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El abogado de turno: Un trabajo forzoso - PDF
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Josefa Marín Vera
1 El abogado de turno: Un trabajo forzoso HÉCTOR HUMERES 1 RESUMEN De acuerdo a una reciente sentencia del Tribunal Constitucional, el turno para los abogados establecido en el Código Orgánico de Tribunales vulnera la Carta Fundamental en cuanto impone a los abogados, en forma gratuita, una carga pública de carácter personal, afectando con dicha medida radicalmente su libre ejercicio profesional. En este comentario se explicitan tanto la génesis, como los fundamentos de hecho y de derecho relativos al establecimiento de la norma cuestionada, como asimismo los diversos alcances que ha tenido el citado fallo y la evolución que ha tenido el tema, tanto a nivel de Corte Suprema como del mismo Tribunal Constitucional. Asimismo, el autor se refiere a la reclamación interpuesta por el Colegio de Abogados de Chile contra el Gobierno de Chile fundada en las mismas circunstancias y hechos ante la Organización Internacional del Trabajo, denunciando la vulneración del Convenio Nº 129 sobre trabajo forzoso, y que el Consejo de Administración de dicha entidad internacional acogiere a fines del año pasado. Finalmente, se efectúa una reflexión en relación a la responsabilidad del Estado en lo concerniente a la garantía constitucional de la asistencia jurídica y al rol que les corresponde a los abogados en relación a ella. SUMARIO 1. Introducción. 2. La Institución del Abogado de Turno y su génesis. 3. El origen del fallo. 4. La Sentencia del Tribunal Constitucional Fallo rol nº Repercusiones del fallo. 5. Comentario del fallo Los fundamentos y la correcta doctrina Infracción del principio de legalidad de las cargas publicas Infracción a la libertad económica La libertad de trabajo como derecho fundamental. 6. El Trabajo Forzoso y la OIT. 7. La ineludible responsabilidad del Estado y el rol de los abogados. I. INTRODUCCION El sistema del abogado de turno se inscribe dentro de aquellas tradicionales cargas públicas que existen en Chile y que el inconsciente colectivo ha asumido por largo tiempo como legítimas, sin cuestionar su procedencia y aplicación, salvo algunos estudios formulados por algunos investigadores, la mayoría de ellos realizados al amparo de centro universitarios 2. 1 Abogado. Licenciado en Derecho de la Universidad de Chile. Magíster en Derecho Laboral por la misma Universidad. Profesor de Derecho Laboral y de la Seguridad Social en las Universidades de Chile, del Desarrollo y Gabriela Mistral. 2 BALMACEDA JIMENO, Nicolás. Acceso a la justicia para los pobres; la modernización pendiente (Revista Chilena de Derecho, Vol. 27 N 4, pp (2000), Sección Estudios. 37
2 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 Como es natural, los afectados, los abogados con ejercicio libre, son los que han adoptado una posición más clara frente al tema, cuestionando su ejercicio y haciendo llegar sus quejas al Colegio de la Orden, el que se ha hecho cargo de de las mismas, tomando una activa participación en la materia, ya que muchos de sus afiliados se han visto compelidos a patrocinar juicios y causas sin retribución alguna, lo que ha afectado notablemente el ejercicio de su profesión. Esta situación ha tornado a hacerse cada vez más crítica en el curso del tiempo, dado que el Estado ha introducido profundas reformas a procesos de amplia aplicación, con una gran difusión, lo que ha provocado una masificación de requerimientos judiciales; a ello debe agregarse que se ha estrechado la posibilidad de que los justiciables recurran a egresados de derecho para procurarse asesoría jurídica, lo que ha provocado un natural recargo de la tarea sobre los abogados en ejercicio. Este fenómeno tiende a acentuarse en regiones, donde el menor número de abogados ha hecho sentir el fenómeno en toda su intensidad. Ante esta situación, surgen diversas legítimas interrogantes: A quién corresponde asumir la defensa jurídica de los más desposeídos? Es legítimo que ello recaiga sobre un único grupo de profesionales? Existen garantías constitucionales vulneradas? A proporcionar una respuesta a todas estas dudas tiende el fallo del Tribunal Constitucional objeto de este comentario. II. LA INSTITUCIÓN DEL ABOGADO DE TURNO Y SU GÉNESIS Tal como lo señala el fallo objeto de este comentario, la asistencia jurídica gratuita otorgada a los más desposeídos de la sociedad, encuentra sus antecedentes en el derecho hispano medieval, siendo recogida por diversos cuerpos legales dictados durante el proceso de codificación en el siglo XIX; algunos autores, inclusive, remontan dicha circunstancia al derecho romano, donde habría surgido la costumbre de designar abogados de oficio particularmente a los indigentes y a aquellos que carecieran de bienes por su situación crediticia, dentro de un procedimiento de sorteo 3. Asimismo, de acuerdo a lo 3 (DOYHARCABAL CASSE, Solange, Asistencia judicial gratuita en derecho romano (Revista Chilena de Historia del Derecho, número 9, 1983, páginas 35 y ss.). 38
3 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO consignado por historiadores, la institución pasó en esencia de las VII Partidas de Alfonso X El Sabio a textos jurídicos posteriores, y es así como en la Ordenanza de Abogados de 1495 de los Reyes Católicos, incluidas en la Recopilación de Leyes de Castilla de 1567, se ordenaba que los abogados defendieran a los pobres de gracia y por amor a Dios 4. Por su parte, en lo relativo a Chile, se estima que hubo abogados de pobres desde el año 1567, y ya en las Ordenanzas de Felipe II para la Segunda Audiencia de Chile se les contemplaba; ello aparece recogido posteriormente en la Real Audiencia, la que mediante un auto acordado de 1784 estableció un turno entre todos los abogados inscritos en la Audiencia, aumentándose su número 5. Similares normas se contemplaron también luego de la independencia del país, siendo recogida la institución del abogado de turno por la Ley de Organización y Atribuciones de los Tribunales de Justicia de 1875, la que en sus artículos 42 y 72 señaló como competencia de los jueces de letras en los departamentos en donde no tuviera su asiento una Corte de Apelaciones y de estas mismas, la de designar defensores gratuitos a las personas que hubieren obtenido el privilegio de pobreza; asimismo, el artículo 407 de este cuerpo legal estableció la obligación