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Timestamp: 2017-02-21 12:44:57+00:00

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respirar_vol4num2_oct_dic2012 by Asociación Latinoamericana de Tórax ALAT - issuu
Newsletter de ALAT–ULASTER
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| VOLUMEN 4 | NÚMERO 2
Aspectos prácticos de la prueba de esfuerzo
Dra. Ma. Montes de Oca
Dr. Agustín Acuña
de pulmón conMaría
Montesintensivo?	de Oca, Josefina Feijoo Iglesias	55
Dra. Ma. Victorina López
Laura Bustamante,
Dra. Alejandra Rey, Dra. Silvia Quadrelli
> Circulación pulmonar
> Cirugía torácica
> Enfermedades Intersticiales
> Medicina crítica
> Oncología torácica
¿Existen beneficios
en la sobrevida de pacientes con cáncer
pulmonar obstructiva crónica en
y del intercambio
de gases en el tratamiento
a biomasa
con sildenafil en
Rafael Pulmonar	Hernández
Isabel Blanco, Elena
Gimeno, Phillip A. Munoz, Sandra Pizarro , Concepción Gistau,
Zenteno	14
Robert Rodriguez–Roisin, Josep Roca, and Joan Albert Barberá
Una revisión sistemática
RESEÑA de reestadificación después de la terapia
de inducción de
pulmón en estadio
IIIa: predicción
de SEPAR
para las Neumonías
del estadio patológico	Adquiridas en la Comunidad, 2010
Héctor Eduardo Roldán
Arteta	18
Calidad de vida y carga sintomática de los sobrevivientes a
largo plazo deartículos
cáncer de pulmón	comentados
Julia Ceballos, Silvia
paliativos tempranos para pacientes con
Seguridad a Largo
Termoplastia
Bronquial:
dedepulmón
no células
pequeñas metastático
en Asma (AIR Trial)	13
Julia Ceballos,
Silvia Quadrelli	21
Claudio G. RuffinoCentro
, Daniel de
, Juan C. Barberi
– Hospital Británico de
pulmonares	Buenos
Maldonado Lorena,
Decima Tamara,
Quadrelli Silvia
daSoloaga
asmaElias
nãoDaniel,
por consumo de carbamazepina en paciente
de tiotrópio
asmático, a propósito
en laAidé	23
urgencia	18
Dr . Luis Angel Chirinos Hoyos
Dirección administrativa ALAT:
Medular por
tumoración de
Mario Cassinoni 1689.
Linfoma No Hodking.
LesiónUrgencia
nodularOncológica	pulmonar única en paciente con 20
Montevideo, 11.200. Uruguay
Dr . Luis Angel Chirinos
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conceptos vertidos son responsabilidad directa de los colaboradores que han
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de las decisiones diagnósticas y terapéuticas a la realidad de cada paciente. Los
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Material de distribución exclusivamente gratuita entre socios de ALAT
de cáncer de recto
y broncopleural	23
Silviaalvéolo
Quadrelli,
Karina Vera	25
Marco Solís Aramayo,
Roberto Duré,
Quadrelli y pulmón
Lorena Maldonado, Martín Bosio	29
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Vicepresidente ALAT [2012–2014]
En este número de nuestra revista educativa de ALAT, RESPIRAR, hemos decidido analizar dos de los tres artículos
comentados al cáncer de pulmón y el otro a termoplastia bronquial, dada la relevancia e impacto de ambos temas.
El impacto que tiene el carcinoma broncogénico sobre la epidemiologia de la enfermedad neoplásica es aterrador:
ocupa el segundo lugar de frecuencia en hombres y en mujeres, sin contar el de piel, uno de cada diez nuevos casos
de cáncer es de pulmón, y representa la principal causa de muerte por cáncer en los Estados Unidos (28% del total),
siendo el tabaco su principal causa.
Las doctoras Silvia Quadrelli, Laura Bustamante y Julia Ceballos, comentan dos artículos asociados con los beneficios en la sobrevida de pacientes con seguimiento intensivo y con la calidad de vida de los sobrevivientes a largo plazo de pacientes con cáncer de pulmón; estos dos aspectos son fundamentales en el seguimiento de este tipo de pacientes: por un lado la propuesta de modelos de atención intensivos para su seguimiento y por otro lado el impacto
que sobre su auto-percepción tienen los pacientes con cáncer en relación con síntomas y calidad de vida.
Por otro lado los doctores Claudio G. Ruffino, Daniel Carles y Juan C. Barberi comentan los resultados del estudio
AIR Trial (Seguridad a Largo Plazo de Termoplastia Bronquial: Estudio de Investigación de Intervención en Asma), alrededor de esta novedosa terapia para un grupo seleccionado de pacientes con asma que no responde al tratamiento convencional, y que arroja nuevas alternativas terapéuticas.
Queremos agradecer a los colegas por el trabajo realizado e invitar al resto de sus asociados a contribuir con RESPIRAR para apoyar la educación médica continuada.
Eventos de InterĂŠs
ARTÍCULO COMENTADO | ONCOLOGÍA TORÁCICA
¿Existen beneficios en la sobrevida de pacientes con cáncer
de pulmón con seguimiento intensivo?
Laura Bustamante, Silvia Quadrelli
Centro de Oncológica torácica – Hospital Británico de Buenos Aires
Survival Benefits from Follow-up of Patients with Lung Cancer. A Systematic Review and Meta-Analysis
J Thorac Oncol. 2011 Dec;6(12):1993-2004.
Las guías internacionales acerca del seguimiento de pacientes con cáncer de pulmón varían ampliamente en cuanto al tiempo y modalidad del mismo.
Los objetivos del seguimiento son monitorear la toxicidad a drogas, detectar recurrencias de la enfermedad e indicar tratamiento o medidas paliativas sin demoras. Esto se ha vuelto muy importante
tras la aparición de drogas de segunda y tercera línea, que han mejorado la calidad de vida y la sobrevida.
El objetivo de este artículo es la revisión y análisis de las estrategias se seguimiento vigentes en
NSCLC y SCLC.
Las búsquedas bibliográficas se realizaron en julio y agosto de 2008 en OVID Medline, Embase, PsicINFO, CINAHL
y British Nursing Index.
Los objetivos primarios de la búsqueda incluyeron sobrevida total y sobrevida asintomática.
Los objetivos secundarios fueron tiempo hasta la detección de la recurrencia, cambios en la calidad de vida con
respecto a la situación basal y muerte.
Se analizaron 9 estudios que incluyeron 1669 pacientes, de los cuales el 67% era hombre con una edad media
de entre 58 y 68 años.
Los estudios de seguimiento luego de la resección potencialmente curativa incluyeron pacientes en estadios I a III.
El tratamiento incluía cirugía sola o tratamiento combinado de cirugía, quimioterapia y radioterapia.
El seguimiento luego del tratamiento paliativo con quimioterapia y radioterapia incluía pacientes con SCLC limitado y extenso.
Seis estudios evaluaron sobrevida en pacientes con cáncer de pulmón. Compararon seguimiento intensivo versus
no intensivo. En el subgrupo de pacientes sometidos a tratamiento con intento curativo la tendencia general favore-
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ció al seguimiento intensivo pero sin significancia estadística (p=0.13).
Dos estudios, el de Moore et al. que incluyó pacientes en todos los estadios, múltiples regímenes de tratamiento y seguimiento realizado por personal de enfermería, y el de Sugiyama et al. que incluía pacientes con
SCLC que habían respondido a la quimioterapia de primera línea, eran lo suficientemente diferentes en términos de muestra y diseño, y los hallazgos de estos no
fueron útiles.
Solo un artículo reportó factores de buen pronóstico, siendo estos: ausencia de síntomas, sexo femenino,
performance status menor a 2 y edad menor a 61 años.
En cuanto a las recurrencias sintomáticas versus
asintomáticas, todos los estudios se asociaron con mayor tiempo de sobrevida en aquellos con recurrencias
asintomáticas (p<0.01).
El estudio que incluyó pacientes con SCLC que respondieron a quimioterapia de primera línea, reportó una
recurrencia del 91%.
El seguimiento intensivo versus no intensivo no tuvo impacto en el tiempo de detección de la recurrencia.
Las recaídas asintomáticas fueron detectadas más
frecuentemente en la rama de seguimiento intensivo.
Sólo un estudio reportó datos acerca de calidad de
vida. A los 3 meses los pacientes que eran seguidos por
personal de enfermería presentaban menor disnea que
aquellos seguidos de forma convencional (p=0.03). A
los 12 meses, comparando ambas ramas, aquellos seguidos por enfermería habían mejorado el puntaje en el
área emocional (p=0.03) y tenían menos neuropatía periférica (p=0.05).
ficios en términos de sobrevida no han sido demostrados comparando los programas de seguimiento
intensivo respecto al seguimiento según síntomas
y/o menos intensivo.(1)
El presente estudio analiza 9 estudios, de los cuales
sólo 7 son evaluables.
Más allá de las tendencias ninguno mostró mejoría
en la sobrevida(2).
