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Timestamp: 2019-12-07 03:33:32+00:00

Document:
﻿ SENTENCIA 2006-01481/37365 DE FEBRERO 29 DE 2016
SENTENCIA 2006-01481 DE 29 DE FEBRERO DE 2016
CONTENIDO:RESPONSABILIDAD DEL ESTADO POR MUERTE DE SOLDADO A CAUSA DEL ACCIDENTE DE UN AUTOMOTOR. SE PRECISA POR PARTE DE LA SALA QUE LA NORMATIVA LE IMPONE AL ESTADO EL DEBER DE GARANTIZAR UN ADECUADO Y SEGURO TRANSPORTE DE PASAJEROS, EN CONDICIONES QUE DISMINUYEN EL RIESGO PROPIO QUE IMPONE LA ACTIVIDAD DE CONDUCCIÓN DE VEHÍCULOS Y EL HECHO DE QUE TALES CONDICIONES NO SEAN TENIDAS EN CUENTA POR LA ENTIDAD PÚBLICA VINCULADA, CONLLEVA A LA IMPUTABILIDAD DEL DAÑO ANTIJURÍDICO A ELLA. LO ANTERIOR, AUNADO A QUE SE TRATA DE UNA ACTIVIDAD DESPLEGADA CON UN VEHÍCULO DE USO OFICIAL A TRAVÉS DE UN AGENTE QUE SE ENCONTRABA EN SERVICIO. ENFATIZA FINALMENTE LA SALA QUE EL PUESTO DEL CONDUCTOR Y LOS ASIENTOS PARA LOS PASAJEROS, DEBERÁN ESTAR CONSTRUIDOS Y COLOCADOS DE MODO QUE OFREZCAN LAS MÁXIMAS CONDICIONES DE SEGURIDAD.
TEMAS ESPECÍFICOS:SERVIDOR PÚBLICO, EJÉRCITO NACIONAL, RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL ESTADO, VEHÍCULO AUTOMOTOR, MUERTE DEL SOLDADO
Sentencia 2006-01481/37365 de febrero 29 de 2016
Rad.: 17001-23-31-000-2006-01481-01(37365)
Actor: Adela Devia Cárdenas y otros
Esta corporación es competente para conocer el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante en este proceso de doble instancia, seguido ante el Tribunal Administrativo de Caldas, tal como lo dispone el artículo 129 del C.C.A.(4), habida cuenta que la cuantía de la demanda alcanza la exigida en vigencia del Decreto 597 de 1988 para que esta Sala conozca de la acción de reparación directa en segunda instancia(5).
Corresponde a la Sala resolver el recurso interpuesto por la parte demandada, contra la sentencia que la declaró responsable de la muerte del señor Orlando Devia y la condenó al pago de los perjuicios morales sufridos por los actores, para lo cual debe establecerse el daño, su antijuridicidad y determinarse si el mismo resulta imputable a la acción y omisión de la demanda. Para el efecto debe considerarse el hecho de la víctima y resolverse sobre la valoración de las declaraciones extrajuicio, mencionadas en la apelación, presentadas por la demandada, a las que la actora les resta todo valor probatorio.
3.1. El soldado regular Orlando Devia(6), fallecido el 25 de junio del 2006 (fl. 4 c. 1 –registro civil de defunción–)(7), era nieto de Adela Devia (fls. 3, 5 c. 1 –registro civil de nacimiento del fallecido y de su señora madre–) y hermano de Liliana Noreña Devia (fl. 4 c. 1 –registro civil de nacimiento–), Lyda Noreña Devia (fl. 54 c. 1 –registro civil de nacimiento–), María Eugenia Devia (fl. 55 c. 1 –registro civil de nacimiento–), Sandra Milena Álvarez Devia (fl. 56 c. 1 –registro civil de nacimiento–), David Devia (fl. 57 c. 1 –registro civil de nacimiento–) y Andrés Devia (fl. 58 c 1 –registro civil de nacimiento–).
3.2. De acuerdo con el informe rendido por el teniente Erwin Edgardo Suárez Rojas, el accidente en el que resultó gravemente herido el nieto y hermano de los demandantes, sucedió como sigue:
“Siendo el día antes mencionado [22 de junio de 2006] me encontraba pasando revista de la Base Militar Mirador ll la cual queda ubicada en la vía La Pradera con un equipo de combate en el vehículo camioneta Nissan doble cabina de platón de color blanca modelo 2006 de placas TPV 266(8) el cual está destinado para pasar revistas perimétricas del complejo Hidromiel 1 y en vista de que es el único vehículo que se encuentra en el complejo ya que dos de los vehículos Ford Cargo se encuentran comprometidos en movimientos de personal de la Fuerza de Tarea Conjunta Orión desde hace 20 días y otro se encuentra en reparación y no le ha llegado relevo.
