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Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública. Anotada y concordada - PDF
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Mariano Lara de la Cruz
1 en la Función Pública Anotada y concordada
2 PRESENTACIÓN Como parte de los esfuerzos legislativos en la lucha contra la corrupción y en el fomento de la probidad y la transparencia en el funcionamiento de la Administración Pública, en el año 2004 fue promulgada la Ley N 8422, con la finalidad como señala su artículo 1 de prevenir, detectar y sancionar la corrupción en el ejercicio de la función pública. La llegada de este cuerpo normativo, dados los diferentes tópicos sobre los cuales introdujo una serie de limitaciones, prohibiciones, sanciones y algunos mecanismos de control, ha suscitado múltiples inquietudes, primordialmente por parte de los servidores públicos, pero también en la ciudadanía en general. En virtud de que estas dudas e inquietudes han venido siendo canalizadas fundamentalmente por la vía consultiva, a esta fecha existe ya un importante acervo de jurisprudencia administrativa, emanada tanto de la Contraloría General de la República como de la Procuraduría General, respecto de la cual se ha advertido sumo interés de parte de los usuarios por obtenerla y analizar sus alcances y aplicación práctica. Justamente atendiendo este llamado es que en ambas instituciones, mediante un esfuerzo conjunto, se trabajó para publicar esta ley anotada que hoy con agrado presentamos, a fin de poner a disposición y difundir entre los operadores jurídicos la jurisprudencia emitida por ambos órganos con relación a las disposiciones Ley N 8422, pudiendo encontrarse respecto de cada uno de sus artículos, un extracto con sus correspondientes descriptores de los principales pronunciamientos emitidos desde la entrada en vigencia de esta normativa hasta setiembre del 2007, y a modo de concordancia, las citas del expediente legislativo del entonces proyecto tramitado en el expediente N 13715, así como de los artículos de su Reglamento Ejecutivo (Decreto Ejecutivo N MP-J). Cabe mencionar que la celebración del Día Internacional contra la Corrupción, en atención a la iniciativa generada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la resolución 58/4 del 31 de octubre de 2003, constituye un momento propicio para la presentación de esta publicación, cuyo contenido esperamos sirva con una verdadera utilidad práctica de fuente de consulta a todas las instituciones, servidores públicos y los sujetos privados vinculados con su aplicación. También resulta importante rescatar que, además de las citas jurisprudenciales, legislativas y reglamentarias, se incluyen en el presente libro varios artículos de opinión relacionados con temas abordados en la Ley, en los cuales, desde una perspectiva personal, sus autores formulan una serie de consideraciones y reflexiones sobre cada tema. Finalmente, valga la oportunidad para agradecer a todos los funcionarios de ambas instituciones que trabajaron y brindaron su aporte para llevar a buen término este proyecto, que hoy culmina con su publicación. Rocío Aguilar Montoya CONTRALORA GENERAL Ana Lorena Brenes Esquivel PROCURADORA GENERAL iii
4 ÍNDICE GENERAL Presentación... i PRIMERA PARTE: corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública anotada y concordada... 1 Capítulo I: Disposiciones generales... 3 Capítulo II: Régimen preventivo Capítulo III: Declaración jurada sobre la situación patrimonial Capítulo IV: Responsabilidad administrativa y civil Capítulo V: Delitos Capítulo VI: Disposiciones Finales SEGUNDA PARTE: Artículos de opinión El DEBER DE PROBIDAD EN LA FUNCIÓN PÚBLICA Y LA RESPONSABILIDAD POR SU INFRACCIÓN (Licda. Andrea Calderón Gassmann) LOS CONFLICTOS DE INTERÉS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA (Lic. Ronald Hidalgo Cuadra) EL REGIMEN JURIDICO DE LA DENUNCIA COMO INSTRUMENTO EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN (Lic. Jimmy Bolaños González) EJERCICIO SIMULTÁNEO DE CARGOS PÚBLICOS. ANÁLISIS CRÍTICO (Lic. Fernando Castillo Víquez) EL REGIMEN DE RECEPCION DE OBSEQUIOS DIPLOMÁTICOS ESTABLECIDO EN EL NUMERAL 20 DE LA LEY CONTRA LA CORRUPCIÓN Y EL ENRIQUECIMIENTO ILICITO (Lic. Jorge Oviedo Alvarez) LA DECLARACIÓN JURADA DE BIENES EN LA LEY CONTRA LA CORRUPCIÓN Y EL ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO EN LA FUNCIÓN PÚBLICA (Licda. Fabiola Rodríguez Marín) RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA DEL FUNCIONARIO PÚBLICO Y EL SERVIDOR DE LA HACIENDA PÚBLICA (Lic. Roberto Rodríguez Araica) AMPLIACIÓN DEL CATÁLOGO DE DELITOS CONTRA LOS DEBERES DE LA FUNCIÓN PÚBLICA. EFECTO SIMBÓLICO (M.Sc.Tatiana Gutiérrez Delgado) v
6 Primera Parte corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública anotada y concordada
8 LEY CONTRA LA CORRUPCIÓN Y EL ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO EN LA FUNCIÓN PÚBLICA Artículo 1 CAPÍTULO I Disposiciones generales Artículo 1º Fines. Los fines de la presente Ley serán prevenir, detectar y sancionar la corrupción en el ejercicio de la función pública. CONCORDANCIAS Expediente Legislativo N 13715, Tomo VI, Folio 1780, Acta de la Comisión Permanente de Gobierno y Administración N 27 del 27 de agosto de Ref: Artículo 1, incisos 1), 2) y 3) del Reglamento. PRONUNCIAMIENTOS DE LA CONTRALORÍA GENERAL La Convención Interamericana contra la Corrupción como fuente normativa de la Ley y su contenido. (...) Sobre este particular, la Ley No.8422 ( corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública) vino a significar la implementación de los compromisos asumidos por nuestro país al ratificar, mediante la Ley No.7670 de 17 de abril de 1997, la Convención