Tampoco hubo diferencias en el tiempo de detección
de las recurrencias. Esto parece invalidar lo que sería
la principal utilidad del seguimiento en caso de que se
apostara a aprovechar las marginales ventajas de supervivencia que puede dar la quimioterapia .Si las mismas existen no está demostrado que iniciarlas antes sea
más beneficioso pero aunque fuera así, si el seguimiento no permite una detección precoz, no es esperable
que mejore la supervivencia(3).
A esto debemos sumar los aspectos negativos de las
evaluaciones de rutina como la ansiedad de los pacientes, el aumento de los costos, la investigación de hallazgos incidentales durante los estudios asociados a intervenciones innecesarias(3).
Por lo tanto, este meta–análisis no brinda suficiente evidencia para recomendar la realización de
seguimiento intensivo en pacientes con cáncer de
pulmón tratados con intención curativa.
1)	Rubins J, Unger M, Colicce GL. Follow–up and surveillance of the
lung cancer patient following curative intent therapy: ACCP evidence–
based clinical practice guideline (2nd edition). Chest. 2007;132:355–
2)	Lynn C, Kinta B, Daniel H, Paul L, Chris R, and Myfanwy LJ , Surviv-
al Benefits from Follow–Up of Patients with Lung Cancer A Systematic
No hay evidencias sobre el valor de una sistemática de
seguimiento intensivo en pacientes operados de NSCLC. El consenso ACCP de 2007 dice que los bene-
Review and Meta–AnalysisJ Thorac Oncol. 2011;6: 1993–2004
3)	Benamore R, Shepherd FA, Leighl N, Pintilie M, Patel M, MD, Feld,
Herman S. Does Intensive Follow–up Alter Outcome in Patients withAdvanced Lung Cancer? J Thorac Oncol. 2007;2: 2
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ARTÍCULO COMENTADO | hipertensión pulmonar • epoc
Efectos hemodinámicos y del intercambio de gases en
el tratamiento con sildenafil en pacientes con EPOC e
Isabel Blanco1, Elena Gimeno1, Phillip A. Munoz2, Sandra Pizarro1, Concepción Gistau1, Robert Rodriguez–
Roisin1,2, Josep Roca1,2, and Joan Albert Barberá1,2
1. Department of Pulmonary Medicine, Hospital Clínic–Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer, University of Barcelona, Barcelona; and 2. Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades
Respiratorias, Spain
Hemodynamic and Gas Exchange Effects of Sildenafil in Patients with Chronic Obstructive Pulmonary Disease and Pulmonary
Am J Respir Crit Care Med Vol 181. pp 270–278, 2010
Se trata de un estudio prospectivo de pequeñas dimensiones que evalúa los potenciales efectos hemodinámicos agudos del sildenafil, un inhibidor de fosfodiesterasa–5, en la Hipertensión Pulmonar (HTP) secundaria a EPOC severo
o muy severo definida por una PAPm >20 mm Hg en reposo o >30 mm Hg luego de en esfuerzo submáximo, medido
con catéter de Swan Ganz, efecto demostrado en HTP primaria, donde su indicación es considerada clase I, por incrementar la capacidad al ejercicio y mejorar la sobrevida.
Fueron aleatorizados en dos grupos de similares características a recibir 20 mg (11 pacientes) o 40 mg (9 pacientes)
de sildenafil un total de 20 pacientes, 17 hombres y 3 mujeres, 10 de ellos con oxígeno complementario.
La medición de la PAPm se realizó mediante catéter de Swan Ganz en el reposo, luego de 60 minutos de administrada la droga y luego de un esfuerzo en cicloergómetro, Los pacientes fueron evaluados en las mismas condiciones
con espirometría forzada y gasometría arterial obtenida mediante catéter en la arteria radial.
En reposo, el efecto vasodilatador sobre la circulación pulmonar se evidenció por un descenso de la PAPm de un
21±9% (p < 0,001), sin cambios en la CO (p=0,10). No hubo diferencias entre 20 y 40 mg, aunque con 40 mg se observó una tendencia a aumentar la CO.
Sobre la vasculatura sistémica se constató una caída de la PAM del 13±9% y de la resistencia vascular sistémica del 14±12% (p < 0,001).
En la gasometría arterial se constató una disminución de PaO2 de –9±7% (p < 0,001), un aumento de la P (A–a)
O2 de 27±27%p < 0,001) y una leve disminución de la PaCO2 DE –4±4% (P < 0,001) efecto atribuíble al aumento de
la ventilación por minuto.
En la espirometría forzada se constató un aumento del FEV1 y del FVC (p < 0,005), sin cambios en la relación
FVE1/FVC.
En el ejercicio se produjo una disminución de la PAPm e un 19±10% (p < 0,001), un leve incremento de la CO del
4±7% (p < 0,001) y una disminución de la resistencia vascular pulmonar total de 22±11% (p < 0,001).
Gasométricamente no se evidenció disminución de la PaO2 y si una leve disminución de la PaCO2, aunque la P(A–
a)O2 se mantuvo sin cambios.
No se constató diferencia en la distribución Va/Q con respecto a los valores basales.
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La liberación de oxígeno a los tejidos se mantuvo inalterable en el ejercicio.
Resulta alentador que se haya logrado disminuir en forma significativa la presión de la arteria pulmonar, tanto en reposo como durante el ejercicio, aunque con la
perjudicial disminución de la PO2 y de la presión arterial
sistémica evidenciado especialmente durante el reposo,
hecho fisiopatológicamente explicable y esperable en
los pacientes con EPOC, debido a la inhibición de la vasoconstricción hipóxica. El efecto beneficioso obtenido
con ambas dosis, avalaría la utilización de la menor de
ellas (20 mg) para evitar potenciales efectos adversos.
Para sacar conclusiones definitivas será necesario
realizar estudios de mayores dimensiones, con mayor
tiempo de seguimiento (efectos del tratamiento crónico),
la evaluación de puntos finales duros (por ejemplo efectos sobre la mortalidad, mejoría de la capacidad funcional, etcétera), su correlación con el grado de severidad y
evaluar si el beneficio hemodinámico resulta mayor que
el potencial efecto perjudicial sobre la PO2.
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Una revisión sistemática de reestadificación después de la
terapia de inducción de cáncer de pulmón en estadio IIIa:
predicción del estadio patológico
Hospital Ángel C. Padilla. San Miguel de Tucumán. Argentina
J Thorac Oncol 2010, 5(3):389–98
Muchos médicos utilizan reestadificación después de la terapia de inducción como una manera de seleccionar a los
pacientes para la cirugía.
Se realizó una revisión sistemática para definir la confiabilidad de las pruebas de reestadificación después de la terapia de inducción para el carcinoma de pulmón estadio III (N2) en comparación con los hallazgos patológicos en la
cirugía. Se realizó una búsqueda en Medline y en las comunicaciones de los principales congresos relacionados con
el cáncer de pulmón entre 1980 y 2009. Se detectaron 129 artículos que después de eliminar superposiciones y actualizaciones quedaron reducidos a 32 artículos.
La evaluación de la afectación ganglionar mediastínica post–quimioterapia de inducción por tomografía computadorizada (TC) tiene tasas de falsos negativos (FN) y falsos positivos (FP) de 33% y el 33%, respectivamente. La tomografía por emisión de positrones (PET) tiene en el mismo escenario FN y FP de 25% y el 33%, respectivamente. En
la re–estadificación invasiva, la re–mediastinoscopía muestra un 22% de FN y la ecografía endo–esofágica (EUS)
con aspiración con aguja (en manos expertas) un 14%. No hay aún resultados fiables para la ecografía endobronquial
(EBUS). Los falsos negativos de la mediastinoscopía realizada por primera vez después de la inducción y con minuciosidad óptima fueron del 9%. Estos resultados no se ven significativamente afectados por el tipo de terapia de inducción o el momento de la reestadificación.
La capacidad para identificar a los pacientes que han logrado downstaging mediastinal por la terapia de inducción es
pobre para todos los métodos alternativos (incluida la remediastinoscopia) que no sean la mediastinoscopia realizada por primera vez (sin mediastinoscopia previa) post–terapia de inducción.
Hay creciente evidencia de que los únicos pacientes que se benefician con la cirugía post–terapia de inducción son
aquellos que han negativizado el mediastino histológicamente.(1–2) Por esta razón se hace crítico comprobar que la
respuesta ha sido realmente completa. Esta revisión confirma que un mediastino aparentemente normal por TC tiene
un 30% de FN y uno aparentemente patológico tiene un 30% de FP, remarcando que la TC no es un método aceptable para tomar la decisión de la cirugía después de neoadyuvancia. Esta revisión agrega como información valiosa
que ni el PET ni la remediastinoscopia (RM) (aunque segura) son suficientemente confiables. Más allá de las dificul-
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tades técnicas de la RM aún en manos expertas tiene un
22% de FN contra 9% de la mediastinocopía realizada
sin mediastinoscopía previa.
Esto implica que la evidencia apoya que el mejor esquema de estadificación es utilizar un método mini–invasivo como primera estadificación (EBUS o EUS) y reservar la mediastinoscopía para la re–estadificación.
