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El Fondo de Garantía de Depósitos, clave para la confianza del cliente?
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Rosa María de la Cruz Farías
1 El Fondo de Garantía de Depósitos, clave para la confianza del cliente? Letrado asesor del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) Los sistemas de garantía de depósitos europeos (...) han pasado a ser objeto de una especial atención como importantes instrumentos para la estabilidad de los sistemas financieros, estándose en la a c t u a l i d a d perfeccionándose sus mecanismos de funcionamiento". 1. Los sistemas de garantía de depósitos como «garantes» de la confianza del depositante en las entidades bancarias La confianza es el elemento fundamental para el funcionamiento de las entidades bancarias. El dinero que las entidades de crédito reciben de sus clientes a título de depósitos a corto plazo, lo transforman en préstamos o créditos a terceros a medio plazo. Las entidades de crédito son por tanto más vulnerables a problemas de liquidez e insolvencia que otras empresas. Cuando, por los motivos que sean, esa confianza se quiebre, los depositantes reclamarán su dinero y el banco se enfrentará a problemas que pueden desembocar en graves problemas de inestabilidad financiera. Pues bien, precisamente el papel fundamental atribuido a los «sistemas de garantía de depósitos» (también llamados «sistemas de seguro de depósitos») es el de «contribuir a estabilizar el sistema financiero, garantizando a los depositantes el acceso a sus fondos en caso de quiebra o insolvencia bancaria». Dichos sistemas, si están adecuadamente diseñados y financiados, infunden confianza a los depositantes reduciendo la posibilidad de «corridas» o retiradas masivas de depósitos («bank runs»), o situaciones de pánico bancario, que afectarían tanto a bancos en dificultades como a bancos sólidos, cumpliendo así primordialmente una «función preventiva». Su objetivo es impedir que de una crisis individual de una entidad de crédito se pase a una sistémica. Por otro lado, los seguros de depósitos existen para asegurar a los depositantes el reintegro de sus depósitos en caso de problemas en una entidad de crédito, cumpliendo así una «función protectora» de los mismos, especialmente del pequeño y poco sofisticado ahorrador, con poca capacidad para efectuar el control y seguimiento de las actividades desarrolladas por las entidades. Además, los sistemas de garantía de depósitos suelen estar facultados en algunos países, como el nuestro, para adoptar medidas que permitan un «proceso eficaz de resolución de quiebras bancarias», mediante el cual las entidades débiles e insolventes son objeto de una rápida resolución evitando así los costes a largo plazo de las mismas y que se debiliten otras entidades más sólidas, facilitando la adquisición del negocio bancario de la entidad insolvente por parte de una entidad adecuada y proporcionando a los depositantes acceso inmediato a sus fondos. A la hora de diseñar las características de un sistema de garantía de depósitos, es importante que se miti- 35
2 gue el denominado «riesgo moral», es decir, el incentivo que tienen los bancos a asumir mayores riesgos en busca de una mayor rentabilidad al poder disponer de recursos a coste inferior al que deberían satisfacer en ausencia del seguro de depósitos, o los depositantes a colocar sus ahorros en las entidades que ofrecen mayor retribución sin entrar a considerar la mayor o menor solvencia de las mismas, al sentirse protegidos o creer que no se dejará que un banco entre en quiebra. Para ello pueden establecerse límites de cobertura, exclusión de la protección a determinadas categorías de depositantes, o un sistema de primas o contribuciones de las entidades de crédito a los sistemas de garantía de depósitos en función de su nivel de riesgo. Un requisito igualmente importante para que los sistemas de garantía de depósitos sean creíbles y generen confianza en el cliente bancario es el de que dispongan de los recursos financieros necesarios para asegurar un reembolso rápido de las reclamaciones de los depositantes. A este respecto, las autoridades pueden elegir entre constituir anticipadamente y mantener un «fondo» (sistema «ex ante») o establecer gravámenes a cobrar una vez se produzca la insolvencia de un banco miembro (sistemas «ex post»), o una mezcla de los dos. Los sistemas ex ante tienen la ventaja de que pueden constituirse mientras las condiciones económicas son buenas, para utilizarse después cuando éstas sean menos favorables y las pérdidas de los bancos más elevadas, reduciendo así el carácter pro cíclico de la financiación. Además, minimizan la dependencia de los fondos públicos durante los periodos de crisis financiera, al autofinanciarse mediante las aportaciones periódicas de sus entidades miembros. Por último, señalar que los sistemas de garantía de depósitos forman parte de toda una red de protección que debe incluir también un «prestamista de última instancia» (el «banco central»), un «sistema de regulación y supervisión prudencial», y «mecanismos de intervención y resolución bancaria»- que ha sido necesario articular alrededor de las entidades de crédito debido al papel esencial que éstas cumplen en la economía y a la repercusión que sus eventuales problemas pueden acarrear derivados de la especial naturaleza de la actividad bancaria. 2. El «sistema español de garantía de depósitos»: marco legal, funciones y financiación El sistema español de garantía de depósitos está integrado por un único «Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito», resultante de la unificación en octubre de 2011 de los hasta entonces existentes tres fondos de garantía de depósitos (el 36
3 «Fondo de Garantía de Depósitos en Cajas de Ahorro», el «Fondo de Garantía de Depósitos en Establecimientos Bancarios» y el «Fondo de Garantía de Depósitos en Cooperativas de Crédito»), cuyos patrimonios se han integrado en el nuevo Fondo. 2.1 Marco legal y funciones El régimen legal aplicable actualmente al Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito se contiene en el Real Decreto-ley 16/2011, de 14 de octubre, por el que se crea el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito, parcialmente modificado por el Real Decreto-ley 19/2011, de 2 de diciembre, por la Disposición Final cuarta del Real Decreto-ley 2/2012, de 3 de febrero, y finalmente por la Disposición Final octava del Real Decreto-ley 24/2012, de 31 de agosto, reiterada por la Disposición Final octava de la Ley 9/2012, de 14 de noviembre, de reestructuración y resolución de entidades de crédito. Desde principios de los años ochenta, los fondos de garantía de depósitos sectoriales primero y, más tarde, el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito, han sido entidades jurídicas creadas por ministerio de la Ley, cuyas funciones eran, por un lado, la de «garantizar los depósitos en dinero» (y más tarde también «en valores») en las entidades de crédito y, por otro, el «reforzamiento de la solvencia y funcionamiento de dichas entidades», también conocida como «función de resolución». Recientemente se ha incluido además la posibilidad de que el Fondo pueda adoptar «medidas tendentes a facilitar la implementación de la asistencia financiera europea para la banca española». Analizamos a continuación con más detalle las citadas funciones: a) Función de garantía de depósitos En relación a su primera función, el importe máximo garantizado ha quedado fijado en la actualidad en la cantidad de euros por depositante, sea persona natural o jurídica, y entidad, cualquier que sea el número y clase de depósitos en los que figure como titular en una entidad de crédito. El alcance de la cobertura abarca a los depósitos («saldos acreedores») mantenidos en cuentas nominativas -incluidos los fondos procedentes de situaciones transitorias por operaciones de tráfico-, cualquiera que sea la moneda en que estén nominados y siempre que estén constituidos en España o en otro Estado miembro de la Unión Europea, y se incluyen como tales a los fondos confiados a la entidad para la realización de algún servicio de inversión. Existen determinadas exclusiones al alcance, tales como los depósitos constituidos por otras entidades 37
