Source: https://www.grin.com/document/314446
Timestamp: 2019-12-07 04:25:05+00:00

Document:
Aspectos psicosociales en niños y niñas con cáncer | Publique su tesina, trabajo final de bachelor o otros trabajos académicos
Página de inicio > Catálogo > Psicología > Psicología clínica y de la salud, psicopatología
Aspectos psicosociales en niños y niñas con cáncer
Tesis, 2015
70 Páginas, Calificación: 4.3
D B Diana Magally Bonilla Aguirre (Autor)
Ebook sólo a US$ 33,99
Libro sólo a US$ 52,50
Objetivos espec í ficos
Impacto psicosocial del diagn ó stico del c á ncer infantil 32
El propósito de esta revisión documental fue identificar los aspectos psicosociales de niños y niñas con diagnóstico de cáncer, en un periodo de búsqueda del año 2004 al 2014, que permitió determinar que el cáncer es una enfermedad de riesgo y tiene su mayor incidencia en el primer año de vida cuando los procesos de desarrollo avanzan rápidamente. Existen posibles factores que pueden desencadenar el desarrollo del cáncer como los ambientales, biológicos, químicos y genéticos. Los tipos de cáncer infantil más frecuentes son las leucemias, sarcomas, tumor de Wilms y de Ewing.
Cuando el cáncer aparece en la vida del niño, los aspectos psicosociales que se afectan son a nivel personal, familiar, educativo y social alterando la calidad de vida; y debido a su condición de niñez, prima el deseo de realizar actividades propias de su etapa. Seguido aparecen los efectos colaterales del tratamiento ocasionando daños a nivel físico, psicológico, cognitivo y motor, acompañado de emociones como miedo, rabia, ansiedad y en algunos casos depresión. Por lo tanto, la intervención del psicólogo en el campo oncopediatrico es visto como una necesidad por el apoyo psicosocial en las áreas de ajuste en niños y su familia.
Palabras Claves niños (67), Factores Psicosociales (SC 41925), cáncer (97),
Capitulo primero Introducción
La Organizaci ó n Mundial de la Salud [OMS] (2014), define que el cáncer es un término genérico que designa un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo. “El c á ncer comienza en una c é lula la transformaci ó n de una c é lula normal en tumoral es un proceso multif á sico y suele consistir en la progresi ó n de una lesi ó n precancerosa a un tumor maligno. Estas alteraciones son el resultado de la interacci ó n entre los factores gen é ticos del paciente y tres categor í as de agentes externos, a saber: carcin ó genos f í sicos, como las radiaciones ultravioleta e ionizantes; carcin ó genos qu í micos, como los asbestos, los componentes del humo de tabaco, las flatoxinas (contaminantes de los alimentos) o el ars é nico (contaminante del agua de bebida); carcin ó genos biol ó gicos, como las infecciones causadas por determinados virus, bacterias o par á sitos”.
Méndez, (2005), el cáncer infantil se caracteriza por el rápido desarrollo de las células de crecimiento y con facilidad para invadir de forma difusa, múltiples tejidos y órganos en fases muy tempranas de la enfermedad. La etiología del cáncer infantil, ha demostrado correlación con factores como la irradiación del feto, la combinación de quimioterapia y radioterapia predispone a tumores del Sistema Nervioso Central, la radiación ultravioleta en los niños y niñas que padecen de xeroderma (cambios inducidos por los rayos ultravioleta en la piel) se asocian con una alta incidencia de neoplasia cutánea.
El cáncer infantil es una enfermedad que genera impacto en quien lo padece y su familia, debido a que se alteran áreas a nivel; físico, psicológico, emocional, y social, poniendo en peligro la vida, generando sufrimiento, dolor, culpa y ansiedad (Grau y Espada, 2012).
El afrontamiento se inicia ante el impacto del diagnóstico, esta amenaza a la supervivencia puede ser interpretada de formas diferentes (desafío, amenaza o negación) que darán lugar a distintos tipos de estilos de adaptación: el espíritu de lucha, la evitación o negación, el fatalismo o aceptación, la desesperanza y el desamparo o la preocupación ansiosa. A medida que avanza la enfermedad, los síntomas físicos derivados del tratamiento cobran importancia ya que suponen una amenaza a la autoimagen y la percepción que los demás tienen del mismo, dada por una serie de cambios en el aspecto físico, las aptitudes, mentales y los roles sociales. El afrontamiento que la persona utiliza para estos cambios darán lugar a una serie de reacciones emocionales que pueden ser de ansiedad (cuando el factor amenazante, es lo primordial), de rabia (cuando se considera un ataque injustificado contra él), de culpa (si se intenta dar una explicación a la enfermedad basada en una causa justificable), o de depresión (si se interpreta como una pérdida o daño) (Bearison y Mulhern, 1994, como se citó en Méndez, 2005).
