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Informe BRC 2004
g2.Torres.varela.julio Cesar.gestion de Eventos_1
actualidad_09_2015
Informe/Report No. 21
Corine Vriesendorp, William S. Alverson, Álvaro del Campo, Douglas F. Stotz, Debra K. Moskovits, Segundo Fuentes Cáceres, Byron Coronel Tapia, y/and Elizabeth P. Anderson
Octubre/October 2009
Instituciones Participantes/Participating Institutions
Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan (FSC)
Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador (FEINCE)
*Nuestro nuevo nombre, Inventarios Biológicos y Sociales Rápidos (informalmente, “Inventarios Rápidos”) es en reconocimiento al papel fundamental de los inventarios sociales rápidos. Nuestro nombre anterior era “Inventarios Biologicos Rápidos”./Rapid Biological and Social Inventories (informally, “Rapid Inventories”) is our new name, to acknowledge the critical role of rapid social inventories. Our previous name was “Rapid Biological Inventories.”
lOS INvENTARIOS RáPIdOS SON PuBlICAdOS POR / RAPId INvENTORIES REPORTS ARE PuBlISHEd By:
ThE FIELD MuSEuM Environment, Culture, and Conservation 1400 South lake Shore drive Chicago, Illinois 60605-2496, uSA T 312.665.7430, F 312.665.7433 www.fieldmuseum.org
Corine vriesendorp, William S. Alverson, álvaro del Campo, d ouglas F. Stotz, d ebra K. Moskovits, Segundo Fuentes Cáceres, Byron Coronel Tapia, y/and Elizabeth P. Anderson
Costello Communications, Chicago
Mapas y grafismo/Maps and graphics
Jon Markel y/and James Costello
álvaro del Campo, Patricia álvarez, y/and Tyana Wachter (English-Español); Susan Fansler donoghue y/and Amanda Zidek-vanega (Español-English)
El Field Museum es una institución sin fines de lucro exenta de impuestos federales bajo la sección 501(c)(3) del Código Fiscal Interno./ The Field Museum is a non-profit organization exempt from federal income tax under section 501(c)(3) of the Internal Revenue Code.
ISBN NuMBER 978-0-914868-73-6
© 2009 por el Field Museum. Todos los derechos reservados./
© 2009 by The Field Museum. All rights reserved.
Cualquiera de las opiniones expresadas en los informes de los Inventarios Rápidos son expresamente las de los autores y no reflejan necesariamente las del Field Museum./Any opinions expressed in the Rapid Inventories reports are those of the authors and do not necessarily reflect those of The Field Museum.
Esta publicación ha sido financiada en parte por The John d. and Catherine T. MacArthur Foundation, The Boeing Company y Exelon Corporation./ This publication has been funded in part by The John d. and Catherine T. MacArthur Foundation,The Boeing Company, and Exelon Corporation.
Cita Sugerida/Suggested Citation
v riesendorp, C., W. S. Alverson, á . del Campo, d. F. Stotz, d . K. Moskovits, S. Fuentes C., B. Coronel T., y/and E. P. Anderson, eds. 2009. Ecuador: Cabeceras Cofanes-Chingual. Rapid Biological and Social Inventories Report 21. The Field Museum, Chicago.
Fotos e ilustraciones/Photos and illustrations
Carátula/Cover: En los bosques montanos cerca a la Bonita, los científicos encontraron una nueva especie espectacular de Meriania (Melastomataceae). Aparentemente las flores cambian de color una vez que sean polinizadas./In the montane forests near la Bonita, scientists found a spectacular new species of Meriania (Melastomataceae). Apparently, the flowers change colors once they are pollinated.
Carátula interior/Inner cover: vegetación especializada en laguna Negra. Praderas andinas, o páramos, son caracterizados por su alta tasa de especación y niveles excepcionalmente altos de endemismo./Specialized vegetation at laguna Negra. Andean meadows, or páramos, are characterized by high rates of speciation and an exceptionally high level of endemism.
láminas a color/Color plates: Figs. 10B, 10d, 10F, 10G, Elizabeth Anderson; Fig. 9C, Randall Borman; Figs.1, 3A, 3C, 4N, 4S, 5A, 5C, 5d, 7d, 7K, 7l, 8B, 8d, 9A, 9B, 10A, 10C,10E, 10H, 11A–F, 12A, álvaro del Campo; Figs. 5B, 5E–G, Javier Maldonado; Fig. 8A, diego lizcano and Tapir Specialist Group (2007); Fig. 4E, Humberto Mendoza; Figs. 6A–F, Jonh Jairo Mueses; Figs. 3B, 11G, Thomas Saunders; Figs. 7A–C, 7E–J, 7M, 7N, douglas Stotz; Fig. 7O, Guy Tudor; Figs. 4A–d, 4F–M, 4O–R, 8C, Corine vriesendorp.
Impreso sobre papel reciclado. Printed on recycled paper.
INFORME / REPORT NO. 21
¿Por qué Cabeceras Cofanes-Chingual?
Conservación en Cabeceras Cofanes-Chingual
Panorama Regional y Sitios de Inventario
Geología, Hidrología y Suelos
Historia del Territorio del Río Cofanes
Fortalezas Sociales y Uso de Recursos
Why Cabeceras Cofanes-Chingual?
Conservation in Cofanes-Chingual
Plantas Vasculares/ Vascular Plants
Estaciones de Muestreo de Peces/ Fish Sampling Stations
Inventarios Regionales de Anfibios y Reptiles/ Regional Amphibian and Reptile Inventories
Técnica de Remoción con Rastrillo y Azadón / Rake and Hoe Removal Technique
Mamíferos Medianos y Grandes/ Large and Medium-sized Mammals
Literatura Citada/Literature Cited
Informes Publicados/Published Reports
Roberto Aguinda L. (logística de campo, caracterización social) Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Dureno, Ecuador robertotsampi@yahoo.com
William S. Alverson (herbario) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. walverson@fieldmuseum.org
Elizabeth P. Anderson ( caracterización social, peces ) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. eanderson@fieldmuseum.org
Randall Borman A. (mamíferos grandes) Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador Quito, Ecuador randy@cofan.org
Ángel Chimbo P. ( apoyo de campo ) Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Dureno, Ecuador
Ángel Criollo L. (apoyo de campo) Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Dureno, Ecuador
Álvaro del Campo (logística de campo, fotografía) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. adelcampo@fieldmuseum.org
Florencio Delgado E. (arqueología) Universidad San Francisco de Quito Quito, Ecuador fdelgado@usfq.edu.ec
Sebastián Descanse u. (logística de campo, plantas) Comunidad Cofan Chandia Na’e Sucumbíos, Ecuador
Freddy Espinosa (logística general, caracterización social) Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Quito, Ecuador freddy@cofan.org
Robin B. Foster (herbario) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. rfoster@fieldmuseum.org
Christopher James (caracterización social) Fundación Jatun Sacha Quito, Ecuador courses@jatunsacha.org
Bolívar Lucitante (cocina) Comunidad Cofan Zábalo Sucumbíos, Ecuador
Laura Cristina Lucitante C. (plantas) Comunidad Cofan Chandia Na’e Sucumbíos, Ecuador
Javier A. Maldonado O. (peces) Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt Villa de Leyva, Colombia gymnopez@gmail.com
Jonathan A. Markel (cartografía) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. jmarkel@fieldmuseum.org
Patricio Mena Valenzuela (aves) Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales Quito, Ecuador pmenavelenzuela@yahoo.es
humberto Mendoza S. (plantas) Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt Villa de Leyva, Colombia hummendoza@gmail.com
Norma Mendúa (cocina) Comunidad Cofan Zábalo Sucumbíos, Ecuador
Debra K. Moskovits (coordinación, aves) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. dmoskovits@fieldmuseum.org
Jonh J. Mueses-Cisneros (anfibios y reptiles) Universidad Nacional de Colombia Bogotá, Colombia jjmueses@gmail.com
Luis Narváez (caracterización social) Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador Lago Agrio, Ecuador luis.narvaez.feince@gmail.com
Stephanie Paladino (caracterización social) El Colegio de la Frontera Sur San Cristóbal de las Casas Chiapas, México macypal@gmail.com
Patricia Pilco O. (caracterización social) Corporación Grupo Randi Randi Quito, Ecuador patypilc@yahoo.es
Susan Poats (caracterización social) Corporación Grupo Randi Randi Quito, Ecuador spoats@interactive.net.ec
Amelia quenamá q. (historia natural) Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador Quito, Ecuador
Ángel quenamá O. (apoyo de campo) Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Dureno, Ecuador
Diego Reyes J. (plantas) Universidad Central del Ecuador Quito, Ecuador diego.reyes_jurado@yahoo.com
Thomas J. Saunders (geología, suelos y agua) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. tomsaun@gmail.com
Douglas F. Stotz ( aves ) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. dstotz@fieldmuseum.org
Antonio Torres N. (peces) Universidad de Guayaquil Guayaquil, Ecuador atorresnoboa@hotmail.com
Integrantes del Equipo (continuación)
Gorky Villa M. (plantas) Finding Species
Comunidades Cofan Chandia Na’e, Dureno y Zábalo Sucumbíos, Ecuador
Washington DC, EE.UU. gfvilla@gmail.com
Corine Vriesendorp (plantas) Environment, Culture, and Conservation
Tyana Wachter (logística general)
helicópteros Ícaro
The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU.
Parroquias huaca, Julio Andrade y Monte Olivo Carchi, Ecuador
Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. twachter@fieldmuseum.org
Parroquias La Sofía, Playón de San Francisco y Rosa Florida Sucumbíos, Ecuador
Alaka Wali (caracterización social) Environment, Culture, and Conservation The Field Museum, Chicago, IL, EE.UU. awali@fieldmuseum.org
Sectores La Barquilla y Paraíso Sucumbíos, Ecuador
Mario Yánez-Muñoz (anfibios y reptiles) Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales Quito, Ecuador m.yanez@mecn.gov.ec
The Field Museum es una institución de educación e investigación — basada en colecciones de historia natural — que se dedica a la diversidad natural y cultural. Combinando las diferentes especialidades de Antropología, Botánica, Geología, Zoología y Biología de Conservación, los científicos del museo investigan temas relacionados a evolución, biología del medio ambiente y antropología cultural. Una división del museo — Environment, Culture, and Conservation (ECCo), está dedicada
a convertir la ciencia en acción que crea y apoya una conservación duradera de la diversidad biológica y cultural. ECCo colabora estrechamente con los residentes locales para asegurar su
participación en conservación a través de sus valores culturales
y fortalezas institucionales. Con la acelerada pérdida de la
diversidad biológica en todo el mundo, la misión de ECCo es
de dirigir los recursos del museo — conocimientos científicos, colecciones mundiales, y programas educativos innovadores —
a las necesidades inmediatas de conservación en el ámbito local, regional e internacional.
The Field Museum 1400 South Lake Shore Drive Chicago, IL 60605-2496 U.S.A. 312.922.9410 tel www.fieldmuseum.org
Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan
La Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan es una organización sin fines de lucro dedicada a la conservación de la cultura indígena Cofan y de los bosques amazónicos que la sustentan. Junto con su brazo internacional, la Cofan Survival Fund, la Fundación apoya programas de conservación y desarrollo en siete comunidades Cofan del Oriente ecuatoriano. Los proyectos actuales apuntan a la conservación e investigación de la biodiversidad, la legalización y protección del territorio tradicional Cofan, el desarrollo de alternativas económicas y ecológicas, y oportunidades para la educación de los jóvenes Cofan.
Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan Casilla 17-11-6089 Quito, Ecuador 593.2.247.0946 tel /fax, 593.2.247.4763 tel www.cofan.org
Perfiles Institucionales (continuación)
Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador
La Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador (FEINCE) es la principal organización política de los indígenas Cofan del país, representando sus cinco comunidades legalizadas — Chandia Na’e, Dureno, Dovuno, Sinangoe y Zábalo — en el ámbito nacional. La FEINCE forma parte de dos organismos nacionales dedicados a defender los derechos de las comunidades indígenas ecuatorianas: la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE). La FEINCE es dirigida por una mesa directiva elegida por la comunidad Cofan cada tres años.
Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador Lago Agrio, Ecuador 593.62.831200 tel
El Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE) es la Autoridad Nacional Ambiental, responsable del desarrollo sustentable y la calidad ambiental del país. Es la instancia máxima, de coordinación, emisión de políticas, normas y regulaciones de carácter nacional, e intenta desarrollar los lineamientos básicos para la organización y funcionamiento para la gestión ambiental. El MAE es el organismo del estado ecuatoriano encargado de diseñar las políticas ambientales y coordinar las estrategias, los proyectos y programas para el cuidado de los ecosistemas y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Propone y define las normas para conseguir la calidad ambiental adecuada, con un desarrollo basado en la conservación y el uso apropiado de la biodiversidad y de los recursos con los que cuenta nuestro país.
Ministerio del Ambiente, República del Ecuador Avenida Eloy Alfaro y Amazonas Quito, Ecuador 593.2.256.3429, 593.2.256.3430 tel www.ambiente.gov.ec mma@ambiente.gov.ec
El Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales (MECN) es una entidad pública creada mediante decreto del Consejo Supremo de Gobierno No. 1777-C el 18 de Agosto de 1977 en Quito, como una institución de carácter técnico-científico, pública, con ámbito nacional. Los objetivos son de inventariar, clasificar, conservar, exhibir y difundir el conocimiento sobre todas las especies naturales del país, convirtiéndose de esta manera en la única institución estatal con este propósito. Es obligación del MECN el prestar toda clase de ayuda y cooperación, asesoramiento a las instituciones científicas y educativas particulares y organismos estatales en asuntos relacionados con la investigación para la conservación y preservación de los recursos naturales y principalmente de la diversidad biológica existente en el país, así como contribuir en la implementación de criterios técnicos que permitan el diseño y establecimiento de áreas protegidas nacionales.
Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales Rumipamba 341 y Av. De los Shyris Casilla Postal: 17-07-8976 Quito, Ecuador
593.2.244.9825 tel /fax
El Herbario Nacional del Ecuador (QCNE) es una sección del Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales. El Herbario Nacional dirige programas de inventario, investigación y conservación de la flora y vegetación ecuatoriana, y almacena una colección de 160.000 especímenes de plantas y una biblioteca botánica de 2.000 volúmenes. La institución sirve como el centro de información nacional sobre la flora del Ecuador, situándose entre las principales instituciones científicas y culturales del país. Debido a su acceso público, el Herbario Nacional representa un recurso fundamental para los científicos, conservacionistas y estudiantes del Ecuador, y es una voz activa en el foro nacional sobre la biodiversidad y el medio ambiente. Durante las últimas dos décadas el Herbario Nacional ha formado cientos de botánicos jóvenes ecuatorianos mediante sus cursos de taxonomía y ecología, y ha llevado a cabo decenas de inventarios botánicos intensivos alrededor del país.
Herbario Nacional del Ecuador Casilla Postal 17-21-1787
Avenida Río Coca E6-115 e Isla Fernandina Quito, Ecuador
593.2.244.1592 tel /fax
El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt es una corporación civil sin ánimo de lucro, sometido a las reglas del derecho privado, con autonomía administrativa, personería jurídica y patrimonio propio, y vinculado al Ministerio del Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. Fue creado mediante el Artículo 19 de la ley 99 de 1993, se constituyó el 20 de enero de 1995 y forma parte del SINA. El Instituto Humboldt está encargado de realizar la investigación básica y aplicada sobre los recursos genéticos de flora y fauna nacionales, y de levantar y formar el inventario científico de la biodiversidad en todo el territorio nacional.
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt Claustro de San Agustín, Villa de Leyva Boyacá, Colombia 578.732.0164, 578.732.0169 tel www.humboldt.org.co
El Gobierno Municipal del Cantón Sucumbíos (GMCS) tiene su sede en la localidad de La Bonita. Fue creado por el decreto legislativo sin número, el 31 de octubre de 1955, y publicado en el registro oficial No. 196 del 26 de abril de 1957, que regula la vida jurídica e institucional de la municipalidad. El Cantón Sucumbíos se encuentra en la esquina noroccidental de la provincia de Sucumbíos en el norte del Ecuador, en la frontera con Colombia. El cantón es el más antiguo de la provincia y fue establecido en el año 1920.
Gobierno Municipal del Cantón Sucumbíos La Bonita, Sucumbíos, Ecuador 593.6.263.0063, 593.6.263.0069 tel
La Corporación Grupo Randi Randi (CGRR) es una corporación ecuatoriana, privada y sin fines de lucro. Fue creada en 2000 con la misión de fomentar la conservación de los recursos naturales, el desarrollo sustentable y la equidad social y de género. Promueve la investigación y asistencia técnica en las comunidades y organizaciones locales asentadas en ecosistemas amenazados. El Grupo adoptó la expresión Randi Randi — “dando y dando” en lengua Kichwa — porque expresa el sentido de reciprocidad que alimenta su trabajo: ofrecen su conocimiento, apoyo y experiencia a sabiendas de que serán bien recibidos y devueltos de una f orma u otra.
Corporación Grupo Randi Randi Calle Burgeois N34-389 y Abelardo Moncayo Quito, Ecuador 593.2.243.4164, 593.2.243.1557 tel
La Fundación Jatun Sacha es una ONG ecuatoriana sin fines
de lucro que viene trabajando desde 1985 con el claro objetivo de conservar la diversidad biológica del Ecuador y fomentar
el desarrollo sostenible de sus pueblos. La Fundación protege
ecosistemas boscosos, acuáticos y de los páramos, los cuales en la actualidad se encuentran amenazados por quema, deforestación, contaminación y otras actividades destructivas. Jatun Sacha ha sido pionera en la creación de reservas privadas como bases de operación para desarrollar diversas actividades de conservación, incluyendo investigación, restauración de ecosistemas, educación ambiental y la creación de alternativas sostenibles para las comunidades aledañas. Las reservas se encuentran desde el nivel del mar hasta los 4.000 metros de altitud, y en ambientes tan distintos como las Islas Galápagos, la Amazonía, bosque seco
y la sierra alta.
Fundación Jatun Sacha Pasaje Eugenio de Santillán N34-248 y Maurián Urbanización Rumipamba Quito, Ecuador 593.2.243.2240, 593.2.331.8191 tel www.jatunsacha.org
Hace casi nueve años señalamos a Cabeceras Cofanes-Chingual como una importante prioridad para la conservación durante uno de nuestros inventarios en la parte norte de los Andes ecuatorianos. Todo el equipo agradece la oportunidad de haber podido estudiar estas escarpadas montañas y las comunidades que viven por sus alrededores. Nuestro esfuerzo se basa en años de invaluable labor en este ámbito por los grupos de conservación, los Cofan y las autoridades locales, y no habría sido posible sin la generosa y crucial ayuda de muchos colaboradores y colegas. Nos gustaría extender nuestra gratitud a la Nación Cofan, especialmente a la Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador (FEINCE), a la Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan (FSC), a todos nuestros guías Cofan y nuestras contrapartes, así como a las comunidades de Chandia Na’e, Dureno y Zábalo. Después del inventario, se formó un grupo de trabajo para seguir adelante con el estatus jurídico de protección de esta área. Agradecemos sinceramente a este grupo de individuos tan dedicados, ya que gracias a sus esfuerzos se llegó a la resolución de la sección de declaratoria del Área Ecológica de Conservación La Bonita-Cofanes-Chingual (AECBCC). Cuando se presentó el informe, la propuesta todavía estaba siendo evaluada en el ámbito nacional. Nos gustaría reconocer a muchas personas que prestaron su ayuda a este proceso, entre ellos Mayra Abad, Diego Aragón, Elizabeth Anderson, Wilson Arévalo, Paulina Arroyo, Margarita Benavides, Emerson Bravo, Diana Calero, Gerardo Canacuán, Tatiana Castillo, Byron Coronel, Gerardo Cuesta, Hugo Encalada, Mateo Espinosa, Segundo Fuentes, Chris James, Irene Lloré, Pedro Loyo, Manuel Mesías, Luis Naranjo, Luis Narváez, Ángel Onofa, Patricia Pilco, Susan Poats, Ana Lucía Regalado, Guillermo Rodríguez, Orfa Rodríguez, Edgar Rosero, Esteban Salazar, Sadie Siviter, Luis Tatamues y René Yandun. Estamos también profundamente agradecidos con el Ministerio del Ambiente del Ecuador por su apoyo, tanto en el ámbito nacional como en el regional. Nos gustaría extender un reconocimiento especial a la Ministra de Ambiente, Dra. Marcela Aguinaga Vallejos y a nuestros colegas en la Dirección Nacional de Biodiversidad: Wilson Rojas, Laura Altamirano, Gabriela Montoya y Elvita Díaz. En el ámbito regional agradecemos a Fausto González, al Dr. Orfa Rodríguez y al Dr. Ángel Onofa.
