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Timestamp: 2018-09-20 01:29:40+00:00

Document:
Tendencias sobre formación vocacional y la orientación profesional
Tendencias sobre la formación vocacional y la orientación profesional hacia carreras agropecuarias en la educación primaria
Trends in vocational training and career guidance for agricultural careers in primary education
Daysi Sánchez Riesgo[i]
Gloria María Jaime Mirabal[2]
Los problemas de la formación vocacional y la orientación profesional, son situaciones aún no resueltas satisfactoriamente en el sistema educativo cubano. Este término ha ido evolucionando en Cuba a partir del año 1959, han sido diversos los autores, las normativas y resoluciones que han abordado este tema, notándose una dispersión en el vocablo empleado.
Las serias dificultades que subsisten en este sentido sitúan a directivos y maestros ante el reto de redoblar esfuerzos para realizar profundos análisis y cambios, encaminados a dar una respuesta acertada que permita revertir la situación, lo cual constituye un complejo reto a asumir por la educación en los momentos actuales, donde la clase es la célula fundamental para el fortalecimiento de este proceso, y cada asignatura provea las herramientas necesarias para motivar a los escolares hacia la elección adecuada de una profesión tan demanda como lo es, las carreras de perfil agropecuario. Se enfatiza en el papel que desempeña el maestro y agentes socializadores para su desarrollo, a tono con las transformaciones que se están llevando a cabo en la educación primaria. En el estudio se emplearon métodos del nivel teórico tales como: histórico-lógico, análisis-síntesis, inducción-deducción y la sistematización.
The problems of vocational training and professional orientation are situations that have not yet been satisfactorily resolved in the Cuban educational system. This term has evolved in Cuba since 1959, have been various authors, regulations and resolutions that have addressed this issue, noting a dispersion in the term used.
The serious difficulties that remain in this sense place managers and teachers before the challenge of redoubling efforts to carry out deep analyzes and changes, aimed at giving a correct answer that allows to reverse the situation, which constitutes a complex challenge to assume for the education in The current moments, where the class is the fundamental cell for the strengthening of this process, and each subject provides the necessary tools to motivate the students towards the appropriate choice of a profession as demand as it is, the races of agricultural profile. It emphasizes the role of the teacher and socializing agents for their development, in tune with the transformations that are taking place in primary education. The study used methods of theoretical level such as: historical-logical, analysis-synthesis, induction-deduction and systematization.
Palabras clave: formación vocacional y orientación profesional, carreras agropecuarias, maestros, educación primaria.
Key words: vocational training and vocational guidance, agricultural careers, teachers, primary education.
El ser humano requiere de orientación para afrontar situaciones a diario, necesidad presente en todas las etapas de formación de la personalidad constituyendo un requerimiento imprescindible para su desarrollo. En la educación cubana este criterio adquiere un gran valor que tiende al desarrollo de la personalidad de manera armónica, integral y consciente, por ello, la formación y desarrollo de los individuos implica a la escuela, la familia, la comunidad, los organismos y las organizaciones.
El tema del presente trabajo, concerniente a la formación vocacional y orientación profesional (FV-OP) ha cobrado especial interés en el contexto cubano después de 1959, con el triunfo de la Revolución donde se produjeron grandes cambios en todo el sistema económico, político y social. La educación se transforma desde sus raíces y la FV-OP forma parte de la política educacional diseñada. No obstante, en los primeros años del proceso revolucionario afloraron diferentes problemas que contribuyeron al perfeccionamiento del trabajo desplegado.
El objeto investigado ha sido abordado por diferentes autores, vislumbrándose diversas terminologías relacionadas con los términos FV-OP. Para ello el Ministerio de Educación concibió resoluciones orientadas hacia esta esencial tarea.
