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Timestamp: 2018-06-22 15:38:02+00:00

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ESPECIAL CONSTITUCION ESPAÑOLA 2010 by GRUPO ELDIA - Issuu
–AÑO XXVII–Nº 8.818– DISTRIBUIDO CON EL DIA
Opinión en el Día de la Constitución —MENSAJE INSTITUCIONAL—
—EN LAS PUERTAS DEL BICENTENARIO—
Doscientos años de historia constitucional J.S.G. EL DÍA EL DIA
Se acerca a marchas forzadas el año 2012, año del Bicentenario de la Constitución de 1812, “la Pepa”, o también llamada la Constitución de Cádiz, por ser en esta ciudad donde los españoles en armas contra Napoleón se hicieron fuertes, y pudieron celebrar la Constituyente, cuyos trabajos alumbraron finalmente la primera Constitución otorgada por una diputación de ciudadanos en nombre de la Nación Española. Regía a duras penas el regalo ilustrado de Napoleón en forma de constitución, conocido como el Estatuto de Bayona, y que el Emperador remitía en el mismo paquete que su señor hermano.
En 1976 la abrumadora mayoría de los españoles nos declaramos a favor de un proceso pacífico de transición política que derivó en la redacción, aprobación y refrendo de nuestra Constitución en 1978. No fue tarea fácil. Hubo intentos de quebrar ese proceso, pero fracasaron porque fue más fuerte el deseo de la mayoría de los españoles de vivir en paz y en libertad. Todos los españoles, políticos y no políticos, de la izquierda y de la derecha, laicos y confesionales, empresarios, estudiantes y trabajadores, hombres y mujeres, en fin españoles de toda condición, hicimos valer el espíritu de concordia y una apuesta inequívoca por el sistema democrático. Usamos el diálogo para ponernos de acuerdo en lo sustancial, renunciando a postulados legítimos que cada uno teníamos. Y así se hizo la Constitución, con diálogo y pacto, con libertad y con respeto hacia los que defendían postulados contrarios. Y creo que este espíritu fundacional de nuestra Constitución sigue vigente en estos tiempos de crisis económica, en los que tenemos que dejar a un lado el interés particular para primar el general de toda la sociedad española. España ha progresado con la Constitución. Las instituciones funcionan. España ha conocido gobiernos de la izquierda y de la derecha, con mayorías absolutas o con pactos con otras fuerzas políticas, tanto por el PSOE como por el PP. Ello ha dado estabilidad al país y ha integrado a las minorías nacionalistas en esa tarea común de construir la España democrática que hoy conocemos. Y a Castilla-La Mancha también le ha ido bien con la Constitución. Nuestro Estado Autonómico fue un acierto que nació en nuestra Constitución para dar cabida a las que entonces se llamaban nacionalidades históricas y
Los españoles hicimos valer el espíritu de concordia y una apuesta inequívoca por el sistema democrático “Las instituciones funcionan. España ha conocido gobiernos de la izquierda y de la derecha”
permitió al resto de España establecer regiones, con gobiernos y parlamentos autonómicos, que han sido decisivos para el progreso de nuestro país. Es evidente que los españoles también acertamos a la hora de estructurar territorialmente el Estado. Y al igual que en el proceso constituyente el elemento esencial fue la concordia y la voluntad de acuerdo, en el proceso autonómico lo es la solidaridad y la lealtad que permiten que las peculiaridades de cada territorio enriquezcan lo que nos es común y esencial: España. El principio básico e irrenunciable es que cualquier español pueda tener los mismos servicios, los mismos derechos, con independencia del lugar donde haya nacido o donde resida. Ahora, 32 años después de la aprobación de nuestra Carta Magna, podemos afirmar que la estructuración territorial diseñada entonces fue un camino rápido y efectivo para extender derechos sociales a todos los ciudadanos que, ahora, no puede recortarse, porque por esa vía hemos conseguido dar cabida a la España diversa, plural y solidaria.