El Ministerio de Defensa Nacional, especialmente a través del Ministro de Defensa, Javier Ponce Cevallos, facilitó el apoyo logístico. En el Ejército Ecuatoriano damos las gracias al Mayor Nicolás Ricuarte, Mayor Freddy Ruano, Sargento Abraham Chicaiza, General de División Fabián Varela Moncayo, General de División Luis Gonzáles Villareal, Coronel Wilson Carrillo, Mayor Iván Gutiérrez, Mayor Marroquín, Capitán Carrasco y Sargento Kléver Espinosa. En el Aéreo Policial damos las gracias al Mayor Guillermo Ortega y al Teniente J. Pozo por su apoyo durante el reconocimiento aéreo de parte de la zona de estudio. Por su ayuda con la logística agradecemos también al Dr. Juan Martines de Plan Ecuador. Recibimos importante apoyo estratégico del Coronel Dario “Apache” Hurtado Cárdenas de la Policía Nacional del Perú, así como de Daniel Schuur y el Coronel Jorge Pastor en Quito. Tuvimos el privilegio de trabajar en algunos lugares increíbles, muy aislados, en las partes altas de los Andes. Nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo que recibimos de Ícaro, S.A. y sus pilotos y personal: Capitán Mario Acosta, May Daza, Capitán Jácome y Capitán Esteban Saltos. Este inventario exigió una logística muy complicada y para lograrlo se requirió hacer mucha magia, y como siempre, tuvimos la fortuna de tener a Álvaro del Campo liderando el esfuerzo. Él tuvo el apoyo de un equipo sumamente eficaz formado por Roberto Aguinda, Carlos Menéndez y Cesar Lucitante, quienes supervisaron toda la logística de alimentación y coordinación para los equipos de avanzada y del inventario rápido en sí. Estamos muy agradecidos a ellos. Damos nuestros más sinceros agradecimientos también a nuestros fabulosos cocineros, Bolívar Lucitante y Norma Mendúa. En los campamentos, sus transformaciones de productos básicos en deliciosas comidas fueron extraordinarias. Los miembros de las comunidades que apoyaron a nuestro grupo de avanzada merecen mucho crédito por el éxito del inventario. En Monte Olivo, agradecemos a José Beltrán, Paul Carbajal, Pablo Cuamacaz, René Erazo, Amable Flores, Carlos Flores, Marcos Flores, Segundo Flores, Armando Hernández, German Hernández, Edwin Huera, Homero Lucero, Rubén Lucero, Aníbal Martínez, Darío Martínez, Ramiro Martínez, Miguel Mejía, Germán Mena, Juan Narváez, Manuel Paspuel, José Portilla,
Enrique Reascos, Fernando Robles, Marcelo Rosero, Daniel Yaguapaz, Fernando Yaguapaz y Osvaldo Yaguapaz. En La Bonita y El Playón de San Francisco, agradecemos
a Johnny Acosta, Gener Aus, Ramiro Bolanos, Gerardo Calpa,
Darío Cárdenas, Diego Cárdenas, Mario Cárdenas, Vicente Ceballos, Danny Chapi, Vinicio Chapi, Faber Cuastumal, Fabio Escobar, Patricio Fuertes, Ermel García, José Guerrero, Arturo Guerrón, Felipe Guerrón, Remigio Hernández, Galo Jurado, Jimmy Jurado, Carlos Maynaguer, Lisandro Mena, Anderson Meneses, Luis Montenegro, Milton Montenegro, Romay Ortega, Artemio Paspuel, Armando Pinchao, Rubén Pinchao, Iván Ramírez, Danilo Rayo, Alexander Rosero, Campos Rosero, Carlos Rosero, Edison Rosero, Franklin Rosero, Humberto Rosero, Libardo Rosero, Jovanny Ruano, Freddy Selorio, Germán Villa, Henry Villarreal, Jairo Villota, Olmedo Villota, Juan Yepez e Iván Zúniga. Mientras que el equipo del inventario estaba en el campo, Freddy Espinosa y María Luisa López hicieron un trabajo soberbio coordinando los esfuerzos desde Quito. Además, en la oficina de la Fundación para la Sobrevivencia del Pueblo Cofan (FSC) en Quito, Sadie Siviter, Hugo Lucitante, Mateo Espinosa, Juan Carlos González, Víctor Andrango y Lorena Sánchez ayudaron a facilitar la logística antes, durante y después del inventario, mientras que Elena Arroba y Nivaldo Yiyoguaje hacían lo mismo desde las oficinas de la FSC en Lago Agrio. Del mismo modo, Luis Narváez y FEINCE
fueron fundamentales en la planificación y ejecución de la logística, tanto para los trabajos de avanzada y como para el equipo social. El equipo social quisiera expresar su más profundo agradecimiento a todas las personas en las provincias de Sucumbíos
y Carchi que compartieron su tiempo, conocimientos, experiencias y hospitalidad. Fue de verdad un privilegio poder compartir este tiempo con todos ustedes y lamentamos que no podemos mencionar
a todas las personas en este espacio. Nos gustaría agradecer a algunas personas por haber ido
más allá de lo que se esperaba de ellos durante nuestro trabajo en las comunidades. En San Pedro de Huaca, queremos agradecer a Oliva Rueda, Unidad de Ambiente, Producción y Turismo; Nilo Reascos, alcalde; y Oscar Muñoz, secretario municipal. En la Universidad Técnica del Norte, extensión Huaca, agradecemos
a Erika Guerrón, coordinadora académica; Ing. Geovanny Suquillo, INIAP; y al profesor matemático Julio Aguilar; Luis Unigarro, ingeniero agropecuario; y a Amanda Padilla, recepcionista.
En Mariscal Sucre, agradecemos a Don Félix Loma y a su esposa, Doña Teri, agriculturistas experimentales; Martha Muñoz, miembro del Club Ecológico de Mariscal Sucre; Jadira Rosero, secretaria- tesorera de la Junta Parroquial de Mariscal Sucre; Piedad Mafla, Presidenta, Club Ecológico de Mariscal Sucre; Don Mesías Mafla, Junta de Agua Potable del Barrio Solferino, de Mariscal Sucre; y José Cando, Responsable de la Estación Biológica Guandera. En San Gabriel, agradecemos a Emerson Bravo, director de la Unidad Ambiental Municipal, UNAM, Municipio de Montufar; Guadalupe Pozo; Irene Lloré, Escuela Superior Politécnica de la Amazonía (ESPEA); Fernando Ponce, coordinador de la Asamblea de Unidad Cantonal de Montufar; y a Gerardo Canacuán, administrador del Sistema de Riego Montufar. En Monte Olivo y Palmar Grande, agradecemos a Fausto Omero, presidente del Cabildo de Palmar Grande; Hanibal Martínez, presidente de la Asociación de Palmar Grande (grupo de turismo); Homero Lucero Armas, presidente de la Comunidad de Palmar Grande; Elmer Robles, Palmar Grande; Osvaldo Mejía, Palmar Grande; Don Segundo Salazar, residente por muchos años de Monte Olivo; Edita Pozo, secretaria del Colegio de Monte Olivo; Guido Villareal, director del Colegio de Monte Olivo; Santos Quilco, presidente de la Junta Parroquial de Monte Olivo; Franklin Osejas, teniente político; Germán Mena, presidente de la Junta de Agua Potable; Eulalio Mueses; Marujita Cuasquer; y Wilmer Villareal, MIDUVI-Tulcán. En Paraíso, agradecemos al Sr. Peregrino Realpe, presidente de la Junta de la Comunidad y a la maestra Nancy. En La Barquilla, agradecemos a Mariana Recalde y a su esposo, José Tenganán; Lucía Irva; Rosa Villa; y al Sr. Abiatar Rodríguez, presidente de la Junta de la Comunidad. En Rosa Florida, nuestros agradecimientos van hacia Germán Tulcán, presidente de la Junta Parroquial y a José Burbano. En La Bonita, estamos agradecidos con Luis Armando Naranjo, alcalde del Gobierno Municipal del Cantón Sucumbíos; Ing. Byron Coronel T., director de Medio Ambiente y Turismo, Gobierno Municipal del Cantón Sucumbíos; con un reconocimiento especial para Doña Rosa Zúniga que compartió no sólo la historia de La Bonita, sino también varias canciones hermosas de la región. También agradecemos a Zoila Shicay y a Digna Revelo por su hospitalidad durante nuestra estadía en La Bonita.
Agradecimientos (continuación)
En La Sofía, agradecemos a Antonio Paspuel, presidente
de la Junta Parroquial; Daniel Rayo, secretario y tesorero de la Junta Parroquial; a la familia de la Sra. Carmen Arteaga y Juan Narváez: Lorenzo Narváez, Narciso Narváez, y Vasalia Narváez Arteaga. Agradecemos a Carlos Rosero, Ramiro Benavidez
y Rodrigo Rosero, por habernos guiado durante nuestro viaje a
La Sofía. En El Playón de San Francisco, agradecemos a Guido Fuel; Bolivar Carapaz; Herman Josa, presidente de la Junta Parroquial; Emilio Mejía, rector del colegio; Eruma Mejía, y a los otros miembros de la familia Mejía. Aunque ya ambos han sido reconocidos anteriormente, quisiéramos dar un agradecimiento especial a Paulina Arroyo, de The Nature Conservancy, por habernos dado sugerencias muy útiles
y por haber proporcionado contexto histórico clave; y a Chris James por su extraordinario trabajo coordinando y planificando las presentaciones en Ibarra y Quito. Todos los biólogos están agradecidos a los museos y
herbarios en Quito, con un agradecimiento especial a David Neill y
al Herbario Nacional, y a Marco Altamirano del Museo Ecuatoriano
de Ciencias Naturales, por haber facilitado los permisos de exportación, y por todo el trabajo con las colecciones. Jonh Jairo Mueses agradece a Cecilia Tobar por su ayuda durante su estadía en Quito. El equipo de ictiólogos agradece a Ermel García,
José Guerrero y a su conductora Lucía por el apoyo brindado durante la colección en La Bonita, así como Jonathan Valdivieso y Juan Francisco Rivadeneira por su ayuda con los especímenes. Los botánicos agradecen todo el personal del Herbario Nacional por haber facilitado su visita. También dan un agradecimiento muy especial a Lorena Endara, Mario Blanco, James Luteyn, Lucia Kawasaki, Nancy Hensold y José Manzanares por su valiosa ayuda en identificar especimenes. Jonathan Markel preparó los excelentes mapas para los equipos de avanzada, el inventario rápido y el informe final. Además, intervino cada vez que fue necesario durante el proceso de redacción del informe y durante la presentación, y hasta ayudó a servir los platos de sopa a los participantes. Estamos agradecidos también con Dan Brinkmeier y a Nathan Strait por la producción de importantes materiales visuales para el trabajo del equipo social con las comunidades. Como siempre, Tyana Wachter desempeñó un papel fundamental, ayudando a solucionar problemas, cuando y donde fue necesario en Chicago, Quito, Ibarra, Puerto Libre y La Bonita. Rob McMillan y Dawn Martin trabajaron con su magia de siempre para resolver los problemas desde Chicago. Los fondos para este inventario provinieron del generoso apoyo de John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, The Boeing Company, Exelon Corporation y The Field Museum.
la meta de los inventarios rápidos — biológicos y sociales — es de catalizar acciones efectivas para la conservación en regiones amenazadas, las cuales tienen una alta riqueza y singularidad biológica.
En los inventarios biológicos rápidos, el equipo científico se concentra principalmente en los grupos de organismos que sirven como buenos indicadores del tipo y condición de hábitat, y que pueden ser inventariados rápidamente y con precisión. Estos inventarios no buscan producir una lista completa de los organismos presentes. Más bien, usan un método integrado y rápido (1) para identificar comunidades biológicas importantes en el sitio o región de interés y (2) para determinar si estas comunidades son de excepcional y de alta prioridad en el ámbito regional o mundial. En los inventarios rápidos de recursos y fortalezas culturales y
fortalezas de las comunidades locales que servirán de punto de partida para programas extensos de conservación. los científicos locales son clave para el equipo de campo. la experiencia de estos expertos es particularmente crítica para entender las áreas donde previamente ha habido poca o ninguna exploración científica. A partir del inventario, la investigación y protección de las comunidades naturales y el compromiso de las organizaciones y las fortalezas sociales ya existentes, dependen de las iniciativas de los científicos y conservacionistas locales. una vez terminado el inventario rápido (por lo general en
sociales, científicos y comunidades trabajan juntos para identificar el patrón de organización social y las oportunidades de colaboración
un mes), los equipos transmiten la información recopilada a las autoridades locales y nacionales, responsables de las decisiones,
capacitación. los equipos usan observaciones de los participantes
quienes pueden fijar las prioridades y los lineamientos para las
entrevistas semi-estructuradas para evaluar rápidamente las
acciones de conservación en el país anfitrión.
Equipo biológico:
15–31 octubre 2008 8–30 octubre 2008
Norte del Ecuador, laderas boscosas abarcando elevaciones desde 650 hasta 4.100 m en la vertiente oriental de los Andes. Cabeceras Cofanes-Chingual abarca las provincias de Sucumbíos, Carchi e Imbabura y resguarda la confluencia de dos grandes cuencas (Cofanes y Chingual), las cuales drenan hacia la cuenca Amazónica, así como también las cabeceras de un drenaje de la vertiente occidental (Chota), que fluyen hacia el Océano Pacífico.
El equipo biológico visitó tres sitios:
01 laguna Negra, páramo a 3.500 – 4.100 m, 15 –19 octubre 2008
02 Alto la Bonita, bosque montano alto a 2.600 – 3.000 m, 26 – 31 octubre 2008
03 Río verde, bosque montano a 650 –1.200 m, 22 – 26 octubre 2008
Sólo los mastozoólogos y el equipo de avanzada visitaron un cuarto sitio, Ccuttopoé, el cual es un páramo no-quemado a 3.350 – 3.900 m.
El equipo social visitó 22 comunidades. En las siguientes nueve comunidades focales el equipo realizó entrevistas intensivas, talleres y reuniones informativas:
01 la Barquilla, El Paraíso y Rosa Florida — Parroquia Rosa Florida, Cantón Sucumbíos, Provincia de Sucumbíos
02 la Bonita, la Sofía, y El Playón de San Francisco — Cantón Sucumbíos, Provincia de Sucumbíos
03 Mariscal Sucre — Cantón Huaca, Provincia de Carchi
04 Monte Olivo y Palmar Grande — Parroquia Monte Olivo, Cantón Bolívar, Provincia de Carchi
En 13 comunidades adicionales, el equipo entrevistó a autoridades y otros actores claves, realizó sondeos visuales de patrones del uso de suelo, y entrevistó brevemente a algunos moradores. las comunidades visitadas fueron Santa Bárbara, Santa Rosa, las Minas y Cocha Seca (en la Provincia de Sucumbíos); y Huaca, Tulcán, San Gabriel, Miraflores, Raigrass, El Aguacate, Manzanal, Motilón y Pueblo Nuevo (en la Provincia de Carchi).
Geología, hidrología, suelos, plantas vasculares, peces, anfibios y reptiles, aves y mamíferos grandes
Fortalezas sociales y culturales, prácticas de uso de recursos naturales y manejo comunal y arqueología (asentamientos humanos históricos en la región)
Alto La Bonita
Río Verde 650 – 1,200 m
Total registrado 650 – 4,100 m
Total estimado 650 – 4,100 m
3,500 – 4,100 m 2,600 – 3,000 m
los ictiólogos no muestrearon laguna Negra pero muestrearon un sitio adicional, Bajo la Bonita, donde registraron 11 especies. Encontraron 12 especies adicionales en elevaciones más bajas fuera de la reserva propuesta, en las estaciones de muestreo 017 y 018.
** Oncorhynchus mykiss (trucha), una especie no-nativa, introducida.
*** 12 especies fueron registradas en el otro sitio de gran altura, Ccuttopué.
Geología, hidrología y suelos: Catorce millones de años y una energía colosal formaron los Andes desde un piso oceánico hasta una imponente, geológicamente compleja y dinámica cadena de montañas. Cabeceras Cofanes-Chingual es el resultado de un proceso de fallas, plegamiento y levantamiento a gran escala; la subida y lento enfriamiento de cuerpos profundos ascendentes de magma; y erupciones volcánicas, deposición de magma y ceniza, y derrumbamientos masivos de lodo y rocas. Estos procesos geológicos continúan hasta hoy. las montañas empinadas ascienden abruptamente desde la planicie aluvial del río Aguarico, a 650 m de elevación, hasta lagos de altura y páramo a más de 4.000 m. Este ascenso ocurre dentro de una distancia de apenas 35 km, y separa las cuencas que drenan al Pacífico de las que drenan a la cuenca amazónica. durante la última época glacial (hace 10.000 años), glaciares esculpieron valles en forma-u a partir de las montañas más altas. Ríos poderosos continúan tallando estos valles, cada vez más profundamente, llevando sedimentos y nutrientes desde los Andes hasta el río Amazonas. Masas de aire de la Amazonía, cargadas de humedad, se enfrían mientras ascienden por las laderas Andinas, causando condensación y precipitación que mantienen húmedos por todo el año a los ambientes en las elevaciones más altas. los páramos capturan gran parte de esta humedad, canalizándola hacia los ríos y quebradas que suplen los asentamientos humanos y campos agrícolas en la región. las laderas empinadas que dominan las cuencas de Cabeceras Cofanes-Chingual son altamente sensibles a la erosión inducida por perturbaciones tanto naturales como humanas. un área protegida en la región es esencial para evitar la deforestación y proteger los recursos de agua que nacen en los páramos y bosques andinos.
Plantas vasculares: los botánicos encontraron aproximadamente 850 especies de plantas vasculares durante su trabajo de campo — con esencialmente ninguna superposición de especies entre los tres sitios muestreados — de las cuales 569 han sido identificadas hasta especie, género o familia. las condiciones de terreno accidentado y excesivamente húmedo ocasionan diferencias dramáticas a pequeña escala en la vegetación y composición de plantas. Estimamos que la región alberga unas 3.000 – 4.000 especies de plantas. El endemismo es alto y muchas especies están restringidas a los escasos bosques que subsisten en el norte del Ecuador y el sur de Colombia. Encontramos señales de tala, con extracción de Polylepis (Rosaceae) y Podocarpus (Podocarpaceae) para el uso local y mercados comerciales. En contraste al paisaje común de los bosques andinos severamente deforestados, Cabeceras Cofanes- Chingual ofrece la rara oportunidad de proteger un diverso e intacto gradiente que va desde la llanura amazónica hasta los páramos en las cumbres más altas.
Peces: los ictiólogos registraron 19 especies en los tres sitios muestreados — Alto la Bonita, Bajo la Bonita, y Río verde, siendo una de ellas la trucha (Oncorhynchus mykiss), en la parte alta de la cuenca de los ríos Cofanes y Chingual, y el río Sucio. dentro de las especies colectadas, cuatro (de los géneros Characidium, Astroblepus, Hemibrycon y Chaetostoma) podrían ser nuevas para la ciencia. El equipo registró 13 especies adicionales en elevaciones más bajas, hasta 480 m. Estimamos 25–30 especies en un rango de altitud entre los 500 y 3.000 m para la región, una riqueza de especies característica para este gradiente de elevación de la vertiente oriental de los Andes. Como es típico en las quebradas de piedemonte andino en Ecuador, Perú y Colombia, los dos órdenes mejor representados en cuanto a riqueza y abundancia de especies fueron Characiformes (55% de las especies registradas) y Siluriformes (36%). Tres familias — Characidae (31%), loricariidae (19%) y Astroblepidae (16%) — tuvieron el mayor número de especies. las más abundantes fueron las especies en las familias Astroblepidae y loricariidae, que presentan adaptaciones especiales a las condiciones torrentosas de los ríos de las estribaciones andinas, tales como ventosas bucales y odóntodes interoperculares útiles para adherirse a las rocas, tamaños a mediano con vejigas natatorias reducidas o atrofiadas adaptándose a nadar en los fondos donde la corriente es más débil.
