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Timestamp: 2019-07-23 11:59:54+00:00

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BOLIVIA... LO MEJOR QUE TENEMOS: April 2016
De acuerdo a las investigaciones realizadas por historiadores bolivianos, tomando en cuenta el “Pacto de Tregua de 1884 y el Tratado de Paz y Amistad de 1904”, firmado por nuestro país (Bolivia) con Chile, vemos claramente que, en ningún caso de esos documentos de trascendental importancia para nuestra historia, fue tomada en cuenta la propiedad que teníamos sobre las islas de San Antonio, San Félix y Sala – Gómez.
Es decir, estas islas antes de la guerra del Pacífico no fueron tomadas en cuenta dentro de la posesión de Chile (Capitanía de Chile), por lo que de acuerdo al derecho internacional siguen siendo de nuestro país (Bolivia) y por lo mismo pueden y deben ser reclamadas.
Es en este sentido los bolivianos debemos considerar estas islas dentro de la estructura del territorio boliviano, de nuestra geopolítica y de nuestra visión de país.
El Tratado de Paz y Amistad de 20 de octubre de 1904 fue un tratado de paz firmado por representantes de la República de Bolivia y la República de Chile con el fin de terminar el estado de guerra existente entre ambos países luego del estallido de la Guerra del Pacífico, en 1879.
Tras años de disputa, el 14 de febrero de 1879, tropas chilenas desembarcaron en el puerto boliviano de Antofagasta dando inicio al conflicto que enfrentaría por varios años a ambos países (además del Perú). Recién en 1884, Chile y Bolivia firmaron un pacto de tregua que pondría fin a las acciones armadas, mientras era negociado un tratado de paz definitivo.
El Tratado de Paz y Amistad fue discutido por varios años, especialmente debido a la cesión a perpetuidad de los territorios bolivianos ocupados por Chile, correspondientes al antiguo departamento del Litoral (actual Región de Antofagasta), lo que dejaba a la República de Bolivia sin acceso al océano Pacífico. El tratado además incluye una serie de cláusulas con el fin de suplir de alguna manera la carencia de una salida marítima, dentro de las que se destacan la obligación de Chile de construir un ferrocarril entre Arica y La Paz, la concesión de créditos, derechos de libre tránsito hacia puertos en el Pacífico y el pago de 300 mil libras esterlinas.
Las relaciones entre Bolivia y Chile desde la ratificación del tratado hasta la fecha han estado marcada por las disposiciones de éste. Recién hacia fines del siglo XX las concesiones establecidas fueron aplicadas en su totalidad y en Bolivia se ha planteado la posibilidad de objetar el tratado.
El Tratado de Paz y Amistad se firma con el objetivo de restablecer la paz entre Bolivia y Chile, dando por finalizado el estado de tregua establecido en 1884.
Dentro de los principales contenidos del tratado de paz está la cesión definitiva de los territorios ocupados por Chile al oeste de la cordillera de los Andes, entre el paralelo 23 y el río Loa. El artículo 2.º detalla en extenso los nuevos límites entre ambos países a lo largo de los Andes, indicando 96 hitos fronterizos. Una pequeña modificación a este límite sería realizada a través de un convenio firmado en 1907.
Atendiendo a la pérdida de acceso al océano Pacífico de Bolivia por los nuevos límitos, el tratado provee una serie de disposiciones para favorecer el tránsito de las mercancías bolivianas a otros mercados. En el artículo 3.º, se establece la construcción de un ferrocarril que una el puerto de Arica con la ciudad de La Paz a costa del gobierno de Chile, que asume también los compromisos bolivianos hasta por un total de 1.700.000 libras esterlinas, con parciales anuales de hasta £ 100.000 para la construcción emprendida en los siguientes 30 años de los ferrocarriles Uyuni–Potosí, Oruro–La Paz, Cochabamba–La Paz-Santa Cruz, La Paz–Región del Beni y Potosí-Santa Cruz (vía Sucre y Lagunillas). Asimismo, se establece que los ferrocarriles de Arica a La Paz, así como los demás que se construyan con la garantía del gobierno chileno, serán materia de acuerdos especiales entre ambos gobiernos y de facilidades especiales al intercambio comercial de ambos países.
