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Timestamp: 2018-08-16 08:49:28+00:00

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LA REVOLUCION PROLETARIA Y LA DICTADURA DEL
EL PARTIDO Y LA CLASE OBRERA DENTRO DEL
LA CUESTION DEL TRIUNFO DEL SOCIALISMO EN UN
SOLO PAIS
LA LUCHA POR EL TRIUNFO DE LA EDIFICACION
perialista Es exacta, en segundo lugar, porque señala acertadamente el carácter internacional del leninismo, por oposición a la socialdemocracia, que entiende que el leninismo sólo es aplicable a las condiciones nacionales rusas. Es exacta, en tercer lugar, porque señala acertadamente la ligazón orgánica que existe entre el leninismo y la doctrina de Marx, conceptuándolo como el marxismo de la época del imperialismo, por oposición a algunos críticos del leninismo, que no ven en éste un nuevo desarrollo del marxismo, sino simplemente la restauración del marxismo y su aplicación a la realidad rusa.
"El leninismo es el marxismo de la época de las guerras imperialistas y de la revolución mundial, revolución que se ha iniciado directamente en un país en que predomina ei campesinado ".
Es indudable que la cuestión campesina tiene para Rusia una importancia grandísima, que nuestro país es un país campesino. Pero ¿qué importancia puede encerrar este hecho, a la hora de definir los fundamentos del leninismo? ¿Acaso el leninismo se formó exclusivamente en las condiciones de Rusia y para Rusia, y no en las condiciones del imperialismo y para
los países imperialistas en general? ¿Acaso obras de Lenin como El imperialismo, fase superior del capitalismo [22], El Estado y la revolución [23], La revolución proletaria y el renegado Kautsky [24], La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismó [25], etc. sólo tienen importancia para Rusia y no para los países imperialistas en general? ¿Acaso el leninismo no es la síntesis de la experiencia del movimiento revolucionario de todos los países? ¿Acaso los fundamentos de la teoría y de la táctica del leninismo no son válidos y obligatorios para los partidos pro]etarios de todos los países? ¿Acaso Lenin no tenía razón cuando decía que "el bolchevismo puede servir de modelo de táctica para todos"? (v. t. XXIII, pág. 386). ¿Acaso Lenin no tenía razón cuando hablaba de "la significación internacional * del Poder Soviético y de los fundamentos de la teoría y de la táctica bolcheviques"? (v. t. XXV, págs. 17I-172). ¿Acaso no son exactas, por ejemplo, las siguientes palabras de Lenin?
"Algunos piensan que lo fundamental en el leninismo es la cuestión campesina, que el punto de partida del leninismo es la cuestión del campesinado, de su papel, de su peso específico. Esto es completamente falso. La cuestión fundamental del leninismo, su punto de partida, no es la cuestión campesina, sino la cuestión de la dictadura del proletariado, de las condiciones en que ésta se conquista y de las condiciones en que se consolida. La cuestión campesina, como cuestión del aliado del proletariado en su lucha por el Poder, es una cuestión derivada"[26].
"La cuestion del papel del campesinado es, como ya he dicho, la cuestión fundamental * del bolchevismo, del leninismo".
Es indudable que Lenin era un profundo conocedor de la cuestión campesina. Es indudable que la cuestión campesina, como la cuestión del aliado del proletariado, tiene grandísima importancia para el proletariado y es parte integrante de la cuestión fundamental, la cuestión de la dictadura del proletariado. Pero ¿acaso no es evidente que si ante el leninismo no se hubiera planteado la cuestión fundamental, la de la dictadura del proletariado, no habría existido tampoco la cuestión derivada de ésta, la cuestión del aliado del proletariado, la cuestión de los campesinos? ¿Acaso no es evidente que si ante
el leninismo no se hubiera planteado la cuestión práctica de la conquista del Poder por el proletariado, no habría existido tampoco la cuestión de la alianza con el campesinado?
"Así, pues, Lenin no combatía a los partidarios de la revolución 'permanente' por la cuestión de la continuidad, pues el propio Lenin sostenía el punto de vista de la revolución ininterrumpida, sino porque menospreciaban el papel de los campesinos, que son la reserva más importante del proletariado"[27].
"Hasta ahora solía señalarse un solo lado de la teoría de la 'revolución permanente': la falta de fe en las posibilidades revolucionarias del movimiento campesino. Ahora, para ser justos, hay que completar ese lado con otro: la falta de fe en las fuerzas y en la capacidad del proletariado de Rusia"[28].
Esto no significa, naturalmente, que el leninismo haya estado o esté en contra de la idea de la revolución permanente, sin comillas, proclamada por Marx en la década del 40 del siglo pasado[29]. Al contrario, Lenin fue el único marxista que supo comprender y desarrollar de un modo acertado la idea de la revolución permanente. La diferencia entre Lenin y los "permanentistas", en esta cuestión, consiste en que los "permanentistas" tergiversaban la idea de la revolución permanente de Marx, convirtiéndola en sapiencia inerte y libresca, mientras
que Lenin la tomo en su forma pura e hizo de ella uno de los fundamentos de su teoría de la revolución. Conviene recordar que la idea de la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, expresada por Lenin ya en 1905, es una de las formas en que encarna la teoría de la revolución permanente de Marx. He aquí lo que Lenin escribía a este respecto ya en 1905:
"De la revolución democrática comenzaremos a pasar en seguida, y precisamente en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista. Nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida [*]. No nos quedaremos a mitad de camino. . .
Sin caer en el aventurerismo, sin traicionar nuestra conciencia científica, sin buscar popularidad barata, podemos decir y decimos solamente una cosa: ayudaremos con todas nuestras fuerzas a todo el campesinado a hacer la revolución democrática para que a nosotros, al Partido del proletariado, nos sea más fácil pasar lo antes posible a una tarea nueva y superior: a la revolución socialista" (v. t. VIII, págs. 186-187).
"Los Kautsky, los Hilferding, los Mártov, los Chernov, los Hillquit, los Longuet, los Mac-Donald, los Turati y otros héroes del marxismo 'segundo y medio' no han sabido comprender . . . la correlación entre la revolución democrático-burguesa y la revolución proletaria socialista. La primera se transforma en la segunda *. La segunda resuelve de paso los problemas de la primera. La segunda consolida la obra de la primera. La lucha, y solamente la lucha, determina hasta qué punto la segunda logra rebasar a la primera" (v. t. XXVII, pág. 26).
Llamo especialmente la atención acerca de la primera cita tomada del artículo de Lenin La actitud de la socialdemocracia
ante el movimiento campesino, publicado el 1 de septiembre de 1905. Subrayo esto para conocimiento de aquellos que aun siguen afirmando que Lenin no llegó a la idea de la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, es decir, a la idea de la revolución permanente, hasta después de empezada la guerra imperialista. Esta cita no deja lugar a dudas de quc esa gente se equivoca de medio a medio
LA REVOLUCION PROLETARIA Y
3) La revolución burguesa termina, generalmente, con la conquista del Poder; mientras que para la revolución proleta-
ria la conquista del Poder no es más que el comienzo, con la particularidad de que en este caso el Poder se utiliza como palanca para transformar la vieja economía y organizar la nueva.
Muy distinta es la situación en que se halla la revolución socialista. Cuando más atrasado es el país que, en virtud de los zigzags de la historia, ha tenido que comenzar la revolución socialista, más difícil le resulta
pasar de las viejas relaciones capitalistas a las relaciones socialistas. Aquí, a las tareas destructivas se añaden otras nuevas, de inaudita dificultad: las tareas de organizacion" (v. t. XXII, pág. 315).
"Quedaban todavía -- dice Lenin -- dos problemas de una dificultad inmensa, cuya solución no podía ser de ningún modo aquel camino triunfal por el que avanzó en los primeros meses nuestra revolución" (v. lugar citado, pág. 315).
"La segunda dificultad inmensa . . . era la cuestión internacional. Si hemos podido acabar tan fácilmente con las bandas de Kerenski, si hemos instaurado con tanta facilidad nuestro Poder, si hemos conseguido sin la menor dificultad los decretos de socialización de la tierra y del control obrero; si hemos logrado tan fácilmente todo esto, se debe exclusivamente
a que las condiciones favorables creadas durante breve tiempo nos protegieron contra el imperialismo internacional. El imperialismo internacional, con todo el poderío de su capital, con su máquina bélica altamente organizada, que constituye la verdadera fuerza, la verdadera fortaleza del capital internacional, no podía, en modo alguno ni bajo ninguna condición, acostumbrarse a vivir al lado de la República Soviética, tanto por su situación objetiva como por los intereses económicos de la clase capitalista que en él encarna; no podía, en virtud de los vínculos comerciales, de las relaciones financieras internacionales. Aquí el conflicto es inevitable. En ello reside la más grande dificultad de la revolución rusa, su problema histórico más grande: la necesidad de resolver los problemas internacionales, la necesidad de provocar la revolución internacional" (v. t. XXII, pág. 317).
