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2º CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ABOGADOS ESPECIALIZADOS EN RESPONSABILIDAD CIVIL Y SEGURO. Error! Marcador no definido. - PDF
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Marta Botella Soriano
1 2º CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ABOGADOS ESPECIALIZADOS EN RESPONSABILIDAD CIVIL Y SEGURO. Error! Marcador no definido. Granada 14, 15 y 16 de noviembre de PONENCIA: "Aplicación en España de la Cuarta Directiva 2000/26/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre el seguro de responsabilidad civil derivado de la circulación de vehículos automóviles y el Proyecto de Quinta Directiva" Asunción Olmos Pildáin. Abogada y Doctora en Derecho. I. INTRODUCCIÓN. Uno de los principales objetivos del Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea era el establecimiento de un mercado único entre los Estados miembros; un mercado único que tuviera unas características similares a las de los mercados interiores de los Estados que la integraban. De ahí, que entre los presupuestos, que se consideraban necesarios para conseguir esa equiparación, destacaba el de garantizar la libre circulación de personas entre los Estados, suprimiendo los obstáculos y trabas que existían. Y, cuando se pensaba en libre circulación de personas, se quería también significar libre circulación de vehículos, al ser éste el medio de transporte más habitualmente utilizado en los desplazamientos intracomunitarios. Pues bien, uno de los escollos que había que superar para conseguir una efectiva liberalización del régimen de circulación de personas y vehículos era el de los controles de frontera, dirigidos a comprobar que el vehículo que se adentraba en el territorio de un Estado bien estaba en posesión del Certificado Internacional de Seguro, también conocido bajo la denominación de "Carta Verde", bien había contratado un seguro de frontera y, en consecuencia, contaba con un seguro de r.c. que cubría los daños que podía ocasionar en el curso de su desplazamiento por dicho Estado. Se hacía, pues, necesario suprimir esos controles, que no existían a nivel interior de los Estados; pero, sin mermar garantías o efectividad a la solución de los siniestros acaecidos en un Estado miembro distinto de aquél en que el vehículo tuviera su estacionamiento habitual Y fue precisamente esa doble finalidad, lo que movió a la aprobación de la Primera Directiva sobre el seguro de r.c. auto, la 72/166/CEE, de 24 de abril de La primacía que se dio a este tema queda evidenciado si tenemos presente que esta Directiva representa el segundo texto, que concerniente al seguro, se adoptó en el ámbito comunitario (El primero lo constituyó la Directiva 64/225/CEE, de 25 de febrero de 1964, referente al reaseguro y retrocesión), con anterioridad incluso a la aprobación de las Primeras grandes Directivas de coordinación del sector. Esta Directiva, que se basa en el Sistema Carta Verde, preveía dos mecanismos para la consecución de sus objetivos. El primero, la conclusión de un acuerdo entre las Oficinas Nacionales de Seguros de Automóviles de los seis Estados que entonces integraban la Comunidad, de forma que cada Oficina se responsabilizase frente a sus autoridades, como si de un asegurador se tratase, y dentro de los límites y condiciones del seguro de suscripción obligatoria, de las consecuencias de los
2 siniestros causados en su país por vehículos con estacionamiento habitual en otro Estado miembro, con independencia de que tal vehículo estuviera o no efectivamente asegurado en el país de procedencia. El segundo, que no es sino una consecuencia del anterior y del sistema sobre el que el mismo se sustentaba, consistía en instaurar -a nivel comunitario- la obligatoriedad de asegurar la responsabilidad civil derivada de la circulación de vehículos. Es decir, el acuerdo de garantía entre las Oficinas Nacionales partía de la presunción de que todo vehículo automóvil que circulaba por el territorio de la Comunidad estaba automáticamente asegurado por el mero hecho de tener su estacionamiento habitual en un Estado