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Timestamp: 2020-05-29 14:45:27+00:00

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Tema 8. Resolución de conflictos - Conferencia Episcopal Española
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⇒ SESIÓN 1: ¿Felices para siempre?
4.1. ¿Felices para siempre? Mitos del matrimonio
4.2. Amor = Comunión, no es fusión
4.3. Aceptar que fallamos
⇒ SESIÓN 2: Los encuentros y conflictos
4.Exposición del tema (15 min.)
4.1. Todas las personas tenemos conflictos
4.2. El contenido de los conflictos
4.3 Frecuencia e intensidad
⇒ SESIÓN 3: Resolución de conflictos
3.Dinámica (20 min.). Trabajar las actitudes de reconciliación
4.1. Resolución de conflictos
a.Tener en cuenta el dónde y cuándo resolver los problemas
b. Actitud
c. Fases de una sesión de resolución de conflictos
d. Algunos consejos que nos pueden ayudar
4.2. Perdón
El camino del noviazgo incluye aprender a formar un hogar cristiano y para ello es básico descubrir que el otro no es perfecto, que tendremos nuestros momentos de conflictos, pero como dice F. Vidal en su libro El Reloj de las Familias: “Una pareja no se conoce hasta que fracasa junta y lo supera”.⌊1⌋
El Objetivo de este tema es comprender que en el matrimonio hay que acoger las diferencias del otro y permitirle ser diferente. Nos casamos para, entre otras cosas, compartir el día a día; para poner “nuestros talentos” al servicio del otro y de la “empresa” común que es la familia; para apoyarnos, respetarnos, acogernos mutuamente y amarnos; para ayudarnos a crecer y a ser mejores personas; para reírnos juntos y llorar cuando sea necesario; para dialogar y debatir los distintos puntos de vista, pero también para llegar a acuerdos y vivir en un proyecto compartido.
También pretendemos ofrecer reflexiones y herramientas para abordar las diferencias, desavenencias y conflictos que surgen en el seno de una pareja durante su noviazgo. En lo malo, en las dificultades, es cuando nuestro amor y nuestra confianza se ponen a prueba. Sin embargo, por nuestra calidad de creyentes nos sentimos acompañados y sostenidos por Dios, y precisamente por ello salimos fortalecidos.
⇒ En la primera sesión veremos que cuando nos casamos tenemos la expectativa de ser “felices para siempre”, pero con el paso del tiempo y la convivencia puede haber decepciones dentro de la pareja.
⇒ En la segunda sesión veremos cómo y por qué discutimos las parejas.
⇒ Y ya en la tercera sesión nos centraremos en cómo resolver los conflictos y veremos algunas herramientas para superar los conflictos.
SESIÓN 1: ¿Felices para siempre?
Iniciamos esta sesión en un clima de oración, dejándonos iluminar por este pasaje del Antiguo Testamento.
La lectura del libro de Tobías, que suele ser común en muchas celebraciones del sacramento del matrimonio, es expresión de la fe de unos esposos en Dios y en su proyecto de vida para el hombre.
El plan de Dios tiene su origen en la creación, en Adán y Eva, por tanto, es un plan en primera persona del plural y su meta es “para siempre”. Por eso en el texto escogido hay una oración conjunta entre Tobías y Sara, en la que terminan pidiendo llegar juntos a la vejez, un amor “para siempre”.
→ ¿Ponemos en las manos de Dios nuestro amor?
→ ¿Qué opinamos sobre un amor “para siempre?
→ ¿He descubierto que mi pareja es el camino para ser feliz? ¿Cómo lo vivo?
No todos tenemos el mismo punto de partida. Para ello vamos a hacer la siguiente dinámica:
En esta dinámica participamos todos.
En la sala donde nos encontremos, situaremos en una de las paredes el número 1 y en la pared de enfrente el número 10.
El animador irá diciendo de una en una las siguientes preguntas y las personas se irán colocando en la sala en las posiciones del 1 al 10 según el grado de acuerdo o desacuerdo que estén con esas preguntas. Siendo el 1 poco de acuerdo y el 10 muy de acuerdo
Una vez que los integrantes de las parejas se han colocado por la sala, la persona animadora irá preguntando por qué se han colocado en ese lugar, las razones. Se trata de que todo el mundo pueda mostrar sus opiniones.
