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Timestamp: 2018-07-16 00:34:29+00:00

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HISTORIA POLITICA: INTENTO GOLPISTA FASCISTA en ECUADOR
INTENTO GOLPISTA FASCISTA en ECUADOR
El mundo|Viernes, 1 de octubre de 2010
“No voy a claudicar”, dijo con un tono emocionado el presidente Correa ante el levantamiento de los uniformados.“No habrá perdón ni olvido”, dijo un enfervorizado Rafael Correa ante una multitud tras ser rescatado por las fuerzas militares. Quito había vivido un día de caos después de que policías y algunos integrantes de las fuerzas armadas se sublevaran contra una ley impulsada por el gobierno y agredieran y secuestraran al mandatario en un hospital de la policía. Al conocerse los incidentes, la gente había salido espontáneamente a la calle a respaldar al gobierno. Con el correr de las horas había aumentado la tensión y la incertidumbre. Por la noche, comandos de elite de las fuerzas militares lograron rescatar al mandatario en medio de los choques con la policía. Hubo al menos 50 heridos a lo largo de toda la jornada.
Los presidentes de Perú (Alan García), Uruguay (Pepe Mujica), Bolivia (Evo Morales) y Chile (Sebastián Piñera).“Podemos celebrar que el presidente (Rafael) Correa ha sido liberado. La situación en Ecuador se encuentra bajo control”, dijo la presidenta Cristina Fernández al abrir el encuentro con sus pares de América del Sur, que de urgencia llegaron a Buenos Aires para condenar el fallido golpe en Quito. La Presidenta y su marido, Néstor Kirchner, secretario general de la Unasur, siguieron desde temprano los acontecimientos y se comunicaron con sus pares de toda la región para coordinar una asamblea extraordinaria: ante la dificultad de hacerla en Quito, finalmente se decidió llevarla a cabo en la capital argentina, aunque se evaluaba que los mandatarios viajaran hoy a dar su apoyo al presidente Rafael Correa, que también ocupa la titularidad pro témpore de la organización continental. Además, manifestaron su repudio a la maniobra golpista y el total apoyo a las autoridades ecuatorianas.
“Sudamérica no puede tolerar bajo ningún aspecto que los gobiernos elegidos democráticamente se vean vistos presionados y amenazados por sectores que no quieren perder privilegios y prebendas”, se plantó desde temprano Néstor Kirchner, a través de un comunicado en el que transmitió el “compromiso y la más absoluta solidaridad del bloque regional” con Rafael Correa frente a la “sublevación al orden constitucional de sectores corporativos de las fuerzas de seguridad” ecuatorianas. “Sería un gravísimo retroceso para la región que volviéramos a aquellas épocas en que las minorías imponían sus decisiones por el uso de la fuerza –agregó–. El voto popular es el único camino legítimo para la toma de decisiones en nuestras sociedades.”
En el ínterin, la Presidenta también pudo encontrar telefónicamente a Correa, que permanecía retenido. Fernández aseguró que encontró a su par “sereno” y “seguro” y que el ecuatoriano le ratificó que se encontraba “secuestrado” pero que no se dejaría “doblegar”. Luego, a primera hora de la noche, se dirigió al Palacio San Martín para esperar la llegada de las delegaciones. El primero en llegar fue el uruguayo José Mujica, que aterrizó en Aeroparque su helicóptero minutos después de las 21. Lo siguieron el boliviano Evo Morales, el peruano Alan García y el chileno Sebastián Piñera, al filo de la medianoche. Con más horas de viaje de por medio, el colombiano José Manuel Santos y el venezolano Hugo Chávez llegarían ya entrada la madrugada de hoy.
Aunque el hermetismo previo a la cumbre extraordinaria era muy fuerte, mientras se esperaba la llegada de los representantes de los miembros de la Unasur para tomar una decisión se barajaba la posibilidad de que hoy, a primera hora, sólo si las condiciones lo permitían, todos se trasladaran a Quito. Así lo confirmó, antes de ingresar al Palacio San Martín, el canciller Héctor Timerman.
El secretario general, José Miguel Insulza, se mostró satisfecho por haber alcanzado “en tiempo record” una resolución que unifica las posturas de la mayoría de sus miembros. Insulza estuvo en contacto telefónico con Correa.
Durante el levantamiento de las fuerzas policiales contra las medidas tomadas por Correa.La Organización de Estados Americanos (OEA) reaccionó con firmeza e inusitada rapidez para repudiar el “intento de golpe de Estado” registrado en Ecuador, y mostró su apoyo unánime al gobierno de Rafael Correa. En una fugaz reunión extraordinaria del Consejo Permanente, de apenas una hora y media de duración y convocada a petición de la misión de Ecuador, los países miembros aprobaron una resolución que repudia “cualquier intento de alterar la institucionalidad democrática” en el país.
Además, el documento resuelve “respaldar decididamente al gobierno constitucional del presidente Rafael Correa en su deber de preservar el orden institucional, democrático y el estado de derecho”. El proyecto de resolución fue presentado por Perú y apoyado por las delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Canadá, Costa Rica, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, además de todos los países del Caribe anglófono.
En declaraciones a la prensa al término de la reunión, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se mostró satisfecho por haber alcanzado “en tiempo récord” una resolución que unifica las posturas de la mayoría de los países del continente y deseó que la organización muestre “la misma unidad” que durante la crisis vivida el año pasado en Honduras.
“Estamos de acuerdo en que es un intento de golpe de Estado sin ninguna duda”, dijo Insulza durante la sesión. “Afortunadamente, aún es un golpe que está tratando de ocurrir, y debemos impedir que se consume actuando rápidamente.”
El secretario general, quien habló por teléfono con Correa tras la intentona golpista, mostró su voluntad de “tratar de asistir” al encuentro de miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), minutos antes de que se convocara una reunión de urgencia de presidentes de ese organismo para anoche en Buenos Aires, Argentina.
En la sesión extraordinaria celebrada ayer en la OEA, los países hicieron “un enérgico llamado” a la fuerza pública de la nación andina “a evitar todo acto de violencia que pueda exacerbar una situación de inestabilidad política” tras escuchar el discurso de condena de los hechos por parte de la misión de Ecuador.
Su embajadora ante la OEA, María Isabel Salvador, aseguró que las acciones tomadas por los policías y militares que protestan por un proyecto de ley para eliminar incentivos salariales “no pueden de ninguna manera considerarse como simples actos gremiales o de protesta pública”.
El rechazo más contundente fue el encabezado por las delegaciones de Venezuela, Bolivia y Paraguay, que no dudaron en afirmar que lo ocurrido en Quito es “un golpe de Estado” y exigieron una actuación más rauda que la desplegada por la organización hemisférica en el caso de Honduras. La representante interina de Venezuela, Carmen Velázquez, confirmó que el presidente Hugo Chávez conversó telefónicamente con Correa. “Estamos ante un golpe de Estado en proceso”, sentenció Velázquez. “Esta organización debe estar atenta y no ser sorprendida como ya ocurrió el año pasado en Honduras.”
La embajadora de Estados Unidos ante la OEA, Carmen Lomallin, destacó que el gobierno de Barack Obama hace una “condena tajante de los hechos” que llevaron a Ecuador a declarar el estado de excepción. “Apoyamos al gobierno democrático de Ecuador e instamos al secretario general a expeditar la resolución de este conflicto en la forma más democrática posible”, dijo Lomallin, en un anuncio muy esperado por sus colegas dada la ambigüedad que caracterizó las primeras declaraciones de Estados Unidos tras el golpe militar contra Manuel Zelaya en Honduras.
