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Timestamp: 2019-04-26 02:23:13+00:00

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Educación Socioemocional: Comentarios de artículos interesantes
En esta sección incluimos comentarios y valoraciones personales acerca de distintos artículos.
Publicado por Juan Carlos Pérez-González en 5:38
Valoración crítica del artículo:
Avanzando hacia la fundamentación científica de la Educación Emocional o Socioemocional
Juan Carlos Pérez-González; Elvira Repetto. Departamento MIDE II (Orientación Educativa, Diagnóstico e Intervención Psicopedagógica) de la Facultad de Educación de la UNED
El artículo «Avanzando hacia la fundamentación científica de la Educación Emocional o Socioemocional» nos sirve de base para comenzar a plantearnos la calidad de las iniciativas y programas propuestos para el desarrollo e implantación en contextos formativos. Es cierto que no podemos conformarnos con la evaluación de un programa sobre la base de afirmaciones como: «de interés», «estimulante», «atractivo». Esto solo cubre el aspecto motivacional de la iniciativa, pero está muy lejos de poder considerarse una evaluación fiable y válida que garantice su calidad. Debemos asegurarnos que el programa satisface los objetivos para los que fue creado, es decir, que aumenta la Inteligencia emocional y/o nuestros recursos socioemocionales. Creo que es muy positivo tener presente la afirmación de los autores donde indican que, sin esta garantía mínima, no podemos conocer si «su aplicación podría tener efectos contraproducentes en algún sentido».
Sin embargo, el artículo no profundiza en la descripción de los aspectos concretos que deben mejorar los programas. Sería de interés conocer de forma más extensa qué pautas científicas e instrumentos fiables se incluyen en el artículo de Pérez-González, Petrides, y Furnham, en 2007.
Los autores aseveran que hay investigaciones han demostrado la validez científica de la Educación emocional [«(…) Las evidencias científicas (…) se están acumulando lenta pero progresivamente en los últimos años (…)»] pero no exponen datos concretos de estas hallazgos. Hubiera sido interesante conocer algunos de los resultados obtenidos o de los procedimientos utilizados en estas investigaciones por Repetto y Pérez-González en 2007 y/o Bisquerra en 2003.
La importancia, señalada por los autores, de la aplicación práctica de la Inteligencia emocional en la Orientación Personal, en la Orientación Académica, y en la Orientación Profesional nos permite avanzar como orientadores en los centros educativos, abriendo nuevos campos de actuación y de intervención. Afirmaciones como «el diseño, aplicación y evaluación de programas para desarrollar tanto la IE como las CSE son de una imperiosa necesidad y conveniencia en la Educación (…)» promueve el avance y la mejora del sistema educativo en su dimensión más práctica y cercana a la realidad.
Es cierto que todavía debemos recorrer un largo camino en el diseño de programas educativos de calidad. Dentro de este marco, es imperativo establecer un sistema de evaluación sólido y eficaz y un proceso de comunicación que facilite el intercambio de información de interés para los profesionales de la educación.
Uno de los aspectos más positivos que considero que tiene el documento es que nos sirve de fundamento para comenzar a plantearnos la importancia del desarrollo de la Inteligencia emocional en el contexto educativo. La problemática que se vive actualmente en los centros de educación secundaria tiene que servirnos de aviso de que algo está fallando en nuestro sistema educativo: ¿Qué enseñamos a nuestros estudiantes? ¿Qué falta en el currículo? ¿Hay elementos curriculares que no desarrollamos adecuadamente? ¿Debemos atender con mayor incidencia en la formación personal, la educación en valores o la Inteligencia emocional?
Desde hace mucho tiempo, los psicólogos han señalado la importancia de enseñar y desarrollar habilidades emocionales e interpersonales. La etiqueta de «Inteligencia emocional» solo aglutina aquellos aspectos que desde siempre se han apuntado como imprescindibles para un desarrollo personal saludable. El uso de etiquetas, en ocasiones, es útil para lograr la difusión de un determinado conjunto de estrategias de intervención o de principios básicos de actuación, pero no debemos olvidar que solo es una etiqueta y que lo importante es conseguir que nuestros estudiantes sean capaces de elaborar adecuadamente sus cogniciones, enfrentarse saludablemente a los requerimientos del entorno, tolerar la frustración, pasar de ser «cortoplacistas» –donde la persona busca objetivos a corto plazo para obtener un refuerzo inmediato de su actuación– a ser «largoplacistas», donde el sujeto aprende a aplazar objetivos y, por tanto, la obtención de sus refuerzos o consecuencias positivas.
(Contribución de Sonia Mª Santoveña Casal)
2 de mayo de 2008, 16:48
Para completar la información presentada en el artículo, puede ser de interés consultar las siguientes direcciones:
1. http://www.eduso.net/archivos/IVcongreso/comunicaciones/c39.pdf
2. http://www.xtec.es/~jcollell/ZTra%E7%206%202003.pdf
3. http://cefirelda.infoville.net/imagenes/enius4/2005/11/adjuntos_fichero_110145.pdf
4. http://www.tesisenxarxa.net/TESIS_UAB/AVAILABLE/TDX-1021103-182039//erg2de4.pdf
5. http://blog.eitb24.com/inteligenciaemocional/cat/1329
(contribución realizada por SONIA Mª SANTOVEÑA CASAL)
2 de mayo de 2008, 16:57
susanaedsocial dijo...
Está demostrado que el éxito en la vida depende en gran parte de la habilidad de las personas para tomar conciencia de sus emociones y encauzarlas para que actúen a su favor, tomando en cuenta las emociones de los demás y manejando con habilidad las relaciones sociales.
Partiendo de aquí hay que resaltar la importancia de la inteligencia emocional en todos los ámbitos de la vida diaria. Lo que hace que este de acuerdo con mi compañera es necesario comenzar a plantearnos la importancia del desarrollo de la Inteligencia emocional en el contexto educativo.
Se trata de ir un poco mas haya, no solo se trataría de trabajarlo con los alumnos en el contexto del aula sino de trabajar también con los padres como parte de un todo.
Estoy de acuerdo con mi compañera en la ultima parte de su comentario, este ayuda ha hacer una reflexión que deja abierta para que tu mismo te vayas planteando interrogantes.
(CONTRIBUCION DE SUSANA FRUTOS LOZANO)
COMENTARIO DEL ARTÍCULO “INTELIGENCIA EMOCIONAL: COMO APLICARLA EN LA PRÁCTICA DOCENTE.
Cuaderno se educación Santillana. Primaria, Biblioteca.
Autores: Roberto Colom y Manuel Froufe. (Facultad de Psicología Universidad Autónoma de Madrid)
Los autores en su artículo plantean un caso ficticio sobre la gestión de las emociones en un aula. Los alumnos discutiendo sobre un tema consiguen poner nervioso al profesor, y éste aunque en principio tolera la presión, acaba por no controlar su tensión y de manera poco asertiva y poco acertada como docente que debe dar ejemplo se marcha del aula de forma violenta, desautorizándose.
Si se pretende enseñar a los adolescentes y a los jóvenes comportamientos adecuados, primero el docente debe acercarse él mismo a la práctica de la inteligencia emocional que junto a sus dimensiones y sus competencias resulta imprescindible para que esos jóvenes tengan una vida social y personal y laboral óptima.
Estoy muy de acuerdo y con el artículo y lo considero acertado, que los profesores enseñan en su práctica diaria su propia personalidad, con lo bueno y con lo malo, pues pasan muchas horas al cabo del día con los niños y/o los jóvenes, y el día da para mucho.
Es por eso que ellos muestran lo que Pereda y Berrocal (1999) concretan cuando dicen: “las competencias son un conjunto de comportamientos observables relacionados causalmente con un desempeño satisfactorio, bueno o excelente de un trabajo y organización dados”.
Los niños y los adolescentes copian modelos de conducta y estos modelos los transmiten los profesores y son “observables”. Este hecho tendría que hacer reflexionar a la comunidad docente sobre la importancia de formarse y entrenarse en la práctica de lo que García Sáiz (2000) especifica como componente del “saber hacer”, o sea, el ”conjunto de habilidades” que permiten poner en práctica los conocimientos que se poseen. Se trata en esencia de habilidades cognitivas (relacionadas fundamentalmente con el procesamiento de información), habilidades emocionales (dirigidas a mantener niveles adecuados de activación y respuestas afectivas), habilidades sociales (orientadas a mantener relaciones interpersonales eficaces y satisfactorias) y habilidades técnicas (vinculadas con la realización de múltiples tareas). Claro está que para que haya aprendizaje y práctica de estas habilidades, la comunidad docente o el docente individual, tiene que tener motivaciones para esforzarse en dar lo mejor de sí mismo. Tienen que mostrar sus competencias, es decir tienen que “querer hacer”, y si es necesario tienen que querer formarse en inteligencia emocional para entrenar esas competencias socioemocionales, y tienen que “querer ponerlas en práctica” - si todavía no las han interiorizado- cuando las situaciones no son favorecedoras como por ejemplo el caso que presentaban los autores en su artículo, en el que el docente es sobrepasado por la situación y muestra falta de competencias socioemocionales, en concreto falta de la habilidad social de manejo del conflicto y también falta de habilidad en comunicación provechosa.
Comenta el artículo muy acertadamente que “cuando los alumnos se sienten amenazados, dejan de aprender” por lo que el profesor debe conocer y estar atento a las señales del alumno que indican que se siente amenazado. Algunos alumnos se sienten así cuando se les bombardea con mucha información que no entienden. En cambio cuando el alumno se siente seguro con el profesor dedica todas sus energías a aprender. La motivación al alumnado es fundamental para el éxito de las asignaturas. Una asignatura pesada puede parecer amena si el docente sabe hacerla parecer así, y si es motivador y competente para enseñarla.
Algunos docentes debido a su falta de inteligencia emocional utilizan el autoritarismo ante su falta de seguridad que se entrevé por su susceptibilidad y mala gestión de sus emociones negativas. Colom y Froufe hablan de claves para gestionar las emociones en el aula y aprender a gestionar las emociones negativas. Para ello es necesario tener las competencias de la conciencia, confianza y valoración adecuada de uno mismo, autoestima y autoeficacia, entre otras. Pero si un docente no tiene gran inteligencia emocional, difícilmente podrá exteriorizar todas estas competencias tan beneficiosas para él y para los que están con él, los alumnos niños, adolescentes y jóvenes aprendiendo de lo que ven y oyen.
Cuando si se poseen competencias socioemocionales se deja ser a los demás, se les escucha y respeta, se empatiza con ellos, y esto es especialmente relevante para los alumnos, porque se van a sentir valorados y a su vez, van a valorar positivamente a quien les respeta.
Se plantea en el artículo un ejercicio de evaluación sobre el profesor. Esto debería servirle a él para mejorar y verse desde el “otro lado”. Esta idea es muy vanguardista y liberal y hay que ser valiente y tener inteligencia emocional para plantearla, pero es una gran posibilidad de mejorar y aprender y adaptarse si es necesario, para el grupo del que se es profesor.
Como añadido creo que en la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos donde los contenidos se centran en valores sociales, se podían haber incluido de forma concreta temas sobre las competencias socioemocionales, para aprehenderlas desde primaria.
Con respecto a la influencia de la socialización en la exteriorización o interiorización de las emociones por sexos, creo que influyen los agentes sociales como son la escuela a través de los valores de la entidad, los compañeros y su educación familiar, y la propia educación familiar. Con agentes abiertos, extrovertidos y que den lugar a las emociones y expresión libre de éstas, las personas sean del sexo masculino o femenino serán en general bajo mi punto de vista más proclives a compartir sus emociones y sentimientos sin reparos ni inhibiciones.
Para ello hace falta tener detrás algunas competencias como el conocimiento de uno mismo, y autoestima. Muchas emociones son producidas a su vez por otras competencias tan importantes como la empatía, competencia importantísima para relacionarse con los demás con éxito y ser valorado por la capacidad de comprensión de las emociones de los demás y de sus situaciones aún cuando son ajenas a uno mismo. Para muchos trabajos enmarcados en el área social, la empatía es una competencia de gran valor, y no es exclusiva de mujeres ni de hombres. Ambos sexos pueden aprender a gestionar sus emociones y a adquirir competencias socioemocionales.
El artículo me ha parecido novedoso por la importancia dada a que los profesores aprendan inteligencia emocional, la practiquen y dejen practicar en el aula, sacando provecho de ello para el buen funcionamiento de la clase.
(MARTA MOLINA GRACIA)
SOBRE LA VALIDACION DE CONSTRUCTO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.
Hay que reseñar la importancia del artículo, desde un punto de vista profesional ayuda al alumno o lector a entender de una manera esquematizada todo aquello que en un principio es necesario conocer acerca de este tema.
La forma de dividir el artículo favorece y clarifica las ideas, debemos entender que el articulo esta dirigido a personas que disponen de un cierto nivel de conocimiento sobre el tema; la primera parte ayuda a crear un conflicto cognitivo que posteriormente servirá para introducir el tema y desarrollarlo de manera gradual. Desde este punto de vista también podríamos resaltar su connotación negativa, al tratarse de un artículo para personas con un nivel formativo alto pienso que se queda algo cojo y lo situaría de los primeros artículos del dossier. Como falto de información.
Si desechar la idea anterior otro de los aspectos positivos seria que el artículo ayuda a despertar la curiosidad, lo que hace que el lector indague en la búsqueda de artículos con más contenido teórico.
Estoy de acuerdo como muchas de las ideas que encontramos en el texto, el concepto de inteligencia emocional (IE) apareció por primera vez desarrollado en 1990 en un artículo publicado por Peter Salovey y Jhon Mayer. No obstante, quedó relegado al olvido durante cinco años hasta que Daniel Goleman, psicólogo y periodista americano con una indudable vista comercial y gran capacidad de seducción y de sentido común, convirtió estas dos palabras en un término de moda al publicar su libro Inteligencia Emocional (1995).
La tesis primordial de este libro se resume en que necesitamos una nueva visión del estudio en la inteligencia humana más allá de los aspectos cognitivos e intelectuales que resalte la importancia del uso y gestión del mundo emocional y social para comprender el curso de la vida de las personas. Goleman afirma que existen habilidades más importantes que la inteligencia académica a la hora de alcanzar un mayor bienestar laboral, personal, académico y social.
Sin embargo, desde siempre la humanidad se ha debatido entre la mente y el corazón, dejando marcadas señales en la historia de lo difícil que es conocer las pasiones humanas, controlarlas y vencerlas. No ha sido hasta recientemente cuando se han empezado a desentrañar el complejo papel que juegan las emociones y como influyen en las decisiones que tomamos y en nuestro comportamiento, con una especial incidencia en el campo de las Habilidades Sociales.
Merece resaltar la importancia de una idea que aparece en el texto y con la cual estoy totalmente de acuerdo con el autor, debido al aduje de este tema se ha generado gran cantidad de documentación con un único fin ¨el meramente lucrativo¨, sin olvidar las posibilidades que se han dado gracias a las nuevas tecnologías con las cuales tenemos la posibilidad de acercar un poco mas el mundo a nosotros sin necesidad de ir y venir de un sitio a otro. Lo que favorece un sin fin de información que en muchos de los casos no hace otra cosa que confundir y enrollar conceptos.
El estudio de la Inteligencia Emocional ha recibido un empuje notable tanto desde un punto de vista cualitativo, en cuanto al grado de elaboración teórica que ha alcanzado, como desde una perspectiva cuantitativa a tenor del número de publicaciones científicas que ha suscitado; pero aun es una disciplina de estudio muy joven que necesita madurar y crecer al igual que otros muchos conceptos.
Resaltar uno de los aspectos más negativos que he encontrado en el artículo, para ayudar a clarificar el concepto de inteligencia emocional seria positivo resaltar los componentes, ya que favorece el que el lector pueda acercarse más al concepto.
Resaltar un aspecto importante y positivo es el de la nota aclaratoria, ya que en muchos casos las dudas surgen por la poca claridad de conceptos. Es importante resalta que el autor podía haber hecho mas hincapié sobre la importancia de la inteligencia emocional, o haberla desarrollado un poco mas ya que para mi es uno de los puntos importantes.
Para finalizar, creo que el texto si consigue cumplir el objetivo que se marca, que es convencer al lector de que aunque parezca que se sabe mucho por la cantidad de información que hay que por ahora sigue habiendo mucho que hacer respectó a esto, aportando para ello futuras líneas de investigación.
