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Timestamp: 2019-06-24 18:11:40+00:00

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Construyendo autonomía territorial | Mapa | Nación
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Veronica Perales. Cartografia.
Experiencias, metodologías y prácticas para la defensa de los territorios de comunidades negras
Johana Herrera Arango Juan Carlos Betancur Trujillo
Cortesía William Fernando Martínez, páginas 7,15 y 43 Cortesía Asocasan, página 17 Archivo OTE
Juan Manuel Navarrete R. de la Asociación El Colectivo www.elcolectivo.org
Esta publicación fue apoyada por la Agencia Española de Coopera- ción Internacional para el Desarrollo en Colombia, en el marco del proyecto Construcción de un Observatorio de Territorios Étnicos. El contenido de la misma es responsabilidad de sus autores.
Se permite la reproducción de este texto siempre y cuando se cite la fuente.
es un proyecto de investigación y acompañamiento adscrito al Departamento de Desarrollo Rural y Regional de la Fa- cultad de Estudios Ambientales y Rurales, Pontificia Univer- sidad Javeriana Bogotá, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y la Pontificia Universidad Javeriana.
Esta publicación es producto de una experiencia de trabajo compartida con las comunidades negras del Alto San Juan- Asocasan (Chocó) y San Basilio de Palenque, Paraíso, San Cristóbal (Bolívar), con el apoyo en campo de Luis Manuel Marrugo en Bolívar y de Ricardo Perea en Chocó.
Transversal 4 No. 42 – 00 Piso 8 Bogotá, D.C., Colombia PBX: (57-1) 320 8320 Ext: 4848, 4849, 4837 afroterritorios@javeriana.edu.co www.etnoterritorios.org Bogotá, junio de 2010
Apuestas por la defensa de la autonomía de las comunidades negras
Cartografía y derecho propio de las comunidades negras ¿De qué hablamos?
El poder de los mapas: cartografía social y autonomía territorial
Aportes del derecho propio a la autonomía
Los casos comunitarios que acompañamos
La experiencia en el Consejo Comunitario de Asocasan - Pacífico
Apuestas por la defensa
de la autonomía de las comunidades negras
Esta publicación propone algunas
metodologías y prácticas para la defen- sa comunitaria de los territorios de comunidades negras, resultantes de la experiencia concertada de acompañamiento y apoyo a ejercicios de autonomía de los consejos comunitarios Paraíso, San Cristóbal y San Basilio de Palenque en Bolívar, y Asocasan en el departamento del Chocó; este trabajo constituyó la primera fase, experimental, del Observatorio de Territorios Étnicos.
En estos procesos de trabajo se tuvieron en cuen- ta las diferencias regionales y la diversidad de expresiones culturales, en las que se reconocen las posibilidades de autonomía territorial y de de- mocratización de los espacios deliberativos de las comunidades. Por ello, la convocatoria a las entre- vistas y a los talleres, reuniones y conversatorios fueron amplias, de manera que, además de los tradicionales líderes y directivos de los consejos
comunitarios, se lograra integrar a estudiantes, maestros, mayores y otros grupos formales e in- formales; esto nos permitió conocer las múltiples maneras de habitar y entender sus territorios me- diante la experiencia cotidiana en los cultivos, la palabra, en la escuela, la casa, la azotea, el río.
El propósito central del trabajo fue el fortalecimien- to de la autonomía de los territorios que ocupan las comunidades, sean estos titulados o no, para lo cual se propusieron ejercicios de manejo territorial mediante metodologías de construcción de mapas propios (autocartografía), actividad que genera re- flexión sobre los alcances del derecho propio en re- lación con el territorio, a partir de reglas de manejo y métodos gráficos para su conocimiento.
El ejercicio de un derecho y una cartografía pro - pios parte del conocimiento ancestral, del acervo cultural, de la recuperación y sistematización de
Construyendo autonomía territorial, experiencias, metodologías y prácticas
la historia local, así como de la proyección futu - ra del uso del territorio; también del tratamiento de los conflictos y de la búsqueda de alternativas para habitar con dignidad los territorios. Ambos saberes, aplicados al ejercicio de autonomía, se sirven de las posibilidades de la interculturalidad y del diálogo de saberes, en la medida en que las comunidades negras han tomado elementos y he - rramientas del conocimiento técnico externo, re- definiéndolos a la luz de sus propios intereses y expectativas.
Por tanto estos ejercicios, muy localizados, nos ani- man a pensar que pueden ser utilizados como me- canismos de defensa del territorio en contextos de
riesgo o desplazamiento forzado, o para casos de reparación de derechos territoriales de los que ha- yan sido privadas las comunidades negras.
Si bien esta publicación ha sido diseñada para di- versos públicos, está dirigida especialmente a las comunidades negras. Consideramos que para las instituciones y autoridades ambientales que acom- pañan procesos de reconocimiento, demarcación, ordenamiento y planificación de los territorios de los grupos étnicos, así como para las entidades de control encargadas de su defensa y garantía, esta experiencia y los instrumentos que propone, pueden facilitar la interlocución y la definición de estrategias ajustadas a cada contexto.
Cartografía y derecho propio
Los instrumentos para la defensa de la autonomía de
las comunidades étnicas y de sus territorios son múltiples: proyectos producti- vos, la escuela como espacio de conocimiento, las acciones legales, las movili- zaciones colectivas, entre otros. El Observatorio concertó con las comunidades acompañadas dos instrumentos para avanzar en sus procesos de resistencia territorial, dirigidos a fortalecer su autonomía: la autocartografía y el derecho propio. Por lo anterior, los talleres abordaron primero la construcción de mapas para reconocer los territorios (autocartografía), y después, a partir de los ma- pas, reflexiones sobre el ejercicio comunitario del derecho propio.
Con este trabajo se potenciaron y fortalecieron prácticas dirigidas al ejercicio de la autonomía y el manejo territorial: de un lado se identificó la situa- ción territorial y de otro se dio pie a una discusión comunitaria sobre la administración o manejo del territorio, valorando el alcance y las limitaciones de los reglamentos internos, con el fin de buscar solu- ciones a las dificultades encontradas.
El poder de los mapas:
cartografía social y autonomía territorial
La cartografía social es el proceso de construcción de mapas de una región, un lugar o un territorio por parte de sus habitantes, para generar reflexión sobre los derechos territoriales, sobre el uso actual
y futuro de los recursos naturales y de los espacios productivos, y como medio para reconstruir la his- toria del poblamiento y de las luchas de las comu- nidades por defender el espacio en el que pueden existir como etnia. Con la cartografía se logra que los participantes fortalezcan y recuperen el valor y el significado del territorio, y hagan conciencia de sus intereses como pueblos en regiones como el Alto San Juan en el Chocó, los Montes de María o el Canal del Dique en Bolívar.
