Source: http://luisdallanegra.bravehost.com/Ormacroe/cap9o02.htm
Timestamp: 2019-03-23 09:23:00+00:00

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"ReformulaciÃ³n del Orden Mundial: El Fin de una Macro-Etapa"
REGIMEN INTERNACIONAL DESPUES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
LA TRANSICION INTER-SISTEMICA
Después de la segunda guerra mundial, el régimen del equilibrio de fuerzas tal como había funcionado antes de la primera guerra ya no pudo reconstituirse. Se generaron varias infracciones en el período de entre guerras -transición inter-sistémica-, que impidieron la posibilidad del mantenimiento del equilibrio y que derivaron en un sistema bipolar: más allá de los vanos intentos que hicieron a través de la Sociedad de las Naciones, de “apuntalar” un sistema internacional -el multipolar- que no quería seguir viviendo.
En 1943, en una declaración hecha en Moscú, por China, EUA, Gran Bretaña y la URSS, se acordó la necesidad de constituir una nueva organización internacional.
Los planes sobre las características que tendría esta organización fueron decididos en Dumbarton Oaks [182] entre agosto y septiembre de 1944 y luego completados en Yalta en febrero de 1945.
En Yalta [183], participaron EUA, la URSS y Gran Bretaña. Se tomaron medidas comunes para vencer a Alemania y determinaciones respecto de las relaciones que tendrían luego de la guerra con este país. Se decidió convocar a una Conferencia en San Francisco para crear una organización universal para mantener la paz y la seguridad internacional [184]. Se acordaron las medidas a adoptar entre las tres potencias para resolver los problemas políticos y económicos de Europa, conforme a principios democráticos. Se aprobaron declaraciones sobre Polonia, Yugoslavia y el Extremo Oriente. Se decidió establecer un órgano permanente para facilitar un constante intercambio de opiniones entre los tres ministros de asuntos exteriores de las potencias, sobre los grandes temas de las relaciones internacionales [185].
En Potsdam [186], EUA, Gran Bretaña y la URSS, hicieron referencia a la Declaración de Yalta. Se decidió que los criminales de guerra serían sometidos a juicio. Se llegó a un entendimiento respecto de las indemnizaciones y reparaciones de guerra. Se adoptaron decisiones respecto del gobierno y los límites de Polonia. Se alcanzó un entendimiento respecto del traslado de los alemanes de Polonia, Checoslovaquia y Hungría a Alemania ocupada. En la Conferencia se aprobó un entendimiento acerca de la creación del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de las Grandes Potencias.
En relación con la guerra en Japón, aun en curso durante la Conferencia, los gobiernos de China, EUA y Reino Unido emitieron una declaración conminando a ese país a una capitulación incondicional e indicando los principios fundamentales de su desmilitarización; acuerdo luego adoptado por la URSS, entrando en guerra con Japón [187].
TRANSFORMACION DEL SISTEMA MUNDIAL
Las causas más significativas de la transformación del sistema son las siguientes:
a) la aparición de un nivel superior dentro de las grandes potencias, representado por Estados Unidos y la Unión Soviética con sus respectivos bloques ideológicos enfrentados, lo que dividió al mundo en bloques cerrados e impermeables;
b) la decadencia del poder europeo, en el sentido de que dejó de ser definitivamente el ámbito natural y exclusivo en que se adoptaban las decisiones mundiales (proceso que se inició después de la primera guerra);
c) la aparición de una tecnología militar que en sus aspectos masivos sólo podía ser desarrollada por las superpotencias;
d) el “equilibrio del terror” -guerra fría-, porque la utilización indiscriminada de dicha tecnología, en su aplicación bélica, podía traer consigo la destrucción de ambas superpotencias, convirtiéndose, de hecho, toda posible victoria en un holocausto de la humanidad.
Surgió un nuevo régimen, al principio bipolar pero que, paulatinamente, fue adquiriendo mayor grado de flexibilidad, hasta generarse, a principios de los ´70 un sistema, esencialmente bipolar en lo estratégico-militar y multipolar en lo económico-tecnológico, a la vez que “bisegmentado”, con un “Norte” industrializado y un “Sur” subdesarrollado, pero generando mecanismos de resistencia.
