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Timestamp: 2019-03-20 14:03:18+00:00

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Entre píxeles y páginas https://fjp.es Sat, 22 Dec 2018 10:18:16 +0000 es hourly 1 103127784	Libros leídos durante 2017 https://fjp.es/libros-leidos-durante-2017/ https://fjp.es/libros-leidos-durante-2017/#respond Mon, 01 Jan 2018 17:54:30 +0000 https://fjp.es/?p=6402
Voy a récord por año: el año pasado fue el año en que más libros leí hasta ese momento… y este 2017 oficialmente ya puedo decir que es el año en que menos libros he leído desde que llevo apuntándolos por estos lares y llevo la cuenta de cuántos he leído; mi anterior logro fue en 2014 con 18 libros leídos. Y entonces estaba bastante cabreado, pero ahora no. Y el cambio principalmente se debe a que parte del fracaso de 2014 se debió a que pasé gran parte del año mal; éste, en cambio, no ha sido por eso, aunque hubieron momentos malos, pero principalmente fue por falta de tiempo: porque he programado un montón, he aprendido un montón de cosas nuevas y porque he lanzado al mundo el proyecto SargantanaCode, que si no sabéis todavía qué es y no queréis leer el enlace que adjunté resumo que es una página web (por ahora sólo eso) en la que pretendo enseñar lo que sé sobre programación pero también lo que sé sobre informática en general y más concretamente todo lo que tenga que ver con proyectos de código abierto y demás movidas de estas que nos molan a los frikis de la informática. Podéis echarle también un ojo a la web: sargantanacode.es, que no tengo constancia de que haya mordido a nadie.
Cuentos de Navidad, de Charles Dickens.
Harry Potter y la Orden del Fénix, de J. K. Rowling.
Introducción a la programación con Python, de Andrés Marzal.
Código limpio, de Robert C. Martin.
Aunque no lo puse por escrito, cuando empecé 2017 (y creo que se nota al ver la lista de lecturas) me propuse leer por primera vez a más mujeres que a hombres. Cuando repasé las estadísticas de libros leídos fui consciente de la gran diferencia entre autores y autoras que había en mis libros leídos (y peor aún) en mis libros por leer; no era consciente de ello, de hecho pensaba que más o menos leería a la par hombres y mujeres. Mi método para elegir un libro, salvo casos excepcionales como Stephen King no se basa en saber quién es su autor sino en si la sinopsis me atrae o si alguien de quien valoro sus recomendaciones me lo recomienda. Y muchas veces ni soy consciente de qué autor escribe el libro, ni siquiera si es novel o ya tiene una basta bibliografía… Como mucho me aseguro de que si es una saga sea el primero o en su defecto ya me haya leído el primero. Por eso me era tan difícil saber (y asimilar) la disparidad entre autores y autoras en mis estadísticas.
En este punto he cumplido con creces, porque si bien mis autores leídos siguen superando considerablemente a mis autoras leídas, este año no ha sido así. De los 13 libros que he leído, 8 fueron escritos por mujeres y 4 de ellos por hombres; justo el doble, y eso teniendo en cuenta que dos de los libros escritos por hombres son libros de no ficción (de programación) y ni siquiera tienen reseña escrita. Y además no ha sido todo la cantidad (que si sólo fuera eso este año iría bien justito) sino que además la calidad ha acompañado a estas lecturas y creo que todos ellos han sido elecciones acertadas. Y eso me gusta más que cualquier número, por mucho que las estadísticas siempre nos gusten… Y hablando de estadísticas, ¡voy con ellas! ¿Os habéis dado cuenta del arte que tengo para relacionar unos temas con otros, verdad?
Según Goodreads (el gran ojo que todo lo ve) este año he superado al año pasado en la media de páginas por libro leído (los de programación fueron dos buenos tochacos y lógicamente de lectura muy densa): 550 páginas frente a las 343 del año pasado; el libro más largo que leí obviamente fue Apocalipsis (Stephen King, 1978), con 1584 páginas de papel de fumar en mi edición y que en otras épocas hubiera sido considerado como arma arrojadiza; en cambio, el más corto fue Kallocaína (Karin Boye, 1940), con 168 páginas en mi edición.
Mentiría si dijera que no me hubiese gustado leer más libros este año, o de acercarme al menos un poco más a mi promedio habitual de 30 al año, pero en muchas ocasiones el poco tiempo libre de que disponía no me apetecía invertirlo en leer… Y la verdad es que para leer sin ganas prefiero no hacerlo.
A ver qué tal se da 2018. Y por supuesto, si puede ser leyendo más mujeres que hombres para equilibrar mis estadísticas mucho mejor. Y si encima tienen la calidad que han tenido mis elecciones de este 2017 entonces ya será la bomba.
Libros leídos durante 2017 fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
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]]> https://fjp.es/libros-leidos-durante-2017/feed/ 0 6402	Reseña: El amante japonés, de Isabel Allende (género: histórico, romántico) https://fjp.es/el-amante-japones-isabel-allende/ https://fjp.es/el-amante-japones-isabel-allende/#respond Sat, 30 Dec 2017 16:06:04 +0000 https://fjp.es/?post_type=book&p=6398
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: El amante japonés, de Isabel Allende.
Debuté con esta autora leyendo El Zorro (Isabel Allende, 2005) y mis impresiones sobre aquel libro fueron sobresalientes, no pude llevarme mejor primera impresión de una autora que conocía de oídas pero de la que no había leído nada. En este libro la esencia de la autora que conocí sigue estando presente: esa forma de expresarse, de describir esa realidad que pretende transmitirnos, etc. Y aunque el libro en sí me ha gustado, creo que las impresiones no son tan sobresalientes porque la historia no me ha llegado del mismo modo en que aquélla me llegó.
La propuesta es interesante: por una parte tenemos la historia de Irina Bazili, que al principio parece que vaya a ser la protagonista de la novela pero que se turna ese rol con Alma Belasco, una anciana con la que se encuentra en la residencia para mayores en la que trabaja y que en ocasiones se hace tan protagonista que llega a eclipsar a Irina, si es que en algún momento estuvo en la mente de la autora y no sólo en la mía que a Irina se le pudiese considerar protagonista de la historia.
El nieto de Alma, Seth, se enamora de Irina (esta historia es romántica por partida doble) y para pasar más tiempo con ella no se le ocurre otra cosa que escribir un libro con memorias sobre su abuela; a Irina le pica la curiosidad y decide ayudar en la elaboración de ese libro, hasta que se topa con unas cartas que va recibiendo Alma del susodicho amante japonés que da título a este libro (en esta ocasión encontrar el motivo del título de un libro, que tanto me gusta, no tuvo demasiado misterio).
La historia de Alma da comienzo en la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando los alemanes invaden Polonia. Empieza fuerte, quienes hayáis leído otras reseñas mías sabréis que pese a lo duros que suelen ser los libros basados en esta época es un periodo histórico que me fascina. La familia de Alma, en previsión de lo que pudiese pasar, manda a Alma con sus parientes americanos. Un nuevo país, una nueva familia que no conoce, un montón de gente nueva y experiencias que vivir… y ese amante japonés que tanto la cautivará y del que pese a las dificultades y a la distancia siempre seguirá enamorada.
Supongo que depende de las vivencias de cada uno habrá a quienes esta historia las parezca super tierna y Alma y su amante japonés una pareja adorable, pero siempre se le puede sacar un análisis paralelo… Y si bien puede que de Alma hacia su pareja no sea así, porque en ningún momento le oculta la verdad que le esconde al mundo entero (en aquella época había mucho que aparentar hacia los demás, sobre todo si era una mujer… más incluso que ahora, quiero decir, por injusto que sea), no parece ser ése el caso del amante japonés con respecto a su pareja. No quiero decir mucho más sobre esto para no acariciar la delgada línea que separa el comentario de algo concreto del spoiler, quienes hayáis leído el libro seguro que me entendéis, pero el engaño queda patente, las cosas como son.
En cuanto a los personajes pues se pueden encontrar igual de bien caracterizados como los encontré en el otro libro de ella que leí, y eso me encantó. De Alma hay mucho que contar, y creo que en la novela se cuenta en profundidad, pero con Irina se ha creado un personaje conductor con un pasado tal que daría como para hacer un libro expresa y únicamente con su historia. Sin que siquiera te lo esperes, y cuando ya estás absorvido por la historia de Alma, debido a una sucesión de situaciones que seguro ningún lector de espera nos vamos adentrando poco a poco en el pasado y presente tan duros que esta chica ha tenido y sigue teniendo que vivir. De verdad es un libro que merece la pena ser leído, sobre todo en caso de que seas capaz de leerlo sin compararlo con el que para mí es su joya, y me atrevo a decir mucho porque tiene bastantes más libros y lógicamente ya sabéis que no los he leído todos… pero dudo que alguno me guste como ése.
Estoy convencido de que esta historia se merece más puntuación de la que yo le he dado, pero las comparaciones siempre son odiosas y cuando descubres un primer libro que te ha gustado tanto es inevitable comparar… Y a mi juicio, comparando los dos libros que he leído de esta autora, éste sale perdiendo.
Reseña: El amante japonés, de Isabel Allende fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/el-amante-japones-isabel-allende/feed/ 0 6398	SargantanaCode https://fjp.es/sargantanacode/ https://fjp.es/sargantanacode/#respond Sun, 29 Oct 2017 16:19:17 +0000 https://fjp.es/?p=6388
Hace tiempo que no me paso por aquí a escribir nada, pero de verdad que me gustaría hacerlo más frecuentemente. Cuando termine de escribir estas líneas ya sabréis qué me ha tenido tan ocupado todo este tiempo. No prometo escribir más asiduamente, pero lo intentaré; aunque sólo sea porque de verdad me apetece contaros cosas y, sobre todo, contaros qué van pareciéndome los libros que vaya leyendo (que, como imaginareis, no hago reseñas porque no estoy leyendo nada).
Vengo a daros dos noticias: una buena y otra regular. Y como siempre es mejor quedarse con el buen sabor de boca, empezaré con la que sólo es regular. Sabéis que de vez en cuando subía por estos lares algún tutorial sobre cosillas de informática. No creo que haya mucha gente que me siga aquí por esos tutoriales, porque eran bastante esporádicos, pero en fin; el caso es que en principio no habrán más de esos tutoriales. Y ahora la buena noticia, ya que vengo a presentar por aquí oficialmente mi nuevo proyecto: SargantanaCode.
Este verano se me ocurrió la idea de hacer una web desde donde poder enseñar lo que sé sobre informática y, sobre todo, sobre programación, al mundo. En un espacio único, específicamente creado para ello. Y así nació SargantanaCode. Y para quienes os estéis preguntando qué significa ese nombre, en la sección Sobre nosotros de la web está toda la información; spoiler: «sargantana» es una palabra valenciana, quería que en el proyecto hubiese algo que recordara a la tierra donde nací.
Este nuevo proyecto además también me ayudará a mejorar mi inglés, ya que está completamente traducido: la página se puede visualizar tanto en español como en inglés; y no inglés de la barra de herramientas de Google o similar, está todo traducido a mano, y cada artículo que escribo subo dos versiones: una en español y otra en inglés. Y sí, es un trabajazo, y cada artículo que escribo cuesta justo el doble (o quizá un pelín más) que si sólo lo escribiera en español, pero creo que merece la pena que tanto la comunidad en español (sobre todo, que tiene menos contenido en comparación a la inglesa) como la inglesa puedan disfrutar del contenido que vaya creando.
La página está hecha por mí desde cero; para quien os interese, el código fuente de SargantanaCode es público y gratuito, y está a disposición de todo el mundo en GitHub. El contenido de la página está compartido bajo una licencia Creative Commons BY-SA, es decir: podéis hacer con el contenido lo que os dé la gana siempre y cuando añadáis la atribución (citar la fuente) y, en caso de hacer modificaciones, compartáis también esas modificaciones bajo la misma licencia libre. Todo el proyecto nace para compartir información con el mundo, así que qué mejor que si hay modificaciones que aumenten la calidad del contenido sean compartidas también para disfrute de todo aquel que quiera leerlas, ¿no?
En fin, pues poco más por ahora. Si os incomodaban los tutoriales que subía de vez en cuando, pues obviad también esta entrada; si os gustaban, pues sabéis que tenéis un nuevo sitio en el que no sólo no serán esporádicos, como lo eran aquí, sino que espero cada semana subir como mínimo un artículo nuevo. Sea un tutorial sobre algo concreto, un inicio o continuación de alguna serie de artículos (a modo de curso) en el que enseñe algo más extenso, etc.
Y si le echáis un ojo a la web y me decís qué os parece, o si tenéis alguna sugerencia o cualquier cosa que se os pase por la cabeza, pues ya sabéis que podéis decírmelo en los comentarios.
SargantanaCode fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/sargantanacode/feed/ 0 6388	Reseña: La princesa de hielo, de Camilla Läckberg (género: policial) https://fjp.es/la-princesa-de-hielo-camilla-lackberg/ https://fjp.es/la-princesa-de-hielo-camilla-lackberg/#comments Thu, 10 Aug 2017 14:43:38 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6375
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: La princesa de hielo, de Camilla Läckberg.
Este libro no ha sido, ni de lejos, lo que yo me esperaba. Cuando algo tiene tanta fama como lo tiene esta saga de libros siempre suben las expectativas, pero no ha sido el caso. La novela policíaca es una de mis favoritas, por tanto, es muy fácil que una novela de este tipo me guste; al final, debido a esto, es por lo que terminé de leer este libro, si no…
Para ser justo, es un libro que sale de la tónica habitual en este tipo de novelas; el personaje principal de Erica Falck, siendo escritora y no policía, ayuda al otro personaje principal, Patrik Hedström, representante de la Policía en este libro u encargado de investigar el caso del que trata la historia, para conseguir resolver el caso. Al no ser una persona relacionada con la investigación sus formas de proceder y sus ocurrencias difieren un poco de lo estrictamente profesional, y se puede decir que esto le da un punto de frescura a la historia.
Pero a la vez, lo que de un modo es bueno, también se torna a veces en un sinsentido rozando el despropósito. ¿A qué se debe que la Policía no tenga ni idea de cómo avanzar en un caso, y tenga que ser una escritora, sin nociones policiales ni de investigación, quien vaya descubriendo casi por casualidad pistas que los personajes que interpretan ser agentes de policía no han descubierto… incluso encontrando pruebas que la Policía no encontró tras hacer un registro de una casa? Dicho así es incluso menos confuso de lo que parece leyendo el libro.
Hay que reconocerle no obstante, aunque también puede que tenga que ver que, como dije, éste es uno de mis géneros favoritos, que pese a que gran parte de lo que estaba leyendo no me convencía, seguí leyéndolo hasta el final; tuve curiosidad por saber, ya puesto, quién era finalmente la persona que había asesinado a Alex. He de decir también que no se me había pasado por la cabeza que fuese la persona que fue… ni remotamente.
También he de decir que hay dos personajes que me han sobrado totalmente: Anna Falck (hermana de la protagonista, Erica) y Lucas Maxwell. Es la representación absoluta de una relación tóxica, el ejemplo de cómo dos personas en esa situación están mejor lejos aunque haya niños de por medio. Lucas es todo lo que un hombre que se precie de llamarse como tal jamás debería ser; Anna actúa de la forma en que una mujer jamás debería actuar y aguantando situaciones que jamás se deberían de aguantar, porque la persona que las provoca jamás cambiará ya que lo que quiere no es una pareja sino una persona cerca a la que poder dominar y con quien pagar las frustraciones que en la calle, con los demás, no es capaz de solucionar. Cuando aparecía esta pareja me ponía de muy mala leche, además de ser dos personajes metidos con calzador para rellenar unas cuantas páginas más del libro… no tienen ninguna importancia en la resolución del crimen, o al menos no más allá de cabrear al lector por las escenas que se describen.
Leyendo este libro me he llegado a preguntar por qué esta autora se ha granjeado la fama que tiene, por qué es tan popular. La única respuesta a esa pregunta que encontré es que, quizá, al ser éste su primer libro, ha ido mejorando con el tiempo y quizá los otros sean mejores. No descarto volver a darle una oportunidad en el futuro… pero a priori no creo que próximo, hay demasiados buenos libros por leer esperándonos, como para hacer experimentos y que al final salga otro como éste… que si bien no puedo decir que haya sido un pésimo libro y que haya perdido el tiempo leyéndolo, sí puedo asegurar que de este mismo género los hay infinitamente mejores.
Reseña: La princesa de hielo, de Camilla Läckberg fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/la-princesa-de-hielo-camilla-lackberg/feed/ 2 6375	Reseña: Los ritos del agua, de Eva García Sáenz de Urturi (género: policial) https://fjp.es/los-ritos-del-agua-eva-garcia-saenz-de-urturi/ https://fjp.es/los-ritos-del-agua-eva-garcia-saenz-de-urturi/#comments Thu, 03 Aug 2017 09:23:35 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6371
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Los ritos del agua, de Eva García Sáenz de Urturi.
Esta autora lo ha vuelto a hacer. Cuando leí El silencio de la ciudad blanca (Eva García Sáenz de Urturi, 2016), y después supe que iba a ser una trilogía, estaba a la par impaciente y asustado. Impaciente: igual que lo estoy ahora, porque quería leer el siguiente libro que continuase esta historia que tanto me gusta; asustado: porque cuando un primer libro me gusta tanto siempre existe la posibilidad de que los demás libros no estén a la altura y sean decepcionantes aunque sólo sea en comparación. Está claro que, al menos en éste, me he quedado bien tranquilo. No sabría decir ahora mismo con certeza si me ha gustado más que el anterior, pero como mínimo lo ha igualado; la trama anterior es muy buena, pero las retrospecciones de éste (seña de identidad de esta trilogía) con el campamento, Annabel Lee y Rebeca, me han entretenido mucho más que las retrospecciones del anterior, así que muy probablemente este segundo le haya ganado la batalla al primero. ¡Y no puedo alegrarme más por ello!
La autora tiene una habilidad especial para ir presentándote, conforme avanza la investigación, un nutrido grupo de sospechosos que, a priori, aunque posteriormente puedan ir descartándose, tienen altas probabilidades de ser el asesino que están buscando. En el primer libro ya fue difícil, hasta que no resultó evidente, spoilearme tratando de adivinar quién podría ser, pero es que en éste me he sentido todavía más engañado… En el primero no tenía la certeza; en cambio, en éste, sí tenía la certeza de que había adivinado quién era… de repente plot twist no podía ser, tenía que ser… plot twist de nuevo, no era ése, era… Y, de nuevo, hasta que no ha sido evidente, aunque era uno de los sospechosos que barajaba, ni por asomo al que más relevancia le había dado. Te marea de una forma que al final te vuelves paranoico, como los policías encargados del caso, y empiezas a sospechar de todos.
Para quienes (n)os gustan las novelas policíacas clásicas, donde el autor te marea lo que le da la gana, donde nada es lo que parece, en las que en una página estás pensado que alguien es bueno y en la próxima que es malo pero que puede que ninguna de las conclusiones sea del todo acertada (tonos de gris), este tipo de historias son una bendición.
De nuevo se conjugan en una misma historia los rituales celtas que tanto me gustan con la investigación policial moderna; lo que podría parecer un oxímoron: la unión de una de las tradiciones y ritos más antiguos que se conocen con la forma de investigar del siglo XXI y todas las nuevas tecnologías que hay hoy en día al alcance de quien sepa usarlas, se combina muy bien dando forma a una historia que, como en el primer volumen, engancha desde las primeras páginas.
Aunque los personajes más recurrentes siguen siendo los mismos: Kraken, su abuelo, su hermano Germán, su cuadrilla vitoriana, su compañera y amiga Estíbaliz, la subinspectora Alba… en esta continuación hay una fina línea que separa (y que atraviesa en ocasiones) los personajes secundarios recurrentes y los sospechosos o investigados, por lo cual en realidad todos ellos van turnándose el protagonismo para que en cada parte del libro cada uno de ellos tenga más relevancia que los demás; me ha gustado mucho este estilo.
Para quienes os encandiló el Tasio Ortíz de Zárate de la primera parte, en este libro es mucho menos importante, pero pese a ello tiene algunos cameos para que nadie pueda echarle de menos.
El Kraken de este libro empieza siendo bastante diferente al que se nos presentó en el anterior. Aquí viene un spoiler del primer libro, pero ni me molesto en ocultarlo porque si estáis leyendo esta reseña es porque ya sabéis al menos de qué va el primer libro. Las secuelas por el susto que nos dio al final de la primera parte de esta trilogía están presentes durante la mayor parte de la historia, su cerebro aún no funciona todo lo bien que debería y como consecuencia sigue sin poder hablar y tiene que comunicarse escribiendo todo lo que quiere transmitir; sus intervenciones, al principio sobre todo, son más breves ya que no está acostumbrado a comunicarse de ese modo, pero conforme va cogiendo práctica, y después principalmente cuando su tratamiento va mejorando, vuelve a ser el mismo que era cuando se nos presentó en la primera parte.