Siendo aproximadamente las 18:30 horas al efectuar el retorno a la Base Militar Subestación, a una velocidad moderada de aproximadamente 40 kilómetros por hora ya que la vía es angosta, curvosa y con derrumbes lo cual no permite una alta velocidad; al tomar una de las curvas de la carretera el soldado antes mencionado [Orlando Devia] se paró para acomodarse según comentan los soldados que se encontraban con él en el platón perdiendo el equilibrio y cayendo bruscamente contra el pavimento, en forma inmediata el conductor del vehículo Jair Soto Mejía identificado con cédula de ciudadanía Nº 10.177.331 de La Dorada se detuvo y embarcamos el soldado a la parte de atrás de la cabina para llevarlo al Hospital de Norcasia.
El soldado fue valorado por la Médico la cual determinó que era necesario remitirlo a la ciudad de Honda ya que recibió un fuerte golpe en la cabeza y al parecer tenía un trauma cráneo-encefálico, el soldado se encontraba consiente pero aturdido por el golpe, a lo cual informé a mi coronel quien me ordenó enviarlo con un suboficial y estar pendiente de la situación del soldado y de el (sic) desplazamiento.
Cerca de las 22:00 horas llegaron en la ambulancia al Dispensario Médico del Batallón de Infantería Patriotas quienes estaban esperando el soldado debido a que no contaban con los equipos requeridos para la realización de los exámenes; siendo aproximadamente las 02:00 horas del día 23 de junio llegaron al Hospital de la ciudad de Ibagué donde fue internado en la Unidad de Cuidados Intensivos, a su vez fue valorado por el Neurocirujano quien diagnosticó que el soldado se encontraba delicado de salud con un hematoma intracerebral y en observación sin tener recuperación, a la fecha [25 de junio de 2006] siendo las 09:00 horas el soldado Orlando Devia falleció” (fls. 162-163 c. 1).
3.3. El Ejército Nacional, mediante el Batallón de Ingenieros Nº 8 “Francisco Javier Cisneros”, inició la averiguación de los responsables del deceso del señor Orlando Devia.
Con base en el informe rendido por el teniente Erwin Edgardo Suárez Rojas y en lo previsto en el Decreto 2728 de 1968, el Comandante del Batallón declaró que el soldado murió “EN MISIÓN DEL SERVICIO” (fl. 172 c. 1).
Dentro de la instrucción se decretó el archivo de las diligencias, por falta de competencia, ya que el pelotón al que pertenecía el soldado Orlando Devia estaba agregado operacionalmente a la Fuerza de Tarea Orión, perteneciente al Comando Operativo Nº 3 de la Octava Brigada, en donde tenía curso la correspondiente investigación disciplinaria (fls. 181-183 c. 1).
3.4. En el expediente, correspondiente a la investigación adelantada por el Juzgado Penal del Circuito de La Dorada, Caldas, en contra del señor Jair Soto Mejía, civil que conducía la camioneta Nissan, por el punible de homicidio culposo, se encuentran:
3.4.1. Inspección a cadáver Nº 203, en la que se especifica: “paciente de 26 años quien ingresa procedente de urgencias donde ingresó en la madrugada de hoy al ser víctima de accidente de tránsito en el municipio de Honda, en calidad de pasajero al caer del camión transporte militar, de placas TPV-266 DZZ Nissan camioneta; el soldado Orlando Devia CAE DE ESTE VEHÍCULO en la vía Dorada a La pradera cerca de Norcasia, de allí fue remitido al Hospital de Honda, Tol.
En cuanto a las lesiones cadavéricas se describe: “Escoriación región frontal lado izquierdo - hematoma región orbital izquierda, escoriaciones región occipital derecha, múltiples escoriaciones dorso mano izquierda y derecha, escoriaciones rótulas derecha e izquierda” (fls. 28-30 c. 2).
3.4.2. Diligencia de ratificación y ampliación rendida por los soldados que también se transportaban en la camioneta Nissan junto con el uniformado fallecido, ante el Juzgado 57 de Instrucción Penal Militar -se subraya-(9):
“… durante un desplazamiento motorizado el Dragoneante Devia Orlando, al querer pasarse para atalajarse perdió el equilibrio y cayó bruscamente al pavimento lo que originó en su humanidad un trauma craneoencefálico en donde procedieron a llevarlo al Hospital de Honda - Tolima, y posteriormente a Ibagué - Tolima cuidados intensivos, donde desafortunadamente fallece (…) cumplía misiones de rutina pasar revista de las bases, concretamente a órdenes del Comandante de la Compañía TE. Suárez Rojas (…) Una vez se presentaron los hechos fue atendido oportunamente en el Hospital regional de Honda, y dado la gravedad fue remitido al Hospital Federico Lleras de Ibagué - Tolima (…) Si existía una orden de operaciones que era el control militar de área y la actividad que estaba realizando el Dragoneante correspondía a dicha operación (…) Es un vehículo Nissan, camioneta doble cabina, asignada al Comandante de la Compañía, y que es usada oficialmente para las misiones de la compañía (…) Los hechos se presentaron en las instalaciones del complejo del proyecto Miel Uno, correspondiente exactamente a la vía que comunica a las bases que custodian dicho proyecto en donde mencionada (sic) vía es de regulares condiciones, el terreno es quebrado (…) el vehículo se encontraba en movimiento y debido al mal estado de la carretera el vehículo iba despacio, y cuando el Dragoneante se levantó a acomodarse la ropa perdió el equilibrio y se cayó del vehículo golpeándose la cabeza (…) De acuerdo a todo a lo que se me ha comunicado (sic) y he averiguado muy seguramente fueron cosas del destino que obedecieron directamente al descuido del Dragoneante específicamente en la no observación de las medidas de seguridad que se deben tener en cuenta para este tipo de desplazamientos” (TC. Javier Ignacio Benavidez Velandia, oficial comandante de la Fuerza de Tarea Orión. Fls. 38-39 c. 2).
