Source: http://www.furtivo.eu/4666/21949.html
Timestamp: 2019-11-20 13:47:11+00:00

Document:
Español, oh
La seta de los caballeros
Aunque parece que todo tarda, todo llega y ya ha llegado el año impar, en el que, si todo sigue bien, tendrá lugar el próximo Otoño la cuarta edición de Los Días de Otoño en Valdecabras. No sé si será la última, o la última aquí, en Valdecabras, o será una más, pero uno se harta, a veces, de hacer lo que le gusta; porque te echan en cara que lo haces porque cobras, te retan a que no te apuestas un euro a que tiran una escultura al suelo, porque te dan a entender que una escultura, pasada ya la exposición, estorba donde está, porque, en fin, no te acostumbras a que una escultura sirva para que el hijo de un inculto pintarrajee lo que quiera en ella; porque no todo lo que reluce en los pueblos es cultura popular. Alguna vez hablaré sobre la cultura popular, que existe, ya lo creo, pero no es la que ostentan estos vecinos ramplones cuyos hijos alardean de borruchos ante la boba sonrisa de los que los engendraron. La cultura popular la han sostenido siempre y la han transmitido personas sencillas del pueblo, pero cultas, es decir interesadas en el saber popular, que lo han recogido, lo han mantenido, guardado y han ayudado a que no se pierda. Las canciones y romances que han indicado en todas las ediciones el camino de las esculturas al aire, al sol y a la lluvia son ejemplos de cultura popular. Dañar una escultura "para que se fastidien" es lo contrario, es el vacío moral de los incultos. De todos modos, quizá tengamos que convivir con esta jarca de personajes dañinos y los artistas entender que no se cae la bóveda celeste si se rompe una de sus esculturas por la acción de estos antiquijotes de cabeza huera; debería ser un acicate para crear o recrear una obra todavía mejor.
. Peña La Piedra: son 500 Ptas.; si toca, 400. (Ahora se pone 3 €., si toca, 2,70 €.)
. Venerable Hermandad de San Suplicio: son 500 Ptas.; si toca, 300.
. Paso del Ecuador de Alumnos de toda España: son 500 Ptas.; si toca, 400.
. Colegio de huerfanos ............ y sigue
Yo, como mi abuela, voy a contraofertar participaciones de una Asociación Cultural de mi pueblo, inventada, claro, a quienes me ofrezcan lotería de esta. Mi abuela dice que esta táctica da unos resultados estupendos. Nadie quiere comprarte participaciones. ¿Y si alguien quiere?
Las estadísticas de mi abuela hablan que de 30 contraofertas sólo una es aceptada; en ese caso, le compras la participación y le dices al oferente –o a la oferente- que mañana le traes la participación de la asociación de tu pueblo; al día siguiente no se la llevas –pues no la tienes- y si te lo recuerda, pues le dices que la has olvidado y, a otro día, si insiste, le dices que ya las has vendido todas, que disculpe.
Y de este modo, sólo tienes que comprar una participación de 400 Ptas. (2,70 €.) a 500 (3 €.) de cada 30 que te ofrezcan y, si haces cuentas, puedes ganar mucho dinero con este infalible método de mi abuela.
He llegado hace un rato de dejar el ganado en la solana de la Hoya de los Corzos y acabo de echar lumbre. He estado atizando el fuego que, a estas horas de los atardeceres de octubre –que es cuando tengo tiempo y suelo escribir algo-, ya va haciendo frío y no te puedes meter al chozo a oscuras cuando se echa la noche encima; además de para calentarte, hay que echar lumbre para tener algo de luz, necesaria para cenar algo, entretenerte en lo que sea y acostarte.
Mientras echaba unos palos y revolvía las ascuas he estado pensando en los años que hace que no he visto una película. En una sala de cine, creo que más de veinte años; en la televisión, hará doce o catorce. Es extraña la sensación que se tiene cuando piensas que hace más de veinte años que no pisas un cine. Recuerdo que por los años setenta, y por asuntos de trabajo (entonces no estaba yo todavía de pastor), estuve viajando durante unos meses y tenia gran parte del día libre para hacer lo que me viniera en gana; en esas ocasiones, sin embargo y a pesar del tiempo disponible que puedas tener, no puedes hacer lo que te gustaría, pues estás en un ambiente distinto al habitual y tampoco tienes a mano las herramientas –en sentido lato- que precisarías para llenar el tiempo libre que te sobra por doquier. Recuerdo que me leía una revista como el dedo gordo de gruesa –iba a decir “recia” y me ha venido a la mente cómo un profesor de Historia Natural me despachó con un 5 cuando le dije la lección de pe a pa y, además, amplié lo que decía el libro de texto hablándole de las anacondas, que yo había leído no sé donde y venía muy a pelo; eso sí, en lugar de decir que las anacondas eran las serpientes más gruesas o recias que existían, le dije que eran las de mayor “recior”, palabrilla que me acababa de inventar sin saberlo, claro, y que le tuvo que sentar bastante mal pues, ni en esa ocasión ni al fin del curso, pude pasar del 5 pelao en Historia Natural, que era la asignatura que más me gustaba y que mejor me sabía; pero, bueno......, todavía no hace mucho que vi al profesor cojo arrastrar su pata por alguna calle de Cuenca-, decía que me leía una revista de la primera a la última página, incluidos todos los anuncios. Por si os ayuda a entenderme, diré que se trataba de la revista semanal Der Spiegel. Por la noche no tenía elección: o seguía leyendo o me iba al cine. Y me iba al cine: estaban en candelabro las películas italianas del oeste, las Spaghetti Western: “Le llamaban Trinidad” y otras (es que no me acuerdo de más títulos, aunque eran muchas las películas), en las que trabajaban, inexorablemente, los actores Terenci Hill y Bud Spencer, rivales, que se solían pasar la película dándose puñetazos; recuerdo que en una de ellas se pegaron tal somanza que, al final, se caían al suelo, exhaustos de tanta torta, sin que ninguno de ellos hubiera vencido al otro. Como pasatiempos, para un rato de evasión, eran películas extraordinarias; no ibas a estas películas pensando ver un Zriler (así suena cuando lo pronuncian los que saben pronunciar –no sé tampoco lo que significa el anglicismo, por lo que su uso aquí quizá esté mal traído a cuento, ¡qué más da!) o un remeik (que se escribirá de otro modo, claro, aunque esto sí sé lo que significa, aunque tampoco está traído muy a cuento, que digamos) de argumento a lo I. Bergman, que se retiró a cuidar ovejas como yo, pero que se aburría soberanamente, de tal modo que tuvo que abandonar esa decisión de vivir, entre hypie (¿?) y filosófica (¿?), que muchos tenemos de jóvenes y que algunos intentamos practicar de viejos, cuando podemos, claro, que no siempre te dejan las enfermedades o problemas sobrevenidos, que se presentan sin avisar y cuando menos los esperas. Y es que no basta con ser Irgmar Berman para ser capaces de aguantar la soledad. Lo mismo le pasó a Leonard Cohen: se fue a un convento y tuvo que volver a su vida anterior; lo de cocinar para tanto fraile no llegó a llenar su espíritu. Lo de cuidar ovejas, cuando uno se retira a la soledad de los campos, no es sino algo accesorio; hay que llevar consigo algo más que un garrote; yo no me olvidé de mis cuadernos, de mis lapiceros y bolígrafos, del instrumental necesario para pintar o trabajar la piedra, de mi radio, ni de mi ordenador portátil, siquiera. A mí me falta tiempo para hacer todo lo que llevo entre manos, eso sí, procuro que el tiempo que me falta me falte para cuidar el ganado, por eso tengo cabras y no ovejas, pues a estas no se las puede dejar solas en el monte durante días. Mira por donde, lo que me ha pasado con el cine no me ha pasado, en cambio –algunos dicen “sin en cambio”, ¡que horror!- con el teatro. No es que frecuente mucho los teatros, pero sí he visto a Nuria Espert en Medea hace poco, que me acuerdo que esa tarde se me perdieron unas veinte cabras y estuve dos días correteando estos cerros hasta que di con ellas y, la verdad sea dicha, con el teatro te emocionas de una manera como más natural y cercana. Es así, para rellenar un rato de aburrimiento: “Le llamaban Trinidad”, y para emocionarte: “Medea” y, mejor, con Nuria Espert.
El año pasado, en las fiestas de Valdecabras, sentado en el suelo, en la plaza, tuve el placer de ver por tercera o cuarta vez, La casa de Bernarda Alba representada muy bien por una compañía de aficionados; pensé que esas cosas ya no ocurrirían en los pueblos pues recordaba, y recuerdo, cómo en mi niñez la gente acudía con su silla a la plaza a ver alguna obra de teatro de este ambulante, muy en la linea de el de La Barraca de Federico Garcia Lorca, aunque aquel fuera universitario. Recuerdo que la obra que más gustó –y que fue recordada durante mucho tiempo- fue “Juan José”. No me preguntéis nada, en especial del autor, pues nada recuerdo, a no ser que se trataba de un drama (más bien una tragedia) de amores. Lo de siempre. La vida misma sobre las tablas.
El otro día, cuando buscaba las cabras, me tropecé con Patroclo, a quien no veía desde hacía meses y meses, y le dije que ya se me resistían un poco las cuestas estas de alrededor del Trompillo, que me encontraba un poco pachucho (pachucho suena como a chuchurrío, pero no es igual, que yo nunca me he sentido chuchurrío); me dijo que a él, aparte de la cojera de nacimiento –esta cojera nada tiene que ver con la del rácano profesor de Historia Natural-, también le dolía bastante la espalda, pero que a él se le daba igual; lo suyo era vivir y se agarraba a la vida con dientes y uñas, y pensé yo que esa era una buena filosofía, tan buena como la de E. Kant, aunque la de Patroclo no se pudiera resumir en las doce o catorce categorías en que se resumen las de Emmanuel. Ya no se ve casi nada y estoy medio tiritando. Me voy adentro.
La Ignacia nació el 02-02-1901. Tiene pues ciento dos años. Dicen que va a enterrar a la madalena y al bizcocho. La Magdalena es su sobrina, con la que vive y quien la cuida, y el bizcocho es Paco el de Cavila, esposo de la Magdalena; esto me lo dice, en realidad, la Consuelo; ahora a sus ochenta y dos años es la Consuelo, que antes, de más joven, era la Conejilla, que viene de no sé dónde y ha pasado a ver a mi hermana. Su hija, la Socorrito, se metió a monja,
para cuidar los enfermos
que hay en el hospital;
si su padre lo supiera,
buenos palos le daría,
la metería en un cuarto
y a la calle no saldría
(bueno esto es parte de una canción infantil y la Socorrito no sé si es monja de la caridad o no). Me dice la Consuelo, además de que tiene ochenta y dos años, que ha vista a la Ignacia –de ahí el dicho- con su tole tole, que parecía que le habían dado cuerda. Lo malo de la Ignacia es que está ya muy sorda y no puedes preguntarle nada a no ser chillando o, menos aun, mantener una conversación con ella. Eso sí, la sonrisa no hay quien la aparte de su boca. La Magdalena me ha contado que nació en el numero 16 actual de la calle del Canto, en Pozo Amargo; se caso con Bienvenido, de El Simarro, viudo con dos hijos (la Conce y Juan), y se fue a vivir con su esposo a El Simarro, donde estuvo cuarenta años, hasta que enterró a Bienvenido.