Teniendo en cuenta la importancia del tema, y consecuentemente con la necesidad de su tratamiento, se ha llegado al convencimiento del papel que desempeña la preparación de los maestros para desarrollar esta actividad siendo los protagonistas principales de la formación vocacional y la orientación profesional de los escolares en los distintos niveles de enseñanza, contribuyendo al desarrollo de su personalidad. En este sentido, a la escuela le corresponde asumir una alta responsabilidad, pues desde edades tempranas debe tener como encargo la conducción de este proceso, si se considera que es la institución que debe contar con el personal idóneo y calificado para ejercer una influencia perdurable y activa, mediante el desarrollo de múltiples actividades en función de establecer condiciones que propicien el fortalecimiento de la FV-OP hacia carreras agropecuarias, de conjunto con los agentes socializadores, para de esa manera formar los escolares sobre la base de las principales necesidades laborales del país y los territorios, donde se enmarca la urgente tarea de la producción de alimentos como elemento esencial para garantizar la continuidad de la Revolución Cubana.
El artículo tiene como objetivo sistematizar los antecedentes histórico-tendenciales que han transcurridos en el proceso de formación vocacional y la orientación profesional de manera general y en lo particular hacia carreras agropecuarias.
La orientación surgió con el propio hombre, en su vinculación al proceso de formación y desarrollo de la personalidad, en función de la satisfacción de sus diversas necesidades, entre ellas, las relacionadas con la selección, estudio y práctica de una profesión determinada. Es por ello, que se dice que la orientación debe manifestarse durante toda la vida, lo cual resulta fundamental en la etapa de formación y desarrollo de la personalidad especialmente en aquel momento en que a la persona le resulta difícil la toma de decisiones al no sentirse debidamente preparado para ello. En particular la formación vocacional y la orientación profesional se le atribuyen en la actualidad un importante papel, constituyendo un aspecto determinante en el desarrollo del individuo.
La formación vocacional y la orientación profesional en el contexto nacional cubano
El trabajo de formación vocacional y orientación profesional en Cuba ha sido tratado con cierta sistematicidad, donde se observa una dispersión de criterios a la hora de referirse al término tales como: orientación vocacional, orientación profesional y formación vocacional, entre otros.
El carácter histórico de la formación vocacional se revela en los cambios educativos que en diferentes períodos del desarrollo de la humanidad se han utilizado, en respuesta a las demandas de la sociedad. Es por ello que la escuela cubana está llamada hoy a fortalecer las motivaciones hacia la formación vocacional agrícola. Es una tarea que transcurre a lo largo de la vida, en dependencia de la situación social del desarrollo de cada sujeto y en ella es de vital importancia el papel que juega la familia y la escuela ocupando un rol significativo el maestro y la sociedad en su conjunto.
Báxter (1990), considera la formación vocacional como un:
Sistema de influencia sociales y pedagógicas encaminadas a preparar a los jóvenes y adolescentes para su determinación profesional, la que debe corresponder con las necesidades sociales y los intereses y capacidades de cada cual. El proceso de formación vocacional de la personalidad comunista de los estudiantes a lo largo de su educación (Báxter, 1990, p. 19).
Se considera que la formación vocacional permite que el sistema de influencias educativas estimule el interés del sujeto hacia determinada esfera de la vida económica o social o carreras u oficios específicos teniendo en cuenta la diversidad, que se manifiesta en todas las situaciones de la vida.
En este sentido Castro (1991) expresa que:
El proceso de formación de la vocación es parte esencial de la formación de la personalidad del escolar a lo largo de sus años de estudio. Los intereses y motivos hacia la profesión están estrechamente ligados a las convicciones de la persona y se integran en un lugar relevante de su concepción del mundo (Castro,1991, p.15).
El tratamiento de los diferentes enfoques acerca de la formación vocacional, se encuentra de forma explícita en la obra de González, al destacar la existencia de las “teorías factorialistas, psicodinámicas y evolucionistas” (González, 1999). Este término desde sus inicios es tratado como un proceso encaminado esencialmente a establecer relaciones de ayuda para la selección y desarrollo profesional. Por otra parte en el orden teórico, los diferentes enfoques que se van construyendo acerca de la formación vocacional reflejan las concepciones de sus autores acerca de la motivación y su expresión en la actividad profesional.