miembro en el que era obligatorio la suscripción de un seguro de r.c. auto. Al margen de lo cual, la Directiva dejaba a los Estados en plena libertad a la hora de determinar los daños objeto de cobertura por dicho seguro, las modalidades y excepciones del mismo (El artículo 4 de la Directiva facultaba a los Estados para eximir de la obligación de aseguramiento a ciertos tipos de personas y vehículos). Tan sólo se precisó la legislación a la que quedaba sujeta la cobertura del seguro, esto es la legislación vigente en materia de aseguramiento obligatorio en el Estado donde había acaecido el siniestro (con lo que se instauró el sistema conocido como "pólizas acordeón" o contratos que adaptan sus garantías, en más o en menos, a la ley material aplicable en el país del accidente), puntualizándose que si el accidente se producía durante el trayecto que enlazaba dos Estados miembros y en un Estado en que no existiese Oficina Nacional, los daños se cubrirían según la legislación nacional del Estado en que el vehículo tuviera su estacionamiento habitual. Destacar, igualmente, que esta Primera Directiva fue objeto de modificación por la Directiva de 19 de diciembre de 1972, a fin de adecuar su texto a la adhesión a la Comunidad del Reino Unido, Dinamarca e Irlanda, y de una Recomendación de la Comisión, de 6 de febrero de 1974, dirigida a que los Estados miembros velasen para que los "seguros frontera" tuvieran un periodo de vigencia mínima de 15 días. Por lo demás, el acuerdo inter-oficinas a que se condicionó el sistema por ella instaurado fue alcanzado el 16 de octubre de 1972, posteriormente complementado por otro de 12 de diciembre de 1973, suscrito entre los ya 9 miembros de la Comunidad y otros 5 Bureaux de países no pertenecientes a la CEE. En los años siguientes se firmaron nuevos convenios, bien con países no pertenecientes a la CEE, bien con ocasión de la adhesión a la Comunidad de nuevos Estados. Una vez puesto en funcionamiento este mecanismo, se comprobó las importantes divergencias que existía entre los Estados en cuanto al coste (primas), niveles de cobertura y límites de indemnización del aseguramiento obligatorio y la forma negativa en que tales divergencias incidían en el establecimiento y funcionamiento del mercado común. De ahí, que se consideró necesario aprobar una Segunda Directiva, ya con la finalidad de aproximar las legislaciones de los Estados en orden al seguro obligatorio. Esta segunda Directiva es la 84/5/CEE, de 30 de diciembre de 1983, y como principales aspectos de esta aproximación, se puede destacar: -La determinación de las coberturas a incluir en el seguro obligatorio, extendiendo la misma tanto a los daños corporales como a los daños materiales. -La fijación de límites mínimos de cobertura para cada tipo de daño (corporal o material), permitiendo a los Estados la fijación de un importe global mínimo por siniestro. -La creación o autorización de un organismo, que actuase como Fondo de Garantía, con la
3 misión de asumir, hasta los límites de la obligación del aseguramiento, la reparación de los daños causados por vehículos no identificados o no asegurados; determinando las posibles excepciones a su intervención; y, previendo la posibilidad de que los Estados dieran un carácter subsidiario a dicha intervención. En realidad, con la adopción de esta medida no se hace sino incrementar la extensión territorial de la función reparadora de los Fondos Nacionales de Garantía, posibilitando una garantía internacional reciproca en la totalidad del territorio sujeto a la Directiva, que pasa a tener el tratamiento de territorio indiviso. -La inoponibilidad a las victimas de accidentes de determinadas exclusiones derivadas del contrato de seguro. -La inclusión de los familiares del asegurado, del conductor y de cualquier otra persona cuya responsabilidad civil esté en juego entre los beneficiarios de las coberturas por daños corporales. -Y, por último, la sustitución del criterio sentado por la Primera Directiva, en orden a la delimitación de lo que se entiende por territorio donde se estaciona habitualmente el vehículo, que en la Segunda pasa