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Continuidad Laboral de un Jubilado | MARTIN BENITEZ
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mayo 29, 2015 ambenitez
En nuestro sistema legislativo la celebración y ejecución del contrato de trabajo no es incompatible con la condición de jubilado del trabajador. Si bien la ley al referirse al contrato por tiempo indeterminado dispone que dura hasta que el trabajador esté en condiciones de gozar los beneficios que le asignan los regímenes de seguridad social, por límites de edad y años de servicio, salvo que se configuren algunas de las causas de extinción previstas en la norma legal (LCT, artículo 91) en el marco contractual, el ordenamiento no impone la extinción del contrato por haber logrado el trabajador las condiciones para obtener el beneficio jubilatorio, sino que faculta al empleador a intimar al trabajador para que inicie el trámite previsional, entregándole la documentación correspondiente (LCT, artículo 252) Esta norma en sus dos primeros párrafos establece que: “Cuando el trabajador reuniere los requisitos necesarios para obtener una de las prestaciones de la Ley 24241, el empleador podrá intimarlo a que inicie los trámites pertinentes extendiéndole los certificados de servicios y demás documentación necesaria a esos fines. A partir de ese momento el empleador deberá mantener la relación laboral de trabajo, hasta que el trabajador obtenga el beneficio y por el plazo máximo de un año.
Concedido el beneficio, o vencido dicho plazo, el contrato de trabajo quedará extinguido sin obligación del empleador del pago de la indemnización por antigüedad que prevean las leyes o estatutos profesionales”.
Del texto normativo surge que es el empleador quien provocará la futura extinción de la relación laboral en virtud de la intimación cursada al trabajador que está en condiciones de jubilarse, intimación que se complementa con la entrega de la documentación necesaria para el trámite jubilatorio y que la relación laboral finalizará cuando el trabajador obtenga el beneficio o transcurra el plazo de conservación del empleo indicado en la norma. Pero puede ocurrir que el empleador no intime al trabajador, en cuyo caso la
relación proseguirá sin que suceda su extinción.
Desde la perspectiva de las normas previsionales, la posibilidad de la continuidad de la relación laboral con el trabajador jubilado está acentuada en el contexto actual, pues la norma favorece la posibilidad de que el trabajador jubilado vuelva a la actividad remunerada ya que establece la compatibilidad entre ambas situaciones sin suspensión del beneficio previsional . La ley jubilatoria establece que “Los beneficiarios de las prestaciones del régimen previsional público podrán reingresar a la actividad remunerada tanto en relación de dependencia como en carácter de autónomos” (Ley 24241, artículo 34, texto sustituido por el artículo 6° de la Ley 24463) Se mantiene en texto actual la ncompatibilidad entre el goce de la prestación de retiro por invalidez y el desempeño de cualquier actividad en relación de dependencia y veda el reingreso a la actividad cuando se trate de tareas penosas, riesgosas o insalubres, que hubieran dado origen al beneficio previsional obtenido al amparo de regímenes previsionales establecidos para los que prestaren servicios en ese tipo de tareas.