Es por ello, que es de vital importancia inducir de una manera coherente y educativa, en cada escolar la formación vocacional hacia una profesión, no solo en función de sus gustos e intereses, sino también de las necesidades del país.
La orientación como actividad formal y científicamente fundamentada, comienza a instituirse en el ámbito mundial dentro del proceso educativo a inicios del siglo XX. Esta situación, fue el resultado de un doble condicionamiento. De un lado, los crecientes avances tecnológicos y científicos de la época, conllevaron al surgimiento de un determinado grupo de necesidades asociadas a la práctica profesional del hombre, diversificándose de modo creciente el número de puestos de trabajos y su complejidad para desempeñarlos. Por otra parte, comienzan a tomar auge los paradigmas educativos del pensamiento moderno y liberal, que apuntaban en esencia a las potencialidades del hombre, como ser activo y transformador de la realidad y de sí mismo, como ser capaz de convertirse en el principal artífice de su propio destino.
Parsons funda el 13 de enero del año 1908 el Buró de Vocaciones en Boston, Estados Unidos. Cuatro meses después, fue emitido al Comité Ejecutivo el primer reporte del trabajo realizado por el Buró de Vocaciones donde se reflejan dos aspectos muy importantes:
Aparece por primera vez el término “orientación vocacional”.
Se abogó porque el trabajo vocacional formara parte del sistema de colegios públicos de todas las comunidades.
En julio de ese año el propio autor planteó que el objetivo de su trabajo era ayudar a los jóvenes a comprobar sus aptitudes y habilidades para escoger una vocación. Por todo lo anterior se considera a Parsons como el fundador de la orientación vocacional.
Después de la creación de la Oficina de Orientación (Boston 1908), se fundaron instituciones similares en Bruselas, Suiza y España. Posterior a la Primera Guerra Mundial se aceleró su gestión, extendiéndose a países como Alemania, Inglaterra, Francia, la URSS, Japón, India, México, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Cuba. A partir de entonces, la orientación profesional comenzó a ocupar un lugar significativo en las políticas educacionales de los mencionados países; Sin embargo, en esta etapa, el trabajo desplegado en esta dirección careció de los verdaderos fundamentos científicos ya que prevalecieron las concepciones de la Escuela Tradicional, donde la teoría general de la personalidad no estaba en el centro del trabajo cotidiano de maestros y orientadores.
En sentido general puede plantearse que cada país e incluso cada institución tiene sus particularidades propias en cuanto a los modelos de orientación vocacional y orientación profesional que desarrollan. Sin embargo y a pesar de las diferencias, se evidencia el carácter universal del proceso de orientación que en la era contemporánea constituye una opción imprescindible para el logro de la calidad del ingreso a las universidades, tanto para los países de América Latina y el Caribe, como para los del primer mundo.
La orientación como categoría existe desde los albores de la humanidad y ha sido definida por investigadores como González y Mitjáns (1989); Collazo y Puentes (1992); Del Pino (1998); Calviño (2000); González (2002); Bermúdez, (2007); Recarey (2011); Ordaz (2011), entre otros. Su contenido y esencia cambian con el contexto histórico que se vive, son determinados objetivamente por las condiciones de vida y el tipo de relaciones sociales imperantes, entre otros factores.
