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Timestamp: 2018-08-22 01:35:54+00:00

Document:
﻿ SENTENCIA 327 DE DICIEMBRE 14 DE 2016
SENTENCIA 327 DE 14 DE DICIEMBRE DE 2016
CONTENIDO:EL ESTADO NO ES RESPONSABLE POR LA PRIVACIÓN INJUSTA DE LA LIBERTAD DE CIVIL QUE NO PAGO A TRABAJADORA SEXUAL POR SUS SERVICIOS, LO QUE CONFIGURA FALTA DE CONSENTIMIENTO Y POR TANTO SE PUEDE CONFIGURAR UN DELITO SEXUAL. POR LO ANTERIOR LA SALA EN PRIMERA MEDIDA EXHORTÓ A LA FISCALÍA Y A LA RAMA JUDICIAL A QUE PROCUREN LA PROTECCIÓN ADECUADA DE QUIENES HAN SIDO VÍCTIMAS DE CUALQUIER FORMA DE VIOLENCIA SEXUAL. LO ANTERIOR CON EL FIN DE QUE SE EMPIECE A CONSIDERAR EL INCUMPLIMIENTO DE COMPROMISOS DE PAGO EN EL COMERCIO SEXUAL COMO ELEMENTO DETERMINANTE DE LA FALTA DE CONSENTIMIENTO EN LA RELACIÓN. LA SALA ACLARÓ ADEMÁS QUE SI BIEN NO LE CORRESPONDE EVALUAR LAS PROVIDENCIAS PENALES, RESULTA CONTRARIO A LA DIGNIDAD HUMANA Y AL CONTENIDO AXIOLÓGICO DE LA CONSTITUCIÓN IGNORAR EL ESTADO DE MARGINALIDAD DE QUIENES, EN RAZÓN DE NECESIDADES APREMIANTES, EJECUTAN EL COMERCIO CARNAL, ASÍ COMO ECHAR DE MENOS LA MOTIVACIÓN DEL PAGO COMO ELEMENTO DE LA VOLUNTAD. DE ACUERDO CON ESTAS APRECIACIONES, EL ALTO TRIBUNAL NEGÓ LA REPARACIÓN SOLICITADA EN EL CASO EN CONCRETO EN RAZÓN, DE QUE SI BIEN EL ACTOR FUE ABSUELTO DEL DELITO DE VIOLENCIA SEXUAL, CON SU PROPIA VERSIÓN DE LOS HECHOS EVIDENCIA QUE DESCONOCIÓ LOS DEBERES BÁSICOS DE CONVIVENCIA Y RESPETO QUE SE DEBE TENER A ESTE GREMIO. FINALMENTE SE CONCLUYE QUE NO EXISTE RESPONSABILIDAD DEL ESTADO POR LA PRIVACIÓN INJUSTA DE LA LIBERTAD YA QUE SE CONFIGURA LA CULPA EXCLUSIVA DE LA VÍCTIMA Y POR TANTO NO ES PROCEDENTE LA ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA, DELITO CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL, CADUCIDAD DE LA ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA, DERECHO A LA LIBERTAD SEXUAL, TRABAJADOR SEXUAL, VIOLENCIA CONTRA LA MUJER, DELITO CONTRA EL GÉNERO, VÍCTIMA DE DELITO CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL
Sentencia 327 de diciembre 14 de 2016
Radicación: (…) 00327 01
Demandados: Nación - Rama Judicial - Fiscalía General de la Nación.
Bogotá, catorce de diciembre de dos mil dieciséis.
2.1. El señor Omar Mauricio es: (i) cónyuge de Geraldine, (ii) padre de Adriana y Patricia, (iii) hijo de Nancy y Orlando y (iv) hermano de Javier, Marina e Iván (copias de registros civiles de matrimonio y nacimiento —fl. 11, 13, 14, 17-20, cdno. 1).
