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Timestamp: 2018-11-18 09:59:25+00:00

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AGLI Recortes de Prensa Miércoles 9 Marzo 2005
TERRORISMO Y OPTIMISMO ANTROPOLÓGICO
Ignacio RUIZ QUINTANO ABC 9 Marzo 2005
Federico Jiménez Losantos El Mundo 9 Marzo 2005
Instituto Arana
Juan BRAVO La Razón 9 Marzo 2005
Menudo fiasco
Ignacio Villa Libertad Digital 9 Marzo 2005
Las campanas doblan por tí
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 9 Marzo 2005
La determinación de Rajoy y la perplejidad de Manjón
EDITORIAL Libertad Digital 9 Marzo 2005
No hay otro futuro
EL SUBMARINO La Razón 9 Marzo 2005
De nuevo Kosovo
GEES Libertad Digital 9 Marzo 2005
«UN TAL BLÁZQUEZ»
Jaime CAMPMANY ABC 9 Marzo 2005
EPÍLOGO Y DECEPCIÓN
Editorial ABC 9 Marzo 2005
Piqué en río revuelto
Jorge Vilches Libertad Digital 9 Marzo 2005
3.400 personas se autoinculpan con Mikel Buesa por la querella del Gobierno vasco
DAVID GUADILLA BILBAO El Correo 9 Marzo 2005
La UPV matricula a 57 etarras recluidos en Francia, entre ellos a Mikel Antza y Soledad Iparraguirre
Europa Press Libertad Digital 9 Marzo 2005
El PP denuncia «el sectarismo» de Ibarra a través de las bibliotecas de Extremadura
ABC 9 Marzo 2005
Marín amonesta a un diputado del PNV por romper la norma y hablar en euskera
P. DE LAS HERAS COLPISA. MADRID El Correo 9 Marzo 2005
El PSOE intenta, sin éxito, que Marín recupere el uso del catalán
E. L. Palomera La Razón 9 Marzo 2005
El PSOE pide a Marín que vuelva a permitir otras lenguas en el Congreso porque le gustaba más
Por Ignacio RUIZ QUINTANO ABC 9 Marzo 2005
¿QUÉ es terrorismo? Al español empieza a pasarle con el terrorismo lo que a san Agustín con el tiempo: si se lo preguntan, no lo sabe. Por eso llega a Madrid el padre de Kojo Annan, que trae consigo una definición de «terrorismo» provista de todos los adelantos que le han elaborado para este viaje sus expertos onusianos. «Terrorismo es...» Eso, ¿qué es terrorismo?
La definición extraída del maletín del padre de Kojo Annan tampoco explica mucho: no revisa aquellos postulados terroristas de la escuela de Francfort (Marx cruzado con Freud) que siempre han fascinado a la intelectualidad de «la vida es un asco», empeñada, para distraerse, en conmocionar por el terror a esta sociedad aletargada en la comodidad burguesa. Se nota que la definición es obra de expertos, pero ¿qué importa? Una de las leyes sobre la experiencia dice que, cuanto mayor sea la distancia desde la que se han desplazado los expertos, más les creerán.
Y todo sigue igual. Ahora mismo, en Madrid, si uno tuviera la desgracia de que le descerrajase un tiro en la nuca la Resistencia (la Eta, en lenguaje reaccionario), a los ojos de la España oficial uno sólo dejaría dos cosas: un título de fascista para toda la familia y un número para la cola de Peces-Barba, que es el encargado de repartir la vaselina del «optimismo antropológico» que nos ha de traer la tregua con la Eta (con la Resistencia, en lenguaje progresista). ¿Vale la pena?
CON toda la claridad del rotundo vocalismo castellano -los cinco timbres de tímpano que decía Nebrija-, no. Los catalanes, que son fenicios pasados por la escuela escocesa del sentido común -el «seny»: argumentos redondeados por la fe-, fueron los primeros en darse cuenta del magro negocio que hay en dejarse matar para que luego a los familiares los llamen fascistas y los manden con Peces-Barba a merendar chocolate con soconusco. Entonces enviaron a Perpiñán a Pérez, el hijo del guardia, a ajustar con Josu Ternera (Pep Vedella, en vaso de agua clara) que los etarras maten en Madrid, pero no en Barcelona.
-¡«Mirat» el mapa, tú! -dicen que dijo a Ternera, con lógica «luliana» de estanquero cambrilense, Pérez, el hijo del guardia.
Y así lo hicieron. El pueblo catalán, agradecido, derramó su vino y sus votos sobre su clase política, cuyo «avi», Maragall, se pasa la vida diciendo unas cosas tan raras que da que pensar a una prensa sedienta. «Sed», por cierto, fue constante palabra en la obra y en la vida del «avi» de este «avi». (No es verdad, como creen algunos, que el «avi» se produzca espontáneamente entre los catalanes. Fernández Flórez sostenía que ellos lo logran a la manera, aunque por procedimientos distintos, que las hormigas y las abejas logran sus reinas.)
ESTA especie de felicidad desvergonzada, de sonrisa que, de antemano, todos llevan en el bolsillo, como las gafas, para sacarla cuando habla el «avi», sólo es el avance de lo que Bermúdez, el inquilino accidental de La Moncloa, llama «Optimismo Antropológico», para arreglar el terrorismo del Norte, o para arreglar el terrorismo del Sur, «Alianza de Civilizaciones», olvidando la mala pata que en España traen esos enunciados hiperbólicos, empezando por la Invencible y la Gloriosa. ¿Antropología? Gellner la definió deliciosamente como el estudio de primos retrasados: los antropólogos, había dicho Russell, seleccionan e interpretan los hechos de acuerdo con sus prejuicios, mientras que el salvaje es un individuo servicial que hace lo que sea necesario para sustentar las teorías de los antropólogos. Un antropólogo puede ser un alegre pesimista o un optimista melancólico. Ahora, ¿qué clase de hombre puede soñar con una estatua a Pachi López frente al Kursaal con la leyenda «Al Fundador de la Verdadera Patria Vasca»?
Por Federico Jiménez Losantos El Mundo 9 Marzo 2005
De todas las conclusiones pergeñadas por el Gobierno y sus satélites a cuenta del 11-M sólo hay una clara, que es la que precisamente no aparece en el papel de ZP y sus rovireches: el PSOE ha destruido cualquier consenso con la oposición en las materias de máximo riesgo nacional, como la propia unidad de España y la lucha antiterrorista.
Zapatero vive instalado en un sectarismo radicalmente antipatriótico que desdeña los derechos cívicos de media España y que no tiene otro objetivo que destruir la para muchos deseable y en todo caso natural alternativa democrática de Gobierno, que es la del PP.
Aznar ya no es excusa, si alguna vez lo fue, en esta estrategia cainita, porque Rajoy no puede ser más exquisito de formas y la política de demolición de la derecha es la misma que hace dos años, un año y un año menos cuatro días, o sea, desde el 13-M.
No hay más que una política coherente en este Gobierno de las incoherencias que es destruir a la derecha en todos los terrenos: político, social, religioso y mediático.
Esa es la única conclusión real del 11-M: un año después, para el PSOE todos los días es 13 de Marzo. Mitterrand calificó el gaullismo de «golpe de Estado permanente».
Polanco y Zapatero, valga la redundancia, tratan de acostumbrarnos desde el Prestige, la Guerra de Irak y el 11-M a una especie de permanente golpismo de baja intensidad. Su mísero comportamiento en todo lo relativo a la Comisión del 11-M lo demuestra con creces.
Basta leer la última entrega de la serie de Fernando Múgica para ver que, un año después del 11-M, no sabemos nada e incluso podemos conjeturar menos hipótesis que hace un año.
En ese sentido, ha hecho muy bien el PP en negarse a suscribir el zafio golletazo de esas conclusiones que nada tienen que ver con lo que pasó realmente deil 11-M al 14-M, y desde años antes, cuando Toro buscaba hacer estallar bombas con móviles.