Anfibios y reptiles: los herpetólogos registraron 36 especies de anfibios y 6 de reptiles (12 familias, 19 géneros) en 170 horas de labor. Estimamos la existencia de 72 anfibios y 38 reptiles para toda la región. Con excepción de la rana Pristimantis chloronotus (la cual encontramos en dos de los tres sitios), todas las otras especies fueron registradas en una sola localidad, lo cual demuestra que los tres sitios son excluyentes y presentan tres tipos de herpetofauna distintos. la fauna en laguna Negra, típica de zonas de páramo, tuvo pocas especies, la mayoría con rangos de distribución restringida. Nuestra metodología que consistió en la remoción de troncos de frailejones muertos y puyas
utilizando rastrillos y azadones nos permitió confirmar la presencia abundante de dos ranas (Osornophryne bufoniformis y Hypodactylus brunneus), ambas consideradas raras en la literatura. la herpetofauna de ecosistemas montano altos en Alto la Bonita mostró una dominancia del género de rana Pristimantis, incluyendo el primer registro para el Ecuador de P. colonensis y la ampliación del rango de distribución de P. ortizi . l a rana rara y endémica Osornophryne guacamayo fue común aquí, lo que haría a esta localidad interesante para entender la variación intraespecífica y podría ayudar a entender cómo proteger a la especie. Por otro lado, la herpetofauna de Río verde presenta elementos amazónicos, con una mezcla de especies piemontanas. Resaltamos la ampliación de distribución latitudinal de Cochranella puyoensis — conocida anteriormente sólo del centro-oriente del Ecuador — y una extensión de rango de altitud para Rhinella dapsilis, conocida anteriormente de las tierras bajas amazónicas por debajo de los 300 m de altura, y que aquí fue registrada entre los 700 y 800 m.
Aves: los ornitólogos registraron 364 especies de aves durante el inventario y estiman un total de 500 especies para las tres áreas muestreadas. Incluyendo el rango altitudinal en toda el área del inventario — desde los 650 m hasta el páramo — se aumenta el número estimado a 650 especies. la avifauna del bosque es diversa, y registramos relativamente pocas especies de otros tipos de hábitat. las especies acuáticas fueron pobremente representadas, registrándose pocas especies que utilizaban las fuertes corrientes de agua de las cuestas, y algunas especies migratorias ocasionales en los lagos del páramo. El páramo abierto es pobre en especies, frecuentando la mayoría de las aves los parches aislados de bosque. las avifaunas fueron marcadamente distintas en cada sitio estudiado, prácticamente sin superposición alguna entre Río verde y los dos sitios de mayor elevación, con sólo la cuarta parte de las especies en común entre los sitios de laguna Negra y Alto la Bonita. En cada uno de los sitios, la avifauna varió sobremanera con respecto al cambio de elevación y topografía. Registramos una especie en peligro (Gralaria Bicolor), cuatro especies vulnerables (Pava Carunculada, Guacamayo Militar, Jacamar Pechicobrizo y Tangara Montana Enmascarada) y nueve especies casi amenazadas; encontrándose la mayoría de especies de preocupación en conservación en el sitio Río verde. Registramos 14 especies con restricción de rango: 9 restringidas a las estribaciones orientales de los Andes y 5 al páramo. Aunque Ecuador se encuentra al sur de las principales áreas de migración para especies de Norteamérica durante el verano austral, encontramos 17 especies migratorias, incluyendo 4 (Zorzal de Swainson y las reinitas Pechinaranja, Cerúlea y Collareja) que pasan casi todo el invierno septentrional en los Andes húmedos.
Mamíferos medianos y grandes: los mastozoólogos utilizaron avistamientos directos, así como observación de heces, huellas, restos de alimentos, y detección de olores y vocalizaciones. También entrevistaron a residentes locales, lo que ayudó a confirmar la presencia de 40 especies (18 familias, 8 órdenes) de las 50 especies que se estiman
para la región. Nuestro hallazgo más importante es la presencia de poblaciones
saludables de tapir de montaña (Tapirus pinchaque) en dos de nuestros cuatro sitios
(ambos ubicados por encima de los 3.000 m). Registramos también poblaciones
saludables de oso de anteojos (Tremarctos ornatus) en los cuatro sitios del inventario.
Ambas especies están consideradas como vulnerables o en peligro (uICN 2008),
o en vía de extinción (CITES 2008), en casi todo su rango. Observamos abundantes
huellas y evidencia de alimentación del poco conocido sachacuy (Cuniculus [Agouti ]
taczanowski ), coatí de montaña (Nasuella olivacea) y una especie no identificada de
puercoespín (Coendou sp.). A menores elevaciones, alrededor de los 1.500 m, todavía
existen poblaciones de los primates Lagothrix lagothricha, Ateles belzebuth y Alouatta
seniculus. la protección de bosques continuos que cubren rangos altitudinales para
cada una de estas especies es crítica para su conservación. las entrevistas con
pobladores locales nos condujeron a uno de los animales más interesantes en la región:
una cova-cova (Orthogeomys sp.) que un grupo de trabajadores descubrió a cuatro
metros bajo tierra durante excavaciones realizadas para la nueva carretera entre
la Bonita y la Sofía.
Paisaje cultural antiguo: la región posee una rica y extensa variedad de evidencia
arqueológica que la define como un paisaje antropogénico formado durante siglos si no
milenios. Encontramos materiales que evidencian presencia humana durante tiempos
precolombinos en dos de las tres áreas muestreadas. En las partes más bajas de la
Amazonía alta en nuestro campamento de Río verde, se definió la presencia de un
asentamiento pequeño de orientación ribereña. En la zona de pie de monte andino en
el moderno pueblo de la Bonita, encontramos un gran asentamiento cuyos integrantes
poseían una compleja organización social evidenciada a través de la transformación
del entorno circundante mediante la construcción de montículos y terrazas. Aunque
no encontramos evidencia de presencia humana en las cuevas del páramo en laguna
Negra, estas cavernas podrían haber sido ocupadas al final de la era glaciar.
Paisaje cultural actual: El Cantón Sucumbíos, ubicado en la Provincia de Sucumbíos,
fue establecido durante las olas de extracción de recursos naturales, comenzando con
la explotación de caucho de fines del siglo diecinueve. la población del cantón era de
2.836 habitantes en el año 2001. Todo el cantón cuenta con electricidad y cañerías
de agua. Todas las comunidades tienen escuelas primarias y escuelas secundarias a
larga distancia, contando la Bonita y El Playón con escuelas secundarias. la Bonita y
El Playón poseen puestos de salud, y las otras comunidades tienen abastecimientos de
medicinas y personal entrenado. Actividades económicas incluyen trabajos asalariados
(especialmente en la municipalidad y otras posiciones gubernamentales), trabajos
agropecuarios en cultivos y ganadería y extracción de madera. las comunidades que
se encuentran a lo largo de la carretera interoceánica están estrechamente ligadas a
la economía de mercado — regional, nacional y con Colombia — mientras que la más
aislada comunidad de la Sofía mantiene una economía bastante autosuficiente. las fortalezas más importantes en este cantón son (1) apoyo para la protección de los bosques y cuencas, (2) una dedicada búsqueda de alternativas a la tala ilegal de madera, y (3) capacidad organizativa alrededor de los proyectos públicos, como las exitosas juntas de agua potable. los residentes mostraron un gran interés en participar en programas gubernamentales emergentes para el pago por servicios ambientales, como Socio Bosque, programa del Ministerio del Ambiente. Este interés en conservación proviene de regulaciones estrictas para la tala ilegal, miedo a las sequías, y la posibilidad de ingresos que podrían generarse mediante la actividad de ecoturismo o pagos por servicios ambientales. Otra fortaleza importante en la región es que los residentes reconocen que a pesar de las dificultades económicas, cuentan con una buena calidad de vida debido a que sus bosques y aguas permanecen saludables y sus suelos fértiles. En febrero de 2008 el gobierno municipal creó un área protegida aprobada en el ámbito cantonal, la Reserva Municipal la Bonita (Figs. 2A, 2B, 10J, 12B). Además, la Sofía está desarrollando un plan estratégico para proteger sus bosques, reducir las actividades de minería comercial-industrial, y mantener su identidad comunal y fuertes lazos con su entorno natural.
En la provincia de Carchi nos enfocamos en los actores institucionales de los cantones Huaca y Montúfar, vecinos del cantón Sucumbíos. Carchi es mucho más densamente poblada que Sucumbíos. Actualmente los residentes se dedican a actividades agrícolas (principalmente el cultivo de papas) y producción de lácteos. Actividades como la tala ilegal y hornos de carbón (directamente de la quema de bosques) se mantienen vigentes, siendo Quito e Ibarra los principales mercados. Sin embargo, Huaca y Montúfar están desarrollando políticas de conservación para la protección de las tierras altoandinas. las fortalezas institucionales en la región también incluyen la Estación Biológica Guandera (parte de la ONG Jatun Sacha), así como la nueva filial de la universidad Técnica del Norte, basada en Huaca. En la Parroquia Monte Olivo, incluyendo el sector de Palmar Grande, la cual estudiamos con más detalle, existe un gran entusiasmo por la actividad del ecoturismo, así como por la conservación de los bosques y páramos de la parroquia. Monte Olivo ha tenido más éxito que otros poblados que visitamos con respecto a la formación de asociaciones para actividades económicas, especialmente las cooperativas de mujeres.
01 Minería
02 Tala ilegal
03 deforestación y erosión subsecuente, especialmente en áreas de cabeceras (con subsecuente impacto a las comunidades humanas y silvestres que dependen de ellos para el agua)
04 Expansión de la frontera agrícola
Amenzas principales
05 Nuevos caminos y rutas de acceso hacia hábitats intactos o sitios arqueológicos
06 Quema excesiva de los páramos
07 Introducción de especies exóticas (especialmente trucha)
08 Conflictos sobre el uso del agua, con base al desvío del agua para riego (Carchi)
09 Para los sitios arqueológicos, introducción de ganado lechero (el cual erosiona el
suelo) y el saqueo de objetos valiosos de sitios ancestrales
Oportunidades y objetos de conservación
la escarpada área de cabeceras Cofanes-Chingual es una de las últimas remotas e
intactas regiones montañosas en el Ecuador. Abarcando más de 100.000 hectáreas
de hábitats ininterrumpidos, con rangos altitudinales desde los 650 metros en la boca
del río Chingual, hasta más de 4.100 metros en los páramos y filos más altos, esta
zona montañosa representa el refugio remanente más importante para la restringida y
amenazada flora y fauna de los Andes ecuatorianos. Orquídeas espectaculares, peces
altamente adaptados, coloridas tangaras y el tapir de montaña se encuentran entre
los objetos de conservación más conspicuos en Cofanes-Chingual, al igual que las
fuentes de agua que abastecen a toda la región. la invaluable y continua gradiente de
vegetación permite el desplazamiento de plantas y animales hacia arriba y hacia abajo
a través de las pendientes, y provee un amortiguamiento crucial para contrarrestar el
Objetos de conservación específicos figuran en el capítulo para cada grupo taxonómico.
Abajo listamos los objetos de conservación de la región en sentido más amplio:
01 Servicios de ecosistemas de producción de agua dulce en los páramos, para
abastecer a toda la región
02 una amplia gradiente altitudinal de bosques intactos, crítica para permitir el
movimiento de especies, especialmente en respuesta al cambio climático
03 Flora diversa y endémica de los Andes del norte, una región ampliamente
deforestada en otras regiones de Colombia y Ecuador
04 Fauna andina y de páramo altamente endémica entre los 650 y 4.100 m
05 valles y lagos glaciales ubicados a gran altura con definida base granítica y volcánica
06 Conectividad hidrológica a través de toda la cuenca Cofanes-Chingual
07 Ecosistemas acuáticos con escaso impacto humano (con excepción de la
introducción de truchas)
08 Poblaciones saludables de especies maderables de bosque montano (p. ej.,
Polylepis, Podocarpus, Humiriastrum)
09 diversa avifauna de bosque a través de la totalidad de una gradiente altitudinal
10 Especies en peligro de extinción que son comunes en los sitios inventariados
Estas recomendaciones integran las fortalezas que encontramos en la región para
combatir las amenazas que podrían fragmentar y destruir el bosque remanente, un
área de vital importancia para las tres provincias y globalmente valiosa por
su biodiversidad:
01 Proveer un estatus formal de conservación a todo el rango de altitud desde los
bosques de llanura hasta los páramos andinos. Este es un refugio crítico para
comunidades biológicas únicas y cruciales fuentes de agua para la región.
02 Aprovechar la oportunidad existente para catalizar e implementar un nuevo modelo
para la conservación — una reserva municipal. la Reserva Municipal la Bonita debe
ser respaldada por un decreto Ministerial de la autoridad ambiental nacional, y debe
tener la participación integral de las parroquias y los pueblos indígenas.
03 Desarrollar e implementar planes de manejo participativos para las áreas de
conservación propuestas y existentes: la Reserva Municipal la Bonita y el Territorio
Ancestral Cofan — y otras.
04 Formar alianzas estratégicas — entre organizaciones indígenas, asociaciones
campesinas, y municipios — basados en una visión compartida para la protección de
los bosques intactos. Estas alianzas proveerán una alternativa local complementaria
a las actividades del Ministerio del Medio Ambiente.
05 Reforzar y expandir alianzas entre Carchi, Sucumbíos e Imbabura, fortaleciendo
lazos ya existentes. Evaluar las oportunidades únicas para conservar los aún intactos
bosques y cabeceras de importancia global en Carchi e Imbabura, especialmente
los mecanismos para detener el avance de la frontera agrícola y unir esfuerzos de
06 Incentivar mecanismos binacionales de colaboración para manejo coordinado con
Colombia en potenciales o existentes áreas de conservación.
la presentación de los resultados preliminares a los gobiernos provinciales y
organizaciones regionales generó una enérgica discusión que resultó en una
declaración— la cual fue firmada por todas las autoridades presentes — para apoyar
la Reserva Municipal la Bonita, y para crear reservas similares en las dos provincias
vecinas que aún tienen una estrecha franja de bosque protegiendo las cabeceras de un tercer río importante, el Chota (Figs. 2B, 12B).
desde el inicio del 2009, The Field Museum ha facilitado varias reuniones en el norte de Ecuador con organizaciones gubernamentales locales, ONGs, así como con
científicos y residentes locales. la meta de este Grupo de Trabajo es asegurar de forma inmediata la protección legal para las cerca de 70.000 ha que inventariamos en octubre del 2008, por toda una intacta gradiente de altitud. las provincias vecinas (Carchi
Imbabura) han solicitado un apoyo continuo por parte del Grupo de Trabajo para
proteger los dos bosques remanentes adyacentes, lo que significaría la protección de
Al momento de imprimir este informe, se estaba a punto de declarar oficialmente
área Ecológica de Conservación la Bonita-Cofanes-Chingual (AECBCC), el área de
hectáreas que originalmente se imaginó como una reserva municipal.
El expediente técnico recibió aprobación preliminaria por el Ministerio del Ambiente en julio del 2009. El Grupo de Trabajo continúa dando seguimiento a la declaración oficial, y empezarán a desarrollar un plan de manejo para la AECBCC.
Siguiendo las huellas de un tapir de montaña desde los páramos* surrealistas azotados por el viento de Cabeceras Cofanes-Chingual, uno puede descender cuesta abajo a través de las escarpadas laderas de bosques de nubes empapados de neblina y orquídeas, hasta llegar a los bosques altos de la llanura amazónica. El complejo de conservación propuesto en este reporte protegerá las nacientes de los ríos Cofanes y Chingual, y conservará los recursos hídricos que son críticos para las poblaciones humanas y para un rico ensamblaje de especies silvestres. El complejo va a salvaguardar las laderas boscosas que oscilan desde 650 hasta 4.100 metros, ya que se trata de una de las últimas gradientes de altitud intactas en Ecuador. Su contigüidad con las tierras ancestrales Cofan y la Reserva Ecológica Cayambe-Coca proveerá una pieza clave del rompecabezas de conservación de la región, para formar un corredor de más de 550.000 hectáreas de bosque altamente diverso. Las quebradas que drenan la región son las fuentes del sistema de los ríos Aguarico y Napo, uno de los sistemas fluviales más importantes de la Amazonía occidental. Los ríos Cofanes y Chingual, que juntos forman el Aguarico, se encuentran entre los últimos ríos montañosos no fragmentados en Ecuador, y proveen un hábitat crítico para muchas especies de la biota acuática. Los páramos y bosques filtran el agua de la lluvia y modulan el flujo del río en estas cabeceras, protegiendo recursos críticos de agua para usos domésticos y agrícolas. La variación del hábitat es sorprendente, y las especies están distribuidas de manera restringida y marcadamente por parches: las especies que crecen en un determinado filo no se encuentran en el siguiente, y tampoco se encuentran a menores o mayores elevaciones. La vegetación intacta de Cabeceras Cofanes-Chingual permite el libre movimiento de osos, dantas, guacamayos y otras especies de rango extenso, hacia arriba y hacia abajo por las montañas en busca de alimento, pareja y lugares de anidamiento. Sus laderas boscosas ayudarán a amortiguar los efectos del cambio climático, permitiendo a las especies migrar en respuesta a condiciones más cálidas, más húmedas o más secas. Una rica historia humana del área, la cual se remonta a miles de años, ha dejado una marcada huella en el medio ambiente. La deforestación acelerada y las prácticas no sostenibles de minería y agricultura están poniendo en peligro tanto a los parajes silvestres como a los seres humanos, y por eso los residentes locales se están movilizando para retener los bosques que los rodean. Tres provincias — Sucumbíos, Carchi e Imbabura— han unido esfuerzos para crear un complejo de conservación que asegurará la protección a largo plazo de este espectacular y diverso paisaje.
* Praderas andinas ubicadas a gran altitud.
vislumbramos Cabeceras Cofanes-Chingual como un complejo de conservación que protege a largo plazo los diversos bosques andinos y que sostiene la calidad de vida en los pueblos y comunidades vecinas. la implementación de esta visión dependerá de una red de organizaciones tanto del gobierno como no gubernamentales, oficiales públicos, científicos, residentes locales (incluyendo grupos indígenas) y un sólido fundamento científico. Abajo resaltamos ecosistemas, hábitats, especies y prácticas humanas importantes para la conservación del área. Algunos de los objetos de conservación ocurren solamente en esta región; otros son raros, vulnerables o están amenazados en otras partes de la Amazonía o los Andes. Algunos son cruciales para los residentes locales; otros juegan roles críticos para el funcionamiento de los ecosistemas; y otros más son críticos para la salud del área a largo plazo.
