Source: https://issuu.com/defensoriaec/docs/audiencia
Timestamp: 2016-12-07 11:43:52+00:00

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audiencia by Defensoría Pública - issuu
Introducción	El	presente	apartado,	se	ha	estructurado	en	base	a	cuatro	ejes:	objeto	del	manual,	trascendencia,	descripción	de	los	lineamientos	conceptuales	y	una	breve	introducción	al	contenido	de	los	capítulos:	El	presente	manual	tiene	por	objeto	constituirse	en	una	herramienta	para	que	los	actores	de	la	justicia	penal,	profesionales	y	estudiantes,	cuenten	con	una	metodología	que	les	permita	afrontar	el	litigio	en	las	audiencias	en	etapas	previas	al	juicio.	La	razón	de	contar	con	una	metodología	para	el	litigio	oral	en	etapas	previas,	no	es	distinta	que	la	lógica	que	ha	inspirado	el	tener	una	herramienta	similar	en	todas	las	profesiones,	artes	u	oficios.	La	idea	básica	consiste	en	detectar	las	mejores	prácticas	profesionales,	sistematizarlas,	construir	una	marco	conceptual	y	ponerlo	a	disposición	de	los	nuevos	profesionales,	con	el	fin	de	que	en	su	ejercicio	no	comiencen	su	de	cero	y	puedan	aprovechar	la	experiencia	forjada	en	cientos	años	de	errores	y	aciertos	de	otros	abogados.	Así	como	no	admitiríamos	que	se	pretenda	ejercer	la	medicina,	ingeniería	o	incluso	oficios	como	la	plomería,	sin	un	conjunto	de	imágenes	claras	y	habilidades	precisas	que	permitan	desarrollar	estas	labores;	tampoco	es	aceptable	que	los	abogados	ingresen	a	los	tribunales,	sin	un	mínimo	de	destrezas	profesionales	que	les	permitan	afrontar	de	manera	técnica	una	audiencia.	Con	el	fin	de	potenciar	el	aprendizaje	de	la	formas	de	actuación	y	e	influir	en	el	desarrollo	de	habilidades,	este	manual	utiliza	de	manera	intensiva	la	transcripción	de	audiencias,	como	un	método	para	transferir	la	mayor	cantidad	de	imágenes	y	experiencias	prácticas	del	litigio.	La	trascendencia	del	litigio	en	etapas	previas	al	juicio,	puede	ser	enfocado	desde	dos	visiones:	la	primera,	desde	la	perspectiva	individual	del	abogado	en	su	ejercicio	profesional	y,	la	segunda,	desde	el	enfoque	del	sistema	de	la	administración	de	justicia	como	un	conjunto.	Desde	la	perspectiva	del	ejercicio	profesional,	una	actividad	eminentemente	competitiva	como	el	litigio	oral,	sometida	a	una	intensa	evaluación	de	sus	usuarios,	forja	un	escenario	donde	las	diferencias	en	la	práctica	profesional	tienden	no	solo	a	evidenciarse,	si	no	a	amplificarse.	Por	este	motivo,	es	que	en	países	donde	existe	una	tradición	en	el	uso	del	sistema	acusatorio	oral,	las	diferencias	en	ingresos,	prestigio	y	demanda	laboral	que	posee	un	profesional	exitoso,	frente	a	uno	que	no	lo	es,	en	promedio	son	bastante	más	intensas,	que	las	que	se	presentan	en	países	como	el	nuestro,	donde	las	falencias	profesionales	han	tendido	a	ser	disimuladas	y	hasta	encubiertas	por	un	ejercicio	poco	expuesto	a	los	ciudadanos.	El	contexto	descrito,	hace	previsible	que	la	introducción	de	un	sistema	adversarial,	en	los	próximos	años,	conllevará	un	viraje	profundo	en	el	mercado	laboral,	donde	las	oportunidades	y	riesgos	tenderán	a	profundizarse	y	sin	lugar	a	dudas,	herramientas	como	el	litigio	en	audiencias,	mostrarán	su	potencial	para	variar	el	futuro	profesional.	Para	abordar	la	calidad	de	servicio	que	ofrece	la	administración	de	justicia,	es	útil	partir	de	una	comparación	con	el	litigio	en	juicio.	Se	debe	reconocer	que	el	juzgamiento,	constituye	un	escenario	único	por	la	espectacularidad	de	su	puesta	en	escena	y	por	tratarse	del	momento	culminante	de	la	labor	de	administrar	justicia;	en	este	sentido,	ha	logrado	un	protagonismo	que	se	refleja	en	ámbitos	tan	variados	como	el	estudio	doctrinario,	la	oferta	académica	e	incluso,	en	esferas	distantes	al	mundo	jurídico	como	el	cine	y	la	literatura.	Reconocida	esta	primacía,	resulta	útil	evaluar	si	ella	también	se	refleja,	en	la	realidad	diaria	de	la	administración	de	justicia.	Los	derechos	de	las	personas	y	la	calidad	del	servicio	público,	parecen	estar	más	ligados	a	la	forma	como	se	afronta	el	litigio	en	la	etapa	investigativa	que	durante	el	juicio,	porque	en	esta	etapa	inicial	se	adoptan	la	mayoría	de	las	decisiones	trascendentes	y	se	juega	la	casi	totalidad	de	la	realidad	judicial	perceptible	para	el	ciudadano;	de	hecho,	la	audiencia	de	juicio	suele	ser	una	experiencia	puntual	de	un	número	minúsculo	de	usuarios1.	Con	el	objeto	de	facilitar	la	del	manual,	resulta	útil	explicitar	ciertos	lineamientos	que	han	orientado	su	elaboración.	Por	el	momento	que	afronta	la	justicia	ecuatoriana,	se	ha	escogido	un	enfoque	centrado	en	la	materia	penal.	Pero	es	importante	precisar	que	su	utilidad,	trasciende	esta	área,	porque	a	pesar	de	que	esta	rama	al	igual	que	todas	las	restantes	tiene	sus	peculiaridades,	la	labor	de	litigió	en	un	sistema	oral,	tanto	en	su	fundamentos	generales	como	en	estrategias	puntuales	en	términos	generales,	son	transmutables	a	otras	materias.	Cuando	se	enfrentó	la	decisión	de	optar	por	una	estructura	para	presentar	el	contenido	del	manual,	se	debió	realizar	una	elección	difícil	por	sus	implicaciones:	privilegiar	el	análisis	estructurado	en	torno	a	criterios	conceptuales	o	una	visión	gráfica,	donde	los	ejemplos	sean	la	fuente	de	donde	surja	el	análisis.	Por	su	naturaleza	instrumental,	en	términos	generales,	se	optó	por	la	segunda	opción,	en	razón	de	que	para	su	objeto	es	más	En	los	últimos	15	años	2	de	cada	3	internos	han	sido	presos	preventivos	-­‐	66,3	%	de	los	internos-­‐	y,	del	total	de	denuncias	apenas	el	1%	ha	llegan	a	juicio.	Para	más	información	véase:	Zalamea	Diego	(2007);	La	reforma	procesal	penal	en	Ecuador:	Experiencias	de	innovación,	Pags.	36y	ss.,	Ceja,	Santiago.	1
relevante	plasmar	imágenes	precisas	de	formas	de	actuación	y	tener	un	marco	muy	preciso	donde	se	pueda	traspasar	experiencias	muy	puntuales,	que	el	intentar	elaborar	una	visión	más	conceptual	y	abstracta.	Otra	elección	difícil	se	refirió	a	la	esfera	del	estudio,	en	este	sentido	se	debió	escoger	entre	una	opción	purista,	donde	el	análisis	se	centraría	de	manera	exclusiva	al	objeto	de	estudio	–litigación	oral-­‐,	o	una	alternativa	menos	rígida	donde	se	pudiese	traspasar	las	fronteras	del	objeto	de	estudio,	cuando	el	interés	para	efectos	de	la	claridad	de	la	exposición	lo	justificase.	A	pesar	de	que	en	un	primer	momento	la	idea	fue	optar	por	la	primera	alternativa,	mientras	se	redactaba	el	texto	se	constató	que	la	falta	de	profundidad	de	la	doctrina	nacional	sobre	muchos	temas,	obligaba	a	introducir	ciertas	disquisiciones	de	caracteres	procesal,	para	con	un	fundamento	sólido,	poder	trabajar	en	imágenes	de	actuación	de	los	distintos	actores.	Por	ello	se	requiere	realizar	una	advertencia,	si	bien	haya	análisis	conceptuales	referido	a	la	naturaleza	y	alcance	de	varias	figuras	procesales,	la	intención	no	es	realizar	un	estudio	sistemático,	sino	que	el	depende	de	criterios	utilitarios	desde	la	perspectiva	del	objeto	de	estudio.	La	opción	adoptada	sobre	los	destinatarios	acarreó	ciertas	complicaciones.	En	un	inició	se	estructuró	el	estudio	con	exclusividad	para	los	litigantes	-­‐defensores	y	fiscales-­‐,	pero,	cuando	se	procedió	a	elaborar	una	revisión	integral	del	primer	borrador,	se	constató	que	para	el	objetivo	propuesto,	era	indispensable	establecer	ciertas	bases	de	la	actuación	de	los	juzgadores.	En	razón	de	que	desde	la	perspectiva	de	los	litigantes,	era	necesario	visualizar	la	labor	de	los	juzgadores	para	comprender	la	óptica	de	este	actor	y	en	base	al	enfoque	destinario	poder	guiar	de	mejor	manera	su	accionar;	además	que	para	apuntalar	un	proceso	de	inserción	de	esta	metodología	en	nuestra	administración	de	justicia,	resulta	indispensable,	diseñar	nuevos	esquemas	conductuales	en	todos	los	actores.	Por	ello,	se	resolvió	introducir	en	ciertas	etapas	claves,	apartados	destinados	a	la	labor	del	juzgador,	pero,	por	la	necesidad	de	no	posponer	la	publicación,	se	reconoce	que	es	una	esfera	menos	elaborada.	Se	hace	imprescindible	realizar	una	advertencia,	el	tema	de	la	litigación	en	etapas	previas	es	más	interdependiente	de	lo	que	el	estudio	puede	dar	cuenta;	porque	muchas	de	las	habilidades	y	estrategias	no	son	exclusivas	de	los	temas	donde	se	los	ha	tratado,	pero,	se	debió	elegir	entre:	realizar	una	exposición	general	sobre	las	habilidades	y	destrezas,	para	luego	solo	intentar	introducir	algunas	particularidades	en	cada	uno	de	ellos;	o,	analizar	los	distintos	tema	e	incluir	el	análisis	laquellos	puntos	donde	más	relevantes	o	visibles	fueran.	Por	razones	prácticas	y	de	extensión,	se	optó	por	un	modelo	mixto,	en	el	capítulo	2	y	3	se	introdujo	algunos	conceptos	básicos	necesarios	para	el	análisis,	pero	la	gran	mayoría	de	temas	prácticos	se	dejaron	para	ser	tratados	dentro	de	un	contexto	concreto	y	bajo	el	enfoque	de	un	litigio	puntual.	El	criterio	ecléctico	elegido,	tiene	ciertos	costos	en	materia	de	análisis	centralizados	por	temas,	pero,	presenta	ventajas	en	materia	de	extensión,	accesibilidad	y	carácter	gráfico	y	detallado.	Para	efectos	de	claridad,	a	continuación	se	realizará	una	breve	introducción	a	su	contenido:	EL	Capítulo	1	se	destina	a	realizar	un	análisis	introductorio	sobre	la	oralidad	en	las	etapas	previas	al	juicio	y	en	especial,	a	un	análisis	de	la	audiencia	como	eje	de	este	diseño	procesal.	A	pesar	de	que	es	un	capítulo	cuyo	contenido	en	sentido	estricto	queda	fuera	de	las	el	objeto	de	estudio,	el	nulo	desarrollo	doctrinario	en	materia	de	reflexión	de	las	implicaciones	de	esta	diligencia,	obligo	a	introducir	una	capítulo	destinado	a	analizar	el	escenario	donde	se	desarrolla	el	litigio.	El	Capítulo	2	titulado	Conceptos	básicos	de	la	litigación	en	etapas	previas,	se	destina	a	analizar	pilares	conceptuales	que	orientan	toda	la	actividad	litigiosa.	En	concreto	se	analizan	temas	tales	como	la	trascendencia	del	litigio,	su	naturaleza	estratégica	y	ciertos	elementos	que	inciden	en	la	convicción.	El	Capítulo	3	se	reserva	para	una	actividad	central	para	el	litigio:	la	preparación	previa.	No	es	viable	realizar	una	actuación	técnica	sin	un	trabajo	anterior	que	permita	al	abogado,	tener	claridad	los	elementos	que	dispone	para	la	audiencia	y	haber	ordenado	aquellos	antecedentes	en	razón	de	la	utilidad	para	cada	punto	en	discusión.	Dada	la	relevancia	práctica,	se	introduce	un	análisis	pormenorizado	de	una	metodología	destinada	a	cumplir	de	manera	efectiva	esta	labor.	Del	Capítulo	4	al	14	se	introduce	un	análisis	detallado	de	cada	tipo	de	litigio,	donde	de	manera	desagregada	se	analiza	las	particularidades	de	cada	tema	en	discusión,	el	tipo	de	información	requerida,	el	papel	de	cada	uno	de	los	actores,	las	líneas	de	litigio	de	los	abogados	y	en	base	a	ejemplos	se	grafica	una	serie	de	estrategias	que	suelen	ser	exitosas	para	un	desempeño	edfectivo.	Por	capítulo	los	temas	que	se	analizan	son:	control	de	detención,	formulación	de	cargos,	prisión	preventiva,	medidas	alternativas	a	la	prisión	preventiva,	control	del	tiempo	del	cierre	del	tiempo	de	investigación,	vías	alternativas	a	al	juicio	oral,	procedimiento	abreviado,	suspensión	condicional	del	procedimiento,	revisión	de	medidas	cautelares,	apelación,	audiencias	particulares.	Capítulo	1	La	oralidad	en	etapas	previas	al	juicio	oral	1.1 Concepto	de	oralidad	Como	punto	de	partida	vale	la	pena	precisar	la	concepción	de	oralidad	que	se	utilizará	en	el	presente	manual.	Los	modelos	tanto	oral	como	escrito	en	el	fondo	no	son	más	que	metodologías	para	la	trasmisión	de	conocimientos,	la	peculiaridad	que	adoptan	en	materia	jurídica,	consiste	en	que	la	información	que	se	genera	por	una	u	otra	vía,	es	utilizada	para	la	toma	de	resoluciones	judiciales.	En	este	sentido,	por	ejemplo	en	la	materia	penal,	de	la	efectividad	para	producir	y	tamizar	dicha	información,	dependerá	el	futuro	de	los	intereses	más	preciados	para	las	personas	y	la	sociedad.	Se	debe	destacar	que	tanto	el	modelo	oral	como	el	escrito	han	mostrado	ser	aptos	para	la	toma	de	cualquier	tipo	de	resolución,	en	principio	no	hay	una	metodología	exclusiva	ni	proscrita	para	una	modalidad	específica	de	resolución.	De	hecho,	en	distintas	latitudes	en	ese	momento	se	utilizan	ambas	alternativas	para	adoptar	resoluciones	tan	diversas	como:	sentencias,	recursos,	medidas	cautelares	o	tamizar	los	casos	que	van	a	juicio.	Como	criterio	diferenciador	entre	uno	y	otro	sistema,	la	cultura	tradicional	acogió	la	metodología	empleada	para	resolver	el	tema	de	fondo.	El	haber	adoptado	este	referente	no	es	arbitrario,	es	innegable	que	en	el	sistema	oral,	el	juicio	ocupa	un	puesto	central.	Por	ello,	en	el	primer	momento	del	proceso	reformista,	los	esfuerzos	se	centraron	en	conseguir	la	introducción	de	juicio	oral	y	fue	tan	intensa	la	lucha	que	se	entabló	para	su	consecución,	que	en	un	momento	se	llego	a	confundir	este	avance	con	el	objetivo	global,	y	se	creyó	que	con	la	existencia	de	un	juicio	oral	y	adversarial,	se	había	cambiado	el	modelo	de	justicia.	El	tiempo	se	encargó	de	revelar	lo	reduccionista	de	esta	visión,	porque	en	toda	la	región	los	procesos	que	se	quedaron	en	esta	etapa,	de	manera	reiterada	constataron	que	en	la	práctica	la	administración	de	justicia	había	variado	muy	poco	y,	es	más	tuvieron	que	constatar,	como	los	sistemas	judiciales	en	búsqueda	de	conseguir	coherencia	interna	en	su	labor,	generaban	rápidos	procesos	de	degradación	de	esta	metodología	en	la	audiencia	de	juzgamiento,	porque	en	el	fondo	de	no	dejaba	de	ser	un	engendro	en	un	esquema	forjado	en	otra	lógica.	En	la	última	época	un	sector	doctrinario	ha	vuelto	a	repensar	este	tema,	y	ha	llegado	a	una	concepción	integral	de	oralidad,	donde	este	concepto	conlleva	la	aplicación	de	esta	metodología	procesal	a	toda	y	cada	una	de	las	resoluciones	trascendentes	que	la	administración	de	justicia	debe	tomar.	En	este	manual	será	esta	la	concepción	que	se	utilice.	1.2	Audiencias	A	grandes	rasgos,	una	audiencia	es:	un	espacio	donde	concurren	las	partes	y	la	evidencia	ante	un	juzgador	con	el	fin	de	producir	de	manera	directa	la	información	sobre	la	que	se	va	a	adoptar	una	decisión	judicial.	Desde	luego	que	para	superar	una	esfera	simplemente	formal,	se	requiere	que	este	espacio	esté	estructurado	de	tal	manera	que	todos	los	intervinientes	puedan	hacer	valer	sus	derechos	de	manera	razonable	y	la	metodología	que	se	emplee	sea	respetuosa	del	debido	proceso.	Así	como	el	eje	articulador	del	modelo	procesal	inquisitivo-­‐escrito	era	el	expediente,	en	el	sistema	acusatorio	oral	es	la	audiencia.	El	proceso	se	convierte	en	una	sucesión	de	audiencias,	donde	toda	y	cada	una	de	las	peticiones	que	conlleve	una	variación	en	los	derechos	de	los	involucrados,	se	resolverá	con	una	metodología	única;	en	esta	lógica,	una	resolución	judicial	se	convierte	en	una	consecuencia	necesaria	de	la	aplicación	de	esta	metodología.	Si	a	esta	esfera	de	aplicación	general,	se	agregan	dos	características	esenciales	del	esquema	funcional	adoptado:	flexibilidad	e	informalidad;	se	llega	a	forjar	un	modelo	donde	la	audiencia	se	convierte	en	un	espacio	al	que	las	partes	pueden	concurrir	para	resolver	todos	aquellos	puntos	que	deseen	poner	a	discusión;	desde	luego,	con	ciertas	limitaciones	marcadas	por	la	ley	y	sobre	todo	por	los	derechos	de	los	intervinientes2.	Por	ello	es	que	la	visión	tradicional	de	intentar	determinar	el	contenido	de	una	audiencia	e	incluso	poner	un	nombre	a	cada	una	de	ellas,	se	vuelve	contrario	a	su	lógica	y	termina	siempre	por	caer	en	la	rigidez	y	arbitrariedad3.	Esta	perspectiva	explica	la	variedad	de	formas	que	suelen	adoptar	estas	diligencias,	así	como	hay	audiencias	donde	puede	2
No	se	podrá	desarrollar	el	juicio	si	no	antes	no	hay	formulación	de	cargos	o,	no	se	permitirá	que	el	Ministerio	Público	proponga	discutir	la	caución	cuando	la	defensa	no	está	lista.	3
Por	ello	es	que	a	pesar	de	la	discusión	intensa	y	las	distintas	alternativas	buscadas,	en	la	ciudad	de	Cuenca	todos	los	nombres	elegidos	para	sus	audiencias	no	resultan	adecuados:	Control	de	detención,	la	mayoría	de	ocasiones	no	se	discute	este	punto;	formulación	de	cargos,	puede	el	fiscal	no	formular	cargos	sino	decidir	investigar;	prisión	preventiva,	debería	ser	la	excepción	y	no	la	regla,	etc.	Es	más	en	un	a	misma	audiencia	podría	discutirse	todos	estos	temas	y	otros	adicionales	como	límite	de	tiempo	para	cerrar	la	investigación.	discutirse	un	solo	punto	–ej.	revisión-­‐,	hay	otras	donde	los	temas	se	suceden	en	cascada	–
