Source: http://docplayer.es/1298983-Indret-adquisiciones-onerosas-y-titularidades-dudosas-en-el-regimen-de-separacion-lidia-arnau-raventos-analisis-del-derecho.html
Timestamp: 2016-10-21 13:14:00+00:00

Document:
⭐InDret. Adquisiciones onerosas y titularidades dudosas en el régimen de separación. Lídia Arnau Raventós ANÁLISIS DEL DERECHO
InDret. Adquisiciones onerosas y titularidades dudosas en el régimen de separación. Lídia Arnau Raventós ANÁLISIS DEL DERECHO
Download "InDret. Adquisiciones onerosas y titularidades dudosas en el régimen de separación. Lídia Arnau Raventós ANÁLISIS DEL DERECHO"
Felipe Gómez Soto
1 InDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM Adquisiciones onerosas y titularidades dudosas en el régimen de separación Los artículos y 4 del Código civil de Cataluña Facultat de Derecho Universidad de Barcelona BARCELONA, OCTUBRE 20112 Abstract * El trabajo aporta una lectura de los artículos y 4 del Código civil de Cataluña que, en sede de régimen económico de separación, coadyuvan a la determinación del patrimonio propio de cada cónyuge. El primero lo hace a propósito de los bienes adquiridos onerosamente durante el matrimonio por uno de ellos. La finalidad última de la norma es preservar el sistema general de adquisición de titularidades reales en aquellos supuestos en qué la contraprestación procede del cónyuge no-adquirente. Descartada toda idea de subrogación real, la cuestión se resuelve presumiéndose realizada una donación entre cónyuges. El segundo aborda los supuestos de titularidad dudosa. We propose a comment of articles and 4 of the Catalan Civil Code of Catalonia, which seeks to facilitate the determination of the equity of each spouse married under a separate property regime. Article refers to assets acquired during the marriage in which one of the spouses holds the title to ownership yet the price is actually paid by the other spouse. The provision deems this payment a gift to the title-holder. Article deals with the issue of uncertain entitlements. Title: Acquisitions for consideration and dubious titles in a matrimonial separation of property system: articles and of the Catalan Civil Code. Palabras clave: régimen de separación, titularidad formal, presunción legal Keywords: Separation of Property, Legal Title, Legal Presumption *Este trabajo forma parte del Proyecto DER y de la investigación llevada a cabo en el seno del Grupo de Investigación consolidado 2009 SGR 221, cuyo investigador principal es el Prof. Ferran Badosa Coll. 23 Sumario 1. Introducción 2. Las adquisiciones onerosas 2.1. Pertenencia del bien al adquirente a título oneroso 2.2. La presunción de donación de la contraprestación satisfecha El hecho base: la adquisición y la procedencia de la contraprestación El hecho presunto a. El antecedente: el art. 21, 2º pár. CDCC b. El ámbito de aplicación del art CCCat: las relaciones entre cónyuges c. El régimen de la donación presunta. La prueba en contrario De la presunción de donación entre cónyuges a propósito de la adquisición onerosa de un bien a la presunción de gratuidad en los negocios entre cónyuges? 2.3. La presunción de titularidad compartida y por mitades indivisas 3. Titularidades dudosas 4. Tabla de jurisprudencia citada 5. Bibliografía 34 1. Introducción El CCCat dedica los arts y 4, respectivamente, a las adquisiciones onerosas y a las titularidades dudosas en el régimen económico matrimonial de separación de bienes. Son normas, en ambos casos, en materia de titularidad real. Así, en ambos casos, se declara a quien pertenecen determinados bienes, ya sea los adquiridos onerosamente, ya sea aquellos de cuya titularidad se duda. Siendo ello así, aquellos preceptos obran al servicio del art CCCat, relativo a la composición del patrimonio propio de cada uno de los cónyuges; en particular, coadyuvan a concretar su alcance en caso de bienes adquiridos tras la celebración del matrimonio. 2. Las adquisiciones onerosas En el aludido contexto de determinación del patrimonio propio de cada uno de los cónyuges, el art CCCat versa acerca de los bienes adquiridos a título oneroso durante el matrimonio. Y ello a efectos: primero, de declarar su pertenencia al cónyuge de cuya titularidad exista constancia; segundo, de confirmar la aplicación de la regla aun cuando la contraprestación satisfecha proceda del patrimonio del cónyuge no adquirente; tercero, de excepcionarla en caso de adquisición onerosa de bienes muebles de valor ordinario destinados al uso familiar, en cuyo caso se presume la pertenencia a ambos en proindiviso Pertenencia del bien al adquirente a título oneroso El art CCCat declara, en primer término, la pertenencia del bien al cónyuge que conste como titular. La aplicación de la regla exige de la concurrencia de cuatro requisitos relativos, respectivamente, a la temporalidad de la adquisición, a su naturaleza, a la del bien adquirido y a la constancia de la titularidad. Así, más allá de haberse verificado durante el matrimonio, la adquisición debe ser onerosa y recaer sobre bien que no sea mueble de valor ordinario destinado al uso familiar (art CCCat a contrario). A propósito de aquella constancia (esto es: de que de algún modo aparezca a nombre de uno de los cónyuges), debería estimarse suficiente la mera prueba de la titularidad formal (arg., de nuevo, art in fine CCCat a contrario). Esto último: por una parte, no prejuzga la posibilidad de acreditar que quién consta como titular realmente no lo es conforme al sistema general de adquisición de titularidades reales; por otra, sí permite descartar que, a fin de declarar la pertenencia del bien al titular formal, se precise acreditar el carácter autofinanciado de la adquisición. El art CCCat no está pensando en el caso de falta de correspondencia entre la titularidad formal (la titularidad que sólo consta) y la real, ni, con mayor razón, pretende hacer prevalecer la primera sobre la segunda. Se diría que presupone aquella coincidencia. Desde esta perspectiva, el precepto carece de valor normativo; de otro modo, al declarar la pertenencia del bien a favor de quien consta como titular no altera en punto alguno el sistema general de adquisición de titularidades reales. Y de ahí que dicha declaración de pertenencia pueda predicarse, de igual modo y con idéntica repercusión, en caso de adquisiciones no onerosas o de adquisiciones al margen de todo contexto matrimonial. La finalidad del 45 art CCCat en este particular es otra: descartar que aquel sistema general se vea alterado o comprometido en casos de heterofinanciación. De ahí que la norma contemple sólo adquisiciones onerosas, limitando así su ámbito de aplicación a aquéllas que sugieren o permiten plantear la cuestión. Sobre el particular, véase la SAP Barcelona, Secc. 17ª, (JUR 2007\295084; MP: Amelia Mateo Marco) y la SAP Barcelona, Secc. 14ª, (JUR 2003\4484; MP: Mª Eugenia Alegret Burgués). En ambas, constando el bien a nombre de la esposa, el marido pretende que se reconozca su participación en aquella titularidad. En el primer caso, se alega la existencia de un negocio fiduciario y, en el segundo, simulación subjetiva. Ni uno ni otro se estimaron probados. En la STSJ Cataluña, Secc. 1ª, (RJ 2010\3750; MP: José Francisco Valls Gombau), el esposo adujo la celebración de un negocio fiduciario afectado por simulación relativa. El Tribunal, tras poner de relieve la contradicción del propio argumento (FJ 2º, apartado 3º, pár. 2º: por contraposición al negocio simulado, que carece de causa y es radicalmente nulo, el fiduciario lleva insita la causa fiduciae ), acaba de igual modo declarando que ni ésta resulta probada, ni desvirtuada la presunción de donación del entonces vigente art. 39 Ley 9/1998, de 15 de julio, del Código de Familia (DOGC núm. 2687, de ; en adelante, CF). La no-necesidad de acreditar la satisfacción del precio o contraprestación con recursos procedentes del patrimonio del adquirente resulta avalada: primero, por la circunstancia de no exigirse legalmente tal prueba; segundo, por la propia amplitud de la terminología legal. Y es que, a su amparo, la disposición resultará aplicable también en aquellos casos en los que, aun producido el efecto adquisitivo, se halla aún pendiente el pago o cumplimiento de la contraprestación. Aquel aval lo proporciona además, y principalmente, la presunción de donación que rige en el particular supuesto de heterofinanciación previsto en el propio art in fine CCCat. El art CCCat no coincide, en este particular, con sus precedentes (art. 39 CF, art. 49 in fine Decreto Legislativo 1/1984, de 19 de julio, por el que se aprueba el Texto refundido de la Compilación del Derecho civil de Cataluña [en adelante, CDCC] y art. 21, pár. 2º CDCC [este último redactado conforme a la Ley 8/1993, de Modificación de la Compilación en materia de relaciones patrimoniales entre cónyuges; DOGC núm. 1807, de ]). Más que de la titularidad del bien (a la que, simplemente, no se aludía), se ocupaban de la procedencia de la contraprestación, que ubicaban presuntamente en el patrimonio del adquirente (art. 39 CF En las adquisiciones hechas a título oneroso por uno de los cónyuges durante el matrimonio, si consta la titularidad de los bienes, la contraprestación se entiende pagada con dinero del adquirente ). La titularidad del cónyuge adquirente no se cuestionaba, pero no porque implícitamente tal aspecto ya venía resuelto por la presunción que sí establecía la norma (como si se pensara que, evidentemente, los bienes sólo pueden ser de quienes los han adquirido sufragando, además, su coste con bienes o dinero propio), sino porque debía abordarse atendiendo al sistema general de adquisición de titularidades reales. Lo avalaba el que la prueba en contrario de la procedencia presunta sólo podía servir para acreditar que el adquirente o titular no pagó o no lo hizo con dinero propio (así, porque lo hizo un tercero), pero no para, por esta razón, arrebatarle aquella titularidad (negando, sin embargo, la posibilidad de aportar contraprueba a la luz del art. 21 CDCC: NAVAS NAVARRO, 1994, p. 1). El art CCCat sí alude a ella y lo hace: primero, sin incorporar ni modificar regla patrimonial alguna; segundo, sin añadir tampoco