Es muy importante tener en cuenta que con la car- tografía hecha desde otros intereses (externos), en ocasiones se ha favorecido el desconocimien- to de derechos territoriales de los grupos étnicos:
los grandes mineros, los madereros, los que hacen mapas para saber dónde están y cómo se mue- ven los actores del conflicto, pueden dar visiones
Capítulo 1. Cartografía y derecho propio de las comunidades negras ¿De qué hablamos?
incompletas en las que los territorios comunitarios no aparecen 1 . Las percepciones e intereses de las comunidades por lo general se marginan e invisibili- zan en la cartografía oficial, empresarial o de otros intereses; por ello el poder de mapear, así como el de nombrar, fortalece el poder de poseer y de controlar 2 .
territorios de pueblos indígenas y negros, y los mu- nicipios, los departamentos y la nación. En el caso de las comunidades negras tampoco se han regla- mentado los capítulos de la Ley 70 de 1993 relacio- nados con el uso, administración y competencias so- bre los recursos naturales, mineros y de desarrollo económico y social de los territorios colectivos.
Un ejemplo de ello en Colombia, son los mapas que ha construido la Agencia Nacional de Hidrocarbu- ros 3 , en los que se representa gran parte del país, sino todo, como susceptible de ser explorado y ex- plotado.
Los mapas sociales y el manejo territo-
rial. El ordenamiento territorial 4 como práctica y proceso comunitario e institucional ha sido amplia- mente debatido en Colombia. A pesar de su consa- gración en la Constitución de 1991, el Congreso de
la República no ha expedido una Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial en la que se establezcan las reglas del juego para las relaciones entre los
Más allá de la existencia o no de normas legales, las organizaciones de comunidades negras y sus autoridades han planteado formas distintas de de- sarrollo en las que se revalidan sus prácticas tra- dicionales de poblamiento, de relacionamiento con el ambiente y uso de la naturaleza; es desde allí, desde esos saberes y esas prácticas ancestrales y propias, que se pueden plantear relaciones de autonomía frente al Estado.
Las comunidades afrocolombianas, en correspon- dencia con la diversidad de lugares en los que ha - bitan a lo largo y ancho del país, han desarrollado instrumentos diferentes de manejo de sus territo-
En el caso de los territorios titulados colectivamente a las comunidades negras, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) ha ge- nerado mapas que identifican cerca de 155 títulos de propiedad colectiva. Eso no quiere decir que la demarcación coincida con las ocupaciones tradicionales; incluso se presentan diferencias con el área establecida en la resolución que adjudica el título.
Una cita muy ilustrativa sobre la cartografía convencional nos ayuda a dar claridad: “La carta geográfica no es el territorio. Ella no es
más que una representación o una ‘percepción’. El mapa no ofrece a los ojos de quien los mira, más que lo que el cartógrafo (o de quien se lo encarga) quiere mostrar. La cartografía da una imagen manipulada, incompleta, parcial, incluso contrabandeada de la realidad. En eso es en lo que hay que llamar la atención del público que lee el mapa como el fiel reflejo de lo que pasa sobre el terreno”. Philippe Rekacewicz, Cartografía entre ciencia, arte y manipulación. 2006 En: www.monde-diplomatique.fr/cartes/manipulation. En este mapa temático, se invisibiliza la coincidencia espacial entre zonas en exploración, producción o estudio, con los territorios de comu - nidades negras e indígenas o con zonas de desplazamiento forzado, con ecosistemas de protección especial, etc. Ver: www.anh.gov.co
El ordenamiento territorial podría entenderse como el conjunto de mecanismos para la regulación, acceso y uso de los recursos del territorio, definidos o construidos con instancias de representación y autoridad comunitaria.
Con el fin de reelaborar los mapas de los territorios o hacer mapas de zonas ”invisibilizadas” en la car- tografía oficial, el Observatorio animó y acompañó procesos de construcción de cartografía social en cuatro comunidades negras para propósitos dife- rentes, aunque todos relacionados con la defensa de territorios amenazados por el conflicto armado, el desplazamiento forzado, los proyectos mineros no concertados y las ventas masivas de tierras en zonas de expansión de cultivos para agrocombustibles, prin- cipalmente palma africana (Elaeis guineensis Jacq.).
Hacer mapas es dibujar la realidad desde lo simple, para ir creando un campo de relaciones e intenciones cada vez más complejo.
rios que permiten hacer visibles otras formas de en- tender lo negro y lo étnico-territorial en el contexto nacional. Estas formas propias del manejo territorial se expresaron, por ejemplo, en ejercicios de cons- trucción de mapas sociales acompañados de capa- citación para interpretarlos mediante sistemas de información geográfica.
Qué se necesita para hacer automapeos.
Además de la voluntad y el interés de las comunida- des para participar, es de suma importancia tener claro cuál es el sentido y el énfasis que el grupo o comunidad quiere ilustrar en los mapas. Así mis- mo, es necesario valorar esta metodología como proceso y como producto, y definir conjuntamente el lugar que ocupan los mapas en la defensa del te- rritorio. El esquema de la página 11 describe mejor estos elementos.
En cuanto a los instrumentos para hacer cartogra- fía social, es importante tener en cuenta los distin- tos tipos de mapas que pueden aportar al proceso de identificación y demarcación de los territorios colectivos. Presentamos en las tablas 1 y 2 algu- nos de los mapas más comunes y de los símbolos y convenciones, con el fin de generar conocimiento y facilitar ejercicios de diálogo de saberes entre co- munidades e instituciones.
Mapas sociales:
Debe responder a una es-
trategia comunitaria
Se define en el proceso de
comunitarios, por ello, pue-
den ser varios los mapas
que expresen una realidad
• Proceso para generar un
Diversidad de opiniones, de
formas de interpretar y de
dibujar la relaidad
• Necesidad de sistematizar
• Decisiones de uso/planea-
• Reivindicación o demandas
• Instrumento pedagógico
Sentido y énfasis
Lugar en la defensa
Ante la disyuntiva de mapear o ser mapeado, la au- tocartografía plantea la posibilidad de un diálogo en el que a partir de la construcción de sus propios mapas como ejercicio de autonomía territorial, las comunidades valoren símbolos propios, convencio- nes y dibujos que tienen sentido en sus culturas, formas y maneras de entender y de ver códigos particulares, orientados a la resignificación de la cartografía convencional; esto facilitaría procesos de concertación y diálogo con quienes desde afue- ra diseñan mapas de sus territorios: municipios, ministerios, empresas, etc.
Tabla 1. Tipos de mapas
Es un término usado en la cartografía que hace referencia a la relación matemática que existe entre las dimensiones del dibujo y las que representa en la realidad. Hay escalas detalladas y es- calas generales. Cuanto más grande el número de la escala del
mapa (mayor a 1:100.000) será menos detallado. En cambio, los números pequeños (menores a 1:20.000) permiten conocer
elementos del mapa con mayor claridad. Puede ser escrito en
número o representada por un gráfico. Un ejemplo para com- prender la utilidad de la escala es recordar que 1:500, significa que 1 cm del plano equivale a 5 m en la realidad.
