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BREVE HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN EL PARAGUAY, 2012 - Por OSCAR PINEDA
BREVE HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN EL PARAGUAY
Noviembre 2012 (179 páginas)
En este momento hace ya más de tres décadas que presto servicios en el Ministerio de Educación y Cultura. Cuando ingresé, a principios de los años ochenta del siglo XX, el nombre era Ministerio de Educación y Culto. En estos más de treinta años han pasado y continúan pasando ocho presidentes de la República, desde Alfredo Stroessner hasta Federico Franco, desde una dictadura con vela colorada hasta una democracia con timón liberal. También han pasado 12 ministros de Educación. Mi primer ministro fue Raúl Peña y el último, hasta ahora, es el actual ministro Horacio Galeano Perrone. Y los viceministros han sumado más de una treintena, desde Juan Emigdio Riveros, en cuyo tiempo el cargo se llamaba Director General de Educación, hasta el momento actual en que existen tres viceministros de Educación. En todo este tiempo he pasado por media docena de dependencias y los directores generales y los de nivel que han desfilado su presencia y su labor por el MEC suman cientos.
Los que me conocen saben que mi interés y mi pasión siempre fue la Historia, y dentro de la misma, la que es conocida como Historia Militar con énfasis en la rama de Líderes Militares. Y dentro de las Ciencias Sociales en general, la Polemología, que es la ciencia nacida de Gastón Bothould, que tiene por objeto de su estudio a la guerra, que es el espinazo mortal de la historia de la humanidad. Sin embargo, hace ya unos años, siendo el siempre dinámico Luis Alberto Riart, primero viceministro de Educación para la Gestión Educativa y luego ministro de Educación y Cultura, hizo que me involucrara en el tema apasionante de la historia educativa del Paraguay, tomar conciencia de la misma y adentrarme en el campo investigativo que tiene que ver con la formación integral del hombre, desde su sustrato filosófico que le da nacimiento hasta la implementación de las teorías en el campo practico con sus correspondientes consecuencias, que se observan y examinan tras la evaluación y el análisis pormenorizado de las todos los elementos visibles e invisibles. Allí encontré un campo histórico rico para la investigación cuyos primeros resultados se fueron plasmando en mi paso por el Centro de Investigación e Innovación Educativa, CIIE, y el Banco Histórico Educativo del Ministerio de Educación y Cultura, BANEDUC, al que le di el nombre, su imagen gráfica, sus principales objeticos a perseguir y su esquema organizacional. Hoy, luego de varias vicisitudes que llevaron inclusive al cierre temporal del CIIE y el BANEDUC, los mismos están de nuevo en funcionamiento aunque con algunos objetivos y esquemas cambiados. Como fruto de algunas de esas investigaciones, y el que me hayan dado la responsabilidad de desarrollar la materia Historia de la Educación en el Paraguay, en los Talleres de Inducción del Departamento de Bienestar del Personal a los nuevos funcionarios, es que surge este pequeño libro dividido en tres partes, bajo el nombre del primero y cuyo objetivo es un rápido paseo por la historia educativa del país y de la institución máxima que la controla, o sea el MEC. Así entonces la primera parte es la Breve Historia de la Educación en el Paraguay, que es una pincelada expedita por el quehacer educativo, desde la Independencia hasta nuestros días. La segunda parte es el Cuadro La Historia de la Educación Paraguaya en el Contexto Histórico Mundial que trata de plasmar, a la par de los hitos de la educación paraguaya en el tiempo en que surgieron, las propuestas pedagógicas de los grandes docentes, filósofos y pensadores de la humanidad, comenzando con el genial escritor Jean Jacques Rousseau y culminando con el dinamismo del maestro moderno representado en el extraordinario Ron Clark, pasando entre el largo trecho que divide a los dos por Bertrand Russel, María Montesori, Antón Semianovich Makarenko, Jean Piaget, Noam Chomsky y muchos otros. La tercera parte es el escrito Maestros y Maestras de la Patria que ya fuera publicada en una primera versión en el 2011, en la obra colectiva La Educación del Paraguay Independiente del Ministerio de Educación y Cultura y el Centro de Investigación e Innovación Educativa, lanzada en el marco del Bicentenario de la Independencia Nacional. En esta versión que se presenta aquí, además de algunas nuevas líneas, se hallan resaltados en negrita los nombres de los grandes maestros que ha dado y sigue dando el país.
Por último, solo quiero decir que ante la pérdida cada vez mayor del nacionalismo en las instituciones educativas de la patria, que se da de forma acentuada en los últimos años, sueño con que volverán esos días que tan hermosamente describe en sus memorias el maestro Ramón Indalecio Cardozo, cuando dice:
Nunca olvidaré los célebres “14 de Mayo”. Lloviera o no, la escuela tenía que concurrir infaliblemente a la plaza pública para entonar el Himno Nacional al pie de la Bandera. Si no se concurría, los niños decían que “no había 14 de Mayo”. La noche del 13 ya nadie casi dormía por los preparativos de los niños que, uniformados con sus guardapolvos y delantales, se presentaban de madrugada a despertar con su algarabía a los maestros para acudir a la escuela de donde salían, en correcta formación llevando la bandera nacional y el estandarte de la escuela. Generalmente la mañanita era fría, casi helada. Pero a pesar de todo eso, había tanto entusiasmo que la población en masa acompañaba a los niños. De la plaza se iba a la escuela a tomar una taza de chocolate caliente preparado por las madres de familias entusiastas.
Asunción, octubre de 2012
Francisco Solano López persistió con el esfuerzo nacional de volver al país un Estado moderno, capaz de ofrecer educación, trabajo, salud y progreso a todo el pueblo, pero pronto negros nubarrones internacionales se fueron imponiendo a los temas de desarrollo y los proyectos educativos tuvieron que ceder su lugar a la preparación para la guerra. En vísperas de la conflagración bélica las escuelas ya son 435 y los alumnos que acuden regularmente a ella 24.524. Aparte de las materias que normalmente se dictan, también el Catecismo de San Alberto, que López mandara imprimir, ocupa un lugar primordial en las horas de clases. Este material, famoso por ser un instrumento donde se enseña la total sumisión a los reyes o a las autoridades gobernantes, ha sido interpretado por muchos historiadores como la prueba principal de las aspiraciones monárquicas y de la condición tiránica y absolutista de Solano López. La realidad es que la tiranía de Solano López es muy parecida a las que estaban en boga en toda América Latina. Es prácticamente una muestra más de su tiempo. Recordemos que el Brasil en ese entonces era un inmenso imperio regido por un emperador absoluto con millones de esclavos de color, la Argentina frecuentemente se envolvía en luchas fratricidas, al igual que el Uruguay. Los caudillos pululaban al sur del río Bravo y unos eran más autoritarios y sanguinarios que otros. El degüello por causas políticas entre otras formas de matar estaba a la orden del día.
La Guerra de la Triple Alianza, que se libró desde 1864 hasta 1870, contra el imperio del Brasil y las repúblicas de Argentina y Uruguay, destruyó todos los proyectos de modernidad que tenía el Estado paraguayo y los planes educativos no fueron la excepción. Las diferencias a favor de los aliados en cuanto a población, medios, tecnología y recursos eran abismales. Recordemos que los Aliados podían poner en pie ejércitos que en conjunto superaban a toda la población paraguaya, que no llegaba por aquel entonces a las 600.000 almas, y el flujo constante de recursos tecnológicamente avanzados ejemplificados en el cañón rayado y los adelantos balísticos de última generación creaban de hecho una superioridad apabullante a favor de la tríplice. Ya antes de que comience la guerra propiamente dicha los hombres jóvenes aptos para la misma comenzaron a llenar los cuarteles y a abandonar las tareas de producción y desarrollo. Al mismo tiempo, las aulas de formación, a pesar de que el gobierno mantuvo la obligatoriedad de asistir a clases hasta 1866 y procuró darle a las escuelas un ambiente de normalidad, comenzaron a resentirse notablemente en sus actividades.
