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Timestamp: 2020-05-25 02:58:04+00:00

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Manual Para La Prevencic3b3n de Riesgos Laborales en El Sector de La Limpieza | Derecho laboral | Seguridad y salud ocupacional
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Manual de Prevencion en Servicio de Limpieza-11
Fe Freigenedo Diseño y maquetación:
Lidia Señarís Imprime:
EUJOA Artes Gráficas D.L. AS 2046-2013
HOJA DE RECIBÍ DEL MANUAL DE
Certifico por la presente que he recibido el Manual para la pre-
vención de riegos laborales en el sector de la limpieza.
para que así conste firmo la presente en
A continuación les presentamos un Manual de Prevención de Ries- gos Laborales en el Sector de la Limpieza para la incorporación del trabajador a un nuevo puesto de trabajo, en el caso de su incorpo- ración a la empresa y en el caso de cambio de puesto o tareas.
Mediante la lectura del mismo, el trabajador dispondrá de una informa- ción preventiva inicial para poder incorporarse a su puesto de trabajo.
Para un correcto aprovechamiento pedagógico del manual, se tendrán en cuenta las siguientes cuestiones:
♦ Se dedicará tiempo suficiente a su lectura.
♦ Las respuestas señaladas por el trabajador en el Cuestionario de Evaluación serán revisadas por el responsable o persona designada por la empresa para este cometido.
Condiciones recomendadas para su lectura:
♦ Dedicar un tiempo específico, nunca inferior a dos horas en un am- biente adecuado y agradable en cuanto a temperatura, humedad, ilu- minación y ventilación.
♦ Se recomienda, para una buena concentración, evitar ruidos y dis- tracciones y adoptar una postura adecuada y cómoda. Esto permi- tirá una buena comprensión de los contenidos.
Se recomienda conservar este manual y la posible información adicio- nal que se le facilite para cualquier consulta posterior durante el desempeño de su trabajo.
1. CONCEPTOS BÁSICOS EN MATERIA DE PREVENCIÓN
1.1.Trabajo y salud laboral
1.5. Daños derivados del trabajo
1.5.1.Accidente de trabajo
1.6.Técnicas preventivas
2. NORMATIVA BÁSICA EN PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES
2.2.1. Obligaciones del empresario
2.3. Consulta y participación de los trabajadores
2.3.2. Participación de los trabajadores
2.4. Responsabilidades en materia de prevención de riesgos laborales
3.1. Introducción a la gestión de la prevención
3.2. Modalidades de organización de la prevención
3.3. Planificación de la prevención y evaluación de riesgos
4. RIESGOS EN EL SECTOR DE LA LIMPIEZA: FACTORES DE RIESGO Y
4.1.2.Tabiques
4.1.3.Ventanas
4.1.5. Instalación eléctrica
4.1.6. Iluminación
4.1.7.Ambiente térmico
4.2.1. Útiles y herramientas manuales
4.2.2. Máquinas
4.2.3. Equipos para limpieza a presión
4.3.1. Riesgo eléctrico
4.3.3. Riesgo de caídas a distinto nivel (trabajos en altura)
4.4.1. Riesgo químico
4.4.2. Riesgos biológicos
4.4.3. Riesgo físico
4.5. Riesgos relacionados con la ergonomía y psicosociología
4.5.2. Manipulación manual de cargas
4.5.3. Estrés y fatiga
La actividad de limpieza engloba las tareas necesarias para mantener en con- diciones higiénicas y en orden los lugares de trabajo, libres de polvo, mate- riales de desecho, vertidos, etc., mediante maquinaria apropiada, también a mano, y casi siempre con agua, detergentes y productos químicos varios.
En medio de la rutina cotidiana a veces creemos que el trabajo carece de riesgos importantes. Esto ocurre también con los trabajadores que realizan las tareas de limpieza, ya sean de la propia empresa, o de una empresa ex- terna subcontratada. Sin embargo, debemos tener presente que en el sec- tor de la limpieza confluyen muchos factores de riesgo, algunos de los cuales se materializan en accidentes o enfermedades profesionales.
Los riesgos posturales, la utilización de sustancias químicas diversas, el uso de las máquinas, en ocasiones complejas, y la organización del trabajo son algunos de los puntos a los que debe prestarse especial atención con el fin de planificar métodos operativos con comportamientos seguros y lograr cada vez un mayor nivel de seguridad y salud para los trabajadores.
Contrariamente a lo que a veces se piensa, esta actividad profesional es bas- tante compleja, debido a la utilización de equipos de trabajo y sustancias.Tam- bién resulta especialmente peligrosa por la variedad de sectores productivos donde se desarrolla. Además de a sus propios riesgos, en muchas ocasio- nes los operarios de limpieza están sometidos a los de las instalaciones donde prestan servicio, es decir, comparten riesgos ajenos a su actividad, lo que tiene una gran repercusión en la prevención de riesgos laborales.
Además de informar sobre los requisitos legales en materia de prevención, este manual se propone contribuir a una mejor acción preventiva en las em- presas del sector, mediante la divulgación de los riesgos, las medidas pre- ventivas y las buenas prácticas, con el propósito de fomentar la cultura preventiva entre los trabajadores y perfeccionar la planificación de acciones que disminuyan los factores de riesgo más frecuentes en el complejo uni- verso de la limpieza.
La Unión de Empresarios de Limpieza de Edificios y Locales del Principado de Asturias (UDELIMPA) y la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), han trabajado conjuntamente en el desarrollo de este manual, para poner al servicio del sector de la limpieza una publicación de consulta, que, a buen seguro, ayudará a conocer mejor los riesgos laborales del sector y a redu- cir la siniestralidad laboral en el mismo.
♦ Conocer la relación existente entre trabajo y salud y su importancia en la aparición de accidentes y enfermedades profesionales.
♦ Identificar los factores de riesgo que pueden provocar accidentes o enfermedades profesionales u otros daños y merma de la salud.
♦ Conocer los daños que se derivan de la actividad laboral y las técni- cas para prevenirlos.
El trabajo es cualquier actividad productiva que realiza el hombre transformando el medio am- biente para satisfacer sus intereses y necesidades:
su supervivencia, satisfacción personal, mejora de calidad de vida, ocio.Tiene un carácter social por- que se realiza en compañía.
La Organización Mundial de la Salud define salud como “el estado de bienestar personal, físico, men- tal y social, y no la mera ausencia de enfermedad”. La salud física alude al buen funcionamiento de
órganos, tejidos y sistemas del cuerpo; la psíquica
al equilibrio intelectual y emocional y la social a las
relaciones satisfactorias con las personas de nues- tro entorno.
El trabajo en sí mismo no es dañino, pero sí pueden ser dañiñas la forma
y circunstancias en que este se realiza.
Se necesita salud para trabajar, pero trabajando se puede perder la salud.
Se llama riesgo laboral a la probabilidad de que un trabajador pueda perder la salud, de que sufra un daño a consecuencia del trabajo.
Para reconocer un riesgo laboral debemos identificar los agentes cau- santes, que pueden ser:
♦ Mecánicos: máquina sin protección, peligros de los locales, vehículos.
♦ Físicos: ruido, radiaciones, temperatura, grado de humedad.
♦ Químicos: vapores, productos químicos, polvo, disolventes.
♦ Biológicos: bacterias, hongos, parásitos.
♦ Ergonómicos: manipulación de cargas, sobreesfuerzos.
♦ Psíquicos: ritmo de trabajo, horarios, trabajos repetitivos.
♦ Sociales: estilo de mando, valoración, salario, reconocimiento.
Para calificar o valorar el riesgo se tendrá en cuenta la probabilidad de que ocurra el daño y la gravedad de las consecuencias posibles sobre la salud.
Se define condición de trabajo como cualquier característica del mismo, incluidas las relativas a su organización, que pueda influir significativa- mente en la generación de riesgos para la seguridad y la salud de los tra- bajadores. Por ejemplo: las características generales de los locales e instalaciones, las de los equipos, productos y demás útiles de trabajo, la naturaleza de los agentes físicos (ruido, vibraciones), químicos (polvo, gases, vapores) y biológicos (bacterias, hongos) presentes en el ambiente, así como la propia organización del trabajo y formación de los trabaja- dores.
Es responsabilidad del empresario que las condiciones de trabajo no sean fuente de riesgo para los trabajadores, pero son éstos los que mejor conocen sus condiciones de trabajo y las consecuencias que las mismas tienen sobre su propia vida, por tanto, los trabajadores tienen un papel activo en la mejora del puesto de trabajo.
Para valorar unas condiciones de trabajo concretas, se analizan una serie de variables que determinan las condiciones globales. Son los llamados factores de riesgo.
La existencia de fuentes de riesgo, si están controladas, no tienen por qué suponer un riesgo real.
En la próxima página se examinan de manera gráfica y resumida los prin- cipales factores de riesgo.
materiales a manipular
- equipos y máquinas
- posturas y esfuerzos
- grado de atención
Los daños derivados del trabajo son las enfermedades, patologías o le- siones sufridas con motivo u ocasión del trabajo. La diferencia entre unos y otros estriba en la forma en que se producen y el tipo de lesión que pueden ocasionar.
Técnicamente se define accidente de trabajo como todo «suceso anor- mal no querido ni deseado que se presenta de forma brusca e inesperada en el trabajo, que interrumpe la normal continui- dad del mismo y puede causar lesiones a las personas».
Definición legal de accidente de trabajo: «toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o como consecuencia del tra- bajo que ejecute por cuenta ajena».
En este concepto se incluyen los accidentes que el trabajador pueda padecer al ir o venir del lugar de trabajo (accidente «in itinere») y en los desplazamientos por mandato de la empresa durante el trabajo
(accidente “in misión”), las enfermedades contraídas en el trabajo y las secuelas de los accidentes de trabajo.
Ejemplos: la caída de un empleado que tropieza con un cable de una pulidora tendido en el suelo o la quemadura de una limpiadora por con- tacto con sosa.
La enfermedad profesional se puede definir técnicamente como: «toda alteración o pérdida de salud que experimente el trabajador y que tiene su origen en las condiciones ambientales a las que está expuesto de forma continuada en su puesto de trabajo».
Desde el punto de vista legal, este concepto conlleva la concurrencia de tres requisitos:
♦ Trabajo por cuenta ajena.
♦ Incluida en la lista de Enfermedades Profesionales aprobada por el Real Decreto 1299/2006.
♦ Provocada por la acción de elementos o sustancias también inclui- dos en esa lista.
1.6. Técnicas preventivas
Toda actividad presenta riesgos y, por tanto, es necesaria la protección de la salud de los trabajadores. Prevenir significa anticiparse, actuar antes de que algo suceda con el fin de impedirlo o evitar que suceda. Las po- sibles estrategias de actuación son:
Previsión (elimina el riesgo en su origen)
Prevención (evita el accidente; el riesgo NO se elimina pero se controla)
Protección (minimiza el daño)
Se define prevención como: «conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas en todas las fases de la actividad de la empresa con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo».