Pese a que no había un orden mundial explícitamente acordado, se inició en la segunda mitad de los ´50, una tendencia hacia el entendimiento entre las superpotencias en temas puntuales. En el contexto internacional, se inicia entre las dos grandes potencias, un proceso de “distensión” con vistas a lograr una “coexistencia pacífica”. Las bases de este “entendimiento” entre ambas cabezas polares, se podrían resumir en algunos acontecimientos relevantes ocurridos durante el período. En primer lugar, se podría mencionar a la XX Reunión del Partido Comunista de la URSS (PCUS) en 1956, oportunidad en la que se revivió la tesis leninista de la coexistencia pacífica, queriendo significarse con esto, que la inevitabilidad de la guerra total entre “socialistas” y “capitalistas” carecía de sentido en un mundo con armas atómicas, por lo que el triunfo del marxismo no se logrará mediante la “exportación de la revolución”, sino como resultado de las propias contradicciones internas del mundo capitalista. Para 1957 se estableció una línea telefónica (teléfono rojo) a fin de consultarse en forma directa ambas superpotencias, frente a situaciones de crisis internacional que las pudiera enfrentar. En esta oportunidad, iniciaron relaciones consulares, culturales y económicas. En 1959 firmaron, por iniciativa de EUA, el Tratado Antártico, procurando buscar una solución a un problema de carácter internacional, aunque sin perspectivas de crisis inmediata. En 1960 se celebró en Moscú la II Reunión Mundial de Partidos Comunistas Obreros con la participación de 81 partidos, aprobándose la declaración en la que se confirmaba que la “base de la política exterior de los países socialistas, la constituye el principio leninista de coexistencia pacífica”. En 1963 firman el Tratado de Prohibición de Experiencias Nucleares en la Atmósfera, o Tratado de Moscú, al que adhirieron otros Estados, salvo Francia y China que se manifestaron contestatarios. Ese mismo año y como respuesta afirmativa a la propuesta de coexistencia de la URSS, Kennedy lanzó su Doctrina de la “retaliación limitada”, en la que se entendía que la guerra total ya no tenía sentido, en virtud de que las dos superpotencias desaparecerían por causa de un holocausto nuclear. En este sentido, Kennedy expresó: “No nos ceguemos por nuestras diferencias, pero dirijamos también nuestra atención a nuestros intereses comunes (...) y si no podemos terminar ahora nuestras diferencias, por lo menos podemos ayudar a hacer un mundo seguro para la diversidad”. En 1967 firman el Tratado sobre el Espacio Ultra terrestre, los Cuerpos Celestes y la Luna [188].
Las reglas de juego del régimen sufrieron algunas variaciones a nivel “horizontal” en las relaciones Polo-Polo, y adoptaron una mayor flexibilidad en las relaciones Polos-Miembros del Ambito Hegemónico, particularmente porque aumentó la presión y la capacidad de resistencia por “abajo”.
“ARISTOCRACIA” DE ESTADOS CON CAPACIDAD DE DECISION
El más alto rango de la estratificación internacional correspondió a Estados Unidos y a la Unión Soviética que controlaron y manejaron de manera excluyente el eje estratégico-militar.
Paulatinamente, han ido apareciendo otros centros de poder mundial, como Europa Occidental, China y Japón, pero se transformaron en actores relevantes en el eje económico, sin posibilidad de generar pautas de régimen significativas en el eje estratégico-militar.
Por “abajo”, los países del “Tercer Mundo”, que fueron creciendo en número debido al proceso masivo de descolonización, primero en Asia a fines de la segunda guerra mundial y luego en Africa, particularmente en los ´60, también comenzaron a crecer en capacidad de presión y de expresión, a través del Movimiento de Países No Alineados, el Grupo de los 77 -brazo económico del MONOAL- y otras formas de expresión.
A este fenómeno de “heterogeneización” creciente del sistema, aunque no en el eje esencial -el estratégico-militar-, hay que agregarle la emergencia de organizaciones internacionales no gubernamentales y de empresas trasnacionales, que comenzaron a generar pautas no estatales dentro del contexto del régimen mundial.
PARTICIPACION CERRADA
La participación, en el sistema bipolar, dejó de ser “abierta”, como lo fue en el caso del sistema multipolar, que permitía el acceso al club de las grandes potencias de nuevos miembros, con sólo aceptar las reglas del juego, y poseer un potencial similar al de sus integrantes.
El acceso a las esferas de decisión internacional se logró sólo en el eje no esencial -el económico-, más allá de que muchos actores -Estados y transnacionales- alcanzaron un potencial significativo.