"La liberación de la clase oprimida no sólo es imposible sin una revolución violenta, s i n o t a m b i é n s i n l a d e s t r u c c i ó n del aparato del Poder estatal, creado por la clase dominante" (v. t. XXI, pag. 373).
"'Que antes -- manteniéndose en pie la propiedad privada, es decir, el Poder y el yugo del capital -- la mayoría de la población se pronuncie a favor del partido del proletariado; sólo entonces podrá y deberá éste tomar el Poder', dicen los demócratas pequeñoburgueses, de hecho criados de la burguesía, que se llaman 'socialistas '"[*] (v. t. XXIV, pág. 647).
"'Que antes el proletariado revolucionario derribe a la burguesía, acabe con la opresión del capital, destruya el aparato del Estado burgués; entonces podrá el proletariado victorioso ganarse rápidamente las simpatías y el apoyo de la mayoría de las masas trabajadoras no proletarias, satisfaciendo las neccsidades de estas masas a expensas de los explotadores', decimos nosotros "* (v. lugar citado).
"Para atraer a su lado a la mayoría de la población, el proletariado -- prosigue Lenin -- tiene, en primer lugar, que derribar a la burguesía y adueñarse del Poder del Estado; tiene, en segundo lugar, que implantar el Poder Soviético, haciendo añicos el viejo aparato estatal, con lo cual quebranta inmediatamente la dominacion, el prestigio y la influencia de la burguesía y de los conciliadores pequeñoburgueses entre las masas trabajadoras no proletarias. Tiene, en tercer lugar, que acabar con la iníluencia de la burguesía y de los conciliadores pequeñoburgueses entre la mayoría de las masas trabajadoras no proletarias, dando satisfacción revolucionaria a las necesidades económicas de estas masas a e x p e n s a s d e l o s e x p l o t a d o r e s " (v. lugar citado, pág. 641).
"La dictadura del proletariado no es la terminación de la lucha de clases, sino su continuación bajo nuevas formas. La dictadura del proletariado es la lucha de clase del proletariado que ha triunfado y ha tomado en sus manos el Poder político contra la burguesía que ha sido vencida, pero que no ha sido aniquilada, que no ha desaparecido, que no
ha dejado de oponer resistencia; contra la burguesía cuya resistencia se ha intensificado" (v. t. XXIV, pág. 311).
"La clase que ha tomado en sus manos el Poder politico, lo ha tomado consciente de que es ella sola [*] la que se hace cargo de él. Esto entra en el concepto de dictadura del proletariado. Y este concepto sólo tiene sentido cuando una clase sabe que es ella sola la que toma en sus manos el Poder político y no se engaña a si misma ni engaña a los demás hablando de un Poder 'de todo el pueblo, elegido por todos y refrendado por todo el pueblo'" (v. t. XXVI, pág. 286).
Lo que distingue a esta forma especial de alianza es que el proletariado constituye en ella la fuerza dirigente. Lo que distingue a esta forma especial de alianza es que el dirigente del Estado, el dirigente en el sistema de la dictadura del proletariado, es un solo partido, el Partido del proletariado, el Partido
Comunista, que no comparte ni puede compartir la dirección con otros partidos.
"La dictadura del proletariado -- dice Lenin -- es una forma especial de alianza de clase [*] entre el proletariado, vanguardia de los trabajadores, y las numerosas capas trabajadoras no proletarias (pequeña burguesía, pequeños patronos, campesinos, intelectuales, etc.) o la mayoría de ellas, alianza dirigida contra el capital, alianza cuyo objetivo es el detrocamiento completo del capital, el aplastamiento completo de la resistencia de la burguesía y de sus tentativas de restauración, alianza cuyo objetivo es la instauración y la consolidacion definitiva del socialismo. Es una alianza de tipo especial, que se forma en condiciones especiales, precisamente en las condiciones de una furiosa guerra civil; es una alianza de los partidarios resueltos del socialismo con sus aliados vacilantes, y a veces con los 'neutrales' (en cuyo caso, de pacto de lucha, la alianza se convierte en pacto de neutralidad); es una alianza entre clases diferentes desde el punto de vista económico, politico, social y espititual "* (v. t. XXIV, pág. 311).
"La dictadura del proletariado no es una simple élite gubernamental, 'inteligentemente' 'seleccionada' por la mano solícita de un 'estratega experimentado' y que 'se apoya sabiamente' en tales o cuales capas de la población. La dictadura del proletariado es la alianza de clase del proletariado y de las masas trabajadoras del campo para derribar el capital, para el triunfo definitivo del socialismo, a condición de que la fuerza dirigente de esa alianza sea el proletariado"[30].
"Sólo el acuerdo con el campesinado [*] puede salvar a la revolución socialista en Rusia, en tanto que no estalle la revolución en otros países" (v. t. XXVI, pág. 238).
"El principio supremo de la dictadura * es mantener la alianza entre el proletariado y el campesinado, para que el proletariado pueda conservar el papel dirigente y el Poder estatal" (v. lugar citado, pág. 460).
"Cientificamente, dictadura no significa más que un Poder no limitado por nada, no restringido por ninguna ley, absolutamente por ninguna regla, un Poder que se apoya directamente en la violencia" (v. t. XXV, pág. 44~).
"Dictadura significa -- ¡tenedlo cn cuenta de una vez para siempre, señores demócratas constitucionalistas! -- un Poder ilimitado que se apoya en la fuerza, y no en la ley. Durante la guerra civil, el Poder victorioso, sea el que fuere, sólo puede ser una dictadura" (v. t. XXV, pág. 436).
La dictadura del proletariado tiene sus periodos, sus formas especiales, sus diversos métodos de trabajo. Durante el período de la guerra civil, salta sobre todo a la vista el lado de violencia de la dictadura. Pero de aquí no se desprende, ni mucho menos, que durante el periodo de la guerra civil no se efectúe ninguna labor constructiva. Sin una labor constructiva es imposible sostener la guerra civil. Por el contrario, durante el período de edificación del socialismo, salta sobre todo a la vista la labor pacifica, organizadora y cultural de la dictadura, la legalidad revolucionaria, etc. Pero de aquí no se desprende tampoco, ni mucho menos, que el lado de violencia de la dictadura haya desaparecido o pueda desaparecer durante el período de edificación. Los órganos de represión, el ejército y otros
organismos, siguen siendo tan necesarios ahora, en el período de edificación, como lo fueron en el período de la guerra civil. Sin estos organismos no se puede asegurar, por poco que sea, la labor constructiva de la dictadura. No debe olvidarse que hasta ahora la revolución no ha triunfado más que en un solo país. No debe olvidarse que, mientras exista el cerco capitalista, subsistirá el peligro de intervención, con todas las consecuencias derivadas de este peligro.
DENTRO DEL SISTEMA DE LA DICTADURA
En cuarto lugar, la Unión de la Juventud. Es ésta una organización de masas de la juventud obrera y campesina. No es una organización de partido, pero es afín al Partido. Su misión es ayudar al Partido a educar a la joven generación en el espíritu del socialismo. Proporciona reservas jóvenes a todas las demás organizaciones de masas del proletariado, en todas
las ramas de la administración. La Unión de la Juventud ha adquirido una importancia especial después de la consolidación de la dictadura del proletariado, durante el período en que se desarrolla ampliamente la labor cultural y educativa del proletariado.
"Primero, porque el Partido es el punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, directamente vinculados a las organizaciones sin-partido del proletariado y que con frecuencia las dirigen; segundo, porque el Partido, como punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, es la mejor escuela de formación de jefes de la clase obrera, capaces de dirigir todas las formas de organización de su clase; tercero, porque el Partido, como la mejor escuela para la formación de jefes de la clase obrera, es, por su experiencia y su prestigio, la única organización capaz de centralizar la dirección de la lucha del proletariado, haciendo así de todas y cada una de las organizaciones sin-partido de la
clase obreta organismos auxiliares y correas de transmisión que unen al Partido con la clase" (v. Los fundamentos del leninismo [31]).
"El Partido es la forma superior de unión de clase del proletariado" (Lenin ).
De este modo, para decirlo con las palabras de Lenin, "se obtiene, en conjunto, un aparato proletario, formalmente no comunista, flexible y relativamente amplio, potentísimo, por medio del cual el Partido está estrechamente ligado a la clase
y a las masas y a través del cual se ejerce, bajo la dirección del Partido, la dictadura de la clase " (v. t. XXV, pág. 192).
"No es posible -- dice Lenin -- ejercer la dictadura sin que haya algunas 'correas de transmisión' entre la vanguardia y la masa de la clase avanzada, entre ésta y la masa de los trabajadores" (v. t. XXVI, pág. 65).