4 financieras (entidades de crédito, sociedades y agencias de valores, entidades aseguradoras, etc), por las Administraciones Públicas, por empresas del mismo grupo económico que la entidad de crédito, por sus cargos de administración y/o dirección, los del auditor de cuentas, etc, así como los valores representativos de deuda emitidos por la propia entidad. El Fondo satisfará a sus titulares el importe garantizado de los depósitos cuando se produzca alguno de los siguientes hechos («supuestos de indisponibilidad»): i. que la entidad de crédito haya sido declarada o se tenga judicialmente por solicitada la declaración en concurso de acreedores o, ii. que, habiéndose producido impago de depósitos vencidos y exigibles, el Banco de España determine -a la mayor brevedad posible y, en cualquier caso, dentro de los 5 días hábiles siguientes a haber comprobado por primera vez que la entidad no ha logrado restituir depósitos vencidos y exigibles- que, en su opinión y por razones directamente derivadas de la situación financiera de la entidad de que se trate, ésta se encuentra en la imposibilidad de restituirlos inmediatamente. El Fondo deberá satisfacer las reclamaciones debidamente comprobadas dentro de los veinte días hábiles siguientes a la fecha en que el Banco de España haga la declaración sobre la indisponibilidad de los depósitos o la autoridad judicial declare el concurso de acreedores de la entidad de crédito o tenga por solicitada dicha declaración. El Fondo podrá no obstante solicitar al Banco de España una prórroga no superior a diez días hábiles. El importe garantizado a los inversores, que es independiente del previsto para los depósitos, alcanza igualmente como máximo la cantidad de euros por inversor y entidad, si bien en este caso lo que se cubre es «la no restitución de los valores o instrumentos pertenecientes al inversor», pero en ningún caso la pérdida de valor de la inversión o cualquier otro riesgo de crédito. En este caso, los importes garantizados se abonarán en su equivalente dinerario. Para ello, el importe se calculará al valor de mercado de dichos valores o instrumentos en el día en que se produzca el hecho desencadenante de la ejecución de la garantía. Por lo que respecta a los valores garantizados, tienen esta consideración los valores negociables e instrumentos financieros previstos en el artículo 2 de la Ley del Mercado de Valores, que hayan sido confiados a 38
5 una entidad de crédito en España o en cualquier otro país, para su depósito o registro o para la realización de algún servicio de inversión. Es importante destacar que no gozarán de garantía los valores e instrumentos financieros confiados a sucursales de entidades de crédito españolas localizadas en países no comunitarios que dispongan de sistemas nacionales de indemnización de los inversores equivalentes a los españoles. En cuanto a las exclusiones subjetivas al alcance, rigen las mismas que para la garantía dineraria (valores de los que sean titulares otras entidades financieras, las Administraciones Públicas, las empresas del mismo grupo económico que la entidad, etc). En los casos de valores e instrumentos financieros, se prevén también dos supuestos para la ejecución de la garantía: (i) que la entidad de crédito haya sido declarada o se tenga judicialmente por solicitada la declaración de concurso de acreedores, y esas situaciones conlleven la suspensión de la restitución de los valores o instrumentos financieros; o (ii) que, habiéndose producido la no restitución de los valores o instrumentos financieros, el Banco de España determine que la entidad de crédito se encuentra en la imposibilidad de restituirlos en el futuro inmediato por razones directamente relacionadas con su situación financiera, siempre que el inversor hubiera solicitado a la entidad de crédito la devolución de los valores e instrumentos financieros que le hubiera confiado y no hubiera tenido satisfacción en un plazo máximo de 21 días hábiles por parte de aquélla. En el caso de los inversores, el Fondo deberá satisfacer sus reclamaciones a más tardar, tres meses después de haber determinado la posición del inversor y su importe. Al igual que en el caso de los depósitos, el Fondo puede solicitar al Banco de España una prórroga pero en este caso no superior a tres meses. Por último, hay que tener en cuenta que en España existe otro Fondo, el «Fondo General de Garantía de Inversiones» o «FOGAIN», que ofrece una cobertura en supuestos parecidos a los del Fondo pero cuando el servicio de inversión ha sido prestado por empresas de servicios de inversión, no por una entidad de crédito. b) Función de apoyo a la resolución de una entidad de crédito La justificación de la segunda función de los entonces tres fondos de garantía de depósitos y del hoy Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito radicaba, por un lado, en el elevado coste de la fun- 39