ninguna presunción legal acerca de la procedencia de la contraprestación y, en particular, ninguna que la sitúe en el patrimonio del adquirente (por el contrario, la sigue estimando presente en el art CCCat (SOLÉ RESINA [2010, p. 186] y BAYO DELGADO [2011, p. 688]). Ello, claro está, sin perjuicio de que el juez pueda de igual modo presumirla al amparo del art. 386 LEC. Siendo ello así, en el contexto de la presunción de donación del art in fine CCCat acreditar que el origen del precio satisfecho se sitúa en el patrimonio del cónjuge no-adquirente no se exige a fin de desvirtuar la presunción de que aquel origen es el patrimonio del adquirente. Por el contrario, cupiendo procedencias distintas (así, aquel patrimonio, el del cónjuge no 56 adquirente, el de un tercero ), la norma se limita simplemente a aludir a uno de los extremos que integran el hecho base y que, de acuerdo con las reglas generales en materia de carga de la prueba, corresponde probar a quien alega la presunción (art , pár. 2º LEC) La presunción de donación de la contraprestación satisfecha La procedencia ajena de la contraprestación satisfecha no altera la regla general, la que fuere, relativa a quién adquiere (Preámbulo III, pár. 5º, Ley 5/2006, de 10 de mayo, del Libro Quinto del Código civil de Cataluña relativo a los derechos reales [DOGC núm. 4640, de ]). Ello cohonesta con un sistema general de adquisición de los derechos reales en virtud de título contractual seguido de tradición que prescinde de la naturaleza onerosa o gratuita del primero; de si, tratándose de contrato oneroso, se ha satisfecho o no el precio y, en el primer caso, de su procedencia. Del mismo modo que a propósito de la adquisición de los derechos reales en el CCCat, el Capítulo I del Título III del Libro V tiene un alcance limitado pese a la generalidad de su rúbrica (BADOSA COLL, 2009, p. 37), la onerosidad va más allá del negocio de transmisión (sin embargo, limitándolo a él, BADOSA COLL [2009, p. 109]). La razón sería que cabe predicar también la onerosidad o gratuidad a propósito de las adquisiciones que no precisan ni se justifican en un negocio previo de tal naturaleza. El argumento lo proporcionan aquellos derechos reales de adquisición preferente cuyo efecto adquisitivo se supedita a la satisfacción o pago de un precio o contraprestación; se trataría de requisitos de la eficacia adquisitiva del derecho de adquisición (o, mejor, de su ejercicio) y no circunstancias de la transmisión, que estrictamente no la hay (arts ; b y CCCat; art CDCC; predicando la onerosidad de la adquisición véase, también, arts y 15 CCCat). Siendo ello así, para el caso de proceder aquel precio o contraprestación del patrimonio del cónyuge no adquirente, el art CCCat presume su donación al que sí adquirió. El supuesto se resuelve, pues, dejando inalterado el sistema y el resultado adquisitivos, y analizando la naturaleza del negocio habido entre los conyuges, cuyo objeto es el precio satisfecho a tercero. Se trata, ésta sí, de una norma de derecho matrimonial El hecho base: la adquisición y la procedencia de la contraprestación Acreditada la adquisición onerosa de uno de los cónyuges, deberá probarse también que la contraprestación se pagó con bienes o dinero del otro. No podrá aportarse prueba de lo primero, sin perjuicio de que sí se pueda de lo segundo, en aquellos supuestos en los que se ha satisfecho todo o parte del precio pero la adquisición aún no se ha producido (así, porque tratándose de un contrato con finalidad transmisiva, aún no se ha hecho entrega de la cosa o porque se ha pactado una reserva de domino a favor del vendedor). A propósito del pago o cumplimiento con bienes o dinero del cónyuge no-adquirente, la literalidad del art sugiere preguntarse por quién y qué se pagó. En relación a lo primero, el se pagó da cabida tanto al pago satisfecho por el propio cónyuge-adquirente (supuesto en el que, probablemente, está pensando la norma), como al realizado por el no adquirente. Se recurre también a la forma impersonal en el art CCCat; por el contrario, el art Ley 67 22/2003, de 9 de julio, Concursal (BOE núm. 164, de ; en adelante, LC) exige que el pago se haya satisfecho por el cónyuge del deudor. En este segundo caso, el juego de la presunción permitiría concebir el supuesto como de pago por tercero o de deuda ajena con ánimo extintivo de la obligación (descartándose así la vía del art CC) y con animus donandi respecto de su cónyuge (cerrándose también la de repetición del art. 1158, pár. 2º; art. 1894, pár. 1º, in fine Cc y art in fine CCCat). Ello regiría con independencia de que, tratándose de una adquisición onerosa realizada a fin de satisfacer necesidades familiares, el cónyuge no-adquirente asumiera legalmente, y frente al acreedor, una responsabilidad solidaria (art CCCat). Esto último simplemente implicaría que se le podría exigir la deuda pese a no haber participado en el contrato ni, en consecuencia, haber adquirido la condición de deudor. De ahí que, de satisfacerse, el pago lo habría sido también de deuda ajena. De lo anterior resulta, pues, que el precepto avala la presunción de animus donandi en el cónyuge noadquirente que, siendo responsable pese a no ser deudor, finalmente salda la deuda (a propósito de la configuración del supuesto previsto en el art. 8 CF como uno de responsabilidad sin deuda véase, GOMEZ POMAR [2000, p. 122]; MIRAMBELL ABANCÓ [2003, p. 454]; por lo demás, confirmando que la calificación como gasto familiar de una determinada adquisición, no implica que el bien adquirido sea común, SAP Barcelona, Secc. 13ª, [JUR 2004\288508; MP: Isabel Carriedo Mompín]). Probablemente, la diferencia más evidente entre este supuesto y el de pago de deuda ajena de la que ni siquiera se responde (al menos legalmente; así, por no haberse asumido a fin de atender las necesidades familiares de tipo ordinario o por obedecer a tal finalidad mas habiéndose excedido del nivel de vida de la familia ) es que en el primero concurre en el cónyuge no adquirente un especial interés en el pago. Mas en ningún caso ello afecta a la presunción y, en especial, al nexo o conexión lógica habida entre el hecho base (pago de deuda ajena y, en concreto, del cónyuge) y el presunto (así, la ausencia de ánimo de reembolso). Supuesto distinto será el de pago por el cónyuge que, siendo deudor, no ha adquirido. La hipótesis se plantea a propósito de la posible adquisición del bien por parte de sólo uno de los cónyuges, siendo así que en el contrato precedente (léase, una compraventa) hubieran intervenido ambos a modo de compradores. En la medida en que la designación del accipiens y el efecto real adquisitivo derivan de la entrega (que se producen, incluso, pese a la inexistencia de obligación previa; arg. art CC), cabe la posibilidad de que aquélla se realice sólo a favor de uno de ellos y que, sin embargo, la satisfacción del precio se haya efectuado por ambos (lo primero, si se trata de un crédito mancomunado indivisible, se vería avalado por el régimen propio de esta modalidad de créditos que, en cuanto a su legitimación activa, se identifica con la propia de la solidaridad activa; para esto, véase BADOSA COLL [1990, pp ]). El caso, pese a encajar en la literalidad del supuesto de hecho descrito en el art CCCat (a saber: adquisición onerosa por uno de los cónyuges con bienes o dinero procedentes, en todo o en parte, del patrimonio del otro), se aleja de la hipótesis real que contempla aquel precepto, uno de cuyos elementos se diría que es el carácter no deudor del cónyuge que financia la adquisición. La razón sería que, en caso contrario, estaría satisfaciendo o costeando deuda propia, de cuyo pago, lógicamente, no cabe derivar derecho alguno en términos de reintegro o repetición frente al adquirente (cuestión distinta es la que, en el ámbito de las llamadas relaciones internas, pueda surgir a raíz de la configuración del crédito a la entrega como mancomunado indivisible y en tanto aquélla se verifique sólo a favor de uno de los cónyuges, deviendo así único adquirente de la cosa comprada sin embargo por dos). A propósito de la adquisición en virtud de un derecho de opción de naturaleza real (esto es, con efectos erga omnes) y con eficacia también real (en cuanto que de su ejercicio se siguen efectos adquisitivos de forma automática y sin necesidad de traditio), no cabe hablar, estrictamente, de pago de deuda ajena en aquellos supuestos en los que es un tercero quien satisface la cantidad de la que depende aquella eficacia 78 (acerca de aquel carácter automático, BOSCH CAPDEVILA [2008, p. 991]; cuestionándola, MONTSERRAT VALERO [2010, p. 1145]). No hay deuda ni actividad tendente a satisfacer una (ni siquiera, como en el art CC, bajo la errónea creencia de su existencia), luego tampoco pago. Con todo, la expresión es la de pagar el precio o la contraprestación en el art CCCat; de ahí que el supuesto quepa también en la dicción del art CCCat, tanto si dicho precio se satisface por el propio cónyuge adquirente como si se hace por el otro. En este último supuesto, no procederán, por lo dicho, los mecanismos de reintegro propios del tercero que cumple con obligación ajena (a saber: arts y 1210 CC y concordantes), sino la vía del enriquecimiento injusto. En este particular, la virtualidad del art CCCat radicaría, precisamente, en presumir una causa del enriquecimiento que, por ello, dejaría de ser injusto. El objeto del pago es, en el art CCCat, la contraprestación. Queda al margen de la norma, pues, el pago de cualquier otra deuda que, aunque asumida a propósito de una adquisición, lo haya sido en un concepto distinto al de contraprestación o precio (así, por ejemplo, el coste del transporte del art CC, el coste de instalación del bien, los gastos necesarios en el supuesto descrito en el art CCCat o, al margen del precio, cualquiera de los gastos relacionados en el art. 328 CDCC). Por lo demás, la literalidad de la norma presupone que la contraprestación se ha satisfecho en toda su integridad y, con este mismo alcance, con bienes o dinero procedentes del cónyuge noadquirente. Con todo, nada impide aplicarla también en supuestos de pago parcial o en aquellos en qué, siendo íntegro o