ej.	control	de	legalidad	de	detención,	formulación	de	cargos,	prisión	preventiva	y	caución-­‐.	Es	importante	ocuparse	de	un	reparo	común	de	cierto	sector	de	administradores	de	justicia,	cuando	se	plantea	el	cambio	metodológico.	Ha	surgido	cierta	desconfianza	de	que	resoluciones	espinosas	como	el	que	si	una	persona	se	le	priva	de	la	libertad	vía	prisión	preventiva,	es	adecuado	que	se	adopte	en	una	diligencia	que	se	caracteriza	por	ser	breve	e	informal.	El	análisis	de	la	calidad	de	la	información	que	se	consigue	vía	la	realización	de	una	audiencia	es	un	tema	que	requiere	un	análisis	más	profundo	y	un	escenario	práctico,	por	ello	se	reserva	su	análisis	para	más	adelante,	por	ahora	basta	destacar	dos	reflexiones	sencillas:	la	primera,	consiste	en	notar	que	hoy	en	día	nadie	discute	que	la	metodología	procesal	que	mejor	salvaguarda	los	derechos	de	las	partes	en	el	juicio	es	la	oralidad,	por	ello	resulta	curioso,	que	el	mismo	diseño	procesal	que	ha	mostrado	ser	el	más	efectivo	para	la	adopción	de	la	resolución	que	mayor	complejidad	y	sofisticación	demanda,	pretenda	ser	a	priori	objetada,	en	nombre	de	la	supuesta	dificultad	de	las	decisiones	a	las	que	hoy	se	debe	aplicar.	La	segunda	reflexión,	guarda	relación	con	tendencia	generada	por	una	cultura	tradicionalista	y	ritualista,	ha	asimilar	formalidad	y	duración	en	el	trámite	con	calidad	en	la	resolución.	A	pesar	de	ser	conceptos	que	no	tienen	porque	ir	de	la	mano	y,	es	más,	suelen	colisionar	con	nuestra	experiencia	diaria	dentro	del	sistema	la	justicia,	sin	embargo	al	momento	de	discutir	su	aplicabilidad	los	solemos	aceptar	sin	mayor	reparo.	Por	ejemplo,	nuestros	procedimientos	marcados	por	el	protocolo	y	la	lentitud,	¿han	impedido	el	abuso	sistemático	de	la	prisión	preventiva?,	o	¿han	sido	garantía	de	resoluciones	de	alta	calidad	en	los	juicios?.	Sin	sostener	que	un	procedimiento	marcado	por	el	respeto	ritual	a	las	formas,	sea	la	causa	de	la	baja	calidad	en	la	toma	de	resoluciones	judiciales,	parece	claro	que	tampoco	estos	elementos	pueden	considerarse	un	referente	de	efectividad.	1.3	Producción	de	la	información	y	adopción	de	resoluciones	judiciales	El	sistema	acusatorio	hizo	que	el	conflicto	volviese	de	manos	del	juzgador	a	las	partes;	en	este	sentido	son	ellas	las	que	determinan	el	contenido	y	los	sustentos	de	las	resoluciones	que	se	van	a	adoptar	en	una	audiencia.	El	grado	de	informalidad,	flexibilidad	y	lo	específico	de	cada	discusión,	hace	inviable	cualquier	esfuerzo	por	introducir	un	modelo	de	graduación	y	calificación	de	la	evidencia,	por	ello,	es	que	la	sana	crítica	va	indisolublemente	unida	al	modelo	oral.	Para	efectos	de	la	producción	y	valoración	de	la	evidencia	en	audiencias	en	etapas	previas,	este	cambio	de	modelo	tiene	tres	implicaciones	prácticas:	en	primer	lugar,	los	litigantes	en	principio	tienen	libertad	para	elegir	toda	aquella	evidencia	que	pudiesen	considerar	adecuada	para	justificar	sus	pretensiones4.	En	segundo	lugar,	las	partes	adquieren	un	amplio	poder	para	cuestionar	y	acreditar	la	realidad	de	los	acontecimientos,	de	hecho,	una	de	las	herramientas	básicas	para	avalar	un	hecho	es	el	acuerdo	entre	ellas;	por	último,	el	juzgador	tiene	libertad	para	otorgar	credibilidad	diferenciada	a	cada	una	de	las	evidencias	dentro	de	los	parámetros	de	la	sana	crítica,	que	dicho	sea	de	paso	no	es	más	que	el	sentido	común.	Mientras	que	el	esquema	funcional	inquisitivo,	en	base	a	una	lógica	de	desconfianza	en	las	partes,	optó	por	marginarlas	y	concentrar	todas	las	funciones	en	un	solo	actor	-­‐función	judicial-­‐5;	el	diseño	actual,	reconoce	que	los	dueños	del	conflicto	son	las	partes,	y	se	ocupa	de	crear	un	ambiente	altamente	competitivo	y	en	el	que	las	partes	tengan	amplios	márgenes	de	maniobra,	para	que	en	la	interacción	y	confrontación	de	interese	y	argumentos,	salga	a	relucir	las	fortalezas	y	debilidades	de	cada	postura,	y	sobre	esta	base,	un	tercero	imparcial	-­‐el	juzgador-­‐	aprecie	la	verdad.	1.4	Audiencias	en	la	etapa	investigativa	La	etapa	de	investigación	en	el	proceso	penal,	es	el	escenario	donde	surgen	y	tramitan	una	amplia	variedad	de	conflictos,	por	ello	resulta	artificial	el	buscar	un	objetivo	general	o	denominador	común	a	todos	ellos.	De	hecho,	se	pueden	encontrar	resoluciones	de	tan	variada	naturaleza	como:	medidas	cautelares,	revisión	y	apelación	de	las	mismas,	permiso	judicial	para	realizar	actos	investigativos	que	limiten	los	derechos	de	las	personas,	aplicación	de	vías	alternativas	al	juicio	oral	y	diligencias	destinadas	a	verificar	que	los	derechos	del	acusado	se	materialicen	-­‐formulación	de	cargos-­‐.	La	variedad	de	posibles	puntos	en	discusión,	hace	necesario	realizar	al	menos	una	rápida	clasificación	de	los	distintos	tipos	de	audiencias.	La	perspectiva	elegida	para	categorizar	las	audiencias	es	de	naturaleza	instrumental,	se	ha	elegido	criterios	que	repercutirán	en	el	desenvolvimiento	de	las	audiencias,	por	ello	es	que	simplemente	se	realizará	un	par	de	subdiviciones.	En	razón	de	los	intervinientes	que	comparecen:	como	norma	general	se	realizan	con	presencia	de	las	partes,	pero,	como	excepción	hay	audiencias	particulares.	En	estas	4
Desde	luego	con	limitaciones	tales	como	el	no	ser	obtenidas	de	manera	ilegal	o	la	pertinencia	con	el	tema	que	se	discute	5
Representar	los	intereses	de	la	sociedad	llevar	adelante	la	investigación,	proteger	los	derechos	del	acusado	y	resolver.	últimas,	solo	asiste	una	parte	ante	el	juzgador,	con	el	fin	de	solicitar	su	permiso	para	la	realización	de	ciertas	diligencias	investigativas	que	se	pueden	ver	frustradas	si	se	entera	la	otra,	por	ello,	de	manera	excepcional	se	permite	la	realización	de	audiencias	sin	presencia	de	la	defensa6.	Como	en	su	momento	se	observará	esta	diferenciación,	genera	dinámicas	radicalmente	diversas	en	los	dos	tipos	de	audiencias,	porque	por	ejemplo	la	no	presencia	de	un	actor	conlleva	la	inexistencia	la	contradicción	y	ello	dentro	de	un	esquema	adversarial	genera	un	escenario	excepcional	y	delicado,	donde	por	ejemplo	el	papel	del	juzgador	varía	porque	tiene	que	afrontar	el	tomar	una	resolución	sin	el	filtrado	que	implica	la	contradicción.	Una	segunda	fuente	de	diferenciación	es	la	naturaleza	del	tema	a	resolver,	es	así	que	pueden	ser:	controvertidos,	en	la	práctica	son	la	mayoría	y,	son	aquellos	temas	en	que	por	su	naturalez,	generan	intereses	diversos	y	hasta	contrapuestos	en	las	partes7;	dentro	de	esta	categoría	se	hallan	temas	tales	como:	prisión	preventiva,	caución	o	cierre	del	tiempo	de	investigación.	Existe	un	segundo	sector,	donde	para	que	sea	viable	el	punto	a	tratarse	se	requiere	el	acuerdo	de	ambas	partes,	como	por	ejemplo	en	el	procedimiento	abreviado,	la	suspensión	condicional	del	procedimiento	y	los	acuerdos	reparatorios.	Por	último,	existe	un	tema	donde	la	finalidad	viene	dada	por	la	necesidad	de	constatar	el	pleno	cumplimiento	de	los	derechos	del	defendido:	formulación	de	cargos.	Al	ser	diversos	los	objetivos,	cada	uno	demanda	de	formas	de	actuación	diversas,	por	ejemplo,	es	claro	que	cuando	las	partes	tienen	un	acuerdo	previo,	la	finalidad	de	la	audiencia	es	que	las	partes	demuestren	la	procedencia	de	su	pedido	al	juzgador,	por	tanto	este	último	deberá	adoptar	un	papel	más	activo	en	la	audiencia	que	cuando	hay	una	dinámica	de	confrontación	y	mutuo	depurado.	A	partir	del	Capítulo	4	se	analizará,	con	más	detalle	la	naturaleza	de	cada	tema	y	sus	repercusiones	sobre	las	formas	de	actuación	de	los	diversos	actores.	6
Véase	capítulo	14.	7	Sin	considerar	que	en	un	caso	concreto,	por	estrategia	una	parte	puede	resolver	no	controvertir	el	pedido	de	la	otra;	como	por	ejemplo	cuando	ve	perdido	de	antemano	un	punto	y	prefiere	no	destacarlo	mediante	una	confrontación.	CAPÍTULO	2	Conceptos	básicos	de	la	litigación	en	etapas	previas	2.1	Introducción	La	litigación	en	audiencias	dentro	del	sistema	oral,	constituye	un	objeto	único	de	conocimiento,	por	tal	motivo	existen	conceptos	generales	de	la	litigación	en	la	etapa	de	juicio	que	son	plenamente	aplicables	al	ejercicio	en	esta	etapa.	Pero,	este	hecho	no	impide	reconocer	que	existen	especificidades	que	justifican	un	estudio	diferenciado.	Una	de	las	características	esencial	del	litigio	en	etapas	previas,	es	la	diversidad	de	conflictos	que	en	ella	deben	resolverse.	En	un	contexto	dispar,	resulta	difícil	establecer	reglas	con	validez	para	el	litigio	de	todos	los	temas	a	resolverse,	sin	embargo,	se	requiere	partir	estructurar	una	base	general	conceptual	que	permita	abordar	el	análisis	en	cada	caso	concreto,	por	ello,	este	capítulo	y	el	siguiente	tienen	por	finalidad	establecer	ciertas	ejes	centrales,	en	tanto	que	los	subsiguientes,	se	reservan	para	un	estudio	más	detallado	del	litigio	en	cada	tema	puntual.	2.2	Relevancia	del	litigio	La	finalidad	de	un	abogado	litigante	es	conseguir	una	resolución	lo	más	cercana	posible	a	los	intereses	que	representa89.	La	particularidad	surge	porque	en	la	audiencia	de	manera	ordinaria	concurren	dos	partes	con	intereses	diversos	y	con	frecuencia	contrapuestos,	y	cuentan	con	similares	condiciones	para	intentar	hacer	valer	su	tesis.	Vista	la	audiencia	desde	la	perspectiva	de	los	litigantes,	se	convierte	en	un	espacio	donde	se	desarrolla	una	competencia	por	la	convicción	del	juzgador	y	esta	finalidad	es	la	que	debe	encaminar	toda	la	actividad	profesional.	8
En	la	denominación	de	abogado	se	incluye	a	los	fiscales,	defensores	y	abogados	de	la	causación	particular.	En	el	caso	del	Ministerio	Público	los	intereses	que	defiende	son	los	de	la	sociedad;	frecuentemente	muy	vinculados	a	las	víctimas.	9
En	la	denominación	de	abogado	se	incluye	a	los	fiscales,	defensores	y	abogados	de	la	causación	particular.	En	el	caso	del	Ministerio	Público	los	intereses	que	defiende	son	los	de	la	sociedad;	frecuentemente	muy	vinculados	a	las	víctimas.	Dentro	de	la	literatura	sobre	litigación	oral	hay	múltiples	máximas	que	se	han	forjado	con	el	fin	de	poner	en	evidencia	la	importancia	del	desempeño	de	los	profesionales,	por	ejemplo,	si	se	usa	el	símil	del	litigio	en	una	audiencia	como	la	puesta	en	escena	de	obra	teatral,	se	suele	recordar	que:	“muy	buenos	libretos	se	arruinaron	por	pésimas	producciones”,	o	en	términos	más	generales	se	ha	dicho	que	“no	importa	lo	bueno	que	sea	el	mensaje,	si	el	mensajero	es	malo	no	llega”.	Estos	axiomas,	conllevan	una	doble	faceta	de	la	labor	del	abogado,	por	un	lado	demuestran	el	influjo	y	poder	real	que	dentro	de	un	sistema	adversarial	adquiere;	pero,	por	otro	también	deja	entrever	la	responsabilidad	de	cumplir	de	manera	técnica	su	labor.	Es	cierto	que	la	litigación	tiene	una	faceta	de	arte	y,	por	ello,	de	manera	innegable	en	su	práctica	adquiere	relevancia	ciertos	dotes	personales	de	cada	profesional.	Esta	modalidad	de	ejercicio	profesional,	cuando	incursionó	en	nuestra	cultura,	ante	la	falta	de	criterios	técnicos,	fue	asimilada	como	una	labor	reservada	a	personas	con	dotes	especiales	e	incluso,	se	creó	una	serie	de	mitos	donde	las	actuaciones	memorables	respondían	a	inspiraciones	momentáneas.	Pero,	en	otras	latitudes	donde	el	litigio	en	audiencias	es	una	actividad	cotidiana	desde	hace	siglos,	se	ha	desarrollado	un	proceso	sistemático	de	reflexión	sobre	sus	usos	y,	desde	hace	tiempo,	se	cuenta	con	un	marco	conceptual	que	permiten	la	enseñanza	y	aprendizaje	de	este	arte.	Así	como	existen	escuelas	donde	es	posible	aprender	literatura,	música	o	pintura,	y	sobre	todas	estas	ramas	se	han	desarrollado	marcos	conceptuales	y	metodologías	para	el	adiestramiento	en	destrezas,	parece	razonable	hacerlo	en	el	ejercicio	del	litigio.	Cuando	se	consiga	generalizar	entre	los	profesionales	formas	de	actuación	estructuradas	en	base	a	una	metodología	técnica,	se	verá	que	si	bien	no	es	posible	eliminar	la	incidencia	de	factores	tales	como	el	azar,	la	inspiración	y	cierto	influjo	de	cualidades	personales,	su	incidencia	se	minimizará;	al	tiempo	que	de	manera	paralela,	crecerá	la	relevancia	de	un	meticuloso	trabajo	de	preparación	y	una	ejecución	estratégica.	De	hecho,	la	existencia	de	una	metodología	profesional,	constituye	una	garantía	para	que	los	usuarios	de	la	justicia,	puedan	tener	la	certeza	de	que	recibirán	un	servicio	de	calidad	de	parte	de	sus	abogados.	2.3	Medios	para	llegar	a	la	convicción	y	mecanismos	de	depuración	de	la	información	Tal	vez	la	diferencia	más	relevante	entre	una	audiencia	de	juicio	con	una	que	se	desarrolla	en	la	etapa	investigativa,	radica	en	los	medios	de	convicción	que	se	dispone	para	ponerlos	a	consideración	del	juzgador.	En	el	primer	tipo	de	diligencias	el	juzgador	tiene	la	posibilidad	de	valorar	la	prueba	en	base	a	su	práctica	directa,	con	la	presencia	de	testigos	y	peritos.	En	tanto	que	en	una	audiencia	en	etapa	previa,	la	resolución	se	basará	en	la	discusión	que	se	entable	entre	los	dos	abogados.	Este	tema	al	afectar	la	base	esencial	sobre	la	que	se	adopta	la	resolución	–evidencia-­‐,	tiene	una	repercusión	estructural	en	la	forma	como	se	afronta	el	litigio.	El	método	en	que	se	basa	la	decisión	en	un	modelo	oral	para	las	etapas	previas,	resulta	un	tanto	sui	generis	para	nuestra	cultura	jurídica,	por	este	motivo,	demanda	un	análisis	específico.	Su	lógica	descansa	en	la	premisa	de	que	la	palabra	de	los	profesionales	es	buena	para	acreditar	los	hechos	que	servirán	de	base	para	la	resolución.	Como	se	puede	ver,	este	esquema	para	nuestra	cultura	parece	utópico	y	hasta	ingenuo,	porque	en	el	fondo	descansa	en	la	buena	fe	de	los	profesionales;	pero,	la	clave	está	en	que	de	manera	paralela,	se	diseña	un	escenario	donde	los	litigantes	tienen	altos	incentivos	para	actuar	con	lealtad	procesal	y,	riesgos	ciertos	para	sus	deslices.	Un	espacio	con	estas	características	se	logra,	cuando	los	intereses	se	procesan	en	un	ambiente	altamente	controvertido,	donde	cada	parte	ante	el	juzgador,	cuenta	con	la	posibilidad	de	evidenciar	inconsistencias	en	la	información	aportada	por	la	otra.	Desde	luego	que	cumplir	esta	labor	de	depurado,	demanda	de	un	cierto	acervo	de	destrezas	profesionales,	por	ello	es	que	la	mejora	en	el	nivel	técnico	va	de	la	mano	con	el	ejercicio	ético.	La	extrañeza	que	pueden	generar	estos	conceptos,	se	debe	a	que	nuestra	cultura	jurídica	se	forjó	en	un	esquema	funcional,	donde	las	prácticas	poco	éticas,	tenían	posibilidades	ciertas	de	no	quedar	en	evidencia,	e	incluso,	en	los	casos	que	conseguían	salir	a	flote,	al	no	existir	inmediación,	sus	consecuencias	se	posponían	y	tendían	a	disiparse	en	el	tiempo.	La	práctica	diaria	en	las	distintas	materias	jurídicas,	muestra	que	el	esquema	de	justicia	tradicional	ha	conseguido	enraizar	usos	carentes	de	toda	lealtad	procesal.	Pruebas	de	aquello	se	pueden	encontrar	en	los	más	variados	ámbitos,	desde	máximas	enraizadas	en	el	argot	jurídico:	“negar	es	padre	y	madre”;	hasta	normas	de	actuación	estándar,	donde	toda	demanda	siempre	conlleva	en	su	respuesta	la	“negativa	pura	y	simple	de	los	fundamentos	de	hecho	y	de	derecho”.	Resulta	poco	creíble	el	predicar	sobre	los	beneficios	de	un	“nuevo	producto”,	si	no	se	tiene	manera	de	mostrar	cómo	es	que	se	llega	a	instaurar	una	dinámica	distinta.	Por	ello	es	que	la	manera	más	efectiva	de	visualizar	la	diferencia	entre	la	libertad	que	se	cuenta	en	uno	y	otro	modelo	procesal,	para	adoptar	actitudes	poco	comprometidas	con	la	administración	de	justicia,	es	imaginar	que	sucedería	si	frente	al	juzgador,	por	ejemplo,	un	litigante	decide	utilizar	la	vieja	estrategia	de	“niégalo	todo”.	Juez:	Fiscal	usted	pidió	la	audiencia	tiene	la	palabra.	Fiscal:	Señor	Juez,	el	Ministerio	Público	solicitó	la	audiencia	para	realizar	dar	inicio	a	la	instrucción	fiscal	y	formular	cargos	contra	del	Sr.	Alberto	Cáceres,	luego	de	lo	cual	solicitaré	la	prisión	preventiva.	Su	señoría	el	día	de	ayer	a	las	17h00,	en	el	aeropuerto	Mariscal	Sucre	Alberto	Cáceres	ingresó	a	los	filtros	de	seguridad	con	una	chompa,	donde	en	su	interior	estaba	camuflado	entre	el	plumón	1.580	gramos	de	clorhidrato	de	cocaína	e	intento	tomar	un	vuelo	cuyo	destino	final	era	Ámsterdam;	momento	en	el	que	fue	sorprendido.	Los	hechos	descritos	constituyen	el	delito	de	transporte	de	substancias	estupefacientes	o	psicotrópicas,	el	Ministerio	Público	le	imputa	a	Alberto	Cáceres	la	comisión	del	mencionado	delito,	en	calidad	de	autor	y	en	grado	de	consumado.	Juez:	Esta	claro	señor	Cáceres	los	hechos	que	ha	descrito	el	fiscal.	Sr.	Cáceres:	Sí	están	claros.	Juez:	Abogado	defensor.	Defensor:	No	hay	aclaraciones	su	señoría.	Juez:	Fiscal.	Fiscal:	Su	señoría	el	Ministerio	Público	desea	solicitar	la	prisión	preventiva.	Para	ello	se	cuenta	con	indicios	suficientes.	En	primer	lugar	se	tiene	la	versión	del	cabo	Juan	Cobos,	quien	en	lo	principal	narra	cómo,	al	ingresar	el	Sr.	Cáceres	a	los	filtros	de	seguridad	del	aeropuerto,	el	perro	adiestrado	en	localización	de	drogas	y	explosivos,	detectó	la	presencia	de	substancias	sospechosas;	cuando	se	le	llevó	al	cuarto	destinado	a	la	revisión	se	encontró	un	polvo	blanco	en	el	forro	de	la	chompa.	Contamos	con	el	acta	del	examen	de	campo,	la	misma	que	da	cuenta	de	que	la	substancia	encontrada	dio	positivo	a	dicha	prueba;	el	acta	del	pesaje,	que	determina	que	la	sustancia	tienen	un	peso	de	1.580	gramos;	ambas	actas	emitidas	por	la	Unidad	de	antinarcóticos	de	la	Policía	y	concretamente	firmada	por	el	Sargento	Luís	Narváez.	Por	último,	se	cuenta	con	la	sustancia	y	la	chompa.	Su	señoría	con	lo	anotado	la	Fiscalía	tiene	razones	para	pensar	que	el	caso	va	a	llegar	a	juicio.	Juez:	Alguna	objeción	a	la	evidencia	que	anunciado	la	Fiscalía.	Defensor:	Si	su	señoría,	desde	ya	queremos	señalar	que	todo	lo	afirmado	por	el	fiscal	es	falso.	Juez:	Me	quiere	decir	que	el	fiscal	no	cuenta	con	nada	de	lo	que	ha	mencionado.	Defensor:	Así	es	su	señoría.	Juez:	Señor	fiscal	que	dice	al	respecto.	Fiscal:	Su	señoría	es	necesario	aclarar	este	tema	por	partes.	En	primer	lugar	desearía	que	el	defensor	confirme	si	es	cierto	que	hoy	aproximadamente	a	las	8h00,	es	decir	hace	4	horas,	le	presenté	todos	los	antecedentes	de	la	Fiscalía	referentes	a	este	caso.	Defensor:	Es	cierto.	Fiscal:	Su	señoría	una	vez	que	ha	quedado	claro	que	el	defensor	conoce	los	antecedentes,	me	gustaría	que	indique	si	en	esos	antecedentes	consta	o	no	la	versión	del	cabo	Juan	Cobos	donde	se	detalla	lo	anotado	sobre	la	detención	y	la	droga	encontrada	en	el	saco.	Juez:	Defensor	cuenta	el	fiscal	con	el	testimonio	que	dice.	Defensor:	La	verdad…	sí	su	señoría	así	es.	Fiscal:	Su	señoría	me	gustaría	que	el	compañero	indique	si	hay	o	no	el	acta	de	la	prueba	preliminar	que	da	cuenta	que	la	substancia	dio	positiva.	Defensor:	Su	señoría	no	me	consta.	Juez:	Fiscal	algo	que	aportar	al	respecto.	Fiscal:	Si	cuento	con	su	autorización,	me	gustaría	volver	a	presentar	los	antecedentes	al	compañero,	para	que	confirme	si	cuento	con	la	mencionada	acta.	Juez:	Adelante…	Defensor:	Es	cierto	que	la	tiene,	pero	esta	prueba	como	usted	conoce	no	es	concluyente.	Fiscal:	Su	señoría	la	Fiscalía	nunca	sostuvo	que	el	examen	de	campo	sea	concluyente.	El	punto	que	puso	en	duda	la	defensa	no	es	ese,	lo	que	cuestionó	es	que	existiese	esa	prueba	de	campo,	y	una	vez	más	vemos	que	sí	existe.	Pero,	dado	que	ahora	quiere	dar	un	giro	a	su	duda,	paso	a	responder	a	la	nueva	preocupación	del	compañero,	desde	luego	que	no	es	una	prueba	definitiva,	pero	esta	audiencia	se	lleva	a	cabo	a	las	17	horas	aproximadamente	desde	la	detención,	por	tanto,	es	imposible	tener	un	examen	definitivo	que	como	usted	conoce	toma	al	menos	72	horas;	es	claro	que	el	estándar	probatorio	exigible	en	24	horas	y	para	la	toma	de	una	medida	cautelar,	no	es	similar	al	requerido	para	el	juicio;	por	tal	motivo,	en	esta	instancia	el	contar	con	un	examen	preliminar	que	dio	positivo,	permite	cumplir	con	la	exigencia	de	que	existen	indios	de	la	comisión	de	un	delito	que	es	el	requerimiento	normativo.	