Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=REPORT&reference=A6-2008-0505&language=ES
Timestamp: 2013-12-09 01:47:35+00:00

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INFORME sobre la Política Agrícola Común y la seguridad alimentaria en el mundo - A6-0505/2008
Procedimiento : 2008/2153(INI)Ciclo de vida en sesiónCiclo relativo al documento :
A6-0505/2008Textos presentados :
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15 de diciembre de 2008PE 414.317v02-00 A6-0505/2008
sobre la Política Agrícola Común y la seguridad alimentaria en el mundo
(2008/2153(INI))
Ponente: Mairead McGuiness
Ponente de opinión: Manolis Mavrommatis, Comisión de Desarrollo
(*) Comisión asociada - Artículo 47 del Reglamento
– Visto el artículo 33 del Tratado CE, – Vistas su Resolución, de 25 de octubre de 2007, sobre el aumento del precio de los piensos y productos alimenticios(1), y su Resolución, de 22 de mayo de 2008, sobre la subida de los precios de los alimentos en la Unión Europea y en los países en desarrollo(2), – Vista su Resolución, de 29 de noviembre de 2007, sobre el tema «Impulsar la agricultura en África - Propuesta de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria en África»(3),
– Vista la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establece un mecanismo de respuesta rápida frente a la fuerte subida de los precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo (COM(2008)0450), – Vista la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones titulada «Hacer frente al reto del alza de precios de los productos alimenticios - Orientaciones para la acción de la Unión Europea» (COM (2008) 0321),
– Visto el informe «Agricultural Outlook 2008-2017», publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), – Vistas las recomendaciones del Consejo Mundial de la Agricultura (Evaluación Internacional de las Ciencias y Tecnologías Agrícolas para el Desarrollo - IAASTD),
– Vistos los resultados del «chequeo» de la Política Agrícola Común (PAC),
– Vistos las actuales negociaciones de la OMC sobre la Ronda de Desarrollo de Doha,
– Visto el informe de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y las opiniones de la Comisión de Desarrollo, la Comisión de Asuntos Exteriores, la Comisión de Comercio Internacional y la Comisión de Industria, Investigación y Energía (A6-0505/2008),
A. Considerando que, por primera vez desde la década de 1970, el mundo afronta una grave crisis alimentaria condicionada por factores estructurales a largo plazo, así como por otros factores determinantes, con una triplicación del precio del maíz desde 2006, un aumento de los precios del trigo de más del 180 % en sólo dos años y un incremento global de los precios de los productos alimenticios a escala mundial de alrededor del 83 %, B. Considerando que en un período relativamente corto —entre septiembre de 2006 y febrero de 2008— se han producido aumentos de precios considerables e imprevistos; que, por otra parte, en los últimos dos años se han duplicado los precios mundiales de otros productos alimenticios, y que cabe esperar que se mantengan a niveles elevados a pesar de la caída de los precios de determinados cereales que actualmente se registra, como puede deducirse de los mercados de futuros,
C. Considerando que el aumento de los precios de los piensos grava el coste de producción, con el riesgo de disminuir la producción ganadera para la cual existe, y se prevé que exista, un aumento de la demanda, principalmente en las economías emergentes;
D. Considerando que la FAO y la OCDE prevén que, si bien es posible que intervenga una reducción de precios de las materias primas a partir de las cotas más elevadas de los últimos años, no cabe esperar que caigan a los niveles anteriores a 2006; que, sin embargo, las espectaculares fluctuaciones de los precios de las materias primas pueden convertirse en una característica más pronunciada y regular del mercado mundial, mientras que el alza de precios de los productos alimenticios no se traduce automáticamente en un incremento de las rentas de los agricultores, debido sobre todo a la velocidad con que aumentan los costes de los insumos agrícolas, así como a la diferencia cada vez mayor que se registra entre los costes de producción y los precios al consumidor,
E. Considerando que las reservas alimentarias mundiales han caído a niveles críticamente bajos, ya que se ha pasado de contar con un año de reservas de productos alimenticios después de la Segunda Guerra Mundial a no más de 57 días en 2007 y a sólo 40 en 2008, F. Considerando que éstos y otros factores han tenido consecuencias inmediatas y graves para una parte significativa de la población; que la crisis de precios de los productos alimenticios ha provocado que millones de personas hayan caído en una situación de pobreza y hambre en todo el mundo; que estos hechos han ocasionado protestas y disturbios y han desestabilizado países y regiones en todo el planeta; que, incluso en la UE, las reservas se han agotado hasta tal punto que el programa de alimentos de emergencia no cuenta en estos momentos con productos alimenticios para su distribución,
G. Considerando que, con arreglo a las estimaciones actuales de organizaciones que luchan contra el hambre en el mundo, en los países en desarrollo una de cada cinco personas padece en la actualidad desnutrición y sufre hambre crónica y que cada día mueren en el mundo más de 30 000 niños a causa del hambre y de la pobreza,
H. Considerando que la agricultura es una fuente de trabajo y de medios de subsistencia para más del 70 % de la población activa de los países en desarrollo, y para más del 80 % en numerosos países africanos, y que, en consecuencia, las políticas de desarrollo rural son esenciales para luchar con eficacia contra la pobreza y el hambre,
I. Considerando que las mujeres producen entre un 60 % y un 80 % de los alimentos en los países en desarrollo y que son responsables de la mitad de la producción mundial de alimentos, así como el papel de primer orden que desempeñan las mujeres en el cuidado de la familia, y el hecho de que tienen un acceso mucho más difícil a la tierra y a los medios de producción que los hombres, por lo que se les debe facilitar una protección y un apoyo adecuados,
J. Considerando que la crisis actual hace sentir sus efectos más graves en los hogares con rentas bajas, tanto en la Unión Europea como en los países en desarrollo, en los que el porcentaje de ingresos que destinan los hogares a los productos alimenticios representa entre el 60 % y el 80 % de la renta total, en comparación con la media de la UE, que no alcanza el 20 %,
K. Considerando que el Parlamento Europeo y el Consejo han reclamado en repetidas ocasiones una respuesta decidida a este problema de dimensiones mundiales, facilitando, en particular, la financiación necesaria de los insumos y una asistencia adecuada al sector agrícola para la aplicación de instrumentos de gestión orientados al mercado, L. Considerando que la Unión Europea sigue siendo un importante productor de alimentos y que su producción representa el 17 % del trigo mundial, el 25 % de la producción láctea, el 20 % de la producción de carne de porcino y el 30 % de la carne de vacuno; considerando, asimismo, que también un gran importador de productos agrícolas cuyo nivel de suministro es muy inferior al de autosuficiencia para numerosos productos agrícolas básicos,
M. Considerando que la Unión Europea lidera el establecimiento de normas de producción de alimentos al más alto nivel centradas en el sistema de trazabilidad «de la granja a la mesa» que garantiza la seguridad de los alimentos producidos en la UE,
N. Considerando que la Unión Europea lidera asimismo las iniciativas de protección del medio ambiente, y que estas iniciativas, si bien contribuyen a la protección de los recursos naturales, ocasionan también cargas adicionales que pesan sobre los agricultores de la Unión, O. Considerando que la Unión Europea es el principal donante mundial de ayuda humanitaria y para el desarrollo, pero que, a escala internacional, la parte de ayuda dedicada a la agricultura no ha dejado de disminuir desde los años ochenta, y, en particular, la procedente de la Unión,
P. Considerando que la Unión Europea financia tradicionalmente —además de las contribuciones de los Estados miembros— alrededor del 10 % de la cooperación para el desarrollo en el mundo por medio de los diferentes instrumentos de la CE (lo que supone aproximadamente 1 800 millones de euros: mil millones por medio del nuevo instrumento de respuesta rápida al aumento de precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo y el resto a través de los instrumentos de ayuda humanitaria y para el desarrollo disponibles actualmente),
Q. Considerando que la demanda mundial de productos alimenticios se duplicará hasta el año 2050 y que será necesario aumentar la producción mundial de alimentos en un contexto de presión sobre los recursos naturales,
R. Considerando que, de acuerdo con la FAO, bastaría con invertir 30 mil millones de euros al año para garantizar la seguridad alimentaria de una población que alcanzará los 9 mil millones de habitantes en 2050,
S. Considerando que los acuerdos internacionales y regionales celebrados hasta la fecha resultan insuficientes para normalizar el suministro del mercado y del comercio y que el reciente aumento de precios de los productos alimenticios debe entenderse como una advertencia dirigida a los gobiernos de todo el mundo en el sentido de que la producción agrícola es un factor que no puede darse por supuesto,
1. Afirma que la seguridad alimentaria mundial es una cuestión que reviste la máxima urgencia para la Unión Europea y pide que se emprenda una acción inmediata y continua dirigida a garantizar la seguridad alimentaria de los ciudadanos de la UE y de todo el mundo; considera que es importante valorizar todas las agriculturas y culturas alimentarias del mundo; destaca que los consumidores deben poder acceder a los productos alimenticios a precios razonables, al tiempo que se garantiza un nivel de vida equitativo a los agricultores;
2. Destaca la importancia de la Política Agrícola Común (PAC) como un instrumento de garantía de la producción alimentaria en la Unión Europea; considera que, desde su creación en 1962, la PAC ha garantizado a los ciudadanos de la UE un abastecimiento seguro en productos alimenticios, al tiempo que ha actuado como un dispositivo de protección y mejora del entorno rural y ha asegurado que la UE cuente con las normas de producción alimentaria más elevadas del mundo; destaca la necesidad de que en el futuro la agricultura comunitaria siga desempeñando esa función;
3. Observa, no obstante, que las numerosas reformas de la PAC en los últimos 25 años han provocado una reducción de la producción agrícola de la Unión Europea, de modo que el énfasis ha pasado del factor cantidad al factor calidad orientada al mercado; considera que este cambio en la política agrícola ha redundado en una pérdida potencial de oportunidades comerciales para los productores de la Unión y ha dado lugar a una mayor dependencia de los alimentos importados del exterior de la UE y producidos aplicando normas muy distintas, poniendo así los productos agrícolas de la Unión Europea en condiciones de competencia desiguales;