Es cierto que se plantea en la práctica diaria, no sólo la elección del método sino la disponibilidad de los
mismos. La disparidad en la distribución de los recursos
tecnológicos muchas veces es notoria y hace que se
deba decidir qué es lo más conveniente con lo que dispone. La realidad en muchos de nuestros centros (como en otros países) nos obliga a tener en cuenta costos y alcance de la seguridad social de cada población.
La mediastinoscopia es un método al alcance de todos,
sencillo en su ejecución en manos expertas, de costo
accesible y con un rédito importante como primer método(3) aunque su sensibilidad baje en la RM (FN: 22%).
Si bien la combinación EBUS–Mediastinoscopía (Md)
post–inducción es la mejor alternativa (tal como lo sugieren las guías de European Society of Thoracic Surgeons y el Consenso Argentino de cáncer de pulmón)(4–
y es una opción que provee mayor seguridad (FN 9%)
que la combinación Md–RM, esta última es una alternativa viable y que evita muchas más cirugías inútiles que
la TC o el PET (FN 30%) pero sobre todo protege mejor a pacientes que realmente negativizaron el mediastino de privarlos del beneficio de la cirugía (FP > 30% vs.
FP RM 0%).
Concluímos que en aquellos centros en que no se
dispone de EBUS la única alternativa aceptable hoy es
Md–RM. Sin embargo, es importante convencer a los
pagadores de salud que los costos devenidos de más de
un 11% de cirugías innecesarias (y sus potenciales complicaciones) muy probablemente compensen los costos
originados en el uso del EBUS como método de estadificación inicial, más allá de los obvios beneficios que tiene para el paciente evitar una cirugía fútil y que debería progresarse en una mayor accesibilidad al uso del
EBUS como estatificación preoperatoria.
1.	van Meerbeeck JP, Kramer GWPM, Van Schil PEY, et al. Randomized
controlled trial of resection versus radiotherapy after induction hemotherapy in stage IIIA–N2 non–small–cell lung cancer. J Natl Cancer
Inst 2007;99:442– 450.
2.	Albain KS, Swann RS, Rusch VW, et al. Radiotherapy plus chemotherapy with or without surgical resection for stage III non–small–cell lung
cancer: a phase III randomized controlled trial. Lancet 2009;374:379–
3.	Detterbeck F, Jantz M, Wallace M, et al. Invasive mediastinal staging of
lung cancer: an ACCP evidence based clinical practice guideline (2nd
edition). Chest 2007;132:202S–220S.
4.	Paul De Leyn, Didier Lardinois, Paul E. Van Schil, Ramon Rami–Porta,
Bernward Passlick, Marcin Zielinski, David A. Waller, Tony Lerut, and
Walter Weder ESTS guidelines for preoperative lymph node staging for
non–small cell lung cancer Eur J Cardiothorac Surg (2007) 32(1): 1–8
5.	Consenso Nacional Inter–Sociedades Sobre Carcinoma De Pulmón
No Células Pequeñas (Programa Nacional De Consensos Inter–Sociedades Programa Argentino De Consensos De Enfermedades Oncológicas). Marzo 2012
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largo plazo de cáncer de pulmón
Julia Ceballos, Silvia Quadrelli
Quality of Life and Symptom Burden among Long–Term Lung Cancer Survivors
J Thorac Oncol. 2012 Jan;7(1):64-70.
Realizar un estudio longitudinal de 7 años en los sobrevivientes de cáncer de pulmón primario para identificar los factores asociados con cualquier disminución o mejora en la calidad de vida a través del tiempo, a menos de 3 años y
más 5 años, después del diagnóstico primario de cáncer de pulmón.
Los objetivos secundarios incluyeron: identificar los factores asociados con la disminución de la calidad de vida a
través del tiempo y evaluar el impacto potencial de los datos perdidos.
Desde 1997, todos los pacientes con un diagnóstico de cáncer de pulmón evaluados y tratados en la Clínica Mayo
de Minnesota, se inscribieron de forma prospectiva y fueron seguido para investigar los resultados de los objetivos
Entre enero de 1997 y mayo de 2003, se identificaron 6.252 casos nuevos de cáncer de pulmón. El seguimiento de
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proceso se inició dentro de los 6 meses después del
diagnóstico y luego cada año hasta la muerte de los pacientes. Del total, 869 pacientes (14%) se verificaron como largos sobrevivientes de cáncer de pulmón (SLPCP)
que realizaron por lo menos un cuestionario de seguimiento.
escamosa, la fatiga y el dolor, sin embargo a largo plazo fueron, la edad avanzada, la progresión de la enfermedad o recurrencia y resultados bajos en la ESCP de
la fatiga, disnea y el dolor y aquellos pacientes que tenían comorbilidades no relacionadas a la enfermedad
oncológica.
La información del cuestionario
Se utilizo la Escala de Síntomas de Cáncer de Pulmón
(ESCP), formada por dos partes, utilizándose sólo aquella referida a los pacientes.
Se extrajo también información de los registros médicos e historias clínicas.
Una disminución o mejora clínicamente importante
se define como un cambio de más de 10 puntos o 10%,
pobre calidad de vida se define como menos de 50 en la
escala de 100 puntos.
Se tuvieron en cuenta, al momento del análisis, las
siguientes variables: edad al diagnóstico, sexo, raza / etnia, educación, condición de fumador, tumor, ganglios y
etapa de metástasis, histología y tratamiento primario.
La edad media al momento del diagnóstico fue de 65
años en los hombres (n: 223) y 63 años en las mujeres; más del 90% del total era blanco; el 57% tenía más
de 12 años de educación; con respecto al estado civil
el 79% estaba casado; el 42% era empleado; el 82%
era ex fumador o actual fumador. El 19% de los sobrevivientes tuvo recurrencias. Trescientos dos pacientes
(68%) llevaron a cabo la resección quirúrgica sola, 122
(27%) tratamiento combinado (radiación o quimioterapia
durante la cirugía) y 23 (5%) tuvieron un tratamiento no
Se observó un deterioro grave en la calidad de vida
(QOL) en los síntomas dolor, fatiga y disnea.
Cuando se compararon los pacientes que recibieron
una lobectomía (73,5%) y los que recibieron una resección mas amplia (15,6%, bilobectomía, neumonectomía
y lobectomía en manguito), se observó peor QOL en los
dominios de síntomas, especialmente fatiga, tos y disnea, aunque ninguno de ellos más de 10 puntos o 10%
La disminución y mejoría importante en la calidad
de vida a través del tiempo fueron reportadas en 35% y
15%, respectivamente, de los 447 supervivientes. No se
encontró diferencia entre aquellos libre de enfermedad y
sobrevivientes portadores de enfermedad.
Los factores asociados con una mala calidad de vida a corto plazo, fueron el sexo masculino, la histología
Si bien la investigación de resultados en el cáncer de
pulmón se ha centrado principalmente en la supervivencia a corto plazo y la calidad de vida (QoL), la información a largo plazo (r > 5 años después del diagnóstico)
de la supervivencia sigue siendo limitada1.
La falta de una mayor diferencia en la QOL entre los
pacientes que tienen enfermedad y aquellos que no, sugiere que recurrencia y progresión del cáncer no son los
únicos factores que impactan en la calidad de vida. En
julio del 2002 JCO, publicó un trabajo concluyendo que
los factores de riesgo de peor calidad de vida están estrechamente vinculados a dificultades el estado de ánimo, el cual sería un objetivo potencial para la intervención2. Unos meses más tarde Bárbara Boughton et al
publicaba resultados similares en The Lancet.3
Hay evidencias preliminares de que la terapia adyuvante, la cirugía temprana, la detección temprana con
TC a dosis bajas, los cuidados paliativos tempranos, los
cuales mejoran la QoL de nuestros pacientes. Un review
encontró en 9 de 15 ensayos (60%), en donde se proporciono datos sobre la QoL que, por ejemplo, puso de relieve mejoras en los niveles de funcionamiento o la fatiga física o en el bienestar psicológico4. Por lo tanto, la
QoL medida puede ayudar a en la comprensión de las
consecuencias de las intervenciones de NSCLC incluso
cuando no hay cambios objetivos en la supervivencia.4
Sabemos que la misma se ve afectada por diferentes
factores que abarcan desde lo sociocultural, educacional hasta lo médico.
Por lo tanto, creemos que es pilar la individualización
de cada paciente desde el inicio del diagnóstico ser evaluado en profundidad, con ayuda interdisciplinaria, para encontrar aquellos factores que podrían agravar su
QoL y así mejorarlos, como así también considerarla
End Point primario a la hora de plantear objetivos en los
próximos estudios e investigaciones.
1.	Hiroshi, S.; and Ping Y. Long–term Survivorship in Lung Cancer: A Review. Chest 2012.
Respirar | 2012 | Volumen 4: número 2 | Página 12
ARTÍCULO COMENTADO | asma
Seguridad a Largo Plazo de Termoplastia Bronquial: Estudio
de Investigación de Intervención en Asma (AIR Trial)
Claudio G. Ruffino1, Daniel Carles2, Juan C. Barberi3
1. Jefe del Área Internación del Servicio de Neumonología, Hospital Julio C. Perrando. 2. Jefe de Servicio de
Neumonología, Hospital Julio C. Perrando. 3. Unidad de Epidemiología, Hospital Julio C. Perrando
Thomson et al. Pulmonary Medicine 2011, 11:8 http://www.biomedcentral.com/1471–2466/11/8.
través del tiempo y evaluar el impacto potencial de los datos que faltan.
proceso se inició dentro de los 6 meses después del diagnóstico y luego cada año hasta la muerte de los pacientes. Del total, 869 pacientes (14%) se verificaron como SLPCP que realizaron por lo menos un cuestionario de seguimiento.
