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Timestamp: 2018-11-21 15:50:03+00:00

Document:
ENERO–MARZO 2013
Valoraciones de la democracia en América Latina *
El presente documento es un esfuerzo de los Centros de Investigación y Acción Social de la Compañía de Jesús en América Latina para poner a discusión temas de interés en las redes de acción social, encargado por la Conferencia de Provinciales de la Compañía de Jesús en América Latina (CPAL) al Centro Gumilla
Coordinador interinstitucional: Wilfredo González, s.j. Coordinador de investigación: Jesús E. Machado M.
Documento con licencia abierta. Creative Commons 2.0. De libre distribución respetando la atribución de fuente
Caracas, 15 de marzo de 2013.
El presente trabajo es una condensación de la investigación coordinada por Ángel E. Álvarez y Francisco José Virtuoso, S.J. del Centro Gumilla, Caracas. Venezuela. Publicada como libro.
Estado de la Democracia en A.L.
Se realiza un estudio a nivel latinoamericano en el que se describe comparativamente las valoraciones de los distintos modelos de democracia presentes en la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela). En esta fase, la hipótesis de trabajo plantea que la legitimidad de los regímenes democráticos en América Latina está asociada a la respuesta que las instituciones del Estado y sus representantes provean a los ciudadanos en tres dimensiones esenciales del régimen democrático: 1. La garantía y desarrollo los derechos políticos que crean y refuerzan los mecanismos de participación activa y permanente de la ciudadanía en la formación del gobierno, en el proceso de toma de decisiones públicas y en la ejecución y monitoreo de políticas públicas. 2. La garantía y desarrollo de las libertades civiles fundamentales de todos los ciudadanos. 3. La atención prioritaria a los problemas sociales de los pobres, desde una perspectiva de inclusión y equidad, en la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida y bienestar social. La hipótesis será explorada haciendo uso de datos secundarios, en una primera fase, y de la consulta con expertos de la región, en una segunda fase.1 En la siguiente sección de este papel de trabajo se presentan los resultados del análisis de datos secundarios, el cual fue realizado con el propósito de describir el nivel percibido (por expertos y por el público) de satisfacción de las libertades políticas, garantías cívicas legalmente instituidas y el nivel de bienestar social alcanzado en la última década en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela. En la siguientes secciones de este trabajo, a realizarse con base al resultado del trabajo de campo, se pasará a evaluar logros y déficits en la satisfacción de las libertades cívicas, los derechos políticos y el bienestar social según el criterio de los expertos y teniendo como referencia los parámetros establecidos en el Informe PNUD-OEA 2010. El informe del PNUD sobre democracia en América Latina en 2004 provee el marco de referencia para la validación de esta hipótesis al establecer y sustentar empíricamente que el modelo de democracia que se pretende consolidar en la región excede las libertades políticas, ampliándose hacia los derechos civiles y sociales, abarcando de este modo un campo de acción más amplio y complejo que comprende tres dimensiones claves del conjunto de relaciones de la vida en sociedad. Las tres dimensiones de la democracia poseen la misma importancia. Aunque la sustantividad de la satisfacción de las aspiraciones de bienestar social es una dimensión crucial del desempeño democrático, no por ello se puede dejar de lado la importancia de la forma de gobierno y las garantías que esta forma ofrece para el ejercicio pleno de los derechos políticos y el disfrute de las garantías civiles de todos los ciudadanos. La representación política lograda mediante elecciones justas, con garantías para el pleno ejercicio de los derechos políticos y las libertades civiles de los ciudadanos, es una condición fundamental para alcanzar los fines de bienestar social, inclusión, equidad y participación, a los que se aspira en las sociedades latinoamericanas. La concepción de democracia usada en este trabajo puede ser expresada en los términos del Informe del PNUD de 2010. En él se dice que la democracia se caracteriza “no sólo por el origen del poder en la soberanía popular, sino también por su ejercicio a través de instituciones republicanas de gobierno y normado en el Estado democrático de derecho, y por su finalidad, que es la de garantizar, materializar y extender los derechos ciudadanos en las tres esferas básicas de la ciudadanía (derechos civiles, sociales y políticos).” En el mencionado informe del PNUD, la democracia contemporánea es definida como una forma política centrada en un concepto integral de ciudadanía. A diferencia de la democracia electoral, que reduce la democracia a la existencia y garantía efectiva del derecho de los votantes a elegir libremente un gobierno representativo y sujeto al escrutinio periódico del pueblo, la democracia de ciudadanos es definida en los siguientes términos: 1. Es una forma de organización del poder que implica la existencia y buen funcionamiento del Estado de derecho. 2. En ella, las elecciones son un “elemento fundamental,” pero la democracia no se reduce al régimen electoral.
En el mencionado informe del PNUD, la democracia contemporánea es definida como una forma política centrada en un concepto integral de ciudadanía
1 A efectos de esta condensación sólo se presentarán los datos referidos a la consulta de los expertos a lo que se refiere de la segunda fase.
3. Democracia implica el ejercicio de una “ciudadanía integral” entendida ésta como “un precepto de igualdad básica” asociada a la igual posesión de todos los derechos de los que todos los individuos disfrutan en virtud de su pertenencia al Estado nacional. 4. La democracia no es un concepto abstracto e ahistórico sino una experiencia histórica que tiene connotaciones específicas en el contexto de la región Latinoamericana. Como parte integral de su definición, la democracia de ciudadanos se compone de tres componentes o dimensiones tal como se representa en la Figura 1: La dimensión de ciudadanía civil garantizada por los derechos para la libertad individual (libertad de expresión, pensamiento y religión; derecho a la justicia, a la propiedad y de establecer contratos). La ciudadanía social, que consiste en el disfrute efectivo del bienestar económico, social y de la herencia cultural. La ciudadanía política que se basa en el derecho a participar del ejercicio del poder como autoridad electa o como elector de la misma. Las tres dimensiones son necesarias para compresión integral de la democracia. Ellas se complementan y refuerzan. Las libertades cívicas y los derechos políticos no son plenamente ejercidos en una sociedad en la que existan profundas desigualdades que, en la práctica, impidan que una parte de la sociedad tenga acceso a los medios necesarios para expresar su voz y ejercer sus derechos, lo que a su vez reproduce y amplia la inequidad material. No obstante, el mero crecimiento del bienestar y de la equidad social no es suficiente para incrementar la calidad de la democracia. Por el contrario, la plena garantía de los derechos políticos y las libertades cívicas hacen posible la participación política y la organización social necesarias para impulsar y monitorear la efectividad de las políticas de bienestar y equidad.
Figura 1 I Tres Dimensiones de la democracia
La democracia es ciertamente un régimen político, pero la política no es solamente competencia electoral. En un régimen político democrático el poder está distribuido de tal modo que, al ampliar la ciudadanía a las esferas de las libertades cívicas y los derechos socio-económicos, impide la dominación ejercida por individuos que, en función de intereses particulares, imposibilitan el ejercicio pleno de la ciudadanía por parte de otros individuos, atentando así contra la ampliación y la perdurabilidad de la democracia. En coherencia con el concepto tridimensional de democracia ciudadana, la organización y el ejercicio democrático del poder se legitima de tres maneras: en su origen, sus procedimientos y sus resultados: 1. Por su origen en la soberanía popular, ejercida mediante el voto de forma periódica, libre y transparente, la democracia se legitima por medio de elecciones justas y abiertas. 2. Por el ejercicio del poder a través de instituciones republicanas y el sometimiento del gobierno al Estado de derecho, la democracia se legitima por medio de sus procedimientos de gobierno. 3. Por la finalidad de asegurar, extender y materializar los derechos políticos, económicos y sociales de los ciudadanos, la democracia se legitima en sus resultados. La garantía formal plena y el ejercicio material de la condición de ciudadanía democrática depende, en consecuencia, de la existencia de: 1. Un marco institucional-legal y un aparato efectivo del Estado que, surgido del voto popular y legitimado por elecciones libres, periódicas y transparentes, garantice, respete y expanda los derechos individuales, políticos, económicos y sociales. 2. La protección, expansión y consolidación de los derechos sociales y la inclusión efectiva de todos los miembros de la comunidad en la distribución del bienestar. 3. La participación ciudadana en política y la garantía al ejercicio de los derechos civiles para alcanzar el disfrute material del bienestar económico y social, y la promoción y protección de su identidad (de género, étnica, religiosa y política) y su herencia socio-cultural.