Los investigadores Collazo y Puentes (1992) plantean que el proceso de orientación transita por tres momentos importantes: “la evaluación o diagnóstico, que se hace de los educandos con el objetivo de conocer de manera dinámica e integradora las características, rasgos distintivos, los conflictos, limitaciones, ventajas, etc., del sujeto y el conjunto de causas que subyacen en esas manifestaciones. Un segundo momento es el que se asume cuando el orientador determina el conjunto de técnicas y métodos, a través de los cuales desarrollará el trabajo de orientación propiamente dicho, (...) y el seguimiento, que consiste en mantener contacto frecuente, ‘control’, de la efectividad del plan de orientación”. (Collazo y Puentes,1992, p.5)
En este sentido García (1996), citado por Llerena (2009) hace referencia a que la educación cumple una función eminentemente social, ya porque permite la transmisión de los conocimientos, experiencias y valores de generación en generación. De ahí que la categoría orientación está estrechamente ligada a la educación, por lo que no existe una exitosa educación sin una adecuada orientación.
La orientación fue estudiada y enfocada atendiendo a las corrientes que en el estudio de la Psicología Educativa, asumió la Orientación Educativa. Al referirse a estas corrientes Del Pino (2000), citado por Recarey (2011), plantea que durante el siglo XX, estas fueron: Corriente Psicométrica, Corriente Clínico-médica, Corriente Humanista y la Corriente Integrativa. Se puede incluir además la Conductista, la que toma gran auge en esta época.
El análisis de la evolución de la orientación permite establecer diferentes interpretaciones del concepto. Se destacan las siguientes variantes:
Proceso de ayuda para la toma de decisiones vocacionales.
Asesoría y guía al sujeto para su desarrollo personal y social, para resolver problemas de diversa índole que enfrenta.
Orientación académica y escolar como eje transversal del currículo.
Orientación integral o sistémica, que se diversifica en variadas ramas.
La necesidad de orientación, resulta fundamental para el desarrollo de la personalidad, su centro de atención va dirigido hacia la ayuda y guía para que el ser humano aprenda a identificar sus limitaciones, así como sus posibilidades de desarrollo y sea capaz de arribar a sus propias decisiones en función de los cambios en que se ven inmersos.
En el orden general Del Pino y Fernández (2005) consideran la orientación profesional como un:
Sistema de medidas científicamente fundamentadas, dirigidas a concretar la relación de ayuda que se establece con el estudiante para facilitar el proceso de desarrollo de la identidad profesional del mismo, a través de diferentes técnicas y vías integradas al proceso educativo general, según la etapa evolutiva y la situación específica en que se encuentra (Del Pino y Fernández, 2005, p. 34).
Se comparte el criterio anterior porque este le atribuye gran importancia a relacionar la orientación profesional con el proceso educativo y a ajustar las acciones orientadoras a la etapa en que se encuentra el estudiante, lo que facilita el proceso de desarrollo de su identidad profesional.
La formación vocacional y orientación profesional
Estos términos tratados en los subepígrafes anteriores han sido empleados para definir un mismo fenómeno indistintamente, se han intercambiado e incluso varios autores los han empleado de forma separada y otros como Matos (2003), asume el término de orientación profesional-vocacional para referirse al mismo.
El origen de la formación vocacional y orientación profesional en el contexto educativo cubano tiene antecedentes entre prestigiosas figuras, pues desde los siglos XVIII y XIX, grandes pedagogos cubanos, como: José Agustín Caballero (1762-1835), Félix Varela (1788-1853), José de la Luz y Caballero (1800-1862), Enrique José Varona (1849-1933), José Martí Pérez (1853-1895), Diego González Martin (1913-2001) y Medardo Vitier (1877-1954), desarrollan una labor educativa bajo el precepto de que la escuela debe formar al hombre para la vida y que el maestro es el responsable de alcanzar tal aspiración.
El vocablo formación vocacional y orientación profesional en Cuba, su presupuesto teórico fundamental es el enfoque personológico dado por González (1983) este autor, constató en sus investigaciones, la existencia en algunos estudiantes de un nivel superior de desarrollo en la motivación profesional, que él llama las intenciones profesionales y cuya existencia presupone un nivel de regulación consciente-volitivo en la esfera profesional. Otros investigadores han realizado valiosos aportes respecto al tema, destacándose los trabajos de Mitjáns (1990); De Armas (1990); Collazo (1992); González (1994 y 1999); Otero (1997, 2001); Ibarra (1998); Guerra (1998); Del Pino (1998, 2002, 2004, 2011); Guerra y Simón (1999); Sánchez (2000); Cueto (2009, 2010, 2012); y Barrera (2012, 2013, 2014, 2015), entre otros.
