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Timestamp: 2019-01-23 10:46:00+00:00

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Siete Días Médicos nº883 by Ediciones Mayo, S.A. - Issuu
Cuando los síntomas aprietan. La exacerbación de la EPOC www.facebook.com/sietediasmedicos
Ver ficha técnica en pág. 24
ENTREVISTA Antonio FernándezPro Ledesma, presidente de la SEMG
13 FARMACOLOGÍA EN AP Vitamina D: indicaciones y seguridad
CANAL 7DM ENTREVISTA CON CARME VALLS LLOBET
10 OPINIÓN Y mi médico se jubila
Mariana Jesús Gomes Porras, Carmen Gómez Candela
•	Esmya, indicado en tratamiento prequirúrgico e intermitente repetido de los miomas •	Brill Pharma lanza Azelastina POS sin conservantes para la conjuntivitis alérgica
•	La Cátedra UAB-Novartis de Docencia e Investigación Médica de Familia apuesta por los estudios médicos en la vida real •	Autobús de las Bacterias: una iniciativa para promover el uso responsable de los antibióticos
•	La revisión de los pacientes polimedicados por los farmacéuticos de primaria reduce en un 40% los riesgos asociados •	Nace el Primer Banco de Imágenes Enfermeras para romper con los estereotipos profesionales y de género
CAP Sant Martí de Provençals. Institut Català de la Salut. Grupo de Investigación GREMPAL
EVIDENCIAS EN... Déficit de vitamina D en la población española Unidad de Nutrición Clínica. Hospital Universitario La Paz (Madrid)
Sesgos de género en las consultas de atención primara Marina Bañuls Mirete
•	Los Premios FIPSE 2018 de Innovación en Salud ya tienen ganadores •	La OMC entrega sus Premios de Reconocimiento a la Trayectoria Profesional
RECOMENDAMOS App para fomentar estilos de vida saludable entre los profesionales sanitarios
xiste una morbilidad diferencial de la mujer a partir de una fisiopatología diferente a la de los hombres, y al tiempo hay un gran desconocimiento de las enfermedades altamente prevalentes entre las mujeres. Reconocerlas, diagnosticarlas y aplicar los tratamientos adecuados es el camino para corregir la miopía en el enfoque de la atención sanitaria de calidad que merece esta mitad de la población. Lamentablemente, a estas alturas no se puede decir que la igualdad de trato sea una realidad plena en los países más avanzados, en ningún ámbito y tampoco en el cuidado de la salud. Las diferencias en la atención sanitaria y en resultados de salud entre hombres y mujeres se convierten en un problema de salud pública desde el momento en que dejan de tener relación con la biología y son consecuencia directa de los estereotipos de género. La ciencia de la diferencia de género sigue acumulando evidencias sobre la singularidad y la complejidad de las necesidades de salud de la mujer, y también sobre los resultados de salud derivados de la desigualdad en la atención que reciben. Es indudable que se han producido avances en la igualdad, en buena medida gracias a que son las mujeres quienes lideran ahora la lucha por los derechos fundamentales en el mundo. En estos momentos resultaría raro que una mujer oculte sus síntomas de salud, como probablemente tuvieron que hacer muchas de ellas en el pasado. Otra cosa es que sepan reconocer lo que les ocurre porque la ciencia todavía no se ha despojado de muchos estereotipos de género y no afronta esos problemas específicos con el debido rigor, o bien los sigue tratando con un barniz de paternalismo bastante oxidado. El hecho de que las mujeres sean las principales usuarias de la atención primaria debería representar una gran oportunidad para acabar con el infradiagnóstico de ciertas patologías con una morbimortalidad femenina relevante y reducir el fracaso terapéutico, ya que la exposición a los factores de riesgo y los efectos secundarios de muchos medicamentos son diferentes en las mujeres y no han sido testados, al haberse excluido éstas de la investigación clínica. Es imprescindible un cambio cultural para que desaparezcan las desigualdades de género en salud; no basta con que las mujeres sean mayoría en las profesiones sanitarias, porque es preciso el compromiso de todos, tanto hombres como mujeres. El desarrollo de políticas sanitarias con perspectiva de género debe acompañar el paso con un clamor que circula imparable en la calle exigiendo igualdad. Este objetivo no es menos ambicioso que llegar a Marte, y no está claro cuál se alcanzará primero. 4
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Madrid: Silvia Estebarán Barcelona: Javier March Directores eméritos: Dr. Ramon Planas, Dr. Xavier Tena REDACCIÓN MÉDICA Coordinación colaboradores de SEMERGEN: Sergio Giménez Basallote Con la colaboración de los Grupos de Trabajo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN)
J.L. Casals Sánchez, R. Coll Fernández, C. Paytubí Garí, A. Piñana López, M.P. Pérez Unanua, M.R. Pont Dalmau, C. Santos Altozano. Edita:
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Mujer y salud La ciencia de la diferencia Jesús Garrido
n el campo de las Ciencias de la Salud, la mujer ha sido hasta ahora un reflejo del varón, tomado como referente único de estudio y patrón terapéutico. El enfoque adecuado de los problemas de salud de la mujer, con su propia identidad, es posible a partir de la incorporación de la ciencia de la diferencia, en la que ya trabajan profesionales de la investigación y la atención sanitaria. Las desigualdades de género en todos los ámbitos, social, laboral o familiar, tienen repercusiones evidentes sobre el bienestar y la salud de la mujer. A escala global, la igualdad de la mujer parte de una situación claramente mejorable en los países más ricos, y pésima en los más pobres. Los organismos internacionales y muchos países han establecido programas transversales para reducir esas diferencias de trato por el hecho de haber nacido mujer, aunque todavía queda mucho por recorrer en esta carrera de fondo. Un informe del Foro de Davos advertía que una década de progreso lento pero constante para mejorar la paridad entre los sexos se estancó en 2017, y que a este ritmo la brecha de género tardará un siglo en cerrarse. Este exclusivo club considera que mejorar la paridad de género podría generar enormes beneficios económicos tanto a gigantes como Estados Unidos y China, donde la situación de igualdad de la mujer dista de ser ideal, como a los países más pequeños, algunos de los cuales han sabido distribuir mejor sus recursos y oportunidades. Organismos internacionales como ONU Mujeres, la institución de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, denuncian la persistencia de factores socioculturales que impiden que las mujeres y niñas se beneficien de servicios de salud de calidad. Entre los principales obstáculos figuran las desigualdades en las relaciones de poder entre hombres y mujeres; las normas sociales que frenan el acceso a la educación y a oportunidades de empleo y desarrollo personal; la atención exclusiva a las funciones reproductoras de la mujer, y el hecho de ser objeto de algún tipo de violencia, que sufre una de cada tres mujeres en el mundo. Economía, educación y salud están estrechamente ligadas, y todo apunta a la pobreza como causa mayor de los malos resultados en salud para ambos sexos, aunque es una carga más pesada para las mujeres. Ellas son las más vulnera-
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Mujer y salud. La ciencia de la diferencia
bles en el fenómeno actual de grandes desplazamientos forzados por conflictos armados o migraciones por motivos económicos. Los datos que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que, aunque la mujer es más longeva que el hombre, sufre una mayor morbilidad. Ellas utilizan más los servicios de salud, sobre todo los relacionados con la reproducción, clásicamente orientados al control de la natalidad. La OMS estima que 830 mujeres fallecen cada día en el mundo por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto, el 99% de ellas en países en vías de desarrollo. El VIH/SIDA es otro parámetro que revela la doble desigualdad de la mujer, por género y por pobreza: el riesgo de contraer la infección en las adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años es el doble que entre los varones de la misma edad. Y todo ello pese a que las mujeres son, con diferencia, las que aportan más cuidados a la salud mundial. El 70% del personal sociosanitario de todo el mundo es femenino, pero la mitad de ese trabajo de las mujeres no está remunerado, el equivalente según la OMS a 3 billones de dólares anuales.
Desde la década de 1990 noventa hasta hoy, se han venido viendo signos esperanzadores de cambio en la lucha contra las diferencias. En relación con la salud, el sesgo de género ha sobrevivido con fuerza hasta el nuevo siglo, ya que el androcentrismo había normalizado la práctica ausencia de la mujer de la investigación biomédica. Sólo en las últimas décadas la comunidad científica ha empezado a reflexionar seriamente sobre las consecuencias de este clamoroso agujero a la hora de hacer ciencia de calidad, debido a las barreras que dificultan la presencia de la mujer en posiciones de liderazgo en el ámbito científico y a la ausencia de mujeres en los ensayos clínicos, lo que repercute directamente en sus resultados de salud. En 1991 la cardióloga norteamericana Bernadine Healy denunció, en un artículo publicado en el New England Journal of Medicine, lo que denominó el «síndrome de Yentl», en referencia al título de una película, para decir que si las mujeres querían ser tenidas en cuenta en los problemas cardiacos era mejor que se disfrazasen de hombres, como hace la protagonista de la película para poder ir a la universidad. Hubo que esperar a la década de 1990 para que la Food and Drug Administration dictara unas recomendaciones sobre la inclusión de mujeres en los ensayos clínicos, pese a lo cual en muchos campos todavía se sigue considerando válido que los resultados de muestras compuestas por hombres sean extrapolables a la población general. En los estudios sobre mortalidad cardiovascular ya se está alcanzando una representación paritaria, consecuente con
el puesto que ocupa como primera causa de muerte en la mujer en España, mientras que en el hombre lo es el cáncer. Pero no todas las enfermedades se manifiestan de igual forma en hombres y en mujeres, ni su incidencia se reparte por igual. Por lo que respecta al cáncer en la mujer, el de cuello uterino y el de mama son los más frecuentes, y el cáncer de pulmón produce la mayor mortalidad. Depresión y ansiedad son más comunes en la mujer, al igual que los trastornos de la conducta alimentaria o la incorporación en edades tempranas de hábitos insanos como el consumo de tabaco, alcohol y otros tóxicos. La fibromialgia, el dolor crónico, las enfermedades autoinmunes o las endocrinológicas tienen una alta prevalencia en el sexo femenino. Sin embargo, no parecen recibir la misma atención enfermedades graves en la mujer como la endometriosis que trastornos como la disfunción eréctil en el varón. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en las mujeres es otro ejemplo de morbilidad diferencial, como se constató en un debate organizado por la Fundación para la Investigación en Salud (FUINSA). La calidad de vida de las mujeres con EPOC es peor que la de los hombres, y el infradiagnóstico es mayor en la mujer. Pero la hospitalización en las salas de neumología es mayoritariamente masculina.
