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Timestamp: 2019-05-27 02:10:44+00:00

Document:
Miércoles, 07 Marzo 2018 16:54
FINJUS respalda decisión del Presidente de la República impulsar reforma al sistema de compras públicas
Lunes, 05 Marzo 2018 12:10
FINJUS valora los acontecimientos registrados tras la selección de los Directores Regionales del Ministerio de Educación y llama a la sociedad a apoyar este proceso
Martes, 13 Febrero 2018 18:57
Mesa Redonda "Aspectos Jurídicos de los Feminicidios"
FINJUS considera legítima la solicitud de prórroga realizada por la Procuraduría General de la República en caso ODEBRECHT
Martes, 23 Enero 2018 20:17
FINJUS celebra Mesa Redonda sobre “Retos de la Jurisdicción del Juez de Ejecución de la Pena”
Preocupa a FINJUS se limite institucionalidad del sistema educativo
Miércoles, 17 Enero 2018 18:43
FINJUS recibe la visita del Alcalde del Distrito Nacional, Lic. David Collado
Miércoles, 03 Enero 2018 17:25
FINJUS PRESENTA LOS GRANDES RETOS INSTITUCIONALES DEL 2018
Al finalizar 2017 la Fundación Institucionalidad y Justicia, Inc. (FINJUS) desea compartir con la ciudadanía y sus organizaciones algunas reflexiones sobre el balance institucional que hemos realizado, dirigido a extraer lecciones que nos permitan avanzar en la superación de algunos de los agudos problemas que arrastramos desde hace décadas.
De dicho análisis se derivan asimismo los grandes retos para el 2018 que consideramos que deben ser enfrentados tanto por el Estado como por la sociedad, de manera que alcancemos un país más seguro, con una justicia más accesible, efectiva y eficiente en el castigo a la criminalidad organizada y sobre todo en el marco de una sociedad con mejores controles institucionales para prevenir la corrupción y la impunidad.
Los grandes retos que destacamos son los siguientes:
PRIMERO: Es urgente la modificación sustancial de la Ley de Compras y Contrataciones Públicas, que fortalezca el sistema nacional en esta materia. Los estudios y diagnósticos recientes, tanto a nivel nacional como internacional, indican que mientras no se cambie esta legislación, el país seguirá pagado un alto costo de deterioro de su imagen internacional como no competitivo y que carece de la capacidad para controlar, investigar y castigar la corrupción pública que sostiene el modelo político clientelista.
Las debilidades, vacios y distorsiones que existen en la Ley de Compras y Contrataciones Públicas estimulan la corrupción público-privada y dificultan la creación de una cultura de transparencia y gestión eficiente de los recursos públicos. Detrás de cada escándalo judicial la ciudadanía ha visto que existe una violación flagrante de las normas que deberían regular los mecanismos de control, supervisión e investigación de los actos de la administración pública en sus diferentes vertientes.
SEGUNDO: Es imprescindible que en 2018 en el país se produzca un cambio sustancial en la efectividad del sistema de justicia para investigar, acusar y condenar los casos criminales más importantes, en especial los que están vinculados con el crimen organizado, en sus diferentes modalidades de narcotráfico, corrupción y otros elementos que ponen en peligro la seguridad jurídica, la convivencia pacífica y el desarrollo económico y social del país. Es esencial que los casos emblemáticos, tales como Odebrecht, CORDE, CEA y la OMSA, entre otros, sean juzgados apegados al debido proceso pero con el resultado de que los responsables reciban las penas que las leyes establecen.
TERCERO: es urgente que el nuevo Código Penal sea aprobado en el Congreso de la República y se alcance una solución satisfactoria al tema de la interrupción del embarazo en base a las causales establecidas, de manera que la sociedad cuente con una ley moderna que permita tipificar una serie de nuevos delitos que hoy permanecen impunes y sus responsables reciban las penas correspondientes.
CUARTO: Es impostergable que la seguridad ciudadana sea reforzada mediante la adopción de un nuevo Plan Nacional de Seguridad, que permita fortalecer la Policía Nacional y convertirla en el órgano responsable de prevenir e investigar la criminalidad, con profesionalidad, integridad y acorde con los mandatos de su nueva Ley Orgánica. Este reto será superado en la medida en que los programas de mejora y reorganización de la Policía se incrementen y se realicen todas las evaluaciones, depuraciones y ajustes que son necesarios para que este órgano recupere la confianza plena de la sociedad.
