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Timestamp: 2018-04-19 23:21:39+00:00

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Tratamiento a las Desigualdades de Género por la Legislación Laboral en Cuba - Ilustrados!
Resumen: El presente trabajo: “Tratamiento a las desigualdades de género por la legislación laboral cubana”, tiene por finalidad hacer un breve periplo por las sendas a través de las cuales discurre el tratamiento legal en el ámbito laboral, a las cuestiones relacionadas con las desigualdades de género en la actualidad cubana...
Autor: Enrique del Prado Rodríguez
El presente trabajo: “Tratamiento a las desigualdades de género por la legislación laboral cubana”, tiene por finalidad hacer un breve periplo por las sendas a través de las cuales discurre el tratamiento legal en el ámbito laboral, a las cuestiones relacionadas con las desigualdades de género en la actualidad cubana.
Al discurrir sobre el tema, perseguimos el objetivo de demostrar el distanciamiento que existe entre la situación de facto que en nuestro país motiva la adopción de medidas especiales encaminadas a establecer un estado de igualdad plena entre el hombre y la mujer en el tema del derecho al trabajo, y lo que al respecto está regulado en la legislación laboral vigente.
Las motivaciones que me condujeron a incursionar sobre el tema que propongo son, principalmente, la necesidad de lograr una armónica coherencia entre la letra de la ley y la praxis en materia de tratamiento a la igualdad de derecho al empleo del hombre y la mujer, a fin de superar el evidente distanciamiento que hoy acusa la norma con relación al disfrute efectivo de ese derecho en nuestra realidad cotidiana.
Los métodos utilizados son el teórico-jurídico; el análisis histórico jurídico- comparado y la revisión bibliográfica que resultó la técnica de obtención de información mayormente utilizada.
2.1 Breves apuntes sobre el tema de género en Cuba.
Estados Unidos se convierte en un pueblo dirigido por la raza anglosajona, supuestamente la expresión más elevada de la civilización occidental, atribuyéndose una definición hegemónica de masculinidad, blanco, urbano, heterosexual, protestante, con educación universitaria, pero lo más valorado en este prospecto de masculinidad, era el poder, el prestigio, la libertad personal que da la riqueza y la posición económica. Con el desarrollo industrialista a partir de 1900, al convertirse en uno de los países del núcleo dominante se impone de nuevo la idea manifiesta que el lugar por excelencia de la mujer es el hogar. Proyectó una imagen hegemónica, si la entendemos como lo opuesto a la manera en que un grupo, el que impone la imagen, concibe la estructuración social.
Al imponerse con la intervención, Estado Unidos reprodujo el dominio del criollo blanco urbano sobre el resto de la población, subestimó las jerarquías etno-raciales y de género que se estructuraron con la guerra por ser el Ejército Libertador multirracial.
La ocupación norteamericana trazó muy bien su política de neocolonización, aparte de fomentar la inversión en el capital cubano decidió reorganizar el sistema escolar. Impulsa la escolaridad sobre todo bajo la mentalidad de que el trabajo de oficina, la enfermería y la enseñanza eran ocupaciones netamente femeninas. Bajo este prospecto en la República se incrementa el trabajo de las mujeres como maestras.
Se puede decir entonces, que el nuevo gobierno cubano establecido en 1902, gobernó desde la masculinidad blanca y colonial. Esta masculinidad sexista, racista y muy patriarcal se instituyó en el capital simbólico que se articulaba en todas las dimensiones de la sociedad cubana. Ahora bien, esta masculinidad hegemónica poscolonial toma cuerpo a través del poder político, social y privado. Al mantener estas potestades patriarcales y coloniales, mantuvieron a la mujer en la misma situación de heredada dependencia, la marginaron de sus derechos de ciudadanas. El mensaje que se dirigió fue hacia el comportamiento tradicional, la república mediatizada, al fortalecer en no poca medida las divisiones sociales heredadas de la colonia, no contribuyó a mejorar el destino de la mujer. También apologizaron sobre la preconizada debilidad femenina y desprestigiaron el discurso feminista que ya dejaba escuchar sus voces de cambio, desconociendo los ancestrales anhelos de reconocimiento y justicia social que inspiraron mujeres de la talla de Mariana Grajales, Amalia Simoni y María Cabrales, entre otras.