La Guerra de la Triple Alianza fue una guerra total, en el sentido de que absorbió todos los recursos del Estado paraguayo y liquidó la mayor parte de la población. El primer ejército paraguayo se consumió en los campos de Uruguayana, el segundo en los caruguás del Ñeembucú, el tercero en la maraña del Pikysyry y el cuarto en los altibajos de las Cordilleras. Durante mucho tiempo, el periodismo de guerra rindió valiosa colaboración al país en beligerancia y al pueblo combatiente, lanzando las publicaciones El Semanario, Cabichuí, El Centinela, El Cacique Lambaré y La Estrella, donde se mofaba y se satirizaba a los aliados, alentaba a las fuerzas nacionales y suministraba informaciones útiles a la población. Algo que llamaba la atención de los aliados era que la mayoría de los soldados paraguayos que caían prisioneros no eran analfabetos, lo que habla muy bien del sistema educativo en tiempos de los López.
Dos batallas emblemáticas de esta guerra fueron las de Piribebuy y Acosta Ñu. En Piribebuy murió el maestro guaireño Fermín López, luego de dar su última clase a sus alumnos en plena trinchera. Esta situación se repetía miles de veces desde hacía rato por aquel entonces, ya que todos los maestros fueron a cubrir las plazas de combatientes y cuando las batallas se desarrollaron en las cercanías de los medios urbanos, los mismos seguían impartiendo sus clases hasta el momento en que tenían que pelear. Cuando los niños también fueron a pelear daban clases en pleno campo de batalla, mientras esperaban el momento de Marte y de la Parca. Conocimiento efímero que se depositaba en el educando que casi con seguridad no viviría para ver el amanecer. Y Acosta Ñu es la gran batalla donde los niños en edad escolar enfrentan al ejército invasor hasta que son segadas sus jóvenes vidas. Mueren en total 3.500 niños en esa trágica jornada que da el motivo más que sobrado para que todo el Paraguay recuerde cada 16 de agosto, y por toda la eternidad, el Día del Niño Paraguayo. Maestros combatientes, alumnos combatientes, niños en edad de dar clases que mueren en combate, se sucedieron en la guerra innumerables veces. La guerra termina oficialmente el 1 de marzo de 1870 cuando se libra la batalla final de Cerro Cora donde sucumbe el Mariscal Francisco Solano López al frente de sus últimas tropas.
Al finalizar esta guerra, Paraguay solo conserva unos 180.000 habitantes, o sea, un tercio del número inicial, de seis años atrás y la inmensa mayoría son mujeres, niños, ancianos, enfermos y lisiados, es decir, los que ya no pudieron empuñar las armas.
LA 2DA. TRANSICIÓN. EL RENACER DE LA NACIÓN
En 1870 Paraguay está devastado, su población aniquilada, sus campos arrasados, sus centros urbanos pillados, su industria destruida, su ganado robado y carneado. En 1869, cuando los Aliados ocupan Asunción, tras saquearla inmisericordes, hacen valer un gobierno títere, paralelo al legal y legítimo de López, ejercido por el Segundo Triunvirato compuesto por Cirilo Antonio Rivarola, José Díaz de Bedoya y Carlos Loizaga. Aún sin finalizar la guerra, el Triunvirato, con los escasos recursos con que contaba, mandó instalar un instituto de enseñanza profesional en la quinta de los López en Trinidad, una Escuela de Niñas bajo la dirección de Asunción Escalada, la nieta de Pedro Escalada, y reorganizó la Biblioteca Nacional cuyo primer director fue Don Jaime Sosa. En un intento por volver a la normalidad, en medio de la tragedia colectiva, el 7 de marzo de 1870, el Gobierno provisorio ordena el establecimiento de escuelas de primeras letras en los pueblos cabeceras de departamentos ocupando para ello las propiedades públicas, y confirma la obligatoriedad de la asistencia de los niños a los centros educativos. Al finalizar la guerra, el Estado es dueño de casi toda la superficie nacional, ya que solo el 1,6% del mismo es propiedad privada. También es propietario de 72 kilómetros de tramo de ferrocarril, de 148 edificios en Asunción y de otros 352 en el interior. Sin embargo, en este primer momento las necesidades son tantas y los recursos tan pocos, que las primeras instituciones educativas oficiales de la posguerra dependen completamente de las municipalidades antes que del estado que a pesar de ser propietario, está arruinado, sin liquidez necesaria ni para lo básico. Entre esas primeras instituciones destaca la Escuela Municipal que es inaugurada el 1ro. de abril de ese año y la Escuela de Señoritas dirigida por Rosa Peña de González, que sería la que daría las primeras maestras a un país en estado de miseria.
En la búsqueda de cortar los lazos con el pasado lopista, y bajo la tutela de las potencias ocupantes, el 15 de agosto de 1870, inaugura sus sesiones la nueva Convención Nacional Constituyente, de la cual saldría en noviembre de ese año, la nueva Carta Magna nacional que en su Capítulo I, Artículo 8, de las Declaraciones Generales destaca:
La educación primaria será obligatoria y de atención preferente del gobierno, y el congreso oirá anualmente los informes que a este respecto presente el ministerio del ramo para promover por todos los medios posibles la instrucción de los ciudadanos.
Pero probablemente lo más trascendente de la Constitución es que en su Capítulo XIII conforma los primeros cinco ministerios del Poder Ejecutivo entre los que se cuenta el de Justicia, Culto e Instrucción Pública que es el antecesor directo del actual Ministerio de Educación y Cultura, así como también del de Justicia y Trabajo. En el punto 5to. del Artículo 3ro. se lee como función de la cartera de Estado: Promover por todos los medios posibles la instrucción y educación superior e inferior, estando a su cargo todos los establecimientos de ese ramo. Como primer ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública es nombrado Mateo Collar, ya en el primer periodo regular presidencial de la posguerra que corresponde a Cirilo Antonio Rivarola, luego de caducar el Triunvirato.
Pero esos son años inestables, donde el poder político no termina de asentarse y, al son de los levantamientos armados, los cambios de gobierno se suceden de manera vertiginosa -como lo demuestra la efímera presidencia de menos de 24 horas de Facundo Machaín-, no permitiendo que los proyectos educativos estén dotados de la continuidad necesaria para decantarse en resultados aceptables. Pareciera que con la caída de los López, los poderes volátiles que surgen a continuación, muchas veces con la intervención directa de los aliados que ocupan el Paraguay hasta 1876, no consiguen llenar el vacío dejado por un gobierno fuerte, personalista, paternalista, autoritario, centralizado y popular. Pero el estado de conflicto no es el natural del hombre y de a poco el esfuerzo de ciertas personas en favor de la educación vuelve a rendir sus preciados frutos. Así entonces, en 1871 se crea la Inspección General de Escuelas y al año siguiente el Primer Consejo de Instrucción Pública, integrado por Facundo Machaín, José Segundo Decoud, Jaime Sosa y José C. Mazó. El mismo año se procede a la contratación de docentes extranjeros con el objetivo de mejorar el sistema educativo nacional y con la llegada de los inmigrantes llegados de países como Italia y Alemania se incentiva la inversión privada a los centros de formación. Desde 1873, el Presupuesto General de Gastos de la Nación comienza a incluir montos específicos para creación de rubros de maestros elementales en el interior de la República. Este es un periodo en el cual se va consolidando de a poco el concepto de la institución educativa por sobre el del docente, propiamente dicho. Las escuelas ya no están ligadas a un maestro único sino que adquieren personería jurídica, y supervisados por inspectores, integran un equipo conformado por el director y los docentes, que obedecen a un reglamento interno y desarrollan un currículum idéntico de alcance nacional. Pero el camino es harto difícil, con múltiples escollos que surgen a cada tramo de la implementación de los programas educativos. Por un lado, existen denuncias de presuntos maestros que no saben escribir, ni hablar en castellano, y por el otro, el omnipresente escaso presupuesto que nos acompaña hasta hoy en día. En 1878, abre el Seminario Conciliar y entra en vigor un nuevo reglamento para las escuelas municipales donde entre otras cosas se exige a los maestros títulos o certificados de idoneidad que acrediten la competencia docente y que establece normas de administración escolar que abarca las funciones del personal educativo, administrativo y de servicios, como también aquellas referentes a la disciplina, asuetos, vacaciones, plan de estudios, exámenes, registros escolares, útiles didácticos, etc. Cabe destacar que por aquel entonces muchos de los colegios y escuelas funcionan con alumnos internos y externos, siendo los primeros personas que viven en la misma institución educativa y los segundos, estudiantes que asisten regularmente a ella. En 1879, un informe del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública da cuenta de que existen en ese momento 39 escuelas menos y una matrícula 16% menor que el año anterior. El documento también informa de que existen en total una escuela por cada 1.239 habitantes de la República y que ha subido la matrícula femenina en un 56% con relación al año precedente.
