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SENTENCIA nº /2012. En Santander, a 27 de septiembre de 2012.
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Nicolás Lagos Gallego
1 SENTENCIA nº /2012 En Santander, a 27 de septiembre de PRESIDENTE Ilmo. Sr. D. Rubén López-Tamés Iglesias MAGISTRADAS Ilma. Sra. Dª. Mercedes Sancha Saiz (PONENTE) Ilma. Sra. Dª. Elena Pérez Pérez EN NOMBRE DE SU MAJESTAD EL REY, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria compuesta por los Ilmos. Sres. citados al margen, ha dictado la siguiente S E N T E N C I A En el recurso de suplicación interpuesto por Solvay Química, S.L., contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social Núm. Seis de Santander, ha sido Ponente la Ilma. Sra. Dª. Mercedes Sancha Saiz, quien expresa el parecer de la Sala. ANTECEDENTES DE HECHO PRIMERO.- Según consta en autos se presentó demanda por Comunidad Hereditaria de D., sobre reclamación de cantidad, siendo demandada la empresa Solvay Química, S.L., y en su día se celebró el acto de la vista, habiéndose dictado sentencia por el Juzgado de referencia en fecha 26 de marzo de 2012, en los términos que se recogen en su parte dispositiva. SEGUNDO.- Como hechos probados se declararon los siguientes:
2 1º.- D., nacido con fecha de 26 de marzo de 1946, falleció con fecha de 2 de enero de º.- Dña., D. y Dña. (nacidos con fechas de 27 de mayo de 1967 y 19 de enero de 1971, respectivamente) y Dña. (nacida con fecha de 28 de septiembre de 1990) forman la comunidad hereditaria de D., siendo la esposa, hijos y nieta, respectivamente, del fallecido. 3º.- Desde el 11 de abril de 1977 hasta jubilación en el año 2004, el fallecido prestó sus servicios profesionales para la empresa demandada SOLVAY QUIMICA, S.L., sucesora de las empresas SOLVAY Y CIA, S.A., y SOLVAY ESPAÑA, S.L. Con anterioridad, desde el 2 de febrero de 1970 hasta el 9 de abril de 1977, el Sr. había prestado sus servicios en la empresa CASTO ARCE ECHEVARRIA. 4º.- La categoría profesional del fallecido desde el año 1977 al año 1982 fue la de calderero, Oficial de tercera; en el año 1982 ascendió a Oficial de segunda, y en año 1985, a Oficial de primera. El Sr. fue Encargado de Calderería desde el año 1988 hasta el 1 de enero de 1994, fecha en la que fue ascendido a Contramaestre de Calderería, y en el 1 de junio de 1998 ascendió a Contramaestre Jefe de Calderería. El 1 de marzo de 2000, el fallecido fue trasladado al Sector de Montajes, donde desempeñó la función de Contramaestre Jefe hasta su jubilación. 5º.- D. falleció como consecuencia de un mesotelioma pleural maligno, que le fue diagnosticado en abril de El Mesotelioma pleural es una enfermedad directamente relacionada con el amianto, que se manifiesta en periodos largos de tiempo. 6º.- En el desarrollo de su actividad profesional, en el periodo en el que D. no ejerció funciones de encargado, el mismo estuvo en contacto directo con el amianto, puesto que realizó empalmes de tuberías, que incorporaban una junta de amianto, y además, los aparatos de producción (columnas de destilación) se encontraban forradas de amianto, por lo que el montaje, desmontaje y mantenimiento de los mismos implicaba el contacto con el amianto. El fallecido disponía de mono de trabajo y guantes, no de mascarilla de seguridad.
3 7º.- Por los Servicios Médicos de la empresa demandada se realizaron al fallecido reconocimientos médicos, con una periodicidad anual hasta 1993 y bianual a partir del año 2001, sin que en dichas revisiones de detectare patologías respiratorias. No se realizaban reconocimiento médicos específicos a los trabajadores de calderería en relación al riesgo de exposición al amianto. 8º.- La empresa demandada no figura inscrita en el Registro de Cantabria de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA) ni ha sido sancionada en relación al amianto. En la Evaluación de Riesgos del año 2003, en la que intervino el causante, no figuraba dentro del listado de los elementos a evaluar la contaminación química ni biológica. 9º.- La empresa demandada ha encomendado a otras empresas la realización de calorifugado y descalorifugado de tuberías, según las facturas que obran en el expediente, y se dan por reproducidas. 10º.- Con fecha de 28 de diciembre de 2010 se celebró acto de conciliación ante el ORECLA, que se cerró Sin Avenencia. TERCERO.- Contra dicha sentencia anunció recurso de suplicación la parte demandada, siendo impugnado por la parte contraria, pasándose los autos al Ponente para su examen y resolución por la Sala. FUNDAMENTOS DE DERECHO PRIMERO.- La sentencia del Juzgado de lo Social número Seis de Santander, de 26 de marzo de 2012, estimó parcialmente la demanda, condenando a la empresa demandada Solvay Química, S.L., a abonar a la parte actora la cantidad de ,92 euros, en concepto de indemnización por daños y perjuicios, como consecuencia de la enfermedad contraída por el causante, D., derivada de su prestación de servicios en la aludida empresa. Frente a dicha resolución se alza en suplicación la empresa condenada, a través de cinco motivos, con correcto encaje procesal en los apartados b) y c) del artículo 193 de la Ley reguladora de la Jurisdicción Social, instando tanto la
