Source: https://observatori.uv.es/marzo-2020/
Timestamp: 2020-08-12 20:16:27+00:00

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Marzo 2020 – Observatori Astronòmic
por Amelia Ortiz · Publicada 2 de marzo de 2020 · Actualizado 31 de marzo de 2020
Un asteroide revestido de hierro
2/3/2020 de Friedrich Schiller University / Nature Communications
Imágenes microscópicas en falso color. (a) Uno de los granos de suelo del asteroide Itokawa investigados. El mineral troilita (FeS), violeta) está rodeado por silicatos (verde). (b) Superficie de la troilita (violeta) con los bigotes de hierro (azul). (c) Una imagen aumentada de un bigote de hierro. Crédito: Toru Matsumoto.
Mineralogistas de Jena (Alemania) y Japón han descubierto un fenómeno desconocido hasta ahora en muestras del suelo del asteroide Itokawa: la superficie de este cuerpo celeste está cubierta por cristales diminutos de hierro con forma de cabellos.
Este descubrimiento es interesante no sólo por el hallazgo de los minúsculos «bigotes» de hierro. También es importante descubrir cómo se formaron. «Estas estructuras son consecuencia de influencias cósmicas sobre la superficie del asteroide», explica el Prof. Falko Langenhorst (Friedrich Schiller University). Además de por rocas, la superficie del asteroide se ve azotada por las partículas de alta energía del viento solar que la erosionan.
Un componente importante del asteroide es el mineral troilita, en el cual están ligados hierro y azufre. «Como resultado de la erosión espacial, el hierro es liberado de la troilita y depositado sobre la superficie formando las agujas que ahora se han descubierto», explica Langenhorst.
Una estudiante de UBC descubre 17 planetas nuevos, incluyendo un mundo similar a la Tierra y potencialmente habitable
2/3/2020 de University of British Columbia / The Astronomical Journal
Tamaños de los nuevos 17 candidatos a planeta, comparados con Marte, la Tierra y Neptuno. El planeta en verde es KIC-7340288 b, un planeta rocoso ubicado en la zona habitable de su estrella. Crédito: Michelle Kunimoto.
La estudiante de astronomía Michelle Kunimoto, de la Universidad de British Columbia (Canadá), ha descubierto 17 planetas nuevos, incluyendo un mundo del tamaño de la Tierra potencialmente habitable, examinando datos reunidos por la misión Kepler de NASA.
Entre los nuevos planetas descubiertos, destaca por su rareza el llamado KIC-7340288 b, que posee solo una vez y media la masa de la Tierra, siendo suficientemente pequeño como para ser considerado rocoso en vez de gaseoso como los planetas gigantes del Sistema Solar, y que además se halla en la zona habitable de su estrella.
Un año en este planeta dura 142 días y medio, gira alrededor de su estrella a una distancia poco mayor que la de Mercurio al Sol, y le llega un tercio de la luz que la Tierra recibe del Sol. El planeta se encuentra a 1000 años-luz de nosotros.
Explorando las estrellas rezagadas de un cúmulo
2/3/2020 de AAS NOVA / The Astronomical Journal
El campo alrededor del viejo cúmulo abierto Collinder 261 (por encima del centro) tomada con un filtro rojo. Crédito: ESO/Digitized Sky Survey.
Aunque las estrellas contenidas en el mismo cúmulo estelar se forman habitualmente alrededor de la misma época, no todas evolucionan del mismo modo. Un estudio reciente ha explorado la población de estrellas rezagadas del cúmulo estelar abierto Collinder 261.
Las estrellas rezagadas son más masivas y brillantes de lo esperado en relación con su cúmulo, por lo que los investigadores piensan que han adquirido recientemente masa, lo que les aporta un aspecto más joven respecto al resto de estrellas del cúmulo. Sin embargo, el mecanismo por el que han conseguido esta masa extra aún es un misterio.
La estrella Betelgeuse empieza a recuperar brillo
2/3/2020 de Nature Briefing
Betelgeuse antes (izquierda) y después de su pérdida de brillo sin precedentes en 2019. Crédito: ESO/M. Montargès et al.
Después de una misteriosa caída de brillo durante cuatro meses, la estrella conocida como Betelgeuse podría ir camino de recuperar su luminosidad.
Betelgeuse empezó a perder brillo en octubre del año pasado y para mediados de febrero había perdido más de dos tercios de su luminosidad. Pero la estrella ha aumentado ahora de brillo en un 10% respecto de su punto más bajo, según Edward Guinan, astrofísico de Villanova University, que ha estado siguiendo esta estrella durante 25 años.
Una posible explicación de la pérdida de brillo sería la aparición de una gran celda de convección inusualmente fría. Otra es que la estrella podría estar pasando por detrás de una nube de polvo. Pero Andrea Dupree (Harvard–Smithsonian Center for Astrophysics) señala que las observaciones realizadas hasta ahora parecen contradecirse mutuamente. «El comportamiento en el ultravioleta es distinto al del óptico, que a su vez se comporta de modo diferente al infrarrojo».
La deformación de la Vía Láctea, causada por una colisión galáctica, según sugiere Gaia
3/3/2020 de ESA / Nature Astronomy
Los astrónomos se han preguntado durante años la razón por la cual nuestra galaxia, la Vía Láctea, está alabeada, curvándose hacia arriba por un lado y hacia abajo por el opuesto. Datos del satélite de cartografiado estelar Gaia de la ESA sugieren que la distorsión podría ser causada por la colisión actual con otra galaxia más pequeña, que envía ondas por el disco galáctico como una roca al ser lanzada al agua.
Los investigadores han confirmado con datos de Gaia que esta deformación no es estática sino que su orientación cambia con el paso del tiempo. Los astrónomos llaman a este fenómeno precesión y podría ser comparado con el bamboleo de una peonza mientras gira.
Además, la velocidad a la que la deformación precesa es mucho mayor de lo esperado, más rápida de lo que permitirían el campo magnético intergaláctico o el halo de materia oscura. Esto sugiere que la deformación debe de ser causada por algo distinto. Algo más potente, como el choque con otra galaxia.
Los astrónomos todavía no saben qué galaxia podría estar causando la ondulación o cuándo empezó la colisión. Una de las candidatas es Sagitario, una galaxia enana en órbita alrededor de la nuestra, que se cree que atravesó el disco de la Vía Láctea varias veces en el pasado. Los astrónomos piensan que Sagitario será absorbida gradualmente por la Vía Láctea, un proceso que ya está en marcha.
3/3/2020 de Instituto de Astrofísica de Canarias / Nature Astronomy
Representación artística de la enana blanca. Crédito: Universidad de Warwick / Mark Garlick.
Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Warwick y en colaboración con una científica del IAC ha descubierto una enana blanca de dimensiones inusuales. Esta enana podría ser, en realidad, el resultado de la fusión de dos enanas blancas. El descubrimiento se publica hoy en la revista Nature Astronomy y podría resolver algunas preguntas sobre la evolución de las enanas blancas y el número de supernovas que existen en nuestra galaxia.
La estrella, situada a 150 años luz de nosotros, ha sido identificada gracias a los datos recogidos por el telescopio Gaia, de la Agencia Espacial Europea (ESA). De esta forma, los astrónomos usaron el Telescopio William Herschel (WHT), del Grupo de Telescopios Isaac Newton (ING), instalado en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma), para centrarse en el seguimiento de posibles enanas blancas de grandes dimensiones. Aplicando un procedimiento de espectroscopía y tras descomponer la luz emitida por la estrella, los científicos pudieron determinar la composición química de su atmósfera y descubrir altos niveles de carbono en ella, algo inusual.
El autor principal de la investigación, Mark Hollands, del Departamento de Física de la Universidad de Warwick, comenta: “Esta estrella destacó por ser algo que no se había visto antes. Habitualmente, esperamos observar una capa exterior de hidrógeno, a veces mezclada con helio, o simplemente una combinación de helio y carbono. No esperas ver esta combinación de hidrógeno y carbono al mismo tiempo ya que debería haber una capa gruesa de helio en medio que evite eso. Cuando observamos esto, no tenía sentido”.
“Tenemos una composición – añade Hollands – que no podemos explicar a través de la evolución estelar normal, una masa que es el doble de la esperada para una enana blanca, y una edad cinemática mayor que la inferida por el enfriamiento. Estamos seguro de cómo una estrella forma una enana blanca y no debería hacer esto. La única forma de explicarlo es que fue formada a partir de la fusión de dos enanas blancas”.
Un cúmulo globular mecido por el viento galáctico
3/3/2020 de Max Planck Institute for Radio Astronomy / Nature Astronomy
El cúmulo globular 47 Tuc (arriba derecha) y la Pequeña Nube de Magallanes en el mismo campo. En el recuadro se muestra el campo magnético detectado en escala de colores. Las líneas indican el efecto del viento galáctico sobre el campo magnético. Crédito: ESO/VISTA VMC (imagen de fondo); F. Abbate et al., Nature Astronomy (recuadro).
El campo magnético galáctico juega un importante papel en la evolución de nuestra Galaxia, pero su comportamiento a escalas pequeñas es todavía poco conocido. También se desconoce si permea el halo de la Galaxia o no.
Utilizando observaciones de púlsares ubicados en el cúmulo globular 47 Tuc del halo, un equipo internacional dirigido por Federico Abbate, pudo estudiar el campo magnético galáctico a escalas de unos pocos años-luz por primera vez.
Los astrónomos descubrieron un campo magnético inesperadamente potente en dirección al cúmulo. Este campo magnético apunta en perpendicular al disco de la Galaxia y podría ser explicado por una interacción con el viento galáctico. Este es un flujo magnetizado que se extiende desde el disco galáctico hacia el halo que lo rodea y su existencia nunca se había demostrado.
¿Y si los misteriosos planetas «algodón de azúcar» en realidad son planetas normales pero con anillos?
3/3/2020 de Carnegie Science / The Astronomical Journal
Ilustración de artista del modelo de un planeta con anillos de Piro y Vissapragada transitando por delante de su estrella anfitriona. Crédito: Robin Dienel / Carnegie Institution for Science
Algunos de los planetas con densidad extremadamente baja del tipo conocido como «de algodón de azúcar» pueden en realidad tener anillos.
Estos planetas son famosos por tener radios excepcionalmente grandes en relación con sus masas, lo que les proporciona aparentemente densidades increíblemente bajas. No se parecen a ninguno de los planetas de nuestro Sistema Solar y desafían nuestras ideas actuales sobre cómo pueden ser los planetas lejanos.
Anthony Piro (Carnegie) y Shreyas Vissapragada (Caltech) se han planteado que en realidad se trate de planetas normales que parece mayores porque están rodeados de anillos, como los de Saturno.
Los resultados del estudio que realizaron demuestran que los anillos podrían explicar algunos, pero no todos, los planetas «algodón de azúcar» descubiertos por la misión Kepler de NASA.
Ingeniería inversa de la Vía Láctea
4/3/2020 de Swinburne University / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society
Ilustración de artista de nuestra Vía Láctea en su juventud. Cinco galaxias satélite pequeñas de varios tipos y tamaños se encuentran en proceso de ser añadidas a la Vía Láctea. Fuente: Swinburne University.
Un equipo de investigadores ha utilizado «ingeniería inversa» para averiguar cómo se formó nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Usando cúmulos de estrellas antiguos, el profesor Duncan Forbes ha rastreado la evolución de nuestra Vía Láctea para identificar los cúmulos estelares que se formaron dentro de la Vía Láctea original y aquellos que fueron capturados con el paso del tiempo a medida que la Vía Láctea iba engullendo galaxias satélite pequeñas.
El profesor Forbes atribuye la mayoría de estos cúmulos estelares adquiridos posteriormente a solo cinco galaxias satélite, aunque éstas hace tiempo que fueron destruidas, sobreviviendo, sin embargo, sus cúmulos estelares compactos durante miles de millones de años.
Descubierta una proteína en el interior de un meteorito
4/3/2020 de Phys.org
Modelo de la molécula 2320 hemolitina. Crédito: arXiv:2002.11688 [astro-ph.EP].
Un equipo de investigadores de Plex Corporation, Bruker Scientific LLC y Harvard University ha encontrado pruebas de la presencia de una proteína en el interior de un meteorito. Hasta ahora nunca se había hallado ninguna proteína en un objeto extraterrestre.
La proteína en cuestión es la hemolitina y se encuentra en el interior de un meteorito que fue hallado en Argelia en 1990.
Las proteínas son consideradas los elementos básicos para el desarrollo de seres vivos y encontrar una en un meteorito apoya las teorías que sugieren que la vida, o algo muy cercano a ella, llegó a la Tierra desde algún otro lugar del espacio.
Se obtiene la película completa de cómo un agujero negro expulsa materia e interactúa con el medio
4/3/2020 de IAA / Nature Astronomy
Evolución del chorro bipolar desde 93 hasta 178 días después de la erupción. La línea central muestra la posición estática del agujero negro, mientras que los dos chorros muestran una trayectoria balística según se van separando del agujero negro. Fuente: IAA.
Los agujeros negros estelares se forman tras el colapso de una estrella muy masiva, y sabemos que presentan un campo gravitatorio tan intenso que ni la luz puede escapar de ellos. Sin embargo, existen mecanismos a través de los que estos objetos realimentan el medio interestelar, al expulsar, a través de chorros o estallidos, parte del material que queda atrapado en su disco de acrecimiento. Ahora, un grupo internacional de astrónomos ha observado, a lo largo de seis meses, la evolución del material expulsado por un agujero negro. Los resultados se publican hoy en Nature Astronomy.
Conocido como MAXI J1820+070, o J1820, el agujero negro forma parte de un sistema binario, en el que él y una estrella compañera parecida al Sol giran alrededor de un centro de masas común. En estos sistemas es habitual que el agujero negro absorba material de su estrella compañera, que cae hacia el agujero negro a través de un disco que lo rodea: en su caída, el material se calienta y el disco emite rayos X. Se trata de objetos muy variables, cuyo brillo depende de cuánto gas pueda absorber el agujero negro, y en ocasiones se desarrolla también un chorro bipolar que expulsa parte del material y que es visible en ondas de radio, como ocurre en J1820.
«Generalmente, este tipo de sistema astrofísico acumula una cantidad muy pequeña de material, por lo que no puede ser visto. Sin embargo, ocasionalmente entran en erupción y solo entonces son observables: tuvimos la suerte de detectar el estallido en J1820 poco después de que se produjera en verano de 2018”, señala Joe Bright investigador del Departamento de Física de la Universidad de Oxford que encabeza el estudio.
Un estudio revela cómo eran las semillas de los cuerpos sólidos del Sistema Solar: motas de polvo porosas y de pocos milímetros
4/3/2020 de IAA / The Astrophysical Journal Supplement Series
Detalle de la superficie del cometa 67P, donde se observa un chorro de polvo y hielo, tomada por la cámara Osiris a bordo de la misión Rosetta en julio de 2017. Crédito: ESA, Rosetta, MPS, OSIRIS; UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.
Sabemos que todos los cuerpos sólidos del universo, bien sean planetas, cometas o asteroides, se forman de pequeño a grande: minúsculas partículas de polvo se van agregando para dar lugar a objetos cada vez mayores. Pero, ¿cómo eran las semillas con las que comenzó el proceso, y que miles de millones de años después dieron lugar a la Luna, a Venus, o al suelo que pisamos? La respuesta puede hallarse en los cometas, que constituyen los objetos menos procesados del Sistema Solar y, por lo tanto, son testigos de cómo era la nebulosa primigenia. Ahora un estudio muestra que sus semillas eran partículas muy porosas y del tamaño de milímetros, un escenario distinto al contemplado hasta ahora.