LA ERA STRONISTA
Con la subida al poder del Gral. Alfredo Stroessner la educación se politiza en gran medida. Así, surgen de la noche a la mañana, movimientos estudiantiles de claras tendencias políticas en los colegios y facultades, se obliga a los cadetes del Colegio Militar a afiliarse al Partido Colorado y se fomenta el culto a la personalidad a tal punto que en algunas escuelas, inclusive privadas, se enseñan músicas que ensalzan la figura del primer mandatario de la nación. Es la larga dictadura que sin embargo, encuentra en las aulas algunos de los escenarios ideales para constituir el núcleo principal de resistencia a la forma autoritaria de gobierno.
Ese año de 1954 se crea la Facultad de Veterinaria y Agronomía y se promulga el Decreto Ley Nro. 46 por el que el Departamento de Culto pasa del Ministerio de Relaciones Exteriores al de Educación. Entonces, éste pasa a denominarse Ministerio de Educación y Culto, nombre que conservaría hasta los años noventa. Los hijos de Don Bosco habitan el Instituto Agropecuario Carlos Pfannl en Cnel. Oviedo, en donde con el tiempo producirían inclusive yogurt y otros productos lácteos de muy buena calidad. También abren el Aspirantado en Ypacaraí, que se transformaría en colegio, y el bloque más cercano a Itauguá, que sería una de las más prestigiosas casas de retiro del país. Ese año, con la subida de Stroessner al poder, se producen las primeras manifestaciones estudiantiles, capitaneadas por la Federación Universitaria del Paraguay, como oposición de las disposiciones contenidas en la ley universitaria que estaban siendo estudiadas en la Cámara de Representantes. En 1955 se inaugura la Escuela Normal Rural de San Lorenzo, la Escuela Normal de Profesores y otras 4 escuelas normales de maestros. También se aprueba y ratifica la adhesión del Paraguay a la Convención que crea la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, más conocida como UNESCO, lo que lleva inmediatamente a la creación de la oficina permanente de dicha entidad multinacional en nuestro país. Las escuelas suman 1.910, los docentes 9.111 y los alumnos 267.643. La enseñanza media tiene 15.472 alumnos y la Universidad Nacional cuenta con 215 docentes y 2.142 estudiantes.
En febrero de 1956 se crea la Comisión de Reforma de la Enseñanza Media, lo que en setiembre produce el Nuevo Plan que es aprobado. Ese año fue signado por grandes manifestaciones estudiantiles que fueron cruelmente reprimidas por los elementos más agresivos del régimen que llegan a sitiar durante varios días la Facultad de Medicina y el Hospital de Clínicas donde se refugian los jóvenes al amparo de sus profesores que inician una huelga general. La puja se dilata varios días hasta que se llega a un acuerdo del que sale como fruto la promulgación de la Carta Orgánica de la Universidad Nacional de Asunción, donde los estudiantes consiguen algunas de sus reivindicaciones mientras que el presidente de la República sigue conservando el derecho a nombrar el rector y a los decanos de una terna aceptada por los Consejos Universitarios. Vuelve a reinaugurarse la Facultad de Química y Farmacia y en aquel tiempo se inicia lo que se dio en llamar la “Marcha hacia el Este” con la cual el Paraguay, eternamente dependiente de la Argentina, por su salida al Río de la Plata, comienza una serie de obras de gobierno y firmas de tratados de cooperación con el Brasil, en busca de otras alternativas para salir comercialmente al mundo con la ayuda del gigante lusitano. Los primeros pasos de esta nueva política están marcados por las facilidades portuarias otorgadas por el Brasil en el puerto de Paranaguá y la fundación de la ciudad Puerto Presidente Stroessner (actualmente Ciudad del Este) sobre el Paraná, el 3 de febrero de 1957. Ese año se promulga la resolución que reordena las reparticiones (y crea nuevas) del Ministerio de Educación, se establecen los objetivos de la educación paraguaya, se crea la Facultad de Arquitectura, se funda la Escuela de Ciegos Santa Lucía, se habilita la Escuela de Bellas Artes, abre sus puertas el Instituto Nacional de Física y Química y se implementa la Reforma Educativa de 1957 por la que entra en vigencia el nuevo plan de estudios para la Enseñanza Media y por la que se divide la secundaria en un ciclo básico de 3 años y otro ciclo bachillerato de otros 3 años, pudiendo ser esta última etapa humanística o comercial. O sea, el sistema educativo se divide de allí en más, hasta la reforma de 1994, en un ciclo de primaria de 6 años y dos de secundaria, de 3 años cada uno. También el MEC habilita el Departamento de Educación Fundamental para el Desarrollo de la Comunidad, lo que sería Alfabetización de Adultos, con la ayuda de la UNESCO y con el propósito de incentivar la educación en los medios rurales, acompañado de la cooperación americana se construye la Escuela Rural de San Lorenzo donde se otorgaría el título de Maestro Normal Rural. La ayuda norteamericana se da en estos tiempos principalmente en el marco de la Guerra Fría, que buscaba acentuar la presencia del águila americana y alejar al comunismo de los países latinoamericanos, considerados todos ellos como dentro de “su hemisferio”. El crecimiento educacional sigue sin pausa porque ese año funcionan en el país 2040 escuelas con 9.927 docentes y 287.049 alumnos. También activan 40 escuelas de comercio, de las cuales 33 son privadas y 7 oficiales. Los docentes en esta área suman 732 y los alumnos 5.749.
Al año siguiente se establece un plan sintético para la Escuela de Educación Artística para maestros, se implementa un nuevo plan de estudios para las Escuelas Normales y se crea la distinción denominada “Honor al Mérito Educacional”. Se implementa también la Reforma Educativa de 1958 que pone en práctica nuevos Planes y Programas para el preescolar y la primaria, que fueron elaborados por una comisión especial con la asesoría de la misión de la UNESCO en Paraguay. Esta reforma es la que sustituye al Plan de Estudios de 1924 y se lleva a cabo, según documentos oficiales, con vistas a una anhelada “...educación moderna, democrática y activa que favorezca el desarrollo de la personalidad del niño en forma armónica e integral...”. En el país funcionan 2.094 escuelas con 10.186 docentes y 290.471 alumnos. Los establecimientos de enseñanza media suman en total 134.
En 1959 se inaugura el Instituto Paraguayo de Telecomunicaciones dependiente de la Antelco, y se crea el Departamento de Planeamiento Educativo del MEC. Las escuelas normales suman 36, de las cuales 26 son oficiales y 10 privadas. Los establecimientos secundarios que ofrecen hasta el bachillerato son 64 y en ellos enseñan 1.104 docentes. También ese año se produce un aumento sustantivo del pasaje urbano, pasó de 3 a 5 Gs., lo que provoca movilizaciones estudiantiles de protesta que son duramente reprimidas. En 1960 se promulga la Ley que modifica parcialmente el plan de actividades de la Escuela de Técnicos industriales y los salesianos instalan la Escuela Técnica anexa al Colegio Salesianito. Sin embargo, lo más trascendente de este año es la creación, vía Ley del Poder Ejecutivo, de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, rompiendo así la jerarquía de la Iglesia Católica, el largo monopolio de más de 70 años ejercido por la Universidad Nacional de Asunción, y creando con ello una suerte de formación alterna a la propuesta por las diversas instituciones educativas extremadamente politizadas por el régimen gobernante. La Universidad Católica inicia sus actividades con 58 alumnos, mientras que la Universidad Nacional, que ese año abrió la Escuela Paraguaya de Administración Pública, cuenta en ese momento con 468 docentes y 3.329 alumnos. Ese año funcionan en el país 2.271 escuelas con 10.719 docentes y 305.479 alumnos. En la enseñanza secundaria funcionan 156 establecimientos con 26.085 alumnos, sin contar los que están en la enseñanza técnica.