4 revisión fáctica de la sentencia recurrida, como el examen del Derecho aplicado en la misma. El recurso que ha sido impugnado por la parte actora, al objeto de que la sentencia de instancia resulte confirmada en su integridad. SEGUNDO.- Respecto de los tres primeros motivos, destinados a la revisión de los hechos probados, se pretende lo siguiente: 1º.- La modificación del tercer hecho probado para que se de nueva redacción a su segundo párrafo, con un tenor literal que diga: Con anterioridad, desde el 11 de mayo de 1962 hasta el 10 de junio de 1968, trabajó en la empresa Castro Arce; desde el 1 de septiembre de 1969 hasta el 14 de enero de 1970 trabajó para la empresa Manuel Vila, simultaneando éste trabajo con el de Manuel Vila L SID FB desde el 1 de septiembre de 1969 hasta el 31 de marzo de 1979, compaginando su trabajo en la empresa Casto Arce Echevarría desde el 2 de febrero de 1970 hasta el 9 de abril de Es decir ha trabajado más de 15 años como calderero en las empresas indicadas, antes de iniciar su actividad en Solvay y Cía., S.A., desde el hasta su jubilación. De la documental invocada para la revisión, historia de la vida laboral del causante emitida por la TGSS (obrante al folio 121 de los autos), únicamente se desprende las empresas y periodos trabajados en las mismas por aquel, no así el hecho de prestar servicios en ellas como calderero. El dato relativo a la prestación de servicios, parcialmente recogido por la Magistrada de instancia, resulta irrelevante a los efectos de modificar el signo del fallo, por lo que debe ser rechazado. 2º.- La alteración del sexto hecho probado, al objeto de consignar que: En el desarrollo de su actividad profesional, en el que D. no ejerció funciones de encargado, el mismo no estuvo en contacto directo con el amianto, puesto que en las contadas ocasiones en que pudiera haber empalmado tuberías que incorporaban una junta de amianto, ésta, ni en el momento de incorporar a la junta, ni en el momento de desprenderla, podía emitir partícula alguna de fibras de amianto, por ser estas, de existir en algún momento, del 0,02% de probabilidad respecto al límite permitido de 0,1 y ello en un periodo de tiempo en el que el Sr. no era calderero. Y no participó ni en el montaje, desmontaje y mantenimiento de los aparatos de producción (columna de destilación) que se
5 encontraban forradas de amianto, puesto que dichas operaciones eran realizadas por sociedades externas que realizaban las operaciones con su propio personal, suministraban los materiales sin la menor intervención del personal de Solvay, en la ejecución de los trabajos y tan solo la esporádica supervisión y vigilancia en la ejecución de los mismos para visar el importe de las facturas. Se basa dicha revisión, de gran trascendencia, en la prueba pericial; en especial, en la emitida por el Sr. García Bajo, que al afirmar que las operaciones de montaje, desmontaje y mantenimiento de las columnas de destilación que implicaban el contacto con amianto no se hacían por personal de la fábrica, es equiparable a una testifical; también se fundamenta en la documentación de evaluación de riesgos realizada entre 1997 y No está de más recordar que la viabilidad de la revisión fáctica está condicionada a que la equivocación del juzgador se desprenda directamente, y de forma clara e inequívoca, del propio poder demostrativo directo de un elemento de la prueba documental o pericia, obrante en las actuaciones, es decir, sin precisar de la adición de ninguna otra prueba ni tener que recurrir a suposiciones, argumentaciones, conjeturas o hipótesis, más o menos lógicas o razonables, y que el contenido del documento designado no se oponga a lo que resulte de otros medios de prueba. La razón de ser de esta última exigencia es que las Leyes adjetivas no conceden preferencia a ninguna prueba sobre otra igual o diferente, sino que, cuando existen varias sobre el mismo extremo, reservan al órgano de instancia la facultad de ponderarlas conjuntamente y de formar su convicción con libertad de criterio, conforme a las reglas y criterios lógicos de la sana crítica, apreciando los elementos de convicción, en los términos previstos en los artículos 97.2 de la LRJS y 326 y 376 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, y no facultan al tribunal de suplicación para proceder a una nueva valoración global de la prueba. En aplicación de esta doctrina no puede prosperar el motivo. La Juzgadora de instancia deduce que el causante, Sr., estuvo expuesto al amianto, especialmente durante el periodo comprendido entre el año 1977 a 1988, de la prueba testifical y de la misma pericial del Sr. García Bajo. Sin que se factible, con los medios de prueba propuestos, apreciar la existencia de error en la valoración probatoria.
