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Timestamp: 2017-09-23 00:15:33+00:00

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Continúa el culebrón: las cláusulas suelo son válidas o réquiem por la transparencia material | Hay Derecho
Etiquetas: consumidores, Derecho Civil, reales e hipotecario
https://hayderecho.com/wp-content/uploads/2017/03/juezzzzz.png 664 960 Ignacio Gomá Lanzón https://hayderecho.com/wp-content/uploads/2016/09/hay-derecho-conciencia-civica-logo-3.png Ignacio Gomá Lanzón2017-04-04 00:00:462017-04-04 00:18:47Continúa el culebrón: las cláusulas suelo son válidas o réquiem por la transparencia material
Alberto Gutierrez Moreno Dice:
4 abril, 2017 en 16:25
Ignacio, ¿por qué afirmas en este y algun otro articulo que legalmente no cabe declarar abusiva una cláusula que afecta al contenido principal del contrato?
El artículo 82.1 del TRLCU al definir las cláusulas abusivas no establece excepción alguna cuando se refieran al contenido principal del contrato, y precisamente la redaccion es fruto de una enmienda que suprimió un inciso que exceptuaba el control cuando afectase al contenido principal del
4 abril, 2017 en 16:51
Para más facilidad, te transcribo el fundamento 10 de la sentencia de 13 de mayo de 2013. Yo no estoy muy de acuerdo con que la cláusula suelo no se hubiera podido anular por abusiva por ese motivo, porque afecta al interés, que es el precio, pero es la posición que adopta el Supremo.
Por otro lado, como decía en el primer post que escribí sobre esto, en esta cuestión confluyen elementos de enorme complejidad: la directiva es de mínimos, la no transposición del art. 4.2 puede entenderse como una mayor protección al consumidor, pero parece que tal falta de trasposición fue un simple error parlamentario. Aquí puede leerse un interesante trabajo de Sergio Cámara al respecto:
http://www.unirioja.es/dptos/dd/civil/docs/2013_Camara_STS_9_5_2013_abusivas_suelo.pdf
Y lo cierto es que si el TS hubiera adoptado la contraria se habría ahorrado muchos problemas. En todo caso, ahí va el fundamento 10 del que hablaba:
“DÉCIMO: EL CONTROL DE LAS CONDICIONES SOBRE EL OBJETO PRINCIPAL DEL CONTRATO
179. Despejadas las dudas sobre la naturaleza de las cláusulas referidas a la variación de los tipos de interés -se trata de condiciones generales-, las codemandadas se opusieron al control de su abusividad porque las mismas afectaban a un “elemento esencial” del contrato de préstamo bancario.
180. La sentencia recurrida, le dio la razón y afirmó en el fundamento de derecho quinto que se trataba de uno de los elementos esenciales del contrato:”[…] se incorporan al contrato, siendo el precio del mismo […] estas cláusulas de limitación de intereses son elementos configuradores del precio del producto contratado, estableciendo el mínimo que el cliente habrá de pagar como intereses del préstamo, y el máximo que abonará […] estas cláusulas no son de carácter accesorio […] como uno de los factores de determinación del precio del
contrato (junto con el interés referencial y el interés diferencial), precisamente el que determina el mínimo que habrá de pagar el prestatario, forman parte integrante de uno de los elementos esenciales del mismo. Como tal es el elemento decisivo a la hora de decantar su voluntad para contratar […] lo que verdaderamente le interesa es el objeto principal del contrato y la conveniencia de las condiciones esenciales del mismo. […] al constituir estos pactos de limitación de intereses elementos conformadores de una de las condiciones esenciales del contrato, nada menos que de la estipulación contractual más importante para el prestatario que es el tipo de interés […]”.