Puede que el Bicentenario sea motivo de exaltación de esta constitución, trabajosamente pactada entre sectores muy enfrentados de la sociedad española, que a duras penas se abrió paso frente a la irracionalidad de un Rey tan incapaz como desagradecido, que pagó la resistencia nacional y el tributo en sangre de su pueblo con un golpe absolutista a los dos años. Pero quizás este bicentenario que nos llega debiera dedicarse al análisis de doscientos años de constitucionalismo español. Dos siglos de construcción jurídica de un Estado Nacional forjado a base de enfrentamientos que primero reflejaron la quiebra del Antiguo Régimen, entre quienes abogaban por ideas revolucionarias difundidas a través de las logias y los clubes de opinión, con las revoluciones francesa y americana en mente, y quienes defendían los privilegios de clase, la religión y la tradición. CORONA Y CONSTITUCIÓN
La cuestión sucesoria, y la Pragmática Sanción, marcaron un antes y un después en el papel constitucional y constitucionalista de la Corona Española. Si el reinado de Fernando VII se caracterizó por la antipatía y ferocidad del Rey hacia los liberales -masones, burgueses, revolucionarios, afrancesados, intelectuales-, la decisión de entronizar a su hija Isabel como Reina en detrimento de su hermano Carlos, llevaría a la regente María Cristina a una inteligente y audaz reconversión. Iniciada la primera gue-
rra carlista, la Corona Española se apoyó en sus enemigos de antaño, los liberales, y combatió a los tradicionalistas, cuya derrota derivó a muchos de sus partidarios hacia un regionalismo defensor de los fueros tradicionales y, con poco, hacia el nacionalismo separatista. ESTATUTO Y CONSTITUCIÓN
Pero si España se rompía entre carlistas y liberales, el bando liberal que amparaba la Corona también sufría los vaivenes entre progresistas y moderados, que derivarían en la época de los pronunciamientos. Llegaría el año 36, con el golpe de los sargentos en La Granja, para desencadenar la Constitución de1837, la que adopta para España la tradición democrática francófona, e importa el modelo bicameral belga o francés. Con la llegada de Isabel al trono, los moderados logran imponer una Constitución menos”gaditana”, que marcará el reinado de Isabel II, y que se sostendrá a duras penas hasta el triunfo de la Revolución Gloriosa en 1868. MODERNIDAD
En 1869, el constitucionalismo español se pone a la vanguardia europea, y mientras Isabel II abandona España y se busca otra dinastía, los españoles se otorgan una carta que reconoce “una avanzada declaración de los derechos individuales de todos los ciudadanos, el derecho de todos los ciudadanos a la participación política, el sufragio universal masculino, la libertad de imprenta, la libertad de culto y el derecho de reunión y asociación”. Tan avanzada fue que sobrevivió a la Primera República Española, y sólo cedió a la de 1876, redactada por Alonso Martínez como instrumento para la Restauración Monárquica. Bajo su amparo, se vivió la época del turnismo entre conservadores y moderados, y aguantó hasta la caída de Alfonso XIII y la llegada de la II República, si bien en 1929 se intentó una solución constitucional de emergencia, imposible tras la dictadura de Primo de Rivera. En 1931 tuvimos la primera constitución republicana. Una Constitución que eliminaba la monarquía, “derogada” manu militari por el levantamiento militar del 36. España siempre enfrentada, hasta la promulgación de la Carta Magna que hoy celebramos, y que es de todos. La primera desde Cádiz 1812.
EL DÍA DOMINGO, 5 DE DICIEMBRE DE 2010
Publicidad Constitución Española III
IV Especial Constitución Española
La Constitución de 1978 fue el resultado de un importantísimo esfuerzo de consenso y pacto entre sectores hasta entonces irreconciliables de la sociedad española. 32 años después, sigue necesitando retoques. POR J.S.G.
Constitución Española: La eterna reforma pendiente EFE/KOTE RODRIGO
A Constitución Española de 1978 es un texto respetado por lo que de pacto significó en su momento. Tras el Referéndum del 76 , en el que los españoles votamos la Reforma Política, y decidimos evolucionar de forma pacífica y consensuada hacia un sistema de democracia plena, los padres de la Constitución debían ofrecer un texto que gozara del apoyo del mayor número posible de españoles, en el que se sintieran cómodas las derechas que cedían el poder, las izquierdas que debían aceptar la evolución y no la ruptura, los nacionalismos que aspiraban a ser reconocidos... Además, España recogía una tradición de constituciones “a la francesa”, prolijas y amplias, frente a las constituciones anglosajonas, más cortas y centradas en los derechos fundamentales. De ahí que el desarrollo del texto, pensado para armonizar posturas y problemas coyunturales, ofrezca un complejo equilibrio de difícil reforma posterior, y que siendo España como es, consciente de que hay que aplicar reformas en el texto del 78, los gobiernos y los parlamento vayan dejando la tarea para el siguiente.
El Senado durante las votaciones a los candidatos a ingresar en el Tribunal Constitucional, celebrada el miércoles ARCHIVO
Para proceder a reformar nuestra Carta Magna, es de aplicación el Título X, que comprende los artículos 166 a 169, pero también se hace referencia al artículo 87, donde se delimita a quién corresponde la iniciativa legislativa en nuestro país: Gobierno, Cortes, parlamentos autonómicos o Iniciativa Popular. En el caso de reformas constitucionales, la vía popular no se contempla. Existen dos vías de reforma, según qué conceptos deban ser reconsiderados. La mayor parte del articulado, puede ser reformado sin necesitad de Referéndum. Pero si la reforma propuesta atañe al “Titulo preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II”, una vez aprobada por las Cortes, conlleva la disolución del Parlamento, la convocatoria de nuevas elecciones, y la necesaria ratificación por parte de las nuevas Cortes. Y una vez ratificado, debe ser sometido a Referéndum (Art. 168). Se comprende por qué cuesta tanto a un Gobierno proponer una reforma constitucional de carácter sustancial, ya que obliga a convocar elecciones. Pero todos somos conscientes de que es necesario reformar la Constitución para igualar los derechos de hombres y mujeres en
La única reforma hasta el momento La Constitución Española de 1978 ya ha sido reformada una vez. Esta modificación tuvo lugar el 27 de agosto de 1992 , y resultó obligada para adecuar nuestra legislación a los acuerdos de la Unión Europea. El artículo 13, en su punto 2, dice: “Solamente los españoles serán titulares de los derechos reconocidos en el artículo 23, salvo lo que, atendiendo a criterios de
reciprocidad, pueda establecerse por tratado o ley para el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales”. Antes solo tenían derecho de sufragio activo, y hubo que añadir “pasivo”, para incluir su derecho a ser concejales en los municipios donde residen y solicitan derecho a voto. Esta reforma se considera “menor”, y por tanto, no obliga a nuevas elecciones y referéndum.
