Source: http://enfeps.blogspot.com/2010/09/
Timestamp: 2018-06-23 23:03:21+00:00

Document:
ENFERMERIA AVANZA: septiembre 2010
PREMIO a Manuel Solorzano
PREMIO “FERNANDO PÉREZ CAMACHO” E “INSIGNIA DE ORO” DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ENFERMERÍA OFTALMOLÓGICA
Me complace informar, del merecido premio que le ha sido otorgado a nuestro compañero Manuel Solorzano, al que todos conocéis por su participación en el blog y sus innumerables trabajos de investigación histórica, el sábado día 25 de Septiembre de 2010 en el Congreso Nacional celebrado en Madrid los días 23, 24 y 25, en el Edificio Mapfre Vida, en la calle Avenida General Perón nº 40 de Madrid y con el título del congreso nacional: "Diez Años de excelencia en Enfermería Oftalmológica".
Manolo es un gran profesional, pero mejor persona, trabajador infatigable por la Enfermería y prueba de ello es su enorme actividad científica; como resumen curricular comentar que es:
- Enfermero del Servicio de Oftalmologíadel Hospital de Donostia. Osakidetza
- Vocal de la SEEOF (Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica) por el País Vasco
- Miembro de Eusko Ikaskuntza
- Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
- Director de la Revista de la SEEOF
- Miembro del Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
- Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería... y muchas cosas más
Emotivas fueron las palabras del Presidente, Fernando en la entrega del premio:
"Amigo Manuel:
Quiero que sepas que la entrega del Premio a tu persona ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en esta vida. Porque, además, está entregado con todo mi cariño y de todo corazón. Me has hecho sentirme plenamente orgulloso. Un fuerte abrazo, y gracias por tu amistad. Fernando."
En las fotos superiores podemos ver los galardones y el momento de la entrega de la insignia a nuestro amigo y compañero Manuel. Sobre estas líneas, con el presidente del Consejo General de Enfermería de España, D. Maximo González Jurado. De esta noticia se hace eco también el Diario Enfermero nº 416 (28 de septiembre de 2010) que podeis consultar en la Web de la Organización colegial: http://www.enfermundi.com
Para todos los que colaboramos en "Enfermería Avanza" es un orgullo que haya sido galardobado con este premio.
ENHORABUENA amigo Manuel
Publicado por Luis A. en 11:07 2 comentarios: Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Premios y Becas
“PATATAS A LO POBRE” Los comedores sociales en Bilbao 1834 – 2009
Su autor Javier Aranceta Bartrina lo presentó ayer en Bilbao (15/09/2010). Es Doctor en medicina y Doctor en Nutrición, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco (UPV). Certificado de Especialización (CES) en Dietética y Nutrición por la Universidad de Nancy (Francia), Diplomado en Nutrición por las Universidades de Madrid, Granada y Barcelona, Doctor en Nutrición (PhD) por la Universidad de Perugia (Italia) y Master en Salud Pública por la UPV.
En la actualidad desarrolla su labor profesional como Director de la Unidad de Nutrición Comunitaria de la Sub-área de Salud Pública del Ayuntamiento de Bilbao y Profesor Asociado de Salud Pública y Nutrición Comunitaria en la Unidad de Dietética y Nutrición Humana de la Universidad de Navarra. Es profesor colaborador de la Cátedra de Pediatría de la Universidad del País Vasco (Unidad Docente del Hospital de Basurto) y Profesor Visitante de la Facultad de Medicina de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria (Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública).
Coordinador del Grupo de Trabajo de Epidemiología de la Estrategia NAOS (Nutrición, Obesidad y Actividad Física), Ministerio de Salud y Consumo Director de la Revista Española de Nutrición Comunitaria (RENC). En los últimos años ha dirigido ó co-dirigido entre otros los siguientes estudios: Diagnostico de Salud de la Villa de Bilbao-(I) Población General, (II) Población Anciana (1989); Encuesta de Nutrición del País Vasco (1990); Encuesta de Nutrición de la Comunidad de Madrid (1993); Encuesta de Nutrición de la Ciudad de Alicante (1994); Estudio ENKID sobre estado nutricional de la población infantil y juvenil española (1998-2000); Estudio EVE “Las vitaminas en la alimentación de los españoles” (2000); Estudio SEEDO´2000 sobre prevalencia de obesidad en la población adulta española; Estudio DORICA (2002-2006) sobre obesidad y riesgo cardiovascular en España; Libro Blanco sobre la Alimentación del Anciano en España (2004). Estudio ENKID- País Vasco (2005), fase CAPV del Prochildren Study (2002-2006), etc.
FOTO 002 Javier Aranceta Bartrina
Ha publicado como editor y/o autor 20 libros, más de 60 capítulos de libros y numerosos artículos en revistas científicas nacionales e internacionales. Ha dirigido 9 tesis doctorales sobre temas relacionados con la epidemiología nutricional. Así podría dedicarle varias páginas solamente a su currículo y a nombrar sus libros y trabajos.
Premio Grande Covián 2007 y Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.
http://www.bascongada.org/
FOTO 003 San Antonio reparte el pan a los pobres
El prólogo corre a cargo de Adrián Celaya Ibarra, doctor en derecho, Catedrático de de Derecho Foral Vasco en la Universidad de Deusto; fue Presidente de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País y miembro del Consejo General del Poder Judicial. En la actualidad es el presidente de la Sociedad Vasca de Derecho.
El prefacio lo realiza Juan Gondra Rezola, médico e historiador. Autor entre otros libros “Los médicos de Bilbao (2006)” e “Historia de los hospitales de Bilbao (2008). Colaborador habitual en el periódico Bilbao con temas históricos de sanidad.
El libro consta de 355 páginas organizadas de la siguiente manera. Además de la presentación realizada por el autor, prólogo y prefacio, en su primer capítulo titulado Introducción. La alimentación del menesteroso, lo divide en la aportación alimentaria social en el medievo. Siglo XVIII, XIX y XX. En el capítulo segundo llamado Los comedores económicos de Bilbao, los divide en los periodos de 1868 a 1869, de 1869 a 1870, de 1870 a 1871, de 1871 a 1874 y de 1880 a 1890. Las cantinas escolares y los comedores para obreros en Bilbao de 1913 a 1916. En el tercer capítulo lo titula La Beneficencia Domiciliaria. “El Pan de los Pobres”.
FOTO 004 Comedor de Beneficencia del Hospital San Antonio Abad. Umore Ona
En el cuarto capítulo llamado Los comedores colectivos durante la Guerra Civil. El quinto llamado Los Comedores del Auxilio Social. El sexto La restauración colectiva social en Bilbao a mediados del siglo XX. En el séptimo titulado Comedores sociales de Bilbao en la segunda mitad del siglo XX y en la actualidad. Lo divide en Comedores de MENA: el comedor social Conde Aresti. Comedor de las Damas Apostólicas de Bilbao. Comedor San Antonio (Franciscanos de Iralabarri). Lurberri. El Albergue Municipal. Nuevo Albergue Municipal de Elejabarri (1999). El comedor de las Siervas de Jesús. Lagun Artean. Centro de día “Egunon Etxea”. Comedor Económico de Jesuitas (Iparraguirre número 29). Comedor del Auxilio Social. El chocolate como elemento de apoyo alimentario. Otros Centros de apoyo Alimentario. Banco de Alimentos de Bizkaia.
En el octavo capítulo llamado Instituciones para pobres, indigentes y colectivos vulnerables en la Villa de Bilbao a mediados del siglo XIX al XX. Dividido en: Santa Casa de Misericordia (Asilo de San Mamés). Asilo de Huérfanos de la Casilla. Asociación Vizcaína de Caridad. Auxilio Social. Beneficencia domiciliaria. Colonia Escolar Calvo Sotelo. Otras colonias escolares. Institución Carmelo Echegaray (Colonia de La Guardia). Consultorio de Niños de Pecho. Las Salas Cuna. En el noveno capítulo llamado Los “sin techo” y los comedores sociales. El décimo Perfil actual de los usuarios de comedores sociales en Bilbao. El onceavo Aportes alimentarios y nutricionales en los comedores sociales de Bilbao. El doceavo Estado Nutricional. Evolución 1990 al 2009. El treceavo Relevancia y futuro de los Comedores Sociales. El catorceavo Los sin techo en Bilbao: oferta de servicios. El quinceavo Alojamientos para personas sin techo en Euskalherria. El dieciseisavo Otros Comedores Sociales en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra y en el último capítulo Otras iniciativas de alimentación solidaria, desglosado en La Guía Michelín de los pobres. Club Rotary. Cheque Menú. Plato solidario y Comedores sociales para personas mayores de 60 años en Bilbao.