“Las partículas de polvo se hallan presentes en escenarios tan diversos como el medio interestelar, las atmósferas planetarias, las colas de los cometas o los discos en torno a las estrellas jóvenes –apunta Olga Muñoz, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que coordina el estudio–. Conocer las propiedades de estas partículas resulta esencial no solo para evaluar sus efectos, como el aumento o descenso de las temperaturas en el caso de la atmósfera terrestre, sino también para obtener información sobre la estructura y evolución de los objetos donde se encuentra. E, incluso, el polvo en ciertos entornos puede revelarnos la historia de la formación de los cuerpos rocosos”.
Y, en el Sistema Solar, los objetos que constituyen la clave para desentrañar esa historia son los cometas. Los núcleos cometarios se describen como bolas de polvo heladas y, desde su formación en los orígenes del Sistema Solar, han permanecido alejados de la radiación del Sol y a muy bajas temperaturas, de modo que el material que los compone apenas ha cambiado. De hecho, este carácter prístino de los cometas se confirmó gracias a la misión Rosetta (ESA), que acompañó al cometa 67P en su órbita alrededor del Sol y pudo estudiarlo in situ.
Hasta la fecha, los estudios experimentales sobre polvo cósmico trabajaban con partículas diminutas (desde menos de una micra hasta unas cien micras) y, para contrastar medidas, el Laboratorio de Polvo Cósmico del IAA se modificó en 2017 para estudiar partículas de hasta varios milímetros. El equipo probó con motas de polvo de distintos tamaños y características y encontró las idóneas, aquellas que conseguían reproducir tanto la señal de las observaciones desde tierra del cometa 67P como las de los instrumentos a bordo de Rosetta: partículas grandes, porosas, con forma achatada y con inclusiones de pocas micras.
Japón suspende su financiación anual para el proyecto del gran telescopio en Hawái
5/3/2020 de Phys.org
Ilustración del futuro TMT. Crédito: TMT.
Japón ha suspendido su contribución anual para el proyecto de un telescopio gigante en Hawái, apoyándose en el punto muerto en el que se encuentra su construcción.
Japón no está retirando totalmente su participación del proyecto del Telescopio de Treinta Metros (TMT) en la cima del Mauna Kea, al cual Japón aporta algunos componentes del telescopio.
Sin embargo, el portavoz del telescopio Scott Ishikawa informaba el lunes pasado de que no esperan seguir con la construcción en un plazo breve de tiempo debido a las protestas y acciones de algunos nativos que piensan que el proyecto desacralizará la tierra. Algunos manifestantes bloquearon la carretera de acceso al lugar de construcción entre julio y diciembre.
Curiosity capta el panorama con más alta resolución hasta la fecha
5/3/2020 de JPL
Panorama de más alta resolución captado hasta ahora en la superficie de Marte. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.
El todoterreno Curiosity de NASA ha captado el panorama de más alta resolución de la superficie marciana hasta la fecha. Compuesto por más de 1000 imágenes individuales y cuidadosamente ensamblada, la imagen combinada contiene 1800 millones de pixeles de paisaje marciano.
La cámara del mástil del róver (Mastcam) utilizó su lente de telefoto para captar el panorama; al mismo tiempo, su lente de ángulo medio captó un panorama de menor resolución, de casi 650 millones de pixeles, que incluye el puente y el bazo robótico del todoterreno.
Ambos panoramas muestran el valle Torridon una región del Monte Sharp que Curiosity está explorando.
Ondas gravitacionales después de las colisiones de galaxias
5/3/2020 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal
Ejemplo de galaxia esferoidal enana. Las enanas más pequeñas son demasiado débiles para poder ser detectadas a grandes distancias con la tecnología actual. Crédito: ESO/Digitized Sky Survey 2.
Desde el descubrimiento de las primeras ondulaciones del espacio-tiempo que indicaban la fusión de dos agujeros negros lejanos, los laboratorios LIGO han anunciado alrededor de diez detecciones fiables de ondas gravitacionales emitidas por colisiones de agujeros negros, las primeras de muchas más que se espera detectar en el futuro.
¿Pero cómo se llegaron a encontrar estas parejas de agujeros negros? Un equipo de astrónomos dirigido por Christopher Conselice (University of Nottingham, UK) propone que las galaxias enanas de masa muy baja contienen agujeros negros centrales de menos de 100 masas solares. Las fusiones de parejas de estas galaxias diminutas conducen en última instancia a las fusiones de sus agujeros negros centrales – posiblemente dando cuenta de la mayoría de las detecciones realizadas por LIGO de los choques entre agujeros negros.
Una antena de la Red de Espacio Profundo de NASA será renovada, afectando a las comunicaciones con la Voyager 2
5/3/2020 de NASA
DSS43 es una radioantena de 70 m de las instalaciones de la Red de Espacio Profundo de Canberra (Australia). Es la única que puede enviar comandos a la nave espacial Voyager 2. Crédito: NASA/Canberra Deep Space Communication Complex.
A principios de marzo la nave Voyager 2 seguirá navegando por el espacio interestelar sin recibir órdenes desde la Tierra. Esto es debido a que el modo principal de comunicación de la Voyager, la radioantena de 70 m de Canberra (Australia), que forma parte de la Red de Espacio Profundo de NASA, sufrirá reformas críticas durante 11 meses. A lo largo de este tiempo, el equipo de la Voyager 2 todavía podrá recibir datos científicos de la nave en su misión de exploración del límite más exterior de los dominios del Sol.
Estas reformas serán llevadas a cabo ahora después de que la Voyager 2 haya retornado a su estado normal de operaciones, tras consumir accidentalmente demasiada energía y apagar automáticamente sus instrumentos científicos en enero.
Las reparaciones beneficiarán no solo a la Voyager 2, sino también misiones futuras como la del róver Mars 2020 y las exploraciones de la Luna y Marte.
Un estudio descubre que las moléculas orgánicas halladas por el todoterreno Curiosity son compatibles con vida primitiva en Marte
6/3/2020 de Washington State University / Astrobiology
Marte. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
Los compuestos orgánicos llamados tiofenos se encuentran en la Tierra en el carbón, el petróleo y, extrañamente, en las trufas blancas, los hongos amados por los epicúreos y los cerdos salvajes.
Los tiofenos han sido también descubiertos recientemente en Marte y el astrobiólogo Dirk Schulze‑Makuch (Washington State University) piensa que su presencia sería compatible con la presencia de vida durante los primeros años de las historia de Marte.
Schulze‑Makuch y Jacob Heinz (Technische Universität in Berlin) sugieren que un proceso biológico, con mucha probabilidad debido a bacterias más a que trufas, puede haber jugado un papel en la existencia de este compuesto orgánico en el suelo marciano.
Las moléculas de tiofeno poseen cuatro átmomos de carbono y uno de azufre ordenados en un anillo y tanto el carbono como el azufre son elementos esenciales para la vida. Sin embargo, Schulze‑Makuch y Heinz no excluyen que la existencia de estos compuestos en Marte pueda ser debida a procesos no biológicos, como impactos de meteoritos o reacciones químicas.
En el escenario biológico, las bacterias, que podrían haber existido hace más de tres mil millones de años, cuando Marte era más cálido y húmedo, podrían haber ayudado en las reacciones químicas que producen tiofenos.
Pero la respuesta definitiva, según concluye Schulze‑Makuch, sólo la tendremos cuando haya astronautas que viajen allí y miren a través de microscopios y observen un microbio moviéndose.
ALMA observa una estrella vieja en metamorfosis
6/3/2020 de ALMA / The Astrophysical Journal Letters
Imagen del viejo sistema estelar W43A. Los chorros bipolares de alta velocidad expulsados desde la vieja estrella central se ven en azul, los flujos a baja velocidad se muestran en verde, y las nubes polvorientas perforadas por los chorros se muestran en naranja. Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), Tafoya et al.
Un equipo internacional de astrónomos ha captado, con el radiotelescopio ALMA, el momento preciso en que una estrella vieja empieza a alterar sus alrededores. La estrella ha expulsado chorros de gas bipolares de alta velocidad que ahora están chocando con el material cercano; la edad del chorro observado se estima en menos de 60 años. Estos datos ayudan a los científicos a comprender cómo son creadas las forma complejas de las nebulosas planetarias.
Los astrónomos han conseguido una imagen muy detallada del espacio alrededor de W43A, el sistema de una estrella vieja que se encuentra a unos 7000 años-luz de la Tierra, en la constelación del Águila.
La imagen permite observar los pequeños chorros bipolares, cuya velocidad es de 175 kilómetros por segundo, mucho mayor que las estimaciones anteriores. Basándose en esta velocidad y en el tamaño de los chorros, los científicos calcularon que la edad de los chorros es menor que la duración de una vida humana.
«Considerando la juventud de los chorros en el contexto del tiempo de vida completo de una estrella, es fiable decir que estamos siendo testigos del ‘momento exacto’ en el que los chorros han empezado a empujar a través del gas de los alrededores», explica Daniel Tafoya (Universidad Chalmers, Suecia). «Estos chorros perforan el material que los rodea en solo 60 años. Una persona podría ver su progreso a lo largo de su vida».
Una pieza del puzzle de la química estelar podría cambiar nuestras medidas de la expansión cosmológica
6/3/2020 de Max-Planck-Institute for Astronomy / Astronomy & Astrophysics
Examinando la abundancia del elemento manganeso, un equipo de astrónomos ha revisado los procesos que hay detrás de las supernovas de tipo Ia. Crédito: R. Hurt/Caltech-JPL; composición: departamento gráfico del MPIA.
Un equipo de astrónomos dirigido por Maria Bergemann (Instituto Max Planck de Astronomía) ha realizado medidas químicas en estrellas que podrían cambiar el modo en que los cosmólogos miden la constante de Hubble y determinan la cantidad de energía oscura de nuestro universo.
Usando modelos mejorados de cómo la presencia de elementos químicos afecta al espectro de una estrella, los investigadores han descubierto que las llamadas supernovas de tipo Ia tienen propiedades distintas de lo que se pensaba. Basándose en hipótesis sobre su brillo, los cosmólogos han utilizado estas supernovas para medir la historia de la expansión del Universo. A la luz de los nuevos resultados, es probable que esas hipótesis necesiten ser revisadas.
Los resultados del estudio sugieren que tres cuartas partes de todas las supernovas Ia conocidas son debidas a explosiones de enanas blancas binarias o explosiones llamadas de doble detonación. Estos mecanismos hacen que estas supernovas no posean un brillo intrínseco constante, parámetro que usan los cosmólogos para determinar su distancia y la velocidad de expansión del Universo. Las supernovas no estándar son, por tanto, la regla y no la excepción como se pensaba.
Ahora los cosmólogos tendrán que analizar cuáles son las consecuencias que esto tiene para sus conclusiones acerca del Universo. Las correcciones necesarias podrían incluso poner de acuerdo entre sí los valores medidos para la constante de Hubble a partir de las supernovas y a partir de los datos del fondo de microondas.
6/3/2020 de ESO / Astronomy & Astrophysics
Esta imagen con anotaciones muestra el cielo nocturno del Observatorio Paranal de ESO cerca del momento del crepúsculo, unos 90 minutos antes del amanecer. Las líneas azules marcan los grados de elevación por encima del horizonte.
Recientemente, la comunidad astronómica ha planteado su preocupación en relación al impacto que podrían tener las megaconstelaciones de satélites en la investigación científica. Para entender mejor el efecto que estas constelaciones podrían tener en las observaciones astronómicas, ESO encargó un estudio científico de su impacto, centrándose en las observaciones con telescopios de ESO en el visible y en el infrarrojo, pero también teniendo en cuenta otros observatorios. El estudio, que incluye un total de 18 constelaciones de satélites en desarrollo por parte de SpaceX, Amazon, OneWeb y otros, que en conjunto ascienden a más de 26.000 satélites [1], ha sido aceptado para su publicación en la revista Astronomy & Astrophysics.
El estudio constata que grandes telescopios, como el Very Large Telescope (VLT) de ESO y el futuro Extremely Large Telescope (ELT) de ESO, se verán «moderadamente afectados» por las constelaciones en desarrollo. El efecto es más pronunciado para exposiciones largas (de aproximadamente 1000 s), ya que hasta un 3% de las mismas podría arruinarse durante el crepúsculo, es decir, el tiempo entre el inicio del amanecer y la salida del Sol, y el tiempo entre que transcurre entre la puesta del Sol y el anochecer. Las exposiciones más cortas se verían menos afectadas, ya que menos del 0,5% de las observaciones de este tipo sufrirían algún tipo de impacto. Las observaciones realizadas en otros momentos a lo largo de la noche también se verían menos afectadas, ya que los satélites estarían a la sombra de la Tierra y, por lo tanto, no iluminados. Dependiendo del caso científico, el impacto podrían disminuir al hacer cambios en los horarios de operación de los telescopios de ESO, aunque estos cambios tienen un coste [2]. Desde el punto de vista de la industria, una forma eficaz para mitigar los impactos sería oscurecer los satélites.
El estudio también constata que el mayor impacto podría ser en los sondeos de amplio campo, en particular los realizadas con grandes telescopios. Por ejemplo, entre un 30% y un 50% de las exposiciones llevadas a cabo con el Observatorio Vera C. Rubin de la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos (que no una instalación de ESO) se verían «gravemente afectadas», dependiendo de la época del año, el momento de la noche y los supuestos simplificados del estudio. Las técnicas de mitigación que podrían aplicarse en los telescopios de ESO no funcionarían para este observatorio, aunque se están explorando otras estrategias. Se requieren más estudios para comprender plenamente las implicaciones científicas de esta pérdida de datos observacionales y la complejidad de su análisis. Los telescopios de reconocimiento de campo ancho, como el Observatorio Rubin, pueden escanear rastrear amplias partes del cielo de forma rápida, haciéndolos cruciales para detectar fenómenos de corta duración como supernovas o asteroides potencialmente peligrosos. Debido a su capacidad única para generar conjuntos de datos muy grandes y detectar objetivos de observación para muchos otros observatorios, la comunidad astronómica y las agencias de financiación tanto en Europa como en otros lugares han clasificado los telescopios de reconocimiento de campo ancho como una prioridad para los futuros avances en astronomía.
Tanto la comunidad astronómica profesional como la comunidad de aficionados han planteado preocupaciones sobre cómo las megaconstelaciones satelitales podrían afectar las vistas prístinas del cielo nocturno. El estudio muestra que alrededor de 1600 satélites de estas constelaciones estarán por encima del horizonte de un observatorio en la latitud media, la mayoría de los cuales se verán bajos en el cielo (dentro de 30 grados en el horizonte. Por encima de esto —la parte del cielo donde tienen lugar la mayoría de las observaciones astronómicas— habrá alrededor de 250 satélites de constelaciones en un momento dado). Aunque todos ellos estarán iluminados por el Sol al atardecer y al amanecer, cada vez más entran en la sombra de la Tierra hacia la mitad de la noche. El estudio de ESO asume un brillo para todos estos satélites. Con esta suposición, unos 100 satélites podrían ser lo suficientemente brillantes como para ser visibles a simple vista durante las horas del crepúsculo, unos 10 de los cuales estarían en una posición superior a los 30 grados de elevación. Todos estos números se desploman a medida que la noche se oscurece y los satélites caen en la sombra de la Tierra. En general, estas nuevas constelaciones de satélites duplicarían el número de satélites visibles en el cielo nocturno a simple vista por encima de los 30 grados [3].
Descubierto el blazar más lejano que se conoce
9/3/2020 de INAF/ Astronomy and Astrophysics
Representación artística de un blazar, una fuente altamente energética y muy compacta asociada a un agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de una galaxia anfitriona. Crédito: M. Weiss/CfA.