para los abogados de defender gratuitamente las causas de pobres que se les encomienden con arreglo a lo dispuesto por los artículos 42 y 72 ya citados. En este orden de ideas, cabe señalar que el sistema chileno de atención a los justiciables más desposeídos, se fue estructurando como tal durante la tercera y cuarta décadas del siglo XX, a instancias de la propia Orden de Abogados de la época. Fue esta institución la que promovió la ley que estructuró el sistema de práctica jurídica de los postulantes a abogados y contribuyó en forma decisiva a su organización. Ello se encontraba por lo demás en estrecha relación con lo dispuesto en la Ley Nº 4.409, que reguló la estructura orgánica del Colegio de Abogados 6. En efecto, el fundamento de dicha acción fue el de 4 (DOUGNAC RODRÍGUEZ, Antonio, Notas históricas en torno a la asistencia jurídica gratuita y la práctica forense en Chile (Revista de Derecho Procesal, Universidad de Chile, 1973, páginas 26 y 27). 5 Ibíd. 6 En tal sentido, BATES H., Luis. ha consignado que La Ley del Colegio de Abogados, estableció el sistema de abogacía en Chile e incorporó entre otras tareas fundamentales la de atender la defensa gratuita y correcta de los pobres, tratando de hacer realidad el principio de igualdad jurídica y de la gratuidad de la justicia, asistiendo al 39
4 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 colaborar con un Estado carente de recursos y necesitado de entregar acceso a la justicia a los más desposeídos y que, por otra parte, entregaba, en una gran medida, educación universitaria gratuita a quienes serían los futuros abogados. Entendió la entidad profesional de la época que la práctica profesional gratuita era una manera generosa y ética de que los postulantes a abogados devolviesen al menos en parte lo que el Estado de Chile había gastado en proporcionarles educación; por similar razón, se fue aceptando gradualmente en el curso de los años, que los abogados ya recibidos colaboraren con el Estado por medio del sistema de turno. Así, al dictarse el Código de Ética Profesional del Colegio de Abogados, aprobado en sesión de 28 de octubre de 1948, y vigente para los abogados desde el 1 de enero de 1950, refiriéndose a la obligación de defender a los pobres, expresaba que la profesión de abogado impone defender gratuitamente a los pobres, tanto cuando estos se los soliciten como cuando recaiga nombramiento de oficio. No cumplir con este deber desvirtúa la esencia misma de la abogacía. No rige esta obligación donde las leyes provean la defensa gratuita de los pobres. En consonancia con ello, y durante la misma época referida, al dictarse la ley Nº 7.421, publicada en el Diario Oficial de fecha 9 de julio de 1943, y mediante la cual se fijó el texto del Código Orgánico de Tribunales, se estableció en su título XVII la institución del abogado de turno gratuito, prescribiendo en su artículo 595 que Corresponde a los jueces de letras designar cada mes y por turno, entre los no exentos, un abogado que defienda gratuitamente las causas civiles, otro que defienda las causas del trabajo y un tercero que defienda las causas criminales de las personas que hubieren gozado o debieran gozar de ese privilegio. Con todo, cuando las necesidades lo requieran, y el número de abogados lo permita, la Corte de Apelaciones respectiva podrá disponer que los jueces designen dos o más abogados en cada turno, estableciendo la forma en que se deban distribuir las causas entre los abogados designados. desvalido sin costo alguno, en la defensa de sus legítimos derechos. No cumplir con este deber, se decía en el artículo 7 del Código de Ética Profesional citado y vigente desde el 1 de enero de 1949, desvirtúa la esencia misma de la abogacía. Acceso a la justicia y las personas de escasos recursos (Cuadernos de Análisis Jurídico, serie Seminarios Nº 22, julio de 1992, pág. 169). 40
5 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO A su vez, el artículo 598 establecía que era obligación de los abogados defender gratuitamente las causas de pobres que se les encomienden en conformidad a los preceptos de este título. La disposición legal citada fue objeto de diversas modificaciones en el último medio siglo, algunas de las cuales se refieren a aspectos de carácter formal, pero otras no tanto. En efecto, la Ley Nº de 1966, incorporó un inciso segundo al artículo 598 del Código Orgánico de Tribunales, precisando que los abogados podían excepcionarse de esta obligación por motivos justificados, los que serían calificados por el respectivo Consejo Provincial del Colegio de Abogados, el que resolvería esta materia de preferencia y proveería simultáneamente la designación del reemplazante. Sobre este último punto, la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado consignó que: Sin embargo, como esta obligación tan perentoria pudiere resultar muy gravosa para aquellos abogados que por cambio de residencia u otra razón no pudieran continuar atendiendo eficazmente tales asuntos, se les faculta para eximirse de dicha obligación por motivos justificados que serán calificados por el respectivo Consejo Provincial del Colegio de Abogados, el que resolverá esta materia con preferencia y proveerá, simultáneamente, la designación del reemplazante 7. Luego, en virtud del Decreto Ley Nº 3637, publicado el 10 de marzo de 1981, se eliminaron las referencias al Colegio de Abogados y se agregó un apremio al consignar que el abogado que no cumpliere esta obligación será sancionado con suspensión en el ejercicio de la profesión hasta por seis meses, por el tribunal que conozca de la causa en que se hubiere producido el incumplimiento. De la resolución que imponga la sanción se podrá reclamar, dentro de tercero día, ante el tribunal superior jerárquico del que la dictó. Una vez firme la resolución que imponga una suspensión del ejercicio de la profesión deberá ser comunicada por la Corte de Apelaciones respectiva a los tribunales de su territorio jurisdiccional. Otra modificación se materializó como consecuencia del establecimiento de una jurisdicción laboral especializada, en virtud de la Ley Nº , de 1986, de modo que la disposición reprochada quedó del siguiente tenor: Corresponde a los jueces de letras designar en cada mes y por turno, entre los no exentos, un abogado que defienda 7 (Informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado, sesión de 29 de diciembre de 1965, Historia de la Ley, página 2708). 41
