Source: http://www.un.org/es/documents/sc/scaction/2006/mideast.shtml
Timestamp: 2016-02-09 18:34:06+00:00

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Cuando el Consejo terminó su labor relativa a la situación del Oriente Medio, el 12 de diciembre, el Secretario General, Sr. Kofi Annan, informó que la región estaba «llegando al límite». Añadió que no se había logrado una solución definitiva del conflicto árabe-israelí a pesar de los esfuerzos denodados de varias generaciones de líderes mundiales y que él también terminaría su mandato sin ver el fin de esta prolongada agonía.
El Sr. Anan también advirtió que la región atravesaba una profunda crisis y que la desconfianza entre israelíes y palestinos había alcanzado niveles sin precedentes. Informó que la Franja de Gaza se había convertido en un «semillero de miseria y frustración», y que hacía mucho tiempo que la situación no era tan compleja, frágil y peligrosa. El Secretario General dirigió «mensajes francos» a ambas partes, y advirtió que la posibilidad de negociar una solución biestatal no duraría mucho.
La sesión terminó con la aprobación de una declaración de la Presidencia que reafirmaba el profundo compromiso del Consejo con la visión de dos Estados democráticos, Israel y Palestina, conviviendo en paz y seguridad.
Anteriormente, en una sesión ministerial del Consejo que tuvo lugar el 21 de septiembre al margen del debate anual de la Asamblea General, el Secretario General advirtió que el hecho de seguir sin haber podido resolver el conflicto árabe-israelí ponía en duda la legitimidad y la efectividad del Consejo mismo. El verano anterior había sido un recordatorio de cuán peligroso es dejar el conflicto sin resolver y de la estrecha relación que existe entre los problemas de la región. El Secretario General añadió que en ambas partes, la gran mayoría desea la paz; que lo que necesitan desesperadamente es un puente hacia la paz lo suficientemente ancho para todos los que tengan un papel legítimo en el proceso, lo suficientemente largo como para traspasar el enorme abismo de la desconfianza que separa a las partes y lo suficientemente fuerte como para resistir los inevitables esfuerzos de sabotaje.
El análisis de la situación en el Oriente Medio, incluida la cuestión de Palestina, comenzó en 2006 con unos acontecimientos dramáticos en Israel y el Territorio Palestino Ocupado, entre ellos el grave derrame cerebral que sufrió el Primer Ministro, Sr. Ariel Sharon, el 4 de enero y la victoria del movimiento Hamas el 25 de enero en las elecciones del Consejo Legislativo Palestino (el movimiento Hamas ganó una mayoría de 74 escaños, Fatah ganó 45 escaños y los 13 escaños restantes fueron para partidos menores e independientes). La Subsecretaria General de Asuntos Políticos, Sra. Angela Kane, informó al consejo el 31 de enero que el Presidente de la Autoridad Palestina, Sr. Mahmoud Abbas, había indicado que estaba muy interesado en comenzar las consultas sobre el establecimiento de un nuevo gobierno, mientras que los líderes del movimiento Hamas habían expresado que deseaban el cambio y la reforma. En una declaración presidencial, el 3 de febrero, el Consejo felicitó al pueblo palestino por el proceso electoral libre, justo y seguro. También expresó su opinión de que todos los miembros del futuro Gobierno palestino debían ajustarse a la hoja de ruta, a las obligaciones y a los acuerdos anteriores aceptados entre las partes del conflicto palestino-israelí y que debían negociar una solución biestatal. El Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el Proceso de Paz del Oriente Medio y Representante Especial del Secretario General para la Autoridad Palestina, Sr. Alvaro de Soto, declaró ante el Consejo en una reunión informativa el 28 de febrero que el colapso de la Autoridad Palestina o su sacrificio podría, derrumbar la esperanza de lograr un Estado palestino dentro de un lapso razonable. Dijo que una Autoridad que funcionara era un elemento indispensable para el Estado Palestino y subrayó la gran importancia de un «horizonte político fiable» para poner fin al conflicto palestino-israelí. Añadió que la paz no se podía imponer unilateralmente ni alcanzar de forma sostenible fuera del marco regional del proceso de paz del Oriente Medio. El Subsecretario General de Asuntos Políticos, Sr. Tuliameni Kalomoh, informó el 30 de marzo sobre los principales acontecimientos políticos, entre los que estaban el establecimiento de un nuevo Gobierno Palestino, las elecciones generales en Israel y el comienzo de un diálogo nacional importante en el Líbano. Tras el aumento de la