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Timestamp: 2019-07-19 17:02:56+00:00

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Programacion Anfora Educacion Etico Civica 4 ESO Canarias
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PCC 1264 JAVA 2006
CUARTO CURSO EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA
Educación ético-cívica. 4.º ESO. Canarias.
Objetivos de la etapa Contribución de esta materia a la adquisición
Objetivos de la materia Contenidos de la materia
Unidad 1. El desafío de ser persona
Unidad 2. La vida como proyecto
Unidad 3. El pensamiento y la vida ética Unidad 4. La vida en sociedad
Unidad 5. Los derechos humanos
Unidad 6. El camino de la democracia
Unidad 7. Un mundo global Unidad 8. Los retos de la tecnociencia
Unidad 9. La sociedad ética
Proyecto Ánfora (Oxford EDUCACIÓN)
El Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, aprobado por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) y que establece las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria como consecuencia de la implantación de la Ley Orgánica de Educación (LOE), ha sido desarrollado en la Comunidad Autónoma de Canarias por el Decreto 127/2007, de 24 de mayo, por el que se aprueba el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria para esta comunidad. El presente documento se refiere a la programación de Educación ético-cívica en cuarto curso de ESO.
Como analizaremos más adelante con mayor detenimiento, una de las principales novedades que ha incorporado esta ley en la actividad educativa viene derivada de la nueva definición de currículo, en concreto por la inclusión de las denominadas competencias básicas, un concepto relativamente novedoso en el sistema educativo español y en su práctica educativa. Por lo que se refiere, globalmente, a la concepción que se tiene de objetivos, contenidos, metodología y criterios de evaluación, las novedades son las que produce, precisamente, su interrelación con dichas competencias, que van a orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En lo que se refiere, específicamente, al aspecto metodológico con el que se debe desarrollar el currículo, se mantiene, en cada una de las 9 unidades didácticas de esta materia, un equilibrio entre los diversos tipos de contenidos: conceptos, procedimientos y actitudes siguen orientando, integrada e interrelacionadamente, el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que cada uno de esos contenidos cumple funciones distintas pero complementarias en la formación integral del alumno, aunque en una materia como esta los conceptos no sean los elementos más relevantes del aprendizaje. La flexibilidad y la autonomía pedagógica son características del proceso educativo, de forma que el profesor puede emplear aquellos recursos metodológicos que mejor garanticen la formación del alumno y el desarrollo pleno de sus capacidades personales e intelectuales, siempre favoreciendo su participación para que aprenda a trabajar con autonomía y en equipo, de forma que él mismo construya su propio conocimiento y sus propias convicciones, máxime en una materia como esta. Por ello, todos esos objetivos intervienen en su desarrollo integral como alumno y como persona (capacidad para conocer, comprender y explicar) y son alcanzables muy especialmente desde esta materia.
Estos aspectos han sido tenidos en cuenta a la hora de organizar y secuenciar las unidades didácticas de esta materia: la integración ordenada de todos los aspectos del currículo (entre los que incluimos las competencias básicas) es condición sine qua non para la consecución tanto de los objetivos de la etapa como de los específicos de la materia. De este modo, objetivos, contenidos, metodología, competencias básicas y criterios de evaluación, así como unos contenidos entendidos como conceptos, procedimientos y actitudes, forman una unidad para el trabajo en el aula.
Esta nueva materia curricular tiene dos elementos característicos: por un lado, entronca con la de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que en esta comunidad se imparte en segundo curso, y por otro, mantiene una estrecha relación con su antecesora (Ética), aunque incorpora nuevos contenidos, e incluso algunos cambios metodológicos. Si aquella incide en los valores ciudadanos, esta lo hace en los valores y juicios morales; pero ambas en un marco común, la persona en las sociedades democráticas, con planteamientos morales plurales. La educación de los jóvenes, especialmente la de quienes cursan la enseñanza obligatoria, como es este caso, no cumpliría su objetivo final (la formación integral de los alumnos) si no incluyese su formación ética y moral, tanto desde la perspectiva de desarrollar unos contenidos expresamente ligados a ella (currículo formal) como desde la formulación
de unas relaciones entre los distintos intervinientes en la vida escolar que la garanticen (currículos informal y no formal). En una sociedad en la que la convivencia social se encuentra amenazada desde muy diversos flancos, la materia de Educación ético- cívica, como lo ha hecho anteriormente la de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, debe analizar no solo las relaciones interpersonales sino también algunos de los problemas más relevantes de la sociedad actual (en un marco universal y globalizado), estos desde la perspectiva de cómo son conculcados los derechos humanos más elementales. Educar en valores ha sido una función tradicional de la escuela a lo largo de su historia, en cuanto que su obligación es educar en aquellos que faciliten y promuevan la convivencia social (ética común).
Como poníamos de manifiesto anteriormente, son los principios que inspiran el sistema educativo español los que dan cobertura a la necesidad de una materia como esta en el currículo. Sin ánimo de ser exhaustivos, podemos encontrar tres de esos principios (artículo 1 de la Ley Orgánica de Educación) con los que entronca esta materia (y la de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos):
La transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad
personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación (letra c). La educación para la prevención de conflictos y para la resolución pacífica de
los mismos, así como la no violencia en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social (letra k). El desarrollo de la igualdad de derechos y oportunidades y el fomento de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres (letra l).
En el marco específico de esta etapa educativa (Educación Secundaria Obligatoria), también hay algunos objetivos que deben alcanzar los alumnos, y que tienen una estrecha relación tienen con esta materia (artículo 23 de la Ley Orgánica de Educación):
 Asumir responsablemente sus deberes, conocer y ejercer sus derechos en el respeto a los demás, practicar la tolerancia, la cooperación y la solidaridad entre las personas y grupos, ejercitarse en el diálogo afianzando los derechos humanos como valores comunes de una sociedad plural y prepararse para el ejercicio de la ciudadanía democrática (letra a).
Desarrollar y consolidar hábitos de disciplina, estudio y trabajo individual y en equipo como condición necesaria para una realización eficaz de las tareas del aprendizaje y como medio de desarrollo personal (letra b).
Valorar y respetar la diferencia de sexos
oportunidades entre ellos. Rechazar los estereotipos que supongan discriminación entre hombres y mujeres (letra c).
 Fortalecer sus capacidades afectivas en todos los ámbitos de la personalidad y en sus relaciones con los demás, así como rechazar la violencia, los prejuicios de cualquier tipo, los comportamientos sexistas y resolver pacíficamente los conflictos (letra d).
Esta materia, en consecuencia, puede y debe promover tanto el aprendizaje y puesta en práctica de los valores en que se sustenta la libertad humana como el que se deriva de sus derechos y libertades personales y sociales. En el marco de lo que se ha dado en llamar la dimensión cívica de la enseñanza de la ética, debe formar alumnos y ciudadanos racionales, tolerantes, críticos, es decir, personas que sepan fundamentar y argumentar racionalmente sus valores éticos y morales, personas que respeten, aunque no compartan, los valores éticos y morales de los demás. Y esto es independiente de que en esta y en las demás materias del currículo se trabajen
determinados contenidos de forma transversal (educación moral y cívica, educación para la igualdad de oportunidades entre ambos sexos, educación para la paz, educación para la salud, educación del consumidor, educación sexual, educación vial, educación ambiental, etcétera).
El sistema educativo no solo pretende la formación de unos alumnos para que sean conscientes de sus propios valores éticos personales, para que reflexionen sobre ellos, sino también para que los ejerciten responsablemente en una sociedad como la española, sociedad en la que hay violencia, intolerancia, injusticia, discriminación , ...
sociedad que también se caracteriza por la pluralidad, por el mestizaje
... no cumpliría sus objetivos si no aspirase a incitar al alumno a intervenir en la sociedad y, por supuesto, a modificar sus propios comportamientos cuando estos no se adecúen a los que exige una sociedad democrática, y que están presentes en la Constitución y en el ordenamiento jurídico.
La formación en una sociedad democrática debe ser sinónimo de una práctica educativa que apueste por la libertad, por la crítica, por la reflexión, por la responsabilidad, por la tolerancia, por la pluralidad, por el respeto a los demás y a sus opiniones en distintos temas, etc. No es su finalidad, en consecuencia, la de apoyar ciegamente lo establecido, sino, bien al contrario, la de preguntarse críticamente sobre el sentido de lo establecido, y a partir de ello plantearse su intervención social en la
búsqueda de un mundo más justo, más solidario, más tolerante
En suma, debe
... hacerse eco de los problemas sociales que afectan e interesan a los jóvenes.