Una reforma sustancial obliga a nuevas elecciones y a un referéndum
El espíritu de consenso obligó a un texto prolijo y detallado en exceso
el orden de sucesión de la Corona, o para terminar de encajar el nuevo mapa normativo español, que mediante reformas parciales de los Estatutos, lleva a puntos de contradicción y fricción el mapa autonómico. Existen también llamadas a la reforma constitucional para adecuar el funcionamiento del Senado a la realidad autonómica, ya que como Cámara de Segunda Lectura es evidente que su papel resulta irrelevante a la hora de aprobar o no las Leyes que remite el Congreso. Se piden igualmente reformas que profundicen o retraigan el papel de las autonomías, la asunción de una estructura federal que, en gran medida ya funciona, y cambios que corrijan el “excesivo” papel del Tribunal Constitucional en el devenir legislativo, la dependencia política en la composición de las instituciones de gobierno del Poder Judicial y, con voz creciente, el equilibrio de poder territorial en el sistema de representación parlamentaria, o la eliminación del reconocimiento
de autonomías históricas, que treinta y dos años después empieza a carecer de sentido. BILATERALIDAD
Esencia constitucional y bilateralidad son el gran caballo de batalla, tras la reforma de los estatutos, y las nuevas leyes de financiación autonómica. El sostenimiento de un régimen foral con el que el franquismo premió a los carlistas navarros por su papel en 1936, tiene su reflejo constitucional con el concierto vasco, modelo de financiación autonómica y régimen fiscal que marca diferencias entre estas comunidades y las demás. La inclusión de negociaciones directas entre autonomías concretas y el Estado para la disposición de inversiones, o la ruptura del concepto de caja única de la Seguridad Social son conceptos que mueven permanentemente a revisar el texto y el espíritu de nuestra Constitución, que nació de un consenso cuyo valor también está queriendo ser puesto en entredicho por parte de la sociedad.
Esta Constitución de 1812 fue la primera promulgada en nuestro país y una de las más liberales de su tiempo. Recogía principios como el sufragio universal, la separación de poderes o la monarquía constitucional . POR El Día
Las ilusiones de“La Pepa” perduraron durante años EL DIA
a Constitución española de 1812, también denominada “La Pepa”, fue promulgada por las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812 en Cádiz. La importancia histórica de la misma es grande, al tratarse de la primera Constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo. Respecto al origen de su sobrenombre, fue por su promulgación el día de San José. Oficialmente, estuvo en vigencia dos años, desde su promulgación hasta el 19 de marzo de 1814, con la vuelta a España de Fernando VII. Luego, estuvo vigente durante el Trienio Liberal (18201823), así como durante un breve periodo en 1836-1837, bajo el gobierno progresista que preparaba la Constitución de 1837. No obstante, apenas si entró en vigor de facto, puesto que en su gestación buena parte de España se encontraba en manos del gobierno
pro-francés de José I de España, y el resto en mano de las Juntas Interinas, que estaban más preocupadas en organizar su oposición a José I. Los demás territorios de la corona española (los virreinatos) se hallaban en un estado de confusión y vacío de poder causado por la invasión napoleónica. La Constitución establecía el sufragio universal, la soberanía nacional, la monarquía constitucional, la separación de poderes, la libertad de imprenta, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre otras cosas. SU ORIGEN
Tras el Levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses, ocurrido el 2 de mayo de 1808, se produjo en numerosos territorios un fenómeno espontáneo de resistencia a los franceses que se agrupó en las llamadas “Juntas”. Éstas comprendieron que su unión y agrupación produciría una mayor eficacia. El 25 de septiembre del mismo
LA CLAVE La importancia histórica de “La Pepa” es el gran legado que dejó para los legisladores venideros, en la que se basaron luego otros, gracias a sus fundamentos democráticos.
año se constituyó la Junta Suprema Central Gubernativa con sede primero en Aranjuez (Madrid) y luego en Sevilla. Sus funciones fueron las de dirigir la guerra y la posterior reconstrucción del Estado. La situación de vacío de poder dejada tras las Capitulaciones de Bayona, en virtud de las cuales Carlos IV abdicó en su hijo Fernando VII, el cual a su vez lo hizo en Napoleón, quien finalmente abdicó la corona española en su hermano José I Bonaparte, sumió en el caos a la administración española, y las Juntas de gobierno fueron el único organismo público que supo aglutinar y gestionar los pocos territorios peninsulares que quedaron fuera del control francés, principalmente el sur y el levante español. La revolución iniciada en Cádiz suscitó la contrarrevolución fernandina. El 4 de mayo de 1814 el recién restaurado rey Fernando VII decretó la disolución de las Cortes y la derogación de la Constitución.