La historia entre Kraken y Alba, que en la primera parte pedía desesperadamente que se hiciese realidad y que permitiesen a esos dos personajes dar rienda suelta a sus deseos, en este libro pasa por altibajos… y aunque todavía no es lo que a mí me gustaría, podría decirse que de algún modo hay progresos y mejora bastante. A ver si la autora en el tercer libro deja que fluya el amor libremente…
Mi pro va para el estilo que tiene esta saga, los asesinatos en serie imitando ritos celtas, de paso la profundización en estos ritos y costumbres que tanto me gustan a la vez que los investigadores necesitan obtener información para intentar la resolución del caso; descubrir también, de paso, historias de personajes relevantes de los pueblos de la Edad del Hierro. Y pese a ello no se le puede considerar una novela histórica, pues su trama principal es la policíaca y la resolución de un crimen, pero están tan bien ligadas que… es una delicia.
En el anterior libro mi contra iba para la relación entre la subcomisaria y el inspector, que no fue del todo como me hubiese gustado; en este, como dije, hubieron avances, así que no puedo ponerle ese contra y no se me ocurre ninguna otra cosa que no me haya gustado. Así que en esta ocasión el contra queda desierto, con esperanzas de que en el tercer libro Alba y Kraken puedan ser felices por fin. Esto ha sonado muy ñoño, pero creo que se lo merecen mucho.
Reseña: Los ritos del agua, de Eva García Sáenz de Urturi fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/los-ritos-del-agua-eva-garcia-saenz-de-urturi/feed/ 2 6371	Reseña: Kallocaína, de Karin Boye (género: ciencia ficción) https://fjp.es/kallocaina-karin-boye/ https://fjp.es/kallocaina-karin-boye/#respond Mon, 31 Jul 2017 11:09:01 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6360
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Kallocaína, de Karin Boye.
¿Qué hace diferente a esta distopía de las demás? En primer lugar: que es poco conocida; en segundo: que fue escrita en 1940 por una mujer, motivo por el cual puede que se dé el punto anterior. Leyendo este libro, si no sabes la fecha de publicación ni lees el prólogo (en el que se comenta este punto) puedes pensar fácilmente: ¡la leche, otra burda copia de 1984! Pero nada más lejos… Muchas escenas que se cuentan aquí, en cierta manera, también se cuentan en 1984, pero lamentablemente el padre de las distopías es de sobra conocido por todo el mundo y, en cambio, la madre de las distopías pues… eso.
Este libro no es como Un mundo feliz (Aldous Huxley, 1932), 1984 (George Orwell, 1949) o Fahrenheit 451 (Ray Bradbury, 1953) en el que destacan personas que, desde el inicio, están en contra del sistema totalitario y opresor que nos describen estos libros, y que hace lo que esté en su mano para derrocar el poder; en Kallocaína, Leo Kall, que así se llama el protagonista, es un individuo con el seso completamente sorbido por el Estado: piensa como le han inculcado que piense, actúa como todo buen conmílite debería hacerlo… en fin, una persona que se cree al cien por cien toda la basura que les meten en la cabeza y que piensa completamente convencido que estar como están es la mejor de las situaciones posibles… hasta que llega el momento en que sus convicciones fallan y empieza a ver las cosas de diferente forma.
La evolución del personaje aquí es notable respecto los citados libros que abanderan las distopías, pues en aquellos los que empiezan siendo buenos continúan siéndolo durante toda la novela; en cambio, en éste, Leo, que personalmente empecé el libro viéndolo un tanto indiferente, que continué la historia y empezó a caerme un poco mal por sus comentarios y por lo lavado que tenía el cerebro, y que llegué al culmen de la historia pensando: parece que hasta los más imbéciles tienen remedio, podría decirse que conforme avanza la historia se transforma de malo a bueno.
Es una lectura un tanto extraña; difícil de que en los primeros compases enganche, principalmente debido al protagonista, Leo Kall, y su robotizado y sumiso comportamiento respecto a la doctrina que inculca el Estado del Mundo. En ocasiones, se hace incluso repelente leer cómo una persona puede tener el cerebro tan lavado por un sistema dictatorial que priva a los ciudadanos de todo salvo de trabajar para el Estado… aunque después piensas en cómo está el percal actualmente y lo mismo tampoco es que sea tan diferente…
Cuando avanzas en la lectura y empiezas a conocer a otros personajes como Linda (la mujer de Leo), Rissen (el jefe de Leo) o Karrek (el jefe de la Policía) se abre un horizonte, hasta el momento bastante oscuro y descorazonador, ya que entran en juego más personalidades, no tan sumamente sumisas, y que le aportan valor añadido a la historia.
Ya hacia el final, al revés que al inicio (con un avance muy lento y centrándose en la descripción del escenario y del Estado del Mundo), todo comienza a acelerar bruscamente, se precipita la historia, y termina con un final inesperado y quizá también algo precipitado… un tanto light, sin demasiada acción, y en el que pueden quedar algunas dudas por resolver de las que hayan surgido durante el transcurso de la historia, de las que esperas que en un futuro se expliquen pero que ese momento no llega a ocurrir nunca.
En general en los personajes tampoco se profundiza demasiado, salvo en los casos en los que la Kallocaína entra en contacto con las venas de los personajes y empiezan a decir en voz alta pensamientos íntimos que van en contra de lo que el Estado quiere que piensen los ciudadanos, que en muchos casos fingen pensarlo, pero que en realidad no lo piensan. Y salvo en un caso, podría decirse que todos los demás personajes que se someten a esta sustancia son personajes secundarios (o incluso más allá de eso) sin demasiada relevancia en el transcurso de la historia, así pues, aunque de esos personajes se conozca más información, podría decirse que es información poco relevante.
Mi pro va dirigido al descubrimiento de este libro en sí, al saber que hay algo más allá de 1984, que aunque me encanta y es uno de mis libros favoritos de todos los tiempos, al leer este libro sabes que sus ideas no eran del todo originales, porque este libro se publicó nueve años antes y algunas de las cosas tan características de 1984 se pueden ver, aunque sea de pasada, en este libro. Y eso es algo que merece ser valorado y reconocido.
Mi contra va para el principio y el final de la historia; el principio, porque no engancha lo que debería, y puede hacer que algunos lectores no le den la oportunidad que sin duda merece el libro porque les eche un poco para atrás; el final, por no sacarle más partido, por acelerar más de la cuenta y forzar a que los acontecimientos prácticamente se precipiten, llegando a lo que parece un final imaginado previamente a llegar a él, pero como si se hubiese agotado a la creatividad para enlazar el nudo con el desenlace de forma más pausada, entretenida y elaborada para los lectores.
Reseña: Kallocaína, de Karin Boye fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/kallocaina-karin-boye/feed/ 0 6360	Reseña: Harry Potter y la Orden del Fénix, de J. K. Rowling (género: fantástico) https://fjp.es/harry-potter-y-la-orden-del-fenix-j-k-rowling/ https://fjp.es/harry-potter-y-la-orden-del-fenix-j-k-rowling/#comments Wed, 26 Jul 2017 21:05:32 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6359
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Harry Potter y la Orden del Fénix, de J. K. Rowling.
En Harry Potter y el cáliz de fuego (2000) ya se veía claro que los estudiantes de Hogwarts ya no eran unos niños, que las novelas de Rowling habían dejado de ser infantiles para transformarse en adolescentes con un toque tétrico que, en comparación, no tiene muchas semejanzas con Harry Potter y la piedra filosofal (1997), el libro que daba comienzo a este ya de sobra conocido mundo imaginario repleto de magia y diversión.
Aunque es el libro de la saga con mayor número de páginas, lo leí en una semana; además, en una época bastante estresante por los estudios, en principio sin demasiado tiempo para dedicarle al ocio… así que con eso me sobra para mostrar cuánto me enganchó este libro. No sé por qué, pero parece que Rowling se ha empeñado en que con cada nuevo libro de esta saga haya un personaje al que los lectores puedan odiar y descargar toda su ira contra ese personaje… y que por mucho que ya odiases a otros personajes de libros anteriores, este nuevo personaje supere con creces el odio que sentías por cualquier otro personaje al que ya creías odiar al máximo. En este libro este personaje está encarnado por Dolores Umbridge, y llegué a odiarla tanto que, de haber podido, la hubiese estrangulado con mis propias manos. Vaya suplicio de personaje. Qué ganas de que Rowling la matase de la forma más atroz posible en cada una de sus apariciones. Qué asco me dio.
Como el título del libro indica, la Orden del Fénix, es uno de los temas principales que en este libro se tratan; es, por así decirlo, el ejército de Dumbledore contra las fuerzas del mal; se originó para luchar contra Voldemort cuando antaño se alzó con el poder, y como sabían que en algún momento volvería, el grupo permaneció aletargado, a la espera, vigilando, observando señales que pronosticaran la vuelta de Voldemort… y no hay señal más clara de ello que la que Harry pudo narrarles en la parte final del libro anterior, aunque el Ministerio de Magia prefiriese creer que no eran sino las tonterías de un niño que no tiene ni idea de lo que ha visto con sus propios ojos.
Por otro lado, el otro tema principal que aparece en este libro es la explicación de la profecía, el motivo del vínculo entre Harry y Voldemort, por qué a Harry le pasa lo que le pasa en su mente, y por qué Voldemort, uno de los magos más poderosos, no consiguió matarle cuando nada más era un bebé y no podía defenderse. Una de esas cosas que se han ido dejando caer en todos los libros, pero sin explicar nada, dejándolo a la libre interpretación por parte del lector, y es una de esas incógnitas que por fin quedan resueltas en este volumen.
Atención, spoiler: hay una muerte en este libro que no me ha gustado nada; por inesperada y porque le cogí bastante cariño al personaje. Sirius Black. Creo que Rowling ha sido bastante cabrona haciéndole a Harry lo que le hizo con este personaje; vivía con los Dursley, que aunque son familia a la vez también es lo más alejado a un ser querido que se puede tener, le hacen conocer a su padrino, le crean ilusiones de poder no regresar más a Privet Drive… y no sólo no sucede eso si no que le arrebatan a la única persona con la que podría quedarse a vivir mientras no sea mayor de edad y estar alejado de esos otros tres idiotas con los que pasa el verano. Cuando pasó lo que pasó con la muerte de Sirius pensé que en el último instante volvería a salir, que se agarraría a una cornisa como en las películas, y que enviaría al otro barrio a Bellatrix Lestrange en su lugar. Pero obviamente no fue así, si no no estaría quejándome.
Como siempre, es una delicia leer esta saga. Pese a que ya desapareció una de las cosas que más destacaba al principio: que por lo infantil que era nos retrotraía a nuestra infancia y nos volvía a hacer vivir las cosas que se narraban desde la perspectiva de un niño. Ahora ya no es tan así, pero no por ello es peor.
Ya hice mención a ella al principio, pero uno de los personajes que no pueden pasar desapercibidos en esta sección es Dolores Umbridge, autoproclamada Suma Inquisidora de Hogwarts, con el beneplácito del Ministro de Magia: Cornelius Fudge, que parece basado en uno de tantos políticos españoles que, con tal de seguir conservando el puesto haciendo lo mínimo posible, ya le va bien; es capaz de negar el retorno de Voldemort básicamente por los quebraderos de cabeza que le supondría si fuese real que Voldemort vuelve a tener el poder que se le suponía perdido. Y como desde Hogwarts se trata de conciencia al mundo mágico, en especial Dumbledore, de que la vuelta de Voldemort es algo real y que todos deberían estar preparados para ello, no se le ocurre nada mejor que meter a una nueva profesora de la asignatura Defensa contra las artes oscuras para matar dos pájaros de un tiro: por un lado mantendrá controlado el colegio (y al Ministro informado) y sabrá de primera mano todo lo que ocurra con libertad absoluta de deshacer todas las medidas tomadas por el director, Dumbledore, y por otro lado, aprovechando que será profesora de Defensa contra las artes oscuras, hará lo posible para no enseñar absolutamente nada útil en esa asignatura para que nadie aprenda cómo enfrentarse tanto a Voldemort como a los demás mortífagos si es que la guerra que se prevé que ocurrirá finalmente ocurre. Atención, spoiler: en el Ministerio de magia hay más mortífagos infiltrados de los que se puede sospechar.
Y el segundo personaje nuevo al que quiero hacer referencia es Luna Lovegood, hija del director del periódico El Quisquilloso, que vendría a ser el Cuarto Milenio del mundo mágico. Cuando la conocí a través del libro me encantó, pero cuando la vi representada por Evanna Lynch en la película fue… ¡ay! Puede que sea de lo poco fidedigno que hay en la película respecto al libro. Es una muchacha lista pero extravagante y diferente, piensa diferente a los demás y ve las cosas de forma diferente a los demás. Y tal como pasaría en un colegio cualquiera (igual que le pasa a Harry): todo aquel que es diferente es señalado, juzgado y candidato perfecto para burlas y quizá también algo más allá. Es un personaje muy bueno a mi parecer, que en ocasiones sirve de apoyo para Harry, porque nadie mejor que ella sabe qué se siente al ser criticada y juzgada sin que realmente nadie tenga motivos para ello.
Por último quiero hacer referencia al comportamiento que tiene Harry durante la mayor parte del libro con Ron y Hermione, que son realmente los dos únicos amigos con los que cuenta entre sus compañeros. El personaje evoluciona, sí, y le aparece el carácter que durante los primeros libros parece que no existe, pero por muchos problemas que tengas, por mal que lo estés pasando, lo que hace de pagar sus enfados y su frustración con los únicos que incondicionalmente, tanto en las buenas como en las malas le apoyan, creo que no es la mejor de las decisiones posibles. Pese a ello, en este libro se ve que las buenas amistades son algo que merece la pena cuidar y conservar, porque aunque sea en un momento en que tú no merezcas que esos amigos estén a tu lado, igualmente seguirán estándolo.
En este caso mi pro va en pack; en primer lugar para la Orden del Fénix, me encantó el grupo que forman, cómo están coordinados y quiénes forman (y algunos que formaban) el grupo; en segundo lugar, para el retorno de Voldemort, que aunque en el anterior libro ya se puede ver, su aparición estelar en este libro es por todo lo alto, con una batalla y un duelo épicos… primero un todos contra todos: Mortífagos contra la Orden del Fénix, y para finalizar un duelo entre los pesos pesados. La historia de aquí en adelante promete muchísimo.
Mi contra claramente está relacionado con uno de los spoilers que he hecho, así que esto también debe serlo. Atención, spoiler: lógicamente me refiero a la muerte de Sirius Black, por todo lo que ya he comentado, me parece injusta e innecesaria. Estaba de más. Y si Rowling quería cargárselo, pues al menos podría haber esperado a que Harry pudiese disfrutar un poco más de él ¿no? No comprendí esa muerte y creo que no la comprenderé nunca.
Reseña: Harry Potter y la Orden del Fénix, de J. K. Rowling fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/harry-potter-y-la-orden-del-fenix-j-k-rowling/feed/ 2 6359	Sigo vivo y estoy de vacaciones https://fjp.es/sigo-vivo-estoy-de-vacaciones/ https://fjp.es/sigo-vivo-estoy-de-vacaciones/#comments Thu, 20 Jul 2017 21:53:36 +0000 http://fjp.es/?p=6358
Aunque hace tiempo que no aparezco por aquí, que sepáis que sigo vivo. Ya llevo un tiempo de vacaciones, descansado; en medio del descanso del guerrero, como dicen, disfrutando de unas merecidas vacaciones gracias al trabajo bien hecho. Pero hasta ahora no me había acercado por estos lares a aporrear las teclas en honor de todos aquellos que me quieran leer.
Lo que va de año ha sido bastante estresante para mí, y para dar muestra de ese estrés sólo tenéis que echarle un ojo a la lista de libros que llevo leídos este año. No os echéis las manos a la cabeza aún, tiene una explicación. Como comenté el año pasado: retomé mis estudios. Y no sólo los retomé para terminar lo que había dejado a medias, sino que estoy yendo más allá, a ver si me ayuda a encontrar un empleo, al menos, medianamente bien pagado. Que aunque la esclavitud se abolió hace años, algunos empresarios no tiene conciencia de ello.
Este pasado curso estuve haciendo un curso preparatorio para afrontar las pruebas de acceso a grado superior. Como el anterior ya había estado estudiando, no empecé de cero, ya estaba acostumbrado a estudiar, por así decirlo, y eso me ayudó bastante. El curso estuvo bien, con un nivel asequible para aprobar si uno se lo curra lo suficiente día a día, y estaba bastante contento… Hasta que me enteré de que por prueba de acceso, en el grado superior al que quería entrar, y en el centro en el que lo quería hacer, nada más había tres vacantes para el curso 2017/2018 (me informaron de que en el anterior curso hubieron cinco vacantes). Tres plazas, nada más. Es decir: tenía que sacar, como mínimo, la tercera mejor nota de entre todos los que se presentaran al ciclo que quería estudiar para que me admitieran. El estrés se apoderó de mí y me centré únicamente en estudiar.
Ya estuve poniéndome las pilas con los estudios antes de que supiera esto, pero a partir de entonces básicamente me centré en eso. Nada más. Porque no quería que después de todo el esfuerzo no valiese para nada. Tres plazas. Lo veía complicado, pero había que intentarlo. A diferencia del curso anterior no me preocupaba no aprobar (si después de lo que estaba currándomelo no aprobaba, merecido lo hubiera tenido), lo que me preocupaba era no sacar suficiente nota para pasar la nota de corte de marras. Y no disfrutaba de nada más cuando descansaba; si me ponía a leer o ver series, paraba a mitad porque mi cerebro me decía que debería de estar haciendo cosas productivas, que había cosas que debería saber mejor de cara a los exámenes, o invertir un poco más de tiempo en practicar algunas otras cosas. Al final, desistí de intentar descansar demasiado rato, porque ni me centraba en descansar, ni al final estudiaba o hacía lo que tuviese que hacer… Y para tratar de hacer dos cosas y las dos mal…
Y entre unas cosas y otras nos plantamos en el día en que tenía que hacer los exámenes de la prueba de acceso. Igual que el curso anterior: uno tras otro, todo el día con exámenes. La sensación que tuve cuando salí de hacer los exámenes fue pésima; iba preparado para un tipo de exámenes, muy bien preparado a mi juicio (y para decir eso yo…), pero la realidad fue que nos tuvimos que enfrentar a unos exámenes que para nada tenían que ver con todos los exámenes que habían puesto en las anteriores convocatorias… y no precisamente recientes… Hablo desde 2010 hasta el año pasado. Y la suerte que tuve es que estaba muy bien preparado para los exámenes que pensaba que me iban a poner, porque gracias a ello pude apañármelas para hacer esos que nos pusieron un poco mejor de lo que los habría hecho si no hubiese ido tan bien preparado.
Las sensaciones eran muy malas, como dije… pero parece ser que la suerte es que los demás fueron menos preparados de lo que yo iba. Las notas no fueron de escándalo, pero sí lo son si se compara respecto al examen que pusieron y respecto a la nota de la inmensa mayoría de gente que se presentó. En el centro en el que me examiné se cargaron a un 58% de la gente que se presentó… Y es, por lo que he podido ver, uno de los centros de por alrededor que mejor porcentaje de aprobados tiene.
Y a lo que iba: mi nota, mi plaza, mis estudios… Tercera plaza dije que necesitaba, como mínimo, de entre todos los que se presentasen a mi ciclo. Pues quienes me seguís por redes sociales esto ya lo sabréis, pero saqué la tercera mejor nota… de todos los que se presentaron en mi centro. Y la segunda mejor nota de la rama tecnológica (fuck yeah!). Al final eso me llevó a ver que en las listas provisionales de admitidos me tocaba la primera de las plazas vacantes, y también me llevó a quitarme un peso de encima sabiendo que, aunque fuesen provisionales, para mí ya era como si fuesen definitivas.
A estas alturas ya tengo pagada la matrícula para el próximo curso, ya sé qué día y a qué hora empiezan las clases… Y, aunque sea un pensamiento nuevo, algo que no pensé que llegaría a pensar nunca: tengo ganas de que empiecen las clases. Por fin voy a estudiar lo que me gusta… atrás quedó eso que llaman cultura general y que todo el mundo tiene que memorizar y vomitar en los exámenes sin tener para nada claro de qué podrá servir eso en el futuro. Por fin estudiaré lo que de verdad quiero estudiar… Y cada vez teniendo más claro que, mientras pueda permitírmelo, nunca quiero dejar de estudiar de nuevo. No quiero tener que volver a empezar, como el curso pasado, después de hace muchísimos años, habiendo perdido hábito de estudio, y sintiéndome un inútil que no sabe si servirá para eso o no. Nunca más.
Quiero también hacer mención a los profesores que he tenido este curso pasado, que igual que con los del anterior, he tenido muchísima suerte. Han sido la leche, super buen rollo, he aprendido mucho gracias a lo bien que se hacen entender y al ambiente tan estupendo que había en clase gracias también a que con los compañeros también tuve muy buena suerte. Mi vuelta a los estudios, siendo claro, no podía tener menos que ver con la etapa que pasé cuando era pequeño; si las cosas entonces hubiesen sido como ahora… otro gallo hubiese cantado, y no precisamente el que representó a España en el último festival de Eurovisión.
