Source: https://es.scribd.com/document/114470949/El-regimen-de-la-autointoxicacion-plena-en-el-DP-chileno-Hernandez-Revista-Penal-num-20
Timestamp: 2019-10-19 11:07:39+00:00

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El régimen de la autointoxicación plena en el DP chileno (Hernández). Revista Penal num. 20. | Derecho penal | Constitución
El régimen de la autointoxicación plena en el DP chileno (Hernández). Revista Penal num. 20.
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El rgimen de la autointoxicacin plena en el derecho penal chileno: deuda pendiente con el principio de culpabilidad
Hctor Hernndez Basualto* Abogado, legum magister y Doctor en derecho (Friburgo de Brisgovia)
Revista Penal, n. 20.Julio 2007
RESUMEN: El artculo analiza crticamente, desde la perspectiva del principio de culpabilidad, la regulacin de la intoxicacin plena voluntaria en el derecho penal chileno. La crtica se dirige luego a las alternativas de tratamiento que se consideran legtimas en el derecho comparado, en particular aqullas que se construyen en torno a la doctrina de la actio libera in causa. A juicio del autor, la nica variable de dicha doctrina, compatible con el principio de culpabilidad por el hecho, es el llamado modelo del tipo, el que, sin embargo, tiene alcances operativos mucho ms limitados que los que le suele reconocer una prctica que en realidad encubre una represin que no respeta los criterios reconocidos de imputacin objetiva y que, en ltimo trmino, castiga por el pensamiento. Por ltimo, se analizan las posibilidades de una regulacin penal autnoma de la autointoxicacin, tanto para la obtencin de mejores resultados prcticos como para el efectivo respeto de los lmites constitucionales del derecho penal. PALABRAS CLAVE: Culpabilidad, principio de culpabilidad, autointoxicacin, actio libera in causa, imputacin objetiva
SUMMARY: The article critically analyzes the regulation of the full voluntary intoxication in the Chilean criminal law from the perspective of the mens rea requirement. The criticism then goes to the alternatives of treatment that are considered to be legitimate in other countries, in particular those that are constructed concerning the actio libera in causa theory. According to the author, the only compatible variable of that doctrine with the mens rea requirement is the offence definition model, which, nevertheless, has much more limited operative scopes than those that usually recognises a practice that in fact conceals a repression that does not respect the recognised criteria of causation (objective ascription) and that, at the end, punishes for the thought. Finally, the possibilities of a penal autonomous regulation of the voluntary intoxication are analysed, both for the improvement of practical results and for the effective respect of the constitutional limits on criminal law. KEY WORDS: Mens rea, mens rea requirement (principle of culpability), voluntary intoxication, actio libera in causa, causation (objective ascription)
1. Situacin legal y estado de la discusin
El viejo Cdigo Penal chileno de 1874 no contiene ninguna norma que se haga cargo explcitamente de las consecuencias de la intoxicacin para la responsabilidad por los hechos de relevancia penal realizados en ese estado. Con todo, se entiende pacficamente que la decisin fun-
damental al respecto se encuentra en la regulacin del trastorno mental transitorio o, en nuestra terminologa legal, de la privacin total de razn como causa de exencin de responsabilidad, en la segunda parte del art. 10.1 CP, donde, luego de eximirse de responsabilidad al loco o demente, se exime de la misma tambin al que, por cualquier causa independiente de su voluntad, se halla privado totalmente de razn.
(*) Profesor de Derecho Penal y Derecho Procesal Penal. Universidad Jesuita Alberto Hurtado. Santiago de Chile
El rgimen de la autointoxicacin plena en el derecho penal chileno: deuda pendiente...
Esta circunstancia ausente en el modelo legislativo, el Cdigo espaol de 18501 fue agregada a instancia del Comisionado Altamirano para darle ms latitud a su prescripcin, comprendiendo otros varios casos anlogos, como el del sonmbulo2, con seguridad siguiendo en esto el juicio crtico de Pacheco3, y en trminos inequvocamente tomados del Cdigo espaol de 18224. Y si bien se dej expresa constancia de que esto se haca sin autorizar abusos como en el caso de completa ebriedad5, la propia formulacin legal dej inequvocamente establecido lo que no era ms que un postulado en el modelo espaol6, esto es, que la intoxicacin (ebriedad, embriaguez) plena7, en cuanto forma de privacin total de razn, exime de responsabilidad penal, siempre que se deba a una causa independiente de la voluntad del sujeto. Con todo, es precisamente en virtud de esta ltima exigencia que puede sostenerse que, al menos desde el punto de vista de los inequvocos propsitos legislativos8 y del sentido que naturalmente fluye del texto legal, la autointoxicacin, aunque sea plena, en cuanto ser normalmente voluntaria, en general no exime de responsabilidad penal. Slo la intoxicacin plena involuntaria, esto es, para usar los trminos legales, la debida a causas independientes de la voluntad del sujeto, puede eximir de responsabilidad penal. Tal sera el caso, conforme a la opinin virtualmente unnime en nuestra doctrina, de la intoxicacin forzada por terceros y de la intoxicacin fortuita, por falta de conciencia en cuanto a la naturaleza de la sustancia, sea en trminos absolutos, sea en trminos relativos, como cuando slo se ignoran factores accidentales que modifican sus efectos normales9. En los dems casos de autointoxicacin plena, por no ser aplicable la eximente del art. 10.1 CP, lo normal ser que el sujeto que realiza el tipo objetivo de un delito en ese estado sea sancionado como autor del delito doloso, con las penas asignadas al mismo
1. En esta parte el art. 8.1 del Cdigo espaol de 1850 se limitaba, en trminos casi idnticos a los de la primera parte del art. 10.1 del Cdigo chileno, a eximir de responsabilidad criminal al loco o demente, a no ser que haya obrado en un intervalo de razn. 2. Sesin 5., de 7 de mayo de 1870, Actas de las sesiones de la Comisin Redactora del Cdigo Penal chileno, Imprenta de la Repblica de Jacinto Nez, Santiago 1873, pg. 8. 3. Pacheco, Joaqun Francisco: El Cdigo penal concordado y comentado (reedicin de la tercera edicin de 1867), Edisofer, Madrid 2000, pgs. 159 y ss. 4. Cuyo art. 26 rezaba: Tampoco se puede tener por delincuente ni culpable al que comete la accin hallndose dormido, o en estado de demencia o delirio, o privado del uso de su razn, de cualquiera otra manera independiente de su voluntad. As tambin lo entenda Cousio, Luis: Derecho penal chileno, Editorial Jurdica de Chile, T. III, Santiago 1992, pg. 133. 5. Sesin 5., Actas, pg. 8. 6. La total ausencia de referencias en el texto peninsular obligaba a Pacheco, Cdigo penal, pg. 223, a postular una absolucin en virtud de los principios generales que ordenan la responsabilidad penal. No parece, sin embargo, que estas opiniones hayan sido consideradas por los redactores del Cdigo chileno, como se desprende de su rechazo sin matices a cualquier consideracin para con el ebrio. 7. Desde luego no las etapas iniciales de la intoxicacin que no suprimen las facultades requeridas por la imputabilidad penal. En principio puede decirse que la intoxicacin que no alcanza a ser plena carece de toda relevancia en el derecho vigente, sin perjuicio de lo que se dir a propsito de los alcohlicos y toxicmanos crnicos. 8. Por si no fuera suficiente la ya mencionada constancia en la sesin 5., cabe recordar que en la sesin 120, de 21 de marzo de 1873, al preguntarse en el seno de la Comisin si esta disposicin comprende al que comete un delito en un caso de delirium tremens, producido por el exceso del licor, se resolvi unnimemente que no podra tener tal alcance, pues el artculo exige que la falta de razn provenga de causas totalmente independientes de la voluntad del hecho, lo que no sucede en el caso propuesto (Actas, pg. 216). 9. As ya Fuensalida, Alejandro: Concordancias i comentarios del Cdigo Penal chileno, Imprenta Comercial, Lima 1883, T. I, pg. 48 y s.; Varas, Eduardo: Notas del curso de derecho penal, Universidad Catlica de Chile, Santiago 1945, pg. 200 y s.; Labatut, Gustavo: Derecho penal, T. I, 9. edicin (a cargo de Julio Zenteno), Editorial Jurdica de Chile, Santiago 1989, pg. 140 y s.; Novoa, Eduardo: Curso de derecho penal chileno, T. I, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 1960, pg. 478; Etcheberry, Alfredo: Derecho penal, 3. edicin, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 1998, T. I, pg. 287; Cury, Enrique: Derecho penal. PG, 7. edicin, Ediciones Universidad Catlica de Chile, Santiago 2005, pg. 426; Rivacoba y Rivacoba, Manuel de: El principio de culpabilidad en el Cdigo penal chileno, en El mismo (editor): Actas de las Jornadas Internacionales de derecho penal en celebracin del centenario del Cdigo penal chileno, EDEVAL, Valparaso 1975, pg. 81; Brito, Haroldo / Fain, Marcelo: La frmula de la inimputabilidad en el Cdigo penal chileno y la responsabilidad objetiva, en Rivacoba y Rivacoba (editor), Actas, pg. 155 y s., 158, 162 y s.; Del Villar, Waldo: Manual de derecho penal. PG, EDEVAL, Valparaso 1985, pg. 170; Cousio, T. III, pg. 135; Garrido, Mario: Derecho penal, T. II, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 1997, pg. 225; Nquira, Jaime: Derecho penal T. I, McGraw-Hill, Santiago 1998, pg. 371 y s.; Politoff, Sergio / Matus, Jean Pierre / Ramrez, Mara Cecilia: Lecciones de derecho penal chileno, PG, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 2004, pg. 313; Bullemore, Vivian / Mackinnon, John: Curso de derecho penal, Lexis-Nexis, Santiago 2005, T. II, pg. 91. A pesar de su tono crtico, parece inclinarse ante el propsito legislativo Del Ro, J. Raimundo: Derecho penal, Nascimento, Santiago 1935, T. II, pg. 141; no se pronuncia, en cambio, en El mismo: Manual de derecho penal, Nascimento, Santiago 1947, pgs. 159 y ss.
y sin siquiera una atenuante10, no obstante haberse encontrado en una situacin objetiva de inimputabilidad11. El nico desarrollo interpretativo en orden a matizar la rigidez de este marco legal que ha tenido efectos prcticos dignos de mencin se ha verificado en relacin con los alcohlicos crnicos. De la mano del reconocimiento del alcoholismo como una enfermedad, la jurisprudencia chilena ha mantenido de manera razonablemente constante la exencin de responsabilidad penal del alcohlico crnico que acta en estado efectivo de inimputabilidad (o una atenuacin en los casos en que no se alcanza ese extremo), sea por la va de afirmar que en estos casos la ingesta alcohlica que da lugar a la ebriedad no es controlable por el enfermo y, por ende, no es realmente voluntaria, sea por la va de situar el caso en la primera parte del art. 10.1 CP, como una hiptesis de trastorno crnico (locura o demencia) no sujeta en su tratamiento legal a la exigencia de ausencia de voluntariedad en sus causas, lneas de argumentacin que, en todo caso, tienden a superponerse12. Lo mismo cabra esperar en general respecto del toxicmano, aunque no se conocen todava sentencias al respecto. Por su parte, la doctrina se ha sumado al mismo predi-
camento13. Como resulta evidente, sin embargo, se trata de un matiz importante pero ms bien marginal, que no hace ms que realzar la extraordinaria dureza del derecho vigente en la materia. Desde antiguo esta solucin general ha sido objeto de crtica por parte de la literatura cientfica. En la medida en que le resulta indiferente la situacin concreta de imputabilidad del sujeto en el momento del hecho, se ve en ella, con razn, una solucin incompatible con el principio de culpabilidad14. Ahora bien, mientras la crtica tradicional se ha limitado a constatar esta situacin y a denunciar sus defectos, abogando por una rectificacin de lege ferenda15, en los ltimos tres lustros se ha comenzado a postular por parte de la doctrina una interpretacin de lege lata, inaugurada por Garrido y continuada notoriamente por la literatura posterior, conforme a la cual la referencia a las causas independientes de la voluntad del agente en la privacin total de razn slo persigue excluir del mbito de la exencin de la responsabilidad las hiptesis de la llamada actio libera in causa16, si bien con la particularidad de que la culpa in causa slo da lugar a una atenuacin de la pena que corresponde por el delito doloso17. No se
10. Es llamativo que el legislador chileno haya prescindido conscientemente de la circunstancia atenuante de intoxicacin prevista en el modelo espaol. En efecto, en lo que aqu interesa, el art. 9.6 del Cdigo espaol de 1850 consagraba como circunstancia atenuante la de ejecutar el hecho en estado de embriaguez, cuando sta no fuere habitual o posterior al proyecto de cometer el delito. Las razones que se tuvieron en cuenta para prescindir de la atenuante (sesin 8., de 17 de mayo de 1870, Actas, pg. 14) fueron, por una parte, las dificultades probatorias tanto para acreditar la embriaguez como su carcter habitual, y, por la otra, la decisin contraria consagrada por una ley patria que no se individualiza, pero que con seguridad era la de 20 de octubre de 1831, cuyo art. 1 rezaba: En ningn caso se admitir la embriaguez como excepcin que exima al reo de la pena que la ley seala a los delitos cometidos en sana razn, i se deroga la parte de la ley 5., ttulo 8., Partida 7. que es contraria a la presente. Hasta donde se alcanza a ver, la temprana propuesta de Fuensalida, T. I, pg. 81 y s., en orden a reconocer siempre una eximente incompleta (art. 11 N. 1 en relacin con art. 10 N. 1 CP) en casos de intoxicacin plena voluntaria no ha tenido eco. 11. As Novoa, T. I, pg. 477; Cury, PG, pg. 423; un panorama de la larga y constante jurisprudencia puede verse en Etcheberry, Alfredo: El derecho penal en la jurisprudencia, 2. edicin, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 1987, T. I, pg. 220 y ss. 12. El desarrollo en la jurisprudencia empieza temprano, con la sentencia de la CA Concepcin, de 20 de diciembre de 1888 (GT 1888 II, s. 3383, 1323). Un panorama general puede verse en Etcheberry, El derecho penal en la jurisprudencia, T. I, pg. 207 y ss. 13. Varas, Notas, pg. 200; Del Ro, Manual, pg. 154, 159 (en El mismo, T. II, pg. 141 aparentemente todava slo de lege ferenda); Labatut, T. I, pg. 141; Novoa, T. I, pg. 479 y s.; Etcheberry, T. I, 281; Cury, PG, pg. 425; Cousio, T. III, pg. 135 y s.; Garrido, T. II, pg. 225; Nquira, T. I, pg. 372; Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 313. Desde el punto de vista mdico-legal Politoff, Alberto: Intoxicacin alcohlica e imputabilidad, RCP T. XIX N. 1 (1960), 97 (99 y ss. [prdida del control voluntariedad de la ingesta en los alcohlicos], 103 [celotipia alcohlica, delirium tremens, alucinosis alcohlica y psicosis de Korsakoff como formas de locura o demencia]). En contra Fernndez, Pedro Javier: Cdigo penal de la Repblica de Chile esplicado i concordado, 2. edicin, Imprenta, litografa i encuadernacin Barcelona, T. I, Santiago 1899, pg. 88, 103; y al parecer, en cuanto no distinguen, Bullemore / Mackinnon, T. II, pgs. 89 y ss. 14. Si bien la ausencia de crtica a la solucin legislativa es comprensible en obras que se limitan a exponer sumariamente el derecho vigente, llama la atencin que autores de obras de mayor alcance y que dedican especial atencin a los desafos del principio de culpabilidad como Cousio y Etcheberry se abstengan de toda crtica al respecto, con lo cual sugieren no ver contradiccin entre dicho principio y la solucin legal o la interpretacin tradicional de la misma, a la cual, por lo dems, adhieren. A su favor puede decirse que tampoco parecen ver dicha contradiccin autores que se han dedicado especialmente al examen de la compatibilidad de la legislacin chilena con los principios de garanta propios del derecho penal, en particular con el mencionado principio de culpabilidad, como es el caso de Rodrguez Collao, De la Fuente, Mera, o Knsemller, en los trabajos que se citan en el apartado siguiente. 15. Fuensalida, T. I, pg. 48; Del Ro, T. II, pg. 139 y ss.; Varas, Notas, pg. 201; Novoa, T. I, pg. 477 y s.; Cury, PG, pg. 423 y s.; Rivacoba y Rivacoba, en El mismo (editor), Actas, pg. 82; Brito / Fain, en Rivacoba y Rivacoba (editor), Actas, passim, especialmente pg. 160, 163. 16. Garrido, T. II, pg. 224: la finalidad de la norma es excluir la imputabilidad [sic, manifiestamente quiere decir inimputabilidad] nicamente del que se provoca ese estado en conocimiento de que puede delinquir. En otros trminos, alude exclusivamente a la actio libera in causa; de modo similar Nquira, T. I, pg. 373; Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 313 y s. 17. Garrido, T. II, pg. 224 y s.; Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 314.
