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Timestamp: 2018-01-16 11:10:57+00:00

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Primera parte de la sesion del del 16 de febrero de 1915, en, Cronicas y debates de las sesiones de la Soberana Convencion Revolucionaria, recopilacion de Florencio Barrera Fuentes. Captura y diseño, Chantal Lopez y Omar Cortes para la Biblioteca Virtual Antorcha
Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior.- Se da lectura al Proyecto del capitulo de debates del Reglamento Interior de la Soberana Convención Revolucionaria.- Se aprueba en lo general; y en lo particular se aprueban los artículos 1°, 2°, 3°, 4° y 6° del expresado Reglamento.- Orden del día.
Presidió el ciudadano Otilio Montaño.
Cuenta, ciudadano Lecona.
(Lee el acta anterior)
El señor Piña no habló en el sentido de que se retiraran de la discusión los artículos referentes al Proyecto de Reglamento, sino los articulos del Proyecto de Programa. De modo que yo suplico al señor secretario, que haga la rectificación correspondiente.
Continúa a discusión el acta.
Señor secretario, hágame usted el favor de volver a dar lectura a la orden del día, para ver si ese asunto es el primero.
En la orden del dia se trata del Proyecto de Reglamento.
Debe decir en lugar de Proyecto de Reglamento, Proyecto de Programa.
Con la modificación propuesta por el ciudadano Piña y el ciudadano Nieto, continúa a discusión el acta.
Piña no: el delegado Nieto es el que la propone.
Acto continuo, el mismo ciudadano secretario dio lectura al siguiente Proyecto del Capítulo de Debates del Reglamento Interior para la Soberana Convención Revolucionaria:
Artículo 1° Llegado el momento de la discusión, la Secretaría dará lectura a la iniciativa que la hubiese provocado, y después al dictamen de la comisión y al voto particular, si lo hubiere.
Artículo 2° El presidente formará una lista de los oradores que se inscriban en pro y en contra, leyéndose íntegra antes de comenzar la discusión.
Artículo 3° Toda iniciativa que conste de dos o más proposiciones se discutirá primeramente en lo general y después en lo particular.
Artículo 4° Los delegados hablarán alternativamente en contra y en pro, según el orden en que se hayan inscrito.
Artículo 5° Ningún delegado podrá tomar la palabra más de dos veces, sobre un asunto a discusión; salvo los miembros de la Comisión y el autor de la iniciativa, que podrán hacerlo aun fuera del orden de las inscripciones.
Artículo 6° Los miembros de la Convención que no estén inscritos en la lista de los oradores, solamente podrán pedir la palabra para hacer mociones de orden, interpelar a la Comisión o rectificar hechos directamente relacionados con el asunto a debate y siempre que una y otra cosa se haga, en términos breves, claros y precisos. El presidente retirará el uso de la palabra a los oradores que con pretexto de mociones de orden, interpelaciones o rectificaciones, argumenten en pro o en contra de la tesis que se discute.
Artículo 7° Sólo podrá interrumpirse a un orador para el efecto de llamarlo al orden, si viola algún artículo de este reglamento, o profiere injurias contra cualquiera de los presentes. En este caso, el delegado que quisiere hacer la moción se acercará al presidente, para que éste sea quien llame al orden al orador.
Artículo 9° Cuando algún miembro de la Asamblea quisiere que se dé lectura a alguna ley o documento que tenga relación íntima con el asunto que se discute, pedirá la palabra sin interrumpir al que habla y aprovechando el lapso de tiempo que transcurra entre la terminación del discurso de un orador y el principio de la peroración de otro. Para el solo efecto de la lectura, se le concederá la preferencia de la palabra.
Artículo 10° Solamente se podrá suspender la discusión de un asunto, en el caso de que se presente una proposición suspensiva por alguno de los miembros de la Asamblea y que esa proposición sea aprobada.
Artículo 11° Presentada una moción suspensiva se leerá, y sin otro requisito que oír a su autor, si la quisiere fundar, y a otro delegado en sentido contrario, se preguntará a la Asamblea si se toma inmediatamente en consideración. En caso negativo se tendrá por desechada y en caso afirmativo se discutirá y votará en el acto, pudiendo hablar tres individuos en pro y tres en contra.
