Source: http://www.revcom.us/a/006/avakian-bush-i-bush-ii-s.htm
Timestamp: 2018-01-23 10:25:12+00:00

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Bush I... Bush II… y el desenvolvimiento de situaciones extremas
NOTA DE LA REDACCIÓN: Este artículo es de un folleto de RCP Publications recién publicado en inglés (The Coming Civil War and Repolarization for Revolution in the Present Era), y es parte de una serie conversaciones, discusiones y charlas formales de Bob Avakian sobre varios temas, que salieron en este periódico este año. La serie está en la internet en español en revcom.us. Este artículo tiene leves cambios editoriales; las notas de pie de página son nuestras.
¡Qué ironía! Los progresistas que apoyaron a Kerry en las elecciones pasadas (2004) básicamente apoyaron a Bush padre contra Bush hijo (y Thomas Friedman, comentarista importante de la clase dominante, tuvo el mérito de decirlo explícitamente). Al votar por Kerry, objetivamente apoyaron a Bush I contra Bush II. Los que se limitaron a criticar la guerra de Irak por falta de "multilateralismo", a criticar a Bush por no "motivar a los aliados" a unirse a la guerra, no son muy progresistas que digamos. Los que se metieron en la onda de Kerry y que de veras se consideran progresistas deben reflexionar seriamente. Hasta Ralph Nader señaló: "¡Dios mío, ustedes se rajaron [ante Kerry y los demócratas] sin pedir nada!". Así contestó a los progresistas que lo atacaron por postularse nuevamente: "¡Qué vergüenza! ¡Ustedes se rajaron sin pedir nada!", y tenía razón en el contexto de esa discusión. En todo caso, vale la pena considerar eso.
Pero a lo que voy es: tomando en cuenta el comentario de Newt Gingrich (republicano "conservador" que fue presidente de la Cámara de Representantes) de que la situación actual se parece al período previo a la guerra de Secesión (a mediados del siglo XIX), aun si los imperialistas no se meten en una gran catástrofe por abarcar demasiado en el plano internacional, el fenómeno fascista cristiano podría (no necesariamente, pero podría) desempeñar el papel de "director de escena" de la revolución, si hacemos correctamente nuestro trabajo en oposición a él y en relación con el desenvolvimiento general de la situación. Claro, no escogimos tal fenómeno y preferiríamos que no existiera. Pero no está dentro de nuestro poder; ni lo produjimos ni lo escogimos. Por eso (en otros comentarios) tracé una analogía con la invasión japonesa de China: Mao dijo que por terrible que fuera (y estaba muy consciente de lo terrible que fue y de cuánto aumentó el sufrimiento de las masas chinas), representó un "punto de viraje" o desempeñó el papel de "director de escena" de la revolución china, que al final logró expulsar al imperialismo japonés, y liberar al país del dominio imperialista y reaccionario. En el mismo sentido presento esta analogía con el papel del fascismo cristiano en Estados Unidos hoy.
Claro, la situación podría dar nuevos giros; no debemos ser deterministas ni buscar fórmulas simplistas para cosas muy serias. Pero creo que el fenómeno fascista cristiano está cambiando la situación y desatando una dinámica definida, que es parte de una dinámica general que opera en el mundo; por lo tanto, otras contradicciones y dinámicas lo podrían subsumir, modificar, desplazar temporalmente o atenuar. Pero ha desatado una dinámica definida que, como destacó Gingrich, necesariamente tendrá una resolución muy radical.
No creo que esto solo lo plantean una bola de alarmistas. Claro, todo mundo sabe que ¡nosotros somos alarmistas! [BA se ríe], pero otros también lo están señalando. Bueno, en serio, es necesario cuidarse del alarmismo, o sea, de una especie de instrumentalismo que dice: "Si les metemos un buen susto, correrán a nuestra bandera". Nos acusan de eso y no debemos caer en eso. Tenemos que hacer análisis científicos y no instrumentalistas como: "¡Qué bueno, ahora veo cómo convencer a más gente!". No debemos caer en "meterles un buen susto para que nos apoyen". Pero lo que pasa es real. No es accidental que se diga que se parece al momento entre el nombramiento de Hitler como canciller y el incendio del Reichstag (el incendio de los edificios del parlamento, o Reichstag, en Alemania, que los nazis aprovecharon para afianzarse en el poder y prohibir la oposición). Quizá no es una analogía exacta (dejando al lado las limitaciones de toda analogía); a lo mejor la situación no se desenvolverá exactamente igual, pero no se ha trazado sin motivo, por chifladura. No es por nada ni están chiflados, ni simplemente por instrumentalismo para instar a oponerse.
