Source: https://studylib.es/doc/8941593/estimacion-t.-del-nivel-de-sostenibilid-estruct.-hormigon
Timestamp: 2020-05-31 08:03:42+00:00

Document:
ESTIMACION T. DEL NIVEL DE SOSTENIBILID ESTRUCT. HORMIGON
Subido por Luis Tulcán Agusto
Informes de la Construcci&oacute;n
Vol. 65, 529, 65-76,
doi: 10.3989/ic.11.123
Estimaci&oacute;n temprana del nivel de
sostenibilidad de estructuras de hormig&oacute;n, en
el marco de la instrucci&oacute;n espa&ntilde;ola EHE-08
Early estimation of the sustainability level of concrete
structures, in the framework of the EHE-08 spanish code
D. G&oacute;mez-L&oacute;pez(*), A. del Ca&ntilde;o(*), M. P. de la Cruz(*)
La Instrucci&oacute;n espa&ntilde;ola de Hormig&oacute;n
Estructural (EHE-08) supone una experiencia pionera internacionalmente, al
incluir un modelo para evaluar la sostenibilidad estructural. Dicho modelo supone
la consideraci&oacute;n de diversos aspectos
medioambientales, sociales y econ&oacute;micos, algunos de los cuales no se conocer&aacute;n con certeza hasta la culminaci&oacute;n
de la obra. Para poder cumplir el objetivo de sostenibilidad resulta necesario
realizar evaluaciones peri&oacute;dicas realistas
del modelo, durante todo el proyecto.
Ello permitir&aacute; tener una idea clara de las
posibilidades de cumplimiento de dicho
objetivo, con objeto de tomar decisiones
eficaces en tiempo &uacute;til. En este art&iacute;culo
se aporta la informaci&oacute;n necesaria para
realizar evaluaciones adecuadas en fases
tempranas del proyecto. Por otro lado,
al tratarse de una normativa pionera, el
usuario puede encontrarse con dudas
o problemas a la hora de interpretarla
y aplicarla. El segundo objetivo de este
art&iacute;culo es ofrecer soluciones para dichas
The Spanish Structural Concrete Code is
a pioneering initiative, including a model
for assessing structural sustainability, taking into account different environmental,
social and economic issues. Many of them
can not be known with certainty until the
end of the construction. The success in
the achievement of the initially established sustainability objective can only be
reached performing realistic, periodical
assessments, all along the project life-cycle. This will allow having a clear idea of
the likelihood of achieving that objective,
in order of making effective decisions in
good time. This paper contributes to the
adequate structural assessment in early
stages of the project. On the other hand,
since this was the first time a sustainability
assessment technique has been included
in a structural code, the user can have
difficulties or doubts for interpreting and
applying it. The second objective of this
paper is solving those problems.
Palabras clave: Hormig&oacute;n estructural; sostenibilidad; evaluaci&oacute;n; estimaciones; normativa;
gesti&oacute;n del proyecto.
Keywords: Concrete structures; sustainability;
assessment; estimating; standards and codes;
* Escuela Polit&eacute;cnica Superior, Universidad de La Coru&ntilde;a (Espa&ntilde;a).
Persona de contacto/Corresponding author: [email protected] (A. del Ca&ntilde;o).
Recibido/Received: 23 oct 2011
Aceptado/Accepted: 04 apr 2012
Published online: 04 dic 2012
D. G&oacute;mez-L&oacute;pez; A. del Ca&ntilde;o; M. P. de la Cruz
1.1. Aspectos generales. Objetivos
La Instrucci&oacute;n espa&ntilde;ola de Hormig&oacute;n Estructural vigente (EHE-08) (1) ha supuesto
muchos cambios, entre los que se encuentra
un planteamiento general de sostenibilidad,
no existente hasta la fecha. Ello incluye, por
un lado, un articulado que tiene en cuenta
diversas estrategias para evitar un consumo
innecesario de materiales, como es el caso
del fomento del uso de la probeta c&uacute;bica,
as&iacute; como para promover un uso racional
de la energ&iacute;a favoreciendo, por ejemplo, la
producci&oacute;n de cementos con combustibles
alternativos que permitan el ahorro de otros
cuya utilizaci&oacute;n suponga un peligro mayor
Se han establecido medidas pr&aacute;cticas para
aumentar el nivel de sostenibilidad estructural. Entre otras cosas, la EHE se ha estructurado de manera que se pueda analizar
todo el ciclo de vida de la estructura, desde
su concepci&oacute;n hasta su demolici&oacute;n, estableciendo posibles acciones para disminuir
los impactos sobre el medio ambiente. Se
ha potenciado el uso de subproductos y residuos de otras actividades, como el humo
de s&iacute;lice, las cenizas volantes, la chatarra, o
el &aacute;rido procedente de reciclaje, entre otros
aspectos. Finalmente, con el Anejo 13 (en
adelante, el anejo) se da al t&eacute;cnico la posibilidad de cuantificar la contribuci&oacute;n de las
estructuras a la sostenibilidad, mediante el
denominado &Iacute;ndice de Contribuci&oacute;n de la
Estructura a la Sostenibilidad (ICES).
Por un lado, el sector se encuentra en un
per&iacute;odo de crisis, probablemente la m&aacute;s
grave y de mayor crudeza de las &uacute;ltimas
seis d&eacute;cadas. Esto hace que los aspectos
relacionados con la sostenibilidad no se
encuentren entre los prioritarios; en particular, por ejemplo, la sostenibilidad implica pensar en los costes del ciclo de vida
de la estructura (construcci&oacute;n, explotaci&oacute;n,
desactivaci&oacute;n), pero hoy en d&iacute;a lo que prima es la preocupaci&oacute;n por el mero coste
de inversi&oacute;n. Por otro lado, el anejo no es
de obligado cumplimiento, y el proyectista,
salvo exigencia en contra por parte de su
cliente, tiende a no aplicarlo para no hacer todav&iacute;a m&aacute;s complicado el ya de por s&iacute;
complejo proceso de proyectar estructuras.
Por &uacute;ltimo, no hay que olvidar que introducir novedades en un sector tradicionalmente conservador siempre requiere cierto
tiempo y esfuerzo, y tanto m&aacute;s en este caso,
si se trata de aspectos alejados de lo tensional, de las deformaciones, y del propio
dimensionamiento. Todo ello ha supuesto
hasta ahora una aplicaci&oacute;n escasa del ane66
jo, si bien se nota una progresiva preocupaci&oacute;n al respecto entre los t&eacute;cnicos del sector, tanto en Espa&ntilde;a como en otros pa&iacute;ses
Cumple, pues, allanar el camino a dicha
aplicaci&oacute;n, de las maneras que resulten m&aacute;s
oportunas. Aportar informaci&oacute;n que permita realizar estimaciones peri&oacute;dicas del ICES
en momentos tempranos del proyecto es
una de ellas, y este es el objetivo esencial
de este art&iacute;culo. Dicha informaci&oacute;n servir&aacute;
para realizar estimaciones realistas y prudentes, y con ello aumentar las posibilidades de cumplir el objetivo de sostenibilidad
La EHE s&oacute;lo aborda la manera de calcular el
ICES, sin apenas entrar en otras consideraciones. Por otro lado, dicho c&aacute;lculo implica
estimar variables relacionadas tanto con el
proyecto como con la ejecuci&oacute;n, existiendo incertidumbre acerca del posible valor
final de muchas de ellas. En algunos casos
esta falta de certidumbre se prolonga casi
hasta el final de la ejecuci&oacute;n. De acuerdo
con su articulado, para aplicar el anejo resulta necesario establecer un objetivo de
sostenibilidad. Tras ello se plantea la realizaci&oacute;n de una estimaci&oacute;n inicial del ICES
en el momento de redactar el proyecto. Finalmente, se establece un c&aacute;lculo definitivo
del ICES, cuando la obra ha terminado. El
lector familiarizado con la realidad de una
obra, con la incertidumbre que la rodea y
con los cambios o modificados que suelen
surgir, comprender&aacute; f&aacute;cilmente que dicha
din&aacute;mica llevar&aacute; a sorpresas desagradables
con bastante frecuencia. Para evitar que la
probabilidad de incumplimiento del objetivo de sostenibilidad sea alta se necesita
realizar una tarea continua de gesti&oacute;n de
dicho objetivo, a todo lo largo del ciclo de
vida del proyecto, y para ello es necesario
realizar estimaciones peri&oacute;dicas del ICES.
