Source: https://wedonthavetobreed.wordpress.com/2011/09/28/vinilos/
Timestamp: 2018-03-18 00:21:01+00:00

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“”Vinilo vs. CD” | I don't mean to stare. We don't have to breed.
Round 1: El factor técnico.
Cuando hablamos de formatos de audio, evidentemente que una de las primeras aristas del problema que debemos plantearnos es la parte técnica. Con más prejuicios que certezas, investigué un poco qué tan cierto es que un vinilo se escucha mejor que un CD. Así, leí algunos artículos y además le pregunté a este caballero, quien me ayudó a entender un poco mejor el asunto.
En primer lugar, es efectivo que el vinilo tiene una calidad de audio superior al CD. Se graba a 192khz, mientras que este último permite grabaciones de 44khz. Para que quede un poco más claro, en teoría el sonido “real” debería lucir así: No obstante, así es como luce una onda cuadrada a 44khz (es decir, en calidad CD):
Y así es como luce una onda cuadrada a 192khz (es decir, en calidad de vinilo):
A simple vista, por tanto, se puede apreciar que la calidad del sonido del vinilo se aproxima mucho más al sonido “real” que el sonido del CD. Por decirlo de otra forma, tiene mayor “fidelidad”. Clap, clap.
Por otra parte, el vinilo tiene un rango dinámico relativo, el cual -tal como señala este escrito-, presenta niveles de distorsión y ruido más altos en algunas frecuencias, por lo que sus ventajas reales en cuanto a calidad de audio no están del todo establecidas. Clap… ¿clap?
Pero si vamos a hablar de superioridad de calidad del vinilo versus el CD, se hace preciso, asimismo, pensar desde la perspectiva de la evolución que ha tenido el sonido del CD conforme han pasado los años. Por tanto, es preciso señalar que tampoco podemos generar una comparabilidad absoluta entre vinilo y CD, puesto que depende también del cómo han sido grabados ambos formatos. Concretamente, en el caso del CD hay un debate que se ha instaurado últimamente que dice relación con lo que se ha denominado como “guerra del volumen”, nombre con el que se conoce a esta especie de competencia que se ha generado dentro de la industria musical por hacer que los CD vayan escuchándose progresivamente a un volumen más alto (que es precisamente lo que nos hace sentir que un disco grabado en el 2000 tiene “más calidad” que un disco grabado en los 80’s, simplemente porque éste último está grabado a un volumen menor), pero sacrificando junto con ello el espectro del sonido, puesto que el sonido, así como vimos en los dibujos precedentes, tiene un tope máximo y mínimo, y llega un momento donde no se puede subir más el volumen sin perder los sonidos más altos, que son derechamente cortados, aumentando los sonidos más bajos, sacrificando con ello la definición del sonido.
De todas maneras, para mí al menos, el asunto no se remite únicamente a esto. ¿Dónde está el problema, entonces? El problema está en hacernos una segunda pregunta relacionada ya no con el aspecto técnico, sino más bien con el asunto práctico. En otras palabras, ¿es capaz el oído humano de percibir la diferencia entre un CD y un vinilo?
Round 2: El factor práctico.
Ahora bien, una cosa es pensar el tema en términos técnicos y otra es remitir eso a la cotidianeidad. Pensar en el uso práctico del vinilo me lleva a pensar algunas cosas, concretamente:
1) Son enormes, pesados, difíciles de transportar y, más importante, hay que tener un buen equipo para reproducirlos. Un buen equipo para reproducir vinilos, a su vez, es muy costoso (o al menos mucho más costoso que un buen equipo para reproducir CD’s), y mantenerlos es complejo, ya que los repuestos no se venden en cualquier parte.
2) Los vinilos se deterioran con facilidad. El “ruido” que genera el siseo de la aguja al reproducirlos es desagradable y ensucia en alguna medida aquello que estás escuchando, sonidos que se acrecentan no sólo por vinilos mal mantenidos o sucios, donde ese sonido como de “freir papas fritas” es más notorio aún, sino que además cada reproducción de un vinilo va disminuyendo progresivamente su calidad de sonido porque la aguja va mermando su superficie, por lo cual comprar una joyita usada de segunda mano será simbólicamente muy la raja, pero no contribuye mucho al anhelo del sonido de calidad que busca un coleccionista de vinilos. ¿Hay solución? Sí. Pero mejor ni pregunten cuánto vale. Y para aprovecharlo bien, tendrías que comprar únicamente vinilos nuevos, así que chao ferias persas y coleccionistas de antigüedades. Punto para el CD: si los cuidas bien, puedes reproducirlos todas las putas veces que quieras y la calidad de sonido seguirá siendo la misma.
