Source: http://legales.com/Tratados/h/hdeshereda.htm
Timestamp: 2014-07-31 11:28:07+00:00

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La desheredaci�n
Indignidad hereditaria Doctrina y Jurisprudencia
C�digo Civil Art. 3291. Son incapaces de suceder como indignos, los condenados en juicio por delito o tentativa de homicidio contra la persona de cuya sucesi�n se trate, o de su c�nyuge, o contra sus descendientes, o como c�mplice del autor directo del hecho. Esta causa de indignidad no puede ser cubierta, ni por gracia acordada al criminal, ni por la prescripci�n de la pena.
Nota de V�lez al 3291: "L. 13, Tít. 7, Part. 6ª - L. 4, T�t. 9, Lib. 3, Fuero Real - L. 7,T�t. 20, L. 48, Digesto (*) - C�d. Franc�s, art�culo 727 - de Luisiana, artículo 960 - Holandés, artículo 885 - Napolitano, 648. - Es preciso, pues, que preceda una condenaci�n. Si el acusado muere antes de la condenaci�n, no puede ser excluido de la sucesi�n como indigno de suceder (Malpel, n� 39). No se declara indigno todo autor del homicidio sino s�lo el que ha sido jur�dicamente condenado como tal. As�, el autor de un homicidio involuntario no es reputado indigno. La gracia remite la pena, mas no hace que la condenaci�n no haya tenido lugar. Ella, por lo tanto, no tiene ninguna influencia sobre la indignidad que es el resultado necesario de la condenaci�n. La gracia no es una reprobaci�n de la sentencia de los jueces que la han pronunciado, y no debe producir ning�n efecto sobre los condenaciones civiles de otros derechos adquiridos por los interesados.
Cuando un individuo ha sido condenado por haber dado o intentado dar muerte a otro, la prescripci�n de la pena que se le ha impuesto debe hacerlo considerar como si ya la hubiese sufrido, praescribens solventi similis (**). El culpable se encuentra, pues, libre respecto de la sociedad, pero esto no basta para extinguir la acci�n juzgada de indignidad. No estando esta acci�n limitada por ninguna disposici�n excepcional, debe ser regida por el derecho com�n. V�ase Malpel, Sucesiones, n�s. 43 y 44.
Cuando ha habido una condenaci�n a una pena menor que la ordinaria, algunos escritores ense�an que el llamado a la sucesi�n no podr� ser excluido de la herencia. - Chabot, sobre el art�culo 727, n� 7. - Duranton, tomo VI, n° 93. - Marcadé, sobre el artículo 727. Pero a juicio de otros basta que haya habido una condenaci�n por el homicidio para que el autor de la muerte sea excluido de la sucesi�n, aunque por circunstancias atenuantes se le imponga menor pena que la ordinaria. - Vazeille, sobre el artículo 727. - Malpel, Success. n° 42. - Zachariae, � 355, nota 1. - Merlin, Indignité, n° 2. - Favard, R�p., verb. Indignité. - Esta opini�n es la que seguimos en el art�culo. La Ley citada de Partida dice "que el testador fuese muerto por obra, o por consejo o por culpa del heredero". La L, 3,T�t. 9, Lib. 34, Digesto, dice tambi�n qui manifestissime comprobatus est id egisse, ut per negligentiam et culpam suam mulier, a qua heres institutus erat, moreretur. - V�ase Demolombe, tomo XIII, n�s. 220 y 221. En cuanto a la �ltima parte del art�culo, Zachariae � 355. Chabot, sobre el art�culo 727 n° 9 - Vazeille, idem, n° 9 - Duranton, tomo VI, n° 109 - En contra, Malpel, Sucesiones, n° 62. Los Romanos hac�an una gran diferencia entre el indigno y el incapaz. El indigno era capaz para recibir la sucesi�n; pero no pod�a retenerla porque el fisco se la quitaba. El incapaz no podía recibir la herencia; de donde resultaba que la disposición a favor del indigno, valía en sí misma y él era privado de la propiedad de la herencia, y en ella era sustituido el fisco".
Comentario: (*) Goyena, cita L. 6, T�t. 35, Lib. 6, C�d. Romano - L. 5, T�t. 9, Lib. 3, Fuero Real - L. 1,T�t. 35, Lib. 6, C�d. Romano - L.L. 1 y 5, Tít. 9, Lib. 34, Digesto - L. 9, T�t. 9, Lib. 34, Digesto - L. 22,T�t. 9, Lib. 34 - L. 10, § 1,Tít. 2, Lib. 5, Digesto y L. 22, T�t. 2, Lib. 5, Digesto - 25, T�t. 37, Lib. 6, C�d. Romano. (**) Véase, respecto a esta máxima, a Simon d' Olive, en "Questions notables du droit" pero, no en su Libro 4, Capítulo 7, como refieren Berlanga Huerta y Gómez de la Serna, entre otros, sino en su Libro 4, Capítulo 17, al que alude Antoine D'Espeisses y, tanto éste, como aquél, mediante la frase: "qui tempore liberatus est, similis est ei qui satisfacit", remiten a la L. 45, T. 7, Lib. 26, del Digesto. Por su parte, Merlin, la invierte, diciendo: "solventi similis es qui proescribit"
Art. 3292. Es tambi�n indigno de suceder, el heredero mayor de edad que es sabedor de la muerte violenta del autor de la sucesi�n y que no la denuncia a los jueces en el t�rmino de un mes, cuando sobre ella no se hubiese procedido de oficio. Si los homicidas fuesen ascendientes o descendientes, marido o mujer, o hermanos del heredero, cesar� en �ste la obligaci�n de denunciar. (ahora ver Ley 26.618).
Nota de V�lez al 3292: "L. 11,Tít. 20, Lib. 10, Nov. Rec. - L. 13, Tít. 7, Part. 6ª - LL. 17 y 21, T�t. 9, Lib. 34, Digesto - Cód. Francés, arts. 727 y 728 - Los Códigos citados en el artículo anterior - Sobre la materia, Malpel, desde el nº 49 - Duranton, tomo VI, nº 110 - Toullier, tomo IV, nº 111 - Marcadé sobré el artículo 728 - Zachariae, § 355, nota 11. - Chabot, sobre el artículo 727, nºs. 17 y sgtes. Basta denunciar la muerte. El heredero no está obligado a denunciar al homicida por el compromiso que esto puede traerle. - Demolombe, tomo XIII, nº 245".
Art. 3293. Lo es tambi�n el que voluntariamente acus� o denunci� al difunto, de un delito que habr�a podido hacerlo condenar a prisi�n, o trabajos p�blicos por cinco a�os o m�s.
Nota de V�lez al 3293: "El Cód. de Nápoles, artículo 648, habla sólo de acusación capital. El Cód. Francés, artículo 727; el Holandés, artículo 885; el de Vaud, art. 514 y el de Luisiana, artículo 960, hablan de acusación capital y calumniosa. Las Leyes de Partida no reconocen esta causa de indignidad. Véase Goyena, art�culo 617, nº 3. - Malpel, nº 46". Art. 3294. Es igualmente indigno el condenado en juicio por adulterio con la mujer del difunto.
Nota de V�lez al 3294: "L. 13,Tít. 7, Part. 6ª - Cód. de Austria, artículo 540".