En cambio, hay algo clarísimo: desde el Gobierno se ha promovido una auténtica olimpiada del perjurio en la Comisión del 11-M, se ha obligado o sugerido que mientan en la sede de la soberanía nacional los más altos cargos de la Policía y la Guardia Civil, disciplina delictiva que quedó de manifiesto al conocerse la cinta de Cancienes.
La única víctima de esa burla a la Justicia ha sido Bolinaga, cuando, de Campillo para arriba, tenían que haber echado a todos los jefes de Asturias, de la UCO y fumigada la comisaría de Avilés.
¿Y por qué han mentido todos los aparatos del Estado controlados por el PSOE? Pues porque, evidentemente, ZP y sus rovireches, con Polanco a la cabeza, siguen empeñados en vendernos que el 11-M fue culpa del PP.
Y a esa trola lo subordinan todo. El resultado es la creciente y gravísima erosión de su legitimidad. Porque, después de un año, el 13-M ya no es casualidad sino continuidad.
La imagen, el qué dirán, es imprescindible en la actual vida política nacional. Para algunos parece que lo de menos es que los proyectos estén dirigidos hacia el interés general, que tengan el suficiente calado como para que esté justificado el gasto público. Gestionar a golpe de escaparate es cualquier cosa menos responsable, y la gestión del Gobierno en los últimos meses es una buena prueba de ello. El socialismo vasco parece haberse aprendido bien esa lección y está dispuesto a seguirla. Y nada mejor que el euskera como campo de pruebas para demostrar al nacionalista moderado que Patxi López es de fiar en ese terreno. Y está bien que los políticos defiendan y alienten el patrimonio cultural de todos, pero llama la atención que López se saque de la chistera una especie de Instituto Cervantes en versión Arana para «exportar» el euskera por el mundo. Hay que preguntarse si no sería mejor que Patxi López dedicara el dinero de todos a fomentar el conocimiento del euskera en las provincias vascas sin sectarismos ni imposiciones y con pleno respeto a los derechos de quienes no quieran o no puedan aprender esa lengua antes que desarrollar fantásticos proyectos, con cargo al erario público, para darlo a conocer en China o Rumanía. Política de cartón piedra, con el dinero de todos, a mayor gloria del «plan López».
El fiasco esperado se ha cumplido. Fiasco total. La Cumbre Internacional sobre terrorismo que se ha inaugurado en Madrid ha sido un fracaso estrepitoso tanto en las asistencias como en los contenidos. Al final la previsión no ha fallado. Esta Cumbre internacional, una vez más, está siendo utilizada por el Gobierno de Zapatero para alimentar su teoría sobre los atentados del 11 de marzo.
Esa doctrina política quiere esconder dos realidades: un año después seguimos sin conocer lo que pasó el 11 de marzo, seguimos sin conocer a los autores y a los que diseñaron el atentado. Y un año después el Gobierno pretende convencer a la ciudadanía de los resultados de una investigación política que no ha aclarado nada de nada. Los atentados del 11 de marzo tenían un objetivo evidente: el cambio de Gobierno en España. Y los terroristas lo cumplieron con creces. Sin embargo, el Ejecutivo Zapatero nunca ha querido reconocerlo. No es que esta postura vaya en contra de su legitimidad pero hace mucho daño a la política española. El PSOE no ganó el 14 de marzo por las tan publicitadas "mentiras" del PP; el PSOE ganó tras el dramático impacto de un atentado de las dimensiones del 11 de marzo y después de un uso sin precedentes del día de reflexión.
Con este planteamiento, el Gobierno intenta enderezar la situación pensando en sus propios intereses. Y se equivoca. Estas artimañas, antes o después, deteriorarán la imagen del Ejecutivo. En esta estrategia, ahora toca esconderse detrás de la "alianza de civilizaciones" que parece llamada a convertirse en el gran logro de la Cumbre internacional de Madrid. Zapatero vuelve a poner encima de la mesa esta historia de la "alianza" que va a exponer a Kofi Annan en su visita a Madrid.
Pero un año después seguimos sin saber que pasó. El Gobierno no ha investigado el fondo de los atentados de Madrid. Eso sí, le ha faltado tiempo para invitar al Rey de Marruecos en el primer aniversario y volver a recuperar esa "alianza de civilizaciones". Estamos, pues, ante lo de siempre: golpes de efectos y cortinas de humo. Pero esta vez jugando con fuego.
La censura, las presiones y el control del lenguaje adornan la cumbre antiterrorista y propagandística con la que el gobierno ha querido vincular la faena de la Comisión del 11-M. Nunca debió contar con el aval real esa... ¿cómo llamarla? Cumbre para la inversión de la culpa, Cumbre contra los Estados Unidos, Cumbre por la comprensión del crimen, Cumbre para el terrorismo.
En la extraña tenida está prohibido llamarle terrorismo islamista al terrorismo islamista, y el tufo antiamericano es tan insoportable que Bill Clinton se ha visto aquejado de un severo y repentino ataque de caspa y ha dicho que no le esperen. Al que sí se espera es a Mohamed VI en el Bosque de los Ausentes. Contra ese pedazo de demócrata no habrá abucheos; los abucheos los reserva la progresía española para el PP.
Lo que el núcleo duro de Caín Rodríguez viene haciendo desde los atentados ha marcado algunas peligrosas directrices a sus bases, desde las manifestaciones antidemocráticas ante las sedes hasta el intento de trágala de la Comisión de investigación, pasando por el uso de la policía para detener ilegalmente a militantes jubilados. Pero tanta pauta cainita tiene su efecto, y al final se pierde el control de la situación y los socialistas se quedan sin margen para disfrazarse de gobernantes moderados. Así, el linchamiento continuado ha acabado por impedir el abrazo táctico con Rajoy para la foto del aniversario. ¿Y por qué habría que abrazarse a Rajoy? Más que nada porque sin su partido nada grande tiene credibilidad. Les guste o no, el PP es, con mucho, la mayor organización política de España: ochocientos cuarenta mil militantes según las últimas cifras.
Querían la foto del abrazo, querían montar una Cumbre de prisa de prisa, querían aclamar al gran líder, con su ansia infinita de paz, e impulsar la alianza de civilizaciones. Pero la masa adepta ha sido hiperestimulada y no se anda ya con sutilezas: iban a convertir el concierto de Manjón en unos premios Goya a lo bruto y le iban a llamar a Rajoy de todo menos bonito. Un engorro, mejor posponer el concierto. ¿Para cuando? Para cuando toque de nuevo linchamiento. Pronto.
A la Manjón, por cierto, le ha dado un premio de comunicación la Universidad Ramon Llull. Merecido lo tiene, concretamente en la variante de propaganda. Es un premio difícil porque España da verdaderos maestros en la disciplina. Ahí está el programa de Tele 5 dedicado a los tres días de marzo. Nauseabundo y a la vez fascinante, pues confirma que los tíos no se cortan: nos cuentan la ignominia en versión Cadena Ser, El País y CNN. También aparece su amigo Gallardón repitiendo aquello tan emotivo de que en algo debieron equivocarse. El enemigo fuera y el enemigo dentro. Así las cosas, no te preguntes por quién doblan las campanas, españolito liberal o conservador. Las campanas doblan por ti.
Decía Orwell que a veces es necesario defender lo obvio. Y eso hacemos cuando afirmarmos que la clausura de una comisión de investigación no debería estar condicionada a ninguna fecha, por mucho que sea la del aniversario del evento que se investiga. Menos aun cuando ese “evento” es, ni más ni menos, la mayor masacre terrorista que se haya producido en Europa. Hasta en eso, sin embargo, está quedando en evidencia el “todos contra el PP” al que el Gobierno quiere ceñir las precipitadas conclusiones de la comisión del 11-M. Tras bloquear las comparecencias solicitadas por este partido, -el PP ha respaldado cuantas han solicitado el resto de los grupos políticos-, y tras unos silenciosos y silenciados meses de vacaciones, un guión prestablecido quiere dar carpetazo al asunto. Y, toda la oposición, salvo el PP, lo secunda.