"El Partido absorbe, por decirlo así, a la vanguardia del proletariado, y esta vanguardia ejerce la dictadura del proletariado. Y sin una base como los sindicatos, no se puede ejercer la dictadura, no se pueden cumplir las funciones del Estado. Estas, a su ve2, tienen que reali2arse a través * de una serie de instituciones especiales, también de nuevo tipo; concretamente: a través * del aparato soviético" (v. t. XXVI, pág. 64).
La expresión suprema del papel dirigente del Partido, por ejemplo, en nuestro país, en la Unión Soviética, en el país de la dictadura del proletariado, es el hecho de que no hay una sola cuestión política o de organización importante que los Soviets u otras organizaciones de masas de nuestro país resuelvan sin las directivas del Partido. En este sentido, podría decirse que la dictadura del proletariado es, en el fondo, la "dictadura" de su vanguardia, la "dictadura" de su Partido, como fundamental fuerza dirigente del proletariado. He aquí lo que Lenin decía a este respecto en el II Congreso de la Internacional Comunista[32]:
"Tanner dice que él es partidario de la dictadura del ptoletariado, pero que concibe la dictadura del proletariado en fonna algo distinta a como la concebimos nosotros. Dice que, en esencia [*] nosotros entendemos por dictadura del proletariado la dictadura de su minoría organizada y consciente.
En efecto, en la época del capitalismo, cuando las masas obreras so hallan sometidas a permanente explotación y no pueden desarrollar sus facultades humanas, lo que más caracteriza a los partidos políticos obreros es, precisamente, el hecho de que éstos sólo puedeo abarcar a una minoría de su clase. Un partido político sólo puede agrupar a la minoría de la clase, del mismo modo que los obreros realmente conscientes de toda sociedad capitalista sólo forman una minoría dentro de la totalidad de los obreros. Esto nos obliga a reconocer que sólo esta minoría consciente puede dirigir a las grandes masas obreras y hacer que la sigan. Y si el camarada Tanner afirma que es enemigo del partido, pero que al mismo tiempo es partidario de que la minoría de los obreros mejor organizados y más revolucionarios señale el camino a todo el proletariado, entonces yo digo que, en realidad, no hay diferencia entre nosotros" (v. t. XXV, pág. 347)
Primero. En el pasaje arriba citado de su discurso ante el II Congreso de la Internacional Comunista, Lenin no identifica en modo alguno el papel dirigente del Partido con la dictadura del proletariado. Dice únicamente que "sólo la minoría consciente (es decir, el Partido. J. St.) puede dirigir a las grandes
masas obreras y hacer que la sigan" y que en este sentido, precisamente, "entendemos, en esencia [*], por dictadura del proletariado la dictadura de su minoría organizada y consciente".
Segundo. Ni una sola decisión importante de las organizaciones de masas del proletariado se adopta sin las directivas del Partido. Esto es muy cierto. Pero ¿significa esto, acaso,
que la dictadura del proletariado se reduzca a las directivas del Partido? ¿Significa esto, acaso, que, por tal razón, las directivas del Partido puedan identificarse con la dictadura del proletariado? ¡Naturalmente que no! La dictadura del proletariado consiste en las directivas del Partido, más el cumplimiento de estas directivas por las organizaciones de masas del proletariado, más su puesta en práctica por la población. Aquí tenemos, como puede verse, toda una serie de transiciones y grados intermedios, que constituyen un elemento nada despreciable de la dictadura del proletariado. Entre las directivas del Partido y su puesta en práctica, media, pues, la voluntad y la acción de los dirigidos, la voluntad y la acción de la clase, su disposición (o su falta de disposición) a apoyar estas directivas, su aptitud (o ineptitud) para cumplirlas, su aptitud (o ineptitud) para cumplirlas precisamente en la forma que exige la situación. No creo que sea preciso demostrar que el Partido, que se ha hecho cargo de la dirección, no puede dejar de tener en cuenta la voluntad, el estado y el grado de conciencia de los dirigidos, no puede descartar la voluntad, el estado y el grado de conciencia de su clase. Por eso, quien identifica el papel dirigente del Partido con la dictadura del proletariado, sustituye la voluntad y la acción de la clase por las directivas del Partido.
Tercero. "La dictadura del proletariado -- dice Lenin -- es la lucha de clase del proletariado que ha triunfado y ha tomado en sus manos el Poder político" (v. t. XXIV, pág. 311). ¿Cómo puede manifestarse esta lucha de clase? Puede manifestarse en una serie de acciones armadas del proletariado contra las intentonas de la burguesía derrocada o contra la intervención de la burguesía extranjera. Puede manifestarse en la guerra civil, si el Poder del proletariado no se ha consolidado aún. Puede manifestarse, ya después de la consolidación del Poder,
en una amplia labor organizativa y constructiva del proletariado, atrayendo a esta obra a las grandes masas. En todos estos casos, el personaje en acción es el proletariado como clase. No se ha dado el caso de que el Partido, de que el Partido solo, haya organizado todas estas acciones única y exclusivamente con sus fuerzas, sin el apoyo de la clase. Generalmente, el Partido no hace más que dirigir estas acciones, y las dirige en la medida en que cuenta con el apoyo de la clase. Pues el Partido no puede coincidir en extensión con la clase, no puede sustituirla. Pues el Partido, con toda la importancia de su papel dirigente, sigue siendo, no obstante, una parte de la clase. Por eso, quien identifica el papel dirigente del Partido con la dictadura del proletariado, sustituye la clase por el Partido.
Cuarto. El Partido ejerce la dictadura del proletariado. "El Partido es la vanguardia del proletariado, vanguardia que ejerce directamente el Poder; el Partido es el dirigente" (Lenin )[33]. En este sentido, el Partido toma el Poder, el Partido gobierna el país. Pero esto no significa que el Partido ejerza la dictadura del proletariado pasando por alto el Poder del Estado, sin el Poder del Estado; que el Partido gobierne el país prescindiendo de los Soviets, y no a través de los Soviets. Esto no quiere decir todavía que se pueda identificar al Partido con los Soviets, con el Poder del Estado. El Partido es el núcleo central del Poder. Pero no es el Poder del Estado ni se le puede identificar con él.
"Como partido gobernante -- dice Lenin --, no podíamos dejar de fundir las 'capas superiores' de los Soviets con las 'capas superiores' del Partido: en nuestro país, están y se guirán estando fundidas" (v. t. XXVI, pág. 208). Esto es muy cierto. Pero con esto Lenin no quiere decir, ni mucho menos, que todas nuestras instituciones soviéticas -- por ejemplo, nuestro ejército, nuestro transporte, nuestras instituciones eco-
nómicas, etc. -- sean instituciones de nuestro Partido, que el Partido pueda sustituir a los Soviets y a sus ramificaciones, que pueda identificarse al Partido con el Poder del Estado. Lenin ha dicho más de una vez que "el sistema de los Soviets es la dictadura del proletariado", que "el Poder Soviético es la dictadura del proletariado" (v. t. XXIV, págs. 15 y 14), pero no ha dicho nunca que el Partido sea el Poder del Estado, que los Soviets y el Partido sean una y la misma cosa. El Partido, que cuenta con centenares de miles de miembros, dirige los Soviets y sus ramificaciones en el centro y en la periferia, que abarcan decenas de millones de personas, comunistas y sin-partido. Pero el Partido no puede ni debe sustituirlos. Por eso, Lenin dice que "la dictadura la ejerce el proletariado organizado en los Soviets y dirigido por el Partido Comunista Bolchevique", que "toda la labor del Partido se realiza a través [*] de los Soviets, que agrupan a las masas trabajadoras, sin distinción de oficios" (v. t. XXV, págs. 192 y 193), que la dictadura "ha de ejercerse. . . a través * del aparato soviético" (v. t. XXVI, pág. 64). Por eso, quien identifica el papel dirigente del Partido con la dictadura del proletariado, sustituye los Soviets, es decir, el Poder del Estado, por el Partido.
Quinto. El concepto de dictadura del proletariado es un concepto estatal. La dictadura del proletariado encierra forzosamente la idea de violencia. Sin violencia no puede haber dictadura, siempre y cuando que la dictadura se entienda en el sentido exacto de la palabra. Lenin define la dictadura del proletariado como "Poder que se apoya directamente en la violencia " (v. t. XIX, pág. 315). Por eso, hablar de dictadura del Partido con respecto a la clase de los proletarios e identificarla
* Subrayado por mí, J. St.
con la dictadura del proletariado, significa decir que el Partido debe ser, en cuanto a su clase, no sólo el dirigente, no sólo el jefe y el maestro, sino una especie de dictador que emplea la violencia con respecto a ella, lo cual, naturalmente, es falso de raíz. Por eso, quien identifica la "dictadura del Partido" con la dictadura del proletariado, presupone tácitamente que el prestigio del Partido se puede basar en la violencia ejercida con respecto a la clase obrera, cosa absurda y absolutamente incompatible con el leninismo. El prestigio del Partido descansa en la confianza de la clase obrera. Pero la confianza de la clase obrera no se adquiere por la violencia -- la violencia no hace más que destruir la confianza --, sino por la teoría acertada del Partido, por la política acertada del Partido, por la fidelidad del Partido a la clase obrera, por su ligazón con las masas de la clase obrera, por su disposición y por su capacidad para convencer a las masas de lo acertado de sus consignas.