Art. 3295. Lo es tambi�n el pariente del difunto que, hall�ndose �ste demente y abandonado, no cuid� de recogerlo, o hacerlo recoger en establecimiento p�blico.
Nota de V�lez al 3295: "Las Leyes de Partida hablan s�lo de los hijos y descendientes y aplican la herencia al extra�o que recogi� y cuid� al demente; pero en esto mismo se ve el esp�ritu de ellas, pues no dan la herencia a los parientes".
Art. 3296. Es incapaz de suceder el que estorb� por fuerza o por fraude, que el difunto hiciera testamento, o revocara el ya hecho, o que sustrajo �ste, o que forz� al difunto a que testara.
Nota de V�lez al 3296: "L. 26,Tít. 1, Part. 6ª - L. 3,Tít. 9, Lib. 3, Fuero Real - Cód. de Nápoles, artículo 648 - Holandés, artículo 885 - Austríaco, 542 - Cód. de Baviera, § 20, Cap. 1, Lib. 3 (*) - En cuanto a la ocultación del testamento: L. 17,Tít. 7, Part. 6ª - Cód. de Austria, artículo citado - de Vaud, art. 514 - L. 25, T�t. 37, Lib. 6, C�d. Romano - Sobre la fuerza o violencia hecha para testar; L. 26,Tít. 1, Part, 6ª - L. 3,Tít. 9, Lib. 3, Fuero Real - LL. 1 y 3,Tít. 34, Lib. 6, Cód. Romano, y los Códigos citados". Comentario: (*) Ver Cód. de Baviera (pág. 106 ó 202) y a F. A. de Saint-Joseph. Art. 3296 bis. Es indigno de suceder al hijo, el padre o la madre que no lo hubiera reconocido voluntariamente durante la menor edad o que no le haya prestado alimentos y asistencia conforme a su condici�n y fortuna.
Art. 3297. Las causas de indignidad mencionadas en los art�culos precedentes, no podr�n alegarse contra disposiciones testamentarias posteriores a los hechos que las producen, aun cuando se ofreciere probar que el difunto no tuvo conocimiento de esos hechos al tiempo de testar ni despu�s.
Nota de V�lez al 3297: "V�ase Malpel, desde el n° 62".
Art. 3298. La indignidad se purga con tres a�os de posesi�n de la herencia o legado.
Art. 3299. Los deudores de la sucesi�n no podr�n oponer al demandante la excepci�n de incapacidad o de indignidad.
Art. 3300. A los herederos se transmite la herencia o legado de que su autor se hizo indigno, pero con el mismo vicio de indignidad por todo el tiempo que falte para completar los tres a�os.
Nota de V�lez al 3300: "Sobre los cuatro artículos anteriores, Cód. de Chile, artículos 973, 975, 977, 978".
Art. 3301. Los hijos del indigno vienen a la sucesi�n por derecho de representaci�n, pero el indigno no puede en ning�n caso reclamar sobre los bienes de la sucesi�n el usufructo y administraci�n que la ley acuerda a los padres sobre los bienes de sus hijos. (Ley N° 17.711).
Art. 3301 original: Los hijos del indigno vienen a la sucesi�n por derecho propio y sin auxilio de la representación, no son excluidos por las faltas de su padre; mas este no puede en ningún caso reclamar sobre los bienes de esta sucesión, el usufructo que la ley acuerda a los padres sobre los bienes de sus hijos.
Nota de V�lez al 3301 original: "Cód. Francés, artículo 730. Es muy importante en la materia lo que sobre este punto ha escrito Duranton, en el tomo VI desde el nº 129. Véase también Marcadé, sobre el artículo 730 - Toullier, tomo IV, nº 112 - Vazeille, sobre el artículo 730". Art. 3302. Para calificar la incapacidad o indignidad, se atender� solamente al tiempo de la muerte de aquel a quien se trate de heredar.
Nota de V�lez al 3302: "Goyena, artículo 620 - Aubry y Rau, � 591 - la L. 22,T�t. 3, Part. 6�, siguiendo la regla Catoniana de las leyes romanas, exigi� en la sucesi�n testamentaria la capacidad de suceder en tres tiempos, al hacerse el testamento, a la instituci�n, y a la muerte del testador, cuando el heredero instituido no fuese heredero necesario (hijos y esclavos); pero respecto a los herederos necesarios o suyos, estableci� que les bastar�a la capacidad al tiempo de la muerte del testador, aunque no la tuvieran al tiempo de hacerse el testamento. El C�d. Sardo, artículo 706, dec�a: La incapacidad de los no concebidos se considerar� al tiempo de la muerte del testador, El de Luisiana, artículo 944, dice: Para la capacidad o incapacidad de los herederos "ab intestato" se ha de entender al tiempo de abrirse la sucesi�n. El austr�aco es m�s general, abraza las sucesiones ab intestato y las testamentarias, pues, dice, simplemente para suceder o heredar. El C�d. Franc�s guarda silencio sobre la materia".
Nota de V�lez al 3303: "L. 7,T�t. 9, Lib. 34, Digesto - Zachariae, � 353 - Marcadé, sobre el artículo 730 - Aubry y Rau, � 591. Merlin, Reper. verb. Indignité, � 2. Duranton, tomo VI, n° 114. As�, el indigno de heredar a Pedro no lo es de heredar al heredero de Pedro. As� tambi�n, si Juan por causa de indignidad ha sido excluido de la sucesi�n de Antonio, y esta sucesi�n por cualquier causa pasa a Pablo, Juan podr�, en calidad de heredero de �ste, recoger los bienes que originariamente hac�an parte de la herencia de que hab�a sido excluido. Vazeille, artículo 730, n° 5".
Art. 3304. Las exclusiones por causa de incapacidad o indignidad, no pueden ser demandadas sino por los parientes a quienes corresponda suceder a falta del excluido de la herencia o en concurrencia con �l.
Nota de Vélez al 3304: "Cód. de Luisiana, artículo 968 - Chabot, sobre el art�culo 727, n° 21". Art. 3305. El indigno que ha entrado en posesi�n de los bienes, est� obligado a restituir a las personas a las cuales pasa la herencia por causa de su indignidad, todos los objetos hereditarios de que hubiere tomado posesi�n con los accesorios y aumentos que hayan recibido, y los productos o rentas que hubiere obtenido de los bienes de la herencia desde la apertura de la sucesi�n.
Nota de V�lez al 3305: "C�d. Franc�s, art�culo 729 - Napolitano, 652 - Holandés, 886 - de Luisiana, artículo 963 - El derecho siempre considera al indigno como un extra�o a la familia qe se ha apoderado de la sucesi�n, como poseedor de mala fe a�n antes de la demanda que contra �l se funda. Una ley del C�d. Romano dice: Neque enim bon� fidei possessores ante controversiam illatam videntur fuisse, qui debitum officium pietatis scientes omiserint, L. 1,T�t. 35, Lib. 6, - V�anse las LL. 26 y 27,T�t. 1, y la L. 17,Tít. 7, Part. 6ª - Duranton, tomo VI, n�s. 121 y 123 - Aubry y Rau, � 594 - Toullier, tomo IV, n� 114 - Demolombe, tomo XIII, n� 302 - Chabot, sobre el artículo 729 - Zachari�, � 356, nota 3 - Malpel, Sucesiones, desde el n� 54". Art. 3306. Est� obligado igualmente a satisfacer intereses de todas las sumas de dinero que hubiere recibido, pertenecientes a la herencia, aunque no haya percibido de ellas intereses algunos.