Interamericana contra la corrupción, la cual fue suscrita en Caracas, Venezuela el 29 de marzo de Asimismo, dicha ley desarrolla un amplio régimen jurídico destinado a detectar, prevenir y sancionar la corrupción en la función pública (art.1 de la Ley 8422), significando una adecuación de la legislación interna. Uno de esos campos de adecuación del derecho interno es el que tiene relación con las medidas preventivas previstas en el artículo III de la Convención, que trata entre otros de la promoción de la participación ciudadana en los asuntos públicos y de las reglas encaminadas al establecimiento de normas de conducta para el correcto, honorable y adecuado desempeño de las funciones públicas (...). (Oficio Nº 6762 (DAGJ-1550) del 10 de junio de 2005) Alcances de la función consultiva del Órgano Contralor con relación a la Ley. (...) debe advertirse desde ya que la emisión de nuestros pronunciamientos en torno a la Ley Nº 8422 y su Reglamento Ejecutivo, ha tenido por objeto dotar a los entes y órganos que integran la Administración Pública, de parámetros y criterios de orientación, de cara a la toma de decisiones que dichas normas hacen descansar en la administración activa, sin pretender por ello sustituir a esta última en la titularidad de sus potestades y competencias, ni relevarla de sus responsabilidades en la materia. En ese sentido debe tenerse presente, que nuestros pronunciamientos han venido siendo emitidos al amparo de la potestad consultiva atribuida a la Contraloría General, normada en el artículo 29 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República (Ley Nº 7428 del 4 de setiembre de 1994), y la Circular Nº CO-529 sobre la atención de consultas dirigidas a 3
9 Artículo 1 la Contraloría General de la República (publicada en el diario oficial La Gaceta Nº 107 del 5 de junio de 2000), en cuyo ejercicio este Despacho no tiene por norma referirse a casos y situaciones concretas (...). (Oficio Nº DAGJ-3636 del 2 de diciembre de 2005) Sobre el deber de los sujetos pasivos de la Ley de informarse respecto al contenido y alcances de sus disposiciones. (...) Por lo demás debe tenerse claro que el marco de acción del funcionario público, se encuentra delimitado y conformado por una serie de normas jurídicas derivadas de la Constitución Política, que incluyen no solo leyes y reglamentos, sino también normativa interna específica y políticas emanadas de la entidad o el órgano público para el que preste sus servicios, respecto de todas las cuales pesa sobre aquél, un deber de informarse y ajustar su actuación, conducta y comportamiento a lo en ellas dispuesto, no perdiendo de vista que el artículo 129 de la Carta Magna, establece que las leyes son de acatamiento obligatorio desde el momento en que éstas lo indiquen y en su defecto desde su publicación, frente a cuyo contenido en todo caso nadie puede alegar válidamente ignorancia o desconocimiento. Huelga señalar que este deber, no se ve atenuado de ninguna forma por la falta de acceso al diario oficial La Gaceta o a una cuenta de correo electrónico, pues sin perjuicio de las acciones de comunicación y divulgación internas que bien pueda realizar cada Administración, lo contrario implicaría sujetar el respeto a las normas jurídicas a las posibilidades materiales de acceso a su contenido por parte de los sujetos pasivos de sus disposiciones, y significaría la introducción de un clima de gran inseguridad jurídica, ajeno por demás a la existencia y postulados de un Estado de derecho, respetuoso del ordenamiento normativo que lo rige y lo conduce por el camino de la legalidad y la regularidad administrativa. En nuestro criterio estas consideraciones resultan plenamente aplicables al dictado y entrada en vigencia de la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública, norma que tiene como fines el prevenir, detectar y sancionar la corrupción en el ejercicio de la función pública (...) En ese sentido y contrario a lo que sostienen algunos, dicha norma no viene a significar una novedad significativa en el establecimiento de nuevas conductas u omisiones constitutivas de responsabilidad administrativa, muchas de las cuales ya se encontraban previstas en otras normas legales, imponiéndose a los sujetos pasivos de la misma, el informarse del contenido de sus disposiciones y someter a ellas sus actuaciones, aspecto que como es obvio suponer no impide acciones de parte de cada Administración en abono y contribución a la divulgación de sus disposiciones, y en particular de los deberes y obligaciones en ella contenidos ( ). (Oficio Nº 8214 (DAGJ-1937) del 7 de julio de 2005) (En igual sentido pueden verse los oficios Nº (DAGJ-3504) del 17 de diciembre de 2004 y Nº (DAGJ-3348) del 7 de noviembre de 2005) Sobre la pretensión de reforma a la Ley. La necesidad de un análisis reposado. 4 (...) En este sentido importa señalar que las regulaciones de toda norma jurídica, tal y como ocurre en el caso de la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública, responden a una construcción humana, por ende no son perfectas y son susceptibles de ser mejoradas, sin embargo este proceso de reforma y modificación a textos legales como el que aquí nos ocupa, debe responder a un debate y análisis reposado de los efectos que determinada regulación puede tener en la sociedad, pues de no ser así, la modificación constante y casi inmediata de las normas una vez que son dictadas, estaría favoreciendo la existencia de un clima de gran inseguridad jurídica de un ordenamiento normativo que estaría entonces en un cambio constante (...). (Oficio Nº 3626 (DAGJ-821) del 1º de abril de 2005) Contenido y alcances de la definición de administración de fondos públicos en el marco de la Ley.
