Source: http://www.un.org/es/documents/sc/scaction/2007/africa.shtml
Timestamp: 2017-08-19 07:39:18+00:00

Document:
África, Paz y Seguridad
El Consejo expresó su apoyo al enfoque global sobre la prevención y resolución de conflictos, particularmente en África, recomendado por el Secretario General en su informe (Documento A/60/891) del 28 de agosto al final de una reunión que contó con más de 35 ponentes. Ese enfoque incluía atacar las causas que se encuentran en la base de los conflictos, establecer mecanismos eficaces de alerta temprana, labores de mediación, acceso y respuesta humanitaria, protección de civiles, sanciones ejemplares y esfuerzos sistemáticos para evitar que los conflictos existentes se extiendan a otros Estados. (Para un resumen detallado, ver comunicado de prensa SC/9105) .
El 25 de septiembre, ocho Presidentes, dos Primeros Ministros y un Emir participaron en una cumbre histórica del Consejo acerca de la paz y seguridad en África. El Secretario General reafirmó el total compromiso de las Naciones Unidas en todos los niveles de establecimiento de la paz en África, y el Presidente de la Comisión de la Unión Africana Oumar Konaré acogió con beneplácito el fortalecimiento de relaciones entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales, pero añadió que se necesitaban inversiones mucho mayores en el ámbito del mantenimiento de la paz, la prevención de conflictos y la consolidación de la paz. No obstante, era esencial que los aliados de África no intervinieran de forma indebida. «La era del colonialismo ha terminado», dijo. Darfur y Somalia fueron el centro de la discusión subsiguiente. (Comunicado de prensa SC/9128)) .
Misión del Consejo en África
El Consejo celebró dos reuniones informativas durante su misión en África, del 14 al 21 de junio, en apoyo a los continuos esfuerzos para el establecimiento de la paz. Durante la misión, los miembros del Consejo visitaron Etiopía, Sudán, Ghana, Côte d'Ivoire y República Democrática del Congo. El 26 de junio, cuatro jefes de misión describieron sus reuniones en dichos países, entre las que se encontraban extensas negociaciones en la sede de la Unión Africana en Adis Abeba, que desembocaron en acuerdos sobre la armonización de los esfuerzos encaminados al establecimiento de la paz y seguridad. El 16 de julio, los mismos representantes presentaron sus recomendaciones, que instaban al rápido despliegue de la Operación Híbrida en Darfur y al seguimiento de los acuerdos de la Unión Africana. (Comunicados de prensa SC/ 9061 y SC/9079 ).
El establecimiento de una operación híbrida de mantenimiento de la paz Unión Africana - Naciones Unidas para aplacar la violencia en Darfur fue un importante punto en las diez reuniones del Consejo con relación a Sudán durante el presente año. No obstante, a finales de año, con el aplazamiento del despliegue de la operación y las vacilaciones de los progresos políticos, los oficiales humanitarios y de derechos humanos no pudieron sino dar una visión pesimista en sus informes acerca de la región, donde las luchas entre las facciones rebeldes, las tropas del Gobierno y las milicias aliadas han dejado cerca de 200.000 muertos y 2,2 millones de desplazados internos desde que comenzaron las hostilidades en 2003, y han hecho muy difícil la llegada de asistencia humanitaria a la zona. (Comunicados de prensa SC/9128 , SC/9186 y SC/9189 ).
El 25 de mayo, el Consejo emitió una declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/15) que demandaba la provisión inmediata de paquetes de ayuda a la Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS). El 26 de junio, tras la imposibilidad de AMIS de paliar la violencia por sí sola, el Consejo acogió el acuerdo incondicional del Gobierno de Sudán para apoyar el despliegue de la operación híbrida, que éste había estado planeando desde comienzos de año, tras escuchar la exposición de Emyr Jones Parry (Reino Unido), jefe de la misión del Consejo en la región, quien enfatizó la necesidad de mantener la presión tanto sobre el Gobierno como sobre los rebeldes para mantener sus compromisos acerca de las condiciones para el despliegue. (Comunicados de prensa SC/9027 y SC/9061 ).