Como ha señalado Rajoy en una declaración institucional de su partido, no se trata hoy de mejorar un texto deficiente, sino de “rechazar una maniobra manifiestamente partidista, que persigue liquidar una investigación antes de completar sus trabajos y, además, parcelar las conclusiones como mejor le convenga al partido del Gobierno”.
También celebramos que, ahora, la presidenta de las víctimas –ella prefiere llamarles “afectados”- denuncie también las “soluciones de parcheo” que anida en esta especie de clausura-aniversario. Que una persona como Pilar Manjón, cuyas "simpatías" hacia Aznar y su partido son casi tan escasas como puedan serlo las de los asesinos de su hijo, ponga ahora en solfa las labores de investigación, secundando, en parte, lo que ha venido denunciando el PP, es un dato a tener en cuenta. Cabe, sin embargo, recordar que fue Manjón, contra la opinión de la anterior presidenta de la Asociación, la que se mostró favorable a la clausura de esta comisión; clausura que va a “parchear” de forma absoluta e irreversible la investigación política de aquella horrenda masacre.
También es de celebrar la perplejidad que la señora Manjón dice ahora sentir ante la bochornosa decisión del fiscal Gerardo Herrero de archivar las investigaciones sobre la trama de explosivos asturiana. Cabe, sin embargo, también recordar que fueron precisamente algunas de las comparecencias solicitadas por el PP, y denegadas por el Gobierno, las que trataban de esclarecer toda esta trama en una comisión a la que Manjón también pretendía ver clausurada.
Es cierto que hay que ofrecer respecto a las víctimas, pero no lo es menos que hay que pedirles coherencia.
Era el hombre de las mil caras. En los años ochenta y noventa era considerado prácticamente como el enemigo público número uno. Terrorista cruel y sanguinario, se labró a conciencia su fama de asesino despiadado y, a la vez, escurridizo. Para las mentes deformadas y perturbadas de jóvenes vascos, lo era todo, ansiaban seguir sus pasos y enrolarse en la banda terrorista para mimetizar esa carrera criminal. Para los ciudadanos normales, la gente de bien, sólo era un asesino cobarde especialista en el tiro en la nuca y que tuvo en jaque a un país durante años y años, en los que su detención parecía imposible. Pero la realidad era otra muy distinta, la realidad es que el terrorismo y los terroristas sólo tienen un final. La imagen ayer de José Luis Urrusolo Sistiaga en la Audiencia Nacional lo resume todo y es la mejor lección para los que hoy todavía reivindican la dictadura del terror. A diferencia de la mayoría de terroristas, Urrusolo, expulsado de ETA hace años, ni siquiera necesitaba la habilitación de ese banquillo blindado, donde los etarras suelen montar sus circos de gritos y patadas para ser expulsados de la sala. Urrusolo fue juzgado en una dependencia normal casi como un delincuente más. Ése es el futuro y no otro para quienes violentan el Estado de Derecho. Un epílogo de derrota y prisión.
Entre las siempre preocupantes noticias que nos llegan del mundo árabe, del régimen persa o de Corea del Norte, destaca una que procede de Kosovo, de aquel dramático capítulo de la crisis general que los Balcanes vivieron a partir de la descomposición del Imperio Soviético. El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia ha procesado a Ramush Haradinaj, Primer Ministro de Kosovo. Haradinaj ha presentado la dimisión y se ha trasladado a La Haya para hacerse cargo de su defensa.
La crisis de Kosovo fue la más delicada y peligrosa de las distintas guerras que jalonaron la descomposición de Yugoslavia, el sueño de un estado que reunía a los eslavos balcánicos. La intervención de la OTAN, sin resolución del Consejo de Seguridad que la amparase, evitó la crisis de la propia Alianza, la expansión del problema a Macedonia y el temido choque entre Grecia y Turquía por la suerte de los macedonios. De aquellos días proceden tres herencias complejas.
Aunque ya había algún precedente, fue a propósito de la intervención en Kosovo cuando se estableció firmemente un nuevo principio revolucionario en las relaciones internacionales: la injerencia por razones humanitarias. En 1555, en el famoso” Interim de Augsburgo” se había acordado el principio de cuius regio eius religio (la religión de cada territorio será la de su soberano) Idea refrendada en el Tratado de Westphalia, en 1648, en el colofón de las guerras de religión. Era la base del derecho de no injerencia en los asuntos internos de un estado soberano, reconocido en la Carta de Naciones Unidas. Cuatro siglos y medio en los que la sociedad internacional asumió que para convivir había que establecer algunas reglas básicas, de espaldas a los principios morales sobre los que se había levantado Occidente. El derecho de no injerencia se mantiene hoy, aunque con importantes limitaciones: ningún gobernante puede ampararse en el derecho internacional para cometer violaciones sistemáticas de los derechos humanos contra sus propios conciudadanos. Es en esa circunstancia cuando otras naciones pueden considerar su derecho a intervenir ¿Cómo se regula este nuevo derecho? ¿Quién tiene la autoridad para decidir cuándo? Lo único que tenemos claro es que en una sociedad en la que la información se cuela por todas partes no es posible mantenerse de brazos cruzados ante determinadas situaciones.
Milósevic, en su megalomanía, convirtió a los albaneses en mártires y al Ejército de Liberación de Albania en una guerrilla reconocida internacionalmente. Los albaneses se habían visto privados de su autonomía y Milósevic estaba forzando a muchas familias a abandonar sus viviendas con un destino incierto. Su causa se convirtió en todo un símbolo, dejando en el olvido que el contrabando de armas y drogas era el principal negocio del territorio y que muchos de los dirigentes guerrilleros eran tan mafiosos como terroristas. La paz requería justicia. Se empezó por el agresor, Milósevic, y por sus cómplices. Pero la persecución no se podía detener en el campo serbio. El procesamiento de Haradinaj, uno de los más destacados jefes guerrilleros, es un paso muy importante para una futura reconciliación. Sólo persiguiendo a todos los que cometieron crímenes de guerra se pueden poner las bases para la reconstrucción política.
El establecimiento de un protectorado sobre Kosovo dejaba conscientemente sin resolver un problema de extrema gravedad, que se había tratado de obviar en las fallidas conversaciones de paz: la independencia. Kosovo es parte de la República de Serbia, una de las repúblicas federadas de la antigua Yugoslavia. Tenía estatuto de autonomía pero sus habitantes, eslavos musulmanes, venían demandando la plena soberanía. En aquellos días muchos afirmaron que tras lo ocurrido era imposible la convivencia de ortodoxos y musulmanes en un solo estado. Otros optaron por posponer la resolución del conflicto décadas, dando por hecho que el protectorado se mantendría durante cuarenta años. El gobierno español del momento argumentó su presencia militar en la necesidad de poner freno al “nacionalismo excluyente” serbio, representado por Milósevic, y rechazó en todo momento la alteración de las fronteras.
Aceptar un Kosovo independiente supone enviar un mensaje muy peligroso a todos los movimientos secesionistas del planeta: una guerra concluye en la intervención internacional y en la ansiada independencia, luego vale la pena.
Decidimos intervenir en Kosovo libremente, establecimos un nuevo principio revolucionario que aporta moralidad a las relaciones internacionales, evitamos una catástrofe humanitaria... y ahora tenemos el deber de integrar Kosovo en Serbia. El procesamiento y la dimisión de su primer ministro es un paso importante en este sentido.
Por Jaime CAMPMANY ABC 9 Marzo 2005
NO sé si está previsto en el Reglamento divino que el Espíritu Santo, inspirador de los cardenales del Cónclave cuando se reúnen para elegir Papa, inspire también a los obispos españoles cuando van a elegir presidente de la Conferencia Episcopal. De cualquier modo, soplados o no por el Espíritu, las decisiones de una asamblea de obispos son tan imprevisibles como la inspiración del Espíritu Santo, y tan inescrutables como los designios de la Divina Providencia.
Cuando monseñor Ricardo Blázquez fue designado obispo de Bilbao, el prelado seglar Xabier Arzallus recibió la noticia con la afirmación irreverente, propia de un «maketo blasfemo», como diría Sabino Arana, de que habían nombrado obispo a «un tal Blázquez». Menos mal que no echó mano de los viejos fueros en aquel pasaje donde se resistían a los mandatos de la Santa Sede y conminaban a los fieles de esta manera: «Si entra obispo en Vizcaya, mátesele».
