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Timestamp: 2019-05-25 15:54:29+00:00

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Costo fiscal de los activos fijos | Gerencie.com.
El costo fiscal de los activos fijos es un elemento que el contribuyente debe controlar, pues de él dependen el impuesto a la renta, las ganancias ocasionales y el impuesto al patrimonio o a la riqueza.
¿Qué es el costo fiscal?
Clases de activos fijos para efectos del costo fiscal.
Determinación del costo fiscal de los bienes inmuebles.
Costo fiscal de los bienes inmuebles en contribuyentes obligados a llevar contabilidad.
Costo fiscal de la propiedad, planta y equipo.
Costo fiscal de los activos fijos no corrientes mantenidos para la venta.
Alternativas para fijar el costo fiscal de los activos fijos.
Alternativas en los contribuyentes obligados a llevar contabilidad.
El avalúo catastral como costo fiscal.
Alternativas en los contribuyentes que no están obligados a llevar contabilidad.
Ajuste histórico de los activos fijos.
Limitaciones en los contribuyentes no obligados a llevar contabilidad.
Ajuste fiscal los activos fijos.
¿Por qué es importante el costo fiscal?
El costo fiscal es el valor o precio por el que se reconoce un activo para efectos tributarios, y que se encuentra expresamente regulado según el tipo de activo.
Por regla general el costo fiscal parte del valor de la compra, adquisición o construcción, pero no necesariamente ese es el costo fiscal, sino que este puede ser modificado o afectado por otros aspectos.
El costo fiscal de los activos fijos está regulado por el estatuto tributario a partir de su artículo 67.
En el estatuto tributario podemos encontrar tres clasificaciones claramente definidas:
Activos fijos no corrientes mantenidos para la venta.
Bienes incorporales formados.
La norma define cómo se debe determinar el costo fiscal de cada uno de ellos, y aquí nos ocupamos de los más comunes.
La determinación del costo fiscal de los bienes inmuebles está regulada por el artículo 67 del estatuto tributario, y se hace la siguiente clasificación:
Los contribuyentes obligados a llevar contabilidad.
Los contribuyentes no obligados a llevar contabilidad.
El tratamiento fiscal depende de si hay obligación o no de llevar contabilidad.
Señala el artículo 67 que el costo fiscal de los bienes inmuebles «Para los contribuyentes que estén obligados a llevar contabilidad, será el establecido en los artículos 69 y 69-1 del presente Estatuto.»
En consecuencia, debemos remitirnos a esos artículos, que son los mismos que regulan el costo fiscal de la propiedad, planta y equipo, y de los activos no corrientes destinados para la venta.
Resumiendo se tiene que el costo fiscal está constituido por el precio de adquisición más los costos en que se incurran hasta que el activo esté disponible para su uso.
Forman parte del costo fiscal las adiciones, mejoras, reparaciones e inspecciones que deban ser capitalizadas y no tratadas como gasto.
Finalmente el costo fiscal así determinado, es afectado por el valor de la depreciación que sea procedente, y también se adiciona el valor del ajuste o reajuste fiscal contenido en el artículo 70 del estatuto tributario.
Básicamente el costo fiscal de un activo inmueble o activo fijo es el siguiente:
Precio de adquisición o compra.
(+) Adiciones, reparaciones e inspecciones.
(+) Reajuste fiscal.
Sólo es cuestión ponerle los números de cada contribuyente.
Señala el artículo 67 del estatuto tributario que el costo fiscal de los bienes inmuebles en los contribuyentes que no están obligado a llevar contabilidad, es el siguiente:
El costo de las construcciones, mejoras.
Las contribuciones por valorización del inmueble o inmuebles de que trate.
El costo podrá ser incrementado por el reajuste fiscal de que trata el artículo 70 del estatuto tributario.
Los contribuyentes que no están obligados a llevar contabilidad, como el caso de la mayoría de las personas naturales, no puede descontar la depreciación.
Está regulado por el artículo 69 del estatuto tributario y es el mismo que aplica para el caso de los inmuebles.
PARÁGRAFO 4o. Las inversiones en infraestructura de que trata el artículo 4o de la Ley 1493 de 2011, se capitalizarán hasta que el activo se encuentre apto para su uso, de conformidad con lo establecido en este estatuto.»
El procedimiento es igual: costo de adquisición, adiciones, reparaciones, depreciación y reajuste fiscal, precisando el costo fiscal de las personas no obligadas a llevar contabilidad igual que en el caso de los bienes inmuebles.