1. El cómputo de la
Respecto de la antigüedad del trabajador, la ley de contrato de trabajo adopta como pauta general la acumulación de la antigüedad del trabajador que reingresa a trabajar para el mismo empleador. Su artículo 18 dispone que “Cuando se concedan derechos al trabajador en función de su antigüedad, se considerará tiempo de servicio el efectivamente trabajado desde el comienzo de la vinculación, el que corresponda a los sucesivos contratos a plazo que hubieren celebrado las partes y el tiempo de servicio anterior, cuando el trabajador, cesado en el trabajo por cualquier causa, reingrese a las órdenes del mismo empleador” En el caso del despido de un trabajador que haya reingresado a las órdenes del mismo empleador, la ley determina que para establecer la antigüedad del trabajador se aplica la regla del artículo 18 citado (acumulación de la antigüedad anterior a la actual) pero se permite al empleador deducir de la indemnización por despido (artículo 245) lo percibido por igual concepto por despidos anteriores, disponiendo como garantía para el trabajador que el importe de la indemnización resultante no podrá ser inferior a la que hubiera correspondido al trabajador si su período de servicios hubiera sido sólo el último y con prescindencia de los períodos anteriores al reingreso (LCT, artículo 255) Una excepción a esta regla es el caso del despido del trabajador jubilado que ha reingresado a prestar servicios para el mismo empleador. La ley dispone que “En caso de que el trabajador titular de un beneficio previsional de cualquier régimen volviera a prestar servicios en relación de dependencia, sin que ello implique violación a la legislación vigente, el empleador podrá disponer la extinción del contrato invocando esa situación, con obligación de preavisarlo y abonar la indemnización en razón de la antigüedad prevista en el artículo 245 de esta ley o, en su caso, lo dispuesto en el artículo 247. En este supuesto sólo se computará como antigüedad el tiempo de servicios posterior al cese” (LCT, artículo 253, texto modificado por la Ley 24347) Por lo tanto, la norma acota la antigüedad que será tenida en cuenta para el preaviso y la indemnización por despido.
2. El fallo plenario
En un reciente fallo plenario de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, el tribunal fijó doctrina sobre la cuestión de si es aplicable lo dispuesto por el artículo 253 último párrafo LCT al caso de un trabajador que sigue prestando servicios sin interrupción a las órdenes del mismo empleador, luego del goce de la jubilación. Por mayoría de votos el tribunal decidió por la afirmativa (CNTrab, en Pleno, 05/06/09, “Couto de Capa, Irene Marta c/ Areva S.A. s/ ley 14546”).
El plenario tiene trascendencia pues además de su alcance obligatorio para los tribunales de primera instancia de la Justicia Nacional del Trabajo y para las salas que integran la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, resuelve una cuestión que suscitó controversia en la doctrina y en la jurisprudencia sobre un tema que suele plantearse en la etapa final de la relación laboral de trabajadores con mucha experiencia que siguen prestando servicios luego de obtenida la jubilación.
2.1. Argumentos de la mayoría:
Una referencia a ellos y al dictamen fiscal nos permitirá exponer las razones que sustentaron la solución adoptada por el plenario.
a) para acceder el beneficio jubilatorio, el trabajador debe cesar en toda actividad en relación de dependencia (el texto anterior del artículo 34 de la Ley 24241 prohibía seguir trabajando y la modificación habilitante que introdujo la Ley 24347, pese a que permite seguir trabajando habla de reingreso y ello es así, en tanto al momento de la efectiva cesación de servicios cristaliza el derecho aplicable para el otorgamiento del beneficio) Esta circunstancia permite aseverar que aún cuando no exista una diferencia ostensible entre el antes y el después, en lo concerniente a la prestación se está ante dos contratos independientes, el primero, que cesó al obtenerse el beneficio previsional y el segundo, que se inicia con posterioridad. La limitación en la antigüedad dispuesta en el párrafo agregado al artículo 253 de la LCT, debe aplicarse ya en el caso de cese efectivo y reingreso, como cuando no existe solución de continuidad entre el inicio del goce del beneficio jubilatorio y la reanudación de tareas a las órdenes del mismo empleador (del dictamen de la Fiscal General Adjunta Dra. Prieto).
b) el legislador, en el artículo 253 de la LCT, al referirse a la antigüedad computable a los fines indemnizatorios menciona el tiempo posterior al cese, que obviamente entendió operado por el cobro del beneficio jubilatorio, sin distinguir entre los casos en que medió un período de inactividad y aquéllos en que no ocurrió, puesto que no alude exclusivamente a la antigüedad registrada en un eventual segundo contrato, sino solo al tiempo de servicios posterior al “cese”. Pese a la existencia de una continuidad laboral, en los casos en que el trabajador se jubila y permanece prestando las mismas tareas para el empleador, no se puede obviar que “jurídicamente” se verificó un “reingreso” (del voto de la Dra. González).