En 1961 se crea el Instituto Experimental México, se promulga el decreto que aprueba un nuevo plan de actividades para la Enseñanza Media (Ciclo Básico y Bachillerato), se crea el Departamento de Difusión Cultural dependiente del Ministerio de Educación, la Comisión Nacional de Cooperación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Instituto de Idiomas del Ministerio de Defensa Nacional. En 1962 se crea en Asunción el Instituto de Lingüística Guaraní, se promulga la resolución Nro. 199 por la cual se crea el Instituto de Profesionalización del Magisterio, es fundada la Asociación de Funcionarios y Empleados del Ministerio de Educación y Culto, más conocida por sus siglas de AFEMEC, y abre sus puertas el Centro Paraguayo de Desarrollo Económico y Social (CEPADES). En la enseñanza media hay 198 establecimientos y 28.582 alumnos (sin contar la enseñanza técnica). El 38% de este total corresponde a instituciones del Estado y el restante a centros privados. La población paraguaya suma ese año 1.819.103 habitantes. Por aquel entonces, el programa desarrollado por el SCIDE finaliza en sus funciones y es sustituido por el REDP o Desarrollo de la Educación Rural, con lo que la cooperación norteamericana sigue presente en el sistema educativo paraguayo especialmente en la actualización de las cualificaciones docentes, la proveeduría de aulas rurales y de sus respectivos equipamientos y otros proyectos llevados a cabo con la Universidad Nacional y la Universidad Católica. En esos años la policía stronista fue desbaratando e infiltrando de a poco a los gremios estudiantiles que se mostraban contrarios al régimen, a tal punto que a mediados de la década en la práctica ya no funcionaba ninguno que no tuviera entre sus filas a adherentes del coloradismo y de la figura del “único líder”.
En 1963 se promulga el decreto por el que se equiparan los estudios del oficial egresado de la Escuela de Policía al de Bachiller en Ciencias y Letras. También abre sus puertas el Instituto Andrés Barbero, entra en vigor un nuevo plan de actividades para el Bachillerato Comercial y la Facultad de Economía pasa a denominarse Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables. Al año siguiente se crea el Instituto de Ciencias Básicas, el Centro Paraguayo de Población, la Escuela Superior de Ciencias Sociales, el Centro Paraguayo de Documentación Social y se funda el Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos (CPES) que publica al poco tiempo la Revista Paraguaya de Sociología, que junto con los Estudios Paraguayos y Suplemento Antropológico de la UCA son, hasta ahora, de las más importantes publicaciones científicas que tiene nuestro país. En 1965 se promulga el decreto que autoriza el funcionamiento de los Centros Regionales de Educación, de fructuosa labor hasta nuestros días, abre sus puertas el Instituto Superior de Lenguas, se crea el Centro de Adiestramiento en Servicio y son reelaborados los programas de la Enseñanza Primaria. También comienza a emitir su señal el Canal 9 Cerro Corá, es el nacimiento de la Tv paraguaya, que en su programación incluía en sus inicios alguno que otro espacio con función educativa, inclusive en guaraní. Ese año, las escuelas suman 2.662 con 13.239 docentes y 362.261 alumnos, los que constituyen un 18,3% de la población total del país. La Universidad Nacional tiene 4.124 estudiantes y la Universidad Católica 1.712, o sea, en conjunto son 0,29% de la población paraguaya. En 1966, los salesianos, con el Paí Guido Coronel a la cabeza, habilitan el colegio y la parroquia de Minga Guazú, en el este del país, que registra un rápido crecimiento en todo sentido al inaugurarse el año anterior el Puente de la Amistad que une Puerto Pdte. Stroessner con Foz de Yguazú, incentivando el comercio entre el Paraguay y el Brasil. El antiguo Puerto Miseria rápidamente comienza a convertirse en “puerto prosperidad”.
En 1967, se promulga una nueva Constitución que permite la reelección presidencial de forma indefinida. En el plano educativo, en la parte de Derechos Sociales y Familia, la Carta Magna estipula:
Artículo 89. Todos los habitantes tienen derecho a la educación para desarrollar sus aptitudes espirituales y físicas, formar su conciencia cívica y moral, y a capacitarse para la lucha por la vida. La enseñanza primaria es obligatoria y se consagra la libertad de impartirla. El Estado sostendrá las necesarias escuelas públicas para asegurar a todos los habitantes, en forma gratuita, la oportunidad de aprender, y propenderá a generalizar en ellas, por los medios a su alcance, la igualdad de posibilidades de los educandos. También sostendrá y fomentará, con los mismos criterios de igualdad y libertad, la enseñanza media, vocacional, agropecuaria, industrial y profesional, y la superior o universitaria, así como la investigación científica y tecnológica.
Artículo 90. La ley preverá la constitución de fondos para becas, bolsas de estudio y otras ayudas, con el fin de posibilitar la formación superior, científica, tecnológica, artística o intelectual de los paraguayos que hubieren demostrado aptitudes sobresalientes, preferentemente de aquellos que carezcan de recursos económicos.
Artículo 91. La ley determinará el régimen de la enseñanza en todos sus grados, así como el alcance de la autonomía universitaria y establecerá cuáles son las profesiones que necesitan título para su ejercicio, las condiciones que deben llenarse para obtenerlo, la autoridad que estará facultada para expedirlo y los controles a que estarán sujetas esas profesiones.
Artículo 92. El Estado fomentará la cultura en todas sus manifestaciones. Protegerá la lengua guaraní y promoverá su enseñanza, evolución y perfeccionamiento. Velará por la conservación de los documentos, las obras, los objetos y monumentos de valor histórico, arqueológico o artístico que se encuentren en el país, y arbitrara los medios para que sirvan a los fines de la educación.
Como se ve, había por primera vez en una Constitución paraguaya un reconocimiento especial para el guaraní, que adquiría por el artículo 5to. el rango de “lengua nacional” junto con el castellano, y por el artículo 92 se obligaba a la promoción de su enseñanza, evolución y perfeccionamiento. A partir de allí es que el guaraní comenzó a aparecer en los planes de estudios del Ministerio de Educación y Culto y se implementó la enseñanza obligatoria en los tres años del ciclo básico de la media. Al poco tiempo se creó la Licenciatura en Lengua Guaraní, en el Instituto Superior de Lenguas dependiente de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, mientras que en la Universidad Católica, el Instituto Superior de Teología habilitaba también una cátedra de idioma guaraní.
En 1968, se llevó a cabo el Diagnóstico Actualizado del Sistema Educativo y por Decreto Nro. 31.003 del 16 de enero, abrió sus puertas el Instituto Superior de Educación (ISE) que más tarde se denominará Dr. Raúl Peña. Desde un principio esta institución de altos estudios se convirtió en líder en materia de formación docente y hasta la fecha ostenta un lugar preeminente en el sistema educativo paraguayo. Ese año las estadísticas marcan que existen 2.264 escuelas en todo el país, de las cuales 784 son graduadas completas, 487 tienen hasta el 5to. grado y 993 hasta el 3er. Grado. En 1969 se da a conocer el Plan de Desarrollo Educacional que abarca la década que va de 1970 a 1980. La cooperación norteamericana por aquel entonces se centra en el apoyo a la Universidad Nacional, donde se siente su influjo en las ramas de Medicina, Economía, Agronomía, Veterinaria, Enfermería y Administración Pública. También se producen manifestaciones estudiantiles que son reprimidas violentamente por las fuerzas del régimen. Las protestas están dirigidas en contra de la visita que realiza al país Nelson Rockefeller, gobernador de New York y miembro de una de las familias más acaudaladas del planeta. En 1970 se instala el Centro Nacional de Computación (CNC) de la UNA, se lleva a cabo el Primer Seminario Nacional sobre Desarrollo Educativo y el Ministerio de Educación crea la Secretaría de la Lengua y Cultura Guaraní. Ese año fue implementado el primer proyecto de préstamo externo desarrollado por el MEC, más conocido como Programa de Desarrollo Educativo y que a diferencia de los anteriores fue llevado adelante por técnicos paraguayos del Ministerio con asistencia de la USAID (cooperación norteamericana). En 1971 se lleva a cabo el Primer Seminario Nacional sobre Enseñanza Técnica y Formación Profesional, y se conforman la comisión nacional encargada de delinear el proyecto de innovaciones educacionales, y el Equipo Técnico de Currículo y Administración Educativa. Ese mismo año, la Asociación de Funcionarios y Empleados del MEC (AFEMEC) adquiere el predio de su sede social en Lambaré que actualmente, luego de una importante adquisición en los últimos tiempos, alcanza las 5 hectáreas de superficie, y que cuenta a la fecha (2012) con piscina, canchas abiertas y cerrada, y un buen número de quinchos, resaltando entre todos la edificación principal que sirve para todo tipo de festejos y eventos de los asociados que suman cerca de 3.800 personas. En 1972, cuando el analfabetismo alcanza todavía al 19,9%, de la población paraguaya, se habilita el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP), como una opción de especialización principalmente en disciplinas técnicas. En 1973, el Ministerio de Educación pública el documento “Innovaciones Educacionales” y comienza a implementarse gradualmente el nuevo plan de estudios en algunas de las escuelas primarias hasta abarcar a todas las instituciones educativas del país. Al año siguiente entra en vigencia un Nuevo Plan de Formación Docente o Reforma de 1974, que afecta directamente a los 14.945 docentes de nivel primario que en ese momento hay en el país. En un periodo que abarca cinco años y que finaliza ese año la USAID propició el estudio de las ciencias sociales en instituciones superiores, con el asesoramiento de la Universidad de Georgetown y que dio como resultado el envío de becarios a los EE.UU. y otros países para la concreción de estudios de posgrado y la creación de la Facultad de Ciencias Sociales y la Oficina de Planificación y el Centro de Estudios Sociales de la Universidad Católica más conocida como CESUC. En 1975 entra en vigencia una nueva Reforma Educativa con planes y programas renovados para la Enseñanza Media. En 1976, el Colegio de Cristo Rey de los padres jesuitas, es intervenido violentamente por la policía stronista, que busca en el local a integrantes de la subversión. A pesar de que no encuentran nada que pueda ser considerado como un delito, en el proceso golpean a los sacerdotes, expulsan del país a varios de ellos, arrestan a los docentes y clausuran por un tiempo las actividades educativas en la creencia de que el sistema implementado en sus aulas era nocivo para los intereses del régimen imperante. Por aquel entonces también fueron allanados el Seminario Nacional y el Seminario Menor en búsqueda de propagandas comunistas, y las escuelas campesinas de las Ligas Agrarias que intentan innovar sistemas educativos no acordes a los delineamientos del régimen sufrieron una persecución atroz que derivó en numerosos encarcelados, torturados y desaparecidos.