violencia, que incluyó un atentado suicida en Tel Aviv el 17 de abril, y tras no lograr un acuerdo sobre una declaración presidencial sobre esta situación una semana antes, el Consejo decidió celebrar un debate público el 17 de abril. Muchos de los 30 oradores expresaron su preocupación ante la reciente intensificación de la violencia y pidieron a Israel y a la Autoridad Palestina que se contuviesen e hiciesen todo lo posible para frenar los ataques y contraataques que pudiesen perjudicar la vuelta al proceso de paz. Al informar al Consejo unos días más tarde, el 24 de abril, el Sr. de Soto dijo que estabilizar un entorno de seguridad en el Territorio Palestino Ocupado constituía un gran reto y que la principal responsabilidad de esto recaía sobre las partes implicadas. Las autoridades responsables debían tomar medidas firmes para prevenir los ataques terroristas y los ataques con cohetes contra Israel, poner fin a la ya larga práctica de competencia artificiosa entre sí de los servicios de seguridad palestinos e instituir de forma inmediata una estrecha coordinación. La parte israelí debía responder proporcionadamente, sin poner en peligro a la población civil. Ambas partes debían acatar los principios del derecho internacional y evitar acciones que pusiesen en peligro el proceso de paz. El Sr. de Soto también hizo notar la existencia de una pugna aún no resuelta entre el Presidente Abbas y el nuevo Gobierno, en situaciones que dieron lugar a un «ambiente potencialmente peligroso». Un mes después, el 24 de mayo, el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, Sr. Ibrahim Gambari, informó al Consejo que la toma de poder por parte de Hamas de la Autoridad Palestina, las tensiones entre las facciones en Gaza y el nuevo gobierno de Israel habían producido una nueva serie de retos y oportunidades para la comunidad internacional, lo que incluye, lamentablemente, una grave situación humanitaria en los territorios palestinos ocupados. También dijo que entre los puntos preocupantes estaba el cierre del paso de Karni entre Israel y Gaza y la retención de tres meses de salario de unos 155.000 empleados palestinos del sector público. El siguiente mes se caracterizó por un aumento de la volatilidad y la violencia. Israel intensificó su política de asesinatos selectivos de militantes y los bombardeos en zonas de Gaza. Sus tropas de infantería entraron por primera vez en la Franja de Gaza desde la retirada de Israel de Gaza y mataron a cinco palestinos. Las Naciones Unidas, en el periodo del que aquí se informa, registraron 176 lanzamientos de cohetes realizados por militantes palestinos desde Gaza y con objetivos en territorio israelí. Algunos alcanzaron poblaciones israelíes, hirieron a cinco civiles y dañaron propiedades tanto privadas como del Gobierno, entre ellas una escuela. Por primera vez en más de un año, Hamas declaró que era responsable de haber lanzado cohetes contra Israel. Dirigiéndose al Consejo una vez más el 21 de junio, el Sr. Gambari pidió la cesación de todos los actos de violencia. También informó sobre luchas intestinas entre Hamas y Fatah. Los graves conflictos y las tensiones entre facciones desde que Hamas ganó las elecciones en enero se llevaron la vida de muchos inocentes, incluso mujeres y niños, y condujeron al asesinato en junio de líderes locales. En Gaza y la Ribera Occidental también tuvieron lugar muchas protestas violentas en las que participaron facciones rivales y funcionarios furiosos por no haber recibido su sueldo. En vista de que se estaban desplegando esfuerzos, por intermediar en la búsqueda de una solución de transacción para lograr el ejercicio del poder compartido, el Secretario General Adjunto alentó a todas las partes palestinas a «agotar todas las posibilidades» para garantizar el funcionamiento armonioso y coherente de las fuerzas de seguridad y alcanzar un consenso sobre un programa político que respondiera al deseo del pueblo palestino de tener una solución biestatal negociada de forma pacífica. El 30 de junio se celebró una sesión del Consejo solicitada por Qatar y la Liga de los Estados Árabes para examinar la crisis, cada vez más grave, en la que un ataque de militantes palestinos llevó al secuestro de un miembro de las Fuerzas de Defensa de Israel, el cabo Gilad Shalit, y a una posterior incursión militar israelí en Gaza. En esta sesión del Consejo, la Sra. Kane pidió a ambas partes que «retrocedieran del borde del precipicio» y le diesen una oportunidad al diálogo para evitar una confrontación a gran escala que sólo lograría que las partes se sumergieran todavía más en un conflicto