En consecuencia, el análisis empírico de la democracia, supone la adopción de un enfoque metodológico multidimensional que incluya los derechos políticos indispensables para la participación en lo público en condiciones de libertad; las libertades cívicas necesarias para la organización, comunicación y acción autónoma de la sociedad civil respecto del Estado, y la igualdad de condiciones materiales de existencia que hacen la justicia material y la equidad necesaria para la acción política efectiva. Los regímenes comúnmente considerados democráticos combinan distintos valores en estas tres dimensiones del concepto de democracia de ciudadanos. Teóricamente hablando, una democracia plena tendría que garantizar la integridad de las derechos políticos de todos los ciudadanos; completa libertad ciudadana en el marco de la ley (incluyendo, de forma destacada, la plena garantía de los derechos humanos) y amplio bienestar social distribuido de forma equitativa. No obstante, la dimensión de competición (o contestation como la denominó Dalh) puede válidamente ser desdoblada para diferenciar entre condiciones de libertad puramente política y las condiciones de libertad cívica necesarias, ambas, para la acción pública. Las condiciones políticas incluyen la garantía de los derechos de organización y reunión política; el derecho al sufragio libre, universal y secreto; el derecho al sufragio pasivo, y el derecho a la participación en la toma de decisiones públicas. Por su parte, las condiciones de libertad cívica incluyen el derecho de asociación; la libertad de expresión e información; las libertades económicas y la protección de los derechos humanos fundamentales. Tomando en cuenta esta distinción sustantiva entre la libertad política y los derechos cívicos, el concepto multidimensional de la democracia incluye, en consecuencia: 1. La dimensión política de la democracia como régimen político y forma de Estado, que puede tomar diversos valores en una escala que va desde un extremo de máxima concentración del poder en manos de la mayoría gobernante (democracia populista) a otro extremo que se ubica en la máxima protección de los derechos civiles y económicos de los individuos.
2. La dimensión civil, en la que los Cuadro sinóptico I Dimensiones de la democracia y tipos de regímenes políticos regímenes considerados democrálatinoamericanos contemporáneos (extraído del Cap. 2 del libro) ticos oscilan entre aquel polo en el que predomina el interés público Dimensión Democracia Democracia Democracia de sobre los derechos individuales y liberal populista bienestar social otro polo en el que la protección de Preeminencia de los derechos Estado mínimo y protector de los Estado promueve derechos solos derechos individuales es la de la mayoría sobre las garanderechos individuales. ciales y protege derechos indiviCivil razón de existencia del Estado tías individuales. Libre competencia en el merduales. Estado predomina sobre el mercado mínimamente regulado. Economía mixta:mercado compedemocráticamente constituido. cado titivo pero parcialmente regulado Concretamente, la propiedad pública predomina sobre la privada, la Igualación de resultados Igualdad formal de oportuniIgualdad material de oportuniseguridad de la nación (y del mediante políticas redistribudades (frente a la ley) ante la ley dades mediante políticas de comSocial tivas de los beneficios y de la proy desigualdad material para pensación de desigualdades Estado) está por encima de derepiedad incentivar la competencia y la (“safety net”; Estado de Bienestar) chos fundamentales como la privacreatividad cidad, la información, la libre circulación, el debido proceso y demás Democracia popular basada en Democracia electoral y protecDemocracia electoral y participamovilización activa de la mayoría. ción de derechos individuales. tiva,protección de derechos indigarantías fundamentales. Siendo el Concentración del poder. División de poderes. viduales y de intereses colectivos. Estado, en el primer extremo, el Política Preeminencia del liderazgo perPreeminencia de las instituPreeminencia de las organizamecanismo fundamental de asigsonal y bajo nivel de formalizaciones del Estado de Derecho. ciones sociales y políticas que ción de las instituciones. penetran las instituciones del nación de recursos, queda justificaEstado. do el control, restricción o eliminación de las actividades económicas Representación del interés Voluntad popular (de la mayoría) Bienestar material de la mayoría Principio y los derechos económicos privaimpuesta por el gobernante general definida por la ley que en libertad y respeto de los derelegitimador protege los derechos de los ciu- popular,cuya voluntad personal chos individuales. dos. Por el contrario, en el otro es idéntica a la voluntad popular. dadanos. extremo, la propiedad privada y los derechos individuales tiene preeminencia sobre lo público y son fundamentales para imponer límites a la natural arbitrariedad del gobierno.
3. La dimensión de bienestar social, referida a la democracia como régimen que procura la protección e inclusión material, tanto en la distribución de oportunidades y en los resultados de las políticas, como en la representación social y los valores. En esta dimensión se distinguen posiciones que van desde la preeminencia del Estado como mecanismo de asignación de recursos escasos y de promoción de la inclusión, lo que exige de controles, regulaciones, estatizaciones y propiedad pública, para garantizar la mayor suma de felicidad personal como resultado de la mayor suma de bienestar colectivo, y posiciones que ven a la organización social o al mercado, o a amabas, como mecanismos óptimos de asignación de recursos para la consecución de la mayor suma de bienestar social como resultado de la suma del bienestar individual. Esta dimensión incorpora la definición de la democracia como régimen que procura la igualdad entre los miembros del demos, distinguiéndose distintas posiciones que oscilan entre el extremo de la igualación de resultados y el extremo de la igualdad de derechos, pasando por la igualdad de oportunidades para conseguir resultados diferentes en un marco legal igualitario. Las democracias de la región toman valores diferentes en estas tres dimensiones, acercándose en la práctica más o menos a alguno de los siguientes tres modelos: democracias liberales, democracias populistas y democracias sociales. La democracia liberal es el régimen que, sustentada en la tesis de la representación política de los intereses generales tal como los define la ley, combina el principio democrático del gobierno representativo de la mayoría, con el principio liberal del gobierno limitado por el imperio de la ley, la cual es concebida como marco regulador de la acción gubernamental y como limitante del ejercicio arbitrario del poder, como único medio para garantizar la protección de los derechos individuales del ciudadano. La democracia populista se define como el gobierno ilimitado de la mayoría que, encarnada por gobierno que basa su legitimidad no en la representación de intereses sino en el de identidad (espiritual, emocional y hasta física) entre el pueblo y el líder gobernante, único interprete verdadero de la voluntad y de la soberanía popular. En la democracia populista, por definición, la minoría es excluida en virtud de su falta de virtud, de su carácter anti-popular y elitista. Su exclusión o restricción de derechos es condición necesaria para el propósito de eliminar privilegios y fomentar la igualdad material. Finalmente, la democracia social es aquella en la que el gobierno procura, tanto constitucionalmente como en el contenido y resultado de las políticas gubernamentales, el bienestar material (social y económico) de la mayoría, sin restringir sino mas bien expandiendo los derechos políticos y las libertades ciudadanas de todo el pueblo, incluyendo las minorías no gobernantes.