6 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 gratuitamente las causas civiles, otro que defienda las causas del trabajo y un tercero que defienda las causas criminales de las personas que hubieren obtenido o debieren gozar del mencionado privilegio. Con todo, cuando las necesidades lo requieran, y el número de abogados en ejercicio lo permita, la Corte de Apelaciones respectiva podrá disponer que los jueces de letras designen dos o más abogados en cada turno, estableciendo la forma en que se deban distribuir la causas entre los abogados designados. Del mismo modo, cabe consignar que la ley Nº , publicada en el Diario Oficial el día 10 de marzo del año 2001 y en cuya virtud se creó la Defensoría Penal Pública, eliminó la referencia al abogado de turno en materias criminales. Por último, debe tenerse presente que la ley Nº , que creó las Tribunales de Familia, señaló en su artículo 19 que al Juez designará a un abogado perteneciente a la respectiva Corporación de Asistencia Judicial o a cualquier institución pública o privada que se dedique a la defensa, promoción o protección de sus derechos, en los casos que carezcan de representante legal o cuando por motivos fundados, el juez estime que sus intereses son independientes o contradictorios con los de aquel a quien corresponda legalmente su representación. Es del caso consignar que, a pesar de que esta norma no contiene referencia alguna al abogado de turno, en la práctica, los Tribunales de Familia se remiten al Código Orgánico de Tribunales para designarlos en aquellos casos en que una de las partes se encuentra patrocinada por la Corporación de Asistencia Judicial. Se estima que esto constituye una interpretación errónea, dado que la materia de familia y sus tribunales no pueden ni deben entenderse comprendidos dentro de las materias civiles que habilitan para designar los abogados de turno 8. Esta situación ha hecho crisis especialmente en regiones donde, en muchos casos, los abogados han recibido hasta 14 causas en el mes que dura el turno, las que tardan en finalizar frecuentemente más de un año, al recaer dicha responsabilidad hasta la sentencia de término. Pero es un hecho, también, que estamos ante una realidad social y económica muy diversa de aquella vigente en la época medieval hispana, cuando nace la institución a la que se ha hecho referencia, como asimismo de aquella de mediados de los años cuarenta del si- 8 MOLINA ARIZTÍA, Gonzalo, Tribunal constitucional declaró inconstitucional la gratuidad del abogado de turno. (Revista del Abogado Nº 42, págs. 16 y siguientes) 42
7 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO glo pasado en que se la modeló de acuerdo a la institucionalidad vigente. Acorde a la realidad actual pues, tanto normativa como social, corresponde establecer si esta institución debe permanecer en su forma actual o bien debe modificársele o, inclusive, ser reemplazada por otra de diverso cuño. III. EL ORIGEN DEL FALLO El tema objeto de la sentencia que se comenta, se originó en las inquietudes que, como ya se dijo, los Colegios Regionales de Abogados le plantearon al Consejo General del Colegio de Abogados de Chile 9. Al efecto, se hizo presente que en forma constante y periódica diversos abogados estaban siendo llamados a ejercer el turno que contempla el Código Orgánico de Tribunales (artículo 595), lo que implicaba para estos hacerse cargo de un cierto número de causas en forma gratuita, con grave detrimento de los asuntos y causas que el letrado se encontraba atendiendo. Dicha carga la imponían los Jueces de Letras o Cortes de Apelaciones, y ante la renuencia del profesional de aceptar dicha situación, se les amenazaba con la suspensión del ejercicio, lo que implicaba, en el hecho, imponerles un trabajo de modo forzado y sin que ello implicase retribución alguna. El Consejo General de la Orden tomó clara conciencia del problema suscitado, y estimando que la situación significaba en el hecho la imposición de una verdadera carga pública que violentaba diversas garantías constitucionales, resolvió primeramente oficiar a la Corte Suprema de Justicia, planteándole la ilegalidad e inconstitucionalidad de una práctica que, en el hecho, importaba una carga que correspondía asumir propiamente al Estado, mas no a los abogados, haciéndole notar que ello implicaba una grave lesión a la libertad y dignidad profesional; se le solicitó además que en caso de que su opinión fuere coincidente con la del Colegio, planteare dicha inquietud al Tribunal Constitucional. 9 El Colegio es una Asociación Gremial que agrupa a abogados con domicilio en diversas partes del país y se constituyó como tal de conformidad al Decreto Ley Nº 3621 del año y al Decreto Supremo Nº 2757 del año 1979 del Ministerio de Economía, siendo el continuador legal del Colegio de Abogados de Chile, institución creada mediante la dictación de la ley Nº 4409; se encuentra conformado por un Consejo General y por diversos Consejos Regionales. La asociación o integración de los abogados a esta organización es absolutamente voluntaria, de conformidad a la Constitución Política de la República y las leyes nacionales, integrándolo en la actualidad más de abogados. 43
8 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 Al no obtener el Colegio una respuesta de la Corte Suprema que permitiese abrir un camino de solución a la situación planteada, resolvió acudir derechamente al Tribunal Constitucional, solicitando la declaración de inaplicabilidad por inconstitucionalidad del artículo 595 del Código Orgánico de Tribunales; ello lo materializó en relación con el Recurso de Protección interpuesto ante la Corte de Apelaciones de Valdivia por el colegiado don Sergio Toloza Rodríguez contra el Juez de Familia de Osorno, del cual conocía a la fecha la Corte Suprema, en razón de haberse interpuesto Recurso de Apelación en contra de la sentencia dictada por la Corte de Apelaciones ya señalada 10. El Recurso lo firmaron el colegiado recurrente y el Presidente del Colegio de la época, don Sergio Urrejola Monckeberg, y fue patrocinado por el destacado abogado y constitucionalista don Arturo Fermandois V., siendo interpuesto el día 22 de marzo del año 2007, bajo el rol Nº El fundamento del recurso hace relación con la vulneración de las garantías constitucionales de igualdad ante la ley en relación a las cargas públicas, en cuanto a la libertad para desarrollar actividades económicas, y en lo referente a la libertad de trabajo y contratación (artículo 19 Nºs 2, 20, 21, y 16 respectivamente). Se señaló al efecto que en cuanto a la igualdad ante las cargas públicas, la institución del abogado de turno configuraba un gravamen desproporcionado, en perjuicio de un reducido grupo de profesionales, pero que beneficiaba a la comunidad toda, sin que existiese para ellos compensación económica alguna; en lo referente a la libertad para desarrollar toda clase de actividades económicas lícitas, privaba a los titulares del turno del derecho a percibir el lucro que es inherente al ejercicio de la actividad; y en relación a la libertad de trabajo y de contratación, esta prestación del servicio al Estado no era producto del libre consentimiento del profesional el que lo determinaba, sino la voluntad del beneficiario que le compelía forzosa y gratuitamente a hacerlo. 