Artículo 13° Cuando sólo se pidiere la palabra en pro, podrán hablar hasta dos miembros de la Asamblea y cuando sólo se pidiere en contra, hablarán hasta cuatro.
Artículo 14° La Comisión Dictaminadora tendrá derecho en cualquier momento del debate, a solicitar de la Asamblea el permiso correspondiente para retirar o modificar su proyecto. La Asamblea concederá o negará este permiso por mayoría de votos, y previa lectura de la modificación presentada, resolverá si ésta se admite o no a discusión, concediendo antes la palabra a la Comisión.
Artículo 15° Declaro suficientemente discutido un asunto o proyecto de ley en lo general, se preguntará si hay o no lugar a votarlo, y habiéndolo, se procederá a la discusión de los artículos en lo particular. En caso contrario, se preguntará si vuelve o no el proyecto a la Comisión; si la resolución fuere afirmativa, volverá a ella para que lo reforme; pero si fuere negativa, se considerará como desechado.
Artículo 16° Cuando alguno o algunos de los miembros de la Comisión respectiva se aparten del dictamen de la mayoría, podrán presentar por separado su voto particular y éste será discutido en su oportunidad; si el dictamen no mereciere la aprobación de la Asamblea.
Artículo 18° Una vez que la Asamblea declare un asunto suficientemente discutido, ninguno de los delegados tendrá derecho para hacer uso de la palabra y la Secretaría recogerá desde luego la votación correspondiente.
Artículo 19° Los debates deberán sujetarse a la orden del día, que al finalizar cada sesión formará la Presidencia.
CAPITULO DE VOTACIONES
Artículo 21° La votación por cédula tendrá lugar precisamente en los casos siguientes:
III. Nombramiento de la Mesa Directiva de la Convención o de alguno de sus miembros; y
IV. Ratificación o aprobación del nombramiento de Tesorero Federal y de la Convención.
II. Cuando lo pidiere algún delegado apoyado por siete más.
Artículo 23° La votación económica se hará por el solo hecho de ponerse en pie los que aprueben y quedar sentados todos los que reprueben.
Artículo 26° Se hará necesario el voto de las dos terceras partes de la Asamblea para declarar que un asunto es de urgente y obvia resolución. Igualmente será forzoso dicho voto, en los casos que fijen las leyes. En todos los casos, para decidir cualquier asunto, bastará el voto de la mayoría de los delegados presentes.
Artículo 27° Cualquier delegado que tenga interés personal en un asunto, se retirará luego que llegue la hora de votar.
Conforme, menos con el articulo 25, que rechazo en todas sus partes, reservándome el derecho de fundar verbalmente mi oposición a dicho precepto.
Pasen a inscribirse los oradores del pro y del contra.
Pase usted a inscribirse.
No tengo inconveniente. Es una aclaración muy sencilla.
EI C. secretario
(Dirigiéndose al señor Castellanos) ¿Usted se inscribe?
Para una moción de orden, tiene usted la palabra.
Yo creo que, siendo este proyecto parte del Reglamento y constando de varios artículos, no es posible por una simple lectura, darse cabal cuenta de lo que está comprendido en él, y propondría a la H. Asamblea, o mejor pícho, a la Présidencia, si así lo considera conveniente, que lo mandara imprimir, o cuando menos, que mandara se le diera tres veces lectura, para así poderlo discutir a conciencia.
Para aclarar ese punto que acaba de tratar el señor. Yo suplicaría muy atentamente a la Mesa, que en vista de que ya no hay dificultad de que falte papel para las impresiones, y que todos los delegados tengamos ese Reglamento, aquí en nuestros ojos, y estar calificando punto por punto, no sé si haya algún inconveniente de hacerlo. Por lo tanto, suplicaría a la Mesa que antes de que entrara a discusión este asunto, se diera un impreso a cada delegado.
La Secretaría tiene el honor de informar a esta H. Asamblea que, como consta en el orden del día, figura este asunto como punto tercero a discusión, por eso mandó que se discutiera desde luego; pero se va a consultar a esta Asamblea, si está conforme con que el trámite sea que se imprima.
