Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20060613&secondRef=ITEM-014&language=ES&ring=B6-2006-0357
Timestamp: 2013-06-20 05:13:47+00:00

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Debates - Martes 13 de junio de 2006 - 17ª Cumbre UE-Rusia (26 de mayo de 2006) (debate)
14. 17ª Cumbre UE-Rusia (26 de mayo de 2006) (debate)PV
El Presidente. De conformidad con el orden del día se procede al debate de las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre la 17ª Cumbre EU-Rusia (26 de mayo de 2006). Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, como el Canciller Federal, el Ministro de Asuntos Exteriores y yo mismo ya hemos dicho, las relaciones con Rusia revisten una importancia estratégica particular y, por tanto, es evidente que la Presidencia austriaca dio a la 17ª Cumbre EU-Rusia, celebrada el 25 de mayo en Sochi, en el Mar Negro, una prioridad especial. En esencia, la cumbre abordó cuestiones importantes de nuestras relaciones con Rusia, incluida la aplicación del programa de trabajo común, la situación en la UE y en la Federación Rusa y las relaciones futuras, aunque también cuestiones internacionales. Pero el núcleo central de los debates, y por razones que ustedes entenderán perfectamente, fue el tema de la energía.
Como ya saben, pocas horas después de asumir la Presidencia ocurrió algo que el Canciller Federal ha denominado un «toque de atención» y que ha provocado que la Unión Europea desarrolle un interés más profundo por ese tema. También quiero recordar a la Cámara las conclusiones del Consejo Europeo de marzo. La cuestión de las relaciones en temas relativos a la energía, en particular con Rusia, también ha sido el tema de un profundo debate interno en el seno de la Unión Europea, así que la cumbre ofreció una buena oportunidad inicial para las conversaciones con el Presidente Putin sobre la disputa del gas entre Rusia y Ucrania, que desencadenó la crisis de enero. Aunque el Presidente Putin defendió con firmeza las medidas de Rusia e intentó explicarlas, se quedó muy sorprendido por la firmeza con que reaccionó la Unión Europea en esa cuestión.
El Consejo Europeo de marzo no solo sentó por primera vez las bases de una política energética europea, sino que también repercutió en las conversaciones con Rusia. El Consejo Europeo que se reunirá a finales de semana recibirá un documento del Alto Representante y de la Comisión como base para las deliberaciones sobre la dimensión exterior de la política energética de la Unión Europea, que también tendrá en cuenta las posiciones expresadas por Rusia en la cumbre. Los debates del G8, que se reunirá en San Petersburgo en julio, también tendrán en cuenta la discusión sobre la energía en la cumbre. Ustedes ya saben que bajo la Presidencia rusa el principal tema del G8 es la seguridad del suministro de energía.
Hemos aprovechado esta oportunidad para entablar un debate exhaustivo, honesto y sincero en cuestiones energéticas. La Unión Europea ha dejado claro que Rusia tiene que ser –como ha sido y es– un socio fiable en la esfera energética, pero hemos expresado nuestra preocupación por los efectos que pueda tener la disputa del gas entre Rusia y Ucrania sobre la UE, y hemos hecho hincapié en que nuestra relación en ese ámbito tiene que estar basada en la reciprocidad, no solo con respecto al acceso a los mercados, sino también con respecto a la infraestructura y las inversiones. También hemos subrayado la importancia de los principios de transparencia y apertura en lo que respecta a la competencia, y hemos pedido a Rusia que ratifique el Tratado sobre la Carta de la Energía. La respuesta del Presidente Putin ha sido asegurarnos que Rusia seguirá siendo un proveedor de energía fiable y no excluye la posibilidad de que Rusia ratifique a la larga el Tratado sobre la Carta de la Energía. Pero hasta que esto ocurra, ha dicho que la cooperación deberá considerarse caso por caso, y que ya hay una inversión extranjera sustancial en el sector energético ruso, y en mayor medida que en muchos otros países productores de energía. Opina que el enfoque mutuo solo tendría sentido si la Unión Europea estuviese dispuesta a que Rusia acceda a recursos tan importantes para ella como lo es la energía para Rusia.
Es evidente que la Unión Europea y Rusia tienen opiniones completamente diferentes respecto de la forma que debe tomar la cooperación futura, pero un factor positivo es que la Cumbre UE-Rusia abordó el tema de forma sincera, positiva y fructífera, ya que ambas partes acordaron que el diálogo energético, que ya ha comenzado, debe continuar con mayor amplitud y profundidad. En particular, el Presidente Putin dejó claro su deseo de tender puentes a pesar de las diferencias y de esforzarse por llegar a un acuerdo con la UE. En la cumbre ambas partes subrayaron su dependencia mutua respecto de la energía e hicieron hincapié en que la UE y Rusia tenían que definir de mutuo acuerdo sus relaciones en este ámbito crucial.
Por supuesto, la cumbre incluyó debates sobre otras cuestiones. Uno de ellos fue la posibilidad de que Rusia se adhiriese a la OMC. Rusia ha decidido concluir las negociaciones antes de finales de este año para poder adherirse en 2007. Les hemos asegurado nuestro apoyo y reiterado nuestra disposición a elaborar un «acuerdo de libre comercio» con Rusia en el marco de un futuro tratado exhaustivo que sustituya el acuerdo de asociación y cooperación vigente que está a punto de expirar.
Rusia ha reiterado su deseo de que el trabajo sobre un nuevo tratado entre Rusia y la UE se lleve a cabo con toda celeridad. Se ha acordado que debe ser lo más exhaustivo y duradero posible, en línea con las necesidades y la dinámica de las relaciones entre nosotros, y que para evitar un vacío debe seguir aplicándose el acuerdo vigente hasta que entre en vigor el nuevo tratado.
Acogemos con satisfacción que haya sido posible firmar acuerdos para facilitar visados y acuerdos de readmisión sobre la base del acuerdo alcanzado a finales del año pasado bajo la presidencia británica. Dichos acuerdos facilitarán mucho tanto el tráfico comercial como el contacto interpersonal. La Unión Europea cree que la conclusión de un acuerdo de readmisión con Rusia constituye un éxito de gran importancia. Este acuerdo también demuestra la productividad de las relaciones entre la UE y Rusia y el beneficio real para los ciudadanos. Además, hemos vuelto a pedir a Rusia que tome medidas para ratificar los acuerdos fronterizos con Estonia y Letonia.
Huelga decir que también se planteó la cuestión de los derechos humanos. Al debatir la situación en Chechenia, acogimos con satisfacción el acuerdo con la Comisión sobre las modalidades de la aplicación de un programa de ayuda de 20 millones de euros para la recuperación socioeconómica del Cáucaso Septentrional. También hicimos referencia a las consultas sobre derechos humanos, cuya tercera ronda se celebró en Viena en marzo y que se ha convertido en un elemento esencial de las relaciones entre nosotros.
Por último, también quiero mencionar el hecho de que los debates se centraron asimismo en cuestiones internacionales y, en particular, en la situación en Irán. También abordamos la situación en Belarús y reiteramos nuestra disposición a trabajar con Rusia en pro de una resolución de los llamados «conflictos congelados» en Moldova y Georgia.