3) (Derivado de 2) Hay gente a la que efectivamente gusta de esa especie de contaminación acústica extra que provoca el vinilo en su reproducción, argumentando que le da “más vida” al sonido, casi en un afán romántico. Y quiénes somos nosotros para juzgarlos, ¿no? El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra, dice la Bibliars. Pero eso no puede ser una ventaja ni desde el punto de vista práctico ni menos desde el punto de vista técnico. ¿Para qué quieres comprar un formato que supuestamente se escucha mejor si el ruido interfiere con la apreciación de lo que estás escuchando? Es como sumar y restar al mismo tiempo. O sea, quedamos en neutro, ¿me equivoco?
4) En última instancia, da lo mismo si los vinilos suenan o no suenan mejor que un CD. El oído humano no es capaz de percibir la diferencia. Así que cuando encuentren a un vinilo-lover que les diga que prefiere los vinilos porque “suenan mejor”, ríanse en su cara. Es imposible que sepa cuál es la diferencia exacta, a menos que tenga oído biónico, en cuyo caso deberíamos felicitarlo no por lo bacán que es por coleccionar música en ese formato, sino por tener de frentón superpoderes. Es más: estoy segura de que si siento a un grupo de vinilo-lovers a escuchar cualquier pieza musical, no se darían cuenta de la diferencia entre CD o FLAC y un vinilo -salvo porque seguramente el molesto siseo de la aguja delatará a este último-, pero en términos netos, no podrán percibir la diferencia en la calidad de la música en sí misma. Qué malas noticias, cabros: han estado perdiendo el tiempo sacando pica con su poco práctica colección..
Round 3: El factor cultural.
No nos veamos la suerte entre gitanos: el coleccionador promedio de vinilos es un pasado a mierda. Los ama como si fueran fetiches sexuales, y cree que es más melómano que el resto por coleccionarlos, autoinfundiéndose aires de sapiencia y superioridad. Lo siento, pero no son ni más melómanos ni más bacanes por ello.
Es más: me parece que si nos remitimos al análisis de costo/beneficio que tiene coleccionar vinilos en todos los aspectos mencionados, finalmente tiende a primar el desencanto. De hecho, me parece huevón que sigan defendiendo que suenan mejor, siendo que el oído humano ni siquiera tiene la capacidad para percibir la diferencia. O sea, es un gasto inútil extra de espacio, tiempo y dinero sólo porque socialmente es bien visto tenerlos y eres muy bacán por eso.
Round 4: ¿K.O.?
Pero no seamos tan crueles. Sabemos que en el coleccionar vinilos hay una suerte de anhelo romántico, un amor por el ritual que implica tomar un vinilo y poner la aguja encima, una suerte de rechazo a la tecnología actual y un ensalzamiento de la música y costumbres de décadas pasadas. Y no podemos culparlos, pues cada uno es libre de gustar de la música que quiera y escucharla como quiera. Allá ellos si se quieren complicar sin sentido. El amor, de hecho, tiene poco de intelecto, así que no los podemos culpar por ser tan huevones.
De todas maneras, hay algo que es innegable: el amor por los vinilos, además de tener un fundamento técnico, también tiene mucho de moda. Es decir: hay una necesidad que es creada socialmente, una necesidad que implica la explotación de un mercado que tanto ustedes como consumidores, así como también los empresarios, aprovechan gustosos.
Está bien que les parezca hermoso coleccionar vinilos, está bien que gasten su dinero y su tiempo como mejor les parezca, está bien que estén obedeciendo a una moda socialmente creada (porque todos hacemos eso todos los días), pero dejen de pensar que son superiores sólo por eso. Admítanlo, es una idiotez coleccionar vinilos. Una idiotez hermosa, pero idiotez al fin y al cabo.
Esta entrada fue publicada el 28 septiembre 2011 en 22:14	y publicado el CD, Vinilos.	Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través de este feed RSS 2.0 .
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13 responses to ““”Vinilo vs. CD””
PCP® :me siento como Moisés perdido en el desierto:
29/09/11 at 09:34
La verdad soy experto en términos de color mas que sonido.
De lo poco que aprendí recuerdo perfectamente que el oído humano puede captar de 20 a 20, con eso me refiero a que el rango audible es de 20 hz a 20 khz, así que los 172 khz restantes pueden ir directo a los oídos de mi perro a causarle diarreas y vómitos.
Otra cosa. Los Cd’s no siempre están a 44 khz. profesionalmente “deberian” estar en 48 khz o más (los actuales editores de audio digital permiten manejar documentos con un rango desde los 32 khz. hasta los 192 khz., pero ojo, con diferentes profundidades de bits, que por defecto son 16, ampliables a 24 bits).