Por otro lado, aplicar una normativa pionera suele suponer para el t&eacute;cnico problemas
diversos. Como punto de partida para el desarrollo de varios modelos para analizar la
incertidumbre inherente a la gesti&oacute;n del objetivo de sostenibilidad (2) los autores, dos
de los cuales participaron en la redacci&oacute;n
del anejo, han procedido a analizar en detalle dicho texto y su metodolog&iacute;a de base,
y a aplicarlo a diversos proyectos (3) (4) (5).
Como resultado de ello se han detectado
diferentes problemas y dudas que se le pueden plantear al usuario. Algunas surgen al
intentar estimar el ICES en momentos tempranos del proyecto, en el momento de redactar el proyecto facultativo e incluso m&aacute;s
tarde, antes de que la ejecuci&oacute;n est&aacute; suficientemente avanzada. En dichos momentos existe bastante incertidumbre acerca del
Informes de la Construcci&oacute;n, Vol. 65, 529, 65-76, enero-marzo 2013. ISSN: 0020-0883. eISSN: 1988-3234. doi: 10.3989/ic.11.123
Estimaci&oacute;n temprana del nivel de sostenibilidad de estructuras de hormig&oacute;n, en el marco de la instrucci&oacute;n espa&ntilde;ola EHE-08
valor final que pueden tomar algunos par&aacute;metros del ICES. Otras tienen que ver con
la manera de aplicar o interpretar el anejo. Los autores han considerado necesario
resolver tambi&eacute;n estas &uacute;ltimas, por existir
interrelaciones con el objetivo esencial de
este art&iacute;culo, y por suponer un complemento imprescindible para el mismo.
El lector interesado en conocer un resumen
del m&eacute;todo de base usado en el anejo puede consultar la referencia (3). Por su parte,
si desea obtener los detalles completos del
mismo y profundizar al m&aacute;ximo en las t&eacute;cnicas usadas, debe consultar la referencia
(4). Por &uacute;ltimo, las publicaciones (3) y (6)
muestran ejemplos de aplicaci&oacute;n del anejo
a casos pr&aacute;cticos.
1.2. Aspectos metodol&oacute;gicos
En cuanto a la estimaci&oacute;n del ICES en fases tempranas del proyecto, primeramente
se ha aplicado el anejo a diferentes casos
pr&aacute;cticos. Tras ello se han realizado entrevistas a proyectistas, empresas relacionadas
con la fabricaci&oacute;n de estructuras de hormig&oacute;n y otros expertos en la materia, as&iacute; como
determinados an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n actual
del mercado, en relaci&oacute;n con determinadas
variables del ICES. A partir de ello se han
establecido recomendaciones para realizar
estimaciones suficientemente prudentes de
dicho &iacute;ndice.
En lo relativo a la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del anejo, se ha estudiado a fondo el
texto de la instrucci&oacute;n, y se ha consultado
el borrador final del grupo de trabajo que
lo redact&oacute;, y que fue sometido a exposici&oacute;n p&uacute;blica. T&eacute;ngase en cuenta que en la
redacci&oacute;n de una instrucci&oacute;n de este tipo,
dicho grupo no tiene control total sobre el
resultado final, ya que tras su intervenci&oacute;n
se abre un per&iacute;odo de exposici&oacute;n p&uacute;blica
y cualquier persona f&iacute;sica o jur&iacute;dica puede
proponer modificaciones que, de ser aceptadas (en este caso, por la Comisi&oacute;n Permanente del Hormig&oacute;n), modifican el borrador preparado por el grupo. Por otro lado,
se han mantenido conversaciones con responsables del Ministerio de Fomento y con
algunos otros miembros del mencionado
2. ESTIMACI&Oacute;N DEL NIVEL
DE SOSTENIBILIDAD EN FASES
TEMPRANAS DEL PROYECTO
Como resultado de todo lo anterior, se incluyen a continuaci&oacute;n diversas soluciones
para determinados problemas que surgen al
realizar estimaciones tempranas del ICES.
Se comentan tambi&eacute;n las maneras de resolver los principales problemas relacionados
con la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del anejo. Para el lector que no est&eacute; muy familiarizado con el Anejo puede resultar &uacute;til realizar una lectura simult&aacute;nea de cada uno de
los apartados de este ep&iacute;grafe junto con la
del correspondiente apartado de la Instrucci&oacute;n, as&iacute; como resolver ejemplos o casos
reales mediante la aplicaci&oacute;n inform&aacute;tica
MIVES-EHE-08-V01.05-VMFom, desarrollada por los autores, que puede descargarse de forma gratuita en (7). Se trata de una
herramienta amigable cuyo objeto es hacer
m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;moda la aplicaci&oacute;n de la Instrucci&oacute;n y fomentar, con ello, el proyecto
sostenible de estructuras de hormig&oacute;n. Se
suministra en la forma de una plantilla de
libro electr&oacute;nico de Microsoft Excel. Incluye sus propias instrucciones de uso, pantallas de introducci&oacute;n de datos para cada
criterio de sostenibilidad, y una pantalla de
salida de resultados, en la que se incluye un
resumen de todos los c&aacute;lculos realizados.
Permite efectuar un sencillo an&aacute;lisis de sensibilidad; el usuario puede hacer modificaciones en los datos de entrada observando
de inmediato c&oacute;mo var&iacute;an los &iacute;ndices de
sostenibilidad, identificando qu&eacute; puede
hacer que el ICES aumente o disminuya,
y obteniendo informaci&oacute;n que le permita
comparar tambi&eacute;n, por ejemplo, las consecuencias que tiene conseguir un mismo
aumento del ICES de diferentes maneras (en
plazo o costes, entre otras). El lector interesado puede encontrar m&aacute;s informaci&oacute;n
acerca de esta aplicaci&oacute;n y de su uso en (8).
2.1. Criterio medioambiental
de caracterizaci&oacute;n del hormig&oacute;n
Vamos a tratar ahora los aspectos incluidos
en este primer criterio, en el cual se trata de
valorar la sensibilidad medioambiental de
las centrales de fabricaci&oacute;n del hormig&oacute;n
y de los procedimientos de puesta en obra
del mismo. Para ello se eval&uacute;a la condici&oacute;n
medioambiental (certificaci&oacute;n, compromiso) que tienen los suministradores de hormig&oacute;n y la empresa constructora, teni&eacute;ndose en cuenta las distancias de transporte.
2.1.1. Condici&oacute;n medioambiental
de las empresas suministradoras
de hormig&oacute;n o de prefabricados,
y de la empresa constructora
Lo habitual es que durante la fase de proyecto se desconozcan cuales van a ser las
empresas suministradoras de hormig&oacute;n
preparado, las de estructura prefabricada y la empresa constructora con la que
se contratar&aacute; la obra. Para poder realizar
una estimaci&oacute;n del ICES es necesario saber si dichas empresas van a tener o no
certificaci&oacute;n o, por lo menos, compromiso
medioambiental. En este momento, como
se ha anticipado, existe incertidumbre
acerca de su posible condici&oacute;n medioambiental.
