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Timestamp: 2017-08-18 18:25:32+00:00

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Cultura Salvatierra : Poesía Prosa Leyendas: 2013
(El rey del falsete)
Intérprete y actor mexicano conocido como el rey del falsete. Fué estrella del cine mexicano en la época de oro y está considerado por los especialistas como pilar fundamental de la canción campirana mexicana y para muchos, el más grande de sus intérpretes. Sus interpretaciones abarcaron todos los géneros folclóricos de la nación azteca.
Desde una perspectiva puramente histórica y a diferencia de otros grandes artistas de la época de oro, Miguel Aceves Mejía no tuvo la “suerte” de morir joven y en plena gloria; tal vez por ello no llegó a ser un mito, y su nombre, al igual que su inmenso legado como cantante, ha quedado a veces, injustamente relegado a un segundo plano.
Se destacan entre sus éxitos: La barca de Guaymas, El pastor, La del rebozo blanco y Se me hizo fácil, así como: Yo tenía un chorro de voz, Vaya con Dios, La Malagueña, El Jinete y Cuatro caminos. Como compositor produjo El pescado nadador y Oh, gran Dios, aunque su fuerte fué la interpretación. Intérprete y actor, Miguel Aceves Mejía nació en Chihuahua el 15 de noviembre de 1915. Comenzó su actividad artística en una compañía teatral ambulante, y en 1938, registró su primera grabación secundado por el trío Los Porteños. Esta actividad la alternaba con su trabajo de mecánico automotriz, en la ciudad de México.
En su repertorio inicial se cuenta boleros y ritmos afrocubanos. A partir de 1948 se dedicó exclusivamente al género ranchero y tras la muerte de Jorge Negrete y Pedro Infante, incursionó en el cine, interviniendo en 60 películas. Grabó más de mil canciones en 90 discos que abarcaron todos los géneros folclóricos de México. El gerente de catálogo de Sony-BMG, Jorge Ibarra, quien mantuvo con Aceves Mejía una relación amistosa y profesional desde 1967, estuvo con él unos días antes de su muerte.”Sólo se comunicaba apretando las manos”. Lo último que publicaron de él fué un álbum con un DVD y un CD, titulado “Las número 1 de Miguel Aceves Mejía”, con 25 grandes éxitos.
Siempre estuvo en la disquera RCA Víctor, a la que llegó en 1945. Fueron 61 años de ser artista exclusivo. Muchas canciones suyas se pasaron de grabación de pasta a cinta magnetofónica y otras se perdieron. Fué uno de los artistas que más han grabado. Compuso El pescado nadador y Oh, gran Dios. Su fuerte no fué la composición, pero brilló como intérprete. “Sus discos se siguen vendiendo, como los de Amalia Mendoza La Tariácuri, en grandes volúmenes, cada vez que sale uno se superan 8 mil ó 10 mil unidades. Grabó unos 35 LP, aunque muchas canciones se quedaron en discos de 45 RPM y otros en pasta dura de 78 RPM”.
Para Ibarra, Aceves Mejía es considerado, con Jorge Negrete y Pedro Infante, uno de los tres grandes de la época dorada de la canción ranchera. “Nadie mejor que él llevó la música ranchera al exterior. Fué el primero que la hizo triunfar, aunque en algunos países había estado antes Jorge Negrete. Aceves Mejía no se inició como cantante de ranchero, pues en 1945 cantaba boleros y tangos. Empezó a grabar rancheras en 1948. Algunos conocedores, como Rubén Fuentes, descubrieron sus cualidades”.
El gerente de Sony-BMG destacó la impresión de verlo con sondas y débil en la habitación 401 del Santa Elena. Su esposa, la argentina Rita Martínez, apenas podía comunicarse de la impresión. Recuerdo su alegría cuando vió su disco de la colección “Las cien grandes de RCA”, en la Hacienda Los Morales, en 2001. Pero hace tres años y medio comenzaron a complicarse sus afecciones. Tanto que Juan
Perea, su asistente, es quien cobraba las regalías.
Ibarra agregó que Aceves Mejía “conquistó” primero que nadie en México a los argentinos. Jorge Negrete llevó la canción ranchera por primera vez, pero fué él quien provocó el boom en 1951. Llenaba todos los lugares donde se presentaba. El huapango “Ruega por nosotros”, un tipo de baile melodioso que se ejecuta taconeando, lo convirtió en amigo personal del entonces presidente de Argentina el general Juan Domingo Perón. En España también fué grande; ahí la versión “No volveré”, de Aceves Mejía, fué un éxito de dimensiones mayores.
Nació en Ciudad Juárez, aunque sus padres eran de los Altos de Jalisco. Sus duetos son inolvidables, como los que hizo con Libertad Lamarque, Marco Antonio Muñiz y Pedro Vargas. Como actor… no era su fuerte. Fué el creador del falsete (nota falsa) y lo oficializó mundialmente. Los huapangueros también se echaban su falsecito, pero quien lo perfeccionó y lo proyectó fué Aceves Mejía. Luego lo reforzó con el mariachi.
Para Ibarra, “Aceves Mejía fué un hombre hecho en la vida. No tuvo título universitario, pero estudió cuando cursar la primaria era equivalente a secundaria o preparatoria de ahora. Sabía mucho, pero de la vida. Fué muy noble. En 1968 iba con mucha prisa a la RCA, en Cuitláhuac; lo abordaron varios muchachos, a quienes les dijo que no podía atenderlos. Regresó y les dió 20 pesos a cada uno, y ordenó que les dieran un disco. Así era él. Les dijo: “Esto les va a servir más que las rayas que hago yo”.
Es difícil decir cuáles son sus mejores canciones. La más representativa fué La Malagueña, pues fué la más difundida. Pedro Infante y Jorge Negrete grabaron temas que estuvieron primero en la voz de Aceves Mejía. Él dió a conocer a José Alfredo Jiménez. La obra del autor de Camino de Guanajuato la difundió nacional e internacionalmente Miguel Aceves Mejía. Junto a Rubén Fuentes, inició una auténtica revolución musical a principios de los cincuenta que marcaría para siempre la canción ranchera.
Fué quien grabó, primero que nadie, “El jinete” de José Alfredo Jiménez. Luego siguieron “Ella”, “Guitarras de media noche”, “Serenata huasteca” y muchas más. Otro éxito fué “Virgen de Zapopan”. Su segundo disco ranchero fué con sólo temas de José Alfredo. También dió a conocer a Tomás Méndez, con “Gorrioncillo pecho amarillo”. Siendo uno de los últimos ídolos de la época de oro, falleció el lunes 6 de noviembre de 2006 en el Hospital Santa Elena del Distrito Federal, a la edad de 90 años, luego de permanecer dos semanas en el nosocomio, afectado por neumonía.
por : David Hernández Ramos
A propósito de la Cristiada, película extranjera que aborda el tema de la mal llamada Guerra Cristera –en realidad agresión del “gobierno” de Plutarco Elías Calles, en contra de la Iglesia Católica en México, como veremos más adelante- Es importante enterarnos, aunque sea muy superficialmente de los orígenes, desarrollo y conclusión del conflicto siguiendo a prestigiados historiadores como Salvador Borrego y el Padre Regis Planchet entre otros. Dice Salvador Borrego en su libro “América Peligra” lo siguiente: En 1924, el Consejo Supremo Masónico celebrado en Ginebra, Suiza, acordó iniciar una nueva etapa de la descatolización violenta de Iberoamérica y escogió a México.