aprecia, sin embargo, que esta ltima posicin haya recibido todava aplicacin jurisprudencial, de modo que puede seguir vindose en ella ms bien una propuesta alternativa de interpretacin inserta en la crtica al derecho vigente. Como se puede ver, ms all de esta diferencia de perspectiva, existe un importante grado de consenso en la doctrina chilena en cuanto a las deficiencias de la frmula legislativa vigente y de los propsitos de sus redactores. Sea de lege lata, sea de lege ferenda, unos y otros estn porque se reconozca al menos como principio general el carcter de inimputable y, consecuentemente, la exencin de responsabilidad penal de quien se encuentra en una situacin de intoxicacin plena, cualquiera que sea su origen, y todo esto, se entiende hoy en forma mayoritaria, impuesto por el principio de culpabilidad. Tampoco parece haber diferencias realmente de fondo a la hora de juzgar la compatibilidad con dicho principio de la socorrida doctrina de la actio libera in causa, de importancia superlativa en la materia si se tiene en cuenta que para la mayora y no slo para quienes ven en la defectuosa frmula de la segunda parte del art. 10.1 CP precisamente una consagracin de la misma18 dicha doctrina parece contener los criterios interpretativos adecuados para resolver satisfactoriamente la cuestin. En efecto, de entre los crticos slo Cury ha estado por prescindir totalmente de tal construccin doctrinaria, pero slo en atencin a razones tcnicas, por considerar que se trata de un conjunto de nociones engorrosas y algo intiles que no van ms all que las reglas generales, y no porque se opongan al principio de culpabilidad, del cual, a su juicio, no importan excepcin19. Cabe mencionar, finalmente, que este relativo consenso, el que por lo dems se ha expresado ntidamente en el ltimo esfuerzo prelegislativo del penalismo chileno20, concuerda con la que parece ser tambin la opinin dominante en otros pases de la regin21 y viene en principio respaldado por textos legales de cierta influencia entre nosotros, como el espaol (sobre l infra 5). Las pginas siguientes estn destinadas a analizar crticamente este consenso, desde luego no en cuanto a la imperiosa necesidad de superar las consecuencias perjudiciales de una formulacin legal manifiestamente deficiente y que interpretaciones bien intencionadas no han logrado evitar, sino en cuanto al rgimen al que positivamente debiera someterse la cuestin de la autointoxicacin plena en el derecho chileno y, en particular, al rol que en ese contexto debiera corresponderle a la doctrina de la actio libera in causa. Con esto no se est adelantando necesariamente una diferencia de fondo con el consenso imperante, sino slo afirmando la necesidad de explicitar con mayor profundidad y precisin los trminos del mismo, con plena conciencia de las delicadas implicaciones de principio que envuelve. Para decirlo desde ya con
18. Es notoria la adhesin a la misma entre quienes se limitan a postular una rectificacin de lege ferenda de la clusula de inimputabilidad; as Novoa, T. I, pg. 454 y s., 477 y s.; Rivacoba y Rivacoba, en El mismo (editor), Actas, pg. 82; Brito / Fain, en Rivacoba y Rivacoba (editor), Actas, pg. 158 y ss. 19. Cury, PG, pg. 413. Paradjicamente, el nico que entre nosotros ha alertado contra los potenciales peligros que para el principio de culpabilidad acarrea la doctrina de la actio libera in causa ha sido Cousio, T. I (Santiago 1975), pg. 535 y ss., quien al mismo tiempo, sin embargo, no tiene objeciones contra la formulacin legal vigente. 20. En efecto, el Anteproyecto de Nuevo Cdigo Penal presentado en noviembre de 2005 por el Foro Penal (ANCP) dispone en su art. 6.2 que est exento de responsabilidad penal (e)l que, en forma transitoria, se halla privado totalmente de razn, siempre que dicho estado no se lo haya provocado para cometer el delito, ni su perpetracin le haya sido previsible al momento de ponerse voluntariamente en dicha condicin, se cita del Texto refundido y sistematizado del articulado aprobado en las deliberaciones de la Comisin Foro Penal, desde el 8 de mayo de 2003 hasta el 10 de noviembre de 2005. Sobre el Foro Penal puede consultarse Seplveda, Eduardo: Las iniciativas actuales para la reforma penal en Chile, Cuadernos Judiciales N. 6 (2002), 126 (128 y ss.); Etcheberry, Alfredo: El Foro Penal y el sistema de penas, Revista de Derecho (UCNCoquimbo) N. 9 (2002), 7 y ss.; Hernndez, Hctor: El derecho penal chileno en el cambio de siglo, Persona y Sociedad, Vol. XVIII N. 2 (2004), 213 (232 y ss.). Con anterioridad, un criterio similar haba sido recogido por el llamado Proyecto Erazo-Fontecilla de 1929, cuyo art. 7. consagraba la inimputabilidad, entre otros, del que fuera incapaz de apreciar el carcter de ilicitud de su hecho o de obrar en armona con esa apreciacin, a causa de trastorno del conocimiento, perturbacin morbosa de sus facultades mentales o debilidad mental, retraso de su desarrollo mental por la sordomudez (N. 3), sin perjuicio de lo cual luego declaraba que (s)er, sin embargo, imputable el que se hubiere puesto, voluntariamente o por culpa, en estado de embriaguez o de inconsciencia, producido por efecto de substancias txicas o estupefacientes, citado del texto concordado y comentado de su Libro Primero, en el apndice de Fontecilla, Rafael: La pena (evolucin natural, jurdica y tcnica). Los problemas modernos y sus influencias en el nuevo derecho penal chileno, Imprenta Cisneros, Santiago 1930, pg. 235. No ocurra lo mismo, en cambio, con los Proyectos de 1938 (art. 20 N. 2) y de 1946 (art. 11 N. 3), que se limitaban a formular en trminos positivos la misma regla del derecho vigente. 21. En la Argentina el art. 34.1 CP no contiene excepciones a la exencin de responsabilidad por inimputabilidad, lo que no ha sido obstculo para que la jurisprudencia dominante, sin perjuicio de la crtica de la doctrina ms reciente, aplique expresamente los criterios de la actio libera in causa, al respecto Iriarte, Ignacio en DAlessio, Andrs (director): Cdigo penal comentado y anotado, PG, La Ley, Buenos Aires 2005, pg. 212 y ss., as como la seleccin jurisprudencial de Tozzini, Carlos en Baign, David / Zaffaroni, Eugenio Ral: Cdigo penal y normas complementarias, Hammurabi, Buenos Aires 1997, T. I, pg. 519 y s. De un modo similar, en el Per, tampoco existen reglas especiales al respecto, sin perjuicio de lo cual se entienden aplicables sin que se vea en ello una excepcin a las reglas generales, en particular a la frmula de inimputabilidad del art. 20.1 CP los criterios de la actio libera in causa, al respecto Hurtado Pozo, Jos: Manual de derecho penal, PG, 3. edicin, Grijley, Lima 2005, pgs. 634 y ss.
toda claridad: si bien la aplicacin de la doctrina de la actio libera in causa representara un indudable avance en relacin con la situacin del derecho vigente, no es en absoluto evidente que dicha doctrina o ms bien, las variantes realmente operativas de la misma sea compatible con los principios cardinales del derecho penal, especialmente con el principio de culpabilidad22. A continuacin se abordarn los modelos disponibles para fundar una responsabilidad penal en casos de autointoxicacin plena (infra 3 y 4), para luego, a partir de las conclusiones obtenidas, exponer unas reflexiones finales de lege ferenda (infra 5). Antes de eso, sin embargo, se situar la discusin en el contexto del reconocimiento constitucional del principio de culpabilidad en el derecho chileno (infra 2).
2. El principio de culpabilidad en el contexto constitucional chileno
Antes de abordar el anlisis de los modelos que permiten fundar la responsabilidad penal en los casos de autointoxicacin plena, conviene detenerse en el status que ostenta el principio de culpabilidad en el rgimen constitucional chileno. La cuestin no es menor si se tiene en cuenta que el principio de culpabilidad no tiene la misma fuerza en todos los ordenamientos jurdicos y que, precisamente tratndose de mbitos problemticos y altamente sensibles como es el de la autointoxicacin, atendibles consideraciones de poltica criminal suelen propiciar una relativizacin del mismo. As, por ejemplo, en el derecho estadounidense existe un mbito significativo de aplicacin de responsabilidad objetiva (strict liability), de modo que no causa mayor extraeza que, en particular, el rgimen en materia de autoin-
toxicacin discurra sobre bases muy similares a las que se critican en el derecho chileno: la intoxicacin suele constituir defensa idnea slo cuando ha sido involuntaria23. Y en el mbito continental la situacin no es necesariamente muy distinta, como lo muestra un ordenamiento tradicionalmente tan influyente entre nosotros como es el italiano, en el cual, no obstante el generalizado reconocimiento de la jerarqua constitucional del principio de culpabilidad24, el art. 92 CP dispone que (l)a ebriedad no derivada de caso fortuito o de fuerza mayor no excluye ni disminuye la imputabilidad25. Ms an, ya se tendr oportunidad de apreciar en este trabajo que ni aun en el ordenamiento penal espaol la cuestin es evidente (infra 5). Por lo mismo, la afirmacin de la jerarqua constitucional del principio de culpabilidad determina de modo decisivo el marco de la discusin, pues no se trata ya slo de arribar a soluciones coherentes y razonables, sino que stas deben ser, adems, conformes a la Constitucin. La Constitucin chilena de 1980, tal como ocurra con el texto de 1925 y es relativamente habitual en perspectiva comparada26, no contiene ninguna referencia expresa al principio de culpabilidad, sin perjuicio de lo cual la doctrina penal ha ensayado variadas lneas de argumentacin para fundarlo, en trminos similares a lo ocurrido en otros ordenamientos. As, por ejemplo, se ha argumentado que el principio de culpabilidad es consecuencia obligada del reconocimiento constitucional de la dignidad humana (art. 1 CPR)27, o bien del principio de irretroactividad de la ley penal (art. 19.3 inciso sptimo CPR)28. Pero probablemente la lnea argumentativa ms influyente ha sido la desarrollada a partir de lo previsto en el inciso sexto del art. 19.3 CPR, donde se consagra que (l)a ley no podr presumir de derecho la responsabilidad penal. Pues, se ha sostenido, siendo la culpabilidad un presupuesto o re-
22. Se comparte as el juicio al respecto del Instituto Interamericano de Derechos Humanos: Sistemas penales y Derechos Humanos en Amrica Latina (Informe final), Depalma, Buenos Aires 1986, pg. 37, que califica slo como mal menor la doctrina de la actio libera in causa. 23. Al respecto Dressler, Joshua: Understanding criminal law, 3rd edition, Lexis-Nexis, New York etc. 2001, pgs. 143 y ss. (strict liability), 319 y ss. (intoxication); para el derecho estadual, particularmente el de California, Mndez Longoria, Miguel ngel: La intoxicacin en el derecho penal estadounidense, Derecho Penal Contemporneo N. 13 (2005), 5. Al respecto puede verse tambin Pia, Juan Ignacio: La estructura de la teora del delito en el mbito jurdico del Common Law, Comares, Granada 2002, pgs. 71 y ss., 130 y ss. 24. A partir del art. 27 inciso primero de la Constitucin italiana, que simplemente dispone que la responsabilidad penal es personal. Al respecto, en la manualstica reciente, Cadoppi, Alberto / Veneziani, Paolo: Elementi di diritto penale, PG, CEDAM, Padova 2002, pg. 96 y ss., con referencia a la sentencia de la Corte Constitucional de 24 de marzo de 1988. 25. En tanto que, conforme al inciso segundo, la ebriedad preordenada al delito o a la preparacin de una excusa opera como agravante. La constitucionalidad de la norma ha sido afirmada mediante sentencia de la Corte Constitucional de 4 de marzo de 1970, consultada en Longo, Piero / Ghedini, Niccol (editores): Commentario constituzionale al codice penale e alle leggi di depenalizzazione, 2. ed., CEDAM, Padova 2000, pg. 56. 26. Vase al respecto Bacigalupo, Enrique: La jerarqua constitucional del principio de culpabilidad, en El mismo: Principios constitucionales de derecho penal, Hammurabi, Buenos Aires 1999, pg. 140 y ss. 27. Cousio, T. III, pg. 12 y ss., con referencias adicionales al principio del Estado de Derecho. Tambin destaca la importancia de dicho reconocimiento, si bien ms para fundar un determinado entendimiento de la culpabilidad que porque llevara implcita la consagracin del principio de culpabilidad en el texto constitucional, Nquira, Jaime: Constitucin Poltica y fundamento material del principio de culpabilidad, RChD Vol. 22 (1995), 189. 28. Rodrguez Collao, Luis / De la Fuente, Felipe: El principio de culpabilidad en la Constitucin de 1980, RDUCV XIII (1989-1990), 125 (131 y ss., 136).