Tienen razón en parte aquellos que piden que se imprima ese Reglamento, para discutirlo, y digo que tienen razón en parte, siempre que se trate de la discusión en lo particular, porque es indudable, que en este caso se necesita estar revisando cada artículo que se va discutiendo; pero para discutirlo en lo general, no se necesita esta impresión. La discusión en lo general, significa simplemente esto: la Asamblea desea que se acepte un Reglamento interior para normalizar sus labores; ¿si o no?; para eso no se necesita imprimirse; de manera que yo suplicaría a la Presidencia que en lo general lo pusiera a discusión y en lo particular lo mandara imprimir para ir después discutiendo artículo por artículo.
Pido la palabra para una aclaración: Que la Secretaría se sirva informarnos si no estaba aprobado en lo general; porque en ese caso, ya estando aprobado en lo general, no habría más que discutirlo en lo particular.
La Secretaría informa que el señor tiene razón, estaba aprobado en lo general, así es que el trámite de estos dos artículos a discusión, es: Pase a imprimirse.
Entiendo que no debe haberse discutido en lo general, puesto que la Comisión se nombró para que dictaminara sobre él y si hasta este momento presentamos nuestro dictamen, no sé cómo pudo haberse discutido en lo general; asi se discuten los dictámenes y el que nosotros presentamos, es el dictamen correspondiente.
Además de la aclaración justa que hizo el señor licenciado Ramirez Wiella, el señor licenciado Borrego, en este caso, no tiene razón, porque dice que cómo se nombró una Comisión para que formulara el Programa, puesto que eso quiere decir que no se había aprobado en lo general. El hecho de haberse nombrado a la Comisión para que formulara un Reglamento, quiere decir que aquí queremos que haya un Reglamento; y el señor Borrego, en la primera vez que habló, dijo que lo que aprobáramos era si queríamos un Reglamento en el seno de esta Asamblea, y desde el momento en que se nombra una Comisión para que formule ese Reglamento, es que se quiere que haya un Reglamento; de todos modos, señores, es cuestión de palabras; lo mismo es que lo aprobemos en lo general, naturalmente cuando todos estemos conformes en que haya un Reglamento; y lo lógico es que primero discutamos en conjunto la idea, y después entremos a discutirlo en lo particular. ¿En qué se perjudica que se mande imprimir y después lo discutamos?, es cuestión de palabras más que de otra cosa.
Yo suplico a los señores secretarios de la Mesa, me digan si tienen seguridad en que haya papel suficiente para la impresión, en el caso de que ésta se apruebe. (Voces: sí hay)
Entonces yo creo que sí tienen razón los señores que piden la impresión.
Creo oportuno hacer notar a los señores delegados que el dictamen que está a discusión se ha consultado en esa forma con el objeto de obviar tiempo y de lograr que cuanto antes tengamos Reglamento para aquello de las discusiones, pues como notarán los señores delegados, allí simplemente se consulta la aprobación de dos artículos, el relacionado con las discusiones y el relacionado con la votación. Todos los miembros de la Comisión encargada de redactar el programa de esta Asamblea, se proponen presentar su dictamen relativo, es decir, comprendiendo todo el Reglamento de la Convención, en pocos días; pero considerando que es de urgente necesidad que tengamos un Reglamento que normalice las discusiones, lo mismo que las votaciones, nos hemos adelantado con un dictamen en la forma en que está, que realmente es imperfecto; pero atendiendo a la necesidad, repito, de que tengamos medio de normalizar nuestras discusiones y votaciones, lo presentamos en esta forma.
Por lo tanto, yo creo que si nuestro deseo es tener un Reglamento que venga a normalizar las discusiones debemos proceder cuanto antes a la discusión y aprobación del dictamen en la forma que se consulta.
De lo contrario, se dará lugar a que la Comisión encargada de redactar el Reglamento Interior de la Convención, presente en toda forma el trabajo que se le tiene encomendado y nada se habrá adelantado por parte de nosotros, ni por parte de la Asamblea, al no aceptar desde hoy el dictamen en la forma en que lo consultamos.