Para entonces se iniciaba el régimen callista con muchos altos funcionarios que eran activos miembros de las logias masónicas. Y este grupo dependiente de las logias de Estados Unidos, juntamente con los numerosos amigos y consejeros, israelitas de Calles, fueron el núcleo propulsor de la lucha antireligiosa. Plutarco, que era masón grado 33, hizo suyo el acuerdo de Ginebra y trató de provocar un cisma en el catolicismo mexicano. El 21 de febrero de 1925 el templo de la soledad fué invadido por un grupo de gente armada que preparó la CROM (organización obrera) y el sacerdote católico Joaquín Pérez se proclamó patriarca de la Iglesia Católica mexicana. El padre Pérez pertenecía a la logia “Amigos de la Luz” de Oaxaca. Los católicos trataron de recuperar el Templo de la Soledad, hubo un muerto y Calles envió a la policía a proteger a los asaltantes para que se quedaran con el templo. Luego le entregó al Padre Pérez la Iglesia de Corpus Christi de la Avenida Juárez en el Distrito Federal. A continuación fallaron otros golpes cismáticos para apoderarse de los templos de Santo Tomás, San Hipólito Loreto y algunos más. El Obispo de Tacámbaro, Leopoldo Lara y Torres, dijo que varios funcionarios trataron inútilmente de que diversos sacerdotes secundaran el cisma.
Después del fracasado intento de dividir a los católicos siguieron otros actos hostiles como el de la legislatura de Tabasco que decretó que todos los sacerdotes fueran casados: como las clausuras en Guadalajara de los seminarios mayor y menor y de los conventos del Calvario de las Madres Reparadoras y de las Adoratrices. A la vez se hizo evidente la simpatía oficial por el protestantismo y Calles les regaló cien mil pesos para construir su edificio, los que mas ayudaban en esa tarea de penetración protestante, eran el secretario de Relaciones Aarón Sáenz, Pastor Metodista y su hermano Moisés, Subsecretario de Educación y Obispo Protestante.
La tensión entre Calles y los Católicos iba en aumento, Calles presionaba a los gobernadores para que limitaran el número de templos y de sacerdotes. Si la Constitución se aplicaba rigurosamente, la Iglesia pasaría a ser una dependencia oficial; a los sacerdotes se les consideraría como profesionales sujetos a registro y quedaba así abierta la posibilidad de que a unos se les permitiera ejercer su ministerio y a otros no. Calles no estaba reformando la Constitución expedida por Carranza en 1917, sino simplemente tratando de aplicarla con el espíritu anticatólico con que fué concebida para ponerse en vigor en el momento que internacionalmente se diera la orden. Calles no era un innovador en este asunto sino un continuador. No abría un nuevo camino sino daba un paso más por el camino que ya estaba trazado.
Así pues, lo que hacía Calles no era nada nuevo en esencia sino un paso más en la milenaria lucha entre Cristo y sus enemigos. Ahora bien, Calles puso particular empeño en lograr ese “adelanto” y en enero de 1926 obtuvo facultades especiales del Congreso para reformar el código penal en materia religiosa y a la vez expidió la ley reglamentaria del artículo 130 Constitucional, llamada Ley Calles. Todo esto tendiente a reducir el número de sacerdotes y de templos. ¿Cuál era la llamada Ley Calles? Consistió en una serie de reformas que Calles hizo al Código Penal de los cuales artículos se citan a continuación, tomados del libro de la profesora Soledad Reynoso titulado “La Mujer en la Cristiada”:
Artículo 6: Quedan prohibidos los votos religiosos y las órdenes monásticas; los conventos será disueltos por las autoridades y quienes vuelvan a reunirse en comunidad serás castigados con uno o dos años de prisión y los superiores de las órdenes con seis años de cárcel.
Artículo 7: Las personas que induzcan a un menor a ingresar en una orden monástica, sufrirán la pena de arresto.
Artículo 10: Ni privada ni públicamente podrán formular los sacerdotes crítica alguna de las leyes, o del gobierno, bajo pena de uno a cinco años de prisión.
Artículo 21: La Iglesia no podrá adquirir, poseer o administrar bienes raíces, ni capitales impuestos sobre ellos.
Basta la aplicación de estos cuatro puntos para asfixiar totalmente a la religión católica en México. Ante esta situación, la jerarquía de la iglesia protestó, la respuesta fué que no le quedaba más opción que obedecer o tomar las armas.
Hasta aquí, la profesora Soledad Reynoso, continuamos con don Salvador Borrego: Los católicos alegaban que el gobierno no tenía por qué arrogarse el derecho de supeditar el ejercicio del sacerdocio a un registro que en cualquier momento podía conceder o negar, ni mucho menos el de reducir el número de sacerdotes. La Secretaría de Educación expidió un reglamento en que prohibía cualquier enseñanza religiosa en las escuelas particulares, éstas no deberían ostentar nombres relacionados con el catolicismo; no podían tener oratorio o comunicación con capillas, ni tampoco debería haber en ellas “decoraciones, pinturas, estampas, esculturas y objetos de intención o naturaleza religiosa”.
Hubo a continuación en todo el país, clausuras de colegios católicos, seminarios y monasterios. Durante febrero fueron expulsados 185 sacerdotes, 50 monjas fueron desterradas a Guatemala. Todo esto contrastaba con el hecho de que en Saltillo se abría un nuevo colegio protestante, con la representación de Calles, además de los 200 que ya funcionaban en el país. Durante los primeros tres meses de 1926, fueron detenidos cientos de sacerdotes, y para abril, el número de los expulsados ascendía a 200. Por su parte, el Arzobispo de Baltimore primado de los Estados Unidos decía en su pastoral del 11 de abril:
“Nuestro gobierno no ha hecho otra cosa durante los últimos doce años que intervenir en los asuntos de México… Calles está ahora en el poder y continúa la persecución contra la Iglesia porque sabe que está de acuerdo con Washington… Nosotros mediante nuestro gobierno armamos a los bandidos de Calles. Nuestra amistad lo alienta en su nefasta empresa de destruir la idea de Dios en el corazón de millones de mexicanos”.
El conflicto religioso continuaba agravándose. En Querétaro fué disuelta a tiros una manifestación de católicos y hubo 2 muertos. En Yucatán fueron prohibidas las pilas de agua bendita “por razones higiénicas”. La reglamentación del artículo 130 constitucional entró en vigor el 31 de julio de 1926 y en protesta el Clero dejó de oficiar en los templos desde el 1 de agosto. Los agrupaciones católicos recabaron dos millones de firmas para pedir al Congreso de la Unión que las innovaciones callistas fueran derogadas, pero no se les hizo, el menor caso. Previamente, calles había dicho que los católicos sólo tenían dos caminos: acudir al Congreso o tomar las armas. Y como el congreso dijo que las demandas de los católicos habían sido inspiradas por los obispos y que estos no tenían capacidad legal para ejercer el derecho de petición en materia política, no quedó -según lo dicho por Calles- más camino que el de las armas.