Esto es algo real y, claro, en última instancia la dimensión internacional es decisiva en todo (en última instancia y fundamentalmente determina lo que ocurre en todos y cada uno de los países), pero no debemos ser mecanicistas ni reduccionistas. Los fenómenos tienen su propia dinámica que no corresponde necesariamente a lo que pasa en el mundo en general ni específicamente a la cruzada internacional de Bush y los imperialistas. Claro, eso influye mucho en la polarización en este país, y en cómo podemos y debemos trabajar para lograr una repolarización, pero la situación podría llegar a extremos por otras razones. O sea, no es el caso que: "Solo si abarcan demasiado a escala internacional podría surgir una gran crisis de legitimidad e incluso posiblemente una crisis revolucionaria". No hago promesas, solo pretendo analizar el mundo.
Es parte de nuestro "oficio", parte de nuestro deber, analizar dónde podría surgir una posbilidad para la revolución, sin ponernos a inventarlas. Debemos cuidarnos del instrumentalismo, de "inventar novedosos medios de lucha" y "buscar atajos" en el sentido incorrecto, o sea, buscarlos donde no existen. Pero con el método científico correcto, nos corresponde buscar dónde y en qué situaciones podría surgir una posibilidad. Desde esta perspectiva, considero que se está dando un fenómeno muy desfavorable en este momento, pero que potencialmente (y por eso la analogía con la invasión japonesa) podríamos transformar en otra cosa y quizá incluso en una revolución. Bueno, repito, debemos aprender de nuestros errores mecanicistas de no examinar la realidad cabalmente en toda su complejidad y carácter contradictorio, y ¡ni hablar de abordarla con nociones preconcebidas o fórmulas o métodos instrumentalistas! Debemos aprender de las rupturas epistemológicas que estamos haciendo y hacerlas cabalmente.1 Claro, puede haber otro desenlace; en lugar de una gran crisis e incluso posiblemente una revolución, esto podría desembocar en algo horrible o podría atenuarse. No vayamos a divulgar una visión simplista y vulgar de la realidad, la cual no sirve para nada. Sin embargo, sí creo que se está dando cierta dinámica que está llevando a una resolución extrema, de una manera u otra. No creo que las afirmaciones de Gingrich y otros sean pura hipérbole con fines instrumentalistas.
Es un poco parecido a lo que dijo Yao Wen-Yuan. Bueno, le atribuyeron esta afirmación tras la derrota de la banda de los cuatro y me parece auténtica: "Hemos librado luchas de todo tipo. Hemos librado la Revolución Cultural y quisimos resolver esto de otras formas; así que ahora, ¿por qué no podemos cortar cabezas?". (Yao Wen-Yuan fue uno de la "banda de los cuatro" que defendió la línea de Mao después de su muerte en 1976. Los arrestaron como el primer paso del golpe que llevó a la restauración del capitalismo en China bajo Deng Xiaoping). Según algunas fuentes, eso fue lo que dijo antes de que a él le cortaran la cabeza políticamente. Aparentemente, la banda de Deng Xiaoping adoptó la misma lógica, solo que tenía más posibilidades de hacerlo. Bueno, es un poco parecido al problema que tenemos ahora [BA se ríe]. No se trata literalmente de cortar cabezas (es una metáfora en el sentido que la empleo yo). Me refiero a la situación en que fuerzas de la sociedad tienen puntos de vista y programas más y más abiertamente hostiles, una situación que en última instancia solo puede resolverse con el triunfo de unos y la derrota decisiva de sus adversarios, lo cual está muy relacionado con la afirmación de Gingrich sobre la situación que se desenvuelve actualmente en este país. En esencia, plantea que la situación solo se resolverá cuando un lado aplaste al otro.
En este momento la correlación de fuerzas no es la que necesitamos, pero tampoco era favorable cuando Japón invadió China. Lo importante es reconocer la dinámica y el potencial para una resolución, de una manera u otra.
