Source: http://cafearcadia.blogspot.com.es/2014/09/nadie-lo-diria-un-espanol-que-razona.html
Timestamp: 2018-02-25 23:26:54+00:00

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Café Arcadia: Nadie lo diría: Un español que razona
Publicado por José Luis García Martín en 8:32
Excelente entrada, en particular la anotación que la encabeza. Pero, como siempre, en cuanto se entra en el terreno de lo político, y en concreto en el de la actual situación catalana, me temo que el nivel descienda, o se desplome, bruscamente.
Se dice aquí que el que el presidente del Gobierno afirme que la ley que convoque el referéndum secesionista será ilegal, es algo que debería escandalizar a quien razone. No estoy de acuerdo. Los dirigentes de los partidos que pretenden convocarlo, y las asociaciones (tipo ANC) que lo exigen, han dejado bastante claro cómo debe ser, en su opinión, dicha ley. Que, a su vez, se pueda tener (y expresar públicamente) una opinión acerca de si, en ese caso, se ajustará a lo que dispone nuestra Constitución (una Constitución que, recuerdo, dice literalmente en su artículo 2º que "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles", y que en el art. 1º ya había dicho que "La soberanía nacional reside en el pueblo español" -en todo él en su conjunto; el Parlamento catalán sólo representa a una parte de él-; y más con el precedente de la presentación en el Congreso de la petición de que se autorizase una consulta soberanista) no me parece a mí nada descabellado o "irracional", sino algo enteramente lógico.
Más: en la noticia a la que enlazo podrá ver declaraciones del presidente de la Generalitat en las que dice textualmente que "Y si ese día -el de la consulta-, que será el día de la verdad, si ese día hay una mayoría clara del pueblo catalán que vota la libertad, si la gente vota libertad, Catalunya será libre ese día", lo que es tanto como decir que quienes voten en un sentido distinto al que él propone, o simplemente no voten, son enemigos de la libertad, que por cierto Cataluña en la actualidad no posee; sólo "será libre" después de esa votación, y esto sólo si el resultado es el que él desea: la libertad es exclusivamente el pensar como yo, afirmación que cualquier dictador susribiría. El enlace: lavanguardia.com/politica/20130929/54390170535/artur-mas-dia-consulta-si-pueblo-catalunya-vota-libertad-tendra.html
Podría citar unas cuantas barbaridades más del propio Mas (valga la casi redundancia), o de Junqueras, o de Carme Forcadell, etcétera, etcétera. Lo que me llama la atención es su sistemática costumbre de criticar, en este asunto, las actitudes del Gobierno español o de quien le apoye (aunque, como en este caso y como ya he señalado, esa crítica sea como mínimo seriamente discutible), y de no decir una palabra respecto a las del gobierno catalán y de sus apoyos, aunque como en el ejemplo que he puesto parezcan notoriamente chirriantes.
No, mire: razonar no es eso, convertir esto en un asunto de buenos (los independentistas catalanes, al margen de toda crítica) y malos (quienes no lo sean, y a los que, con razón o sin ella, no se les pasa una). Razonar es otra cosa.
José Luis García Martín 14 de septiembre de 2014, 13:10
Pues, sí, estimado anónimo, razonar es lo que yo hago. Centrar una cuestión y hablar de ella, no de otras más o menos relacionadas. Vayamos al punto concreto: el parlamento catalán, de acuerdo con las atribuciones concedidas por la Constitución y el Estatuto, se dispone a aprobar una ley que permite consultar a los ciudadanos catalanes determinada cuestiones; ese proyecto de ley está siguiendo todos los trámites reglamentarios, entre ellos el informe del organismo preceptivo sobre su constitucionalidad (el informe ha sido favorable, aunque por mayoría, como tantas decisiones del tribunal constitucional); cuando esa ley se aprueba, el gobierno catalán estará facultado para convocar, dentro de la más estricta legalidad, la votación del día 9 de noviembre. Cierto que esa ley puede ser recurrida, como cualquier otra ley, ante el tribunal constitucional, pero, aunque esté recurrida, sigue siendo legal, y aplicable; solo no podrá aplicarse si se pide su suspensión y esta se concede. Pero aunque se suspenda cautelarmente sigue siendo una ley válida, aunque en suspenso su aplicación, y solo será inconstitucional cuando el tribunal constitucional dicte sentencia correspondiente (pueden pasar meses o años). Anticiparse a la decisión del constitucional (como hace reiteradamente Rajoy y sus seguidores) es una clara muestra de desprecio al tribunal, a la ley y a la separación de poderes. La ley de consultas, cuando se aprueba, será tan legal como cualquier otra hasta que el tribunal constitucional diga lo contrario, si lo dice, y tendrá que razonar su fallo. Esa ley no es "evidentemente" inconstitucional, todo lo contrario. No cuestiona dónde reside la soberanía, simplemente permite al pueblo catalán que exprese su opinión sobre un asunto concreto, como lo hace sobre tantos otros (por ejemplo, en las elecciones a la Generalitat en las que solo votan los catalanes). Se trata de dar una opinión. No de separarse de España. Eso, si los catalanes lo desean, deberá hacerse por otros medios. Después del 9 de noviembre, si la consulta se celebra, y sea cuál sea el resultado, Cataluña seguirá formando parte del Estado español La diferencia es que sabremos con certeza si los que quieren la independencia son más o menos que los que no la quieren. A lo mejor son menos (lo eran hace pocos años) y entonces se acabó el problema.
Eso es razonar, amigo anónimo, y no traer a colación las declaraciones de Más sobre esto y aquello; Más podría ser el demonio, y sin embargo, hasta ahora, y en este asunto concreto, haber respetado escrupulosamente la ley. Hasta ahora, digo. De lo que haga después, ya se verá.
Anónimo 14 de septiembre de 2014, 13:55
No tengo tiempo ahora de contestar como merece a esta nota, que me parece (como la primera) claramente sesgada; lo haré más tarde. Me contento con recordar que, sea Mas o no el demonio (desde luego que no lo es), lo que yo dije a su respecto es que JLGM, en este asunto de la posible independencia de Cataluña, nunca jamás de los jamases, ni por error, ha dicho nada en contra de ninguna declaración, actitud o propósito de los independentistas; quien le lea no podrá sacar otra conclusión que la que yo ya dije. A saber, ésta es una historia de buenos (los independentistas) y malos (los que no están de acuerdo con la independencia). Repito: razonar es otra cosa.
José Luis García Martín 14 de septiembre de 2014, 15:28
Poco ha entendido mi amable contradictor, o yo me he explicado muy mal, si piensa que aquí de trata de una historia de buenos (los independentistas) y malos (los no independentistas).
Para mí, tan legítimo es querer que Cataluña forme parte del Estado español como pretender lo contrario. Lo ilegítimos es pretender imponer por la fuerza cualquiera de esas opciones contra la voluntad mayoritaria, y libremente expresada, de los ciudadanos de Cataluña.
¿Queda clara mi postura?
De los excesos de los nacionalistas catalanas ya da cumplida cuenta toda la prensa española no catalana (sea de izquierdas o de derechas); por eso yo no hablo de ellos.
Yo hablo de lo que otros no hablan (si viviera en Barcelona, y leyera solo la prensa catalana, seguramente les pondría los puntos sobre las íes a los nacionalistas). Y de lo que no hablan es de que, hasta el momento, el gobierno catalán está cumpliendo escrupulosamente la ley en lo que se refiere a la consulta del 9N, mientras que Rajoy da reiteradas muestras de no respetar la ley en general y al tribunal constitucional en particular al permitirse declarar ilegal una ley que aún no ha sido aprobada y que, hasta el momento, está cumpliendo todos los requisitos de legalidad.
Si el gobierno catalán se salta la ley el 9N es algo que está por ver. Ya hablaremos entonces. Que Mariano Rajoy con sus declaraciones no respeta la legalidad --ni la separación de poderes, da la impresión de que sabe lo que va a decidir el constitucional porque hará lo que él le mande-- es algo que a mí me parece bastante claro y que no suelen decir los periódicos. Por eso lo digo yo.
Anónimo 14 de septiembre de 2014, 22:22
Yo no sé si JLGM recuerda lo que respecto, por ejemplo, al Estatut actualmente en vigor dijeron en su día, antes de que se pronunciase el TC, quienes entonces lo apoyaban. Y respecto a cuál debería ser la sentencia del propio TC, si quería ser democrático. Y lo que han dicho después. Por si no fuera el caso, le pongo enlace al editorial publicado conjuntamente por los más importantes periódicos catalanes, y suscrito (puede verlo en un enlace de la propia noticia) por toda una serie de partidos, ANTES de la sentencia, dejando claro que lo único que aceptarían, en nombre de la "dignidad de Cataluña" (ése es el título del editorial) es que no se tocase una coma del Estatut. http://www.lavanguardia.mobi/slowdevice/politica/20091126/53831123016/la-dignidad-de-catalunya.html.
Por lo demás, le recuerdo que el TC ya ha decidido acerca de la declaración del Parlament de Enero de 2013 que definía a Cataluña como "un sujeto político y jurídico soberano", como puede si lo desea ver en este otro enlace, de fuente tan poco sospechosa de "españolismo" como el diario vasco Deia.
En un destacado al final de la información podrá usted ver que se dice literalmente lo que sigue: "El alto tribunal ha asegurado en su resolución que Cataluña no puede convocar unilateralmente un referéndum para votar sobre su continuidad en España". Que exactamente eso es lo que van a hacer dentro de unos días lo han dicho ellos mismos por activa y por pasiva. Luego, como mínimo, han hecho repetidamente pública su voluntad de saltarse una sentencia del TC.
No se trata pues de criticar al Gobierno o al Parlamento catalanes en función de que nadie sepa "lo que va a decidir el constitucional porque hará lo que él le mande", sino en función de su voluntad, expresa y repetidamente proclamada, de saltarse una resolución del propio TC. Si dicha proclamación no puede ser criticada, no sé muy bien qué cosa entiende JLGM por democracia, pero desde luego no lo mismo que yo. Y que el Gobierno anuncie su voluntad de recurrir la ley que haga eso, saltarse una resolución del TC, y lo haga en la convicción de que el TC no podrá validarla sin contradecir su propio criterio unánime, me parece a mí de lo más natural. El enlace: http://www.deia.com/2014/03/25/politica/estado/el-constitucional-declara-ilegal-a-declaracion-soberanista-del-parlament-catalan
Ignoro si algo de lo que yo comento aquí lo han dicho o no los periódicos; lo digo yo, simplemente, porque me parece obvio.