quisito de la responsabilidad penal, presumir de derecho aqulla conlleva presumir del mismo modo esta ltima29. Al mismo tiempo se ha entendido al menos tcitamente que el recurso a prohibir que se presuma de derecho la culpabilidad no es sino una forma, algo imperfecta tal vez, de prohibir en general que se prescinda de ella, y con razn, en la medida en que toda forma de responsabilidad objetiva se deja formular en trminos de una presuncin de derecho30. Debe reconocerse, sin embargo, que el recurso a la referida disposicin resulta una base ms bien precaria para fundar la jerarqua constitucional del principio culpabilstico. Y no, en todo caso, por su conocido origen en muy confusas y en general lamentables consideraciones procesales31, lo que, por cierto, no es obstculo para que se extraigan de ella consecuencias para el derecho penal material, sino porque se trata de un razonamiento que tiene mucho de circular, en la medida en que da por descontado precisamente lo que se debe demostrar, esto es, que para la Constitucin Poltica la culpabilidad es en efecto un presupuesto necesario de la responsabilidad penal32. En rigor, el argumento se funda ms en el consenso doctrinario en torno al carcter irrenunciable de la culpabilidad para una atribucin racional y justa de responsabilidad penal33 que en el texto constitucional. Desde luego no es ste un mal punto de partida para terminar afirmando la jerarqua constitucional del principio de culpabilidad en el contexto ms general de la reconstruccin dogmtica del estatuto constitucional del derecho punitivo chileno, pero, como bien seala Soto Pieiro, todo parece indicar que esa tarea que con seguridad no se agota en la interpretacin de disposiciones aisladas y ms bien supone una integracin ms compleja de principios y reglas se encuentra todava incompleta34. Con todo, y siquiera como estacin hacia una ms perfecta justificacin de la jerarqua constitucional del principio, debe aplaudirse que esta lnea de argumentacin haya tenido gran acogida y que haya dado lugar a la inflexin experimentada es de esperar que de modo definitivo por la jurisprudencia chilena desde fines de los aos 90 en materia de culpabilidad35, hasta ahora bsicamente en cuanto al reconocimiento del efecto exculpante del error de prohi-
29. Rodrguez Collao / De la Fuente, RDUCV XIII (1989-1990), 125 (139 y ss.); Cousio, T. III, pg. 15; Guzmn Dlbora, Jos Luis: Relaciones del derecho penal con el derecho constitucional, y su concrecin en la Constitucin Poltica chilena, Anuario de Filosofa Jurdica y Social 1994, pg. 190 y ss.; Nquira, T. I, pg. 323; Cury, PG, pg. 388, 446 y s.; El mismo: Algunas consideraciones sobre el error de prohibicin a la luz de la ley positiva chilena, en Jan Vallejo, Manuel (director) / Reyna Alfaro, Luis (coordinador): Sistemas penales iberoamericanos. Libro homenaje al Prof. Dr. D. Enrique Bacigalupo en su 65 aniversario, ARA, Lima 2003, pg. 716; menos categrico Mera, Jorge: Derechos Humanos en el derecho penal chileno, ConoSur, Santiago 1998, pg. 114 y s. Vase tambin Knsemller, Carlos: Culpabilidad y pena, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 2001, pg. 235 y ss. 30. Sostiene una opinin diferente Etcheberry, T. I, pg. 68, quien, si bien entiende la prohibicin como una de presumir de derecho precisamente la culpabilidad, mantiene que la prohibicin slo alcanza a la especfica forma de prescindir de la culpabilidad que es presumirla de derecho lo que ahora lo lleva a reconocerle efecto eximente al error de prohibicin invencible, pg. 338, quedando despejado, sin embargo, el camino para otras formas de prescindencia. 31. Con independencia de las fundadas dudas de mtodo y de legitimidad en torno al valor hermenutico que debe drsele a las actas de la llamada Comisin Ortzar, en la medida en que en este punto en particular se ha querido ver en ellas mucho ms de lo que realmente hay (cfr. Cea, Jos Luis: La igual proteccin de los derechos, RChD Vol. 9 [1982], 521 [533 con nota 58]; Rodrguez Collao / De la Fuente, RDUCV XIII [1989-1990], 125 [146 con nota 29]), debe aclararse que la discusin gir exclusivamente en torno a la eventual consagracin constitucional de la presuncin de inocencia, que en definitiva, como se sabe, no prosper, a pesar del acuerdo de la Comisin. Lo pintoresco de este acuerdo es que los comisionados temerosos en un comienzo de los alcances de la garanta entendan consagrar una garanta fundamental que, sin embargo, no se opona a que el legislador pudiera presumir la culpabilidad cuantas veces quisiera; lo nico que se intuy ilegtimo en ese contexto y al cabo de un debate tremendamente confuso fue que estas presunciones fueran de derecho, razn por lo cual se agreg el inciso que s lleg a formar parte de la Constitucin (Actas Oficiales de la Comisin Constituyente, sesiones 122, de 20 de mayo de 1975, pgs. 25 a 32, 123, de 22 de mayo de 1975, pgs. 4 a 22, y 124, de 27 de mayo de 1975, pgs. 5 a 17). Es evidente que con esto, en la medida en que las presunciones de derecho quiebran la lgica procesal, se abre un camino para la interpretacin del derecho sustantivo, del cual, sin embargo, los comisionados en su confusin conceptual manifiestamente no fueron conscientes. 32. Como lo destaca certeramente Soto Pieiro, Miguel: Una jurisprudencia histrica: hacia el reconocimiento del principio de culpabilidad en el derecho penal chileno, RDUFT N. 3 (1999), 233 (242), si bien entiende y critica que lo que se ha dado por descontado es la vigencia del principio de culpabilidad en la legislacin chilena, extremo que, sin embargo, no es decisivo cuando se discute la jerarqua constitucional del mismo, a menos que se entienda, en la lnea del argumento alternativo de Rodrguez Collao / De la Fuente, RDUCV XIII (1989-1990), 125 (137 y ss.), que la Constitucin al recoger el trmino delito ha incorporado en su sistema lo que por tal entiende la legislacin ordinaria y su interpretacin. 33. As, expresamente, Cury, LH-Bacigalupo, pg. 716 y s. 34. Soto Pieiro, RDUFT N. 3 (1999), 233 (242 y ss.). 35. Hasta ese momento los esfuerzos de la doctrina no haban tenido mayor impacto en la prctica judicial, a excepcin de meritorias pero aisladas resoluciones de algunas Cortes de Apelaciones. Mucho ms significativos parecen haber sido los avances por la va de la legislacin ordinaria a partir del retorno a la democracia en 1990, la que, pese a su carcter muchas veces zigzagueante, fue suprimiendo los casos ms flagrantes de infraccin al principio de culpabilidad en la Parte Especial, particularmente las hiptesis ms emblemticas de calificacin por el resultado.
bicin invencible36, pero con un evidente potencial respecto de otras infracciones al principio de culpabilidad37, entre ellas, precisamente, la regulacin de la autointoxicacin plena. Porque el mismo razonamiento aplicado por la Corte Suprema a la falta de reconocimiento expreso del error de prohibicin se debe aplicar a la frmula de la privacin total de razn, o al menos a su interpretacin tradicional: siendo la imputabilidad requisito de la culpabilidad y sta a su vez requisito de la responsabilidad penal, no admitir prueba sobre la privacin total de razn o no asignarle relevancia a dicha prueba o lo que en definitiva es, en trminos sustantivos: no asignarle relevancia al estado de inimputabilidad del sujeto implica presumir de derecho la imputabilidad y, en consecuencia, presumir de derecho la culpabilidad y la responsabilidad penal, que es precisamente lo que la Constitucin proscribe. En cuanto a los efectos prcticos de este juicio de contradiccin con el ordenamiento constitucional, la ambigedad de los trminos legales que ya ha permitido, como se ha visto, el desarrollo de una interpretacin alternativa, al parecer respetuosa del principio de culpabilidad probablemente permita que aqul se canalice a travs de una interpretacin conforme a la Constitucin por parte de los tribunales ordinarios, sin necesidad de un pronunciamiento de inaplicabilidad o de inconstitucionalidad por parte del Tribunal Constitucional38, tal como, por lo dems, lo hizo la Corte Suprema respecto del error de prohibicin invencible en la poca en que concentraba an el control represivo de constitucionalidad de las leyes. En cualquier caso, sea que se requiera ineludiblemente la intervencin legislativa, sea que se admita la posibilidad de una solucin interpretativa, se hace necesario dilucidar los trminos en que es posible fundar legtimamente una responsabilidad penal en casos de autointoxicacin plena, esto es, sin infraccin del principio de culpabilidad y, con ello, del ordenamiento constitucional.
3. Modelos de responsabilidad para la autointoxicacin plena (y actio libera in causa)
Estructuralmente los casos de autointoxicacin plena se caracterizan por la sucesin de dos momentos: primero la provocacin en estado de imputabilidaddel estado defectuoso, y luego ya en ese estado la realizacin inmediata de un tipo penal. Precisamente la existencia de ambos momentos constituye el punto de partida para los modelos con que se ha pretendido fundar en estos casos una responsabilidad penal por el tipo en cuestin. Mientras el llamado modelo de excepcin quiere fundar la responsabilidad en la conducta en estado defectuoso que realiza directamente el tipo, prescindiendo de la inimputabilidad con que ha actuado el sujeto en atencin a su conducta previa, el modelo de la tipicidad quiere fundarla directamente en dicha conducta previa39. A continuacin se analizan brevemente ambos modelos40, entendiendo que ellos pretenden responder al nico problema de fondo envuelto en la autointoxicacin plena, cual es si, de qu modo y en qu medida es posible fundar responsabilidad penal en estos casos. En ese contexto, la discusin sobre los alcances y el papel que en la solucin del problema de fondo le corresponde a la doctrina de la actio libera in causa resulta ciertamente secundaria, sin perjuicio de lo cual, a propsito del examen crtico de los modelos en consideracin, se tomar tambin posicin al respecto. Como se puede ver, aqu se rechaza la tendencia generalizada, especialmente en la literatura comparada, de agrupar bajo la expresin actiones liberae in causa los casos de autointoxicacin plena y otras situaciones de estructura semejante41, identificando de ese modo el problema con lo que parece no ser ms que una propuesta de solucin para el mismo, con todo el riesgo de confusin que ello implica42.
36. El giro se da con dos importantes sentencias de la Sala Penal de Corte Suprema, de 4 de agosto de 1998 (GJ 218 [1998], 96) y de 23 de marzo de 1999 (FM N. 484 [1999], 187). Al respecto Soto Pieiro, RDUFT N. 3 (1999), 233; Cury, LH-Bacigalupo, pg. 719; El mismo, PG, pg. 447. 37. As, respecto de los delitos calificados por el resultado, Cury, PG, pg. 388. 38. De acuerdo con la nueva regulacin prevista en el art. 93.6 y 7 CPR desde las reformas constitucionales debidas a la Ley 20.050, de 26 de agosto de 2005. 39. La denominacin de los modelos provendra de Neumann, Ulfrid: Zurechnung und Vorverschulden, Duncker & Humblot, Berlin 1985, pg. 24 y ss., texto que lamentablemente no se ha podido tener a la vista. 40. Una excelente y exhaustiva visin general de los modelos, en castellano, ofrece Joshi Jubert, Ujala: La doctrina de la actio libera in causa en derecho penal (ausencia de accin o inimputabilidad provocada por el sujeto), J.M. Bosch, Barcelona 1992, pgs. 221 y ss.; la que puede complementarse con la ms actualizada presentacin de Alccer, Rafael: Actio libera in causa dolosa e imprudente. La estructura temporal de la responsabilidad penal, Atelier, Barcelona 2004, pgs. 33 y ss. 41. Las explicaciones que siguen valen en buena medida tambin para casos de provocacin de incapacidad de accin, entre otros. En la medida en que, sin embargo, no pertenecen al objeto de este trabajo, se prescindir de mayores referencias a los mismos. 42. Se comparte as la crtica de Hruschka, Joachim: Strafrecht nach logisch-analytischer Methode, 2. Aufl., De Gruyter, BerlinNew York 1988, pgs. 48 y ss., para quien la expresin se ha convertido en una palabra mgica de contenido difuso. Representativo es el caso de Joshi Jubert, Actio libera, pg. 13. No puede desconocerse que, a diferencia de muchos otros, esta autora distingue enfticamente entre concepto, mbito y solucin de la actio libera in causa (pgs. 116 y ss.), pero en la medida en que los trminos no dan cuenta por s mismos de tal distincin y que la discusin a su respecto no es precisamente un ejemplo de claridad, su empleo sigue pareciendo inconveniente.
3.1. El modelo de la excepcin
Si se tiene en cuenta que en los casos de autointoxicacin plena la realizacin directa del tipo penal corre por cuenta de la conducta en estado defectuoso, resulta natural que la responsabilidad por ese determinado ttulo de imputacin se quiera fundar precisamente en dicha conducta. Como se trata, sin embargo, de una conducta realizada en estado de inimputabilidad, el modelo se ve obligado a hacer una excepcin al principio de culpabilidad por el hecho en el caso particular, sin la cual slo cabra la absolucin. Las razones que justificaran la excepcin se encuentran en la circunstancia de haber sido el propio sujeto quien se ha puesto voluntariamente en el estado defectuoso, sea que lo haya hecho con el deliberado propsito de delinquir, sea que, al menos, haya sido previsible esa consecuencia. Pues, se argumenta, el respeto en este caso del principio de culpabilidad implicara legitimar un abuso de derecho (fraude de ley), extremo que la garanta no exige43. Como se ve, si bien no se reprime la actio praecedens, ella aporta el fundamento para la represin excepcional de la conducta defectuosa. Este modelo es el que mejor responde tanto al origen histrico como al sentido literal de la frmula que sintetiza la doctrina de la actio libera in causa. En efecto, se castiga excepcionalmente por la conducta en estado defectuoso, no libre, en razn de que en su origen s lo fue, con lo cual, si bien no se trata de una actio libera in se, como ocurre en la generalidad de los casos, es de todas maneras una actio libera libera in sua causa y en esa medida equiparada valorativamente a la anterior44. Para decirlo en los tan categricos como convincentes trminos de Hruschka: la actio libera in causa lisa y llanamente es el modelo de la excepcin45. Debe reconocerse que desde la perspectiva de la verificacin de la tipicidad y de la antijuridicidad en el caso concreto, en cuanto se centra precisamente en la conducta que realiza directamente el tipo, el modelo tiene en principio la ventaja de permitir una aplicacin muy natural de tales categoras dogmticas, sin perjuicio de las dificultades que pueden ser muy considerables que trae aparejada la necesaria consideracin conjunta de aspectos tanto de la actio praecedens como de la conducta en estado defectuoso, lo que es particularmente ntido en el plano subjetivo46. Por otra parte, al menos a primera vista, la justificacin de una excepcin al principio de culpabilidad podra parecer plausible. No obstante todo esto, se trata, sin embargo, de una solucin incompatible con un genuino derecho penal de culpabilidad47, pues por razonable que pueda parecer la excepcin, el dato ineludible que queda en definitiva es el de la imposicin de una sancin penal a un sujeto por conductas realizadas en circunstancias en que reconocidamente no ha podido ajustar sus actos a los mandatos del derecho48. La referencia a la actio praecedens plenamente imputable como justificacin de esta consecuencia, no hace ms que reforzar las semejanzas con la estructura del razonamiento que subyace a toda forma de versari in re illicita: si te autointoxicas plenamente, atente a las consecuencias49.
