Source: https://martinbecerra.wordpress.com/2012/02/27/la-corte-suprema-responde-al-gobierno-con-su-propia-medicina/
Timestamp: 2017-07-25 06:32:46+00:00

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La Corte Suprema responde al gobierno con su propia medicina | QUIPU
La Corte Suprema responde al gobierno con su propia medicina	27
Una primera lectura al fallo de la Corte Suprema de Justicia, que por unanimidad rechazó el recurso que el gobierno había presentado contra la medida cautelar que beneficia al Grupo Clarín por el ya famoso artículo 161 (adecuación al tope de concentración, también llamado “desinversión”) de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, nº26522, indica que la Corte utilizó la táctica del yudo para responderle agriamente al gobierno con su propia medicina. Se incluye el audio de la entrevista en Radio Cooperativa de Gerardo Fernández a Martín Becerra, en el blog Tirando al Medio. En cambio, Mario Wainfeld en Página 12 presenta una interpretación diferente, criticando la decisión de la Corte de “hacer la plancha” en un caso de “gravedad institucional”. Por su parte, Gustavo Arballo en el blog Saber Derecho se pregunta “cuánto es un tiempo prudencial para un proceso como éste” y matiza: la Corte no tiró la pelota afuera, sino que hizo un dribbling largo. El juego continúa.
Primera lectura al fallo de la Corte Suprema de Justicia, que por unanimidad rechazó el recurso que el gobierno había presentado contra la medida cautelar que beneficia al Grupo Clarín al impedir que se le aplique el ya famoso artículo 161 (adecuación al tope de concentración, también llamado “desinversión”) de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, nº26522. Al citar controvertidas políticas aplicadas en el período 2003-2007, la Corte Suprema utilizó la táctica del yudo para responderle agriamente al gobierno con su propia medicina
La Corte Suprema distingue claramente entre esta cautelar y la que había promovido el “peronismo federal”, que boicoteó la discusión y sanción de la Ley de Medios en el Congreso y que obtuvo, con la anuencia de la Cámara Federal mendocina, la suspensión integral de la aplicación de la Ley. Esta suspensión integral, festejada desde los grandes grupos de medios, fue desarticulada por la Corte Suprema de Justicia en junio de 2010.
La Corte Suprema argumenta que el gobierno “no ha logrado demostrar –con el rigor que es necesario en estos casos- que el mantenimiento del pronunciamiento que ataca pueda, en las actuales circunstancias, paralizar u obstaculizar la aplicación general del régimen consagrado en la ley 26.522″. Traducido, este párrafo es otro golpe al gobierno, que en su estrategia polarizadora se obsesionó en los últimos dos meses con el artículo 161 demorando la aplicación de una norma que contiene muchas otras disposiciones que permitirían desconcentrar el mercado de medios, cuya hipertrófica concentración (ver “Los dueños de la palabra” de Martín Becerra y Guillermo Mastrini, 2009, acá: http://www.infomedios.org/publicaciones.php), es resultado de decisiones políticas adoptadas por todos los gobiernos desde 1974 y hasta 2008. La Corte Suprema insta a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal que dispuso la medida cautelar favoreciendo al Grupo Clarín a resolver la cuestión de fondo (si Clarín es afectado en sus derechos adquiridos) en un límite de tiempo “razonable” e incluso invita al gobierno a solicitar la fijación de ese límite temporal, a la vez que recuerda que “las medidas cautelares no constituyen sentencia definitiva o equiparable a ésta”. La Corte Suprema recuerda –lo que constituye seguramente el argumento más doloroso para el gobierno- que fue el propio Poder Ejecutivo en 2005 quien prorrogó las licencias audiovisuales (Decreto 527/05 del ex presidente Néstor Kirchner y medidas complementarias que confirman que el Decreto no fue un accidente, como la Resolución 214 de 2007 del COMFER). Este Decreto se inscribe en una serie larga de medidas a favor de la concentración de medios adoptadas durante la presidencia de Néstor Kirchner, mientras su alianza con el Grupo Clarín se reflejaba en la línea editorial de los medios que el grupo controla y en las visitas del CEO Héctor Magnetto a la Quinta de Olivos. La unanimidad del fallo de la Corte Suprema amerita una lectura tan importante como sus considerandos. Aunque especialistas como Gustavo Arballo anticiparon ya este pronunciamiento manifestando el error de la Corte al esquivar el problema de fondo (ver en “Saber leyes” http://www.saberderecho.com/2010/09/ley-de-medios-cautelar-de-clarin-ante.html), el fallo contiene más sustancia que la prevista.