Ejemplo: plancha topográfica del IGAC a escala 1:25.000 de 1977
Son los que representan características métricas del territo- rio. Entre estos se encuentran: las planchas topográficas que identifican montañas (representados en curvas de nivel), vías, caminos, ríos, arroyos y otras características del territorio. Para el trabajo comunitario, es recomendable que este tipo de mapas estén a escalas no mayores a 1:25.000.
Ejemplo: mapas de titulación coletiva (tierras colectivas de comunidades negras y res- guardos indígenas) del departamento de Nariño.
Son los que expresan características específicas del territorio, como por ejemplo los mapas de titulación colectiva, de eco- sistemas, de uso del suelo, entre otros. Los que se encuen- tran disponibles en Colombia, generalmente están a escalas muy generales (más de 1:500.000) y no permiten análisis de profundidad a escala local. Además del IGAC, los municipios, departamentos y autoridades ambientales hacen mapas temá- ticos que las comunidades pueden solicitar y revisar a la luz de sus propios ejercicios de automapeo.
Territorios de comunidades negras
Tabla 2. Instrumentos de cartografía convencional que sirven de base para los ejercicios de auto-cartografía
Es un símbolo que da cuenta de la orientación del
mapa y su posición, con referencia a los puntos cardinales. No obstante, cada vez es más frecuente encontrar mapas sociales que referencian el sur o el oriente.
Leyenda o convenciones
Es muy común encontrar en los laterales o en la parte inferior de los mapas, una explicación de los símbolos, figuras o formas empleadas en la car- tografía para representar lugares relevantes; por ejemplo: las escuelas, las vías, los centros pobla- dos, los hospitales. Esto va a depender del tipo de mapa. Por lo general, en las zonas rurales de Colombia, la cartografía más detallada se encuen- tra en los planos topográficos, que si bien pueden estar desactualizados, ayudan a ilustrar caracterís- ticas físicas del territorio.
La cuadrícula o las grillas son empleadas para defi- nir la ubicación del mapa con relación a un punto o sistema de referencia. Siguiendo con el ejemplo de las planchas topográfica, lo más común es encon- trar cuadrículas, representadas por líneas sutiles con relación o coordenadas planas (representadas en metros)
Sólo con la realización de la Asamblea Nacional Constituyente, que en 1991 da origen a la Cons- titución que nos rige actualmente, y con la partici- pación en ella de representantes de movimientos indígenas y académicos, termina la invisibilidad de pueblos indígenas y afrodescendientes en el pro- yecto de nación que se habían trazado los textos constitucionales en la historia colombiana. Surge entonces una posibilidad para el ejercicio de su au- tonomía como pueblos.
El artículo 7º de la Constitución Política reconoce la existencia de una nación diversa étnica, cultural y regionalmente hablando. En el caso de las comuni- dades indígenas (artículo 246), reconoce concre- tamente la existencia de una justicia especial en sus territorios, ejercida por sus autoridades de acuerdo con cada cultura.
Para las comunidades negras, el artículo transitorio 55 de la Constitución reconoce las ocupaciones his- tóricas de estos pueblos, principalmente en la cuen- ca del Pacífico; deja claro, igualmente, que en otras zonas de país existen comunidades negras similares que comparten legados históricos y culturales pro- pios, como es la forma en que han ocupado y usado ancestralmente los territorios que habitan.
El reconocimiento de una nación diversa étnica y culturalmente, así como de los territorios que ocu- pa tal diversidad, tiene (o debe tener) como con- secuencia concreta la garantía de un pluralismo jurídico y el respeto a la existencia de formas cul- turales diferentes para establecer pautas de com- portamiento y formas de solucionar conflictos, por parte de los grupos étnicos.
De acuerdo con lo anterior, existe un conjunto de normas que si bien no están escritas o no aparecen en códigos o estatutos legales son ancestrales, for-
El derecho de Ser culturalmente distintos fue el primer principio que se definió. Esto se convirtió en estrategias organizativas, pero lo primero que identificó a la gente fue el derecho de ser cultural- mente distintos, porque se tenía otra manera de pensar y una manera diferente de ver las cosas. Se planteó que no éramos típicos campesinos por lo que requeríamos derechos especiales. Bajo ese primer principio fue que se logró articular a todas esas organizaciones alrededor de la lucha por el reconocimiento en la Asamblea Nacional Constituyente del 91 5 .
Entrevista a la investigadora Libia Grueso, publicado en Revista Futuros No. 14, 2006 Vol. IV http://www.revistafuturos.info
Dentro de los dos años siguientes a la entrada en vigencia de la presente Constitución, el Congreso expedirá, previo estudio por parte de una comisión especial que el Gobierno creará para tal efecto, una ley que les reconozca a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicio- nales de producción, el derecho a la propiedad colectiva sobre las áreas que habrá de demarcar la misma ley. (…).
Parágrafo 1. Lo dispuesto en el presente artículo podrá aplicarse a otras zonas del país que presen- ten similares condiciones, por el mismo procedimiento y previos estudio y concepto favorable de la comisión especial aquí prevista.
Constitución Política de Colombia 11
man parte de la cotidianidad y se constituyen en im- portantes mecanismos de control social y ambiental, a partir del uso de la palabra y del reconocimiento de la autoridad de los mayores. Estos mecanismos dan sentido al reconocimiento social y jurídico de los sistemas de resolución de conflictos de las comu- nidades negras, lo que también se ha denominado como justicia consuetudinaria o ancestral, propia.
Estas prácticas han sobrevivido o se han revalo - rado mediante la resistencia colectiva a la explo - tación, al racismo, a la marginación histórica y al conflicto armado al que han estado sometidas las comunidades; en muchos otros casos, los pro - cesos de desterritorialización y de violencia han
quebrado estas prácticas comunitarias. Se trata entonces de un conjunto de saberes con los cua - les las comunidades negras ejercen su autonomía territorial y toman decisiones sobre formas de de - sarrollo propio.
Las reglas de manejo de los territorios (o el de- recho propio), son usualmente invisibilizadas y en ocasiones no reconocidas por las autoridades o en- tidades que llegan a los territorios con propuestas o proyectos, atropellando la autonomía legítima de las comunidades. Es allí donde la construcción del mapa del territorio desde las percepciones y repre- sentaciones de la comunidad, fortalece el sentido y la práctica de la autonomía 6 . Un ejemplo concreto
El derecho propio y la cartografía apoyan procesos de autonomía, como la adjudicación de tierras al interior del territorio y los diálogos con autoridades públicas para el ordenamiento territorial municipal y propio, entre otros.