El Juramento Constitucional dejó significativos símbolos en la ciudad de Cádiz, que hoy recuerdan aquel evento histórico.
RAÍCES NAPOLEÓNICAS
La de Bayona marcó la pauta “La Pepa” tuvo su germen en La Constitución de Bayona, también llamada “Carta de Bayona” o Estatuto de Bayona, y denominada oficialmente en francés ‘Acte Constitutionnel de l’Espagne’. Se trataba de una Carta Otorgada, que fue aprobada en dicha ciudad francesa el 8 de julio de 1808 y jurada por José I de España. Llegaba inspirada en el modelo de estado constitucional bonapartista. Se considera una carta otorgada, puesto que no fue elaborada por los representantes de la nación. Organizaba ésta como una monarquía hereditaria en la que el Rey ocupaba el centro del poder, obligado a respetar los derechos ciudadanos proclamados.
VI Publicidad Constitución Española
Especial Constitución Española VII
Uno de los mayores legados de la Constitución de 1837 fue la recuperación de medidas progresistas e impregnar de sentimiento renovador una norma que estableciese el sistema político del Estado. POR El Día
El Estatuto de 1834 da paso a una carta otorgada y al texto de1837
uando muere Fernando VII en 1833, su esposa, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, accede al trono en calidad de Regente por ser menor de edad la futura reina Isabel II. María Cristina aparece enfrentada al hermano del Rey fallecido, Carlos María Isidro de Borbón, que no reconoció la derogación de la Ley Sálica, por la que las mujeres no podían acceder al trono de España, y que realizó Carlos IV, ratificada y promulgada por el propio Fernando VII, y que llevaría al enfrentamiento bélico entre los pretendientes a la Corona. Un hecho histórico que se conoció como la Primera Guerra Carlista. El fin del periodo absolutista de la Restauración animó a los liberales, defensores de la Regente, a que de nuevo se contase con la Constitución de 1812 elaborada por las Cortes de Cádiz.
La posición de la Regente es dudosa respecto al restablecimiento de la Constitución y encarga a Francisco Martínez de la Rosa, presidente del Consejo de Ministros, la elaboración de una nueva norma. Junto a Javier de Burgos y con muchos problemas, el 10 de abril de 1834 se promulga el Estatuto Real. Una carta otorgada que pretendía superar a “la Pepa” y contentar a liberales y moderados. La Corona delegaba funciones en otros órganos del Estado, pero los poderes (legislativo y ejecutivo) son del soberano. El sistema de sufragio censitario concede el derecho a voto a unos 16.000 votantes –todos varones–, menos del 0,15 por cien de la población, rechazando una de las aspiraciones de los liberales: la extensión del cuerpo electoral.
Un pronunciamiento de la Guardia Real obligó a la regente a proclamar la de 1837
EN 1837, MÁS PROGRESO
La Constitución española de 1837 estuvo en vigor hasta 1845. Su prin-
cipal legado fue recuperar las medidas más progresistas de la de 1812 y dejar en España el sentimiento de servirse de una constitución que estableciese el siste-
El progresismo de esta Constitución era similar al de la “Pepa”.
ma político del Estado. En 1836 un pronunciamiento progresista de los Sargentos de la Guardia Real en La Granja de San Ildefonso (Segovia) obligó a la regente María Cristina a proclamar la Constitución de 1837 y se reformó el texto gaditano. Se implantó el régimen constitucional con un sistema parlamentario similar al francés o belga.
VIII Especial Constitución Española
Las Constituciónes de 1845 y 1869: La primera fue la norma suprema durante el reinado de Isabel II de España, hasta que la revolución del 68, “la Gloriosa”, llegaba la gran expresión del doctrinarismo español. POR El Día
De Isabel II a la progresista ley de leyes fruto de la revolución EL DIA
sta ley de leyes de 1845 se sitúa en el inicio de la década moderada, tras concluir el periodo de regencias y declararse la mayoría de edad de Isabel II. El paso de los moderados al poder comienza con la dimisión de Espartero como regente y por la imposibilidad de formar un gobierno de ‘unidad liberal’, ya que los progresistas estaban demasiado identificados con el régimen esparterista. El 3 de mayo Narváez era designado presidente del Consejo de Ministros. En su primer gobierno, de casi dos años de duración, configuró la base política de la década moderada.