10 MOLINA ARIZTÍA, Gonzalo (Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la gratuidad del abogado de turno, Revista del Abogado Nº 42, págs. 16 y siguientes). Don Sergio Toloza es un abogado colegiado que ejerce en Osorno. En octubre de 2006, la juez presidente del juzgado de familia de esa ciudad dictó un decreto económico que lo designó abogado de turno en varias causas. Frente a ello, don Sergio Toloza recurrió de Protección ante la Corte de Apelaciones de Valdivia, recurso en el que se hizo parte al Colegio de Abogados de Chile. Dicha Corte rechazó el recurso y una vez apelado ante la Corte Suprema de Justicia, el Colegio de Abogados y el señor Toloza dedujeron un recurso de inaplicabilidad en contra del artículo 595 del Código Orgánico de Tribunales, que constituye la fuente legal del turno. 44
9 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO El Tribunal Constitucional declaró admisible el Recurso y ordenó ponerlo en conocimiento del Presidente de la República, del Senado y de la Cámara de Diputados, a fin de que, si lo deseaban, presentasen las observaciones que estimaren pertinentes al efecto; a la vez solicitó informe a los Jueces recurridos, y decretó la suspensión del procedimiento del Recurso de Protección pendiente ante la Corte Suprema. IV. LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL 4.1. Fallo Rol Nº La sentencia del Tribunal fue emitida con fecha 31 de marzo del año En los considerandos iniciales de la misma, el Tribunal deja constancia de que la impugnación se dirige a sostener la contravención que implica la aplicación del artículo 595 del Código Orgánico de Tribunales en relación a los derechos fundamentales de igualdad ante la ley, ante las cargas públicas y la libertad de trabajo y de comercio, que resguarda la Carta Fundamental, no siendo óbice para el conocimiento y resolución de la acción de inaplicabilidad, la circunstancia de que la disposición legal que se objeta sea anterior a la entrada en vigencia de la Carta Fundamental. En su parte resolutiva, la sentencia en comentario acogió el requerimiento, declarando inaplicable en la causa sobre apelación de recurso de protección seguida ante la Corte Suprema la expresión gratuitamente a que alude el inciso primero del artículo 595 del Código Orgánico de Tribunales. Los fundamentos de la sentencia hacen relación, básicamente, con dos órdenes de materias: a) La vulneración de la garantía de la igualdad ante la ley y las cargas públicas. Manifiesta al efecto el tribunal que la igualdad ante la ley consiste en que las normas jurídicas deben ser iguales para todas las personas que se encuentran en las mismas circunstancias y, consecuencialmente, diversas para aquellas que se encuentran en situaciones diferentes y que un estudio comparativo con las demás profesiones liberales haría merecedora de reproche a la norma en análisis, habida cuenta de que el turno gratuito solo se exige respecto de los abogados y no así en relación a otras profesiones que cumplen una función social, como la medicina, arquitectura o pedagogía, vinculadas a bienes jurídicos tan o más relevantes como son la vida, la salud, la vivienda y la educación, 45
10 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 respectivamente. Indica asimismo que un autor ha señalado que si todas las profesiones tuvieran la carga pública de ejercer la profesión a favor de los sectores de escasos recursos por cierto plazo y en forma gratuita, dicha carga estaría igualmente repartida y no podría alegarse que es arbitraria e ilegal, no podría objetarse su constitucionalidad 11 (considerando vigésimo séptimo). En el mismo orden de ideas, indica el Tribunal que la institución del abogado de turno subsiste en la actualidad en forma subsidiaria, frente a la inexistencia de otra forma de asesoría institucional, pública o privada (considerando trigésimo cuarto); que la imposición de la obligación de defender a determinadas personas de escasos recursos constituye un fin razonable, pero que el medio utilizado la gratuidad puede transformarse en gravoso si se piensa que el abogado deberá dedicarse sin contraprestación pecuniaria alguna a atender asuntos en desmedro de aquellos que ha asumido libremente, lo que puede tornarse en una situación imposible de sostener (considerando cuadragésimo primero); y que el fin perseguido por el legislador de proporcionar dicha asistencia jurídica gratuita resulta constitucionalmente lícita y que el instrumento de imponer la carga resulta idóneo, pero al imponerse en forma gratuita, lo transforma en un medio desproporcionadamente gravoso, desde que el fin perseguido no exige ni impone que el abogado deba desempeñarse sin retribución alguna. (Considerando cuadragésimo sexto). b) Infracción a la garantía de la libertad de trabajo y de la libertad de empresa: Expresa el Tribunal que la profesión de abogado tiene ciertas particularidades, lo que se ve ratificado por la circunstancia de que es la única profesión universitaria cuyo título no es otorgado por las Universidades sino por la Corte Suprema (considerando quincuagésimo noveno); que la Carta Fundamental reconoce y ampara el derecho a una justa retribución por todo trabajo, aunque se imponga bajo la forma excepcional de una carga, lo que, por lo demás, se vincula, ni más ni menos, con la dignidad de la persona humana (considerando sexagésimo); que el legislador, al regular el ejercicio de esta profesión, lo debe hacer sin afectar los derechos en su esencia y que, en este caso, el trabajo se produce como consecuencia de la imposición de una carga legal, la que 11 BALMACEDA JIMENO, Nicolás. Corporaciones de asistencia judicial y abogados de turno incumplimiento de una garantía constitucional (Revista Chilena de Derecho 27, 2000, p. 738). 46