Si se trata de una central de hormig&oacute;n preparado y el t&eacute;cnico dispone de tiempo para
ello, la mejor opci&oacute;n es realizar un peque&ntilde;o estudio de las centrales m&aacute;s pr&oacute;ximas
a la obra, y a partir de ello determinar la
condici&oacute;n medioambiental m&aacute;s habitual
de las empresas de la zona. Por ejemplo,
en el &aacute;rea de influencia de Coru&ntilde;a y Ferrol
la tendencia es que las empresas vayan adquiriendo el distintivo medioambiental ISO
14001, y aquellas que no lo tienen, al menos suelen cumplir con los requisitos establecidos por el Anejo para considerar que
tienen compromiso medioambiental.
Para las instalaciones de elementos prefabricados se podr&iacute;a hacer un estudio parecido, pero ahora las distancias de transporte
son mucho mayores, normalmente de hasta
200 &oacute; 300 Km, pudiendo llegar a m&aacute;s de
1.000 Km en obras especiales. Por tanto, la
zona de influencia del an&aacute;lisis podr&iacute;a tener
que ser bastante mayor que antes. Otra opci&oacute;n es considerar directamente que estas
instalaciones tendr&aacute;n distintivo medioambiental, ya que hoy en d&iacute;a pr&aacute;cticamente
todas las empresas de elementos prefabricados de cierto tama&ntilde;o tienen alg&uacute;n distintivo de este tipo, ya sea ISO 14001 o EMAS.
Con mayor raz&oacute;n, si se trata de una obra
con gran cantidad de elementos prefabricados lo normal ser&aacute; recurrir a una empresa suministradora de cierta entidad, y por
tanto parece l&oacute;gico estimar que estar&aacute; en
posesi&oacute;n de un distintivo medioambiental.
El caso de las centrales de hormig&oacute;n en
obra es diferente, porque al ser instalaciones temporales no es posible conocer de
antemano su condici&oacute;n medioambiental.
Por un lado, se puede pensar que al ser instalaciones temporales ser&aacute; poco probable
que las empresas correspondientes realicen
la inversi&oacute;n necesaria para certificarlas.
Por otro lado, los requisitos que impone
el Anejo para considerar que dicha instalaci&oacute;n tiene compromiso medioambiental
no son excesivamente exigentes, y afectan
a aspectos que deber&iacute;a poder cumplir con
cierta facilidad una instalaci&oacute;n de este tipo.
Finalmente, las obras en las cuales se instalan centrales de obra suelen ser importantes
y, en consecuencia, las empresas adjudicatarias suelen estar certificadas medioambientalmente, y eso influye sobre la posible
condici&oacute;n medioambiental de la central de
obra. Por lo tanto, suponer que una central
de este tipo tendr&aacute; compromiso medioambiental puede ser una opci&oacute;n suficientemente conservadora, si se trata de una obra
de gran tama&ntilde;o.
Por &uacute;ltimo, est&aacute;n las empresas constructoras. Todas las grandes empresas de este
tipo est&aacute;n certificadas medioambientalmente. Adem&aacute;s, resulta prudente pensar
que una mediana empresa va a tener,
como m&iacute;nimo, compromiso (muchas de
ellas est&aacute;n certificadas), y que una empresa de peque&ntilde;o tama&ntilde;o no va a tener
ni distintivo, ni compromiso. A su vez, en
tiempos de bonanza econ&oacute;mica lo m&aacute;s
probable es que el tama&ntilde;o de la estructura est&eacute; directamente relacionado con el
de la empresa constructora. En momentos
de crisis esto no es as&iacute;, ya que las grandes
empresas pueden llegar a ofertar pr&aacute;cticamente todo lo que salga a licitaci&oacute;n en el
mercado. Ante la incertidumbre que ello
supone, lo oportuno en este tipo de per&iacute;odos es adoptar un criterio de prudencia,
realizando estimaciones similares a las de
2.1.2. Suministro de hormig&oacute;n por parte
de diferentes empresas con
distinta condici&oacute;n medioambiental
Ocurre con cierta frecuencia que, en obras
de tama&ntilde;o mediano o grande, el hormig&oacute;n
preparado se suministre por m&aacute;s de una
empresa. En este caso no siempre todas las
empresas van a tener la misma condici&oacute;n
medioambiental, y el anejo no aclara c&oacute;mo
actuar en estas situaciones. Lo mismo pudiera suceder cuando se trata de centrales
de obra o de prefabricadores, si bien esto
es menos frecuente. Lo oportuno aqu&iacute; es
ponderar las correspondientes puntuaciones que el Anejo asocia a cada condici&oacute;n
medioambiental, usando como coeficientes
de ponderaci&oacute;n los respectivos porcentajes
de hormig&oacute;n que suministra cada empresa.
La herramienta inform&aacute;tica antes mencionada realiza de forma autom&aacute;tica estas y
otras operaciones que se van a comentar
2.1.3. Alcance del compromiso
medio-ambiental de
El Anejo establece una serie de requisitos
que deben cumplir las empresas suministradoras de hormig&oacute;n, las de ferralla y las
constructoras, para que se pueda considerar que tienen compromiso medioambiental. En el caso de las empresas constructoras
se da la circunstancia de que su condici&oacute;n
medioambiental es una variable a tener en
cuenta en tres de los criterios medioambientales (caracterizaci&oacute;n del hormig&oacute;n,
caracterizaci&oacute;n de las armaduras y gesti&oacute;n
del agua). En particular, los requisitos que
deben cumplir las empresas constructoras
para tener compromiso medioambiental
se encuentran desglosados en el Anejo,
en funci&oacute;n de su relaci&oacute;n con la puesta en
obra del hormig&oacute;n, el montaje de las armaduras y la gesti&oacute;n del agua.
Como consecuencia de ello, pudiera parecer que una empresa constructora podr&iacute;a
tener compromiso medioambiental en relaci&oacute;n con la puesta en obra del hormig&oacute;n,
pero no tenerlo con respecto al montaje
de las armaduras ni a la gesti&oacute;n del agua,
entre otros posibles casos. Sin embargo,
fuentes del Ministerio de Fomento relacionadas con la Instrucci&oacute;n consideran que
para que una empresa constructora tenga
compromiso medioambiental debe cumplir los requisitos de los tres tipos, siguiendo un razonamiento paralelo al de los distintivos medioambientales, que no pueden
ser parciales, sino de conjunto. Este razonamiento es l&oacute;gico, y no parece oportuna
otra interpretaci&oacute;n.
2.1.4. Consideraciones con respecto
a las distancias de transporte
El Anejo indica, literalmente, que las puntuaciones a usar en el criterio que nos ocupa: “se corresponden con unas distancias
m&aacute;ximas de transporte de 45 Km y 300 Km
para el hormig&oacute;n preparado y para los elementos prefabricados, respectivamente. En
el caso de que dicha distancia fuera mayor,
el valor del coeficiente λ1 3 correspondiente
a la instalaci&oacute;n de prefabricaci&oacute;n se reducir&aacute; en 5 y el correspondiente a la empresa
constructora se aumentar&aacute; en 5, salvo en la
fila correspondiente a ‘Otros casos’ que seguir&aacute; siendo 0”.
Es obvio que en esta parte del texto hay varias erratas. En primer lugar, no tiene sentido penalizar (restar) 5 puntos por transportar el hormig&oacute;n desde m&aacute;s all&aacute; de una
cierta distancia l&iacute;mite, para despu&eacute;s volver
a sumar de nuevo dicha puntuaci&oacute;n, lleg&aacute;ndose con ello al mismo resultado que
si la distancia de transporte fuese menor.