José Luis García Martín 14 de septiembre de 2014, 23:38
!.- Antes de la sentencia, todos dijeron muchas cosas: unos que no aceptarían que se tocara nada del Estatuto y otros que debía rechazarse por completo; la sentencia fue la que fue y se aceptó, gustara o no gustara.
2.- El tribunal constitucional ya ya dicho unas cosas, pero no ha dicho otras, no ha dicho que el parlamento catalán no pueda elaborar una ley de consultas (algo que permite el estatuto); si esa ley no es constitucional, habrá que esperar a que se apruebe, se recurra y se pronuncie el tribunal.
3.- La consulta del 9N no vota la continuidad o no de Cataluña en España (sea cual sea el resultado de la votación, Cataluña seguirá siendo parte de España), sino la opinión de los catalanes al respecto. Y de momento eso no es ilegal ni anticonstitucional (mientras el tribunal no diga otra cosa)..
4.- Habrá, pues, que esperar a saber cuál es la decisión del Constitucional y luego ver si se respeta o no (yo creo que ni los catalanes saben todavía si, en el caso de que se prohíba, habrá o no consulta).
5.- Lo del criterio unánime del constitucional es aventurar mucho. El comité consultivo de la Generalidat (formado por expertos constitucionalistas) ha declarado, por mayoría (también por mayoría se declararon inconstitucionales unos aspectos del estatuto), que el proyecto de ley es constitucional. Es un asunto discutible, más político que estrictamente jurídico (esto es, la decisión del tribunal está muy condicionada por la "sensibilidad" de los que lo integran). No parece, en cualquier caso, que la decisión del alto tribunal sobre esta cuestión vaya a ser unánime.
Y repito mi afirmación, no desmentida por el reiterado recurso a las hemerotecas: hasta el momento el gobierno catalán, en relación con la consulta, ha respetado escrupulosamente la ley. Cuando la incumpla, ya hablaremos. La afirmación de Rajoy de que esa ley que aún no ha sido promulgada es ilegal resulta por lo tanto inexacta y, cuando menos, poco respetuosa con el poder judicial.
Lo del "criterio unánime" del TC no es aventurar nada; si usted lee la información de Deia a que enlazaba, verá que lo primero que en ella se encuentra es este titular: "El Constitucional declara ilegal la declaración soberanista del Parlament catalán"; y, justo debajo, el subtítulo siguiente: "Rechaza por UNANIMIDAD la declaración aprobada en el Parlament en enero de 2013" (el subrayado es mío). A eso me refería.
Respecto a si la consulta del 9N vota o no la continuidad de Cataluña en España, se pueden hacer los juegos de palabras, y de conceptos, y toda la sofistería que al respecto cada uno desee. Pero el referéndum escocés de esta semana, caso de triunfar el SÍ, no supone que automáticamente Escocia deje se ser parte del RU; sus propios dirigentes afirman que la independencia no se producirá antes de 2016. En el caso de Cataluña, la ANC ya ha declarado su propósito decidido de proclamar la independencia el 24 de Abril de 2015, o sea, y como se ve, ANTES que los escoceses.
En el programa electoral de ERC, que puede verse en internet, consta EN LA PORTADA la frase siguiente: "VOTA INDEPENDÈNCIA". Y en la página 4 habla de, cito literalmente en traducción, su "inequívoca voluntad de celebrar, durante el 2014, un referéndum sobre la independencia de Cataluña, para convertirse en un nuevo Estado en el seno de la UE". Es decir, literalmente lo que el TC declaraba inconstitucional en la resolución que cité en mi nota anterior. Por supuesto que una ley no puede ser DENUNCIADA por inconstitucional ante el TC hasta que no exista; pero la voluntad de aprobarla, y de hacerlo saltándose la explícita negativa del TC, es completamente evidente. Y decirlo, y criticarlo, es algo perfectamente legítimo (yo diría, además, que del todo necesario).
Respecto a lo que "Agencia Efe" dice en su nota de abajo, ese presunto "argumento" suyo, tan repetido, de que la prohibición que al respecto supone el texto consttucional (aprobado en Cataluña, recuerdo, por más del 90% de los votantes), y reafirmada además por el TC, es, cito, "la trampa leguleya (así llamo yo a la alambrada legal que impide cualquier progreso y que trata de enquistar lo establecido, pretendiendo algo tan ahistórico como que haya situaciones irreversibles, que no se puedan jamás reconducir)", es algo perfectamente falso. La Constitución prevé los mecanismos por los que puede ser modificada; luego NO ES CIERTO que pretenda que haya "situaciones irreversibles, que no se puedan jamás reconducir".
Lo que ocurre es que lo del "Estado de Derecho" no es simplemente un nombre que hace bonito, sino una designación que alude a, cito de la wikipedia, "aquél que se rige por un sistema de leyes e instituciones ordenado en torno de una constitución, la cual es el fundamento jurídico de las autoridades y funcionarios, que se someten a las normas de ésta".
Yo no sé si él desea que una posible Cataluña independiente no sea un Estado de Derecho; lo desee o no, España sí que lo es, y lo de la necesidad de que las "autoridades y funcionarios" de la Generaltat hayan de someterse a lo previsto por la Constitución (fundamento jurídico de su propia autoridad) sigue vigente.
¿Que hay un problema? De acuerdo. Pero, como la UE no se ha cansado de repetir, no es saltándose la legalidad que el mismo pueblo catalán aprobó masivamente (es curioso que el recorte de un Estatut aprobado por menos de la mitad del censo sea intolerable, y el corte de mangas a una Constitución que tuvo más del doble del apoyo popular que él, una justificadísima heroicidad) como puede resolverse. Si hace eso, Cataluña se colocará fuera de la legalidad de la propia UE, que inevitablemente le cerrará las puertas, como lo ha explicado ya mucha gente.
Me bastará recordar las palabras de Stéphane Dion, el ministro de Asuntos Intergubernamentales de Canadá que tras el referéndum de 1995, en el que los independentistas de Quebec sacaron más del 49% de los votos, planteó tres cuestiones al Tribunal Constitucional, y principal promotor de la llamada Ley de Claridad, allí vigente desde el 2000. Le cito: "una declaración unilateral de independencia, no acordada con España, no sería reconocida internacionalmente. El orden mundial se basa en el respeto a los estados existentes. Y en los estados democráticos, los cambios sólo pueden hacerse de acuerdo con la ley. Si la independencia fuese fruto de un pacto con España, el nuevo Estado no tendría problemas jurídicos internacionales. Sin acuerdo, sería un paria".
EN LOS ESTADOS DEMOCRÁTICOS, LOS CAMBIOS SÓLO PUEDEN HACERSE DE ACUERDO CON LA LEY. Que esa exigencia parezca a "agencia efe" una "trampa leguleya" sólo puede significar que él no cree en los estados democráticos. Es cosa suya. El problema es que, por ejemplo, la UE sí cree en ellos.
Agencia Efe 15 de septiembre de 2014, 9:14
Perdidos en la fronda leguleya, algunos olvidan que no hay cosa más ANTIDEMOCRÁTICA que negar al pueblo la posibilidad de que manifieste su voluntad, independientemente de que esta sea benéfica o perversa: otra cosa es que esta voluntad manifestada choque o no con el entramado legal vigente.
Tampoco conviene olvidar que, en coyunturas especialmente dramáticas (por llamarlas de algún modo), cuando la voluntad ampliamente mayoritaria se ve constreñida por unas leyes que tratan de perpetuar un statu quo beneficioso a los poderes fácticos del momento, se ha dado el caso de que la respuesta popular es la desobediencia y la rebelión (pacífica o no) contra aquel ejercicio de poder unilateral.
Ya se ve que no he caído en la trampa leguleya (así llamo yo a la alambrada legal que impide cualquier progreso y que trata de enquistar lo establecido, pretendiendo algo tan ahistórico como que haya situaciones irreversibles, que no se puedan jamás reconducir). En realidad, quienes se oponen a los cambios saben en su fuero interno que no les asiste la razón, que, tarde o temprano, de persistir la presión, el cambio se ha de dar. Pero tratan de salvar los muebles, de alargar lo más posible su posición de dominio..., que la vida es corta y es lo que hay. Tan burdo y tan sencillo es lo que queda, después de desvestir de hojarasca el enorme árbol legal, que, como siempre, ha plantado el poder de cada época.
Por eso me aburro como una ostra cuando leo o escucho a personas que, ante una demanda urgente y mayoritariamente sostenida (y si no lo es que permitan el referendum esclarecedor), se parapetan detrás de leyes y constituciones. Como si estas nos se cambiaran a conveniencia del Poder: reciente está el funesto cambio del articulado de la Constitución española, amañado en la sombra por un puñado de "lumbreras", a quienes les traía al pairo lo que pensáramos los españoles de a pie
Agencia Efe 15 de septiembre de 2014, 13:46
Pues, señor anónimo, con todo respeto y consideración, le he de decir que usted y yo difícilmente vamos a concluir ningún acuerdo, porque partimos de ópticas distintas, de consideraciones previas radicalmente opuestas, de credulidades de una parte y de desconfianzas en la otra: usted maneja unos instrumentos dialécticos que se compadecen mal con los míos. Porque usted alude a "legitimidades" que para mí están lejos de estar acreditadas; de "libertades de opción" que -en mí opinión- han sido, y lo son aún, trágalas maquilladas, en mayor o menor grado.
Por ponerle un ejemplo, el dato de que la Constitución haya sido votada por el 90 por ciento de los catalanes, no debe hacernos olvidar (o admitir, que puede llegar a ser lo más duro) que aquella sacrosanta carta magna fue refrendada en un estado de evidente NECESIDAD, vigilada desde el poder DICTATORIAL previo (que tenía a la Brunete a unos minutos del Congreso, como pocos años después quedó patente) y sin dejar opciones a cosas tan primordiales como era la de la JEFATURA DEL ESTADO. Luego, están las mayorías cualificadas para lograr el cambio constitucional, y lo que es mucho más preocupante: la barrera de prevaricación y de intereses creados que suponen ciertas magistraturas, que han de arbitrar al respecto presas de clientelismo y de pago por favores recibidos. ¿Dónde estaba la salvaguardia de los derechos constitucionales, tal el de que España se constituye en un estado social de derecho?¿Qué de que la soberanía reside en el pueblo, al permitir la aberrante cesión de esta soberanía a los BANCOS de un país acreedor? ¿En dónde estaba la cabeza, entonces, de nuestros sabios magistrados del Constitucional?