Entre las técnicas de prevención están: la Seguridad del Trabajo (intenta eliminar o reducir el riesgo de accidente), la Higiene Industrial (evalúa y controla los contaminantes), la Ergonomía (diseño y adaptación de los puestos trabajos), la Psicosociología (factores organizativos y psicoso- ciales) y la Medicina del Trabajo (reconocimientos y tratamientos mé- dicos y educación sanitaria).
♦ Conocer la Ley de prevención de riesgos laborales, su contenido y apli- cación.
♦ Comprender los derechos y obligaciones del trabajador en el ámbito de la prevención de riesgos laborales e informar sobre el derecho de par- ticipación y consulta de los trabajadores.
♦ Identificar los tipos de responsabilidades y sanciones por infracción de normas de seguridad y salud.
La Ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales, es la normativa fun- damental en esta materia en España, junto con los reglamentos com- plementarios y de desarrollo, y su objetivo básico es promover la seguridad y salud de los trabajadores.
Los reglamentos complementarios a esta ley regulan aspectos concre- tos del ámbito preventivo, como son los equipos de trabajo, las máqui- nas, la señalización, el riesgo eléctrico, el ruido, entre otros.
Esta ley incluye a todos los ámbitos laborales, con excepción de la po- licía, seguridad y resguardo aduanero, los servicios operativos de pro- tección civil y el servicio del hogar familiar.
En el esquema siguiente se detalla la estructura y contenido de la ley:
- Derecho de protección frente a los
- Servicios de Prevención
- Principios de acción preventiva.
- Equipos de trabajo y medios de
protección. Información y formación. Documentación. Riesgo grave y emergencia. Protección de trabajadores especiales y relaciones de trabajo temporal.
- Obligaciones de los trabajadores en materia de prevención.
- Obligaciones de los fabricantes, importadores y suministradores.
· Protección de riesgos profesionales.
· Servicios de Prevención.
- Consulta y participación de
· Derechos de participación de los
· Colaboración con la inspección de trabajo.
Delegados de prevención. Competencias y facultades. Comité de Seguridad y Salud. Competencias de los Comités.
OBJETO Y POLÍTICA
- Política en materia
- Tipo de infracciones.
El empresario deberá garantizar la seguridad y salud de los trabajado- res en todos los aspectos relacionados con el trabajo.
Los empresarios, como norma general en materia de prevención de riesgos laborales:
♦ Garantizarán la seguridad y salud de los trabajadores.
♦ Promoverán actividades de prevención, información y formación.
♦ Cumpliendo la normativa de prevención de riesgos.
♦ Organizando el trabajo según la normativa de la prevención de ries- gos.
Los principios en los que se basa la acción preventiva se pueden resu- mir en:
♦ Evitar los riesgos.
♦ Evaluar los riesgos que no se pueden evitar.
♦ Combatir los riesgos en su origen.
♦ Adaptar el trabajo a la persona.
♦ Tener en cuenta la evolución técnica.
♦ Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.
♦ Planificar la prevención.
♦ Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la indivi- dual.
Los trabajadores deberán velar, de acuerdo con sus posibilidades, por su seguridad y salud, así como por la de las demás personas que puedan ser afectadas por sus actos u omisiones en el trabajo.
Para ello, los trabajadores, según su formación y las instrucciones del em- presario, deberán:
♦ Utilizar correctamente herramientas, máquinas, sustancias peligrosas, equipos de transporte, etc., así como los equipos de protección in- dividual (EPI´s).
♦ No poner fuera de funcionamiento y utilizar correctamente los dis- positivos de seguridad.
♦ Indicar inmediatamente al empresario y/o a los trabajadores con fun- ciones en prevención toda situación laboral que puede ser conside- rada peligrosa para la salud, o cualquier defecto en los sistemas de protección.
♦ Contribuir al cumplimiento de todas las exigencias en materia de seguridad y salud en el trabajo.
♦ Colaborar con el empresario para que éste pueda garantizar que el medio y las condiciones de trabajo sean seguros y sin riesgos.
♦ Información, ser consultado y a participar.
♦ Formación.
♦ Paralización de la actividad en caso de riesgo grave o inminente. ♦ Vigilancia de la salud.
♦ Realizar propuestas.
♦ Efectuar denuncias.
El empresario, con suficiente antelación, consultará a los trabajadores sobre los siguientes aspectos:
♦ La planificación y organización del trabajo.
♦ La introducción de nuevas tecnologías.
♦ La organización y desarrollo de actividades de protección de la salud y prevención de riesgos.
♦ La designación de los trabajadores encargados de la prevención y de las medidas de emergencia.
♦ La provisión de información y documentación.
♦ El proyecto y la organización de la formación.
♦ Cualquier otra acción que pueda afectar a la prevención de riesgos laborales.
Esto se canalizará a través de los órganos de representación de los tra- bajadores específicos en materia de prevención (delegados de preven- ción y comités de seguridad y salud).
Los trabajadores tienen derecho a participar y a efectuar propuestas en la empresa en cuestiones relacionadas con la prevención de riesgos.
Si la empresa tiene más de 6 trabajadores, esta partici- pación se realizará a través de los delegados de pre- vención.
Delegados de prevención: son los represen- tantes de los trabajadores con funciones especí- ficas en materia de prevención de riesgos laborales.
Se designa por y entre los representantes de per- sonal atendiendo a una escala en función del tamaño de la empresa. En las empresas de 6 a 30 trabajadores, el delegado de prevención será el delegado de personal.
Entre sus competencias, están las de colaborar con la dirección de la em- presa, promover y fomentar la cooperación de los trabajadores, ser consultado por el empresario antes de la toma de decisiones en la pre- vención de riesgos y ejercer vigilancia y control sobre el cumplimiento de la normativa.
Las facultades de los delegados de prevención quedan perfectamente de- finidas en el artículo 36 de la citada Ley 31/1995 de prevención de ries- gos laborales.
Comité de seguridad y salud: es un órgano formado por los dele- gados de prevención y, en igual número, por los representantes del em- presario destinado a la consulta regular y periódica de las actuaciones de la empresa en cuestiones de prevención de riesgos laborales.
Son obligatorios para las empresas o centros de trabajo que cuenten con 50 o más trabajadores y se reu- nirán trimestralmente y siempre que lo solicite al- guna de las partes.
A las reuniones del comité podrán asistir, con voz pero sin voto, los delegados sindicales, los técnicos de prevención de la empresa y los especialistas o técnicos de prevención ajenos, siempre que así lo soliciten los miembros del comité.
Las competencias y facultades de este órgano están perfectamente de- finidas en el artículo 39 de la Ley 31/1995.
2.4. Responsabilidades en materia de prevención de riesgos la- borales
El empresario es el que tiene la facultad de organizar su empresa y de dar órdenes sobre el modo, tiempo y lugar de realización del trabajo, es decir, tiene poder de dirección, y por ello, derivado de ese poder se de- riva la responsabilidad del empresario en materia preventiva.
♦ Responsabilidad administrativa por el incumplimiento de las dis- posiciones legales o normativas en relación con la prevención de riesgos laborales.
♦ Responsabilidad civil.Aquella que trata de restituir los daños y per- juicios causados por culpa o negligencia del deber de seguridad, por un simple incumplimiento de ese deber o por un incumplimiento que ocasiona el accidente de trabajo.
♦ Responsabilidad penal. Cuando se comete un delito o falta de los incluidos en el Código Penal en relación con la seguridad en el tra- bajo.
♦ Responsabilidad disciplinaria. El trabajador también está obligado a cumplir la normativa en materia de prevención de riesgos labora- les y por ello el empresario puede sancionar a los trabajadores que infrinjan dicha normativa.
El incumplimiento de la normativa puede dar lugar a:
INFRACCIONES LEVES: Ejemplos: Falta de limpieza del centro de tra- bajo sin que suponga riesgo para los trabajadores; no comunicar los ac- cidentes de trabajo y enfermedades profesionales leves a la autoridad laboral.
INFRACCIONES GRAVES: Ejemplos: No realizar las evaluaciones de riesgos; no realizar los reconocimientos médicos o no facilitar los re- sultados a los trabajadores; superación de las exposiciones a agentes nocivos de los trabajadores; no adoptar las medidas de emergencia y pri- meros auxilios.
INFRACCIONES MUY GRAVES: Ejemplos: No respetar la normativa en materia de protección a trabajadoras embarazadas o en periodo de
lactancia; o para la protección de trabajadores menores; infringir el deber de confidencialidad en la vigilancia de la salud.
Así mismo, la ley recoge la clasificación de las sanciones que pueden im- ponerse y distingue entre grado mínimo, medio o máximo, y cuyos im- portes vemos en la siguiente tabla:
Desde el punto de vista disciplinario las infracciones del trabajador pue- den ser:
♦ Leves: amonestación verbal o por escrito.
♦ Graves: traslado de puesto, suspensión de empleo y sueldo de 1 a 10 días, inhabilitación por un plazo máximo de 1 año para el ascenso a una categoría superior.
♦ Muy graves: suspensión de empleo y sueldo de 11 días a 2 meses, in- habilitación durante 2 años para el ascenso a una categoría superior, despido.
*El Real Decreto 5/2000 (Texto Refundido de la Ley sobre Infracciones y San- ciones en el Orden Social), la Ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales, el artículo 58.1 del Estatuto de los Trabajadores y los convenios colectivos ofrecen amplia información sobre estos temas.
♦ Identificar las diversas modalidades de organización de la prevención de que dispone el empresario para desarrollar la actividad preventiva.
♦ Informar sobre las funciones y responsabilidades de las partes inte- gradas en un sistema de prevención.
Es responsabilidad de la empresa que las condiciones de trabajo no sean fuentes de riesgo para los trabajadores y, por tanto, el empresario debe organizar los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades preventivas.
¿Cómo puede lograr esto la empresa?
♦ Estableciendo una organización preventiva.
♦ Integrando la prevención dentro del sistema general de gestión de la empresa, a través de la aplicación de un plan de prevención.
♦ Realizando la evaluación de riesgos y la planificación de la actividad preventiva.
♦ Favoreciendo la participación y colaboración de los trabajadores.
ASUNCIÓN DE LA PREVENCIÓN POR EL EMPRESARIO:
⇒ Si el empresario tiene la formación y capacidad adecuada a las funciones pre- ventivas que va a realizar y desarrolla su actividad habitualmente en el centro de trabajo de la empresa.
⇒ Si la empresa tiene hasta 10 trabajadores.
⇒ Si las actividades desarrolladas no son consideradas de riesgo (ver anexo I del Real Decreto 39/1997).
DESIGNAR A UNO O VARIOS TRABAJADORES PARA LA GESTIÓN DE LA PREVENCIÓN:
⇒ Empresas de menos de 500 trabajadores, o de menos de 250 si se realizan ac- tividades de riesgo (anexo I Real Decreto 39/1997).
⇒ El número de trabajadores designados será el necesario para realizar las fun- ciones preventivas de la empresa y deben de tener la formación y capacidad ade- cuada para poder llevarlas a cabo.