La situación actual y sus causas
4. Señala que, antes de que se produjera el último aumento de precios de los productos alimenticios, más de 860 millones de personas sufrían hambre crónica en el mundo; advierte que, de acuerdo con las predicciones del Banco Mundial, el aumento de precios de los alimentos podría empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza más severa;
5. Toma nota del punto de vista de la FAO de que los países importadores netos de productos alimenticios son los más afectados por el alza de precios de los alimentos y de que muchos de estos países cuentan entre los menos desarrollados del mundo; reafirma que la pobreza y la dependencia de las importaciones de productos alimenticios son las principales causas de la inseguridad alimentaria; es consciente de que sólo un pequeño porcentaje de la producción mundial de alimentos se negocia realmente en los mercados internacionales, y que procede cada vez en mayor medida de un pequeño número de países exportadores; 6. Señala que las cosechas de cereales de base en 2007 y 2008 han sido buenas; toma nota de que el problema inmediato de la inseguridad alimentaria en 2007 se debió a la reducción de la oferta y al alza de precios de los productos básicos de consumo; expresa su profunda preocupación por los bajos niveles de las reservas mundiales de productos alimenticios que, en la actualidad, sólo podrían abastecer de cereales a la comunidad mundial durante menos de 40 días;
7. Destaca que la satisfacción de las necesidades vitales de las poblaciones, en particular, de las necesidades alimentarias y en agua, puede ser a menudo una fuente de conflictos; señala que el aumento de la población mundial, estimado en 3 000 millones de personas suplementarias hasta 2050, acentuará estas tensiones en todas las regiones del mundo; pide, por tanto, que se tenga en cuenta esta dimensión geoestratégica en la elaboración de las políticas agrícolas futuras;
8. Observa con preocupación el incremento de los costes de los insumos agrícolas (alza de precios de los abonos, semillas, etc.), que se ha concretado en un aumento de los gastos que no se ha visto compensado de la misma manera para todos los agricultores (en particular, en el sector de la ganadería) y que ha erosionado notablemente cualquier posible aumento de sus ingresos como consecuencia del alza de precios de los productos alimenticios, reduciendo por tanto cualquier incentivo para aumentar la producción; expresa su preocupación por el hecho de que el espectacular aumento de los precios de los insumos agrícolas se traduzca en un uso menor de los mismos, con la consiguiente disminución de la producción, agravando así la crisis alimentaria en la UE y en el mundo; 9. Constata que los mercados de productos básicos conocen una clara reducción de precios en la temporada actual, lo que despierta las preocupaciones de los productores y reduce la confianza de los agricultores;
10. Destaca la importancia de disponer de un análisis global del alza de los precios de los alimentos, teniendo en cuenta el aumento de los precios de la energía para los consumidores finales, el peso de los factores climáticos y la creciente demanda energética a raíz del crecimiento de la población mundial, y pide a la Comisión que estudie más detalladamente la posible relación entre los elevados precios de los alimentos y el aumento de los precios de la energía, en particular del combustible; destaca, por tanto, la necesidad de adoptar medidas para reducir la dependencia de la agricultura frente a las fuentes de energía fósil, mediante una mejora de la eficiencia energética y el desarrollo de sistemas de cultivo de menor consumo energético;
11. Pide que se creen instrumentos políticos dirigidos a evitar estas fluctuaciones de precios tan acusadas y perjudiciales, de forma que se tenga en cuenta la necesidad de asegurar un nivel de vida equitativo a los productores; considera que el sistema de pagos únicos por explotación brinda a los agricultores la oportunidad de orientar la producción a las necesidades del mercado, si bien este sistema puede ser insuficiente para afrontar las acusadas fluctuaciones de precios;
12. Advierte de las causas estructurales a largo plazo que han intervenido en la reciente alza de precios de los productos agrícolas básicos, incluidos el constante aumento de la demanda mundial y la reducción sostenida de las inversiones en el sistema de producción agrícola; señala, entre estos factores, que el aumento del precio de la energía y, en particular, del petróleo, ha tenido un gran impacto en la producción agrícola mundial (al haber provocado un alza de costes en la producción agrícola y en el proceso de distribución de productos alimenticios) y en la aparición de crisis alimentarias en los países pobres (a causa del coste de los transportes de alimentos dentro de los Estados);
13. Señala que, en 2007, el 2 % de la producción de cereales de la UE se reorientó hacia los combustibles biológicos y que, en comparación con este dato, los Estados Unidos desviaron, también en 2007, el 25 % de la cosecha de maíz hacia la producción de etanol; reclama que se revise globalmente esa tendencia, que se lleve a cabo una evaluación del impacto de la misma en los precios de los alimentos y que se coordinen las políticas a nivel mundial para asegurar que el suministro de productos alimenticios no se vea amenazada por el estímulo de la producción de energías renovables; pide, asimismo, que en los acuerdos internacionales y regionales se incluyan obligaciones para que las subvenciones concedidas a la producción de biocarburantes no pongan en peligro la seguridad alimentaria del planeta y se ajusten a las normas para no distorsionar la competencia entre los socios comerciales; destaca, no obstante, la necesidad de que en el futuro la agricultura comunitaria siga desempeñando ese papel;
14. Hace hincapié en la necesidad de lograr un equilibrio en lo que respecta a la producción de biocombustibles y de bioenergía, por un lado, y la reserva de alimentos necesaria a escala mundial, por otro. el aumento de la producción de biocombustibles y de bioenergía puede tener un impacto positivo en el sector agroalimentario, que por ahora se encuentra afectado por los altos precios de las materias primas necesarias para la industria de transformación, como los fertilizantes, el gasóleo, etc.; considera, por tanto, que el desarrollo de las fuentes de energía renovables es una alternativa económica y social viable de desarrollo para el espacio rural y, al mismo tiempo, un planteamiento sostenible para la protección del medio ambiente, especialmente si se consideran los objetivos de la Unión Europea en materia de energía renovable para 2020; estima, no obstante, que deben adoptarse al mismo tiempo medidas para prevenir los efectos negativos que puede tener el aumento de la producción de los cultivos energéticos en la diversidad biológica, los precios de los alimentos y los modos de uso de la tierra;
15. Señala que la Unión Europea ha contribuido de manera importante al aumento de las existencias de los productos agrícolas de base mediante la supresión del sistema de retirada de tierras a la producción;
16. Advierte de la rápida evolución de los hábitos alimentarios de los consumidores, en particular en los países emergentes, en los que se observa una reorientación hacia un mayor consumo de productos cárnicos y proteínas que requieren una mayor producción de cereales; destaca, asimismo, el aumento deseado de los ingresos reales en países como China y la India, una evolución que seguirá impulsando la demanda de productos agrícolas y de alimentos procesados; 17. Considera que debe controlarse la creciente concentración del mercado en el sector minorista de productos alimenticios con el fin de no conducir a situaciones de monopolio, dado que es posible que las actividades en el ámbito de la gran distribución no respondan siempre a los intereses de los productores, de los transformadores y de los consumidores;
18. Pide la adopción de soluciones alternativas para restablecer el equilibrio en favor de los pequeños productores, que se encuentran ante la imposibilidad de negociar con los grandes minoristas; considera que, si bien existe a escala europea una legislación antimonopolio para evitar los abusos de posición dominante en el mercado de la UE por parte de los grandes productores, no existe aún una norma específica para luchar contra las prácticas monopolísticas ejercidas por una parte de los grandes comercios como supermercados e hipermercados;
Las respuestas de la Unión Europea
19. Considera que la PAC debería seguir siendo la piedra angular de la política de seguridad alimentaria de la UE, tanto de forma inmediata como después de 2013; opina que un sistema ecológico funcional, unos suelos fértiles, unos recursos hídricos estables y una economía rural polivalente son elementos indispensables para la seguridad alimentaria a largo plazo; considera también que es fundamental que la PAC, actuando conjuntamente con otras políticas comunitarias, contribuya en mayor medida al equilibrio alimentario mundial;
20. Cree firmemente, no obstante, que la PAC debería proseguir su proceso de adaptación para responder a las exigencias de la seguridad alimentaria; lamenta que, en sus propuestas de «chequeo» formuladas en mayo de 2008, la Comisión Europea no esté a la altura de los retos actuales en la medida en que cabría esperar; se muestra contrario al desmantelamiento de las medidas de gestión del mercado y a la reducción de los pagos de apoyo a los agricultores;
21. Pide, en la perspectiva de la revisión presupuestaria de 2008-2009, un nivel de gasto estable y constante de la UE y de los Estados miembros en el sector de la PAC que garantice una renta equitativa a los agricultores; recuerda que los agricultores necesitan que la política agrícola les brinde un entorno estable que les permita planificar el futuro; destaca que el principio básico de dicha política es la creación de una red de seguridad de la renta frente a los peligros y las crisis derivados bien de fenómenos naturales desfavorables, bien de distorsiones en el mercado y de una caída inhabitual de los precios, tanto en duración como en magnitud; recuerda, en este sentido, que la agricultura aporta un importante valor añadido a las economías nacionales y de la Unión;
22. Señala que, por sí solo, el mercado no puede ofrecer la seguridad de los ingresos que los productores necesitan para continuar la actividad agrícola, debido a los elevados costes que ocasiona el cumplimiento de la normativa de la UE en los ámbitos de la producción alimentaria, la seguridad de los alimentos, el medio ambiente y el bienestar de los animales; acoge, no obstante, con satisfacción la creciente orientación de la PAC a las necesidades del mercado; lamenta, por otra parte, que no se hayan alcanzado plenamente los objetivos de las reformas de 2003 en el sentido de ofrecer a los agricultores unos precios de mercado más altos, reduciendo al mismo tiempo la carga burocrática;