Numeral 1, artículo 20 del Decreto 1745 de 1995.
de esa autonomía, es la construcción de los mapas para solicitar la titulación colectiva de los territorios de las comunidades negras ante el Instituto Colom- biano de Desarrollo Rural (Incoder).
Por tanto, el reconocimiento de la existencia de for- mas propias de derecho y justicia afrocolombiana es un debate nacional pendiente y ausente de la agenda de las entidades públicas responsables de su reconocimiento y protección, así como de mu- chas de las organizaciones de comunidades ne- gras. El tema cobra vigencia en el contexto actual de protección y reparación de comunidades afecta- das por el conflicto armado y las actuales iniciativas de restitución de tierras y territorios.
Justicia afrocolombiana: una construcción de pensamiento propio
La justicia afrocolombiana tiene su punto de partida en el reconocimiento de lo propio; es decir, en la valoración de la existencia de una cultura diferenciada desde sus propias lógicas colectivas, que se construye en la recuperación de la memoria histórica, la cual pone en el centro de gravitación el papel de los mayores como símbolo de autoridad política, la protección del tejido familiar y comunitario como condición básica para generar acuerdos de convivencia, el diálogo pacífico, la palabra empeñada, como garantía de seriedad y cumplimiento, el consentimiento previo y la ausencia de la fuerza como vía para alcanzar soluciones a los problemas planteados 7 .
Carlos Rúa. Fragmento del documento Una ruta de paz, para la Escuela Tonga de Tambores, Red de Justicia Comunitaria y Tratamiento del Conflicto. Tumaco. 2007.
El derecho propio en la legislación. El derecho propio no se restringe a la elaboración de los reglamentos internos que adoptan los consejos comunitarios para la administración del territorio colectivo. Por ello identificamos en la legislación in- ternacional y colombiana las principales referencias al reconocimiento de las prácticas comunitarias de manejo de los territorios de las comunidades ne- gras. Es con el Convenio 107 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT-ONU) de 1957 y más adelante, con la expedición de un nuevo Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales en 1989 tam- bién de la OIT, ambos adoptados por Colombia, que se reconoce la existencia de formas de regulación
comunitaria de los grupos étnicos, las cuales deben ser respetadas y garantizadas por los estados que suscribieron estos convenios 8 .
La consulta previa con los grupos étnicos es un ins- trumento importante que refuerza, desde la partici- pación, el ejercicio del derecho propio frente a pro- yectos o actividades que afectan a las comunidades negras y sus territorios; igualmente, el Convenio 169 de la OIT 9 es un instrumento clave en la defensa de los territorios y guía para la realización del derecho fundamental al territorio en los contextos actuales de retorno y restitución de los derechos territoriales, afectados por el conflicto armado en Colombia.
Colombia ratificó con la Ley 31 de1967 el Convenio 107, y con la Ley 21 de 1991, el Convenio 169, ambos instrumentos internacionales de protección de los grupos étnicos. Para más información ver www.etnoterritorios.org Para mayor información sobre la jurisprudencia nacional e internacional referente a la consulta previa, ver el sitio web del Observatorio de Territorios Étnicos www.etnoterritorios.org
Convenio 169 de la OIT- Ley 21 de 1991
b) Establecer los medios a través de los cuales los pueblos interesados puedan participar libremente, por lo menos en la misma medida que otros sectores de la población, y a todos los niveles, en la adopción de decisiones en instituciones electivas y organismos administra- tivos y de otra índole, responsables de políticas y programas que les conciernan.
Artículo 9. Justicia propia
1. En la medida en que ello sea compatible con el sistema jurídico nacional y con los derechos huma- nos internacionalmente reconocidos, deberán respetarse los métodos a los que los pueblos inte- resados recurren tradicionalmente para la represión de los delitos cometidos por sus miembros.
En el ámbito nacional, la Ley 70 de 1993 y su Decre- to reglamentario 1745 de 1995, reconocen que las comunidades negras y los consejos comunitarios, sus asambleas y juntas, pueden ejercer, desarrollar o adaptar mecanismos para el uso y manejo de los recursos naturales del territorio, así como para la solución de conflictos, entre muchos otros aspectos de la vida comunitaria en el marco del denominado derecho propio. Este es entendido como el conjunto de principios que guían el funcionamiento, manejo o administración de las comunidades negras y de sus territorios de acuerdo con la diversidad de pautas culturales e históricas de cada comunidad.
Para el caso de comunidades negras desplazadas, la caracterización de los territorios mediante la rea- lización de sus propios mapas y el reconocimiento de la autoridad en los consejos comunitarios, permi- tiría identificar las limitaciones y privaciones de los territorios a causa del conflicto, para avanzar en los procesos de restitución de sus tierras y garantizar el manejo de los territorios. El ejercicio del derecho propio, debe ser lo suficientemente flexible como para permitir la toma de decisiones y reconocer el espacio de autonomía para que las comunidades decidan cómo se imaginan habitar los territorios.
Reconocimiento del derecho propio en la legislación interna
Las comunidades negras podrán conformar un Consejo Comunitario y conformar su asamblea de acuerdo a la Constitución, las leyes y el sistema de derecho propio de la cada comunidad.
Artículos y 4 del Decreto 14 de 1
Decreto 1745 de 1995: reconocimiento del derecho a la propiedad colectiva
Facultades de la Asamblea del Consejo Comunitario
Aprobar un reglamento de usos y traspasos del usufructo de las tierras asignadas a los individuos o las familias, cumpliendo las condiciones previstas en el artículo 7 de la Ley 70 de 1993.
Reglamentar y velar por el cumplimiento de las normas o principios reconocidos en el sistema de derecho propio (artículo 6 numerales 3 y 8 del Decreto 1745 de 1995).
Las que definan los reglamentos internos de las comunidades negras, que no sean contrarios a la Constitución y la ley (artículo 10 numeral 5 del Decreto 1745 de 1995).
Facultades de la Junta del Consejo Comunitario
La Junta del Consejo Comunitario es la autoridad de dirección, coordinación, ejecución y administración interna de la comunidad, para ejercer las funciones que le atribuye la Ley 70 de 1993, sus decretos reglamentarios y los demás que le asigne el sistema de derechos propio de la comunidad (artículo 7 del Decreto 1745 de 1995).
Ejercer el gobierno económico de las tierras de comunidades negras, según su sistema de derecho propio y la legislación vigente (artículo 11 numeral 5 del Decreto 1745).
Delimitar y asignar usufructos de áreas de uso y aprovechamiento individual, familiar y comunitario en el territorio titulado colectivamente, reconociendo las que han venido ocupando tradicionalmente y con base en el reglamento que expida la Asamblea General del Consejo (artículo 11 numeral 6 del Decreto 1745).
