Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/58382
Timestamp: 2019-10-17 18:13:11+00:00

Document:
Gaceta: LXIII/1PPO-31/58382
La iniciativa propone que para trabajo igual debe corresponder salario igual, por lo tanto, el patrón deberá dar cumplimiento al principio de igualdad de salarios entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo, sin incurrir en algún tipo de discriminación directa o indirecta, estableciendo que este principio también aplicará sin distinción de nacionalidad.
The initiative proposes that equal work must be equal pay therefore, the employer must comply with the principle of equal pay for men and women pay equal work, without incurring any direct or indirect discrimination, stating that this principle also applies irrespective of nationality.
La suscrita, LORENA CUÉLLAR CISNEROS, Senadora de la República en la LXIII Legislatura del Congreso de la Unión e integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con fundamento en lo dispuesto por la fracción II del artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y la fracción I del artículo 8 del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Soberanía, la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA LA FRACCIÓN VII, DEL APARTADO A, DEL ARTÍCULO 123 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, al tenor de la siguiente:
Hace más de dos décadas, en 1995, se llevó a cabo la Cuarta Conferencia de la Mujer en la ciudad de Beijing, evento que reunió a un sustancioso grupo de organizaciones de mujeres e instituciones de gobierno de todo el mundo, con el fin de adoptar un programa ambicioso para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
Hoy, distintos indicadores económicos y sociales nos muestran que la situación mundial no refleja avances concretos y las mujeres de todo el mundo continúan siendo víctimas de múltiples formas de discriminación por género.
En materia laboral, esta problemática persiste de manera muy particular bajo la forma de brecha salarial que aqueja a miles de mujeres, misma que representa una disminución en los ingresos, pensiones y calidad de vida.
La brecha salarial, desde la perspectiva de género, se define como la diferencia que existe entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos.
El Informe Mundial sobre Salarios 2014-2015 que elabora la Organización Internacional del Trabajo (OIT), muestra que en los últimos 20 años se ha incrementado la desigualdad salarial por género, a pesar de los múltiples avances y esfuerzos internacionales para evitar esta problemática, incluso, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha señalado que la agudización de la desigualdad por género ha afectado alrededor de dos terceras partes de las economías desarrolladas en los últimos decenios.
Como puede apreciarse, en el contexto internacional se ha velado por garantizar condiciones de igualdad en materia de salarios, tomando como ejemplo el Convenio sobre igualdad de remuneración de 1951 y el Convenio Sobre la Discriminación (empleo y ocupación) de 1958, firmados por más de 150 países.
De acuerdo con datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas en el documento “Transformar las Economías para Realizar los Derechos. El Progreso de las Mujeres en el mundo 2015-2016”, en la actualidad, las mujeres siguen recibiendo salarios inferiores al de los hombres. Se estima que en promedio es un 24% menos, e incluso, esta situación está presente en países que tienen un gran andamiaje legal en la materia, es decir, que cuentan con políticas públicas en pro del empleo femenino o que implementan programas de igualdad de género, como el caso de Alemania.
La desigualdad salarial por género se agudiza en puestos de mando o gerenciales, en donde el porcentaje de diferencia puede incrementarse hasta en un 40 por ciento, a pesar de realizar las mismas tareas, e incluso, cuando las mujeres han demostrado ser más eficientes y cubrir más horas en sus jornadas.
En este sentido, la OIT ha declarado que aún son insuficientes los progresos en materia de igualdad de género y que al ritmo actual, sino se establecen acciones concretas, la igualdad salarial solo podría ser alcanzada hasta el año 2086.
Es por ello, que a lo largo de la orbe mundial, este tema ocupa un lugar importante en las agendas de los gobiernos, siendo además una preocupación compartida entre naciones; deben concretarse acciones que permitan a las mujeres tener derecho a un trabajo digno, con un salario justo, bajo condiciones seguras e incluso gozar del derecho a percibir una pensión adecuada en la vejez, sin lugar a que se presente algún tipo de discriminación.