Siguiendo esta línea, el artículo 6.º establece que Chile reconoce a favor de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y el acceso a los puertos en el Pacífico, mientras el artículo 7.º establece que Bolivia tiene derecho a establecer agencias aduaneras en los puertos que designe para su comercio, pero en tanto se implementen otros puertos, se especifican los puertos de Antofagasta y Arica. El artículo 8.º indica la posibilidad de celebrar un tratado especial de comercio entre ambos países, tras lo cual los siguientes tres artículos indican otras facilidades al comercio entre ambos países.
Se indican también algunas compensaciones de Chile a Bolivia, como el pago de 300.000 libras en dos armadas de 150.000 libras cada una y a partir de los seis meses de la ratificación del Tratado de 1904, la primera y un año después de la primera entrega, la segunda. El artículo 5.º, en tanto, indica la cancelación de diversas deudas existentes de Bolivia con Chile.
Por último se indica que, en caso de existir diferencias en la inteligencia o ejecución del Tratado, se recurriría al arbitraje del emperador de Alemania; sin embargo, éste posteriormente rechazaría actuar como árbitro por lo que el protocolo de 1907 lo sustituyó por la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya.
a ratificación de este tratado, que tuvo lugar al año siguiente, encontró una férrea oposición congresal. Entre los parlamentarios que adoptaron esta línea destacaron Daniel Salamanca (Cochabamba), Carlos V. Romero (Chuquisaca), Pablo E. Roca (Santa Cruz) y Tomás O\'Connor (Tarija). Su elocuencia y patriotismo nada pudieron frente a la férrea decisión oficialista de consumar la entrega a cambio de un ferrocarril y 300 mil libras esterlinas. La oposición (que pronto se iba a convertir en Partido Republicano) lo consideró como una vulgar venta de territorio.
Otro hecho destacable (por los elementos de cinismo y arrogancia que él encierra) es que el tratado consigna como árbitro de futuras disputas entre Chile y Bolivia, nada menos que al Kaiser del Imperio Alemán, Guillermo I. Con esto, Chile (cuatro años después del ultimátum lanzado por el ministro Koening) buscaba ratificar que su adquisición del Litoral se inspiraba en las conquistas prusianas de 1871.
El Tratado de 1904 pronto demostró que no solucionaba ningún problema. Ni el ferrocarril ni la indemnización pecuniaria ni el libre tránsito fueron suficientes para que Bolivia renunciara a volver ´a la vecindad del mundo´, como lo dijo uno de los paladines del derecho al mar.
ISLAS BOLIVIANAS EN EL PACIFICO
Las islas de San Ambrosio y San Félix se encuentran ubicadas en el continente americano a 26 grados, 20" de latitud sur y a 78 grados 58" de longitud oeste, a una distancia de 927 kilómetros (500,5 millas) de la costa de Chile. La isla de Sala-Gómez se encuentra a 26 grados 27" de latitud sur y a 15 grados 21" de longitud oeste, a una distancia de 3.400 kilómetros (1.835 millas náuticas), y fue descubierta en 1798 por un capitán español que le dio su nombre.
Acusó a la "oligarquía corrupta" nacional de haber vendido su silencio a Chile, en una supuesta negociación del ex presidente Ismael Montes (1913), por la cual habría recibido de Chile una suma de 200 mil libras esterlinas a cambio de "su pasibilidad".
El proponente dijo también que era necesario pedir una revisión del Tratado de Paz y Amistad de 1904 ante organizaciones internacionales como la ONU y la OEA, pues recordó que una eventual soberanía sobre esas islas permitirá a Bolivia recuperar su acceso al mar.