QUINTO: Se requiere urgentemente que, en base a un gran consenso con la participación de todos los sectores, en el 2018 se aprueben las nuevas Leyes de Partidos y Agrupaciones Políticas y del Régimen Electoral, debido a que ellas influyen de manera decisiva en la transparencia, confiabilidad y el juego limpio que deben sostener nuestro régimen democrático.
SEXTO: Un gran reto para el 2018 es que el Poder Judicial realice todos los cambios y reformas que fueron adoptadas en la Cumbre Judicial de finales del 2016, para que la independencia interna y externa de la judicatura sean fortalecidas y la judicatura se convierta en un verdadero contrapeso del Poder mediante sus decisiones. En este mismo orden es preciso que el Ministerio Público refuerce su profesionalidad, su acción independiente en lo funcional y su capacidad de realizar acusaciones de calidad, sin temores ni condicionamientos.
2018 llega cargado de grandes retos y oportunidades. Si el Estado y la sociedad se organizan y coordinan para superar estos retos, la República Dominicana en la que viviremos al final del 2018 estará más cerca del ideal de nuestro ordenamiento constitucional y legal, en beneficio de la consolidación institucional del Estado y el desarrollo social y económico de todos.
Miércoles, 03 Enero 2018 15:32
FINJUS apoya contenido de la resolución de la JCE sobre niños y niñas declarados judicialmente en abandono por filiación desconocida
La Fundación Institucionalidad y Justicia, Inc. (FINJUS) considera que la Resolución 003/2017 emitida por la Junta Central Electoral (JCE), que regula un mecanismo administrativo para la asignación de apellidos a niños, niñas y adolescentes declarados judicialmente en estado de abandono por filiación desconocida, es una iniciativa loable para la protección especial de las personas menores de edad. Esta normativa también busca proveer de apellidos a las personas adultas que, inscritas ya en el registro civil, carecen de apellidos por carecer de una filiación conocida.
En diferentes ocasiones FINJUS resaltó que, pese a que la JCE estuviera facultada constitucionalmente para emitir reglamentos que actualizaran el ordenamiento jurídico dominicano, este órgano se resistiera a hacerlo argumentando que con ello invadía las competencias normativas que correspondían al Poder Legislativo. Objeciones de este tipo no son válidas a la luz de la Constitución de 2010, por lo que a pocos días de su proclamación FINJUS advertía que “es evidente que ya no será posible alegar que la facultad reglamentaria de JCE es de carácter complementario, porque las nuevas disposiciones constitucionales le otorgan una capacidad de reglamentación autónoma en los asuntos de su competencia. Ello supone que la JCE no necesitara de la previa habilitación legislativa para reglamentar […] asuntos cuya competencia le ha sido expresamente atribuida desde la Constitución”.
Preciso es agregar que el propio Tribunal Constitucional ha sostenido expresamente en la ratio descidendi de la sentencia 305-14 que la JCE es el órgano superior del registro civil y la cédula de identidad y electoral y, por lo tanto, la facultad reglamentaria de que se encuentra investido por la Constitución, “no se limita a la regulación electoral y a los mecanismos de participación, sino que también abarca al registro civil, así como la cédula de identidad y electoral. Se trata, en consecuencia, de instrumentos imprescindibles para que pueda cumplir con sus cometidos. Los reglamentos que adopta pasan a formar parte del régimen normativo propio y actualizan el ordenamiento jurídico estatal generando derechos y obligaciones”. Este precedente despeja cualquier duda acerca de la potestad reglamentaria que compete a la JCE en relación al registro civil.