11 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO no resulta compatible con nuestro sistema constitucional si no va acompañada de una justa retribución pecuniaria (considerando sexagésimo tercero); que la declaración de inaplicabilidad no significa que siempre y bajo cualquier supuesto la norma impugnada sea per se inconstitucional, sino que únicamente en el caso concreto dentro del cual se formula el respectivo requerimiento (considerando sexagésimo quinto); y que si bien en el presente caso sometido a su consideración no se han acreditado que el abogado requirente haya sufrido perjuicios patrimoniales ni que se le haya privado de su libertad de trabajo, resulta evidente que la ejecución de las labores por él desempeñadas no ha podido sino producirle un menoscabo y detrimento que debe ser debidamente compensado por el Estado, en su caso (considerando sexagésimo séptimo). El fallo tiene dos prevenciones: una del Ministro señor Bertelsen, quien concurre al fallo, pero deja constancia que es de opinión de declarar la inaplicabilidad del inciso primero del artículo 595 del COT no porque imponga una carga personal gratuita, sino porque la ley no ha determinado con suficiente precisión el alcance de la obligación que puede imponerse a los abogados de defender gratuitamente a las personas sin recursos, no respetándose así la garantía de la legalidad de las cargas públicas; la otra, es del Ministro señor Vodanovic, quien concurriendo igualmente al fallo, manifiesta que la inaplicabilidad debe extenderse a la integridad del precepto legal que se impugna, ya que es el Estado y no los particulares el que debe proteger a la población y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades, como ha venido ocurriendo progresivamente en áreas particulares de la defensa judicial; que las cargas autorizadas por la Carta Fundamental deben recaer sobre todos los chilenos y no en un reducido grupo de la población; que los preceptos legales que por mandato de la Constitución limiten las garantías que esta establece no pueden afectar los derechos en su esencia, ni imponer condiciones, tributos o requisitos que impidan su libre ejercicio; y que la defensa obligatoria que se impone a un abogado, es absolutamente contraria a la libertad de trabajo, en cuanto se trata de un trabajo forzado, cuya elusión apareja severas sanciones Repercusiones del fallo Es del caso señalar que la Corte Suprema de Justicia, al continuar conociendo de la apelación del fallo del recurso de protección inter- 47
12 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 puesto por el abogado don Sergio Toloza, entendió que el Tribunal Constitucional había declarado inaplicable solo el concepto de gratuidad respecto del abogado de turno, y que se ajustaba a la Constitución la carga personal impuesta al abogado respectivo; ello motivó a que, en definitiva, desestimare el recurso, sin perjuicio de los derechos del actor para obtener el pago de sus honorarios. Ello implica la imposición de una carga adicional al abogado afectado: debe ejercer una acción civil contra el Estado para poder obtener el pago de sus legítimos honorarios, lo que resulta altamente ilusorio de poder materializar, ya que, inclusive, el principio de la constitucionalidad del gasto (artículo 100 de la Carta Fundamental) impedirá atribuir a una partida legal de presupuesto nacional a estos honorarios cuya fuente no resulta ser legal, sino jurisdiccional. A su vez, a la vista del fallo objeto de este comentario, con fecha 16 de junio del año 2008, el Consejo General del Colegio de Abogados de Chile ofició al señor Ministro de Justicia, don Carlos Maldonado Curti, solicitando la dictación de un arancel de Honorarios aplicable a los profesionales que fueren designados como Abogados de Turno. En respuesta a dicha solicitud, el señor Subsecretario de Justicia, don Jorge Frei Toledo, manifestó que el fallo aportaba un antecedente acerca del espíritu que debía enmarcar el análisis tendiente de otorgar servicios legales profesionalizados y otorgar a los abogados una justa retribución por sus labores, pero agregaba que no se encontraban dadas las condiciones legales adecuadas para que se determinase administrativamente la aplicación de un arancel como el solicitado, ya que sería necesario una reforma al Código Orgánico de Tribunales. Indicaba asimismo que el Ministerio de Justicia se encontraba trabajando en la creación de un sistema unificado de representación letrada, que otorgase a los ciudadanos que no pudieren procurársela, una defensa jurídica de calidad, velando por buscar soluciones globales, que fueren favorables tanto a quienes ejerzan la profesión de abogados como a los destinatarios de tales servicios de asistencia jurídica. Dicha respuesta, que si bien demostraba loables intenciones, no contribuía a solucionar la situación planteada en un futuro cercano. Lo anteriormente expuesto, esto es, tanto la interpretación dada por la Corte Suprema al fallo de la causa del Tribunal Constitucional Nº , de 31 de marzo del año 2008, como la respuesta recibida de parte del Ministerio de Justicia, motivó al Colegio de la Orden, 48
13 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO representado ahora por su actual Presidente, don Enrique Barros B. y nuevamente bajo el patrocinio de don Arturo Fermandois, a presentar un nuevo Recurso ante el Tribunal Constitucional, esta vez solicitando derechamente que se declarase la inconstitucionalidad del texto íntegro del artículo 595 del Código Orgánico de Tribunales, por constituir un todo jurídico indisoluble de la gratuidad, cuya inaplicabilidad dicho Tribunal había decretado en la sentencia objeto de este comentario. En subsidio de ello, se solicitó la declaración de inconstitucionalidad del inciso primero del artículo 595 del Código Orgánico de Tribunales, que contiene el núcleo de la descripción del servicio gratuito que se impone a los abogados, y en subsidio de esto último, que se declarase la inconstitucionalidad de la expresión gratuitamente contenida en el inciso primero del tantas veces citado artículo 595 ya declarado inaplicable, debiendo ordenarse en caso de acogerse cualquiera de dichas hipótesis, la publicación de la sentencia respectiva en el Diario Oficial dentro de tercero día, con la expresa