Tengo vinilos, todos obsequiados, por lo mismo valen tanto por lo que contienen como por lo que simbolizan, y si bien no tengo una filia declarada (haré la prueba esta noche penetrando uno, por favor todos los lectores de esto deben hacerse la imagen mental), me gusta porque con su música me recuerdan a quiénes con cariño me regalaron una parte de ellos.
Otro dato, creo que lo del vinilo pasa mas por ese “filing” con lo análogo, el sentir que con tus manos puedes hacer algo, y no que un procesador lo haga de manera automática. Tiene una carga netamente sentimental no medible en khz. Si no recuerdo mal, el amor se medía en grados crypy.
Saludos a la distancia y seguiré atento a mis rss.
29/09/11 at 09:49
Porque todavía con lo retrogrado de aprobar comentarios?
29/09/11 at 22:24
jajaja no le he puesto restricción, está con la configuración que viene por defecto. De todas maneras, anda funcionando raro esta cuestión, hay mails que ya había aprobado (como el tuyo y el de chulini (newton rocks!)) pero ahora me llegaron ni siquiera como pendientes de moderación, sino como spam. Creo que hicieron algunas modificaciones en wordpress, tal vez es por eso. Como sea, no tengo activada explícitamente la moderación de comentarios. Simplemente, cuando aparece un mail nuevo se modera solo, pero si apruebo ese primer comentario, los restantes se publican automáticamente sin moderación.
29/09/11 at 10:29
Está bacán el artículo, concuerdo contigo en algunas cosas y en algunas no.
Lo que si puedo hacerte son algunas acotaciones 🙂
Con respecto al factor técnico, la calidad en el formato de audio está definida por dos cosas:
1.- El samplerate
2.- El bitrate
Haciendo una analogía con la calidad de las pantallas, el samplerate vendría siendo la resolución de la pantalla, es decir, cuantos píxeles tiene la pantalla en total, y el bitrate la cantidad de colores, es decir, cuantos colores diferentes puede tener ese píxel.
En tu análisis solo consideraste el samplerate. (y lo linkeaste con la definición de bitrate en wikipedia)
Un audio de CD viene en 44khz de resolución y 16 bits.
Un vinilo es equivalente a 192khz de resolución y 32 bits.
Un flac puede ser equivalente a 96khz de resolución y 32 bits.
De que el oído humano puede diferenciar entre un sonido de 16 bits y uno de 32 está super comprobado pero con respecto a la resolución es donde viene la discusión.
El espectro audible por el ser humano va desde los 20hz a los 20.000Hz (o 20kHz) y es ahi donde está la problemática.
Lo que pasa es que con 44kHz de resolución a penas se alcanza a codificar este espectro sonoro, no así con 96khz o superior.
Los 96khz deberían ser suficientes para codificar de manera adecuada todo el espectro sonoro humano, por lo tanto, el ser humano no debiera ser capaz de percibir diferencia entre un flac de 96kHz y un vinilo.
Por otro lado, cada ser humano percibe su entorno de forma diferente asi que no se podría declarar que ningún ser humano puede apreciar la diferencia. No lo sabemos y nunca se sabrá.
Ahora bien, supongamos que el ser humano SI tuviera la capacidad de apreciar la diferencia entre un audio de 96kHz y uno de 192kHz.
El problema es el siguiente: Parlantes.
Los parlantes estándar de un equipo musical estándar están hechos para reproducir el espectro audible estándar del ser humano que ya nombré (20Hz a 20kHz), por lo tanto, escuchar un vinilo con esos parlantes, siendo que la gracia del vinilo es que contiene información fuera de ese espectro no tendría absolutamente ningún sentido.
Para que alguien pudiera diferenciar un vinilo de un flac debiera, además de tener un oído muy bien entrenado, tener parlantes que ya no se fabrican y que, por lo mismo, son megahipercaros. Estamos hablando del orden de 1 millon de pesos para arriba.
Con respecto a la guerra del volumen, es cierto que se pierde calidad al sobrecomprimir un audio para que suene mas fuerte y que sonaría mucho mejor si le subieramos el volumen nosotros mismos, sin embargo, ningún ingeniero de masterización quiere que su música en la radio suene mas despacio que las demás.
Dependiendo del estilo musical se puede comprimir el audio en mayor o menor cantidad. Por ejemplo, Cross de Justice es el disco mas sobrecomprimido que he escuchado en la vida pero puta que suena rico. Sin embargo, no podemos hacer lo mismo con un bossanova o con música docta porque perderíamos toda la dinámica que es la gracia de este tipo de música.
Esto es lo que puedo aportar. Espero que no haberte mareado con tanto dato.