De	hecho,	este	examen	y	la	toma	de	la	versión	del	imputado	son	las	únicas	diligencia	pendientes	para	cerrar	el	caso.	Juez:	Defensor	alguna	objeción	adicional	sobre	este	tema.	Defensor:	No	su	señoría.	Juez:	Abogado	tiene	en	realidad	una	duda	sobre	la	restante	evidencia	que	tiene	el	Fiscal.	Porque	su	objeción	me	parece	que	ha	costado	ya	tiempo	valioso	a	este	juzgado	y	no	ha	conllevado	ningún	aporte.	Defensor:	….	En	verdad	no	su	señoría.	Juez:	Abogado	le	ruego	tener	más	cuidado.	Fiscal	puede	proseguir.	Fiscal:	Su	señoría	de	manera	adicional,	tenga	en	cuenta	que	en	este	momento	se	ha	conseguido	recopilar	datos	fácticos	que	hacen	presumir	que	si	no	se	dicta	la	orden	de	prisión	preventiva,	el	encausado	no	se	va	a	presentar	a	juicio,	y	de	hacho	la	fiscalía	no	encuentra	otra	medida	cautelar	que	salvaguarde	la	realización	de	la	justicia.	En	primer	lugar	como	todos	sabemos	la	pena	máxima	en	este	caso	que	enfrenta	el	imputado	es	de	16	años,	por	tanto,	una	pena	tal	alta	conlleva	un	incentivo	para	fugarse	de	similar	magnitud,	y	el	Ministerio	Público	desde	esta	perspectiva	tiene	buenos	motivos	para	creer	que	el	Sr.	Cáceres	de	no	ser	privado	de	libertad,	no	estará	disponible	para	el	juicio.	Juez	Un	momento	fiscal,	alguna	objeción	abogado	sobre	este	punto.	Defensor:	Su	señoría,	en	primer	lugar	la	defensa	no	admite	que	se	pueda	tomar	en	cuenta	la	posible	pena	de	16	años	como	referente	para	la	resolución	de	prisión	preventiva,	por	una	sencilla	razón:	mi	cliente	es	inocente.	Además,	en	el	supuesto	no	consentido	de	que	el	tipo	penal	le	sea	aplicable,	a	mi	cliente	le	cabría	una	rebaja	de	la	condena	por	la	concurrencia	de	atenuantes	y	ausencia	de	agravantes.	Juez:	Señor	fiscal	alguna	objeción	sobre	los	temas	planteados	por	la	defensa.	Fiscal:	Su	señoría,	sobre	el	primer	punto	me	gustaría	que	el	compañero	indique	si	cuenta	con	alguna	evidencia	que	nos	permita	presumir	que	él	va	a	conseguir	que	se	declare	inocente	al	imputado.	Porque	a	la	Fiscalía	no	nos	ha	hecho	conocer	antecedente	alguno	al	respecto.	Juez:	Cuenta	con	algún	indicio	defensor.	Defensor:	La	verdad	no	su	señoría.	Pero	sabemos	que	lo	vamos	a	conseguir.	Fiscal:	Su	señoría	en	caso	de	que	el	compañero	consiga	hacer	lo	que	dice	que	realizará.	Puede	solicitar	la	revisión	de	la	medida	cautelar,	pero,	no	comprendo	cómo	puede	ser	esa	promesa	un	argumento	en	este	momento.	Igual	solicitud	realizo	con	respecto	a	las	supuestas	atenuantes,	me	gustaría	conocer	la	evidencia	que	dispone	sobre	este	punto,	antes	de	emitir	un	criterio.	Defensor:	Su	señoría,	contamos	con	la	ficha	de	antecedentes	policiales	en	la	que	no	registra	detenciones	anteriores	y	no	hay	agravantes	en	este	caso	y	se	ha	solicitado	que	se	tome	la	versión	a	mi	defendido.	Juez:	Fiscal	que	tiene	que	decirnos.	Fiscal:	Su	señoría	se	acepta	lo	anotado	por	la	defensa,	pero,	como	usted	conoce	para	que	la	pena	disminuya	se	requiere	dos	y	no	una	atenuante	y	por	el	momento,	el	Ministerio	Público	tiene	que	ratificarse	en	su	pedido;	porque	la	segunda	atenuante	no	está	configurada.	Además	que	se	debe	aclarar	que	si	es	bien	es	cierto	que	el	abogado	solicitó	la	toma	de	la	versión	en	un	momento	posterior,	esta	no	se	realizó	en	el	horario	previamente	acordado	entre	las	instituciones,	porque	parece	que	el	defensor	estuvo	en	otra	diligencia.	Si	en	esa	versión	de	manera	espontánea	reconoce	su	responsabilidad,	las	circunstancias	podrían	variar,	pero	para	ello	está	la	figura	de	la	revisión,	y	supongo	que	el	compañero	en	ese	momento	la	propondrá.	Por	ahora,	la	pena	previsible	es	la	señalada	por	la	Fiscalía	y	el	incentivo	para	fugarse	está	intacto.	Para	terminar,	quiero	dejar	sentada	mi	extrañeza;	debido	a	que	hace	un	momento	el	colega	manifestaba	que	demostraría	la	inocencia	de	su	cliente,	sin	embargo	en	este	momento,	acaba	de	hacer	una	oferta	implícita	de	que	confesará	el	delito;	cómo	puede	ver	hay	razones	fundadas	para	las	dudas	que	la	Fiscalía	tiene	sobre	este	caso.	Juez:	Defensor	cuenta	con	evidencia	que	respalde	alguna	otra	atenuante	que	esté	configurada	al	momento.	Defensor:	No	su	señoría……….	Desde	luego	todavía	falta	un	par	de	puntos	más	en	esta	audiencia,	pero,	lo	anotado	basta	para	tener	una	idea	de	cómo	va	a	terminar	y	los	costos	que	trae	aparejados	el	litigar	sin	ceñirse	a	la	realidad	de	la	evidencia.	Pero,	más	allá	de	las	consecuencias	del	litigio	concreto,	en	este	primer	momento,	interesa	evidenciar	como	el	sistema	oral	cuenta	con	medios	efectivos	para	depurar	la	información,	sacar	a	relucir	las	imprecisiones	de	los	abogados	y	conseguir	información	de	calidad.	2.4	Visión	estratégica	y	líneas	de	litigio	Este	tema	está	destinado	a	rescatar	algunos	conceptos	fundamentales	generados	en	la	litigación	en	la	etapa	de	juicio,	debido	a	que	resultan	prioritarios	para	reflejar	la	labor	del	profesional	en	la	audiencia;	pero,	dadas	las	particularidades	en	un	momento	dado	se	requerirá	incluso	realizar	ajustes	a	la	terminología	empleada.	Litigio	estratégico	Uno	de	los	pilares	comunes	del	litigio	en	ambas	etapas,	consiste	en	la	naturaleza	estratégica	del	litigio.	Esta	característica	conlleva,	el	hecho	de	que	el	profesional	dentro	de	los	límites	que	le	vienen	impuestos,	buscará	presentar	su	caso	y	los	hechos	de	la	manera	que	más	convengan	a	su	posición.	Para	la	cultura	jurídica	imperante,	puede	molestar	el	concepto	de	litigio	estratégico,	debido	a	que	esta	característica,	de	inmediato	se	interpreta	como	una	herramienta	para	faltar	a	la	verdad,	porque,	si	cada	abogado	va	a	decidir	qué	hechos	presentar	de	acuerdo	a	su	conveniencia,	¿Qué	evitará	la	presentación	de	falsedades?.	La	respuesta	quedó	evidenciada	en	el	ejemplo	que	fue	citado;	es	cierto	que	el	abogado	tiene	ciertos	márgenes	para:	realizar	interpretaciones,	escoger	la	forma	como	presenta	los	hechos,	incluso,	puede	llegar	a	decidir	qué	información	dejar	de	lado;	pero,	lejos	de	lo	que	se	podría	pensar,	los	límites	reales	son	acotados.	De	hecho,	mientras	más	distancia	exista	una	afirmación	del	abogado	y	la	evidencia,	mayor	será	el	riesgo	al	que	se	expone,	porque	aumenta	el	espacio	donde	su	oponente	puede	intentar	ataques	efectivos	a	su	versión.	Si	se	analiza	el	ejemplo	introducido,	cada	vez	que	el	abogado	defensor	sostuvo	hechos	que	se	confrontaban	con	la	evidencia	existente,	de	manera	sucesiva,	el	Fiscal	contó	con	la	posibilidad	de	evidenciar	las	contradicciones.	Incluso	se	observó	que	las	herramientas	se	adaptan	a	variantes	más	sutiles,	por	ejemplo,	cuando	intentó	sacar	ventaja	de	enunciados	ligeros	donde	ninguna	de	las	dos	partes	tenía	evidencia	sobre	este	punto,	a	su	contraparte	le	bastó	para	frenar	estos	intentos,	con	solicitar	que	se	le	haga	conocer	la	evidencia	que	el	defensor	disponía	sobre	este	punto10.	La	misma	realidad	vista	desde	la	perspectiva	opuesta,	muestra	un	par	de	aristas	que	permiten	completar	el	escenario	y	entender	las	limitaciones	reales	de	los	profesionales.	Como	se	había	anotado	una	audiencia	es	una	lucha	por	la	convicción	del	juzgador,	en	esta	lógica,	el	abogado	se	mueve	en	un	doble	andarivel,	por	un	lado	debe	preocuparse	por	avanzar	su	tesis	y	por	otro,	frenar	a	su	oponente.	Si	se	parte	de	la	lógica	defensiva,	se	visualiza	los	beneficios	nada	despreciables	de	saber	cuestionar	la	tesis	del	rival,	debido	a	que	sus	logros	no	solo	que	permiten	desarmar	puntos	concretos,	sino	que	además	golpean	la	credibilidad	de	toda	la	tesis.	Por	ello,	es	que	son	tan	apetecidas	por	los	litigantes,	las	oportunidades	para	relevar	inconsistencias	en	la	postura	del	oponente,	mediante	el	empleo	de	estrategias	tales	como	el	destacar	incongruencias	entra	las	afirmaciones	y	la	evidencia,	la	tesis	sostenida	y	las	exigencias	legales,	recalcar	la	evidencia	faltante,	matizar	la	información	introducida,	etc.	Pero	lo	interesante	del	juego,	es	que	esta	labor	también	se	ve	sometida	a	similares	restricciones;	así	como	no	es	posible	adelantar	en	la	tesis	propia	sin	un	apego	a	la	evidencia,	tampoco	se	puede	cuestionar	de	manera	efectiva	la	posición	ajena	sin	fundamento	suficiente.	Por	ejemplo,	uno	de	los	efectos	inmediatos	de	la	introducción	del	litigio	en	audiencias,	suele	ser	el	dejar	en	evidencia	la	ligereza	con	la	que	se	utilizan	en	el	argot	jurídico,	frases	que	cuestionan	en	términos	absolutos	el	trabajo	ajeno	-­‐“nada	de	lo	afirmado	tiene	sustento”,	“todo	lo	dicho	es	falso”,	etc.-­‐.	Los	efectos	que	se	consiguen	con	estas	formulas	merecen	una	reflexión,	en	primer	lugar,	dado	su	contenido	en	la	gran	mayoría	de	ocasiones	estás	críticas	no	suelen	ser	justas	y,	el	único	efecto	real	que	consiguen	es	convertirse	en	un	ejemplo	gráfico	de	la	poca	credibilidad	que	merece	la	10
En	el	ejemplo,	en	los	extractos	referidos	a	la	supuesta	inocencia	del	imputado	o	la	existencia	de	dos	atenuantes,	está	claro	que	el	fiscal	no	cuenta	con	evidencia	como	para	contradecir	lo	afirmado,	pero,	con	el	solo	hecho	de	sacar	a	relucir	que	la	defensa	ha	utilizado	argumentos	sin	evidencia	alguna,	es	suficiente	para	frenar	el	intento.	palabra	de	quien	las	usa.	En	segundo	lugar,	por	paradójico	que	parezca	incluso	en	los	casos	en	que	la	afirmación	resulta	cierta,	tampoco	su	uso	es	recomendable,	porque	tienden	a	dejar	las	críticas	en	niveles	tan	generales	que	no	consiguen	desacreditar	ningún	punto	en	concreto,	pero,	sí	suelen	marcar	el	desperdicio	de	uno	oportunidad	valiosa.	Líneas	de	litigio	y	antecedentes	Hasta	aquí,	en	lo	básico	el	marco	conceptual	utilizado	no	se	aparta	de	la	filosofía	que	habitualmente	se	emplea	para	abordar	el	litigio	oral	en	la	etapa	de	juicio11,	sin	embargo	sin	apartarse	de	su	lógica,	en	este	punto	se	ha	decido	revisar	la	terminología	habitual:	teoría	del	caso	y	proposición	fáctica.	Esta	resolución	se	adoptó	luego	de	un	examen	sobre	la	conveniencia	de	conservar	estos	términos	para	abordar	el	tema	de	la	litigación	en	etapas	previas.	Dentro	de	las	ventajas,	se	hallaba	el	conservar	las	designaciones	asentadas,	la	utilización	una	terminología	conocida	por	un	sector	relevante	de	los	actores	y,	poder	realizar	una	remisión	más	sencilla	a	otras	obras.	En	tanto	que	entre	los	costos,	se	detectó	que	habían	temas	centrales	de	los	conceptos	que	no	encajaban	en	las	necesidades	de	la	litigación	en	etapas	previas	al	juicio	y	se	corría	el	riesgo	de	desnaturalizarlas.	Con	respecto	a	la	denominación	“teoría	del	caso”,	por	su	trascendencia,	se	tocaran	tres	características	centrales	que	se	vuelven	problemáticas	dentro	del	litigio	en	esta	etapa	procesal:	en	primer	lugar,	ontológicamente	la	teoría	del	caso	posee	una	naturaleza	fáctica	y	en	términos	muy	generales	no	pasa	de	ser	una	versión	de	cómo	sucedieron	los	hechos	que	se	le	imputan	al	acusado;	en	el	caso	de	la	litigación	en	etapas	previas,	si	bien	la	naturaleza	es	la	misma,	existen	temas	en	los	que	se	debe	discutir	en	base	hechos	referidos	a	tan	diversos	aspectos	como:	el	arraigo	social	del	imputado,	su	condición	económica,	conductas	realizadas	con	posterioridad	al	delito	y	el	tiempo	necesario	para	cerrar	desarrollar	una	actividad	investigativa12.	En	segundo	lugar,	se	debe	anotar	que	la	concepción	de	teoría	del	caso	es	unitaria,	debido	a	que	por	concepto	busca	ser	univoca,	ya	que	no	es	más	que	un	punto	de	vista	que	intenta	explicar	toda	la	evidencia	del	juicio;	en	tanto	que	el	litigio	en	audiencias	en	etapas	previas	al	juicio,	con	frecuencia	en	una	misma	audiencia,	al	tenerse	que	discutir	temas	diversos,	se	requiere	de	líneas	de	litigio	diferentes;	por	ejemplo,	una	será	la	lógica	con	que	se	discuta	la	prisión	preventiva	y	otra	la	caución;	desde	luego,	los	enfoques	pueden	ser	distintos	pero,	no	podrá	haber	contradicciones	entre	ellas	o	los	hechos	sostenidos	en	cada	una.	Por	último,	la	naturaleza	del	litigio	en	juicio	introduce	un	tipo	de	discusión	más	estructurada,	debido	a	que	la	teoría	11
De	hecho	hay	estudios	más	detallados.	Véase;	Andres	Baytelman	y	Mauricio	Duce	(2004),	litigación	Penal	y	Juicio	Oral,	pag.	30	y	ss.,	Esquel,	Quito.	También,	Solórzano	Garavito	Carlos	(2005),	Sistema	acusatorio	y	técnicas	de	litigio	oral,	pag.	94y	ss.,	Nueva	jurídica,	Bogotá.	12
Véase	capítulo	5.	fáctica	está	destinada	a	cumplir	con	los	elementos	del	tipo	penal	–fiscal	y	acusador	particular-­‐	o	a	demostrar	que	uno	de	ellos	no	se	satisface	–defensa-­‐;	en	tanto	que	el	litigio	en	etapas	previas	a	juicio	con	frecuencia	demanda	de	una	labor	mayor	de	construcción	y	valoración,	hay	temas	como	el	monto	a	aplicarse	en	la	caución	que	por	ejemplo,	no	pueden	ser	abordado	desde	la	lógica	del	cumplimento	de	requisitos	legales,	sino	que	demanda	desde	estructurar	elementos	para	valorar	referentes	adecuados	para	el	caso	concreto13.	Con	respecto	a	las	“proposiciones	fácticas”,	también	existen	problemas	centrales	de	aplicabilidad,	que	ha	llevado	a	que	se	los	sustituya	por	el	término	“antecedentes”.	La	etiqueta	de	“proposición	fáctica”	en	la	litigación	en	juicio,	sirve	para	designar	afirmaciones	que	realizadas	en	lenguaje	común	por	los	testigos,	de	ser	aceptadas	por	el	juzgador,	abonan	a	la	satisfacción	o	cuestionan	el	cumplimiento	de	uno	de	los	requisitos	legales	del	tipo	penal.	No	es	adecuado	trasladar	esta	terminología	a	las	etapa	investigativa	y	preparatoria	del	juicio,	debido	a	dos	características	distintivas:	en	primer	lugar,	en	relación	a	su	fuente,	no	son	aportadas	por	los	testigos	sino	por	el	abogado;	en	segundo	lugar,	en	relación	a	la	esfera	de	su	contenido,	no	hacen	referencia	solo	al	ámbito	fáctico	de	la	acción	ilícita	cometida,	si	no	que	es	necesario	abarcar	aspectos	de	diversa	naturaleza,	así	por	ejemplo,	ciertas	condiciones	referidas	a	la	esfera	personal	y	social	del	acusado	o	incluso	el	estado	de	la	propia	investigación14.	A	manera	de	resumen,	la	línea	de	litigio	es	la	teoría	o	el	enfoque	que	cada	abogado	construye	dentro	de	los	límites	de	los	antecedentes	disponibles	en	el	caso,	con	el	fin	de	conseguir	la	convicción	del	juzgador	sobre	la	procedencia	de	su	pretensión	en	el	tema	concreto	a	discutirse	en	la	audiencia	en	etapas	previas.	2.5	Convicción	Como	se	ha	anotado	una	audiencia	es	una	lucha	por	la	convicción	del	juzgador,	en	este	sentido	es	importante	tener	cuidado	con	una	serie	de	aristas	generadas	por	la	actuación	en	la	audiencia.	Por	ejemplo,	tienen	repercusión	en	el	momento	de	conseguir	este	objetivo,	factores	tan	diversos	como:	la	coherencia,	el	litigar	apegado	a	la	evidencia	a	la	evidencia,	demostrar	un	juego	limpio,	actuar	respetuoso	y	moderado,	entre	muchos	otros	aspectos.	13
Este	punto	es	espinoso	y	se	abordará	con	mayor	detalle	en	el	Capítulo	próximo.	pesar	de	que	se	ha	cambiado	14
Desde	luego	en	este	tema	no	hay	formulas	mágicas	o	matemáticas	que	aseguren	éxitos.	La	forma	como	llega	a	la	convicción,	depende	de	los	criterios	de	valoración	de	la	prueba,	y	como	se	ha	anotado,	en	el	sistema	acusatorio	oral	el	principio	que	rige	es	la	sana	crítica	del	juzgador.	Bajo	este	esquema,	los	criterios	que	a	continuación	se	detallan,	no	pretenden	en	lo	absoluto	constituir	modelos	para	la	valoración	judicial,	si	no	ciertos	lineamientos	que	la	experiencia	y	el	sentido	común	han	mostrado	tener	potencialidad	para	que	los	abogados	consigan	efectividad	en	su	actuación.	2.5.1	Coherencia	en	la	actuación	Como	ya	se	dejó	entrever,	una	característica	fundamental	de	la	actuación	de	un	litigante,	es	la	coherencia.	En	general	es	un	error	trascendente,	el	realizar	una	actuación	contraria	a	la	propia	línea	de	litigio,	porque	es	una	demostración	extrema	de	la	falta	de	solidez	de	la	línea	argumental15.	La	experiencia	cotidiana,	permite	valorar	la	repercusión	que	conlleva	la	coherencia	para	efectos	de	prestar	credibilidad	a	una	u	otra	tesis,	apenas	se	capta	que	ciertos	detalles	no	encajan	en	una	historia,	el	efecto	que	suele	producir	va	más	allá	del	punto	donde	existe	la	incongruencia	y	de	inmediato	surgen	dudas	sobre	el	contenido	de	toda	la	historia.	Para	los	juzgadores	estas	reglas	no	escritas,	pero	surgidas	del	sentido	común	y	la	vida	diaria,	suelen	constituirse	en	instrumentos	esenciales	para	su	labor,	con	la	particularidad	que	el	resolver	litigios	diarios	suele	desarrollar	una	especial	habilidad	para	captar	deslices	finos.	Por	ejemplo,	en	el	extracto	de	audiencia	que	fue	transcrito,	el	defensor	incurre	con	frecuencia	en	este	error.	En	una	sola	audiencia	adopta	varias	líneas	argumentales	y	hechos	contradictorios	unos	con	otros;	por	ejemplo	existen	algunas	afirmaciones	que	van	implícitas	en	su	intervención:	la	Fiscalía	no	cuenta	con	ninguna	evidencia,	el	examen	de	campo	no	es	concluyente,	mi	cliente	es	inocente,	la	pena	que	dice	el	fiscal	no	es	la	aplicable	porque	cuenta	con	dos	atenuantes	y	no	existen	agravantes.	Un	análisis	de	coherencia	lleva	a	confrontar	ciertos	argumentos	expuestos,	será	posible	creer	que:	si	no	existe	en	absoluto	evidencia,	se	puede	plantear	una	discusión	sobre	la	validez	del	examen	de	campo;	puede	a	un	inocente	tomarse	en	cuenta	la	concurrencia	de	atenuantes;	si	no	es	responsable	tiene	sentido	plantear	una	discusión	sobre	la	posible	pena;	si	es	inocente	como	es	que	va	a	confesar	el	delito,	que	dicha	aceptación	es	una	de	las	atenuantes	que	arguye;	y,	la	enumeración	podría	seguir.	15