⇒ Aquellas funciones que no puedan realizar deben ser desarrolladas por servi- cios de prevención ajenos.
⇒ Esta opción será obligatoria en el caso de aquellas empresas con más de 500 tra- bajadores y en aquellas con más de 250 trabajadores que realicen alguna de las actividades consideradas de riesgo y en los casos en los que así lo considere la autoridad laboral.
⇒ Este servicio tendrá dedicación exclusiva a la empresa.
⇒ Deberá contar con los medios humanos, instalaciones y materiales necesarios para realizar sus funciones.
⇒ Contará con un mínimo de dos de las siguientes especialidades: Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial, Ergonomía y Psicosociología Aplicada y Medicina del Trabajo.
⇒ Cuando la designación de trabajadores sea insuficiente y no sea obligatorio constituir un servicio de prevención propio.
⇒ Cuando la autoridad laboral obliga a escoger entre servicio de prevención pro- pio o ajeno.
⇒ Empresas que han asumido parte de la actividad preventiva de alguna de las es- pecialidades y la parte no asumida la contratan con un servicio de prevención ajeno.
Varias empresas de una misma área geográfica, un mismo sector pro- ductivo o un mismo grupo empresarial pueden constituir entre todas un servicio de prevención mancomunado, que cumplirá las condiciones de servicio de prevención propio y desarrollará su actividad preventiva exclusivamente para las empresas de la mancomunidad.
Las actuaciones que todo empresario debe llevar a cabo para cumplir con sus obligaciones preventivas son:
A) EVITAR LOS RIESGOS: es decir, proceder a la eliminación de todos los riesgos evitables.
B) EVALUAR LOS RIESGOS: es el proceso por el cual se determina la magnitud de los riesgos que no hayan podido evitarse, obteniendo la información necesaria para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medidas que deben adop- tarse.
Los elementos esenciales de toda evaluación son:
♦ Identificación de los riesgos y de los trabajadores expuestos a ellos. ♦ Valoración cualitativa y/o cuantitativa del riesgo.
♦ Determinación de la necesidad de evitar, controlar, reducir o elimi- nar el riesgo.
⇒ Las características de los locales y de las instalaciones.
⇒ Los equipos de trabajo y máquinas existentes.
⇒ Los agentes químicos, físicos y biológicos.
⇒ La propia organización y ordenación del trabajo.
¿Cuándo debe efectuarse la evaluación de los riesgos?
⇒ Al inicio de la actividad.
⇒ Cuando existan riesgos que no hayan podido evitarse.
⇒ Cuando se empleen nuevos equipos, tecnología o sustancias.
⇒ Cuando cambien las condiciones de trabajo.
⇒ Cuando se incorpore un trabajador especialmente sensible.
⇒ Cuando se detecten daños a la salud de los trabajadores.
⇒ Cuando las actividades preventivas sean inadecuadas o insuficientes.
⇒ Cuando nuevas informaciones técnicas o epidemiológicas afecten al puesto de trabajo.
⇒ El propio empresario.
⇒ El trabajador designado de prevención.
⇒ El servicio de prevención propio.
⇒ El servicio de prevención ajeno.
El método propuesto por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) para la evaluación de riesgos establece las siguientes etapas y criterios:
¿Cómo? ETAPAS DEL PROCESO DE EVALUACIÓN
Identificar los puestos de trabajo.
Identificar los riesgos de cada puesto de trabajo.
Estimar el riesgo. Para ello a cada uno de los riesgos de se asigna una probabi- lidad (baja, media o alta) y unas consecuencias (ligeramente dañino, dañino o extremadamente dañino).
IV. Valorar el riesgo.
A partir de lo estimado en el apartado anterior y según la tabla siguiente:
C) PLANIFICACIÓN Y APLICACIÓN DE LA ACTIVIDAD PREVEN- TIVA
El plan de prevención es el instrumento a través del que la empresa in- tegra la prevención en su sistema general de gestión y donde se esta- blece su política de prevención.
♦ Medios humanos y materiales necesarios.
♦ Asignación de los recursos económicos precisos.
♦ Las medidas de emergencia.
♦ La vigilancia de la salud.
♦ La información y la formación de los trabajadores en materia pre- ventiva.
♦ La coordinación de todos estos aspectos.
Cuando a consecuencia del resultado de la evaluación de riesgos se pongan de manifiesto situaciones de riesgo, el empresario deberá pla- nificar la actividad preventiva adecuada para poner fin o controlar dichos riesgos.
♦ Estableciendo procedimientos y normas.
♦ Instruyendo a todo el personal sobre sus obligaciones preventivas (es- pecialmente a los responsables).
♦ Determinando las medidas de seguimiento y control preventivo.
♦ Planificando las medidas de vigilancia de la salud y las acciones ante situaciones de emergencia.
♦ Diseñando la formación necesaria para sus trabajadores.
♦ Estableciendo procedimientos de información.
♦ Estableciendo procedimientos para elaborar y conservar la docu- mentación preventiva.
♦ Consultando a los trabajadores y sus representantes y estableciendo canales para recibir propuestas y sugerencias.
♦ Facilitando a los representantes de los trabajadores los medios y el tiempo necesarios para el desarrollo de sus funciones preventivas.
Para ello, deberá incluirse en la planificación:
♦ Cómo hacerlo (recursos y medios).
♦ Cuándo se va a realizar.
♦ Quién será el responsable.
♦ La prioridad de cada una de las actuaciones.
4. RIESGOS EN EL SECTOR DE LA LIMPIEZA: FACTORES DE RIESGO Y MEDIDAS PREVENTIVAS
♦ Identificar los principales riesgos existentes en las actividades del sec- tor de la limpieza.
♦ Conocer las técnicas de prevención y control de los riesgos, así como los equipos de protección individual adecuados.
♦ Desarrollar comportamientos de trabajo seguros.
Las empresas de limpieza prestan sus servicios en todo tipo de entidades, como edificios de viviendas, de oficinas, industrias diver- sas, o servicios (superficies comerciales, centros hospi- talarios, etc.) con sus pro- pios riesgos, los cuales deberán tenerse en cuenta a la hora de desarrollar el trabajo de modo seguro.
Los suelos en los locales de trabajo deberán ser fijos, estables y no res- baladizos, sin irregularidades ni pendientes peligrosas.
Debemos tener especial cuidado con las superficies húmedas o ence- radas y utilizar calzado adecuado al trabajo para evitar resbalones ines- perados y caídas.
La obstaculización de las zonas de trabajo dificulta seriamente las tareas de limpieza e incrementa el riesgo de caída.
Especial cuidado durante la limpieza de escaleras, las cuales contarán con barandillas de 90 cm. con protección en todos sus lados abiertos.
♦ Antes de comenzar, liberar de obstáculos las zonas de paso y de trabajo, con especial atención a desniveles, irregularidades o desperfectos del suelo. Notificar al mando directo cualquier anomalía o desperfecto.
♦ Organizar y planificar el trabajo para evitar atravesar zonas recién limpiadas, y que pudiesen estar mojadas, pulidas o enceradas.
♦ En el caso de que la empresa en la que se presta el servicio de limpieza tenga equipos o máquinas conectadas a la red o bien en el caso de uso de equipos conectados a la red eléctrica para las labores de lim- pieza, trataremos de evitar que los cables atraviesen las zonas de trabajo o de paso. Si no fuera posible, pres- tar la máxima atención cuando se trabaje en proxi- midad a ellos. ♦ Para evitar el riesgo de caída de otros compa- ñeros o personas que puedan atravesar las zonas que acaban de ser fregadas, enceradas, etc, se co- locarán señales de advertencia de “suelo mo- jado”. ♦ Cuando se limpien escaleras, el trabajo se realizará de cara a éstas y nunca se debe colocar el cubo en un escalón inferior a aquel en el que se encuentra el trabajador. ♦ Suba y baje las escaleras de frente a ellas, nunca de espaldas o con prisas, y utilice las barandillas y pasama- nos.
♦ Los desechos generados durante el tra- bajo serán recogidos en recipientes ade- cuados.
♦ Se dispondrá de lugares adecuados para el almacenaje de materiales y equipos para mantener un buen nivel de orden y limpieza.
Los tabiques transparentes o translúcidos y, en especial, los acristalados, deberán estar claramente señalizados a la altura de la vista y fabricados con materiales seguros con el fin de evitar lesiones, en caso de rotura y choques.
Cuando utilicemos equipos de trabajo en proximidades de tabiques acristalados, extremaremos las precauciones, por ejemplo, usar elementos distanciadores que eviten golpes y choques.
Las ventanas deberían estar diseñadas de modo que la abertura, cierre, ajuste o fijación de las mismas se pudiera realizar de forma totalmente segura.
Cuando estén abiertas no deben constituir un riesgo de golpes o caída del personal que la limpia o del resto que se encuentre en el edificio. En la limpieza de ventanas de hojas, éstas se desmontarán siempre que esto sea posible.
La señalización del trabajo que se está realizando, así como el balizado de la zona, adquieren en este caso vital importancia.
Usar equipos de trabajo que eviten sacar parte del cuerpo al exterior del edificio, mediante herramientas y utensilios que por su longitud fa- ciliten el acceso a esos puntos elevados (alargadores). Si no es posible, optar por equipos que nos permitan la lim- pieza de la ventana sacando sólo un brazo.
Y, por último, en caso de tener que sacar parte del cuerpo por la ventana, usar un equipo anticaída tipo arnés, fijado a un punto de enganche suficientemente firme y destinado por construcción a ese único fin. Nunca usar los radiadores, muebles o par- tes de la ventana como punto de anclaje.
Las puertas transparentes tendrán una señalización a la altura de la vista, y las de vaivén, partes transparentes que permitan la visibilidad para evi- tar los choques.
Tener en cuenta la cercanía de las puertas cuando se estén realizando tareas de limpieza. Las personas que atraviesan las mismas no conocen la situación del piso al otro lado ni la existencia de obstáculos, por lo que se deben colocar señales portátiles o balizamiento.
Los contactos eléctricos pueden producir muertes, lesiones graves, que- maduras, etc., y pueden generar incendios y explosiones, de conse- cuencias potencialmente muy graves.
Es básico, para controlar el riesgo, aplicar a la instalación eléctrica las nor- mas de seguridad y realizar un control y mantenimiento periódico que prevenga y detecte fallos y anomalías que puedan provocar un acci- dente.
Los equipos de trabajo deben cumplir las condiciones de seguridad para evitar todo contacto eléctrico, vigilando las conexiones flexibles, que conserven sus envolventes en perfecto estado de aislamiento (el riesgo aumenta con la humedad, uso de máquinas de vapor y agua caliente).
♦ No manipular instalaciones o aparatos eléctricos mojados o con las manos o partes del cuerpo mojadas.
♦ No tocar instalaciones eléctricas deficientes (clavijas, bases de enchufe, conexiones).Avisar al mando directo para que se proceda a su re- paración.
♦ Respetar la señalización de riesgo eléctrico en cuadros eléctricos y tapas.