REVELAN PRUEBAS DE DERECHO BOLIVIANO SOBRE ISLAS DEL PACÍFICO
Las islas del Pacífico que fueron parte del territorio correspondiente a Bolivia y que no están especificadas dentro del Tratado de 1904 deberían incluirse en la demanda marítima, sostiene la investigadora Lizet Cossio, quien aporta una serie de documentos que verifican la pertenencia de territorio marítimo desde el origen del país.
El documento prosigue su transcripción textual del original: “Nuestra propuesta proporciona al Gobierno una entrada que aunque pequeña es siempre ventajosa porque antes no se contaba con ellas y hoy muy bien puede aplicarse en beneficio de la población en que residen los proponentes, tiende también el adelantamiento del único puerto de Bolivia, porque desde que las Yslas que solicitamos arrendar estén a nuestro cargo, el establecimiento que pensamos plantear en ellas para facilitar la exportación de los guanos al Perú, atraerá indudablemente a las costas de Bolivia todas las embarcaciones guaneras que hoy se dirigen a diferentes islas del Perú, y estas embarcaciones que siempre necesitan de un punto seguro para refrescar, tendrán por necesidad que arribar a Cobija en cada viaje que hagan en fin, la población de esas mismas Yslas que hasta ahora se hallan desiertas y casi totalmente desconocidas por todos los bolivianos, es una ventaja tan conocida que no dudamos inclinará al Supremo Gobierno a favor de nuestra propuesta. Por todo lo que suplicamos se sirva decretar como llevamos pidiendo es merced que esperamos alcanzar y para ello (LA). Gumucio Sanzetenea y Cia. LA MAR Enero 1º de 1841. Pase al Consejo Municipal de este Puerto para que le de cumplimiento al Supremo Decreto”.
Cossio agrega que otros documentos de esa compañía comprometen colocar dos buques de guerra para la defensa nacional, además de arrendar las islas por 10 años y en calidad de 2 mil pesos anuales.
Un informe hacia el Gobierno de febrero de 1841 mencionaba que era más conveniente pedir una propuesta mejorada que incluya nos sólo a Lagartos y Paquisa sino Sorjillo y Santa María, y se descartaba ciertos derechos pedidos por dos hermanos de apellido Maldonado sobre la guanera de Paquisa.
En marzo desde Palacio de Gobierno de Sucre se determina aceptar la propuesta de Gumucio Sanzetenea y Compañía disponiendo la firma de la escritura y el arrendamiento bajo los cánones comerciales de la época y en base a la tarifa de comercio de guano en Perú. La empresa, empero, no tuvo respuesta para la firma hasta fines de marzo, dentro del seguimiento que aún realiza la investigadora. (EL DIARIO)
BOLIVIA TIENE ISLAS EN EL PACIFICO
El investigador Víctor Hugo Chávez sostiene que Bolivia tendría derechos sobre seis islotes en el océano Pacífico que no fueron incluidos en el Tratado de 1904.
Pese a la historia de invasión y usurpación de territorios bolivianos por parte de naciones vecinas y la mediterraneidad con la que vive el país, Bolivia tendría derechos sobre seis islotes en el Océano Pacífico ubicados entre los paralelos 23 y 24, y que no fueron parte del Tratado de 1904 ni de otros acuerdos con Chile, según concluyó el investigador y académico Víctor Hugo Chávez a EL DIARIO.
El investigador, quien lleva varios años desarrollando estudios históricos, técnicos y legales en torno a la demanda boliviana de regreso hacia el océano Pacífico, sostuvo que además de la salida con soberanía que es inherente al país, también se debe pensar en recuperar seis islotes que no fueron cedidos o comprendidos dentro de los acuerdos posteriores a la invasión de 1879 por parte de Chile.