PSO J030947.49+271757.31 es el blazar más lejano jamás observado. La luz que nos llega ahora de él fue emitida cuando el universo tenía menos de mil millones de años de edad, es decir, alrededor del 7 por ciento de su edad actual, estimada en 13800 millones de años.
El descubrimiento ha sido realizado por la estudiante de doctorado Silvia Belladitta (Università dell’Insubria ) y sus colaboradores, gracias a observaciones realizadas con el Gran Telescopio Binocular (LBT), que fueron posteriormente confirmadas con datos del telescopio espacial Swift.
El descubrimiento ha permitido desvelar estos monstruos cósmicos que ya estaban activos en el amanecer del Universo y abre el camino a la realización de un censo preciso de los núcleos galácticos activos en una época muy remota, hasta ahora inaccesible.
Betelgeuse perdió brillo por polvo, no por haberse enfriado
9/3/2020 de Lowell Observatory / The Astrophysical Journal Letters
Una imagen de Betelgeuse captada en 2017 por ALMA mostrando posibles células de convección en la superficie. Crédito: ALMA/ESO/NAOJ/NRAO/E. O’Gorman/P. Kervella.
El año pasado la estrella Betelgeuse empezó a perder brillo de forma significativa, descendiendo finalmente hasta un 40% de su brillo normal. Se especuló que la supergigante roja podría explotar pronto como una gran supernova.
Ahora los astrónomos Emily Levesque (Universidad de Washington) y Phillip Massey (Observatorio Lowell) publican las observaciones que tomaron de Betelgeuse el 14 de febrero y que les permitieron calcular la temperatura superficial promedio de la estrella. Descubrieron que la estrella estaba significativamente más caliente de lo esperado en el caso de que la pérdida de brillo se debiera al enfriamiento de la superficie.
Los nuevos cálculos apoyan la hipótesis de que Betelgeuse – igual que muchas estrellas supergigantes rojas – probablemente ha expulsado parte del material de sus capas exteriores, que ha condensado a su alrededor en forma de polvo y que bloquea parte de la luz que recibimos de la estrella.
Los primeros nombres oficiales que han sido asignados a accidentes del asteroide Bennu
9/3/2020 de NASA
Este mosaico en proyección plana del asteroide Bennu muestra las posiciones de los primeros 12 accidentes que han recibido nombres oficiales de la Unión Astronómica Internacional. Crédito: NASA/Goddard/University of Arizona.
La roca más prominente del asteroide Bennu (que tiene una altura de 21.7 m) está situada en el hemisferio sur del asteroide y ya tiene nombre. La roca, que es tan grande que fue en un principio detectada desde la Tierra, ha recibido oficialmente designada Benben Saxum, que es el nombre de la colina primordial que surgió inicialmente de las aguas oscuras según un antiguo mito egipcio de la creación.
Benben Saxum y otros 11 accidentes del asteroide son los primeros en recibir nombres oficiales aprobados por la Unión Astronómica Internacional, la institución con autoridad reconocida internacionalmente para poner nombre a los cuerpos celestes y a los accidentes de sus superficies. Los nombres aceptados fueron propuestos por los miembros del equipo de OSSIRIS-REx, que estuvieron cartografiando el asteroide con detalle durante el año pasado. Esta misión recogerá una muestra de la superficie de Bennu el próximo verano para enviarla a la Tierra.
Los distintos tipos de terreno – incluyendo regiones, cráteres, dorsa (crestas), fossae (fosas) y saxa (rocas y peñascos) – recibirán nombres de pájaros y criaturas similares a pájaros de la mitología, y de los lugares asociados con ellos.
Los nombres aprobados son: Tlanuwa Regio, Benben Saxum, Roc Saxum, Simurgh Saxum, Huginn Saxum, Muninn Saxum, Ocypete Saxum, Strix Saxum, Amihan Saxum, Pouakai Saxum, Aetos Saxum y Gargoyle Saxum.
El próximo todoterreno de NASA en Marte se llama Perseverance
9/3/2020 de JPL
Esta ilustración muestra el róver Perseverance de NASA operando en la superficie de Marte. Perserverance aterrizará en el cráter Jezero del Planeta Rojo el 18 de febrero de 2021. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
El próximo róver de NASA con destino a Marte tiene un nuevo nombre: Perseverance (Perseverancia).
El nombre fue anunciado el pasado jueves por Thomas Zurbuchen (JPL) y fue el ganador en el concurso de ensayo «Pon nombre al róver» de NASA, que recibió 28 000 trabajos de estudiantes de primaria de todos los Estados Unidos.
La propuesta ganadora fue la de Alexander Mather, estudiante de segundo de primaria, porque «captó el espíritu de exploración» de la misión, según Zurbuchen.
Captan el raro eclipse de un sistema doble de enanas marrones
10/3/2020 de W. M. Keck Observatory / Nature Astronomy
Ilustración de artista de uno de los telescopios SPECULOOS con la binaria eclipsante de enanas marrones en el cielo. El tercer punto rojo es una tercera enana marrón cercana que forma parte del mismo sistema. El libro a la derecha muestra los datos que condujeron al descubrimiento. En la página izquierda está el eclipse captado por SPECULOOS y la página derecha muestra los datos del observatorio Keck y del VLT. Crédito: University of Birmingham/Amanda J. Smith.
Un equipo de astrónomos ha descubierto, por casualidad, un raro eclipse de dos enanas marrones en el sistema designado 2MASSW J1510478-281817.
A veces llamadas «estrellas fallidas», las enanas marrones ocupan una zona gris entre las estrellas y los planetas. Son incapaces de mantener la fusión del hidrógeno en helio, un proceso que proporciona la luz de las estrellas normales como el Sol. Y, sin embargo, parecen formarse como las estrellas, solo que con menos masa. Suponen para los científicos un enlace crítico entre las estrellas y los planetas.
La detección de una binaria eclipsante de enanas marrones es extremadamente rara porque el sistema tiene que estar alineado de modo preciso con nuestra linea visual para que veamos pasar una estrella por delante de la otra. Solo se conoce otro sistema como este.
Estos sistemas permiten a los astrónomos medir tanto el radio como la masa de las enanas marrones directamente. «Conociendo todos estos datos juntos, pudimos verificar modelos teóricos de cómo las enanas marrones se enfrían, modelos que tienen más de 30 años. Descubrimos que los modelos encajan notablemente bien con las observaciones, un testamento al ingenio humano», explica Amaury Triaud (Universidad de Birmingham).
Convección turbulenta en el corazón de la actividad estelar
10/3/2020 de Max Planck Institute for Solar System Research / Nature Astronomy
Una mirada al interior del Sol y al de una estrella gigante más evolucionado. Crédito: MPS / Aalto University / hormesdesign.de.
Estrellas diferentes pueden exhibir niveles de actividad muy distintos. Las expulsiones de masa de la corona del Sol, las fulguraciones y las manchas solares – todo ello signos de la actividad solar – son bastante débiles a escala astronómica. Otras estrellas son hasta diez veces más activas, por ejemplo, mostrando manchas estelares enormes que cubren una gran fracción de su disco. Aunque hace tiempo que los investigadores han identificado a los campos magnéticos generados en el interior de las estrellas por un proceso de dinamo como los responsables de la actividad, el funcionamiento exacto de esta dinamo todavía no está claro.
Un grupo de científicos liderado por el Instituto Max Planck de Investigaciones sobre el Sistema Solar (Alemania) ha buscado ahora una respuesta aplicando el mismo análisis a una muestra tanto de estrellas de la secuencia principal como más evolucionadas. Han descubierto que un mecanismo común de dinamo dependiente de la turbulencia, juega un papel crucial en la actividad estelar en todas las fases de la evolución de las estrellas.
Miden la inclinación de la órbita en el sistema estelar planetario más joven hasta la fecha
10/3/2020 de Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian / The Astrophysical Journal Letters
Ilustración de un exoplaneta transitando por delante de su estrella. Crédito: M. Weiss.
Un equipo de científicos del Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian ha medido, por primera vez, la inclinación de la órbita de un exoplaneta de menos de 45 millones de años de edad. Mientras observaban DS Tuc Ab (un planeta joven recién descubierto, del tamaño de Neptuno y con un periodo orbital de ocho días) los científicos desarrollaron nuevos modelos que tienen en cuenta las medidas de la oblicuidad de la estrella y la información demográfica sobre el planeta.
Después del paso de algunos miles de millones de años los planetas cambian, haciendo más difícil a los científicos responder preguntas sobre la formación, vida y maduración de los planetas. «Muchas cosas pueden pasar entre el momento en que se forma un planeta y cuando lo vemos. La gran mayoría de planetas que encontramos ya son maduros y no conocemos cómo eran cuando eran jóvenes», explica George Zhou (CfA). «Ya hemos aprendido que, a diferencia de otros planetas, DS Tuc Ab no chocó o fue lanzado hacia su sistema estelar. Esto abre muchas otras posibilidades para otros exoplanetas jóvenes parecidos y nos puede ayudar a comprender mejor planetas más viejos que ya conocemos».
Los días eran media hora más cortos hace 70 millones de años
10/3/2020 de American Geophysics Union / Paleoceanography and Paleoclimatology
Bivalvos rudistas fósiles (vaccinitas) de las montañas de Al-Hajar, en los Emiratos Árabes Unidos. Crédito: Wikipedia, Wilson44691
La Tierra giraba más rápido al final de la época de los dinosaurios de lo que lo hace hoy en día, completando 372 vueltas al año en lugar de las actuales 365, según un estudio nuevo de caparazones de moluscos fósiles de finales del Cretáceo. Esto significa que un día duraba solo 23 horas y media.
Los moluscos antiguos, pertenecientes a un grupo extinto y tremendamente diverso conocido como almejas rudistas, crecían rápido, creando diariamente un anillo de crecimiento. El nuevo estudio ha hecho uso de láseres para tomar muestras de rodajas diminutas de los caparazones y así contar los anillos de crecimiento con mayor precisión que los investigadores humanos con microscopios.
Los anillos de crecimiento permitieron determinar el número de días en un año y la duración de un día, hace 70 millones de años. Las nuevas medidas son útiles también para los modelos de cómo se formó la Luna y a qué distancia se ha encontrado de la Tierra a lo largo de los 4500 millones de historia del baile gravitatorio entre ambas.
Los astrónomos usan el moho mucilaginoso para cartografíar las estructuras más grandes del Universo
11/3/2020 de ESA Hubble / The Astrophysical Journal Letters
Mapa de la red cósmica generado cob el algoritmo del hongo mucilaginoso. Crédito: NASA, ESA, y J. Burchett y O. Elek (UC Santa Cruz).
El comportamiento de una de las criaturas más humildes de la naturaleza y datos de archivo del telescopio espacial Hubble de NASA/ESA ayudan a los astrónomos a estudiar las mayores estructuras del Universo.
El organismo de una sola célula llamado moho mucilaginoso (Physarum polycephalum) construye redes complejas de filamentos en búsqueda de alimento, encontrando siempre caminos casi óptimos para conectar diferentes posiciones.
Dando forma al Universo, la gravedad construye una vasta estructura de filamentos que unen entre sí las galaxias y los cúmulos de galaxias a lo largo de puentes invisibles de gas y de materia oscura de cientos de millones de años-luz de longitud. Existe una insólita semejanza entre las dos redes, una desarrollada por la evolución biológica y la otra por la fuerza primordial de la gravedad.
Un equipo de investigadores se ha fijado en el hongo mucilaginoso para construir un mapa de los filamentos que podrían existir en el Universo local (a menos de 100 millones de años-luz) y encontrar el gas de su interior. Estos filamentos son difíciles de encontrar porque el gas que contienen brilla muy poco. Aplicando los resultados en un mapa de más de 37 000 galaxias del Sondeo Digital del Cielo Sloan consiguieron obtener un mapa tridimensional de la estructura de la red cósmica subyacente.
¿Cuál es el tamaño de una estrella de neutrones?
11/3/2020 de Max Planck Institute for Gravitational Physics / Nature Astronomy
Una estrella de neutrones es uno de los objetos más densos que los astrónomos pueden observar directamente, conteniendo medio millón de veces la masa de la Tierra en una esfera de unos 22 kilómetros de diámetro. Crédito: NASA’s Goddard Space Flight Center.
Un equipo internacional de investigadores ha obtenido medidas nuevas del tamaño de las estrellas de neutrones. Para conseguirlo, combinaron una descripción a partir de primeros principios generales del comportamiento desconocido de la materia de las estrellas de neutrones junto con observaciones multimensajero de la fusión de una estrella binaria llamada GW170817.
Sus resultados son más ajustados (por un factor dos) que los límites obtenidos anteriormente y demuestran que una estrella de neutrones típica posee un radio cercano a los 11 kilómetros, entre 10.4 y 11.9 kilómetros.
También han descubierto que las estrellas de neutrones que se funden con agujeros negros probablemente son engullidas enteras, en la mayoría de los casos, a menos que el agujero negro sea pequeño y/o esté girando rápidamente. Esto significa que aunque estas fusiones podrían ser observables como fuentes de ondas gravitacionales, serían invisibles en el espectro electromagnético.
Arrojan luz sobre el Universo bebé y el origen de la materia
11/3/2020 de Institute for Advanced Study Princeton / Physical Review Letters
La rotación del axión de la cromodinámica cuántica (bola negra) produce un exceso de materia (bolas de colores) sobre la antimateria, permitiendo la existencia de galaxias y seres humanos. Crédito: Harigaya & Co | Foto: NASA.
Un nuevo estudio, realizado para comprender mejor el origen del Universo, ha aportado datos sobre algunas de las cuestiones más tenaces de la física fundamental: ¿cómo puede ampliarse el Modelo Estándar de la física de partículas para explicar el exceso cósmico de materia sobre la antimateria? ¿Qué es la materia oscura? ¿Cuál es el origen teórico de una inesperada simetría observada en la fuerza que une entre sí a los protones y los neutrones?
En un artículo titulado «Axiogenesis» un equipo de investigadores propone que una partícula diminuta llamada «axión de la cromodinámica cuántica» proporciona varias respuestas importantes a estas cuestiones.
«Hemos desvelado que la rotación del axión de la cromodinámica cuántica puede explicar el exceso de materia hallado en el Universo», explica Keisuke Harigaya (IAS). «Hemos denominado a este mecanismo ‘axiogénesis’ «.
El axión de la cromodinámica cuántica – por lo menos mil millones de veces más ligero que un protón – es casi fantasmagórico. Millones de estas partículas atravesarían la materia ordinaria por segundo sin que nos diéramos cuenta. Sin embargo, la interacción a nivel subatómico puede dejar señales detectables en experimentos con sensibilidad sin precedente. Aunque este axión nunca ha sido detectado directamente, este estudio aporta razones extra para buscarlo con experimentos.
El axión de la cromodinámica cuántica sería un buen candidato a constituir la materia oscura, que da cuenta de aproximadamente el 80% de la materia total del Universo y cuya naturaleza todavía desconocemos.
Un impacto cósmico destruyó uno de los primeros asentamientos humanos del mundo
11/3/2020 de UC Santa Barbara / Nature Scientific Reports
Ilustración del impacto de un fragmento de cometa que destruyó el primer asentamiento humano. Fuente: UC Santa Barbara.
Antes de que la presa Taqba retuviera el río Éufrates al norte de Siria en la década de 1970, un yacimiento arqueológico conocido como Abu Hureyra conservaba el testimonio del momento en que antigua gente nómada creó por primera vez un asentamiento y empezó a cultivar la tierra. Un gran montículo marca el lugar, que ahora se encuentra bajo el lago Assad.