Modificar el statu quo significa darle la vuelta a una herencia cargada de estereotipos de género, y eso requiere una movilización social en la que las mujeres están hoy en vanguardia y un compromiso que se traduzca en iniciativas concretas. Con los pies sobre el terreno, existen iniciativas comprometidas con el objetivo de acabar con las desigualdades. Carme Valls Llobet es especialista en endocrinología y medicina con perspectiva de género. Dirige el programa Mujer, Salud y Calidad de Vida en el Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS), y ha publicado numerosos trabajos de divulgación en este campo al que ha dedicado una larga trayectoria profesional. En el CAPS se ha creado una red de profesionales sanitarias de toda España; como explica la propia Valls, «ahora tenemos unas 450 doctoras organizadas que nos comunicamos diariamente novedades en problemas de tratamiento, de violencia y de sesgos en la atención, además de tener un seminario de formación continuada en estos temas desde hace más de 20 años. Organizarnos en red nos da más autoridad y más ciencia para poder tratar de forma diferente. Los cambios son posibles, pero van más lentos de lo que yo esperaba». Con casi cuatro décadas de actividad, el CAPS ha sido un centro pionero en España y mantiene abierta su propuesta de colaboración, entre otros medios a través de la publicación periódica de su revista digital Mujer y Salud (http://ma-
El coste de oportunidad Las diferencias de género en salud tienen una traducción monetaria. La plataforma ClosinGap, un clúster de grandes compañías privadas, ha realizado un estudio* que conjuga el concepto de brecha de género en salud con el de coste de oportunidad, o valor económico de la alternativa a la que se renuncia al decidirse por una determinada actuación o gasto; es decir, lo que cuesta no haber proporcionado a las mujeres mejores cuidados a sus necesidades y más adecuados en la última etapa de la vida. La esperanza de vida al nacer en España era en 2016 de 85,84 años en las mujeres y 80,31 años en los hombres, con perspectiva de convertirnos pronto en los más viejos del planeta. La mujer vive más pero con peor salud que los hombres, y esa brecha le cuesta al sistema público 8.945 millones de euros al año, un 0,8% del PIB; dicho de otra manera, representa el 70% de la factura farmacéutica. Otro resultado llamativo del estudio es el impacto económico de la baja natalidad, relacionada con las condiciones de la maternidad, que en 2016 le restó 31.000 millones de euros a la economía española. *Informe I. El coste de oportunidad de la brecha de género en la salud (www.closingap.com).
triz.net), con conexiones con grupos y redes internacionales, especialmente latinoamericanas, y con el Colectivo de Salud de Mujeres de Boston. Aumentar la presencia de mujeres científicas puede aportar una visión nueva, pero a pesar de que en España la presencia femenina ya es mayoritaria en la universidad (54,5%), el liderazgo de la investigación aún pertenece a los hombres. Según el estudio «Desigualdades de género en la investigación en salud pública y epidemiología en España», que analiza el periodo 2007-2014 en el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), el consorcio público de investigación del Instituto de Salud Carlos III, el 73% de los miembros de sus órganos de dirección son hombres. Y según las estadísticas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el 58% del personal investigador en formación es femenino, pero el 56% de las plazas para investigadores posdoctorales son ocupadas por hombres y el 75% de los profesores de investigación también son varones. La feminización de las profesiones sanitarias no constituye, por sí misma, la solución al problema de los sesgos de género en la salud de la mujer. La doctora Carme Valls cree
que el hecho de que haya más mujeres en la medicina es una buena noticia, porque «hace falta una nota muy alta para entrar y eso quiere decir que tenemos a personas muy inteligentes en las consultas. Pero estas personas, sean hombres o mujeres, deben hacer una limpieza de los estereotipos de género que tengan en su mente. Ni hombres ni mujeres estamos libres de los estereotipos de género que nos impone nuestra cultura».
Medio ambiente y salud de la mujer
Carme Valls ha publicado este año un nuevo libro, Medio ambiente y salud, en el que sostiene que el cuerpo de la mujer es más vulnerable a los riesgos de la contaminación. La polución del aire, la contaminación del agua y la de los alimentos son los tres grandes elementos (también los cosméticos a través de los parabenos) que ponen en contacto a las mujeres con sustancias que actúan como disruptores endocrinos que alteran la armonía de las hormonas y causan diferentes problemas. Según recuerda Valls en su libro, estos disruptores hormonales imitan en el cuerpo el efecto sobre todo de los estrógenos, aunque también hay disruptores antiandrógenos y disruptores de tiroides. «La mujer –explica– tiene un 15% más de grasa en el cuerpo que el hombre porque está preparada para la maternidad. Ese porcentaje extra de grasa hace que los tóxicos ambientales queden más acumulados en el cuerpo de la mujer que en el del hombre. Las ocupaciones que están relacionadas con la limpieza, en las que todavía son mayoritarias las mujeres, las hacen más vulnerables al efecto de tóxicos como disolventes, lejías o insecticidas.» Los disruptores endocrinos alteran el ciclo menstrual y también la edad en que aparece y desaparece la regla. Cada día, afirma esta experta, «hay menstruaciones más precoces, sobre los 9 y hasta 8 años y medio en niñas que viven cerca de incineradoras. La exposición a plásticos o sus derivados produce menopausias precoces, antes o alrededor de los 40. Y además se ven otras alteraciones que afectan a la tiroides, y unas enfermedades nuevas que no conocíamos: las mujeres sienten muchos dolores, tienen más dolor muscular generalizado, más fatiga... Estoy hablando del síndrome de sensibilización química múltiple, de la fatiga crónica, de la fibromialgia». La exposición a pesticidas, que aumentan la resistencia a la insulina, se relaciona también con la mayor incidencia de obesidad y diabetes en la mujer. El cáncer de páncreas también se ha relacionado con los tóxicos ambientales, y también se probó su papel en las alteraciones durante la gestación. A Valls le parecen especialmente preocupantes los casos de mujeres en contacto con tóxicos que han transmitido enfermedades a su descendencia, consecuencia del uso de productos peligrosos sin aplicar el principio de precaución para su evaluación.
canal 7DM «El primer sesgo de género consiste en no escuchar con atención» Carme Valls Llobet
Directora del programa Mujer, Salud y Calidad de Vida del CAPS (Centro de Análisis y Programas Sanitarios)
– ¿Cuál es el objetivo del CAPS y qué líneas de trabajo desarrolla usted en la actualidad? – El CAPS es una ONG científica sin ánimo de lucro. El objetivo desde sus inicios era visibilizar problemas de salud que ni la sanidad ni la universidad estaban estudiando. Cuando entré el CAPS ya llevaba unos 5 años de funcionamiento, era muy masculino y sólo había una doctora. A partir de 1990 empezamos una línea de trabajo que acabó llamándose Mujer, Salud y Calidad de Vida, en la que intentamos estudiar, investigar y hacer docencia sobre los problemas de salud de las mujeres que no eran visibles. Después vimos que uno de los problemas de salud, que era el cáncer de mama, tenía una relación con el medio ambiente, y acabé montando otra línea de trabajo: Medio Ambiente y Salud. Éstas son las dos líneas en las que estoy trabajando.
El sesgo de género persiste; más moderado, porque se nota que llevamos ya más de 20 años trabajando en este tema, pero aún persiste.
– Estamos en el siglo XXI. ¿Realmente existe un sesgo de género en la atención sanitaria que perjudica la salud de las mujeres? ¿Cómo las afecta? – En el siglo XXI todavía persiste un sesgo de género porque los estudios de ciencias de la salud se habían centrado sobre todo en el varón, entendiendo que todo lo que pasara en la naturaleza del varón incluía también a la mujer. Y eso no es cierto. La mujer tiene enfermedades específicas, lo llamamos «morbilidad diferencial», o un efecto diferenciado de los tóxicos ambientales sobre su salud. Además, tiene algunos problemas graves, como, por ejemplo, la mortalidad cardiovascular; siempre se había pensado que era cosa de los hombres, pero en las mujeres la principal causa de mortalidad es la cardiovascular, mientras que en los hombres es el cáncer. Y esas ideas suponen maneras diferentes de atender a las mujeres: si pensamos que no van a sufrir un problema del corazón nunca las atenderemos bien, aunque nos digan que tienen dolor precordial. Es más fácil decirle a esa mujer que tiene un problema de ansiedad o depresión.
«Hay que pensar en los problemas más frecuentes en la mujer cuando nos dicen que están cansadas y doloridas»
– ¿Cuáles son los sesgos de género más habituales en las consultas de atención primaria? – El primer sesgo de género sería no escuchar atentamente lo que nos dicen las pacientes y los pacientes. Lo que sucede es que en atención primaria quien acude prioritariamente a las consultas es la mujer, y habitualmente consulta porque está muy cansada o porque tiene dolor en alguna parte del cuerpo. Y si no se la escucha, atribuimos estos síntomas a problemas de los nervios y sale de la consulta con un ansiolítico y un antidepresivo, sin buscar la causa. O sea, que el primer problema es no diagnosticarlas bien.
– ¿Puede dar a los médicos de atención primaria algunos consejos sobre este tema? – Creo que en atención primaria nos falta ciencia de la primaria. La ciencia que manejamos en atención primaria es una ciencia que ha nacido en el hospital, y en el hospital hay mayoritariamente hombres ingresados. Si vas a la sala de respiratorio, por ejemplo, encontrarás dos veces más hombres. Por tanto, la ciencia de la primaria no existe. Esto es algo que nos ha preocupado mucho en el CAPS, y dentro del programa Mujer, Salud y Calidad de Vida tenemos una línea de trabajo que se llama «morbilidad diferencial».
Hay que pensar en los problemas más frecuentes en la mujer cuando nos dicen que están cansadas y doloridas. El primer problema que no se ve nunca es todo lo relacionado con la menstruación, porque sigue siendo un tema tabú y no se acaba de entender que forma parte de la vida cotidiana de las mujeres. Los médicos de primaria deberían estar atentos a los problemas menstruales, a las carencias de hierro, a las carencias de tiroides, que son las más comunes. Y también a las enfermedades autoinmunes, que son más frecuentes en el sexo femenino, y a problemas cardiacos que pueden prevenirse y que en las mujeres tienen una clara relación con la tiroides. Y más allá de los 50 años, la mujer carece ya de vitamina D (el hombre un poco más tarde, hacia los 60), con lo cual muchas mujeres tendrán un problema de dolor por una carencia que se puede corregir fácilmente. Por tanto, yo animo a los médicos de primaria, y por eso me gusta mucho hacerles docencia, para que vean que pueden hacer mucho trabajo además de mirar el colesterol. Creo que los médicos de primaria deben tener en cuenta la morbilidad femenina diferencial, aunque por desgracia esto todavía no lo hemos conseguido ni en la universidad.
efectos secundarios a la mañana siguiente de la ingesta: no se levantan con la cabeza clara, pueden caerse, notan un aturdimiento que no es natural... El primer sesgo es no vernos, y el segundo, no estudiarnos a fondo. Y no sólo hay diferencias en la metabolización de los ansiolíticos, también las hay en los antibióticos, en las hormonas... Todo esto hace que en la ciencia haya un gran agujero: falta ciencia de la primaria.
– La investigación biomédica ¿sigue teniendo un importante sesgo de género en sus estudios? ¿Hay indicios de cambios significativos? – Un primer problema que hemos tenido en la investigación médica de enfermedades o de fármacos es que en la investigación en la década de 1980 o 1990 sobre problemas coronarios o cardiacos y de fármacos como la aspirina, por ejemplo, no se incluyó a mujeres. Todos los trabajos de investigación, a excepción del estudio Framingham, excluían a las mujeres, y por tanto toda esa ciencia que se creó no sirve para nosotras. O sea, que el primer sesgo en investigación es la no inclusión de las mujeres, su invisibilidad total. Otro problema es que muchos fármacos sólo se estudiaron en ratas macho. Se consideraba que el ciclo menstrual complicaba el manejo de los datos, pero la mujer tiene un ciclo menstrual e intervienen unas determinadas hormonas. Después, también se ha visto que la farmacocinética hepática de los fármacos es diferente en la mujer y en el hombre, y algunos fármacos deberían darse en dosis un 50% inferiores en las mujeres. Por ejemplo, los psicofármacos. Sin embargo, estos fármacos se dan principalmente a mujeres en todos los países del mundo, sobre todo en España. Eso hace que tengan unos niveles muy elevados en sangre que hacen que, sobre todo a partir de los 60 o 65 años, presenten
«Los médicos de primaria deben tener en cuenta la morbilidad femenina diferencial»
– ¿Y qué nos puede decir respecto a los programas formativos de grado y posgrado? – En la universidad, en los posgrados, todavía estamos en la fase previa: se habla de la salud de la mujer, pero aún cuesta entender que tengamos estereotipos de género y que eso es también una forma de violencia: invisibilizar a la persona que tienes delante y que tiene problemas es una forma de violencia. En mi penúltimo libro, Mujeres, salud y poder, dedico todo un capítulo a las microviolencias sanitarias mediante la exclusión de los problemas de la persona que tenemos delante. Y todo esto debemos abordarlo en la universidad, como hacemos en unos cursos de formación crítica que organizan los estudiantes de Medicina de la Universidad de Barcelona.
– ¿Cuáles son las grandes líneas de actuación para lograr la igualdad y mejorar la atención y el bienestar de la mujer? – Creo que en los próximos años hemos de continuar y acelerar el trabajo de la ciencia de la diferencia. La equidad consiste en tratar con igualdad, con los mismos derechos aunque seamos diferentes. Hay que tratar las diferencias y, por tanto, previamente hay que estudiarlas. Se va avanzando y tenemos que ir por este camino: estudiar la ciencia de la diferencia. Hay que incorporar toda esta ciencia en la formación de todos los profesionales involucrados en la salud de las personas.