En realidad hasta algo después, hasta que la Conce y, sobre todo Juan, se hartaron de la mandona e irascible Ignacia. El desencadenante de que Juan abandonara el hogar fue un enfado con su madrastra - no sé a cuento de qué-, en cuya acalorada reyerta la Ignacia le tiró (¿le lanzó?) con tal decisión y tal fuerza una horca de hierro que las paredes de la casa, blancas, palidecieron aún más. La cara de Juan no se veía junto a la pared y se fue de casa para no volver más. ¡Como vería las cosas su hijastro! Así de arisca era la Ignacia y el mal genio lo tuvo siempre, según su sobrina; de ella no se fiaba nada, bueno, como no se fiaba de nadie. Con Bienvenido, su marido, siempre andaba discutiendo, según le contara la Conce a la Magdalena; discutían, sobre todo, por el puñado de trigo que Bienvenido le echaba a la perdiz y que la Ignacia consideraba tirado, un trozo de pan tirado, que hubiera servido para comer. Bienvenido era un empedernido cazador y le importaba más su escopeta y su perdiz que lo que pudiera decir su mujer que lo tildaba, además, de haragán. Parece que algo de eso tenía, pues prefería coger la bicicleta e irse a por alguna liebre a coger los arres y darle una vuelta a algún olivar.
Así dejé este artículo a primeros del año 2003, sin terminar. El día 15-10-2003 falleció la Ignacia, a sus 102 años de edad.
A lo mejor no era tan fiera como la pintaban ...
Por Devinder Sharma (corresponsal de FURTIVO en la India)
Dependiendo de los intereses de las compañías de semillas y sus aliados -los exportadores de alimentos- las cosechas pueden ser programadas, lo que puede llegar a ame- nazar, en breve plazo, la seguridad alimentaria del país. La empresa Delta and Pine Land ya ha anunciado, para el año 2004, la aplicación de esta tecnología –llamada “terminator”- para asegurar cosechas de trigo, arroz y sorgo, principalmente, captando los mercados en vías de desarrollo.
En países como La India, donde los agricultores apenas compran el 10% de las semi- llas que necesitan para sembrar, la tecnología “terminator” se pondrá en manos de los distribuidores de semillas, por lo que los agricultores se verán inducidos a comprar estas semillas transgénicas, que asegurarán sus cosechas en un grado más elevado que haciendo uso de sus propias semillas, pero que no podrán ya usar las semillas de sus cosechas “transgénicas” por tratarse de híbridos, que no podrán reproducirse. El portavoz de la empresa USDA, Michael Ruff, admite el inconveniente para los agricultores, que se verán abligados a pagar cada vez más al adquirir las semillas impuestas. Según él, para su empresa lo importante es la protección de su emergente industria biotecnológica de semillas, que esperan que sea multimillonaria (en dólares, claro).
Delta and Pine Land, en otro frente, ya ha incorporado el gen “terminator” en el taba-co, y la multinacional Monsanto, que puede llegar a comprar la empresa Delta and Pine Land, ha dicho repetidamente que los temores sobre “terminator” son infundados, pues la patente se refiere sólo a la “idea”, si bien sus intenciones parecen ser o-tras, dado que ya ha patentado esta tecnología en 80 países, entre elllos India y China.
Los derechos de los agricultores se consideran solo en un plano conceptual ( administradores de biodiversidad, innovadores de la producción, usuarios….); sin embargo, estas multinacionales tendrán, en exclusiva, el derecho a estos nuevos recursos biológicos, que se llevarán por delante el derecho natural de los agricultores a reservar parte de sus cosechas para futuras siembras. En esto yace una grave amenaza no solo para La India, sino para la seguridad de la agricultura y la alimentación en todo el tercer mundo. La ingeniería genética se está usando para incrementar las ganancias de las empresas de semillas y de biotecnología; antes, estas compañías se dedicaban a la investigación de pesticidas y fertilizantes para producir cultivos tolerantes a los herbicidas, lo que obligaba a los agricultores a comprar marcas concretas de agroquímicos junto con las semillas. La nueva meta –la nueva ofensa para los pobres- es manipular genéticamente las semillas, con el fin de obtener un flujo sostenido de altas ganancias. Si los países en vías de desarrollo no se alzan(1) contra esta forma de aplicación de la tecnología punta, las compañías de semillas convertirán en un caos los sistemas agrícolas. En muchas reuniones de la FAO, los Estados Unidos de América han tratado de confundir con una postura ambigua; por un lado, han respaldado la distribución de va-riedades agrícolas, pero insistiendo, al mismo tiempo, en la aceptación por todos los países de la legislación referente a semillas certificadas, es decir, semillas híbridas patentadas.
En la Convención sobre biodiversidad biológica, que se reunió en Montreal en 1996 se intentó llegar a un acuerdo que respetara los derechos de los agricultores, si bien sólo se consiguió que se elaborara un documento “que reflejara las diversas opiniones y sugerencias” que se debía presentar en la reunión de noviembre de ese mismo año en Buenos Aires. También en junio de ese mismo año tuvo lugar en Leipzig (Alemania) la cuarta Conferencia técnica sobre recursos genéticos de las plantas para alimentación y agricultura y, de nuevo, los Estados Unidos bloquearon cualquier movimiento encaminado al desarrollo de los derechos de los agricultores; en la Cumbre Mundial de la Alimentación en Roma los Estados Unidos enfatizaron, de nuevo, la importancia del comercio de semillas para alcanzar la seguridad alimentaria. Por otra parte, los demás países industrializados no están dispuestos a defender a los agricultores. La OCDE ha reiterado que cualquier solución que se busque en otro foro distinto al WTO está fuera de discusión, y la WTO no reconoce los derechos de los agricultores.
En otras palabras, los países ricos occidentales, después de haber acabado con su sociedad agrícola tradicional, defienden de hecho que el mercado libre destruya los fuer-tes cimientos de la agricultura sostenible y buena gestión de los cultivos en los países en desarrollo. ¿ Cuanto tiempo tardará en que se eliminen por completo los derechos de los agricultores? La nueva biotecnología privada puede representar el Juicio Final para ellos. .....
(1) Esto ha ocurrido no hace mucho con los medicamentos genéricos contra el “sida”, en el famoso juicio en Sudáfrica con las multinacionales de los medicamentos.
(Devinder Sharma es un periodista hindú, investigador, pensador y analista de políticas de comercio y alimentación y, como puede observarse, corresponsal de Furtivo en la India.)
aunque tu llegaras,
lejos como lejos viajan
de un extraño mapa.
Detrás de esas nubes
¡Que fugaz el aire,
No sé si la mía,
si eterna danzara,
podría encontarte
donde tu esperabas.
donde tu, quizá,
por sendas pensadas,
de piedras y abrojos
$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$ oooooooooooo $$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$
- La Manchuela -
Como se puede observar, al menos desde el año 2001, Casas de Benítez, Casas de Guijarro, El Picazo, Pozo Amargo, Sisante y Tébar se encuentran en La Manchuela, según El Día de Cuenca, que es como la Biblia de Gutenberg de Cuenca. Es decir, que esos pueblos se encuentran entre los ríos Júcar y Cabriel lo que, como todo el mundo sabe, no es cierto que digamos.
La Manchuela, por otro lado, está situada en la provincia de Cuenca y linda con la provincia de Albacete cuando, como todos sabemos, La Manchuela no linda con Albacete, sino que se encuentra en el mismo Albacete; es una comarca de La Mancha situada en las provincias de Albacete y Cuenca, o Cuenca y Albacete.
Como veis, esto es hacer Región. Claro que los de Albacete tampoco son mancos: en un artículo publicado en la Biblia de la Junta de Castilla-La Mancha, la revista “Castilla-La Mancha”, se hablaba de La Manchuela ignorando olímpicamente a Cuenca. En todo el artículo sólo aparecía la palabra Cuenca una sola vez, no sé si haciendo referencia a los límites. Ya no me acuerdo y tampoco tengo tiempo de buscar el número correspondiente a la revista en cuestión.
Como veis, el caso es ir haciendo Región, aunque sea diciendo tonterías.
Según el Real Decreto de 18-junio-1852, los sueldos anuales de los
funcionarios eran estos:
Los Jefes superiores: 50.000 reales;
Los Jefes de Administración: 40.000, 35.000, 30.000, y 26.000 reales;
Los Jefes de Negociado: 24.000, 20.000 y 16.000 reales;
Los oficiales: 14.000, 12.000, 12.000, 10.000, 8.000 y 6.000 reales;
Los aspirantes: 5.000, 4.000 y 3.000 reales.
-(la información consultada no decía lo que valía un pan en aquellos tiempos)-
. . . . ................................................ . . . .
Ajo Rock (Mota del Cuervo); Espárrago Rock (Jerez)
Viña Rock (Villarrobledo); Vino Rock (La Rioja?)
y para no ser menos, a algún concejal conquense se le ocurrió la idea de instaurar el
" Vaquilla Rock"
¡Viva el buen gusto! y
¡Viva la cultura!, señor Chamón.
Sr. Director Estimado:
Interesante mas carta enviarle hago que jamás escribir se hizo, vasca pura es poesía,
bella la más.
Interés considerarla caso de, revelada sea no identidad mi ruego.
Del abrazo un A.M. Mäuschen.
"Español escribir carta una escribir quiero te.
Historia España de aquellos tiempos que en hubo, preclaros más los de nuestros sólo tan expectativas dos tuvieron: destierro el u hoguera la.
Te decir quiero, ¡español, oh!, tiempos presentes los que, son distintos muy otros.
Ley del momento es el pueblo nuestro del destino de, y humanidad la de.
Digo te España historia la en ¡español, oh! momento solo uno hubo, que en casi mas dominaron preclaros nuestros más los. Fecha una fue por allá, 1492 año el por ¡Don Cristóbal, oh! tenido hubierais la mala, antes si después o fecha esa de pretendido hubieras pretendiste lo que. ¿Acaso supiste no tu, patria nuestra en que preclaros mas los hijos sus de hoguera a le sino, destierro al marcharon si no y lóbregas mazmorras en dieron huesos con sus? Antes tanto después como aquel de momento precioso.
¡Don Cristóbal, oh! ¿Incrédulo gran un acaso fuiste no? Falsedades las creíste jamás, creyeron se tiempo tu que en, tierra la de forma sobre la: creer hiciste jamás poniente hacia que pudiera no tierra haber más. Incredulidad tuya resultado cómo dio hallazgo mayor el resultado historia en la que, hoy hasta, darse pudo.
Humanidad pobrecita esta, españoles reprimiditos los, después que suerte en vinieron vida a la ¿hazaña van como comprender ánimo el aquella de? ¡español, oh! Explicaré lo te yo. Hablaré te ideas las de Colón religiosas de y Hernán Cortés de. ¡Oh mentirosa cuan historia fue la! ¡español, oh! Pensar puedo no mediocridad la en patria nuestra en que ni. ¡Mi para asombro que! ¡Tristeza que!
¡Lloro! Lloro, lloro ¿ o carcajadas no reír a por qué?