La escasez de luz puede provocar serios accidentes.
Se recomienda iluminación natural, pero como su intensidad varía con la hora del día y con las estaciones, se complementará cuando sea ne- cesario con iluminación artificial general o localizada.
Ningún tipo de iluminación debe producir deslumbramientos ni un ex- cesivo contraste entre zonas iluminadas y de sombra.
La costumbre de bajar el nivel de iluminación cuando se efectúa la lim- pieza de los locales puede constituirse en un factor de riesgo al no per- mitir percibir claramente detalles que son importantes desde la perspectiva de la seguridad como obstáculos, desniveles y otros.
En caso de usar lámparas portátiles, éstas cumplirán los requisitos de seguridad exigi- bles. La tensión de seguridad será de 24 vol- tios y la conexión se efectuará por medio de clavijas adecuadas.
Nunca introducir la mano en lugares que no se puedan comprobar visualmente para pre- venir cortes, atrapamientos o pinchazos.
4.1.7. Ambiente térmico
Es preciso prestar atención a las variaciones de temperatura que influ- yen en el bienestar del trabajador, originadas por las corrientes debidas a la apertura de ventanas, puertas, etc. y al cambio brusco de tempera- tura por salidas al exterior.
♦ Organizar el trabajo para reducir al máximo estos cambios térmicos.Tratar de evitar la producción de corrientes de aire.
♦ Utilizar ropas de trabajo adecuadas a las condiciones térmicas existentes.
Un equipo de trabajo es cualquier máquina, aparato, instrumento o ins- talación utilizado en el trabajo (Real Decreto 1215/1997).
Todos los equipos de trabajo deben ser guardados en los lugares des- tinados a tal fin, nunca se utilizarán las taquillas para su almacenamiento. El trabajo no estará terminado hasta que todas las herramientas estén recogidas revisadas y limpias.
Los principales riesgos derivados de los cubos, fregonas, carros, máqui- nas de encerar y otros útiles y herramientas manuales son los golpes y cortes, los problemas posturales y los pinchazos.
♦ Realizar el mantenimiento preventivo siempre que sea necesario y sustituir los útiles defectuosos o en mal estado por otros nuevos. ♦ Atención con los mangos telescópicos y desmontables, por el riesgo de contacto eléctrico y de roturas de ob- jetos y cristales. ♦ Seguir rigurosamente las normas de conservación y mantenimiento que indica el fabricante y contar con un lugar específico para su almacenamiento.
♦ Usar equipos de protección individual (EPI's) cuando sea imposible eliminar los riesgos. Por ejemplo, usar guantes contra riesgo mecánico para prevenir cortes al manipular materiales y desechos, u otro tipo de guantes para la protección frente a agentes químicos, biológicos, etc.
♦ Las bolsas deben sobresalir por encima de los bordes de sus contenedores para facilitar su extracción y anudarlas con seguridad. Para evitar golpes y/o cortes, al cogerlas, se separarán del cuerpo.
♦ El carro que se utiliza para transportar los utensilios de trabajo debe estar ordenado para evitar la caída accidental de productos de limpieza y de útiles y sus compartimentos de almacenaje tendrán forma de balde para minimizar las posibilidades de vuelco de pro- ductos de limpieza y el derrame de los mis- mos.
♦ Prestar atención a posibles atrapamientos con sus partes móviles (como los sistemas de ro- dillos para escurrir las bayetas mojadas). Extre- mar siempre la precaución en estas operaciones.
♦ Revisar periódicamente el correcto estado de los enganches o métodos de sujeción de los mangos de fregonas, escobas, escobones, etc., y el correcto funcionamiento y movilidad de todos sus elementos. Comunicar las anoma- lías detectadas para su reparación.
♦ Desplazar cuidadosamente el carro por los pasillos, por el centro y hacia de- lante, prestando especial atención en las proximidades de cruces, escalones y ascensores. Se debe tirar del carro a través de las puertas de vaivén en vez de empujarlo para atravesarlas.
♦ No se suba al carro ni permita que nadie lo haga.
♦ Para salvar desniveles (el salto de una acera o similar) utilizar las rampas, y si no existieran, atacar el bordillo con un ángulo de 45°, nunca subiendo o bajando las dos ruedas a la vez, y manteniendo el equilibrio.
Enceradoras, aspiradoras, rotativas, pulidoras, máquinas de vapor, etc., constituyen parte del equipo habitual de trabajo en el sector. El cono- cimiento de los métodos de trabajo, y la correcta utilización y adecuada manipulación, son aspectos claves para realizar el trabajo de un modo seguro.
Los riesgos más habituales durante el manejo de estas máquinas son:
♦ Caídas provocadas por tropiezos con cables o desniveles del suelo.
♦ Golpes y tirones musculares por posibles movimientos bruscos de las máquinas o equipos.
♦ Atrapamientos por contacto con las partes móviles (cepillos, rue- das, platos de arrastre,…) o cortes durante el manipulado de lana de acero. ♦ Vibraciones y ruido.
♦ Sobresfuezos durante el traslado de equipos/máquinas al lugar de trabajo.
En el uso de las enceradoras se extremará la precaución en el manejo y cambio de piezas o accesorios, sobre todo con las partes giratorias.
Siempre se llevarán a cabo estas operaciones con el equipo desenchu- fado y con guantes para evitar pinchazos y el contacto con sustancias químicas una vez haya sido utilizado.
Nunca realizaremos la limpieza o mantenimiento de las máquinas mien- tras estén conectadas a la red eléctrica.
En el caso de los aspiradores industriales el nivel de ruido puede llegar a ser considerable y requerir el uso de protectores auditivos adecuados.
Todas estas máquinas tienen partes móviles, lo cual supone un riesgo de atrapamiento, y por el tamaño y po- tencia de algunas de ellas, los acciden- tes pueden llegar a ser graves.
♦ Seguir rigurosamente las normas de conservación y man- tenimiento que indica el fabricante, con revisiones y man- tenimientos periódicos por personal cualificado.
♦ El manipulado o corte de la lana de acero utilizado en el abrillantado de pavimentos con máquinas rotativas se realizará siempre con guantes y se cortará la exten- sión necesaria con tijeras para prevenir cortes. Nunca tirar con la mano o los pies.
♦ Las máquinas dispondrán de sistemas de frenado de fácil acceso y parada de emergencia.
♦ Proteger las partes móviles de la máquina para evitar atrapamientos, roces o golpes de los pies del operario o personas próximas.
♦ Cuando se deba transportar material o equipos pesados hasta el lugar de tra- bajo, los vehículos de transportes estarán dotados de rampas o plataformas elevadoras para faciltar la carga y descarga.
♦ Los trabajadores tendrán la formación necesaria para un uso seguro de las máquinas.
♦ Antes de su puesta en marcha, se comprobará que están colocadas todas las protecciones y elementos necesarios para el trabajo: cepillos, lanas minera- les, depósitos de agua, detergentes y de residuos sólidos y líquidos limpios en las aspiradoras y barredoras, etc.
♦ Inspeccionar la zona a limpiar para detectar posibles obstáculos o desnive- les.
♦ Aquellas máquinas que puedan ocasionar pérdidas de líquidos, como apara- tos de vapor y agua caliente, dispondrán de sistema de recogida y drenaje (bandeja o similar) para evitar que se esparza por el suelo. De lo contrario, limpiar en el mismo momento en que se produzca el derrame.
♦ Conducir las máquinas sin forzar su propio régimen de funcionamiento, y mirar en dirección a la marcha, para una buena visibilidad del recorrido.
♦ Vigilar las manos cuando se llevan sobre la em- puñadura de estos equipos y se realizan movi- mientos bruscos con ellos.
♦ Utilizar los Epi´s adecuados en cada caso: oreje- ras o tapones frente al ruido, guantes para reducir la transmisión de las vibraciones a manos y brazos.
Planificar el trabajo para limitar las manipulaciones y desplazamientos con equipos. Las operaciones de mayor es- fuerzo (como la carga de equipos o máquinas en un vehículo) se realizarán entre dos personas.
♦ La carga de baterias puede generar vapores explosivos, por lo que las zonas de carga estarán suficientemente ventiladas y alejadas de cualquier foco de ig- nición (chispas, llamas, etc.).
♦ Cuando se manipulen baterias se utilizarán guantes y protección ocular para protegernos de posibles salpicaduras del ácido que contienen.
♦ Al término de la jornada, se dejarán en el lugar de almacenamiento previsto y se activarán las medidas de seguridad establecidas (frenos, cambio de mate- rial auxiliar, vaciado de los depósitos de suciedades sólidas y líquidas, etc.).
Los sistemas hidráulicos de limpieza manual se componen principal- mente de dos elementos: la manguera y la pistola o lanza a presión.
Los principales riesgos derivados de su utilización son:
♦ Proyecciones de líquidos y partículas.
♦ Golpes.
♦ Caídas al mismo nivel.
♦ Sobreesfuerzos.
El uso de aparatos con chorros líquidos a alta presión pueden golpear
e incluso perforar al tejido humano como si se tratase de una punta
afilada (algunos equipos emiten 100 litros al minuto con agua fría).Ade- más la manipulación de productos de limpieza puede producir proyec- ciones en piel, cara u ojos, con las consiguientes quemaduras o irritaciones.
Las mangueras (conectadas a una boca de riego o camión) al conducir agua a presión hacen que el personal que emplea estos equipos expe- rimente una fuerza de reacción durante su utilización que puede ha- cerle perder la estabilidad y caer al suelo si no se encuentra en la posición adecuada.
La conexión de la manguera a la boca se realizará con ayuda de llaves específicas para este uso y no con herramientas improvisadas.Tampoco se utilizarán partes del equipo como conexiones o toberas diferentes
a las suministradas por el fabricante.
Evitar siempre soluciones caseras provisionales
♦ Conocer debidamente su funcionamiento; usar EPI's (gafas de seguridad, pantallas, ropa impermeable) para protegerse de posibles proyecciones de productos.
♦ El equipo debe cumplir con las prescripcio- nes técnicas especificadas: reglajes, manóme- tro, señalización de presión máxima, certificado de garantía del suministrador de accesorios y revisión periódica de los mismos.
♦ El equipo debe cumplir con las siguientes medidas técnicas:
• En caso de manipulación manual, la distancia de la pistola y la buza debe ser siempre superior a un metro (salvo casos excepcionales).
• El esfuerzo a realizar para apretar el gatillo de la pistola debe poder atenuarse mediante el empleo de un control hidráulico.
♦ Inspeccionar los elementos que componen el equipo antes de su uso, espe- cialmente las conexiones, posibles fisuras o puntos desgastados.
♦ Comprobar que la zona de trabajo esté libre de obstáculos y delimitarla para que nadie pueda ser dañado por el chorro o por los residuos des- prendidos.
♦ No realizar manipulaciones sobre el equipo mientras se encuentre bajo pre- sión ni abandonar la manguera conectada.
♦ Mantener apoyada la manguera en el suelo sin que esté tirante. Evitar la for- mación de lazos o pliegues que puedan causar tropezones y caídas.