Lenin las define como relaciones de "confiaza mutua [*] entre la vanguardia de la clase obrera y la masa obrera" (v. t. XXVI, pág. 235).
"Seguramente -- dice Lenin --, hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima, verdaderamente férrea, de nuestro Partido, sin el apoyo total e incondicional prestado e él por toda la mesa de la clase obrera *, es decir, por
todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir tras de sí o de arrastrar a las capas atrasadas" (v. t. XXV, pág. 173).
"La dictadura del proletariado -- dice Lenin más adelante -- es una lucha tenaz, cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad. La fuerza de la costumbre de millones y decenas de millones de hombres es la fuerza más terrible. Sin un partido férreo y templado en la lucha, sin un partido que goce de la confianza de todo lo que haya de bonrado dentro de la clase [*], sin un partido que sepa pulsar el estado de espíritu de las masas e influir sobre él, es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha" (v. t. XXV, pág. Igo).
"¿Cómo se mantiene la disciplina del partido revolucionario del proletariado? ¿Cómo se comprueba? ¿Cómo se refuerza? Primero, por la conciencia de la vanguardia proletaria y por su fidelidad a la revolución, por su firmeza, por su espíritu de sacrificio, por su heroísmo. Segundo, por su capacidad de ligarse, de acercarse y, hasta cierto punto, si queréis, de fundirse con las más amplias masas trabajadoras *, en primer término con las masas proletarias, pero también con las masas trabajadoras no proletarias. Tercero, por lo acertado de la dirección política que ejerce esta vanguardia, por lo acertado de su estrategia y de su táctica políticas, a condición de que las masas más extensas se convenzan de ello por experiencia propia. Sin estas condiciones, no es posible la disciplina en un partido revolucionario verdaderamente apto para ser el partido de la clase avanzada, llamada a derrocar a la burguesía y a transformar toda la sociedad. Sin estas condiciones, los intentos de implantar una disciplina se convierten, inevitablemente, en una ficción, en una frase, en gestos grotescos. Pero, por otra parte, estas condiciones no pueden brotar de golpe. Van formándose solamente a través de una labor prolongnda, a través de una dura experiencia; su formación sólo se facilita con una acertada teoría revolucionaria que, a su vez, no es un dogma, sino que
sólo se forma definitivamente en estrecha relación con la experiencia práctica de un movimiento verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario" (v. t. XXV, pág. 174).
"Para alcanzar la victoria sobre el capitalismo, hace falta una correlación acertada entre el partido dirigente -- el Partido Comunista --, la clase revolucionaria -- el proletariado -- y las masas, es decir, la totalidad de los trabajadores y explotados. Sólo el Partido Comunista, si realmente forma la vanguardia de la clase revolucionaria, si encuadra a los mejores representantes de la misma, si está formado por comunistas conscientes y fieles a carta cabal, instruidos y templados en la experienca de una tenaz lucha revolucionaria, si ha sabido ligarse inseparablemente a toda la vida de su clase y, a través de ella, a toda la masa de los explotados, e inspirar a esta clase y a esta masa confianza plena [*]; sólo un partido de esta naturaleza es capaz de dirigir al proletariado en la lucha más implacable, en la lucha decisiva, en la lucha final, contra todas las fuerzas del capitalismo. Por otra parte, sólo bajo la direccion de un partido de esta naturaleza puede el proletariado desplegar toda la potencia de su empuje revolucionario, reduciendo a la nada la inevitable apatía -- en ocasiones resistencia -- de esa pequeña minoría que integran la aristocracia obrera, corrompida por el capitalismo, los viejos líderes de las tradeuniones y de las cooperativas, etc.; sólo así puede el proletariado desplegar toda su fuerza, que, por la estructura económica misma de la sociedad capitalista, es inconmensurablemente mayor que la proporción que representa en la población" (v. t. XXV, pág. 315).
2) que la confianza de la clase obrera en el Partido no se adquiere de golpe ni por medio de la violencia sobre la clase obrera, sino mediante una larga labor del Partido entre las
masas, mediante una acertada poiítica del Partido, por la capacidad del Partido para lograr que las masas se persuadan por propia experiencia de lo acertado de la política del Partido, por la capacidad del Partido para asegurarse el apoyo de la clase obrera y hacer que le sigan las masas de la clase obrera;
"El solo hecho -- dice Lenin -- de plantear la cuestión de '¿dictadura del Partido o dictadura de la clase?, ¿dictadura (partido) de los jefes o dictadura (partido) de las masas?', atestigua la más increible e irremediable confusión de ideas. . . De todos es sabido que las masas se dividen en clases. . . , que las clases están, habitualmente y en la mayoría de los casos, por lo menos en los países civilizados modernos, dirigidas
por partidos políticos; que los partidos políticos estan dirigidos, por regla general, por grupos más o menos estables, integrados por las persorlas más prestigiosas, influyentes y expertas, elegidas para los cargos de mayor responsabilidad y llamadas jefes. . . Llegar . . . a contraponer la dictadura de las masas a la dictadura de los jeres es un absurdo ridículo y una necedad" (v. t. XXV, págs. 187 y 188).
"Educando al Partido obrero, el marxismo educa a la vanguardia del proletariado, vanguardia capaz de tomar el Poder y de conducir a todo el pueblo al socialismo, de diligir y organizar el nuevo régimen, de ser el maestro, el dirigente y el jefe [*] de todos los trabajadores y explotados en la obra de organizar su propia vida social sin la burguesía y contra la burguesía" (v. t. XXI, pág. 386).
"No debemos tratar de ocultar nada, sino decir francamente que el campesinado está descontento de la forma de relaciones establecidas entre él y nosotros, que no quiere esa forma de relaciones y que no está dis puesto a seguir asi. Esto es indiscutible. Esta voluntad se ha manifestado de un modo resuelto. Es la voluntad de masas enormes de la población trabajadora. Debemos tenerla en cuenta, y somos políticos lo suficientemente sensatos para decir abiertamente: ¡Vamos a revisar nuestra política con respecto al campesinado! "* (v. t. XXVI, pág. 238).
¿Puede, acaso, considerarse que el Partido debe asumir la iniciativa y la dirección en la organización de las acciones decisivas de las masas basándose sólo en que su política es, en
general, acertada, si esta política no goza aún de la confianza y del apoyo de la clase, a causa, pongamos por ejemplo, del atraso político de ésta, si el Partido no ha logrado convencer aún a la clase de lo acertado de su política, a causa, pongamos por ejemplo, de que los acontecimientos no están todavía lo suficientemente maduros? No, no se puede. En tales casos, el Partido, si quiere ser un verdadero dirigente, debe saber esperar, debe convencer a las masas de lo acertado de su política, debe ayudar a las masas a persuadirse por experiencia propia de lo acertado de esta política.
"Si el partido revolucionario -- dice Lenin -- no cuenta con la mayoría dentro de los destacamentos de vanguardia de las clases revolucionarias ni dentro del país, no se puede hablar de insurrección" (v. t. XXI, pág. 282).
"Si hoy, en Rusia -- dice Lenin --, después de dos años y medio de triunfos sin precedentes sobre la burguesía de Rusia y la de la Entente, estableciéramos como condición para el ingreso en los sindicatos el 'reconocimiento de la dictadura', cometeriamos una tontería, quebrantariamos nuestra influencia sobre las masas y ayudaríamos a los mencheviques, pues la tarea de los comunistas consiste en saber convencer a los elementos atrasados, en saber trabajar entre ellos, y no en aislarse de ellos mediante consignas sacadas de la cabeza e infantilmente 'izquierdistas'" (v. t. XXV, pág. 197)
Esto no significa, naturalmente, que el Partido deba convencer a todos los obreros, del primero al último; que sólo después de haberlos convencido a todos se pueda pasar a los hechos, que sólo entonces se pueda empezar a actuar. ¡Nada de eso! Significa únicamente que, antes de lanzarse a acciones políticas decisivas, el Partido debe asegurarse, mediante una labor revolucionaria prolongada, el apoyo de la mayoría de las masas obreras o, por lo menos, la neutralidad benévola de la mayoría de la clase. De lo contrario, carecería en absoluto de sentido la tesis leninista que plantea como condición indispensable
para el triunfo de la revolución que el Partido conquiste a la mayoría de la clase obrera.
