Source: https://loboiberico.com/el-lobo/estatus-legal/
Timestamp: 2020-01-26 08:14:32+00:00

Document:
Estatus legal – Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico
Fecha de la última modificación: 30/11/2019
Los grandes carnívoros en general y los lobos en particular despiertan pasiones. Diversos colectivos expresan posturas dispares, y ejercen presión para verlas reflejadas en la política. Y ese clima sienta bases de inestabilidad en conservación. Por eso es especialmente recomendable tener presente la normativa vigente.
La constitución de la Unión Europea planifica la gestión de especies silvestres a escala supranacional. El Convenio de Berna, relativo a la Conservación de la Vida Silvestre y el Medio Natural de Europa, fue firmado en 1979, incluyendo al lobo en el Anexo II (“Especies de fauna estrictamente protegidas”). España ratificó este acuerdo en 1986, con la reserva de sacar al lobo del Anexo II (“Especies de fauna estrictamente protegidas”), incluyéndolo en el Anexo III (“Especies de fauna protegidas”). Pero cuando España actualizó en 1988 el listado de las especies silvestres que figuran en dicho Convenio Internacional, no efectuó ninguna reserva para el lobo, por lo que cabe interpretar que el lobo figura en el Anexo II (“Especies de fauna estrictamente protegidas”).
La Directiva 92/43/CEE (Directiva Hábitats), cataloga al lobo como “Especie de Interés Comunitario”, pero esa consideración carece de traslado equivalente a una categoría de protección de índole nacional, lo cual recae en los estados miembros. La Directiva tiene por objeto “[ … contribuir a garantizar la conservación de los hábitat naturales y de la fauna y flora silvestres en el territorio europeo de los Estados miembros … ]”. Define “conservación” como el conjunto de medidas necesarias para mantener o restablecer los hábitats naturales y las poblaciones de especies de fauna y flora silvestres en un estado favorable. Esto es, que una especie pueda seguir constituyendo a largo plazo un elemento vital de los hábitat naturales a los que pertenezca; que su área de distribución natural no se esté reduciendo ni amenace con reducirse en un futuro previsible; y que exista y probablemente siga existiendo un hábitat de extensión suficiente para mantener sus poblaciones a largo plazo.
La Directiva Hábitats distingue el nivel de protección dentro de la Península Ibérica en base al río Duero. Incluye a los lobos al sur del Duero dentro de los Anexos II (“especies animales y vegetales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación”), y IV (“especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta”). Los lobos al norte del Duero se incluyen en cambio en el Anexo V (“especies animales y vegetales de interés comunitario, cuya recogida en la naturaleza y explotación pueden ser objeto de medidas de gestión”). El término “gestión” no obstante no es sinónimo de explotación cinegética; hay más formas de gestión más allá de la caza. De hecho, una especie de interés comunitario y protegida por convenios internacionales (incluidos los lobos del Anexo V de la Directiva Hábitats) nunca deberían ser objeto de explotación cinegética.
El lobo está catalogado como especie “En Peligro de Extinción” (Ley 90/88, Decreto-Lei 54/2016), lo cual implica el máximo grado de protección legal en su ámbito nacional.
Los lobos situados al sur del Duero están incluidos en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. De manera sorprendente, el resto de la fracción española de lobos carece de esa mínima cobertura legal de carácter especial en el ámbito nacional, algo que deberían ostentar de oficio todos los lobos españoles por la propia legislación nacional (Art. 56 de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad) que establece dicha consideración para todas las especies amparadas por tratados y convenios internacionales, como el de Berna, ratificado por España hace más de tres décadas.
La actualización de esa cobertura legal para la fracción de lobos situado al sur del Duero en el mencionado “Listado” en Junio de 2019 ha contribuido a paliar parcialmente la cuestión de la transposición legal de la Directiva Hábitats para dicho taxón silvestre, dado que con anterioridad solamente los lobos de Andalucía, Castilla La Mancha y Extremadura (BOE-A-2011-3582, Pag.: 28) estaban amparados por la legislación nacional, lo cual constituía un incumplimiento flagrante de las obligaciones derivadas del Convenio de Berna, y de la subsiguiente Directiva Hábitats 92/43/CEE, para con una especie protegida y de interés comunitario como el lobo.