Francamente un magnífico libro que es necesario leer.
FOTO 005 Caricatura de Daumier. 1851
El libro está patrocinado por la Fundación de Investigación Nutricional (FIN), por el Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia José Luis Goti y por el Ayuntamiento de Bilbao.
En los periódicos de Bilbao y provincia decían del libro lo siguiente: en el día de hoy día 16/09/2010 el periódico DEIA dice del libro: "Patatas a lo pobre" recorre la historia de los comedores sociales de Bilbao 1834 – 2009”
FOTO 006 La reina Victoria Eugenia repartiendo comida a los pobres 1919
El libro, presentado hoy en Bilbao, ha sido publicado con la colaboración del Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Bilbao, el Museo Vasco de Historia de la Medicina de la Universidad del País Vasco y la Fundación de Investigación Nutricional. Se trata de un homenaje a las entidades, instituciones, técnicos y numerosos voluntarios que han hecho y hacen posible la realidad cotidiana de dar de comer a los que más lo necesitan. Durante más de 170 años, instituciones civiles y religiosas, así como bilbaínos y bilbaínas han participado en el reparto de comida que ha permitido que personas sin recursos o que atravesaban periodos de adversidad pudiesen comer. El libro recoge también la historia y la situación actual de los comedores sociales que existen todavía hoy en Bilbao.
En el artículo de Bilbao digital dice así: Patatas a lo pobre. Ése es el nombre elegido para dar titulo a un libro que recoge la historia de los comedores sociales de Bilbao desde 1834 hasta 2009. Un servicio que a diario ofrece más de 200 desayunos, 300 comidas y otras 200 cenas, principalmente a hombres, ya que son el 90 % de sus usuarios.
El libro recoge los años de "mayor dureza", como la posguerra, según apuntaba en la presentación de la obra su prologuista, Adrián Celaya Ibarra, que recordaba que a día de hoy el suministro alimentario en los comedores sociales es "gratuito". Patatas a lo pobre además es un homenaje a las entidades, instituciones, técnicos y numerosos voluntarios que han hecho y hacen posible la realidad cotidiana de dar de comer a los que más lo necesitan.
En el Correo Digital lo titulaba: RACIONES DE SOLIDARIDAD
Por Guillermo Elejabeitia
El primer centro se abrió en 1834 y al principio engañaban el hambre estirando sus recursos, con potajes ricos en grasa y casi sin carne.
Un plato de comida caliente es todo lo que necesitan algunos para pasar el día de forma digna. En Bilbao no les ha faltado nunca ese sustento gracias a la impagable labor de instituciones, órdenes religiosas y voluntarios anónimos que, desde hace más de un siglo, reparten regularmente raciones de solidaridad. Bajo el título “Patatas a lo pobre”, el doctor Javier Aranceta publica una historia de los comedores sociales de Bilbao. Un libro que pretende ser “un homenaje a todos aquellos que los han hecho posibles”. Ayer presentó en el Ayuntamiento el fruto del trabajo de más de una década, arropado por el concejal de Salud y Consumo, Sabin Anuzita, y por los prologuistas de la obra, Adrián Celaya y Juan Gondra.
FOTO 007 Voluntarios de comedores sociales acompañan a Anuzita, Aranceta y Celaya en la presentación del libro “Patatas a lo pobre". Foto: J. M. Martínez
El relato de su obra se remonta a los primeros siglos de vida de la villa, cuando, según las ordenanzas municipales, los hospitales tenían obligación de proporcionar comida y cama a los necesitados. Pero no se institucionalizó el primer comedor social hasta 1834, año en el que una grave epidemia de cólera asoló la ciudad y obligó a su creación. Se ubicaba junto al puente de San Antón, en el mismo corazón de Bilbao, ocupando parte del antiguo almacén de lanas donde se recogía el género procedente de Castilla antes de embarcarlo hacia Europa.
Después existieron otras instituciones como la llamada “Casa de goma” porque hacía auténticos malabarismos para estirar sus recursos según las necesidades de la villa. Se ubicaba primero en la calle Marzana y después en Colón de Larreátegui. También destacaba la tasca de la plaza de toros de Vista Alegre, en la que se repartían alimentos guisados en las cocinas de la Casa de Misericordia. Aquellos primeros comedores tenían carácter provisional y sólo se habilitaban cuando las epidemias o los aguadutxus elevaban masivamente el número de necesitados
Motín por la sopa Rumford
Echar un vistazo a sus menús es otro de los atractivos de la obra de Aranceta, titulada con tino “Patatas a lo pobre”. Las más de las veces consistían en un potaje con mucha grasa o “unto”, que ocasionalmente podía esconder un trozo de pescado o carne y en el que tenía un especial protagonismo la patata. O la sopa Rumford, brebaje altamente nutritivo elaborado con huesos, sangre y otros despojos cárnicos de bajo precio, ideado por un conde alemán para alimentar a sus tropas. Sabía tan mal que, cuando la Casa de Misericordia la introdujo en sus menús, allá por 1801, los indigentes se amotinaron. Con aquellos condumios se trataba estrictamente de “matar el hambre” de los pobres. Hoy, sin embargo, los comedores sociales tienen en cuenta al elaborar sus menús los beneficios de una dieta sana y equilibrada.
FOTO 008 Cantinas escolares en Portugalete 1935
A principios del siglo XX, el crecimiento de la villa obligó al Ayuntamiento a mantener comedores permanentes. En un principio estuvieron centralizados en los barracones de la calle de Mena y más tarde en la calle del Cristo y en el cuartel de Garellano. A ellos se han ido uniendo a lo largo de las décadas varios establecimientos privados, como el comedor de las Siervas de Jesús, el de las damas Apostólicas, el de los Franciscanos de Iralabarri, el de la fundación Conde de Aresti o el centro Lagun Artean, entre otros. Actualmente continúan proporcionando alimento diario a unas 600 personas y su labor permite afirmar al doctor Aranceta que “Bilbao sigue siendo una ciudad solidaria, donde nadie que lo necesite se queda sin comer”.
FOTO 009 El hambre se reflejaba hasta en los comics de los niños como este famoso Carpanta que mostraba sus necesidades como una realidad cotidiana
Fundación de Investigación Nutricional (FIN)
Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia José Luis Goti
Begoña Madarieta Revilla, Historiadora del Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia José Luis Goti, por sus valiosas aportaciones en la realización de mis trabajos.
Director de la Revista y vocal del País Vasco de la SEEOF
Publicado por Manuel Solórzano en 17:03 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
ENA “LA REINA ENFERMERA”
Este artículo está dedicado a Nuria, pareja sentimental de mi gran amigo y autor de este trabajo, que está pasando por momentos muy difíciles y espero y deseo que los supere muy pronto.
Autor de este Trabajo: Raúl Expósito González. Enfermero y Supervisor del Servicio de Medicina Interna del Hospital General de Ciudad Real.
Artículo publicado en la Revista Enfermería de Ciudad Real, nº 59 (Extra de verano de 2010)
FOTO 001 Reina Victoria Eugenia, con el uniforme de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española. (Mundo Gráfico XI 1921)
La historia de la Cruz Roja está íntimamente ligada a la historia de las enfermeras. Fundada por el masón Henry Dunant en 1863 bajo el nombre de Comité Internacional de Socorros a los Militares Heridos (antecedente del Comité Internacional de Cruz Roja) e inspirada en la obra de Florence Nightingale y su labor en la Guerra de Crimea, concebía una organización internacional que contase entre sus filas con un cuerpo de enfermeras voluntarias para atender a los heridos durante los conflictos bélicos. En España el pensamiento de Dunant fue materializado por Ena que es como familiarmente se llamaba a S. M. la Reina Victoria Eugenia de Battenberg, esposa de Alfonso XIII.