Y, contrariamente a lo que usted piensa, creo que el Estado de Derecho, en muchos casos y los españoles tenemos prueba fehaciente diaria, no deja de ser "un nombre bonito", prostituido y tergiversado. La Constitución, sometida al juicio sesgado (si no en franca prevaricación) de ciertas señorías se ha revelado como un dogal que, lejos de solucionar los problemas del Estado, trata de fosilizarlos, a conveniencia de los condottieros a caballo. No creo decir nada novedoso si cito el creciente desprestigio y la subsiguiente desconfianza de muchísima gente respecto de las Altísimas Magistraturas: en un país con las escandalosas IMPUNIDADES que nos indignan y abochornan a tantos, no parece que esté de más lo que estoy diciendo.
Y esta percepción en aumento difícilmente se va a edulcorar con la mención "leguleya" de que somos un Estado de Derecho, si la dura realidad demuestra que el entramado legal Y QUIENES LO HAN DE INTERPRETAR, son percibidos como artilugios usados a mayor beneficio de una parte: de una CASTA, como algunos empiezan a definir.
Pues las cosas no suelen ser lo que dice el prospecto, no tienen las virtualidades enunciadas (como algunos crecepelos), sino que se quedan en papel mojado en muchos casos, si comprometen los intereses de eso..., de la Casta.
Concluyo diciendo que en los estados DEMOCRÁTICOS,
-y en eso coincido con usted-, los cambios han de venir de la mano del respeto de las leyes. Pero somo cada vez más los que tenemos serias dudas de que España sea un país ejemplar en este punto y que más bien tiene los estigmas propios de algunas criptodictaduras, en las que se engaña al pueblo y se hace tabla rasa de las promesas electorales y se corrompe hasta la médula como medio institucionalizado de gobierno. Claro que semejantes corrupciones no se han plasmado en prolijos articulados..., pero no por ello dejan de ser otra "legislación" en la sombra, que esa sí cumplen a rajatabla.
Prevaricación cohecho, impunidad, mendacidad, apoyo a ciertos genocidios..., malas cartas credenciales para un gobierno (o unos gobiernos, que los "otros" tampoco han sido mancos), que pretende que la ciudadanía se pliegue siempre al mandato de las leyes..., que son ellos los primeros en incumplir. No digamos ya de la Constitución, relación de una serie de Derechos que son hoy pura agua de borrajas.
Pues oiga, siga usted convencido de que, dado que la situación actual no le gusta, está usted autorizado a actuar al margen de la legalidad; es su problema. Los golpistas del 18 de Julio de 1936 pensaban, qué casualidad, exactamente lo mismo. Yo confío en que el sentido común sea bastante más mayoritario de lo que usted supone, y al parecer desea. Más: estoy convencido de que es así.
Egencia Efe. 15 de septiembre de 2014, 15:03
Los golpistas del 18 de julio -y no me cabe duda alguna- debían de estar mucho más cerca de los plateamientos de usted que de los míos, pues ha acreditado con la infamia que me atribuye cual es su verdadera condición y pensamiento: antes la injusticia que el desorden. Claro que eso también lo dijo Goethe, pero no voy a ser tan dadivoso con usted como para que compartan nombre sino en un solitario párrafo: el que ahora lee.
Usted con su defensa a ultranza del "respeto a las leyes", hace la vista gorda respecto de las tropelías y de los incumplimientos de las clases dominantes. El sentido común de "la mayoría" a que usted apela, no es sino la esperable (por su parte) atonía, abulia e ignorancia de la mayoría, que suele plegarse a los embates amenazadores de los plutócratas ("Ahora, comed república...", que decían los señoritos a los braceros andaluces) y de los augurios (cuando interesa, catastróficos) de sesudos economistas y repúblicos a sueldo del Gran Poder (y no estoy mencionando a ningún Cristo andalusí).
Usted (esas cosas se notan) seguro que vive como dios, con la pitanza cotidiana asegurada y con unas pelillas extra para tomarse un cafelito mientras lee "ABC"..., o el "El País", que ha venido a ser lo mismo, mal que le pese a JLGM).
Y, repito: solo un bruto insensible es capaz de comparar lo que vengo sosteniendo con los móviles del fascismo criminal que masacró las libertades, un funesto 18 de julio. Habría que colocarle a usted el polígrafo para que -de haber vivido aquella coyuntura- confesara de parte de quién se decantaba.
Mil gracias por sus buenas palabras; pero le recuerdo que yo pido respeto a la ley, y los golpistas del 18 de Julio, como cualesquiera otros golpistas, no se definieron precisamente por eso. Y no, no prefiero la injusticia al desorden, prefiero el orden y la justicia. Porque, sin orden (sin respeto a los fundamentos del Estado de Derecho), la preservación de la justicia es o problemática o imposible. Puede usted creer, si eso le hace feliz, que Stéphane Dion (y en general el Canadá, donde desde 2000 está vigente la "Ley de Claridad" que él promovió), o yo mismo, somos todo lo que quiera. Es una convicción personal, y yo no me meteré con ella. Estaría bien, eso sí, que, para aclararnos un poco, nos contara usted algún ejemplo de dónde se da en su opinión una situación próxima del ideal, o al menos de lo que usted desearía. Le aseguro que, leyéndole, me temo lo peor.
José Luis García Martín 15 de septiembre de 2014, 16:16
Para no perdernos en réplicas y contra réplicas voy a responder al comentario de "anónimo" a las 11.34, respuesta a su vez a un comentario mío.
1.- Lo que diga Deia en el titular carece de interés, no viene a cuento. Lo que importa es la sentencia del Pleno del Tribunal Constitucional del 28 de junio de 2010.. Esa sentencia estima parcialmente un recurso de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular y declara inconstitucionales unos puntos y plenamente constitucionales otros de los apartados recurridos. La sentencia va acompañada de cinco votos particulares (firmados por los magistrados Vicente Conde Martín, Javier Delgado Barrio, Eugeni Gay Montalvo, Jorge Rodríguez-Zapata y Ramón Rodríguez Arribas). El tribunal estaba formado por diez miembros. No hubo, pues, unanimidad.
2.-- Si alguien hace juegos de palabras, y no se informa bien, no soy yo. El referendum escocés del jueves y la consulta prevista para el día 9N en Cataluña son de naturaleza distinta (aunque a la larga busquen lo mismo). El primero es vinculante: si ganan los independentistas, desde el día siguiente se comienzan las negociaciones necesarias para que esa independencia sea efectiva; si pierden, todo continúa como hasta ahora. La consulta catalana no es vinculante: si hay una mayoría de independentistas, los pasos siguientes irían encaminados a ver cómo esa voluntad política encaja en el entramado legal español, comenzarían las negociaciones para poner en marcha los mecanismos necesarios para modificar la constitución.
3.- El partido político ERC es muy libre de decir lo que quiera en su programa (siempre ha sido un partido independentista, pedir la independencia está en su ideario). Pero las decisiones políticas sobre Cataluña las toma el gobierno de la Generalitar, surgido de unas elecciones libres y democráticas. Y todas las decisiones que el gobierno de la Generalitad, encabezado por Artur Más, ha tomado hasta la fecha en relación con la consulta del 9N son rigurosamente respetuosas con la legalidad catalana y española.
Reitero entonces lo que decía en mi diario y que ha servido de punto de partida para este debate, que por mi parte concluye aquí: el presidente Rajoy se extralimita al calificar de ilegan una ley que aún no ha sido promulgada ni, por lo tanto recurrida, ni, como consecuencia, declarada inconstitucional. El presidente del gobierno español tiene que ser respetuoso con las leyes y no puede anticipar la sentencia del tribunal constitucional, cuyas decisiones son muy razonadas y argumentadas y no siempre fáciles de anticipar (pueden ser salomónicas, como la del Estatut, y dar en parte la razón a unos y en parte a otros).
Hasta el momento (ojo. digo hasta el momento, del futuro no hablo, no soy profeta) el presidente Mas parece que está siendo más respetuoso con la legalidad española que el presidente Rajoy, que cada vez que se refiere a la cuestión hace caso omiso de la independencia de poderes (parece confundir al tribunal constitucional, que es independiente, con el consejo de ministros, donde se hace lo que él dice).
Agencia Efe, que cierra por no poder atenderla. 15 de septiembre de 2014, 16:21
Usted, Anónimo, se refugia en sofismas y en triquiñuelas de bienpensante. Usted tiene la osadía de querer hacerme comulgar con ruedas de molino, cantándome las excelencias de vivir en un país que respeta el dictado de la Ley. Solo que usted no ha entendido que servidor vuelca su repulsa y su condena en la praxis corrupta de ESTE NUESTRO, y no del civilizado Canadá, que, para empezar, no conoce la desgracia de haber sufrido una atroz dictadura fascista y su secuela de democracia de baja -bajísima- calidad. Ya que usted cita a Canadá, ¿cree posible que iba a permitir el "sistema" canadiense que, habiéndose descubierto que el gobierno de turno estaba inmerso en una trama corrupta, sin que ninguno de los estamentos de Estado esté fuera de sospecha, iba a salir de rositas, y que semejante aberración iba a quedar impune como si tal? ¿Aceptaría tal "sistema" que los clérigos -a quienes nadie eligió- interfirieran en la gobernanza de aquella nación? ¿Verían normal que se mantuviesen en las plazas públicas monumentos a Hitler y a otros culpables de crímenes contra la Humanidad? ¿Se sostendría algunos gobiernos regionales con la mayoría de sus escaños ocupados por imputados por delitos? ¿Soportaría la ciudadanía canadiense que unos políticos venales hipotecaran el bienestar, la salud, la educación..., en fin, la supervivencia material de los ciudadanos por cumplir con chantajes forasteros? Sobre esto último se escudará objetando que el cambio (vergonzoso cambio) constitucional se hizo "conforme al ordenamiento legal". Pues eso es precisamente lo que quiero que usted admita: el uso sesgado, tendencioso, engañoso, de "las leyes" ha servido para perpetrar un verdadero CRIMEN contra el pueblo español. Incluso literalmente hablando: me consta (y tengo por qué saberlo) que la morbilidad y la MORTALIDAD se ha disparado en ciertas autonomías en que los "recortes" han sido más cruentos. ¿No es eso causar muerte y desgracia, amigo?
Y sobre todo: un gobierno (del signo que se quiera) que accede al poder con un programa de promesas electorales y que no solo las incumple, sino que gobierna en sentido radicalmente opuesto a sus compromisos contraídos...CARECE DE LEGITIMIDAD para imponer las leyes por la fuerza.
En esa miseria se queda todo el respeto debido a unos mandatarios falaces: Es mucho pedir acatamiento sin rechistar.
Y pretendo no inundar el blog de Martín con más palabras: a gente de su rango es inútil tratar de hacerles cambiar de opinión: no sienten necesidad profunda de cambio porque, en el fondo, están conformes con vivir en esta selva.