El 31 de julio, el Consejo adoptó la resolución 1769 , actuando en virtud del Capítulo VII de la Carta, por la que autorizaba la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID), cuyo personal alcanzaría la cifra de 26.000, entre militares y civiles. «El Consejo envía una señal clara y poderosa de su compromiso de mejorar las vidas de la gente de la región y de cerrar este trágico capítulo en la historia de Sudán», afirmó el Secretario General Ban Ki-moon tras la adopción de la resolución, que demandaba contribuciones a los contingentes en un plazo de 30 días y el reemplazo de la AMIS antes del 31 de diciembre. (Comunicado de prensa SC/9089 ).
El 27 de noviembre, no obstante, ya habían surgido serios obstáculos para el despliegue, como pudo apreciar el Consejo a través de un informe conjunto de Jean-Marie Guéhenno, Subsecretario General de Operaciones de Mantenimiento de la Paz , y Jan Eliasson, Enviado Especial del Secretario General para Darfur. Mientras que la primera parte de los módulos de «apoyo en gran escala» para AMIS ya se habían desplegado y la mayoría de los compromisos de tropas para UNAMID se habían asegurado, estos últimos aún carecían de helicópteros, tan necesarios para sus desplazamientos. Además, todavía no se había recibido respuesta a la lista de países que aportan contingentes por parte del Gobierno de Sudán, quien había dejado clara su reticencia a aceptar determinadas unidades no africanas. Tampoco había concedido los derechos para la operación de la fuerza aérea de las Naciones Unidas y había propuesto cláusulas problemáticas para un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas. Poco se había avanzado en estas cuestiones a finales de año, pese a la aprobación por la Asamblea General de un presupuesto de 1.280 millones de dólares para UNAMID hasta el 30 de junio de 2008. (Comunicado de prensa SC/9178 ).
En el frente político, mientras tanto, el Consejo ayudó a establecer el clima apropiado para las negociaciones de paz, que tendrían lugar en Sirte, Libia, el 27 de octubre, y en las que participarían todas las partes en el conflicto de Darfur. En una declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/41) , exhortaba a las partes al cese de las hostilidades y enfatizaba la importancia crítica de una resolución política al problema unida al despliegue de UNAMID. (Comunicado de prensa SC/9156 ). Sin embargo, el 27 de noviembre durante dicha reunión, el Enviado Especial Eliasson afirmó que, pese a que las negociaciones habían sido constructivas, los movimientos rebeldes habían carecido de cohesión y algunos ni siquiera habían participado. Añadió que se planeaba alcanzar a dichas facciones y desarrollar nuevas negociaciones durante los próximos meses.
Asimismo, Luis Moreno-Ocampo, Fiscal de la Corte Penal Internacional, solicitó al Consejo en dos ocasiones - el 7 de junio y el 5 de diciembre - que enviara un mensaje contundente a Sudán acerca de la necesidad de detener a su Ministro para Asuntos Humanitarios y a un comandante de la milicia Janjaweed, ambos imputados por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Darfur. Durante la segunda reunión, el Sr. Ocampo indicó que Sudán seguía sin cooperar con la Corte y que continuaban los crímenes masivos, con la proliferación de los ataques a individuos con el fin de destrozar comunidades. «Referirse a esos crímenes como caos, violencia esporádica o enfrentamientos entre las tribus implica un encubrimiento», afirmó. (Comunicados de prensa SC/9036 y SC/9186 ).
El 28 de septiembre, el Consejo adoptó la resolución 1779 (2007) , por la que se ampliaba el mandato de la comisión de expertos que supervisaba la prohibición del uso de armas en Darfur, hasta el 15 de octubre de 2008. (Comunicado de prensa SC/9131 ).
