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Timestamp: 2019-11-18 19:32:57+00:00

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Política y Derecho. En torno a Cataluña y a las autonomías - Hay Derecho
24 diciembre, 2012 /29 Comentarios/en Comunidades Autónomas, Crisis política e institucional, Derecho Constitucional /por Juan José González Fernández
Frente al desafío catalán, creo que deben distinguirse dos planos superpuestos pero distintos. Uno, jurídico. Otro, político.
En el plano jurídico-constitucional, cuando el Congreso de los Diputados reciba la petición formal de Cataluña para celebrar un referéndum consultivo de autodeterminación, los diputados rechazarán esa petición por mayoría absoluta.
A su vez, cada norma o resolución que adopten las autoridades catalanas con el objetivo puesto en la independencia será impugnado por el Gobierno ante Tribunal Constitucional y ello producirá la suspensión de la norma o del acto correspondiente, según dispone el artículo 161.2 de la Constitución. Todos queremos pensar que esto será así porque los miembros del gobierno han jurado guardar y hacer guardar la Constitución, y cabe pensar que defenderán al Estado en ese ámbito, incluso recurriendo al artículo 155.
Pero, ¿dónde queda la política en todo esto? ¿La política consiste en limitarse a cumplir lo que dice el artículo 161.2 de la Constitución? ¿Es la política una tarea de mera administración de lo que hay, o de liderar en todos los ámbitos, y no solo en el plano jurídico, un proyecto más ambicioso?
En este segundo ámbito, el político, buena parte de la ciudadanía está perpleja con la actitud de Rajoy ante las sucesivas intervenciones de Mas. Incluso muchos de los votantes del PP echan de menos una respuesta más rápida, un discurso más claro, más firme, más solemne. Algunos excusan al timorato Rajoy diciendo que ya ha hablado tal ministro o la vicepresidente, o que Rajoy hablará dentro de unos días, “cuando toque”. Pero eso no es suficiente.
Estamos en una democracia mediática, y la gente necesita oír a su Presidente, y que éste, con su sola presencia, con su sola palabra, transmita confianza y estabilidad al país. Esto es lo que Rajoy no entiende. Hay que hablar claro y responder con diligencia, con prontitud, porque eso infunde seguridad al conjunto de la ciudadanía sobre el hecho de que la situación está controlada.
Y es curioso que Rajoy no lo entienda porque, el pasado mes de julio, tuvimos un buen ejemplo del poder mediático de las palabras firmes, alentado por el propio Rajoy. Ante la crisis creciente del euro y la escalada de la prima de riesgo española, intervino el gobernador del BCE, Sr. Draghi. No adoptó ninguna decisión, pero advirtió solemnemente a los mercados de que haría “whatever it takes to save the euro”. Los problemas no se resolvieron con esa frase, pero tan solo pronunciar esas palabras hizo dispararse al alza a la bolsa y reducirse inmediatamente la prima de riesgo. Rajoy agradeció el gesto de Draghi. Y del mismo modo nosotros agradeceríamos que Rajoy hiciera algo parecido. Porque del mismo modo que la fuerza de Draghi no la tienen sus subordinados en el BCE, la fuerza del Presidente del Gobierno no la tiene la ministra portavoz.
Los gobernantes españoles, desde 1978, han renunciado a pronunciarse con claridad ante el problema del nacionalismo separatista. Y por eso éstos se han ido creciendo cada vez más. Lo vemos ahora nítidamente, pero el problema lleva arrastrándose décadas.
Toda realidad que se ignora prepara su venganza, decía Ortega. Y eso les ha pasado a nuestros políticos desde que, en 1978, la Constitución sacrificó la claridad en busca del consenso, desconstitucionalizando la estructura del Estado, en una maniobra que algunos calificaron ya entonces de “compromiso indecisión”. No quisieron (o no supieron) abordar el problema y lo pospusieron en el tiempo, dejando al albur de cualquier insensato su evolución. Ahora que ha llegado el insensato de Mas, parece una tragedia, pero podemos tomarlo también como una ventaja. Ya no cabe más indecisión, por fin el Estado tendrá que tomar medidas políticas, en vez de limitarse a administrar pasivamente la situación.
Yo no pongo en duda la buena voluntad de muchos de los políticos de la transición que alumbraron aquel compromiso por la indecisión que es el Título VIII de la Constitución. Mas una cosa es tener buena voluntad y otra, muy distinta, acertar. No debemos olvidar que en esos años hubo personas que advirtieron de todos estos peligros con análisis que el tiempo ha demostrado certeros. Y nadie les hizo caso. Julián Marías, por ejemplo, criticó la redacción del artículo 2 de la Constitución, señaló que los nacionalismos son, por esencia, insaciables y, en consecuencia, dio un consejo a nuestros gobernantes: “no hay que intentar contentar a quien nunca se va a dar por contento”.
El tiempo ha demostrado que la fórmula escogida entonces está agotada y necesita una revisión integral. Ahora bien, no sería justo pensar que la evolución del Estado Autonómico, Cataluña incluida, es culpa exclusiva de los nacionalistas. Por el contrario, en ella tienen una responsabilidad grave los sucesivos gobiernos de PSOE y PP, que, ni con mayorías absolutas en las Cortes, han estado a la altura. No olvidemos que ni González ni Aznar ni Zapatero ni Rajoy se han esforzado en estos treinta años por poner en práctica las recomendaciones del Informe Enterría de 1982 para que las Autonomías no tomaran la deriva que luego han tomado, y fueran viables a largo plazo. Y eso que ese Informe tuvo el aval del PSOE y de UCD, y algunos de sus integrantes fueron ministros de Administración Territorial por esos partidos. Estos días la prensa considera a la Sra. Cospedal poco menos que una heroína por poner en práctica en Castilla-La Mancha una recomendación de aquel Informe, la de que los diputados autonómicos no cobren sueldo. Una sola recomendación aplicada, y treinta años después.