El mandatario ecuatoriano ratificó sus señalamientos contra individuos afines al ex presidente Lucio Gutiérrez. Anunció que se realizará una depuración profunda de la policía. La sublevación dejó hasta el momento el saldo de cinco muertos.
El presidente Correa, se dirige a la multitud, desde el balcón del Palacio de Carondelet.
Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien este jueves fue víctima de una sublevación policial, señaló que esta acción fue un claro intento de conspiración en el que estarían involucrados individuos afines al destituido presidente Lucio Gutiérrez.
En la cadena nacional, el mandatario relató que se dirigió al regimiento Quito Nº 1 inmediatamente conoció la rebelión de un grupo de policías que reclamaban la supuesta afectación a sus bonificaciones.
“Esto no ha sido una reivindicación salarial sino un claro intento de conspiración”, indicó.
Todos los elementos que participaron en la insurrección y que ha hecho quedar tan mal a la institución y al país, tendrán la sanción correspondiente, “aquí no habrá perdón ni olvido”, advirtió.
Además de los conspiradores de siempre, Correa sospecha que tras el levantamiento se pueden esconder elementos uniformados que en el pasado recibían aportes económicos de potencias extranjeras.
“Los irresponsables de siempre nos han hecho quedar mal presentándonos como quizá muchos nos quieran ver, como una República de opereta, donde supuestos policías, supuestamente buscando mejoras salariales secuestran al mismo presidente de la República”, dijo.
“Pero que nadie se engañe, ese no fue el motivo, eso no es lo que ha pasado hoy, lo que pasó fue un intento de golpe de Estado, de conspiración, de desestabilización, que les falló a los conspiradores, gracias a la actuación del Gobierno Nacional, al pueblo ecuatoriano y a las fuerzas leales del orden”, subrayó el mandatario.
En este sentido señaló que las acciones de insurrección fueron una serie de acciones coordinadas que querían crear el caos con el pretexto de que se habían quitado beneficios económicos a policías y militares, lo cual dijo además, es falso.
Identificó a Gilmar Gutiérrez y Fausto Cobos, asambleístas del partido Sociedad Patriótica, del opositor Lucio Gutiérrez, de crear campañas de desinformación con características de guerra psicológica, con el propósito de levantar a la tropa armada contra el poder constituido.
Por ello anunció que “no habrá perdón ni olvido” para los responsables de la revuelta y que se realizará una depuración profunda de la Policía.
Un primer reporte oficial elevó hoy viernes a cinco el número de muertos por la sublevación policial ocurrida ayer en Ecuador, a lo que hay que agregarle 16 heridos graves y otros seis en terapia intensiva. Los datos fueron entregados esta tarde por el ministro de Salud, David Chiriboga.
Según el funcionario, tres de las víctimas fallecieron en Quito y las dos restantes en Guayaquil. Además, Chiriboga informó que los hospitales de Quito atendieron a 193 personas, la mayoría por heridas de proyectiles.
Por otra parte, el ministro ecuatoriano de Relaciones Exteriores, Ricardo Patiño, advirtió que el Gobierno no está completamente tranquilo pese a haber logrado controlar la situación, debido a la posibilidad de algún rezago de la sublevación policial de ayer.
"No puedo decir que estemos totalmente tranquilos, porque mucha gente que estuvo ayer movilizada posiblemente lo sigan estando y puedan querer reproducir lo ocurrido", indicó.
Según un comunicado de la Cancillería, Patiño agradeció el apoyo brindado por la comunidad internacional, al resaltar la inmediata convocatoria de los países "hermanos" de Unasur, cuyos presidentes se reunieron ayer jueves en Buenos Aires.
La OEA y la Unasur en Ecuador
Ecuador recibe hoy al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, y a los cancilleres de la Unasur, que también se entrevistarán con el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Las visitas ocurren un día después de que se desatara una crisis por una sublevación de policías de tropa, que tuvieron retenido durante casi todo el día al presidente Correa, quien considera los hechos un intento de golpe de Estado.
El Palacio de Carondelet amaneció hoy con una fuerte presencia militar y con varios seguidores de Correa que se hacían presentes para manifestar su apoyo al presidente. Allí, al palacio presidencial, llegó Correa tras ser rescatado. Más tarde se conoció la renuncia del jefe de la Policía, quien admitió que no pudo contener a los efectivos rebeldes.
Fuente: http://www.laradiodelsur.com/?module=nota_detail&i=8181
El mundo|Sábado, 2 de octubre de 2010
Confirmaron cuatro muertos y 197 heridos en los combates del jueves
El día después del intento policial
Fue un día sin violencia pero todavía tenso, con los fiscales reuniendo evidencias contra los golpistas, que serán acusados de sedición. Correa recibió el apoyo y la solidaridad de los cancilleres de la región.
El cabo Jiménez yace muerto bajo la bandera, junto a otro militar herido en el combate para rescatar al presidente Correa.Ecuador vivió ayer un día menos tenso, con el presidente Rafael Correa en la Casa de Gobierno, un nuevo jefe de policía y patrullas militares en las principales ciudades del país. Aunque las informaciones fueron contradictorias, los muertos provocados por el intento de golpe fueron por lo menos cuatro y los heridos casi 200. Se decretaron tres días de duelo y se anunció que los policías golpistas serán juzgados por sedición, mientras se estudia si serán además acusados de intento de magnicidio. El gobierno hizo duras acusaciones contra los sectores políticos que apoyaron la intentona.
La grave acusación contra los amotinados fue realizada por Francisco Torres, un asesor presidencial que acompañó a Correa y estuvo también cautivo de los policías. Torres confirmó que el presidente fue “empujado, golpeado y gaseado” al salir del cuartel policial y refugiarse en el hospital y que su impresión fue que los agentes conscientemente querían derrocarlo. “Fueron manipulados, fueron mal informados, pero fue un intento de golpe de Estado y no un reclamo salarial. Correa les explicó que estaban equivocados, que la nueva ley los favorecía”, dijo Torres.
El asesor agregó que “hubo intención de matar al presidente” y que eso no ocurrió porque se refugió en una habitación del hospital, rodeado por varios ministros y funcionarios. “Agreden al presidente, intentan asesinarlo, toman aeropuertos, intentan ocupar el canal público de televisión para tratar de sacarlo del aire... esto sólo puede denominarse golpe de Estado”, definió enfáticamente Torres.
La salida del hospital fue una verdadera aventura, según el asesor: “Primero nos refugiamos en la sala de neonatología, en una oscuridad total. Después salimos hasta un auto blindado, en el que acostamos al presidente y yo entré atrás de milagro, por un hueco de la puerta entreabierta”. El auto logró salir del hospital policial, pese a que recibió cuatro impactos de bala, y afuera se le unió una camioneta de seguridad presidencial, “que se mantuvo fiel en todo momento” pese a que también incluye policías. Torres agradeció a las Fuerzas Especiales, militares y de policías, que ayudaron a recatar a Correa por la fuerza.