A partir de varias intervenciones de Fidel Castro, se trazaron tareas específicas de formación vocacional y orientación profesional, que comienzan a materializarse en el curso escolar 1963-1964.
En la década de los 70, a partir del Congreso Nacional de Educación y Cultura, se hace énfasis en el desarrollo de investigaciones referentes a la formación vocacional. Se creó la Comisión Nacional de Formación Vocacional y Orientación Profesional del MINED, que tuvo como tareas principales planificar actividades de contenido profesional y vocacional en los distintos niveles de enseñanza.
En 1975 se celebra el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en las Tesis sobre Política Educacional, se definió la línea a seguir al plantear que: “La formación vocacional y la orientación profesional se organizarán en el sistema de educación sobre la base de dos factores esenciales: uno social, que consiste en la implantación de una estructura de matrícula de ingresos para el estudio de las especialidades del nivel medio y superior y otro individual, que se refiere a la formación de intereses en los estudiantes de acuerdo con las características, habilidades y destrezas en que más se destaquen”. Además se valoran los problemas que subsisten en el sistema de educación y se plantea: “el débil trabajo en la formación vocacional y la orientación profesional” (p. 19).
Producto al seguimiento de los planteamientos en del Primer Congreso y en cumplimiento de esta Tesis en la década del 1980 en el sistema educacional cubano se produce un aumento de la matrícula en los círculos de interés, hasta casi un millón de estudiantes, se crean nuevos palacios de pioneros en todo el país, se aprueban y se pone en vigor Decreto No.63 del Consejo de Ministros y resoluciones que amparan la actividad de formación vocacional y orientación profesional, se realizan exitosamente las exposiciones nacionales de círculos de interés y se activa la labor de la Comisión Nacional de Formación Vocacional del Ministerio de Educación (MINED).
En el año 1981 se dicta la Resolución Ministerial 18, en su capítulo VII se hace referencia al trabajo vocacional en los centros docentes, en su artículo 36 “La formación vocacional y orientación profesional son partes integrantes del proceso docente-educativo, por lo que es el núcleo fundamental de esta actividad” (p.5).
En el artículo 38 de la citada resolución se considera también que “el trabajo de formación vocacional y orientación profesional en los centros docentes, se desarrolla a través de las diferentes asignaturas del plan de estudio y mediante un sistema de actividades de la educación extraescolar” (Resolución Ministerial, 1981, p.6).
Posteriormente se emite la Resolución Ministerial No. 93 de 1982, donde el MINED indica cómo realizar el trabajo metodológico, exponiendo ejemplos prácticos para la elaboración de la documentación en los círculos de interés; su envergadura fue definitiva para la organización de esta tarea, la cual ha perdurado hasta nuestros días. En dicha resolución se estableció que: “constituye una tarea de maestros y profesores de todas las asignaturas garantizar al estudiante el nivel de generalización de los conocimientos adquiridos, crear el interés por la posible aplicación de cada conocimiento a la vida futura laboral y sobre esta base orientar a los niños, adolescentes y jóvenes hacia las profesiones necesarias” (Resolución Ministerial, 1982, p.11).
En el año 1984 se realizó el VI Seminario Nacional a Dirigentes, Metodólogos, Inspectores y personal administrativo de las direcciones municipales y provinciales de educación, impartido en La Habana, se definieron las personas responsabilizadas para ejecutar este proceso, considerándose que las actividades de formación vocacional con los estudiantes forman parte de un amplio sistema de influencias sociales y pedagógicas encaminadas a darles ayuda para la elección consciente de su profesión, tomando en cuenta las particularidades de la personalidad, las capacidades e intereses de cada estudiante.