En este contexto, el de conocer el fundamento racional de la conducta ciudadana, debe plantearse el estudio de los derechos humanos: el conocimiento de los fundamentos morales de la convivencia puede favorecer que el alumno se interese por el sentido de la democracia, en general, y por el funcionamiento de las instituciones democráticas, en particular.
Por su estrecha vinculación a las experiencias reales de los alumnos, los aprendizajes en esta materia deben ser significativos, es decir, deben partir de sus experiencias previas y de su realidad cotidiana e intereses cercanos, de forma que se impliquen activa y receptivamente en la construcción de su propio aprendizaje. La inclusión de las competencias básicas como referente del currículo (aprendizajes demostrados) ahonda en esta concepción funcional de los aprendizajes escolares.
En cada una de las 9 unidades didácticas en que se han organizado / distribuido los contenidos de este curso, se presentan unos mismos apartados en este documento para mostrar cómo se va a desarrollar el proceso educativo:
Competencias básicas asociadas a los criterios de evaluación.
El libro de texto utilizado es Educación ético-cívica 4.º ESO (Proyecto Ánfora, de Oxford EDUCACIÓN, 2008), cuyos autores son Francisco Javier Méndez Pérez y Francisco Javier Gómez Martínez. El profesor dispone del Libro del profesor y de la Carpeta de recursos (materiales fotocopiables de Proyectos y de Pruebas de evaluación), así como de la colección de Recursos multimedia (carpeta digital de recursos y CD-ROM con propuestas de proyectos webquest), todo ello de la misma editorial.
Tal y como hemos puesto de manifiesto anteriormente, la materia de Educación ético- cívica pretende unos objetivos formativos que, ellos mismos, van a orientar la práctica educativa en el aula. El alumno debe conocer, por supuesto, determinados contenidos, pero sobre todo debe reflexionar sobre ellos para interpretar la realidad actual como una construcción humana a lo largo del tiempo (por consiguiente, permanente en la medida que los ciudadanos la quieran y no deseen modificarla). En consecuencia, la socialización propia de la acción educativa y de la institución escolar debe dotar a los alumnos de cuantos recursos necesiten para la comprensión de esa realidad en que viven y para incidir en ella, si así lo desean y sus planteamientos éticos y morales lo aconsejan.
La labor de la institución escolar, sobre todo en esta materia, no se limita solo a hacerle llegar al alumno una serie de conocimientos, sino a proveerle de unos recursos personales e intelectuales y de unos valores que faciliten su comportamiento ciudadano, algo que se presenta difícil en muchas ocasiones, vistos los comportamientos que salen a la luz periódicamente gracias a los medios de comunicación (violencia de género, violencia juvenil, agresiones xenófobas,
comportamientos incívicos y autoritarios
Los jóvenes no son distintos de los adultos
... en sus comportamientos sociales: reaccionan con prejuicios similares a lo desconocido (y a los desconocidos), pretenden mantener espacios de poder que les aseguren el control y la influencia sobre individuos y colectivos más débiles, conceden carta de naturaleza a fenómenos que no son más que construcciones sociales carentes de toda lógica, se ven influidos por tópicos que difunden algunos medios de comunicación, y así un largo etcétera en una multitud de aspectos. En este contexto, la labor de la institución escolar se presenta ardua, pues debe competir con poderosos rivales:
medios de comunicación, tecnologías de la información y de la comunicación, sociedad hedonista, etc. Todas estas consideraciones no hacen más que condicionar la metodología del proceso de enseñanza-aprendizaje (activa, participativa, con capacidad para que el alumno aprenda y reflexione por sí mismo y pueda trabajar en equipo) y la forma en que se organizan los contenidos curriculares. Tampoco debe olvidarse que la materia de Filosofía y Ciudadanía de 1º de Bachillerato enlazará, al menos parcialmente, con los contenidos de esta materia, por lo que su tratamiento metodológico debe ser propedéutico.
En esta materia cobra una especial importancia el uso de los dilemas morales como recurso didáctico. El alumno analizará a lo largo del curso diferentes situaciones sobre el estado, por ejemplo, de los derechos humanos en el mundo —debe conocer que su historia está llena de avances y retrocesos—, la situación de la mujer —debe conocer, por ejemplo, que derechos históricamente reconocidos en nuestra sociedad no lo están todavía en muchos lugares del mundo, o que no es lo mismo que se reconozcan derechos y su ejercicio efectivo—, etc., siempre contraponiendo la situación real y lo que sobre ello propugna el más elemental respeto a la dignidad de la persona — independientemente de que en algunas ocasiones se puedan plantear dilemas sumamente hipotéticos, lo que por otra parte favorecería la capacidad de reflexión abstracta—.
Esa contradicción entre realidad y conflicto moral le obligará al alumno a analizar crítica, razonada y reflexivamente la situación, a aportar una visión o una solución moral, en suma, a posicionarse sobre asuntos que se encuentran presentes en el mundo en que vive, sobre su legitimidad (o incluso sobre posibles conflictos entre legalidad y legitimidad). La información que facilitan los medios de comunicación o las tecnologías de la información (imprescindible recurso metodológico, por otra parte)
pueden servir para que el alumno investigue
interpretaciones que hay sobre cualquier hecho o fenómeno social.
Los dilemas morales, más estimulantes para el alumno que la exposición de principios éticos teóricos, no solo le ayudarán a formarse su propio criterio ético, es decir, a jerarquizar los valores que le sustentan como persona, sino que le obligarán a poner en juego habilidades sociales como escuchar y respetar las opiniones de los demás, valorar la complejidad de la conducta humana, integrar razonamientos y sentimientos en la resolución de conflictos ...
El respeto que los alumnos deben mostrar hacia las posiciones de otros, bien sea en debates o en el análisis de dilemas morales, no debe implicar ni la aceptación acrítica de ideas diferentes a las propias, ni tampoco caer en una especie de relativismo moral en el que todas las ideas son igualmente válidas. La labor de esta materia debe ser, precisamente, la de analizar esas ideas (las propias y las ajenas) a la luz de su respeto a los derechos inalienables de la persona (libertad y justicia, entre otros) y no desde la perspectiva de una determinada ideología.
Una metodología interesante es la basada en la realización de trabajos colectivos, de forma que los alumnos investiguen, utilicen múltiples fuentes de información, compartan el trabajo, planteen diversas hipótesis entre ellos, etc. Trabajar con metas comunes permite no solo alcanzar algunos de los objetivos de la materia, sino sobre todo crear sentimientos de tolerancia, respeto, solidaridad, sentimiento comunitario, empatía ...
Asimismo, en el marco de que lo permiten la capacidad intelectual y la competencia lectora del alumno y como medio de fomentarlas, la lectura crítica de textos y documentos se convierte en un importante y constante recurso didáctico (gran parte de las actividades del libro de texto utilizado giran en torno a su análisis y comentario).
Estas no son sino algunas estrategias metodológicas que pueden emplearse en clase, pero no las únicas: mesas redondas, paneles, trabajo interdisciplinar con otras materias, entrevistas, incluso el trabajo en la tutoría, la práctica de las normas internas del centro o la participación en proyectos solidarios, etc., pueden servir perfectamente para lograr los objetivos de la materia, eso sí, siempre que potencien la participación y, por qué no, la toma de decisiones y la asunción de responsabilidades, es decir, la puesta en práctica de los mismos valores que se trabajan en la materia.
La formulación de los contenidos en la legislación —de lo personal y próximo, como las relaciones interpersonales, a lo global y más general, como la globalización— se organiza en bloques, uno de los cuales (contenidos comunes) recoge todos aquellos que desarrollan procedimientos y habilidades relacionados con la reflexión, la argumentación, la valoración crítica de la información, y actitudes encaminadas a
favorecer la convivencia, la tolerancia, el diálogo, la negociación, la solidaridad
contenidos condicionan la forma en que deberán ser desarrollados los que podríamos considerar más de tipo conceptual, si es que podemos darles esa condición (Identidad colectiva y ciudadanía. La racionalidad y la estructura de la vida moral; Teorías éticas. Los derechos humanos; Ética y política. La democracia. Los valores constitucionales; Problemas sociales del mundo actual. La desigualdad entre hombres y mujeres y Cuestiones polémicas y futuro de la humanidad).
En el bloque denominado Identidad colectiva y ciudadanía. La racionalidad y la estructura de la vida moral se tratan tanto los aspectos fundamentales del concepto de ciudadanía como la estructura básica de la dimensión moral de la persona.
En el denominado Teorías éticas. Los derechos humanos, no solo se estudian las teorías éticas y los derechos humanos en sus diferentes tipos, sino que se incide en el rechazo de actitudes como la intolerancia, la injusticia y la exclusión social y en la concepción de los derechos humanos como una referencia universal para la conducta humana.