♦ Asir la manguera con ambas manos, a la altura de la cintura y con un pie un poco más adelantado que el otro para asegurar mayor firmeza frente a mo- vimientos bruscos.
♦ Mover la manguera manteniendo la espalda recta, utilizando el peso del cuerpo como ayuda y haciendo la fuerza de arrastre con las piernas en vez de con la espalda. Desplazarse late- ralmente moviendo los pies, en vez de la cintura. ♦ Si la manguera se utiliza en combinación con un ve- hículo, este debe mantenerse cerca de la zona a limpiar y tener una buena coordinación y comunicación con el con- ductor, por ejemplo, a través de señales gestuales. ♦ Realizar el trabajo con ayuda de otra persona para mover la manguera y vigilar las posibles situaciones de peligro. Deben mantener contacto visual permanente. ♦ Si se requiere más de una persona aplicando cho- rros de agua para realizar el trabajo, deben coordinarse entre sí y mantener una distancia de seguridad de al menos 10 metros.
♦ Usar gafas o pantallas faciales para protegerse de las pro- yecciones, ropa de alta visibilidad, botas de goma antides- lizantes y guantes impermeables (en ocasiones el agua de riego puede contener productos químicos para mejorar las operaciones de limpieza).
♦ Almacenar las mangueras en tambores específicos para este uso.
Para minimizar el riesgo de quemaduras:
♦ Utilizar EPI's adecuados a la temperatura del chorro de trabajo.
♦ Todas las líneas de vapor y agua deben estar dotadas de una válvula de re- tención para que la presión no invierta la corriente y haga que el vapor y el agua retrocedan y entren al sistema de agua fría.
♦ Usar una válvula de estrangulación a bola o aguja para controlar la línea de vapor.
♦ Revisar periódicamente máquinas y equipos; dispositivos de seguridad (vál- vulas) y medida (manómetros) instalados, reparando o sustituyendo las que presenten deficiencias.
Entre los riesgos comunes relacionados con la seguridad, además de los ya señalados anteriormente, deben destacarse los siguientes:
♦ Riesgo eléctrico.
♦ Riesgo de incendio.
♦ Riesgo de caídas a distinto nivel (trabajo en altura).
♦ Riesgo de atrapamiento.
♦ Riesgo de contactos térmicos/quemaduras.
Los accidentes eléctricos, aunque no son muy frecuentes en los traba- jos de limpieza, pueden provocar lesiones graves o mortales y por ello son importantes.
La energía eléctrica está presente en el uso de maquinaria y equipos de trabajo y también de las instalaciones, equipos y máquinas de la em- presa cliente. La electricidad no se ve, ni se oye ni se huele, por ello es importante utilizar adecuadamente los sistemas de seguridad de la ins- talación, equipos y máquinas para prevenir riesgos provocados por de- fectos de aislamiento, derivaciones, defectos en la instalación eléctrica, conexiones, etc. El riesgo se incrementa al realizar los trabajos en con- diciones húmedas y con un mal uso de las instalaciones.
Ejemplos de situaciones de riesgo eléctrico son las siguientes:
♦ Tirar del cable para desconectar los equipos.
♦ Hacer pasar máquinas por encima de cables y alargaderas.
♦ Sobrecargar las bases de enchufe.
♦ Falta de protecciones adecuadas como conexión a tierra o diferen- cial. Tensión de seguridad es aquella que manipulada en las condiciones más adversas no produce efectos en el organismo. Se considera tensión de seguridad 24 voltios
♦ Disponer de la instalación eléctrica adecuada y en perfecto estado de con- servación y un buen estado de equipos y/o máquinas antes de su uso.
♦ Realizar un mantenimiento permanente e inmediato de las deficiencias ob- servadas en clavijas, bases de enchufe, conexiones y cables. Desconectar en caso de fallo o anomalías en su funcionamiento.
♦ Nunca manipular el interior, ni intentar arreglar o abrir las diversas máqui- nas y equipos de trabajo eléctricos, sin haberlos desconectado previamente de la red eléctrica.
♦ Utilizar alargadores, clavijas y bases de enchufe normalizadas que soporten la potencia de los equipos conectados a ellas.
♦ Extremar las precauciones cuando realicemos trabajos en ambientes hú- medos y con los suelos mojados. ♦ Nunca desconectar los equipos tirando de los cables. ♦ Siempre que sea posible, desconectar los ele- mentos en tensión para llevar a cabo su lim- pieza. No utilizar bayetas o paños húmedos en la limpieza de receptores eléctricos (or- denadores, lámparas de mesa y otros).
♦ Desenchufar los aparatos/equipos eléctri- cos tras su uso.
♦ En caso de electrocución, no tocar al acci- dentado antes de desconectar la electricidad.
Para que un fuego se inicie es necesario que coexistan tres factores: combustible, com- burente (normalmente el oxígeno) y energía de activación, y para que el fuego se mantenga es preciso que la energía sea suficiente para mantener la reacción en ca- dena. Estas cuatro condiciones dan lugar al lla- mado “tetraedro del fuego”.
Los focos de incendio más habituales suelen ser de tipo eléctrico (sobrecarga de enchufes, defectos en la instala- ción) o un uso incorrecto de productos de limpieza inflamables.
Tipos de Fuego y tipos de extintores:
♦ Clase A: Producidos por combustibles sólidos (madera, papel, carbón, etc.).
♦ Clase B: Producidos por líquidos inflamables y sólidos licuables como gasolina, queroseno, pintura o disolventes.
♦ Clase C: Producidos por gases, como el butano, o por los vapores de un líquido, gasolina, acetileno, etc.
♦ Clase D: Producidos por metales químicamente muy activos (sodio, magnesio etc.).
♦ Clase F: Producidos por aceites y grasas de cocina.
Los fuegos que se dan en presencia de tensión eléctrica, con cualquiera de los combustibles indicados anteriormente, son los antiguamente de- nominados Clase E.
Es importante conocer el origen y por tanto el tipo de fuego ante el que nos encontramos, pues en dependencia de ese dato utilizaremos un tipo de extintor u otro.
En la próxima página se indica de una manera muy gráfica qué tipos de fuego son capaces de extinguir los diferentes tipos de extintores.
♦ Mantener el orden y la limpieza. Evitar la acumulación de residuos que puedan convertirse en focos de incendio.
♦ No sobrecargar los enchufes.
♦ Nunca dejar vasos con líquido sobre equi- pos o aparatos eléctricos.
♦ Al final de la jornada laboral, des- conectar los aparatos eléctricos que no se necesite mantener co- nectados.
♦ Si se observa alguna anomalía en la instalación eléctrica (chispazo, olor a quemado), comunicarla inmediatamente a la persona responsable.
♦ Mantener cerrados los productos infla- mables, lejos de los focos de calor y de los equipos que puedan producir chispas. Manipularlos siguiendo las indicaciones de la etiqueta y en sitios ventilados. Almace- narlos en locales cerrados y ventilados.
♦ No fumar en el puesto de trabajo.
♦ Identificar los medios de protección con- tra incendios y las vías de evacuación. Fa- miliarizarse con ellos.
♦ La señalización de emergencia debe ser visible de noche y de día.
♦ No oculte los extintores ni las bocas de incendio.Tampoco obstaculice las vías de evacuación ni las salidas de emergencia con cajas, embalajes u otros trastos.
♦ Si descubre un incendio dé la alarma inmediatamente y mantenga la calma. ♦ Tras comunicar la situación de emergencia, si el fuego es pequeño y usted se encuentra capacitado, intente apagarlo utilizando extintores.
♦ Cuando se dé la alarma deje lo que esté haciendo, desconecte los aparatos que estuviera utilizando y salga rápidamente.
♦ Cierre todas las puertas que vaya atravesando, asegurándose que no se en- cuentra nadie por las estancias por las que pasa. Esto evita la propagación del incendio.
♦ No coja bultos que estorben y no regrese a buscar objetos personales.
♦ Aléjese de las puertas que estén calientes y no las abra, eso significa que el fuego está próximo.
♦ Si el humo es abundante, camine agachado. El humo es más ligero que el aire y tiende a concentrarse en la parte superior. Si es posible cubrirse la nariz y la boca con un paño húmedo para poder respirar mejor.
♦ Si se le prenden las ropas, no corra, tiéndase en el suelo y échese a rodar.
♦ Si se encuentra atrapado en un recinto, cierre todas las puertas.Tape todas las rejillas por donde pueda penetrar humo con trapos y alfombras, a ser posible hú- medos y avise de su presencia.
♦ No utilizar el ascensor.
No corra riesgos inútiles. Su vida es lo más importante.
La empresa debe tener un plan de emergencia donde se determinan las normas de actuación en caso de incendio y las vías de evacuación del edificio. Dichas consignas deben ser conocidas por todo el personal, in- cluido el personal de limpieza.
En este plan se determina el denominado "punto de reunión". Cuando abandone el recinto vaya hacia él y no lo abandone hasta nueva indica- ción. En caso de detectar alguna ausencia comuníquelo inmediatamente
al personal del equipo de evacuación.
Los trabajos de limpieza incluyen con frecuencia tareas que implican el acceso a lugares elevados (limpieza de cristales, paredes, techos, facha- das de edificios). El operario, en esas zonas, está expuesto a un riesgo adicional, el de caídas de altura, que supone uno de los mayores peligros ya que sus consecuencias suelen ser muy graves (un trabajo se considera realizado en altura cuando se realiza a más de dos metros del suelo).
Cuando los sistemas de protección colectiva no se puedan utilizar, o su uso no garantice un nivel adecuado de protección, se recurrirá a pro- tecciones individuales, entre las que destaca el sistema de protección an- ticaídas, conocido comúnmente como arnés.
Se usarán preferentemente medios de elevación que permitan el trabajo sobre una superficie relativamente amplia protegida con barandillas como andamios o plataformas elevadoras y los arneses anticaídas como equipo de protección individual (EPI).
También es importante insistir en las normas de utilización de las esca- leras de mano, profusamente usadas en ocasiones en el sector de lim- pieza.
Siempre que sea posible debe evitarse trabajar en una escalera de mano
Riesgos del uso de escaleras de mano:
Deslizamiento lateral de la parte superior
del pie de la escalera.
Inestabilidad subiendo cargas.
♦ Rotura de un peldaño o resbalón sobre el mismo.
♦ Basculamiento hacia atrás.
♦ Las escaleras de mano estarán firmemente sujetas en su extremo superior y se sobrepasará en un metro la altura a salvar.
♦ No colocar escaleras frente a puertas, a menos que éstas puedan ser cerradas o bloqueadas, ni en zonas de paso, ni apoyarlas sobre puntos débiles ni cristales.
♦ Colocar la escalera cerca de la zona a limpiar y mo- verla cuantas veces sea preciso y con un ángulo de in- clinación de 75° respecto a la vertical. No se debe subir hasta el último escalón de la escalera, se dejarán 2 ó 3 es- calones por encima de la posición de los pies.