Tampoco los sucesivos gobiernos de la nación han tenido el menor interés en modificar la legislación electoral para evitar que los nacionalistas tuvieran un peso desproporcionado en las Cortes Generales y condicionaran la política de todo el Estado. Ni han tenido interés en aprobar leyes de armonización para encauzar el desarrollo autonómico cuando éste iba a la deriva. Tampoco las autoridades del Estado han tenido interés por hacer que ciertas sentencias del Tribunal Supremo o del Constitucional se ejecutaran, sino que, ante la resistencia de los obligados a cumplirlas, han mirado para otro lado. Todas estas renuncias del Estado a defender el orden constitucional subyacen a lo que hoy está pasando.
La aprobación en 2006 del nuevo Estatuto de Cataluña por las Cortes Generales, con la mayoría decisiva del PSOE, demuestra otra vez que la culpa no ha sido solo de los independentistas catalanes. Pero tampoco el PP ha estado a la altura. No olvidemos que, desde 2006, en casi todas las autonomías donde gobernaba, propició la modificación de sus Estatutos, copiando en buena parte el esquema del Estatut catalán. Y qué decir de la responsabilidad del Tribunal Constitucional en toda esta deriva, con sentencias equívocas, argumentos ambiguos, traslación del reparto de cuotas partitocráticas en su composición al contenido material de las sentencias. Y no de sentencias menores, sino de sentencias que afectan de manera decisiva a la estructura misma del Estado.
24 diciembre, 2012 en 09:16
El lenguaje es instrumento crucial para construir el engaño, el mito y las emociones.
Transmitimos más verdad con el rostro limpio y de frente que con mil palabras en cuya plasmación escrita han intervenido factores que frecuentemente no controla nuestra mente.
Llevamos décadas construyendo falsedades en torno al problema nacionalista y hoy todos nosotros hemos adoptado su semántica.
Hasta tal punto que tras un estatuto votado por el 36% de los españoles empadronados en aquellas provincias (el primero lo fue por el 52% según nos lo recordaban hace unos días) el término “Cataluña” o “los catalanes” ha adquirido poder de pronombre verbal activo y adquiere la consideración de sujeto político hostil cuando no lo es a pesar de que el Estado -con mayúsculas- ha hecho mutis renunciando a serlo y hacer cumplir leyes y sostener derechos.
Tenemos por delante un calvario de años y nos lo hemos construido a golpe de cesión vergonzante, semántica falsa, discurso escapista y mucho tancredismo por parte de un estado (y por nosotros mismos) que desde 1990 ha sido gobernado por una mayoría clara sólo en cuatro años, cinco si cuento este de Rajoy y ya vemos que es más de lo mismo en todo.
La Generalitat lleva en rebeldía y obstruccionismo desde hace mucho. Hay bases legales para intervenir sobradas.
Se interviene y “No pasa nada” salvo que de repente la mayoría aplastante de ciudadanos comienza a ver que hay alguien al timón y no es el enemigo.
Blair por mucho menos cerró Stormont (¡Entre principios del 2002 y Mayo del 2007!).
Esta situación no será fácil de manejar pero se convertirá en venenosa y dañina si a través de la semántica trasladamos al subconsciente la idea de que actúan entes sacralizados y no personas concretas sobre las cuales debe caer la luz de los focos.
Por eso cuando leo “desafío catalán” en vez de “el desafío Mas-Pujol” a cuenta de los activos helvéticos (“Allendelmont”) me sobresalto un poquito antes de seguir leyendo el resto del excelente artículo que nos ha obsequiado el día gracias a Juan José González.
24 diciembre, 2012 en 09:51
Manu, tienes razón. Mea culpa. Las metonimias de la parte por el todo no son exactas en muchas ocasiones. La pena es que lo que hace Mas tenga el respaldo de la mayoría absoluta del parlamento catatán.
Y otro error del post. El Informe que UCD y PSOE encargaron para ver cómo debía articularse el desarrrollo de las Autonomías no es de 1982, sino de 1981. Mayo de 1981.
http://hayderecho.com/2012/05/31/el-estado-autonomico-en-el-31-aniversario-del-informe-de-la-comision-de-expertos-sobre-las-autonomias/
24 diciembre, 2012 en 11:07
Su post difícilmente pueda servir de base a una discusión seria sobre si y cómo las divisiones históricas de la población de España se pueden conciliar dentro del orden constitucional vigente. Como cualquier constitucionalista con buen conocimiento de otras experiencias le diría, la dinámica entre política y orden constitucional es mucho más compleja que las observaciones puntuales que usted hace en su post. Como ejemplo de lo que estoy hablando le recomiendo leer este artículo circulado días atrás sobre lo que ha estado ocurriendo en Bélgica
http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2187878
Para una discusión seria en un blog necesitamos unas pocas referencias básicas en que estemos de acuerdo que son un buen (ojalá excelente) punto de partida para esa discusión. Le sugiero que usted proponga esas referencias para el caso español, las analicemos con tranquilidad y luego las discutamos en este blog. Le recuerdo que si bien hoy una solución parece urgente, el problema ha estado sin una solución “buena“ por mil años, y por tanto no hay que impacientarse por las estupideces de los políticos en los meses pasados y en los meses que vendrán. La impaciencia dejémosla para el fútbol. Y los insultos y las acusaciones que no han sido probadas también.