43. Muagorri, Ignacio: Sobre la presencia de la actio libera in causa en el art. 8.1 del Cdigo Penal, ADPCP 1991, 413 (443); Bustos, Juan / Hormazbal, Hernn: Lecciones de derecho penal, Trotta, Madrid 1999, Vol. II, pg. 355 y s.; Daz Pita, Mara del Mar: Actio libera in causa, culpabilidad y Estado de Derecho, Tirant lo Blanch, Valencia 2002, pg. 184 y ss. Ms parca Alonso lamo, Mercedes: La accin libera in causa, ADPCP 1989, 55 (66 y s.): el enlace causal y psicolgico entre ambas conductas funda la necesidad de pena. 44. Al respecto, con detalle, Hruschka, Joachim: La imputacin ordinaria y extraordinaria en Pufendorf. Sobre la historia y el significado de la diferencia entre actio libera in se y actio libera in sua causa [1984] (trad. Pastor), en El mismo: Imputacin y derecho penal. Estudios sobre la teora de la imputacin, Thomson- Aranzadi, Elcano 2005, pg. 56 y ss.; El mismo: Strafrecht nach logischanalytischer Methode, pgs. 343 y ss.; El mismo: Probleme der actio libera in causa heute, JZ 1989, 310 (310 y ss.); El mismo: Die actio libera in causa speziell bei 20 StGB mit zwei Vorschlgen fr die Gesetzgebung, JZ 1996, 64 (65); El mismo: Die actio libera in causa bei Vorsatztaten und bei Fahrlssigkeitstaten, JZ 1997, 22 (23); El mismo: Actio libera in causa y autora mediata [2002] (trad. Joshi Jubert / Bolea Bardn), en El mismo: Imputacin, pgs. 157 y ss. 45. En ltimo trmino, entre muchas otras ocasiones, Hruschka, Actio libera in causa y autora mediata, pg. 168. 46. Como lo sugieren las reflexiones de Alonso lamo, ADPCP 1989, 55 (94 y ss.); y Joshi Jubert, Actio libera, pgs. 396 y ss. 47. Sin contar con la potencial infraccin al principio de legalidad, en pases cuya legislacin no contempla ninguna excepcin, como ocurre, por ejemplo, en el derecho alemn. Con todo, se es un aspecto que puede salvarse fcilmente con la intervencin del legislador, no as la compatibilidad con el principio de culpabilidad. No ven, sin embargo, obstculos para la intervencin del legislador, entre otros, Salger, Hannskarl / Mutzbauer, Norbert: Die actio libera in causa eine rechtswidrige Rechtsfigur, NStZ 1993, 561 (565); Ambos, Kai: Der Anfang vom Ende der actio libera in causa?, NJW 1997, 2296 (2298). 48. Roxin, Claus: Observaciones sobre la actio libera in causa [1987] (trad. Muoz Conde), ADPCP 1988, 21 (24); Hirsch, Hans Joachim: Acerca de la actio libera in causa [1998] (trad. Demetrio Crespo), en El mismo: Derecho penal. Obras completas, T. I, Rubinzal-Culzoni, Buenos Aires 1998, pg. 181; Jakobs, Gnther: La denominada actio libera in causa [1998] (trad. Gonzlez Rivero), en El mismo: Dogmtica del derecho penal y la configuracin normativa de la sociedad, pgs. 220 y ss.; Joshi Jubert, Actio libera, pg. 355; Alccer, Actio libera, pg. 99 y s. 49. Ha destacado recientemente este paralelismo estructural entre versari in re illicta y actio libera in causa, en una perspectiva histrica, Hormazbal, Hernn: La doctrina de la actio libera in causa y su incorporacin al derecho espaol, en Diez Ripolls, Jos Luis et al (editores): La ciencia del derecho penal ante el nuevo siglo. Libro Homenaje al Prof. Dr. D. Jos Cerezo Mir, Tecnos, Madrid 2002, especialmente pg. 803 y ss.
Por lo mismo, no resultan convincentes los intentos de salvar la incompatibilidad con el principio culpabilstico haciendo referencia a otras situaciones en las que se admitiran sin discusin excepciones al efecto de una circunstancia eximente, excepciones que tambin se fundaran en el actuar precedente reprochable del sujeto, como sera el caso del error de prohibicin cuando es vencible50, entre otros supuestos51. Sin embargo, las situaciones son difcilmente comparables dado el muy diverso efecto que tienen las distintas eximentes en el conjunto de las capacidades del sujeto52. En efecto, con independencia de que se pueda argumentar de modo ms o menos convincente que en estos casos en rigor no se est en presencia de un reproche por hechos previos53, todo parece indicar que en la inimputabilidad se alcanzan ciertos lmites de las posibilidades de funcionalizacin del concepto de culpabilidad, contexto en el cual la consideracin de una culpabilidad previa (Vorverschulden) podra, sin embargo, parecer evidente54. Es muy significativa en este sentido la permanente oposicin de Jakobs a admitir ese recurso respecto del sujeto inimputable, precisamente a partir de consideraciones funcionales, pues en el comportamiento en estado defectuoso no puede verse racionalmente un ataque contra la vigencia de la norma, simplemente porque falta un sujeto de imputacin, una persona definida como igual y con competencia para desautorizar-
la55. Tampoco desde esta perspectiva parecen admisibles entonces ficciones de culpabilidad. El modelo de la excepcin es, en consecuencia, una solucin inaceptable en ordenamientos pretendidamente respetuosos del principio de culpabilidad, tanto ms si, como se ha postulado para el derecho chileno (supra 2), dicho principio goza de reconocimiento constitucional56. Lo mismo cabe decir de las propuestas interpretativas que, sin reconocer abiertamente una excepcin al principio de culpabilidad, llegan a resultados equivalentes por la va de desconocer un aspecto central del mismo, como el de la necesaria coincidencia entre culpabilidad y hecho (principio de coincidencia o de simultaneidad). Las propuestas de este tipo son variadas, pero en general se caracterizan por construir de un modo ms o menos artificial una coincidencia aparente entre conducta e imputabilidad, sea a travs de una ampliacin de la conducta relevante para el juicio de culpabilidad, integrando en l de modo variable la actio praecedens con la conducta defectuosa, sea ampliando el rango temporal de lo que puede considerarse culpabilidad por el hecho. Basten algunos ejemplos, en muy breve sntesis57: As, Spendel ha entendido que la conducta penalmente relevante es la provocacin del estado defectuoso, pero hace depender su tipicidad de la circunstancia ulterior consistente en que el sujeto alcance, a travs de compor-
50. Tambin entre nosotros se admite mayoritariamente que el error vencible no exime de responsabilidad, vase por todos Cury, PG, pg. 448. 51. As, por todos, Hruschka, JZ 1989, 310 (313); JZ 1996, 64 (68); JZ 1997, 22 (24). En la literatura alemana se suele mencionar en este contexto tambin el caso del estado de necesidad exculpante cuando ste ha sido provocado por el sujeto, situacin para la cual expresamente se prev una excepcin al efecto exculpante ( 35 I frase segunda StGB). En la medida, sin embargo, en que ni la ley ni la doctrina en Chile (vase, por todos, Cury, PG, pg. 454 y ss.) restringen en ese sentido el alcance de la eximente equivalente de fuerza (moral) irresistible (art. 10.9 CP), no viene al caso pronunciarse al respecto. 52. Cabe llamar la atencin en cuanto a la importancia que desde esta perspectiva puede llegar a tener el desarrollo de la distincin, hasta ahora recogida slo minoritariamente, entre causas de exclusin de culpabilidad y causas de disculpa (Schuldausschlieungsgrnde, Entschuldigungsgrnde), al respecto, por todos, Lenckner, Theodor en Schnke / Schrder, StGB-Kommentar, 26. Aufl., Beck, Mnchen 2001, Vor 32 Rdn. 108/109. 53. As, por ejemplo, Hirsch, Actio libera, pg. 179 y s., seala que en los supuestos de error de prohibicin el sujeto cuenta en el momento de su conducta con la capacidad suficiente como para advertir que est obrando sin haberse informado especialmente sobre el status jurdico de la misma y es precisamente eso y no su actuar precedente lo que se le reprocha, mientras que en el caso del inimputable, por definicin, esa capacidad y, con ella, la posibilidad de un reproche legtimo simplemente no existe. 54. Al respecto Neumann, Ulfrid: Neue Entwicklungen im Bereich der Argumentationsmunster zur Begrndung oder zum Ausschlu strafrechtlicher Verantwortlichkeit, ZStW 99 (1987), 567 (577 y ss.). 55. Jakobs, Gnther: Strafrecht, AT, 2. Aufl., De Gruyter, Berlin New York 1993, 17/58 y s., 17/64 y ss.; y El mismo, Actio libera, passim. 56. En general, este modelo no ha sido objeto de adhesin explcita en nuestra literatura, si bien parecen seguirlo Brito / Fain, en Rivacoba y Rivacoba (editor), Actas, pg. 158 y s.; y Nquira, T. I, pg. 373, 454; en tanto que siembran dudas Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 309: Las actiones liberae in causa constituyen, pues, una excepcin al principio de que el hechor debe ser imputable al tiempo de ejecutar el hecho punible, y, siguiendo precisamente a Hruschka, pg. 310: la exigencia de juzgar lo doloso o culposo de la accin al momento de cometerse el delito..., no rige si el hechor mismo es responsable por la situacin de inconsciencia o por los efectos de la autointoxicacin en que l mismo se ha puesto, pudiendo evitarlo, no obstante que el resto de la exposicin (p. 310 y ss.) parece ubicarse dentro de un modelo de tipicidad (infra 3.2), apariencia que vuelve a nublarse cuando a la culpa in causa se le atribuye mero efecto atenuante respecto de un delito doloso (p. 314), el que, consecuentemente, slo puede ser el realizado en estado defectuoso. Esto ltimo rige tambin para Garrido, T. II, pg. 224 y s. 57. Una presentacin ms detallada puede verse en Alccer, Actio libera, pg. 53 y ss. (bajo la denominacin genrica modelo de la ampliacin); vase tambin Daz Pita, Actio libera, pg. 37 y ss.
tamientos adicionales, el estadio de la tentativa58. La propuesta no explica, sin embargo, cmo un acto preparatorio reconocido como tal por el autor puede convertirse con efecto retroactivo en ejecucin tpica por obra de actos posteriores de ejecucin que en s no se consideran tpicos. Manifiestamente se trabaja con un concepto de conducta tpica diferente, ms amplio, mediante el cual se pretende superar la disociacin temporal entre hecho e imputabilidad. A resultados similares llega Schmidhuser con su modelo del injusto. A partir de la distincin entre injusto material e injusto formal, el autor sostiene que los actos preparatorios entre ellos la provocacin del estado defectuoso en cuanto dirigidos a la lesin del bien jurdico ya forman parte del injusto material, aunque no satisfagan todava los requisitos formales de la punibilidad, que hacen al injusto formal. De esta forma logra apreciar en estos casos simultaneidad entre la imputabilidad y el injusto (material)59. Y algo parecido cabe decir, por ltimo, del modelo de la ampliacin de Streng, a pesar de partir de presupuestos totalmente opuestos. Este autor sostiene que la nica conducta relevante es la realizada en el estado defectuoso, pero a la hora de examinar si sta es culpable, considera tambin factores de culpabilidad si bien inmediatamente referidos a ella existentes con anterioridad a la misma, entre ellos la provocacin culpable del estado defectuoso60. Llama la atencin que uno de los propsitos declarados del autor sea evitar cualquier manipulacin del injusto61, al mismo tiempo que por la va de una verdadera manipulacin de la culpabilidad llega a consecuencias del todo equivalentes. Pues bien, como se ha dicho, variantes tericas como stas y otras semejantes en su estructura62 resultan incompatibles con el principio de culpabilidad en la medida en que desconocen la exigencia consustancial de coincidencia entre culpabilidad y hecho. Al derecho penal slo le puede interesar una culpabilidad por el hecho, esto es, coincidente con l, y en ningn caso una culpabilidad disociada de la conducta injusta63, una especie de fantasma que vaga en un limbo y que, en esa medida, est disponible, acomodaticiamente, como justificacin aparente de lo cualquier manifestacin de responsabilidad objetiva. En definitiva terminan identificndose, por sus consecuencias, con el modelo de la excepcin, aunque sin la honestidad de ste64. Porque si algn mrito tiene el modelo de la excepcin es el de mostrar en toda su radicalidad que bajo la apariencia pacfica de la actio libera in causa se esconden riesgos muy considerables para los principios bsicos de legitimacin del derecho penal, los que en buena medida son encubiertos por otras aproximaciones.
