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Timestamp: 2018-06-19 12:15:35+00:00

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Civil-Notarías-2015-120-Reservas hereditarias
por ellv el Dom 16 Abr 2017 - 18:17
(Civil-Notarías-Registros-2016) TEMA CIENTO VEINTE
Programa: Las reservas hereditarias: Concepto y clases. Reserva ordinaria: reservistas, reservatarios y bienes reservables; efectos. Enajenación de los bienes. Extinción de la reserva. La reserva lineal; Examen del artículo 811 del Código Civil. Referencia a las reservas en el Derecho Foral.
LAS RESERVAS HEREDITARIAS. CONCEPTO Y CLASES.
I.- Las reservas hereditarias.
Las reservas implican, según CASTÁN, un régimen sucesorio excepcional en virtud del cual se sustraen de la libre disposición de los testadores y del ordinario cauce mortis causa ciertos bienes en beneficio de determinadas personas.
La reserva vidual y la lineal pueden considerarse como una institución sucesoria que obliga a algunas personas, que han adquirido determinados bienes, a no disponer libremente de los mismos, para asegurar su transmisión mortis causa a favor de otras personas que la ley considera que tienen mejor derecho. Parece, pues que:
-.- La persona a la que se obliga, o reservista, ha adquirido determinados bienes.
-.- Estamos ante un derecho sucesorio, por lo que parece que los beneficiarios o reservatarios deben tener capacidad para suceder.
-.- Los bienes sobre los que se impone debe haberlos adquirido el reservista de otras personas y por ciertos títulos predeterminados.
-.- Y, finalmente, los reservatarios deben vivir al tiempo del fallecimiento del reservista.
III.-. Naturaleza jurídica.
1º-) Posición jurídica de los interesados.
Han sido numerosas las posiciones jurídicas que han tratado de explicar la situación jurídica que se crea. Las principales posiciones actuales son:
-.- La de VALLET quien entiende que antes en vida del reservista, los reservatarios no ostentan ningún derecho, pudiendo tan sólo pedir medidas cautelares; fallecido el reservista tienen derecho a impugnar las transmisiones que de esos bienes haya realizado, y a recibir su parte de los bienes.
-.- Y la de DE CASTRO, que aplica a este supuesto su teoría sobre las situaciones interinas considerando que el reservista tiene una titularidad interina y preventiva; y los reservatarios ostentan también una titularidad preventiva.
2º-) A quién se sucede.
La importancia de esta discusión radica en determinar con relación a quién los reservatarios deben tener la capacidad sucesoria.
-.- Hay quien mantiene que se sucede a la persona de quien adquirió los bienes el reservista; pero esto que puede ser cierto en la lineal, en ningún caso puede serlo en la vidual pues normalmente el viudo los adquiere como libres.
-.- Hay quien considera que se sucede al reservista, lo que tal vez pueda ser cierto en la vidual, pero no en la lineal. Pero ha sido mantenida en algunos fallos jurisprudenciales.
-.- Pero la doctrina más reciente, parece considerar que, en la reserva vidual se sucede al reservista; y en la lineal al descendiente de quien proceden los bienes que adquiere el reservista.
3º-) Colisión de reservas.
El supuesto podría surgir cuando muerto uno de los cónyuges, heredan sus descendientes; y fallecido alguno de éstos hereda el viudo, que seguidamente contrae o antes ha contraído segundo matrimonio.
En estos casos algunos autores consideran que no puede darse la colisión entre las reservas, porque cada una tiene su propio campo de actuación. Otros por el contrario afirman que con un mismo reservista y unos mismos bienes puede darse la colisión y según prevalezca una u otra, puedan ser distintos los reservatarios.
La mayoría de la doctrina afirma que en tal caso de conflicto debe prevalecer la reserva ordinaria o vidual, pues no parece que el legislador hubiese preferido a parientes de tercer grado, antes que a los descendientes comunes. Pero el profesor LACRUZ señala algunos casos en los que afirma que si llegaran a producirse, la solución del TS sería la contraria.
IV. Clases.
Tradicionalmente sólo existía en derecho común la reserva vidual; pero el Código introdujo también la reserva lineal tratando de adaptar algunas normativas forales.