“… el vehículo se movilizaba a una velocidad moderada de aproximadamente 40 kilómetros por hora, además las vías no se prestan para alcanzar grandes velocidades debido a que el terreno es bastante curvoso y presenta derrumbes en la vía (…) en la parte trasera de la cabina iban ubicados el cabo tercero González Pérez Jairo Antonio, el SLC. Muñoz Marín José Disney (orgánico del Biaya) en el platón iban ubicados los soldados Bedoya Figueroa Luis, DG. Rubiano Cuéllar Nelson, y el extinto DG. Devia Orlando, en la parte delante (sic) del vehículo me encontraba yo (…) en forma inmediata fue llevado al puesto de salud de Norcasia (…) [previo al abordaje del automotor] se formó el personal, se les informó la misión que se iba a efectuar, se revisaron las armas y se verificó que tuvieran el cartucho de la vida se les ordenó ubicarse en la parte interna del platón y a su vez se les asignó un sitio estratégico para reaccionar (…) la parte trasera del vehículo no cuenta con soportes para que el personal se asegure por lo tanto se les ordenó ubicarse en la parte interna del platón y así mismo se le dieron instrucciones al conductor de desplazarse a una velocidad moderada (…) este vehículo era el único disponible de los cuatro que la empresa Isagen destina para los movimientos de personal, ya que dos Ford Cargo se encontraban comprometidos en movimiento de personal de la Fuerza de Tarea Conjunta Orión desde hace veinte días y otro se encontraba en reparación” (teniente Erwin Edgardo Suárez Rojas, comandante de la Compañía Destructor. Se ratificó en el contenido del informe de que trata el numeral 3.2 de esta providencia. Fls. 47-49 c. 2).
“… Siendo aproximadamente las 15:30 horas el señor TE. Suárez Rojas Erwin formó el personal de la Base para pasar revista de personal e instalaciones de la Base Militar Mirador ll, recordándonos las medidas de seguridad que debíamos tener en el vehículo y que embarcáramos en la parte detrás (sic) sentados en el platón. Encontrándonos en la otra base, después de haber pasado revista, de nuevo nos dio la orden de que embarcáramos en el vehículo para dirigirnos hacia la base La Subestación, recordándonos las medidas de seguridad nuevamente, llevando más o menos 30 minutos el recorrido en unas curvas el dragoneante Devia Orlando se paró como acomodarse (sic) porque iba como mal sentado y de un momento a otro le cogió ventaja el cuerpo y en una de las curvas para acomodarse perdió el equilibrio y se cayó bruscamente contra el pavimento, de inmediato el conductor de la camioneta paró, y lo recogimos para llevarlo al centro de salud ubicado en el Municipio de Norcasia para que le prestaran los primeros auxilios, minutos más tarde el Dragoneante Devia recuperó el conocimiento exclamando de que (sic) lo llevaran para la base, cosa que la doctora no aceptó porque le debían practicar exámenes médicos y decidido (sic) remitirlo a la ciudad de Honda, minutos más tarde me di cuenta que de allí lo habían remitido a la ciudad de Ibagué porque en Honda no había elementos necesarios para practicarle el examen, allí fue donde cuatro días más tarde falleció (…) En la parte de atrás íbamos tres (3) personas con el fallecido, y no contaba con ningún tipo de silla ni ningún elemento que nos brindara seguridad…” (Soldado regular Diego Alexander Bedoya Figueroa. Fls. 50-51 c. 2).