Presentar a consideración de la Asamblea del Consejo Comunitario, para su aprobación, un regla- mento de administración territorial y manejo de recursos territoriales, y velar por su cumplimiento. Administrar, con base en el reglamento y las normas vigentes, el uso, aprovechamiento y conservación de los recursos naturales, y concertar la investigación en las Tierras de Comunidades Negras (Artículo 11 numeral 9 y 10 del decreto 1745).
En este largo y complejo caminar de las comunidades afrodescendientes hacia la autonomía territorial, nuestro aporte es modesto. Sabemos que, en esa dinámica, la perspectiva debe estar más centrada en los procesos, que en los resultados de corto plazo.
Más allá del uso de las técnicas para hacer mapas
o para redactar reglamentos internos, nos proponemos en este capítulo pre- sentar el sentido político que ocupan estos ejercicios en la vida de las comu- nidades negras y sus derechos territoriales.
Los talleres plantearon como principio que los mapas y los reglamentos in- ternos pueden ser instrumentos de autonomía y fortalecimiento organizativo para el manejo del territorio, si son entendidos como un proceso de reflexión comunitaria participativa y permanente. Ambos instrumentos se convierten más en un proceso que un fin en sí mismos: no se trata simplemente de escribir un documento o dibujar un mapa, sino de ampliar la participación
comunitaria para resolver las preocupaciones so- bre el territorio, los recursos naturales, la relación con el Estado, los proyectos de desarrollo, las rela- ciones interétnicas, la violencia y otras prioridades comunitarias.
A partir del reconocimiento de la gran variedad de experiencias organizativas, expresiones culturales, contextos regionales y efectos locales del conflicto armado, en cada comunidad acompañada hubo un tratamiento temático y metodológico diferente, de acuerdo con sus particularidades.
Fue evidente la gran riqueza oral que poseen los participantes en los talleres y las diferencias para leer y escribir en castellano; por tanto, se dio mayor importancia a los diálogos y conversaciones entre mayores, líderes locales, estudiantes, mujeres y profesores, que a la escritura y lectura de textos, aunque también se hicieron propuestas escritas con el acompañamiento de profesores y líderes. Fue un proceso de construcción de acuerdos sobre el territorio y la autonomía, mediante la cartografía y el derecho propio.
De esta manera, se establecieron acuerdos con re- presentantes de las comunidades, miembros de las juntas de los consejos comunitarios, maestros, líde- res de población desplazada y líderes locales, entre otros, para planificar los talleres en términos de temas de interés, número y procedencia de los par- ticipantes, y metodologías a usar. Nos encontramos con comunidades donde ya existían esfuerzos por construir reglamentos internos, ejercicios de mapeo o pautas de manejo comunitario del territorio (Aso- casan); donde este esfuerzo era apenas inicial (San Basilio de Palenque), o donde no se había tenido este tipo de experiencia (San Cristóbal y Paraíso). Estos acuerdos tuvieron en cuenta las diferencias entre los ordenamientos territoriales de las alcaldías municipales y los consejos comunitarios, así como las que se plantearon al interior de las comunidades sobre cómo se imaginan el territorio.
Asocasan –Pacífico
El Pacífico colombiano, una región poblada ancestral- mente por grupos étnicos y permeada por proyectos de extracción de recursos naturales, ha sido y sigue siendo un paisaje representativo de la selva húmeda tropical, la biodiversidad y la etnicidad del país. En la región, el Consejo Comunitario Mayor del Alto San Juan (Asocasan) ha sido pionero en la formulación de instrumentos de manejo concertados con las comunidades indígenas, con quienes comparten la cuenca alta de este Río, así como en el desarrollo de experiencias de construcción de reglamentos inter- nos, a partir de la titulación colectiva de su territorio en el año 2001 (cerca de 54.000 hectáreas).
Capítulo 2. Los casos comunitarios que acompañamos
Anterior al proceso de titulación colectiva, las co- munidades mapearon extensos bosques comuna- les con el ánimo de concertar, con los indígenas y con otras poblaciones negras vecinas, un área demarcada para el reconocimiento del territorio colectivo. No obstante el buen espíritu de la Ley 70, en algunas comunidades, la urgencia de fijar límites transformó las fronteras fluidas en mojones de propiedad.
Actualmente esta comunidad está en el proceso de validar y legitimar su propia información carto- gráfica dado que aunque tiene reconocido un título colectivo, las limitaciones al uso de su territorio no cesan. Por ello, Asocasan avanza con el mapeo so- cial y con el uso de los Sistemas de Información Geográfica, en la posibilidad de articular sus deci- siones de manejo con el Esquema de Ordenamiento Territorial del Municipio, teniendo en cuenta que el territorio colectivo ocupa más del 80% del área ru- ral de Tadó.
Con el acompañamiento del Observatorio, desde el año 2009, Asocasan reconoció antecedentes rela- cionados con los costos ambientales y sociales de
la producción de oro y platino, y con las situaciones de desplazamiento que siguen afectando algunas de sus comunidades (Ibordó, Mumbú, Guarato, entre otras). En ese contexto se identificaron dos propósitos: uno, reactivar y actualizar la reflexión comunitaria sobre la defensa y manejo del territorio -teniendo en cuenta las afectaciones del conflicto armado-, con representación de las 21 comuni- dades del Consejo Comunitario y con participación de jóvenes y mujeres; y dos, fortalecer espacios de análisis y decisión que tuvieran en cuenta la explo- tación legal e ilegal de recursos naturales y los pla- nes de desarrollo nacional y regional, proyectados sobre el territorio de Asocasan.
Ejercicios de autocartografía. Con la exis- tencia de un mapa del título colectivo y de un ejer- cicio de zonificación ambiental, fue fácil compilar los insumos cartográficos para validarlos, complemen- tarlos y buscarles un lugar en el largo y dificultoso camino de ejercer autonomía como autoridades étnicas en territorios afectados por el conflicto. Se presentan a continuación los pasos principales para lograr la cartografía desde el uso de mapas institucionales y comunitarios.
Tipos de mapas empleados
Con el plano global que demarca el título colectivo, se retomó la reflexión sobre la ubicación del territorio con respecto a sus vecinos. De esta manera se reconstruyó la historia del territorio ligada a las prác- ticas comunitarias de la gente negra y a la intervención de distintas instituciones, empresas, grupos armados, entre otros actores que forman parte del contexto regional de Asocasan.
Construcción de mapas sociales median- te el dibujo de situaciones de la realidad territorial como componentes naturales (los bosques, las montañas, etc.), riesgos y potencialidades. Es de gran importancia que en estos espacios participen perso- nas provenientes de diversas zonas; en este caso el territorio está conformado por más de veinte comunidades.