No sé, porque estas son cosas casi de confesonario, si el tal Arzallus se habrá reconciliado con el «tal Blázquez», o si se habrá arrepentido de la falta de respeto, del desdén a un pastor de almas, y de aquellas almas de su tierra, no de unas almas cualesquiera, o si habrá mediado monseñor Setién en la concordia y amistad entre ambas jerarquías episcopales; la eclesiástica y la política. Conciliación ha debido de haberla, porque las personalidades del nacionalismo vasco, que no abren la boca sin mirar hacia el «tal Arzallus», han acogido con alegría y esperanza la elección del obispo de Bilbao para presidir la Conferencia Episcopal española. ¿He escrito «española»? Sí, sí, pues eso: española.
Ha expresado monseñor Blázquez al conocer su elección una natural esperanza, que yo deseo fervientemente que se cumpla. Igual que se disolvieron hasta desaparecer los recelos y las desconfianzas nacidas de su designación como obispo de «Bilbo» (¡alinearse, ar!), desaparecerán las que nazcan en razón de su presidencia, «si es que surgieran». Porque ni los católicos a machamartillo, ni los más papistas que el Papa, ni los más acreditados meapilas, ni los más fervorosos sacristanes de procesión, novena y adoración nocturna pueden negar o desconocer la influencia e intervención de la iglesia vasca en la predicación de la nefasta doctrina nacionalista de Sabino Arana, ni pueden olvidar la discriminación episcopal que sembró monseñor Setién, obispo de Donostia, en el territorio vasco entre víctimas y verdugos, entre los asesinados inocentes y los verdugos etarras.
Venga norabuena a presidir la Conferencia Episcopal Española un obispo que conoce y ha vivido de cerca el drama que sufre la sociedad vasca y su trágica división: a un lado los que gozan de indulto de los terroristas y a otro los que tienen que salir a la calle escoltados, los que viven con una pistola apoyada en la nuca y los que se aprovechan de esas pistolas para sus negociaciones políticas. Por otra parte, siempre es hermoso, justo y saludable que quien fue tratado con desdén por Xabier Arzallus, ese mixto de padre Azúcar y doctrinario nazi, y que recibió el remoquete desdeñoso de «un tal Blázquez», presida hoy a los obispos españoles. Porque además, «nihil sine episcopo», que rezan las sotanas.
EL fracaso de la comisión investigadora del 11-M no se debe a la negativa del PP a respaldar las recomendaciones y propuestas que ayer, finalmente, fueron aprobadas por la mayoría formada por el PSOE y los grupos minoritarios. El fracaso de esta comisión vino dado desde sus comienzos y, ya en sus postrimerías, se reproduce un esquema que busca endosar culpabilidades en ningún caso demostradas. Aunque el grado de necesidad o de pertinencia de las comparecencias solicitadas por los populares y denegadas por el resto de los grupos no fuera el mismo en todos los casos, la vocación teóricamente integradora de la comisión parlamentaria debería haber establecido una tendencia paritaria en las aportaciones de PP y PSOE al contenido de una investigación que ofrece múltiples respuestas pendientes. Tanto como se ha hablado de la comisión del 11-S en el Congreso de Estados Unidos, se podía haber tomado como modelo la paridad entre republicanos y demócratas para ofrecer a una sociedad duramente golpeada un estímulo de unidad política. Se ha perdido la ocasión de hacer algo similar tras el 11-M y, sin embargo, se ha optado por ratificar juicios inculpatorios previamente fijados, configurando un escenario de ajuste de cuentas con efectos retroactivos.
El PP ha explicado su negativa a participar en la votación de las recomendaciones con argumentos coherentes con su actitud a lo largo de estos meses de investigación parlamentaria. Desplazados a una posición residual por imperativo de la mayoría gubernamental, era previsible que el PP no se sintiera identificado con el resultado de la comisión, incluso que impugnara la oportunidad de clausurar la investigación cuando aún había, y hay, interrogantes abiertos en relación con la preparación de los atentados y con la agitación social del 13-M. Tras una comisión hecha a la medida del desencuentro entre la mayoría del PSOE y sus aliados parlamentarios, por un lado, y el PP, por otro, resultaba pueril defender la posibilidad de que las discrepancias desaparecerían al final para dar paso a un consenso de punto final. Además, el PP considera que no procedía hacer recomendaciones y propuestas al margen de las conclusiones oficiales que debe votar el Pleno del Congreso. Ciertamente, aunque en el plano técnico sea posible esta separación de resultados, se trata de un método que predispone a los acuerdos asimétricos y fragmenta el consenso a conveniencia de la mayoría, poniendo al PP en una tesitura más próxima al contrato de adhesión que al acuerdo entre iguales.
En todo caso, este epílogo es decepcionante, pero difícilmente era posible otro distinto, porque las comisiones de investigación acaban como empiezan. Las víctimas, la sociedad española y la seguridad de España frente a la amenaza del terrorismo islamista merecían un esfuerzo mayor.
La moción de censura del próximo 10 de marzo va encaminada a mostrar la debilidad del principal partido de la oposición en Cataluña, CiU. El PP de Piqué quiere crecer a costa de Convergencia dando a entender al electorado catalán que es la opción del centro derecha, con las manos limpias, y que defiende un nacionalismo moderado. Porque Piqué no va a prescindir de un suave discurso catalanista. Lo cree imprescindible tras 25 años de gobierno nacionalista. Es lo mismo que le ha pasado al PSE. La sociedad civil y la política han vivido casi tres décadas de inmersión nacionalista, y la referencia identitaria regional ya es un elemento ineludible para cualquiera con ambición electoral.
El PSC de Maragall no saldrá en ningún caso bien parado. El ardid de presentarse envuelto en la señera no vale porque Carod-Rovira le ha tachado de antiguo, y flirtea con CiU, e incluso se entrevista con Piqué. Los republicanos, sin mirar a Maragall ni a Mas, votarán sin entusiasmo contra la moción de censura, en una equidistancia que les hace poderosos. Esto, desde luego, no reforzará al gobierno tripartito. Las torpezas verbales del presidente de la Generalitat tampoco le van a granjear mayor apoyo popular, ni siquiera recurriendo a las rancias soflamas de defensa contra la derecha. Y para cuadrar la jugada, la dirección del PSOE ha avisado a Maragall de que España no está en un periodo constituyente, que no se revisará el artículo 2 de la Constitución y que la solidaridad entre regiones es un principio irrenunciable.
La querella de CiU, además, es inútil en el fondo porque sería debatir la corrupción de los gobiernos convergentes, y en la forma porque Maragall es aforado. Y esto juega a favor de Piqué. Su PP aparecerá como la forma honesta del centro derecha nacionalista moderado. El proyecto de Estatut agoniza, la legislatura está muerta, y dos de los partidos parlamentarios, CiU y PP, piden el adelanto electoral. Hasta aquí, la estrategia de los populares catalanes parece adecuada a sus intereses, pero ¿y el día después?
¿Y si Piqué estuviera trabajando para que en Cataluña hubiera un tripartito distinto? La moción de censura es una pieza más para mostrar la disponibilidad del PP catalán a un acuerdo con CiU. Pero la coalición que lidera Artur Mas no gobernaría en solitario, sino con ERC. La incompatibilidad electoral entre populares y republicanos impediría que ambos estuvieran en el mismo Gobierno, pero no supondría un obstáculo que el PP fuera su socio parlamentario. Esto no sería gratuito: Piqué podría pedir a cambio a CiU que se sumase al PP en el Senado, y que ERC rompiera con el Gobierno de Zapatero. El golpe al Ejecutivo socialista sería casi definitivo. La oposición senatorial entorpecería, retrasaría y modificaría la política gubernamental, y el PSOE tendría serios problemas para llegar a la mayoría absoluta en el Congreso. Los socialistas estarían bloqueados, y tocados por haber perdido el gobierno de Cataluña, que se ha convertido en el abanderado de la España plural que predica Zapatero.