Ahora sólo queda ver qué tal va en esta nueva etapa que el día 12 de septiembre comenzará. Os adelanto que es un ciclo formativo de grado superior de Desarrollo de aplicaciones multiplataforma (programación, informática); quienes me conocéis un poquito, por el blog, por tutoriales que he puesto por aquí, pero también por otros proyectos que he ido haciendo por otras vías, la programación es una de mis pasiones, es una de las cosas que hago, aparte de leer y ver series de televisión, cuando quiero relajarme. Y pensar que por fin, si todo sale bien, un papel me acreditará saber parte de lo que ya aprendí como autodidacta, y que gracias a ello podré optar a trabajos que ahora no están a mi alcance, hacen que afronte este período con las mayores ganas e ilusión.
Sigo vivo y estoy de vacaciones fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/sigo-vivo-estoy-de-vacaciones/feed/ 2 6358	Reseña: Frankenstein, de Mary Shelley (género: terror) https://fjp.es/frankenstein-mary-shelley/ https://fjp.es/frankenstein-mary-shelley/#comments Sun, 28 May 2017 16:50:50 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6354
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Frankenstein, de Mary Shelley.
Este libro tiene múltiples interpretaciones; por un lado, lo que el propio libro cuenta, por otro lado, lo que la autora pudo dar a entender entre líneas, para que cada lector extraiga sus conclusiones. Y éstas, como dependen de cada lector, pueden ser de lo más variadas.
Uno de esos libros inmortales, que cargan a sus espaldas con detractores y admiradores casi a partes iguales. De esos que empiezo a leer con un poco de respeto pensando en qué podré decir de un libro tan famoso en caso de que no entre dentro de ese grupo de personas a quienes le encantó… pero una vez más, mi meditada elección de lectura no me ha fallado y he descubierto un libro buenísimo, cosa que no tenía tan clara cuando empecé a leerlo.
Este libro se divide en dos partes: al principio comienza una narración epistolar en pasado, tan clásica de la época, en la que el capitán Robert Walton explica a su hermana por carta la historia de un náufrago que encontró en alta mar; después esa narración epistolar cambia para adjuntar en esas cartas la historia de Víctor Frankenstein, en la que será el propio Víctor quien cuente de primera mano lo que sucedió desde el momento en que llegó por primera vez a la universidad ávido de nuevos conocimientos y de hacer algo grande en el mundo de la ciencia; por último, otro cambio más, en el que termina la historia de la misma forma en que la empezó: siendo el propio Walton quien concluye a su manera la historia que pretende contarle a su hermana.
El monstruo de Frankenstein (ojo aquí, que el monstruo no se llama Frankenstein como popularmente se cree; el monstruo no tiene nombre conocido y Frankenstein es el apellido de Víctor, su creador) según algunas interpretaciones podría hacer referencia a Adán, y Víctor, su creador, a Dios… Pero tratando de darle un enfoque más actual y más alejado de la teología, el monstruo de Frankenstein podría perfectamente ser aquel niño que en el colegio no le tratan todo lo bien que deberían, aquella niña a la que tildan de cosas estúpidas por no vestir de la forma en que se supone que le corresponde, aquel compañero de trabajo al que todo el mundo excluye por algún motivo, etc. Es aquí donde, como al principio hacía referencia, entra en juego lo que cada lector pueda interpretar de las palabras de Mary Shelley.
En su momento ya leí y reseñé El vampiro (John William Polidori, 1819). Para quien no sepa cuál es la conexión entre ambas historias, podría decirse que se gestaron a la vez en Villa Diodati, la residencia de verano de lord Byron; fueron dos historias, producto de la imaginación de sus respectivos autores, que surgieron como consecuencia de una idea en común durante un periodo vacacional para crear la historia más terrorífica que se les pudiese ocurrir. Cuando se presentó la primera edición de este libro, Mary Shelley era la única que transformó en realidad lo que surgió de aquel reto, pero más tarde Polidori también publicó El vampiro, aunque más que una novela aquél podría ser considerado más bien como un relato ya que Mary Shelley amplió y profundizó muchísimo más en su historia.
La historia me ha encantado, pero no tiene nada que ver con lo que popularmente se conoce de Frankenstein, como en tantas ocasiones sucede con la literatura y sus posteriores adaptaciones. El monstruo principalmente me ha causado lástima y me ha hecho empatizar mucho con él, pero llegó un punto en que encontré ya excesiva su sed de venganza… la línea que separa la víctima del verdugo es tan fina que puede rebasarse sin que uno se dé cuenta.
Es un libro ameno, pero no deja de tener el estilo clásico que le corresponde por la época en que fue escrito: tiene palabras rimbombantes y diálogos larguísimos, lo cual para alguien acostumbrado a leer clásicos no supone problema alguno, pero no sé qué tal le sentaría a alguien que se enfrente a un clásico por primera vez con este libro. Eso sí, es una historia que debería leer todo aquel que acostumbre a excluir o a despreciar a la gente simplemente porque no son como se entiende que debe de ser todo el mundo; esos que tienen alguna rareza, o que tienen gustos que se salen de lo habitual, también merecen ser tratados como el resto de seres humanos. Esas personas, como el monstruo de Frankenstein, también tienen sentimientos y se sienten mal, aunque puede que no le importe a nadie cómo se sientan.
Espero que os animéis a leerlo, merece la pena ser leído.
Reseña: Frankenstein, de Mary Shelley fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/frankenstein-mary-shelley/feed/ 2 6354	Reseña: Apocalipsis, de Stephen King (género: terror) https://fjp.es/apocalipsis-stephen-king/ https://fjp.es/apocalipsis-stephen-king/#comments Tue, 02 May 2017 10:57:27 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6338
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía del autor, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Apocalipsis, de Stephen King.
En mi reto de leer todos los libros de Stephen King por orden de publicación (en lo posible al menos) el próximo en la lista era éste, Apocalipsis, y tenía ganas de leerlo. Es, en mi opinión, junto con It (1986), dos de los libros más emblemáticos y conocidos de Stephen King. No obstante, el miedo a leerlo era directamente proporcional a las ganas que tenía de leerlo, es de esos libros que reciben críticas de todo tipo, a la par buenas y malas, sobre todo en el final; y las malas suelen ser bastante duras… entiendo que después de leer casi 1600 páginas, si el final no te gusta, es como para poner a caldo tanto el libro como al autor… así que aunque las tenía en cuenta, no hice demasiado caso de ellas y, como se suele decir: p’alante.
Quiero dejar claro que el libro me ha gustado mucho… me ha encantado. Es un libro excelente, aunque no apto para gente que acaba de empezar a leer, ni tampoco para quienes pese a que haga tiempo que lean de forma regular no hayan leído todavía unos cuantos libros de este autor para hacerse una idea de cómo escribe y cómo suelen ser la mayoría de sus libros. En este libro queda mucho más patente que en otros que Stephen King prioriza, metafóricamente hablando, más el viaje que el destino final.
El planteamiento de los libros de Stephen King suele atrapar, describe el escenario y los personajes de forma magistral, de un modo que pocos autores son capaces de hacer; el nudo suele ser poco constante, como cuando vas a un parque de atracciones en el que hay una atracción que va hacer que la adrenalina se te dispare, pero hasta que llegas a ese punto la máquina en la que vas montado hace un recorrido más bien insulso para coger la suficiente distancia y posterior velocidad para llegar al momento épico lo más rápido posible y que esa escena quede retenida en tu cerebro cuanto más tiempo mejor… y justo después de ese momento, vuelta a empezar, porque si hay doble (o triple) ración de esa parte frenética, todavía será mejor; y normalmente el desenlace decae un poco… en algunos para remontar un poco en el final, y en otros para terminar de caer del todo y dejarte con una sensación agridulce pensando que el final no le hace justicia al resto del libro.
En cierto modo en éste pasa lo que en la mayoría de libros de Stephen King: el planteamiento es sublime, se nos presenta al Capitán Trotamundos (así llaman al virus gripal) y las atrocidades que a causa de él pueden ir viéndose por todo Estados Unidos, se nos presenta a un sinfín de personajes, que para algunos de ellos poco después de saber quiénes son, qué hacen y de dónde son, el autor tiene preparada una muerte poco agradable, y empieza a dársele protagonismo poco a poco al elenco de personajes que estarán acompañándonos durante toda la historia; en el nudo se puede observar también el mismo patrón que en el resto de libros del autor, pero al tratarse de un libro de tropecientas páginas sus puntos clave y por extensión también sus puntos más flojos son mayores y más frecuentes; para el desenlace hay opiniones para todos los gustos, como ya dije… a mí me ha gustado, no era lo que esperaba, y creo que lo que esperaba me hubiese gustado más, pero de igual forma me ha gustado y me he quedado contento con él. Más adelante ya hablaré más detenidamente de este final, aunque ya adelanto que será con spoilers… es imposible referirse a él sin destripar el libro (un poco más sólo de lo que ya spoilea la sinopsis).
Por comentar dos curiosidades más sobre este libro: la primera en relación al tema de las muertes que ya comenté antes, añadir que al principio hay capítulos enteros donde no para de morir gente, ya dije que a algunos personajes poco después de conocerles se les mata de múltiples y atroces formas, pero hay capítulos en los que para dejar al lector con la sensación de la magnitud que está alcanzando la pandemia del Capitán Trotamundos King no para de aniquilar a toda la gente nueva que va creando y a otra tanta que se nos presentó brevemente en capítulos anteriores; también decir que se mencionan un montón de libros dentro de la historia, en algunas ocasiones explícitamente, diciendo títulos concretos, y en otras haciendo un breve resumen de la trama, o de parte de ella, para que quienes los hayan leído sepan rápidamente a qué libro se está refiriendo el personaje o el narrador.
Y una última cosa que merece ser destacada por todo lo alto: ya he dicho que hay un sinfín de personajes… excluyendo a los que son «de relleno», que mueren al poco de conocerles, siguen siendo muchos. Pero es tal la maestría con la que caracteriza a sus personajes, lo que terminas por conocer sus aspiraciones, sus temores, cómo piensan, etc, que aunque sea una novela coral y que el intercambio de voces narradoras no se produzca necesariamente con un cambio de capítulo, no me sentí perdido en ningún momento, como sí me ha pasado en otros libros en los que no sabía qué personaje estaba actuando como narrador en cada momento. Dado el gran número de personajes distintos, con sus diferentes personalidades, pienso que es justo que sea mencionado y admirado.
La historia da comienzo presentándonos cómo se empezó a propagar el virus de la supergripe bautizado como Capitán Trotamundos, con un narrador externo omnisciente. Durante el planteamiento se nos presenta a un número elevado de personajes, pero sólo unos pocos de ellos finalmente tendrán la categoría de personajes protagonistas. Durante el nudo y el desenlace la estructura cambia y pasa a tener un narrador múltiple: cada uno de los ya establecidos como personajes principales va asumiendo el rol de narrador en algunas partes de la historia; el intercambio entre unos y otros narradores no necesariamente se produce con un cambio de capítulo; aunque la historia sigue un orden lineal, cada uno de estos personajes protagonistas va haciendo de tanto en tanto retrospecciones bien mentalmente o contándole la historia de sus respectivas vidas a otros personajes con lo que se nos facilita saber cómo eran y qué hacían antes del conflicto. En cuanto a la caracterización de los personajes en esta historia la hay de los dos tipos, tanto directa como indirecta: tanto de unos como de otros en algún momento el narrador aporta datos para que sepamos cómo son, pero en su mayoría son ellos mismos quienes se describen a sí mismos con sus acciones y pensamientos. La localización que abarca esta historia, en general, es todo Estados Unidos, aunque el grueso de la historia se sitúa en Boulder (colorado) y en Las Vegas (Nevada). La historia se divide en 79 capítulos y, en su mayoría, son bastante extensos.
Otro de los patrones característicos de King cuando escribe sus libros son los roles en común de los personajes que aparecen en sus novelas. Me explico: cambian los nombres, las edades de los personajes, sus apariencias, sus habilidades, etc. Pero cuando has leído algún libro de este autor sabes que suele haber un alcohólico, un escritor frustrado, un joven con poderes sobrenaturales o con unos diálogos y una forma de ser nada habituales para su edad, etc. Bien, pues en este libro, cuando traté de predecir qué rol ocuparían en muchos casos fallé completamente. Muchos de ellos tienen cualidades que les permiten ocupar uno de esos roles característicos, pero como hay tantísimos personajes en esta historia es difícil acertar con el primero que crees que puede dar el perfil para ocupar ese rol.
Aunque los personajes son muchos, y conforme vas conociéndoles te encariñas fácilmente con ellos, sólo haré mención a quienes pienso que son más representativos de la historia… y dentro de ellos, sólo una breve selección de mis favoritos, si no no terminaría nunca.
Nick Andros: sé que éste es el previsible porque es de los primeros a los que fácilmente puedes coger cariño aunque sólo sea por mera empatía. Es un chico sordomudo, pero sus carencias a la hora de comunicarse con otras personas (cosa que se lo pone difícil en el nuevo mundo que nos presenta la novela) la compensa teniendo una mente capaz de engendrar unas ideas y unos planes de escándalo.
Kojak: este es rápido, ¡quiero un perro como él! Ya está. Super fan.
Harold Emery Lauder: aunque definirlo como uno de mis personajes favoritos por el mero hecho de aparecer en esta lista quizá no sea del todo una definición correcta de mi sentimiento hacia él, creo necesario que esté. Es un personaje clave, y aunque no es fácil que te resulte simpática una persona así, hay que reconocerle las habilidades que casi nadie ha sabido o querido reconocerle: es un tipo sumamente listo a la par que descerebrado… a causa de lo que sea, da igual, pero le falta un regón. Gracias a sus ideas los demás supervivientes inmunes a la gripe pudieron reunirse fácilmente en la Zona Libre de Boulder. Luego… pues bueno, pero en fin. Si habéis leído el libro o cuando lo leáis ya entenderéis por qué escribo esas cosas.
Frances Goldsmith: es la chica por la que más simpatía he sentido; y no creo que haya sido casualidad, sino más bien premeditado por el señor King. Empieza la historia del Capitán Trotamundos estando ella embarazada, con una madre loca que la odia, y un novio que la deja tirada porque no se siente preparado para tener un hijo y la insta a abortar… sólo con un padre que la quiere y la comprende, pero que por culpa del virus ella misma tiene que ver cómo se muere. Una de las más vulnerables del grupo, pero que pese a todo lo que le ha pasado en su vida, no sólo durante este conflicto sino también antes, saca fortaleza de donde no se espera y tira adelante con todo. Genial lección.
Glenn Bateman: es un anciano sociólogo al que perfectamente se le podría aplicar aquello de que sabe más por viejo que por diablo; es, junto con Nick Andros, una de las grandes cabezas pensantes de la Zona Libre. Sus estudios como sociólogo además le vienen de maravilla en innumerables ocasiones porque sabe cómo tratar a la gente y qué hacer en cada caso para que las multitudes reaccionen de forma favorable a algún cambio que les saque radicalmente de lo poco que les pueda quedar de su zona de confort dada la situación.
Stuart Redman: también, junto con Nick Andros, es uno de los primeros personajes que aparecen en este libro y que nos acompañarán a lo largo de la trama. Es, además, uno de los primeros personajes en ser testigo del nuevo virus, ya que por cuestiones de azar uno de los primeros infectados que se conocen va a parar al pueblo de donde es Stu y tanto a él como a otros más el Gobierno los secuestra (y sí, se le puede llamar secuestro a lo que les hacen) para estudiar el virus y tratar de crear un posible antídoto o cualquier cosa que palíe sus efectos. Aunque en su anterior vida nada tenía que ver con las cualidades y capacidades que desarrolla en esta nueva vida, es un personaje que encarna a la perfección el rol de pacificador, de hombre tranquilo y justo, cosa que viene genial en los momentos de incertidumbre en los que cualquier ruptura de la armonía puede provocar el caos.
Por último tenemos a Tom Cullen que es otro de los personajes clave de la historia, y a los ya mencionados anteriormente Abigail Freemantle y Randall Flagg, que encabezan el bando de los buenos y el bando de los malos respectivamente en esta historia. Y aunque sus papeles son muy importantes, entiendo que es mejor no decir nada sobre ellos para que la sorpresa sea la misma que cuando les conocí yo sin saber nada acerca de ellos previamente.
Mi pro en esta ocasión va para la caracterización de los personajes. Sé que en un libro de King esto es predecible y es como apostar a caballo ganador, pero es que de entre los libros que he podido leer de él hasta ahora en éste esto se refleja especialmente. Frannie, Harold, Larry, Glen, Stu, Nick, Tom, Nadine, Joe/Leo… ¡conozco a cada uno de ellos como si fuesen amigos míos desde hace años! King les dota de una personalidad que se me hace muy real, no existen buenos buenísimos ni malos malísimos porque en realidad nadie es 100% bueno ni 100% malo sino que depende de la ocasión, y a todos estos personajes se les conoce perfectamente tanto por sus fortalezas como por sus debilidades. Me parece una construcción de personajes (tantos y tan variados entre sí) magistral; incluso a los secundarios, aunque en menor medida, terminas por conocerles realmente bien.
Aunque lo fácil sería darle mi contra a la extensión desproporcionada que tiene el libro, como he visto en muchísimas reseñas, yo no considero que sea así. Es cierto que hay partes que pueden parecer «de relleno», pero creo que esas partes tienen justificación: al principio, la cantidad de personajes que se presentan (inútil puede parecer, porque van a morir en la siguiente página) existe para crear sensación de descontrol, de pánico, de muerte allá por donde se vaya… ¿y qué es una pandemia si no eso? Después, durante el nudo, es cierto que hay montones de páginas repletas de reflexiones, de pensamientos, de quizá podríamos llamarles tonterías que en una vida corriente ni nos las plantearíamos… ¿pero qué es una novela postapocalíptica si no? ¿Qué pueden hacer los personajes? ¡Todo son dudas, todo son pensamientos y miedo! No obstante, he encontrado un contra que a mi juicio tiene más peso que el número de páginas: el final. Y no estoy volviéndome loco, ya dije que me gustó aunque no era lo que esperaba… y ahora mismo comentaré extensamente sobre él, pero pese a que me gustó creo que podría haberse puesto fácilmente un final en la línea de la historia, que agradase a muchísima más gente que al final por el que se optó, y pienso que eso es un error por parte de King.
Como ya dije al principio: el final me gustó, aunque no era lo que yo esperaba. Por si alguien no lo sabe: se han escrito dos versiones de este libro (las primeras páginas de este volumen aclaran este punto), la original y una versión posterior en la que se incluyen escenas que estaban en el manuscrito original pero que por razones de presupuesto la editorial consideró conveniente eliminar. En esta versión extendida hay una parte al final que no se incluye en la primera versión que se pudo leer de este libro y que hace que ese final cambie radicalmente respecto a su antecesor. Me centraré primero en el final común a las dos versiones. Y como ya advertí: habrá spoilers.
La historia de esta novela se centra en la típica lucha del bien contra el mal; desde el punto en que se nos presentan la heroína, madre Abigail, y el antihéroe, el archiconocido Randall Flagg, primero se deja ver y luego se hace patente que madre Abigail es la enviada a la Tierra por parte del bando bueno, de Dios, y que Randall Flagg es el enviado a la Tierra por parte del bando malo, del Diablo. Durante la historia se recurre frecuentemente a pasajes bíblicos y se describen sucesos paranormales que automáticamente son achacados al poder sobrenatural de Dios, y es por eso por lo que en la ansiada batalla final es de esperar que tanto el poder del bien como el del mal estén presentes como algo más de lo que los personajes de la historia podrían hacer o siquiera comprender, pero hay un punto intermedio entre eso y lo que realmente sucede en la historia.
He comentado muchas veces por aquí que los deus ex machina en principio no me gustan, y menos si es al final: denotan una falta de creatividad en ese momento por parte del autor, que no sabe bien cómo continuar con la historia (o en este caso terminarla) y se inventa un truco final, un as debajo de la manga que nadie conocía ni podía predecir, para que mágicamente ocurra ese algo inesperado y salve la situación… de la forma que sea da igual, pero que la salve a fin de cuentas.
Y sí, aquí tenemos un deus ex machina de manual. Atención, spoiler: tanto camino recorrido con los supervivientes del virus para que al final no sirva de nada; se salva momentáneamente a la parte del mundo que todavía sigue viva, la Zona Libre de Boulder puede seguir existiendo y ampliándose… pero al final ese mérito lo consigue un error de Randall Flagg, la mano de Dios… o una mezcla de ambas, sin que ninguno de los personajes a los que hemos acompañado durante tan larga travesía tenga voz ni voto. Algo sumamente inesperado y que pienso que podría haberse solucionado de múltiples formas que podrían haber agradado más a los lectores.