No creo que el señor Piña ahora esté en lo justo, porque es imposible que nos compenetremos perfectamente de cada uno de los artículos con una simple lectura.
Bien puede la Comisión que formuló el Reglamento interior, írnoslo presentando por fracciones; pero el día anterior que nos lo dé impreso, para el día siguiente poderlo discutir; pero no es posible que una fracción del Reglamento que se compone de veintitautos articulos vayamos a estarlo discutiendo, sin siquiera saber si se relacionan unos con otros; así, pues, insisto en que se nos dé impreso por fracciones, aunque sea para que se apruebe poco a poco y lo que se vaya aprobando, que se ponga ya en vigor; pero esto no es ganar tiempo, es ir a aprobar una cosa que si lo hacemos la vamos a aprobar sin verdadero conocimiento.
El C. preS1dente
La mente de la Comisión, a lo menos por lo que a mí respecta, como miembro de ella, me autoriza para que hable en su nombre.
La mente de la Comisión, digo, ha sido la siguiente: presentar una fracción de Reglamento, que no es todo el Reglamento, sino la fracción que corresponda solamente al capítulo de debates y votaciones, por ser indispensable que tengamos algo que norme nuestros trabajos, mientras aprobamos el Reglamento.
Yo creo que los señores tienen razón al pedir la impresión de que hablan, con objeto de estudiar, con todo detenimiento, los artículos del proyecto a debate; pero es el caso, que la discusión de esto me parece muy urgente, pues vamos a dar comienzo al estudio de puntos muy serios como es la cuestión del Programa y otros muchos asuntos en los cuales es muy posible que tengamos dificultades por falta de Reglamento; la sesión de ayer, a propósito, es una lección que no debemos pasar inadvertida.
Insisto en que es necesario el Reglamento, aunque sea malo; porque más vale tener un Reglamento malo, que llene los fines del momento, que no tener ninguno.
Recuerden ustedes que ayer, en la discusión de cada asunto, cometimos muchos desaciertos y aprobamos verdaderos disparates; porque la sesión de ayer, señores delegados, fue, como se dice vulgarmente, un herradero, debido a la falta de Reglamento; así pues, yo pido que se discuta desde luego el proyecto en cuestión y que se apruebe definitivamente.
Tanto el señor Piña como el señor Nieto están economizando tiempo; quieren economizar tiempo, pidiendo provisionalmente la discusión y aprobación de este Reglamento, a reserva de hacerlo de una manera definitiva; eso quiere decir, que después tendremos que volver a discutir, ya sea esta parte u otra de otro Reglamento, es decir, que este tiempo que quieren emplear en discutirlo, dos o tres días, lo perdamos y no tengamos base siquiera para discutir; que perdamos el tiempo que ellos quieren economizar; más vale que de una vez lo hagamos, que perdamos ese tiempo; pero que de una vez hagamos una cosa concienzuda, una cosa correcta, una cosa que pueda durar.
Ellos dicen que es una parte del Reglamento; nosotros no hemos dicho que no sea una parte del Reglamento; pero yo creo que es necesario que exista un Reglamento, y yo soy uno de los primeros que deseo que lo haya; pero quiero que se discuta de una manera correcta, de una manera concienzuda, teniendo una base de donde partir, y no que se lea así de una manera rápida y que se discuta luego.
¿Qué peligro inminente corremos en esperarnos, por ejemplo, veinticuatro o cuarenta y ocho horas?
Que se imprima y de una vez, podemos, por decirlo así, hacer que forme parte integrante de todo el Reglamento; por eso desearia yo, que con esa pérdida de tiempo, que ellos quieren economizar, para hacernos perder más tiempo, que de una vez lo hagamos y ya queda solucionado el punto.