6 ción de garantía que asumían los mismos y por otro, en el propósito de reforzar la confianza de los depositantes, de forma que se alejase el fantasma de una retirada masiva de depósitos ante una situación de crisis de una entidad de crédito, evitando en última instancia un eventual, y posiblemente más costoso, pago de depósitos. Ello determinó que, excepcionalmente, y de forma coadyuvante con la función de garantía, los fondos de garantía de depósitos pudieran adoptar medidas preventivas y de saneamiento tendentes a facilitar la viabilidad de la entidad en crisis, en el marco de un plan de actuación acordado por la entidad y aprobado por el Banco de España, que podían comprender ayudas financieras a fondo perdido o sujetas a reembolso total o parcial, siempre que financieramente supusiesen un coste menor a los desembolsos que hubiera tenido que hacer si se hubiera optado por el pago de los depósitos garantizados por el propio Fondo en la misma entidad bancaria, de forma que se preservase el patrimonio del mismo para otras posibles intervenciones. El Real Decreto-ley 16/2011 actualizó y fortaleció la función de resolución del ya Fondo único, previendo asimismo la posibilidad de adoptar dichas medidas en el marco de procesos de reestructuración o en el caso de que se adoptasen medidas de apoyo financiero para el reforzamiento de los recursos propios de una entidad de crédito al amparo de lo previsto en el Real Decreto-ley 9/2009, de 26 de junio, sobre reestructuración bancaria y reforzamiento de los recursos propios de las entidades de crédito (vigente hasta el 31 de agosto de 2012). El principio esencial de dicha reforma radicaba en que los costes ocasionados por la reestructuración del sector financiero «la más importante reestructuración financiera de nuestra historia democrática», en palabras de la exposición de motivos del Real Decreto-ley 16/2011- fueran asumidos por el propio sector, con el fin de que no se trasladasen dichos costes al erario público, es decir, al contribuyente. Finalmente, en virtud de la última de las modificaciones citadas del Real Decreto-ley 16/2011, el Fondo ha perdido la citada «función de refuerzo de la solvencia y funcionamiento de las entidades de crédito», habiendo quedado ésta subsumida en las de «reestructuración y resolución de entidades de crédito» atribuidas al «Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria» («FROB»). Paralelamente, sin embargo, la Disposición Final octava del Real Decreto-ley 24/2012 (reiterada por la Disposición Final octava de la Ley 9/2012), ha introdu- 40
7 cido, a su vez, bajo el título «Medidas de apoyo a la resolución de una entidad de crédito», un nuevo artículo 11 en el Real Decreto-ley 16/2011, en cuyo apartado primero se prevé que «para el cumplimiento de la función prevista en el artículo 4 (se refiere a la de «garantía de depósitos») y en defensa de los depositantes cuyos fondos están garantizados y del propio Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito, el Fondo podrá adoptar medidas de apoyo a la resolución de una entidad de crédito», añadiendo que «A estos efectos, cuando una entidad de crédito se encuentre en un proceso de resolución conforme a lo dispuesto en la Ley 9/2012, de 14 de noviembre, de reestructuración y resolución de entidades de crédito, el Fondo, dentro del marco del plan de resolución aprobado, podrá ejecutar cualquier medida de apoyo financiero de las previstas en el apartado siguiente que facilite la resolución de la entidad», no pudiendo el Fondo «asumir un coste financiero superior a los desembolsos que hubiese tenido que realizar de optar, en el momento de apertura del proceso de resolución, por realizar el pago de los importes garantizados en caso de liquidación de la entidad». En cuanto a las medidas de apoyo financiero, éstas pueden concretarse en una o varias de las siguientes: «a) el otorgamiento de garantías»; «b) la concesión de préstamos o créditos»; o «c) la adquisición de activos o pasivos, pudiendo mantener su gestión o encomendarla a un tercero». De este modo, el régimen actualmente vigente ha vuelto a otorgar un papel destacado al Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito al prever la realización por el mismo de operaciones que faciliten