Y ya que hago referencia a un final alternativo que se me ocurrió, que esperaba, pero que no sucedió, lo comentaré por si a alguien le interesa. En cierto modo se puede considerar spoiler, porque leyendo esto ya sabéis que eso no ocurrió… pero bueno, depende de lo susceptible de quien lea estas líneas puede seguir avanzando o detenerse en este punto. Imaginar que la lucha entre el bien y el mal no iba a estar en el final y que ni Dios ni el Diablo iban a tener algo que ver sería mucho imaginar, así que eso lo di por hecho; lo que también di por hecho es que los personajes que todavía siguiesen vivos al final jugarían un papel más importante, lo que imaginé es que como lógicamente personajes humanos no serían capaces de vencer al Diablo, o ni siquiera a un demonio poderoso aunque no fuera el mismo Diablo, alguien (o varios) del bando de los buenos serían poseídos por Dios en ese final y conseguirían con la ayuda sobrenatural que le ofrecería plantar batalla a Randall Flagg… ganarla o no no lo sé, en eso ya ni pensé porque me daba un poco igual.
En cuanto al final tras el final que se añade en esta versión (que no final alternativo ya que sólo es un breve capítulo tras el final de siempre) he de decir que me gustó, aunque lo considero una metedura de pata y un engaño para quienes leyeron la primera versión de este libro… porque lo cambia todo. Atención, spoiler: tras ese final, en el que todo parece indicar que Randall Flagg muere (aunque no se dice explícitamente) en esta última versión se añade un capítulo en el que Randall Flagg aparece en otro punto distinto del mundo junto a unos aborígenes que ni le entienden ni saben quién es, pero él ya está proponiéndose seguir sembrando el caos allá por donde pase, como se vio al principio del libro. Es decir: son unas cuantas líneas de texto tras el auténtico final pero que cambia por completo la historia; con el primer final queda la duda, no se sabe si Flagg está muerto o no y puede entenderse que el bando del bien ganó al del mal… con estas líneas finales añadidas quedan despejadas las dudas y queda patente que el mal siempre prevalece.
Reseña: Apocalipsis, de Stephen King fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/apocalipsis-stephen-king/feed/ 2 6338	Reseña: Todo esto te daré, de Dolores Redondo (género: intriga) https://fjp.es/todo-esto-te-dare-dolores-redondo/ https://fjp.es/todo-esto-te-dare-dolores-redondo/#comments Mon, 23 Jan 2017 10:49:16 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6332
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Todo esto te daré, de Dolores Redondo.
Eu sempre dixen que son un galego nado en Valencia, así que una historia cuyo escenario es Galicia sin siquiera leerla ya llama mi atención. Y luego, si tras leerla, la sorpresa es tan grata como lo ha sido en este caso…
Si trazásemos un esquema rápido en un papel analizando la historia que se nos cuenta en este libro y la comparásemos con la del finalista del Premio Planeta de 2015 La isla de Alice (Daniel Sánchez Arévalo, 2015) nos daríamos cuenta de que, pese al abismo que les diferencia, en el fondo tienen bastantes paralelismos. Y no estoy escribiendo esto como algo peyorativo, ni mucho menos, porque aquel libro me pareció fantástico, disfruté mucho leyéndolo, y si hubiese hecho un ranking de mejores lecturas de 2016 seguro que lo hubiera nombrado. Pero la escritura de Dolores Redondo es otra historia, y no es por demérito de Daniel que Dolores salga vencedora en esta batalla comparativa, es que la forma de escribir que tiene en este libro es increíble, te atrapa hasta no poder dejarlo ni para irte a dormir, literalmente. Es el primer libro de esta autora que leo y seguro que no va a ser el último (iba con la idea de adentrarme en la Trilogía del Baztán independientemente de si éste me gustaba o no, pero ahora con más motivo).
La sinopsis no deja lugar a dudas para establecer cuál es el argumento de la historia, pero voy a contarlo a mi modo: Álvaro muere en un accidente de coche en una carretera en la que no debería estar; su pareja, Manuel, se sorprende de que esté en una carretera gallega cuando se supone que debería estar en Barcelona en una reunión con unos clientes. Acude a donde le comunican que está para poder verle y después ir al entierro, pero sin que se lo vea venir unas personas que no conoce de nada le dicen que tiene una familia a la que no conoce de nada y le hacen pensar si acaso tampoco conocía de nada al hombre con el que él estaba casado. En principio parece un accidente común, sin coches implicados «probablemente se quedó dormido al volante», dicen; pero una forense con ganas de trabajar y un Guardia Civil con una feroz motivación desconocida deciden ponerse a investigar por su cuenta cuando a la una le recomiendan sutilmente que no realice la autopsia al cadáver (¡pa’ que, oh!) y al otro le recomiendan que se vaya de vacaciones (o a tomar unhas cerveciñas), que el caso está resuelto y aquí no pasó nada.
Es en ese momento donde unos se ponen en contacto con otros, y cuando se suponía que Manuel regresaba a casa pensando que tiene unos energúmenos por familia política y que como había sido un accidente sin trascendencia lo único que le quedaba era autocompadecerse, llorar y atiborrarse a helado de chocolate, resulta que el Guardia Civil y la forense le dicen que no está todo tan claro como parece y le aportan pruebas que demuestran que el «accidente sin ningún vehículo implicado» resulta que en realidad fue un asesinato. Lo que falta por descubrir es quién lo hizo. Y ahí es donde empieza la verdadera historia de esta novela.
Por lo que he leído, la Trilogía del Baztán se caracterizaba porque los personajes principales de la historia eran todos femeninos; aquí, en apariencia, no es así, puesto que en la mayor parte de la historia las investigaciones corren a cargo de Manuel, de Nogueira (el Guardia Civil) y de Lucas (un sacerdote amigo de Álvaro), pero hay unas cuantas mujeres en la historia que, aunque a simple vista parezcan personajes secundarios, están impregnadas de un carácter, de una fortaleza, de una astucia, de una forma de ser… que en más de una ocasión, haciendo uso de una metáfora lo diré, empujan con fuerza a los personajes principales para que el lector les tenga el respeto y les conceda el protagonismo que por derecho propio merecen.
Dolores Redondo presentó esta historia a concurso para el Premio Planeta 2016 bajo el seudónimo de Jim Hawkins y con el título Sol de Tebas (que al leer la historia se verá que ése tampoco es un título elegido al azar); algo de lo que más me gusta al leer una novela es cuando se llega a la parte que da título a la obra y lo reconoces. En este caso el título es una cita textual, demoledora por el contexto en que se saca y lo que uno de los personajes de la historia está viviendo en ese momento.
Todo esto te daré si postrándote ante mí me adoras. —Mateo 4:9
Aunque la intriga está presente en toda la novela, y coge de la novela negra la parte de la resolución de un misterio, creo que Todo esto te daré es mucho más que eso; hay un marcado drama familiar, que se acrecenta, entre otras cosas, con la llegada de Manuel a Galicia. Una tierra dura y de contrastes, donde todavía las creencias católicas y las tradiciones siguen siendo algo muy importante, sobre todo en los lugares rurales; donde la antigua nobleza sigue teniendo el mismo peso, aunque extraoficialmente, que tenía en la antigüedad, y donde estas familias pueden hacer casi lo que les plazca sin repercusiones. Un pazo con una de las familias de nobles más importantes de Galicia, cuyos miembros tratan a los demás como súbditos y están acostumbrados a que la gente les obedezca sin más, un matrimonio homosexual que se rompe por la muerte de uno de ellos dejando un viudo desesperado al que se unirá un Guardia Civil homófobo y un sacerdote como lo más parecido que tendrá a unos amigos por aquellos lares.
Aprovechando que buena parte de los personajes de esta novela son gente mayor, criados y educados en otra época, en la que la homosexualidad no estaba bien vista, y donde todo lo que saliese de lo normal estaba perseguido (ahora sigue estando, pero ése es otro tema), la autora aprovecha para que dos personajes (Manuel y Nogueira) que en realidad tienen poco que ver entre sí, y que en otras circunstancias ni se hubieran soportado, se relacionen de manera cercana al tener un objetivo en común (aunque por diferentes motivos). Lo que al principio empieza de una forma fea e incómoda para ambos, termina de forma bien diferente, aprovechando también esta historia para concienciar que lo más importante en las personas, y lo que nos debe animar a tratar con ellas (o no), es cómo son realmente esas personas, independientemente de sus creencias o su orientación sexual. Parece mentira que a estas alturas todavía haya que concienciar sobre estas cosas, pero así es.
La autora aprovecha todos los estereotipos del tipo de familia como los Muñiz de Dávila, de la zona que sirve como escenario, de la gente que habita en aquella zona, de la Guardia Civil, de quienes por un poco de reconocimiento (o más bien dinero) se arrodillan ante quienes piensan que es mejor tenerlos a favor que en contra… Y no se conforma con utilizarlo de base, aprovechando todo lo que ya se supone que conocemos, sino que lo escenifica de forma brillante describiendo lo más cruel del ser humano pero también lo más bueno, aunque sea de forma camuflada; describiendo la crueldad, la mezquindad y el odio personificados, pero también la bondad de quienes ven la parte buena en todo el mundo, incluso en los malos; y también describe a la perfección la finísima línea que separa a las personas buenas de las malas, y cómo un simple chismorreo, o una deducción quizá precipitada sobre algún hecho, puede hacer que se etiquete como malo a quien se creía bueno o viceversa.
Aunque tiene buena parte de novela negra, no es una novela negra al uso, y aunque la historia principal se centra en averiguar la realidad sobre la muerte de Álvaro, en gran parte de la historia se centra más en los propios personajes, en sus sentimientos, en sus pensamientos y en su sufrimiento. Si consigues empatizar con sus personajes, con algunos por lo adorables que son y con otros por lo horripilantes, disfrutarás igualmente de esas dos caras opuestas que resalto; e indiferentemente de gustos personales, de lo que sí creo que disfrutará todo el mundo es de Dolores Redondo y de su brillante forma de narrar, de describir, de hacer que sus personajes cobren vida y se expresen de forma maravillosa…
La historia da comienzo in medias res cuando una inesperada y violenta llamada a la puerta sobresalta a Manuel, sin saber nada más sobre sus personajes; a partir de ese momento comienza una historia lineal, con pequeños paréntesis entre capítulos en los que la autora hace retrospecciones a través de sueños o conversaciones para que el lector pueda conocer más sobre el pasado de los personajes de esta historia. El libro tiene una narración en tercera persona con narrador omnisciente. Los escenarios en los que se sitúa la novela es, por un lado y sólo al principio, en Madrid; por otro lado en Chantada (Lugo, Galicia, España), y más concretamente en el ficticio pazo de los marqueses de Santo Tomé y alrededores. La caracterización de los personajes es indirecta pues la voz del narrador no los describe y sólo podemos conocer acerca de ellos por conversaciones entre los personajes o las investigaciones que van realizándose. La historia se divide en 47 capítulos, todos ellos de longitud moderada.
Manuel Ortigosa es un escritor de éxito, en cuya primera novela, Lo entregado al no, volcó todas sus heridas, cicatrices y fantasmas que llevaba cargados a la mochila de su pasado, y de forma tan brillante tuvo que hacerlo que fue todo un éxito y a partir de entonces todo lo que publicaba era un éxito de ventas. Acostumbrado a que su marido, Álvaro, se ocupe de todos los papeleos legales de su carrera y así únicamente dedicarse a lo que le apasiona: escribir, cuando recibe la noticia del fallecimiento de Álvaro se da cuenta de que sin él ya nada va a ser igual y se hunde… pero todavía es capaz de sacar fuerzas para una aventura que le aguarda impaciente por vivir.
Álvaro Muñiz de Dávila es el personaje alrededor de quien transcurre la novela, pero como da comienzo in medias res con la noticia de su muerte, en realidad todo lo que sabemos de él es a través de recuerdos, de conversaciones y de las propias investigaciones que nos depararán en la historia. Hay un momento en que parece que nadie sabe quién es el verdadero Álvaro, si el noble que tenía su familia en Galicia o el homosexual que estaba casado con Manuel en Madrid. Pero sólo un verdadero amigo es capaz de seguir confiando en alguien cuando todo apunta a que no es de fiar y ni siquiera su familia confía ya en él.
El padre Lucas Robledo es ese amigo al que hacía referencia en el punto anterior. Amigo fiel frente a cualquier circunstancia. Apoya y da fuerzas a Manuel cuando las necesita, recordándole que en verdadero Álvaro es quien él conocía y no quien podrán contarle que es o quien la familia Muñiz de Dávila cree que es. Al lado de este personaje se vive una de las situaciones más lamentables que, por desgracia, últimamente más están dañando a la cada vez perjudicada Iglesia; la autora emplea a esta figura del sacerdote para darle de bruces con unos hechos ocurridos en el pasado, tapados y clasificados por la Iglesia para que jamás se conocieran, de los que ningún sacerdote podría estar de acuerdo si de verdad creen y siguen lo que predicaba Jesucristo. Un momento muy impactante de hundimiento del pobre padre Lucas que no se puede creer cómo algunos monstruos que campan a sus anchas por la Iglesia amparados por el poder que aún hoy tiene pueden hacer lo que les dé la gana impunemente… Y lo peor: prácticamente en sus narices, sin darse cuenta.
Andrés Nogueira es el prototipo de Guardia Civil que a todos se nos viene a la cabeza cuando se habla de la Guardia Civil, y aunque en la mayoría de los casos son sólo estereotipos, no podemos evitar que se nos venga a la cabeza. La evolución de este personaje es enorme, y es que vemos como pasa de ser un cúmulo de tópicos lamentables a, como decía antes, darse cuenta que las personas están por encima de todo, independientemente de sus creencias, su religión, su orientación sexual o cualquier otra característica de cada ser humano.
El resto de la familia Muñiz de Dávila y la gente que trabaja para la familia en el pazo y fuera de él merece ser conocida por uno mismo al tiempo que se va leyendo el libro, porque hay personajes de todo tipo. Sólo comentaré uno en particular, porque me ha parecido uno de los personajes más odiosos que he descubierto nunca: la marquesa, la madre de Álvaro, matriarca del pazo de los marqueses de Santo Tomé. Disfruta con el daño ajeno, le pasan los años como si fuera el mismísimo diablo y parece que sólo se alimenta de estudiar a su enemigo, analizar sus puntos débiles, y a la menor ocasión atacar de la forma más cruel que le sea posible… y para esa mujer enemigos lo son todos, incluso su propia familia… incluso sus propios hijos.
Mi pro va para toda la crítica a la sociedad palpable en todo el libro, a todo eso que no es la novela negra al uso, a todo lo que la diferencia de las demás. Es posible que si vas buscando una novela de intriga en la que se va al grano en la resolución del misterio, se siguen pistas y demás, no te encuentres lo que te estabas esperando, pero si empiezas el libro sin expectativas, dejándote llevar a lo que está por venir y simplemente disfrutando de esa resolución del misterio pero también de todo lo que la acompaña, de la creación de esos personajes que están repletos de vida, y de esa genial narración, seguro que no te defrauda.
Mi contra va para el final abierto que se le deja al peque, a Samuel. Atención, spoiler: con esas cosas que ve él, llámese amigo imaginario o como quiera llamársele, en el capítulo «Gardenias» tiene un momento estelar y no se vuelve a saber más de él; no se aclara mucho cómo se le dijo que hiciese lo de las gardenias, ni de qué forma Álvaro le dio que era «para que supiera la verdad». Yo, que soy muy fan de Iker Jiménez, me imagino cosas raras y es mejor que me den una explicación que tener que imaginarla yo.
Sería más fácil si los muertos no dejaran sus pertenencias atrás, como cascarones vacíos de nautilus extinguidos; sería más sencillo si cualquier huella de su existencia fuera borrada con ellos, olvidando incluso sus nombres como los de los faraones del Antiguo Egipto.
Reseña: Todo esto te daré, de Dolores Redondo fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/todo-esto-te-dare-dolores-redondo/feed/ 5 6332	Reseña: El misterioso caso de Styles, de Agatha Christie (género: intriga, policial) https://fjp.es/el-misterioso-caso-de-styles-agatha-christie/ https://fjp.es/el-misterioso-caso-de-styles-agatha-christie/#comments Thu, 19 Jan 2017 09:42:58 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6326
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: El misterioso caso de Styles, de Agatha Christie.
La única forma que tengo de comparar este libro, tanto para asignarle una puntuación como para decidir cuánto me ha gustado, aparte de lógicamente el resto de novela policíaca y de intriga que he leído, es compararla con el único libro que hasta este momento había leído de la autora: Diez negritos (1939). Y quizá esta última no sea la comparación más objetiva que se pueda hacer, porque casi cualquier libro que compare a Diez negritos muy probablemente saldrá perdiendo.
Éste es el primer libro que escribió Agatha Christie; también es el primero en el que aparece su personaje estrella: Hércules Poirot. No voy a negar lo evidente: entre el año 1920, año de publicación de este libro, y 1939, año en que se publicó Diez negritos, van 19 años en los que Christie tuvo tiempo más que suficiente para trazar su rumbo, crear sus bases, ampliar sus recursos, fertilizar su creatividad y, en definitiva, coger soltura y crear las tablas suficientes como para poder escribir la maravilla que es Diez negritos y que, aunque éste no es un mal libro, y repito para hacer hincapié: El misterioso caso de Styles no es un mal libro, es de recibo decir que está a años luz de Diez negritos.
Al principio del libro se puede encontrar una dramatis personae que sirve como ayuda para que, aunque no son demasiados personajes, el lector tenga una guía para no perderse y tener identificado en cada momento quién es cada uno de ellos y sus parentescos entre sí.
Para quien no tenga ni idea de cómo es el tipo de detective que se nos presenta en este primer libro de la larga serie: es la típica trama detectivesca en la que en la mayor parte de la historia se recaban pruebas, se interrogan a sospechosos, se valoran las posibilidades, se especula sobre qué pudo ocurrir, se intenta sonsacar información de unos, confundir a otros… Y no es hasta pasados los tres cuartos de la historia cuando se encuentra la pista definitiva que consigue resolver el caso y a modo de exposición final para que el lector ate cabos el detective cuenta a los personajes presentes de la historia punto por punto qué sucedió y qué pistas siguió para resolver el misterio.
Es un buen libro, Poirot es un personaje con el que puedes esperar grandes ratos de entretenimiento, por como es, por la forma tan característica que tiene para relacionarse con el resto… La narrativa de Christie es muy buena, está muy bien escrito, maneja bien los tempos, da la información justa y a cuentagotas para que el lector no pueda averiguar demasiado en cada capítulo ni se quede con la sensación de que no están contándole nada nuevo, etc. En resumen: un libro entretenido, con un misterio que se resuelve de forma curiosa e inesperada (creo que esto va a ser tónica habitual de Christie, pese a la poca experiencia que todavía tengo con ella), en un espacio reducido donde todos sospechan de todos (igual que el lector), con una familia repleta de gente que tiene algo que sacar si la víctima muere…
Ahora bien: ¿qué diferencia este libro de otra historia detectivesca más? Pues de ahí viene mi baja puntuación: no sabría decir nada salvo la personalidad que Christie deja impregnada en el personaje de Hércules Poirot, en forma de aperitivo para abrir boca a lo que está por venir en sucesivos libros. Está bien para conocer el inicio de la autora y su infalible detective, pero tampoco considero que sea como para tirar cohetes.
La historia comienza con una narración en primera persona en la que Hastings, el narrador de esta historia, cuenta en el presente y en primera persona que va a narrar lo que sucedió en «El caso de Styles»; a partir de ese momento el narrador hace una retrospección al momento en el que sucedieron los hechos, dando paso a una historia lineal narrada en primera persona en el pasado. El escenario en el que discurre la mayoría de la historia es la residencia de campo Styles Court, en Essex, Inglaterra. La caracterización de los personajes es indirecta, pues la mayoría de lo que podemos saber sobre ellos es debido a las investigaciones realizadas por Hércules Poirot y las conversaciones que éste mantiene con Hastings. La historia se divide en trece capítulos y todos ellos cuentan con una longitud moderada, lo cual consigue que un libro que es corto de por sí todavía se agilice más en su lectura.
El primer personaje al que quiero hacer mención es a Hastings: coprotagonista y narrador de la historia. Se presenta a este personaje como un militar al que le han concedido un mes de permiso, y sin saber qué hacer ni adónde ir, pues no tiene parientes próximos, se encuentra con John Cavendish, un viejo amigo que al contarle la historia le invita a Styles Court, su residencia de campo aunque propiedad de su madrastra Emily Inglethorp. La señora Inglethorp aparece muerta una mañana estando ya él hospedado en la casa, y para tratar de arrojar luz sobre el posible caso de envenenamiento. Aunque no es decisivo, es un personaje importante porque, en primer lugar, nos presenta de manera formal y hace entrar en escena al detective Poirot; es parte clave en la resolución del caso, si bien no en las investigaciones más importantes, sí como una especie de cebo para que los posiblemente implicados se crean a salvo mientras Poirot lleva a cabo sus metódicas pesquisas para tratar de dar con el culpable; y también porque mediante las charlas que mantiene con Poirot vamos nosotros, a la vez que ellos (más o menos) sospechando de estos, descartando a aquellos, según las pruebas que van recabándose o en los detalles que van dándose cuenta conforme avanzan los días.