Paisajes y servicios de ecosistemas
una amplia gradiente de elevación (650 – 4.100 m) de bosque intacto, crítica para permitir la migración en respuesta al cambio climático
valles glaciales y lagos ubicados a grandes altitudes, incluyendo un valle inusual formado glacialmente, rodeado por sólidas paredes de granito
Bosques intactos que proveen una protección natural contra la erosión en los escarpados paisajes montañosos
Bosques que almacenan reservas de carbono de importancia mundial
Ríos y quebradas de alta gradiente que aseguran el abastecimiento de agua a toda la región
Conectividad hidrológica entre las cabeceras y las áreas ubicadas río abajo a través de la cuenca de Cofanes- Chingual, importante para las comunidades acuáticas y humanas
Objetos de Conservación (continuación)
una muestra bien conservada de la flora diversa y endémica de los altos Andes del norte, una región ampliamente deforestada en otras partes de Ecuador y la vecina Colombia
Poblaciones saludables de especies maderables en bosques montanos altos y bajos (p.ej., Polylepis, Podocarpus, Weinmannia, Humiriastrum)
una enorme diversidad de orquídeas, incluyendo posiblemente algunas de las más altas riquezas locales de géneros como Masdevallia
Comunidades de peces andinos altamente endémicos
pobremente estudiados localizados entre altitudes de 500 a 3.500 m
Integridad ecológica de comunidades acuáticas, incluyendo
los peces como un componente principal
Especies endémicas de las estribaciones orientales del norte de Ecuador y el sur de Colombia clasificadas como en peligro, incluyendo Cochranella puyoensis, Gastrotheca orophylax y Hypodactylus brunneus
Anfibios cuyas estrategias reproductivas han sido afectadas por el cambio climático y factores epidemiológicos en los Andes ecuatorianos y colombianos (Hyloscirtus larinopygion, Cochranella puyoensis, Gastrotheca orophylax)
Especies con distribuciones restringidas asociadas a microhábitats de páramo, las cuales están amenazadas por las quemas excesivas ocasionadas por humanos (Osornophryne bufoniformis, Hypodactylus brunneus, Riama simoterus y Stenocercus angel )
Especies endémicas categorizadas como datos deficientes con distribuciones restringidas en el norte de Ecuador
el sur de Colombia ( Pristimantis ortizi, P. delius y
colonensis )
Aves en peligro, incluyendo Gralaria Bicolor (Grallaria rufocinerea)
Aves amenazadas, incluyendo Pava Carunculada (Aburria aburri ), Guacamayo Militar (Ara militaris), Jacamar Pechicobrizo (Galbula pastazae) y Tangara Montana Enmascarada (Buthraupis wetmorei )
Catorce especies de rango restringido de las laderas andinas y el páramo
diversa avifauna de bosque a través de toda una gradiente de elevación montana
Poblaciones saludables de tapir de montaña (Tapirus pinchaque) y oso andino (Tremarctos ornatus)
Poblaciones abundantes de Nasuella olivacea, Agouti taczanowskii y otras especies montanas
depredadores importantes, incluyendo puma (Puma concolor ) y jaguar (Panthera onca)
Poblaciones intactas de chorongo (Lagothrix lagothricha)
mono araña de vientre amarillo (Ateles belzebuth) a altitudes medias
Rangos de altitud intactos para todas estas especies, especialmente para el tapir de montaña y el oso andino
Artefactos históricos
un asentamiento pre-colombino en la Bonita, hecho con montículos y otras modificaciones del medio ambiente
y geológicos
un asentamiento pre-colombino en Río verde, en la confluencia de los ríos verde y Cofanes
Otros artefactos arqueológicos y movimientos de suelos, un registro histórico invaluable de asentamientos pre-colombinos en la región, algunos de los cuales son conocidos por residentes locales
Chacras artesanales donde se utilizan métodos tradicionales y cultivos, así como producción a pequeña escala (p. ej., quesos artesanales)
Conocimiento ecológico local, incluyendo el uso de plantas medicinales nativas
Operaciones de minería de oro artesanal y tecnología, incluyendo aparentemente sitios pre-modernos que podrían convertirse en oportunidades de turismo
Caminos de acceso para viajar a caballo o a pie, como el camino de la Bonita a la Sofía y el camino a la Estación Biológica Guandera (en oposición a vías de acceso mayores que exponen el área a colonización y a la extracción a gran escala de recursos naturales)
El Camino del Oriente, un camino histórico que conecta Monte Olivo con la Sofía, lo que podría complementar los esfuerzos comunales con turismo ecológico e histórico
las accidentadas cabeceras de los ríos Cofanes, Chingual, y Chota (incluyendo a los afluentes del último:
Apaquí, Escudillas y Mataqui) representan una de las últimas oportunidades para conservar las distintas comunidades biológicas a lo largo de una gradiente de altitud desde 650 hasta 4.100 m. Esta área montañosa es el bloque de bosque remanente más importante para proveer refugio a especies únicas y amenazadas de los Andes, y también una fuente esencial de agua para las poblaciones de Carchi, Imbabura, y Sucumbíos.
una porción de este bloque boscoso es un área de conservación ya definida, el Territorio Ancestral Cofan (30.700 ha). Al norte se encuentra la propuesta Reserva Municipal la Bonita* (70.000 ha; Figs. 2A, 2B), una iniciativa de conservación que se origina dentro de la Provincia de Sucumbíos. la franja oeste trazada con una línea punteada en la Fig. 2B ofrece una oportunidad única para proteger fuentes de agua, así como los escasos bosques y páramos remanentes de las provincias de Carchi e Imbabura.
Abajo enumeramos nuestras recomendaciones principales. Éstas movilizan las fortalezas que encontramos en la región para mitigar las amenazas que podrían fragmentar y destruir este bloque boscoso remanente, un área de vital importancia para las tres provincias y globalmente valiosa por su biodiversidad.
01 Proveer un estatus formal de conservación a todo el rango de altitud, desde los bosques de llanura hasta los páramos andinos, los cuales albergan comunidades biológicas únicas y fuentes de agua para la región.
debido a la presencia de laderas y pendientes empinadas, así como la incidencia de frecuentes derrumbes en el área, los cuales no permiten el uso agrícola del suelo, recomendamos al Instituto Nacional de desarrollo Agrario (INdA) realizar la inspección requerida para poder designar el área como apta para la conservación de los recursos naturales.
delimitar áreas específicas de conservación protegiendo la integridad de las cuencas (en especial las cabeceras) y el rango continuo de hábitats intactos; y coordinar el manejo de estas áreas como una red integrada.
Fortalecer vínculos interinstitucionales entre la Secretaría Nacional del Agua (SENAGuA), el Ministerio del Ambiente (MAE), gobiernos locales y juntas de agua, entre otros.
Apoyar y fortalecer intereses locales de conservación dentro de esta red integrada de áreas protegidas (p. ej., la Estación Biológica Guandera y una nueva área de conservación en Monte Olivo, entre otros).
Aprovechar la oportunidad existente para catalizar e implementar un nuevo modelo para la conservación — una reserva municipal (la Reserva Municipal La Bonita)— con la participación integral de las parroquias y los pueblos indígenas, y con el aval de la autoridad ambiental nacional a través de un decreto Ministerial.
* la reserva municipal propuesta actualmente se está protegiendo como el área Ecológica de Conservación la Bonita-Cofanes-Chingual (AECBCC).
03 Desarrollar e implementar planes de manejo participativos para las áreas de conservación propuestas y existentes: la Reserva Municipal La Bonita y el Territorio Ancestral Cofan, y otras.
Formar un grupo de trabajo que incluya al departamento del Medio Ambiente del Gobierno Municipal Cantón Sucumbíos (GMCS), al alcalde de GMCS, representantes de las juntas parroquiales de Rosa Florida y la Sofía, miembros de la Fundación Sobrevivencia Cofan (FSC) y de la Federación Indígena de la Nacionalidad Cofan del Ecuador (FEINCE), y otros actores clave.
Ajustar los límites de la propuesta Reserva Municipal la Bonita en conjunto con los propietarios existentes.
Zonificar cada área de conservación, definiendo áreas de protección estricta, áreas de uso tradicional y áreas de manejo.
Identificar los puntos críticos de acceso para el establecimiento de puestos de control, usando la carretera la Bonita – la Sofía como una vía de patrullaje — con garitas de control en los puntos de acceso a la carretera — y frenar la venta de tierras a lo largo de la carretera.
Manejar la quema de los páramos, los niveles de cacería y las especies exóticas introducidas (p. ej., truchas, pastos, ganado).
Restringir las prácticas no sostenibles de pesca en los bosques de llanura (p. ej., uso de dinamita, barbasco)
Implementar iniciativas (p. ej., agroforestería) para reducir y finalmente eliminar la extracción de madera de las áreas de conservación.
Investigar alternativas contra el uso dañino de los agroquímicos y promover el desarrollo de proyectos de tratamiento de agua para preservar la calidad del agua.
Implementar un comité de gestión participativo, incluyendo a los moradores dentro y alrededor de las áreas de conservación en la elaboración de los planes de manejo y gestión de las áreas.
Realizar una “evaluación de caudales ecológicos” y utilizar tecnologías adecuadas para minimizar el impacto ecológico de la planta hidroeléctrica propuesta en la Sofía.
Coordinar el manejo entre las áreas de conservación vecinas.
Reforzar los planes de manejo con ordenanzas municipales.
04 Formar alianzas estratégicas — entre organizaciones indígenas, asociaciones campesinas, y municipios — basados en una visión compartida para la protección de los bosques intactos. Estas alianzas proveerán una alternativa local complementaria a las actividades del Ministerio del Medio Ambiente. Aprovechar los modelos exitosos
vigentes, p.ej., los sistemas de manejo de conservación y guardaparques de los Cofan, así como la Reserva Ecológica El ángel.
05 Reforzar y expandir alianzas entre Carchi, Sucumbíos e Imbabura, fortaleciendo lazos ya existentes. Evaluar las oportunidades únicas para conservar los aún intactos bosques y cabeceras de importancia global en Carchi e Imbabura, especialmente los mecanismos para detener el avance de la frontera agrícola y unir esfuerzos de protección de las fuentes de agua.
06 Desarrollar mecanismos de financiamiento para las áreas protegidas por medio del gobierno nacional y los gobiernos provinciales.
07 Elaborar un plan de desarrollo estratégico para el uso responsable de la tierra, especialmente manejo de suelos, alrededor de las áreas de conservación y proveer apoyo técnico para prácticas adecuadas de acuicultura.
Fortalecer y mejorar los programas existentes, incluyendo el Centro de Investigación y Servicios Agrícolas para Sucumbíos (CISAS) e iniciativas municipales en Sucumbíos, Carchi e Imbabura, mejorando el seguimiento a los agricultores.
Buscar oportunidades de colaboración con otras entidades públicas y privadas, como el Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias, y con las extensiones locales de varias universidades, como la Escuela Superior Politécnica Ecológica Amazónica (ESPEA) y la universidad Técnica del Norte – Extensión Huaca.
08 Considerar alternativas económicas ecológicamente compatibles, como la venta de artesanías y el cultivo de orquídeas y bromelias, usando ejemplos exitosos del Ecuador y de otros países (p. ej., micropropagación de orquídeas).
09 Definir cuidadosamente las posibilidades de mecanismos de financiamiento para apoyar servicios ambientales, manejar las expectativas ya existentes, y basar cualquier desarrollo de ecoturismo en las experiencias ya existentes (p. ej., la “y” de la laguna de Mache Chindul, y RICANCIE [la Red Indígena de Comunidades del Alto Napo para la Convivencia Intercultural y el Ecoturismo]).
10 Replicar programas exitosos de capacitación con los profesores de educación ambiental, y distribuir guías de identificación de especies nativas y otros materiales a programas existentes (p. ej., la currícula basada en el “Cuaderno verde” desarrollado por el departamento de Educación Ambiental en Sucumbíos).
11 Incentivar mecanismos binacionales de colaboración con Colombia en áreas contiguas de conservación.
12 Llevar a cabo estudios de factibilidad para un proyecto de deforestación evitada en la región de Cofanes-Chingual.
01 determinar la distribución de la trucha introducida en la cuenca Cofanes-Chingual y evaluar sus impactos en el ecosistema acuático y en las especies de peces nativas.
02 Realizar estudios de costo-beneficio de la crianza de trucha para determinar si esta “actividad alternativa de desarrollo económico” es o no es posible de realizar en términos financieros.
03 Estudiar las dinámicas de población y la ecología de las especies amenazadas (p. ej., anfibios, guacamayos, tapires de montaña, osos de anteojos), en particular, movimientos estacionales, rangos territoriales, y recursos alimenticios y reproductivos claves.
01 Recomendamos inventarios adicionales concentrados en elevaciones que no muestreamos (i.e., 1.100 – 2.500 m y 3.000 – 3.500 m) y enfocados en los macizos aislados al este de la Sofía, en el alto valle del Condué, en el páramo de Ccuttopoé, en el drenaje del alto Cofanes y en las aéreas boscosas de los flancos occidentales en la provincia de Carchi. Para las comunidades acuáticas, recomendamos inventarios adicionales en los ríos Cofanes y Chingual y sus principales afluentes, empezando cerca de la Sofía.
02 Conducir inventarios para entender el tamaño y extensión de la población de la Gralaria Bicolor. debido a la deforestación en Colombia, las poblaciones de Cabeceras Cofanes-Chingual están posiblemente entre las más grandes dentro de su rango y son críticas para la conservación a largo plazo de esta especie rara.
03 Inventariar otros sitios de páramo para la Tangara Montana Enmascarada, la cual aparentemente está siendo impactada de manera negativa por las quemas del páramo. Ccuttopoé es especialmente importante debido a que allí no se producen quemas ocasionadas por humanos.
04 Inventariar hábitats apropiados para especies distribuidas localmente y casi amenazadas, incluyendo Zamarrito Muslinegro, Jacamar Pechicobrizo y Matorralero de Anteojos.
01 Entrenar un cuerpo local de guardabosques, guías y científicos para apoyar el monitoreo, vigilancia, investigación y trabajos de inventario para el complejo de aéreas de conservación en Cabeceras Cofanes-Chingual.
02 Monitorear la deforestación en la zona de amortiguamiento, para comprender y eventualmente mitigar las causas.
03 Monitorear la calidad del agua, especialmente en el río Chingual, que drena las tierras deforestadas al norte y al este de su cauce, para crear un mecanismo de alerta temprano para mitigar fuentes de contaminación.
PANORAMA REGIONAL Y SITIOS DE INVENTORIO
Autores: Corine vriesendorp, Randall Borman y Stephanie Paladino
Cabeceras Cofanes-Chingual (“Cofanes-Chingual”) es un escarpado y remoto paraje en el norte de Ecuador—una vasta extensión de bosques diversos e intactos que cubren el flanco oriental de la cordillera de los Andes. Estos bosques crecen en la extensión más joven de los Andes, parte de la cadena volcánica que se expande desde el sur de Colombia hacia el Ecuador. El área ha sido nombrada por los dos ríos—el Cofanes y el Chingual—los que se originan en las alturas, dentro de las praderas andinas. Estos dos ríos y sus numerosos afluentes principales drenan las porciones norte, centro y este del área hacia la cuenca amazónica (Figs. 2A, 12B). Una delgada banda del borde más occidental del área comprende las cabeceras altas del drenaje del río Mira-Chota, el cual eventualmente fluye hacia el Pacífico. Cofanes-Chingual cubre más de 100.000 ha y abarca dos provincias, Carchi y Sucumbíos; la mayor parte de esta área está emplazada dentro de Sucumbíos. Muy poca gente vive en el lado de Sucumbíos, pero el vecino valle de Carchi alberga una sustancial y creciente población humana. Sucumbíos y Carchi comparten un interés común en el área porque las nacientes en Cofanes-Chingual proveen agua a los asentamientos humanos en ambas provincias. Planes de conservación vigentes vislumbran dos piezas adyacentes: una reserva municipal*, que cubra las porciones centro y norte, y un territorio indígena (Territorio Río Cofanes) al sur. En setiembre de 2007, el gobierno ecuatoriano otorgó a los indígenas Cofan un título de 30.700 ha que corresponden a un bloque de territorios ancestrales a lo largo del río Cofanes (Figs. 2A, 2B, 10J). Los Cofan ya están manejando otras partes de sus territorios a lo largo del río Aguarico, y han expandido su sistema de guardaparques y esfuerzos de patrullajes hacia la parte sur de Cofanes-Chingual. Los residentes en las partes centro y norte de Cofanes-Chingual están muy interesadas en crear una reserva municipal de unas 70.000 ha. En 2008, el Gobierno Municipal del Cantón Sucumbíos, con cabecera en de La Bonita dio un paso
* Al momento de imprimir este informe, se estaba a punto de declarar el área Ecológico de Conservación la Bonita-Confanes-Chingual (AECBCC).
importante hacia la protección del área, pasando una resolución prácticamente unánime para crear la reserva. El próximo paso—la creación de un esquema legal y un plan de manejo para la reserva municipal— está pendiente. Cofanes-Chingual comparte su frontera sur con la Reserva Ecológica Cayambe-Coca (403.103 ha) y, a través del río Chingual hacia el este, yace la Reserva Ecológica Cofan-Bermejo (53.451 ha). Estas tres áreas combinadas conformarían una reserva de más de 550.000 ha, conservando un rango de elevación completo de bosques andinos, que se encuentran dentro de los hábitats más amenazados en América del Sur. Nuestro inventario rápido en Cofanes-Chingual apoya los planes de conservación e implementación en la región por medio de un estudio del valor biológico del área y las fortalezas sociales y aspiraciones en las comunidades y poblados circundantes. En el reporte técnico que sigue, los científicos informan sobre sus hallazgos con respecto a la geología, hidrología, flora, vegetación, anfibios, reptiles, aves, mamíferos, arqueología y mapeo social de la región. Debajo incluimos un breve contexto para esos reportes, los que describen los sitios investigados por el equipo biológico, y las comunidades humanas visitadas por el equipo social.
INVENTARIO BIOLÓGICO (15–31 de octubre 2008)
Una mezcla altamente heterogénea de suelos y rocas—que van desde antiguas formaciones geológicas levantadas hasta material volcánico más joven y rocas metamórficas alteradas más recientemente— subyace Cabeceras Cofanes-Chingual. El paisaje es tremendamente dinámico, reflejando procesos históricos y presentes de terremotos, erupciones volcánicas, glaciares y derrumbes. Las mediciones meteorológicas más cercanas, tomadas en la Estación Biológica Guandera ubicada en las laderas occidentales del área del inventario, indican un promedio de precipitación anual de 1.700 mm. Esta cifra probablemente subestime las condiciones actuales en Cofanes-Chingual, debido a los aportes de condensación
no medida de vientos cargados de humedad y cobertura de nubes casi constante.
Cofanes-Chingual abarca un cambio de elevación de más de 3.500 m, y sus límites más bajos se encuentran
a 650 m (en el sureste), extendiéndose sobre laderas
empinadas y picos escarpados para alcanzar sus puntos más altos por encima de los 4.200 m (en el noroeste). Encima de los 3.600 m, las praderas andinas, conocidas como “páramos”, forman un gran borde discontinuo alrededor de los linderos occidentales del área. Con la excepción de algunas terrazas aisladas, unas cuantas crestas planas y algún ocasional valle de formación glacial, sorprendentemente existen muy pocas áreas planas. Las laderas más empinadas están en el borde sur del macizo aislado al este del poblado de La Sofía. Utilizando imágenes de satélite además de un sobrevuelo de reconocimiento realizado en la parte norte de Cofanes-Chingual, escogimos cuatro sitios: dos dentro
de tierras ancestrales Cofan, y dos dentro de la propuesta reserva municipal. Los sitios fueron seleccionados para representar un amplio rango altitudinal (650–4.000 m)
y la más grande diversidad de hábitats en ambas áreas de conservación propuestas. Logísticamente, el acceso al área fue extremadamente exigente así que tuvimos que utilizar una combinación de medios de transporte como caballos, caminatas y
helicópteros para llegar a los sitios del inventario. Nuestro rumbo de viaje por el área de estudio fue en sentido contrario, comenzando por el noroeste y terminando en
el noreste. Condiciones climáticas y la disponibilidad
de helicópteros impidieron que lleguemos a Ccuttopoé, nuestro sitio ubicado en la parte suroccidental, a pesar de tres días de intentos. A continuación, describimos los tres sitios de inventario visitados por el equipo biológico del 15 al 31 de octubre, e incluimos también información del cuarto sitio Ccuttopoé, visitado sólo por nuestro equipo de avanzada y el mastozoólogo (R. Borman) durante los viajes preliminares de reconocimiento al área. Nuestro equipo de ictiólogos muestreó quebradas en dos sitios adicionales cerca de los poblados de La Bonita y Puerto Libre; estos hábitats están descritos en el reporte técnico respectivo (p. 73).
Laguna Negra (15–19 octubre 2008, 00º36'44.1" N, 77º40'12.5" W, 3.400–4.100 m)
Éste fue nuestro sitio de muestreo ubicado a mayor elevación. Acampamos en medio de un valle de un kilómetro, en una pendiente baja en la base de una cascada de 25 m de alto. Glaciares formaron el valle, creando una hoyada en forma de “U” y dejando atrás una serie de colinas redondeadas en la parte más baja de la depresión del terreno. La cascada separa el valle en dos secciones, y tanto la sección más alta como la más baja tienen un área plana entre las colinas. En el valle más bajo, un pequeño lago llamado Laguna Negra llena el fondo del valle plano lo cual es visible desde la imagen de satélite. En el valle más alto el área es pantanosa, debido aparentemente a la presencia de un lago anterior que la rellenó lentamente con tierra de erosión y vegetación. El páramo compuesto por matas de pasto domina el paisaje, salpicado con tallos de Espeletia pycnophylla, conocidos localmente como “frailejones” (Figs. 1, 3A). Únicamente las laderas más empinadas del valle sostienen parches de bosque, los que varían en tamaño desde pequeños grupos de árboles y arbustos hasta extensiones más amplias de una hectárea o más (Fig. 1). Establecimos 12 km de trochas y exploramos el valle donde acampamos, así como dos valles hacia el oeste y uno hacia el este. Una de nuestras trochas descendió hasta los 3.400 m por una ladera orientada hacia el este, adentrándose hacia bosques mucho más húmedos. Debido a que el páramo constituye una pradera abierta, pudimos abrirnos paso a través del paisaje y no restringirnos a las trochas existentes. Para acceder al lugar, caminamos por cerca de dos horas por una trocha de caballos utilizada frecuentemente por residentes de El Playón de San Francisco, un poblado ubicado solamente a 6 km de distancia. El pueblo ha iniciado un proyecto turístico cerca de Laguna Negra,
y los pobladores están acumulando tablas de madera
para construir un albergue, y también están sembrando
truchas (una especie exótica). Actualmente la gente caza
y pesca en el páramo, extrae algo de madera para leña, y
quema los pastos. Sus trochas entrecruzan el páramo, así como las ocasionales trochas de los osos de anteojos.