El desarrollo tecnológico, biotecnológico y el conocimiento comenzaron a generar transformaciones aceleradas.
El mundo comenzó también a generar una tendencia a la conformación de grandes espacios geo-económicos.
CRITERIOS SUPREMOS DE REPARTO
Se han efectuado avances considerables en materia de responsabilidad individual y derechos humanos.
La seguridad colectiva, no obstante, en vez de servir para resolver situaciones de conflicto global, fue utilizada, entorpeciendo y debilitando la labor de los organismos internacionales tanto de alcance mundial como regional, en beneficio de las grandes potencias. La creación de organizaciones de seguridad como OTAN o Pacto de Varsovia, fueron una “apuesta” al debilitamiento de la ONU, en beneficio del poder de las superpotencias, que utilizaron al organismo internacional según su conveniencia.
Por otra parte, estos sistemas de seguridad funcionan adecuadamente en sistemas bipolares, peor no donde rige el criterio del equilibrio y balance de poderes, por el hecho de que terminan anulando la posibilidad del balance.
EL DERECHO INTERNACIONAL EN LA SEGUNDA POSTGUERRA MUNDIAL
Más allá que luego de la segunda postguerra nace, jurídicamente, una “comunidad global de Estados” a partir de la creación de la ONU en 1945, el sistema internacional continúa teniendo ciertas características esencialmente similares, aunque se vaya expandiendo y cambien los actores que ejercen dirección y la forma de hacerlo.
Con comunidad o sin ella, el sistema internacional siguió siendo estratificado y los más poderosos los generadores del régimen.
No se puede decir que la ONU sea similar a la Sociedad de las Naciones, independientemente de que su estructura formal es similar, toda vez que el sistema internacional de la primera postguerra pasa de ser eurocéntrico a universalizarse, mientas que luego de la segunda postguerra, el sistema internacional se divide en dos bloques ideológicos impermeables dominados por dos superpotencias, EUA y la URSS, que controlaron a través del Consejo de Seguridad y de organismos extra ONU de seguridad colectiva, como OTAN, TIAR, CENTO, OTASE, ANZUS en el bloque occidental y el Pacto de Varsovia en el bloque oriental, el funcionamiento del sistema internacional de manera excluyente y pugnando por destruirse mutuamente.
Ambas superpotencias cumplieron con la función “direccionadora” del sistema mundial, encontrándose a su vez en pugna constante entre sí para tratar de imponer su ideología.
Al igual que la Sociedad de Naciones, también Naciones Unidas significó la adopción de un régimen de subordinación que se superpone al del derecho internacional público. La diferencia entre ambas organizaciones radica en la extensión de estas materias y en el proceso de centralización, que es más pronunciado en la ONU.
Nació en la Conferencia de San Francisco el 25 de abril de 1945. Fue concebida como un organismo que actuaría sobre la base del acuerdo entre las potencias más importantes surgidas inmediatamente después de la segunda guerra mundial. Desde este punto de vista, las normas de la Carta describirían la realidad internacional, en términos de poder.
Como expresa George Schwarzenberger: “La paz entre las potencias mundiales no depende de las Naciones Unidas; por el contrario, las Naciones Unidas dependen de la paz entre las potencias mundiales. Así, nuevamente, la superestructura jurídica internacional descansa sobre las bases de un sistema de equilibrio de fuerzas y se admite que el orden mundial dependa de los caprichos de las políticas de poder mundial. Más aún: bajo la forma de energía nuclear y otras armas de fuerza destructiva inigualada, algunos de los súper-Leviatanes poseen fuerza en una medida que pone la observancia de la Carta a la completa merced de su respeto espontáneo de la ley” [189].
Una característica del nuevo sistema, es la gran distancia que Estados Unidos y la Unión Soviética tenían, desde el punto de vista de su capacidad de poder, con respecto a las demás potencias, ocupando el lugar más elevado de la estratificación internacional.
La ONU mostró que institucionalizaba la estructura de poder vigente, pero estaba lejos de generar una comunidad internacional. Sus normas y procedimientos, teóricamente, podían ser aplicables a Estados Unidos y a la Unión Soviética, las “superpotencias”, pero en la práctica no sería posible. Si la Asamblea General recomendaba medidas coercitivas contra cualquiera de ellas, no sería factible su aplicación material.