24 diciembre, 2012 en 13:02
Recién leí este artículo
http://online.wsj.com/article/SB10001424127887323297104578174932950587010.html?mod=WSJ_Opinion_LEADTop
que me recordó otras dos posiciones que difícilmente puedan acomodarse bien dentro del orden constitucional español. La primera es el “nacionalismo español“, esto es, la insistencia de que España es un estado nación cuya integridad está más allá de todo cuestionamiento y a cuyo servicio todas las minorías deben sacrificar parte importante de sus derechos y demás intereses. La otra es el “sueño europeo“, esto es, la insistencia de los pro-UE en que ciertos valores universales justifican un Estado europeo, abandonando toda pretensión de implementar el principio de subsidiaridad que salvó al Tratado de Maastrich.
24 diciembre, 2012 en 12:30
“Sera parsimonia in fundo est”. O sea, cuando se ha llegado al fondo del vaso, es tarde para proponer la moderación en el consumo.
Hoy estamos apurando las heces, lo peor del estado de las autonomías; “non enim tantum minimum in imo sed pessimum remanet.”
-Permitir la secesión de quienes la quieran. Cataluña es un cáncer y lo mejor es extirparlo. Esta es la tesis,por ejemplo, de Federico, Si PPSOE transigieren, no habrá problema.
-Aplicar el artículo 155. ¿Alguien será osado?
-La refundación de un estado confederal: Galeusca+resto de España. Es la más razonable, pero me temo que nadie la querrá.
Es mi parecer, que someto a cualquier otro mejor fundado en la historia y la realidad.
24 diciembre, 2012 en 14:39
Seamos osados. Funciona.
Básicamente lo que usted propone, apreciado Cvm Privliegio, es que el Estado continúe ejecutando el Seppuku ( http://www.youtube.com/watch?v=SVE7aqrva0g ) y entregue el poder a unas 350 –unas 10 por país– entidades europeas.
Estos entes podrán ofrecer sus servicios de control ciudadano en mejores condiciones a ese minúsculo porcentaje de la población que controla el proceso globalizador.
Para esa gente es evidente que el concepto de estado moderno es insatisfactorio porque representa un competidor herido, doliente, pero aún capaz de dar coces funestas en la actual coyuntura.
Y esta coyuntura resulta crítica porque es el momento en el cual cientos de millones de ciudadanos viven en sus propias carnes el declive y el coste personal del sistema globalizador.
Y, naturalmente, no hacen más que preguntarse ¿por qué?
Terminarán dándose cuenta de por qué y se van a enfadar.
Para sustituir a estos estados, –agonizantes pero aún vivos–, se vienen ofreciendo nuevas versiones identitarias de la sociedad feudal con leyes fascistas sobre las cuales corren los medios un tupido velo en una deliciosa exhibición de disonancia cognitiva.
Este asunto es poliédrico.
Quien más lo estudió fue la URSS y Stalin escribió toda una biblioteca sobre él.
Desde entonces muchos otros han arrojado luz (Kedouri, Gellner, Fromm, entre otros) y en España, donde lo hemos sufrido como nadie en la historia reciente, se ha escrito mucho y bien.
Debiéramos haber leído a Juaristi, Aulestia, Tamayo Ayestarán, etc
Por lo menos nosotros, los “heterodoxos identitarios”, los nativos de verdad (manda “leches” que vengan ahora los alanos a contarnos cómo era esto).
Los nativos de Hispania vamos sobrados siendo solamente ciudadanos libres, sin ronzal, sin vernos obligados a endosarnos sus falsas neo-identidades ni reconvertirnos en “pueblo”.
En pleno siglo XXI, dejar que te llamen “pueblo” mientras te miran sonrientes desde las cumbres helvéticas al amor del “raclette du Valais” es dejar que se rían hasta de tus muertos. Hasta ahí podíamos llegar.
El artículo parte de unos apriorismos que son precisamente lo que se pone en cuestión desde el secesionismo catalán. El autor aboga de una forma u otra por la mano dura y la confrontación, en eso cumple el manual del buen nacionalista (español o catalán que más da), basado en el nosotros y ellos. Considera que los políticos españoles (PPSOE) no han sabido embridar a los otros y han perdido la batalla permitiendo su crecimiento primero y su envalentonamiento después. Ningún análisis de las causas sobre una corriente de pensamiento que tiene la suficiente entidad como para generar esta situación. Intuyo que la respuesta será aplicar la legalidad, realizar una reforma que permita retomar la situación desde una recentralización para conseguir un estado más homogéneo. Creo, y me puedo equivocar, que opina que los nacionalismos periféricos son disgregadores y van contra lo más sagrado (axiomático para el autor) y nuestros políticos son unos blandengues que les falta mano dura. Pero con eso no se acabarán los problemas, aunque se puedan reprimir.
24 diciembre, 2012 en 16:07
Ni cuando alude a mi supuesto nacionalismo español ni a mis aspiraciones recentralizadoras me doy por aludido. ¿Quién le dice a usted que yo sea recentralizador o nacionalista y no partidario de un estado federal, es decir, descentralizado, pero con una delimitacion de competencias más clara que la actual?
El objeto de este post es otro.
Hoy, en el diario EL MUNDO, tenemos titular de portada :”sería bueno que Gobierno y PSOE fijaran una postura común sobre Cataluña”. Rajoy dixit.