Se utilizó la Escala de Síntomas de Cáncer de Pulmón (ESCP), la cual esta formada por dos partes, utilizándose solo aquella referida a los pacientes.
Una disminución o mejora clínicamente importante se define como un cambio de más de 10 puntos o 10%, pobre
calidad de vida se define como menos de 50 en la escala de 100 puntos.
Se tuvieron en cuenta, al momento del análisis, las siguientes variables: edad al diagnóstico, sexo, raza / etnia,
educación, condición de fumador, tumor, ganglios y etapa de metástasis, histología y tratamiento primario.
La edad media al momento del diagnóstico fue de 65 años en los hombres (n: 223) y 63 años en las mujeres; más del
90% del total eran blancos; el 57% tenían más de 12 años de educación; con respecto al estado civil el 79% estaban
casados; 42% empleados; el 82% eran ex fumadores o actuales. El 19% de los sobrevivientes tuvieron recurrencias.
Trescientos dos pacientes (68%) llevaron a cabo la resección quirúrgica sola, 122 (27%) tratamiento combinado (radiación o quimioterapia durante la cirugía) y 23 (5%) tuvieron un tratamiento no quirúrgico.
Se observó un deterioro grave en la calidad de vida (QOL) en los síntomas dolor, fatiga y disnea.
Cuando se compararon los pacientes que recibieron una lobectomía (73,5%) y los que recibieron una resección mas amplia (15,6%, bilobectomía, neumonectomía, y lobectomía en manguito), se observó peor QOL en los do-
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minios de síntomas, especialmente fatiga, tos y disnea,
aunque, ninguno de ellos más de 10 puntos o 10% de diferencia.
Respirar | 2012 | Volumen 4: número 2 | Página 14
Embolias sépticas pulmonares
Maldonado Lorena1, Decima Tamara1, Soloaga Elias Daniel2, Quadrelli Silvia1
1. Unidad de Medicina Respiratoria, 2. Unidad de Cuidados Intensivos, Hospital Británico de Buenos Aires, Argentina
Paciente de sexo femenino, 33 años de edad, con antecedente de colecisectomia laparoscópica, presentó 10 días
previos a la internación lesión ligamentaria en tobillo derecho por lo que se le realizó inmovilización con férula.
Evolucionó con dolor, eritema, calor y formación de ampolla en cara interna de maléolo derecho, fue medicada
con analgésicos. En días posteriores agregó disnea en reposo, por lo cual concurrió al servicio de emergencias.
El examen físico mostró utilización de músculos accesorios de la respiración, taquipnea (30/min) rales en ambas
bases pulmonares, saturación O2 por oximetría de pulso 94% con FIO2 50%, frecuencia cardíaca 95/min, temperatura axilar 38,2o C, presentaba metrorragia. La paciente no se encontraba en periodo menstrual y negó estar
en periodo gestante o haber ingerido medicación para interrumpir una probable gestación. Se practicó un examen ginecológico y la especuloscopia mostró metrorragia no fétida. Laboratorio: Glóbulos blancos: 19.300/mm3,
TGO/TGP 78/71 UI, subunidad beta: 46 UI.
La TACAR de tórax con contraste se muestra en la figura 1 y 2.
¿Cuáles son los hallazgos tomográficos observados?
Se evidencian múltiples opacidades nodulares y nodulillares, la mayoría de ellas cavitadas, de distribución periférica bilateral y en relación con estructuras vasculares. Tractos densos lineales basales izquierdos. Dudoso defecto de relleno en la bifurcación de la arteria segmentaria, que irriga la lingula inferior y no produce oclusión
total de su calibre. Los cortes por debajo del diafragma evidencian clips quirúrgicos en lecho vascular.
¿Cómo se define a las cavidades pulmonares?
En el proceso diferencial de las lesiones pulmonares cavitadas, es relevante evaluar si las mismas corresponden a
cavidades o quistes. Definiendo cavidades a espacios dentro del pulmón con contenido aéreo en su interior, cuyo
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grosor de pared suele superar los 4 mm “pared gruesa” con o sin infiltrado subyacente. En tanto las lesiones quísticas suelen tener un grosor menor de 4 mm
“pared fina”.1, 2 Aunque en muchos casos los términos
Otras de las características en la evaluación diferencial son:
a)	Naturaleza del contenido.
b)	Revestimiento interno.
c)	Número de lesiones.
d)	Compromiso focal– multifocal y difuso.
Definir las características de las cavidades pulmonares permite esclarecer el diagnóstico etiológico,
concomitantemente con los hallazgos clínicos y de laboratorio.
El valor predictivo del grosor de la pared ha sido
examinado en la literatura y aquellas cavidades de
hasta 4 mm tienen buena correlación con las lesiones
benignas; las de entre 5 a 15 mm, el 50% es benigna, y
cuando se superan los 15 mm el potencial neoplásico
asciende casi al 90%. La utilidad en los casos en que
se sospecha infección es más difícil de discriminar.2
¿Cuáles son los diferentes diagnósticos en función de
los hallazgos tomográficos?
La paciente presenta lesiones múltiples, periféricas y
bilaterales, con un grosor de pared que ronda entre 4
y 10 mm con aéreas de infiltrados subyacente. No se
observa contenido en las cavidades y el revestimiento
interno en alguna de ellas es irregular.
Los diagnósticos planteados podrían ser:
1.	Infecciones (bacterianas, micobacterias, hongos y
parasitarias).
2.	Inmunológicas.
3.	Tromboembolismo pulmonar.
4.	Infarto de pulmón.
5.	Embolia séptica.
6.	Anomalías congénitas.
7.	Neoplasias.
3.	Endocarditis derecha.
4.	Embolias sépticas pulmonares.
5.	Tromboembolismo pulmonar.
El antecedente de la inmovilización por el trauma de
tobillo asociado a la lesion de piel y partes blandas
permiten inferir que éste podría ser uno de los focos
infeccioso a sospechar. La presencia de metrorragia
en contexto de los hallazgos positivos del examen ginecológico es otro foco a tener presente.
La endocarditis bacteriana derecha podría ser uno
de los diagnósticos diferenciales, por la evolución
aguda o subaguda, y la sospecha de embolias pulmonares, la paciente negó como factor de riesgo el consumo de drogas endovenosas asi como tampoco había
sido sometida a cateterismo venoso o arterial.
La embolia séptica pulmonar cursa con nódulos
pulmonares múltiples, bien definidos; en diferentes
estadios de cavitación e infiltrados subpleural en forma de cuña, que en el contexto de un cuadro de sepsis toma relevancia.
En el tromboembolismo pulmonar el infarto se
produce en menos del 15%, y de ellos sólo el 5% se
cavita.
A la paciente se le realizó cultivos de sangre, orina, se inició antibioticoterapia empirica con clindamicina, penicilina, vancomicina y meropenem. Se solicitó una RM de tobillo derecho que mostró alteración
focal de la señal medular ósea en hueso calcáneo, líquido heterogéneo en bursa retrocalcánea que se extendía a planos retro e inframaleolar interno y en menor grado externo, derrame sinovial en articulación de
tobillo y engrosamiento de ligamentos del pie.
Ingresó a quirófano y se realizó drenaje de abundante material de aspecto purulento en pie derecho,
con envío de material a microbiología. Durante la toilette se constató la ausencia de compromiso del plano óseo. Ingreso a cuidados intensivos en postoperatorio inmediato.
¿Qué estudios complementarios solicitaría?
¿Cuáles son los potenciales diagnósticos en función de
la presentación clínica y por qué?
1.	Infeccion de piel y partes blandas.
2.	Aborto séptico.
•	Ecografia transvaginal que evidenció un endometrio de 19 mm heterogéneo, con áreas liquidas sugestivo de restos ovulares, con mínima cantidad de
líquido en fondo de saco de Douglas.
•	Ecocardiograma con función valvular mitral, aor-
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tica, pulmonar y tricuspidea normal, flujos anterogrados normales, función ventrículo izquierdo
global y segmentaria conservada, no se observó
regurgitaciones patológicas o cortocircuitos.
•	Eco doppler venoso en miembro afectado con hallazgos compatibles con trombosis venosa poplítea, troncotibioperoneo y compromiso safena externa en toda su extensión.
¿Cómo interpretaria los hallazgos clínicos y los estudios
La correlación de los hallazgos se interpretó como una
infeccion severa de piel y partes blandas y tromboflebitis supurada con embolias sépticas pulmonares, y la
presencia de un aborto incompleto como hallazgo.
Se inició anticoagulación. Los resultados microbiológicos fueron positivos para Estafilococo coagulasa negativo meticilino resistente en los hemocultivos y en el material quirúrgico. La paciente completó
tratamiento con vancomicina y clindamicia por 210
días. Presentó evolución favorable.