Pero el motín forzó la renuncia, ayer, del jefe de la Policía Nacional, Freddy Martínez, que pasó el jueves entero tratando de calmar a sus tropas y evitar el golpe. Martínez explicó que Correa no lo culpaba por el motín, pero que “un comandante irrespetado, maltratado, agredido por sus subalternos no puede quedarse al frente de ellos”. Antes de ser reemplazado en el cargo por el general Floresmilo Ruiz, Martínez pidió públicamente al gobierno que se diera marcha atrás con la nueva ley del servicio público. El mismo reclamo llegó del jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Ernesto González.
El nuevo jefe dijo que la revuelta fue comandada por “un puñado de insensatos, desquiciados, que actuaron de modo violento”, pero que los ecuatorianos “pueden confiar en su policía”. Más tarde, Ruiz se dirigió al cuartel sublevado el jueves, sede del Regimiento Quito, y les habló a sus hombres. El nuevo comandante “llamó a la reflexión” a los policías y les dijo que “la majestad del presidente” no debería haber sido vulnerada.
Al mismo tiempo, el fiscal de distrito Marco Freire trabajaba con sus peritos reuniendo evidencias en el lugar para establecer la cadena de hechos y las responsabilidades por el amotinamiento. Freire confirmó que todos los implicados serán acusados y procesados.
La única medida presidencial del día fue el decreto declarando tres días de luto por los muertos en la refriega. Correa no levantó el estado de excepción, con lo que Quito y otras ciudades del país vieron patrullas militares en las calles. Los comercios y los bancos abrieron recién a media mañana y los únicos policías visibles en las calles eran del cuerpo de tránsito. Se anunció que los alumnos volverán a clases recién el lunes. En la autopista al aeropuerto, ya reabierto y operando con normalidad, seguía en su lugar una barrera de grandes piedras colocada por los amotinados. En el centro de la capital, la plaza Grande, donde se encuentra el palacio presidencial, estaba completamente acordonada por militares. En las calles laterales se veían grupos que habían ido a dar su apoyo al presidente. La Fiscalía de Guayaquil, donde los policías se autoacuartelaron, recibió cincuenta denuncias de saqueos y robos realizados el jueves.
En las cercanías del hospital policial tomado por la fuerza todavía se sentía un muy fuerte olor a gas lacrimógenos y una camioneta seguía humeando. En el lugar se veían muebles rotos, ventanas astilladas y marcas de balazos, lo que daba una idea de la fuerza del enfrentamiento. Tirados en la calle se veían todavía volantes de los amotinados reclamando contra el cambio de la ley de empleo público. El director del hospital, César Carrío, confirmó que pese a los destrozos el lugar estaba abierto y atendiendo, y que se había atendido el mismo jueves a 50 heridos en los combates entre policías y militares.
Tres de los muertos en el enfrentamiento del jueves y la madrugada del viernes fueron identificados. Uno es el cabo del ejército Froilán Jiménez, de 29 años, muerto en el tiroteo del hospital durante el rescate del presidente. La muerte de Jiménez conmovió especialmente al país, porque fue vista en directo por televisión y porque el soldado deja un hijo que mañana cumple dos años de edad.
Los otros dos muertos ya identificados son civiles, asesinados en la represión de la marcha de apoyo a Correa que se acercó a su lugar de cautiverio. Son el estudiante de Economía Juan Pablo Bolaños, de 24 años, y Efraín Calderón, de edad y profesión todavía desconocidas. A éstos se les suma al menos uno de los policías amotinados, muerto en el enfrentamiento con las tropas.
Entre los militares y policías leales que tomaron por la fuerza el hospital y rescataron a Correa hubo también 27 heridos, lo que se suma a un número todavía indeterminado de amotinados y a más de cien civiles, hasta llegar a una cifra oficial de 197 en total.
En lo que coincidieron varias voces en el gobierno fue en afirmar que los policías no organizaron ni llevaron a cabo su intentona sin apoyo civil. El renunciado jefe de policía Martínez afirmó que “en la protesta hubo infiltrados que no eran policías y llevaban el rostro descubierto”. El mismo Correa y sus ministros señalaron a la Sociedad Patriótica, que responde al ex coronel y ex presidente Lucio Gutiérrez, derrocado por protestas populares. Miembros de la Sociedad Patriótica intentaron copar la televisión estatal y, al no lograrlo, trataron de cortar la señal.
Gutiérrez rechazó desde Brasil cualquier complicidad con el intento de golpe y dijo que “las acusaciones de Rafael Correa son falsas y temerarias. Siempre me echa la culpa de todo... El gran culpable de este episodio doloroso que ocurrió en Ecuador es Correa, porque su gobierno es abusivo, corrupto y totalitario. Es un gobierno intolerante, que no respeta los derechos de los ciudadanos”.
Curiosamente, Gutiérrez está en Brasil desde el miércoles como observador internacional en las elecciones de mañana. En un reportaje a los medios locales, hasta se permitió dudar de que el episodio haya sido un intento de golpe. “Nadie en Ecuador quiere un golpe de Estado”, dijo ayer. “Correa quiere victimizarse ante el mundo y desviar la atención de la opinión pública del desempleo, de la pobreza y de las denuncias de corrupción. El único golpista es él. El mismo confesó que participó en toda la conspiración que resultó en el golpe contra mi gobierno.”
Correa los acusó ayer
Correa y un asesor mostrando balas recogidas en el hospital.En un dramático recuento de los hechos del jueves en Quito, el presidente Rafael Correa reveló ayer ante los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Quito que, en la revuelta policial que causó una crisis política ya superada, hubo conspiración e infiltrados. Para comenzar, dijo estar “congratulado de que todos los representantes de América latina tengan tan claro que no se trató de un reclamo salarial, como dice alguna prensa corrupta de Ecuador, sino de una conspiración golpista”. Además habló de que estos “conspiradores permanentes no nos pueden vencer en las urnas y quieren quitarnos la vida” y denunció intentos de asesinato en su contra y de sus ministros para “llegar a una guerra civil cuyas consecuencias eran incalculables”. Se declaró “destrozado” frente a las muertes ocurridas “por culpa de una aventura de desquiciados criminales” y adelantó que habrá un fuerte proceso de depuración de filas policiales y de investigación de los hechos, “que seguramente serán denunciados a la comunidad internacional como persecución política”. Calificó la revuelta de los uniformados “como un pretexto”. “Estos asesinos son potenciales grupos paramilitares”, agregó, para luego ratificar que “los cabecillas van a ser identificados y fuertemente sancionados; no habrá ni perdón ni olvido ni impunidad”, enfatizó.
Una de las paradojas del intento de golpe del jueves es que la hija del ex presidente Lucio Gutiérrez, acusado por el presidente Rafael Correa de estar detrás de la intentona, participó en su rescate. La subteniente Karina Gutiérrez es miembro del batallón de fuerzas especiales que actúa en casos de emergencia. El jueves, Gutiérrez estuvo entre las tropas que se tirotearon por veinte minutos en el Hospital Policial de Quito con los policías amotinados. El fuego cruzado sirvió para cubrir el escape de Correa en un auto blindado, que recibió cuatro impactos de bala. Al terminar la operación, la subteniente le escribió un correo electrónico a su padre, que estaba en Brasil como observador de las elecciones de mañana. El coronel retirado Gutiérrez precedió como presidente a Correa y fue derrocado por una insurrección popular en 2005, dos años antes de terminar su mandato.