Si la discusión de ese capítulo que hemos sometido a vuestra deliberación y aprobación, fuera a hacerse en bloque, tendrían muchísima razón los que se oponen a que se discuta sin impresión. Con una simple lectura, puede formarse una idea cabal y completa de todos y cada uno de los asuntos que contiene el mismo capítulo; pero como esa discusión no va a ser en bloque, en conjunto, sino aisladamente, artículo por artículo, que no contiene problemas agrarios, ni económicos, ni de ninguna clase, son artículos que simplemente comprenden práctica que hemos adoptado de una manera instintiva aquí, ¿qué necesidad tenemos de que se imprima, para venir discutiendo parte por parte? ¿Acaso se necesita leer el artículo que dice por ejemplo: que el número de oradores que pueden hablar en cada discusión es de seis? ¿Acaso se necesita de esa misma lectura, de ese mismo estudio para decir que las votaciones pueden ser económicas, por cédulas o nominales? Indudablemente que no; no vamos a crear dificultades, cada persona puede coger el expediente, y si quiere impugnar un artículo, lo lee, lo tiene en su mano, lo estudia y lo ve claramente, y entonces podrá oponerse a ello si cree que no satisface las prácticas que deben llevarse.
Pido, por lo tanto, a ustedes, se sirvan aprobar que se proceda desde luego a la discusión del Reglamento.
A las razones aducidas por los señores Piña, Borrego y Nieto, puedo agregar yo unas cuantas palabras: creo que todos estamos dispuestos a aprobar esa parte del Reglamento, en lo general.
Y por lo que respecta a la discusión en lo particular, creo que no habrá ninguna dificultad para que esa discusión pueda iniciarse desde luego.
Consta esa parte del Reglamento de tan pocos artículos, el número es tan corto y esos artículos son tan concretos y tan concisos, y no éntrañan esos artículos ningún problema, como dijo el licenciado Borrego, de trascendencia, sino que son casos perfectamente conocidos que estamos practicando aqui diariamente; no tienen ninguna dificultad esos artículos y creo yo que con una lectura o dos, se pueden discutir perfectamente y llegar a un resultado más próximo; de esta manera ganamos tiempo.
Para ser consecuentes con las ideas de los señores del contra, creo que debe empezar a discutirse desde luego, si hay inconveniente en que para la sesión de mañana se presenten los artículos impresos para que los puedan leer los señores delegados.
Tiene la palabra el ciudadano Ramírez Wiella.
El C. Ramírez WieIla
El objeto de este artículo del Reglamento, es para que se nos dirija en las discusiones, que nos sirvan para discutir ese Reglamento bajo algunas bases, buenas o malas, pero que nos reglamenten, como han dicho los señores de la Comisión, porque convengo y quiero suponer que tenga muchos defectos, pues vale más soportar esos defectos por ocho o diez días, que tardará en presentarse el Reglamento, que perder esos días sin base ninguna que nos oriente y nos vaya reglamentando en las discusiones; porque así perdemos mucho más tiempo, que tener esa parte del Reglamento; así siquiera sabremos a qué atenernos, con eso podemos exigir a la Mesa que cumpla con su deber y que todos tengamos el uso de la palabra; sabremos cuáles son los derechos que tenemos como delegados, como oradores, etc. Sírvanse ustedes tener en cuenta el carácter transitorio que va a tener ese Reglamento, a reserva de que la Asamblea apruebe el Reglamento formal, que creo no tardará ni quince días en presentarse.
Efectivamente, señores delegados, casi me han convencido las razones que la Comisión encargada de formular el Reglamento ha puesto de manifiesto.
En la conciencia de todos está que debemos aprobar un Reglamento, y como la Comisión encargada de formulario me merece el concepto de ser bastante competente, creo que esos dos capítulos, que son de suma importancia, deben comenzar a regir desde luego.
Así pues, me permito proponer a la Asamblea que se pongan en vigor esos capítulos desde luego y que mañana se nos entreguen impresos los mismos para estudiarlos, y que después venga la discusión de ellos; pero efectivamente, para encauzar los debates, es indispensable que desde luego comiencen a regir, a reserva de hacer las modificaciones que creamos pertinentes.
Si mi ruego sirve en algo, señores delegados, sírvanse aprobar el que la Comisión encargada de formular el Reglamento nos lo presente.
La Secretaría va a preguntar si está suficientemente discutida la proposición de que se imprima o no el Reglamento, porque la proposición que el señor Casta ha hecho, es una nueva proposición que debe formularse por escrito.
La Mesa, por conducto de la Secretaría ...
Entiendo que lo que debe preguntarse a la Asamblea, es si se discute en lo particular.