El relativo a Ética y política. La democracia. Los valores constitucionales se centra en el análisis de los fundamentos éticos y jurídicos de la democracia como forma de convivencia social y política y como forma de organización política, en la condición política y moral del ser humano y en el conocimiento de las instituciones democráticas y en los derechos y deberes de los ciudadanos.
El denominado Problemas sociales del mundo actual. La desigualdad entre mujeres y hombres efectúa una valoración moral de los problemas que acucian al mundo actual desde la perspectiva de cómo influyen en el ejercicio efectivo de los derechos humanos, así como un análisis y valoración de las causas de la discriminación de la mujer, la violencia de que es objeto, etcétera.
El último de ellos, Cuestiones polémicas y futuro de la humanidad, se centra en algunos de los temas que más interesan a la sociedad y que también más polémica han generado en los últimos tiempos, así como en las relaciones conflictivas que pueden surgir entre la persona y el Estado.
Esta materia cuenta con la ventaja de que varios de sus contenidos han sido tratados anteriormente, aunque desde otra perspectiva y con distinto grado de profundización, en la de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, así como otros en la de Historia de este curso, lo que puede servir para que el alumno tenga una visión mucho más plural y contextualizada de algunos de sus contenidos, especialmente de los que tratan sobre los problemas sociales del mundo actual y sobre la igualdad de hombres y mujeres. Es precisamente este contenido uno de los que mayor presencia pueden tener en esta materia de acuerdo a lo que establece la Ley Orgánica de Educación en su artículo 25, cuando se especifica que en ella se prestará especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres.
Tal y como se deduce de los planteamientos metodológicos expuestos y del
tratamiento que deben tener las competencias básicas, y como parte fundamental de
los mismos, a la presentación, explicación y desarrollo de los distintos contenidos le
seguirá la realización de diversas actividades de comprobación de conocimientos, y
que son las indicadas en el libro de texto del alumno, asociadas en cada caso a los
distintos contenidos, y en las que el análisis de los distintos y múltiples Documentos
presentes en todas las páginas del libro se convierte en el eje sobre el pivotan todas
La profundización que puede hacerse en cada una de ellas, sobre todo las que
trabajan los contenidos iniciales de la unidad, estará en función de los conocimientos
previos que el profesor haya detectado en los alumnos mediante las actividades /
preguntas de diagnóstico inicial (y de otras complementarias en el Libro del profesor,
agrupadas bajo la denominación Para empezar
y que parten de aspectos muy
generales pero imprescindibles para regular la profundización que debe marcar el
proceso de aprendizaje del alumno y para establecer estrategias de enseñanza. Al
inicio del curso, y para comprobar el punto de partida inicial del alumno, se realizará
una evaluación previa de acuerdo a las actividades que figuran en el cuaderno de
Pruebas de evaluación, de la misma forma que habrá una al final de cada trimestre y
otra final que permita valorar integradamente la consecución de los objetivos
generales del curso.
Además de las citadas actividades de desarrollo de los contenidos y de comprobación
de los conocimientos (en los diferentes epígrafes de contenidos y en las de final de
unidad, identificadas por su finalidad), son importantes las que se derivan de la
sección Lo esencial, a modo de resumen en la que se exponen e interrelacionan los
contenidos fundamentales que el alumno debe aprender, junto con información de
carácter complementario (textos de ampliación y refuerzo) que permite la realización
de nuevas actividades.
En un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en la identificación de las
necesidades del alumno, es fundamental ofrecer a cada uno de ellos cuantos recursos
educativos sean necesarios para que su formación se ajuste a sus posibilidades, en
unos casos porque estas son mayores que las del grupo de clase, en otras porque
necesita reajustar su ritmo de aprendizaje. Para atender a la diversidad de niveles de
conocimiento y de posibilidades de aprendizaje de los alumnos del grupo, se proponen
en cada unidad nuevas actividades complementarias que figuran en los materiales
didácticos de uso del profesor (basadas, fundamentalmente, en textos), y que por su
propio carácter dependen del aprendizaje del alumno para decidir cuáles y en qué
momento se van a desarrollar.
El libro del alumno finaliza con dos anexos (índice de autores y técnicas de trabajo)
que permiten, de acuerdo a la marcha del grupo, la realización de nuevas actividades,
así como adentrarse en diferentes técnicas de investigación.
Entre los recursos de que dispone el profesor hay que destacar el cuaderno de
Proyectos, material de carácter fotocopiable que aporta variadas propuestas de trabajo
acerca de los distintos contenidos del curso, con la particularidad de que conducirán al
alumno a tomar una postura personal, reflexiva y crítica, ante problemas reales y
actuales, además de proponer soluciones factibles.
4. LAS COMPETENCIAS BÁSICAS
En la definición que la Ley Orgánica de Educación (LOE) hace del currículo, nos
encontramos tanto con los componentes tradicionales (objetivos, contenidos, métodos
pedagógicos y criterios de evaluación) como con una significativa novedad, como es la
introducción de las competencias básicas. Este elemento pasa a convertirse en uno de
los aspectos orientadores del conjunto del currículo y, en consecuencia, de los
procesos de enseñanza-aprendizaje. Además, no debemos olvidar que en este curso
la decisión de si el alumno obtiene o no el título de graduado en ESO se basará, entre
otras consideraciones, en si ha adquirido o no las competencias básicas de la etapa,
de ahí que estas se acabarán convirtiendo en el referente para la evaluación del
Muchas son las definiciones que se han dado sobre este concepto, pero todas hacen
hincapié en lo mismo: frente a un modelo educativo centrado en la adquisición de
conocimientos más o menos teóricos, desconectados entre sí en muchas ocasiones,
un proceso educativo basado en la adquisición de competencias incide,
fundamentalmente, en la adquisición de unos saberes imprescindibles, prácticos e
integrados, saberes que habrán de ser demostrados por los alumnos (es algo más que
una formación funcional). En suma, una competencia es la capacidad puesta en
práctica y demostrada de integrar conocimientos, habilidades y actitudes para resolver
problemas y situaciones en contextos diversos. De forma muy gráfica y sucinta, se ha
llegado a definir como la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos, los
conocimientos en acción, es decir, la movilización de los conocimientos y las
habilidades en una situación determinada (de carácter real y distinta de aquella en que
se ha aprendido), la activación de recursos o conocimientos que se tienen (aunque se
crea que no se tienen porque supuestamente se han olvidado).
Pero hay un aspecto que debe destacarse, dado que no suele ser apreciado a simple
vista, y es el que incide sobre lo que hemos dado en llamar carácter combinado de la
competencia: el alumno, mediante lo que sabe, debe demostrar que lo sabe aplicar,
pero además que sabe ser y estar. De esta forma vemos cómo una competencia
integra los diferentes contenidos que son trabajados en el aula (conceptos,
procedimientos y actitudes, con una importancia distinta según materia), ejemplo de
una formación integral del alumno. En suma, estamos reconociendo que la institución
escolar no solo prepara al alumno en el conocimiento de saberes técnicos y científicos
(o éticos y morales, como en esta materia), sino que lo hace también como ciudadano,
de ahí que deba demostrar una serie de actitudes cívicas e intelectuales que impliquen
el respeto a los demás, a ser responsable, a trabajar en equipo
precisamente, uno de los objetivos fundamentales de esta materia.
También es importante otro aspecto, al que muchas veces no se le concede la
importancia que tiene: formar en competencias permite hacer frente a la constante
renovación de conocimientos que se produce en cualquier materia. La formación
académica del alumno transcurre en la institución escolar durante un número limitado
de años, pero la necesidad de formación personal y/o profesional no acaba nunca, por
lo que una formación competencial en el uso, por ejemplo, de las tecnologías de la
información y la comunicación permitirá acceder a este instrumento para recabar la
información que en cada momento se precise (obviamente, después de analizarse su
calidad). Si además tenemos en cuenta que muchas veces es imposible tratar en
profundidad todos los contenidos del currículo, está claro que el alumno deberá
formarse en otra competencia, la de aprender a aprender.