Estas son las dos reservas sucesorias; pero la ley de Ausencia de 1939 introdujo una nueva reserva, la establecida a favor del ausente; pero sus presupuestos son totalmente distintos, pues precisamente trata de proteger al ausente.
LA RESERVA ORDINARIA: RESERVISTAS, RESERVATARIOS, BIENES RESERVABLES, EFECTOS.
I.- La reserva ordinaria.
La reserva ordinaria o vidual está recogida en nuestro derecho en los a. 968 y ss. Según el primero de ellos: "Además de la reserva impuesta en el artículo 811, el viudo o viuda que pase a segundo matrimonio estará obligado a reservar a los hijos y descendientes del primero la propiedad de todos los bienes que haya adquirido de su difunto consorte, por testamento, sucesión intestada, donación u otro título lucrativo, pero no su mitad de gananciales".
II.- Reservistas.
El reservista es la persona obligada a reservar. En la ordinaria tiene tal cualidad el viudo que se encuentra en cualquiera de estas situaciones:
1º-) Contrae ulterior matrimonio.
En tal caso la reserva surge en el momento de pasar a segundas o ulteriores nupcias.
La doctrina se plantea si surge o no la reserva en los casos de nulidad del matrimonio y en los casos en que los cónyuges estén divorciados. Parece que:
-.- Si es nulo el primer matrimonio y no hay hijos o descendientes comunes, no habrá reserva porque faltarán los reservatarios.
-.- Si el que se declara nulo es el segundo o ulterior matrimonio, si no hay hijos de éste, no habrá obligación de reservar pues los descendientes del primero quedan en la misma situación que si no hubiera hijos. Pero si hay hijos de ambos matrimonios, se mantendrá la reserva a favor de los descendientes del primero.
-.- La separación personal del segundo matrimonio no afecta tampoco para nada a la reserva.
-.- Y hay que recordar que la ley de 1981 introdujo en España el divorcio vincular; y entonces se plantea el problema de lo que ocurre si el primer matrimonio se disuelve por divorcio y existen hijos o descendientes comunes; y uno de los cónyuges contrae segundo matrimonio o sucede algún otro de los eventos que determina el nacimiento de la reserva. El caso no está previsto en el Código, por lo que puede mantenerse la tesis restrictiva de que no hay reserva; aunque VALLET afirma que la razón de la reserva (la protección de los descendientes del primer matrimonio), subsiste igual; y, por tanto entiende que debe mantenerse la reserva.
2º-) Tenga un hijo no matrimonial.
Según el a. 980 la obligación de reservar será también aplicable al viudo que durante el matrimonio haya tenido o en estado de viudez tenga un hijo no matrimonial. La obligación de reservar surtirá efecto desde el nacimiento del hijo.
En el caso de que el hijo no matrimonial se tenga después de la disolución del primer matrimonio no cabe duda de que la reserva nace en el momento del nacimiento del hijo. La duda está en el supuesto de que el hijo se haya tenido durante el primer matrimonio.
Puede pensarse que tal como dice el precepto la reserva debería surgir en el momento del nacimiento del hijo; pero parece más lógico entender que aparece en el momento de disolverse el primer matrimonio, porque hasta entonces el sobreviviente no es “viudo”, que es a quien el precepto impone la obligación.
3º-) Adopte a otra persona.
El mismo precepto impone tal obligación a quien adopte a otra persona, pero se exceptúa el caso de que el adoptado sea hijo de quien descienden los que sean reservatarios.
III.- Reservatarios.
Son reservatarios los hijos y descendientes del primer matrimonio. La doctrina considera que evidentemente se trata de los hijos comunes al reservista y a su cónyuge premuerto; y, consiguientemente se excluyen:
-.- Los hijos de un cónyuge pero no del otro.
-.- Los hijos no matrimoniales tenidos con anterioridad al matrimonio, o después de éste.
Un sector doctrinal habla de reservatarios:
-.- Posibles: que son todos los que sean hijos o descendientes comunes del reservista y del reservatarios.
-.- Eventuales, que son aquéllos que en cada momento tienen preferencia según las reglas de la intestada del reservista.
-.- Y definitivos, que son aquéllos que tienen dicha preferencia en el momento del fallecimiento del reservista.
IV.-Bienes reservables.
1º-) Bienes reservables.