Por eso es que la ONU reproduce, en cierta forma, la situación descripta en relación con la Sociedad de Naciones en la medida en que, situaciones o conflictos que interesan muy directamente a las superpotencias, permanecen fuera del ámbito de la Organización y encuentran algún tipo de solución, a partir de entendimientos directos entre ellas o por su propia decisión. Un ejemplo, es la forma en que EUA manejó la firma del Tratado Torrijos-Carter para el traspaso del Canal de Panamá, fuera del contexto de la ONU e incluso de la OEA, más allá de que comprometió a esta última como garante de su decisión.
Desde el punto de vista de la justicia, la existencia de la ONU, sólo hace factible la justicia de los más fuertes, que son los que la controlan. Repite, a nivel institucional, el viejo sistema basado en el aislamiento y capacidad del Estado-Nación.
Naciones Unidas surgió, en abril 1945, casi junto con la explosión de la bomba atómica por parte de EUA, que luego fue utilizada en Japón [190], por lo que su objetivo de mantenimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad nacieron prácticamente muertos, al menos desde el punto de vista de su capacidad como organización internacional.
El predominio de las dos superpotencias y las diferencias ideológicas irreconciliables entre ellas hicieron que el grado de operabilidad de la organización mundial fuera muy reducido. Esto se agravó a partir de 1947, con la Doctrina Truman, que dio inicio de la guerra fría y la creación de dos bloques antagónicos e impermeables.
Más allá de que nace, jurídicamente, una comunidad global de Estados a partir de la creación de la ONU en 1945, el sistema internacional continúa teniendo ciertas características esencialmente similares, aunque se vaya expandiendo y cambien los actores que ejercen dirección y la forma de hacerlo.
El propósito de la ONU siguió siendo el de salvaguardar la paz. Para ello, sus miembros se comprometen a resolver sus controversias por medios pacíficos (art. 2, inc. 3) y abstenerse, en sus relaciones internacionales, “de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado” (inc. 4).
Esta es la primera diferencia con respecto a la Sociedad de las Naciones. Esta última quería evitar principalmente el recurso a la guerra. En la ONU, en cambio, el propósito es más amplio: lo que se reprime es el uso de la fuerza (por lo que quedan comprendidas también las represalias [191]), pero no sólo su empleo efectivo, sino también la amenaza de su empleo.
En cuanto a los órganos centralizados, con competencia en materia de seguridad, se cuentan el Consejo de Seguridad y la Asamblea General. El primero, está constituido por quince miembros, cinco permanentes y diez no permanentes. Decide en cuestiones importantes por una mayoría levemente calificada de nueve miembros, pero deben figurar entre ellos los cinco permanentes, aunque uno de ellos sea parte en el conflicto. Los miembros permanentes, tienen derecho a veto (cuando un miembro permanente vota contrariamente la decisión que toma la mayoría).
En la Sociedad de Naciones, el Consejo decidía por unanimidad, pero para determinar esta unanimidad se hacía abstracción de los votos de las partes en el conflicto examinado por el Consejo. Existía, pues, la posibilidad de que aun un miembro permanente del Consejo pudiera ser objeto de una decisión desfavorable. En el Consejo de Seguridad de la ONU no cabe esta posibilidad, pues aun si uno de los miembros permanentes es parte en el conflicto objeto de una decisión, debe igualmente concurrir en ella para que el Consejo pueda adoptarla legalmente.
En la Asamblea General están representados todos los Estados y cada uno de ellos tiene derecho a un voto. Las cuestiones importantes se resuelven por mayoría de dos tercios, sin que rija el derecho de veto. Aparentemente el régimen es más favorable, pero las decisiones de la Asamblea General no son obligatorias, ni modifican las del Consejo de Seguridad.
El Consejo de Seguridad ocupa una posición privilegiada con respecto a la Asamblea General en la materia más importante, pues según el art. 24, corresponde al Consejo “la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales”, de forma que “mientras el Consejo de Seguridad esté desempeñando, las funciones que le asigna la Carta con respecto a una controversia o situación, la Asamblea General no hará recomendación alguna sobre tal controversia o situación, a no ser que lo solicite el Consejo de Seguridad” (art. 12).
Cuando se produce una amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión, el Consejo de Seguridad es quien determina si existen esos supuestos, y esta decisión es obligatoria para los demás miembros. En segundo lugar, el Consejo de Seguridad resuelve la actitud que debe adoptarse y las medidas que en su caso se apliquen.