mortífero. Advirtió que el más mínimo giro de los acontecimientos podría dar pie fácilmente a otro conflicto a gran escala entre israelíes y palestinos. El 13 de julio, Estados Unidos vetó un proyecto de resolución que habría exigido la cesación de la ofensiva militar de dos semanas de Israel en la Franja de Gaza. Diez miembros del Consejo votaron a favor del texto y cuatro se abstuvieron (Dinamarca, Perú, Eslovaquia y Reino Unido). La resolución, patrocinada por Qatar, un miembro elegido, hubiese condenado el actual «ataque militar» de Israel en Gaza y hubiese convocado a la Autoridad Palestina a tomar medidas inmediatas para terminar con la violencia, incluído el lanzamiento de cohetes a territorio israelí. El Sr. de Soto advirtió al Consejo el 19 de octubre que como continuaba la «mortífera crisis» de Gaza era urgente ayudar a la restauración del diálogo entre israelíes y palestinos y a la reconciliación de las partes palestinas. También dijo que «el asedio virtual» de Gaza tiene un efecto devastador en las vidas de los palestinos comunes y corrientes, que desvanecía la esperanza y fomenta la desesperación, en tanto la continuación del peligroso lanzamiento de cohetes contra centros de población de Israel, como Sderot, constituía un grave peligro para los israelíes comunes y corrientes. En lo relativo a la crisis política Palestina no podía proponer una solución simple e instantánea; la única forma de evitar la caída hacia la anarquía era un gobierno de unidad nacional. Esto requería un apoyo internacional lo que reflejaba los principios del Cuarteto para el Oriente Medio (las Naciones Unidas, los Estados Unidos de América, la Unión Europea y la Federación de Rusia). El 9 de noviembre se celebró una sesión que duró todo el día y fue solicitada conjuntamente por la Liga de los Estados Árabes, la Organización de la Conferencia Islámica y el Movimiento de los Países no Alineados en vista de la intensificación de las operaciones militares israelíes en Gaza que había sido provocada el día anterior por la muerte de al menos 18 civiles en Beit Hanoun. En esta sesión más de 40 oradores expresaron su gran preocupación por el costo humanitario cada vez mayor, y muchos exigieron la cesación inmediata del fuego y el despliegue de observadores de las Naciones Unidas. El 11 de noviembre, debido al voto negativo de los Estados Unidos, el Consejo otra vez no consiguió adoptar un proyecto de resolución sobre el Oriente Medio. El texto hubiese condenado tanto las operaciones militares israelíes en Gaza, que provocaron víctimas civiles, como los lanzamientos de cohetes palestinos contra Israel. Se hubiese pedido una retirada inmediata de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza y la cesación de la violencia por ambas partes. La resolución también le hubiese pedido al Secretario General el establecimiento de una misión de investigación sobre el incidente de Beit Hanoun del 8 de noviembre. Cuando las operaciones militares de Israel en Gaza se encontraban en el sexto mes, el Sr. Gambari presentó información al Consejo el 21 de noviembre y dijo: «Hemos sido testigos de otro mes de violencia en el Oriente Medio, un mes que, debido a la tragedia de Beit Hanoun, será casi sin duda recordado como una hora aciaga en este conflicto tan prolongado y tan trágico». Añadió que durante el mes anterior, 128 palestinos y un israelí habían sido abatidos y más de 380 palestinos habían resultado heridos. La intensificación de la violencia era preocupante y los acontecimientos de noviembre mostraron claramente que el conflicto palestino-israelí no se puede resolver por medios militares.	El Líbano
El Consejo de Seguridad trató la cuestión del Líbano por primera vez en 1978, tres años después del comienzo de la trágica y sangrienta guerra civil que duró 15 años. En ella fallecieron aproximadamente 120.000 personas y durante ese periodo se desplegaron en ciertos momentos tropas extranjeras de unos 12 países, a petición del Gobierno del Líbano, que pedía ayuda para poner fin a los combates.	La participación del Consejo en 2006 se realizo en tres ámbitos. El primero fue la aplicación de la resolución 1559 (2004), que exigió la retirada de todas las fuerzas extranjeras que todavía estaban en el país. El segundo fue la investigación del asesinato del Primer Ministro del Líbano, Sr. Rafik Hariri. El tercer ámbito fue la guerra con Israel, que duró 34 días y que se desencadenó por el secuestro de dos soldados israelíes el 12 de julio por parte de combatientes de Hizbollah desde el otro lado de la Línea Azul y sus bombardeos indiscriminados contra Israel.