Y, por favor, no me vuelva a hablar de Canadá pare defender "lo nuestro"; sería un sarcasmo.
Puesto que ambos contradictores de este humilde Anónimo dan por cerrada la discusión, no tengo yo mucho más que decir. Este último prefiere afirmar que la legalidad española es cosa que se puede, y parece ser que hasta se debe, saltar, porque la democracia que ampara es de "bajísima calidad", y eso según él lo justifica todo. Hace unos años, en las elecciones presidenciales francesas en las que Chirac competía por segunda vez (si recuerdo bien) se hizo popular allí en Francia la frase según la cual era necesario votar aunque fuera "tapándose las narices", en referencia a los escándalos en que tanto Chirac como su oponente estaban envueltos. Supongo que también allí, y en general en donde las cosas no fueran de su gusto, mi contradictor defendería que se imponía dejarse de legalidades ("trampas de leguleyos") y actuar de un modo más expeditivo. Todo lo que puedo decir al respecto es lo que ya dije: espero, y creo, que haya en España muchísima gente con el sentido común que él no demuestra.
Respecto a lo que dice JLGM, no tengo mucho más que decir; mis argumentos ya han sido expuestos. Imagino, eso sí, que si el presidente Rajoy hubiese afirmado públicamente que quienes no secundaran alguna medida propuesta por su gobierno eran contrarios a la libertad, el asunto le hubiera parecido digno de alguna crítica. Habiéndolo afirmado Mas (y ahí tiene el enlace), parece que no hay nada que decir. Las actitudes y los planteamientos del independentismo catalán y sus dirigentes me parecen al menos tan discutibles como a él se lo parecen las del gobierno español; pero sobre eso prefiere no pronunciarse. Es muy dueño. En todo caso, el referéndum, o consulta, o como prefiera llamarle, está anunciado para una fecha bien cercana, y próxima a publicarse la ley que oficialmente lo convoque. Pongo aquí un enlace (es el último, no tema) a un artículo aparecido en El País hace un tiempo, y en el que se valora la calidad democrática de dicha consulta y sus preguntas. Ahora, juzgue cada cual como quiera; yo también lo dejo aquí.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/12/20/valencia/1387562124_871295.html?rel=rosEP
José Luis García Martín 16 de septiembre de 2014, 7:42
No puedo evitar una precisión al anónimo: da la impresión de que, en lugar de razonar por cuenta propia (o de consultar las sentencias del tribunal) prefiere buscar artículos periodísticos que coincidan con un prejuicios. Allá él. Uno escribe para el lector interesado e imparcial. Que él decida. Y sí, en una cosa tiene razón Mas, si ha dicho lo que el anónimo dice que ha dicho: negar la validez de una ley antes de que se promulgue, y antes de que el tribunal correspondiente se pronuncie sobre ella, va contra la libertad, contra la ley y contra el sentido común. Eso es lo que yo afirmé y, hasta ahora, se han citado mucho artículos periodísticos, pero ninguna razón en contra de esa afirmación.
El cuñao del redactor de la Agencia EFE 16 de septiembre de 2014, 9:30
Sepa usted, don Anónimo, que mi cuñao, el redactor-francotitador de la Agencia Efe, es un tipo "legal", aunque no se le caiga la baba de satisfacción por saber que vive tutelado por unas leyes de las que desconfía (más bien que de las leyes, desconfía de los que las administran), porque entiende que son, mayormente, artefactos disuasorio-punitivos, que en buena parte no persiguen el bienestar de la "plebe", más bien que se esté quietecita entre las líneas que acota y que, ojo, que el señor Estado tiene el monopolio de la porra, del calabozo y de la multa astronómica (casi siempre recayente sobre las escuálidas espaldas del currante en precario, pocas veces proporcionada si se aplica a gentes de parné, que, estos sí, no suelen conocer la prisión preventiva, dada la rapidez con que hacen acopio de caudales para pagar las fianzas, caso bien distinto de quienes, por carecer de ellos, han de probar el confor de los camastros carcelarios.
Lo que no le voy a permitir, señor don Anónimo (y que le conste que obro por libre, sin mandato alguno de mi cuñao, que se ha ido el pobre muy irritao con usted a tomarse una absenta en un bareto de Olavide que frecuenta) es que deje en el aire la insidia de que él aboga por el uso de la violencia (justiciera o mediopensionista) para resolver los asuntos de la (mala) convivencia hispanistaní. Lo que sostiene mi cuñao (que no pasa de ser un probo socialista, de esos que -consecuentemente- abominan del PSOE) es que existen OTROS instrumentos de respuesta, aparte del socorrido de introducir un papel en una urna (cosa que muchos empiezan a percibir como manifiestamente insuficiente) para tratar de torcer la mano de quien desatiende los intereses del común, para centrarse en la procura de prebendas y mamandurrias, cuando no en robos descarados. Y a él se le ocurre que la huelga general, el boicot, el no permitir que se le arrebate (como ahora pretenden) el derecho de tomar la calle pacíficamente, la desobediencia ante ciertas arbitrariedades que se les trate de imponer y un largo etcétera de acciones cívicas, que estoy segurísimo que en el civilizado Canadá iban a ser de curso legal, pero que aquí, inmersos en esta deriva autoritaria de quienes remolonean en la retirada de los símbolos del fascismo de los espacios públicos, a la par que erigen monumentos a doña Margaret Thatcher, notoria amiga y admiradora de don Augusto Pinochet (q.e.p.d.) y universalmente reconocida como pacifista y benefactora de la Humanidad: tengo una foto suya acariciando la cabeza de un bebé pakistaní en el metro de Belsize Park), aquí, digo, son percibidos como actos delictivos, merecedores de represión (a veces brutal).
Así que, distinguido amigo, no se meta en demasía con mi cuñao, que es un tío fetén que de tanto sentido común que tiene le motejas de "comunero". Ya sé que a usted le apetecería más llamarle "comunista"..., o "bolivariano", que es el arrojadizo que ahora está de moda.
Quede con dios vuesa mercé.
Un curioso planteamiento el de JLGM, al decir que, le cito, "hasta ahora se han citado muchos artículos periodísticos, pero ninguna razón". Respecto a la calidad democrática del referéndum propuesto, tiene usted unas cuantas en el artículo al que enlazaba; y digo lo mismo de otros a los que igualmente remití. Esa idea de que los artículos periodísticos son cosa ajena a las razones (y acaso a la razón), supongo yo que no abarcará a los suyos propios. Desde luego no es mi opinión, ni con respecto a ellos ni a muchos otros. Pero en fin, y como ya dije, juzgue cada cual como desee.
Respecto al "cuñao", todo lo que yo he dicho es que espero y creo que haya gente, mucha gente, con más sentido común del que él demuestra. A mí me parece pero que muy bien que proteste pública y pacíficamente contra lo que crea arbitrariedades del gobierno de turno. Es más, me parece hasta necesario. Y digo lo de "pacíficamente" porque eso, como usted no ignorará, no siempre ocurre; y quita la razón a quien recurre a la violencia.
El problema es que, aunque él se ha guardado bien de explicar qué es lo que prefiere, a mí me da la impresión de que puede estar cerca de los planteamientos asamblearios tipo "Podemos". Y, si así fuera, yo veo ahí unos cuantos problemas. Me alargaría demasiado si los explicara en detalle, pero basta con un ejemplo.
El planteamiento asambleario me parece ignorar por completo la naturaleza humana, y, de ese modo, la realidad. En él, quienes normalmentese imponen no son los amigos de razonamientos y matices, sino los vendedores de eslóganes eficaces: los demagogos. Ante un buen vendedor de consignas políticas (que, básicamente, se dedicará a explicar no la realidad real y sus dificultades, sino lo que la parroquia desea oir, para que le jaleen), gente cono, un poner, Antonio Machado, o ya no digamos San Juan de la Cruz, no tendrían absolutamente nada que hacer: el demagogo de turno los barrería a las primeras de cambio (es más, no tendría inconveniente en excitar al personal para que ni siquiera pudiera oírseles). Y eso a mí, por decirlo con suavidad, no me parece nada apetecible.
José Luis García Martín 16 de septiembre de 2014, 16:09
Vamos a ver, señor Anónimo (difícil dialogar con alguien que ni siquiera tiene la cortesía de firmar, aunque sea con nombre inventado), yo dialogo con usted, no con los artículos que le apetezca citar. ¡Faltaría más! Si en algún artículo encuentra algún dato o razonamiento que refuerza sus ideas, pues lo cita o lo resume y lo debatimos. Así es como funcionan los debates. Yo no le remitido a usted sin más a la sentencia del tribunal constitucional sobre el Estatut, sino que he citado la parte correspondiente a mi argumentación (que hubo votos particulares, que no fue una decisión unánime) y usted puede buscarla y ampliar datos. Si usted conoce alguna razón por la que la consulta del 9N, que se celebrará de acuerdo con una ley del Parlamento de Cataluña, facultado para promulgarla, "carece de calidad democrática", le ruego que la formule y la defienda aquí (apoyándose en el artículo que quiera, pero incorporándolo a su discurso: el enlace solo puede servir por si alguien duda de que está citando). Y yo le reafirmo que, mientras no se me den razones para lo contrario (no que se me indique que alguien ha dicho lo contrario en no sé qué enlace), la consulta prevista para el 9N es completamente legal (de su calidad democrática no creo que nadie tenga en serio dudas) y solo dejará de serlo si es la ley, después de promulgada, es declarada inconstitucional por el tribunal correspondiente. Y pueden pasar meses o años desde que se presenta el recurso hasta que se resuelve (debido no a la vagancia del tribunal sino a la complejidad de muchos asuntos); cierto que antes, una vez admitida a trámite, se puede pedir la suspensión cautelar. Pero tiene que pedirse, y tiene que concederse. Entonces, solo entonces, si el gobierno de Cataluña sigue adelante con la consulta comete una ilegalidad. Y yo estoy muy equivocado o hay suficientes indicios para sospechar que el gobierno de Artur Mas no piensa cometerla. Por lo tanto, lo que yo decía en mi diario, motivo de esas réplicas y contrarréplicas (hay que centrar los debates y no andarse por las ramas) sigue siendo válido. Y todos las acusaciones al gobierno de Cataluña de saltarse la legalidad son, cuando menos, un tanto anticipadas, critican lo que algunos creen que va a hacer, no lo que hace o ha hecho. Otras cosas son lo que digan los dirigentes de los diversos partidos políticos o de las asociaciones catalanas. Que en Cataluña hay muchos (cada vez más) deseos de romper con la legalidad española me parece una realidad. Que el gobierno catalán está actuando dentro de la más estricta legalidad, me parece que también lo es (ya juzgaremos sus hechos futuros cuando ocurran)..