La tensión era tan grande que ya el 29 de julio Daniel Sánchez y otro agente habían matado en Puebla a José Farfán porque no quiso quitar del aparador de su negocio un letreo que decía: “Viva Cristo Rey”. Para el mes de septiembre, ya eran 192 los colegios católicos, seminarios y conventos clausurados. La liga de defensa de la libertad religiosa consultó con el comité Episcopal el aspecto moral de una rebelión armada. Por conducto del Obispo de Tabasco Pascual Díaz, el episcopado contestó que cuando hay evidencia de tiranía y fallan los medios políticos, es lícito recurrir a la fuerza. Como algo sospechaba el gobierno, se acrecentaron los cateos y las aprehensiones de dirigentes o presuntos dirigentes católicos.
En esos días ya se hallaba en marcha una de las más intensas persecuciones religiosas habidas en México, acercad de la cual el Papa Pío XI habría de decir que era una “de las peores sufridas por la Cristiandad”. La fecha acordada para la rebelión fué el 1 de enero de 1927 y en diferentes lugares comenzaron a surgir dispersas partidas de Cristeros llamados así por su grito de “VIVA CRISTO REY”. Los principales grupos surgieron en Jalisco y fueron secundados en Michoacán, Guanajuato, Durango, Morelos y Oaxaca. Más tarde en Zacatecas, Aguascalientes, Sinaloa, Colima, Estado de México y Veracruz. Los “Cristeros” carecían de suficiente armamento y de apoyo logístico para formar un frente de combate. Su lucha se tenía que circunscribir a la táctica de guerrilla a acciones más o menos audaces. Se trataba de un frente fluido siempre cambiante. El General Callista Cristóbal Rodríguez dice de los Cristeros: “Escondiéndose más que alejándose en cuevas como los hombres primitivos de las cavernas, en medio de sobresaltos continuos mal alimentados esperando ser de un momento a otro atacados… Los cerros, las barrancas y el inmenso cielo fueron testigos mudos de su intranquila vida, durmiendo a la intemperie, bajos los rigores del frío y de la lluvia. ¡Una verdadera vida de perros!”
Los Cristeros carecían también de servicios médicos para sus heridos. El médico que les prestara auxilio y no los denunciara inmediatamente a las autoridades se hacía acreedor a la muerte sin juicio alguno. Tampoco tenían los Cristeros servicio de intendencia que les garantizara agua y comida. Pero ante las debilidades de su organización la peor de todas era la escasez de armas y municiones. A mediados de 1927 operaban 18,000 Cristeros aunque con muy reducida capacidad de fuego, pues muchos de sus rifles eran de caza o de tiro al blanco y no disponían de máuseres de tiro rápido como los de las tropas callistas y los agraristas. Mucho menos de ametralladoras, radiocomunicación, ferrocarriles y camiones. A veces la escasez de municiones los obligaba a suspender combates que iban ganando.
Durante 1927 fueron ejecutados por lo menos 26 sacerdotes, unos por oficiar sin el requisito del registro oficial y otros por ayudar a los Cristeros. Para el abastecimiento de municiones, los Cristeros dependían de agentes que operaban en ciudades o poblados, siempre jugándose la vida. Pequeñas cantidades de cartuchos eran ocultados en sacos de cemento o en cajas de jabón y llevadas a determinados lugares para surtir a los Cristeros. Los descubiertos en estas actividades sufrían duros tormentos para que denunciaran a sus compañeros y morían en pocas horas.
Se formaron brigadas femeninas “Juana de Arco” a fin de ayudar en esos menesteres y naturalmente cuando las mujeres eran descubiertas, corrían horrible suerte antes de perecer. El General callista Cristóbal Rodríguez, hace el siguiente relato: “A muchas de estas jóvenes y guapas señoritas les costaba caro su osadía. Con este fin (de abastecer a los Cristeros) las mujeres organizaban días de campo, en donde señoritas y damas de la mejor sociedad en canastas de comida llevaban cartuchos”. A finales de 1927 operaban 20,000 hombres en forma regular y 10,000 en forma intermitente en 17 estados del país. La situación para el régimen callista no era muy tranquilizadora, aunque seguía teniendo un enorme margen de superioridad en armas y recursos económicos.
Sin embargo, tras deponer sus armas, se produjeron numerosos asesinatos y represalias. Ricardo de la Cierva, historiador español, continúa Salvador Borrego Y en efecto, los Cristeros, cristianos del siglo XX quedaron a merced de los leones. El compromiso del gobierno de conceder pasaportes a los amnistiados fué violado por numerosos funcionarios sedientos de venganza, DESPUÉS DE RENDIR LAS ARMAS, VALIENTES JEFES Y OFICIALES DE LA GUARDIA NACIONAL, E INCLUSO TROPA CRISTERA FUERON ASESINADOS, en diversas partes del país. SI NO SE LES HABÍA PODIDO ABATIR EN EL COMBATE, ERA FÁCIL LIQUIDARLOS, YA RENDIDOS.
La lista de estas víctimas es enorme, se afirma que más de 3000 católicos fueron asesinados después del armisticio. El general Jesús Degollado, último jefe de la Guardia Nacional, dice que perecieron más Cristeros después de rendir las armas que durante los combates. Según los registros de la Guardia Nacional, murieron en campaña 4797 Cristeros”. Ahora veamos lo que dice respecto a “los arreglos” el padre Regis Planchet:
“Nunca como entonces, a fines de 1928 y principios de 1929 habían sido los Cristeros más fuertes, más organizados, más numerosos. Contaban con más de 20,000 hombres armados. AUNQUE SIN SUELDO, SIN INDUMENTARIA, CON INSUFICIENTE ARMAMENTO, Y JEFES IMPROVISADOS, LOS CRISTEROS, POBRES EN ARMAS PERO RICOS EN VIRTUDES MILITARES, dominaban parte considerable del país. Es un hecho comprobado que tuvo el gobierno grandes pérdidas como en el Combate de Colima en noviembre de 1928; que la mitad de un regimiento de un batallón perdió la vida, sin contar los heridos y los fugitivos además de otras derrotas que tenía prohibido publicar la prensa.
Y en la batalla de Tepatitlán en abril de 1929, dos meses antes de “los arreglos”, fueron completamente aniquilados unos 800 a 900 hombres. Viendo el gobierno maltrecho de Portes Gil (lacayo de Calles) cómo sus tropas eran vencidas “cedió dijo Pío XI ante la firme actitud de los católicos oprimidos y dió a conocer que deseaba llegar a un arreglo”. Para los Cristeros era difícil aceptar las condiciones de desarme que les proponía un enemigo desleal (el gobierno) por considerarlo, como su sentencia de muerte. Presentían que al entregar las armas, bajo la palabra de honor de un presidente sin honor serían CAZADOS Y MATADOS COMO FIERAS SALVAJES, después de aquella lucha gigantesca de 3 años en que sin más elementos de guerra que los arrancados al enemigo, ningún día pasó en que no pelearon a veces contra 65,000 federales y 100,000 agraristas armados hasta los dientes, realizando la hazaña increíble de tener a raya durante 3 años el ejército de Calles.