3.2. El modelo de la tipicidad
A la hora de buscar una alternativa a la conducta en estado defectuoso como posible base de la responsabilidad penal resulta bastante natural recurrir a la nica conducta plenamente imputable disponible en los casos de autointoxicacin plena, cual es la provocacin previa de aquel estado defectuoso, e intentar fundar en ella un eventual castigo en trminos compatibles con los principios de garanta del derecho penal. En general, la constatacin en la actio praecedens plenamente imputable de dolo o culpa respecto de los hechos posteriores a la misma ha servido desde antiguo para afirmar la responsabilidad penal en virtud de dicha conducta previa y no ya en virtud de la conducta en estado defectuoso. De ah que desde una
58. Spendel, Gnter en LK (11. Aufl.) 323a StGB Rdn. 21 y ss. (ya antes en LK [10. Aufl.] Rdn. 32 y ss.). Tambin en otros escritos del mismo Spendel y de Herzberg que no se han podido tener a la vista. Adhera a este punto de vista, al menos hasta su vigsima edicin Lackner, Karl: Strafgesetzbuch mit Erluterungen, 20. Aufl., Beck, Mnchen 1993, 20 Rdn. 25 (ya a partir de la 23. edicin de 1999 el 20 es comentado por Khl), quien adhiere abiertamente al modelo de la excepcin). 59. Schmidhuser, Eberhard: Die actio libera in causa. Ein symptomatisches Problem der deutschen Strafrechtswissenschaft, Vandenhoeck & Ruprecht, Hamburg 1992, pg. 25 y ss. Una sntesis con crtica pormenorizada en la recensin de Frister, ZStW 108 (1996), 645. 60. Streng, Franz: Der neue Streit um die actio libera in causa, JZ 1994, 709 (711 y ss.); El mismo, actio libera in causa und Vollrauschstrafbarkeit rechtspolitische Perspektiven, JZ 2000, 20 (22 y ss.). Streng propone una interpretacin extensiva de la expresin consagratoria del principio de coincidencia en la comisin del hecho (bei Begehung der Tat) del 20 StGB, a partir de una comprensin normativa de la culpabilidad (califica de ingenua y tributaria de una concepcin psicolgica la exigencia de simultaneidad estricta) y de matices de texto legal que permitiran entender que el derecho alemn maneja distintos conceptos de comisin en distintos contextos. Vase tambin El mismo: Schuld ohne Freiheit? Der funktionale Schuldbegriff auf dem Prfstand, ZStW 101 (1989), 273 ( 310 y ss.). 61. Streng, JZ 2000, 20 (22). 62. Entre las que cabra contar la opinin de autores que, sin perjuicio de sugerir adhesin a un modelo de tipicidad, lo complementan con la nocin de una accin total comprensiva de ambos momentos de la autointoxicacin, como ocurre entre nosotros con Garrido, T. II, pg. 223, cuando sostiene que la imputacin al sujeto debe realizarse considerando su actuar como un todo, lo que permite atribuir el resultado tpico a dolo o culpa, pues al iniciar su actividad era imputable (nfasis agregados); o con Etcheberry, T. I, pg. 288, cuando ve la especialidad de estos casos en que el hombre, mediante su previsin intelectual y volitiva, ha incorporado a su accin los resultados delictivos. As, los actos ejecutivos en s mismos no seran voluntarios, pero la accin en la cual se incorporan s lo sera, y por ende, habra responsabilidad para el que obra (nfasis parcialmente agregados). 63. Hirsch, Actio libera, pg. 180 y s.; Roxin, ADPCP 1988, 21 (24); Cousio, T. I, pg. 535 y ss. 64. En ese sentido, lo califica de ms honesto Ambos, NJW 1997, 2296 (2297).
perspectiva estructural se suela hablar de un modelo de anticipacin65. En efecto, desde esta perspectiva, aparentemente mayoritaria en Chile66, la nica actio relevante es la provocacin del estado defectuoso, en tanto que la actividad realizada en dicho estado slo constituye un eslabn del curso causal que conduce al resultado tpico67. Los movimientos del inimputable no se diferencian mayormente de la trayectoria de la bala, del destino de la carta explosiva o de las reacciones del perro azuzado por su dueo para que ataque. La nica peculiaridad de este caso estriba en que el instrumento a travs del cual se llega al resultado tpico es el propio agente en condicin de inimputabilidad a consecuencia de la autointoxicacin plena. Con razn se han destacado, entonces, las similitudes de esta forma de ver las cosas con la estructura de la autora mediata en los casos en que el autor se vale de un inimputable para sus fines, pues en rigor aqu ocurre lo mismo, aunque el instrumento no sea un tercero, sino el propio agente68. Ciertamente la solucin parece inobjetable desde el punto de vista del principio de culpabilidad, toda vez que la responsabilidad penal se funda en una conducta plenamente imputable. Un juicio definitivo exige, sin embargo, ms cautela, pues no puede descartarse que la referencia a la actio praecedens en este contexto no sea ms que un recurso retrico para legitimar las mismas consecuencias a las que conduce el modelo de la excepcin. No debe olvidarse que en aquel modelo es precisamente el recurso a la previa provocacin voluntaria del estado defectuoso lo que funda la excepcin al principio de culpabilidad. El riesgo que se corre con la asuncin acrtica de esta nueva perspectiva es que en definitiva la responsabilidad se funde realmente en una culpa praecedens y no en una actio praecedens con caractersticas delictivas, con lo cual o bien se vulnera igualmente el principio de culpabilidad69, o bien, segn la perspectiva, lo que no es mejor, se infrin-
ge el principio de exterioridad (cogitationis poenam nemo patitur), porque en rigor se castiga por los malos propsitos. La ambigedad de muchos de los planteamientos tericos mencionados a propsito del modelo de la excepcin demuestra que se trata de un peligro real. La nica manera de fundar legtimamente una responsabilidad penal en la provocacin del estado defectuoso sin que ocurra lo anterior pasa por asegurar que la actio praecedens efectivamente rena en s misma todos los requisitos que legitiman la imposicin de una sancin penal. No basta entonces con que se trate de la conducta de un sujeto plenamente imputable al momento de su realizacin, sino que adems debe tratarse de una conducta tpica y antijurdica, en los trminos del tipo penal realizado en el posterior estado defectuoso. Que esto es posible es, precisamente, lo que afirma el llamado ahora desde una perspectiva material modelo de la tipicidad 70. Si bien se mira, el modelo, como lo indica la propia denominacin que sus partidarios prefieren darle, no hace ms que recurrir a las reglas generales de imputacin para fundar la responsabilidad penal, en la medida de lo posible conforme a dichas reglas. Las peculiaridades que justifican seguir hablando de un modelo de imputacin no vienen dadas entonces por las reglas aplicables, sino exclusivamente por la especial estructura de los casos en cuestin, como, sin embargo, es normal en cualquier proceso mnimamente complejo de subsuncin71. En este trabajo se asume como criterio correcto el que ofrece el modelo de la tipicidad, considerando que las objeciones dogmticas que se le dirigen no son decisivas, sin perjuicio de lo que se diga sobre su potencial operativo (infra 4). A continuacin se revisan las objeciones ms importantes. La principal objecin que debe afrontar el modelo de la tipicidad es que supuestamente pretendera fundar de un modo ilegtimo la responsabilidad penal en hechos que no han alcanzado el estadio de la tentativa, esto es, en meros
65. As, por ejemplo, Hruschka, JZ 1997, 22; Streng, JZ 1994, 709 (710); El mismo, JZ 2000, 20. 66. As Ortiz Muoz, Pedro: Curso breve de derecho penal (comn y militar), s/e, Santiago 1947, pg. 136 y s.; Novoa, T. I, pg. 454; Cury, PG, pg. 413; en principio tambin, a pesar de las mencionadas dudas que producen algunas de sus explicaciones (supra 3.1), Etcheberry, T. I, pg. 288; Garrido, T. II, pg. 223; Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 310 y ss.; y claramente adherira al mismo si le asignara relevancia prctica al punto Cousio, T. I, pg. 527 y ss. 67. Si una vez aclarado esto se puede seguir hablando a su respecto de una accin es una cuestin que en este contexto resulta meramente terminolgica. 68. Entre nosotros, por todos, ntidamente ya Ortiz Muoz, Curso, pg. 136: Del mismo modo que podemos emplear al loco o al ebrio como instrumento para realizar un fin, aprovechndonos de que en ellos la determinacin por razonamientos no es normal, podemos emplear a nuestra propia persona colocndola en estado de intoxicacin o embriaguez para ejecutar un plan preconcebido. 69. Sobre el papel de la culpa praecedens en la historia de la responsabilidad objetiva Hormazbal, LH-Cerezo, pg. 781, 789, 791 y ss. 70. En el debate comparado adhieren a este modelo, entre otros, Roxin, ADPCP 1988, 21 (26 y ss.); Hirsch, Actio libera, pg. 181 y ss.; Jakobs, Actio libera, pg. 225 y ss.; Alccer, Actio libera, pg. 105 y ss.; Demetrio Crespo, Eduardo: La tentativa en la autora mediata y en la actio libera in causa, Comares, Granada 2003, pg. 137 y ss.; y si bien no entiende adherir a l, en cuanto funda la imputacin en la provocacin relevante del estado defectuoso, tambin Joshi Jubert, Actio libera, pg. 281 y ss. La calificaba de dominante en Alemania, todava en 1997, Roxin, Claus: Strafrecht, AT I, 3. Aufl., Beck, Mnchen 1997, 20 Rdn. 56, con sntesis jurisprudencial, Rdn. 69 y ss. 71. Como destaca Freund, Georg: Strafrecht AT, Springer, Berlin etc. 1998, 4 Rdn. 41, su nica utilidad est en ampliar la perspectiva de anlisis, superando el estrecho mbito naturalstico de la conducta inmediatamente lesiva para hacerse cargo tambin de la posible relevancia penal del comportamiento previo.
actos preparatorios, con lo cual, en su afn por preservar el principio de culpabilidad, sacrifica el principio de exterioridad72. De lege lata cabra agregar que de ser esto efectivo la punicin de la conducta estara descartada sin ms, por simple aplicacin del art. 7 CP73. La objecin no es decisiva si se considera la ya aludida identidad estructural existente entre los casos de autointoxicacin plena y la autora mediata. Si respecto de este ltimo instituto se admite mayoritariamente la llamada solucin individual (Einzellsung), conforme a la cual el principio de ejecucin respecto del autor mediato se sita en el momento en que ste sin necesidad de realizar l mismo los comportamientos que respecto de un autor inmediato constituiran tentativa pierde el control sobre el instrumento74, y no recin cuando respecto de este ltimo se aprecia un principio de ejecucin en los trminos que rigen para el autor inmediato (solucin global, Gesamtlsung)75, lo mismo debera regir tambin para los casos de autointoxicacin plena, con lo cual, en principio, no existiran obstculos conceptuales para afirmar al menos la presencia de una tentativa punible76. En la medida en que los detractores de esta solucin argumentan bsicamente con la imposibilidad de ver una autora mediata en lo que, en rigor, es un caso de autora inmediata, a lo que suelen agregarse argumentos de texto legal en aquellos ordenamientos en que se regula expresamente la autora mediata como la instrumentalizacin de otro77, basta con replicar que no es eso lo que est en discusin pues en rigor no se est afirmando que la autointoxicacin plena sea realmente una hiptesis de autora mediata, sino simplemente si existe o no una identidad estructural entre ambas instituciones que justifique la aplicacin de las mismas soluciones interpretativas78. Mayor peso debe asignrsele entonces, al menos en principio, a las objeciones que apuntan a que la situacin normativa no es equiparable o a que la equiparacin conduce a resultados insatisfactorios. As, por ejemplo, se ha argumentado que, a diferencia de lo que ocurre con la autora mediata, en los casos de autointoxicacin plena el dominio del suceso no pasa a un tercero sino que siempre se mantiene en manos del mismo sujeto, olvidando, sin embargo, que el dominio de la accin que mantiene el plenamente autointoxicado en nada se diferencia del dominio que detenta cualquier otro inimputable cuando una persona distinta se sirve de l: en ambos casos es igualmente irrelevante, de modo que no puede verse en ello un obstculo para apreciar una estructura equivalente a la de la autora mediata79. Ms delicada parece ser la objecin fundada en que el paralelismo con la autora mediata conducira a que el modelo no tuviera aplicacin en los casos en que aquella figura est descartada, como ocurrira, por ejemplo, con ciertos delitos de conducta especificada y, en particular, con los llamados delitos de propia mano80. Antes de cualquier comentario al respecto, conviene tener presente que, en rigor, sta no constituye una objecin al modelo, en el sentido de negar su correccin, sino simplemente la constatacin de ciertas consecuencias inherentes al mismo, que, por cierto, son susceptibles de diversa valoracin poltico-criminal. Por lo mismo, perfectamente se puede sostener que, siendo la identificacin con la autora mediata la nica va para fundar legtimamente una responsabilidad penal en los casos de autointoxicacin plena, slo cabe aceptar las restricciones que fluyen de dicha identificacin81. En ese contexto, la cuestin ahora es dilucidar qu tan graves son realmente las consecuencias
72. Entre otros Paeffgen, Hans-Ullrich: Actio libera in causa und 323a StGB, ZStW 97 (1985), 513 (519); Streng, ZStW 101 (1989), 273 (309); El mismo, JZ 1994, 709 (710); Salger / Mutzbauer, NStZ 1993, 561 (563); Alonso lamo, ADPCP 1988, 55 (59 y s.); lo alerta tambin Cousio, T. I, pg. 535 y ss. 73. As tambin Cousio, T. I, pg. 538; hablan expresamente, sin embargo, de la punicin de actos preparatorios sin extraer esta consecuencia legal, Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 310. 74. Entre nosotros siguen este criterio Garrido, Mario: Etapas de ejecucin del delito. Autora y participacin, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 1984, pg. 125 y s. (sin distinguir siquiera entre autora mediata y coautora); Cury, PG, pg. 608; Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 399; de otra opinin Nquira, Jaime: Autora mediata y tentativa, RDPUCV XXVI (2005), sem. I, 125 (130 y ss.). 75. Sobre la discusin en general Roxin, Claus: Strafrecht, AT II, Beck, Mnchen 2003, 29 Rdn. 226 y ss. (habla de solucin individual modificada); Stratenwerth, Gnter: Strafrecht, AT I, 4. Aufl., Heymanns, Kln etc. 2000, 12 Rdn. 102 y ss.; tambin Nquira, RDPUCV XXVI (2005), sem. I, 125 passim. 76. Roxin, ADPCP 1988, 21 (28); Hirsch, Actio libera, pg. 184 y ss.; Jakobs, Actio libera, pg. 227; Demetrio Crespo, La tentativa, pg. 138 y s. 77. Paeffgen, ZStW 97 (1985), 513 (518); Ambos, NJW 1997, 2296 (2297); Daz Pita, Actio libera, pg. 50. 78. As Alccer, Actio libera, pg. 106 y s. Debe considerarse que la autora mediata carece casi siempre de una regulacin legal completa y que las soluciones diferenciadas respecto de las que rigen para la autora inmediata se han obtenido siempre interpretativamente. No se aprecia por qu no puede regir lo mismo para otro tipo de situaciones que tambin presentan una estructura peculiar. 79. As Roxin, ADPCP 1988, 21 (29), con referencias a Kper; tambin Jakobs, Actio libera, pg. 226 y s., con referencias a Neumann y a Kindhuser. 80. Hruschka, JZ 1997, 22 (23); Streng, ZStW 101 (1989), 273 (310); El mismo, JZ 1994, 709 (710); Salger / Mutzbauer, NStZ 1993, 561 (565). 81. As, abiertamente, Roxin, ADPCP 1988, 21 (27, 31 y s.); Jakobs, Actio libera, pg. 219 y s. No resulta admisible, en cambio, la alegacin que alcanza a esbozar Hirsch, Actio libera, pg. 188; y El mismo: Anwendbarkeit der Grundstze der actio libera in causa, NStZ 1997, 230 (231), haciendo valer precisamente que en estos casos en realidad no se trata de un tercero instrumentalizado sino