Cuando ya se han expresado los motivos por los que cada uno ha escogido un lugar en la sala, el animador pregunta si alguno, después de haber escuchado otros argumentos, se pondría en otro lugar de la sala. Si alguien se mueve se le pregunta por qué.
Una vez terminada esa pregunta el animador ira diciendo otras preguntas siguiendo la misma metodología.
¿En qué grado estás de acuerdo con estas pautas?
Si se está verdaderamente enamorado, la pareja es capaz de enfrentar todas las dificultades.
Los problemas de inicio de la relación tienden a mejorar con el tiempo.
Una buena relación es aquella en la que ya no es necesario discutir.
Para que la relación tenga éxito, el otro debe cambiar.
La pareja siempre debería hacer todo juntos.
Las discusiones de pareja arruinan el matrimonio.
— Nota: No hay por qué completar las seis. También se pueden sustituir por otras frases que se consideren más oportunas.
Una vez terminada la dinámica de forma grupal, cada pareja se juntará durante diez minutos y comentará: ¿Qué les ha parecido? ¿Ha habido alguna respuesta del otro que nos ha sorprendido? ¿Por qué…?
Al finalizar del diálogo empezaremos con la exposición del tema.
El comienzo de una relación está normalmente marcado por sentir “mariposas en el estómago”, es el tiempo del enamoramiento, el deseo y la pasión. Todo en el otro nos parece fantástico, estamos ilusionados y queremos que esos sentimientos perduren a lo largo del tiempo. Este sentimiento romántico hace que idealicemos al otro, pero con el paso del tiempo, y lo que supone la convivencia (los roces, las desavenencias) en el día a día, puede que a veces nos sintamos desilusionados. Entonces es cuando aparecen los conflictos conyugales.
En el libro Vivir en Pareja: el arte de enfrentar los conflictos, coordinado por Adriana Wagner, se comenta que “muchas de esas expectativas son la expresión de mitos conyugales, sociales, socialmente construidos y, por tanto, compartidos, por muchas parejas. (…) Una de las ideas más difundidas sobre las relaciones amorosas es la de la felicidad eterna, expresada en frases como las encontradas al final de los cuentos de hadas: Se casaron y vivieron felices para siempre”.⌊2⌋
Pero para ello, como hemos visto en el tema de la comunicación, la unión conyugal necesita ser cultivada, por sí sola no constituye garantía de felicidad. En la relación hay que trabajar todos los días.
Como indica el lema del capítulo, “Acoger la diferencia del otro, permitir ser diferente”, hay que dejar aparte los mitos que puede haber y ponerse a luchar para construir una historia de amor.
— Dinámica. Os proponemos que volváis a ver el vídeo de No te cases, en el que veremos también los mitos que hay del matrimonio. Después de ver el video comentamos entre todos que nos ha parecido. El moderador puede hacer las siguientes preguntas:
» ¿Cuál es sensación que tengo después de haber visto el vídeo?
» ¿Con qué frase de las que salen en el video me quedo? ¿Por qué?
» ¿Estoy de acuerdo con el video? Razona tu respuesta.
El matrimonio es un proyecto del que apuntamos algunas notas:
El matrimonio debería ser el lugar donde los cónyuges se ayudan mutuamente a sacar lo mejor del otro. No es un sitio de control del otro, o de querer cambiar al otro.
Erich Fromm nos dice: “Amar quiere decir llamar a otro a la existencia, hacer que viva, hacer que sea más”.
El amor es cercanía (estar juntos, compartir), pero al mismo tiempo es no absorber ni poseer al otro. No es una mercancía.
En los conflictos no tiene por qué desaparecer el amor, por el contrario, veremos más adelante que el conflicto puede ser una ocasión para crecer.
Las dificultades, los malentendidos, las discusiones, los conflictos… son todas ocasiones que nos sirven para eliminar las idealizaciones que tenemos del otro y construir un amor que sale reforzado, una relación basada en el conocimiento del otro, en la búsqueda de compromisos.