Es evidente que el aumento de dicha distancia incrementa el consumo de combustibles f&oacute;siles, las emisiones de CO2 y otros
contaminantes, as&iacute; como la generaci&oacute;n de
part&iacute;culas como resultado del rozamiento
entre neum&aacute;ticos y pavimento vial, entre
otros aspectos. Por tanto:
• El aumento de la distancia de transporte
• No se puede premiar (aumentar 5 puntos)
a una empresa constructora que realiza
un subcontrato que lleva a una mayor
distancia de transporte y, por tanto, mayor contaminaci&oacute;n.
En segundo lugar, el texto del Anejo que se
acaba de referir s&oacute;lo influye en el coeficien-
te λ1 3, relacionado con el transporte de elementos prefabricados. Por tanto, no afecta
a la distancia de transporte del hormig&oacute;n
preparado. Esto no es l&oacute;gico, ya que ambos
se transportan de la misma manera y contaminan de forma similar, por Km recorrido.
Consultadas fuentes del Ministerio de Fomento, estas se muestran de acuerdo en
la necesidad de corregir este problema,
si bien la realidad es que tanto &eacute;sta como
cualquier otra correcci&oacute;n o modificaci&oacute;n
suponen un proceso burocr&aacute;tico muy lento. Mientras tanto, desafortunadamente, si
se desea realizar una estimaci&oacute;n acorde a
la EHE, no queda m&aacute;s remedio que aplicar
el texto vigente. Sin embargo, los usuarios
que deseen realizar una estimaci&oacute;n adecuada, evitando estos problemas, pueden
usar la aplicaci&oacute;n inform&aacute;tica MIVES-EHE08mod-V02, realizada por los autores, que
soluciona el problema referido (7).
2.2. Criterio medioambiental de
caracterizaci&oacute;n de las armaduras
Pasemos ahora a este segundo criterio,
que es similar al anterior, pero referido a
la ferralla. Debido a dicha semejanza, los
problemas que aparecen son tambi&eacute;n del
mismo tipo. Con respecto a la posible condici&oacute;n medioambiental de las empresas de
ferralla, una vez m&aacute;s, lo mejor es hacer un
estudio de las empresas de ferralla ubicadas
en el &aacute;rea de influencia de la obra, y tomar
una decisi&oacute;n a partir de su resultado. En
el &aacute;rea de influencia de Coru&ntilde;a y Ferrol la
tendencia de las principales empresas es a
certificarse ISO 14001 y algunas de las que
todav&iacute;a no lo han hecho cumplen con los
requisitos para tener compromiso medioambiental. Sin embargo, existen peque&ntilde;as
instalaciones que no cumplen dichos requisitos, ya que entre ellos se incluye estar
en posesi&oacute;n de un distintivo de calidad oficialmente reconocido, cosa que no tienen
todas las empresas de este tipo. Lo m&aacute;s prudente aqu&iacute;, por tanto, es hacer esta &uacute;ltima
suposici&oacute;n.
En el caso de instalaciones de ferralla en
obra sucede algo parecido a lo que ocurr&iacute;a
con las centrales de hormig&oacute;n en obra. Ser&aacute;
raro que la instalaci&oacute;n cuente con un distintivo medioambiental, pero en este caso
los requisitos para el compromiso medioambiental son f&aacute;ciles de cumplir.
En cuanto al suministro de ferralla por parte
de diferentes empresas con distinta condici&oacute;n medioambiental, surge el mismo problema que hab&iacute;a en el criterio anterior, y la
soluci&oacute;n es la misma, ponderando en funci&oacute;n del porcentaje de ferralla suministrado
por cada empresa. En cuanto al alcance del
compromiso medioambiental de la empresa constructora, sigue siendo de aplicaci&oacute;n
lo dicho en el ep&iacute;grafe 2.1.3. Finalmente,
vuelve a haber aqu&iacute; el mismo tipo de erratas que aparec&iacute;an en el criterio anterior,
relativas a las penalizaciones provocadas
por distancias de transporte m&aacute;s all&aacute; de un
l&iacute;mite determinado. Los comentarios all&iacute; referidos (ep&iacute;grafe 2.1.4) son aplicables aqu&iacute;,
2.3. Criterio medioambiental
de optimizaci&oacute;n del armado
El tercer criterio valora la contribuci&oacute;n asociada a la disminuci&oacute;n en el consumo de
recursos para la elaboraci&oacute;n de la armadura, fomentando soluciones estructurales
que optimicen las cuant&iacute;as de armadura y
simplifiquen su montaje en obra. A continuaci&oacute;n se abordan los aspectos incluidos
2.3.1. Existencia de elementos armados y
pretensados en la misma estructura
Con frecuencia coexisten en la obra elementos de hormig&oacute;n armado con otros de
hormig&oacute;n pretensado. En el ep&iacute;grafe 4.3.3
del Anejo, la Tabla A.13.4.3.3 y la funci&oacute;n
representativa de este criterio no dejan claro c&oacute;mo actuar en estos casos. Pudiera parecer que el articulado invita a obtener una
puntuaci&oacute;n entre 0 y 100 para los elementos de hormig&oacute;n armado, otra en el mismo
rango para los de hormig&oacute;n pretensado, y a
sumarlas para obtener la puntuaci&oacute;n final
de este criterio. Sin embargo, esto provocar&iacute;a que se pudiera alcanzar una puntuaci&oacute;n
m&aacute;xima de 200 puntos en este criterio, lo
cual va en contra del sistema empleado por
el Anejo, en el cual la puntuaci&oacute;n m&aacute;xima
para un criterio medioambiental es siempre
de 100 puntos, salvo en el Criterio Medioambiental de Reciclado de &Aacute;ridos, en el
que se establece de manera expl&iacute;cita una
puntuaci&oacute;n m&aacute;xima de 20 puntos. Por ello,
la manera adecuada de evaluar este criterio
en este caso es obtener las puntuaciones
para cada tipo de hormig&oacute;n, entre 0 y 100,
y despu&eacute;s ponderarlas en funci&oacute;n del porcentaje en volumen de cada tipo de hormig&oacute;n en el total de la estructura.
2.3.2. Sistema de uni&oacute;n de las armaduras
De manera an&aacute;loga a lo que suced&iacute;a con
la posible condici&oacute;n medioambiental de
las empresas suministradoras de hormig&oacute;n
y ferralla, existe incertidumbre, en momentos iniciales del ciclo de vida del proyecto,
acerca del sistema de uni&oacute;n empleado para
la ferralla. En los elementos prefabricados
el porcentaje de uniones soldadas suele
ser muy alto (hasta del 90%), si bien puede
haber ciertas diferencias entre los diversos
fabricantes. Por el contrario, en elementos
ejecutados in situ ese porcentaje puede
variar enormemente de unas empresas a
otras, y de unas localizaciones a otras. En
la estructura ejecutada in situ se ha extendido mucho el uso de ferralla industrializada
soldada; sin embargo, tambi&eacute;n hay un uso
muy extendido de ferralla atada por medios convencionales. Si bien lo mejor ser&iacute;a
realizar un estudio de los ferrallistas de la
zona, no parece oportuno invertir demasiado tiempo en ello, ya que la influencia de
este aspecto en el ICES es baja.