Finalmente resultó posible alcanzar un acuerdo para fundar un Instituto de Estudios Europeos en Moscú, que se financiará conjuntamente entre la UE y Rusia.
A la vista de todo ello, fue una buena cumbre con debates francos y sinceros en un ambiente distendido, y a pesar de las diferencias ambas partes estaban dispuestas a tender puentes y encontrar soluciones a los problemas a que se enfrentan. Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, Señorías, agradezco esta oportunidad de informar, en nombre de la Comisión, el Presidente Barroso y mi colega, la señora Ferrero-Waldner, sobre la Cumbre UE-Rusia celebrada en Sochi el 25 de mayo. La cumbre tuvo lugar un año después de la aprobación de los cuatro planes de trabajo para los Espacios Comunes y ofreció así una buena oportunidad para evaluar el progreso realizado hasta la fecha. La cumbre fue la ocasión para firmar los acuerdos de agilización de visados y readmisión. El acuerdo de agilización de visados ayudará a favorecer los contactos entre ciudadanos de la UE y de Rusia. El acuerdo de readmisión ayudará a combatir la inmigración ilegal, un problema que cada vez preocupa más tanto en la UE como en Rusia.
En la cumbre se mantuvo un debate muy abierto, sincero y profundo con el Presidente Putin sobre energía. Nunca pretendimos llegar a un completo acuerdo en Sochi, pero la cumbre sí que permitió clarificar nuestras respectivas posiciones. Eso fue extremadamente útil para preparar las deliberaciones del Consejo Europeo sobre los aspectos externos de la política energética de la UE tomando como base el documento conjunto elaborado por la Comisión y el Alto Representante. La UE y Rusia son y seguirán siendo, desde luego, interdependientes en el sector energético y existe una oportunidad real de integrar los mercados energéticos de la UE y de Rusia de una manera mutuamente beneficiosa, recíproca, transparente y no discriminatoria. En este sentido, esperamos poder continuar nuestro diálogo con Rusia, tanto bilateral como multilateral, en la Cumbre del G8 que se celebrará el próximo mes.
En cuanto al futuro marco de las relaciones UE-Rusia, en la Cumbre se acordó que nuestro objetivo debía ser la sustitución del Acuerdo de Asociación y Cooperación por un acuerdo nuevo, duradero, completo y jurídicamente vinculante que sea capaz de promover el futuro desarrollo de las relaciones entre la UE y Rusia. El AAC seguirá siendo válido hasta la entrada en vigor de un nuevo acuerdo. La Comisión está preparando actualmente proyectos de directivas de negociación en ese sentido. Si el Consejo está en situación de aprobarlas en la próxima Cumbre UE-Rusia, las negociaciones podrían comenzar a finales de año. Tanto para la UE como para Rusia, la adhesión de Rusia a la OMC sigue siendo una prioridad básica. Así se construirán los cimientos para llevar las relaciones comerciales y económicas entre la UE y Rusia a un nivel cualitativamente nuevo en el contexto del acuerdo que sustituya al AAC, teniendo en cuenta el objetivo de crear un espacio de libre comercio que se fijaba en el AAC actual.
En ese contexto, permítanme informar al Parlamento Europeo de que estamos haciendo grandes progresos para acordar un nuevo documento marco para la renovada política de la Dimensión Septentrional. La Comisión está negociando el texto con Rusia, Noruega e Islandia. Celebro poder decir que Rusia muestra un gran interés en confirmar su participación en la elaboración de la política de la Dimensión Septentrional. Esperamos alcanzar un acuerdo a tiempo para la reunión de altos funcionarios que se celebrará en Finlandia en septiembre Mantendremos informado al Parlamento y trataremos de asegurar que la dimensión parlamentaria se incluya en la nueva política.
En la cumbre se analizaron en profundidad cuestiones internacionales. El diálogo que se ha iniciado con Rusia en los últimos meses, en particular sobre Irán y Oriente Próximo, es un buen ejemplo del trabajo que están realizando la UE y Rusia para poner en práctica el concepto del multilateralismo efectivo.
La UE ha insistido también en la necesidad de trabajar conjuntamente con Rusia en cuestiones relacionadas con nuestra vecindad común. Seguimos estando firmemente convencidos de que la resolución de los conflictos congelados y el desarrollo de la democracia y la economía de mercado en los países de la región constituyen la mejor forma de garantizar unos vecinos estables, pacíficos y prósperos tanto para la UE como para Rusia.
En la cumbre se debatieron también otra serie de cuestiones delicadas con un espíritu constructivo. La UE insistió en la importancia de que Rusia ratifique el acuerdo fronterizo con Estonia y firme y ratifique el acuerdo fronterizo con Letonia. En ese contexto, permítanme que celebre la reciente reunión entre los Primeros Ministros Kalvitis y Fradkov y espero que represente el inicio de un diálogo bilateral intensificado.
La UE ha planteado también su continua preocupación por la situación en Chechenia, sobre todo desde la última visita de la Alta Representante de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour. Las consultas periódicas sobre derechos humanos entre la UE y Rusia siguen constituyendo un foro útil para plantear estas cuestiones.
En conclusión, la cumbre ha demostrado la amplitud y la profundidad de nuestra agenda política común con Rusia. A medida que se desarrolla la asociación estratégica UE-Rusia, se hace crucial la necesidad de coherencia por parte de la UE. El diálogo de la Comisión con el Parlamento Europeo respecto a Rusia es, pues, un elemento muy importante en este sentido para aumentar la coherencia, la coexistencia y la eficacia de la política de la UE con respecto a la Federación Rusa. Camiel Eurlings, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (NL) Señor Presidente, no cabe duda sobre la importancia de la cooperación entre la Unión Europea y Rusia. Si bien debemos tratar, más que nunca, de aprovechar las ventajas de dicha relación, también debemos tener el valor de abordar los ámbitos más espinosos entre las dos partes. Por eso es necesario que, más que nunca, Europa hable con una sola voz. Así pues, que los Cancilleres alemanes dejen de decir que Rusia es una democracia fantástica mientras que otros países intentan mejorar la situación de los derechos humanos en ese país. Ahora hay esperanza de un nuevo comienzo a este respecto.
Aunque nuestra cooperación está basada en cuatro ámbitos comunes, podemos concluir que esta cooperación no es suficientemente estratégica o pragmática. Económicamente se han rebajado las barreras y hemos obtenido beneficios, pero se ha avanzado poco en los otros tres ámbitos. No obstante, es importante establecer un equilibrio. Debemos evitar crear la impresión de que los derechos humanos son menos importantes que los intereses económicos o los del gas. Tenemos que conseguir el equilibrio correcto al tiempo que mantenemos abiertos los canales de comunicación.
En cuanto a la energía, como se ha dicho hace un momento, tenemos que establecer no solo una relación sostenible entre el proveedor y el cliente, sino también impedir que Rusia use el gas como instrumento político en el futuro. Los derechos humanos también deben definirse expresamente en el nuevo acuerdo de asociación y cooperación después de 2007. Dicho acuerdo no solo implica consultas entre los políticos, sino también aportaciones permanentes de ONG nacionales e internacionales independientes.