FOTO 002 Medalla Militar Henri Dunant
Origen de la Cruz Roja Española
En 1863 tuvo lugar la I Conferencia de Ginebra a la que acudió una delegación española en la que además de don Joaquín Agulló, Conde de Ripalda y del coronel don Nicasio Landa, asistieron algunos miembros del cuerpo diplomático. Los acuerdos tomados fueron adoptados por la Orden de San Juan de Jerusalén que constituiría la base para la creación en 1864 de la Sección Española de la Asociación Internacional de Socorros a Militares Heridos en España, primera denominación que tuvo la Cruz Roja en nuestro país. Así pues, Isabel II fundó la Cruz Roja en España por Real Orden de 6 de julio de 1864 siendo declarada como sociedad de utilidad pública. España asistiría a la Conferencia Diplomática de Ginebra convocada por el Consejo Federal Suizo en agosto de 1864 ratificando ese mismo año el I Convenio de Ginebra y siendo su primera intervención la guerra franco-prusiana de 1870 para una Cruz Roja Española incipiente.
Desde ese momento la Cruz Roja Española estaría presente en todos los conflictos armados del siglo XIX: guerras carlistas, guerras cantonales, guerra en África, repatriación de soldados españoles de las guerras de Ultramar, es decir, desde Cuba y Filipinas y; en los desastres ocurridos en España como la epidemia de cólera morbo de 1885, la Semana Trágica de Barcelona de 1909 o la Huelga General de 1917, por citar algunas actuaciones de una lista interminable.
FOTO 003 Acuarela cólera morbo 1885
La enfermería española del siglo XIX y principios del XX: practicantes, matronas y enfermeras
En España la enfermería de la primera mitad del siglo XIX se caracterizaba por su carácter profundamente vocacional y religioso, donde los miembros de las distintas órdenes o congregaciones de los hospitales eran los encargados de proporcionar cuidados básicos al enfermo, ayudándole en sus necesidades más básicas como la higiene, la alimentación, etc. Las enfermeras actuaban como sirvientas sin conocimientos técnicos, y en la mayoría de los casos sin saber leer ni escribir, lo que demuestra la impronta paradoméstica, al menos en origen, de la actividad de enfermería, ocupándose sangradores, ministrantes y parteras de la asistencia quirúrgica.
El origen de la enfermería moderna en Europa, se sitúa en torno a Florence Nightingale, precursora de la enfermería organizada, que en 1860 creó la primera escuela de enfermeras.
FOTO 004 Florence Nightingale “La Dama de la lámpara”
En España, por entonces ya existían los títulos oficiales de practicante y de matrona o partera, creados por la Ley de Instrucción Pública de 1857 siendo entonces Ministro de Fomento don Claudio Moyano. Cuatro años más tarde, en 1861 fue aprobado el reglamento para la enseñanza de estos estudios. No obstante, pocos años nos separarían del resto de Europa en la “modernización” de la enfermería. En 1896 el doctor don Federico Rubio y Galí fundó en su Instituto de Terapéutica Operatoria de Madrid la primera Escuela de Enfermería en España bajo la advocación de “Santa Isabel de Hungría”.
FOTO 005 Tarjeta que muestra una imagen de las Enfermeras de Santa Isabel de Hungría, cuya escuela fue fundada por el Dr. Rubio y Galí
Aunque en la práctica existían enfermeras profesionales, estas no alcanzaron el reconocimiento oficial hasta 1915. A instancias de la Congregación de las Siervas de María, por medio de una Real Orden de 7 de mayo, se aprobó el programa con los conocimientos necesarios para habilitar como enfermeras a quienes lo solicitasen, pertenecientes o no a comunidades religiosas.
FOTO 006 Nuevas Damas Enfermeras de la Cruz Roja con el brazal e insignias puestas
La gran aportación de la Reina Victoria Eugenia: las Damas Enfermeras
La creación del Cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española tardó en ponerse en marcha debido a que los cuidados de enfermería en España, como hemos visto en el epígrafe anterior, estaban confiados a miembros de comunidades religiosas, personas que no percibían retribución alguna por la prestación de estos servicios, hasta que en 1915 nace oficialmente la figura de la enfermera.
El origen de las Damas Enfermeras se remonta al estallar la Primera Guerra Mundial. Es aquí donde la reina Victoria Eugenia tuvo un destacado papel dentro de la enfermería española. Quiso con el ejemplo dado por las aristócratas de los países beligerantes y con el suyo propio, despertar en las damas de la más alta sociedad española el afán de ayuda a los enfermos con el trabajo personal y no sólo con las limosnas.
El Real Decreto de 16 de enero de 1916 que aprobaba las bases para la reorganización de la Cruz Roja Española establecía dos secciones, la de Caballeros y la de Señoras, ésta última presidida por S. M. la Reina Victoria Eugenia que además ejercería la Autoridad Suprema por delegación de S. M. el Rey Alfonso XIII. El reglamento de la Asamblea Central de Señoras fue aprobado por Real Decreto de 29 de junio de 1916.
FOTO 007 En el coche personal de la Reina Victoria Eugenia son trasladados los heridos al Palacio de Miramar de San Sebastián, convertido en Hospital de Sangre
La regla 4ª recogida en el Real Decreto del 13 de julio de 1916 que aprobaba las reglas para aclaración y complemento de las bases establecidas por el Real Decreto de 16 de enero decía textualmente:
4.ª Las Secciones de Señoras presididas por S. M. la Reina, tendrán a su cargo la organización del Cuerpo de enfermeras, dentro de las necesidades exigidas por el plan general, el establecimiento de un hospital que sirva de Escuela para el propio Cuerpo, la preparación de otros para caso de guerra en los puntos que se designen, la hospitalización de heridos en domicilios particulares, el fomento de suscripciones y aportación de fondos para las atenciones de la Sociedad, y en general, cuantos cometidos se relacionen directamente con la asistencia de heridos y enfermos, una vez transportados al interior del país; todo con arreglo a las instrucciones que reciba la Asamblea Central, según la regla 3.ª , y bajo la alta inspección del Comisario Regio y de la Asamblea Suprema, y, en último término, de los Ministerios de la Guerra y de Marina, en las materias de la competencia de cada una de ellos.
Por tanto, la Sección de Señoras tendría la tarea de crear el Cuerpo de Enfermeras de la Cruz Roja Española bajo la autoridad suprema y presidencia de la Reina Victoria Eugenia, aunque el empeño personal de esta soberana porque la enseñanza de la enfermería adquiriese la importancia y el desarrollo que en otros países, dio lugar a que, un año antes, el 1 de febrero de 1915 y en los Salones de la Asamblea Suprema de Madrid se inaugurase el Primer Curso Oficial, encargándose de la enseñanza el doctor don Fernando Calatraveño, Inspector Médico de la Institución y al que la Junta General de la Asamblea Suprema celebrada en mayo de 1914, propuso organizar con carácter general la enseñanza de enfermeras, propuesta que fue aprobada por unanimidad. Este curso dado en 1915, en el que terminaron 42 alumnas, no fue completo, y en 1916 y debido a la citada reorganización de la Cruz Roja no se celebró el curso de enfermeras.
El 28 febrero de 1917 se dictó un Real Decreto por el cual se aprobaban las instrucciones generales para la organización y constitución del Cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española y el programa anexo para su enseñanza que constaba de 35 lecciones. El artículo segundo establecía los requisitos para ostentar al título y pertenecer al Cuerpo de Damas Enfermeras:
FOTO 008 Insignia y/o medalla de Las Damas de la Cruz Roja Española
Sin embargo, el título de Dama Enfermera sólo tenía validez dentro de la Cruz Roja Española. Aprobados los exámenes a las Damas Enfermeras se les hacía entrega de un diploma, un brazal y la insignia, pasando a ser inscritas en el escalafón en base a las cuatro categorías en que estaba dividido el Cuerpo de Damas Enfermeras según el Reglamento aprobado por Real Orden de 18 de mayo de 1917 y que eran jefas, subjefas, damas de 1ª clase y damas de 2ª clase. Así mismo, el Reglamento decía en su artículo primero:
“S. M. la Reina es la Jefa Suprema del Cuerpo de Damas Enfermeras”.
Para la enseñanza de estas enfermeras Ena insistió en la necesidad de construir un Hospital en Madrid para impartir la formación y en crear un segundo Cuerpo de Enfermeras, el de las enfermeras profesionales o retribuidas, distintas del Cuerpo de Damas Enfermeras que estaba formado por mujeres de la alta sociedad pertenecientes a la Familia Real y a la aristocracia que prestaban sus servicios de forma voluntaria, sin percepción económica alguna, como doña Carmen Angoloti y Mesa, duquesa de la Victoria, brazo derecho de la reina Victoria Eugenia que colaboró intensamente con S. M. al establecimiento de la red de hospitales de la Cruz Roja en España, y recordada por su incesante trabajo en Marruecos tras el desastre de Annual de 1921.