Estas medidas son de dos tipos:
a) las que no incluyen el uso de la fuerza armada, como la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas;
b) el uso de la fuerza armada, para lo cual los miembros se comprometen “a poner a disposición del Consejo de Seguridad, cuando éste lo solicite, y de conformidad con un convenio especial o convenios especiales, las fuerzas armadas, la ayuda y las facilidades, incluso el derecho de paso, que sean necesarias” (art. 43).
El Consejo de Seguridad decide prácticamente todo y el resto de los miembros de la ONU carece de posibilidad de intervenir o decidir. Determina cuándo existe una situación peligrosa para la paz; decide qué medidas se adoptarán; decide también qué sanciones habrán de imponerse, y cuando se trata de emplear la fuerza, ésta actuará bajo la supervisión directa del Consejo de Seguridad.
En cuanto a la Asamblea General, según lo establecido por la Carta, sólo puede efectuar recomendaciones (y en materia de paz y seguridad internacionales, exclusivamente en las situaciones que acabamos de ver) que no son obligatorias.
Naciones Unidas tienen tres Consejos:
1) El Consejo de Seguridad, con 5 miembros permanentes y 10 no permanentes.
2) El Consejo Económico y Social (ECOSOC), que tiene 27 miembros y no tiene miembros permanentes.
3) El Consejo de Fideicomiso en el que participan por igual países que administran territorios bajo fideicomiso, los miembros mencionados por su nombre en el Art. 23 de la Carta (Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad) aunque no estén administrando territorios, y una cantidad de miembros nombrada por la Asamblea General por un período de tres años, de manera tal que haya una cantidad equivalente de miembros que administren y miembros que no administren territorio. Este Consejo está sujeto a desaparecer en su actividad.
El Secretario General, al actuar en nombre de la ONU como un todo, en el mantenimiento del orden internacional, aún contra de los intereses de sus miembros más poderosos o sus bloques, mantiene una posición precaria.
La Organización de Naciones Unidas no tiene poder o medios, salvo los provistos por sus miembros [192].
El único elemento tangible de poder que puede manejar el Secretario General, es la opinión pública internacional.
En última instancia, las organizaciones internacionales gubernamentales, de una forma u otra, más allá de que, según sus cartas constitutivas o por el derecho internacional, deban manejarse por el principio de “un Estado un voto” o por el sistema de “voto ponderado” -FMI, BM-, terminan reflejando en su interior la estructura internacional estratificada y manejándose en consecuencia.
Al no haber un “árbitro supremo” que le dé características de “centralización” al sistema internacional, rige el principio de que predomina lo que establecen o interpretan los Estados más poderosos y los menos poderosos o carentes de poder, sólo les resta -no necesariamente- resistirse o subordinarse.
Las posibilidades de la ONU se ven disminuidas por:
1) el derecho a veto de las grandes potencias; y
2) por la existencia de organizaciones de seguridad colectiva que utilizan el poder de los más poderosos restándoselo a la ONU en la consecución de su objetivo de mantenimiento de la paz y estabilidad internacional. OTAN, Pacto de Varsovia –hoy desaparecido con la desintegración de la URSS- y la gran línea de organismos que compusieron el sistema de seguridad colectiva en el mundo occidental en diferentes regiones como TIAR en el hemisferio americano, CENTO -ex Pacto de Bagdad- en el Medio Oriente, SEATO en el sudeste de Asia, ANZUS en la región del pacífico; constituyen ejemplos claros. Funcionaron para establecer la voluntad ordenadora y satisfacer los intereses de seguridad y económicos de las dos superpotencias; pero no se trató de organizaciones “subordinadas” a la ONU, más allá de cumplir con el art. 52 de su Carta constitutiva.
Los organismos de seguridad colectiva, constituyen una “apuesta” por parte de los Estados poderosos a la incapacidad de la ONU para resolver los conflictos o las situaciones de inestabilidad, a la vez que una forma de evitar que se pueda constituir en un “árbitro supremo”. Operaron y operan, en gran medida, como organismos “desautorizantes” de la capacidad de mantenimiento del orden por parte de la ONU.