“Siendo aproximadamente las 15:00 horas el señor TE. Suárez Rojas Erwin formó al personal de la Base para sacar el personal disponible a la revista de personal e instalaciones de la Base Militar Mirador ll, exclamándonos las medidas de seguridad que debíamos tener en el vehículo y que embarcáramos. Encontrándonos en la otra Base, después de haber pasado revista, de nuevo nos da la orden de embarcarnos en el vehículo para dirigirnos hacia la Base la Subestación, llevando más o menos 10 minutos de recorrido en una de las curvas el Dragoneante Devia Orlando se paró en una de las curvas para acomodarse perdiendo el equilibrio y cayendo bruscamente contra el pavimento, de inmediato el conducto de la camioneta paró y lo recogimos para llevarlo al centro de salud ubicado en el Municipio de Norcasia para que le prestaran los primeros auxilios, minutos más tarde el Dragoneante Devia recuperó el conocimiento exclamando que lo llevaran para la Base, cosa que la doctora no aceptó porque le debían practicar un Tac Cerebral y decidido (sic) remitirlo a la ciudad de Honda, minutos más tarde me di cuenta que de allí lo habían remitido a la ciudad de Ibagué porque en Honda no había la máquina para practicarle el examen, allí fue donde cuatro días más tarde falleció (…) En la parte de atrás íbamos tres (03) personas con el fallecido, y no contaba con ningún tipo de silla ni ningún elemento que nos hubiera podido brindar seguridad” (Soldado Regular Nelson Rubiano Cuéllar. Fls. 55-56 c. 2).
“Siendo aproximadamente las 15:00 horas el señor TE. Suárez Rojas Erwin me dio la orden de que nos regresáramos hacia la base militar El Mirador ll. Después de que dicho comandante pasara revista de los soldados y la base me dio la orden de que nos regresáramos hacia la Base Militar Subestación, en ese recorrido y andando a una velocidad de unos 40 kilómetros por hora, en una pequeña curva el DG. Devia Orlando según comentan sus compañeros que iban en el platón se paró para acomodarse perdiendo el equilibrio y cayendo bruscamente al pavimento, inmediatamente detuvo el vehículo y levantamos al Dragoneante y de allí de una forma inmediata lo llevamos al centro de salud ubicado en el municipio de Norcasia, donde lo atendieron de inmediato, minutos más tarde el Dragoneante manifestaba que no se quería quedar allí en el centro de salud, pero la doctora dijo que tenía que remitirlo a la ciudad de Honda para practicarle un Tacc (sic) cerebral, después de eso, cuatro días más tarde me di cuenta de que el Dragoneante había fallecido” (Jair Soto Mejía, conductor de la camioneta Nissan de placas TPV-266 al momento del accidente. Fls. 57-58 c. 2).
“Eran aproximadamente las 14:55 horas cuando mi TE. Suárez me dio la orden de que alistara un personal me dio la orden de que alistara un personal porque iba a pasar revista de la base militar el Mirador 2, fue entonces cuando formé el personal y le di parte a mi teniente entonces empezó a recordarnos las medidas de seguridad tales como que ninguno de los soldados podía ir en la orilla del platón del vehículo, que no se fueran a levantar, todos debían ir sentados en la parte interna del platón, nos desplazábamos a una velocidad aproximada de 40 kilómetros por hora, porque la vía presenta muchas curvas y derrumbes a los lados, cuando en una curva se cayó el DG Devia Orlando inmediatamente se detuvo el vehículo nos dirigimos todos hacia donde había quedado el dragoneante, lo chequeamos, él se quejaba y cuando lo subimos a la cabina del vehículo llevándolo al centro de salud de Norcasia, Caldas, donde fue atendido por la médico de turno el dragoneante decía que se quería ir para la base, pero la doctora le dijo que no lo podía hacer porque debía efectuársele un examen en la cabeza para verificar el estado en que se encontraba, entonces fue cuando lo remitieron la Batallón Patriotas donde llegó, lo revisaron y llevaron al Hospital de la ciudad de Honda, lo chequearon y posteriormente lo remitieron al hospital Federico Lleras ubicado en la ciudad de Ibagué… lo internaron en la sala de cuidados intensivos donde se complicó y posteriormente murió” (Cabo Tercero Jairo González Pérez. Fls. 125-127 c. 2).
3.5. El a quo comisionó al Juez Promiscuo Municipal de Caicedonia, Valle del Cauca, para que recibiera los testimonios a los que se hace referencia a continuación –se subraya-:
“… Convivo con la señora Lida Noreña Devia, hermana de Liliana (…) Sí lo conocí [a Orlando Devia], hace por ahí unos veinte años, estaba pequeñito (…) yo era muy amigo de la mamá, doña Olga Devia. (…) Antes era un joven alentado, nunca le vi presentar ninguna enfermedad, jugaba futbol, hacía mucho deporte en cicla, eso era lo que yo más le veía y después ya se puso a trabajar, yo no sabía que él estaba en el ejército, pero siempre lo veía bien, era un fortacho (sic) (…) él se dedica a vender cd, mercancía para él sostenerse y ayudarle a la abuela, pero no sé cuánto ganaba por eso, y lo sé porque él nos ofrecía su mercancía en la casa (…) la muerte de Orlando afectó bastante a toda la familia, lo recuerdan mucho, ellos comentan que lamentan mucho la muerte de Orlando en este accidente. La abuelita si la afectó bastante (…) él mantenía en la casa de Lida Noreña y en donde la abuelita (…) lo que ganaba lo aportaba a la abuelita, de resto era para el sustento de él mismo, para lo que era necesitara (sic), yo lo sé porque él mismo lo comentaba, y de vez en cuando le regalaba algo a los primos, era muy amable ese chino (Ramón Elías Pérez Bermúdez, esposo de Lida Noreña Devia. Fls. 10-11 c. 2).