Sería conveniente recordar las controversias suscitadas a este respecto en nuestro Partido en la época de la discusión sobre los sindicatos. ¿En qué consistió entonces el error de la oposición, el error del Tsektrán[34]? ¿Acaso en que la oposicion considerara posible por aquel entonces emplear la coerción? No, no era en eso. El error de la oposición consistió entonces en que, sin estar en condiciones de persuadir a la mayoría de lo acertado de su posición y habiendo perdido la confianza de la mayoría, comenzó, no obstante, a emplear la coerción, a insistir en "sacudir" a los hombres que gozaban de la confianza de la mayoría.
"Para establecer relaciones mutuas, una confianza mutua entre la van guardia de la clase obrera y la masa obrera, era necesario, si el Tsektrán habia cometido un error . . . , era necesario que lo corrigiese. Pero si se empieza a defender el error, esto se convierte en fuente de un peligro
político. Si no se hubiese hecho todo lo posible para ampliar la democracia, teniendo en cuenta el estado de ánimo que expresa aquí Kutuzov, hubieramos llegado a la bancarrota política. Ante todo debemos persuadir, y luego recurrir a la coerción. Cueste lo que cueste, primero de bemos persuadir, y luego recurrir a la coerción [*]. No hemos sabido convencer a las grandes masas y hemos infringido la correlación acertada entre la vanguardia y las masas" (v. t. XXVI, pág. 235).
Esto mismo dice Lenin en su folleto Sobre los sindicatos [35]:
No se puede contraponer la dictadura del proletariado a la dirección ("dictadura") del Partido, si existen relaciones acertadas entre el Partido y la clase obrera, entre la vanguardia y las masas obreras. Pero de aquí se desprende que con mucha menos razón se puede identificar el Partido con la clase obrera, la dirección ("dictadura") del Partido con la dictadura de la clase obrera. Basándose en que la "dictadura" del Partido no se puede contraponer a la dictadura del proletariado, Sorin
llega a la conclusión falsa de que "la dictadura del proletariado es la dictadura de nuestro Partido ".
"¿Qué representa -- dice Zinóviev -- el régimen existente en la U.R.S.S., desde el punto de vista de su contenido de clase? Es la dictadura del proletariado. ¿Cuál es el resorte inmediato del Poder en la U.R.S.S.? ¿Quién ejerce el Poder de la clase obrera? ¡EI Partido Comunista! En este sentido, en nuestro país* rige la dictedura del Partido. ¿Cuál es la forma jurídica del Poder en la U.R.S.S.? ¿Cuál es el nuevo tipo del régimen de Estado creado por la Revolución de Octubre? El sistema soviético. Lo uno no contradice en modo alguno a lo otro".
Lo de que lo uno no contradice a lo otro es, naturalmente, cierto, si por dictadura del Partido respecto a la clase obrera en su conjunto se entiende la dirección del Partido. Pero ¿cómo se puede, sobre esta base, poner un signo de igualdad entre la dictadura del proletariado y la "dictadura" del Partido, entre
el sistema soviético y la "dictadura" del Partido? Lenin identificaba el sistema de los Soviets con la dictadura del proletariado, y tenía razón, pues los Soviets, nuestros Soviets, son la organización cohesionadora de las masas trabajadoras en torno al proletariado, bajo la dirección del Partido. Pero ¿cuándo, donde, en qué obra pone Lenin un signo de igualdad entre la "dictadura" del Partido y la dictadura del proletariado, entre la "dictadura" del Partido y el sistema de los Soviets, como lo hace ahora Zinóviev? No sólo no está en contradicción con la dictadura del proletariado la dirección ("dictadura") del Partido, sino que tampoco lo está la dirección ("dictadura") de los jefes. ¿No se os ocurre proclamar, basándoos en esto, que nuestro país es el país de la dictadura del proletariado, es decir, el país de la dictadura del Partido, es decir, el país de la dictadura de los jefes? A esta necedad precisamente es a lo que conduce el "principio" de la identificación de la "dictadura" del Partido con la dictadura del proletariado, que Zinóviev sustenta furtiva y tímidamente.
"Cuando se nos reprocha la dictadura de un solo partido y se nos propone, como habéis oído, un frente único socialista, decimos: 'Sí. ¡dictadura de un solo partido! Sobre este terreno pisamos y no podemos salirnos de él, pues se trata de un partido que ha conquistado, a lo largo de varios decenios, el puesto de vanguardia de todo el proletariado fabril e industrial'" (v. t. XXIV, pág. 423).
"Tratan de intimidar a los campesinos (particularmente los mencheviques y los eseristas, todos ellos, hasta los de 'izquierda') con el espantajo de la 'dictadura de un solo partido', del partido de los bolcheviques comunistas.
El tercer caso, en el discurso pronunciado por Lenin en el II Congreso de la Internacional Comunista, en la polémica con Tanner. Este discurso lo he citado ya más arriba[*].
El cuarto caso, en unas líneas del folleto La enferinedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo. Las citas correspondientes han quedado ya transcritas más arriba[**].
Es significativo que ni en una sola de sus obras, ni en las fundamentales ni en las secundarias, en las que Lenin trata o
* Véase el presente libro, págs. 39-40. (N. de la Red.) [Nota del Transcritor: Las páginas corectas son 185-86. -- DJR]
** Idem, págs. 47, 48, 49, 50, 51, 54, 55. 56. (N. de la Red.)
simplemente menciona la dictadura del proletariado y el papel del Partido en el sistema de la dictadura del proletariado, se alude siquiera a que "la dictadura del proletariado es la dictadura de nuestro Partido". Por el contrario, cada página, cada línea de estas obras es un grito de protesta contra seme jante fórmula (v. El Estado y la revolución, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo, etc.).
Y aun es más significativo que en las tesis del II Congreso de la Internacional Comunista[36] sobre el papel del partido político, redactadas bajo la dirección inmediata de Lenin y a las que Lenin alude reiteradamente en sus discursos como a un modelo de definición acertada del papel y de las tareas del Partido, no encontremos ni una palabra, literalmente ni una sola, sobre la dictadura del Partido.
c) que en todos los casos en que Lenin creía necesario definir científicamente el papel del Partido dentro del sistema de la dictadura del proletariado, hablaba exclusivamente (y estos
casos son miles) del papel dirigente del Partido con respecto a la clase obrera,
b) a los cuadros del Partido: �actuad con mayor osadía, presionad con mayor rigor, se puede no prestar oído a la voz de las masas sin-partido, pues tenemos la dictadura del Partidol
Es conveniente recordar estos peligros precisamente ahora, en el período de ascenso de la actividad política de las masas, cuando la disposición del Partido a prestar oído atento a la
voz de las masas tiene para nosotros una importancia especial; cuando el prestar atención a las exigencias de las masas es el mandamiento fundamental de nuestro Partido; cuando se requiere del Partido una prudencia y una flexibilidad especiales en su política; cuando el peligro de caer en el engreimiento es uno de los peligros más serios que amenazan al Partido en la obra de dirigir acertadamente a las masas.
"Antes se creía imposible la victoria de la revolución en un solo país, suponiendo que, para alcanzar la victoria sobre la burguesía, era necesaria la acción conjunta de los proletarios de todos los países adelantados o, por lo menos, de la mayoría de ellos. Ahora, este punto de vista ya no
corresponde a la realidad. Ahora hay que partir de la posibilidad de este triunfo, pues el desarrollo desigual y a saltos de los distintos países capitalistas en el imperialismo, el desarrollo, en el seno del imperialismo, de contradicciones catastróficas que llevan a guerras inevitables, el incremento del movimiento revolucionario en todos los países del mundo; todo ello no sólo conduce a la posibilidad, sino también a la necesidad del triunfo del proletariado en uno u otro país" (v. Los fundamentos del leninismo [37]).
Basándome en esto, en mi folleto La Revolución de Octubre y la táctica de los comunistas rusos (diciembre de 1924), he modificado y corregido esta formulación, dividiendo la cues tión en dos: en la cuestión de la garantía completa contra la restauración del régimen burgués y en la cuestión de la posibilidad de edificar la sociedad socialista completa en un solo país. He conseguido esto, primero, al presentar "la victoria completa del socialismo" como "garantía completa contra la restauración del antiguo orden de cosas", garantía que sólo se puede obtener mediante "los esfuerzos conjuntos de los proletarios de unos cuantos países", y, segundo, al proclamar, basándome en el folleto de Lenin Sobre la cooperación [39], la verdad indiscutible de que contamos con todo lo necesario para edificar la
sociedad socialista completa (v. La Revolución de Octubre y la táctica de los comunistas rusos )[*].
