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Timestamp: 2018-12-15 00:01:12+00:00

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historiatotal: Textos. Economía y sociedad en la España del siglo XIX. Sexenio Revolucionario (1868-1874)
Textos. Economía y sociedad en la España del siglo XIX. Sexenio Revolucionario (1868-1874)
ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX (SEXENIO DEMOCRÁTICO 1868-1874)
El triunfo de la revolución iniciada en el glorioso alzamiento de Cádiz hace indispensable una medida de grandísima importancia: la reacuñación de la moneda. Pero al reacuñar la moneda, puesto que han de hacerse los gastos necesarios para este objeto, parece ocasión oportuna de realizar la reforma del sistema monetario, ajustando este a las bases adoptadas en el convenio internacional de 23 de diciembre de 1865 por Francia, Bélgica, Italia y Suiza. España no entra, sin embargo, a formar desde luego parte de la unión monetaria establecida por las cuatro naciones indicadas, ni se somete a las obligaciones del referido convenio; conservando su libertad de acción para todo lo que no se determina de un modo expreso en el presente decreto (…).
No se ocultan al Gobierno provisional los inconvenientes inseparables de esta transformación, como de todas las operaciones análogas, ni desconoce el sacrificio que para realizarla deberá imponerse el país. Pero, sobre exigirla una razón de dignidad y de decoro, sus ventajas económicas en un próximo porvenir son demasiado considerables, para que pueda dudarse de la utilidad de la reforma. Todo lo que facilita el comercio y las relaciones entre los pueblos, constituye un inmenso beneficio, porque fecunda los gérmenes de la riqueza, levanta la condición del ciudadano, y afirma la civilización y la libertad. Adoptando los tipos monetarios del convenio internacional, España abre los brazos a sus hermanas de Europa, y da una nueva y clara muestra de la resolución inquebrantable con que quiere unirse a ellas, para entrar en el congreso de las naciones libres, de que por tanto tiempo la han tenido alejada, contrariando su natural inclinación, los desaciertos políticos y el empirismo rutinario de sus gobiernos.
Por todas estas consideraciones, y en uso de las facultades que me competen, como individuo y Ministro de Hacienda, vengo en decretar lo siguiente:
Artículo l. En todos los dominios españoles la unidad monetaria será la peseta, moneda efectiva equivalente a 100 céntimos.
Artículo 2. Se acuñarán monedas de oro de 100, 50, 20, 10 y 5 pesetas (…).
Artículo 3. Asimismo se acuñarán monedas de plata de 5 pesetas (…).
Artículo 4. También se acuñarán monedas de dos pesetas, una peseta, 50 céntimos y 20 céntimos
Artículo 5. Se acuñarán monedas de bronce de 10, 5, 2 y un céntimos (…).
19 de octubre de 1868
Bases de la Ley de Minas de 1868
El antiguo derecho de España en materia de minas las declaraba solemnemente propiedad del Soberano. La propiedad en la minería, como en todos los ramos de la industria humana, es tanto más fecunda cuanto menos cuesta adquirirla y más firme es su posesión; pero ambas condiciones faltan en España para el propietario de minas, y por faltar, esta fuente de riqueza se estanca y se esteriliza, y brotan abusos, obstáculos y complicaciones sin cuento. Faltan, pues, en la industria de que se trata, si al nivel de las demás ha de llegar, estas dos condiciones: facilidad para conceder, seguridad para explotar.
Para conseguir lo primero establece el Ministro en el art. 15 que, sin calicatas, investigaciones, trámites ni expedientes, el Gobernador de la provincia conceda y deba conceder, marque y deba marcar en terreno franco, a toda persona, la masa minera que solicite, mediante el pago de un censo, derecho o patente.
Para realizar la segunda condición, es decir, la seguridad, establece el Ministro que suscribe que las concesiones sean perpetuas, y que constituyan propiedades firmísimas, de las que bajo ningún pretexto puedan ser despojados sus dueños mientras que paguen las cuotas correspondientes.
No se oculta al Ministro que suscribe que tal vez esta solución radical despierte alarmas en espíritus apocados y sin fe en los grandes principios modernos; pero después de meditarlo concienzudamente, después de consultar la experiencia y de ver los resultados que la reglamentación ha producido en España, y los que la libre acción de la industria privada da en otras naciones, opta sin titubear un punto por la libertad en minería, como germen de progreso y prenda de justicia. Vender todas las minas, o el dominio sobre ellas; dar salida a las sustancias subterráneas y lanzarlas al mercado; arrancarse a la rutina y abrir nuevos caminos a la libertad, son cosas propias de una revolución.
29 de diciembre de 1868, publicado en la Gaceta de Madrid el 1 de enero de 1869
El proteccionismo, aprovechando la reacción política y económica de la restauración, ha conseguido paralizar la reforma de 1869. Yo no diré ahora que sean precisamente debidos todos los progresos evidentes de todas las industrias en España a la reforma de 1869; pero sí diré, porque es notorio, que los progresos de todas las industrias españolas importantes han coincidido en el tiempo con las varias reformas arancelarias liberales que se han hecho desde 1841 acá. Veamos el efecto necesario de la subida de los aranceles, que es el famoso remedio proteccionista.