Después, como no podía ser de otra forma, quiero comentar acerca de Hércules Poirot: el detective estrella de Christie. Se le describe como un belga de estatura más bien baja, con bigote perfectamente cuidado, cabeza en forma de huevo, siempre con un traje elegante y ni una mota de polvo en él o en sus zapatos, maniático del orden y el método, laureado exagente de la policía de Bélgica y ahora exiliado en Inglaterra. Sus técnicas quizá sean poco ortodoxas, se basa más en presentimientos que en pruebas (cuando no las encuentra), hay momentos en los que él mismo confiesa que sabe que va por el camino adecuado pero que todavía no puede proceder a la resolución del caso porque todavía no ha encontrado las pruebas que se necesitan para que la policía, un jurado o un juez den por ciertas sus teorías. Y tiene, por qué no decirlo, una forma de celebrar sus pequeños éxitos muy curiosa; que entre la concentración mental que puede suponer la resolución de un enigma comparando pistas y a ver a qué punto llevan, hace un drástico cambio que distrae, despeja y anima a seguir leyendo más para saber qué nueva idea ha pasado por su mente que lo ha puesto tan contento.
Mi pro, commo creo que era de esperar, va para Hércules Poirot: es un fantástico personaje, metódico y por tanto curioso, con un trasfondo intrigante, peculiar, carismático… Me ha encantado especialmente sus espontáneas y llamativas formas de reaccionar cuando descubre una nueva pista que piensa que le llevará por el camino correcto, cómo sabe granjearse la confianza y respeto de las personas a las que está investigando con el fin de que confíen en él para sonsacarle la información que muy probablemente otros no conseguirían… Un enorme personaje que, intuyo, le queda aún mucho que evolucionar en comparación a lo que será con la pincelada que se nos muestra en este libro.
Mi contra, igual que al principio dije que no sabía en qué se podía diferenciar ésta de cualquier otra novela detectivesca y que por eso no le daba más puntuación, tampoco le he dado menos porque tampoco he encontrado nada que me chirríe sobremanera, nada que le eliminaría, ni nada que no me haya gustado. Es un libro cortito, se hace ameno y ligero. Se presenta un misterio y con paciencia al final termina por resolverse. No llevaba expectativas cuando empecé a leerlo, y no me ha sorprendido ni para mejor ni para peor, así que no sé qué destacar como parte negativa de él… y eso, en cierto modo, también es algo positivo que añadirle al libro.
Reseña: El misterioso caso de Styles, de Agatha Christie fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/el-misterioso-caso-de-styles-agatha-christie/feed/ 6 6326	Reseña: Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling (género: fantástico, infantil, juvenil) https://fjp.es/harry-potter-y-el-caliz-de-fuego-j-k-rowling/ https://fjp.es/harry-potter-y-el-caliz-de-fuego-j-k-rowling/#comments Fri, 13 Jan 2017 15:02:47 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6318
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía de la autora, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling.
Desde el principio se ve que este libro no va a ser como los anteriores; para bien o para mal ya es cuestión de gustos. Y no sólo por el número de páginas, que también, sino por cómo se desarrolla la historia. Me sorprendió especialmente el inicio de este libro, porque no empieza como todos los anteriores (con Harry en la casa de los Dursley, pasándolo mal en verano, y como loco de ganas de que empiece el curso para largarse de allí hasta que vuelva el calvario con la llegada del próximo verano); hasta el capítulo 2 no se nos traslada a este escenario tan típico del comienzo de los libros de Harry Potter, y hasta el capítulo 11 no aparece mención siquiera al expreso de Hogwarts, algo que hasta ahora siempre ha sido de lo primero con lo que nos hemos encontrado.
Si buscáis acción, este libro está repleto de ella; desde ese inicio diferente que comento, y del que no haré mención porque debe seguir siendo sorpresa para todo aquel que lo lea, hasta las situaciones peligrosas (que son más peligrosas todavía si cabe que en anteriores libros) a las que se enfrenta Harry Potter… aunque esta vez no está solo.
A decir verdad creo que este libro tiene dos partes bien diferenciadas: desde el principio y hasta que llevamos más o menos tres cuartas partes del libro leídas, y desde ahí en adelante. Hasta ese momento, en que hay una drástica vuelta de tuerca en la trama, pensaba que era un libro entretenido, que estaba bien, pero seguía recordando con cariño las escenas en las que aparecían Remus Lupin y Sirius Black en Harry Potter y el prisionero de Azkaban (1999); de ahí en adelante, como comenté, hay un plot twist salvaje, ya nada es lo que parece, Rowling parece que nos fríe el cerebro volviendo a los buenos malos, o eso es lo que parece… qué sé yo, todo se precipita, Harry Potter vive la peor de sus aventuras hasta el momento, la narración se vuelve tan trepidante que tienes ganas de saber en ese mismo instante qué pasa y no puedes parar de leer… En fin, sólo añadiré que éste es el libro con más páginas de todos los de la saga Harry Potter hasta este momento y lo he leído más rápido que los anteriores; me ha robado horas de sueño e incluso hizo que casi llegase tarde un día a clase… porque a ver, ¡cómo se suponía que iba a dejar de leer!
Y no es lo único que cambia respecto a los anteriores libros, porque en este libro no se jugará ni un sólo partido de quidditch en Hogwarts. En su lugar conoceremos por primera vez el Torneo de los tres magos: una competición que enfrenta a tres magos de diferentes colegios de magia (en este caso Hogwarts, Beauxbatons y Durmstrang); los aspirantes a campeones de sus respectivos colegios deben depositar un papel con su nombre escrito dentro del cáliz de fuego y será éste quien determine, de entre todos los que decidieron presentarse, quién es el mejor preparado para participar en representación cada uno de los colegios participantes. Y claro, el título del libro tampoco deja lugar a muchas dudas: Harry Potter participa en este torneo, no iba a quedarse ahí aburrido el pobre sin hacer nada todo el curso. Pero eso sí hay que reconocerlo: su participación no empieza de la forma que cabría esperar.
Una parte que me resultó muy graciosa es que cuando se celebra este torneo en Navidad se hace una fiesta y hay un baile (hasta ahora en Navidad en Hogwarts lógicamente hay vacaciones y los alumnos se vuelven a sus casas con sus respectivas familias, salvo unos pocos que se quedan; este año se queda más gente que de costumbre, que hay posibilidad de arrimar cebolleta) y he aquí el problema (o no, depende de para quién): encontrar pareja de baile. A Harry y a Ron les resulta especialmente difícil este punto. Y me he sentido identificado en esto porque… digamos que la facilidad que tiene mucha gente para este tipo de situaciones y derivadas a mí nunca se me ha dado demasiado bien; me atrevería a asegurar que si yo hubiese sido uno de ellos dos hubiese desistido y no habría ido al baile… Ya sé que el que no arriesga no gana, pero las cosas no siempre son fáciles. Atención, spoiler: como le dice Ron a Harry en una de sus conversaciones: ¿te enfrentas a dragones y no vas a ser capaz de pedirle a una chica que sea tu pareja de baile? Y es así, porque hay dragones que asustan menos que determinadas situaciones.
Si comparamos este libro con el primero de la saga (Harry Potter y la piedra filosofal, 1997) notaremos una diferencia brutal, no parece que pertenezcan a la misma colección, sobre todo desde el ya comentado momento en que nos enfrentamos al cambio drástico en la trama en adelante. Sigo recomendando la lectura de esta saga, se tenga la edad que se tenga, incluso aunque no se sienta una especial atracción por la fantasía, porque estos libros son bastante más que eso; y de ahora en adelante pinta que la trama va a cambiar todavía más. Empecé a leer esta saga como amante de la fantasía pero sin demasiadas expectativas y sin un convencimiento de que esta serie de libros iba a gustarme por encima de la media de otros libros de fantasía, pero estaba completamente equivocado: es una fantasía apta para todos los públicos, fácil de leer, entretenida, con un montón de aventuras por vivir en cada uno de los libros… y sí, también con un buen puñado de deus ex machina en cada libro, como ya comenté anteriormente, ¡pero tampoco andamos buscando la perfección!
Ya que hago mención a mis temidos deus ex machina: los de este libro son curiosos, algunos de ellos se ven a simple vista, como en los anteriores, pero la mayoría de ellos pasan por alto, ni nos damos cuenta de que existen porque pasan muy desapercibidos y no se hace especial hincapié en ellos durante la narración, pero a partir del superplot twist hay una escena donde no paran de revelarse todos los deus ex machina que nos ha metido Rowling sin que nos demos ni cuenta. Como si estuviéramos en una feria intentando conseguir peluches con el tiro al blanco pero con un rifle que no tenga el punto de mira o el cañón desviado hacia un lado: venga ¡fiesta! uno tras otro ¡que son gratis!
Atención, spoiler: aunque todavía no ha llegado el momento fatídico, en este libro ya se empieza a evidenciar la conocida relación entre Ron y Hermione, aunque ella lo pone celosón siendo la pareja de baile de otro. Aunque a mí esto no me importa, como ya dije en una reseña anterior, lo que me fastidia y mucho es la no pareja entre Hermione y Harry (¿Harry con Ginny y Hermione con Ron? ¡Herejía!). Harmony forever.
En este libro se nos inunda de nuevos personajes, aunque no todos ellos son igual de relevantes. Por parte de Beauxbatons los más relevantes son su directora Olympe Maxime (una semigigante, como Rubeus Hagrid) y la campeona del colegio Fleur Delacour (una guapísima nieta de una veela que vuelve locos a todos los estudiantes de Hogwarts); por parte de Durmstrang tenemos a su director Igor Karkarov (un exmortífago) y al campeón del colegio Viktor Krum (el buscador del equipo nacional de Bulgaria de quidditch).
Aunque mi favorito sin duda es Alastor «Ojoloco» Moody. Atención, spoiler: o lo que se conoce sobre él, porque el auténtico Moody tiene realmente poco protagonismo. Entra a Hogwarts como el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras (vamos a uno nuevo por libro; y los próximos tienen peor pinta) y simplemente me encanta. Es totalmente diferente a los anteriores profesores (aunque Remus Lupin siempre tendrá un hueco en mi corazón). El profesor Moody es un antiguo auror (como la policía del mundo mágico para capturar a magos tenebrosos) y está obsesionado con los magos tenebrosos y sospecha de prácticamente cualquier mago como posible mago tenebroso (¡y con razón!); atendiendo a esto, sus clases son completamente prácticas (de nuevo, por un motivo oculto, que se desvela en el epic plot twist) y lanza a sus alumnos algunas de las peores maldiciones (salvo Avada Kedavra, que si te la lanzan y no eres Harry Potter date por jodido) que los magos tenebrosos pueden lanzarles con la intención de que sepan cómo resistirse a ellas.
Por cierto, en este libro la familia Malfoy, Vincent Crabbe y Gregory Goyle podría decirse que hacen bueno al profesor Severus Snape (que si habéis leído mis anteriores reseñas sabréis que no me cae especialmente bien). Draco Malfoy es repugnante, pero su padre, Lucius Malfoy es completamente imbécil. Ya lo dije.
Mi pro es para… ¡a ver si lo adivináis, que es un misterio! Venga, lo digo que seguro que no habéis acertado: ¡para ese giro drástico en la trama que lo cambia todo! Ya van tantas veces que lo nombro que puede resultar cansino, pero es que merece todas y cada una de las veces que lo nombre: sin siquiera haber leído los siguientes libros se sabe que marca un antes y un después en la historia que hasta ahora conocíamos, y que nada volverá a ser como lo fue hasta este libro. Es un cambio bastante drástico, la historia engancha un montón y pasas las páginas casi sin darte cuenta porque no puedes dejar de leer. Bien merece ser mi pro esta parte.
Mi contra, como en la mayoría de las ocasiones, he de codificarlo porque tiene spoilers a montones. Atención, spoiler: va directo para la forma en que (no) hemos conocido a Ojoloco Moody: me encanta como personaje, pero durante prácticamente todo el libro está interpretado por Barty Crouch Jr transformado en Alastor Moody mediante la poción Multijugos, y aunque se comenta que mantenía al auténtico Moody prisionero y sometido bajo la maldición Imperius para hacerle preguntas sobre su pasado y también se informaba sobre él para que nadie sospechara, deja la duda de si el auténtico Moody mola tanto como lo que se conoce de él a través del mortífago Crouch o no. Y también la gratuita muerte de Cedric Diggory. Y también, ya puestos, que Harry tenga que volver a Privet Drive a pasar el verano con los Dursley (espero que esto cambie alguna vez).
Reseña: Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/harry-potter-y-el-caliz-de-fuego-j-k-rowling/feed/ 6 6318	Reseña: Cuentos de Navidad, de Charles Dickens (género: fantástico) https://fjp.es/cuentos-de-navidad-charles-dickens/ https://fjp.es/cuentos-de-navidad-charles-dickens/#comments Fri, 06 Jan 2017 17:54:44 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6289
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía del autor, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: Cuentos de Navidad, de Charles Dickens.
La edición que leí y reseño es una antología que incluye el archiconocido relato Canción de Navidad, pero también otros cuatro que también guardan relación la época navideña: Las campanas, El grillo del hogar, La batalla de la vida y El hechizado.
Antes de seguir la reseña he de decir a qué se debe una puntuación tan baja: es el primer libro abandonado de 2017, no he sido capaz de terminarlo; es cierto que no estoy con muchas ganas de nada estos días, y que esta época no causa en mí la mayor felicidad del mundo, pero que el libro que esté leyendo todavía lo fastidie todo más… no. Entre unas cosas y otras no he tenido mucho tiempo para leer estas navidades (mi intención era empezarlo y terminarlo en este período), pero cuando lo tenía se me ocurrían mil cosas más apetecibles que ponerme a leer este libro… tales como ver vídeos de cuchillos a mil grados o de prensas hidráulicas en YouTube, todo un boom este final de año 2016.
Leí Canción de Navidad y me encantó, es un relato maravilloso, muy tierno y que, por momentos, consigue que los que somos un pelín misántropos nos olvidemos de todo ello durante la lectura y disfrutemos de un cambio tan drástico y meritorio en un ser tan asqueroso como Ebenezer Scrooge. Sabía que éste era un buen relato, aunque mis expectativas respecto a él no eran excesivamente altas, porque tampoco sabía del todo cómo iba a ser, y me dejó un maravilloso sabor de boca. Como no soy muy fan de estas fechas, no he leído relatos de temática navideña, pero sin duda creo que no habrán muchos que puedan superar a este, ni en narración, ni en lo ameno que es, ni en lo tierno, ni en cómo disfruté leyéndolo.
Pero no todo iba a ser tan bueno, si no no tendría una puntuación tan baja y no lo hubiera dejado a medias. Podría decir, para decirlo de forma suave, que el resto de los relatos que acompañan a Canción de Navidad no tienen nada que ver con éste; o al menos Las campanas y El grillo del hogar (este último ni lo terminé), quizá alguno de los otros dos sean una pasada, pero lo voy a dudar de antemano y no me atreví a probar suerte con ellos.
En cuanto al libro en general, como es el primer libro que leo de Dickens no pudo saber si es algo habitual en él o no, pero en estas historias me ha gustado mucho que la voz del narrador, entre la propia narración, también hace pequeños paréntesis (que a veces están entre paréntesis y a veces no) dando su opinión sobre lo que esté describiendo o contando; da sensación como de estar entre amigos, como si alguien a quien conoces estuviese contándote una historia y entre medias también añadiese su propia opinión sobre los hechos. Rompe la monotonía de la narración cuando no hay demasiados diálogos interrumpiéndola.
Quizá no haya sido la mejor elección para empezar a leer a Dickens, aunque si me hubiera decantado por leer alguna edición de las que únicamente contienen Canción de Navidad, sin el resto de relatos, ahora estaría con el hype por las nubes. Prometo darle otra oportunidad con alguno de sus otros múltiples libros que escribió, ya que la idea de juntar todos estos relatos en una antología parte unilateralmente de una editorial y no fue Dickens quien concibió Canción de Navidad para ir acompañado de otros tantos relatos más en una antología.
No obstante, para concluir, me centraré en los dos relatos que he leído íntegros, primero Las campanas y después Canción de Navidad (por aquello de terminar la reseña dejando un buen sabor de boca), y haré una breve reseña sobre ellos.
Aunque la historia no tiene nada que ver, las campanas son una parte fundamental de este relato, como bien indica su título; y también lo son de uno de los relatos que más me han impactado de cuantos he leído: El monte de las ánimas (Bécquer, 1861), así que por esa parte ya tenía bastante terreno ganado para que me gustase esta historia… pero quedó en el intento. Me ha llevado más tiempo del deseable acabar este relato; y sí, también por falta de tiempo para leer, pero no sólo eso, porque el tiempo que tenía para leer prefería invertirlo haciendo cualquier otra cosa a leer este relato. Canción de Navidad es un relato excelente, y en comparación con ése, enfrentarme a este segundo… pues no ha sido lo mismo, ni lo más placentero que se me ocurre. Atrás dejo algunos de los personajes de este relato, como Toby Veck, Meg, Richard, Will Fern y Lilian Fern, que con toda seguridad más pronto que tarde se perderán en el más profundo olvido.
Creo que, aunque no se haya leído este libro ni visto ninguna de las adaptaciones cinematográficas, ni referencias a esta historia en otro tipo de películas ni series de televisión o programas (y ya es mucho decir), se conocerá de sobra eso de los tres fantasmas: el Fantasma de la Navidad del Pasado, el Fantasma de la Navidad del Presente y el Fantasma de la Navidad Venidera (o al menos así es como les nombran en la edición que yo leí). Y conocer esto, y más o menos el papel que representan está muy bien, pero no tiene ni punto de comparación a lo que se siente leyendo a Dickens y el amor con el que recrea cada escena. En la historia conocemos a Ebenezer Scrooge (y parte de su familia, más su empleado y la familia de éste, entre otros personajes menos relevantes) y a Jacob Marley que empieza la historia estando muerto y bien muerto, más seco que la mojama, tieso, a punto de ser pasto de gusanos… ¡y eso tiene que quedar bien claro! (si habéis leído el relato sabréis por qué digo esto; y no es porque esté loco). Pues resulta que al señor Scrooge no le gusta nada, ni nadie, y menos una época en la que la gente suele estar feliz, como la Navidad; a él sólo le importa su dinero. Y estos fantasmas le muestran una realidad que él no ve, o más bien creo que no quiere ver. De cómo no sólo es que él esté mal sino que por su culpa, por su tacañería, por sus malas formas, también hay gente que lo pasa mal aunque le pongan buena cara al asunto (como su empleado, por ejemplo). Estos fantasmas le muestran cómo fue, cómo es y cómo será la vida; y las cosas que le muestran no le gustan en absoluto… de hecho, le gustan tan poco, que cuando termina esa experiencia, y después de tantos recuerdos y ver tan malos momentos, de la opinión que tiene la gente de él, etc, da un cambio drástico y se preocupa más de ser feliz y de hacer feliz al resto que de cualquier otra cosa. Mucha gente debería de leer este relato; además de por lo bien escrito que está y lo entretenido que es, porque costando tan poco hacer feliz a una persona, incluso a un desconocido con el que te cruces por la calle (y ya no hablo de dinero ni de ningún bien: algo mucho más sencillo como una sonrisa), ¿por qué no nos preocupamos más de la felicidad de las personas que nos rodean a diario y menos de perjudicarlas y de disfrutar del daño ajeno?
Reseña: Cuentos de Navidad, de Charles Dickens fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/cuentos-de-navidad-charles-dickens/feed/ 6 6289	Libros leídos durante 2016 https://fjp.es/libros-leidos-durante-2016/ https://fjp.es/libros-leidos-durante-2016/#comments Sat, 31 Dec 2016 16:13:46 +0000 http://fjp.es/?p=6277
El año pasado por estas fechas estaba de enhorabuena porque el recuento de libros leídos durante 2015 había sido de 40 libros. Todo un récord que… este año he podido batir y sin siquiera habérmelo propuesto: 47 libros leídos, aunque de forma bastante irregular… en verano sobre todo (en julio no leí nada) pensé que no iba a conseguir leer ni siquiera 30.
Mi objetivo anual siempre es, y por el momento será, de 30 libros; a partir de ahí, si es que se supera, todo lo que venga bienvenido sea. Es un reto que he superado varios años y que me veo capacitado para conseguirlo, así que en realidad llamarlo reto se le queda un pelín grande. Aunque todo esto sea dicho desde una visión optimista y sin entrar a valorar factores externos inesperados que puedan hacer que, por ejemplo, pases un tiempo largo sin leer nada.
No obstante, aunque haya llegado a pensar que no iba a conseguirlo, no sólo lo he conseguido sino que he batido mi propio récord del año pasado. Os dejo con la lista de libros leídos, separados por los meses en los que leí cada uno de ellos.
Flowers for Algernon, by Daniel Keyes (relectura en inglés, puedes leer mi reseña en español).
De una vida a otra, de Fernando Delgado.
Los guardianes de la historia, de Elisabetta Cametti.
El vampiro, de John William Polidori (leído en inglés).
El anticristo, de Friedrich Nietzsche (no me veo capacitado para reseñar este libro).
El libro prohibido, de Christian Jacq.