Claro, eso dicho por el Presidente del Gobierno suena raro, incluso a sarcasmo. Porque es a él a quien corresponde aunar voluntades y liderar la consecución de esa postura común. Y tanto si lo consigue como si no, es a él a quien compete la responsabilidad de gobernar y de dirigirse al país en cada momento para explicarle con claridad qué está pasando, aquí y ahora, y -sobre todo- que va a hacer él.
Esto es así porque la Consitución le impone a él, como Presidente del Gobierno, la obligación de “DIRIGIR la política interior y exterior” (art. 97). Y tiene que hacerlo tanto si hay postura común con el PSOE, como si no la hay, porque en democracia se gobierna con el juego de las mayorías, no de las unanimidades. Ya se ocuparán las urnas de revalidar o no quién gobierna en la siguiente legislatura.
Es decir, que Rajoy no es un espectador, sino el actor principalísimo de este teatro que es la política española. Y no puede escurrir el bulto por miedo a que le llamen (con razón o sin ella, eso es irrelevante) “nacionalista español” ni pretender que le saquen las castañas del fuego ni el PSOE ni sus subordinados, los ministros Margallo o Gallardón o Soraya.
Y gobernar y liderar un país es mucho más que pedirle a los servicios jurídicos del Estado que estén despiertos para impugnar cualquier norma o acto de cualquier CCAA que vulnere la Constitución.
Mientras el actual ordenamiento constitucional no se cambie, todos, Rajoy, pero también Mas y Junquera, están obligados a cumplirlo. No sé si este último aspecto lo tiene usted claro.
No me extiendo más que luego los editores se quejan de los comentarios ilegibles.
Ilusorio sería pretender analizar en un simple post la cuestión histórica de Cataluña. No va por ahí mi post.
24 diciembre, 2012 en 18:33
Totalmente de acuerdo con el autor del post. Hace falta, además de Derecho, política y de la buena, y la actitud del Presidente del Gobierno es la de siempre, a ver si alguien le saca las castañas del fuego, sea el SJE, la UE, los mercados o los Tribunales de Justicia. Si no se ve con capacidad suficiente para afrontar una ruptura del pacto constitucional (que es de lo que estamos hablando) sería mejor convocar elecciones generales. A Cortes constituyentes, que por lo menos vaya en el programa la reforma de la Constitución por las buenas, y no por la vía de los hechos. ¿Qué no toca o da miedo? Pues es que la realidad da miedo, y requiere políticos de verdad y de altura..
24 diciembre, 2012 en 18:34
@ManuOquendo,
Lo importante en este asunto no es lo que yo pienso o deseo; ni tan siquiera es importante lo que _son_ las cosas. Lo único que importa es cómo las _sienten_ los habitantes de Cataluña y, sobre todo, sus élites.
Y si una persona tan, tan, inteligente como Mas Colell es secesionista, y si personas que han hecho de la racionalidad su oficio como Pol Antras o Jordi Galí son, en contra de ella, ilusionadamente secesionistas, y si quienes no son secesionistas -desde los grandes empresarios a los parados de Santako- callan avergonzados porque no tienen otra ilusión que oponer, y si los restoespañoles nos limitamos a afirmar amenazantes que se hará cumplir la ley (amenaza que todos intuimos vana; nadie cree seriamente que otros Black and Tans patrullarán por el Gironés)… ¿qué solución cree usted que hay?
Feliz Navidad, Bon Nadal, y hasta el año que viene.
24 diciembre, 2012 en 19:34
Hombre, Cvm Privilegio, en primer lugar, Bon Nadal.
Me deja usted de piedra cuando usa como argumento la acerada inteligencia de Mas Colell, Pol Antrás o Jordi Gali. Me doy por apabullado.
Se le han quedado otros en el tintero, como Niño-Becerra o Ángel de la Fuente. Que yo sepa no le van a la zaga a ninguno de los citados. Al contrario.
Si tres profesores encuadrados en la docencia de la ortodoxia económica se sienten secesionistas, algo debe tener la cosa. Aceptado
En términos Religiosos los tres formarían parte, como acólitos ecónomos, de nuestra Conferencia Episcopal. Llena de ortodoxos geniales e ingeniosos obispos.
Francamente, me deja usted desolé.
Especialmente por el amargo y certero recordatorio del silencio del discrepante así como la evidente tristeza de las opciones alternativas. ¡Qué razón tiene!
De todas formas permítame argüir que la escuela económica en la que se encuadran los tres anteriores profesores –devenidos apóstoles de la taifa y de la globalidad al tiempo– (desde el Alfa al Omega) todavía no ha tenido la ocurrencia torera de salir a la palestra a explicar en voz alta cómo se han ido tejiendo las leyes que generan burbujas. Aquí y allá, “allendelmont”. Y ya hace más de cinco años del petardazo inicial.
Ni nos explican de dónde van a salir los trabajos que el “paradigma” destroza. Ominoso silencio.
Ellos mismos se reconocen fontaneros más que arquitectos.
Gentes cuyo “tool-box” sirve al poder para reparaciones urgentes de burbujas ilusorias. En silencio y sin rechistar. Como buenos fontaneros.
He de darle la razón: En la actual situación lo inteligente de verdad es hacer lo que ellos han hecho: Acercarse al poder más plausible y buscarse un sustento seguro para el invierno que viene. Siempre nos quedará la Meca.
Al final la inteligencia es eso: Capacidad de Sobrevivir en condiciones óptimas para el pool de genes.
Pero no olvidemos que mientras unos aspiran al cardenalato los que llegan a los altares son otros.