En relación al Sudán Meridional, el Consejo se reunió el 30 de abril y el 31 de octubre en apoyo del Acuerdo General de Paz y para ampliar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS), que supervisa el acuerdo que en 2005 puso fin a 21 años de guerra civil en la región. La última prórroga seguirá vigente hasta el 30 de abril de 2008. Al adoptar las resoluciones 1755 y 1784 , el Consejo instó a las partes a que acelerasen la aplicación de los compromisos «pendientes» con el Acuerdo de Paz, incluyendo el desarme y la desmovilización de los combatientes. En esta última resolución, les exhortaba a que contribuyesen a la reducción de las tensiones en Abyei y otras áreas donde el Acuerdo estaba amenazado, y a permitir a la UNMIS un total acceso para llevar a cabo ejercicios de supervisión y verificación. Aquella resolución también afirmaba el papel de UNMIS en el apoyo a AMIS y UNAMID. (Comunicados de prensa SC/9008 y SC/9160 ).
El Consejo se reunió cuatro veces en su esfuerzo para solucionar la amenaza humanitaria que suponían los grupos armados en las fronteras de la región de Darfur, tan afectada por los conflictos, donde las operaciones humanitarias y los millones de afectados a los que abastecen corren el riesgo de sufrir ataques. El 25 de septiembre, mediante la adopción de la resolución 1778 (2007) , autorizó el establecimiento de una «presencia multidimensional» en la región oriental del Chad y en la nororiental de la República Centroafricana. Esta presencia estaría constituida por una nueva Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y el Chad (MINURCAT) y por tropas desplegadas por la Unión Europea, con un mandato firme de protegerla y apoyarla. La Misión, cuya sede se encontrará en N'Djamena, la capital del Chad, se centrará en asuntos civiles, derechos humanos y el estado de derecho. La resolución también incluía el establecimiento de una nueva unidad de policía en el Chad para mantener la legalidad y el orden público en los campos de refugiados y los asentamientos para desplazados internos. (Comunicado de prensa SC/9127 ).
Esta resolución se adoptó con posterioridad a una declaración de la Presidencia del 16 de enero (S/PRST/2007/2 ) que contenía la petición del Consejo para el establecimiento de un equipo de asesoramiento técnico en la zona, a lo que le seguirían propuestas para una misión del Secretario General. Siguiendo estas propuestas, el Consejo aseveró, el 27 de agosto, en una declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/30 ) su disposición para autorizar la operación. (Comunicados de prensa SC/8941 y SC/9127 ).
El 4 de abril, en una exposición informativa, John Holmes, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios, impulsaba el establecimiento de la Misión y señalaba la necesidad de un enfoque regional a los peligros humanitarios de la zona, provocados por los conflictos internos y por la extensión de la violencia de Darfur. (Comunicado de prensa SC/8993 ).
Al final del año, el informe del Secretario General al Consejo (documento S/2007/739 ) indicaba que el despliegue de la misión complementaria y paralela, que «abre nuevos caminos en las operaciones de mantenimiento de la paz», seguía su curso, y recomendaba la prórroga de la Oficina de las Naciones Unidas de Apoyo a la Consolidación de la Paz en la República Centroafricana (BONUCA) durante un año más. El Consejo ejecutó dicha acción por escrito.
Tras las oleadas de violencia durante el presente año en la capital, Mogadiscio, junto con los desplazamientos masivos y el sufrimiento humanitario, el Consejo se reunió siete veces para tratar la cuestión de Somalia, que no ha tenido un Gobierno que funcione desde 1991. La violencia se recrudeció después de que el Gobierno Federal de Transición, con el apoyo del ejército etíope, excluyera a la Unión de Tribunales Islámicos de gran parte del país en diciembre de 2006. En la declaración de la presidencia (S/PRST/2007/13 ) de 30 de abril, el Consejo expresaba su profunda preocupación acerca del desplazamiento de civiles y el deterioro de la ya crítica situación humanitaria, condenando los bombardeos indiscriminados de zonas altamente pobladas y demandando a las partes que pusieran fin a las hostilidades y que cumplieran con el Derecho internacional humanitario. (Comunicado de prensa SC/ 9009 ).