En nuestro sistema educativo se considera que las competencias básicas que debe
tener el alumno cuando finaliza su escolaridad obligatoria para enfrentarse a los retos
de su vida personal y laboral son las siguientes:
Pero ¿qué entendemos por cada una de esas competencias? De forma sucinta, y
recogiendo lo más significativo de lo que establece el currículo escolar, cada una de
ellas aporta lo siguiente a la formación personal e intelectual del alumno:
Supone la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y
escrita y como instrumento de aprendizaje y de autorregulación del
pensamiento, las emociones y la conducta, por lo que contribuye, asimismo, a
la creación de una imagen personal positiva y fomenta las relaciones
constructivas con los demás y con el entorno. Aprender a comunicarse es, en
consecuencia, establecer lazos con otras personas, acercarnos a otras culturas
que adquieren sentido y provocan afecto en cuanto que se conocen. En suma,
la competencia lingüística es fundamental para aprender a resolver conflictos y
para aprender a convivir. La adquisición de esta competencia supone el
dominio de la lengua oral y escrita en múltiples contextos y el uso funcional de,
al menos, una lengua extranjera.
Consiste, ante todo, en la habilidad para utilizar los números y sus operaciones
básicas, los símbolos y las formas de expresión y de razonamiento matemático
para producir e interpretar informaciones, para conocer más sobre aspectos
cuantitativos y espaciales de la realidad y para resolver problemas
relacionados con la vida diaria y el mundo laboral. La adquisición de esta
competencia supone, en suma, aplicar destrezas y actitudes que permiten
razonar matemáticamente, comprender una argumentación matemática,
expresarse y comunicarse en el lenguaje matemático e integrar el conocimiento
matemático con otros tipos de conocimiento.
 COMPETENCIA EN EL CONOCIMIENTO Y LA INTERACCIÓN CON EL
Es la habilidad para interactuar con el mundo físico en sus aspectos naturales y
en los generados por la acción humana, de modo que facilite la comprensión
de sucesos, la predicción de consecuencias y la actividad dirigida a la mejora y
preservación de las condiciones de vida propia, de las demás personas y del
resto de los seres vivos. En suma, implica la adquisición de un pensamiento
científico-racional que permite interpretar la información y tomar decisiones con
autonomía e iniciativa personal, así como utilizar valores éticos en la toma de
decisiones personales y sociales.
Es la habilidad para buscar, obtener, procesar y comunicar información y
transformarla en conocimiento, por lo que incluye aspectos que van desde el
acceso y selección de la información hasta su uso y transmisión en diferentes
soportes, así como la utilización de las tecnologías de la información y la
comunicación como un elemento esencial para informarse y comunicarse. Su
adquisición supone, al menos, utilizar recursos tecnológicos para resolver
problemas de modo eficiente y tener una actitud crítica y reflexiva en la
valoración de la información de que se dispone.
Permite vivir en sociedad, comprender la realidad social del mundo en que se
vive y ejercer la ciudadanía democrática en una sociedad cada vez más plural.
para convivir en sociedad, relacionarse con los demás, cooperar,
comprometerse y afrontar los conflictos, por lo que adquirirla supone ser capaz
de ponerse en el lugar del otro, aceptar las diferencias, ser tolerante y respetar
los valores, las creencias, las culturas y la historia personal y colectiva de los
otros. En suma, implica comprender la realidad social en que se vive, afrontar
los conflictos con valores éticos y ejercer los derechos y deberes ciudadanos
desde una actitud solidaria y responsable.
Esta competencia implica conocer, apreciar, comprender y valorar críticamente
disfrute y enriquecimiento personal y considerarlas parte del patrimonio cultural
de los pueblos. En definitiva, apreciar y disfrutar el arte y otras manifestaciones
culturales, tener una actitud abierta y receptiva ante la plural realidad artística,
conservar el común patrimonio cultural y fomentar la propia capacidad
Supone, por un lado, iniciarse en el aprendizaje y, por otro, ser capaz de
continuar aprendiendo de manera autónoma, así como buscar respuestas que
satisfagan las exigencias del conocimiento racional. Asimismo, implica admitir
una diversidad de respuestas posibles ante un mismo problema y encontrar
motivación para buscarlas desde diversos enfoques metodológicos. En suma,
implica la gestión de las propias capacidades desde una óptica de búsqueda
de eficacia y el manejo de recursos y técnicas de trabajo intelectual.
Se refiere a la posibilidad de optar con criterio propio y llevar adelante las
iniciativas necesarias para desarrollar la opción elegida y hacerse responsable
de ella, tanto en el ámbito personal como en el social o laboral. La adquisición
de esta competencia implica ser creativo, innovador, responsable y crítico en el
desarrollo de proyectos individuales o colectivos.
En una competencia no hay saberes que se adquieren exclusivamente en una
determinada materia y solo sirven para ella. Con todo lo que el alumno aprende en las
diferentes materias (y no solo en la institución escolar) construye un bagaje cultural y
de información que debe servirle para el conjunto de su vida, que debe ser capaz de
utilizarlo en momentos precisos y en situaciones distintas. Por eso, cualesquiera de
esas competencias pueden alcanzarse si no en todas sí en la mayoría de las materias
curriculares, y también por eso en todas estas materias podrá utilizar y aplicar dichas
competencias, independientemente de en cuáles las haya podido adquirir
(transversalidad). Ser competente debe ser garantía de haber alcanzado determinados
aprendizajes (o habilidades sociales, como puede ser este caso), pero también, no lo
olvidemos, de que permitirá alcanzar otros, tanto en la propia institución escolar como
fuera de ella, garantía de su aprendizaje permanente.
No todas las competencias citadas anteriormente tienen la misma relevancia en el
currículo de esta materia. Dados sus contenidos, podemos establecer tres grupos de
competencias delimitados por su desigual presencia curricular, ordenados de mayor a
menor: en el primero, competencia social y ciudadana; en el segundo, competencia en
aprender a aprender y competencia en autonomía e iniciativa personal; y en el tercero,
competencia en comunicación lingüística y en el tratamiento de la información y la
Dicho esto, queda claro que hay una evidente interrelación entre los distintos
elementos del currículo, y que hemos de ponerla de manifiesto para utilizar
adecuadamente cuantos materiales curriculares se usan en el proceso de enseñanza-
aprendizaje. Cuando en una programación didáctica se indican los objetivos de una
unidad (formulados, al igual que los criterios de evaluación, en términos de
capacidades), se sabe que estos condicionan la elección de unos contenidos u otros,
de la misma forma que se deben indicar unos criterios de evaluación que permitan
demostrar si el alumno logra o no los objetivos. Por eso, los criterios de evaluación
permiten una doble interpretación: por un lado, los que tienen relación con el conjunto
de aprendizajes que realiza el alumno, es decir, habrá unos criterios de evaluación
ligados expresamente a conceptos (pocos, la verdad, en esta materia), otros a
procedimientos (muchos) y otros a actitudes (la mayoría), ya que cada uno de estos
contenidos han de ser evaluados por haber sido trabajados en clase y que son los que
se evalúan en los diferentes momentos de aplicación de la evaluación continua; y por
otro, habrá criterios de evaluación que han sido formulados más en su relación con las
La evaluación de competencias básicas es un modelo de evaluación distinto al que
supone la aplicación de los criterios de evaluación, tanto porque se aplica en
diferentes momentos de otras evaluaciones, como porque su finalidad, aunque
complementaria, es distinta. Si partimos de que las competencias básicas suponen
una aplicación real y práctica de conocimientos, habilidades y actitudes, la forma de
comprobar o evaluar si el alumno las ha adquirido es reproducir situaciones lo más
reales posibles de aplicación, y en estas situaciones lo habitual es que el alumno se
sirva de ese bagaje acumulado (todo tipo de contenidos y conocimientos) pero
responda, sobre todo, a situaciones prácticas. De esta forma, cuando evaluamos
competencias estamos evaluando preferentemente, aunque no solo, procedimientos y
actitudes, de ahí que las relacionemos con los criterios de evaluación con mayor
carácter procedimental y actitudinal.
¿De qué forma se logran cada una de las competencias básicas desde esta materia?
Vamos a exponer sucintamente los aspectos más relevantes, ordenadas las
competencias de mayor a menor presencia en esta materia, y solo de las más
Esta es la competencia central en esta materia, ya que permite la adquisición
de habilidades personales y sociales para convivir en sociedad y para ejercer la
ciudadanía democrática, es decir, para participar socialmente y tomar
decisiones que impliquen elegir entre varias opciones.
Esta competencia le permite al alumno tomar conciencia de sus propias
capacidades y habilidades sociales, para lo que el trabajo en equipo, la toma
de contacto con opiniones ajenas y distintas a las suyas, el análisis de
informaciones y opiniones, etc., le serán de gran ayuda en su consecución y
La planificación, la toma de decisiones, la participación y la asunción de
responsabilidades, en suma, la construcción de un pensamiento propio, son
formas a través de las cuales el alumno adquiere esta competencia. Debe
habituarse a analizar situaciones problemáticas que impliquen tomar postura y
proponer soluciones, lo mismo que le ocurrirá en múltiples momentos a lo largo
Dos son los aspectos más importantes mediante los cuales esta materia
interviene en el desarrollo de esta competencia: la utilización del lenguaje para
comunicar sentimientos, ideas y opiniones, y el uso del debate (implica
escuchar, exponer y argumentar), en ambos casos con lenguaje escrito u oral.