La primera medida contra el fracaso no es la perfección, sino la humildad. El fracaso puede llegar a ser una escuela de sabiduría que nos enseña a aceptar nuestras limitaciones y las del otro.
Como afirma Battista Borsato en su libro El amor inteligente en la vida de pareja, “es cierto que el conflicto es siempre desagradable: genera una buena dosis de sufrimiento que se desearía evitar; pero si se afronta, nacen y florecen relaciones maduras”. ⌊3⌋
El amor implica construcción, discurso, fatiga común, superación, búsqueda, encuentros y desencuentros, perdón, reconciliación, crecimiento, cariño.
Los conflictos son, por tanto, llamamientos para amar de forma diferente y más intensa, implicándose en el crecimiento mutuo, en la construcción de un proyecto común cada vez más sólido.
Amarse respetando, aceptando y honrando la libertad y la diferencia del otro es una realidad maravillosa que permite explorar juntos el camino desde la riqueza del crecimiento personal y de pareja.
Una pareja no se conoce hasta que fracasa junta y lo supera. ⌊4⌋
Hemos de animar a los novios a que cuenten su propia experiencia vital en este ámbito. Se trata de expresar libremente un testimonio para entrar en una “comunión de ideas y experiencias”, fomentando la participación de todos y creando “comunidad”.
> Conclusión y resumen final con ideas.
> Sugerimos dar el siguiente poema para que lo lean y comenten en casa.
En esta ocasión os proponemos que de aquí a la siguiente reunión que leáis el siguiente cuento de El buscador de Jorge Bucay.
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador….
-No, por ningún familiar- dijo el buscador-. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué costumbre tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?
El anciano sonrió y dio:
-Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré….
Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media…?
− Reflexionad en pareja, ¿Qué habéis pensado?
− ¿Qué habéis sentido?
− Os invitamos a que os autorregaléis una libreta a cada uno de la pareja, y escribáis “cada momento, cada gozo, cada sentimiento pleno e intenso…” que vivís a lo largo del día y que a la noche lo podáis compartir.
SESIÓN 2: Los encuentros y conflictos
Iniciamos esta sesión en un clima de oración, dejándonos iluminar por este pasaje del Nuevo Testamento.
Este pasaje del evangelio de san Lucas nos invita a hacer en nuestra vida frecuentemente un examen de conciencia, porque, muchas veces, nuestro egoísmo nos lleva a ver con mayor detención y facilidad las faltas de nuestro prójimo y no las propias.
Hoy, más que nunca necesitamos darnos cuenta de nuestras actitudes y lo que ellas pueden estar significando para los demás; necesitamos pedirle al Señor que nos enseñe a no caer en la crítica o el juicio fácil.
⇒ Mirando nuestra vida, ¿a quiénes juzgo o critico con rapidez?
⇒ ¿Somos conscientes de que nosotros también nos podemos equivocar? ¿Qué el fallo no está sólo en los demás?
4. Dinámica inicial (30 min.)
Intensidad del soplido (usado en actividades de coaching). El objetivo de esta dinámica es identificar lo que nos saca de quicio del otro, y así hacer que la otra persona sea consciente lo que no nos gusta.
El moderador propone al grupo un juego, para ser realizado por cada una de las parejas, de manera privada. Debe entregar a cada participante un globo y a cada pareja una copia de la tarjeta “Intensidad del Soplido”, informando que el juego funcionará como un “termómetro” que medirá el nivel de estrés de cada cónyuge ante los conflictos “conyugales” presentados por ambos. Para ello, da las siguientes instrucciones:
Vemos el cortometraje de dibujos animados: “Tender puentes”.[1]
2. Los dos miembros de la pareja dibujan un puente (debe ser creativos, recortando, dibujando…).
3. Una vez que lo han hecho lo parten por la mitad.
4.Cada miembro, por separado, escribe en “su trozo del puente” cuatro motivos principales de conflicto que existan en su noviazgo. (¡Atención¡: que el moderador guarde todos los puentes porque se usarán en la siguiente sesión).
5.Cada pareja debe de leer los motivos que han escrito en “sus puentes”.