Río Verde (22–26 octubre, 2008, 00º14'13.9" N, 77º34'34.7" W, 650–1.200 m)
Volamos en helicóptero desde el poblado de Puerto Libre hacia nuestro sitio de inventario de menor elevación, en la esquina suroriental de Cofanes-Chingual. Este sitio era más típico de los bosques diversos de la Amazonía, y el único donde encontramos una marcada evidencia de presencia de asentamientos humanos recientes. Acampamos en una terraza alta, en un claro al borde de un escarpado barranco ubicado 50 m por encima del torrentoso río Cofanes de más de 30 m de ancho. Durante el último año, los guardaparques Cofan han establecido aquí un puesto de control, construyendo una pequeña casa y sembrando un pequeño huerto de plátanos, caña de azúcar y maíz. Ésta es una de las dos áreas dentro del territorio ancestral Río Cofanes donde los Cofan están estableciendo puestos de control; la otra está en las laderas occidentales en Carchi, varios kilómetros montaña arriba desde Monte Olivo. Exploramos 14 km de trochas que recorrían la terraza alta donde acampamos, el filo hacia el norte de nuestro campamento y los bosques al otro extremo de los ríos Cofanes y Verde. Muchas de las trochas trepaban por las empinadas paredes; las escasas áreas planas estaban restringidas a los filos y las abras entre ellos. Una red de pequeñas quebradas drena cada una de las cumbres, cortando por sustratos heterogéneos para verter en el río Cofanes y sus afluentes. Tanto el río Cofanes como el Verde cortan barrancos profundos y no existe evidencia verdadera de planicie aluvial a lo largo de los meandros internos. Todos los ríos tuvieron niveles de agua altos durante nuestra estadía y eran turbulentos y torrentosos. Los niveles de agua crearon exigentes condiciones de muestreo para los ictiólogos, y, debido a que era peligroso vadear los ríos, implementamos un sistema de cables para poder cruzar los ríos más anchos utilizando arneses y poleas. Observamos remanentes de un campamento minero a lo largo del río Cofanes, aguas abajo de nuestro campamento. Durante las últimas tres décadas, mineros ilegales han establecido una presencia continua en el área, con el periodo de actividad más intenso en los años 80.
Alto La Bonita (26–31 octubre 2008, 00º29'18.0" N, 77º35'12" W, 2.600–3.000 m)
Volamos en helicóptero directamente desde Río Verde hasta Alto La Bonita—un vuelo espectacular siguiendo la cuenca del río Cofanes aguas arriba, flanqueado por picos boscosos—y aterrizamos junto a las partes altas del río Sucio en un pequeño barranco cubierto de hierba al final de un derrumbe masivo. El derrumbe es reciente, habiendo ocurrido en los últimos cuatro años, y aparentemente depositó suficiente material para represar el río Sucio temporalmente. Cuando la represa se rompió, la gran presión de agua inundó grandes extensiones de pasturas y campos de agricultura cerca de La Bonita. El derrumbe cubre decenas de hectáreas en su totalidad, pero mide aproximadamente 50 m de ancho en su base al borde del río. Exploramos 13 km de exigentes trochas, incluyendo (1) una trocha larga junto al río Sucio y sobre una cumbre camino a La Bonita, el poblado más cercano, 6 km aguas abajo; (2) una trocha río arriba a lo largo del Sucio y siguiendo a un afluente hacia dos cascadas ubicadas una al lado de la otra; (3) un circuito a través de bosque montano creciendo en las laderas sudoccidentales de nuestro campamento; y (4) una larga trocha que trepaba por el filo norte de nuestro campamento, descendía hacia un valle glacial, recorría una serie de ciénagas andinas y alcanzaba la base de los acantilados de granito que circundan el valle. El río Sucio tenía aproximadamente 10 m de ancho durante nuestra estadía, y creció y bajó dramáticamente con las lluvias. Hace tres años, el Sucio fue sembrado con truchas (Oncorhynchus mykiss), una especie no nativa del lugar. El río Amarillo, un afluente del Sucio que disecciona el valle glacial, actualmente está libre de truchas; sin embargo, a pesar de las barreras físicas, es casi seguro que las truchas expandan su rango dentro de la cuenca. Algo de tala maderera a pequeña escala está ocurriendo en el área, principalmente árboles de Podocarpus, tanto para uso local como para mercados comerciales. Llegamos a este lugar siguiendo una antigua trocha abandonada cortada por residentes de La Bonita.
La trocha está ahora bien establecida, y nuestro campamento podría servir como un lugar ideal para construir un puesto de control para monitorear y frenar excursiones de cacería y extracción de madera del área.
Ccuttopoé (00º19'57.6" N, 77º48'54.5" W, 3.350–3.900 m)
El equipo biológico no pudo llegar a Ccuttopoé durante el inventario. Sin embargo, el mastozoólogo Randy Borman visitó el sitio dos veces antes del inventario. Ccuttopoé es una palabra Cofan que significa “lugar de neblina”. En contraste con Laguna Negra, muy poca gente ha visitado este lugar, y aparentemente es uno de los pocos páramos silvestres remanentes en Ecuador. Desde Monte Olivo, un poblado ubicado en las laderas occidentales a 2.400 m, una trocha se dirige empinadamente hacia arriba a través de una mezcla de pasturas y bosque montano casi intacto hasta que alcanza un lago ovalado que mide aproximadamente 1.400 m 2 (Fig. 3A). Hace más de 30 años que el lago fue sembrado con truchas, y los residentes locales quieren desarrollar turismo aquí. Más allá de este primer lago, las señales de actividad humana se desvanecen, y las huellas de oso y danta se vuelven abundantes. Una nueva trocha cortada por los Cofan asciende abruptamente desde el lago sembrado con truchas a través de áreas del valle con abundante cobertura boscosa, trepando los páramos de matas de hierba con numerosas Espeletia hacia el filo de la divisoria continental, virtualmente desprovisto de vegetación y fuertemente azotado por el viento. Desde la divisoria hacia abajo, aparece el campamento de Ccuttopoé, localizado en las cabeceras del río Condué, a lo largo de un pequeño lago a 3,600 m. Aquí, los cerros con abundante bosque alternan con praderas de páramo que descienden hacia el valle del Condué, hacia la confluencia de los ríos Condué y Agnoeqi a 3.200 m.
INVENTARIO SOCIAL (8–31 octubre 2008)
El equipo social visitó comunidades al interior y alrededor de Cabeceras Cofanes-Chingual para identificar los patrones principales del uso de recursos naturales por
parte de esas comunidades, sus interacciones potenciales y aspiraciones en cuanto a las áreas propuestas de conservación, así como las fortalezas comunales y regionales existentes para participar en planes de conservación. El equipo visitó 22 comunidades. En 9 comunidades focales (Figs. 2A, 12B), los miembros del equipo
condujeron entrevistas intensivas, talleres comunales,
y reuniones informativas. Se visitaron 13 comunidades
adicionales para entrevistar representantes de gobiernos locales y regionales, y otros actores clave, para conducir estudios visuales sobre patrones del uso de la tierra y para entrevistar brevemente a los residentes. Aunque las comunidades visitadas se encuentran en las provincias de Sucumbíos y Carchi, conceptualmente pueden agruparse en tres categorías de acuerdo a sus patrones socio-históricos y contextos regionales. El primer grupo de comunidades incluye a Paraíso, La Barquilla, Rosa Florida, La Bonita y La Sofía. Aquí, las áreas con cobertura boscosa dominan el paisaje, con rangos de elevación que van desde 800 a 2.500 m. Las comunidades están conectadas por (1) el río Chingual y sus afluentes; (2) relaciones históricas de colonización, afinidad, migración y economía; y (3) una carretera (la cual los conecta con Lago Agrio, la sede del gobierno provincial de Sucumbíos, hacia el sur, y con la provincia de Carchi hacia el norte). Además, las comunidades comparten patrones comunes de uso de recursos tanto naturales como agrícolas, con variaciones locales que reflejan factores como ritmo de establecimiento de asentamientos, altitud, microclima y geografía. Mientras comparten muchas de estas características, la comunidad de La Sofía se caracteriza porque (1) está localizada en un valle que se encuentra significativamente dentro de la
propuesta reserva municipal, cerca del territorio ancestral de Río Cofanes; (2) todavía no tiene acceso directo por carretera; y (3) está ubicada cerca del río Laurel, un afluente del Cofanes. El segundo grupo comprende comunidades ubicadas junto a la extensión norte de la propuesta reserva municipal. Algunas se encuentran en la extensión más al norte del Cantón Sucumbíos (provincia de Sucumbíos)
y las restantes están dentro de la Provincia de Carchi.
Mientras que estas comunidades de Sucumbíos tienen algunos lazos históricos y económicos con las comunidades mencionadas líneas arriba, éstas son económica-, geográfica- y ecológicamente más afines con sus vecinos de Carchi. La comunidad focal visitada fue El Playón de San Francisco. Sin embargo, observaciones y entrevistas con actores institucionales clave se llevaron a cabo en Santa Barbara, Santa Rosa, Las Minas y Cocha Seca (Sucumbíos); y en Tulcán, Huaca, San Gabriel y Mariscal Sucre (Carchi). Estas comunidades se encuentran dentro de un rango de altitud de 3,000–3,800 m. En esta región, un “mosaico” de campos de cultivo de papas y pasturas de ganado rodea asentamientos humanos, con la frontera agrícola ganándole terreno gradualmente a los bosques de las crestas de las colinas ubicadas apenas por debajo del páramo. Estos bosques protegen los recursos de agua para varias comunidades tanto en la provincia de Sucumbíos como en la de Carchi. El tercer grupo de comunidades inventariadas está en
el cantón Bolívar, en el extremo más al sur de la provincia de Carchi, en el límite con las provincias de Sucumbíos
e Imbabura. Monte Olivo y Palmar Grande fueron las
comunidades focales. Condujimos observaciones y visitas
breves por los alrededores de los poblados de Miraflores, Raigrass, Aguacate, Manzanal y Motilón, ubicados en los flancos de las montañas circundantes que drenan hacia los ríos Carmen y Escudillas. El equipo social también visitó brevemente Pueblo Nuevo, una comunidad ubicada
a unos kilómetros río abajo de Monte Olivo, establecida
cuando algunos residentes de Monte Olivo se reubicaron luego de un derrumbe masivo ocurrido en 1972. Estos asentamientos se encuentran aproximadamente dentro de un rango de 1.900–3.100 m y comparten lazos históricos y una lucha en común para adaptar sistemas de producción para las exigentes condiciones de los microclimas típicos de zonas montañosas, topografía empinada y periodos de escasez de agua. La región provee agua de regadío a las comunidades agricultoras ubicadas aguas abajo. Un equipo social base (Alaka Wali y Stephanie Paladino) estuvo presente durante todo el inventario y fue reforzado por miembros adicionales durante diferentes
fases. Mayores detalles y discusión sobre prácticas de
usos de recursos naturales y fortalezas sociales de las
comunidades ubicadas dentro y alrededor de Cabeceras
Cofanes-Chingual aparecen en el último capitulo del
reporte técnico (ver páginas 121 – 140).
GEOLOGÍA, hIDROLOGÍA Y SuELOS:
procesos y propiedades del paisaje
Autor/Participante: Thomas J. Saunders
Objetos de conservación: valles y lagos glaciales de altura; un peculiar valle tallado por glaciares y rodeado de paredes de granito sólido; ríos y arroyos de gradientes altas; servicios valiosos para el ecosistema tales como la captura y provisión de agua; y bosques intactos que protegen de manera natural a las montañas empinadas contra la erosión
La constitución geológica de las Cabeceras Cofanes-
Chingual es una de las más complejas y dinámicas de
este planeta. La superficie rocosa que se encuentra a lo
largo de una gradiente altitudinal que va desde los 650
a los 4.000 m de elevación está compuesta de material
volcánico solidificado, paredes de granito sólido y
una mezcal de rocas sedimentarias y metamórficas.
La edad de las rocas varia desde depósitos volcánicos
geológicamente jóvenes hasta depósitos de pizarra cuyo
material original fue depositado probablemente más de
un cien millones de años atrás. Los páramos de altura
(pastizales alpinos) y las terrazas bajas inundables del río
Aguarico están unidos por medio de colinas empinadas
boscosas, cadenas de colinas largas y sinuosas, y ríos de
gradiente alta. La región recibe grandes cantidades de
precipitación y condensación, y el agua juega un rol muy
importante en la formación de paisajes mediante procesos
de erosión, derrumbes y la exportación constante de los
sedimentos provenientes de los Andes a la Amazonía.
Durante la última era de hielo, los glaciares tallaron
los depósitos volcánicos y los afloramientos de granito
localizados cerca de las crestas de las montañas creando
profundos valles glaciales rodeados de acantilados
rocosos y empinados. El volcán Soche formó el paisaje
a través de erupciones y depósitos de ceniza y rocas
a lo largo de toda la región. Los fuegos volcánicos
se encontraron con el hielo glacial cuando el Soche
erupcionó hace ~10.000 años atrás (Hall et al. 2008),
creando grandes flujos de lava y barro (“lahares”),
redefiniendo el paisaje una vez más. Los Andes de las
Cabeceras Cofanes-Chingual, continuamente modificados
a través del tiempo, están todavía sujetos a grandes
cambios geológicos. La falla Chingual-La Sofía cruza
directamente el medio de la región del inventario
(Eguez et al. 2003). Este sistema de fallas ha sido muy
activo en los últimos 10.000 años. Ego et al. (1996)
estiman que un sismo de una magnitud aproximada
de 7,0–7,5 se podría dar a lo largo de este sistema de
fallas cada 400 (+/-440) años. El sistema de fallas de
70 km es sólo un indicador de la actividad geológica de
la región: Grandes erupciones de los volcanes Cayambe,
Reventador y Soche también podrían afectar las
Cabeceras Cofanes-Chingual.
Deslizamientos menos dramáticos provocados por
pequeñas tormentas y suelos reptantes (es decir soil
creep, el movimiento lento del suelo, cuesta abajo debido
a la gravedad) ocurre en todo el paisaje y ejemplifica la
variedad de escalas temporales que afectan los procesos
de formación de montañas. La alta variación de tipos
de rocas y la alta incidencia de deslizamientos da como
resultado un arreglo totalmente heterogéneo y dinámico
de los suelos jóvenes. A pesar de esta variabilidad, emerge
una tendencia general en las condiciones de suelo: Sin
importar el tipo de lecho de roca, la acumulación de
materia orgánica incrementa con la altitud al igual que
con la disminución de la temperatura y la elevación de los
niveles de humedad en el suelo. Las propiedades físicas
y químicas del agua también cambian como una función
de la altitud y variabilidad geológica pero generalmente
exhiben niveles elevados de pH y conductividad
característicos de los ríos andinos de aguas blancas. Los
lagos y pantanos pequeños de altura son comunes en
el paisaje de páramo, y tienen sus propiedades físicas y
químicas específicas.
Las cabeceras Cofanes-Chingual influencian
dramáticamente los ciclos meteorológicos e hidrológicos
mediante la captura de la humedad del aire contenida en
las masas de aire que provienen de la cuenca amazónica.
Un “efecto orográfico” escurre la humedad del aire
húmedo calido empujado hace arriba contra las laderas orientales de los Andes por el viento preponderante. Con el incremento de altitud, las bajas temperaturas disminuyen el punto de saturación de estas masas de aire, forzando la condensación de las moléculas de agua en gotas de agua. La condensación se acumula en las hojas de las plantas, es drenada en el suelos y eventualmente drena atravesando el subsuelo y depositándose en los arroyos y ríos. Sin embargo, si la cobertura vegetal disminuye (p. ej., vía deforestación), la condensación colectada también disminuirá. Las Cabeceras Cofanes-Chingual, con sus coberturas boscosas y páramos intactos, llevan a cabo un servicio al ecosistema monumental mediante la captura de agua fresca para uso humano y servicios ambientales. Los bosques intactos también previenen la erosión
y detienen deslizamientos que de lo contrario podrían ocurrir en las laderas montañosas empinadas. Las pendientes en la región van desde las terrazas de gradiente baja hasta acantilados verticales, y muchas de las pendientes observadas en los campamentos se encontraban a ángulos mayores de 45°. El potencial de erosión aumenta con el incremento de la pendiente debido a que la lluvia que cae en esta viaja más rápido
y puede cargar más sedimentos. Los suelos por si solos
pueden ser fértiles—especialmente en áreas con fuerte influencia volcánica—pero la destrucción del bosque debido al establecimiento de actividades agrícolas resultará en la rápida perdida de fertilidad debido
a las fuertes lluvias en la región la cuales erosionan
rápidamente un suelo sin cobertura. Aunque se podría sembrar en las laderas inclinadas por un corto periodo de tiempo, los procesos de erosión aumentarían de tal manera que acabaría rápidamente con la fertilidad natural de los suelos. Otro proceso común en paisaje empinados como los Cofanes-Chingual son los grandes deslizamientos que podrían poner en peligro a las personas o mediante la formación de represas naturales
y temporales a lo largo de los ríos pequeños y arroyos
que drenaban los valles empinados. Una vez que estas
represas colapsan originan inundaciones río abajo.
Evalué el paisaje, suelos, cuerpos de agua y el pasado geológico de la región basándome en observaciones realizadas durante las caminatas en las trochas establecidas en cada campamento, usando fotos áreas tomadas en los sobrevuelos y durante el transporte en helicóptero hacia cada campamento, usando datos derivados de las imágenes satelitales existentes (Aster, Landsat) e información topográfica (resolución SRTM 90-m; mapas IGN a escala 1:50.000). Evalué el tipo de rocas existentes en los afloramientos y en los lechos ribereños para determinar la roca parental existente en cada campamento. Use un “barrenador holandés” (Dutch auger) para muestrear los suelos a una profundidad aproximada 1,4 m dentro de las diferentes formaciones del paisaje. Se anotó las diferencias en color de suelo, textura y horizontes asociados a las diferentes formaciones de tierra y en las diferentes gradientes topográficas. Finalmente, medí la conductividad, pH, temperatura, y oxígeno disuelto en los cuerpos de agua usando un medidor y sensor YSI Professional Plus. Combiné las observaciones en cuanto a geología, suelos, hidrología y calidad de agua para explicar la historia del paisaje en cada lugar y proveer el contexto para el trabajo biológico completado durante el inventario. Las referencias de taxonomía de suelos son las utilizadas por el USDA Soil Survey Staff (2006).
Los datos de conductividad, oxígeno disuelto, potencial de oxidación y reducción, pH y temperatura de los cuerpos de agua se dan en el Apéndice 1.
Geología y procesos del paisaje
La Laguna Negra está ubicada en la base de un valle largo y glacialmente tallado, rodeado por una combinación de paredes de rocas lisas y acantilados empinados. El fondo del valle es relativamente plano y está dividido por dos caídas de aguas, las cuales caen desde unos 10–25 m. Los arroyos y ríos cercanos a Laguna Negra fluyen lentamente sobre un lecho de rocas que nos cuentan de un pasado explosivo. La brecha
volcánica, el lecho rocoso que domina la totalidad del sistema de trochas de Laguna Negra, está formado cuando las rocas creadas por erupciones volcánicas (basalto, riolita, andesita y pómez) se mezclan con lava, agua y cenizas en torrentes violentos (lahares). Esta mezcla heterogénea de rocas y agua eventualmente se solidificó en una masa de roca sólida que contiene inclusiones de varios tipos de rocas. Después de que lo glaciares cortaron estas rocas, los valles resultantes se llenaron de nuevo de lahares y deslizamientos que ocurrieron después de la contracción de los glaciares. El valle de Laguna Negra es parecido a otros valles de cabecera también tallados glacialmente que he observado a elevaciones similares en el sistema de trochas. El paisaje glacial y volcánico que originalmente fue formado por fuego y hielo continua siendo transformado por procesos geomorfológicos y pedogénicos persistentes. Los fondos de los valles se llenan lentamente de plantas, deposición de materia orgánica y depósitos de sedimentos, convirtiendo los lagos en pantanos mediante la creación de depósitos profundos y suaves de materia orgánica, arena fina y limo. Los deslizamientos pequeños que bajan de las laderas empinadas entierran las superficies antiguas de suelo con materia orgánica fresca y material mineral, aumentando así la topografía monticulosa del valle. Los arroyos pequeños fluyen alrededor de las laderas, cortando lentamente hacia el fondo del valle.