Patria nuestra dominan todavía en periodos correspondientes a los de represión. Todavía España en piénsase cultura que chascarrillos son los dicen se que snack un de barra en la, copas mientras bébense más. Notario uno, ejemplo por, inteligente puede sentirse en España, y sus ideas que pensar existe no inteligencia mas mundo en el. España, en mas le en línea pura mística la de teresiana o San Juan de Cruz de la, gritar puede se. Julio Camba con ¡Analfabetismo viva el! Nacionales con los del 36 del ¡Muerte viva la! Unamuno con ¡Inventen ellos que! Incluso puede ser pensar cultura un “savoir-faire” es, o cocina buena la. Último esto parece me no mal tan. Embargo sin puedo no gritarles menos de todos ellos a ¡majaderos canijos sois unos intelectuales!
¡Cara no la quisiera os ver!
Oído he también, supuesto un a español intelectual: Queremos que país medallas las olimpiadas en las.
Hombre tener única su que preocupación hacer músculo un gordo. Pero ¡español, oh! comprendiste no que no si voluntad hay rollizo brazo para el, hay la para tampoco ciencia la. ¡Oh, desastre que, mía madre!
¡Oh, español! Ordeno te yo olimpiada próxima en la Moscú de medallas todas las oro de , quiero desear, ganes las tu que.
Destino tu conquista la es espacio del. Orgullo tu solo y propio amar tu, conquistar podrás lo.
Español, Cristóbal Colón de el tiempos nuestros nació no Génova en, España en pues hízolo.
Español todo con ámate y ámase.
Corazón su
Es hora que de quítense otros a fueron no lo que santos, pacotilla sino de, y que de pónganse a Cristóbal Colón, Cortés Hernán y Sebastián Juan Cano el altares los en. Señor si pues, merecen lo se sobra de.
Ellos a loor.
A. Mäuschen
por P. Oswaldo Nelson Trabucci (corresponsal de FURTIVO en Cuenca)
Dan vida a Guayasamín
Seis semanas de arduo trabajo han tomado a ceramistas cuencanos y cubanos el plasmar en arcilla el sueño más preciado de Guayasamín, aunque su trabajo no ha culminado aún.
Eduardo Segovia, Lorena Jimbo, Luis, Román y Omar León, ceramistas cuencanos en compañía de Rogelio Oliva y Oscar Lasserie, artistas cubanos trabajan en la elaboración de los murales y las bases de una de las obras diseñadas por Oswaldo Guayasamín para la "Capilla del Hombre".
Habilidades morlacas
El reconocimiento a nivel nacional e internacional de las habilidades de los artesanos cuencanos, llevó a que la familia del Maestro buscara, en la morlaquía, una forma de dar vida al anhelo de Guayasamín. Así, poco a poco se fueron cortando las piezas que a sutiles y fuertes gol pes comenzaron a dar vida a la "Mujer Guacamaya", uno de los murales que será colocado en la "Capilla del Hombre".
La Mujer Guacamaya
Tres toneladas de arcilla se convirtieron en base para reproducir el trabajo de Guayasamín. A proximadamente 800 piezas, unidas entre sí, presentan a una mujer con movimiento y sensa ciones. Es como un rompecabezas, en cuatro planos, que delinean los rasgos de una mujer, su cuerpo, sus extremidades y cabeza, en donde las piezas forman un sueño que mide 7 metros de ancho por siete metros de altura.
Este mural es parte de la labor encomendada a los ceramistas cuencanos. Una vez que el color, según el modelo establecido por Guayasamín, sea aplicado, comenzarán los trabajos para otro mural, que también será colocado en el mismo lugar y en el que también se emplearán otras tres toneladas más de material. Por su parte, los artistas cubanos tienen bajo su responsabilidad el elaborar las bases de lo que será la silla del hombre, obra con igualdad de detalles y ras gos típicos de Guayasamín, la misma que es realizada por el artista Fabián Alvarez.
Eduardo Segovia, artesano que dirige al grupo de ceramistas de Cuenca, recuerda con emoción el momento en el que recibió la llamada de Pablo Guayasamín pidiéndole que hiciera realidad una obra que, pese a los anhelos, no pudo ser observada por el Maestro.
En cuenca existen alrededor de 2000 ceramistas de los cuales cinco fueron escogidos para em prender esta satisfactoria y orgullosa tarea. Los trabajos se realizan en las instalaciones de la cerámica Monte Turi, sitio que se ha convertido en el centro de operaciones de los ceramistas cuencanos y cubanos para la elaboración de los murales. El proceso y elaboración de esta obra cuenta con el apoyo de instituciones privadas, tanto para la preparación del material, como pa ra la adquisición del mismo, entre ellas almacenes Juan Eljuri. Mientras que, lo que no se cons- gue en el país es importado de Estados Unidos. Eduardo Segovia, manifestó que esta obra tie ne un valor incalculable, debido a que es un trabajo que, si bien fue creado por Guayasamín, pertenece a los ecuatorianos y a su pueblo que se siente orgulloso de sus raíces, sueños y lu cha. Señaló que se trata de un homenaje a la América India y Mestiza.
Inauguración de museo
El trabajo final será presentado en el acto de inauguración de la primera etapa de la "Capilla del Hombre", obra monumental de Oswaldo Guayasamín. El acto se desarrollará, el 29 de no viembre, como un homenaje a la Fundación indígena de Quito que se celebra cada 30 de no viembre.
La Fundación Guayasamín ha invitado al secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Annan, el director de la UNESCO, Koichiro Matsura, jefes de Estado, varios premios Nobel de la región, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. En la inauguración se en cenderá la “llama Eterna” de los Derechos Humanos y declarará al Ecuador como símbolo de permanencia de los derechos humanos. La Capilla del Hombre representa la identidad cultural del Ecuador y de América.
Una idea concretada
Luego de 8 años de madurar la idea, la realización de una obra para la Capilla del Hombre se concretó. Rogelio Oliva y Oscar Lasseria viajaron desde Cuba para llevar a cabo parte de la o bra de Guayasamín. Ellos tienen a su cargo la realización de la base en la que se ubicará la S-lla del Hombre. Oscar Lasseria señala que es un admirador del Artista Ecuatoriano y que "el hecho de encontrarse en Cuenca es un honor, más ahora que podemos cumplir con un sueño en homenaje a la gente de este país", señaló. Indicó que es lamentable no contar con la pre sencia de Guayasamín pero en el lugar en el que se encuentre sabe que "este trabajo es rea lizado con amor".
Hacia finales del mes de septiembre culminarán la obra, que desde las 7h hasta 18h se realizan diariamente.
Para Rogelio Oliva es un honor realizar la obra de Guayasamín. Manifiesta que "a pesar de que los artistas siempre se muestran opuestos a elaborar la obra de otros, pero en esta ocasión es un honor realizar la obra de Guayasamín, que es un artista destacado dentro de la plástica mundial y Latinoamericana”. Son artistas con propuestas de cerámica de corte conceptual, es culturas e instalaciones.
Entre el grupo de ceramistas que desarrolla la obra, se encuentra una joven artista cuencana, Lorena Jimbo quien en compañía de sus compañeros aprende y presenta sus cualidades. A sus 24 años, ha demostrado que su trabajo es de calidad y será una de la cuencanas que plasmará la obra de Guayasamín. En sus manos y en la de los sus compañeros estará la elaboración de los murales para la Capilla del Hombre, uno de ellos denominado la Mujer Guacamaya.
La Fundación Oswaldo Guayasamín invita a los representantes del arte y la cultura a participar en el acto inaugural de uno de los museos más representativos de América, la Capilla del Hombre. Durante este acto, que se llevará a cabo en el mes de noviembre, se espera cumplir con el sueño más preciado de Guayasamín, en homenaje al sufrimiento del Indio Latinoamericano.
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En febrero del pasado año 2002 las autoridades suizas y las alemanas del Estado de Sajonia-Anhalt consiguieron intervenir y poner a buen recaudo uno de los más importantes hallazgos de la Primera Edad del Bronce en Centroeuropa. Se trataba del denominado Disco Astral de Nebra, o Disco del Firmamento de Nebra.
Por varios motivos, principalmente por motivos arqueológicos, era muy importante conocer el lugar de procedencia de este Disco del Cielo, supuestamente encontrado en algún lugar del Estado alemán citado. Las investigaciones correspondientes las llevaron a cabo la Oficina de Criminología de este Estado y la Fiscalia de la ciudad de Halle, llegando a la conclusión de que el disco de la Edad del Bronce procedía, sin duda alguna, del montículo Petersberg (página final), en los montes de la ciudad de Roda, cercano a la ciudad de Nebra, de donde, finalmente, tomó el nombre. Fue colocado allí, en una fosa anular, hace 3.600 años. Se trata de la más antigua representación del firmamento y en él están representados el sol, la luna y 32 estrellas, siete de las cuales agrupadas, que representarían las pléyades o cabrillas. Se cree que están representados así mismo los horizontes de la salida y puesta del sol y que tiene un significado astronómico y religioso. La representación de los astros en el disco y el emplazamiento en el monte Petersberg son coincidentes.
La datación del disco ha sido posible por los objetos hallados en las excavaciones efectuadas en el lugar y en el mismo estrato en el que se extrajo el disco astral, dato confirmado por científicos de Magdeburgo. Los objetos encontrados fueron dos puñales, un hacha, dos cinceles y restos de dos brazaletes, objetos todos ellos típicos de la primera Edad del Bronce, de hace unos 3.600 años, la fecha del final de la construcción del monumento megalítico de Stonehenge. Las hojas de los puñales están adornadas con incrustaciones de hilos de cobre, mientras que las empuñaduras llevan como decoración tiras anulares de chapa de oro; este tipo de adorno de época tan antigua solamente se ha descubierto en Micenas y en Anatolia.
Como se puede observar en la fotografía, el disco es de bronce y los astros representados son de oro. No está claro si el disco de oro representa al sol o a la luna llena, pues el semicírculo que no parece representar nada, es posible que represente la “barca solar”, un motivo religioso representado y documentado a lo largo de la Edad del Bronce y que sería la primera vez que se documenta al norte de los Alpes. La fosa anular identificada como el lugar exacto de donde fue extraído el disco por los “buscatesoros” estaba protegida por varias piedras, si bien al haberse encontrado desordenadas no se puede precisar si se trataba de un escondrijo, de un lugar a modo de altar o de un deposito de alguna tumba. Se da, de todos modos, el lugar por un sitio sagrado.
El Disco Astral de Nebra ha sido analizado por el Instituto de Arqueometría de la Academia de Freiberg; es de una aleación típica de los bronces prehistóricos y en nuestra época no se fabrican bronces así en ningún sitio, entre otras causas, por el contenido de arsénico altamente toxico; el plomo de la aleación no tiene radioactividad, otro motivo que avala que el disco no está falsificado, pues el plomo pierde la radioactividad después de pasados cien años.
El Disco Astral de Nebra fue presentado, en esta ciudad, a los medios de comun-cación el día 25-09-2002 y está considerado como un hito en el estudio de la Primera Edad del Bronce en Centroeuropa. Está en estudio todavía si los puñales encontrados están hechos en los círculos de la Edad del Bronce de la actual Sajonia o, por el contrario, fueron importados de las culturas del Egeo, para ello se llevan a cabo estudios de la procedencia del oro y del bronce con los que fue hecho el Disco Astral de Nebra. La forma de estos puñales se ha conservado hasta nuestros días en lugares como Rumanía y Hungría.