Al analizar la Resolución 003/2017 de la JCE se observa que el objetivo fundamental de la medida es revertir la situación de desprotección que atraviesa la persona que carece de apellidos, en cuanto se le dificulta el ejercicio pleno de ciertos derechos fundamentales. La propia JCE ha planteado que el documento de identidad de una persona registrada sin apellidos es “cuestionado y no puede ser utilizado en el ejercicio de los Derechos Fundamentales que le asisten como persona, dificultándole el ejercicio de sus derechos civiles y políticos, como serian entre otros, acceso al sistema educativo, de salud pública, deporte, pasaporte, licencia de conducir, apertura de cuentas bancarias”, entre otros aspectos que implicarían graves limitaciones al desenvolvimiento normal de la vida en sociedad.
Se alega que la Resolución No. 3-17 es nula por no haberse realizado la consulta previa a la ciudadanía, que prevén tanto la Ley de Acceso la Información Pública (Ley No. 200-04) como la Ley de Derechos de las Personas en su Relación con la Administración y de Procedimiento Administrativo (Ley No. 107-13). Sin embargo, un análisis riguroso de la iniciativa de la JCE permite evidenciar que no era aplicable en la especie la obligación jurídica de la consulta previa porque sus efectos son a lo interno de la administración del registro civil y no afecta negativamente derechos ni intereses legítimos de la ciudadanía, es decir, no establece reglas que deban ser cumplidas por los administrados sino que se limita a trazar pautas a seguir a lo interno de la administración. Esta resolución no afecta derecho alguno, sino que al contrario instituye un mecanismo administrativo que favorece la protección jurídica de las personas en estado de abandono, especialmente los niños, al amparo del mandato general que el artículo 68 de la Constitución impone a todos los poderes públicos de garantizar “la efectividad de los derechos fundamentales”. Aún así, valoramos como positivo la apertura que ha exhibido la JCE al disponer la publicación de esta resolución para recibir observaciones de la sociedad en general.
Se ha planteado asimismo que la Resolución 003/2017 de la JCE entra en contradicción con disposiciones del Código de Protección de los Niños, Niñas y Adolescentes, en lo que respecta al procedimiento que debe seguirse en las situaciones de abandono y las competencias que corresponden al Consejo Nacional de la Niñez (CONANI). Sin embargo, al estudiar conjuntamente dichas leyes y la referida resolución no encontramos contradicción alguna, pues el mecanismo de asignación de los apellidos habrá de operar con posterioridad a la declaratoria judicial de abandono, y no existe interferencia alguna con las atribuciones que el artículo 132 de la Ley No. 136-03 asigna al CONANI para realizar las investigaciones de abandono de menores e impulsar la declaratoria judicial de abandono por filiación desconocida.
Otro de los alegatos es que la Resolución 003/2017 de la JCE contraviene las facultades que la Ley No. 659 de 1944 atribuye a los Oficiales del Estado Civil, pero en nuestro análisis no encontramos contradicción sino complementariedad, en tanto que la medida administrativa que adopta la JCE responde al nuevo régimen constitucional y convencional de la identidad personal, al brindar protección jurídica a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad por abandono sin filiación parental conocida y perfeccionar el registro civil con la implementación de una política pública que actualiza el ordenamiento jurídico nacional acorde a las competencias que en la gestión del Registro Civil le atribuye a la JCE la Constitución de la República.
Necesario es destacar que, a nivel internacional, en el derecho comparado se ha abordado la problemática de las personas abandonadas sin identidad en sentido similar a la normativa de la JCE. Así, cuando no se conoce al padre ni la madre, y dado que ningún niño o la niña deben carecer de nombres y apellidos, será menester asignarle uno oficiosamente. De ahí que suela disponerse que los oficiales del registro civil adjudiquen un nombre y apellido comunes a los niños abandonados cuya filiación no pueda ser determinada. Esta salida es, en líneas generales, adoptada en múltiples países cercanos a nuestra tradición jurídica, aunque pueden advertirse algunas diferencias de detalle, por lo que es válido que la JCE explore las opciones posibles en una deliberación más abierta con la sociedad dominicana.
FINJUS reconoce que al adoptar esta Resolución 003/2017, que regula un mecanismo administrativo para la asignación de apellidos a niños, niñas y adolescentes declarados en estado de abandono por filiación desconocida, el Estado dominicano está dando un paso de avance en el cumplimiento de su misión fundamental, que no es otra que garantizar los derechos fundamentales de todas las personas en un marco de apego a las leyes, los tratados internacionales suscritos por el Estado y la Constitución de la República.