Accede a la videoentrevista 7DM n.º 883 • Noviembre-Diciembre 2018
Consejo experto sobre... Sesgos de género en las consultas de atención primaria Marina Bañuls Mirete
◗◗ Empecemos por el principio: ¿cuál es la diferencia entre sexo y género? El sexo hace referencia a la biología, a las diferencias físicas/biológicas entre los cuerpos de hombres y mujeres, y el género se refiere a todas las normas, obligaciones, comportamientos, conductas, pensamientos, capacidades y rasgos del carácter que se ha exigido que tuvieran las mujeres y los hombres por ser biológicamente mujeres u hombres en función de su sexo1. Por tanto, el sesgo de género es la diferencia en el tratamiento de hombres y mujeres con un mismo diagnóstico clínico, una diferencia que puede tener consecuencias positivas, negativas o neutras para la salud de los mismos. ◗◗ Se puede producir de dos formas: –– Cuando se iguala erróneamente a mujeres y hombres en lo referente al comportamiento de la enfermedad y su pronóstico, aunque ésta no se comporte de la misma forma en ambos sexos. –– Cuando se valora erróneamente como diferentes a mujeres y hombres en cuanto al comportamiento de la enfermedad, aunque no existan diferencias relevantes entre ambos2. ◗◗ De acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y la Encuesta Nacional de Salud de España, existen objetivamente diferencias de salud entre hombres y mujeres. Las mujeres tienen, en comparación con los hombres, una mayor esperanza de vida (85,6 frente a 80,1 años) y una peor
salud percibida (79,3 frente al 73,3%). Asimismo, se ha observado una mayor prevalencia de enfermedades crónicas (46,9 frente al 37,8%), dolor y malestar diario (32,1 frente al 18%), sedentarismo (46,6 frente al 35,9%) y depresión y ansiedad (9 frente al 3%) en las mujeres. Por otro lado, presentan un mayor porcentaje de enfermedades autoinmunes que los hombres, como, por ejemplo, hipotiroidismo (17,5 frente al 3,5%), y un mayor déficit de minerales y vitaminas, como ferropenia (50 frente al 2%). En cambio, los hombres consumen más tabaco (27,8 frente al 20%) y alcohol (52,3 frente al 24,9%), acuden menos a las consultas de atención primaria (4,5 frente a 5,9 consultas/año) y se les prescriben menos ansiolíticos (11,5 frente al 20,9%)3,4 (figura 1). Es la llamada «morbilidad diferencial»5. ◗◗ Hasta finales de la década de 1980, ser mujer era un criterio de exclusión para participar en los ensayos clínicos en Estados Unidos6. Como consecuencia de ello, los investigadores extrapolaban a las mujeres los resultados obtenidos en estudios de investigación realizados exclusivamente en hombres. Esto implicaba la presunción de que ambos sexos presentaban los mismos síntomas y signos de una determinada enfermedad, los mismos factores de riesgo y la misma respuesta al tratamiento con los mismos efectos adversos. Por todas estas razones, conscientemente o no, se ha invisibilizado a las mujeres en todo el proceso de enfermar y sanar.
Lecturas recomendadas Carme Valls Llobet. Mujeres, salud y poder. Madrid: Ediciones Cátedra, 2009 Es un libro centrado en la salud de las mujeres desde la perspectiva de género. Su autora es médica especializada en endocrinología, directora del programa Mujer, Salud y Calidad de Vida del CAPS y experta en el estudio diferencial de la morbilidad de las mujeres. La obra habla de la ciencia médica como una ciencia masculina y androcéntrica, con un innegable sesgo de género que invisibiliza a la mujer en todos los aspectos relacionados con la salud excepto en el de la reproducción.
Juan Gervás y Mercedes Pérez Fernández. El encarnizamiento médico con las mujeres. Barcelona: Libros del Lince, 2016 Para los autores de este libro, la sanidad ha evolucionado en una dirección errónea respecto a la mujer. En sus páginas se aborda, entre otros temas, la medicalización de procesos fisiológicos propios de la mujer, como el embarazo o la menopausia, con el fin de ejercer un control sobre ella.
Nuria Varela. Feminismo para principiantes. Barcelona: Ediciones B, 2008 ico con las mujeres. Barcelona: Libros del Lince, 2016 Se trata de un manual para personas que se inician en el mundo del feminismo, o que ya llevan dentro un tiempo. Con un vocabulario sencillo y una rigurosidad impecable, aporta datos y da respuesta a todas esas preguntas que surgen cada vez que se habla de feminismo.
Mujer 50
3 Depresión y ansiedad
2 3 Prescripción Hipotiroidismo Ferropenia Sedentarismo ansiolíticos
Figura 1. Diferencias en salud entre hombres y mujeres por patología (%)
◗◗ La ausencia de investigación científica rigurosa acerca de las manifestaciones clínicas de la mayoría de las patologías en las mujeres ha contribuido de manera decisiva a la existencia de un sesgo de género tanto en la recogida de la información como en la interpretación y valoración de los síntomas. ◗◗ Por ejemplo, al no estar incluidas las mujeres en los estudios iniciales sobre las manifestaciones del infarto de miocardio, nadie reparó en que los primeros síntomas que presentaban las mujeres eran náuseas, dolor abdominal alto y dolor retroesternal irradiado a las mandíbulas, en lugar del típico dolor precordial irradiado al brazo izquierdo que presentan mayoritariamente los hombres. De hecho, el dolor característico de las mujeres es el comúnmente llamado dolor «atípico», aunque es el tipo de dolor más reportado por las mujeres con cardiopatía isquémica. ◗◗ El 25% de las demandas de las mujeres en atención primaria son atribuidas de entrada a problemas psicosomáticos, y sólo el 9% de las quejas de los hombres son consideradas así7. El primer motivo de consulta de las mujeres en atención primaria es el dolor, localizado en alguna parte del cuerpo o en todo el cuerpo. «Me duele todo» es probablemente una de las expresiones que oímos con mayor frecuencia como motivo de consulta en nuestras pacientes mujeres. El segundo motivo de consulta es el cansancio, y en tercer lugar están las consultas por ansiedad o depresión, siendo casi siempre el profesional médico quien diagnostica un problema de salud mental ante síntomas no claros o bien definidos. ◗◗ Los estudios realizados en atención primaria también ponen de manifiesto que es el sexo femenino el que presenta la mayoría de los
síntomas sin diagnóstico. La falta de conocimiento científico promueve que se realicen enfoques diagnósticos erróneos, etiquetando con rapidez determinados síntomas como problemas psicológicos, sin analizar con detenimiento la existencia de patologías clínicas y subclínicas que puedan producir la misma sintomatología. ◗◗ Para evitar el sesgo de género es necesario que exista una revisión sistemática de la bibliografía que rompa los estereotipos y siente las bases que hay que tener en cuenta para realizar un diagnóstico diferencial apropiado de las enfermedades en las mujeres, y permita indagar de manera más efectiva en los motivos que llevan a una mujer a la consulta médica. Existe una importante morbilidad prevalente en el sexo femenino camuflada bajo ciertas patologías como las anemias, las enfermedades autoinmunes, las consecuencias de la violencia de género y las carencias metabólicas (de minerales y vitaminas), lo que denominamos «morbilidad invisible», por la dificultad que presenta su diagnóstico. ◗◗ Por otro lado, también existen diferencias en función del género del profesional que atiende a los pacientes. Cuando es una profesional sanitaria mujer quien da asistencia al paciente, la evidencia científica disponible indica que la atención estará más centrada en la persona y su entorno biopsicosocial, se resolverán más motivos de consulta por cita, se dedicará más tiempo a la prevención sanitaria, se tomarán decisiones menos directivas, se dará más autonomía al paciente y se ofrecerá una mayor educación sanitaria y ayuda psicológica. En cambio, cuando el profesional sanitario es un hombre, la consulta se centrará fundamentalmente en la patología biomédica, la visita será más corta y se dedicará más tiempo al diagnóstico y al tratamiento;
Mujer y salud. La ciencia de la diferencia asimismo, se pedirá una menor cantidad de pruebas diagnósticas, se derivarán menos pacientes a atención especializada y se recetará una mayor cantidad de fármacos8,9 (tabla 1). De acuerdo con todo lo expuesto, es crucial comenzar a visibilizar a las mujeres, no sólo en el ámbito social sino también en el ámbito sanitario, empleando un lenguaje inclusivo no sexista y nombrando a la profesional sanitaria mujer como «médicA».
¿Qué podemos hacer en nuestra consulta? ◗◗ Como hemos señalado, la atención médica en atención primaria está fuertemente contaminada por el sesgo de género existente en los estudios y la evidencia científica disponible. Por esta razón, sólo se concede importancia a los diagnósticos, las clasificaciones clínicas y las guías de actuación, sesgadas por esta carencia de información científica en mujeres. Esto infravalora las diferencias, las especificidades y la subjetividad presente en las mujeres, lo que da lugar a un déficit diagnóstico y a una mayor dificultad para relacionar los distintos síntomas que pueden llevarnos al diagnóstico de determinadas patologías en mujeres. ◗◗ Para mejorar la calidad asistencial de las mujeres (tabla 2), debemos responsabilizarnos y tener en cuenta la existencia de una morbilidad diferencial. Asimismo, debemos utilizar ese valor añadido que aporta la proximidad a los pacientes que caracteriza a
las profesionales de atención primaria (proximidad a los problemas del paciente, a su malestar y a su enfermedad) en beneficio de la investigación biomédica, y hemos de formar profesionales desde un enfoque biopsicosocial y sensible al género5.
1.	Varela N. Feminismo para principiantes. Barcelona: Ediciones B, 2008. 2.	Ruiz Cantero MT. Sesgos de género en la atención sanitaria. Universidad de Alicante, Escuela Andaluza de Salud Pública, Consejería de Salud, 2009. 3.	Encuesta Nacional de Salud de España 2010-2011. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/organizacion/sns/ planCalidadSNS/pdf/equidad/informeAnualSNS2011/05_ INFORME_SNS_2011_ESPANYOL.pdf 4.	Ministerio de Sanidad-Sistema de Información en Atención Primaria. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/va/ estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/pdf/SISNS.pdf 5.	Valls Llobet C, Banqué M, Fuentes M, Ojuel J. Morbilidad diferencial entre mujeres y hombres. Anuario de Psicología. 2008; 39(1): 9-22. 6.	National Institutes of Health (NIH). NIH Guide for Grants and Contracts. 1986; 15(22). 7.	Bernstein B, Kane R. Physicians’ attitudes toward female patients. Med Care. 1981; 19(6): 600-608. 8.	Delgado Sánchez A. El papel del género en la relación médico-paciente. Formación Médica Continuada en Atención Primaria. 1999; 6(8): 491-568. 9.	Hedden L, Barer ML, Cardiff K, McGrail KM, Law MR, Bourgeault IL. The implications of the feminization of the primary care physician workforce on service supply: a systematic review. Hum Resour Health. 2014; 12: 32.