Pero antes de que el lago fuera creado, los arqueólogos consiguieron extraer cuidadosamente y describir una gran cantidad de material, incluyendo partes de casas, alimentos y herramientas, una abundancia de pruebas que les permitieron identificar la transición a la agricultura hace casi 12800 años.
Pero entre los cereales y granos, y salpicando el material de construcción y los huesos de animales se ha encontrado cristal fundido con algunas características que sugieren que se formó a temperaturas extremadamente altas, mucho mayores de lo que podían conseguir los humanos en aquella época o que puedan ser atribuidas a fuego, rayos o volcanes. Sin embargo, son temperaturas normales en el caso de impactos de asteroides o cometas.
Abu Hureyra se encuentra en el sector más oriental de la zona por donde se esparcieron los restos del hipotético cometa Clovis hace 12900 años que provocó una fase breve de enfriamiento conocida como Dryas Reciente o Joven Dryas. El impacto afectó otros 30 lugares en América, Europa y partes del Medio Oriente.
«Un solo impacto grande de asteroide no habría causado una distribución tan amplia de materiales similares a los descubiertos en Abu Hureyra”, explica James Kennett (UC Santa Barbara). En cambio, «se ha propuesto que grandes grupos de escombros de un cometa serían capaces de causar miles de explosiones en el aire en cuestión de minutos por todo un hemisferio entero de la Tierra. La hipótesis del Joven Dryas propone este mecanismo para dar cuenta de la amplia dispersión de materiales coetáneos por más de 14000 kilómetros del los hemisferios norte y sur. Nuestros descubrimientos en Abu Hureyra apoyan sólidamente que se produjo un impacto grande por un fragmento del cometa».
12/3/2020 de ESO / Nature
Esta ilustración muestra una vista nocturna del exoplaneta WASP-76b. El exoplaneta gigante ultracaliente tiene un lado diurno donde las temperaturas suben por encima de los 2.400 grados Celsius, lo suficientemente altas como para vaporizar metales. Los fuertes vientos llevan el vapor de hierro al lado nocturno, más frío, donde se condensa en gotas de hierro. A la izquierda de la imagen, vemos el borde nocturno del exoplaneta, donde pasa de día a noche. Crédito: ESO/M. Kornmesser.
“Se podría decir que este planeta se vuelve lluvioso por la noche, excepto por el hecho de que llueve hierro”, afirma David Ehrenreich, profesor de la Universidad de Ginebra (Suiza), quien ha dirigido un estudio sobre este exoplanetaexótico publicado hoy en la revista Nature. Conocido como WASP-76b, se encuentra a unos 640 años luz de distancia, en la constelación de Piscis.
Este extraño fenómeno tiene lugar porque el planeta donde «llueve hierro» sólo muestra una cara, su lado de día, a su estrella madre; su lado nocturno, más fresco, permanece en oscuridad perpetua. Al igual que la Luna en su órbita alrededor de la Tierra, WASP-76b tiene un ‘acoplamiento de marea’: tarda lo mismo en girar alrededor de su eje que en dar la vuelta a la estrella.
Muestras de rocas de las misiones Apollo alientan el debate sobre la formación de la Luna
12/3/2020 de Scientific American / Nature Geosciences
La Luna durante un eclipse total. Crédito: Vicent Peris (OAUV), José Francisco Ponce, OAUV.
Los científicos están en su mayoría de acuerdo con la hipótesis de que hace unos 4500 millones de años un objeto grande llamado Theia chocó contra la Tierra. Sin embargo, lo que pasó después es objeto de debate. Unos piensan que el impacto creó una gran cantidad de escombros que gradualmente se juntaron y formaron la Luna, quedando la Tierra intacta. Otros afirman que la Tierra y Tea (Theia en inglés) quedaron vaporizadas y produjeron un anillo de escombros muy calientes (llamado sinestia) que acabó formando nuestro planeta y su satélite natural.
Ahora Erick Cano (Universidad de Nuevo Mexico) y sus colaboradores han examinado muestras de la superficie lunar recogidas durante las misiones Apollo y han descubierto que cuanto mayor es la profundidad a la que se mira bajo la superficie de la Luna, más diferente es ésta de la Tierra.
Este resultado sugiere que la Luna y nuestro planeta no son tan idénticos en composición como se pensaba, descartando el modelo de la sinestia.
Nuevos planetas menores descubiertos más allá de la órbita de Neptuno
12/3/2020 de Penn University / The Astrophysical Journal Supplement Series
El telescopio Blanco en el observatorio de Cerro Tololo en Chile, donde se han tomado los datos del Sondeo de Energía Oscura. Crédito: Reidar Hahn, Fermilab.
Usando datos del Sondeo de Energía Oscura (DES) un equipo de investigadores ha encontrado más de 300 objetos transneptunianos, planetas menores situados en lugares distantes del Sistema Solar, incluyendo 139 descubrimientos nuevos.
Hasta la fecha solo se conocen unos 3000 objetos de este tipo, por lo que el catálogo de DES representa el 10% de todos los transneptunianos conocidos.
Este catálogo actualizado de objetos transneptunianos y los métodos empleados para encontrarlos podrían ayudar en búsquedas futuras de planetas aún por descubrir en lugares lejanos del Sistema Solar, como el hipotético Planeta Nueve.
Un investigador anuncia haber resuelto el misterio de la expansión del Universo
12/3/2020 de Université de Genève / Physics Letters B
Galaxia espiral similar a nuestra vía Láctea. Fuente: Université de Genève.
La Tierra, el Sistema Solar, la Vía Láctea entera y los pocos miles de galaxias cercanas a nosotros nos desplazamos dentro de una vasta burbuja de 250 millones de años-luz de diámetro, donde la densidad de materia promedio es la mitad que en el resto del Universo. Esta es la hipótesis anunciada por un físico teórico de la Universidad de Ginebra para resolver un problema que ha dividido a la comunidad científica durante una década: ¿a qué velocidad se expande el Universo?
Hasta ahora dos métodos de cálculo independientes (a partir del fondo cósmico de microondas por un lado, y de las distancias a supernovas, por otro) habían llegado a dos valores que son diferentes en un 10% con una desviación que es estadísticamente irreconciliable. Esta nueva hipótesis destruye la divergencia sin invocar «física nueva».
Según Lucas Lombriser (UNIGE), si nos encontramos en una especie de «burbuja gigante» donde la densidad de materia es significativamente inferior a la densidad conocida del resto del Universo, la distancia estimada de las supernovas, que es uno de los métodos que los astrónomos usan para determinar la velocidad de expansión del Universo, cambiaría y los dos valores se reconciliarían.
La probabilidad de que ocupemos una región del Universo con una densidad un 50% inferior a la media es alta, de entre 1 sobre 20 a 1 sobre 5, por lo que no se trata de una fantasía, según Lombriser. Hay muchas regiones como la nuestra en el Universo.
13/3/2020 de Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) / Nature Astronomy
Recreación artística de una estrella pulsando en uno de sus hemisferios debido a la atracción gravitatoria de una estrella compañera. Crédito: Gabriel Pérez (SMM-IAC).
Una investigación internacional, con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha descubierto por primera vez una estrella que oscila en un solo hemisferio. Este objeto celeste forma parte de un sistema estelar binario, con un período orbital de menos de dos días, en el que la atracción gravitatoria de una compañera cercana arrastra las pulsaciones hacia uno de los lados, dándole forma ovoide o de lágrima.
La existencia de estrellas con oscilaciones modificadas por la fuerza gravitatoria de otro cuerpo cercano fue predicha teóricamente en la década de 1940, y hace más de 30 años que se formuló la idea de que el eje de pulsación de una estrella puede moverse a través de las fuerzas de marea que se generan por la interacción gravitatoria. Sin embargo, hasta ahora no se habían obtenido pruebas de este fenómeno a través de datos de observación. «Desde los años 80, hemos creído que sistemas como éste podían existir, pero es ahora cuando finalmente hemos encontrado uno», explica Don Kurtz, investigador de la Universidad Central de Lancashire (Reino Unido) y coautor del estudio.
Según Gerald Handler, investigador del Centro Astronómico Nicolas Copernicus (Polonia) y autor principal del trabajo, «los excelentes datos del satélite TESS de la NASA nos permitieron observar variaciones en el brillo debido tanto a la distorsión gravitatoria de la estrella como a las pulsaciones». Para su sorpresa, el equipo observó que la fuerza de las oscilaciones dependía del momento en que se observaba la estrella y que variaba con el mismo período que la órbita de la binaria.
«A medida que las estrellas binarias orbitan entre sí —añade David Jones, investigador del IAC y coautor del estudio—, vemos diferentes partes de la estrella pulsante; a veces, vemos el lado que apunta hacia la estrella compañera y, otras veces, vemos la cara externa». Así es como los astrónomos, además de observar leves fluctuaciones del brillo, tuvieron la certeza de que las pulsaciones sólo se encontraban en un lado de la estrella cuando el mismo hemisferio apuntaba hacia el telescopio.
13/3/2020 de Universidad de Berna / Science
Comparación entre el espectro del cometa artificial que contiene sal de amonio (en rojo) y el espectro de la superficie del cometa Chury (en negro). Créditos: arriba izquierda de ESA/Rosetta/NAVCAM; resto de imágenes de Poch et al. 2020).
Uno de los elementos básicos de la vida es el nitrógeno. Un consorcio internacional consiguió detectar sal de amonio en la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko gracias a un método que utiliza análogos del material cometario, desarrollado en la Universidad de Berna.
Un modo de determinar la composición de los asteroides y cometas es estudiar la luz solar reflejada en ellos dado que los materiales de la superficie absorben la luz a ciertas longitudes de onda. Así, el espectro de un cometa muestra ciertas líneas de absorción. Pero en el caso de las observadas en el cometa Churyumov-Gerasimenko ha sido muy difícil establecer la naturaleza exacta de los compuestos responsables, hasta ahora.
Para identificar qué compuestos son responsables de la absorciones, un equipo de investigadores dirigido por Olivier Poch (Université de Grenoble) realizó experimentos de laboratorio en los que crearon análogos cometarios y simularon condiciones parecidas a las del espacio.
Los investigadores probaron varios compuestos en los análogos cometarios y midieron sus espectros, igual que el espectrógrafo de la nave Rosetta había hecho con la superficie del cometa Churyumov-Gerasimenko. Los experimentos demostraron que las sales de amonio explican características específicas del espectro de Churyumov-Gerasimenko.
13/3/2020 de Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society
Imagen multibanda de la pareja en interacción Arp 70 obtenida del archivo de SDSS. A la izquierda, Arp 70b, la galaxia estudiada en esta investigación. Crédito: SDSS.
Una galaxia como la Vía Láctea se compone de centenares de miles de millones de estrellas con una mezcla de gas y polvo interestelar, todo supuestamente ligado por un halo masivo de materia oscura que la rodea. Pero las galaxias no son objetos aislados y las más grandes, como la propia Vía Láctea, han crecido por ingerir otras galaxias. Este proceso, en el cual galaxias vecinas interactúan y finalmente se fusionan, ha jugado un papel poderoso en la evolución del Universo. Aunque estas interacciones y fusiones eran más comunes en el pasado, cuando las distancias entre las galaxias eran mucho menores, podemos estudiarlos en la época actual observando pares de galaxias en diferentes etapas de la interacción y la fusión. Sabemos que aún en las fases tempranas de la interacción, los campos gravitacionales perturbados pueden causar que el gas fluya, se comprima, y que las estrellas se formen a un ritmo acelerado. El gas puede fluir también hacia los centros de las galaxias, nutriendo los agujeros negros supermasivos, que son muy comunes en los núcleos galácticos.
La investigación citada se centró en la observación de una pareja de galaxias en interacción: Arp 70a y Arp 70b. Artemi Camps y su grupo estudiaron Arp 70b con el Interferómetro Fabry-Perot. Este instrumento puede obtener un mapa bidimensional completo de alta resolución de la velocidad dentro de una galaxia. Produce estos mapas midiendo la luz emitida por el hidrógeno ionizado que se encuentra en aquellas galaxias donde hay mucha formación estelar debido a que las estrellas jóvenes calientes ionizan el hidrógeno en el espacio alrededor de ellas. El hidrógeno ionizado se observa también en los alrededores de los agujeros negros supermasivos, que emiten energía en una gama amplia de longitudes de onda, incluyendo la radiación ultravioleta que ioniza el hidrógeno.
“Los estudios de mi tesis se dirigían a la exploración del gas en expansión alrededor de los cúmulos de estrellas jóvenes masivas y calientes en una variedad de galaxias”, explica Camps. Para hacerlo, el astrofísico desarrolló un programa de análisis llamado BUBBLY, que permite el uso de los mapas de velocidad del Fabry-Perot para descubrir y medir las burbujas de gas caliente cartografiando sus velocidades. Una burbuja se muestra como una característica zona circular con velocidades de expansión centrada en un cúmulo de estrellas calientes. “Su expansión –aclara el investigador- se debe a una combinación de los vientos potentes emitidos por esas estrellas mientras “viven” y las explosiones que las supernovas emiten al morir. Midiendo las masas y las velocidades de las burbujas, podemos descubrir cuánta energía inyecta el cúmulo de estrellas en el gas circundante durante su vida”.
“Las galaxias en interacción suelen mostrar zonas de fuerte formación estelar – comenta John Beckman, investigador del IAC y coautor del artículo- y esto nos dio la motivación para investigar Arp 70b”. Cuando analizaron la burbuja enorme en la galaxia, encontraron también, alrededor del núcleo, una región en expansión con mucha más energía. Al estudiar la geometría de esa expansión, Camps demostró que este último flujo de energía no tiene forma de burbuja. Genera un flujo de salida en forma de cono centrado en el núcleo de Arp 70b y con una estructura doble: un cono emitido sobre el plano de la galaxia y otro simétricamente por debajo. La gran cantidad de energía que emite (equivalente a un millón de explosiones de supernovas) y su estructura, dieron la pista de que es un fenómeno asociado con un agujero negro supermasivo central, mostrando que Arp 70b tiene un AGN (núcleo galáctico activo) en su centro.
Descubrimientos continuos utilizando datos públicos de ondas gravitacionales
13/3/2020 de Max Planck Institute for Gravitational Physics (Albert Einstein Institute; AEI) / The Astrophysical Journal
Simulación numérica relativista de la primera fusión de agujeros negros binarios observada por el detector Advanced LIGO el 14 de septiembre de 2015. Crédito: S. Ossokine, A. Buonanno (Max Planck Institute for Gravitational Physics), proyecto Simulating eXtreme Spacetimes, W. Benger (Airborne Hydro Mapping GmbH).
Investigadores del Instituto Max Planck de Física Gravitacional (Alemania), junto con colegas de otros países, han publicado su segundo «Catálogo de ondas gravitacionales abierto» (2-OGC). Utilizaron métodos de búsqueda mejorados para explorar con mayor profundidad los datos públicos disponibles de las primera y segunda épocas de observación de LIGO y Virgo.
Además de confirmar las diez fusiones de agujeros negros binarios y una fusión de estrellas de neutrones binarias ya conocidas, también han identificado cuatro prometedoras fuentes candidatas a ser fusiones de agujeros negros, que pasaron desapercibidas en los análisis iniciales de LIGO/Virgo.
Estos resultados demuestran el valor que tienen las búsquedas en datos públicos de LIGO/Virgo realizadas por grupos de investigadores independientes de las colaboraciones LIGO y Virgo.
El equipo de investigadores también ha publicado su catálogo completo además del análisis detallado de más de una docena de posibles fusiones de agujeros negros.