Es conocido que el contenido de esta Resolución está íntimamente vinculado con temas muy sensibles de la agenda nacional, sobre los cuales existe mucha atención e interés en todos los sectores nacionales. Abogamos porque el tratamiento que continuará teniendo este tema se base en el respeto de la dignidad humana y las medidas especiales que deber ser adoptadas para evitar la vulnerabilidad y la exclusión de social, en el ejercicio pleno de las potestades constitucionales de los órganos públicos involucrados y con un mayor nivel de apertura a la participación de todas las instituciones o personas que muestren su deseo de aportar en este delicado tema. El país, con esta decisión de la Junta Central Electoral, da un nuevo paso para ser reconocido en la comunidad internacional como un Estado comprometido con la vigencia y respeto plenos de los derechos fundamentales, lo que sin dudas vendrá a contribuir a despegar cualquier duda al respecto.
Miércoles, 20 Diciembre 2017 13:48
FINJUS PRESENTA ELEMENTOS PARA UN BALANCE INSTITUCIONAL DEL AÑO 2017
Al finalizar cada año es común que las instituciones públicas y privadas realicen un ejercicio de evaluación de los resultados alcanzados en los diferentes niveles y áreas, de cara a extraer lecciones que permitan avanzar en el logro de los objetivos y metas nacionales, sectoriales o locales y permitan un diálogo entre el Estado y la sociedad.
Por ello desde Fundación Institucionalidad y Justicia, (FINJUS) deseamos compartir con todos los sectores sociales y sus organizaciones algunas reflexiones que contribuyan a realizar un ejercicio constructivo de balance del año 2017 que concluye en pocos días. En este sentido queremos pasar revista a algunos hitos del quehacer gubernamental y/o estatal, en especial del sistema de justicia, que ayuden al país a ponderar los retos que deberemos enfrentar de cara al próximo año 2018.
Como en años anteriores, FINJUS resalta la distancia que existe entre las propuestas, metas, planes y estrategias nacionales, y los resultados inmediatos que se obtienen en el camino de lograr la institucionalización que demanda el desarrollo nacional y la convivencia pacífica y armoniosa entre todos los sectores. Al tiempo que reconocemos avances destacados en varias áreas estratégicas ligadas con la seguridad ciudadana o algunos servicios fundamentales, como es el caso de la educación, deploramos que los factores principales que contribuyen a la percepción negativa de la calidad de la democracia y de la seguridad jurídica no hayan registrado mejorías sustanciales.
Los grandes indicadores de esta última afirmación se encuentran en la pobre calificación del país en temas vitales como la competitividad en el mercado internacional; los bajos índices de salud y la grave situación en que se encuentran muchos centros o la mala calidad de la relación entre los actores de ese sistema; las fallas agudas de los sistemas de control y consecuencias en compras públicas y los mecanismos de licitaciones y contrataciones; el incremento de la presencia del crimen internacional organizado; la efectiva coordinación de los órganos de la Administración Central, lo que da lugar a duplicidades y gastos superfluos; la falta de transparencia y de responsabilidad fiscal y presupuestaria y el aumento de la percepción de impunidad que arropa el sistema de justicia, especialmente en el área penal.
Sin ser exhaustivo en el análisis, FINJUS desea aportar algunas reflexiones en los ejes claves antes mencionados, con el único propósito de contribuir con las autoridades a la búsqueda de las soluciones adecuadas a cada uno de ellos y aportar a las organizaciones sociales nuevo elementos para fortalecer sus demandas para que el Estado rinda cuentas y aplique sanciones donde existan delitos y deficiencias, lo que debe hacerse con objetividad y aplicando las garantías constitucionales.
Nos preocupa en primer lugar las debilidades institucionales del Sistema de Justicia, que se ha convertido en una de las máximas prioridades en la agenda de la sociedad, al entenderse como un elemento esencial para la consolidación de un Estado social y democrático de derecho. Encontramos que al final del 2017 persisten las debilidades identificadas en diagnósticos y estudios recientes, y que lamentablemente alimentan la desconfianza ciudadana, lo que convierte en este aspecto en uno de los principales desafíos del Estado y sociedad de manera que logre su mejoramiento y renovación en los años venideros.