Pesce, Assis, Santos, y Oliveira (2004), plantean que muchos de los niños y niñas que sufren de enfermedades crónicas demuestran capacidad de afrontamiento y de resiliencia positiva ante la experiencia de la enfermedad, esta capacidad hace referencia a como los niños y jóvenes se desarrollan cuando tienen que confrontar circunstancias adversas, valorando los aspectos positivos de la adaptación.
Los factores de protección individuales para el afrontamiento son; autoestima y auto concepto positivo, habilidad de autoreflexión, capacidad de pensar y actuar de manera independiente, habilidades de solución de problemas, adaptación social, etc. Entre los factores de protección familiares se destacan la cohesión, el apoyo y el vínculo afectivo fuerte con los progenitores. Entre los factores de protección de la comunidad sobresalen la influencia de amigos y las relaciones íntimas con los adultos y entre los factores de riesgo se encuentra la gravedad de la enfermedad, problemas médicos, nivel de funcionamiento del niño y estresores psicosociales: tratamientos y sus efectos, disfunción familiar (Grau, 2011).
Por otra parte, el factor emocional es uno de los aspectos que influye en el niño diagnosticado con cáncer se enfrenta a un amplio espectro de emociones: miedo, ira, soledad, depresión o ansiedad. Su nivel de desarrollo va a determinar la naturaleza del impacto emocional del cáncer y las estrategias que emplearan para afrontarla (Sawyer, Antoniou, Toogood y Rice, 2000).
La reacción al diagnóstico y tratamiento es diferente dependiendo la edad en que se encuentra el niño o niña (Alarcón, 2008) describe que en los niños y niñas de cero a dos años el soporte familiar es importante, los intensos cuidados a causa de la hospitalización genera sensaciones de desconfianza y pérdida del control. En la infancia temprana de tres a cinco años, la actividad de los niños y niñas está centrada en sí mismo a la vez empieza a desprenderse del círculo familiar para explorar el mundo, el niño crece en tamaño y fuerza y coordinación, el juego es un instrumento de comunicación importante, ya que a través de él se reconocen cuáles son sus temores y miedos. En la segunda infancia de seis a once años la separación de la familia y el colegio pueden provocar comportamientos regresivos, ansiedad de separación, depresión y fobias escolar. Los niños y niñas pierde autonomía en los logros alcanzados, la sobreprotección de la familia en muchas ocasiones separan al niño de sus pares retirándolo del colegio. Las alteraciones en el aspecto físico, el miedo al ridículo pueden comprometer su posición social y provoca mayor temor a la desfiguración de su imagen corporal. En la adolescencia se presentan cambios en las áreas: físicas, cognitivas, sociales, afectivas y sexuales, buscan una identidad equilibrada, relaciones maduras con sus pares, las relaciones interpersonales se ven alteradas por limitaciones físicas. La pérdida de independencia y privacidad pueden provocar sensación de desvalimiento, desconfianza, ansiedad pueden disminuir el autoestima (Alarcón, 2008).
Celma (2009), afirma que los niños, niñas y adolescentes manejan cierto grado de autonomía, donde se debe dar la oportunidad de tomar parte activa en su tratamiento, crear un ambiente de seguridad lo cual va permitir dialogar abiertamente de la enfermedad y tratamiento, es importante hacer saber a los niños y adolescentes que a pesar de su enfermedad siguen teniendo responsabilidades y no tomar la enfermedad como excusa para evitarlas. La educación y el juego son factores esenciales para el niño y el adolescente se debe permitir que se de este espacio el cual contribuye el desarrollo físico y cognitivo.
Por otro lado, en el momento del diagnóstico la familia pasa por un periodo de crisis, surgen una serie de emociones y deben tomar decisiones en un contexto de ansiedad e incertidumbre. Los cambios que se presentan a corto, mediano y largo plazo tanto en pacientes como en familiares se han encontrado altos índices de depresión, estrés y preocupación, debido a las expectativas tan diversas que genera la enfermedad entre ellas como la muerte y factores socioeconómicos como los gastos derivados del tratamiento (Barrera, Fleming y Khan, 2004).