Una nueva teoría de la formación de los magnetares
16/3/2020 de Max Planck Institute for Astrophysics (MPA) / Science Advances
Instantáneas en 3D de las líneas de campo magnético de la zona convectiva en el interior de una estrella de neutrones recién nacida. Dentro (fuera) los flujos están representados por las superficies azules (rojas). Izquierda: potente campo creado por una dinamo en el caso de periodos rápidos de giro de unos pocos milisegundos, donde la componente del dipolo alcanza los 1016 Gauss. Derecha: para rotaciones más lentas, el campo magnético es hasta 10 veces más débil. Crédito: CEA Saclay.
Los magnetares son estrellas de neutrones dotadas de los campos magnéticos más potentes observados en el Universo, pero su origen sigue siendo controvertido.
Ahora un equipo de investigadores del CEA, Saclay, el Max Planck Institute for Astrophysics (MPA), y el Institut de Physique du Globe de Paris, ha desarrollado un nuevo modelo por computadora que aporta detalles sin precedente y puede explicar la génesis de estos campos gigantescos a partir de la amplificación de campos débiles existentes anteriormente cuando las estrellas de neutrones que giran rápidamente nacen en el colapso de estrellas masivas.
El trabajo abre nuevas vías para entender las explosiones más potentes y luminosas de dichas estrellas en rayos X y rayos gamma.
ExoMars partirá hacia el Planeta Rojo en 2022
16/3/2020 de ESA
La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Corporación Espacial Roscosmos han decidido posponer el lanzamiento de la segunda misión ExoMars para estudiar el planeta Rojo a 2022.
El equipo del proyecto conjunto de ESA-Roscosmos evaluó todas las actividades necesarias para obtener la autorización para el lanzamiento, analizando los riesgos y el cronograma. Siguiendo las recomendaciones de los inspectores generales europeo y ruso, los expertos de ExoMars han concluido que las pruebas necesarias para tener todos los componentes de la nave listos para su aventura en Marte necesitan de más tiempo para completarse.
El objetivo principal de la misión es determinar si alguna vez ha habido vida en Marte, así como conocer mejor la historia del agua en el planeta.
Los 400 ºC de Mercurio pueden ayudar a crear hielo
16/3/2020 de EurekAlert!
Mosaico del cráter Chesterton compuesto por (a) una imagen de radar de Arecibo (amarillo), (b) una imagen en un filtro ancho con detalles de la superficie en sombra permanente dentro del cráter y (c) las dos imágenes combinadas. Crédito: NASA / JHUAPL / CIW / NAIC, Arecibo Observatory / Nancy Chabot. Fuente: Sociedad Planetaria.
Como en la Tierra, los asteroides fueron los que transportaron la mayor parte del agua a Mercurio, según sostienen la mayoría de los científicos. Pero el calor extremo del día (alcanzando los 400 ºC) podría combinarse con el frío de -200 ºC en recovecos de cráteres polares que nunca ven la luz solar para que actúen como un gigantesco laboratorio de química productor de hielo, según investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia.
Los minerales del terreno que forma la superficie de Mercurio contienen grupos hidroxilo (OH) que son generados principalmente por protones del viento solar que azota al planeta. El calor extremo ayuda a liberar los grupos hidroxilo y les proporciona energía suficiente para que choquen entre sí y produzcan moléculas de agua e hidrógeno que circulan por la atmósfera del planeta.
Algunas de las moléculas de agua aterrizan creca de los polos de Mercurio, en las sombras perpetuas de cráteres que protegen el hielo del Sol. Como Mercurio carece de atmósfera y, por tanto, de aire que conduzca el calor, las moléculas se convierten en parte del hielo glacial permanente que albergan las sombras.
Nuevos datos del satélite Sentinel-5P de Copernicus muestran un descenso en la contaminación del aire, específicamente las emisiones de dióxido de nitrógeno, en Italia. Esta disminución se aprecia sobre todo en el norte de la península, coincidiendo con el bloqueo nacional decretado para impedir la propagación del coronavirus.
Grandes terrenos colapsados de Mercurio podrían mostrar antiguos materiales ricos en volátiles, favorables a la vida
17/3/2020 de Planetary Science Institute / Nature Scientific Reports
Extensión del terreno caótico (línea blanca) en las antípodas de la cuenca Caloris. Crédito: PSI.
Una nueva investigación propone la posibilidad de que algunas partes del subsuelo de Mercurio, y de otros planetas similares de la galaxia, pudieron en el pasado ser capaces a albergar procesos químicos prebióticos y quizás incluso formas de vida simples, según un equipo de investigadores dirigido por Alexis Rodriguez (PSI).
Los terrenos caóticos de Mercurio que se hallan en el punto del planeta opuesto a la gran cuenca de impacto Caloris son paisajes producidos por la eliminación de grandes volúmenes de compuestos volátiles de la corteza superior, según estos científicos. «Este descubrimiento significa que Mercurio poseía en este lugar una corteza gruesa rica en volátiles (posiblemente, pero no necesariamente, rica en agua)», explica Rodríguez.
«Los valles profundos y enormes montañas que caracterizan actualmente los terrenos caóticos fueron en el pasado parte de depósitos ricos en volátiles de varios kilómetros de profundidad, y no de superficies con cráteres que fueron perturbadas debido a la formación de la cuenca de impacto Caloris de Mercurio en la cara opuesta del planeta, tal como han especulado algunos científicos», explica Daniel Berman (PSI).
«Aunque no todos los volátiles contribuyen a la habitabilidad, el hielo de agua sí lo hace si las temperaturas son las adecuadas. Algunos de los volátiles de Mercurio pueden haber ayudado a las características de un nicho acuoso anterior», afirma Jeff Kargel (PSI). » Incluso si las condiciones habitables existieron solo brevemente, restos de química prebiótica o de vida rudimentaria podrían existir todavía en los terrenos caóticos».
17/3/2020 de Instituto de Astrofísica de Canarias / Nature Astronomy
Recreación artística del sistema binario eclipsante estudiado con la cámara HiPERCAM del Gran Telescopio Canarias (GTC). Crédito: Universidad de Sheffield
Un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Sheffield y en el que participa el Instituto de Astrofísica de Canarias, ha descubierto la primera estrella enana blanca pulsante en un sistema binario eclipsante. Este tipo de binaria, o sistema de estrellas dobles, está compuesto por dos estrellas que orbitan entre sí y que pasan periódicamente una frente a la otra, vistas desde la Tierra. Una de las estrellas que forman el sistema observado es una enana blanca, el remanente que queda cuando una estrella como el Sol agota su combustible nuclear. Gracias a este hallazgo, los científicos pueden ver en detalle, por primera vez, cómo la evolución de la binaria ha afectado a la estructura interna de una enana blanca.
Determinar de qué está hecha una enana blanca no es fácil. Estos objetos tienen cerca de la mitad de la masa del Sol comprimida en aproximadamente el tamaño de la Tierra, por lo que la gravedad es extremadamente fuerte, alrededor de un millón de veces más grande que en nuestro planeta. De esta forma, en la superficie de una enana blanca una persona promedio pesaría alrededor de 60.000.000 kg.
“La gravedad hace que todos los elementos pesados de la enana blanca se hundan en el centro, dejando sólo los elementos más ligeros en la superficie ­–explica Steven Parsons, investigador del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Sheffield, quien ha dirigido el estudio–, por lo que la verdadera composición de la misma permanece escondida debajo”.
“Lo más interesante es que las dos estrellas de este sistema binario han interactuado entre sí en el pasado, transfiriendo material de ida y vuelta entre ellas, –añade el astrofísico­–, por lo que podemos ver cómo la evolución de la binaria ha afectado a la estructura interna de la enana blanca, algo que no hemos podido hacer antes para este tipo de sistemas».
Vida fuera de la zona habitable
17/3/2020 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal Letters
Un estudio nuevo explora la posible habitabilidad de planetas que están calentados por fuentes internas. Crédito: M. Kornmesser/Hubble/ESA.
La zona habitable tradicional de una estrella marca el rango de distancias a las que un planeta en órbita recibe suficiente calor de su estrella para albergar agua liquida en su superficie. Dado que el agua (u otro líquido) es generalmente considerara un ingrediente necesario para que la vida surja y sobreviva, las zonas habitables estelares representan las fronteras adecuadas dentro de las cuales buscar vida fuera de nuestro sistema solar.
Pero el calentamiento exterior por la luz de una estrella no es el único modo de mantener un planeta suficientemente templado como para permitir la existencia de agua líquida en la superficie, según los científicos Manasvi Lingam (Harvard University; Florida Institute of Technology) y Abraham Loeb (Harvard University). Existen procesos adicionales que pueden calentar la superficie de un planeta desde el interior, en particular, la desintegración radiactiva y el calor primordial de la formación del planeta.
En su estudio, Lingam y Loeb concluyen que una supertierra rocosa con una atmósfera tenue necesitaría abundancias de isótopos radiactivos unas 1000 veces más altas que las de la Tierra para poder albergar océanos de agua de larga duración sin la ayuda de la luz de su estrella. En cambio, los océanos de etano duraderos son más fáciles de conseguir, necesitando sólo unas 100 veces la abundancia de radioisótopos de la Tierra.
Los mundos que se encuentren en las regiones internas del bulbo galáctico (donde las fusiones de estrellas de neutrones que producen radioisótopos son más comunes) o en ambientes pobres en gas son los lugares donde se piensa que existe una mayor abundancia de radioisótopos. Estas abundancias podrían ser suficientes para generar el calor necesario para mantener líquidos en las superficies de los planetas.
El asteroide Ryugu es un eslabón probable en la formación de planetas
17/3/2020 de Deutsches Zentrum für Luft- und Raumfahrt; DLR / Nature
Imagen del asteroide Ryugu. Créditos: JAXA, University of Tokyo, Kochi University, Rikkyo University, Nagoya University, Chiba Institute of Technology, Meiji University, University of Aizu, AIST, Kobe University, Auburn University.
El Sistema Solar se formó hace aproximadamente 4500 millones de años. Numerosos fragmentos presentes en aquella época primitiva siguen en órbita alrededor del Sol en forma de asteroides. Alrededor de tres cuartas partes de ellos son asteroides ricos en carbono de tipo C, como 162173 Ryugu, que fue el destino de la misión japonesa Hayabusa entre 2018 y 2019. Esta nave se encuentra actualmente en camino de regreso a la Tierra.
Ahora se han publicado nuevas imágenes tomadas en luz infrarroja del asteroide que muestran que consiste casi por completo en material altamente poroso. Ryugu se formó principalmente a partir de fragmentos de un cuerpo progenitor que fue despedazado por impactos. La porosidad alta y la baja fuerza mecánica asociada de los fragmentos de roca que constituyen Ryugu aseguran que dichos cuerpos se rompan en numerosos fragmentos al entrar en la atmósfera de la Tierra. Por esta razón, los meteoritos ricos en carbono rara vez se encuentra en nuestro planeta.
Esta investigación de las propiedades globales de Ryugu confirma que «los asteroides frágiles, altamente porosos como Ryugu son probablemente el eslabón en la evolución del polvo cósmico a cuerpos celestes masivos», explica Matthias Grott (DLR). «Esto llena un hueco en nuestro conocimiento de la formación planetaria, ya que apenas habíamos sido capaces de detectar este material en los meteoritos hallados en la Tierra».
La Gran Mancha Roja de Júpiter disminuye en tamaño pero no en grosor
18/3/2020 de CNRS / Nature Physics
La Gran Mancha Roja de Júpiter. Crédito: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Jason Major.
La Gran Mancha Roja es un anticiclón del tamaño de la Tierra que ha sido observado en la atmósfera de Júpiter durante más de 350 años y que ha disminuido de tamaño recientemente de forma repentina.
La capa de nubes es extremadamente opaca, lo que hace difícil observar a niveles más profundos. Sin embargo, empleando experimentos de laboratorio análisis y simulaciones numéricas, científicos del Institut de Recherche sur les Phénomènes Hors Equilibre (CNRS/Aix-Marseille Université/Ecole Centrale de Marseille) han estudiado la dinámica de los grandes vórtices y han determinado el equilibrio universal de fuerzas que los crean. Su modelo es capaz de predecir el grosor de la Gran Mancha Roja, que ha permanecido notablemente constante con el paso del tiempo a pesar a de la reducción del área de su superficie.
Ondas en aire tenue con grandes efectos
18/3/2020 de Instituto de Astrofísica e Ciências do Espaço (IA2) / Journal of Geophysical Research
Imagen de una tormenta de polvo en Marte tomada en 2007 por el orbitador MRO de NASA. Se observan nubes de hielo de agua cerca de la región polar, con canales producidos por oscilaciones en la temperatura o la presión que son característicos de las ondas de gravedad. Estas ondas fueron provocadas muy probablemente por viento que soplaba sobre el borde del cráter. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.
Un nuevo estudio, dirigido por Gabriella Gilli (Instituto de Astrofísica e Ciências do Espaço y la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa, Portugal) sugiere que la presencia de ondas ascendiendo por el tenue aire de Marte, causadas por perturbaciones en el aire, pueden tener un fuerte impacto sobre la atmósfera en su conjunto.
Según este estudio, las ondas parecen interactuar con las oscilaciones periódicas de la atmósfera entera, llamadas mareas diurnas, causadas por el contraste de temperaturas entre el día y la noche. En Marte estas mareas son mucho más intensas que en la Tierra debido a su atmósfera tenue.
El estudio demuestra que el impacto de las ondas sobre las mareas diurnas marcianas tiende a frenar los vientos en altitudes por encima de los 50 km, de acuerdo con lo que se ha observado en el Planeta Rojo.
Un nuevo modelo de nuestra heliosfera
18/3/2020 de Boston University / Nature Astronomy
Una nueva investigación sugiere que esta es la forma que tiene la heliosfera del Sistema Solar. Crédito: Opher et al.
Estás viviendo dentro de una burbuja. No una burbuja metafórica, sino una burbuja literal, real. Pero no te preocupes porque no eres tú solo. El planeta entero y todos los demás planetas del Sistema Solar se encuentra también dentro de la burbuja. Incluso puede que le debamos nuestra propia existencia,
Los físicos espaciales llaman a esta burbuja heliosfera. Es una vasta región que se extiende hasta dos veces más lejos que Plutón y produce un campo de fuerza magnético alrededor de todos los planetas, desviando partículas con carga eléctrica que de otro modo entrarían en el Sistema Solar y destruirían tu ADN si tienes la desgracia de encontrarte en su camino.
El viento solar está constantemente empujando hacia afuera y chocando contra las partículas del medio interestelar, que empuja hacia dentro, hacia el Sol. La heliosfera acaba justo donde ambos están en equilibrio.
Merav Opher (Universidad de Boston) y sus colaboradores han desarrollado un modelo tridimensional de la heliosfera que predice que su forma es entre la de un croissant y una esfera. Se parece a una pelota de playa deshinchada o a un croissant con bultos. Y el resultado está de acuerdo con lo observado por los científicos de la misión Cassini.
Colisiones catastróficas en discos protoplanetarios
18/3/2020 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal Letters
Imágenes de discos protoplanetarios con estructuras arqueadas y en espiral, captadas por el instrumento SPHERE del telescopio VLT de ESO. Crédito: ESO.
Los discos protoplanetarios, discos de gas y polvo que se encuentran rodeando estrellas jóvenes, no son suaves y uniformes sino que exhiben estructuras como arcos, anillos, huecos y espirales.
Los científicos han propuesto hasta ahora dos mecanismos de formación de dichas estructuras. Por un lado, que pueden ser causadas por perturbaciones de planetas bebé masivos en interacción con el disco a lo largo de su órbita. O bien, estas estructuras podrían ser generadas por varias inestabilidades dentro del disco que pueden hacer que el gas y el polvo se concentren.