2.2. El 16 de diciembre de 2003, el señor Omar Mauricio fue detenido a órdenes de la Fiscalía Seccional 002 de Rincón Guapo, con ocasión de la captura ordenada el 5 de diciembre, dentro de la investigación que se adelantó por la presunta comisión del punible de acceso carnal violento; situación que se prolongó hasta el 26 de diciembre siguiente, cuando esa agencia fiscal definió su situación jurídica y se abstuvo de proferir medida de aseguramiento (providencia del 5 de diciembre de 2003, mediante la cual la Fiscalía Seccional Segunda define la situación jurídica del señor Arturo Vidal y ordena la captura del señor Omar Mauricio —fl. 23-31, cdno. 1; boleta de detención 029 del 16 de diciembre de 2003, mediante la cual la Fiscalía Seccional 002 de Rincón Guapo solicita al director de la cárcel de esa localidad mantener en calidad de retenido al señor Omar Mauricio —fl. 14, cdno. pbas.; providencia del 26 de diciembre de 2003, mediante la cual la Fiscalía Seccional Segunda define la situación jurídica del señor Omar Mauricio y se abstiene de proferir medida de aseguramiento privativa de la libertad en su contra, al tiempo que revoca la dictada en contra del señor Arturo Vidal —fl. 40-47, cdno. 1; boleta de libertad 024 del 26 de diciembre de 2003 mediante la cual la Fiscalía Seccional 002 de Rincón Guapo solicita al director de la cárcel de esa localidad poner en libertad al demandante y al señor Arturo Vidal —fl. 15, cdno. pbas.). Se consignó en la providencia del 5 de diciembre de 2003:
Así las cosas, el primer indicio grave de responsabilidad nace precisamente de la denuncia que la ofendida realizara en contra de nuestro sindicado, donde y en forma primigenia, no supo decir siquiera sus nombres, empero lo individualizó y lo identificó con un alías, esto es, el de “CHUKY”, pero fue enfática en determinarlo como el gratuito agresor a su libertad sexual, dice que después de haber estado en compañía de unos amigos en un bar, al embriagarse estos se despidieron de ella y una amiga, preciso instante en que aparece nuestro sindicado en compañía de otro sujeto y las convidan a continuar en ese estado de disfrutar el rato en dicho lugar, luego nace en cabeza de este sujeto invitarlas a pasear en su vehículo y no notó nada irregular, ella y su amiga se subieron en el vehículo, el cual era conducido por el sindicado, mismo que tomara la ruta hacia la ciudad de Metrópolis. Estando a la altura del sitio denominado “Palomino”, fueron bajadas ella y su amiga en forma contraria a su voluntad, esto es, a la fuerza, para proceder a ser violentada en su libertad sexual, pues la accedieron los dos sujetos sin mediar su consentimiento y, dice que a su amiga no le pasó nada ya que ella se les escapó a dichos sujetos, de este modo nótese como la supuesta ofendida siempre dirigió sus decires en contra del sujeto que individualizó desde los comienzos de esta investigación, denuncia que se sale de toda temeridad, mala fe o lazo de amistad o enemistad, pues los sujetos eran personas recién conocidas para ella y su amiga y no vemos como se pueda prestar en forma consiente y voluntaria (…) para que dos sujetos a la vez la accedieran carnalmente (…).
Aunada a esa denuncia se cuenta también con el examen médico legal que le realizaran a la ofendida y con los diferentes exámenes de laboratorios, de ellos podemos extraer que la ofendida efectivamente fue vulnerada en su bien jurídicamente tutelado por el Estado, entonces, su libre disposición de su anatomía humana para los delitos del cuerpo, esos exámenes, mismos que fueran recolectados momentos después de haberse presentado el acto, determinan que efectivamente la ciudadana que recurrió a la autoridad había sido objeto de haber tenido relaciones sexuales (…), así al (sic) examen de fresco vaginal se observó la presencia de esperma, esto es, que la susodicha sí había tenido relaciones sexuales, de donde y entonces su denuncia no era gratuita sino basada en hechos que solamente a ella le correspondió vivir, por eso la forma tan peculiar y desprevenida en que los narra, es más el recto de paciente presentó fisuras y excoriaciones radiales recientes, lo que permite acotar que fue abusada a nivel anal y por nuestro sindicado en compañía de su amigo.
Luego en ampliación de denuncia pudo determinar al segundo sujeto que la accedió carnalmente, valga decir, el señor OMAR MAURICIO, mismo que se presentara al sitio donde labora la ofendida en ofrecimiento de dinero para que retirara la denuncia por ella interpuesta, a lo cual ella lo llevó ante los policiales, los cuales le aconsejaron que no reciba dinero y tomaron los datos de su segundo sindicado, incluso denota en su ampliación de denuncia que unos familiares de sus ahora denunciados le ofertaron arreglar las cosas por las buenas, dentro de ese grupo de personas hacía presencia la compañera de nuestro sindicado y ante la negativa de la ofendida estos procedieron a amenazarla, de todas maneras continúa dirigiendo su denuncia en forma clara y expedita (…).
2.3. El 15 de noviembre de 2005 la fiscalía profirió resolución de acusación en contra del demandante y ordenó su reclusión en la Cárcel de La Macarena, que se hizo efectiva el día 24 del mismo mes y año y se extendió hasta el 1º de marzo de 2006, fecha en la que el Juzgado Penal de Rincón Guapo decretó la nulidad de lo actuado a partir de la resolución de acusación (res. de acusación nov. 15/2005 —fl. 55-62, cdno. 1; boleta de detención 015 nov. 24/2005, mediante la cual la Fiscalía Seccional 002 de Rincón Guapo solicita al director de la cárcel de esa localidad mantener en calidad de detenido al señor Omar Mauricio —fl. 13, cdno. pbas.; acta de audiencia preparatoria mar. 1º/2006, en la que el Juzgado Penal del Circuito de Rincón Guapo dispone la nulidad de lo actuado a partir del auto de la res. de acusación, por indebida adecuación típica de la conducta —fl. 73-75, cdno. 1; orden de libertad mar. 1º/2006, mediante la cual el Juzgado Penal del Circuito de Rincón Guapo dispone la libertad del demandante —fl. 12, cdno. pbas.).