Es cuestión de elegir. Y en esto cuenta la inteligencia, por supuesto.
Pero también los valores, “prioridades”, y estos son mucho menos relativos de lo que la Ortodoxia proclama.
En fin, apreciado contertulio, Bon Nadal eta urte berri on. De corazón.
25 diciembre, 2012 en 10:29
La Constitución que tenemos es para construir un estado, no es para un estado consolidado. Mientras tenga abierto un catálogo de transferencias posibles en el capítulo octavo, y un art. 150.2 que permite cualquier transferencia de competencias del estado en cualquier momento, no acabaremos jamás de transformar el estado, creando inseguridad y provocando conflictos gratuitos.
Necesitamos una nueva Constitución para un estado consolidado, que acabe con esta constante negociación de apoyo a presupuestos a cambio de competencias, que cierre el capítulo “creacionista” y nos permita crecer y convertirnos en potencia mundial sin distracciones estúpidas como ha sido hasta ahora. De la misma forma, es probable que con un estado consolidado y refrendado así en la Constitución, la casta se preocupe de legislar por el bienestar ciudadano más que por entregar y/o asumir más y más competencias sin mayor sentido ni finalidad que aprovechar la dotación presupuestaria de cada competencia para ser usada en las autonomías para fines propios, diferentes a los que se presupuestaron originalmente.
Dicho de otra forma, necesitamos una Constitución digna de un estado maduro y consolidado, y no este catálogo abierto que solamente crea conflictos y problemas.
25 diciembre, 2012 en 19:06
A finales de los 80 se adopta en algunas universidades españolas un libro titulado “Historia intelectual Europea desde 1789”. Su autor fue Roland Stromberg (1916-2004) y la obra, que yo sepa, era estándar en universidades inglesas y en USA.
En la actualidad es muy difícil encontrarla y como libro usado es raro y ya de alto precio, por encima de los 50 euros. Está en casa por haber sido bibliografía del doctorado que mi esposa culminó hace ahora un par de años.
Traigo el título a colación porque prestamos poca atención a la historia y muy poca o casi ninguna a la historia de las ideas. Hay excepciones, como Rodrigo Tena y otros colaboradores, pero en general no es un asunto popular ni se fomenta su estudio y comprensión en colegios y universidades.
De hecho la desaparición de este texto sin substituto es algo de lo más curioso.
Como si falto de campo de actuación nuestro sistema académico tuviese la necesidad del olvido estructurado para volver a investigar lo olvidado. Reinventamos mucho la rueda.
El “Stromberg” trae un breve capítulo sobre el nacionalismo (pgs. 260-265) que aparece cargado de ideas que en si mismas explicarían por qué algunos sistemas culturales en esta hora han optado por olvidar al autor y a su obra. Es evidente que en muchas partes de España lo han conseguido.
El poder presupuestario evita aquellas obras y campos de investigación que no le convienen. Incluso cuando, como es el caso, se detiene el autor en 1914.
Es probable que varios de los editores, colaboradores, lectores y comentaristas del blog tengan el libro en casa. Son sólo cinco páginas muy oportunas, imprescindibles realmente, para iniciar una panorámica del sentimiento nacional y del uso que el poder hace de las emociones.
26 diciembre, 2012 en 10:13
Ya se ha dicho otras veces, pero dejemos la cuestión emocional y volvamos a un análisis lo más eficaz posible de la cuestión. Dos consideraciones, una de tipo jurídico y otra económica:
1. Jurídicas: lo que tiene que hacer el Gobierno de la “nación” (sí, esa cosa que al parecer ahora no existe pero que es la más antigua de Europa, al menos de su tamaño), es proponerr una ley de referéndum en las Cortes Generales (ya hace meses que esta idea la propuso F. Rubio LLorente) estableciendo, no en plan infantiloide tipo Mas, de si quieres más a papá o a mamá, las características que debe respetar una consulta de este tipo: debe plantearse la pregunta de forma clara, fijando porcentajes mínimos de participación y votos favorables para considerarla aprobada (a fin de cuentas detrás de la cuestión se encuentra la consecuencia nada baladí de la expusión de familias enteras de su región-país, cuestión de la que nadie habla), así como la necesidad de convocar una comisión que fije qué condiciones se derivan de la aprobación de la consulta. En un país ajeno a ninguna auto-crítica y a cualquier ejercicio de la responsabilidad hablar de condiciones suena a rancio, pero no podemos permitir que eternos adolescentes consentidos dominen el discurso político. Y luego, ¡a votar!
¿Pero en qué cabeza cabe meter en la cárcel a Mas por convocar una consulta popular? Pero si es lo que está deseando, pasar como mártir y ocupar esposado todas las portadas de los periódicos internacionales. Pero ¿es que nadie ve la jugada en La Moncloa? Tal vez de este juego tan antiguo no informe El Marca….
2. En términos económicos, la cuestión empieza a ser preocupante, Cataluña sigue siendo la Comunidad más endeudada de España, es decir que la prima que pagamos todos es más alta porque España tiene que respaldar la deuda “basura” de Cataluña. Y lo va a seguri siendo todavía más si toda su polítca económica para por echar a las empresas de su territorio (la independencia es lo que más necesitan como marco seguro para invertir) y luego las castiga con impuestos ridículos (como a la Coca-Cola), más infanitilismo en la política catalana.