Un estudio nuevo ha propuesto una explicación alternativa: las estructuras son el resultado de destructivas colisiones catastróficas de planetesimales dentro del disco.
Creando modelos por computadora de una nube en expansión de escombros (producidos por la colisión de planetesimales y embriones de planetas) dentro del disco y que empieza a una distancia de 30 UA (1 UA es la distancia Tierra-Sol), los astrónomos Tatiana Demidova (Observatorio Astrofísico de Crimea) y Vladimir Grinin (Observatorio Pulkovo de la Academia Rusa de Ciencias; Universidad de St. Petersburgo, Rusia) demuestran cómo evolucionarán el gas y el polvo a lo largo de varias órbitas por el disco. El resultado es la reproducción en los modelos de las estructuras observadas en los discos protoplanetarios.
Sobre el origen de las estrellas masivas
20/3/2020 de ESA Hubble / The Astrophyiscal Journal
La región LHA 120-N 150 en la Nebulosa de la Tarántula. Créditos: ESA/Hubble, NASA, I. Stephens.
Esta escena de creación estelar, captada por el telescopio espacial Hubble de NASAESA, se encuentra cerca de los aledaños de la famosa Nebulosa de la Tarántula. Esta nube de gas y polvo, así como las muchas estrellas masivas jóvenes que la rodean, constituyen el laboratorio perfecto para el estudio de las estrellas masivas.
Los astrónomos han estudiado la brillante nube rosa y las estrellas que la rodean, cuyo nombre es LHA 120-N 150, para conocer mejor el ambiente en el que se forman las estrellas masivas. Los modelos teóricos de formación de estrellas masivas sugieren que deberían de formarse dentro de cúmulos de estrellas, pero las observaciones indican que hasta un diez por ciento de ellas también se formaron aisladas.
La gigantesca Nebulosa de la Tarántula, con sus numerosas subestructuras, es el laboratorio perfecto en el que resolver este puzzle ya que sus estrellas masivas pueden encontrarse tanto como miembros de cúmulos como aisladas.
Con la ayuda del Hubble, los astrónomos intenta averiguar si las estrellas aisladas visibles en la nebulosa se formaron de verdad solas o simplemente se alejaron de sus estrellas hermanas.
Las extrañas órbitas de los discos planetarios tipo ‘Tatooine’
20/3/2020 de National Radio Astronomy Observatory
Dos ejemplos de discos protoplanetarios, uno alineado y el otro no, alrededor de sus estrellas binarias, observados con ALMA. Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), I. Czekala and G. Kennedy; NRAO/AUI/NSF, S. Dagnello.
Un equipo de astrónomos ha descubierto, en observaciones realizadas con ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) asombrosas geometrías orbitales en discos protoplanetarios alrededor de estrellas binarias. Aunque los discos que se encuentran en órbita alrededor de los sistemas binarios compactos de estrellas comparten aproximadamente el mismo plano, los discos que envuelven a binarias separadas tienen planos orbitales que se hallan severamente inclinados. Estos sistemas nos pueden ayudar a conocer la formación de planetas en ambientes complejos.
Algunos de los miles de planetas descubiertos en las dos últimas décadas se encuentra en órbita alrededor de dos estrellas, como el planeta hogar de Luke Skywalker, Tatooine. Hace tiempo que los astrónomos saben que las órbitas de las estrellas binarias pueden deformar e inclinar el disco protoplanetario que tienen a su alrededor, lo que provoca que el disco circumbinario quede desalineado respecto al plano orbital de sus estrellas.
Ahora un equipo de astrónomos ha comparado los datos de ALMA de discos circumbinarios con la docena de planetas «Tatooine» descubiertos con el telescopio espacial Kepler. Para su sorpresa, descubrieron que el grado en que las estrellas binarias y sus discos circumbinarios están desalineaos depende fuertemente del periodo orbital de las estrellas. Cuanto más corto es el periodo orbital de la estrella binaria, más probable es que albergue un disco alineado con su órbita. Sin embargo, las binarias con los periodos más largos que un mes típicamente albergan discos no alineados.
Datos de Chandra comprueban la «teoría del todo»
20/3/2020 de Chandra
Cúmulo de galaxias de Perseo, donde los investigadores han buscado axiones sin encontrarlos. Los colores rojo, verde y azul corresponden a rayos X de energías bajas, medias y altas, respectivamente. Crédito: NASA/CXC/Univ. of Cambridge/C. Reynolds et al.
Una de las ideas más importantes de la física es la posibilidad de que todas las fuerzas conocidas, partículas e interacciones pueden conectarse en un marco común. La teoría de cuerdas es posiblemente la mejor propuesta para una «teoría del todo» que juntaría nuestro conocimiento del universo físico.
Pero a pesar de que durante décadas han existido versiones diferentes de la teoría de cuerdas circulando entre la comunidad de los físicos, se han llevado a cabo muy pocas pruebas experimentales. Sin embargo, un equipo de astrónomos acaba de dar un importante paso hacia adelante en este campo, con datos del Observatorio de Rayos X Chandra de NASA.
Escarbando entre cúmulos de galaxias, que son las estructuras del Universo de mayores dimensiones que se mantienen por la fuerza de gravedad, los investigadores pudieron buscar una partícula específica que muchos modelos de teoría de cuerdas predicen que debería de existir, llamada axión.
El resultado ha sido que no se ha encontrado. Y aunque su no detección no descarta la teoría de cuerdas por completo, sí que supone el rechazo de ciertos modelos dentro de esta familia de ideas.
La radiación de agujeros negros activos arroja enormes cantidades de energía mecánica al espacio
20/3/2020 de Hubblesite/ The Astrophysical Journal Supplements
Ilustración de artista de una galaxia lejana con un cursar activo en su centro. Los «vientos del cursar» están expulsando material equivalente a cientos de masas del Sol al año.
Las predicciones meteorológicas de las galaxias que albergan monstruosos agujeros negros activos hablan de tempestades. Hinchado por el material que se precipita hacia su interior, un agujero negro supermasivo consume tanto gas que puede brillar 1000 veces más que su galaxia anfitriona. Pero eso no es todo.
Astrónomos que han utilizado el telescopio espacial Hubble han descubierto que la región alrededor del agujero negro emite tanta radiación que empuja material hacia afuera a una velocidad tan elevada que permitiría viajar de la Tierra a la Luna en unos minutos. Este material choca contra los jirones de gas y de polvo de la galaxia anfitriona, impidiendo la formación de estrellas nuevas.
Estos vientos torrenciales están expulsando el equivalente a cientos de masas solares de material al año. Y la predicción es que este tiempo tormentoso continuará durante al menos diez millones de años.
Materia oscura y galaxias masivas
23/3/2020 de Smithsonian Astrophysical Observatory / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society
Un mapa de materia oscura creado por astrónomos japoneses usando lentes gravitatorias débiles. En la imagen del fondo, que muestra un gran campo de galaxias, se estudió la presencia de lentes gravitatorias débiles que delataran la presencia de distribuciones de materia oscura, indicadas por los contornos dibujados sobre la imagen. Crédito: Satoshi Miyazaki.
Un equipo de astrónomos ha utilizado imágenes de gran campo ultrasensibles, en el óptico y el infrarrojo cercano, tomadas por el telescopio Subaru, para estudiar la formación de las galaxias masivas.
Las galaxias generalmente residen en los centros de grandes concentraciones de materia oscura llamadas halos porque rodean a las galaxias.
En esta investigación los astrónomos han logrado averiguar que existe información sobre la historia del ensamblado de los halos masivos de materia oscura codificada en las distribuciones de masa de las estrellas de las galaxias masivas que están en los centros de dichos halos.
Entre otras implicaciones, los científicos han demostrado que para galaxias con la misma masa, las que tienen formas más extensas tienden a tener halos de materia oscura más masivos.
La fusión de dos estrellas condujo a una supernova icónica
23/3/2020 de RIKEN / The Astrophysical Journal
Esta simulación por computadora de una supernova muestra cómo la materia es expulsada del corazón de una estrella explotando (explora el modelo 3D aquí: https://skfb.ly/6OZDuThe webpage will open in a new tab.) © 2020 RIKEN Astrophysical Big Bang Laboratory.
Una supernova en una galaxia cercana puede haberse originado a partir de la explosión de una supergigante azul, que se formó por la unión de dos estrellas, según sugieren simulaciones realizadas por astrofísicos de RIKEN. La naturaleza asimétrica de esta explosión puede aportar datos sobre el lugar en el que buscar la escurridiza estrella de neutrones que creó este cataclismo estelar.
Aunque la progenitora de este tipo de supernovas es usualmente una estrella roja supergigante, las observaciones han demostrado que en el caso de la supernova SN 1987A se trató de una supergigante azul compacta.
Masaomi Ono (RIKEN) y sus colaboradores simularon varias explosiones de supernova asimétricas y compararon los resultados con las observaciones de SN 1987A. El caso que mejor encajaba era el de una progenitora supergigante azul formada por la fusión de dos estrellas: una supergigante roja y una estrella de la secuencia principal (como nuestro Sol). Durante la unión, la estrella mayor habría arrancado materia de su compañera más pequeña, que se precipitó en espiral hacia su interior, hasta que fue completamente absorbida, formando una supergigante azul que giraba rápidamente.
La simulación puede ayudar a encontrar la estrella de neutrones que se formó durante la supernova, que no ha podido ser localizada a pesar de haber sido buscada durante 30 años. En una explosión no esférica, la estrella de neutrones podría haber sido empujada en dirección opuesta a la mayor parte del material expulsado y el equipo de Ono sugiere que los astrónomos deberían de buscarla en la parte norte de la región interna del material expulsado.
Mirando el interior de las estrellas
23/3/2020 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal Letters
Ilustración de artista de una estrella gigante roja con fuertes campos magnéticos interiores, cuyo estudio es posible d forma indirecta a través del análisis de las oscilaciones en el brillo de la estrella. Crédito: R. A. García / J. Fuller / G. Pérez / K. C. Augustson / NASA / AIA / SDO.
Realmente solo podemos ver lo que ocurre en la superficie de una estrella. Sin embargo, los movimientos que se producen en su interior se revelan en forma de variaciones sutiles del brillo de la estrella y con las observaciones de las misiones que buscan exoplanetas podemos captar esas variaciones con gran detalle.
Las capas más externas de una estrella pueden oscilar a medida que la estrella se enfría y calienta, mientras que los procesos conectivos causan diferentes oscilaciones en el cuerpo y la superficie de una estrella. Todo ello provoca cambios en su brillo.
Ahora Víctor Silva Aguirre (Universidad de Aarhus, Dinamarca) y su grupo han realizado el primer análisis de oscilaciones de estrellas gigantes rojas, empleando datos del satélite TESS.
Utilizando también datos de astrometría de la misión Gaia, los astrónomos han demostrado que consiguen medir las propiedades de estas gigantes rojas con alta precisión: los radios estelares pueden determinarse con una precision de unas pocas partes por cien, las masas con precisiones de entre el 5% y el 10% y las edades con alrededor de un 20%.
El hierro se encuentra por todas partes en los alrededores de la Tierra
23/3/2020 de ESA /Journal of Geophysical Research: Space Physics
Infografía que muestra el hierro del viento solar y la magnetosfera de la Tierra. Crédito: ESA; Sol: ESA/NASA/SOHO/LASCO/EIT
Utilizando más de 18 años de datos de la misión Cluster de ESA, un equipo de científicos ha cartografiado los metales pesados presentes en el espacio que rodea a la Tierra, encontrando una distribución y prevalencia inesperadas de iones de hierro, lo que arroja luz sobre la composición de nuestros alrededores cósmicos.
«Aunque las cantidades son diminutas, hemos encontrado hierro por todas partes: en la región entera del geoespacio cubierta por Cluster y en el viento solar cercano a la Tierra – la emisión continua de partículas cargadas procedentes del Sol», explica Stein Haaland (Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar, Alemania). «Detectamos hierro en aproximadamente el 10% de las observaciones lo que, dada la rareza relativa del ión, es sorprendente. No esperábamos encontrarlo con tanta frecuencia».
Aunque ya en 2017 se había detectado hierro ionizado una vez (es decir, un átomo de hierro que ha perdido solo el más externo de sus electrones), las observaciones de Cluster han detectado también hierro ionizado múltiples veces, es decir, iones en estados energéticos altos que han perdido más de un electrón.
Los nuevos resultados de Cluster sugieren que este hierro procede directamente del Sol y no es debido a otros factores que se barajaban con anterioridad, como la destrucción de meteoritos que penetran en la atmósfera de la Tierra.
Las leyes de la física no siempre son reversibles en el tiempo
24/3/2020 de Astronomie.nl / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society
Dos simulaciones por computadora de los tres agujeros negros que influyen unos sobre otros. La línea roja es la simulación en que la computadora va hacia atrás en el tiempo. La línea blanca es la simulación en la que la computadora va hacia adelante. Tras 35 millones de años (izquierda) aún no hay ninguna diferencia: la línea roja cubre por completo la blanca. Después de 37 millones de años (centro) las líneas empiezan separarse. La simetría temporal se rompe porque perturbaciones del tamaño de la longitud de Planck tienen un efecto exponencial. Tras 40 millones de años (derecha) la desviación es obvia. Crédito: Astronomie.nl/Tjarda Boekholt.
Si tres o más objetos se mueven alrededor unos de otros, la historia no puede ser invertida. Esta es la conclusión de un equipo internacional de investigadores basada en simulaciones por computadora de tres agujeros negros en órbita entre sí.
Las leyes más básicas de la física no tienen problema con la dirección temporal en la que se aplican, aunque en la práctica todos sabemos que el tiempo no puede simplemente ir hacia atrás: una taza que se rompe en cientos de fragmentos al caer no vuela espontáneamente hacia atrás y se recompone. Hasta ahora los científicos habían explicado la falta de simetría en el tiempo por la interacción estadística entre números grandes de partículas. Tres astrónomos han demostrado ahora que sólo tres partículas son suficientes para romper la simetría temporal.
Tjarda Boekholt (Universidad de Coimbra, Portugal), Simon Portegies Zwart (Universidad de Leiden, Países Bajos) y Mauri Valtonen (Universidad de Turku, Finlandia) calcularon las órbitas de tres agujeros negros que influyen unos sobre otros. Y al estudiar sus posiciones al mover el tiempo hacia adelante y hacia atrás, descubrieron que en un 5% de los casos no conseguían regresar a la configuración inicial al ir atrás en el tiempo. Ni siquiera aunque la computadora utilizara más de cien decimales.
Este 5% no es debido a que sean necesarios mejores ordenadores o métodos de cálculo más inteligentes, sino que es algo que está escondido en las leyes básicas de la naturaleza. «Ningún sistema de tres objetos en movimiento, grandes o pequeños, planetas o agujeros negros, puede escapar de la dirección del tiempo», concluye Portegies Zwart.
Cómo sembrar agujeros negros supermasivos poco después del Big Bang
24/3/2020 de SISSA / The Astrophysical Journal
Ilustración de artista de un agujero negros supermasivo en el centro de una galaxia. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
Según las teorías clásicas, los agujeros negros supermasivos (miles de millones de veces mayores que nuestro Sol), que estaban presentes ya cuando el Universo sólo tenía 800 millones de años de edad, no habrían tenido el tiempo suficiente para formarse.