Se ha presentado una moción suspensiva, que es lo único que se está discutiendo de hecho, si se imprime o no el Reglamento; de manera que, por lo tanto, tiene obligación la Mesa de preguntar lo que está a debate ...
¿Me permite la Presidencia interpelarle?
Ruego al señor presidente, diga al secretario lea esa moción suspensiva que se ha presentado.
No se ha presentado por escrito. Todo el mundo pide la palabra y le llama tirana a la Presidencia cuando no les concede la palabra; han hablado doce y de hecho está discutiéndose la impresión del Reglamento; se ha discutido sobre el mismo punto; la Presidencia sostiene su trámite y pregunta por conducto de la Secretaría si está suficientemente discutido.
Pido la palabra contra el trámite.
Ya se hizo la moción de orden, puede usted repetirla.
¿Por qué la Presidencia sostiene su trámite, cuando es práctica establecida que toda moción debe presentarse por escrito? ¿Dónde está la legalidad de esa moción suspensiva?
Es tan claro; que se escriban sobre eso dos letras ...
La Asamblea solamente manifiesta su aprobación o desaprobación por medio de voto y la Asamblea no ha dicho nada.
Yo suplico a alguno de los señores que hizo la proposición de la impresión, que la formule por escrito.
No hay necesidad de formularla por escrito, señor. Voy a probar que no hay necesidad de formularla en esa forma.
El trámite que dio la Mesa en un principio, fue de que se discutiera en lo particular. Desde el momento en que pedí la palabra, dije que no estaba conforme con eso, sino que se mandara imprimir; fui contra el trámite, no hice una proposición nueva, de manera que no hay necesidad de que yo haga esa proposición, si no se sostiene el trámite de la Mesa.
La Mesa manifiesta que como no hay Reglamento, no sabe en qué se apoyaron los señores Nieto y Borrego para hacer esa moción de que se imprima, o si la han hecho de palabra; de manera que la Mesa sostiene su trámite y ordena a la Secretaria pregunte si está suficientemente discutida la proposición suspensiva.
La Mesa, por conducto de la Secretaria, pregunta si se considera suficientemente discutida la moción suspensiva, relativa a que se imprima el proyecto de Reglamento que se ha puesto a debate.
Los que estén porque se considera suficientemente discutido, sírvanse poner de pie.
En votación económica se pregunta a esta H. Asamblea si se acepta esa moción suspensiva.
Sigue a discusión el proyecto de Reglamento.
No había incompatibilidad.
No fue moción suspensiva; el programa, ya se había dicho con anterioridad, que se mandaba imprimir y no se ha hecho eso.
Espero a que se inscriban en pro o en contra, porque hemos visto que estas sesiones se convierten en un herradero; empecemos por encauzar el cumplimiento del Reglamento.
La Mesa no concede la palabra sino a los que se inscriban en pro o en contra.
¿Para interpelar, tengo que inscribirme?
(Lee el dictamen)
Está a discusión en lo general. (Voces: ya se aprobó)
Si no se había leído, ¿cómo se iba a aprobar?
Está a discusión en lo general. (Voces: que se vuelva a leer)
Le suplico muy respetuosamente al señor presidente, me diga si para pedir la palabra para hechos, necesito inscribirme.
Informo al señor Nieto que a falta de Reglamento, creo que deben citarse hechos íntimamente relacionados con la discusión. Si es un hecho íntimamente relacionado con la discusión, tiene usted la palabra.
En mi humilde criterio, cada vez que pido la palabra para un hecho, es porque lo juzgo así; yo no tengo la culpa de que el criterio del señor presidente y el mío, difieran.
Pero el presidente es el que dirige el debate y tiene que saber si el hecho está ligado ...
No, el señor presidente no dispone de procedimientos telepáticos para adivinar antecedentes.
De manera que tendré la pena de retirarle el uso de la palabra hasta saber si el hecho está relacionado.
He pedido la palabra dos veces para un hecho y es el siguiente: que el señor presidente, pretextando que no hay Reglamento, me niega sistemáticamente la palabra para hechos; y yo le ruego al señor presidente se sirva tener presente que a falta de Reglamento, las costumbres son leyes; las costumbres preestablecidas en esta Asamblea, dicen que siempre que se pida la palabra para un hecho, se conceda, haya o no haya discusión, porque los hechos deben citarse siempre que existan.