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Nuestros Seres Queridos en el “Más Allá”
Algunos predicadores religiosos en sus sermones, refiriéndose al “Más Allá” afirman a los fieles que allá en el Cielo no existe el reconocimiento recíproco de nuestros seres queridos, es decir; los padres no reconocen a sus hijos, ni sus hijos a sus padres, aunque se vean. Tampoco los esposos, los abuelos, los tíos y los amigos. Ello se debe a que en el Cielo seremos como Ángeles. Dicen también que en el Cielo solo se reconocerán “los compadres”, como cuando vivieron en la tierra.
Precisamente hace unas semanas, durante la misa, el padre oficiante leyó el contenido del capítulo 2º. versículos 27, 28 y siguientes del Evangelio según San Lucas de la Santa Biblia Cristiana que trata de “La Resurrección”, a la letra dice: “Se acercaron a Jesús algunos seduceos. Esta gente niega que haya resurrección y por eso le plantearon esta cuestión: “Maestro, Moisés nos dejó escrito: ‘Si un hombre tiene esposa y muere sin dejar hijos, el hermano del difunto debe tomar a la viuda para darle un hijo, que tomará la sucesión del difunto’. Había pues siete hermanos. se casó el primero y murió sin tener hijos. El segundo y el tercero se casaron después con la viuda. Y así los siete, pues todos murieron sin dejar hijos. Finalmente murió también la mujer. Si hay resurrección ¿de cuál de ellos será esposa esta mujer, puesto que los siete la tuvieron?
Jesús les respondió: “los hombres y mujeres de este mundo se casan, pero los que sean juzgados, dignos de entrar en el otro mundo y de resucitar de entre los muertos, ya no toman marido ni esposa. Además, ya no pueden morir, sino que son como los ángeles. Son también hijos de Dios por haber nacido de la resurrección...””
Con base en estos preceptos, el “padrecito” explicó muy claramente que en el otro mundo desaparece la facultad de reconocerse entre sí los seres queridos, amigos y santos de nuestra devoción, cosa que parece ser que ocurre lo contrario y tan es así que en la sagrada escritura no encontramos ningún término afirmativo en el sentido de que en el otro mundo desaparece la personalidad espiritual, porque es tanto como perder la individualidad de ese ente que somos cada uno de nosotros.
Analizando un poco mas a fondo esta cuestión, resulta ilógico e irrazonable la anulación de nuestro Yo. Eso implica imaginar a un ser espiritual, sin memoria, sin sentimientos de amor y dolor, sin afecto alguno; de tal manera que una resurrección en esa forma puede causar poco interés, ya que ¿de qué nos serviría nuestra resurrección si allá en el Cielo vamos a caminar o a volar como unos idiotas, como zombies con una mente en blanco y carentes de los más sublimes sentimientos como es el de el Amor, para que, como decía San Pablo: “Sin Amor, nada soy”.
Ahora vamos a ver qué nos dicen los mas grandes teólogos al respecto: en su hermosísimo libro titulado “EL MÁS ALLÁ” del Padre Engelbert Krebs, profesor de Teología escrita: “Pero cuando comience para el alma, que ha salido de este mundo la feliz realidad de verse en compañía de todos los santos; entonces iluminada por la luz de la gloria, verá las almas de sus hermanos no ya por medir de conceptos imperfectos, sino en la esencia divina y las conocerá como él mismo es conocido por Dios (CFR. I COR. 13 12). Entonces es cuando la madre conocerá tan íntimamente a su hijo que nada habrá en él oculto a sus ojos. El esposo verá entonces con toda claridad la verdadera hermosura y la profundidad del alma de su esposa, cuyos rayos dieron luz y calor a su alma durante su vida terrena.
Y siguen sus conceptos en torno a la visión que se tiene allá en el Cielo de nuestros seres queridos. De otros grandes autores de lo místico se pueden citar bellísimos conceptos semejantes.
Ahora vamos a hacer hincapié en las evidencias que se tienen en torno a la supervivencia recíproca. Por ejemplo, en Medugorie, Portugal y Rusia, la Santísima Virgen María se ha aparecido a niños videntes y recibido su mensaje. Los niños videntes declaran que han visto a la Virgen María con sus vestiduras hermosísimas, algunas veces con lágrimas en sus ojos por la perdición de tantas almas como ha estado sucediendo en Rusia, por la imposición del Comunismo Ateo al pueblo cristiano de Rusia.
Todos los días hay testimonios de enfermos terminales que afirman ver a su madre o santos de su devoción que lo visitan, platican con él y como que esperan la salida del mundo para acompañarlo en su viaje al más allá. Los investigadores científicos de la talla de Carlos Osis, Dr. Haralsson, Martín Ebon, la doctora Kübler Rosse y otros muchos de renombre; según sus amplios y minuciosos estudios que han realizado en varios hospitales de Estados Unidos, la India y otros lugares sobre personas que murieron y después de algunos minutos han vuelto a la vida. Relatan que vieron y sintieron durante ese lapso de tiempo que estuvieron en el otro mundo.
Los resultados son sorprendentes porque coinciden casi en todos los casos. Lo curioso de asunto es que ya en aquel ambiente sienten tanta felicidad que ya no quieren volver a la Tierra. Dicen haber visto unos jardines hermosísimos. De pronto ven una luz que se les acerca; ellos no pueden dejar de verla, la cual se agranda hasta cubrir totalmente al visitante. Ya saturados de un amor inmenso oyen la voz del Señor que les dice: “regresa a la tierra, tu misión no la has terminado”, entonces es cuando despiertan en el quirófano con la gran sorpresa de médicos y familiares.
El Dr. Carlis Osis, en su importantísimo libro titulado: “A la Hora de la Muerte”, relata numerosos casos de personas que fallecieron y después de 10, 15 o 20 minutos de de muertos, volvieron a la vida. Ellos han dado su testimonio de lo que vieron. A continuación transcribo estos tres casos:
“No estaba recibiendo ningún sedante, su fiebre era escasa y parecía confuso; aunque era consciente del entorno y las personas que lo rodeaban, respondía con dificultad a las preguntas. Describió su experiencia mientras se estaba produciendo y la volvió a contar después. Dijo que sentía que flotaba y se movía en el aire hacia otro mundo, donde vió unos dioses que estaban sentados y el llamaban. Quería ir a allí y pidió a quienes le rodeaban que le dejaran hacerlo: “déjenme”, “estoy muriéndome”. Se sentía muy feliz al ver aquellas divinidades.
Tuvo la alucinación dos veces aunque insistió en que no era una alucinación, sino algo real. Tras la experiencia, estuvo alegre y dijo que aquel era el mundo donde deseaba vivir. No quería morir antes de la alucinación: estaba muy preocupado por la enfermedad y porque los doctores le ayudaran. Pero ya no le preocupó la muerte, una vez producida la alucinación; parecía mejorar y se sentía feliz por su experiencia. Al cabo de una o dos horas entró en coma profundo y ya no volvió en sí, muriendo dos días mas tarde.