(Comentario expuesto por SUSANA FRUTOS LOZANO).
8 de mayo de 2008, 11:06
Apreciación del comentario de Sonia Mª Santoveña Casal del artículo “Avanzando hacia la fundamentación científica de la Educación Emocional o Socioemocional”. De Juan Carlos Pérez-González, Elvira Repetto. Dpto. MIDE II (Orientación Educativa, Diagnóstico e Intervención Psicopedagógica) de la Facultad de Educación de la UNED.
Para evaluar no sirve solamente que un programa les parezca a los usuarios de interés, estimulante y atractivo, pero desde luego, bajo mi punto de vista, esto es un indicador fundamental de que cumple la función de gustar o motivar a quien va dirigido. Y si gusta habrá predisposición a escuchar y a aprender. Si un programa resulta interesante y que pueda ser de utilidad para alguien; su aceptación y su participación pueden servir para evaluar. Es de suponer, que un programa hecho, sirva para cumplir sus objetivos en mayor o menor medida. Así que no estoy de acuerdo en la apreciación de que las afirmaciones de quien lo examine o de los usuarios por ejemplo, no puedan ser una evaluación fiable y válida. Que el programa sea de calidad o no, es otro tema.
Por otra parte estoy de acuerdo en que hay un largo camino que recorrer en el diseño de programas educativos y sobre todo en la aplicación real y con la importancia que se merece la inteligencia emocional para las personas y para su vida emocional, social y laboral.
También coincido con la autora en lo llamativo de los problemas que suceden en los centros educativos con respecto al comportamiento de los alumnos. Esto debería ser más que suficiente para implantar en los centros programas de educación socioemocional.
(Contribución de MARTA MOLINA GRACIA)
COMENTARIO DEL ARTÍCULO “LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL CONTEXTO EDUCATIVO”(2003). NATALIO EXTREMERA Y PABLO FERNÁNDEZ BERROCAL. REVISTA DE EDUCACIÓ, 332, 97-116.
El artículo ha hecho que me plantee que es la inteligencia emocional y cuál es su papel dentro del contexto educativo. Desde mi punto de vista, la inteligencia emocional es un concepto de amplio alcance que no surge por azar. Son muchos los factores antecedentes. De estos, un antecedente directo es Gardner(1995) que en su teoría de las inteligencias múltiples distingue varios tipos de inteligencia: musical, espacial, cinetico-corporal, interpersonal e intrapersonal,... de todas estas las dos últimas son las que tienen que ver con la inteligencia emocional.
A partir del documento he podido conocer cuáles son las características que debe cumplir una persona emocionalmente inteligente:
Actitud positiva: resaltando los aspectos positivos por encima de los negativos, los aciertos por encima de los errores, cualidades ante defectos, etc.
Reconocer los propios sentimientos y emociones: esto a veces no es fácil, puesto que pueden existir sentimientos y emociones que nos cueste reconocer. El autoanálisi ayuda al reconocimiento de los propios sentimientos y el desarrollo de la inteligencia emocional.
Capacidad de explicar sentimientos y emociones: todas las emociones necesitan canalizarse por algún medio de expresión. La persona emocionalmente inteligente sabe reconocer el canal más apropiado y el momento oportuno.
Capacidad para controlar sentimientos y emociones: la persona emocionalmente madura sabe encontrar el equilibrio entre la expresión de las emociones y su control.
Empatía: hacer nuestros los sentimientos y emociones de los demás, es capaz de ponerse en la situación del otro y captar las emociones de las personas sin la necesidad de una comunicación oral, sino a través del lenguaje corporal, la mirada,...
Ser capaz de tomar decisiones adecuadas: esto implica integrar lo racional con lo emocional. La emoción en ocasiones impide la decisión y de la indecisión surge el conflicto.
Motivación, ilusión, interés: emoción y motivación están muy relacionadas. La persona emocionalmente inteligente es capaz de motivarse, ilusionarse, interesarse en las personas y la realidad que les rodea.
Autoestima: esto es tener sentimientos positivos hacia sí mismo y sobre todo confianza. La autoestima es la dimensión emocional del autoconcepto que pertenece a la dimensión cognitiva.
Saber dar y recibir: sin más, dar y recibir es una forma de aprender.
Tener valores alternativos: valores que den sentido a la vida.
Se capaz de superar las dificultades y frustraciones: capacidad de superarse aunque se hayan vivido experiencias altamente negativas.
Ser capaz de integrar modalidades: integrar lo cognitivo y lo emocional, la tolerancia la exigencia, la soledad y la compañía,...
Debemos tener en cuenta que el desarrollo emocional se inicia desde los primeros años de vida y como todos los aprendizajes que se asumen en edades tempranas tienen un fuerte impacto que perdura a lo largo de los años.
Uno de los pilares para que se desarrolle la inteligencia emocional, es la familia. La familia es la principal responsable de la educación emocional, así, los padres emocionalmente inteligentes son de gran ayuda para el desarrollo emocional de los hijos.
La causa de muchos conflictos está en cómo decimos las cosas y en llegar a un acuerdo. Es necesario diferenciar entre QUEJAS y CRÍTICAS PERSONALES. Las quejas son, decir lo que molesta de forma concreta, por ejemplo “cuando haces... me siento muy mal, ignorada, como si yo no te importara”, esta es una expresión asertiva, en la que el otro no se siente atacado y en la que se refleja la inteligencia emocional. Sin embargo las críticas personales son un ataque global a la otra persona, por ejemplo “eres idiota, joder, estoy hablándote y como si le hablara a la pared, que egoísta eres tío...”
En este esquema de actuación la respuesta del otro suele ser defensiva y desemboca en un conflicto, actitud nada inteligente emocionalmente.
Las emociones también juegan un papel muy importante en la salud. Las personas con un buen estado de ánimo tienden a estar menos enfermas.
Los efectos de las emociones negativas sobre la salud pueden manifestarse de múltiples formas: enfermedades somáticas o psicosomáticas, consumo de drogas, prácticas sexuales con riesgo, desordenes alimentarios...
La cultura y la sociedad ejercen una gran influencia sobre las emociones precisamente porque estas se originan en la interacción entre personas y ambiente.
Las personas son elementos esenciales del entorno en donde se producen las emociones.
Aquí también he de hablar de la educación emocional. De las definiciones consultados, la de Bisquerra me parece la más adecuada, completa y la que más se acerca a mi visión de la educación emocional.
Según el autor, la educación emocional es un “proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, construyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.” Bisquerra. R. (2000): “ Educación emocional y bienestar”. Barcelona, Cisspraxis.
La educación emocional, bajo mi punto de vista es la base de las relaciones sociales, por ello debería formar parte de la educación formal como algo permanente si fuese necesario con un carácter transversal, pero siempre dándole la importancia que merece.
Por supuesto, la escuela tiene un papel muy importante que jugar, pero no debe ser la empresa que recoja el monopolio de esta formación, es la familia la principal promotora de la educación emocional porque como se ha comentado anteriormente, la educación emocional comienza en la infancia donde el sujeto toma conciencia de sí mismo y de los demás.
En conclusión, puedo decir que la escuela, la familia y la sociedad, deberían enseñar educación emocional unilateralmente, con unos objetivos concretos y comunes, logrando que todos los sujetos controlen sus emociones para evitar conflictos innecesarios, a modo de prevención.
(COMENTARIO DE INMACULADA JIMÉNEZ ARJONA)
(APRECIACIÓN DEL COMENTARIO DE MARTA MOLINA SOBRE EL DOCUMENTO INTELIGENCIA EMOCIONAL : CÓMO APLICARLA EN LA PRÁCTICA DOCENTE)
Este artículo es uno de los que más me interesó y de los que más me gustó, me parece muy interesante porque es muy acertado y pienso que mi compañera Marta ha reflejado muy bien lo que el documento quieres expresar.
Los/as niños/as copian modelos de sus profesores/as, es por ello que debemos dar ejemplo e intentar ser lo más imparcial posible para que así nuestro comportamiento no afecte al alumnado. Es cierto que el profesorado ha de entrenarse en la práctica docente y ser conocedor de varias habilidades, para así poder transmitírselas al alumnado y no sólo demostrar los propios sentimiento o pensamientos.
Un aspecto que no he visto reflejado en el comentario del artículo y que a mí me ha llamado la atención es el de cómo las niñas tienen más facilidad para expresarse emocionalmente que los niños, esto no quiere decir que porque un niño se expresa mucho, su condición sexual haya cambiado. Pienso que lo de expresarse va más con la persona, pero por regla general las niñas son más sentimentales emocionalmente y tienen más facilidad para mostrarse tal y como son.
En general, decir, que el comentario de mi compañera me ha parecido muy apropiado y estoy de acuerdo en todos los aspectos que ha planteado.
(COMENTADO POR INMACULADA JIMÉNEZ ARJONA)
“Inteligencia racional versus Inteligencia emocional”.
Autores: Manuel Froufe y Roberto Colom. Facultad de Psicología Universidad Autónoma de Madrid. (2000)
Cuadernos de educación, Santillana-indexnet.
Este documento nos va desgranando la evolución de la inteligencia hasta nuestros días.
Durante el siglo XX hemos visto que cuando se habla de inteligencia todo el mundo piensa exclusivamente en la inteligencia racional. Realmente es la inteligencia racional la que todos conocemos desde hace tiempo y a la que nos referimos cuando hablamos de cociente intelectual (C.I.). Desde siempre hemos oído que el cociente intelectual era determinante para saber si una persona tendría éxito o no en la vida, por tanto, un test podría determinar el futuro de nuestros aciertos académicos y profesionales. Creo que esto es una realidad que seguimos viendo cada día y está muy arraigado en la sociedad actual.
Todos nosotros hemos sido educados para utilizar la cabeza, es decir, para ser listos y no emocionales. Las emociones han sido excluidas durante muchos años del ámbito educativo y laboral. Si bien es cierto tal y como queda reflejado en el artículo de una forma muy acertada, que no podemos ni debemos pasar de un extremo a otro, las emociones importan pero también el raciocinio. “El uno sin el otro resultan incompletos, ineficaces”.
Desde mi punto de vista, el precio de la educación (basada exclusivamente en la adquisición de conocimientos), nos impide adquirir las habilidades y reconocer las emociones que son necesarias y de suma importancia para llevar una vida sana, satisfactoria y que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos.
Creo que nuestro cociente intelectual puede ayudarnos a comprender el mundo a determinado nivel, pero precisamos nuestras emociones para entendernos y tratar con nosotros mismos y a su vez entender y tratar con los demás. Sin la conciencia de nuestras emociones, sin la capacidad de reconocer y valorar nuestros sentimientos y actuar en sincero acuerdo con ellos, no podemos llevarnos bien con los demás, no podemos seguir adelante en el mundo, nos resulta difícil tomar decisiones, y a menudo nos encontramos perdidos. Y esto es algo que no se ha entendido durante muchos años; “tradicionalmente se ha considerado que las emociones enturbian la razón. El hombre ha tendido a verse como un ser racional…las emociones con las que nos ha dotado la evolución estaban siendo devaluadas.”
Es a partir de la década de los noventa cuando diversos estudios han reflejado que un cociente intelectual alto no garantiza el éxito en la vida, las relaciones personales o el trabajo. Para eso hacen falta otro tipo de capacidades, que son precisamente las relacionadas con la inteligencia emocional. Y éstas no se miden a través de ningún test de inteligencia.
El nuevo concepto que da respuesta a éste y otros interrogantes es la Inteligencia Emocional.
Fue Daniel Goleman (psicólogo y periodista) quien en el año 1995 con la publicación de su libro “Inteligencia Emocional” quien realmente popularizó este término y lo definió así: "El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Se trata de un término que engloba habilidades muy distintas-aunque complementarias-a la inteligencia académica, la capacidad exclusivamente cognitiva medida por el cociente intelectual...".
Por otro lado, dada la relevancia y vigencia del tema, considero trascendente que nuestro sistema educativo lo tome en cuenta para profundizar en su estudio y desarrollo, y de esta manera los niños sean educados de un modo emocionalmente inteligente. Es así como, basándose no sólo en el intelecto sino también en las emociones, sin que prevalezca una sobre la otra, por el contrario que interactúen las dos en un punto adecuado de equilibrio, el niño y futuro adulto podrá sobresalir y desempeñarse en la sociedad aportando lo mejor de sí y ayudando a formar un mundo mejor.
Si bien es cierto que la inteligencia racional tiene poco que ver con la inteligencia emocional, creo que la conclusión a la que he llegado después de valorar este artículo, es que más que hablar de inteligencia racional contra inteligencia emocional, deberíamos decir inteligencia racional e inteligencia emocional.
Nuestra vida está determinada por ambas; lo que importa no es solo el cociente intelectual sino también la inteligencia emocional. Cuando interactúan positivamente, la inteligencia emocional aumenta, lo mismo que la capacidad intelectual. Y es ahí, cuando realmente tomemos conciencia de la importancia de una y otra, seremos capaces de afrontar los grandes retos que se presentan en la sociedad del siglo XXI.
(MARÍA JOSÉ CERÓN GARCÍA)
(COMENTARIO DE LA VALORACIÓN DE MARTA MOLINA DEL ARTÍCULO:”Inteligencia emocional: cómo aplicarla en la práctica docente”.
La Inteligencia Emocional es un conjunto de habilidades que los profesores deben aprender. Por qué es tan necesario que los profesores eduquen emocionalmente y aprendan a actuar con Inteligencia Emocional. Las dos razones primordiales son:
1.- Porque las aulas son el modelo de aprendizaje socio-emocional de mayor impacto para los alumnos/as.
2.- Porque unos adecuados niveles de Inteligencia Emocional pueden ayudar a afrontar con más garantías de éxito los contratiempos diarios a los que se enfrentan los profesores en el contexto educativo.
Me ha gustado mucho la claridad y precisión con la que ha enfocado mi compañera Marta su comentario acerca de este documento y estoy de acuerdo en todo lo expuesto.
Aunque me gustaría añadir a su comentario lo siguiente:
Desde mi punto de vista, creo necesario que este artículo debe de servir de reflexión al profesorado. Los profesores deben plantearse la importancia que tiene su persona para sus alumnos, cómo influye en ellos sus actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos.
concepcion tejero ruiz dijo...
TEXTO: CUADERNOS DE EDUCACIÓN:” INTELIGENCIA EMOCIONAL: CÓMO APLICARLA EN LA PRÁCTICA DOCENTE.
Educar la inteligencia emocional de los/ as estudiantes se ha convertido en una tarea necesaria en el ámbito educativo y la mayoría de los docentes considera primordial el dominio de estas habilidades para el desarrollo evolutivo y socio-emocional de sus alumnos/ as.
Mientras que para enseñar matemática o geografía el profesor debe poseer conocimientos y actitudes hacia la enseñanza de esas materias, las habilidades emocionales, afectivas y sociales que el profesor debe incentivar en el alumnado también deberían ser enseñadas por un equipo docente que domine dichas capacidades.
Así pues, considero que la inteligencia emocional es un conjunto de habilidades que el docente debería aprender por dos razones: (1) porque las aulas son el modelo de aprendizaje socio-emocional adulto de mayor impacto para los/ as alumnos/ as y (2) porque la investigación está demostrando que unos adecuados niveles de inteligencia emocional ayudan a afrontar con mayor éxito las contratiempos cotidianos y el estrés laboral al que se enfrentan los/ as profesores/ as en el contexto educativo.
Una de las razones por la que el docente debería poseer ciertas habilidades emocionales tiene un marcado cariz altruista y una finalidad claramente educativa. Para que el /la alumno/ a aprenda y desarrolle las habilidades emocionales y afectivas relacionadas con el uso inteligente de sus emociones necesita de un “educador emocional”. El alumnado pasa en las aulas gran parte de su infancia y adolescencia, periodos en los que se produce principalmente el desarrollo emocional del niño, de forma que el entorno escolar se configura como un espacio privilegiado de socialización emocional y el profesor/ tutor se convierte en su referente más importante en cuanto actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos. El/ la docente, lo quiera o no, es un agente activo de desarrollo afectivo y debería hacer un uso consciente de estas habilidades en su trabajo.