FOTO 009 Medalla Cruz Roja Española: Perseverancia, Fortaleza y caridad
En agosto de 1918 se abrió en Madrid el Hospital Central de la Cruz Roja, más conocido como Hospital de San José y Santa Adela, dirigido por las Damas de la Cruz Roja y al que se añadió el Cuerpo de Enfermeras profesionales. En este Hospital se estableció la primera Escuela de Enfermeras de la Institución. Por lo tanto, en 1918 se inició la formación de enfermeras profesionales retribuidas en Madrid, y también harían lo propio en San Sebastián, León, Granada, Valladolid, Melilla, Santa Cruz de Tenerife y La Coruña. Un año después, en 1919 se impartirían cursos para enfermeras profesionales en Barcelona, Alicante, Cartagena, Huelva, Bilbao, Mataró, Mahón, Oviedo, Pamplona, Santander, Santiago y Vitoria, aumentando en años sucesivos estas enseñanzas en otras Asambleas de la Institución.
Estos cursos de enfermeras se impartieron desde 1918 sin interrupción hasta 1921 con motivo de la Guerra en África. Para su formación las enfermeras contaron con algunos libros de texto como el Manual de la enseñanza de enfermeras publicado en Valladolid en 1917 por el doctor don Mariano Fernández-Corredor y Chicote, delegado de la Cruz Roja en Valladolid y profesor de los cursos de Damas Enfermeras en dicha ciudad; El consultor de la Dama Enfermera publicado en Guadalajara en 1918 por una integrante del Cuerpo de Damas Enfermeras, doña Elena Sánchez de Arrojo; El libro de la Dama Enfermera de la Cruz Roja; Manual de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja publicado en 1918 en Barcelona por el doctor don Andrés Martínez Vargas; o el Curso teórico de la Dama Enfermera escrito por el doctor don Cándido Soriano Catalán en 1920 en Oviedo. En 1921 en Cartagena otra Dama Enfermera, doña María de los Dolores Bas Bonald publicó la segunda edición de su Vademécum de la Dama Enfermera de la Cruz Roja y Auxiliares Sanitarios.
Finalmente, en 1922 quedó oficialmente constituido el Cuerpo de Enfermeras Profesionales de la Cruz Roja en España gracias a una Real Orden de 26 de octubre.
FOTO 010 Uniforme de La Cruz Roja realizado por Marcelino Santamaría
Con estas líneas hemos querido poner de manifiesto la influencia de toda una institución con más de cien años de vida como es la Cruz Roja en el desarrollo e impulso de la enfermería moderna en España, así como la importante actuación de la que fuera reina de España, doña Victoria Eugenia de Battenberg, primero con la creación del Cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española y después con la creación de un segundo Cuerpo de Enfermeras Profesionales. Ello supuso un gran avance para nuestra profesión cambiando la visión que hasta entonces se tenía de la enfermera dotándole de una serie de conocimientos teóricos y prácticos carentes hasta ese momento.
FOTO 011 La Corona española hizo un gran esfuerzo humanitario para paliar los desastres de la Gran Guerra. En la ilustración, la reina Victoria Eugenia, presidenta de la Cruz Roja e iniciadora de varias cuestaciones en favor de los heridos en la contienda (dibujo de Gamonal)
Hasta aquí este fenomenal y magnífico artículo de Raúl Expósito González, publicado en la Revista del Colegio de Ciudad Real.
Ahora seguiremos con otros artículos recogidos sobre la actividad de “Ena La Reina Enfermera”.
Creo que es de justicia recordar y hacer mención de la excelente labor que la reina desarrolló desde el principio en el campo de las obras sociales. Cuando nació su primer hijo, y para conmemorarlo, crea una institución para niños abandonados y delincuentes, y recordando la muerte de Alfonso XII, lucha para erradicar una enfermedad tan grave por aquel entonces como la tuberculosis.
Pero su mejor obra y a la que ella tendrá más apego es la creación de la Cruz Roja española, primero San Sebastián, después en Madrid, y luego en otras ciudades, como Barcelona y Sevilla. Allí se forman Enfermeras y también las Damas Auxiliares de Sanidad Militar, que tan buen trabajo harían en la guerra de Marruecos.
La reina visitaba con frecuencia los hospitales y estaba muy atenta y preocupada de su buen funcionamiento. En sus conversaciones con Marino Gómez Santos, la propia Victoria Eugenia manifiesta que para crear la Cruz Roja estudió a fondo el sistema que se empleaba en otros países europeos. El ejército agradece el papel de su reina encargando una estatua ecuestre en la que Victoria Eugenia aparece con el uniforme de coronel del regimiento de caballería que lleva su nombre.
FOTO 012 Victoria Eugenia aparece con el uniforme de coronel del regimiento de caballería
Tampoco el rey era ajeno a los actos humanitarios, y de hecho durante la guerra mundial se crea en el palacio una oficina de auxilio a heridos y prisioneros de la guerra. Será esta época de la guerra un momento especialmente delicado en la relación entre las dos reinas, pues la reina madre, como buena austriaca simpatiza con el bando alemán, y los pensamientos de la reina Victoria están al lado de los aliados, donde luchan dos de sus hermanos. Se cuenta que en ocasiones en que la reina Cristina celebraba una victoria alemana en la que habían muerto conocidos de Ena, ésta clava las uñas en el mantel de la mesa hasta dejar marcas para no responder a su suegra como su corazón hubiera deseado.
FOTO 013 Los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia
Se calcula que el rey de España salvó a unos 25.000 rehenes franceses y belgas del ejército alemán. De hecho, en un viaje que los reyes hacen a Bélgica en 1923, reciben el homenaje de los miles de personas que se habían beneficiado de su ayuda. En 1917 los precios suben de una manera alarmante y en todo el país se suceden huelgas y protestas, además de insubordinaciones en las Juntas de Defensa. El desastre del ejército español en Melilla lleva el luto a muchas familias; y en 1921 es asesinado Eduardo Dato, presidente del Consejo. El rey dirá más adelante que ha sido uno de los peores años de su reinado, cuando la vida política parecía haberse hundido, y las Fuerzas Armadas manifestaban también su descontento. Mientras la familia real todavía veraneaba en el Palacio de Miramar de San Sebastián, el 12 de septiembre de 1923 se avisa al rey de que el capitán general de Cataluña, don Miguel Primo de Rivera, se había pronunciado en Barcelona y esperaba que el rey aceptase un régimen dictatorial que acabase con los problemas que acuciaban a España.
La Reina Victoria Eugenia tenía un lema: Ella decía: “Que el Señor me de serenidad para afrontar lo que no tiene remedio, y coraje para cambiar lo que se puede cambiar. Ríe, y el mundo reirá contigo; llora, y llorarás sola”
En un artículo de Mikel G. Gurpegui en el Diario Vasco el día 10 de marzo de 2006 con el título: 1906. Entre cohetes y música se bautizó Victoria Eugenia
“San Sebastián presentó la fisonomía de las grandes solemnidades. Todos los balcones engalanados, izadas las banderas oficiales con un cielo azul y un sol espléndido. Las bandas de música locales La Unión y Bella Iruchulo en las calles, tocando alegres dianas. En el aire el estampido de cohetes y chupinazos. Riadas de gente camino de Miramar, a la expectativa de los invitados a la ceremonia de conversión al catolicismo de la futura Reina de España, la rubia princesa protestante inglesa Ena de Battemberg”.
FOTO 014 Retrato de Ena. Partida de Bautismo en el Palacio de Miramar en San Sebastián
Así describió Juan María Peña la jornada histórica que vivió San Sebastián el 7 de marzo de 1906. Ena de Battemberg, hija del alemán Enrique de Battemberg y de Beatriz de Inglaterra, se transformaría en la reina Victoria Eugenia. En aquellos tiempos, el único obstáculo para la formalización de bodas reales solía ser la religión. Victoria Eugenia, todavía Ena, era anglicana. Para poder casarse con Alfonso XIII y reinar en España, debía convertirse antes al catolicismo.
Así se hizo aquí hace un siglo, en la capilla del palacio de Miramar. Aunque la expectación en la ciudad era grande, el acto fue sencillo, con apenas 27 asistentes.
Seguimos leyendo a Peña: «El rey vestía uniforme de gala de los Húsares de la Princesa con distintivo de capitán general, luciendo las insignias del Toisón de Oro. La princesa Ena, un traje blanco llevando en el cuello un collar de perlas. La reina Madre un traje de color malva y su hija la infanta María Teresa traje de color azul. Las tres llevaban mantillas de color blanco».