Le contesto al señor Nieto, por última vez, que cuando él hizo sus preguntas ya se había preguntado a la Asamblea si estaba la moción suficientemente discutida, y es también costumbre que tiene fuerza de ley, que desde el momento que la Presidencia dispone que la Secretaría pregunte si está suficientemente discutido, la práctica exige que nadie tome la palabra, porque seria cuento de nunca acabar, sería una cena de negros esta Asamblea.
Sigue a discusión en lo general el proyecto de Reglamento.
Pido la palabra para un hecho pertinente al asunto.
Hace muy poco indicaba yo el nuevo trámite que acaba de dar la Presidencia, esto es, que se pusiera a discusión en lo general y se me contestó, por conducto del señor secretario, que ya había sido discutido en lo general.
Lo que no es exacto, señor.
Hago constar el hecho ...
Usted dijo con muy buena razón, y creo que cae por su peso, que mal se puede aprobar un proyecto de ley cuando ni siquiera es conocido; de manera que fue malo el trámite que dio la Secretaría de que había sido aprobado el Reglamento en lo general.
(Leyó el artículo primero)
Los que gusten inscribirse en pro o en contra, que pasen a hacerlo.
Se pone a discusión en lo particular el artículo primero, que dice: (Leyó el artículo primero del proyecto que antecede)
¿Se inscribe usted en pro, o en contra?
Pido la palabra, para hacer una interpelación a la Mesa. Para preguntar si hay necesidad de que se imprima o no.
Ya se acordó que no.
Quiero manifestar que en este momento va a venir una copia del Reglamento, para que todo aquel que quiera hacer uso de la palabra, pueda hablar en pro o en contra.
Mientras tanto, se pone a discusión en lo particular.
¿No hay quién pida la palabra, en pro o en contra?
Señor secretario: ¿Tiene usted la bondad de volverlo a leer?
Con mucho gusto, señor Piña. (Repite la lectura del artículo primero)
Pedí a usted la palabra en pro y en contra. (Risas)
Estamos satisfechos. ¿Por qué si en la conciencia de todos está aprobar eso, por qué no tenemos aquí un ejemplar para consultarlo? No estar a cada rato con que léalo usted, y ahí lo vamos a tener que estar leyendo toda la tarde.
Por eso advertí al señor Pasuengo, que se iba a decir qué estaba a discusión, porque precisamente se discute el Reglamento.
Porque aquí nos encaja una cosa, y aunque la mayoría proteste, se nos dice que está a discusión; y está a discusión, puesto que sigue a discusión.
Por eso a la Asamblea se dio cuenta con la moción suspensiva, relativa a la impresión, y el señor Pasuengo votó en contra de la impresión previa; que lo recuerde. (Voces: Es cierto. Aprobado)
¿No hay quién hable en pro o en contra?
¿No hay ningún ciudadano delegado que haga uso de la palabra?
En votación económica se pregunta si se considera suficientemente discutido el artículo primero.
Artículo 2° (Leyó el artículo segundo)
Artículo 3° (Leyó el artículo tercero)
Como ya está aprobado el artículo segundo, que dice: (lo leyó) Me voy a sujetar a él.
La Presidencia se promete sujetar al Reglamento, y ya no habrá quien califique de tiránica a la Presidencia.
No le concedo a usted la palabra, hasta que acabe la inscripción, para. hacer la lista íntegra.
¿No hay ninguna persona que quiera inscribirse, en pro o en contra?
Es para una moción de orden. No es ni en pro ni en contra.
El debate no puede empezarse, hasta no tener la lista íntegra.
Esa es mi moción de orden.
¿Nadie se inscribe en pro o en contra?
La lista se reduce al señor Castellanos, en contra.
Yo me voy a hacer eco de la santa economía de tiempo de la Comisión que acaha de presentar ese dictamen; no quiere que se pierda tiempo y lo seguimos perdiendo; nadie va a hablar en pro o en contra; no tenemos elementos para juzgar bien el asunto; viene una copia que no es posible que tengamos todos a la vista, una copia que sirviría para cien individuos; no es posible que sigamos en esas condiciones. Voy a proponer un procedimiento práctico que tal vez se tome como burla: aprobemos todos estos artículos y después volvamos a perder el tiempo mañana que se nos presente el Reglamento; mejor vamos a no aprobar una cosa que tenemos que echar abajo mañana, cuando venga el otro Reglamento. (Voces: muy justo estuvo el señor Castellanos)