10 (...) Ahora bien, es importante aclarar que la definición de Administración establecida en el artículo 1, inciso 6 del Reglamento, refiere a la administración de fondos públicos, a que hace alusión el artículo 21 de la Ley No sobre los funcionarios obligados a declarar su situación patrimonial, que en lo que interesa indica (...) Dicha definición señala algunas funciones propias de la administración de fondos públicos, sin que pueda entenderse que los supuestos mencionados en la misma deban presentarse de manera simultánea para que pueda interpretarse que existe función administrativa a esos efectos. Nótese como la definición de ese término indica que tal función incluye los procesos de custodia y recaudación de fondos públicos, el establecimiento de rentas o ingresos a favor del Estado, y la aprobación y autorización de erogaciones con fondos públicos, sin que tal enumeración resulte taxativa o que deba presentarse de forma paralela (...). (Oficio Nº 7176 (DAGJ-1680) del 20 de junio de 2005) Artículo 1 Contenido y alcances de la definición de titular subordinado en el marco de la Ley. (...) En cuanto al término de titular subordinado, debemos remitirnos a la definición que establece el artículo 2 de la Ley General de Control Interno, No. 8292, del 4 de setiembre de 2002, que entiende por éste a todo funcionario de la administración activa responsable de un proceso, con autoridad para ordenar y tomar decisiones. Como se puede desprender de lo anterior, no podría interpretarse que cualquier funcionario de la estructura organizacional de una determinada entidad, hasta el que se ubica en el eslabón más bajo de la cadena, se considera titular subordinado, pues para ello se requiere que dicho funcionario esté en capacidad de emitir órdenes y tomar decisiones (...). (Oficio Nº 7176 (DAGJ-1680) del 20 de junio de 2005) El interés por el uso correcto de los fondos públicos no es privativo de la Ley. (...) En primer término, debe recordarse que la aplicación de una serie de regulaciones legales y técnicas así como el sometimiento a ciertos mecanismos de control por parte del Estado a entidades privadas que manejan fondos públicos no constituye ninguna novedad dentro del ordenamiento jurídico, toda vez que, como es bien sabido, la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República contiene varias disposiciones que desarrollan nuestra competencia sobre sujetos privados que administran fondos públicos (v. gr. inciso b) del artículo 4, artículos 5, 6 y 7), así como los controles a los que quedan sometidos aquellos beneficios patrimoniales otorgados por la Hacienda Pública a sujetos privados. Asimismo, la Ley de Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos (Ley Nº 8131), establece que dicha normativa se aplicará a las entidades privadas, en relación con los recursos de la Hacienda Pública que administren o dispongan, por cualquier título, para conseguir sus fines y que hayan sido puestos a su disposición, mediante partida o norma presupuestaria, por los órganos y en entes de la Administración Pública (artículo 1º). Por su parte, el artículo 4 de la Ley General de Control Interno dispone que los sujetos de derecho privado que, por cualquier título, sean custodios o administradores de fondos públicos, deberán aplicar en su gestión los principios y las normas técnicas de control interno que al efecto emita la Contraloría General de la República. Asimismo, que aparte de las otras sanciones que el ordenamiento jurídico pueda establecer, podrán ser sancionados, según lo dispuesto en el artículo 7 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, cuando incumplan dicha obligación. Adicionalmente, el artículo 22 de esa misma normativa otorga a las auditorias internas de las instituciones públicas la competencia para realizar auditorias y estudios especiales en relación con los fondos y actividades originados en transferencias efectuados por esas entidades públicas También la Ley de Contratación Administrativa dispone en su numeral 1º que cuando se utilicen parcial o totalmente recursos públicos, la actividad contractual de todo otro tipo de personas físicas o jurídicas se someterá a los principios de esta Ley (...). (Oficio Nº 8559 (DAGJ-2047) del 18 de julio de 2005) 5
11 Artículo 1 Sobre el eventual efecto derogador tácito de la Ley, respecto a normas legales que regulen una misma materia o tema en sentido contrario. (...) Finalmente en lo que toca al reparo formulado, en torno a la ausencia de una derogación expresa a lo dispuesto en los artículos 6 y 9 de la Ley Nº 7941, con motivo del dictado de la, sin perjuicio de lo deseable que resultaría que toda norma jurídica que se integra el ordenamiento jurídico, disponga la modificación de todas y cada una de las disposiciones normativas que viene a afectar acordando su derogación expresa, tomando en cuenta la gran cantidad de normas jurídicas que forma parte de nuestro ordenamiento, dicho ejercicio supondría una labor sumamente complicada y de difícil implementación. En todo caso no debe perderse de vista la existencia de la figura de la derogación tácita, aplicable entre normas dictadas en distinto momento y que regulan un mismo punto de manera distinta, a tal punto que las regulaciones en ellas contenidas no sean armonizables, situación que en nuestro criterio se presenta con lo regulado en el artículo 9 de la Ley Nº 7941 y lo que vino a establecer la Ley Nº 8422, particularmente lo que toca a las restricciones en el pago de dietas a favor de personas que ya ostentan un cargo dentro de la función pública (...). (Oficio Nº (DAGJ-3471) del 17 de diciembre de 2004) Objeto y alcances del régimen preventivo de la Ley. (...) En ese sentido, en el Capítulo II de la Ley No.8422, que atañe al desarrollo del régimen preventivo, se establece un claro y preciso conjunto de normas aplicables a determinados funcionarios y autoridades públicas contemplados en el articulado de dicho Capítulo, mediante la ordenación de todo un régimen de prohibiciones e incompatibilidades, tendiente a evitar potenciales o reales conflictos de intereses, o lo que es lo mismo, asegurar el efectivo cumplimiento de los principios de objetividad, imparcialidad, neutralidad, transparencia y primacía del interés público que presiden el accionar de quienes sirven a la Administración Pública (...). (Oficio Nº 7844 (DAGJ-1791) del 30 de junio de 2005) Los fines de la Ley y el enfoque preventivo de sus disposiciones. 6 (...) Los fines de la Ley Nº 8422 se encuentran definidos en el artículo 1º de dicho cuerpo normativo, numeral que los refiere a prevenir, detectar y sancionar la corrupción en el ejercicio de la función pública, finalidad cuya consecución espera ser alcanzada en primera instancia, mediante la regulación y sanción de una serie de conductas u omisiones constitutivas por si mismas de actos de corrupción -o al menos en acciones que facilitan la verificación de este tipo de no actos no deseados por el ordenamiento jurídico-, así como el establecimiento de determinadas restricciones, prohibiciones e incompatibilidades que vinculan a los sujetos pasivos de la norma de cita. Cabe señalar que según los tres fines que se pretenden alcanzar con la aplicación de la Ley Nº 8422, se detecta en ella la presencia de una serie de disposiciones enfocadas a la atención de cada uno de éstos, y que en el caso de la prevención de actos y conductas de corrupción, implican el establecimiento de un régimen preventivo comprensivo de restricciones para el desempeño simultáneo de cargos públicos; prohibiciones para el ejercicio de profesiones liberales por parte de funcionarios que ocupen determinados cargos dentro de la Administración Pública; e incompatibilidades entre el ejercicio de sus cargos y la participación que puedan tener en empresas o entidades privadas sea como miembros de sus órganos directivos o por su participación en sus capitales sociales (...). (Oficio Nº 7633 (DAGJ-1753) del 28 de junio de 2005) (En igual sentido pueden verse los oficios Nº 361 (DAGJ-82) de 12 de enero de 2005; Nº 362 (DAGJ-83) de 12 de enero de 2005 y Nº 490 (DAGJ-91) de 10 de enero de 2006)