a identificarse como aquél cuya matrícula ostente el vehículo (La Primera Directiva se refería a "territorio del Estado en que está matriculado el vehículo"). La Tercera Directiva, la 90/232/CEE, de 14 de mayo de 1990, precisa algunos extremos de las dos anteriores, que habían dado lugar a interpretaciones divergentes, y adopta medidas que pretenden reforzar la protección del asegurado y de la víctima, entre ellos: -La situación de los ocupantes de automóviles, señalándose que el seguro cubrirá la responsabilidad por daños corporales de todos los ocupantes, con excepción del conductor, con lo que dicho conductor se convierte en el único excluido del ámbito de protección del seguro de responsabilidad civil automovilística. -Se deja claro que las pólizas del seguro obligatorio deben cubrir, sobre la base de una prima única, todo el territorio de la Comunidad. -Se amplía el criterio acogido en la Primera Directiva, en orden a la legislación a la que quedaba sujeta la cobertura del seguro, instaurándose el principio de condición más favorable, con lo que el seguro debía garantizar en cada Estado miembro la cobertura a que obliga su legislación o la cobertura exigida por la legislación del Estado en que el vehículo tenga su estacionamiento habitual, cuando ésta última sea superior. -En relación con los Fondos de Garantía, léase Consorcio de Compensación de Seguros en nuestro ordenamiento, se precisa su intervención subsidiaria, en el sentido de que no pueden condicionar el pago de la indemnización a que la victima demuestre que la persona responsable no puede pagar o se niega a hacerlo. -Finalmente, se prevé que los Estados deben adoptar medidas para garantizar al perjudicado la averiguación del nombre de la empresa aseguradora que cubre la r.c. derivada del uso del
4 vehículo. Ciertamente, estas tres Directivas: han cambiado el panorama del seguro obligatorio del automóvil en el ámbito comunitario; han resuelto importantes cuestiones que obstaculizaban la realización de esa libertad de circulación de personas y vehículos a que nos referimos con anterioridad; han fortalecido la protección del asegurado y la victima de un accidente de circulación; y, en general, han conferido una mayor protección a los intereses económicos y jurídicos de los consumidores. Sin embargo, pese a los indudables avances experimentados, el tema no está cerrado. La casuística diaria va evidenciando nuevos problemas que es preciso resolver. Uno de estos problemas, que es el que aborda la Cuarta Directiva, es el de la liquidación de siniestros cuando el accidente se produce fuera del Estado miembro de residencia de la víctima. Pero, tampoco esta Directiva ha cerrado el círculo, como lo evidencia el hecho de que, incluso antes de que se aprobara, ya se estaba propugnando desde las Instituciones de la C.E. la elaboración de una Quinta Directiva, que actualizase el marco jurídico del seguro de r.. c. auto y que resolviese las principales disfunciones que presentaban la aplicación de las anteriores. De hecho, en el primer semestre de 2002, la Comisión ha presentado una Propuesta de Quinta Directiva. II. LA CUARTA DIRECTIVA. A. Consideraciones previas. El incremento del tráfico transfronterizo ha puesto en evidencia las dificultades a las que normalmente se enfrentan las victimas de un accidente acaecido en un Estado que no es el de su residencia, y en el que por tanto están de visitantes o tanseúntes, para obtener la indemnización de los daños sufridos; dificultades, que van desde los propios problemas lingüísticos y de comunicación, hasta la disparidad existente en los distintos Estados miembros en cuanto a los criterios de atribución de responsabilidad y a la normativa procedimental y sustantiva a que está sujeta la indemnización de los daños, pasando por la propia identificación del responsable y de su compañía aseguradora. Ni el Sistema de Carta Verde, ni el Convenio Multilateral de Garantía (las oficinas firmantes de este Convenio, que se suscribió en Madrid el 15 de marzo de 1991, someten sus relaciones a la operativa establecida en las tres primeras dicrectivas sobre el seguro r.c. auto), ni