182. Rechazado tal planteamiento, es preciso decidir si la norma autoriza que los tribunales se inmiscuyan en el examen de su contenido o, por el contrario, el principio de libertad autonormativa que rige en nuestro sistema no tolera otro control que el que deriva de la aplicación delartículo 1255 del Código Civil, según el cual”[l]os contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarias a las leyes, a la moral, ni al orden público”-,aplicable a todos los contratos con independencia de que se trate de cláusulas impuestas y de que se inserten en contratos suscritos por consumidores.
184. El decimonoveno considerando de la Directiva 93/13 indica que”[…] a los efectos de la presente Directiva, la apreciación del carácter abusivo no debe referirse ni a cláusulas que describan el objeto principal del contrato ni a la relación calidad/precio de la mercancía o de la prestación; que en la apreciación del carácter abusivo de otras cláusulas podrán tenerse en cuenta, no obstante, el objeto principal del contrato y la relación calidad/precio; que de ello se desprende, entre otras cosas, que en los casos de contratos de seguros las cláusulas que definen o delimitan claramente el riesgo asegurado y el compromiso del asegurador no son objeto de dicha apreciación, ya que dichas limitaciones se tienen en cuenta en el cálculo de la prima abonada por el consumidor”.
185. De forma coherente con tal planteamiento, la expresada Directiva dispone en el artículo 4.2 que”[l]a apreciación del carácter abusivo de las cláusulas no se referirá a la definición del objeto principal del contrato ni a la adecuación entre precio y retribución, por una parte, ni a los servicios o bienes que hayan de proporcionarse como contrapartida, por otra, siempre que dichas cláusulas se redacten de manera clara y comprensible”.
187. Por su parte, el IC 2000 diferencia entre”[l]as cláusulas relativas al precio, en efecto, están sometidas al control previsto en la Directiva ya que la exclusión se refiere exclusivamente a la adecuación entre precio y retribución, por una parte, y los servicios o los bienes que hayan de proporcionarse como contrapartida, por otra. Las cláusulas por las que se estipulan el método de cálculo o las modalidades de modificación del precio entran, por tanto, dentro del ámbito de aplicación de la Directiva”.
188. En este contexto, la literalidad de Directiva 93/13/CEE: las “cláusulas que describan el objeto principal del contrato”y a”la definición del objeto principal del contrato”, sin distinguir entre “elementos esenciales” y “no esenciales” del tipo de contrato en abstracto -en el préstamo no es esencial el precio ni siquiera en el préstamo mercantil, a tenor de losartículos 1755 CCy315 del CCom)-, sino a si son “descriptivas” o “definidoras” del objeto principal del contrato concreto en el que se incluyen o, por el contrario, afectan al “método de cálculo” o “modalidades de modificación del precio”.
192. Es cierto que, como regla, no es susceptible de control, ya que el considerando decimonoveno de la Directiva 93/13 indica que”[…] la apreciación del carácter abusivo no debe referirse ni a cláusulas que describan el objeto principal del contrato ni a la relación calidad/precio de la mercancía o de la prestación”, y el artículo 4.2 que”[L]a apreciación del carácter abusivo de las cláusulas no se referirá a la definición del objeto principal del contrato ni a la adecuación entre precio y retribución, por una parte, ni a los servicios o bienes que hayan de proporcionarse como contrapartida […]”.
193. Pero, como sostiene laSTJUE de 3 de junio de 2010, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, C-484/08, apartado 40″[…]no se puede impedir a los Estados miembros que mantengan o adopten, en todo el ámbito regulado por la Directiva, incluido el artículo 4, apartado 2, de ésta, normas más estrictas que las establecidas por la propia Directiva, siempre que pretendan garantizar al consumidor un mayor nivel de protección”, y, según el apartado 44, los artículos 4, apartado 2, y 8 de la Directiva deben interpretarse en el sentido de que”[…] no se oponen a una normativa nacional […], que autoriza un control jurisdiccional del carácter abusivo de las cláusulas contractuales que se refieren a la definición del objeto principal del contrato o a la adecuación entre, por una parte, precio y retribución y, por otra, los servicios o bienes que hayan de proporcionarse como contrapartida, aunque estas cláusulas estén redactadas de manera clara y comprensible”.