Claro, si la situación internacional se desenvuelve de una forma, tendrá consecuencias adversas para la correlación de fuerzas; si se desenvuelve de otra forma, potencialmente será más favorable para nosotros. No compartimos la perspectiva de los que en general tienen ideas progresistas pero espontáneamente temen la posibilidad de una revolución. No es que nos gusten los extremos de por sí; ¿acaso a Mao le gustaban las masacres y violaciones perpetradas por los invasores japoneses que ocuparon China? Pero tenemos que hacerle frente a la siguiente realidad: si la situación no llega a un extremo, no puede resolverse, y los horrores seguirán y empeorarán. Como señalé en Un fin horroroso o un fin al horror 2, el mundo es horrible para la vasta mayoría de la humanidad y grandes sectores de la sociedad estadounidense, aunque la mayoría del tiempo lo aguanten. El pueblo permite que le roben "sin quejarse" en "tiempos normales", como dijo Lenin. Pero eso no quiere decir que no le roben ni que no sea horrible; ciertamente, para la mayoría de la humanidad es horrible. Por eso estamos dispuestos a que la situación llegue a extremos y, específicamente, el "extremo" de la revolución. Pero para hacer la revolución, también tenemos que entrar en un proceso de unidad-lucha-unidad con fuerzas, especialmente de las capas medias, que buscan a cómo dé lugar cualquier otra solución antes de convencerse de que la revolución es necesaria. Incluso hacen cosas como apoyar en esencia a Bush I (en la persona de Kerry) contra Bush II, y prueban una serie de soluciones ilusorias. Solo con el desenvolvimiento de la situación objetiva y a través de nuestro trabajo (correcto) se convencerán de que la revolución es necesaria y deseable.
Generalmente, los revolucionarios más resueltos y decididos no están a la cabeza al inicio de una revolución (como explora Crane Brinton en su libro The Anatomy of Revolution ). En muchos casos inicia una revolución gente que no pretende que llegue tan lejos. Como Mijail Gorbachov, piensan desatar una dinámica, pero terminan por desatar otra. La dinámica que inician y de la que son parte no puede resolverse, o no se resuelve (para no caer en el determinismo), sin llegar más lejos de lo que pretendían. Eso es lo que ocurrió en el caso de Gorbachov: no se proponía disolver la Unión Soviética, pero ese fue el resultado de la dinámica que desató. Así sucede, en ciertas circunstancias: los "moderados" inician un proceso que lleva a una revolución que a lo mejor ni esperaban ni querían.
Tenemos que analizar el mundo de esta manera, romper con el "determinismo estructural", con la idea de que la estructura básica, o la base subyacente, determina los sucesos en un sentido mecanicista, sin tomar en cuenta la relativa independencia de la superestructura (ideología y política, y las acciones de individuos, etc.). Hemos caído en esas tendencias erróneas en el pasado y debemos aprender de eso. Los seres humanos somos conscientes y pensantes; si bien nos desempeñamos en cierto marco material, no somos meramente esclavos de las condiciones objetivas. Tanto los representantes de la burguesía como los del proletariado pueden transformar las condiciones objetivas; tienen voluntad e iniciativa. Como Engels escribió casi al final de su vida en una carta a Bloch: nosotros (Engels y Marx) tuvimos que centrarnos mucho en los factores materiales subyacentes y, en realidad, no hablamos mucho de los factores de la superestructura. En esencia dijo: no nos centramos lo suficiente en ellos.
En cuanto a nuestra metodología general, hay que empezar a analizar el mundo de esta manera y, concretamente, estoy haciendo ciertos planteamientos no porque me guste la polarización que se está dando en este momento sino porque creo que nos corresponde analizar las posibilidades para transformar radicalmente la situación. En todo caso, tenemos que reconocer que una polarización muy desfavorable puede llevar a consecuencias funestas si no la transformamos.
Si Kerry hubiera ganado la contienda presidencial, habría desatado otra dinámica. La verdad, cavilé mucho si en la situación concreta no era mejor que Kerry triunfara o más bien que Bush perdiera . Al final llegué a la conclusión de que no era así , pero pasé un buen tiempo analizándolo desde varios ángulos antes de sacar esa conclusión. Yo diría que si uno no se preguntaba eso, si no se devanaba los sesos con esa pregunta, no hacía lo que un comunista debe hacer. Pero al final, llegué a la conclusión de que no habría sido mejor que Kerry triunfara; se habría dado otra dinámica, pero no mejor (ni peor).