2.2. Argumentos de la minoría:
a) Los artículos 252 y 253 de la LCT, forman un sistema de protección relativo a la estabilidad del trabajador que se halla al fin de su carrera laboral. Ningún trabajador se ve privado de su protección contra el despido arbitrario en razón de su edad o tiempo de servicios y la única excepción a la regla es el derecho del empleador a requerir su jubilación.
Si el trabajador continúa ininterrumpidamente al servicio del empleador (o cuando las circunstancias del caso demuestran que no ha sido voluntad de ninguna de las partes terminar definitivamente el vínculo) el empleador no pensó en privarse de los servicios del trabajador con experiencia, por lo que no existe un verdadero reingreso, sino una continuidad práctica del contrato y la nueva situación del empleado no exime al principal de su obligación de dar trabajo ni la de reconocer la antigüedad íntegra de quien ha trabajado a su servicio durante determinado tiempo total (del voto del Dr. Guibourg).
b) La última parte del artículo 253 de la LCT, añadida por la Ley 24347 tiene por objeto evitar que el trabajador jubilado que reingresa a la misma empresa, compute para el caso de despido, como antigüedad en el servicio el tiempo anterior al momento de obtener el beneficio jubilatorio según la regla los artículos 18 y 255 LCT. La norma presupone que el trabajador, tras haber obtenido la jubilación, decide volver a trabajar y el párrafo final requiere que haya mediado un cese. No se puede volver a un lugar o situación del que no se ha salido por lo que en la relación debe haber un paréntesis que permita hablar de un volver.
El legislador ha regulado la situación del dependiente que haya cesado en su desempeño mediante cualquiera de las formas de extinción contractual (renuncia, despido directo o indirecto, mutuo acuerdo, e incluso la causal específica del artículo 252 de la L.C.T.) así como que, luego de tal cese contractual y de haber comenzado a gozar su estado previsional, haya “vuelto” o retornado al empleo. La regla no es aplicable cuando el trabajador que ha obtenido el beneficio previsional, no cesa real y efectivamente en el empleo sino que sigue laborando (del voto del Dr. Maza).
3. Interpretación divergente
La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires ha expresado que si el empleado no interrumpió el trabajo no se puede computar como tal el otorgamiento de la jubilación y no se cumple el presupuesto de operatividad del artículo 253 de la LCT, desde que el mismo se refiere al trabajador que “volviera a prestar servicios” secuencia que supone una rescisión anterior que no aconteció en el caso, pues se estableció que el reclamante desde su ingresó prestó servicios sin solución de continuidad hasta el único cese ocurrido por el despido sin causa. El tribunal concluyó que si el trabajador continuó trabajando sin interrupción no obstante que se acogió al beneficio previsional pero sin cese, debe determinarse su antigüedad computando todo el tiempo de prestación de servicios desde su ingreso hasta el despido (SCBA, 4/06/2003, “Frigerio, Domingo c/ Caja de Previsión y Seguro Médico de la Provincia de Buenos Aires” T y SS, 2003, p. 722). En el voto en disidencia del Dr. Roncoroni se mencionó que se tuvo por acreditado que el empleado había renunciado de manera válida mediante telegrama dirigido al empleador y se expresó que la ley, en el artículo 253, impide una doble “capitalización” de la antigüedad, ya que los años que se utilizaron para conseguir el beneficio de pasividad no pueden luego computarse a los fines indemnizatorios de una relación laboral nacida con posterioridad a aquél. Pero este voto expresó la posición minoritaria de una decisión cuya mayoría se pronunció de la manera expuesta.