Dada la forma en que el alumno recibe la información hoy en día (medios de
comunicación, tecnologías de la información y la comunicación, publicidad ), ...
deberá analizar críticamente los mensajes directos y subliminales que
Esta competencia se caracteriza en esta materia por la necesidad de
información para participar en debates sobre muy distintos aspectos actuales,
de ahí que el alumno haya de buscar información plural, y tratarla y presentarla
de forma adecuada e intercambiarla con alumnos y profesores de forma eficaz
(foros, blogs, etcétera).
Anteriormente indicábamos cuáles son las competencias básicas que recoge nuestro
sistema educativo (no todas ellas en esta materia), competencias que por su propia
formulación son, inevitablemente, muy genéricas. Si queremos que sirvan como
referente para la acción educativa y para demostrar la competencia real del alumno,
debemos concretarlas mucho más, desglosarlas, siempre en relación con los demás
elementos del currículo. Es lo que hemos dado en llamar subcompetencias, y que sin
pretender llegar a abarcar todas las posibles, sí recogen aquellas que mayor relación
tienen con el currículo de la materia. En cualquier caso, en esta programación
incluimos alguna más (conocimiento e interacción con el mundo físico y cultural y
artística) porque consideramos que algunas de las actividades propuestas en los
materiales didácticos a utilizar son susceptibles de contribuir a la adquisición de otras
En esta materia, estas subcompetencias y las unidades en que se trabajan en el libro
de texto son las siguientes:
 Expresar
pensamientos, emociones, vivencias,
3, 5, 6, 7 y 9
3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9
1, 2, 3, 5, 6, 8 y 9
 Escribir
ideas, sentimientos y experiencias.
 Recopilar y procesar información
 Tomar conciencia de la influencia que
las personas introducen en el medio
en el que viven y fomentar el respeto,
la conservación y la mejora de la
comunicar información para
Comprender de forma crítica la
realidad más cercana y ser capaz de
2, 3, 6, 7 y 9
elaborar un proyecto de vida realista y
 Ser conscientes de los conflictos
que se originan en la convivencia y
desarrollar habilidades necesarias
3, 4, 5, 6, 7 y 8
para resolverlos de una manera
dialogada y negociada.
 Mostrar
interpersonales una actitud positiva y
constructiva, cultivar sentimientos y
emociones como el amor, la alegría,
1, 2, 3, 4, 6, 7 y 9
la compasión, la ternura, la esperanza
y la solidaridad, evitando el recurso
morales y construir
1, 2, 3, 4, 5, 7, 8 y 9
coherente al afrontar una decisión o
2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9
responsabilizarse de las elecciones.
2, 3, 4, 5, 6, 7 y 9
organización de los estados y de las
Conocer los derechos humanos y
la forma en que se concretan, se
respetan y se vulneran en casos de
 Construir, aceptar y practicar
normas de convivencia acordes con
los valores democráticos, ejercitar los
2, 4, 5, 6, 7, 8 y 9
derechos y libertades, y participar
activa y plenamente en la vida cívica.
 Comprender la realidad social en
la que se vive. Entender los rasgos de
las sociedades actuales, su creciente
pluralidad y su carácter evolutivo,
además de demostrar comprensión
de la aportación que las diferentes
culturas han hecho a la humanidad.
Desarrollar un sentimiento de
ciudadanía global compatible con la
Conocer, comprender, apreciar,
valorar críticamente diferentes
artísticas, utilizarlas como fuente de
disfrute y considerarlas como parte
del patrimonio de los pueblos.
Valorar la libertad de expresión, el
derecho a la diversidad cultural, la
importancia del diálogo intercultural y
 Tomar conciencia de las propias
emocionales, físicas), del proceso y
de las estrategias necesarias para
1, 2, 4, 5, 6, 7, 8 y 9
desarrollarlas, así como de lo que se
puede hacer por uno mismo y de lo
que se puede hacer con ayuda de
otras personas o recursos.
competencia personal que redunde
en la motivación, la confianza en uno
mismo y el gusto por aprender.
 Reforzar
autoestima y la identidad personal.
Construir juicios éticos propios
basados en los valores y prácticas
En este apartado reproducimos el marco legal del currículo en esta comunidad
autónoma (Decreto 127/2007, de 24 de mayo), tal y como ha sido aprobado por su
Administración educativa y publicado en su Boletín Oficial (7 de junio de 2007).
El citado Decreto indica que los objetivos de esta etapa educativa, formulados en
términos de capacidades que deben alcanzar los alumnos, son los siguientes:
g) Desarrollar el espíritu emprendedor y la confianza en sí mismos, la participación, el sentido crítico, la
iniciativa personal y la capacidad
aprender a aprender, para planificar, para tomar decisiones y para asumir
responsabilidades, valorando el esfuerzo con la finalidad de superar las
l) Conocer el funcionamiento
beneficiosos para la salud del ejercicio físico y la adecuada alimentación,
incorporando la práctica del deporte para favorecer el desarrollo personal y
m) Valorar los hábitos sociales relacionados con la salud, el consumo, el cuidado
de los seres vivos y el medio ambiente, contribuyendo a su conservación y
Además de la competencia social y ciudadana con la que se vincula directamente, la
Educación Ético-Cívica contribuye al desarrollo de aspectos destacados de otras
En relación con la competencia social y ciudadana, ayuda a asumir los valores
democráticos así como las normas sociales acordes con ellos, a conocer los
fundamentos del estado de derecho, los deberes cívicos, y a fomentar la participación
ciudadana. El conocimiento y análisis de los factores que generan los problemas de
índole socioeconómica del mundo actual favorecen la comprensión de la realidad
social de este mundo globalizado, a la vez que proporcionan argumentos éticos para
vivir de forma comprometida con los valores de aceptación universal, los derechos
humanos y los valores constitucionales.
Los sentimientos legítimos de identidad y pertenencia local se conjugan plenamente
con las aspiraciones cosmopolitas y con la pretensión de universalidad inherente a los
principios y resortes morales que están en la base de las acciones humanitarias
emprendidas por individuos y asociaciones, así como de las operaciones y
actuaciones de la comunidad internacional para procurar, mantener o restablecer
valores como la paz y la dignidad de las personas.
Las reflexiones de tipo filosófico, que desde el pasado han alumbrado las diferentes
teorías éticas, permiten al alumnado reconocer en el entorno personal, social y
político, los indicadores de una conducta coherente con sus sentimientos y emociones
y con los principios compartidos, sobre todo a la hora de tomar una decisión o afrontar
un conflicto. Tanto la Declaración Universal de los Derechos Humanos como la
Constitución Española son el fruto y resultado de la suma de aportaciones
procedentes de múltiples fuentes, reconociéndose en esos textos el esfuerzo de varias
generaciones, culturas y civilizaciones, a veces, alejadas entre sí.
En suma, la materia contribuye a desarrollar en los alumnos y alumnas la madurez
personal, social y moral que les permitirá actuar con comportamientos cívicos
responsables, manifestando actitudes tolerantes y solidarias, en particular con las
personas necesitadas y desfavorecidas; y, asimismo, los inclinará hacia el rechazo de
todo tipo de discriminación. La disponibilidad para ayudar a las demás personas se
convierte, así, en uno de los valores antropológicos prioritarios con el que se persigue
la integración social de quienes integran el conjunto de la comunidad educativa.
El reconocimiento y consecuente expresión de los sentimientos propios y ajenos
contribuye a la competencia en comunicación lingüística, porque exige ejercitarse para
alcanzar la necesaria coherencia entre lo que pensamos o sentimos y lo que de
manera explícita expresamos a través de distintas formas: oral, escrita, icónica,
gestual, etc. La realización de debates y la utilización del diálogo como instrumento de
resolución de conflictos requieren controlar la impulsividad y ejercitarse en la escucha,
El rechazo de expresiones e imágenes que impliquen alguna forma de discriminación,
motivada por prejuicios de índole étnica, social, ideológica, sexual, etc., también
contribuye a fomentar usos alternativos y creativos del lenguaje eliminando muletillas y
clichés, que empobrecen y limitan el vocabulario de nuestro alumnado.