Nota de V�lez al 3306: "Aubry y Rau, � 594 - Zachari�, � 356, y nota 3 - Vazeille, sobre el artículo 729, n° 1 - Toullier, tomo IV, n° 114 y Malpel, n° 56, deciden que debe los intereses, s�lo desde el d�a de la demanda, de las sumas encontradas en la sucesi�n o cobradas a los deudores".
Art. 3307. La acci�n reivindicatoria de los bienes de la sucesi�n, puede intentarse contra los herederos del indigno.
Nota de V�lez al 3307: "En contra de esta resolución están los principales jurisconsultos franceses, Toullier, Marcadé, Duvergier, Duranton, etc.; pero también contra la opinión de ellos se juzgó por la Corte de Justicia de Burdeos una causa sobre reivindicación de los bienes de una sucesión del poder de los herederos del indigno, y los fundamentos de la sentencia demuestran el error de los autores citados. La exclusión del indigno, decía la sentencia, no es una pena propiamente dicha, sino un efecto de la ley civil que separa al indigno del número de los herederos. La indignidad es un efecto inmediato de la ley. El indigno no ha sido jamás heredero: si ha poseído los bienes y los ha transmitido a sus herederos, su posesión es injusta, ab initio, y pasa a sus herederos con los mismos vicios que tenía; por consiguiente, si el heredero muere antes de hacer la restitución, esta restitución es debida por su heredero..
Marcadé, que ha tratado extensamente este punto, rehúsa la acción contra los herederos del indigno por la analogía de lo que el derecho general dispone sobre la revocación de las donaciones por causa de ingratitud. Las donaciones son obra del hombre; las sucesiones son obra de la ley y de la naturaleza. Se presume legalmente que el demandante que ha entregado una cosa antes del acto injurioso, y después que ha tenido conocimiento de la injuria no ha intentado la acción de revocación, la ha perdonado, y ha querido mantener lo que antes había hecho. Mas el perdón de un padre respecto de un hijo indigno de suceder, por ejemplo, no puede tener un efecto igual ni obrar en ningún caso sobre bienes que aún no estaban en poder de ese hijo. El derecho de oponer la indignidad en tal caso no pertenecía al padre o al difunto, el cual no tenía que intentar acción alguna. Ese derecho corresponde exclusivamente a los herederos que vienen a suceder con el indigno o que fuesen llamados en su lugar. Es un derecho que se tiene desde que se abre la sucesión. ¿Por qué lo habrían de perder por la muerte del indigno? El perdón del padre no tendría sino un efecto moral, pero no efectos civiles, a no ser que el mismo padre en su testamento lo llamase expresamente a la sucesión. La posesión de los bienes es una posesión de mala fe, reconocido como tal en el derecho, porque el indigno sabe que la ley lo excluye de la herencia. ¿Cómo, pues, sus herederos harían suyo lo que no era de su instituyente?
No decimos por esto que después que se abre la sucesión de aquel de quien el indigno es heredero, no haya necesidad de una demanda para probar la indignidad, sino que si el hecho es desconocido a la apertura de la sucesión, y más tarde se descubre la posesión que de la herencia hubiere tomado el indigno, no le da ningún derecho; que está excluido de ella por efecto inmediato de la ley; que la ley lo despoja ipso facto de la capacidad ordinaria de suceder, y que desde entonces no puede legalmente transmitir los derechos hereditarios a la sucesión de que es excluido. Por esto juzgamos que la acción de la declaración de la indignidad que tienda a la restitución de una sucesión o de sus bienes, pasa como todas los reivindicaciones de propiedad, contra los herederos de aquel que se ha apoderado de derechos o de la cosa que se reivindica. Véase Revista Cr�tica de Legislaci�n, Tomo VII, p�g. 10 (*). Demolombe sostiene extensamente la resoluci�n del art�culo, tomo XIII, desde el n° 279".
Art. 3308. Los cr�ditos que ten�a contra la herencia o de los que era deudor el heredero excluido por causa de indignidad como tambi�n sus derechos contra la sucesi�n por gastos necesarios o �tiles, renacen con las garant�as que los aseguraban como si no hubieren sido extinguidos por confusi�n.
Nota de V�lez al 3308: "Vazeille, artículo 729, n° 2 (*) - Malpel, nº 58 - Duranton, nºs. 124 y 125 - Aubry y Rau, � 594 - Demolombe, tomo XIII, nº 302 bis - Por el Derecho Romano los créditos que contra la herencia tenía el excluido de la sucesión no renacían. Confusas actiones restitui non oportet (**); pero así se disponía porque la herencia del indigno pasaba al Fisco y se quería favorecer a éste de todos modos". Comentario: (*) Vélez cita a Vazeille, artículo 729, n° 27, que no existe; se ha querido referir al n° 2, donde remite, a su vez, a Malpel, nº 58 y a Duranton, n°s. 124 y 125. (**) Demolombe, además, de la L. 8, Tít, 9, Lib. 34, cita la L.18, § 1, Tít. 9, Lib. 34, De his quae ut indig. y la L. 29, § 1,Tít. 14, Lib. 49, de jure fisci.
Art. 3309. Las ventas que el excluido por indigno de la sucesi�n hubiere hecho, las hipotecas y servidumbres que hubiere constituido en el tiempo intermedio, como tambi�n las donaciones, son v�lidas y s�lo hay acci�n contra �l por los da�os y perjuicios.
Nota de V�lez al 3309:."Demolombe, tomo XIII, n° 310 - Duranton, tomo VI°, n° 126 - Toullier, tomo IV, n° 115 - Merlin, R�pert. verb. Indignité, � 15 - Aubry y Rau, � 594 - Chabot, sobre el art�culo 727, n° 22. El indigno era due�o efectivo de los bienes hereditarios, aunque el derecho le suponga poseedor de mala fe al solo efecto de castigar su culpa o delito. Su dominio sólo se revoca desde la sentencia que lo excluye de la sucesión ex nunc. Las donaciones hechas por él no son revocables porque tanto el heredero que entra en lugar del excluido como el donatario tratan de obtener una ganancia, y en tal caso es mejor la condición del que posee. Duranton, n° 127, Vazeille, lugar citado, n° 3, y Malpel, n° 60, tratan extensamente este punto".
Art. 3310. Las enajenaciones a t�tulo oneroso o gratuito, las hipotecas y las servidumbres que el indigno hubiese constituido, pueden ser revocadas, cuando han sido el efecto de un concierto fraudulento entre �l y los terceros con quienes hubiese contratado
Nota de Vélez al 3310: "Aubry y Rau, § 594, y los autores citados en la nota anterior . V�ase, sin embargo, Zachariae, � 356, nota 6". Art. 3553. No se puede representar a aquel de cuya sucesi�n hab�a sido excluido como como indigno o que ha sido desheredado.