La jugada parece completa. Ahora bien, para los populares catalanes el negocio podría salir redondo, pero sería nefasto para los del resto de España. La alianza más o menos directa con Carod-Rovira es inocua para ZP y sus socialistas, pero mortal para las ambiciones electorales de Rajoy. Y el acuerdo gubernamental con CiU asemejaría un apaño para ocultar la corrupción. El viaje de Piqué a Perpiñán, en definitiva, sería sentar a Rajoy en el banco de la oposición una temporada más. Mejor quedarse en Génova.
¿Qué nos dice el 11-M sobre Al Qaeda?
Por Fernando Reinares El País 9 Marzo 2005
Un año después del 11 de marzo, lo que sabemos sobre la masacre nos permite entender algo mejor la configuración que en la actualidad adopta el terrorismo internacional y su estrategia.
El análisis de los actores y procesos que culminaron en la serie concatenada de explosiones ocurridas aquel infame día en Madrid proporciona una imagen más que aproximada del violento entramado islamista cuyo núcleo fundacional y estructura de referencia es Al Qaeda.
Ahora bien, el alcance y las dimensiones del fenómeno van mucho más allá de los contornos propios de esta estructura terrorista constituida a finales de los años ochenta en Afganistán y consolidada durante la primera mitad de los noventa en Sudán.
Así, la compleja urdimbre del terrorismo internacional denota en nuestros días tres componentes básicos, de composición y escenario de actividad diferentes, incardinados en pos de un objetivo último compartido.
Éste consiste, según los ideólogos de esa violencia yihadista, en la instauración de un califato acomodado al riguroso concepto neosalafista del credo musulmán.
El primero de esos componentes no es otro que la propia Al Qaeda. Una vez perdido el santuario del que disfrutó en connivencia con el régimen de los talibán, como resultado de la intervención militar estadounidense desarrollada tras los atentados del 11 de septiembre, se fragmentó, descentralizó e incluso entró en decadencia operativa.
Sin embargo, es posible que conserve un grado de coordinación en el mando y la planificación, al igual que una disponibilidad de fondos, mayores de lo que a menudo se supone.
El segundo componente del terrorismo internacional lo constituyen las diversas organizaciones armadas islamistas de ámbito nacional o regional asociadas con Al Qaeda.
Algunas están formalmente afiliadas desde febrero de 1998 y otras se adhirieron con posterioridad, al ser de más reciente creación.
Estas entidades son, de cualquier manera, las que llevan a cabo gran parte de los incidentes que anualmente se atribuyen al terrorismo internacional, pues los cuadros de Al Qaeda solían reservarse la preparación y ejecución de unos pocos atentados particularmente espectaculares.
Numerosos grupúsculos o células locales autoconstituidas y relativamente autónomas en su funcionamiento pero que tienden a relacionarse entre sí a través de las fronteras dentro de un espacio geográfico contiguo forman, en conjunto, el tercero de los componentes observados en la actual red del terrorismo internacional.
Estos colectivos de dimensiones reducidas se conducen en sus actividades de acuerdo con la línea marcada por los doctrinarios de la yihad neosalafista a través de Internet o los medios de comunicación. Es así como el terrorismo internacional se ha convertido en un fenómeno crecientemente complejo y difuso, más impredecible y hasta peligroso si cabe.
En buena medida, asentado sobre un nutrido elenco de entidades con variable grado de articulación interna, alineadas con una vanguardia común cuya pérdida de consistencia apenas parece haber afectado a su relevancia simbólica.
Es tan inexacto reducir el fenómeno del terrorismo globalizado a Al Qaeda como afirmar que esta última se ha transformado de organización en movimiento.
En realidad, desde su mismo inicio fue creada como base para desarrollar un extendido sector multiorganizativo de yihadismo neosalafista en distintos países del mundo árabe e islámico. Cosa distinta es que se vea progresivamente subsumida por los resultados de su dinámica.
Pues bien, en el caso del 11 de marzo existen, en mi opinión, suficientes datos e indicios como para argumentar con fundamento que los autores de la matanza y el modo en que llevaron a cabo sus planes reflejan aquella configuración tripartita del terrorismo internacional panislamista.
Muchos de los supuestamente implicados son individuos de origen magrebí socializados en el neosalafismo yihadista dentro de círculos locales amalgamados por ligámenes de amistad, vecindad o parentesco.
Hubo también, según parece, terroristas pertenecientes a organizaciones explícitamente vinculadas con Al Qaeda, como el Grupo Islámico Combatiente Marroquí.
Finalmente, las relaciones entre ciertos sospechosos de haber intervenido en la matanza del año pasado y otros imputados con anterioridad por su presunta integración en la primera célula de Al Qaeda constituida en España, algunos de ellos relacionados con el núcleo central de dicha estructura terrorista, sugieren la eventual existencia de conexiones con el entorno decisorio de la entidad que lidera Osama Bin Laden.
Pero el 11 de marzo alude también a la estrategia dual diseñada por los dirigentes de Al Qaeda, en especial por Ayman al Zawahiri, una vez que el concepto neosalafista de yihad fue reelaborado hace aproximadamente una década en un sentido defensivo a la vez que ofensivo.
Consiste básicamente en practicar esa violencia que sus autores entienden a modo de guerra santa tanto contra el llamado enemigo cercano como contra el enemigo lejano.
Es decir, por una parte contra los gobernantes calificados de incrédulos y tiranos debido a que rigen países de abrumadora mayoría musulmana sin atenerse a una lectura fundamentalista de los preceptos coránicos. Por otra, contra las sociedades occidentales que los neosalafistas belicosos tienen por propias de infieles, más concretamente de judíos y cruzados. Sus intereses y sus poblaciones son blanco designado para esa violencia yihadista, dentro o fuera del mundo musulmán.
En este último supuesto recurriendo a atentados altamente letales e indiscriminados, como en el caso del 11 de marzo. Algo que, pese a su escasa probabilidad pero creciente posibilidad, obliga a pensar en la predisposición del terrorismo internacional al uso de elementos químicos, bacteriológicos, radiológicos o nucleares.
Además, lo ocurrido en los trenes de la muerte nos dicemucho sobre la llamativa habilidad que tienen quienes instigan y ejecutan el terrorismo internacional para aprovecharse de nuestras vulnerabilidades objetivas y quizá también de las situacionales.
De las fallas en los sistemas de defensa y seguridad que les permite detectar blancos propicios, al igual que de las coyunturas sociopolíticas acaso percibidas como favorables para explotar en beneficio propio los efectos de un gran atentado.
Los sucesos de hace ahora un año nos recuerdan también que, en lo referido al terrorismo internacional, la mayor amenaza para el conjunto de las sociedades europeas es principal aunque no exclusivamente de origen norteafricano, implicando procesos de radicalización que a veces acontecen en los países de procedencia y otras veces en el seno de comunidades inmigrantes.
Asimismo, que se trata de un fenómeno inusualmente ligado tanto al crimen organizado como a la delincuencia común y que está lejos de remitir. Antes del 11 de marzo se había intentado sin éxito algo semejante en otros países de nuestro entorno inmediato y nada invita a pensar que las tentativas hayan finalizado, cualesquiera que sean los pretextos eventualmente utilizados.
En otras palabras, el terrorismo internacional derivado de la yihad neosalafista global continúa siendo un grave problema para España y el resto de la Unión Europea.