6 3º.- Se solicita asimismo la modificación del hecho probado séptimo, para que se de nueva redacción a su segundo párrafo, en los siguientes términos: No se realizaban reconocimiento médicos específicos a los trabajadores de calderería en relación al riesgo de exposición al amianto, por ser este inexistente. Al venir amparado dicho dato negativo (inexistencia del riesgo), en el informe pericial del doctor Ruiz Perales, se rechaza igualmente tal petición, por la misma argumentación anteriormente expuesta. Es de destacar que dicho informe no acredita, de forma plena, el error valorativo de la Juzgadora a quo, por lo que estamos ante el vano e interesado intento de sustituir el objetivo criterio judicial por el comprensiblemente subjetivo de la parte recurrente. Dejamos, por tanto, inalterado el relato fáctico. TERCERO.- 1. La empresa, en el terreno del debate jurídico, denuncia en los motivos cuarto y quinto, la infracción por errónea interpretación de los artículos y del Código Civil, en relación con los artículos y del mismo texto legal, y de los números 2 y 3 del art. 217 de la LEC, así como de la jurisprudencia, con cita de la STS de 30 de septiembre de 1987 y de sentencias dictadas por las Salas de lo Social de los Tribunales Superiores de Justicia que no constituyen jurisprudencia ni pueden sustentar un recurso de suplicación ya que esta solo emana del Tribunal Supremo, conforme al artículo 6 del Código Civil. El Letrado recurrente basa su denuncia, tras analizar la totalidad de la prueba practicada en la instancia, en la consideración de que, la carga de la prueba de la causa del fallecimiento del causante y su causalidad corresponde a la parte actora, no habiéndose demostrado a su juicio- que la muerte se produjese por inhalación de amianto; además, dicho fallecimiento tuvo su origen en una enfermedad común (percibiendo la viuda la pensión por tal contingencia), no habiendo reclamado sus herederos la declaración de enfermedad profesional; y por último, que al no haber sido un trabajador potencialmente expuesto al amianto y no exceder los niveles de exposición a los límites permitidos, la empresa no tenía porque proporcionarle los medios de protección, que para los que no están en su situación si es necesario.
7 Al recurso se opone la parte demandante, que expone tres razones que, en su opinión, avalan su desestimación. En primer lugar, señala que en el momento en que se diagnosticó al Sr. la enfermedad que motivo su muerte, el mesotelioma pleural maligno, en abril de 2009, era pensionista de la Seguridad Social por jubilación voluntaria anticipada, careciendo de posibilidad de solicitar y de que se le reconociese la enfermedad profesional. En segundo lugar, afirma que ha quedado acreditado que en los 27 años que prestó servicios para la demandada estuvo en contacto directo con el amianto, no disponía de mascarilla de seguridad y que la patología causante de su fallecimiento es consecuencia y tiene su origen en la exposición al amianto. En tercer lugar, la inhalación de polvo de asbesto o amianto se considera como una enfermedad profesional que puede producir entre otras patologías, el mesotelioma pleural maligno, que crea una presunción legal que libera a la víctima de probar el origen de la enfermedad, afirmando que la demandada no ha acreditado la puesta en práctica de las disposiciones preventivas, lo que supone un incumplimiento contractual y la consiguiente responsabilidad por omisión de un deber establecido legalmente. 2.- Como punto de partida debemos comenzar recordando que los arts , y 1104 del Código Civil, consagran una responsabilidad contractual fundada en la culpa, en el dolo y en la inobservancia del deber de diligencia y así lo ha venido entendiendo tradicionalmente la jurisprudencia de la Sala IV, pudiendo citarse entre las más recientes, las Sentencias del Tribunal Supremo de de rec. 2621/2010), (rec. 4142/2010, (rec. 813/2011), (Rec. 1651/2011) y (rec. 436/2011). Como advierte la citada STS/IV de (rec. 813/2011), al analizar un supuesto muy semejante al de autos, se ha producido una evolución trascendente en la jurisprudencia social desde la citada STS/IV 30- septiembre-1997 (rcud 22/1997) hasta la más reciente de STS/IV 30-junio-2010 (Sala General -rcud 4123/2008), en esta materia de responsabilidad por daños derivados de accidentes de trabajo o de enfermedades profesionales en especial en temas de culpabilidad y de carga de la prueba ; señala dicha doctrina que la carga de la prueba incumbe a la empresa, afirmando la primera de las sentencias citadas que actualizado el riesgo de enfermedad profesional para enervar su posible responsabilidad el empleador (deudor de seguridad)
8 había de acreditar haber agotado toda diligencia exigible y añade que la prueba de los hechos impeditivos, extintivos u obstativos también incumbía al empresario como deudor de seguridad. Doctrina que tiene su reflejo en el art de la vigente Ley reguladora de la Jurisdicción Social (Ley 36/2011 de 10- octubre), conforme al cual "En los procesos sobre responsabilidades derivadas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales corresponderá a los deudores de seguridad y a los concurrentes en la producción del resultado lesivo probar la adopción de las medidas necesarias para prevenir o evitar el riesgo, así como cualquier factor excluyente o minorador de su responsabilidad. No podrá apreciarse como elemento exonerador de la responsabilidad la culpa no temeraria del trabajador ni la que responda al ejercicio habitual del trabajo o a la confianza que éste inspira". 3.