las Tres directivas a que antes nos hemos referido dan solución a esta problemática, al contemplar únicamente los accidentes de circulación acaecidos en el país de residencia de la víctima. Se hacía, pues, necesario proteger a ese ciudadano europeo que es víctima de un accidente de tráfico cuando está de visitante en un Estado distinto al de su residencia. Y, con esa finalidad, el Parlamento Europeo, mediante Resolución de 26 de octubre de 1995, solicitó de la Comisión que presentara una Propuesta de Directiva en la que se diera solución a esta problemática. El texto de esta Directiva fue finalmente aprobado, en tercera lectura, como Directiva 2000/26/CE, de 16 de mayo de 2000, conocida como Cuarta Directiva sobre el seguro de vehículos automóviles. El hecho de que para su aprobación se hayan agotado todos los pasos previstos en el
5 procedimiento de codecisión, regulado en el art. 251 del Tratado, evidencia no sólo las dificultades que ha existido para armonizar posiciones, sino la propia complejidad del tema, como lo prueba la desproporción entre el número de considerandos de la Directiva, 31, frente a sus 13 artículos. El plazo que concede esta Directiva a los Estados miembros para aprobar y publicar las disposiciones necesarias que permitan adaptar sus ordenamientos internos a lo en ella establecido es de dos años a contar desde su entrada en vigor, esto es hasta el 20 de julio de 2002, si bien se les concede un plazo suplementario de seis meses para la aplicación de dichas disposiciones, esto es, hasta el 20 de enero de Ahora bien, como quiera que la eficacia del sistema instaurado queda en gran medida condicionado por la efectividad del derecho reconocido al perjudicado de recurrir a un Organismo de Indemnización en los casos en que la entidad aseguradora no cumpla con las obligaciones que le competen o no haya podido identificarse al vehículo causante del accidente o a su entidad aseguradora, el art de la Directiva obliga a los Estados miembros a nombrar o autorizar tal organismo antes del 20 de enero de Se trata, en definitiva, de que los organismos designados dispongan de un plazo suficiente para alcanzar entre ellos un acuerdo sobre sus cometidos, obligaciones y modalidades de reembolso. De manera que la Directiva prevé que, si el 20 de julio no se hubiera alcanzado ese acuerdo, la Comisión adoptará las medidas precisas para garantizar que, a 20 de enero de 2003, tales organismos estén funcionando y con ello permitir la aplicación de la parte del sistema que les afecta. Pero, pasemos a analizar los principales aspectos de esta Directiva. B. Análisis del sistema instaurado por esta Cuarta Directiva. 1.- Destinatarios. Los destinatarios del sistema instaurado por esta Cuarta Directiva son en principio, y por la propia dicción de su artículo 13, los 15 Estados miembros de la Unión Europea; sin embargo, el sistema se aplicará igualmente en el resto de los Estados que integran el E.E.E. (Noruega, Islandia y Liechtenstein) y en Suiza en virtud de los acuerdos vigentes. Previsiblemente, el sistema se irá extendiendo a aquellos países distintos de los anteriores que están adheridos al Convenio Multilateral de Garantía (Croacia, República Checa, Chipre, República Eslovaca, Eslovenia y Hungria) y que ya tienen incorporados a sus ordenamientos las disposiciones de las Tres Primeras Directivas del seguro r.c. auto. 2.- Ámbito de aplicación. El sistema se dirige a los residentes de esos Estados que hayan sufrido perjuicios o lesiones susceptibles de indemnización con ocasión de un accidente de circulación acaecido bien en un Estado miembro distinto al de su residencia, bien en un tercer país cuya Oficina Nacional de Seguros esté adherida al sistema de la carta verde (los países del sistema Carta Verde no adheridos al Convenio Multilateral de Garantía son en la actualidad: Albania, Andorra, Bielorrusia, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Estonia, Ryron, Irak, Irán, Israel, Letonia, Malta, Marruecos, Moldavia, Polonia, Rumanía, Tunez, Turquia, Ucrania y Yugoslavia) y, en consecuencia, en países que reconocen la validez del seguro europeo.