Las democracias de la región toman valores diferentes en estas tres dimensiones, acercándose en la práctica más o menos a alguno de los siguientes tres modelos: democracias liberales, democracias populistas y democracias sociales
Descripción multidimensional de las democracias latinoamericanas: ocho casos de estudio
En América Latina coexisten actualmente gobiernos con diferentes orientaciones ideológicas y distintos estilos de implementación de políticas públicas. Existen gobiernos de izquierda moderada (como los de Concertación en Chile hasta el 2009, los del Partido dos Trabalhadores en Brasil, los del Frente Amplio en Uruguay, y los del Partido Justicialista durante los Kirchner en Argentina); de izquierda radical socialista del siglo XXI (como los de Hugo Chávez, en Venezuela, y Rafael Correa en Ecuador), y gobiernos en manos de partidos de derecha (como los gobiernos del PAN en México desde el 2000 hasta el presente, Colombia durante Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, y actualmente en Chile con Sebastián Piñera). Estos gobiernos han diseñado e implantado, en grados diversos de profundidad y eficacia, reformas jurídicas y políticas públicas con efectos medibles en términos de protección o vulneración de los derechos políticos, libertades cívicas y equidad social y económica. Los logros y los efectos han sido contrastantes y, por tanto, sus desempeños pueden ser comparados. En algunos casos, la expansión de los derechos sociales ha sido más lenta que los derechos políticos y civiles mientras que, en otros casos, las reformas sociales y económicas han sido imple-mentadas de un modo tal que se sacrifican o no se generan apropiados avances en la protección de los derechos civiles y políticos. A objeto construir teorías sobre los modelos de democracia en América Latina, se formulan entonces las siguientes conjeturas:
1. La democracia es un concepto multidimensional, por tanto, su grado o calidad debe ser medida usando múltiples escalas. En la sección anterior del trabajo se describieron tres dimensiones. No obstante, la pregunta de cuántas dimensiones tiene realmente de la democracia en la región está abierta. 2. El grado o calidad de la democracia varía en el tiempo y varía entre países en un proceso que no es lineal sino, por el contrario, susceptible de avances y retrocesos. 3. La postergación prolongada del avance o desarrollo de una dimensión de la democracia en un país determinado puede conducir al freno o al deterioro del avance de la calidad de la democracia en otras dimensiones. 4. La calidad de la democracia, en todas sus dimensiones, está influida por factores socioculturales tales como: a) la percepción de existencia o inexistencia de oportunidades para el logro del bienestar social; y b) el nivel de cohesión (y armonía) o fragmentación (y conflicto) social por factores étnicos, de género, regionales y religiosos. 5. La calidad de la democracia y su desarrollo en sus múltiples dimensiones, está influida por factores histórico-culturales de largo plazo tales como: a) la experiencia del país en relación a los costos, en términos de violación de derechos humanos, de los regímenes autoritarios; b) la extensión de las experiencias democráticas previas y la valoración de sus resultados por parte de la ciudadanía; y c) la experiencia previa del país en relación al desempeño económico y el nivel de bienestar social que se percibe que fue alcanzado por regímenes no democráticos preexistentesen el país. 6. La calidad de la democracia en un momento dado, y su desarrollo en sus múltiples dimensiones, se relaciona con la calidad de la democracia en ese mismo país en momentos inmediatamente anteriores (corto plazo): la baja calidad de la democracia la hace más susceptible a la crisis y a ser remplazada por formas de gobierno no democráticas. Dicho de otro modo, las democracias de baja calidad sufren de procesos entrópicos: a menor calidad de la democracia, en cualquiera de sus dimensiones, mayor el riesgo de que decrezca la calidad de cualquier otra de sus dimensiones y de que, finalmente, la democracia colapse. 7. El ambiente internacional democrático favorece la perduración de la democracia en un país determinado, con independencia de su calidad o grado de desarrollo. Dicho de otro modo, cualquiera sea el grado de desarrollo de una democracia (en cualquiera de sus dimensiones) su estabilidad y mejoramiento en el tiempo dependerá: a) del número de países vecinos que sean democráticos, y b) de la existencia de organismo internacionales de promoción y defensa de la democracia. 8. Finalmente, el nivel de cooperación o conflicto en el ambiente internacional afecta la calidad de la democracia. La polarización a nivel inter-nacional deteriora la calidad de la democracia, mientras que la creación y el desarrollo organismos e instituciones de cooperación económica y social, de integración regional y bilateral, así como de intercambio cultural, favorece la mejoría de la calidad de las democracias de la región.
El ambiente internacional democrático favorece la perduración de la democracia en un país determinado, con independencia de su calidad o grado de desarrollo
Dimensiones de la democracia en América Latina: estudio de casos
El objetivo de este capítulo es proveer de base empírica a las elaboraciones teóricas sobre la democracia latinoamericana presentadas en el capitulo anterior, así como contrastar los resultados del análisis de datos secundarios sobre calidad de la democracia, también resumidos previamente. En América Latina no sólo existen diversos grados de democratización, sino también distintos modelos de democracia que pueden ser comparados por los valores que adoptan en distintas dimensiones los casos reales al acercarse a estos modelos teóricos. Ya en el capitulo anterior se mostró que la democracia no es un concepto dicotómico del tipo ausente-presente o todo-nada. Por el contrario, la democracia está presente en un país determinado y en un momento determinado, en un determinado grado que puede no sólo variar de un país a otro en un memento dado, sino que puede aumentar o disminuir en un mismo país de un momento a otro. La democracia es, entonces, un concepto medible cuantitativamente. Además, la democracia no es una sola dimensión. Es un concepto complejo que implica niveles variables de satisfacción y logros en diversas áreas. Un país con un determinado grado de democratización puede diferir de otro con un grado similar por el énfasis que cada cual ponga en una o más de las distintas dimensiones del concepto de democracia. En teoría, en el capitulo anterior, se identificaron a priori tres dimensiones de la democracia. Se dijo antes que la democracia supone la ciudadanía y que tal concepto exige un determinado nivel de derechos y participación en la toma de decisiones políticas de la nación, así como un conjunto de libertades cívicas efectivamente garantizadas por el Estado y, finalmente, equidad en la distribución del bienestar social. Se dijo entonces que la democracia es, como mínimo, un concepto tridimensional. También se argumentó que los modelos de democracia presentes en América Latina hoy en día son típicamente tres: democracias liberales, en las que se privilegian los derechos políticos sobre cualquier otra garantía; democracias sociales, donde el énfasis es puesto en la distribución justa del bienestar, y los llamados socialismos del siglo XXI que enfatizan la equidad y activamente movilizan políticamente a las masas populares. Con base en las respuestas dadas por un grupo amplio y heterogéneo de expertos en ocho países de América Latina, este trabajo encuentra que en realidad hay más de tres dimensiones. Estudiando comparativamente a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela, haciendo uso de la técnica de Análisis de Componentes Principales (ACP), con el fin de identificar las dimensiones latentes en los datos obtenidos mediante una encuesta de 54 preguntas, se identificaron seis dimensiones efectivas de la democracia. Los países mencionados fueron seleccionados por su relevancia teórica. En este trabajo se comparan los países estudiados en esas seis dimensiones, se establecen patrones de comportamiento de la democracia en cada uno de ellos en comparación a lo esperado según la tipología teóricamente construida, y se mide el nivel de democratización de cada uno tanto en cada dimensión como de forma agregada. Este capítulo presenta a continuación los resultados del análisis de la data colectada con base en las encuestas a los expertos nacionales.
Con base en las respuestas dadas por un grupo amplio y heterogéneo de expertos en ocho países de América Latina, este trabajo encuentra que en realidad hay más de tres dimensiones.
El régimen político, Estado de derecho y convivencia social
En el plano teórico, la democracia es un concepto complejo y multidimensional. En la práctica, es una construcción social aun en fase de ampliación y remodelación. Su análisis contemporáneo requiere de ajustes en el aparato conceptual para comprenderla y en el análisis empírico para medirla apropiadamente. Lo que sigue, que representa el análisis preliminar de los datos previamente descritos, contiene en primer lugar una medición del régimen político de los países estudiados, su apego al Estado de derecho y la calidad de la convivencia en los países donde ese régimen está llamado a garantizar el orden democrático.