No se planteó ningún proceso constituyente. En vez de eso, unas Cortes ordinarias, elegidas en 1844, reformaron la Constitución de 1837, de tal forma que dieron lugar a un texto nuevo. Esto lo llevaron a cabo los moderados, que ocuparon los puestos de la Comisión encargada de estudiarla y ahí estaba casi todo el Gobierno, por lo que el ejecutivo intervino. El resultado fue un texto de carácter doctrinario, no de la soberanía nacional. En el preámbulo se explicita la soberanía compartida, al destacar la voluntad real para dar forma a la Constitución. Lo de “soberanía nacional” desaparece y el artículo 12 establece que la potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey. Crecen mucho el poder y la autonomía de éste, perdiéndolo el Congreso y se plantea la limitación de sufragio, que se hará efectiva con la ley electoral de 1846. El Senado, deja de ser semielectivo, para ser de nombramiento regio. Se va asemejando a la Cámara de los Lores británica, pero sin ser hereditaria. La división de poderes queda oscurecida y no se habla de un “poder judicial”, aunque se reconocía el principio de inamovilidad de los jueces. El poder local se supeditaba al gobierno, siendo nombrados directamente los alcaldes de los principales núcleos de población. El artículo 80 negaba la representatividad de las provincias de ultramar al estar regidas por leyes especiales. Como ocurre en la Constitución de 1837, no se desarrollan expresamente las libertades individuales, recogiéndose algunas de manera salpicada. Pero, a diferencia de la norma anterior, aquí se matiza la libertad de prensa, desapareciendo las alusiones a los jurados que debían juzgar los delitos de imprenta. De esta forma
Composición del Gobierno Provisional de 1869, tras la revolución que consiguió grandes logros para la democracia española. EL DIA
La reina Isabel II, en el periodo de su exilio.
LA ‘NON NATA’ MEJORABA LAS NORMAS DE 1837 Y 1845
Articulado más amplio que las anteriores La conocida como ‘Non nata’ porque no llegó a entrar en vigor en 1856, fue un proyecto que recogía los planteamientos más avanzados de los liberales progresistas. Anticipa algunas de las ideas desarrolladas luego por la Constitución de 1869. Ahí se reafirmaba el principio de la soberanía nacional, ya de manera absoluta y nada se da por preconstituido. Todas las
instituciones, incluida la Corona, hallarían su fundamento en la voluntad de la nación. Reconocía con amplitud derechos políticos e instalaba por primera vez un régimen de tolerancia religiosa. Mantenía el sufragio directo censitario, también para el Senado y restringiendo aún más el cuerpo electoral. Finalmente, se restablecía la Comisión Permanente de las Cortes.
Unas Cortes ordinarias en 1844 reformaron la Constitución de 1837, con un texto a cargo de los moderados
Con la Constitución de 1969 se instauró la soberanía nacional y la monarquía parlamentaria como forma de gobierno
la libertad de imprenta queda en control del ejecutivo. También se intentó seguir una línea de aproximación a la Iglesia católica, concretada en el concordato de 1851. El artículo 11 declara que éstas es la religión de la nación y que el Estado está obligado a sufragar el mantenimiento del culto. No prohibe el resto de religiones.
constitución democrática de España, que se anticipó varias décadas a otros países europeos en logros políticos y sociales. Destaca una avanzada declaración de los derechos individuales de todos los ciudadanos, el de la participación política, el sufragio universal masculino, el de reunión y asociación, la libertad de imprenta o la de culto. Eran reconocidos por vez primera y fueron decisivos para el desarrollo del movimiento obrero. Además, la Constitución proclamaba la soberanía nacional, indicando que todos los poderes del Estado surgían de la nación, cuya forma de gobierno era la monarquía constitucional o parlamentaria. Relevante era también el gran papel que otorgaba a las Cortes, que serían el máximo órgano de representación de la nación, ya que, no sólo legislaban, sino que controlaban al gobierno y limitaban el poder del monarca.
Tras la victoria de la Revolución de 1868, se convocaron elecciones para unas Cortes constituyentes, celebrándose el 15 de enero de 1869. En ellas dominaron los partidos vencedores en la revolución, ya que los progresistas alcanzaron 160 escaños, la Unión Liberal 80 y los demócratas 40. Consiguieron también importante número de diputados los republicanos, 80, y estaban en minoría los carlistas, 36. El texto de las Cortes de 1869 es considerado como la primera
Especial Constitución Española IX
En 1873 se intentó la Constitución de 17 estados en la I República española. La autonomía de cada uno fue precursora de lo que se lograría más tarde. POR G.G.C. EL DIA
Emilio Castelar pretendía la Constitución Federalista
a Constitución Federal de 1873 fue un proyecto de constitución, redactada por Emilio Castelar y Ripoll no llevado a cabo durante el periodo Primera República Española.