Correa relató los pormenores de la intentona golpista a los cancilleres de Unasur
“Coordinados para generar caos”
Los cancilleres de los países de la Unasur le llevaron a Quito el respaldo del bloque a Correa. El presidente ecuatoriano les agradeció el gesto y les dijo que tuvieran en claro que lo del jueves fue un intento de golpe.
Rafael Correa encabezó anoche en el Palacio de Gobierno una reunión de Unasur en apoyo a su gobierno. “Les agradezco profundamente su solidaridad y a seguir unidos, compañeros”, cerró anoche el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el encuentro que mantuvo con los cancilleres de los países de la Unasur que fueron a Quito a transmitirle su apoyo, tal como lo resolvieron en la madrugada de ayer los presidentes que se reunieron en Buenos Aires. Con voz apagada, Correa mencionó su dolor por las vidas que se habían perdido durante los enfrentamientos del jueves. Sostuvo que había que asegurarse que estos hechos no volvieran a ocurrir “en nuestra América”.
Correa también se mostró agradecido por la interpretación unívoca de los gobiernos del continente acerca de que lo que sucedió el jueves no se trató de un mero reclamo salarial, “como sostiene alguna prensa corrupta”. Aseguró que entre los grupos que actuaron existía “una coordinación para generar el caos”.
El encuentro se convirtió en una especie de reunión improvisada de la Unasur, de la que Correa es el presidente pro témpore. Por orden alfabético, cada canciller fue expresando el apoyo de su país a Correa. El primero en hablar fue el ministro argentino Héctor Timerman quien consideró “un honor y un orgullo acompañarlo junto a América latina para dar una fuerte comunicación de no permitir nunca más golpes de Estado”.
Los cancilleres habían ido llegando a la capital ecuatoriana por diferentes vías. Timerman lo hizo desde Buenos Aires junto al boliviano David Choquehuanca y el uruguayo Luis Almagro. En otro avión aterrizaron la colombiana Paula Holguín y el chileno Alfredo Moreno. Desde Caracas viajó el venezolano Nicolás Maduro, también estuvo el peruano José García Belaúnde. En representación de Néstor Kirchner, secretario ejecutivo de Unasur, viajó Rafael Follonier.
Antes de ver a Correa tuvieron un encuentro con el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, quien les hizo un cuadro de situación. “Yo no puedo decir que podamos estar totalmente tranquilos. Es decir, que se haya concluido ayer adecuadamente la recuperación del presidente Rafael Correa no significa que las cosas hayan terminado”, advirtió Patiño. El ministro les aseguró a sus pares que los policías sublevados habían sido “engañados y manipulados” y volvió a la carga con la hipótesis de que Lucio Gutiérrez o su gente estaban detrás de la asonada dados los gritos que podían escucharse durante los enfrentamientos.
Como para no quedar afuera de la foto, también viajó a Quito el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, quien también llevó el apoyo de su organismo al gobierno de Correa.
La semana pasada, el Juzgado Federal de Dolores suspendió la aplicación de la resolución de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) que determinaba un nuevo ordenamiento de la grilla de la TV por suscripción. El conjuez Adolfo Harisgarat hizo lugar a una presentación realizada por los responsables de la ignota señal “El Garage TV”, que se presentaron ante la Justicia porque días antes habían sido notificados por CableVisión de que el canal iba a perder su lugar en la grilla en caso de que se aplicara la medida. El magistrado dio vía libre a la medida cautelar argumentando que la resolución de la Afsca afecta “el derecho de libertad de expresión y de prensa”. Lo que (casi) nadie dice es que por esa misma medida cautelar CableVisión sigue dejando afuera de su oferta a señales como Telesur, justamente la única cadena de noticias que transmitió en directo para toda la región el intento golpista en Ecuador.
Mientras desde muchos medios de comunicación nacionales e internacionales se difundía la duda sobre si lo que ocurría en Ecuador era un golpe de Estado, diseminando esa idea –interesada o no– entre los televidentes, Telesur transmitió durante toda la jornada imágenes que no ameritaban sospecha alguna. A través de la admirable tarea del corresponsal de la cadena Christian Salas, que entre balas y gases lacrimógenos relató cada uno de los dramáticos sucesos, los televidentes argentinos que sintonizaron Telesur –hasta el jueves sólo se podía ver por DirecTV– fueron conscientes desde muy temprano sobre la gravedad de los hechos. Sólo recién entrada la noche, cuando la situación se tornó inevitable y las señales informativas locales como TN, C5N y América 24 comenzaron a retransmitir la cobertura de Telesur, el grueso de los argentinos pudieron ser testigos de que la institucionalidad democrática en Ecuador estaba en peligro.
La oportuna retransmisión parcial de la señal de Telesur por los canales de noticias locales fue una demostración de la necesidad de que la TV por cable sume nuevas voces a su oferta. Romper el cerco informativo de cadenas internacionales como CNN, Fox News o BBC World News es un menester al que la región debe darle lugar para consolidar el proceso democrático. ¿Qué hubiera sido del gobierno de Rafael Correa si las imágenes de su secuestro no hubieran llegado a toda la región?
Que Telesur, a la que la flamante Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual asegura su transmisión en todos los operadores de TV por cable por ser el Estado argentino socio de la señal, se pueda ver en el país, es también una forma de garantizar “el derecho de libertad de expresión y de prensa”. Tan obvia como imprescindible.
El contexto mediático de la intentona
El intento de golpe en Ecuador se dio en el marco del muy peculiar enfrentamiento del gobierno de Rafael Correa con los principales medios de comunicación de su país. De un modo notable, la televisión, los diarios y las radios ecuatorianas tienden a pertenecer a empresas financieras o bancos privados. El todavía candidato Correa se enfrentó con este sector por partida doble ya en 2006, cuando anunció que limitaría la manipulación de los medios y fijaría restricciones al sistema financiero para bajar las muy altas tasas y recortar las comisiones bancarias. Ambos temas coincidían en las mismas personas.
El primer encontronazo fue cuando Correa efectivamente le cortó los beneficios a las entidades financieras. El segundo comenzó con la idea de convocar una Asamblea Constituyente para llevar al máximo rango las ideas de la llamada “revolución ciudadana”. Uno de los enemigos más visibles de esta iniciativa fue Fidel Egas, que es presidente tanto del Banco Pichincha como de Teleamazonas TV. Egas intentó torpedear el mismo llamado a la Constituyente, que se realizó finalmente al año pasado.
A la oposición en general de estos sectores se le suma en este caso una cuestión vital de calendarios. Es que la Constitución efectivamente prohibió en su artículo 312 que los bancos o grupos financieros tengan “participaciones permanentes, totales o parciales, en empresas ajenas a la actividad bancaria y fiduciaria”. En resumen, que si se tiene el Banco Pichincha no se puede tener Teleamazonas, para dar un ejemplo notable. El Congreso puso plazo hasta el 20 de octubre de 2010 para que las empresas vendieran sus medios (o sus bancos). El intento de golpe fue exactamente tres semanas antes de cumplirse este plazo.
Los banqueros mediáticos se enfrentan con una situación de difícil salida. La ley dice que no pueden vender sus acciones a familiares en cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, con lo que no valen cuñados o maridos de las primas. También hay un mecanismo especial para que el comprador pueda demostrar en sede judicial que no es un testaferro del vendedor. Y el gobierno tiene en tratamiento en el Parlamento una ley que reparte equitativamente las frecuencias de radio y televisión, y crea una defensoría del público.