La restauración llevada a cabo ha tenido que separar, de las finas laminas de oro, las impurezas e incrustaciones procedentes de la corrosión del bronce, químicamente unidas al oro, lo que se ha conseguido con una pasta, cuya composición no ha sido revelada todavía que, aplicada sobre las incrustaciones, hace reaccionar y deshacer los restos adheridos durante milenios sin dañar las delicadas láminas de oro.
Los serbales, por A. Wanderer
Cada vez son menos los serbales que se pueden observar por estos alrrededores de Cuenca. Si quisiéramos aprender algo sobre los serbales y echáramos mano al libro “Flora de Castilla-La Mancha” libro de la colección “Conocer Castilla-La Mancha”, editado y pagado por el dinero público que administra nuestro Gobierno Regional, pues tendríamos que concluir que los serbales no existen en Castilla-La Mancha, a los que no se hace referencia, mientras que los autores “pierden el tiempo” presentándo el olmo, el álamo negro, el ababol, los pinos, los tomillos y otros por el estilo, que todo el mundo conoce, ha visto y sabe donde están. Claro, que se dicen tales disparates en el librillo, que no es de extrañar que se olviden o no sepan que existen los serbales; según los autores, el rosal silvestre (Rosa canina), más conocido por zarza a secas, no existe ni en Cuenca ni en Albacete; las cañas o carrizo (Phragmites australis), el rusco (Ruscus aculeatus), la primavera (Primula officinalis), el quitameriendas (Merendera bulbocodium), el enebro (Juniperus oxycedrus), peonias (Paeonia broteroi), la salvia (Salvia officinalis) etc. tampoco existen en Cuenca –no quiero hablar de Albacete, porque lo conozco menos), cuando en Valdecabras, por no irse más lejos al rusco le llaman “ramos” por ser ésta la planta que los vecinos usaban el Domingo de Ramos a falta de ramos de olivas -u olivos- que no había en el pueblo. De contrario, por toda la provincia de Cuenca podemos encontrar madroños (Arbutus unedo), cotoneáster (Cotoneaster sp.), mirtos (Myrtus communis) y alguna planta más, que yo no he visto nunca en mis largas y abundantes correrías por la provincia de Cuenca, a no ser los madroños que sí se dan en el norte y este de la provincia, siendo desconocidos en La Mancha conquense y, creo, que también en la de Albacete. El librillo, del que voy a dejar ya de hablar, está prologado por Benjamín Fernández Ruiz, catedrático de estos asuntos en la Universidad Complutense de Madrid, razón por la que estoy a punto de pensar que este catedrático no se leyó el libro antes de prologarlo, pues de lo contrario..... ¡vaya, vaya!
Aunque se han obtenido muchas variedades de serbales, especialmente para jardinería, y haya otros silvestres en otras latitudes, los serbales que se dan en España de forma espontánea, es decir, silvestres, son cuatro especies, dos de las cuales están presentes en Valdecabras (el serbal común –Sorbus domestica- y el Mostajo -Sorbus o Craeteagus aria-), pudiéndose observar también el serbal de los cazadores –Sorbus aucuparia- no lejos de Valdecabras (en el rincón de Uña hay varios); del acerolo -Sorbus azarolus-, sin embargo, no tengo noticia de que se den por estas tierras, aunque hay que suponer que en otros lugares de Castilla-La Mancha si se den.
Este serbal es común en esta zona de Castilla-La Mancha, aunque yo no lo he visto en Valdecabras, sí lo he visto cerca de aquí. En el rincón de Uña, que yo sepa, hay varios. Como se puede apreciar en la fotografía tiene las hojas típicas de los serbales (a excepción del Mostajo) y sus frutos penden en racimos o ganchas con muchísimos frutos rojos, cuando maduros. Sus frutos, como los de todos los serbales, son comestibles, aunque poco usados, por su pequeño tamaño, que no suele superar el centímetro de diámetro.
El Acerolo (Sorbus azarolus)
Da frutos semejantes a manzanitas, preciosos; yo no los he visto en Castilla-La Mancha y los que he visto y comido procedían de Valladolid, por lo que no puedo afirmar que no se dé en otros lugares de la Región, aunque no debe ser raro que haya acerolos en algunos lugares de Castilla-La Mancha. Los frutos maduros son rojos, aunque existen otras variedades, como los del plato de abajo.
Serval común (Sorbus domestica)
Recuerdo que en Bascuñana de San Pedro había varios serbales grandes y preciosos, que se llevó consigo la concentración parcelaria, por lo que ahora ya sólo son observables algunos ejemplares jóvenes en los montes del pueblo. Se trata de un árbol de gran porte de hoja caduca, que da unos frutillos, verdes al principio, anaranjados después y rojos y brillantes cuando están maduros; son comestibles, como el mostajo, el acerolo o el serbal de los cazadores, y con los frutos se pueden hacer mermeladas o licores. En Valdecabras conozco dos serbales adultos, de los que he cogido las serbas que se reproducen aquí.
El Mostajo (Sorbus aria L; Crataegus aria L)
Sus frutillas son también comestibles, si bien son muy pequeñas y no resultan especialmente sabrosas, por lo que no se suelen recolectar. Crecen en ganchas con seis a doce frutos. Su presencia por estos pagos es más abundante que el serbal de los cazadores y fácilmente observable; como se puede ver por las imágenes, el mostajo se diferencia no sólo por los frutos, sino también por sus hojas, no compuestas como en los serbales anteriores, sino independientes, lanceoladas, verdes en el haz y blanco tomentoso en el envés y mucho más anchas que las otras.
Colligite fragmenta ne pereant / La Memoria colectiva por Bruna, la pastora Capítulo VI: 1931
La signatura 720 del Archivo Histórico Provincial contiene tres documentos finales, referidos a una segunda denuncia presentada por José Lesmes después de firma-da la escritura de transacción famosa de 5 de mayo de1865, y que tampoco tuvo resolución positiva por parte de la autoridad competente, por lo que los mismos no varían el estado del problema, ni aportan nada nuevo, a no ser la resolución de algunos vecinos de no resignarse a que el Marques de Valmediano se quedara con el monte de Valdecabras.
Después de reproducir estos tres documentos citados, voy a reproducir unos escri-tos referidos a la escolarización de los niños de Valdecabras y al grado de analfabetismo existente en marzo de1928, firmados por el entonces maestro del pueblo, Dn. Daniel José Zamora y dirigidos a la Junta Escolar constituida en el Ayuntamiento.
Anotado al nº 350
Fl. 14 nº 1
Sello con: “Gobierno Civil
..,.,…..
Negociado 1º nº 268
En 10 de Enero último, se paso informe de esas la instancia promovida por Don Jesús Lesmes, solicitando se diese la denuncia que había llegado a entenderse había presentado o iba a presentar, alegando que el término de Valdecabras de la propiedad del marqués de Valmediano es del Estado de los propios o del común. El informe pedido aun no consta que se haya evacuado y siendo necesario este antecedente para poder contestar a la Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio a cierta comunicación que ha dirigido sobre el asunto, he dispuesto se recuerde a V. con urgencia su despacho.
Cuenca 10 de Febrero de 1866
Balbino”? Baldomero”? Meneses”?
Ilmo. Administrador Principal
de Propiedades y Derechos del Estado de esta provincia
Al Investigador de Bienes Nacionales
En 12 de Enero 1866
De orden del Sr. Gobernador remito a V. la adjunta instructa promovida por el apoderado del Excmo. Sr. Marqués de Valmediano, a fin de que pueda acudir”? a la Dirección General solicitando se abra el expediente de denuncia que aparece resuelto o acuda en alzada al Ministerioo de Hacienda”?, según viera conveniente
Dios guarde a V. …..
En 14 de febrero 1866
En contestación a la orden de V.S. de fecha 10 del actual en la que se sirve recordarme con urgencia el despacho del informe pedido en 10 de enero del actual a la instancia de D. Jesús Lesmes de Castillo, debo manifestarle, que desde el día 12 del propio mes de enero lo tengo evacuado, que en el mismo día se sirvió V. S. decretarlo y que a consecuencia de aquel decreto se remitió al Investigador de Bienes Nacionales, como antecedente en el expediente de Investigación contra los bienes que el marqués de Valmediano posee en Valdecabras.
El asunto, como V.S. comprende es completamente ajeno a la sección de Fomento y no menos de extrañar que V.S. pueda contestar incumplimiento de sus deberes a la Dirección oficina de su cargo y la general de el despacho a Agricultura lo que está ya despachado.
Dios guarde a V………
Terminados los documentos del Archivo Histórico, reproducco a continuación los escritos que el maestro de Valdecabras dirigió a la Junta de Escolarizacion:
(documentos escaneados)
Fumar, al igual que otras cosas de la vida, no es conveniente según las Autoridades Sanitarias competentes, aunque las no sanitarias se encarguen de realizar, o al menos de permitir, todos los pasos que llevan desde la siembra de la planta del tabaco hasta su dispensa en las expendedurías bajo muchas de sus formas.
Si por motivo de cualquier índole desea fumar en pipa y abandonar el pernicioso cigarrillo debe saber, al menos, la impresión fundamental de fumar en pipa.
Fumar en pipa no es colgársela de la boca cuando se aparece “en sociedad” e intentar mostrarse tan “interesante” como en realidad vacío está nuestro interior. Tampoco es ambientar aromáticamente la admósfera para que aquellos que la raspiran localicen el foco de tan excelsa sensación y, de paso, se fijen en nosotros. No, no.
Vayamos al grano. Fumar en pipa es, ante todo y con otros matices secundarios, SABOR.
Sobradamente es sabido que el paladar es fuente de placer. Hasta la Historia muestra episodios guerreros por la posesión de la “ruta de las especias”. Todo por dar gusto al paladar. Pues bien, fumar en pipa es disfrutar de sabores-olores des-conocidos, descubiertos tras ir probando con paciencia nuestro paladar. Luego, habremos encontrado nuestras mezclas predilectar y disfrutaremos de sus sensa-ciones fumando la pipa DESPACIOSAMENTE.
Aprender a fumar en pipa no es inmediato, lleva su tiempo, requiere práctica y es fundamental no ihalar el humo y, como ha quedado dicho, hacerlo lentamente. Comience con una pipa recta, de brezo, ligera, de no menos de 80 euros y fume tabaco inglés tipo “LATARIA” (DUNHILL STANDARD MEDIUM O BALKAN SOBRANIE) Y tipo “VIRGINIA” (GOLD BLOCK); posteriormente irá su repertorio de pipas y marcas de tabacos. Es importante fumar el mismo tipo de tabaco en la misma pipa.
¿Qué se puede hacer mientras se fuma en pipa? Leer, escuchar música. Pasear tranquilamente. Pintar, escribir, realizar cualquier tipo de trabajo manuel y, para mi gusto y especialmente, PENSAR. Esto incluye desde la reflexión que utiliza la lógica, hasta la rememoración de momentos vitales, pasando por la toma de decisiones radicales en la vida (todos recordamos aquella pipa). Todo ello rodeado de una sensación tranquila y placentera presidida por un exquisito sabor que nos inunda de relajación.