Esta nueva formulación es la que sirvió de base a la conocida resolución de la XIV Conferencia del Partido Sobre las tareas de la Internacional Comunista y del P.C.(b) de Rusia [40], que trata de la cuestión del triunfo del socialismo en un solo país, en relación con la estabilización del capitalismo (abril de 1925), y que considera posible y necesaria la edificación del socialismo con las fuerzas de nuestro país.
"Nuestro país nos muestra dos grupos de contradicciones. Uno de ellos lo forman las contradicciones interiores, entre el proletariado y el campesinado (aquí se trata de la edificación del socialismo en un solo país. J. St.). El otro, las contradicciones exteriores, entre nuestro país, como país del socialismo, y todos los demás países, como países del capitalismo (aquí se trata del triunfo definitivo del socialismo. J. St.)" . . . "Quien confunde el primer grupo de contradicciones, que es perfectamente posible vencer con los esfuerzos de un solo país, con el segundo grupo de contradicciones, para vencer las cuales hacen falta los esfuerzos de los proletarios de unos cuantos países, comete un gravísimo error contra el leninismo, y es un confusionista o un oportunista impenitente" (v. Balance de los trabajos de la XIV Conferencia del P.C.(b) de Rusia [41]).
"Podemos llevar a cabo la edificación del socialismo, y lo iremos edificando juntamente con el campesinado y bajo la dirección de la clase
* Esta nueva formulación vino luego a reemplazar a la vieja en las ediciones posteriores del folleto Los fundamentos del leninismo.
obreca" . . . , pues "bajo la dictadura del proletariado se dan en nuestro país. . . todas las premisas necesarias para edificar la sociedad socialista completa, venciendo todas y cada una de las dificultades internas, pues podemos y debemos vencerlas con nuestras propias fuerzas" (v. lugar citado[42]).
"El triunfo definitivo del socialismo es la garantía completa contra las tentativas de intervención y, por tanto, también de restauración, pues una tentativa de restauracion de alguna importancia sólo puede producirse con un considerable apoyo del exterior, con el apoyo del capital internacional. Pot eso, el apoyo de los obreros de todos los países a nuestra revolución, y con mayor razón el triunfo de estos obreros, aunque sólo sea en unos cuantos países, es condición indispensable para garantizar plenamente al primer país victorioso contra las tentativas de intervención y de restauración, es condición indispensable para el triunfo definitivo del socialismo" (v. lugar citado[43]).
Es sabido que en igual sentido se interpreta este problema en mi folleto Preguntas y respuestas (junio de 1925) y en el in forme político del C.C. ante el XIV Congreso del P.C.(b) de la U.R.S.S.[44] (diciembre de 1925).
Si hoy, casi a los dos años de la lucha ideológica sostenida en el seno del Partido, y después de ]a resolución adoptada en la XIV Conferencia del Partido (abril de 1925), Zinóviev, en su discurso de resumen, pronunciado en el XIV Congreso del Partido (diciembre de 1925), cree posible sacar a relucir la vieja fórmula, completamente insuficiente, del folleto de Stalin, es crito en abril de 1924, como base para resolver el problema ya resuelto del triunfo del socialismo en un solo país, este modo de proceder peculiar de Zinóviev sólo atestigua que se ha
hecho un verdadero lío en esta cuestión. Tirar del Partido hacia atrás, cuando ya éste había ido adelante, eludir la resolución de la XIV Conferencia del Partido, después de haber sido confirmada por el Pleno del C.C.[45], significa atascarse irremisiblemente en contradicciones, no tener fe en la edificación del socialismo, desviarse del camino de Lenin y suscribir la propia derrota.
"Por triunfo definitivo del socialismo se debe entender, por lo menos: 1) la supresión de las clases y, por tanto, 2) la abolición de la dictadura de una sola clase, en este caso, de la dictadura del proletariado" . . . "Para percatarse con mayor exactitud -- dice más adelante Zinóviev -- de cómo se plantea este problema en nuestro país, en la U.R.S.S., en 1925, hay que distinguir dos cosas: 1) la posibilidad garantizada de edificar el socialismo, posibilidad que también puede concebirse plenamente, claro está, en el marco de un solo país, y 2) la edificación definitiva y la consolidación del socialismo, es decir, la creación del régimen socialista, de la sociedad socialista".
Que Zinóviev no entiende por triunfo definitivo del socialismo en un solo país la garantía contra la intervención y la
restauración, sino la posibilidad de llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista. Y por triunfo del socialismo en un solo país Zinóviev entiende una edificación del socialismo que no puede ni debe conducir a la edificación completa del socialismo. Una edificación al azar, sin perspectivas, una edificación del socialismo emprendida con la imposibilidad de llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista: tal es la posición de Zinóviev.
"Ved, por ejemplo, a dónde ha ido a parar el camarada Yákovlev en la última Conferencia del Partido de la provincia de Kursk. 'Estando rodeados de enemigos capitalistas por todas partes, ¿acaso podemos, en estas condiciones -- pregunta --, llevar a cabo la edificación del socialismo en un solo país?' Y contesta: 'Basándonos en todo lo expuesto, tenemos derecho a decir que no sólo estamos edificando el socialismo, sino que, a pesar de ser por el momento los únicos, a pesar de ser el único país soviético, el único Estado soviético del mundo, llevaremos a cabo la edificación del socialismo' (Kúrskaia Pravda, núm. 279, 8 de diciembre de 1925). ¿Acaso es ésta una manera leninista de plantear el problema? -- pregunta Zinóviev --, ¿acaso no huele esto a estrechez nacional? "*.
Pero, de ser esto cierto, ¿acaso valdría la pena de luchar por el triunfo sobre los elementos capitalistas de nuestra econo-
mía? ¿No se desprende de aquí la imposibilidad de este triunfo?
¿Qué significa la frase de Lenin que subrayamos: "después de organizar la producción socialista dentro de sus fronteras"? Significa que el proletariado del país victorioso, después de la toma del Poder, puede y debe organizar en su país la producción socialista. ¿Y qué significa "organizar la producción socialista"? Significa llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista. No creo que haga falta demostrar que este
planteamiento de Lenin, claro y terminante, no necesita más comentarios. De otro modo, serian incomprensibles los llamamientos de Lenin para que el proletariado tomase el Poder en octubre de 1917.
"En efecto -- dice Lenin --, todos los grandes medios de producción en poder del Estado y el Poder del Estado en manos del proletariado; la alianza de este proletariado con millones y millones de pequeños y muy pequeños campesinos; asegurar la dirección de los campesinos por el proletariado, etc., ¿acaso no es esto todo lo que se necesita para edificar la sociedad socialista completa partiendo de la cooperación, y nada más que de la cooperación, a la que antes tratábamos de mercantilista y que ahora, bajo la Nep, merece también, en cierto modo, el mismo trato; acaso no es esto todo lo imprescindible para edificar la sociedad socialista completa? * Eso no es todavía la edificación de la sociedad socialista, pero sí todo lo imprescindible y lo suficiente para esta edificación "* (v, t. XXVII, pág. 392).
Comparad este planteamiento clásico de Lenin con el réspice antileninista de Zinóviev a Yákovlev, y comprenderéis que
Yákovlev no hizo sino repetir las palabras de Lenin sobre la posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en un solo país, mientras que Zinóviev, al manifestarse en contra de este planteamiento, al fustigar a Yákovlev, se apartó de Lenin, adoptando el punto de vista del menchevique Sujánov, el punto de vista de la imposibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en nuestro país, en razón de su atraso técnico.
"La existencia de dos sistemas sociales diametralmente opuestos provoca la amenaza constante de un bloqueo capitalista, de otras formas de presión económica, de la intervcnción armada y de la restauración. La única garantía para el triunfo definitivo del socialismo, es decir, la garantía contra la restauración *, es, por tanto, la revolución socialista victoriosa en varios países. . ." "El leninismo enseña que el triunfo definitivo del socialismo, en el sentido de garantía completa contra la restauración de las relaciones burguesas, sólo es posible en un plano internacional. . ." "De aquí no se desprende * en modo alguno que sea imposible la edificación de la sociedad socialista completa * en un país tan atrasado como
Rusia sin la 'ayuda estatal' (Trotski) de los países más desarrollados en el aspecto tecnico y económico" (v. la resolución[46]).