23. Considera que las numerosas normas de condicionalidad desalientan a los productores y que estas normas deberían simplificarse cuando fuera posible; acoge favorablemente, a este respecto, las iniciativas de la Comisión con miras a una simplificación;
24. Manifiesta su preocupación por el hecho de que las propuestas legislativas de la UE (por ejemplo, en lo que se refiere a los productos fitosanitarios) puedan causar una grave limitación del instrumental de que disponen los agricultores para maximizar los rendimientos y, en última instancia, ocasionar una reducción drástica de la producción agrícola de la UE; pide que se lleve a cabo una evaluación detallada del impacto de todas las medidas propuestas, especialmente en lo que se refiere a las implicaciones para la seguridad alimentaria;
25. Insta a la Comisión a que lleve a cabo una evaluación del impacto en el sector de la agricultura de las iniciativas dirigidas a mitigar el cambio climático; considera que la agricultura debe contribuir a la lucha contra el cambio climático, pero debe también disponer de medios para afrontar los efectos de éste, siendo como es uno de los sectores económicos más sensibles al clima, a fin de que las iniciativas mencionadas no impliquen una reducción de la producción agrícola de la UE y, como consecuencia de ello, ésta sea sustituida por productos de importación;
26. Considera que es preciso examinar los sistemas de la UE y otros sistemas internacionales de control de la producción y del mercado, con el fin de prever un mecanismo de alerta más ágil a la hora de determinar las tendencias de la producción; considera que existe la necesidad de establecer un inventario mundial de productos alimenticios, así como un sistema global de reservas de dichos productos, y que la Unión Europea debe asumir el liderazgo en la elaboración de estos sistemas; insta, por tanto, a la Comisión a que inicie negociaciones con los socios mundiales respectivos y a que presente una propuesta en este sentido;
27. Pide que se disponga de pólizas de seguros eficaces con el fin de asegurarse contra las grandes fluctuaciones de los precios y de las rentas, así como contra las incidencias en la producción por las condiciones meteorológicas;
28. Pide a la Comisión que estudie un sistema eficaz de la UE para el control del mercado, capaz de registrar los cambios y las tendencias de los precios de los productos agrícolas y del coste de los insumos; señala que dicho sistema debe garantizar la transparencia y permitir las comparaciones de productos similares entre Estados;
29. Considera que es conveniente crear, en el marco de la FAO, un observatorio internacional de precios de los productos agrícolas, de los insumos y de los productos alimenticios, para poder efectuar un seguimiento de estos datos a escala internacional;
30. Señala que las sucesivas reformas de la PAC ya han abordado los elementos de la política agrícola de la UE que distorsionaban el comercio y tenían un impacto negativo en la actividad de los agricultores en los países en desarrollo, aunque las relaciones de los intercambios siguen siendo desiguales y quedan por hacer esfuerzos para construir un sistema más justo;
31. Observa, no obstante, que la reforma de la política agrícola de la UE con el fin de cumplir los requisitos de la OMC ha reorientado de tal forma las ayudas de la PAC que se ha producido un distanciamiento de los pagos asociados a la producción, se han desmantelado las medidas de gestión y se ha llevado a cabo una apertura de mercados, lo cual ha expuesto de forma creciente a los consumidores y a los productores a la inestabilidad del mercado mundial; pide que en las políticas de la PAC se incluya una cláusula relativa a la seguridad alimentaria y que en los acuerdos comerciales se establezcan para las partes las mismas obligaciones de regulación del comercio que no pongan en peligro la seguridad alimentaria del planeta; pide a la Comisión que, en el marco de las negociaciones de la OMC, se implique en favor de un acceso cualificado al mercado que garantice que las elevadas normas ambientales de la agricultura de la Unión y el derecho de todos los Estados a la seguridad alimentaria no sean socavados por las importaciones baratas; 32. Constata que la Unión Europea está impulsando una serie de compromisos dirigidos a suprimir todas las restituciones a la exportación en 2013, y que, por medio del «chequeo» de la PAC, se persiguen nuevas reformas de los instrumentos de apoyo al mercado, en consonancia con los acuerdos de la OMC; 33. Considera que el mecanismo de financiación para reaccionar con rapidez al aumento de precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo es un primer paso imprescindible para hacer frente a las necesidades inmediatas de la población más afectada por la crisis alimentaria; destaca, sin embargo, que dicho mecanismo representa una medida única destinada a orientar los recursos de la partida 4 del presupuesto de la UE hacia la pequeña agricultura en los países más afectados, y que este mecanismo deberá reforzarse con otras inversiones; considera que la Comisión debería auditar la utilización de estos fondos y asegurarse de que se emplean de manera sostenible allá donde se necesitan más, y que deberían presentarse informes periódicos al Parlamento Europeo; pide, por otra parte, que el Parlamento pueda hacer un seguimiento regular de la aplicación por medio del procedimiento de reglamentación con control;
34. Insta a la Comisión a que intensifique sus programas actuales destinados a garantizar la seguridad alimentaria en Europa y en el mundo; pide que se refuerce el Programa temático de seguridad alimentaria 2007-2010, dotado actualmente con 925 millones de euros para todo el período de programación; acoge con satisfacción la propuesta de aumentar la asignación presupuestaria del programa de distribución de alimentos para las personas más necesitadas de la Comunidad, presentado por la Comisión el 17 de septiembre de 2008; pide a la Comisión que adopte una estrategia global sobre las cuestiones de seguridad alimentaria que aportan una coherencia entre todas las políticas comunitarias de la Unión
35. Expresa su más profunda preocupación por la actual crisis financiera mundial, que puede derivar en una reducción de la financiación disponible para la agricultura; insta a la Comisión a que analice los efectos de la crisis financiera en el sector agrícola y considere la formulación de propuestas adecuadas para garantizar la estabilidad del sector, también en lo que se refiere al acceso a préstamos y garantías de crédito; 36. Destaca las investigaciones que demuestran que la mayor parte de los consumidores desconoce los beneficios vitales que reporta la PAC en lo que se refiere a la seguridad alimentaria y al acceso a productos alimenticios a precios razonables(4); pide que se emprendan políticas de información de los ciudadanos y se asuma un compromiso renovado de simplificación que redunde en una mayor sensibilización con respecto a los instrumentos y los beneficios que reporta la PAC; propone que se explique a la opinión pública el coste que supondría la no existencia de la Política Agrícola Común;
37. Considera que la PAC debe desempeñar un cometido importante en las políticas de asuntos exteriores y de desarrollo de la Unión Europea, con especial atención a la política exterior de seguridad alimentaria; considera que, además de asegurar la producción de alimentos en la Unión Europea, la PAC puede contribuir a satisfacer la creciente demanda de alimentos en el mundo;
38. Observa que los conflictos armados repercuten negativamente sobre la producción y el acceso a los alimentos; expresa su preocupación por las graves consecuencias que puede acarrear para la seguridad alimentaria la predisposición a conflictos, por ejemplo, con migraciones masivas, parálisis de la producción agrícola o efectos negativos sobre infraestructuras fundamentales;
39. Considera que es de crucial importancia evitar las pugnas por unos recursos alimentarios escasos; pide, por consiguiente, una coordinación más eficaz de la UE con organizaciones no gubernamentales, la FAO y demás organismos internacionales a nivel técnico, y con las Naciones Unidas a nivel político, con el fin de promover un acceso equitativo a los recursos alimentarios globales y de aumentar la producción de alimentos en los principales países en desarrollo, teniendo en cuenta de forma sistemática la diversidad biológica y los criterios de desarrollo sostenible;
40. Insta a la Unión Europea a que ayude a los países en peligro de conflicto a desarrollar sus propias políticas agrícolas fuertes basadas en infraestructuras sólidas y en un fácil acceso a las materias primas, una educación de calidad y una financiación adecuada; considera que las ayudas de la UE deberían centrarse en lograr una mayor autosuficiencia alimentaria de los países en desarrollo beneficiarios que mejoraría la seguridad alimentaria regional y el acceso a los alimentos de los sectores más pobres de la sociedad;
41. Observa que algunas economías emergentes podrían considerar la opción de arrendar grandes superficies en las zonas más pobres de África y Asia con el objetivo de cultivar las tierras para enviar las cosechas a sus propios mercados y mejorar su seguridad alimentaria; considera que, junto con la FAO, la Unión Europea debería entender este fenómeno como una amenaza importante para la seguridad alimentaria y para una política agrícola eficaz en los países de acogida;
La agricultura en los países en desarrollo 42. Destaca que los actuales desafíos alimentarios exigen aumentar la producción agrícola para responder al crecimiento de la demanda, produciendo mejor, a menor coste y de forma más sostenible; considera que para alcanzar este objetivo es necesario reconsiderar globalmente las políticas públicas con el fin de mejorar los métodos de producción, la gestión de las existencias y la regulación de los mercados internacionales;
43. Destaca la necesidad de adoptar medidas a medio y largo plazo encaminadas a desarrollar la agricultura y la producción de alimentos en los países en desarrollo, especialmente en África, teniendo en cuenta las recomendaciones del Consejo de Expertos de las Naciones Unidas (IAASTD); opina que el desarrollo agrícola puede servir como punto de partida para el desarrollo económico global de un país; 44. Considera que el Fondo Europeo de Desarrollo debe centrarse en mayor medida en la agricultura, y especialmente en las pequeñas explotaciones y en la transformación de productos in situ, dado que gran parte de los pobres del mundo vive en zonas rurales dependientes en gran medida de la producción agrícola; considera, asimismo, que deberían realizarse esfuerzos dirigidos a establecer normas que regulen el comercio de productos agrícolas, de forma que se garantice el abastecimiento de productos alimenticios en todos los países; considera, por último, que deberían otorgarse ventajas comerciales a los países en desarrollo, orientadas a fortalecer la producción nacional; pide a la Comisión que tenga en cuenta estas consideraciones en el marco de las negociaciones de la OMC y de los acuerdos de asociación económica (AAE) con los países en desarrollo;