Este otro caso es formidable: un hombre de veinte años que murió de diversas heridas abdominales causadas por disparos, vió a Jesús. “Si voy a ir ahí, no temo a la muerte”, dijo. De tener miedo pasó a sentir serenidad y aceptación . El Señor dijo “yo” le dió la suprema felicidad. El último caso es este otro:
Uno de nuestros encuestados nos contó la siguiente historia de una mujer de cincuenta años que padecía cáncer abdominal. Cuando entré en la habitación, estaba manteniendo una animada conversación con su esposo. Su hijo, que se hallaba sentado al lado de la cama, me dijo: “cree que está hablando con mi padre que murió hace diecisiete años”. Los ojos de la paciente estaban abiertos, pero parecían hallarse en trance. Hablaba con tono monótono “los muchachos están bien…”, “tenemos nietos”, parecía estarle poniendo al tanto de los acontecimientos de la familia producidos desde su muerte. También respondía a varias preguntas que le hacía su marido.
Hace más de cincuenta años que vengo yo interesándome en los estudios de la Psicología, Parapsicología y la Metapsíquica. Al respecto he platicado con muchas personas de mucha seriedad sobre las cuestiones de “la vida después de la muerte”, cosa que en todos los casos son coincidentes. Con esa experiencia yo sostengo que la persona humana no pierde sus facultades morales, intelectuales, afectivas, religiosas, etc., ni su faz ni su memoria, porque al morir “nuestro doble yo” o mejor dicho nuestro doble personalidad que es inmortal se saldrá de su molde físico al morir para entrar a un mundo nuevo que puede ser de infinita felicidad si se portó bien en este mundo, porque si estuvo lejos de Dios y sin buscar la reconciliación y el perdón de Dios. Entonces tendrá graves problemas en el más allá.
Por todo lo anterior, yo no puedo creer que en “El Más Allá” vamos a perder nuestros facultades que Dios nos dió desde un principio; yo más bien creo que esos dones o facultades se avivan más, es decir, se perfeccionan porque actúan ya en esencia, particularmente nuestra memoria y nuestra facultad de sentir EL AMOR por nuestro padre Dios y por nuestros seres queridos, a la luz de la gloria. Ahora, volviendo al asunto de la viuda y sus siete maridos, nada tiene que ver con el reconocimiento de nuestros seres más queridos ya finados, allá en el Reino Celestial, mas bien puede ocurrir que al vernos, lloraremos de gozo al volverlos a encontrar para no separarnos de ellos por toda la eternidad.
Es cierto, porque no puede ser de otro modo, que nosotros ya purificados y aceptados por el Señor, podemos ser semejantes a los ángeles en hermosura y perfección, ya que en el Cielo no hay lugar para la fealdad y la imperfección. Allá en aquella dimensión, todo es perfecto como lo es nuestro Padre Dios. Esta enseñanza la dió a sus hijos Nuestro Señor Jesucristo que es la segunda persona de la Santísima Trinidad.
Bueno, amigo lector, espero le haya gustado este tema, ahora debo decirte que yo te deseo “Una Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo”.
Publicado por Miguel Zarate en 12:07 No hay comentarios:
Un Rasgo de Amor Filial
“Tu madre está muy mala, sin esperanza de salvación: quiere verte; no piensa más que en ti”.
Al leer esta carta que le presentó un empleado del presidio, creyó Pedro que todo el edificio se desplomaba sobre su cabeza. ¿Cómo? Su madre, el único amor que le restaba en el mundo, se iba a morir y quería verle, y él no iba a poder cumplir su suprema y última voluntad. No, aquello no era posible de ningún modo.
Él necesitaba ver a su madre, recoger su beso postrero, estrecharla en sus brazos… y lo haría, vaya si lo haría! ¿Quién iba a negárselo…? No era posible que se lo negasen.
Pedro fué a ver al Director del presidio, y al llegar a su presencia exclamó con la voz enronquecida por la pena:
-¡Mi madre se muere, señor Director! Concédame usted licencia para verla.. Que me acompañen… Le juro a usted que volveré en cuanto me despida de ella.
-Si eso fuera posible, lo haría, -respondió el Director, que estimaba en mucho el carácter y la buena conducta de Pedro; -pero ya sabe usted que no puede ser.
-¿Que no puede ser?
Pedro salió del despacho del Director con las cejas fruncidas, y alguien le oyó murmurar por lo bajo:
-¡Que no puede ser!... Pues sí puede ser, ¡y será!
Al anochecer de aquel mismo día, terminadas las faenas en el arsenal, los presidiarios se alineaban en el muelle para el recuento. De pronto vieron un hombre que corría sobre las rocas hasta el punto en que éstas se encuentran con el mar: era un preso que intentaba fugarse. Algunos soldados corrieron en su persecución, pero el hombre les llevaba mucha delantera.
Llegó a la puerta del acantilado, dió un salto terrible y cayó de cabeza al mar. Viósele aparecer un momento y desaparecer después; los soldados descargaron sus armas en dirección del fugitivo, las lanchas del puerto se lanzaron en busca suya. Nada. NI el menor rastro. O al hombre se lo habían tragado las olas o había sido muy diestro para ocultarse.
El fugitivo era Pedro. ¿Cómo pudo sustraerse a la investigación y pesquisas de sus perseguidores? Ni él mismo ha podido explicárselo luego. Sólo se sabe que permaneció toda la noche, una noche lluviosa y terrible de enero, detrás de unas rocas, tiritando de frío, bajo sus vestidos empapados de agua, oyendo al mar romper sus olas estruendosamente a sus plantas, al trueno rugir en las nubes y al huracán en el espacio, con bramido ronco y salvaje.
Así pasó horas y horas, con el pensamiento puesto en su madre; así, a nado unas veces, otras desgarrándose los pies contra las erizadas puntas de los peñascos que bordean a la costa, consiguió ganar una casuca donde se facilitan vestidos y disfraces a los presidiarios. Cambió en ella la ropa, hizo durante tres o cuatro horas
ese camino ruinoso, hipócrita, incierto, que hace el preso para despistar a sus acechadores, y al cabo de tres días, muerto de hambre, de frío, de sed, con los pies sangrando, la ropa hecha jirones y los ojos llorosos, llegó a la puerta de la casita blanca con que soñaba todas las noches al dormirse contra el camastro del presidio.
En la alcoba, desfigurada por la fiebre, próxima a lanzar el último suspiro, acompañada por una vecina compasiva, estaba su madre, con los ojos clavados en el techo, las manos en cruz, murmurando por lo bajo como si dialogara con su esperanza: “¡Hijo mío!”
Pedro, que levantaba su cabeza pálida y febril por entre las cortinas de la alcoba, oyó que aquellas palabras, y sin poderse contener:
-¡Aquí me tienes, madre, aquí me tienes!, gritó avanzando hacia la anciana y estrechándola en sus brazos… Fué un beso largo, muy largo. La eternidad de un amor y el fin de una vida, confundiéndose sobre dos bocas temblorosas…
Luego, la viejecita abrió los brazos y cayó muerta sobre la cama, y Pedro rompió en ahogados sollozos.
A los seis días entraba un hombre por las enrejadas puertas del presidio. Era Pedro. Cuando fué presentado al director, dijo:
-He ido a despedirme de mi madre; aquí me tiene usted. No pensaba escaparme y he vuelto.
-El Director había dado parte de la fuga y el penado sufrió cuatro años de recargo en su condena.