Los regímenes políticos estudiados tienen distintos grados de democratización. Las variables a ser analizadas en esta sección son aquellas que son comunes a toda democracia, al margen del énfasis que coloquen en las libertades cívicas, participación política e inclusión social. Tales rasgos mínimocomunes que sirven de pre-condiciones a la democracia son tres: que el poder no esté concentrado en una sola persona, grupo social o partido por un tiempo prolongado, sino que exista la posibilidad de que distintos actores se alternen en su desempeño; que el poder esté sometido a la ley, y que el poder sea soberano, en el sentido de que no esté subordinado a ningún otro poder en el territorio o fuera del mismo. La democracia contemporánea es tal sólo si existe Estado de derecho. Elecciones competidas, incluso con alternancia en el poder, sin sometimiento de la mayoría al imperio de la ley no hacen democracia. Por otro lado, la democracia contemporánea como régimen político supone la soberanía popular. El poder soberano que emana del pueblo no está sometido a otros poderes internos (como las fuerzas armadas) ni extranjeros (públicos o privados). Finalmente, la democracia supone paz y convivencia. La democracia es incompatible con el conflicto polarizado de tipo existencial entre los miembros de la sociedad y la negación del otro como parte de la comunidad de la cual emerge el poder democrático.
Tabla 7 I Variables, ítems y preguntas relativas al régimen político, el Estado de derecho y la convivencia pacífica Variable
Ítem v3: Nivel de democracia del régimen existente en el país v5: Alternancia en el poder v1: Subordinación militar y policial al poder civil v2: Gobierno libre de influencia de grupos violentos v39: Independencia del poder judicial v40: Acceso efectivo a la justicia v42: Efectividad del ombudsman v48: Respeto a las reglas del juego democrático v49: Representación del el interés general v51: Gobierno libre de influencia extranjera v54: Garantía de seguridad ciudadana v47: Convivencia social v45: Negociación para resolución de conflictos v46: Negociación colectiva
Tabla 8 I Matriz rotada de componentes principales a COMPONENTES 1: 2: Imperio de la ley Soberanía popular .174 .916 .073 .879 .867 .709 .612 .577 .770 .976 .207 .916 .383 -.106 .656 .478 .657 .334
ÍTEMS Subordinación militar y policial al poder civil Gobierno libre de influencia de grupos violentos Independencia del poder judicial Acceso efectivo a la justicia Efectividad del ombudsman Respeto a las reglas del juego democrático Representación del el interés general Gobierno libre de influencia extranjera Garantía de seguridad ciudadanía
La rotación convergió en 3 iteraciones. Método de Rotación: Varimax con Normalización de Kaiser.
En síntesis, antes de estudiar las dimensiones de la democracia, en esta sección se describen tres precondiciones de la misma: el Estado soberano y de derecho, la convivencia social y la alternancia en el poder. En el cuestionario está presente una batería de preguntas destinadas a medir estos rasgos mínimo-comunes a cualquier democracia.
Estado de derecho: soberanía e imperio de la ley
La acción política en el marco del Estado de derecho es un rasgo definitorio de la democracia contemporánea. A objeto de ver cuánto se apegan las democracias bajo estudio al imperio de la ley, se usaron nueve variables dispersas en el cuestionario y que ya fueron previamente listadas. Haciendo uso de la técnica de ACP, se encuentra que esas variables colapsan en dos dimensiones que, conjuntamente, explican el 82% del total de la varianza del modelo. Los dos componentes del Estado de derecho identificados empíricamente en este análisis corresponden a los conceptos de “imperio de la ley” y “soberanía del pueblo”. El imperio de la ley se refiere al apego de los gobernantes a las reglas del juego democrático, el monopolio de la violencia en manos de un gobierno que representa el interés general y garantiza la seguri-
dad de todos, el acceso efectivo de los ciudadanos a la justicia, y la defensa institucionalizada de sus derechos por parte del defensor del pueblo. La soberanía popular implica el sometimiento de las armas del Estado al control del poder y la soberanía de la nación frente a poderes extranjeros, así como la autonomía del poder judicial. Tres países toman valores altos en imperio de la ley y en soberanía popular (Uruguay, Argentina y Brasil, los tres casos de democracia social) en oposición al caso de Venezuela y, en menor medida Ecuador (donde el imperio de la ley alcanza grados mayores que en Venezuela). En Colombia y México, dos países con violencia endémica como Venezuela, el imperio de la ley alcanza valores bajos. Chile, caso de democracia liberal, se encuentra por debajo de la democracia social en materia de soberanía popular pero en niveles comparables en materia de imperio de la ley.
Gráfico 19 I Dimensiones del Estado de derecho: imperio de la ley y soberanía popular: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Nota: los valores de los ejes corresponden a coeficientes de regresión
La democracia no es sólo un régimen político sino también una forma de vida caracterizada por la convivencia pacífica de los ciudadanos sin suprimir sus derechos a disentir entre ellos y a expresar sus desacuerdos, así como sus derechos a criticar y competir electoralmente con el gobierno. Convivencia no es ausencia de conflicto, sino canalización institucional de los mismos para lograr su solución no violenta. El grado de desarrollo de una democracia, en buena medida, está asociado a la aceptación de la convivencia pacífica pese a las diferencias y desigualdades. El nivel de convivencia existente en los países estudiados acá se mide por las repuestas de los expertos a dos preguntas: 1) “¿Cuán pacífica es la convivencia social en su país?” (Ver Gráfico 20), y 2) “¿Cuán importante es en su país la negociación como mecanismo de resolución de conflictos?” (Ver Gráfico 21).
Gráfico 20 I Percepción del nivel de convivencia social: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela. Centro Gumilla 2012
Pregunta: “¿Cuán pacífica es la convivencia social en su país?”
Una vez más, los tres países con el nivel más alto de convivencia social percibida son dos de las democracias sociales: Uruguay y Argentina. El tercero es Chile y el cuarto Ecuador. No parece haber un patrón de distribución de los países según el tipo de ideología predominante en el gobierno y el nivel de convivencia. Colombia, Venezuela y México son los países con menor nivel de convivencia. En cuanto a la disposición a negociar para resolver los conflictos en general, salvo en Colombia y Venezuela que están por debajo de la media, se percibe que la negociación es un mecanismo político importante. Uruguay y Argentina son los países donde la negociación es considerada más importante, mientras Venezuela y Colombia son los países donde la negociación es menos relevante. Lo mismo ocurre con el tercer indicador de convivencia pacífica, el cual es la frecuencia del uso de la negociación colectiva en las relaciones patrono-trabajador. Uruguay, Argentina y Brasil registran valores
más altos en el índice que el resto de los países y son los únicos por encima de la media para los ocho casos. Salvo México, que está por debajo pero cercano a la media, los otros casos (incluyendo los dos socialismos del siglo XXI) favorecen mucho menos la contratación colectiva. De mayor a menor, en términos de vida pacífica, las democracias bajo escrutinio pueden ordenarse del modo siguiente: Uruguay, Argentina, Chile, Ecuador, Brasil, México, Venezuela y Colombia. Hasta ahora se ha visto que los países estudiados son democracias de calidades distintas, con niveles distintos de apego al Estado de derecho y grados distintos de convivencia entre sus ciudadanos. En el capitulo anterior se argumentó que el concepto de democracia varía no solo en términos de su definición sino en también en relación a las dimensiones para medirla. Seguidamente se verá cuantas dimensiones tiene el concepto de democracia y como se distribuyen los países estudiados en ella.
Gráfico 21 I Percepción de la negociación como mecanismo de resolución de conflictos:
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Pregunta: “¿Cuán importante es en su país la negociación como mecanismo de resolución de conflictos?”