La tromboflebitis supurada es una seria condición caracterizada por inflamación y supuración de la pared
venosa, habitualmente complicada con trombosis séptica, embolias y abcesos a distancia.
La presencia de un catéter venoso es el factor de
riesgo más frecuente para una tromboflebitis supurada tanto central como periférica. La tromboflebitis supurada de venas superficiales se ha incrementado en
los últimos años como consecuencia del aumento en
la utilización de catéteres venosos centrales de inserción periférica (PICC).
En pacientes sin acceso venoso, el reposo, un estado pro coagulante como el embarazo y la presencia de
una lesión cutánea cercana al trayecto de la vena periférica, son factores que pueden desencadenar la tromboflebitis.
La paciente se encontraba en reposo e inmovilizada por el traumatismo del miembro inferior, el cual se
acompañaba de una lesión cutánea cercana al trayecto de la vena safena externa, y presentaba un embarazo que habría concluido con un aborto incompleto, situación predisponente a la trombosis. El eco doppler
venoso de miembros inferiores confirmó la trombosis
La embolia séptica pulmonar es una entidad no
frecuente y de difícil reconocimiento, clásicamente
se describen como factores predisponentes el uso de
drogas intravenosas, tromboflebitis pelviana, procesos infecciosos de cabeza y cuello la endocarditis derecha y la infección de dispositivos intravasculares. El
cuadro se caracteriza por la presencia de fiebre, síntomas respiratorios e infiltrados pulmonares.
En una serie de 14 casos publicada por Cook et al4
las causas más frecuentes fueron la trombosis séptica
de la vena yugular interna (síndrome de Lemierre) y
la infección de un catéter venosos central, en sólo dos
casos la causa fue un foco infeccioso extrapulmonar.
Los gérmenes más frecuentemente involucrados fueron estafilococo y fusobacterium.
La radiografía de tórax habitualmente muestra nódulos periféricos con tendencia a la cavitación; aunque a veces esta no es específica, y la tomografía permite identificar los nódulos cavitados, como ocurrió
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4.	Cook RJ, Ashton RW, Aughenbaugh GL, et al. Septic Pulmonary Embolism Presentation Features and Clinical Course of 14 patients. Chest
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Síndrome Dress por consumo de carbamazepina en
paciente asmático, a propósito de un caso clínico en la
Dr . Luis Angel Chirinos Hoyos1
1. Médico de Urgencias Hospital Madrid Torrelodones. Correo electronico: chiriaco2005@terra.es
El síndrome DRESS es una reacción adversa a medicamentos, grave e idiosincrática. Consiste
en erupción cutánea acompañada de fiebre, compromiso multivisceral y alteraciones hematológicas, como la eosinofilia. Para distinguir este síndrome de las demás reacciones cutáneas por
hipersensibilidad a fármacos, Bouquet y colaboradores introdujeron en 1996 el término “síndrome Dress”. También se conoce como síndrome de hipersensibilidad a los anticonvulsivantes,
ya que son los fármacos que con más frecuencia lo causan. El síndrome DRESS es una afección con una incidencia de 1/10.000 en individuos expuestos a los fármacos implicados y con una
mortalidad referida de un 10%–30% de los casos.
El diagnóstico del síndrome DRESS es principalmente clínico y de alta sospecha en pacientes
que reciben anticonvulsivantes aromáticos o sulfonamidas que presenten fiebre, exantema y adenopatías.
Se presenta un caso clinico de un varón de 48 años de edad que consulta por malestar general y
fibre, tras ingesta de tegretol por una neuralgia del trigémino de 4 dias de evolución.
Palabras claves: carbamazepina, erupción cutanea.
Antecedentes: Ama bronquial: tratamiento con salbutamol, amigdalectomía, herniorrafia umbilical, hernias lumbares L4–L5 y L5–S1.
Fuma 10 cig/día. Bebe 1 whisky/día.
Paciente varón de 48 años de edad que acude a la urgencia por presentar desde esta mañana erupción cutánea generalizada acompañado de sensación de alza térmica sin prurito y sin dificultad respiratoria, refiere inicio de tratamiento desde ayer por la tarde con tegretol por neuralgia del trigémino.
Al examen: despierto, orientado, febril 38,7ºC, TA: 138/75 mm Hg, eupneico, aparente regular estado general, no déficit motor ni sensitivo, no signos de focalidad neurológica, no rigidez de nuca, presencia de rash eritematoso generalizado sin habones , no edema de úvula.
AR: murmullo vesicular pasa bien en ambos campos pulmonares, no sibilancias, no estertores.
Abdomen: blando depresible, no doloroso, rha normales, no signos de irritación peritoneal, no megalias.
ACV: RCR no se ascultan soplos, no IY.
Hematies 4,64 x10e6/:l (4,20 – 5,40)
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Hemoglobina 15,70 g/dl (12,50 – 16,50)
Hematocrito 43,70 % (37,00 – 47,00)
Volumen corpuscular medio 94,20 fl (80,00 – 99,00)
Hemoglobina corpuscular medio 33,80 pg (27,00 –
32,00)
Conc. hemoglobina corpuscular media 35,90 g/dl (
33,00 – 36,00)
Coeficiente de anisocitosis 12,40 % (11,50 – 14,50)
Leucocitos 3,61 x 10e3/:l (4,00 – 10,80)
Neutrófilos 65,60 % (40,00 – 75,00) 2,37 x 10e3/:l 1,50
– 7,50)
Linfocitos 15,80% (20,00 – 50,00) 0,57 x 10e3/:l (1,20
– 3,40)
Monocitos 14,40% (1,00 – 10,00) 0,52 x 10e3/:l (0,10
– 0,80)
Eosinófilos 0,60% (1,00 – 7,00) 0,13 x 10e3/:l (0,10 –
Basófilos 0,60% (0,00 – 3,00) 0,02 x 10e3/:l (0,00 –
inicio de la droga, con una media de 3 semanas, en individuos previamente sensibilizados se desarrolla más
tempranamente. El primer signo que aparece es la fiebre, estos pacientes pueden presentar síntomas inespecíficos como un cuadro seudogripal, malestar general y faringitis.
El uso de corticoides sistémicos se reserva para los casos en los cuales existe compromiso de órganos sistémicos. La dosis inicial es de 0,5–1 mg/kg/
día, iniciando el descenso luego de 4 semanas, con
franca mejoría de parámetros clínicos y paraclínicos
en 48 horas. Se describe la posibilidad de reaparición
del síndrome durante el descenso o suspensión de los
corticoides. Está descrito el uso de inmunoglobulina
humana i.v. 1 g/kg/día durante 2–3 días. En pacientes con prurito se indican antihistamínicos de primera
generación como hidroxicina o difenhidramina, tambien esta indicado el uso de N–acetilcisteína.
1. Lazarou J, Pomeranz B, Corey P. Incidence of adverse drug reactions
Plaquetas recuento 106 x10e3/:l (150 – 450)
Volumen plaquetar medio 11,40 fL (7,40 – 10,40)
in hospitalized patients: a meta–analysis of prospective studies. JAMA
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2. Bessmertny O, Pham T. Antiepileptic hypersensitivity syndrome: clinicians beware and be aware. Curr Allergy Asthma Rep 2002; 2(1): 34–
Glucosa 116 mg/dL (70 – 105)
Creatinina 0,82 mg/dL (0,50 – 1,20)
Urea 25 mg/dL (5 – 50)
Sodio 135 mmol/L (135 – 145)
Potasio 4,66 mmol/L (3,50 – 5,10)
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JC. Síndrome Dress por consumo de carbamazepina.
Tratamiento en la urgencia:
Hidrocortisona 300 mg i.v. stat.
Polaramine 1 amp. i.v. stat.
Acetilcisteina 200 mg c/8 hs por 7 días.
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El diagnóstico del síndrome DRESS es principalmente clínico y de alta sospecha en pacientes que reciben
anticonvulsivantes aromáticos o sulfonamidas que
presenten fiebre, exantema y adenopatías.
Las manifestaciones clínicas en el síndrome
DRESS se producen entre las 2 a 8 semanas luego del
Hypersensitivity Syndrome between Phenytoin and Carbamazepine.
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10. Kosseifi S, Guha B, Nassour D, Chi D, Krishnaswamy G. The Dapsone Hypersensitivity Syndrome revisited: a potentially fatal multisystem disorder with prominent hepatopulmonary manifestations. J Occup
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Respirar | 2012 | Volumen 4: número 2 | Página 19
Síndrome de Compresión Medular por
tumoración de Linfoma No Hodking.
Urgencia Oncológica
La compresión medular (CM) es la segunda complicación neurológica más frecuente en las entidades malignas luego de las metástasis cerebrales. Aproximadamente el 5% de los pacientes
con cáncer tiene metástasis epidurales en la autopsia, con una incidencia anual de 20.000 nuevos casos por año en EEUU.