Pedro decía, hablando con sus compañeros:
-Bien vale cuatro años de presidio el último beso de una madre.
Quiero rendir un humilde y respetuoso homenaje a un gran forjador y formador de varias generaciones de estudiantes por sus aulas recibiendo de Él toda su sabiduría y experiencia como educador y profesor de educación primaria. Me estoy refiriendo al inolvidable profesor Francisco Bombela Ramírez. Hombre bueno y capaz a quien nosotros sus alumnos quisimos y respetamos. Diré que allá a principios de los años 40’s fungía como párroco de Salvatierra el Sr. Pbro. José Ma. Chávez y que el Señor Cura por esas fechas formó una pequeña escuelita a la que llamaban “la escuelita del Sr. Cura”. Se encontraba en un saloncito situado detrás de la Notaría actual al subir las graditas, ahí estaba la puerta a mano derecha donde está ahora una ventana; sólo recuerdo a dos compañeritos ahí: Pablito Herrera Granados y al Chino Parra.
Pues bien, el profesor Bombela llegó a Salvatierra también por los años cuarenta de Pénjamo, Gto. Recuerdo que comenzó sus funciones como profesor en el salón San Andrés dentro del curato siendo aún el párroco el Sr. Cura José Ma. Chávez de feliz memoria; se le llamaba “la escuela del Sr. Cura”. A los pocos días también la Srta. María Bombela Ramírez también maestra, impartía clases ahí mismo. Luego de algún tiempo de estar en el salón San Andrés pasamos por muy poquito tiempo a una casa ubicada en la calle Madero casi esquina con Ocampo, acera norte; ahí estaba un maestro apellidado Cortés, no recuerdo su nombre, sólo sé que le decíamos “el Sr. Cortés”.
Posteriormente nos pasamos a una casa situada entre las calles de Madero y Leandro Valle, casa que habitó recientemente el padre Adancito q.e.p.d. De ese lugar pasaríamos al lugar en donde actualmente se encuentra; se le llama desde hace setenta años. “Colegio José María Morelos”. El Colegio antes llamado “la escuela del Sr. Cura”, al llegar al exconvento de Capuchinas comenzó a funcionar de acuerdo a los grados de estudio de cada alumno contando con un salón de clases para cada grado.
El profesor Bombela y la maestra María Bombela impartían clases en sus diferentes salones; otra de las maestras que yo recuerdo era la maestra María García, hermana de los doctores García: Antonio y Alfonso García Álvarez. Ahí nos visitaba con frecuencia el Sr. Cura José Ma. Chávez, entraba a nuestro salón y sentado en una silla platicaba con nosotros así como también el maestro Bombela. Se dió cuenta por uno de mis compañeros de que algunas veces salíamos un poco más tarde de clases por algún imprevisto, y este mismo compañero se dedicó todos los días desde luego por poco tiempo a decirnos a todos: repitan conmigo: “El Sr. Cura insiste e insiste en las salidas temprano”, eso era todos los días cuando se acercaba la hora de la salida.
Al terminar nuestra primaria, “nos llevó el tren”; sí, nos llevó el tren a Morelia, ya que algunos de nosotros le manifestamos al Sr. Cura Chávez nuestra intención de ingresar al seminario de esa ciudad y de muy buena gana Él nos acompañó en el tren y en Acámbaro nos invitó a desayunar un sabroso chocolate ahí en el restaurancito de la estación. Fuimos unos seis compañeros, entre ellos recuerdo a Francisco Rogelio Navarrete Ruiz, que luego sería un gran sacerdote y un predicador muy elocuente; al güero Rafael Jiménez, a José Pérez Zamora q.e.p.d, a Manuel Carmona y a otros más que ya no recuerdo.
Quiero mencionar con el permiso de ustedes a algunos de mis compañeros de salón con los que cursé mi sexto año de primaria: Gonzalo Guerrero Mtz., Antonio Guerrero Mtz., Paulino Castanedo, J . Trinidad Albor A., Jorge Gordillo, Antonio Sandi, Ricardo Tena, Adolfo Ruiz, Luis Serrano, José Pérez Zamora, Francisco Rogelio Navarrete Ruiz, Ricardo Navarrete Ruiz, Amado Navarrete, Rafael Jiménez, Manuel Carmona, Miguel ó Víctor Pérez, su papá tenía una zapatería en Federico Escobedo esq. con Hidalgo lado sur, Alfredo Martínez, Luis Cerda, y otros que lamentablemente no recuerdo.
Quiero rendir este pequeño homenaje pues a quienes pusieron toda su vida y esfuerzo a la fundación del Colegio José María Morelos hace ya más de 70 años. Los venerables Sres. Curas, José Ma. Chávez y Ruperto Mendoza, así como nuestro inolvidable profesor Francisco Bombela Ramírez. TRES GRANDES PILARES DE LA EDUCACIÓN QUE VIVIRÁN EN NUESTROS CORAZONES. Gracias.
rompom pom pom, rompom pom pom.
nada mejor hay que yo pueda ofrecer;
acaba Dios de nacer.
Os anunciamos un gozo inmenso
entre pañales lo encontraré.
Duerme no llores,
Duerme no llores...
que estas tus lágrimas
Quienes colaboramos para la revista “Por Amor al Arte” les deseamos:
Publicado por Miguel Zarate en 12:01 No hay comentarios:
y muchas sorpresas me he llevado,
nuevos sobrinos han nacido,
y otros primos han crecido.
He pasado alegrías,
pero también amarguras y tristezas,
muchas personas se han ido,
y con eso, un hueco en mi corazón ha salido.
Año de amistades,
de valores y de amores,
de cambios y emociones,
un año de esfuerzos y dedicaciones.
Triunfos y victorias,
fué lo que en este año pude cosechar,
¡Qué vengan muchos más!,
para ir mejorando y mis logros alcanzar.
Fué un año de bendiciones,
y eso fué gracias a Dios,
se cumplieron algunos anhelos,
y también unos que otros deseos.
Doy gracias a Dios por tantas dichas,
por haberme abierto los ojos
y contemplar tantas maravillas,
por resguardarme de las malas vibras,
por aconsejarme y guiarme
en donde plasmo mis huellas.
Cien Publicaciones
Cien publicaciones,
de poesías, narraciones y reflexiones,
han hecho lo que hoy en día es,
la revista “Por Amor al Arte”.
del Sr. Mario Carreño,
se le ha cumplido su sueño,
de una revista cultural ser el dueño.
Publicaciones describiendo los sentimientos,
y también ir narrando algunas historias,
es lo que hoy en día encuentras,
en una revista de 29 hojitas.
Que esto sea sólo el comienzo,
de unas creaciones hermosas y bellas,
que más jóvenes y adultos se motiven
por los cuentos y las fantasías
y empiecen a trazar sus huellas
en las letras y las poesías.
Recordemos que iremos siempre adelante,
todo por lo que sentimos,
vamos acompañados “Por amor al Arte”,
plasmando en unas cuantas letras
nuestros sentimientos y deseos.
(Poema dedicado a la Revista “Por Amor al Arte”
por su publicación No. 100, que esta cifra sea
solamente el comienzo de la revista cultural de Salvatierra)
“Y si el grano de trigo no muere
queda infecundo” dice tu Palabra.