45. Considera que la falta de acceso de los pequeños agricultores a créditos y microcréditos destinados a inversiones en semillas mejoradas, fertilizantes e instalaciones de regadío representa un grave obstáculo para el aumento de la producción agrícola en los países en desarrollo; destaca, por otra parte, la cuestión de las garantías de préstamos, de los que se carece en la mayoría de los casos; insta al Banco Europeo de Inversiones a que examine los medios oportunos para diseñar programas destinados a los productores locales de alimentos en los países en desarrollo, de forma que se ofrezcan garantías de préstamo destinadas a facilitar el acceso a créditos y microcréditos; 46. Reafirma su opinión de que es necesario contar con mercados agrícolas integrados en el plano regional; pide a la Comisión que apoye la cooperación y la integración regionales; recuerda al grupo de Estados de África, el Caribe y el Pacífico (ACP) el éxito de la integración agrícola en Europa y la estabilidad que ésta ha ofrecido durante más de medio siglo; alienta, por lo tanto, a las comunidades económicas regionales de Estados ACP a que refuercen su acción en el ámbito de la agricultura y pide a los países en desarrollo que reduzcan las barreras comerciales entre sí;
47. Destaca, por otra parte, que la agricultura debe evolucionar de un sistema de agricultura alimenticia hacia una economía rural creadora de empleo; considera, además, que debería hacerse especial hincapié en las medidas de apoyo a los jóvenes agricultores de los países en desarrollo, con el fin de desarrollar un sector agrícola fuerte; considera que la Unión Europea debería incrementar sus esfuerzos de cooperación y apoyo para modernizar las cadenas de alimentación en los países en desarrollo, haciéndolas más eficaces; considera, por último, que la Unión Europea debería apoyar iniciativas como el programa común de semillas, lanzado por la Unión Africana y sus socios nacionales y regionales;
48. Considera que, en el marco de una política de desarrollo eficaz de estos países en desarrollo, es necesario que dichos países definan una estrategia nacional o regional común para el desarrollo agrícola, junto con medidas concretas de apoyo a los productores y a los productos; opina, en este mismo contexto, que la ayuda para el desarrollo que presta la UE no tendrá un carácter fragmentado, sino que formará parte de dicha estrategia nacional o regional común para el desarrollo agrícola mediante su cofinanciación;
49. Pide que se cree, en la partida 4 del presupuesto general de la Unión Europea, un fondo permanente de seguridad alimentaria en apoyo de las poblaciones más pobres del mundo, a fin de complementar otras medidas de desarrollo financiadas por la Unión Europea;
50. Acoge con satisfacción las iniciativas mundiales como la Task Force de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la crisis mundial de precios de los alimentos, y considera que la Unión Europea deberían coordinar sus esfuerzos con dicha Task Force; destaca la importancia de las orientaciones facultativas adoptadas por los Estados miembros de la FAO en favor del derecho humano a la alimentación; propone por otra parte que, con el fin de garantizar la disponibilidad alimentaria, se cree a nivel mundial un programa obligatorio de mantenimiento de reservas, así como un sistema mejorado de almacenamiento de los principales insumos para la producción (proteínas, fertilizantes, semillas, plaguicidas, etc.), basándose preferentemente en los protagonistas del sector privado, incluyendo a las cooperativas de agricultores;
51. Manifiesta que es consciente de los compromisos que ha asumido la Unión Europea con los países en desarrollo y de sus obligaciones actuales y futuras con respecto a la OMC; pide que las medidas de apoyo de la UE contribuyan a alcanzar los objetivos de los gobiernos africanos establecidos en la Declaración de Maputo de 2002; insta a los Estados miembros a que respeten sus compromisos con respecto a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas y, en particular, en lo que se refiere a la disposición que prevé destinar el 0.7 % del PNB a la ayuda para el desarrollo; opina, sin embargo, que la calidad de la ayuda para el desarrollo es más importante que los importes con que se la dota;
52. Lamenta la reducción del importe de la ayuda para el desarrollo destinada a la agricultura y al desarrollo rural, que ascendía al 17 % en 1980 y no superó el 3 % en 2006; insta a la Comisión a que dirija y supervise la contribución del apoyo financiero de la Unión Europea orientándolo hacia la consecución de un crecimiento impulsado por la agrícola, y a que haga todo lo posible para que los gobiernos destinen el 10 % del presupuesto nacional al sector agrícola (fijando, por ejemplo, objetivos orientados a las políticas agrícolas nacionales), tal como prevén los compromisos por ellos contraídos;
53. Reitera que, para los países pertenecientes al grupo de Estados de África, del Caribe y del Pacífico (ACP), la agricultura puede generar, en mayor medida que otros sectores, un crecimiento en beneficio de la población rural pobre, lo que constituye una contribución concreta para alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, consistente en erradicar la extrema pobreza y el hambre, y destaca que, en consecuencia, es de crucial importancia actuar inmediatamente y fomentar unas mayores inversiones en agricultura y desarrollo rural;
54. Destaca que el desarrollo rural ha de basarse primordialmente en el derecho a la alimentación y el derecho a producir alimentos, posibilitando a todos el derecho a una alimentación segura, nutritiva y culturalmente adecuada, producida con métodos ecológicamente racionales y sostenibles en una estructura agrícola autónoma;
55. Pide a la Unión Europea que reconozca el derecho de los países en desarrollo a la soberanía alimentaria y que apoye esta medida con acciones específicas, principalmente aprovechando y desarrollando las estructuras y recursos existentes, como, por ejemplo, las semillas, los abonos y los medios de producción, así como fomentando la integración regional; 56. Pide a la Unión Europea que vuelva a poner a la agricultura en el centro de su programa de desarrollo y que confiriera un carácter prioritario particular a los programas de desarrollo agrícola, incluidas unas metas claras en materia de reducción de la pobreza y unos objetivos viables, en particular medidas de fomento de las pequeñas explotaciones agrícolas y de la producción de alimentos destinados a los mercados locales aprovechando la biodiversidad y prestando una atención especial a l refuerzo de las capacidades de los pequeños agricultores y de las mujeres;
57. Pide a la Unión Europea que una sus fuerzas a las de los Estados miembros, los gobiernos de los países ACP, las organizaciones internacionales, los bancos de desarrollo regional y las fundaciones privadas, las organizaciones no gubernamentales y las autoridades locales a fin de incorporar de forma más eficaz en los programas regionales nuevos proyectos y programar intervenciones para luchar contra la escalada de los precios de los productos alimenticios; 58. Pide que se adopten medidas de mejora de la formación a fin de permitir que los jóvenes realicen estudios superiores en el ámbito agrícola incluida una formación sobre cómo cumplir las normas sanitarias y fitosanitarias de la UE y que se creen oportunidades de empleo para licenciados en agricultura con el objetivo de reducir la pobreza y la migración desde las zonas rurales hacia las zonas urbanas y evitar la fuga de cerebros desde los países en desarrollo hacia los países desarrollados;
59. Se remite al Código de buena conducta en materia de prevención y gestión de crisis alimentarias de 2008 de la Red de Prevención de Crisis Alimentarias (RPCA) y pide que se aplique y tome en consideración en la política agrícola común; apoya y anima, asimismo, la participación de la sociedad civil y la promoción de los intereses de las mujeres, las cooperativas de pequeños agricultores y las agrupaciones de productores a fin de garantizar la seguridad y la autosuficiencia alimentarias; 60. Expresa su profunda preocupación por el hecho de que, en numerosos casos, los presupuestos militares y de defensa son más abultados que los destinados a la agricultura y a la alimentación;
61. Considera que los pequeños agricultores representan la piedra angular del desarrollo agrícola; destaca algunos de los problemas más graves que han de afrontar los pequeños agricultores en los países en desarrollo, como las dificultades para acceder a los mercados, a las tierras, a la formación, a la financiación, a los insumos y a la tecnología; reafirma la importancia que reviste el desarrollo de la infraestructura rural y de las inversiones en pequeñas explotaciones y en métodos de producción tradicionales adaptadas a las condiciones locales y con bajos insumos;
62. Considera que un factor significativo en la producción global de alimentos es la debilidad del comercio de productos alimenticios; señala que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la producción global de arroz aumentó en 2007 mientras que el comercio de arroz disminuyó durante ese mismo año;
63. Considera que una mayor liberalización no regulada del comercio agrícola llevaría a un nuevo incremento de los precios de los alimentos e incluso a una volatilidad aún mayor de los mismos; destaca que los más afectados serían los países en desarrollo más vulnerables importadores de alimentos; destaca, asimismo, que las normas del comercio mundial no deben en ningún socavar el derecho de los países o las regiones a apoyar su agricultura para garantizar la seguridad alimentaria de sus poblaciones;
64. Considera que las políticas de apertura del mercado de los productos agrícolas en el marco de la OMC y de los acuerdos bilaterales de libre comercio han contribuido significativamente a una pérdida de seguridad alimentaria en muchos países en desarrollo y en el contexto de la actual crisis global de suministro de alimentos; pide a la Comisión que vuelva a evaluar en consecuencia su planteamiento de libre mercado para el comercio agrícola;
65. Pide a los países grandes exportadores de alimentos (Brasil, Argentina, Tailandia, etc.) que actúen como suministradores fiables de alimentos básicos y que eviten las restricciones a la exportación que podrían tener consecuencias desastrosas, especialmente en los países en desarrollo pobres importadores de alimentos;
66. Preocupado por la actual crisis financiera mundial, que podría desembocar en una reducción de la financiación disponible para la ayuda pública al desarrollo; pide a la Comisión que analice las incidencias de la crisis financiera en el sector de la ayuda para el desarrollo y que siga estudiando propuestas para apoyar a la agricultura de los países más pobres;