Con todo lo dicho, y teniendo en cuenta la
escasa diferencia de puntuaci&oacute;n que se establece para este aspecto en el Anejo, de no
especificarse en proyecto, parece prudente
estimar inicialmente que tanto los elementos prefabricados como los ejecutados in
situ se van a realizar al completo mediante
uniones soldadas (lo cual supone un ICES
2.3.3. Losas armadas con mallas
El Anejo valora el ahorro de materiales que
supone el uso de mallas electrosoldadas
en losas de cierto tama&ntilde;o (no inferior a
6 x 6 m2). El problema que existe aqu&iacute; es
que algunas estructuras no tienen m&aacute;s que
elementos lineales. As&iacute;, por ejemplo, en la
construcci&oacute;n de plantas industriales, determinados equipos de proceso se apoyan en
meros esqueletos estructurales que no tienen ni cerramientos ni losas de tipo alguno. En este tipo de estructuras, si se usa un
valor de entrada de 0% para esta variable,
se llegar&iacute;a a una injusta penalizaci&oacute;n en el
valor de su ICES. En consecuencia, si la estructura no tiene ning&uacute;n elemento losa del
tama&ntilde;o mencionado, se deben hacer los
c&aacute;lculos con un valor de entrada de 100%
2.3.4. Armaduras elaboradas con formas
seg&uacute;n UNE 36.831
La norma UNE 36.831 establece una serie
de formas &oacute;ptimas para la elaboraci&oacute;n y
montaje de armaduras en jaulas o emparrillados. En la EHE del a&ntilde;o 1998 el cumplimiento de esta norma ven&iacute;a recogido en
el propio articulado de la Instrucci&oacute;n (9)
con lo cual, te&oacute;ricamente, la mayor&iacute;a de
estructuras deb&iacute;an cumplirlo. El articulado de la EHE-08 no incluye referencias a
UNE 36.831 y, sin embargo, seguramente
a causa de la inercia generada por la EHE98, la realidad de la pr&aacute;ctica profesional
es que casi todos los sistemas de armado
se proyectan siguiendo las formas &oacute;ptimas
m&aacute;s habituales recogidas en dicha norma.
Por tanto, salvo en casos especiales de estructuras con armados singulares, parece
prudente suponer que todas las armaduras se
elaborar&aacute;n con formas seg&uacute;n UNE 36.831.
2.3.5. Porcentajes no presentes
en las tablas de puntuaciones
Es habitual en el Anejo que determinados
aspectos se eval&uacute;en en funci&oacute;n del porcentaje de cumplimiento de una determinada condici&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo, la Tabla
A.13.4.3.3 del Anejo establece diferentes
puntuaciones en funci&oacute;n del porcentaje de
armaduras elaboradas con formas seg&uacute;n la
norma UNE 36.831, o del porcentaje de
losas armadas con mallas electrosoldadas.
A su vez, se establecen puntuaciones para
distintos porcentajes; en este caso, 0%,
20%, 40%, 60%, 80% y 100%. Sin embargo, no se especifica c&oacute;mo actuar cuando el
porcentaje es intermedio a dos de las anteriores cifras. Lo correcto es interpolar entre
dichos dos puntos, para obtener la valoraci&oacute;n oportuna.
2.4. Criterio medioambiental
de optimizaci&oacute;n del acero
Abordemos ahora el cuarto criterio, que
valora la contribuci&oacute;n que se obtiene mediante el reciclado de residuos f&eacute;rricos,
la disminuci&oacute;n de emisiones de CO2, y el
aprovechamiento de subproductos producidos en el proceso industrial. Para ello se
tiene en cuenta la contribuci&oacute;n asociada a
la certificaci&oacute;n medioambiental de la producci&oacute;n del acero para armaduras y a la
certificaci&oacute;n de calidad del producto acero.
Resulta dif&iacute;cil tener informaci&oacute;n precisa
acerca de las certificaciones de las empresas sider&uacute;rgicas que producir&aacute;n el acero
para armaduras, y de las de dicho producto,
comenzando por la habitual incertidumbre
existente acerca de la identidad de la empresa que finalmente suministrar&aacute; la ferralla. Por un lado, las empresas sider&uacute;rgicas
espa&ntilde;olas cuentan, como m&iacute;nimo, con certificaci&oacute;n ISO 14001. Adem&aacute;s, el acero que
producen suele tener distintivo de calidad
(10). Pudiera ser oportuno hacer estas dos
suposiciones, si se pudiera asegurar que el
acero proceder&aacute; de producci&oacute;n nacional.
Sin embargo, en Espa&ntilde;a se consume un
importante porcentaje de acero procedente
del extranjero, con caracter&iacute;sticas muy diversas en materia de certificaci&oacute;n. Por tanto,
lo mejor ser&iacute;a realizar un peque&ntilde;o sondeo
de los posibles suministradores de ferralla,
con objeto de conocer la procedencia y caracter&iacute;sticas de su acero. De todas formas,
incluso en el caso de que el acero no sea
espa&ntilde;ol, si el ferrallista tiene distintivo de
calidad para su producto, lo cual es poco
frecuente todav&iacute;a (del orden de 50 empresas en toda Espa&ntilde;a) (10), entonces el acero
siempre va tener distintivo de calidad.
El Anejo tambi&eacute;n valora si el acero cuenta
con un distintivo de calidad que certifique:
• Que la producci&oacute;n se realiza a partir
de chatarra en un porcentaje superior
al 80 %.
• Que se cumplen las exigencias del Protocolo de Kyoto.
• Y que se realiza un aprovechamiento de
escorias superior al 50%.
Kyoto es un protocolo asociado a pa&iacute;ses,
y no a empresas. Por tanto, si el distintivo
certifica la procedencia del acero, se sabr&aacute;
si se cumple o no este requisito. Por otro
lado, la &uacute;nica posibilidad real de que el
acero proceda de un pa&iacute;s no firmante es
que su origen sea estadounidense (el resto
son Afganist&aacute;n, El Sahara y Somalia) (11).
En Espa&ntilde;a la regulaci&oacute;n de este protocolo
est&aacute; basada en la Ley 1/2005, que resulta
de obligado cumplimiento para las plantas
sider&uacute;rgicas y de producci&oacute;n de clinker. En
consecuencia, no hay la menor duda de que
todo acero (y cemento) fabricado en Espa&ntilde;a, que tenga distintivo de calidad, cumple
el requisito. Lo m&aacute;s probable es que suceda lo mismo con otros pa&iacute;ses firmantes. En
cuanto a reciclaje de chatarra y aprovechamiento de escorias la incertidumbre es mayor, y resulta m&aacute;s prudente suponer que no
se van a cumplir estas condiciones.
De todas formas, debe tenerse en cuenta
que lo habitual es que las empresas de ferralla cambien de proveedor en funci&oacute;n de
los precios del mercado. En consecuencia,
se recomienda suponer que no se cumplen
ninguna de las condiciones referidas en
este ep&iacute;grafe, mientras no se pueda anticipar el pa&iacute;s de procedencia del acero. La
&uacute;nica excepci&oacute;n a esto es lo dicho con anterioridad en relaci&oacute;n a que si el ferrallista
tiene distintivo de calidad para su producto,
entonces el acero siempre va tener distintivo de calidad.
2.5. Criterio medioambiental
de sistem&aacute;tica del control
El quinto criterio valora la contribuci&oacute;n
asociada a la disminuci&oacute;n en el consumo
de recursos al emplear un coeficiente de
seguridad reducido para el acero, como
consecuencia de llevar a cabo un nivel de
control de ejecuci&oacute;n intenso y emplear productos con distintivo de calidad.
El primer aspecto no debe generar problema
alguno. Si se trata de estructuras calculadas
y dimensionadas por el propio proyectista,
el coeficiente de seguridad es conocido
desde el principio por dicho t&eacute;cnico, y figura en el proyecto facultativo. Si se trata
de elementos prefabricados dimensionados
por el fabricante, se puede asegurar que el
coeficiente de seguridad usado ser&aacute; el reducido, pues al prefabricador no le interesa
En cuanto a la posibilidad de que los elementos prefabricados dispongan de distintivo de calidad, esto es m&aacute;s dif&iacute;cil de anticipar. La realidad del mercado a la fecha es
que existen muy pocos elementos prefabricados con este tipo de distintivo (10), incluso aunque dichos elementos sean producidos por empresas certificadas en materia de
calidad. Por tanto, lo aconsejable en este
caso es suponer, en principio, la ausencia
de distintivo.