12 Artículo 2º Servidor público. Para los efectos de esta Ley, se considerará servidor público toda persona que presta sus servicios en los órganos y en los entes de la Administración Pública, estatal y no estatal, a nombre y por cuenta de esta y como parte de su organización, en virtud de un acto de investidura y con entera independencia del carácter imperativo, representativo, remunerado, permanente o público de la actividad respectiva. Los términos funcionario, servidor y empleado público serán equivalentes para los efectos de esta Ley. Las disposiciones de la presente Ley serán aplicables a los funcionarios de hecho y a las personas que laboran para las empresas públicas en cualquiera de sus formas y para los entes públicos encargados de gestiones sometidas al derecho común; asimismo, a los apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de las personas jurídicas que custodien, administren o exploten fondos, bienes o servicios de la Administración Pública, por cualquier título o modalidad de gestión. Artículo 2 CONCORDANCIAS Expediente Legislativo N 13715, Tomo V, Folios a 1389, Acta de la Comisión Permanente Especial de Consultas de Constitucionalidad N 3 del 3 de junio de Temas complementarios tratados en la discusión de este artículo: Sujetos privados que administran fondos públicos Ref: Artículos 1, incisos 21) y 42); y 2 del Reglamento. PRONUNCIAMIENTOS DE LA CONTRALORÍA GENERAL Aplicación de la Ley a los Colegios Profesionales tomando en cuenta su naturaleza de entes públicos no estatales. (...) las regulaciones contenidas en el citada Ley Nº 8422 resultan aplicables a ese colegio profesional en el tanto estemos en presencia del ejercicio de funciones públicas, es decir, siempre que exista de por medio una participación, directa o indirecta, en las potestades que el ordenamiento jurídico le otorga a esta organización para el cumplimiento de sus fines públicos, las cuales, como vimos, han sido definidas puntualmente por la jurisprudencia constitucional como aquellas relacionadas con las regulaciones a la profesión y su régimen disciplinario. Justamente en tales supuestos es que se aplica la Ley Nº 8422 en toda su extensión. A contrario sensu, si la intervención de los empleados profesionales y administrativos se produce en el marco de las actividades privadas del colegio, donde no está presente el ejercicio de ninguna potestad de orden administrativo sobre sus miembros, no cabe someter a esos servidores al régimen creado por la en la Función Pública, toda vez que en dicha hipótesis la actividad tiene naturaleza privada, y se rige por el principio de la autonomía de la voluntad (...). (Oficio Nº 6221 (DAGJ-1415) del 30 de mayo de 2005) (En igual sentido puede verse el oficio Nº 7171 (DAGJ-1678) del 20 de junio de 2005) La autonomía universitaria no es óbice a la aplicación de la Ley. (...) la Universidad de Costa Rica, como entidad pública que es, quedaría comprendida dentro del ámbito de aplicación de la referida Ley No. 8422, pues recordemos que con dicho cuerpo normativo lo que se pretende es prevenir, detectar y sancionar prácticas indebidas y actos 7
13 Artículo 2 de corrupción en el ejercicio de la función pública, sin que existan razones para considerar que la autonomía universitaria justifique el excluir a las mismas de dicha normativa, la cual, por su propia naturaleza, va dirigida a todos los órganos y entes públicos en general, independientemente de su campo de especialización. Cabe recalcar, que se trata de mandatos abstractos para toda relación de empleo público, pues reiteramos que lo que se pretende es regular la corrupción en el desempeño de la función pública en general, sin que en ningún momento el legislador haya optado por excluir de forma expresa a las universidades (...). (Oficio Nº 708 (DAGJ-115) de 16 de enero de 2006) Las municipalidades constituyen sujetos pasivos de las disposiciones de la Ley. (...) cabe recordar que nuestra Constitución Política al regular el régimen municipal en los artículos 168 y siguientes, cataloga a los Gobiernos Municipales como entes autónomos encargados de la administración de los intereses y servicios locales en cada cantón. Por su parte, de conformidad con el artículo 1 de la Ley General de la Administración Pública, ésta se encuentra constituida por el Estado y los demás entes públicos, cada uno con personalidad jurídica y capacidad de derecho público y privado. En concordancia con lo anterior, el artículo 1 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso- Administrativa, dispone que se entenderá por Administración Pública: a) el poder ejecutivo, b) los poderes legislativo y judicial en cuanto realizan, excepcionalmente función administrativa y c) las municipalidades, instituciones autónomas y todas las demás entidades de Derecho Público. Específicamente, el propio Código Municipal establece en su artículo 2 que la municipalidad es una persona jurídica estatal, con patrimonio propio y personalidad y con capacidad jurídica plena para ejecutar todo tipo de actos y contratos necesarios para cumplir sus fines. De todo lo anterior, fácilmente se concluye que las municipalidades forman parte de la Administración Pública, y por ende están afectas a las normas y principios del Derecho Público, y particularmente a la Ley No (...). (Oficio Nº (DAGJ-3433) del 15 de diciembre de 2004) Sobre la claridad en la definición del ámbito de aplicación subjetivo de la Ley. (...) No dejando de lado rescatar la ampliación que esta norma incluye en punto al concepto de servidor público -o sus equivalentes funcionario o empleado público-, respecto de lo establecido en el artículo 111 de la Ley General de la Administración Pública (Ley Nº 6227 del 2 de mayo de 1978), en lo que aquí interesa, se tiene que apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de las personas jurídicas que custodien, administren o exploten fondos, bienes o servicios de la Administración Pública, por cualquier título o modalidad de gestión, se encuentran expresamente sometidos a sus disposiciones. Cabe señalar que este sometimiento es expreso y se advierte a partir de una simple lectura al artículo 2º de la Ley Nº 8422, quedando más que clara la intención del legislador por incluir dentro de los sujetos pasivos de la aplicación de la norma, a los apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de las personas jurídicas que custodien, administren o exploten fondos, bienes o servicios de la Administración Pública, motivo por el cual en criterio de este Despacho, no existe ninguna incertidumbre ni duda en cuanto a quiénes se encuentran vinculados por sus disposiciones ( ). (Oficio Nº 1082 (DAGJ-238) de 1º de febrero de 2005) Amplitud de la definición de servidor público. 8 (...) la Ley No optó por seguir la definición amplia de servidor público contemplada por la propia Ley General de la Administración Pública, en su artículo 111, pero yendo incluso más allá, pues se incorpora a la Administración Pública no estatal, a los funcionarios de hecho y a las personas que laboran para las empresas públicas en cualquiera de sus formas y para los entes públicos encargados de gestiones sometidas al derecho común, así como a los apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de las personas jurídicas que custodien, administren, o exploten fondos, bienes o servicios de la Administración Pública, por cualquier