67. Observa que la crisis alimentaria mundial es una de las grandes amenazas para la paz y la seguridad en el mundo; acoge con satisfacción, en este sentido, los recientes esfuerzos de la Comisión en el estudio de posibles formas de afrontar la cuestión de la seguridad alimentaria mundial; pide a los Estados miembros que apoyen tales iniciativas a escala nacional y local;
68. Reafirma su compromiso con la inversión en tecnología e innovación en la agricultura y la producción agrícola; 69. Destaca la importancia de una investigación financiada con fondos públicos que sirva a la seguridad alimentaria, en vez de únicamente a los intereses del sector, y que promueva inversiones no sólo en la investigación de nuevas tecnologías específicas sino también sistemas de producción agrícola globales, que contribuyan a la seguridad alimentaria a largo plazo; destaca al papel pionero que en este sentido podría jugar, por ejemplo, una plataforma tecnológica de la UE en favor de la investigación en materia de agricultura ecológica;
70. Destaca la importancia de la investigación, así como de la transferencia de conocimientos adquiridos en la investigación a los niveles de la explotación agrícola por medio de un servicio de extensión agrícola eficaz, especialmente en los países en desarrollo; pide que se refuercen la investigación agrícola y la generación de conocimientos; 71. Expresa su preocupación por el hecho de que el énfasis que pone la Unión Europea en los requisitos de condicionalidad pueda perjudicar la investigación y el asesoramiento en el ámbito de la producción agrícola; insiste en la necesidad de ambos componentes;
72. Pide que se aplique un programa acelerado de investigación y desarrollo en agricultura sostenible adaptada a las condiciones locales y de bajo consumo energético; alienta a los Estados Miembros a que respalden la investigación destinada a incrementar la productividad por medio de las aplicaciones en el sector agrícola; es consciente de la preocupación que, en este ámbito, se cierne sobre los consumidores de la UE;
Una agricultura mundial sostenible 73. Manifiesta su preocupación por las alteraciones registradas en los patrones del clima como consecuencia del cambio climático, alteraciones que, de acuerdo con las previsiones, se reflejarán en una mayor frecuencia de las sequías y las inundaciones, con los consiguientes efectos negativos en el rendimiento de las cosechas y en la previsión de la producción agrícola mundial; 74. Manifiesta su preocupación por el hecho de que la aplicación en la Unión Europea de las propuestas dirigidas a reducir en mayor medida los gases de efecto invernadero puede incidir negativamente en la producción alimentaria de la UE, y especialmente en la producción ganadera; 75. Reconoce que el sector agrícola, que genera una parte importante de las emisiones totales de CO2, debe mejorar la eficiencia energética;
76. Considera que el aumento de la producción de biocarburantes y bioenergía podría tener un efecto positivo en el sector agrario y de la transformación de alimentos, que está padeciendo el alza de los precios de algunos insumos, como los fertilizantes, los plaguicidas y el diesel, así como de los costes de transporte y transformación;
77. Reconoce que el sector agrícola apoya la subsistencia de la mayor parte de la población en numerosos países en desarrollo, por lo que alienta a estos países a desarrollar un mecanismo de políticas agrícolas estables y transparentes que garantice la planificación a largo plazo y el desarrollo sostenible;
78. Pide a la Comisión que supervise de cerca los efectos del aumento de la producción de bioenergía en la Unión Europea y en terceros países, por lo que respecta a los cambios en el uso del suelo, los precios de los productos alimenticios y el acceso a los alimentos;
79. Reitera que los incentivos al cultivo sostenible de cultivos energéticos no debe poner en peligro la producción alimentaria;
80. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que promuevan la investigación y el desarrollo para prevenir el cambio climático y adaptarse a él, incluidos, entre otros, la investigación en el ámbito de la próxima generación de biocarburantes, en particular la utilización de cultivos energéticos de alto rendimiento, los fertilizantes respetuosos con el medio ambiente y lo más eficaces posible, las nuevas tecnologías agrícolas con efectos negativos mínimos en el uso del suelo, el desarrollo de nuevos tipos de plantas resistentes a los cambios climáticos y a las enfermedades relacionadas con ellos y la investigación sobre los modos de utilización de residuos en la agricultura;
81. Considera que, para aumentar la productividad sostenible de las explotaciones, es necesario proseguir las investigaciones en el ámbito agrícola, y pide a los Estados miembros que aprovechen al máximo las oportunidades que ofrece a este respecto el Séptimo Programa Marco y adopten medidas que mejoren la producción agrícola de forma sostenible y eficiente desde el punto de vista energético;
DO C 263 E de 16.10.2008, p.621.
Hats off to the CAP, investigación llevada a cabo en Irlanda, Agri Aware TNS/Mrbi, agosto de 2008.
La seguridad alimentaria —el acceso a un suministro alimentario suficiente, seguro y nutritivo— constituye hoy en día una prioridad política en el ámbito comunitario y mundial.
Sin embargo, incluso antes de enfrentarnos a los problemas actuales planteados por la crisis alimenticia, más de 860 millones de personas en el mundo sufrían malnutrición y hambre crónica. La situación se ha agravado a raíz del considerable y repentino aumento sin precedentes de los precios de los productos alimenticios en todo el mundo que se produjo durante 2006 y empujó a la pobreza y al hambre crónica a otros 100 millones de personas. El incremento del precio de los productos alimenticios se produce tras décadas de descenso de precios alimentarios en términos reales. A pesar de que los precios de los productos básicos se han relajado en el ámbito mundial, los expertos prevén una estabilización de los productos alimenticios a un nivel relativamente superior al pasado y la necesidad de medidas a corto, medio y largo plazo con el fin de garantizar la producción alimenticia en todo el mundo y de ayudar a los más vulnerables para que vean satisfechas sus necesidades alimentarias básicas.
Entre septiembre de 2006 y febrero de 2008, los precios de los productos básicos agrícolas aumentaron en un 70pc en términos de dólar.
El suministro alimentario en el ámbito global también se encuentra a unos niveles ínfimos. Después de la II Guerra Mundial, había suministros alimentarios almacenados para un año; en 2003, esta cantidad se había reducido a 133 días y a 40 en 2008.
A la vez que los expertos predicen que la anterior tendencia a la baja de los precios agrícolas de los mercados mundiales —el llamado test de esfuerzo agrícola— ha tocado a su fin, es probable que las fluctuaciones de los precios agrícolas se amplíen en todo el mundo. Estas fluctuaciones de precios ocasionarán cambios drásticos en los precios de los productos alimentarios y en los ingresos de las actividades agrícolas, incrementando los esfuerzos encaminados a facilitar un suministro estable de alimentos a precios razonables. Un desafío clave para los políticos es diseñar políticas agrícolas y alimentarias que satisfagan las necesidades de una población mundial en aumento, que se prevé que aumente en un 40 % en 2050, con una demanda mundial de alimentos que probablemente se duplique para entonces.
El enfoque más inmediato debe situarse en modos de aliviar los efectos más perjudiciales del aumento de los precios de los alimentos sobre las personas más pobres del mundo. El fondo de mil millones de euros propuesto por la Comisión de la UE para ayudar a los países pobres en vías de desarrollo a comprar semillas y fertilizantes forma parte de esta respuesta a corto plazo. No obstante, se necesita un mayor número de respuestas a medio y largo plazo para abordar la seguridad alimentaria, especialmente en el mundo en vías de desarrollo. Esto exigirá un nuevo enfoque sobre el desarrollo agrícola, la investigación en materia de agricultura y los servicios de ampliación agrícola en estos países, considerando modos de estimular la producción agrícola en las regiones que poseen capacidad de producción.
Existe un imperativo político considerable para actuar, puesto que en muchos países en vías de desarrollo el incremento del precio de los alimentos ha ocasionado disturbios y agitación política.
Naciones Unidas ha previsto que la tendencia del precio de los alimentos retrasará varios años el logro de los objetivos del milenio en materia de desarrollo al efecto de reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre y malnutrición para el año 2015.
Además, se corre el peligro de que la crisis global financiera y bancaria obligue a los países a incumplir sus compromisos en materia de ayuda al mundo en desarrollo. Su ponente opina que este aspecto es lamentable.
Los presupuestos para la ayuda alimentaria se han visto cuestionados ampliamente a raíz del incremento de los precios alimentarios, y se necesita una financiación mucho mayor para adquirir suministros alimentarios de emergencia.
El impacto del mayor precio de los artículos básicos se ha visto agravado por las medidas adoptadas por los países exportadores de alimentos, al efecto de establecer impuestos de exportación y restricciones sobre las exportaciones de alimentos, en un intento de abordar las preocupaciones en materia de seguridad alimentaria. También merece la pena reparar en el hecho de que los países en vías de desarrollo ni siquiera estarán cerca de garantizar los suministros alimentarios para su población, que se expande rápidamente, a través de la producción nacional, por lo que las necesidades cada vez mayores de los países en vías de desarrollo de importar alimentos sólo podrán satisfacerse si los países industrializados incrementan la producción y la exportación de alimentos.
Esto exigirá una mejora de la productividad agrícola, que será difícil de lograr, puesto que desde la Revolución Verde de las décadas de los 60 y 70, el incremento de la productividad agrícola ha ido en declive.
El alcance del aumento del precio de los alimentos y el equilibrio entre la oferta y la demanda alimentaria no estaba previsto. Esto apunta la necesidad de que los sistemas de información controlen la producción en todo el mundo, así como el consumo y las existencias, a fin de advertir de manera anticipada y adecuada los cambios drásticos en los niveles de existencias alimentarias.
La UE es el mayor donante de ayuda del mundo, con una contribución del 60 % de la ayuda para el desarrollo total. Se encuentra en una posición única para influir en la crisis actual con una mayor coherencia en su política comercial, agrícola y de desarrollo y para erigirse en líder mundial y abordar las causas subyacentes de la crisis alimenticia. En la década de los 80, alrededor de un 17pc de la ayuda a desarrollo se dirigió a la agricultura, mientras que en 2006 esta cifra había descendido hasta un 3pc.