La seta de los caballeros (Tricholoma equestre) es frecuente en los pinares de las sierras de Cuenca y, en general, de Castilla-La Mancha en suelos arenosos, especialmente. Está considerada como muy buena y cualquier aficionado la ha comido y ha podido comprobar su exquisito sabor. No sólo por estas tierras, sino en toda Europa ha estado considerada y consumida como entre nosotros. He leído varias paginas en Internet confirmando que esta seta puede llegar a ser mortal. Al menos, la sospecha fundada de tratarse de una seta peligrosa está corroborada en estos sitios de Internet visitados. Traigo a estas páginas de FURTIVO una breve reseña suiza (www.pilze.ch), país en el que es muy rara, pero que se importaba de Francia y Alemania para su venta en los mercados. Dice así:
Pilzvergiftungen durch den Grünling”
Vor kurzem wurde bekannt, dass in Frank-
reich in den letzten acht Jahren zwölf
Menschen nach mehrmaligem Genuss des
Grünlings -eines bekannten Speise-pilzes
– schwere Vergiftungssymptome zeigten.
Drei davon sollen die Mahlzeiten sogar mit
dem Leben bezahlt haben.
Vor kurzem haben nun Forschungsresultate französischer Wissenschaftler gezeigt (New England Journal of Medicine, Vol. 345, No 11,
13. September 2001), dass der besagte
Pilz bei bestimmten empfindlichen Men-
schen eine Rhabdo-myolyse erzeugen kann.
Dabei kommt es zu einem Zerfall und Abbau
von Muskel-zellen, welcher sich in Muskel-
schmerzen, schwäche und Müdigkeit
äussert und beim weiteren Fortschreiten
sogar zum Tod durch Nierenimsuffizienz
oder Herz-versagen führen kann.
Verantwortlich für den Muskelzerfall ist die
vermehrte Ausschüttung bestimmter Enzyme,
die vermutlich durch Inhaltsstoffe des Pilzes
ausgelöst wird. Die von den französischen
Forschem durchgeführten Fütterungsversu-
che bei Mäusen bestätigten die ergiftungs-
Die Untersuchungen erhärten den Ver-dacht,
dass Grünlinge, werden sie in einer grösseren
Menge konsumiert, Ursache einer Rhabdomyo-
lyse sein können. Welcher Inhaltsstoff des
Pilzes für die Symptome verantwortlich ist,
konnte bisher noch nicht geklärt werden.
Die Schweizerische Vereinigung amtlicher
Pilzkontrollorgane (VAPKO) rät deshalb vom
Konsum des Grünlings ab, bis die genauen Ur-
sachen der Todesfölle geklärt sind. Ebenfalls empfiehlt die VAPKO den Pilzkontrolleurinnen
und -kontrolleuren auf die Freigabe des Pilzes
bis auf weiteres zu verzichten.
Bei geringstem Verdacht auf eine Pilzvergif-
tung nach einer Pilzmahlzeit sollte unbedingt
ein Arzt konsultiert oder beim Toxikologischen Institut in Zürich, Telefon: 01/251.51.51,
Rat eingeholt werden. Wenn vorhanden,
sollten Reste von Rüstabfällen oder der Pilzmahlzeit gezeigt werden, damit die für
die Vergiftung verantwortliche Pilzart
Envenenamiento con la “seta de los caballeros”
No hace mucho se hizo publico que en Francia, en los últimos ocho años, doce personas habían desarrollado síntomas de envenenamiento al haber ingerido
varias veces la seta de los caballeros – una seta comestible muy conocida-. Tres de ellas
habían pagado la comida, incluso, con la muerte.
Hace poco, los resultados de la investigación llevada a cabo por científicos franceses (New England Journal of Medicine, Vol. 345,
No 11, 13. Septiembre 2001) han mostrado
que la seta en cuestión puede desarrollar,
en determinadas personas propensas, una
rabdomiolisis. Como consecuencia de ello se produce un declive y desintegración de las
células musculares, que se manifiesta en
dolores y flacidez musculares y cansancio
y, en sucesivos estadios, puede llegar a la
muerte por insuficiencia renal o fallo cardio-
vascular. Responsable de este derrumbe mus-
cular es el vertido múltiple de de-terminadas
encimas que, al parecer, se desencadena por la ingesta de determinados tejidos de la seta.
Los ensayos de alimentación en ratones lleva
dos a cabo por los investigadores
franceses confirmaron los síntomas de
Los análisis aclararon las sospechas de que
la seta de los caballeros, consumida en
cantidades algo elevadas, pueden ser la causa de una rabdiomiolisis. No se ha
podido aclarar, hasta ahora, qué tejidos
o substancias de la seta puedan ser
La Unión Suiza de Organismos de Control
Micológico (WAPHO) desaconseja, por tanto,
el consumo de la seta de los caballeros hasta tanto no se hayan aclarado las causas exactas de los casos de muerte. Igualmente,
la WAPKO aconseja a las controladoras y
controladores micológicos que renuncien, por
ahora, a dar por buena esta seta.
Ante la más mínima sospecha de envenena-
miento después de haber ingerido la seta se
debería consultar, inmedia-tamente, al médico o pedir consejo al Instituto Toxico-
lógico en Zurich, tlf.: 01/251.51.51 . Si se
tienen, es conveniente recoger y mostrar los restos de setas que suelen caerse o restos
de la misma comida, con el fin de que se
pueda identificar la clase de hongo responsable del envenenamiento. ( En España: Servicio Medico de Información
Toxicologica, Tlfn.: 91 562 04 20)
La información continúa con la descripción de las distintas partes del Tricholoma Equestre, para una correcta identificación. No continúo con la traducción, pues quien esté interesado y todavía no la conozca puede consultar cualquier guía de las muchas que están a la venta en las librerías de cualquier ciudad española.
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Discurso de Oswaldo Bayer en la entreaga del Doctorado Honoris Causa a Eduardo Galeano. Neuquén, 26-03-02
La segunda vez lo vi en Alemania, ya en el exilio; él llegaba desde Barcelona. Llevaba en la mano Las venas abiertas de América Latina. Evangelio latinoamericano. Le dije que ese libro había cambiado radicalmente en Europa el pensamiento que se tenía sobre América latina. Que a él le debíamos que, de pronto, los exiliados que luchábamos por nuestra gente tuviéramos detrás a una juventud europea que se interesaba emocionada por ese lejano continente entre la maravilla y la sangre. Me autorizó a hacer la versión radiofónica de “Las venas abiertas”, con diálogos y meditaciones. Fue un éxito, trasmitida por casi todas las radios de derecho público. Los casetes en alemán sirvieron para la enseñanza de la historia y de la materia Derechos de los Pueblos. Cuando terminé el trabajo me di cuenta de que este poeta “vagamundo” era tan grande analista e intérprete como Alexander von Humboldt. Sí, no exagero, ni me dejo llevar por el entusiasmo. Sin ninguna duda von Humboldt fue el verdadero descubridor de América latina; el descubridor en todos los aspectos del realismo mágico que rodea a la gente, el paisaje, la historia, los sueños de este continente herido. Galeano vaga y describe, y más que todo, descubre. Se sorprende y no puede menos que ofrecérnoslo en la letra. En un idioma claro, sencillo, pero nada antiacadémico. Precisamente es eso, es el verdadero académico, que describe lo descubierto con el idioma de algún viejo maestro sabio que habita en algún rancho debajo de dos palmeras o un ombú. Me imagino que el vagamundo autóctono es visitado por el gringo von Humboldt y quedan conversando horas sobre la maravilla y sobre lo increíble. Comparemos y no nos sorprenderemos: el idioma, la curiosidad, el talento en descubrir lo que encontramos en las crónicas del berlinés los volvemos a hallar, actualizados, en Galeano. Claro, a von Humboldt le faltan los personajes de la epopeya, aquel llamado Emiliano Zapata; y el otro, más al sur pero tan inverosímil como aquél: Sandino, el general de hombres libres con su pequeño ejército loco. O aquel otro, todavía no captado, muerto en tierra boliviana. Magia pura, casi sin realismo.
El que vive lo que escribe es el verdadero académico, el verdadero científico, el filósofo. Y completa su sana sabiduría agregando: “Pienso que todo esto lleva a valorar el sentido que tiene la aventura de escribir, devolverles a las palabras el sentido que han perdido, manipuladas como están por un sistema que las usa para negarlas. Hay una lección que el mundo ignora y que nos han dado los guaraníes a todos, a la hora en que crearon su lenguaje. En el idioma guaraní, palabra y alma se dicen igual. Y en este sistema desalmado la palabra ha estado y sigue manipulada con propósitos comerciales o de engaño político. Su uso y abuso traiciona el alma”.
Pero nuestro Doctor Honoris Causa en resistencias y libertades se nos ha puesto firme, bellamente firme y nos arrebata con estas palabras: “O sea, si el sueño no nos permitiera anticipar un mundo diferente, si la fantasía no hiciera posible esta capacidad un poco milagrosa más allá de la infamia, ¿qué podríamos creer? ¿qué podríamos esperar? ¿qué podríamos amar? Porque en el fondo, uno ama al mundo a partir de la certeza que este mundo, triste mundo convertido en campo de concentración, contiene otro mundo posible.
O sea, que el horror está embarazado de maravilla”.
Discurso de Eduardo Galeano al recibir el Doctorado Honoris Causa de la UNC
Bueno, a ver si puedo. Gracias a todos, gracias por estar aquí. Gracias a todos por venir y por transmitir ese necesario calorcito que ustedes están transmitiendo. Gracias a las autoridades de la universidad y al equipo de extensión de la universidad. Compañeros que se pusieron en contacto conmigo hace meses ya y me anunciaron la posibilidad de que se cometiera este acto de generosa irresponsabilidad de hacerme doctor a mí y que después me contaron, además, que se iba a hacer el acto de justicia de otorgarle el doctorado Honoris Causa a Noam Chomsky, cosa que me parece muy bien.
Gracias especialmente a Osvaldo Bayer que tuvo palabras tan cariñosas y gracias a Estela Carloni, la autora de esa entrevista que Osvaldo leyó largamente, a lo largo de su discurso. Yo nunca la había leído, porque tengo pánico de las entrevistas. Yo sé que Estela Carloni es una periodista honesta y muy capaz y sería absolutamente imposible imaginar que ella vaya a traicionar nada de lo que uno diga. Pero tengo ese miedo que me impide leer, leerme digamos, así como tampoco me veo cuando salgo por televisión.Tengo miedo a una mala suerte espantosa y creo que nunca voy a poder recuperarme de eso. Con las entrevistas pienso en los disparates que habré dicho.
Cuando me escuchaba a Bayer decir lo que dije y me preguntaba si no sería otro...porque está bastante bien!!! (risas).¡Esto me devolvió el alma al cuerpo! (risas y aplausos). Bueno, me quería referir a estos dos aniversarios que se cumplen en estos días. Uno buenísimo y el otro feísimo. En estos días que corren, el aniversario lindo, el cumpleaños que hay que celebrar es el cumpleaños de esta universidad con historias muy distintas, muy honrosas, muy lindas, al que quiero dar también las gracias por existir.