De igual modo, el tratamiento de la información y competencia digital se refuerza con
los contenidos de la materia Educación Ético-Cívica. Las fuentes de información sobre
los conflictos del mundo actual proceden sobre todo de los medios de comunicación
social: prensa, radio, televisión, Internet
Se hace necesario transformar toda esta
información, con relativa frecuencia subjetiva e ideologizada, en auténtico
conocimiento. Resulta oportuno, por tanto, cultivar destrezas de carácter lógico-
racional para poder discriminar, organizar, relacionar, sintetizar y realizar inferencias
de distinto nivel de complejidad con el apoyo de tales informaciones.
El análisis comparativo y la evaluación crítica de las diversas fuentes de información,
unidos al hábito del diálogo mayéutico, que partiendo de posiciones en apariencia
excluyentes propicia una búsqueda cooperativa de la verdad, posibilitan la adquisición
por nuestro alumnado de habilidades suficientes para distinguir las fuentes objetivas
de las interesadas o fraudulentas.
La búsqueda y utilización de informaciones, servidas a través de medios tecnológicos
de última generación, facilita a su vez el progreso de los alumnos y alumnas en el
manejo de las herramientas de naturaleza digital.
La materia también colabora con eficacia en la consecución de la competencia para
aprender a aprender mediante la confianza del alumnado en sus propias capacidades
emocionales e intelectuales, así como con el desarrollo de habilidades comunicativas y
sociales que permiten la participación en actividades de grupo, en las que el diálogo y
la mediación se convierten en requisitos para la definición de valores éticos con
La preparación, discusión y resolución de dilemas ético-cívicos y de situaciones reales
problemáticas favorecen la utilización de diversas estrategias y metodologías para
tomar decisiones de modo racional y crítico; a la vez, aportan un cúmulo de
experiencias de aprendizaje, conscientes y gratificantes, tanto individuales como
colectivas, que proporcionan al alumnado la capacidad para seguir aprendiendo de
manera eficaz y autónoma.
Por último, desde los procedimientos de esta materia se fortalece la competencia de
autonomía e iniciativa personal mediante el desarrollo de actividades que requieren
actitudes personales y criterios propios, cuya consolidación se adquiere a través del
debate y la confrontación dialógica. Además, el análisis sistemático de asuntos de
actualidad, unido a la reflexión y conocimiento acerca de las distintas teorías éticas,
permitirá la práctica de iniciativas individuales y colectivas con creatividad, confianza,
responsabilidad y sentido crítico.
La participación voluntaria y decidida en colectivos sociales e instituciones de ayuda
humanitaria supone la transformación de las ideas en acciones, la planificación y
ejecución de proyectos, si bien precisan de su oportuna evaluación y de la elaboración
de propuestas de mejora a partir de las conclusiones obtenidas.
La enseñanza de la Educación Ético-Cívica tendrá como finalidad el desarrollo de las
1. Reconocer los rasgos básicos de la moralidad humana en su práctica individual y social, aceptando la propia identidad y valorando la dignidad y la libertad de las personas como elementos indispensables en su crecimiento y madurez.
3. Desarrollar la iniciativa personal asumiendo responsabilidades y practicar formas de convivencia y participación basadas en el respeto, la cooperación y la tolerancia.
4. Conocer, valorar y asumir los derechos y obligaciones que se derivan de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Constitución española, e identificar los valores morales universalmente reconocidos, aceptándolos como criterios para valorar de manera ética las conductas personales y colectivas y por su contribución al logro de sociedades justas y democráticas.
5. Identificar la pluralidad de las sociedades actuales reconociendo la diversidad y la singularidad específicas de Canarias como enriquecedoras de la convivencia, y defender la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas, rechazando las situaciones de injusticia, marginación e intolerancia.
6. Reconocer los derechos de las mujeres, valorar la diferencia de sexos y la igualdad entre ellos, y rechazar los estereotipos y prejuicios que supongan discriminación.
7. Conocer y apreciar los principios que fundamentan los sistemas democráticos y el funcionamiento institucional de la Comunidad Autónoma de Canarias y del Estado español, valorando su horizonte ético de búsqueda incesante de la
8. Reconocer la vinculación entre el disfrute de los derechos personales y el respeto por los derechos de las otras personas, asumir los deberes ciudadanos en el mantenimiento de los bienes comunes y comprender el papel del Estado como garante de los servicios públicos.
9. Adquirir hábitos de estudio y de trabajo individual y en equipo, desarrollando habilidades y actitudes que favorezcan la madurez individual y social, valorando la participación en la vida política o en otras formas de cooperación ciudadana.
10. Conocer las causas que provocan la violación de los derechos humanos, la
pobreza y la desigualdad, así como la relación entre los conflictos armados y el
subdesarrollo, valorando las acciones encaminadas a la consecución de la paz
y la seguridad como medio para lograr un mundo más justo.
11. Reconocerse como miembros de una ciudadanía global y mostrar respeto
crítico por las costumbres y los modos de vida de poblaciones distintas a la
propia, manifestando comportamientos solidarios con las personas y colectivos
12. Conocer las principales teorías éticas, reflexionar sobre las consecuencias
sociales y morales que se derivan de los avances científico-tecnológicos y
desarrollar una actitud cautelosa y crítica ante los medios de comunicación.
13. Adquirir un pensamiento crítico, desarrollar un criterio propio y habilidades para
defender posiciones personales en los debates mediante la argumentación
documentada y razonada, teniendo en cuenta las razones de las otras
14. Conocer los problemas sociales de Canarias susceptibles de valoración ética,
tomar conciencia de ellos y buscar soluciones respetuosas con el medio
natural, con la dignidad de las personas y con la idiosincrasia de la sociedad
1. Reconocimiento de los sentimientos propios y ajenos, resolución dialogada y negociada de los conflictos. Rechazo de la violencia como solución a los conflictos interpersonales. Habilidades y actitudes sociales para la convivencia.
2. Preparación y realización de debates sobre problemas del entorno inmediato o de carácter global, sobre cuestiones de actualidad, temas polémicos relacionados con avances científico-tecnológicos y dilemas ético-cívicos, con la consideración de las posiciones y alternativas existentes.
3. Análisis comparativo y evaluación crítica de informaciones proporcionadas por los medios de comunicación sobre un mismo hecho o una determinada cuestión de actualidad.
4. Reconocimiento de las injusticias y las desigualdades. Interés por la búsqueda y práctica de formas de vida más justas. Participación en proyectos solidarios dentro y fuera del centro.
5. Desarrollo de hábitos de trabajo individual y en equipo favorecedores de la reflexión y de la madurez personal y moral.
II. Identidad colectiva y ciudadanía. La racionalidad y la estructura de la vida
1. Identidad personal y colectiva. Formas históricas de identidad colectiva: de la tribu a la democracia participativa actual. Respeto a las diferencias individuales y a la diversidad de culturas.
2. La racionalidad y la estructura de la vida moral. Libertad y responsabilidad. Valores y normas. Heteronomía y autonomía. La conciencia moral. La dignidad de la persona y el reconocimiento de las otras personas como fundamento de la moralidad.
III. Teorías éticas. Los derechos humanos
1. Ética y moral. Fundamentación de la vida moral. Éticas de los fines y éticas del deber. Ética y religión.
2. Derechos humanos y dignidad de la persona. Los derechos humanos como referencia universal para la conducta humana. Universalismo, relativismo y pluralismo moral. La Declaración Universal de los Derechos Humanos y el problema de su aplicación.
3. Derechos cívicos y políticos. Derechos económicos, sociales y culturales. Las diferencias sociales y culturales. Rechazo de las actitudes de intolerancia, injusticia y exclusión. La cooperación y los movimientos defensores de los derechos humanos.
IV. Ética y política. La democracia. Los valores constitucionales
1. Ética y política. La condición política del ser humano. Poder y autoridad. Legalidad, eficacia y legitimidad. El Estado como forma de organización social.
2. Democracia y participación ciudadana. Principios del gobierno democrático. Funcionamiento del sistema democrático. Formas de colaboración y participación en instituciones políticas y en otros organismos. La opinión pública, el poder y los medios de comunicación. Las tecnologías de la información.
3. Los valores constitucionales. La Constitución y el Estatuto de Autonomía de Canarias como marco de los derechos y deberes ciudadanos.
V. Problemas sociales del
mundo actual. La desigualdad entre mujeres y
1. Factores y causas de los enfrentamientos sociales, culturales y religiosos. Los conflictos armados y la actuación de la comunidad internacional en su resolución. Rechazo de la violencia y de la guerra. La paz como exigencia ética. Aprecio por las organizaciones humanitarias.
2. La globalización y los problemas del desarrollo. Lucha contra la pobreza y la explotación de las personas y de los pueblos.
