la igualdad de condiciones de acceso a los estudios y en el transcurso de los mismos, una mejor capacitación del personal, la formación basada en las competencias, la mejora y conservación de la calidad de la enseñanza, la investigación y los servicios, la pertinencia de los planes de estudios, las posibilidades de empleo de los diplomados, el establecimiento de acuerdos de cooperación eficaces y la igualdad de acceso a los beneficios que reporta la cooperación internacional. La educación superior debe hacer frente a la vez a los retos que suponen las nuevas oportunidades que abren las tecnologías, que mejoran la manera de producir, organizar, difundir y controlar el saber y de acceder al mismo. Deberá garantizarse un acceso equitativo a estas tecnologías en todos los niveles de los sistemas de enseñanza. La segunda mitad de nuestro siglo pasará a la historia de la educación superior como la época de expansión más espectacular; a escala mundial, el número de estudiantes matriculados se multiplicó por más de seis entre 1960 (13 millones) y 1995 (82 millones). Pero también es la época en que se ha agudizado aún más la disparidad, que ya era enorme, entre los países industrialmente desarrollados, los países en desarrollo y en particular los países menos adelantados en lo que respecta al acceso a la educación superior y la investigación y los recursos de que disponen. Ha sido igualmente una época de mayor estratificación socioeconómica y de aumento de las diferencias de oportunidades de enseñanza dentro de los propios países, incluso en algunos de los más desarrollados y más ricos. Si carece de instituciones de educación superior e investigación adecuadas que formen a una masa crítica de personas cualificadas y cultas, ningún país podrá garantizar un auténtico desarrollo endógeno y sostenible; los países en desarrollo y los países pobres, en particular, no podrán * Definición aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 27ª reunión (noviembre de 1993) en la Recomendación sobre la convalidación de los estudios, títulos y diplomas de enseñanza superior.
26. 20 acortar la distancia que los separa de los países desarrollados industrializados. El intercambio de conocimientos, la cooperación internacional y las nuevas tecnologías pueden brindar nuevas oportunidades de reducir esta disparidad. La educación superior ha dado sobradas pruebas de su viabilidad a lo largo de los siglos y de su capacidad para transformarse y propiciar el cambio y el progreso de la sociedad. Dado el alcance y el ritmo de las transformaciones, la sociedad cada vez tiende más a fundarse en el conocimiento, razón de que la educación superior y la investigación formen hoy en día parte fundamental del desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente, y dado que tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia educación superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante, de forma que la sociedad contemporánea, que en la actualidad vive una profunda crisis de valores, pueda trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas. Con la intención de encontrar soluciones para estos desafíos y de poner en marcha un proceso de profunda reforma de la educación superior, la UNESCO ha convocado una Conferencia Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI: Visión y acción. Como parte de los preparativos de la Conferencia, la UNESCO publicó en 1995 su documento de orientación sobre Cambio y desarrollo en la educación superior. Ulteriormente se celebraron cinco consultas regionales (La Habana, noviembre de 1996; Dakar, abril de 1997; Tokio, julio de 1997; Palermo, septiembre de 1997 y Beirut, marzo de 1998). En la presente Declaración se toman debidamente en cuenta, sin perder de vista el carácter propio de cada documento, las Declaraciones y Planes de Acción aprobados por esas reuniones, que se adjuntan a la misma, así como todo el proceso de reflexión generado por la preparación de la Conferencia Mundial. * * * Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, reunidos del 5 al 9 de octubre de 1998 en la Sede de la UNESCO en París, Recordando los principios de la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Recordando la Declaración Universal de Derechos Humanos y, en particular, el párrafo 1 de su Artículo 26, en que se declara que “toda persona tiene derecho a la educación” y que “el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”, y haciendo suyos los principios básicos de la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza (1960), en virtud de cuyo Artículo 4 los Estados Partes se comprometen a “hacer accesible a todos, en condiciones de igualdad total y según la capacidad de cada uno, la enseñanza superior”, Teniendo