- De conformidad con la doctrina jurisprudencial, lo primero que debemos analizar es si de la normativa vigente durante el tiempo en el que el causante prestó servicios para la empresa (en nuestro caso, entre el 11 de abril de 1977 y el 2004, fecha de su jubilación: hecho probado 3º), se podía desprender la exigencia de una actuación empresarial cuyo incumplimiento pudiera llevar a considerar el daño como hecho imputable al obligado por aquellas previsiones, conforme a la doctrina de la imputación adecuada y, en definitiva, si de todo ello es posible deducir la exigencia de responsabilidad que la parte actora reclamaba. A tal efecto, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, en sus Sentencias de 18 de mayo de 2011 (rec. 2621/10) y 16 de enero de 2012 (rec. 4142/10) en relación con reclamaciones sobre recargo de prestaciones, y en las más recientes de 24 de enero de 2012 (rec. 813/2011), 30 de enero de 2012 (rec. 1607/11), 1 de febrero de 2012 (rec. 1655/11), 14 de febrero de 2012 (rec. 2082/11), 18 de abril de 2012 (rec. 1651/2011) y 25 de abril de 2012 (rec. 436/2011), sobre reclamación de daños y perjuicios, ha expresado claramente el contenido de las normas entonces vigentes, demostrativas de la existencia de unas reglas específicas de prevención, como las contenidas en las siguientes disposiciones: A) La Orden 31-enero-1940, que aprobó el Reglamento General de Seguridad e Higiene en el Trabajo (BOE ), en la que se contienen normas sobre el trabajo en ambientes pulvígenos. Desde dicha fecha ya se
9 dictan normas sobre estado y ventilación de los locales de trabajo en ambientes pulvígenos, así como sobre la dotación de medios de protección individual a los trabajadores cuando no sea posible conseguir una eliminación satisfactoria de polvos u otras emanaciones nocivas para la salud. Estableciéndose, entre otros extremos, que " El aire de los locales de trabajo y anexos se mantendrá en un grado de pureza tal que no resulte nocivo a la salud personal (...) " (art. 12.III); que " No se permitirá el barrido ni las operaciones de limpieza de suelo, paredes y techos susceptibles de producir polvo, a cuyo objeto se sustituirán por la limpieza húmeda (...) o (...) por aspiración " (art. 19.II); que " Los locales de trabajo en que se desprendan polvos, gases o vapores fácilmente inflamables, incómodos o nocivos para la salud, deberán reunir óptimas condiciones de cubicación, iluminación, temperatura y grado de humedad, el suelo, paredes y techos, así como las instalaciones deberán ser de materiales no atacables por los mismos y susceptibles de ser sometidos a las limpiezas y lavados convenientes" (art. 45); que "Si fuere preciso, los trabajos se realizarán junto a campanas aspiradoras o bajo cámaras o dispositivos envolventes, lo más cerrados posibles, en comunicación con un sistema de aspiración o ventilación convenientes " (art. 46.II); así como que en orden a la protección personal de los obreros lo patronos están obligados a proporcionar, entre otros elementos, " máscaras o caretas respiratorias, cuando por la índole de la industria o trabajo no sea posible conseguir una eliminación satisfactoria de los gases, vapores, polvos u otras emanaciones nocivas para la salud " (art. 86). B) La Orden 7-marzo-1941 por la que se dictan normas para la prevención e indemnización de la silicosis como enfermedad profesional (BOE ), que afectaba a aquellas industrias en la que se desprendía polvo mineral o metálico "por la mayor existencia en su ambiente de polvo capaz de producir afecciones neumoconiósicas, cuando el trabajo no se efectúa al aire libre o se utiliza maquinaria", entre otras, a las "industrias en que se actúa sobre materias rocosas o minerales" y a las "industrias metalúrgicas en las que se desprende polvo metálico" (art. 3). Entre otras normas sobre las debidas condiciones respecto a ventilación o a los locales para cambios de ropa y armarios para los mismos fines (art. 4), destaca ya la exigencia de reconocimientos médicos específicos (cavidad naso-faríngea, aparato
10 respiratorio a efectuar mediante Rayos X, aparto cardio- vascular, fijando el diagnóstico lo más exactamente posible de las lesiones cardio-pulmonares existentes), tanto al ingreso en el trabajo, con posteriores revisiones anuales y en los casos de cese en el trabajo por despido (art. 6). C) El Decreto de 10-enero-1947 (creador del seguro de enfermedades profesionales -BOE ), que deroga en parte la Orden 7-marzo-1941, y en cuyo cuadro de enfermedades profesionales se incluye directa y expresamente la asbestosis, al definir la " neumoconiosis (silicosis con o sin tuberculosis, antracosis, siderosis, asbestosis, etc.) y otras enfermedades respiratorias producidas por el polvo... "relacionándola, entre otras, "con todas las industrias, minas y trabajos en que se desprenda polvo de naturaleza mineral - pétreo o metálico -, vegetal o animal, susceptible de causar enfermedad " (anexo en relación art. 2), evidenciándose el constatado riesgo de sufrir tal enfermedad profesional en dicho tipo de trabajos nocivos. D) El Decreto de 26-julio-1957 (por el que se regulan los trabajos prohibidos a la mujer y a los menores -BOE , derogado en cuanto al trabajo de las mujeres por Disposición Derogatoria Única de la Ley 31/1995, 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales), reitera el carácter nocivo de tales actividades, excluyendo a los referidos colectivos de trabajos que considera "nocivos" (conforme se explica en su Preámbulo), incluyendo entre las actividades prohibidas el "Asbesto, amianto (extracción, trabajo y molienda)", siendo el motivo de la prohibición el " polvo nocivo " y centrado en los " talleres donde se liberan polvos" (art. 2 en relación Grupo IV -trabajo de piedras y tierras), así como el "Amianto (hilado y tejido)", siendo el motivo de la prohibición el "polvo nocivo" y centrado en los "talleres donde se desprenda liberación de polvos" (art. 2 en relación Grupo XI - industrias textiles). E) El Decreto 792/1961 de 13-abril (sobre enfermedades profesionales y obra de grandes inválidos y huérfanos de fallecidos por accidentes de trabajo o enfermedad profesional -BOE ), en la que se incluye también como enfermedad profesional la "asbestosis" por "extracción, preparación, manipulación del amianto o sustancias que lo contenga. Fabricación o reparación de tejidos de amianto (trituración, cardado, hilado, tejido). Fabricación de guarniciones para frenos, material aislante de amianto o productos de fibrocemento" (art. 2 en relación con su Anexo de " Cuadro de