Aún así, el lobo no está incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en ninguna de las categorías recogidas en dicho Catálogo (en concreto, en las dos existentes: “En Peligro de Extinción” y “Vulnerable”)
En 2005 se aprobó la Estrategia Española de Conservación y Gestión del Lobo, un marco de referencia en la gestión del lobo en España. Este documento fue elaborado por técnicos de las diferentes regiones en las había presencia de lobos, un comité de expertos del entonces llamado Ministerio de Medio Ambiente, y otros especialistas designados por la Administración. La Estrategia carece de implicación legal; contempla directrices de gestión que las administraciones competentes pueden adoptar, o no. El documento no incluye objetivos cuantificables en cuanto a demografía y área de distribución, salvo en lo relativo a la necesidad de conectar de forma natural la población noroccidental con la aislada de Sierra Morena, así como la necesidad de alcanzar unos mínimos demográficos en los núcleos meridionales de esa serranía. Ninguno de esos objetivos ha sido alcanzado.
La Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad traspone la Directiva 92/43/CEE a la legislación española, y usa también el Duero como referencia: los lobos al sur del río se incluyen en el Anexo II (“especies animales y vegetales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación”), y en el Anexo V (“especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta”). Los lobos al norte del Duero se incluyen en cambio en el Anexo VI (“especies animales y vegetales de interés comunitario, cuya recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión”).
Adicionalmente, la ley 42/2007 crea el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, donde se han incluido durante doce años las posibles poblaciones locales de Andalucía, Castilla–La Mancha, y Extremadura (y dejando “fuera” a los lobos existentes del sur de Castilla y León, Madrid, Aragón, etc.) Desde Junio de 2019, todos los lobos situados al sur del Duero están incluidos en ese “Listado” como corresponde a los mínimos de cobertura legal de ámbito nacional proporcionados por la Directiva Hábitats (que no habla de categorías nacionales de protección). No obstante, es paradógico que los lobos al sur de Duero no estén incluidos al menos en la categoría “En Peligro de Extinción” en el seno del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, como correspondería a reconocidos y sólidos principios de transposición legislativa, como el de “No regresión del derecho ambiental”, lo cual contribuiría a evitar que las normas de rango superior contravengan las de rango inferior (como las nacionales y/o regionales) y se degradaran los umbrales efectivos de protección de especies como el lobo.
Aun hay más; bajo este manto normativo, las Comunidades Autónomas despliegan disparidad de criterios. Las poblaciones de animales salvajes no entienden de límites administrativos, por lo que tal disparidad resulta poco deseable para la conservación a largo plazo de la población ibérica de lobos. En la mayoría de las comunidades autónomas el lobo figura en los listados de especies que pueden ser objeto de caza, si se autoriza expresamente.
Desglosamos a continuación la normativa vigente en las diferentes comunidades autónomas (excluyendo por tanto documentos “en preparación”):
Ley 9/2001, de 21 de agosto, de Conservación de la Naturaleza de Galicia.
Decreto 284/2001, de 11 de octubre, que incluye al lobo como especie cinegética en el Anexo IV.
Órdenes anuales de caza fijan los períodos hábiles de caza; autoriza la caza del lobo después de constatar la existencia de daños.
Desde 2003 existe un programa de ayudas económicas por daños causados por lobos; desde 2006, existe un programa de ayudas para la prevención de daños. Ambos regulados por órdenes anuales que establecen las bases reguladoras de las ayudas.
El Plan de Gestión del Lobo en Galicia está regulado por el Decreto 297/2008, de 30 de diciembre.
No cinegético (apartado 2 del plan de gestión) *
El Decreto 23/2015, de 25 de marzo, regula el II Plan de Gestión del Lobo en Asturias.
Se establecen por resolución publicada en el BOPA programas anuales de control de la población de lobos.
El “Programa de Control“, correspondiente al período 2017-2018, fue aprobado en mayo de 2017, pero ha ido sucesivamente ampliándose hasta la última Resolución de la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Principado de Asturias, que prorrogó por última vez, y hasta el 16 de Abril de 2019, el Programa Anual de Actuaciones de Control del Lobo 2017-2018. Desde esa fecha (Abril de 2019), hasta la actualidad, no cabe ninguna medida letal sobre lobos en Asturias al amparo de ese “programa de control”.