Por	ejemplo,	obsérvese	el	efecto	que	se	produjo,	en	la	audiencia	que	fue	transcrita,	cuando	el	fiscal	dejó	en	evidencia	el	que	el	defensor	al	mismo	tiempo	sostenía	la	inocencia	y	ofrecía	la	confesión	del	imputado.	Una	de	las	principales	tentaciones	que	suele	llevar	a	errores	de	coherencia,	consiste	en	no	saber	resistir	la	tentación	de	aprovechar	cualquier	oportunidad	para	entablar	un	debate,	debido	a	que	es	muy	difícil	mantener	coherencia	y	solidez	en	la	actuación	cuando	se	decide	intentar	atacar	todos	y	cada	uno	de	los	puntos	que	se	ponen	en	la	mesa,	sino	se	tienen	una	visión	global	de	todo	lo	que	se	ha	dicho.	La	labor	estratégica	desde	esta	perspectiva,	equivale	al	mapa	de	la	audiencia,	donde	se	ha	elegido	los	escenarios	en	los	que	se	va	a	entablar	las	batallas	y	se	ha	planificado	su	ejecución;	desde	luego	esta	labor	en	su	fase	negativa,	implica	no	combatir	en	otros	espacios,	porque	de	antemano	se	prevé	que	lo	único	que	se	conseguirá	es	destacar	la	fortaleza	ajena.	Este	elemento	bien	trabajado	implica	una	ventaja	competitiva	importante,	debido	a	que	la	controversia	se	desarrollará	en	el	escenario	elegido	por	el	litigante.	Una	actuación	técnica	del	litigante	exige	tener	una	sola	línea	argumental	para	cada	punto	en	discusión	y	tener	absoluta	coherencia	interna	entre	las	distintas	líneas	para	los	diversos	puntos.	Aquel	adagio	de	que:	“no	se	deben	poner	todos	los	huevos	en	una	sola	canasta”,	no	es	en	absoluto	aplicable	al	litigio	oral	y	peor	aun	dentro	de	las	etapas	previas	al	juicio.	Debido	a	que	el	litigio	de	estos	temas	es	en	extremo	puntual	que	los	problemas	de	coherencia	son	evidentes.	2.5.2	Convicción	y	evidencia	En	un	ambiente	altamente	competitivo,	donde	cada	parte	va	a	estar	a	la	caza	de	los	deslices	de	la	otra,	el	punto	de	partida	para	cualquier	labor	destinada	a	alcanzar	convicción	en	el	juzgador,	es	observar	una	argumentación	lo	más	ceñida	a	la	veracidad	de	los	antecedentes	disponibles.	La	piedra	de	toque	que	va	servir	para	marcar	el	desarrollo	de	la	audiencia	es	la	evidencia.	La	máxima	“un	argumento	sin	evidencia	no	es	un	argumento”,	no	solo	que	es	plenamente	aplicable	al	litigio	en	etapas	previas,	sino	que	adquiere	un	especial	matiz,	ya	que	se	desarrolla	en	un	escenario	bastante	más	descarnado	para	los	litigantes;	en	razón	de	que	en	este	tipo	de	audiencias,	son	ellos	quienes	presentan	los	hechos	y	deben	dar	cuenta	de	manera	inmediata	y	personal	de	sus	aseveraciones,	por	tanto,	los	deslices	que	se	evidencian	suelen	ser	incómodos	y	dolorosos	hasta	desde	le	punto	de	vista	personal.	De	manera	adicional,	las	discusiones	son	puntuales	y	precisas,	con	escasos	márgenes	para	que	el	debate	quede	en	un	estado	de	ambigüedad;	por	ello,	es	que	en	la	medida	que	las	destrezas	de	los	abogados	y	jueces	se	desarrollen,	los	nichos	capaces	de	cobijar	las	imprecisiones	tenderán	a	desaparecer.	2.5.3	Puntos	no	controvertidos	Es	difícil	de	imaginar	un	escenario	más	seguro	y	confortable	para	un	juzgador	como	aquel	en	que	las	partes	están	de	acuerdo	que	un	antecedente	es	cierto;	debaido	a	que	en	un	sistema	procesal	de	partes,	si	ambas	sostienen	que	un	hecho	es	real,	el	juzgador	al	no	tener	iniciativa	probatoria,	no	tiene	opción	distinta	a	aceptar	la	realidad	que	le	plantean16.	Los	puntos	en	los	que	existe	acuerdo,	dentro	de	una	audiencia,	incluso	llegan	a	tener	mayor	influjo	que	el	que	conlleva	su	propio	contenido,	debido	a	que,	por	su	naturaleza	suelen	constituir	“información	dura”,	a	la	que	los	jueces	con	cierta	frecuencia	recurren	como	vara	para	medir	la	coherencia	de	las	posiciones	controvertidas.	La	aplicación	de	esta	concepción	en	audiencias	en	etapas	previas	al	juicio	se	tiende	a	profundizar,	de	hecho	por	su	naturaleza,	el	acuerdo	entre	las	partes	ya	sea	voluntario	o	forzado	por	la	discusión,	suele	ser	una	herramienta	de	uso	generalizado.	En	el	ejemplo	que	se	anotó,	se	pudo	observar	como	el	juez	accedió	a	información	de	alta	calidad,	referida	a	si	existían	o	no	ciertos	antecedentes	y	su	alcance,	sin	haber	tocado	los	documentos;	la	única	herramienta	utilizada,	fue	el	focalizar	la	discusión	hasta	que	los	litigantes	tengan	que	llegar	a	un	acuerdo	sobre	la	realidad.	De	hecho	esta	es	una	de	las	herramientas	más	relevantes	de	la	conducción	de	audiencias	en	etapas	investigativas.	Incluso,	el	vertiginoso	desarrollo	de	este	tipo	de	audiencias	lleva	a	que	en	la	práctica	se	acentúen	aun	más	los	usos	propios	de	un	sistema	adversarial.	El	efecto	más	palpable,	se	hace	perceptible	cuando	se	constata	que	la	dinámica	acelerada	de	la	audiencia,	termina	por	imponer	un	esquema	donde	aquellas	aseveraciones	que	son	formuladas	por	una	parte	y	no	controvertidas	por	la	otra,	suelen	entenderse	acordadas	de	manera	tácita.	La	lógica	de	un	sistema	contradictorio,	es	en	extremo	exigente	con	los	niveles	técnicos	exigidos	a	los	litigantes,	dado	que	se	parte	de	que	la	razón	de	la	presencia	de	su	presencia	en	la	audiencia	es	su	conocimiento	técnico,	por	tanto,	no	existe	razón	valedera	para	generar	escudos	para	un	accionar	negligente;	está	lógica	aplicada	al	tema	en	análisis,	lleva	a	presuponer	que	ningún	abogado	va	a	dejar	pasar	una	imprecisión,	a	menos	que	sea	totalmente	inocua;	por	tal	motivo,	la	preocupación	de	los	juzgadores	no	pasa	por	cuestionar	cada	una	de	las	aseveraciones	de	las	partes,	si	no	por	crear	un	ambiente	donde	ellas	puedan	cumplir	con	efectividad	esa	labor.	2.5.4	Adelantar	debilidades	Desde	luego,	hay	casos	donde	existen	antecedentes	que	no	podrá	ser	abarcados	dentro	de	la	línea	de	litigio	y	resultan	incómodos	para	nuestra	posición,	desde	luego	un	1616
Salvo	en	algunos	puntos	donde	por	su	naturaleza	existe	un	acurdo	previo	entre	las	partes,	y	donde	la	razón	de	ser	de	la	audiencia	cambia	de	manera	radical.	Existen	capítulos	donde	se	analizará	en	detalle	estos	supuestos.	profesional	debe	saberse	manejar	en	este	escenario	con	el	menor	costo	posible	para	su	causa.	Suele	ser	una	estrategia	interesante	el	adelantar	debilidades;	esta	estrategia	consiste	en	que	en	ciertas	condiciones	es	preferible	que	el	litigante	afronte	sus	puntos	débiles	antes	de	que	sean	sacados	a	relucir	por	su	contraparte.	Desde	el	punto	de	vista	estratégico,	es	importante	anotar	algunos	efectos	relevantes:	En	primer	lugar,	el	solo	hecho	de	que	el	tema	sea	tocado	de	manera	frontal	por	el	abogado	y	que	no	salga	a	relucir	por	el	oponente,	disminuye	el	impacto	que	se	genera	cuando	la	contra	parte	es	quien	consigue	encajar	el	golpe.	En	segundo	lugar,	el	no	revelar	las	debilidades	genera	la	impresión	de	que	el	litigante	intentaba	falsear	la	realidad,	factor	que	repercute	sobre	la	credibilidad	del	profesional	y	de	manera	adicional,	consigue	remarcar	la	trascendencia	de	la	información	revelada.	En	tanto	que	cuando	la	información	es	puesta	sobre	la	mesa	por	el	propio	litigante,	genera	una	impresión	de	“manos	limpias”,	lo	que	no	solo	neutraliza	el	efecto	de	erosión	de	credibilidad,	sino	que	incluso	hasta	puede	dar	lugar	a	que	se	acrescente	la	confianza	del	juzgador.	Por	último,	si	se	deja	que	la	contraparte	ponga	sobre	la	mesa	los	hechos,	se	los	sacará	a	relucir	en	el	contexto	más	desfavorable	y	con	las	aristas	más	duras	para	la	línea	escogida.	En	tanto	que	cuando	el	abogado	es	quien	lo	hace	puede	escoger	el	momento	adecuado	y	la	forma	como	se	presenta,	elemento	que	disminuye	de	manera	relevante	su	impacto.	Desde	luego	la	labor	del	abogado	no	pasa	solo	por	sacar	a	relucir	el	problema,	si	no	que	de	manera	adicional	se	requiere	trabajar	una	explicación	lo	más	efectiva	posible,	para	neutralizar	esta	información	o	para	explicar	de	manera	razonable	porque	es	que	no	se	opone	a	la	línea	argumental	elegida.	Es	importante	anotar	que	el	uso	de	esta	herramienta	también	es	estratégico,	por	tal	motivo	no	quiere	decir	que	la	exposición	entera	del	litigante	se	va	a	convertir	en	una	lista	de	debilidades,	para	su	uso	es	importante	tener	en	cuenta	factores	como	su	real	relevancia	en	el	caso	o	la	posibilidad	que	la	contraparte	posea	esta	información.	2.5.5	Actitud	agresiva	Este	tema	en	principio	debería	no	incluirse	por	elemental	y	obvio,	pero	en	consideración	a	la	realidad	de	nuestra	cultura	jurídica	y	la	práctica	diaria	vivida	en	los	juzgados,	se	ha	decidido	realizar	una	mención.	Resulta	contradictorio	el	pensar	que,	por	un	lado,	la	presencia	de	los	abogados	en	una	audiencia,	se	justifique	por	su	calidad	profesional	y	por	su	habilidad	técnica	para	actuar	en	las	audiencias,	y	por	otro,	existe	la	necesidad	de	recordar	que	se	debe	guardar	compostura	y	una	actitud	leal	con	los	demás	actores.	De	manera	lamentable,	un	escenario	con	múltiples	mecanismos	de	diferimiento	y	atenuación	de	las	consecuencias	de	prácticas	impropias	como	pretender	que	uno	de	los	objetivos	del	litigante	es	denigrar	al	oponente,	han	llegado	a	enrizar	en	un	sector	relevante	de	abogados	este	tipo	de	conductas.	Para	graficar	las	consecuencias,	simplemente	se	tomará	uno	de	los	puntos	del	ejemplo	con	el	que	se	ha	trabajado,	y	se	agregará	una	dosis	de	agresividad	mal	canalizada	en	el	abogado	defensor.	Juez:	Alguna	objeción	al	acta	de	la	prueba	de	campo	que	anuncia	la	Fiscalía.	Defensor:	Su	señoría	esta	es	otra	argucia,	no	hay	esa	famosa	acta	de	la	que	habla	el	fiscal.	El	pueblo	ecuatoriano	merece	mejor	suerte	que	supuestamente	ser	representado	por	esta	clase	de	profesionales.	Juez:	Fiscal	algo	que	anotar.	Fiscal:	Si	cuento	con	su	autorización,	me	gustaría	volver	a	presentar	los	antecedentes	al	compañero,	para	que	confirme	sí	cuento	con	el	acta	en	discusión.	Juez:	Adelante	…	Defensor:	Es	cierto	que	la	tiene,	pero	esta	prueba	como	usted	conoce	no	es	concluyente.	Solo	alguien	sin	criterio	profesional	puede	pretender	otorgar	valor	a	una	prueba	de	campo	cuando	de	por	medio	está	la	libertad	de	un	ser	humano.	Fiscal:	Su	señoría	la	Fiscalía	nunca	sostuvo	que	la	prueba	preliminar	sea	concluyente,	pero,	ese	no	fue	el	punto	que	puso	en	duda	la	defensa,	lo	que	cuestionó	es	que	existiese	esa	prueba	preliminar,	y	como	vemos	sí	existe.	Aclarado	este	tema,	paso	a	responder	a	la	nueva	preocupación	del	compañero.	Desde	luego,	la	prueba	preliminar	no	es	concluyente,	pero	esta	audiencia	se	lleva	a	cabo	a	las	17	horas	aproximadamente	desde	la	detención,	por	tanto,	es	imposible	tener	el	examen	definitivo	que	como	usted	conoce	toma	al	menos	72	horas.	Pero	de	ninguna	manera	este	hecho	cuestiona	que	a	estas	alturas	tenemos	razones	más	que	fundadas	para	tener	un	caso	capaz	de	ser	llevado	a	juicio.	De	hecho	este	examen	y	la	versión	del	imputado	son	las	únicas	diligencias	que	me	faltan	para	cerrar	la	investigación.	Juez:	Defensor	alguna	objeción	adicional	sobre	este	tema.	Defensor:	Su	señoría,	rechazo	esa	actitud	engañosa	del	fiscal.	Además	ni	siquiera	sabe	la	denominación	de	la	evidencia,	su	señoría	llamar	en	dos	ocasiones	prueba	preliminar;	por	favor…	Fiscal:	Me	gustaría	que	el	compañero	precise	el	punto,	en	que	ha	sentido	que	se	ha	intentado	engañar	al	juzgado.	Juez:	Abogado	Defensor:	Señor	lo	que	usted	intenta	hacer	es	una	canallada,	el	dar	por	probado	un	hecho	tan	delicado	como	que	la	sustancia	es	droga	con	un	papelucho	como	este.	Su	señoría,	no	se	le	puede	otorgar	ninguna	credibilidad	a	esta	supuesta	acta.	Juez:	Por	favor.	Abogado	modérese	y	se	dirige	al	juzgador;	no	voy	a	permitir	discusiones	callejeras	en	esta	sala.	Defensor:	Su	señoría,	pido	disculpas	pero	cuando	vine	a	esta	audiencia	creí	que	iba	a	tener	al	frente	a	un	profesional.	Pero,	estas	actitudes	desdicen	de	lo	que	debería	ser	el	Ministerio	Público.	Fiscal:	Su	señoría,	como	profesional,	estoy	acostumbrado	a	estos	desafueros.	Lo	que	si	me	preocupa,	es	que	estos	incidentes	se	den	en	su	juzgado.	Es	una	pena	que,	nosotros	los	abogados,	no	hayamos	aprendido	a	tener	respeto	a	la	majestad	de	los	tribunales	y	al	que	los	jueces	merecen	como	personas.	Si	dejamos	este	suceso	de	lado,	el	argumento	que	me	parece	que	deseaba	esgrimir	el	abogado	defensor,	consiste	en	que	el	acta	no	contaría	con	credibilidad.	Su	señoría,	lo	procedente	para	avanzar	en	esta	discusión	es	que	el	compañero	indique	porque	razón	concreta	no	tendría	credibilidad;	a	lo	mejor	hay	una	contradicción	en	su	texto,	posee	alguna	evidencia	de	una	irregularidad	o,	existe	tal	vez	algún	punto	que	le	permita	presumir	que	haya	cualquier	conducta	incorrecta	del	profesional	que	la	realizó.	Juez	Abogado	precise.	Defensor:	Su	señoría	como	defensa	dudamos	que	este	papelucho	sea	hecho	por	un	profesional	y	exigimos	que	no	se	lo	considere.	Fiscal:	Su	señoría,	quiero	hacer	notar	que	a	pesar	de	su	orden	expresa	el	compañero	no	puede	precisar	la	supuesta	incorrección,	¿acaso	existe	mejor	evidencia	de	la	inexistencia	de	la	supuesta	irregularidad?.	Además	vale	la	pena	preguntarse,	por	qué	un	buen	profesional	como	el	abogado	defensor	ha	tenido	en	primera	instancia	que	afirmar	que	no	existe	esta	acta,	cuando	como	se	ha	demostrado	que	la	conocía	con	anterioridad	y,	en	un	segundo	momento	ha	tenido	que	inventar	una	supuesta	ilegitimidad	que	no	puede	siquiera	precisar.	Por	una	sencilla	razón,	en	el	fondo	sabe	que	la	existencia	y	contenido	de	esta	evidencia	es	tan	relevante	que	va	a	marcar	la	decisión	sobre	la	prisión	preventiva.	Juez:	Por	favor	defensor,	este	tema	ha	costado	ya	tiempo	valioso	a	este	juzgado.	Qué	punto	en	concreto	le	lleva	a	sostener	que	no	debo	considerara	esta	acta.	Defensor:	La	falta	de	criterio	del	profesional.	Juez:	Defensor,	no	avanzamos	en	este	tema,	me	disculpa	pero	hay	que	seguir.	Algún	otro	punto	……….	Nuestra	experiencia	diaria	nos	revela,	que	en	general	se	tiende	a	otorgar	mayor	credibilidad	a	quienes	se	muestran	ecuánimes	y	rectos	en	su	accionar,	frente	a	aquellas	cuyo	comportamiento	es	agresivo	y	busca	denigrar	a	todo	aquel	que	no	comparte	sus	ideas.	En	este	sentido,	se	debe	desmitificar	la	toma	de	resoluciones	judiciales,	porque	los	juzgadores	al	igual	que	el	resto	de	las	personas	de	manera	consciente	o	inconsciente	valoran	estas	actitudes.	Un	error	craso	para	un	litigante,	es	realizar	una	demostración	en	el	propio	escenario	de	la	audiencia	de	un	nivel	de	intolerancia	y	falta	de	equidad	en	su	comportamiento,	por	ello,	una	actitud	beligerante	y	no	ecuánime	constituye	un	lastre	pesado	para	avanzar	en	la	competencia	por	la	credibilidad	del	juzgador.	Un	efecto	similar	se	genera	cuando	se	intenta	sacar	de	proporción	un	detalle	irrelevante	o	un	pequeño	error	del	adversario.	Para	graficar	el	efecto	en	el	ejemplo	se	introdujo	el	punto	referente	a	la	denominación	de	la	“prueba	preliminar”,	este	tipo	de	incidentes,	no	suelen	decir	nada	sobre	el	tema	ni	de	quien	cayó	en	la	omisión,	pero	sí	sobre	quien	lo	propone.	Dado	que	una	de	las	dudas	frecuentes	de	los	abogados,	es	como	se	debería	enfrentar	este	tipo	de	conductas,	a	continuación	se	detallan	unas	cuantas	pautas	que	podrían	tenerse	en	cuenta.	Como	regla	general,	se	puede	decir	que	es	preferible	no	referirse	al	trabajo	de	la	contraparte	y	basta	con	ignorar	la	agresión	para	sacar	un	buen	partido	del	error	cometido.	Cada	profesional	responde	por	sus	actuaciones	y	los	jueces	cuentan	con	la	suficiente	capacidad	para	observar	lo	que	sucede	en	la	audiencia,	no	es	necesario	adoptar	conducta	alguna.	Antes	de	animarse	a	hacer	alguna	referencia,	se	debe	tener	claro	de	que	por	lo	general	se	ingresa	a	un	sendero	donde	se	tiene	mucho	que	perder	y	poco	margen	por	ganar;	debido	a	que	si	no	se	ejecuta	con	un	grado	de	ponderación	y	sutileza,	es	muy	probable	que	desdibujemos	nuestra	imagen.	Si	a	pesar	de	la	advertencia	se	decide	utilizar	la	herramienta	de	resaltar	el	error	ajeno,	se	debe	tener	en	cuenta	unos	cuantos	puntos	para	su	ejecución,	si	como	ejemplo	se	toma	el	fragmento	donde	el	fiscal	destacó	el	accionar	de	su	contraparte17,	se	puede	observar	unos	cuantos	detalles:	se	escogió	un	contexto	adecuado;	al	ser	una	herramienta	excepcional,	su	uso	debe	subordinarse	a	la	existencia	de	un	error	que	sea	manifiesto	y	grueso,	en	el	ejemplo	solo	se	hace	luego	de	que	existen	agresiones	repetidas,	una	llamada	previa	de	atención	por	parte	del	jugador,	y	un	calificativo	de	“canallada”,	por	ese	motivo	es	que	no	se	siente	como	una	reacción	exagerada	ni	un	artificio	para	sacar	ventaja	cuando	se	produce	la	reacción.	En	cuanto	a	la	forma	como	se	ejecuta,	se	debe	buscar	la	manera	de	emplear	términos	lo	menos	personales	posibles,	con	el	fin	de	evitar	que	la	repuesta	pueda	ser	interpretada	como	una	nueva	agresión	o	una	contestación	al	mismo	nivel;	en	este	caso	concreto,	se	puede	observar	que	se	destaca	el	hecho	en	términos	tan	políticos,	que	incluso	parece	que	el	fiscal	no	hace	referencia	a	la	conducta	del	compañero,	este	efecto	se	consigue	gracias	a	la	mención	de	la	conducta	incurrida	y	no	a	la	persona,	además,	de	manera	hábil	se	utiliza	una	terminología	que	incluso	el	fiscal	se	hace	responsable	del	irrespeto	a	los	tribunales	–
nosotros	los	abogados-­‐;	en	estos	términos	es	muy	difícil	que	se	califique	esta	actuación	como	una	agresión	y	desde	luego	no	se	da	pábulo	para	que	se	establezca	una	gresca.	Es	interesante	observar	además	que	con	habilidad	el	fiscal	de	manera	política	destaca	una	de	las	aristas	de	esta	actitud	impropia,	el	faltar	al	respeto	a	la	contraparte,	no	solo	ofende	a	quien	va	dirigida	la	afrenta,	sino	que	conlleva	una	falta	de	respeto	al	juzgado	y	al	juez	como	persona;	desde	el	punto	de	vista	práctico,	esta	estrategia	tiene	dos	ventajas,	evita	una	confrontación	personal	y	destaca	el	aspecto	más	problemático	de	la	actitud	de	la	contraparte,	debido	a	que	uno	de	los	errores	más	crasos	que	puede	cometer	un	litigante	es	faltar	al	respeto	al	juzgador.	Desde	luego	hay	herramientas	intermedias	que	pueden	ser	más	efectivas	como	simplemente	un	cierto	ademan	de	sorpresa	o	incluso	una	sutil	sonrisa.	Si	de	manera	17