Es fecundo morir día tras día
entre luces y cantos como el alba,
como muere la tarde,
como muere el rocío de la mañana.
Morir como los mártires para triunfar
con su túnica blanca,
lavada con la sangre redentora
en el mar de tu gracia.
Morir como las almas vírgenes
en un martirio que no acaba
hasta que la sonrisa de Dios
convierta en gloria su perseverancia.
Morir en la oración,
en vida consagrada,
morir en la obediencia,
en el servicio humilde de las almas…
Morir como la aurora
el Día de la Gracia.
¡Qué fecundo es morir, oh Primavera,
para que vengan las fecundas aguas!
¡Qué fecundo es morir, lirios y rosas,
para que dé fruto la rama!
Morir como Jesús en el Calvario
y en la blanca mañana
vestirse de azucenas y de nardos
en una vida nueva, resucitada.
Qué divino es morir a mis instintos
Morir a la hermosura femenina
de sublime nostalgia...
Muévete, montaña de mi herencia,
y arrójate a los mares de la gracia,
con tu panal de mieles virginales,
con tus vírgenes nieves invioladas
y temblores de votos sublimados
que tu volcán oculto me desgarra.
Tírate al océano de los brazos
del que es blancura inmaculada
muriendo con la muerte de los mártires
en el surco divino de la gracia,
pues si el grano de trigo no muere
queda infecundo dice tu Palabra.
En Memoria del Padre Rafael Alcántar Mondragón
Ya no tengo el motivo, que inspiraba
mis versos discordantes.
Voló la musa que llenaba aquellos instantes;
al partir aquella presencia, que me sustentaba,
quedé sumergida, me siento perdida,
Volátil silueta percibo distante,
a mi visión y para siempre.
Mis manos no alcanzan, se fué a otro sitio,
es otra creatura.
Quédate conmigo de alguna manera,
que estés presente,
no me sienta sola, aunque ya no mire
Bella ilusión que yo forjé
tan sólo eso fué.
Vi su mirar como una luz
y sólo fué una cruz.
No fué amor, no existió,
jamás se declaró.
Tristeza es realidad
y solo falsedad
dejó ese ser
ángel de obscuridad.
Bella ilusión como razón
para existir debo cuidar
Lo principal es siempre dar,
amar y recibir.
Se debe consumar
esa visión mortal,
debe existir si da su luz
ángel de claridad.
Pasaste en mi vida
como una esperanza,.
como un dulce sueño,
Ilusión que me diste
de vivir un ocaso,
gozando las mieles
Dejaste en mi alma
grabado el recuerdo,
El Niñito Jesús, Nuestro Salvador
Fué hace más de dos mil años,
cuando un profeta vino a salvarnos,
donde en una cruz nos perdonó los pecados,
y que al tercer día resucitó de entre los muertos.
Fué una persona muy especial,
donde en nuestra vida Él es lo primordial,
donde yo me atrevo a decir que como Él no hay igual
y que para vivir, su cuerpo y su sangre en vosotros es esencial.
Hablo de Jesús, nuestro Salvador,
que día tras día nos da su amor,
que para mostrarnos la humildad,
decidió nacer en una sencilla ciudad.
No nació en castillos ni en torres,
tampoco lo arroparon con ropones elegantes,
Él nació al lado de unos corrales,
y su vestido fué la luz de la luna y unos pañales.
Fueron hasta el lugar los pastores,
o adorar al Rey de reyes,
que con su Luz Divina nos ilumina,
y con su bendición nos persigna.
También fueron tres reyes magos,
que le obsequiaron hermosos regalos,
fueron también a adorarlos,
y Jesús les sonrió a cambio.
Niños y más adultos,
a sus padres fueron a felicitarlos,
¡Bendita sea la Virgen María!,
que en sus ojos se le notaba la alegría.
¡Bendito sea su padre San José!
que en sus años fué su protector,
los ángeles cantan hermosas melodías,
¡Qué bonito fué ese día!
¡Bendito sea el niñito Jesús!,
hijo de nuestro poderoso y bondadoso Dios,
que vino al mundo a salvarnos,
de los grandes e innumerables pecados.
Publicado por Miguel Zarate en 11:48 No hay comentarios:
De aquel bohemio solitario y amargado
Ahora soy el más feliz de los mortales
porque a mis males
ya por fin logré vencer.
Escucho al mundo preguntar con insistencia:
¿Qué es lo que pasa
en mi existencia?
Porque me han visto sonreír alegremente,
canturrear esta canción:
¡Vivan nuestras penas que son fuente
que amorosa lava nuestra frente!
campos, sol y viento,
olas de los mares,
todo vive cantando
el himno a la belleza,
y a su creador.
Todo vive cantando:
¡Y que viva la vida,
Saber que me ama la mujer que tanto quiero,
Salir al campo contemplar el firmamento,
oír del viento
lo que dice en su rumor.
Amar la risa candorosa de los niños,
llorar de dicha,
saber que existo,
son estas cosas las que inspiran mi alegría,
y noche y día
siempre canto esta canción:
Publicado por Miguel Zarate en 11:43 No hay comentarios:
me dió dos luceros
me ha dado el oído;
martillos, turbinas;
me dió el corazón
me crece la vida,
me brotan las rosas.
me llueven luceros,
invento un idioma
diciendo, te quiero.
Un sueño me acuna
yo me acomodo
mi almohada de dudas
la vida que es dura
también es milagro
irás adelante,
la fe en el camino
será tu constante.
verás que se cuela,
estoy aquí puesta,
los pájaros sueltos,
el alma de fiesta.
me besa tu risa,
el duende y el ángel,
el vino y la brisa.
el pan y la casa,
los niños que crecen
la vida que hermosa
siempre y sobre todo
aprender a escuchar esa es la clave,
para contarle a la gente y a la rosa
que puede el sentimiento recoger.
para tener acceso a la fortuna,
cuál será en la agonía, mi balance,
el ambiguo tañir de las campanas,
saludando mi adiós y otra mañana,
y otras voz, como yo, con otro acento.
Publicado por Miguel Zarate en 11:38 No hay comentarios:
Al llegar a la edición número Cien de nuestra revista “Por Amor al Arte”, quiero manifestar a todo el mundo la satisfacción tan grande que siento de poder compartir y disfrutar los deliciosos y abundantes beneficios que a través de mas de siete años ininterrumpidos (desde octubre del 2005) ha producido generosamente dicha revista.
Ella ha sido el árbol rico en frutos que bondadosamente nos brinda para enriquecer conocimientos, nuestro vocabulario, nuestra creatividad y sobre todo, nuestro espíritu.
Agradezco a todos los compañeros que han hecho posible con sus inspirados y valiosos trabajos que nuestra publicación siga vigente y llena de vida para seguir derramando y repartiendo amorosamente la inmensa riqueza que guarda cada una de sus páginas.
Agradezco también al público que con su preferencia y apoyo nos alienta y nos impulsa a seguir con más brío y más ánimo en la noble empresa que nos hemos trazado.
Mil gracias también a los camaradas que ya se fueron a casa de Dios Padre y dejaron plasmados en nuestra revista sus versos, sus reflexiones, su sapiencia y sus sentimientos y con ellos su amor a la Patria, al terruño y a la cultura.