La política comunitaria de seguridad alimentaria se aborda en el apartado 39 de artículo 33 del Tratado de Roma, que dispone los objetivos internos de la Política Agrícola Común, a saber: • incrementar la productividad agrícola fomentando el progreso técnico y garantizando el uso óptimo de los factores de producción, especialmente el trabajo;
• garantizar un nivel de vida justo para los agricultores;
• estabilizar los mercados;
• procurar la disponibilidad del suministro;
• garantizar precios razonables para los consumidores.
Su ponente pretende abordar el papel de la política agrícola garantizando la seguridad alimentaria para los ciudadanos, en concreto el modo en que la Política Agrícola Común (PAC) satisface las necesidades comunitarias de seguridad alimentaria e influye en las políticas de seguridad alimentaria en el ámbito mundial. El informe analiza el modo en que las reformas sucesivas de la PAC han modificado el enfoque de la agricultura comunitaria, alejándolo de la cantidad para acercarlo a la calidad, y cómo esto se ajusta a las nuevas preocupaciones mundiales en torno a la seguridad alimentaria.
La revisión de la reforma de la PAC reconoce la nueva situación, con la eliminación de la retirada de tierras y su nueva inclusión en la producción. Sin embargo, los esfuerzos para suavizar las restricciones en torno a la producción de leche ante la eliminación del régimen de cuotas son menos ambiciosos. La nueva realidad de la seguridad alimentaria no se aborda suficientemente en la revisión de la reforma de la PAC, y esta nueva realidad política debe enfocarse correctamente en cualquier cambio futuro de la PAC posterior a 2013. Debe hacerse hincapié en garantizar la base de producción alimentaria en la UE y en hacer frente a la creciente demanda de alimentos a nivel mundial. Se aborda el desafío que presenta el cambio climático, asignando a la agricultura un papel en las medidas de mitigación. Irónicamente, las medidas diseñadas para incrementar la base mundial de tierras para la producción agrícola, que ocasionan la despoblación de bosques, añaden una parte significativa a los problemas derivados del cambio climático. Además, la producción alimentaria mundial se verá perjudicada a raíz del cambio climático a largo plazo.
El informe también analiza la polémica cuestión del uso de la tierra y el conflicto de los objetivos políticos. ¿Puede hacer frente el mundo a la necesidad de desarrollar fuentes de energía renovables sin influir en el precio global de los alimentos? ¿Existe un equilibrio que es necesario restaurar entre la producción de combustible, piensos y alimentos? El motor principal de la creciente demanda comunitaria de grano y semillas oleaginosas es la bioenergía.
Tanto la legislación comunitaria actual en materia de medio ambiente como las propuestas legislativas poseen un impacto sobre la producción agrícola, y su ponente exige que se evalúen todas las propuestas legislativas nuevas que versen sobre la seguridad alimentaria. Con el fin de hacer frente a los retos de la seguridad alimentaria, necesitamos un nuevo enfoque sobre el desarrollo y la investigación en materia de agricultura. De manera específica, la investigación debe abordar las complejas cuestiones de la escasez de recursos naturales, incluidos el agua y la tierra, las presiones ambientales, el cambio climático y el agotamiento del suministro de combustibles fósiles, de los que depende ampliamente la agricultura. Ante todo, el informe pretende hacer hincapié en la ignorancia de la agricultura en sucesivos programas presupuestarios de ayuda para el desarrollo, y solicita un nuevo enfoque de programas y políticas agrícolas que se adecuen a las necesidades de los países en vías de desarrollo.
Pero en el territorio de la UE también surge la necesidad de garantizar el mantenimiento del desarrollo y la investigación en materia de agricultura y el fomento de la misma, para permitir que el sector se enfrente a los nuevos desafíos y a una mejora de la productividad.
La cuestión clave para los políticos es diseñar políticas que garanticen que los agricultores del mundo desarrollado y subdesarrollado obtienen unos ingresos decentes derivados de la producción de alimentos.
Se trata de una cuestión clave para garantizar la producción de alimentos, puesto que si el mercado no puede alcanzar este objetivo, la política deberá hacerlo.
A la vez que el incremento de los precios de los artículos básicos representa un estímulo para a producción, últimamente dicho incremento ha sido a la par del aumento de los gastos de producción de los alimentos.
Con vistas al futuro, la PAC pretende realizar reformas adicionales después de 2013. El avance hacia la disociación total de los pagos continuará. Asimismo, la revisión del presupuesto comunitario de 2009 analizará la totalidad de gastos y recibos de la UE. No cabe duda de que el presupuesto de la PAC será objeto de un control exhaustivo. Este análisis debe tener en cuenta la cuestión de la seguridad alimentaria y la necesidad de desarrollar políticas que fomenten dicha seguridad.
También merece la pena destacar que las pocas fructíferas conversaciones de la OMC se reanudarán en algún momento. Y cuando lo hagan, la cuestión de la seguridad alimentaria debe abordarse de manera apropiada, puesto que el fracaso de las conversaciones estuvo motivado por las preocupaciones de India y China relativas al impacto de las súbitas oscilaciones de sus poblaciones rurales.
El papel de un acuerdo en la OMC que establezca unas normas comerciales justas a la vez que reconoce las preocupaciones de cada país por la seguridad alimentaria nacional también es importante.
Hacer de la seguridad alimentaria el centro de cualquier acuerdo con la OMC contribuirá a generar el impulso necesario para alcanzar un acuerdo.
En conjunto, el impacto de los elevados precios de los alimentos ha sido muy grave para los casi mil millones de personas pobres, hambrientas y mal nutridas que existen en el mundo. No obstante, también puede que haya generado el estímulo necesario para tomar medidas para aliviar el problema, empezando por un enfoque mucho más centrado en la producción y en la productividad agrícola.
OPINIÓN de la Comisión de Desarrollo (6.11.2008)
sobre la Política Agrícola Común y la Seguridad Alimentaria Global
Ponente de opinión (*): Manolis Mavrommatis
La Comisión de Desarrollo pide a la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:
A. Considerando que, con arreglo a las estimaciones actuales de organizaciones que luchan contra el hambre en el mundo, en los países en desarrollo una de cada cinco personas padece en la actualidad desnutrición y sufre hambre crónica y que cada día mueren en el mundo más de 30 000 niños a causa del hambre y de la pobreza,
B. Considerando que la agricultura es una fuente de trabajo y de medios de subsistencia para más del 70 % de la población activa de los países en desarrollo, y para más del 80 % en numerosos países africanos, y que, en consecuencia, las políticas de desarrollo rural son esenciales para luchar con eficacia contra la pobreza y el hambre,
C. Considerando que las mujeres producen entre un 60 % y un 80 % de los alimentos en los países en desarrollo y que son responsables de la mitad de la producción mundial de alimentos, así como el papel de primer orden que desempeñan las mujeres en el cuidado de la familia, y el hecho de que tienen un acceso mucho más difícil a la tierra y a los medios de producción que los hombres, por lo que se les debe facilitar una protección y un apoyo adecuados,
1. Reitera que, para los países pertenecientes al grupo de Estados de África, del Caribe y del Pacífico (ACP), la agricultura puede generar, en mayor medida que otros sectores, un crecimiento en beneficio de la población rural pobre, lo que constituye una contribución concreta para alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, consistente en erradicar la extrema pobreza y el hambre, y destaca que, en consecuencia, es de crucial importancia actuar inmediatamente y fomentar unas mayores inversiones en agricultura y desarrollo rural; 2. Destaca que el desarrollo rural ha de basarse primordialmente en el derecho a la alimentación y el derecho a producir alimentos, posibilitando a todos el derecho a una alimentación segura, nutritiva y culturalmente adecuada, producida con métodos ecológicamente racionales y sostenibles en una estructura agrícola autónoma;
3. Pide a la Unión Europea que reconozca el derecho de los países en desarrollo a la soberanía alimentaria y que apoye esta medida con acciones específicas, principalmente aprovechando y desarrollando las estructuras y recursos existentes, como, por ejemplo, las semillas, los abonos y los medios de producción, así como fomentando la integración regional;
4. Pide a la Unión Europea que vuelva a poner a la agricultura en el centro de su programa de desarrollo y que confiriera un carácter prioritario particular a los programas de desarrollo agrícola, incluidas unas metas claras en materia de reducción de la pobreza y unos objetivos viables, en particular medidas de fomento de las pequeñas explotaciones agrícolas y de la producción de alimentos destinados a los mercados locales aprovechando la biodiversidad y prestando una atención especial a l refuerzo de las capacidades de los pequeños agricultores y de las mujeres;
5. Pide también a los gobiernos de los países ACP que incluyan al sector agrícola entre sus prioridades políticas a fin de cumplir con el compromiso contraído en la Declaración de Maputo de 2003 de asignar como mínimo un 10 % del gasto público a la agricultura; pide a la Comisión que les anime a hacerlo, en particular con ocasión de la revisión intermedia del 10º FED;
6. Solicita, en particular, una financiación complementaria inmediata destinada a la ayuda alimentaria y humanitaria para los países en desarrollo con los ingresos más bajos y las necesidades más acuciantes a corto plazo; acoge, por lo tanto, con satisfacción la iniciativa positiva de establecimiento de un mecanismo de respuesta rápida a la escalada de los precios de los alimentos en los países en desarrollo, dotado con 1 000 millones de euros; insta, no obstante, a que este mecanismo alimentario y la ayuda alimentaria a corto plazo se inscriban en una política más amplia y a largo plazo de inversión en la agricultura;
7. Pide a la Unión Europea que una sus fuerzas a las de los Estados miembros, los gobiernos de los países ACP, las organizaciones internacionales, los bancos de desarrollo regional y las fundaciones privadas, las organizaciones no gubernamentales y las autoridades locales a fin de incorporar de forma más eficaz en los programas regionales nuevos proyectos y programar intervenciones para luchar contra la escalada de los precios de los productos alimenticios;
8. Alienta a los países ACP a que fomenten una mejor coordinación y una mayor participación por parte de los gobiernos, las autoridades locales y los parlamentos tanto nacionales como regionales en los procesos decisorios relacionados con la política agrícola y la seguridad alimentaria y que, asimismo, faciliten una participación más amplia de la sociedad civil y de las organizaciones de agricultores;
9. Pide que se adopten medidas de mejora de la formación a fin de permitir que los jóvenes realicen estudios superiores en el ámbito agrícola incluida una formación sobre cómo cumplir las normas sanitarias y fitosanitarias de la UE y que se creen oportunidades de empleo para licenciados en agricultura con el objetivo de reducir la pobreza y la migración desde las zonas rurales hacia las zonas urbanas y evitar la fuga de cerebros desde los países en desarrollo hacia los países desarrollados;
10. Pide al Consejo y a la Comisión que, en estrecha concertación con los países ACP, otorguen prioridad a la cuestión del impacto en los países ACP de los subsidios de la UE a la exportación de los productos agrícolas de la Unión y se comprometan a dar respuestas concretas y duraderas para evitar el dumping, respetando los compromisos adquiridos en la materia;
11. Se remite al Código de buena conducta en materia de prevención y gestión de crisis alimentarias de 2008 de la Red de Prevención de Crisis Alimentarias (RPCA) y pide que se aplique y tome en consideración en la política agrícola común; apoya y anima, asimismo, la participación de la sociedad civil y la promoción de los intereses de las mujeres, las cooperativas de pequeños agricultores y las agrupaciones de productores a fin de garantizar la seguridad y la autosuficiencia alimentarias;
12. Recuerda al Consejo y a la Comisión que los combustibles agrícolas sólo son una respuesta parcial y temporal a la problemática del impacto de los transportes en el calentamiento climático y en el agotamiento de las fuentes del petróleo y les pide, por lo tanto, que velen por que sólo se autorice la producción de combustibles agrícolas a nivel europeo si éstos cumplen criterios estrictos de sostenibilidad y no entran en competencia con los productos alimentarios.