En 1977, el monto asignado al MEC es de 3.998.138.700 de Gs. lo que constituye el 13,6% del Presupuesto General de Gastos de la Nación. En 1978, con la asistencia de la USA1D, se inicia el Proyecto de Educación Bilingüe, con el objetivo de dar solución a la elevada tasa de deserción escolar registradas entre los estudiantes guaraní hablantes. Ese año el monto del presupuesto dedicado a la educación sube a 5.171.748.900 de Gs. (14,70 % del PGGN) y al año siguiente a 5.626.954.000 de Gs (13,40% del PGGN).
En 1979 se promulga la Ley Nro. 780 que crea el Instituto de Protección a Personas Excepcionales, más conocido como INPRO. En ese año funcionan en el Paraguay 3.870 escuelas donde enseñan 19.712 maestros a 512.000 alumnos. Los docentes titulados son el 81% del total. En la secundaria funcionan 896 colegios, donde enseñan 8.325 profesores a 109.126 alumnos. En 1980, el monto asignado al MEC es de 7.425.068.100 de Gs., lo que constituye un 13,90% del total del Presupuesto General de Gastos de la Nación. En 1981 la cifra sube a 9.605.522.800 Gs. (14,10% del PGGN) y al año siguiente a 13.112.342.500 de Gs. (13,90% del PGGN).
El apoyo norteamericano a la educación paraguaya, que comprende principalmente el periodo que va de 1942 a 1988, abarcó las áreas de educación técnica, educación de adultos, desarrollo del currículum y materiales educativos, educación primaria, formación docente, construcción de aulas, programas educativos a través de la radio en zonas rurales, educación bilingüe (castellano-guaraní) y el entrenamiento en servicio especialmente mediante los Centros Regionales y el Instituto Superior de Educación, donde siempre se realizaron cursos de actualización docente en tiempo de las vacaciones escolares. Por otro lado, la cooperación japonesa que también invirtió grandes sumas en apoyo a la educación paraguaya, está principalmente representada en la donación del Centro Paraguayo Japonés, que ofrece múltiples cursos de todo tipo, aparte de su labor cultural, y la provisión de equipamientos y técnicos a la Escuela Técnica Vocacional. En un intento de incentivar esta rama de la educación, el Gobierno propicia en l980 la inauguración del Colegio Técnico Nacional y en 1982 la creación de la Facultad Politécnica en la Universidad Nacional de Asunción. En 1985 abrió sus puertas el Ateneo de la Lengua y la Cultura Guaraní, institución que más cantidad de maestros de nuestra lengua nativa ha lanzado al mercado nacional hasta nuestros días.
Una característica de la época stronista eran los desfiles estudiantiles obligatorios que se realizaban religiosamente, al igual que los desfiles militares, dos veces al año. Primero en mayo, como celebración de la Independencia nacional y después en agosto como conmemoración de la Fundación de Asunción. En las otras cabeceras departamentales se realizaban iguales manifestaciones que fueron interpretados como muestras elocuentes de lo que es un Estado fascista que obliga a sus estudiantes a marchar ante el líder máximo del régimen imperante o, en su defecto, de su representante. Cabe señalar que las principales reformas educativas implementadas en el tiempo de Stroessner estuvieron influenciadas por la situación política dominante tanto nacional como internacionalmente, ya que la formación de niños y jóvenes fue siempre una preocupación fundamental de los gobiernos principalmente porque constituye la más poderosa herramienta de transmisión ideológica y de adoctrinamiento que existe. Los años 50, 60, 70 y 80 están signados a nivel internacional por la Guerra Fría que dividía el mundo en áreas de influencia donde se polarizaba las ideologías políticas de izquierda y de derecha. Y en los puntos de fricción entra ambos sistemas antagónicos eran el pasto donde se forjaba la guerra calienta así como lo fueron en su momento Corea y Vietnam. En uno de los discursos del Gral. Alfredo Stroessner ante el Congreso Nacional afirmaba: Las escuelas y colegios se han convertido así en santuarios donde los jóvenes adquieren los elementos de disciplina, conocimiento y sobre todo amor a la Patria, y a sus héroes con los cuales se ha de estructurar el porvenir venturoso de la Nación. Lejos de las influencias nefastas de doctrinas disociantes, maestros y alumnos se han dedicado eficientemente a la tarea de la formación integral del hombre paraguayo.
El Paraguay, como parte del hemisferio bajo la influencia directa del poderoso águila americano, en contraposición del oso ruso, desarrolló en esos años, al igual que otros países latinoamericanos, una política de Estado que perseguía a los comunistas y a los opositores del régimen y ello se hallaba reflejado también en los estamentos educativos desde los planes auriculares hasta la supervisión policiaca del sistema y la exaltación del nacionalismo. Las ideas de izquierda así eran tenidas como “disociantes”, “foráneas”, o “perniciosas”, mientras que las de la derecha eran consideradas auténticamente nacionales y propiciatorias de la unificación de la familia paraguaya.
En el Artículo Nro. 19 del Decreto Nro. 11.089 se expresaba que: Si un profesor predicase en sus enseñanzas ideas o doctrinas perniciosas, o que atentaren contra la orientación nacionalista que debe ser observado en todo establecimiento educacional, será suspendido de la forma establecida en el Art. anterior. En caso de reincidencia, el Director hará la denuncia del caso a fin de aplicársele la pena que corresponda.
Como se ve, el régimen stronista, sin bien extremadamente perverso en cuanto a la formación de ciudadanos aptos para vivir en un Estado democrático, siguió progresando en gran medida en el plano educativo a su manera al igual que en los otros estamentos. Y al igual que en los otros regímenes dictatoriales, sirvieron en el sistema, hombres y mujeres de probada capacidad en el plano académico. Cabe resaltar aquí la figura del Dr. Raúl Peña, quien murió en su puesto de ministro de Educación y en cuyo honor el Instituto Superior de Educación lleva su nombre. A él sucedió fugazmente de manera interina el Dr. Adam Godoy Giménez y luego el dictador se decidió por el Dr. Carlos Ortiz Ramírez, que fue el último ministro de educación stronista y a quien la prensa le puso el mote burlesco de “Ñandejara Taxi”, porque llegó a afirmar que las calles son de la policía y de nadie más.