no, sólo parcialmente lo ha sido con recursos procedentes de patrimonio ajeno. La referencia expresa, en el art CCCat, a una contraprestación no dineraria ( bienes o dinero ) no sólo confirma la aplicación del precepto en caso de adquisiciones onerosas procedentes de contratos distintos a la compraventa (léase, uno de permuta), sino también en casos de compraventa en los que el cónyuge adquirente interviene como vendedor, adquiriendo a título oneroso el dinero en qué consiste el precio y entregando, en contrapartida, un bien procedente del patrimonio de su cónyuge. La referencia expresa a bienes, a modo de posible contraprestación, es una novedad del CCCat. Con todo, la simple alusión a dinero en los precedentes del art CCCat fue objeto de una interpretación extensiva por la doctrina, estimándose aplicable a toda contraprestación onerosa; así, por todos, MIRAMBELL (1995, p. 192). Por lo demás, el precepto no parece descartar que, en función de contraprestación, se contemple la renuncia del derecho que el cónyuge no-adquirente pudiera tener frente al tercero-transmitente o, en su caso, la condonación de la deuda que aquél tuviere frente a éste. Tampoco que se comprometa, por el cónyuge-adquirente, la actividad del no-adquirente o que, habiéndose obligado el primero a un hacer no personalísimo, se satisfaga por el cónyuge no deudor a modo de cumplimiento por tercero. En estos casos, sin embargo, procederá mejor hablar de presunción de gratuidad que de donación (aun cuando sólo sea porque el cónyuge-adquirente nada adquiere del financiador; arg. art CCCat). La procedencia acreditada de la contraprestación satisfecha deja al margen de la norma los supuestos de procedencia dudosa. La imposibilidad de vincular aquellos recursos o dinero al patrimonio del cónyuge no-adquirente perjudica más a éste que a sus acreedores si es que cabe, a favor de estos, aplicar el art b) CCCat. A su amparo, habiéndose declarado el concurso del cónyuge no adquirente y habiéndose producido la adquisición por el otro en el año previo a aquella declaración, se presumirá la donación de la mitad. De este modo, en tanto el concursado nada puede pretender frente a su cónyuge, 89 sí podrán sus acreedores; así, actuar sobre la donación presunta de la mitad, ya se entienda referida al bien (CORTADA CORTIJO, 2011, p. 229), ya lo sea a la contraprestación satisfecha (sin dudarlo, AMETLLA CULÍ, 2011, p. 579) El hecho presunto Se presume la donación (art in fine CCCat), se entiende, del cónjuge no-adquirente al que sí adquirió y cuyo objeto es la contraprestación satisfecha. Esto último, avalado por los precedentes, descarta la alternativa de considerar que lo que realmente se donó fue el bien adquirido. En clara alusión a la contraprestación procedente del otro cónyuge, el art. 21 CDCC (tras la reforma de 1993) presumía su donación. El art. 39 CF y, ahora, el art CCCat sustituyen el adjetivo por el artículo dando cabida, teóricamente, a la posible identificación del objeto donado con el bien adquirido (ciertamente, sin embargo, en la versión oficial del texto en catalán el pronombre se n casi lo descarta; véase, también, Preámbulo Ley 25/2010, de 29 de julio, del Libro segundo del Código civil de Cataluña, relativo a la persona y la familia, III, c, pár. 8º [ Se mantiene el principio, tradicionalmente reforzado con la presunción de donación de la contraprestación ; DOGC núm. 5686, de ]). Por el contrario, de estimarse que lo donado es el bien, cabría dar razón del supuesto: o bien entendiendo que lo que realmente se presume donado es la contraprestación pero que, por las razones que fueren, la presunción legal se proyecta sobre el bien adquirido, o bien recurriendo a la doble simulación, subjetiva y objetiva, en un intento de evidenciar que lo acontecido fue que quien transmitió fue el identificado como cónyuge no-adquirente y que lo hizo a título de donación (probablemente, previa adquisición onerosa procedente de tercero; ambas lecturas son las que se proponían a modo de interpretación del art. 12 CF en ARNAU RAVENTÓS [2006, pp. 77 y ss.]; este último y a diferencia del art CCCat, se presentaba, no como una norma de régimen económico, sino de protección a terceros y en cuya virtud la presunción de donación recaía, sin duda, sobre el bien adquirido). Cabría una tercera: estimar que fue realmente el cónyuge financiador quien adquirió el bien por subrogación real y que después lo transmitió por donación al otro. Precisamente, es esta interpretación la que la jurisprudencia se ha cuidado de descartar, primero, al amparo de los arts. 49 in fine y (tras la reforma de 1993) 21 CDCC; después, del art. 39 CF. Véase, la STSJ Cataluña, Secc. 1ª, (RJ 1993\6323; MP: Jesús Corbal Fernández), a propósito de la pretensión del marido de serle reconocida la titularidad de un inmueble por haber sufragado él la adquisición. El Tribunal es contundente al señalar que: ni antes, ni ahora, sería de aplicación el principio de la subrogación real, contemplado en el adecuado sentido de presumir que el que pone el dinero (el titular del mismo, no necesariamente el que paga) es el que adquiere, o mejor dicho, se presume que adquiere. Por su parte, la STSJ Cataluña, Secc.1ª, (RJ 1998\10049; MP: Lluís Puig i Ferriol) revoca la dictada en segunda instancia, que había reconocido a la esposa la condición de cotitular de las fincas adquiridas por el esposo por el solo hecho de haber sufragado parte del precio de adquisición. La STSJ Cataluña, Secc. 1ª, (RJ 2002\10438; MP: Nuria Bassols Muntada) se hace eco de la jurisprudencia anterior con ocasión de la reclamación de la cantidades invertidas por la esposa en la vivienda familiar y un local de negocio. En cualquier caso, identificar el objeto donado con el bien adquirido (y no tanto con la contraprestación satisfecha) implica tanto como presumir la incerteza del hecho base (así, su adquisición a título oneroso). a. El antecedente: el art. 21, 2º pár. CDCC Frente a la aislada presunción del art. 49 in fine CDCC (a saber: la de haberse costeado la adquisición con dinero privativo del cónyuge adquirente), la reforma llevada a cabo por la Ley 8/1993 sirvió, de la mano del art. 21 de la misma CDCC, a un doble objetivo: por una parte, al de 910 descartar que la procedencia ajena de la contraprestación pudiera llegar a incidir en la titularidad del bien. El art. 49 CDCC, al silenciar el supuesto, permitía alentar la duda acerca de si en tal caso cabía la posibilidad de distinguir entre el constar como titular (hecho base del que partía el art. 49) y el serlo. De otro modo: no se explicitaban las consecuencias de una eventual prueba en contrario acreditativa de la procedencia ajena de la contraprestación; así, el cónyuge que constaba como titular seguía siéndolo o cabía pretender el reconocimiento de la titularidad material del cónyuge financiador? En este contexto, con la reforma de 1993, si bien no llega a confirmarse expresamente la ecuación constar = ser titular (como sí ocurre, con el alcance ya visto, en el art CCCat), sí se desvincula de forma explícita la titularidad del bien de la procedencia del precio. Se confirma que, cuanto menos, el cónyuge cuyo patrimonio sufraga aquel coste, no puede reclamarlo como propio. En segundo lugar, el art. 21 CDCC abordó la cuestión de la situación subyacente al pago con dinero procedente del patrimonio del cónyuge no adquirente. Se incorpora así una presunción que, en primer término, lo es de celebración de un negocio jurídico entre cónyuges. Se presume, pues, el consentimiento del propio financiador, cargando éste, en su caso, con la prueba de su inexistencia o de la apropiación indebida de aquellos fondos. En segundo lugar, y pudiéndose presumir realizado cualquier otro, se presumió realizada una donación. Antes de la reforma de 1993, la jurisprudencia exigió acreditar el animus donandi a fin de entenderse realizada una donación entre cónyuges; en caso contrario, y a falta de cualquier otra evidencia, se estimó existente un crédito a la restitución del importe entregado. En este sentido, véase la STSJ Cataluña, Secc. 1ª, (RJ 1994\4587; MP: Jesús Corbal Fernández). Adquirida la vivienda por ambos cónyuges, mas sufragada su adquisición sólo por el esposo, se estima que desde que lo hizo adquirió un crédito contra ella. Véase, también, la ya citada STSJ Cataluña, (RJ 1998\10049; MP: Lluis Puig Ferriol). b. El ámbito de aplicación del art CCCat: las relaciones entre cónyuges El art CCCat puede alegarse por terceros? Así, por ejemplo, por los acreedores del cónyuge financiador y a fin de atacar directamente la donación presunta o pretenderla inoponible (arg. art CCCat). Tradicionalmente, la norma general que acomete la anticipada función de protección de terceros (léase, acreedores, legitimarios ) ante los negocios celebrados entre cónyuges, es el in fine CCCat (en tanto el art CCCat contemplaría las relaciones internas entre los cónyuges; explicitando que era ésta la relación entre los arts. 11 y 39 CF, PUIG FERRIOL [2000, p. 222]). Aquel precepto, cuyo contenido supera en mucho la rúbrica que lo presenta, acaba disponiendo que, en caso de impugnación judicial, corresponde a los cónyuges la prueba del carácter oneroso de la transmisión. La disposición, pues, cobra su máximo sentido en el contexto de un procedimiento judicial instado por terceros en los que se denuncie la falsedad de la causa onerosa del negocio que opera o justifica la transmisión. No incorpora ninguna presunción, sino que se limita a establecer una norma relativa a la carga de la prueba, invirtiéndola. En cualquier caso, a falta de ésta, lo que debería estimarse acreditado no es tanto, y necesariamente, una donación (como en el art CCCat) sino una transmisión no onerosa. Ciertamente, rubricado sólo Libertad de contratación, el art CCCat reitera la de los cónyuges a transmitirse bienes y derechos por cualquier título y a celebrar entre ellos cualquier tipo de negocio 1011 jurídico (véase, sin embargo, abogando por una interpretación restrictiva de la norma y limitándola, al amparo de aquella rúbrica, a la libertad de celebrar cualquier tipo o especie de contrato, PUIG FERRIOL [2011, p. 211]). Sus precedentes se remontan al