Por último, si Rusia quiere adherirse a la OMC tendrá que cumplir sus normas a partir de ahora. Deberíamos formular una serie de críticas a Rusia, no solo por las sanciones económicas contra Georgia y Moldova, sino también por el conflicto comercial continuo con Polonia. Señor Comisario, esto viene ocurriendo desde hace meses, y ahora es también responsabilidad europea. ¿Puede indicar cómo podemos resolver ese conflicto lo antes posible?
Pase lo que pase, el enfoque común es fundamental y ahí es donde tenemos que centrarnos más que nunca. Creo que la resolución común que tenemos ante nosotros es un buen punto de partida para el Parlamento y para mí será un placer, como presidente de la delegación, entregarla a nuestros homólogos en Rusia la semana que viene. Jan Marinus Wiersma, en nombre del Grupo del PSE. – (NL) Señor Presidente, estoy de acuerdo con las observaciones finales del señor Eurlings. Hemos elaborado una resolución conjunta excelente, que abarca muchos aspectos que no puedo repetir en los dos minutos de que dispongo. También comparto la crítica del señor Eurlings sobre el pragmatismo con que se pone en práctica la cooperación con la Federación Rusa en esos cuatro ámbitos.
En principio acogemos con satisfacción las medidas prácticas, como ha quedado demostrado recientemente con la facilitación de visados entre la UE y Rusia, si bien esto dificulta un poco el equilibrio que hay que conseguir entre los diferentes ámbitos que consideramos importantes. La política no debe fragmentarse, y eso es exactamente lo que podría suceder con el sistema de los cuatro ámbitos y las medidas que se toman en cada uno de ellos. Debemos seguir buscando un denominador común respecto de esa cooperación. Para ello hay tres elementos importantes.
Ya se ha mencionado la energía. Necesitamos una mayor transparencia en nuestro trabajo conjunto, lo que por supuesto implica que nos abstengamos de ejercer presiones políticas, como hemos hecho ocasionalmente en el ámbito de la energía.
En segundo lugar, debemos entablar un diálogo crítico con Rusia sobre los derechos humanos en la propia Rusia, sobre los chechenos, sobre las ONG, sobre las tendencias autoritarias que cada vez más está adoptando el Gobierno, pero también sobre la democracia en los países vecinos, como particularmente en Belarús. En tercer lugar, tenemos que buscar soluciones a una serie de problemas de seguridad en la región para los que Rusia todavía no ha hecho una contribución realmente constructiva, como por ejemplo Moldova, Georgia y Azerbaiyán.
Creemos que es importante que se haga justicia en los tres elementos. No podemos dar un trato preferente a un elemento en detrimento de los demás. Por consiguiente, el gas no puede tener prioridad sobre la democracia o viceversa. Los tres elementos que he mencionado tienen que ocupar un lugar central en nuestra agenda. Este año es un buen momento para ello. Podemos hablar con Rusia porque está presidiendo el G8 y porque también ocupa la presidencia del Consejo de Europa.
Hay cierta tensión si uno quiere jugar en tres campos al mismo tiempo, pero esto es normal en el ámbito de la política exterior y más aún tratándose de Rusia, y en ese sentido debemos intentar ser claros en nuestra política haciendo hincapié en los tres elementos y no rehuyendo un diálogo crítico sobre las cosas de Rusia que nos parecen inaceptables. Henrik Lax, en nombre del Grupo ALDE. – (SV) Señor Presidente, me ceñiré al acuerdo sobre los visados. Decimos que queremos simplificar los procedimientos, pero al analizar más de cerca el acuerdo bilateral entre la UE y Rusia se pone de manifiesto que, de hecho, hay muy pocas simplificaciones asociadas con el acuerdo. El acuerdo solo afecta a un pequeño porcentaje de viajeros. Si bien se trata de grupos importantes, como los estudiantes, los participantes en programas organizados y los viajantes de negocios, debemos preguntar cuál es la situación de los demás grupos, o dicho de otro modo, la gran mayoría que se beneficiaría de ver un poco de mundo.
¿Es deseable clasificar a las personas en el mundo moderno? Para el viajero medio, es decir, más del 90 % de los que quieren viajar, el acuerdo no aporta ninguna simplificación. Por ejemplo, será imposible hacer un viaje privado en coche a Rusia. Ello se debe a que no se va a revisar la jungla de requisitos relativos a las invitaciones y los registros obligatorios. Tampoco está claro cómo va a vincularse la introducción de los llamados datos biométricos con el procedimiento de los visados. No entiendo por qué este acuerdo no se ha vinculado con el Convenio de la Haya sobre los Aspectos Civiles del Secuestro Internacional de Niños. Por ejemplo, en mi país, Finlandia, cada año se producen secuestros de niños con destino a Rusia, en todos los casos por parte del miembro ruso de una pareja. No existe un recurso legal para devolver al niño al otro progenitor.
Todo esto salta a la vista. Los diputados del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa esperamos que los demás Grupos presten la debida atención a estas preocupaciones. Un acuerdo quimérico siempre será eso y nada más: hay que decirlo alto y claro. El acuerdo comporta un cambio para muy pocas personas y no simplifica suficientemente el proceso actual. Este problema se aplica tanto a las personas que quieren viajar a Rusia como a los que quieren entrar en el espacio de Schengen. No es tarea de este Parlamento echar la culpa del mal resultado a los rusos. Debemos evaluar la situación en su conjunto y fijar objetivos para el trato social con nuestros vecinos. Es la tarea para la que fuimos elegidos. Milan Horáček, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, aunque la relajación del régimen de concesión de visados para los estudiantes y los deportistas constituye un primer paso, la devolución de inmigrantes ilegales es altamente cuestionable y hay otras cuestiones a las que la cumbre de mayo no ha dado respuesta. La modernización del aparato estatal, de la economía y de las fuerzas armadas no tendrá éxito si no hay voluntad del Gobierno e interés de los capitalistas depredadores que solo buscan el beneficio con dinero sucio.
El Estado de Derecho y la democratización del país están atados de manos; la violaciones de los derechos humanos en Chechenia constituyen una tragedia. La nueva legislación sobre las organizaciones no gubernamentales está recortando los derechos de la sociedad civil y la libertad de expresión. Las personas críticas con el régimen reciben un trato que se opone a las normas del Consejo de Europa, y los presos políticos, como Mijaíl Jodorkovsky y Platón Lébedev –este último está gravemente enfermo–, están siendo sometidos a abusos físicos e intimidación psicológica. Puesto que el sistema jurídico está en manos de los políticos, la pregunta de si Rusia es una fuente fiable de energía sigue abierta. Europa jugaría con fuego si se volviera demasiado dependiente de Rusia. La disputa sobre el suministro de gas con Ucrania a principios de año nos demostró que Europa también podría quedarse sin suministro en caso de disputa. Se han mencionado la transparencia y la gobernanza, pero no hay suficientes pruebas de ello. El caso Yukos ejemplifica la necesidad de que el gobierno revele las maneras en que el Estado y las empresas de energía están interconectadas y son interdependientes. Durante las elecciones en Belarús, la UE acusó a Lukashenko de fraude electoral, autoritarismo y corrupción. En cambio, Putin felicitó a su aliado por su victoria. Puesto que creemos que la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho son fundamentales, no podemos permitir que se deterioren en un país que, como Rusia, es un socio estratégico. Esko Seppänen, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (FI) Señor Presidente, señor Comisario, el representante del país que ejerce la Presidencia ha dicho en su intervención que al comienzo de la Presidencia se produjo un toque de atención. ¿A qué se refiere? Hace tiempo que somos concientes de la dependencia energética. En el futuro, las necesidades energéticas de la UE deberán satisfacerse a base de importaciones de gas. A este respecto, espero que nos hayamos dado cuenta de los problemas del libre tránsito de energía, que resultan evidentes tras los acontecimientos en Ucrania y Rusia.