El caso Kosovo [193], en el que intervino la OTAN iniciando el bombardeo sobre Yugoslavia sin contar con una autorización expresa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ni su conocimiento, es un buen ejemplo de la discapacidad de los organismos internacionales y de la imposibilidad, al menos en estas condiciones, de establecer o de mantener el orden mundial, independientemente de la influencia de los más poderosos. De hecho, el bombardeo sobre Yugoslavia difícilmente habría sido aprobado en el Consejo de Seguridad, donde Rusia ejerce el derecho de veto.
En última instancia, la forma de establecer o mantener el orden a partir de la voluntad de las potencias rectoras que conducen el “gran paralelogramo de fuerzas” de la estructura mundial.
La historia del sistema interamericano, particularmente después de la segunda guerra mundial, está plagada de ejemplos de la voluntad intervencionista de EUA en el hemisferio, legitimada por la lucha contra el comunismo, pero en la que impuso gobiernos funcionales a sus intereses de seguridad o económicos propios o de sus aliados o empresas [194].
Los organismos internacionales sólo institucionalizan las reglas y se encargan de mantener el orden que establecieron los poderosos y se refleja en la estructura internacional. Constituyen la manera de administrar los grandes asuntos mundiales de manera global y/o regional. Para el caso de la ONU, los dispositivos institucionales no fueron suficientes, pero constituyeron un esfuerzo por adaptar criterios de algunas instituciones domésticas para servir al mantenimiento de la paz en una sociedad internacional embrionaria [195]. Un grupo de estos dispositivos institucionales se vinculó a la generación de la seguridad internacional. No obstante, su puesta en funcionamiento y efectividad, no fue hecha por la mayoría -v.g. Asamblea General de la ONU-, sino por la decisión de los más poderosos en el Consejo de Seguridad. El único caso en que la Asamblea General de la ONU intervino, fue en el del conflicto de Corea en 1950, debido a la ausencia de la URSS en el Consejo de Seguridad, lo que fue aprovechado por el gobierno de EUA para lograr en la Asamblea General la Resolución Unidos para la Paz haciendo que sea a través de la AG de la ONU que se tomen decisiones sobre los conflictos y modificando, de hecho, la Carta de la organización.
En cualquier caso, es el poder el que ha intervenido, por más legalidad -o ilegalidad- que se quiera encontrar en los procedimientos. Si no hay poder, o voluntad política de los poderosos, no hay funcionamiento de las instituciones. El problema es que ese poder no está equitativamente distribuido entre los miembros.
Otro grupo de dispositivos institucionales trató de imitar la maquinaria domestica de negociación para la resolución de disputas, e incluso las Cortes de Justicia, tratando de encontrar algunos métodos para el mantenimiento de la paz o la resolución de los conflictos.
Es de desatacar, que las características de “estratificación” de estos organismos internacionales, que muestra que son “controlados” por los más poderosos, revela que también fueron creados para el establecimiento, el mantenimiento o el restablecimiento del orden, pero no de la justicia; no al menos, de la justicia demandada por los que se encuentran en “estratos” inferiores, sino de la impuesta por los ordenadores.
En la Sociedad de Naciones el mantenimiento del orden se circunscribió a la legalidad de la guerra. Los miembros podían recurrir a la guerra sólo después de ciertos procedimientos y períodos prescriptos. Los miembros, expresamente establecieron la preservación de la integridad territorial y la independencia política contra agresiones externas [196]. Mediante la firma, por parte de todos los Estados, salvo pocas excepciones, del Pacto Brian-Kellogg en 1928, renunciaron a la guerra como instrumento de política nacional y acordaron no buscar la resolución de las disputas, cualquiera fuera su origen, por otros medios que no sean los pacíficos. No obstante, bajo el justificativo de legítima defensa, se llevaron a cabo muchas disputas, que mostraron que siempre hay mecanismos para llevar adelante objetivos bélicos [197]. En la Carta de la ONU se autorizó explícitamente la legítima defensa frente a la amenaza y el uso de la fuerza [198].
El problema más importante, dentro del marco de los organismos internacionales e incluso del derecho internacional en general, está en la falta de un poder de policía que exija el cumplimiento de las normas o sancione por incumplimiento. Frente a la falta de un árbitro supremo que cumpla con esta función para todos, los más poderosos son los que cumplen con este objetivo, pero no se les puede exigir a ellos lo mismo [199]. En realidad, el argumento es que no existe un “legislador permanente” o “cuerpo legislativo”, y un “poder coercitivo central” [200].
