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Timestamp: 2016-07-30 12:57:20+00:00

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septiembre | 2010 | PANAMÁ Y SU HISTORIA por Vladimir Berrío-Lemm desde 1995.
LÍMITES TICO-PANAMEÑOS. Breve estudio de Derecho Internacional Público.
Filed under: Panamá - Historia — Etiquetas: Business and Economy, Central America, Colombia, Costa Rica, Government, Guatemala, Honduras, Panama — Panahistoria: Panamá y su historia desde 1995. @ 1:11 PM http://www.panamatipico.com Monumento en Pueblo Nuevo de Coto recordando la Guerra de 1921
Para ello, dentro de su articulado da nuevo valor a las anteriores Convenciones de Arbitraje, conviniéndose en que el arbitraje decidirá en definitiva los límites en disputa. 1. Breve Estudio. En su artículo 1 revalida las Convenciones anteriores sujetas a las modificaciones de la presente. En su Artículo 2, se determina al árbitro y posibles alternativas. En su Artículo 3, se enuncia el mero formulismo de aceptación. El Artículo 4, el más detallado, se declaran las reglas del arbitraje. Se da un término de 18 meses desde la aceptación del cargo de Arbitro para presentar a él los alegatos. Dentro de los 3 meses siguientes, el árbitro correrá traslado de alegatos y cualquier otra controversia. Ven­cido el término anterior, y dentro del año siguiente, deberá dictarse fallo cónsono y congruente. Se brinda la posibilidad que el árbitro se asesore y hasta –motu proprio– cree comisiones que ayuden a concluir el asunto, siempre que él no deje de participar y sea quien dicte el fallo. Se introduce la normae pacta sunt servanda: no hay derecho a recurrir, a reclamar, y para las partes, el fallo será un Tratado Perfecto. En su Artículo 6, pese a lo anterior, se requiere que para la completa validez del fallo, los Congresos de ambas Repúblicas en pugna ratifiquen el fallo y canjeen las ratificaciones. Prestemos atención a que las partes contratantes elevan a la categoría de fallo la decisión arbitral, y la someten a ciertos procedimientos judiciales, o sea, lo asimilarán como una decisión con carácter jurídico. 2. Laudo Loubet de 11 de Septiembre de 1900 ([4]). El entonces Presidente de la República Francesa, el Premier Emile Loubet, se ciñó a lo establecido en la Convención de 1896. Cumplió fielmente la tarea a él encomendada, y gracias a un abundantemente documentado alegato bipartita, pudo llegar a una conclusión en verdad justa y equitativa. No obstante, sólo menciona a título ilustrativo las fuentes documen­tales e históricas por las que se dictará una decisión, y, abruptamente, dicta el fallo sin parte motiva. Hacemos esta anotación, porque es la primera de una serie de incongruencias suscitadas dentro del penoso proceso de delimitación fronteriza entre Costa Rica Y Colombia, y pos­teriormente, Costa Rica y Panamá. Sucede que, por la forma de fallar, el Premier Loubet hizo, sin saberlo, la fuente de futuros conflictos interpretativos sobre su decisión: él únicamente determinó los límites según su criterio, pero al no existir una fase motiva del porqué se tomó esa resolución, en especial lo refe­rente al sector norte de las fronteras, simplemente dictó un Laudo Arbitral sin procedimiento común, en tanto que las partes querían algo más coherente y final, con un carácter jurídico que le diera mayor validez. Lamentablemente ese no fue el caso. Lo anterior no es óbice para mantener el criterio que la decisión del Primer Loubet fue poco menos que salomónica frente a los enconados criterios que querían hacer valer las dos Repúblicas, pues si Costa Rica argüía que su territorio comprendía la diagonal que iba de la Punta Burica hasta la Isla Escudo de Veraguas y un poco más allá, Nueva Granada, posteriormente Colombia, ripostaba que su territorio se exten­día desde Punta Burica (en otros alegatos desde el Golfo Dulce en la actual Costa Rica) hasta el cabo de la Vela en Honduras. III. EL STATUS QUO DE 1900 A 1914. Una vez dictado el desde entonces conocido Laudo Arbitral Loubet, definición con la cual se le quitaba toda validez jurídica y lo tenían como simple instrumento de equidad, Costa Rica y Colombia no estu­vieron de acuerdo con el mismo. Para los efectos, salió a la luz que, en principio, se tenía como cierta la frontera delimitada desde el grado 9 de latitud norte hacia el litoral Pacifico. Pero que de ese grado al litoral Atlántico, se tenía por oscura e imprecisa. Las partes pudieron hacer uso indiscriminado de esa fórmula, toda vez que el Premier no motivó su decisión de cómo llegó a definir los límites de esa región norte. Mapa explicativo de los límites entre Costa Rica y Colombia