¿Qué pasó antes de los primeros fríos del año? Antes, Ucrania había insistido en cambiar los precios del mercado para las instalaciones de tránsito. Eso convenía a Rusia mientras recibiese precios de mercado por el gas y no solo por el tránsito. Entonces se descubrió que Ucrania había estado robando gas de las reservas almacenadas en Ucrania por la organización rusa Gazprom. A principios de año quedó claro que Ucrania estaba robando gas de las reservas destinadas a Europa para satisfacer sus propias necesidades. A este respecto, espero que nos hayamos dado cuenta del hecho de que esos problemas de tránsito son graves y que no solo Rusia necesita estabilidad respecto del suministro de gas, sino también los países de tránsito.
Los suministros de gas son evidentemente más fiables gracias al conducto del Mar Báltico, lo que es comprensible porque no atraviesa países de tránsito que puedan cerrar los conductos y robar el gas. Respecto de la intervención del señor Rehn, quiero decir que la Dimensión Septentrional debería involucrarse en los problemas futuros de la UE. Inese Vaidere, en nombre del Grupo UEN. – (LV) Señorías, la Unión Europea está interesada en desarrollar buenas relaciones con Rusia y hay algunos ámbitos en los que ya lo conseguido. Así lo han demostrado algunos resultados de la cumbre de mayo. Un ejemplo del éxito de la cooperación es la conclusión del Acuerdo de Readmisión. La situación que prevalecía hasta ahora, en la que los inmigrantes ilegales de Rusia no podían regresar al país, era inaceptable. La Unión Europea también debe facilitar la conclusión de un Acuerdo de Readmisión adecuado entre Rusia y Ucrania, pues de lo contrario los inmigrantes ilegales de Rusia que entren en la Unión Europea a través de ese país serán devueltos a Ucrania y permanecerán allí.
El establecimiento de buenas relaciones es un proceso bidireccional. Es paradójico que la Unión Europea y Rusia hayan concluido ahora el acuerdo sobre la facilitación de visados. Como todos sabemos, los visados son documentos que dan derecho a cruzar las fronteras nacionales; no obstante, Rusia se niega a firmar acuerdos sobre fronteras con Letonia y Estonia, y por tanto también con la Unión Europea. Para seguir estableciendo relaciones constructivas, Rusia debe firmar y ratificar esos acuerdos con Letonia y Estonia, pero sin presionar a los Parlamentos y los Gobiernos elegidos legalmente de esos Estados miembros. El acuerdo sobre la facilitación de visados entre la Unión Europea y Rusia no puede entrar en vigor hasta que Rusia llegue a un acuerdo sobre las fronteras con todos los Estados miembros de la Unión Europea.
Respecto de los visados, también es importante que los residentes de las regiones fronterizas de la Unión Europea cuenten con mecanismos especiales para entrar en Rusia. Eso facilitaría tanto el desarrollo económico de esas regiones como el contacto entre los ciudadanos.
Es de agradecer que las cuestiones de seguridad energética de interés general se solucionaran durante la cumbre. No obstante, esperamos que en el futuro se preste más atención a la restricción de la libertad democrática y los derechos humanos en Rusia, donde durante los últimos años se ha producido una regresión notable de la libertad de los medios de comunicación, en las actividades de las organizaciones no gubernamentales y en otros ámbitos. El fortalecimiento de la democracia en Rusia favorece a la Unión Europea, pero sobre todo favorece a la propia Rusia. Bastiaan Belder, en nombre del Grupo IND/DEM. – (NL) Señor Presidente, desde mayo de 2004 la Unión Europea y Rusia han encontrado un terreno común en sus relaciones mutuas. Anoche leí en un artículo de un analista neerlandés que también es un experto en Rusia, que para los rusos la mayoría de esos ámbitos o de los ámbitos de cooperación no sirven de nada. Las instituciones europeas deberían tomarse muy en serio esa autoburla. Después de todo, en este momento las grandes declaraciones conjuntas sirven más a Moscú que a Bruselas.
Un enfoque pragmático que aborde los verdaderos problemas comunes tiene más posibilidades de éxito. El acceso a Kaliningrado o las disposiciones en materia de visados así lo atestiguan. Pero les pido que no se lo piensen dos veces antes de abandonar la ilusión de una política de vecindad común con el Kremlin. Examinemos el ejemplo de Belarús, donde la idea de un enfoque común es sencillamente absurda. He tenido que leerlo dos veces cuando lo he visto en una propuesta de resolución. Tengo dos preguntas concretas y pragmáticas para la Comisión y el Consejo.
¿Se ha establecido jurídicamente y se ha dado transparencia a la seguridad del suministro de energía de Rusia a sus clientes europeos? En segundo lugar, como la Presidencia austriaca ya se ha referido al tema, ¿cuáles son las últimas noticias sobre el acuerdo fronterizo definitivo entre la Federación Rusa y dos Estados miembros de la UE, Estonia y Letonia? En última instancia, se trata de una de las fronteras exteriores comunes de la Unión. Una respuesta positiva a ambas preguntas mostraría la relación con Rusia bajo una luz más atractiva. Marek Aleksander Czarnecki (NI). – (PL) Señor Presidente, la 17ª cumbre UE-Rusia se celebró en Sochi el 25 de mayo. El acontecimiento más importante fue la firma del acuerdo, que estuvo sobre la mesa durante varios meses, sobre la readmisión y los procedimientos de simplificación de los visados para la Unión Europea y los ciudadanos de la Federación Rusa.
No se firmó ningún otro documento. Tampoco se hizo ninguna declaración conjunta. La cumbre de Sochi demostró que la lista de diferencias entre Rusia y la Unión Europea es cada vez más larga. Las cuestiones polémicas incluyen las políticas sobre Belarús, Moldova y Ucrania, la situación en la propia Rusia, en especial respecto de los derechos humanos, y sobre todo, la política energética.
Cada vez es más difícil encontrar ámbitos en los que negociar acuerdos definitivos que produzcan resultados tangibles. Pero al mismo tiempo, ambas partes están intentando presentar su cooperación como cordial y constructiva. Por eso evitan temas sensibles en público y en su lugar inflan, a veces sin proporción con respecto a su importancia real, los ámbitos en los que han alcanzado acuerdos.