Josep Borrell Fontelles, Danutė Budreikaitė, Marie-Arlette Carlotti, Corina Creţu, Nirj Deva, Alexandra Dobolyi, Beniamino Donnici, Fernando Fernández Martín, Juan Fraile Cantón, Alain Hutchinson, Romana Jordan Cizelj, Filip Kaczmarek, Glenys Kinnock, Maria Martens, Gay Mitchell, Toomas Savi, Pierre Schapira, Frithjof Schmidt, Jürgen Schröder, Feleknas Uca, Johan Van Hecke, Anna Záborská, Jan Zahradil y Mauro Zani
Miguel Angel Martínez Martínez, Manolis Mavrommatis, Csaba Őry, Renate Weber y Gabriele Zimmer
OPINIÓN de la Comisión de Asuntos Exteriores (2.12.2008)
Ponente de opinión: Bastiaan Belder
La Comisión de Asuntos Exteriores pide a la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:
1. Considera la seguridad alimentaria una prioridad global fundamental; opina que la producción agrícola es la base para la seguridad alimentaria;
2. Considera que la PAC es un elemento importante de las políticas en materia de seguridad alimentaria;
3. Considera que la PAC debe desempeñar un papel importante en las políticas de asuntos exteriores y de desarrollo de la UE, con especial atención a la política exterior de seguridad alimentaria; considera que, además de asegurar la producción de alimentos en la UE, la PAC puede contribuir a satisfacer la creciente demanda de alimentos a nivel mundial;
4. Observa que los conflictos armados repercuten negativamente sobre la producción y el acceso a los alimentos; expresa su preocupación por las graves consecuencias que puede acarrear para la seguridad alimentaria la predisposición a conflictos, por ejemplo, con migraciones masivas, parálisis de la producción agrícola o efectos negativos sobre infraestructuras fundamentales;
5. Considera que es de crucial importancia evitar las pugnas por unos recursos alimentarios escasos; pide, por consiguiente, una coordinación más eficaz de la UE con organizaciones no gubernamentales, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y demás organismos internacionales a nivel técnico, y con las Naciones Unidas a nivel político, con el fin de promover un acceso equitativo a los recursos alimentarios globales y de aumentar la producción de alimentos en los principales países en desarrollo, teniendo sistemáticamente en cuenta la diversidad biológica y los criterios de desarrollo sostenible;
6. Insta a la UE a que ayude a los países en peligro de conflicto a desarrollar sus propias políticas agrícolas fuertes basadas en infraestructuras sólidas y en un fácil acceso a las materias primas, a una educación de calidad y a una financiación adecuada; considera que las ayudas de la UE deberían centrarse en lograr una mayor autosuficiencia alimentaria de los países en desarrollo beneficiarios que mejorarían la seguridad alimentaria regional y el acceso a los alimentos de los sectores más pobres de la sociedad;
7. Observa que algunas economías emergentes podrían estar considerando arrendar grandes superficies en las zonas más pobres de África y Asia con el objetivo de cultivar las tierras para enviar las cosechas a sus mercados y mejorar la seguridad alimentaria de sus propios países; considera que la UE, junto con la FAO, debería entender este fenómeno como una amenaza importante para la seguridad alimentaria y para una política agrícola eficaz en los países de acogida;
8. Considera que el aumento de los precios de los alimentos y el acelerado desarrollo en el campo de la biotecnología no debe llevar a la adopción de una posición menos sensible desde el punto de vista ambiental en lo relativo a la utilización de alimentos modificados genéticamente.
Christopher Beazley, Angelika Beer, Bastiaan Belder, Monika Beňová, André Brie, Marco Cappato, Véronique De Keyser, Giorgos Dimitrakopoulos, Richard Howitt, Anna Ibrisagic, Maria Eleni Koppa, Helmut Kuhne, Vytautas Landsbergis, Francisco José Millán Mon, Philippe Morillon, Annemie Neyts-Uyttebroeck, Raimon Obiols i Germà, Vural Öger, Ria Oomen-Ruijten, Ioan Mircea Paşcu, Flaviu Călin Rus, István Szent-Iványi y Charles Tannock
Laima Liucija Andrikienė y Tunne Kelam
OPINIÓN de la Comisión de Comercio Internacional (13.11.2008)
sobre la Política Agrícola Común y la seguridad alimentaria mundial
Ponente de opinión: Béla Glattfelder
La Comisión de Comercio Internacional pide a la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, competente para el fondo, que incorpore las siguientes sugerencias en la propuesta de resolución que apruebe:
1. Considera que la seguridad alimentaria de Europa y del mundo está cada vez más amenazada por la alta volatilidad de los precios de los alimentos, que se ha traducido recientemente en un importante aumento de los precios, tras 30 años de precios decrecientes en términos reales; destaca que las poblaciones más pobres, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados, son las que resultan más afectadas; 2. Calcula que el reciente incremento súbito de los precios puede explicarse fundamentalmente por el crecimiento estructural de la demanda mundial de productos agrícolas debido al crecimiento demográfico, a cambios en los hábitos alimentarios y a la intensificación de la producción de agrocombustibles así como a una coyuntura desfavorable como las malas cosechas y la especulación en los mercados mundiales que está provocando problemas significativos para los segmentos más pobres de la población en Europa y aún más en los países pobres de todo el mundo; destaca, por tanto, que esta crisis no será pasajera y que requerirá una respuesta global y a largo plazo; 3. Destaca que la satisfacción de las necesidades vitales de las poblaciones, en particular, de las necesidades alimentarias y en agua, puede ser a menudo una fuente de conflictos; señala que el aumento de la población mundial, estimado en 3 000 millones de personas suplementarias hasta 2050, acentuará estas tensiones en todas las regiones del mundo; pide, por lo tanto, que esta dimensión geoestratégica se tenga en cuenta en la elaboración de las políticas agrícolas futuras; 4. Subraya que los actuales desafíos alimentarios exigen aumentar la producción agrícola para responder al crecimiento de la demanda, produciendo mejor, a menor coste y de manera más sostenible; considera que para alcanzar este objetivo es necesario reconsiderar globalmente las políticas públicas con el fin de mejorar los métodos de producción, la gestión de las existencias y la regulación de los mercados internacionales; 5. Considera que un factor significativo en la producción global de alimentos es la debilidad del comercio de productos alimenticios; señala que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la producción global de arroz aumentó en 2007 mientras que el comercio de arroz disminuyó durante ese mismo año; 6. Considera que una mayor liberalización no regulada del comercio agrícola llevaría a un nuevo incremento de los precios de los alimentos e incluso a una volatilidad aún mayor de los mismos; destaca que los más afectados serían los países en desarrollo más vulnerables importadores de alimentos; destaca, asimismo, que las normas del comercio mundial no deben en ningún caso oponerse al derecho de los países o las regiones a apoyar su agricultura para garantizar la seguridad alimentaria de su población; 7. Considera que las políticas de apertura del mercado de los productos agrícolas en el marco de la OMC y de los acuerdos bilaterales de libre comercio han contribuido significativamente a una pérdida de seguridad alimentaria en muchos países en desarrollo y en el contexto de la actual crisis global de suministro de alimentos; pide a la Comisión que vuelva a evaluar en consecuencia su planteamiento de libre mercado para el comercio agrícola; 8. Pide a los países grandes exportadores de alimentos (Brasil, Argentina, Tailandia, etc.) que actúen como suministradores fiables de alimentos básicos y que eviten las restricciones a la exportación que podrían tener consecuencias desastrosas, especialmente en los países en desarrollo pobres importadores de alimentos; 9. Insiste en que la UE debe participar en el equilibrio alimentario en el mundo y en que todas las agriculturas son necesarias para alcanzarlo; considera también que la UE debe garantizar su seguridad alimentaria manteniendo los principios fundamentales y los objetivos de la Política Agrícola Común (PAC): precios razonables, que garanticen la disponibilidad de los suministros, estabilicen los mercados, para asegurar un buen nivel de vida y una productividad creciente gracias a los progresos tecnológicos y la mejora de los cultivos, y creen redes de seguridad para reaccionar frente a las crisis similares a las actuales; 10. Lamenta que las nuevas medidas propuestas por la Comisión en el marco del chequeo de la PAC no tengan suficientemente en cuenta las lecciones aprendidas de la crisis alimentaria actual; 11. Pide a la Comisión que oriente la producción de agrocombustibles hacia los de la segunda generación para evitar una reducción en el suministro de alimentos y que revise y adapte los objetivos de producción de agrocombustibles en función de criterios económicos, sociales y ambientales claramente identificados. RESULTADO DE LA VOTACIÓN FINAL EN COMISIÓN