La CM es la primer manifestación de enfermedad tumoral en aproximadamente 10% de los casos. En cerca del 50% de los pacientes la Compresión medular se origina en metástasis óseas
de cáncer de mama (21%), de pulmón (19%), y de próstata (10%). Otras malignidades frecuentes incluyen línfoma (8%), sarcoma (7%), riñón (6%), mieloma múltiple (4%), y melanoma (4%).
La evolución natural de la Compresión medular produce paresiaplejía, disfunción autonómica,
trastornos sensitivos, e incontinencia esfinteriana.
La Compresión Medular es un evento oncológico pronóstico adverso, que en un significativo número de malignidades señala el ingreso a la fase de preterminalidad. La mediana de sobrevida
varía entre 3 y 6 meses, y el 4 al 39% de los pacientes está con vida al año del diagnóstico.
El factor determinante en la evolución de la Compresión Medular es el estado neurológico en el
momento de la identificación del síndrome.
Palabras claves: —.
Paciente de 39 años que ingresa por debilidad progresiva en MMII.
AP de resección de osteocondroma de rodilla izquierda. Resección de ganglios en cuello (benignos).
AP familiares: linfoma no Hodking en hermano y tía.
EA: inicia un cuadro hace dos meses de dolor que describe como de tipo quemante o escozor en hemitorax izquierdo que se agrava con el roce de la piel y que progresa en la última semana a una pérdida de sensibilidad con
aparición de un nivel sensitivo a unos dos dedos por encima de la región umbilical y desde ayer asocia una debilidad muscular en ambos MMII ligeramente asimétrica (algo mayor en miembro inferior izquierdo) precisando
de muletas para la deambulación. El dolor aumenta con la maniobra de Valsalva y la elevación de los MMII. No
explica alteración en el control de esfinter vesical ni anal.
Exploración: afebril, normotenso. Normocoloración de piel y mucosas. Bien nutrido e hidratado. ACP: normal
Alerta, orientado, funciones superiores y lenguaje sin alteraciones. Pares craneales normal. No alteración en
las pruebas cerebelosas. Paraparesia 4/5 globalmente bilateral. Tono muscular normal. No atrofias musculares.
REM: Aquileos +++/++. Rotulianos: +++/++. RCP: indiferente bilateral. No clonus. Nivel sensitivo D8–D9. Hipoestesia con pérdida de sensibilidad vibratoria en ambos MMII. Marcha: paraparesia leve no espástica con aumento de la base de sustentación que precisa de dos muletas para la amarcha con autonomía.
OD: Sospecha de lesión medular de evolución subaguda a nivel dorsal D7–D9 .
Se gestiona la realización de RM dorso–lumbar sin y con contraste urgente.
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Me comunica la neurorradiologa de la existencia
de una masa extradural que comprime la médula en
nivel D8, pendiente de completar estudio con contraste.
Inicio tratamiento con dexametasona intravenosa.
PIC a neurocirugía para valorar descompresión medular.
Body–TAC: Cérvico torácico abdómino pélvico:
Se realiza estudio con contraste oral e intravenoso
Vía central en yugular externa izquierda con punta de catéter en cava superior.
CUELLO: Glándulas parótidas, submandibulares
y tiroides sin alteraciones.
Ganglios submandibulares, pequeños; laterocervicales de predominio izquierdo no significativos.
Leve asimetría en rodete tubárico izquierdo sin lesión focal.
TORAX: Atelectasia subsegmentaria en el 10 izquierdo. Imagen seudonodular, cicatricial o real,
subpleural, en seno cardiofrénico derecho de 5
mm y localizado en LM. No ganglios mediastínicos ni axilares valorables. Mediastino vascular sin
ABDOMEN: Microquiste hepático y lóbulo de
Riedel. Lesión aspecto angiomatoso de 7 mm en
segmento VIII hepático. Vesícula, vía biliar, páncreas y suprarrenales sin hallazgos.
Bazo de 124*52*128 mm, aumentado, isodenso.
Riñones sin lesiones y con fase nefrográfica conservada, pelvis exorrenales de calibre normal
No ganglios retroperitoneales ni inguinales; con
aumento de la trama venosa en mesenterio y alguno dudoso de tamaño no significativo, pero trabeculan la grasa a dicho nivel en la zona de yeyuno y
retrasa el realce de sistema portal a dicho nivel.
No líquido libre. Vejiga sin hallazgos. Próstata aumentada con calcio.
No alteraciones en asas ni en colon, este último
ocupado por heces.
VASCULAR: Calibre y repleción normal en aorta
y vasos esplácnicos.
OSEO: Secuelas de cirugía al nivel de T7–T8, laminectomía parasagital izquierda y ausencia de espinosas, con aire en canal y persiste afectación de
apófisis transversa de T8 izquierda, con crecimiento hacia pleura de unos 26 mm. No afectación valorable ni realce de espacio paravertebral.
Impresión radiológica
Secuelas de cirugía con leve afectación focal en la zona pleural. Esplenomegalia. No se aprecian hallazgos
que sugiera lesión primaria, existiendo o planteando
duda la afectación del meso yeyunal y una imagen en
LM, ambas inespecíficas y según anatomía, valorar
PET–TC para descartar actividad
Jc. Síndome de compresion medular por linfoma dorsal a nivel D–8.
Descompresión medular por masa tumoral por cirugia abierta.
Varios fragmentos de tejido óseo, irregulares y entremezclados con partes blandas que muestran zonas
de consistencia media y coloracion blanquecino-grisacea. Miden conjuntamente 5,7 x 4,8 cm. Se incluyen múltiples secciones histologicas para su estudio.
Las secciones practicadas muestran hueso y tejidos
blandos infiltrados por una neoplasia de hábito linfoide caracterizada por elementos de talla intermedia a
grande con citoplasma amplio, claro y núcleos agrandados vesiculosos y pleomórficos en los que se observan frecuentes figuras de mitosis. Hay numerosos fenómenos de apoptosis. La neoplasia se dispone con un
patron de crecimiento difuso, observándose áreas de
angiocentricidad y fenómenos de necrosis asociada.
Las áreas de infiltracion ósea evidencian reacción osteoesclerótica asociada, observándose espacios medulares con tejido hematopoyético hipercelular con infiltración neoplásica extrínseca parcial. Periféricamente
se encuentra tejido esquelético infiltrado parcialmente
por la neoplasia descrita.
Fragmentos de hueso y tejidos blandos con infiltracion
por LINFOMA NO HODGKIN B DE ALTO GRADO. La expresión de CD99 junto con la morfología
celular sugiere la posibilidad de origen linfoblástico,
por lo que se amplía el estudio inmunohistoquímico.
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Los esteroides constituyen el tratamiento primario de
la CM. La dexametasona es el esteroide de elección y
la dosis varía de moderada (32 mg/ día) a alta (96 mg/
día). Mientras que algunos prescriben dosis altas de
esteroides para todos los pacientes con CM, otros reservan las mismas para pacientes con injuria neurológica profunda o rápidamente progresiva.
No existen ensayos aleatorizados que determinen la dosis de corticosteroides que se debe utilizar
en CM. Sin embargo, en numerosos estudios las dosis elevadas de dexametasona produjeron mayor beneficio terapéutico.
Las recomendaciones terapéuticas para la CM son
1.	Cirugía ortopédica + Radioterapia adjunta:
• Es el tratamiento electivo en tumores sólidos con
un único sitio de compresión y que no presenten
plejía de más de 48 hs de instalación
2.	Radioterapia como modalidad única:
• Limitada a pacientes en deficiente capacidad funcional física que presentan manifestaciones tumorales sistémicas o constitucionales
• Pacientes con múltiples sitios de Compresiones
• Pacientes con expectativa de vida menor a 3 meses
• Pacientes con condiciones comórbidas que excluyan la cirugía.
3.	Cirugía como modalidad única:
• Compresión Medular en área previamente irradiada.
4.	Quimioterapia:
• Tumores quimiosensibles en asociación con RadioteraIa o cirugía.
• Recaída de tumor quimiosensible en sitios de cirugía o Radioterapia previa.
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Respirar | 2012 | Volumen 4: número 2 | Página 22
Manejo broncoscópico de la fístula alvéolo y broncopleural
Marco Solís Aramayo, Roberto Duré, Silvia Quadrelli
Unidad de Endoscopía Respiratoria, Sanatorio Güemes. Buenos Aires, Argentina
Palabras clave: Fístula broncopleural, broncoscopía, fuga de aire persistente
En la actualidad las fístulas bronco–pleurales (FBP) o “fugas de aire” alvéolo–pleurales, son la complicación
más común de las resecciones pulmonares.(1) Representan el 8% del total de las complicaciones post–operatorias
de segmentectomía, el 10% de lobectomías y el 45% de cirugías de reducción de volumen pulmonar.(2) La incidencia de FBP post–biopsia pulmonar por patología intersticial pulmonar oscila entre un 1,6% al 30,2%, dependiendo de la gravedad en la que se encuentra el paciente o si requiere asistencia ventilatoria mecánica.