“Hemos identificado seis islas e islotes que se encuentran perfectamente válidos. En Bolivia tenemos un mapa del siglo pasado donde se consignan dos islas, pero utilizando la metodología de la actualidad y la tecnología hemos verificado que no corresponden a los paralelos 25 y 26, pero sí aquellas que están en los paralelos 23 y 24 que son la Santa María, Guanosa, de Lagartos, entre los principales y sobre las cuales no debiera existir mayor duda porque no se encuentran consignadas en ningún documento y aún si se considerara la Conferencia que dio nuestro enviado plenipotenciario el 15 de noviembre de 1904 del mismo modo no se las menciona en esos documento y es más, se las excluye, es decir que estas islas son bolivianas”, explicó el investigador.
Según Chávez, la Corte Permanente de Arbitraje es la instancia a la que el Estado boliviano debe recurrir para interponer este delicado tema y poder reclamar las seis islas que no fueron, en ningún caso, cedidas a Chile u otro país. Recordó que anteriores gestiones diplomáticas fracasaron por falta de información y desconocer los procedimientos, sin embargo, ahora existen estudios y la apertura de las naciones para devolver a Bolivia sus derechos, tanto marítimos como de desarrollo regional.
“La vía de reclamar estos islotes también pasa por el arbitraje, la vía de reclamar es el arbitraje ante la Corte Permanente de Arbitraje sin hacer mayores interpretaciones, porque a algunos les gusta interpretar la norma y decir que vayamos a otras instancias, pero los documentos pactados que tenemos con Chile sostienen que la Corte es la instancia a la que debemos recurrir, otra determinación implicaría un nuevo revés a la diplomacia boliviana cuando en 1921 Avelino Aramayo y Franz Tamayo llevaron la demanda marítima ante la Sociedad de Naciones que no aceptaron la misma porque no fue presentada de forma correcta”, agregó.
PARALELOS 23 Y 24
El Acta Protocolizada del 15 de noviembre de 1904 fue desarrollado mediante una conferencia, empero, de ningún modo son acciones legales porque se trata de declaraciones emitidas por el entonces enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Bolivia en Chile, don Alberto Gutiérrez frente a la propuesta del ministro de relaciones exteriores del vecino país.
“El enviado boliviano no tenía inconveniente en efectuar las declaraciones que se le han solicitado, pero ellas son eso: declaraciones, no implican en lo mínimo la modificación del tratado de 1904, es más, en ninguna parte del acta protocolizada se ha pactado la modificación del tratado de 1904 cediendo por Bolivia a través de su enviado plenipotenciario el territorio y mar comprendido entre los paralelos 24º a 23º que no son citados ni mencionados de manera expresa por el tratado de 1904 y su precedente que es el pacto de tregua de 1884; por consiguiente se concluye que el territorio y mar que se ubican entre los paralelos 24º a 23º son bolivianos y la Corte Permanente de Arbitraje de la Haya deberá emitir criterio en estricto derecho sobre este particular”, citó Chávez.
6. Lo que hay que resaltar y rescatar de este tema es que parece que reclamar territorios chilenos por terceros países se ha convertido en una verdadera moda; el Perú reclama mar y tierra en el norte de Arica, Gran Bretaña y Argentina reclamarán gran parte de la plataforma continental de la Antártica chilena, y ahora podría salir Bolivia ¡reclamando nuestras Islas Oceánicas!... ¡que alguien pare la chacota!, si no es ninguna gracia andar por la vida reclamando como propio territorios de otros Estados, o tal vez deberíamos sumarnos al festín y reclamar para Chile a Tacna y Moquegua o el Lago Titicaca o la Isla Grande de Tierra del Fuego, y porque no, las mismas Falklands, porque al parecer la consigna de hoy es que “en pedir no hay engaño”.
LAS ISLAS PERTENECEN A BOLIVIA
El objetivo de este artículo no es otro que sumarse y corroborar un informe publicado por EL DIARIO (13-4-2014), basado en informes y pesquisas de investigadores profesionales compatriotas, sobre la legalidad y tuición aún vigente de nuestro país sobre seis islas mayores y una cantidad indeterminada de islotes en los paralelos 23 y 24 del océano Pacífico.