Tras el derrocamiento de Isabel II durante la Gloriosa Revolución, el nuevo régimen con la Constitución de 1869 llevó acompañado de leyes notorias como la Electoral (1870), la Orgánica del Poder Judicial (1870), la de Enjuiciamiento Criminal (1872), así como un Código Penal (1870). Pero, el sistema ideado por esta Constitución no llegó a consolidarse por diversas causas, como el inicio de la Guerra de Cuba y de la Tercera Guerra Carlista, así como la oposición de las fuerzas conservadoras y la desunión de los partidos que sustentaban el nuevo estado. La misma Constitución del 69 era contradictoria, pues habiendo surgido de una revolución contra la anterior monarca, establecía como forma del estado la monarquía, aunque le reservaba una influencia similar a la de otros países europeos avanzados. Por ello, el general Prim, como jefe del Gobierno, se vio obligado a encontrar un rey que se acomodara a los propósitos del nuevo estado y lo logró con la llegada a España de Amadeo de Saboya. Un reinado corto e ineficaz, que trató de unir
a los poderes fácticos en el proyecto de nuevo estado, sin éxito. Por ello, abdicó en 1873. El Congreso y el Senado, en sesión conjunta, proclamaron la Primera República Española, con Estanislao Figueras como presidente. Durante su gobierno, que originalmente estaba apoyado por republicanos de orientación unitaria, se produjo una tentativa de golpe de estado para forzar una república unitaria. El presidente decidió depositar su confianza en los republicanos federalistas, especialmente en Pi y Margall. Tras varios intentos de golpe de estado, se decidió convocar elecciones a Cortes Constituyentes para dar forma al estado. Los resultados de estas elecciones, de bajísima participación, dieron lugar a una constituyente anómala, que no fue capaz de acordar siquiera su propio funcionamiento, y que terminó con la escapada del propio Figueras a París. Antes, la constituyente acordó una forma de organización federal. La constituyente eligió como nuevo presidente al federalista Francisco Pi y Margall.
En esta norma las competencias emanaban desde el individuo y llegaban finalmente al Estado
La situación política y el separatismo fueron sus enemigos
na comisión de 25 miembros debía elaborar la nueva Constitución, conforme a lo que se había acordado hasta el momento en la asamblea, en forma republicana y federal. El proyecto de Constitución Federal de la República Española se presentó al día siguiente. Su redacción se atribuye principalmente a Castelar. Esta constitución propone un Estado Federal, en la línea del adoptado en la Constitución de los Estados Unidos de América. Estaría integrado por 17 estados de acuerdo a las circunscripciones históricas, salvo León. Cada uno de ellos podría legislar a través de su propia Constitución y constituir sus órganos legislativos, ejecutivos y judiciales, siempre que se respetara un sistema de división de competencias entre la Federación y los estados y la inspiración democrática que sustentaba a esta norma. La partición de competencias era insólita en la historia constitucional española. De ella emanó toda ordenación subsiguiente. Se parte del individuo, al que garantiza la posesión de influencia en todos los ámbitos que le incumben, y pasando por los municipios y los estados regionales, llega hasta el Estado Federal, competente en los intereses del país. FRACASO
Alegoría de la I República e imagen de Pi y Margall, presidente federal.
La situación política que vivía España durante esa época fue clave para el fracaso de esta ley de leyes. La imposibilidad de los políticos proclives de aunar las fuerzas necesarias para su defensa, tal cual sucediera con la monarquía renovada de Amadeo de Saboya, y los excesos cantonalistas, a los que se había llegado por la interpretación torticera de las ideas federales por parte de los caciques incluso en territorios con un nulo historial separatista, conspiraron contra la viabilidad del proyecto federal y contra la República. Su final llegó en diciembre de 1874, con el golpe militar del general Pavía.
La Constitución del 76 partió de un borrador desarrollado por un grupo de 600 notables, designados por Cánovas. Las Cortes Constituyentes aprobaron el texto final. POR G.G.C.
En 1876 la soberanía se compartía entre Rey y Cortes
La Dictadura de Primo de Rivera no superó las dificultades
ánovas del Castillo fue quien promulgó el texto constitucional de 1876. Esta norma partió de un borrador constitucional que desarrolló un grupo de 600 notables, antiguos senadores y diputados de anteriores legislaturas, designados por Cánovas. De ellos, resultó una comisión de 39, presidida por Manuel Alonso Martínez, que sería el encargado de la definitiva redacción del texto. Las Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal de acuerdo a lo previsto en la Constitución española de 1869 lo aprobaron. Los principales aspectos de dicha constitución se centraban en que la soberanía es compartida entre el Rey y las Cortes; los derechos y deberes de los ciudadanos están limitados por las leyes ordinarias; el poder legislativo es compartido entre las cortes y el Rey, pudiendo éste último vetar leyes y disolver las cámaras; la Corona tiene el poder ejecutivo, pudiendo nombrar al jefe de gobierno y los ministros; las Cortes son bicamerales, con el Senado formado por designación real y el Congreso elegido por sufragio directo; el poder judicial tenía la potestad de aplicar las leyes en los juicios y los jueces se elegían mediante oposición, como ahora; no se pronuncia respecto al tipo de sufragio ni tampoco respecto al de procedimiento electoral, hasta el año 1890, en el que pasa a ser sufragio universal masculino; establece también un estado confesional católico, si bien se toleran otras religiones siempre que la respeten; mientras, los ayuntamientos y diputaciones están bajo control gubernamental, organización centralista. LOS PROTAGONISTAS