Con el fin de apoyar al diálogo y a la reconciliación en Somalia, de contribuir a la seguridad de la ayuda humanitaria y de proteger a los miembros del Gobierno Federal de Transición, el Consejo, en su resolución 1744 de 20 de febrero, autorizó el establecimiento de una Misión de la Unión Africana, conocida como AMISOM. El Consejo prorrogó esa autorización durante otros seis meses el 20 de agosto (resolución 1772 ), instando a los Estados Miembros a que proporcionaran recursos para el total despliegue de AMISOM. No obstante, al mismo tiempo, con los ataques a la Misión por parte de quienes el Consejo llamaba elementos extremistas, unidos a la continua insurgencia y violencia entre los bandos, en una declaración de la presidencia del 14 de junio (S/PRST/2007/19 ), el Consejo solicitaba al Secretario General la preparación de planes de contingencia para el posible establecimiento de fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, al tiempo que condenaba los ataques. (Comunicados de prensa SC/8960 , SC/9101 y SC/9045 ).
Asimismo, condenando la continua entrada de armas a Somalia, que contribuían a avivar la violencia, el 23 de julio, el Consejo prorrogó el mandato del grupo que supervisa el embargo de armas en el país durante seis meses más. No obstante, el 6 de diciembre, el Secretario General Adjunto John Holmes informó de que la nefasta situación humanitaria requería desesperadamente de avances tanto en el frente político como en el de la seguridad. Los esfuerzos que se han llevado hasta ahora no eran suficientes para aplacar los disturbios, alertó el Representante Especial del Secretario General, Ahmedou Ould-Abdallah, en una reunión celebrada el 17 de diciembre. Señaló la urgente necesidad de acción inmediata y eficaz, tanto en el frente político como en la seguridad, con el objetivo de formar un Gobierno que pudiera mantenerse por sí mismo y gestionar el país. En una declaración de la presidencia dos días después (S/PRST/2007/49) , el Consejo dijo que esperaba tener más noticias acerca de una posible misión de las Naciones Unidas que reemplazara AMISOM, solicitando un informe del Secretario General en la materia antes del 8 de febrero de 2008. (Comunicados de prensa SC/9083 , SC/9189 , SC/9203 y SC/ 9211 ).
El Consejo se reunió ocho veces acerca del inmenso país centroafricano, que parecía avanzar hacia la democracia tras una guerra civil brutal que se había prolongado durante seis años, pero cuyas provincias de Kivu Septentrional y Meridional seguían afectadas por la violencia y los desplazamientos de población. En cuatro de esas reuniones, el Consejo prorrogó el mandato de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC). El 15 de febrero, adoptó la resolución 1742 (2007) , por la que autorizaba una prórroga de dos meses hasta el 15 de abril, y solicitaba al Secretario General que realizara recomendaciones acerca de posibles ajustes al mandato de la Misión y sus capacidades. El 13 de abril, volvió a prorrogar el mandato hasta el 15 de mayo, mediante la adopción de la resolución 1751 (2007) . (Comunicados de prensa SC/8955 y SC/8996 ).
El 15 de mayo, el Consejo adoptó la resolución 1756 (2007) , que autorizaba la prórroga del mandato de la MONUC hasta el 31 de diciembre y la redirigía hacia la ayuda al Gobierno para lograr la estabilidad en el país. Finalmente, el 21 de diciembre, con la adopción de la resolución 1794 (2007) , prorrogó su mandato por el plazo de un año, hasta el 31 de diciembre de 2008, solicitando a la Misión que concediera la más alta prioridad a la crisis en las Provincias de Kivu y en la región oriental de la República Democrática del Congo, en todas sus dimensiones. (Comunicados de prensa SC/9016 y SC/9213 ).
Tras los cientos de muertos en la capital, Kinshasa, como consecuencia de los enfrentamientos entre las fuerzas del Gobierno y la guardia del candidato a la presidencia de 2006 Jean-Pierre Bemba, acaecidos durante el mes de marzo, el 3 de abril, el Consejo emitió una declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/9) que instaba a las autoridades y a la MONUC a que llevaran a cabo una investigación. Asimismo, exhortaba a los partídos políticos a trabajar por la reconciliación nacional y a resolver sus diferencias a través del diálogo. (Comunicado de prensa SC/ 8992 ).