De forma unánime, el Consejo también prorrogó el mandato de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), que ya tenía 28 años. Primero se prorrogó del 31 de enero hasta el 31 de julio, mediante la resolución 1655; y luego, durante el conflicto entre Israel y Hizbollah, el 31 de julio, se prorrogó otro mes más hasta el 31 de agosto, mediante la resolución 1697. El 11 agosto, el Consejo adoptó la resolución 1701, por la que se exige la cesación de las hostilidades, la prorrogación del mandato de la FPNUL hasta finales de agosto de 2007 y se incrementan de 2.000 a 15.000 los efectivos de la misión. El Líbano/ la República Árabe Siria (1559)
El Secretario General, al informar por primera vez sobre la aplicación de la resolución 1559 en julio de 2004, refiriéndose a la guerra civil, dijo: «Han transcurrido 14 años desde el fin de las hostilidades y cuatro años desde el retiro de Israel del Líbano; es hora de que todas las partes interesadas dejen a un lado los vestigios del pasado. El retiro de las fuerzas extranjeras y la disolución y el desarme de las milicias pondría fin de manera decisiva a ese triste capítulo de la historia del Líbano» (documento S/2004/572). La República Árabe Siria desplegó sus tropas por primera vez en el Líbano en mayo de 1976, a petición del Presidente del Líbano, Sr. Suleiman Franjieh. A finales de 2004, aproximadamente 14.000 efectivos todavía permanecían en el Líbano. El Gobierno del Líbano informó al Secretario General que «la delicada situación de seguridad que existía en la región y dada su inquietud por los riesgos que ésta podía suponer para la estabilidad interna del Líbano, le resultaba difícil establecer un calendario para el retiro de todas las fuerzas sirias».
En la declaración de la Presidencia del 23 de enero de 2006, el Consejo observó un notable progreso en la aplicación de la resolución 1559 (2004) en el Líbano, especialmente en lo relativo a la retirada de las fuerzas de la República Árabe Siria y a la celebración de las elecciones parlamentarias de 2005. Sin embargo, se lamentó que otras disposiciones de la resolución no se hubiesen aplicado, principalmente las relativas al desarme de las milicias libanesas y no libanesas. Al mismo tiempo, el Consejo condenó la continuación de los ataques terroristas en el Líbano, a los que denominó como parte de una estrategia deliberada para desestabilizar el país e intimidar al pueblo del Líbano, a su Gobierno y a los medios de comunicación. El Primer Ministro del Líbano, Sr. Fouad Siniora, declaró ante el Consejo el 21 de abril que después de muchos años de conflicto civil, ocupación israelí y presencia siria, la gran transición histórica que había comenzado hacía un año el pueblo libanés, todavía no había llegado a su fin. Pero que se habían dado pasos importantes en el camino hacia la consecución de un país autónomo, estable, democrático, moderado y más próspero.
En una declaración de la Presidencia del 30 de octubre, el Consejo elogió el importante progreso del Gobierno del Líbano en cuanto a la extensión de su autoridad por todo el territorio, pero también reiteró su petición respecto a la disolución de las milicias, el respeto estricto de la soberanía, la integridad territorial, la unidad y la independencia política del Líbano, así como también la aplicación de todas las demás disposiciones de la resolución 1559 (2004) que aún no se habían aplicado. El Consejo lamentó que todavía no se hubieran aplicado estas disposiciones, entre las que también estaba la celebración de elecciones presidenciales libres y limpias con arreglo a las normas constitucionales libanesas y sin injerencia extranjera.
El 12 de diciembre, en otra declaración de la Presidencia, el Consejo reiteró su firme apoyo al Gobierno del Líbano, elegido en elecciones libres y democráticas, y condenó todo intento de desestabilizar el país. Pidió que todos los partidos políticos libaneses fuesen responsables y recurriesen al diálogo para evitar que se siguiera deteriorando la situación del país.
En esa misma declaración, el Consejo reiteró su gran preocupación por los últimos informes sobre la entrada ilegal de armas al Líbano, a pesar de que dichos informes no habían sido confirmados. Sin embargo, elogió las primeras medidas del Gobierno para evitar estos movimientos de armas, en particular el despliegue de 8.000 efectivos a lo largo de la frontera. El Consejo pidió también de nuevo que la República Árabe Siria tomase medidas similares para reforzar el control de sus fronteras.