“… yo era muy amiga de la mamá de Orlando, la señora María Olga, y lo conocí desde que él era menor de edad, él estudiaba, eso para ahí unos veinticinco o treinta años, cuando la mamá de él falleció él tenía por ahí unos quince años, y entonces él se quedó con la abuela, al igual que sus hermanos.(…) él vivía con la abuela… a la edad de los quince años se independizó porque ya él ya trabajaba, se estaba ganando platica, cuando él murió no estaba con su abuela, yo veía que él venía y le traía mercado y volvía y se iba, él siempre estaba pendiente de ella (…) Yo no supe que Orlando prestara servicio militar, porque yo no tenía comunicación con él, escasamente el saludo y ya no más; de la salud de Orlando, lo conocí como un muchacho muy alentado, trabajaba en todo, nunca lo vi enfermo (Luz Marina Valencia Barrero, vecina. Fls. 12-13 c. 2).
“… desde que lo conocí [a Orlando Devia] siempre gozada (sic) de buena salud, ante y después de la prestación de su servicio militar, él jugaba futbol. (…) Él se dedicaba a trabajos varios como vender productos como cigarrillos en promoción, y siempre trabajó temporalmente, es decir, en la medida en que se presentaba la oportunidad de trabajar, él trabajaba, nunca dejaba de trabajar. (…) primero sus gastos personales y algo que le ayudaba a la abuela, y lo sé porque yo convivo con la nieta de la sra. Adela Devia (…) La muerte de Orlando afectó bastante a la familia, mucha tristeza y aun lo lamentan, la abuela lo nombra mucho, y se deprime demasiado, porque él era muy unido a la familia, en las fiestas y en todo (…) Poco antes de irse a pagar servicio militar, se había independizado, pero él visitaba la abuela con frecuencia, semanalmente, ya después prestando el servicio militar, de acuerdo a los permisos que da el ejército, la visita en todos esos permisos (sic), y a su demás familia (…) Él siempre lo que ganaba le aportaba a la abuelita, de resto era para el sustento de él mismo, para lo que era necesitara (sic), yo lo sé porque él mismo lo comentaba, y de vez en cuando le regalaba algo a los primos, era muy amable ese chino (Franciny Rivera Arias, convive con la señora Liliana Noreña Devia. Fls. 14-16 c. 2).
“… En lo poco que yo me enteraba él visitaba a la abuela y visitaba a sus hermanos, él vivió con la abuela, aquí en Caicedonia, no recuerdo que tanto tiempo, pero como él se fue a prestar servicio, ya estaba en su trabajo, ya no sé si él vivía con ella, pero demás que el hombre le ayudaba (Reveiro de Jesús Vélez Marín, convive con una tía del occiso. Fls. 15 vto.-17 c. 2).
3.6. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Regional Occidente, realizó peritación respecto de la señora Adela Devia Cárdenas, dictaminó síndrome demencial con síntomas coexistentes depresivos, proceso que se conoce usualmente como pseudodemencia depresiva, sin especificar su causa (fls. 21-26 c. 2).
De acuerdo con el artículo 90 de la Constitución Política, “[e]l Estado responderá patrimonialmente por los daños antijurídicos que le sean imputables, causados por la acción o la omisión de las autoridades públicas”. Al respecto, esta corporación ha precisado que, aunque el ordenamiento jurídico no prevé una definición de daño antijurídico, éste hace referencia a “la lesión de un interés legítimo, patrimonial o extrapatrimonial, que la víctima no está en la obligación de soportar, que no está justificado por la ley o el derecho”(10).
De conformidad con esa cláusula general de responsabilidad, los demandantes imputan a la Nación - Ministerio de Defensa - Ejército Nacional, el hecho dañoso consistente en el deceso del señor Orlando Devia, causado por la caída sufrida mientras era transportado junto con sus compañeros en el platón de una camioneta.
Como se expresó en el acápite de hechos probados, se encuentra ampliamente acreditado que el soldado regular Orlando Devia falleció, con ocasión de las heridas sufridas por su caída del platón de la camioneta que lo transportaba –trauma craneoencefálico–, junto con sus compañeros, luego de pasar revista en el Batallón Mirador ll, en inmediaciones del municipio de Norcasia, Caldas, esto es, en y con ocasión del servicio.