♦ Si se trata de una escalera de tijera, el ángulo máximo de apertura debe ser de 30 º, con el limitador de apertura bloqueado.
♦ El ascenso y descenso se efectuará de frente a la escalera y nunca se subi- rán dos operarios simultáneamente.
♦ En trabajos a más de 3,5 metros de altura que requieran movimientos o es- fuerzos peligrosos para la estabilidad del trabajador, se utilizará protección individual anticaídas.
♦ Se prohíbe la utilización de escaleras de mano, y en particular para salvar al- turas superiores a 5 m, si no se tienen garantías sobre su resistencia.
♦ Deben usarse sólo las construidas y homologadas por fabricantes autoriza- dos. Nunca se pintarán las escaleras de madera (sólo barniz) y las metálicas deben recubrirse con pintura anticorrosiva.
Por otro lado, aunque la limpieza de los cristales en muchas ventanas no supone un riesgo en sí, en algunas ocasiones, el operario debe asomarse al exterior dejando una parte de su cuerpo fuera con el correspon- diente riesgo de caída.
Cada vez con más frecuencia, se utilizan puntos de anclajes interiores que ya se han previsto en el diseño de los nuevos edificios, pero es más frecuente la instalación posterior de estos elementos.
Es necesario exigir al cliente la colocación de dichos elementos de an- claje para que el profesional pueda disponer de un punto estable para enganchar su arnés cuando sea necesario.
El sistema de protección individual por excelencia en los trabajos de limpieza en altura es el “sistema de protección anticaídas”, más cono- cido como arnés anticaídas.
El sistema anticaídas está integrado por un subsistema o componente de conexión destinado a parar una caída en condiciones de seguridad, un elemento de amarre y un arnés anticaídas.
En virtud de estos tres elementos constituyentes pueden concebirse varios tipos de sistemas de protección que serán definidos por el ser- vicio de prevención de la empresa.
El arnés es un dispositivo de prensión del cuerpo constituido por ban-
das, elementos de ajuste, hebillas y otros, dispuestos de forma adecuada sobre el cuerpo de una persona, de forma que la sujete durante la caída
una vez que se ha detenido.
trabajador deberá conocer perfectamente el modo de utilización del
equipo. Para ello, el arnés vendrá acompañado de las instrucciones de
uso, en las que se especificará la correcta colocación y utilización del mismo, así como la forma de engancharlo a un subsistema de conexión. Cualquier duda sobre las instrucciones se comunicará al jefe de equipo
o encargado de la seguridad.
En cuanto a las características de estos equipos se tendrá en cuenta:
♦ El arnés solamente será enganchado a sistemas de conexión previs- tos para ello.
♦ Se conocerá de antemano qué lugares pueden ser utilizados a tal fin.
♦ Si el equipo ya ha sido sometido a una caída deberá ser inmediata- mente sustituido por otro nuevo.
♦ Se protegerá de aristas vivas y roces para evitar su rotura.
♦ La limpieza del arnés se realizará siguiendo estrictamente las ins- trucciones del fabricante.
♦ El arnés deberá secarse (cuando sea necesario) antes de proceder a su almacenamiento. No podrá utilizarse fuego ni cualquier forma de calor.
♦ Para su almacenamiento se seguirán las recomendaciones del fabri- cante, teniendo en cuenta que algunos factores ambientales o in- dustriales pueden afectar a los materiales constituyentes del mismo.
♦ Los hilos de las costuras son de color distinto a los de las bandas para que visualmente se pueda comprobar su estado (la comprobación se efectuará antes de la colocación del arnés, aunque sea posible hacerlo durante su uso).
Los puntos típicos de atrapamiento en el personal de limpieza son:
♦ Puertas automáticas.
♦ Ascensores y montacargas.
♦ Cajones y armarios.
♦ Partes móviles de máquinas y equipos.
♦ Los dispositivos de apertura y cierre deben estarán protegidos contra manipulaciones imprudentes.
♦ Utilizar adecuadamente los dispositivos ins- talados en puertas automáticas, ascensores y montacargas,etc, y respetar la “carga má- xima”.
♦ No acceder a zonas no autorizadas, como las señalizadas con “prohibido a personas”.
♦ Proteger las partes móviles de máquinas y vehículos con dispositivos de se- guridad como resguardos, recubrimientos. No manipular o anular las pro- tecciones de las que disponen las maquinas.
♦ Mantener cerradas puertas de armarios y cajones.
Existe riesgo higiénico cuando hay probabilidad de sufrir alteraciones de la salud por la acción de los contaminantes presentes en el medioam- biente de trabajo durante la realización de un trabajo. Estos contami- nantes pueden ser: químicos, biológicos o físicos.
Al hablar de contaminante químico hacemos referencia a sustancias que pueden ser absorbidas por el organismo y pueden producir daños en un periodo corto de tiempo o bien a lo largo de los años.
En el sector de la limpieza el riesgo químico es uno de los más impor- tantes. Para la realización de tareas de limpieza, desinfección, encerado, etc., se usan diariamente productos químicos (decapantes, abrillanta- dores, disolventes, desengrasantes, lejías y otros) que desprenden va- pores nocivos, y su contacto con la piel, ojos o mucosas puede llegar a ser un riesgo para el trabajador si éste no conoce las reglas de uso de los mismos.
La exposición a este tipo de contaminantes se puede producir también en procesos de barrido, pulido del suelo y otros, donde la importancia del riesgo está en función del contenido, de la cantidad de polvo y/o producto utilizado y de la duración de la exposición.
Los productos de limpieza son, en gene- ral, mezclas de varias sustancias que tie- nen diferentes propiedades para acabar con la suciedad, lo que hace que los tra- bajadores que los utilizan se expongan a diversos tipos de contaminantes quími- cos y, por tanto, diversos efectos nocivos sobre su organismo.
Una mala costumbre es la aplicación de productos de limpieza directamente con las manos desnudas, sin protección. Los componentes nocivos de estas sustancias al entrar en contacto con la piel pueden dar lugar a efectos dañinos como en- rojecimientos, quemaduras, reacciones alérgicas o dermatitis.
A continuación se examinan ejemplos de sustancias químicas utilizadas habitualmente en los procesos de limpieza:
♦ Cloro (Cl2): es un gas a temperatura ambiente y formando parte de otros compuestos aparece frecuentemente en los productos de limpieza por su gran poder desinfectante, pero es nocivo para el ser humano. La mezcla de la lejía con agua fuerte o agua regia, o bien con ácidos (vinagre), libera cloro. Este gas también se presenta formando parte de muchos desengrasantes industriales. Los efectos del cloro en el organismo son diversos: irritación del tracto respiratorio, irritaciones oculares, erosión dental, efectos nar- cóticos, mareos y en casos extremos, la muerte.
♦ Amoníaco: durante su uso libera vapores y puede dar lugar a irri- taciones en los ojos (ceguera temporal) e incluso edemas pulmona- res.
♦ Sustancias desengrasantes: en su composición se incluyen álca- lis como amoniaco o sosa que son corrosivas y pueden producir quemaduras y tienen efectos irritantes y en ocasiones corrosivos para la piel.Atacan la grasa de la piel.
♦ Disolventes: contienen sustancias nocivas que afectan al sistema ner- vioso y causan efectos narcóticos y anestésicos, dermatitis y altera- ciones de la función hepática. Además penetran fácilmente a través del contacto con la piel.
♦ Ácidos: como el nítrico, son muy corrosivos, por lo que se tiende a su sustitución y menor uso.
¿Cómo podemos conocer los riesgos de los productos químicos?
Señala a los usuarios los riesgos del producto y las precauciones que deben adoptar.
Fichas de seguridad específicas:
son elaboradas por los fa- bricantes, importadores o distribuidores de pro- ductos químicos y con- tienen la información necesaria para la preven- ción y para la seguridad de las personas y el medio ambiente.
Proporcionan informa- ción acerca de las pro- piedades, los riesgos, la reglamentación y las re- comendaciones en mate- ria de almacenamiento y de utilización de los prin- cipales productos puros para uso industrial.
*Para profundizar en los símbolos que aparecen en las etiquetas y en un ejemplo de éstas, consultar las fichas sobre riesgo químico que aparecen al final del manual.
La ficha de datos de seguridad de los productos químicos contiene la si-
• Identificación del producto y del responsable de su comercialización, con su direc- ción y número de teléfono.
• Composición e información sobre los componentes del producto.
• Los peligros principales, efectos para la salud y síntomas relacionados con su uso.
• Explicación breve y sencilla de los primeros auxilios, la necesidad o no de un examen médico y de medios y tratamientos específicos
• Medidas de lucha contra incendios, medios de extinción adecuados, riesgos espe- ciales producidos por la combustión y EPI’s.
• Medidas en caso de vertido accidental (precauciones individuales, del medio am- biente, métodos de limpieza y otras).
• Recomendaciones para la manipulación y el almacenamiento. Los controles de ex-
posición y las características de los equipos de protección individual necesarios para su manipulación.
• Propiedades físicas y químicas del producto: estado físico, olor, pH, etc.
• Estabilidad y reactividad del producto, condiciones y materias a evitar.
• Informaciones sobre los diferentes efectos tóxicos relacionados con el uso del pro- ducto, así como sus síntomas.
• Los posibles efectos sobre el medio ambiente.
• Datos sobre la correcta eliminación del producto y sus envases. • Información sobre el transporte adecuado del producto.
♦ Solicitar a los proveedores, fabricantes o suministradores las fichas de se- guridad de los productos adquiridos. ♦ Antes de utilizar cualquier producto se debe leer la etiqueta, que nos indica características, daño que puede producir, medidas a adoptar durante su uso y qué hacer en caso de intoxicación.
♦ Mantener siempre las etiquetas de los productos en su envase. En caso de intoxicación puede ser necesario tenerlas a mano.
♦ Utilizar los equipos de protección individual adecuados, según los requeri- mientos de cada circunstancia, como guantes, mascarillas, y otros.
♦ Seguir el procedimiento de utilización de cada producto indicado en las ins- trucciones del fabricante o por la empresa.
♦ Extremar las condiciones de ventilación para la limpieza de locales que re- quieran el uso de productos químicos potencialmente tóxicos.
♦ Evitar mezclar productos que puedan ocasionar peligro. En el caso de reali- zar posibles mezclas, respetar las proporciones indicadas por el fabricante. No mezclar espontáneamente diferentes productos. No deben mezclarse los productos de limpieza. Pueden formarse gases peli- grosos o reacciones que desprendan calor o salpicaduras que provoquen que- maduras.
• Al mezclar lejía y amoniaco se forma un gas tóxico y si el local o la zona está mal ventilada puede ser un riesgo muy importante.
• El agua fuerte con amoniaco reacciona produciendo calor, que puede causar quemaduras en la piel o en los ojos.
• Al mezclar lejía con vinagres, amoniaco o productos limpiadores de retretes se produce dióxido de cloro que es altamente tóxico. ♦ Guardar los productos en sus envases origina- les. No utilizar los envases vacíos para otros propósitos. Nunca se realizarán trasvases de productos químicos a envases de bebidas alimenticias o de bebidas porque puede que alguien los in- giera por error. ¡No se deben oler los productos para tratar de identificarlos!