la «resolución» (término éste que hace referencia a la «extinción ordenada» de una entidad y eventual transmisión de su negocio, evitando su «liquidación concursal») de bancos con problemas («entidades inviables», en la terminología de la Ley 9/2012), si bien con la única finalidad de garantía de los depósitos y en el marco del plan de resolución aprobado, sin que dichas operaciones puedan tener ya por exclusiva el refuerzo de la solvencia y funcionamiento de las entidades de crédito, finalidad ésta que ha quedado reservada al Estado, a través del FROB, quién podrá otorgar apoyo financiero público para garantizar la «viabilidad» de las entidades que se encuentren inmersas en «procesos de reestructuración», siempre que cuenten con capacidad para devolver tal apoyo financiero en los plazos previstos para cada instrumento de apoyo en la Ley 9/2012. c) Medidas tendentes a facilitar la implementación de la asistencia financiera europea para la recapitalización de las entidades de crédito españolas 41
8 La Disposición Adicional quinta del Real Decreto-ley 21/2012, de 13 de julio, de medidas de liquidez de las Administraciones públicas y en el ámbito financiero, habilitó al Fondo de Garantía de Depósitos para adoptar medidas tendentes a facilitar la implementación de la asistencia financiera europea para la recapitalización de las entidades de crédito españolas. Para la adopción de estas medidas no se requiere la previa aprobación de un determinado plan, sino que es suficiente que las mismas se incardinen en el marco de la asistencia financiera citada y de sus funciones, se tenga en cuenta el beneficio del conjunto del sistema de entidades adheridas al Fondo, y siempre que el coste de dichas medidas sea inferior a los desembolsos que hubiera tenido que realizar el Fondo de optar, en el momento de apertura del correspondiente proceso de restructuración o resolución, por realizar el pago de los importes garantizados. 2.2 Financiación El Fondo de Garantía de Depósitos español es un fondo ex ante, asemejándose por sus características a un aseguramiento mutual o colectivo obligatorio, al nutrirse de las aportaciones (primas) realizadas a lo largo del tiempo por sus entidades miembros al menos todas la entidades de crédito españolas-, hasta que el patrimonio del Fondo alcance una cuantía suficiente para el cumplimiento de sus fines. Si éste fuese negativo se podrían realizar «derramas», que se registrarán como patrimonio una vez acordadas. Esta forma de autofinanciación es congruente con lo señalado en la «Directiva 94/19/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de mayo de 1994, relativa a los sistemas de garantía de depósitos» cuyo principal hito fue la armonización de un nivel mínimo de cobertura de los depósitos ( euros) en el conjunto de la Unión Europea-, que si bien no armonizó los métodos de financiación de los sistemas de garantía de depósitos, dejó sentado en su expositivo el principio de que «los gastos de la financiación de estos sistemas deberían recaer, en principio, en las propias entidades de crédito», principales beneficiarias, junto a sus clientes, de dichos sistemas, minimizándose el coste final para el contribuyente (muchas veces coincidente con el propio cliente bancario), sin perjuicio de contribuir a la realización de los intereses generales en el ejercicio de las funciones que tiene asignadas por ley. Las «aportaciones anuales» ordinarias pueden llegar hasta el 3 por mil de los depósitos garantizados existentes al final del ejercicio, en función de la tipología de las entidades de crédito, si bien el Ministro de Eco- 42
9 nomía, a propuesta del Banco de España, puede disminuirlas cuando el patrimonio del Fondo alcance una cuantía suficiente. En la actualidad están fijadas en el 2 por mil para todos los tipos de entidades de crédito, habiendo ascendido el importe ingresado en febrero de 2012 a millones de euros. En todo caso, se suspenden las aportaciones cuando el fondo patrimonial no comprometido en operaciones propias del objeto del Fondo iguale o supere el 1 por 100 de los depósitos garantizados. Finalmente el Fondo puede también financiarse mediante los recursos captados en los mercados de valores, préstamos u otras operaciones de endeudamiento. Además, el artículo 23.2.c) de la Ley 9/2012, de 14 de noviembre, prevé específicamente la posibilidad de que el FROB pueda otorgar financiación, en condiciones de mercado, al Fondo de Garantía de Depósitos, a fin de que éste pueda acometer las funciones de apoyo financiero a los planes de resolución de entidades de crédito. 