Los padres pasan por diferentes etapas: negación, búsqueda de sentido a través de una restructuración cognitiva y del análisis lógico de los problema; afrontamiento de la realidad, aceptando la situación, comprometiéndose con el cuidado del hijo, manteniendo la integridad de la familia, valorando lo positivo, planificando y teniendo esperanza (Won y Chan, 2006 ).
Ante estas situaciones los padres disponen de una serie de recursos psicológicos como el optimismo, adaptación a la adversidad atribuidos a problemas de salud (Remor, Amorós y Carrobles, 2006) seguido de recursos personales que les permiten afrontar la situación de la enfermedad de sus hijos: actitudes del niño y niña como la madurez, actitud positiva; características de la familia como las creencias religiosas, el apoyo de los hijos y de la pareja; en las comunidades los grupos de apoyo como la iglesia, el colegio y los programas específicos para niños con cáncer, apoyo del personal de salud y las ayudas económicas (Patterson, Holm y Gurney, 2003).
Además, el cuidado de un niño y niña con cáncer tiene consecuencias negativas en la calidad de vida de las madres, pues son ellas quienes lo asumen en la mayor parte del tiempo, “Cuidador primario” procurando mantener su bienestar, manteniendo una gran interdependencia emocional e impulsándole a colaborar con el tratamiento. Situación que puede poner en peligro la relación con los otros hijos (Young, Woods, Findlay y Heney, 2002). Por esta razón se requiere de los cuidadores de apoyo, para que asuman las tareas por períodos cortos y apoyen y orienten a las familias. La vida de los cuidadores cambia y es necesario hacer reorientaciones que les permitan también llevar una vida que le garantice ser y hacer lo que le gusta sin que se limiten sus perspectivas personales (Pinto, 2012).
Los padres de los niños y niñas con este diagnóstico también desarrollan algunas estrategias que les permiten afrontar esta situación, algunas son adaptativas y ayudan a la regulación emocional, resolución de problemas, autoestima, integración social y desarrollo personal (Campos, Iraurqui, Páez y Velazco, 2004). Estas estrategias son un indicador del grado de resiliencia que puede tener la familia ante la enfermedad; dentro de los factores que favorecen la resiliencia se encuentra la reorganización familiar, el apoyo del personal de salud, de la familia extensa y la comunidad (Cubbin, Balling, Possin Frierdich y Bryne, 2002). Por el contrario (González y Carrión, 2005), existen factores que no favorecen la resiliencia: (a) la desconfianza, (b) la pérdida de autoestima (c) las actitudes paranoides ante el equipo médico.
Otro aspecto fundamental que permite evidenciar que los aspectos psicosociales que hacen parte de los cuidados en las enfermedades crónicas, surgen de las respuestas individuales de los pacientes, las familias, los amigos y la sociedad, frente al diagnóstico y al pronóstico, cualquiera que sea el resultado de la enfermedad, el objetivo es mejorar la calidad de vida (OMS, 2003).
Al respecto Méndez, Orgilés, López y Espada (2004), señalan para que el niño y niña pueda superar su estado de apatía y desolación conviene animarle a realizar actividades placenteras que le susciten emociones positivas, enseñarle habilidades sociales para vencer la soledad y promover su bienestar físico procurando que siga pautas saludables de alimentación y sueño. Se le debe proporcionar seguridad y afecto, potenciar su participación en actividades lúdicas con otros niños hospitalizados y si se considera adecuado, permitir la visita de familiares y amigos para evitar su soledad.
De acuerdo con lo anterior, el presente estudio tiene como propósito hacer una revisión documental sobre aspectos psicosociales en los niños y niñas con diagnósticos de cáncer y de esta manera analizar el impacto en el afrontamiento del diagnóstico cómo la familia, los amigos, el contexto, la red de apoyo, los estilos de afrontamiento y los estados emocionales que pueden incidir de manera positiva o negativa en el diagnóstico de pacientes pediátricos.
En la actualidad, el cáncer es una de las causas más comunes de morbilidad y mortalidad en todo el mundo, cada año se registran más de diez millones de casos nuevos de cáncer y más de seis millones de defunciones por esta enfermedad, además existen más de veinte millones de personas con diagnóstico de cáncer y aproximadamente la mitad de estos casos se presentan en los países en desarrollo (Ibáñez y Vaquero, 2009).