En este aspecto es oportuno destacar que en nuestro sistema persisten zonas de penumbra, siendo notorio que no se han alcanzado los niveles de independencia, eficiencia, transparencia y previsibilidad necesarios para garantizar la seguridad jurídica imprescindible para el desarrollo económico y social nacional. Para analistas y expertos esto contribuye al resquebrajamiento de su legitimidad a causa de los bajos niveles de credibilidad y confianza ciudadana en sus órganos.
A lo anterior se suma la inobservancia por parte de los Poderes Ejecutivo y Legislativo de aplicar la ley de Autonomía Presupuestaria del Poder Judicial y el Ministerio Público, que mantiene a las principales instituciones del sistema de justicia en una situación de precariedad para el desarrollo de políticas públicas que aseguren la política criminal del Estado y las medidas que facilitan el acceso, eficiencia y gratuidad de la justicia como ordena la Constitución.
Como aspecto positivo, cabe destacar el fortalecimiento de la Inspectoría del Poder Judicial concretizado en este año, el cual ha permitido la implementación de múltiples procesos de evaluación de los integrantes de ese poder del Estado. No obstante, debe ser una meta a corto plazo adecuar estos procesos y los disciplinarios derivados de ellos, a la tutela judicial efectiva y el debido proceso de ley contenido en el principio constitucional que enarbola el artículo 69 de nuestra Constitución: debido proceso de ley.
En el ámbito del sistema nacional de Compras y Contrataciones Públicas observamos y valoramos muy positivamente los esfuerzos que se realizan para mejorar su modelo normativo actual, que es uno de los factores que ha contribuido a entorpecer el esfuerzo por la transparencia que se realiza en algunos sectores estatales, conscientes de que las leyes actuales dejan múltiples brechas que facilitan manejos irregulares de los fondos del erario. Todo lo cual contribuye a elevar el malestar social y a empañar las posiciones del país en los indicadores económicos y sociales, tal como se vienen reflejando en estudios internacionales que nos sitúan en posiciones desventajosas respecto a otros países de la región.
Valoramos positivamente en este balance el conjunto de iniciativas del Poder Ejecutivo encaminadas a la estructuración de un programa de gobierno adecuado a los nuevos tiempos, denominado “República Digital”, con enfoque de la utilización de las TICS en materia educativa. De manera particular, saludamos el proceso impulsado por el Ministerio de Educación para realizar la evaluación del desempeño e inspectoría de su cuerpo docente administrativo, a fin de medir el resultado de las políticas públicas a favor del derecho a la educación y de la inversión que la sociedad dominicana hace en esta materia.
Con relación a la Seguridad Ciudadana, ha sido muy positivo el conjunto de medidas que se avanzan para la implementación gradual del Plan Estratégico de la Policía Nacional, así como la adecuación de todas sus estructuras internas a lo establecido en su Ley Orgánica. Deben aplaudirse las acciones que se han realizado para mejorar las condiciones salariales y laborales de todos los agentes policiales, la adecuación de su presupuesto y los procesos que deben llevar a la creación de una cultura de transparencia, rendición de cuentas e integridad en el cuerpo policial. Apoyamos todas las iniciativas conducentes a castigar a los agentes que se desvían de de su compromiso el combate del crimen, y que la sociedad percibe como alarmante la participación de malos policías en delitos y crímenes.
Ha sido positivo el inicio de una serie de programas que conducen a prestar atención a uno de los temas más graves de la seguridad ciudadana, que lo constituye la violencia al interior de las familias y especialmente hacia las mujeres. La sociedad ve esperanzada que el Ministerio Público sentó las bases de un plan especial para prevenir y combatir la ola incesante de violencia de género e intrafamiliar que arropa nuestro país, lo que deberá contribuir a crear programas e iniciativas para enfrentar este flagelo que lleva luto y desolación a muchos hogares.