El 23 de julio, en otra declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/28) , el Consejo expresó su preocupación acerca de la crítica situación humanitaria en la región oriental del país, como consecuencia del aumento de las actividades de los grupos armados, entre ellos, combatientes de la extinta milicia Interahamwe y ex-FAR (Forces armées rwandaises), en la actualidad conocidas como Forces démocratiques de la libération du Rwanda (FDLR), leales al disidente General Laurent Nkunda, así como las llamadas brigadas «mixtas», supuestamente integradas en el ejército nacional. Condenó el reclutamiento de niños, instó a los actores principales a buscar una solución política y alentó al Gobierno a emprender reformas en el sector de la seguridad. (Comunicado de prensa SC/9084 ).
Jean-Marie Guéhenno, Vicesecretario General para las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, informó al Consejo acerca de la situación en una reunión informativa de carácter público celebrada el 9 de enero y, el 10 de agosto, el Consejo prorrogó el embargo de armas a las milicias que operaban en la República Democrática del Congo durante seis meses más, mediante la adopción de la resolución 1771 (2007) , que condenaba el continuo flujo de armas. (Comunicados de prensa SC/8936 y SC/9097 ).
Con más de 800.000 desplazados durante este año en la aún problemática República Democrática del Congo, el 21 de noviembre, el Consejo emitió una declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/44) que demandaba a la República Democrática del Congo y a Rwanda a que pusieran fin al problema de los grupos armados ilegales, instando a las Forces Démocratiques de Libération du Rwanda (FDLR), ex-FAR/ Interahamwe y a la milicia disidente de Laurent Nkunda a que entregaran sus armas. (Comunicado de prensa SC/9177 ).
Anteriormente, durante una reunión del 9 de marzo, el Representante Especial del Secretario General para la Región de los Grandes Lagos, Ibrahima Fall, informando al Consejo al finalizar los cuatro años de duración de su mandato, dijo que los países de la región deben «asumir sus responsabilidades» en la ejecución y desarrollo del pacto firmado en la conferencia regional de Nairobi en diciembre de 2006. (Comunicado de prensa SC/8968 ).
El 28 de marzo, el Consejo emitió la resolución 1749 (2007) , que acababa con el requisito de que los Estados informaran del suministro de armas y otros materiales bélicos al Gobierno de Rwanda, modificaba las sanciones impuestas en 1994 a las matanzas étnicas que acabaron con la vida de 800.000 Tutsis y Hutus moderados. La prohibición impuesta a la venta o suministro de dichos materiales a otras entidades en el país sigue vigente. (Comunicado de prensa SC/8985 ).
Con motivo de la reunión entre el Gobierno de Uganda y el Ejército de Resistencia del Señor (ERS) - quien dirigió una brutal rebelión en el norte del país, que desembocó en 1 millón de desplazados y decenas de millar de muertos y secuestrados durante los últimos veinte años - el 22 de marzo, el Consejo emitió una declaración de la presidencia por la que solicitaba la prórroga del acuerdo de cese de hostilidades del pasado año y por la que expresaba su esperanza de que las negociaciones de paz se reanudaran pronto (S/PRST/2007/6) . Los miembros del Consejo instaron al Ejército de Resistencia del Señor, conocido por su reclutamiento forzoso de niños, a que liberaran a todos los no combatientes del conflicto y solicitaba que se llevaran ante los tribunales a quienes hubieran incurrido en violaciones de los derechos humanos. La declaración siguió a una exposición informativa por parte de Joaquim Chissano, el Enviado Especial del Secretario General para las zonas afectadas por el Ejército de Resistencia del Señor. (Comunicado de prensa SC/8976 ).
Con los obstáculos encontrados en el avance de Burundi hacia la estabilidad, el Consejo se reunió cuatro veces para abordar el tema del pequeño país del África Oriental, uno de los primeros casos tratados por la Comisión de Consolidación de la paz, para contribuir a evitar su vuelta a las disputas étnicas en las que había estado sumido desde su independencia en 1962. En 2006, se alcanzó, finalmente, la cesación del fuego con el último grupo rebelde, el Palipehutu-FNL. Para contribuir a la recuperación del país, el 2 de enero, la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Burundi (BINUB) reemplazó a la misión de mantenimiento de la paz conocida como Operación de las Naciones Unidas en Burundi (ONUB).