2.2 La legislación vigente en Cuba y el tratamiento al drecho de la mujer al trabajo.
El proceso de institucionalización se caracterizó en Cuba por la adopción de instrumentos legales que permitieron barrer con retrógradas instituciones del desplazado sistema burgués; facilitó también, sustentar sobre bases legales el principio de justicia social que entrañaba el reconocimiento institucional de la plena igualdad de la mujer. En fecha tan temprana como el 27 de marzo de 1963, a solo cuatro años del triunfo revolucionario, se puso en vigor la derogada Ley 1100/63 “Ley de Seguridad Social”, que en aquel momento estableció en su TITULO II, Artículos del 20 al 26, regulaciones sobre la maternidad obrera, posteriormente derogadas al ponerse en vigor la Ley 1263 de fecha 14 de Enero de 1974, "De la Maternidad de la Trabajadora", que entre otros incuestionables avances recoge en su articulado las licencias retribuidas para la atención médica y estomatológica de las gestantes; el receso laboral obligatorio a las treinta y cuatro semanas de gestación; la licencia retribuida de dieciocho semanas, de las cuales doce son posteriores al parto; y licencias retribuidas y no retribuidas para la atención del menor de edad. Esta norma se mantuvo vigente hasta el 13 de Agosto de 2003, fecha en que fue derogada por el Decreto Ley No. 234/2003, que rige actualmente esa institución y, cuya puesta en vigor, introdujo modificaciones importantes a la regulación de este derecho, destacando entre los cambios más significativos que al referirse a los menores, a diferencia de su antecesora, lo hace utilizando los términos de hijos o hijas, niño o niña, como resulta del precepto contenido en los Artículos 1, 9, 10, entre otros, omitiendo, con indudable acierto el lenguaje sexista que caracterizó a la derogada Ley 1263/74.
Así, después de un amplio debate popular, se puso en vigor el 14 de febrero de 1975, la Ley No. 1289/75 “Código de Familia” aún vigente, que comenzó a regir el 8 de Marzo del propio año, derogatoria de un conjunto de normas, algunas de ellas, entre las que se cuentan preceptos del Código Civil y de la Ley del Registro Civil, que databan del período colonial; y, otras, de la etapa de la pseudo república, pero todas caracterizadas por un común denominador consistente en sustentar en su normativa la desigualdad de la mujer en relación con el hombre en el plano social, económico, político, laboral, familia y personal.
El 24 de Febrero de 1976, después de un profundo proceso de radicalización de las instituciones en el orden político, económico y social, se puso en vigor la Constitución de la República aún vigente con algunas modificaciones. Este acontecimiento significó el salto hacia un estadío cualitativamente superior en el proceso de institucionalización; se barrió con el orden constitucional existente que lo era la Carta Magna de 1940, en la forma en que había sido modificada por la reforma constitucional de 1959, dando paso a un nuevo orden que impregnado de ideas y principios renovadores, comenzaba anunciando al mundo que en la nación cubana el Estado como poder del pueblo, en servicio del propio pueblo garantiza que no haya hombre o mujer, en condiciones de trabajar, que no tenga oportunidad de obtener un empleo con el cual pueda contribuir a los fines de la sociedad y a la satisfacción de sus propias necesidades; y, más adelante, reafirma en su Artículo 43 que: “...El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana:” “...tienen acceso, según méritos y capacidades, a todos los cargos y empleos del Estado, de la Administración Pública y de la producción y prestación de servicios;...” 4
Y más adelante sentencia en su ARTÍCULO 44: “La mujer y el hombre gozan de iguales derechos en lo económico, político, cultural, social y familiar.
El Estado garantiza que se ofrezcan a la mujer las mismas oportunidades y posibilidades que al hombre, a fin de lograr su plena participación en el desarrollo del país. (...).
El Estado se esfuerza por crear todas las condiciones que propicien la realización del principio de igualdad.” 5
Sentadas las bases constitucionales, comenzó en el país un amplio y profundo quehacer legislativo encaminado a instrumentar los enunciados principios constitucionales de igualdad y pleno empleo; de ese modo se ponen en vigor un grupo de disposiciones encaminadas a afianzar el derecho de la mujer al trabajo, mientras que por otro lado establecían distinciones que sustentadas en sus “particularidades físicas y fisiológicas”, limitaban bajo el manto de una no solicitada y tal vez tampoco deseada sobreprotección, la legalmente preconizada igualdad, tasando, sin tener en cuenta su opinión, los puestos de trabajo que no debía desempeñar en atención a desigualdades que se pretendían justificar con el loable empeño de una supuesta protección.