2.4. Nuevamente, el 19 de junio de 2007, se dictó resolución de acusación en contra del señor Omar Mauricio por el delito de acceso carnal violento, al tiempo que se ordenó su reclusión en la Cárcel de La Macarena, entre el 20 de junio siguiente y el 3 de abril de 2008, esto es, un día después de haber sido absuelto de responsabilidad por el Juzgado Penal del Circuito de Rincón Guapo. El demandante estuvo privado de la libertad por un total de doce (12) meses y veinticuatro (24) días (res. de acusación jun. 19/2007 —fl. 78, cdno. 1; orden de detención jun. 20/2007 proferida por la Fiscalía 002 Seccional de Rincón Guapo, dirigida al director de la Cárcel de dicha municipalidad —fl. 11, cdno. pbas.; sentencia abr. 2/2008, proferida por el Juzgado Penal del Circuito de Rincón Guapo —fl. 94-111, cdno. 1; orden abr. 3/2008, mediante la cual el Juzgado Penal del Circuito de Rincón Guapo exhorta al director de la Cárcel La Macarena para que ponga en libertad al señor Omar Mauricio —fl. 9, cdno. pbas.). El fallador penal consideró:
(…) terminó el proceso y llegó este momento procesal y aún las dudas respecto a ese momento previo y concomitante al acceso carnal no se aclaran, sacan avante en parte la posición de los procesados, y con ello la verdad se sumerge en la oscuridad y solo emergen ciertas situaciones aparentemente claras, pero con ellas no es suficiente para proferir condena por no demostrarse la responsabilidad penal, como tampoco se demuestra la inocencia de los mismos, sino que lo acaecido queda en un manto de dudas insalvables y el principio de PRESUNCIÓN DE INOCENCIA no sufrió pleno resquebramiento, y la absolución aflora, reitero, no por demostrarse la inocencia de los procesados, sino exclusivamente por la duda, y las dudas deben resolverse a favor de los procesados.
En concernencia con el segundo ingrediente del primer elemento estructural de la conducta, es decir, SI FUE O NO VIOLENTO EL ACCESO CARNAL, existen las dos versiones irreconciliables, y tal como ha quedado la duda hasta este momento persiste, y en esas condiciones, también queda en duda el elemento subjetivo respecto a la RESPONSABILIDAD de los procesados en el reato por el cual se les conculcaron los cargos jurídicos. A juicio de este despacho resulta innecesario atarearnos en el examen o análisis de todo aquel cúmulo de pruebas que se ciernen sobre las circunstancias de tiempo, modo o manera y lugar que redondearon el tipo penal reseñado en la resolución acusatoria sobre el instante previo y el concomitante a la relación sexual, por la sencilla razón de que respecto del señalamiento de los autores obran en el paginario (sic) las dos versiones insulares contenidas por un lado en la denuncia y en las ampliaciones de la señora ISABEL CRISTINA [presunta ofendida] y de su amiga; y por el otro lado, en las declaraciones de los procesados. Incluso la primera versión sin respaldo en otras pruebas orales o documentales; y la segunda versión con respaldo en los testimonios de WALTER DELGADO, quien declara que para la fecha de los hechos, en las horas de la noche observó una camioneta azul, con dos muchachos y una muchacha y que esa muchacha que estaba junto a la camioneta les gritaba que le dieran la plata ofrecida y ellos le decían que se subiera, pero ella no quería ante lo cual se fueron y la dejaron ahí; con el testimonio de JOAQUÍN GÓMEZ, quien atendió para la noche de los hechos hoy fallados en el bar o whiskería EL KOREANO, en calidad de administrador, y declara que la pareja conformada por ISABEL CRISTINA y su amiga y sus dos acompañantes masculinos, estuvieron en el sitio, ingirieron inicialmente una botella de ron, luego otra y en total 8 cervezas, incluso advierte que todos tomaron por parejo, y permanecieron una hora y media ingiriendo bebidas embriagantes y cuando su compañía masculina las dejó solas, ellas se quedan tomando cerveza y ron y ellas toman la iniciativa y se sientan en la mesa donde estaban los procesados, y cuando salieron afirma que ellas estaban bastante “prendidas” y abrazaban a sus acompañantes; y finalmente DORIS AGUIRRE, en calidad de mesera de EL KOREANO, declara que en la noche de los hechos, cuando la compañía se va del sitio, ellas, refiriéndose a ISABEL CRISTINA y su amiga estaban borrachas y luego una de ellas, a quien ubica “…la pelada bajita se le sentaba en las piernas de uno de ellos, estaban dándose besos…”. Con estas pruebas se demuestra en parte la versión de los procesados, quienes siempre han ubicado a las damas en cita como personas que estaban bajo el influjo de bebidas embriagantes; que la iniciativa de acercarse a la mesa de los procesados fue de ellas; que incluso realizaron actos amorosos, con lo cual desmienten lo expresado por ellas al afirmar cosas totalmente distintas, y esta instancia se hace el siguiente interrogante.
Corresponde a la Sala determinar —en función de los hechos probados— si la Nación - Fiscalía General es patrimonialmente responsable por la privación de la libertad que padeció el señor Omar Mauricio, tildada de injusta, a la luz de los artículos 90 de la Carta Política, y los artículos 65 y 68 de la Ley 270 de 1996 Estatutaria de la Administración de Justicia.
Ahora bien, en casos como el sub judice, el análisis de la responsabilidad necesariamente debe hacerse en los términos de la Ley 270 de 1996 y particularmente en aplicación de los artículos 2º, 83 y 95 constitucionales, a efectos de descartar la culpa grave o el dolo civil. Bajo ese entendido, el análisis de la mayor o menor diligencia del privado de la libertad respecto de sus deberes de convivencia social deviene en imperativo, en tanto no se comprende la exigencia de responsabilidad del Estado sin considerar la conducta de la víctima, lo que no se traduce en volver sobre las actuaciones de esta en razón de la conducta delictiva por la que fue absuelta, dada la autonomía del juicio de responsabilidad y el imperativo de no volver sobre lo decidido por el juez penal, único autorizado para resolver sobre la conducta punible.