En una discusión, un camarada me preguntó: "Objetivamente, ¿sería mejor que Kerry triunfara? Sé que no debemos decirlo pero objetivamente , ¿sería mejor?". Respondí: "Si fuese mejor objetivamente, deberíamos decirlo y capacitar a las masas a analizarlo correctamente. ¿Cómo así que quizá sea mejor pero no debemos decirlo? Si hubiera sido mejor objetivamente, deberíamos llegar a esa conclusión, divulgarla y explicar por qué, y enseñar a las masas las tácticas comunistas que se derivan de un análisis y metodología comunista". Fue una discusión y lucha muy buena que me ayudó a captar que ambos [Kerry y Bush] son la peor alternativa , lo cual me parece la posición correcta. Como comentaron unos camaradas de la dirección del partido, si Kerry fuera presidente, sería "Clinton multiplicado por diez" (o "Clinton elevado a la décima potencia"). O sea, en esencia Kerry habría sido Bush I bajo presión extrema y cada vez más fuerte de Bush II (o las fuerzas que representa).
El fenómeno de los fascistas cristianos no existe aparte de las dinámicas generales de la clase dominante, la sociedad estadounidense y el mundo; y debemos captar el papel de otros sectores de la clase dominante, tanto los que son parte de la alianza de los fascistas cristianos como otros. ¿Qué representa Brzezinski (secretario de Estado del gobierno de Jimmy Carter)? ¿Qué representa Scowcroft (funcionario de la administración de Bush I)? A propósito, ¿qué representa el mismo Bush I? En su libro The Family: The Real Story of the Bush Dynasty , Kitty Kelly relata que en cierto momento Bush padre despotricó contra lo que su hijo hace, especialmente respecto a Irak. No sé si sea cierto, pero podría ser; sería lógico en cierto sentido, dado lo que sucede en Irak. Pero ante la opinión pública, aplaude a su hijo. ¿Acaso exhorta a "votar por Kerry"? ¡Ni maíz! Lo mismo pasa con McCain. Odia a Bush profundamente y con razón, y lo ha externado más o menos. Cuando lo entrevistaron después de las elecciones lo dijo más o menos (o lo dio a entender). Pero también dijo: "Creo que Bush es mejor como comandante en jefe en tiempos de guerra". Tenemos que captar todo esto.
Bueno, la tesis que estoy planteando está relacionada con la afirmación de Gingrich, la analogía con la invasión japonesa de China y si aguantarán las escaleras de la pirámide.3 No digo que la pirámide se está cayendo, sino que la configuración actual no va a aguantar; el centro de cohesión (de la clase dominante) no va a durar en su presente forma, y está en marcha el esfuerzo de reconstituirlo sobre una nueva base. Esto está produciendo cierta polarización ahora y es necesario efectuar una repolarización radical, que podría, no necesariamente pero podría, llevar a una posibilidad para hacer la revolución, o sea, a la resolución de esto de una manera extrema, sí, pero positiva y revolucionaria,en lugar de reaccionaria o incluso fascista. Podría desenvolverse como un choque frontal con los fascistas, una lucha contra la resolución fascista, para impedir que impongan un gobierno fascista. Es posible que esos sean los dos polos. Es fácil que un polo, el extremo negativo, se desenvuelva "espontáneamente", digo, a través de un proceso espontáneo, desde nuestro punto de vista. No es así con el otro polo, el extremo positivo; al contrario, requerirá un esfuerzo monumental de nuestra parte arrancar una resolución revolucionaria positiva de la situación y su desenvolvimiento hacia los extremos.
Huelga decir que la resolución fascista no será "Nach Hitler Uns" ("Después de Hitler, nosotros", una consigna que concentra la orientación muy errónea en que cayeron los comunistas de Alemania en la década de 1930). En vez, será en esencia: "Mit Hitler... ¡Chin!" ("Con Hitler... ¡Chin!") [BA se ríe]. Debemos captar esto y no permitir que esa sea la resolución de la situación. Debemos cambiarla a través de nuestro trabajo y lucha, y nuestra forma de comprender y transformar la realidad.
1. "Conversación de Bob Avakian con unos camaradas sobre epistemología: Sobre conocer, y cambiar, el mundo", Obrero Revolucionario, No. 1262 (19 de diciembre de 2004).
2. ¿ Un fin horroroso... o un fin al horror?, Bob Avakian (Chicago, RCP Publications, 1984).
3. Bob Avakian, "¿Podrán conservar la cohesión?... Una pirámide o dos escaleras", Revolución No. 4, 29 de mayo de 2005.

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