prcticas de la identificacin, y todo indica que, si efectivamente lo fueran, esto sera en una medida mucho menor que la postulada por sus crticos82. Es lo que se analiza a continuacin: Tratndose de delitos puramente resultativos, cuya conducta en s es indiferente porque viene definida por su resultado83, el modelo de la tipicidad no tiene dificultades para ver en la autointoxicacin plena la conducta tpica en la medida en que sta cree un riesgo prohibido de consumacin. La pregunta es si lo mismo rige respecto de tipos penales en los que la conducta no se define simplemente por el resultado en muchos casos ni siquiera se requiere un resultado sino que viene determinada especficamente en la ley84. Adicionalmente, la cuestin viene erizada por la supuesta existencia de los llamados delitos de propia mano, subcategora de la anterior respecto de la cual se suele negar la posibilidad de una autora mediata lo que implicara idntica consecuencia para la autointoxicacin plena pero cuyos contornos y alcances, sin embargo, distan completamente de ser pacficos. Lo primero que cabe decir es que respecto de la categora genrica de delitos con conducta especificada mayoritariamente no se ve en esa caracterstica un obstculo para la autora mediata, toda vez que el nico propsito expresado en la ley es que tales conductas indeseables no
se realicen, siendo indiferente si las ejecuta corporalmente el autor o el instrumento del que se vale85. En cuanto a los llamados delitos de propia mano, puede advertirse en la literatura especializada incluso una tendencia minoritaria pero creciente a negar derechamente la real existencia de la categora86, postura que, si bien puede resultar problemtica en sus extremos, coincide en todo caso con lo que s puede calificarse de tendencia dominante en orden a restringir al mximo la extensin del concepto, reservando su uso a unos pocos delitos raros y en franca extincin en los que el injusto se funda exclusivamente en la realizacin corporal de la conducta87, tendencia restrictiva que tambin se puede apreciar en Chile88. De esta manera, las consecuencias asignadas a los delitos de propia mano tienden tambin a replegarse, con lo cual la aplicacin del modelo de la tipicidad en casos de autointoxicacin plena respecto de delitos de conducta determinada parece no enfrentar limitaciones significativas por ese concepto89. En cambio, debera admitirse como una consecuencia menos satisfactoria del modelo la imposibilidad de reconocer un desistimiento voluntario en los casos de autointoxicacin plena preordenada cuando en definitiva no se consuma el delito en cuestin. Pues aunque sea del todo imaginable que esto se deba a un abandono del curso cau-
que del mismo sujeto, lo que evidentemente es correcto desde un punto de vista fctico, pero no normativo, que es el nico que aqu interesa. Si se est por distinguir normativamente los diversos estadios de la conducta del sujeto, no se puede luego pretender eludir las consecuencias de la distincin negndola segn necesidad. Crticos tambin Snchez-Vera, Javier: El denominado delito de propia mano, Dykinson, Madrid 2004, pg. 124 y s.; Alccer, Actio libera, pg. 180 y s. 82. Si bien un fallo relativamente reciente del Tribunal Supremo Federal alemn (BGHSt 42, 235 [238 y s.], de 22 de agosto de 1996) ha declarado en general inaplicable la construccin a los delitos de mera actividad, provocando un importante impasse en el debate dogmtico en ese pas; al respecto, por todos, Lenckner, Theodor / Perron, Walter en Schnke / Schrder, StGB-Kommentar, 20 Rdn. 35 y ss. 83. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el homicidio o los daos, en la medida en que matar o daar (causar dao dice la ley chilena) no es ms que provocar de modo objetivamente imputable la muerte de una persona o el menoscabo material de una cosa, siendo absolutamente indiferente la forma en que esto se verifique. 84. Como ocurre, por ejemplo, con la violacin (acceder carnalmente) o el hurto (apropiarse). Como se sabe, la distincin tiene incidencia en la problemtica de la omisin impropia (en la medida en que algn sector de la doctrina ha sostenido que en estos casos aqulla no sera posible, porque el respectivo tipo penal slo puede realizarse mediante la conducta activa determinada en la ley; al respecto Roxin, AT II, 32 Rdn. 225; y entre nosotros, negando ese efecto respecto de la estafa, Hernndez, Hctor: Aproximacin a la problemtica de la estafa, en AA.VV.: Problemas actuales de derecho penal, Universidad Catlica de Temuco, Temuco 2003, pg. 165) y en materia de autora y participacin, de donde se proyecta, por la va de la postulada equivalencia estructural con la autora mediata, a los casos de autointoxicacin plena. 85 As, especficamente respecto de casos como los de la autointoxicacin plena Roxin, ADPCP 1988, 21 (31); Jakobs, Actio libera, pg. 218 y s.; y con alcances ms amplios, negando totalmente la existencia de grupos de casos problemticos Snchez-Vera, Delito de propia mano, pg. 125; Alccer, Actio libera, pg. 184 y ss. 86. Una noticia sobre el debate provocado por Schubarth, en Roxin, AT 25 Rdn. 308 y ss.; y especialmente Snchez-Vera, Delito de propia mano, passim; y bastante antes ya Maqueda Abreu, Mara Luisa: Los delitos de propia mano, Tecnos, Madrid 1992, passim; vase tambin Alccer, Actio libera, pg. 182 y ss. 87. Como sera el caso paradigmtico del incesto; al respecto, por todos, Roxin, AT II, 25 Rdn. 288 y ss. 88. Novoa, T. II (1966), pg. 183; Cury, PG, pg. 621 y s.; ms dudoso, probablemente influido por la literatura tradicional espaola, Garrido, Etapas, pg. 361. Un ejemplo significativo de la tendencia lo da la violacin, delito respecto del cual mayoritariamente se admite la posibilidad de autora mediata, as Rodrguez Collao, Luis: Delitos sexuales, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 2000, pg. 167 y s.; Cox, Juan Pablo: Los abusos sexuales, Lexis-Nexis, Santiago 2003, pg. 275 y ss.; Cury, PG, pg. 622; de otra opinin, si bien con un ejemplo de induccin, Politoff / Matus / Ramrez, PE (2004), pg. 251 (y no obstante reconocer co-autora sin intervencin material, PG, pg. 416). Un excelente ejemplo de la plausibilidad de una violacin por autora mediata, aunque en la especie no se diera por acreditada, la ofrece en el derecho ingls el clebre caso Morgan (1975), resumido en Nino, Carlos S.: Los lmites de la responsabilidad penal (trad. Navarro), Astrea, Buenos Aires 1980, pg. 177 con nota 65. 89. Al respecto Roxin, ADPCP 1988, 21 (31 y s.); Jakobs, Actio libera, pg. 218 y ss.
sal tpico susceptible de ser interpretado como expresin de la voluntad del plenamente intoxicado90 y se pueda alegar de modo ms o menos convincente que para la voluntariedad del desistimiento no se exige la imputabilidad del que se desiste91, en concordancia con los principios de la autora mediata, segn los cuales el desistimiento del instrumento no puede atribuirse al hombre de atrs, tampoco en este caso el desistimiento en estado defectuoso puede consistentemente atribuirse al imputable que se abandon a su suerte92. Como ya se ha dicho, si se construye el modelo sobre la base del paralelo con la autora mediata, de lo cual se extrae un conjunto de consecuencias deseables que no podran haberse obtenido por otra va, no resulta admisible desligarse a voluntad de ese punto de partida cuando las restantes consecuencias inherentes al mismo resultan desagradables93: el desistimiento del plenamente intoxicado no pasa de ser desviacin del curso causal, relevante para la consumacin, pero no para la punibilidad de las formas imperfectas de ejecucin. Ahora bien, desde un punto de vista de la llamada tipicidad subjetiva, el modelo de la tipicidad permite resolver convincentemente las cuestiones discutidas en ese plano: La circunstancia de centrar todo el examen en la tipicidad de la provocacin del estado defectuoso resuelve de manera ntida la cuestin sobre el objeto del dolo: ste debe abarcar tanto la provocacin del estado defectuoso como la ulterior realizacin, en ese estado, del tipo objetivo de un delito (doble dolo)94. No se requiere, en cambio, que la conducta realizada en el estado defectuoso sea tambin dolosa (triple dolo)95, toda vez que el comportamiento en estado defectuoso y sus consecuencias son simplemente parte del curso causal, de suerte que carece de todo sentido normativo pretender imponerle exigencias subjetivas. Las nicas exigencias subjetivas son las que gravan la conducta tpica, entre ellas la previsin y eventualmente, segn la conviccin dogmtica la aceptacin del resultado y del curso causal que conduce a l. La forma en que en definitiva se produzca ste dolosa o imprudentemente slo merece consideracin a ttulo de posible desviacin del curso causal96, debiendo destacarse, sin embargo, que las desviaciones realmente relevantes deberan concentrarse en los aspectos objetivos del desarrollo de los acontecimientos97. Por otra parte, el modelo se aviene perfectamente con la forma normal de fundar responsabilidad en los delitos imprudentes, ya que por simple aplicacin de las reglas generales de imputacin se puede apreciar en la autointoxicacin plena provocada bajo ciertas circunstancias una infraccin de deberes de cuidado y, con ello, una conducta imprudente98. As, nadie dudara que el encargado del control de trfico areo que se autointoxica plenamente y que en ese estado no realiza las actividades necesarias para evitar un accidente o las realiza mal, es responsable por dicho accidente, no ya por las acciones u omisiones realizadas en el estado defectuoso, sino porque la autointoxicacin durante su turno representa en s misma una infraccin de sus deberes de cuidado a la que puede imputarse el accidente. Otra consecuencia de la mayor importancia es que por esta va slo puede castigarse la realizacin de tipos penales para los cuales la ley prev expresamente la comisin culposa. As, por ejemplo, la realizacin del tipo penal de violacin o de abusos sexuales en estado defectuoso no podra ser sancionada si en la provocacin del mismo no media dolo de parte del agente. Tan extendida y arraigada se encuentra esta forma de entender la aplicacin de los delitos culposos en estos casos que, aunque parezca paradjico, ha servido para acusar al modelo de tipicidad de no prestar ninguna utilidad en el mbito de la imprudencia, de ser superfluo99, sin advertir que si esto es as se debe exclusivamente a que en materia de imprudencia este modelo centrado en la tipicidad de la actio praecedens es el que se ha asumido desde siempre para resolver casos estructuralmente similares a los de la autointoxicacin plena100. Consecuentemente, si
90. Al respecto, con especial detalle, Alccer, Actio libera, pg. 128 y ss. 91. As Roxin, ADPCP 1988, 21 (33 y s.), respondiendo a las crticas de Welp y Neumann, criterio concordante con el estado de la doctrina chilena en materia de desistimiento, tal como lo condensa Politoff, Sergio: Los actos preparatorios del delito, tentativa y frustracin, Editorial Jurdica de Chile 1999, pg. 232 y ss. En Espaa sigue a Roxin en este punto Demetrio Crespo, La tentativa, pg. 141 y s. 92. Jakobs, Actio libera, pg. 227 y s.; criticando la inconsistencia de otros representantes del modelo de la tipicidad Hruschka, Actio libera in causa y autora mediata, pg. 167 y s. 93. Como hace Hirsch, Actio libera, pg. 187 con nota 45, cuando aduce que, por tratarse de la misma persona, el desistimiento en calidad de instrumento siempre favorece al sujeto. 94. Joshi Jubert, Actio libera, pg. 401; Alccer, Actio libera, pg. 140; en Chile Brito / Fain en Rivacoba y Rivacoba (editor), Actas, pg. 158 y s.; Garrido, T. II, pg. 223; Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 314. 95. As, sin embargo, Joshi Jubert, Actio libera, pg. 404 y s. 96. Al respecto, con detalle, Alccer, Actio libera, pg. 142 y ss. 97. Entre nosotros han puesto de relieve la importancia de posibles desviaciones del curso causal para la atribucin a ttulo de dolo Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 311 y s. 98. Roxin, ADPCP 1988, 21 (26); Joshi Jubert, Actio libera, pg. 393 y s.; Hirsch, Actio libera, pg. 182 y s.; Alccer, Actio libera, pg. 149 y ss. Entre nosotros Ortiz Muoz, Curso, pg. 136; Novoa, T. I, pg. 454; Etcheberry, T. I, pg. 288; Brito / Fain en Rivacoba y Rivacoba (editor), Actas, pg. 159; Garrido, T. II, pg. 223; Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 311. 99. Daz Pita, Actio libera, pg. 175 y s. Entre nosotros Cousio, T. I, pg. 533 y s.; Cury, PG, pg. 413. 100. Como lo ha destacado Alccer, Actio libera, pg. 167 y ss., se trata de los casos de culpa por asuncin (bernahmeverschulden), esto es, sintticamente, conducta diligente fundada en actuar precedente imprudente.
algo merece el calificativo de superfluo en este contexto no puede serlo, como es obvio, el modelo al que de hecho se adscribe de modo virtualmente unnime, sino slo la conservacin de una doctrina particular la de la actio libera in causa para fundar lo que, en rigor, no es ms que aplicacin de principios generales de imputacin. En efecto, para concluir debe destacarse que para la aplicacin del modelo de tipicidad la doctrina de la actio libera in causa resulta completamente superflua. Si la nica conducta relevante para este modelo es la conducta de autointoxicacin plena, que es desde todo punto de vista una actio libera in se, entonces carece de todo sentido la bsqueda de una conducta que sea libera in causa. La nica que podra tener ese carcter es precisamente la actuacin en estado defectuoso, que en este modelo, sin embargo, no es ms que componente del curso causal que conduce al resultado y que, consecuentemente, no merece ser destacada. Y no slo se trata de una doctrina superflua, sino que tambin perturbadora, pues el solo empleo de la expresin realza el lugar prominente de la conducta en estado defectuoso, sugiriendo inequvocamente una excepcionalidad que, con toda razn, se procura rechazar. Prueba de que se puede prescindir de la frmula la da precisamente el recin mencionado tratamiento que se le da a los casos de autointoxicacin plena en sede de imprudencia. Pero lo mismo debera regir tambin para los delitos dolosos, en la medida en que, como ha quedado de manifiesto, tambin a su respecto se aplican slo reglas generales, las que, cabe destacarlo, son, por lo dems, las nicas que legtimamente pueden aplicarse.