En la construcción de los mapas, se escu- charon las voces de comunidades que por su ubicación ecosistémica practican más la minería, la agricultura o la pesca. Aquellas como Playa de Oro o El Carmelo que com- parten los “límites” con las comunidades indígenas, y otras como Ibordó y Guarato que por el desplazamiento forzado y la guerra han replanteado, al menos simbóli- camente, la noción territorial.
Digitalización de la información cartográfica en un software de procesamiento de datos espaciales, que sirve para diseñar ma- pas con criterios de georreferenciación y a partir de la informa- ción topográfica de la región. Para ello el equipo del Observa- torio, después de los ejercicios de cartografía social, proponía a las comunidades una forma gráfica de representar sus decisio- nes para la construcción de una cartografía propia que sirviera al fortalecimiento interno y para dialogar con el Estado.
Definición de mapas temáticos
Consejos locales. Si bien Asocasan representa a las comuni- dades de toda la parte alta de la cuenca del San Juan, en su interior hay poblaciones muy diversas con una fuerte tradi- ción de adscripción a veredas o corregimientos. Por ello, fue de gran importancia la demarcación de las 21 comunidades.
La minería tradicional y de retroexcavadora. Como un paso para la identificación de las zonas más degradadas por la mi- nería y de aquellos lugares donde sólo se practica la minería artesanal o los proyectos de Oro Verde 10 .
10 Oro verde es una estrategia de minería responsable social y ambientalmente, liderada por Asocasan en conjunto con otras organizaciones. Recientemente esta experiencia fue premiada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Ejercicio de derecho propio
Las 21 comunidades que conforman el territorio de Asocasan tienen sus propias particularidades, necesidades y experiencias organizativas. Al iniciar los talleres el Consejo Comunitario ya contaba con un reglamento interno, que regulaba muchos de los temas de manejo del territorio, pero necesitaba una más amplia socialización, discusión y aportes de to- das las comunidades locales.
Por ello, a pesar de las limitaciones de tiempo y las distancias entre las comunidades, así como las diferentes miradas sobre el derecho propio (unas más restrictivas a la expedición de reglamentos y otras a las apuestas por un proceso de acuerdos fundamentales), que complejizaron el proceso, se diseñó una metodología que facilitara la construc- ción de acuerdos de manejo del territorio entre las comunidades locales (consejos locales), y que pu- diera servir para procesos posteriores de toma de decisiones.
Contenidos del primer taller con comunidades locales
Reflexión sobre los significados del derecho propio: contexto regional y desafíos para su ejercicio.
Alcances del derecho propio en la legislación colombiana.
. Revisión de los principales aspectos del reglamento interno actual e identificación de las necesida-
des de acuerdo.
Identificación de propuestas concretas.
Una vez identificadas las propuestas se convocó un espacio de trabajo con líderes para redactar
las propuestas surgidas en los talleres con las comunidades con la participación de la Junta del
Consejo Mayor y el Equipo Técnico Social.
Presentación de las propuestas recogidas en los talleres y discusión sobre el avance de las nuevas
propuestas del reglamento.
Después de este segundo taller, que se realiza con quienes han participado en el proceso, se convocó
una Asamblea General con el fin de darle una discusión final y aprobar las nuevas propuestas por
parte del Consejo Comunitario.
Esta metodología cartográfica sirvió para entender la situación territorial, aportó a una mejor dinámica de los talleres, a la discusión sobre la necesidad de construir acuerdos y sobre el alcance territorial de cada una de las comunidades, todo con la partici- pación de la Junta Mayor del Consejo Comunitario. De la misma manera, el proceso de construcción del reglamento, permitió discusiones amplias sobre cómo las comunidades se imaginan el territorio en el futuro, sobre sus retos y posibilidades, con el fin último de profundizar el trabajo hacia la autonomía. Algunos de los acuerdos logrados pueden resumir- se de la siguiente manera:
Reconocer cultural y socialmente los derechos territoriales de comunidades, familias y perso- nas que por distintas razones no permanecen en el territorio, así como los de aquellos que han sufrido desplazamiento forzado. Se esta- blecieron acuerdos para garantizar estos de- rechos y coordinar acciones para su defensa.
Definir responsabilidades de los consejos lo- cales y del Consejo Mayor en la toma de de- cisiones relacionadas con la comunidad y el territorio, así como con la identificación del uso y aprovechamiento de recursos naturales.
Establecer la participación de representantes de todas las comunidades (consejos locales) en el proceso de discusión, actualización y reforma del reglamento interno y la cartografía propia, par- tiendo de la comprensión de estos instrumentos como un proceso permanente de reflexión sobre el territorio y su manejo. La discusión a partir de casos concretos, hizo posible una mayor partici- pación de jóvenes, mayores y mujeres.
Propiciar una amplia discusión sobre las dife- rentes características e intereses de las perso- nas que habitan el territorio: nativos, colonos y visitantes, y sobre los alcances de la zonifica- ción de las diferentes comunidades.
Propiciar procesos permanentes de autono - mía de los consejos locales, los cuales serán acompañados por la Junta Mayor de Asocasan en la medida en que las comunidades asuman mayor conocimiento y acciones de defensa del territorio.
Seguir madurando y usando esta metodología de información, construcción colectiva y delibe- ración para el logro de acuerdos comunitarios, con la participación de entidades públicas y privadas (universidades, Alcaldía, ONG, exper- tos). Se trata de avanzar en el diálogo con la institucionalidad regional y en análisis más do- cumentados de los contextos regionales.
Para la realización de los talleres en la subregión de los Montes de María y Canal del Dique, se re- conocieron dos elementos que determinaron la metodología y contenidos de los mismos. Primero, la existencia en la región de compras masivas de tierras destinadas a agroindustrias y monocul- tivos, que coinciden con las zonas afectadas por desplazamiento forzado o solicitadas por las co- munidades para su titulación colectiva. Segundo, la reciente conformación de consejos comunitarios de comunidades negras de la región y la elección de juntas para su administración, de acuerdo con la Ley 70 de 1993. Estos consejos comunitarios han presentado en los últimos tres años solicitudes de titulación colectiva sobre sus territorios, expresión de resistencia ante el asedio.
Para las comunidades con las que trabajamos, el territorio va más allá de la tierra. Por ejemplo, para la comunidad de Palenque, actualmente constitui- da en corregimiento del municipio de Mahates, el imaginario territorial es más amplio y corresponde con el título colonial que extiende su hábitat hasta Ovejas (Sucre), e incluye Malagana, El Viso y Arjo- na; hacia el sur sus territorios, según el título men- cionado, van más allá de La Bonga y San Cayetano. En el caso de Paraíso y San Cristóbal, comunidades que habitan las estribaciones de los Montes de Ma-
ría entre los municipios de San Jacinto y María la Baja, la historia del poblamiento señala alcances que van más allá del corregimiento e incluso del respectivo municipio.