11 enfermedades profesionales y lista de trabajos con riesgo de producirlas "); estableciéndose, dentro de las "normas de prevención de la enfermedad profesional" (arts. 17 a 23), la exigencia de " mediciones técnicas del grado de peligrosidad o insalubridad de las industrias observado " y el que " Todas las empresas que hayan de cubrir puestos de trabajo con riesgos de enfermedad profesional están obligadas a practicar un reconocimiento médico de sus respectivos obreros, previamente a la admisión de los mismos y a realizar los reconocimientos periódicos que ordene el Ministerio, y que serán obligados y gratuitos para el trabajador..." (art. 20.1), destacándose, por tanto, la obligación de reconocimientos médicos específicos. F) El Decreto 2414/1961, de 30-noviembre (BOE ), por el que se aprueba el reglamento de actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas, estableciéndose una concentración máxima permitida en el ambiente interior de las explotaciones industriales, que tratándose de polvo industrial en suspensión cuando consiste en amianto era de 175 millones de partículas por metro cúbico de aire (Anexo II). G) La Orden de 12-enero-1963 (BOE ), -- dictada para dar cumplimiento al art. 17 del Decreto 792/1961 de 13-abril y el art. 39 del Reglamento de 9-mayo , donde se concretan normas sobre las " asbestosis " y para los reconocimientos médicos previos " al ingreso en labores con riesgo profesional asbestósico ", así como la posterior obligación de reconocimientos médicos periódicos "cada seis meses" (plazo inferior al establecido para detectar otro tipo de enfermedades profesionales) en los que específicamente deben realizarse obligatoriamente, al igual que para los trabajadores con riesgo silicósico o neumoconiósico fibrótico, una exploración roentgenológica de tórax por alguno de los procedimientos que detalla (fotoradioscopia en películas de tamaño mínimo de 70x70, radiografía normal o radioscopia). H) La Orden de 9-marzo-1971, por la que se aprueba la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo (BOE 16 y ), en la que se establece como obligación del empresario "adoptar cuantas medidas fueran necesarias en orden a la más perfecta organización y plena eficacia de la debida prevención de los riesgos que puedan afectar a la vida, integridad y salud de los trabajadores al servicio de la empresa" (art. 7.2); que "En los
12 locales susceptibles de producir polvo, la limpieza se efectuará por medios húmedos cuando no sea peligrosa, o mediante aspiración en seco cuando el proceso productivo lo permita " (art. 32.2); que " 1. Los centros de trabajo donde se fabriquen, manipulen o empleen sustancias susceptibles de producir polvos... que especialmente pongan en peligro la salud o la vida de los trabajadores, estarán sujetos a las prescripciones que se establecen en este capítulo La manipulación y almacenamiento de estas materias, si los Reglamentos de pertinente aplicación no prescriben lo contrario, se efectuará en locales o recintos aislados y por el menor número de trabajadores posible adoptando las debidas precauciones.- 4. La utilización de estas sustancias se realizará preferentemente en aparatos cerrados que impidas la salida al medio ambiente del elemento nocivo, y si esto no fuera posible, las emanaciones, nieblas, vapores y gases que produzcan se captarán por medios de aspiración en su lugar de origen para evitar su difusión.- 5. Se instalará, además, un sistema de ventilación general, eficaz, natural o artificial, que renueve el aire de estos locales constantemente " (art. 133); y que " En los locales en que se produzcan sustancias pulvígenas perniciosas para los trabajadores, tales como polvo de sílice, partículas de cáñamo, esparto u otras materias textiles, y cualesquiera otras orgánicas o inertes, se captarán y eliminarán tales sustancias por el procedimiento más eficaz, y se dotará a los trabajadores expuestos a tal riesgo de máscaras respiratorias y protección de la cabeza, ojos o partes desnudas de la piel.- Las Ordenanzas, Reglamentos de Trabajo y Reglamentos de régimen interior desarrollarán, en cada caso, las prevenciones mínimas obligatorias sobre esta materia " (art. 136). I) El Real Decreto 1995/1978 de 12-mayo, que aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de Seguridad Social (BOE ), se reconocen como derivadas de los trabajos expuestos a la inhalación de polvos de amianto el carcinoma primitivo de bronquio o pulmón por asbesto y el mesotelioma pleural y mesotelioma debidos a la misma causa, y se contempla la "Asbestosis, asociada o no a la tuberculosis pulmonar o al cáncer de pulmón" en los "Trabajos expuestos a la inhalación de polvos de amianto (asbesto) y especialmente: Trabajos de extracción, manipulación y tratamiento de minerales o rocas amiantíferas.- Fabricación de tejidos, cartones y papeles de amianto.- Tratamiento preparatorio de fibras de amianto (cardado, hilado,