Durante su reunión del 30 de mayo, el Consejo instó, mediante una declaración de la Presidencia, a todos los partidos políticos del país a que mantuviesen el espíritu de búsqueda de consenso e integración que había permitido hasta ahora el desarrollo de una transición con éxito (S/PRST/2007/16) . Asimismo, exhortó a las autoridades a que intensificaran la reforma en el sector de la seguridad y a que abordaran el problema de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por miembros de los servicios de seguridad. No obstante, el pacto con el Palipehutu-FNL se cuestionó cuando los rebeldes abandonaron el Mecanismo Conjunto de Verificación y Vigilancia en julio. (Comunicado de prensa SC/9030 ).
En un informe al Consejo de finales de noviembre (documento S/2007/682 ), el Secretario General alertó de que el bloqueo en el proceso de paz, junto con la crisis política, «subraya la fragilidad de la situación y la continua necesidad de vigilancia», y el 6 de diciembre, Johan Løvald (Noruega), Presidente de las reuniones de la Comisión de Consolidación de la Paz sobre Burundi, instó al Consejo a supervisar con detenimiento la cesación del fuego y actuar cuando lo considerase oportuno. (Comunicado de prensa SC/9190 ).
El 19 de diciembre, renovando el mandato de BINUB hasta finales de 2008, el Consejo instó al Palipehutu-FNL «a que retorne sin demora ni condiciones al Mecanismo Conjunto de Verificación y Vigilancia y ponga inmediatamente en libertad a todos los niños vinculados a él», y exhortó a las dos partes del Acuerdo General de Cesación del Fuego a que «a que se abstengan de emprender ninguna acción susceptible de provocar la reanudación de las hostilidades» (resolución 1791 (2007) ). (Comunicado de prensa SC/9208 ).
El Consejo se reunió nueve veces acerca de este país del África occidental, que se encuentra dividido desde 2002 en una región septentrional tomada por los rebeldes y una región meridional bajo control del Gobierno, y que ha sido objeto de la violencia durante los últimos años. El Acuerdo de Uagadugú, firmado por el Presidente Laurent Gbagbo y el Primer Ministro Guillaume Soro en la capital de Burkina Faso en el mes de marzo recibió el reconocimiento del Consejo, quien opinó que había reducido las tensiones, pero la lenta ejecución del pacto levantó profundas preocupaciones en reuniones posteriores. El 28 de marzo, en una declaración de la presidencia de adhesión al Acuerdo (S/PRST/2007/8) , se refería al mismo como una «una base firme para lograr una solución global y totalmente incluyente de la crisis». (Comunicado de prensa SC/8986 ).
En una reunión informativa del 18 de mayo, Djibrill Bassole, de la facilitación de Burkina Faso, alabó el Acuerdo, que establece un calendario para el desmantelamiento de las milicias, unificación de las fuerzas armadas, elaboración del censo electoral y celebración de elecciones. El 22 de octubre, no obstante, los miembros del Consejo destacaron su creciente preocupación acerca del retraso en la ejecución del Acuerdo, después de que Abou Moussa, el Representante Especial Adjunto Principal del Secretario General para la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (ONUCI), dijo que ninguno de los objetivos que permitirían el ajuste del mandato de su misión se habían cumplido. (Comunicados de prensa SC/9019 y SC/9150 ).
El mandato de la UNOCI, que lleva contribuyendo al proceso de paz desde 2004, se prolongó tres veces durante este año, al igual que el de las fuerzas de apoyo francesas, con cierto reajuste de los mismos. La primera extensión de 10 de enero (resolución 1739 (2007) ) instaba a la cooperación con la Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL) para el control del flujo de armas y la repatriación de los ex combatientes extranjeros. El 29 de junio, la misión se prorrogó durante dos semanas a través de la resolución 1763 (2007) , y posteriormente hasta el 15 de enero, mediante la resolución 1765 (2007) , con un reenfoque en la implementación del Acuerdo de Uagadugú y en ayudar al país a celebrar elecciones, que se habían requerido para el 31 de octubre de 2007, pero posteriormente se habían pospuesto. (Comunicados de prensa SC/8937 , SC/9065 y SC/9078 ).