2.6. Criterio medioambiental
de reciclado de &aacute;ridos
Tratemos ahora el sexto criterio, que valora
la disminuci&oacute;n en el consumo de recursos
provocada por la utilizaci&oacute;n de &aacute;rido reciclado en la fabricaci&oacute;n de hormigones. A
d&iacute;a de hoy el empleo de &aacute;rido reciclado es
muy reducido o casi nulo. Aunque la propia Instrucci&oacute;n contempla la posibilidad de
emplear &aacute;rido obtenido a partir de residuos
de hormig&oacute;n, de momento las empresas
no est&aacute;n comercializando hormigones con
este tipo de &aacute;ridos de manera habitual. Si el
proyectista ha tomado la decisi&oacute;n de usar
este tipo de hormigones, a pesar de todo
pudieran surgir dudas acerca del porcentaje
final de &aacute;rido reciclado, ante lo cual parece oportuno suponer porcentajes del orden
del 10% o menores. En otro caso, lo l&oacute;gico
y recomendable es suponer que no se va a
usar este tipo de &aacute;rido.
2.7. Criterio medioambiental
de optimizaci&oacute;n del cemento
El siguiente criterio tiene ciertas similitudes
con el de optimizaci&oacute;n del acero. Valora la contribuci&oacute;n asociada al empleo de
subproductos industriales, a la minimizaci&oacute;n de las emisiones de CO2, a los procesos industriales que permitan reducir el
consumo de energ&iacute;a, al consumo de combustibles alternativos y a la valorizaci&oacute;n de
residuos. Para ello tiene en cuenta la certificaci&oacute;n medioambiental de la producci&oacute;n
del cemento, la certificaci&oacute;n de calidad de
dichos cementos y la posibilidad de que el
hormig&oacute;n tenga distintivo de calidad.
Con respecto al posible distintivo de calidad del producto hormig&oacute;n, la situaci&oacute;n
actual en Espa&ntilde;a es que muy pocas centra72
les de hormig&oacute;n poseen este tipo de distintivo para su producto (10). Por tanto, ante la
duda, lo oportuno es suponer que no se va
a cumplir dicho requisito.
En lo relativo a la certificaci&oacute;n medioambiental de la producci&oacute;n del cemento, hay
que rese&ntilde;ar que las cementeras espa&ntilde;olas
tienen, como m&iacute;nimo, la certificaci&oacute;n ISO
14001. Adem&aacute;s, sus cementos tienen distintivo de calidad. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurr&iacute;a con el acero, la gran
mayor&iacute;a de fabricantes de hormig&oacute;n suelen
usar cementos fabricados en Espa&ntilde;a. Por
tanto, se puede estimar que el cemento va
a tener distintivo de calidad y que su producci&oacute;n estar&aacute; certificada medioambientalmente. Lo mismo se puede decir con
respecto al cumplimiento de las exigencias
del protocolo de Kyoto, por las razones referidas con anterioridad.
La cosa es diferente en lo relacionado con
que el distintivo certifique un determinado
contenido de adiciones en el cemento, el
uso de combustibles alternativos o la utilizaci&oacute;n de materias primas que produzcan
menos emisiones de CO2. Lo habitual es
desconocer esta informaci&oacute;n mientras no
se sepa cu&aacute;l es la f&aacute;brica de procedencia
del cemento utilizado. Por lo tanto, salvo
disposici&oacute;n expresa en el proyecto facultativo, parece prudente suponer que, en
principio, no se cumple ninguna de estas
2.8. Criterio medioambiental
de optimizaci&oacute;n del hormig&oacute;n
Abordemos a continuaci&oacute;n el octavo criterio, que valora la contribuci&oacute;n provocada
por el empleo de subproductos industriales
como las cenizas volantes y el humo de
s&iacute;lice, incorporados directamente al hormig&oacute;n en forma de adiciones; esto supone el
doble beneficio relativo a la mejora de las
propiedades del hormig&oacute;n y a la eliminaci&oacute;n de dichos residuos (sumidero ambiental). El uso de cenizas volantes y humo de
s&iacute;lice en los cementos est&aacute; muy estudiado
y es muy frecuente. Sin embargo las adiciones de estos subproductos directamente al hormig&oacute;n est&aacute;n menos estudiadas, y
su uso menos extendido, al margen de ser
incompatibles con el uso de cementos con
adiciones. Por tanto, lo m&aacute;s prudente en estos casos es suponer un contenido nulo de
estas adiciones.
2.9. Criterio medioambiental de control
El noveno criterio valora la contribuci&oacute;n
asociada a la implantaci&oacute;n en obra de medidas que minimicen los impactos sobre el
medio ambiente, especialmente en lo relativo a la emisi&oacute;n de part&iacute;culas. Para ello se
premia el uso de aspersores y estabilizantes qu&iacute;micos para reducir la producci&oacute;n de
polvo; o la pavimentaci&oacute;n de los accesos a
la obra y el uso de sistemas de limpieza de
neum&aacute;ticos, para evitar la propagaci&oacute;n del
polvo y barro que suelen causar en determinados momentos los veh&iacute;culos que salen
Es dif&iacute;cil estimar con qu&eacute; frecuencia se suelen tomar en obra estas medidas. En ocasiones las ordenanzas de ayuntamientos o
comunidades aut&oacute;nomas obligan a tomar
algunas de ellas para determinados tipos de
obra. Independientemente de esto, en determinadas circunstancias, como puede ser
la proximidad a un colegio o a un centro
de salud, se hace imprescindible implantar
algunas de ellas, ya que de lo contrario los
trastornos ocasionados pueden llegar a ser
importantes. Sin embargo, lamentablemente, lo habitual en Espa&ntilde;a es que en la mayor&iacute;a de las obras no se cuiden estos aspectos.
Por lo tanto, y salvo que el Pliego de Condiciones del proyecto establezca dichas medidas, las estimaciones iniciales m&aacute;s conservadoras deben suponer su ausencia.
2.10. Criterio medioambiental
de gesti&oacute;n de los residuos
Pasemos ahora al d&eacute;cimo criterio, que valora la contribuci&oacute;n que supone disponer
de un plan para la gesti&oacute;n de los residuos
generados en la obra, as&iacute; como la minimizaci&oacute;n de los desechos de azufre y hormig&oacute;n mediante el empleo de probetas c&uacute;bicas, en lugar de cil&iacute;ndricas. A continuaci&oacute;n
se abordan los aspectos incluidos en el
2.10.1. Plan de gesti&oacute;n de residuos
de construcci&oacute;n y demolici&oacute;n
Actualmente, el Real Decreto 105/2008
obliga a que el proyecto de ejecuci&oacute;n incluya un estudio de gesti&oacute;n de los residuos
de construcci&oacute;n y demolici&oacute;n que se generar&aacute;n en la obra (12). Por tanto, al terminar
el proyecto facultativo el proyectista va a
tener la informaci&oacute;n oportuna para evaluar
esta parte del Anejo, y en momentos anteriores deber&iacute;a tener ciertas ideas claras que
le permitan realizar dicha valoraci&oacute;n. Con
respecto a los productos de excavaci&oacute;n la
situaci&oacute;n es similar; si bien no existe legislaci&oacute;n espec&iacute;fica sobre estudios o planes de
gesti&oacute;n de estos productos, los excedentes
de excavaci&oacute;n no utilizados se convierten
autom&aacute;ticamente en residuos de construcci&oacute;n y, por lo tanto, deben incluirse en el
plan de gesti&oacute;n de residuos. El Real Decreto
105/2008 no incluye los excedentes de tie-
rras de la obra p&uacute;blica, pero dichos excedentes se ven afectados por la Ley de Evaluaci&oacute;n de Impacto Ambiental de Proyectos
(13), quedando en una situaci&oacute;n similar a
2.10.2. Tipo de probetas utilizadas
Llama la atenci&oacute;n que en la tabla
A.13.4.3.10 del Anejo solamente se realicen valoraciones relacionadas con el tipo
de probetas, c&uacute;bicas o cil&iacute;ndricas, que se
utilizan para el control de calidad de los
hormigones que carecen de distintivo. Es
cierto que un hormig&oacute;n que tiene distintivo de calidad requiere probar una menor
cantidad de probetas para su control y, por
lo tanto, se minimizan los recursos consumidos. Pero tambi&eacute;n lo es que los hormigones con distintivo requieren la realizaci&oacute;n
de probetas, por lo que el Anejo tambi&eacute;n
deber&iacute;a establecer valoraciones en funci&oacute;n
del tipo de probetas (c&uacute;bicas o cil&iacute;ndricas)
utilizadas para su control. Este deber&iacute;a ser
uno de los aspectos a revisar en pr&oacute;ximas
versiones del Anejo, pero por ahora hay
que ce&ntilde;irse al texto vigente.