FOTO 015 Casamiento de las Reyes de España
El obispo de Nottingham celebró la breve ceremonia. Victoria Eugenia «colocó la mano sobre los Evangelios y contestó en inglés, con voz débil, a las preguntas que le dirigió el oficiante».
Unas salvas disparadas desde el Club Náutico -la Batería de las Damas estaba entonces desmontada- comunicaron a los donostiarras que Victoria Eugenia había recibido el bautismo.
“El romance había comenzado el año anterior, en 1905, cuando Alfonso XIII visitó el palacio londinense de Buckingham y, al parecer, se produjo el flechazo. Según explicó una de las princesas presentes en el momento, “estábamos todas alineadas en el gran salón (...). Al ver la fila de princesas, Alfonso la recorrió con una mirada alegre y juvenil, como cualquier mozo que inicia su vida con avidez. Al fijarse su mirada en Ena experimentó un sobresalto”.
En otro artículo en El País de fecha 1 de Junio de 1985 y titulado:
Homenaje a la reina Victoria Eugenia por su intensa dedicación a la Cruz Roja
"No puede hablarse de la Cruz Roja Española sin hablar de la reina Victoria Eugenia", dijo ayer Rafael González Más en un acto de homenaje a la citada reina, por su dedicación a la Cruz Roja, que fue presidido por don Juan de Borbón, conde de Barcelona. Intervinieron Rafael González Mas, director del Centro de Estudios y Difusión de los Derechos del Hombre de la Cruz Roja; Carmen Llorca, historiadora y diputada por el Grupo Popular; Jaime Miralles, abogado; Luis Rosales, poeta y José Prat, senador socialista González Más recordó que "un día como hoy, hace 79 años, Victoria Eugenia se convirtió en reina de España", por lo que se unieron en el acto celebrado ayer la conmemoración del 90 aniversario de la fundación del hospital de la Cruz Roja en Madrid y el 79 aniversario de la boda de Victoria Eugenia con el rey Alfonso XIII. La reina Victoria Eugenia colaboró activamente con esta institución y "mi último recuerdo de ella", concluyó González Más, "son sus palabras: "Cuidad de mi Cruz Roja".
Cristóbal Halffter, que no pudo asistir al homenaje, remitió unas palabras en las que resaltó "la calidad del ser humano que habitaba en la reina de España". Carmen Llorca, por su parte, habló de su acercamiento a la familia real a lo largo de la historia: "Siempre me he encontrado con la simpatía de las reinas". Victoria Eugenia, para Carmen Llorca, "era una belleza auténticamente británica, una princesa del norte". La historiadora mencionó las dificultades, superadas con creces, de la abuela de Juan Carlos I en España e hizo hincapié en sus visitas constantes a los hospitales y en su dedicación a la Cruz Roja, organización de la que siempre se mantuvo muy cercana y con la que colaboró estrechamente. Carmen Llorca recordó la boda de los reyes y el atentado que puso en peligro sus vidas.
Jaime Miralles, abogado y hombre cercano al Conde de Barcelona en su exilio, rescató sus recuerdos personales y encuentros con la reina Victoria Eugenia, especialmente cuando visitó España en 1968, tierra que no pisaba desde el exilio de la familia real en 1931 y ocasión que aprovechó para visitar las instalaciones de la Cruz Roja. "Fue la Jefa suprema de la Cruz Roja", dijo Miralles, "pero la jefa efectiva, y se la podía ver incluso en los quirófanos". Tuvo palabras elogiosas también para las infantas Beatriz y Cristina, hijas de la reina y activas damas de honor de la institución. En una breve intervención, el poeta Luis Rosales resaltó la calidad humana de la que fuera esposa de Alfonso XIII. José Prat destacó su afición a las obras benéficas y añadió: "Su recuerdo señala, el infortunio de un reinado que suscitó para los españoles enormes esperanzas". Para el senador socialista, "el destierro ha agrandado la figura de esta reina y hoy la tierra de España se enriquece de sus cenizas". Una gran ovación dedicada al Conde de Barcelona cerró el acto de homenaje a la reina Victoria Eugenia, cuyo retrato, ataviada con el uniforme de dama de la Cruz Roja, obra de Marcelino Santamaría, presidió la sala
FOTO 016 Victoria Eugenia Reina de España con el uniforme de la Cruz Roja obra de Marcelino Santamaría
Diario Vasco de San Sebastián. Mikel G. Gurpegui
CLEMENTE, J. C. (1986): Historia de la Cruz Roja Española. Cruz Roja Española. Madrid.
CLEMENTE, J. C. (1999): Historia de una iniciativa humanitaria de la Cruz Roja Española (1918-1997). La Escuela Universitaria de Enfermeras de Madrid. Editorial Fundamentos. Madrid.
DELGADO MARCHANTE, A. HERNÁNDEZ GARCÍA, F. PINAR GARCÍA, M. E. & VILLAHOZ MÁRQUEZ, M. C. (1995): “Orígenes “modernos” de la enfermería española: primera escuela de enfermería en España, 1896”. En La Enfermería en el Siglo XX. De oficio a profesión. Los momentos del cambio. Actas de la I Jornada Nacional de Investigación en Historia de la Enfermería española. Madrid, 1992. Escuela Universitaria de Enfermería, Podología y Fisioterapia de la Universidad Complutense de Madrid. Madrid, pp. 187-192.
DONAHUE, M. P. (1985): Historia de la Enfermería. Ediciones Doyma. Barcelona.
EXPÓSITO GONZÁLEZ, R. (en prensa): “Los manuales para la formación de las Enfermeras de la Cruz Roja Española”. Comunicación al X Congreso Nacional y V Internacional de Historia de la Enfermería. Almería, 27-29 de noviembre de 2008.
FRANK, C. M. & ELIZONDO, T. (1981): Desarrollo histórico de la enfermería. La prensa médica mexicana. México.
GARCÍA LOZANO, A. (1993): Història de l´escola d´infermeria “Creu Roja” de Barcelona. Escola Universitària “Creu Roja”. Terrassa.
HERNÁNDEZ MARTÍN, F. (COORD.) (1996): Historia de la Enfermería en España (desde la antigüedad hasta nuestros días). Editorial Síntesis. Madrid.
PINAR GARCÍA, M. E. & HERNÁNDEZ MARTÍN, F (1994): “Orígenes “modernos” de la enfermería española: ¿practicantes y enfermeras, una misma profesión?” En JANO. Medicina y Humanidades, nº 1098. Barcelona, pp. 69-72.
SOLÓRZANO SÁNCHEZ, M., RUBIO PILARTE, J. & CAMAÑO PUIG, R. (2003): “Enfermería y Cruz Roja: vidas paralelas”. En La Enfermería Profesional. VI Congreso Nacional y I Internacional de Historia de la Enfermería. Libro de Actas. Alcalá de Henares, 2003. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá. Madrid, pp. 104-110.
Real decreto de 16 de enero de 1916 aprobando las bases para la reorganización de la Cruz Roja Española. Gaceta de Madrid, nº 18. 18 de enero de 1916, p. 130.
Real decreto de 29 de junio de 1916 aprobando el reglamento para el régimen interior de la Asamblea de Señoras de la Cruz Roja Española. Gaceta de Madrid, nº 183. 1 de julio de 1916, pp. 5-6.
Real decreto de 13 de julio de 1916 aprobando las reglas para aclaración y complemento de las bases establecidas por el de 16 de enero. Gaceta de Madrid, nº 197. 15 de julio de 1916, p. 118.
Real Decreto de 28 de febrero de 1917 aprobando las instrucciones generales para la organización y constitución del Cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española. Gaceta de Madrid, nº 60. 1 de marzo de 1917, pp. 504-505.
Real decreto de 4 de abril de 1917 creando una medalla con distintivo especial para las Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española. Gaceta de Madrid, nº 95. 5 de abril de 1917, p. 34.
Real Orden de 18 de mayo de 1917 aprobando el reglamento del Cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española. Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, nº 110. 19 de mayo de 1917, p. 507.
Real Orden de 26 de octubre de 1922 aprobando el reglamento para el Cuerpo de Enfermeras Profesionales de la Cruz Roja Española. Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, nº 242. 28 de octubre de 1922, p. 403.