finalidad de producir su derogación. El Tribunal Constitucional declaró admisible el Recurso y ordenó ponerlo en conocimiento del Presidente de la República, del Senado y de la Cámara de Diputados, a fin de que, si lo desearen, presentaren las observaciones que estimaren pertinentes al efecto. Es del caso consignar que, con fecha 26 de noviembre del año 2008, 33 Diputados de la República, interpusieron una serie de excepciones de previo y especial pronunciamiento, y solicitaron formalmente el rechazo de la acción de inconstitucionalidad presentada por el Colegio de Abogados. En lo medular, dicha presentación, al solicitar el rechazo de la acción interpuesta, señaló que la inaplicabilidad decretada en el fallo del recurso objeto de este comentario no obligaba al Tribunal Constitucional a declarar a su vez la inconstitucionalidad de la norma que había sido objeto de reproche; que de acogerse el aludido recurso, se estaría rompiendo la presunción de constitucionalidad y el carácter abstracto de la acción; y que la declaración de inconstitucionalidad implicaba legislar y generar vacíos y contradicciones. Asimismo, impugnó los argumentos del requerimiento, indicando que si bien el abogado de turno es una carga pública, ella no reviste los caracteres de única ni excesiva, que no contraría derechos fundamentales ni afecta la igualdad ante la ley ni la libertad de trabajo. La vista de la causa se efectuó el 19 de marzo del año 2009, encontrándose pendiente la dictación del fallo a la fecha en que esta obra entra en edición. 49
14 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 Pero el tema ha despertado otras inquietudes legislativas. En efecto, el Diputado de la República don Francisco Chahuán Chahuán, en conocimiento del fallo del Tribunal Constitucional tantas veces citado, y del Informe de la OIT de noviembre del mismo año, presentó a su vez un Proyecto de Ley al Parlamento con fecha 10 de diciembre de 2008, (Boletín Nº ), mediante el cual se propone eliminar la expresión gratuitamente de los artículos 595, 597 y 598 del Código Orgánico de Tribunales y la derogación de los incisos 3, 4 y 5 del artículo 598 ya citado; el Proyecto fue enviado a Informe de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara, con la misma fecha. En los fundamentos del proyecto se deja constancia de que debe eliminarse la obligación de efectuar estos turnos de carácter gratuito, tanto a los abogados como a los procuradores y receptores, y derogar la sanción que actualmente se contempla para los abogados en caso de incumplimiento de dicha obligación, consistente en la suspensión del ejercicio de la profesión, como igualmente los recursos que proceden en contra de la imposición de la referida sanción. Del mismo modo, cabe referir que otros colegiados han interpuesto sendos recursos de Protección tanto ante los Tribunales de Justicia como ante el mismo Tribunal Constitucional 12. La secuencia seguida ha sido la misma: se ha recurrido de Protección, las Cortes de Apelaciones, las que lo han declarado inadmisible por falta de fundamento, al estimar que excede al ámbito de aplicación de dicha clase de recurso, ante lo cual los abogados afectados han solicitado al Tribunal Constitucional la inaplicabilidad del artículo 595 del Código Orgánico de Tribunales, fallando este de un modo del todo similar a como lo hiciera en el fallo objeto de este comentario. V. COMENTARIO DEL FALLO 5.1. Los fundamentos y la correcta doctrina Si se tiene a la vista los fundamentos del requerimiento formulado y se le contrasta con lo decisorio del fallo en comentario, habrá de concluirse que los objetivos perseguidos con su interposición se lograron en gran medida. En efecto, el fallo claramente se pronuncia por la tesis de que lo dispuesto en la actualidad por el Código Orgánico de Tribunales en relación al abogado de turno vulnera la Carta 12 DERVICHE, Maryen (sentencia en rol TC ) y ARANCIBIA OBRADOR, María José (sentencia en rol TC ). 50
15 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO Fundamental, en cuanto impone, en forma gratuita a los abogados, una carga pública, afectando con dicha medida radicalmente su libre ejercicio profesional. Pero en nuestra opinión, es justamente en la prevención del Ministro Vodanovic, donde nos parece que se encuentra el verdadero sentido y alcance que debió haber tenido el fallo en comentario. En efecto, este deja constancia de su opinión en el sentido que la inaplicabilidad debe extenderse a la integridad del precepto legal que se impugna, ya que es el Estado y no los particulares el que debe proteger a la población y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades y que la defensa obligatoria que se impone a un abogado, es absolutamente contraria a la libertad de trabajo, en cuanto se trata de un trabajo forzado, cuya elusión apareja severas sanciones. Vale decir, el Ministro declara que la inaplicabilidad denunciada es de carácter amplio no restringido al término gratuitamente que determina el fallo y afecta, por ende, a la institución del abogado de turno en su integridad, no tan solo en un aspecto de la misma, lo que realmente apunta al corazón de la situación denunciada; del mismo modo, refiere con toda claridad que existe en juego un elemento fundamental, como es permitir la práctica de un trabajo forzoso, circunstancia que violenta con toda claridad elementos esenciales de la dignidad humana, actividad que se encuentra absolutamente sancionada a nivel de todo el orbe y que merece el más abierto repudio de parte de una gran cantidad de organizaciones internacionales, a la vez que vulnera claras garantías reconocidas por la Constitución Política de la República, y diversos Tratados y Convenios Internacionales, de los cuales Chile es país signatario. Al respecto, cabe consignar lo que consagra nuestra Carta Fundamental en el capítulo III, relativo a los derechos y deberes constitucionales: primeramente, en su numeral 2º establece la igualdad ante la ley, y luego de establecer que en el país no existen los grupos privilegiados, expresa que en Chile no hay esclavos y que ni la ley ni autoridad alguna podrá establecer diferencias arbitrarias. Por ende, es claro que en nuestro país las personas son libres, iguales, y que no pueden ser sujetos de discriminaciones arbitrarias. Dichas premisas son aplicables a todo el amplio ámbito de la vida social, estando comprendida en ella la actividad profesional de los abogados, la que debe en consecuencia, debe ser libre y no puede encontrarse sujeta a discriminaciones arbitrarias. 51