194. Esta posibilidad de que la normativa nacional autorice el control de las cláusulas que definen el objeto principal del contrato se reitera en el apartado 49 de la expresadaSTJUE de 3 de junio de 2010, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, según el cual”losartículos 2 CE,3 CE, apartado1, letra g), y4 CE, apartado 1, no se oponen a una interpretación de los artículos 4, apartado 2, y 8 de la Directiva según la cual los Estados miembros pueden adoptar una normativa nacional que autorice un control jurisdiccional del carácter abusivo de las cláusulas contractuales que se refieren a la definición del objeto principal del contrato o a la adecuación entre, por una parte, precio y retribución y, por otra, los servicios o bienes que hayan de proporcionarse como contrapartida, aunque estas cláusulas estén redactadas de manera clara y comprensible”, y, de hecho, la Directiva 2011/83/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, sobre los derechos de los consumidores, modificó laDirectiva 93/13/CEE añadiendo el artículo 8 bis afin de que los Estados miembros informen a la Comisión si adopta disposiciones que”[…]hacen extensiva la evaluación del carácter abusivo a las cláusulas contractuales negociadas individualmente o a la adecuación del precio o de la remuneración”.
195. En aplicación de tal doctrinaesta Sala en las SSTS 401/2010, de 1 de julio, RC 1762/2006;663/2010, de 4 de noviembre, RC 982/2007; y861/2010, de 29 de diciembre, RC 1074/2007, apuntaron, más o menosobiter dicta[dicho de paso] la posibilidad de control de contenido de condiciones generales cláusulas referidas al objeto principal del contrato. Esta posibilidad, sin
embargo, fue cegada en lasentencia 406/2012, de 18 de junio, RC 46/2010, que entendió que el control de contenido que puede llevarse a cabo en orden al posible carácter abusivo de la cláusula, no se extiende al del equilibrio de las “contraprestaciones” -que identifica con el objeto principal del contrato- a las que se refería la LCU en el artículo 10.1.c en su redacción originaria, de tal forma que no cabe un control de precio.
197. Sin embargo, que una condición general defina el objeto principal de un contrato y que, como regla, no pueda examinarse la abusividad de su contenido, no supone que el sistema no las someta al doble control de transparencia que seguidamente se expone”.
4 abril, 2017 en 17:01
Exacto. El TS cambia de opinión (en 2010 y 2011 admitió el control del
contenido principal para anular las cláusulas de redondeo) y no lo justifica. La directiva europea permite al
LEGISLADOR optar por exceptuar o no el control del contenido principal. El legislador opto por permitirlo (aprobando una enmienda) y el
TS modifica esa opción, asumiendo una función que no le corresponde.
Es sorprendente que siendo así nadie haya puesto el grito en el cielo
Enhorabuena por la labor que haceis!!
4 abril, 2017 en 17:06
Te he añadido en el comentario anterior alguna cosa de mi primer post y este enlace
4 abril, 2017 en 17:33
Leí ese artículo de Sergio Camara. Dice que la redacción del art. es fruto de un error en la votación y no es cierto.
Del diario de sesiones del Congreso resulta que en la Comisión el pp dijo que votaria en contra de la enmienda y al final voto a favor. Luego cuando el texto pasó al Congreso el Pp voto a favor, y en el Senado, pudiendo introducir una enmienda para rectificar no lo hizo.
En definitiva, que si hubo un error (y no un cambio de postura) no fue en la votación de la ley, sino en la actuación del PP en la
Comisión. El Congreso voto el
Texto enmendado con la redacción que sigue vigente hoy
5 abril, 2017 en 10:31
Efectivamente. Es curioso que se considere algo “principal” al tipo de interés cuando el Ccom y CC prevén que si no se dice nada, no hay intereses.