Gráfico 22 I Percepción de la negociación colectiva como mecanismo de solución de
conflictos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Alternancia Uno de los temas más importantes de la calidad de la democracia en la región ha sido siempre la justicia en la competencia o, dicho de otro modo, la posibilidad real que tienen los opositores al gobierno para retar y competir en justa lid con el presidente en funciones. En ese sentido, la reelección sucesiva del Presidente ha estado históricamente en el debate político latinoamericano, particularmente en Venezuela y México, donde la reelección presidencial estuvo asociada al ventajismo y el fraude durante las primeras décadas del siglo XX. Recientemente, en concreto desde finales de los años noventa, ha habido una ola creciente de reformas constitucionales destinadas a asegurar la reelección del Presidente. La preocupación por la reelección sucesiva y prolongada es mayor en las tres democracias liberales (México, Colombia y Chile) y en Uruguay (donde es casi tan grande como en Colombia). Curiosamente, en Venezuela y Ecuador la preocupación por los efectos perjudiciales de la reelección presidencial es menor que en el resto de los países. Muy probablemente esto se debe a la polarización existente en estos dos países en torno a la figura de sus Presidentes. En Venezuela y en Ecuador hay menos consenso sobre el efecto perjudicial de la reelección que en el resto de los países. Pareciera entonces que en Venezuela
Gráfico 23 I Diagrama de dispersión de convivencia social y negociación como mecanismo de solución de conflictos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Preguntas: “¿Cuán importante es en su país la negociación como mecanismo de resolución de conflicto?” y “¿Cuán pacífica es la convivencia social en su país?
la democracia puede coexistir con la reelección prolongada del Presidente, mientras que la idea de democracia presente en los demás países es menos tolerante con la reelección
Gráfico 24 I Evaluación de la reelección sucesiva y prolongada del presidente:
Nivel y dimensiones de la democracia
En este trabajo, la forma univariada de medir el nivel de democratización es la pregunta “¿El régimen existente en su país puede ser considerado democrático?”, formulada a los expertos en cada país. Uruguay es el caso con el nivel más alto de democratización, mientras Ecuador es el que recibe el valor más bajo. En la escala del 1 al 7, los ocho países promedian 5.4, pero distintos tipos de ideología en el gobierno se asocian con distintos niveles de democratización. Las democracias sociales tienen el valor de democracia más alto en la escala, todas por encima de la media para los ocho países. Los dos socialismos del siglo XXI y los tres casos de democracias liberales tienen puntuaciones menores que la media. Uruguay tiene el nivel más alto de democratización de todos los países estudiados. Destaca por encima de los demás países por un margen muy amplio. En la escala del 1 al 7, Uruguay toma un valor promedio de 5.5. Argentina está en segundo lugar en términos de la calidad de su democracia en comparación con los demás países de la muestra, tomando un valor de 4.7. La democracia de Brasil es la tercera mejor con 4.3 puntos. Le siguen Chile, Colombia y México con valores ligeramente por encima de 4. Venezuela con 3.9 y Ecuador con 3.6 son los países que toman en promedio los valores más bajos de democratización. La data indica, en suma, que el modelo de democracia que al parecer garantiza el mayor nivel de democratización, pese a las especificidades de cada país, sus insuficiencias, logros y retrocesos, es el modelo de democracia con énfasis en lo social adoptada por Uruguay, Brasil y Argentina. Por el contrario, el que garantiza la menor calidad de democracia es el sistema populista adoptado por los socialismos del siglo XXI. Venezuela, y peor aun Ecuador, pese a sus logros en el incremento de la participación política, no tienen igual desempeño global que Uruguay, Brasil y Chile. Finalmente, las llamadas democracias liberales de la muestra, Chile, Colombia y México, también dentro de sus especificidades, logran un desempeño intermedio, superior al de los socialismos del siglo XXI, pero más bajo que los demás, especialmente si el patrón de comparación tomado es Uruguay.
Tabla 9 I Nivel de democratización percibido
Pregunta: “¿El régimen existente en su país puede ser considerado democrático?”
País analizado
Uruguay Argentina Brasil PROMEDIO Chile Colombia México PROMEDIO Venezuela Ecuador PROMEDIO
Nivel de democratización
6.75 6.09 5.58 6.14 5.20 5.14 5.10 5.15 4.30 3.80 4.34 5.40
SOCIALISMO DEL SIGLO XXI TODOS
Gráfico 25 I Calidad de la democracia. Promedios: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela. Centro Gumilla, 2012
Pero las democracias no tienen una sola dimensión ni su desempeño es uniforme en todas ellas. De acuerdo a nuestra conceptualización previa, podemos esperar la existencia de desempeños en el área de los derechos políticos que pueden corresponderse o no con los niveles de respeto de las garantías cívicas y bienestar social. Seguidamente se verá cómo se distribuyen los países estudiados en estas tres dimensiones.
Gráfico 25 I Calidad de la democracia. Promedios: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Dimensión política de la democracia
El cuestionario usado en este trabajo contiene catorce preguntas que miden aspectos políticos de la democracia, de las cuales se extraen dos componentes. En el primer componente, las variables con mayor peso se refieren a las garantías políticas para competir con el gobierno en elecciones libres y justas. El segundo componente político de la democracia, en el que tienen una contribución importante las variables relativas a la facilidad para la creación de partidos políticos y la iniciativa legislativa popular, se refiere más a la participación política de los ciudadanos que a la competencia en elecciones justas.
Tabla 10 I Matriz de componentes políticos de la democracia extraídos por ACP
COMPONENTES 1: 2: Competencia Participación
.866 .261 .859 .841 .741 .969 .876 .894 .486 .880 .573 .847 .926 .613 -.273 .902 -.457 -.009 .317 .021 -.253 .091 .828 .419 -.588 .380 -.226 -.425
V4: Garantía del voto popular y secreto V6: Facilidad para la creación de partidos políticos V7: Elecciones no manipuladas por el gobierno
Para la interpretación de estos dos componentes V8: Elecciones limpias, sin compra de votos de la democracia se puede recurrir a la tipología de regímenes políticos de Robert Dahl y su teoría de la V9: Pluralidad social y política de la legislaturas poliarquía. Considerando dos dimensiones de la V10: Partidos políticos no subordinados a caciques democracia, competitividad y participación, Dahl regionales identifica cuatro tipos de regímenes (Dahl 1971): V11: Justa distribución de los recursos públicos “poliarquías”, correspondientes a las democracias V12: Libertad de los políticos respecto de grupos contemporáneas, poseen altos niveles de participaeconómicos ción y de derechos a la contestación política del V15: Iniciativa legislativa popular gobierno; “hegemonías cerradas”, francamente contrastantes con las poliarquías y caracterizadas, V16: Primarias libres para elección de candidatos en consecuencia, por bajos niveles de participación V17: Elección directa y secreta de gobernantes y de competitividad; los regímenes con alta comperegionales titividad pero donde sólo unos pocos tienen el V19: Representación del interés general derecho efectivo de participar en política son llamaV20: Gobierno libre de influencia extranjera das “oligarquías competitivas”; y finalmente, los regímenes donde hay mucha movilización política, V21: Elecciones competitivas activismo y, consecuencialmente, muchas oportunidades de participación, pero las garantías para retar efectivamente al gobierno son bajas, son llamados “hegemonías abiertas”. De los países bajo estudio, los dos que caen en el área de las poliarquías claramente son democracias sociales: Uruguay, que obtiene los más altos puntajes en ambas dimensiones, y Argentina. Brasil está prácticamente en el centro del área, cerca del límite entre las poliarquías y las hegemonías abiertas. Los tres casos de democracias liberales, tal como es de esperar, caen en el cuadrante de las oligarquías competitivas. México, Chile y Colombia se caracterizan entonces por bajos niveles de participación, pese a tener niveles de competitividad superiores a los de Argentina. Venezuela, país caracterizado por una intensa movilización política y frecuentes votaciones, pero con baja efectividad electoral de la oposición política, es un caso cercano al tipo “hegemonía abierta”. Finalmente, Ecuador cae en el cuadrante de las hegemonías cerradas, pero cerca del límite con las hegemonías abiertas.