14 título o modalidad de gestión. De forma tal, que de conformidad con el espíritu de la Ley, se pretende prevenir, detectar y sancionar la corrupción en el ejercicio de la función pública, entendida ésta en términos sumamente amplios ( ). (Oficio Nº (DAGJ-3445) de 14 de noviembre de 2005) (En igual sentido pueden verse los oficios Nº 360 (DAGJ-81) de 12 de enero de 2005 y Nº 708 (DAGJ ) del 16 de enero de 2006) Artículo 2 Aplicación de la Ley a sujetos privados. Personeros de sociedades anónimas. ( ) Bajo estas condiciones, resulta de obligada conclusión que, incluso bajo un criterio que sostenga la improcedencia de calificarla como empresa pública- ente de derecho privado, es lo cierto que esta persona jurídica custodia, administra y explota bienes que le pertenecen mayoritariamente a la Administración Pública, independientemente de la modalidad de gestión, que en este caso responde a los términos de un convenio de alianza estratégica suscrito con un particular escogido por concurso y que aportó un 40% del capital accionario./ En consecuencia, a la luz del citado numeral 2º, los apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de esta empresa necesariamente quedan sujetos al régimen establecido por la Ley Nº 8422, pues tomando en cuenta sus actividades no se entiende de qué modo podrían ejercer sus funciones sin que ello tenga relación con el manejo de su capital accionario y los bienes y recursos utilizados en el funcionamiento de la planta hidroeléctrica, si ese es justamente el objeto de la sociedad anónima. (...). (Oficio N 8298 (DAGJ-1960) del 11 de julio de 2005) Aplicación de la Ley a sujetos privados que exploten servicios públicos. (...) en lo que aquí interesa, se tiene que apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de las personas jurídicas que custodien, administren o exploten fondos, bienes o servicios de la Administración Pública, por cualquier título o modalidad de gestión, se encuentran expresamente sometidos a sus disposiciones. Cabe señalar que este sometimiento es expreso y se advierte a partir de una simple lectura al artículo 2º de la Ley Nº 8422, quedando más que clara la intención del legislador por incluir dentro de los sujetos pasivos de la aplicación de la norma, a los apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de las personas jurídicas que custodien, administren o exploten fondos, bienes o servicios de la Administración Pública, motivo por el cual en criterio de este Despacho, no existe ninguna incertidumbre ni duda en cuanto a quiénes se encuentran vinculados por sus disposiciones. Así las cosas, tomando en cuenta la naturaleza pública del servicio que presta su representada bajo la figura jurídica de prestación de servicios, y cuya titularidad le corresponde al Estado costarricense, se impone dar respuesta afirmativa a su consulta, en el sentido de que los apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de Riteve S y C son todos sujetos pasivos de la Ley Nº 8422 (...). (Oficio Nº 1082 (DAGJ-238) del 1º de febrero de 2005) Tratándose de sujetos de derecho privado, las disposiciones de la Ley no resultan aplicables de manera directa y literal, sino en lo conducente. ( ) Sin embargo, resulta necesario aclarar que el hecho de que por virtud de esta disposición general dichos personeros se encuentren dentro de los sujetos pasivos de esta legislación, ello no significa que la totalidad de sus disposiciones se les aplique en toda su extensión, toda vez que hay un grupo importante de normas que se aplican exclusivamente a los funcionarios públicos que taxativamente las mismas disposiciones señalan como sus destinatarios. En efecto, nótese que los regímenes de prohibición para el ejercicio de profesiones liberales y de incompatibilidades, se imponen únicamente a los funcionarios públicos que ocupan los cargos señalados en dichas normas, sin que pueda hacerse una aplicación extensiva de tales restricciones a quienes están fuera de esa enumeración de carácter taxativo. ( ) En consecuencia, el correcto sentido con el que debe entenderse el alcance del citado artículo 2º, en lo que atañe a organizaciones de esta naturaleza, es que el marco normativo 9
15 Artículo 2 resulta aplicable no de forma directa y literal, sino en lo conducente, toda vez que existen una serie de disposiciones concretas que tienen un ámbito de aplicación definido para cada aspecto por las mismas normas legales y reglamentarias de un modo más restrictivo y concreto ( ). (Oficio N 8298 (DAGJ-1960) del 11 de julio de 2005) (En igual sentido puede verse el oficio Nº 8559 (DAGJ-2047) del 18 de julio de 2005) Aplicación de los principios generales de la Ley a sujetos privados. (...) En consecuencia, el correcto sentido con el que debe entenderse el alcance del citado artículo 2º, en lo que atañe a personas jurídicas privadas, es que el marco normativo que resulta aplicable a la gestión que desarrollan dichas organizaciones está constituido fundamentalmente por los principios generales de buena administración, de transparencia en las operaciones, de evitar conflictos de intereses, etc., es decir, la normativa se aplica en lo conducente, y no de una forma directa y literal en cada una de sus disposiciones. / Ahora bien, tal como se señala en la ampliación de su consulta, el hecho de que existan muchas disposiciones que no se aplican en forma directa, no releva a la fundación de su obligación de observar mejores prácticas administrativas, de control interno, gobierno corporativo y supervisión de los recursos que le confía el Estado costarricense, como según se afirma efectivamente se ha venido haciendo hasta la fecha (...). (Oficio Nº 5909 (DAGJ-1334) del 23 de mayo de 2005) PRONUNCIAMIENTOS DE LA PROCURADURÍA GENERAL La cobertura de la Ley se extiende aún a personas que no tienen categoría de funcionario público. ( ) A nuestro modo de ver, la clave de bóveda en este asunto está en el numeral 2 de la, Ley n de 6 de octubre del 2004, cuando para los efectos de esa ley, se establece un criterio amplio de funcionario público, definiéndose este no solo por el hecho de que presta sus servicios en los órganos y entes de la Administración Pública, estatal o no estatal, a nombre y por cuenta de esta y como parte de su organización, en virtud de un acto de investidura y con entera independencia del carácter imperativo, representativo, remunerado, permanente o público de la actividad respectiva, sino también cuando custodian, recaudan, administran y fiscalizan fondos públicos. // La anterior postura encuentra su razón de ser en el segundo párrafo del numeral que estamos glosando, cuando, sin darles la categoría de funcionarios públicos, extiende la aplicación de la Ley n a las personas que laboran para las empresas públicas en cualquiera de sus formas y para los entes públicos encargados de gestiones sometidas al derecho común; asimismo, a los apoderados, administradores, gerentes y representantes legales de las personas jurídicas que custodien, administren o exploten fondos, bienes o servicios de la Administración Pública, por cualquier título o modalidad de gestión. // En el caso que nos ocupa, tal y como quedó expuesto supra, los fondos que administra el fideicomiso son fondos públicos, consecuentemente, los preceptos legales de la Ley n resultan aplicables al personal, pues caen el supuesto de hecho de una entidad pública -el Banco Nacional de Costa Rica- encargadas de gestiones sometidas al derecho común ( ). (Dictamen N C del 4 de Julio de 2005) Aplicación de la Ley a los funcionarios ad honorem. 10 ( ) Ahora bien, distinta es la situación cuando el funcionario decide no cobrar por los servicios prestados, sea adopta la decisión de laborar ad-honorem. Es importante tener presente que el artículo 111 de la Ley General de la Administración Pública permite que un funcionario público preste los servicios en forma ad-honorem, lo cual no significa, de ninguna manera, que no deba cumplir con todos los deberes que le impone el cargo. Si el funcionario decide en forma voluntaria renunciar a su salario, ello no conlleva una disminución de los deberes del puesto. Independiente de si recibe o no el salario, él tendrá que cumplir a cabalidad con sus