Esto es así porque, acorde con el artículo 70 de la Ley 270 de 1996, acreditada la culpa grave o el dolo civil de la víctima, es claro que se impone al juez de la responsabilidad proferir sentencia adversa a sus pretensiones, al margen de la presunción de inocencia y los imperativos de legalidad, juez natural, favorabilidad y non bis in idem.
En ese orden de ideas, para efectos de la reparación, es menester considerar también i) el descuido o negligencia del encartado en el cumplimiento de los deberes, en la vigilancia, cuidado o pericia, en los que no habrían incurrido las personas negligentes o de poca prudencia en sus actuaciones —culpa grave, equivalente al dolo— y ii) “…la intención positiva de inferir injuria a la persona o propiedad de otro” (C.C., art. 63), al margen de los elementos que configurados legitiman la pérdida de la libertad, habida cuenta que se trata de la culpa o el dolo de quien reclama como víctima y no del infractor de una conducta típica, antijurídica y culpable. Casos en los que, de conformidad con lo previsto en el artículo 70 del a Ley 270 de 1996, “…se exonerará de responsabilidad al Estado”.
(…) para determinar la existencia de la culpa grave o del dolo, el juez no se debe limitar a las definiciones contenidas en el Código Civil, sino que debe tener en cuenta las características particulares del caso que deben armonizarse con lo previsto en los artículos 6º y 91 de la Constitución Política sobre la responsabilidad de los servidores públicos, como también la asignación de funciones contempladas en los reglamentos o manuales respectivos. Agregó [la Corte Constitucional] que es igualmente necesario tener en cuenta otros conceptos como son los de buena y mala fe, que están contenidos en la Constitución Política(11) y en la ley a propósito de algunas instituciones, como por ejemplo contratos, bienes y familia.
Al efecto, vale poner de presente algunos apartes del acta de diligencia de indagatoria que rindió el demandante (fl. 36-39, cdno. 1) —se resalta—:
(…), ella era flaca, estaba como más entonada, pues yo a ellas las había visto, cuando dijeron que les gastara yo les pregunté que cómo era la cosa, que yo les gastaba trago pero que como era la cosa, pues a gratis nada, ella me dijo que le gastara y que habláramos, se sentó con su compañera y pidió cerveza para las dos, después de un ratico el muchacho Arturo se fue a dejar a los hijos para la casa, yo me quedé con ellas dos y ya después que estaban entradas le dije a ella que cómo era la cosa, entonces esta me respondió que cuánto le iba a dar, yo le pregunté qué cuánto era lo que cobraba, ella me dijo que le diera cincuenta mil pesos y entonces yo le dije que yo no le podía dar, después de un rato Arturo llegó ahí, él estuvo hablando con la otra muchacha que era gordita aindiada (sic) a quien no conocía, este Arturo con la muchacha estaban conversando pero no sé qué arreglarían ellos ahí, yo con la otra muchacha ya habíamos hablado de que íbamos a estar un rato juntos y que le daría algo de dinero, pero no todos los cincuenta mil pesos, incluso que la gordita como en dos o tres ocasiones le decía a la que estaba conmigo “prima vámonos”, la muchacha como estaba sentada en mis rodillas, ella decía que no fresca que ahora vamos, después ella se paró y no sé qué cosa le diría al oído a la otra muchacha y se quedó sentada con Arturo; después de un rato yo le dije que fuéramos a estar un rato ya que en eso habíamos quedado y ella me dijo que listo, que nos fuéramos, nosotros salimos de ahí, Arturo había dejado un carrito fuera de El Koreano y nos fuimos en la camioneta que yo tenía que era una doble cabina y la más flaquita con la que habíamos pactado precio se sentó en la parte de adelante conmigo y la otra se sentó atrás con Arturo, de ahí salimos hacía la parte norte, eso debe ser El Costal, es por las cruces, ahí parqueé la camioneta, me bajé y di la vuelta y me paré donde estaba ella y le comenté a él “bueno, yo vine a lo que vine, no sé ustedes a qué vinieron”, le abrí la puerta a ella y entonces le dije que si al fin y ella me contestó que sí, que listo, ella me decía que le pagara ya, que necesitaba la plata para sus hijos, ella ese día iba con yin (sic), yo comencé a hablar con ella y Arturo y la otra muchacha, ellos se bajaron de la camioneta y pues yo me quedé en la camioneta haciendo el amor con ella, pero Arturo estaba solo, entonces le pregunté de la muchacha y él me respondió que se había ido al baño para el baño y que no había regresado y entonces este Arturo le dijo a la pelada que había estado conmigo que si lo dejaba estar a él también y ella le respondió que le diera veinte mil pesos y que sí, que ella se dejaba hacer el amor, antes de él estar con ella, ella le dijo que se separara un momentico, que ella quería orinar, se fue para la parte delantera de la camioneta, luego volvió y pues comenzaron con Arturo a hacer lo que tenían que hacer y yo me pasé para el lado de la camioneta y pues yo estaba orinando sobre llanta de la camioneta y cuando estaba orinando sobre la llanta, venía alguien en una moto y resulta que había sido un señor a quien yo distingo, él vive en Palomino, él paró porque reconoció la camioneta y me