Curiosa manera de dialogar tiene el señor anónimo. Ponerme enlaces de artículos periodísticos y pedirme que los lea y los rebate. Rebato sus argumentos, con usted estoy hablando. Y con nadie más. De otras voces que entren en este debate (con pseudónimos varios) no digo nada, por eso le ruego que no responda conjuntamente. .
Agencia EFE, returns. 16 de septiembre de 2014, 19:55
Bueno, mi Anónimo, no voy a fingir que soy, una vez más, mi cuñao Matías (la otra vez le juro que fue él quien le escribió): prefiero que se me tenga por flojo, incapaz de cumplir con la palabra dada, que por impostor. Ea, que no le quiero engañar: a Matías le he dado una colleja y le he advertido de que no se meta en mis asuntos ni que use de artillería tan inocua cuando se empeña en sacar la cara por mí.
Tiene usted aquí planteados dos frentes -el de JLGM y el de este modesto reportero- que, aunque aparentemente defienden posiciones diversas, sostienen una misma idea más común de lo aparente: guerra a la arbitrariedad, al abuso, a la deriva autoritaria, a que se limiten los derechos de las gentes.
Este mediodía, un informativos de TV daba constancia de la barbarie colectiva, de la descerebración masiva que puede afligir a un pueblo (de Tordesillas y de su toro de la Vega vengo hablando) si se le estimulan los bajos instintos, si se hace dejación (política) del deber de persuadir a los pueblos de que el camino de la cultura y del respeto a la Naturaleza no es cosa baladí, sino una de las cosas sin las cuales no merece la pena penar en este secarral (hispano, en este caso).
Pues bien; con la "ley" en la mano, al bárbaro espectáculo no se le podían plantear objeciones legales: contaba con los parabienes de los grupos políticos locales, con sus concejales a la cabeza.
Pero, he aquí que un grupo de ciudadanos de conciencia bien afinada y con un alto sentido de lo que es propio y esperable de la condición humana (la del siglo XXI) se conjuran para, en desigual combate, para enfrentarse a los toscos alanceadores y a la morbosa chusma espectadora, para exteriorizar un grito de horror y de asco ante espectáculo tan cruel y tan impropio de seres civilizados.
Y, claro, como aquel derroche de burricie contaba con todas las bendiciones legales (hay quien dice que hasta el Arzobispado envió las suyas, estampando un nihil obstat en los panfletos de la comisión de festejos, cosa que no acabo de creerme del todo pero...), pues que los valientes protestones fueron sacados a empellones por la fuerza pública, mientras arreciaba una pedrea indígena de los australopithecidos enardecidos: una chica sangrando abundantemente por la boca he visto yo, no miento. Decían que ciertos manifestantes fueron detenidos, no se si alguno de ellos dormirá hoy en chirona. Tentado estuve de hacer una llamada al alcalde del pueblo, un "socialista" pariente de mi portera, de gran proyección política, dado el renombre que esta adquiriendo aquende y allende nuestras fronteras.
Todo este rollo tiene un propósito, que es hacerle a mi Anónimo la siguiente pregunta-profecía: ¿Qué se apuesta él que, dada la "ilegal" y mediática manifestación de estos valientes con escrúpulos, los bárbaros aborígenes -tan pagados ellos de su "legalidad", que hasta en los calzoncillos de algunos alanceadores he querido apreciar el sello del Ayuntamiento- no van a poder seguir dando suelta a sus cavernarios instintos el año que viene..., y si no, el otro?
De cumplirse esta (facilísima, que no es cosa de que me dé pisto) profecía quedaría manifiestamente claro quel CONTESTAR UNA "LEGALIDAD" INJUSTA Y VERGONZOSAMENTE ANACRÓNICA tendría su rédito y su recompensa. En plata: si los aguerridos (y admirables) manifestantes anti-barbarie hubiese guardado el respeto cuasi religioso que parece recomendarnos este bendito de dios que resulta ser don Anónimo..., pues que tendríamos toro de la Vega por varios lustros más.
A veces, un ejemplo sencillo tiene una carga más mortífera que la parábola más fetén.
Y, mi Anónimo, entre otras cosas acredita usted ser un pesimista antropológico, dada la desconfianza y la prevención suya con que el pueblo HABLE: lo mismo en el caso de Martín que en el mío.
Con dios..., y flores a san Pánfilo archimandrita.
Anónimo 16 de septiembre de 2014, 20:04
Sea; aunque yo sigo pensando lo que le decía, a saber, que una cita de un artículo periodístico (o de cualquier texto) no debe servir sólo para dejar constancia de que "alguien ha dicho algo en no sé qué sitio", sino para ver, y valorar, las razones que allí se exponen. Si yo enlazo por ejemplo al artículo sobre la calidad democrática del referéndum, es porque estoy de acuerdo básicamente con lo que dice, y lo encuentro mejor explicado de lo que yo mismo podría hacerlo.
La primera exigencia para que un referéndum pueda ser democrático, es que plantee alternativas claras. La pregunta que estos días se hará a los escoceses no plantea dudas: ¿Quiere usted que Escocia sea un Estado independiente? Es claro lo que significa el sí, y lo que significa el no. O un hipotético referéndum para decidir la forma de gobierno del Estado español. ¿Quiere usted que España siga siendo una monarquía?, o, alternativamente, ¿Quiere usted que España sea una república?
No es el caso del referéndum propuesto en Cataluña; las consecuencias de cualquier respuesta que pueda darse son perfectamente tenebrosas, como la "claridad" de la que hablaba Mairena. ¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado? Si se vota sí, ¿qué se está apoyando? Porque hay muchos tipos de Estado. Pero aquí podríamos suponer que la segunda pregunta aclara la cuestión. Pero, ¿qué significa exactamente votar no? Como se ha visto, en los ejemplos que he puesto antes las dos alternativas son perfectamente claras, y quien vote sí o no sabe qué apoya. Pero el verdadero contenido del voto negativo a esa primera pregunta sería éste: quiero que Cataluña sea cualquier cosa menos un Estado. No es, pues, posible saber las verdaderas consecuencias de un voto negativo.
Y la segunda pregunta incide en lo mismo, pero peor. ¿Qué es ser un Estado no independiente? ¿Cómo modificaría eso, caso de que la modificara en algo, la situación actual? Como dice, y dice bien, el autor del artículo a que enlazaba, lo que se propone en ambos casos es, y le cito, "escoger entre la nada (el no) y una opción positiva pero borrosa (el sí). Y cualquiera sabe que entre la nada y algo todos los electores se sentirán inclinados a escoger el algo. La pregunta está sesgada y es por ello tramposa". Y añade más adelante, y vuelvo a estar de acuerdo, "de ahí que la primera pregunta esté orientada a la segunda, y a prejuzgar la respuesta mayoritaria a ambas".
José Luis García Martín 16 de septiembre de 2014, 20:46
Me gusta este comentario, amigo Anónimo, porque de él se deduce no es que no esté usted de acuerdo con la consulta, sino con la forma en que están redactadas las dos preguntas. Muy bien. Ya hemos avanzado algo. Esa redacción era una propuesta, la pregunta final debería consensuarse entre las diversas opciones (partidarios de continuar la situación actual, partidarios de la independencia), pero una de las partes se encasquilló en que la consulta era "ilegal" (de momento no lo es) y se negó a cualquier diálogo. Quejarse ahora de la consulta porque no les gusta cómo está redactada la pregunta me parece, amigo Anónimo, un poco infantil, lo diga quien lo diga. Que el gobierno no recurra la ley ante el tribunal constitucional (o que la recurra, pero no pida su suspensión cautelar) y que se dedique a mejorar la redacción de la pregunta. Todos nos felicitaríamos por ello.
Y en cualquier caso, y vuelvo a mi argumento, si el gobierno se empeña en no permitir la consulta con todas las artimañas legales a su alcance (y digo bien, artimañas, tenga usted en cuenta que el Estatut, después de recurrido, siguió vigente en su totalidad hasta que se pronunció el Constitucional, no hubo suspensión cautelar), lo más probable es que, a pesar de la presión de buena parte de la sociedad catalana, y de los partidos que la representan, esa consulta no se celebrará: Más es escrupuloso defensor de la legalidad. Pero los catalanes darán su opinión de otra manera: probablemente a través de unas elección anticipadas que tendrán carácter plebiscitario. No se puede tapar la boca a un pueblo. O no se puede tapársela para siempre. Ni sacando los tanques a la calle, como algunos insinúan.
Anónimo 16 de septiembre de 2014, 22:28
No había visto hasta ahora esta respuesta de JLGM; no se me ocurrió que hubiera podido responder no al final de mi intervención (dividida en dos por razones de espacio), sino en mitad de ella. En todo caso, vale la respuesta de más abajo.
Y una pequeña cuestión: ¿no cree que, si el Gobierno catalán piensa, como dice pensar, que el español se excede en sus atribuciones, haría bien en denunciarlo ante una instancia superior, por ejemplo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo? Eso sí sería, a mi parecer, jurídicamente irreprochable. Y es cosa que ya podría haber hecho, según lo que afirman, hace mucho tiempo. Ya se ve que no están por la labor.
Es exactamente el mismo caso de quienes llevan tantos años "denunciando" que el juicio por las atrocidades del 11-M no fue justo, y que los verdaderos culpables no han salido a la luz. ¿Alguien ha visto que hayan hecho siquiera el amago de presentar una denuncia -ésta sí, real- en Estrasburgo, o en la instancia superior que más conveniente les hubiera parecido? Parece obvio que la pregunta es ingenua: no se trata, y nunca se ha tratado, de eso. Digo lo mismo respecto al gobierno catalán: evidentemente, tampoco se trata de eso.
Tal como está planteado, el único sentido que podría tener lo de la doble pregunta, en lugar de una sola, clara y concisa, como en el caso de Escocia (¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado independiente?), es introducir otras alternativas; es decir, que se estuviera planteando la posibilidad de que Cataluña fuera algo distinto a lo actual, sin ser en cambio un Estado independiente. Para que eso fuera aceptable, tendrían que estar perfectamente claras esas otras posibilidades, y sus consecuencias, de modo que el elector supiera, al escoger una alternativa (o la abstención), cuáles son exactamente las consecuencias de su voto. Es obvio que eso sólo ocurre en el caso de la respuesta a que está orientado todo el tinglado, puesto que es la única clara: que Cataluña sea un Estado independiente. Lo demás es una pura nebulosa, pensada, como acertadamente se dice en el artículo, para que sólo la opción para la que de hecho se pretende el apoyo mayoritario resulte clara. Y eso es sesgar el planteamiento, y tratar de influir en el resultado de la consulta. Y por eso es democráticamente inaceptable. Súmese a eso las declaraciones, por ejemplo, de Junqueras, que ha dicho que cualquiera que vote sí a la primera pregunta estará de hecho apoyando sus planteamientos, aunque vote no a la segunda, o se abstenga en ella. Puede verlo en este enlace: http://www.lavanguardia.com/politica/20131217/54398289114/junqueras-votar-si-y-no-consulta-victoria-presupone-estado-soberano.html
Según él, el voto sí-no "presupone un estado soberano", aunque semejante cosa, como puede verse, no se haya preguntado de ninguna manera a los electores.