Lo del impuesto a los depósitos es todavía más grave, pues al ser la entidades bancarias las mismas que operan en el resto del territorio español es fácil suponer que tenga efectos en el coste del servicio en otras zonas de España. Es decir, crear impuestos en Cataluña, como el aleteo de una mariposa, puede incidir en las economías domésticas de andaluces, extremeños o madrilleños, cuando se hace sobre un bien (el dinero) y unos sujetos (bancos) que por esencia se mueven en todo el territorio. Es decir, que toda esta deriva independentista está saliendo muy cara para todos los ciudadanos españoles, y todavía no se ha llegado al pacto fiscal. ¿ALguien quiere despertar del sueño de morfeo?
26 diciembre, 2012 en 15:51
La actual constitución, tan defectuosa, imprecisa e ingenua en otras cuestiones, parece haber establecido correctamente lo que otras constituciones no tienen: El procedimiento de secesión.
El que todo el colectivo español deba de ser consultado es algo que molesta sobremanera a una minoría pero es indudable que “Todos los Ciudadanos” resultan gravemente afectados y por tanto todos deben “decidir”.
Es más, no se entiende cómo no podrían ser consultados y seguir llamando a “esto” una democracia.
Es tan elemental que no va a servir el Raca-Raca ni la sordera de los muñidores del roto.
Esto no es un caso de Descolonización ni una Estafa a los Indígenas como Quebec (efectivamente, estafa, porque se quedan con el territorio indígena por las bravas, unos parvenus literales. Es decir, unos recién llegados que dicen lo de la Diva Belén Esteban, “me lo quedo”)
El caso es que Mas- Pujol han conseguido despertar del tedio a mucha gente que se siente indignada de la forma cómo, por proteger el botín de su estructurada rapiña de décadas, se dedican a montar una Kaleborroka Institucional con fines privados y daño grava a la ciudadanía.
Aparte de que el declive de Cataluña es fruto de la estrategia nacionalista que ha conseguido en 30 años pasar de un líderazgo indiscutible –económico y cultural– a una mediocridad o peor en muchísimos aspectos. La deuda de todos nosotros con la industria editorial catalana , hoy casi destruida, es enorme.
Los que crecimos conociendo bien el terreno no podemos hacernos a la idea de que el fracaso escolar de Cataluña esté al nivel de Andalucía.
Esto es un crimen, también en Andalucía.
Y están zafándodse de ello porque en el fondo hay gobernantes tan sectarios y corruptos que bien parecen unos matones que vigilan amenazantes hasta los nens de las guarderías.
26 diciembre, 2012 en 22:39
Alberto, me parecen interesantes algunas de las cosas que expones.
Tu conoces mejor que yo a Rubio porque lo has tenido de Presidente 8 años. Una persona de grandisimo prestigio intelectual que además estuvo como letrado mayor del Congreso cuando se redactó la CE. Lo que me sorprende en una persona así es que su simpatía hacia ZP, no sé si por el nombramiento como Pte del Consejo, le llevará en más de una ocasión a secundar las ocurrencias de áquel sobre temas tan esenciales como este de las naciones, nacionalidades y autonomías. A mí eso me pone los pelos de punta porque significa que uno debe, a veces, estar prevenido contra gente tan solvente cuando le debe el puesto a alguien.
La responsabilidad de estas personas -hay más casos parecidos- no es menor porque desde su prestigio han inducido a no poca confusión.
26 diciembre, 2012 en 22:59
Yo sinceramente creo que la Constitución ya ha cumplido (o no, según se mire) el papel histórico que tocaba después del franquismo y que ahora sí que toca (por mucho que el Presidente del Gobierno diga lo contrario) una reforma en profundidad, un nuevo pacto constitucional o como lo queramos llamar. NO hay que alarmarse, las constituciones se modifican o formalmente o por los hechos o por la jurisprudencia porque deben de acomodarse a los tiempos. El problema en realidad es la falta de políticos de talento que sean capaces de reunirse con unos cuantos expertos y diseñar un nuevo sistema de convivencia para todos, incluso con cláusula de salida para los que no quieran, pero eso sí, con las reglas muy claritas.
Por cierto, Manu, gracias por las recomendaciones de tantas buenas lecturas, lástima que no me de la vida con tanto escribir..:-)
26 diciembre, 2012 en 23:04
Totalmente de acuerdo con Elisa, como siempre. Y otra cosa grave: que hay políticos de talento dentro del PP y del PSOE que no se atreven a hablar y permanecen calladitos por miedo a perder sus prebendas partiroctaricas y su posición de comodidad aunque en privado piensan igual que Elisa. Qué pena!!
26 diciembre, 2012 en 23:20
Jefferson hablaba de la caducidad de las Constituciones a los 19 años
Y Thomas Macaulay ya nos advertía de los peligros del inmovilismo institucional
The great cause of revolutions is this, that while nations move onward, constitutions stand still
Speech on Parliamentary Reform. 1831.
26 diciembre, 2012 en 23:46
Bueno, Penny, menudo nivel de citas.. pues más a mi favor, porque la nuestra ya tiene muchos más años, 35, toda una vieja. Y sí, JJ, supongo que tienes razón en lo de los políticos, pues todavía peor porque realmente la responsabilidad es básicamente suya y si la dejan de ejercer por mera comodidad o por perder su puestecito o su puestazo en el establishment me parece un fracaso y una cobardía tremendas para alguien con vocación política de verdad (no confundir con intención de medrar en política, que esto es otra cosa muy poco vocacional).
27 diciembre, 2012 en 09:05
El problema no es tanto lo que leamos o dejemos de leer. A fin de cuentas somos una de las colas de la curva de Gauss. Un “very thin tail” que diría un economista moderno.