Con el estancamiento de las elecciones y otros de los requisitos del Acuerdo de Uagadugú, el 29 de octubre, el Consejo renovó las sanciones impuestas a Côte d'Ivoire hasta el 31 de octubre de 2008, mediante la resolución 1782 (2007) , a pesar de las objeciones del delegado marfileño. Las medidas incluían una prohibición en el comercio de armas y diamantes en bruto, así como restricciones patrimoniales y de circulación a los ciudadanos. El panel que supervisaba las sanciones también se prorrogó en la misma resolución. (Comunicado de prensa SC/9158 ).
El Consejo se reunió cinco veces acerca de este país del África occidental, que lucha por su reconstrucción tras una devastadora guerra civil que se prolongó durante 14 años, con la asistencia de la Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL), establecida en 2003 para contribuir a la cesación del fuego y al proceso de paz. La Misión sigue siendo importante, a pesar de la toma de posesión de un Presidente democráticamente electo, un alto incremento en los ingresos públicos y otros avances, dado que el Secretario General señala en su último informe que «el lento progreso del fortalecimiento del sector de seguridad es motivo de profunda preocupación» (documento S/2007/479 ).
El mandato de la UNMIL se prorrogó mediante las resoluciones 1750 de 30 de marzo, y 1777 de 20 de septiembre. La última prórroga, hasta el 30 de septiembre de 2008, también estableció un plan de tres años para reducir el componente militar y policial de la UNMIL para adaptarse a la cambiante situación, con la opción de trasladar a parte del personal a la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (UNOCI). (Comunicados de prensa SC/8990 y SC/9123 ).
Las demás reuniones abordaron el tema de las sanciones. El 27 de abril, mediante la resolución 1753 , el Consejo levantó por unanimidad la prohibición impuesta hacía seis años a la exportación de diamantes del país, originariamente establecida para evitar que los llamados diamantes «de sangre» financiaran las guerras en la región, después de que este órgano acordara que el país había establecido mecanismos de control interno adecuados. No obstante, el 20 de junio, el Consejo, en su resolución 1760 , solicitaba al Secretario General que estableciera un grupo de expertos que redirigiera investigaciones acerca de los posibles resultados de una congelación de activos sobre el ex Presidente Charles Taylor y sus colaboradores, quien se enfrenta a un proceso por crímenes de guerra abierto en el Tribunal Especial para Sierra Leona. Tras su establecimiento en el mes de julio, el Consejo prorrogó el mandato del grupo de expertos el 19 de diciembre, en su resolución 1792 , que también renovaba por doce meses más el embargo de armas y la prohibición de viajar en el país. (Comunicados de prensa SC/9006 , SC/9051 y SC/9209 ).
Los miembros del Consejo pudieron apreciar los importantes signos de progreso en sus dos reuniones de este año acerca de este país del África occidental, que comienza a salir de once años de guerra civil devastadora. En vista del progreso, el 21 de diciembre, el Consejo prorrogó el mandato de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNIOSIL), según se dijo, por última vez. Al renovar la UNIOSIL hasta el 30 de septiembre de 2008, la resolución 1793 alababa la celebración de elecciones parlamentarias y presidenciales, democráticas y pacíficas en los meses de agosto y septiembre, así como los avances en la reforma del sector de seguridad. Asimismo, ensalzó la adopción, el 12 de diciembre, del marco para la cooperación entre el Gobierno y la Comisión de Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas, el nuevo órgano que asiste a los países que han sido afectados por los conflictos armados, y que trató el asunto de Sierra Leona como uno de sus primeros casos. En virtud de otras disposiciones de la resolución, el Consejo solicitó una estrategia de conclusión para UNIOSIL, expresando su intención de reemplazarla con una oficina política que actuara de enlace con la Comisión de Consolidación de la Paz. (Comunicado de prensa SC/9212 ).