Con estas tres comunidades, el Observatorio pro - pició durante el año 2009 espacios de automapeo y diálogo sobre las alternativas comunitarias para proteger el territorio tradicional. Fue muy valioso que el proceso se hiciera en espacios comparti- dos, pues de esta manera los palenqueros cono - cieron los territorios de San Cristóbal y Paraíso, y viceversa.
Estas comunidades del Caribe no habían iniciado un proceso de manejo territorial y desarrollo de instrumentos para el ejercicio del derecho propio, en parte porque la aplicación de la Ley 70 fue pen - sada e implementada con un referente muy fuerte en el Pacífico, y porque los procesos organizativos de las comunidades negras en el Caribe, son muy recientes.
De esta manera la construcción cartográfica fue complementada con la reflexión sobre el manejo te- rritorial de zonas no tituladas, como acercamiento inicial para el desarrollo de pautas de manejo y de derecho propio que se caracterizaron e identifica- ron en los talleres con el fin de emprender ejerci- cios de autonomía a mediano plazo.
En la comunidad de San Basilio de Palenque, donde se realizaron dos talleres, el Observatorio de Terri- torios Étnicos estableció un espacio de intercambio y reflexión sobre lo afrodescendiente y su relación con los territorios de la región, pues aún cuando los procesos son diferentes en cada territorio, se da un contexto regional común 11 .
Ejercicios de mapeo. Estas comunidades (consejos comunitarios) no cuentan con la titula- ción colectiva de su territorio, lo cual plantea una situación muy distinta a la de Asocasan en el Pa- cífico. Los mapas de sus territorios muestran la ocupación tradicional afro y fueron construidos a partir de la recopilación de planchas topográficas del Instituto Agustín Codazzi (escala 1:25.000), e información catastral que permitió conocer las delimitaciones de posesiones o propiedades reco- nocidas institucionalmente. Con estos datos se dio inicio al proceso de cartografía social, que incluyó espacios de automapeo y un recorrido por el terri- torio con apoyo de un GPS 12 .
11 Consultar la Sistematización de la experiencia del Observatorio, donde se analiza el contexto regional común a todas ellas y se relatan sus experiencias de poblamiento. Serie Memoria y Territorio 1.
12 Un GPS (Global Position System) es un instrumento para ubicar lugares en el territorio, definidos por las coordenadas geográficas, a partir de la información que arrojan los satélites.
Se realizaron siete mapas sociales. En los talleres se decidió hacerlo por grupos expertos en cada sector. Por ejemplo, los jóvenes mapearon los arroyos más cerca al pueblo y los mayores los sectores más rurales. Se tuvieron en cuenta usos del suelo (cultivos, ganadería), vías (carreteras, caminos, líneas férreas, etc.), elemen- tos físicos del paisaje (arroyos, mon- tañas, vegetación).
Con la plancha topográfica se halló el límite corregimental de Palenque, la ubicación de otras comunidades vecinas para la de- marcación de los linderos y los arroyos. Cabe mencionar que el mapa más actualizado de la zona es de 1976. De ahí la importancia de la participación comunitaria para complementar y actualizar las fuentes institucionales parcia- les, confusas y atemporales.
Este es el plano que surgió después de la contrastación entre las plan- chas topográficas y la cartografía co- munitaria. Teniendo en cuenta que la comunidad está en proceso de titu- lación colectiva, se tuvo en cuenta la demarcación global del territorio y la complementación de las toponimias (nombres de los lugares), en este caso, de los arroyos. Los arroyos son culturalmente muy importantes en Palenque, no sólo por la función ambiental que cumplen, sino en la configuración territorial y los nom- bres de los lugares. Por ejemplo:
el arroyo Anisao, recibe diferentes nombres de acuerdo a los lugares que recorre.
Con el mapa social se identificaron las fincas o lugares de uso de la comunidad, que aspiran a titularse colectivamente. Se autodemarcó el territorio de Paraíso con apoyo de un GPS. La comunidad participó en los recorridos por los arroyos.
En la información institucional, Paraíso básicamente se identi- fica como un punto en el mapa topográfico. Por ello es impor- tante que la comunidad genere su propia información, sobre todo ante las amenazas que representan los cultivos de pal- ma y otros para la producción de agrocombustibles.
Paraíso y San Cristóbal son te- rritorios vecinos; por eso fue de gran importancia generar un mapa que permitiera cono- cer esa relación de vecindad, marcada por las montañas y los arroyos.
El mapa social de esta comunidad está íntimamente ligado con los arroyos y la represa. A partir de este ejercicio, la comunidad logró identificar las zonas que están en el muni- cipio de María la Baja y las que están en San Jacinto. De esta manera se construyó un croquis con los principales atributos del territorio, de cara al proceso de titulación colectiva.
Como se puede ver en el mapa técnico, que resultó de la superposición del au- tomapeo con la información institucional y con informa- ción de fotografías aéreas, el territorio de San Cristóbal está en la zona de influen- cia de la represa de Matuya. Cabe resaltar que esa zona está solicitada por las em- presas productoras de pal- ma africana para ampliación de sus cultivos.
El derecho propio en las comunidades de Palenque, San Cristóbal y Paraíso.
Las comunidades negras del Caribe no cuentan aún con reconocimiento de la ocupación ancestral de sus tierras por parte del Estado; por tanto, el ejercicio de dibujar la ocupación tradicional de los territorios, sus usos y formas de apropiación cobra mucho sentido en el camino de su reconocimiento y protección.
Los talleres con estas comunidades fueron más allá de la escritura de reglamentos para el manejo del territorio y se centraron en comprender la situación actual de la tenencia de la tierra en los Montes de
María y en el Canal del Dique, por una parte, y en realizar esfuerzos de recuperación de la memoria colectiva, por la otra. En este aspecto fueron muy ricos en la descripción de los usos tradicionales de estas tierras y de las diversas formas de resisten- cia desarrolladas para defenderlas.
La memoria colectiva de las comunidades es un pun- to fundamental para el reconocimiento de sus dere- chos y para solicitar la titulación de las tierras ante el Incoder. La historia de la ocupación tuvo entonces un papel central, pues esta se convierte en la base de la reivindicación de los territorios ante el Estado y una forma de afirmar la resistencia y la autonomía.
Análisis del contexto regional de los Montes de María y el Canal del Dique, en cuanto a la situación
de tenencia de la tierra y a la diversidad de territorios de las comunidades campesinas, indígenas
Reconocimiento de comunidades y autoridades negras por las entidades públicas en el Caribe.
. Desplazamiento forzado y disputas sobre la tenencia de la tierra:
Ventas y arrendamiento de tierras.
Monocultivos y situación ambiental de los territorios en la región del Canal del Dique y Mon-
tes de María.
Ejercicios de reconstrucción de la historia colectiva de la ocupación de la región y del proceso de
resistencia y organización de las comunidades negras.