Profesores en cuestión
VICENTE CARRIÓN ARREGUI/PROFESOR DE INSTITUTO El Correo 9 Marzo 2005
En mi opinión, el conflicto de los interinos no es sino una gota más en el vaso de la euskaldunización que tan ejemplarmente estamos bebiendo miles de profesionales del sistema educativo vasco. Si hubieran podido, los nacionalistas habrían hecho lo mismo en Sanidad, Justicia y otras consejerías pero -¿ay, amigo!- ni al fontanero ni al médico ni al abogado les exigimos euskera en primera instancia. Eso sí, todos queremos hijos euskaldunes, por problemático que a veces sea. No cuestiono, por tanto, la importancia de la euskaldunización en el ámbito educativo pues es la base de tal proceso. Lo digo en primera persona porque he dedicado muchas horas al euskera: he estado en IRALE y he suspendido pese a haber estado en barnetegis. Conozco Lazkao, señor Dionisio, mucho antes de haber vivido allí unas semanas, de haberme visto bailando en la herriko taberna por la época en que Garzón iniciaba su procesamiento. En fin, creo que hay consenso general en que el profesorado ha asumido la euskaldunización del sistema educativo de un modo formidable, con mucho coraje, aún al precio de auténticos dramones personales.
Por eso no quisiera ver el euskera convertido en bandera política. No está en cuestión que sea una de las dos lenguas oficiales de la CAV y que todo ciudadano tenga el derecho a utilizarla en todos los ámbitos que quiera y pueda (a las posibilidades expresivas del hablante me refiero, no a las del interlocutor). Sí está en cuestión, en cambio, que se confunda atender su demanda con suprimir la oferta de la otra lengua oficial, el castellano, la lengua en la que hemos nacido y crecido muchos ciudadanos vascos con tanto ancestro como el más bocazas. Está en cuestión que pretendan hacerte creer que tu idioma materno no es el que es, como si hubiéramos nacido mal la casi totalidad de los tipos de cierta edad. Puede llegar a ser una tortura psicológica confundir la oferta con la demanda, pero siempre queda el derecho a pensar en tu propio idioma, por mucho ayatolá que quiera suprimirlo (el derecho, digo).
Pero de todas estas cuestiones habrá momento de hablar -Lamarca dixit- porque lo que me parece principal del conflicto de los interinos es una cuestión de recursos humanos: la manera en que nos permitimos despreciar el acervo educativo de tantos profesionales de calidad demostrada en las peores condiciones laborales. Como si no necesitáramos personas capaces de transmitir el amor a la música, a las lenguas extranjeras, al lenguaje de signos y a tantas otras especialidades -mención especial a los profesores de Lengua española sin PL2- a un alumnado cada vez más carente de motivación, más conflictivo en sus relaciones humanas y más perdido en valores vitales.
Es ahí donde percibo cierta mala baba y una gran incompetencia gestora que hacen especialmente significativo el conflicto. Y no sólo por parte de la Consejería de EA. Tiene delito que sindicatos como LAB, ELA o STEE-EILAS hayan firmando un acuerdo por el que se deja tirados a compañeros con muchos años de contratación renovada. ¿En nombre de qué clase obrera lo harán? Misterios insondables de este país.
Se diría que ni a la Administración ni a ciertos sindicatos les importa prescindir de profesionales educativos que no aceptan hacer del euskera la llave de paso para trabajar en la educación. Eso sí, luego todos mostramos mucha alarma ante el acoso escolar, la falta de hábitos de vida saludables entre niños y jóvenes, la escasa sensibilidad juvenil hacia los mínimos valores democráticos y solidarios, etcétera. No pretendo hacer una defensa gremial de los profesores que hemos perdido el tren del PL2 e, incapaces de impartir clases en euskera, corremos el riesgo de perder la especialidad e incluso la docencia directa. Conozco la situación de primera mano. De hecho, y sin que sirva de precedente, en este artículo me identifico como profesor de instituto, y no de Filosofía. Lo que pretendo es enfocar el conflicto de los 157 interinos como una cuestión de recursos humanos y apelo a la sociedad a que se pregunte si no es un acto suicida que nuestro sistema formativo, por hacer del euskera un filtro determinante, prescinda de buenos profesionales capaces de ofrecer a nuestros jóvenes las destrezas que están demandando en las ciencias y en las letras, en lo técnico y en lo artístico, para el cuerpo y para el alma. Hoy son los interinos pero, al paso que va la burra, luego vamos los demás, los que pensamos, hablamos y vivimos en la lengua que nos eligió. Que no hay ser humano que haya elegido su idioma nativo. Digan lo que digan, cuanto más ariscos se pongan quienes quieren euskaldunizar la vida por decreto más lejos estarán de su horizonte: el euskera del cariño no podrá salir de muchas bocas mientras se machaca a quienes quieren seguir trabajando en su idioma, en su tierra, en su profesión. O la euskaldunización es amable o no será.
Entre los firmantes están Ángel Acebes, Ramón Rabanera, Emilio Guevara, Fernando Savater y Francisco Vázquez
DAVID GUADILLA/BILBAO El Correo 9 Marzo 2005
Alrededor de 3.400 personas se han autoinculpado en solidaridad con el vicepresidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, contra quien el Gobierno vasco presentó una querella por calumnias después de que el portavoz del movimiento cívico asegurase, el pasado mes de septiembre, que el Ejecutivo autónomo «financia el terrorismo» por las ayudas que concede a los familiares de los presos etarras para viajar a las prisiones donde los terroristas permanecen encarcelados.
En un primer momento, la demanda fue desestimada por un juzgado de Instrucción de Bilbao, que enmarcó las palabras de Buesa dentro de la libertad de expresión. Sin embargo, el Gobierno vasco recurrió dicha decisión y la sala de lo Penal de la Audiencia de Vizcaya admitió a trámite la denuncia el pasado mes de febrero al considerar que las manifestaciones «rebasan la crítica o la censura».
Ayer, en un rueda de prensa celebrada en Bilbao, fue el propio Buesa el que informó de que más de tres mil ciudadanos se han autoinculpado porque consideran que sus declaraciones contra el Gabinete de Ibarretxe «describen la realidad de una manera adecuada». Entre las personas que han expresado su solidaridad con el dirigente del Foro Ermua están políticos, víctimas del terrorismo, catedráticos de Universidad y periodistas.
El listado de nombres hecho público por Buesa incluye al secretario general del PP, Ángel Acebes; el eurodiputado Jaime Mayor Oreja; el anterior secretario de Estado para la Seguridad, Ignacio Astarloa; la ex comisaria europea Loyola del Palacio; el diputado general de Álava, Ramón Rabanera; el alcalde de La Coruña, el socialista Francisco Vázquez; el cabeza de lista del PSE-EE por Álava, Emilio Guevara; y el filósofo Fernando Savater.
Mikel Buesa realizó este anuncio en una rueda de prensa en la que se presentaron las 'Gestoras Cívicas de Ermua', «un gabinete jurídico» que tiene como objetivo «amparar a los ciudadanos que, por no ser nacionalistas, sean acosados y discriminados en su vida diaria» y defender a quienes «sufren ese inconcebible 'apartheid' político». «Nacen para lograr la amnistía de los vascos que no somos nacionalistas», aseguró Buesa, para quien en Euskadi se está produciendo un «incumplimiento generalizado de las leyes».
Además, pidió a Paulino Luesma que haga cumplir la sentencia que obliga a la Ertzaintza a situar la bandera española en Arkaute. El delegado del Gobierno respondió que el auto está «dictado y cumplido».
EL EX JEFE DE LA BANDA Y SU NOVIA
La Universidad del País Vasco (UPV) ha matriculado a 57 presos de ETA que cumplen condena en Francia, entre los que se encuentran el último jefe de la banda terrorista detenido, Mikel Antza y su compañera sentimental, Soledad Iparraguirre. La UPV ha tomado esta decisión de forma unilateral sin acuerdo alguno con el Gobierno ya que, de momento y según la Ley General Penitenciaria vigente, los presos etarras sólo pueden estudiar en la UNED para evitar privilegios.
Tras el último cambio incluido en la Ley General Penitenciaria, los presos sólo podían realizar estudios universitarios en la Universidad a Distancia (UNED), que es con quien tiene convenio la Dirección General de Prisiones.
El objetivo de esta modificación fue evitar los privilegios que según habían denunciado numerosos profesores de la UPV, tenían los presos de ETA matriculados en esta Universidad. Desde entonces, los presos de la banda terrorista dejaron de estar matriculados en la UPV, tanto los que estaban ingresados en cárceles españolas como los de las prisiones francesas.