-.- Los bienes que el reservista haya adquirido de su difunto consorte por testamento, sucesión intestada, donación u otro cualquier título lucrativo (968).
-.- Los bienes que por los títulos expresados haya adquirido el reservista de cualquiera de los hijos de su primer matrimonio (969).
-.-Los que el viudo haya habido de los parientes del difunto por consideración a éste. En este último caso, parece que por parientes debemos entender los que están dentro del cuarto grado del cónyuge; que serán reservables los bienes que haya recibido tanto antes como después del fallecimiento del cónyuge o del hecho que origina la reserva; y, finalmente, la prueba de que se han hecho en consideración al premuerto, incumbe a quien la alega (normalmente los reservatarios).
2º-) Bienes no reservables.
Según el CC no tienen la cualidad de reservables:
-. - La mitad de gananciales que corresponde al viudo: 968.
-.- Y las cosas dadas o dejadas por los hijos a su padre o a su madre sabiendo que estaban segunda vez casados 970.
Además de los bienes adquiridos a título oneroso por el viudo, señala SCAEVOLA que tampoco tienen esta consideración:
— Los bienes dotales, aunque esta categoría de bienes ha desaparecido del CC.
— Las donaciones propter nupcias.
— Los regalos módicos.
— En la actualidad también parece que debemos excluir las llamadas aventajas del a. 1321 del CC.
3º-) Casos dudosos.
a-) Bienes con que se conmuta el usufructo. El usufructo vidual, al extinguirse por el fallecimiento del viudo, evidentemente no es reservable. La duda está en si se conmuta en la forma prevista en el a. 839, el capital que perciba el viudo, será o no reservable.
La palabra intestada del a. 968, parece que permite mantener la reserva, pues es lo único que percibe el viudo si los herederos del causante son sus hijos o descendientes.; y además reúnen todos los requisitos legales. Por ello lo admiten VALVERDE y HERNÁNDEZ-GIL.
Pero VALLET, LACRUZ, PUIG-BRUTAU, y la mayoría de la doctrina lo niega, por entender que entonces se limitaría su derecho a una especie de usufructo del capital a que ascendía su usufructo originario.
b-) Dispensa por el viudo. La doctrina se ha planteado el problema de si es posible que el cónyuge premuerto haya excluido la reserva ordinaria. La cuestión ya estaba discutida en el derecho histórico. Y en el moderno algunos autores mantienen que no es posible, Pero VALLET afirma que si el premuerto puede disponer mortis causa del tercio de libre disposición, a favor de quien quisiere, incluso a favor de los hijos nacederos de su cónyuge evidentemente ha de poder dispensar de la obligación de reservar a su consorte.
EFECTOS DE LA RESERVA.
I-. Posición de los reservatarios.
1º-) En vida del reservista.
Dependerá de la posición que se haya adoptado sobre su naturaleza jurídica. Pero, en líneas generales podemos indicar:
-.- El reservatario puede renunciar a su derecho como lo demuestra el a. 970. Pero la doctrina no tiene claro si tal renuncia suprime o no el derecho de sus descendientes.
-.- También la doctrina está dividida sobre la posibilidad de que el reservatario enajene o hipoteque su eventual derecho; es indudable que lo que transmite, si transmite algo, sólo será efectivo al fallecimiento del reservista, y si le sobrevive. La jurisprudencia tampoco es unánime, pues mientras la DG parece mantener la posición negativa, alguna STS ha permitido la enajenación del derecho y su inscripción en el Registro.
2º-) Fallecido el reservista.
Fallecido el reservista, el derecho del reservatario es ya definitivo, y tiene derecho a exigir los bienes reservables y el valor de los válidamente enajenados.
Sin perjuicio de las posibilidades que seguidamente veremos de mejorar o desheredar, indica el a. 973: que "... los hijos y descendientes del primer matrimonio sucederán en los bienes sujetos a reserva conforme a las reglas prescritas para la sucesión en línea descendente, aunque a virtud de testamento hubiesen heredado desigualmente al cónyuge premuerto o hubiesen repudiado su herencia."
II.- Posición de los reservistas.