Distintos reportes muestran que en nuestro país es bastante amplia la desigualdad salarial por género en comparación con el resto de las economías del mundo, de hecho, los resultados del Informe Mundial Brecha de Género 2014, del Foro Económico Mundial (WEF), colocan a México en el lugar número 116 de 142 países, en cuanto a la igualdad de salario por el mismo trabajo, demostrando un rezago considerable, tomando en cuenta que existe un compromiso internacional por respetar los derechos humanos y diversos ordenamientos nacionales que pretenden conseguir la equidad de género.
Se estima que en nuestro país, la brecha salarial se encuentra entre un 6 y 8 por ciento, según datos obtenidos en el 2013 por un estudio del Colegio de México, y también se afirma que la participación laboral masculina sigue siendo más alta que la femenina, puesto que solo se encuentra en un 40 por ciento.
Si bien existen países que presentan tasas más elevadas, es importante señalar que bajo las políticas, estrategias y marco jurídico con el que contamos, el respectivo porcentaje debería de situarse cercano a cero, es decir, no hay lugar para justificar que aún se presenten diferencias.
En el mismo sentido, el Plan Nacional de Desarrollo, establece entre sus propósitos la tarea de diseñar políticas que eliminen la discriminación y garanticen las mismas oportunidades para ambos géneros, creando para este fin, el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres PROIGUALDAD 2013-2018, que pretende ejecutar múltiples estrategias intersecretariales para alcanzar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, y que señala, como uno de los retos principales, la eliminación de la brecha salarial y el acceso del sector femenino a sus derechos laborales.
En nuestro país llevamos varios años intentando homologar los derechos en materia de género, particularmente nuestra Constitución señala en el artículo 1° sobre el reconocimiento de los Derechos Humanos y el artículo 4° menciona la igualdad de género; asimismo, contamos con leyes específicas como la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
A nivel institucional se ha fortalecido al Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y se ha trabajado conjuntamente con la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL) y la Secretaria de Trabajo y Previsión Social (STPS) para modificar la Ley Federal del Trabajo en cuanto a los salarios, pero el problema no se ha podido solucionar, y a la fecha, miles de mujeres sufren de ingresos reducidos a pesar de prestar servicios a los que corresponde un ingreso mayor, siendo la única desventaja, el no pertenecer al género masculino.
Esta diferencia de ingresos, se traduce en perjuicio de la calidad de vida tanto de la trabajadora, como de las personas que dependen económicamente de ella, como por ejemplo, las 3.7 millones de madres solteras que trabajan y mantienen a sus hijos, difícilmente pueden cubrir sus gastos si reciben cantidades inferiores a las que son acreedoras.
A esto deben agregarse factores a las que pueden ser víctimas por pertenecer al género femenino, como el acoso laboral, despidos injustificados por maternidad, etc., y el hecho de que muchas veces requieren trabajos de medio tiempo debido a que también realizan las labores de cuidado de sus hijos y tareas propias del hogar.
Por ello, es necesario eliminar todo vacío legal y continuar redoblando esfuerzos para abatir por completo el desfase al que se enfrentan todas las mujeres al momento de recibir la remuneración por su trabajo y elementos que propicien la desigualdad de género.
Esta desigualdad puede resolverse mediante la implementación de políticas que influyan directa o indirectamente en la distribución salarial y con la articulación de un marco legal sólido que permita la ejecución de las mismas.
Este es el sentido de la reforma que se pone a consideración sin duda, concebir la igualdad salarial por género desde el precepto constitucional será fundamental para el desarrollo de esta perspectiva en todas las actividades productivas y de gobierno.
ÚNICO. Se REFORMAla fracción VII del Apartado A, del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar de la siguiente manera:
VII. Para trabajo igual debe corresponder salario igual, el patrón deberá dar cumplimiento al principio de igualdad de salarios entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo, sin incurrir en algún tipo de discriminación directa o indirecta. Este principio también aplicará sin distinción de nacionalidad.
Dado en el salón de sesiones de la Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión, los 13 días del mes de Octubre de 2015.

References: artículo 71
 artículo 8
 ARTÍCULO 123
 artículo 1
 artículo 4
 artículo 123