16 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 Profundizaremos estos aspectos en los siguientes numerales Infracción del principio de legalidad de las cargas públicas En este aspecto nos parece correcta la tesis sostenida por el Colegio de Abogados en cuanto a que la verdadera carga pública de tipo personal que es el abogado de turno, debe establecerse de un modo severamente restringido cuando afecta o trata de afectar a alguno de los denominados derechos fundamentales, y que su decurso debe contemplar la especificación no solo del hecho sino también de la forma en que se ha de ejecutar dicho mandato legal, lo que no acaece bajo ningún respecto en este caso. En efecto, tanto la forma de imponer la gratuidad como la falta de precisión del articulado y la excesiva discrecionalidad del mismo para el tema de las excepciones; esta por lo demás, es la premisa sustentada en la prevención del Ministro señor Bertelsen en el fallo en comentario, cuando sostiene que es de opinión de declarar la inaplicabilidad del artículo 595, inciso primero, del Código Orgánico de Tribunales, no porque imponga una carga personal gratuita, sino porque la ley no ha determinado con suficiente precisión el alcance de la obligación que puede imponerse a los abogados de defender gratuitamente a las personas sin recursos. Llegados a este punto, cabe la interrogante de si existirá alguna fórmula alternativa a la simple derogación por inconstitucionalidad que permita salvar este aspecto de la carga pública que no sea derechamente su derogación, lo que no se observa bajo ningún respecto. En efecto, el sello de la gratuidad que reviste a esta normativa, no permite ofrecerle al abogado de turno una remuneración por su trabajo y eso es lo que precisamente lo torna inviable desde un punto de vista constitucional, ya que cualquier aplicación contraria pugnaría con el Nº 19, del artículo 16 de nuestra Carta Fundamental. Ello significa que, al mismo tiempo, toda interpretación de la normativa impugnada afectaría al principio de legalidad de las cargas públicas y de igualdad ante la ley, ya que la carga que se está imponiendo a los abogados para desarrollar una labor social gratuita en beneficio de la comunidad, excede con mucho el marco necesariamente genérico que esta debería tener, si la idea fuere agrupar a un conjunto de profesionales que ejerzan dicha clase de labores, ya que bajo dicha óptica debieran ser convocados todos los demás profesionales que ejercen labores de dichas características. 52
17 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO 5.3. Infracción a la libertad económica El artículo 19 Nº 21 inciso primero de la Constitución indica que la Constitución asegura a todas las personas: El derecho a desarrollar cualquier actividad económica que no sea contraria a la moral, al orden público o a la seguridad nacional, respetando las normas legales que la regulen. Cabe señalar que, desde el punto de vista material, el ejercicio de la profesión de abogado no constituye una función pública, sino la realización de una actividad económica, desde el momento que los abogados ofrecen un servicio a un determinado mercado, reciben una retribución por la prestación de dichos servicios, y asumen personalmente el riesgo por las contingencias del encargo. Ello está, por lo demás, en consonancia con lo que han reconocido sobre el particular la Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, el cual ha manifestado que según reiterada jurisprudencia el concepto de empresa comprende en el contexto del derecho de la competencia, cualquier entidad que ejerza una actividad económica, con independencia del Estatuto Jurídico de dicha entidad y de su modo de financiación, agregando al efecto que los abogados ofrecen, a cambio de una retribución, servicios de asistencia jurídica consistentes en la elaboración de informes, redacción de contratos o de otros actos así como la representación y la defensa ante los órganos jurisdiccionales. Además, asumen los riesgos económicos derivados del ejercicio de dichas actividades, ya que en caso de desequilibrio del ejercicio entre gastos e ingresos, son los propios abogados quienes han de soportar las pérdidas 13. Por tanto, corresponde aplicar de forma plena y total el estatuto constitucional del artículo 19 Nº 21 al ejercicio de la profesión de abogado, lo que implica que existe plena libertad para desarrollar la actividad, que no puede ser prohibida sino en cuanto su ejercicio se oponga a la moral, al orden público y a las buenas costumbres, y que su ejercicio es regulable en virtud de la ley; en virtud de dicha última premisa, la Constitución obliga al legislador, en el artículo 19 Nº 26, que esa regulación no afecte la esencia del derecho. Es por ello que debe considerarse que desde la perspectiva del artículo 19 Nº 21, la obligación impuesta por el artículo 595 del COT infringe la Constitución, ya que obliga bajo coerción sanción esta- 13 Tribunal de comunidades europeas. Causa rol 309/99. Cit. en Recurso de Protección presentado por Leyton Swett, Valentina contra Presidente de Corte de Apelaciones de Santiago. 53
18 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 tal a una clase de profesionales, los abogados, a prestar servicios gratuitamente, privándoles del legítimo lucro o beneficio pecuniario que de acuerdo a la jurisprudencia y doctrina es connatural a toda actividad económica 14. Es inevitable concluir, en consecuencia, que la imposición legal forzosa de realizar una actividad por esencia económica de forma gratuita, desnaturaliza en forma absoluta la actividad del abogado y, al privar de su legítimo beneficio a su titular, vulnera uno de los elementos esenciales del derecho a desarrollar actividades económicas La libertad de trabajo como derecho fundamental El incesante avance de la normativa laboral en nuestro país durante el siglo pasado, con la consiguiente consolidación de esta rama del derecho, desembocó, finalmente, en la progresiva constitucionalización del mismo. En este contexto, un punto central del debate ha estado radicado en los denominados derechos fundamentales de carácter laboral, los que se encuentran insertos en convenios internacionales, declaraciones de derechos, y tratados bilaterales, como ya se ha expresado. Este tema tiene un horizonte amplio de discusión en la doctrina y jurisprudencia internacional