La raíz de este crror reside, a mi juicio, en que Zinóviev está convencido de que el atraso técnico de nuestro país es un obstáculo insuperable para la edificación de la sociedad socialista completa, de que el proletariado no puede llevar a cabo la edificación del socialismo debido al atraso técnico de nuestro país. Zinóviev y Kámenev habían intentado una vez exponer este argumento en una de las sesiones de C.C. del Partido, en vísperas de la Conferencia celebrada por el Partido en abril[47]. Pero se les dio la réplica adecuada, y se vieron obligados a retroceder, sometiéndose formalmente al punto de vista opuesto, al punto de vista de la mayoría del C.C. Pero, con ese sometimiento formal Zinóviev ha proseguido durante todo el tiempo su lucha contra este punto de vista de la mayoría del C.C. He aquí lo que dice a propósito de este "incidente", producido en el C.C. del P.C.(b) de Rusia, el Comité de Moscú de nuestro Partido, en su "Respuesta" a la carta de la Conferencia del Partido de la provincia de Leningrado[48];
¿No sería más exacto decir que quien peca aquí contra el internacionalismo y la revolución internacional, no es el Par-
tido, sino Zinóviev? ¿Pues qué es nuestro país, el país del "socialismo en construcción", sino la base de la revolución mundial? Pero ¿puede, acaso, nuestro país ser la verdadera base de la revolución mundial si no es capaz de llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista? ¿Acaso puede nuestro país seguir siendo el poderoso centro de atracción para los obreros de todos los países, como lo es indudablemente en la actualidad, si no es capaz de conseguir dentro de sus fronteras el triunfo sobre los elementos capitalistas de nuestra economía, el triunfo de la edificación socialista? Yo entiendo que no. ¿Y acaso no se desprende de esto que la falta de fe en el triunfo de la edificación socialista, que el predicar esta falta de fe conduce a desprestigiar a nuestro país como base de la revolución mundial, y que este descrédito de nuestro país conduce, a su vez, a debilitar el movimiento revolucionario mundial? ¿Cuáles eran los medios de que se valían los señores socialdemócratas para ahuyentar de nuestro lado a los obreros? Ellos afirmaban que "los rusos no conseguirán nada" ¿Con qué batimos nosotros ahora a los socialdemócratas, atrayendo una serie interminable de delegaciones obreras y reforzando con ello las posiciones del comunismo en el mundo entero? Con nuestros éxitos en la édificación del socialismo. ¿Y acaso no está claro, después de esto, que quien predica la falta de fe en nuestros éxitos en la edificación del socialismo, ayuda indirectamente a los socialdemócratas, debilita la amplitud del movimiento revolucionario intcrnacional, se aparta inevitablemente del internacionalismo? . . .
Por eso, el XIV Congreso del Partido ha procedido acertadamente al definir las concepciones de la "nueva oposición"
como "falta de fe en la edificación del socialismo" y como "tergiversación del leninismo"[49].
LA LUCHA POR EL TRIUNFO DE
LA EDIFICACION SOCIALISTA
2) "No hay que confundir la agricultura de Rusia con la del Occidente. En el Occidente, la agricultura se desarrolla siguiendo la ruta habitual del capitalismo, en medio de una profunda diferenciación de los campesinos, con grandes fincas y latifundios privados capitalistas en uno de los polos, y, en el otro, pauperismo, miseria y esclavitud asalariada. Allí son completamente naturales, a consecuencia de ello, la disgregación y la descomposición. No sucede asi en Rusia. En nuestro país, la agricultura no puede desarrollarse siguiendo esa ruta, ya que la existencia del Poder Sovietico y la nacionalización de los instrumentos y medios de producción fundamentales no permiten semejante desarrollo. En Rusia, el desarrollo de la agricultura debe seguir otro camino, el camino de la cooperación de millones de campesinos pequeños y medios, el camino del desarrollo de la cooperación en masa en el campo, fomentada por el Estado mediante créditos concedidos en condiciones ventajosas. Lenin indicaba acertadamente, en sus artículos sobre la cooperación, que el desarrollo de la agricultura de nuestro país debía seguir un camino nuevo, incorporando a la mayoría de los campesinos a la edificación socialista a través de la
cooperación, introduciendo gradualmente en la economía rural el principio del colectivismo, primero en la venta de los productos agrícolas y después en su producción. . .
No creo que sea necesario demostrar que la inmensa mayoría de los campesinos seguirá de buen grado esta nueva vía de desarrollo, rechazando la vía de los latifundios privados capitalistas y de la esclavitud asalariada, la vía de la miseria y de la ruina"[50].
La economia campesina no es una economía capitalista. La economia campesina, si nos fijamos en la aplastante mayoría de las haciendas campesinas, es una economía de pequeña producción mercantil. ¿Y qué es la economía campesina de pequeña producción mercantil? Es una economía que se halla en una encrucijada entre el capitalismo y el socialismo. Puede evolucionar hacia el capitalismo, que es lo que ocurre actualmente en los países capitalistas, o hacia el socialismo, que es
lo que debe ocurrir en nuestro país, bajo la dictadura del proletariado.
Se dice que, por su situación, el campesinado de nuestro país no es socialista y que, debido a esto, es incapaz de desarrollar se en un sentido socialista. Naturalmente, es cierto que el campesinado, por su situación, no es socialista. Pero esto no es un argumento en contra del desarrollo de las haciendas cam pesinas por el camino del socialismo, una vez sentado que el campo sigue a la ciudad y que en la ciudad domina la industria socialista. Durante la Revolución de Octubre, el campe sinado tampoco era socialista por su situación y no quería, ní mucho menos, implantar el socialismo en nuestro país. Luchaba entonces, principalmente, por acabar con el poder de los terratenientes, poner fin a la guerra y establecer la paz. Y, sin embargo, siguió entonces al proletariado socialista. ¿Por qué? Porque el derrocamiento de la burguesía y la toma del Poder por el proletariado socialista era entonces el único camino pa-
ra salir de la guerra imperialista, el único camino para establecer la paz. Porque entonces no había ni podía haber otros caminos. Porque nuestro Partido logró entonces hallar, descubrir un grado de conjugación de los intereses específicos del campesinado (el derrocamiento de los terratenientes, la paz) con los intereses generales del país (dictadura del proletariado), un grado de subordinación de los primeros a los segundos que resultó aceptable y ventajoso para el campesinado. Y, pese a no ser socialista, el campesinado siguió entonces al proletariado socialista.
Porque en la incorporación en masa al régimen cooperativo "hemos encontrado el grado de conjugación de los intereses privados, de los intereses comerciales privados, con los intereses generales, los métodos de comprobación y de control de los intereses privados por el Estado, el grado de su subordinación a los intereses generales" (Lenin )[51], aceptable y ventajoso para el campesinado y que permite al proletariado incorporar a la masa fundamental del campesinado a la edificación socialista.
"El camino fundamental de la edificación del socialismo en el campo, a condición de que sea cada vez mayor la dirección económica ejercida por la industria estatal socialista, por las instituciones estatales de crédito y por otras posiciones dominantes en manos del proletariado, es el de incorporar la masa fundamental del campesinado a la organización cooperativa y asegurar el desarrollo socialista de esta organización, utilizando venciendo y eliminando a sus elementos capitalistas" (v. la resolución del Congreso sobre el informe del C.C.[52]).
El profundísimo error de la "nueva oposición" consiste en no tener fe en este nuevo camino de desarrollo del campesinado, en no ver o no comprender que bajo la dictadura del pro letariado ese camino es inevitable. Y no lo comprende porque no tiene fe en el triunfo de la edificación socialista en nuestro país, porque no tiene fe en la capacidad de nuestro proletaria-
do para conseguir que el campesinado le siga por el camino del socialismo.
De aquí la desesperación y la desorientación ante las dificultades de nuestra obra de edificación, las dudas respecto a la posibilidad de llevar a cabo la industrialización de nuestro
país, la charlatanería pesimista sobre la degeneración del Partido, etc.
Parte del falso supuesto de que en nuestro país se está llevando a cabo actualmente una simple restauración del capitalismo, un simple "retorno" del capitalismo. Sólo este supuesto puede explicar las dudas de la oposición respecto al carácter socialista de nuestra industria. Sólo este supuesto puede explicar el pánico de la oposición ante el kulak. Sólo este supuesto puede explicar la prisa con que la oposición se ha agarrado a
las cifras falsas sobre la diferenciación del campesinado. Sólo este supuesto puede explicar que la oposición olvide con tanta facilidad que el campesino medio es, en nuestro país, la figura central de la agricultura. Sólo este supuesto puede explicar el menosprecio del peso del campesino medio y las dudas respecto al plan cooperativo de Lenin. Sólo este supuesto puede "motivar" la falta de fe de la "nueva oposición" en el nuevo camino de desarrollo del campo, en el camino de la incorporación del campo a la edificación socialista.