En este caso los firmantes de la Constitución de 1876 eran todos quienes ostentaban el poder en esos momentos. Destaca, por tanto, la presencia de representantes de ministerios como el de la Guerra, el de la Marina o el de las colonias del continente americano. Estos protagonistas encargados de colocar su rúbrica y sellar así el texto constitucional del periodo fueron, en primer lugar, el Rey, Alfonso XII. En segundo, el presidente del Consejo de Ministros, que, a la vez, era ministro interino de Hacienda, Antonio Cánovas del Castillo. Después, aparecían entre los firmantes y por este orden, el ministro de Estado, Fernando Calderón y Collantes; el ministro de Gracia y Justicia, Cristóbal Martín de Herrera; los mencionados de la Guerra, Francisco de Ceballos y Vargas y de Marina, Juan de Antequera; el ministro de la Gobernación, Francisco Ro-
n 1921 la derrota española en Annual va a provocar unas tensiones enormes. Un años más tarde se produce la toma de poder de Benito Mussolini en Italia y el ejército español se da cuenta de que es posible el totalitarismo, volviéndose desde ese momento muy intransigente con los regionalistas, proletarios... El 13 de septiembre de 1923 Miguel Primo de Rivera, de acuerdo con Alfonso XIII, da un golpe de estado. Su dictadura fue suave, denominándose de guante blanco o dictablanda. En principio todos los grupos sociales (burguesía, proletariado, ejército) pensaron que podía beneficiar sus intereses. Su primera misión era solventar la Guerra de Marruecos, acabando con las tropas marroquíes, lideradada por el caudillo Abd - El Krim en el desembarco de Alhucemas. LOS PRINCIPIOS
El general Pavía en las Cortes durante la época de la Restauración y la Constitución de 1876.
El bipartidismo y el regeneracionismo intentaron sin éxito solucionar los problemas de España
Los derechos y deberes de los ciudadanos estaban limitados por las leyes ordinarias mero y Robledo; el ministro de Fomento, Francisco Queipo de Llano y el ministro de Ultramar, Adelardo López de Ayala. BIPARTIDISMO
Cánovas y Sagasta llegaron a un acuerdo para turnar a los dos partidos en el poder. El sistema es llevado fundamentalmente por liberales y conservadores, cada uno de ellos formado por otros menores. Los principales querían conservar el orden liberal burgués y el resto de los partidos están marginados. Cuando uno de estos dos partidos se siente desgastado, le pasa el poder al otro, con elecciones manipuladas. La base del bipartidismo es el caciquismo, basado en las relaciones personales, no en instituciones representativas, como la democracia. Hay intermediarios, el cacique, entre el Estado y las personas, que son analfabetas y se dejan engañar y sobornar por los poderosos para que los voten en las elecciones, vendiéndoles los derechos como favores: “para
el amigo el favor, para el enemigo la ley”. El caciquismo se da más fácilmente donde no hay educación y subsiste el feudalismo. Para acabar con el caciquismo se tendría que haber terminado con las bases del poder local, descentralizando la administración. Sin embargo, los liberales no hicieron bien la desamortización y la administración era centralizada, con lo que contribuyeron al caciquismo. La consecuencia fue la irrupción del regeneracionismo, que significó las primeras críticas al régimen, no sólo por parte de quienes estaban marginados de él (nacionalistas y obreros), sino por la burguesía media y los intelectuales. Este sistema buscaba esencialmente democratizar la política acabando con el caciquismo y afrontar definitivamente los grandes males de fondo: educación, hacienda, reforma agraria, problema social, nacionalismos...Las problemas de España eran: Esta política será continuada por las dos grandes figuras reformistas de los inicios del reinado de Alfonso XIII, A. Maura y J. Canalejas, aunque ninguno logra solucionar las difultades y éstas se van enquistando.
Se disuelven el Congreso y el Senado, se sustituyen los gobernadores civiles por gobernadores militares, se suspende la mitad, prácticamente, del texto constitucional de 1876 y se especifica que las normas dictadas por Primo de Rivera tendrán rango y valor de ley. Un gobierno de carácter civil sustituye al anterior, eminentemente militar. El dictador nombra vicepresidente del gobierno a Martínez Anido, y el propio Calvo Sotelo se integra en dicho Gobierno. También se crea una asamblea nacional consultiva, además de un partido político denominado Unión Patriótica que se integra dentro de la asamblea consultiva. Hay cuatro problemas que el régimen no supera. El económico, que era el principal de la época, pues no se aprovechan las excelentes condiciones del momento. El militar, porque una parte considerable del ejército español no estuvo muy conforme con la dictadura. Las conspiraciones en este periodo va a ser muy numerosas. Otra dificultad a superrar eran los intelectuales, a los que se enfrenta públicamente, con Valle - Inclán y Ortega y Gasset a la cabeza. Además, hay conflictos con la Universidades, los Colegios de abogados y estudiantes. También está el problema regional, en el que el régimen dictatorial era centralizador, lo que provocó constantes altercados contra buena parte de los territorios catalanes y vascos. El 30 de enero de 1930, Primo de Rivera pide una votación consultiva entre el ejército y la marina para ver si se mantiene en el poder. Al día siguiente, Primo de Rivera, renuncia a su puesto y entrega su cargo y sus poderes al rey Alfonso XIII. Este nombra jefe del Gobierno al General Berenguer para volver al sistema constitucional.