6 Ahora bien, sea cual sea el lugar del accidente (Estado miembro distinto al de residencia del perjudicado o tercer Estado adherido al sistema de carta verde) la aplicación del sistema de protección previsto en esta Cuarta Directiva queda condicionado a que el accidente haya sido causado por vehículos que tengan su estacionamiento habitual y estén asegurados (bien en régimen de establecimiento permanente, bien en régimen de L.P.S.) en un Estado miembro distinto al de residencia del perjudicado. En consecuencia, la Directiva no es de aplicación a aquellos casos en que el accidente, aún habiendo acaecido en un Estado miembro distinto al de residencia del perjudicado o en un tercer Estado adherido al sistema de carta verde, haya sido causado por un vehículo asegurado y/o con estacionamiento habitual en el mismo Estado de residencia del perjudicado o por vehículos de terceros países. La última precisión debe, no obstante, ser matizada, en el sentido de que, según establece el artículo 1.3 de la Directiva, su artículo 7 -esto es, el que regula las consecuencias de la imposibilidad de identificar el vehículo causante del accidente o a su entidad aseguradora- se aplicará a los accidentes causados por vehículos de terceros países, cuya entrada en la U.E., tal y como previenen los arts. 6 y 7 de la Primera Directiva sobre el seguro de vehículos Automóviles, esté sometida a un previo control sobre su aseguramiento. Con esta previsión se trata de mantener la coherencia entre las obligaciones de control que compete a los Estados miembros y la efectividad del derecho de los perjudicados que con tal control se quiere garantizar. 3.- Objetivos. Los principales objetivos de esta Norma Comunitaria son incementar la protección de esas víctimastranseúntes, facilitándoles la reclamación y obtención de la indemnización a que tengan derecho, y garantizándoles un trato comparable, cualquiera que sea el lugar de la Comunidad o el tercer país adherido al sistema de carta verde en que el accidente haya acaecido. 4.-Bases del sistema. Para la consecución de los anteriores objetivos, la Cuarta Directiva instaura un sistema de protección que, por una parte, crea una nueva vía de reclamación, concurrente con las ya existentes, a través de la que se posibilita a sus destinatarios un contacto directo con los aseguradores de los vehículos causantes del accidente a fin de propiciar e impulsar los arreglos amistosos o extrajudiciales; y, por otra, prevé mecanismos para evitar que el perjudicado se quede sin las indemnizaciones a que tiene derecho o sufra demoras en su obtención. Este sistema gira en torno a seis bases: - El reconocimiento al perjudicado del derecho a presentar la reclamación en su propio Estado de residencia, ante un representante de la entidad aseguradora del vehículo causante del accidente. A tal fin, se obliga a los Estados miembros donde estén autorizadas las entidades aseguradoras que cubran los riegos clasificados en el ramo 10 de la letra A del Anexo de la Directiva 73/239/CEE, a excepción de la responsabilidad del transportista, que exijan de éstas la designación -en todos y cada uno de los demás Estados miembros- de un
7 representante para la tramitación y liquidación de siniestros (art. 4 de la Directiva). Estos representantes, que deberán residir o estar establecidos en el Estado miembro para el que hayan sido designados, estarán encargados de recabar toda la información necesaria en relación con las reclamaciones derivadas de los citados accidentes y de adoptar las medidas precisas para negociar y liquidar el siniestro en nombre y por cuenta de la entidad. Se reconoce a los aseguradores plena libertad en su designación y se prevé la posibilidad de que el representante actúe por cuenta de una o varias entidades aseguradoras. Finalmente, se precisa que la designación de estos representantes no constituirá por sí misma ni la apertura de una sucursal con arreglo a la letra b) del art. 1 de la Directiva 92/49/CEE, ni se le considerará un establecimiento a los efectos de la letra c) del art. 2 de la Directiva 88/357/CEE, ni un establecimiento a los efectos del Convenio de Bruselas. - Se instaura un procedimiento de oferta razonada. Y así, a fin de garantizar el derecho del perjudicado a que la reclamación se resuelva con rapidez, se impone a la entidad aseguradora o a su representante la obligación de presentar, en el plazo de tres meses desde que se les notificó la reclamación, una oferta motivada de indemnización (en el supuesto de que se haya determinado la responsabilidad o se haya cuantificado el daño), o una respuesta motivada de su rechazo o de las razones que en esos momentos les impiden presentar una oferta de indemnización (no se ha determinado claramente la responsabilidad o no se ha cuantificado plenamente el daño). La no presentación de una oferta en el referido plazo provoca el devengo de intereses de demora sobre el importe de la indemnización ofrecida con posterioridad por la aseguradora o la fijada por el juez al perjudicado. También se prevé la imposición de sanciones económicas apropiadas, efectivas y sistemáticas o administrativas equivalentes para las entidades que dejen pasar el plazo de tres meses sin pronunciarse en ningún sentido. - Se reconoce al perjudicado el derecho a recurrir a un Organismo de Indemnización (art. 6 de la Directiva) en los siguientes supuestos: 1.