Tabla 1. Relación profesional-paciente según el género del profesional Médica
Atención centrada en la persona, aspecto biopsicosocial Más tiempo de consulta, resolución de más motivos de consulta por cita Más tiempo para la prevención Más autonomía del paciente en las decisiones
Atención centrada en la patología biomédica Consultas más cortas Más tiempo para el diagnóstico y tratamiento Menos derivaciones a atención especializada y menos pruebas complementarias Mayor prescripción de fármacos
Educación sanitaria y apoyo psicosocial
Tabla 2. ¿Cómo evitar el sesgo de género en nuestra consulta? Profesional Ser conscientes de que existe la diferencia de género Promover la salud en igualdad y equidad
Dejar de invisibilizar: nombrar a las mujeres médicas Realizar una escucha activa y reflexiva
Exigir formación en género y salud Dar autonomía y empoderar al paciente
Participar en investigación con enfoque de género Realizar una valoración biopsicosocial
Paciente Mujer Motivo de consulta: ¿mental o físico? Doble jornada (laboral más familiar) Cuidadora principal
Sobrediagnósticos en patología mental Sobretratamientos con ansiolíticos Situación socioeconómica
Hombre Conductas violentas Hábitos tóxicos Conciencia de enfermedad
Sexualidad, conductas de riesgo Depresión, suicidio Adherencia al tratamiento
«El sistema sanitario se está manteniendo sobre los hombros del médico de atención primaria» Silvia Estebarán Fotografía: Lucía Diz
–– La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) acaba de cumplir 30 años. ¿Qué balance puede hacer a día de hoy sobre la salud de esta sociedad científica? –– La SEMG tiene buena salud, porque seguimos lanzando los mismos mensajes que cuando se creó. Se fundó en una situación tremendamente complicada, y a partir de ahí empezamos a trabajar por y para el médico de atención primaria y el médico de familia. La formación que hacemos tiene unos criterios rigurosos y da respuesta a las necesidades de los profesionales, y creemos que es fundamental que todo nuestro trabajo esté enfocado a mejorar la calidad de la asistencia que prestamos a los pacientes. Con este planteamiento las cosas funcionan bien, y creo que esta afirmación se sustenta en el crecimiento casi exponencial que estamos teniendo en los últimos años. –– Uno de los proyectos formativos más relevantes de la SEMG es la creación de una herramienta de desarrollo profesional (DP) para facilitar la recertificación y la renovación de la competencia profesional. ¿Podría explicarnos cómo funciona? –– El DP-SEMG es la herramienta que la SEMG creó para la reacreditación del médico de atención primaria, pero también podría ser perfectamente utilizada por otras especiali-
dades. Hemos conseguido hacer un instrumento muy útil y que da respuesta a las necesidades que va a tener el médico cuando llegue la hora de la reacreditación. Y digo «cuando llegue la hora» porque, por diferentes vicisitudes políticas, aún no se ha publicado el real decreto sobre la transcripción de la Directiva Europea de Cualificaciones Profesionales. Está parado; supongo que en el momento en que salga, todo esto se activará de una manera rápida. La principal cualidad que tiene el DP-SEMG es que es una herramienta hecha por los propios médicos, y una gran ventaja es que está testada por los propios pacientes; es decir, el paciente determina en muchos casos cuáles son las necesidades que piensa que debe cubrir su médico. Yo creo que hay una diferencia básica con otras plataformas, y es que no es una plataforma de formación. El médico puede identificar los déficits formativos que tiene con respecto a sus áreas competenciales. Tenemos toda la formación necesaria y suficiente para que el mapa competencial del médico sea completo, pero el médico es libre de elegir dónde, cómo y cuándo quiere formarse. El DP-SEMG es una herramienta amable, fácil, y que además creo que puede ser extensible a cualquier otra especialidad, cambiando los mapas competenciales.
–– ¿Ha tenido buena acogida? –– De momento la necesidad del médico de reacreditarse es escasa, puesto que el real decreto todavía no se ha publicado. Es verdad que los diferentes colegios de médicos del país han empezado con la revalidación periódica de la colegiación, que será el primer paso obligatorio para la reacreditación. Es decir, serían dos pasos estrechamente vinculados: la recolegiación y la reacreditación. Por un lado, decimos que el médico colegiado tiene las facultades necesarias para ejercer como médico, y con la reacreditación lo que decimos es que ese médico tiene las competencias profesionales y científicas suficientes para ejercer. Yo diría que todo el mundo está esperando a ver qué hace el Ministerio con la reacreditación. –– En relación con la formación continuada de la SEMG, ¿cuáles son las líneas de interés prioritario? –– Cuando realiza alguna actividad formativa, la SEMG siempre trabaja con unos criterios que son absolutamente rigurosos. El primero de ellos es que toda la formación que hacemos debe ser acreditada por el Sistema Nacional de Salud. El segundo criterio, creo que el fundamental, es que la formación responda a una necesidad del profesional. Y el tercero, que seguramente constituye la principal innovación de la SEMG, es que las actividades formativas, además de otorgar créditos nacionales, acrediten la competencia. La idea de la SEMG es actuar en la formación continuada como un todo: acreditación y certificación del profesional. Sin olvidar una línea estratégica para nosotros, que es la investigación para modificar actitudes y mejorar la calidad asistencial. –– En su opinión, ¿las consultas del médico de familia tienen que ser más tecnificadas y resolutivas o más humanizadas? –– Nosotros siempre decimos que las principales herramientas que debe tener un médico de familia son dos: tiempo y una silla. Evidentemente, la capacidad resolutiva del médico de atención primaria aumenta, como no puede ser de otra manera, conforme tiene más capacidad diagnóstica y más acceso a pruebas complementarias. A mi juicio, una de las grandes ventajas que tiene el médico de atención primaria es que es quien decide en qué personas se van a poner los recursos para mejorar su calidad de vida. La identificación de esas personas dentro de toda la comunidad nos confiere un valor añadido con respecto a otras especialidades. –– Las cifras señalan que la atención primaria es una de las especialidades más envejecidas. ¿Cree que es atractiva para los residentes? –– La medicina de familia por sí misma es muy atractiva, pero nadie elige lo que no conoce. Si realmente los políticos tienen voluntad de que la atención primaria sea el eje del sistema, todo pasa por que esté en la universidad para que los estudiantes la conozcan, como sucede con
otras especialidades, como, por ejemplo, cardiología o neumología. Vivimos en un mundo de escaparate, donde la tecnificación nos tiene subyugados. Pero también debemos reconocer que la entrevista médico-paciente es ese momento íntimo que al final nadie te quita. Y ese momento es del médico de familia. La solución está en que se nos conozca. –– Y ya para concluir, me gustaría saber qué opina sobre la movilización de los médicos de atención primaria en algunas comunidades autónomas por la saturación de las consultas, entre otras reivindicaciones. ¿Cuál es su opinión respecto al número máximo de visitas y el tiempo que se debe dedicar a cada paciente? –– Yo paso consulta todos los días y, cuando dedico más tiempo a un paciente, es el paciente que viene detrás el que se queja del retraso; es decir, si tengo una agenda con un paciente cada tres minutos y no la cumplo, al final del día voy a generar horas de espera. Yo creo que cada paciente necesita el tiempo que necesita, y eso requiere una planificación de la consulta y una agenda coherente. Y una agenda que cita a cuatro, cinco o seis pacientes cada cuarto de hora no es una agenda coherente. Hace ya muchos años que venimos reivindicando un mínimo de 10 minutos por paciente. Yo siempre he dicho que 10 minutos de media está bien, pero que habrá pacientes que necesiten media hora y otros que necesiten tres minutos. El médico debe manejar su propia agenda, porque es quien mejor conoce los procesos y situaciones de sus pacientes. Las reivindicaciones de los médicos de atención primaria se están extendiendo como una mancha de aceite; empezaron en Andalucía, luego se extendieron a Cataluña y a Galicia, con la dimisión de algunos responsables de atención primaria. Yo creo que el médico de atención primaria ha llegado al límite porque el sistema sanitario se está manteniendo sobre sus hombros. Las listas de espera son el peor copago que tienen los pacientes, y donde mejor se visualiza ese copago es en la consulta del médico de atención primaria. Cuando un paciente está seis meses esperando una prueba complementaria o nueve meses para que lo atienda otro especialista, no cabe ninguna duda de que va a ser el médico de atención primaria quien resuelva sus problemas durante esa espera. La atención primaria ha de contar con los recursos humanos suficientes y las dotaciones presupuestarias necesarias para ofrecer al ciudadano una atención de calidad. Ahora que hacemos una medicina más individualizada y con una elevada prevalencia de pacientes crónicos, tenemos que poner los pies en el suelo, ser sensatos y trabajar todos poniendo al paciente en el eje del sistema.
FARMACOLOGÍA EN AP la vitamina D es esencial en la mineralización y en la regulación del metabolismo óseo e interacciona con otras hormonas
diferentes estudios epidemiológicos realizados en España señalan niveles de insuficiencia de vitamina D en un 40% de la población
indicaciones y seguridad Daniel Martínez Laguna
CAP Sant Martí de Provençals. Institut Català de la Salut. Grupo de Investigación GREMPAL – Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol. Barcelona. CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable – Instituto de Salud Carlos III
SUPLEMENTACIÓN l Hay tres principios activos: calcidiol,
colecalciferol y calcitriol (forma indicada cuando existe una limitación en la producción renal).
CONTRAINDICACIONES Hipercalcemia (calcemia l >10,5 mg/dL) o hipercalciuria Antecedente de litiasis cálcica l Hipersensibilidad al l principio activo o a alguno de los excipientes
l En nuestro medio se prescribe
la misma dosis de calcidiol que de colecalciferol, a pesar de no disponer de suficiente evidencia sobre su equipotencia.
Hipervitaminosis D l
l Las presentaciones sin calcio permiten pautas de mantenimiento mensuales, favoreciendo el cumplimiento.
l La toma de calcidiol y colecalciferol puede dar lugar a falsos aumentos de los niveles de colesterol sérico.
INDICACIONES l ADULTOS
Regulación n de la liberació de la parathormona (PTH)
– Déficit de vitamina D <20 ng/mL [50 nmol/L] – Osteomalacia secundaria a enfermedad hepática – Problemas óseos inducidos por corticoides orales o anticonvulsivantes Estimulación – Osteodistrofia renal ósea o hipocalcemia en de la resorción r ne te an m ra insuficiencia renal pa
l NIÑOS – Déficit de vitamina D – Raquitismo carencial – Raquitismos resistentes
lcio las cifras de ca y fósforo en la normalidad
No se dispone de suficiente evidencia sobre la mejora en los efectos extraóseos de la hipovitaminosis D Bibliografía 1. Adami S, Giannini S, Bianchi G, Sinigaglia L, Di Munno O, Fiore CE, et al. Vitamin D status and response to treatment in post-menopausal osteoporosis. Osteoporos. Int. 2009; 20: 239-244. 2. Olmos JM, Hernández JL, García-Velasco P, Martínez J, Llorca J, GonzálezMacías J. Serum 25-hydroxyvitamin D, parathyroid hormone, calcium intake, and bone mineral density in Spanish adults. Osteoporos. Int. 2016; 27: 105-113. 3. Pfeifer M, Begerow B, Minne HW, Suppan K, Fahrleitner-Pammer A, Dobnig H. Effects of a long-term vitamin D and calcium supplementation on falls and
Regulación de la absorción inte stinal de calcio y fosf ato (sin el efecto de la vitamina D ún icamente el 10-15% del calcio ingerido sería absorbido)
Efecto sobre la función muscular, la fuerza y el equilibrio
La hipervitaminosis D >150 ng/ml l se manifiesta con debilidad, fatiga, somnolencia, cefalea, náuseas, vómitos, anorexia, dolor muscular o hipotonía (sobre todo en los niños). Se asocia a hipercalcemia, hipercalciuria, hiperfosfatemia e insuficiencia renal. En caso de intoxicación l se recomienda monitorizar calcio, fósforo, fosfatasa alcalina, y calcio y fósforo urinarios en 24 horas hasta la normalización de los niveles.
parameters of muscle function in community-dwelling older individuals. Osteoporos. Int. 2009; 20: 315-322. 4. Hagenau T, Vest R, Gissel TN, Poulsen CS, Erlandsen M, Mosekilde L, et al. Global vitamin D levels in relation to age, gender, skin pigmentation and latitude: an ecologic meta-regression analysis. Osteoporos. Int. 2009; 20: 133-140. 5. Body J-J, Bergmann P, Boonen S, Devogelaer J-P, Gielen E, Goemaere S, et al. Extraskeletal benefits and risks of calcium, vitamin D and anti-osteoporosis medications. Osteoporos. Int. 2012; 23 Suppl 1: S1-23.