En suma, la dimensión política de las democracias estudiadas posee dos componentes: participación y competencia. Los países con gobiernos democráticos con énfasis en la reforma social logran los niveles más altos en ambos componentes. Las democracias liberales aseguran competencia efectiva pero con poca inclusión. En contraste con estos, Venezuela tiene niveles altos de inclusión política muy típicos de la movilización populista, pero muy poca calidad en términos de competitividad democrática.
Gráfico 27 I Diagrama de dispersión. Participación y Competitividad. Argentina, sBrasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Dimensión cívica de la democracia
El ACP de la dimensión cívica de la democracia arroja dos componentes medianamente diferenciados: la garantía efectiva de las libertades cívicas y la garantía de la igualdad, pero también distingue un tercer componente que puede ser interpretado como una forma específica de libertad: la libertad económica. El primer factor, interpretado acá como libertades cívicas, es el que tiene mayor peso. Las variables que mejor correlacionan con este componente tienen que ver con el ejercicio de libertades cívicas como la libertad económica, libertad de expresión, libertad de asociación e igualdades formales, teóricamente emparentadas con la concepción liberal de la igualdad, como la igualdad ante la ley y el trato igualitario por parte de los órganos del gobierno. En el eje que se denomina acá “igualdad” caen con mayor peso, por contraste, garantías cívicas de igualdades más sustantivas o materiales como la igualdad étnica, de género, de acción frente al Estado. El tercer componente correlaciona de forma importante sólo las variables que miden la libertad económica, el acceso a la justicia, la responsabilidad de los medios de comunicación y la condición de soberanía. Se trata de la libertad en el sentido más liberal de la libertad estrictamente individual (Pulido 2006). Este tercer componente es el menos importante de los tres en el modelo. El cruce de los dos componentes principales con más peso, libertad cívica e igualdad de derechos sustantivos, permite comparar a los países estudiados. Uruguay y Chile son los únicos países que combinan amplias libertades con igualdad de derechos. México, Brasil y Colombia, se acercan a estos dos pero quedan en déficit bien sea en libertad (Colombia) o en igualdad de derechos (Brasil y México). El país que más se aleja al pleno disfrute de libertad e igualdad es Ecuador. Argentina y Venezuela privilegian la igualdad de derechos sobre el disfrute efectivo de libertades cívicas. Estas últimas parecen estar mucho más restringidas en Tabla 11 I Matriz de componentes cívicos de la democracia extraídos por ACP
V13: V14: V16: V17: V18: V19: V20: V21: V22: V23: V24: V25: V30: V31: V38: V39: V40: V50: V53: Igual tratamiento a las ONG por el gobierno Empoderamiento ciudadano para influir decisiones públicas Derecho efectivo de asociación civil Independencia de las asociaciones civiles Responsabilidad de los medios de comunicación Independencia de los medios del poder económico Libertad de crítica y denuncia en los medios Autonomía de política de los medios públicos de comunicación Libertad religiosa Libertad económica Respeto a la propiedad privada Garantías sindicales y derecho a huelga Igualdad étnica Igualdad de género Independencia de los medios respecto al gobierno y las FFAA Independencia del poder judicial Acceso efectivo a la justicia Amplitud de la condición de ciudadanía Libre acceso a la información oficial 1: Libertad .863 .692 .784 .613 .520 .708 .879 .787 .105 .680 .504 .686 -.048 -.196 .843 .884 .758 .585 .790 2: 3: Igualdad de Libertad derechos Liberal .200 .625 .591 -.390 .383 .460 .084 -.503 .698 -.473 -.573 .346 .938 .910 -.270 -.372 .202 .477 -.489 -.361 -.063 -.059 -.562 -.692 -.055 -.267 .231 .362 .437 .496 .471 -.134 .043 -.146 -.125 .414 .572 -.154
Venezuela que en cualquier otro país. Una vez más, Uruguay es el país con el mejor desempeño, mientras que los llamados socialismos del siglo XXI tienen el peor.
Gráfico 28 I Diagrama de dispersión. Libertad e Igualdad cívica. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Dimensión social de la democracia
Los ocho países estudiados tienen un desempeño contrastante en materia de provisión de bienestar material, en los términos en que este es percibido por los expertos consultados. Uruguay muestra el coeficiente de regresión positivo más elevado, lo que indica un desempeño más alto en esta materia que los demás países. Todos los demás tienen un desempeño bastante pobre en comparación con Uruguay, siendo los peores casos los de Chile, México y Colombia, en ese orden (las tres democracias liberales). El caso de los socialismos del siglo XXI no es muy alentador, pero es menos negativo que el de las democracias liberales.
Componentes con todas las variables
Tabla 12 I Matriz de componentes cívicos de la democracia extraídos por ACP En la sección anterior, nuestra teoría tridimensional de la democracia se analiza empleando conjeturas a priori acerca de a qué dimensión corresponde cada variable. En esta sección se procede a analizar la data prescindiendo de tal preclasificación. Incluyendo todas las variables en el modelo se identifican seis factores con eigenvalue mayor que 1 (ver Tabla 13). 1. Inclusión; 2. Competencia política; 3. Convivencia; 4. Libertad cívica; 5 Participación política; 6 Defensa del ciudadano. El componente “inclusión” se refiere a la amplitud con la que el régimen político permite, en la práctica, que los ciudadanos ejerzan sus derechos políticos y disfruten de garantías sociales. La combinación de estas variables asegura una mayor equidad en la distribución del bienestar entre los miembros de la sociedad, al tiempo que permite la representación de diferentes sectores de la nación en los órganos decisores a fin de que el contenido de las políticas gubernamentales abarque a diversos sectores de la sociedad. Esta variable, dicho de forma simple, constituye una medición de la condición de ciudadanía plena sobre la que Guillermo O’Donnell teorizó como factor clave para el desarrollo de la democracia en América Latina (O’Donnell 2007). El componente “competitividad” se refiere a los derechos políticos que hacen posible la competencia efectiva por el poder político, en una democracia. Este componente incluye variables que miden la
V26: V27: V28: V29: V42: V43: V44: Garantía efectiva de los derechos sociales Acceso a la educación Acceso a la salud Cobertura de los sistemas de seguridad y bienestar social Acceso la vivienda digna Calidad de los sistemas de seguridad y bienestar social Oportunidad efectiva de recibir beneficios de la acción gubernamental
.899 .726 .942 .879 .721 -.810 .921
Gráfico 29 I Diagrama de barras. Nivel de Bienestar social: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
extensión en la que los ciudadanos gozan, en la práctica, de las garantías legales, los recursos necesarios (tales como financiamiento de la política e información) y las condiciones materiales que les permiten ejercer la contestación y la oposición al gobierno. La convivencia, obviamente, se refiere a la vida pacífica, con respecto a las reglas del juego democrático, acceso a la justicia, bajo nivel de criminalidad (o, lo que es lo mismo, alto nivel de seguridad ciudadana) y el empleo de la negociación como mecanismo de resolución de conflictos. La garantía de derechos sociales, la reducción de la pobreza y el derecho a una vivienda digna también tienen peso sobre la dimensión “convivencia” de la democracia. El cuarto componente de la democracia hallado en este trabajo es la libertad ciudadana. Este componente ha sido descrito en muchos trabajos previos como uno de los aspectos fundamentales de la democracia. En el capítulo anterior se presentaron varias mediciones del mismo. Este componente incluye mediciones de derechos fundamentales como las libertades económica y religiosa y la igualdad étnica y de género. El quinto componente de la democracia descrito en este trabajo es la participación política. Este componente mide la extensión con la que se garantiza el derecho de actuar en política. Equivale a lo que Dahl llama “inclusiveness” y también “participación”. El último componente está conformado por una sola variable: la defensoría del pueblo. Los países se distribuyen de manera diferente en cada una de esas dimensiones. Uruguay es el país con mayor inclusión y competencia. En ese mismo cuadrante, de alta inclusión y alta competitividad, están Argentina (con valores mayores en ambas dimensiones) y México (con valores inferiores). Colombia y Chile son países con alto nivel de competitividad y poca inclusión social. El nivel de competitividad de Brasil es menor a todos los países mencionados antes, pero sus niveles de inclusión social son similares a los de México. Venezuela y Ecuador son países con relativamente bajo nivel de inclusión y de competitividad política. El tercer componente con alto poder explicativo es la convivencia. La democracia no sólo es competencia política o inclusión (sea mediante la garantía de derechos políticos o sociales). La democracia es también una forma de vida pacífica entre ciudadanos que gozan de derechos sociales y políticos. Tres países de la muestra combinan altos valores en ambas dimensiones. Uruguay, una vez más, enca1 2 3 4 5 6