-que la entidad aseguradora no haya designado un representante en su Estado de residencia; 2.- que demore innecesariamente la tramitación del siniestro (no presente en el plazo de tres meses una oferta indemnizatoria o una respuesta motivada de su rechazo); 3.- que no haya podido identificarse al vehículo causante del accidente; y 4.- que lo que no haya podido identificarse es la entidad aseguradora de dicho vehículo. Las funciones que se atribuye a este Organismo son las de recepción de las reclamaciones, tramitación y, en su caso, liquidación del siniestro. La Directiva fija un plazo de dos meses -a contar desde que se le dirija la reclamación- para que este organismo "intervenga", aunque prevé que cesará en su intervención en el caso de que la entidad aseguradora o su representante retomen la tramitación de la reclamación o el perjudicado haya ejercitado una acción directa contra el asegurador. Por lo demás, se reconoce a este Organismo, caso de que su intervención obedezca a cualquiera de los supuestos reseñados con anterioridad bajo los nºs 1 y 2 (no designación de representante o no presentación de oferta razonada en un plazo de tres meses), un derecho automático de reembolso del importe satisfecho en concepto de indemnización frente al organismo homologo del Estado miembro en que se encuentre el establecimiento de la entidad aseguradora que emitió la póliza. En caso de reembolso, el último organismo se subrogará en los derechos del perjudicado frente a la persona que haya causado el accidente o su entidad aseguradora. Una cuestión que suscita dudas es la de sí una entidad aseguradora puede, en su condición de subrogado en la reclamación del perjudicado, presentar su reclamación ante el Organismo de Indemnización. El
8 Considerando 27 de la Directiva, al reseñar "Las personas jurídicas subrogadas con arreglo a la ley en las reclamaciones del perjudicado contra la persona responsable del accidente o su entidad aseguradora (por ejemplo otras entidades aseguradoras u organismos de seguridad social) no deberían estar facultados para presentar la correspondiente reclamación ante el organismo de indemnización", parece cuestionar tal posibilidad, aún cuando en el texto normativo no vuelve a insistir en este tema. Por el contrario, del último párrafo del art. 6.1 de la Directiva parece deducirse que la cuestión queda en manos de los distintos Estados niembros. -Se amplía las competencias de los Fondos Nacionales de Garantía. De manera, que si la razón por la que se ha recurrido al Organismo de Indemnización es la imposibilidad de identificar al vehículo causante o a su compañía aseguradora, el art. 7 de la Directiva prevé que el Organismo de Indemnización pasará a ser acreedor del Fondo de Garantía del Estado miembro en que haya ocurrido el accidente (falta de identificación del vehículo o accidente causado por vehículo de un tercer Estado no firmante del Convenio Multilateral de Garantía y que carezca del seguro correspondiente) o del Fondo de Garantía del Estado miembro en que el vehículo tenga su estacionamiento habitual (falta de identificación de la aseguradora o accidente causado por vehículo de un tercer Estado firmante del Convenio Multilateral de Garantía y que carezca del seguro correspondiente). Pero, al margen de los anteriores, los dos elementos o bases estructurales sobre los que se apoya el sistema son: -La generalización en todos los Estados y para el concreto supuesto a que se dirige la Directa de la acción directa del perjudicado frente a la entidad aseguradora del vehículo responsable del accidente. La viabilidad del sistema depende de que los distintos Estados miembros acepten y reconozcan el derecho del perjudicado a dirigir directamente su reclamación contra la aseguradora que cubre la responsabilidad civil del causante del accidente (en realidad, esta previsión de la Directiva va dirigida al Reino Unido e Irlanda, únicos países de la U.E. que no tenían incorporado en su ordenamiento el ejercicio de la acción directa), de la que "el representante para la tramitación y liquidación de siniestros" ejerce la función de intermediario en el país de residencia del perjudicado. Pero, la "acción directa" también es un complemento del sistema, desde el momento en que permite al perjudicado interponer una acción judicial contra la aseguradora del responsable desde un principio y sin que la misma esté condicionada a la previa reclamación al representante. -El reconocimiento al perjudicado del derecho a obtener "sin tardanza" los datos que le permita dirigir su reclamación. A este respecto, la Directiva obliga a los Estados a crear o designar un Organismo de Información que aglutine, coordine y difunda toda aquella información sobre los vehículos que tengan su estacionamiento habitual en el territorio de ese Estado, que sea necesaria para la efectividad del sistema (nº de matrícula, nº de póliza, nº de carta verde, datos de la entidad aseguradora y de sus representantes en los otros Estados miembros, lista de vehículos exentos de estar cubiertos por un seguro de responsabilidad civil y nombre de la autoridad u organismo que cubre a estos vehículos o que es responsable de los daños que origine); información, a la que, con ciertas restricciones, podrá acceder el perjudicado durante un periodo de siete años a partir del accidente.