Creo que este es el rumbo adecuado y espero que ello nos permita evitar errores como los cometidos por Polonia en sus negociaciones con nuestro vecino oriental. Laima Liucija Andrikienė (PPE-DE). – (LT) Señor Presidente, la última reunión de alto nivel entre la UE y Rusia reveló ciertos aspectos de las relaciones entre ambas partes que ya antes eran evidentes pero que no se habían debatido abiertamente. El jueves, el Parlamento Europeo votará sobre una resolución en la que indicará en su evaluación de los resultados de la última reunión de alto nivel entre la UE y Rusia que (y cito) «la actual asociación con Rusia es más pragmática que estratégica ya que refleja primeramente intereses económicos comunes pero no se ha traducido en resultados destacables en cuanto a los derechos humanos y el Estado de Derecho». Quiero llamar su atención sobre el hecho de que se trata de una evaluación cualitativamente nueva, porque hasta ahora se había dicho que Rusia y la UE eran socios estratégicos cuya asociación estaba basada en valores comunes, el respeto de los derechos humanos y las libertades, los principios democráticos, etc. Hasta ahora, casi todas las resoluciones sobre las que he tenido oportunidad de votar en este Parlamento estaban basadas en ese punto de vista: la asociación estratégica.
Por otra parte, estaba claro que dichas afirmaciones no dejarían de ser simples declaraciones, las esperanzas de la UE en la Rusia posterior a Yeltsin apenas pueden enorgullecerse de algún avance en el ámbito de los derechos humanos o la libertad de prensa, más bien al contrario. Creo que cuando expire el Acuerdo de Asociación y Cooperación UE-Rusia actualmente y se elabore uno nuevo, habrá que tener en cuenta esos aspectos. Creo que las prioridades de la UE tienen que formularse de manera diferente.
El segundo aspecto sobre el que quiero llamar su atención es el diálogo con Rusia en el ámbito de la energía. Por desgracia, en la cumbre de Sochi, que dedicó mucho tiempo a la energía, no se pudo materializar un avance, y los representantes rusos siguen manteniendo que actúan conforme a los principios de la economía de mercado. Solo Rusia aplica esos principios, sobre todo para castigar la orientación prooccidental y proeuropea de algunos Estados vecinos. Mientras tanto, las propuestas de la UE para que Rusia ratifique el Tratado sobre la Carta de Energía, las propuestas de transparencia y la participación de las empresas de la UE en la gestión del sector energético ruso siguen siendo un problema para el que tenemos que encontrar una solución. Reino Paasilinna (PSE). – (FI) Actualmente el tema más candente en las relaciones entre la UE y Rusia es la energía. La energía es un barómetro de la política de la UE y Rusia, así como de sus economías. La energía constituye asimismo una posible causa de conflicto entre la Unión Europea y Rusia. Los cortes de energía y las interrupciones del suministro de gas y petróleo provocan inmediatamente crisis internas en numerosos Estados miembros. Las interrupciones de enero dejaron a Europa en un estado de emergencia parcial.
¿Qué podemos hacer entonces al respecto? El problema podría resolverse inicialmente mediante contratos de suministro. Rusia desea que se formalicen contratos de suministro a largo plazo, de forma que pueda centrarse en la inversión en equipos para garantizar su propio suministro de energía. En la Unión muchos creen que los contratos a largo plazo merman la competencia. Sin embargo, en esta situación, en la que siempre hay escasez de energía, los contratos a largo plazo difícilmente son el mayor problema, ya que podrían ofrecer un objetivo común a ambas partes. Los contratos garantizan la posición del comprador y del vendedor y estabilizan el suministro energético. Al mismo tiempo, la Unión podría influir en el aumento de la inversión en el sector energético ruso, lo que a su vez influiría en la fiabilidad de las operaciones. Evidentemente el objetivo es abrir en algún momento los dos mercados energéticos a la competencia, tanto el de la Unión como el de Rusia.
Podrían tomarse medidas durante la Presidencia finlandesa, ya que nuestro país ha mantenido una prolongada asociación energética con Rusia con acuerdos a muy largo plazo, y no ha habido preocupaciones respecto de la fiabilidad de las operaciones, pese a que Rusia ha conocido un par de revoluciones en los últimos 15 años. Durante todo este tiempo, la energía eléctrica, el petróleo y el gas han llegado en los volúmenes acordados. Por lo tanto, facilita la vida a ambas partes y permite hacer predicciones, lo que debería ser el punto de partida adecuado entre vecinos. Cecilia Malmström (ALDE). – (SV) Señor Presidente, por supuesto es excelente que contemos con foros regulares y mecanismos para desarrollar y profundizar nuestra asociación con Rusia. Sin embargo, quizás este tipo de cumbre, al igual que la celebrada en Sochi, no sea el mejor modo de hacer las cosas. Estas cumbres suelen promocionarse en exceso: generan una gran expectación, pero escasos resultados. Por ejemplo, en esta reunión concreta no ha habido demasiados resultados. Por otra parte, es mejor que avancemos lentamente y tratemos de dar calidad a las relaciones que realmente tenemos.
Por supuesto, tenemos mucho en común con Rusia: el comercio, el medio ambiente y la energía. Esto está ahora está más claro que nunca, con relación al escandaloso y lamentable chantaje por parte de Rusia al hacer uso de su control de la energía como herramienta de negociación. Respecto a la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y otros conflictos, es necesario que aumente la cooperación entre Rusia y Europa. Es gratificante que Rusia esté del mismo lado que los Estados Unidos y nosotros sobre las negociaciones con Irán, aunque no lo es tanto que Rusia vaya por su cuenta en lo que respecta a Belarús, Hamás y otras cuestiones.
Como ya han señalado muchos de mis colegas diputados, debemos ser muy claros en toda evaluación que hagamos de nuestras relaciones con Rusia. La tendencia que hemos observado últimamente desde el punto de vista de los derechos humanos es muy preocupante. Las cosas están retrocediendo en lugar de avanzar. El Ministro de Asuntos Exteriores, Lavrov, visitó la Comisión de Asuntos Exteriores hace un mes. Dijo que Europa y el Parlamento Europeo tienen un punto de vista muy emocional de los derechos humanos. Expresó la opinión de que estamos un poco demasiado obsesionados y que solamente nos centramos exclusivamente en esta cuestión. Desde mi punto de vista, sus comentarios fueron un excelente cumplido, aunque su intención no era la de halagarnos. Es sumamente importante que seamos claros cuando planteemos la situación de las organizaciones voluntarias, la reducción de la libertad de los medios de comunicación y la concentración del poder en manos del señor Putin. Todo esto es realmente grave, y así debe señalarse constantemente.
En nuestra resolución sobre Rusia, que votamos hace casi exactamente un año, destacamos la necesidad de una estrategia muy clara, bien pensada y basada en valores con respecto a este país. Lamentablemente, la esperanza que expresamos entonces sigue siendo hoy una mera esperanza. Philip Claeys (NI). – (NL) Señor Presidente, salta a la vista que la relación entre la Unión Europea y la Federación Rusa tiene una enorme importancia. Hace unos instantes se llamó la atención sobre los aspectos energéticos, la necesidad de una mayor democratización en este país y los aspectos de la política internacional. También hemos observado que la Unión Europea, Rusia y los Estados Unidos aúnan cada vez más sus fuerzas en el escenario internacional.
Incluso tras el colapso de la Unión Soviética, Rusia sigue siendo un importante agente mundial. Esto también se aplica en el ámbito regional, pero observamos que sigue existiendo una considerable tensión entre Rusia y los Estados que se han liberado de los grilletes de la Unión Soviética. A modo de ejemplo quisiera citar la relación siempre difícil con los países del Báltico, o la situación en Chechenia, y también las intervenciones en Ucrania, destinadas a cortar de raíz la Revolución Naranja.