En los eventos del jueves, los medios jugaron un rol muy directo e inmediato. Por un lado, los policías sublevados hicieron sus esfuerzos para controlarlos, intentando copar televisoras y, cuando no lo lograron, tratando de cortarles la luz y reprimiendo a los periodistas que cubrían la marcha al hospital donde tenían cautivo a Correa. Por el otro, el gobierno de inmediato ordenó que todos los medios siguieran la cadena nacional y repitieran la información emitida desde el poder. Excepto por un breve período en que un canal transmitió a figuras de la oposición criticando a Correa, el mensaje fue unánime.
Esta medida tiene que ser entendida en el marco de la historia reciente de Ecuador, en la que el del jueves se cuenta como el cuarto golpe, pueblada o insurrección en algo más de una década. Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez fueron derrocados antes de tiempo en 1997, 2000 y 2005. Correa es, de hecho, el primero de los cuatro últimos presidentes en sobrevivir una asonada grave.
Sin embargo, el Comité para la Protección de los Periodistas, CPJ según sus siglas en inglés, condenó “la censura impuesta” por el Estado ecuatoriano, que obligó a “cubrir los eventos desde la perspectiva del gobierno”. El comité citó en su comunicado a Freddy Barros, jefe de Información Regional de Ecuador Ecuavisa, diciendo que “se impidió a los ciudadanos tener información balanceada en los momentos críticos”.
El comité, sin embargo, también criticó que al menos 22 fotógrafos y periodistas fueran atacados, golpeados o amenazados por policías durante su motín, lo que incluyó la destrucción de equipos. La misma denuncia hizo la organización Reporteros sin Fronteras, que exigió que “se haga justicia por los casos de periodistas agredidos” por los amotinados.
Juntos, en la madrugada, los presidentes siguieron el rescate de Correa y emitieron un documento
La Unasur, en “acción relampagueante”
A las 3 del viernes, los presidentes, reunidos en el Palacio San Martín, sacaron un documento respaldando al gobierno de Correa. Anticiparon que agregarán una cláusula democrática al Tratado de la Unasur.
José Mujica, Sebastián Piñera, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Evo Morales y Alan García, en la Unasur.En una reacción que el venezolano Hugo Chávez calificó como “relampagueante”, los presidentes de la Unasur se reunieron en la trasnoche del jueves, madrugada del viernes, en Buenos Aires, para vivir en tiempo real el rescate de Rafael Correa y luego suscribir un documento de repudio a la intentona en Ecuador. Los presidentes resolvieron el envío de los cancilleres a Quito y adelantaron que en la próxima reunión del bloque –en noviembre, en Guyana– incorporarán una cláusula democrática al Tratado de la Unasur según la cual sólo podrán ser miembros aquellos países que mantengan su orden constitucional.
Con el presidente pro témpore de la Unasur, Rafael Correa, secuestrado en su lugar de internación, el secretario ejecutivo del bloque, Néstor Kirchner, y la presidenta Cristina Fernández tomaron la iniciativa y convocaron al encuentro en el Palacio San Martín de la Cancillería, luego de descartar Quito como sede, dada la incertidumbre que todavía se vivía por esas horas. Poco antes del encuentro, Cristina Fernández pudo hablar con Correa y le adelantó la cumbre de urgencia que se realizaría en su apoyo, gesto que el ecuatoriano agradeció entonces.
La reunión se fue armando sobre la marcha con presidentes que iban llegando al país de acuerdo con la distancia que tenían que recorrer. El primero en arribar fue el uruguayo José Mujica y, el último, cerca ya del cierre, fue Chávez, quien llegó a eso de las 2.30 de la madrugada. Los presidentes pudieron ver juntos y en vivo el rescate de Correa por un grupo comando de las fuerzas armadas y su posterior mensaje desde la casa de gobierno. Luego de esas noticias, que sirvieron para aliviar la tensión, el carácter del documento fue otro.
Dado lo “relampagueante” de la convocatoria y el considerable viaje al que obligó a algunos mandatarios, tuvo un éxito notable. Sólo faltaron el paraguayo Fernando Lugo, por sus problemas de salud, y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en las últimas horas de la campaña electoral. El otro dato llamativo fue la notable unanimidad de las opiniones de los presidentes, más allá de su credo ideológico.
Según quienes participaron del encuentro, no hubo diferencias en cuanto a la condena a lo que sucedía en Ecuador, más allá de los matices. Una de las coincidencias fue que el bloque no podía permitir que se repitiera en Sudamérica lo que sucedió en Honduras, con grupos económicos junto a facciones sediciosas de las fuerzas armadas y de seguridad buscando voltear un gobierno que no les cae en gracia para colocar otro a su gusto. El peruano Alan García sorprendió al sostener que había que impedir “que vuelva la hora del gorilaje”. El boliviano Evo Morales fue de los más enfáticos en la necesidad de sostener al gobierno de Correa y propuso que los mismos presidentes que estaban allí fueran a Quito para garantizarlo.
Aunque la Unasur todavía está en pañales en lo que se refiere a su institucionalidad, los presidentes plantearon que había que establecer un protocolo sobre la obligatoriedad de sus miembros de mantener su status de gobierno constitucional. Algo como lo que ya existe en la OEA, pero más enfático. En ese sentido, analizaron que, además de la expulsión del bloque, también se le apliquen sanciones concretas al país golpista.
El documento que firmaron los presidentes –la Declaración de Buenos Aires– tiene seis puntos y fue anunciado por los cancilleres de Argentina, Chile, Colombia y el vicecanciller de Brasil a la inusual hora de las 3 de la mañana del viernes.
1. Reafirman su fuerte compromiso con la preservación de la institucionalidad democrática, el estado de derecho, el orden constitucional, la paz social y el irrestricto respeto a los derechos humanos, condiciones esenciales del proceso de integración regional.
2. Condenan enérgicamente el intento de golpe de Estado y el posterior secuestro del presidente Rafael Correa Delgado.
3. Celebran la liberación del presidente Correa Delgado, así como la pronta vuelta a la normalidad institucional y democrática en la hermana república. Expresan la necesidad de que los responsables de la asonada golpista sean juzgados y condenados. En ese marco, reiteran su más pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional y destacan el rol desempeñado por las instituciones para el restablecimiento del orden constitucional.
4. Afirman que sus respectivos gobiernos rechazan enérgicamente y no tolerarán bajo ningún concepto cualquier nuevo desafío a la autoridad institucional ni intento de golpe al poder civil y advierten que en casos de nuevos quiebres del orden constitucional adoptarán medidas concretas e inmediatas tales como cierre de fronteras, suspensión del comercio, del tráfico aéreo y de la provisión de energía, servicios y otros suministros.
5. Deciden que sus cancilleres se trasladen en el día de hoy a Quito para expresar el pleno respaldo al presidente constitucional de la República de Ecuador, Rafael Correa Delgado, y al pueblo ecuatoriano.
6. Acuerdan adoptar en la Cuarta Reunión Cumbre Ordinaria de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas, a celebrarse el 26 de noviembre en Guyana, un Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de la Unasur, que establezca la cláusula democrática.