El otro cumpleaños, el feo, es el aniversario del baño de sangre que se inauguró con el golpe militar del ’76 y que dió paso a una dictadura feroz que exterminó, o por lo menos, se propuso exterminar a toda una generación de gente linda, de respondones, de espíritus críticos que luchaban por una Argentina diferente, por un país distinto. Y esa dictadura tuvo que, por lo menos, intentar el exterminio de una generación entera para que los gobiernos siguientes, que se dijeron democráticos, en nombre de la democracia, pudieran aplicar con impunidad los modelos que se propuso y ojalá no lo haya logrado, es decir, exterminar al país. Por eso quiero dedicar todo lo de esta noche, todas estas cosas lindas, a los caídos en esos años de horror y de miedo, que fueron los años de la dictadura en la Argentina.
Voy a leer un par de textitos. Había pensado en traer una serie de textos literarios para leer esta noche, pero me pareció más oportuno leerles una nota que acabo de escribir para “Página 12” y que va a salir en estos días, espero. Se trata del tema de los derechos humanos. Me pareció más oportuno. Es una primicia la que les voy a infligir. Y después un texto cortito que escribí en homenaje a Noam Chomsky. ¡Ese sí que es un doctor de verdad y no como yo, que soy un intruso!.
Si la maquinaria militar no mata, se oxida. El presidente del planeta anda paseando el dedo por los mapas a ver sobre que país caerán las próximas bombas. Ha sido un éxito la guerra de Afganistán que castigó a los castigados, mató a los muertos y ya se necesitan enemigos nuevos. Pero nada tienen de nuevo las banderas: la voluntad de Dios, la amenaza terrorista y los derechos humanos. Tengo la impresión de que Georg W. Busch no es exactamente el tipo de traductor que Dios elegiría si tuviera algo que decirnos (risas y aplausos). Y el peligro terrorista resulta cada vez menos convincente como coartada del terrorismo militar.
Pero,...¿y los derechos humanos...seguirán siendo pretextos útiles para quienes los hacen puré?. Hace más de medio siglo que las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No hay documento internacional más citado y más elogiado. No es por criticar, pero a esta altura me parece que a la Declaración le falta mucho más que lo que tiene. Por ejemplo, allí no figura el más elemental de los derechos, el derecho a respirar que se ha hecho impracticable en este mundo donde los pájaros tosen. Ni figura el derecho a caminar que ya ha pasado a la categoría de hazaña, ahora que sólo quedan dos clases de peatones: los rápidos y los muertos (risas). Y tampoco figura el derecho a la indignación que es lo menos que la dignidad humana puede exigir cuando se la condena a ser indigna. Ni el derecho a luchar por otro mundo posible cuando se ha hecho imposible el mundo tal cual es. En los treinta artículos de la Declaración, la palabra “libertad” es la que más se repite: la libertad de trabajar con salarios justos y fundar sindicatos, por caso, está garantizada por el artículo 23. Son cada vez más los trabajadores que no tienen, hoy por hoy, ni siquiera la libertad de elegir la salsa con que serán comidos. Los empleados duran menos y el miedo obliga a callar y a obedecer. Salarios más bajos, horarios más largos y a olvidarse de las vacaciones pagas, la jubilación y la asistencia social y demás derechos que todos tenemos, según aseguran los artículos 22, 24 y 25.
Las instituciones financieras internacionales, las chicas superpoderosas del mundo contemporáneo (risas), imponen la flexibilidad laboral, aufemismo que designa el entierro de dos siglos de conquistas obreras. Y las grandes empresas multinacionales exigen acuerdos “unions free” (libres de sindicatos) en los países que entre sí compiten ofreciendo mano de obra más sumisa y barata. Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre en cualquier forma, advierte el artículo cuarto. Menos mal. (risas). No figura en la lista de los derechos humanos disfrutar los bienen naturales: tierra, agua, aire y a defenderlos ante cualquier amenaza.
Tampoco figura el suicida derecho al exterminio de la naturaleza, que, por cierto ejercitan, y con entusiasmo, los países que se han comprado el planeta y lo están devorando. Los demás países, miran de afuera. Los años ’90 fueron bautizados, por las Naciones Unidas con un nombre dictado por el humor negro: “Década Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales”.
Nunca el mundo a sufrido tantas calamidades: inundaciones, sequías, huracanes,clima enloquecido en tan poco tiempo. Y de los desastres naturales en un mundo que tiene la costumbre de condenar a las víctimas, es la naturaleza la que tiene la culpa de los crímenes que contra ella se cometen. Todos tenemos derecho a transitar libremente, afirma el artículo tres. Entrar, es otra cosa (risas). Las puertas de los países ricos se cierran en las narices de los millones de fugitivos que peregrinan del sur al norte y del este al oeste, huyendo de los cultivos aniquilados, los ríos envenenados, los bosques arrasados, los precios arruinados, los salarios inanizados. Unos cuantos mueren en el intento, pero otros consiguen colarse por debajo de la puerta. Una vez adentro, en el paraíso prometido, ellos son los menos libres y los menos iguales. Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, dice el artículo uno. Que dicho sea de paso, no sé lo que quiere decir el artículo uno... ¿Las mujeres no nacen libres e iguales?.(muchos aplausos). Me hace gracia, cuando hablan de las mujeres, tema que yo no conozco mucho (risas). Algunos especialistas me han asegurado que de minoría no tienen nada. Siempre se habla de ellas cuando se cita el derecho de las minorías.¿Cincuenta por ciento de la gente es una minoría?.
Pero volvamos al tema principal. Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, dice el artículo uno.Que nacen, puede ser, pero, a los pocos minutos, se hace la parte. (risas). El artículo 28 establece que todos tenemos derecho a un justo orden social nacional e internacional. Las mismas Naciones Unidas nos informan, en sus estadísticas, que cuando más progresa el progreso menos justo resulta. El reparto de los panes y los peces es mucho más injusto en Estados Unidos o en Gran Bretaña que en Bangladesh o en Ruanda. Y en el orden internacional, los numeritos de las Naciones Unidas nos revelan que diez personas, sólo diez personas poseen más riqueza que toda la riqueza que producen cincuenta y cuatro países sumados. Las dos terceras partes de la humanidad sobreviven con menos de dos dólares diarios y la brecha entre los que tienen y los que necesitan se ha triplicado. Se firmó la Declaración de los Derechos Humanos. Crece la desigualdad y para salvaguardarla, crecen los gastos militares. O sea que las fortunas alimentan la fiebre guerrera y la invención de demonios creados para justificarla. El artículo once nos cuenta que toda persona es inocente mientras no se pruebe lo contrario. Pero tal como marchan las cosas, de aquí a poco será culpable de terrorismo toda persona que no camine de rodillas, aunque demuestre lo contrario.
La economía de guerra multiplica la prosperidad de los prósperos y cumple funciones de intimidación y castigo y a la vez irradia sobre el fondo una cultura militar que sacraliza la violencia ejercida contra la “gente diferente” que el racismo reduce a la categoria de “sub-gente”. “Nadie podrá ser discriminado por su sexo, raza o religión o cualquier otra condición” advierte el artículo dos. Pero las nuevas superproducciones de Hollywood, dictadas por el Pentágono para glorificar las aventuras imperiales predican un racismo clamoroso que hereda las peores tradiciones del cine y no sólo del cine. En éstos días, por pura casualidad, cayó en mis manos una revista de las Naciones Unidas, de noviembre del 1986, la edición en inglés de “El Correo de la UNESCO”. Allí me enteré de que un antiguo cosmógrafo había escrito que los indígenas de las Américas tenían la piel azul y la cabeza cuadrada. Ese cosmógrafo se llamaba, créase o no, pero es la verdad, John of Hollywood. La declaración proclama y la realidad traiciona.”Nadie podrá suprimir ninguno de estos derechos” asegura el artículo treinta. Pero hay alguien que bien podría comentar: “ven que puedo...”. Alguien, o sea, el Sistema Universal del Poder.
Los otros, los distintos, son los principales candidatos para sus próximos ejercicios de tiro al blanco.Supongo que él ha llegado a esa conclusión al cabo de profundas meditaciones. Pero su certeza absoluta me parece, por lo menos, digna de dudas. La duda es, también, un derecho humano, al fin al cabo, aunque no la mencione la Declaración de las Naciones Unidas....(aplausos). He aquí una prueba de que los medios de comunicación masiva de los Estados Unidos no son tan omnipotentes como creen que son...Según ellos, Noam Chomsky no existe... (risas). Este fantasma tiene una enorme influencia sobre el mundo entero. Y su voz, su contravoz, se las arregla también para llegar a los jóvenes de su país, a pesar de la censura que quiere reducirlo al silencio. Está condenado por hereje.
El comete el pecado de creer en la libertad de expresión. Quienes detentan la propiedad privada de la libertad de expresión y la reducen a libertad de presión le niegan el derecho a la palabra y así lo elogian. Este no es un intelectual domesticado, uno más entre los muchos del rebaño. Con toda la energía de su razón, esta peligrosa oveja negra denuncia la sinrazón dominante y desenmascara las hipocresías del poder, que en nombre de la democracia practica el matonismo universal. Sospecho que Chomsky conoce la llave que abre las puertas prohibidas. Ha de saberlo, por ser sabio en linguística. Abracadabra, la mágica fórmula que se usa en el mundo entero, proviene de la lengua hebrea: “abrek-a-abra” y significa: “envía tu fuego hasta la muerte”... (aplausos).
Hace unos meses me encargaron realizar una traducción de Frankenstein, de Mary Shelley, para su publicación en la Biblioteca H. P. Lovecraft, de editorial Edaf. Ya está el resultado en mis manos y en las librerías, y quisiera relatar algunas cosas que he aprendido al profundizar en una obra tanto como debe hacerlo un traductor literario que se precie.
Frankenstein es, evidentemente, uno de los mitos de nuestro tiempo, y yo creía ingenuamente saber algo de él; había visto la película clásica de Boris Karloff y hasta había leído hace muchos años el libro de Mary Shelley, y era de los “entendidos” que evitamos cuidadosamente confundir a Frankenstein (el científico) con su monstruo o criatura (sin nombre, o “el monstruo de Frankenstein”). Incluso sabía que la autora era la esposa del poeta Percy Shelley, recordaba que era hija de una célebre escritora feminista y tenía algunas nociones de cómo surgió la idea del libro, alimentadas por la película de Gonzalo Suárez (Remando al viento, 1988).
Al abordar el trabajo de traducción, lo primero que descubrí fue que ni siquiera los redactores del Oxford English Dictionary (equivalente inglés de nuestro Diccionario de la Real Academia) daban muestras de estar muy familiarizados con la novela. “Frankenstein: cosa que se vuelve terrorífica o destructiva para su hacedor.” Etimología: “Por el barón Frankenstein, personaje de una novela de Mary Shelley (1818)...”.
Yo ya había releído el texto, y no había visto en ninguna parte que Víctor Frankenstein tuviera el título de barón. Muy al contrario, era ginebrino, ciudadano de un estado republicano donde no existían los títulos nobiliarios. Así pues, los mismos custodios de la lengua inglesa me daban la impresión de conocer la leyenda más bien de oídas o por el cine. Lo que sí que me proporcionaban era la fecha de la primera edición del libro. Un dato que descubrí, al poco tiempo, que era fundamental.