art. 12 CDCC y, tras la reforma de 1993, al art. 18 CDCC cuyo texto prácticamente reproduciría, después, el art. 11 CF. En particular, y a propósito de la prueba de la onerosidad, la limitación de la norma a las transmisiones (iniciada con el art. 18 CDCC) se explicaría en un intento de facilitar a los terceros acreedores la prueba de la gratuidad sólo de aquellos actos que, al disminuir el patrimonio del deudor, objetivamente les sean perjudiciales (véase, en este sentido, CASANOVAS MUSSONS, 1995, p. 161). Desde esta perspectiva, la solvencia de aquél podría verse amenazada no sólo en casos de transmisión de la propiedad (así, PUIG FERRIOL, 2011, p. 212), sino también de cualquier otro derecho patrimonial, ya sea personal, ya sea real. En el caso de un préstamo entre cónyuges, sin duda cabrá hablar de transmisión, mas no de disminución de patrimonio del prestamista toda vez que, en él, deberá contabilizarse también el crédito a la restitución. El supuesto no está previsto en el art CCCat que atiende, en especial, a los supuestos de impugnación por falsedad de la causa onerosa. Alegada por los cónyuges la celebración de un préstamo gratuito entre ellos, e impugnado por los acreedores en un intento de desvelar que lo realizado es una donación, es evidente que la gratuidad de la transmisión no se discute, sino la naturaleza del tipo negocial empleado. En este caso, no procede hablar de la prueba de la onerosidad (ni, menos, tiene sentido invertirla). Regirán, pues, las reglas generales en materia de carga de la prueba (art. 217 LEC). En este particular, interesan dos comentarios más: primero, que lógicamente no sólo las transmisiones gratuitas pueden resultar perjudiciales a los acreedores. Ocurre, simplemente, que el art CCCat sólo atiende a tal caso (arts a contrario CC; art LC). Segundo, que quedan también al margen del precepto los supuestos de falsa onerosidad de la adquisición resultante, por ejemplo, de un derecho de adquisición preferente. Ciertamente, y al margen del negocio -entre cónyuges- de constitución y transmisión de tal derecho (léase, una opción), la adquisición derivada que su ejercicio escapa de la idea de transmisión, que no la hay, y, en consecuencia, del ámbito de aplicación de la norma. Por lo demás, se ha dicho que el art CCCat no incorpora ninguna presunción de donación (defendiendo que lo eran las previstas en los arts. 11 CDCC y 11 CF, véase, respectivamente, VIRGILI SORRIBES [1962, p. 55] y VAQUER ALOY [1999, p. 1534]). Por el contrario, se trata de una norma en materia de carga de la prueba, que atribuye la de la onerosidad a los cónyuges (véase STSJC [RJ 10203; MP: Luis M. Díaz Valcárcel]; recurriendo a un argumento más técnico, véase PUIG FERRIOL, 2011, p Defiende el autor que: no puede calificarse de presunción, por cuanto las presunciones legales se dan en la fase anterior, es decir, en la fase de fijación de los hechos; con la consecuencia de que, cuando se llega a la carga de la prueba, los hechos favorecidos por la presunción legal ya han sido acreditados y, por tanto, es inútil e irrelevante el problema de la carga de la prueba ). Correspondiendo aquella prueba a los terceros demandantes (art LEC), el art CCCat la distribuye en perjuicio de los cónyuges demandados (art LEC). De no aportarse, la transmisión deberá estimarse gratuita, pero sin llegarse a presumir, en tal caso y necesariamente, que lo haya sido por causa de donación (cupiendo también la posibilidad, por ejemplo, de obedecer a un contrato unilateral, gratuito y atípico en cuya virtud uno de los cónyuges se obligó a transmitir, y transmitió, al otro un bien de su propiedad). Esto último adquiere especial relevancia a la luz de los mecanismos de impugnación que lo son exclusivamente de la donación y de los que, por el contrario, son propios de la causa gratuita y, en consecuencia, pueden extenderse a todos los negocios que participan de ella (a propósito de la inoponibilidad de las donaciones del art CCCat, véase, presentándola como un efecto legal de la causa gratuita, en DEL POZO et al. [2008, p. 80]). La relevancia de la cuestión planteada, esto es: de si el art CCCat incorpora una presunción de gratuidad (o, incluso, de donación) o sólo una regla de prueba, estriba en qué, presumida una donación, los terceros perjudicados pueden atacar directamente el negocio presunto; en otro caso (así, se cree, en el del art CCCat), aquellos deben acreditar, en primer término, que el negocio aparentemente oneroso no lo es en realidad; de ahí, la necesidad de impugnarlo por simulación relativa a la causa onerosa, aunque con el particular beneficio procesal de corresponder a los demandados la prueba de la onerosidad. Desde esta perspectiva, y siendo así que la impugnación judicial a la que alude 1112 el art CCCat es sólo la que obedece a aquella falsa onerosidad (CASANOVAS MUSSONS, 1995, p. 164), resultará que, por serlo de nulidad absoluta (art CC), la acción correspondiente no caducará. Y, ello, sin perjuicio de que esta primera acción se entable acumulada a otra: así, por ejemplo, a la pauliana del art CC o a la declarativa de inoponibilidad del art CCCat (por el contrario, vinculando el plazo de la acción impugnatoria del art CCCat, entre otros, al plazo para hacer valer la inoponibilidad del art CCCat, ver PUIG FERRIOL [2011, p. 217] y CORTADA CORTIJO [2011, pp. 225 y 226]). En fin, una lectura conjunta de los arts y CCCat acabaría refrendando lo anterior. Si la impugnación judicial de la que trata el primero pudiera identificarse con el ejercicio de cualquier acción (y no sólo de la de simulación) cuyo éxito precisara de la prueba de la gratuidad de la transmisión, siendo así que el precepto sirviera precisamente para excusar a los demanantes de esta prueba cargando a los cónyuges con la de la onerosidad, entonces sí cabría ver en el art CCCat una presunción de gratuidad. El legislador habría actuado, no formulándola directamente (como si dijera: las transmisiones entre cónyuges se presumen gratuitas ) sino, siendo iuris tantum, a través de una de sus consecuencias procesales, esto es: atribuyendo a la parte perjudicada la posibilidad de aportar prueba en contrario. Ocurre, sin embargo, que el CCCat confirma la voluntad de reservar la presunción de donación para los supuestos, más graves, de insolvencia declarada y sólo en tanto concurren determinadas circunstancias (así, en las del art CCCat). La perspectiva desde la que, respectivamente, los arts in fine y CCCat contemplan la transmisión entre cónyuges es muy distinta. En el primero, ante la transmisión mostrada como onerosa por los cónyuges, se facilita la prueba de la gratuidad a los acreedores. En el segundo, la contienda se augura entre cónyuges: frente a la posible pretensión del financiador, el precepto reacciona presumiendo que hubo transmisión al cónyuge adquirente y que obedeció a donación. No se cree que los acreedores puedan servirse del precepto ni a los fines de atacarla ni de pretenderla inoponible. La razón sería, de nuevo, el art a CCCat. En él, la presunción de donación se reserva para el caso de adquisición onerosa y contraprestación procedente del patrimonio del cónyuge no adquirente (como en el art CCCat), pero en tanto aquella adquisición se haya producido durante el año anterior a la declaración de concurso de este último. En caso de facilitarse a los acreedores el acceso al art CCCat a fin de alegar, a su favor, la presunción de donación en todo supuesto de adquisición onerosa con contraprestación procedente del cónyuge no adquirente, los requisitos adicionales previstos en el art CCCat carecerían, en el marco del régimen de separación, de toda utilidad. A diferencia de lo previsto en el art LC, el art CCCat ni limita subjetivamente su ámbito de aplicación a la declaración de concurso de persona casada en régimen de separación ni, objetivamente, la presunción se presenta, de forma expresa, "en beneficio de la masa". De estimarse que la presunción de donación del art CCCat resulta también alegable por los acreedores en todo caso (y no sólo en situación de insolvencia declarada) y momento (al margen del tiempo de la adquisición), cabría defender que en el régimen de separación el art CCCat quedaría desplazado por aquél. A resultas de ello, el ámbito de aplicación de este último se reduciría a la declaración de concurso de deudor casado en régimen distinto al de separación. Esta lectura, sin embargo y contrariamente a lo que pudiera parecer, podría llegar a ser realmente contraproducente para el acreedor del casado en separación. Descartar la aplicación del art CCCat podría implicar, por ejemplo, desconocer la presunción de donación de la mitad de la contraprestación satisfecha en aquellos casos en qué no cupiera acreditar su procedencia (art b CCCat). Ello, claro está, salvo que llegara a estimarse que, precisamente, es con esta última presunción (y no con la contemplada en el art a CCCat) con la que se intensifica la protección de los acreedores para el caso de insolvencia declarada del deudor casado en régimen de separación. 