Los ecos alrededor del mundo por los hechos vividos en Ecuador
Estados Unidos, con “preocupación y alivio”
Hillary Clinton habló con Correa.Los sucesos por el levantamiento policial contra el gobierno ecuatoriano, en el que el mandatario Rafael Correa permaneció secuestrado durante horas en un hospital de la policía, tuvieron eco alrededor del mundo. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llamó ayer al presidente Correa para manifestarle el apoyo de Estados Unidos tras el intento de golpe de Estado, afirmó el embajador ecuatoriano en Washington, Luis Gallegos. Clinton le expresó a Correa “su apoyo, la preocupación por lo que ocurrió ayer –por el jueves–, pero también el alivio de que este tema se haya superado de esta manera, dentro de la normativa constitucional”, explicó el diplomático, quien calificó la conversación telefónica como “cordial e importante”. Además del respaldo americano, Correa recibió el apoyo institucional de muchos países, como Rusia, Japón y España. Incluso, Irán expresó “su apoyo total” al presidente de Ecuador, reveló ayer el viceministro iraní Behrouz Kamalvandi, que sugirió que Estados Unidos o Israel estarían detrás de la asonada.
Por su parte, el presidente hondureño, Porfirio Lobo, expresó ayer que le alegra que se haya resuelto bien la crisis desatada este jueves en Ecuador y abogó por una pronta reconciliación en el país sudamericano. “Yo debo decir que me alegra que todo se resolvió bien, que la institucionalidad en Ecuador continúa”, subrayó Lobo, cuyo gobierno no es reconocido por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, porque se origina en unas elecciones convocadas por un gobierno golpista que derrocó al legítimo presidente, Manuel Zelaya. Los presidentes de la Unasur marcaron las coincidencias entre los hechos en Honduras y lo que se intentó en Ecuador. “Sea lo que haya sido, lo importante es que el presidente Correa está bien en su condición personal y que el respeto al derecho del pueblo de haber electo un presidente se mantiene y que todo vaya porque se reconcilien pronto en esa nación hermana”, señaló Lobo.
“El intento desestabilizador de algunos policías y de algunos militares en el hermano país de Ecuador es una muestra de irracionalidad”, aseveró el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, y condenó el uso “de las prebendas del uniforme” para “levantase” contra las autoridades. Funes expresó su repudio al accionar de las fuerzas policiales ecuatorianas, “así como lo hice cuando los militares golpistas atentaron contra la Constitución y las instituciones en la hermana República de Honduras”.
Desde el Viejo Continente, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, solicitó ayer “contundencia” a la comunidad internacional para que se respete la democracia en América latina y evitar situaciones como la vivida en la jornada del jueves por el presidente Correa. Además, Zapatero reveló que habló con el mandatario ecuatoriano para expresarle su solidaridad mientras permanecía “secuestrado en el hospital”. Por su parte, “Rusia recibió con gran preocupación la noticia de las acciones armadas antigubernamentales en Ecuador del día 30, que buscaban minar el orden constitucional y que provocaron víctimas”, rezó el comunicado difundido ayer por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. También Japón hizo llegar su apoyo al “legítimo gobierno de Ecuador” ante la crisis intitucional por la sublevación policial en Quito.
Los mandatarios latinoamericanos también expresaron su repudio. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, señaló a quién considera responsable en estos sucesos: “Debemos exigirle al gobierno de los Estados Unidos que no siga metiendo sus viejas manos imperiales en este continente”. El mandatario del Perú, Alan García, afirmó que su par de Ecuador “quedó vacunado” contra los golpes de Estado tras superar la revuelta policial que lo puso en riesgo. En tanto, su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo que “los golpistas se dieron cuenta de la burrada que hicieron al intentar un golpe contra Rafael Correa”.
Cristina Kirchner se refirió al intento de golpe de Estado en Ecuador
“Intentaron tirar abajo las conquistas”
La Presidenta destacó el “inmenso valor” de Correa. Dijo que “es impensable en Argentina” un levantamiento como el ecuatoriano, pero advirtió que “hay otras formas sutiles: mentir, descalificar, tergiversar, tratar de que nos enfrentemos entre los argentinos”.
La presidenta Cristina Fernández y Néstor Kirchner ayer, en el acto que compartieron en José C. Paz.La presidenta Cristina Kirchner destacó ayer el “inmenso valor” de su par ecuatoriano, Rafael Correa, durante el intento de golpe de Estado en ese país y advirtió que estos hechos deben ser “un llamado de atención” para los líderes de la región. “Hay sutiles formas de desestabilización, de golpear a los gobiernos constitucionales que defienden los intereses del pueblo”, expresó la mandataria, que puso como ejemplo a aquellos que intentan “mentir, descalificar, tergiversar y tratar de que nos enfrentemos entre los argentinos”.
En su primera aparición pública tras el levantamiento en Ecuador, la mandataria respaldó a Correa y recordó que, tras ser liberado, el presidente “habló de la prensa y de la oposición en complicidad con esa prensa, con el golpe y la conspiración”. “Me parece que es una fotografía que podemos ver no solamente en Ecuador”, evaluó durante un acto en José C. Paz.
Luego de calificar como una “excusa” la protesta por supuestos recortes salariales, la Presidenta dijo que la insurrección de sectores policiales y de la fuerza aérea contra Rafael Correa fue “lo que han intentado hacer en muchas partes de nuestro continente: tirar abajo las conquistas y los avances sociales que han logrado los gobiernos nacionales y populares”.
“Cuando pasó lo de Honduras salí enseguida a apoyar al gobierno depuesto. Muchos me criticaban aquí, ‘qué importa Honduras’, parecía una cosa lejana y exótica”, señaló CFK, en referencia al golpe de Estado que en junio del año pasado arrebató el poder al presidente Manuel Zelaya. “Pero ahora los tiros sonaron cerca, en el vecindario, por eso no dudé un instante en comunicarme para autoconvocarlos aquí y apoyar el proceso democrático ecuatoriano”, sostuvo.
En ese sentido, la Presidenta celebró la reunión que mantuvo ayer por la madrugada junto a los mandatarios de Unasur y justificó la intervención de su gobierno ya que “teníamos el ADN de nuestra historia de golpes, de violaciones a la voluntad popular, y no podíamos permitir que se produjera una sola (violación) más”. “Mientras yo sea presidenta de Argentina no reconozco a ningún gobierno que no surja de la voluntad popular en elecciones libres y sin proscripciones”, anunció entre aplausos.
Por último, Fernández de Kirchner rechazó la posibilidad de que la Argentina se vea envuelta en una situación similar. “El intento de Honduras y éste, más grotesco, es impensable en Argentina por la historia de tragedia que tenemos de la última dictadura, pero hay otras formas también sutiles: mentir, engañar, descalificar, tergiversar, tratar de que nos enfrentemos entre los argentinos”, sostuvo, en un tiro por elevación a los miembros de la oposición. La acompañaban el ex presidente Néstor Kirchner; el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el intendente de José C. Paz, Mario Ishii.
En declaraciones posteriores, CFK aseguró que su gobierno “tenía razón” al asegurar que “hubo un intento (de golpe)” en Ecuador. “¿Saben por qué no pasó nada? Porque hubo un presidente con una inmensa valentía. Si hubiéramos estado altri tempi, otros a lo mejor hubieran capitulado”, aseguró. “Ya no podemos imaginar los golpes de Estado como fueron, con una asonada militar, un comunicado, se cerró el Parlamento. Ahora todo aparentemente sigue igual, solamente hay que sacar a un costado a los presidentes o presidentas que molestan determinados intereses, con cierto viso de legalidad como se hizo en Honduras o como ayer (por el jueves)”, concluyó.