LA MULTIPLICIDAD DE VERSIONES
Al traducir una obra clásica de cierta solera, resulta importantísimo elegir la edición más conveniente del original que se va a seguir. No se puede tomar, sin más, una edición moderna y barata del original y confiar en su texto. Mis traducciones de Sherlock Holmes, por ejemplo, las he realizado a partir de facsímiles de las primeras versiones (por entregas) de las novelas, anteriores incluso a la primera edición en libro, y he descubierto diferencias textuales de cierto interés. Pero, al tirar un poco del hilo, vi que las diferencias entre las ediciones de la novela de Mary Shelley eran abismales. Hice algunas averiguaciones, y he aquí el resultado.
Es sabido que Mary era hija de William Godwin, tratadista social de ideas radicales, y de Mary Wollstonecraft, autora feminista que había metido mucho ruido en su tiempo. Con esos
antecedentes, y con el de haberse marchado a Suiza con su amante, el eminente poeta Percy Shelley, con quien tenía una hija, bien podemos suponer que Mary era una persona instruida. Conocemos por su diario la lista completa de los libros que leyó desde su juventud, en cinco idiomas, y es impresionante para una mujer de su tiempo. Sin embargo, Mary era una jovencita de 19 años, y por muy liberada que estuviera era inevitable que quedara sometida en muchos sentidos a la influencia de su celebérrimo amante (marido después), y este se sintió obligado a “corregir” benévola y paternalmente su obra. Mary, aunque más culta que lo que se permitía ser en su tiempo a una mujer, había escrito su novela con llaneza, sin adornos ni cultismos, en una prosa que sin duda sería muy del gusto del lector actual pero que en aquella época carecía de la “elevación” conveniente. Es decir, que tenía pocos latinismos y helenismos por centímetro de texto, y que sus oraciones no tenían la debida complicación que caracterizaba al escritor culto.
Veamos algunos ejemplos. Donde Mary escribió “tener”, Shelley corrigió “poseer”. Por “pasó mucho tiempo”, “transcurrió un período considerable”. Por “éramos iguales”, “ninguno de nosotros tenía la más mínima preeminencia sobre el otro”. Y así sucesivamente, centenares de cambios que quitan frescura e incluso fuerza al texto en su propósito de volverlo más culto. Justo es reconocer que Percy corrigió algunos errores gramaticales y del contenido (de datos geográficos y similares). Sin embargo, no todas las revisiones de Percy tuvieron una intención estilística, y no tuvo reparo en introducir en el texto ideas filosóficas y políticas propias. Suprimió, por ejemplo, las alusiones a la idea de que Frankenstein había creado la criatura como tarea dictada por el cielo, y hasta modificó levemente la última frase y, por tanto el final de la novela, haciendo que el monstruo “desapareciera” entre los hielos, en vez de “perderse de vista”.
¿Por qué no seguir, por tanto, el relato original de Mary como texto verdadero de la novela? La idea es atractiva, pero el manuscrito, que se conserva en la Biblioteca Bodleiana de Oxford, está incompleto. Será mejor dejar esta misión a algún especialista que haga algún día una edición de este texto todavía inédito. Bastante trabajo tenemos con determinar cuál debe ser el «texto recibido» u oficial entre los publicados. Pues, además de esta primera manipulación que sufrió la obra de Mary Shelley, resulta que la primera edición del mismo, la de 1818, llegó a caer en el olvido ante el texto nuevamente revisado que publicó la autora en 1831. Tanto es así, que el texto de 1818 se volvió prácticamente inencontrable, y sólo en fechas muy recientes se ha vuelto a publicar.
Entre 1818 y 1831 Mary sufrió una serie de reveses: las muertes de sus hijos Clara y William y la del propio Percy Shelley (ahogado); las traiciones de Byron y Jane Williams, y su propia penuria económica. Todos estos hechos la hicieron dudar del libre albedrío y le hicieron creer en el destino ciego. Los valores implícitos en la primera edición de Frankenstein (que la naturaleza es una fuerza benévola y protectora que sólo castiga a los que transgreden sus reglas; que Víctor es responsable moralmente de sus actos, que la criatura es buena de suyo, pero que se ve impulsada al mal por el desprecio social, y que el egoísmo humano es la mayor causa de sufrimientos en el mundo) se dejaron de lado en la versión de 1831.
En la versión de 1818, Víctor Frankenstein tenía libre albedrío; podía haber abandonado su búsqueda del «principio de la vida»; podía haberse ocupado de su criatura en vez de dejarla a su suerte; podía haber protegido a Elizabeth. Sin embargo, en la versión de 1831 el protagonista es un juguete movido por fuerzas que no conoce ni controla. La autora le hace decir: «El destino era
demasiado poderoso, y sus fuerzas inmutables habían decretado mi perdición absoluta y terrible». También Elizabeth, la prometida de Victor, hace una declaración de fatalismo: «Creo que nuestro plácido hogar y nuestros corazones satisfechos se gobiernan por unas mismas leyes inmutables». Los seres humanos son ahora unas simples marionetas, y la perdición de Víctor ya no se debe tanto a su presunción y a su descuido como a las malas compañías e influencias negativas de los demás, de su padre y de sus profesores universitarios. Su gran pecado ya no es haberse desentendido de su criatura, sino el hecho mismo de haber querido construir un ser humano. También su amigo Clerval, un personaje adorable en la primera versión, aparece ahora como un ser ambicioso con veleidades más imperialistas que literarias, dispuesto a aprovechar sus estudios de lenguas orientales para explotar los recursos naturales de Asia. Otros personajes de la familia de Frankenstein aparecen también desvirtuados, o al menos despersonalizados, meros juguetes de las circunstancias.
Mary Shelley encabezó la edición de 1831 con un prólogo en el que acaba diciendo: «No he modificado ninguna parte del relato, ni he introducido ideas ni circunstancias nuevas». Nada más falso, como hemos visto. Según Anne K. Mellor (1990), para el lector que no tiene tiempo de realizar un estudio comparado de los tres textos, «sólo el de 1818 presenta una concepción estable y coherente de Víctor Frankenstein y de la ideología política y moral de Mary Shelley». Esta autora termina su artículo lamentándose de que la inmensa mayoría de los lectores opten por el texto de 1831, no sólo por más extendido sino por estar disponible en ediciones mucho más económicas.
En vista de todo esto, no es de extrañar que yo optara por traducir la versión de 1818, aunque pudiera tratarse de una decisión algo atrevida, teniendo en cuenta que los lectores conocían casi exclusivamente la de 1831. Sin embargo, me pareció una oportunidad preciosa para dar a conocer a los lectores españoles este texto, creo que por primera vez.
Nada como traducir un libro para conocerlo a fondo, y el traductor literario debe estar constantemente alerta para captar las citas, paráfrasis y alusiones. En el texto de Frankenstein, o el Nuevo Prometeo, que este es su título completo, aparecen citados pasajes y versos de varios autores; la autora indica a veces en nota el origen de los mismos; en otros muchos casos no. Figuran incluso unos versos de la Oda a la Mutabilidad del propio Percy Shelley, sin indicación del nombre del autor, y al traducir estos me permití la travesura de traducir el verso final, «Naught may endure but mutability!» reproduciendo el final de un conocido soneto de Quevedo: «solamente / lo fugitivo permanece y dura.» Pero además de estas citas directas, hay alusiones y referencias mucho más amplias, que me hicieron dudar sobre el verdadero propósito de la obra. Durante buena parte del texto me pareció estar traduciendo una paráfrasis o incluso una parodia bastante irreverente del Paraíso Perdido de Milton. Otras veces aparecían páginas que podían estar tomadas del Emilio de Rousseau, tan ginebrino como el propio Frankenstein. Todo ello dentro de un ambiente inconfundible de novela gótica. ¿Qué es, pues, Frankenstein? ¿Cuál es su propósito? ¿Es novela gótica, ciencia ficción, reflexión sobre el bien y el mal y el libre albedrío, parodia literaria? Como dice Marilyn Butler (1993), el libro «es célebre por sus posibilidades de reinterpretación. Puede ser una versión tardía del mito de Fausto, o una versión temprana del mito moderno del científico loco; el yo desbocado, el proletariado fuera de control, o lo que sucede cuando un hombre intenta tener un hijo sin una mujer». Pueden añadirse fácilmente otras lecturas, como por ejemplo la de versión tardía del mito del Golem, o temprana de los robota de K. Capek... y en la bibliografía se encuentran interpretaciones feministas, antiimperialistas, marxistas, psicoanalíticas, cientifistas (su relación con doctrinas y polémicas científicas de la época tales como la del “vitalismo” y los primeros estudios sobre la electricidad o el “magnetismo animal”)... Como dice Marilyn Butler en el artículo citado, «...cada una de estas lecturas llega a su destino. ¿Es Frankenstein un relato de paranoia homofóbica? ¿De la represión del proletariado? ¿De una mujer abandonada? La respuesta colectiva de la crítica ha sido ¿por qué no?».
Aunque me parece conveniente desconfiar de algunos excesos de la crítica moderna, sobre todo en sus vertientes postmodernas, no cabe duda de que una obra que inspira tanto pero que se nos escapa de entre los dedos al intentar analizarla, con unos personajes que han movido la imaginación de millones de personas que, sin embargo, no conocen ni de oídas el texto original, texto ya huidizo de suyo como vimos, una obra así, digo, sólo puede calificarse de mito y de símbolo. Aunque mucho me temo que estos dos helenismos nos dejen como estábamos. Sin embargo, y por no sacar los pies del plato de mi especialidad, vamos a recorrer de pasada algunas interpretaciones de Frankenstein en las que procuraré no salir del terreno de lo literario. Pero antes de ver las influencias literarias, echaremos un vistazo a las circunstancias personales que rodearon a la autora en el momento de su creación.
En 1815, poco después de la muerte de su primer hijo recién nacido, Mary tuvo un sueño que pudo influir directamente sobre el argumento de Frankenstein. El 19 de marzo de 1815 anotó en su diario: “He soñado que mi niño volvía a la vida; que sólo estaba frío y que le dábamos unas friegas ante el fuego y resucitaba”. Es posible que sus angustias sobre la maternidad y su incapacidad de producir vida la condujeran a escribir su novela.
EL FRÍO VERANO DE 1816
Mary Shelley pasó la mayor parte del verano de 1816, cuando tenía diecinueve años, en el Chapuis de Ginebra, en Suiza. La acompañaban su hermanastra Claire Clairmont, su amante, el poeta Percy Shelley, Lord Byron y John Polidori, médico de Byron. Lord Byron había alquilado la villa Diadoti, a orillas del lago Ginebra, que había visitado John Milton, autor del Paraíso Perdido, en el siglo XVII. También Rousseau y Voltaire habían vivido en aquellas orillas. Mary consideraba que aquella región era un templo de la Ilustración.
El tiempo empeoró y se volvió muy agitado, con lluvias torrenciales y tormentas violentísimas. Han aparecido muy recientemente estudios que apuntan a que las condiciones meteorológicas de aquel verano extraño se debieron a la erupción del volcán Tambora, en Indonesia. En todo caso, la naturaleza violenta y tormentosa era un entorno eminentemente romántico. En la noche del 16 de junio, Mary y Percy no pudieron regresar a Chapuis a causa de una tormenta increíble, y tuvieron que pasar la noche en la villa Diodati con Byron y Polidori. Leyeron juntos en voz alta una colección alemana de cuentos de fantasmas, la Phantasmagoriana. En uno de los relatos, un grupo de viajeros se cuentan mutuamente las experiencias sobrenaturales que han vivido cada uno. Esto inspiró a Byron a proponer que cada uno escribiera un cuento de fantasmas.