Tiene razón María cuando se desvincula de la ortografía con el truco del almendruco. En el siglo XVIII Muchas autoras de novelas usaban dicha técnica en sus prólogos: “Como soy tan poquita cosa y la vida ha sido tan injusta conmigo espero que el amable y docto lector me comprenda y perdone mi osadía, fruto de la más pura inocencia”.
Pero esto de la difusión del conocimiento no es un problema de precio y tiempo. Con parte del consumo de cañas o de tabaco de un ciudadano medio se construye una muy decente biblioteca en diez o quince años que es lo que lleva leerla poco a poco antes de dormir.
El problema es, por un lado, el número de libros que de forma “distraída” han dejado de estar a la vista del público. Los problemas que hoy vivimos ya han pasado antes pero ni lo recordamos ni nos lo han enseñado.
Y por otro lado está el sesgo educativo que proscribe determinadas formas de expresar la realidad. Tanto en contenidos como en programas de investigación. Ambos, en lo esencial, son al dictado.
En general los autores que “exponen” el sistema están controlados y no suponen un riesgo.
Bien porque su obra es cosa de “very thin tails”, bien porque dejan de editarse rápidamente “por falta de demanda” en un círculo vicioso.
Y no me refiero a autores “marxistas”– que hace mucho tiempo son parte no menor del sistema– sino a otros que sin serlo resultan incómodos e inconvenientes.
De momento los blogs son una pequeña rendija. Muy pequeña e insuficiente. Veremos.
Ayer hablábamos de un libro de texto universitario de los primeros años de Políticas, Ciencias de la Información, Sociología, Filología, Historia, Filosofía, etc. El “Stromberg”. Un libro introductorio para capas extensas de la población.
Uno de sus capítulos habla durante unas cinco o seis páginas del nacimiento y la naturaleza del nacionalismo durante el XIX.
El autor hace un alarde de síntesis sin meterse en jardines ofreciendo la versión más neutra para un segmento importante de universitarios.
Pues el texto molesta porque ofrece a los alumnos una visión concreta, –no mítica ni sacralizada–, del origen de esta ideología política (y de otros temas políticamente importantes).
Y entonces desaparece sin ruido.
El sistema ejerce una sofisticada forma de censura y ciertas ideologías se aferran al campo de la educación como elemento de dominio social. El nacionalismo es una de ellas.
27 diciembre, 2012 en 12:52
Dado que Manu Oqueno nos recomienda muchos títulos que están descatalogados me atrevería a pedirle un “pequeño” esfuerzo: Escanéelos, cree un pdf y cuélguelos en cualquiera de los lugares disponibles al efecto, cree un biTorrent o compártalo a través de cualquier programa p2p.
Los usuarios de libros electrónicos podrán leerlos cómodamente.
Gracias por antiicpado.
Terror me da, Ennecerus, tras haber leído que los de Orden Público han intervenido el blog con personal adicto y cejijunto.
Me entretuve anoche releyendo la ley hasta que caí en la cuenta de lo del ánimo de lucro. Luego se preguntan que por qué la gente es cada vez menos innovadora. Porque hay mucho gobernante que vive de poner puertas al campo.
Buena inocentada porque todos sabemos que la red se guarda bit a bit (incluyendo voz digitalizada) en diferentes lugares físicos y vaporosos.
Hay una psicosis colectiva de que esto de las tertulias públicas en abierto es algo que el estado tiene el derecho y la obligación de controlar.
Es bueno ver qué leen los editores y articulistas así como las citas de los comentarios y por eso traigo las que puedo.
En los últimos años he comenzado a caer en la cuenta de cómo se va gestionando y conduciendo el olvido social y de vez en cuando se me escapa un lamento.
Todo lo citado está físicamente en las librerías familiares y es, en general, conseguible (Iberlibro es muy bueno y también ayuda Amazon).
Pero, tienes razón, hay autores sobre los que convendría hacer algo aunque algunos de ellos todavía no son del “dominio público”. Seguramente la parte hundida del Iceberg es mayor de lo que creemos.
27 diciembre, 2012 en 13:53
En torno a las autonomías, quisiera hablar más de derecho que de política. Me refiero al concepto jurídico de “derecho de autodeterminación”. Ya sé que no está positivizado en la Constitución, pero es una construcción jurídica procedente del Derecho internacional que se invoca a menudo en el debate político, y algo debiéramos decir los juristas sobre él, es decir, sobre su uso o mal uso en ese debate. El derecho de autodeterminación sirvió para la oleada descolonizadora posterior a la II Guerra Mundial. Titular del derecho es la colonia, que puede decidir a su amparo si desea o no independizarse de la metrópoli. Es un derecho de ejercicio rigurosamente unilateral, es decir, que la metrópoli no es consultada en la decisión, sino que debe aceptar pura y simplemente la decisión que tome la colonia. Va de suyo que Cataluña no es una colonia de España, con lo cual el debate -jurídico- estaría zanjado. Sin embargo, la descolonización posterior a 1945 ya sucedió, pero después de la caída del Muro de Berlín las fronteras europeas se han modificado mucho, y no al amparo del derecho de autodeterminación. Mi opinión es que existe un déficit jurídico de una doctrina clara que determine a efectos internacionales quién es el sujeto de la decisión de permanecer o retirarse de una nación preexistente. Pudiera serlo la nación en su conjunto, o sólo el territorio que duda entre permanecer o no, o toda la comunidad internacional. Para muestra del debate, el caso de Kosovo, donde España quedó en minoría frente al resto de nuestros socios internacionales. El anunciado referéndum escocés ¿es ejercicio del derecho de autodeterminación? Francamente, no lo parece. Tampoco la facultad de cualquier Estado de retirarse unilateralmente de la Unión Europea si así lo desea (TUE, art. 50) Conviven en el debate argumentos de muy distinta naturaleza jurídica, unos historicistas (p.e. Serbia ya fue un reino independiente), otros políticos (p.e. la escisión de Checoslovaquia fue pacífica y democrática). El derecho de autodeterminación era un concepto jurídico preciso y generalmente aceptado. La situación -jurídica- actual, no lo es tanto.