Relato de la Presidenta a través de la red social
Un “día difícil” contado en Twitter
“Ayer fue un día difícil. 19.45 hs. me comuniqué con Rafael Correa. El contacto fue su Canciller. Lo tenían secuestrado en el hospital.” Así comienza el relato que Cristina Fernández de Kirchner escribió anoche en Twitter sobre la jornada del jueves, cuando un grupo de policías, con el apoyo de la fuerza aérea, se alzó contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
La mandataria dedicó una veintena de entradas en su cuenta @CFKArgentina a recordar la situación que se vivió en Quito. “A una cuadra había muchísima gente que se había movilizado en su apoyo y también tropas de asalto para rescatarlo. No quería hacerlo. Rafael quería evitar derramamiento de sangre, heridos o muertos y sostenía que en poco tiempo más desistirían de semejante locura”, dijo la mandataria.
“Instintivamente me salió preguntarle: ¿Y si no lo hacen? –continuó la Presidenta–. ‘Cristina’, me dijo Rafael, ‘esperaré una hora...’. Pensé: ‘Qué constante histórica, un presidente constitucional de un Gobierno Nacional y Popular que, aun secuestrado, se niega a reprimir’”, reflexionó la mandataria. “Los otros nunca dudaron en arrasar con las instituciones, vidas y libertades, derechos y garantías para defender los privilegios de unos pocos”, aseguró.
Fue entonces que, de acuerdo con CFK, “Rafael me habló de conspiración: ‘La oposición está atrás de todo, pero no estoy dispuesto a ceder, del hospital me sacan Presidente o cadáver’. Le informé que a las 22 habría reunión de Presidentes de Unasur en Buenos Aires. Lo agradeció. Nos despedimos afectuosamente y lo sentí sereno y firme”, contó la Presidenta. “Volví a escucharlo desde Cancillería junto a los otros Presidentes, después de ver el rescate –continuó–. Hablaba desde el balcón en Casa de Gobierno en Quito. Finalmente, Rafael no había esperado una hora sino tres. El golpe había fracasado”, festejó la Presidenta.
La mandataria también reveló algunos detalles del encuentro de los presidentes de la Unasur celebrado el jueves por la noche en el Palacio San Martín. “Cuando terminó de hablar nos pusimos en contacto y luego sesionamos –detalló–. Emitimos un fuerte documento. Honduras subyace y casi vuelve a repetirse”, evaluó.
Su historia no terminó allí, ya que luego de unas horas la mandataria volvió a conectarse a su cuenta para comentar, casi en tiempo real, una conversación telefónica que mantuvo con el presidente de Ecuador.
“Estoy en Casa Rosada. Tengo a Rafael Correa en el teléfono”, anunció pasadas las 21, y pasó a relatar: “Me cuenta que está viviendo uno de los momentos más tristes de su vida y de su gobierno. Cuatro muertos y más de cuarenta heridos, algunos de ellos muy graves: un policía que con su cuerpo protegía su persona mientras lo sacaban del hospital; otro, un estudiante de 24 años, militante de su partido; un capitán que ha quedado parapléjico para el resto de sus días”, enumeró.
También compartió un relato del peligroso rescate del hospital donde se encontraba secuestrado. “Conmovido, me comenta que francotiradores apostados dispararon” sobre el automóvil oficial. “Tiene cinco impactos de bala”, detalló CFK. “No puedo creer que sean tan criminales”, le expresó entonces el presidente, quien contó haber escuchado gritos de: “Maten a Correa”.
Durante la conversación, Fernández de Kirchner notó “con mucha pena” a Correa, quien “alabó emocionado a un cuerpo especial de policía que le era leal y se ocupó de su seguridad personal impidiendo que tomaran el piso donde estaba”.
Por último, la Presidenta describió las reacciones del mandatario ecuatoriano frente a los gestos de respaldo y unidad del resto de los países latinoamericanos. “Increíble. Pidió disculpas por las molestias ocasionadas y no se cansa de agradecer los gestos de los presidentes”, sostuvo. “Me dice que acaba de leer el documento de Unasur. Está impresionado por su fuerza y contundencia”, concluyó.
- Gabriela Michetti, diputada del PRO. “Felicito desde mi más íntima convicción democrática a nuestra Presidenta y a Néstor Kirchner por la invitación a la reunión de Unasur en Argentina. Estos gestos de tal contundencia van a amedrentar de manera contundente a todos aquellos que crean que aún hay espacio para golpes de Estado en América latina.”
- Hermes Binner, gobernador de Santa Fe. “Si bien el conflicto se pudo resolver de manera favorable, la situación pone de manifiesto la necesidad de estar siempre atentos a la defensa de los valores democráticos y así lo entendieron los presidentes que concurrieron a Buenos Aires para repudiar este intento de golpe de Estado.”
- Ernesto Sanz, presidente de la UCR. “Valoro cómo las democracias en América latina salieron a oponerse a ese intento de golpe en Ecuador, algo que en otras épocas no sucedía.”
- Roy Cortina, diputado socialista. “Es muy saludable para la consolidación de la democracia la rapidez con que toda América latina respondió para desarticular el intento de golpe de Estado de Ecuador. Es una excelente señal la contundencia que mostraron los líderes políticos de la región para oponerse rotundamente a la posibilidad de derrocar a un gobierno elegido legítimamente por el pueblo de Ecuador.”
- Juan Pedro Tunessi, diputado radical. “Expresamos nuestro profundo rechazo a la sublevación armada que atente contra cualquier sistema democrático y afecte a las instituciones de la república. Deseamos que el pueblo ecuatoriano retome el diálogo y el consenso.”
El país|Sábado, 2 de octubre de 2010
La furia de los policías ecuatorianos contra el presidente Rafael Correa hizo recordar la furia de algunos de los llamados ruralistas contra la presidenta Cristina Fernández durante el conflicto de la 125. Es probable que los parentescos no vayan más allá, pero tanto los ecuatorianos como los argentinos furiosos rechazaban la calificación de golpistas. Es que el golpismo ya no tiene prestigio ni siquiera entre los mismos golpistas. Ese “sí pero no” que plantean ahora los golpistas dio origen al concepto de “destituyente”. Al finalizar la década de los ’70, el golpismo estaba visto como negativo para los negocios y los generales se habían mostrado poco eficientes para Wa-shington, en consecuencia el golpe se había vuelto anacrónico. Aunque todo puede volver, como lo demostraron el golpe fracasado contra Hugo Chávez en Venezuela en el 2002 o el de Honduras del año pasado, que logró derrocar a un presidente democrático.
Pero, en general, los golpistas se han vuelto heterodoxos y a ninguno le gusta mostrar al yéneral Videla que lleva adentro. Como no hay espacio para gobiernos militares, ahora el objetivo es el chantaje o el debilitamiento de un gobierno democrático. En Argentina se puede dar cátedra sobre esta nueva performance, porque aquí fueron pioneros los carapintadas y al primero que le tocó sufrirlos fue al presidente Raúl Alfonsín.