No existe un “poder legislativo” -un Parlamento- a nivel internacional; independientemente de que se haga referencia al sistema bipolar o multipolar. Los que deciden en nombre de los actores [201] actúan como “colegisladores” pero, estos actores son individualmente responsables de la aplicación y cumplimiento de las normas acordadas [202].
El derecho “no produce orden”, sino que “institucionaliza” al sistema una vez que se consolida el vínculo de “hecho” [203], y opera acorde con los valores e intereses de quiénes “controlan” el sistema [204]. No hay una verdadera “justicia institucional”. La falta de un “Arbitro Supremo” respaldado por un verdadero poder de policía, independiente de los actores más poderosos, hace que las cosas se den de esta manera.
A la luz de los acontecimientos históricos, todos los intentos por circunscribir el uso de la fuerza en las relaciones internacionales fueron infructuosos, incluyendo los objetivos de desarme. Mientras los organismos internacionales trataban de operar por un lado, las superpotencias operaban por el otro, tratando de alcanzar sus objetivos y hacer que la organización internacional, por sobre todo opere en ese sentido. Los justificativos siempre han sido, defensa de la democracia, defensa de los derechos humanos, aunque, en muchísimos casos, superpotencias como EUA se hayan encargado de contribuir a la instalación y el mantenimiento de gobiernos militares o dictaduras civiles que fueran funcionales a sus intereses de seguridad, económicos y/o de lucha contra el comunismo. Existe una gran confusión entre el papel que deben cumplir los organismos internacionales y el que pretenden las grandes potencias que aparecen como defensoras de los propósitos y principios establecidos en sus cartas constitutivas, pero, cuando un gobierno pretende adoptar políticas independientes que se desvían o contradicen los intereses económicos y/o de seguridad de las grandes potencias, estas inmediatamente operan para hacer que vuelva a los parámetros o carriles razonables para mantener un control sobre ese Estado y hace uso de los mecanismos necesarios para que así ocurra, incluyendo la intervención y el compromiso de la “comunidad internacional”. Buenos ejemplos de esto están en la historia del Sistema Interamericano y la forma en que EUA ha utilizado la Carta de la OEA o el TIAR con fines “correctores” [205].
La Carta de la ONU [206] sostiene el principio de respeto de los derechos humanos, que ha sido explicitado y desarrollado en la Declaración sobre los Derechos Humanos aprobada por la AG de la ONU el 10 de diciembre de 1948 y esto ha atenuado la mediatización de los individuos por sus Estados. Siendo la Declaración sobre Derechos Humanos simplemente una recomendación dirigida a los Estados, no concede a los individuos derechos directamente dimanantes del DIP. Una elevación de principio de los individuos a la categoría de sujetos de derecho internacional, se alcanza, si los individuos, cuyos derechos fundamentales han sido violados, disfrutasen de un derecho individual de acceso ante un órgano de la ONU contra el Estado culpable. Un paso en este sentido fue dado por el procedimiento de petición introducido por el convenio europeo de derechos humanos en el que los individuos afectados tienen calidad de partes [207]. Si bien el sistema multilateral de la segunda posguerra permitió que surgiera la nueva mundialización, debido a ésta, dicho sistema, hoy, va resultando anticuado. En otras palabras, las instituciones de la posguerra se establecieron para un mundo internacional, pero ahora vivimos en un mundo globalizado y transnacional. Responder efectivamente a este cambio es el gran reto institucional al que debe hacer frente hoy [208].
© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una "Macro-Etapa", (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.
[182] Barrio de Washington D.C.
[183] También llamada Conferencia de Crimea, 4-11/II/1945.
[184] Como se puede observar, la gran preocupación ha sido el orden, no la justicia.
[185] Osmañczyk, Edmund Jan, Enciclopedia Mundial de Relaciones Internacionales y Naciones Unidas, (México, FCE, 1976), págs. 972-973.
[186] Llamada también Conferencia de Berlín para el establecimiento de la paz en Europa y el mundo, 17/VII-2/VIII/1945.
[187] Osmañczyk, Edmund Jan, Enciclopedia Mundial de Relaciones Internacionales y Naciones Unidas, (México, FCE, 1976), pág. 963.