Tabla 13 I Análisis de componentes principales. Suma de cargas cuadráticas
25.77 23.95 19.24 12.47 10.62 4.58
13.91 12.94 10.39 6.73 5.73 2.47
Porcentaje acumulado de varianza explicada
25.77 49.72 68.96 81.43 92.05 96.63
Inclusión Competencia política Convivencia Libertad cívica Participación política Defensa del ciudadano
Gráfico 30 I Diagrama de dispersión. Dimensiones inclusión y competitividad: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Gráfico 31 I Diagrama de dispersión. Inclusión y convivencia. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
beza la lista, y también entran en el área de mayor democratización los otros dos casos de países con gobiernos social-demócratas: Argentina y Brasil. Chile y Ecuador caen en el área de países poco incluyentes pero con convivencia pacífica. En contraste, Colombia y Venezuela caen en el área correspondiente a los países con bajo nivel de inclusión y de convivencia. México posee niveles altos de inclusión, pero los valores más bajos de convivencia. Uruguay, Chile y Argentina combinan valores altos en ambas dimensiones. Venezuela carece de competitividad política y de convivencia. Ecuador, y en menor medida Brasil, tienen bajos niveles de competitividad pero altos de convivencia. México y Colombia, dos países que como Venezuela se caracterizan por altos niveles de conflictividad social y violencia criminal, poseen niveles mucho más altos de competitividad que Venezuela, pero niveles bajos de convivencia. Analizando estas tres variables conjuntamente, que logran explicar cerca del 70% de la varianza total, se logra obtener una visión más completa del estado de la democracia en los países analizados. Al cruzar las tres dimensiones que más contribuyen a la definición de democracia se obtiene que sólo Uruguay y en menor medida Argentina, poseen valores positivos en todas ellas. Uruguay es el país con mayor calidad de democracia, en lo que respecta a inclusión, tanto social como política, más respeto a los derechos políticos que hacen posible la competencia justa y libre por el poder, y es uno de los países con mayor nivel de convivencia pacífica entre sus ciudadanos. Los valores de Argentina en las tres dimensiones son más bajos que los de Uruguay. Tanto en convivencia como en competitividad, Chile se asemeja a Uruguay, pero sus niveles de inclusión son mucho más bajos que los de Uruguay. Venezuela es el único país con niveles bajos de inclusión, calidad de la competencia política y convivencia pacífica.
Gráfico 32 I Diagrama de dispersión. Dimensiones convivencia y competitividad: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Gráfico 33 I Diagrama de dispersión tridimensional. Dimensiones inclusión, competencia y convivencia. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela. Centro Gumilla, 2012
Los países que en el capitulo anterior fueron clasificados, con base en la orientación ideológica y las políticas públicas de sus gobiernos, como democraNota: La flecha indica la dirección de la profundidad de la gráfica cias sociales tienen un alto desempeño en las tres dimensiones (Uruguay y Argentina) o, al menos, en lo que respecta a inclusión y convivencia (Brasil). El valor de competitividad de Brasil es bajo, pero no extremadamente negativo. Así como Uruguay y Argentina son típicamente democracias sociales, Chile y México son democracias liberales, con niveles positivos de competencia política, de convivencia social pero bajos de inclusión. Colombia se aleja un tanto del tipo ideal de régimen liberal por el bajo nivel de convivencia. Contrario a las exceptivas teóricas, los países gobernados por el llamado socialismo del siglo XXI, tienen niveles negativos de inclusión, aunque menos negativos que los de Chile y Colombia. Sus niveles bajos de competencia son consustanciales con un modelo político revolucionario que, explícitamente, busca imponer la hegemonía política de las fuerzas gubernamentales. Los niveles negativos de convivencia son explicables por el alto nivel de polarización y conflicto social que generan la retórica y las políticas gubernamentales.
El espacio definido por las tres variables: inclusión social, competitividad y participación también puede ser interpretado con base en la tipología de democracias contemporáneas de la región, presentada en el capítulo anterior. Las democracias populistas implantadas por los gobiernos del llamado socialismo del siglo XXI (Ecuador y Venezuela) se caracterizan por un nivel alto de participación política, lo cual es un signo del carácter movilizador de masas de sus gobiernos, un nivel medio de inclusión y un nivel bajo de competitividad. La movilización política lleva a niveles altos de participación en frecuentes consultas, referendos y elecciones de representantes, y otras formas más directas de acción política, pero en un contexto de gran inequidad en las condiciones de competencia, lo cual hace más probable el éxito electoral del gobierno populista movilizador que el de sus oponentes a su izquierda o a su derecha.
Tabla 15 I Resumen de los signos de los valores tomados por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela en las dimensiones Inclusión, Competencia y Convivencia
Tipo de régimen Democracia social Democracia liberal Socialismo del Siglo XXI Países
Inclusión Competencia
Uruguay Argentina Brasil Chile México Colombia Ecuador Venezuela
La inclusión es activamente proclamada por estos gobiernos, aunque en la práctica sus logros son menores que en otros sistemas en los que las políticas sociales también están en el tope de las prioridades declaradas por los gobernantes. El llamado socialismo del siglo XXI podría ser considerado una reedición contemporánea del populismo movilizador de izquierda latinoamericana2.En este sistema, la competitividad es baja. Se caracteriza por una oposición débil, intensa movilización política, un partido de gobierno hegemónico en el plano de la competencia electoral, una retórica de activación política de los sectores populares y una acción moderadamente incluyente. Además de los sistemas populistassocialistas del siglo XXI, existen otros dos tipos de democracia: la social-democracia y la liberal. Estrictamente hablando, con base en los hallazgos resumidos en la figura antes mencionada, Uruguay es el único país de la muestra al que se ajusta el tipo de régimen que ha sido llamado acá “democracia social de derecho”. Este país es el único en la muestra que combina niveles altos de inclusión social, participación política y competencia abierta y justa por el poder. Argentina, Brasil y México se alejan parcialmente del tipo “democracia social” Brasil está en el borde entre las democracias sociales y liberales, mientras que Argentina y México, aunque poseen niveles altos de inclusión y competitividad política, no tienen niveles suficientemente altos de participación como para calificar como democracias sociales. El tipo de régimen que se caracterizó previamente como “democracia liberal” posee altos niveles de competencia y participación, como las poliarquías dahlianas, combinados con bajos niveles de inclusión social. Colombia es el caso típico, con niveles altos en las dos dimensiones políticas pero muy bajos en la dimensión social. Chile se acerca al tipo ideal pero sus niveles de participación son mucho más bajos que los de Colombia. Las democracias de Uruguay, Argentina y Brasil tienen en común el énfasis en la inclusión y la convivencia, aunque difieren en las otras dos dimensiones, debido a que Brasil tiene bajos niveles de competitividad y Uruguay tiene niveles altos de participación. Tal énfasis le da el acento social a la competencia democrática que toma valores altos en Uruguay y Argentina. Las democracias liberales enfatizan la competencia política. Este es el rasgo típico común de Chile, México y Colombia. Los socialismos del siglo XXI (Ecuador y Venezuela) enfatizan la participación. En ambos países socialistas, la inclusión y la competencia (las dimensiones con más peso en este análisis) toman valores negativos. Las dimensiones inclusión, competitividad, convivencia y participación contribuyen a explicar el 80% de la varianza. Pero además de todas ellas, este estudio arroja evidencias de la existencia de una dimensión referida a la libertad y otra a la defensa de los derechos del ciudadano. La dimensión libertad explica, por si sola, el 7% de la varianza, está compuesta de siete variables y es el quinto componente de la democracia con más peso. La defensa del ciudadano es un componente de una sola variable que explica sólo el 5% de la varianza total del modelo. Finalmente, las democracias de la región también se distinguen respecto de su distribución en el espacio definido por los niveles de libertad y convivencia. Estas dos dimensiones también refieren a otra de las polémicas permanentes en la ciencia política: la relación entre el orden y el desorden político.