Déficit de vitamina D en la población española Mariana Jesús Gomes Porras1, Carmen Gómez Candela2 MIR 3.er año de Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario La Paz. Madrid. Jefa de Sección. Unidad de Nutrición Clínica. Hospital Universitario La Paz. Madrid
Mensajes clave ◗◗ La vitamina D asombra a los científicos desde su descubrimiento en 1919. Inicialmente se la identificó como una vitamina liposoluble tradicional, o sea, un nutriente esencial. Pero luego se descubrió que puede ser sintetizada al exponer la piel al sol. Además, su forma activa, el calcitriol, o 1,25-(OH)2D3, fue reclasificada como una hormona esteroidea. ◗◗ Su fuente endógena proviene de la transformación en la epidermis del 7-dehidrocolesterol en colecalciferol mediante la acción de la radiación UVB. Esta fuente aporta el 90% de los requerimientos diarios. ◗◗ La fuente exógena a través de la dieta aporta sólo el 10% de los requerimientos diarios debido al escaso contenido de vitamina D en los alimentos: ergocalciferol si el origen es vegetal y colecalciferol si es animal. El colecalciferol se hidroxila en el hígado originando el calcidiol, o 25OHD3, que luego se hidroxila en el riñón y en otras numerosas células no renales, originando el 1,25-(OH)2D3, molécula biológicamente activa.
as funciones más conocidas del sistema endocrino de la vitamina D (SEVD) son mantener la salud musculoesquelética y la homeostasis fosfocálcica, pero se estima que el 80% de la utilización diaria de vitamina D se destina a funciones extraesqueléticas, ya que controla el 3% del genoma humano (>900 genes). Entre sus funciones destacan las siguientes: inmunomodulación, protección contra infecciones y prevención de enfermedades autoinmunes, propiedadades antihipertensivas (inhibe el sistema renina-angiotensina-aldosterona) y anticancerígenas, prevención de la diabetes mellitus tipo 2 (aumenta la secreción de insulina) y de la obesidad. Durante el embarazo, su déficit se asocia con un mayor riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia, parto pretérmino y bajo peso al nacer. El feto es completamente dependiente de la vitamina D materna y su deficiencia provoca raquitismo y, a largo plazo, se relaciona con una masa ósea baja, diabetes tipo 1 y 2, esclerosis múltiple y enfermedades atópicas.
El mejor indicador del estado de la vitamina D es el 25-OHD3, 25-OH-vitamina D o calicidiol, debido a que es el metabolito con mayor vida media (aproximadamente 3 semanas)
y es sustrato imprescindible para la síntesis del calcitriol. Sin embargo, el valor a partir del cual se considera hipovitaminosis D es todavía objeto de debate. En 2011, la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM), conjuntamente con todas las sociedades científicas implicadas en el estudio del metabolismo óseo –entre ellas las Sociedades Españolas de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Endocrinología y Nutrición, Fracturas Osteoporóticas, Geriatría y Gerontología, Médicos de Atención Primaria, Medicina Familiar y Comunitaria, Medicina Interna, Reumatología y Rehabilitación y Medicina Física– y otras instituciones, como la Asociación para el Estudio de la Menopausia, la Sociedad Iberoamericana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral y la Fundación Hispana de Osteoporosis, redactaron un documento de consenso sobre las necesidades y niveles óptimos de vitamina D. En dicho consenso se recomienda una concentración óptima de 30-75 ng/mL (75-187,5 nmol/L). Respecto a los valores superiores, en una revisión de 30 trabajos no se ha constatado toxicidad con niveles <100 ng/mL (<250 nmol/L), y se propone un umbral mínimo de toxicidad >150 ng/mL (375 nmol/L).
Muchos autores consideran la hipovitaminosis D como una verdadera pandemia, al afectar a más de la mitad de la población. En un metaanálisis publicado en 2014, que incluyó 195 estudios realizados en 44 países con más de 168.000 participantes, se encontró que el 88% de la población presentaba niveles séricos de colecalciferol <30 ng/mL, el 37% tenía valores medios <20 ng/mL y hasta un 7% valores medios <10 ng/mL. En España, la situación es similar o incluso peor que en el resto de Europa, pese a una téorica «facilidad climatológica» para la síntesis de vitamina D. Esta aparente paradoja se pretende explicar por su ubicación por encima del paralelo 35ºN, debido a que la incidencia oblicua de los rayos solares condiciona que la mayor parte de la radiación UVB sea absorbida por la capa de ozono, comprometiendo la fotosíntesis. También contribuyen a ello el escaso aporte dietético de vitamina D, que no puede ser compensado por la síntesis cutánea, y la piel más oscura en comparación con poblaciones de la Europa central o Escandinavia. Un estudio realizado a estudiantes de medicina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en 2011 –por tanto, en población en su mayoría joven y sana expuesta a un clima soleado– determinó que el 61,2% presentaba hipovitaminosis D, un 28,6% con deficiencia y un 32,6% con insuficiencia. La prevalencia es aún mayor en adultos mayores (>65 años), en personas institucionalizadas y con osteoporosis. Algunos estudios españoles señalan que en los adultos mayores la hipovitaminosis D alcanza el 80%, y en personas institucionalizadas el 87%. Otro estudio transversal llevado a cabo en unidades de estudio y tratamiento de la osteoporosis de toda España, al final de primavera, puso de manifiesto que el 76% de las mujeres osteoporóticas posmenopáusicas que no habían comenzado tratamiento presentaban niveles de colecalciferol <30 ng/mL.
El cribado de la hipovitaminosis D está indicado en los siguientes casos: •	Mayores de 65 años: institucionalizados, inmovilizados, hospitalizados, pacientes con osteoporosis o riesgo aumentado de caídas y fracturas.
•	Patologías que condicionan una malabsorción intestinal: celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedades hepáticas colestásicas y no colestásicas, insuficiencia pancreática, gastrectomía o cirugía bariátrica. •	Otras patologías: osteoporosis/fracturas, insuficiencia renal y hepática crónica, obesidad, grandes quemados, enfermedades granulomatosas (sarcoidosis, tuberculosis, entre otras), linfomas... •	Signos de osteomalacia o artralgias. •	Niveles elevados de fosfatasa alcalina y hormona paratiroidea, y/o niveles bajos de calcio y fósforo. •	Fármacos: anticonvulsivantes, glucocorticoides, antifúngicos, antirretrovirales y colestiramina. •	Escasa exposición solar: personas institucionalizadas, uso de ropa cubierta, patologías que contraindican la exposición solar, uso de cremas con factor de protección solar (FPS)... •	El embarazo, sobre todo si la mujer es de piel oscura, y la lactancia.
Algunas medidas no farmacológicas podrían contribuir a la prevención y el tratamiento de la hipovitaminosis D, como promover la síntesis cutánea y adaptar la dieta. Cabe destacar que la falta de aporte con la dieta suele tener poca trascendencia si la exposición solar es adecuada. Las principales fuentes alimentarias de vitamina D son los pescados grasos como el salmón, la caballa y las sardinas, el aceite de hígado de bacalao, el hígado, las vísceras y la yema de huevo. El método de cocción de los alimentos también ejerce un importante efecto sobre su contenido en vitamina D. Por ejemplo, freír el pescado disminuye el contenido activo en un 50%, mientras que asarlo no lo modifica. Por otra parte, en las madres lactantes con suficiencia de vitamina D, el contenido promedio de colecalciferol en la leche materna (22 UI/L) es insuficiente para cubrir los requerimientos recomendados en los lactantes, por lo que la lactancia materna exclusiva debe complementarse con exposición solar. Con respecto a la exposición solar, ciertos factores modifican la eficacia de la síntesis de vitamina D, como el uso de cremas con FPS, la latitud geográfica, la estación del año, la hora y el tiempo de exposición. Las áreas del cuerpo más eficientes en la producción de esta vitamina son los brazos y las piernas. Cabe destacar que el uso de una crema con FPS 15 aplicada correctamente es capaz de disminuir un 99% la fotosíntesis. El Grupo de Investigación en Radiación Solar de la Universidad Politécnica de Valencia analizó el tiempo necesario de
exposición solar en una piel con fototipo III (intermedia, entre blanca y oscura) para obtener las dosis recomendadas de vitamina D sin riesgo de quemadura. Se recomienda que sería suficiente una radiación solar diaria durante las horas del mediodía, con un 25% de exposición corporal, de 7 minutos en verano, 10 minutos en primavera y 30 minutos en otoño. Con un 10% de exposición corporal se necesitarían 130 minutos en invierno. Debido a que el tiempo de exposición solar indicado durante el invierno es prolongado, se recomienda aplicar medidas de prevención, que incluyen el consumo de alimentos fortificados con vitamina D, especialmente lácteos y derivados, zumos y cereales y/o suplementos farmacológicos. Por último, mantener el normopeso es un factor clave en la prevención de la hipovitaminosis D, ya que al ser liposolu-
ble, la vitamina D queda «secuestrada» en el tejido adiposo, lo que disminuye su biodisponibilidad. Pero además, su déficit contribuye a la ganancia de peso, perpetuando el problema.
Bibliografía Dawson-Hughes B, Mithal A, Bonjour JP, Boonen S, Burckhardt P, Fuleihan GE. IOF position statement: vitamin D recommendations for older adults. International Osteoporosis Foundation and National Osteoporosis Foundation 2010. Osteoporos Int. 2010; 21(7): 1.151-1.154. Gómez de Tejada Romero MJ, Sosa Henríquez M, Del Pino Montes J, Jodar Gimeno E, Quesada Gómez JM, Cancelo Hidalgo MJ, et al. Documento de posición sobre las necesidades y niveles óptimos de vitamina D. Rev Osteoporos Metabol Miner. 2011; 3(1): 53-64. Holick M, Binkley N, Bischoff-Ferrari H, Gordon CM, Hanley DA, Heaney RP, et al. Guidelines for preventing and treating vitamin D deficiency and insufficiency revisited. J Clin Endocrinol Metab. 2012; 97(4): 1.153-1.158.
Práctica clínica ◗◗ La hipovitaminosis D es una realidad en España. Su prevalencia oscila entre el 30% en jóvenes y el 87% en ancianos institucionalizados, y se estima en un 50-70% en edades intermedias y en ancianos no institucionalizados. ◗◗ En el consenso auspiciado por la SEIOMM en 2011, se han propuesto diversas cifras y niveles óptimos de vitamina D: – Niveles óptimos de colecalciferol: >30 ng/mL (>75 nmol/L). – Insuficiencia: 20-30 ng/mL (50-75 nmol/L). – Deficiencia: <20 ng/mL (<50 nmol/L). – Umbral mínimo de toxicidad: >150 ng/mL. ◗◗ No se recomienda el cribado universal de la hipovitaminosis D. Sólo está indicado en mayores de 65 años con escasa exposición solar, con riesgo de caídas y fracturas o artralgias; en determinadas patologías, como insuficiencia renal y hepática crónica, linfoma, osteoporosis, obesidad y malabsorción intestinal de cualquier etiología; durante el embarazo y la lactancia, y en las personas en tratamiento con corticoides, anticonvulsivos, antifúngicos, antirretrovirales y colestiramina. ◗◗ Los requerimientos diarios de vitamina D son: – Infancia y adolescencia: 400-600 UI. – Posmenopausia: 600-800 UI. – Ancianos/osteoporosis/fracturas/corticoterapia: 800-1.000 UI.
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Cuando los síntomas aprietan. La exacerbación de la EPOC Juan Antonio Trigueros Carrero Coordinador del Grupo de Patología Respiratoria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia. Médico de Familia. Centro de Salud Menasalbas (Toledo)
OBJETIVOS DE APRENDIZAJE •	Saber diagnosticar una agudización de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y diferenciarla de un fracaso terapéutico previo o una recaída. •	Tratar adecuadamente los episodios de agudización mediante tratamientos farmacológicos y no farmacológicos.
¿Cómo pueden advertir el paciente y el médico una exacerbación de la EPOC? ¿El paciente está previamente diagnosticado de EPOC? En ocasiones nos encontramos con pacientes no diagnosticados de EPOC, pero con una clínica y unos antecedentes personales que hacen compatible el cuadro con una exacerbación. En este caso, sin tener la confirmación del diagnóstico previo, pero con la sospecha de estar ante una agudización, calificaremos el cuadro de «posible exacerbación de la EPOC» para, una vez resuelto el proceso, realizar la confirmación espirométrica. Es necesario señalar que no se recomienda realizar la espirometría durante la fase aguda de la enfermedad. Los resultados obtenidos no
serían reales tanto por la respuesta funcional como por la utilización de broncodilatadores previamente a la realización de la prueba.