En resumen, el referéndum tal como se lo plantea no cumple las mínimas exigencias democráticas de claridad e imparcialidad en lo que se pregunta. Si a eso unimos el posicionamiento descarado en favor de una determinada opción del Gobierno catalán ("si Cataluña vota libertad", que ya he citado, o mil ejemplos más), se verá que el propósito respecto a quienes no comulguen con la postura oficial es que tengan todas las de perder. La "democracia" que haya en todo eso, júzguela el lector. A mí me parece obvia.
José Luis García Martín 16 de septiembre de 2014, 20:47
Léase mi respuesta al comentario anterior. ¡Ahora resulta que la consulta es buena, pero la pregunta está mal planteada! Vivir para ver. Cuando no hay razones para una actitud, se agarra uno a cualquier sofisma.
Dónde haya dicho yo que "la consulta es buena", averígüelo, si para tanto le da la paciencia, el paciente lector. Respecto a su sorpresa porque diga que "la pregunta está mal planteada", no debería serlo (sorpresa, digo) si hubiese leído el artículo al que enlazaba bastante más arriba. Respecto a si denunciarla, la tal consulta, por su (en mi opinión, obvia) falta de garantías democráticas es "agarrarse a cualquier sofisma", me temo que somos muchos los que nos agarramos precisamente a ése (y a muchos otros). Pero me temo que no hay, en este tema, entendimiento posible. Cuando le parece tan criticable la actitud de Rajoy, pero no tiene ni una sola palabra que decir cuando Artur Mas señala como enemigos de la libertad a todos los que no piensen como él, o Junqueras deja claro que interpretará el voto en el referéndum a su conveniencia, me parece obvio que, en este asunto, vivimos en planetas diferentes.
José Luis García Martín 17 de septiembre de 2014, 8:41
Sí, vivimos en dos planetas diferentes: el del razonamiento (que puede equivocarse y espera razones para hacerlo) y el del prejuicio que se aferra a cualquier opinión leida acá o allá para reafirmarse..
!/ Si se critica la pregunta, es que se acepta la consulta. Si no, ¿qué sentido tiene hacerlo? Cualquier pregunta sería inadecuada. Mi interlocutor razona como quien pretende demostrar que su hermana no es una ladrona y después añade que él no tiene ninguna hermana. Si se rechaza la consulta, criticar la formulación de la pregunta es hablar por hablar.
2/ ¿Cómo se puede denunciar por "falta de garantías democráticas" una consulta que uno está dispuesto a impedir que se celebre por todos los medios? Me gustaría saber dónde está "esa falta de garantías". Si la ley que permitirá esa consulta, no se recurre y la consulta se celebra: ¿impedirá alguien que cada uno vote libremente? Pueden venir observadores internacionales que garanticen la limpieza del procedimiento.
3/ No sé yo si Artur Mas ha declarado como enemigos de la libertad a todos lo que no piensan como él. Si es así, mal hecho. Ahora que a mí, no sé si a Mas (allá él) me parecen enemigos de la libertad los que impiden a los catalanes expresar su opinión en un asunto que les concierne, no a los que se esfuerzan (como Mas) en que puedan expresar su opinión dentro de la legalidad.
No sé si vivimos en planetas diferentes, pero lo que está claro es que llamamos "razonar" a cosas muy distintas.
Y una puntualización más, por enésima vez. Lo que diga Oriol Junqueras, o lo que diga la secretaria del PP en Cataluña o el lider de Ciudadans o Duran i Lleida no es asunto que se debata aquí, sino la actitud del gobierno de España (el gobierno de mi país), encabezado por Mariano Rajoy, y la del gobierno de Cataluña, encabezado por Artur Mas. De eso se trata. Para poder entenderse en un debate, hay que centrar el asunto y, cuando este quede claro, o no se pueda debatir más, pasar a otro. Pero en España no se enseña a debatir, me temo.
Respondo por última vez, ya francamente cansado de todo esto. Lo primero que está diciendo JLGM es que, si por ejemplo se convocan unas "elecciones" en una dictadura, digamos la cubana, y uno señala que la regulación supuestamente legal de ellas tiene graves insuficiencias, o que algunos de los que participan son delincuentes, o corruptos, o lo que sea, es que está aceptando como legítimas las "elecciones" mismas, ya que si no no está autorizado a criticar aspecto alguno parcial de ellas; hay que aceptar todo el bloque, o si no es así abstenerse de cualquier crítica parcial. Efectivamente, llamamos razonar a cosas diferentes, me temo.
Si uno no está de acuerdo con la celebración del referéndum independentista ("ejercicio del derecho a decidir" en una "consulta no vinculante", como prefieren sus partidarios intentando con ello esquivar la ley; que como es sabido lo primero en estos casos es la corrupción del lenguaje, lo de "donner un sens plus pur" resulta peligroso por demasiado claro), es que "está dispuesto a impedirla por todos los medios". Decir que a uno no le parece bien que salgamos a dar una vuelta es tanto como estar dispuesto a lo que sea, incluso a asesinar a quien nos lo propone, para impedirlo. De nuevo, y en efecto, entendemos por "razonar" cosas muy distintas.
3) Lo que literalmente dice la entrada, respecto al tema que discutimos, es lo que sigue: "Figúrate que, desde hace tiempo, el presidente del gobierno, viene repitiendo... y él (el presidente) se coloca desde el primer momento al margen... Y esto no le llama la atención a nadie". Se habla pues, como cualquiera puede ver, de la opinión del PRESIDENTE DEL GOBIERNO ESPAÑOL. Ante lo cual, JLGM me explica que lo que diga Mas (que tiene bien claro en el enlace que le ponía; sus dudas, perdone que se lo diga, son puramente retóricas), Oriol Junqueras, o etcétera, no hace al caso. Porque la opinión de Rajoy es importantísima, como presidente del gobierno español que es (JLGM, recuerdo otra vez, sólo se ha referido a SU opinión, la de Rajoy); pero la de Mas o Junqueras no cuenta, porque ni uno es el presidente del gobierno catalán ni el otro su principal apoyo. Si en España se enseña o no a debatir, es cosa sobre la que no me pronunciaré; pero que JLGM tiene una manera peculiarísima de hacerlo, me parece a mí del todo claro.
Y aquí lo dejo. Quienes no estemos a favor de la consulta no podemos criticar ningún aspecto de ella; el que no estemos a favor es exactamente equivalente a estar dispuesto a "impedirla por todos los medios"; y la opinión de Rajoy es importantísima y del todo criticable, pero la de Mas o Junqueras "no viene a cuento" hablando de la posible independencia catalana, aunque uno sea el presidente y otro el apoyo básico y casi factótum. Y no aceptar todo esto es prueba de que uno ni razona ni sabe debatir. ¿Queda claro? Pues eso.
José Luis García Martín 18 de septiembre de 2014, 9:02
Ojalá leyera alguien este intercambio de opiniones. Un lector ajeno es el único que podría juzgar imparcialmente las razones de uno y de otro. Yo veo muy claro que a mi interlocutor no le interesa más que buscar excusas para defender firmes ideas previas; supongo que a él le ocurrirá lo mismo conmigo.
Por eso, y no para él, sino para ese posible lector, aclaro. Las opiniones de Rajoy me interesan, al contrario que las de otros miembros de su partido o de otros partidos, porque tiene el poder y por lo tanto la capacidad de que pasen al BOE y se conviertan en leyes que afecten a todos; las de Mas me interesan de la misma manera, tiene el poder en Cataluña y es quien puede decidir que la consulta se celebre finalmente o no, se convoquen o no elecciones anticipadas. La opiniones de Junqueras son solo opiniones, como las de los otros líderes; el presidente le ha dejado claro que puede gobernar Cataluña con otros apoyos.
Espero que el lector imparcial, y no el anónimo polemista, entienda por qué centro este debate en ellos. Y vuelvo a mi argumento (no me he desviado ni un centímetro en este ir y venir), el presidente de España ha dicho una y otra vez que una ley en trámite de acuerdo con la más estricta legalidad española y catalana es ilegal y que no se va a aplicar de ningún modo. Eso supone una burla de la legalidad y un claro menosprecio del Tribunal Constitucional. Lo que ha dicho Mas en sus intervenciones en el parlamento y como presidente de gobierno es que habrá una consulta a los catalanes dentro de la legalidad; y que si fuerzas superiores la impiden, consensuará con las otras fuerzas políticas la decisión siguiente.
No me parece que haya muchas dudas, a pesar de todo el ruido mediático, sobre quien respeta la ley rigurosamente y quién no.
Mi anónimo polemista da por sentado que la constitución prohíbe que se consulte a los catalanes sobre determinados asuntos; yo la he leído y la he releído (puedo asegurarle que casi me la sé de memoria) y le aseguro que en ningún pasaje afirma eso. Los catalanes, mientras no se cambie la constitución, no pueden decidir ser un país independiente. Pero no está claro que no puedan decir que quieren ser independientes. No es lo mismo. La consecuencia de lo segundo sería iniciar contactos con todas las fuerzas políticas para tratar de cambiar la constitución mediante los procedimientos previstos en la propia constitución.
Puede ocurrir que incluso preguntar a los catalanes si desean ser independientes no resulte constitucional, pero eso solo puede decidirlo el tribunal constitucional, nadie más, y menos que nadie Mariano Rajoy, que debía ser, por su cargo, el más respetuoso con el alto tribunal.
Si Rajoy respetara la Constitución y las leyes, como está obligado por su cargo, debería haber dicho: "Yo creo que la ley que va a promulgar el parlamento de Cataluña, no es constitucional y por eso, cuando se promulgue, voy a proponer un recurso de inconstitucionalidad. Y respetaré lo que diga el tribunal; habrá consulta, si el tribunal decide que cabe dentro de la constitución; no la habrá si decide lo contrario".
Agradezco a JLGM el tono y planteamiento de esta última respuesta, que me parecen bastante más moderados, y menos personalmente descalificadores, que los de otras anteriores.