1213 En el contexto de la legislación anterior, se defendió la sujeción de la presunción de donación al régimen previsto en los arts in fine y 2 CDCC, (MIRAMBELL ABANCÓ [1995, p. 194]). Si no cabe a los acreedores recurrir al art CCCat a fin de beneficiarse de la presunción de donación, qué hacer ante la utilización de recursos del deudor a fin de saldar la deuda de su cónyuge? En este contexto, cabrá interponer una acción declarativa que constate que lo celebrado es una donación o, en su caso, un negocio gratuito que, en la medida en que resulte perjudicial o fraudulento, será a su vez rescindible u inoponible. La cuestión ulterior que suscita el supuesto es si, planteado un pleito con aquella finalidad, deberá observarse también la regla de inversión probatoria prevista en el art CCCat, esto es, si serán los cónyuges los que deberán probar la onerosidad del negocio y no tanto los demandantes su naturaleza gratuita. Ocurre que no siempre procederá una prueba de tal extremo (así, por ejemplo, cuando frente a la pretensión declarativa de un negocio de donación, los demandantes aleguen que lo celebrado es un simple préstamo gratuito). La situación anterior puede incomodar especialmente al cónyuge adquirente. Así, porque mientras la presunción de donación del art CCCat sin duda lo sitúa en muy buena situación ante la eventual pretensión restitutoria de su cónyuge, frente a la declarativa de los acreedores de su cónyuge seguramente convenga mejor a sus intereses defender que lo habido fue un negocio oneroso. Por lo demás, en aquellos supuestos en los que sea el propio cónyuge no-adquirente pero financiador quien satisfaga directamente deuda ajena (así, sin ánimo de reclamar[la], art. 1894, pár.1º, in fine CC), cabrá impugnar directamente el pago por causa de su inexigibilidad al tiempo de satisfacerse (se entiende, respecto a dicho cónyuge no deudor y se entiende, también, siempre que concurran los requisitos adicionales de fraude, perjuicio que exija la acción impugnatoria de que se trate). El argumento lo proporcionan artículos como el 1292 CC o el art LC. Ambos preceptos, sin embargo, exigen: o bien que aquel pago haya incrementado la situación de insolvencia del deudor (luego, no cabe que simplemente la haya provocado: BADOSA COLL, 1990, p. 214), o que se haya realizado en el llamado período sospechoso. Fuera de ambas hipótesis, el pago, aunque inexigible (en especial, por razón de un plazo aún no vencido), es un acto debido y en consecuencia no puede atacarse por los acreedores aún no satisfechos. Ocurre, sin embargo, que aquellos preceptos contemplan la situación del deudor que satisface sus deudas antes de su vencimiento. El supuesto que aquí se plantea es, por el contrario, el del tercero que satisface deuda ajena, sea o no exigible al deudor. Habida cuenta que tratándose de un tercero el acto de cumplimiento es un acto espontáneo (o no debido), se estima que debe caber su impugnación si con él su patrimonio queda en estado de no poder satisfacer sus propias deudas (art CC). La inexigibilidad del pago y la situación de insolvencia patrimonial que genera aquella satisfacción justificarían aquella impugnación, sin necesidad de basarse en el animus donandi del tercero respecto de su cónyuge. Lo cierto es, sin embargo, que si no logra acreditarse esto último tampoco podrá probarse aquella insuficiencia patrimonial: a falta de aquel ánimo de no reclamar (o de su prueba), la contraprestación satisfecha habrá dado paso, en el patrimonio del solvens y salvo supuestos como el del art in fine CC, como mínimo a un crédito por igual importe o prestación. c. El régimen de la donación presunta. La prueba en contrario La mecánica del art CCCat: por una parte, avala el rechazo al expediente de la subrogación real, en cuya virtud el bien adquirido ocuparía el lugar, en el patrimonio que costeó 1314 la adquisición, de la contraprestación satisfecha. La razón es, de nuevo, que la contraprueba del hecho presunto en ningún caso afectará a la titularidad del bien; así, tanto si se acredita que el negocio habido entre los cónyuges es de otro tipo (léase, por ejemplo, un préstamo), cuanto si lo que se prueba es que no hubo negocio ni transmisión y, en cambio, sí apropiación indebida. En segundo lugar, el precepto permite revivir, para el caso de contraprestación procedente del patrimonio del cónyuge-no adquirente, la presunción del art. 49 in fine CDCC y, tras la reforma de 1993, del art. 21, pár. 2º, del mismo texto. Así, y más allá de presumirse la donación entre cónyuges, se está también presumiendo que la adquisición del bien se ha sufragado con bienes privativos del adquirente (que lo serían desde que, presumiblemente, le fueron donados por su cónyuge). La importancia de esto último es que se veta el paso a toda posible reclamación, de naturaleza reivindicatoria, de quien aparecía simplemente como presunto financiador frente al tercero que transmite. La excepción al pago con bienes que, a resultas de la presunción, aparecen como privativos del adquirente serán aquellos supuestos en los que el cónyuge financiador satisface el precio como tercero y sin ánimo de reclamar al adquirente en vía de regreso; desde el punto de vista de este último, su adquisición se habrá costeado con bienes o recursos ajenos. Por lo demás, en tanto el rechazo al expediente subrogatorio casa plenamente con el sistema general de adquisición de titularidades reales, la presunción de donación sí aparece como una norma matrimonial. Si el financiador no es el cónyuge, ni rige presunción legal alguna de previa donación del precio al adquirente, ni siquiera de previa transmisión. Visto que la presunción de donación del art CCCat no es alegable por los acreedores, ni pueden pretender su inoponibilidad (art CCCat) ni atacar de otro modo la disposición por causa de fraude o perjuicio. Mas sí cabrá revocarla, a iniciativa del cónyuge presuntamente donante, si concurre causa legal para ello (arts , y CCCat). En su caso, los bienes o recursos presuntamente donados serán atribuciones patrimoniales imputables a la compensación económica por razón de trabajo de conformidad con lo dispuesto en el art CCCat. Por lo demás, tratándose de una presunción iuris tantum (art LEC), la del art in fine CCCat admite prueba en contrario. Cabrá entablarla por aquél a quien perjudique: así, por el presuntamente donante que pretende, por ejemplo, la restitución del capital según él prestado; así, por el presuntamente donatario, a modo de resistencia a la revocación buscada por el primero. Objetivamente, aquella prueba podrá recaer tanto sobre el hecho presunto, acreditando no ser cierto, como sobre el enlace que debe mediar entre este último y el hecho base (art LEC; negando la posibilidad de esto último: GARBERÍ LLOBREGAT [2001, p. 262 in fine]). Dicho enlace es el vínculo o nexo causal o lógico que, a partir de máximas de la experiencia o índices de probabilidad, permite concluir que si se ha producido el hecho base, probablemente también el presunto. Siendo ello así, en el contexto del art CCCat cabría cuestionar la concurrencia de aquella conexión en caso de separación legal o de hecho al tiempo de la transmisión, de un cónyuge a otro, de los recursos después satisfechos a tercero a modo de contraprestación. Y ello, lógicamente, porque en situación de crisis matrimonial decae la probabilidad, no sólo de que la atribución obedezca a donación, sino incluso de toda causa gratuita (así, también, de que lo celebrado sea, por ejemplo, un préstamo sin interés; véase, sin embargo, el art in fine 1415 CCCat que, a propósito de la regla de inversión de la carga de la prueba, no excluye de su ámbito las transmisiones entre cónyuges separados). La excepción sí se recoge, por ejemplo, en el art CCCat que, como ya sucedía en el art. 12 CF, aparece referida al tiempo de la adquisición (véase, también, el art LC que no precisa si a efectos de aplicarse la separación debe observarse al tiempo de la puesta a disposición de los recursos a favor del cónyuge adquirente, al de la adquisición o, en su caso, al tiempo del pago al tercero; a favor de lo primero, ARNAU RAVENTÓS [2006, p. 86]). En caso de separación judicial, la cuestión no requerirá plantearse en tanto la sentencia haya provocado la extinción del régimen económico y, con ello, se descarte la aplicación del precepto. La cuestión estriba, precisamente, en determinar si toda sentencia de aquel tipo produce aquel efecto. Entre otros, fue en el contexto del art. 23 CDCC, relativo a la llamada compensación económica por razón del trabajo, que se suscitó el interrogante y, ello, en tanto el precepto anudaba aquel derecho a la extinción del régimen por separación judicial, divorcio o nulidad (véase GETE-ALONSO CALERA [1996, p. 627]). El art 41 CF se expresó con menor rotundidad, aludiendo sólo a las situaciones de separación judicial, divorcio o nulidad, pero sin aludir a sus efectos respecto al régimen (véase, amparándose en aquella polémica a fin de justificar la nueva redacción, PARA MARTÍN [1999, p. 14]; anudando a la separación judicial la extinción ex lege del régimen, ORTUÑO MUÑOZ [2000, p. 235]). El art CCCat permite reproducirla toda vez que, de nuevo, difiere la apreciación del incremento patrimonial experimentado por los cónyuges al momento de la extinción del régimen por separación. En este particular, se estima que ni siquiera son determinantes los arts c y d, y CCCat. Ambos preceptos constatarían que en caso de separación judicial no hay, al menos, necesidad de proceder a la liquidación del régimen. Así, los extremos del art CCCat podrán incluirse en el convenio sólo si procede, luego cabría esperar que los cónyuges, a pesar de la crisis, optasen por no liquidarlo. Y lo mismo podría señalarse de los pronunciamientos del art CCCat, que exigen que sean solicitados por alguno de los cónyuges. También es cierto que la posibilidad de solicitar o no aquella liquidación tampoco es argumento irrefutable a favor de su no extinción automática. Bien podría suceder que, extinguido necesariamente, los cónyuges no solicitasen la liquidación, por ejemplo, por no tener nada que liquidar o por preferir dejarlo para un procedimiento posterior (ROCA TRIAS, 2008, p. 663). La prueba en contrario del hecho presunto puede plantearse a fin de acreditar la inexistencia de transmisión entre cónyuges (así, porque el adquirente se apropió indebidamente de los fondos de su cónyuge) o que, habiéndola, obedeció a un negocio oneroso o, incluso, gratuito pero distinto a una donación o, en fin, que se realizó solvendi causa. Atendida la naturaleza solemne del negocio de donación (art CCCat), la prueba en contrario podría perfectamente ir dirigida a acreditar que no existió tal negocio por falta de forma. Si a ello se agregara una pretensión por causa de onerosidad (así, por ejemplo, encaminada a obtener los intereses por la cantidad empleada en el pago), la cuestión que cabría suscitar sería la de si debería ser el cónyuge demandado el que debería acreditar, en su caso, la gratuidad del negocio o el demandante aquella onerosidad. Lo primero se suscitaría a raíz de la jurisprudencia que viene exigiendo la prueba de la naturaleza gratuita del negocio (véase, entre otras, SAP Barcelona, Secc. 16ª, [JUR 2010\290654, p. 118; MP: Jordi Seguí]). Lo segundo podría argumentarse a