preguntó que qué era lo que me pasaba, si estaba varado o qué, yo le dije que no, que sólo estaba esperando la pareja que estaba adentro de la camioneta terminando de hacer lo que estaban haciendo ahí (…), el muchacho de la moto siguió su camino, después de un momento ellos terminaron de hacer lo que estaban haciendo y ella cogió y se subió a la parte de atrás a vestirse (…), cuando estuvo lista se subió a la camioneta y Arturo y yo nos regresamos a la parte de adelante, yo venía conduciendo, la muchacha en la segunda banca y prendimos la camioneta y nos vinimos, cuando ya casi llegamos a la bomba me quedé sin gasolina, pero con el impulso que traía el carro alcanzamos a llegar a la bomba y yo le mencioné a ella que solamente traía ocho mil pesos y que tocaba echarle gasolina a la camioneta, que le echaría cinco mil pesos de gasolina y que los tres mil restantes eran para ella, que si quería los recibiera y este muchacho Arturo dijo que él tampoco tenía plata, cuando eso nos amenazó y nos dijo espérense y verán y se bajó de la camioneta y ahí mismo comenzó a pedir la plata, que le pagáramos, eso lo dijo en varias ocasiones. El que estaba tanqueando me pasó la llave y yo cogí y prendí la camioneta, cuando prendí las luces observé que adelante y en un quiosco estaba un señor que tiene un parqueadero ahí y tiene una mano mala (…), estaba con otra señora ahí, el otro no sé quién era, él se nos reía del escándalo que nos estaba formando la vieja esta, ya prendimos la camioneta y le dije a la muchacha que se subiera y ella no quiso, por eso nosotros nos vinimos, pasé dejando a Arturo por el sitio donde había dejado el carro y nos despedimos y cada quien se fue para su casa (…).
También vale poner de presente la indagatoria rendida por el señor Arturo Vidal, quien se encontraba con el demandante el día de los hechos, acorde con el entendimiento que de la misma sentencia del 2 de abril de 2008 se señala (fl. 94-111, cdno. 1):
Indagatoria de ARTURO VIDAL, en cuyo desarrollo manifestó que para la fecha de los hechos se encontraba con sus hijos, a quienes había llevado a comer pizza y se encontró con su amigo OMAR M., quien lo invitó a tomar cerveza en “El Koreano”, llegando luego otro amigo conocido como “El Niche” y se tomaron dos cervezas cada uno. Que luego llegaron dos parejas, los cuales ya estaban tomados e ingresaron al lugar y poco después salieron y se fueron, pero las mujeres se regresaron, les tumbaron las bebidas y después se sentaron con ellos. Que al ver tal situación fue a dejar a los niños a la casa y se devolvió a seguir tomando, llegando luego y encontrando a su amigo OMAR MAURICIO con las muchachas al interior del establecimiento, ocurriendo después que empezaron a enamorarlas y la mujer que estaba con OMAR le manifestó que fueran a tomar a otro lugar, pero la que estaba con él (el indagado) no quería, pero habló con la otra fémina al oído y accedió a salir del sitio. Que salieron para la parte norte del lugar y le pidió a la que en ese momento lo acompañaba que hicieran el amor, a lo que ella accedió, pero pidió ir al baño y al salir ya no regresó. Que la otra mujer que estaba con OMAR, le pedía $ 50.000 o que le ayudara con los hijos y estuvieron haciendo el amor en la cabina de la camioneta y que al acabar OMAR se paró y le refirió que le hiciera el amor a la mujer, por lo que le pidió realizar tal acto, pidiendo la mujer para acceder $ 20.000, pero no se los dio porque no tenía dinero. Que luego regresaron los tres en la camioneta y la mujer se bajó en la “bomba” de arriba y en ese lugar se quedó, yéndose luego cada uno para sus casas. Que las mujeres les pidieron que les gastaran cerveza, pero que ellas ya estaban “prendiditas”, tomando con ellos únicamente cerveza, sin saber que bebieron antes. Que es mentira lo referido en la denuncia, en primera lugar porque la denunciante iba con “CHUKY” u OMAR y porque la mujer les pidió plata, argumentando que la rabia de la mujer es porque no le dieron el dinero, además que la que más insistía que salieran del lugar, para la parte de arriba, era la mujer con la cual sostuvieron relaciones sexuales (…).
Declaración de WALTER DELGADO (conocido como…), quien manifestó que para la fecha de los acontecimientos no se encontraba trabajando como celador del parqueadero de la estación de gasolina del barrio (…), pero que como vive por ahí, siempre da vueltas por ahí, observando una camioneta de color azul y dos muchachos, uno moreno y otro como mono, a los que una mujer les gritaba que “le dieran la plata que le habían ofrecido”, que no se la robaran. Que alcanzó a escuchar que los hombres le decían que se subiera, pero que ella no lo hizo y se fue a pie (…).
Declaración de (…), quien manifestó que para un día lunes sin recordar la fecha, observó una camioneta azul oscura que estaba estacionada en la vereda (…) y había un hombre en la parte de atrás del vehículo, orinando. Que por haber reconocido el vehículo se acercó a preguntar si estaba varado, recibiendo por respuesta que no y que lo que hacía era esperar que un amigo que estaba en el interior del automotor, terminara con una mujer. Que se acercó al vehículo y efectivamente vio a una pareja teniendo sexo (…).