Los/ as profesores/ as son un modelo adulto a seguir por sus alumnos/ as en tanto son la figura que posee el conocimiento, pero también la forma ideal de ver, razonar y reaccionar ante la vida. El/ la profesor/ a, sobretodo en los ciclos de enseñanza primaria, llegará a asumir para el alumnado el rol de padre/ madre y será un modelo de inteligencia emocional insustituible. Junto con la enseñanza de conocimientos teóricos y valores cívicos al profesorado le corresponde otra faceta igual de importante: moldear y ajustar en clase el perfil afectivo y emocional de sus alumnos/ as. De forma casi invisible, la práctica docente de cualquier profesor/ a implica actividades como (Abarca, Marzo y Sala, 2002; Vallés y Vallés, 2003):
-la estimulación afectiva y la expresión regulada de los sentimientos positivos y, más difícil aún, de las emociones negativas (e.g., ira, envidia, celos,...);
-la creación de ambientes (tareas escolares, dinámicas de trabajo en grupo,...) que desarrollen las capacidades socio-emocionales y la solución de conflictos interpersonales;
-la exposición a experiencias que puedan resolverse mediante estrategias emocionales;
-o la enseñanza de habilidades empáticas mostrando al alumnado cómo prestar atención y saber escuchar y comprender los puntos de vista de los demás.
Por otro lado, tampoco podemos dejar toda la responsabilidad del desarrollo socio-afectivo del alumnado en manos de los docentes, especialmente cuando la familia es un modelo emocional básico y conforma el primer espacio de socialización y educación emocional del niño/ a. Además, incluso cuando el profesorado se encuentra concienciado de la necesidad de trabajar la educación emocional en el aula, en la mayoría de las ocasiones los/ as profesores/ as no disponen de la formación adecuada, ni de los medios suficientes para desarrollar esta labor y sus esfuerzos con frecuencia se centran en el diálogo moralizante ante el cual el alumnado responde con una actitud pasiva (Abarca et al., 2002). Por esta razón, padres y profesorado deben complementarse en estas tareas y, de forma conjunta, proporcionar oportunidades para mejorar el perfil emocional del alumno/ a. Así pues, los padres en la relación con sus hijos/ as deben adoptar lo que se conoce como un estilo educativo democrático en contraposición a otros menos beneficiosos como son el estilo autoritario, permisivo o de no-implicación. El estilo democrático requiere por parte de los padres una exigencia pero también una receptividad. Por un lado deben exigir el cumplimiento de las demandas acordes a la madurez del niño, pero a la vez incentivar la toma de decisiones, mostrar cariño y escuchar las opiniones del niño y conocer sus gustos y preferencias. Esto implica participar de forma activa en el tiempo que pasan en casa con sus hijos, conocer el tipo de juegos que practican, los programas televisivos o vídeos que ven, aconsejar sobre los libros que podrían leer, saber los amigos con los que juegan o salen, interesarse por la música que escuchan, o supervisar el acceso a Internet. Este tipo de actividades construye la vida emocional del niño o adolescente y en muchas ocasiones, por diversos motivos, los padres son los grandes ausentes.
En el aula, por su parte, los/ as profesores/ as y educadores/ as determinan tareas de similar valor afectivo y emocional. Cada vez más la sociedad y las administraciones educativas son conscientes de la necesidad de un curriculum específico que desarrolle contenidos emocionales. Sin embargo, mientras estas actividades y estrategias pedagógicas no se concreten en un curriculum reglado establecido en el sistema educativo, la única esperanza para nuestros alumnos/ as es confiar en la suerte y que su profesor/ a sea un modelo emocional eficaz y una fuente de aprendizaje afectivo adecuado a través de su influencia directa. Las interacciones profesor-alumno son un espacio socio-emocional ideal para la educación emocional con actividades cotidianas como:
-Contar problemas o intercambiar opiniones y consejos, la mediación en la resolución de conflictos interpersonales entre alumnos,
- las anécdotas que pueda contar el propio profesor sobre cómo resolvió problemas similares a los que pasan los alumnos, o
-la creación de tareas que permitan vivenciar y aprender sobre los sentimientos humanos como la proyección de películas, la lectura de poesía y narraciones, las representaciones teatrales. El contenido artístico relacionado con la música y la pintura y su posterior debate en clase desempeñan una función emocional esencial (para una experiencia docente con la poesía y el desarrollo emocional ver Doreste, 2002 y también El baúl de las emociones.
Con estas actividades el/ la alumno/ a descubre la diversidad emocional, fomenta su percepción y comprensión de los sentimientos propios y ajenos, observa cómo los sentimientos motivan distintos comportamientos, percibe la transición de un estado emocional a otro (e.g., del amor al odio), es consciente de la posibilidad de sentir emociones contrapuestas (e.g., sorpresa e ira, felicidad y tristeza) y cómo los personajes literarios o de cine resuelven sus conflictos o dilemas personales (Mayer y Salovey, 1997; Mayer y Cobb, 2000; Sanz y Sanz, 1997). El objetivo final es que con la práctica lleguen a trasladar estas formas de tratar y manejar las emociones a su vida cotidiana, aprendiendo a reconocer y comprender los sentimientos de los/ as otros/ as alumnos/ as o profesores/ as, empatizando con las emociones de los demás compañeros/ as de clase, regulando su propio estrés y/ o malestar, optando por resolver y hacer frente a los problemas sin recurrir a la violencia.
En definitiva, enseñando a los/ as alumnos/ as a prevenir comportamientos violentos, desajustados emocionalmente, tanto fuera como dentro del aula. Una serie de actividades para padres y profesorado encaminadas a potenciar la percepción, comprensión y regulación emocional propia y también la de sus hijos/ alumnos puede encontrarse en Fernández-Berrocal y Ramos (2004).
Algunos programas educativos anglosajones (también en España, Vallés, 2003) enfatizan las habilidades integrantes del concepto de inteligencia emocional propuesto por Mayer y Salovey como una herramienta útil para el afrontamiento de la conflictividad personal e interpersonal de los centros de Educación Secundaria así como para el desarrollo integral del alumno. No obstante, aún estamos empezando a descubrir la relevancia e influencia del mundo emocional en el aula y, a pesar de que el conocimiento afectivo está muy relacionado con la madurez general, la autonomía y la competencia social del niño, son muy pocas las instituciones educativas que tienen establecidos programas específicos con estos contenidos y que fomenten en el profesorado las habilidades necesarias para llevar a cabo un estilo educativo que enfatice el desarrollo emocional.
Por ejemplo, Sala (2002) ha constatado en una muestra de futuros educadores que las competencias emocionales, evaluadas con una medida de auto-informe de inteligencia emocional (Emotional Quotient Inventory, EQ-i), inciden de forma moderada en los estilos educativos, creencias, actitudes y valores de estos futuros profesionales de la docencia. Así, un estilo educativo sobreprotector se relacionaba con menores habilidades intrapersonales de inteligencia emocional, el estilo punitivo se relacionaba con niveles más bajos de habilidades interpersonales de inteligencia emocional y el perfil asertivo se relacionó con un buen estado afectivo general.
En definitiva, como apuntan Valles y Valles (2003) la educación emocional debería estar inserta en las distintas áreas curriculares, no en cuanto a su enseñanza/ aprendizaje como contenido de cada área, sino cómo estilo educativo del docente que debe transmitir modelos emocionales adecuados en los momentos en los que profesor/ a y alumno conviven en el aula.
La inmigración está contribuyendo a la heterogeneidad cultural de las clases, lo cual se convierte en un desafío adicional para el profesor que debe ajustar el estilo de enseñanza y el curriculum a las nuevas necesidades convirtiéndose en un nuevo factor de estrés (Tatar y Horenczyk, 2003). En muchos casos, la pérdida de credibilidad en la labor profesional de los profesores y el bajo estatus social y profesional, entre otros, merman aún más la capacidad de afrontamiento del docente. Así, la sociedad demanda al profesorado una mayor preparación técnica, especialización no sólo en contenidos sino también en la metodología docente, en el conocimiento psicológico de los alumnos, la enseñanza de valores cívicos y morales, etc. A estas crecientes exigencias se suma el hecho de que el sistema educativo no siempre favorece un contexto organizacional que apoye al profesor, independientemente del nivel en el que se sitúe. Como se observa, mientras los profesores se incorporan a su profesiones con unas altas expectativas y con un objetivo claro de educar a los niños y adolescentes. Las diversas fuentes de estrés existentes van degradando esa expectativa original. Las condiciones laborales, la falta de recursos en comparación con las altas demandas requeridas, las distintas presiones temporales se convierten en obstáculos, muchas veces insalvables, que pueden hundir el entusiasmo inicial del docente y desembocar en la aparición de estrés laboral, diversos síntomas ansiosos o depresivos y trastornos de salud física y mental dando lugar, en algunos casos, al absentismo, la baja laboral o el abandono de la institución.
Las consecuencias de esta situación, finalmente, no afectarán únicamente al profesional docente (e.g., bajo bienestar psicológico, deterioro de las relaciones sociales), o a la organización en la que trabaja (e.g., absentismo, abandono de la institución), sino que el alumno/ a va a ser el directo receptor de un servicio de “baja calidad” en relación a algo esencial: su propia educación y/ o formación como profesional.
Debido a la ingente cantidad de factores que ocurren durante la práctica docente, resulta difícil atribuir a una o varias causas el síndrome del burnout docente y sus consecuencias. No obstante, se reconocen varios grupos de agentes que contribuyen a la aparición del estrés laboral en el profesorado. Entre estos factores podemos destacar tres grandes grupos: 1) factores que se sitúan en el contexto organizacional y social (e.g., sobrecarga de trabajo; presiones temporales, escasez de recursos,...; 2) factores vinculados a la relación educativa (e.g., escasa disciplina y mala conducta al alumnado, desmotivación estudiantil, falta de comprensión por parte de compañeros de trabajo); y 3) factores personales e individuales relacionado con variables inherentes del profesorado que influyen en la vulnerabilidad al estrés docente (e.g., experiencia docente, autoestima, estilo atribucional, características de personalidad) (Doménech, 1995; Valero, 1997). Las habilidades de inteligencia emocional se centran en este tercer grupo de factores relacionados con las habilidades intrínsecas del docente. La literatura ha dejado patente la relación entre una mayor vulnerabilidad hacia el síndrome de burnout y diversas características de personalidad tales como autoestima, locus de control, patrón tipo A, etc (Schaufeli y Enzmann, 1998; Maslach, Schaufeli, & Leiter, 2001). El problema de estas variables clásicas de personalidad es que hacen referencia a rasgos o estados inherentes de la persona más que a la manera en la cual el sujeto percibe, comprende y maneja sus emociones y la de los demás.
En este sentido, desde el campo de estudio de la inteligencia emocional se empieza a prestar atención a las habilidades emocionales que las personas desarrollan para afrontar los diversos contratiempos, entre ellos, aquellos ocurridos en el contexto escolar.
Creo firmemente que el/ la maestro/ a no solo debe dedicarse a preparar al estudiante en competencias para el conocimiento , sino como bien claro lo tiene nuestra educación en saber, hacer y saber hacer. Pero muchas veces pecamos en que enseñamos algo que ni siquiera nosotros sabemos hacer.
La idea que quiero exponer es la importancia de permitir al/ la docente desarrollar su inteligencia emocional, como base primordial y practica para el enriquecimiento de su quehacer docente. Los sentimientos son el motor de nuestra vida . Por ello la importancia del aprendizaje significativo. Porque nuestro cerebro nace de un cerebro emocional , entonces la asociación del conocimiento se hace mas fácil . Igual pasa con el docente si él cambia su paradigma y ve en su profesión la satisfacción innata de sus sueños podrá generar cambios colectivos.
Los docentes somos seres que SENTIMOS, PENSAMOS Y ACTUAMOS
Debemos desarrollar nuestra inteligencia emocional para que nuestros estudiantes también lo hagan.
Debemos ser realistas, estas habilidades no nos convertirán en invulnerables ni nos prevendrán del desconcierto. Nuestra inteligencia emocional no hará que nuestros/ as alumnos/ as sean educados/ as y estén motivados/ as por aprender, que nuestros/ as compañeros o padres de alumnos no discutan con nosotros o que nuestros problemas burocráticos y administrativos del centro se acaben.
Ahora bien, ser emocionalmente inteligente disminuirá el desgaste psicológico que implica todo este tipo de problemas diarios y facilitará nuestra tarea en el aula e, incluso, hará que volvamos a disfrutar de una tarea tan fascinante como es enseñar a los demás.
Hoy sabemos que en España ya se está hablando de alfabetización o educación emocional en los currículos y sus repercusiones en la docencia y en el aprendizaje y adaptación de los estudiantes, como consecuencia de las investigaciones con enfoques mucho más amplios sobre la inteligencia humana, las cuales resaltan la viabilidad científica de la enseñanza afectiva (Melero, T. 2.000, p. 1 ).Vemos aquí como las competencias afectivas, entendidas éstas como el manejo de las emociones y el reconocimiento de sus efectos en nuestras decisiones, son consideradas como un elemento sustancial en la formación para la ciudadanía y la convivencia pacífica; la participación y responsabilidad democrática; el respeto y la valoración de la pluralidad, la identidad y las diferencias, el respeto y la promoción de los derechos fundamentales.
El panorama actual y futuro permite inferir la necesidad de una alfabetización emocional de los/ as niños/ as y jóvenes que hoy se encuentran en nuestros centros, futuros trabajadores/ as del conocimiento. Además, si son ciertas las aportaciones de Maturana, Salovey y Mayer, Góleman, Marina, Bisquerra, y cuantos defienden la importancia de lo emocional en la construcción personal, profesional y social, no debería existir un solo centro educativo en el que no apareciera entre sus finalidades de centro y objetivos de aula la explícita alusión a la educación emocional. En un mundo perfecto todos/ as los/ as niños/ as aprenderían este tipo de habilidades en casa pero, si tales habilidades no se adquieren en casa, la escuela del siglo XXI tendrá la responsabilidad de educar las emociones de sus alumnos/ as tanto o más que la propia familia. Como dice, Fernández Berrocal, experto en esta materia: “el profesor ideal de este nuevo siglo tendrá que ser capaz de enseñar la aritmética del corazón y la gramática de las relaciones sociales. Si la escuela y la administración asumen este reto, la convivencia en este milenio puede ser más fácil para todos/ as”.
Laura Bernabé dijo...
Güell Barceló, M. y Muñoz Redón, J., 2000: Desconócete a ti mismo. Programa de alfabetización emocional.
Papeles de Pedagogía. Barcelona, Ediciones Paidós.
A partir de experiencias norteamericanas de óptimo resultado, aparece este Programa de Alfabetización Emocional que representa un curso de entrenamiento dirigido a adquirir habilidades sociales y emocionales y que sirve de aprendizaje para que el alumno se integre socialmente, resuelva conflictos, supere dificultades, o cambie actitudes egocéntricas. El desarrollo del programa se basa, sobre todo, en el trabajo en grupo, lo cual permite que se desarrolle una dinámica que enriquece al individuo sin anularlo, gracias a la cohesión que se crea en el grupo y que establece un elemento reforzador y positivo para el entrenamiento emocional.
El objetivo general no es otro que desarrollar la inteligencia emocional de los alumnos mediante entrenamiento, tanto en el ámbito cognitivo como en el emocional, colaborando en una formación integral del alumno en la que, al margen de los contenidos puramente formales, se incluyan y trabajen otros de una importancia relevante, de los que algunos ya se tienen en cuenta con la reforma educativa de la E.S.O.: imaginación, sensibilidad, expresión corporal, habilidades sociales, control emocional, resolución de conflictos, etc. Para ello, se plantean 10 temas con diversos objetivos, tales como aumentar la autoestima, facilitar el autoconocimiento, mejorar las habilidades comunicativas, incrementar el autocontrol emocional, ayudar a superar las situaciones estresantes, evitar conductas agresivas, evitar conductas pasivas, contribuir a tomar decisiones, descubrir capacidades creativas o iniciar una correcta expresión emocional.
El programa es muy completo, abarca casi todos los ámbitos de la educación emocional y está elaborado de manera que pueda ser impartido por cualquier profesor/a de Secundaria, aunque sería conveniente que este/a profesor/a supiese gestionar las propias emociones y hubiese realizado algún programa de entrenamiento en competencias socioemocionales, quedando abierto a todo tipo de alumnos, sin centrarse necesariamente en grupos con problemas específicos aunque también puede utilizarse con estos colectivos, por lo que puede aplicarse fácilmente en grupos reducidos con alumnos de entre 15 y 18 años.