13 tramado, etc.).- Aplicación de amianto a pistola (chimeneas, fondos de automóviles y vagones).- Trabajos de aislamiento térmico en construcción naval y de edificios y su destrucción.- Fabricación de guarniciones para frenos y embragues, de productos de fibro-cemento, de equipos contra incendios, de filtros y cartón de amianto, de juntas de amianto y caucho.- Desmontaje y demolición de instalaciones que contengan amianto". J) La Orden de 21-julio-1982 (BOE ), sobre condiciones en que deben realizarse los trabajos en que se manipula amianto, -- desarrollada por Resolución de la Dirección General de Trabajo de 30-septiembre-1982 (BOE ) --, establece el nivel y valor límite de exposición en su art. 5 ("En los ambientes laborales en los que, como consecuencia del proceso productivo o trabajo a realizar, los operarios pueden estar expuestos a la inhalación de fibras de amianto, se establece, como Concentración Promedio Permisible (CPP) en los puestos de trabajo y para una exposición de ocho horas diarias y cuarenta horas semanales, el valor de dos fibras por centímetro cúbico... Se establece como concentración límite de exposición, que no puede ser superada en ningún momento, la de 10 fibras por centímetro cúbico"); establece medidas para el control ambiental de los puestos de trabajo en su art. 7 ("Las empresas efectuarán mediciones de la concentración ambiental de los puestos de trabajo, realizando las tomas de muestras y el recuento de fibras por personal técnico competente... "); reitera la exigencia de control médico de los trabajadores en su art. 8 (" Todos los trabajadores que manipulen amianto, en cualquier tipo de actividad, deberán someterse a control médico, mediante reconocimientos previos, periódicos y postocupacionales..."); y, entre otras, sobre medidas de prevención técnicas relativas a ventilación, locales, protección personal, en su art. 9.g) unas normas sobre ropa de trabajo y vestuario ("Los trabajadores potencialmente expuestos a fibras de amianto deberán utilizar ropa de trabajo apropiada que incluya la protección del cabello.- La ropa de trabajo, que deberá lavarse con frecuencia, se mantendrá aislada de la ropa de calle y efectos personales, y no se permitirá a los trabajadores llevarla para su lavado a su domicilio particular"). K) En la citada Resolución de la Dirección General de Trabajo de 30- septiembre-1982 se detallan en su apartado 7 las reglas sobre control médico de los trabajadores, disponiendo que "Todos los trabajadores que manipulen
14 amianto, en cualquier tipo de actividad, deberán someterse a control médico preventivo, de acuerdo con los siguientes criterios: a) Reconocimientos previos...; b) Reconocimientos periódicos: Los reconocimientos periódicos serán obligatorios para todos los trabajadores que estén en ambientes con posible riesgo de amianto.- La periodicidad será semestral, y como mínimo se harán las siguientes pruebas: Estudio radiológico: Según las indicaciones descritas para el reconocimiento previo, Exploración funcional respiratoria, comparándola siempre con las anteriores realizadas desde su ingreso en la Empresa, Estudios de cuerpos asbestósicos en esputos como índice de exposición, Exploraciones clínicas que el médico considere pertinente; c) Reconocimientos postocupacionales: Cuando un trabajador con antecedentes de exposición a fibras de amianto de diez años o más cese en la Empresa, bien por cambio de actividad o por jubilación, la Organización de los Servicios Médicos de Empresa velará para que a dichos trabajadores se les sigan realizando las revisiones periódicas anuales. El reconocimiento periódico de los obreros afectados de asbestosis deberá efectuarse con citología del esputo cada tres o cuatro meses, por su posible riesgo de cáncer bronquial.- En cualquiera de los reconocimientos citados, el hallazgo de alguno de los criterios diagnósticos que se exponen a continuación dará lugar a la remisión del paciente a un servicio especializado para un reconocimiento más minucioso...". L) En el Real Decreto 1351/1983 de 27-abril (BOE ) ya se prohíben determinados usos del amianto, estableciéndose, en su artículo único, que " Queda prohibido el uso del amianto en cualquiera de sus formas o preparaciones para el tratamiento filtrante o clarificador de sustancias alimentarias, materias primas o alimentos". M) La Orden de 31-octubre-1984, por la que se aprueba el Reglamento sobre trabajos con riesgo por amianto (BOE ) y se adapta la normativa hasta entonces existente a la Directiva de la Comunidad Económica Europea de 19-septiembre En su Preámbulo se explica que " Los peligros que para la salud de los trabajadores se derivan de la presencia de fibras de amianto en el ambiente laboral se concretan y manifiestan en una patología profesional específica que en forma explícita recoge nuestro vigente cuadro de enfermedades profesionales, aprobado por Real Decreto 1995/1978, de 12 mayo, al incluirse en el mismo tanto la asbestosis (apartado C.1.b) como
15 el carcinoma primitivo de bronquio y pulmón y el mesotelina pleural o peritoneal por asbesto (apartado F2).- La constatación de la realidad, gravedad y progresivo aumento de esta patología, consecuencia directa de la amplia utilización industrial de las diferentes variedades del asbesto, aconsejó una regulación de las condiciones en que se realizan los trabajos con amianto, que se plasmó en la Orden de 21 julio 1982 y la Resolución de 30 septiembre del mismo año, normativa hoy vigente sobre la materia y que supuso un indiscutible y notable avance en cuanto se refiere a la acción preventiva frente al riesgo profesional por amianto.