“Su	señoría,	como	profesional,	estoy	acostumbrado	a	estos	desafueros.	Lo	que	si	me	preocupa,	es	que	estos	incidentes	se	den	en	su	juzgado.	Es	una	pena	que,	nosotros	los	abogados,	no	hayamos	aprendido	a	tener	respeto	a	la	majestad	de	los	tribunales	y	al	que	los	jueces	merecen	como	personas”.	adicional,	como	en	la	última	parte	del	ejemplo	el	litigante,	muestra	un	interés	por	progresar	con	el	debate	y	aclarar	la	controversia	y	no	tener	el	menor	interés	en	la	confrontación,	se	acentúa	aun	más	la	diferencia.	Se	debe	anotar	que	pocas	circunstancias	pueden	ser	más	incomodas	para	el	juzgador	que	la	sala	de	audiencia	se	convierta	en	un	escenario	de	agresiones.	Incluso	en	el	ejemplo	se	nota	que	el	juez	tiene	claro	el	riesgo	que	existe	cuando	el	defensor	lanza	ataques	directos	a	la	contraparte,	en	ese	momento	resuelve	ser	tajante.	Constituye	un	error	grave,	en	un	momento	de	tensión	el	dirigirse	de	manera	directa	a	la	contraparte	y	aun	más	grave,	el	responderle	por	esta	vía.	Para	terminar,	es	útil	anotar	que	existe	una	estrategia	que	consiste	en	la	actitud	totalmente	opuesta	a	la	actitud	referida,	en	el	ejemplo	se	nota	que	en	un	momento	el	fiscal	califica	de	“un	buen	profesional”	al	abogado	defensor.	Como	se	puede	ver	en	este	caso	sirve	para	exaltar	la	relevancia	de	cierta	evidencia	que	está	presentando,	esta	estrategia	deja	una	enseñanza	valiosa,	la	idea	de	la	audiencia	no	es	mostrar	que	el	abogado	es	mejor	que	su	contraparte,	la	labor	de	un	litigante	es	mostrar	que	tiene	un	caso	que	merece	ser	aceptado.	��	2.5.6	Prestigio	profesional	Los	factores	anotados	con	anterioridad,	tienen	como	punto	de	partida	la	experiencia	diaria,	no	solemos	creer	a	una	persona	cuando	detectamos	que	no	dijo	la	verdad	o	no	fue	exacto	en	un	punto,	omitió	información	relevante,	se	contradice,	es	agresiva	o	injusta;	pero,	falta	por	destacar	un	punto	adicional	que	también	tiene	influencia,	la	credibilidad	del	emisor	basado	en	sus	actuaciones	anteriores.	Este	elemento	que	es	real	para	toda	información	que	recibimos	en	nuestra	vida	diaria	–se	cree	más	a	una	revista	científica	que	a	un	periódico	amarillista-­‐,	se	vuelve	aun	más	serio	cuando	el	interlocutor	es	un	profesional	y	su	argumentación	lo	hace	dentro	de	su	ejercicio.	Un	abogado	en	un	sistema	oral	sabe	que	su	mayor	acervo	es	su	palabra.	No	sería	correcto	plantear	la	incidencia	de	este	factor	en	términos	absolutos;	escenario	en	el	cual	un	desliz	en	una	audiencia	implicaría	una	pérdida	absoluta	de	credibilidad	en	el	resto	del	ejercicio	profesional,	porque	lo	normal	es	que	este	automatismo	no	suele	presentarse	en	la	vida	real;	pero,	tampoco	se	puede	subestimar	su	influjo.	Para	efectos	gráficos,	tal	vez	un	paralelismo	adecuado	es	compararle	con	un	lente,	que	va	a	influir	sobre	la	percepción	del	juzgador	sin	ser	absolutamente	determinante;	dentro	de	este	símil,	la	intensidad	del	cristal	vendrá	dada	por	la	reiteración	y	gravedad	de	las	imprecisiones	cometidas.	Es	importante	anotar	que	la	cultura	escrita,	ha	ayudado	a	generar	una	falsa	percepción	de	asepsia	en	las	decisiones,	donde	este	tipo	de	disquisiciones	de	manera	general	se	han	dejado	de	lado;	pero	la	experiencia	diaria	contradice	la	veracidad	de	esta	concepción,	por	ejemplo,	el	lector	tendrá	en	mente	un	par	de	profesionales	que	son	conocidos	dentro	de	su	jurisdicción	por	su	comportamiento	alejado	a	la	ética	y	de	seguro	que	si	hoye	un	argumento	que	provenga	de	ellos,	sería	más	escéptico;	¿Por	qué	motivo	creer	que	los	jueces	son	inmunes	a	este	tipo	de	reacciones?.	A	pesar	de	que	pueda	resultar	obvio,	se	debe	anotar	la	situación	contraría	un	accionar	técnico,	moderado	y	justo,	tiene	el	potencial	de	otorgarle	al	litigante	la	etiqueta	de	confiable	y,	en	una	profesión	donde	el	reto	diario	es	conseguir	la	convicción	de	los	juzgadores	es	un	acervo	nada	despreciable.	2.6	Características	del	litigio	en	las	etapas	previas	Para	terminar	es	importante	destacar	tres	características	importantes	en	materia	de	litigio	en	etapas	previas	al	juicio:	a)	Discusión	diferenciada	y	concreta.-­‐	A	pesar	de	que	por	sus	múltiples	repercusiones	este	punto	ya	ha	sido	tocado,	dada	su	trascendencia	es	importante	realizar	una	referencia	específica.	Una	audiencia	en	la	etapa	investigativa,	es	un	espacio	en	el	cual	se	puede	discutir	una	gama	de	lo	más	variada	de	aspectos:	control	de	la	legalidad	de	la	detención,	instrucción	fiscal,	prisión	preventiva,	medidas	alternativas	y	sustitutivas	de	la	prisión	preventiva,	revisión	de	medidas	cautelares,	salidas	alternativas	al	juicio	oral,	entre	otras;	cada	tema	tiene	un	objetivo	propio	y,	acarrea	un	tipo	de	argumentación	y	evidencia	distinta.	A	pesar	de	tener	un	objeto	múltiple,	es	importante	destacar	que	en	cada	tema	los	márgenes	para	argumentar	por	lo	puntual	de	su	contenido	son	acotados.	Para	graficar	la	relevancia	de	un	debate	correctamente	enfocado,	ordenado	y	concreto,	es	interesante	analizar	el	punto	desde	distintas	perspectivas:	Tal	vez	la	más	reveladora,	es	la	del	juzgador.	Es	útil	no	perder	de	vista	que	el	escenario	que	afronta	un	juzgador;	de	manera	simultánea,	debe:	dirigir	el	debate	y	mantener	un	cierto	orden	en	la	sala,	prestar	atención	a	los	litigantes,	tomar	apuntes	de	los	datos	centrales,	tratar	de	armar	una	idea	del	caso,	detectar	los	temas	en	controversia	y	la	evidencia	que	existe,	sopesar	los	argumentos	y	su	respaldo	y	preparar	su	resolución;	si	a	toda	esta	actividad,	el	litigante	le	suma	un	discurso	complejo	y	confuso,	donde	el	juzgador	a	cada	paso	deba	filtrar	la	“paja”	del	“grano”,	se	genera	un	riesgo	real	de	que	valiosa	información	escape	de	la	percepción	del	juzgador.	Esta	realidad	vista	desde	el	punto	de	vista	negativo,	implica	una	ventaja	comparativa	importante	el	saber	evitar	introducir	toda	aquella	información	que	en	el	caso	concreto	no	sea	relevante	y	esquivar	aquellas	actuaciones	que	tienden	a	empantanar	la	discusión.	Desde	la	perspectiva	de	los	intereses	de	parte,	el	no	tener	claro	el	tema	a	discutirse	y	la	evidencia	que	resulta	útil	para	cada	punto,	suele	pasar	una	factura	costosa	en	materia	de	calidad	argumentativa	y	por	tanto	en	expectativas	reales	de	ganar	el	punto	debate.	Una	vez	más	si	se	utiliza	el	ejemplo	anotado,	es	fácil	constatar	una	diferencia	relevante	entre	la	actuación	de	las	partes:	mientras	el	fiscal	en	cada	intervención	genera	información	relevante	y	avanza	su	posición;	la	defensa	por	la	utilización	de	afirmaciones	ampulosas	y	generales,	no	consigue	introducir	antecedentes	relevantes	para	la	materia	en	discusión,	de	hecho,	se	vuelve	difícil	encontrar	algún	punto	de	importancia.	Desde	el	enfoque	de	los	clientes,	se	genera	una	arista	que	vuelve	aun	más	incómoda	esta	realidad	para	los	litigantes	que	no	saben	cumplir	su	labor.	Con	frecuencia	la	audiencia	se	da	en	presencia	de	los	interesados	y	el	público,	y	como	se	pudo	constatar	en	los	ejemplos	anotados,	no	se	necesita	un	acabado	conocimiento	técnico	para	que	el	ciudadano	común	pueda	evaluar	la	actuación	de	los	profesionales;	en	este	sentido	se	introduce	una	posibilidad	cierta	de	que	los	clientes	examinen	a	quienes	los	representan	y	puedan	exigir	calidad	en	el	servicio.	Por	último,	desde	la	óptica	del	sistema,	suele	ser	uno	de	los	mayores	problemas	que	puede	producirse	en	estas	audiencias,	un	litigante	que	no	tiene	claro	el	papel	que	debe	cumplir;	por	lo	general,	tiende	a	llevar	a	la	discusión	a	empantanarse;	si	las	otras	no	son	capaces	de	reconducir	el	debate,	se	puede	afectar	de	manera	directa	la	calidad	de	la	información	y	la	resolución	que	se	adopte.	Pasar	de	un	sano	deseo	de	concreción	a	una	efectiva	realización	de	este	principio	en	la	argumentación,	pasa	por	una	serie	de	habilidades	y	actitudes	concretas:	recortar	los	preámbulos	innecesarios,	saber	ubicarse	en	el	tema	en	discusión	y	ser	capaz	de	resistir	la	tentación	salir	de	él,	evitar	caer	en	invitaciones	explicitas	de	la	contraparte	para	iniciar	debates	intrascendentes,	escuchar	y	detectar	los	acuerdos	y	desacuerdos,	en	caso	de	existir	puntos	no	controvertidos	explicitarlos	para	evitar	discusiones	inútiles,	saber	precisar	la	evidencia	con	que	se	cuenta	y	saber	construir	argumentos	puntuales.	Desde	luego,	el	desarrollar	las	habilidades	es	un	proceso	que	toma	su	tiempo,	pero,	si	se	tiene	claro	el	objetivo	y	se	trabaja	para	conseguirlo	con	cierta	constancia,	no	es	difícil	que	se	vuelva	un	hábito.	Una	buena	discusión	se	evidencia	cuando	toma	forma	de	embudo,	esto	es	cuando	el	nivel	de	depuración	y	concreción	es	cada	vez	más	acotado	y	detallado;	mientras	está	lógica	se	mantenga,	normalmente	es	útil	permitir	que	las	partes	continúen	con	la	disputa,	porque	es	una	muestra	de	que	a	cada	paso	la	información	gana	en	calidad.	En	tanto	que	cuando	la	discusión	está	en	un	punto	muerto,	se	vuelve	circular	o	por	increíble	que	parezca	no	tiene	punto	de	contacto,	porque	cada	parte	arma	un	discurso	que	no	ocupa	de	lo	que	pone	en	la	mesa	la	contraparte;	es	una	muestra	de	que	el	debate	no	progresa	y	deberá	ser	reconducido.	b)	Juego	de	cartas	abiertas.-­‐	Una	segunda	característica,	es	el	que	una	audiencia	es	un	espacio	transparente	donde	no	se	acepta	evidencia	sorpresa	de	última	hora,	salvo	excepciones.	Al	no	permitirse	que	los	litigantes	saquen	ventaja	de	información	reservada	hasta	último	momento,	se	evita	una	serie	de	artificios	para	conseguir	mediante	el	efecto	sorpresa	dejar	en	la	indefensión	a	la	otra	parte.	El	sistema	cuenta	con	herramientas	para	evitar	esta	circunstancia.	Resulta	útil,	analizar	el	siguiente	extracto	de	la	audiencia	con	la	que	se	ha	trabajado,	con	unas	ciertas	modificaciones	para	abordar	este	tema.	Juez:	Defensor,	no	avanzamos	en	este	tema,	me	disculpa	pero	hay	que	seguir.	Algún	otro	punto	……….	Defensor:	Si	su	señoría,	pido	que	tome	en	cuenta	que	el	arraigo	social	de	mi	cliente	es	alto	y	hace	innecesaria	la	prisión	preventiva;	porque	tiene	vínculos	tan	fuertes	con	la	sociedad,	que	no	existe	en	realidad	un	peligro	de	fuga.	En	primer	lugar,	mi	cliente	es	un	empresario	que	da	trabajo	a	cuatro	empleados	en	su	oficina	de	arquitectura;	tiene	una	familia	que	dependen	de	él,	nada	más	que	4	hijos	y	una	mujer;	tiene	una	casa	propia	en	la	que	habita,	su	pequeña	empresa,	además	de	un	vehículo,	en	conjunto	esto	bienes	están	avaluados	en	150.000	dólares,	por	tanto	es	un	patrimonio	significativo	que	debería	abandonar	si	decide	evadir	la	justicia;	por	último	a	vivido	en	esta	ciudad	toda	la	vida	y	hace	más	de	10	años	vive	en	su	casa	propia.	En	realidad	una	persona	con	estos	antecedentes	y	vínculos	tan	fuertes,	no	se	puede	creer	que	vaya	a	renunciar	a	todo	por	no	presentarse	a	juicio.	Juez:	Algún	comentario	señor	fiscal.	Fiscal:	Si	su	señoría	me	gustaría	que	el	compañero	ratifique	la	siguiente	aseveración:	hasta	este	momento	no	ha	proporcionado	ninguna	evidencia	respecto	a	la	situación	familiar	y	al	patrimonio.	Juez:	Defensor.	Defensor:	Es	cierto	que	no	he	entregado	evidencia	sobre	la	familia	pero,	antes	de	comenzar	esta	audiencia	a	las	10h30	entregue	la	evidencia	con	respecto	a	los	bienes	aquí	tengo	el	recibido	firmado	por	el	compañero.	Fiscal:	Su	señoría	mil	disculpas	como	fue	a	última	hora	se	me	escapo	este	detalle,	pero	el	compañero	está	en	lo	cierto.	De	manera	adicional,	la	información	sobre	su	empresa	también	me	fue	entregada	apenas	hace	media	hora.	Juez:	¿Es	cierto?.	Defensor:	Así	es.	Fiscal:	Su	señoría	como	usted	conoce,	en	esta	jurisdicción	hemos	llegado	a	un	acuerdo	para	que	se	entregue	la	evidencia,	al	menos	dos	horas	antes	para	poder	comprobar	la	veracidad	aun	que	sea	vía	telefónica;	pero	el	compañero	no	ha	cumplido	con	aquello	salvo	en	el	caso	del	domicilio	que	si	ratificamos	que	es	veraz	la	información.	Por	ello	me	veo	forzado	a	pedir	que	no	se	considere,	por	el	momento	estos	antecedentes	porque	no	se	ha	tenido	la	oportunidad	de	verificar	la	información.	Sin	que	ello	implique,	que	más	adelante	se	pueda	fijar	una	audiencia	de	revisión	y	tomar	en	cuenta	toda	esta	información;	pero	el	momento	el	aceptarla	implicaría	dejarnos	en	indefensión.	Juez:	Defensor.	Defensor:	Así	es,	ha	sido	imposible	cumplir	con	lo	acordado	como	Defensa	Pública	con	la	Fiscalía	por	la	dificultad	de	conseguir	los	antecedentes	en	tan	poco	tiempo.	Su	señoría	le	pido	que	tenga	en	cuenta	que	la	información	de	la	propiedad	del	inmueble	es	en	base	a	una	escritura	pública	que	está	en	original	aquí.	Juez:	Algo	más…	Como	se	puede	ver	un	sistema	que	funciona	de	manera	adecuada	es	muy	celoso	de	que	la	evidencia	haya	sido	puesta	a	conocimiento	de	la	contraparte,	es	más	la	garantía	no	solo	pasa	por	entregarla	sino	que	hay	que	hacerlo	con	cierta	anticipación.	Como	se	deja	entrever,	lo	normal	es	que	este	punto	sea	espinoso	y	requiera	acuerdos	funcionales	previos	entre	los	actores,	por	ejemplo:	referidos	a	plazos,	puntos	de	contacto	y	mecanismos	para	demostrar	la	entrega	oportuna.	Aspecto	que	conlleva,	cierta	labor	de	coordinación	adicional,	pero,	el	no	tomar	medidas	en	esta	materia	implica	convertir	a	la	audiencia	en	un	espacio	donde	las	artimañas	destinadas	a	impedir	el	acceso	a	la	información	oportuna	se	convierten	en	herramientas	efectivas	y,	la	capacidad	de	defensa	se	limita	y	hasta	puede	llegar	a	ser	nula.	CAPÍTULO	3	Preparación	del	caso	3.1	Introducción	Un	accionar	técnico	en	una	audiencia	depende	de	dos	momentos,	un	trabajo	previo	de	preparación	y	una	ejecución	técnica	en	la	audiencia.	Este	capítulo,	se	centrará	en	esbozar	ciertos	criterios	que	pueden	ser	de	utilidad	para	estructurar	un	trabajo	previo	de	preparación	del	caso,	en	tanto	que	desde	el	siguiente	se	analizará	de	forma	detallada	la	ejecución	en	cada	uno	de	los	temas	concretos.	Como	se	ha	anotado	una	audiencia	en	etapas	previas	por	lo	vertiginoso	de	la	discusión	y	la	argumentación	puntual	que	requiere,	es	un	espacio	poco	tolerante	con	actores	que	no	saben	cumplir	su	papel;	en	este	contexto,	el	hallarse	en	una	sala	de	audiencias	sin	haber	realizado	una	labor	de	preparación	efectiva,	con	frecuencia	suele	ser	un	buen	indicador	de	la	existencia	de	altas	probabilidades	de	un	resultado	adverso.	Labores	tales	como	conocer	de	antemano	los	temas	que	se	pudiera	litigar,	los	antecedentes	disponibles,	haber	seleccionado	los	puntos	relevantes	para	cada	materia,	estructurar	líneas	de	litigio	y	prever	ciertas	estrategias	para	enfrentar	posibles	embates	de	la	otra	parte,	terminan	por	constituir	una	labor	insustituible	y	el	cimiento	de	una	actuación	técnica.	Toda	labor	de	preparación	de	una	audiencia	debe	partir	de	una	realidad,	el	trabajo	de	un	abogado	litigante	puede	ser	resumido	en	captar,	sistematizar	y	entregar	información.	A	pesar	de	la	relevancia	de	este	insumo,	entre	nuestros	profesionales	ni	siquiera	suele	existir	un	grado	de	consciencia,	de	la	negligencia	con	la	que	habitualmente	los	abogados	lo	manejan.	El	primer	paso	para	un	manejo	adecuado,	es	una	diferenciación	precisa	de	sobre	la	naturaleza	de	los	distintos	tipos	de	información	que	debe	enfrentar	en	su	actividad	profesional.	Se	debe	tener	presente	que	el	litigante	debe	moverse	en	3	escenarios:	el	primero	guarda	relación	con	las	normas	jurídicas,	las	mismas	que	por	su	esencia,	consisten	en	descripciones	generales	y	abstractas,	que	contienen	los	requisitos	que	los	casos	deben	cumplir	para	que	las	consecuencias	jurídicas	en	ellas	establecidas.	A	diferencia	del	litigio	en	juicio	donde	esta	esfera	suele	agotarse	en	el	tipo	penal	y	ciertas	circunstancias	modificatorias	de	la	pena,	en	la	etapa	previa	al	juicio	entran	en	juego	diversas	reglas	procesales,	como	por	ejemplo	las	que	regulan	la	prisión	preventiva,	medidas	de	menor	intervención,	vías	alternativas	al	juicio	oral,	etc.	En	este	tipo	de	litigio	esta	etapa	incluso	suele	demandar	una	labor	de	construcción,	como	se	verá	más	adelante	hay	ocasiones	que	estos	requisitos	no	están	taxativamente	establecidos	o	incluso	a	pesar	de	estarlos,	en	el	caso	concreto	se	requiere	una	labor	de	determinar	cuál	es	la	mejor	manera	de	entender	la	norma	para	concederle	consecuencias	concretas.	Existe	un	segundo	mundo,	que	es	el	de	los	antecedentes,	esto	es	los	hechos	que	son	sostenidos	por	cada	uno	de	los	litigantes	como	reales	y	que	estarán	destinados	a	satisfacer	o	a	desacreditar	el	cumplimiento	de	una	de	las	exigencias	legales.	La	tercera	esfera,	está	constituida	por	la	evidencia;	dentro	del	litigio	este	ámbito	se	convierte	en	la	vara	para	medir	las	aseveraciones	de	los	abogados.	La	exigencia	en	materia	de	coherencia	entre	los	antecedentes	disponibles	y	la	evidencia	recabada,	en	este	tipo	de	audiencia	es	más	alta	que	en	el	juicio,	debido	a	dos	peculiaridades:	el	litigante	es	quien	aporta	la	información	para	la	toma	de	la	resolución,	por	tanto,	al	tratarse	de	un	profesional	la	administración	de	justicia	espera	un	uso	apegado	a	la	evidencia	disponible.	Estas	tres	esferas	deben	amalgamarse	durante	el	litigio,	la	lógica	que	debe	imperar	es	lineal,	cuando	un	abogado	realiza	una	aseveración,	debe	saber	en	que	se	sustenta	–
evidencia-­‐	y	hacia	donde	está	dirigida	–requisito	legal	a	satisfacerse-­‐.	Al	no	ser	habitual	un	litigio	en	base	a	una	visión	estratégica	y	técnicamente	guiada,	resulta	de	interés	sistematizar	una	cierta	metodología	para	estructurar	un	trabajo	previo	de	preparación;	la	propuesta	se	sintetiza	en	el	siguiente	esquema:	3.1.1	Prever	temas	de	litigio	Dado	que	el	litigio	en	etapas	previas	es	un	espacio	complejo	y	flexible,	donde	es	posible	entablar	múltiples	temas	de	discusión	y	las	partes	tienen	amplios	márgenes	para	introducir	solicitudes	que	sean	resueltas	por	el	juzgador,	el	primer	reto	es	detectar	de	acuerdo	al	avance	del	caso	cuales	son	los	posibles	temas	de	discusión.	Esta	labor	por	su	naturaleza	se	mueve	en	la	esfera	jurídica;	en	el	primer	nivel	debe	materializarse	en	un	listado	de	los	temas	que	ya	han	sido	tratados	y	los	que	es	posible	que	se	traten,	desde	luego,	esta	tarea	no	se	realiza	en	abstracto	sino	acorde	a	la	situación	del	caso	concreto.	Por	ejemplo,	en	el	caso	con	el	que	se	ha	trabajado,	si	la	preparación	se	hace	para	la	primera	audiencia	se	debe	diferenciar	entre	temas	que	se	pueden	discutir	y	puntos	que	no.	En	el	primer	grupo	estarán	los	siguientes	temas:	legalidad	de	la	detención,	formulación	de	cargos,	medidas	cautelares	excepto	la	caución	y	en	caso	de	que	se	otorgue	la	prisión	preventiva	cierre	del	tiempo	de	investigación.	En	tanto	que,	hay	otros	temas	que	por	diversas	razones	no	pueden	ser	tratados	en	esta	audiencia:	por	mandato	legal	en	virtud	del	tipo	de	delito,	no	podrá	discutirse	las	salidas	alternativas	al	juicio	oral	-­‐procedimiento	abreviado,	suspensión	condicional,	acuerdo	preparatorio	y	conversión-­‐;	de	las	medidas	cautelares	por	la	misma	causa	no	podrá	abordarse	la	caución;	en	razón	del	momento	procesal	no	podrá	tratarse	revisión	o	apelación	de	la	medida	cautelar.	El	trabajo	se	concretaría	en	una	lista	como	la	siguiente:	Temas	tratados	Temas	posibles	1.