partir del propio art CCCat. Si se presume la donación -que sería lo más-, no aparece como lógico mantener que, probada la inexistencia de tal negocio por falta de forma, subsiste no obstante la presunción de transmisión y de su naturaleza gratuita? Por lo demás, en caso de haberlas, la obligación de restitución o cualquier otra (así, la de pago de intereses) se verán afectadas por el art b CCCat, relativo a la suspensión de la prescripción en las 1516 pretensiones entre cónyuges De la presunción de donación entre cónyuges a propósito de la adquisición onerosa de un bien a la presunción de gratuidad en los negocios entre cónyuges? Así descritos los elementos y mecánica de la presunción prevista en el art in fine CCCat, se advierte que escapan de su ámbito de aplicación supuestos con los que, sin embargo, el previsto guarda identidad de razón. - Por causa de la temporalidad de la adquisición, quedarían literalmente al margen de la norma las adquisiciones previas a la celebración del matrimonio siendo así que el pago se efectúa una vez contraído y con bienes o dinero procedentes del patrimonio de quien ya es cónyuge del adquirente. En caso de adquisición constante matrimonio y, no obstante, de pago previo al vínculo, la no aplicación de la presunción podría explicarse porque al tiempo del pago la contraprestación no fue satisfecha con bienes o dinero del otro cónyuge. Véase la SAP Barcelona, Secc. 14ª, (JUR 2004\4484; MP: Mª Eugenia Alegret Burgués). El litigio trae causa de la adquisición de un negocio de farmacia, puesto a nombre de la mujer pero costeado por ésta y por su pareja. Descartada la aplicación del art. 39 CF porque la situación se produjo antes del matrimonio, se descarta de igual modo el recurso al expediente de la subrogación real a fin de justificar la cotitularidad del negocio, mas sin perjuicio de los derechos de crédito que pudieran existir. - Por razón de lo adquirido onerosamente (que deben ser bienes ; art CCCat), escaparían también de la presunción los servicios prestados a uno de los cónyuges sufragados con bienes o dinero procedentes del patrimonio del otro. Y con mayor razón los supuestos en los que también proceden de aquel patrimonio los recursos empleados para satisfacer una deuda que no se corresponde con el pago de una contraprestación por la adquisición de un bien (léase, el pago de una sanción administrativa, de una indemnización por responsabilidad extracontractual ). En el contexto del art CCCat la exclusión de estas y otras hipótesis (así, de pago pendiente aún la adquisición), está plenamente justificada. La finalidad del precepto, así como la del art CCCat, es la de coadyuvar a la determinación de los bienes que integran el patrimonio de uno y otro cónyuge, de modo que el resto de relaciones que se entablan al margen de la adquisición de un bien son ajenas a la finalidad y al texto de la norma. En su caso, la razón de ser del art in fine CCCat (que descarta toda idea de subrogación real) permitiría desestimar también toda pretensión que, albergada por el cónyuge que ha sufragado el precio debido por su cónyuge, lo fuera de la titularidad o exigibilidad del crédito que, aún no satisfecho, tuviera este último frente a un tercero y, ello, con independencia de que aquel derecho lo fuera a la entrega de una cosa o a la prestación de un servicio (como sí, por ejemplo, por haber pagado el coche comprado por el cónyuge pero aún no entregado, fuera entonces el financiador quien alegara tener él el derecho a exigir su entrega y, con ella, su titularidad). Ocurre, sin embargo, que en el contexto de determinación de la composición del patrimonio propio de cada uno de los cónyuges, la propia presunción de donación deviene innecesaria excediendo, así, de aquella finalidad. Al servicio de aquella determinación, hubiera bastado con 1617 la regla de la pertenencia de los bienes al cónyuge que constara como titular añadiéndose, en su caso pero sin resultar tampoco imprescindible, que ello sucede así aun cuando la contraprestación proceda del cónyuge no-adquirente. Al incorporarse la presunción, se incide en un ámbito distinto, a saber: el de las relaciones entre cónyuges y se incide estableciendo, no sólo una presunción de transmisión gratuita, sino, en concreto, de transmisión por causa de donación. Siendo ello así, se hace difícil justificar (salvo que se esté a la más estricta y rigurosa literalidad del art CCCat) la no aplicación de aquella misma presunción a todo supuesto de transmisión de bienes entre cónyuges, con independencia de que lo transmitido se emplee a propósito de otra adquisición y, en especial, a fin de satisfacer su precio o contraprestación. Y resulta también difícil no derivar de ello, quizás a modo de principio general, una presunción de gratuidad de todo negocio de finalidad no transmisiva celebrado entre cónyuges. En todo caso, su ámbito de aplicación sería, estrictamente, el de las relaciones entre cónyuges. La existencia de una presunción de gratuidad a modo de principio general podría colegirse, más allá del art CCCat, del art CCCat relativo a la compensación económica por razón del trabajo realizado para el otro cónyuge sin retribución o con una retribución insuficiente. A diferencia de lo previsto en el art. 5.1 CF, el CCCat no contempla aquella actividad como forma de contribución al mantenimiento familiar (sin bien cabe pacto en contrario; art CCCat). El art CCCat ha eludido también la necesidad de hablar, en caso de crisis matrimonial, de la desaparición retroactiva de la causa del enriquecimiento del cónyuge perceptor del trabajo, como en cambio sí sugería el art. 41 CF y su expresa mención a la situación de enriquecimiento injusto (ORTUÑO MUÑOZ, 2000, p. 238). Siendo ello así, se diría que el art CCCat presume que aquella actividad se realizó gratuitamente (en todo o en parte) y reacciona simplemente, a modo de correctivo del régimen, reconociendo al cónyuge trabajador el derecho a una compensación en aquellos supuestos en qué el patrimonio del perceptor del trabajo ha incrementado más que el suyo. En este contexto, se diría que nada impide que quien trabajó para el otro acredite, destruyendo aquella presunción, que lo hizo onerosamente y, en consecuencia, reclame lo debido y que lo haga antes o después de la crisis matrimonial. Por lo demás, si bien la estricta literalidad del art CCCat tampoco lo descarta, no parece que el precepto resulte aplicable a las adquisiciones procedentes del propio cónyuge financiador. La estrategia (esto es: que uno de ellos facilite al otro los fondos con los que satisfacer después al primero el precio por la adquisición de un bien), no parece que pueda tener mucho sentido. Sí, en cambio, frente a terceros: puede devenir un mecanismo a fin de que las acciones de impugnación de la donación afecten al precio (que es lo que se entenderá donado; así, en el art a CCCat) pero no al bien. Por cierto que en el contexto de este último precepto, cabe reproducir la cuestión apuntada a propósito de las atribuciones patrimoniales entre cónyuges realizadas al margen de toda adquisición procedente de tercero. En tanto la presunción de donación prevista en el art. 12 CF permitía ser aplicada a los supuestos de adquisición onerosa procedente del cónyuge concursado, en el contexto del art CCCat el caso parece ignorarse. De estimarse que no rige entonces aquella presunción legal, se aboca a los acreedores a interponer la correspondiente acción declarativa de donación (así, si lo que acontece es que, sin causa acreditada, la titularidad del bien consta ahora a favor del no deudor) o, en su caso, de simulación de la causa onerosa (dándose entrada, en este caso, al art in fine CCCat). Para el caso de estimar que no cabe hablar propiamente de presunción de gratuidad a propósito de las relaciones entre cónyuges, las pretensiones derivadas de una causa onerosa o gratuita no acreditada podrán resolverse al amparo de una presunción judicial. En este sentido, véase la SAP Barcelona, Secc. 16ª, (JUR 2010\290654; MP: Jordi Seguí) relativa la presunción judicial de onerosidad a falta de prueba de la gratuidad de la atribución en supuestos, como el enjuiciado, de especial amistad entre las 1718 partes. Afirma el tribunal que: puesto que la abstracción procesal de la causa es lícita (art del Código civil) y que en los contratos de pura beneficencia la causa del mismo radica en la mera liberalidad del bienhechor (art del Código civil), es indudable que la concurrencia de circunstancias especiales (así, relaciones de parentesco o de intensa amistad) que autorizen a presumir la concurrencia de esta liberalidad sirven para desvirtuar la mencionada presunción judicial -de onerosidad-, que no legal. De hecho, en las ocasiones en que la controversia gira en torno a la naturaleza de la causa -gratuita u onerosa- de una atribución patrimonial carente de respaldo contractual escrito, el Tribunal Supremo no autoriza a resolver sin más en función de la distribución de la carga de la prueba que sería acorde con dicha presunción judicial (reconocer el carácter oneroso de la operación por el mero hecho que el beneficiado, aun demandado, no pruebe el carácter liberal de la atribución), sino que manda valorar las tesis de una y otra parte y resolver en función de la convicción que se alcance en virtud del material probatorio, sin dispensar al demandante de la demostración de la causa onerosa por él postulada. - Por razón del vínculo y del régimen económico matrimonial, la presunción legal de donación no regirá ni en el supuesto de adquisición por uno de los convivientes siendo así que el precio fue satisfecho con dinero procedente del patrimonio del otro, ni en caso de cónyuges sujetos a un régimen distinto al de separación o participación (art CCCat). Con todo, cabría valorar la aplicabilidad teórica de la norma bajo la vigencia de cualquier otro en el que coexistan, de un modo u otro, patrimonios privativos. En similar contexto, es perfectamente posible que concurran las circunstancias descritas en el art CCCat, a saber: constancia de la titularidad del bien a favor de uno de los cónyuges y, sin embargo, precio sufragado a costa del otro. Más allá, cabe que surjan las