La diferenciación en el campo no puede revestir las proporciones anteriores, el campesino medio sigue constituyendo la masa fundamental del campesinado, y el kulak no puede recobrar su fuerza anterior, aunque sólo sea por el hecho de que en nuestro país la tierra está nacionalizada, ha dejado de ser una mercancía y nuestra política comercial, crediticia, fiscal y cooperativa tiende a restringir las tendencias explotadoras
de los kulaks, elevar el bienestar de las grandes masas del campesinado y nivelar los extremos en el campo. Prescindo del hecho de que la lucha contra los kulaks se desarrolla actualmente en nuestro país no sólo en la vieja dirección, en la de organizar a los campesinos pobres contra los kulaks, sino también en una nueva dirección, en la de consolidar la alianza del proletariado y de los campesinos pobres con las masas de campesinos medios contra los kulaks. El que la oposición no comprenda el sentido y el alcance de la lucha contra los kulaks en esta segunda dirección, confirma una vez más que la oposición se desvía hacia el viejo camino de desarrollo del campo, hacia el camino del desarrollo capitalista, en el que el kulak y los campesinos pobres constituían las fuerzas fundamentales del campo, mientras que los campesinos medios "mermaban".
La cooperación es una modalidad del capitalismo de Estado, dice la oposición, remitiéndose al folleto de Lenin El impuesto en especie [53], razón por la cual la oposición no tiene fe en la posibilidad de utilizar la cooperación como asidero principal para el desarrollo socialista. La oposición comete también aquí un error gravísimo. Esta interpretación de la cooperación era suficiente y satisfactoria en 1921, cuando fue escrito el folleto El impuesto en especie, cuando no teníamos una industria socialista desarrollada, cuando Lenin concebía el capitalismo de Estado como posible forma fundamental de nuestra actividad económica y veía las cooperativas en conexión con el capitalismo de Estado. Pero hoy, este modo de tratar el asunto ya no basta y está superado por la historia, pues de entonces acá los tiempos han cambiado, la industria socialista se ha desarrollado, el capitalismo de Estado no ha echado raíces en la medida apetecida, y la cooperación, que hoy abarca más de una decena de millones de miembros, ha comenzado a ligarse ya con la industria socialista.
"En el capitalismo de Estado *, las empresas cooperativas se diferencian de las empresas capitalistas de Estado, en primer lugar, en que son empresas privadas y, cn segundo lugar, en que son empresas colectivas. Bajo nuestro régimen actual *, las empresas cooperativas se diferencian de las empresas capitalistas privadas por ser empresas colectivas, pero no se diferencian * de las empresas socialistas, siempre y cuando que se basen en la tierra y empleen medios de producción pertenecientes al Estado, es decir, a la clase obrera" (v. t. XXVII, pág. 396).
"El paso de la práctica concesionista al socialismo es el paso de una forma de gran producción a otra forma de gran producción. El paso de la cooperación de los pequeños productores al socialismo es el paso de la pequeña producción a la gran producción, es decir, una transición más compleja, pero capaz, en cambio, de abarcar, en caso de éxito, a masas más extensas de la población, capaz de extirpar raíces más pro fundas y más vivaces de las vicjas relaciones presocialistas *, e incluso precapitalistas, que son las que más resistencia oponen a toda 'innovación'" (v. t. XXVI, pág. 337).
En efecto, si la Nep es, fundamentalmente, un retroceso, si se pone en duda el carácter socialista de la industria de Estado, si el kulak es casi omnipotente, si hay que cifrar pocas
esperanzas en la cooperación, si el papel del campesino medio baja en proporción progresiva, si el nuevo camino de desarrollo del campo es dudoso, si el Partido degenera o poco menos, y si la revolución en los países occidentales no está todavía cerca, ¿qué queda, después de todo esto, en el arsenal de la oposición?, ¿con qué cuenta la oposición para la lucha contra los elementos capitalistas de nuestra economía? Pues no se puede emprender la lucha contando solamente con la "Filosofía de la época"[54].
Por eso, el XIV Congreso del Partido ha procedido con to do acierto al dejar sentado que "la lucha por el triunfo de la edificación socialista en la U.R.S.S. es la tarea fundamental de nuestro Partido"; que una de las condiciones para cumplir esta tarea es "la lucha contra la falta de fe en la edificación del socialismo en nuestro país y contra las tentativas de considerar a nuestras empresas, que son empresas 'de tipo consecuentemente socialista' (Lenin ), como empresas capitalistas de Estado"; que "semejantes corrientes ideológicas, al hacer imposible una actitud consciente de las masas ante la edificación del socialismo en general y de la industria socialista en particular, sólo sirven para frenar el desarrollo de los elementos socialistas de la economía y para facilitar la lucha del capital privado contra ellos"; y que "el Congreso considera, por tanto, necesario desplegar una amplia labor educativa con el fin
de eliminar estas tergiversaciones del leninismo" (v. la resolución sobre el informe del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S.[55]).
J. V. Stalin, Obras, t. VIII.
[21] Véase pág. 3 del presente libro. [pág. 162]
[22] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXII. [pág. 164]
[23] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXV. [pág. 164]
[24] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXVIII. [pág. 164]
[25] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXXI. [pág. 164]
[26] Véase pág. 53 del presente libro. [pág. 165]
[27] Lugar citado, pág. 34. [pág. 168]
[28] Lugar citado, pág. 138. [pág. 168]
[29] Véase C. Marx y F. Engels, Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas, Obras Escogidas en dos tomos. [pág. 168]
[30] Véase pág. 124 del presente libro. [pág. 176]
[31] Lugar citado, pág. 108. [pág. 184]
[32] El II Congreso de la Internacional Comunista se celebró del 19 de julio al 7 de agosto de 1920, J. V. Stalin cita un pasaje del discurso pronunciado por V. I. Lenin "Sobre el papel del Partido Comunista". [pág. 185]
[33] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXXII. [pág. 189]
[34] Tsektrán: Comité Central del Sindicato Unico de Ferroviarios y de Trabajadores del Transporte Fluvial y Marítimo, constituido en septiembre de 1920. En este año y a principios de 1921, la dirección del Tsektrán se hallaba en manos de los trotskistas, que aplicaban en el trabajo sindical exclusivamente el método de la coerción y el de ordeno y mando. El Primer Congreso Unificado de toda Rusia de los ferroviarios y de los trabajadores del transporte fluvial y marítimo, celebrado en marzo de 1921, expulsó de la dirección del Tsektrán a los trotskistas, eligió un nuevo Comité Central del sindicato y trazó nuevos métodos de trabajo sindical. [pág. 201]
[35] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXXII. [pág. 202]
[36] Las tesis del II Congreso de la Internacional Comunista sobre "El papel del Partido Comunista en la revolución proletaria" fueron aprobadas como resolución del Congreso (v. Ia resolución en el t. XXV de las Obras Completas de V. I. Lenin, págs. 560-566, 3a ed. en ruso). [pág. 206]
[37] Véase pág. 37 del presente libro. [pág. 209]
[38] Véase el folleto de J. V. Stalin Acerca de Lenin y el leninismo, pág. 60, ed. en ruso, 1924. [pág. 209]
[39] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXXIII. [pág. 210]
[40] Véase la resolución de la XIV Conferencia del Partido "Sobre las tareas de la Internacional Comunista y del P.C.(b) de Rusia, en relación con el Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista" en "El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y Plenos del C.C.", parte II. [pág. 211]
[41] Véase J. V. Stalin, Obras, t. VII. [pág. 211]
[42] Lugar citado, págs. 113 y 118-119. [pág. 212]
[43] Lugar citado, pág. 121. [pág. 212]
[44] Lugar citado, págs. 269-408. [pág. 212]
[45] Se alude al Pleno del Comité Central del P.C.(b) de Rusia celebrado del 23 al 30 de abril de 1925. El Pleno ratificó las resoluciones aprobadas por la XIV Conferencia del P.C.(b) de Rusia, entre ellas una "Sobre las tareas de la Internacional Comunista y del P.C.(b) de Rusia, en relación con el Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista", en la que se da la orientación marcada por el Partido en el problema del triunfo del socialismo en U.R.S.S. (v. "El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y Plenos del C.C.", parte II. [pág. 213]
[46] Véase "El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y Plenos del C.C.", parte II. [pág. 219]
[47] Se alude a la XIV Conferencia del P.C.(b) de Rusia, celebrada del 27 al 29 de abril de 1925. [pág. 220]
[48] La respuesta del Comité de Moscú del P.C.(b) de Rusia a la carta de la XXII Conferencia de la organización del Partido de la provincia de Leningrado, carta que era una maniobra fraccional de los partidarios de Zinóviev y Kámenev, fue publicada el 20 de diciembre de 1925 en el núm. 291 de Pravda. [pág. 220]
[49] Véase "El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y Plenos del C.C.", parte II. [pág. 223]
[50] Véase págs. 63, 65 y 66 del presente libro. [pág. 225]
[51] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXXIII. [pág. 228]
[52] Véase "El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y Plenos del C.C.", parte II. [pág. 229]
[53] Véase V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXXII. [pág. 233]
[54] "Filosofía de la época". Título de un artículo antipartido escrito por Zinóviev en 1925. V. la crítica de este artículo en el t. VII de las Obras de J. V. Stalin. [pág. 237]
[55] Véase "El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y Plenos del C.C.", parte II. [pág. 238]

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