El Instituto Nacional de Cancerolog í a en Colombia reportó, para el año (2005 como se citó en Ibáñez y vaquero, 2009). Un total de 5928 nuevos casos de cáncer, de los cuales 2358 se presentaron en hombres y 3570 en mujeres. En el año 2004 este instituto reportó 321 casos nuevos de cáncer en niños y niñas, entre los cuales predominó la Leucemia Linfoide Aguda (LLA) como también en los últimos cinco años, la prevalencia del cáncer ha sido de casi tres casos por mil habitantes en todo el mundo.
Los tumores que se dan en la infancia no suelen ser los mismos que los que se producen en la vida adulta, los tipos de tumores que se suelen dar en la infancia en mayor medida, entre 0-14 años, son: Leucemias: 30%, tumores del SNC 20% y
Linfomas 14%, mientras que durante la adolescencia (15-19 años) los tumores que presentan mayor porcentaje son los Linfomas: 24% Linfomas Hodking 16% y Linfoma no Hodking: 8%), Tumores Germinales: 16% Testículos: 9% y Ovario 7% y los Sarcomas 14% (Celma, 2009).
Ibáñez y Vaquero (2009), refieren que el cáncer infantil tiene su mayor incidencia en el primer año de vida, cuando los procesos de desarrollo avanzan rápidamente. Entre los más comunes se encuentran la leucemia, el linfoma, el tumor cerebral y los sarcomas de hueso y de tejidos blandos. Antes de los años 50, la duración media de vida de un niño diagnosticado de leucemia era de 19 semanas, y únicamente el 2% sobrevivía más de 52 semanas. Sin embargo, hoy en día se ha alcanzado una tasa de supervivencia de niños oncológicos de alrededor del 70%, considerándose que 1 de cada 900 jóvenes que cumplen actualmente los 20 años de edad padecieron algún tipo de cáncer infantil.
En el año 2011, Piñeros, Gamboa y Suárez, realizaron un estudio descriptivo para determinar la magnitud de la mortalidad por cáncer infantil en Colombia y evaluar las predisposiciones en su evolución entre los años 1985 al 2008. Investigaron la mortalidad en la población colombiana de 0 a 14 años originada por cáncer de todos los diagnósticos: leucemias, tumores malignos del Sistema Nervioso Central (SNC), linfomas no Hodgkin, linfomas Hodgkin, tumores óseos y tumores renales. Según los resultados las muertes por cáncer constituyeron el 3,5% de la mortalidad en menores de 15 años entre los períodos 1985-1989 y 2005-2008, las tasas de mortalidad por cáncer mostraron un descenso en ambos sexos, pasando de 54,4 muertes por millón a 44,8 muertes por millón en niños y de 40,9 muertes por millón a 37,9 muertes por millón en niñas. La mortalidad por leucemias y linfomas registró un descenso estadísticamente significativo, mientras que la mortalidad por cánceres del SNC, aumentó de manera significativa. En esta investigación llegan a la conclusión que pese a la baja mortalidad por leucemias y linfomas no Hodgkin, las tasas de mortalidad por cáncer infantil en Colombia permanecen altas y requieren esfuerzos importantes en los tratamientos para obtener mayores logros.
Para dar respuesta a los diferentes retos de la oncología infantil, surge una disciplina relativamente nueva, es la psicooncología cuyo objetivo es brindar calidad de vida a los niños y niñas con diagnóstico de cáncer y dar respuesta a los diferentes retos psicosociales que plantea la atención al enfermo oncológico: (a) problemática emocional, (b) adecuado manejo del dolor, (c) la adherencia al tratamiento, (d) los cuidados paliativos, etc. Las complejas situaciones personales, médicas y terapéuticas a que han de enfrentarse los pacientes, lo que les hacen más susceptibles al desarrollo de problemas y complicaciones emocionales o psicosociales de importancia y una disminución en su calidad de vida (Bearison y Mulhern, como se citó en Méndez 2005).
Alarcón, (2008), afirma que a pesar de que la progresión del cáncer del individuo se encuentra influenciada por los factores como la edad, sexo y el estado nutricional del individuo, los factores psicosociales podrían actuar potencialmente como cofactores en la promoción y progresión del cambio maligno en las células en la que ya se ha iniciado el proceso cancerígeno, en cierto modo las variables psicosociales inciden en alguna medida, de forma directa o indirecta, positiva o negativa en los diagnósticos oncológicos.