El 26 de Julio de 1985, entra en vigor en la Ley No. 49/1984, “Código de Trabajo”, promulgado por la Asamblea Nacional del Poder Popular con fecha 28 de Diciembre de 1984. Este cuerpo legal al enunciar en su Artículo 3 los principios que inspiran su contenido señala: “...b) todo ciudadano en condiciones de trabajar, sin distinción de raza, color, sexo, religión, opinión política u origen nacional o social, tiene oportunidad de obtener un empleo con el cual pueda contribuir a los fines de la sociedad y a la satisfacción de sus necesidades; (...); l) se proporcionan a la mujer plazas compatibles con sus condiciones físicas y fisiológicas que le posibiliten su incorporación al trabajo social; se le concede licencia retribuida por maternidad, antes y después del parto, así como los servicios médicos y hospitalarios y las prestaciones farmacéuticas y alimentarias hospitalarias, gratuitas, que la maternidad requiere; (...)”7. Es indudable que la norma en los dos incisos detallados reproduce los preceptos contenidos en el Artículo 9 de la Constitución que la sustenta y en los preceptos que en las normas de Protección e Higiene del Trabajo comentadas regulan el trabajo de la mujer, sin cambiar los conceptos de velada desigualdad con que se encuentran permeados; y por otra parte, de la sola lectura de este artículo se aprecia el influjo en el legislador de un lenguaje sexista que en todo momento se refiere al “trabajador”, exaltando en la norma el sentido de la masculinidad que atribuye al hombre el desempeño del rol principal, sin que tales extremos se justifiquen en el proceso de elaboración de la norma jurídica alegando que al utilizar el término se refiere a ambos sexos, pues bien pudiéramos preguntarnos: ¿qué razón permite al sexo masculino atribuirse la representación de la mujer cuando usa el término hombre, trabajador, obrero, y otros, fundamentando para ello que al hacerlo con carácter general nos estamos refiriendo también a la mujer, a la trabajadora o a la obrera?
El proyecto del Código de Trabajo en su versión de 24 de Septiembre del 2007 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, presenta una perspectiva distinta del problema; se trata de un proyecto de norma que busca y en alguna medida logra un acercamiento a la necesaria coherencia que ha de existir entre el espíritu que inspira al legislador en el tratamiento técnico-jurídico del derecho de la mujer al empleo y el principio consagrado constitucionalmente de su igualdad plena. Es de significativa importancia el contenido del Artículo 3 del proyecto del Código de Trabajo a que hacemos referencia, que sin antecedentes en la legislación vigente sostiene: “Basado en los principios constitucionales de que la mujer y el hombre gozan de iguales derechos y de la garantía de que se ofrezcan a la mujer las mismas oportunidades y posibilidades que al hombre, cuando en el texto de este Código y su legislación complementaria se utiliza la expresión “trabajador”, debe entenderse que está referida a la trabajadora y el trabajador.”8. Idéntica redacción emplean la vigente Ley No. 105/2008, “Ley de Seguridad Social” y su Reglamento, puesto en vigor este último por el Decreto No. 283/2009, de fecha 6 de Abril de 2009, según resulta de los Artículos primero y segundo, respectivamente, de dichas normas legales. Queda claro que tanto el proyecto del Código de Trabajo como las otras dos disposiciones legales mencionadas, pretenden romper usando esta fórmula con el lenguaje sexista empleado por el Código de Trabajo vigente y la derogada Ley No. 24/1979, “Ley de Seguridad Social”, por lo que a partir de esta definición que sustenta la plena igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades entre el hombre y la mujer, queda establecida, con más o menos acierto, que la utilización del término “trabajador” en el código se refiere a la trabajadora y al trabajador; buenas son las intenciones pero subyace en esa fórmula el problema, continúa usándose, aunque se sostenga que en dos sentidos, un término identificador de la masculinidad, bien pudo emplearse en lugar de “ el trabajador podrá...”, V. g., “el trabajador y la trabajadora podrán”… lo cual sería más ilustrativo de la igualdad que persigue la norma.
Con el desarrollo de este trabajo podemos sustentar que:
Primera: En Cuba la plena igualdad de la mujer es la expresión de uno de los más sólidos principios de justicia social consagrado en la Carta Magna, para cuya plena observancia y ejercicio, se ha de garantizar, mediante las restantes normas que integran el ordenamiento jurídico del país, la forma y alcance en que habrá de garantizarse y protegerse.
Segunda: La legislación cubana en materia de igualdad de derechos al empleo de mujeres y hombres, se ha mostrado más conservadora que los postulados político-sociales, circunstancia que ha determinado que haya ido introduciendo paulatinamente, en la misma medida en que el desarrollo de la conciencia social lo ha permitido, cambios y nuevos conceptos que la hacen cada vez más afín a los principios de igualdad plena de la mujer, pleno empleo, derecho a participar activamente en la construcción social y autonomía de su vocación creadora.
Tercera: Subsisten en la legislación laboral vigente en Cuba, normas francamente discriminatorias, excluyentes, que lejos de promover el derecho pleno de la mujer al empleo, su libre elección de plazas para laborar, el respeto a su voluntad, derecho a decidir y escoger, fomentan la desigualdad coartando su decisión que se ve suplantada con preceptos que salidos de la pluma del legislador, de modo imperativo listan dónde y en qué condiciones puede o no laborar, sosteniendo para limitarles ese derecho la supuesta protección que necesita en atención a sus peculiaridades físicas y fisiológicas.