Especial Constitución Española XI
La Constitución republicana de 1931 recogía bastantes de las normas básicas del actual texto de 1978. POR El Día
La más moderna hasta entonces L
a Constitución de la República Española de 1931 fue aprobada el 9 de diciembre de 1931 por las Cortes Constituyentes tras las elecciones generales españolas de 1931 que siguieron a la proclamación de la II República y estuvo vigente hasta el final de la Guerra Civil en 1939. La República Española en el exilio continuó reconociendo su vigencia hasta 1977, cuando el proceso político de la transición permitió la redacción de una nueva Carta Magna democrática. Esta Constitución se organizaba en nueve capítulos (125 artículos en total) y dos disposiciones transitorias. Con la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 se convocan elecciones a Cortes Constituyentes en 28 de junio. Una de sus primeras tareas fue confirmar como presidente a Niceto Alcalá Zamora y su gabinete.
El título III Derechos y Deberes de los españoles, reconocía la libertad religiosa, de expresión, reunión, asociación y petición (al gobierno), el derecho de libre residencia y de circulación y de elección de profesión, inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia, igualdad ante la justicia,
Una de las intenciones era anular la nobleza como entidad jurídica y sus privilegios protección a la familia, derecho al divorcio, al trabajo, a la cultura y la enseñanza, además de artículos sobre la relación entre Iglesia Católica y Estado. Se suprimía todo privilegio de clase social y de riqueza, lo que equivalía a anular la nobleza como entidad jurídica. Se apuntaba también la posibilidad de socialización de la propiedad y de los principales servicios públicos, aunque luego los proyectos de nacionalización de la tierra, las minas, los bancos y los ferrocarriles nunca se llevaron a cabo. Destacados republicanos conservadores criticaron esta norma, EL DIA
Enseña de la II República.
como Alcalá Zamora en su obra ‘Los defectos de la Constitución de 1931’, que analizaba sus deficiencias, rememorando los debates parlamentarios y las circunstancias en las que se produjo su aprobación. Según el autor, Ma-
nuel Azaña le habría confesado en 1936 que encontraba más defectos que el propio Alcalá. La conclusión de éste era que: “La República (...), proclamada el 14 de abril, fue la República de todos los españoles. Olvidarlo la perdió...”.
Mientras, Ortega y Gasset, la calificó como “Constitución lamentable, sin pies ni cabeza, ni el resto de materia orgánica que suele haber entre pies y cabeza”. P a r a Unamuno, era una “Constitución urdida, por intereses de partidos”.
Esta norma reconocía derechos y deberes fundamentales para los ciudadanos
XII Especial Constitución Española
Sobre estas líneas, izado de la bandera constitucional española por parte de los soldados, uno de los símbolos de la democracia española y del orden constitucional recogido en la vigente ley de leyes. Al lado, foto de la proclamación del Congreso de los Diputados en el año 1978, con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez (en el centro de la imagen), a la cabeza de las operaciones.
Una norma democrática y ejemplar La Constitución de 1978 ha llevado a España al periodo de libertades y respeto de derechos más importante de su historia. POR Gustavo García
a Constitución que rige en nuestro país desde hace 32 años es la norma suprema del ordenamiento jurídico del Reino de España. A ella están sujetos los poderes públicos y los ciudadanos de España. Se encuentra en vigor, exactamente desde el 29 de diciembre de 1978. Fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de ese año, siendo sancionada por el Rey el 27 de diciembre y publicada en el Boletín Oficial del Estado el 29. Su promulgación implicó la culminación de la llamada “Transición Española”, que tuvo lugar como consecuencia de la muerte, el 20 de noviembre de 1975, del anterior jefe del Estado, el General Francisco Franco, precipitando una serie de acontecimientos políticos e históricos que transformaron el anterior régimen en el Estado Social y Democrático de Derecho que es hoy en día, bajo la forma de Monarquía Parlamentaria. Su título preliminar proclama un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Además, se afianza el principio de soberanía popular. Los principios constitucionales suponen la base fundamental de la Constitución. Un sustrato ideológico-político sobre el que se asienta esta ley.
El 31 cumpleaños de la Constitución de 1978 reunió a las autoridades del momento, con José Bono, como presidente del Congreso de los Diputados, y José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de Gobierno, como principales personajes destacados en representación de la voluntad popular que emana el Parlamento. Al lado, los primeros originales de la Carta Magna que rige los destinos de nuestro país desde hace ya más de tres décadas, con signos todavía vigentes de la transición.
ESPECIAL CONSTITUCION ESPAÑOLA 2010
Paginas especiales editadas en EL DIA DE CUENCA, EL DIA DE TOLEDO, EL DIA DE ALBACETE Y EL DIA DE GUADALAJARA con motivo del 32 aniversario...

References: artículo 87
 artículo 13
 artículo 23
 artículo 12
 artículo 80
 artículo 11