6.A cada motivo leído ambos cónyuges deben soplar el globo (conforme la intensidad señalada en la tarjeta “Intensidad del Soplido”), indicando cuánto estrés le causa cada tema.
Tarjeta “intensidad del soplido”
+ Si no me estresa, NO SOPLO.
++ Si me estresa un poco, DOY UN SOPLIDO LEVE.
+++ Si me estresa bastante, DOY UN SOPLIDO FUERTE.
++++ Si me estresa mucho y es insoportable, DOY DOS SOPLIDOS.
7. A cada conflicto “soplado en el globo”, la pareja debe comparar la intensidad el estrés expresado en el tamaño del globo de cada uno de los miembros.
8. Las parejas deben seguir inflando el globo hasta finalizar las dos listas, acumulando aire con cada nuevo conflicto mencionado. Si uno o más motivos se repiten en las dos listas, no hay necesidad de soplar el globo otra vez.
De esta forma, se deberá dar tiempo para que cada pareja repase la lista de los dos y pueda medir el tamaño del globo resultante de cada contenido. Al final, la pareja deberá fijarse y comparar el tamaño que los globos acumularon.
El moderador debe favorecer que el grupo se manifieste. A partir de las exposiciones, debe explicar que, en muchas ocasiones, no es necesariamente el tema del conflicto lo que genera un problema, sino la discrepancia entre la intensidad vivida por cada miembro de la pareja. Esto es, la asimetría en la vivencia de ambos ante determinados temas de conflicto es lo que acaba provocando problemas para la pareja. A veces, uno no entiende por qué determinado motivo de conflicto genera tanto estrés en el otro. Propiciando el diálogo y la conciencia de esta realidad, se puede producir un aprendizaje importante para el devenir de la vida de pareja y la convivencia conyugal.
4. Exposición del tema (15 min.)
Por definición, conflicto es: “Choque o situación permanente de oposición, desacuerdo o lucha entre personas…”. Antes o después, toda pareja de novios se habrá enfrentado con alguno. Incluso en las parejas más sólidas o en matrimonios bien avenidos, los períodos de tensiones, disputas, conflictos…, son inevitables.
Cómo ya veíamos en la sesión anterior, muchos psicólogos, terapeutas…, afirman que la presencia de diferencias y divergencias son inherentes a la vida en pareja, e incluso pueden ser positivas como generadores de cambios de actitud. El conflicto en sí no es perjudicial para la relación.
Para entender el efecto debemos de analizar los cuatro elementos que componen el conflicto son: el contenido, la frecuencia, la intensidad y la resolución. En esta sesión hablaremos de los tres primeros elementos y dejaremos la resolución para la siguiente sesión.
Todos tenemos temas sensibles, o sea, temas que desencadenan divergencias y tensiones con nuestra pareja. Esos temas son singulares, se asocian a la idiosincrasia de cada persona (a la cultura, al contexto, y a la historia personal) y a la que se genera en la propia relación de pareja.
Las parejas discuten por distintos motivos, aunque varias investigaciones internacionales han demostrado que hay un conjunto de temas más recurrentes o comunes que suelen motivar los conflictos. A continuación, os presentamos algunos de estos temas más frecuentes en los conflictos de pareja:
Actividades de ocio / Tiempo de compartir.
Hijos / Prácticas educativas.
Falta de intimidad y afecto.
Tareas domésticas / División de responsabilidades.
Economía / Poder / Falta de igualad en la relación.
Exnovios, exesposos / Celos / Relaciones extramaritales.
Falta de confianza / Mentiras.
Amigos y familiares (“la familia del otro”).
Compromiso con trabajo o estudio.
Uso / abuso de bebida, tabaco o drogas, juego, apuestas…
Valores y características personales / Cuidados personales.
Manera de conducir el vehículo.
Transiciones del ciclo vital familiar.
Educación en la fe de los hijos.
– Dinámica. Dejamos un rato en el grupo para comentar algunos de estos temas y completar la lista identificando aquellos que se consideran más importantes o significativos.