Nota de V�lez al 3553: "Enseñan lo contrario Demante, tomo III, nº 51 bis. - Marcadé, sobre el artículo 730 - Demolombe, tomo XIII, nº 398; pero la única razón que dan es que esta causa de exclusión de la representación no está expresa en el Cód. Francés. La doctrina que estos autores enseñan, a más de su inmoralidad, presenta un serio peligro, pues que autoriza la representación de la víctima por el homicida y puede inspirarle la idea del crimen, por el llamamiento que el crimen mismo produciría en su favor. Por lo demás, hay casi identidad entre el indigno y el desheredado".
Instituci�n de heredero
C�digo Civil Art. 3710. La instituci�n de heredero puede ser hecha s�lo por testamento. El testador puede instituir o dejar de instituir heredero en su testamento. Si no instituye heredero, sus disposiciones deben cumplirse; y en el remanente de sus bienes se suceder� como se ordena en las sucesiones intestadas. Nota de V�lez al 3710: "L. 7,Tít. 3, Part. 6ª y L. 1,Tít. 18, Lib. 10, Nov. Rec. - Cód. de Austria, artículo 554 - Holandés, 921 - Cód. Prusiano, arts. 259 y 263 (*). - Las sucesiones leg�timas en el Derecho Romano eran incompatibles con las sucesiones testamentarias, por el principio de que un individuo no puede morir parte testado y parte intestado. Si el testador no dispon�a de la totalidad de sus bienes por legados, el patrimonio restante no se daba a los herederos ab intestato seg�n el orden de las sucesiones leg�timas, sino que acrec�a al heredero in re certa.
Las Leyes de Partidas siguieron el principio romano, L. 14,T�t. 3, Part. 6� - El heredero instituido en cosa cierta, o en una parte de la herencia, recog�a todos los bienes restantes del testador, aunque �ste lo prohibiese. Pero la L. 1,T�t. l8, Lib. 10, Nov. Rec., corrigió la m�xima romana y, seg�n ella, nada influye para la validez de las disposiciones del testador, el que nombre o no heredero, y que �ste acepte o no la herencia (**)". Comentario: (*) Goyena cita también el artículo 255, Cód. Prusiano. (**) Además, cita L. 7, Tít. 17, Lib. 50, De Div. Reg. Juris - § 5,T�t. 14, Lib. 2, Instituta - § 6,Tit. 14, Lib. 2, Instituta y L. 17,Tit. 5, Lib. 28, Digesto.
Art. 3711. El testador debe nombrar por s� mismo al heredero. Si se refiere al que otro nombrar� por encargo suyo, la instituci�n no vale.
Nota de V�lez al 3711: "L. 11,T�t. 3, Part. 6� - L. 1,T�t. 19, Lib. 10, Nov. Rec.". Art. 3712. El heredero debe ser designado con palabras claras, que no dejen duda alguna sobre la persona instituida. Si la instituci�n dejare duda entre dos o m�s individuos, ninguno de ellos ser� tenido por heredero. Esta disposici�n rige igualmente en los legados.
Nota de V�lez al 3712: "Véanse L.L. 6 y 10, T�t. 3, Partida 6� - C�d. de Chile, arts. 1056 y 1065" . Art. 3713. Los herederos instituidos gozan, respecto de tercero y entre s�, de los mismos derechos que los herederos leg�timos, menos en cuanto a la posesi�n hereditaria. Pueden ejercer todas las acciones que podr�a ejercer un heredero leg�timo: pueden entablar las acciones que compet�an al difunto, aun antes que tomen posesi�n de los bienes hereditarios; pero no est�n obligados a colacionar las donaciones que, por actos entre vivos, les hubiere hecho el testador. Herederos forzosos Doctrina Nacional
C�digo Civil Art. 3714. Son herederos forzosos, aunque no sean instituidos en el testamento, aquéllos a quienes la ley reserva en los bienes del difunto una porci�n de que no puede privarlos, sin justa causa de desheredaci�n. Art. 3715. La preterici�n de alguno o todos los herederos forzosos, sea que vivan a la fecha del testamento o que nazcan despu�s de otorgado, no invalida la instituci�n hereditaria; salvada que sea la leg�tima y pagadas las mandas, el resto debe entregarse al heredero instituido. (Ley 17.711).
Nota de Vélez al 3715 original: "V�ase Goyena, artículo 644, y las notas que pone a ese art�culo" (*). Comentario (*) Las notas de Goyena, al respecto, son: Ley 24 de Toro o L. 8, T�t. 6, Lib. 10, Nov. Rec.; La autentica,Tít. 28, Lib. 6, C�d. Romano; L. 3,Tít. 7 y 1,Tit. 8, Partida 6; Novela n° 115, capítulos 3 y 4. Juan Sala, en "Instituciones Romano-Hispanas", § 5, Titulo 13, Libro 2, est� por las leyes de Partida y en su "Ilustraci�n", n° 3, Título 5, Libro 2, sostiene lo contrario, y en apoyo de la Ley de Toro cita la aut�ntica; Antonio G�mez, n° 3 a la Ley 24 (ver también Sancho Llamas y Molina); Los arts. 776, 777 y 778, austríacos. Los arts. 832 y 833, del Cód. Sardo; Los arts. 589 y 590, del Cód. de Vaud, aunque se lea 890, por error tipográfico; L. 12, Tít. 3, Lib. 28, Digesto.
Art. 3716. El heredero instituido en cosa cierta y determinada, es tenido s�lo por legatario: no tiene m�s derechos ni cargas que los que expresamente se le confieran o impongan, sin perjuicio de su responsabilidad en subsidio de los herederos.
Nota de Vélez al 3716: "C�d. de Prusia, artículo 263 - de Austria, 554 - de Vaud, art. 619; Cód. de Chile, artículo 1104 (*) En las disposiciones testamentarias, la raz�n ense�a que siempre se debe estar a las disposiciones dadas por la ley, sin consideraci�n a la calificaci�n que el testador puede haber atribuido a su disposici�n, en el caso que esta calificaci�n no estuviese en armon�a con la naturaleza real de la disposici�n de la ley. Aubry y Rau, � 714".
Art. 3717. La disposici�n testamentaria por la cual el testador da a una o muchas personas, la universalidad de los bienes que deja a su muerte, importa instituir herederos a las personas designadas, aun cuando seg�n los t�rminos del testamento, la disposici�n se encuentre restringida a la nuda propiedad, y que separadamente el usufructo se haya dado a otra persona.
Nota de Vélez al 3717: "Duranton, tomo IX, n° 189 - Aubry y Rau, � 714".
Art. 3718. Si las disposiciones testamentarias absorbieran en legados la universalidad de los bienes del testador, s�lo se tendr�n por instituci�n de herederos, cuando exista entre los diversos legatarios una conjunci�n que pueda dar lugar al derecho de acrecer entre ellos.
Art. 3719. No constituye instituci�n de heredero la disposici�n por la cual el testador hubiese legado la universalidad de sus bienes con asignaci�n de partes.
Nota de Vélez al 3719 y a los dos art�culos anteriores: "Aubry y Rau, � 714 - Troplong, Testaments, nº 1768. El legado universal puede corresponder a personas y a cosas. Ninguna dificultad habr�a cuando el legado se hiciera conjuntamente y sin atribuci�n de partes, como cuando yo doy la universalidad de mis bienes a Sempronio y a Cayo. Es claro que si Sempronio no puede recibir los bienes que se le dejan. Cayo no dejar� de ser un legatario universal, menos por el derecho de acrecer que por la energía de la universalidad deI t�tulo que abraza todo lo que no esté exceptuado.