2 Los conceptos de populismo de movilización y populismo de conciliación fueron usados en la década de los ochentas por Juan Carlos Rey para caracterizar el populismo latinoamericano. En el caso venezolano, la democracia “puntofijista” correspondería, según el autor mencionado, al tipo “populismo de conciliación” o, como fue caracterizado más tarde, “sistema de conciliación de élites”, mientras que el populismo del llamado trienio adeco, así como el peronismo argentino en su época inicial, se corresponden con el sistema populista de movilización de masas (Rey 1991).
Mientras algunos critican la democracia por considerarla propiciadora del libertinaje y el caos, otros argumentan que el orden es compatible con la libertad. Al igual que en los análisis previos, se pueden distinguir cuatro situaciones típicas: 1) la que aspiran los partidarios del orden democrático que postulan la posibilidad de la perfecta coexistencia entre la libertad y la convivencia; 2) la situación exactamente opuesta es la que, según los críticos autoritarios de la democracia, emerge como resultado de la misma: el desorden producto de la imposibilidad de la convivencia como resultado de un exceso de libertad; 3) el orden autoritario, como alternativa a la democracia, que teóricamente asegura la convivencia sacrificando la libertad; y 4) por último, es posible una situación extrema de ausencia de libertad y al mismo tiempo falta de convivencia que puede ser considerada como de caos político.
Gráfico 35 I Diagrama de dispersión de las dimensiones libertad y convivencia:
En este trabajo se distingue entre tres tipos de regímenes políticos que, teóricamente, desarrollan de manera desigual distintas dimensiones de la democracia. El análisis de los datos disponibles permitió diferenciar siete factores de distinta importancia, en términos del porcentaje de varianza total del modelo que logran explicar. Las dimensiones identificadas fueron la inclusión, competencia, convivencia, libertad, participación y defensoría del pueblo. Cada país estudiado toma un valor en esas dimensiones. En este trabajo se han usado valores de coeficientes estandarizados de regresión como mediciones de los valores correspondientes a cada país en cada dimensión. Venezuela se caracteriza principalmente por altos Tabla 16 I Valores de regresión de cada país en cada dimensión de la valores en la dimensiones participación y defensoría, democracia: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y valores negativos en inclusión, competitividad, y Venezuela. convivencia y libertad que, dicho sea de paso, son las dimensiones más importantes de la democracia Inclusión Competitividad Convivencia Libertad Participación Defensoría según su peso en la explicación de la varianza total Venezuela -0.18 -0.40 -1.09 -1.21 0.97 1.37 del modelo. Ecuador, el segundo caso de socialismo Ecuador -0.36 -2.15 0.49 0.11 0.06 -1.02 del siglo XXI analizado en este trabajo toma, en conArgentina 0.77 0.44 0.59 -1.79 -0.61 -0.58 traste con Venezuela, valores positivos en las dimiBrasil 0.54 -0.43 0.16 1.18 -0.08 1.32 siones convivencia y libertad. En participación, Uruguay 1.31 0.72 1.08 0.61 0.94 -0.14 Ecuador toma valores positivos pero mucho más bajos que Venezuela. Enfocando lo que tienen en Chile -1.72 0.68 1.07 0.07 -0.93 0.65 común, podría afirmarse que los socialismos del Colombia -0.97 0.90 -0.81 0.47 1.21 -1.19 siglo XXI comparten niveles negativos de inclusión y México 0.61 0.24 -1.50 0.57 -1.57 -0.41 competitividad, niveles negativos o bajos de libertad y convivencia, y niveles positivos de participación. En materia de defensoría del pueblo, estos dos países no muestran coincidencia alguna. Participación es, en suma, la dimensión que privilegia este modelo. Uruguay toma valores positivos en todas las dimensiones salvo en la de defensoría. Con los otros dos países clasificados a priori como democracias sociales: Brasil y Argentina, comparten valores positivos de inclusión y convivencia. No obstante, los valores obtenidos en estas dos dimensiones por Uruguay son mucho más altos que los de Argentina y Brasil. Brasil y Uruguay también comparten altos niveles de libertad. De hecho, Brasil es el país con más libertad de los estudiados. Argentina tiene niveles bajos de libertad, más bajos que los de Venezuela. Los niveles de participación en este tipo de régimen son
negativos (Brasil y Argentina) o bajo (en el caso de Uruguay). La variable defensoría del pueblo, toma valores positivos en Brasil, similares a los de Venezuela, pero negativos en los otros dos países. La competitividad es moderada en Uruguay y Argentina, pero negativa en Brasil. En resumen, si el modelo de democracia social tiene algún contenido real, este parece ser el predominio de la inclusión y la convivencia sobre cualquier otra dimensión de la democracia. Chile, Colombia y México fueron seleccionados como casos típicos de democracias liberales. Lo que caracteriza al modelo son valores positivos (aunque medios o bajos) de libertad y competitividad. Chile y Colombia comparten también valores negativos de inclusión, en contraste con México. Colombia y México, como Venezuela, tienen valores negativos de convivencia. No parecen haber razones teóricas, sino más bien específicas de estos tres países, para incluir la baja convivencia en ninguno de los dos modelos (democracia liberal o socialismo). Otro tanto ocurre en relación a la variable defensoría del pueblo. Tampoco hay razones teóricas para incluir valores negativos de participación en el modelo de democracias liberales, pese a que están presentes en dos de los países del modelo (México y Chile). Dadas las similitudes y diferencias entre los países, se concluye que las democracias liberales estudiadas privilegian la competitividad y libertad.
En América Latina existen en definitiva, tal como se Tabla 17 I Modelos de democracia y dimensiones predominantes en cada uno especuló en el capitulo teórico de este trabajo, tres Modelos de democracia Dimensiones predominantes modelos diferenciados de democracia con tres niveles distintos de desempeño y con énfasis en diferenDemocracia liberal Competitividad y libertad tes dimensiones de la democracia. No obstante, aun Democracia social Inclusión y convivencia aceptando que las especificidades históricas y socioeconómicas de cada país pueden jugar un rol Socialismo del Siglo XXI Participación importante a la hora de explicar su desempeño democrático, no quedan dudas de que el modelo más efectivo, en términos de la producción de la combinación más adecuada entre las garantías y derechos políticos, cívicos y socio-ecónomos, es la democracia con plenas garantías políticas, derechos cívicos e inclusión social. Lo más cerca de este ideal que tenemos en la región es el caso de Uruguay, por lo que académicos y hacedores de políticas deberían fijar mucho más la atención en lo que hace que este país haya alcanzado los logros que le caracterizan.
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