Debido a su alta elevación, la Laguna Negra se caracteriza por sus condiciones húmedas y frías que disminuyen dramáticamente la descomposición de materia orgánica. Los pastizales producen grandes cantidades de materia orgánica, la cual se acumula en depósitos gruesos y materia orgánica. (Es conveniente mencionar que los suelos de páramos son una gran reserva de carbón). Los horizontes superficiales, ricos en materia orgánica, usualmente son mayores a 1 m de profundidad, especialmente en las áreas planas del paisaje. Las superficies de las laderas empinadas pueden ser lechos de piedra expuestas cubiertas con líquenes y musgos o superficies cubiertas por una delgada capa de suelo rico en materia orgánica. Las texturas a menudo son muchos más arenosas en las laderas debido a que el
producto de la interperización del lecho de rocas de las partes superiores se mezcla con el suelo superficial. En los lugares que albergan parches de bosques andinos, los suelos superficiales suelen presentar alfombras gruesas de musgos (más de 60 cm de grosor en algunos lugares). Los suelos que dominan esta región están clasificados en el orden de los Andisoles (usando la taxonomía USDA) debido a la presencia de material volcánico dentro de los 50 cm de suelo superficial. Limitadas extensiones de Histosoles, suelos dominados por materia orgánica, dominan en los fondos de los valles y pantanos.
La presencia de lagos, arroyos, pantanos y pequeños lagos fue común en toda región húmeda y elevada del páramo. La temperatura de los cuerpos de agua fue consistente en todas ellas, <10°C, pero algunos lagos pequeños expuestos tenían temperaturas mayores a 12 °C durante el día. El pH de los arroyos y los ríos fue afectado por la concentración de cationes (Ca, Mg, K, Na) comúnmente asociados con rocas volcánicas, elevando el pH a >6,3 en comparación con el agua de los pantanos (usualmente <5,0) que se mantenía por los ácidos orgánicos derivados de las plantas muertas con las cuales siempre están en contacto directo. Los depósitos orgánicos gruesos hacen que las aguas estancadas y de flujo lento no estén influenciadas por el lecho rocoso, dominando la composición química orgánica (de pH bajo, y baja conductividad). A pesar de esta variación en las caracterización química de sus aguas, el páramo juega un rol significativo en el ciclo hidrológico de la región y la producción de agua fresca a través de la producción constante de agua potable por medio de la condensación.
La composición rocosa de Alto La Bonita es la más heterogénea del inventario. Así como en Laguna Negra, un glaciar gigante talló el valle dentro del paisaje. Sin embargo, en Alto La Bonita, el glaciar cortó lentamente un afloramiento de granito sólido (Fig. 3B), rompiendo la roca y mezclándola con los residuos volcánicos que fue entonces depositado en dos morrenas laterales grandes (material glaciar). A lo largo de un deslizamiento en una
pendiente de una de las morrenas laterales, se encontró
bloques y cantos rodados de granito mezclados con arena
y grava compuesta de piedra pómez, riolita y basalto.
En la parte baja del valle, a una elevación de 2.600 m, las morrenas laterales desaparezcan y son reemplazados por un valle empinado y en forma de V. El lecho rocoso del río Sucio está conformado mayormente por granito de los valles superiores, sin embargo, numerosas rocas metamórfica rocas (incluyendo esquistos y gneiss) fueron
comunes. Las rocas volcánicas (que son ligeras, frágiles
y erosionables) son rápidamente transportadas río abajo
a este valle bajo en forma de V, dejando tan sólo pocas
señales de la existencia de rocas de origen volcánico en las arenas y la grava del lecho del río.
Así como Laguna Negra, Alto La Bonita se encuentra en un sitio de alta elevación y bajas temperaturas donde la degradación de la materia orgánica es lenta y las acumulaciones de horizontes orgánicos gruesos son comunes. Las pendientes empinadas y los fondos de valles están cubiertos de gruesas alfombras de raíces (de 1 m de grosor o más) lo que dificulta las caminatas. Reflejando la complejidad geológica, los suelos de Alto La Bonita son extremadamente heterogéneos debido a que fueron formados por distintos tipos de rocas a lo largo de una variedad de relieves dinámicamente cambiantes. Los deslizamientos transportan grandes masas de mineral y matera orgánica enredada en los troncos de los árboles, cantos rodados y bloques hace el suelo del valle o hacia terrazas de río abandonadas. Los suelos de esa área son extremadamente complejos, heterogéneos y usualmente recién están formando depósitos frescos, con pocos horizontes distintivos. En general, los suelos son “Inceptisoles,” i.e., suelos que recién están empezando el proceso de formación de horizontes distintivos. Al igual que Laguna Negra, los Histosoles predominan en las áreas de pantanos en los fondos de valles planos donde la materia orgánica se ha acumulado en depósitos gruesos.
Los cuerpos de agua en Alto La Bonita son ríos y quebradas de gradiente superior, con alta energía, que transportan grandes volúmenes de piedras, troncos de
árboles, raíces conglomeradas y sedimentos suspendidos, desde los valles altos hasta las tierras bajas. El arroyo meándrico que drena el valle del río Amarillo, de gradiente baja y de formación glacial, es la única excepción. El sustrato del canal consiste en bloques pequeños y piedrecillas que se diferencian de los cantos rodados que abundan en el canal del río Sucio. El hierro, después de haber sido disuelto en el valle colindante, plano y saturado de agua, es drenado en este río y es oxidado por bacterias presentes en el agua y en las rocas. Este proceso le da el color anaranjado-amarillo a las rocas del río y al agua misma. En los ríos localizados en las cabeceras del río Sucio, el pH es generalmente alto, pero la variada composición de granito y rocas volcánicas balancea el pH hacia 7.
Geología y procesos de paisaje
La geología y los suelos de Río Verde, el campamento de menor elevación, fueron distintas de nuestros otros campamentos. El lecho rocoso del área inventariada en Río Verde no está dominada por los granitos, gneiss, y esquistos encontrados en el área de captación superior, más bien está conformada por rocas sedimentarias, meta-sedimentarias y metamórficas derivadas de antiguos depósitos de rocas sedimentarias. La roca dominante en la base de la región del Río Verde es una pizarra de color negro oscuro, la cual es una roca metamórfica que empezó su formación hace más de 14 millones de años (antes de que los Andes se eleven en el Ecuador) como depósitos gruesos de materia orgánica y arcilla. Durante la formación de los Andes, los ríos que alguna vez drenaron en la parte este de Sur América empezaron a drenar en la parte oeste, donde formarían grandes charcos. Su materia orgánica y sedimentos finos continuaron acumulándose en la base de los Andes jóvenes. Mientras la cadena de montañas crecía, también continuo creciendo el tamaño de los sedimentos que llegaban a las terrazas de inundación, empezando por arcillas, luego limo y finalmente arena. Los organismos creciendo en esta agua crearon caparazones de carbonato de calcio que se acumularon e algunas áreas para formar caliza. La presión se acumulo y los depósitos suaves
fueron comprimidos para dar origen a una roca dura que se conoce como esquisto arcilloso. A medida de que la presión de la montaña continuaba influenciando el área, los esquistos arcillosos fueron sometidos a más compresión (metamorfosis) originando la pizarra que se encuentra hoy en día. Encima de la pizarra se
encuentra esquistos y calizas, los cuales fueron expuestos
a diferentes grados de impresión y metamorfismo. Las
intrusiones de magma provenientes de abajo causaron fundiciones y enfriamientos localizados de estas rocas, creando una gradiente de tipos de rocas derivados del mismo material sedimentario, cada cual fundido y
resolidificado en diferentes grados. Calcitas salificadas, duras y durables también fueron comunes en el área y se formaron cuando los esquistos arcillos fueron expuestos
a las altas concentraciones de sílice disuelta que precipitó dentro de la matriz del esquisto arcilloso. Las calcitas salificadas son usualmente usadas para la confección de herramientas humanas. Finalmente el río Cofanes transporta el granito, esquistos y gneiss de los embalsamientos superiores
y los deposita a lo largo del borde del río, formando
terrazas y durante inundaciones masivas deposita cantos rodados y bloques en los ríos tributarios. Las terrazas abandonadas de ríos localizadas muy por encima del lecho de río actual todavía contiene fragmentos de estas piedras redondeadas. Como resultado, los suelos formados en estas viejas terrazas contienen una mezcla de rocas provenientes de la región entera de las Cabeceras Cofanes-Chingual. Los ríos del área continúan cortando los lechos profundos de los empinados cañones con forma de V localizados en el área.
Las condiciones en el Río Verde fueron similares a las de Alto La Bonita, en la cual los deslizamientos y la erosión mantenían la composición de suelos jóvenes y heterogéneos, constantemente cambiando dentro del
paisaje. Sin embargo, una diferencia sustancial entre el Río Verde y nuestros campamentos más elevados fue
el contenido de materia orgánica en el suelo. En el Río
Verde, las temperaturas más calidas contribuyeron a una descomposición más rápida de la materia orgánica.
Los suelos eran firmes y fáciles para caminar, y no se encontró gruesas alfombras de raíces como las que cubrían Alto La Bonita. Los suelos más profundos fueron
encontrados en las terrazas de los ríos y los suelos eran por lo general superficiales en las laderas empinadas y las crestas altas y delgadas. El contenido de arena fue alto en los suelos superficiales de las laderas empinadas debido
a que el material rocoso fue mezclado con el suelo de las
partes altas durante los deslizamientos. La mayoría de suelos en el Río Verde podrían ser clasificados dentro de los Inceptisoles debido a que son jóvenes y los horizontes poseen una limitada diferenciación.
Agua y cuerpos de agua
El lecho fluvial del río Verde sufre un cambio antes de
la confluencia con el río Cofanes. Éste está inicialmente compuesto de grandes cantos rodados y bloques de material metamórfico y granítico, los cuales fueron depositados por el Cofanes, para luego cambiar su composición con bloques de pizarra y barro provenientes de formaciones locales. Debido a los afloramientos mixtos de pizarra, esquistos arcilloso y caliza, las propiedades químicas de los pequeños arroyos que alimentan el río Verde son variables. Uno de los arroyos en partículas tenia un pH elevado (8,13) y la mayor conductividad (107,7 µS) registrada en el inventario, sugiriendo la presencia de un depósito de carbonato de calcio o magnesio superficial o subsuperficial. Durante el inventario se notó también que el río Verde respondía dramáticamente a los eventos de precipitación: los niveles de agua variaban sustancialmente en un periodo aproximado de dos días. Se notó altos niveles de erosión en la laderas (deslizamientos) así como también
el cambio de color del agua del río provocado por la
cantidad de sedimentos suspendidos que llenaban el lecho del río después de las lluvias. Cualquier actividad de deforestación en este sistema podría originar altos niveles de erosión.
Los bosques andinos de altura y los páramo son conocidos por la producción de grandes cantidades de agua dulce de alta calidad. Este servicio del ecosistema
intacto posee un gran valor y debería ser protegido para prevenir la deforestación en las cuencas locales. Las laderas empinadas de las Cabeceras Cofanes- Chingual se mantienen en su lugar gracias a las comunidades de plantas creciendo en ellas. Estas laderas son precarias y sensibles a los deslizamientos naturales originados por sismos y lluvias intensas. La desaparición de bosques de manera antropogénica en la región podría incrementar dramáticamente los deslizamientos y la erosión y causar una mayor inestabilidad de laderas. Los suelos fríos y húmedos de los hábitats de altura son fuentes de almacenamiento de carbón, y necesita ser cuantificada y considerada al realizar decisiones sobre uso de tierra en la región. Los valiosos servicios al ecosistema presentes en las Cabeceras Cofanes-Chingual—tales como producción de agua, estabilización de laderas y almacén de carbón— nos dan una clara oportunidad de justificar y tal vez proveer una fuente de financiamiento estable para la conservación de la región.
Mantener la cobertura boscosa en todas las laderas para asegurar la producción de agua pura y limitar la perdida de suelo y materia orgánica.
Limitar las actividades humanas destructivas (minería, carreteras, agricultura, ganadería, quema intensiva) en los paisajes boscosos y de páramo para proteger la calidad y cantidad de agua.
Llevar a cabo estudios de almacenamiento de carbón en las áreas altas de la región Cofanes-Chingual.
Autores/Participantes: Corine vriesendorp, Humberto Mendoza, diego Reyes, Gorky villa, Sebastián descanse y laura Cristina lucitante
Objetos de conservación: la diversa y endémica flora de la parte norte de los Andes, una región altamente deforestada en otras partes de Colombia y Ecuador; poblaciones saludables de especies maderables en los bosques montanos bajos y altos (p. ej., Polylepis, Podocarpus, Weinmannia, Humiriastrum); vasta diversidad de orquídeas, probablemente incluyendo algunos géneros con lo más alta riqueza local tales como Masdevallia; y una amplia gradiente altitudinal con bosques intactos, críticos para la migración debida al cambio global
Las Cabeceras Cofanes-Chingual (“Cofanes-Chingual”) comprende laderas boscosas en el flanco oriental de los Andes del norte del Ecuador. Esta área, en su mayoría, ha sido botánicamente poco explorada por lo que se conoce muy poco acerca de su flora. Actualmente, nuestra mejor aproximación a esta flora proviene de las colecciones de plantas a elevaciones mayores a 1.000 m en Carchi oriental y las provincias occidentales de Sucumbíos, representando ~2.200 especies (TROPICOS 2008; com. pers. D. Neill). Casi todas estas colecciones provienen de áreas cercanas a la carretera Panamericana y otras grandes autopistas que rodean Cofanes-Chingual. Adicionalmente, tres reservas cercanas comparten especies de plantas con algunas elevaciones de Cofanes- Chingual: el páramo de la Reserva Ecológica El Ángel (Foster et al. 2001), elevaciones entre los 600 y los 4.200 m en la Reserva Ecológica Cayambe-Coca y áreas por encima de los 600 m en la Reserva Ecológica Cofan- Bermejo (Foster et al. 2002). En al cercana Colombia, los registros florísticos existen para La Planada, una parcela de 25 ha (Vallejo et al. 2004), y aunque La Planada está ubicada en las vertientes occidentales de los Andes y cubre una pequeña gradiente de altitud (1.718–1.844 m), existe una traslape florístico con Cofanes-Chingual.
En el periodo comprendido entre el 15 al 31 de octubre del 2008 inventariamos la flora y la vegetación en
el páramo (3.400–4.200 m), bosque montano alto (2.600–3.000 m) y bosque montano bajo (650–1.200 m) en áreas ubicadas en el norte, este y sur de Cofanes-
Chingual. En cada uno de estos tres lugares recorrimos la mayor cantidad de terreno posible, colectando especimenes fértiles y anotando las diferencias en los tipos de hábitats. En el campo, H. Mendoza,
D. Reyes y C. Vriesendorp tomaron más de 2.500
fotografías a las plantas, la mayoría en condiciones fértiles. Una selección de las mejores fotos serán distribuidas gratuitamente en la red de Internet en
http://fm2.fieldmuseum.org/plantguides/.
Nuestros estimados de las diferencias relativas en cuanto a diversidad son aproximaciones; no realizamos
medidas cuantitativas de la diversidad de plantas. Usando nuestros registros de colección y observaciones de conocidas especies hemos generado una lista preliminar de la flora de Cofanes-Chingual (Apéndice 2). Hemos comparado estos resultados con los registros del Libro Rojo de la Flora Endémica del Ecuador (Valencia et al. 2000) para determinar el estatus endémico de las plantas registradas durante nuestro inventario. Colectamos 843 especimenes durante nuestro inventario. R. Foster y W. Alverson trabajaron en combinación unos 20 días en el Herbario Nacional (QCNE) en Quito, Ecuador, prensando, secando y identificando especimenes. Se les unieron por seis días
H. Mendoza, D. Reyes y G. Villa. Estas colecciones
fueron depositadas en el QCNE, con especimenes duplicados en The Field Museum (F) en Chicago, EEUU, y en el Herbario Federico Medem Bogotá (FMB) del Instituto Alejandro von Humboldt, Bogotá, Colombia. Todos los especimenes adicionales fueron mandados a los especialistas o distribuidos a los herbarios ecuatorianos.
Durante el inventario encontramos aproximadamente 850 especies de plantas vasculares — con muy pocas repeticiones entre los tres sitios — de las cuales 569 han sido identificadas hasta especie, género o familia (Apéndice 2). Estimamos que Cofanes-Chingual alberga unas 3.000–4.000 especies de plantas. Esto estimado
refleja nuestro presentimiento de que entre las ~2.200 colecciones realizadas en la región, las realizadas en los bosques de medianas elevaciones (1.500–3.000 m) son poco representativas y probablemente albergan unas 800–1.800 especies adicionales. Adicionalmente
el endemismo regional es alto, con muchas especies
probablemente restringidas a los bosques remanentes del norte ecuatoriano y sur de Colombia. De acuerdo al orden de la gradiente altitudinal, registramos aproximadamente 350 especies en Río Verde (650–1.200 m), 300 especies en Alto La Bonita (2.600–3.000 m), y 250 especies en Laguna Negra (3.400–4.100 m). Estimamos de manera conservadora que existen unas 1.000 a 1.200 especies en Río Verde, 700-800 en Alto La Bonita y 300–350 especies en Laguna Negra. Ciertas familias y géneros fueron particularmente diversos y abundantes. En Laguna Negra, nuestro sitio de páramo, las familias con la mayor riqueza de especies fueron Ericaceae, Asteraceae y Poaceae. La diversidad genérica en Ericaceae en Laguna Negra fue particularmente alta, con muchas especies de Ceratostema, Disterigma, Gaultheria, Macleania, Pernettya, Themistoclesia, Thibaudia y Vaccinium. En Alto La Bonita, en los bosques montanos altos, encontramos una gran diversidad de Asteraceae, Melastomataceae y particularmente Orchidaceae.
A nivel de género registramos por lo menos 5 especies de
Masdevallia (Orchidaceae). En Río Verde, nuestro sitio
de menor elevación, tuvimos más especies de tierras bajas
y un mayor grado de disturbios. Las familias Piperaceae,
Melastomataceae y Rubiaceae fueron las familias con más
riqueza de especies, siendo el género Piper (Piperaceae)
el más rico en especies. La diversidad de géneros en
Rubiaceae fue espectacular, con especies representando 16 géneros: Coussarea, Faramea, Guettarda, Hamelia, Hippotis, Hoffmannia, Joosia, Macbrideina, Manettia, Notopleura, Palicourea, Pentagonia, Psychotria, Schradera, Sphinctanthus y Warszewiczia. En los bosques húmedos montanos, las epífitas fueron un elemento importante de la flora. La dominancia y riqueza de orquídeas en Alto La Bonita fue particularmente impresionante, desde grandes y
llamativas especies (p. ej., Maxillaria, Masdevallia) a orquídeas muy pequeñas (p. ej., Lepanthes, Stelis). En general, la bromelias y las hemiepífitas fueron abundantes pero no muy diversas.
TIPOS DE VEGETACIÓN Y DIVERSIDAD DE HÁBITATS
El terreno agreste y las condiciones de extrema humedad
crean diferencias drásticas a pequeñas escalas en la composición florística y de vegetación. A continuación describimos las comunidades de plantas que encontramos en cada lugar.
Laguna Negra (3.400–4.100 m)
En Laguna Negra inventariamos dos hábitats de páramo:
de césped y parches de bosques creciendo en laderas empinadas y húmedas. Ninguno de estos hábitats fueron diversos; sin embargo ambos albergan especies endémicas de bosques andinos de alta elevación y pastizales. Los disturbios más grandes a nivel de paisaje son los deslizamientos y los fuegos, con el hábitat de páramo representando una de las primeras fases succesionales en la recolonización de las áreas disturbadas. Algunos de los disturbios son originados por los residentes locales, quienes prenden fuego en el páramo y extraen árboles (especialmente Polylepis, Rosaceae; Escallonia, Grossulariaceae; Weinmannia, Cunoniaceae) para leña y construcción de cercos.