Y sobre todo, agradezco al Señor por el venero inagotable de su bondad, la cual me ha iluminado y fortalecido, no sólo en la realización de esta labor cultural, sino también a lo largo de toda mi existencia y en cada aspecto de mi vida.
Y sabiendo que Él jamás nos abandona, confío y deseo que “Por Amor al Arte” siga viva más fuerte que nunca por muchos años.
Publicado por Miguel Zarate en 11:36 No hay comentarios:
No todos los gnomos de que nos hablan las leyendas son perversos. Los hay bondadosos y que saben hacer el bien a los hombres cuando les han prestado algún servicio; pero los gnomos no aman a aquellos que tienen una sed insaciable de riquezas y saben castigar a quienes abusan de su generosidad. Esto es lo que van ustedes a saber. El sastre y el platero de quien se va a tratar son dos obreros que siguiendo una añeja costumbre, emprendieron un viaje a pie para conocer el país y para instruirse y mejorar cada uno en su oficio.
Un sastre y un platero que viajaban de compañeros, oyeron una tarde una música lejana que venía desde la montaña. No se parecía a ninguna música oída, pero era tan armoniosa, que olvidando su fatiga y su cansancio, fueron hacia ella. La luna aparecía cuando llegaron a una colinda en donde un grupo de seres pequeños, hombres y mujeres, tomados de la mano, bailaban en alegre ronda.
“Lo que tengo me basta. –le decía al platero. –Con esto yo, que soy obrero, me convertiré en patrón; me casaré con aquella a quien amo, y seré un hombre feliz”. A pesar de eso, por complacer a su amigo, convino en esperar hasta el día siguiente.
En cuanto se avecinó la noche, el platero se proveyó de dos sacos, a fin de poderse traer todo el oro que pudiera, y se dirigió hacia la colina. Como en la noche anterior, el pequeño pueblecito de los gnomos se disponía a cantar y a bailar. El gnomo anciano le rasuró de nuevo los cabellos y la barba y le hizo señal de que tomara carbón. El platero se supo a llenar sus sacos y sus bolsillos con desmesurada avaricia.
Pero aún no era esta toda su desgracia; a la joroba que tenía en la espalda se había agregado otra más voluminosa en el pecho. El avaro platero lloraba su nueva deformidad y entonces comprendió que había sido un verdadero castigo a su insaciable ambición.
El buen sastre, que había despertado con el ruido y los sollozos de su amigo, procuraba consolarle lo mejor que podía:
“Tú has sido mi compañero de viaje, le dijo; ya que juntos hemos corrido aventuras, tú continuarás a mi lado y yo partiré contigo mi tesoro”.
Publicado por Miguel Zarate en 17:00 No hay comentarios:
Publicado por Miguel Zarate en 16:59 No hay comentarios:
Eres mi adoración. ¡Que grato sino
Publicado por Miguel Zarate en 16:57 No hay comentarios:
Ese gasto y muchos más, fueron cubiertos con la inmensa riqueza que saqueó España de nuestro continente sin darle nada a cambio. Impusieron su religión, pero nosotros teníamos la nuestra; impusieron su lengua, pero nosotros teníamos las nuestras, prohibieron el desarrollo del país, pero sí extrajeron todo el oro y toda la plata que pudieron. A cambio de las bondades que les dió América, la esclavizaron, la torturaron, la explotaron, la violaron, la enfermaron y sádicamente la vieron agonizar y morir mientras que Europa sólo cruzó los brazos y contemplaron su muerte, supliendo las manos indígenas con manos negras para el trabajo, la explotación y el saqueo, que era lo único que les importaba.
Del año 1506 al año 1600 (tan sólo 94 años), enviaron de México a España, 6500 embarcaciones con distintos productos: esclavos, oro, plata, cobre, maderas preciosas, cacao, azúcar, especies, pieles, etcétera. En esos primeros 94 años de saqueo, se enviaron 180 mil kilogramos de oro y 17 millones de kilogramos de plata. De la recaudación de los diferentes impuestos, se juntaban cada año 20 millones de pesos, de los cuales: diez millones de pesos, se empleaban en la administración de la Nueva España (en manos de españoles); tres millones de pesos, para ayudar a otras colonias de España en América; y siete millones de pesos, se enviaban para el tesoro de la corona española, aparte de todo lo que saqueaban en productos. Estos tesoros saqueados del pueblo y de las tierras mexicanas, sirvieron para dar fuerza a una de las más grandes vergüenzas del clero y de la humanidad, la Santa Inquisición. En diabólica complicidad, en 1798, la Corona Española asignó un impuesto al clero, a cambio de todos los privilegios que tenía, con ese impuesto se financiarían todas las guerras que tuviera que llevar a cabo el gobierno español para preservar sus dominios.
“Fundose habrá cuatro años, o cinco, en tiempos que gobernaba la Nueva España y era su virrey el Excelentísimo Señor Don García Sarmiento Conde de Salvatierra. Está fundada en el valle y pueblo de Guasindeo a orillas del río Grande, quince leguas de Valladolid hacia el nordeste y treinta y dos leguas de México. Tiene hoy de cuarenta a cincuenta vecinos a quien se han de repartir tierras de sus ejidos. Hay en ella cuatro regidores, Alférez Real y Depositario General, que son oficios vendibles. Solía ser este valle y pueblo de la jurisdicción de el Alcalde Mayor de Salaya, y desde que se hizo ciudad tiene Corregidor que provee el virrey y pone teniente en Acámbaro que es otro pueblo que dista de la ciudad, de buena comarca y vecindad.
Han traído algunos pleitos los regidores y fundadores sobre el asiento que hicieron con su majestad. Administran a los indios y españoles de esta ciudad y otros pueblos, los frailes franciscos, que tienen allí un convento no de los mejores de provincia sino de los más pobres: dales Su Majestad el salario ordinario para vino, cera y aceite y tienen sus obvenciones. Los indios son tarascos y hay en las labores de otras naciones; son todos más de quinientos. (continúa en el próximo número)
Cayó el portón y 298 largos años de orgullo hispano, sangre y vida sería la moneda de cobro por la imprudente incursión hispana en tierra mexicana, que pagarían los ahí encerrados. Los independentistas saltaron sobre el agónico portón que sin caer a cabalidad seguía ardiendo, aunque fueron recibidos con cerradas descargas de fusilería, fulminando a quienes iban por delante gritando consignas, lo que enardeció más a la multitud de mineros y pueblo. Pero los que venían detrás lo hacían empujando a sus compañeros que al caer heridos eran pisados involuntariamente por los demás… La batalla cuerpo a cuerpo se generalizó sin pedir ni dar cuartel. Pasillos, patios, escaleras, troje y azoteas eran escenarios de maldiciones, gritos y ayees de dolor. En la bola murieron lo mismo mujeres que niños y clérigos, quienes fueron sin piedad degollados. Solo se salvaron las mujeres del pueblo aquellas que habían sido obligadas a permanecer ahí para servir a los españoles.
Para las 5 de la tarde, el sol caía ya, como apenado por el ambiente teñido de sangre..

References: artículo 130

Artículo 6

Artículo 7

Artículo 10

Artículo 21
 artículo 130