No digo yo que esas declaraciones de Mariano Rajoy no sean inapropiadas; de hecho, a mi parecer, lo son. Pero no lo son menos, lo son más, las de Artur Mas que citaba, y muchas otras suyas. Pongo aquí un ejemplo de las que contiene el artículo al que enlazaba. Según él, copio y pego, "El día de la consulta, si el pueblo de Castalunya vota libertad, la tendrá" (es el titular del artículo, de hecho). De donde se sigue inevitablemente que 1) no la tiene a día de hoy (sólo "la tendrá" si se produce el voto en el sentido que él desea) 2) quienes no voten en ese sentido deseado por él son enemigos de la libertad, ya que se oponen con ello a la única posibilidad de que la tenga, según Mas. Recuerdo que Rajoy entiende que la consulta no debe celebrarse; pero no ha descalificado a todos los que optan por el independentismo diciendo que esa opción es contraria a la libertad, que es exactamente lo que Mas hace ahí. Si eso, descalificar como enemigos de la libertad a todos los que apoyen una opción perfectamente legal y legítima sólo porque no es la suya, le parece a JLGM "respetar la ley rigurosamente", yo opino exactamente lo contrario. Recuerdo que es condición básica de nuestro ordenamiento el que se puedan tener, y manifestar públicamente, las opiniones políticas que se deseen, siempre que respeten las reglas del juego democrático. Me parece obvio que una actitud prepotente e irrespetuosa como la de Mas es directamente contraria a ese principio básico. Y hay todos los motivos para desconfiar de la imparcialidad en este asunto de quien, como él, sostiene que la opción contraria a la suya atenta contra la libertad de Cataluña.
Respecto a lo que dice de la Constitución, el artículo 2 comienza de esta manera: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". SE FUNDAMENTA: es, pues, cimiento de la Constitución misma, y con ella de todo el edificio del Estado de Derecho español. Si los vecinos del 4º izquierda deciden acometer unas obras que afectan a los cimientos del edificio, no podrán de ninguna manera hacerlo legítimamente sin contar con la aprobación mayoritaria de los demás, ya que los cimientos no son cosa sólo suya, sino de todos. Antes de ello, por lo demás, ya en el artículo 1º, se lee: "La soberanía nacional reside en el pueblo español". No en una parte de él. Que un referéndum secesionista no sea contrario a esos principios (básicos, le recuerdo) podrá ser una opinión, que yo creo sinceramente muy discutible (yo diría más: equivocada). Lo que desde luego no es es una certeza.
La sentencia del TC sobre la declaración soberanista de Enero de 2013, a que me referí citando (y enlazando) un artículo del diario "Deia", dice literalmente lo que sigue: "La cláusula primera de la Declaración, que proclama el carácter de sujeto político y jurídico soberano del pueblo de Cataluña, debe ser considerada inconstitucional y nula". "Respecto a las referencias al 'derecho a decidir' cabe una interpretación constitucional", en cuanto "no aparece proclamado como una manifestación de un derecho a la autodeterminación no reconocido en la Constitución, o como una atribución de soberanía no reconocida en ella, sino como una aspiración política a la que sólo puede llegarse mediante un proceso ajustado a la legalidad constitucional". Queda pues claro que para el TC ni la Constitución reconoce el "derecho a la autodeterminación" ni la presunta "soberanía" de Cataluña, y que toda apelación a tales supuestos principios es constitucionalmente inválida. Y dice también que "El planteamiento de concepciones que pretendan modificar el fundamento mismo del orden constitucional tiene cabida en nuestro ordenamiento" (lo que, como se ve, es un desmentido explícito a quienes sostienen que no existe posibilidad de modificarlo), "siempre que... el intento de su consecución efectiva se realice en el marco de los procedimientos de reforma de la Constitución, pues el respeto a esos procedimientos es, siempre y en todo caso, inexcusable".
Si la consulta para ser independientes es ilegal (usted mismo dice que, le cito, "Los catalanes, mientras no se cambie la constitución, no pueden decidir ser un país independiente"), sostener que la consulta sobre si se quiere ser independiente no lo es, me parece a mí un puro bizantinismo. Si evidentemente no es legal una consulta sobre la posibilidad de, digamos, asesinar a los negros, difícilmente puede serlo otra sobre la posibilidad de querer hacerlo.
En todo caso, lo que no deja ninguna duda en la resolución citada del TC es que el orden constitucional sólo puede ser modificado mediante los procedimientos ("inexcusables", recuerdo) previstos en la propia Constitución. Si eso es lo que de verdad quieren intentar los dirigentes catalanes, yo no tengo nada que objetar: están en su derecho. Pero las repetidas declaraciones de dichos dirigentes, con Mas a la cabeza, permiten dudar muy seriamente de que tal sea su intención; las declaraciones, más o menos explícitas, en contrario, son repetidísimas. Denunciarlo, y decir que uno no está de acuerdo, es cosa perfectamente legítima, aunque al parecer a JLGM le guste poco.
Y, repito y termino, las declaraciones (las que cita y otras) de Rajoy al respecto, siendo poco afortunadas, lo son bastante menos que las de Mas, y no digamos Junqueras, la ANC, Ómnium Cultural y tantos otros. (Respecto a estos últimos, por cierto, el célebre lema, suyo y de somescola.cat, de "una lengua, una escuela, un país", ¿no le parece que contenga nada de objetable? Franco lo hubiera suscrito encantado).
José Luis García Martín 19 de septiembre de 2014, 0:01
Algo nos vamos acercando, amigo Anónimo. Yo sigo negándome a comentar las declaraciones de unos y de otros, las hay para todos los gustos. Vayamos a lo esencial. La actual constitución no reconoce a una comunidad el derecho a independizarse del Estado, ni por su cuenta ni de acuerdo con el resto del Estado. Para lograr eso es necesario cambiar la constitución. Dice que no se puede independizar en el actual marco legal, pero no dice que no pueda querer independizarse (por eso son legales los partidos independentistas). Sería anticonstitucional, por lo tanto, un referéndum como el que hoy se celebra en Escocia, cuyo resultado resulta vinculante para ambas partes. Pero lo de que una consulta no vinculante resulte anticonstitucional es una deducción de quien no está autorizado para ello, llámese Rajoy o Anónimo. El único que puede decidir que esa consulta no vinculante es inconstitucional es el tribunal constitucional. Por lo tanto, esperemos a ver qué decide. Eso es lo constitucional. No neguemos cualquier posiblilidad de esa consulta. Hay opiniones en un sentido y en otro, precisamente de la sentencia que mi interlocutor cita otros deducen que es posible preguntar si se desea o no la independencia para iniciar los cambios constitucionales necesarios.
Yo trato de atenerme a los hechos. No expreso mis deseos. Cada uno tiene los suyos. Y me reafirmo en un hecho que creo irrebatible. El gobierno de España, que hace gala de amparar la legalidad, de poner la legalidad por encima de todo, no respeta al tribunal constitucional al dar por sentado su decisión en una cuestión que aún no siquiera le ha sido planteada (se le han planteado otras, la cuestión de la consulta no vinculante es nueva, por eso tardará meses en decidir, porque ha de estudiar el asunto).
En este punto, y eso es lo que a mí me interesa, podemos llegar a un acuerdo quienes pensamos de distinta manera en relación con Cataluña. Yo me atengo, en este debate, no a lo que yo quisiera que fueran las leyes españolas, sino a lo que son. Y afirmo --y eso es lo esencial de mis palabras y por eso insisto en ello-- que el respeto por ellas del gobierno español es, cuando menos, discutible. Sin que eso quiera decir que no haya otros que igualmente no las respeten. Pero no alardean de respetarlas, como hacen Rajoy y los suyos.
He borrado algunos comentarios intermedios de F. para aclarar lo esencial de la cuestión. Y no darle vueltas a las ideas de cada uno, muy respetables, pero no es este le lugar para reiterarlas. Yo creo que los comentario a un blog deben ceñirse a lo que se afirma en ese blog.
F. 19 de septiembre de 2014, 9:58
Mala ocasión has escogido para aplicar el reglamento, buen Martín; si alguna vez este disperso corresponsal se ha atenido al tema propuesto ha sido ahora. Francamente me choca: has tenido ocasiones pintiparadas para aplicarlo y has sido tan paciente que es de agradecer. Uno sabe de sus excesos, Kurtz, pero a veces tensa la cuerda hasta ver si...
Hubiese sido más convincente que escribieses: "F,. eres un plasta: me se hinchan los menudillos con tanta contumaz correspondencia de tu parte. Me preocupa que tu verbo zascandil (aunque florido y, llegado el caso, deslumbrante) obre como aversivo para las gentes de bien, más proclives a emitir sus palinodias que a disfrutar de las piruetas cacumenales de los otros. A más, a más, le restas seriedad a un foro pensado para la concurrencia de señores de ABC (y ahora de El País) que cuando se enfadan dicen "mecachis en diez" y toman aún bicarbonato.
Pero creo que lo que más te molesta es que haya tramado un desenlace alternativo a tus narraciones de velador de café, sujeto misterioso que te aborda planteándote charadas, tú que distraes la vista unos segundos en dirección a la torre -por si ves al Magistral con su catalejo en ristre-, y que cuando miras al frente el punto aquel ha desaparecido. Comprendo que joda pelín que un bromista (ingeniosísimo) dé la vuelta al asunto con un correlato esclarecedor...
Pero no; estoy seguro de que Kurtz, que ha acreditado paciencia y ecuanimidad (aunque no siempre buenos modos), está por encima de la tentación de caer en esos caprichos que acabo de apuntar y hace lo que estima justo.
Hasta muy pronto, querido JLGM.
Anónimo 19 de septiembre de 2014, 10:41
Las diferencias que todavía sostengo con JLGM son, a tenor de su última respuesta, puramente de matiz. Viene él a decir, si le entiendo bien, que el Gobierno de Cataluña deberá atenerse a la ley, empezando por la Constitución, y si no lo hiciera sería entonces, y sólo entonces, denunciable ante el TC, como intérprete autorizado de ésta. De acuerdo; de hecho, me parece que lo vamos a ver en pocas horas, o días.
Dice también que las declaraciones de Rajoy (aunque ahora habla, sin más precisiones, del "gobierno español", cuando la referencia concreta que criticaba es específicamente de su presidente, y no ha dado otra) le parecen criticables. De acuerdo igualmente. Aquí sólo le reprocho que, tratándose de una cuestión en que hay dos partes enfrentadas (digamos, para simplificar, el gobierno español y el catalán), nunca que yo haya visto critique la actitud más que de una de ellas, como si la otra estuviera fuera de la cuestión, o de la crítica. Ni es ésa mi actitud (las dos me parecen igualmente susceptibles de crítica, o de elogio si fuera el caso), ni entiendo en esto la suya.