No en todos los casos son militares. El origen de una actitud destituyente está en un sector que, por su inserción en el sistema, acumula una fuerza determinada y dispara un conflicto violento que toma de rehén a la sociedad y que no busca la resolución de las reivindicaciones que lo impulsan sino debilitar al Gobierno para sustituirlo por otro. Entiende que sus verdaderas necesidades sólo serán satisfechas con otro gobierno, pero no lo reconoce. Los policías ecuatorianos vieron que con la nueva ley, que suprimía algunos de sus privilegios, el proyecto de país de Correa los cambiaba de lugar. Y es un lugar que consiguieron tras años de gobiernos que trataron de congraciarse con las Fuerzas Armadas y de seguridad, en un país con tradición golpista.
En el caso de los ruralistas argentinos, lo que reclamaron, en el fondo, no fue una rebaja de las retenciones, sino el cambio del modelo de acumulación propuesto por los Kirchner por otro que los ubicara en un lugar aún más favorecido y que expresara el nuevo y gran poder que les otorgaron la soja y los precios de los commodities. Ese cambio de modelo no lo iban a conseguir con el mismo gobierno y, además, habían encontrado un aliado invalorable en la corporación mediática que les amplificó su fuerza y naturalizó la violencia que desplegaban. Entonces la beligerancia del conflicto se prolongó más allá de todas las vías de negociación que se quisieron abrir, porque la intención ya era debilitar al Gobierno. Ese fue el objetivo destituyente de esos ruralistas y del cual surge su parentesco con los policías ecuatorianos.
En el caso de Ecuador, más allá de los desbordes, los policías eran conscientes de que no les alcanzaba para desplazar a Correa. Hubo grupos de la Fuerza Aérea que se les plegaron así como grupos de civiles del partido del ex presidente Lucio Gutiérrez. Mantuvieron de rehén en el hospital policial al presidente Correa para presionarlo y con la esperanza de lograr en ese tiempo otras adhesiones que seguramente tenían ya arregladas pero que a último momento no se sumaron. Si Correa hubiera negociado como hizo Alfonsín con los carapintada, hubiera empezado el desgaste y hubiera habido nuevos levantamientos en el futuro. Por supuesto, son realidades muy diferentes, pero eso fue lo que, bien o mal, pasó en Argentina, y lo que le hubiera pasado a Correa si accedía a las presiones. Hay una frase que se atribuye a Néstor Kirchner durante el conflicto de la 125: “A mí no me van a torcer el brazo como hicieron los carapintada con Alfonsín”. El paralelismo entre los ruralistas y los carapintada estaba latente en aquel momento. Y había muchos ex carapintada y simpatizantes de la dictadura mezclados entre los ruralistas, como quedó en evidencia más allá de la misma acción destituyente.
La reunión urgente de mandatarios de la Unasur convocada en Buenos Aires, a pocas horas de conocerse el amotinamiento en Ecuador, demostró también el momento democrático de la región, a la que algunos “democráticos” europeos y locales cuestionan por sus gobiernos “populistas” o “autoritarios”, como califican incluso al de Rafael Correa en Ecuador. Tantos gobiernos “populistas” y “autoritarios” y nunca en los últimos cien años, por lo menos, hubo una vocación concreta tan democrática en los gobiernos de la región. La reacción instantánea, sin dudas ni condiciones, reafirmó la cristalización de una nueva realidad política asentada en los gobiernos que surgieron tras la crisis del neoliberalismo de los ’90. También es cierto que este tipo de acciones destituyentes se da solamente contra estos gobiernos que han puesto de manifiesto más vocación democrática que los otros. Es una discusión que se da también hacia adentro de cada uno de los países de la región. El Chávez tan denostado por estas conciencias “democráticas” aceptó como un caballero un resultado electoral donde no alcanzó las metas que se había propuesto. La oposición y todo un contexto internacional condenan a Chávez por mesiánico y autoritario, pero en Venezuela, y bajo su gobierno, se realizan las elecciones menos cuestionadas y más limpias de su historia. Y si no le va bien, lo acepta. Lo paradójico es que la llamada oposición “democrática”, en cambio, no acepta los resultados cuando pierde y denuncia fraudes que no existieron. Estas elecciones legislativas en Venezuela, donde Chávez no obtuvo los resultados que esperaba, sirvieron para demostrar que la oposición no es tan democrática como dice y que Chávez es más democrático de lo que lo acusan.
En Venezuela se da el momento más candente de esa discusión, que se repite también aquí en Argentina, que tuvo un papel tan protagónico en la crisis ecuatoriana. De hecho, la convocatoria de presidentes en Buenos Aires no fue solamente porque Néstor Kirchner fuera el secretario general de la Unasur sino también por el peso y la iniciativa de la presidenta Cristina Fernández que se mantuvo en comunicación permanente con los demás mandatarios y con el mismo Correa. Fue Correa el que le pidió al canciller Héctor Timerman que se organice la reunión de cancilleres en Quito. La Presidenta apenas había llegado de su viaje de Nueva York, donde asumió al frente del G-77, lo que pone a la Argentina en un momento iné-dito en su historia en cuanto a la inserción internacional. El ex presidente Néstor Kirchner es secretario general de la Unasur, la presidenta Cristina Fernández es titular del G-77 y además el país es miembro del
G-20. Ese protagonismo implica reconocimiento tanto en el plano de la economía como en el político.
En toda la crisis ecuatoriana se sintió la ausencia de Lula, que está en los últimos días de su presidencia y al fin de la campaña de su candidata Dilma Roussef. Lula está soportando un fuerte ataque de los grandes medios de comunicación. Durante los primeros cuatro años de su gobierno, los grandes medios publicaron decenas de denuncias de corrupción, lo acusaron de borracho y de incapaz y voltearon a algunos de sus colaboradores más cercanos. En el segundo período, Lula anunció que no buscaría la re-reelección y entonces lo dejaron tranquilo. Total Dilma Roussef apenas medía alrededor de siete puntos. Cuando las encuestas empezaron a dar cuenta del crecimiento de la candidata del PT, los grandes medios reaccionaron y salieron a destrozarla. En ese momento Roussef ganaba en primera vuelta. Entonces hubo una catarata de denuncias de corrupción y ataques por el cáncer que superó y por su “carácter autoritario”, y la hicieron bajar tres o cuatro puntos en las encuestas. Ya no da como ganadora segura en primera vuelta y podría haber ballottage. En ese contexto, Lula salió en defensa de su candidata y acusó a la corporación mediática de ser la verdadera oposición no declarada. “Si son honestos, tienen que decir que ustedes son la oposición”, les dijo Lula. Ahora le llueven editoriales donde lo acusan de ser la gran bestia parda del Brasil, una especie de Chávez luso-parlante, enemigo de la libertad de prensa.
Esta situación planteó en Brasil un debate que en la Argentina ya ha generado gran revuelo con la ley de servicios audiovisuales. “No puede ser que en nuestro país seis o siete familias controlen la gran mayoría de los grandes medios”, denunció Lula. Y, vaya la coincidencia, también se está dando en Ecuador ese debate a partir del proyecto de Ley Orgánica de Comunicación impulsado por el gobierno de Rafael Correa, que ya provocó por supuesto el ataque de los grandes medios. En ese sentido, en Ecuador se acusa a esos medios de haber instaurado el clima de agitación que llevó al amotinamiento policial.
Publicado por CECILIO MANUEL SALGUERO en 5:00

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 resolución 
 artículo 312
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