29/09/11 at 11:03
Lasorra, gracias por el comentario, en serio ❤
29/09/11 at 22:26
¿Que hay del parlante a tubo?.
ah. AH! AH!!!!!!!!!!!!!
Eso, buen artículo.
30/09/11 at 11:21
Oliiiih
Hace unos días leí un artículo que trataba sobre lo mismo. No lo puedo encontrar ahora, pero básicamente analizaba el problema desde 3 puntos de vista:
1.- El medio: si bien indicaban que el vinilo efectivamente tiene la capacidad de ser más fiel, buena parte de esa fidelidad extra se perdía por la incapacidad de nuestros oídos de apreciar un rango tan grande.
2.- La grabación: una cosa es grabar un CD o vinilo en un estudio profesional muy bien equipado, y otra hacerlo con un microfono penca en un cuartucho. Si bien la comparacion es extrema, sí hay diferencias sobre cómo se graba el material, y esa diferencia termina repercutiendo en la calidad del sonido.
3.- La reproducción: incluso aunque grabemos en una excelente calidad, perdemos muchísimo si lo reproducimos en un equipo de mala calidad.
Redondeando: más que el soporte (vinilo o CD), importaría más la calidad de la grabación, y la calidad de la reproducción.
30/09/11 at 14:15
No cacho el artículo que dices, y es que en realidad venía escribiendo esto desde hace como un mes, pero como soy pajera no lo había terminado antes. La cosa es que busqué información más o menos confiable y bueh, aparece citada en el texto.
Respecto a lo que planteas, sí, es importante lo que dices, pero en realidad mi idea era ir un poquito más allá de eso. Por eso es que también lo pensé en términos prácticos, es decir, si en el conjunto termina valiendo la pena o no. Mi conclusión es que no vale la pena coleccionar vinilos ni tampoco sobrarse tanto con eso, jojojo.
30/09/11 at 23:36
Buena, este es el único sitio personal que reviso constantemente, taba bueno que subierai algo :p
En otro sitio postearon algo parecido hace un tiempo y comenté algo similar a tu conclusión. Al final lo cálido y rico del vinílo que llaman, son las imperfecciones, al igual como hay gente que prefiere el film sobre lo digital por el grano y las quemadas de cigarro y como yo prefiero manejar un auto mecánico a uno automático.
Igual lo que dice asdasdad no es menor. Independientemente los pros y contras de las características técnicas entre el vinílo y el CD, el sonido resultante siempre se va a ver influenciado por el dispositivo de menor calidad que lo reproduzca. Puedes tener manso soundsystem, sendos speakers, pero están conectados con un plug charcha, te caga toda la red de conexión. Nunca se va a poder escuchar algo en condiciones óptimas, ya sea por falencia técnica del reproductor, o discapacidad física auditiva que varía según el oyente.
Y ojo que los discos de vinilo no son lo mismo que los de acetato 🙂
1/10/11 at 00:00
jajaja tienes razón! Error mío. Caí en la confusión usual, pero me refería a los de vinilo, claro. Lo voy a corregir.
Igual, hay gente que los colecciona por fetichismo, al igual como yo colecciono cds, y allá ellos. La wea es más cara nomás, pero a la vez más bonita. Pero desde el punto de vista práctico, siempre va a ganar el mp3.
2/12/11 at 13:30
28/12/11 at 11:41
llegue de rebote por aca, y me parece interesante el articulo, aunque un tanto burlesco el tono contra coleccionar vinilos
yo lo hago por un asunto de vejentud, en mi casa escuchabamos musica en el tocadiscos (que tiene la misma edad que yo) y es algo que tiene que ver mas con lo familiar que con el engrupimiento del sonido, de la moda, de lo vintage o lo anti tecnologico, simple y pura nostalgia de recordar que habia que tener cierta edad para poder manipular los discos antes de cagarla con el equipo que tiene una aguja de diamante, de diamante!
el caso del costo de mantencion de los equipos lo discuto, el tocadiscos que uso, y que me lo regalo mi vieja cuando me fui de la casa tiene 30 años y lo unico que fallo fue la casetera que ahora solo sirve pa guardar polvo, por lo menos no he gastado niuno en ese caso
a mi me gusta coleccionar vinilos por un tema de que uno se ve obligado a escuchar el disco entero, cosa que poco pasa con el mp3, ademas que se le toma mas cariño a la musica porque hay que tratar los vinilos con cariño y si, tambien tiene una hueva del fetiche de oye colecciono vinilos, o sea tengo plata y me la gasto en lo que quiera como un pedazo obsoleto de musica
saludos, gracias por las aclaraciones tecnicas, nunca cuestione mucho el tema de la calidad del sonido, siempre pense que el cd tenia calidad superior

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