Los aspectos psicosociales asociados al cáncer infantil se encuentran influenciados por factores como la edad, sexo, género y estado nutricional del individuo, estos factores podrían actuar como cofactores en la progresión del cambio maligno en las células en las que ya se ha iniciado el proceso cancerígeno. Considera el diagnóstico de cáncer es un elemento desestabilizador para la familia, independientemente de la capacidad de adaptación e integridad en situaciones de crisis, los hermanos, abuelos, otros parientes cercanos (vecinos y amigos) pueden presentar reacciones de ansiedad por lo observado en los padres (Alarcón, 2008).
Según, Vegni et al., 2001 (como se citó en Méndez, 2005) no existe una forma única de afrontar el cáncer infantil; la adaptación al cáncer debe ser considerada como un proceso dinámico y flexible que depende de las siguientes variables:
Variables personales que dependen de la edad del niño y niña su nivel de desarrollo psicoevolutivo con las metas cognitivas, motoras y sociales que debe alcanzar en cada etapa y el grado de comprensión de la enfermedad, favorecido o no por la actitud ante la comunicación del diagnóstico. Variables propias de la enfermedad: tipo de cáncer, su pronóstico y fase de la enfermedad, con etapas diferenciadas; el diagnóstico, el tratamiento, las recaídas o recurrencias y el desenlace: la supervivencia o la muerte del niño y el duelo de la familia.
Variables ambientales: la adaptación de cada miembro de la familia a cada etapa de la enfermedad, las características del funcionamiento familiar, la presencia de otros estresores concurrentes, el apoyo social y económico que ésta tenga y el medio sociocultural.
López (2009), manifiesta que es importante poner al niño en el centro para atender sus necesidades médicas, psicológicas, sociales y espirituales. El cáncer es un hecho circunstancial en la vida del niño sigue siendo un niño, su proceso evolutivo y madurativo debe verse lo menos afectado por la enfermedad. Por eso es importante integrar la enfermedad en la vida normal del niño y de su familia. De igual forma, es importante atender las necesidades educativas, el hecho de padecer una enfermedad no debe añadirse que el niño pierda el ritmo escolar y lo que es más importante la posibilidad de continuar escolarizado con los compañeros de clase.
En relación a los estudios de los aspectos psicosociales en cáncer infantil, son escasos en el ámbito de la psicología. Sin embargo, en la revisión documental se hallaron estudios de autores como Grau, 2011 donde refiere que el tratamiento integral del cáncer infantil debe incluir una atención psicológica, resaltando que las publicaciones son escasa y son pocos los estudios que permiten obtener una idea clara de los efectos obtenidos en los procedimientos psicológicos empleados. (Méndez y Espada, 2009; López et al., 2012; Méndez, Orgilés y Hernández et al., 2009) son autores que han realizado investigaciones sobre los aspectos psicosociales en los cuidadores de niños con cáncer y los problemas emocionales, conductuales que pueden presentar los niños que reciben tratamiento oncológico. También, (Cacante y Arias, 2009) en el artículo “Tocar los corazones en busca de apoyo” describen que en Colombia existe un gran vació teórico y técnico respecto a la práctica del apoyo social con las familias de pacientes con cáncer.
Por tal motivo es una necesidad sentida para la psicología investigar en temas relacionados con el cáncer infantil, específicamente en los aspectos psicosociales puesto que en los últimos años las cifras han aumentado a nivel mundial, y se ha visto reflejado en la familia problemas en sus área de ajustes debido al reducido acompañamiento del personal de salud en el ámbito social, educativo y familiar, otorgando un mayor reconocimiento al papel que desempeña el psicólogo en el área de la salud.
Teniendo en cuenta que el cáncer infantil es una enfermedad que ocasiona cambios a nivel físico, emocional y psicológico en el paciente pediátrico lo que conllevan a desajustes en la dinámica familiar, escolar y social es importante prestar atención al proceso afrontamiento de la enfermedad y tratamiento en los niños. Hasta el momento en la Universidad El Bosque se han realizado estudios sobre cáncer pero no se ha hecho un análisis de la influencia de estos aspectos en los niños con diagnóstico de cáncer.
La presente investigación corresponde a un estudio monográfico de compilación, de los aspectos psicosociales en niños y niñas con cáncer, pertenece a la línea Salud Mental y Desarrollo Infantil y al grupo de investigación Psicología de la Salud, del deporte y Clínica.