Un artículo recientemente publicado por Lumen Boco y Andrea Lapi (SISSA) ofrece una posible explicación para esta cuestión tan espinosa. Gracias a un modelo original teórico propuesto por científicos de Trieste (Italia), este estudio propone un proceso de formación muy rápido en las fases iniciales del desarrollo de los agujeros negros supermasivos, las consideradas como las más lentas hasta ahora: la formación de agujeros negros estelares por la explosión de estrellas muy masivas y su migración hacia el centro de la galaxia, donde se juntan para formar la semilla de un agujero negro supermasivo de entre 10 mil y 100 mil veces la masa del Sol en solo 50-100 millones de años.
Demostrando matemáticamente que su existencia fue posible en el Universo joven, los resultados de esta investigación reconcilian el tiempo necesario para el crecimiento de los agujeros negros supermasivos con los límites impuestos por la edad del Cosmos.
Estrellas hambrientas que se alimentan una de la otra en las binarias Be de rayos X
24/3/2020 de ARC Centre of Excellence for Gravitational Wave Discovery
Ilustración de artista de un sistema doble de estrellas. Crédito: ESO/L. Calçada.
Un equipo de astrónomos ha realizado recientemente un estudio con el objetivo de comprender el origen de las propiedades de las estrellas binarias Be de rayos X observadas en la galaxia de la Pequeña Nube de Magallanes.
Se trata de sistemas estelares compuestos por una estrella de neutrones en órbita alrededor de una estrella masiva que gira rápidamente. Este giro hace que la estrella masiva cree un disco con el material que expulsa, parte del cual va siendo acumulado por la estrella de neutrones. En un momento dado, la estrella de neutrones lanza radiación en forma de rayos X que los científicos pueden observar y medir.
Ahora la astrónoma Serena Vinciguerra y su equipo han simulado por computadora las condiciones físicas de la Pequeña Nube de Magallanes. Comparando las propiedades orbitales de las binarias Be de rayos X simuladas con las observadas en la realidad, los investigadores han desvelado la evolución probable de estos sistemas, desde su inicio como dos pequeñas estrellas en un sistema binario compacto, hasta la explosión como supernova de la estrella más masiva, de la que queda una estrella de neutrones que junto con su compañera (si sobrevive a la explosión) formará el sistema Be de rayos X.
Relojes cósmicos que desvelan la evolución de las estrellas a lo largo de millones de años
24/3/2020 de ARC Centre of Excellence for Gravitational Wave Discovery / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society
Ilustración de artista del sistema planetario alrededor de un púlsar. Crédito: NASA/JPL (NASA).
Los púlsares – una clase de estrellas de neutrones que giran a gran velocidad – son famosos por su utilización como relojes astronómicos increíblemente estables. Su regularidad, empleada para medir sus pulsos en radio, ha conducido a la realización de algunos de los tests más interesantes de la teoría general de la relatividad de Einstein y ha permitido a los científicos examinar el comportamiento de la materia extremadamente densa del interior de las estrellas de neutrones.
Pero, igual que los relojes de la Tierra, no son perfectos. Se ha observado que el giro de una pequeña fracción de púlsares se ha acelerado; en otros casos el giro ha cambiado aleatoriamente en cantidades muy pequeñas a lo largo de meses o décadas. Estos efectos varían de un púlsar a otro y nos pueden indicar cómo las estrellas de neutrones evolucionaron a lo largo de millones de años. Pero ello requiere un seguimiento de precisión de cientos de giros de púlsares durante muchos años.
En un estudio recientemente publicado, un equipo de investigadores ha examinado 280 púlsares que son los más representativos de la evolución normal de un púlsar y ha desarrollado un método estadístico similar al usado para el análisis de las ondas gravitacionales. Los resultados demuestran que la variación aleatoria del giro parece disminuir con la edad del púlsar y que hay una relación de escala entre la intensidad de la variación, la velocidad de giro del púlsar y lo rápido que el giro se va frenando con el paso del tiempo.
25/3/2020 de Phys.org
Trayectoria del cometa por el cielo con marcadores cada siete días. Crédito: Tomruen/CC BY-SA 4.0/Wikimedia Commons.
Un cometa llamado Atlas está actualmente dirigiéndose hacia el Sol y podría constituir un espectáculo notable dentro de un par de meses. Descubierto el pasado mes de diciembre por el sistema de alertas de asteroides Asteroid Terrestrial-impact Last Alert en Hawái – de ahí su nombre oficial, C/2019 Y4 (ATLAS)- el cometa ha aumentado en brillo mucho más de lo esperado por los expertos. SI consigue mantener su forma a medida que se acerca al Sol, podría ser más brillante que Venus.
En la actualidad es visible con binoculares. Se espera que alcance su máximo brillo a finales de mayo. Tiene, además, un interesante color ligeramente verde.
Un cometa aumenta de brillo a medida que se acerca al Sol por la evaporación de una mayor cantidad de sustancias volátiles. Pero debido a su naturaleza es imposible perded ir si permanecerá intacto – muchos cometas se queman por completo y desaparecen. Si Atlas consigue quedar intacto podría alcanzar magnitud +1 o posiblemente hasta -5. En el extremo más brillante podría ser visible incluso de día.
Este cometa, visible desde el hemisferio norte de la Tierra, sigue una trayectoria idéntica a la del famoso Gran Cometa de 1844, que le confiere una órbita de 6000 años que lo llevaría fuera de nuestro Sistema Solar. Algunos han sugerido que un antiguo supercometa se fragmentó a lo largo de esta misma órbita, dejando cometas más pequeños que observamos ahora.
25/3/2020 de FAPESP / Icarus
Un modelo desarrollado por investigadores brasileños muestra que la fase caótica que colocó los objetos en sus órbitas actuales en el Sistema Solar se produjo en los primeros 100 millones de años después de la formación de los planetas gigantes. Crédito de la ilustración: NASA.
Hasta hace poco, se pensaba que el Sistema Solar había adquirido sus características actuales como resultado de un periodo de turbulencia que se produjo unos 700 millones de años después de su formación. Sin embargo, algunas de las investigaciones más recientes sugieren que tomó forma en un pasado más remoto, en algún momento durante los primeros 100 millones de años, muy probablemente entre los 10 millones y los 60 millones de años después de su formación.
Un estudio realizado por tres investigadores brasileños ofrece pruebas robustas de esta última hipótesis.
La peculiaridad de su modelo es que parten de un escenario en el que Júpiter y Saturno ya se han formado pero hay entre cinco y diez supertierras en lugar de Urano y Neptuno. Las supertierras son forzadas por el gas del disco protoplanetario a sincronizarse con Júpiter y Saturno, pero siendo tantas su sincronía fluctúa y acaban chocando unas con otras. Estas colisiones reducen su número y al final los restos forman Urano y Neptuno.
Los astronautas te dan ideas para el aislamiento en #SpaceConnectsUs
25/3/2020 de ESA
Los astronautas de ESA en activo: Tim Peake, Samantha Cristoforetti, Andreas Mogensen, Alexander Gerst (arriba), Thomas Pesquet, Luca Parmitano y Matthias Maurer. Crédito: ESA.
Desde hace unas semanas, en Europa y por todo el mundo nos estamos acostumbrando a una nueva forma de vivir. Este jueves, 26 de marzo, la ESA y el Día del Asteroide celebrarán el evento online #SpaceConnectsUs: una oportunidad para unirnos más allá de las fronteras y que exploradores espaciales, artistas y científicos nos cuenten cómo podemos adaptarnos nosotros y nuestro entorno durante esta batalla contra una pandemia mundial.
#SpaceConnectsUs tendrá lugar de las 16:00 a las 21:00 CET (15:00-20:00 GMT) en ESA WebTV y el canal de YouTube de la ESA, para que todo aquel que esté practicando el distanciamiento social o se encuentre confinado pueda disfrutar de la ciencia, de nuestro planeta y de los sueños que evoca el cosmos.
El programa incluirá conexiones remotas con astronautas y participantes de todo el mundo. Los presentadores y los invitados hablarán con niños, jóvenes, familiares y amigos sobre sus experiencias y las técnicas para vivir en espacios cerrados, las lecciones de vida que han aprendido con la exploración espacial, su confianza en la ciencia y sus fuentes de inspiración. El programa transcurrirá en segmentos consecutivos en cinco idiomas, comenzando a las 16:00 en neerlandés, seguido de alemán (17:00 CET), italiano (18:00 CET), francés (19:00 CET) e inglés (20:00 CET/19:00 GMT).
Los astronautas de la ESA serán el plato fuerte del evento, gracias a la participación de Tim Peake, Alexander Gerst, Samantha Cristoforetti, Matthias Maurer, Thomas Reiter, Frank de Winne y André Kuipers, que junto a otros participantes compartirán su tiempo y su talento con todos nosotros. Entre los presentadores estarán el profesor Brian Cox, Ranga Yogeshwar y Bruce Benamran, mientras que los invitados especiales del mundo de las artes incluirán a Mayim Bialik, una de las protagonistas de The Big Bang Theory y doctora en Neurociencias, a la actriz y cantante Olivia Newton-John y a Paulina Chávez, protagonista de The Expanding Universe of Ashley Garcia.
La ESA reduce las operaciones de sus misiones científicas durante la pandemia
Sala de control principal de la ESA, Darmstadt. Crédito: ESA/J. Mai, CC BY-SA 3.0 IGO
La revisión de datos de la Voyager 2 permite descubrir un secreto más de Urano
26/3/2020 de JPL / Geophysical Research Letters
Imagen del planeta Urano tomada por la nave espacial Voyager 2 en 1986. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
Desconocido para la comunidad entera de físicos espaciales, hace 34 años la nave Voyager 2 atravesó un plasmoide, una burbuja de gas electrificado gigante que transporta la atmósfera de Urano hacia el espacio. Este hallazgo provoca preguntas nuevas sobe el ambiente magnético particular de este planeta.
Estas burbujas gigantes de plasma, o gas electrificado, son pellizcos del final de la cola magnética de un planeta (la parte de su campo magnético que es empujado hacia atrás por el Sol como un cono de viento). Después de un tiempo suficiente, los plasmoides pueden acabar con los iones de la atmósfera de un planeta, cambiando su composición química radicalmente.
Habían sido observados en la Tierra y otros planetas, pero nadie los había detectado en Urano, hasta ahora. Comparando estos resultados con los plasmoides observados en Júpiter, Saturno y Mercurio, los astrónomos estiman que tiene una forma de cilindro de al menos 204 mil kilómetros de longitud y hasta 400 mil kilómetros de diámetro. Como todos los plasmoides planetarios, está lleno de partículas con carga eléctrica, principalmente hidrógeno ionizado.
Crean un cráter para poner límites a la edad de la superficie de un asteroide
26/3/2020 de Institute of Space and Astronautical Science / Science
Imágenes del impacto en diferentes momentos de la colisión. Crédito: Arakawa et al., 2020.
La nave japonesa Hayabusa 2 ha lanzado un proyectil de cobre de 2 kg de peso contra la superficie del asteroide Ryugu, a una velocidad de 2 km/s. Mientras la nave principal se alejaba del lugar de impacto para escapar de los escombros producidos, la colisión era observada con la cámara ONC-T desde una altura de 1.7 km sobre el impacto.
La superficie llena de rocas de Ryugu impidió la creación de un cráter simétrico, formándose uno semicircular. El material expulsado salió en dirección noroeste.
Comparando este cráter artificial con las características y distribución de tamaños de los cráteres de la superficie de Ryugu, los astrónomos deducen que Ryugu formó parte del Cinturón Principal de Asteroides durante un periodo de entre 6.4 y 11.4 millones de años. Después la órbita del asteroide habría cambiado, estando en el sistema solar interior y convirtiéndose en un asteroide cercano a la Tierra (NEA, de sus iniciales en inglés).
Un estudio demuestra que las novas observables solo son «la punta del iceberg»
26/3/2020 de Phys.org / Nature Astronomy
Imágenes de la Nova T Pyxidis (centro), tomadas por un telescopio instalado en tierra (izquierda) y el telescopio espacial Hubble (derecha). Crédito: Mike Shara, Bob Williams, y David Zurek (Space Telescope Science Institute); Roberto Gilmozzi (European Southern Observatory); Dina Prialnik (Tel Aviv University); y NASA
Hace casi 35 años los científicos realizaron la propuesta, radial para la época, de que bombas de hidrógeno colosales llamadas novas atraviesan un ciclo de vida muy largo después de entrar en erupción, oscureciéndose durante cientos o miles de años antes de volver a convertirse en una nova.
Un nuevo estudio es el primero que ha obtenido un modelo completo de su funcionamiento y el primero en incorporar todos los factores de retotralimentación que ahora sabemos que controlan estos sistemas, apoyando la predicción inicial al tiempo que desvela nuevos detalles.
El estudio confirma que las novas que observamos lanzando destellos por el Universo representan solo un pequeño porcentaje de estas estrellas variables cataclísmicas, como se las conoce, mientras las demás están ‘escondidas’ hibernando.
El todoterreno Curiosity toma un nuevo autorretrato antes de realizar un ascenso récord
26/3/2020 de NASA
Este autorretrato fue tomado por el róver Curiosity el pasado 26 de febrero de 2020. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS
El todoterreno Curiosity de NASA que está en Marte ha establecido recientemente un nuevo récord al ascender por el terreno con mayor inclinación que ha recorrido hasta ahora, alcanzando así la cima del «Greenheugh Pediment», una amplia placa de roca asentada en lo alto de una colina. Y antes de hacerlo el róver tomó un autorretrato, captando la escena que tenía justo por debajo de Greenheugh.
Delante del róver hay un agujero perforado que realizó para tomar muestras de una formación rocosa llamada Hutton. El autorretrato completo es un panorama de 360º compuesto por la unión de 86 imágenes enviadas a la Tierra. El autorretrato muestra al todoterreno a unos 3.4 metros por debajo del punto al que ascendió.
Una técnica nueva busca trazas de materia oscura en lugares oscuros
27/3/2020 de UC Berkeley / Science
La desintegración de partículas hipotéticas que constituirían la materia oscura debería de producir un halo esférico de emisión en rayos X, representado aquí en color alrededor del centro de la Vía Láctea (en blanco y negro), que podría ser detectable mirando en regiones vacías de la galaxia. Crédito: Zosia Rostomian and Nicholas Rodd/Berkeley Lab; Christopher Dessert and Benjamin Safdi/University of Michigan; Fermi Large Area Telescope.
Existen muchas teorías que compiten para explicar la composición y naturaleza de la materia oscura, y predecir la existencia de marcadores visibles que permitan por fin desenmascararla.
Entre los posibles candidatos a ser la materia oscura están los WIMPS, los axiones, y los neutrinos estériles. Los físicos buscan cada uno de ellos con una gran variedad de instrumentos y métodos desde la Tierra y el espacio.
En particular, en los grandes cúmulos de galaxias se ha observado luz que podría tener como origen la desintegración de neutrinos estériles. Sin embargo podría ser explicada también con otros procesos físicos.
Ahora un equipo de científicos ha buscado señales del proceso de desintegración de los neutrinos estériles en imágenes de telescopios de rayos X de «espacio vacío» dentro de nuestra galaxia la Vía Láctea, donde podrías esperar la presencia de materia oscura pero de nada más.
El resultado de la búsqueda ha sido negativo, por lo que los científicos descartan que el origen de esta señal en los cúmulos de galaxias sea la desintegración de neutrinos estériles. «Nuestro descubrimiento no significa que la materia oscura no sea el neutrino estéril pero significa que no existe prueba experimental hasta la fecha que apoye su existencia», explica Benjamin Safdi.
La propia evolución de la Tierra es utilizada como guía para la caza de exoplanetas con vida
27/3/2020 de Cornell University / Astrophysical Journal Letters
Ilustración artística que muestra el exoplaneta Kepler-62f, un planeta rocoso del tipo supertierra situado a unos 1200 años-luz en la constelación de la Lira. Kepler-62f puede tener el aspecto que habría tenido la Tierra antes de la aparición de la vida. Crédito: NASA Ames/JPL-Caltech.