3. Factores responsables de los problemas y discriminaciones de distintos colectivos. Rechazo a las políticas de marginación y discriminación por razón de etnia, lengua, cultura y orientación sexual.
4. La igualdad efectiva entre sexos. Causas y factores de la discriminación de las mujeres. Igualdad de derecho y de hecho. Prevención de la discriminación y protección integral de la violencia contra la mujer.
5. Problemas sociales en Canarias: degradación del medioambiente, sobreexplotación de recursos, superpoblación y desarrollo desigual del territorio. El fenómeno de la inmigración: convivencia e interculturalidad.
VI. Cuestiones polémicas y futuro de la humanidad
1. Avances científicos y tecnológicos relacionados con el nacimiento, la reproducción y la muerte de las personas. Bioética. Biotecnología.
2. Protección del individuo ante los excesos de los estados: la objeción de conciencia y la desobediencia civil. Religión y Estado.
3. Equilibrio entre el aumento del bienestar y la protección del medio natural. Desarrollo sostenible y protección del territorio canario.
1. Descubrir sus sentimientos en las relaciones interpersonales, razonar las motivaciones de sus conductas y elecciones y practicar el diálogo en las situaciones de conflicto. Con este criterio se intenta comprobar que cada alumno y alumna asume y controla sus propios sentimientos, se pone en el lugar de las otras personas y utiliza el diálogo y otros procedimientos no violentos para superar los conflictos en sus relaciones interpersonales, que razona sus elecciones y que es responsable de sus actos.
2. Identificar los rasgos propios de la moralidad humana (valor, deber, norma, conciencia, responsabilidad, autonomía/heteronomía, etc.), aplicarlos al análisis de la propia personalidad y diferenciar los principales problemas morales. Con este criterio se pretende evaluar si el alumnado distingue los distintos elementos de la dimensión moral de las personas y del comportamiento humano y reconoce los problemas morales más significativos del mundo actual.
3. Identificar las principales teorías éticas, analizando críticamente la contribución de cada una al reconocimiento de las libertades y los derechos de las personas. Mediante este criterio se intenta evaluar si el alumnado conoce los conceptos claves de algunas de las teorías éticas que más han influido en la conquista de los derechos y libertades en Occidente.
4. Reconocer los derechos humanos como principal referencia ética de la conducta humana e identificar la evolución de los derechos cívicos, políticos, económicos, sociales y culturales, manifestando actitudes a favor de su ejercicio y cumplimiento. A través de este criterio se trata de comprobar si los alumnos y alumnas comprenden los conceptos claves de los derechos humanos y si valoran el esfuerzo que ello ha supuesto en la historia de la Humanidad. Se trata asimismo de constatar si entienden los derechos humanos como una conquista histórica inacabada y manifiestan una exigencia de su cumplimiento.
5. Comprender y expresar el significado histórico y filosófico de la democracia como espacio de la vida moral y apreciar esta forma de convivencia social y política como fundamento de la participación ciudadana. Mediante este criterio se trata de verificar si el alumnado comprende el pluralismo político y moral, y si aprecia el necesario respeto a la dignidad de cada persona por encima de las diferencias individuales y culturales que tienen su origen en la historia de las colectividades y de las personas.
6. Reconocer los valores fundamentales de la democracia en el Estatuto de Autonomía de Canarias y en la Constitución española, apreciando la noción de sistema democrático como forma de organización política que sintetiza los esfuerzos de la humanidad por lograr un mundo mejor. Mediante este criterio se pretende evaluar en el alumnado su nivel de conocimiento de los procesos de democratización en España y en la Comunidad Autónoma de Canarias a través de sus normas fundamentales. También se persigue constatar si los alumnos y alumnas identifican los conceptos claves del sistema democrático (el sufragio universal, el pluralismo político, el gobierno de la mayoría y los conflictos entre legitimidad y legalidad democráticas), y si consideran la democracia como una conquista ético-política de toda la ciudadanía.
Con este criterio se trata de comprobar si el alumnado identifica y comprende
algunas de las causas que provocan los principales problemas sociales del
mundo actual (reparto desigual de la riqueza, explotación infantil,
superpoblación, inmigración, etc.), utilizando con rigor y de forma crítica la
información obtenida de los distintos medios de comunicación. De igual modo,
se intenta verificar si reconoce la actuación de instituciones y organismos
comprometidos con la defensa de formas de vida más justas y si manifiestan
actitudes de tolerancia y solidaridad al plantear soluciones.
8. Comprender que la ciencia y la técnica son dos ámbitos más de la acción humana y que, por tanto, tienen una dimensión ética incuestionable, identificando los principales conflictos morales del mundo actual, en especial los relativos a Canarias (respeto por el medio ambiente, inmigración, etc.), y apreciando el papel desempeñado por la Bioética en la defensa de la dignidad de las personas. Con este criterio se pretende evaluar si el alumnado conoce la extraordinaria importancia que tiene en nuestra sociedad el mundo de la ciencia y de la tecnología, así como las consecuencias morales que pueden derivarse de la puesta en práctica de sus logros. Además, se trata de comprobar si identifica los principales problemas morales del mundo actual y manifiesta una mayor sensibilidad ante los que afectan a Canarias. Finalmente, se verificará si el alumnado aprecia las posibilidades de la Bioética para delimitar el campo de la actuación científica.
9. Reconocer la existencia de conflictos y el papel de la comunidad internacional en su resolución, rechazar las situaciones que generan enfrentamientos entre las personas y los países, valorando la participación humanitaria para paliar las consecuencias de las guerras. Con este criterio se pretende comprobar si el alumnado conoce los conflictos más significativos del mundo actual y su localización, la actuación de las organizaciones internacionales y sus protocolos de intervención. Asimismo se trata de constatar si el alumnado rechaza las situaciones de violencia y guerra y aprecia la paz como escenario de convivencia y a las organizaciones humanitarias como instrumentos cooperadores en su consecución.
10. Analizar el camino recorrido hacia la igualdad de derechos de las mujeres
y rechazar las situaciones de discriminación y violencia de las que son
víctimas, distinguiendo los distintos factores de discriminación y
adoptando actitudes de tolerancia hacia las diferencias étnicas,
lingüísticas, culturales y de orientación sexual, entre otras.
Se trata de comprobar si los alumnos y las alumnas reconocen la igualdad
entre todas las personas y los elementos diferenciadores que están en la base
de algunas discriminaciones, así como los momentos cruciales en la conquista
de los derechos políticos de las mujeres y en la consecución de la igualdad
efectiva en el ámbito familiar y laboral. También se persigue verificar si saben
identificar y localizar las situaciones de discriminación de todo tipo que
subsisten en las sociedades actuales y rechazan la violencia contra las mujeres
11. Elaborar informes y participar en debates sobre cuestiones problemáticas
de la vida cotidiana en el mundo actual (enfrentamientos bélicos,
situaciones de discriminación, casos de violencia contra las mujeres,
etc.), utilizando con rigor los medios de comunicación y las tecnologías
de la información para consolidar actitudes tolerantes y solidarias.
Este criterio pretende evaluar si el alumnado es capaz de buscar, seleccionar y
analizar con rigor la información obtenida de diferentes medios sobre
situaciones injustas (prácticas discriminatorias, casos de violencia contra las
mujeres, enfrentamientos bélicos, etc.), extrayendo de ellas las diferentes
posturas éticas que las sustentan, así como si muestra sensibilidad ante los
problemas sociales presentes en su vida cotidiana, y comprobar si los aborda
con actitudes solidarias y respetuosas. También se pretende comprobar si el
alumnado analiza las ventajas y desventajas que comportan las nuevas
tecnologías para la sociedad.
12. Utilizar y valorar el diálogo y la argumentación como procedimiento
racional para resolver conflictos, para justificar las propias posiciones
éticas o refutar las ajenas, participando de forma democrática y
cooperativa en las actividades del centro y del entorno.
Mediante este criterio se pretende evaluar si el alumnado utiliza de manera
adecuada la argumentación, y si conoce y respeta las posiciones divergentes
de las otras personas, tanto en el aula como en el ámbito familiar y social. Por
otra parte, se pretende verificar si participa y coopera en el trabajo de grupo y
si colabora en las actividades del centro educativo y en otros ámbitos externos.
A continuación, se desarrolla la programación de cada una de las 9 unidades
didácticas en que han sido organizados y secuenciados los contenidos de este curso.
En cada una de ellas se indican sus correspondientes objetivos didácticos, contenidos
(conceptos, procedimientos y actitudes), criterios de evaluación y competencias
básicas, estas en relación con los criterios de evaluación.