Realizar una revisión documental de los aspectos psicosociales de los niños y niñas con diagnósticos de cáncer reportados en el periodo 2004 al 2014, a fin de visualizar la importancia de intervenir esos aspectos en pro del bienestar y calidad de vida de esta población y sus familias.
Objetivo espec í ficos
Describir el impacto del diagnóstico de cáncer en las áreas personal, familiar social y educativa de niños y niñas que lo presentan.
Describir los estilos de afrontamiento de niños, niñas y sus padres frente al diagnóstico de cáncer.
Capitulo segundo Marco legal
Las leyes que se tendrán en cuenta para enmarcar los aspectos éticos son descritas a continuación: Ley 1098 de 2006 y la ley 23 de 1982.
Art í culo 49. Los profesionales de la psicología dedicados a la investigación son responsables de los temas de estudio, la metodología usada en la investigación y los materiales empleados en la misma, del análisis de sus conclusiones y resultados, así como de su divulgación y pautas para su correcta utilización. Hoja 11 de 11 Ley 1090 de 2006 por la cual se reglamenta el ejercicio de la profesión de Psicología, se dicta el Código Deontológico y Bioética y otras disposiciones.
Art í culo 50. Los profesionales de la psicología al planear o llevar a cabo investigaciones científicas, deberán basarse en principios éticos de respeto y dignidad, lo mismo que salvaguardar el bienestar y los derechos de los participantes. Art í culo 51. Es preciso evitar en lo posible el recurso de la información incompleta o encubierta. Este sólo se usará cuando se cumplan estas tres condiciones: (a) Que el problema por investigar sea importante; (b) Que solo pueda investigarse utilizando dicho tipo de información; (c) Que se garantice que al terminar la investigación se les va a brindar a los participantes la información correcta sobre las variables utilizadas y los objetivos de la investigación.
Art í culo 56. Todo profesional de la Psicología tiene derecho a la propiedad intelectual sobre los trabajos que elabore en forma individual o colectiva, de acuerdo con los derechos de autor establecidos en Colombia. Estos trabajos podrán ser divulgados o publicados con la debida autorización de los autores.
Con respecto a la ley 23 de 1982 se tendrán en cuenta los siguientes artículos:
Art í culo 3 º: Los derechos de autor comprenden para sus titulares las facultades exclusivas:
Disponer de la obra a título gratuito u oneroso bajo las condiciones que su libre criterio les dicte.
Art í culo 4 º: Son titulares de los derechos reconocidos por la Ley: el autor de su obra, la persona que en virtud de contrato obtenga por su cuenta, la producción de una obra científica, literaria o artística realizada por uno o varios autores.
Art í culo 6 º: Los inventos o descubrimientos científicos con aplicación práctica explotable en la industria, y los escritos que los describen, solo son materia de privilegio temporal, con arreglo al artículo 120, numeral 18, de la Constitución. Las ideas o contenidos de obras literarias no son objeto de apropiación. Art í culo 10: Se tendrá como autor de una obra la persona cuyo nombre, seudónimos, iniciales o cualquier otra marca notoria que sea reconocida como el mismo nombre. Art í culo 31: Es permitido citar a un autor transcribiendo los pasajes necesarios, siempre que éstos no sean tantos y seguidos que razonadamente puedan considerarse como una reproducción simulada y sustancial, que redunde en perjuicio del autor de la obra de donde se toman. En cada cita deberá mencionarse el nombre del autor de la obra citada y el título de dicha obra.
Cuando la inclusión de obras ajenas constituya la parte principal de la nueva obra, a petición de parte interesada, los tribunales fijarán equitativamente y en juicio verbal la cantidad proporcional que corresponda a cada uno de los titulares de las obras incluidas.
Art í culo 32: Es permitido utilizar obras literarias o artísticas o parte de ellas, a título de ilustración en obras destinadas a la enseñanza, por medio de publicaciones, emisiones de radiodifusión o grabaciones sonoras o visuales, dentro de los límites justificados por el fin propuesto, o comunicar con propósitos de enseñanza la obra radiodifundida para fines escolares, educativos, universitarios y de formación profesional sin fines de lucro, con la obligación de mencionar el nombre del autor y el título de las obras así utilizadas.
Art í culo 3: Pueden publicarse en la prensa periódica, por la radiodifusión o por la televisión, con carácter de noticias de actualidad, sin necesidad de autorización alguna, los discursos pronunciados o leídos en asambleas deliberantes, en los debates judiciales o en las que se promueven ante otras autoridades públicas, o cualquier conferencia, discurso, sermón u otra obra similar pronunciada en público, siempre que se trate de obras cuya propiedad no haya sido previa y expresamente reservada. Es entendido que las obras de este género de un autor no pueden publicarse en colecciones separadas sin permiso del mismo.