¿El paciente presenta síntomas sugerentes de una exacerbación de la EPOC? Debemos valorar la presencia de una serie de síntomas de aparición brusca, en los días u horas previas, como un empeoramiento notorio de los síntomas habituales de la EPOC o la aparición de otros que previamente no padecía. Los más habituales son un aumento de la disnea (valorado mediante la escala mMRC), la presencia de tos con aumento de la expectoración y los cambios en la coloración del esputo (especialmente purulencia). La clínica descrita (disnea, tos, expec-
toración y purulencia del esputo) representa los síntomas más fiables para poder diagnosticar la enfermedad y, en el caso de la purulencia, el más sensible para correlacionar el proceso con una etiología infecciosa de origen bacteriano. Es crucial instruir a los pacientes para reconocer de manera rápida la aparición de estos síntomas, porque el tratamiento precoz, ya sea establecido por el médico de atención primaria o en el ámbito hospitalario, es esencial para la resolución adecuada de los casos de exacerbación. En determinados pacientes con un bajo nivel de percepción de síntomas, es recomendable la utilización de cuestionarios clínicos que puedan advertir al paciente hipoperceptor del inicio de una exacerbación. Es interesante conocer que, según los estudios efectuados, aproximadamente la mitad de los procesos de agudización no han sido identificados ni registrados correctamente (procesos no documentados).
Empeoramiento o falta de mejoría durante un proceso de agudización de la EPOC, que precise cambios en el tratamiento prescrito
Reaparición de síntomas no habiendo transcurrido un periodo superior a 4 semanas desde la finalización del tratamiento de un cuadro previo
Nuevo cuadro que se produce en un periodo superior a las 4 semanas e inferior a 1 año desde la finalización del tratamiento anterior, con estabilidad clínica previa función de la sospecha clínica (estudio radiológico, electrocardiograma, analítica o gasometría). La diferente accesibilidad existente en atención primaria para estas pruebas determina la decisión de derivar al paciente.
¿Cómo diferenciar la exacerbación de la EPOC de otros procesos que cursen con disnea? Establecer el diagnóstico diferencial es básico. Debe realizarse con otros procesos respiratorios, cardiacos o sistémicos: neumonía, tromboembolia pulmonar, insuficiencia cardiaca, arritmia, cardiopatía isquémica, traumatismo torácico previo, neumotórax y derrame pleural. El diagnóstico diferencial en el medio ambulatorio debe realizarse por medio de una anamnesis completa, con especial atención al grado de disnea, el volumen y la coloración del esputo, el número de exacerbaciones que el paciente haya sufrido en los años previos, la gravedad de la EPOC en fase estable antes de iniciarse la agudización actual, las principales comorbilidades, sobre todo las cardiovasculares, la cumplimentación y la adherencia al tratamiento previo, la exploración física detallada con atención preferente al nivel de conciencia, la presencia de cianosis, la utilización de musculatura accesoria o aparición de edemas, así como la realización de las pruebas complementarias precisas en
Tabla1. Diferentes tipos de exacerbación
Manos a la obra. ¿Cómo tratar una exacerbación de la EPOC? ¿La broncodilatación es la principal medida que debemos adoptar? Se debe obtener el mayor grado de broncodilatación posible, estableciéndolo de manera urgente. Asegurar una permeabilidad adecuada de la vía aérea es la tarea fundamental en el tratamiento urgente de la exacerbación (tabla 3). Se debe mantener el tratamiento broncodilatador pautado al paciente, aunque éste fuera con broncodilatadores de larga duración de acción (LABA o LAMA), pero añadiendo
Tabla 2. Criterios para establecer la gravedad de la agudización de la EPOC
la vía nebulizada, las dosis recomendadas son 2,5-10 mg de salbutamol y/o 0,5-1 mg de ipratropio cada 4-6 h.
Agudización muy grave (o de amenaza vital)
Se debe cumplir, al menos, 1 de los siguientes criterios: • Parada respiratoria • Disminución del nivel de conciencia • Inestabilidad hemodinámica • Acidosis respiratoria grave (pH <7,30)
Agudización grave
Se debe cumplir, al menos, 1 de los siguientes criterios y ninguno de los criterios de amenaza vital: • Disnea 3-4 de la escala mMRC • Cianosis de nueva aparición • Utilización de musculatura accesoria • Edemas periféricos de nueva aparición • SpO2 <90% o PaO2 <60 mmHg • PaCO2 >45 mmHg (paciente sin hipercapnia previa) • Acidosis respiratoria moderada (pH: 7,30-7,35) • Comorbilidad significativa grave • Complicaciones (arritmias graves, insuficiencia cardiaca, etc.)
Agudización moderada
Se debe cumplir, al menos, 1 de los siguientes criterios, y ninguno de los anteriores: • FEV1 basal <50% • Comorbilidad cardiaca no grave • Historia de 2 o más agudizaciones en el último año
Agudización leve
No se debe cumplir ningún criterio previo broncodilatadores de acción corta en las dosis necesarias para conseguir una broncodilatación efectiva (SABA o SAMA). Los SABA pueden ser salbutamol o terbutalina, aunque comúnmente se utiliza el salbutamol en dosis altas. En el caso de ser necesaria la adición de un SAMA, se utiliza bromuro de ipratropio. Las dosis recomendadas deben ser altas. En el caso de salbutamol, se proponen dosis de 400-600 µg/4-6 h (4-6 inhalaciones/4-6 h); en el caso de terbutalina 500-1.000 µg/4-6 h (1-2 inhalaciones/4-6 h), y en el caso de ipratropio 80-120 µg/4-6 h (4-6 inhalaciones/4-6 h). Si fuera necesario utilizar
¿Cuándo deberíamos utilizar corticoides en el tratamiento de las exacerbaciones de la EPOC? La utilización de corticoides sistémicos en el tratamiento de la agudización ha demostrado un mejor control de los síntomas, una recuperación funcional más rápida y una disminución de los casos de fracaso terapéutico. La necesidad de utilizar corticoides por vía sistémica (oral o parenteral) viene dada por la gravedad de la agudización, los antecedentes personales del paciente y la evolución precoz tras iniciar el tratamiento con broncodilatadores. En las exacerbaciones muy graves, graves y moderadas se recomienda la utilización de prednisona 0,5 mg/kg/día (máximo 40 mg/día) en dosis única, por vía oral, durante 10 días como máximo, aunque en estos momentos es muy interesante recurrir a la terapia REDUCE, que se limita a 5 días con una efectividad similar y sin los riesgos de los corticoides sistémicos, sobre todo en pacientes con una comorbilidad cardiovascular, digestiva o endocrinológica. En todo caso, no es necesaria la retirada progresiva de la dosis, sino administrarla los días seleccionados en dosis plena. En el caso de una agudización leve, no se contempla la posibilidad de asociar corticoides sistémicos, salvo que no se produzca una mejoría significativa tras 48 horas de trata-
Tabla 3. Dosis y vías de administración de broncodilatadores de acción rápida en las exacerbaciones de la EPOC Grupo terapéutico
SABA SABA SAMA
Salbutamol Terbutalina Ipratropio
400-600 µg/4-6 h 4-6 inhalaciones/4-6 h 2,5-10 mg/4-6 h 500-1.000 µg/4-6 h 80-120 µg/4-6 h 4-6 inhalaciones/4-6 h 0,5-1 mg/4-6 h
Nebulizada Inhalada Inhalada Nebulizada
miento previo con broncodilatadores y antibióticos si estuvieran indicados.
¿Siempre deberíamos utilizar antibióticos? La utilización de antibióticos está indicada si existe purulencia del esputo o en caso de una moderada exacerbación de la EPOC asociada a disnea y aumento de la expectoración, incluso en ausencia de purulencia. La purulencia del esputo es el factor que mejor correlaciona con la presencia de infección bacteriana. En el caso de exacerbaciones muy graves que precisen soporte ventilatorio, la utilización de antibióticos es obligada ante el alto riesgo de neumonías asociadas. La elección específica del antibiótico se hará en función de los gérmenes empíricamente presentes, sus resistencias, la gravedad del cuadro y la posibilidad de Pseudomonas aeruginosa como agente causal. Los factores de riesgo más importantes para sospechar la presencia de este agente infeccioso en un paciente con EPOC se señalan en la figura 1.
¿Qué otros tratamientos farmacológicos pueden estar indicados? La utilización de heparinas de bajo peso molecular puede estar indicada por el alto riesgo de tromboembolia en el caso de agudizaciones graves o muy graves, por el riesgo intrínseco de la agudización, y en exacerbaciones moderadas si se espera un periodo de larga inactividad o encamamiento. Se debe prestar atención al tratamiento de la comorbilidad, sobre todo en el caso de una patología cardiovascular o endocrinológica, ya que puede complicar de manera severa la atención de la agudización y empeorar de modo patente el pronóstico.
Tratamiento frecuentes con antibióticos en el último año (>4) FEV1 < 50% del predicho en fase estable de la enfermedad Bronquiectasias previas Aislamientos previos de Pseudomonas aeruginosa Figura 1. Factores de riesgo más importantes para sospechar la presencia de Pseudomonas aeruginosa en un paciente con EPOC
En los pacientes que ya tengan pautado un tratamiento con oxígeno domiciliario de manera habitual, se debería suministrar de forma controlada, utilizando flujos del 24-28% de concentración media si utilizamos mascarillas con efecto Venturi, o flujos de 2-4 L/min si lo hacemos con gafas nasales. El objetivo de ello es mantener a los pacientes con saturaciones de oxígeno en sangre periférica del 88-92%, limitando la posibilidad de supresión del estímulo respiratorio, que en algunos pacientes facilita la hipoxemia en vez de la habitual hipercapnia. La rehabilitación precoz mejora el pronóstico de la agudización, pues disminuye los ingresos hospitalarios y la mortalidad, y aumenta la percepción de calidad de vida del paciente, mejorando su capacidad de ejercicio. En general, se sigue recomendando el inicio precoz de la rehabilitación una vez controlado el proceso y estando el paciente de alta.
En este momento de la historia natural de la enfermedad, el paciente puede encontrarse más receptivo para incorporar determinadas actitudes preventivas o educacionales, así como para asegurar determinadas condiciones de cumplimentación y seguimiento. Es interesante recordar que el factor de riesgo más importante para padecer nuevas exacerbaciones es haberlas padecido con anterioridad, por lo que tras la resolución de la exacerbación puede ser relevante la consideración de una nueva realidad pronóstica y, por ello, valorar un cambio terapéutico si fuera procedente. En ocasiones se establece una nueva situación clínica en la que el paciente modifica su anterior situación de bajo riesgo por una nueva de alto riesgo (siempre en el caso de ingreso hospitalario), por lo que se precisa una modificación del tratamiento previo. Tras la resolución de una agudización, el objetivo fundamental es valorar los errores en la cumplimentación y la adherencia terapéutica, especialmente identificando al incumplidor involuntario por un manejo inadecuado de los dispositivos inhaladores. La revisión de la técnica para identificar los errores críticos es una tarea primordial, por lo que la coordinación con el personal de enfermería es especialmente necesaria (tabla 4).
Tabla 4. Actuaciones recomendadas • Intervención antitabaco • Valoración clínica (síntomas y exploración basal) • Educación sanitaria con información sobre la enfermedad, autocuidados, estilo de vida y pronóstico, evitación de factores desencadenantes, reconocimiento precoz de síntomas de agudización, consejo nutricional, fisioterapia domiciliaria y ejercicio físico • Vacunación antineumocócica y antigripal • Valoración funcional con espirometría forzada, semestral o anual en función de la gravedad de la afectación basal • Valoración del tratamiento en fase estable y adecuación tras la agudización con consideración sobre su impacto en los fenotipos • Valoración de la comorbilidad y ajuste de su tratamiento • Determinación de posibles interacciones farmacológicas • Determinación periódica de los niveles de oxigenación tisular mediante pulsioximetría • Revisión de la adherencia terapéutica y manejo de dispositivos inhaladores • Detección precoz de síntomas de ansiedad y/o depresión. Valoración del ritmo vigilia/sueño. Apoyo y refuerzo psicoterápico básico • Calendario de revisiones periódicas y asistencia compartida con el personal de enfermería
•	La agudización de la EPOC es un episodio de inestabilidad clínica con un empeoramiento agudo y mantenido de los síntomas, más allá de sus variaciones diarias. •	Una nueva agudización se debe distinguir de un fracaso terapéutico previo o de una recaída. •	El diagnóstico de una agudización de la EPOC se completa con un preciso diagnóstico diferencial y una selección de su gravedad. •	El objetivo principal del tratamiento es optimizar la broncodilatación con broncodilatadores de acción corta. •	El principal factor de probabilidad de etiología bacteriana e indicación de antibioterapia es la presencia de esputo purulento. •	Los corticoides sistémicos se reservan para agudizaciones moderadas, graves o muy graves. •	La administración de oxígeno debe hacerse siempre de forma controlada.