Uno de los propósitos de esta revisión es también tener en claro algunas definiciones.(1) El término fuga de aire se refiere a cualquier escape de aire del pulmón que es identificado por la presencia de burbujas en el sistema
de drenaje, enfisema subcutáneo progresivo o neumotórax; una fístula alvéolo–pleural es la comunicación entre
el parénquima pulmonar de un bronquio segmentario distal hacia el espacio pleural, y finalmente la fístula bronco–pleural se define como la comunicación entre un bronquio principal, lobar o segmentario al espacio pleural;
estos términos representan cuadros clínicos completamente diferentes. Cuando se evidencia una fuga de aire durante el post–operatorio inmediato no se puede definir de forma inmediata si la fístula proviene de un área distal del parénquima o proviene de una estructura bronquial, sin embargo, la mayoría de fugas son alveolares, por
lo tanto el manejo inicial debe enfocarse hacia esa etiología. El manejo de las FBP es sustancialmente diferente
al de las fugas alveolares, y con frecuencia requieren una intervención quirúrgica.
El grupo de pacientes con EPOC tienen un mayor riesgo de evolucionar con fuga de aire persistente (FAP)
por presentar cambios patológicos en el parénquima pulmonar asociados a una mayor resistencia al flujo en la
vía aérea.(3)
Se han descrito como factores predisponentes para desarrollar una FBP: la edad (> 65 años), el funcional respiratorio (FEV1 < 80%), la presencia de adherencias pleurales y un BMI < 25,5 kg/m2.(4)
En pacientes con cáncer de pulmón, las fugas de aire son más frecuentes en estadios avanzados de la enfermedad y en presencia de tumor residual en el muñón quirúrgico. Es mayor la incidencia en pacientes a los que se les
realizó una neumonectomia derecha o lobectomía inferior derecha. La mayoría de las fístulas se localizan en el
muñón post–operatorio y en el lóbulo residual.(5) Algunos factores de riesgo en el preoperatorio para desarrollar
una FBP son: fiebre, uso de corticoides, rescate de H. influenzae en el esputo, velocidad de eritrosedimentacion
elevada y anemia. Por otra parte, los factores de riesgo durante el post–operatorio son: fiebre, uso de esteroides,
leucocitosis, traqueostomia y la presencia de tapones de moco que deben ser retirados por fibrobroncoscopia.(6)
La clasificación que se presenta en la tabla 1 podría ser de gran ayuda para la toma de decisiones ante este tipo de pacientes, donde generalmente los procedimientos quirúrgicos que están relacionados con neoplasias o necrosis tienen mayor incidencia y peor pronóstico.
En todos los casos, una FBP persistente genera en el paciente falla respiratoria por incremento del trabajo ventilatorio, pero también se asocia a limitación de sus actividades, toracodinia intensa que requiere medicación, y
aumento en el tiempo y costos de la internación. Dentro de las complicaciones podemos encontrar infecciones
intrahospitalarias, trombosis venosa profunda, trombo embolismo pulmonar, atelectasias, enfisema subcutáneo
y empiema.(1,7)
Se ha descrito que la estadía hospitalaria se prolongaría aproximadamente 6 días por la presencia de una fístula provocando un gasto adicional de más de 39.000 euros, además de estar estrechamente relacionada con insuficiencia ventilatoria severa (Varela y colaboradores).
Pierson y colaboradores comunicaron su experiencia durante 4 años con pacientes que requirieron ventilación
mecánica, la mayoría politraumatizados. Encontraron que 39 de 1,700 pacientes se complicaron con una FBP, por
lo menos por 24 horas, con una mortalidad del 67%. Mientras más grande era la fístula, mayor mortalidad representaba para el paciente; las conclusiones de este trabajo fueron que la presencia de una fuga de aire durante la
ventilación mecánica aumentaba la mortalidad, pero la acidosis respiratoria asociada a esta complicación no significaba un problema inmanejable.
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Tabla 1. Causas de fístulas bronco–pleurales
POST–OPERATORIA
Asociado a una resección
Maliginidad
Infecciones (tuberculosis, abscesos, bola
fúngica)
ASOCIADO A PATOLOGIA PLEURO–
Otras infecciones (P.C.P. absceso hepático
con drenaje al tórax)
Perforación traqueal o esofágica
Enfermedad por reflujo gastro–esofágico
Sd. Boerhaave
NO POST–OPERATORIAS
Luego de algunos procedimientos ( biopsia
pleural, broncoscopia, biopsia pulmonar)
Neumotórax espontáneo persistente
Neumonía necrotizante post–irradiacion o
Existen múltiples formas de evaluar el volumen de
aire que se filtra a través de la fuga pero la más simple es observando el drenaje del tubo de avenamiento
pleural. Una simple descripción entre leve, moderado
y severo es muy común en la práctica diaria, pero este
método carece de estandarización y correlación entre
los observadores. Una alternativa es el sistema de clasificación de Cerfolio, que también está basado en la
simple observación, pero es reproducible, menos subjetivo y se comparable entre los observadores.
Cerfolio desarrolló un sistema de clasificación que
se basa en cuatro tipos de fugas de aire. La menos común pero más profunda es la fuga continua de aire (C),
se observa un burbujeo constante por el tubo de avenamiento pleural tanto en inspiración como en espiración y usualmente se ve en pacientes que están bajo
soporte ventilatorio o presentan una FBP. Un segundo
grupo de pacientes también atípicos, presenta fuga de
aire sólo en la inspiración (I) y es casi exclusiva de pacientes bajo ventilación invasiva, con una gran fístula alvéolo–pleural, una pequeña bronco–pleural o con
un neumotórax espontáneo asociado a enfisema seve-
ro y bullas subpleurales. El tercer tipo (E) se presenta solo en tiempo espiratorio, este tipo de fuga de aire
es común en el post–operatorio de una cirugía pulmonar y sugiere lesión en el mismo parénquima (fístula
alveolo–pleural). Por último, si el burbujeo sólo se ve
con la tos el compromiso es únicamente en la espiración forzada; es la más común de las fístulas, las fugas de aire en espiración forzada y lenta representan
más del 98% de las fugas de aire después de una cirugía pulmonar electiva.(8)
Las opciones terapéuticas para la resolución de las
fístulas incluyen tanto procedimientos quirúrgicos
como tratamiento médico y particularmente el uso de
la broncoscopia con diferentes tipos de sellantes, mallas y adhesivos. Desde el punto de vista quirúrgico,
el manejo de las FAP incluye la colocación de tubo de
drenaje pleural así también como parches de tejido y
pleurodesis.(8) Si en el manejo de la fístula no se requiere agregar aspiración al tubo de drenaje y la función respiratoria es adecuada, es factible la colocación
de una válvula de Heimlich al tubo de avenamiento.
Recientemente se ha descripto el uso de tubos de tórax con drenaje autónomo en lugar de las válvulas de
Heimlich.(9) En múltiples series publicadas, que incluyen más de 100 pacientes con fístulas persistentes, la
incidencia de re intervenciones u otro tipo de procedimientos agresivos para tratar estas complicaciones es
menor al 2%.(3)
Fundamentalmente, el tratamiento más común para la fístula persistente es la conducta expectante con
el control estricto del tubo de avenamiento. Más del
90% del fístulas persistentes resuelven luego de algunas semanas posteriores a la intervención quirúrgica,
evolucionando muy raramente a un empiema. Hasta
el día de hoy, no existe una terapéutica estandarizada,
más bien las intervenciones actuales parecerían ser
combinadas o complementarias y el tratamiento debe
ser individualizado para cada paciente. Es más conveniente escalar en la terapéutica, echando mano de las
estrategias más agresivas para los pacientes con patologías más complejas o que presenten complicaciones.
Cooper y Miller recomiendan una forma de evaluación escalonada y un manejo específico para cada pacientes: el tratamiento inicial tiene como objetivo controlar cualquier condición que ponga en riesgo
la vida del paciente, como por ejemplo el drenaje de
emergencia por un neumotórax hipertensivo. Si se
sospecha de una dehiscencia de puntos de sutura a nivel del muñón post–operatorio es necesaria la re–intervención. Con una alta frecuencia, estos pacientes
vienen acarreando un marcado deterioro del estado
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general por su patología de base, morbilidades asociadas y por el subsecuente manejo post–operatorio. Esto no sólo contribuye al desarrollo de la fístula sino
que complica su eventual manejo quirúrgico ya que
los pacientes pueden no estar en condiciones de tolerar una intervención.(10)
Cuando existe la sospecha de una etiología infecciosa o se confirma la presencia de un empiema, es
imprescindible el drenaje de la cavidad pleural asociado al tratamiento antibiótico adecuado y mejorar el
Para el éxito en el tratamiento es esencial el estricto control de las infecciones y adecuado drenaje
de la cavidad pleural. Las opciones quirúrgicas incluyen: drenaje crónico abierto, cierre del muñón reforzado con tejido muscular, cierre valvular y toracoplastia con o sin transposición de musculo de la pared
torácica. La tasa de éxito del cierre de la fístula por
vía quirúrgica oscila entre el 80% y el 5% con el riesgo implícito de una intervención quirúrgica como es
la toracotomía, sin embargo, presenta una muy baja
mortalidad.(11)
Recientemente se han diseñado algunos estudios
científicos, pero son escasos los niveles de evidencia
que apoyan los métodos broncoscópicos para el tratamiento de las fugas de aire, en su mayoría, están indicados en pacientes con FAP que no son candidatos
para cirugía o que se agotan todas las otras posibilidades.