♦ Cuando sea necesario realizar trasvases, emplear bidones pro- vistos de dosificadores o equi- pos portátiles de bombeo, lentamente y con los EPI's adecuados.
♦ Extremar las precaucio- nes en la limpieza de de- rrames accidentales de líquidos desconocidos (contenidos en reci- pientes sin etiquetar).
♦ Los envases de los productos de limpieza permanecerán siempre cerrados.
♦ Para reducir la exposición al polvo, realizar la limpieza en medio húmedo y mantener una ventilación continua en la medida de lo posible. Utilizar mas- carilla frente al polvo cuando sea necesario. Se aconseja utilizar preferente- mente mopa y frixelina en vez de escoba.
♦ No comer ni beber en las zonas de trabajo en la que estén presentes pro- ductos químicos. Lavarse siempre las manos tras utilizar productos químicos.
♦ En caso de ingestión de un producto beber abundante agua y no provocar nunca el vómito. Llamar al Instituto Nacional de Toxicológica y acudir al cen- tro médico más cercano.
♦ En caso de contacto con los ojos o con la piel, lavar con agua abundante.
♦ Intentar sustituir las sustancias más peligrosas por aquellas que, teniendo las mismas propiedades, sean menos peligrosas.
♦ La sosa cáustica no debe utilizarse sobre metales como el aluminio, cobre, bronce, latón o estaño.
♦ Se puede provocar un incendio o una explosión si se añade amoníaco sobre cloro, flúor o calcio.
♦ El polvo de las impresoras (del tóner) es alergizante e irritante, por tanto, procurar no tocarlo sin guantes ni eliminarlo en seco.
♦ El local de almacena- miento deberá estar bien ventilado y aislado de las fuentes de calor, luz, humedad. ♦ Los productos debe- rán mantenerse bien cerrados.
♦ Los productos quími- cos incompatibles se dispondrán convenien- temente separados a fin de evitar posibles reac- ciones. Además serán ordenados según su pe- ligrosidad y grado de utilización.
♦ Se debe procurar separar de los demás los productos corrosivos e inflama- bles, y éstos entre sí.
♦ Mantener los almacenes ordenados, sin obstáculos en las zonas de paso.
♦ Se controlarán los recipientes para detectar posibles roturas o fugas que puedan suponer algún peligro.
♦ Utilizar primero los productos más antiguos del almacén y agotar el conte- nido de un recipiente antes de empezar otro (así reduciremos el número de recipientes parcialmente llenos).
♦ Eliminar los recipientes vacíos gestionando adecuadamente aquellos que ne- cesitan un tratamiento especial por haber contenido sustancias peligrosas.
En los trabajos del sector limpieza es frecuente el riesgo de contacto con con- taminantes de tipo biológico (virus, bacterias, hongos, etc.) durante la limpieza de zonas como aseos, duchas, cocinas y otras, o durante la manipulación de materiales contaminados o residuos.
Este riesgo es especial- mente importante cuando
el trabajo se lleva a cabo en
hospitales, laboratorios o determinadas industrias ali- mentarias y mataderos. Puede ser el causante de enfermedades, infecciones, alergias y otras afecciones.
La entrada de estos micro- organismos al cuerpo humano suele producirse por contacto con su-
perficies contaminadas, por pinchazos o cortes con material infectado
o al manipular bolsas de basura.
Ejemplo de las enfermedades más importantes que pueden producirse por esta exposición son hepatitis y SIDA.
Las vías de entrada son las mismas que en el caso de exposición a agen- tes químicos:
♦ Dérmica (contactos).
♦ Digestiva (por ejemplo, el trabajador toma un bocadillo en un descanso sin tener en cuenta las medidas de higiene adecuadas).
♦ Parenteral (a través de una herida abierta).
♦ Respiratoria (inhalación de gases procedentes de animales o alimen- tos en descomposición).
♦ Todos los trabajadores expuestos deben tener información sobre los riesgos bioló- gicos presentes en su trabajo y sobre el procedimiento adecuado para desarro- llar el mismo.
♦ Extremar el aseo personal para pro- tegerse de posibles contagios de gérmenes. Lavar bien las manos con jabón al inicio, en los des- cansos y al finalizar la jornada, y siempre que se haya entrado en contacto con sangre, flui-
dos corporales o produc-
tos contaminados.
♦ No comer ni beber en zonas con riesgo de contaminación biológica, ni con el atuendo de trabajo puesto y sin haber lavado las manos previamente.
♦ Utilizar ropa de trabajo adecuada y a la hora de guardarla (en la taquilla por ejemplo), se colocará separada del resto del vestuario.
♦ Manipular las bolsas de basura con cuidado. No recoger residuos de pape- leras o recipientes de basura introduciendo las manos, sin haber examinado antes su contenido. Nunca se deben de apretar las bolsas de basura para reducir su volumen.
♦ En caso de pinchazo o corte con material contaminado, retirar el objeto punzante o cortante, lavar inmediatamente la zona afectada con agua y jabón facilitando el sangrado 2-3 minutos, aclarar y aplicar un desinfectante. Des- pués, acudir al médico para recibir el tratamiento adecuado.
♦ Las jeringuillas se recogerán siempre con sumo cuidado para ser arrojadas a unos contenedores especiales de re- siduos hospitalarios (marcados con un símbolo indica- tivo).
♦ Cualquier manipulación de residuos contaminados se realizará con guantes de goma. Extremar las medidas de prevención durante la limpieza de los filtros de aire acon- dicionado. Utilizar guantes y mascarillas debidamente cer- tificados (marcado CE).
♦ Si el trabaja- dor tiene una lesión en la mano, se protegerá continuamente con guantes o dedales y se mantendrá una higiene cuidadosa desinfec- tando la herida por pequeña que sea. ♦ Someter al trabajador a reconoci- mientos médicos periódicos que incluyan programas de vacunación adecuados a las tareas que va a desarrollar.
Se considera contaminante físico cualquier forma de energía presente en el puesto de trabajo. Son ejemplos de contaminantes físicos el ruido, las vibraciones y las radiaciones.
♦ Elección de equipos adecuados.
♦ Mantenimiento adecuado de los equipos y maquinas: sustituir las piezas gas- tadas o defectuosas para evitar ruidos innecesarios y mantener los equipos y herramientas correctamente lubricadas.
♦ Organizar el trabajo tratando de reducir el tiempo de exposición al ruido por ejemplo a través de la rotación de los trabajadores.
♦ Cuando no sea posible la reducción del ruido por debajo de los límites es- tablecidos, utilizar equipos de protección auditiva adecuados al nivel de ruido.
♦ Elección del equipo de trabajo adecuado.
♦ Equipos auxiliares para reducir el riesgo (asientos, amortiguadores, asas, man- gos o cubiertas, reposabrazos, apoyos lumbares, y otros).
♦ Mantenimiento de equipos, lugares y puestos de trabajo, (por ejemplo, un ade- cuado inflado de los neumáticos).
♦ Información y formación a los trabajadores sobre el correcto manejo de los equipos, así como sobre la postura adecuada de trabajo (conducir con el tronco recto ligeramente inclinado hacia atrás).
♦ Ordenación adecuada del tiempo de trabajo y con periodos de descanso ade- cuados para reducir los efectos de las vibraciones.
♦ Proteger cuerpo y manos del frío y de la humedad.
♦ Equipos de protección individual (para mano-brazo).
La Ergonomía y la Psicosociología se ocupan de la concepción y diseño de los puestos de trabajo, los procesos productivos, herramientas y má- quinas para adaptarlos al trabajador y también de la organización de las tareas y de su contenido, para evitar sobreesfuerzos y sobrecargas de trabajo.
El trabajador del sector de la limpieza está expuesto a los siguientes riesgos ergonómicos y psicosociales:
♦ Riesgos posturales y movimientos repetitivos.
♦ Manipulación manual de cargas. Lesiones en la espalda.
♦ Estrés y fatiga física y mental.
Las principales bajas laborales del sector de la limpieza son sobre todo de carácter músculo esquelético.
♦ Evitar posturas extremas o posturas estáticas prolongadas. Alternar el peso del cuerpo sobre cada pierna.
♦ Hacer pausas frecuentes y cortas en las tareas que originen movimientos repetitivos. Alternar, en la medida de los posi- ble, las posiciones de pie y sentado.
♦ Procurar trabajar con la espalda lo más recta posible y mover los pies dando pasos cortos para hacer un giro.
♦ Para reducir la tensión muscular, evitar la inclina- ción de la cabeza cuando se realizan tareas como barrer o fregar; asímismo, intentar no encoger los hombros.
♦ Reducir los periodos de trabajo con herramien- tas que vibran.
♦ Resguardar ciertas partes del cuerpo del contacto con el frío o con super- ficies duras.
♦ Los equipos de trabajo deben tener un tamaño adecuado a la estatura de la persona que los usa o ser regulables (telescópicos), para reducir el esfuerzo corporal y evitar posturas inadecuadas (mangos fregonas, escobas, limpia- cristales, pinchos para recoger papeles del suelo o detergentes que eviten frotar en exceso). Mantenerlos en buenas condiciones.
♦ Los equipos deben de ser ligeros y de fácil manejo, provistos de empuñaduras y ruedas adecuadas al suelo sobre el que se desplazan. Por ejemplo, que per- mitan doblar la empuñadura de la herramienta en lugar de la muñeca.
♦ Los carros se podrán manejar con facilidad y tener la altura adecuada para que puedan empujarse a la altura de los codos sin levantar los antebrazos.
♦ Utilizar cubos dotados de prensas accionadas por palanca para fregar que fa- cilitan el escurrido de las fregonas, y evitan lesiones en muñecas y brazos.
♦ Distribuir la fuerza entre varios dedos y utilizar alternativamente ambas manos. ♦ Trabajar a una altura adecuada y si es necesario utilizar elementos como es- caleras para reducir esfuerzos y evitar adoptar posturas forzadas. ♦ Al agacharse para limpiar debajo de muebles o en zonas bajas en general, fle- xionar las rodillas evitando doblar la espalda.
♦ Utilizar los guantes más apropiados a cada tarea, bien ajustados.
♦ Usar calzado cómodo, y calcetines de hilo o medias que faciliten el riego sanguíneo.
♦ Vigilar aquellas posturas incorrectas a las que se haya habituado, con el fin de corregirlas.
Se entiende por manipulación manual de cargas cualquier operación de transporte o sujeción de una carga por parte de uno o varios trabaja- dores, como el levantamiento, la colocación, el empuje, la tracción o el desplazamiento.
La parte del cuerpo más afectada durante el levantamiento de cargas es la dorsolumbar.
Se considera que la manipulación manual de toda carga que supere los 3kg puede ser un potencial riesgo dorsolumbar.
♦ Utilizar siempre que sea posible carros y otros medios mecánicos para manipular las cargas y minimizar los pesos a manejar.