16 deberes, so pena de incurrir en eventuales responsabilidades civiles, administrativas y penales. Esta postura, también es seguida en el numeral 2 de la Ley n. 8422, Corrupción y el ( ). (Dictamen N C del 20 de enero de 2005) Artículo 2 Los bomberos voluntarios pueden ser considerados servidores públicos. ( ) Bajo el actual esquema organizacional que los rige, y partiendo de que en la acción voluntaria que prestan, pese a su innegable sustrato privado, actúan funciones materialmente públicas, y que por ende actúan a nombre y por cuenta de la Administración, esta Procuraduría General concluye que los bomberos voluntarios pueden ser considerados como servidores públicos, en los términos del numeral 111 de la Ley General de la Administración Pública y artículo 2 de la Ley Contra la. // Es casualmente aquella equiparación en obligaciones y atribuciones- a los funcionarios regulares la que brinda el elemento diferenciador del voluntariado público con respecto a otras categorizaciones jurídicas como el munera pubblica o el funcionario de facto ; pues el primero, a diferencia del servidor público, actúa a nombre y por cuenta propia o de terceros y no de la Administración Pública que auxilia; mientras que en el segundo el elemento diferenciador radica especialmente en el título originario de la investidura, pues el funcionario de hecho la posee irregularmente o sea con vicio. // ( ) Aún cuando muchas de las disposiciones de la citada Ley Nº 8422 no resultan directamente aplicables a todo el voluntariado de bomberos, lo cierto es que con base en lo dispuesto por su numeral 27, dicho marco normativo delimita y orienta la gestión de esa organización por una serie de principios generales de buena administración y transparencia en sus operaciones, obligándola a observa mejores prácticas administrativas, de control interno y de supervisión de los recursos que les confía el Estado costarricense; es decir, deben regirse por los principios ético-funcionales que de aquella normativa legal se derivan ( ). (Dictamen N C del 16 de marzo de 2006) Las disposiciones de la Ley resultan aplicables a los empleados de los entes públicos no estatales (colegios profesionales) en la medida en que éstos ejerzan potestades públicas. ( ) Con fundamento en lo dicho, y atendiendo a la naturaleza mixta del ente consultante, si la actividad que realiza los empleados se engarza dentro de su actividad privada, es decir, no tiene carácter público por cuanto no participan, directa o indirectamente, de aquellas potestades que el ordenamiento jurídico le otorga para el cumplimiento de sus fines públicos, no se les aplicaría la Ley n Empero, si ocurre lo contrario, sí les sería aplicable, en toda su extensión, porque caerían en el supuesto de hecho que prevé el numeral 2 de la citada ley, amén de que estarían ejerciendo la función pública ( ). (Dictamen N C del 28 de junio de 2005) El presidente y los vicepresidentes de la República son funcionarios públicos gobernantes y están sujetos a las disposiciones de la Ley. ( ) Bajo esta óptica, y sin necesidad de entrar en consideraciones adicionales, es evidente que esta legislación cubre al presidente y los vicepresidentes de la República, funcionarios públicos gobernantes de la más alta jerarquía, cuyas atribuciones y responsabilidades están asentadas en la Constitución Política, como norma fundamental del Estado costarricense. // En el caso del Presidente de la República, como órgano constitucional unipersonal y superior de la Administración del Estado, la Carta Política establece el elenco de sus atribuciones, desarrollo que ciertamente no es pródigo tratándose de la figura de los vicepresidentes como ya ha señalado en anteriores ocasiones este órgano superior consultivo de ahí que su función esencial es sustituir al Presidente en sus ausencias. Asimismo, el Presidente ejerce discrecionalmente la atribución de nombrarlos como Ministros de Gobierno. // Así las cosas, y a pesar de que en el caso de los vicepresidentes el puesto tiene especiales connotaciones que determinan que sus funciones estén supeditadas en gran medida a las tareas que discrecionalmente el Presidente de la República pueda encomendarles, es lo cierto que se trata de funcionarios gobernantes que han sido designados mediante elección popular, que ejercen un cargo público de alto 11
17 Artículo 3 rango dentro de la estructura del Poder Ejecutivo. De ahí que no quepa duda de que una vez nombrados se encuentran cubiertos por el régimen de la Ley ( ). (Dictamen N C del 15 de junio de 2006) Artículo 3º Deber de probidad. El funcionario público estará obligado a orientar su gestión a la satisfacción del interés público. Este deber se manifestará, fundamentalmente, al identificar y atender las necesidades colectivas prioritarias, de manera planificada, regular, eficiente, continua y en condiciones de igualdad para los habitantes de la República; asimismo, al demostrar rectitud y buena fe en el ejercicio de las potestades que le confiere la ley; asegurarse de que las decisiones que adopte en cumplimiento de sus atribuciones se ajustan a la imparcialidad y a los objetivos propios de la institución en la que se desempeña y, finalmente, al administrar los recursos públicos con apego a los principios de legalidad, eficacia, economía y eficiencia, rindiendo cuentas satisfactoriamente. CONCORDANCIAS Expediente Legislativo N 13715, Tomo IV, Folio 1298, Acta de la Sesión Plenaria N 68 del 27 de setiembre de Expediente Legislativo N 13715, Tomo VI, Folios 1781 a 1782, Acta de la Comisión Permanente de Gobierno y Administración N 27 del 27 de agosto de Ref: Artículo 1, incisos 13), 31), 32), 33) y 34) del Reglamento. PRONUNCIAMIENTOS DE LA CONTRALORÍA GENERAL Vigencia del principio democrático en la función pública. ( ) El principio democrático tiene un carácter informador de todo el ordenamiento jurídico (Sala Constitucional, resolución ), por lo que la vigencia efectiva del régimen democrático implica el derecho a contar con una Administración Pública que persiga el interés general en forma objetiva e imparcial. En ese sentido, la ley como expresión de la voluntad general, es el instrumento jurídico idóneo, como expresión del principio de legalidad, para asegurar un ejercicio de las potestades públicas en forma representativa, ética, imparcial, objetiva, transparente, proba, prestigiosa y eficiente, en aras de proteger, conservar y promover el recto ejercicio de las funciones públicas y el bien común (...). (Oficio Nº 796 (DAGJ-160) del 24 de enero de 2006) Vinculación del deber de probidad con el principio democrático. 12 (...) En efecto, el principio democrático como informador de todo el ordenamiento jurídico implica el derecho a contar con una Administración Pública que en forma objetiva e imparcial persiga el interés general, derecho ciudadano que extraña el correlativo deber de probidad estatuido por el artículo tercero de la Ley No.8422 para todos los servidores públicos, deber que incluye ejercer las atribuciones públicas ajustados a la imparcialidad y a los objetivos propios de la institución en la que el servidor público se desempeña (...). (Oficio Nº 5799 (DAGJ-1313) del 20 de mayo de 2005) Contenido del deber de probidad.