9 Señalar, por último, que para lograr la efectividad del sistema y garantizar su aplicación, la Directiva impone a los Estados miembros que determinen el régimen de sanciones aplicables en caso de incumplimiento de las disposiciones nacionales de trasposición de la Directiva y cuantas demás medidas sean pertinentes. Estableciéndose que las sanciones deben ser efectivas, proporcionadas y disuasorias. 5.- Incidencia del sistema en la ley material aplicable al accidente, en la competencia judicial y en la cobertura territorial del seguro. Ya hemos indicado que la Cuarta Directiva crea una nueva vía de reclamación extrajudicial, que concurre con otras existentes; pero una vía que no altera el derecho material que se ha de aplicar en el caso concreto, ni afecta a la competencia judicial (Considerando 13 de la Directiva). Y así, por una parte, la Directiva no atribuye competencia judicial al país de residencia del perjudicado, sino que mantiene las normas de competencia judicial recogidas en el Convenio de Bruselas (arts. 7 a 12 bis). Sobre este particular, es de tener presente que el 22 de diciembre de 2000 se aprobó el Reglamento nº 44/2001 del Consejo, relativo a la competencia judicial, el reconocimiento y a la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil. Este Reglamento, que entró en vigor el 1 de marzo de 2002, prevé en -su artículo 68- que sustituirá en los Estados miembros a las disposiciones del Convenio de Bruselas. No obstante, tal afirmación no es del todo exacta, ya que el Convenio va a seguir estando en vigor en las relaciones entre Dinamarca (que no ha participado en la aprobación del Reglamento) y los restantes Estados miembros sujetos al Reglamento. También va a continuar en vigor respecto a los territorios de ultramar de ciertos Estados miembros. Los artículos del Reglamento que regulan la competencia en materia de seguros son los 8 a 14, inclusive. Su contenido es casi una transcripción de los artículos 7 a 12 bis del Convenio. Como novedad a destacar cabría citar que el Reglamento amplía la competencia de los Tribunales ante los que puede ser demandado el asegurador, permitiendo demandarle, además de en el Estado donde tuviera su domicilio o donde lo tuviera el tomador del seguro caso de ser éste el demandante-, ante el tribunal del lugar donde tuviera su domicilio el asegurado o un beneficiario, caso de ser cualquiera de éstos quienes entablen la acción. El Considerando 13 de este Reglamento justifica que se fijen foros alternativos al del domicilio del demandado en ciertos contratos, como el de seguro, ante la necesidad de proteger a la parte más debil. Parece, pues, que con tal ampliación se va a permitir a la víctima entablar su reclamación judicial contra la aseguradora extranjera ante los tribunales del lugar de su domicilio. Al margen de lo anterior, la Directiva no considera al "representante para la tramitación y liquidación de siniestros" un establecimiento a los efectos de entender domiciliada a la aseguradora en dicho Estado (art. 4.8 de la Directiva). En cuanto a la Ley aplicable, habrá que estarse a lo dispuesto en el Convenio de la Haya de 4 de mayo de 1971, al no prever la Directiva modificación alguna a este respecto. De ahí, que lo más probable es que la determinación de la responsabilidad y el sistema de indemnizaciones se ventile conforme a la legislación del país en el que se produjo el accidente (regla general prevista en el art. 3 del Convenio de la Haya), que normalmente coincidirá con el de estacionamiento del vehículo causante y domicilio de su aseguradora. Ahora bien, si en el accidente interviene un único vehículo,
InDret Daños sufridos por nacional español o residente en España en accidente de circulación causado por un vehículo extranjero Campos Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales Universidad de Castilla-La

References: artículo 4
 Resolución 
 artículo 13
 artículo 1
 artículo 7
 artículo 68