Aplaudimos como una medida positiva en el 2017 que el Gobierno central haya extendido la cobertura del sistema de emergencia 911 a la zona norte del país, a partir de las oficinas centrales que funcionan en la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Dentro de los aspectos que la sociedad viene señalando críticamente se destaca el fracaso en adoptar unas nuevas Leyes de Partidos y Agrupaciones Políticas y del Régimen Electoral, las cuales quedaron nuevamente sobre la mesa del Congreso Nacional, en una clara señal, de acuerdo a expertos y comunicadores, de que al parecer no existe la voluntad de atender los reclamos sociales para que la transparencia, la democracia y el juego limpio sean las bases de la conducta de estos entes públicos. FINJUS reitera que mientras dicha Ley no sea adoptada y aprobada con el consenso de toda la sociedad, no se superarán las formas espurias de hacer política en el país basadas en el clientelismo, el tráfico de influencias, la corrupción y la falta de democracia al interior de los partidos.
Otro limbo jurídico desventajoso, especialmente para el sistema de justicia penal, lo constituye la situación del proyecto de ley del nuevo Código Penal a causa de no generarse los consensos necesarios en un único debate: el tema de la interrupción del embarazo. La no promulgación del Código Penal debido a razones que no son propias de una discusión penal sino de salud pública, ralentiza el proceso de modernización del sistema de justicia en general y se interrelaciona con los elevados picos de desconfianza del sistema de justicia, de impunidad y percepción de inseguridad ciudadana debido a que no contamos con los nuevos tipos penales y las sanciones adecuadas de los nuevos delitos y crímenes que enfrentamos.
Un elemento esencial de un balance del 2017 es el hecho sin precedentes de graves y complejos casos de corrupción que ingresaron al sistema de justicia. Se destacan los expedientes sobre el CEA, CORDE, OMSA, Los Tres Brazos y ODEBRECHT, que han puesto nuevamente en evidencia las debilidades en las instituciones públicas y que, según los analistas, generaron en la población mayor desconfianza tanto en el sistema político como en el Poder Judicial.
A partir de este balance del año que finaliza, consideramos como grandes desafíos para 2018, entre otros, los siguientes:
la democratización del Poder Judicial, a fin de fortalecer la independencia interna y externa de sus miembros; de igual forma, lograr la consecución de la autonomía presupuestaria de este podermediante la asignación íntegra de la partida que le corresponde por ley para asegurar cuestiones como la tecnificación de los actores que interactúan en el sistema de justicia.
El logro de una mayor coordinación interinstitucional entre los distintos órganos del sistema de justicia (Ministerio Público, Policía Nacional, Defensa Pública, Poder Judicial) para el fortalecimiento de cada uno de ellos y del propio sistema en sí.
El reforzamiento de la fiscalización de los fondos públicos, como forma de evitar caer en los agudos déficits presupuestarios, endeudamientos externos y déficits fiscales de años anteriores.
El combate del entorno amigable y permisivo dentro de los organismos oficiales, así como erradicar las estructuras de poder que ha desarrollado el crimen organizado, especialmente el narcotráfico, en nuestro país. El Estado debe encaminarse a desarticular todas las redes de apoyo que se han creado al interior de los organismos estatales, que dan soporte, pasan informaciones o simplemente descuidan sus responsabilidades, para facilitar la entronización del crimen organizado
La definición, con mayor precisión y claridad, de la política nacional de seguridad ciudadana, para que comprenda nuevos programas, proyectos, recursos adecuados y mecanismos rectores y operativos para su ejecución, dando prioridad a la coordinación institucional que se requiere. Aún persisten áreas oscuras tanto en la persecución como en la prevención de la violencia y el crimen.
2018 llega cargado de grandes retos y oportunidades. La sociedad reclama que los Poderes del Estado den respuestas firmes y acertadas a los desafíos que han quedado pendientes luego de aprobadas e iniciadas las reformas en los últimos años. Para encararlos, reiteramos la necesidad de propiciar escenarios en los cuales se socialicen propuestas jurídicas e institucionales que sean constructivas, factibles y apegadas a nuestro ordenamiento constitucional y legal, en beneficio de la consolidación institucional del Estado.

References: resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 resolución 
 artículo 68
 resolución 
 Resolución 
 resolución 
 artículo 132
 Resolución 
 Resolución 
 Resolución 
 artículo 69