El material del curso, y las dinámicas de grupo como mejor forma de impartirlo desde las características del modelo referencial, constituyen el núcleo del aprendizaje a partir de una metodología cuidada, lo que consigue que el alumno se sienta seguro y confiado en la exposición de determinados temas, como pueden ser las actividades relacionadas con el autocontrol de las emociones o, especialmente, con las crisis emocionales, en las que aparecen situaciones comprometidas en las que algunos alumnos pueden tener algún tipo de problema individual al sufrir personalmente un caso de divorcio, la muerte de algún familiar, o algún problema con el alcohol o las drogas. Para este tipo de situaciones se le proporcionan al profesor una serie de indicaciones específicas sobre como tratar el tema.
La metodología en cada uno de los temas sigue siempre la misma estructura, aportando en primer lugar material para el docente a modo de guía que le sirva para transmitir los contenidos, incluyendo los posibles itinerarios para trabajar el tema (intensivo y extensivo), observaciones y comentarios prácticos para la realización de las actividades, elementos teóricos y una breve bibliografía, y material para el alumno que, complementado con la teoría, justifica las actividades que se proponen, incluyendo información teórica sobre el tema a trabajar y las actividades (ejercicios escritos, evaluación y actividades de recapitulación).
Si bien es cierto que al autor, y a la comunidad educativa, les resulta difícil determinar hasta qué punto cambia la manera de pensar y actuar de un sujeto tras realizar este programa, no es difícil reconocer que mejora el autoconocimiento emocional, la manera de aprender a convivir y a dialogar con tranquilidad desde las emociones y es, en definitiva, una buena base para cualquier persona que aspire a adquirir competencias socioemocionales básicas. Los programas de alfabetización emocional mejoran las calificaciones académicas y el desempeño escolar, no es un descubrimiento aislado, aparece una y otra vez en diversos estudios ( http://www.inteligencia-emocional.org/ . En un momento en que demasiados niños parecen carecer de la capacidad de manejar sus problemas, de prestar atención o de concentrarse, de controlar sus impulsos, de sentirse responsables por su trabajo o de interesarse en su aprendizaje, cualquier aspecto que sostenga estas habilidades ayudará a su educación. En este sentido, la alfabetización emocional mejora la capacidad de la escuela para enseñar. Incluso en una época de retorno a los contenidos básicos y de recortes presupuestarios, un argumento a favor de la implementación de estos programas es que ayudan a revertir una tendencia declinante de la educación, y que fortalecen la capacidad de las escuelas de cumplir con su misión principal, por lo que la inversión vale la pena.
(Laura Bernabé Monge)
concepciontejero dijo...
valoración crítica y personal del programa Desconócete a ti mismo
Desconócete a ti mismo es un programa de entrenamiento emocional de aplicación escolar que busca respuestas a los interrogantes que suscita la teoría psicológica más reciente: ¿cómo se toma una decisión inteligente?, ¿cuáles son las características que identifican el talento emocional? ¿es posible controlar el miedo, la vergüenza o la rabia?, ¿por qué cuando hablamos no nos entendemos?... El libro consiste fundamentalmente en un curso práctico de entrenamiento de las habilidades sociales y de la capacidad de controlar los estados de ánimo, siguiendo la estela dejada por el descubrimiento de la inteligencia emocional. El trabajo plantea como horizonte cercano la urgente necesidad, como mínimo para gozar de la vida, de educar el deseo, la voluntad y los afectos en el ámbito escolar, y de formar la capacidad de tomar decisiones, la asertividad, los mecanismos que pueden incrementar la autoestima, la creatividad, el autoconocimiento y el autocontrol emocional.
Cada tema dispone de material para el profesor y material para el alumno. El material del profesor consta de los posibles itinerarios para trabajar el tema (intensivo y extensivo), observaciones y comentarios prácticos para la realización de las actividades, elementos teóricos y una breve bibliografía. El material para el alumno consta de información teórica sobre el tema a trabajar y actividades (ejercicios escritos, evaluación y actividades de recapitulación). El desarrollo del programa se basa, sobre todo, en el trabajo en grupo.
Está abierto a cualquier tipo de alumnos, sin centrarse necesariamente en grupos con problemas específicos. El programa está diseñado para su aplicación en grupos reducidos con alumnos de 15 a 18 años.
-Duración de 70 horas.
-Actividades dirigidas 2º ciclo de ESO y de Bachillerato.
-Puede ser impartido por cualquier profesor de Secundaria
- Plantea 10 temas con los siguientes objetivos:
1.aumentar la autoestima,
2.facilitar el autoconocimiento,
3.mejorar las habilidades comunicativas,
4. incrementar el autocontrol emocional,
5.ayudar a superar las situaciones estresantes,
6.evitar conductas agresivas
7.evitar conductas pasivas,
8.contribuir a tomar decisiones,
9.descubrir capacidades creativas
10.iniciar una correcta expresión emocional.
-Beneficios de las intervenciones:
*Aumento de las HHSS y relaciones interpersonales satisfactorias.
*Disminución de pensamientos autodestructivos
*Mejora de la autoestima
*Disminución del índice de violencia y agresiones
*Menor conducta antisocial
*Menor número de expulsiones de clase
*Mejora del rendimiento académico
*Disminución de la iniciación de consumo de alcohol, tabaco, drogas
*Mejor adaptación escolar, social y familiar
*Disminución de la tristeza y la sintomatología depresiva
*Disminución de la ansiedad y el estrés
*Disminución de desórdenes relacionados con la comida
-Claridad conceptual
-Fácil aplicabilidad
-Partes bien diferenciadas
-Diferenciación entre parte intensiva y extensiva
-Añade bibliografía en cada capítulo
- No se incluyen aspectos a tener en cuenta cuando se desarrollen cada uno de los ejercicios
-El formato es el de un libro tradicional cuando sería muy apropiado que apareciera con un formato ficha en el que tuviera anillas y se pudiera introducir nueva información.
- No aparecen transparencias de los ejercicios
- Poca información dirigida al instructor o persona que pone en marcha las actividades así como de las actividades en sí mismas.
-No aparece especificado la duración de cada actividad
-No se añade ficha de evaluación para las actividades
Después de señalar los aspectos positivos y negativos del libro lo que si es evidente es que es un material muy valioso porque pone en valor la Importancia de las emociones en el ser humano así como de la necesidad de que esté presente en las escuelas y las familias.
GARCÍA SAINZ; M. (2003). Entrenamiento en competencias. Encuentros en Psicología Social, 1 (3), 27-32.
Es verdad, como dice el artículo, que las habilidades sociales, como cualquier otra competencia, pueden mejorarse a través de un aprendizaje adecuado, pero creo que cada situación requerirá mostrar unas competencias u otras, dependiendo de las características de dicha situación y de la dificultad de la misma.
Por tanto, las técnicas de entrenamiento en habilidades sociales (EHS) más apropiadas dependerán, lógicamente, de la naturaleza de dicha situación y de las dificultades propias de cada persona.
Estas dificultades pueden ser debidas a no haber aprendido determinadas conductas o a que existan determinadas interferencias que impidan la puesta en práctica de dichas habilidades.
Sean cual sean, será imprescindible el control del contexto porque el repertorio de competencias de una persona está condicionado, en gran medida, por los factores externos, propios del ambiente.
Está claro que uno de los aspectos más importantes de nuestra vida son las relaciones sociales y que raramente podremos escapar de los efectos de éstas, ya sea en el trabajo, estudios, ocio o en la familia.
Una interacción adecuada en cualquiera de estos ámbitos nos hace sentirnos mejor, desarrollando nuestras tareas con más eficacia. Una competencia baja en las relaciones con los demás puede conllevar el fracaso en un trabajo, en los estudios o en la familia ya que las formas de reacción a las conductas de los demás tiene siempre sus consecuencias.
El EHS está basado en principios conductuales de la terapia de conducta, que proporciona un marco útil para el análisis del comportamiento social, con una serie de técnicas eficaces y de probado rigor metodológico. Estas técnicas se han desarrollado básicamente, a partir de los principios del aprendizaje social de Bandura, que mantiene que las habilidades sociales se aprenden, y en este proceso juega un papel fundamental la interacción entre factores intrínsecos de la persona y los factores ambientales.
Uno de los aspectos más positivos de su aplicación es que no sólo se limita al ámbito clínico, también tiene mucha influencia en el área social y laboral, prácticamente con todo tipo de problemas y situaciones.
Revisando la bibliografía especializada podemos ver que el tema de las competencias y el EHS ha obtenido una marcada atención en los últimos años. Este incremento es debido fundamentalmente a la importancia de las habilidades sociales en el desarrollo infantil y en el posterior funcionamiento psicológico, académico, social y laboral. La mayoría de los estudiosos coinciden en que las relaciones entre iguales en la infancia son significativamente importantes en el desarrollo del correcto funcionamiento interpersonal y proporcionan oportunidades únicas para el aprendizaje de habilidades específicas que no pueden lograrse de otra manera ni en otros momentos.
Existen numerosas investigaciones que demuestran la relación entre competencia social y logros académicos y sociales. Por otra parte, muchos datos alertan sobre las consecuencias negativas que la inhabilidad interpersonal para la persona, tanto en la infancia como en la adolescencia y en la vida adulta. Todo ello porque la incompetencia social está relacionada con desajustes y dificultades como pueden ser la baja aceptación, el rechazo, la ignorancia y el aislamiento, problemas emocionales y escolares, desajustes psicológicos, delincuencia juvenil y distintos problemas de salud mental en la vida adulta.
El convencimiento de que la conducta se desarrolla y se aprende ha estimulado el desarrollo de distintas estrategias de intervención, llamadas Programas de Entrenamiento en Habilidades Sociales, cuyo objetivo es el aumento de la competencia interpersonal. En palabras de Curran (1985), el EHS es «un intento directo y sistemático de enseñar estrategias y habilidades interpersonales a los individuos con la intención de mejorar su competencia interpersonal individual en clases específicas de situaciones sociales».
El tema de la inteligencia emocional está de moda, debido seguramente al best-seller del mismo título, cuyo autor es Daniel Goleman (1996), aunque este concepto tiene sus raíces el campo de la psicología (Gardner 1995). Goleman coloca la competencia emocional frente a la inteligencia racional y la cultura del «Cociente Intelectual», resaltando la torpeza emocional de la sociedad actual. Cree que la inteligencia emocional está formada por un conjunto de habilidades: autocontrol, automotivación, entusiasmo, autoconocimiento, perseverancia, relaciones interpersonales, comunicación, sociabilidad, empatía, arte de escuchar, colaboración, resolver conflictos, control de impulsos, autorregulación, manejo de la ansiedad, etc. Partiendo, como decíamos, de que estas competencias pueden enseñarse, se plantea la necesidad de llevar a cabo una alfabetización emocional que logre personas emocionalmente competentes.
Como decía, dentro del campo de la competencia social, el EHS ha experimentado un notable desarrollo en los últimos años. Se aplica el EHS, por ejemplo, en el campo clínico (parejas con problemas, pacientes psiquiátricos, delincuentes juveniles, drogadicción y alcoholismo, depresión, personas maltratadas…), en el campo de la competencia personal y/o profesional (profesionales de psicología, educación, salud mental, trabajo social, ejecutivos, policías, comerciantes…), con la población infantil (niños/as rechazados/as, niños/as con excesos conductuales, tímidos/as, retraídos/as y socialmente aislados/as, alumnado con necesidades educativas especiales, problemas psiquiátricos infantiles, adolescentes inadaptados/as, niños y niñas maltratados/as…)
Pero, aunque está muy de moda y se habla mucho del tema, en el día a día de la escuela la competencia social y las habilidades sociales, en general, no se enseñan todavía de forma activa y sistemática. La competencia social se suele olvidar o se relega, lo cierto es que no se enseña sistemáticamente o se deja al criterio de cada profesor/a, pasando a formar parte del currículum oculto, determinado por la filosofía de cada centro y de cada docente en particular.
La escuela sigue más centrada en aspectos intelectuales relacionados con el éxito académico, olvidando la enseñanza sistemática de comportamientos de habilidad interpersonal y personal, tan sumamente útiles en el posterior acceso de esos niños y jóvenes al mundo laboral.
Las habilidades sociales, según muchas investigaciones, no mejoran por simple observación, ni por una instrucción informal; necesitan de una instrucción directa. Determinadas habilidades, como las relacionadas con la solución de problemas, no se adquieren si no se llevan a cabo actividades educativas intencionales.
Si, como se afirma, el objetivo de la educación es potenciar el desarrollo integral de los/as alumnos/as, es necesario que se tenga en cuenta el área de la competencia interpersonal y la enseñanza y el entrenamiento de las habilidades sociales esté incluido en los currícula de modo sistemático. Eso quiere decir que esta área tenga su planificación, sus estrategias y su horario, igual que otras áreas curriculares. Así como su inclusión sistemática en la formación inicial del profesorado de todos los niveles educativos, elaboración de orientaciones y materiales para la formación permanente del profesorado y los equipos psicopedagógicos y la promoción de la investigación.
(Lydia Prieto Carrillo)
Apreciación del comentario de Mª José Cerón García, sobre el artículo “Inteligencia racional versus Inteligencia emocional”. Autores: Manuel Froufe y Roberto Colom. Facultad de Psicología Universidad Autónoma de Madrid. (2000) Cuadernos de educación, Santillana-indexnet.
Estoy muy de acuerdo con Mª José cuando explica que al hablar de inteligencia todo el mundo piensa exclusivamente en la inteligencia racional y que es a la que nos referimos cuando hablamos de cociente intelectual (C.I.). Es verdad que un test, si no determinar, si ha influido bastante en el futuro de no pocos resultados académicos y profesionales. Si que es una realidad que seguimos viendo, pero pienso que algo está cambiando en la sociedad actual, desde el momento en el que se habla con interés de la inteligencia emocional tanto a nivel educativo como a nivel laboral.
Coincidimos plenamente en lo importante que sería que el sistema educativo profundizara en su desarrollo, de forma que niños y adolescentes fuesen educados de un modo emocionalmente inteligente. Sin que, como afirma Mª José, prevalezca la una (inteligencia racional) sobre la otra (inteligencia emocional), sino que interactuasen las dos en un justo equilibrio y positivamente.
(APORTACIÓN: LYDIA PRIETO CARRILLO)
Valoración crítica y personal del tema 17 del dossier:
Como bien indica el tema en su inicio y citando a Chiavenato, los RRHH estudian a las personas como tales y también como recursos, con sus habilidades, capacidades, destrezas y conocimientos. Menos acertada es la consideración tradicional de la personas valoradas en función exclusivamente de su inteligencia, el “mito de la inteligencia” de Sternberg, conceptos previos a la aparición del concepto de inteligencia emocional (Salovey y Mayer en 1.990 y Daniel Goleman en 1.995)
A partir de este momento, con la definición de I.E. como capacidad para resolver problemas de carácter socio emocional en una combinación de la inteligencia interpersonal con la inteligencia intrapersonal, surge una avalancha de publicaciones, comentarios, conferencias, cursos, etc… sobre un concepto que existía pero sin definirse adecuadamente hasta entonces.
Y el concepto de I.E. y sus dimensiones que expresa el cuadro número 17.1 del dossier (optimismo, tolerancia al estrés, empatía, etc…), servirá para resolver problemas internos de las personas y externos en cuanto a su relación con los demás, pero no siempre resultará aplicable en individuos que puedan tener un elevado cociente intelectual C.I. y por lo tanto elevada inteligencia matemática, musical, espacial, o lingüística, pero que en algunos casos presenten conductas sociales de inadaptación, carezcan de habilidades sociales o su nivel de autoestima no sea precisamente elevado.
El concepto de Personalidad está definido por Eysenck como el conjunto de características que definen a una persona y desglosado en factores de personalidad según dos teorías: la de Costa y Mc Rae con 5 grandes factores (The Big Five Factor Model) y la de R.B. Cattell que despliega hasta 16 factores para definir la personalidad del individuo.
En mi opinión, la clasificación de Cattell al ser muy extensa en cuanto a factores, delimita excesivamente las características de los individuos, pues en una misma personalidad se combinan multitud de factores de los indicados, que tal como se expresan parecen tratar de definir a 16 modelos de individuos diferenciados entre sí. En cambio, la clasificación de Costa y Mc Rae, al ser más reducida, generaliza los factores y define a los individuos en un espectro más amplio, más ajustado a la realidad.