En 1990 se inició el Período Especial que conllevó a graves consecuencias en todos los órdenes de la vida social. La economía cubana decreció hasta un 34% con respecto a los años 1980, la falta de recursos afectó al sector educacional, siendo una de las causas fundamentales de la desintegración en la práctica de la Comisión Nacional de Formación Vocacional del MINED. Posterior se emitió la Resolución Ministerial No. 170 /2000 Ministro de Educación sobre el trabajo de formación vocacional y de orientación profesional a desarrollar en los centros docentes y Palacios de Pioneros, aportándose un elemento novedoso y de interés: el concepto de ramas de importancia para los territorios, el que permite a las provincias y municipios realizar acciones de este tipo en la escuelas, Palacios de Pioneros y otros de carácter priorizado.
Hoy se desarrolla la Tercera Revolución Educacional cuya máxima aspiración es lograr una cultura general integral que incluyendo la agraria, esta se corresponde con la batalla de ideas que se libra en el país, y que está dirigida a desarrollar un sistema educacional más justo y equitativo a partir de la atención a las necesidades sociales de los niños, adolescentes y jóvenes. Este período corresponde a los años 2001 y se extiende hasta los momentos actuales donde se producen las trasformaciones de la Educación Primaria.
El trabajo de la formación vocacional y orientación profesional hacia carreras agropecuarias en la educación primaria
A finales del siglo XIX los estudios e investigadores sobre la formación vocacional y orientación profesional partían de que la vocación era como una llamada interna propiciada para una fuerza extrapersonal que determinaba la inclinación, impulsando al hombre a actuar en la vida, a tomar determinado camino, haciendo depender la vocación de algo más allá del mundo material.
Martí dedicó especial atención a la educación agraria exigiendo la necesidad de la introducción en nuestras tierras de instrumentos nuevos, enseñar a los agricultores los métodos probados, criticó la no importancia de la práctica aún cuando se importaban los instrumentos; hablaba de la necesidad urgente de aplicar la cultura agrícola a nuestras tierras, además en un artículo publicado con el título “La Escuela de Artes y Oficios de Honduras”, expresó: “ la agricultura es la única fuente constante, cierta y enteramente pura de riqueza, también decía que el cultivo de las tierras es la única fuente de riqueza” (p. 144).
Para Martí las escuelas de agricultura reportarían ventajas innumerables, serían doblemente útiles, porque mantienen la mente del estudiante viva, además de desarrollar hábitos saludables de buscar, examinar y poner en práctica lo nuevo. Para él la educación agraria, requiere del empleo despreocupado y sereno de la mente en la investigación, requería también que todos los países de la América debían tener esta educación natural, y afirmó que en cada escuela debía existir un taller agrícola. Se puede afirmar que en este período se evidencia un auge martiano por la orientación del futuro de los hombres sin apartar sus aspiraciones.
Ya a partir de 1928 las ideas agrarias se elevan a un plano superior y es cuando esta labor resulta más extraordinaria y meritoria donde se destacan numerosas figuras, dentro de estas se encuentra la de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (1953) quien en su documento “La Historia me Absolverá” plasmó la situación que tenía el país en la agricultura y la necesidad de buscar soluciones inmediatas.
El trabajo de la escuela se debe dirigir a una mayor preparación del maestro en relación con el aprovechamiento de las potencialidades de los contenidos de sus asignaturas, en el vínculo de la teoría con la práctica y el desenvolvimiento de tares agradables, utilizando los programas audiovisuales y otros que eleven el interés de los escolares por las carreras agrarias. Todas las asignaturas podrán contribuir, pero con mayor énfasis, aquellas que están directamente vinculadas al perfil agrario. Incentivar pequeñas investigaciones, trabajos prácticos, y círculos de interés que sean bien orientados por el personal responsabilizado, dígase: maestro, psicólogo, de áreas especializadas, entre otros, son vías de desarrollo del trabajo de formación vocacional y orientación profesional.