Salta a la vista una vez más que la norma tributaria se impone al contable, pues exige el reconocimiento al costo aunque contablemente se haya reconocido según el valor razonable.
El costo fiscal de los activos no corrientes pero que están destinados para la venta, dice el artículo 69-1 del estatuto tributario respecto a su costo fiscal.
«Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, el costo fiscal de los activos no corrientes mantenidos para la venta, corresponderá al mismo costo fiscal remanente del activo antes de su reclasificación. Así, el costo fiscal será la sumatoria de:
Costos directos atribuibles en la medición inicial.
Menos cualquier deducción que haya sido realizada para fines del impuesto sobre la renta y complementarios.
Cuando estos activos se enajenen, al resultado anterior se adiciona el valor de los ajustes a que se refiere el artículo 70 de este Estatuto.»
Básicamente lo mismo excepto que se debe descontar deducciones que se hayan aplicado previamente como el caso de la depreciación.
El estatuto tributario ofrece alternativas por las que el contribuyente puede fijar el costo fiscal de sus activos fijos, alternativas que dan un cierto margen para hacer planeación tributaria.
En el caso de los contribuyentes obligados a llevar contabilidad, los artículos 69 y 69-1 fijan las reglas que se han de seguir, pero el artículo 72 del mismo artículo es una opción más que el contribuyente puede elegir para fijar el costo fiscal de sus activos fijos.
El artículo 72 del estatuto tributario ofrece la posibilidad de utilizar el avalúo catastral como costo fiscal en los siguientes términos:
«El avalúo declarado para los fines del Impuesto Predial Unificado, en desarrollo de lo dispuesto por los artículos 13 y 14 de la ley 44 de 1990 y 155 del Decreto 1421 de 1993, y los avalúos formados o actualizados por las autoridades catastrales, en los términos del artículo 5o. de la Ley 14 de 1983, podrán ser tomados como costo fiscal para la determinación de la renta o ganancia ocasional que se produzca en la enajenación de inmuebles que constituyan activos fijos para el contribuyente. Para estos fines, el autoavalúo o avalúo aceptable como costo fiscal, será el que figure en la declaración del Impuesto Predial Unificado y/o declaración de renta, según el caso, correspondiente al año anterior al de la enajenación. Para este propósito no se tendrán en cuenta las correcciones o adiciones a las declaraciones tributarias ni los avalúos no formados a los cuales se refiere el artículo 7o. de la Ley 14 de 1983.
En caso de tomarse como costo fiscal el avalúo o autoavalúo, en el momento de la enajenación del inmueble, se restarán del costo fiscal las depreciaciones que hayan sido deducidas para fines fiscales.»
Este es un costo fiscal optativo al que se aplica al momento de determinar la ganancia ocasional, es decir, al momento de vender el activo.
Como la norma habla de avalúo catastral se sobreentiende que aplica para bienes raíces o inmuebles sujetos al impuesto predial.
El avalúo catastral como costo fiscal puede ser utilizado por cualquier contribuyente, obligado o no a llevar contabilidad.
Los contribuyentes que no están obligados a llevar contabilidad, además de la forma clásica de construir el costo fiscal de sus activos (valor de compra + reparaciones, adiciones), puede optar por el avalúo catastral como costo fiscal en los términos del artículo 72 del estatuto tributario, y el costo fiscal que regula el artículo 73 del mismo estatuto.
El artículo 73 del estatuto tributario contempla el ajuste histórico como una forma de fijar el costo de los activos fijos en las personas naturales en los siguientes términos:
«Para efectos de determinar la renta o ganancia ocasional, según el caso, proveniente de la enajenación de bienes raíces y de acciones o aportes, que tengan el carácter de activos fijos, los contribuyentes que sean personas naturales podrán ajustar el costo de adquisición de tales activos, en el incremento porcentual del valor de la propiedad raíz, o en el incremento porcentual del índice de precios al consumidor para empleados, respectivamente, que se haya registrado en el período comprendido entre el 1o. de enero del año en el cual se haya adquirido el bien y el 1o. de enero del año en el cual se enajena. El costo así ajustado, se podrá incrementar con el valor de las mejoras y contribuciones por valorización que se hubieren pagado, cuando se trate de bienes raíces.
Cuando el contribuyente opte por determinar el costo fiscal de los bienes raíces, aportes o acciones en sociedades, con base en lo previsto en este artículo, la suma así determinada debe figurar como valor patrimonial en sus declaraciones de renta, cuando se trate de contribuyentes obligados a declarar, sin perjuicio de que en años posteriores pueda hacer uso de la alternativa prevista en el artículo 72 de este Estatuto, cumpliendo los requisitos allí exigidos.»