La primera infancia ha sido considerada la fase de desarrollo más importante de todo el ciclo vital. Es un período fundamental en la constitución del ser humano, de sus competencias, habilidades y de su manera de relacionarse con el mundo. Durante la niñez se llevan a cabo importantes procesos de maduración y aprendizaje que son los que le permiten interactuar, integrarse y desarrollarse como persona (Camargo y Pinzón, 2012). Es una etapa crucial para el desarrollo pleno del ser humano en todos sus aspectos: biológico, psicológico, cultural y social. Esta etapa es decisiva para un adecuado desempeño y la adquisición de competencias necesarias para la estructuración de la personalidad, la inteligencia y el comportamiento social (Jaramillo, 2009).
El desarrollo del niño y la niña abarca desde el momento de su nacimiento hasta los 6 años. Este proceso es críticos para el desarrollo de la inteligencia, la personalidad y la conducta social. Es por eso que las intervenciones en la primera infancia tienen efectos favorables y perdurables para los niños, las niñas y el conjunto de la sociedad El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia [LA UNICEF] (2005), Se hace necesario realizar una descripción de las diferentes apreciaciones respecto a la infancia, teniendo en cuenta que su concepción depende del contexto histórico y cultural de la época. Hasta el siglo IV se concibe al niño como dependiente e indefenso “los niños son un estorbo”, “los niños son un yugo”. Durante el siglo V en la concepción de infancia “los niños son malos de nacimiento”. En el siglo XV, el niño se concibe como algo indefenso. Para el siglo XVI ya la concepción de niño es de un ser humano pero inacabado: “el niño como adulto pequeño”. En los siglos XVI y XVII se le reconoce con una condición innata de bondad e inocencia y se le reconoce infante “como un ángel”, en el siglo XVIII se le da la categoría de infante pero con la condición de que aún le falta para ser alguien; “como ser primitivo”. A partir del siglo XX hasta la fecha, gracias a todos los movimientos a favor de la infancia y las investigaciones realizadas, se reconoce una nueva categoría: “el niño como sujeto social de derecho”, es por eso que la concepción de infancia es necesario darle la importancia y reconocer su carácter de conciencia social; la familia, como primer agente socializador y la escuela, como segundo agente (Jaramillo, 2007).
Piedrahita (2004), la concepción moderna de infancia se reducía al período de mayor fragilidad. El niño y la niña en cuanto podían desenvolverse físicamente, se les mezclaban rápidamente con los adultos, con quienes compartía sus trabajos y juegos. El bebé se convertía enseguida en un hombre joven sin pasar por las etapas de la juventud, las cuales probablemente existían antes de la edad media y que se han vuelto esenciales hoy en día. La presencia del niño en la familia y en la sociedad era tan breve e insignificante que no había tiempo ni ocasiones para que su recuerdo se grabara en la memoria y en la sensibilidad de la gente. La familia tenía como misión la conservación de bienes, la práctica de un oficio común, la mutua ayuda cotidiana, no tenía una función afectiva, el sentimiento entre padres e hijos no era indispensable para la existencia, ni para el equilibrio de la familia.
De acuerdo al desarrollo del niño diferentes autores plantean desde sus disciplinas como se presentan estos cambios. Sigmund Freud (como se citó en Frager y Fadiman 2010). Cuyo aporte fueron las etapas del desarrollo psicosexual, consideraba que las experiencias vividas en la primera infancia serían determinantes del bienestar y salud mental del adulto (El desarrollo psicológico, cuestiones básicas y explicaciones). Describe las etapas por las cuales atraviesan: La etapa oral comienza en el nacimiento, cuando todas las necesidades como la gratificación se concentran en los labios, la lengua y poco después en los dientes. En el caso de niños que han dejado de ser amamantados, Freud plateaba que desarrollaran actitudes de desconfianza contrario a los niños y niñas que reciben bastante atención y cuidados desarrollaran una personalidad de confianza. La etapa anal: durante esta etapa el niño aprende a controlar el esfínter y la vejiga. Etapa Fálica: se da a partir de los 3 años el niño se concentra en los genitales, el niño toma conciencia de las diferencias sexuales. Etapa de latencia: es un tiempo en que los deseos sexuales insatisfechos son reprimidos, el niño comienza a establecer vínculos con los compañeros de colegio, los deportes y otras actividades (Frager y Fadiman 2010).