A fines de los ochenta, el antiguo régimen stronista presentaba importantes fisuras en su inicialmente granítica composición. Las sucesivas manifestaciones en contra del sistema, especialmente los estimulados por la Iglesia católica, la división dentro del Partido Colorado por la preeminencia dada al Cuatrinomio radical en contra del Tradicionalismo mayoritario, el descontento dentro de las Fuerzas Armadas ante los diversos rumores sobre la sucesión presidencial y el debilitamiento del apoyo norteamericano a los regímenes de derecha ante la virtual caída de la Unión Soviética, fueron creando el ambiente ideal para el cambio de políticas y el advenimiento de la transición democrática que tuvo un inicio violento.
En la noche del 2 de febrero de 1989, un movimiento castrense encabezado por el Gral. Andrés Rodríguez inició una ofensiva militar contra el Gobierno, atacando y ocupando sus principales centros de poder. En la madrugada del 3, y luego de intensos combates en la zona del Cuartel Central de la Policía Nacional y del Batallón Escolta Presidencial, los últimos defensores del régimen rindieron sus armas. 48 horas después, Stroessner partía al exilio en el Brasil y se iniciaba la Transición Democrática. En mayo se realizaron elecciones y el Gral. Andrés Rodríguez fue elegido por el Partido Colorado para completar el último periodo presidencial. Como su primer ministro de Educación y Culto fue nombrado el Dr. Dionisio González Torres, de dilatada labor en el campo de la docencia. A él siguieron luego al frente de la cartera Raúl Sapena Brugada, Horacio Galeano Perrone y Ángel Roberto Seifart. El presupuesto asignado al Ministerio de Educación y Culto sufrió, en esos primeros años de transición democrática, importantes incrementos que se reflejaron en aumentos de sueldos a los maestros de escuelas, profesores de colegios y funcionarios administrativos. Así, en 1990 el presupuesto asignado al MEC fue de 74.387.406.500 de Gs. lo que constituía un 9% del Presupuesto de la Nación. En 1991 subió a 154.328.276.000, o sea, tuvo un aumento de 107%, y era un 10% del Presupuesto de la Nación; y en 1992 volvió a aumentar a 249.750.085.000 Gs, o sea, un 62% de aumento, lo que era un 12% del Presupuesto Nacional. El número de los alumnos también fue creciendo a ritmo acelerado. Así en 1990 había 34.157 alumnos en la educación inicial, 687.331 en la primaria y 161.765 en secundaria. Al año siguiente se habían incrementado en 39.358 para la educación inicial, 720.983 para la primaria y 166.894 para la secundaria. En 1992 había 40.401 en educación inicial, 755.492 en la primaria y 188.758 en la secundaria. En 1993, que fue el último en que se mantuvo esta división, ya que al año siguiente se empezaría a implementar la Reforma Educativa, los números eran de 54.142 para la educación inicial, 798.981 para la primaria y 209.871 para la secundaria. En el periodo de tiempo que va desde 1990 a 1993 el crecimiento fue de 36% en la educación inicial, 14% en la primaria y 23% en la secundaria, lo que da un total de 24,3% de incremento de alumnos en solo 4 años, es decir, poco más de 6% por año. Por otro lado, en 1990 había 18.881 estudiantes en las universidades estatales, y 7.108 en las privadas, totalizando 25.989. Estos números saltarían para 1995 en 19.896 alumnos en las universidades estatales y 17.832 en las privadas, totalizando 37.728. El incremento en estos cinco años fue en total un 68,8% registrando las universidades privadas el crecimiento más vertiginoso ya que duplicaron dos veces y medio su número, mientras que las universidades estatales solo crecieron un 6%.
Si bien los centros estudiantiles existieron en el Paraguay, desde hace décadas, y en tiempos de Stroessner sufrieron algunos una coloradización obligatoria y otros la extinción forzosa, con el advenimiento de la democracia, comenzaron a pulular en casi todos los colegios secundarios y en las facultades de las universidades. Probablemente el más destacado de estos Centros Estudiantiles y de historia más dilatada sea el “23 de Octubre”, del Colegio Nacional de la Capital, que conserva entre sus prendas más valiosas, la bandera ensangrentada en esa trágica y heroica jornada estudiantil de 1931. Los centros de estudiantes conforman, a su vez, las agrupaciones más grandes como la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENAES), mientras que los universitarios se agrupan en otras entidades similares como la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción (FEUNA) o la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica. En estas agrupaciones están gran parte de los estudiantes universitarios que suman al inicio de la transición democrática de unas 25.000 plazas. Ya desde la época de Stroessner era común que, al finalizar la secundaria, los alumnos más pudientes y de los colegios nacionales y privados mejor organizados, hagan viajes de fin de año a puntos de veraneo, especialmente en el Brasil, siendo uno de los lugares elegidos la ciudad balneario de Camboriú. En el caso de los más solventes inclusive organizaban viajes al enclave montañoso de Bariloche, en la Argentina, o las blancas playas de Miami y a Disney Word en Orlando, ambos en los EE.UU. Para solventar los gastos de estos viajes los colegios organizaban fiestas, festivales artísticos, kermeses, y campeonatos deportivos gran parte del año. En ello, especialmente entre los colegios privados más exclusivos, era común que tengan apoyo de ciertas empresas que solventaban desde la publicidad hasta los premios a distribuir. También desde tiempos de Stroessner eran comunes los famosos Juegos Universitarios, que reunían gran cantidad de jóvenes alrededor de los centros deportivos y donde la puja por los primeros lugares de las diversas disciplinas se transformaba a veces en lucha encarnizada. El MEC, por su parte, también llegó a organizar grandes justas deportivas estudiantiles, donde un número importante de instituciones secundarias participaban en gloriosos días de sano esparcimiento. A iniciativa privada, pero con pleno apoyo del MEC también se llegaron a desarrollar programas televisivos de preguntas y respuestas, donde los colegios competían por ganar el primer puesto. Uno de ellos centrado completamente en el pasado de nuestra patria, fue “De frente a la historia”.
La apertura democrática significaba un cambio substancial de la enseñanza y la práctica de los valores acordes a la nueva época. Esto se vio trasuntado en la Constitución Nacional de 1992 que en el plano educativo y cultural estipulaba:
La organización del sistema educativo es responsabilidad esencial del Estado, con la participación de las distintas comunidades educativas. Este sistema abarcará a los sectores públicos y privados, así como al ámbito escolar y extraes colar.
El Estado fomentará la capacitación para el trabajo por medio de la enseñanza técnica, afín de formar los recursos humanos requeridos para el desarrollo nacional.
Se arbitrarán los medios necesarios para la conservación, el rescate y la restauración de los objetos, documentos y espacios de valor histórico, arqueológico, paleontológico, artístico o científico, así como de sus respectivos entornos físicos, que hacen parte del patrimonio cultural de la Nación. El Estado definirá y registrará aquellos que se encuentren en el país y, en su caso, gestionará la recuperación de los que se hallen en el extranjero. Los organismos competentes se encargarán de la salvaguarda y del rescate de las diversas expresiones de la cultura oral y de la memoria colectiva de la Nación, cooperando con los particulares que persigan el mismo objetivo. Quedan prohibidos el uso inapropiado y el empleo desnaturalizante de dichos bienes, su destrucción, su alteración dolosa, la remoción de sus lugares originarios y su enajenación con fines de exportación.
Este artículo 85 es el que siempre estuvo bien lejos de ser cumplido, ya que lo asignado a educación casi siempre está alrededor del 10% del total del Presupuesto General de Gastos de la Nación. Es así que tenemos, no solo en educación y cultura, un buen número de leyes magnificas, sin desperdicio, que son letra muerta, porque lejos están de ser llevadas a la práctica. Por otra parte, otro elemento importante a tener en cuenta es que la Constitución Nacional de 1992, reconoce la lengua guaraní exactamente en el mismo rango que el castellano, por lo que las dos son consideradas de ahí en más como oficiales de la República del Paraguay. Este reconocimiento obliga, por supuesto, a profundos cambios en la enseñanza de lenguas en el plano curricular ya que se busca insertar a la lengua nativa en todos los escalones del sistema educativo.
En 1993 se llevan a cabo elecciones generales, triunfando en las mismas el candidato colorado ingeniero Juan Carlos Wasmosy, que tiene que sortear varias crisis, entre ellas, la de cierres de numerosas entidades bancarias. Los ministros de Educación de este gobierno fueron en sucesión Nicanor Duarte Frutos, Vicente Sarubbi Zaldivar y Horacio Galeano Perrone.