En cuanto a la situaci&oacute;n actual del sector
en lo referente al tipo de probetas mayoritariamente utilizadas, la realidad es que todav&iacute;a no hay muchas entidades de control
que realicen sus pruebas mediante probetas c&uacute;bicas. El alto coste de los moldes
c&uacute;bicos, unido a la larga experiencia que
tienen acumulada dichas entidades en el
ensayo de probetas cil&iacute;ndricas, son algunas
de las razones por las que todav&iacute;a no se ha
extendido m&aacute;s el uso de probetas c&uacute;bicas.
Por lo tanto, en caso de no especificarse
en el Pliego de Condiciones, lo m&aacute;s prudente ser&aacute; suponer el empleo de probetas
cil&iacute;ndricas.
Al margen de lo anterior, en esta parte del
criterio se tiene en cuenta la posibilidad de
que el hormig&oacute;n tenga distintivo de calidad
ante lo cual, al igual que se hac&iacute;a en el criterio medioambiental de optimizaci&oacute;n del
cemento (ep&iacute;grafe 2.7), y por las mismas
razones all&iacute; explicadas, lo prudente es suponer que el hormig&oacute;n no va a disponer de
2.11. Criterio medioambiental de gesti&oacute;n
Este es el &uacute;ltimo de los criterios medioambientales, y valora la contribuci&oacute;n asociada
a una gesti&oacute;n adecuada del agua empleada
en la obra (y s&oacute;lo en el sitio de la obra), teniendo en cuenta el posible uso de t&eacute;cnicas
de curado eficientes en relaci&oacute;n al consumo de agua, el uso de contenedores para la
recogida y reutilizaci&oacute;n del agua de lluvia,
o el empleo de dispositivos para el ahorro
de agua en los puntos de consumo.
Hay varios aspectos que pueden influir en
lo que finalmente suceda en obra con respecto a la gesti&oacute;n del agua, pudiendo haber
diferencias importantes en funci&oacute;n de la situaci&oacute;n geogr&aacute;fica, entre otras cosas. As&iacute;,
por ejemplo, en determinados lugares del
sur y sureste de Espa&ntilde;a en los que el agua
es un bien escaso y muy preciado, existe
una mayor cultura del ahorro de agua que
en otras zonas m&aacute;s favorecidas por las precipitaciones. La &eacute;poca del a&ntilde;o puede influir
tambi&eacute;n en la aplicaci&oacute;n de determinados
aspectos recogidos en el Anejo. As&iacute;, por
ejemplo, los resultados de disponer contenedores para la recogida de agua de lluvia
durante el verano andaluz no tienen porqu&eacute; ser de mucha ayuda.
Por tanto, parece oportuno analizar la ubicaci&oacute;n y condiciones particulares de la
obra y las costumbres constructivas de la
zona y, ante la duda, en la ausencia de especificaciones de este tipo en el proyecto
facultativo, lo prudente es no contar con las
medidas referidas.
Criterio de contribuci&oacute;n social
Con todo lo antedicho terminan los comentarios relacionados con los criterios
medioambientales, y cumple ahora hablar
de los relativos a lo social y de extensi&oacute;n
de la vida &uacute;til. En el primero de ellos se
pretende valorar la contribuci&oacute;n a la sostenibilidad provocada por una serie de aspectos sociales entre los que se incluyen
la aplicaci&oacute;n de m&eacute;todos innovadores derivados de la I+D, la formaci&oacute;n del trabajador, la informaci&oacute;n al ciudadano sobre
la obra y sus implicaciones econ&oacute;micas y
sociales, o el inter&eacute;s general de la propia
obra. La mayor&iacute;a de estos aspectos son claros y no deber&iacute;an suscitar dudas ni problemas a la hora de la evaluaci&oacute;n. &Uacute;nicamente el &uacute;ltimo podr&iacute;a suponer alguna duda
que, sin embargo, debe poder despejarse
con facilidad, ya que el inter&eacute;s general es
una figura legislativa que debe ser otorgada a la obra por la Administraci&oacute;n P&uacute;blica
2.13. Criterio de contribuci&oacute;n
por extensi&oacute;n de la vida &uacute;til
El &uacute;ltimo criterio que se tiene en cuenta
para la obtenci&oacute;n del ICES est&aacute; relacionado
con la vida &uacute;til para la que se ha proyectado la estructura. Se trata esencialmente
de un criterio econ&oacute;mico, aunque en realidad tiene consecuencias sobre lo medioambiental. El Anejo considera que si la es74
tructura se proyecta y construye para una
vida &uacute;til superior a la m&iacute;nima exigida por la
EHE, se est&aacute; contribuyendo a la sostenibilidad. En primer lugar, porque se soluciona
un problema t&eacute;cnico durante m&aacute;s tiempo,
con un presupuesto que no deber&iacute;a ser muy
superior. Y en segundo lugar porque se tarda m&aacute;s tiempo en generar de nuevo una
agresi&oacute;n al medio ambiente (cuando haya
que construir otra estructura que sustituya
a la existente).
Aqu&iacute; no deber&iacute;a haber problemas importantes, una vez comprendida la diferencia
entre vida &uacute;til m&iacute;nima (tg,min) y vida &uacute;til
contemplada en el proyecto para la estructura (tg). Por un lado, tg es el valor de vida
&uacute;til para el que se proyecta la estructura,
duraci&oacute;n que se conseguir&aacute; en base a una
adecuada selecci&oacute;n de los tipos estructurales y de los materiales de construcci&oacute;n,
dosificaciones y recubrimientos apropiados, ejecuci&oacute;n cuidadosa conforme al
proyecto, control de proyecto, ejecuci&oacute;n
y explotaci&oacute;n ajustados a las necesidades
que plantea dicha vida &uacute;til, y uso y mantenimiento apropiados, entre otros aspectos.
Por su parte, tg,min es la vida &uacute;til nominal establecida en la Tabla 5.1 del Art. 5 la EHE.
La Instrucci&oacute;n obliga a que la estructura se
proyecte para dicha vida &uacute;til m&iacute;nima, que
toma diferentes valores en funci&oacute;n del uso
que se vaya a hacer de dicha estructura.
Dicha obligatoriedad implica que el par&aacute;metro b = tg / tg,min nunca podr&aacute; ser menor
La introducci&oacute;n de un anejo sobre evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad en una Instrucci&oacute;n
de hormig&oacute;n estructural, por vez primera
en el &aacute;mbito internacional, es un peque&ntilde;o
pero importante paso que, combinado con
otros, podr&iacute;a permitir cimentar cambios importantes en el sub-sector de las estructuras
de hormig&oacute;n, y quiz&aacute; tambi&eacute;n en el propio sector de la construcci&oacute;n, que lleven
a un sector m&aacute;s sostenible y, en combinaci&oacute;n con otras fortalezas, mejor preparado
para afrontar los retos que le esperan en los
pr&oacute;ximos tiempos.