♦ Organizar el trabajo para reducir las manipula- ciones y desplazamientos con cargas. Tener cuenta el espacio disponible para la manio- bra, la distancia de transporte de la carga.
♦ Realizar entre dos o más personas las ope- raciones que requieren un esfuerzo ele- vado tanto por el peso de la carga como por sus dimensiones.
♦ Empujar el carro desde su parte poste- rior en lugar de tirar de él.Así se dismi- nuye el esfuerzo sobre la espalda y se tiene una mayor visibilidad.
♦ Evitar el arrastre de cargas.Distribuir, si es posible, el peso entre las dos manos.
♦ Evitar la manipulación de pesos su- periores a 25kg de modo general (en mujeres y trabajadores jóve- nes no se deberían superar los 15kg).
♦ En el caso de trabajadores sanos y entrenados físicamente podrán manipu- lar cargas de hasta 40 kg de forma esporádica y en condiciones seguras.
♦ Aproximarse a ella, de modo que el centro de grave- dad de la persona se acerque al máximo al de la carga. Debe mantenerse el peso lo más cerca posible del cuerpo. ♦ Apoyar firmemente los pies en el suelo, separar los pies aproximadamente 50 cm, uno ligeramente más adelantado para conseguir el equilibrio ade- cuado. ♦ Utilizar los músculos de las piernas para dar el pri- mer impulso a la carga que vamos a levantar. Flexionar el cuerpo, doblando las rodillas, en vez de coger la carga do- blando la espalda.
♦ Levantar el peso estirando las piernas y manteniendo la columna vertebral recta y alineada aunque la carga no sea demasiado pesada. Llevar ligeramente la cabeza con el mentón hacia adentro.
♦ Asegurar el agarre con la palma de la mano y la base de los dedos, en con- tra de lo habitual (que es sostenerlo con la punta de los dedos). Así la su- perficie de agarre es mayor y se reduce el esfuerzo.
♦ Los brazos deben trabajar estirados, es decir, manteniendo las cargas sus- pendidas, no elevadas.
♦ Nunca efectúar giros de cintura, cuando se sostenga una carga. Es mejor cam- biar la posición de los pies y luego girar todo el cuerpo.
♦ Aprovechar la reacción de los objetos.Al depositar un objeto desplazándolo desde un plano superior a un plano inferior, nos serviremos de su peso. Todo nuestro esfuerzo se limitará, entonces, a frenar la caída.
♦ Hacer lo mismo para desplazamientos desde el plano inferior al superior. Sin pararse, aprovechando el impulso que le hemos dado a la carga al le- vantarla. Nunca izar la carga por encima del hombro.
*Para ver una representación gráfica de la correcta manipulación manual de cargas, consultar las fichas al final del manual.
La distribución horaria de la jornada de trabajo, el exceso de horas, la falta de planificación o una asignación de tareas inadecuada, afectan a la salud de los trabajadores. Las tareas y competencias deben ser distri- buidas con claridad, teniendo en cuenta las pausas necesarias, los equi- pos y medios más adecuados para la realización de las mismas y las cualificaciones de los operarios.
Por otra parte, generalmente es un trabajo en solitario, a horas en las que no se encuentra el resto del personal en el edificio. Por ello, se debe tener presente las características de este horario para disponer medi- das que eviten el aislamiento y otros problemas de falta de comunica- ción e información, tales como el establecimiento de canales seguros y fiables de información, bidireccionales y que lleguen a todos los traba- jadores, tanto entre sí como entre los mandos y los operarios.
La organización del trabajo facilitará la relación entre los trabajadores con el fin de mejorar la productividad y calidad en las condiciones de trabajo. Esto logrará evitar el aislamiento en el trabajo y los problemas que ello acarrea.
El trabajo a turnos y nocturno influye en la calidad de vida del trabaja- dor.
El proporcionar los medios para realizar comidas calientes ayuda a dis- minuir los efectos sobre el rendimiento y la bajada de atención. En los trabajos nocturnos las comidas suelen ser rápidas y además suele au- mentar el consumo de café y tabaco y se tiende a aplazar la comida o saltársela.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la calidad del sueño en estos casos. Para recuperarse de la fatiga diaria es necesario dormir, con variaciones individuales, alrededor de siete horas durante la noche, de manera que puedan darse todas las fases del sueño y se facilite la recu- peración física durante las primeras horas de sueño, y la recuperación psíquica en las horas siguientes. La alteración de estos ritmos provoca situaciones de fatiga, estrés, acumulación de errores y disminución de la capacidad de respuesta
En el turno de mañana, al tener que despertarse demasiado pronto y acortar las últimas horas de sueño, se reduce el sueño paradójico (des- canso psíquico).
En el turno de noche se produce una reducción del sueño profundo, se tienen más dificultades para dormir por el día y se dificulta la recupe- ración de la fatiga física.
1. Ante una ingesta accidental de un producto químico lo primero que hay
que hacer es vomitar ¿Verdadero o falso?
2. Señalar cuáles de las siguientes afirmaciones sobre manipulación manual de
cargas son ciertas:
a) El agarre de la carga se realizará con la palma de la mano y la base de los dedos.
b) El transporte de la carga se efectuará manteniéndola preferentemente por encima de
El transporte de la carga se efectuará manteniendo la misma pegada al cuerpo.
Al coger una carga desde el suelo se debe doblar espalda y flexionar las piernas.
Señalar cuáles de las siguientes afirmaciones sobre escaleras son correctas:
La inclinación óptima de la escalera es 75 grados.
Las escaleras se pueden usar por más de una persona simultáneamente, por necesida-
des del trabajo.
c) Si se colocan cerca de zonas de paso como puertas o pasillo, se señalizará la zona para
advertir de su presencia.
d) Si se llevan las manos libres, se puede subir y bajar de espaldas a la escalera.
e) Deberán sobresalir un metro sobre la altura a salvar.
f) Las escaleras solo deben usarse como acceso a una zona de trabajo pero no como pla- taforma de trabajo.
4. Para prevenir riesgos durante la manipulación de herramientas, equipos de
trabajo y/o máquinas, se deben inspeccionar diariamente sus elementos, co- nexiones, resguardos y protecciones y realizar un mantenimiento periódico de los mismos. ¿Verdadero o falso?
5. Los contaminantes químicos o biológicos pueden penetran en nuestro or-
ganismo cuando:
a) Comemos o bebemos en el puesto de trabajo sin las medidas higiénicas adecuadas.
b) Lo hacen a través de una herida.
c) Respiramos aire contaminado.
Para efectuar un trasvase de un producto de limpieza desde un bidón a un
envase más pequeño se debe:
a) Utilizar los equipos de protección adecuados para evitar salpicaduras, como gafas o pan-
talla facial y guantes.
b) Etiquetar el nuevo envase al que se realiza el trasvase con los datos de la etiqueta ori-
Utilizar embudos o medios similares para evitar derrames.
Realizar todos los pasos anteriores.
Cuando se observe un cable dañado, lo más recomendable es repararlo in-
mediatamente con cinta aislante y seguir trabajando. ¿Verdadero o falso?
8. Señalar cuáles de las afirmaciones siguientes sobre los productos de lim-
pieza son ciertas:
a) Se pueden mezclar en función de lo que se necesite limpiar, para conseguir mayor
poder de limpieza. No hay riesgo, por ejemplo, si se mezcla lejía y amoniaco.
b) No deben mezclarse ya que se pueden generar vapores o gases tóxicos.
c) Algunos vapores generados por determinados productos limpiadores pueden provo-
car un incendio.
d) Se manipularán siguiendo las indicaciones de la ficha de seguridad del producto y de
9. Indicar si las siguientes afirmaciones sobre Primeros Auxilios son verdade-
ras o falsas:
a) En caso de accidente la secuencia lógica de actuación es: PROTEGER, AVISAR y SO-
b) En hemorragias nasales se debe acostar al accidentado y echarle la cabeza hacia atrás
para cortar la hemorragia.
c) En caso de quemaduras se deben romper las ampollas para que cicatricen cuanto antes.
10. ¿Cuáles de las siguientes afirmaciones son verdaderas?
a) Los pasillos, zonas de paso, salidas y vías de evacuación deben permanecer libres de obs-
b) El manipulado de la lana de acero se puede realizar con las manos desnudas porque
c) Inspeccionar la zona de trabajo antes de iniciar el trabajo no nos previene de ningún
riesgo, solo supone una pérdida de tiempo.
d) La manipulación de baterías se realizará con guantes y protección ocular y en zonas
alejadas y suficientemente ventiladas.
e) Si debemos transportar un equipo de trabajo o material pesado solicitaremos ayuda a
Significado Símbolo y
FICHA I. RIESGO QUÍMICO
Son gases a presión en un recipiente: comprimidos, licuados o di-
explotar o con
licuados pueden
calor. Los
ridas relacionadas con el frío, las llamadas quemaduras o heridas crio-
efecto del al calor,
bajo explotar
de ig-
inﬂamarse
licuado o (re-
o fricción;
inﬂamables.Aquí
y también aerosoles
o si estática,
líquidos un
o agua;
con chispa,
incluyen a presión).
(llama,
agravar un con
que, en o contacto
inflamables, son
ser gases, líquidos o sólidos.
FICHA II. RIESGO QUÍMICO
Son productos corrosivos. Pueden atacar o destruir metales.
daños irreversibles a la piel u ojos, en caso de
paraPeligro
oxicidadT
oxicidadT Aguda
medioel
C.4Aguda
(oral, la cutánea
o por en inhalación).
salud, incluso
pequeñas dosis:
seas, vómitos,
Toxicidad aguda categoría 4. Producen efectos adversos en
pueden alergias
producir cutáneas,
irritación somnolencia
en ojos, gar- y
nariz También
y piel. Provocan
(modifican
el malformaciones);
las células),
(infertilidad,
al afectar
hígado, la el reproducción o
vioso, asma
si se o provocar
inspiran. aler-
Provocan (peces,
efectos crustáceos,
nefastos algas,
etc.). organismos
Símbolo en del
suele existir la palabra de advertencia pero, cuando existe, es
siempre:“Atención”.
FICHA III. RIESGO QUÍMICO
♦ Utiliza la cantidad
♦ Lee las etiquetas y las fichas de datos de seguridad de los productos que uses.
♦ Utiliza simpre los equipos de pro- tección recomen- dados.
♦ Fíjate bien en los riesgos del pro- ducto.
♦ No mezcles pro- ductos.
♦ Asegúrate de que todos los produc- tos que utilices estén etiquetados.
♦ Almacena los pro- ductos de forma segura.
♦ Solicita informa- ción sobre el uso de los productos
químicos presen- tes en tu puesto de trabajo.
♦ Solicita que se
usen productos menos peligrosos.
♦ Utiliza el pro- ducto más ade- cuado a cada superficie o tipo de suciedad.
FICHA IV. MANIPULACIÓN DE CARGAS I
FICHA V. MANIPULACIÓN DE CARGAS II
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 artículo 36
 artículo 39
 Real Decreto 
 artículo 58
 Real Decreto 
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