Con el advenimiento de la democracia, la antigua prerrogativa de la educación superior universitaria sustentada únicamente por la Universidad Nacional de Asunción y la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, se rompió definitivamente. De la noche a la mañana comenzaron a abrirse nuevas universidades y ciertas casas de estudios superiores dieron el paso siguiente al abrir facultades por doquier, aun sin tener el permiso correspondiente. La UNA y la UCA también se unieron al nuevo tiempo, abriendo filiales en varios puntos de la República. Así entonces, en 1991 abren sus puertas la Universidad del Norte o UNINORTE, la Universidad Columbia y la Universidad Autónoma de Asunción (UAA) que ya funcionaban como casas de estudios superiores. En 1992 se inauguran la Universidad Privada del Este, la Universidad Autónoma del Paraguay y la Universidad Comunera. En 1993 comienza a funcionar la Universidad Nacional del Este y al año siguiente la Universidad Americana (UA), la Universidad Evangélica del Paraguay, la Universidad del Pacífico (UP) y la Universidad Nacional de Pilar. Para 1996 ya están en plena actividad también la Universidad Técnica de Comercialización y Desarrollo (UTCD), la Universidad Tecnológica Intercontinental (UTIC), la Universidad Nacional de Itapúa, la Universidad Politécnica y Artística del Paraguay (UPAD) y la Universidad del Cono Sur de las Américas. Para darle legalidad a todas estas fundaciones universitarias, ya en 1993 se promulgó la ley por la que se reconoce a las instituciones privadas de educación superior, previa aceptación de sus estatutos y otros documentos legales por el Congreso Nacional. Ese mismo año se comenzó también a implementar la Ley N° 136 que crea entre otras cosas el Consejo de Universidades con el cual se buscaba cobijar toda la gestión terciaria pero que con el tiempo se mostraría insuficiente para satisfacer todos los intereses involucrados en la misma. También ese año de 1993 se iniciaron profundos estudios acerca de los programas de estudios y los tiempos otorgados a la enseñanza primaria y secundaria, y poco después, y siguiendo los estándares extranjeros, se comenzó a elaborar un nuevo currículum que buscaba reflejar el nuevo tiempo que se vivía y propugnar la transmisión efectiva a nivel escolar de los valores democráticos, mediante la convivencia pacífica y el estímulo constante de la fuerza y la capacitación para el trabajo. Fruto de ello nació la nueva Reforma Educativa de 1994 que se comenzó a implementar ese mismo año y que, con algunas que otras modificaciones, es la vigente hasta nuestros días. Aparte de los nuevos paradigmas a seguir, cabe resaltar que la Enseñanza Escolar Básica pasaba, de tener 6 años, a dotarse de 9 años, divididos en tres ciclos, de tal modo que la obligatoriedad de asistencia a la escuela aumentaba en un 50% en cuanto a permanencia en los centros educativos. El sistema educativo vigente a partir de ese año incluye la educación de régimen general, o sea, formal, no formal y refleja, la educación de régimen especial y otras modalidades de atención educativa que están representados principalmente en la línea de la Educación Permanente. La Educación Inicial y Escolar Básica implementa el sistema bilingüe castellano guaraní de tal modo a llegar a toda la población. Ese año la ejecución presupuestaria del MEC alcanzó los 446.166 millones de Gs. y al año siguiente los 606.974 millones de Gs.
En los años noventa, el Departamento de Televisión Educativa y Cultural, más conocido como Teleducación, bajo la dirección del conocido músico y comunicador Jorge Garbett, y munido de modernos equipos suministrados por el organismo de Cooperación del Japón, llevó adelante una importante labor de rescate cultural que se plasmó en un número ingente de documentales televisivos sobre el patrimonio edilicio paraguayo, las artesanías tradicionales y los grandes nombres de nuestra música y nuestra literatura. También en ese entonces y ya entrado el nuevo milenio, el Sistema Nacional de Evaluación del Proceso Educativo, SNEPE, llevó a cabo regularmente pruebas anuales en la Educación Escolar Básica y en la Media, que buscaban medir con objetividad el desarrollo y asimilación de los currículum aplicados. Los resultados de las mismas se fueron publicando año tras año y en una de las últimas implementadas se buscó aquilatar el pensamiento crítico desarrollado por los estudiantes a partir de la implementación de la última reforma educativa.
En 1996 se produce una crisis gubernamental al ser desplazado el Gral. Lino César Oviedo de su puesto de comandante del Ejército, lo que obligó inclusive a la intervención de representaciones diplomáticas de países amigos y de la OEA. Durante varios días de ese abril, la tensión se hizo sentir en la ciudadanía hasta que por fin se aquietaron las aguas y las disposiciones del Ejecutivo fueron acatadas, en gran medida gracias a las manifestaciones protagonizadas por los jóvenes frente a la plaza del Congreso. En 1997, el Gral. Lino Oviedo fue descalificado por la justicia para presentarse a competir por la presidencia de la República, por lo que la dupla del Partido Colorado al final fue integrado por el Ing. Raúl Cubas Grau y el Dr. Luís María Argaña, que fue la fórmula ganadora en las elecciones generales de 1998. Ese año se promulgó la Ley Nro. 1.264 General de Educación, que es la que está vigente hasta nuestros días y regula todos los escalones del sistema educativo paraguayo. Por esta ley, el Ministerio de Educación y Cultura está encargado de la política educativa y de la supervisión y control de las instituciones de educación, excepto de las universidades, que se hallan regidas por el Consejo de Universidades. En 1997, el monto asignado al Ministerio de Educación dentro del Presupuesto General de Gastos de la Nación fue de 949.000 millones de Gs. En 1998 subió a 1.071.000 millones de Gs. y en 1999 alcanzó los 1.122.000 millones de Gs. Sin embargo la ejecución presupuestaria en materia educativa, debido a diversos motivos, se mantuvo estos años entre el 85 y el 92%. A fines de los noventa, el Ministerio de Educación inició un proceso por el cual gran parte de sus atribuciones y competencias comenzaron a ser transferidas gradualmente a instancias departamentales, locales e inclusive institucionales, en un esfuerzo de lograr mayor dinamismo y practicidad, mediante la descentralización y desconcentración de funciones. En el marco de esta nueva política, es que fueron surgiendo las Asociaciones de Cooperación Escolar (ACEs) y los Consejos Departamentales de Educación. Por otro lado y en función de lograr una separación objetiva de funciones, las supervisiones, que son las que se encargan de controlar el proceso educativo y su implementación a nivel de base, fueron divididas en administrativas y pedagógicas. En 1999 también se da el caso de que las universidades privadas tienen más alumnos que las estatales, ya que ese año las primeras suman 27.154 estudiantes mientras que las segundas llegan a solo 24.414, totalizando en conjunto 51.568.
En 1998 Juan Carlos Wasmosy entregó la presidencia a Raúl Cubas Grau quien nombró a la Dra. Celsa Bareiro de Soto como su Ministra de Educación y Cultura. Entre las primeras disposiciones de Cubas Grau se encontró el indulto concedido al Gral. Oviedo, lo que produjo gran descontento entre la ciudadanía y connotados líderes políticos de todo el país. Esto llevó a un juicio político al presidente ya entrado el año 1999. El 23 de marzo, el vicepresidente Luis María Argaña fue asesinado en plena calle, lo que motivó manifestaciones masivas de todos los partidos políticos y que inició lo que históricamente se conoce como el Marzo Paraguayo. El 26 se produjo la masacre de los jóvenes que protestaban frente al Congreso Nacional y el 28, ante la presión ejercida por todos los estamentos nacionales e internacionales, Cubas Grau renunció a la presidencia y el Gral. Oviedo huyó a la Argentina. Asumió entonces la primera magistratura de la nación el presidente del Congreso, Dr. Ángel Luis Macchi, quien tuvo como sus ministros de Educación a Nicanor Duarte Frutos y a Darío Zarate Arellano. El vicepresidente fue elegido más adelante y recayó el cargo en Julio César “Yoyito” Franco, del Partido Liberal. En mayo de 2000 el Gobierno afrontó un intento de golpe de Estado donde una unidad blindada disparó un cañonazo contra el Congreso provocando gran consternación en la población.
El movimiento militar, sin embargo, no fue acompañado por las demás unidades de las Fuerzas Armadas y, por lo tanto, no prosperó y al día siguiente las cosas volvían a la calma.