- No obstante los continuos avances científicos y técnicos en este campo, las lagunas observadas en la actual normativa de 1982 y la conveniencia de adaptarla a la Directiva de la Comunidad Económica Europea de 19 septiembre 1983 aconsejan una actualización que se aborda en el Reglamento sobre Trabajos con Riesgo por Amianto que ahora se aprueba". En su articulado, se regulan, entre otros, los siguientes aspectos: a) " La concentración promedio permisible (CPP) de fibras de amianto en cada puesto de trabajo se establece en 1 fibra por centímetro cúbico, salvo para la variedad crocidolita o amianto azul, cuya utilización queda prohibida " (art. 3.1); b) " Cuando las medidas de prevención colectiva, de carácter técnico u organizativo, resulten insuficientes para mantener la concentración de fibras de amianto dentro de los límites establecidos en el artículo 3 de este Reglamento se recurrirá con carácter sustitutorio o complementario al empleo de medios de protección personal de las vías respiratorias " (art. 7.1); c) " Las Empresas quedan obligadas a suministrar a los trabajadores los medios de protección personal necesarios, siendo aquellas responsables de su adecuada limpieza, mantenimiento y, en su caso, reposición, de tal modo que estos equipos individuales de protección se encuentren en todo momento aptos para su utilización y con plena garantía de sus prestaciones " (art. 7.4); d) " Queda rigurosamente prohibido a los trabajadores llevarse la ropa de trabajo a su domicilio para su lavado " (art. 8.8); e) " Reconocimientos periódicos. Todo trabajador en tanto desarrolle su actividad en ambiente de trabajo con amianto, se someterá a reconocimientos médicos periódicos. La periodicidad será anual para los trabajadores potencialmente expuestos o que lo hubieran estado con anterioridad y cada tres años para los que en ningún momento hayan estado potencialmente
16 expuestos " (art. 13.4); y f) "Reconocimientos postocupacionales. Habida cuenta del largo período de latencia de las manifestaciones patológicas por amianto, todo trabajador con antecedentes de exposición al amianto que cese en la actividad con riesgo, ya sea por jubilación, cambio de Empresa o cualquier otra causa, seguirá sometido a control médico preventivo mediante reconocimientos periódicos realizados, con cargo a la Seguridad Social, en servicios de Neumología que dispongan de medios adecuados de exploración funcional respiratoria" (art. 13.5). N) En la Orden de 31-marzo-1986 (por la que se modifica art. 13, control médico preventivo de los trabajadores, del Reglamento de trabajos con riesgo por amianto de ) (BOE ), se refuerzan los reconocimientos previos y los post-ocupacionales, que deberán ser realizados estos últimos específica y periódicamente " con cargo a la Seguridad Social, en Servicios de Neumología que dispongan de medios adecuados de exploración funcional respiratoria u otros Servicios relacionados con la patología del amianto ". O) La Orden de 7-enero-1987 (sobre Normas complementarias del Reglamento sobre trabajos con riesgo de amianto -BOE ), reduce la concentración promedio permisible "Para las operaciones y actividades comprendidas en la presente norma en las que la presencia del amianto en el ambiente de trabajo se debiera a razones distintas de las de su empleo o utilización, se establece con carácter excepcional un valor de 0,25 fibras por centímetro cúbico como concentración promedio permisible para la variedad crocidolita y ello sin perjuicio del empleo de medios de protección personal, de acuerdo con el artículo 7 del Reglamento sobre Trabajos con Riesgo de Amianto..." (art. 4). P) El Convenio 162 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), sobre utilización del asbesto en condiciones de seguridad (adoptado el y ratificado por España el ), en el que, entre otros extremos (relativos a principios generales, medidas de prevención y de protección, vigilancia del medio ambiente de trabajo y de la salud de los trabajadores, información y educación), se establece que "La legislación nacional deberá prescribir las medidas que habrán de adoptarse para prevenir y controlar los riesgos para la salud debidos a la exposición profesional al asbesto y para
17 proteger a los trabajadores contra tales riesgos.- La legislación nacional adoptada en aplicación del párrafo 1 del presente artículo deberá revisarse periódicamente a la luz de los progresos técnicos y del desarrollo de los conocimientos científicos" (art. 3); que "Los empleadores serán responsables de la observancia de las medidas prescritas " (art. 6); que deberá prohibirse la utilización de la crocidolita y de los productos que contengan esa fibra (art. 11.1) y la pulverización de todas las formas de asbesto (art. 12); o que " la autoridad competente deberá prescribir límites de exposición de los trabajadores al asbesto u otros criterios de exposición que permitan la evaluación del medio ambiente de trabajo " (art. 15.1); y, por ultimo en relación a este concreto periodo temporal. Q) La Orden de 26-julio-1993 (por la que se modifican los arts. 2, 3 y 13 de la Orden y el art. 2 Orden BOE y se traspone al Derecho interno el contenido de la Directiva del Consejo, 91/382/CEE de ), prohíbe expresamente la utilización de la crocidolita o amianto azul y dispone que " La concentración promedio permisible (CPP) de fibras de amianto en cada puesto de trabajo, salvo para la variedad crocidolita o amianto azul cuya utilización queda prohibida, se establece en los siguientes valores: Para el crisotilo: 0,60 fibras por centímetro cúbico.- Para las restantes variedades de amianto, puras o en mezcla, incluidas las mezclas que contengan crisotilo: 0,30 fibras por centímetro cúbico.- 3. Queda prohibida la utilización de cualquier variedad de amianto por medio de proyección, especialmente por atomización, así como toda actividad que implique la incorporación de materiales de aislamiento o de insonorización de baja densidad (inferior a 1 g/cm3) que contengan amianto". 4.- Conforme a la normativa expuesta procede examinar, a continuación, si la empresa recurrente ha incurrido en dolo o culpa, y ha infringido las medidas de seguridad exigibles. a) La resolución de instancia da por probado que el trabajador fallecido, entre los años 1977 y 1988, en que prestó servicio de calderero para Solvay Química, S.L., estuvo en contacto directo con el amianto, al realizar empalmes de tuberías que incorporaban una junta de amianto y utilizar aparatos de producción (columnas de destilación) forradas de amianto (hecho probado sexto).