Se coincide con Gabaza (1992), cuando plantea que “orientar es una tarea delicada en extremo, que debe realizarse con la mayor seriedad y profesionalidad, porque se está manejando en alguna medida la vida del educando, que deposita su confianza en el rigor profesional del maestro” (Gabaza, 1992, p.3). Ello concibe que el educando es el centro de atención dentro del proceso formativo.
La función orientadora del maestro va más allá de charlar, conversar o explicar elementos de la profesión, en este sentido necesita actuar tanto en el ámbito individual como grupal, el maestro se debe convertir en el principal promotor profesional y su trabajo debe generar cambios y transformaciones en la conducta y la conciencia de los educandos, lo que de hecho se revierte positivamente sobre el proceso final de elección consciente de la profesión. El educando siempre está necesitado de orientación aunque no lo manifieste, es por ello que el maestro debe entender que la orientación profesional tiene carácter procesal, sistemático, dinámico y continuo, en la dirección individual y grupal, “orientación y educación se identifican plenamente, es decir, orientando se educa y educando se orienta; el profesor no debe desesperarse si los resultados son discretos o no marchan según su planificación, esto lo obligará a redimensionar el trabajo” (Sagardoy, 1992, p. 2).
Para González y Mitjáns los aspectos referidos a la orientación profesional de la personalidad no son innatos, ni hereditarios, sino que se forman y desarrollan en función del complejo sistema de actividades, influencias e interacciones a través del cual transcurre la vida del individuo; por lo que este proceso complejo y continuo comienza desde los primeros años de vida y se expresa con nitidez, en primer lugar, en el momento de la elección profesional. (González y Mitjáns, 1999, p. 191). No cabe duda que la orientación profesional de la personalidad tiene una importancia decisiva en la vida del individuo, fundamentalmente por su significación en la selección de la profesión, en ella el sujeto se desempeñará con mayor o menor éxito, entre otros factores por la implicación que en esa profesión tenga como personalidad.
Según González (1999) la orientación profesional es concebida como:
La relación de ayuda que establece el orientador profesional (psicólogo, pedagogo, maestro) con el Orientado (el estudiante) en el contexto de su educación (como parte del proceso educativo que se desarrolla en la escuela, la familia, la comunidad) con el objetivo de propiciar las condiciones de aprendizaje necesarias para el desarrollo de las potencialidades de la personalidad del alumno que le posibiliten asumir una actuación autodeterminada en el proceso de elección, formación y desempeño profesional (González, 1999, p.19).
La propia autora establece una periodización para desplegar esta labor, la cual parece ser la más trabajada en Cuba, comprende cuatro etapas, cada una de ellas la orientación profesional tendrá sus particularidades:
Etapa de formación vocacional general. Se manifiesta en las edades tempranas con la formación de intereses y conocimientos generales, tiene como objetivos importantes la formación de cualidades de la personalidad como la independencia, la perseverancia, la autovaloración adecuada, así como la explotación de recursos pedagógicos que favorezcan el desarrollo de la flexibilidad del pensamiento y la creatividad del niño que son factores para lograr la autodeterminación de la personalidad.
Etapa de la preparación para la selección profesional. En esta etapa el trabajo debe estar dirigido al desarrollo de intereses cognoscitivos, conocimientos y habilidades especificas relacionadas con aquellas asignaturas o esferas de la actividad humana en las que el sujeto muestra marcadas inclinaciones y/o posibilidades en el orden intelectual para su ejecución, así como el desarrollo de una actividad reflexiva e independiente en relación con el proceso de formación de dichos intereses, conocimientos y habilidades. No es imprescindible la formación de un interés profesional específico, lo importante de esta etapa consiste en la preparación del sujeto para una selección profesional autodeterminada.
Etapa de formación de intereses y habilidades profesionales. Coincide esta etapa con el ingreso del adolescente o el joven al centro de enseñanza profesional (media superior) su objetivo esencial es la formación y desarrollo de intereses, conocimientos y habilidades profesionales que hagan al sujeto apto para el desempeño exitoso de una determinada profesión.