Igualmente, previó el deber de “adoptar, en forma progresiva, medidas específicas, inclusive programas, para”(21):
b) Modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres […] para contrarrestar prejuicios y costumbres y todo otro tipo de prácticas que se basen en la premisa de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los géneros o en los papeles estereotipados para el hombre y la mujer que legitimizan o exacerban la violencia contra la mujer(22).
(…) tendrán especialmente en cuenta la situación de vulnerabilidad a la violencia que pueda sufrir la mujer en razón, entre otras, de su raza o de su condición étnica, de migrante, refugiada o desplazada. En igual sentido, se considerará a la mujer que es objeto de violencia cuando está embarazada, es discapacitada, menor de edad, anciana, o está en situación socioeconómica desfavorable o afectada por situaciones de conflictos armados o de privación de su libertad(23).
Sobre la situación de personas que, como las trabajadoras sexuales, por variadas razones se ubican en más de una condición de desventaja social, la Corte Constitucional tuvo la oportunidad de referirse en la Sentencia T-736 de 2015(24)—se resalta—:
33. Los trabajadores sexuales conforman un grupo discriminado y marginado por su actividad respecto a los cuales el Estado tiene un deber de especial protección bajo los mandatos constitucionales de la igualdad material. Es necesario enfatizar que existe una diferencia entre el trabajo sexual lícito que parte del ejercicio de la voluntad libre y razonada de su titular, así se dé en contextos de vulnerabilidad socioeconómica, y la prostitución forzada o la explotación de seres humanos por el lucro económico de terceros (…).
34. En contraste, el trabajo sexual lícito, es decir, la prostitución por cuenta propia o por cuenta ajena —a partir del ejercicio de la voluntad libre y razonada, y la actividad comercial de las casas de prostitución, no se encuentran penalizadas en Colombia(27). Sin embargo, la prostitución es una actividad que reviste de estigma y prejuicios a las personas que la ejercen por voluntad, lo cual tiene el efecto de la discriminación. Esta discriminación tiene dos fuentes principales, una social y otra legal. La social, surge del trato y lugar que la sociedad le ha dado a la prostitución lícita, la cual es tolerada, pero al mismo tiempo provista como indigna e indeseada (…).
La prostitución es definida como “la prestación de un servicio sexual por el cual se recibe una retribución económica y cuyo intercambio permite una `negociación y ejercicio de servicios sexuales remunerados´”(28). La valoración moral de la actividad, ha partido del reproche social a las relaciones sexuales en las que no medie un compromiso afectivo, no se tenga el objetivo de la reproducción, y en las que se dé una contraprestación económica, sin importar si hay voluntad en dicha transacción(29). Históricamente, la prostitución ha tenido una cara visiblemente más femenina, pues son las mujeres que ejercen la prostitución, quienes han sido excluidas de la sociedad, por ejercer una actividad irregular y vergonzosa. Entonces, el trato hacia quienes ejercen esta actividad se ha fundamentado en conceptos de inferioridad y subordinación. No obstante, sólo a las mujeres, o a la parte activa del trabajo sexual, se le ha reprochado de esa forma, no a quien busca o compra los servicios.
Ahora bien, la atribución de características o visiones generalizadas hacia un grupo como estereotipos, pueden constituir prejuicios, que a su vez generan discriminación, más cuando constituyen omisiones en el ejercicio de la autoridad o marcan el razonamiento de la intervención del Estado. Estas prácticas contribuyen a la subordinación del grupo en la sociedad, y hacen a las personas que lo componen invisibles para el Estado, quien está obligado a proteger sus derechos como seres humanos. Tal y como se evidencia en la jurisprudencia de esta corporación, la evaluación moral de la prostitución se ha desprendido de un patrón de valoración cultural que ha tendido a menospreciar a quienes ejercen tal actividad. Este acercamiento, que responde a estereotipos negativos, ha generado una visión de un menor valor hacia estas personas, a partir de la estigmatización (resaltado original del texto).
Se trata de mitigar la desigualdad advertida en autos, cuando menos con el reconocimiento de la misma. Ciertamente, en ocasiones, el acceso a la justicia se constituye como una de las principales barreras para lograr la empresa de una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres, tal como lo expone un riguroso estudio publicado por la Corporación Humanas —Centro Regional de Derechos Humanos y Justicia de Género—(34):
1. La garantía de tomar decisiones libres, voluntarias e informadas durante el trámite del proceso se asegura a los procesados pero no a las víctimas.
2. La publicidad del proceso prevalece siempre sobre la dignidad de la víctima.
Si bien es cierto que las audiencias deben ser por regla general públicas, también es cierto que tanto el derecho colombiano (L. 906/2004148) como el derecho penal internacional (reglas de procedimiento y prueba para los procesos ante la Corte Penal Internacional) consagran excepciones a esta regla, que permiten la realización de partes del juicio a puerta cerrada, para garantizar la intimidad y privacidad de la víctima; la presentación de testimonios por medios electrónicos o especiales que permitan garantizar la seguridad de las víctimas; o la utilización de seudónimos o de mecanismos para distorsionar la imagen o la voz, para preservar la identidad de las víctimas.