Kader Arif, Daniel Caspary, Christofer Fjellner, Béla Glattfelder, Ignasi Guardans Cambó, Jacky Hénin, Caroline Lucas, Erika Mann, Helmuth Markov, David Martin, Vural Öger, Georgios Papastamkos, Godelieve Quisthoudt-Rowohl, Tokia Saïfi, Peter Šťastný, Gianluca Susta, Daniel Varela Suanzes-Carpegna, Iuliu Winkler y Corien Wortmann-Kool
Bastiaan Belder, Ole Christensen, Albert Deß, Eugenijus Maldeikis, Javier Moreno Sánchez y Zbigniew Zaleski
Sepp Kusstatscher y Michel Teychenné
OPINIÓN de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (3.12.2008)
Ponente de opinión: Silvia-Adriana Ţicău
1. Subraya la importancia de disponer de un análisis global del alza de los precios de los alimentos, teniendo en cuenta el aumento de los precios de la energía para los consumidores finales, la fuerza de los fenómenos climáticos y la creciente demanda energética a raíz del crecimiento de la población mundial, y pide a la Comisión que estudie más detalladamente la posible relación entre los elevados precios de los alimentos y el aumento de los precios de la energía, en particular del combustible;
2. Observa que la crisis alimentaria mundial es una de las grandes amenazas para la paz y la seguridad en el mundo; acoge con satisfacción, en este sentido, los recientes esfuerzos de la Comisión en el estudio de posibles formas de afrontar la cuestión de la seguridad alimentaria mundial; pide a los Estados miembros que apoyen tales iniciativas a escala nacional y local;
3. Reconoce que el sector agrícola, que genera una parte importante de las emisiones totales de CO2, debe mejorar la eficiencia energética;
4. Considera que el aumento de la producción de biocarburantes y bioenergía podría tener un efecto positivo en el sector agrario y de la transformación de alimentos, que está padeciendo el alza de los precios de algunos insumos, como los fertilizantes, los plaguicidas y el diésel, así como de los costes de transporte y transformación;
5. Reconoce que el sector agrícola apoya la subsistencia de la mayor parte de la población en numerosos países en desarrollo, por lo que anima a tales países a desarrollar un mecanismo de políticas agrícolas estables y transparentes que garantice la planificación a largo plazo y el desarrollo sostenible;
6. Pide a la Comisión que supervise de cerca los efectos del aumento de la producción de bioenergía en la UE y en terceros países, por lo que respecta a los cambios en el uso del suelo, los precios de los productos alimenticios y el acceso a los alimentos;
7. Reitera que los incentivos al cultivo sostenible de cultivos energéticos no debe poner en peligro la producción alimentaria;
8. Subraya que es necesario alcanzar un equilibrio sobre los criterios sostenibles para los biocarburantes, que, por una parte, permita evitar los efectos negativos del aumento de la producción de bioenergía en la biodiversidad, en los precios de los alimentos y en los modelos de uso del suelo y, por otra, no comprometa las perspectivas de consecución de los objetivos en materia de energías renovables para 2020;
9. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que promuevan la investigación y el desarrollo para prevenir el cambio climático y adaptarse a él, incluidos, entre otros, la investigación en el ámbito de la próxima generación de biocarburantes, en particular la utilización de cultivos energéticos de alto rendimiento, los fertilizantes respetuosos con el medio ambiente y lo más eficaces posible, las nuevas tecnologías agrícolas con efectos negativos mínimos en el uso del suelo, el desarrollo de nuevos tipos de plantas resistentes a los cambios climáticos y a las enfermedades relacionadas con ellos y la investigación sobre los modos de utilización de residuos en la agricultura;
10. Considera que, para aumentar la productividad sostenible de las explotaciones, es necesario proseguir las investigaciones en el ámbito agrícola, y pide a los Estados miembros que aprovechen al máximo las oportunidades que ofrece a este respecto el Séptimo Programa Marco y adopten medidas que mejoren la producción agrícola de forma sostenible y eficiente desde el punto de vista energético.
Šarūnas Birutis, Jan Březina, Jerzy Buzek, Jorgo Chatzimarkakis, Giles Chichester, Dragoş Florin David, Den Dover, Nicole Fontaine, Adam Gierek, Norbert Glante, David Hammerstein, Erna Hennicot-Schoepges, Mary Honeyball, Ján Hudacký, Werner Langen, Anne Laperrouze, Pia Elda Locatelli, Eluned Morgan, Antonio Mussa, Angelika Niebler, Reino Paasilinna, Aldo Patriciello, Miloslav Ransdorf, Vladimír Remek, Herbert Reul, Teresa Riera Madurell, Mechtild Rothe, Paul Rübig, Britta Thomsen, Patrizia Toia, Claude Turmes, Nikolaos Vakalis y Adina-Ioana Vălean
Gabriele Albertini, Alexander Alvaro, Pierre Pribetich, John Purvis, Silvia-Adriana Ţicău y Vladimir Urutchev
D(2008) 64227
Sr. Neil Parish Presidente de la
Asunto: Proyecto de informe de AGRI sobre la Política Agrícola Común y la seguridad alimentaria global INI 2008/2153 (ponente Mairead McGuiness)
El informe de referencia ha suscitado un gran interés en la Comisión de Presupuestos. Muchos de los aspectos presupuestarios se han abordado en el contexto del reciente informe de la Comisión de Desarrollo, elaborado por Gay Mitchell, sobre un «mecanismo de respuesta rápida ante la escalada de los precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo», y la reciente conciliación presupuestaria de pasado 21 de noviembre ha supuesto una ruptura para el «Mecanismo Alimentario». Por consiguiente, en lugar de emitir una opinión formal, remitimos nuestros comentarios por carta.
Respaldamos plenamente la mayoría de los resultados del proyecto de informe de Mairead McGuiness, en especial en lo que se refiere a la supresión de todas las restituciones a la exportación hasta el año 2013 y a la continuación de las reformas de conformidad con la OMC. Me permito recordar tan solo algunos aspectos presupuestarios principales relacionados con este asunto:
1. El Parlamento Europeo y el Consejo acordaron financiar el «mecanismo de respuesta rápida ante la escalada de los precios de los productos alimenticios en los países en desarrollo» («Mecanismo Alimentario») durante un período de tres años en el título 4 —relativo a la UE como socio global— del marco financiero plurianual, por una cantidad de mil millones de euros, de forma que la financiación se distribuya anualmente de la forma siguiente: 262 millones de euros en 2008, 568 millones de euros en 2009 y 170 millones de euros en 2010, principalmente mediante la redistribución de fondos a partir del Instrumento de Estabilidad, el Instrumento de Flexibilidad y la Reserva para la Ayuda de Emergencia. Con este fin, en 2008 se inscribirá una cantidad adicional de 240 millones de euros en concepto de compromisos en el presupuesto destinado a la para la Reserva para la Ayuda de Emergencia y se introducirá la línea presupuestaria correspondiente al Mecanismo Alimentario. Para el ejercicio de 2009 se inscribirá en el presupuesto del Mecanismo Alimentario una cantidad de 490 millones de euros en créditos de compromiso y 450 millones de euros en créditos de pago. Se espera que el calendario de pagos para el Mecanismo Alimentario sea de 450 millones de euros en 2009, 350 millones de euros en 2010 y 200 millones de euros en 2011 y los ejercicios siguientes, previa autorización de la Autoridad Presupuestaria para cada uno de los procedimientos presupuestarios anuales.
2. En la misma ocasión se pidió a la Comisión que asegurara la coherencia y la complementariedad del Mecanismo Alimentario con el FED.
3. También debería velarse por la coherencia con respecto a las contribuciones de la UE al Programa Mundial de Alimentos y a otros programas de las Naciones Unidas en favor de la agricultura y de la seguridad alimentaria. La declaración conjunta acordada durante la reunión de conciliación destaca la importancia de mejorar la visibilidad de la ayuda comunitaria en general.
4. Con respecto al apartado 28 del informe McGuiness, cabe recordar que, en la opinión de 24 de septiembre de 2008 de la Comisión de Presupuestos dirigida a la Comisión de Desarrollo, se votó una enmienda sobre la importancia que reviste facilitar microcréditos a los pequeños productores agrícolas en los países en desarrollo afectados por la crisis. El mecanismo de microcréditos debería concebirse por analogía con los instrumentos en vigor, esto es, el Instrumento de financiación de la cooperación para el desarrollo (ICD) y el Fondo Europeo de Desarrollo (FED).
Luis Manuel Capoulas Santos, Joseph Daul, Carmen Fraga Estévez, Elisabeth Jeggle, Heinz Kindermann, Stéphane Le Foll, Véronique Mathieu, Rosa Miguélez Ramos, Neil Parish, Agnes Schierhuber, Czesław Adam Siekierski y Alyn Smith
Milan Horáček, Astrid Lulling, Jan Mulder, Maria Petre y Kyösti Virrankoski

References: Artículo 47
 artículo 33
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 resolución 
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