La Comisión puede hablar en pro o en contra; no necesitamos pedir la palabra.
En pro, como miembro de la Comisión.
Me he dado cuenta de que muchos de los aquí presentes, no se manifiestan, o no se sienten dispuestos a aprobar el dictamen de la Comisión de Reglamento, porque no tienen conocimiento exacto de lo que se trata.
Tienen en parte razón, pero quiero advertirles que nosotros pedimos que se apruebe esto de una manera transitoria; para tener ya medios de normar nuestras labores y nuestros trabajos en el seno de esta Convención; advertidos de que dentro de 3 o 4 dias la Comisión encargada de redactar el Reglamento interior de la Asamblea rendirá su dictamen, lo presentará en debida forma, y entonces esos capítulos que por ahora son provisionales y transitorios, podrán modificarse y con toda oportunidad mandaremos sacar copias, para repartir suficientes ejemplares con profusión; y por lo tanto, ruego a los señores delegados que tienen dudas en aprobar o reprobar ese dictamen, que lo aprueben, así como lo consulta juiciosamente en esta vez el doctor Castellanos, sin discutirlo toda vez que aquí no consultamos más que las prácticas que venimos observando desde un principio, lo mismo que las prácticas que observa toda Asamblea.
Por lo tanto, no tengan temor en aprobar todos y cada uno de estos artículos; son transitorios y provisionales.
La Presidencia informa a la Asamblea, que no se basan en la verdad las declaraciones del señor Piña, de que se ha presentado como transitorio el Reglamento. Va a leer la Secretaría el Proyecto, y la Asamblea verá que no se dice transitorio, porque sería absurdo que perdiéramos el tiempo en discutir como provisional el Reglamento, y después venir la discusión del Reglamento como definitivo.
(Volvió a dar lectura al expresado Reglamento)
Como ve la Asamblea, no se dice ni una sola palabra de que sea provisional, va a ser el Reglamento de debates de la Asamblea, completado después por los demás artículos; pero va a ser definitiva la discusión, y sigue la discusión; la Asamblea está votando, no es cierto que no quiera aprobar; hay algunos que no lo quieren; pero la Asamblea está votando.
Como todos los días, aprobamos disparates.
Ya se han aprobado dos artículos; ¿cómo, pues, el señor Piña es el primero en decir que la Asamblea vacila en votar?
En votación económica se pregunta si se considera suficientemente discutido el artículo tercero.
Pase usted por aquí señor Castellanos, y lo verá.
Es que algunos, en lugar de ponerse de pie, levantan la mano.
Pues que se paren.
El C. freviño
Suplico a la Secretaría que se pida la votación en otra forma.
Tienen derecho los señores delegados de levantar la mano; como todavía no está aprobada la forma de votar, repito, tienen derecho los señores delegados de pedir lo que quieran; es evidente.
Sigue a discusión el artículo. (Desorden; campanilla)
No distraiga a la Secretaría, señor Piña.
Artículo cuarto. (Leyó el artículo)
Se inscribe en contra el ciudadano delegado Quevedo.
Está abierta la lista de inscripción, en pro o en contra.
Haga usted el favor de volver a leerlo, señor secretario.
Con mucho gusto, señor González Cordero. (Voces: Está muy galante el señor Lecona)
Tiene la palabra en contra el ciudadano delegado Quevedo.
Ignoro cuál haya sido la mente de los señores que formaron el reglamento de las discusiones, poniendo que primero se hable en contra y después en pro, cuando las prácticas parlamentarias dicen que primero hablen los del pro, para apoyar lo que han propuesto, y en seguida en contra para impugnar las teorías que se hayan sentado. Por consiguiente, yo creo que primero deben hablar los del pro y después los del contra.

References: Artículo 1

Artículo 2

Artículo 3

Artículo 4

Artículo 5

Artículo 6

Artículo 7

Artículo 9

Artículo 10

Artículo 11

Artículo 13

Artículo 14

Artículo 15
 resolución 

Artículo 16

Artículo 18

Artículo 19

Artículo 21

Artículo 23

Artículo 26

Artículo 27

Artículo 2

Artículo 3