La investigación Hariri
El 16 de marzo, el Sr. Serge Brammertz,que asumió sus funciones el 19 de enero como investigador principal del asesinato del ex Primer Ministro del Líbano, Sr. Hariri, y de la muerte de otras 22 personas, informó al Consejo sobre el progreso de la investigación. En virtud de la aprobación por unanimidad de la resolución 1664 (2006) , el 29 de marzo, el Consejo pidió al Secretario General que negociara un acuerdo con el Gobierno del Líbano para establecer un tribunal de caracter internacional para juzgar a los responsables del asesinato del Sr. Hariri y otras 22 personas.
«El crimen debe ser considerado un asesinato con un objetivo específico», declaró el Sr. Brammertz ante el Consejo en una sesión informativa el 14 de junio refiriéndose a pruebas forenses esenciales. Estas indicaban que se había producido una explosión en la superficie el 14 de febrero de 2005, que había sido causada por un artefacto explosivo improvisado de gran tamaño, colocado en una camioneta Mitsubishi y que se hizo detonar en el momento en el que el convoy de Hariri pasaba. Sin embargo, la Comisión de investigación dijo que las pruebas no apoyaban la afirmación de que Ahmed Abu Adass fuese el responsable del ataque. En la investigación se estaba desarrollando una hipótesis sobre las personas que habían perpetrado el crimen.
El 15 de junio, mediante la aprobación unánime de la resolución 1686, el Consejo prorrogó el mandato de la Comisión de investigación hasta mediados de junio de 2007.
El Sr. Brammertz informó al Consejo el 29 de septiembre que, a pesar de la guerra en el Líbano, se habían realizado progresos en las investigación en los últimos tres meses y de que había otras 20 grandes proyectos de investigacion y análisis en marcha que se centraban en la consolidación de los resultados de la investigación forense de la escena del crimen.
El 21 de noviembre, el Consejo hizo pública una declaración de la Presidencia en que condenaba sin equívocos el asesinato en Beirut del Ministro de Industria, Sr. Pierre Gemayel. Tambíen condenaba cualquier intento de desestabilizar el Líbano con asesinatos políticos u otros actos terroristas, y expresaba una gran preocupación por el efecto que podían tener estos asesinatos sobre los esfuerzos para solidificar la democracia, extender la autoridad del Gobierno a todo el territorio y completar el proceso de reconstrucción.
El 18 de diciembre, en la última sesión de información de 2006 sobre la investigación, el Sr. Brammetz dijo al Consejo que a pesar de que el clima político del Líbano había sido inestable durante el periodo sobre el que se informaba, la Comisión había llegado a una etapa crucial en sus investigaciones. Se habían realizado progresos en dos ámbitos claves, tanto en la reunión de pruebas en el lugar del crimen como en la investigación sobre los presuntos autores materiales. La Comisión pudo confirmar ahora, entre otras cosas, que había habido sólo una explosión producida por un explosivo plástico de gran potencia del tipo RDX, y que la camioneta Mitsubishi transportaba el artefacto explosivo improvisado. También es probable que una persona activara la explosión desde dentro o inmediatamente al frente de la camioneta, más bien que a través de un dispositivo de control remoto.
El Sr. Brammertz también dijo que la Comisión seguía recopilando información sobre las crecientes amenazas y presiones de que fue víctima el Sr. Hariri durante los últimos 15 meses de su vida, cuyo análisis había revelado una serie de posibles motivos para asesinarlo. La mayoría estaban relacionados de alguna manera con sus actividades políticas. En esta etapa de la investigación de la Comisión había surgido un número más reducido de motivos que parecían ser los más plausibles. La Comisión estaba colaborando estrechamente con las autoridades del Líbano, y el Sr. Brammetz describió la cooperación con la República Árabe Siria como «satisfactoria en general».	El Líbano/ Israel
En una sesión urgente del Consejo celebrada el 14 de julio para tratar la intensificación de la violencia entre Israel y Hizbollah en el Líbano, el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos de las Naciones Unidas pidió a todas las partes involucradas en el conflicto, el cual seguía empeorando, que diesen muestras de moderación y le diesen una oportunidad a la diplomacia; advirtió además que las oportunidades se estaban reduciendo rápidamente. En la sesión, solicitada por el Líbano, Ibrahim Gambari expresó su «profunda alarma» por la espiral de violencia desatada por el secuestro de dos soldados israelíes. Informó que había zonas del Líbano sometidas a un bloqueo y a intensos ataques militares por parte de Israel, y que Israel también estaba siendo objeto de ataques indiscriminados con bombas por parte de las fuerzas de Hizbollah.