Ahora bien, en lo que tiene que ver con la antijuridicidad del daño, es relevante señalar que el occiso se encontraba vinculado al Ejército Nacional en calidad de soldado regular (fl. 161 c. 1), sin que pueda catalogarse el riesgo concretado como inherente a la prestación del servicio militar –como lo pretende la parte apelante–, en tanto no se colige que de su función se derive el tener que soportar la muerte por su caída del platón de la camioneta, al que se le ordenó embarcarse, en una abierta inobservancia de las normas de tránsito que prohíben el transporte de personas en los platones de vehículos, en cuanto espacios destinados a carga.
Sobre un caso de igual entidad(11), en donde el automotor en el que eran transportados los uniformados colisionó y uno de ellos cayó y se produjo su deceso, señaló la Sala:
“La Sala considera que en este asunto el daño es imputable a la entidad demandada, toda vez que se probó el incumplimiento de las normas de tránsito que reglamentan el adecuado transporte de pasajeros, ya que, según se acreditó en el proceso, mediante los testimonios de los agentes Álvaro Fernández (fls. 136 y 137, c. 2) y Honorio Vega Cárcamo y la indagatoria rendida por el señor Arnulfo Ceballos Botina (fls. 86 a 89, c. 2), el señor William José Viloria Ariza se movilizaba en el platón del vehículo a disposición de la entidad demandada, circunstancia que favoreció su caída del automotor y por ende el golpe que le produjo la muerte, como quedó claramente expresado en sus declaraciones. En efecto, como bien lo refirió el señor Vega Cárcamo, los cuatro pasajeros que se movilizaban en el platón de la camioneta, fueron expulsados violentamente de la misma al momento del accidente, versión coadyuvada por el agente Álvaro Fernández, quien también se encontraba ubicado en el platón de la camioneta y manifestó haber perdido el conocimiento, como consecuencia del volcamiento que sufrió el vehículo.
En efecto, si bien en el Decreto 1344 de 1970, vigente para la época de los hechos, no se incluyó una norma que expresamente prohibiera el tránsito de pasajeros en el platón de las camionetas, como sí se hizo en la Ley 796 de 2002(12), existen otras disposiciones en dicha normativa que permiten inferir lo indebido de tal comportamiento, comoquiera que con el mismo se ponen en riesgo la vida y la integridad de quienes en tales vehículos se transportan(13).
Es así como el artículo 50 de dicha normativa establece que ‘el puesto del conductor y los asientos para los pasajeros, deberán estar construidos y colocados de modo que ofrezcan las máximas condiciones de seguridad y comodidad’; de igual manera el artículo 170 prohíbe que los vehículos de carga, entre ellos las camionetas, las cuales fueron definidas por tal decreto como vehículos de características ‘similares a las de los automóviles y comúnmente usados para movimiento de pequeñas cargas’, transporten pasajeros sobre la plataforma y en concordancia con dichas disposiciones la norma contenida en el artículo 216 impone una sanción de 5 salarios mínimos legales mensuales vigentes, a quienes incumplan con dicha reglamentación.
Así las cosas, resulta claro que las disposiciones contenidas en la mencionada normativa, imponen el deber de garantizar un adecuado y seguro transporte de pasajeros, en condiciones que disminuyan el riesgo propio que impone la actividad de conducción de vehículos y el hecho de que tales condiciones no sean tenidas en cuenta por la entidad pública vinculada, conlleva a la imputabilidad del daño antijurídico a ella. Lo anterior, aunado a que se trata de una actividad desplegada con un vehículo de uso oficial a través de un agente que se encontraba en servicio, la cual es la causa del daño, toda vez que la ubicación del agente William Viloria Ariza en el platón del automotor, en condiciones mínimas de seguridad, favoreció que con ocasión de la colisión el mismo cayera del automotor y sufriera el golpe que finalmente acabó con su vida”.
Se colige de lo dicho que fue por causa de la contravención a la normativa referida que se propició el escenario para el deceso del señor Devia, pues, se dispuso su transporte en el platón de la camioneta, sin considerar lo previsto en la Ley 796 de 2002, que sanciona el transporte de pasajeros en los espacios destinados a la carga, trátese de furgón, camión o plataforma de estacas (art. 131, num. C.37(14)).
En la medida en que los platones no están diseñados, dispuestos, ni adecuados para el transporte de personas, su uso debe limitarse al transporte de objetos, tal como lo previó el legislador al vedar la posibilidad de su uso para el desplazamiento de personas.
Es dable concluir, en consecuencia, que la abuela y hermanos del occiso no tienen que padecer el dolor como tampoco las consecuencias económicas por la muerte del uniformado, quien no tenía que haber sido transportado en el espacio de una camioneta destinado a la carga, únicamente.