Pero otra cosa sería si el testador hubiese dicho: "lego los tres cuartos de mis bienes a Sempronio". En tal caso, el testador no habría hecho sino legados de cantidad o parte alícuota y por consiguiente, no siendo el título universal, y estando divididas las porciones de cada legatario, no habría derecho de acrecer. El testamento contendría dos legados distintos sin relación ni conexión alguna". Art. 3720. Si despu�s de haber hecho a una o muchas personas legados particulares, el testador lega lo restante de sus bienes a otra persona, esta �ltima disposici�n importa la instituci�n de heredero de esa persona, cualquiera que sea la importancia de los objetos legados respecto a la totalidad de la herencia.
Art. 3721. Los herederos instituidos sin designaci�n de partes, heredan por partes iguales.
Nota de Vélez al 3721: "L. 17,Tít, 3, Part. 6� - Instituta, Lib. 2,Tít. 14, § 6".
Art. 3722. La instituci�n de herederos a los pobres, o al alma del testador, importa en el primer caso, s�lo un legado a los pobres del pueblo de su residencia; y en el segundo, la aplicaci�n que se debe hacer en sufragios y limosnas.
Art. 3723. El derecho de instituir un heredero no importa el derecho de dar a �ste un sucesor.
Nota de Vélez al 3723: "Demante, tomo IV, n° 6 - V�ase el artículo 896 del C�d. Franc�s".(*) Comentario: (*) Véase lo establecido, al respecto, por el actual Código Holandés. Sustituci�n de heredero Doctrina Nacional
C�digo Civil Art. 3724. El testador puede subrogar alguno al heredero nombrado en el testamento, para cuando este heredero no quiera o no pueda aceptar la herencia. S�lo esta clase de sustituci�n es permitida en los testamentos.
Nota de Vélez al 3724: "L. 1,Tít. 5, Part. 6� - L. 43,Tít. 6, Lib. 28, Digesto - En el Derecho Español y en el Derecho Romano se enumeran seis clases de substituciones: 1�, la vulgar, que es la que permite el artículo; 2�, la pupilar, por la cual el padre hace su y el testamento de su hijo impúber, y le nombra heredero en el caso que muera antes de llegar a la edad de la pubertad; 3�, la ejemplar disposición por la cual los padres hacen el testamento de sus hijos púberes, dementes o imbéciles para el caso que ellos mueran sin haber recobrado la razón; 4�, la substitución recíproca hecha entre todos los herederos instituidos, por la que se llama a los unos a falta de los otros, sea vulgar, sea pupilar o ejemplarmente; 5�, la substitución compendiosa, la que comprende a la vez una substitución vulgar y una substitución fideicomisoria. Ella valía como vulgar si el caso de la vulgar se presentaba, y como fideicomisaria si el caso de ésta llegaba; 6�, la fideicomisaria, subroga un segundo heredero al heredero instituido con el cargo de conservar los bienes para que a su muerte pasen al substituido. Véanse las Leyes del Título 5, Part. 6�.
Con excepción de la vulgar, abolimos todas estas sustituciones. La fideicomisoria, que es la principal y la única que por los escritores franceses se llama sustitución, tiene el carácter particular de la carga que impone al heredero de devolver a su muerte los bienes al heredero instituido, estableciéndose así un orden de sucesión en las familias. Esta sustitución es un obstáculo inmenso al desenvolvimiento de la riqueza, a la mejora misma de los casos dejados por el testador. Tiene, lo que se creía una ventaja, la conservación de los bienes; pero para esto es preciso una inmovilidad estéril en lugar del movimiento que da la vida a los intereses económicos. La sustitución vulgar no tiene estos inconvenientes, pues no es más que una segunda institución para el caso que no tenga lugar la primera; no trastorna el orden de las sucesiones, ni tiene las propiedades inertes, ni el dominio en suspenso".
Art. 3725. La sustituci�n simple y sin expresi�n de casos comprende los dos: el caso en que el heredero instituido no quiera aceptar la herencia, y el caso en que no pudiera hacerlo. La sustituci�n para uno de los dos casos comprende tambi�n al otro.
Nota de Vélez al 3725: "Voet, Lib. 28,T�t. 6, n° 12 - En cuanto a la primera parte, L. 2,T�t. 5, Part. 6� - En cuanto a la segunda, las leyes de Partida guardan silencio. El C�d. Franc�s tampoco resuelve cosa alguna en los dos casos, de impotencia o falta de voluntad. El C�digo de Austria dice: "Si es nombrado el sustituto, solamente para el caso en que el primero "no quiera", o solamente para el caso que "no pueda", esta disposici�n no debe extenderse de un caso al otro".
Art. 3726. Pueden ser sustituidas dos o m�s personas a una sola, y por el contrario, una sola a dos o m�s personas.
Nota de Vélez al 3726: "Instituta, Lib. 2,T�t. 15, � 1. C�d. de N�poles, artículo 937".
Art. 3727. Cuando el testador sustituye rec�procamente los herederos instituidos en partes desiguales, tendr�n �stos en la sustituci�n las mismas partes que en la instituci�n, si el testador no ha dispuesto lo contrario.
Nota de Vélez al 3727: "L. 3,T�t. 5, Part. 6� - Instituta, Lib. 2,T�t. 15, � 2". Art. 3728. El sustituto del sustituto se entiende tambi�n serlo del heredero nombrado en primer lugar.
Nota de Vélez al 3728: "Véase Goyena, artículo 631 - Instituta, Lib. 2, Tít. 15, § 3. - LL. 27 y 41,Tít. 6, Lib. 28, Digesto - Supóngase que un testador instituye a Pedro por heredero en los dos tercios de su herencia, y a Pablo en el otro tercio; por Derecho Romano la parte de cualquiera de ellos que no pudiese o no quisiese ser heredero acrecía al que lo fuera; pero no por nuestro Derecho, según el cual dicha parte corresponde a los herederos ab intestato. Pero si el testador dijere en el caso propuesto: nombro a Pedro por sustituto de Pablo, y a Juan por sustituto de Pedro, la parte de Pablo en el caso de no ser heredero, irá, no sólo a Pedro, si lo es, sino a su sustituto Juan, caso de no serlo Pedro, porque Juan se entiende sustituto, no sólo a Pedro, primer sustituto de Pablo, sino también a éste. De consiguiente, no devolverá la herencia a los herederos ab intestato, mientras Pedro sustituido en primer lugar a su sustituto Juan, quiera y pueda ser heredero".
Nota de Vélez al 3729: "El C�d. de Austria, artículo 604, no distingue entre cargas y condiciones: las cargas, dice, impuestas al primer heredero son soportadas por el sustituto que entra en posesi�n. Pero el de N�poles distingue las cargas de las condiciones. Ordena as�: los sustitutos estar�n sujetos a las mismas cargas que los instituidos; sin embargo, las condiciones impuestas a la instituci�n o legado no se presumen repetidas en la sustituci�n a menos de declaraci�n expresa.
Art. 3730. La nulidad de la sustituci�n fideicomisaria no perjudica la validez de la instituci�n del heredero, ni los derechos del llamado antes.
Nota de Vélez al 3730: "V�ase L. 15,T�t. 20, Lib. 10, Nov. Rec.".