Como explica A. Wagner: “Los temas de conflicto no son el único aspecto relevante en el enfrentamiento de los problemas conyugales”. Como hemos visto en el tema anterior sobre la comunicación, la forma de la comunicación adoptada por la pareja es vital a la hora de la resolución de los conflictos que se les presentan en el día a día. Muchas veces el impacto del proceso comunicativo y de las relaciones emocionales de cada cónyuge en el proceso de resolución de los conflictos es definitivo para una buena conclusión. Continúa Wagner: “Es sabido que no todo lo que se comunica se dice, ni todo lo que se dice se comunica”. ⌊5⌋
Si no tenemos una comunicación buena y fluida es posible que cuando haya un conflicto no sepamos afrontarlo y se convierta en una situación descontrolada. Si esta es la manera habitual del enfrentamiento, la falta de control en las relaciones y una comunicación pobre va socavando poco a poco nuestra relación. Y esto hace que se aumente la frecuencia y la intensidad en nuestros conflictos.
Durante el conflicto no es el momento para lamernos las heridas ni para el victimismo, no es tiempo para retraernos, sino que es un tiempo para la imaginación y la creatividad. Es muy importante el autoconocimiento que debemos de tener de nosotros mismos para así conocer nuestros límites y no forzarlos de manera que podamos evitar que la cosa vaya a más.
Cuanto mayor sea la intensidad de la reacción emocional y menor la capacidad de autocontrol de cada cónyuge, mayores serán las posibilidades de que la pareja caiga en un ciclo interactivo disfuncional. Es decir, que no cuente con las herramientas para afrontar las desavenencias de una manera constructiva.
Si la frecuencia y la intensidad va a más es cuando hablamos de crisis, que es cuando el proyecto de familia se encuentra en riesgo de quiebra.
Animar a las parejas de novios a que cuenten su propia experiencia vital. Se trata de entrar en una “comunión de ideas y experiencias”, fomentando la participación y creando “comunidad”.
Otra opción es invitar a un matrimonio con cierto recorrido, (podrían ser, por ejemplo, alguno de los padres de los novios), y que cuenten su experiencia en lo referente a su proyecto de vida en común.
→ Turno de preguntas.
→ Conclusión y resumen final que recoja las ideas clave.
Os proponemos que en esta ocasión seáis conscientes de los conflictos que os van saliendo en el día a día. Apuntarlos en un cuaderno y reflexionar de cómo los habéis gestionado. Tener presente las dinámicas que habéis hecho en la sesión e irlas introduciendo.
De vez en cuando ver el cuaderno de forma compartida y comentar como os habéis sentido.
SESIÓN 3: Resolución de conflictos
Iniciamos esta tercera sesión en un clima de oración, dejándonos iluminar por varios textos de los evangelios, con el deseo de que oriente nuestras vidas, marcadas a veces, por los conflictos.
Estos tres pasajes evangélicos pretenden darnos luz sobre el tema de la resolución de conflictos, que nos ayuda a avanzar en el amor. Las dos actitudes que se subrayan son el perdón y la misericordia. El perdón siete veces y setenta veces siete significa un perdón para siempre y de corazón, sin guardar rencor. El último texto es la quinta bienaventuranza que proclama Jesús en el monte, por la que declara felices a aquellos que tienen un corazón misericordioso, compasivo, como Dios es compasivo siempre con nosotros, a pesar de nuestros pecados e infidelidades.
⇒ ¿Somos conscientes de la importancia de buscar el perdón en las relaciones con los demás? ¿Y con nuestra pareja?
⇒ ¿Tratamos de ser misericordiosos y limpios de corazón con la pareja, la familia y los amigos?
3. Dinámica (20 min.). Trabajar las actitudes de reconciliación
Esta dinámica tiene cuatro partes:
1- Respondemos en pareja y con calma a estas preguntas:
» En los momentos de crisis, ¿nos resulta posible reconocer y rescatar el deseo de reconciliarnos o tiran de nosotros otros impulsos?
» ¿Cuál suele ser nuestra forma de reconciliarnos? ¿Cuánto tardamos? ¿Podemos mejorar? ¿Siempre es uno el que lleva la iniciativa?
» ¿Somos capaces de hacer memoria en crisis anteriores en las que nos hemos podido reconciliar? ¿Qué experiencias de perdón tenemos?