18 (...) el deber contenido en el artículo antes trascrito es sumamente amplio en sus alcances, y parte precisamente de una obligación básica de todo funcionario público, misma que ya se encontraba establecida en el artículo 113 de la Ley General de la Administración Pública, cual es que el servidor público deberá desempeñar sus funciones de modo que satisfaga primordialmente el interés público, el cual será considerado como la expresión de los intereses individuales coincidentes de los administrados, en donde el interés público se distingue y prevalece sobre el interés de la Administración (véase el inciso 2 del mismo ordinal 113) y en cuya apreciación ha de tenerse en cuenta los valores de seguridad jurídica y justicia para la comunidad y el individuo, a los que no pueden en ningún caso anteponerse la mera conveniencia. (véase el inciso 3 del mismo ordinal 113). Es decir, las leyes presentan al funcionario público como un servidor de los administrados artículo 114 de la Ley General de la Administración Pública-, y por lo tanto, como un promotor y garante del interés público y del bienestar social, por encima de cualquier otro interés personal, privado, de grupo o incluso de la propia Administración, sobre los cuales ha de prevalecer el interés público. La novedad que trae al ordenamiento jurídico el deber de probidad es que introduce elementos más concretos y apreciables que permiten orientar la labor del funcionario público, a efecto de que su gestión verdaderamente responda al mandato de que es depositario al servicio de la comunidad, estableciendo elementos mínimos que deben necesariamente seguirse para que el trabajo del servidor público sea el que se espera de él (...). (Oficio Nº (DAGJ-3689) del 9 de diciembre de 2005) Artículo 3 Acciones encaminadas a evitar la puesta en entredicho de la imparcialidad y objetividad del funcionario público. (...) conviene tener presente que el deber de probidad regulado en el artículo tercero de la Ley contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública, obliga a que la gestión del funcionario público esté orientada a la satisfacción del interés público, asegurándose de guardar objetividad e imparcialidad en sus actuaciones, motivo por el cual su persona deberá de abstenerse de intervenir de cualquier forma en la toma de decisiones que lleven a las empresas (...), a prestar en el presente o el futuro a cualquier entidad o empresa pública, los servicios a los que se hace referencia en el oficio de consulta y sobre los que se emite ahora el criterio jurídico solicitado (...). (Oficio Nº 3027 (DAGJ-644) del 14 de marzo de 2005) Obligación de apartarse de situaciones generadoras de conflictos de intereses reales o potenciales. (...) Huelga mencionar que en nuestro criterio, este desempeño simultáneo de cargos públicos dentro de una misma corporación municipal, y más aún el hecho de eventualmente no abstenerse de participar en la discusión y votación en el Concejo Municipal de asuntos que la persona puede haber gestionado como funcionario, podría estar rozando además con una serie de principios contenidos en nuestro ordenamiento jurídico, como lo es el actuar de conformidad con las reglas de la ética y la moral, así como en ajuste a los deberes de probidad, objetividad e imparcialidad entre otros (...). (Oficio Nº 6347 (DAGJ-1452) del 2 de junio de 2005) Alcances del deber de probidad. Conflictos de intereses. (...) Finalmente, respecto a si existe algún impedimento para que un funcionario del AYA integre una ASADAS, dicha limitación nacería en los casos en que se pueda poner en riesgo la imparcialidad y la objetividad que han de mantener los funcionarios públicos, conforme al principio de probidad establecido por el artículo tercero de la Ley No.8422, y cuya infracción es sancionada disciplinariamente según el artículo 4 de la misma ley y el numeral 38 incisos a), b) y c) de dicha Ley. Así por ejemplo, resulta evidente que quienes laboren en el AYA y por sus funciones se encuentran vinculados en diversas formas con la asesoría, capacitación, supervisión, etc. de las ASADAS se colocarían en un eventual o real conflicto de intereses 13
19 Artículo 3 si participaran en las mismas siendo que como funcionarios tienen el deber de velar por la corrección en el funcionamiento de dichas Asociaciones (...). (Oficio Nº 7046 (DAGJ-1644) del 16 de junio de 2005) Alcances del deber de probidad. Conflictos de intereses. (...) Con sustento en lo antes expuesto, si bien el derecho y la libertad de trabajo que tutela el ordinal 56 constitucional posee un carácter de derecho fundamental, y como tal posee una eficacia expansiva y progresiva que obliga a todo operador jurídico a no interpretarlo en sentido restrictivo o en sentido amplio sus restricciones y limitaciones, en perjuicio de la persona amparada constitucionalmente al mismo, es también cierto que existen normas y principios en el ordenamiento jurídico tendentes a evitar los conflictos de intereses, situación que podría producirse cuando un funcionario público se prevalezca de su cargo o de la información reservada que le ha sido confiada para fines particulares y no para los cometidos públicos, utilizando indebidamente los datos, expedientes y otras documentaciones que se manejan en las Administraciones Públicas. Por lo tanto, siendo que Ud. funge como encargado de la Unidad de Investigación del IAFA, en donde los estudios que realiza versan sobre los temas de alcoholismo y farmacodependencia, queda bajo su responsabilidad y el control de las autoridades administrativas y fiscalizadoras verificar que en caso de colaborar con los estudios de las Universidades Norteamericanas supraindicadas, no se compromete tiempo ni recursos institucionales, ni mucho menos se llegue a utilizar información reservada que consta en los archivos del IAFA sobre los pacientes que padecen alcoholismo o sus familiares, para llevar a cabo estudios particulares ajenos al quehacer institucional (...). (Oficio Nº 7930 (DAGJ-1847) del 1º de julio de 2005) Alcances del deber de probidad. Conflictos de intereses. (...) Acerca de la posibilidad legal de participar en un concurso para un puesto público que debe resolver un órgano colegiado del que forma parte su hermana, se indica que no procede la aplicación supletoria de la Ley de Contratación Administrativa, dicho cuerpo legal regula los procedimientos de compras de bienes y servicios del sector público, incluso lo relativo a los servicios profesionales artículo 64 y siguientes, no así las relaciones de empleo véase el artículo 3 de la Ley de Contratación Administrativa, de manera que el régimen de prohibiciones y eventuales gestiones para su levantamiento no le es aplicable a la contratación de empleo público caso del concurso para Decano. En el caso del empleo público, existe un régimen propio de incompatibilidades que generalmente aparece regulado en la propia ley que crea la respectiva institución publica, y en su defecto, habrá de estarse a las disposiciones generales establecida por el Reglamento de Estatuto de Servicio Civil en la materia, contenidas en el artículo 9 inciso b) de dicha cuerpo reglamentario. Finalmente, cabe señalar que el deber de probidad regulado en el artículo tercero de la Ley No.8422 obliga a todo servidor público a ejercer su cargo con apego al principio de imparcialidad frente a intereses personales o familiares, de manera que su hermana debe abstenerse de tomar parte en todo lo que atañe a su eventual participación en dicho concurso, so pena de incurrir en responsabilidad, según los términos de los artículos 4, 38 inciso b) y 52 de la Ley No.8422 ( ). (Oficio Nº 353 (DAGJ-76) del 12 de enero de 2005) Principio de imparcialidad y conflictos de interés. 