Astrónomos de Cornell han creado cinco modelos que representan puntos clave en la evolución de nuestro propio planeta, algo así como instantáneas químicas tomadas a lo largo de las épocas geológicas de la Tierra.
Estos modelos serán utilizados como plantillas espectrales en la búsqueda de planetas como la Tierra en sistemas solares lejanos con la próxima generación de telescopios.
Lisa Kaltenegger (Carl Sagan Institute) explica que «los modelos también nos permiten explorar en qué punto de la evolución de la Tierra un observador distante podría identificar vida en los ‘pálidos puntos azules’ del universo y en otros mundos como ellos». Un observador lejano podría haber detectado la biosfera de la Tierra hace 2 mil millones de años.
Problemas con las nubes en la exploración de las atmósfera de los exoplanetas
27/3/2020 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal Letters
Cuando la luz de una estrella es filtrada al pasar a través de la atmósfera de un planeta de camino a la Tierra, la atmósfera absorbe ciertas longitudes de onda dependiendo de su composición química. Crédito: Observatorio Europeo Austral (ESO).
Un nuevo estudio dirigido por Thaddeus Komacek (The University of Chicago) estudia la posibilidad de que la presencia de nubes de líquido y hielo condensadas en las atmósferas de los exoplanetas de tipo terrestre puedan entorpecer la detección de vapor de agua en ellas.
Los autores estudiaron diversos modelos generando distintos espectros de la luz estelar después de que esta haya sido filtrada al atravesar la atmósfera de un exoplaneta con nubes.
El resultado fue que la presencia de nubes amortigua significativamente las señales espectrales, así que cuando haya nubes presentes, los telescopios (el JWST, por ejemplo) necesitarán observar entre 10 y 100 veces más tránsitos del planeta para ser capaces de detectar las características del vapor de agua en su atmósfera.
ALMA obtiene imagen resuelta de gas impactado por jóvenes chorros de agujero negro supermasivo
30/3/2020 de ALMA / The Astrophysical Journal Letters
Imágenes reconstituidas que muestran cómo se vería MG J0414+0534 sin el efecto del lente gravitacional. Las emisiones del polvo y el gas ionizado alrededor del cuásar se muestran en rojo y las emisiones de monóxido de carbono se muestran en verde, con una estructura bipolar en los chorros. Créditos: K. T. Inoue et al.
Gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un equipo de astrónomos obtuvo la primera imagen resuelta de nubes de gas perturbadas en una galaxia situada a 11.000 millones de años luz de nosotros. El equipo descubrió que la perturbación es causada por unos jóvenes e intensos chorros emanados de un agujero negro supermasivo presente en el centro de la galaxia. Este hallazgo ayudará a entender mejor el misterio del proceso evolutivo de las galaxias en el Universo primitivo.
Es sabido que los agujeros negros ejercen una intensa atracción gravitacional sobre la materia que los rodea. Un fenómeno menos conocido son los fuertes chorros de materia ionizada que salen de algunos agujeros negros. En algunas galaxias, estos chorros dispersan las nubes de gas de las galaxias y, de esa forma, inhiben la formación de estrellas. Para entender la evolución de las galaxias, es fundamental observar la interacción entre los chorros de los agujeros negros y las nubes de gas a lo largo de la historia cósmica, y esta ha sido una tarea compleja, sobre todo en el Universo primitivo.
Para obtener pruebas claras de dicha interacción, un equipo de astrónomos observó un interesante objeto conocido como MG J0414+0534 con ALMA. Un rasgo característico de MG J0414+0534 es que la trayectoria de la luz que recibimos de este objeto desde la Tierra se ve considerablemente distorsionada por la gravedad de otra galaxia situada entre MG J0414+0534 y nosotros y que, a la manera de un lente, provoca una amplificación de la luz.
“Esta distorsión funciona como un ‘telescopio natural’ que nos permite obtener imágenes detalladas de objetos distantes”, señala Takeo Minezaki, profesor asociado de la Universidad de Tokio.
“Al combinar las observaciones de alta resolución realizadas con ALMA y el efecto de este telescopio cósmico, logramos obtener una vista excepcionalmente nítida, es decir, unas 9.000 veces mejor que la vista humana”, agrega Kouichiro Nakanishi, profesor asociado del Observatorio Astronómico Nacional de Japón/SOKENDAI. “Con esta resolución extremadamente alta, pudimos detallar la distribución y el movimiento de las nubes de gas alrededor de los chorros emanados del agujero negro supermasivo”.
Una galaxia rebosante de estrellas, nacida por la colisión de enanas
30/3/2020 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal Letters
Esta imagen de 2.5×2.5 minutos de arco muestra VCC 848, una galaxia enana compacta que los científicos piensan que se formó por la fusión de dos galaxias más pequeñas. Crédito: adaptada de Zhang et al. 2020 .
Un equipo de astrónomos dirigido por Hong-Xin Zhang (Universidad de Ciencia y Tecnología de China) ha anunciado el descubrimiento de una pequeña galaxia compacta formada por la colisión de dos galaxias enanas.
La galaxia VCC 848 es lo que se conoce como una pequeña galaxia compacta azul y está atravesando una fase activa de formación de estrellas. Un análisis cuidadoso revela la presencia de signos de una fusión reciente de galaxias: un conjunto complejo de tres estructuras extensas de estrellas alrededor del cuerpo principal de la galaxia.
Zhang y sus colaboradores analizaron las estrellas para conocer mejor la historia de VCC 848. Concluyeron que las dos galaxias que chocaron eran similares en masa y que la fusión inició un brote de formación estelar durante los últimos 1000 millones que era de 7 a 10 veces más alto de lo normal.
30/3/2020 de Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) / Astronomy & Astrophysics
Imagen de la nebulosa de la Hélice vista por el telescopio espacial Hubble. Crédito: NASA, ESA, C.R. O’Dell (Vanderbilt University), y M. Meixner, P. McCullough y G. Bacon (Space Telescope Science Institute).
En el presente estudio, liderado por Alba Aller Egea, investigadora del Centro de Astrobiología, y recientemente publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, se han utilizado datos del telescopio espacial TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite, Satélite de búsqueda de exoplanetas en tránsito) para detectar estrellas binarias en el núcleo de varias nebulosas planetarias. “De las ocho estrellas centrales de nebulosas planetarias analizadas, siete muestran claros signos de variabilidad, compatible en la mayoría de los casos con la presencia de una estrella compañera. La octava, que no parece tener variabilidad al menos en los 27 días en los que se han tomado los datos, es la única nebulosa planetaria aparentemente esférica de la muestra, algo que corroboraría la teoría de la binariedad”, señala Aller.
De especial interés son los resultados obtenidos para la nebulosa de la Hélice (en la imagen). Esta nebulosa es una de las más estudiadas y también una de las más cercanas a la Tierra (a unos 650 años luz). Como indica Aller, “gracias a los datos de TESS detectamos, por primera vez, una clara variabilidad en la luz que nos llega de su estrella central (lo que llamamos curva de luz, ver imagen). Esta variabilidad podría ser consistente con la presencia de una estrella compañera de baja masa o un objeto subestelar (como una enana marrón o un exoplaneta), que podría estar reﬂejando la luz de la estrella primaria, mucho más caliente. El periodo de dicha señal es de 2,8 días, que sería, de conﬁrmarse esa estrella compañera, el tiempo en que ambas estrellas orbitarían la una alrededor de la otra”.
10.9 millones de nombres están ya a bordo del todoterreno de Marte, Perseverance
30/3/2020 de JPL
Placa conmemorativa de la campaña «Envía tu nombre a Marte», instalada en el róver Perseverance. Los tres chips situados en la esquina superior izquierda contienen los nombres de las 10.932.295 personas que participaron. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
La campaña «Envía tu nombre» de NASA invito a personas de todo el mundo a enviar sus nombres para que viajen junto con el próximo todoterreno de la agencia cuyo destino es Marte. Un total de 10.932.295 lo hicieron así. Los nombres fueron inscritos con un haz de electrones sobre tres chips de silicio del tamaño de la uña de un dedo, junto con los ensayos de los 155 finalistas en el concurso «Pon nombre al róver» de NASA.
Los chips fueron incrustados en una placa de aluminio del todoterreno Perseverance en el Centro Espacial Kennedy de Florida. Con el lanzamiento previsto para este verano, Perseverance aterrizará en el cráter Jezero el 18 de febrero de 2021.
Los meteoritos nos cuentan la historia del agua en Marte
31/3/2020 de The University of Arizona / Nature Geoscience
El meteorito de África Noroccidental 7034. Crédito: Institute of Meteoritics UNM.
Jessica Barnes (University of Arizona) y su equipo ha analizado químicamente el meteorito conocido como Belleza Negra, o África Noroccidental 7034, y también el infame meteorito Allan Hills 84001 (controvertido en la década de 1990 por haberse dicho que contenía microbios marcianos) para reconstruir la historia del agua en Marte.
Su análisis demuestra que Marte probablemente recibió agua de por lo menos dos fuentes diferentes al principio de su historia. La variabilidad que los investigadores encontraron en las muestras implica que Marte, a diferencia de la Tierra y de la Luna, nunca tuvo un océano de magma envolviendo completamente en planeta.
Estrellas que flotan libremente en el bulbo galáctico de la Vía Láctea
31/3/2020 de Smithsonian Astrophysical Observatory / The Astrophysical Journal
Esta impresión artística muestra el aspecto que tendría la Vía Láctea vista casi desde su extremo y desde una perspectiva muy diferente de la que vemos desde la Tierra. El bulbo central se muestra como una brillante bola de estrellas con forma de cacahuete y los brazos espirales y sus nubes de polvo asociadas forman una banda estrecha. Crédito: ESO/NASA/JPL-Caltech/M. Kornmesser/R. Hurt.
Nuevas observaciones han permitido a un equipo de astrónomos determinar las masas y distancias a dos estrellas pequeñas aisladas. Una posee una masa de 0.6 veces la masa del Sol y se encuentra a unos 23700 años-luz de distancia de nosotros; en el caso de la segunda estrella el resultado de los modelos es ambiguo, concluyendo que o bien tiene una masa de 0.4 veces la del So y se encuentra a 24800 años-luz, o bien su masa es de 0.38 veces la masa del Sol y se encuentra a 24300 años-luz.
Ambas estrellas son gigantes rojas y se encuentra en el bulbo con forma de cacahuete de estrellas viejas (de unos 10 mil millones de años de edad) de la Vía Láctea, que ocupa una zona de 7 mil años-luz de radio en la región central de nuestra galaxia.
Los nuevos resultados apoyan los modelos actuales que explican la Galaxia y la formación de su bulbo.
31/3/2020 de Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) / Frontiers in Microbiology
Ojos de Campo, Salar de Antofalla, en el altiplano andino de Argentina. Crédito: Luis Ahumada.
Un equipo científico, liderado por el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), ha descubierto cinco nuevos genes de resistencia a radiación ultravioleta y a percloratos procedentes de microorganismos expuestos a elevadas dosis de radiación. Para ello, los investigadores han analizado muestras ambientales de lagunas hipersalinas del altiplano andino de Argentina y de las salinas de Es Trenc, en Mallorca. Este hallazgo ayudará a comprender mejor cómo la vida se adapta a ambientes extremos en nuestro planeta y si podría ocurrir en otros planetas o lunas heladas del Sistema Solar.
El reciente estudio, liderado por el Centro de Astrobiología, ha identificado cinco nuevos genes implicados en resistencia a esta radiación ultravioleta. Para ello, los investigadores seleccionaron muestras ambientales de microorganismos que habitan en las lagunas hipersalinas del altiplano andino de Argentina, como Lago Seco, a 3.200 m sobre el nivel del mar, y Laguna Diamante, a 4.589 m. También se estudiaron las Salinas de Es Trenc, en Mallorca, las cuales, a pesar de encontrarse al nivel del mar, albergan microorganismos que resisten a altas dosis de radiación.
Tal y como se recoge en el estudio, publicado en la revista Frontiers in Microbiology, los investigadores han descubierto cinco genes que confieren resistencia a radiación UV y también a perclorato. Además, “también presentan una resistencia al compuesto nitroquinolina, que imita el efecto de la radiación en el ADN”,comenta Eduardo González Pastor, investigador del Centro de Astrobiología y autor principal del estudio. “La resistencia a este compuesto indica que los genes identificados podrían estar implicados en la reparación y/o protección del daño en el ADN causado por la radiación UV y por el perclorato”, añade.
En exploración planetaria, este estudio podría servir para sentar las bases de la generación de plantas y microorganismos, necesarios para sistemas de soporte de la vida fuera de nuestro planeta, que fueran más resistentes a la radiación, uno de los principales problemas del espacio y de planetas como Marte.
Por otra parte, en el Planeta Rojo se ha identificado la presencia de sales de perclorato en los suelos. “El perclorato es un agente oxidante y muy tóxico, lo que limitaría el empleo de los suelos de Marte como sustratos para cultivos”, explica González Pastor. “En este trabajo se identifican por primera vez genes relacionados con la resistencia a perclorato, por lo que, empleando estos genes, se podrían modificar plantas para que fuesen más resistentes a perclorato, y también microorganismos promotores del crecimiento de plantas, que favorecerían su desarrollo en estos suelos”, añade.
La ESA prepara el sobrevuelo de BepiColombo en medio de la crisis por coronavirus31/3/2020 de ESA
Los ingenieros del centro de control de misiones de la ESA se están preparando para llevar a cabo la primera maniobra de asistencia gravitatoria de BepiColombo, el explorador euro-japonés de Mercurio. El sobrevuelo, que permitirá a la misión ajustar su trayectoria aprovechando la atracción gravitacional de la Tierra mientras rodea nuestro planeta, tendrá lugar en medio de las restricciones que la ESA está aplicando en respuesta a la pandemia por coronavirus.
BepiColombo, lanzada en octubre de 2018, se encuentra en estos momentos orbitando el Sol a una distancia similar a la de la Tierra. El 10 de abril, sobre las 06:25 am (CEST), se acercará hasta una distancia de tan solo 12.700 km, menos de la mitad de la altitud a la que se encuentran los satélites de navegación europeos Galileo. La maniobra reducirá la velocidad de la nave y modificará su trayectoria rumbo al centro del sistema solar, ciñendo así su órbita alrededor del Sol.
“Es la última vez que podremos ver a BepiColombo desde la Tierra —explica Joe Zender, científico adjunto del proyecto BepiColombo de la ESA—. A partir de ahí, irá adentrándose cada vez más en el sistema solar interior”.
Los científicos de la misión tienen previsto aprovechar el sobrevuelo para probar algunos de los once instrumentos a bordo del Módulo de Orbitador Planetario a Mercurio (MPO) de la ESA, uno de los componentes europeos de la misión, que viaja hacia el planeta más cercano al Sol junto con el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (Mio) de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Los dos orbitadores científicos están apilados encima del Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM), fabricado por la ESA. Mio, situado arriba, está tapado por un parasol protector. El módulo de transferencia resta visibilidad a algunos de los instrumentos del MPO, pero los científicos esperan poder obtener datos de ocho de los once instrumentos. Aunque el parasol también impide en gran parte la visibilidad de Mio, algunos de sus sensores se activarán igualmente durante el sobrevuelo.
por Amelia Ortiz · Published 1 de julio de 2019 · Last modified 31 de julio de 2019
por Amelia Ortiz · Published 3 de julio de 2017 · Last modified 31 de julio de 2017
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