La democracia en Rusia se encuentra en una situación precaria, por decirlo suvamente; solo hay que ver los problemas que experimentan las ONG. En el diálogo entre la Unión Europea y Rusia deberíamos llamar por lo tanto constantemente la atención sobre la necesidad de mejorar el respeto de los derechos humanos, la transparencia de la política energética, la lucha contra la corrupción y la necesidad de reducir el centralismo en general.
Otro problema que merece mucha más atención es el de las centrales nucleares desmanteladas, que actualmente no están sometidas prácticamente a control alguno, y de las que podrían sacar provecho los grupos terroristas. Esta es una cuestión que debe estar siempre presente en el orden del día cuando hablemos sobre las relaciones entre la Unión Europea y Rusia. Charles Tannock (PPE-DE). – (EN) Señor Presidente, Rusia sigue siendo, en términos geográficos por supuesto, el país más grande del mundo y disfruta de una asociación estratégica con la UE basada en los «cuatro espacios comunes». Rusia, con todos sus defectos, sigue siendo una democracia, a pesar de ser cada vez más autoritaria. Sigue permitiendo un acalorado debate en sus numerosos medios de comunicación, aunque el control ejercido por el Kremlin a través de la autocensura se está haciendo en los últimos años cada vez más evidente.
El poder judicial, como en muchos de los antiguos países soviéticos, sigue careciendo del grado de independencia que disfruta en la UE y tiende a doblegarse a las presiones políticas. Pero no siempre es así. Yo sigo admirando enormemente la contribución de Rusia a la cultura europea y creo firmemente que no debemos desestabilizar a este enorme país euroasiático, cuya confianza está volviendo a aumentar con el reciente influjo masivo de petrodólares.
Indudablemente, Rusia ha sido testigo de las violaciones de los derechos humanos cometidas por sus militares en el norte del Cáucaso. Pero tenemos que reconocer también la amenaza que representa por los grupos islámicos militantes chechenos, impacientes por captar a la población musulmana de Rusia, que actualmente constituye en torno al 17 % de la población y que está aumentando rápidamente. Al Qaeda está dispuesta a echar raíces en la región. Está claro también que el «arma de gas» de Gazprom – utilizada como brazo extendido de la política exterior rusa – parece preocupar siempre a mi amigo, y lo entiendo, sobre todo en Ucrania, Moldova y el Cáucaso.
Rusia tiene que ser vista como un socio comercial fiable en el sector de la energía, y no como una potencia comercial que intimida a sus vecinos y a otros países cercanos, como hemos visto hace poco con la prohibición impuesta a Georgia y Moldova en la importación de sus vinos y aguas minerales, o todavía más extraño, con la «cuestión bilateral» de los productos agrícolas polacos, que a mí siempre me ha parecido una prerrogativa de la Comisión, cubierta por el monopolio sobre el comercio exterior.
Quiero pedir también ahora a Rusia que siga el camino emprendido por Ucrania y permita viajar sin necesidad de visados a todos los ciudadanos de la UE, con el fin de promover el turismo y permitir que los ciudadanos europeos conozcan a este gigante vecino oriental nuestro.
Por último, pido a Rusia que apoye a la UE y a los Estados Unidos para evitar la proliferación nuclear en Irán. Hannes Swoboda (PSE). – (DE) Señor Presidente, de acuerdo con el Presidente en ejercicio del Consejo, el Presidente Putin ha dicho que a largo plazo no puede descartarse la posibilidad de que se ratifique la carta de la energía; para mí esto significa que eso no sucederá, y de hecho eso es lo que dijo el Ministro de Exteriores ruso a la Comisión de Asuntos Exteriores y acaba de decirnos el embajador ruso al hablar con él sobre la energía.
Si en efecto es así, entonces debemos aceptar –¿existe alguna alternativa?–, por supuesto, que tendremos que conformar en consonancia con ello la relación establecida por el tratado entre Rusia y la UE, insistiendo desde el principio en la simetría de la apertura de los mercados. No está nada claro por qué deberíamos abrir nuestros mercados mientras la otra parte no lo hace. De hecho no los estamos abriendo por completo, por lo que ambas partes probablemente deban hacer más en lo que respecta a más proyectos conjuntos, no solo para la extracción de crudo y gas natural, sino también para la construcción de las rutas por las que se transportarán, en forma de oleoductos, etc.
En segundo lugar, podemos estar seguros de que Rusia también planteó el tema de la tecnología nuclear y el comercio con ella; esta es otra cuestión en la que probablemente hará falta un acuerdo para resolver las cosas. En tercer lugar, por supuesto debemos decir a los rusos que queremos diversificar y está bastante claro que también debemos decirles que queremos construir otros oleoductos para no ser tan dependientes, para decidir de quién depender y para crear alternativas.
Creo que la política energética es un área en la que debemos decir alto y claro «sí» a la cooperación con Rusia, pero «no» a la dependencia de este país. Sophia in 't Veld (ALDE). – (EN) Señor Presidente, solo quiero referirme a la cuestión de los derechos humanos. Observo que se tomó nota de las consultas sobre derechos humanos en la cumbre del 25 de mayo de 2006. El 27 de mayo de 2006 tuve el dudoso placer de estar presente en el acto organizado con motivo del Orgullo Gay, que ha sido prohibido, y pude ver con mis propios ojos lo que piensan los rusos sobre la libertad de expresión, la libertad de reunión y la protección de los derechos humanos de los homosexuales. Sinceramente, eso no me sorprende y pido a nuestros líderes de la UE que demuestren un liderazgo firme en materia de derechos humaos.
Quiero hacer algunas preguntas específicas al señor Comisario. ¿Planteó usted la cuestión de la manifestación del Orgullo Gay al señor Putin dos días antes de la misma, cuando ya se sabía que habría problemas? ¿Presionó usted a los rusos? ¿Por qué no se planteó la cuestión en la reunión celebrada entre el Presidente Barroso, el señor Schüssel y los líderes religiosos dos días después? ¿Planteará usted la cuestión en la próxima oportunidad que se le presente, que creo que es la reunión del G8? ¿Responderá usted al presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que respondió a los acontecimientos en Moscú diciendo que en lugar de recordar a los rusos que los derechos humanos son universales, no deberíamos imponer nuestros valores liberales occidentales a Rusia?
De hecho, tendríamos que estar promoviendo los derechos humanos en todas nuestras relaciones exteriores. Quiero que me diga cómo pretende hacer eso, señor Comisario. Alessandro Battilocchio (NI). – (IT) Señor Presidente, Señorías, hablo en nombre del nuevo Partido Socialista Italiano. Quisiéramos celebrar los avances realizados en la última cumbre UE-Rusia y la disposición mostrada por ambas partes hacia el diálogo. Es importante mantener estrictamente esta línea durante las negociaciones sobre el futuro acuerdo de asociación.
Pese a que la política energética constituye una prioridad para Europa, también es esencial que tengamos cuidado de garantizar la creación de un espacio plenamente democrático, basado en el respeto de los derechos humanos y de las minorías étnicas y religiosas. La cooperación efectiva en la lucha contra el terrorismo y en los muchos otros conflictos que todavía persisten en nuestras fronteras, concretamente en el Cáucaso meridional, no pueden funcionar de hecho sin una base de valores comunes compartidos. Por lo tanto, solicitamos a Rusia que se abra más en este sentido.