Hay un concepto asociado a lo anterior, la felicidad o infelicidad de las personas en función de las interpretaciones que hacen de lo que les ocurre en la vida, y esta interpretación puede hacer que el paso por la vida sea de una u otra naturaleza, pero quiero apuntar alguna experiencia laboral sobre la anticuada teoría de algunos directivos de empresa con el erróneo planteamiento de que la felicidad de un empleado no es un factor positivo para su rendimiento. Con esta teoría y la consiguiente actuación, se proyectan en el empleado las propias carencias y frustraciones del directivo quien, logra equilibrar con el resto su desajuste emocional mientras que en lo profesional se sitúa en un rango superior. Así, desde luego, se puede dar al traste con lo indicado al principio del párrafo salvo que el empleado afectado mantenga una muy elevada dosis de resistencia a la frustración.
El concepto Motivación, definido de distinta forma por Maslow, Herzberg y Vroom, se centra según el primero en un bloque de necesidades humanas desde las más básicas hasta las más elevadas, su famosa “Pirámide de necesidades” y según los otros dos autores en la relación del individuo con el trabajo.
Opino que el individuo no es solamente un trabajador, es un concepto actualmente obsoleto en la época de la conciliación de vida laboral y familiar, de necesidades de ocio, de empresas que no desean que sus empleados dediquen más tiempo del estipulado a estar en el puesto de trabajo, puesto que determinadas conductas obsesivas hacia la consecución de resultados en la empresa, pueden dar al traste con las necesidades básicas que cita Maslow en su pirámide y la fuerza de esas necesidades no satisfechas o satisfechas de manera incompleta, una vez percibidas por el individuo, generan un mecanismo de rechazo en dirección contraria hacia donde inicialmente se dirigían sus esfuerzos.
Considero pues, muy necesario para una eficaz relación individuo-empresa el concepto de “equilibrio emocional”, donde podrá haber factores con mayor peso que otros pero sin anular las necesidades básicas que son fundamentales para un adecuado desarrollo personal y su influencia en la actividad profesional.
El Enfoque de competencias, que empieza a desarrollar David McClelland en la segunda mitad del Siglo XX, se cierra en la teoría de que “aquello que una persona ha venido haciendo habitualmente en determinadas situaciones, será lo mismo que seguirá haciendo en el futuro en situaciones similares”. Entonces, ¿dónde está el aprendizaje? Para los seguidores de esta teoría hay una limitación en la capacidad de asumir nuevas competencias, se niega la posibilidad de mejora en el individuo.
Hay teorías posteriores con un enfoque más objetivo, medible en el tiempo con evaluaciones y sirve para potenciar el desarrollo personal y profesional. Tales conceptos asociados a las competencias indican que se pueden adquirir nuevas, se pueden perfeccionar otras que ya están en el interior de los individuos, se pueden poner en práctica otras que habitualmente no salen al exterior y se pueden eliminar determinadas competencias por no ser ya necesarias para la actividad que se desarrolla.
La cuestión que me planteo es si las empresas (pymes), excluyo las multinacionales y grandes empresas, están concienciadas para llevar a la práctica estos procesos formativos entre su personal, entre sus RR.HH.
¿Existe una relación directa entre nuestro tradicional bajo nivel de productividad y el escaso destino de recursos para formación?. Pienso que sí, pero mientras el citado tejido empresarial no se conciencie de que destinar recursos propios para la formación es un seguro de vida para el futuro de la empresa, las acciones formativas se harán a menor escala de las necesidades reales, en muchos casos con formadores internos menos preparados pero más baratos que los externos, obteniéndose resultados de escasa incidencia en la marcha de la empresa que no elevarán nuestra capacidad competitiva con otros países de nuestro entorno económico. A largo plazo, los resultados estadísticos nos indican que son muy pocas las pymes que alcanzan hasta la tercera generación, normalmente desaparecen en la segunda, cuando el influjo y esfuerzo de los fundadores ha dejado paso a la siguiente generación.
Formación de los RR.HH.
Partiendo de la base de que toda organización necesita del proceso formativo, hay dos puntos de partida:
El Diagnóstico: se necesita formación.
La Actuación: planificación del proceso formativo.
Este proceso de formación, entiendo que debe realizarse abarcando a todos los niveles, pues si se realiza desde un cierto nivel hacia abajo o hacia arriba en el organigrama de la empresa, el proceso será incompleto y los resultados no serán los esperados. Puede darse una “revolución” si el proceso formativo llega sólo a algunos en lugar de conseguir la necesaria “evolución” que aporta un proceso formativo para todos.
Están muy bien definidos los objetivos de los procesos formativos en las empresas, solo falta que los departamentos de RR.HH. dispongan de unos medios económicos acordes con la importancia de su función como es tener a su cargo el capital humano, el activo más valioso de cualquier organización.
Y si esos procesos formativos tienen a su vez evaluaciones como indican Solé y Mirabet, mejor para dichos procesos. Ellos citan 9 items que deben evaluarse, (a los formadores, a la organización, al grado de objetivos cumplidos, etc…) y yo le añadiría que hay que exigir sinceridad en dichas evaluaciones para avanzar mejorando, ser objetivos y críticos cuando algo no se ajuste a lo que el evaluador (la persona que está valorando la acción recibida), esperaba del proceso formativo y no convertir este último paso en el proceso formativo en un mero trámite final.
Es necesario un proceso de evaluación de la formación, para descubrir los resultados del plan realizado y corregir las deficiencias que puedan existir.
(COMENTADO POR: ROSARIO SANMARTÍN ALCARAZ)
COMENTARIO DEL ARTÍCULO:"La Inteligencia Emocional en el contexto educativo: Hallazgos científicos de sus efectos en el aula".
Extremera,N. y Fernández –Berrocal,P.(2003). Revista de Educación,332, 97-116.
La Inteligencia Emocional ha suscitado un gran interés en el ámbito educativo como una vía para mejorar el desarrollo socioemocional de los alumnos. Las primeras publicaciones que aparecieron realizaron multitud de afirmaciones sobre la influencia positiva de la inteligencia emocional en el aula. El único inconveniente fue que todas estas aseveraciones no estaban avaladas por datos empíricos contrastados que demostrasen, por un lado, el nivel predictivo de la Inteligencia Emocional y, por otro, el papel real de la Inteligencia Emocional en las distintas áreas de la vida.
La Inteligencia Emocional es un concepto relativamente nuevo que introdujeron Peter Salovey y J. Mayer en 1990. De todos modos, es el periodista y divulgador científico Daniel Goleman el responsable de popularizar este concepto en el best-seller ‘La Inteligencia emocional’ (1995): "El aprendizaje no es un hecho separado de los sentimientos de los niños. Ser un alfabeto emocional es tan importante para el aprendizaje como la instrucción en matemática y lectura."
El autor propone una estrategia para la educación emocional, no se trata de implantar una nueva clase, sino integrar las clases sobre sentimientos, y relaciones personales a otros contenidos curriculares. El poder reflexionar sobre emociones puede surgir naturalmente en las clases de todas las áreas disciplinarias (lengua, sociales, naturales, Educ. Artística, etc.).Otras de las maneras propuestas en educación emocional por D. Goleman dentro de la vida escolar, es capacitar a los docentes en la reflexión del cómo disciplinar a los alumnos con problemas de conducta. El programa de Desarrollo Infantil citado por el autor presume que es en estas situaciones conflictivas (de los alumnos) el momento oportuno para enseñar a los niños habilidades que no poseen - control de impulsos, explicitar sus sentimientos, resolución de conflictos- afirmando de que existen "formas más adecuadas" de impartir disciplina que la "coerción". Muchas veces estas situaciones conflictivas pueden ser resueltas en formas de negociación, mediación; mostrando que existen otras maneras de mediar y dejando una enseñanza al respecto.
Hay que destacar que el sistema educativo es una de las instituciones sociales por excelencia, éste se encuentra inmerso en un proceso de cambios enmarcados en el conjunto de transformaciones sociales propiciadas por la innovación tecnológica y, sobre todo, por el desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación, por los grandes cambios que se producen en las relaciones sociales, y por una nueva concepción de las relaciones tecnología-sociedad que determinan las relaciones tecnología-educación. Cada época ha tenido sus propias instituciones educativas, adaptando los procesos educativos a las circunstancias. Por ejemplo el tipo de educación que se llevaba a cabo hace unos años, es la que los profesores preferían a los niños conformistas, que conseguían buenas notas y exigían poco ( de esta forma se valoraba más a los aprendices receptivos y los discípulos más que a los aprendices activos).
En la actualidad, ha habido cambios en los modelos educativos, cambios en los usuarios de la formación y cambios en los escenarios donde ocurre el aprendizaje. Se rescata la importancia y la urgencia de la educación de las emociones y los sentimientos, para facilitar el aprendizaje y la creatividad, es fundamental el desarrollo de tanto de la vida intelectual como de la emocional, porque no es suficiente contar con las máquinas más modernas y las mejores instalaciones, si falta la motivación, el compromiso, y el espíritu de cooperación.
Cuando la educación no incluye los sentimientos, no pasa de ser una simple instrucción. Desde hace tiempo, se ha comprobado el efecto positivo de las emociones, incluso en aspectos de rendimiento académico, como en la consolidación de la memoria, por ejemplo. Las emociones y los sentimientos son esenciales en todo aprendizaje.
Como aspecto positivo dentro de los conceptos o términos que menciona este artículo personalmente destaco la importancia de desarrollar la Inteligencia Emocional como una nueva forma de inteligencia complementaria a las demás y que debe fomentarse en un sistema educativo más amplio. La Inteligencia Emocional parte de la convicción de que la escuela debería promover situaciones que posibilitaran el desarrollo de la sensibilidad y el carácter de los alumnos, sobre la base de que en el quehacer educativo se involucra tanto el ser físico como el mental, el afectivo y el social, en un todo. En la escuela se debe plantear enseñar a los alumnos a ser emocionalmente más inteligentes, dotándoles de estrategias y habilidades emocionales básicas que les protejan de los factores de riesgo o, al menos, que palien sus efectos negativos.
7. Desarrollar la resiliencia.
9. Prevenir conflictos interpersonales.
Para conseguir esto se hace necesaria la figura de un nuevo tutor (con un perfil distinto al que se suele ver normalmente) que aborde el proceso de manera eficaz para sí y para sus alumnos. Para ello es necesario que él mismo se convierta en modelo de equilibrio de afrontamiento emocional, de habilidades empáticas y de resolución serena, reflexiva y justa de los conflictos interpersonales, como fuente de aprendizaje vicario para sus alumnos.
Este nuevo tutor debe saber transmitir modelos de afrontamiento emocional adecuados a las diferentes interacciones que los alumnos tienen entre sí (siendo fruto de modelos de imitación, por aprendizaje vicario, para los niños). Por tanto, no se busca sólo a un profesor que tenga unos conocimientos óptimos de la materia a impartir, sino que además sea capaz de transmitir una serie de valores a sus alumnos, desarrollando una nueva competencia profesional. Estas son algunas de las funciones que tendrá que desarrollar el nuevo tutor: percepción de necesidades, motivaciones, intereses y objetivos de los alumnos; la ayuda a los alumnos a establecerse objetivos personales; la facilitación de los procesos de toma de decisiones y responsabilidad personal; la orientación personal al alumno; el establecimiento de un clima emocional positivo, ofreciendo apoyo personal y social para aumentar la autoconfianza de los alumnos.
Para que se produzca un elevado rendimiento escolar, el niño debe contar con los siguientes factores importantes:
- Confianza en sí mismo y en sus capacidades
- Curiosidad por descubrir
- Intencionalidad, ligado a la sensación de sentirse capaz y eficaz.
- Relación con el grupo de iguales
- Capacidad de comunicar
- Cooperar con los demás
A partir de diversos estudios se han recogido evidencias de que los alumnos emocionalmente inteligentes, como norma general, poseen mejores niveles de ajuste psicológico y bienestar emocional, presentan una mayor calidad y cantidad de redes interpersonales y de apoyo social, son menos propensos a realizar comportamientos disruptivos, agresivos o violentos; pueden llegar a obtener un mayor rendimiento escolar al enfrentarse a las situaciones de estrés con mayor facilidad y consumen menor cantidad de sustancias adictivas (por ejemplo: tabaco, alcohol y drogas ilegales).
La Inteligencia Emocional es una dimensión que debe tenerse más en cuenta dentro del amplio abanico de variables que afectan o modulan el éxito de una persona. El desarrollo de la misma es una tarea necesaria y el contexto escolar es el lugar idóneo para fomentar estas habilidades que contribuirán de forma positiva al bienestar personal y social del alumno.
(LAURA PÉREZ PAZOS)
(COMENTARIO DE LA VALORACIÓN DE CONCEPCIÓN TEJERO RUIZ DEL ARTÍCULO:”Inteligencia emocional: cómo aplicarla en la práctica docente”).
La escuela, como generadora de conocimientos, debe basar el aprendizaje tanto en la parte cognitiva como en la afectiva, ya que en las diferentes etapas del desarrollo los aspectos emocionales juegan un papel esencial en la vida y constituyen la base o condición necesaria para la formación de la personalidad. Cuando una persona tiene un conocimiento eficaz sobre la inteligencia emocional puede encauzar, dirigir y aplicar sus emociones, permitiendo así que las mismas trabajen a favor, y no en contra de su personalidad.
Estoy totalmente de acuerdo con la valoración realizada por mi compañera Concepción Tejero Ruiz acerca de este artículo. Ha expuesto con claridad el contenido del mismo y ha destacado la importancia de llevar a cabo una educación emocional, que sería: un intento de dar respuesta y abordar problemas de conducta, disciplina, fracaso escolar...; serviría para optimizar el aprendizaje; respondería al objetivo de la educación de desarrollo integral del niño y mejoraría el clima de clase para facilitar la labor docente.
Los docentes se deben comprometer en que la escuela sea la formadora de personas inteligentemente emocionales, creativas y productivas. Ellos son un referente para sus alumnos/as de ahí que sea sumamente importante que para promover que los/as alumnos/as desarrollen su inteligencia emocional, es necesario que los docentes también desarrollen su propia inteligencia emocional.
Resaltar que para que se produzca una educación emocionalmente inteligente lo primero será que los padres y maestros de los futuros niños escolarizados proporcionen ese ejemplo de Inteligencia Emocional, para que una vez que éstos comiencen su educación regular, estén provistos de un amplio repertorio de esas capacidades emocionalmente inteligentes.
( LAURA PÉREZ PAZOS)
APROXIMACIÓN A LA EVALUACIÓN BREVE DE LA INTELIGENCIA EMCIONAL
Constructo controvertido, a medio camino entre la conigción y la emoción, y con dificultad para ser medido, como prueba que son pocos los instrumentos de medida utilizados capaces de ofrecer fiabilidad y validez. Estas pinceladas en la introducción del artículo analizado, nos indican la complejidad de todo lo relacionado con la Inteligencia Emocional. Dieciocho años de andadura desde que Salorey y Mayer lo propusieron en 1990, no han sido suficientes para que haya un acuerdo conceptual y terminológico entre los investigadores y estudiosos del constructo IE. Con este estado de la cuestión, los autores de este artículo, con buen criterio, exponen unas precisiones terminológicas y conceptuales de vital importancia, para que los que estamos iniciando este camino podamos comprender con claridad y precisión el significado de conceptos como: capacidad, competencia y rasgo; y sobre todo los distintos modos de evaluar las tres tendencias.
Estos tres “conceptos emocionales” son entendidos en general en el ámbito de la IE como:
- IE como capacidad cognitiva para procesar información emocional
- IE como rasgo de personalidad
- IE como conjunto de competencias socioemocionales
En esta ocasión, los investigadores Elvira Repetto y J.C. Pérez aportan un análisis conciso, pero preciso y concreto para medir los tres “conceptos emocionales” de forma diferenciada, así como los instrumentos de evaluación válidos para cada uno, sobre la base de sus investigaciones y de las aportaciones de otros autores como Petrides, Furnham, Salovey, Mayer, Caruso, Tapia, Bernandez-Berocal...
En el apartado 3.1. “Tres medidas para tres conceptos”. Se exponen de nuevo, precisiones terminológicas y conceptuales que justifican las diferencias entre los tres conceptos y el porqué usar distintos instrumentos de evaluación para cada uno:
- IE capacidad, debe medirse con medidas objetivas o de capacidad: test de
máximo rendimiento/ejecución.
- IE rasgo, debe evaluarse con medidas subjetivas de personalidad o de
autoeficacia: autoinformes.