Cada año el gobierno saca un decreto donde lista los porcentajes de incremento que se han de aplicar según el año en el que se adquirió el activo en cumplimiento del inciso 3 del mismo artículo
«Los incrementos porcentuales aplicables al costo de adquisición de los bienes raíces, de las acciones o de los aportes, previstos en este artículo, serán publicados por el gobierno nacional con base en la certificación que al respecto expidan, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, respectivamente.»
Luego señala el mismo artículo:
«Los ajustes efectuados de conformidad con el inciso primero del artículo 70, no serán aplicables para determinar la renta o la ganancia ocasional prevista en este artículo.»
Es decir que el reajuste fiscal del artículo 70 no es compatible con el artículo 73 del estatuto tributario, en vista a que este último ya incorpora ese reajuste fiscal año a año.
Por último, señala el parágrafo único del artículo 73 del estatuto tributario:
«En el momento de la enajenación del inmueble, se restará del costo fiscal determinado de acuerdo con el presente artículo, las depreciaciones que hayan sido deducidas para fines fiscales.»
Esta alternativa puede ser utilizada por toda persona natural, esté o no obligada a llevar contabilidad, pero en el caso de las personas obligadas a llevar contabilidad que hayan deducido del impuesto a la renta las depreciaciones, tendrán que descontarlas para determinar la ganancia ocasional o la renta que genere al vender el activo.
En resumen tenemos las siguientes alternativas.
Alternativa/Art. E.T Obligados a llevar contabilidad. No obligados a llevar contabilidad.
General (67, 69, 69-1) Si. Si.
Avalúo catastral (72) Si. Si.
Ajuste histórico (73) No. Si (Sólo personas naturales)
Si bien los contribuyentes no obligados a llevar contabilidad y las personas naturales tienen alternativas a elegir para determinar el costo fiscal de los activos fijos, al momento de presentar la declaración de renta la ley les obliga a elegir uno de ellos en los términos del artículo 277 del estatuto tributario:
«Los contribuyentes no obligados a llevar libros de contabilidad deben declarar los inmuebles por el mayor valor entre el costo de adquisición, el costo fiscal, el autoavalúo o el avalúo catastral actualizado al final del ejercicio, sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 72 y 73 de este Estatuto. Las construcciones o mejoras no incorporadas para efectos del avalúo o el costo fiscal del respectivo in mueble deben ser declaradas por separado.»
¿Cómo es eso de que me permiten elegir y luego me dicen cuál elegir?
Sucede que las alternativas ofrecidas por los artículos 72 y 73 del estatuto tributario, son para determinar la ganancia ocasional o utilidad al enajenar el activo fijo, de manera que si bien la ley obliga a declarar por el mayor de todos, para determinar la ganancia ocasional cuando se venda el activo se permite elegir, pero si ya se declaró por el método que arrojó el mayor costo fiscal, no tiene sentido elegir uno menor, a no ser que la opción del artículo 73 sea más atractiva en algunos casos.
El costo fiscal de los activos fijos determinado según las normas anteriores, puede ser reajustado en los términos del artículo 70 del estatuto tributario en el porcentaje que anualmente señala el gobierno.
Adicional al anterior juste fiscal, el contribuyente tiene la opción de determinar su renta o ganancia ocasional aplicando ajuste histórico contenido en el artículo 73 del estatuto tributario, que es el ideal para ajustar el costo fiscal de activos que fueron adquiridos muchos años atrás, cuando su valor nominal era insignificante respecto al valor de venta actual, donde el valor de compra se contaba por miles y no por millones como actualmente.
Se precisa que estos ajustes son excluyentes; o se aplica el artículo 70 o se aplica el artículo 73 del estatuto tributario.
El costo fiscal es importante porque es una de las variables utilizada para determinar la ganancia ocasional o la utilidad en la enajenación de un activo fijo.
Si el costo fiscal es elevado la ganancia es menor, y si el costo fiscal es bajo, la ganancia es mayor.
Además, el costo fiscal de los activos incide directamente en el monto del patrimonio líquido del contribuyente, que tiene importancia tributaria por la renta presuntiva y el impuesto a la riqueza o el impuesto al patrimonio.

References: artículo 67
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 artículo 70
 artículo 67
 artículo 70
 artículo 69
 artículo 4
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 artículo 70
 artículo 72
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 artículo 5
 artículo 7
 artículo 72
 artículo 73
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 artículo 70
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 artículo 73
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 artículo 277
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 artículo 70
 artículo 73
 artículo 70
 artículo 73