18 b) La empresa realizó reconocimiento médicos al fallecido con periodicidad anual hasta 1993 y bianual a partir de 2001, a pesar de que desde el Decreto 792/1961, de 13 de abril, desarrollada por la Orden de 12 de enero de 1963, la empresa estaba obligada a hacer reconocimientos médicos semestrales y no verificó reconocimientos específicos para riesgos de exposición al amianto (hecho probado séptimo). c) La empresa no proporcionó al fallecido mascarilla de seguridad (ordinal sexto), pese a venir obligada, desde la Ordenanza de 1971, a proporcionar a sus trabajadores máscaras respiratorias, que debían satisfacer determinadas exigencias según el art En atención a tales circunstancias no solo ha quedado acreditado que el trabajador estuvo en contacto directo con el amianto (no potencialmente expuesto, como se mantiene en el recurso), sino también que la empresa deudora de seguridad- carecía de los dispositivos de precaución reglamentarios, esto es, que no se habían observado, en lo esencial, las medidas generales o particulares de seguridad e higiene en el trabajo. 5.- Procede analizar, a continuación, si el fallecimiento del trabajador, Sr., lo fue por exposición al amianto. Respecto del nexo causal, la Magistrada de instancia ha establecido la adecuada relación causal entre la falta de medidas de seguridad y el daño caudado. En las sentencias de la Sala IV a las que nos venimos refiriendo (SSTS y ), se continúa diciendo que "Indudablemente es dable presumir, como viene efectuado gran parte de la doctrina jurisprudencial - -, y se reitera en las citadas SSTS/IV 18-mayo-2011 (rcud 2621/2010) y 16- enero-2012 (rcud 4142/2010)--, que, en supuestos como el ahora enjuiciado, "la conducta omisiva de la empresa supuso una elevación o incremento del riesgo de daño para el bien jurídico protegido por la norma, en este caso la salud de los trabajadores, elevando sustancialmente las probabilidades de acaecimiento del suceso dañoso, como aquí ha ocurrido, lo que nos permite establecer la relación causal entre el conjunto de incumplimientos referido y la enfermedad profesional declarada por exposición continua al amianto, ante la certeza o máxima probabilidad que de haberse cumplido las prescripciones de seguridad exigibles el resultado no hubiese llegado a producirse en todo o en parte".
19 En atención, a tales circunstancias es clara la concurrencia del nexo causal y entre el mesotelioma que provocó el fallecimiento, y el amianto. 6.- Respecto de la alegación de la parte recurrente de inexistencia de una previa declaración de enfermedad profesional, hemos de tener en cuenta que los herederos del Sr., reclaman una indemnización de daños y perjuicios por su fallecimiento, debido a enfermedad profesional, concretamente por un mesotelioma pleural maligno, diagnosticado en abril de 2009, habiendo efectuado trabajos con amianto; y el reconocimiento de dicha patología como enfermedad profesional, dada la situación el causante en jubilación anticipada, no pudo reclamarse hasta que se produjo su muerte. No existe, por tanto, causa alguna para denegar la indemnización pedida por enfermedad profesional, por el hecho de que dicha contingencia no hubiese sido declarada previamente al óbito. Lo expuesto determina la desestimación del motivo y del recurso y la confirmación de la resolución impugnada por sus propios fundamentos. CUARTO.- En materia de costas, no gozando la parte vencida del beneficio de justicia gratuita, procede condenarle a las causadas en esta fase del proceso, con inclusión de los honorarios de letrado de la parte impugnante del recurso (art de la LRJS). Igualmente, procede el mantenimiento de los aseguramientos prestados y la pérdida del depósito constituido para recurrir, al que se dará el destino legal. Vistos los preceptos legales citados y demás de pertinente aplicación. F A L L O Desestimamos el recurso de suplicación interpuesto por la empresa Solvay Química, S.L., contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social número Seis de Santander (Proc. 32/2011), de fecha 26 de marzo de 2012, en virtud de demanda formulada por la Comunidad Hereditaria de D., sobre reclamación de cantidad, contra la empresa recurrente, y, en consecuencia, confirmamos la sentencia recurrida. Condenamos a la empresa recurrente, a abonar al Letrado de la parte impugnante, honorarios por importe de 650.
20 Dese a los depósitos constituidos el destino legal. Notifíquese ésta sentencia a las partes y a la Fiscalía de la Comunidad Autónoma, previniéndoles de su derecho a interponer contra la misma, recurso de casación para la unificación de doctrina, regulado en los artículos 218 y siguientes de la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la Jurisdicción Social, que podrá prepararse ante esta Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, dentro de los diez días hábiles contados a partir del siguiente a su notificación. La demandada recurrente deberá acreditar mediante resguardo entregado en la secretaría de la Sala de este Tribunal Superior al tiempo de la preparación del recurso, la consignación de un depósito de 600 euros en la cuenta nº 3874/0000/66/0614/12, abierta en la entidad de crédito BANESTO, Código identidad 0030, Código oficina Devuélvanse, una vez firme la sentencia, los autos al Juzgado de procedencia con certificación de ésta resolución y déjese otra certificación en el rollo a archivar en éste Tribunal. Así, por ésta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
En Santander, a 26 de marzo de 2012. Dña. Isabel Rodríguez Macareno, Magistrada-Juez del Juzgado de lo Social nº 6 de Santander, habiendo visto los presentes autos de Procedimiento Ordinario nº 32/2011,
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References: resolución 
 resolución 
 artículo 193
 artículo 6
 Real Decreto 
 Resolución 
 Resolución 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Resolución 
 artículo 3
 artículo 7
 resolución 
 resolución 
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