» ¿Qué actitudes nos ayudan a reconciliarnos?
2.- En la sesión anterior habíamos hecho un “Puente” donde anotamos los conflictos o problemas. Ahora se trata de escribir cada miembro de la pareja en su “mitad del puente” qué actitudes o aspectos del perdón queremos vivir. Cuando cada uno haya terminado de escribir en su “mitad del puente”, se lo puede pasar al otro y lo leen. No es necesario comentarlo, pero si la pareja lo desea es libre de hacerlo.
3.- A cada pareja se le darán unas “tiritas” y consiste en que busquen la forma de arreglar el puente con ellas. En cada tirita escribirán una actitud de reconciliación que quieren alcanzar para poder unir de nuevo el puente.
4.- Las parejas compartirán con las otras parejas el símbolo que han realizado en la unión del puente y el significado que tiene para ellos.
5.- Vemos de nuevo el cortometraje Bastille de Isabel Coixet. Luego lo comentamos.
“¿No será tal vez la distancia el lugar donde se hace posible la presencia del otro?”
(E. Tadini, La distanza) ⌊6⌋.
“Con el otro, y gracias a él, puedo finalmente realizar mi destino y abrirme a las innumerables opciones
sobre el futuro que dan sentido y dirección a mi travesía”
(C. Bollas, Fuerza del sentido) ⌊7⌋.
Las diferencias a veces consisten en quejas por parte de una de los dos; otras veces, la queja puede ser mutua. Cada pareja es un mundo, no existe una misma estrategia que se pueda aplicar de manera general para la resolución de conflictos. La reflexión sobre los motivos de conflictos, frecuencia, gravedad, así como la forma de gestionar sus conflictos son elementos clave para el afrontamiento y el aprendizaje e incentivación a las parejas a usar estrategias resolutivas eficaces.
Veamos algunas estrategias que nos pueden ayudar a resolver los conflictos que se puedan presentar.
a. Tener en cuenta el dónde y cuándo resolver los problemas
Es muy importante cuidar el momento concreto y el lugar para hablar sobre las desavenencias o los conflictos surgidos. Muchas veces no tenemos en cuenta estos aspectos y eso no beneficia la resolución, a veces intentamos resolverlas al instante y es bueno que estemos serenos.
Cuando se manifiesta una queja, generalmente nos sentimos emocionalmente activados, y con toda seguridad la probabilidad de resolver cualquier problema en tales circunstancias se encuentra disminuida.
El lugar también es importante, es bueno que sea un lugar que nos dé privacidad para poder hablar sin miedo a ser escuchados por otras personas.
⇒ Consejo. Es bueno no emplear más de media hora y no recrearse más de lo necesario en el conflicto.
Cuando nos juntemos para abordar el conflicto es bueno ir con una actitud de colaboración y empatía hacia el otro. Cada vez que resolvemos un problema de pareja la relación mejora mucho.
Muchas veces se afronta un conflicto como una especie de lucha de poder, a ver quién tiene la razón, y sin dar el brazo a torcer. Sin embargo, estas posturas rígidas a lo único que nos llevan es a empeorar todavía más el conflicto. Los cambios en el seno de las parejas siempre cuestan, en particular si no son correspondidos con modificaciones en la conducta del otro. Negarse a cambiar es, en la mayoría de las ocasiones, autodestructivo, siendo la persona en cuestión la más perjudicada.
En su libro10 Palabras clave acerca de la pareja, J. C. Cáceres defiende que “la disponibilidad para cambiar, para hacer al otro más feliz, tendría que plantearse sobre la base de los beneficios que cabe esperar, a largo plazo, en la relación, y no en función del coste inmediato que suponga a la persona que ha decidido cambiar”. ⌊8⌋ El cambio se sustenta en la actitud propia de apuesta por la relación, por el amor profundo hacia la otra persona y el convencimiento de que se busca un crecimiento en la relación.
Toda sesión de resolución de problemas debe tener dos fases diferenciadas: una primera donde se plantea el conflicto y la otra que aborda la búsqueda de soluciones.