FOTO 17 La Reina Victoria Eugenia visita un hospital 1921
Enfermero y Supervisor del Servicio de Medicina Interna del Hospital General de Ciudad Real
*Manuel Solórzano Sánchez; **Jesús Rubio Pilarte
* Enfermero Hospital Donostia. Osakidetza /SVS. Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Publicado por Manuel Solórzano en 18:13 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
LA CASA DE MISERICORDIA Y BENEFICENCIA EN SAN SEBASTIÁN
Se puede afirmar sin temor a equivocarnos que en San Sebastián la obra de la beneficencia ha funcionado a través de los siglos no como un servicio directamente dependiente del ayuntamiento, sino a cargo de grupos y la Entidad Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad que recibían ayuda en diferentes conceptos a tenor de las circunstancias de cada momento y situación.
FOTO 001 Nueva Casa de Misericordia de San Sebastián
Por el hecho que sea el Ayuntamiento de San Sebastián, ni ahora ni en otros siglos de la vida donostiarra ha llevado la carga pesada del ejercicio de la Beneficencia. Con apoyo moral y económico, muchas veces, desde épocas anteriores que se remontan en la historia de la ciudad, el ramo de la Beneficencia incluido también en esta denominación el de hospitalización de enfermos, estuvieron encomendados a un Patronato desde 1814 y anteriormente a grupos de ciudadanos encuadrados en Hermandades.
Con este razonamiento pretendemos apoyar de manera definitiva la conclusión final de este trabajo que expondremos más adelante y por el que se deduce que el Ayuntamiento no ha tenido nunca derechos de propiedad sobre las entidades que desarrollaban las misiones antes dichas, y sí, solamente ayudas de todo género sin carácter fijo y como consecuencia la mayoría de las veces sufriendo falta de medios económicos de las Hermandades y la Fundación Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad.
El Patronazgo del Ayuntamiento sobre esta Institución lo señalan perfectamente los expedientes de clasificación correspondientes a la Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad.
FOTO 002 Casa de Misericordia. 1ª piedra
La historia de la beneficencia donostiarra prueba cómo el Ayuntamiento y los vecinos siempre fueron generosos a la hora de ayudar a cuantos necesitasen cuidados y protección, fueran ancianos, gente madura o niños recién nacidos.
La creación de la Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad deben remontarse a tiempos antiquísimos como señala una Real Cédula de Felipe V, expedida el 5 de Mayo de 1714 para la Primera y la Introducción a las Ordenanzas aprobadas para el mismo el 8 de Octubre de 1787.
Se ignoran los Estatutos porque se regían ambas Instituciones, sabiéndose únicamente que estaba a cargo de ciertos administradores que daban cuenta anual de ingresos y gastos al Ayuntamiento de esta capital. Hubo en el Barrio de San Martín un hospital titulado de San Lázaro que se quemó en 1.512. Del Gobierno y administración se encargaba una Junta compuesta por seis personas de entera confianza.
La administración de la Casa de Misericordia, situada también en el Barrio de San Martín, estaba confiada a una Junta elegida entre los afiliados a la Hermandad.
Ambas Instituciones tenían bienes de su exclusiva pertenencia, procedentes de limosnas, herencias y legados. Además, disfrutaba, por concesión de la ciudad de diferentes impuestos sobre aguardiente, derechos de flete que pagaban las embarcaciones que llegaban al puerto, ciertos derechos sobre la sidra, y sobre el ganado cerdal, etc.
FOTO 003 Casa de Misericordia. Grupo de jóvenes. Madre superiora
Conocido es el gesto de aquellos antepasados nuestros que en Zubieta acordaron reconstruir la ciudad, y cuando lo hicieron no se olvidaron de sus pobres, de los desheredados, de todos los necesitados, y buscando recursos, en improvisadas barracas cedidas gratuitamente por sus propietarios, reedificaron el antiguo asilo que volvió a abrir sus puertas en 1815.
Con la primera guerra carlista volvieron las penurias, al encontrarse el hospital entre sitiados y sitiadores, teniendo que aportar importantes sumas los miembros de la Junta de su particular peculio. Gracias a legados y herencias, en especial el de don Manuel Zabaleta, se levantó sobre el derribado convento de San Francisco de Atocha, cedido por la reina - gobernadora Doña María Cristina en 1836, el edificio que ocupó la Beneficencia.
Como las necesidades de la Casa de Misericordia eran cada vez mayores, se fueron utilizando locales separados para servicios complementarios y así, por ejemplo, se adquirió el edificio que luego fue Reformatorio de Uba como anexo de la Beneficencia.
A principios de este siglo se pensó en la construcción de un nuevo edificio, se ideó un proyecto y se confeccionó un presupuesto, y fue el 24 de Septiembre de 1906 cuando, siendo alcalde el Marqués de Rocaverde, fue colocada la primera piedra del nuevo asilo. El presupuesto era de 3.168.980 pesetas, pero al inaugurarse estando terminado el proyecto en algo más de la mitad ya se habían invertido 1.917.100 pesetas. Los terrenos pertenecían al señor Campuzano que los vendió a un precio de regalo. Por 287.000 metros cuadrados que tenían cobró 130.000 pesetas, lo que venía a suponer 0,45 pesetas metro cuadrado. Las obras se iniciaron con créditos que concedieron las Cajas de Ahorro y con los fondos que tenía la Junta de Beneficencia. Las aportaciones voluntarias completaron la economía.
FOTO 004 Casa de Misericordia. Procesión Corpus Cristi 1919
La ciudad crecía y entonces se adquirieron 300.000 metros cuadrados de terrenos en Zorroaga para levantar un nuevo asilo con el nombre de Reina Victoria, cuya primera piedra fue colocada el 24 de septiembre de 1906, asistiendo los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia y la Reina Madre Doña María Cristina y la infanta María Teresa, que utilizaron para ello unas paletas de plata fabricadas en París.
El 27 de Noviembre de 1910 fue inaugurada oficialmente La Casa de Misericordia, en Zorroaga, cerrándose el viejo caserón de Atocha. Era Alcalde Don Marino Tabuyo, que asistió al acto con las autoridades. El Orfeón Donostiarra cantó La Salve de Hilarión Eslava. Con posterioridad a la inauguración se completó el primitivo proyecto. Se hizo un pabellón de niños que costeó Don Eugenio Insausti; otro pabellón - dormitorio, un frontón cubierto y un bolatoki.
En un principio los asilados llevaban uniforme de pana que ponía de manifiesto su condición y salían en formación de paseo como si fueran soldados o escolares, pero con los años fue sustituido aquel espíritu ordenancista. Trabajaba en el interior del edificio el que quisiera y a los jóvenes se les educaba en el trabajo, que nunca pasaba de cuatro horas diarias, aprendiendo oficios como los de panadero, sastre, carpintero, etcétera, o acudían a las clases de Artes y Oficios. A los niños se les enseñaba a leer, escribir, etcétera.
En 1935 la población asilada ascendía a 640 personas, atendidos todos ellos por sesenta monjas Hijas de la Caridad y empleados.
FOTO 005 Diferentes fotos de La Casa de Misericordia e Hijas de la Caridad
BIENES DE LA BENEFICENCIA
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, el Estado vendió bienes de la Beneficencia de la ciudad, que importaban más de millón y medio de reales.
El Ayuntamiento se ocupó repetidas veces de la cobranza de algunos créditos contra el Gobierno, vales reales, etc. Todos son bienes de aprovechamiento común de todo el Municipio, pero sin que se beneficiara de sus transacciones el Ayuntamiento.
El 7 de Septiembre de 1814 el Ayuntamiento haciendo uso de los derechos que le asistían como Patrono, pasó a las dos Juntas de Hermandad del Hospital y la Misericordia una comunicación en que se lamentaba de que los Píos Establecimientos no contaran con recursos suficientes para atender a sus urgencias y de que, el hallarse exhausta su tesorería, no permitiera el Municipio facilitar esos recursos, concluyendo por exponer que había resuelto que, en adelante, formaran una sola Hermandad ambas Juntas, haciendo masa común con los fondos de las dos e ingresándolas en una caja sin distinción de procedencias. El año anterior, 1813, sobrevino sobre San Sebastián las calamidades de todo género ocurridas por el sitio y destrucción de la ciudad.
Y de aquel modo el 24 de Septiembre de 1814 se constituyó la primera Junta encargada de los servicios reunidos del Hospital y Misericordia.