Respecto a lo que dice de dar por sentada la respuesta del TC, parece (pienso) confundir dos cosas. Cierto que sólo el TC, como es obvio, está autorizado a dar la respuesta del propio TC. No lo es, en cambio, que decir la opinión que uno tiene al respecto (lo que piensa de lo que dicen las leyes, y lo que piensa que se deduce de ellas) sea "una deducción de quien no está autorizado para ello, llámese Rajoy o Anónimo". A esa deducción está autorizado quien desee, y tenga argumentos en que apoyarla. Lo que no puede hacer es pretender que esa opinión suya sea un dictamen jurídico, tenga fuerza de ley, y, en una palabra, valga en la práctica tanto como la del TC, cuyas funciones uno desde luego no pretende usurpar (ni podría, aunque quisiera). Podría incluso una opinión distinta de la del TC estar mejor fundamentada, pero la que vale es la suya. Con estas precisiones, pienso que estamos de acuerdo.
José Luis García Martín 20 de septiembre de 2014, 9:49
Me alegra comprobar que dos españoles pueden llegar a entenderse recurriendo al diálogo. Pero no sería quien soy si no añadiera dos precisiones. Primera, yo del futuro no hablo. Lo que he dicho, y repito, es que el gobierno catalán, hasta el momento, en esta cuestión se ha atenido estrictamente a la ley. Y que la ley que ha aprobado el parlamento catalán es plenamente constitucional, aunque se recurra, hasta que el tribunal diga otra cosa. La suspensión cautelar, que suele aplicarse en casos excepcionales (no se aplico en el Statut) no indica que la ley sea inconstitucional, solo implica que de momento no puede aplicarse.
Las declaraciones de Rajoy son las declaraciones del gobierno español y ningún ministro, los ministros tienen un poder delegado, puede contradecirlas, a riesgo de ser cesado de inmediato..
Y sí, en este asunto, el de la consulta a los catalanes, no critico a Mas porque es un gobernante que hace lo que tiene que hacer, lo que le piden los que le han votado y la mayoría de los que no le han votado. No quiere decir que no sea criticable, y muy criticable, en otros aspectos de su gobierno. Pero esa crítica no concierne a mi blog.
Y si mi estimado anónimo ha leído la constitución se habrá dado cuenta de que en ningún punto prohíbe las consultas no vinculantes (de hecho, esta sería perfectamente posible solo con que la autorizara el gobierno central). Se trata de un asunto discutible; me atrevo a profetizar (aunque no me gustan las profecías) que al constitucional le constará ponerse de acuerdo al respecto y fundamentar su decisión. (que dependerá también de algo tan aleatorio como que se recurra a alguno de sus miembros y se acepte esa recusación, como ocurrió con el Statut)
Anónimo 20 de septiembre de 2014, 23:05
Bien, dejémoslo ahí. Yo soy menos pesimista que JLGM, y creo perfectamente posible que dos (y más) españoles se entiendan dialogando. Sólo anotaría que lo de "Statut", que al figurar dos veces no parece una errata, es al menos curioso; lo usual y, supongo, lo correcto, es Estatut.
José Luis García Martín 21 de septiembre de 2014, 8:53
Pues es una errata, aunque aparezca dos veces. Donde dice "Statut" debe decir "Estatut". Pido disculpas por el descuido.
Respecto a lo que dice "Agencia Efe" (efe, claro, qué otra podría ser) y su juego de disfraces, que sólo ahora leo, le remito a mi última respuesta a JLGM. No todo se limita, ni puede limitarse, a que "el pueblo hable", sino que lo haga con plenas garantías de libertad y equidad. También "hablaba el pueblo" en los referéndums franquistas, y en general en los de las dictaduras, que de hecho suelen tener particular querencia por ellos. Cuando hay motivos serios para pensar que no es así, o para temer que no lo sea, la cosa cambia. Muchísimo.
A. F. 16 de septiembre de 2014, 20:46
O séase: ¡Viva el despotismo ilustrado!
Pero -digo yo- falta por ver quiénes son los que adjudican el título de "déspota ilustrado", quiénes son los que dictaminan si existen garantías de equidad y libertad; quiénes se arrogan la representación de los que no quieren ser intermediados.
Y lo de que "también hablaba el pueblo en los referéndums franquistas es una de las boutades más hilarantes que he leído últimamente.
A ver si nuestro Anónimo, pese a la prosapia, es un adolescente resabido que se prepara para cuando herede el bufete de papá...
Porque experiencia de la vida pulmonada y ventriculada, poca cosa, colegas.
No contestaré a la última nota de A. F., que evidentemente ha renunciado a la incómoda tarea de razonar (no pensará que lo de la "prosapia", lo del "adolescente resabido", lo del "bufete de papá" o lo de las "boutades hilarantes" son formas del razonamiento; y si él lo piensa, ciertamente es problema suyo). Me limitaré a poner enlace a un artículo que acabo de leer en "El País". Ilustra muy bien mi propia posición.
http://elpais.com/elpais/2014/09/12/opinion/1410515683_782596.html
F. 16 de septiembre de 2014, 21:23
A usted, amigo anónimo, le ha de chocar que servidor se permita fuegos de artificio y que dé suelta a cierto carrete surrealista, sin duda porque no tiene presente que el blog de JLGM es, o pretende ser, un blog... literario. Y esta circunstancia me influye y me condiciona. A usted está claro que no: habla como el redactor del BOE.
Aunque Martín, debiendo ser el más interesado por mantener enhiesto el gallardete de aquella calidad, se da el caso de que abandona con frecuencia el cuidado del estilo y el placer de la buena prosa. Pero aquí estoy yo -que no suelo tener empacho en corregirle y que, incluso, me prestaría de buen grado a adiestrarle en ciertos juegos de florido florete florentino que él, en su estilo aseado pero quizás un tanto "desflorado", descuida ostensiblemente. Se lo disculpo, porque sé de los secretos que guarda en su arcón mental de viejo hidalgo pelín desengañado, pero lúcido las más de las veces. No va a faltar quien esto lea y que especule con un reblandecimiento mío de la parte del carácter, tan dado como he sido a zaherirle en tiempos de ceguera parcial no permanente. Salud, buen Martín.
Y a tí lo mismo, amigo Anónimo.
Pues muchas gracias por sus buenos deseos. Yo siempre he pensado que quienes están tan convencidos como usted de ser lo más de lo más, corren el serio riesgo de quedarse muy pequeñitos. Porque todos nacemos con necesidad de aprender. Pero quien cree saber tanto, ¿qué estímulo va a tener para tomarse el trabajo, tantas veces arduo y fatigoso, de aprender más? Es la actitud típica del diletante. Y no lleva muy lejos. Lleva, por ejemplo, a pensar que entre esto que yo digo y el estilo de redacción del BOE no hay diferencia perceptible, o de la que valga la pena percatarse. Pero en fin, quizá mi amigo (que ha perdido su agencia; de veras que lo siento) es un privilegiado de la fortuna. Suerte que tiene, en tal caso.
Efe 16 de septiembre de 2014, 23:03
No, amigo mío, no me pienso lo más de lo más..., pero sí lo bastante de lo bastante. ¿Diletante dice? ¿Diletante en qué? Sabrá usted de mis gracias...
Saber "tanto" (¿cuanto?) puede que no sepa, pero saber sé lo mío, que ya he dicho que es bastante de lo bastante. Laureles no le muestro, mi amigo, pero bien pudiera. Falta que aclare la disciplina en que los habré merecido..., pero no. Aunque, a fuer de sincero, le confieso que aquellos galardones no tienen por qué aportar más mérito a mi discurso. Conviene que recuerde que han existido personas que, como el doctor Marañón, llegaron a destacar, además de en su profesión, en otras disciplinas, por dedicarles provechosas horas diurnas y muchísimas vigilias (siempre me maravilló cómo estos grandes hombres han tenido tiempo para tanto: ya ve que no siempre me domina la soberbia).
En cuanto a mi conformidad con lo ya sabido..., le diré que casi siempre me empleo en la lectura de varios libros a la vez.
Y no se mortifique porque haya comparado su estilo literario con la honorable prosa del BOE: también esta redacción precisa de cierto rigor formal. Si servidor -tras ímprobos esfuerzos y asistido de una buena disposición connatural- ha logrado trascender de la prosa funcionarial, no es algo por lo que le tenga que escarnecer a usted ni que me tenga que envanecer en demasía... Nada de ello, se lo aseguro.
¿Qué tal si lo dejamos?
Lo dejamos. Y no se preocupe, no me "mortifica" que encuentre parecido entre mi prosa y la del BOE; sólo me parece absurdo, es nada más que eso. Yo, en cambio, no me pronunciaré sobre la suya; como otras veces le he dicho, esa proclividad que tiene a pasar de la discusión de ideas a la descalificación puramente personal ni es inevitable, como usted parece creer, ni está justificada. Es sólo peculiaridad suya, y no precisamente demasiado afortunada.
F. 17 de septiembre de 2014, 13:22
Pues si lo dejamos, le ofrezco la mano, le pido disculpas y le expreso la mayor consideración hacia usted.
Anónimo 17 de septiembre de 2014, 13:27
Anónimo 17 de septiembre de 2014, 18:51
Me gustaría que se hablara más de Pepys. Aunque fuera de la señorita Pepys. o de poesía. Que se hable más de poesía.
Anónimo 20 de septiembre de 2014, 4:44
de momento,Escocia inglesa.lo demás.........................
Mon ombre et moi.
José Luis García Martín 20 de septiembre de 2014, 9:37
De momento, Escocia es lo que quieren los escoceses. A ver cuándo podemos decir lo mismo de Cataluña.
José Luis Piquero 20 de septiembre de 2014, 14:50
Esos desmanes con las traducciones los veo yo en mi trabajo casi a diario. Y aún peores. Pero se comprende. Pagaban tan mal a los traductores que es lógico que hicieran lo que podían a toda prisa y sin muchas contemplaciones. No digo que eso lo justifique pero sí lo disculpa en parte. Un abrazo.
José Luis García Martín 20 de septiembre de 2014, 20:49
Lo que se disculpa menos es reeditar hoy, sin revisar ni corregir, una traducción de ayer.
José Luis Piquero 20 de septiembre de 2014, 23:13
Cierto. Cuando veo una edición española o argentina (pongamos por caso) de los años 60 puedo visualizar perfectamente al pobre traductor haciendo lo que podía. Cuando veo ediciones actuales (de buenas editoriales) no encuentro justificación posible. Y eso que es un trabajo aún hoy mal pagado y poco respetado. Pero hoy en día echo la culpa a las editoriales, en su caso.

References: artículo 2
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 artículo 2
 artículo 1
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