El 20 de julio, cuando el Líbano e Israel septentrional se sumían en un sangriento conflicto, el Secretario General, dirigiéndose al Consejo, pidió la cesación inmediata de las hostilidades para evitar la pérdida de más vidas inocentes, para permitir pleno acceso humanitario a los que lo necesitaban y para brindar a la diplomacia una oportunidad. Además instó al Consejo a que se «pronunciase con una sola voz en los siguientes días».
Al informar el 21 de julio sobre las operaciones de la FPNUL (documento S/2006/560) , el Secretario General dijo que desde el 12 de julio las hostilidades entre Hizbollah e Israel habían «alterado radicalmente» el contexto en el cual realizaba sus operaciones la FPNUL, cuyo mandato vencía el 31 de julio. En el entorno actual, las circunstancias no eran conducentes a una operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. El Secretario General informó al Consejo sobre la petición del Líbano de que se prorrogara el mandato de la FPNUL por un nuevo periodo de seis meses. Dado que el retorno al status quo anterior no parecía viable, recomendó la prolongación del mandato por un mes para dar al Consejo el tiempo necesario para examinar todas las opciones posibles en cuanto a futuros arreglos para el sur del Líbano.
También el 21 de julio, en la reunión informativa sobre una misión de alto nivel a la región, el Asesor Especial del Secretario General, Sr. Vijay Nambiar, dijo ante el Consejo que había quedado en claro que existían obstáculos graves para el logro de una cesación del fuego amplia en el futuro inmediato. Dijo que un marco político que allanase el camino para alcanzar una cesación del fuego completa y duradera debía incluir el fin de la amenaza de Hizbollah contra Israel y el pleno respeto por todas las partes en el Líbano y por todos los vecinos del Líbano de la soberanía del Líbano y del control de su territorio por su Gobierno.
El Sr. Nambiar informó también que los dirigentes del Líbano habían expresado dolor y frustración por la amplitud de las acciones militares de Israel y que les parecía increíble que Israel llevase a cabo acciones que inevitablemente ayudarían a Hizbollah a largo plazo. El Gobierno de Israel había señalado que Hizbollah era responsable de que hubiera comenzado el conflicto, y había dejado en claro la decisión de continuar con las actividades militares hasta debilitar radicalmente a Hizbollah. El Sr. Vijay Nambiar también dijo que después de eso Israel acogería con beneplácito un marco político que garantizase que no se volviera al status quo anterior y que facilitase la aplicación de la resolución 1559 (2004).
Tras el ataque de las fuerzas de defensa israelíes al puesto de los observadores de las Naciones Unidas el 25 de julio en el sur del Líbano, en el que murieron cuatro soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz, el Consejo expresó el 27 de julio en una declaración de la Presidencia su profunda pena y consternación e instó al Gobierno de Israel a llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre el incidente.
El 30 de julio, en una reunión de emergencia convocada tras el ataque aéreo de Israel que causó docenas de víctimas civiles en Qana, una aldea del sur del Líbano, el Secretario General pidió al Consejo que condenase el ataque de la forma más enérgica y que tomase medidas inmediatas para detener la espiral de violencia entre Israel y Hizbollah «por el bien de la población de la región y del personal de la Organización».
Esa tarde, en otra reunión, el Consejo expresó «su más profunda consternación y conmoción» ante el bombardeo contra un edificio residencial en el Líbano meridional y pidió la cesación de la violencia en una declaración de la Presidencia en la que el Consejo también manifestó su determinación de elaborar inmediatamente un proyecto de resolución con miras a lograr una solución duradera de la crisis.
Un día más tarde, el 31 de julio, y tras haber examinado el informe del Secretario General sobre la FPNUL, el Consejo prorrogó el mandato de la fuerza por un mes, hasta el 31 de agosto, en virtud de la aprobación por unanimidad de la resolución 1697 (2006) . En este texto también se refleja la gran inquietud por la intensificación de las hostilidades y se pide a todas las partes involucradas que eviten toda medida que pueda poner en peligro al personal de las Naciones Unidas.