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para consultar el caso clínico sobre manejo de la EPOC en atención primaria Con este tema finaliza el curso. Realice la evaluación y consiga gratis el diploma acreditado en www.aulamayo.com 7DM n.º 883 • Noviembre-Diciembre 2018
1. NOMBRE DEL MEDICAMENTO Hidroferol 0,266 mg cápsulas blandas 2. COMPOSICIÓN CUALITATIVA Y CUANTITATIVA. Cada cápsula contiene 0,266 mg (266 microgramos) de calcifediol (15.960 UI de vitamina D). Excipientes con efecto conocido: Cada cápsula contiene 4,98 mg de etanol, 31,302 mg de sorbitol (70% v/v) (E-420), 0,958 mg de colorante amarillo anaranjado (E-110) y otros excipientes. Para consultar la lista completa de excipientes, ver sección 6.1.3. FORMA FARMACÉUTICA. Cápsula blanda. Cápsula blanda de gelatina de color naranja. 4. DATOS CLÍNICOS. 4.1 Indicaciones terapéuticas. En adultos: Tratamiento de la deficiencia de vitamina D, en aquellos casos en los que se requiera la administración inicial de dosis elevadas o se prefiera una administración espaciada en el tiempo, como en las siguientes situaciones: • Como adyuvante en el tratamiento de la osteoporosis. • En pacientes con síndrome de malabsorción. • Osteodistrofia renal. • Problemas óseos inducidos por tratamiento con fármacos corticoides. 4.2 Posología y forma de administración. Posología. La ingesta dietética de vitamina D y la exposición solar varían entre pacientes y deben tenerse en cuenta al calcular la dosis apropiada de medicamentos análogos a la vitamina D, como calcifediol. La dosis, la frecuencia y la duración del tratamiento, se determinará según los niveles plasmáticos de 25-OH-colecalciferol, del tipo y situación del paciente y de otras comorbilidades como obesidad, síndrome de malabsorción, tratamiento con corticoides. Se debe administrar aquella dosis que produzca unos niveles de calcio sérico entre 9-10 mg/dl. La determinación plasmática de 25-OH-colecalciferol se considera la forma más aceptada para diagnosticar la deficiencia de vitamina D. Se puede aceptar que existe deficiencia de vitamina D con niveles séricos de 25-OH-colecalciferol < 20 ng/ml e insuficiencia de vitamina D con niveles séricos de 25-OH-colecalciferol entre 20 y 24 ng/ml. En sujetos normales, las concentraciones séricas medias oscilan entre 25 y 40 ng/ml de 25-OH-colecalciferol. La dosis recomendada es una cápsula (0,266 mg de calcifediol) una vez al mes. • Insuficiencia de vitamina D: Se recomienda la administración de una cápsula (0,266 mg de calcifediol) al mes durante 2 meses. • Deficiencia de vitamina D: Se recomienda la administración inicial de una cápsula (0,266 mg de calcifediol) al mes durante 4 meses. •Como coadyuvante en el tratamiento de la osteoporosis en pacientes con deficiencia de vitamina D se recomienda la administración de una cápsula (0.266 mg de calcifediol) mensual durante 3-4 meses. Existen poblaciones de alto riesgo de deficiencia de vitamina D en las que puede ser necesario administrar dosis superiores o pautas más prolongadas, tras comprobar analíticamente la magnitud de la deficiencia y realizando un control periódico de niveles séricos de 25-OH-colecalciferol: • Osteodistrofia renal: Se recomienda la toma de una cápsula (0,266 mg de calcifediol) semanal o quincenal • Problemas óseos inducidos por fármacos corticosteroides: Se recomienda la toma de una cápsula (0,266 mg de calcifediol) mensual. • En pacientes con mayores deficiencias de vitamina D o síndrome de malabsorción se recomienda repetir a la semana la dosis de inicio (0,266 mg de calcifediol), seguida de una cápsula una vez al mes durante 4 meses, controlando la concentración plasmática de 25-OH-colecalciferol. En función de estos niveles podría requerirse un aumento de la dosis o de la frecuencia de administración. Una vez estabilizado el valor dentro del intervalo se interrumpirá el tratamiento o se espaciará más la pauta. En general las dosis deben reducirse cuando mejoren los síntomas porque los requerimiento de medicamentos análogos a la vitamina D normalmente disminuyen tras la recuperación del hueso. Es conveniente conocer las concentraciones séricas de 25-OH-colecalciferol a los 3 meses de iniciada la suplementación para confirmar que se encuentran dentro del intervalo deseable o preferente (30-60 ng/ml). Una vez estabilizado el valor dentro del intervalo se interrumpirá el tratamiento o se espaciará más la pauta. Población pediátrica. Para uso en niños existe autorizado el medicamento Hidroferol 0,1 mg/ml gotas orales en solución, con menor concentración de dosis. Forma de administración. Vía oral. La cápsula se puede tomar con agua, leche o zumo. 4.3 Contraindicaciones.-Hipersensibilidad al principio activo o a alguno de los excipientes incluidos en la sección 6.1.-Hipercalcemia (calcemia > 10,5 mg/dl), hipercalciuria (eliminación de calcio anormalmente elevada en orina).-Litiasis cálcica.-Hipervitaminosis D. 4.4 Advertencias y precauciones especiales de empleo. Los niveles séricos de 25-OH-colecalciferol reflejan el estatus de vitamina D del paciente, pero para obtener una respuesta clínica adecuada a la administración oral de calcifediol se requiere también que la ingesta de calcio en la dieta sea adecuada. Por tanto, para controlar los efectos terapéuticos, se deberían monitorizar en suero, además del 25-OH-colecalciferol, el calcio, fósforo, fosfatasa alcalina, y calcio y fósforo urinarios en 24 horas; una caída en los niveles séricos de fosfatasa alcalina normalmente precede a la aparición de hipercalcemia. Una vez que el paciente tiene normalizados estos parámetros y está en régimen de tratamiento de mantenimiento, se deberían realizar regularmente las citadas determinaciones, especialmente los niveles séricos de 25-OH-calciferol y de calcio. -Insuficiencia hepática o biliar: En caso de insuficiencia hepática, se puede producir una incapacidad para absorber el calcifediol, al no producirse sales biliares. -Insuficiencia renal: Se aconseja administrar con precaución. El uso de este medicamento en pacientes con enfermedad renal crónica debe ir acompañado de controles periódicos de calcio y fósforo plasmáticos, y prevenir la hipercalcemia. El riñón va a dar lugar al calcitriol, por lo que en caso de una insuficiencia renal grave (aclaramiento renal de creatinina menor a 30 ml/minuto) puede producirse una disminución muy importante de los efectos farmacológicos. -Insuficiencia cardíaca: Se requiere una especial precaución. Se debe monitorizar en todo momento la calcemia del individuo, especialmente en pacientes en tratamiento con digitálicos, ya que podría producirse hipercalcemia y aparecer arritmias; se recomienda realizar dichas determinaciones dos veces por semana al comienzo del tratamiento. -Hipoparatiroidismo: La 1-alfa-hidroxilasa va a activarse por la paratohormona, por lo que en caso de insuficiencia paratiroidea, puede disminuir la actividad del calcifediol. -Cálculos renales: Se debe controlar la calcemia, ya que la vitamina D, al aumentar la absorción del calcio, puede agravar el cuadro. Solo se deben administrar suplementos de vitamina D en estos pacientes si los beneficios superan a los riesgos. En pacientes con una inmovilización prolongada puede ser necesaria ocasionalmente la reducción de la dosis para evitar hipercalcemia. Hay patologías que afectan a la capacidad del intestino para absorber a la vitamina D, como en caso de síndrome de malabsorción o enfermedad de Crohn.-Pacientes con sarcoidosis, tuberculosis u otras enfermedades granulomatosas: Debe emplearse con precaución, dado que en estas patologías hay una mayor sensibilidad al efecto de la vitamina D y aumentan el riesgo de padecer reacciones adversas a dosis inferiores a las recomendadas del medicamento. En estos pacientes es preciso controlar las concentraciones séricas y urinarias de calcio. -El paciente y sus familiares y/o cuidadores deberán ser informados de la importancia del cumplimiento de la posología indicada y de las recomendaciones acerca de la dieta y de la toma concomitante de suplementos de calcio con el fin de prevenir la sobredosificación. -Interferencias con pruebas analíticas: Se debe advertir a los pacientes que este medicamento contiene un componente que puede producir alteraciones en los resultados de pruebas analíticas: Determinación de colesterol: El calcifediol puede interferir con el método de Zlatkis-Zak, dando lugar a falsos aumentos de los niveles de colesterol sérico. Pacientes de edad avanzada: Los ancianos en general tienen mayores necesidades de vitamina D debido a una disminución de la capacidad de la piel para producir colecalciferol desde su precursor 7-deshidrocolesterol, a una reducción de la exposición al sol, a alteraciones de la funcionalidad renal o a disfunciones digestivas que disminuyan la absorción de vitamina D. Advertencias sobre excipientes. Este medicamento contiene un 1% de etanol (alcohol), que se corresponde con una cantidad de 4,98 mg/cápsula. Este medicamento contiene sorbitol. Los pacientes con intolerancia hereditaria a la fructosa no deben tomar este medicamento. Este medicamento puede producir reacciones alérgicas porque contiene colorante amarillo anaranjado S (E-110). Puede provocar asma, especialmente en pacientes alérgicos al ácido acetilsalicílico. 4.5 Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción. - Fenitoína, fenobarbital, primidona y otros inductores enzimáticos: Los inductores enzimáticos pueden reducir las concentraciones plasmáticas de calcifediol e inhibir sus efectos por inducción de su metabolismo hepático.- Glucósidos cardiacos: El calcifediol puede producir una hipercalcemia, que puede a su vez potenciar los efectos inotrópicos de la digoxina y su toxicidad, produciendo arritmias cardiacas.-Fármacos que disminuyan la absorción del calcifediol, como la colestiramina, el colestipol o el orlistat, que pueden producir una disminución de los efectos. Se recomienda distanciar las dosis de estos medicamentos y los suplementos de vitamina D al menos 2 horas.- Parafina y aceite mineral: Debido a la liposolubilidad del calcifediol, puede disolverse en la parafina y disminuir su absorción intestinal. Se recomienda utilizar otro tipo de laxantes o al menos distanciar las dosis.- Diuréticos tiazídicos: La administración conjunta de un diurético tiazídico (hidroclorotiazida) con suplementos de vitamina D, en pacientes con hipoparatiroidismo pueden dar lugar a una hipercalcemia, que puede ser transitoria o requerir interrupción de tratamiento del análogo de vitamina D.-Algunos antibióticos, como la penicilina, la neomicina y el cloranfenicol, pueden aumentar la absorción de calcio.- Agentes que ligan fosfatos como sales de magnesio: Como la vitamina D tiene efecto sobre el transporte de fosfato en el intestino, riñón y hueso, podría producirse hipermagnesemia; la dosis de agentes que se unen al fosfato deberá ajustarse de acuerdo con las concentraciones séricas de fosfato.- Verapamilo: Hay estudios en los que se ha registrado una posible inhibición de la acción antianginosa, por antagonismo de sus acciones. - Vitamina D: Debe evitarse la coadministración de cualquier análogo de Vitamina D ya que pueden crearse efectos aditivos positivos e hipercalcemia. - Suplementos de calcio: Debe evitarse la ingesta no controlada de preparados adicionales que contengan calcio.- Corticosteroides: contrarrestan los efectos de los medicamentos análogos a la vitamina D, como calcifediol. Interacción con alimentos y bebidas. Deben tenerse en cuenta los alimentos que puedan estar suplementados con vitamina D, ya que pueden crearse efectos aditivos. 