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Timestamp: 2019-05-25 23:29:09+00:00

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Mediación General, Civil, Mercantil y Familiar | Fran Castillo
Mediación General, Civil, Mercantil y Familiar
La Mediación, una alternativa a la resolución de conflictos por vía judicial.
¿Qué es la mediación judicial?
Existen alternativas, no siempre conocidas, para la resolución de conflictos y/o disputas, fuera del ámbito judicial. Una de esas alternativas que, actualmente, presenta un mayor auge y reconocimiento es la Mediación, debido a los beneficios que presenta frente a los mecanismos jurídicos tradicionales, colapsados y costosos. La Mediación en los diferentes ámbitos, Civil, Mercantil y Familiar, se fundamenta en el diálogo entre las partes facilitado por el Mediador, para que, en el tiempo más breve que sea posible, se pueda llegar a una resolución de una situación de conflicto, que sea satisfactoria para todas las partes implicadas. Son las partes quiénes, a través del dialogo y la comunicación, quienes elaboraran los acuerdos para la situación conflictiva, objeto de mediación. Como proceso, se encuentra regulada, según resulta de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, así como por la normativa autonómica existente.
Razón de la mediación judicial
La saturación de los juzgados, la lentitud de los procedimientos judiciales, el elevado coste de los mismos, las dinámicas de enfrentamiento que se producen en los litigios judiciales, el desgaste emocional, estrés, etc…, justifican la Mediación como vía alternativa para la solución de los conflictos.
La intervención de los profesionales de la Mediación trata de conseguir el establecimiento de canales de diálogo entre las partes enfrentadas, que restablezcan la comunicación, y permitan construir un escenario, donde las partes puedan entenderse. Es sobre esta base sobre la que se dirige la comunicación, hacia lo que es el principal objetivo, entendimiento y acuerdos satisfactorios para todos los implicados.
Beneficios de la mediación judicial
Participación activa de las partes en la solución del conflicto.
El papel del mediador es el de facilitador de la comunicación, de reconducción de situaciones críticas a través del dialogo, y de colaborador para la reconstrucción de relaciones personales y/o profesionales dañadas por el conflicto, pero siempre entendiendo que son las partes quienes delimitan el acuerdo, el alcance y la forma del mismo.
La mediación es un proceso muy económico, en comparación con los costes de un procedimiento judicial.
Reducción del plazo de resolución.
La mediación aborda la resolución del conflicto de forma directa, reduciendo drásticamente los plazos de resolución.
Duración limitada del proceso de mediación.
Se establece una duración de entre 1 a 5 sesiones, siendo resueltos gran parte de los conflictos presentados a mediación en una primera sesión.
Mediadores neutrales e imparciales.
El mediador debe ayudar a las partes en el proceso de resolución del conflicto, sin emitir juicios personales o de valor.
El proceso de mediación está sujeto al principio de confidencialidad.
Objetivo evitar ganadores y perdedores.
El éxito de la mediación radica en la resolución del conflicto, sin vencedores ni vencidos.
Las partes participarán el proceso de mediación de forma voluntaria, pudiendo abandonar libremente dicho proceso en cualquier momento. Es necesario que el procedimiento sea aceptado por todos los interesados. Si alguna de las partes no aceptase la mediación, esta no podría llevarse a cabo.
Vigencia en todo momento de la vía judicial.
La mediación, como proceso, no impide que, en cualquier momento, se pueda recurrir a la vía judicial.
Posibilidad de elevación a público de los acuerdos.
Las partes podrán reflejar en escritura pública los acuerdos alcanzados en el procedimiento de mediación, lo cual permitirá la ejecución directa en caso de incumplimiento.
Compatibilidad con la representación legal.
En caso de que cualquiera de las partes tuvieran representantes legales, abogados, éstos podrán participar en el proceso de mediación, asesorando en todo momento a sus clientes.
Situaciones susceptibles de la mediación judicial
Reparto de herencia, separaciones, parentalidad y custodia de menores, atribución y uso del domicilio familiar, impagos de pensiones alimenticias, relaciones conflictivas en el ámbito familiar (padres e hijos, abuelos y nietos, parejas de hecho, etc…). En definitiva, todas aquellas situaciones dentro del ámbito familiar, a excepción de delitos de violencia de género.
Conflictos civiles:
Disputas relacionadas con contratos de arrendamientos de vivienda (repercusión de gastos en alquileres, incrementos de renta, desistimiento unilateral en contratos de arrendamiento, etc…), conflicto sobre la ejecución de obras y/o servicios, indemnizaciones en accidentes (responsabilidad civil, daños, seguros, etc…), conflictos en comunidad de propietarios (impagos de cuotas de comunidad, impago de derramas, actividades molestas y/o nocivas para la normal convivencia, uso inadecuado de elementos comunes, etc…). En definitiva, todas aquellas situaciones dentro del ámbito civil, que pudieran ser objeto de procedimiento judicial, son susceptibles de poder ser mediadas.
Conflictos mercantiles:
Disputas sobre marcas y patentes, impago de facturas, incumplimiento de contratos mercantiles (proveedores, clientes, colaboradores, subcontratas, etc…), disputas entre trabajadores de una misma empresa, etc… Cualquier conflicto mercantil, que pueda derivar en el inicio de un procedimiento judicial, puede ser objeto de mediación.

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