Para efecto de determinar la imputación, basta con advertir que la orden de embarque en el platón la dio el superior del señor Devia, circunstancia probada mediante los testimonios rendidos por los uniformados presentes al momento del accidente, es decir, el cabo tercero Jairo González Pérez, el señor Jair Soto Mejía, el soldado regular Nelson Rubiano Cuéllar, el soldado regular Diego Alexander Bedoya Figueroa, el teniente Erwin Edgardo Suárez Rojas y el teniente coronel Javier Ignacio Benavidez Velandia, cuyos relatos son contestes en afirmar que la camioneta Nissan tipo platón, fue dispuesta para la misión y que no se disponía de otro vehículo. Mismos que ilustraron a la Sala sobre la orden impartida a la víctima de embarcarse en el platón, al tiempo que se impartían instrucciones en orden a evitar un accidente, sin considerar que cualquiera que fuere el cuidado y precaución el accidente podía preverse, pues los uniformados estaban siendo transportados en un lugar destinado a carga.
Estos testimonios, como se señaló en el párrafo 3.4.2, tienen plena validez probatoria y pueden ser valorados como tales. Esto es así, por cuanto se rindieron ante autoridad judicial, bajo la gravedad de juramento y su traslado fue solicitado por la parte actora, de modo que su valoración se ajusta a los criterios establecidos por esta corporación, mediante la sentencia de 11 de septiembre de 2013, Exp. 20.601, antes referenciada.
No son estas, como se mencionó en la sentencia apelada, declaraciones extrajuicio, a las que, en todo caso, se les otorgaría valor probatorio, dado que, al amparo del artículo 22 del Decreto 2651 de 1991, los documentos que contienen declaraciones de terceros vertidos ante autoridad judicial o administrativa o incluso ante un particular, se agrupan en la denominación “documentos declarativos de terceros” y así deben valorarse, en conjunto, conforme a las reglas de la sana crítica; sin perjuicio de su ratificación. Aunque rendidos ante el juez de la causa y en las oportunidades procesales, no podrían ser tenidos en como prueba documental, dado su carácter testimonial.
Lo anterior, en consideración a que la Constitución Política, garantiza el acceso a la justicia(15) y la facultad de probar(16) como derechos fundamentales orientados a asegurar la efectividad de los principios, derechos y deberes, la convivencia pacífica, la vigencia de un orden justo y la primacía de los derechos inalienables de las personas(17), con prevalencia del derecho sustancial(18) y, por tanto, en casos en los que se recauden medios de conocimiento que no se sujeten a los requisitos y previsiones de otros medios, no por eso dejan de valorarse, porque tanto en su formación como contradicción, se sujetan a las “las disposiciones que regulen medios semejantes o según su prudente juicio [el del juez]” (art. 175 C. de P.C.).
No obstante, los uniformados declararon en el curso del proceso penal adelantado por la muerte del uniformado y la prueba se trasladó a solicitud de la parte actora. Declaraciones estas que, como quedó anotado, permiten tener probada la antijuricidad del daño y la imputación, así la demandada pretenda fundar en las mismas el hecho de la víctima, en razón de que el soldado no habría atendido las instrucciones, impartidas, dirigidas a que viajara sentado. Instrucciones estas irrelevantes pues sentado o en pie, no tenía que ser transportado en un lugar destinado a la carga. La que, no obstante su inmovilidad, puede resultar averiada. Las personas, en su lugar, deben ser transportadas en espacios adecuados de forma que puedan realizar los movimientos que les son propios, sin poner en riesgo sus vidas.
Se concluye, entonces, que el soldado Orlando Devia no debía soportar su transporte en el platón de la camioneta dispuesta para su traslado, aunado a que la demandada estaba en la obligación de preservar la vida del uniformado.
El tribunal a quo únicamente accedió a la pretensión de resarcimiento de los perjuicios morales, concediendo 100 SMLMV a la señora Adela Devia Cárdenas y 30 SMLMV para cada uno de sus hermanos, estos son, María Eugenia, David y Andrés Devia; Liliana y Lina Noreña Devia y Sandra Milena Álvarez Devia(19).
Misma que habrá de mantenerse, al igual que la decretada a favor de la señora Adela Devia Cárdenas se encuentra ajustada, dado que se probó su cercana relación con el señor Orlando Devia luego del fallecimiento de su madre –fls. 3, 5-7 c. 1, registros civiles de nacimiento y defunción de Orlando Devia y su madre, María Olga Devia–, al punto que adoptó el papel de madre de crianza, circunstancia que, además, no fue objetada por el extremo demandado.
Se mantendrá incólume la indemnización respecto de sus hermanos, en observancia del principio de non reformatio in pejus. No obstante, se modificará la parte resolutiva, para expresar la suma concedida por perjuicios morales en salarios mínimos.
MODIFICAR la sentencia del 10 de marzo de 2009, proferida por el Tribunal Contencioso Administrativo de Caldas, que quedará de la siguiente manera:
1. Declarar administrativamente responsable a la Nación - Ministerio de Defensa, Ejército Nacional de la muerte del señor Orlando Devia.
2. A título de perjuicios morales la entidad señalada pagará a la señora Adela Devia Cárdenas la suma equivalente a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes. Para los hermanos maternos María Eugenia, David, Andrés Devia; Liliana, Lyda Noreña Devia y Sandra Milena Álvarez Devia, treinta (30) salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno.