4. Los lmites operativos del modelo de la tipicidad
Con todo, ya las dudas esbozadas en el apartado anterior en cuanto a la posibilidad de apreciar una tentativa punible en la provocacin del estado defectuoso adelantan cul es el verdadero problema que debe enfrentar esta construccin. Sintticamente puede decirse que su potencial para fundar positiva y satisfactoriamente la responsabilidad penal es en extremo modesto, especialmente desde la perspectiva de la imputacin objetiva. Mientras en otras pocas probablemente tanto la amplitud de los resultados del examen de mera causalidad como la ausencia de razones poderosas en estos casos para la aplicacin de correctivos normativos a la misma contri-
buan a que no se apreciaran mayores dificultades al respecto, tales dificultades se tornan insoslayables en el contexto del examen normativo ms fino que impone la imperante doctrina de la imputacin objetiva. Y si bien no se trata de un problema que justifique un reparo desde el punto de vista de su legitimidad101, este importante lmite prctico resiente su plausibilidad poltico-criminal y, con ello, las posibilidades fcticas de una solucin genuinamente respetuosa de los principios jurdico-penales. En efecto, para afirmar responsabilidad penal en estos casos se debe comprobar en primer trmino que la provocacin del estado defectuoso ha creado un riesgo prohibido de consumacin del tipo penal en cuestin y que el resultado tpico importa la actualizacin de ese preciso riesgo prohibido. Y las ms de las veces esto resultar altamente problemtico. Basta con pensar en el caso que para la doctrina tradicional entre nosotros resultara ms sencillo e indudable, cual es el de la autointoxicacin preordenada a la comisin del delito, con seguridad porque el dolo del agente es manifiesto102. Pero, si bien se ve, lo realmente difcil ser que se d el necesario objeto del dolo, esto es, que en verdad se pueda apreciar en la autointoxicacin plena una conducta objetivamente tpica. Desde luego no por supuestas limitaciones impuestas por la literalidad de los tipos penales, del tenor embriagarse no es matar103, sino porque difcilmente se podr apreciar la creacin del riesgo prohibido que implica matar en sentido tpico, y esto con total independencia de cules hayan sido los propsitos del agente. En la gran mayora de los casos, desde una perspectiva ex ante la nica relevante en esta materia el curso de los acontecimientos posteriores aparece como algo tan azaroso que impide un pronunciamiento afirmativo de la imputacin objetiva104. En rigor, desde la perspectiva de la fundacin racional de la responsabilidad penal, en la normalidad de los casos beber o drogarse para matar no se diferencia en mucho de convencer al to rico para que d un paseo solitario por un barrio peligroso o se interne en el bosque en da de tormenta, con el propsito de que ah encuentre la muerte. Slo parece posible hablar de la creacin de un riesgo prohibido en casos muy especiales, que combinen tanto un grado significativo de regularidad en el tipo de comportamientos a que conducen episodios de autointoxicacin plena de caractersticas similares, sea en general, sea
101. En ese sentido, las crticas contra el modelo de tipicidad slo son vlidas en la medida en que se traicionen sus presupuestos y lmites, pero no respecto de su aplicacin consecuente, conforme a la cual slo se imputa lo que se puede legtimamente imputar. 102. As, por ejemplo, Brito / Fain en Rivacoba y Rivacoba (editor), Actas, pg. 158 y s. 103. As Alonso lamo, ADPCP 1989, 55 (66, 81 y s.); Daz Pita, Actio libera, pg. 47 y ss.; y de algn modo tambin Cerezo Mir, Jos: Las eximentes de culpabilidad, en El mismo: Temas fundamentales del derecho penal, Rubinzal-Culzoni, T. I, Buenos Aires etc. 2001, pg. 463, y en trminos casi idnticos El mismo: La eximente de anomala o alteracin psquica. mbito de aplicacin, en El mismo, Temas fundamentales, pg. 485, cuando acusa una confusin entre norma y ley penal. 104. As, si bien con nfasis en el aspecto subjetivo individual, Zaffaroni, Eugenio Ral / Alagia, Alejandro / Slokar, Alejandro: Derecho penal, PG, Ediar, Buenos Aires 2000, pg. 673. Tambin con nfasis subjetivo, por la va de destacar posibles desviaciones del curso causal previsto, en Chile Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 311 y s.
en particular respecto del agente, as como un contexto situacional que reduzca o mantenga relativamente estables las mltiples variables que pueden incidir en el desarrollo del comportamiento de un inimputable105. Ntese que por definicin se est frente a un instrumento que acta por impulsos propios y no en manos del agente, faltando incluso las posibilidades relativas de control que se conservan en la genuina autora mediata, donde el autor eventualmente y en medida variable puede todava guiar y rectificar las desviaciones del curso previsto para su instrumento, posibilidad que en la autointoxicacin plena se acaba en el preciso instante en que se produce106. Por lo mismo, la plausibilidad de un juicio ex ante de peligro respecto de un instrumento sin control requiere un contexto relativamente controlado. Es en esa medida en que debe discreparse de Alccer cuando ve precisamente en la prdida de control por parte del agente un aumento del grado de peligro que justifica, anticipadamente en comparacin con las tentativas normales107, el merecimiento de pena, pues dicha prdida de control, tanto ms cuanto ms lejos se ubique el resultado y a menos que est suficientemente compensada por un contexto controlado, implica al mismo tiempo prdida de plausibilidad en el juicio de peligro108. En este contexto especfico, el peligro asociado a la prdida de control del actuar del agente ciertamente innegable exhibe caractersticas genricas y difusas que ms que a la imputacin objetiva en el seno de delitos previstos por el derecho vigente, parecen servir a la justificacin de lege ferenda de un delito de peligro abstracto (al respecto infra 5) que, sin embargo, el autor rechaza109. Si las exigencias puestas al juicio de peligro que, cabe recordarlo, no son sino aqullas generalmente reconocidas en materia de imputacin objetiva parecen excesivas, debe tenerse en cuenta que conceptualmente de ellas depende que al bebedor o al consumidor de drogas con propsitos homicidas en general no se le impute un homicidio frustrado cada vez que, habindose autointoxicado, se queda en su casa sin hacer mal a nadie110. Todo indica que la posibilidad de castigo slo resulta admisible cuando la autointoxicacin plena en s misma representa un peligro que merece ser tomado en serio. La circunstancia meramente fctica de que el sistema penal nunca se haga cargo de aquellos casos en los que la autointoxicacin plena no conduce a ningn resultado lesivo no autoriza a perderlo de vista, pues, como debera ser evidente, el que lamentablemente en el caso particular haya ocurrido algo no puede modificar el juicio ex ante que debe presidir el examen de la imputacin objetiva. La aplicacin de un criterio distinto, que con seguridad no se estara dispuesto a aceptar con carcter general, slo puede explicarse como una reaccin ante el hecho indeseable de la autointoxicacin plena y sus desgraciadas consecuencias, reaccin que, sin embargo, no es conciliable con los criterios de legitimacin del derecho penal. Algo similar ocurre con los delitos culposos. Debe recordarse que el campo de aplicacin ms relevante de la doctrina de la imputacin objetiva ha sido precisamente el de los delitos imprudentes111, en tanto que la previsibilidad exigida dice relacin con consecuencias concretas, en este caso, con delitos concretos susceptibles de ser objetivamente realizados en estado de intoxicacin, sin que baste, como bien recuerdan Politoff, Matus y Ramrez, con el recurso genrico a la mxima de que todos sabemos que debemos ser cuidadosos con la ingestin de alcohol112. Por ltimo, cabe destacar que la aplicacin del modelo conduce a la impunidad tratndose de delitos para los cuales la ley no ha previsto la comisin imprudente.
5. Conclusiones y perspectivas de lege ferenda
De las pginas precedentes se desprenden dos conclusiones que deberan ser tenidas en cuenta en cualquier intento por superar la deficiente regulacin de la autointoxicacin plena en el derecho vigente: En primer lugar, que de todos los modelos ideados para fundar una responsabilidad penal por el hecho realizado en un estado defectuoso autoprovocado, el llamado mode-
105. Zaffaroni / Alagia / Slokar, PG, pg. 673: Slo en casos muy excepcionales puede sostenerse que la conducta de embriagarse sea tpica de tentativa: ... (b) En excepcionales casos de tipicidad activa, en que el agente, por reiteradas e invariables experiencias anteriores, sabe con altsima probabilidad cul ser su comportamiento (quien sabe que cada vez que se embriaga hurta ropas de los fondos de las casas vecinas, porque lo ha reiterado veinte veces con el mismo resultado). 106. Ha destacado este aspecto Paeffgen, ZStW 97 (1985), 513 (518 y s., con nota 21). 107. Alccer, Actio libera, pg. 121 y s. 108. Por cierto no faltan en su excelente libro consideraciones sobre la mayor o menor plausibilidad de un juicio de peligro en los casos concretos (cfr. Alccer, Actio libera, pg. 122 y s.), pero los nfasis sugieren una apreciacin mucho ms optimista al respecto que la que se mantiene aqu, a lo que sin duda contribuye la relevancia legitimante que le asigna a la prdida de control sobre el peligro. 109. Alccer, Actio libera, pg. 86 con nota 274. 110. Crtica habitual al modelo de la tipicidad; as, por ejemplo, Alonso lamo, ADPCP 1989, 55 (60). 111. Como lo destaca, por ejemplo, Corcoy Bidasolo, Mirentxu: El delito imprudente, 2. edicin, Bdef, Montevideo-Buenos Aires 2005, pg. 1 (sobre las exigencias de la imputacin objetiva, pg. 279 y ss.). Sobre la imputacin objetiva en el delito culposo conforme al derecho chileno vase Bustos, Juan: El delito culposo, Editorial Jurdica de Chile, Santiago 1995, pg. 79 y ss. (como elemento del juicio de antijuridicidad en su concepcin). 112. Politoff / Matus / Ramrez, PG, pg. 314.
lo de la tipicidad parece ser el nico que realmente se ajusta a las exigencias del principio de culpabilidad. En la medida en que dicho principio puede considerarse consagrado como garanta fundamental en el ordenamiento constitucional chileno, debera consecuentemente concluirse, adems, que la introduccin de cualquier variante de un modelo de excepcin o de cualquier otro que conduzca a similares resultados estara constitucionalmente vedada en el derecho chileno. En segundo lugar, que el potencial del modelo para satisfacer las demandas de represin penal en casos de autointoxicacin plena estn con seguridad muy por debajo de lo que probablemente son las expectativas sociales al respecto. Estas conclusiones perfilan los desafos que deben abordarse a la hora de revisar el derecho vigente sobre la materia. Primero, cmo debe expresarse en la ley el modelo de tipicidad, supuesto, en todo caso, que sea necesaria una consagracin explcita. Segundo, cmo se debe reaccionar frente a la autointoxicacin plena que no encuentra respuesta suficiente a travs de dicho modelo. Respecto de lo primero, esto es, cmo debera expresarse en la ley la adhesin al modelo de la tipicidad, probablemente la respuesta ms consecuente y limpia es el silencio, la ausencia de regulacin expresa. En efecto, si la solucin del modelo consiste en la aplicacin lisa y llana de las reglas generales de imputacin en la medida en que en el caso concreto estn realmente disponibles los factores que permiten la aplicacin de tales reglas, la ley no necesita decir nada ms. Ms an, la experiencia comparada demuestra que el silencio legal opera como una importante barrera para la tentacin de introducir soluciones que vulneren los principios de garanta del derecho penal. En el caso del derecho alemn, por ejemplo, el argumento decisivo contra el modelo de excepcin ha sido siempre en ltimo trmino su incompatibilidad no slo con el principio de culpabilidad, sino que el propio principio de legalidad113, lo que, a la luz de la magnitud de las tentaciones, ciertamente no es poco. La nica razn por la que eventualmente podra ser conveniente, al menos entre nosotros, considerar una suerte
de consagracin expresa del modelo dice relacin con una larga tradicin de represin ms o menos indiscriminada de los comportamientos desplegados en estado de intoxicacin plena, en virtud de la frmula por causas independientes de su voluntad. En ese contexto, la ciertamente necesaria supresin de dicha frmula sin una nueva declaracin que la reemplace podra conducir a una interpretacin radical que prescindiera totalmente del castigo en casos de autointoxicacin plena, sin darse el trabajo de verificar previamente la relevancia penal de la actio praecedens a la luz del tipo en cuestin. O bien podra ocurrir al revs, esto es, que en ausencia de toda disposicin legal la jurisprudencia asuma, ms por inercia que por consenso, el modelo de excepcin envuelto en el sentido natural y obvio de la doctrina de la actio libera in causa, tal como al parecer ocurre en la Argentina o en el Per. Desde luego se trata de un riesgo que podra conjurarse suficientemente mediante constancias en ese sentido en los registros del proceso legislativo, sumadas al siempre necesario trabajo de elaboracin dogmtica, que en un nuevo escenario legal debera poder desplegarse adecuadamente. Pero es posible que para algunos estos resguardos no resulten suficientes. De imponerse el criterio de ser necesaria una regulacin expresa, debe tenerse en todo caso el cuidado de no terminar consagrando por esa va alguna variante del modelo de la excepcin, que, como se ha sostenido, no sera compatible con la garanta constitucional de un derecho penal de culpabilidad. En este sentido puede servir de advertencia la solucin consagrada en el art. 20.2 del Cdigo Penal espaol de 1995, que en lo que aqu interesa dispone114: El que al tiempo de cometer la infraccin penal se halle en estado de intoxicacin plena por el consumo de bebidas alcohlicas, drogas txicas, estupefacientes, sustancias psicotrpicas u otras que produzcan efectos anlogos, siempre que no haya sido buscado con el propsito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisin...115. A pesar de los ingentes esfuerzos de un sector de la doctrina penal espaola116, resulta sumamente difcil no reco-
113. BGHSt 42, 235 (241 y s.); Roxin, ADPCP 1988, 21 (23 y s.); Salger / Mutzbauer, NStZ 1993, 561 (565); Paeffgen, ZStW 97 (1985), 513 (522, 524); Ambos, NJW 1997, 2296 (2297); Hirsch, Actio libera, pg. 175. El propio Hruschka, JZ 1996, 64 (67 y s.) lo ha reconocido as, promoviendo desde entonces la consagracin legal de su modelo, a travs de una modificacin del 20 StGB. 114. Una buena exposicin del desarrollo histrico de la legislacin peninsular en este punto hasta el Cdigo de 1995 puede verse en Obregn Garca, Antonio: La eximente de estado de intoxicacin plena por consumo de alcohol u otras drogas, RDPC, N. 1 extraordinario (2000), 275 (283 y ss.). 115. La norma reitera el principio consagrado en el inciso segundo del N. 1 del mismo art. 20, que regula, ahora separadamente, el trastorno mental transitorio: El trastorno mental transitorio no eximir de pena cuando hubiese sido provocado por el sujeto con el propsito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisin. El trastorno mental transitorio no eximir de pena cuando hubiese sido provocado por el sujeto con el propsito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisin. La parte no transcrita del N. 2 del art. 20 se refiere, con dudoso acierto sistemtico, a las consecuencias del sndrome de abstinencia: ... o se halle bajo la influencia de un sndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensin. Esta ltima situacin, no prevista expresamente en nuestro derecho, debe, sin embargo, entenderse cubierta por la eximente de fuerza (moral) irresistible del art. 10 N. 9 CP. Al respecto, Hernndez, Hctor: Las drogas ilegales en el derecho penal chileno (tesis PUC indita), Santiago 1992, pg. 341 y ss. 116. Alccer, Actio libera, pg. 96 y ss.; Demetrio Crespo, La tentativa, pg. 127; para la situacin anterior al Cdigo de 1995 Joshi Jubert, Actio libera, pg. 348 y ss.