El “programa de control 2019-2020” que ha presentado el Gobierno regional asturiano persigue autorizar el abatimiento de 42 lobos (incluidos 4 ejemplares en la vertiente asturiana del Parque Nacional de Picos de Europa), y sin límite de ejemplares, en la zona de exclusión de la especie.
Ordenación territorial de la gestión letal del lobo en el Principado de Asturias, según el Decreto 23/2015: en rosa, las “zonas con lobo”; en blanco, las “zonas de exclusión de lobo”, es decir, en las que se exterminará todos los ejemplares que aparezcan puesto que la administración regional las considera poco idóneas para albergar poblaciones estables.
* El apartado 7.5 del mismo plan establece que en las reservas de caza los cazadores podrán abatir lobos en cacerías de otras especies “como apoyo para alcanzar los cupos asignados”.
Cinegético; La Orden MED/5/2019, de 28 de Marzo, aprueba el Plan de Gestión del Lobo en Cantabria. Anteriormente, se permitía su control poblacional en planes anuales de caza en la Reserva Regional de Caza de Saja, y en las Órdenes Anuales de Caza.
Esos controles de población, autorizados dentro y fuera de la temporada de caza, se efectúan en terrenos de aprovechamiento cinegético común (Reserva Regional de Caza de Saja) y privados (cotos de caza). Los controles se efectúan, indistinta y combinadamente, con participación de personal de la administración (agentes forestales TAMN) y de cazadores autorizados.
A raíz del plan de gestión aprobado en 2019, se publican las resoluciones administrativas por las que se establecen cupos de “extracción” de lobos y los informes firmados por los funcionarios que avalan dicha resolución en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC). Así, para la temporada 2019/2020, se ha establecido un cupo de 34 lobos abatibles (desglosado en 28 ejemplares, para ser matados por cazadores durante la temporada hábil cinegética, y 6 lobos, para ser matados por personal de la administración en acciones de control por daños a la ganadería).
No incluido en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas
Cinegético en Bizkaia; No cinegético en Álava.
Álava: Decreto Foral 33/2010 de 29 de junio; Plan de Gestión del Lobo. El objetivo de la Diputación Foral de Álava es “mantener el territorio en el actual estatus de contención del lobo”.
Bizkaia: Incluido en las Ordenes Generales de Vedas. La Diputación Foral de Bizkaia establece las normas de control de ejemplares en función de daños a la ganadería.
Gipuzkoa: No considerado como especie de fauna existente.
Actualmente está en trámite administrativo la inclusión del lobo en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas como especie “De Interés Especial”. Ésta es una categoría menor de protección regional y que previsiblemente desaparecerá en el futuro con el anteproyecto de “Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad del País Vasco”.
Dicha protección regional, la primera para lobos situados al norte del río Duero en España, se debe inequívocamente a la acción judicial del Grupo Lobo de Euskadi en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que interpuso un Recurso Contencioso Administrativo por silencio administrativo y una Demanda durante el año 2018 frente al organismo competente en material ambiental del Gobierno Vasco.
Cinegético, según Ley de Caza 9/2019 de Castilla y León.
Decreto 14/2016: Plan de conservación y gestión del lobo en Castilla y León. Este plan está actualmente anulado por el TSJ de Castilla y León y el Tribunal Supremo
Decreto 32/2015, por el que se regula la conservación de las especies cinegéticas de Castilla y León, su aprovechamiento sostenible y el control poblacional de la fauna silvestre (parcialmente anulado).
Decreto 10/2018, que modifica el anterior Decreto 32/2015, también ha sido anulado por un Auto del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, gracias a acciones judiciales de PACMA.
Ley 9/2019 de Caza de Castilla y León que deroga la anterior Ley 4/1996 de Caza de Castilla y León. Plan de aprovechamientos comarcales del lobo en los terrenos cinegéticos situados al norte del río Duero para las temporadas 2016/2017, 2017/2018 y 2018/2019. Actualmente está anulado y pendiente de sentencia definitiva.