[188] Ver Connell-Smith, Gordon, Los Estados Unidos y la América Latina, (México, FCE, 1977), pág. 257. Ídem, su Sistema Interamericano, op. cit., pág. 42. Asimismo, Sánchez, Walter, Relaciones Internacionales de América Latina: Marginalidad y Autonomía, en “Estudios Internacionales”, Vol. XIV, N° 55, Septiembre 1981, págs. 342-343. El tema de la coexistencia ha sido analizado por mi, con anterioridad, en la Problemática del Orden, en Dallanegra Pedraza, Luis (et al), “Geopolítica y Relaciones Internacionales”, (Buenos Aires, Pleamar, 1981), págs. 16 y ss.
[189] Schwarzenberger, George, Power Politics, (London, Stevens & Sons, 1964).
[190] Hiroshima 6 de Agosto de 1945; Nagasaki 9 de Agosto de 1945.
[191] En este caso, el Estado que ejerce una represalia lleva a cabo propiamente una intromisión en un bien jurídico del adversario. Es un medio de autotutela de carácter ofensivo; a diferencia de la autotutela que es de carácter defensivo. Se lleva a cabo en respuesta a un acto ilícito del enemigo. Las represalias solo pueden ordenarse cuando no se haya podido conseguir una reparación de los daños. Lo que, en un principio, se persigue, es una reparación, y solo en caso de negativa puede procederse a una represalia.
[192] Analiza el problema del poder en Naciones Unidas, Frankel, Joseph, International Relations in a Changing World, (New York, Oxford University Press, 1979), págs. 190. También ha trabajado el tema del poder de los organismos internacionales, Figari, Guillermo del., Las Organizaciones Internacionales como Actores Internacionales, en “Revista Argentina de Relaciones Internacionales”, Vol. III, No 9, Set/Dic 1977.
[193] Ver “La OTAN no reconocerá fronteras”, Diario La Nación, Buenos Aires, 26 de abril de 1999. Igualmente, “La Alianza amplía sus objetivos de ataque”, Diario Clarín, Buenos Aires, 26 de abril de 1999. También, “Kosovo: la OTAN, en el banquillo”, Diario La Nación, Buenos Aires, 10/Feb/2000.
[194] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edición del Autor, 1994).
[195] Este tema fue estudiado por Puig, Juan Carlos, en Derecho e la Comunidad Internacional (Buenos Aires, Depalma, 1974), Vol. I, Parte General.
[196] Artículo 10 del Pacto de la S de N.
[197] Este es el argumento aducido por el gobierno norteamericano de George W. Bush para atacar Afganistán, aduciendo que protegía a terroristas que habían atacado las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001. No obstante, la Carta de la ONU establece que es el CS quien debe entender en estos casos.
[198] Artículo 2, párrafo 4 y Artículo 51 de la Carta de la ONU.
[199] Thomas Hobbes opina de esta manera sobre el Derecho Internacional en su Leviatán (II, Caps. XVII y XXVI), también (I, Cap. XIII). Similar opinión tiene Espinosa. Mencionado en Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), pág. 59.
[200] Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), pág. 77.
[201] Los que “gobiernan” los Estados; organismos internacionales; empresas multinacionales; actores transnacionales.
[202] Se da un “desdoblamiento funcional”; ya que a nivel interno, los gobiernos legislan según las pautas constitucionales y a nivel internacional se transforman en colegisladores en tanto firman acuerdos internacionales. George Scelle es el mentor de este criterio. Ver su “Théorie et practique de la fonction exécutive en Droit lnternational”, en Recueil des cours de la lére Académie de Droit International (1936, I), tomo 55 y sus “Régles générales du Droit de la paix”, en Recueil... op. cit., (1933, IV), tomo 46, págs. 657 y ss.. Este tema lo he analizado en, La Problemática del Orden, (Buenos Aires, Pleamar, 1981), pág. 4. También ver Vincent, R.J., No Intervención y Orden Internacional, (Buenos Aires, Marymar, 1976), pág. 326.
[203] Esto es, una vez que se establece el “orden de hecho”.
[204] Los actores polares del sistema jerárquico, multipolar o bipolar en vigencia.
[205] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edición del Autor, 1994).
[206] Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), XXIII, C, III, b, 3.
[207] Ver Verdross, Alfred, Derecho Internacional Público, (Madrid, Aguilar, 1963), pág. 79.
[208] Ver “Informe del Milenio”, ONU, Asamblea General, Tema 49 b) del Programa, A/54/200, distrib. General, Español, 27 de Marzo del 2000.

References: Resolución 
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 Artículo 10
 Artículo 2
 Artículo 51