Cuarta: Se puede apreciar que en el proyecto del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social sobre el nuevo Código de Trabajo, se perfila una tendencia coherente con el principio Constitucional de plena igualdad de derechos de la mujer, abandonando en alguna medida el lenguaje sexista y excluyendo preceptos francamente lesivos al libre ejercicio por parte de la mujer de su derecho al empleo; a elegir el tipo de empleo, el lugar y la ocasión en que desea desempeñarlo, sin abandonar la protección que la sociedad de conjunto debe prodigarle para el pleno desempeño de sus potencialidades en todos los órdenes de la vida social , política, cultual y familiar.
1.	BARRERA RODRIGUEZ, Maikel. ¿Violencia Psicológica Laboral?, “SANTIAGO” Revista de la universidad de Oriente, Publicación Cuatrimestral, Edición Especial 2007.
2.	TORRALBA FERNÁNDEZ, Aida. El Complejo Fenómeno de la Violencia hacia la Mujer, “SANTIAGO” Revista de la universidad de Oriente, Publicación Cuatrimestral, Edición Especial 2007.
3.	SOÑORA SOTO, Ivette. 1898: Significación y resignificación de la masculinidad hegemónica y la colonialidad del poder, “SANTIAGO” Revista de la universidad de Oriente, Publicación Cuatrimestral, Edición Especial 2007.
4.	SOLIS MARIN, María Aracellys. La violencia Doméstica, una propuesta de abordaje para su erradicación, Versión Digital, pp. 385 a la 388; XII Congreso Internacional de Derecho de Familia, La Habana, 2002.
5.	Constitución de La República de Cuba, Artículo 43, Gaceta Oficial Extraordinaria No. 3 de 31 de Enero del 2003.
6.	Ley No. 1100 de fecha 27 de Marzo de 1963, “Ley de Seguridad Social” (Derogada).
7.	Ley No. 1263 de fecha 14 de Enero de 1974, “Ley de la Maternidad de la Trabajadora”, Recopilación de la Legislación Laboral y Social Vigente, Tomo 1, Departamento de Divulgación de la CTC, Año 1979. (Derogada)
8.	Ley No. 1289 de fecha 14 de Febrero de 1975 “Código de Familia”; Compilación de Derecho de Sucesiones, Tomo I, Editorial MINJUS, La Habana, 2006.
9.	Ley No. 13/1977 “Ley de Protección e Higiene del Trabajo” Artículo 37, Recopilación de la Legislación Laboral y Social Vigente, Tomo 1, Departamento de Divulgación de la CTC, Año 1979, pp. 159.
10.	Ley No. 49/1984 de fecha 28 de Diciembre de 1984, “Código de Trabajo”, Editorial MINJUS, La Habana, 1986, Artículo 3.
11.	Ley No. 105/2008, de fecha 27 de Diciembre, “Ley de Seguridad Social”, dictada por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Gaceta Oficial Extraordinaria No. 4 de fecha 22 de Enero de 2009.
12.	Decreto No. 101 de fecha 3 de Marzo de 1982 “Reglamento de la Ley de Protección e Higiene del Trabajo”.
13.	Decreto No. 283 de fecha 6 de Abril de 2009 “Reglamento de la Ley de Seguridad Social, dictado por el Consejo de Ministros. Gaceta Oficial Extraordinaria No. 13 de 24 de Abril de 2009.
14.	Resolución No. 511 de 13 de 13 de Septiembre de 1980, dictada por el Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social.(Derogada).
15.	Resolución No. 611 de fecha 9 de Enero de 1981 del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social. (Derogada).
16.	Proyecto del Código de Trabajo, Versión de 24 de Septiembre del 2007, Soporte Digital, Artículo 3.
17.	Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer proclamada por la asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 2263 (XXII), de 7 de Noviembre de 1967.
18.	Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, adoptada por la asamblea General en su Resolución 34/180, de 18 de diciembre de 1979.
19.	Convenio No. 111 relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación, adoptado por la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo en su cuadragésima segunda sesión, celebrada el 25 de Junio de 1958.
20.	Revista Mujeres No. 3/2006; Artículo Cubanas: Firme Destacamento de la Revolución, pp. 14.
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¿Nace una nueva forma de criminalidad?. Tipología de conductas. Enumeración de posibles "delitos informáticos". Dado que es profusa la literatura sobre los denominados de...

References: Artículo 43
 ARTÍCULO 44
 Artículo 3
 Artículo 9
 Artículo 3
 Artículo 43
 Artículo 37
 Artículo 3
	Resolución 
	Resolución 
 Artículo 3
 Resolución 
 Resolución