Art. 3731. Lo dispuesto en este t�tulo sobre las sustituciones de herederos es aplicable igualmente a los legatarios.
Art. 3732. Son de ning�n valor las disposiciones del testador, por las que llame a un tercero al todo o parte de lo que reste de la herencia, al morir el heredero instituido, y por las que declare inenajenable el todo o parte de la herencia.
Nota de Vélez al 3732: "Ambas disposiciones serían en verdad una especie de substitución fideicomisoria a favor del que sucediere al heredero instituido. Véase Cód. de Holanda, artículo 926. Puede decirse que es contra nuestra resolución el art�culo 896 del Cód. Francés. Rogron, sobre dicho artículo, cita varias sentencias del Tribunal de Casación contra lo que prescribe la primera parte de nuestro artículo".
Art. 3733. Pueden adquirir por testamento todos los que, estando concebidos al tiempo de la muerte del testador, no sean declarados por la ley incapaces o indignos. Nota de Vélez al 3733: "Cód. Francés, art�culo 906. - Para recibir por donación es preciso estar concebido al tiempo que ésta de hace, mas para recibir por testamento basta estar concebido a la época de la muerte del testador. La razón de esta diferencia es que para que haya donación es preciso que el donante se desapropie de la cosa que da a favor do una persona ya existente por derecho; mientras que el testamento no tiene efecto sino a la muerte del que lo ha hecho, y es, sólo en esta época cuando la propiedad pasa a quien el testador la da. El testamento siempre lleva la condición tácita de que el disponente persiste en sus disposiciones hasta ese muerte; es, pues, su muerte y la perseverancia de la voluntad hasta ese momento lo que da vida y efecto al testamento. Sin el concurso de estas dos circunstancias el acto es ineficaz. Por consiguiente, la capacidad del heredero o legatario es inútil antes del concurso de dichas dos circunstancias, y basta tenerlo al tiempo de la muerto del testador. Desde que por este Código las profesiones monásticas no causan la muerte civil (artículo 103) pueden adquirir por testamento los religiosos de las órdenes reconocidas. Esto no es dar un efecto retroactivo a la ley, sino quitar un impedimento que existía para que esas personas pudiesen adquirir por testamento. Volvemos así a la Legislación Romana y a la de la Iglesia. Hasta el siglo cuarto los monjes tuvieron facultad de testar, pero Justiniano modificó esta capacidad, porque entrando ellos a un convento debían transmitir todos sus bienes y hacer voto de pobreza (Novela V, Cap. V, § 1, illud quoque, Authentica ingressi. Cód. Romano, de Sacrosanctis (pág. 32); mas ellos podían suceder, Novela 123, Capítulo 41). Esto mismo dispuso el Derecho Canónico, Decreto 7, Causa 19, Cuestión 3° (*). Al presentarse el Cód. de Chile a las Cámaras, el arzobispo de Santiago y otros obispos pidieron al Cuerpo Legislativo que facultase a las monjas para recibir por testamento. La ley, sin embargo, no hizo lugar a esa solicitud".
Nota de Vélez al 3734: "L. 4,Tít. 3, Part, 6ª - L. 3,Tít. 22, Lib. 47, Digesto. Las asociaciones o corporaciones no son personas jurídicas hasta que su existencia no está debidamente autorizada".
Nota de Vélez al 3735: "Véase el artículo 1806 de este Código. En contra, Aubry y Rau, § 649 y nota 6". Art. 3736. Los tutores de los menores de edad, no pueden recibir cosa alguna por el testamento de los menores que mueran bajo su tutela. Aun después que hubieren cesado en la tutela nada pueden recibir por el testamento de los menores, si las cuentas de su administración no están aprobadas.
Nota de Vélez al 3736: "Cód. Francés, artículo 907 - Vazeille, sobre el mismo artículo - Coin Delisle, sobre dicho artículo - Aubry y Rau, § 649".
Nota de Vélez al 3737: "Cód. Francés, artículo citado. Duranton, tomo VIII, n° 197 - Aubry y Rau, § 649".
Nota de Vélez al 3738: "Troplong, Testament, n° 625 - Vazeille, sobre el artículo 907, n° 6". Art. 3739. Son incapaces de suceder y de recibir legados: los confesores del testador en su última enfermedad; los parientes de ellos dentro del cuarto grado, si no fuesen parientes del testador; las iglesias en que estuviesen empleados, con excepción de la iglesia parroquial del testador, y las comunidades a que ellos perteneciesen.
Nota de Vélez al 3739: "L. 15,Tít. 20, Lib. 10, Nov. Rec. - Cód. Francés, artículo 909 - La disposición de dicho Código comprende a los médicos y cirujanos, pero esta prohibición no ha sido adoptada por los otros códigos modernos."
Nota de Vélez al 3740: "Marcadé, sobre el artículo 909, n° 1 (*) - Coin Delisle, sobre dicho artículo. número 20 (**). En contra, Toullier, tomo V, n° 70. ¿Qué importa que él no confiese? Le da socorros espirituales y dirige su conciencia; esto creemos que es lo bastante. Vazeille, sobre el artículo 909, n° 7 y sgtes. - Por Derecho Romano y por Derecho de España los adúlteros no podían hacerse legados entre sí. Las leyes no querían que los hijos que proviniesen de estas uniones culpables, pudiesen recibir ni aun alimentos de sus padres. L. 13, Tít. 9, Digesto, De his quae ut indig. y L. 10,Tít. 13, Part. 6ª . Hemos temido los escándalos, las discordias intestinas, la vergüenza de las familias, y sobre todo la inocencia de los hijos y el ningún derecho positivo de los que pudiesen demandar la nulidad de la adquisición, desde que no se perjudicaba las legítimas señaladas por la ley, y por estas razones hemos creído mejor echar un velo impenetrable sobre estas torpezas o debilidades, como lo hizo el Cód. Francés, y no señalamos esas causas de incapacidad para recibir. Lo mismo decimos de las disposiciones de las leyes 4 y 5,Tít. 20, Lib. 10, Nov. Rec. respecto a los hijos de los clérigos, frailes o monjas.
Tampoco ponemos el concubinaje como un obstáculo para recibir por testamento. La Ley Romana (***) disponía que el que no tuviese hijos legítimos pudiese dejar a su concubina y a sus hijos sólo hasta el duodécimo de sus bienes. Lo mismo la Ley de Partida (****); pero a falta de descendientes legítimos, podía disponer a favor de ellos, de todo su haber, salvo la legítima de los ascendientes.
Al formarse el Cód. Francés, había en el proyecto un artículo que prohibía las donaciones y legados entre los concubinarios; pero desapareció en la discusión. Se puede, sin embargo, preguntar, ¿por qué hacemos incapaz al tutor de recibir del testamento del menor, y al confesor que los auxilia en sus últimos días, y no tememos las seducciones de una concubina? Hemos querido prevenir indagaciones odiosas y escandalosas. Era poco digno revolver las cenizas de los muertos para descubrir los secretos íntimos de su vida, sacando a la luz las miserias de su conducta, cuando el resultado último sería satisfacer la codicia de un pariente al cual el legado del muerto no perjudicaba en sus derechos. Troplong, sobre el artículo 902".