Como con toda normativa nueva, y m&aacute;s
en este caso, que supone la consideraci&oacute;n
no s&oacute;lo de aspectos t&eacute;cnicos sino tambi&eacute;n
sociales y de gesti&oacute;n, puede haber algunos problemas de interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n, que los autores consideran resueltos
con todo lo dicho en este art&iacute;culo. A&uacute;n
as&iacute;, calcular el ICES final de la estructura
es una tarea relativamente sencilla que no
debe suponer problemas importantes para
el director de obra, salvo los del mero seguimiento de la ejecuci&oacute;n de la estructura,
con objeto de registrar documentalmente
todo lo necesario para certificar dicho ICES
Sin embargo, para tener ciertas posibilidades de cumplir el objetivo de sostenibilidad
planteado se hace necesario realizar una tarea continua de gesti&oacute;n, a todo lo largo del
ciclo de vida del proyecto, realizando estimaciones peri&oacute;dicas del ICES que permitan
tener una idea clara, en cada momento, de
las posibilidades de cumplir dicho objetivo.
La incertidumbre que existe en momentos
tempranos del proyecto, incluso cuando ya
se ha realizado la contrataci&oacute;n y la obra ha
comenzado, supone diversos problemas y
dudas acerca de la mejor manera de realizar estimaciones del potencial ICES final. El
presente art&iacute;culo ha propuesto soluciones a
todo ello; los autores esperan y desean que
esto resulte de utilidad para el fomento de
la evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad de las estructuras de hormig&oacute;n y, en general, para el
dise&ntilde;o sostenible de las mismas.
En todo caso, queda mucho camino por
andar. Es necesario trabajar a fondo en el
campo de la evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad de las estructuras met&aacute;licas y de madera, as&iacute; como del resto de los sistemas
constructivos. El propio Anejo 13 de la EHE
es susceptible de posteriores desarrollos y
mejoras, como las que se proponen en las
referencias (3) y (14). Y es preciso afrontar
cuanto antes todos estos trabajos, para fortalecer la normativa y el sector, fomentando el proyecto sostenible de edificaciones y
otras instalaciones e infraestructuras.
Estos trabajos han tenido lugar en el marco
de dos proyectos financiados, respectivamente, por la Xunta de Galicia (proyecto
c&oacute;digo 08TMT011166PR), y el Ministerio
de Ciencia e Innovaci&oacute;n (proyecto c&oacute;digo
BIA2010-20789-C04-02).
Queremos agradecer tambi&eacute;n la amable
ayuda que han prestado diversas personas
de diferentes empresas e instituciones, y
especialmente al Prof. D. Antonio Aguado (Universidad Polit&eacute;cnica de Catalu&ntilde;a),
D. Lino Ameneiro (Ingefer; Universidad de
la Coru&ntilde;a), D.&ordf; Bel&eacute;n Gonz&aacute;lez Fonteboa
(Universidad de la Coru&ntilde;a), D. Alejandro
Josa (Universidad Polit&eacute;cnica de Catalu&ntilde;a),
D. Fernando Mart&iacute;nez Abella (Universidad
de la Coru&ntilde;a), D.&ordf; Isabel Mart&iacute;nez Lage
(Universidad de la Coru&ntilde;a), D. Santiago
&shy;Ort&iacute;z (PRECON; Grupo Molins) y D.&ordf; Cristina V&aacute;zquez (Universidad de la Coru&ntilde;a).
(1) Ministerio de la Presidencia. (2008, 22 de agosto). Real Decreto 1247/2008, de 18 de julio, por el que se aprueba la instrucci&oacute;n de hormig&oacute;n estructural (EHE-08). Bolet&iacute;n Oficial
del Estado, 203, pp. 35176-35178. Anejo 13 de la Instrucci&oacute;n, pp. 487-504.
(2) G&oacute;mez, D., del Ca&ntilde;o, A., de la Cruz, M.P., Purri&ntilde;os, R. (2010). Managing uncertainty in the sustainable design of concrete structures. Selected Proceedings of the XIV
International Congress on Project Engineering. pp. 101-113, Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de
Ingenier&iacute;a de Proyectos (AEIPRO) e International Project Management Association
(IPMA). Madrid.
(3) Aguado, A., del Ca&ntilde;o, A., de la Cruz, M.P., G&oacute;mez, D., Josa, A. (2012). Sustainability
assessment of concrete structures within the Spanish structural concrete code. ASCE
Journal of Construction Engineering and Management, 2(138): 268-276.
(4) G&oacute;mez, D., del Ca&ntilde;o, A., de la Cruz, M.P., Josa, A. Metodolog&iacute;a gen&eacute;rica para la evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad de sistemas constructivos. El m&eacute;todo MIVES. Sostenibilidad y construcci&oacute;n. Editor: A. Aguado. Asociaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica del Hormig&oacute;n
(ACHE). Cap. 18, pp. 385-411.
(5) G&oacute;mez, D., del Ca&ntilde;o, A., de la Cruz, M.P., Josa, A. Evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad en
estructuras de hormig&oacute;n y met&aacute;licas. La EHE y la EAE. Sostenibilidad y construcci&oacute;n.
Editor: A. Aguado. Asociaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica del Hormig&oacute;n (ACHE). Cap. 19, pp.
413-439.
(6) G&oacute;mez, D., del Ca&ntilde;o, A., de la Cruz, M.P. (2009). Sustainability assessment of concrete structures using the Spanish code EHE-2008. Reflections and recommendations.
Selected Proceedings of the XIII International Congress on Project Engineering. pp. 7583, Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ingenier&iacute;a de Proyectos (AEIPRO) e International Project
Management Association (IPMA). (Badajoz).
(7) GRIDP (Grupo de Ingenier&iacute;a y Direcci&oacute;n de Proyectos). (2011). Software para el c&aacute;lculo del ICES seg&uacute;n la EHE-08, y seg&uacute;n otros modelos similares, http://www.ii.udc.es/
GRIDP/castellano/software.html
(8) G&oacute;mez, D., de la Cruz, M.P., del Ca&ntilde;o, A., Arroyo, I. (2012). Herramienta de c&aacute;lculo
para la evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad de estructuras de hormig&oacute;n seg&uacute;n la instrucci&oacute;n
Espa&ntilde;ola EHE-08. Dyna, 2(87): 180-189.
(9) Ministerio de Fomento. (1999, 13 de enero). Real Decreto 2661/1998, de 11 de diciembre, por el que se aprueba la instrucci&oacute;n de hormig&oacute;n estructural (EHE). Bolet&iacute;n
Oficial del Estado, 11, pp. 1525-1526.
(10) Ministerio de Fomento. (2011, 1 de julio) Reconocimiento de Distintivos. http://www.
fomento.gob.es/MFOM/LANG_CASTELLANO/ORGANOS_COLEGIADOS/CPH/Distintivos/
(11) UNFCCC (Convenci&oacute;n sobre el Cambio Clim&aacute;tico de las Naciones Unidas). (2009, 14
de enero). Kyoto Protocol. Status of Ratification, http://unfccc.int/files/kyoto_protocol/
status_of_ratification/application/pdf/kp_ratification.pdf
(12) Ministerio de la Presidencia. (2008, 13 de febrero). Real Decreto 105/2008, de 1 de
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(13) Ministerio de Medio Ambiente. (2008, 26 de enero). Real Decreto Legislativo 1/2008,
de 11 de enero, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Evaluaci&oacute;n de
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(14) del Ca&ntilde;o, A.; de la Cruz, M.P. (2008). Bases y criterios para el establecimiento de un
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Hormig&oacute;n, 913, pp. 6-14.
INFORME DE VISITA TERRENO
HORMIGON HIDROTECNICO O HIDRAULICO

References: Real Decreto 
 Real Decreto

 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
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