- IE como competencias socioemocionales implica una “evaluación
conductual” y debe realizarse con medidas intersubjetivas: pruebas
situacionales de evaluación, observación conductual, cuestionarios de
evaluación 360 grados.
También se encuentran sintetizadas en una tabla los principales instrumentos de medida de IE, aportando una visión global. Así como una sucinta descripción de los cinco cuestionarios breves mas interesantes de IE rasgo o de Autoeficacia Emocional:
TEI Que-s de Petrides y Furnhan 2003; TMMS de Salovey etc, 1995; SEIS de Shutte etc, 1998; TEII de Tapia 2001; WLEIS de Wang y Law, 2002;
Entre ellos, los autores destacan TEIQue-s y el TMMS por sus mejores propiedades psicométricas y por aportar una visión general e introductoria al complejo mundo de la evaluación de la IE.
Para finalizar, sugiero prestar atención al Resumen del artículo por la claridad y precisión con que sintetiza lo expuesto anteriormente.
Considero de vital importancia conocer los instrumentos de evaluación más idóneos para cada uno de los tres “conceptos emocionales” tratados, ya que nos permite medir la calidad de las intervenciones realizadas. Así como clarificar, dar contenido y contribuir al desarrollo teórico y práctico del constructo Inteligencia Emocional, tan necesario para
manejarse con éxito en la complejidad y el cambio permanente de la sociedad actual. Todo ello puede facilitar la imprescindible implementación de una educación emocional en la familia, la escuela, la empresa, en todos los ámbitos de la sociedad y a lo largo de toda la vida.
Jacinto Giner Virgos.
COMENTARIO A LA VALORACIÓN DE LYDIA PRIETO CARRILLO SOBRE EL ARTÍCULO: “ENTRENAMIENTO EN COMPETENCIAS” Miguel García Sáiz
Comparto con Lydia la importancia que concede en su aportación a la enseñanza reglada de las Habilidades Sociales, y la contribución de ellas, al desarrollo integral de las personas y una correcta interacción interpersonal.
Si está constatado que las Habilidades Sociales se aprenden, y como expresa en su comentario, la relaciones entre iguales en la infancia y los contextos educativos proporcionan oportunidades únicas para su desarrollo, la comunidad educativa tiene la oportunidad de organizar su enseñanza de forma activa y sistemática.
Para conseguirlo, hay que considerar ineludiblemente la propuesta de Lydia: Inclusión sistemática en el currículum y formación inicial y permanente del profesorado en todos los niveles. Y además, yo añadiría, un compromiso claro y sincero de las Administraciones, entidades sociales del contexto y, como no, también con formación y responsabilidad de las familias.
Como indica García Sáiz, no debemos olvidar que las Habilidades Sociales poseen unas características que les convierten en un instrumento polivalente con más o menos incidencia en los demás componentes de las competencias, de ahí, su importancia.
Valoración crítica del programa Desconócete a ti mismo:
GÜELL BARCELÓ, M. Y MUÑOZ REDON, J. (2000). Desconócete a ti mismo. Programa de alfabetización emocional. Barcelona: Paidós.
Una de las principales funciones de la educación, es la adaptación social del individuo, fomentar su integración en la sociedad. Este proceso se concreta en la socialización (Quintana, 1989) a través del cual cada sujeto, “en interacción con otros, desarrolla las maneras de pensar, sentir y actuar que son esenciales para la participación eficaz en la sociedad. En esta participación no solo se deben contemplar pensamientos y acciones, sino también sentimientos y emociones”.
Nuestra sociedad cada vez está sujeta a multitud de continuos cambios que a su vez exigen de las personas un reajuste continuo e igualmente vertiginoso. Ante esto, es necesario plantearse la necesidad de potenciar la capacidad de adaptación y flexibilización de los sujetos para que podamos ir haciendo frente a las necesidades que van surgiendo.
Los conocimientos que hoy resultan fundamentales, mañana pueden no serlo o incluso ser incorrectos e inadecuados, pero lo que siempre va a ser válido es nuestra capacidad de no dejarnos llevar por determinados estados emocionales y de poner la emoción al servicio de la razón: la capacidad de ser personas desde una perspectiva integral que sepan gestionar su vida, sin olvidar que las emociones forman parte de nuestra propia vida. El concepto de Inteligencia Emocional ha tomado fuerza en nuestra sociedad, pasando las emociones, que estaban relegadas a un plano más intimo, a un factor determinante para la mejora de la sociedad y de los ciudadanos.
Esta pretensión se concreta desde un enfoque holístico en una educación global o total que es considerada como el nuevo paradigma educativo para el siglo XXI, recuperando el mejor conocimiento de diferentes campos e integrándolo con los nuevos desarrollos de la ciencia de la totalidad. El resultado es un paradigma educativo, enormemente creativo, que modifica radicalmente las ideas sobre el proceso entre el/la docente y la personal discente.
Aporta una visión global de la persona y su entorno, y destaca la importancia de una educación encaminada al desarrollo del individuo antes que una educación teórica y conceptual limitadora que integre sus potencialidades físicas, intelectuales, sociales y emocionales, para que adquieran y construyan conocimientos, asuman valores y actitudes, y desarrollen las habilidades que les permitan aplicar lo aprendido a nuevas situaciones.
En este contexto, el programa “Desconocete a ti mismo” nos presenta, a modo de manual, una propuesta de trabajo de diferentes competencias emocionales en el marco educativo. Puede ser realizado tanto por profesorado como por las personas tutoras y/o psicopedagogos/as, sin que sea necesario que sea personal especificamente preparado para la imparticición de Formación Emocional. El colectivo al que se dirige es para alumnado de Secundaria, entre 15 y 18 años. Dicho programa se propone dentro del marco de la escuela, para poderlo integrar dentro del Curriculum del Centro.
Además este programa contiene un elemento interesante que conviene destacar: permite 2 modos de aplicación uno más intensivo y otro de menor duracción. Esto permite que sea el propio centro decidir cuál de ellos se adecúa mejor a sus objetivos y disponibilidades.
Sin embargo, creo que el planteamiento de una formación en competencias emocionales debería ir más alla de la realización de un programa de actuación en un curso escolar. Este planteamiento sólo sirve como sustituto hasta que se regularice como una asignatura más (o contenido transversal a trabajar) desde el inicio del período de escolarización.
Además creo que uno de los aspectos de los que adolece este programa es del compromiso del alumnado respecto con el cambio y puesta en marcha de lo aprendido. Se debería valorar como una parte importante del proceso formativo, e incluso anterior, la elaboración de objetivos personales y propios de cambio que fomenten la implementación de la competencia, en el contexto en el que se marca, el ámbito educativo.
Además no todos/as los/as alumnos/as tienen el mismo nivel competencial, lo cual hace que dicho programa sea demasiado genérico. Sería interesante realizar un análisis competencial en niveles y desarrollar el programa a alumnos/as en función de dicho nivel competencial. O al menos analizar los pros y los contras que puede suponer este diagnóstico previo individual del mapa competencial de los/as participantes.
(Raquel Rivera Hernando)
Articulo: Educacion emocional y competencias emocionales.
Autor: Rafael Bisquerra Alzina.
El articulo hace un repaso sobre el surgimiento y evolución del concepto de Inteligencia emocional y se centra en los aspectos más actuales como el concepto de competencia emocional y sus implicaciones prácticas, sobre todo en el ámbito educativo.
Llama la atención el hecho de que a pesar de la creencia generalizada de que el fenómeno de la importancia del aspecto emocional frente a la inteligencia clásica es relativamente reciente, realmente no lo es tanto, ya que la importancia de los elementos afectivos y emocionales viene siendo señalada desde bastante atrás: Pestalozzi, Rogers, Lazarus, las neurociencias, etc.
En mi opinión esto deja en evidencia que todo el fenómeno científico, educativo y divulgativo relacionado con la inteligencia emocional no es ninguna “revolución”, sino una cuestión de reconocimiento del aspecto emocional como elemento que tiene entidad propia y no como algo secundario supeditado al componente cognitivo, que es como hasta ahora era considerado.
En mi opinión queda claro que el abuso ejercido por parte de profesionales y teóricos del antes considerado todopoderoso CI y el concepto de inteligencia clásico no ha hecho sino poner de manifiesto las limitaciones de estos, ha dejado ver sus lagunas y hacer visible un aspecto que estos constructos no abarcaban y para los que no daban solución, eso se fiaba a las teorías de rasgos o a las fisiológicas. Los vacíos quedaban al descubierto y había que cubrirlos.
Paralelamente creo que el cambio producido en estas últimas décadas en la que han surgido numerosas corrientes en las que se propugnaba la vuelta a la esencia del ser humano como contraposición a la excesiva presencia de la tecnología, con el riesgo de deshumanización evidente, ha influido a la hora de crear un clima adecuado para la recepción y asimilación del concepto de inteligencia emocional. Humanismo=emoción / Tecnología =cognición.
En este sentido, el ámbito educativo ha ejercido de motor en lo referente a la detección de las deficiencias (de las cuales ha sido el principal damnificado)del concepto clásico de inteligencia y su incapacidad para cubrir las necesidades de los alumnos. En los últimos tiempos, sólo hay que hablar con educadores o seguir las noticias, se ha hecho evidente la superación del modelo tradicional y la necesidad de recuperar lo que había quedado abandonado, los aspectos relacionales, lo que realmente sirve para el desarrollo del individuo, el abuso de la cognición ha creado analfabetos emocionales.
La aparición del concepto “inteligencia emocional” traducido en competencias emocionales ha democratizado la inteligencia, ya que estas últimas son susceptibles de aprendizaje y entrenamiento, son accesibles a todos y supera a las posturas genetistas y elitistas que tan afines han sido a la concepción clásica de inteligencia.
Dicho esto tampoco debe cometerse el error de negar la inteligencia cognitiva, algo imposible desde mi punto de vista, sino completarla con su media naranja que es la inteligencia emocional, sólo así quedarían recogidos los aspectos necesarios para un desarrollo integral del individuo, recuperaríamos al individuo en su totalidad. Ambas inteligencias no son enemigas, son complementarias.
A pesar de la dificultad que encuentran los diferentes autores en definir de forma consensuada el constructo de inteligencia emocional, creo que el mero hecho de que permanezca en primer plano y se alimente el debate es positivo ya que el hecho de que sea objeto de discusión científica supone un reconocimiento de su importancia y de la necesidad de clarificar conceptos que puedan ser traducidos en aplicaciones prácticas válidas.
La operativización que suponen las competencias emocionales nos permite la creación de una serie de herramientas que suponen un avance en una dirección positiva en muchos aspectos, especialmente en el ámbito educativo y en su aplicación de acuerdo con enfoque de ciclo vital en los que el entrenamiento en competencias comience en los primeros años de vida por medio de programas adaptados a las diferentes contextos y edades.
Relacionado con esto me parece especialmente interesante la postura de Saarni , en la que relaciona la regulación de las propias emociones hacia los resultados deseados en función de los valores éticos y morales que uno tiene.
Creo que esto influiría profundamente en las respuestas emocionales que uno tiene de cara a promover la integridad personal. Es una meta complicada que duda cabe pero entonces si que podríamos hablar de una educación emocional completa e integrada que podría ser motor de cambios sociales.
José Manuel Bilbao
Comentario de la valoración de Inma Jiménez acerca del articulo “LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL CONTEXTO EDUCATIVO”.
Me parece importante el hecho de que a pesar de que el articulo haga referencia al contexto educativo te hayas referido otros como el familiar, de hecho, yo ampliaria más el campo hacia todo lo que supone la educación informal. Tendemos a creer ,por defecto, que cuando hablamos de educación nos referimos exclusivamente al ámbito formal olvidando que, todo aquel que sirve como modelo es un educador en potencia. Muchas de las influencias que las personas, en general, recibimos provienen de ámbitos informales, no menos importantes, y si bien el ámbito educativo formal es un entorno privilegiado a la hora de poder sistematizar la enseñanza de las competencias emocionales, los modelos de competencias emocionales están presentes en todos los ámbitos de la vida y debemos, en mi opinión prestarles la debida atención y potenciarles para poder obtener una mejor generalización de los aprendizajes competenciales adquiridos.
Valoración crítica del artículo: “Inteligencia emocional: como aplicarla en la práctica docente” Autores: Roberto Colom y Manuel Froufe. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Madrid.
Los autores tratan de ofrecer su visión en la práctica educativa, ofrecen que desde el sector docente se favorezca que los alumnos desarrollen su inteligencia emocional dentro de las aulas, esto no es nada nuevo, en distintos medios de comunicación específicos de educación lo estamos viendo casi constantemente, pero siguen siendo una asignatura pendiente de resolver en la profundidad necesaria para que resulte efectivo. Goleman, ya en 1997, expresa su convicción de que “algún día, la educación incluirá en su programa de estudio la enseñanza de habilidades tan esenciales y humanas como el autoconocimiento, el autocontrol, la empatía y el arte de escuchar, resolver conflictos y colaborar con los demás” y es cierto que el alumnado se encuentra muy bien preparado en cuanto a cualificaciones académicas, pero destaca por su falta de preparación emocional, que en ciento modo es necesaria para poder enfrentarnos a los retos que nos presenta el mundo de hoy.
La mayoría de las teorías sobre la inteligencia que se han desarrollado hasta el momento han tenido su correlato en la educación, y a pesar de los avatares a los que se ha visto sometida la enseñanza, se ha contribuido a provocar reflexiones sobre la práctica educativa y a perfeccionarla. Pero la falta de unanimidad de criterios entre los diferentes autores, nos lleva a contemplar que se ha creado un amplio abanico de posibilidades en cuanto a los diferentes tipos de inteligencia emocional, eso llevado a la práctica educativa es difícil de desengranar para muchos de los docentes de hoy día, que necesitarían un reciclaje a fondo, y también debido a la falta de tiempo en los centros escolares, habría que modificar horarios para acoplar los entrenamientos en estas enseñanzas. Yo me cuestiono el por qué no se ha llevado esto a la práctica de una forma total y global en todos los centros de enseñanza, por qué solo se están dedicando esfuerzos al desarrollo de algunos de los tipos de inteligencia y otros, no menos importantes, se están abandonando o casi se están dejando de lado, si lo que se pretende en educación es que el alumnado esté preparado para una vida social y profesional completa y todos los autores coinciden en que el ser humano engloba muchos tipos de inteligencia en su ser y es necesario su desarrollo.
Lo cierto es que no tenemos dos formas diferenciadas de funcionamiento psíquico, sino una sola, que educamos únicamente en unos campos y descuidamos en otros, creando así un abismo entre lo que llamamos «conocimiento» y lo que llamamos «emociones». El pensamiento primitivo se parece enormemente a lo que hoy entendemos por emociones, y que tan cuidadosamente conservamos intocable, como una forma arcaica de funcionamiento en cuyo terreno puede darse todo tipo de barbaridades, desde la agresión más violenta hasta el furor sangriento de la guerra.
Pero, educar lo primitivo equivale a hacerlo evolucionar, ayudarlo a que por el buen camino, llegue a la madurez. Pero no lo hará en todos los campos, sino únicamente en aquellos que cada cultura considera más importantes. Los niños bribris aprenden a pescar peces con sus arcos desde muy pequeños, y las niñas tzotziles a tejer complicados motivos en sus telares. De poco les servirían las raíces cuadradas. Nuestras niñas y niños, en cambio, desarrollan su pensamiento y sus habilidades en otros terrenos, en aquellos que hemos decidido que son los más importantes, las materias curriculares, dejando que en los demás campos de habilidades y conocimientos sea el azar quien decida lo que deben aprender. Hoy dia, se deja está dejando al azar la educación emocional del alumnado, lo que conlleva consecuencias desastrosas.
Pero, ¿quién nos asegura que no nos equivocamos al elegir la temática que consideramos más importante? ¿Cómo saber que realmente estamos enseñando aquello que merece más la pena ser aprendido? ¿Cómo tener la seguridad de que las disfunciones que aquejan a nuestra sociedad, la violencia, la guerra, la falta de solidaridad, etc., no son consecuencia del subdesarrollo afectivo y éste, a su vez, de la falta de toma de conciencia de nuestras propias emociones?