Comentario: (*) Vélez cita a Marcadé, sobre el artículo 907, n° 1, pero se ha querido referir al artículo 909, n° 1, ya que cuando cita a Coin Delisle (**), lo hace respecto al artículo 909, aunque aquí cometa una nuevo error y cite el n° 29 (que no existe), cuando corresponde el número 20, donde Coin Delisle cita a Toullier, tomo V, n° 70.
(***) "Las Novellae (pag. 15) de Justiniano además de regular lo relativo a los hijos naturales (Novela 89) �modos de legitimación, prohibición de adopción, sucesión por testamento y ab intestato, donación, alimentos, tutela y obligaciones respecto de sus padres� se inclinó por favorecer a la concubina y a sus hijos, negándose el emperador a imponer castigos. Durante su imperio los hijos naturales tenían el derecho de heredar de sus padres hasta la mitad de sus posesiones y de acceder a la propiedad ocupada por sus madres. Dos años más tarde se prohibió a los herederos mantener a la concubina y a sus hijos como servidumbre. En el año 536 se aumentó el derecho de la concubina e hijos a acceder sobre las propiedades de un intestado. Y fue en 539 cuando, al otorgarle derechos de propiedad adicionales a la concubina y a los hijos, su situación en nada se diferenciaba a la de la esposa legítima y su descendencia. Por lo que se dice que la legislación de Justiniano no fue cristiana y apenas manifestó el sentir del consejo eclesiástico (Vid. Brundage, 2000: 127-128)".
Art. 3741. Toda disposici�n a beneficio de un incapaz es de ning�n valor, ya se disfrace bajo la forma de un contrato oneroso, o ya se haga bajo el nombre de personas interpuestas. Son reputadas personas interpuestas el padre y la madre, los hijos y descendientes, y el c�nyuge de la persona incapaz. El fraude a la ley puede probarse por todo g�nero de pruebas.
Nota de Vélez al 3741: "Véase Goyena, artículo 616 - Cód. Francés, artículo 911 - Holandés , artículo 958 - Napolitano, 827 - de Luisiana, artículo 1478 - L. 10, Digesto, De his quae ut. En cuanto a la prueba L. 3, § 3, Digesto, De jure fisci. Troplong, sobre el artículo 911 - Coin Delisle sobre dicho artículo, n° 7 - Toullier, tomo V, n° 84 - Voet, Lib. 42, Tít. 2, n° 9. Se puede disfrazar un legado a beneficio de un incapaz de dos maneras, o por interposición de una persona, o por un contrato simulado. El disfraz por interposición de persona, se hace por un fideicomiso tácito, encargando verbalmente entregar el objeto de la liberalidad a una persona incapaz. La ley crea ciertas presunciones de derecho que hacen suponer que hay interposición de personas. Las afecciones que unen a los ascendientes con los descendientes, al esposo con la esposa, hacen que sus intereses sean comunes, y por esto la ley presume que lo que se ha dado al esposo o esposa, al padre y a los descendientes de una persona incapaz, se juzga dado al incapaz mismo.
La ley no ha definido, dice Troplong, la circunstancia de donde resulte la interposición de personas. Se refiere a la prudencia del juez, para decidir si la disposición testamentaria es sincera o carece de verdad. Las conjeturas nacen del parentesco, del interés, de la comunidad de sentimientos y de afecciones, de un cierto ascendiente, etc. Todo puede concurrir al descubrimiento de una intención fraudulenta. Sobre la materia extensamente, Vazeille, artículo 911.
El reconocimiento de deudas tiene un gran papel en los contratos simulados. Cuando se prueba que las deudas no tienen otra causa que la voluntad de beneficiar a un incapaz, se juzga que son liberalidades hechas al incapaz; mas al que las tiene por sospechosas, le incumbe la prueba de que son meramente aparentes: por ejemplo, si el testador al morir se reconoce deudor de una cantidad de pesos a su confesor, el que alega que la deuda es simulada debe probar que el confesor no es un verdadero acreedor (*)".
Comentario: (*) Goyena cita, LL. 10,Tít. 9, Lib. 34 y 23,Tít. 9, Lib. 34, trasladadas a la L. 13, vers. la sexta, T�t. 7, Partida 6� y la L. 25, Tít. 9, Lib. 34. del Digesto, aunque en todas, por error, refiere Libro 24. Art. 3742. Las personas interpuestas sobre que dispone el art�culo anterior, deber�n volver los frutos percibidos de los bienes desde que entraron en posesi�n de ellos.
Nota de Vélez al 3742: "V�ase L. 40, T�t. 28, Part. 3�".
Art. 3743. Toda disposici�n testamentaria caducar�, si aquel a cuyo favor se ha hecho no sobrevive al testador.
Nota de Vélez al 3743: "L. 35,Tít. 9, Part. 6� - Cód. Francés, artículo 1039 - de Luisiana, artículo 1690 - Pothier, Donat. Testament. Cap. VI, Sec. III, § 1". La desheredación Doctrina Nacional C�digo Civil Art. 3744. El heredero forzoso puede ser privado de la leg�tima que le es concedida, por efecto de la desheredaci�n, por las causas designadas en este t�tulo, y no por otras aunque sean mayores. Nota de Vélez al 3744: "LL. 4 y 8,Tít. 7, Partida 6� - Novela 115, Capítulo III - Cód. de Nápoles, artículo 849 - de Luisiana, artículo 1609 y sgtes. - de Austria, 768 - El Cód. Francés no admite la desheredación aunque admite las causas de indignidad para privar de la sucesión al heredero forzoso".
Comentario: Goyena cita, además, L. 18,T�t. 2, Lib. 28, Digesto - L. 16, § 2,T�t. 10, Lib. 27, Digesto.
Art. 3745. La causa de la desheredaci�n debe estar expresada en el testamento. La que se haga sin expresi�n de causa, o por una causa que no sea de las designadas en este t�tulo, es de ning�n efecto.
Nota de Vélez al 3745: "LL. 1 y ss.T�t. 7, Part. 6� - L.L. 1 y 2,T�t. 9, Lib. 3. Fuero Real - Novela 115, Capítulo III - C�d. de N�poles, artículo 848 - de Luisiana, 1611 y 1612; de Austria, 782. Este �ltimo c�digo admite la desheredaci�n t�cita cuando el heredero forzoso no es nombrado en el testamento, y resulta sin embargo culpable por una de las causas de desheredaci�n". Art. 3746. Los herederos del testador deben probar la causa de desheredaci�n, expresada por �l y no otra, aunque sea una causa legal, si la causa no ha sido probada en juicio en vida del testador.
Nota de Vélez al 3746: "L. 8,T�t, 7, Part. 6� - Novela 115, Capítulo III - C�d. de N�poles, artículo 851; de Austria, 771; de Luisiana, artículo 1616". Art. 3747. Los ascendientes pueden desheredar a sus descendientes leg�timos o naturales por las causas siguientes:siguientes:
3ª Si el descendiente ha acusado criminalmente al ascendiente de delito que merezca pena de cinco años de prisión o de trabajos forzados. Art. 3748. El descendiente puede desheredar al ascendiente por las dos últimas causas del artículo anterior.
Nota de Vélez al 3748: "Hemos querido limitar en lo posible la causa de desheredación. Goyena, en la nota al artículo 672, hace un prolijo estudio de las causas de la desheredación por las leyes romanas, de España y de los códigos modernos".