4. No hay lugar a liquidación de costas por las razones previstas en la parte motiva. Se le dará cumplimiento con los artículos 176-178 del C.C.A.
5. En firme este fallo, háganse las anotaciones pertinentes en el programa Justicia Siglo XXI. Si al liquidar los gastos del proceso quedaren remanentes, desde ahora se ordena la devolución al consignante. Así mismo, se autoriza a la Secretaría para que expida todas las copias que soliciten las partes, para los efectos legales pertinentes.
1 Folios 306-327 c ppal 2.
2 Folios 8 al 44 y 59 al 98 c 1.
3 Folios 119 al 125 c 1.
4 En texto de la norma vigente con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 446 de 1998, dado que, si bien la Ley 446 de 1998 eliminó el criterio de la cuantía para la asignación de competencia en materia contenciosa administrativa, estableció en el parágrafo de su artículo 164, que dicho criterio de asignación de competencia sólo operaría una vez entraran en operación los juzgados administrativos, condición que se cumplió con posterioridad a la interposición de la demanda, el 1º de agosto de 2006.
5 Para la época en la que se interpuso la demanda -9 de octubre de 2006-, la cuantía para que un proceso iniciado en ejercicio de la acción de reparación directa tuviera vocación de doble instancia era de $204´000.000, de conformidad con lo previsto en la Ley 446 de 1998, artículo 40, numeral 6º. En este caso, la pretensión de mayor valor corresponde a la suma de $1.570´800.000, por concepto de perjuicios morales a favor de los demandantes.
6 De conformidad con la certificación obrante a folio 161 del cuaderno 1.
7 Copia de la historia clínica a folios 59 al 115 del cuaderno 2.
8 Copias de la tarjeta de propiedad, seguro obligatorio y póliza de responsabilidad extracontractual, a folios 40 al 46 del c. 2.
9 Sobre las declaraciones transcritas, se tiene que las mismas tienen pleno valor probatorio, en cuanto fueron depuestas en un proceso adelantado por la justicia penal militar, bajo la gravedad de juramento, dado el traslado solicitado por la misma actora, tal como consta en auto del 29 de junio de 2007 (fls. 119-125 c. 1). Téngase en cuenta lo señalado en sentencia del 11 de septiembre de 2013 de esta corporación, Exp. 20.601, C.P. Danilo Rojas Betancourth. “cuando la demandada es la Nación, y es una entidad del orden nacional quien recaudó los testimonios con plena observancia del debido proceso, entonces puede afirmarse que la persona contra la que pretenden hacerse valer dichas pruebas, por ser la misma, tuvo audiencia y contradicción sobre ellas. En este caso, se entiende que la Nación es la persona jurídica en cuya cabeza radican las garantías que se pretenden preservar con las previsiones del artículo 229 del Código de Procedimiento Civil y, por lo tanto, también es plausible afirmar que tales prerrogativas no se transgreden cuando se aprecia el testimonio trasladado en las condiciones aludidas”.
10 Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia de 2 de marzo de 2000, C.P. María Elena Giraldo Gómez, Exp. 11945.
11 Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección B. C.P. Stella Conto Díaz del Castillo, sentencia del 9 de octubre de 2014, Exp. 31414.
13 Consejo de Estado, Sección Tercera- Subsección B, sentencia de 29 de marzo de 2012, Exp. 080012331000199300792801 (22.530), M.P. Ruth Stella Correa.
14 Los infractores de las normas de tránsito serán sancionados con la imposición de multas, de acuerdo con el tipo de infracción así: (…)
15 Conforme al artículo 229 Constitucional, “[s]e garantiza el derecho de toda persona para acceder a la administración de justicia. La ley indicará en qué casos podrá hacerlo sin la representación de abogado”.
16 El artículo 29 Constitucional garantiza a toda persona el derecho “… a presentar pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra”.
17 Así lo impone la Constitución Política –se destaca–: “[s]on fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares” –art. 2º- y “[e]l Estado reconoce, sin discriminación alguna, la primacía de los derechos inalienables de la persona” –art- 5º–.
18 Preceptúa el artículo 228 Constitucional, que “[l]a Administración de Justicia es función pública. Sus decisiones son independientes. Las actuaciones serán públicas y permanentes con las excepciones que establezca la ley y en ellas prevalecerá el derecho sustancial” –se destaca–.
19 El Tribunal plasmó el monto de la indemnización en pesos, haciendo la equivalencia de los salarios mínimos legales mensuales vigentes, de modo que la condena se expresará en salarios, cuyo monto deberá ser tenido en cuenta a la fecha de ejecutoria de esta providencia, sin que ello implique modificación alguna a la indemnización.

References: artículo 129
 artículo 90
 artículo 50
 artículo 170
 artículo 216
 artículo 22
 artículo 164
 artículo 40
 artículo 229
 artículo 229
 artículo 29
 artículo 228