mismas dudas que resuelve tal precepto. En este particular, y a propósito del régimen de comunidad, debe considerarse el art c CCCat, en cuya virtud son bienes privativos de cada cónyuge los adquiridos por subrogación real de otros bienes privativos. Se diría que la norma contempla la adquisición de un bien por uno de los cónyuges y a cambio de bienes o dinero propios. Así, el bien adquirido ocupa el lugar de la contraprestación satisfecha. La cuestión que suscita el precepto es si, por subrogación real, el adquirente será siempre el titular del patrimonio privativo que ha costeado la adquisición, aun cuando en el contrato previo y en la entrega haya participado sólo el otro La presunción de titularidad compartida y por mitades indivisas El art CCCat carece de precedentes. Incorpora una segunda presunción que, como hecho base, exige acreditar la adquisición onerosa, constante matrimonio, de un bien mueble de valor ordinario destinado al uso familiar (Preámbulo III, c, pár. 8º in fine Ley 25/2010). Tales bienes se presume que pertenecen a ambos cónyuges por mitades indivisas, sin que prevalezca contra esta presunción la mera prueba de la titularidad formal. Si en el contexto del art CCCat, la titularidad formal prevalecía sobre que pudiera seguirse del recurso al expediente de la subrogación real, en el apartado 2º del mismo precepto la prevalencia lo es de la titularidad material -que se presume que corresponde a ambos cónyuges en régimen de proindivisión -frente a la formal. A propósito de aquellos bienes, la circunstancia de constar a nombre de uno de ellos no es suficiente para entender que le pertenecen en exclusiva. Piénsese, por ejemplo, en la constancia de la titularidad exclusiva de un vehículo a motor que resulta de los registros administrativos correspondientes (véase STSJ Cataluña, Secc. 1ª, [RJ 2002\10924; 1819 MP: Guillermo Vidal Andreu]). Sin embargo, en la mayoría de supuestos lo que existirá, como mucho, será un comprobante de compra que, de hecho, lo será habitualmente sólo pago del precio. Aquella constancia, como ya se ha dicho, tampoco resulta inexpugnable en el art CCCat. Ocurre que, en aquel primer apartado, el legislador contempla otro problema; así, no tanto en que el bien conste a nombre de quien no compró (o no lo hizo en exclusiva), sino en el que resulta de satisfacerse el precio a costa del patrimonio del cónyuge no-adquirente. El cónyuge cuya titularidad no consta no puede pretender que se declare su titularidad alegando que fue él quien pagó con dinero o bienes propios, pero sin duda podrá demostrar que aquella titularidad formal no se corresponde con la real porque, por ejemplo, fue él quien realmente adquirió. Pasará, simplemente, si no se trata de un bien mueble de valor ordinario destinado al uso familiar, que no regirá siquiera la presunción de titularidad material por mitades indivisas. Y si en el contexto del art CCCat la cuestión de trasfondo que pretender abordarse es la dicha y no tanto la de falta de acomodo entre la titularidad formal y material del bien, en el apartado 2º se prescinde de lo primero, que no se contempla, y la atención se centra en lo segundo. La presunción del art CCCat lo es, pues, de titularidad material compartida y en régimen de proindivisión (y, cabría añadir, por mitades; arg. art CCCat). Aunque, ciertamente, la presunción lo es de pertenencia a ambos y no tanto de adquisición por ambos, se diría que el precepto contempla, en primer término, esto último; así, que fueron ambos cónyuges quienes participaron, por igual, en el título adquisitivo (así, ambos compraron y a ambos se les hizo entrega del bien). La pertenencia del bien a ambos cónyuges sólo se presume, luego cabe prueba en contrario (véase, avalándolo, Preámbulo Ley 25/2010, III, c, pár. 8º in fine). Similar función no puede acometerla la sola prueba de la constancia de la titularidad a favor de uno solo de los cónyuges. De hecho, en la mayoría de supuestos aquella constancia no actuará tanto a modo de fallida contraprueba (como, por el contrario, parece deducirse del texto legal; arg. art in fine CCCat: sin que prevalezca contra dicha presunción la mera prueba de la titularidad formal ), sino que servirá al hecho base. Así, en la mayoría de supuestos, la prueba de la titularidad formal se aportará a efectos de acreditar la adquisición onerosa constante matrimonio. Y, de hecho, el precepto estaría pensando en supuestos en los que, precisamente, es aquélla prueba la única que se aporta a propósito de la adquisición. Y es que cómo probar aquella adquisición sin probar, al mismo tiempo, quienes son los adquirentes? Si logra acreditarse la adquisición onerosa sin que de ello resulte quién o quiénes son los adquirentes (así, por ejemplo, mediante un simple tiquet de compra sin alusión alguna al comprador), entonces el supuesto deberá resolverse acudiendo al art CCCat. Si la prueba de la adquisición onerosa implica prueba de la titularidad material (así, porque consta quien compró y a quién se hizo entrega, y es sólo uno de los cónyuges), se habría aportado algo más que la mera prueba de la titularidad formal, acreditándose a quien corresponde también la material y, en consecuencia, desvirtuando la presunción. Su ámbito natural de aplicación, pues, se reduce a aquellos supuestos en los que la prueba de la adquisición onerosa se sustenta en una prueba de la titularidad sólo formal (esto es, en una prueba de la constancia del bien a nombre de uno de los cónyuges como titular). 1920 Tampoco cabe, a modo de contraprueba, aportar la relativa al pago del precio por o a costa de sólo uno de los cónyuges o, en su caso, por uno de ellos en mayor proporción que el otro. En sus últimas consecuencias, lo contrario implicaría dar entrada, para este tipo de bienes, al mecanismo excluido en el art CCCat a fin de determinar la titularidad del bien, siendo así que no se alcanzaría a ver la razón para alterar de tal modo el criterio allí asentado. Por el contrario, sí debería estimarse contraprueba suficiente la de la titularidad material: así, la de haber participado en el título adquisitivo sólo uno de los cónyuges y haberlo hecho en nombre propio. Acerca del particular, véase BAYO DELGADO (2011, p. 688). Estima el autor que la prueba relativa al origen de la contraprestación permite reconducir el supuesto al apartado 1º del art CCCat; de este modo, si a la mera prueba de la titularidad formal se suma la relativa al pago a cargo del patrimonio del cónyuge titular, se dirá que el bien efectivamente le pertenece. Por el contrario, si el supuesto lo es de heterofinanciación, entonces procederá aplicar la presunción de donación prevista en el art in fine CCCat. Frente a ello, cabría sólo apuntar: primero, que la primera de las reglas que recoge el precepto (así, la de pertenencia del bien al titular formal) no requiere, en ningún caso, de la prueba del carácter autofinanciado de la adquisición; segundo, que para el caso de titularidad formal de uno de los cónyuges, la prueba del pago a cargo del otro no se estima que aporte nada a los efectos de validar aquella titularidad y destruir la presunción de pertenencia a ambos proindiviso. Sí cabría esto último, según se ha dicho, si se aportara prueba, por ejemplo, de que sólo uno de los cónyuges compró y sólo a él fue entregado el bien. Bastaría, sin duda, a los efectos de destruir toda presunción de adquisición conjunta y proindiviso. Ocurre, según se ha apuntado también, que en el art CCCat la presunción es de pertenencia a ambos, siendo así que esto último puede resultar perfectamente compatible con una adquisición, inicial, por uno de ellos. El art CCCat prescindiría de presunciones intermedias (así, por ejemplo, de donación posterior de la mitad al cónyuge inicialmente no-adquirente), convirtiendo de hecho aquella presunción en una regla de atribución ex lege de titularidades de muy difícil contraprueba (así, constando el bien a nombre de uno de los cónyuges y habiendo probado, además, que fue él quién lo compró cómo acreditar, además, que el otro no participa ahora de algún modo en aquella titularidad?). En coherencia con lo afirmado a propósito del art CCCat, de la presunción de pertenencia en régimen de proindiviso ordinario no pueden servirse los acreedores a efectos, por ejemplo, de agredir la cuota de participación del cónyuge deudor. Obviamente, sí cualquiera de los cónyuges y, en especial, aquel que no consta como titular formal; así, a los fines de hacer valer las facultades que le asisten en tanto que comunero y, en particular, la de solicitar la división (art CCCat). En el caso resuelto por la STSJ Cataluña, Secc. 1ª, (RJ 2002\10924; MP: Guillermo Vidal Andreu), la pertenencia de un vehículo a ambos cónyuges, que el Tribunal estima acreditada pese a constar sólo a nombre de la esposa, justifica y explica la legitimación procesal del marido para reclamar contra la vendedora por incumplimiento contractual. 3. Titularidades dudosas A propósito de la composición del patrimonio propio de cada uno de los cónyuges, el art CCCat aborda la cuestión de las llamadas titularidades dudosas. En la duda acerca de a quién pertenece un bien (así, porque se desconoce o porque la prueba aportada resulta contradictoria), 20 Mostrar más
INSCRIPCIÓN BIENES GANANCIALES Y PRIVATIVOS EN EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD. ANALISIS DE LA JURISPRUDENCIA DE LA D.G.R.N *
Inscripción bienes gananciales y privativos en el registro de la propiedad. Analisis de la... 227 INSCRIPCIÓN BIENES GANANCIALES Y PRIVATIVOS EN EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD. ANALISIS DE LA JURISPRUDENCIA Más detalles Mª Patricia Represa Polo
TInDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM Eficacia de la cesión frente al deudor cedido: las condiciones del pago liberatorio Facultad de Derecho Universidad Complutense de Madrid BARCELONA, Más detalles Ricardo Pedro Ron Latas
L de re so LA MODALIDAD PROCESAL DE DESPIDO EN LA NUEVA LEY REGULADORA DE LA JURISDICCIÓN SOCIAL Ricardo Pedro Ron Latas Profesor Titular de Derecho del Trabajo y Seguridad Social Universidad de A Coruña Más detalles LOS CRÉDITOS CONTRA LA MASA Y SU PAGO. LA ÚLTIMA JURISPRUDENCIA.