de carácter laboral; en Chile, el caso preciso de la libertad de trabajo, se encuentra reconocida en nuestros Estatutos Constitucionales desde los inicios de nuestra vida republicana. Cabe consignar que dicha recepción se efectuó de un modo muy similar, tanto en la Constitución de 1925, como en las Actas Constitucionales y posteriormente en la Carta del año Pero parece particularmente útil recordar por su significado las consideraciones que tuvieron presente los comisionados del Acta Nº 3 para la redacción de las normas relativas a la libertad de trabajo y su protección 15. Se dejó constancia al efecto que el derecho consagrado debería ser lo más amplio posible, de tal forma que amparase no solo al trabajador dependiente sino también al independiente; 14 Véase: sentencia recaída en caso Universidad Mariscal Sucre con Consejo Nacional de Educación, Corte Suprema, informe constitucional Nº 1668, 6 de enero de BULNES ALDUNATE, Luz La libertad de trabajo y su protección en la Constitución de (Revista de Derecho Público Nº 28 (julio-diciembre 1980) pg. 207). 54
19 EL ABOGADO DE TURNO: UN TRABAJO FORZOSO que el trabajo es una expresión de la dignidad y actividad del ser humano que merece la protección del Estado; y que la expresión retribución justa corresponde a un término amplio, comprensivo de cualquier tipo de trabajo que se realice. Asimismo, del estudio de las actas de las sesiones respectivas, es posible apreciar la intención de los comisionados de respetar los compromisos internacionales de Chile en esta materia. De allí que gran parte de la doctrina nacional ha interpretado que la cita que hace el actual artículo 20 de la Constitución vigente, al consagrar el Recurso de Protección en cuanto ampara la libertad de trabajo debe entenderse que protege tanto la libertad laboral como también el trabajo concreto, lo que haría procedente dicho recurso tanto para proteger la libertad de trabajo como al derecho a elegirlo libremente 16. No obstante, y como ya se señalare, nuestras Cortes de Apelaciones, al conocer de los recursos de protección interpuestos por diversos colegiados afectados por el sistema del turno, han señalado que los hechos descritos exceden las materias que deben ser conocidas por el recurso de protección, condiciones en las que tiene aplicación la norma de inadmisibilidad establecida en el auto acordado respectivo con la expresión manifiesta falta de fundamento, por lo que la acción intentada no será admitida a tramitación 17. Pero en todo caso, y tal como asevera la doctrina nacional, el legislador no podría bajo sanción de inconstitucionalidad dictar normas que atentaren contra la igualdad y la dignidad del hombre en materia laboral 18. De acuerdo con ello, las normas legales que se contraponen contra dichos principios, deberían entenderse viciadas por inconstitucionalidad. Aún más: se entiende que esta protección se refiere también a ciertos aspectos del trabajo mismo; de allí la expresión justa retribución que es más amplia que la de justa remuneración que contenía el artículo 10º Nº 14 de la Constitución de 1925, porque incluye tanto a los trabajadores dependientes como independientes, además de que el término retribución comprende cualquier tipo de trabajo que se 16 BULNES ALDUNATE, Luz La libertad de trabajo y su protección en la Constitución de (Revista de Derecho Público Nº 28 (julio-diciembre 1980) pg. 216). 17 Vid. Recurso rol Nº 2304/2007 Corte de Apelaciones de Santiago, Séptima Sala. 18 BULNES ALDUNATE, Luz La libertad de trabajo y su protección en la Constitución de (Revista de Derecho Público Nº 28 (julio-diciembre 1980) pg. 216). 55
20 SENTENCIAS DESTACADAS 2008 pague, sea por honorarios, remuneración o salario, participación de utilidades, etc. 19. Si es de hacer notar que el espectro de los denominados derechos sociales se ha ido ampliando y profundizando en el curso del tiempo, en consonancia con la creciente importancia que le ha ido otorgando la OIT, la que, además, ha procurado proporcionarle una progresiva y masiva difusión. Cabe hacer presente al respecto que la misma OIT volvió sobre sus pasos el año 1998, a fin de reiterar la vigencia de estos derechos fundamentales, mediante un Declaración relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, destacando nuevamente los derechos más elementales para que el ser humano pudiese progresar hacia formas de vida más dignas; entre ellos, se encontraba la completa y total abolición del trabajo forzoso. En nuestro país, en la actualidad, existe consenso en cuanto a que los derechos fundamentales propiamente tales son aquellos que se encuentran recogidos por la Constitución Política de la República, específicamente en los numerales 16 y 19 del artículo 19. Su importancia es manifiesta: nuestra Carta Fundamental contiene mecanismos que garantizan su respaldo, siendo sus normas aplicables específicamente al Estado; en efecto, el segundo inciso del artículo sexto de ella señala que los preceptos de la Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de dichos órganos como a toda persona, institución o grupo, cuidando de establecer para su debido resguardo diversos medios de acción, como es el recurso de inaplicabilidad por inconstitucionalidad. Del mismo modo, es de hacer notar que el Nº 26 del mismo artículo 19 establece que los preceptos legales que por mandato de la Constitución regulen o complementen las garantías que esta establece o que las limiten en los casos que ella lo autoriza, no podrán afectar los derechos en su esencia, ni imponer condiciones, atributos o requisitos que impidan su libre ejercicio. En la misma línea de pensamiento, cabe consignar lo prescrito por el segundo inciso del artículo 5º de la Carta Fundamental, en el que se deja constancia que el ejercicio de la soberanía reconoce como límite el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza 19 BULNES ALDUNATE, Luz La libertad de trabajo y su protección en la Constitución de (Revista de Derecho Público Nº 28 (julio-diciembre 1980) pg. 217). 56

References: artículo 407
 artículo 595
 artículo 7
 artículo 598
 artículo 598
 resolución 
 resolución 
 artículo 19
 artículo 595
 artículo 595
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 resolución 
 artículo 595
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 artículo 16
 artículo 19
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 artículo 595
 artículo 20
 artículo 10
 artículo 19
 artículo 19
 artículo 5