Art. 3749. Los descendientes del desheredado, heredan por representaci�n y tienen derecho a la leg�tima que �ste hubiera tenido de no haber sido excluido. Pero el desheredado no tendr� derecho al usufructo y administraci�n de los bienes que por esta causa reciban sus descendientes. (Ley N° 17.711) Art. 3749 derogado: Los descendientes del desheredado que sobreviven al testador, ocupan su lugar, y tienen derecho a la leg�tima que su ascendiente tendría si no hubiese sido desheredado, sin que éste tenga derecho al usufructo y administración de los bienes que por esta causa hereden sus descendientes.
Art. 3750. La reconciliaci�n posterior del ofensor y del ofendido quita el derecho de desheredar, y deja sin efecto la desheredaci�n ya hecha.
Nota de Vélez al 3750: "V�ase Voet, Lib. 5, T�t. 2, n° 31, y L. 2,T�t. 9, Lib. 3, Fuero Real - El C�d. de Baviera, Lib. 3, Cap. 3, § 16, dice: La reconciliaci�n probada del testador anula la desheredaci�n (*). El de Austria, artículo 772: La desheredaci�n no puede ser invalidada sino por una revocaci�n expresa y formal. El Derecho Romano y las leyes espa�olas guardan silencio sobre lo materia, si es que no pueden aplicarse a las causas de desheredaci�n las leyes sobre remisi�n de injurias". Comentario: (*) F. A. de Saint-Joseph ubica el texto al final del § 15 pero, corresponde § 16, n° 12, según el mismo Cód. de Baviera (pág. 120 ó 230)
C�digo Civil Artículo 287. El padre y la madre tienen el usufructo de los bienes de sus hijos matrimoniales, o de los extramatrimoniales voluntariamente reconocidos, que estén bajo su autoridad, con excepción de los siguientes:
3º Los adquiridos por herencia, legado o donaci�n, cuando el donante o testador hubiera dispuesto que el usufructo corresponde al hijo. (Ley 23.264).
Nota de Vélez al 287 original: "L. 5,Tít. 17, Part. 4�, y L. 13, T�t. 7, Part. 6� - Código Sardo, artículo 235. Estas leyes dan sólo el usufructo al padre. En cuanto a los bienes exceptuados, Código Sardo, artículo 226 - de Austria artículo 151, y Cód. Francés, artículo 387. En contra, L. 7,Tít. 17, Part. 4�. Las leyes 6 y 7, del mismo título conforme con el artículo en cuanto al peculio castrense, y en contra respecto a los otros bienes, LL. 4, 6, y 8,Tít. 61, Lib. 6 Cód. Romano".
2º) Los adquiridos por herencia, legado o donaci�n cuando hubieran sido donados o dejados por testamento bajo la condición de que los padres no los administren. (Ley 23.264).
Nota de Vélez al 293 original: "L. 5,Tít. 17, Part. 4� - Código Sardo, artículo 231 - El Cód. Francés, artículo 389 - de Holanda, artículo 362, y el de Nápoles, arts. 291 y 311, ponen la cláusula: durante el matrimonio. Según el artículo y Código Sardo, el padre ni por enviudar, ni por contraer segundas nupcias, pierde la administración de los bienes de los hijos menores de edad". Artículo 373. Cesa la obligaci�n de prestar alimentos si los descendientes en relaci�n a sus ascendientes, o los ascendientes en relaci�n a sus descendientes cometieren alg�n acto por el que puedan ser desheredados. (Seg�n Ley 23.264).
Nota de Vélez al 373: "El C�digo Sardo, arts. 109 y 110, conserva los alimentos necesarios a los hijos que se casen contra la voluntad de los padres. Conforme con el art�culo cuando haya una causa de desheredaci�n, el mismo C�digo, artículo 743 y L. 6,T�t. 19, Part. 4�, y Novela 115, caps. 3 y 4". Artículo 800. El acreedor está obligado a conceder este beneficio: 1º) A sus descendientes o ascendientes no habiendo éstos irrogado al acreedor ofensa alguna de las clasificadas entre las causas de desheredación.
2º) A su c�nyuge no estando divorciado por su culpa.
4º) A sus consocios en el mismo caso; pero s�lo en las acciones rec�procas que nazcan del contrato de sociedad.
5º) Al donante, pero s�lo en cuanto se trate de hacerle cumplir la donaci�n prometida.
6º) Al deudor de buena fe que hizo cesi�n de bienes, y es perseguido en los que despu�s ha adquirido, para el pago completo de la deuda anterior a la cesi�n, pero s�lo le deben este beneficio los acreedores a cuyo favor se hizo.
Nota de Vélez al 800: "Código de Chile, arts. 1625 y 1626. - L. 1,Tít. 15, Part. 5° - L. 173,Tít. 17, Lib. 50, De Div. Reg. Juris. Doctrina Nacional Jurisprudencia Nacional C�digo Civil "Si bien en la causal de desheredaci�n por la acusaci�n criminal contenida en el inciso tercero del art�culo 3747 del C�digo Civil, tal acusaci�n basta por s� sola, sin que sea necesario que se juzgue o se condene sobre la base de ella, es necesario siempre que se trate de delitos que posibiliten la condena a prisi�n o reclusi�n por m�s de cinco a�os. Por ello la causal de desheredaci�n no se configura si el delito que motiv� la querella incoada en sede penal por la recurrente a su madre -defraudaci�n- no pod�a ser sancionado con pena alguna, porque exist�a una eximente legal". "A los efectos de que se configure la causal de indignidad prevista en el art�culo 3293 del C�digo Civil, no se requiere que se trate de la denuncia calumniosa, pues nuestra ley no establece tal calificativo, sino que lo �nico que exige es que la denuncia sea voluntaria. Por tal motivo, la norma no se aplica entre otros, a los que deben proceder en la forma indicada por raz�n de su rango". "El desistimiento de la denuncia no borra la causal de indignidad, pues es el acto de la denuncia y no el resultado del proceso el que la causa". Derecho Hereditario

References: artículo 960
 artículo 885
 artículo 727
 artículo 727
 artículo 728
 artículo 727
 artículo 648
 artículo 727
 artículo 885
 artículo 960
 artículo 540
 artículo 648
 artículo 885
 artículo 730
 artículo 730
 artículo 730
 artículo 620
 artículo 706
 artículo 944
 artículo 730
 artículo 730
 artículo 968
 artículo 963
 artículo 729
 artículo 729
 resolución 
 artículo 729
 artículo 729
 artículo 730
 artículo 554
 artículo 255
 artículo 644
 artículo 263
 artículo 1104
 artículo 896
 artículo 937
 artículo 631
 artículo 604
 artículo 926
 resolución 
 artículo 1806
 artículo 907
 artículo 907
 artículo 909
 artículo 909
 artículo 909
 artículo 902
 artículo 907
 artículo 909
 artículo 909
 artículo 616
 artículo 911
 artículo 958
 artículo 1478
 artículo 911
 artículo 911
 artículo 1039
 artículo 1690
 artículo 849
 artículo 1609
 artículo 848
 artículo 851
 artículo 1616
 artículo 672
 artículo 772
 Artículo 287
 artículo 235
 artículo 226
 artículo 151
 artículo 387
 artículo 231
 artículo 389
 artículo 362
 Artículo 373
 artículo 743
 Artículo 800