Legalidad	de	la	detención	Formulación	de	cargos	Prisión	preventiva	Cierre	del	tiempo	investigación	de	*	Por	ser	la	primera	audiencia	no	existen	temas	anteriores.	En	un	segundo	nivel,	se	requiere	prever	en	cada	tema	que	puntos	y	hasta	subpuntos	se	requiere	debatir;	este	trabajo	en	ocasiones,	demanda	de	niveles	de	construcción	y	elaboración,	porque	las	exigencias	legales	no	llegan	a	detallar	los	referentes	que	deben	ser	tomados	en	cuenta	en	cada	debate.	Para	efectos	gráficos	se	adelantará	cierta	información	que	se	analizará	con	más	detalle	en	los	capítulos	próximos;	por	ejemplo,	en	el	caso	de	la	prisión	preventiva,	el	fiscal	requiere	justificar	tres	requisitos18:	el	que	cuenta	con	un	caso	que	de	manera	razonable	se	puede	prever	que	llegará	a	juicio	–supuesto	material-­‐	,	que	es	necesario	privar	al	imputado	de	su	libertad	para	asegurar	su	presencia	a	juicio	–necesidad	de	cautela-­‐	y	la	no	existencia	de	medidas	de	menor	intervención	que	puedan	satisfacer	la	necesidad	cautelar.	El	nivel	de	detalle	con	el	que	se	requiere	trabajar	al	preparar	el	litigio,	demanda	llegar	a	precisar	incluso	subpuntos	que	influyen	para	cada	requisito;	así	por	ejemplo,	si	se	toma	el	tópico	de	la	necesidad	de	cautela,	la	experiencia	demuestra	que	para	la	adopción	de	la	decisión	de	presentarse	a	juicio	o	intentar	fugarse,	influyen	3	factores:	incentivos	para	fugarse	-­‐posible	pena	que	enfrentaría-­‐,	razones	para	no	abandonar	el	medio	donde	reside	–arraigo	social-­‐	y	actos	anteriores	que	muestren	el	nivel	de	predisposición	a	colaborar	con	la	justicia.	Si	este	criterio	se	adopta	para	cada	uno	de	los	temas	que	fueron	detectados,	se	podrá	continuar	con	la	estructuración	de	la	una	matriz	iniciada	en	base	a	los	temas	a	discutirse	se	podrá	ver	que	la	labor	gana	en	complejidad	y	precisión:	18
El	requisito	de	que	el	delito	sea	sancionado	con	una	pena	superior	a	5	años,	por	elemental	se	omitirá	su	an´lisis.	En	tanto	que	los	requisitos	de	los	numerales	1	y	2	del	artículo	167	serán	unificados	en	uno	solo	que	en	doctrina	se	conoce	como	supuesto	material.	Temas	Puntos	1	Legalidad	de	la	1.Flagrancia	detención	2	Instrucción	fiscal	Sub-­‐puntos	1.2	Cuasi	Flagrancia	Detenido	inmediatamente	luego	de	la	comisión	del	delito	Vestigios	del	delito	1.3	Orden	judicial	2.1	Hechos	2.2	Derecho	Tipo	penal	Calidad	en	la	que	participó	Grado	de	consumación	del	delito	3	Prisión	preventiva	3.1	Supuesto	material	Existencia	delito	Responsabilidad	imputado	3.2	Necesidad	de	cautela	3.2	No	medidas	alternativas	4	Cierre	investigación	Antecedentes	Pendientes	Incentivos	Arraigo	social	Actos	que	revelen	lealtad	con	la	justicia	Como	se	puede	ver	la	labor	de	construcción	es	variada,	hay	casos	donde	tanto	el	tema	como	subtema	están	regulados,	por	tanto,	la	labor	de	detección	se	simplifica,	por	ejemplo,	en	la	legalidad	de	la	detención	y	su	supuesto	de	cuasi	flagrancia	donde	de	manera	taxativa	se	establece	como	requerimientos	que	la	detención	debe	ser	inmediatamente	luego	y	encontrarse	en	poder	del	detenido	vestigios	del	delito.	Hay	otros	casos	donde	consta	el	tema	y	sus	puntos	están	en	la	norma	legal,	pero	para	tener	claridad	de	cómo	abordar	el	litigio	es	útil	construir	los	subpuntos	que	orienten	el	litigio,	por	ejemplo	como	se	anotó,	en	la	prisión	preventiva	y	su	requisito	de	la	necesidad	de	cautela	los	referentes	de	incentivo	de	fuga,	arraigo	social	y	actos	anteriores.	En	ocasiones	constan	tema	y	los	subpuntos,	pero	falta	el	eslabón	intermedio	y	si	no	se	elabora,	la	construcción	global	pierde	claridad,	por	ejemplo,	a	la	larga	la	razón	de	exigir	indicios	de	la	existencia	de	la	infracción	y	de	la	vinculación	del	sujeto,	tiene	por	objeto	constatar	que	es	razonable	pensar	que	el	caso	llegará	a	juicio	–supuesto	material-­‐.	3.1.2	Conocer	el	caso	La	segunda	labor	implica	un	cambio	en	la	esfera	donde	se	desenvuelve	el	trabajo,	del	mundo	jurídico	se	pasa	a	la	esfera	fáctica.	Es	imposible	litigar	de	manera	técnica	sin	un	conocimiento	cabal	de	los	antecedentes	se	dispone;	porque	labores	de	tanta	relevancia	como	el	estructurar	argumentaciones	y	adoptar	decisiones	dependerá	de	la	base	fáctica	con	que	se	cuente.	Una	de	los	errores	más	frecuentes	en	el	que	incurren	los	abogados	consiste	en	no	realizar	a	cabalidad	esta	tarea,	esta	realidad	suele	ser	fruto	de	actitudes	tales	como,	considerarla	intrascendente	o	la	tendencia	a	entremezclarla	con	otras	labores.	Es	importante	referirse	a	dos	hábitos	que	deben	ser	revisados	porque	en	esta	materia	resultan	problemáticos:	el	primero,	tiene	su	origen	con	en	la	formación	recibida;	los	años	de	universidad	centrados	en	un	traspaso	de	información	normativa,	suelen	enraizar	la	costumbre	de	captar	la	información	y	procesarla	de	manera	exclusiva	en	códigos	jurídicos.	La	segunda,	se	debe	a	la	tendencia	a	saltar	pasos,	por	ejemplo,	es	común	que	se	desechen	antecedentes	a	priori	porque	en	un	examen	ligero	parecería	que	no	existe	evidencia	que	los	respalden,	pero,	si	esta	evaluación	se	pospusiera	para	un	segundo	momento,	donde	se	contase	con	un	mapa	completo	del	caso,	a	lo	mejor	el	panorama	cambiaría	de	manera	radical	porque	en	conjunto	una	serie	de	elementos	de	convicción	satisfacen	la	base	probatoria	necesaria.	La	labor	de	conocer	el	caso,	se	concreta	básicamente	en	dos	tareas:	a)
Detectar	los	antecedentes	disponibles.-­‐	Esta	labor	se	desenvuelve	en	la	esfera	fáctica.	La	labor	de	administrar	justicia	puede	ser	resumida	en	aplicar	las	normas	jurídicas	de	acuerdo	a	los	hechos	del	caso	concreto,	en	este	sentido,	el	corazón	mismo	del	litigio	está	constituido	por	los	antecedentes.	En	cuanto	a	su	naturaleza	los	antecedentes	pueden	variar	de	acuerdo	al	tema	en	discusión,	así	dependiendo	del	debate	por	ejemplo,	pueden	tener	relevancia	elementos	tales	como:	hechos	referidos	a	la	comisión	del	delito,	antecedentes	anteriores,	simultáneos	o	posteriores	que	justifiquen	circunstancias	atenuantes	y	agravantes	del	delito,	información	personal	del	imputado,	antecedentes	penales,	actuaciones	posteriores	que	muestren	que	existe	una	predisposición	de	colaborar	o	no	con	la	justicia,	actos	investigativos	realizados	y	por	realizarse,	etc.	En	el	ejemplo	anotado,	el	fiscal	pudo	tener	acceso	a	antecedentes	tales	como:	Antecedentes	Alberto	Cáceres	transportaba	clorhidrato	de	cocaína	Alberto	Cáceres	Ingresó	a	los	filtros	de	seguridad	del	aeropuerto	Alberto	Cáceres	intento	embarcarse	en	un	vuelo	internacional	Alberto	Cáceres	Posee	oficina	arquitectura	con	4	dependientes	Alberto	Cáceres	tiene	casa	propia	desde	hace	10	años	en	esta	ciudad	Alberto	Cáceres	ha	vivido	toda	la	vida	en	la	ciudad	Alberto	Cáceres	es	esposo,	padre	y	tiene	4	hijos	bajo	su	dependencia	Alberto	Cáceres	no	tiene	antecedentes	penales	Alberto	Cáceres	presenta	una	detención	anterior	por	un	delito	de	tránsito	La	defensa	pidió	se	tome	su	versión	Alberto	Cáceres	desea	reconocer	responsabilidad	Como	se	puede	observar,	el	contar	con	un	listado	global,	es	una	herramienta	útil	para	la	elaboración	de	un	mapa	preciso	del	caso.	b)
Proyectar	los	antecedentes	por	conseguir.-­‐	Conocer	el	caso	no	solo	pasa	por	saber	aquellos	antecedentes	que	se	dispone,	si	no	de	aquellos	que	se	va	a	investigar.	El	realizar	esta	labor	demanda	de	un	profundo	realismo,	debido	a	que	esta	tarea	no	conlleva	preguntarse	cómo	me	gustaría	que	hubiesen	sucedido	los	hechos,	si	no,	en	base	a	mi	experiencia	y	la	información	disponible	y	con	apego	a	las	evidencias	que	podría	obtener,	que	antecedentes	es	razonable	pensar	que	voy	a	poder	conseguir	con	los	recursos	investigativos	disponibles.	Incluso,	esta	actividad	se	vuelve	mucho	más	fina	porque	el	litigante	debe	saber	trabajar	en	dos	escenarios,	los	antecedentes	que	puedo	conseguir	para	el	juico	oral	y	a	los	que	podría	tener	acceso	antes	de	la	audiencia.	El	tener	un	diagnóstico	claro	sobre	los	puntos	anotados	en	el	párrafo	anterior,	tiene	repercusiones	palpables	en	la	sala	de	audiencias,	por	ejemplo,	cuando	se	discuta	el	tiempo	requerido	para	el	cierre	de	investigación,	como	se	verá	con	más	detalle,	toda	el	debate	básicamente	va	a	girar	sobre	las	diligencias	investigativas	pendientes	y	el	tiempo	que	ellas	demandan,	por	tanto	no	hay	manera	de	enfrentar	este	debate	sin	una	preparación	en	este	tópico.	En	tanto	que,	el	no	saber	detectar	aquella	información	a	la	que	se	puede	acceder	con	anterioridad	a	la	audiencia,	suelen	generar	problemas	como	disipar	la	escasa	capacidad	investigativa	a	temas	de	menor	trascendencia	o	incluso	de	ninguna,	para	efectos	de	la	audiencia	que	se	tiene	que	enfrentar	de	manera	inmediata;	por	ejemplo,	errores	en	esta	materia	suelen	producir	situaciones	tales	como,	observar	a	ciertos	defensores	que	a	pesar	de	haber	tenido	tiempo	suficiente,	lleguan	a	audiencias	sin	evidencia	sobre	el	empleo	o	el	domicilio	de	su	cliente,	a	causa	de	haber	invertido	ese	tiempo	para	recabar	información	que	va	a	servir	para	el	juicio	que	se	llevará	a	cabo	meses	después.	Si	se	continúa	con	el	ejercicio	desde	la	perspectiva	de	la	Fiscalía,	en	este	caso	por	ejemplo,	es	previsible	que	para	cerrarlo	deba	efectuar	dos	actos	investigativos:	Antecedentes	pendientes	Versión	sospechoso	Examen	químico	Con	esta	información	si	se	puede	proyectar	por	ejemplo	cual	es	el	tiempo	que	se	va	requerir	para	cerrar	la	investigación.	3.1.3	Diseñar	las	distintas	líneas	de	litigio	En	la	tercera	labor	se	entremezclan	las	tres	esferas	–jurídica	fáctica	y	evidencia-­‐,	debido	a	que	todos	los	insumos	hasta	aquí	recabados,	son	puestos	a	disposición	de	una	actividad	de	diseño	de	estrategias	y	preparación	de	la	argumentación.	a) Selección	de	los	antecedentes	útiles	para	cada	tema	y	subtema.-­‐	Una	vez	detectados	los	temas	a	discutirse,	es	importante	determinar	que	antecedentes	disponibles	son	de	utilidad	para	cada	punto	en	concreto.	Esta	labor	implica	una	doble	visión	del	litigante,	porque	no	solo	debe	estar	consciente,	de	los	que	serán	de	utilidad	para	su	línea	de	litigio,	sino	los	que	pueden	servir	a	su	contraparte	para	cuestionarle	o	construir	otra	línea	de	litigio	que	se	superponga	a	la	suya,	por	eso	es	que	en	este	estado	del	análisis	resulta	de	interés	enlistar	cualquier	indicio	que	podría	de	alguna	manera	afectar	a	cada	tema.	Hasta	este	el	punto	la	matriz	quedaría	de	la	siguiente	manera:	Temas	Puntos	Sub-­‐puntos	Antecedentes	Antecedentes	contrarios	Antecedentes	pendientes	1.1.Fla-­‐grancia	Alberto	Cáceres	transportaba	clorhidrato	de	cocaína	1	Legalidad	de	la	detención	2.1	Hechos	2.2	Derecho	Tipo	penal	Calidad	Grado	Alberto	Cáceres	transportaba	clorhidrato	de	cocaína	Versión	sospechoso	Examen	químico	Pena	probable	es	muy	inferior	1.2	Cuasi	Flagran-­‐cia	2	Instrucción	fiscal	1.3	Orden	judicial	3	Prisión	preventiva	3.1	Supuesto	material	3.2	Necesidad	de	cautela	Existencia	delito	y	Responsabilidad	imputado	Incentivos	Arraigo	social	El	peso	de	clorhidrato	de	cocaína	es	1580	gr.	Ingresó	a	los	filtros	de	seguridad	aeropuerto	Intento	embarcarse	en	un	vuelo	internacional	Alberto	Cáceres	tiene	un	alto	incentivo	de	fuga	por	que	enfrenta	una	pena	máxima	16	años	Posee	oficina	arquitectura	con	4	dependientes	Casa	propia	desde	hace	10	años	Ha	vivido	toda	la	vida	en	la	ciudad	Esposo,	padre	y	tiene	4	hijos	dependientes	Actos	revelen	lealtad	justicia	Tiene	un	arresto	anterior	Versión	sospechoso	No	tiene	antecedentes	penales	Versión	sospechoso	Desea	reconocer	responsabilidad	4	Cierre	investi
gación	Antecedentes	Pendientes	Versión	sospechoso	*Por	el	nivel	de	complejidad	algunos	puntos	no	relevantes	para	el	caso	se	han	simplificado	en	la	matriz,	e	incluso	se	ha	dejado	de	lado	el	requisito	de	la	constatación	de	que	no	existe	otra	medida	no	privativa	de	libertad	que	satisfaga	la	necesidad	de	cautela.	b) Análisis	del	peso	específico	de	cada	línea	de	litigio	y	sus	antecedentes.-­‐	La	interpretación	de	esta	matriz,	permite	ya	introducir	el	primer	nivel	de	análisis	de	factibilidad	del	litigio;	debido	a	que	el	litigante	puede	tener	una	idea	clara	de	aquellos	temas	que	tiene	perdidos	por	ausencia	de	antecedentes.	Para	desarrollar	esta	labor	se	requiere	saber	interpretar	la	información	sistematizada,	debido	a	que	hay	que	conjugar	factores	tales	como	la	naturaleza	del	tema	en	discusión19	y	el	papel	que	cada	uno	litigante	juega.	El	litigante	debe	partir	de	un	primer	análisis,	que	consiste	en	reconocer	si	el	punto	a	discutirse	requiere	o	no	antecedentes,	puesto	que	de	manera	excepcional	existen	temas	en	los	que	depende	de	la	voluntad	de	una	sola	de	las	partes	procesales	y	a	consecuencia	de	esta	discrecionalidad,	no	se	requiere	de	fundamentación;	por	ejemplo,	en	el	caso	del	fiscal	la	formulación	de	cargos.	En	los	temas	donde	sí	se	requieren	antecedentes,	es	imprescindible	detectar	a	que	parte	le	corresponde	la	carga	de	la	prueba,	la	regla	a	este	respecto	es	quien	afirma	prueba,	o	lo	que	es	lo	mismo	quien	tiene	la	pretensión	corre	con	esta	carga.	Por	ejemplo	en	el	caso	de	la	prisión	preventiva	es	el	fiscal	y	el	deberá	al	menos	tener	un	antecedente	para	cada	requisito	legal,	si	no	cuenta	con	ninguno,	el	caso	por	lógica	jurídica	estaría	perdido;	pero	igual	sucede	con	la	defensa	si	por	ejemplo	se	ha	dictado	ya	la	prisión	preventiva	y	apela.	Otro	aspecto	central,	es	la	distinción	entre	aquellos	puntos	que	constituyen	requisitos	legales,	de	aquellos	que	solo	son	temas	relevantes	para	la	discusión	pero	que	no	adquieren	esta	categoría.	Por	ejemplo,	puede	ser	que	el	fiscal	no	tenga	ningún	antecedente	que	le	permitan	afirmar	que	el	sujeto	tiene	un	bajo	arraigo	social,	sin	embargo	puede	ganar	la	discusión	de	la	prisión	preventiva;	esta	realidad	se	presenta	en	razón	de	que	al	no	ser	un	requisito	legal	que	deba	satisfacerse,	este	hecho	no	determina	el	resultado	del	tema	en	litigio,	debido	a	que	hay	otros	factores	que	en	conjunto	pueden	determinar	que	si	exista	la	necesidad	cautelar	y	se	justifique	esta	medida;	por	ejemplo,	en	el	caso	con	el	que	se	ha	trabajado,	podría	ser	que	a	pesar	de	que	el	Sr.	Cáceres	tenga	un	alto	arraigo	social	y	por	tanto	no	haya	elementos	que	debiliten	su	postura	en	este	tema,	el	incentivo	de	fuga	por	la	pena	elevada	que	conlleva	el	delito	y	los	actos	anteriores	lleven	a	que	el	juzgador	considere	que	es	necesario	privarle	de	la	libertad	para	garantizar	su	presencia	en	juicio.	19
Este	tema	se	tratará	a	profundidad	en	los	próximos	capítulos	porque	se	analiza	cada	uno	de	los	temas	de	forma	integral.	La	situación	de	la	parte	que	no	tiene	la	carga	de	la	prueba	es	diversa,	ella	se	encuentra	en	una	posición	que	en	principio	debería	ser	más	cómoda,	porque	le	basta	con	demostrar	que	uno	de	los	requisitos	legales	no	se	cumple,	para	ganar	el	tema	en	litigio.	Con	respecto	al	análisis	de	la	efectividad	de	los	hechos	en	la	discusión	concreta,	dentro	de	un	sistema	oral	esta	valoración	queda	confiada	a	la	sana	crítica	del	juzgador,	en	ese	sentido	cualquier	esfuerzo	por	establecer	normas	fijas	de	tasación	entran	en	confrontación	con	el	modelo	procesal	adoptado.	Esta	regla	no	se	opone	a	la	existencia	de	ciertos	criterios	que	la	experiencia	han	mostrado	que	suelen	servir	a	los	juzgadores	al	momento	de	valorar	el	caso	concreto	y,	que	por	este	motivo	son	de	utilidad	para	que	los	litigantes	estructuren	un	discurso	efectivo.	La	experiencia	muestra	que	suelen	pesar	dos	criterios:	el	nivel	de	relación	del	antecedente	con	la	línea	que	se	trata	de	demostrar	y	la	calidad	de	la	evidencia	que	la	respalda.	El	análisis	del	último	tema	tocado	en	el	párrafo	anterior,	nos	lleva	a	la	tercera	esfera	que	debe	manejar	un	litigante,	el	mundo	de	la	evidencia.	Existe	una	máxima	en	litigio	oral	que	no	debe	ser	olvidada	por	el	litigante:	“argumento	sin	evidencia	no	es	un	argumento”;	esta	frase	conlleva	una	realidad	los	antecedentes	deben	ser	respaldados	por	uno	o	más	medios	probatorios.	emas	1	Legalidad	de	la	detención	Puntos	Sub-­‐puntos	Antecedentes	Evidencia	favorable	Antecedentes	contrarios	Evidencia	contraria	Antecedentes	pendientes	1.1.Fla-­‐
grancia	Alberto	Cáceres	transportaba	clorhidrato	de	cocaína	Parte	policial	Droga	Chompa	Ata	de	pesaje	Prueba	de	campo	2.1	Hechos	2.2	Derecho	Tipo	penal	Calidad	Grado	Alberto	Cáceres	transportaba	clorhidrato	de	cocaína	Parte	policial	Versión	sospechoso	Droga	Examen	químico	Chompa	El	peso	de	clorhidrato	de	cocaína	es	1580	gr.	Acta	de	pesaje	Ingresó	a	los	filtros	de	seguridad	aeropuerto	Parte	policial	Intento	embarcarse	en	un	vuelo	internacional	Parte	policial	Alberto	Cáceres	tiene	un	alto	incentivo	de	fuga	por	que	enfrenta	una	pena	máxima	16	años	Ley	Pena	probable	es	muy	inferior	Antecedentes	policiales	1.2	Cuasi	Flagran-­‐cia	1.3	Orden	judicial	2	Instrucción	fiscal	3	Prisión	preventiva	3.1	Supuesto	material	3.2	Necesi-­‐
dad	de	cautela	Existencia	delito	y	Responsa-­‐
bilidad	imputado	Incentivos	Arraigo	social	4	Cierre	investi
gación	Actos	revelen	lealtad	justicia	Antece-­‐
dentes	Prueba	de	campo	Solicitud	toma	de	versión	Posee	oficina	arquitectura	con	4	dependientes	Registro	de	la	Policía	Certificados	SRI	y	Seguro	social	Versión	sospechoso	Escritura	Versión	sospechoso	Ha	vivido	toda	la	vida	en	la	ciudad	Versión	sospechoso	Esposo,	padre	y	tiene	4	hijos	dependientes	Cédulas	dula	de	identidad	de	toda	la	familia	Record	policial	Casa	propia	desde	hace	10	años	Tiene	un	arresto	anterior	El	peso	de	clorhidrato	es	1580	gr.	Versión	sospechoso	No	tiene	antecedentes	penales	Versión	sospechoso	Desea	reconocer	responsabilidad	Solicitud	toma	de	versión	Versión	sospechoso	Pendientes	Examen	químico	c)