3. La creación de una «red de seguridad paneuropea» Desde el inicio de la crisis financiera en 2007, los gobiernos se han visto obligados a la adopción de medidas de apoyo económico y financiero para restablecer la confianza incluso en entidades de tamaño relativamente modesto con el objeto de evitar un efecto dominó sobre otras entidades. Medidas que en última instancia han sido soportadas por los contribuyentes. Para evitar que dicha situación se repita nuevamente, las autoridades nacionales e instituciones internacionales han adoptado iniciativas encaminadas a proponer medidas para reforzar el sistema financiero internacional y, en particular, las redes de seguridad financiera, de las que, como hemos visto, los sistemas de garantía de depósitos son un elemento esencial. En Europa, la Comisión Europea ha considerado fundamental alcanzar una armonización suficiente de las redes de seguridad financiera, evitando el coste a largo plazo que supondría un funcionamiento inadecuado de las mismas especialmente en caso de una situación de crisis transfronteriza. En el año 2009, y respondiendo a la necesidad urgente en aquel momento de infundir confianza en el sistema financiero, la «Directiva 2009/14/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de marzo de 2009, por la que se modifica la Directiva 94/19/CE relativa a los sistemas de garantía de depósitos, en lo que respecta al nivel de cobertura y al plazo de pago», introdujo una serie de reformas esenciales en la regulación de los sistemas de garantía de depósitos euro- 43
10 peos transpuestas a nuestra legislación por el Real Decreto 628/2010, de 14 de mayo-, como fueron: el fomento de la cooperación entre sistemas europeos, el incremento de las obligaciones de información de las entidades de crédito a los depositantes, el aumento del nivel de cobertura mínimo de los depósitos (pasando de a los euros actuales de cobertura mínima «y máxima») o la reducción del plazo para hacer efectivo el pago por los sistemas de garantía de depósitos nacionales (reduciéndose de tres meses a 20 días hábiles). Poco después, el 12 de julio de 2010, la Comisión adoptó una nueva propuesta legislativa para una profunda revisión de la Directiva 94/19/EC, con vistas a implementar a largo plazo una estrategia dirigida a la consecución de un sistema paneuropeo de garantía de depósitos, y en la que, como primer paso, figura el establecimiento a medio plazo de una red de sistemas de garantía a nivel de la Unión Europea, con caracteres comunes como son el ser financiados ex ante y mediante aportaciones o primas «variables» de sus entidades miembros «en función del perfil de riesgo de las mismas». Con esta última medida se pretende que aquellas entidades con mayor volumen de riesgos, que tienen mayor probabilidad de quiebra, aporten más, en lugar de una cantidad fija que penalizaría a las entidades mejor gestionadas. Se trata en definitiva de establecer un incentivo para que las entidades de crédito lleven a cabo una gestión de riesgos sensata, y un mecanismo disuasorio para la propensión al riesgo, al establecer una distinción clara entre el nivel de contribución de los bancos con un menor o mayor riesgo (oscilando entre 75% y el 200% de la aportación ordinaria). Ello reduce además el impulso de los depositantes a desplazar sus depósitos de las entidades más seguras a las entidades más arriesgadas y que ofrecen mayor remuneración, lo que incrementa el riesgo soportado por el sistema de garantía de depósitos a límites inaceptables, y cuya única alternativa sería la adopción de una política activa de expulsión de los bancos con perfiles de mayor riesgo. Más recientemente, la Comisión ha presentado el 6 de junio de 2012 otra propuesta de Directiva en cuyo contenido está basada en gran medida la Ley 9/2012- por la que se establece «un marco para el rescate y la resolución de entidades de crédito y empresas de inversión», uno de cuyos elementos clave es la posibilidad que, si la situación de una entidad se deteriora hasta el punto de que el banco quiebre o amenace quiebra, las autoridades apliquen instrumentos de resolución tales como la venta de la totalidad o partes de un banco a otra entidad bancaria, la segregación 44