Audio de la entrevista en Radio Cooperativa de Gerardo Fernández a Martín Becerra, en el blog Tirando al Medio:
http://tirandoalmedio.blogspot.com/2010/10/nota-con-martin-becerra-sobre-el-fallo.html
Sólo un profano en tribunales supondría que el rumbo señalado induce a un trámite expeditivo o tan siquiera veloz. El planteo debe hacerse en primera instancia, correrse traslado a Clarín, resolverse, apelarse, ser decidido por la Cámara, llegar a la Corte… el itinerario concede larga vida a la cautelar. Si hay algo garantizado en los tribunales argentinos es la demora. Nadie puede pronosticar cuánto, el cronista levanta apuestas: por la parte baja duplicará el plazo fijado por ley, un año. Si así sucediera, la pretensa corrección fallaría en su cometido: la actora tiene garantizado un término vaticano sin desinversión.
Fallo de la Corte: “en la búsqueda
de armonía y equilibrio en la decisión”
En mayo 17 dijimos que la Corte iba a hacer lo que hizo, revocar la cautelar de la familia de casos (r) “Diputado Thomas” y mantener la concedida a Clarín por el tema del plazo de desinversión (art. 161 Ley de Medios: un año corrido para vender las licencias que se tienen en exceso de las parmitidas). Lo primero lo hizo en junio (comentamos entonces “el fin de las cautelares suspensivas erga omnes”), ahora hace lo otro.
Podrá decirse que “callar” no fue una decisión, que no tenía competencia para hacerlo. Pero no es tan así: existen muchos casos de Cortes ansiosas, que obiter dicta o por mera intención resolutiva hubieran extendido su pronunciamiento y dicho, o insinuado, cosas sobre los otros puntos.
“En la búsqueda de armonía y equilibrio en la decisión”. Así empieza el considerando 7º.
No creo hacer una lectura muy retorcida si digo que hay algo vagamente culposo, que sólo se busca, de algún modo, lo que no se tiene. Alguien en la Corte pensó que un mero rechazo “en seco” del recurso del Gobierno (lo que firmaron Petracchi y Argibay) podía ser algo injusto, especialmente si la cautelar quedaba petrificada.
“Que por esta razón, y para evitar ese efecto no deseado, se considera conveniente la fijación de un límite razonable para la vigencia de la medida cautelar. Si el tribunal de grado no utilizara ex oficio este remedio preventivo, la parte recurrente podría promover la solicitud de la fijación de un plazo.”
Es el nacimiento las cautelares con fecha de vencimiento a determinar. “Un límite razonable”, ajustado al proceso. De paso, tengo para mi que si la Corte hubiera tenido una predisposición particularmente sensible prima facie sobre la entidad de los puntos (1) y (2) de más arriba, no le hubiera importado demasiado la posibilidad de una cautelar suspensiva ilimitadamente vigente.
En nuestro post de ayer decíamos de la importancia decisiva que tienen las cautelares en la práctica por el tiempo que insumen las causas, ello explicado por el plausible desinterés del actor “cautelado” a impulsar la acción “de fondo” (para qué, si ya la cautelar lo puso a salvo). Esto ocurre no sólo en casos de primera página, sino en muchos casos donde la justicia de sentencia definitiva queda primereada por esa versión bosquejada del pido gancho, escrita con lápiz negro, que es la resolución sobre la cautelar.
El bendito tiempo prudencial se cuenta aparentemente desde el 7 de diciembre de 2009. ¿Cuanto es un tiempo prudencial para un proceso? No sabemos. Por ahí la causa es de “puro derecho” y no hay prueba que producir, en cuyo caso un año debería bastar sobradamente. De momento el considerando 7º le da a la demandada margen para obtener levantamientos o acotaciones de la cautelar, marca la cancha a las instancias inferiores en el trámite del proceso. Esto no estaba en los planes, y es un asterisco que en la resolución de la Cámara no aparecía.
– Post de Martín Becerra en Quipu, que sigue la saludable línea de no confundir la Ley con el 161.
– Comentario de Mario Wainfeld (P12), me gusta eso de “una respuesta florentina en términos políticos”.
– Nota del CIJ, con link al fallo completo.

References: artículo 161
 artículo 161
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 Resolución 
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