En más de una ocasión, la Unión Europea ha solicitado expresamente una mayor sinergia para promover la transparencia en el ejercicio de la autoridad y en la lucha contra los abusos de los derechos civiles y humanos, especialmente en regiones conflictivas como Chechenia, que en la actualidad sigue quejándose de un acceso insuficiente a la ayuda internacional y de un desarrollo inadecuado en la región. PRESIDENCIA DEL LA SRA. KAUFMANN Vicepresidenta Tunne Kelam (PPE-DE). – (EN) Señora Presidenta, creo que la esencia del debate de hoy es que nuestra manera de enfocar las relaciones con Rusia ha sido demasiado pragmática. Observándose una clara tendencia a alejarse de la sociedad civil y de las libertades democráticas, es de máxima importancia que tratemos de conseguir un equilibrio convincente entre los intereses económicos y estratégicos como valores fundamentales sobre los que se basa oficialmente nuestra asociación con Rusia.
La resolución presentada por el Parlamento Europeo pone de relieve una serie de cuestiones fundamentales que tienen que resolverse: el problema de Transdniéster, el conflicto en el Cáucaso y la necesidad de avanzar en otros tres espacios comunes, además del espacio económico común.
Celebramos la ayuda de la Comisión para la recuperación en el norte del Cáucaso. Sin embargo, es importante asegurar que esa ayuda llegue a las personas que realmente la necesitan. Creo que este Parlamento opina que el diálogo sobre los derechos humanos debe ocupar un lugar central de la asociación en el futuro. No basta con plantear cuestiones relacionadas con los derechos humanos si seguimos creyendo o pretendiendo que, a pesar de todos los datos alarmantes, Rusia avanza en su proceso de democratización, cumple sus compromisos con el Consejo de Europa firmados hace diez años, demuestra un verdadero progreso en la construcción de una sociedad basada en el Estado de derecho y ejecuta las sentencias del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, sentencias que el Gobierno ruso ha ignorado hasta ahora. Esa debe ser una condición previa para el nuevo ACC que se firmará el año que viene.
El Comisario Rehn ha planteado la cuestión de la interdependencia. Estoy totalmente de acuerdo, pero nosotros no dependemos más del gas ruso que lo que Rusia depende de los ingresos que obtiene por su gas. Panagiotis Beglitis (PSE). – (EL) Señora Presidenta, los acontecimientos internacionales y regionales confirman la necesidad de formular nuevas relaciones estratégicas integradas entre la Unión Europea y Rusia.
Nadie discute que el marco convencional de relaciones data de 1994 y que no puede responder a las nuevas circunstancias geoestratégicas y geoeconómicas. Desde este punto de vista, la Unión Europea y la Comisión Europea en particular deben tomar iniciativas concretas, de forma que no esperemos a que el acuerdo de 1994 venza en diciembre de 2007, sino que tomemos iniciativas hoy mismo para reforzar las relaciones estratégicas con Rusia.
Señora Presidenta, la Unión Europea necesita su propia estrategia independiente hacia Rusia. Sobre la base de este criterio, debe rechazar todo intento de crear condiciones para una nueva guerra fría de confrontación, tal como pretenden determinados círculos de la Administración estadounidense. Las recientes declaraciones del Vicepresidente de los Estados Unidos, Nick Cheney, puede que sirvan a los intereses de su país, pero no tienen en cuenta los intereses de la Unión Europea ni de sus Estados miembros. Desde este punto de vista, la construcción de relaciones de confianza y dependencia mutuas entre los dos socios estratégicos europeos es imprescindible y también ayudará a los nuevos países de Europa Central y Oriental a superar el temor y la inseguridad del pasado histórico. Elmar Brok (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, Señorías, describir a Rusia como un socio importante y significativo no es simple retórica, ya que actualmente ostenta la presidencia del Consejo de Europa y del G8, y también nos interesa desarrollar una asociación estratégica con este país que sea acorde con su masa y con la energía y otras materias primas que posee, por no mencionar su posición geográfica. Aunque Rusia ya no es la Unión Soviética, el proceso de transformación y determinados modelos de conducta no se desarrollan sin problemas.
Sin embargo, vemos lo importante que puede ser Rusia en lo que concierne a Irán, ya que la posibilidad de que esté de nuestro lado y pueda conducir a Irán a la mesa de negociaciones, lo que podría impedir que construya una bomba atómica, constituye un poderoso argumento a favor de mantener buenas relaciones con este país.
Creo que esta cumbre también nos ofrece una buena oportunidad para avanzar en las cuestiones de la relajación del régimen de visados y las disposiciones para la devolución de inmigrantes, y permitirá que se consiga un mayor progreso en los próximos años con respecto al acuerdo de asociación y cooperación, necesario para que nuestra asociación se establezca sobre una base firme, para desarrollar la estrategia de cuatro áreas y conseguir resultados en la seguridad energética en particular, ya que Rusia también debe saber que la asociación solamente es posible si reconoce no solo la libertad de todas las naciones en su vecindad inmediata y más allá, sino también que no se permitirá que se conviertan en víctimas por otros motivos.
Por supuesto, vemos con cierta preocupación lo que está sucediendo en Rusia, en lo que respecta a la libertad de prensa, por ejemplo; ¿es positivo volver a tener tal concentración de empresas en propiedad del Estado, por mucho que los elevados precios actuales de la energía estén proporcionándole mucho dinero? ¿Puede dar lugar esto a un desarrollo económico autosostenido? Tengo mis dudas, al igual que con respecto a los derechos humanos, que es otra cuestión que debe tratarse.
Existen aspectos críticos, pero deberíamos resolverlos a través del diálogo y por lo tanto estar en condiciones de infundir vida a esta asociación. Csaba Sándor Tabajdi (PSE). – (HU) Señora Presidenta, los que están familiarizados con la política y el estilo ruso son muy conscientes del hecho de que podemos conseguir más resultados mediante una política más realista y pragmática y más propensa al compromiso que mediante la presión. Hungría ha conseguido un cambio completo a este respecto a lo largo de los últimos cuatro años, con disculpas mutuas y medidas concretas y pragmáticas.
Rusia se equivocó al penalizar a Ucrania cortando el suministro de gas, aunque los consumidores de Europa Occidental no se viesen afectados. Es importante que Rusia no utilice estas medidas de doble filo en el futuro, y la Unión Europea no debería permitirse caer en la histeria. El temor a que los rusos puedan obtener una parte demasiado grande en la fase final del sector energético de la Unión Europea es exagerado, ya que en la actualidad su parte ni siquiera alcanza el 10 %. Las empresas conjuntas en Alemania están funcionando muy bien. No basta con contener a Rusia, con persuadirla para que no ejerza presión mediante la retención del suministro energético o mediante la restricción de las importaciones de vino moldavo y georgiano y carne polaca; la Unión Europea debe ayudar ejerciendo de mediadora, para garantizar que los vecinos de Rusia tengan en cuenta las realidades geopolíticas y la cercanía geográfica de Rusia. Hans Winkler, Presidente en ejercicio del Consejo. (DE) Señora Presidenta, señora Comisaria, Señorías, sé que el tiempo prácticamente se nos ha echado encima, pero seré breve.