Tanto el Supremo como el propio legislador hacen cosas de difícil explicación y más teniendo en cuenta que por sus conocimientos deberían saber que se extralimitan. Eso tiene un nombre.
4 abril, 2017 en 17:40
Cobro 1000 euros,separada con dos hijos.He pagado clausula suelo y me podrìa interesar todo eso que decìs los dos si es que lo llegara a entender.No hay otro vocabulario para el españolito de a pie ( o de bus) como yo ???
Lo intento: si cuando contrataste tu hipoteca para comprar tu piso tenías un interés variable, con un inicial del 6% (es un decir) que cada año o semestre iba a variar -y por tanto tu cuota mensual iba a variar en la misma proporción- pero sin poder bajar del 3 y ni subir del ocho % y te informaron debidamente de ello entregándote además tu oferta vinculante y te leyeron tu escritura…… en realidad nadie te ha estafado y no hay nada nulo. Si te ocultaron la cláusula, entonces sí, pero quizá el banco puede demostrar que sí que la conocías. Esto es mas o menos lo que dice la nueva sentencia.
5 abril, 2017 en 09:51
¿Por qué se dice que los tipos de interés es una parte esencial del contrato?
Supongo que porque lo ha dicho el Supremo.
Pero si no recuerdo mal, el código de comercio y el código civil dicen que sólo habrá interés si está pactado…. por consiguiente el contrato de préstamo puede seguir existiendo. No me parece una parte esencial del contrato.
Pedro Ramón Pousada Delgado Dice:
5 abril, 2017 en 10:16
El interés, en un contrato de préstamo no gratuito (p.e. el que te hace un amigo) no es un elemento esencial del contrato.
Tratándose de préstamos concedidos por profesionales (banca) el interés es elemento esencial del contrato: te prestan el dinero a cambio de esperar su devolución más el interés por haberte dejado un tiempo ese dinero.
Con la Ley vigente, cualquier juez puede y debe controlar si una condición general que afecte al precio del contrato, es abusiva o no.
El TS, en Mayo de 2013 actúo como actúo por la situación de miedo a la ruptura del orden económico, por eso decidió limitar los efectos de nulidad, sin percatarse que podía haber declarado la abusividad de las cláusulas cuestionadas en aquel pleito, sin necesidad de entrar en el control de transparencia.
Hubo miedo. No hubo libertad para decidir. ¿Acaso existe otra manera de entender como se decidió limitar los efectos de la nulidad? La prueba de la intimidación está plasmada en la misma Sentencia en el ordinal 293 k):
Evidentemente, en ese aspecto la Sentencia de Mayo de 2013 debe ser declarada nula, al haber sido dictada bajo intimidación.
Al igual que todas las Sentencias dictadas con fundamento en esta.
Y todos los actos de las partes que resultaron influidas por la Sentencia de Mayo de 2013.
5 abril, 2017 en 11:38
Sigo sin estar de acuerdo en lo de los intereses. La ley no distingue de los préstamos que tienen intereses y los que no tienen intereses y los que hace alguien con carácter profesional o no.
Ya sabemos que lo hacen por “interés” pero eso es más bien la causa principal y no el elemento “principal” del contrato.
Hombre, si el banco presta a cambio de interés y no entendemos que éste sea contendio principal…..En cualquier si no lo consideras principal no hay duda de que se puede controlar el equilibrio, y si lo consideras principal, tal como resulta de la elaboracion parlamentaria del
Art. 82 del TRLCYU también
Si el TS no se hubiera inventado eso del “filtro de transparencia material” y hubiera entrado en el
contenido y el equilibrio no se hubiera generado esa idea de que los Bancos han engañado a los consumidores. No ocultaron nada, simplemente no repetaron el justo equilibrio (como dos años antes el
propio TS dijo respecto a las clausulas de redondeo)
Un año de prisión y siete de inhabilitación para Cassandra: ¿Hay Derech... Nuevas tecnologías, privacidad y ¿Nuevo Derecho?

References: artículo 82
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 8
 artículo 10