Lo que sí sabemos con seguridad es que hay campos de nuestra vida psíquica que nunca han sido considerados lo suficientemente importantes como para ser desarrollados en la escuela; son precisamente los relacionados con la vida afectiva, con los sentimientos, con el conocimiento de nuestra propia manera de actuar, de amar y de odiar, de resolver conflictos y de conocer a las demás personas. Conocer las cosas que nos rodean parece ser más importante que el conocimiento de uno mismo o de las relaciones con las personas de nuestro entorno, de aquellas que nos despiertan sentimientos y pasiones. La ciencia que se aprende en la escuela no versa sobre ellas. Están ahí, pero no las vemos con los ojos del conocimiento. Sin embargo, nunca la ignorancia de los contenidos de las materias curriculares provocó catástrofes tan grandes, ni nos hizo tan infelices, como el desconocimiento de las distintas formas de resolver conflictos o de manejar nuestra propia inteligencia emocional.
Los aspectos más positivos del artículo se refieren a un todo, a la exposición de la necesidad que nuestros docentes conozcan y perfeccionen sus propias inteligencias emocionales, para que en su práctica docente estén lo mejor cualificado posible para saber trasladar esos conocimientos y entrenamientos a su alumnado. Para mí, la parte mejorable, y ya lo he dicho durante mi exposición, es que “todo esto se estudie, se perfeccione y se lleve a la práctica lo antes posible”, estamos perdiendo un tiempo precioso no educando a los alumnos de la forma global e íntegra que se supone deberían ser educados.
(Purificación Sánchez Sierra)
12 de septiembre de 2008, 2:29
COMENTARIO DE OPINION A MARTA MOLINA AL ARTÍCULO: “INTELIGENCIA EMOCIONAL: COMO APLICARLA A LA PRÁCTICA EDUCATIVA”
Mi comentario es de verdadero apoyo a su reflexión, identifico mis ideas y mis reflexiones con las suyas, solo me gustaría añadir algo más, como un pensamiento más para complementar su comentario.
“Este importantísimo y vasto territorio de la vida de los alumnos, que es la inteligencia emocional, se deja al azar, como si tuviéramos la ingenua esperanza de que en un campo sin cultivar brotaran especies nuevas. Si el ser humano no se hubiera preocupado por desarrollar el razonamiento sobre las diferentes áreas de la ciencia y de transmitir sus resultados, junto con las nuevas formas de pensar que acompañaban estos cambios; si se hubiera sentido satisfecho con los planteamientos del pensamiento mágico, con su intuición del mundo, con su forma de resolver los problemas, nuestra ciencia hoy en día estaría, probablemente, al mismo nivel que nuestras emociones. Tal vez no tendría sentido, diferenciar la inteligencia emocional de la racional, porque ambas funcionarían del mismo modo. Por lo tanto, además de preguntarnos el “Cómo” se aplicaría a la práctica educativa, sería aconsejable añadir un “Cuándo”.
VALORAR PROGRAMA DE EDUCACION SOCIOEMOCIONAL
LIBRO: “CÓMO MEJORAR TUS HABILIDADES SOCIALES” de Elia Roca Villanueva.
NOMBRE DEL PROGRAMA: “Cómo mejorar tus habilidades sociales”
• AUTORA: Elia Roca Villanueva
• AÑO PUBLICACIÓN: 2004 Segunda Edición
• EDITORIAL: ACDE Ediciones. ACDE Psicología
• Habilidades sociales, asertividad y conceptos afines:
o Conductas no-asertivas: inhibición y agresividad
o Cómo aprendemos las conductas no-asertivas
o Habilidades sociales, asertividad y percepción de la situación interpersonal
o Asertividad y adecuación social
o Conceptos afines a las habilidades sociales y a la asertividad
• Pensamientos y creencias:
o El importante papel de nuestros pensamientos
o Creencias que dificultan la asertividad y las HHSS
o Creencias que facilitan la asertividad y las HHSS
o Detectar y cambiar pensamientos
• Comunicación y comunicación no-verbal:
• Conversaciones y comunicación eficaz:
o Conversaciones y comunicación
o Iniciar conversaciones
o Mantener conversaciones
o Finalizar conversaciones
o Habilidades para conversar y comunicarse de forma eficaz
• Hacer y rechazar peticiones:
o Hacer peticiones
o Como hacer peticiones de forma asertiva
o Como ser persuasivos
o Rechazar peticiones
• Conflictos interpersonales:
o Los conflictos interpersonales en nuestra vida diaria
o Actitudes inhibidas o agresivas ante los conflictos
o Actitudes deseables ante los conflictos
o Solución de problemas interpersonales
• Pedir cambios de conducta:
o Las peticiones de cambio de conducta
o Pedir cambios de conducta como alternativa a las críticas
o Como pedir cambios de conducta de forma asertiva
o Otros consejos para facilitar que el otro acceda al cambio
• Responder asertivamente a las críticas:
o Las críticas
o Agresividad, inhibición y asertividad ante las críticas
o Responde asertivamente a las críticas
o Técnicas complementarias para responder asertivamente a las críticas
• Afrontar el comportamiento irracional de otras personas:
o Las personas difíciles
o Como responder al comportamiento irracional de otras personas
o Como influyen nuestros pensamientos en nuestra respuesta al comportamiento irracional de otras personas
o Técnicas cognitivas para responder al comportamiento irracional de otras personas
o Otras técnicas para manejar comportamientos irracionales
• Manejar la ira:
o La ira
o Pensamientos y creencias que favorecen la ira
o Técnicas cognitivas para manejar la ira
o Técnicas conductuales para manejar la ira
• Anexo I: Técnicas para controlar la ansiedad
• Anexo II: Ensayo de conducta
• Anexo III: Ejercicios para practicar en grupo
POBLACION DESTINATARIA: No tiene marcado unos límites de edad, pero revisando el programa se podría decir que está diseñado para desarrollar con personas de 15 años en adelante, que necesiten o deseen mejorar sus habilidades sociales. Este programa ha sido puesto en práctica con pacientes que presentaban déficits de habilidades sociales, asociados a problemas de ansiedad, depresión o trastornos de personalidad y puede ser utilizado por cualquier profesional que desee coordinar un grupo de entrenamiento en habilidades sociales siguiendo las pautas recomendadas en el programa.
VALORACIÓN CRÍTICA Y PERSONAL AL PROGRAMA: “Cómo mejorar tus habilidades sociales” es un programa de entrenamiento de hábitos de conducta, además de pensamientos y emociones, asertividad, autoestima e inteligencia emocional. Constituye una guía muy completa, explicada con rigor científico y claridad en la exposición, está muy bien estructurada y es totalmente práctica, su objetivo es incrementar el bienestar y la calidad de vida a través del entrenamiento de habilidades sociales.
Es un programa muy interesante para estudiar y relativamente fácil de llevar a la práctica, debido en gran medida a que los temas están expuestos con mucha claridad de interpretación, con ejemplos ilustrativos, además de infinidad de ejercicios propuestos para cada uno de los módulos, además de los ejercicios que se encuentran en los anexos.
Al estar tratados como módulos independientes, favorecen que sea el encargado de desarrollar el programa quien decida qué módulos abordar y en qué momento hacerlo.
Como aspectos negativos solo he encontrado erratas, que son subsanadas con una explicativa de la localización pormenorizada de cada una de ellas, pero resulta algo tedioso por el hecho de ser 23 erratas en total las encontradas en esta edición en particular.
Además, no se puede encontrar en Internet, hay que comprarlo en una librería o buscarlo en una biblioteca.
VALORAR PROGRAMA
NOMBRE DEL PROGRAMA: “Buenas razones para disfrutar educando a tus hijos” (manual)
• AUTORES: Angel Gutierrez Calderón, Pilar López Gomez, Mª Paz Casillas Muños, Juana Diaz Diaz
• AÑO PUBLICACIÓN: 2006
• EDITORIAL: Grupo Interdisciplinar GUIA
BLOQUES DE CONTENIDO POR SESIONES:
• Modulo I. Rol de padres:
o ¿Qué necesitan aprender los padres?
o Pistas conceptuales en la formación de padres
o Claves de acción
o El control emocional de los padres
o Las conductas de riesgo
• Modulo II. Las normas
o La necesidad de autoridad
o Como se ejerce la autoridad con los hijos
o El acuerdo entre los padres en el establecimiento de normas
o Las consecuencias
o El lenguaje de la autoridad
o Las normas pactadas
• Modulo III. Recursos de apoyo. La escucha
o La escucha en las relaciones padres-hijos
o Los niveles de escucha
o La aceptación en la escucha
o La escucha en las distintas edades
• Modulo IV. Educación en la aceptación de sentimientos: Las emociones
o El sentido de las emociones
o En qué consiste la educación emocional básica
o Fórmulas inadecuadas de atender emocionalmente a los hijos
• Modulo V. Preparación de los hijos para hacer pactos.
o La preparación para la autonomía
o Fórmulas de preparación para los hijos
o Hacer acuerdos con los hijos: viabilidad y oportunidad de los pactos.
o En qué consiste al acto de la negociación
• Modulo VI. La educación de los hijos en hábitos alimentarios saludables
o Clave evolutiva de hábitos
o Trastornos de la alimentación: anorexia nerviosa y bulimia
• Modulo VII. La educación en el juego y el tiempo libre
o Para qué sirve el juego
o Qué deben enseñar los padres
o Orientaciones para el ocio de sus hijos
• Modulo VIII. Los adultos y el rendimiento escolar de los niños
o El rendimiento escolar
o Reacciones a evitar frente a un bajo rendimiento escolar
• Modulo IX. La gestión de los conflictos en la relación padres-hijos
o El hogar como escenario de la superación de los conflictos
o El conflicto: un reto
o Actitudes, estrategias y comportamientos frente a los conflictos
• Modulo X. Prevención. Comportamientos de riesgo. Claves de actuación para los padres.
o El papel de los padres en las decisiones de los hijos
o Decidir ¿Cómo?
o Algunas consideraciones
o El dialogo con adolescentes
Es un programa destinado a padres y madres de chicos/as adolescentes, siendo su objetivo primordial el reforzar las intervenciones preventivas familiares centradas en el desarrollo de las competencias personales y sociales de los adolescentes. Es un programa que pretende integrar, además, ciertos aspectos de interés en prevención que pertenecen a aquellas intervenciones fundamentadas en educar a los padres para mejorar el desarrollo personal y social de los hijos.
VALORACIÓN CRÍTICA Y PERSONAL AL PROGRAMA:
Este programa es una excelente iniciativa que podría ser llevada a cabo por orientadores en los centros educativos, trata de aportar a los padres herramientas válidas en la educación emocional de sus hijos/as, implicándoles en que apoyen el crecimiento de su hijo/a, estén presentes en el desarrollo de su autonomía, tengan capacidad para entender y adaptarse a los cambios que se producen en el joven, logren resolver e incorporar los conflictos que surgen en la dinámica familiar, conozcan y comprendan la existencia de nuevos roles dentro de la familia, y puedan desde una postura empática, guiar, aconsejar, colaborar y supervisar todo este complicado proceso educativo, pero siempre permitiendo que los hijos aprendan por sí mismos y manteniendo ese difícil equilibrio entre la autoridad y el afecto.
Las competencias emocionales que se trabajan en el programa son: autoestima positiva basada en logros, cumplimiento de responsabilidades, desarrollo de destrezas sociales y emocionales para afrontar problemas, tomar decisiones, asertividad, entre otros.
Para llevar a cabo el programa hay que registrarse en la web http://www.lafamiliaeduca.net, el equipo se pondrá en contacto con el orientador o posible dinamizador del proyecto, haciéndole llegar el material necesario, que se compone de una guía para el orientador y un manual para los padres. En la citada web podréis encontrar información sobre el programa.
Yo encuentro que es un programa bastante novedoso, con una guía muy completa para el orientador y muy bien estructurada y desarrollada. Al final de cada uno de los módulos se realiza un test de autoevaluación, cuya intención es poner a prueba la asimilación de conocimientos de la sesión y es un cuestionario de respuestas verdadero/falso; seguida de unas tareas para realizar en casa que normalmente son acciones a desarrollar en familia como una prolongación de lo trabajado en la sesión diaria y por último un resumen de la sesión que tiene como finalidad promover la cohesión del grupo y la exposición de emociones favorables
Manuela López Cánovas dijo...
VALORACIÓN CRÍTICA Y PERSONAL DEL ARTÍCULO 2 DEL DOSSIER: INTELIGENCIA EMOCIONAL, CÓMO APLICARLA EN LA PRÁCTICA DOCENTE (ROBERTO COLOM Y MANUEL FROUFE)
Si nos detenemos a analizar el tipo de educación implantada en años atrás, podremos observar cómo los profesores preferían a los niños conformistas, que conseguían buenas notas y exigían poco; y, de hecho, respondiendo a las ideas que se implantaba en nuestra educación y nuestra sociedad: " Ley del menor esfuerzo".
Este orden de cosas ha cambiado o deberían cambiar, pues los docentes nos debemos comprometer en que la escuela sea la formadora de personas inteligentemente emocionales, creativas y productivas, como hacen referencia Colom y Froufe en el artículo. Para ello se debe replantear el currículo escolar, para que se brinde herramientas académicas básicas como el manejo efectivo del lenguaje, el trabajo empático y en equipo, la resolución de conflictos, la creatividad, el liderazgo emocional, etc.
La educación de las emociones denominada "Alfabetización Emocional" (también, escolarización emocional), pretende enseñar a los niños a modular su emocionalidad desarrollando su I.E. Los objetivos que se persiguen con la implantación de la I. E. en la escuela, serán los siguientes:
• Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional.
• Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas en los demás
• Clasificar sentimientos, estados de ánimo.
• Modular y gestionar la emocionalidad.
• Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias.
• Adoptar una actitud positiva ante la vida.
• Prevenir conflictos interpersonales
• Mejorar la calidad de vida escolar, familiar y comunitaria
• Aprender a servir con calidad.
Para conseguir este objetivo se hace necesaria la figura de un nuevo Profesor, con un perfil distinto al que estamos acostumbrados a ver normalmente y que aborde el proceso de "Alfabetización Emocional" de manera eficaz para sí y para sus estudiantes.
El nuevo Profesor debe transmitir modelos de afrontamiento emocional adecuados a las diferentes interacciones que los niños tienen entre sí. ¿Cómo debe ser el Profesor Emocional?:
• Orientador Familiar en el contexto de familias disfuncionales o mononucleares, producto de la migración, del individualismo o cultura light.
• Investigador de Necesidades, Intereses y Problemas de los niños, en concordancia con las necesidades, intereses y problemas del medio inmediato (familia y escuela) y mediato (barrio, comunidad, etc.).
• Constructor de Climas Emocionales Positivos, ofreciendo apoyo personal y social para aumentar la autoconfianza y autoestima de los niños que se atiende en el aula de clases
• Gestionador de objetivos personales con sujeción a los proyectos de vida individuales de cada niño.
• Facilitador de procesos de toma de decisiones, responsabilidades compartidas e individuales.
• Orientador personal de cada niño, que propenda a un desarrollo emocional efectivo.
La escolarización de las emociones se llevará a cabo analizando las situaciones conflictivas y problemas cotidianos del contexto familiar, escolar y comunitario, que generan tensión y propiciar el desarrollo de las competencias emocionales en los niños.
(MANUELA LÓPEZ CÁNOVAS)
COMENTARIO BREVE A LA VALORACIÓN PERSONAL DE CONCEPCIÓN TEJERO
Me gustaría resaltar la valoración de Concepción Tejero acerca del artículo “Inteligencia emocional, cómo aplicarla a la práctica docente”, con la que comparto opiniones.
Al destacar los contenidos del mismo, Concepción incide en la necesidad de llevar a cabo un educación que de respuesta a las emociones, que sea capaz de tratar los problemas actuales de conducta, disciplina y fracaso escolar tan frecuentes hoy en día. Así mismo, incide en la importancia de formar a los docentes como personas competitivas en materia de Inteligencia Emocional, para que puedan fomentar en el niño el desarrollo emocional que necesita.
Así mismo, destacar que este desarrollo de la Inteligencia Emocional no ha darse solamente en el entorno escolar Alumno-profesor, sino que ha de englobar a todos aquellos que forman parte del entorno educativo.
Sara Longo dijo...
COMENTARIO A LA VALORACIÓN DE RAQUEL RIVER HERNANDO SOBRE EL LIBRO DE BARCELÓ Y MUÑOZ REDON: “DESCONÓCETE A TI MISMO. PROGRAMA DE ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL”. BARCELONA: PAIDÓS.