11 de los activos sanos o funciones esenciales a un nuevo banco («bridge bank»), y el rescate interno («bailin»), conforme al cual el banco se recapitalizaría mediante la eliminación o la dilución de las acciones y la reducción o la conversión en acciones de los créditos de los acreedores (que no sean depositantes garantizados), de manera que sean los accionistas y acreedores, y no los contribuyentes, los que contribuyan a la resolución del banco con problemas. Para ello, se exigirá a los bancos que mantengan un porcentaje mínimo del total de sus pasivos en forma de instrumentos aptos para el rescate interno. Con el objeto de evitar que las medidas de resolución sean financiadas por el Estado, la propuesta prevé que se aportará financiación adicional a través de «fondos de resolución», que recaudarán contribuciones de los bancos en proporción a sus pasivos y perfil de riesgo. Dichos fondos deberán acumular recursos suficientes para alcanzar el 1% de los depósitos cubiertos en un plazo de 10 años. Además, con vistas a una utilización óptima de los recursos, la propuesta se sirve asimismo de la financiación ya disponible en los 27 sistemas de garantía de depósitos, de forma que éstos proporcionarán financiación, junto con el fondo de resolución, para la protección de los depositantes minoristas. Para lograr la máxima sinergia, los Estados miembros podrán incluso fusionar el sistema de garantía de depósitos y el fondo de resolución, siempre que se garantice que el sistema mantenga la capacidad de reembolsar a los depositantes en caso de quiebra. Señalar por último que, aunque la prioridad inmediata es la armonización de los sistemas nacionales de garantía de depósitos y de resolución bancaria, la Comisión Europea tiene intención de proponer un «Mecanismo Único de Resolución» para los Estados miembros que participen en el futuro «Mecanismo Único de Supervisión» (compuesto por el «Banco Central Europeo» y los «supervisores nacionales»), como complemento indispensable de este último. 4. Conclusión El Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito cumple un papel clave a la hora de mantener la estabilidad y confianza del cliente en el sistema financiero español: a) previniendo las crisis bancarias; b) contribuyendo a resolver las crisis de las entidades de crédito, una vez éstas se hayan producido; c) protegiendo a los pequeños y menos sofisticados ahorradores; 45
12 d) facilitando la implementación de la asistencia financiera europea para la recapitalización de la banca española; e) y, si llegase a implantarse un sistema de primas en función del nivel de riesgo, creando un marco que incentive una gestión de riesgos sensata por parte de las entidades de crédito. Junto a ello, la existencia del Fondo de Garantía de Depósitos minimiza la necesidad de los apoyos financieros públicos que, con carácter extraordinario, pueda ser necesario conceder. A raíz de la reciente crisis financiera, los sistemas de garantía de depósitos europeos, que hasta entonces habían sido objeto de una mínima armonización, han pasado a ser objeto de una especial atención como importantes instrumentos para la estabilidad de los sistemas financieros, estándose en la actualidad perfeccionándose sus mecanismos de funcionamiento de cara a ser integrados en la nueva red de seguridad financiera que se está construyendo a nivel europeo, y que tendrá, como principales objetivos, entre otros, preservar la estabilidad financiera protegiendo la confianza del público, dotarse de instrumentos de resolución de crisis de entidades de crédito creíbles, reducir el riesgo moral y reducir al mínimo posible los costes para las arcas públicas. Dados los objetivos del Fondo, su mecanismo de funcionamiento se sustenta en dos elementos fundamentales: la adecuación de su patrimonio de cara a asegurar la cobertura de los depósitos garantizados con un nivel de solvencia mínimo y la definición de las primas de contribución de las entidades participantes. 46
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Españoleto, 19-28010 Madrid Tels: 91 520 01 03 - Fax: 91 520 01 43 Los fondos de garantía de depósitos en España Análisis Bancario Nota Técnica nº 92 Análisis y Consultoría Bancaria Servicio de Asesoramiento

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