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll (reseñado A través del espejo y La caza del Snark).
Blancanieves, de Jacob y Wilhelm Grimm.
Por segundo año consecutivo Goodreads ofrece una opción para averiguar unas cuantas estadísticas sobre las lecturas del año, así que ahí van unos cuantos números y datos curiosos. El libro más largo que leí este año, como era de esperar, fue: Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes, 1605), con 1376 páginas en mi edición; en cambio, el libro más corto que leí fue: El vampiro (John William Polidori, 1819); la media de páginas por libro entre todos los libros leídos es de 343; el libro más popular de los que leí, basándose en las reseñas y puntuaciones que los lectores dejan en Goodreads, y que fue una relectura en realidad, fue: 1984 (George Orwell, 1949); y el menos popular, que llegó a mis manos gracias al club de lectura, fue: De una vida a otra (Fernando Delgado, 2009).
Aparte del reto principal de lectura participé en otro más; me di cuenta de que aunque cada año leía libros clásicos, en comparación con los contemporáneos era un número muy inferior, así que también me apunté al reto 12 meses, 12 clásicos, que organizó Isa de Océanos de páginas, con el que tenía que hacer todo lo posible para leer un clásico por mes durante todo el año. Dado mi ritmo habitual de lectura vi que era un reto asumible y, aunque como ya comenté antes, en verano también hubo un tiempo en que pensé que no lo conseguiría, pero no sólo conseguí leer 12 clásicos sino que al final fueron 16 los que leí.
Así que en cuanto a libros leídos y disfrutados (principal esto último) se puede decir que ha sido un buen año, aunque sea en lo poco que pueda decir que 2016 ha sido bueno.
Y para los curiosos, también podéis echarle un ojo a los libros que leí en 2015, 2014, 2013 y 2012.
Libros leídos durante 2016 fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/libros-leidos-durante-2016/feed/ 4 6277	Reseña: El señor de las moscas, de William Golding (género: aventuras, drama) https://fjp.es/el-senor-de-las-moscas-william-golding/ https://fjp.es/el-senor-de-las-moscas-william-golding/#comments Mon, 19 Dec 2016 15:03:54 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6282
Atención: si quieres obtener información adicional sobre este libro, como la puntuación que le di, la sinopsis, la biografía del autor, etc., pásate por la publicación en mi blog desde este enlace: El señor de las moscas, de William Golding.
Creo que es difícil que no ronde nuestros pensamientos mientras se lee este libro la película por excelencia sobre un naufragio: Náufrago (Robert Zemeckis, 2000). Pero en esta, a diferencia de El señor de las moscas, Chuck Noland (Tom Hanks) naufraga solo… Homo homini lupus. No es descabellado pensar que Tom Hanks se procuró una mejor estancia en aquella isla si tenemos en cuenta que el peor enemigo del ser humano es el propio ser humano. Y en El señor de las moscas la historia empieza habiendo unos 30, aunque no todos ellos sean igual de importantes en cuanto al transcurso de la historia se refiere; lo preocupante en este caso es el choque de las fuertes personalidades, normalmente bien diferenciadas entre sí. En este libro tenemos a Ralph y a Jack, que desde que se conocen están ya condenados a no llevarse bien, pro el carácter de uno de ellos le llevará a odiar al otro a muerte. Dos corrientes diferentes de pensamiento, dos líderes, dos personas capaces de tomar decisiones aunque no siempre coincidan con qué acción llevar a cabo en cada momento. Dos personalidades, en definitiva, de las que quienes se sienten más cómodos acatando órdenes que dándolas puedan confiar sus vidas porque se supone que sabrán qué es lo mejor para el grupo.
Estos niños al principio, sobre todo los de menor edad (los peques, como les terminarán llamando; que aunque todos los son, peques quiero decir, unos lo son más que otros), comenzarán la historia casi como un juego: ya no hay profesores, ni padres, ni en definitiva ningún adulto que les diga qué hacer. Entonces ¿qué hacen? Jugar y jugar como si no hubiera mañana… sin darse cuenta de que en esa situación si no se preocupan de más cosas, como puede ser conseguir comida o algún líquido que no sea agua de mar para beber, ese «como si no hubiera mañana» puede llegar más pronto de lo que les gustaría.
Pero pronto terminarán por darse cuenta (otra vez: unos antes que otros) de que la situación en la que están no es un juego, que hay que sobrevivir, que puede que nunca llegue el ansiado barco que les rescate y que puede que tengan que pasar allí mucho tiempo. Se ve en la historia la evolución lógica, que no suele ser frecuente en los libros, de niños que rápidamente dejan de ser niños… y algunos de ellos parece que dejan hasta de ser humanos. Vuelven a los orígenes del ser humano, cuando lo único importante era la supervivencia. Dejando, como mínimo de forma secundaria, lo que hoy entendemos como propio del ser humano: el autocontrol, actuar de forma racional y, más recientemente, también de forma políticamente correcta.
Aunque yo tengo un personaje favorito, y creo que quienes me conocéis sabréis sin siquiera decirlo a quién me refiero, ésta no deja de ser una historia en que la línea que separa al «personaje bueno» del «personaje malo» es especialmente difusa; en cada acción, en cada momento, tratas de ponerte en el lugar de esos niños y piensas: bueno, puede que sea cuestión de la presión, en realidad parece no haber buenos ni malos sino formas diferentes de enfrentarse a una determinada situación. Y aquí podríamos ponernos a filosofar sobre ¿qué es ser «bueno» y qué es ser «malo»? ¿uno puede ser siempre «bueno» o siempre «malo»? ¿o acaso es un cúmulo de situaciones y experiencias vividas lo que marcan que unos sean durante más tiempo «buenos» o «malos»? Y son reflexiones que el autor tácitamente propone, sin dar respuestas, dejando en manos del lector que saque las conclusiones que estime oportunas según avanza la historia y se va viendo la evolución de los personajes.
En esta historia se marcan unos cuantos perfiles, algunos de ellos muy fuertes. Creo que son bastante fieles a la realidad; son personalidades que en caso de existir una situación así, al menos la mayoría de ellas, estarían presentes.
En primer lugar el líder nato: una persona carismática y a ojos de los demás (aunque internamente esté repleto de dudas y no se crea del todo capaz para el puesto que desempeñará) lo suficientemente madura y cabal como para dirigir al rebaño por el mejor de los rumbos posibles. Una persona calmada, reflexiva, y generalmente poco violenta.
Después la mano derecha del primero: una persona inteligente, con buenas ideas, pero que no sirve para liderar un grupo. En el caso de esta historia además es alguien de quien todos se ríen, y en quien salvo el líder nadie confía ni respeta.
También aparece el perfil de ese otro que también quería ser líder y que se ve mejor preparado que él: suele ser alguien que necesita ser el centro d atención, sentirse importante, que lo adulen, que le digan lo bueno que es y valoren a ser posible en exceso todas y cada una de las ideas que tenga; necesita que el resto sea consciente de que sin él todos estarían muertos. Suele ser alguien con dotes de liderazgo, pero que generalmente sus ideas no son muy racionales. Y en caso de necesitar imponerse por la fuerza de forma violenta no tendrá ningún problema.
Y para terminar los acólitos de este último, que suele ser gente sin mucho músculo dentro de la cabeza, pero sí en los brazos, y suelen ser también más valientes o temerarios que conscientes. Admiten a este último como líder sobre cualquier otro y harán lo que éste les ordene para ganarse su respeto… frustración que a su vez pagarán con el resto para infundir a los demás el temor que a ellos les infunde su superior, aunque lo enmascaren con risitas nerviosas cuando no saben muy bien qué quiere el jefe que hagan en un determinado momento.
En este tipo de situaciones también es posible que aparezca la locura, la cual es compatible con los perfiles anteriormente citados o con cualquier otro. Ésta puede deberse al miedo, al estrés, a la ansiedad… o también puede ser debida a meterse tanto en el papel de hombre primitivo que termine por perderse cualquier rastro de humanidad y se crean con derecho a terminar con la vida de todo aquel que ose entrometerse en sus caminos. Y en esta novela se pueden conocer ambos tipos de locura.
Aunque me ha encantado la historia que nos cuenta la novela, creo que no es lo más importante que tiene. Lo más importante es el trasfondo, lo que no se cuenta; como decía antes: las reflexiones que el autor nos deja entre líneas, formuladas pero sin que la respuesta dependa de él. Ser conscientes de qué somos, y peor aún: de en qué nos podemos convertir. Porque para que el ser humano saque su instinto animal sólo necesita estar sometido a las condiciones propicias para ello (y esto se puede ver día a día, por ejemplo, en guerras, asesinatos o en atentados terroristas), pero con una diferencia: el ser humano ya conoce la venganza, el odio y disfruta con las desgracias ajenas; es decir: no le preocupa matar por el simple hecho de matar. Y ese es un comportamiento que en los animales no se aprecia, porque carecen de esos instintos. Instintos que, a la «gente normal», un filtro instaurado en nuestra cabeza, más antiguo que nosotros mismos, nos disuade de dar rienda suelta.
Aunque personajes hay muchos en esta historia, creo que no todos ellos son igual de importantes; voy a comentar sobre tres de los personajes que ocupan tres de los perfiles más importantes para el transcurso de la historia de los que cité antes.
Primero voy con Ralph, y me confieso ya abiertamente: es mi personaje favorito. Ocupa también el primer lugar en la lista de perfiles: es el líder nato, pero también en este caso es el líder que la mayoría ha elegido democráticamente. Por hacer un símil: Ralph sería al resto de niños lo que Podemos aspiró a ser en la política española. Aunque es el jefe no lo es impuesto a sí mismo sino mediante una votación en el que la mayoría lo quiso como líder; no quería, en principio, que su opinión fuera más importante a la del resto, por eso instauró unas normas para que todos pudiesen expresarse en una asamblea y elegir qué se hacía en cada momento de forma democrática a través de votaciones entre todos los participantes en las asambleas. Lo único que a su juicio no está en posición de ser revocado mediante votación es que siempre hay que tener una hoguera echando humo para que si alguien acude en la búsqueda del avión colisionado pueda encontrarlos más fácilmente para evacuarlos y llevarlos de vuelta a casa. Ahora, también es justo decir que tiene su pequeño ego, y que aunque no abusa de él, sí es cierto que le escuece que le salga un competidor por el puesto de jefe.
El otro personaje que merece ser destacado es el de Jack Merridew: quien se erige a sí mismo líder de los cazadores y también se autoproclama enemigo acérrimo de Ralph, en parte porque no comparte sus principios ni su forma de gestionar los recursos de la isla ni al grupo, pero también en parte porque no concibe que alguien pueda hacerse sombra ni ser más querido que él. No tarda en ponerse en contra de los procedimientos que lleva a cabo Ralph y poco más o menos que piensa que lo del fuego está bien pero que si se apaga no pasa nada porque cree que nadie va a ir a rescatarlos y que es más importante cazar para tener qué comer. Y claro, esto que dice abiertamente de que nadie va a ir a rescatarlos desanima al resto… que no se plantean pasar lo que les reste de vida en una isla desierta. Cuando las tornas cambian en poco en su favor y ve que cierta parte del grupo que era favorable a Ralph ahora también ve con buenos ojos la tarea de cazar se viene arriba y se deja llevar en su rol de líder del grupo salvaje y… bueno, las cosas acaban como acaban.
Y por último quiero hacer referencia a Piggy: la mano derecha de Ralph. Decía antes que en esta historia es la persona de la que todos se ríen y que nadie salvo Ralph respeta (y éste ni siquiera al principio lo hacía), no en vano es el único niño del que no se conoce su nombre sino su mote (cerdito). El chaval cumple el estereotipo de gordito, con gafas y un poco patoso, pero que conoce sus límites y que es consciente de que si en algo puede destacar es en desarrollar el potencial que tiene dentro de su cabeza. No tarda en darse cuenta de que sin alguien que cuide de él físicamente está acabado, así que se procura la protección de Ralph animándole en sus momentos de bajón y dándole los mejores consejos que se le ocurren cuando no sabe qué hacer, cuando la situación le supera, o cuando ni siquiera él mismo confía en que vayan a ir a rescatarles algún día…
Mi pro es precisamente para lo que llevo comentando en toda mi reseña: las ideas que deja para que reflexionemos, la crítica a la condición quizá propia del ser humano que con la suficiente presión pierde lo poco o mucho que tenga de humanidad y se convierte en el peor monstruo que se pueda uno imaginar. Pienso que un libro es bueno cuando te hace disfrutar de la historia que cuenta, pero lo es todavía más cuando, una vez leído, te deja un tiempo pensando en él, en lo que el autor ha querido transmitir, en qué haría uno mismo si se viese en la situación que narra la historia… Y éste, al menos en mi caso, lo ha conseguido.
Mi contra es para el final. No sé la de contras que le habré dado ya a los finales de los libros que leo, pero es cierto que muy pocos terminan de la forma en que me hubiera gustado, o al menos de la forma en que me había imaginado aunque ésta no me gustase. Y en el caso que ocupa a este libro ni ha terminado como esperaba ni me ha gustado la forma en que ha terminado. Atención, spoiler: porque tal cual estaban los ánimos en la isla, con todos los niños salvajes locos, habiendo cometido ya varios asesinatos y estando a punto de cometer otro… y que si sir William Golding les da 50 páginas más acaban matándose entre ellos… lo que esperaba era una carnicería y que cuando fueran a rescatarles a esa isla ahí no quedase ni el apuntador. De repente llega la marina, tal cual se describe casi que con el traje de gala, y se llevan ya en estado salvaje y por domesticar a todos esos críos con aspecto de haber emergido hace un rato del averno. Pues bueno.
Reseña: El señor de las moscas, de William Golding fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/el-senor-de-las-moscas-william-golding/feed/ 6 6282	Reseña: Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de J. K. Rowling (género: fantástico, infantil, juvenil) https://fjp.es/harry-potter-y-el-prisionero-de-azkaban-j-k-rowling/ https://fjp.es/harry-potter-y-el-prisionero-de-azkaban-j-k-rowling/#comments Thu, 08 Dec 2016 19:58:25 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6272
Páginas: 360 ISBN: 9788478885190
Igual que en las dos primeras partes de la serie —Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara secreta— Harry aguarda con impaciencia el inicio del tercer curso en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Tras haber cumplido los trece años, solo y lejos de sus amigos de Hogwarts, Harry se pelea con su bigotuda tía Marge, a la que convierte en globo, y debe huir en un autobús mágico. Mientras tanto, de la prisión de Azkaban se ha escapado un terrible villano, Sirius Black, una asesino en serie con poderes mágicos que fue cómplice de lord Voldemort y que parece dispuesto a eliminar a Harry del mapa. Y por si esto fuera poco, Harry deberá enfrentarse también a unos terribles monstruos, los dementores, seres abominables capaces de robarles la felicidad a los magos y de borrar todo recuerdo hermoso de aquellos que osan mirarlos. Lo que ninguno de estos malvados personajes sabe es que Harry, con la ayuda de sus fieles amigos Ron y Hermione, es capaz de todo y mucho más.
J. K. Rowling (Yate, South Gloucestershire, Inglaterra, Reino Unido, 1965) es autora de la saga de Harry Potter, de otros tres libros complementarios publicados originariamente con fines benéficos, de la novela para adultos Una vacante imprevista (2012) y, con el seudónimo Robert Galbraith, de la serie de novelas policíacas protagonizadas por Cormoran Strike. Debuta como guionista y productora con la película basada en el libro Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2001). Además es también famosa por su historia de haber pasado de pobre a multimillonaria en sólo cinco años. La Sunday Times Rich List de 2008 estimó la fortuna de Rowling en 560 millones de libras, siendo la duodécima mujer más rica en Gran Bretaña.
Empiezo a entender lo que todo el mundo decía cuando empecé a leer Harry Potter: «Este es el libro que menos me ha gustado de todos», o: «Ya verás, conforme vas avanzando va mejorando», etc. Y yo pensaba: «¡Si a mí ya me están encantando!». Y creo que ya puedo confirmar que es cierto que van mejorando, porque aunque los dos primeros me gustaron mucho, éste me ha gustado muchísimo más que los anteriores. Es diferente, en este libro pasan un sinfín de cosas. Y además se conoce por primera vez a Remus Lupin y Sirius Black: dos personajes que me han encantado. Un libro muy entretenido y a mi parecer todavía más imaginativo que los anteriores.
Lo guay de estos libros no son sólo las aventuras que nos deparan, que también, pero creo que todavía más guay es cómo van hilándose unas con otras, la imaginación necesaria en la autora para idearlas y también en quienes se ponen a leer estas historias para no andar cuestionándoselas y simplemente dejarse llevar disfrutando de ellas.
Un breve y cómico resumen sobre lo que encontraremos en este libro, quizá no apto para drama queens de los spoilers pero que considero que no desvela nada importante que impida disfrutar plenamente de la lectura:
Harry Potter está harto de sus tíos y de su primo, como siempre; se entera de que el malvado Sirius Black ha escapado de la cárcel y va a por él, pero cuando le ronda los pasos un nuevo deus ex machina de Rowling consigue que salga del apuro sin apenas darse cuenta; se sube a un autobús mágico conducido por un tipo loco que lo lleva directamente al callejón Diagon para gastarse parte de esa enorme fortuna que tiene en Gringotts pero que el muy rata (¡ratas!, qué palabra; cuando hayáis leído el libro veréis por qué hago este apunte) no es capaz de invertir en un regalo (o esa varita que necesitaba en el libro anterior) para su amigo Ron Weasley en agradecimiento por lo bien que está portándose su familia con él. Empieza el colegio, y tenemos dos adultos nuevos como profesores: Remus Lupin y el ya viejo conocido Rubeus Hagrid, a ambos profesores les quiere todo el mundo salvo los de Slytherin, que van ellos solos contra el mundo. Durante la historia se nos presenta a unas cuantas criaturas mágicas más, principalmente: a los hipogrifos, a los boggarts y a los dementores; después también descubrimos por ahí a unos cuantos animagos y un licántropo. Al lado de Hogwarts está Hogsmeade, que es un pueblecico chulo donde sólo habitan magos y venden todo tipo de cosas extrañas habituales en el mundo mágico, pero claro que a Harry no le dejan ir porque vive con tres idiotas que no le firman la autorización para irse «de excursión» y el brujo loco que se ha escapado de Azkaban quiere acabar con él. Oh, vaya, no me lo esperaba: nuevo deus ex machina, se le hace llegar a Harry una forma de escaparse del colegio sin que nadie se dé cuenta… y entre tanto también empiezan los partidos de quidditch, pero Harry se queda sin su Nimbus 2000 y no tiene alas para volar… ¡al rico deus ex machina! ¿que Harry no tiene escoba? ¡se le regala la mejor, sin que le cueste ni un sólo knut!, no sea que se vaya a arruinar el muy tacaño, cuando vaya a entrar a su caja fuerte en Gringotts va a tener telarañas. Y mientras la historia va de aquí para allá se mete en unos cuantos líos que nunca quedan en nada grave, el señor Black hace aparición estelar en la historia, se habla un poco más de lo majos que eran los padres de Harry Potter y el profesor Severus Snape se vuelve todavía más odioso que de costumbre, en una especie de pelea en Slytherin para ver quién es más repelente de los dos, si él o Draco Malfoy. Tengo dudas sobre quién ganará esa batalla. Y al final, como hasta ahora viene sucediendo, Harry vuelve al número 4 de Privet Drive para pasar sus vacaciones de verano, deseando ser mayor de edad para poder hacer magia y poder darles patadas en el culo a esa panda de imbéciles sin tener que levantarse del sofá… o al menos de eso es de lo que tendría yo ganas.
Y este es el guión con el que Rowling nos mantiene durante horas entretenidos con este libro.
Lo he repetido ya un sinfín de veces, pero en serio: nunca es tarde para leer estos libros. Si todavía no lo habéis hecho pero disfrutáis con la fantasía, ¡animaos! Son historias que de verdad merece la pena que sean leídas. Y dentro de muchos años no me cabe duda de que estarán en las listas de imprescindibles de la fantasía que marcaron un antes y un después, si es que todavía no lo están.
Por cierto: yo quiero un hipogrifo como mascota.
Si estáis leyendo esto es porque probablemente ya hayáis leído algún libro de esta saga, y seréis conscientes de que el profesor Severus Snape no es precisamente la alegría de la huerta con Harry Potter… en realidad no parece serlo con nadie, pero con él menos todavía. Pues bien, aunque Harry sea el personaje principal, para mí es un poco meh y me gustan muchos otros antes que él, pero entre los Dursley y Snape consiguen que me dé pena el chaval, y eso me cabrea aún más. En este libro Snape es especialmente cruel con él, a veces da la impresión de que le tenga tirria. Sé que hay multitud de fans de Snape, y por lo que creo entender, conforme avanza la saga llega a suceder algo que ni sé ni quiero saber que hace que todo el mundo se encariñe de este profesor con cara de mala leche, pero yo ahora opino sólo de lo que sé. Y como lo que sé es que se pasa un poco de estricto con Harry (o quizá el resto de benévolos y de ahí que se aprecie el contraste…) no puedo dejar pasar la oportunidad de destacar cierta parte del libro con la que disfruté mucho.