De hecho me encuentro por fortuna en condiciones de decir, al término de este interesantísimo debate, que pese a que desde luego no estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho, sí estoy de acuerdo con gran parte, y esta es también la postura del Consejo. Agradezco que el señor Eurlings y el señor Wiersma, así como el señor Brok, hayan dicho muchas cosas que me parecen esenciales e importantes, sobre todo en relación con la cuestión de la asociación en asuntos internacionales. Se ha hecho referencia al problema de Irán, y también es importante que tengamos presente, tal como nos han recordado el señor Kelam y el señor Andreyevs, el hecho evidente de que Rusia debe cumplir sus obligaciones para con el Consejo de Europa, cuya presidencia ostenta. Todos estamos familiarizados con el caso Ilaşcu, y esperamos que se realicen nuevos avances al respecto en el Consejo de Europa, especialmente mientras Rusia ejerza la presidencia.
No puedo estar más de acuerdo con el último orador al decir que lo que hace falta en última instancia es un planteamiento pragmático caracterizado por la asociación, pero que no implique el abandono de nuestros principios. Ni que decir tiene que hay que afrontar las cuestiones de derechos humanos y que hay que afrontarlas con un lenguaje claro, pero esto debe hacerse con un objetivo en mente; no el de provocar una interrupción de las negociaciones, sino conseguir algo definitivo y positivo en forma de una mejor comprensión mutua de lo que son los derechos humanos. Este es el objetivo por el que trabaja el Consejo; esto es lo que pretende la Comisión. Me complace poder decir, al término de este debate, que también es un objetivo que comparte su Parlamento, así que creo que, si trabajamos conjuntamente, también en nuestro propio beneficio, podremos hacer que este acuerdo con Rusia se convierta en algo muy positivo. Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señora Presidenta, gracias por un debate tan serio y sustancioso. Estoy totalmente de acuerdo con el señor Winkler en ese aspecto. El señor Eurlings y varios diputados han dicho que no podemos cambiar derechos humanos por energía; estoy totalmente de acuerdo. Nosotros queremos tanto derechos humanos como energía. ¿Cómo podemos hacerlo? Necesitamos principios, pragmatismo y asociación.
Permítanme que diga que en el ámbito de los derechos humanos, hemos establecido una serie de consultas formales y hemos celebrado tres reuniones desde el inicio de esas consultas en 2005. Por ejemplo, la última reunión se centró en cuatro cuestiones: primera, la legislación rusa sobre las organizaciones no gubernamentales; segunda, los derechos humanos en las fuerzas armadas; tercera, las cuestiones relacionadas con el norte del Cáucaso; y cuarta, el racismo y la xenofobia. Hemos celebrado también una reunión preliminar con organizaciones no gubernamentales que trabajan en defensa de los derechos humanos, que a nosotros nos ha parecido especialmente útil.
Quiero informales de que celebraremos la siguiente reunión de estas consultas en noviembre en Moscú y que trataremos de conseguir una mayor participación de ONG. Queremos que esas consultas se orienten más a los resultados en el futuro.
Puedo asegurarles que la Comisión seguirá situando los derechos humanos en el centro de nuestras relaciones con Rusia, sobre todo cuando hablamos del país que ocupa actualmente la Presidencia del Consejo de Europa.
En cuanto a la energía, el señor Kelam se ha referido a la interdependencia entre la UE y Rusia. Podemos decir también que nosotros no solo tenemos interdependencia, sino también dependencia de las importaciones, puesto que de aquí a 2020 la UE tendrá que importar en torno al 70 % del gas que consuma. Según las previsiones actuales, la producción y la capacidad de exportación de Rusia no serán suficientes para atender las necesidades de la UE si no se realizan inversiones enormes en el país.
Por tanto, estamos trabajando para garantizar el abastecimiento de cantidades adicionales suficientes de gas a la UE y tendremos que considerar todas las posibles fuentes y rutas, entre ellas Turquía, por cierto. Para ello hace falta una cooperación reforzada y un aumento de las importaciones desde Rusia y desde otros países.
Al mismo tiempo, no perdamos la perspectiva general. Uno de los grandes desafíos de Europa será reducir la dependencia que tiene de las importaciones de energía y de los combustibles fósiles. Por tanto, es muy importante que nuestra política energética y los aspectos externos de la política energética común de Europa ocupen un lugar prioritario en la agenda de la Presidencia finlandesa y espero que de todas las futuras presidencias.
Se ha hecho referencia a Gazprom y a sus ambiciones de comprar activos de la UE. En este sentido, la principal preocupación en la UE es la aparente ausencia de igualdad de condiciones para todos. Las empresas de la UE que inviertan en industrias abastecedoras en Rusia no tendrán derecho a acceder de manera independiente a las infraestructuras rusas de transporte de gas. En la UE, el derecho de acceso a las infraestructuras de transporte de gas está recogido en la legislación comunitaria.
En este contexto, la legislación aplicable a Gazprom, en especial el Derecho comunitario en materia de competencia, no será diferente de la aplicada a cualquier otra empresa. El hecho de que Gazprom sea el proveedor en exclusiva de gas procedente de Rusia a la UE deberá tenerse en cuenta en cualquier análisis objetivo.
Se ha hecho también referencia al libre comercio y a los ACC. Quiero terminar mi intervención con esto, porque es una cuestión estratégica muy importante en las relaciones UE-Rusia. El objetivo de un acuerdo de libre comercio ya se contemplaba en el ACC firmado en 1994.
En cuanto al acuerdo de libre comercio, la adhesión de Rusia a la OMC es un requisito previo. En este sentido, es importante decir que el proceso de adhesión a la OMC está llegando ahora a sus últimas etapas y esperamos que Rusia cumpla dentro de poco esa condición.
En la Cumbre de Sochi se hizo referencia a un acuerdo de libre comercio para su futura consideración. Nuestro punto de discrepancia es que el comercio y la integración económica serán elementos fundamentales del acuerdo post-ACC y nuestra intención es establecer un acuerdo de libre comercio más amplio y profundo, una especie de «ALC plus» para conseguir un libre comercio de mayor alcance que con los acuerdos de libre comercio normales y simples.
Permítanme que concluya ahora, porque sé que muchos de mis colegas tienen cosas más importantes que hacer. ¡Allez les Bleus! La Presidenta. Al término de este debate se han presentado seis propuestas de resolución,(1) de conformidad con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.
Veo que la señora In ‘t Veld plantea una cuestión en relación con la observancia del Reglamento. ¿A qué artículo del Reglamento desea referirse? Sophia in 't Veld (ALDE). – (EN) Señora Presidenta, no ha habido tiempo suficiente para que ambos caballeros respondieran a mis preguntas muy concretas y quiero pedir, si es posible, que den a esta Cámara una respuesta por escrito. La Presidenta. Lo que haremos entonces es transmitir su pregunta y su petición con la esperanza de que obtenga una respuesta a las mismas. (1)Véase el Acta.
Última actualización: 9 de agosto de 2006Aviso jurídico

References: resolución 
 resolución 
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 artículo 103