14 (...) El principio de imparcialidad previene contra los conflictos de intereses que pueden suscitarse cuando el funcionario que ordinariamente debería intervenir en el análisis o resolución de un asunto debe cuidar de no hacerlo cuando posee un interés personal y/o directo en el mismo, y esta materia ha sido desarrollada en el ordenamiento jurídico infraconstitucional a través de diversos institutos jurídicos como la abstención o recusación, o incluso más agravados o reforzados como los referidos a la prohibición o incompatibilidad (...) la sanción para la infracción del régimen de abstención e imparcialidad es en dos vías: primero, al presentarse un vicio de invalidez del acto administrativo en razón de que intervino un funcionario que no
20 debió hacerlo, ello puede acarrear una nulidad absoluta siempre que se trate de las causales que se entienden referidas como hemos visto supra a las establecidas en los artículos 49 y 51 del Código Procesal Civil- o nulidad relativa, en los demás casos; segundo, acarrea responsabilidad personal para el funcionario público infractor, siempre que haya mediado culpa grave o dolo en su actuación, previo cumplimiento del debido proceso y el derecho de defensa doctrina del artículo 11 Constitucional y del ordinal 211 de la Ley General de la Administración Pública (...). (Oficio Nº (DAGJ-3689) del 9 de diciembre de 2005) Artículo 3 Parámetros generales de la tutela de interés público y su primacía sobre otro tipo de intereses privados. (...) todo servidor público debe tener una clara convicción y conciencia de que en toda actuación o decisión propia de su cargo priva el interés público por sobre cualquier otro interés privado, de manera que esto exige que ha de evitar o abstenerse razonablemente de participar en actividades que puedan ocasionar dudas de la imparcialidad con que debe conocer y resolver los asuntos que como funcionario público tiene a cargo, aunque sean de índole privada. La clave de interpretación de este deber ético está en las frases conflicto de intereses y razonablemente, en el tanto si, por ejemplo, la actividad privada de que se participa por su naturaleza y aspectos que trata no tiene vinculación o relación alguna con la índole de los asuntos que son inherentes con el respectivo cargo público que se ocupa, sencillamente en tal hipótesis no surge ningún tipo de conflicto de interés; mientras que en el dado caso de que por determinadas circunstancias tal situación de afinidad o coincidencia aflora, en una forma en que sea evidente razonablemente que no podía ser prevista por el servidor, allí lo importante es la actitud del servidor, la cual debe ser en el lógico sentido de no comprometer en modo alguno la gestión pública, evitando en la esfera privada adelantar alguno criterio, vertir consejo o comprometerse con determinada decisión o actuación, en vista del conflicto de intereses que ello supondría cuando en la esfera pública llegue a tramitar y conocer del caso. Por lo tanto, lo importante de las directrices ético-jurídicas que nos ocupan estriba precisamente en señalarle un norte u orientación de comportamiento al que deben aspirar los servidores públicos, de modo que se alcancen, promuevan y mantengan altos niveles éticos en el sector público, siendo la prevención un mecanismo de suprema importancia para el adecuado desempeño y protección de la noble función pública ( ). (Oficio Nº (DAGJ-2712) del 12 de setiembre de 2005) Deber de abstención en la discusión de asuntos en los que el funcionario tenga interés. (...) En todo caso, no está de más señalar que en observancia del deber de probidad que impone el numeral 3º de la Ley Nº 8422, el funcionario debe demostrar rectitud y buena fe en el ejercicio de las potestades que le confiere la ley, así como asegurarse de que las decisiones que adopte en cumplimiento de sus atribuciones se ajustan a la imparcialidad y a los objetivos de la institución. Igualmente, el Reglamento a la citada Ley, en las definiciones que brinda su numeral 1º, señala que dicho deber de probidad se expresa, entre otras acciones, en abstenerse de conocer y resolver un asunto cuando existan las mismas causas de impedimento y recusación que se establecen en la Ley Orgánica del Poder Judicial, en el Código Procesal y Civil y en otras leyes. Por lo anterior, valga aclarar que aún cuando la eventual incompatibilidad para un directivo de CORBANA fuera levantada, atendiendo a las especiales razones de interés público que justifican que los mismos productores bananeros que pueden ser beneficiados por los servicios que presta la institución ocupen cargos en su junta directiva, desde luego que el productor que se encuentre ejerciendo ese puesto debe mostrar estricta observancia del citado deber de probidad, de tal suerte que, cuando en la junta directiva se discuta y decida un asunto relacionado con sus intereses personales, debe abstenerse de participar en esa discusión, y tampoco debe influir o condicionar de modo alguno la orientación del asunto por parte de los demás miembros de junta directiva (...). (Oficio Nº 7171 (DAGJ-1678) del 20 de junio de 2005) 15

References: artículo 1
 resolución 
 Artículo 1
 Artículo 1
 Artículo 1
 artículo 29
 Artículo 1
 artículo 129
 artículo 1
 artículo 21
 Artículo 1
 artículo 2
 artículo 4
 artículo 4
 artículo 7
 artículo 22
 Artículo 1
 artículo 9
 artículo 1
 Artículo 2
 Artículo 2
 Artículo 2
 artículo 1
 artículo 1
 artículo 2
 artículo 111
 artículo 2
 artículo 111
 Artículo 2
 artículo 2
 artículo 2
 Artículo 2
 artículo 2
 artículo 111
 Artículo 2
 artículo 2
 Artículo 3
 Artículo 3
 Artículo 1
 resolución 
 artículo 113
 artículo 114
 Artículo 3
 artículo 4
 Artículo 3
 artículo 64
 artículo 3
 artículo 9
 resolución 
 artículo 11
 Artículo 3