4.6 Fertilidad, embarazo y lactancia. Embarazo No hay estudios controlados con calcifediol en mujeres embarazadas. Los estudios realizados en animales han mostrado toxicidad para la reproducción (ver sección 5.3). No debe utilizarse Hidroferol 0,266 mg cápsulas blandas durante el embarazo. Lactancia. El calcifediol es excretado en la leche materna. No se puede excluir el riesgo en recién nacidos/niños. La ingestión materna de altas dosis de calcifediol puede producir niveles altos de calcitriol en leche y causar hipercalcemia en el lactante. Hidroferol 0,266 mg cápsulas blandas no debe utilizarse durante la lactancia. 4.7 Efectos sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas. La influencia de Hidroferol sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas es nula o insignificante. 4.8 Reacciones adversas. Las reacciones adversas de calcifediol son, en general, poco frecuentes (≥ 1/1.000 a < 1/100) aunque a veces son moderadamente importantes. Los efectos adversos más significativos son relativos a ingesta excesiva de vitamina D, es decir suelen estar asociados a sobredosificación o a tratamientos prolongados, sobre todo cuando se asocia con altas dosis de calcio. Las dosis de análogos a vitamina D requeridas para producir hipervitaminosis varían considerablemente entre individuos. Las reacciones adversas más características se deben a la hipercalcemia que puede generar, y pueden aparecer de forma precoz o tardía: Trastornos endocrinos: Pancreatitis, entre los síntomas tardíos de hipercalcemia. Trastornos del metabolismo y de la nutrición: Elevación del nitrógeno ureico en sangre (BUN), albuminuria, hipercolesterolemia, hipercalcemia. Trastornos del sistema nervioso: Si se ha producido hipercalcemia moderada pueden aparecer: debilidad, fatiga, somnolencia, cefalea, irritabilidad. Trastornos oculares: En raras ocasiones (≥1/10.000 a < 1/1.000), a dosis muy altas puede producirse fotofobia y conjuntivitis con calcificaciones corneales. Trastornos cardiacos: En caso de hipercalcemia se pueden producir arritmias cardiacas. Trastornos gastrointestinales: Náuseas, vómitos, sequedad de boca, estreñimiento, trastornos del gusto, con un sabor metálico, calambres abdominales; en caso de hipercalcemia que progrese se puede producir anorexia. Trastornos hepatobiliares: Con niveles altos de calcemia puede producirse incremento de transaminasas (SGOT y SGPT). Trastornos musculoesqueléticos y del tejido conjuntivo: En caso de hipercalcemia, al inicio pueden aparecer dolor óseo y muscular, calcificaciones en tejidos blandos. Trastornos renales y urinarios: Manifestaciones de hipercalcemia son: nefrocalcinosis y deterioro de la función renal (con poliuria, polidipsia, nicturia y proteinuria). Trastornos generales y alteraciones en el lugar de administración: Síntomas tardíos de hipercalcemia son: rinorrea, prurito, hipertermia, disminución de la líbido. Notificación de sospechas de reacciones adversas. Es importante notificar las sospechas de reacciones adversas al medicamento tras su autorización. Ello permite una supervisión continuada de la relación beneficio/riesgo del medicamento. Se invita a los profesionales sanitarios a notificar las sospechas de reacciones adversas a través del Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano: www.notificaRAM.es. 4.9 Sobredosis. Síntomas: La administración de vitamina D a dosis altas o durante largos períodos de tiempo puede producir hipercalcemia, hipercalciuria, hiperfosfatemia e insuficiencia renal. Como síntomas iniciales de la intoxicación pueden aparecer debilidad, fatiga, somnolencia, cefalea, anorexia, sequedad de boca, sabor metálico, náuseas, vómitos, espasmos abdominales, poliuria, polidipsia, nicturia, estreñimiento o diarrea, vértigos, tinnitus, ataxia, exantema, hipotonía (sobre todo en niños), dolor muscular u óseo e irritabilidad. Entre los síntomas más tardíos de la hipercalcemia están: rinorrea, prurito, disminución de la libido, nefrocalcinosis, insuficiencia renal, osteoporosis en adultos, retardo del crecimiento en niños, pérdida de peso, anemia, conjuntivitis con calcificación, fotofobia, pancreatitis, elevación del nitrógeno ureico en sangre (BUN), albuminuria, hipercolesterolemia, incremento de transaminasas (SGOT y SGPT), hipertermia, calcificación vascular generalizada, convulsiones, calcificación de tejidos blandos. Raramente, los pacientes pueden desarrollar hipertensión o síntomas psicóticos; la fosfatasa alcalina sérica puede disminuir; los desequilibrios hidroelectrolíticos junto con moderada acidosis pueden dar lugar a arritmias cardiacas. En las situaciones más graves, en las que la calcemia supera los 12 mg/dl, se puede generar síncope, acidosis metabólica y coma. Aunque los síntomas de la sobredosis suelen ser reversibles podría provocarse fallo renal o cardíaco. Está aceptado que niveles séricos de 25-OH-colecalciferol superiores a 150 ng/ml pueden asociarse con un aumento de la incidencia de efectos adversos. Es típico de esta sobredosis el aumento de calcio, fosfato, albúmina y nitrógeno ureico en sangre y los de colesterol y transaminasas en sangre. Tratamiento: El tratamiento de la intoxicación por el calcifediol consiste en: 1. Retirada del tratamiento (con calcifediol) y de cualquier suplemento de calcio que se esté administrando. 2. Seguir una dieta baja en calcio. Para aumentar la eliminación del calcio se aconseja administrar grandes volúmenes de fluidos, tanto por vía oral como por vía parenteral, y si es necesario, administrar glucocorticoides y realizar una diuresis forzada con diuréticos del asa como la furosemida. 3. En el caso de que la ingestión haya ocurrido en las 2 horas anteriores, se puede realizar un lavado gástrico y forzar la emesis. Si la vitamina D ha pasado ya del estómago, se puede administrar también un laxante del tipo de la parafina o aceite mineral. Si la vitamina D ya se ha absorbido, se puede recurrir a una hemodiálisis o a una diálisis peritoneal con una solución dializadora carente de calcio. La hipercalcemia consecuencia de la administración durante largo tiempo de calcifediol persiste aproximadamente 4 semanas tras la interrupción del tratamiento. Los signos y síntomas de hipercalcemia son normalmente reversibles, pero la calcificación metastásica puede producir insuficiencia renal o cardiaca graves y muerte. 5. PROPIEDADES FARMACOLÓGICAS. (Consultar la ficha técnica extendida). 6. DATOS FARMACÉUTICOS. 6.1. Lista de excipientes. Etanol absoluto anhidro. Triglicéridos de cadena media. Gelatina. Glicerina vegetal. Sorbitol (70%) (E-420). Dióxido de titanio (E-171). Colorante amarillo anaranjado (E-110). Agua purificada. 6.2 Incompatibilidades. No procede. 6.3 Periodo de validez. 30 meses. 6.4 Precauciones especiales de conservación. No requiere condiciones especiales de conservación. 6.5. Naturaleza y contenido del envase. Envase conteniendo 5 o 10 cápsulas en blíster de PVC/PVDC-Al. 6.6. Precauciones especiales de eliminación y otras manipulaciones. Ninguna especial para su eliminación. La eliminación del medicamento no utilizado y de todos los materiales que hayan estado en contacto con él, se realizará de acuerdo con la normativa local. 7. TITULAR DE LA AUTORIZACIÓN DE COMERCIALIZACIÓN. FAES FARMA S.A. Máximo Aguirre, 14. 48940 Leioa (Bizkaia) 8. NÚMERO(S) DE AUTORIZACIÓN DE COMERCIALIZACIÓN. 80.095. 9. FECHA DE LA PRIMERA AUTORIZACIÓN/ RENOVACIÓN DE LA AUTORIZACIÓN. Fecha de la primera autorización: 5-agosto-2015. 10. FECHA DE LA REVISIÓN DEL TEXTO. Agosto 2015. La información detallada de este medicamento está disponible en la página web de la Agencia Europea de Medicamentos: http://www.ema.europa.eu/. CONDICIONES DE LA PRESTACIÓN FARMACÉUTICA. Con receta ordinaria. RÉGIMEN DE PRESCRIPCIÓN Y DISPENSACIÓN. Aportación normal. Hidroferol cápsulas blandas: envase 10 cápsulas: 12,61 Euros (PVP); 13,11 Euros (PVP IVA); envase 5 cápsulas: 6,30 Euros (PVP): 6,56 EUROS (PVP IVA). BIBLIOGRAFIA: #Para conseguir un incremento rápido de los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D. *Según ficha técnica de Hidroferol® frente a otros compuestos con colecalciferol y teniendo en cuenta la posología recomendada en la mayoría de los pacientes.1. Jódar E. Recomendaciones sobre cómo administrar la vitamina D. Guías internacionales y nacionales. Rev Osteoporos Metab Miner. 2014;6(Supl 1):19-22. 2. Navarro-Valverde C, et al. Vitamin D3 and calcidiol are not equipotent. J Steroid Biochem Mol Biol. 2016;164:205-8. 3. Ministerio de Sanidad. Nomenclátor de Facturación de Febrero-2018. Disponible en: https://www.msssi.gob.es/profesionales/nomenclator.do. Acceso: 02/2018.
Y mi médico se jubila Mariano Blasco Valle Médico de familia
Mi médico, el de siempre, casi 30 años con él, me dice que se va a jubilar y que lo hace dos años antes de los 65. «¡Claro! –le dije–. Con lo que gana ya habrá ahorrado suficiente». Y ésa fue la primera vez que adiviné en su cara un rictus de enfado. Abrió el cajón derecho de la mesa y sacó una hoja. Era su nómina. Con dedicación exclusiva, 38 años de antigüedad, 12 trienios, sin poder matarse haciendo guardias para aumentar el sueldo; tras una larga carrera, un doctorado, un MIR y dos oposiciones nacionales; y trabajando de 8,30 a 15 horas; menos los martes, que se debe quedar hasta las seis… Pues 3.100 euros en mano. No parecía mucho. Bueno, no es un mal sueldo y para mí lo querría, pero con la responsabilidad que se le exige y viendo lo que otros ganan sin hacer gran cosa, pensé que estaba mal pagado. Además, y curiosamente, su sueldo base era de mil euros y lo demás complementos, con lo que en la paga extra no se computaban. Le devolví la nómina y comenté: «¿Le quedará buena pensión, no?». Me relató que después de cotizar al máximo nivel y por jubilarse dos años antes le iban a quedar 2.000 euros netos. Un silencio tenso mientras arreglaba mi cartilla me hizo estar torpe otra vez: «Es que debería haberse casado con una médico», le dije. Ahora no se ofendió; me contó que así lo había hecho, pero que su mujer optó por cuidar a los hijos. «¿Por qué cree usted que se mantiene este sistema de mala retribución a los médicos?», me interpeló. «¡Pues por la endogamia!» “El sueldo es parco pero siendo seguro, se casan dos sanitarios y el de uno para vivir y el otro para pagar la hipoteca». Le di la razón y me atreví a comentarle que si le iban a restar pensión que esperara a jubilarse a los 65 como todos y perdería menos. Don Julio me cogió la mano, cruzó otra vez su mirada con la mía y dijo: «Me jubilo porque ya no siento nada frente a vosotros, porque ya no vibro con vuestro dolor o infortunio, porque antes iba a veros al hospital cuando os ingresaban y ahora ya no me importáis; porque hasta miraba las esquelas el fin de semana por si acaso alguno de vosotros había fallecido. Por eso me jubilo, porque he dejado de querer ser médico. He dado mi juventud y casi toda mi vida para estudiar y estar al día, he pasado angustias, he visto el dolor, he sufrido vuestros pesares como si fueran míos y ahora estoy cansado. No me arrepiento de lo hecho, pero no volvería a ser médico». Don Julio miró a la pantalla, cerró mi historia y sin casi despedirme salí con la cartilla, que era lo que había ido a buscar. Luego pensé que si don Julio se iba, otro vendría.
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Siete Días Médicos nº883
Revista para médicos de atención primaria

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