No obstante, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias anunció hace varios meses que iba a preparar un protocolo con la Conferencia de Rectores (CRUE) con el fin de que los presos pudieran estudiar en otras universidades distintas de la UNED, las carreras que no ofrece esta universidad a distancia. Esto abriría la puerta de facto a que los presos de ETA volvieran a la UPV. Se preparó un borrador del citado convenio, pero el asunto no ha prosperado de momento y no hay ningún acuerdo al respecto.
Sin embargo, la UPV ha optado por matricular a los presos de ETA que están recluidos en Francia y de los 168 existentes ha matriculado a 57. El número de matriculados en distintas facultades asciende a 29, buena parte lo han hecho en Filología y también en Ciencias de la Comunicación y Sociales. Pero también se han matriculado en otras carreras como Económicas o Ingeniería. El resto, otros 28, se han matriculado en la prueba de acceso a la Universidad para mayores de 25 años.
Mikel Antza y Soledad Iparraguirre, entre los matriculados
Entre los matriculados está el último dirigente de ETA detenido en Francia, Mikel Antza y su compañera sentimental, Soledad Iparraguirre. Ambos fueron arrestados el pasado 3 de octubre en Sallies de Bearn, donde guardaban abundante documentación de la banda terrorista ETA. Las fuentes consultadas explicaron que hace unas semanas se produjo una reunión del rector y la vicerrectora de alumnos con unos 25 decanos de las distintas facultades. En este encuentro se les comunicó que la Junta de Gobierno de la UPV había acordado que los presos que estuvieran recluidos en cárceles francesas pudieran estudiar en la Universidad del País Vasco y que se iba a iniciar la matriculación de los mismos.
Recientemente el rectorado ha remitido una carta a los directores de departamento de la Universidad explicando quienes son los alumnos presos que van a cursar asignaturas en sus respectivas facultades. En esta carta se comunica a cada departamento los nombres de los presos que están matriculados en cada asignatura para que se hagan cargo de la enseñanza de los mismos. La citada carta precisa que la matriculación de los alumnos presos se ha producido en virtud del protocolo que aprobó el Consejo de Gobierno de la Universidad del País Vasco.
Condiciones más favorables para los etarras
El citado protocolo fue aprobado a finales del pasado año por la Universidad del País Vasco, pero sin una negociación con el Gobierno, ni tampoco un acuerdo. Fue una cuestión unilateral de la UPV. Este texto, además de contemplar condiciones más favorables en becas, matrículas, exámenes y temarios para los inmersos que para los alumnos presenciales, también preveía que la atención a los alumnos presos recayera en el vicerrectorado de alumnos.
Fuentes de la universidad aseguran que este vicerrectorado no tiene capacidad de exigir o sancionar al profesorado por lo que tendrá que desarrollar su actividad con profesores voluntarios. Esto, según las mismas fuentes, podría suponer en la práctica que quienes se ofrezcan voluntarios sean personas ideológicamente cercanas a los alumnos presos. Las fuentes consultadas por Europa Press apuntaron que ahora, la UPV también está gestionando la concesión de becas de estudios para este nuevo alumnado, así como los materiales de estudio para cada asignatura.
centro que pidió a la Junta libros para niños de diez años recibió a autores como Alfonso Guerra, Vázquez Montalbán, Leguina, Cebrián y Michael Moore
MÉRIDA. El presidente del PP de Extremadura, Carlos Floriano, ha calificado el envío de libros a las bibliotecas municipales extremeñas como un ejercicio de «tendenciosidad zafia». Para ello se basa en la relación de libros enviados a la Biblioteca de Calzadilla de los Barros, «entrega que se puede generalizar, ya que es el mismo criterio el que siguen con todas las bibliotecas de la región».
El «dirigismo cultural del régimen de Ibarra —afirma Floriano— más preocupado por fomentar el pensamiento único, de izquierdas, que por procurar el bienestar de los ciudadanos, utiliza las instituciones en beneficio propio, y el uso de las bibliotecas municipales, colegios e institutos públicos es un eslabón más».
«El atropello cultural», dice Floriano, se hace más evidente en la biblioteca de Calzadilla de los Barros, pues su alcalde, Antonio Galván, había solicitado al Servicio de Bibliotecas la necesidad de recibir libros para niños menores de 10 años e, igualmente, había solicitado las obras de Antonio Rodríguez Moñino, escritor extremeño hijo predilecto de Calzadilla de los Barros y cuya Biblioteca Municipal lleva su nombre.
Suscripciones de periódicos
Galván había pedido también una suscripción a los dos diarios regionales extremeños, «Hoy» y «Extremadura», ya que la Junta de Extremadura sólo tiene suscripciones con el diario «El País» para todos los Institutos de la región.
A esta petición, hecha en diciembre de 2003, respondió el Servicio de Bibliotecas con once libros y varios ejemplares del «Anuario El País 2004», que no habían sido solicitados. Entre los libros enviados figuran: las memorias de Alfonso Guerra; «La aznaridad», de Vázquez Montalbán; «¿Qué han hecho con mi país, tío?», de
Michael Moore; «Desarmando a Irak», de Hans Blix, o «Extremadura, venial partitocracia», de Manuel Veiga, ex presidente de la Asamblea de Extremadura. Esta lista se une a otros libros enviados con anterioridad, «de autores tan adecuados para niños de 10 años», dice Floriano, como las obras de Joaquin Leguina («El Rescoldo»), Juan Luis Cebrián («Francomoribundia») o «Maquis, historia de la guerrilla antifranquista», de Secundino Serrano.
El presidente del Congreso acusa a Aitor Esteban de desafiarle «abiertamente», el mismo día que entraba en vigor la prohibición
P. DE LAS HERAS/COLPISA. MADRID El Correo 9 Marzo 2005
El presidente del Congreso, Manuel Marín, aplicó ayer a rajatabla su nuevo criterio lingüístico, por el cual queda prohibido el uso de las lenguas cooficiales en las intervenciones parlamentarias. El primer afectado fue el diputado del PNV Aitor Esteban, quien, el mismo día en que entraba en vigor la norma, saludó en euskera a los presentes en el hemiciclo e intentó proseguir su discurso en este idioma. Marín le cortó el micrófono y le llamó al orden en dos ocasiones.
«Comprenda que el presidente no puede una semana y otra admitir este tipo de desafíos», espetó Manuel Marín al parlamentario jeltzale. «Esto es es Congreso de los Diputados y lamento que usted se haya incorporado a la práctica de los desafíos». Hasta ayer, sus principales 'rifirrafes' habían sido con diputados de Esquerra Republicana de Catalunya, que sin embargo habían acordado ayer una «tregua» en sus reivindicaciones, habida cuenta de la polémica creada con la cuestión lingüística.
Esteban replicó que su intención no era desafiar al presidente y subrayó que el PNV «se ha venido comportando con lealtad» en este asunto. Según dijo, saludar en euskera al subir a la tribuna es algo que su grupo ha venido haciendo «sin ningún problema» y seguirá haciendo en el futuro. Una vez que Marín pidió que constara en acta el «abierto y deliberado» desafío del diputado jeltzale, éste optó por pasar al asunto que se debatía, la condonación de la deuda externa.
El enfrentamiento se producía el mismo día en que Manuel Marín prohibía el uso de las lenguas cooficiales en el Parlamento, en contra de la posición de su propio grupo, el socialista. El presidente del Congreso sustentó esta medida en el reglamento de la Cámara y en el artículo 3 de la Constitución, que establece el castellano como la lengua oficial del Estado y otorga a las restantes «lenguas españolas» el carácter oficial sólo «en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos».
La decisión de Marín supone una rectificación sobre el criterio que él mismo fijó el pasado 8 de febrero, cuando anunció que admitiría «breves introducciones» en catalán, euskera y gallego siempre que el orador las tradujera al castellano de forma inmediata. Algo más de dos semanas después, el presidente de la Cámara obligó a abandonar la tribuna de oradores al republicano Joan Tardà por incumplir estas directrices.