Etapa de consolidación de los intereses, conocimientos y habilidades profesionales: Se inicia en los años superiores de la formación profesional y se extiende hasta los dos primeros años después que el joven ya graduado inicia la vida laboral. Su comienzo será más temprano en aquellos estudiantes que logren un mayor nivel de independencia en la aplicación de los conocimientos y habilidades profesionales a la solución de los problemas de la práctica profesional.
Del análisis anterior, se llega al consenso de asumir el criterio de la propia autora en cuanto a periodización se trate, enfatizándose en la primera etapa enmarcada para la educación primaria. Un objetivo importante determinado lo constituye la formación de cualidades de la personalidad, tales como; la independencia, la perseverancia, la autovaloración, así como la explotación de recursos pedagógicos que favorezcan al desarrollo de la flexibilidad del pensamiento y la creatividad del niño, factores importantes para lograr la autodeterminación de la personalidad. Los logros o dificultades de cada etapa, constituyen la base para el tránsito hacia la etapa siguiente; de esta forma van dejando una huella en el desarrollo psíquico posterior y en la formación gradual de personalidad.
En cada etapa de la vida estas tendencias se concretan y particularizan en las tareas del desarrollo o educativas propias de la misma. Con el reconocimiento de estas etapas se facilita la diferenciación en función de las características del sujeto y la actividad que realiza. La formación vocacional y la orientación profesional es una actividad que requiere de sistematicidad y tiene que estar presente en todas las tareas que se desarrollen en la escuela, debe transitar por todo el sistema de trabajo y los órganos de dirección y técnicos y de las acciones planificadas en el plan anual.
Según lo planteado es en la escuela donde debe primar la riqueza en la utilización de métodos, estilos y medios que propicien establecer una relación diferente entre los directivos y los profesores, así como entre estos y el escolar, logrando desarrollar en ellos el sentido de pertenencia, y la toma de decisiones. Se logra crear valores que conducen a actitudes positivas y decisiones responsables ante el estudio y el trabajo futuro. Los referentes teóricos anteriores patentizan la repercusión que han tenido las concepciones actuales de la formación vocacional y orientación profesional, incitando a la escuela cubana a que a través de la clase como célula fundamental, cada asignatura, brinde a los escolares las herramientas necesarias, para motivarlos hacia una profesión, es decir, que los contenidos que se impartan incidan en la formación vocacional y la orientación profesional de los mismos desde el punto de vista intelectual y motivacional.
El proceso de formación vocacional y la orientación profesional en la educación primaria cubana tiene un condicionamiento histórico social que ha venido evolucionando hasta la actualidad, donde la tendencia ha sido denominarlo de esa manera lo cual ha estado determinado por el modo de producción, las demandas y necesidades sociales.
La escuela es el escenario educativo donde debe primar la promoción de dicho proceso, al tener en cuenta las condiciones sociales, los modos de actuación, la diversidad e intereses profesionales de los escolares en la realización de las actividades, donde la clase constituye la célula para el fortalecimiento de este proceso con la presencia protagónica del maestro donde cada asignatura facilite las herramientas necesarias para motivar a los escolares hacia la elección adecuada de una profesión tan demanda como las carreras de perfil agropecuario.
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[1] Máster en Ciencias de la Educación. Categoría docente: Auxiliar. Dirección institucional: Calle 22 % 19 y 21. Centro Universitario Municipal “Hermanos Saíz Montes De Oca”. Los Palacios. Pinar del Río. Cuba. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
[2] Doctora en Ciencias Pedagógicas. Categoría docente: Titular. Dirección institucional: Calle 22 % 19 y 21. Centro Universitario Municipal “Hermanos Saíz Montes De Oca”. Los Palacios. Pinar del Río. Cuba. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

References: Resolución 
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 artículo 38
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