En el 2000, el Ministerio de Educación comenzó a implementar en el Paraguay, con el apoyo de la UNESCO, el modelo de educación inclusiva como experiencia pedagógica, y que sigue el lineamiento propuesto en la Conferencia Mundial de Salamanca de 1994. Dentro de este marco, la inclusión es entendida como el proceso de reconocer las diferencias existentes, y, a partir de ello, responder con nuevas propuestas en contenidos, enfoques, estrategias, y hasta estructuras, que satisfagan las necesidades de absolutamente todos los estudiantes. En el 2000, el Presupuesto General de Gastos de la Nación asignó al MEC la suma de 1.324.000 millones de Gs., lo que se mantuvo al año siguiente sin variación alguna. El número de los alumnos en el 2000 eran de 132.517 para la Educación Inicial, 1.219.031 para la Educación Escolar Básica, y 153.198 para la Media.
LA ENSEÑANZA MILITAR DE 1940 HASTA NUESTROS DÍAS
Imbuidos de las lecciones de la Guerra del Chaco y con el prestigio ganado por los militares, las siguientes décadas vieron el florecer de nuevas instituciones castrenses que buscaban perfeccionar al personal que elegía la carrera de las armas. Hay que tener en cuenta que desde la conflagración bélica con Bolivia, han gobernado el país, en total 6 militares de alto rango (cinco generales y un coronel), de los cuales cinco fueron excombatientes, y tres de ellos con cargo de comandantes operativos de grandes unidades en combate. En 1941, siendo gobernante el Gral. Higinio Morínigo, se creó el Instituto Geográfico Militar, y en 1944 se promulga el decreto que equipara los estudios de oficial egresado del Colegio Militar a los del Bachiller en Ciencias y Letras. Al año siguiente es creada la Escuela de Comando y Estado Mayor de la Armada Nacional y la Escuela Militar cambia su nombre por el de Colegio Militar. En 1949 abre sus puertas la Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas y el Liceo Militar Acosta Ñú, que hasta hoy recibe como integrantes a alumnos que cursan la Media. El plan de estudios del Liceo Militar se aprobó recién en 1955, y se reformó en 1960, todo ya en la época stronista y su local original funcionó durante años en el centro de Asunción hasta que en los noventa se mudó a sus nuevas instalaciones en Ytororo, entre Villeta e Ypané. En 1961 se crea el Instituto de Idiomas del Ministerio de Defensa, que es hasta ahora el que dicta algunos de los mejores cursos de inglés en el Paraguay. En 1968 se crea el Colegio Nacional de Guerra y en marzo de 1969 la Escuela Superior de Guerra dependiente del estamento castrense pasa a denominarse Escuela de Comando y Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Posteriormente pasó a llamarse Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército (ECEME), y en el 2002 se le agregó el nombre de “Mcal. José Félix Estigarribia”, en conmemoración del genio militar de la Guerra del Chaco. En 1970, el Colegio Militar se trasladó de sus instalaciones del centro, donde funcionó desde su creación, a su nuevo y moderno local en Capiatá, desvío a Areguá. En 1978 abrió sus puertas el Liceo Militar Nro. 2 “Cnel. Juan Francisco López” (Panchito López) con sede en Encarnación. En 1980 se crea el Comando de Institutos Militares de Enseñanza, más conocido como CIMEE, con asiento primero en Asunción y luego en Mariano Roque Alonso y que agrupa bajo un solo mando a las diversas casas de estudios castrenses. Dentro de esta estructura, en 1980 es reactivado el Comando de Institutos Navales de Enseñanza, la Escuela de Aplicaciones de las Fuerzas Armadas pasa a denominarse Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales del Ejército (EPOE), y en 1982 se crea el Comando de Institutos Aeronáuticos de Enseñanza. En 1988 comienza a funcionar la Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales de la Fuerza Aérea (EPOFAER). En 1991 se crea la Escuela de Comando y Estado Mayor de la Fuerza Aérea (ECEMFAER) que funciona hasta ahora como una Institución de Enseñanza de Nivel Superior, dependiente del Comando de Institutos Aeronáuticos de Enseñanza (CIAERE). En 1993, la Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas y la Federación Deportiva Militar Paraguaya se fusionan formando el Centro de Educación Física y Deportes Militares. En 1995, dentro de la reestructuración de las FF.AA., el Colegio Militar cambia de nombre por el de Academia Militar y en el 2002 se permite el ingreso de mujeres en sus cursos regulares. En 2006 egresaron los primeros oficiales militares de carrera del sexo femenino. Cabe acotar que todos los cadetes de la Academia Militar egresan de la misma con el grado o rango de subteniente o guardiamarina y el título académico de Licenciados en Ciencias Militares. Anteriormente también lo hacían con el título de Alfabetizadores de Adultos, ya que sus funciones los llevaban a servir en lugares remotos donde a menudo tenían a su cargo soldados analfabetos a quienes instruían en la enseñanza elemental. En 1999, el Colegio de Guerra pasa a denominarse Instituto de Altos Estudios Estratégicos y en el 2003 se lo reconoce como Instituto Superior de Educación con facultad de expedir títulos de posgrado como el de Maestría en Planificación y Estrategia. Lo mismo pasa en el 2004 con la Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales del Ejército (EPOE) que es elevada a la categoría de Instituto Superior de Educación y que lo habilita a expedir títulos de posgrado de Maestría en Operaciones Militares. En el 2006 también al Comando de Institutos Aeronáuticos de Enseñanza de la Fuerza Aérea se le otorga la facultad de organizar programas y a expedir títulos de licenciatura y maestría en Ciencias Militares. Dentro de esta organización educativa también funciona el Centro de Instrucción Especializada de la Fuerza Aérea (CIEFAER) y la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea.
En el Paraguay funcionaron y siguen funcionando misiones militares que trabajan con sus pares nacionales en adiestramiento del personal castrense; así, por ejemplo, está la Misión Naval Argentina que se instaló en el país en los años cuarenta y que ha servido al proceso de integración, como así también a la preparación adecuada de la dotación naval. Todos los años el Paraguay envía a los oficiales con mejores calificaciones a formarse en el extranjero, tanto en táctica y estrategia, como también en la utilización de las armas de última generación. Sin embargo, en los últimos años las Fuerzas Armadas han ido perdiendo cada vez más peso y su presupuesto se ha ido reduciendo de forma drástica. Mientras que en los sesenta, setenta y ochenta casi todos los jóvenes estudiantes asistían en sus vacaciones a entrenarse y formarse en técnicas militares y manejo de armamento a los cuarteles donde funcionaba el CIMEFOR, hoy en día la cifra de los mismos es ínfima, ya que casi todos los de las nuevas generaciones se amparan en el derecho de la objeción de conciencia, lo que se ha ido implementando de manera sistemática y masiva sin haberse creado hasta el momento el servicio civil alternativo. También se ha perdido en gran medida la enseñanza de las músicas patrióticas y hasta, lo que antes era una obligación diaria, la entonación del himno nacional en todas las instituciones educativas de la República, como una forma de rendir honores a la nación e incentivar el sentido de pertenencia a la misma. Todos estos elementos han venido concatenados teniendo como resultado una perdida sustancial del sentido de patria.
El largo preámbulo colonial
La era del Dr. Francia
La 1ra. Transición
La educación privada se hace presente
La educación militar hasta 1940
La “Década Prodigiosa” y Ramón Indalecio Cardozo
La Guerra del Chaco y los años posteriores
Los años cuarenta y el Gral. Morínigo
La 3ra. Transición y el gobierno de Federico Chávez
Los últimos años, la educación y el MEC
A modo de conclusión de esta primera edición
LA EDUCACIÓN PARAGUAYA EN ELCONTEXTO HISTÓRICO MUNDIAL
Explicativo de la Tabla
MAESTROS Y MAESTRAS DE LA PATRIA 1811-2011
1. Entre la libertad y la dictadura (1811 -1840)
2. Entre el progreso y el holocausto (1840 - 1870)
3. Entre el renacer y la revuelta (1870 - 1912)
4. Entre la pacificación y la guerra (1912 - 1936)
5. Entre el radicalismo y la revolución (1936 - 1954)
6. Entre la represión y la democracia (1954 - 2011)
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References: Artículo 8
 Artículo 3
 resolución 
 resolución 

Artículo 89

Artículo 90

Artículo 91

Artículo 92
 artículo 5
 artículo 92
 artículo 85