Frank Major (Países Bajos), Presidente de las reuniones específicas de la Comisión de Consolidación de la Paz acerca de Sierra Leona, describió el marco de consolidación de la paz para Sierra Leona como «otro gran hito» en el camino del país hacia la estabilidad, en su exposición informativa al Consejo el 14 de diciembre. El Consejo también se reunió dos veces para tratar el asunto del Tribunal Especial para Sierra Leona, que había emitido sus primeros veredictos por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y había comenzado el juicio del ex Presidente de Liberia Charles Taylor en La Haya (ver Tribunales). (Comunicados de prensa SC/9202 , SC/9037 y SC/9062 ).
El pequeño Estado del África occidental, que desde 1999 recibe la asistencia de la Oficina de las Naciones Unidas de Apoyo a la Consolidación de la Paz en Guinea-Bissau (UNOGBIS) con motivo de la guerra civil de 1998, se convirtió este año en el tercer país bajo la supervisión de la Comisión de Consolidación de la Paz. El Consejo recomendó que el país se añadiese a la agenda de la Comisión tras su reunión del 19 de octubre, en la que el Consejo emitió una declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/38) alertando de que el tráfico de drogas y de personas, así como otras formas de crímen organizado constituían una amenaza al estado de derecho y a la democracia, así como a la estabilidad regional. El 11 de diciembre, el Presidente del Consejo envió un escrito apoyando la petición del Gobierno de ser incluido en la agenda de la Comisión. El Comité de Organización de la Comisión aprobó la petición del Consejo el 19 de diciembre. (Comunicados de prensa SC/9145 y PBC/26 ).
El Consejo se reunió tres veces acerca de la aún tensa controversia fronteriza entre Etiopía y Eritrea, que seguía en impasse durante el año y se consideró «una situación de seguridad potencialmente inestable». El mandato de la Misión de las Naciones Unidas en esos países (UNMEE), que supervisa la cesación del fuego alcanzada en el año 2000, se prorrogó dos veces, el 30 de enero y el 30 de julio, durante seis meses en cada ocasión. (Comunicados de prensa SC/8944 y SC/9086 ).
En la primera prórroga (resolución 1741 ), el Consejo, expresando su frustración por la falta de progreso en la demarcación de las fronteras, redujo el número de soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz que autorizaría. En ambas resoluciones, demandaba que Etiopía aceptara la decisión de la Comisión de Límites de 2002 acerca de las fronteras, e instó a Eritrea a retirar sus tropas de la Zona Temporal de Seguridad y a poner fin a las restricciones impuestas a las operaciones de la UNMEE. En la reunión final, el 13 de noviembre, el Consejo emitió una declaración de la Presidencia (S/PRST/2007/43) instando a ambos países a tomar acciones concretas para implementar la decisión fronteriza inmediatamente y sin condiciones. (Comunicado de prensa SC/9169 ).
Al apreciar que Marruecos y el Frente Polisario seguían en impasse por el futuro del Sáhara, el Consejo prorrogó el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) durante dos períodos más de seis meses, mediante sus resoluciones 1754 y 1783 , respectivamente. La MINURSO se encuentra desplegada en el Territorio desde 1991 para supervisar la cesación del fuego entre ambas facciones y para llevar a cabo el tan ansiado plebiscito de autodeterminación. La segunda resolución, adoptada el 31 de octubre, renovó la Misión hasta abril de 2008, al tiempo que instaba a las partes a que continuaran en las negociaciones dirigidas al objetivo de la autodeterminación del pueblo de este Territorio. (Comunicado de prensa SC/9159 ).
En la primera resolución, de 30 de abril, el Consejo solicitó al Secretario General Ban Ki-moon que patrocinara las negociaciones entre ambas facciones e instaba a las partes a participar «de buena fe» (Comunicado de prensa SC/9007 ). Las partes participaron en la ronda de negociaciones patrocinadas por las Naciones Unidas en Manhasset, Nueva York, en junio y agosto, pero el Sr. Ban Ki-moon, en su último informe sobre la situación, dijo que ambas facciones mantenían posiciones completamente irreconciliables que les impedían discutir seriamente sus respectivas propuestas. Marruecos alega que su soberanía se debería reconocer, proponiendo la autonomía, mientras que la posición del Frente Polisario es que el estatus final del Territorio debería decidirse en un referéndum entre cuyas opciones se incluya la de la independencia.

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