Shelley escribió un relato inolvidable, Byron redactó un fragmento de relato y Polidori empezó a escribir The Vampyre, el primer cuento moderno de vampiros. Muchos críticos consideran que su personaje principal, Lord Ruthven, se basa en la personalidad de Byron. Mary no estaba inspirada y no empezó a escribir nada hasta varios días más tarde, lo que le produjo cierta frustración. Byron y Shelley iban a dar un paseo en barca por el lago el día 22. La noche antes de la partida, los miembros de aquella tertulia debatieron un tema de L’Allemagne, de Madame de Staël: “si era posible descubrir el principio de la vida, y si los científicos podrían galvanizar el cuerpo artificial de un humanoide”. Aquella noche, Mary tuvo una pesadilla.
Vi al pálido estudiante de artes infames arrodillado junto a la cosa que había construido. Vi al fantasma espantoso de un hombre tendido; después, al funcionar una máquina potente, daba señales de vida. El creador se aterrorizaba de su propio éxito... huía... esperaba que aquella cosa volviera a convertirse en materia muerta... abre los ojos, contempla l ser horrible ante su lecho, descorriendo las cortinas...
A la mañana siguiente, Mary comprendió que había encontrado su relato y se puso a escribir las líneas con que comienza ahora el capítulo IV de Frankenstein (el V en la edición de 1831): «Una triste noche de noviembre contemplé el resultado de mi trabajo...».
MARY SHELLEY, LA BUENA TERRORISTA
Los lectores de Galaxia deben de saber tan bien como yo lo que fue la novela gótica. Quizás no todos recuerden que a los autores del género de terror se les llamaba también “terroristas” hace un par de siglos, cuando este término no había adquirido su significado moderno. Terrorista fue Mary por tanto, y a mucha honra. Dijo expresamente que pretendía escribir un relato que “helara la sangre y acelerara los latidos del corazón”. Así pues, a pesar de las poderosas influencias personales, del ambiente y oníricas que hemos visto que influyeron en su creación, tanto ella como sus amigos se integraban muy conscientemente en la tendencia que había iniciado Horace Walpole y que llegó a constituir un género muy prolífico y una rama importante del movimiento romántico. En El Castillo de Otranto (1764), Walpole presentó los elementos fundamentales del género. Paisajes espectaculares de densa vegetación, castillos sombríos, ruinas, monasterios, mazmorras, cementerios, personajes desesperados y melancólicos, y, sobre todo, intervención de espectros y otros seres sobrenaturales. El género fue, como dijimos, muy prolífico, con obras de calidad dudosa y otras notables, como Las aventuras del conde Fernando Fathom, de Tobias Smollet, Longsword, Conde de Salisbury, de Thomas Leland, El viejo barón inglés, de Clara Reeve y Melmoth el errabundo de Charles Maturin. No goza de la aceptación de la crítica moderna, a pesar de que puede decirse que la novela gótica no ha llegado a morir y sí a transformarse adaptándose a los tiempos, pasando por Frankenstein, por Drácula (en la novela de Bram Stoker, de 1897, la preocupación por modernizar el ambiente es muy destacada; como contraste a los pasajes que transcurren en Transilvania, los personajes ingleses utilizan gramófonos, teléfonos y otros inventos modernísimos por entonces), hasta llegar a Joyce Carol Oates y a Ann Rice, por ejemplo.
Pero, volviendo a la época de Mary Shelley, he pasado por alto de intento el nombre de una gran cultivadora de la novela gótica. Me refiero a Ann Radcliffe, nacida en el mismo año 1764 en que hacía su aparición el género, y creadora de algunas de las novelas más características del mismo. Es poco lo que se sabe de su vida, pues en aquellos tiempos las mujeres escritoras apenas podían hacer vida social, y ello a pesar de que llegó a ser la la novelista inglés mejor pagada del siglo XVIII, por encima de todos los autores masculinos, y reina y señora indiscutible de los “terroristas”. La conocemos sobre todo a través de su obra, cuya lectura comparó Walter Scott con tomar una droga, en el sentido de que era estimulante, pero peligrosa si se convertía en hábito. Todavía se leen sus novelas Los misterios de Udolfo (1794) y El italiano (1797).
Algunos estudiosos de la figura de Mary Shelley, como Ellen Moers, han considerado a Ann Ratcliffe como originadora del subgénero que llaman “el gótico femenino”. Es la novela gótica escrita por mujeres, género del que no cabe duda que Mary fue la continuadora más destacada; pero también la novela gótica centrada en una heroína o protagonista femenina que sufría mil peripecias en las garras de malvados, en bosques infestados de bandidos, en mazmorras y en países exóticos. Ellen Moers (1976) observa que “en manos de la señora Radcliffe, la novela gótica se convirtió en un sucedáneo femenino de la novela picaresca, en que las heroinas podían gozar de todas las aventuras y sustos que los protagonistas masculinos llevaban viviendo en la ficción desde hacía mucho tiempo”. (Cuando Moers habla de la novela picaresca, no se refiere a los modelos españoles del Siglo de Oro, sino a novelas como Tom Jones de Fielding, 1749, o las obras de Tobías Smollet.) Un escapismo extremo, en suma, para un sexo que tenía que vivir encerrado. Sin embargo, Mary Shelley fue un caso excepcional; no pasó su vida entre cuatro paredes, como hemos visto, y cuando abordó el género tampoco pensó en narrar las peripecias de una heroína. Curiosamente, lo que más puede haber de “femenino” en Frankenstein es algo más sutil, que ya aparece apuntado en los presagios oníricos del proceso de creación. Me refiero a la experiencia del parto, la relación amor-temor ante la nueva vida y la posible depresión o angustia posterior, así como el conflicto que pueden provocar a la madre sus nuevas responsabilidades. Así se explica la reacción de Victor Frankenstein al abandonar a su suerte a su criatura, sobre la que gira todo el argumento, sobre todo en la versión primitiva de la novela.
Quizás la diferencia más notable entre el monstruo de la novela original y el que se popularizó por las dos películas clásicas protagonizadas por Boris Karloff sea que este último era más bien callado (creo que sólo en la segunda película, La novia de Frankenstein, 1935, llega a pronunciar un par de palabras), mientras que el de la novela es un dechado de elocuencia que llena capítulos enteros narrando su vida a su creador. El propio Victor Frankenstein previene más tarde al capitán Walton para que no se deje convencer por la labia de la criatura.
He querido recordar aquí que si maravillosa, o inverosímil, como queramos considerarla, fue la creación del monstruo (sin duda maravillosa, literariamente, porque lo que está haciendo la autora no es nada menos que inventar la figura del científico loco e injertar el género de la ciencia ficción en la novela gótica), no menos sorprendente y extraño es el modo en que este aprende el lenguaje, la escritura y los rudimentos de la cultura. Es un episodio de la novela nada recordado: el monstruo recién creado huye, se refugia en el bosque y allí empieza a desarrollar poco a poco su mente, que al principio es una tabula rasa. Por la observación aprende primero a usar sus sentidos y después a comprender los principios más elementales de la Naturaleza y del universo. Más tarde, con un recurso bastante poco creíble, la autora le permite observar “por un agujerito”, durante muchos meses, la vida de una familia francesa exiliada que vive en una cabaña del bosque. Y así va aprendiendo el lenguaje, nociones de geografía e historia e incluso algo de literatura, a partir de unos libros que encuentra y de las lecciones que oye repetir en voz alta a sus “protectores desconocidos”. Todo esto me hizo pensar en el Criticón de Baltasar Gracián (1651), en El filósofo autodidacto de Abentofail (siglo XII) e incluso en Tarzán aprendiendo a leer por sí solo en la cabaña de su padre. Pero la autora ya nos había dado un aviso al relatarnos la educación ilustrada y tolerante que había recibido Victor Frankenstein en la mismísima Ginebra. No cabe duda de que su modelo es Juan Jacobo Rousseau.
Rousseau afirmaba que la humanidad era buena en esencia; era la influencia de la sociedad lo que conducía a la corrupción del hombre. También legaba un principio que se contradecía un poco con el anterior: que los seres humanos, por nacer débiles e inocentes, necesitan orientación y una educación adecuada. A falta de tal educación, la naturaleza del hombre aislado se degradaría irremediablemente en su trato con la sociedad. Rousseau dijo que “un hombre que se criara completamente aislado desde su nacimiento se convertiría en la más deforme de las criaturas”. Es un concepto crucial en Frankenstein: se puede aplicar al propio Victor, el científico, pero su ilustración más directa y literal se encuentra en el carácter del monstruo.
Por cierto, que la escena en que el monstruo se desvela por fin a los habitantes de la cabaña, en el momento en que está solo el padre ciego, es memorable sobre todo por la parodia desternillante de la misma que aparece en la película El jovencito Frankenstein (1974).
La influencia de John Milton sobre Frankenstein es, sin duda, la que más salta a la vista al lector con alguna formación en la historia de la literatura inglesa. La autora no lo oculta en absoluto, pues encabezó su novela con una cita de El paraíso perdido: “¿Te pedí, Hacedor mío, que del barro / me hicieras hombre? Te exigí acaso / que me sacaras de la oscuridad?” Las citas y alusiones a este poema de Milton son repetidas, y es una de las obras que lee la criatura en su curiosa formación autodidacta. Y se da a entender que es la lectura del Paraíso perdido lo que mete ideas peligrosas en la cabeza al pobre monstruo: la de que Victor, como creador suyo, tiene obligaciones hacia él; la idea de la rebelión, como el Satán del poema de Milton, y, sobre todo, la de pedir o exigir a su “Hacedor” que le proporcione una compañera. Por tanto, quiere ser Adán y después opta por el papel de Satán. He de reconocer que lo que más me estremeció de toda la novela fue la terrible crudeza de esta paráfrasis: Victor Frankenstein entre pedazos de carnaza y casquería, fabricando una Eva femenina y monstruosa (el monstruo le estipula que ha de ser tan fea como él, para no arriesgarse a un rechazo sentimental)... es una imagen atrevidísima en la que, como parodia que es de la creación divina de Eva en la Biblia y en el poema de Milton, se suma la blasfemia al horror. Por lo menos, así lo debieron entender los lectores de la época.
Mary Shelley, Frankenstein o el nuevo Prometeo, traducción española de Alejandro Pareja Rodríguez. Biblioteca H. P. Lovecraft, Editorial Edaf, Madrid, 1993.
Ellen Moers, “Female Gothic; The Monster’s Mother”, Literary Women, 1976.
Anne K. Mellor, “Choosing a Text of Frankenstein to Teach”, Approaches to Teaching Shelley’s Frankenstein, 1990.
Marilyn Butler, “Frankenstein and Radical Science”, Times Literary Supplement, 4 abril 1993
Tiffany Guinan, “Egotism, personal glory and the pursuit for immortality”, Classic Notes, 2000.

References: Real Decreto 
e contrario
 resolución 
 resolución 
 artículo 23
 artículo 28