1. Analizar los rasgos del hombre como ser social haciendo hincapié en aquellos que lo diferencian del resto de los animales.
2. Identificar las dimensiones de la condición humana, aceptando la propia identidad y las experiencias personales.
3. Identificar los sentimientos, la inteligencia y la memoria como elementos determinantes en la construcción de una identidad y una personalidad propias.
4. Comprender el concepto de espacio ético y cuáles han de ser las condiciones necesarias para su desarrollo.
5. Apreciar la importancia de la dignidad, la igualdad y la libertad para el desarrollo ético de la persona.
6. Conocer las diferencias entre las dimensiones moral, ética y política de la acción humana.
7. Adquirir un buen conocimiento de nosotros mismos y responsabilizarnos de nuestro comportamiento.
8. Adquirir un pensamiento crítico y desarrollar habilidades para defender nuestros criterios propios en debates.
El ser humano: características y capacidades.
El concepto de persona y la condición humana.
Identidad personal y personalidad: la inteligencia, los sentimientos y la
El espacio ético y el ejercicio de la libertad.
Las dimensiones de la acción humana: moral, ética y política.
Realización de actividades de comprensión lectora.
Utilización de las herramientas de diálogo argumentativo para comunicar ideas propias
de manera coherente e inteligible.
Comentario de documentos gráficos (fotografías, viñetas).
Uso sistemático del debate, la escucha, la explicación y la argumentación.
Exposición de opiniones y juicios propios con argumentos.
Valoración de las opiniones ajenas aunque no se esté de acuerdo con ellas.
Reconocimiento de la importancia de crear vínculos afectivos adecuados.
Respeto por las normas de convivencia en los diferentes ámbitos en los que
participamos (familia, centro educativo, etcétera)
Conciencia de la responsabilidad en relación a nuestra conducta.
1. Definir las capacidades y rasgos propios del ser humano.
2. Identificar las dimensiones de la condición humana.
3. Describir los elementos que componen la personalidad y considerar los sentimientos como herramienta indispensable para las relaciones interpersonales.
4. Describir el significado del espacio ético, así como las condiciones necesarias para su desarrollo.
5. Valorar las dimensiones del ejercicio de la libertad como facultad humana.
6. Distinguir en la acción humana lo que es moral, lo que es ética y lo que es política.
7. Justificar las opiniones propias a través de la argumentación, tanto en las composiciones escritas como en el diálogo.
8. Realizar trabajos individuales y en grupo sobre cuestiones relativas a la unidad y utilizar distintas fuentes de información para su elaboración.
En la siguiente tabla se indican, en cada competencia básica que se trabaja en esta
unidad, las subcompetencias desarrolladas en cada una de ellas y los criterios de
evaluación que, en su conjunto, se relacionan con todas ellas, y que en el Libro del
profesor se adscriben a las distintas actividades que los alumnos realizan en los
diferentes materiales curriculares.
 Definir las capacidades y rasgos
propios del ser humano.
Identificar las dimensiones de la
 Describir el significado del espacio
ético, así como las condiciones
ejercicio de la libertad como facultad
 Justificar las opiniones propias a
través de la argumentación, tanto en
las composiciones escritas como en el
 Realizar trabajos individuales y en
grupo sobre cuestiones relativas a la
unidad y utilizar distintas fuentes de
información para su elaboración.
Distinguir en la acción humana lo
que es moral, lo que es ética y lo que
y la solidaridad evitando el recurso a
 Conocer, comprender, apreciar,
Describir el significado del espacio
2. Adquirir un buen conocimiento de nosotros mismos y responsabilizarnos de nuestro comportamiento.
3. Reflexionar sobre aquello que orienta la conducta del ser humano.
4. Diferenciar entre valor moral y norma moral.
5. Identificar y comprender las fases del progreso moral.
6. Reflexionar y comprender los conceptos de autonomía y heteronomía moral.
7. Comprender la importancia de llevar una vida buena y de actuar de acuerdo a un proyecto fundamental de vida.
8. Tomar conciencia de cómo influye en nuestro proyecto de vida el entorno afectivo más cercano y otros grupos con los que nos relacionamos.
9. Ser consciente de la importancia de las normas de comportamiento en los centros educativos y en otros ámbitos de la vida social.
10. Adquirir un pensamiento crítico, desarrollar un criterio propio y habilidades para
defender sus posiciones en debates, a través de la argumentación
documentada y razonada, así como valorar las razones y argumentos de los
Lo que orienta nuestra conducta: valores y normas morales.
El desarrollo moral: autonomía y heteronomía moral.
El proyecto personal de vida y el proyecto ético: la vida buena.
Influencia del entorno afectivo en nuestra conducta.
Otros espacios de adquisición de valores.
Utilización de las herramientas del diálogo argumentativo para comunicar las propias
ideas de manera coherente e inteligible.
Realización de ejercicios de comprensión lectora y de producción escrita.
Exposición razonada de opiniones y juicios propios.
Búsqueda de información con herramientas como enciclopedias o Internet.
Capacidad de reflexión crítica sobre la propia realidad e identidad personal.
Reconocer la importancia de los vínculos familiares y de crear un ambiente
afectivo y emocional adecuado.
Respetar las normas de convivencia en los diferentes ámbitos en los que
Desarrollar actitudes de participación, toma de decisiones y asunción de
 Adoptar actitudes de compromiso y de mejora de la realidad circundante.
1. Identificar aquello que orienta nuestra conducta y poner ejemplos.
2. Explicar la diferencia entre valor moral y norma moral.
3. Identificar las normas morales en las que nos basamos para actuar.
4. Citar las principales fases del progreso moral e iniciarse en una reflexión que nos sitúe en una de las fases.
5. Definir los conceptos de autonomía y heteronomía moral.
6. Identificar los conceptos de vida buena, proyecto fundamental de vida, proyecto ético y autorrealización personal.
7. Utilizar diferentes fuentes de información y considerar las distintas posiciones y alternativas existentes en los debates sobre problemas y situaciones planteados en la unidad.
 Explicar la diferencia entre valor
moral y norma moral.
 Identificar las normas morales en
las que nos basamos para actuar.
reflexión que nos sitúe en una de las
 Definir
autonomía y heteronomía moral.
 Identificar los conceptos de vida
buena, proyecto fundamental de vida,
proyecto ético y autorrealización
 Utilizar diferentes fuentes de
información y considerar las distintas
posiciones y alternativas existentes en
los debates sobre problemas y
situaciones planteados en la unidad.
la que vive. Entender los rasgos de
nuestra conducta y poner ejemplos.
1. Reconocer el objeto de estudio de la ética como disciplina.
2. Comprender qué es una teoría ética y por qué son necesarias.
3. Diferenciar entre éticas de los fines y éticas del deber.
4. Identificar el contenido esencial de las principales teorías éticas.
5. Reconocer la línea común de la ética actual.
6. Desarrollar una actitud crítica ante estos modelos teóricos.
7. Analizar distintas prácticas morales a la luz de modelos teóricos.
8. Adquirir un pensamiento crítico, desarrollar un criterio propio, así como habilidades para defender sus posiciones en debates, a través de la argumentación documentada y razonada.
Las teorías éticas: éticas de los fines, éticas del deber y éticas actuales.
Éticas de fines:
- Eudemonismo (Aristóteles).
- Hedonismo (Epicuro).
- Emotivismo moral (Hume).
- Utilitarismo (Bentham y Stuart Mill).
 Éticas del deber
- Formalismo kantiano.
- Existencialismo (Sartre).
- Éticas dialógicas (Habermas).
- Éticas de la justicia (Rawls).
Uso de las herramientas propias del diálogo argumentativo para comunicar las ideas
de manera coherente e inteligible
Uso sistemático del debate, la escucha atenta, la explicación y la argumentación.
Valorar la importancia de las teorías éticas en la evolución social e histórica.
Desarrollar una sensibilidad moral mediante la reflexión.
Mantener una actitud abierta ante los diferentes códigos morales.
1. Definir el objeto de la ética como disciplina.
2. Explicar qué es una teoría ética y argumentar la necesidad de estos modelos teóricos.
3. Citar las diferencias entre éticas de los fines y éticas del deber.
4. Identificar y explicar las principales teorías éticas.
5. Manifestar actitudes y comportamientos responsables en la vida cotidiana.
6. Justificar las propias posiciones utilizando sistemáticamente la argumentación y el diálogo.
7. Utilizar diferentes fuentes de información y considerar las distintas posiciones y alternativas existentes en los debates sobre distintos problemas y situaciones.
discurso acordes

References: Real Decreto 
 resolución 
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 artículo 25

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