No cabe duda de que, como bien señala Raquel Rivera, la educación ha de tener entre sus principales funciones la adaptación social de los individuos, lo cual considero que pasa obligatoriamente por enseñarles a pensar en su etapa adolescente, pues como indican Shure y Healey, “los jóvenes necesitan aprender cómo pensar, y no solamente qué pensar en forma temprana”. Para ello es necesario trabajar desde el marco educativo las diferentes competencias socioemocionales, colaborando con la formación integral del alumnado a través de programas de entrenamiento emocional (que desarrollen en toda su dimensión su inteligencia emocional) como el propuesto por Barceló y Muños Redon.
En este sentido, enumero a continucación otras obras que tratan de aplicar las ideas de Goleman a contextos socioeducativos de adolescentes y jóvenes: El cerebro emocional, de De Loux; Sedúcete para seducir, de Bach y Darder; Educar las emociones y los sentimientos, de Segura y Arcas (Segura Morales, 2005 –Enseñar a convivir no es tan difícil).
(Comentario de SARA MARÍA LONGO GONZÁLEZ)
VALORACIÓN CRÍTICA Y PERSONAL DEL ARTÍCULO DEL DOSSIER: ORIENTACIÓN Y DESARROLLO DE LOS RECURSOS HUMANOS EN LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA: LAS PERSONAS, pp. 52-61 (Repetto, E. Y Pérez, J.C., 2003).
A través de este artículo, los autores tratan de ahondar en los trabajadores como personas que forman parte imprescindible de las organizaciones, mediante la exposición de un esquema bastante sintético en el que exponen una serie de conceptos introductorios: inteligencia, inteligencia general, inteligencia emocional, personalidad, cognición y motivación. Precisamente este último concepto es desarrollado de una forma algo más minuciosa, mediante la explicación de tres de las teorías clásicas sobre motivación: la pirámide de las necesidades de Maslow, la teoría bifactorial de Herzberg y la teoría de las expectativas de Vroom.
A continuación desarrollaré dichas teorías, a través de diferentes trabajos y manuales, a fin de completar la información brindada por Repetto y Pérez para una mejor comprensión de las mismas.
La Teoría de la Jerarquía de Necesidades Humanas de Abraham Maslow es probablemente la teoría más conocida sobre la Motivación. Esta teoría presenta una clasificación ordenada en una escala de necesidades humanas donde a medida que se satisface un grupo de necesidades, el siguiente se vuelve dominante.
1. Necesidades fisiológicas: relacionadas con la supervivencia del individuo y con la preservación de la especie. Son necesidades instintivas y que nacen con el individuo. Entre ellas se encuentran la necesidad de liberación de sed y hambre; la necesidad de dormir, de sexo, de alivio del dolor y de desequilibrio fisiológico.
2. Necesidad de seguridad: son las necesidades de seguridad o de estabilidad, la búsqueda de protección contra la amenaza o privación, un escape al peligro. Este tipo de necesidades se puede manifestar como miedo. Dentro de este tipo de necesidad se encuentran la necesidad de seguridad, de protección, de estar libre de peligro, de orden y de un futuro predecible.
3. Necesidades sociales (de amor y pertenencia): son necesidades orientadas socialmente. Entre las necesidades sociales están las necesidades de asociación, participación, de aceptación por parte de los compañeros, de intercambios amistosos, de afecto y amor.
4. Necesidad de estima: son necesidades asociadas a nuestra constitución psicológica. Se pueden subdividir en dos tipos: las que se refieren al amor propio y las que se refieren al respeto de otros (reputación, condición social, fama, etc). Dentro de la necesidad de estima se encuentran la necesidad de respeto, de confianza basada en la opinión de otros, de admiración, de confianza en sí mismo, de autovalía y de autoaceptación.
5. Necesidad de autorrealización: varían de un individuo a otro. Incluyen la satisfacción de la naturaleza individual en todos los aspectos. Las personas que desean autorrealizarse desean ser libres para ser ellas mismas. Dentro de las necesidades de autorrealización se encuentran las necesidades de satisfacer nuestras propias capacidades personales, de desarrollar nuestro potencial, de hacer aquello para lo cual tenemos mejores aptitudes y la necesidad de desarrollar y ampliar los metamotivos (descubrir la verdad, crear belleza, producir orden y fomentar la justicia).
Maslow propuso varios puntos relativos a la Jerarquía de necesidades:
1. La conducta está dominada y determinada por las necesidades que están insatisfechas.
2. Una persona satisfará sistemáticamente sus necesidades comenzando por las más básicas y ascendiendo por la jerarquía.
3. Las necesidades básicas tienen preferencia sobre todas las superiores en la jerarquía.
Esta teoría es más filosófica que práctica. Está claro que en diferentes etapas de nuestra vida y ante determinadas circunstancias, el orden de las necesidades puede variar. Además, habrá que tener en cuenta las diferencias culturales, subculturales e individuales. La teoría de Maslow tiene varias implicaciones para la motivación laboral, sobre todo debido al reconocimiento y el hincapié que hace en la incapacidad de las necesidades satisfechas para motivar la conducta. Si los gerentes desean motivar a los trabajadores para que contribuyan a la realización de las actividades de la organización, será preciso permitirles satisfacer, a través del trabajo, sus necesidades insatisfechas.
Herzberg propuso la Teoría bifactorial o Teoría de la motivación-higiene. Realizó sus investigaciones partiendo de la pregunta ¿Qué desea la gente de su puesto de trabajo? Cuando los trabajadores se sentían bien con su trabajo, tendían a atribuir esta situación a ellos mismos, mencionando características o factores intrínsecos como los logros, el reconocimiento, el trabajo mismo, la responsabilidad, los ascensos y el crecimiento o desarrollo; los cuales están directamente relacionados con la satisfacción en el puesto. En cambio, cuando estaban insatisfechos, tendían a citar factores extrínsecos, tales como las políticas y la administración de la compañía, la supervisión, las relaciones interpersonales y las condiciones de trabajo. De esta forma, dividió los factores en los que guardaban relación con la satisfacción laboral y los que lo hacían con la insatisfacción laboral. Herzberg llegó a la conclusión de que la satisfacción y la insatisfacción laborales se debían a dos series independientes de factores.
Herzberg indica que características como las políticas y la administración de la empresa, la supervisión, las relaciones interpersonales, las condiciones de trabajo y los sueldos, pueden conceptuarse como factores de higiene (son factores extrínsecos al trabajo en sí). Cuando son adecuados, la gente no estará insatisfecha; sin embargo, tampoco estará satisfecha.
Si deseamos motivar a la gente en su puesto, Herzberg sugiere dar énfasis a los logros, el reconocimiento, el trabajo mismo, la responsabilidad y el crecimiento. Éstas son las características que verdaderamente motivan y satisfacen a la gente, porque las encuentran intrínsecamente gratificantes, por ello los llamó factores motivadores (son factores intrínsecos al trabajo).
Los detractores de esta teoría critican la objetividad de sus investigaciones, de sus resultados y de sus postulados, pero a pesar de las críticas se le atribuyen muchas de las decisiones que se toman en las empresas con una organización de los puestos en forma vertical.
Tras los trabajos desarrollados por Tolman y Lewin, la primera formulación de esta teoría es la Teoría path-goal (camino-meta) de Georgopoulos, Mahoney y Jones, siendo una de las últimas reformulaciones el modelo de Porter y Lawler.
Sin embargo, la más conocida es la llevada a cabo por Vroom. Reduciéndola al mínimo, su Teoría de las expectativas afirma que la motivación está en función de la expectativa, la valencia y la instrumentalidad, unidas entre ellas por un factor multiplicador.
1. Valencia: firmeza con que un individuo desea una recompensa.
2. Expectativa: intensidad con que un individuo cree que el esfuerzo en el trabajo tendrá como consecuencia la realización de una tarea, cuyos logros serán mayores.
3. Valor instrumental (la instrumentalidad, los medios): creencia que tiene el individuo respecto a obtener recompensas por la realización de tareas (relación que percibe entre desempeño y recompensa).
La motivación para un determinado comportamiento crecerá cuando: 1. El empleado correlaciona comportamiento y resultado (expectativa). 2. Percibe un atractivo en el sistema de recompensa (valor instrumental). 3. Se siente atraído con el tipo de recompensa (valencia).
La importancia de lo deseado depende de cada individuo. La teoría de las expectativas es una teoría cognitiva; se supone que cada persona toma la decisión racional de dedicar cierto esfuerzo a las actividades que le repondrán las recompensas deseadas.
Motivación = (Expectativas del resultado de un acción) X (El valor de este resultado).
Este modelo ofrece dos caminos posibles para motivar a los trabajadores:
1. Descubriendo la percepción que estos tienen de la recompensa, con el fin de influir en esa percepción y operar una modificación en la conducta.
2. Aumentando el valor real de la recompensa a través de lo cual se habrá reforzado la relación esfuerzo-desempeño y desempeño-recompensa.
Este modelo ha sido probado y aceptado ampliamente porque parece coincidir con las experiencias personales y el sentido común: cuanto más confiamos en recibir determinada recompensa o satisfacción, más nos esforzamos. La importancia de esta teoría es la insistencia que hace en la individualidad y la variabilidad de las fuerzas motivadoras, a diferencia de las generalizaciones implícitas en las teorías de Maslow y Herzberg.
(Valoración de SARA MARÍA LONGO GONZÁLEZ)
COMENTARIO BREVE A LA VALORACIÓN PERSONAL DE MANUELA LÓPEZ CÁNOVAS
Me ha resultado muy interesante el comentario que hace Manuela López Cánovas sobre la inteligencia emocional aplicada a la práctica docente. Tras unas breves líneas de exposición de lo que ha sido hasta ahora la escuela, reivindica una escuela nueva en donde haya espacio para educar emocionalmente a los niños. Contempla los objetivos a conseguir y las competencias del profesor encargado de ese tipo de formación. Los resultados se verían a largo plazo pero imagino en un futuro adultos con actitudes positivas, capaces de afrontar y resolver situaciones de manera eficaz, de tener una vida más plena y de facilitar la convivencia a través de su influencia en su entorno.
(Comentario de ROSARIO SANMARTÍN ALCARAZ)
LYNN, A.B. (2001). 50 Actividades para desarrollar la Inteligencia Emocional. Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces
La lectura comienza con una actividad que utiliza la música como medio para describir las emociones que se generan en el ámbito de trabajo. Es una aplicación pensada para líderes de todos los niveles. Mediante ella se trabajan diversos aspectos de la Inteligencia Emocional, sobre todo los aspectos de autoconocimiento/autoconciencia, regulación emocional y empatía.
El autor nos comenta que la música puede ser un medio divertido y seguro para conseguir que las personas hablen del entorno en el que se desarrolla su trabajo. En los diferentes tipos de música podemos encontrar todos los ritmos y estados de ánimo.
En la actividad propuesta se considera el uso de la música como metáfora para reconocer y discutir los diferentes ritmos y estados de ánimo que genera el entorno de trabajo. Posteriormente el líder podrá reconocer con mayor facilidad el poder que tiene para influir en el ritmo y en el estado de ánimo del entorno.
Realmente la música es un medio idóneo para conectar y generar estados emocionales, cada nota musical estimula determinadas emociones, por ejemplo las notas Do y Re nos ponen contentos, la nota Si nos da un bienestar general. La música nos envía mensajes creativos que logran desarrollar la inteligencia emocional. Mensajes a distancia, sugerentes que nos acercan a nuevas experiencias.
Podemos experimentar diversos estados de ánimo al escuchar melodías que induzcan la tranquilidad, el movimiento, la alegría, la tristeza, la ternura, el vigor o la fuerza. Además nos da la oportunidad de saber con mayor certeza lo que sentimos en algunas ocasiones, ayudándonos a que afloren nuestras emociones y a ponerles nombre.
Por otra parte, despertar a la sensibilidad auditiva y musical no se reduce sólo a la actividad de escuchar, que genera sensaciones y emociones y brinda la posibilidad de disfrutar al descifrar los mensajes que entrañan, también se relaciona con la actividad de ejecutar mediante la palabra y la expresión corporal.
La música favorece el desarrollo de la autoestima. Asimismo, nos ayuda a encontrar nuestro propio ritmo y a desarrollar una personalidad plena y sensible, permite liberar energías, canalizándolas por medios más prácticos, y a encontrar sus propios recursos creativos, también favorece la comprensión y expresión del lenguaje oral y fomenta la socialización y la comunicación.
La música, aún siendo uno de los lenguajes más universales que existen, propicia respuestas emocionales individuales, ante una misma pieza la respuesta emocional que cada uno damos depende de nuestro estado de ánimo y de nuestras vivencias.
La audición musical nos conecta intelectual y racionalmente con aquello que estamos escuchando y con las emociones que despierta o genera activando la inteligencia emocional. Alfredo Krauss decía que la emoción es un momento de la inteligencia. Esto conecta perfectamente con los estudios de las emociones y la inteligencia emocional.
Creo que ha sido un gran acierto introducir este tipo de artículo en los documentos de la asignatura, aunque sea escueto, nos abre un gran abanico de posibilidades en el trabajo práctico de la Inteligencia Emocional.
Por mi parte es algo que ya conocía e incluso ya he aplicado, pero unido al lenguaje de la expresión corporal, es un complemento perfecto. Es más, resulta complicado asistir a un tipo de actividad de este tipo, donde la música es referente, y no pasar al lenguaje corporal. Desde mi punto de vista, la música es el medio idóneo para trabajar las emociones desde las técnicas corporales que apuntan a un lenguaje total.
( COMENTARIO APORTADO POR : MICAELA ORTEGA GÓMEZ )
22 de septiembre de 2008, 9:33
COMENTARIO BREVE A LA VALORACIÓN PERSONAL DE SARA LONGO
"ORIENTACIÓN Y DESARROLLO DE LOS RRHH EN LAS PYMES:LAS PERSONAS"
Siempre me ha interesado la aportación de Maslow al tema de las necesidades humanas, creo que es un modelo muy gráfico y que se presta a diferentes comentarios, según el ámbito de aplicación, pero estoy totalmente de acuerdo con Sara en que es un modelo más teórico que práctico, y su interpretación depende de las circunstancias particulares del entorno.
Si nos situamos en una empresa que valore el capital humano con el que cuenta, sería lógico, como comenta Sara, que desde los RRHH se tuvieran en cuenta las necesidades de los empleados. Al respecto, y desde las necesidades más primarias, me gustaría ilustrar el tema con un ejemplo de lo más sencillo y real, situado ya en unas circunstancias y entorno concretos:El actual mercado laboral en España: El hecho de los "contratos Basura" y "el empleo precario" que permiten las instituciones públicas y aplica la empresa no proporcionan al trabajador o trabajadora los medios materiales adecuados para satisfacer las necesidades primarias. Así de sencillo y sin ir más lejos.
(APORTACIÓN DE MICAELA ORTEGA GÓMEZ)
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The common man's suit has scarcely changed for over a hundred years. True, there are several varieties for various situations, however they are all popular in their search for a smart, sharp try to find the person. The neat thing about common style for men is that it is simply fashionable simply cool. A well-groomed lady can more often than not appear his sharpest in a well-tailored suit, and this is a testament to the design of such clothing. A suit will undoubtedly be worn to work in several professions because of the professional look it offers to the individual, instilling a feeling of respect and confidence. Equally a suit will be used to several social functions, such as a tuxedo to a black-tie affair. This extraordinary versatility which allows matches to be utilized in nearly all situations is what gives it its amazing edge and a permanent devote men's fashion.
Whilst common men's styles will never be replaced, it is interesting to remember that shifts in men's fashion trends have brought certain classic clothes back into fashion. The reputation of vintage clothing, especially, has had back a wide-variety of common designs into men's wardrobes, such as that of the dandy guy. 'Dandy'is a term used to refer to men who clothe themselves in a classic yet expensive way, placing value on appearance and acting in a refined manner. This trend for nearly'over-the-top'common fashion for men is apparent from events such as the'Tweed Run', where men and women of all ages dress in notably Victorian-style clothing and take to the roads on vintage cycles - with many of the men wearing impressive mustaches! That is just one of several samples of proof presenting the revival of such types. Additionally, there are numerous sites on the web which focus on gentlemanly style - such as'The Dandy Project'and'Dandyism'- as well as entire internet sites such as'The Art of Manliness'specialized in providing articles on traditional men's fashion and grooming.
In summary, whilst specific facets of traditional men's fashion can be brought back as new developments, the fundamental clothes that they are based on will never slip out of fashion.
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