LOS CRÉDITOS CONTRA LA MASA Y SU PAGO. LA ÚLTIMA JURISPRUDENCIA. Curso de derecho concursal. Valladolid, octubre de 2.013. Marcos Bermúdez Ávila. Magistrado del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Bilbao. Más detalles InDret ANÁLISIS DEL DERECHO
InDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM Comentarios prácticos a la LEC. Arts. 12 y 420 Jiménez Ayudante Doctor de Derecho Procesal Universidad Carlos III de Madrid 252 BARCELONA, NOVIEMBRE Más detalles La acumulación en la ejecución sobre bienes hipotecados. Luis Jiménez-Asenjo Sotomayor ANÁLISIS DEL DERECHO
TInDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM La acumulación en la ejecución sobre bienes hipotecados Facultad de Derecho Universidad de Barcelona BARCELONA, ABRIL 2010 Abstract El actual Más detalles Consell Tributari MEMORIA 2000
MEMORIA 2000 1 SUMARIO Primera parte Consideraciones generales Pág. I.- Introducción... 6 II.- Variaciones... 6 III.- Notificaciones... 7 IV.-La prescripción... 8 Segunda parte Las Ordenanzas fiscales Más detalles SENTENCIA ANTECEDENTES DE HECHO. De los antecedentes obrantes en el expediente resultan acreditados los siguientes hechos:
BASE DE DATOS NORMACEF FISCAL Y CONTABLE Referencia: NFJ054243 TRIBUNAL ECONÓMICO-ADMINISTRATIVO CENTRAL Resolución de 8 de mayo de 2014 Vocalía 12.ª R.G. 990/2012 SUMARIO: PRECEPTOS: IRPF. Deducciones. Más detalles Documentos de Trabajo del Departamento de. Derecho Mercantil TRANSMISIÓN DE CRÉDITOS Y DEUDAS EN LA COMPRAVENTA DE EMPRESA EN EL MARCO DE LA CRISIS
Documentos de Trabajo del Departamento de Derecho Mercantil 2011/34 Enero 2011 TRANSMISIÓN DE CRÉDITOS Y DEUDAS EN LA COMPRAVENTA DE EMPRESA EN EL MARCO DE LA CRISIS María Rosa Tapia Sánchez Departamento Más detalles LA EJECUCIÓN DE BIENES HIPOTECADOS.
LA EJECUCIÓN DE BIENES HIPOTECADOS. 1.- EL DESPACHO DE LA EJECUCIÓN. También en lo relativo a la ejecución de bienes hipotecados, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil realizada por la Ley 13/2009, Más detalles I FORO CONCURSAL DEL TAP JURISPRUDENCIA RECIENTE DEL TRIBUNAL SUPREMO EN MATERIA CONCURSAL
I FORO CONCURSAL DEL TAP JURISPRUDENCIA RECIENTE DEL TRIBUNAL SUPREMO EN MATERIA CONCURSAL I.- Los créditos contra la masa: I.1.- Crédito por la solicitud de concurso del art. 84.2.2º LC (minuta abogado); Más detalles EL TRATAMIENTO DE LOS CRÉDITOS CONCURSALES Y EL PRINCIPIO PAR CONDITIO CREDITORUM RESUMEN
EL TRATAMIENTO DE LOS CRÉDITOS CONCURSALES Y EL PRINCIPIO PAR CONDITIO CREDITORUM Gabriel A. García Escobar Doctorando en Ciencias Jurídicas, Universidad de Granada Email: garciaescobar@ugr.es RESUMEN Más detalles Básicamente las acciones que protegen el dominio son:
1 LA DEFENSA DE LA PROPIEDAD. Básicamente las acciones que protegen el dominio son: a) La acción de mera declaración b) La acción reivindicatoria c) La acción publiciana d) La acción Negatoria A la acción Más detalles JDO.1A.INST.E INSTRUCCION N.5 CACERES
JDO.1A.INST.E INSTRUCCION N.5 CACERES SENTENCIA: 00161/2013 PROCEDIMIENTO ORDINARIO 0000203 /2013 En la ciudad de Cáceres a dieciocho de noviembre de dos mil trece. Vistos por el Ilmo. Sr. Don Joaquín Más detalles MECANISMOS DE DEFENSA EN EL PROCESO DE EJECUCIÓN DEL CONSORTE, EX CÓNYUGE O CONVIVIENTE MORE UXORIO DEL EJECUTADO
MECANISMOS DE DEFENSA EN EL PROCESO DE EJECUCIÓN DEL CONSORTE, EX CÓNYUGE O CONVIVIENTE MORE UXORIO DEL EJECUTADO Por M.ª JOSÉ ACHÓN BRUÑÉN Doctora en Derecho Procesal En el presente artículo se analizan Más detalles EL DESPIDO OBJETIVO INDIVIDUAL POR CAUSAS ECONÓMICAS
UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA EL DESPIDO OBJETIVO INDIVIDUAL POR CAUSAS ECONÓMICAS JESÚS GARRIDO GARRIDO MARZO DE 2014 Este trabajo se enmarca dentro del plan de estudios del título oficial de Máster Más detalles REBECA FERNÁNDEZ OSUNA
REBECA FERNÁNDEZ OSUNA Administración de Justicia JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA N 37 DE MADRID (^28005 MADRID PROCEDIMIENTO: Juicio ordinario n 1124 / 2 OTgTT ILTJSTRE coléfci ÍDR1 SENTENCIA: 00056/2014 Más detalles InDret. Prescripción extintiva de la acción reivindicatoria y adquisición del dominio por usucapión: Dos figuras en liza? Luz M. Martínez Velencoso
InDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM Prescripción extintiva de la acción reivindicatoria y adquisición del dominio por usucapión: Dos figuras en liza? Facultad de Derecho Universidad Más detalles CONTENIDO OBLIGACIONAL DEL CONTRATO DE SERVICIOS DEL ABOGADO. UN REPASO JURISPRUDENCIAL
NÚMERO 34. SEPTIEMBRE DE 2014 ISSN: 2254-3805 DERECHO CIVIL CONTENIDO OBLIGACIONAL DEL CONTRATO DE SERVICIOS DEL ABOGADO. UN REPASO JURISPRUDENCIAL OBLIGATIONAL CONTENT SERVICES ATTORNEY CONTRACT. A JURISPRUDENCE Más detalles NUEVA NORMATIVA DE PROTECCIÓN DE DEUDORES HIPOTECARIOS
62 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 35-2013 NUEVA NORMATIVA DE PROTECCIÓN DE DEUDORES HIPOTECARIOS MARÍA ENCARNACIÓN PÉREZ-PUJAZÓN MILLÁN y ANTONIO JOSÉ MOYA FERNÁNDEZ Abogados* Nueva normativa de protección Más detalles LAS EJECUCIONES HIPOTECARIAS
51/1 Procesal Civil Juan Montero Aroca LAS EJECUCIONES HIPOTECARIAS Las ejecuciones hipotecarias. Las opciones procesales del acreedor hipotecario. El proceso de ejecución común. El proceso especial de Más detalles LA TERCERÍA DE MEJOR DERECHO EN EL ÁMBITO DE LA HACIENDA PÚBLICA
CRONICA TRIBUTARIA NUM. 148/2013 (147-169) LA TERCERÍA DE MEJOR DERECHO EN EL ÁMBITO DE LA HACIENDA PÚBLICA Sabina de Miguel Arias Universidad de Zaragoza RESUMEN El presente trabajo tiene por objeto examinar Más detalles CONCLUSIONES DE LA REUNIÓN DE MAGISTRADOS DE LO MERCANTIL DE MADRID EN FECHAS 7 Y 21 DE NOVIEMBRE DE 2014 SOBRE
CONCLUSIONES DE LA REUNIÓN DE MAGISTRADOS DE LO MERCANTIL DE MADRID EN FECHAS 7 Y 21 DE NOVIEMBRE DE 2014 SOBRE UNIFICACIÓN DE CRITERIOS DE APLICACIÓN DE LAS REFORMAS DE LA LEY CONCURSAL OPERADAS POR EL Más detalles LOS CRITERIOS DE ADMISIÓN Y DENEGACIÓN DE LAS MEDIDAS CAUTELARES EN LAS RECIENTES RESOLUCIONES DE LA AP DE BARCELONA.
LOS CRITERIOS DE ADMISIÓN Y DENEGACIÓN DE LAS MEDIDAS CAUTELARES EN LAS RECIENTES RESOLUCIONES DE LA AP DE BARCELONA. Vicente Pérez Daudí Profesor Titular de Derecho Procesal. Universidad de Barcelona Más detalles InDret ANÁLISIS DEL DERECHO
InDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM La compleja configuración del daño en la responsabilidad civil del abogado Abogado Profesor de Práctica Procesal Civil en la Escuela de Práctica Más detalles EL CONCURSO SIN MASA TRAS LA REFORMA:
EL CONCURSO SIN MASA TRAS LA REFORMA: APLICACIÓN DE LAS NUEVAS REGLAS DE CONCLUSIÓN DEL CONCURSO Estudio de la reforma operada por la Ley 38/2011 en la Ley Concursal en la regulación de la conclusión del Más detalles Las 100 preguntas más frecuentes a un notario. www.notariado.org
Las 100 preguntas más frecuentes a un notario www.notariado.org Las 100 preguntas más frecuentes a un notario El notario es un funcionario público del Estado que garantiza a los ciudadanos la seguridad Más detalles SENTENCIA. sentencia descargada en: www.asuapedefin.com
JDO.1A.INST.E INSTRUCCION N.1 DE TINEO PLAZA ALONSO MARTINEZ Teléfono: 985800068 Fax: 985801334 Notificado: 21/01/2014 Fecha Actuación: 21/01/2014 N18740 N.I.G.: 33073 41 1 2013 0100182 PROCEDIMIENTO ORDINARIO Más detalles EL ACREEDOR CON GARANTÍA REAL COMO ACREEDOR ESPECIALMENTE PRIVILEGIADO
sumario Nº 435 Septiembre de 2007 LUNES 4 30 EDITADA POR REGISTRADORES DE LA COMUNIDAD VALENCIANA CASOS... 2 RESOLUCIONES... 4 FUNDADOR Enrique Colomer Sancho COORDINADORAS GENERALES Carmen Gómez Durá Más detalles 2016 © DocPlayer.es Política de privacidad | Condiciones del servicio | Feedback

References: in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
in fine
 Resolución