Cuando el Consejo se volvió a reunir ese mismo día a petición del Líbano, el Ministro de Cultura y Ministro interino de Relaciones Exteriores del Líbano, el Sr. Tarek Mitri, reiteró enérgicamente la petición de su gobierno de una cesación inmediata y total del fuego como preludio necesario para el debate político. Ningún arreglo político podía lograrse mientras se bombardease con intensidad las ciudades, aldeas puentes y refugios del Líbano. Los destructivos ataques, que habían continuado sin amainar, tenían que concluir. El Sr. Mitri había venido de Beirut con imágenes de horror y esperanza, la esperanza de que ninguna otra persona tuviese que ver lo que él había tenido que ver y oír.
El embajador de Israel, Sr. Daniel Gillerman, estuvo de acuerdo en que no se debería volver al status quo anterior a la guerra, y destacó que el Líbano no debería jamás volver a ser el campo de batalla de otros. También dijo que Israel nunca había tenido diferencia alguna con el Líbano, sin embargo, se había visto repetidamente obligado a actuar no en contra del Líbano, sino en contra de las fuerzas y el «monstruo» del que el propio Líbano había consentido ser rehén; «por los tiranos del norte, a saber, Siria, que consideraba al Líbano septentrional como Siria meridional». Declaró que, el Líbano había permitido que lo tomasen de rehén terroristas de la peor especie, la Organización para la Liberación de Palestina en los años 1980 y Hizbollah en los años 1990.
Al comenzar una nueva ronda de negociaciones diplomáticas para poner fin a la crisis, los funcionarios de la Liga de los Estados Árabes presionaron al Consejo el 8 de agosto para que se enmendase el proyecto de resolución propuesto por los Estados Unidos y Francia a fin de incluir la exigencia de una cesación general del fuego y la retirada inmediata de Israel del Líbano para que se pudiese así desplegar en el devastado sur del país una fuerza de 15.000 soldados libaneses junto con una Fuerza aún mayor de las Naciones Unidas.
(El sábado 5 de agosto, Francia y los Estados Unidos habían presentado un proyecto negociado pidiendo la «cesación absoluta de las hostilidades» y diciendo que Hizbollah debía detener todos los ataques contra Israel e Israel debía detener toda «operación militar ofensiva». El propósito era allanar el camino para aprobar una segunda resolución que hubiese autorizado con rapidez una fuerza internacional para la frontera entre Israel y el Líbano, así como la creación de una zona de separación, libre de militantes de Hizbollah y tropas israelíes, entre la Línea Azul y el Río Litani, a unas 12 millas de la frontera con Israel. Sin embargo, el Consejo retrasó la votación en espera de una nueva propuesta cuando se manifestó una fuerte oposición por parte de los dirigentes árabes, quienes decían que el texto no tenía en cuenta las peticiones fundamentales del Líbano y favorecía a Israel.)
El 11 de agosto, al final de una semana de intensas negociaciones sobre el proyecto franco-estadounidense el Consejo adoptó por unanimidad la resolución 1701. En ella figura el pedido de una cesación total de las hostilidades en la guerra entre Israel y Hizbollah que había comenzado un mes antes, la planificación de una fórmula para la progresiva retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel del Líbano meridional y la asignación de hasta 15.000 miembros del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, quienes ayudarían las tropas del Líbano a asumir el control de la zona.
En la información que presentó al Consejo el 22 de agosto, el Sr. Gambari dijo que si se tomaban, «medidas rápidas y concertadas» la solución del conflicto que había durado un mes podría presionar a las partes en la región a revivir el proceso de paz estancado del Oriente Medio, sobre todo en cuanto a la cuestión de Palestina.
Israel/La República Árabe Siria
El consejo renovó dos veces el mandato de la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) que supervisa la cesación del fuego entre Israel y la República Árabe de Siria desde 1974. Las dos veces, primero el 13 de junio y después el 15 de diciembre, las resoluciones aprobadas por unanimidad con que se prorrogó el mandato por seis meses estuvieron acompañadas de una declaración de la Presidencia en la cual el Consejo se identificó con la opinión del Secretario General de que «... es muy probable que la situación continúe siendo tensa a no ser que se llegue a un acuerdo global que cubra todos los aspectos de la problemática del Oriente Medio». La última prorroga de la Fuerza estaría vigente hasta el 30 de junio de 2007.	El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca.

References: resolución 
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