El desafío del abordaje broncoscópico es localizar
el bronquio que este en contacto con la fístula seguido de la colocación de un dispositivo adhesivo que lo
ocluya. Se han realizado variados intentos con algunos éxitos reportados pero no fue hasta 2001 cuando
la American College of Chest Physician (ACCP) publicó el consenso que definió que tipo de paciente no
deben ir a broncoscopia para sellar las fugas de aire.(12)
En la tabla 3 se describen algunos agentes como
sellantes químicos o dispositivos físicos, que se han
intentado utilizar para sellar las fugas de aire por vía
broncoscópica.
Existe un gran éxito en la visualización del origen
de la fístula broncopleurocutánea por vía trascutánea
utilizando el fibrobroncoscopio. Las fístulas asociadas a neumonectomía o lobectomía se puede visualizar directamente, mientras que las fugas distales
requieren el uso de un balón que vaya ocluyendo sistemáticamente cada segmento bronquial hasta localizar
el origen de la fístula (cuando se ocluye el segmento
fistulizando mediante la insuflación del balón, el tubo
de avenamiento deja de burbujear o disminuye fran-
Tabla 2. Opciones terapéuticas para las
fístulas bronco–pleurales
Manejo ambulatorio con válvula de Heimlich
en tubo de avenamiento pleural
Parches de tejido autólogo
Re–intervención quirúrgica con láser o
sellante tópico
Tubo endotraqueal doble lumen
Injerto de tejido expansor
Parche de músculo
TÉCNICAS BRONCOSCÓPICAS
(Válvulas artificiales, tejido adherente, etc.)
Tabla 3. Agentes químicos y dispositivos
utilizados en broncoscopia para el
tratamiento de FAP
Adherentes y pegantes: fibrina, albumina,
glutaraldehído o acrílico
Gel espumoso, celulosa
Etanol, antibióticos, espirales metálicos, hueso
peroné descalcificado, Spigots de Watanabe,
cauterio, láser
camente). Existen múltiples tipos de balones que son
compatibles con el broncoscopio flexible y que pueden ser utilizados para este fin (incluído el catéter de
Swan–Ganz).(13)
Una vez que el sitio es localizado se intenta colocar una sustancia que funcione como sellante sobre
la fístula. El efecto que se puede observar ocluyendo
segmentos adyacentes demuestra muchas veces que
es necesario tratar más de un segmento o subsegmento para mejorar los resultados. Sin embargo, es preferible tratar un segmento solo y no ocluir un lóbulo
completo para evitar atelectasias lobares.(15)
Los procedimientos con sellantes brindan fundamentalmente una alternativa para los paciente que no
son candidatos a un tratamiento quirúrgico por mal
pronostico intra y post–operatorio, los estudios realizados presentan una escasa cantidad de pacientes y
tienen el sesgo de no contar con grupos control que
determinen la mayor efectividad o seguridad de dichos procedimientos
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En 1977 se comunicó la primera resolución exitosa de una fístula con el uso de un sellante con plomo
por vía broncoscópica, siguiéndose algunos reportes
que incluían etanol, polietilen glicol, nitrato de plata, compuesto de cianocrilato, espirales, balones, antibióticos, gel espuma, spigots y parches de tejido autólogos.(15,16)
El pegamento de cianocrilato es uno de los sellantes mas comunes, inicialmente actúa como un tapón
generando una reacción inflamatoria que concluye en
fibrosis y proliferación de la mucosa, ocluyendo la fuga de forma definitiva. El procedimiento se inicia introduciendo un catéter a través del canal de trabajo
que se posiciona cerca de la fístula, posteriormente se
inyectan 0,5 a 1 ml del acrilato a través del canal de
trabajo hacia la fístula y el procedimiento se puede repetir si no se logra un sellado completo.(15,16,17) El ciancrilato polimeriza en un material solido al contacto
con el fluido corporal o tejidos y el uso de iodo como
lubricante retrasa la polimerización.
La administración de fibrina como sellante a través del fibrobroncoscopio ha tenido éxito en fístulas
pequeñas y en pacientes con diversos muñones bronquiales por resección.(18) El pegamento de fibrina se
instila a través de un catéter localizado cerca de la fuga, seguido a esto se infunde 1 ml de fibrinógeno concentrado y 1 ml de trombina tópica (1.000 UI/ml). Se
forma un coágulo de fibrina sobre la fístula, sellando la misma. Se cree que el pegamento de fibrina se
reabsorbe, previniendo reacciones adversas tópicas tipo cuerpo extraño.
También se han utilizado stents para sellar las fístulas que se originan en la región del muñon pos–
operatorio de neumonectomia y dehiscencia de puntos luego de una broncoplastia. El objetivo del stent
es proveer un sellado hermético de la vía aérea que
prevenga broncoaspiracion y neumonías. Ya que existen muchos tipos de stents con diferentes propiedades,
la elección depende de las características físicas y tipo del stent que el paciente requiera, localización del
stent y las potenciales complicaciones por su uso, a
corto o largo plazo. El spigot de Watanabe (Novatech,
Cedex, France) es el único obturador bronquial hecho
específicamente para ocluir las fugas de aire persistentes. Es un tapón de silicona de diferentes tamaños
y que se ha estado utilizando para las fugas de aire
persistentes en Japón y EUA.(19)
Watanabe y colaboradores trataron a 60 pacientes,
de los cuales un 38% presentó una reducción en la fuga de aire, y la cesación completa en un 40%, usando
una media de 4.0 spigots por caso.
Ferguson y colaboradores sugieren que la colocación de una válvula artificial endobronquial podría
limitar la FAP después de una cirugía de reducción
volumétrica.(20) Posterior al inicio del uso experimental de válvulas en pacientes con enfisema, se postuló la posibilidad para el tratamiento de fístulas. Existen reportes de casos que usaron la válvula bronquial
Emphasys (VBE) a partir de 2005, Snell y colegas en
Mebourne reportaron un paciente varón de 53 años
con una fístula bronco–cutánea de 6 años de evolución por causa infecciosa, tratada con un sistema valvular endobronquial uni–direccional desarrollada recientemente, en su momento, por Spiration Inc. El
2006 se reportaron casos exitosos en 7 pacientes en 5
instituciones diferentes, describían muchas etiologías
para la FAP, siendo algunas de las siguientes: segmentectomía por bronquiectasias, cirugía de reducción volumétrica, segmentectomías, colocación de catéteres,
errores en la colocación de sondas de alimentación,
toracocentesis y neumotórax espontáneo.(21) Una serie
de casos fue recientemente publicada por Travaline y
colaboradores, donde describen el manejo de válvulas
en FAP en 40 sujetos, con una media de días de fuga
de aire de 119 (mediana 20 días). Antes del tratamiento, las causas de la fuga descriptas eran: post–operatorio, iatrogénico, neumotórax espontáneo, trauma,
cáncer, EPOC y neumonía. Luego de la colocación de
la válvula se observó una resolución completa en el
48% de pacientes y una resolución parcial en el 45%,
en 6 pacientes (15%) se evidenciaron reacciones adversas como neumonía o migración de la válvula.(22)
Uno de los factores más importantes para prever
los resultados del tratamiento por broncoscopia es el
tamaño de la fístula. Una fístula mayor 8 mm de tamaño no es apta para el manejo endoscópico, mientras aquellas que tienen un tamaño de 1 mm tienen
más posibilidades de éxito. El tiempo de aparición de
la fístula también juega un rol importante como factor
pronostico de morbi–mortalidad. Las fístulas distales
y pequeñas son más adecuadas para el tratamiento por
broncoscopia, mientras que las centrales y extensas
evolucionan mucho mejor con el tratamiento quirúrgico o con la colocación de un stent.
Como ya se ha descripto previamente, actualmente no
existe un tratamiento estandarizado para el tratamiento de esta patología, en la mayoría de los casos, una terapéutica conservadora y mínimamente invasiva, como la colocación de una válvula de Heimlich o algún
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dispositivo similar son suficientes para una resolución
completa, las medidas más agresivas están indicadas
cuando se constata una FAP por semanas. Si es de
aparición precoz el cierre es obligatorio. No existen
estudios controlados y comparativos entre los diferentes métodos endoscópicos y quirúrgicos. En general,
son de preferencia los procedimientos endoscópicos
en pacientes con alto riesgo para la cirugía. Son necesarios más estudios para establecer el rol de las diferentes técnicas y la selección de pacientes para los
procedimientos endoscópicos, así también conocer
qué procedimiento o cuál combinación sería la más
adecuada para obtener mejores resultados. El reciente desarrollo de las válvulas endobronquiales ofrece
una nueva opción terapéutica. Varios reportes de casos con resultados exitosos, donde se utilizaron válvulas endobronquiales incentivan su uso, especialmente en FAP.
Si no hay resolución se evaluará la opción quirúrgica y si esta fuera considera inadecuadamente invasiva para ese paciente o ese momento de la evolución
del paciente se puede optar por los métodos endoscópicos, generalmente como solución transitoria y excepcionalmente definitiva.
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