4. La cuestión en el contrato de trabajo agrario
La solución legal que brinda el Régimen Nacional de Trabajo Agrario aprobado por la Ley 22248 anticipó el criterio después adoptado por la modificación del artículo 253 de LCT por la Ley 24347. El artículo 34 del RNTA dispone que “Para el cómputo de la antigüedad, se considerará tiempo de servicio el efectivamente trabajado desde el comienzo de la vinculación; y el anterior, cuando el trabajador que hubiere cesado en el trabajo reingresare a las órdenes del mismo empleador. Si el reingreso se operare luego de haber obtenido el trabajador su jubilación ordinaria y siempre que el régimen previsional admitiere la compatibilidad, la antigüedad a los efectos del cálculo de las indemnizaciones por despido o fallecimiento, se computará a partir del reingreso”.
El régimen específico de la actividad agraria ha contemplado la cuestión que nos ocupa en la norma que regula el cómputo de la antigüedad. Su texto se refiere de manera expresa a la situación del jubilado y requiere la existencia de un reingreso para la cancelación de la antigüedad anterior en el cómputo de la misma a los efectos indemnizatorios.
El fallo plenario mencionado ha dirimido la cuestión en el ámbito de la Justicia Nacional del Trabajo. Frente a las dos posiciones expuestas, nos parece más razonable el criterio de los jueces que integraron la minoría, pues no hay norma que imponga la cancelación de la antigüedad a los efectos indemnizatorios por la sola obtención del beneficio previsional. La Ley otorga una clara facultad al empleador que decide extinguir la relación laboral de un trabajador que está en condiciones de obtener la jubilación. Pero deberá intimarlo a realizar el trámite jubilatorio y conservar la relación laboral hasta que obtenga el beneficio o haya transcurrido el plazo máximo de un año (LCT, artículo 252) Si no ejerce esta facultad, la conclusión lógica impone el HOJA N° 2 mantenimiento de la antigüedad para todos los efectos, incluso el indemnizatorio, si el trabajador, ya jubilado, continúa prestando servicios para el mismo empleador. Por otra parte, la Ley es clara en su redacción y no admite otra interpretación, pues si bien el intérprete no está obligado por el sentido literal de la norma, no puede interpretarla trastrocando sus términos con apartamiento claro de su mandato.
El argumento de la doble capitalización de la antigüedad es especioso, pues cuando el contrato se desarrolla, el trabajador gana antigüedad que se cuenta tanto para cualquier beneficio o protección conferida por la ley en función de la antigüedad (incluso para la indemnización por despido) como para el cómputo a los efectos jubilatorios, sin que la obtención del beneficio previsional altere de por sí la regla, en un contexto normativo que no requiere la real cesación en el servicio para devengar el haber jubilatorio.
De todas maneras, la decisión adoptada por el fallo plenario decide la cuestión en el sentido indicado. Sin embargo, se debe advertir que la decisión en un ámbito diverso al de la Justicia Nacional del Trabajo puede ser diferente, por lo que el operador de normas jurídicas deberá examinar la competencia judicial posible en el caso de un conflicto sobre el punto antes de adoptar una decisión al respecto.
Con relación al trabajo agrario, hemos mencionado que la redacción de la norma requiere de manera expresa un reingreso y en cualquier controversia que se suscite sobre este tema, el tribunal deberá ponderar si hubo “reingreso” para la aplicación de la regla legal y las divergencias interpretativas se plantearán respecto del sentido y alcance de esta expresión, aunque de acuerdo con los argumentos desarrollados por la mayoría del plenario mencionado, pensamos que la solución sería similar al criterio adoptado.
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References: artículo 91
 artículo 252
 artículo 34
 artículo 6
 artículo 18
 artículo 18
 artículo 255
 artículo 245
 artículo 247
 artículo 253
 artículo 253
 artículo 34
 artículo 253
 artículo 253
 artículo 253
 artículo 252
 artículo 253
 artículo 253
 artículo 253
 artículo 34
 artículo 252