La historia de la ocupación comunitaria como fundamento del derecho al territorio
Solicitud de titulación: para iniciar el trámite de titulación colectiva de tierras de las comunidades ne- gras, la comunidad presentará (…):
1. La descripción física del territorio que se solicita en titulación (…).
Artículo 20 Decreto 14 de 1, reglamentario de la Ley 0 de 1
Experiencias de derecho propio y justicia ancestral
en la comunidad de San Basilio de Palenque:
la Guardia Cimarrona
¿Qué es la Guardia Cimarrona? Uno de los ejemplos de recuperación de derecho propio que se presentó en los talleres fue la Guardia Cimarrona de San Basilio de Palenque, que surge ante la ne- cesidad de revivir pautas culturales de manejo de conflictos cotidianos en la comunidad y de la bús- queda de soluciones basadas en la palabra de los mayores, en la acción colectiva y en la autonomía, desde la convicción de que las soluciones basadas en su cultura son más efectivas que la soluciones impuestas desde afuera
“La Guardia Cimarrona de San Basilio de Palenque está tomando cada vez más fuerza como referencia para recuperar las formas ancestrales de solucionar problemas; hemos querido buscar la forma desde nuestra propia vivencia de cómo ejercer el llamado derecho propio. Pero sí nos hemos encontrado, por otro lado, con entidades que llegan al territorio y que entran pidiendo que dónde está el respaldo legal y eso nos ha dificultado avanzar más. Pero nosotros les decimos que es nuestro derecho, el de nuestros mayores” 13 .
1 Enrique Márquez, representante legal del Consejo Comunitario de Ma-Kankaman‡ de San Basilio de Palenque. Noviembre 17 de 2009.
Intercambios de experiencias entre las comunidades del Alto San Juan (Chocó) y las comunidades del Caribe.
El Observatorio invitó a tres líderes del Consejo Comunitario de Asocasan, para compartir con las comunidades caribeñas la experiencia de sus ejer- cicios de autonomía. Igualmente tres líderes de Ma- kankamaná habían visitado Asocasan. Más allá de las grandes diferencias entre una y otra región, el relato de la experiencia y de los mecanismos de resistencia comunitaria presentados, fueron impor- tantes para conocer e intercambiar conocimientos sobre la historia de las comunidades negras en el país y de la diversidad entre estas.
Los intercambios realizados en esta primera fase del Observatorio revelan un gran potencial de tra- bajo entre las comunidades negras. De estas con- versaciones interregionales resultó un panorama nacional de las reivindicaciones sobre el derecho a la tierra y se evidenció la gran diversidad de ex- presiones culturales de los afrodescendientes en el país. Con esto, el Observatorio ha logrado entender de manera más amplia el tema de la ocupación de los territorios negros. Por tanto se constituye en una práctica muy importante que se debe desa- rrollar para compartir experiencias de autonomía entre las comunidades con las que trabajamos.
El propósito de compartir parte de nuestra expe- riencia en el Observatorio de Territorios Étnicos,
concluye por ahora. Como lo expresamos en la introducción, la experiencia se remite a la cuestión metodológica para compartir qué se hizo y cómo se hizo en el campo de la cartografía social y del derecho propio. Con estos dos én- fasis, hemos querido aportar al reto de fortalecer el ejercicio de la autonomía territorial. Para cerrar queremos destacar algunas lecciones aprendidas:
Primera lección: el ejercicio de comunicar los aprendizajes ha sido, sin duda, una forma de orde- nar, valorar y seleccionar lo más relevante, en medio de la gran cantidad de situaciones, vivencias y desa- fíos que se han ido encontrando en cada lugar.
Segunda lección: por ello, lo compartido aquí no tiene la intención de ser un modelo para repetir de manera mecánica. Sólo tiene el valor de comu- nicar aquello que encontramos como más signifi- cativo, como herramienta y forma de trabajo, de acuerdo con las exigencias, impactos y aportes que implican las circunstancias de cada comunidad.
Tercera lección: si bien hay un conocimiento y un saber en algunos campos, la acción misma nos va enseñando cómo hacer mejor las cosas y nos va exigiendo correctivos y énfasis de acuerdo con cada realidad particular. De ahí que es importante estar mirando de manera crítica lo que hacemos.
Cuarta lección: el éxito de cada taller, de cada mapa, resulta de la combinación de nuestro trabajo profesional con las personas de cada comunidad, con sus conocimientos, su interés y su participa- ción. Por ello, consideramos que todo lo allí resul- tante es de autoría conjunta.
Quinta lección: se debe evitar la concentr ación de información en unas pocas personas deleg adas de la comunidad. Si bien por recursos y posibili- dades logísticas no es posible contar con todas las personas de cada grupo, el compromiso de com- partir, divulgar y discutir con los demás vecinos es muy importante. Otra alternativa es rotar, aunque sea parcialmente, la delegación a las reuniones.
Finalmente, es claro que en ese largo y complejo ca- minar de las comunidades afrodescendientes hacia la autonomía territorial, nuestro aporte es modes- to. Sabemos que, en esa dinámica, la perspectiva debe estar más centrada en los procesos, que en los resultados de corto plazo. Muchas veces, quizá no logremos comprender todo lo que está sucediendo, pues como dice Zibechi, escritor uruguayo, se pue de comunicar sin hablar, caminar sin moverse y luchar sin luchar.
Por ello queremos hacer parte de estos procesos, acompañarlos, potenciarlos y expandirlos sin bus - car el control sobre su devenir, pues ese control reside profundamente en las comunidades y allí debe mantenerse para que la utopía de la autono - mía sea posible.
Capítulo . A manera de cierre
Esta publicación propone algunas metodologías y prácticas para la defensa comunitaria de los territorios de comunidades negras, resultantes de la expe- riencia concertada de acompañamiento y apoyo a ejercicios de autonomía de los consejos comunitarios Paraíso, San Cristóbal y San Basilio de Palenque en Bolívar, y Asocasán en el departamento del Chocó.
El propósito central del trabajo fue el fortalecimiento de la autonomía de los territorios que ocupan las comunidades, sean estos titulados o no, para lo cual se propuso la construcción de mapas propios (autocartografía), actividad que genera reflexión sobre los derechos al territorio a partir del conocimiento an- cestral, del acervo cultural, de la recuperación y sistematización de la historia local, así como de la proyección futura del uso del territorio.
Por tanto estos ejercicios, muy localizados, nos animan a pensar que pueden ser utilizados como mecanismos para la defensa del territorio en contextos de riesgo o desplazamiento forzado, o para casos de reparación - restitución de derechos territoriales de los que hayan sido privadas las comunidades negras.
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References: resolución 
 artículo 7
 resolución 
 artículo 20

Artículo 9
 artículo 7

Artículo 20