A. Convención de 17 de marzo de 1910 ([5]). Sin querer entrar en materia de geopolítica y mucho menos, sentar criterios sobre las ya conocidas relaciones diplomáticas de Estados Uni­dos con Costa Rica y Panamá, sólo se pretende mencionar que a partir del Laudo de 1900, los intereses comerciales transnacionales norteameri­canos se vieron afectados con la inclusión en el territorio de Colombia de sus amplias plantaciones bananeras y de cacao en el sector Atlántico y que curiosamente, luego del Fallo White, estas plantaciones quedaron del lado costarricense, donde pagaban casi ningún impuesto y eran casi los soberanos territoriales, cosa que no permitía Colombia. Basta leer los archivos empresariales de empresas como la United Fruit Company del lado tico y en los Estados Unidos para ver la ignomi­niosa venalidad de los funcionarios de estos países —incluida Colombia—. Luego de lo anterior, se podrá comprender cómo el gobierno de los Estados Unidos “desinteresadamente” se ofreciera a conciliar a los anta­gónicos, aunque con mayor énfasis al nacer la República de Panamá. Costa Rica inició las propuestas con Panamá para abrir una Conven­ción que zanjara de una vez y para siempre la cuestión limítrofe. Pana­má hubo de aceptar esta Convención toda vez que no quería enmendar o reinterpretar con Costa Rica el real sentido del Laudo en la frontera norte. 1. Breve Estudio El Artículo 1 expresa que las partes elevarán al arbitraje las lagunas existentes en la interpretación de la delimitación de fronteras según el Laudo Loubet de 1900 a partir del grado 9 de latitud norte hasta el litoral Atlántico. Igualmente señalan expresamente la no existencia de contro­versias de límites a partir del grado 9 al litoral Pacífico. Se señala como árbitro de interpretación al Presidente de la Corte Suprema de los Esta­dos Unidos, cargo que en su momento, recayó en el Doctor Douglas White. Dicho Artículo formula las bases sobre las que se hará la inter­pretación, que es el estudio de todos los documentos ya utilizados en el Laudo Loubet. Se podría sobrentender que la interpretación del llamado Chief Justice, por su propia naturaleza, se incorporaría al Laudo como un todo. El Artículo 2 señala los mecanismos a seguir para el caso de recono­cimiento y medida del territorio in situ. El Artículo 3 toca el tema del traspaso de propiedaes particulares de medir traslado de jurisdicción. Los Artículos 4 y 5 proclaman el procedimiento a seguir: un mes luego de canjeadas las ratificaciones de esta Convención, se solicitará al Chief Justice acepte ser Arbitro. Dentro de los cuatro meses después de su aceptación, las partes presentarán documentos, alegaciones, etcétera. Este período se contaría – si se solicitaran las pruebas in situ– desde el día en que dichas pruebas fueran entregadas al árbitro. Vencido el termi­no anterior, se correrá traslado a las contrapartes de lo presentado, y los seis meses siguientes se emplearán para las contestaciones, que sólo versarán sobre lo presentado. El Artículo 5 culmina indicando que el árbitro dictará su sentencia dentro de los seis meses siguientes a la conclusión del término anterior. El Artículo 6 específica el medio de pagar al árbitro sus servicios. El Artículo 7, parecido al final del Artículo 4 de la Convención de 1896, declara irrecurrible e irreclamable a la sentencia obtenida, la cual será considerada tratado perfecto; procediéndose a delimitar físicamente el territorio fronterizo. El Artículo 8, similar al 6 de 1896, indica la necesi­dad de ser ratificada la decisión arbitral por los respectivos Congresos de Panamá y Costa Rica. Creemos necesario acotar lo siguiente: el Artículo primero de esta Convención es claro. Sólo se solicita una sentencia arbitral que esclarez­ca los verdaderos límites de Panamá y Costa Rica según el laudo de 1900 a partir del grado 9 hasta el litoral Atlántico. Sin embargo, el párrafo primero de este Artículo concluye de una manera en extremo capciosa: ¿Cuál es el límite entre Panamá y Costa Rica más conforme con la correcta interpretación y verdadera intención del Laudo del Presi­dente de la República Francesa de 11 de septiembre de 1900? Si hemos leído bien esta ingenua pregunta, no se sabe todavía por qué no fue cuestionada por el Ministerio Panameño, por la Asamblea Nacional o por el Presidente, si bien se podía interpretar como una extensión de la premisa que los límites eran oscuros a partir del grado 9, bonae fidei, también se podía interpretar, como en efecto la interpretó el Chief Justice, cómo interpretar por completo el Laudo Loubet. De lo contrario, nada hubiera costado a las “altas partes” formular la pregunta de esta manera: ¿Cuál es el límite entre Panamá y Costa Rica del grado 9 de Latitud norte al litoral Atlántico más conforme con la correcta interpretación y verdadera intención? Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, Edward Douglas White
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