Piaget (como se citó en Enrique 2010), en sus estudios define que la infancia es un proceso temporal por excelencia. Señala el papel necesario del tiempo en el ciclo vital, ya que todo el desarrollo, psicológico o biológico, supone una duración, se refiere únicamente al desarrollo psicológico del niño, en oposición al escolar o al familiar. Distingue dos aspectos en el desarrollo intelectual; por una parte el psicosocial, todo lo que el niño recibe desde afuera (transmisión escolar, familiar, etc.) y el desarrollo psicológico, es la inteligencia propiamente dicha, es decir lo que no se le ha enseñado. La teoría describe unos estadios del desarrollo: la primera etapa es la inteligencia sensorio- motriz de los 0 a los 2 años el niños hace uso de la imitación, la memoria y el pensamiento, la etapa preoperacional de los 2 a los 7 años se desarrolla de manera gradual el uso del lenguaje y la habilidad para pensar en forma simbólica, la etapa de las operaciones concretas que va de los 7 a los 11 años el niño es capaz de resolver problemas concretos (tangibles) en forma lógica. Comprende las leyes de la conservación y es capaz de clasificar y establecer series. En la etapa de las operaciones formales que se da a partir de los 11 años el niño es capaz de resolver problemas abstractos en forma lógica. Su pensamiento se vuelve más científico (Enrique, 2010).
Por último, Erikson (como se citó en Delgado, 2009) en su teoría del desarrollo de la personalidad plantea ocho etapas del ciclo vital: Confianza frente a desconfianza básica (0-1 año) se desarrolla el vínculo que serán la base para sus futuras relaciones. Autonomía frente a vergüenza y duda (2-3 años) hay consistencia en los cuidados que el bebé recibe, adquirirá la expectativa de que aunque las cosas puedan salir mal durante un tiempo, luego mejorarán. Iniciativa frente a culpa (3-6 años) El niño realiza elecciones, retención, come solo, oposición a los padres, vestirse solo; compatibilizar su deseo de autonomía con las normas sociales que los padres representan. Diligencia frente a inferioridad (7-12 años) El niño toma la iniciativa para intentar conseguir objetivos, personales, pero no siempre lo conseguirá porque chocará con los deseos o normas de otros, deberá aprender a encaminar metas realizables (Delgado, 2009).
Considerando al niño como sujeto de derechos, se inicia la creación de las leyes y aparecen las instituciones/entidades en defensa de estos:
La Convención sobre los Derechos del Niño (1989), establece en el artículo 2 todos los niños y las niñas tienen derechos, sin importar la raza, el color, el género, el idioma, la religión, el origen nacional, étnico o social, la riqueza, las discapacidades, y las condiciones del nacimiento, entre otras; en el artículo 6 el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo: Todos los niños y las niñas tienen derecho a la vida, a sobrevivir y a lograr su pleno desarrollo físico, mental, espiritual, moral, psicológico y social. En el artículo 24 reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud.
Final del extracto de 70 páginas
Diana Magally Bonilla Aguirre (Autor)
V314446
9783668135116
9783668135123
Diana Magally Bonilla Aguirre (Autor), 2015, Aspectos psicosociales en niños y niñas con cáncer, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/314446
Psicología - Psicología social
Herramientas para la Intervención Psi...
Darstellung der Funktionsweise und Po...
Merger analysis 40 - Nina's Fashion
Pikareske Elemente in "Últimas t...
The Stigma of Illness - Marginalisati...
Biology - General, Basics
How many mutations are required to pr...
Antioxidants, Cancer and Chemotherapy...
Skin Cancer. Cases and causes
Health - Miscellaneous
Soy Foods and Isoflavones: Cause or I...
The Role Of Rac1 And Cdc42 In the Agg...
Biology - Human Biology
The Role of Obesity in Cancer
Management Functions of Shaukat Khanu...
Nanotechnology as treatment for lung ...
Assessment of Cancer-Related Fatigue ...
Pain acceptance as a predictor of ben...
The Role of Fructose in Pancreatic Ca...
Medicine - Epidemiology
Epidemiology of oral cancer. Precance...
Extracto de 70 Páginas

References: resolución 
 artículo 120
in fine
 artículo 2
 artículo 6
 artículo 24