En la práctica, desde Septiembre de 2018 hasta Octubre de 2019, ha existido una suspensión del aprovechamiento cinegético del lobo en Castilla y León, gracias a la interposición en su día de un Recurso de Alzada de ASCEL a una resolución administrativa de la Dirección General de Medio Natural de la Junta de Castilla y León que aprobaba el “Plan de aprovechamientos comarcales del lobo en los terrenos cinegéticos situados al norte del río Duero para las temporadas 2016/2017, 2017/2018 y 2018/2019“.
Esas, y otras actuaciones previas, incluidas las anulaciones de aprovechamientos cinegéticos de las temporadas 2011-2012, 2015-2016, los autos judiciales del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y del Tribunal Supremo, han obligado a la Junta de Castilla y León a la anulación de facto del cupo de 143 lobos previstos para ser matados por cazadores durante la temporada 2018-2019. Esa decisión, sin precedentes en España y con escasos precedentes internacionales, ha supuesto que ASCEL haya obligado a la Junta de Castilla y León a suspender la caza del 60% de la población de lobos de España durante al menos un año.
A pesar de todo lo anterior, la Junta de Castilla y León publicó el 9 de Octubre de 2019, una resolución que aprobaba el Plan de aprovechamientos comarcales de lobo en los terrenos cinegéticos situados al norte del Río Duero para las temporadas 2019-2020, 2020-2021 y 2021-2022. Esta resolución contempla el abatimiento de 339 lobos en los próximos tres años.
Cinegético, según la Ley 9/1998, de Caza, de La Rioja.
Decreto 17/2004, de 27 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Caza de La Rioja.
Se establecen órdenes anuales de caza. El Plan Técnico de la Reserva Regional de Caza “Cameros-Demanda” permite la caza de un máximo de tres ejemplares por cada grupo de lobos presente en dicho espacio, siendo el cupo máximo de cinco ejemplares.
Catalogado como “Extinguido”, según el Decreto Foral 563/1995 por el que se aprueba el Catálogo de Especies Amenazadas de Navarra.
Sin estudio de viabilidad de reintroducción, ni plan recuperación (a los que obliga el art. 19, punto 6 de la Ley Foral de Navarra 2/1993 de Protección y Gestión de la Fauna Silvestre y sus Hábitats).
El Gobierno de Navarra actualmente está en tramites de descatalogar al lobo como especie “Extinguida”.
No está incluido en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón.
No incluido en su catálogo regional de especies amenazadas.
No figura en el Decreto 18/1992 que aprueba el Catálogo Regional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres y árboles singulares; tampoco existe plan de recuperación regional.
No existe plan de recuperación.
No incluido en su catálogo regional de especies amenazadas, según el Decreto 32/2004
Catalogado regionalmente como especie “Extinguida” según la Ley 7/1995.
Sin estudio de viabilidad de su reintroducción ni plan de recuperación.
El lobo es una especie “En Peligro de Extinción”, según el Catálogo Regional de Especies Amenazadas, aprobado por el Decreto 57/2018, 5 de junio. Este Decreto otorga la máxima protección legal para el lobo, al igual que el anterior Decreto 37/2001, de 6 de marzo, que formalizó el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. Éste es un registro legal creado por el artículo 59 de la Ley 8/1998, de 26 de junio, de Conservación de la Naturaleza y de los Espacios Protegidos de Extremadura.
No existe plan de recuperación del lobo, algo que constituye una obligación legal incumplida desde 2001 por la Junta de Extremadura.
En Peligro de Extinción según el Catálogo Regional de Especies Amenazadas, aprobado por el Decreto 33/1998.
No existe plan de recuperación, lo cual es un mandato legal incumplido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha desde 1998.
Es una especie que se incluye en el Listado Andaluz de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, aprobado por el Decreto 23/2012, anexo al Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas, porque a su vez figura en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, de ámbito nacional, aprobado por el RD 139/2011. Con anterioridad, el lobo era una especie protegida regionalmente a través del Decreto 4/1986.
El Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía incluye al lobo como un taxón en “Peligro Crítico de Extinción”. Pero el Libro Rojo únicamente recoge la evaluación del estado de conservación de distintas especies, y se trata de un documento sin implicaciones legales.
A pesar de lo anterior y de que su extinción virtual parece un hecho (su viabilidad demográfica y genética no es discutible), no figura en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como especie “En Peligro de Extinción”. Ecologistas en Acción de Andalucía solicitó el 15 de diciembre de 2015 por la vía administrativa que el umbral de protección del lobo se elevara al de una especie en la categoría máxima de protección regional (“En Peligro de Extinción”). Ante la ausencia de notificación expresa alguna a ese respecto, la Junta de Andalucía, en escrito oficial remitido a Ecologistas en Acción el 15 de febrero de 2016, reconoció que la Consejería competente estaba obligada a estimar la solicitud e iniciar el procedimiento de catalogación del lobo en cumplimiento del artículo 40, punto 2, del Decreto 23/2012. El paso siguiente era elaborar un informe, el cual era favorable a dicha petición, y someterlo al Consejo Andaluz de Biodiversidad, trámite ya efectuado. Por tanto, el lobo ya debería debería figurar de facto como especie “En Peligro de Extinción” pero el BOJA no lo ha efectuado aún, lo cual sugiere un cierto obstruccionismo administrativo ajeno a prácticas enmarcadas en un “buen gobierno”.
Su protección preventiva a través del “Listado Andaluz de Especies en Régimen de Protección Especial” ha supuesto que la administración regional andaluza únicamente realizara un “Plan de Manejo”, instrumento de acción no englobado en ningún plan de recuperación o de conservación (herramientas de mayor alcance que sí se aplican a especies con mayor nivel de protección). El antiguo auto-denominado “Programa de Seguimiento del Lobo” de la Junta de Andalucía, tampoco constituía un instrumento con valor normativo, por tanto, no era un plan de gestión reconocible ni aprobado en el BOJA.
En síntesis, el lobo en Andalucía tiene el menor régimen de protección para una especie protegida, carece de plan de recuperación y/o gestión aprobado en Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA). De hecho, el “Programa de Conservación de la Junta de Andalucía” no es un instrumento de valor normativo homologable a ningún plan de gestión y/o recuperación.
Otras consideraciones y documentos sin valor normativo:
Los “Libros y Listas Rojas” son catálogos de taxones que otorgan uno u otro estatus de conservación y vulnerabilidad, sin valor normativo alguno, siguiendo las recomendaciones de las categorías de protección de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Según la Lista Roja mundial de la UICN (2018), el lobo es una especie en la categoría “LC” (Least Concern / Preocupación Menor) y tiene una tendencia “Estable”, por tanto, no está en “Expansión”.
La “Lista Roja Europea” es una revisión del estatus de conservación de las especies europeas de acuerdo con las directrices regionales de la UICN. En el último análisis de las especies de la Lista Roja de la UICN para España, efectuado en 2019 por el Comité Español de la UICN (entre otros), se advierte de la atención especial que requiere el lobo en España debido a las amenazas de conservación existentes.
El “Libro Rojo de los Mamíferos Terrestres de España” incluye al lobo en la categoría “NT” (Near Threatened / Casi Amenazado). Los motivos de la inclusión de esta especie en dicha categoría son la elevada mortalidad no natural consecuencia de la acción humana (venenos, caza, atropellos, etc.) y la fragmentación administrativa de su gestión.
El “Plan de Acción para el lobo en Europa“, los informes de revisión del “estatus de las poblaciones de grandes carnívoros en Europa” elaborados entre 2012 y 2016, y la “Iniciativa para la Conservación de los Grandes Carnívoros en Europa” (LCIE) contemplan como objetivos teóricos, mantener y restaurar poblaciones viables de lobos, así como la ampliación de sus áreas de distribución “siempre que sea factible”.
Por último, destacamos el informe europeo “Planes de gestión de grandes carnívoros para su protección: mejores prácticas dentro de los estados miembros de la Unión Europea“, elaborado en 2018 por iniciativa de la Comisión de Peticiones (PETI) para el Departamento de Derechos Ciudadanos y Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo.

References: resolución 
 Resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 artículo 59
 artículo 40