La primera fase debe de ser una fase analítica, de mirada hacia atrás, para revisar problemas y circunstancias que causaron el problema, mientras que la segunda fase, destinada a soluciones, debe ser creativa para tratar de ayudarnos a salir mucho más fortalecidos como pareja.
⇒ Consejo. Es bueno no mezclar fases. Por ejemplo, cuando estemos buscando soluciones no volver al problema y al revés.
a) Durante la fase de plantear el problema:
Ser positivos a la hora de plantear el problema al otro, eso hará que todo sea más agradable.
Es preciso ser específicos e ir directos al asunto. No conviene mezclar temas, ni emitir juicios de valor, ni sentirse superiores.
No hacerlo sobre generalizaciones.
No poner etiquetas al otro.
Es necesario expresar los sentimientos propios.
No acusar al otro. Asumir la propia responsabilidad en la creación del problema.
No recrearnos a la hora de plantear los problemas.
Merece la pena abordar solamente un problema cada vez.
Cuando la otra persona nos da un mensaje es bueno repetírselo para comprobar que hemos recibido el contenido del mensaje como ella nos lo quería comunicar.
•Conviene que hablemos solo de lo que se puede observar, no mezclar otras ideas.
b) Durante la fase de soluciones:
Centrarnos en soluciones, no volver al pasado.
El cambio debiera de ser mutuo e implicar a las dos partes.
⇒ Dinámica. Antes de nada. os proponemos ver un video. Se trata de un matrimonio ya mayor, en el que cada uno vive en un piso distinto de la casa, entienden la vida de forma completamente distinta, pero, a pesar de las diferencias, pueden vivir con amor.
Después del visionado lo comentaremos entre todos. Proponemos a continuación unas pistas para el moderador:
– ¿Qué te ha parecido? ¿Qué has sentido mientras lo veías?
– ¿En algún momento sientes que tu vida se puede parecer en algo al vídeo?
– ¿Has aprendido algo?
Sabemos que en un tema anterior ya hablamos específicamente del perdón, pero nos parece importante recordarlo en este tema. Puede que los conflictos nos hayan ido desgastando y que hayamos perdido algo de confianza en el otro, pero lo importante es hablarlo e intentar recomponerlo. Recordemos algunos puntos fundamentales:
El perdón nos hace crecer.
El perdón no es hacerse menos, sino que es el amor buscando sitio para crecer.
El perdón es signo de esperanza.
El perdón es signo de libertad.
El perdón es el signo más grande de amor que pueda haber.
Animar a las parejas a que cuenten su propia experiencia vital. Se trata de entrar en una “comunión de ideas y experiencias”, fomentando la participación de todos y creando “comunidad”.
→ Preguntas.
Os proponemos que antes de la siguiente sesión veáis juntos el siguiente video, producido en China y llamado Divorce.
Una vez visto os proponemos que hagáis una lista de actitudes o cosas a hacer que os puedan ayudar cuando tengáis una discusión. Os proponemos que hagáis esa lista como si fuera una manualidad (sed creativos) y en el siguiente encuentro cada pareja comentará y mostrará al resto las formas que ellos han encontrado para solucionar los conflictos diarios.
[1] ⌊1⌋ F. Vidal, El reloj de las familias, Mensajero, Bilbao 2016, 191.
[2] ⌊2⌋ A. Wagner (coord.), Vivir en pareja: el arte de enfrentar los conflictos, CCS, Madrid 2017, 21.
[4] ⌊3⌋ B. Borsato, El amor inteligente en la vida de pareja, Sal Terrae, Santander 2001.
[5] ⌊4⌋ F. Vidal, El reloj de las familias, Mensajero, Bilbao 2016, 65.
[7] ⌊5⌋ A. Wagner (coord.), o.c., 48.
[9] ⌊6⌋ E. Tanidi, La distanza. Einaudi, Italia, 1998.
[10] ⌊7⌋ C. Bollas, Fuerza del sentido, Amorrortu Editores España SL, 1993.
[11] ⌊8⌋ J. C. Cáceres, 10 palabras clave acerca de la pareja, Verbo Divino, Estella 2003, 71.

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 resolución 
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 resolución 
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 Resolución 
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 resolución 
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