Elaboración	de	líneas	de	litigio	provisionales.-­‐	Con	una	visión	clara	de	los	puntos	en	discusión,	antecedentes	y	evidencia,	se	puede	ensayar	ya	el	primer	intento	por	determinar	las	posibles	líneas	de	litigio	con	que	se	podría	contar	de	acuerdo	a	la	evidencia;	como	se	puede	ver	los	elementos	de	convicción	dibujan	un	escenario	con	márgenes	limitados.	Por	ejemplo,	si	para	efectos	gráficos	se	centra	el	análisis	solo	en	el	peligro	de	fuga,	en	el	caso	del	fiscal,	básicamente	enfrenta	el	siguiente	panorama.	En	el	tópico	de	incentivos	para	fugarse,	cuenta	con	un	antecedente	fuerte	que	le	permitiría	estructurar	una	línea	de	litigio	como	la	que	sigue:	“dado	el	alto	incentivo	que	significa	una	pena	probable	de	16	años,	es	previsible	que	el	Sr.	Cáceres	se	va	a	fugar	si	no	se	dicta	la	prisión	preventiva”.	Con	respecto	al	arraigo	social	el	fiscal	deberá	reconocer	que	el	Sr.	Cáceres	cuenta	con	un	nivel	de	arraigo	social	considerable	y	que	no	le	es	posible	realizar	una	línea	afirmativa	propia	que	justifique	su	pretensión.	Por	último	con	respecto,	a	actos	anteriores,	el	fiscal	dispone	de	un	solo	antecedente	que	le	permite	armar	una	línea	de	litigio,	dentro	de	esos	márgenes,	la	línea	que	se	pudiera	estructurar	consistiría	en	que:	“La	detención	anterior	que	presenta	el	imputado	sumado	al	actual	delito,	muestran	la	existencia	de	actos	anteriores	que	revelan	poca	lealtad	a	la	justicia”.	d) Prever	los	posibles	cuestionamientos	y	preparar	la	confrontación.-­‐	Dado	que	un	sistema	acusatorio	se	basa	en	una	confrontación	de	dos	partes	con	intereses	contrapuestos	y,	el	prever	los	riesgos	que	conlleva	cada	línea	se	vuelve	una	tarea	imprescindible.	Resulta	poco	profesional,	la	actitud	de	que	el	litigante	pretenda	que	por	no	introducir	ciertos	antecedentes	o	posibles	interpretaciones	de	la	realidad	del	caso,	de	manera	necesaria	ello	implicará	que	no	van	a	salir	en	la	audiencia;	cuando	la	lógica	adversarial	suele	conllevar	a	que	mientras	más	incómodos	se	vuelven	ciertos	puntos	o	enfoques	para	nuestra	línea	de	litigio,	mayor	es	el	interés	que	suelen	tomar	para	la	otra	parte.	Por	ello	un	trabajo	de	planificación	serio,	no	puede	dejar	al	azar	un	aspecto	que	puede	variar	de	manera	radical	el	tablero	en	el	que	se	resuelve	el	pleito,	en	este	punto	es	cuando	toma	interés	las	columnas	referidas	a	los	antecedentes	y	evidencia	con	que	cuenta	la	contraparte.	Si	para	efectos	gráficos,	se	sigue	con	el	análisis	del	ejemplo	iniciado,	y	se	toma	la	línea	de	litigio	referida	a	las	actitudes	previas,	se	observará	que	puede	ser	objeto	de	los	3	tipos	de	ataque	que	habitualmente	se	presentan:	el	primero	consistiría	en	refutar	la	evidencia	o	deslegitimarla,	en	este	caso	se	podría	sostener	que	una	detención	no	demuestra	que	haya	cometido	un	ilícito,	la	única	realidad	es	que	mi	cliente	nunca	ha	sido	condenado.	El	segundo,	puede	conllevar	aceptar	el	hecho	pero	superponer	otra	teoría,	es	cierto	que	fue	detenido,	pero,	también	lo	es	que	no	fue	condenado,	por	tanto	lo	único	que	esta	evidencia	demuestra	es	que	mi	cliente	fue	víctima	de	una	detención	injusta.	Por	último,	se	puede	atacar	la	relación	entre	el	antecedente	y	la	línea	de	litigio,	por	ejemplo	tal	vez	se	podrá	enfrentar	con	una	argumentación	como	la	que	sigue:	¿acaso	es	justo	decir	que	toda	persona	que	ha	cometido	una	infracción	de	tránsito	tiene	una	conducta	anterior	divorciada	de	los	valores	del	derecho?,	es	más	¿una	detención	sin	una	condena	demuestra	que	mi	cliente	realmente	cometió	un	ilícito?,	por	último,	¿de	una	detención	anterior	por	un	delito	de	tránsito	es	justo	que	el	fiscal	concluya	que	mi	cliente	no	se	va	a	presentar	al	juicio	por	esta	causa?,	su	señoría	ni	la	evidencia	guarda	relación	con	el	argumento,	ni	el	argumento	con	el	punto	en	discusión,	valore	usted	el	peso	de	esta	postura.	En	tanto	que	la	línea	de	litigio	referida	al	incentivo	de	fuga,	no	es	tan	fácil	de	ser	cuestionada.	Por	ejemplo	es	probable	que	la	defensa	pretenda	disputar	la	real	magnitud	del	incentivo	de	fuga;	para	ello	puede	sumar	dos	factores:	el	primero,	el	que	la	pena	no	es	tan	grave	como	el	fiscal	sostiene,	porque	en	esta	caso	concreto	para	el	momento	del	juicio	es	previsible	que	van	a	existir	dos	atenuantes	y	no	hay	razones	para	creer	que	hayan	agravantes,	en	concreto	el	que	la	conducta	anterior	del	sujeto	revela	no	tratarse	de	un	individuo	peligroso	y,	la	versión	que	se	ha	pedido	y	en	la	que	se	reconocerá	la	responsabilidad,	incluso	se	podría	señalar	que	si	no	se	ha	configurado	es	porque	la	Fiscalía	no	tomo	la	versión	con	anterioridad;	bajo	estos	argumentos	se	plantearía	que:	la	pena	probable	sería	de	8	a	12	años	y	no	de	12	a	16	años.	El	segundo	punto,	partiría	del	anterior	para	centrarse	en	que	la	pena	probable	en	este	caso	concreto,	debido	a	la	falta	de	antecedentes	penales	y	escasa	cantidad	de	droga,	es	la	menor	y	no	la	máxima,	por	tanto,	el	incentivo	real	lleva	a	que	sea	muy	inferior	porque	la	pena	probable	sería	de	8	años.	Como	tercer	punto	se	podría	a	un	hilar	más	fino	y	sostener,	que	como	en	el	Ecuador	está	vigente	el	2	por	1,	el	tiempo	que	pasaría	privado	de	libertad	es	de	4	años;	como	se	puede	ver	el	incentivo	con	respecto	a	la	pena	máxima	inicial,	se	ha	logrado	disminuir	a	la	cuarta	parte	por	tanto	constituiría	un	ataque	fuerte	y	bien	encaminado.	e) Adopción	de	resoluciones.-­‐	Solo	una	vez	que	se	cuenta	con	información	a	este	nivel	de	detalle,	es	posible	adoptar	resoluciones	de	manera	técnica,	las	mismas	que	se	ubican	a	distintos	niveles.	Por	ejemplo,	dados	los	diversos	temas	de	discusión,	el	fiscal	está	en	condiciones	de	adoptar	las	siguientes	resoluciones:	la	detención	es	legal,	iniciar	la	instrucción	fiscal,	pedir	medidas	cautelares	y	en	concreto	prisión	preventiva,	en	caso	de	se	le	conceda	solicitar	el	tiempo	que	va	requerir	para	cerrar	la	investigación.	También	se	debe	prever	las	estrategias	que	se	utilizarán	si	la	contraparte	decide	plantear	algún	otro	tema;	imaginemos	es	un	delito	contra	lo	propiedad	sancionado	con	prisión,	es	posible	entre	otras	alternativas	que	el	defensor	proponga	un	acuerdo	previo	tal	como:	suspensión	condicional	del	procedimiento,	procedimiento	abreviado,	acuerdo	preparatorio	o	conversión	o,	incluso	en	materia	de	medidas	cautelares	podría	poner	en	la	mesa	la	caución;	dentro	de	cada	tema,	el	litigante	debe	tener	de	antemano	claridad	sobre	la	estrategia	que	va	a	adoptar;	por	ejemplo,	¿se	va	a	aceptar	cualquier	vía	alternativa	al	juicio	oral?,	¿cuál	de	ellas	en	este	caso	es	la	primera	opción?,	¿en	qué	condiciones	aceptaría?.	En	el	ejemplo	que	se	ha	trabajado	la	matriz	final	quedaría	constituida	de	la	siguiente	manera:	Temas	1	Legalidad	de	la	detención	Puntos	Sub-­‐puntos	Antecedentes	Evidencia	favorable	Antecedentes	contrarios	Evidencia	contraria	Antecdentes	pendientes	Decisiones	1.1.Fla-­‐
grancia	Alberto	Cáceres	transportaba	clorhidrato	de	cocaína	Parte	policial	Droga	Chompa	Ata	de	pesaje	Detención	Legal	por	flagrancia	Prueba	de	campo	2.1	Hechos	2.2	Derecho	Tipo	penal	Calidad	Grado	Alberto	Cáceres	transportaba	clorhidrato	de	cocaína	Parte	policial	Droga	Versión	sospechoso	Chompa	Examen	químico	1.2	Cuasi	Flagran-­‐cia	1.3	Orden	judicial	2	Instrucción	fiscal	3	Prisión	preventiva	3.1	Supuesto	material	3.2	Necesi-­‐
dentes	Prueba	de	campo	El	peso	de	clorhidrato	de	cocaína	es	1580	gr.	Acta	de	pesaje	Ingresó	a	los	filtros	de	seguridad	aeropuerto	Parte	policial	Intento	embarcarse	en	un	vuelo	internacional	Parte	policial	Alberto	Cáceres	tiene	un	alto	incentivo	de	fuga	por	que	enfrenta	una	pena	máxima	16	años	Ley	Pena	probable	es	muy	inferior	Antecedentes	policiales	Solicitud	toma	de	versión	Posee	oficina	arquitectura	con	4	dependientes	Registro	de	la	Policía	Certificados	SRI	y	Seguro	social	Versión	sospechoso	Ha	vivido	toda	la	vida	en	la	ciudad	Versión	sospechoso	Esposo,	padre	y	tiene	4	hijos	dependientes	No	tiene	antecedentes	penales	Desea	reconocer	responsabilidad	Cédulas	dula	de	identidad	de	toda	la	familia	Record	policial	Solicitud	toma	de	versión	Versión	sospechoso	Autor	Consuma-­‐
do	Solicitar	prisión	preventiva	Versión	sospechoso	Transpor-­‐
te	drogas	Escritura	Casa	propia	desde	hace	10	años	Tiene	un	arresto	anterior	El	peso	de	clorhidrato	de	cocaína	es	1580	gr.	Versión	sospechoso	(Descrip-­‐
ción)	Versión	sospechoso	10	días	Pendientes	Examen	químico	15	días	(total)	f) Estructurar	líneas	de	litigio.-­‐	Para	esta	construcción,	confluyen	todos	los	aportes	anteriores,	una	vez	adoptada	las	resoluciones	viene	la	labor	de	diseñar	las	líneas	de	litigio	definitivas	para	cada	tema.	En	el	cumplimiento	de	esta	tarea,	el	litigante	tiene	algunas	alternativas	que	resulta	de	interés	analizarlas:	Se	puede	integrar	líneas	con	el	fin	de	estructurar	una	línea	más	completa,	por	ejemplo	en	este	caso	podría	sumar	las	dos	alternativas	que	fueron	analizadas:	“Existe	un	alto	incentivo	de	fuga,	porque	el	delito	que	se	le	imputa	conlleva	una	pena	máxima	de	16	años;	además	la	detención	anterior	que	presenta	el	imputado	sumado	al	actual	delito,	muestran	la	existencia	de	actos	anteriores	de	poca	lealtad	a	los	valores	de	justicia,	todo	ello	justifica	la	necesidad	de	privarle	de	la	libertad	para	asegurar	su	presencia	a	juicio”.	Es	posible	excluir	líneas,	esta	decisión	se	basa	generalmente	en	dos	factores:	el	primero	basado,	en	el	criterio	de	coherencia;	pocas	cosas	pueden	ser	más	perjudiciales	como	introducir	líneas	o	evidencia	que	le	sustente	incoherentes	entre	sí,	porque	como	se	anotó	son	altos	los	costos	que	en	materia	de	convicción	trae	aparejado	este	error;	en	el	ejemplo	a	este	nivel	no	parece	haber	problemas	porque	no	hay	incoherencias	entre	las	líneas	escogidas.	El	segundo	criterio	es	el	de	efectividad,	el	mismo	que	parte	de	la	constatación	de	que	no	todas	las	líneas	concebidas	de	manera	integral	presentan	un	mismo	nivel	de	calidad;	se	tiene	que	tener	presente	que	el	resultado	al	unir	dos	líneas	de	litigio,	una	de	alta	calidad	y	otra	de	baja,	no	es	necesariamente	el	conseguir	un	resultado	producido	por	una	suma	matemática;	más	bien,	suele	ser	común	que	se	asemeje	más	a	una	operación	de	promediar	los	dos	resultados;	desde	el	punto	de	vista	práctico	esta	decisión	de	manera	frecuente	equivaldría	a	deslucir	la	línea	de	litigio	de	mayor	fortaleza.	En	el	caso	utilizado,	por	ejemplo,	el	análisis	de	fortaleza	de	la	línea	de	litigio	referida	a	hechos	anteriores	muestra	que	esta	postura	tiene	una	debilidad	profunda,	de	esgrimirse	se	generaría	un	blanco	fácil	para	múltiples	embates	muy	difíciles	de	ser	neutralizados,	por	tanto,	no	sería	una	mala	idea	quedarse	simplemente	con	la	primera	línea.	Como	se	puede	ver	a	este	nivel,	la	planificación	estratégica,	permite	precautelar	el	no	plantear	combates	en	campos	de	batalla	poco	promisorios	y	evitar	enfrentarse	con	las	mejores	armas	del	rival.	Por	último,	en	muchas	ocasiones	resulta	una	estrategia	con	un	alto	potencial,	el	estructurar	líneas	abarcativas	incluso	de	las	líneas	de	litigio	de	la	otra	parte.	Por	ejemplo	en	este	caso,	es	previsible	que	dado	los	fuertes	antecedentes	que	la	defensa	cuenta	para	argumentar	un	alto	arraigo	social,	utilice	este	elemento	para	cuestionar	la	necesidad	de	la	prisión	preventiva,	en	este	sentido	la	Fiscalía	podría	intentar	una	estrategia	como	la	siguiente:	“A	pesar	de	que	se	reconoce	un	cierto	arraigo	social,	el	alto	incentivo	de	fuga,	dado	que	el	delito	que	se	le	imputa	conlleva	una	pena	máxima	de	16	años	obliga	a	adoptar	la	prisión	preventiva”.	Esta	estrategia	suele	traer	ventajas	como	el	otorgar	una	posición	más	ecuánime	y	fuerte	al	litigante,	porque	no	solo	se	hace	cargo	de	la	evidencia	que	le	favorece,	sino	que	de	manera	adicional	se	ocupa	de	la	que	le	afecta;	factor	que	conlleva	ventajas	en	materia	de	convicción.	Eso	sí	es	importante	anotar	que	este	tipo	de	estrategia,	requiere	en	su	ejecución	de	una	labor	adicional	de	argumentación,	en	el	sentido	de	explicar	cuáles	son	los	motivos	por	lo	que	su	tesis	primar	sobre	la	del	adversario.	g) Armar	esquemas	de	argumentación.-­‐	Una	vez	que	se	ha	diseñado	las	líneas	para	cada	tema,	se	debe	trabajar	en	escoger	la	información	relevante	para	cada	uno	de	sus	puntos,	por	ejemplo,	se	deberá	visualizar	si	tiene	reglas	jurídicas	que	satisfacer,	un	estándar	que	debe	superar,	hechos	del	caso	que	permiten	demostrar	las	aseveraciones	realizadas	y	la	evidencia	que	la	sustenta.	Por	tanto	armar	una	argumentación	efectiva	pasa	por	crear	un	discurso	coherente	y	ordenado	que	amalgame	la	información	jurídica,	fáctica	y	probatgoria.	En	este	punto	se	puede	constatar	uno	de	los	errores	que	de	manera	tradicional	cometen	los	litigantes	que	se	alejan	del	uso	de	una	metodología,	suelen	saltarse	los	pasos	de	una	construcción	ordenada	y	por	ejemplo	existe	la	tendencia	de	no	haber	trabajado	sobre	los	hechos	y	la	evidencia,	y	la	argumentación	suele	quedarse	en	la	cita	de	normas	jurídicas	que	no	satisfacen	los	requerimientos	del	juzgador.	h) Estructurar	planes	de	contingencia.-­‐	Al	momento	de	sopesar	el	peso	de	cada	evidencia,	se	anotó	la	relevancia	del	análisis	de	los	antecedentes	de	la	otra	parte,	para	efectos	de	estructurar	la	estrategia.	Pero,	desde	luego	el	trabajo	del	litigante	no	se	satisface	con	percibir	los	posibles	riesgos	y	no	buscarlos,	requiere	alternativas	para	enfrentar	estas	contingencias	o	al	menos	minimizar	su	impacto.	Por	ejemplo,	con	respecto	al	ataque	a	la	real	pena	que	enfrentaría	el	Sr.	Cáceres,	se	podría	argumentar	que:	en	este	momento	no	existen	dos	atenuantes	y	la	pena	previsible	es	de	12	a	16	años	y	que	no	existe	ninguna	razón	que	haga	previsible	que	va	a	confesar	su	responsabilidad,	por	tanto,	en	este	momento	no	se	puede	tomar	en	cuenta	la	pena	reducida;	con	respecto	a	la	segunda	parte	de	la	argumentación	referida	a	la	poca	cantidad	de	droga,	resulta	que	1.580	gramos	de	clorhidrato	de	cocaína	en	el	mercado	de	Holanda,	tiene	un	valor	aproximado	de	15.000	dólares,	por	tanto	no	se	trata	de	una	escasa	cantidad,	además	que	en	este	caso	es	transporte	internacional	y	un	tribunal	va	a	valorar	esta	realidad	y	no	es	previsible	que	se	incline	por	el	mínimo	de	la	pena;	el	haber	previsto	respuestas	para	los	posibles,	embates,	es	una	herramienta	que	otorga	seguridad	al	litigio.	3.1.4	Revisar	la	coherencia	de	todas	las	líneas	de	litigio	En	razón	de	que	una	audiencia	en	etapa	previa	al	juicio,	es	de	naturaleza	múltiple	en	sus	objetivos,	es	necesario	hacer	un	examen	final	para	observar	la	coherencia	entre	todas	las	líneas	de	litigio	sostenidas	en	los	distintos	temas,	e	incluso	con	las	posiciones	defendidas	en	audiencias	anteriores	de	ser	el	caso.	Ya	que	uno	de	los	criterios	que	más	incide	para	efectos	de	conseguir	ganar	la	convicción	del	juzgador	es	la	coherencia	interna	del	discurso.	Por	ejemplo,	imaginemos	que	como	Fiscalía	sostuvo	que	el	escaso	patrimonio	del	acusado	como	uno	de	los	elementos	para	justificar	un	bajo	arraigo	social,	resulta	inaceptable	que	cuando	se	discute	la	caución	intente	sostener	el	alto	estatus	económico	del	imputado,	como	uno	de	los	motivos	para	que	se	fije	un	monto	elevado.	3.2	Litigio	en	base	a	reglas	y	estándares	En	mayor	y	menor	grado	la	normativa	jurídica,	siempre	estará	constituido	por	dos	componentes;	tanto	reglas	como	estándares;	un	litigio	efectivo	demanda	saber	trabajar	con	comodidad	en	estos	dos	niveles.	El	primer	nivel	constituye	el	de	las	reglas,	se	trata	de	mandatos	de	carácter	general	que	en	principio	parecen	demandar	de	un	examen	sencillo,	si	el	caso	se	adecúa	o	no	al	mandato	legal,	así	por	ejemplo,	frente	a	la	atenuante	de	la	confesión	espontánea,	el	análisis	se	limitaría	a	establecer	si	el	imputado	dio	o	no	la	versión	en	que	se	reconoce	el	delito	investigado.	En	principio	nuestro	sistema	ha	funcionado	como	si	el	administrar	justicia	se	tratase	de	la	labor	aséptica	que	se	circunscribe	a	constatar	la	adecuación	del	caso	a	la	regla,	esta	visión	equivale	a	tratar	la	realidad	por	así	decirlo	en	blanco	y	negro:	cumple	o	no	cumple.	Esta	filosofía	resulta	bastante	cómoda	porque	simplifica	de	manera	radical	la	labor	de	administrar	justicia	y	desde	luego	de	litigar;	pero	cuando	se	la	lleva	a	la	práctica,	su	aplicación	revela	que	es	insuficiente,	porque	su	visión	dicotómica	resulta	insuficiente	para	hacerse	cargo	de	la	diversidad	de	matices	que	comporta	la	realidad.	Por	ejemplo	la	regla	que	fue	citada	y	que	aparentemente	no	demandaba	de	mayor	análisis,	comienza	a	volverse	bastante	más	problemática	cuando	la	vida	diaria	comienza	a	mostrar	diversidad	de	supuestos	que	tiene	que	enfrentar;	para	efectos	gráficos	se	plasmará	unos	cuantos	supuestos	referidos	de	manera	exclusiva	solo	el	calificativo	de	“espontánea”	que	la	confesión	debe	reunir20:	20
Igual	se	puede	problematizar	con	respecto	a	que	se	entiende	por	confesión	o	por	que	esta	sea	verdadera.	1. Antes	de	que	se	inicie	investigación	por	este	caso,	el	responsable	se	presenta	ante	la	policía	confiesa	el	ilícito	y	se	entrega.	2. Cuando	se	la	ha	detenido	y	de	manera	inmediata	a	pesar	de	no	haber	evidencia	relevante	contra	él,	accede	a	dar	su	versión	y	reconoce	el	ilícito.	3. Una	vez	detenido	y	cuando	ha	constatado	que	como	evidencia	en	su	contra	existe	una	grabación	de	la	cámara	de	seguridad	donde	se	le	observa	de	manera	clara	cometiendo	el	ilícito,	otorga	se	versión	en	la	que	reconoce	los	hechos.	4. Cuando	se	la	ha	detenido,	se	ha	acogido	en	primera	instancia	al	derecho	al	silencio	y	luego	al	constatar	la	existencia	de	la	grabación	de	la	cámara	de	seguridad	decide	solicitar	que	se	le	tome	la	versión	y	reconoce	el	ilícito.	5. En	primera	instancia	otorgó	una	versión	negando	todos	los	hechos	y	sin	que	exista	evidencia	relevante,	decide	retractarse	y	reconocer	el	ilícito.	6. Aceptó	su	responsabilidad	luego	de	un	procedimiento	policial	donde	existió	cohesión	psicológica.	7. En	un	primer	momento	otorgó	una	versión	en	la	que	niega	haber	cometido	el	ilícito,	luego	en	un	segundo	momento,	al	constatar	la	existencia	de	la	grabación	de	la	cámara	de	seguridad	decide	solicitar	que	se	le	tome	la	versión	y	confiesa	el	ilícito.	8. Si	en	un	primer	momento	reconoció	el	ilícito	y	pide	ampliación	de	su	versión	y	niega	los	hechos.	9. El	imputado	reconoció	el	ilícito	dentro	de	un	fallido	procedimiento	abreviado,	pero	cuando	el	juez	resolvió	que	se	siguiese	con	el	trámite	regular	se	acogió	al	derecho	al	silencio.	Como	se	puede	ver	el	determinar	la	aplicabilidad	de	los	hechos	a	la	regla,	no	se	satisface	exclusivamente	con	tomar	el	“tenor	literal”	del	artículo,	para	administrar	justicia	no	basta	un	diccionario	de	la	real	academia	de	lengua	o	una	enciclopedia	jurídica,	demanda	una	labor	de	construcción	de	niveles	de	exigencia;	de	hecho,	en	la	práctica	el	resultado	de	esta	tarea	es	la	que	va	a	determinar	el	real	contenido	de	la	norma	y	si	el	caso	concreto	cumple	con	ese	nivel	de	exigencia.	Es	útil	tratar	con	más	profundidad	la	supuesta	asepsia	judicial;	en	si	no	suele	ser	una	postura	ideológica	clara	si	no	un	discurso	legitimante	de	cualquiera	de	ellas.	Debido	a	que	bajo	esta	etiqueta	se	puede	justificar	incluso	las	posiciones	que	por	extremas	parecen	bastante	absurdas,	por	ejemplo:	como	la	ley	habla	de	una	confesión	espontánea	y	en	todos	los	casos	hubo	un	pronunciamiento	en	el	que	se	reconocío	la	responsabilidad,	se	puede	argüir	la	textualidad	literal	para	aceptar	todas;	pero,	también	se	puede	conseguir	el	efecto	contrario	con	el	mismo	discurso,	como	en	ninguno	de	los	casos	se	ha	demostrado	de	que	efectivamente	se	trate	de	una	declaración	“espontánea”	y	de	que	no	se	haya	intentado	sacar	una	ventaja	de	la	administración	de	justicia,	se	puede	negar	todas;	desde	luego,	si	ello	se	puede	hacer	con	los	extremos,	también	es	posible	de	adoptar	cualquier	posición	intermedia.	Más	interesante	que	ver	la	razonabilidad	de	estas	argumentaciones	que	pueden	tener	estas	posiciones,	es	importante	relevar	que	el	adoptarlas	sin	lugar	a	dudas	significa	una	toma	de	posición,	en	el	primer	caso	con	el	listón	en	extremo	bajo	y	el	segundo	a	la	inversa,	pero	es	innegable	que	resulta	imposible,	abstraerse	de	adoptar	un	criterio	y	resolver	si	el	caso	concreto	cumple	o	no	con	la	exigencia	establecida.	Por	tanto	el	real	efecto,	del	discurso	aséptico	no	consiste	en	evitar	la	labor	de	interpretativa,	si	no	evitar	explicitar	el	estándar	elegido	y	motivar	porque	el	caso	concreto	cumple	o	no	la	exigencia	establecida.	El	trabajar	en	un	segundo	nivel,	esto	es	en	el	referente	a	estándares,	permite	transparentar	el	hecho	de	que	cada	norma	concreta	admite	múltiples	interpretaciones	posibles,	el	momento	en	el	que	se	la	somete	a	una	gama	tan	diversa	de	casos	y	circunstancias;	además,	un	nivel	de	realismo	obliga	a	reconocer	que	entre	estas	interpretaciones	existen	mejores	formas	de	entender	la	norma	en	comparación	a	otras.	Es	importante	tener	claro	que	esta	realidad	no	se	debe	a	una	estructura	particular	de	una	norma,	sino	que	es	una	consecuencia	directa	de	una	característica	esencial	de	la	ley:	la	generalidad.	Para	construir	referentes	concretos	que	permitan	otorgar	contenido	a	la	reglas,	es	importante	buscar	criterios	que	le	otorguen	un	marco	de	previsibilidad	y	adecuación	de	las	normas	a	las	circunstancias	concretas	de	los	casos.	Para	realizar	esta	labor	el	primer	punto	que	deberían	tener	en	cuenta	los	juzgadores,	es	que	las	normas	legales	no	se	hacen	de	forma	arbitraria,	detrás	de	ellas	hay	principios,	valores	o	intereses	sociales	que	intentan	ser	defendidos,	los	mismos	que	a	la	larga	son	la	razón	de	ser	de	las	normas,	por	ello	una	labor	integral	de	administrar	justicia,	no	puede	desentenderse	de	la	razón	de	ser	de	la	ley	sin	caer	en	el	riesgo	de	caricaturizarla21.	La	elaboración	de	estándares	es	una	labor	imposible	de	ser	realizada	en	abstracto,	es	una	tarea	que	de	manera	necesaria	debe	ser	cumplida	dentro	de	un	contexto	concreto,	no	existe	forma	que	se	pueda	escoger	la	versión	que	mejor	consigue	la	realización	de	la	cosmovisión	que	el	sistema	penal	persigue,	si	no	mediante	la	valoración	de	las	circunstancias	del	caso	concreto	y	los	intereses	que	entran	en	juego.	El	problema	surge	porque	la	realización	de	esta	filosofía,	no	es	una	tarea	pacífica,	frecuentemente	se	constata	que	los	valores	no	necesariamente	corren	por	una	misma	vía,	en	ocasiones	21