Resulta que en cierto momento llega a manos de Harry un objeto mágico con el que si dice la frase «juro solemnemente que mis intenciones no son buenas» mientras acompaña de un toque con la varita sucede… algo. Y que cuando termina de hacer ese… algo, si dice «¡travesura realizada!» nadie podrá saber para qué sirve. Pues el encantador Snape se topa con Harry portando ese objeto y tiene lugar esta escena (omito partes para que el objeto siga siendo sorpresa):
—Veamos, veamos… […] ¡Revela tu secreto! —dijo, tocando el […] con la punta de la varita.
—¡Muéstrate! —dijo Snape, golpeando el […] con energía. […]
—¡Severus Snape, profesor de este colegio, te ordena enseñar la información que ocultas! —dijo Snape, volviendo a golpear el […] con la varita.
Como si una mano invisible escribiera sobre él, en la lisa superficie del […] fueron apareciendo algunas palabras: «El señor Lunático presenta sus respetos al profesor Snape y le ruega que aparte la narizota de los asuntos que no le atañen.»
Snape se quedó helado. Harry contempló el mensaje estupefacto. Pero […] no se detuvo allí. Aparecieron más cosas escritas debajo de las primeras líneas: «El señor Cornamenta está de acuerdo con el señor Lunático y sólo quisiera añadir que el profesor Snape es feo e imbécil.»
Harry cerró los ojos horrorizado. Al abrirlos, el […] había añadido las últimas palabras: «El señor Colagusano saluda al profesor Snape y le aconseja que se lave el pelo, el muy guarro.»
Y me encanta esta escena y disfruté tanto con ella especialmente porque Snape está tomando de su propia medicina; a él le encanta ridiculizar a sus alumnos, especialmente si son de Gryffindor, y más especialmente aún si se trata de Harry Potter, o en el caso de este libro, también a Hermione Granger, así que… ¡zas, en toda la boca! Me fastidia que él se meta con Harry, pero mi Hermione no se toca.
Después, como dije al principio, en este libro conocemos a Sirius Black. El temible asesino en serie que se escapa de donde nadie se escapó jamás para matar a Harry Potter y que, junto con lord Voldemort, puedan make America great again, o algo así. Su presentación épica ya auguran un papel estelar en este libro… y aunque breve (o más breve de lo que me hubiera gustado), no defrauda. Espero (y es lo que parece) que en siguientes libros vuelva a aparecer este personaje, que por lo que ha permitido que veamos de él hasta ahora tiene pinta de que fácilmente pueda convertirse en uno de mis personajes favoritos. Lamentablemente, por lo importante que es este personaje en este libro, no puedo dar muchos más detalles sobre él sin destripar vilmente la historia… y si me pusiera a codificar spoilers al final estaría todo marcado como spoiler… así que mejor lo descubrís por vosotros mismos.
Por último: Remus Lupin. el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. En mi opinión mil veces mejor que sus predecesores en esta asignatura: Quirinus Quirrell (era imbécil) y Gilderoy Lockhart (era imbécil y además un inútil y un creído repelente). Pero es mejor por méritos propios, no por deméritos de los anteriores, que entonces lo hubiera tenido muy fácil. Al despedirse de Harry, Lupin le dice «Estoy seguro de que nos volveremos a encontrar en otra ocasión». Y yo también espero que así sea.
Mi pro, aunque ya suene repetitivo en esta saga de libros, va para la historia y la diversión que nos proporciona. Para la imaginación de Rowling, para esa forma de volver a hacernos sentir como un niño cuando leemos aunque ya haga mucho tiempo que físicamente dejamos de ser niños. Y esta vez añadiré como novedad, pero no porque anteriormente no lo pensara sino porque nunca recordé hacer mención de ello aquí, también va para sus personajes: por cómo son y por lo bien definidos que están; te gusten más o menos, cuando se nombra a un personaje todos tenemos una idea común de cómo es, y eso es genial, y es debido a lo perfectamente caracterizados que están. Simplemente por los comentarios, aunque en el diálogo el narrador no especificara quién habla, creo que todos podríamos saber con un margen de error muy breve en la mayoría de los casos, quién está diciendo esas palabras. Y eso es digno de mención.
Mi contra va para el final, que aunque no dudo de que en posteriores libros pueda existir esto de lo que me quejo ahora, me hubiera gustado que en este libro hubiese sucedido ya. Atención, spoiler: una vez que ya se sabe que Sirius Black es inocente de lo que se le acusó en su día debería haber sido puesto en libertad y que pudiera disfrutar de la vida normal que injustamente le arrebataron. Y eso hubiera podido ser, pero por culpa de Snape (y esto hizo que le cogiera bastante manía; ya no sé si me cae peor Draco Malfoy o él), de su estúpido ego y de su arrogancia, de querer colgarse la medalla (de Merlín, en este caso) no es capaz de reconocer que Sirius Black no tiene culpa de nada y que él sólo apareció en escena para molestar… y aunque ya abro el paraguas preventivamente: este es el comportamiento de quien necesita que los demás le digan lo bueno que es porque se ve a sí mismo como un mojón… y ojalá en los próximos libros pueda ver que no es así, y gustoso lo diré en mi reseña. Y me hubiera gustado que esto hubiese sucedido en este libro porque tanto Harry como Sirius se merecían la oportunidad de vivir juntos y que por fin Harry se aleje de esa panda de cretinos con quienes vive en vacaciones. Llamadme romántico si os apetece.
Reseña: Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de J. K. Rowling fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/harry-potter-y-el-prisionero-de-azkaban-j-k-rowling/feed/ 8 6272	Reseña: 1984, de George Orwell (género: ciencia ficción) https://fjp.es/1984-george-orwell/ https://fjp.es/1984-george-orwell/#comments Thu, 01 Dec 2016 09:47:31 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6250
Páginas: 352 ISBN: 9788420664262
strong>Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, India, 1903 — Londres, Inglaterra, Reino Unido, 1950), más conocido por el seudónimo de George Orwell, fue un escritor y periodista británico. Podría decirse que su breve vida resume los sueños y las pesadillas del mundo occidental en el siglo XX. Nació en la India británica en el seno de una familia de clase media, estudió con una beca en el exclusivo colegio de Eton, sirvió en la Policía Imperial en ultramar (Los días de Birmania, 1934), volvió a Europa, donde vivió a salto de mata (Sin blanca en París y Londres, 1933), regresó a la Inglaterra rural y empezó allí el ejercicio de la docencia (La hija del clérigo, 1935), escribió sobre la clase obrera inglesa y la explotación (Que no muera la aspidistra, 1936; El camino a Wigan Pier, 1937), recogió su experiencia de lucha contra el fascismo en la turbulenta Guerra Civil española (Homenaje a Cataluña, 1938), vislumbró en la convalecencia posterior el derrumbe del viejo mundo (Subir a por aire, 1939), colaboró con la BBC durante la Segunda Guerra Mundial, se consagró en el Tribune y el Observer como uno de los mejores prosistas en lengua inglesa (entre su vasta producción ensayística cabe destacar El león y el unicornio y otros ensayos, 1940), fabuló las perversiones del socialismo (Rebelión en la granja, 1945) y llegó a anticipar nuevos tipos de sociedad burocrática e hiperpolítica (1984, 1949). A pesar de su temprana muerte, se le sigue considerando la conciencia de una generación y una de las voces más lúcidas que se han alzado contra toda clase de totalitarismos.
En 2012 leí este libro, pero a saber por qué no le escribí una reseña en este blog. Entonces ya fue directo a mi lista de libros favoritos y ahora, en esta relectura, no sólo no se ha quedado atrás sino que ha mejorado lo que ya pensaba de él. Es cierto que cuando conoces qué va a suceder la sorpresa cuando sucede lo que en principio es inesperado ya no existe, pero no ha impedido que disfrute de él tanto o más que la primera vez, puesto que este tipo de libros, de los que se pueden extraer tantas ideas y tantos paralelismos con la época actual, conforme van madurando tus ideas por el paso del tiempo lo que ya has leído se percibe de distinta forma y quizá le encuentras más (o de distinta forma al menos) significado a cosas que quizá antes pasaron desapercibidas. Me gusta releer libros, aunque no es algo que haga con frecuencia; pero creo que éste es un libro del que se puede sacar provecho tantas veces como se lea.
George Orwell escribió este libro en 1949 como parodia; creando un mundo distópico en el que las tecnologías no sirven a las personas sino a los políticos, que las utilizan para controlar a esas personas y adoctrinarlas de tal forma que les permita conseguir una permanencia ilimitada en el poder; para que quienes ostenten el poder, la cima de la pirámide, siempre sean los mismos; y que quienes estén en lo más bajo de la escala social, en la base de la pirámide, también sigan siendo los mismos sin posibilidades reales de conseguir una vida mejor. Y todo esto que estoy contando creo que ni siquiera ahora suena tan descabellado, porque es justo lo que ocurre. Es cierto que el escenario del libro no es el actual, ni previsiblemente podrá existir en el futuro (aunque no será porque algunos no lo querrían), es parte de esa ciencia ficción que rezuma en este libro, pero pese a ello no se puede decir que lo que presentía el señor Orwell, tantos años atrás, cuando ni siquiera había televisores (en el caso del libro no tanto para que los observemos nosotros sino para que el Partido observe a sus súbditos) en cada hogar, y ni mucho menos estaban tan popularizados como lo estuvieron años después, ya previó que serían un instrumento para adoctrinar, para manipular y, en definitiva, para incidir en las creencias o pensamientos de quienes no tuvieran un pensamiento crítico y diesen por correcta cualquier información que saliese de esas cajas tontas. Así que no del modo en que él lo relata en 1984, pero…
Un poco por encima, para contar de qué va la historia. Aunque es difícil decantarme sobre cuál es el personaje principal de la novela, porque llega un momento en que esto se vuelve un poco difuso, podremos decir que es Winston Smith, o al menos creo que ésa es la idea que Orwell llevaba al escribir este libro. Este hombre es un miembro del Partido Exterior (socialmente está en la clase media en esta historia); trabaja directamente para el Partido, y en una de las secciones en las cuales mejor puedes hacerte una idea de cómo funcionan las cosas en este mundo en que nada nunca es como parece: es uno de los encargados de modificar todas las noticias que se hayan emitido en el pasado para que no haya rastro que indique que algo no es como el Hermano Mayor (el líder del partido) esté diciendo en ese momento que es; por ejemplo: hace unos meses el Hermano Mayor anunció que se esperaba que en la racionalización de alimentos en esa fecha hubiera una partida mayor de chocolate per cápita y resulta que al final no será así sino que se bajará… ¿Solución? Se destruye esa noticia y se cambia por otra que diga que el Hermano Mayor anunció que la partida bajaría incluso más de lo que se va a bajar, para así poder ensalzar la gestión del Partido que no sólo no baja sino que aumenta. Y como desde pequeños a los niños se les ha enseñado el doblepiensa, que es una forma de describir en nuevalengua una acción que consta en pensar sin pensar, o en pensar lo que otros quieren que pienses creyendo que estás pensándolo tú mismo, están tan adoctrinados que ni siquiera conservan la memoria suficiente como para saber que lo que les cuentan no puede estar más alejado de la realidad. Y como éste, en la historia, se relatan diversos casos más. Que, repito, quizá no esté tan alejado de lo que nos hacen a nosotros… no a ese nivel, pero sigo pensando que si no lo hacen es porque no les es viable todavía; alguno estaría encantado de poder hacer eso mismo en esta sociedad del presente.
Hace años, respecto al presente de la historia, Winston que ya era un poco escéptico con el partido, tuvo en su propia mano una prueba que le abrió los ojos y con la que se dio cuenta de que todo lo que se contaba desde el Partido cabía la posibilidad de que no fuera del todo cierto; en ese momento le dio miedo (con el nivel de control que tienen, con cámaras de vigilancia por todas partes, lo amenazada que está la gente y el miedo que se le tienen a la Policía del Pensamiento… como para no) y destruyó esa prueba, pero jamás la olvidó, siempre recordó esa foto que, aunque nadie más pudiera recordar salvo él, era una prueba irrefutable de que tres personas que habían vaporizado (el eufemismo en nuevalengua para decir que alguien es ya una nopersona… vamos, que lo han asesinado seguramente por cometer un crimental).
Crimental: contracción de crimen mental; porque al Partido no le importa lo que un individuo pueda hacer, están tan seguros de su fortaleza y perpetuidad que lo que haga una persona les importa más bien poco, pero son tan arrogantes que no pueden permitir ni siquiera que una única persona piense diferente a lo establecido, que no crea firmemente que el Partido y el Hermano Mayor es lo mejor que les ha podido pasar, y que antes de ellos el mundo era un lugar siniestro e inhóspito. Y cuando se detecta un crimental, sea por una conversación captada por uno de los innumerables micrófonos o telepantallas repartidas por doquier, por un gesto, o simplemente por una pesadilla nocturna, la Policía del Pensamiento acude raudo allá donde esté esté esa persona para detenerla y someterla a innumerables torturas mediante las cuales, sea como sea, acabarás gritando y sintiendo desde lo más profundo de ti que el Partido es lo mejor que existe y que amas al Hermano Mayor por encima de todas las cosas.
Pero en toda sociedad en represión hay un grupo de gente que se alza, o teóricamente al menos, es lo que se cuenta… La Hermandad. Winston, junto con Julia, una chica que aparece en la vida de Winston casi por casualidad ¡y que me encanta su personaje!, harán lo posible por encontrar un enlace que les permita entrar a formar parte de esa Hermandad y servir de ayuda para derrocar al Partido. Y cuando consiguen dar con su enlace ya les advierte que una de las consecuencias de desafiar al Partido es que tarde o temprano se enterarán, los detendrán y los vaporizarán… pero ambos le tienen ya tanta repugnancia al Partido, a la gente que lo sigue sin dudar, a sus métodos y a la idea que representa, que piensan que el conjunto de la población está por encima de ellos y que cualquier cosa es aceptable si el fin que el mundo vuelva a ser un lugar parecido al que era antes de que existiera el Hermano Mayor.
En mi anterior lectura sí es cierto que noté algunos fragmentos algo más densos que el resto del libro, especialmente en los que se explican los conceptos de la nuevalengua y de cómo ésta fue creada a partir del inglés; esta vez no me lo ha parecido, porque me ha parecido interesante leer que esta lengua, principalmente, se creó para que la gente no pudiera hacer cosas contrarias al partido: la principal función de esta lengua consiste en reducir el número de palabras, con el fin de que la gente no pueda pensar y sólo decir cosas básicas, y también pensando en que si no existe forma de llamar a una acción tampoco nadie podrá plantearse hacerla porque no podrán referirse a ella de ninguna forma. Son cuestiones un tanto filosóficas que, como decía al principio, quizá depende de con qué edad se lean puede que te llamen la atención o que no repares en ellas.
Es un libro que engancha desde las primeras páginas; muy pronto sabes que algo sucederá con el Partido, porque conforme el narrador describe a la sociedad y también a Winston te das cuenta rápidamente de que éste no es como los demás y que, en caso de tener oportunidad, pese a las limitaciones que le son posibles, tratará de hacer algo, aunque sea una nimiedad, que le permita poder mantener su conciencia tranquila.
Yo, que no soy de sacar demasiadas citas de los libros, en éste he sacado un montón. Porque hay cosas que se cuentan que son como para grabarlas a fuego en la memoria; para que cuando en algún momento en el mundo real sucedan cosas similares a las descritas en este libro sepamos, si no hacemos nada por nuestra parte, cómo podrían terminar las cosas en un futuro, ojalá, muy lejano.
El personaje por antonomasia de esta novela es Winston Smith: la voz de la clase media (Partido Exterior) que se alza contra el opresor; el que pese a que todos creían que estaba igual de adoctrinado que el resto de la sociedad, en la intimidad, cuando nadie podía observarle, tenía la suficiente osadía como para permitirse pensar por sí mismo. Aunque, si se me permite, cuando era pequeño era un tanto imbécil. Sus recuerdos de una época mejor son demasiado difusos, ya que el cambio de gobierno al Partido del Hermano Mayor se produjo cuando él tenía muy poca edad, pero pese a ello está convencido de que por aquel entonces se vivía mejor y que es mentira (como tantas otras) la propaganda del Partido en la que se asegura que antes de que existiera el Hermano Mayor todo eso era campo sólo existía la nada absoluta.
Mi personaje es el de Julia una chica que, por como se describe, tiene que estar buenísima. Una de las tantas prohibiciones del partido, que no están escritas por ningún lado (no hay leyes) pero que si te pilla la Policía del Pensamiento te arrestan por ello, es que está prohibido el sexo; más todavía si es entre miembros del Partido, no sea que se vayan a enamorar y de ese cariño recién nacido puedan poner en duda también el resto de normas que se deben cumplir. Sólo se aprueban nuevos matrimonios entre gente que se demuestre que no sienten nada entre ellos y con el único objetivo de «cumplir con la obligación con el Partido» (perpetuar la especie de autómatas adoctrinados, vaya); y dicho así, algo que en principio puede ser bonito, resulta hasta espeluznante. Pues a esta chica le viene importando un comino todo esto, se distrae manteniendo relaciones sexuales con gente que ella piensa que puede estar viendo más allá de los dictados del Hermano Mayor y un día se arriesga para comunicarse con Winston (todas las comunicaciones quedan registradas) . a partir de ahí surge una bonita relación clandestina. Ella odia todo lo que representa el partido, pero como es demasiado joven y no ha vivido en una época sin que el Hermano Mayor fuera omnipotente tampoco echa de menos nada de lo que antes hubiera podido haber… ni le importa. Sólo sabe que esa sociedad es un sinsentido y, como a Winston, también le gustaría hacer lo que fuera necesario (o casi) para terminar con el Hermano Mayor.
Y luego está O’Brien… del que bien poco se puede decir. Es un miembro del Partido Interior (clase alta de la sociedad) con el que, no se sabe bien por qué, Winston tiene la corazonada de que está de su lado. Y contactan con él. Y ya no diré nada más, hay que leer el libro para conocer a este hombre con el que Orwell se recreó bien a gusto.
Mi pro es para esa mezcla de visión e invención del autor, con la que en un tiempo en el que la tecnología ni siquiera podía imaginarse que sería lo que hoy es, él ya previó formas no demasiado surrealistas con las que los de siempre podrían controlar también a los de siempre; si a esto le añadimos una pizca de totalitarismo, represión, ansias de poder desmesuradas, justificación de cualquier medio para conseguir el fin deseado, y saberse tan superiores y poderosos como para estar convencidos de que no hay nadie capaz en ese mundo de ni siquiera hacer que se pongan nerviosos, tenemos los ingredientes con los que poder preparar esta receta que al señor Orwell tan bien le quedó.
Mi contra va para la relación entre Winston y Julia; es lógico pensar que esta historia no puede terminar con un fueron felices y comieron perdices, pero el personaje de Julia me encanta (me encantó en la primera lectura y en ésta si no más al menos sí igual) y creo que la buena pareja que forman, ambos con esa idea tan clara de hacer lo posible por derrocar el Partido… Atención, spoiler: merecían haber tenido otro final; merecían que, aunque al final no hubiese servido de nada, hubieran tenido la ocasión de hacer algo grande, algo de verdad… algo con lo que esa pareja hubiera quedado marcado en la historia, aunque sólo algunos miembros del Partido Interior llegasen a ser conscientes de ese incidente, con el que poder ponerles las pilas y que se diesen cuenta de que no hay nadie intocable en el mundo… O igual esto último es sólo lo que me gustaría creer y es todavía más ficción que la que escribió Orwell, quién sabe.
Hay muchas citas dignas de destacar aquí, pero creo que esta es la más importante de todas, porque se puede aplicar perfectamente a la sociedad en la que vivimos actualmente. Si fuésemos conscientes de la fuerza que entre todos los de abajo tenemos, y que todos juntos los de arriba no durarían más de unos segundos (son cobardes, huirían; no sería la primera vez)…
Si quedaba alguna esperanza, debía estar en los proles, porque solo en esas masas despreciadas, que constituían el ochenta y cinco por ciento de la población de Oceanía, podía generarse la fuerza necesaria para destruir al Partido. Este no podía derrocarse desde dentro. Sus enemigos, si es que los había, no tenían forma de unirse o siquiera de reconocerse mutuamente. Incluso en caso de que existiera la legendaria Hermandad —lo cual no era del todo imposible— resultaba inconcebible que sus miembros pudieran reunirse en grupos de más de dos o tres. La rebelión se limitaba a un cruce de miradas, una inflexión de la voz o, como mucho, una palabra susurrada ocasionalmente. En cambio los proles, si pudieran ser conscientes de su fuerza, no tendrían necesidad de conspirar. Bastaría con que se encabritaran como un caballo que se sacude las moscas. Si quisieran, podrían volar el Partido en pedazos a la mañana siguiente. Tarde o temprano tenía que ocurrírseles. Y sin embargo…
Reseña: 1984, de George Orwell fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/1984-george-orwell/feed/ 4 6250	Reseña: Peter Pan, de James M. Barrie (género: fantástico, juvenil) https://fjp.es/peter-pan-james-m-barrie/ https://fjp.es/peter-pan-james-m-barrie/#comments Fri, 25 Nov 2016 18:59:53 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6221
Páginas: 224 ISBN: 9788420664262
Comprar: papel ebook Editorial: Alianza Editorial ficha del libro
Como todas las creaciones que pulsan los resortes más escondidos del ser humano, la figura de Peter Pan, el niño que no quería crecer, no ha cesado de agigantarse en el imaginario del hombre moderno desde que en 1911 James M. Barrie (1860–1937) publicara en forma de narración la obra de teatro que siete años antes había alcanzado ya inmenso éxito en Londres. Animado por personajes de una capacidad de sugestión que poco tiene que envidiar a la del propio Peter Pan ?como Campanilla, Wendy o el capitán Garfio, el magistral relato concebido por Barrie participa tanto del cuento de hadas como de la novela de aventuras, la crónica de piratas y la leyenda popular, y encarna verazmente sueños infantiles nunca del todo olvidados.