El informe señalado está fundado, entre otros testimonios históricos fehacientes, en un documento que data de 1851, que establece que el departamento del Litoral tuvo tuición y amplia soberanía sobre regiones marítimas que no han sido cedidas a Chile bajo ningún acuerdo. Establece que Bolivia nació con derechos -en vigor hasta el presente- sobre las islas señaladas en nuestro arrebatado Litoral, que no fueron incluidas además en el ignominioso Tratado de 1904 y que hoy deberían estar incluidas en el escudo nacional.
El documento de 1851 corrobora que el departamento del Litoral tuvo soberanía sobre esos predios marítimos, como: Lagartos, Paquisa, Angamos, Santa María, Guanosa y Sorjillo -en la región costera- y otras menores señaladas como guaneras con el nombre de Nampa, Oreja de mar, Mamiña y Paquica (en la línea tropical de Angamos), conforme al texto “Bosquejo Estadístico de Bolivia”, del autor José María Dalence (1851), quien según el análisis aportó con los primeros estudios a la descripción del nuevo territorio de la República de Bolivia, nacida tras la independencia el 6 de agosto de 1825. Lo anterior es al margen de investigaciones paralelas, asimismo, sobre las islas San Antonio, San Félix y Sala Gómez.
Pero concluyentemente damos a conocer una ligera descripción didáctica de algunos de los mencionados dominios, a fin de contar en principio con una referencia básica histórica, cuyo conocimiento -que debería estar incluido en nuestros programas pedagógicos- es una obligación ciudadana. Las islas que no se encuentran contenidas ni referidas en el “Pacto de tregua de 1884”, ni en el tratado leonino de ¿paz y amistad? de 1904, son:
Islas Mayores, de norte a sur: Isla Santa María (Antofagasta) faja territorial a 11 Km. de la costa con 6,5 Km. de ancho, conforma dos bahías al NE y al SE, con una superficie de 35 Km. (con actual proyecto de construcción de muelles y aeródromo), con 2.200 habitantes. Isla Angamos (Mejillones-Antofagasta) a 15 Km. de la costa con 447,7 Km. de superficie; es la isla habitada de mayor antigüedad. Isla Paquisa, es un paso en la región de Tarapacá, una ruptura en una cadena de montañas. Isla San Ambrosio, a 900 Km. de la costa, al oeste de la III región, a la que actualmente se encuentra adscrita; es una isla volcánica con 2,2 Km. en la región de Valparaíso. Isla Sala Gómez, a 3.400 Km. de la costa, adscrita a la III región; es una isla deshabitada en el oeste del Pacífico suroriental, forma parte de una zona marítima protegida. Isla Guanosa (Antofagasta), clasificada como orográfica a 30 Km. de la costa. Isla Lagarto (Antofagasta) a 30 Km. de la costa, con actual aeropuerto junto al monumento natural La Portada.
Recordemos que la creación de la República de Bolivia se consolidó de acuerdo con la doctrina continental del Uti Possidettis Iure de 1810, con base en la Audiencia de Charcas; hasta el desierto de Atacama y las costas del Pacífico, con dominio absoluto sobre el archipiélago de islas adyacentes entre el río Loa y el Paposo.
En consecuencia, la posesión legal de las islas actualmente detentadas por Chile debería ser sometida en forma perentoria al recurso de arbitraje por parte de nuestro Gobierno ante el Tribunal Internacional de Arbitraje de La Haya o en principio al Tratado de soluciones pacíficas del Pacto de Bogotá, que contiene asimismo en su letra del Cap. V el procedimiento de arbitraje, que conforme los principios generales del derecho internacional moderno imponen la regla “Pacta sunt Servanda”, de respeto al derecho primigenio adquirido. Esta vez nuestro mañoso oponente chileno no podrá recurrir, en ningún sentido ni ante algún tribunal, al torpe recurso de aducir la falta de competencia. (EL DIARIO)
Posted by Danny at 2:38 PM No comments: Links to this post

References: artículo 2
 artículo 3
 artículo 6
 artículo 7
 artículo 8
 artículo 5