Otra de las propiedades de la Institución es la que llamamos ahora la Misericordia Vieja en la Calzada de Egia (ex-convento de San Francisco), cedida en propiedad por Real Orden de la Reina Gobernadora Doña María Cristina de 23 de Noviembre de 1836, con la condición de que se destinase a Casa de Misericordia y Hospital al trasladar el Asilo a la actual casa en Zorroaga, fue autorizada sus rentas, sin que hasta el momento se haya llevado a cabo.
FOTO 006 Banda de niños de vientos y tambores. 1947. La Casa de Misericordia
El año 1.840 se emprendió la gran obra de construcción y el 18 de Mayo de 1841 el Excelentísimo Ayuntamiento dio una prueba más de su real y efectivo Patronazgo, autorizando la constitución de una hipoteca sobre los Píos Establecimientos para satisfacer todos los gastos originados por los servicios, obras en ejecución, intereses de capitales y vencimientos de algunos préstamos de particulares.
A finales de 1.869, la Administración de Propiedades y Derechos del Estado manifestó a la Junta que consideraba comprendidas en las Leyes de Desamortización Civil y Religiosa a las tierras de San Martín realizándose su venta por el Estado en noviembre de 1871.
Más tarde, o sea en Julio de 1874, se elevó una atenta exposición al Excelentísimo Sr. Ministro de Hacienda haciéndole presente que el Hospital Civil era insuficiente para los acogidos en él; que, por ese motivo, se había tenido que habilitar el Establecimiento de San Martín para los enfermos contagiosos; que era de suponer que, concluida la guerra, continuaría el aumento de la población y había necesidad de mayores locales para sus pobres; que ni el Excelentísimo Ayuntamiento, ni la Junta tenía disponibles recursos suficientes para construir un edificio hospital independiente de la Casa de Misericordia; y que la mejor solución para orillar tantas dificultades sería la de que se exceptuara de la desamortización el establecimiento de San Martín, que se autorizara al Municipio para venderlo por su cuenta y que se destinara su importe a la nueva obra, cuyo procedimiento se consideraba preferible al de construir o instalar un gran hospital en San Martín por hallarse situado, dicho antiguo establecimiento dentro de la zona de ensanche de la Población.
FOTO 007 Postulantes. Cuestación para La Casa de Misericordia
Lejos de producir la instancia el resultado apetecido, en 1815 sacó el Gobierno a subasta la Casa de San Martín y todas sus tierras.
Con fecha 27 de Abril de 1864 se promulgó otro Real Decreto mandando derribar las murallas y fortificaciones de San Sebastián.
A consecuencia de ello y de las obras emprendidas, la Excelentísima Corporación municipal se vio necesitada de fondos para soportar los gastos que se la originará; y la Junta de Beneficencia, que a la sazón se hallaba en situación relativamente próspera, y que, con arreglo a las leyes, podía disponer libremente de sus fondos, aprovechó tales circunstancias para favorecer, a su vez, a quien la había auxiliado en tantísimas ocasiones.
Así el 18 de Agosto de 1.863, contribuyó en 12.700 pesetas a la suscripción pública abierta por dicho Excelentísimo Ayuntamiento con el fin de reunir 200.000 pesetas. De Diciembre del mismo año, se brindó a facilitar fondos para que pudiera llevarse a cabo el proyecto de arreglo de la deuda municipal.
Y en Julio del siguiente año de 1864 vendió 600.000 reales marinales de la Deuda Perpetua, aprovechando su curso de 46 y 48 y 1/2 céntimos por ciento; y agregando a los 278.499 reales y 75 céntimos que obtuvo líquidos con la venta realizada, una pequeña cantidad en metálico que tenía en sus arcas completó 300.000 reales o 75.000 pesetas; que dio en préstamo a su Patronato.
FOTO 008 Diferentes cuestaciones Pro Santa Casa de Misericordia
CERTIFICO: Que entre los documentos obrantes en las dependencias de mi cargo existe un escrito del Excelentísimo Ayuntamiento de esta ciudad que traslada para conocimiento de dicha Junta la Real Orden de 20 Julio de 1.899, dictada por el Ministerio de la Gobernación clasificando los establecimientos de beneficencia de esta ciudad que la Junta administra y cuya parte dispositiva dice así:
"S.M. el Rey (q.D.g.) y en su nombre la Reina Regente del Reino se ha servido disponer: 1º. Que se clasifique de Beneficencia particular el Hospital de San Antonio Abad y Casa de Misericordia sitos en esta capital, como comprendidos en el artículo 4º del Real Decreto de 14 de marzo del corriente año.
2º. Nombrar Patrono de ambas fundaciones al Ayuntamiento de esta capital, el cual podrá delegar sus funciones en la Junta compuesta del Señor Alcalde como Presidente y de las doce personas que hoy la gobiernan, eximiéndoles de la obligación de rendir cuentas y presentar presupuestos al protectorado anual y periódicamente puesto que en realidad no se trata de que el Protectorado garantice bienes relictos por particulares en testamento; y
3º. Comunicar esta resolución al Ministerio de Hacienda de conformidad con lo dispuesto en el artículo 59 de la Instrucción del ramo."
Un cuartillo de real por cada ducado de la misma especie, del flete de los navíos que vienen a este puerto y al de Pasajes (Real Cédula del año 1714). (h.b. pág. 15)
Once y cuartillo maravedises por cada 32 vergas de aguardiente que se introduzcan en esta ciudad y en Pasajes (Real Cédula de 17 de Octubre de 1757).
FOTO 009 Carrozas Pro cuestación Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia
Un real por arroba de vino que se consuma en San Sebastián. Se concede autorización para la cobranza al Ayuntamiento con la condición de destinar las 2/3 partes a los gastos del Hospital y de la Misericordia (Real Orden de 14 de Enero de 1823, a la que se anticipó la Diputación autorizando al Ayuntamiento por acuerdo de 24 de marzo de 1821 para la percepción de dicho impuesto en la forma indicada). (h.b. pág. 28)
En Octubre de 1829, el Municipio cedió "ciertos derechos que tenía establecidos sobre la sidra y sobre el ganado cerdal, derechos que, el primer año en que fueron sacados a pública subasta, produjeron 14.625 reales (h.b. pág. 29).
Por Real Orden de 6 de Junio de 1832, se autorizó al Municipio "para exigir y destinar a la Beneficencia 4 1/2 reales en verga de aguardiente que se comunica en la población; 4 reales al mes por cada yunta de bueyes ocupada en los acarreos del comercio (rastras); 4 reales por cada cabeza de ganado de cerdo que se introdujera en vivo y no pasara de 8 arrobas; 8 reales por la que excediera de ese peso; 8 reales por la que se introdujera muerta, y proporcionalmente por la que se entrare en pedazos; 1 real por cada pernil procedente de Galicia, y 2 reales si fuese del extranjero" (h.b. págs. 29/30).
Por Real Orden de 27 de marzo de 1849, cesó el arbitrio de "12 reales en cada peso del flete de los buques que llegasen a los Puertos de Pasajes y San Sebastián". (h.b. pág. 62)
En 1881, la Junta, de acuerdo con el Ayuntamiento, renunció al "impuesto sobre rastras, por ser insignificante su producto y existir algunas dificultades para la recaudación". (h.b. pág. 126)
FOTO 010 Cuestaciones para el Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia
Entre los "Ingresos Ordinarios de 1892 - 1893" de la Junta, figuran los siguientes "Arbitrios e Impuestos":
Impuesto de 2 pesetas en cada 100 litros de vino. Pts. 90.499,22
Impuesto de 27,92 pesetas en cada 100 litros de aguardiente. Pts. 23.776,08
Producto en administración sobre el ganado de cerdo. Pts. 8.088,98
Idem del pozo de las herrerías. Pts. 80. En total 122.444,28. (h.b. pág. 209)
Dicha cantidad constituía el principal recurso de la Junta, pues representaba cerca de un 60 % de sus ingresos ordinarios y un 48,91 del global de lo entrado en caja. (h.b. pág. 239)
CASA DE MISERICORDIA Y HOSPITAL SAN ANTONIO ABAD 1944.
Sabido es que con anterioridad a la derogación del Concierto Económico, el 1 de Julio de 1937, las atenciones de Beneficencia en Guipúzcoa no eran de obligación provincial, sino municipal; y, en la mayoría de los casos, se prestaban por instituciones de carácter particular, creadas y sostenidas con mandas y legados de ilustres bienhechores, y puestas, casi siempre, bajo el patronato de los Ayuntamientos.