James M. Barrie (Kirriemuir, Escocia, Reino Unido, 1860 — Londres, Inglaterra, Reino Unido, 1937) fue un novelista y dramaturgo británico. Es especialmente famoso por haber creado el personaje de Peter Pan, basado en sus amigos, los niños Llewellyn Davies; con su personaje estrella noveló un anhelo de la mayoría de adultos, y que conforme van haciéndose más mayores cada vez es más intenso: su retorno a la infancia, volver a ser niño, volver a disfrutar siendo (y de ser) un niño. Estos son algunos de sus libros más populares, entre los que destacan lógicamente Peter Pan en los jardines de Kensington (1906) y Peter Pan (1911), pero también Una ventana en Thrums (1889), Lady Nicotina (1890), El pajarito blanco (1902), Querido Bruto (1917) y Mary Rose (1920).
Peter Pan ha sido desde siempre mi personaje favorito. La imagen que aparece en la cabecera de este blog, o la cabecera de mi usuario en Twitter: @fjpalacios, pueden ser muestra de ello, pero hasta ahora no había leído este libro. De pequeño, sobre todo, era muy fan de la película producida por Walt Disney que se estrenó en 1953, la veía una y otra vez… La cinta en VHS ya hasta se veía mal de tantas veces que se había reproducido. Y desde siempre he sido muy fan de la leyenda, de lo que representa; de tener siempre bien presente quién y qué fui, de no dejar escapar ese niño que hay todavía dentro de mí y que a veces hace acto de presencia para ilusionarse o divertirse con algo como cuando era pequeño y no tenía mayor preocupación que la de ser feliz. Pero cuando conoces algo por la adaptación de Disney lo más habitual es que la historia original no sea del todo tal cual se nos da a conocer en la película; incluso en historias originalmente concebidas para un público infantil, como es el caso de esta novela, en Disney consiguen verle detalles que conviene edulcorar para que los niños no pasen por el trauma de soportar imágenes cuyo escenario no sean nubes de algodón y urbes fabricadas con todo tipo de golosinas y dulces. No seré yo quien critique a Disney, porque sus películas nos han acompañado toda la vida y son muy tiernas y bonitas, pero creo que a los niños tampoco es necesario suavizarles todo tanto: ser niño no es sinónimo de ser imbécil, aunque algunos sí lo crean.
Sorprendentemente la película de Disney es bastante fiel al libro, aunque le omitieron ciertas partes excesivamente machistas de Peter Pan hacia Wendy (y hacia el final: hacia las mujeres en general). Estas partes se reflejan en el libro, aunque camufladas por el respeto que en general se les tiene a las mujeres durante la historia, y que entiendo al hacerlo así como una crítica a la sociedad por parte del autor dejando ver que algunos hombres no respetaban (y se puede aplicar, desafortunadamente, también al presente) a las mujeres como deberían ser respetadas. Pero, en esencia, es justo decir que tanto los cuentos que son transmitidos a los niños, como la película a la que hago referencia (no he visto el resto de adaptaciones, pero supongo que ídem), son bastante fieles a la realidad de la historia original, y eso está bien porque aunque con partes y comportamientos algo edulcorados, la idea que se puede hacer uno siendo pequeño sobre lo que es este libro es bastante fidedigna.
La edición que leí además también incluye ilustraciones clásicas de F. D. Bedford, que no sé a los demás, pero a mí que este tipo de ilustraciones se mantengan en los libros clásicos me encanta; además, son las imágenes que los autores querían para sus libros, respetar lo que ellos eligieron y de la forma en que ellos lo eligieron me parece un plus. Aunque está claro que ahora mismo podrían hacerse ilustraciones que le dieran cien vueltas a éstas.
La historia de Peter Pan es sobradamente conocida en la cultura popular, así que no hace falta extenderme demasiado diciendo que es un niño que no quería crecer, procedente del país de Nunca jamás, que una buena noche se presenta en casa de la familia Darling y después de una breve conversación con Wendy, que sabe un montón de cuentos, la convence para que ella y sus hermanos se vayan volando con él, en sus mismas palabras: «la se­gun­da a la de­re­cha y todo recto hasta la ma­ña­na» (aquí hay que reconocer que la frasecita de la película de Disney tiene más gancho). Y en aquel maravilloso lugar no les puede sino deparar las más fantásticas e increíbles historias que nos serán contadas si leemos el libro.
En fin, un libro con el que poder fácilmente viajar a nuestra infancia y recordar nuestros tiempos mozos. A veces un poco más oscuro que en los cuentos o en la adaptación de Disney, pero en líneas generales muy ameno, fácil de leer y entretenido. Creo que nunca vienen mal unas cuantas horas entre niños, hadas, piratas, indios y las fantasías que el señor Barrie ideó para cada uno de ellos.
Nana siempre ha sido mi personaje favorito de esta historia; es cierto que apenas tiene protagonismo, que su presencia en la historia dura muy poco, y justo está en la parte en la que la historia comienza y, por así decirlo, no se viven grandes aventuras con ella. Pero ¡es una perra niñera! Y verla en la adaptación de Disney con esos ojos, con esa carita de buena… mientras leía el libro me la imaginaba. Es adorable.
El capitán James Garfio del libro creo que poco tiene que ver con el de la película. Es un antagonista brillantemente creado; en contra de lo que ocurre en la película, que se le supone capitán no por méritos propios sino porque su tropa es todavía más torpe que él, aquí Garfio es un hombre temido y respetable, un caballero con buenas maneras y elegancia, que aunque haya topado con su punto flaco encarnado en la figura de Peter Pan y el famoso cocodrilo del tic-tac, está a la altura de lo que los piratas de las leyendas representan y deberían aparentar.
Algo también digo de mención son los niños perdidos, quienes les conozcan únicamente por la película de Disney se llevarán una tremenda sorpresa en el momento en que se les presente en el libro y pueda apreciarse cómo son y su forma de actuar. En la adaptación de Disney se los presenta como unos cuantos bobalicones infantiles que creen a pies juntillas todas las invenciones de su capitán y que no podrían ni hacerle daño a una mosca, pero en la historia original que se puede encontrar en este libro no tienen nada que ver con todo eso salvo cuando están con Wendy y la tratan como la madre a la que nunca conocieron y que darían su vida por ella. Atención, spoiler: en el libro son prácticamente una banda de matones, que emplean múltiples armas y hasta se enfrentan cara a cara con los piratas del capitán Garfio (aunque no con él directamente; éste es sólo competencia del vanidoso Peter Pan).
Por último no podía concluir esta sección sin citar a Wendy y a Peter Pan.
Wendy es una niña que sí quiere crecer y ser adulta, pero que ha vivido siempre rodeada de cuentos y de historias fantásticas y daría cualquier cosa para que Peter Pan fuera real, y mira por dónde, acaba por serlo; desde el momento en que conoce a Peter está dispuesta a creer todo lo que le diga sin cuestionar nada, aunque en el fondo de sí misma sepa que nada de lo que dice tiene el menor sentido; quizá un poco por la época en la que se escribió, cuando Wendy hace de madre tanto de Peter como de los niños perdidos, también a su vez se convierte en ama de casa de todos ellos; es decir: desde ese momento en la casa del árbol no pega palo ni uno, la tienen explotada a la pobre chica, y Barrie en varios de los pensamientos de Wendy refleja esto, también quiero entender, a modo de crítica.
Peter Pan es un caso aparte. Es es niño… egoísta, arrogante, manipulador, con un ego tan grande que si se subiera a él y se dejara caer ni el poder volar le salvaría del impacto, a veces un poco estúpido y sólo piensa por él y en él, pero un niño a fin de cuentas. Tiene ocurrencias absurdas pero graciosas, y podría decirse que es el personaje que hace que el libro sea tan entretenido como es. A veces te hace pensar: ¿pero y este tío de qué va? Pero luego recuerdas lo que representa, la imagen que nos da pese a todo, que echamos de menos cuando éramos niños y él nunca dejará de ser niño… y se le acaba perdonando todo lo cafre que es.
Mi pro va, como ya llevo mencionando durante toda la reseña, a lo mucho que nos hace recordar este libro la época en que éramos niños. Va también para la fantasía de Barrie que está impregnada por cada parte de este libro. Y por ser una historia entrañable a la par que entretenida; por reflejar el cariño que los padres tienen por sus hijos aunque a veces un secuestrador los rapte y éstos, quizá por un fantasioso síndrome de Estocolmo, se olviden de su familia y sólo quieran permanecer tiempo al lado de esa persona.
Mi contra he de ponerlo codificado. Atención, spoiler: va para la muerte del capitán Garfio; en la adaptación de Disney tienen una forma más elegante para que este antagonista desaparezca de escena, pero en el libro no se han andado por rodeos: pasado por la plancha a las órdenes del nuevo capitán Peter Pan (The King is dead, long live the King), como ha hecho él, se cuenta, tantas veces con sus propios piratas y rehenes cuando no se han sometido a él. Podría decirse cruelmente, pero así lo es: pasto del cocodrilo que tantas ganas le tenía. Creo que es un final triste para una bonita historia; aunque éste sea el antagonista, al final se le acaba cogiendo cariño.
Lo que más me gusta de Peter Pan, al margen de todo lo anteriormente dicho, es que es un niño grande. Y esta frase creo que le define bastante bien; la suerte que tiene él es que salvo que sea una hazaña o anécdota sobre sí mismo, cinco minutos después de que suceda ya lo ha olvidado, entonces él siempre se enfrenta por primera vez a la traición, y aunque exista muchas veces esa primera vez, quizá mejor así porque los demás la recordamos perfectamente con el paso de los años y para él simplemente es un trámite que dura unos minutos.
No fue el dolor, sino lo in­jus­to del asun­to, lo que aton­tó a Peter. Lo dejó im­po­ten­te. Sólo podía mirar, ho­rro­ri­za­do. Todos los niños reac­cio­nan así la pri­me­ra vez que los tra­tan con in­jus­ti­cia. A lo único que pien­san que tie­nen de­re­cho cuan­do se le acer­can a uno de buena fe es a un trato justo. Des­pués de que uno haya sido in­jus­to con ellos se­gui­rán que­rién­do­lo, pero nunca vol­ve­rán a ser los mis­mos.
Reseña: Peter Pan, de James M. Barrie fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
]]> https://fjp.es/peter-pan-james-m-barrie/feed/ 2 6221	Reseña: Veinticuatro horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig (género: romántico) https://fjp.es/veinticuatro-horas-en-la-vida-de-una-mujer-stefan-zweig/ https://fjp.es/veinticuatro-horas-en-la-vida-de-una-mujer-stefan-zweig/#comments Mon, 21 Nov 2016 11:52:49 +0000 http://fjp.es/?post_type=book&p=6220
Páginas: 104 ISBN: 9788495359391
Comprar: papel ebook Editorial: Acantilado ficha del libro
Stefan Zweig (Viena, Austria, 1881 — Petrópolis, Brasil, 1942) fue un escritor, biógrafo y activista social austríaco de la primera mitad del siglo XX. Sus obras estuvieron entre las primeras que protestaron contra la intervención de Alemania en la segunda guerra mundial y fue muy popular entre 1920 y 1930. Escribió novelas, relatos y biografías. De estas últimas, son particularmente conocidas las de María Estuardo (1934) y la de Fouché (1929), una obra mitad biografía y mitad novela histórica muy interesante sobre un personaje que nadie ha podido definir mejor ni antes ni después. También escribió El mundo de ayer (1942): la autobiografía de un excepcional testigo de los cambios que convulsionaron la Europa del siglo XX entre las dos guerras mundiales. Otra de sus biografías, la dedicada a María Antonieta (1932), fue adaptada al cine en Hollywood. Algunas de sus novelas y relatos más importantes son Veinticuatro horas en la vida de una mujer (1927), La impaciencia del corazón (1939) y Novela de ajedrez (1941).
Conocí este libro por primera vez durante la emisión de Convénzete, una emisión especial del programa Convénzeme, del canal español Be Mad (Mediaset), conmemorando el Día de las librerías, que se televisó durante la tarde del viernes día 11 de noviembre de 2016, entre las 16 y las 20h. Durante ese tiempo, uno de los libros que se leyeron por turnos, entre un montón de personas, fue éste; y me gustó bastante lo que leí, me pareció entretenido, pero la experiencia sé que hubiese sido mucho mejor si a la vez que escuchaba el libro hubiera tenido también una copia para poder leerlo. Hasta ese momento me habían leído fragmentos de libros, sobre todo de poemas, y me encanta que me lean, pero no estoy familiarizado con los «audiolibros» y creo que, aunque de un modo diferente a lo habitual, la emisión de ese programa bien podría considerarse como un audiolibro.
Así que, como ya había leído un libro de este mismo autor y me gustó mucho, volví a adentrarme en este libro, esta vez sí, leyéndolo por mi cuenta, para poder ser consciente de que de verdad me había enterado bien de todos los detalles y de que había asimilado el contenido del libro; si es que sigo escuchando libros supongo que llegará un momento en que será como leerlos en papel o en un libro electrónico, pero por ahora todavía no me dio esa sensación.
Antes que nada, como dije que ya había leído un libro del autor, primero las comparaciones: Novela de ajedrez (1941) me gustó bastante más que éste; por nada más aparte de la temática del libro: ajedrez. Durante gran parte de la narración la historia discurre entre partidas de ajedrez, y con lo que me gusta a mí me fascinó el libro. Aquella forma y estilo del autor que me encontré en aquél siguen presentes en éste, sólo que la historia discurre por otros derroteros.
Vamos pues, ahora sí, con mi opinión sobre el libro.
Aunque ahora este libro es considerado como una novela corta, en su gestación se entendió como un relato largo, incluído dentro de una antología llamada Confusión de sentimientos (1926). Con esa sinopsis tan poco descriptiva muy poca idea nos deja sobre el contenido que nos depara el interior del libro, salvo que podemos intuir que puede haber una infidelidad en la historia. Conforme vamos avanzando las páginas del libro podremos comprobar como esas palabras fueron pronunciadas por Mrs. C. (me encanta esto del autor: de muchos personajes no proporciona nombre sino su inicial), que aunque en principio no parecía ser un personaje muy importante para el transcurso de la historia como sí lo parecía Madame Henriette, al final de esta última nada más se sabe y la protagonista absoluta de la novela es la anciana inglesa Mrs. C., aunque más concretamente sus recuerdos de lo que ocurrió durante veinticuatro horas en su vida hace ya muchos años.
Juzgando al autor únicamente por dos de sus dos libros, he de decir que la forma de narrar de este autor atrapa desde las primeras líneas; vas deslizándote por ellas con el único objetivo de saber más, de obtener más información sea como sea, porque una vez que has conocido el estilo de este autor y te resulta familiar, las palabras, y con ellas las páginas, van avanzando delante de tus ojos sin que siquiera te des cuenta.
La historia da comienzo en un hotel de la Riviera, cerca de Mónaco, donde Madame Henriette: la respetable mujer de un comerciante y madre de dos niñas, se fuga con un atractivo francés que también se alojaba en el hotel, al que sólo conocía desde el día anterior. Este acontecimiento no tarda en ser vox pópuli entre los demás huéspedes del hotel, que lo consideran, casi por unanimidad, inadmisible en una mujer de su estatus, además de casada y con hijos. Y digo casi por unanimidad porque hay un huésped que no lo considera tal, y que justamente es el narrador de la historia.
[…] En­cuen­tro más digno que una mujer ceda a su ins­tin­to, libre y apa­sio­na­da­men­te, que no que, como ocu­rre por lo ge­ne­ral, en­ga­ñe al ma­ri­do en sus pro­pios bra­zos y a ojos ce­rra­dos.
Durante una comida en los salones del hotel se desencadena una discusión entre quien defiende a la esposa fugada y quienes tachan ese comportamiento, hasta tal punto que casi acaba violentamente si no fuera porque intercede y calma la situación la anciana Mrs. C, que hasta ese momento pasaba desapercibida, la mayor parte del tiempo rodeada de libros, y sin socializar demasiado con el resto de huéspedes del hotel. Y es en este momento donde pronuncia, entre otras, las palabras que aparecen en la sinopsis del libro.
A partir de ese cruce de palabras, Mrs. C. confía en el personaje del narrador del libro y le cuenta algo que le sucedió hace muchos años, y que ya que no volverán a verse nunca más, son dos desconocidos y cree que ella no será juzgada dada la abertura de mente que demuestra esa persona, procede a la narración de esas veinticuatro horas en la vida de una mujer, en la vida de Mrs. C..
La narración de esa historia, sin duda, es el plato fuerte; hasta ese momento, casi podría decirse, no ha sido sino el preámbulo, la causa por la que encontrar justificación para contar esta otra historia; y que nada más empieza es difícil encontrar un momento en que poder dejar de leer y ponerte a hacer otras cosas. Dada la brevedad del libro y que sólo hay una acción principal, no tiene capítulos. Y aunque no encuentras momento para dejar de leer la curiosidad innata del ser humano, que una vez comenzada una historia siempre quiere averiguar qué ocurre al final, y la forma de narrar del señor Zweig, consiguen a dúo que lo que podría ser un punto negativo ni siquiera llegue a tenerse en cuenta.
En esta narración nos meteremos de lleno en la piel de un joven adicto a los juegos de casino; y de cómo en vano Mrs. C. trata de ayudarle para que no arruine su vida por el juego mientras sin darse cuenta ni querer admitirlo va enamorándose poco a poco; mientras que él… únicamente sigue enamorado de la bolita, del tapete verde de la mesa del casino, de las fichas y del croupier que pronuncie el número que le haga ganador de esa partida.
Es un libro breve y ameno, que nos obliga a empatizar tanto con el jugador adicto como con la mujer a la que en principio éste le dio algo muy similar a la lástima y trató de ayudarle, pero que dada su forma de ser cuando se mantiene alejado de un casino o de las apuestas terminó por hacer que se enamorara. El final es muy bueno, cuando ella se siente perdidamente enamorada de él, espera que para él ella sea también algo más, algo más que una persona que le ha prestado su ayuda, pero llegado el duro momento en que se da cuenta de que no es así viene el punto álgido de la historia con una inesperada (por ella al menos, yo la verdad es que lo veía venir) traición, que provocará a marchas forzadas la huída de Montecarlo de Mrs. C. para regresar a su casa y alejarse de todo aquello que tan mal se lo hizo pasar.
Mi pro va, como ya he repetido una y otra vez a lo largo de la reseña, para la forma de escribir del autor: de esas que te atrapan, o al menos a mí me ha sucedido, rápidamente. Citando al propio Zweig:
Sólo un libro que se mantiene siempre, página tras página sobre su nivel y que arrastra al lector hasta la última línea sin dejarle tomar aliento, me proporciona un perfecto deleite. —Stefan Zweig
Y puedo decir que, para mí, en este libro ha conseguido eso que dice.
Y mi contra no me ha costado ni un segundo saber para qué iba a ir: detesto leer historias en las que hay gente que se cree con derecho a opinar y juzgar lo que hacen otras personas, sobre todo si la actitud de esas personas no les supone perjuicio alguno en sus vidas. Esto está aquí, quizá como crítica social, porque es un reflejo de lo que realmente ocurre… y no sólo en aquella época sino que en ésta también, y si cabe todavía con mayor intensidad y maldad. Al principio de la historia, ya lo dije, la fuga de Madame Henriette es objeto de opinión (y crítica) por parte de la mayoría, cuando quizá los únicos que deberían opinar al respecto fuese su familia, y si es en privado mucho mejor; pero no solamente es eso sino que durante la narración dr Mrs. C. también se aprecia claramente como la gente del casino entre cuchicheos y demás está juzgando sin tener ni remota idea de qué ocurre en realidad. Hay un momento, incluso, que una prima de Mrs. C. aparece de la nada entre el tumulto de gente y se describe cómo se lleva la mano a la boca horrorizada por… vaya usted a saber por qué, si llegó cuando ya estaba todo el pescado vendido. Me pueden la mojigatería y el cotilleo, y tanto en este libro como en la sociedad en general de estas dos cosas hay a montones.
Reseña: Veinticuatro horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig fue originalmente publicado en Entre píxeles y páginas.
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