Marín dio marcha atrás y ayer comunicó por escrito a todos los grupos que seguirá rigurosamente lo establecido en el reglamento. «Lo que ha hecho la Presidencia, con una infinita paciencia, -se lamenta en la misiva- es intentar buscar un espacio de entendimiento que ha fracasado». Marín advierte de que «no se puede pretender que provocando incidentes en el pleno se cambie de facto el actual Reglamento e incluso la Constitución».
Ningún grupo parlamentario, salvo el popular, aplaudió esta decisión. El portavoz socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, llegó a apoyar la solicitud de otras formaciones para que se mantenga el acuerdo de febrero. «No entramos en los motivos -señaló-, pero aquella resolución nos producía tranquilidad y sentimos que se haya frustrado».
Rubalcaba quiere incluir ahora la reivindicación de ERC en la reforma del Reglamento
Madrid- El PP ya no está solo en el Congreso. Tiene a Marín. O quizá, a la inversa. El caso es que ayer se bromeaba en la Cámara Baja con el diputado popular 165. La mofa surgió al hilo de la negativa de Manuel Marín a revocar su decisión de prohibir el uso de las lenguas cooficiales en sede parlamentaria. El presidente lo comunicó personalmente, con carta de cuatro folios, a los portavoces de los grupos. Más tarde, en Junta de Portavoces les deleitó con todo tipo de explicaciones. Que si ha habido por parte de algunos diputados un intento de forzar y sobrepasar su criterio, que si se ha sentido zaherido por algunos, que si no hay más que hablar que el actual Reglamento...
Su argumentación no tuvo demasiado éxito. Más bien ninguno. Porque nadie entendió más que una afrenta a la pluralidad lingüística, a esa que tanto gusta a Zapatero defender en Europa. La reunión se saldó con un frente común nacionalista al que se sumó, sorpresivamente, el PSOE. Su portavoz, Alfredo Pérez Rubalcaba, pidió, como el resto de grupos –salvo el PP– que el presidente volviese a permitir el uso del catalán, el gallego y el euskera, como decidió, de forma unilateral, el 8 de febrero. Defendió la necesidad de ser «flexibles» y reconducir con mesura el asunto.
Si por algo sorprendieron sus palabras fue porque el pasado 3 de febrero, Rubalcaba, en rueda de prensa conjunta con Zaplana, para anunciar un acuerdo de mínimos entre los dos grupos ante la reforma del Reglamento se «olvidó» conscientemente de la polémica lingüística. Tanto, que cuando se le preguntó por ella, y por las reinvidicaciones de sus socios de ERC, dijo –así consta en la transcripción de audio de aquella intervención–: «...Hay que ser claro desde el principio. Hay una Cámara, que es el Senado, que tiene un componente territorial cuya reforma estamos también abordando, y que tiene mecanismos previstos en su Reglamento para reflejar adecuada y diariamente la existencia de lenguas cooficiales en España. No quiero decir que nos cerremos en banda, pero sí que seamos conscientes de que ambas Cámaras tienen... digamos... sentidos políticos distintos». Bien, pues Rubalcaba negó la mayor. Dijo ayer que siempre había hablado de uso de lenguas cooficiales «fundamentalmente en el Senado, pero nunca excluí el Congreso». Ahora, el socialista, tras la negativa de Marín a rectificar su criterio, anuncia que se dispone a buscar el acuerdo en el seno de la comisión de la reforma del Reglamento. La primera cita está prevista para mañana. Allí, los nacionalistas someterán a votación, previsiblemente, con el apoyo del PSOE, todas sus enmiendas en defensa de las lenguas cooficiales.
Marín tiene sólo el apoyo del PP que sí ha mantenido, a diferencia de otros, la misma posición desde que comenzó la polémica. Fue Eduardo Zaplana quien advirtió del riesgo de permitir aquel «uso escueto con traducción inmediata» que improvisó, por escrito, durante unas semanas el presidente. Ayer, el popular lamentaba la situación de Marín, mucho más que el PSOE no hubiera respaldado al presidente en su decisión. Su lectura: los socialistas están presos de otras formaciones políticas, dijo en referencia a Esquerra. Por cierto, que conste en acta que ERC, así lo han reconocido, había sido alertada por el propio presidente del Gobierno que haría un guiño al plurilingüísmo en la Asamblea Nacional Francesa ante la cerrazón de Marín. Adivinen quien tiene las de perder.
Por otra parte, el portavoz del BNG en el Congreso, Francisco Rodríguez, envió ayer una carta al presidente de la Cámara, Manuel Marín, en respuesta a su decisión de anular los criterios de flexibilidad en la utilización de las lenguas cooficiales aprobados el pasado 8 de febrero.
SÓLO EL PP APOYA AL PRESIDENTE DE LA CÁMARA
El PSOE pide a Marín que vuelva a permitir otras lenguas en el Congreso porque "le gustaba más"
Todos los grupos parlamentarios, salvo el PP, pidieron este martes al presidente del Congreso, Manuel Marín, que vuelva a permitir que los diputados puedan emplear el catalán, el euskera y el gallego en sus intervenciones en el hemiciclo. Alfredo Pérez Rubalcaba, incluso, ha hecho una solicitud formal al presidente de la Cámara por entender que al PSOE "le gustaba" el criterio inicial, que era "un punto de encuentro".
Incluso dentro de su mismo partido no se ha entendido la decisión de Marín, y el portavoz parlamentario socialista ha pedido a Marín que vuelva a su postura inicial de permitir un uso breve de las lenguas cooficiales. Tan sólo el PP ha mostrado su respaldo al presidente de la Cámara Baja. Marín expresó su deseo de que la reforma del Reglamento, que arranca este jueves, sirva para zanjar la cuestión.
En una rueda de prensa en el Congreso, Rubalcaba explicó que en la reunión de la Junta de Portavoces había sido "coherente" con la posición que defendió el día 8 de febrero, cuando apoyó la decisión de Marín de conceder un limitado uso del gallego, euskera y catalán en la Cámara.
Aunque Rubalcaba reconoció la legitimidad de Marín para revocar su decisión, insistió en que a su partido le "gustaba" el criterio inicial de Marín por entender que la flexibilidad lingüística es un "buen punto de encuentro". "La resolución del día 8 nos producía tranquilidad y satisfacción y sentimos que se haya frustrado", recalcó. Rubalcaba insistió en que el PSOE siempre ha mantenido una postura "respetuosa y prudente" en relación con el uso de las lenguas cooficiales. No obstante, el portavoz socialista se ha mostrado partidario de llegar a un acuerdo en la Comisión del Reglamento del Congreso entre todos los grupos. "Lo último que vamos a contribuir es que haya una batalla lingüística en el Congreso de los Diputados", concluyó.
El PP con Marín, dice que el PSOE "está preso" de grupos como ERC
Mientras, el portavoz de los populares en el Congreso se apresuró a apoyar la decisión de Marín, mientras criticaba que desde el PSOE "no haya respaldado" al presidente y le haya pedido una reconsideración de su postura, algo que achacó a que "está preso" de grupos como ERC, y que, por lo tanto, "no tienen la libertad e independencia para apoyar al presidente de la Cámara". Eduardo Zaplana calificó de "paradójico" que sea la oposición la que "coincida" con Marín. "Lamento, y así lo he expresado en la Junta de Portavoces, que el PSOE no haya respaldado al presidente en su decisión", enfatizó.
El portavoz del PP recalcó que su partido ya había advertido que la flexibilidad lingüística en la Cámara no traería buenos resultados porque para los nacionalistas suponía "una rendija, una puerta abierta y un primer paso" que "no colmaba para nada sus aspiraciones en esta materia"."No había que ser muy listo para predecir lo que iba a ocurrir, que algunos no lo entenderían como generosidad y que la Cámara Baja no estaba para hacer buenas obras, sino para aplicar el Reglamento y la legalidad constitucional", declaró el portavoz popular, quien considera que se "ha abusado" de la flexibilidad lingüística acordada inicialmente por Marín.

References: resolución 
 resolución 
 artículo 2
 artículo 3
 resolución 
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