A pesar de los disturbios naturales y antropogénicos, la
flora de páramo en Laguna Negra es rica y similar a la
del páramo en áreas aledañas (p. ej., Reserva Ecológica
El Ángel y la Estación Biológica Guandera). El grass
Calamagrostris intermedia (Poaceae) domina el paisaje,
el cual se intercala con tallos de Espeletia pycnophylla
(Asteraceae), conocido localmente como frailejón. Un grupo predecible de otras especies—Calceolaria cf. crenata (Scrophulariaceae), Halenia weddelliana (Gentianaceae), Hypericum laricifolium y H. lancioides (Clusiaceae), Brachyotum lindenii (Melastomataceae), Chuquiraga jussieui (Asteraceae) y otras plantas de la familia Asteraceae — se encuentran dispersas en todo
el pastizal. La Puya hamata (Bromeliaceae) no fue tan común, y sólo pocos individuos tenían inflorescencias, sin embargo el oso de antojos parece alimentarse de las semillas blancas y peludas así como también del endospermo. El páramo en la parte alta del valle tenia un fondo plano y ancho, sin Espeletia. Los suelos aquí estaban sobresaturados, esponjosos y cubiertos de rosetas de flores amarillas y blancas de Hypochaeris (Asteraceae). Unas pocas especies de Rubiaceae formaban alfombras cubriendo las áreas más húmedas: Arcytophyllum setosum (con flores blancas y pequeñas), Galium hypocarpium (con frutos naranjas diminutos) y Nertera granadensis (con frutas rojas y pequeñas). Las plantas almohadillas que usualmente dominan las áreas más húmedas de los páramos de Colombia son aquí sorprendentemente escasas o ausentes.
Pocos parches boscosos localizados en los acantilados más empinados crecen encima de alfombras de musgos muy húmedos, creando áreas tan sobresaturadas que parecen pantanos verticales. La composición de árboles no parece ser diferente de otras áreas, pero se observó creciendo dentro del bosque grandes densidades de orquídeas, Fuchsia (Onagraceae) y Castilleja (Scrophulariaceae). La mayoría de parches boscosos crecen en laderas empinadas sin alfombras de musgos grandes. Los árboles más comunes fueron Gaiadendron punctatum (Loranthaceae), visible desde lejos debido a sus hojas naranja e inflorescencia amarilla; Escallonia myrtilliodes (Grossulariaceae) con hojas diminutas; Baccharis sp. (Asteraceae) con hojas lanceoladas gris-blanco; Gynoxys (Asteraceae) con las hojas terminales aplastadas; y Weinmannia pinnata (Cunoniaceae) con los doseles aplanados. Adicionalmente, dos árboles en diferente familias, Ilex colombiana (Aquifoliaceae) y Cybianthus marginatus (Myrsinaceae), son comunes y tiene una morfología similar de hojas diminutas, espiraladas y densamente compactadas lo cual le da a las ramas una apariencia de torres.
La única regeneración de especies forestales que
observamos en el páramos fueron numerosos individuos de Gaiadendron punctatum y una que otra Weinmannia pinnata. Algunas de las hipótesis actuales en cuanto
a los factores que determinan el área de dominancia
forestal es que las temperaturas frías de las noches junto
a las altas radiaciones solares durante el día podrían
inhibir la fotosíntesis de las especies forestales en áreas abiertas, previniendo que se dispersen en los páramos de mayores alturas (Bader 2007). Nosotros especulamos que el G. punctatum tiene impedimentos fisiológicos menos rigurosos, o se reproduce clonalmente o estaría parasitando raíces (dado de que es miembro de la familia Loranthaceae, generalmente parasítica). En el dosel forestal destacan las flores tubulares, rojas, largas y erectas del Psittacanthus (Loranthaceae), así como las inflorescencias emergentes de la trepadora común Pentacalia (Asteraceae). La convergencia evolucionaria es muy común. Por ejemplo, las flores rojas de la liana común Ceratostema alatum (Ericaceae) son péndulos pero superficialmente muy similares a las flores erectas del Tristerix longebracteatus. Los árboles y los arbustos de numerosas familias se han convertido en un hábitat “ericoide”, con hojas pequeñas y esclerófilas. La especies Clusia flaviflora (Clusiaceae) no estaba presente en los parches boscosos, sin embargo observamos algunos individuos a lo largo de las crestas de bajas alturas. Esta especie, localmente conocida como “guandera”, es extraída como leña, especialmente en las ladras occidentales de los Cofanes-Chingual en la provincia de Carchi.
Páramo antiguo en los deslizamientos
Como mencionamos arriba, encontramos una
regeneración limitada de las especies forestales en
el páramo amplio y abierto que domina el área. Sin
embargo, el páramo antiguo fue invadido por especies forestales en una ladera oriental que sufrió numerosos deslizamientos. El deslizamiento más antiguo fue cubierto por pastizales altos, la gigantesca Espeletia (>5-m de alto) y numerosas especies forestales. Nuestra hipótesis preliminar es que la áreas colonizadas después de los deslizamientos son lo suficientemente pequeñas para que ocurra esta recolonización, no sólo debido a la
proximidad de semillas, raíces y rizomas, pero también debido a que las condiciones microclimáticas en los claros pequeños son menos rigurosas que en áreas más grandes y abiertas. Sin embargo, las laderas orientales reciben más humedad y por lo tanto están sujetas a recibir menos quemaduras. Comparada con las áreas muestreadas en Laguna Negra, la ladera oriental estaba a una elevación más baja (~3.400 m) y de mayor humedad, con más musgos creciendo en los árboles, y con más orquídeas. Éste fue el único lugar en el que vimos Podocarpus (Podocarpaceae). Los bosques en las laderas estuvieron dominados por Cybianthus marginatus, Escallonia myrtilloides y una Melastomataceae con la domacia (pequeñas estructuras típicamente habitadas por hormigas o ácaros) en el envés de la hoja.
Alto La Bonita (2.600–3.000 m)
Comparado con otros sitios ubicados a 2.600 m, Alto La Bonita parece tener una vegetación más parecida a la de áreas más altas. Esto podría explicarse a que esta área es un valle ribereño aislado de las áreas bajas por medio de cañones angostos y caídas de agua, y porque está rodeado de picos de gran elevación. Aunque sólo tuvimos pocas plantas repetidas en otros sitios de nuestro inventario, éstas ocurrieron entre los sitos Alto la Bonita y Laguna Negra, a pesar de que estos sitios no compartían los mismos rangos altitudinales. Se observó un patrón similar para las aves durante este inventario; ver el capitulo correspondiente en este reporte técnico Encontramos una composición muy diversa del bosque montano de la parte superior, con una mezcla de bosques antiguos y bien establecidos y hábitats succesionales. Definimos los hábitats a grandes rasgos, desde bosques montanos creciendo en las laderas y crestas, bosques succesionales en el valle glacial, y comunidades efímeras ubicadas a lo largo de los ríos y los pantanos andinos. Las frías temperaturas y la cantidad de agua (especialmente en el valle glacial) parece determinar que especies pueden vivir en este hábitat. La diversidad de orquídeas fue increíblemente alta. En estos bosques montanos, más o menos la mitad de la diversidad puede estar concentrada en epífitas, y la mayoría de la riqueza yace dentro de la familia Orchidaceae.
Registramos numerosos géneros, incluyendo Encyclia, Masdevallia, Maxillaria y Stelis. Muchas de nuestras colecciones permanecen sin identificar y sospechamos que numerosas especies de éstas están restringidas a esta área o al Ecuador, ya que el 33% de las 4.011 especies endémicas al Ecuador son orquídeas (Valencia et al. 2000).
Bosques montanos en las laderas y crestas
El árbol más común a nivel local es el Hedyosmum translucidum (Chloranthaceae), con frutas blancas, ubicado cerca al río Sucio y extendiéndose hasta las crestas aledañas. Observamos poblaciones grandes de Podocarpus macrostachys (Podocarpaceae), conocidas localmente como “pinos”. Esta especies ha sido reportada como objeto de la tala selectivamente en el área. Otros elementos importantes de la flora arbórea incluyen Styrax (Styracaceae, con frutas moradas y hojas peludas), Weinmannia pinnata (Cunoniaceae), una Saurauia (Actinidiaceae, con flores blancas), una Ocotea (Lauraceae, con hojas doradas y frutas maduras negras), Ilex laurina (Aquifoliaceae, con hojas coriáceas y brotes de flores) y Clusia flaviflora (Clusiaceae, la misma especie observada en los bosques ubicados debajo del páramo en Laguna). Al igual que en Laguna Negra, plantas de la familia Ericaceae son elementos importantes de la flora epifita y arbustiva, como la muy abundante Ceratostema peruvianum y Cavendishia cf. cuatrecasasii. Muchas de las especies fueron observadas tanto en las crestas como en las laderas de nuestro campamento. Sin embargo, observamos algunas especies solamente localizadas en las crestas: un bambú semi-trepador Chusquea (Poaceae), el arbusto Desfontainia spinosa (Loganiaceae) con flores rojas, un árbol de hojas simples Weinmannia balbisiana (Cunoniaceae) y Oreopanax nitidum (Araliaceae), un árbol con hojas de 3-a-5-lóbulos. Sospechamos que todas estas especies son comunes en todo el campamento y aparecerán seguramente en búsquedas más intensivas. Existe una variación mayor entre las especies presentes en las laderas y las crestas y las especies presentes dentro del valle glacial.
El valle glacial es relativamente plano y drenado por
numerosos tributarios del río Amarillo. Los Podocarpus desaparecen acá a pesar de ser muy comunes en los bordes y en las laderas aledañas. El valle es mucho más húmedo que otros hábitats en este lugar y algunas especies de plantas fueron observadas sólo acá: un árbol de Brunellia cayambensis (Brunelliaceae), Gaiadendron punctatum (en flor en Laguna Negra pero no acá), otra Ocotea (Lauraceae) con hojas muy pequeñas y dos especies de Hedyosmum (Chloranthaceae). Las dos especies de Hedyosmum (H. cuatrecazanum con hojas
más pequeñas, y H. strigosum con hojas con pubescencia densa) parecen reemplazar al H. translucidum, y nos dan una indicación de la heterogeneidad a pequeña escala y
el reemplazo de especies en este lugar.
Dentro del valle hay una serie de hábitats succesionales que parecen responder a la cantidad de agua presente en estas. Las áreas más jóvenes son las más húmedas y están representadas por tres pantanos andinos que podrían haber sido lagos pequeños y que se llenaron de vegetación. Cruzando el valle, la
estructura boscosa cambia al acercarse a los acantilados de granito. Los árboles están cubiertos de musgo y casi no existe un sotobosque. Supuestamente esto refleja un microclima más húmedo creado por el agua que cae de los acantilados, a la continua presencia de nubes y a
la niebla que choca en las superficies de los acantilados.
Pantanos andinos
Nos sorprendimos de encontrar en los pantanos andino una vegetación de páramo, incluyendo la bromelia Puya (Fig. 4S), Ugni myricoides (Myrtaceae), Hypericum (Clusiaceae), abundantes plantas almohadillas, así como numerosos individuos de la orquídea de diminutas flores blancas (Epidendrum fimbriatum). La vegetación leñosa que rodeaba a los pantanos incluyeron Clethra (Clethraceae), Eugenia (Myrtaceae), Gaiadendron punctatum y Geissanthus (Myrinaceae).
Hierbas ribereñas
A lo largo del río Sucio, abundaron las hierbas
localizadas en rocas expuestas y las superficies de los
acantilados. La mayoría de estos géneros son típicos
de hábitats montanos disturbados, p. ej., Gunnera (Gunneraceae, con frutas), Begonia fuchsiiflora (Begoniaceae, con flores rojas grandes y tal vez sin polinización de vibración como la mayoría de las Begonia), Fuchsia pallescens (Onagraceae), Bomarea (Alstroemeriaceae, con flores rojas), Phytolacca rugosa (Phytolaccaceae), Coriaria ruscifolia (Coriariaceae), el arbusto Cleome anomala (Capparaceae) y numerosas hierbas Asteraceae.
Río Verde (650–1.200 m)
Río Verde fue el lugar de menos elevación, mayor diversidad y el único sitio donde registramos especies típicas de los bosques bajos de la Amazonia. Algunas especies fueron compartidas entre Río Verde y la Reserva Ecológica Cofan-Bermejo (Pitman et al. 2002). Las laderas empinadas caracterizan el área y los deslizamientos parecen ser frecuentes. Hicimos una división aproximada de estos hábitats en diversos bosques creciendo en áreas más planas y bosques altamente disturbados creciendo en las pendientes. La diversidad de plantas estaba concentrada en las crestas y asientos de las montañas, y observamos que el terreno plano cerca al campamento contenía mayor diversidad que cualquiera de estos bosque de pendiente.
Bosques de ladera
Nuestras trochas en las laderas empinadas estaban ubicadas en áreas previamente afectadas por deslizamientos. Un deslizamiento grande parecía ser un mosaico de varios deslizamientos, cada uno de 30–50 m 2 de tamaño. Sin embargo este pudo ser el producto de un deslizamiento mayor que se detuvo en las áreas planas,
chocó contra algunos grupos de árboles que resistieron
deslizamiento, creando un archipiélago de parches
poco disturbados (cada uno con árboles de ~35-m alto
y ~50 cm dap) dentro del área de disturbio. Las áreas disturbadas estaban cubiertas de bambú Guadua, pocas especies de Acalypha (Euphorbiaceae), algunas especies de Cecropia (Cecropiaceae) y muchas Piper (Piperaceae). En las áreas disturbadas más húmedas encontramos Alloplectus y Besleria (Gesneriaceae), Notopleura (Rubiaceae), Costus (Costaceae) y Renealmia (Zingiberaceae). El sotobosque estuvo dominado por
Rubiaceae (Faramea oblongifolia, Palicourea sp., Psychotria cuatrecasasii y P. racemosa ), Melastomataceae (Clidemia heterophylla, Henriettella, Miconia, Ossaea macrophylla, Tococa), Pseuderantemum hookerianum (Acanthaceae), la especie cauliflora Calyptranthes heterophylla (Myrtaceae) y un Ischnosiphon (Marantaceae). En las áreas menos disturbadas, abundaron los individuos de Pourouma (especialmente P. minor, Cecropiaceae), así como también Capparis detonsa (Capparaceae). Los árboles en las laderas incluyeron Dendropanax cf. caucanus (Araliaceae), y en las áreas menos disturbadas, Chryosophyllum venezuelanense (Sapotaceae) y Clarisia racemosa (Moraceae). Encontramos creciendo cerca de los árboles grandes lianas de Gurania (Cucurbitaceae), epífitas Araceae (especialmente Anthurium) y Marcgravia sp. (Marcgraviaceae), la cual fue muy común. Observamos por lo menos cuatro especies de Burmeistera (Campanulaceae) con una variación remarcable de la hoja en todas la especie, parecida a la variación del género Passiflora (Passifloraceae) que parece ser producto de interacción planta-insecto.
Bosques localizados en las crestas, asientos y terrazas
Los bosques que crecen en las áreas planas contiene la mayor diversidad en Río Verde: una mezcla de especies de áreas inundables de suelos (p. ej., Parque Nacional Yasuní) y especies típicas de bosques montanos bajos. Aunque la mayoría de géneros característicos de suelos ricos (p. ej., Ficus, Guarea, Heliconia, Inga, Protium, Virola) estaban presentes, la riqueza dentro de estos géneros es baja, y cada una es representada por tan sólo pocas especies. Algunos ejemplos de especies de la Amazonia presentes en el área incluyen Hasseltia floribunda (Flacourtiaceae), Grias neuberthii (Lecythidaceae), Warscewiczia coccinea (Rubiaceae), Protium amazonicum (Burseraceae), Marila laxiflora (Clusiaceae), Discophora guianensis (Icacinaceae), Guarea pterorachis (Meliaceae), Inga marginata y I. thibaudiana (Fabaceae s.l.), Minquartia guianensis (Olacaceae) y Theobroma subincanum (Sterculiaceae, con hojas dentadas). En las crestas de las montanas, las especies amazónicas se mezclan con elementos montanos, p. ej., Saurauia
(Actinidiaceae), Brunellia (Brunelliaceae), Billia rosea (Hippocastanaceae) y Blakea harlingii (Melastomataceae). Annonaceae y Lauraceae son dominantes en las cestas, representados por Annona, Guatteria y Unonopsis (Annonaceae), y Aniba y Ocotea (Lauraceae). Las palmeras (Arecaceae) son menos comunes y diversas que en las tierras bajas. La palmera más común fue Oenocarpus bataua; también registramos Aiphanes ulei, Chamaedorea pinnatifrons, Wettinia maynensis, pocos Bactris gasipaes y varias especies de Geonoma. Las áreas bajas y planas (terrazas antiguas alrededor del campamento) estaban cubiertas de parches monodominantes de ciertas especies, tanto en el dosel como en el sotobosque. Los árboles dominantes incluyen Protium y Dacryodes olivifera (Burseraceae), Vochysia braceliniae (Vochysiaceae) y Humiriastrum diguense (Humiriaceae). En el sotobosque encontramos una dominancia extrema de Tovomita weddelliana (Clusiaceae), Tabernaemontana sananho (Apocynaceae)
y Psychotria cuatrecasasii (Rubiaceae), reduciendo sustancialmente la diversidad del sotobosque.
NUEVAS ESPECIES, RAREZAS Y ENDÉMICAS
Algunas de nuestras 843 colecciones fueron identificables
a nivel de especies durante nuestro trabajo extensivo en el herbario QCNE en Quito, y el resto todavía necesitan ser
revisados por los especialistas. En base a nuestro trabajo preliminar, mencionamos algunas especies que son endémicas al Ecuador, endémicas al norte del Ecuador
y sur de Colombia, nuevos registros para Ecuador y/o especies potencialmente nuevas para la ciencia.
n Blakea harlingii (Melastomataceae, Fig. 4J), endémica del Ecuador. Colectada a 1.100 en las crestas arriba de nuestro campamento Río Verde, esta especie es conocida sólo en otras dos localidades: las laderas de la Cordillera Huacamayos y en las laderas del volcán Reventador a lo largo del río Quijos. Esta especie es considerada rara, restringida a una elevación entre los 1.000 –1.500 m, y clasificada como Vulnerable (Valencia et al. 2000).
n Meriania pastazana (Melastomataceae), endémica en la parte norte del Ecuador y al sur de Colombia. Esta especie tiene unas impresionantes flores grandes de color magenta y que son conocidas también en La Planada en Colombia. Colectamos un espécimen en Alto La Bonita.
Nuevos registros para Ecuador
Miconia pennelli (Melastomataceae). Esta especie ha
sido registrada en las laderas del Pacifico en Colombia (ambos tipos en las localidades del valle del Cauca
y en Antioquia), así como también una colección
aislada en la Cordillera del Cóndor en Perú. Nuestra observación representa un nuevo registro para Ecuador. Adicionalmente existen numeroso especimenes de M. pennellii en el herbario de QCNE, las cuales han sido erróneamente identificadas como otras especies de Miconia (com. pers. H. Mendoza).
Morella singularis (Myricaceae, Fig. 4P). Hay dos especies conocidas de Morella en el Ecuador, y hemos colectado una tercera, previamente conocida sólo en Colombia, M. singularis, en Alto La Bonita.
Meriania peltata (Melastomataceae). Nuestra observación en Alto La Bonita representa un nuevo registro para Ecuador. Esta especie ha sido previamente registrada sólo en Colombia, donde se encuentra amenazada debido a la destrucción a gran escala del hábitat (Mendoza y Ramírez 2006).
Posibles nuevas especies
Meriania (Melastomataceae, Fig. 4N). Este espécimen fue colectado a lo largo del río en Alto La Bonita en una trocha difícil desde nuestro campamento hacia
el pueblo de La Bonita. Esta bella planta con flores
magenta y morado oscuro ha sido registrada en una
elevación aproximada a los 2.000 m en Colombia y parece ser una especie no descrita.
Semiramisia (Ericaceae). Sólo una Semiramisia (S. speciosa) ha sido registrada para Ecuador, y nuestro colección de Alto La Bonita tiene las hojas más delgadas y elongadas.
Protium (Burseraceae, Fig. 4L). Esta especie es una árbol grande con frutas grandes. Parece ser similar a la especie conocida en la parcela de 50-ha localizado en Yasuní y que está siendo descrito como una especie nueva (com. pers. D. Daly).