Sucederá, si el artículo recargado es de absoluta necesidad para la vida, que una parte de lo que el país dedicaba a satisfacer esa necesidad con productos del extranjero, irá a aumentar el consumo de los similares nacionales, pero esto se verificará a costa de una reducción en el consumo de todos los demás artículos menos necesarios. La industria favorecida obtendrá una ventaja; para las demás se agravará o se presentará la crisis; y si se elevan los derechos de todas, la ruina será general e inevitable para productores y consumidores.
¿Qué sucede, en efecto, en las industrias protegidas? El producto se encarece, si es su consumo necesario (…); los productores pueden realizar y realizan grandes beneficios. El capital que está invertido en otras industrias, al ver que en la protegida se obtienen beneficios mayores, acude a ella abandonando su anterior empleo.
Por esta excitación resulta una afluencia anormal del capital y del trabajo a la producción de los artículos favorecidos, que llega a aumentar su número con exceso sobre las necesidades naturales y propias del mercado. La venta se hace difícil, los almacenes se llenan de mercancías sin salida, y preséntase fatalmente la crisis, la cual no puede cesar sino disminuyendo la producción; esto es, haciendo todo lo contrario de la elevación de los derechos protectores que la estimulan artificial y violentamente.
Gabriel Rodríguez, Revista de España, 1888.
Manifiesto del Comité Organizador de la AIT. 24 diciembre 1869
La clase media acaparadora de todos los privilegios; dueña del capital, de la ciencia; dueña por consiguiente, de la magistratura; dueña de la tierra, de sus frutos, del ferrocarril, del telégrafo, de las habitaciones, de las minas, de los caminos, de los puertos, de los mares, de los peces que la naturaleza multiplica en su seno, de los buques que recorren su superficie, de las primeras materias de producción, de los elementos, como máquinas y herramientas; dueña del Estado y, por consiguiente, de todo, os concederá con la república federal todas las libertades políticas… Nos dará libertad de industria; pero a los que sin culpa nuestra nada poseemos, ¿nos dará la libertad de industria los medios de disfrutarla?
La Comisión nombrada para dictaminar sobre la proposición referente a la política, propone que la conferencia acepte el siguiente dictamen: (…) En vista de los deseos casi unánimes manifestados por sus secciones y federaciones respectivas de poseer una noción clara y distinta y una línea de conducta determinada acerca de las grandes cuestiones políticas que agitan y dividen la opinión del pueblo (…). República democrática-federal, que sirve hoy de lema y aspiración a un partido político, puesto que las doctrinas de los demás partidos están perfectamente definidas y sus tendencias y resultados prácticos son bien conocidos de todos (…). Los delegados en esta conferencia creen deber manifestar su parecer sobre tan importante cuestión: La idea moderna de la república democrática surgió en Francia del gran movimiento revolucionario de 1793, con los sublimes principios de libertad, igualdad y fraternidad (...). Como todas las ideas que entrañan la verdad y la justicia (…).
En vista de las difíciles circunstancias que estamos atravesando los habitantes del pueblo de Las Corts de Sarriá, hemos determinado levantar nuestra voz, a fin de que poniéndonos de acuerdo para ocupar o no los pisos que hay por alquilar, según las condiciones, podamos lograr hacer frente a nuestros explotadores, y modificar un tanto la precaria situación en que han logrado ponernos.
Considerando que los dueños de las habitaciones piden enormes precios, con los cuales a los obreros no es imposible acudir a nuestras primeras necesidades; hemos determinado lo siguiente:
Declarar, sesenta pisos en huelga, hasta que se hayan modificado sus condiciones, haciéndolas compatibles con el jornal del obrero. Igualmente hemos acordado elegir una comisión inspeccionadora en todos los barrios, a fin de que cuando un ciudadano desee alquilar un piso, pueda relacionarse con dicha comisión, y esta le manifestará el precio a que está dotada la habitación que desee ocupar.
Al efecto, en una reunión celebrada el día 6 del corriente octubre de los habitantes de este pueblo, nombraron una comisión organizadora a fin de que llevase los trabajos a cabo de hacer resistencia al monopolio de la propiedad; porque si bien no hay leyes que fije el máximum del producto que debe dar la propiedad, tampoco debe haber derecho para impedir la resistencia moral del obrero a esos que, como tantos otros explotadores, viven sin trabajar en cosas útiles al mundo.(...)
Proclama de una comisión de huelga. Las Corts de Sarriá, 10 de octubre de 1873
La dictadura de Serrano contra el movimiento obrero
Artículo 1. Quedan disueltas desde la publicación de este decreto todas las reuniones y sociedades políticas en las que de palabra u obra se conspire contra la seguridad pública, contra los altos y sagrados intereses de la patria, contra la integridad del territorio español y contra el poder constituido.
Madrid, 10 de enero de 1874. El presidente, Francisco Serrano
Publicado por Juan Luis Gomez Medina en 21:30
Etiquetas: Textos. Historia de España. Segundo de Bachillerato.
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Artículo 3

Artículo 4

Artículo 5

Artículo 1