3. La falta de representación legal de los intereses de las víctimas.
4. Protección de la libertad del procesado con desprotección de la seguridad de la víctima.
Así, la víctima quedó protegida sólo en los casos donde procedió contra el procesado la medida de aseguramiento de detención preventiva sin sustitución de medida, es decir en el 41% de los casos revisados. En la mayoría de casos se encontró una baja utilización de medidas de protección para las víctimas. En el 87% de los casos de lesiones personales y en el 89% de los de violencia intrafamiliar cometida por el hombre sobre su cónyuge o compañera permanente, no hubo captura del procesado y la Fiscalía no solicitó ninguna medida de protección, ni siquiera la de aseguramiento. Sólo en el 13% de los casos por lesiones personales y en el 11% de los de violencia intrafamiliar hubo captura del victimario y se solicitó medida de aseguramiento de detención preventiva. Sin embargo, en los casos de lesiones personales sólo procedió la solicitud en la mitad de ellos. Aun cuando en los casos de homicidio cometidos por el hombre sobre su pareja y de acceso carnal sí se solicitaron y procedieron las medidas de aseguramiento privativas de la libertad es importante tener en cuenta que muchas mujeres víctimas de lesiones personales y violencia intrafamiliar cometida por su cónyuge o compañero permanente lo son también de violencia sexual pero no lo denuncian pues la mayoría consideran que deben satisfacer con su cuerpo los deseos sexuales de sus cónyuges haya o no violencia física (…).
5. La complejidad de la prueba.
6. La ausencia de garantías procesales para hacer efectivo el derecho a la reparación.
Adicionalmente, a los obstáculos mencionados, se observó que los procesos por violencia contra las mujeres tienen una mayor propensión a ser cerrados mediante un acuerdo, debido al alto volumen de casos de violencia contra las mujeres que se registran, sumado a la creencia arraigada de que se trata de casos de poca importancia que pueden ser resueltos fuera de los tribunales. Con el fin de lograr las metas de descongestión y disminuir el número de casos que tienen a cargo, los funcionarios y funcionarias judiciales buscan llegar a un acuerdo más no el cumplimiento efectivo de los compromisos adquiridos por el procesado. También se observó que las mujeres víctimas de delitos por razones de género, justamente por la situación de vulnerabilidad en que se encuentran, se ven enfrentadas a una serie de problemas que profundizan la discriminación que las afecta, perpetúan la violencia e impiden el ejercicio de sus derechos (…) —subrayas de la Sala—.
2 Copia del oficio 1556, suscrito por el secretario del Juzgado Penal del Circuito de Rincón Guapo y dirigido al Procurador General de la Nación (fl. 126, cdno. 1), a través del cual se remiten copias de la sentencia del 2 de abril de 2008 “mediante la cual se absolvió a OMAR MAURICIO Y OTRO POR ACCESO CARNAL VIOLENTO (…), Así mismo se hace saber que dicho fallo quedó debidamente ejecutoriado el 15-IV-2008”.
3 Sentencias de ésta misma Subsección, proferidas el 6 de abril de 2011 dentro del expediente 19.225, C.P. Stella Conto Díaz del Castillo, del 28 de mayo de 2015 dentro del expediente 33.907, C.P. Stella Conto Díaz del Castillo, y del 30 de abril de 2014 dentro del expediente 27.414, C.P. Danilo Rojas Betancourth.
4 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera Subsección A, sentencia de 24 de marzo de 2011, expediente 19067, C.P. Mauricio Fajardo Gómez.
5 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera Subsección B, sentencia de 18 de febrero de 2010, expediente 17933, C.P. Ruth Stella Correa Palacio.
6 Al respecto pueden consultarse las sentencias que dictó la Sección Tercera: 25 de julio de 1994, expediente 8483. C.P. Carlos Betancur Jaramillo; 21 de octubre de 1994, expediente 9.618, C.P. Julio César Uribe Acosta; 12 de abril de 2002, expediente 13.922, C.P. Germán Rodríguez Villamizar; 5 de diciembre de 2005, expediente 23.218, C.P. María Elena Giraldo Gómez; y auto de 22 de mayo de 2003, expediente 23.532, C.P. Ricardo Hoyos Duque.
9 Corte Constitucional, sentencias C-484 de 2002, M.P. Alfredo Beltrán Sierra; C-455 de 2002, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra; C-423 de 2002, M.P. Álvaro Tafur Galvis.
10 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia de 9 de junio de 2010, expediente 37722, C.P. (E) Mauricio Fajardo Gómez.
11 “[24] El artículo 83 Constitucional reza: Las actuaciones de los particulares y de las autoridades públicas deberán ceñirse a los postulados de la buena fe, la cual se presumirá en todas las gestiones que aquellos adelanten ante estas”.
12 Cfr., “The stereotype of the Latino family comprising an authoritarian man and a dependent, submissive woman (Bozett and Hanson, 1991) has been challenged in the face of urbanization and acculturation. Traditionally, Latino fathers were depicted as fighting roosters through terms like macho, borracho (drunk) and bien gallo (fighter) (Coltrane and others 2004)”. (El estereotipo de la familia latina que comprende un hombre autoritario y una mujer sumisa dependiente (Bozett y Hanson, 1991) ha sido impugnada en el contexto de la urbanización y la aculturación. Tradicionalmente, los padres latinos se representan como gallos de pelea a través de términos como machista, borracho (drunk) y buscapleitos o “buen gallo” (luchador) (Coltrane y otros, 2004; traducción libre); United Nations, MEN IN FAMILIES, and Family Policy in a Changing World, págs. 53 y 54.