Puya (Bromeliaceae, Fig. 4S). Colectamos una Puya con flores amarillas en Laguna Negra que no se asemeja a ninguna de las Puya conocidas en Ecuador (J. M. Manzanares com. pers.).
OPORTUNIDADES, AMENAZAS Y RECOMENDACIONES
Al contrario de las bosques altamente deforestados en otras partes de la región andina, las Cabeceras Cofanes- Chingual representa una oportunidad para proteger la gradiente altitudinal intacta y diversa, que va desde bosques nublados de baja elevación hasta los pastizales andinos. A pesar de las dificultades de accesos y el terreno agreste, aún se realizan actividades de tala de árboles. Encontramos evidencia de la extracción de Polylepis (Rosaceae) y Podocarpus (Podacarpaceae) para uso local y mercados comerciales, y estamos convencidos de que otras especies están siendo removidas. Se recomienda el establecimiento de puestos de guardaparques, patrullajes frecuentes e iniciativas agroforestales para reducir y finalmente eliminar la extracción de madera dentro del área Cofanes-Chingual. En esta región, nuestro inventario representa una de las primeras colecciones de plantas fuera de la carretera Panamericana y otras vías mayores. Aunque nuestros registros representan un avance importante todavía queda mucho por explorar. Recomendamos inventarios adicionales en el aislado macizo al este de La Sofía, la parte superior del valle Condué, el páramo Ccuttopoé, la cabecera superior del Cofanes y las áreas forestales en los flancos occidentales de la provincia de Carchi. Particularmente recomendamos una concentración inicial en las elevaciones no muestreadas, específicamente entre los 1.100–2.500 m y los 3.000–3.500 m.
Autores/Participantes: Javier A. Maldonado-Ocampo, Antonio Torres-Noboa y Elizabeth P. Anderson
Objetos de conservación: Comunidades de peces andinos entre 500 y 3.500 m por la alta concentración de endemismos y la falta de conocimiento de las especies; condiciones buenas de salud de los ecosistemas acuáticos en el área enmarcada por la cuenca Cofanes-Chingual; integridad ecológica de las comunidades acuáticas, de las cuales los peces son un componente principal; conectividad hidrológica entre las cabeceras y las zonas bajas a lo largo de la cuenca Cofanes-Chingual ya que el gradiente tanto altitudinal como longitudinal en las cuencas va definir tanto la composición como la estructura de las comunidades de peces
La fauna de peces en la región neotropical es sin lugar a dudas la más diversa a nivel mundial (Vari y Malabarba 1998), siendo la principal referencia la cuenca del río Amazonas, con un número aproximado de 2.500 especies de peces distribuyéndose a lo largo de su área (Junk et al. 2007). En los últimos años se han realizado avances a través de estudios en sistemática y biogeografía para intentar entender que procesos han generado esta enorme diversidad. Es reconocido que el área correspondiente a la Alta Amazonia es un área de endemismo de gran importancia en términos de su ictiofauna, la cual puede albergar aproximadamente el 50% de las especies actualmente registradas en la cuenca (Junk et al. 2007). Eventos de tectónica asociados al levantamiento de los Andes han sido identificados como uno de los principales factores generadores de aislamiento, aumentando la proporción de especies endémicas en esta área (Lundberg et al. 1998; Hubert y Renno 2006). A pesar de la reconocida importancia ictio- biogeográfica del área del piedemonte andino-amazónico, son pocos los estudios adelantados con el objetivo de determinar la real riqueza íctica de ésta franja que se extiende desde Colombia hasta Bolivia, particularmente en áreas arriba de los 500 m de altura. En el piedemonte amazónico en Colombia, zona limítrofe con Ecuador, los primeros registros fueron realizados por Henry Fowler, ictiólogo norteamericano, quien describió un total de nueve especies entre los años 1943 y 1945 para
el piedemonte de la cuenca del río Caquetá (Maldonado- Ocampo y Bogotá-Gregory 2007). Posteriormente y sólo hasta el año 2005 se realizó un nuevo inventario preliminar de la ictiofauna nativa en las cuencas altas de los ríos Mocoa y Putumayo en el departamento de Putumayo (Ortega-Lara 2005); en este inventario igualmente se registro un total de 29 especies, de las cuales 3 fueron nuevos registros para la zona hidrográfica de la Amazonia colombiana. El caso de Ecuador no es muy diferente; algunas aproximaciones han sido realizadas en la cuenca del río Pastaza (Willink et al. 2005; Anderson et al., datos sin publ.), sin embargo parte de la información aún no está publicada. El objetivo principal de este estudio fue documentar la ictiofauna presente en la cuenca de los ríos Cofanes, Chingual y Aguarico para identificar su valor ecológico y oportunidades para su conservación. Aquí presentamos los resultados de un inventario de peces realizado durante el 22 al 29 de octubre del 2008. Para la cuenca de los ríos Cofanes-Chingual-Aguarico, este trabajo se constituye en la primera aproximación al conocimiento de su ictiofauna y referente de comparación con los estudios realizados en cuencas cercanas en el piedemonte amazónico colombiano.
Realizamos muestreos en 18 estaciones de colecta ubicadas en tres áreas de la cuenca de los ríos Cofanes- Chingual-Aguarico (Río Verde, Alto La Bonita y Bajo La Bonita) (Fig. 13). El rango altitudinal trabajado estuvo entre 500 a 2.600 m, el cual se caracterizó por la heterogeneidad del paisaje debido a su complejidad topográfica y geomorfológica (Apéndice 3). Para poder tomar muestras más representativas de la cuenca Cofanes-Chingual, especialmente en ríos con menor altitud y mayor presencia de peces, incluimos estaciones de colecta fuera de las áreas de campamentos del inventario, a diferencia del resto del equipo biológico. Por eso, el área de muestreo de Bajo La Bonita fue única al equipo ictiológico. En las áreas de Río Verde y Alto La Bonita, las estaciones de colecta se ubicaron en ríos y quebradas
Fig. 13. los cinco círculos abiertos indican áreas donde
muestreamos peces durante el inventario rápido.
Sitios de colecta de peces/
Sitios biológicos/
Biological sites
Límite de la cuenca/
scudillas
colecta futura/Recomended
sites for future sampling
3 estaciónes
Zona: Bajo La Bonita
Chofanes
Zona: Río Verde
10 estaciónes
dentro del bosque. En el área de Bajo La Bonita (las estaciones 017 y 018 están fuera del área propuesta como reserva), los ríos y quebradas drenan un mosaico de áreas de bosque, tierras agrícolas y poblados, así que comparativamente tienen mayor influencia de actividades humanas. Las estaciones de colecta incluyeron tanto quebradas de tamaño mediano (5–15 m de ancho) como ríos más grandes (15–30 m de ancho). Durante los muestreos cuantificamos para cada estación de colecta: temperatura (°C), conductividad (µS) y pH mediante el empleo de un multiparámetro HACH Sension 156. En cada estación de colecta registramos los datos de altitud y coordenadas geográficas (Apéndice 3).
Para la captura de los peces empleamos el método de pesca eléctrica, recorriendo un transecto de 100 m de cada uno de los sitios seleccionados (Fig. 5D). En la electropesca la corriente eléctrica es pasada a través de dos electrodos que se encuentran sumergidos; la electricidad transmitida a través del agua atrae y atonta a los peces, facilitando su captura con la nasa que
funciona como uno de los electrodos y una red adicional donde los peces quedan atrapados. El material colectado fue preservado en solución de formol al 10%. Una vez fijados, los especímenes fueron empacados en bolsas plásticas a las cuáles les añadimos una etiqueta de campo con los datos de código de la estación de colecta. En el laboratorio, el material fue lavado con agua y puesto en frascos de vidrio con alcohol al 75%, para su posterior identificación. La identificación de cada una de las especies la realizamos hasta el mayor
nivel taxonómico posible dependiendo del acceso a claves taxonómicas y a la existencia de bibliografía especializada para cada uno de los grupos taxonómicos colectados en la zona de muestreo (Regan 1904; Géry 1977; Chernoff y Machado-Allison 1990; Vari y Harold 2001; Armbruster 2003; y Maldonado-Ocampo et al. 2005). Una vez identificado, el material fue catalogado
y depositado en la colección de peces del Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales (MECN) en Quito,
y en la colección de peces del Instituto Alexander von
Humboldt (IAvH-P) en Villa de Leyva, Boyacá. El listado de especies sigue la clasificación taxonómica de Reis et al. (2003), donde las familias se encuentran en orden sistemático y los géneros y especies de cada familia y subfamilia están listados alfabéticamente.
Caracterización de los sitios de colecta
Nuestras observaciones indican que los ríos de la cuenca Cofanes-Chingual son típicamente andinos de piedemonte amazónico, caracterizados por pendientes fuertes, aguas correntosas y substratos dominados por piedras grandes (>25 cm). Estas características naturales hacen que los ríos en esta parte de la cuenca sean bastante dinámicos y sujetos a cambios rápidos de caudal relacionados con eventos de lluvia. Como resultado, los hábitats para la fauna acuática son inestables y hay pocas áreas de refugio durante eventos de crecimiento de caudal. Ha sido demostrado que estas condiciones de inestabilidad pueden estar regulando aspectos de la biología básica de la especies (estrategias reproductivas) que se distribuyen en estos sistemas (Torres-Mejía y Ramírez-Pinilla 2008).
En cuanto a condiciones fisicoquímicas, en las
estaciones de colecta la temperatura del agua varío entre 10,6°C a 22,9°C, la conductividad entre 15,1
a 165,5 µS/cm y el pH entre 5,3 y 7,9 (Apéndice 3).
De estos parámetros, el factor más relevante para la distribución de peces es la temperatura del agua, lo
cual se relaciona bastante con la altitud. El promedio de temperatura del agua en las estaciones de muestreo en las áreas de Río Verde y Bajo La Bonita fue 19,9°C
y 20,6°C, respectivamente, mientras en Alto La Bonita
fue 11,9°C. De nuestra experiencia, tanto la diversidad como la abundancia de peces disminuye bastante en aguas con temperaturas menores a 15°C; los resultados de este estudio corroboraron esta idea. Revisando los valores de conductividad, también existe similitud entre los ríos de las áreas de Río Verde y Bajo La Bonita, con promedios de conductividad de 55,6 µS/cm y 58,6 µS/ cm, respectivamente. En ciertos puntos de la cuenca, los datos sugieren que el origen volcánico de los suelos esté influenciando en la química del agua; esto puede ser el caso del río Chingual, demostrado por su mayor conductividad (165,5 µS/cm). No obstante, para una descripción más detallada de los cuerpos de agua en la cuenca ver el capítulo de geología, hidrología y suelos.
Riqueza, abundancia y composición
En total capturamos 653 individuos pertenecientes a
especies, una de ellas introducida, distribuidas en
familias y tres órdenes (Apéndice 4). El orden con
la mayor representación específica fue Characiformes, seguido por Siluriformes (Tabla 1).
Tabla 1. Número y porcentaje de familias y especies para cada uno de los órdenes presentes en la cuenca de los ríos Cofanes, Chingual y Aguarico.
Esta representación es un patrón que ha sido registrado para otras áreas de piedemonte amazónico en Ecuador,
Tabla 2. Número y porcentaje de las especies para cada una de las familias presentes en la cuenca de los ríos Cofanes, Chingual y Aguarico.
Perú y Colombia (Ortega-Lara 2005; Ortega y Hidalgo 2008; Anderson et al. datos sin publ.). Las familias con mayor riqueza de especies fueron Characidae, Loricariidae y Astroblepidae, mientras que las demás familias presentaron de tres a una especie (Tabla 2). Las 31 especies nativas registradas fueron colectadas en las estaciones ubicadas por debajo de los 1.000 m. Es notorio el caso de la estación 017 ubicada en el río Cabeno a los 483 m de altura, en donde registramos el mayor numero de especies (17), representando el 53% de las especies colectadas; a su vez de las 17 especies colectadas, 12 sólo fueron registradas en esta estación (Apéndice 4). Estos resultados nos indican que para el área de conservación propuesta en la cuenca Cofanes- Chingual (excluyendo las estaciones 017 y 018 de Bajo La Bonita), el número de especies nativas registradas es de 19, cifra que consideramos baja teniendo en cuenta el área y el tipo de hábitats que conforman esta cuenca, donde se puede esperar alrededor de 25–30 especies, en un rango altitudinal entre los 500 y 3.000 m. El hecho de que el número de especies nativas sea mayor en las estaciones a menor altitud (p. ej., río Cabeno) puede ser reflejo de la influencia de los factores hidrogeológicos co-variantes a lo largo del gradiente tanto altitudinal como longitudinal en el área, que pueden estar limitando la dispersión de algunos de sus elementos aguas arriba en la cuenca, como ya ha sido
documentado para otras áreas en la región andina y de piedemonte (p. ej., Alvarez-León y Ortiz-Muñoz 2004; Miranda-Chumacero 2004; Pouilly et al. 2006). Sin embargo, en este estudio no realizamos colectas en una franja importante (entre los 1.000 y 2.000 m), algo que puede estar influenciando los resultados observados en cuanto a la tasa de disminución de especies en los gradientes altitudinales y longitudinales en la cuenca. En cuanto a abundancia, el mayor número de individuos colectados pertenece al orden Siluriformes (548, o 83,9%). Para el orden Characiformes colectamos un total de 103 individuos (15,8%). Las familias Astroblepidae y Loricariidae presentaron la mayor abundancia con 296 y 226 individuos respectivamente. Las especies Astroblepus sp1, Astroblepus sp2 y Chaetostoma sp2 fueron las más constantes en el área muestreada, estando presentes en 10 a 13 de las estaciones de colecta y coincidiendo con el hecho de ser las más abundantes. La dominancia del grupo de los Siluriformes en cuanto a abundancia es reflejo de las adaptaciones (ecomorfológicas) que las especies de Astroblepidae y Loricariidae presentan frente a las condiciones típicas de los ríos andinos y de piedemonte. Este grupo de especies pertenece a lo que ha sido clasificado por Maldonado-Ocampo et al. (2005) para peces de la región de los Andes como grupo de peces torrentícolas. De las 32 especies registradas, la trucha (Oncorhynchus mykiss) es la única no nativa y ha sido introducida en la parte alta de la cuenca de los ríos Cofanes-Chingual. En este estudio, esta especie sólo fue colectada en las tres estaciones ubicadas en el río Sucio por arriba de 2.500 m en Alto La Bonita, donde las condiciones de los cuerpos de agua son optimas para su desarrollo. En ésta área, según información de los pobladores, la introducción fue realizada hace tres años. Para el caso de las estaciones 011, 012 y 013 en Alto La Bonita, esperábamos colectar alguna especie perteneciente a la familia Astroblepidae, sin embargo no logramos la captura de ningún individuo. Por lo anterior, es necesario generar información que permita determinar si la ausencia de peces nativos en estos sitios es debido a la introducción de la trucha (p. ej., exclusión
competitiva), que en estas estaciones es muy abundante,
o si es resultado de la presencia de barreras físicas (caídas de agua) que han limitado la dispersión de las especies aguas arriba. Dentro de las especies registradas para los géneros Characidium, Hemibrycon, Astroblepus y Chaetostoma pueden existir nuevas especies no descritas (una para cada uno de los géneros mencionados; ver Fig. 5), ya que a través del proceso de identificación realizado encontramos características que no se presentan en las especies actualmente descritas para estos géneros. Para confirmar
si realmente hay nuevas especies, se requiere colectar
material adicional y trabajar el material colectado con mayor detenimiento con la colaboración de especialistas. Finalmente, el número de especies en el área debe ser mayor al registrado para la cuenca durante este estudio. Las condiciones climáticas presentes en el momento de los muestreos afectaron la colecta, particularmente en el área del río Verde en donde los caudales estaban bastante crecidos durante el trabajo de campo. Las estaciones de colecta abarcaron un porcentaje pequeño de toda la cuenca Cofanes-Chingual, resultado de las limitaciones logísticas en el área que conllevaron a concentrar las estaciones de colecta en el área de influencia de los campamentos seleccionados (río Verde y Alto La Bonita). El hecho de no tener ningún sitio de muestreo entre los 1.000 y 2.500 m también puede estar influenciando el registro de un número menor de especies, referente al número real de especies que pueden estar presentes en esta cuenca.
n En cuanto a las amenazas principales, el hecho de que la totalidad de las especies nativas fueron colectadas en las estaciones por debajo de los 1.000 m y que allí es donde se presenta mayor intervención humana a través de diferentes actividades, hace necesario priorizar medidas de protección en éstas áreas. Mediante conversaciones con pobladores identificamos que estos cuerpos de agua han sido afectados por actividades como la minería y pesca con dinamita y barbasco, que son bastante perjudiciales para la comunidad de peces.
La posible construcción de plantas hidroeléctricas en los ríos de la cuenca Cofanes-Chingual puede tener efectos en la conectividad y disponibilidad de hábitats en el ecosistema acuático. Los efectos pueden ser mayores dependiendo de su diseño y en donde se ubiquen en la cuenca.
La amplia distribución y abundancia de la trucha en varios ríos de la cuenca Cofanes-Chingual es de resaltar, a pesar de que su efecto o amenaza para la ictiofauna nativa de la zona todavía se desconozca. En algunas partes de la cuenca donde hay menor influencia humana en el paisaje, por ejemplo cerca del campamento Alto La Bonita, las condiciones abióticas de los ríos son bastante naturales, no obstante, la introducción de la trucha puede estar afectando la estructura de las comunidades biológicas. Es claro el interés que los pobladores de la región tienen en seguir con este proceso de introducción en otros cuerpos de agua en donde aún no ha sido introducida la trucha.
La contaminación de los cuerpos de agua por el uso
e incremento de agroquímicos y la descarga de aguas
servidas directamente a los ríos sin tratamiento puede estar afectando la calidad del agua en el río Chingual
y sus afluentes, lo cual puede tener efectos en la biota acuática.
Desde una perspectiva de conservación, el poco conocimiento que la gente local tiene de los peces nativos de la zona puede considerarse entre las amenazas para la ictiofauna. Cuando conversamos con pobladores cerca de las comunidades de La Bonita, La Barquilla y Rosa Florida, varios mencionaron que la trucha era el único tipo de pez en los ríos. Este desconocimiento de la ictiofauna puede causar que los usos humanos del agua no tomen en cuenta la necesidad de mantener cierta cantidad y calidad de agua en ríos para las especies nativas.
Comparado con otras cuencas en el piedemonte andino- amazónico, la cuenca de los ríos Cofanes-Chingual todavía se conserva en un buen estado de integridad ecológica. El hecho de que una gran parte de esta
cuenca drena áreas boscosas y que no hay la presencia de alteraciones hidrológicas hace que los ecosistemas acuáticos mantengan sus condiciones físico-químicas y su conectividad natural. A diferencia, los ecosistemas acuáticos de otras cuencas andino-amazónicas dentro del Ecuador están bastante degradados como resultado de la contaminación de sus aguas por actividades industriales y agrícolas, o por desviaciones de caudal causadas por proyectos de riego o hidroeléctricas, como es el caso en la cuenca del río Pastaza o el río Napo. En su estado actual, la cuenca Cofanes-Chingual ofrece una oportunidad no disponible en otras partes del Ecuador de conservar ecosistemas acuáticos y ensamblajes de peces importantes a lo largo de un gradiente altitudinal entre 500 y 3.500 m.
Priorizar medidas de protección en las áreas abajo de los 1.000 m que incluyen la restricción del uso de técnicas insostenibles de pesca (p. ej., dinamita, barbasco).
Mantener la conectividad de los cuerpos de agua a lo largo de la cuenca Cofanes-Chingual.
Ejercer medidas claras de regulación y control sobre el proceso de introducción de la trucha, teniendo en cuenta el posible efecto de esta introducción en el ecosistema acuático y la comunidad de peces.
Buscar alternativas al uso de agroquímicos que son nocivos para los ambientes acuáticos y promover el desarrollo de obras de tratamiento de aguas.
Revisar los diseños de proyectos hidroeléctricos con el fin de verificar que incluyan estrategias para reducir efectos negativos en la conectividad hidrológica y los ambientes acuáticos.
n Determinar la distribución de la trucha en la cuenca Cofanes-Chingual e investigar el efecto de su introducción en los ecosistemas acuáticos y las especies de peces nativos. Estudios deben adelantarse

References: in fine
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 Artículo 19
in fine
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 resolución 
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