Estimado Luis, permítame algunos comentarios dado que el suyo coincide en algunas cosas con el de Francesc Carreras en el Mundo de ayer.
En lo que a España se refiere no parece existir duda jurídica en cuanto a cómo y en qué condiciones se puede proceder a la secesión.
Están claros el cuerpo electoral, el fondo, y el proceso, la forma.
Ambos fueron aprobados por el 90% afirmativo de los votos de las provincias en cuestión. A millas del vigente estatuto. ¿Qué más legitimidad se puede pedir?
Por otra parte Escocia está reconocida como entidad humana con cierta continuidad étnica y lingüística desde hace unos 6000 años y la entidad “Reino de Escocia” data del siglo IX y se cimenta progresivamente hasta el XIII.
Este no es el caso de la vieja provincia romana de Tarraco (según la división provincial del siglo II).
Aquí habría en todo caso un “derecho de conquista” tras el exterminio de la población nativa en el año 409DC por los invasores.
Hablando con propiedad histórica los “colonizados” y esquilmados fueron el resto de los Hispanos. No “los invasores” que hoy se visten de víctimas coloniales en un delirio de trilero.
Para completar las diferencias, UK carece de Constitución como sabe.
Todo el poder reside en los “actos del Parlamento” y pueden hacer lo que les apetezca porque ese es todo su “contrato social”. Hasta la Batalla de Flodden Field en 1513 fue una invasión escocesa de tierras inglesas.
No se puede ignorar que fue un Rey escocés (James VI) el primero en unir formalmente los reinos de las islas. Había Reinos Pre-existentes y deciden unirse finalmente en 1707 que es la Union que perdura hasta hoy. Para entonces España ya era vieja de siglos e Hispania tenía miles de años.
Ni la sangrienta historia de aquellas tierras profundamente desunidas durante sus primeros mil años, ni el hecho de que fueron los vikingos los que con sus invasiones fueron consolidando las uniones de los diferentes reinos escoceses hasta Northumbria o las guerras de religión o el reconocimiento gracioso –sin mediar violencia– por los nobles escoceses de que Escocia era tributaria feudal del rey de Inglaterra desde 1237.
En todo caso “la ejemplaridad jurídica” sería la española y para validarlo basta repasar la historia, por ejemplo de UK. Si se repasa en la Wiki recomiendo usar la versión inglesa cuya semántica es más precisa como puede comprobarse en muchos párrafos.
Los españoles quizás deberíamos tener un poco más de amor propio y respeto por nosotros mismos y por la verdad histórica.
No todo lo hacemos mal como a veces parecemos regodearnos en decir.
Lo que hemos hecho viene desde muy lejos y quizás deberíamos leer en detalle lo que está revelando El Mundo y que resulta ser el leitmotiv de todo el cirio. Ayer, por ejemplo, tres o cuatro artículos bien interesantes incluyendo uno a favor de la consulta por Francesc Carreras que le cito al principio.
27 diciembre, 2012 en 17:35
Sr. Manu Oquendo.
Lo de leer antes de dormir está muy bien para las personas que pueden ir a dormir con la tripa llena y ñla de sus hijos, no pida a una persona que no puede cenar ni dar de cenar a sus hijos que lea, primero se han de satisfacer las necesidades más básicas y el actual gobierno está más libre para sus tropelias si las personas no pueden cenar, porqué de esta manera tampoco podrán leer, ¿ de que le sirve la básicas la libertad a un estómago vacio?
Creo que la mayoria de los que escriben aquí, afortunadamente para ellos, no han visto llorar de hambre a sus hijos, le aseguro que es imposible ponerse a leer después de verlos.
Tal vez el truco del almendruco sirviera para las escritoras del siglo XVIII, pero para la madres españolas del siglo XXI no sirve, se lo digo yo.
¿Cree usted, estimada María que privarle de libertad le dará de comer?
La experiencia empírica demuestra de forma indiscutible y sin una sola excepción lo contrario: La ausencia de libertad provoca hambre, la libertad acaba con el hambre. De paso la ausencia de libertad acaba con la dignidad humana, que sólo es posible si se respeta la libertad de la persona.
28 diciembre, 2012 en 09:10
Los que tienen hambre no tienen libertad para ir al Congreso a pedir pan porqué la policia no les deja, ni pueden acercarse a la Asamblea de Madrid, etc, etc, etc.
Pero como dice el refrán, si no hay pan para el pobre no hay paz para el rico.
Y le vuelvo a repetir, no se puede leer si se tienen el estómago vacio, y si no se lee no se puede alcanzar la libertad, porqué ya se sabe que la lectura perjudica gravemente la ignorancia, és por eso que a este gobierno ( y a otros) no les gusta que sus ciudadanos lean, para que continuen siendo ignorantes .
Si tengo hambre no tengo libertad para elegir,.
¿Quiénes son los enemigos de lo público? ¡Felicidades!

References: resolución 
 artículo 161
 artículo 155
 artículo 161
 artículo 2
 artículo 155