13 Expediente 41.208, C.P. Stella Conto Díaz del Castillo.
14 “[21] Artículo 1º ibídem”.
27 “[142] Código Nacional de Policía. Decreto 1355 de 1970. “ART. 179.—El solo ejercicio de la prostitución no es punible”.
30 “[145] Rebecca J Cook & Simone Cusack, Estereotipos de Género: Perspectivas Legales Transnacionales, Profamilia, 2010. “Un estereotipo es una visión generalizada o una preconcepción sobre los atributos o características de los miembros de un grupo en particular o sobre los roles que tales miembros deben cumplir (vg. Mujeres, lesbianas, adolescentes). Según esta definición, los estereotipos presumen que todas las personas miembros de un cierto grupo social poseen atributos o características particulares (v.g. los adolescentes son irresponsables) o tienen roles específicos (v.g. las mujeres son cuidadoras por naturaleza). Para calificar una generalización como un estereotipo, no importa si dichos atributos o características son o no comunes a las personas que conforman el grupo o sus miembros de hecho, poseen o no tales roles. El elemento clave es que, en tanto se presume que el grupo específico posee tales atributos o características o cumple con esos roles, se cree que una persona, por el sólo hecho de pertenecer a él, actuará de conformidad con una visión generalizada o preconcepción existente acerca del mismo”.
31 Sentencia T-629 de 2010 M.P. Juan Carlos Henao Pérez.
32 “[151] Sentencia T-629 de 2010, M.P. Juan Carlos Henao Pérez. En Documento ‘Primer Foro sobre Prostitución en Bogotá, Hablemos de Prostitución, marzo 30 de 2009”, folio 101-102, tercer cuaderno: “Y, valga destacarlo, por esto también resulta explicable que en el Documento denominado `Primer Foro sobre Prostitución en Bogotá, Hablemos de Prostitución, marzo 30 de 2009´, en la `mesa´ de normatividad y derechos se haya dicho entre otras cosas, que no ha existido un lenguaje común en relación a la prostitución, `ya que no se puede hablar de Derechos Humanos cuando se desarrolla un oficio como la prostitución´. O que en la encuesta realizada por el Distrito en los conversatorios de `Hablemos de prostitución en Bogotá´ como parte del plan de desarrollo Bogotá Positiva 2008-2012, con un grupo diverso pero inclusivo de mil entrevistados, comprendidos todos los actores de la prostitución como actividad , cuyos resultados se trajeron al proceso, un 36% estimaran que las mujeres en situación de prostitución no pueden ´nunca (…) quejarse de abuso sexual o violación´, porque esto hace parte de su trabajo por el cual `reciben un pago´ , con lo que se está diciendo que quienes ejercen la actividad, son sujetos que no tiene ni honra ni pudor sexuales, y que pueden ser agredidos y violentados, es decir que, no preservan su dignidad moral por el hecho de vender servicios sexuales. Por esto, en fin, un 42% de aquellos afirma que `una persona en situación de prostitución nunca podrá ser buena madre´, lo que significa la negación a priori de un derecho inherente al desarrollo de la personalidad, consistente en reproducirse y formar una familia (C.P., arts. 16 y 42), fundada en el único supuesto de la actividad a la que el sujeto en cuestión se dedica. Una apreciación que resulta aún más impactante, en cuanto que, según indican otros estudios del Distrito capital, la mayoría de las mujeres dedicadas a la prostitución son madres cabeza de familia”.
33 Vale destacar que en esta decisión la Corte dispuso que “en razón al contexto de vulnerabilidad quienes ejercen la prostitución legalmente por falta de regulación en el campo laboral que les otorgue la protección del trabajo digno se exhortará al Ministerio de Trabajo que elabore una propuesta de regulación sobre el trabajo sexual, de acuerdo con los lineamientos establecidos en esta decisión” —se resalta—.
35 “[145] la corporación Humanas - Centro Regional de Derechos Humanos y Justicia de Género realizó una investigación sobre el funcionamiento práctico del sistema penal acusatorio en Colombia. En este aparte se presenta una síntesis de los principales resultados del trabajo mencionado. La investigación encontró que las mujeres víctimas de las diferentes formas de violencia de género en Colombia enfrentan numerosos obstáculos para acceder a la justicia, los cuales pueden agruparse en tres categorías: 1) los obstáculos relacionados con la desigualdad en la protección procesal entre los procesados y las víctimas de violencia, 2) los relacionados con las exigencias de la descongestión judicial y la celeridad de los procesos y 3) los obstáculos relacionados con la histórica discriminación que afecta a las mujeres y el desconocimiento de ella en la práctica judicial. Los resultados de esta investigación fueron publicados en La situación de las mujeres víctimas de violencias de género en el sistema penal acusatorio”. Bogotá, 2008.
39 “Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares” —se resalta—.
40 “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan” —se resalta—.
43 Artículos 15 y 42 de la Constitución Política, 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y 11.2 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos.

References: resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 70
 artículo 70
 artículo 83
 Artículo 1