FOTO 011 Cuestaciones para el Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia
No se crea por esto, que la Diputación se desentendiera de los problemas de Beneficencia, sino que cuando aumentaban las necesidades, aumentaban la ayuda con subvenciones especiales para que los establecimientos pudieran mejorar sus servicios en armonía con los adelantos médicos y sociales. Y además de esto, costeaba las estancias de los indigentes de fuera de la provincia en Asilos y Hospitales guipuzcoanos.
Pero al modificarse el régimen económico de la Provincia con el Estado, las consecuencias alcanzaron de lleno a los servicios de Beneficencia, en cuanto a hospitalización de enfermos, asilación de ancianos y niños pobres, que son de cargo provincial desligándose de ellas los Ayuntamientos.
Al subir los costes, entra la Diputación que tenía que pagar un precio convenido por ingresos y asilados, excepto por infecciosos y tuberculosos que son de cargo de los Ayuntamientos, si bien la Diputación, generosamente, sostiene 50 camas de tuberculosos.
PERSONAL DEL ASILO
30 Hijas de la Caridad
01 Médico Inspector
03 Capellanes
01 Profesor de Música
01 Cultura Física
01 Maestro zapatero
10 Sirvientes
13 Sirvientas internos
04 Costureras
08 Practicantes
01 Farmacéutico
01 Auxiliar de Radiología
01 Maestra de niños
01 Peluquero
01 Ordenanza
01 Portero
29 Mozos
44 Sirvientas internos
Dedicado a asilo de ancianos acoge también a niños que no cuentan con la debida asistencia. Tres generaciones de la familia Alzúa se han ocupado de los cuidados médicos de la institución.
FOTO 012 Cuestaciones para el Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia
Hasta 1937, las atenciones de la Beneficencia en Guipúzcoa eran de obligación municipal, y en la mayoría de los casos se prestaban por instituciones de carácter particular creadas y sostenidas con mandas y legados de bienhechores, puestas generalmente bajo el patronato del Ayuntamiento. Pero según pasaban los años, al aumentar las necesidades de estas instituciones locales, la Diputación entró a cooperar al sostenimiento de la Misericordia.
El aumento del costo de vida fue haciendo que los recursos de las instituciones benéfico-asistenciales resultaran cada día más insuficientes. Pese a que la Diputación aportaba elevadas cantidades para la Misericordia, hubo que acudir a la caridad privada, solicitando donativos con la organización de festivales, rifas, etcétera.
La Misericordia acogía a niños desde los 3 años de edad hasta los 14 o 16 si eran varones y hasta los 16 o 18 si eran hembras, ancianos desde los 60 años, y adultos que sin llegar a esa edad estuvieran impedidos para el trabajo. Hace cincuenta años, había acogidos en la Misericordia 414 entre hombres, mujeres, niños de ambos sexos y párvulos.
SERVICIOS DE LA CASA DE MISERICORDIA
A parte de la asistencia física de los 500 asilados, entre los cuales se cuenta habitualmente alrededor de un centenar de ancianos de ambos sexos que requieren los cuidados especiales de enfermería por tratarse de enfermos crónicos, impedidos o achacosos. Memoria de 1944.
FOTO 013 El matador de toros Manuel Benítez “El Cordobés” dirigiendo la Marcha de San Sebastián con la Tamborrada para los niños y ancianos residentes en La Casa de Misericordia (Zorroaga). 1966
“1789: Las escandalosas, a la Misericordia”
En la sección La Calle de la Memoria y el artículo titulado “1789: Las escandalosas, a la Misericordia” de Mikel G. Gurpegui y publicado en el Diario Vasco el 19 de febrero de 2008, nos contaba que un amable lector la había pasado un ejemplar del libro de María Rosario Roquero Ussía. Y queremos resaltar uno de sus detalles más llamativos. Estamos en el año 1789, cuando se promulga el Reglamento para la Policía General de las mujeres condenadas a reclusión. Su forma de clasificar a las mujeres presas no tiene desperdicio. Reproducimos un par de párrafos, con la grafía de la época.
«Deseando la Provincia de Guipúzcoa con el más ardiente y caritativo zelo, la corrección y enmienda de aquellas infelices mugeres, a quienes las Justicias de su distrito condenan a reclusión y considerando que uno de los medios más oportunos para lograr esta idea, es el de distribuirlas en varias casas en que estén cerradas por todo el tiempo de sus condenas, clasificándolas según sus vicios o delitos y providenciando que no se confundan las de una clase con las de otra; Se Os Ordena y Manda que:»
«Las Reas a quienes se imponga una pena por sus Amancebamientos y Prostituciones escandalosas, sean destinadas a la Casa de Misericordia de San Sebastián, las Alcahuetas a la de Tolosa, las Contrabandistas a la de Mondragón, las Ladronas o Rateras a la de Azpeitia, y las indicadas de Homicidios u otros delitos atroces a la de Azcoitia».
O sea, que en aquel singular reparto de mujeres de mala vida a San Sebastián le tocaba hacerse cargo de las condenadas por «Amancebamientos y Prostituciones escandalosas». La Casa de Misericordia que las acogía era la primera que hubo en nuestra ciudad, en el barrio de San Martín. Posteriormente, la institución benéfica se trasladaría a Atocha (1836) y a Zorroaga (1910).
No sabemos mucho de la vida que llevarían aquellas prostitutas presas en la Casa de Misericordia, pero sí que durante ocho horas al día trabajaban en labores de hilar, tejer, coser y bordar, y que otras cuatro horas se dedicaban a su formación religiosa concretamente, una para la lección espiritual, otra de doctrina cristiana, otra para el rezo del rosario y una cuarta hora para la lectura de vidas de santos. Y es que, como recordaba Mª Rosario Roquero, «se consideraba que eran prostitutas por vicio, no por necesidad». El reglamento aprobado en 1789 establecía que las ventanas «han de tener las elevaciones correspondientes para que las reas no vean, ni puedan ser vistas por las gentes de afuera».
Fototeka Kutxa. Archivo Fotográfico. Gipuzkoa Donostia Kutxa
Sociedad Kondarrak. Familia Fuentes
Sociedad Gimnástica de Ulía. Familia Casanova - Azpiroz
Karmele García Rivero, Junta del Patronato Zorroaga de Donostia – San Sebastián
Archivo Fotográfico privado de Manuel Solórzano Sánchez
Diferentes artículos del Diario Vasco 1935 a 2010
La Beneficencia en San Sebastián. Mª Rosario Roquero Ussía
Gipuzkoa en la Vanguardia del Reformismo social. Beneficencia, Ahorro y Previsión. 1876-1936. Mª Ascensión Martínez Martín. (Tesis Doctoral) 1995
Historia de la Beneficencia de San Sebastián. Berasategui
Historia de la Sociedad Kondarrak. Manuel Solórzano Sánchez. 2000
El Hospital Civil De San Antonio Abad u Hospital De Manteo, visto por José María Urkia Etxabe en su libro “CIEN AÑOS DE MEDICINA EN GIPUZKOA. 1899 1999”.
FOTO 014 Portada del libro Gipuzkoa en la Vanguardia del Reformismo social. Beneficencia, Ahorro y Previsión. 1876-1936. Cubierta de Mauricio Flores Kaperochipi. Nombre del cuadro “Niño con una hucha de barro”. Óleo sobre lienzo. Dimensiones: 53 x 50 cm. Propiedad del Patrimonio Artístico de Kutxa-Caja Gipuzkoa San Sebastián
Publicado por Manuel Solórzano en 17:37 3 comentarios: Enlaces a esta entrada
Ayudas en la matriculación de másteres oficiales para titulados universitarios en paro
El Ministerio de Educación convoca ayudas para sufragar las matrículas de másteres oficiales en universidades públicas o privadas para titulados universitarios en situación laboral de desempleo y tengan entre 25 y 40 años.
Fuente: Diario Enfermero nº 409. Consejo General de Enfermeria. 03.09.2010
Publicado por Luis A. en 2:15 No hay comentarios: Enlaces a esta entrada
Etiquetas: desarrollo profesional, Enfermería
“PATATAS A LO POBRE” Los comedores sociales en Bil...
LA CASA DE MISERICORDIA Y BENEFICENCIA EN SAN SEBA...
Ayudas en la matriculación de másteres oficiales p...

References: Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 

Real decreto 

Real decreto 

Real decreto 

Real Decreto 

Real decreto 
 Real Decreto 
 artículo 4
 Real Decreto 
 resolución 
 artículo 59