en cuenta las recomendaciones relativas a la educación superior formuladas por las grandes comisiones y conferencias, como por ejemplo la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, las 44ª y 45ª reuniones de la Conferencia Internacional de Educación (Ginebra, 1994 y 1996), las resoluciones aprobadas por la Conferencia General de la UNESCO en sus 27ª y 29ª reuniones, en particular en relación con la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior, la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992), la Conferencia sobre libertad académica y autonomía universitaria (Sinaia, 1992), la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993), la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), la Cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer (Beijing, 1995), el Segundo Congreso Internacional sobre Educación e Informática (Moscú, 1996), el Congreso Mundial sobre Educación Superior y
27. 21 Desarrollo de los Recursos Humanos en el Siglo XXI (Manila, 1997), la Quinta Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas (Hamburgo, 1997) y, en especial, la Agenda para el Futuro, en cuyo Tema 2 (Mejorar las condiciones y la calidad de la educación de adultos) se declara lo siguiente: “Nos comprometemos a … abrir las escuelas, colegios y universidades a los educandos adultos … pidiendo a la Conferencia Mundial [sobre la] Educación Superior (París, 1998) que fomente la transformación de las instituciones de enseñanza postsecundaria en instituciones de educación permanente, y defina en consecuencia la función de las universidades”, Convencidos de que la educación es uno de los pilares fundamentales de los derechos humanos, la democracia, el desarrollo sostenible y la paz, por lo que deberá ser accesible para todos a lo largo de toda la vida, y de que se necesitan medidas para asegurar la coordinación y cooperación entre los diversos sectores y dentro de cada uno de ellos y, en particular, entre la educación general, técnica y profesional secundaria y postsecundaria, así como entre universidades, escuelas universitarias e instituciones técnicas, Considerando que, en este contexto, la solución de los problemas que se plantean al respecto en los albores del siglo XXI estará determinada por la amplitud de miras de la sociedad del futuro y por la función que se asigne a la educación en general y a la educación superior en particular, Conscientes de que, en el umbral de un nuevo milenio, la educación superior debe hacer prevalecer los valores e ideales de una cultura de paz, y que se ha de movilizar a la comunidad internacional con ese fin, Considerando que una transformación y expansión sustanciales de la educación superior, la mejora de su calidad y su pertinencia y la manera de resolver las principales dificultades que la acechan exigen la firme participación no sólo de gobiernos e instituciones de educación superior, sino también de todas las partes interesadas, comprendidos los estudiantes y sus familias, los profesores, el mundo de los negocios y la industria, los sectores público y privado de la economía, los parlamentos, los medios de comunicación, la comunidad, las asociaciones profesionales y la sociedad, y exigen igualmente que las instituciones de educación superior asuman mayores responsabilidades para con la sociedad y rindan cuentas sobre la utilización de los recursos públicos y privados, nacionales o internacionales, Subrayando que los sistemas de educación superior deberían: aumentar su capacidad para vivir en medio de la incertidumbre, para transformarse y provocar el cambio, para atender las necesidades sociales y fomentar la solidaridad y la igualdad; preservar y ejercer el rigor y la originalidad científicos con espíritu imparcial por ser un requisito previo decisivo para alcanzar y mantener un nivel indispensable de calidad; y colocar a los estudiantes en el primer plano de sus preocupaciones en la perspectiva de una educación a lo largo de toda la vida a fin de que se puedan integrar plenamente en la sociedad mundial del conocimiento del siglo que viene, Considerando asimismo que la cooperación y el intercambio internacionales son mecanismos decisivos para promover la educación superior en todo el mundo, Proclamamos lo siguiente: MISIONES Y FUNCIONES DE LA EDUCACION SUPERIOR Artículo 1. La misión de educar, formar y realizar investigaciones Reafirmamos la necesidad de preservar, reforzar y fomentar aún más las misiones y valores fundamentales de la educación superior, en particular la misión de contribuir al desarrollo sostenible y el mejoramiento del conjunto de la sociedad, a saber:

References: Artículo 26
 artículo 26
 Artículo 26
 Artículo 26
 resolución 
 Artículo 26
 Artículo 4
 Artículo 1