nocer que la frmula legislativa consagra un modelo de excepcin, como se desprende de modo inequvoco del hecho de que lo que se excepta es precisamente la exencin de responsabilidad penal del que se encuentra privado totalmente de razn, extremo al que desde luego no llega el modelo de tipicidad. Lo nico que puede decirse con arreglo a este modelo es que el sujeto imputable es responsable por lo que hace hasta el momento en que se provoca el estado defectuoso, pero no que el inimputable no est exento de responsabilidad, que es lo que de un modo literal consagra el precepto peninsular117. Otra cosa es, por cierto, que la doctrina se esfuerce por evitar una interpretacin que conduce a consecuencias inadecuadas desde el punto de vista del principio de culpabilidad118, pero desde la perspectiva de lege ferenda se trata ciertamente de una formulacin que habra que evitar119. Ms conveniente resultara una referencia que aludiera a que la exencin de responsabilidad por la privacin total de razn exencin que no puede conocer excepciones opera sin perjuicio de la responsabilidad que por el tipo en cuestin le pudiera caber al sujeto en virtud de la conducta realizada hasta la provocacin del estado defectuoso. Con todo, sigue siendo preferible la prescindencia de regulacin. Respecto de lo segundo, la cuestin es ciertamente ms compleja. Desde luego puede sostenerse que los lmites del modelo de la tipicidad representan al mismo tiempo los lmites de la intervencin legtima del derecho penal en la materia, de suerte que lo que no se alcanza por esa va simplemente debe asumirse como un asunto no susceptible de regulacin penal. Por el contrario, el que parece ser el sector doctrinario mayoritario en el debate comparado se niega a la resignacin en esta materia, en atencin a lo que considera una ineludible necesidad poltico-criminal de dar una respuesta efectiva a la incidencia de la autointoxicacin plena en la produccin de resultados socialmente daosos120. En ese contexto, viene en consideracin como posible paliativo121 la eventual introduccin de tipos penales especiales que se hagan cargo especficamente de la conducta de autointoxicacin plena, con fundamento en el peligro comn que representa la prdida de control de una fuente potencial de peligro122. Las posibilidades de configuracin de un tipo de peligro de estas caractersticas son muy variadas, especialmente en lo que dice relacin con los posibles lmites que pueden imponerse a su aplicacin. Paradigmtico en este sentido es, por cierto, en el derecho alemn, el 323a StGB (embriaguez plena, Vollrausch)123, cuyos dos primeros incisos, que son los que aqu interesan, son del siguiente tenor: 1) El que dolosa o imprudentemente se embriague mediante bebidas alcohlicas u otros medios embriagantes, ser castigado con privacin de libertad de hasta cinco aos o con multa, si en ese estado realiza un hecho antijurdico y no puede ser castigado por el mismo, porque a consecuencia de la ebriedad estaba o no puede excluirse que estuviera en estado de inimputabilidad. 2) La pena no podr ser ms grave que la pena prevista para el hecho cometido en estado de ebriedad. Como se ve, se trata de un delito de peligro abstracto, que castiga el hecho mismo de ponerse dolosa o imprudentemente en una situacin de inimputabilidad. La eventual comisin de un hecho antijurdico opera exclusivamente como una condicin objetiva de punibilidad mediante la cual se evita la imposicin de una sancin cuando la autointoxicacin plena no tiene consecuencias delictivas, en tanto que la referencia a la pena prevista para el delito que se hubiera cometido de haberse actuado en
117. As lo admite, sea por razones de texto, sea por conviccin dogmtica, la literatura mayoritaria en Espaa: Silva Snchez, Jess Mara: La estructura de la actio libera in causa en los delitos cometidos bajo un sndrome de abstinencia de drogas, LL 1988, 910 (914); Alonso lamo, ADPCP 1989, 55 (62, 66 y s.); Muagorri, ADPCP 1991, 413 (439, 441); Cerezo Mir, Las eximentes, pg. 460 y ss.; El mismo, La eximente de anomala, pg. 482 y ss.; Snchez Yllera, Ignacio, en Vives Antn, Toms (coordinador): Comentarios al Cdigo penal de 1995, Tirant lo Blanch, Valencia 1996, Vol. I, pg. 121 y s.; Bustos / Hormazbal, Vol. II, pg. 355 y s.; Muoz Conde, Francisco / Garca Arn, Mercedes: Derecho penal, PG, 2. edicin, Tirant lo Blanch, Valencia 1996, pg. 395; Morales Prats, Fermn, en Quintero Olivares, Gonzalo (director): Comentarios al nuevo Cdigo penal, Aranzadi, Pamplona 1996, pg. 144; Obregn Garca, RDPC N. 1 extraordinario (2000), 275 (315); Daz Pita, Actio libera, pg. 183 y ss.; Padilla, Herminio: Algunas observaciones sobre la actio libera in causa en el derecho penal espaol, RECPC 03-04 (2001), 5. 118. Como se desprende ntidamente de la argumentacin de Alccer, Actio libera, pg. 99 y ss. 119. Por lo mismo, cabra revisar el criterio impuesto en el Foro Penal, expresado en el ya citado art. 6. N. 2 ANCP. 120. En rigor, los autores mayoritariamente no se ven en esta disyuntiva, porque entienden que el modelo al que adscriben responde adecuadamente a la demanda poltico-criminal. Lo que interesa destacar en este contexto es que la posible ausencia de reaccin penal efectiva resignacin no parece estar hoy dentro de las posibilidades admisibles. Como afirma Hirsch, Actio libera, pg. 174: nadie preconiza la impunidad. 121. Slo con ese carcter, pues en general se considera que la nica solucin ptima se da a travs del tipo realizado; as, por muchos, Hirsch, Actio libera, pg. 174 y s. 122. Mndez Longoria, Derecho Penal Contemporneo N. 13 (2005), 5 (39 y ss.), ha sugerido para el derecho de los Estados Unidos la introduccin de tipos especficos de intoxicacin con penas ms altas que las de los delitos imprudentes, pero ms bajas que las que corresponden a los delitos dolosos cometidos en ese estado, precisamente para atender a las demandas poltico-criminales pero aliviando al mismo tiempo la presin sobre las exigencias subjetivas de los delitos. 123. Muy similar al 287 StGB (volle Berauschung) del derecho austriaco (pena mxima de tres aos; al respecto Fabrizy, Ernst Eugen: Strafgesetzbuch samt ausgewhlten Nebengesetzen, Manz, Wien 2002, 287) y al art. 263 CP del derecho suizo, que se reproduce ms abajo.
situacin de imputabilidad sirve de lmite mximo para la pena124. Segn opinin ampliamente mayoritaria el precepto slo se aplica en forma subsidiaria, cuando el hecho no es punible conforme al tipo penal objetivamente realizado en estado de intoxicacin plena125. El 323a StGB ha sido objeto de una crtica implacable tanto dentro como fuera de Alemania, bsicamente porque en algunas de sus implicancias se le considera incompatible con el principio de culpabilidad126. Muchas de las crticas son fundadas y aqu se comparten plenamente, pero debe mirarse con atencin el origen de las mismas antes de emitir juicios definitivos, pues muchos de sus detractores pueden promover al mismo tiempo un modelo de excepcin o entender el modelo de tipicidad de una forma que pasa por alto las exigencias de la imputacin objetiva, con lo cual legitiman, adems de infracciones a principios cardinales del derecho penal, la imposicin de penas significativamente mayores. Naturalmente no es sencilla la legitimacin de un delito de peligro abstracto fundado en el simple consumo excesivo de sustancias embriagantes, especialmente cuando dicho consumo, al menos respecto de algunas de ellas, est permitido y es hasta promovido con intensidad en la sociedad127. Por su parte, cualquier argumento a partir de los delitos de conduccin en estado de ebriedad alcohlica o bajo la influencia de sustancias estupefacientes o sicotrpicas (art. 196 E Ley del Trnsito) fracasa, en la medida en que aqu falta un contexto de riesgo tan ntido como el de la conduccin, que incluso permite legitimar la represin sin que sea necesario que la intoxicacin llegue a ser plena, en tanto que es dudoso que respecto de un tipo penal con vocacin genrica se puedan definir condiciones especiales que permitan calificar el riesgo propio de la autointoxicacin plena. La cuestin es, en definitiva, s los riesgos asociados a la prdida de control sobre la propia conducta tienen por s solos una relevancia suficiente como para justificar un tipo penal128, lo que dista mucho de ser evidente.
Como sea, si se llegara a aceptar la admisibilidad de un delito de estas caractersticas, resultara indispensable situar la pena en un rango que realmente corresponda a su carcter de delito de peligro abstracto, significativamente por debajo de la que corresponde al delito cuyo tipo objetivo se realiza en estado defectuoso129, pero probablemente tambin por debajo de lo que rige para delitos de peligro con fundamento ms slido, como ocurre con los mencionados delitos de conduccin en estado de ebriedad130, y en todo caso, conservando como condicin objetiva de punibilidad la efectiva realizacin del tipo objetivo de un delito, conservacin que, si bien a primera vista puede parecer contradictoria con el fundamento del delito de peligro abstracto, no lo es desde la perspectiva del principio de proporcionalidad ni de las necesidades de prevencin general131. Slo de esta manera se puede sostener seriamente que no se trata de una manera encubierta de castigar por el hecho realizado en estado defectuoso, sino que en verdad por el peligro comn creado con la autointoxicacin plena132. Es evidente que el eventual hecho en estado defectuoso es lo que se ha tenido en mente a la hora de formular el tipo, pero esta evidencia no pone en entredicho la afirmacin precedente, pues se es un rasgo comn a todo delito de peligro. Lo realmente relevante es que el quantum del castigo se ubique en un rango significativamente ms bajo y que ste sea independiente de lo que ya no es en rigor imputable al sujeto. Por lo mismo, mientras la conservacin de una condicin objetiva de punibilidad resulta adecuada, no ocurre lo mismo con la vinculacin de la pena a la gravedad del hecho realizado en estado defectuoso, aunque slo sea para los efectos de establecer su lmite mximo, pues tal vinculacin expresa inequvocamente la pervivencia de una calificacin por el resultado133, sin contar con la inequidad que importa que slo para el caso de producirse consecuencias muy graves las penas por la embriaguez sean con seguridad ms bajas que las del delito que podra haber cometido un imputable, en tanto que tratndose de consecuencias menores las penas pueden ser las mismas, con quiebra, adems,
124. Al respecto, por todos, Lackner, Karl / Khl, Kristian: Strafgesetzbuch mit Erluterungen, 23. Aufl., Beck, Mnchen 1999, 323a Rdn. 1, 5, 15. 125. Lackner / Khl, 323a Rdn. 19; Cramer, Peter / Sternberg-Lieben, Detlev, en Schnke / Schrder, StGB-Kommentar, 323a Rdn. 4, 31a. 126. Un panorama en Paeffgen, Hans-Ullrich, en Nomos-Kommentar zum Strafgesetzbuch, Nomos, Baden-Baden, Stand: 2000, 323a Rdn. 1 y ss. Una recepcin de la crtica en Chile en Politoff, Sergio: Derecho penal, T. I, 2. edicin, ConoSur / LexisNexis, Santiago 2000, pg. 434 y s. 127. Al respecto Renzikowski, Joachim: Die Verschrfung des 323a StGB Preisgabe des Schuldprinzips, ZStW 112 (2000), 475 (507 y s.). 128. Afirmativamente Renzikowski, ZStW 112 (2000), 475 (509). 129. Crtico respecto del derecho vigente en Alemania, con referencias a regulaciones y proyectos anteriores que situaban la pena en un rango claramente inferior (v. gr. mximo de 6 meses), Renzikowski, ZStW 112 (2000), 475 (513). 130. Si bien la mayor prdida de control que implica que la intoxicacin sea plena y la consideracin, como en seguida se dir, de una condicin objetiva de punibilidad, podran llegar a justificar una pena en el mismo rango. 131. Renzikowski, ZStW 112 (2000), 475 (515). La solucin es similar, guardando las diferencias evidentes, a lo que se admite sin discusin respecto de los delitos imprudentes. 132. Interesantes reflexiones sobre si el 323a StGB es realmente un tipo de la parte especial o, en rigor, una forma especial de culpabilidad en Dencker, Friedrich: 323a StGB Tatbestands oder Schuldform?, JZ 1984, 453. 133. Renzikowski, ZStW 112 (2000), 475 (514 y s.).
del principio de proporcionalidad134. La fijacin de un marco penal bajo, unida eventualmente a una ampliacin de la condicin objetiva de punibilidad, permitira prescindir de dicha vinculacin sin riesgo de resultados desconcertantes, como sera que la realizacin no culpable de un tipo penal llevase aparejada, por la va de la comisin de un delito de peligro abstracto, ms pena que la realizacin plenamente culpable del mismo. En ese sentido, la frmula del derecho suizo no debe despreciarse. El art. 263 del Cdigo Penal helvtico dispone: 1) El que, encontrndose en estado de inimputabilidad causado por ebriedad o intoxicacin debidas a su hecho, ser castigado con prisin de hasta seis meses o multa. 2) La pena ser de prisin si la reclusin es la pena nica prevista por la disposicin que reprime el acto cometido en ese estado. Es posible que las reflexiones precedentes no sean del todo convincentes desde el punto de vista de los criterios de legitimacin del derecho penal, a la vez que, en cuanto su aceptacin conduce necesariamente a una reaccin que, si bien permite llegar ms all que lo que se puede a travs del modelo de la tipicidad, de todas maneras puede calificarse de muy moderada, probablemente no respondan tampoco a las demandas sociales de represin. Antes esto slo cabe constatar la necesidad entre nosotros de un debate a fondo sobre el tema y replicar que ste requiere a la vez una mirada menos prejuiciada y ms realista del asunto y una clara conciencia de los lmites infranqueables para el derecho penal de un pretendido Estado de Derecho. Mientras tanto, el derecho penal chileno sigue en deuda con el principio de culpabilidad.
134. Un efecto similar se ha producido recientemente en el derecho chileno con la Ley 20.084, de Responsabilidad Penal Juvenil, mediante el establecimiento de lmites mximos a las penas privativas de libertad. En cuanto estos lmites en s inobjetables, salvo por su generosidad represiva no estn coordinados con los criterios generales de determinacin de pena, permiten que dos adolescentes de la misma edad reciban la misma pena por hechos de muy distinta gravedad. El sistema debera corregirse en el sentido de garantizar que esos lmites se proyecten proporcionalmente a todos aqullos que no se ven directamente favorecidos por los mismos.
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