En	el	fondo	este	el	motivo	entran	en	competencia	y	hasta	en	franca	contradicción.	Esta	labor	requiere	ponderar,	buscar	puntos	de	acuerdo	y	otorgar	un	peso	concreto	a	cada	uno	de	los	valores	en	juego,	pero	esta	labor	es	imposible	realizar	sin	tomar	en	cuenta	las	circunstancias	reales	que	introduce	la	csuaistica.	Para	efectos	gráficos,	es	útil	plantear	un	par	de	reflexiones	a	partir	de	los	supuestos	que	se	enumeraron,	para	mostrar	lo	complejo	que	puede	ser	interpretar	el	alcance	de	la	norma	referida	a	las	grabaciones	sin	orden	judicial:	en	el	supuesto	recogido	en	el	numeral	6,	existe	una	confrontación	entre	la	voluntariedad	de	la	confesión	y	la	necesidad	de	evitar	que	el	estado	saque	ventaja	de	su	propio	accionar	ilegal;	es	cierto	que	la	coerción	sicológica	ejercida	por	la	policía	limita	de	manera	fuerte	la	libertad	y,	que	esta	es	un	componente	innegable	espontaneidad	exigida	en	la	norma,	pero	a	pesar	de	ello,	¿será	legitimo	que	el	Ministerio	Público	argumente	la	coerción	como	causa	para	negar	a	la	víctima	el	beneficio	de	esta	atenuante,	porque	al	momento	de	reconocer	la	responsabilidad	su	accionar	no	fue	libre?.	De	la	misma	manera	también	existe	un	conflicto	de	valores	en	los	supuestos	recogidos	en	los	numerales	8	y	9,	porque	por	una	parte	concurre	un	interés	de	que	exista	una	colaboración	efectiva	con	la	justicia	y	por	otra,	la	voluntariedad	y	hasta	espontaneidad	con	la	que	pudo	haberse	dado	en	un	primer	momento	la	confesión;	debido	a	que	a	pesar	de	que	la	primera	versión	haya	sido	voluntaria	y	hasta	espontánea,	es	dudoso,	que	sea	legítimo	aplicar	esta	atenuante	en	supuestos,	en	los	que	esta	versión	no	puede	ser	considerada	para	el	juicio	-­‐efectuada	en	un	frustrado	procedimiento	abreviado-­‐	o	si	luego	mediado	una	nueva	versión	se	desdice	de	la	aceptación	inicial,	debido	a	que	son	circunstancias	que	afectan	el	interés	social	de	conseguir	una	colaboración	con	la	justicia.	Los	ejemplos	citados,	ponen	a	los	juzgadores	en	un	escenario	menos	seguro	pero	más	fecundo.	Muestra	como	el	adoptar	resoluciones	para	el	caso,	en	muchas	ocasiones	comporta	el	reconocer	un	conflicto	de	principios	y	demanda	de	labores	tales	como:	armonizar	los	intereses,	ponderar	su	alcance	y	buscar	un	pesaje	específico	sobre	que	valores	debe	primar	y	hasta	que	punto.	La	tarea	del	juzgador	adopta	una	nueva	dimensión	en	materia	de	creatividad	y	compromiso;	de	hecho,	este	enfoque,	comienza	a	dispar	el	abismo	creado	por	la	visión	tradicional	entre	ética	y	derecho.	El	enfoque	propuesto,	rompe	algunos	paradigmas	propios	de	nuestra	cultura	jurídica,	revelan	que	la	labor	de	administrar	justicia	no	es	una	tarea	neutra,	comporta	un	compromiso	político	con	valores	e	intereses;	muestra	de	manera	clara,	el	papel	trascendente	que	los	jueces	tiene	en	el	día	a	día	para	que	sus	resoluciones	se	conviertan	en	un	mecanismo	para	acercar	la	prestación	de	este	servicio	público,	a	ciertos	ejes	funcionales	de	un	estado	democrático	como,	la	realización	del	debido	proceso,	la	vigencia	de	los	derechos	humanos	y	la	filosofía	del	nuevo	proceso	penal.	De	hecho,	si	se	analiza	la	postura	supuestamente	aséptica	que	se	desentiende	de	esta	necesidad	social,	también	termina	por	producir	mensajes	políticos,	lamentablemente	ellos	suelen	ser	bastante	lejanos	a	los	intereses	sociales,	y	generalmente	terminan	por	mostrar	un	compromiso	con	posturas	tradicionalistas,	ritualistas	e	intereses	sectoriales	de	los	juzgadores.	En	la	última	época	existe	un	avance	significativo	en	esta	materia	dentro	de	la	legislación	ecuatoriana,	de	hecho	hoy	en	día	hay	normas	expresas	que	imponen	esta	filosofía,	por	ejemplo	en	el	artículo	2	de	la	Ley	orgánica	de	la	justicia	constitucional,	se	recoge	de	manera	expresa	la	interpretación	teleológica	a	partir	de	los	fines	de	la	norma	y,	el	principio	de	ponderación	como	medio	para	precautelar	el	equilibrio	en	los	intereses	en	juego.	Incluso	en	la	reforma	al	Código	de	procedimiento	penal,	referido	expresamente	a	las	resoluciones	de	incidentes	en	etapas	previas	al	juicio,	en	el	artículo	innumerado	cuarto,	que	consta	en	el	título	“Normas	generales	para	las	audiencias”	agregado	al	principio	del	libro	cuarto,	de	manera	expresa	establece	que	el	juez:	“para	resolver	los	incidentes	que	se	presenten	en	la	audiencia,	optará	por	aquello	que	más	favorezca	a	los	principios	del	debido	proceso,	del	sistema	acusatorio-­‐oral	y	la	realización	de	la	justicia”.	A	medida	que	esta	filosofía	legalmente	reconocida,	se	enraicé	en	nuestra	justicia	diaria,	no	solo	la	labor	de	los	juzgadores	se	verá	afectada,	surgirán	nuevos	requerimientos	para	una	accionar	efectivo	del	litigante.	Juez:	Señor	fiscal	usted	pidió	esta	audiencia.	Fiscal:	Si	su	señoría	la	razón	de	la	audiencia	es	para	abrir	la	formular	cargos	y	pedir	la	prisión	preventiva	contra	el	Señor	Pedro	Veloz.	Juez:	Fiscal	un	segundo.	Defensor	existe	alguna	alegación	sobre	la	legalidad	de	la	detención.	Defensor:	No	su	señoría.	Juez:	Continúe.	Fiscal:	Su	señoría,	la	Fiscalía	formula	cargos	contra	el	señor	Veloz	por	los	siguientes	hechos,	el	día	de	ayer	en	el	Mega	maxi	en	el	departamento	de	perfumería	tomo	7	perfumes	marca	kenzo	y	5	Carolina	Herrera,	todos	para	caballeros;	los	colocó	en	su	carrito	de	compras,	se	fue	a	un	vestidor	donde	abrió	las	envolturas,	boto	al	piso	las	cajas,	con	un	alicate	corto	los	dispositivos	que	tenían	forma	de	anillo	en	los	enbaces	y	que	activarían	la	alarma	si	se	intentaba	sacarlos,	paso	por	los	cajas	y	abandono	el	lugar.	Esto	hechos	constituyen	el	delito	con	fuerza	contra	las	cosas,	tipificado	en	el	artículo	550,	y	se	los	imputa	al	señor	Veloz	en	calidad	de	autor	y	en	grado	de	consumado.	Juez:	Defensor	o	Sr.	Veloz	alguna	duda.	Defensor:	No	su	señoría.	Fiscal:	Su	señoría	en	este	caso	concreto	se	tiene	evidencia	que	justifique	que	el	caso	va	a	llegar	a	juicio	ya	que	la	existencia	del	delito	y	la	vinculación	del	imputado	como	autor,	se	desprende	de	una	grabación	de	la	Cámara	de	seguridad	que	muestran	al	seño	Veloz	tomando	los	perfúmenes	y	el	ingresando	a	los	vestidores,	de	manera	adicional	se	cuenta	con	los	seguridades	cortadas	que	fueron	encontradas	en	dicho	vestidor,	la	versión	del	encargado	de	seguridad	que	da	cuenta	del	funcionamiento	y	las	seguridades	del	sistema	de	grabación	y	por	si	esto	fuera	poco	la	versión	del	propio	imputado	que	reconoce	los	hechos.	Juez:	Alguna	objeción	defensor.	Defensor:	No	su	señoría.	Fiscal:	Adicionalmente	en	este	caso	concreto	tenemos	buenas	razones	para	sostener	que	el	acusado	no	se	presentara	a	juicio,	en	primer	lugar	tiene	un	alto	incentivo	de	fuga,	en	este	caso	concreto	la	pena	máxima	aplicable	es	de	5	años.	Juez:	Algún	comentario	sobre	este	punto.	Defensor:	Sí	su	señoría,	no	es	cierto	que	la	pena	aplicable	en	este	caso	sea	de	cinco	años,	la	verdad	es	que	es	de	8	días,	debido	a	que	en	el	caso	concreto,	el	compañero	no	me	dejara	mentir	de	que	no	existen	agravantes	y	concurren	no	dos	sino	tres	atenuantes:	en	primer	lugar	no	tiene	antecedentes	policiales,	lo	cual	es	evidencia	suficiente	de	la	falta	de	peligrosidad	de	mi	cliente.	En	segundo	lugar,	como	el	fiscal	reconoció	mi	cliente	dio	una	versión	espontánea	donde	reconoció	el	ilícito	por	tanto	se	configura	la	atenuante	del	artículo	29	numeral	10.	Por	último;	el	precio	de	los	9	perfúmenes	que	alcanza	algo	menos	de	500	dólares	en	relación	al	patrimonio	que	poseen	los	dueños	de	Mega	maxi	que	también	son	de	la	Cadena	Supermaxi	es	insignificante;	por	tanto	también	se	configura	la	atenuante	regulada	en	el	numeral	12	del	artículo	29,	que	hace	referencia	al	pequeño	valor	del	daño	causado.	Fiscal:	Su	señoría,	la	fiscalía	atenuante	no	acepta	la	concurrencia	de	las	dos	últimas	atenuantes.	Con	respecto	a	la	confesión	que	otorgó	el	imputado,	el	compañero	no	me	dejará	mentir	que	en	un	primer	momento	el	imputado	se	negó	a	dar	su	versión,	solo	luego	que	el	defensor	analizó	la	evidencia,	allí	es	cuando	recibo	la	solicitud	de	tomarle	la	versión.	Por	tanto,	es	evidente	que	al	no	ser	una	versión	inmediata	si	no	premeditada,	en	este	caso	concreto	no	alcanza	el	estándar	requerido	para	que	sea	considerada	como	espontánea	como	lo	exige	la	ley.	Juez:	¿Es	cierto	lo	anotado	sobre	este	punto	por	el	fiscal?.	Defensor:	Si	su	señoría,	en	lo	referente	a	los	hechos.	Pero	el	estándar	que	quiere	atribuir	no	es	adecuado;	si	se	parte	de	que	la	razón	fundamental	de	ser	de	la	norma	es	fomentar	en	los	ciudadanos	actitudes	de	lealtad	con	la	administración	de	justicia,	resulta	absurdo	que	se	quiera	restringir	solo	a	la	versión	dada	inmediatamente	luego.	Si	se	toma	en	cuenta	los	restantes	valores	en	juego	atrás	de	esta	norma,	también	se	llega	a	la	misma	conclusión;	si	se	toma	como	referente	el	deseo	de	otorgar	efectividad	a	la	persecución	penal,	es	lógico	que	se	ve	favorecida	por	un	reconocimiento	expreso	de	la	comisión	sea	este	inmediato	o	luego	de	un	par	de	horas	como	sucedió	en	este	caso	resulta	igualmente	idóneo;	de	la	misma	forma	si	se	considera	la	certeza	y	calidad	de	la	resolución,	queda	claro	que	un	reconocimiento	expreso	del	imputado	contribuye	a	otorgar	otro	nivel	de	fiabilidad	a	cualquier	sentencia	judicial.	Es	más	su	señoría,	el	estándar	propuesto	por	el	compañero	es	incompatible,	con	la	norma,	porque	es	claro	que	si	hubiese	sido	determinante	para	el	legislador	el	que	la	versión	se	dé	enseguida,	hubiese	utilizado	la	formula	confesión	“inmediata”	y	no	“espontánea”.	Juez:	Algo	que	argumentar	sobre	este	punto.	Fiscal:	Si,	me	parece	que	el	compañero	saca	de	contexto	mis	palabras,	la	fiscalía	nunca	sostuvo	que	el	hecho	de	no	ser	inmediata	la	versión	hace	que	no	alcance	el	estándar	requerido	para	configurar	la	atenuante.	El	tema	pasa	por	una	cabal	protección	de	los	valores	que	el	mismo	compañero	arguyó,	es	claro	que	cuando	el	legislador	usa	la	palabra	espontanea	lo	hace	con	el	fin	de	garantizar	que	esta	confesión	sea	fruto	de	una	actitud	de	lealtad	con	la	justicia;	pero	en	este	caso	los	hechos	demuestran	que	este	compromiso	no	existe,	que	lejos	de	ello	hay	una	actitud	premeditada	de	sacar	ventaja,	debido	a	que	la	reacción	espontánea,	que	quedó	demostrada	en	el	primer	momento	no	fue	colaborar	con	la	justicia,	se	acogió	al	derecho	al	silencio.	Es	cierto	que	un	segundo	momento	dio	su	versión,	pero	que	medio	para	un	cambio	tan	repentino	de	actitud,	el	hecho	de	que	el	compañero	pudo	ver	que	existía	una	grabación	de	alta	calidad	que	de	manera	inequívoca	mostraba	la	comisión	del	ilícito;	la	real	intención	de	esta	declaración	es	sacar	ventaja	de	la	administración	de	justicia,	de	hecho	en	este	momento	queda	en	evidencia	que	es	una	estrategia	que	busca	evitar	la	privación	de	libertad	y	con	ello	obtener	incluso	la	oportunidad	de	evadir	el	juicio.	De	manera	adicional,	los	restantes	valores	tampoco	se	ven	favorecidos	dadas	las	circunstancias	concretas,	la	efectividad	del	sistema,	en	este	caso	su	señoría	con	una	grabación	como	la	anotada,	realmente	es	falaz	sostener	que	la	efectividad	de	la	justicia	penal	en	este	caso	puede	depender	de	la	confesión,	de	hecho	el	imputado	podría	el	día	de	juicio	acogerse	al	derecho	al	silencio	y	su	aporte	sería	nulo.	Lo	mismo	con	respecto	a	los	valores	de	la	certeza	y	calidad	de	las	resoluciones,	en	ambos	casos	el	aporte	al	caso	concreto	es	nulo,	porque	repito	hay	una	grabación	de	video.	Por	todo	lo	anotado,	en	este	caso	las	circunstancias	concretas	hacen	que	el	estándar	de	esta	atenuante	no	se	satisfaga.	Defensor:	Su	señoría,	quiero	hacer	notar	que	no	es	cierto	que	la	negativa	de	declarar	en	el	primer	momento,	sea	un	indicio	de	querer	evadir	la	justicia.	Esta	construcción	sin	evidencia	alguna	no	pasa	de	ser	especulaciones	del	compañero.	Me	parece	extraño	que	el	Ministerio	Público	quiera	introducir	un	estándar	tan	curioso	como	el	que	la	confesión	tenga	que	ser	inmediata;	su	señoría	el	aceptar	esta	interpretación	equivaldría	a	cerrar	la	puertas	a	las	decisiones	informadas	y	meditadas,	y	la	verdad	no	comprendo	cómo	esta	pretensión	se	compatibiliza	con	las	normas	del	debido	proceso.	Es	un	pilar	básico	de	un	estado	de	derecho,	el	garantizar	el	derecho	a	un	escenario	razonable	para	ejercer	la	defensa	y	ello	implica	al	menos	tener	un	espacio	de	tiempo	para	que	la	persona	pueda	resolver	si	se	acoge	o	no	al	silencio,	incluso	a	tranquilizar	su	ánimo	después	de	haber	sido	detenido,	su	señoría	en	este	caso	concreto	este	tiempo	fue	menos	de	3	horas,	¿usted	juzgue	si	este	es	un	motivo	legítimo	para	negar	la	concurrencia	de	esta	atenuante?.	Juez:	Algo	más.	Fiscal:	Sobre	este	punto	me	parece	que	está	todo	dicho.	Si	me	permite	me	gustaría	ocuparme	de	la	supuesta	tercera	atenuante.	El	compañero	ha	lanzado	una	cifra	por	demás	curiosa,	no	comprendo	cómo	obtiene	el	monto	de	500	dólares,	cuando	cada	perfume	Kenzo	se	vende	a	120	dólares	por	tanto	en	esta	marca	el	perjuicio	alcanza	los	840	dólares,	de	manera	adicional	en	la	marca	Carolina	Herrera	son	5	y	cada	uno	vale	100	dólares,	eso	quiere	decir	que	el	monto	es	de	1340	dólares	algo	menos	del	triple	de	la	cantidad	anotada	por	la	defensa.	Estoy	seguro	que	el	compañero	tendrá	pruebas	contundentes	para	su	cálculo,	por	mi	parte	dispongo	del	certificado	de	Mega	maxi	referente	a	los	presos.	Su	señoría	en	este	caso	también	se	debe	verificar	si	las	circunstancias	concretas	permiten	superar	el	estándar	establecido,	es	cierto	que	la	norma	habla	de:	“pequeño	valor	del	daño	causado	relativamente	a	las	posibilidades	del	ofendido”,	pero	para	crear	una	interpretación	acorde	a	los	valores	que	defiende	el	sistema,	hay	que	moverse	en	dos	niveles:	en	primer	lugar	debe	verificarse	que	el	daño	causado	realmente	es	bajo	y	en	un	segundo	nivel	esta	operación	ponerla	en	relación	al	ofendido.	Es	cierto	que	el	ofendido	tiene	importantes	recursos,	pero	antes	que	esta	consideración,	se	debe	analizar	si	el	daño	de	1340	dólares	es	objetivamente	bajo.	Su	señoría,	el	monto	que	se	le	imputa	es	casi	7	veces	mayor	al	salario	mínimo	vital	y	todos	sabemos	que	en	el	Ecuador	hay	muchas	personas	subempleadas	que	no	llegan	ni	a	eso.	¿En	la	sociedad	ecuatoriana	será	legítimo	establecer	como	estándar	para	un	atenuante	por	mínimo	daño	causado	una	suma	que	a	un	ecuatoriano	honesto	le	tomaría	7	meses	de	trabajo	poder	conseguirla?.	Defensor:	Su	señoría	me	parece	que	el	fiscal	trae	elementos	extraños	no	contemplados	en	la	norma,	la	valoración	de	la	realidad	social	no	es	un	referente	legítimo	para	establecer	el	estándar,	la	regla	es	clara	y	no	hace	referencia	a	la	situación	promedio	de	los	ciudadanos,	sino	al	del	ofendido	y	en	este	caso	es	evidente	que	el	fiscal	ha	esquivado	esta	valoración.	Juez:	Algo	más	fiscal.	Fiscal:	Nada	más	destacar,	lo	curioso	que	suena	el	hecho	de	que	se	quiera	considerar	ajena	a	un	criterio	de	interpretación	de	una	norma,	la	realidad	que	vive	la	sociedad	donde	va	regir…	Como	se	puede	ver	el	papel	que	los	litigantes	cumplen	en	la	labor	de	redimensionar	la	práctica	del	derecho	y	conceder	sustento	a	las	normas	es	crucial,	pero	si	se	deja	este	aspecto	de	lado	y	solo	se	centra	en	las	ventajas	comparativas	que	el	litigante	va	a	obtener	en	una	audiencia,	se	verá	que	los	beneficios	no	son	nada	despreciables;	para	cualquiera	que	haya	observado	este	tipo	de	audiencias	en	el	formato	tradicional	de	litigio	y,	compara	con	la	calidad	de	la	argumentación	aquí	transcrita,	estará	en	condiciones	de	notar	la	potencialidad	que	adquiere	el	materializar	esta	filosofía	y	las	ventajas	concretas	que	puede	obtener.	All pages:
&#13; total&#13; de&#13; denuncias&#13; apenas&#13; el&#13; 1%&#13; ha&#13; llegan&#13; a&#13; juicio.&#13; Para&#13; más&#13; información&#13; véase:&#13; Zalamea&#13; Diego&#13; (2007);&#13; La&#13; reforma&#13; procesal&#13; penal&#13; en&#13; Ecuador:&#13; Experiencias&#13; de&#13; innovación,&#13; Pags.&#13; 36y&#13; ss.,&#13; Ceja,&#13; Santiago.&#13; &#13; &#13; &#13; &#13; Published on issuu

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	artículo	2
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	artículo	29
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