Desde que queda viudo, hasta que surge el hecho determinante de la reserva, es el titular del dominio de los bienes, sin ninguna limitación. Una vez producida la circunstancia que hace nacer la reserva, sigue siendo titular del dominio de los bienes, pero la existencia de ésta le impone una serie de obligaciones, y le concede algunas facultades.
1º-) Obligaciones.
Según el a. 977 el reservista está obligado a:
-.- Inventariar los bienes sujetos a reserva.
-.- Anotar en el Registro el carácter de reservables.
-.- Y tasar los bienes muebles.
Y según el 978, deberá asegurar con hipoteca:
-.- La restitución de los bienes muebles no enajenados en el estado en que tuvieren al tiempo de su muerte.
-.- El abono de los deterioros ocasionados o que se ocasionar en por su culpa o negligencia.
-.- La devolución del precio que hubiese recibido por los bienes muebles enajenados o la entrega del valor que tenían al tiempo de la enajenación, si ésta se hubiese hecho a título gratuito.
-.- El valor de los bienes inmuebles válidamente enajenados .
2º-) Mejorar.
Según el 972: "A pesar de la obligación de reservar, podrá el padre, o madre, segunda vez casados, mejorar en los bienes reservables a cualquiera de los hijos o descendientes del primer matrimonio, conforme a lo dispuesto en el a. 823".
La doctrina discute el alcance de esta mejora, pues se mantiene que puede mejorar en la totalidad de los bienes, en los dos tercios, en la mitad, o solamente en un tercio, que es la posición que parece mantener el TS, aunque las sentencias más recientes parecen admitir en la totalidad.
4°-) Desheredar.
Según el 973-2: "El hijo desheredado justamente por el padre o por la madre perderá todo derecho a la reserva pero si tuviere hijos o descendientes, se estará a lo dispuesto en el artículo 857 y en el número 2 del artículo 164".
La doctrina discute quién puede desheredar. Y parece que la solución dependerá de a quién se entienda que sucede el reservatario. La doctrina, naturalmente, discrepa, entendiendo algunos que sólo puede hacerlo el premuerto, o sólo el reservista o bien los dos. El TS admitió que corresponde al reservista; pero ni afirmó ni negó que produzca efectos la del premuerto.
El reservista puede transmitir el dominio de los bienes reservables en cualquier momento; pero según los casos, a su fallecimiento, los reservatarios pueden recuperar tales bienes. Debemos distinguir:
-.- Según el 976 las enajenaciones de los bienes muebles hechas antes o después de contraer matrimonio serán válidas, salvo siempre la obligación de indemnizar.
-.- Y conforme a los a. 974 y 975, las enajenaciones de los inmuebles anteriores al hecho originador de la reserva, serán también válidas; pero cuando surja ésta, el reservista deberá asegurar su valor a los reservatarios.
-.- Son válidas e inatacables las enajenaciones de inmuebles realizadas por el reservista con el consentimiento de todos los reservatarios cabeza de estirpe. Es decir, los que antes hemosllamado eventuales.
-.- Y, finalmente, las enajenaciones de inmuebles realizadas después del hecho originador de la reserva, serán válidas, pero sólo subsistirán si a su muerte no hay reservatarios.
En consecuencia, esta enajenación transmite el dominio de los bienes reservables al adquirente; pero en el momento de fallecimiento del reservista, los reservatarios tienen una acción contra los adquirentes para reclamar los bienes. Esta acción hay quien la considera de nulidad absoluta; HERNANDEZ-GIL afirma que es rescisoria; pero la mayoría de la doctrina entiende que es acción de anulabilidad y dura cuatro años desde el fallecimiento del reservista.
Ahora bien, con relación al Registro de la Propiedad hay que distinguir:
-.- Si en el Registro consta que los bienes son reservables, nunca podrá aparecer un tercero protegido.
-.- En el caso de que nada se haya hecho constar en el Registro hay quien afirma que el adquirente será un tercero protegido si reúne los requisitos del a. 34 de la LH. Pero en general la doctrina considera que habrá tercero si el adquirente lo transmite a otra persona que reúna los requisitos de dicho precepto. Pero el adquirente en sí mismo no puede quedar protegido por el Registro, porque la enajenación que se impugna es la del reservista a él; y, en consecuencia, procede la aplicación del a. 33 de la LH conforme al cuál la inscripción no convalida los actos que sean nulos según las leyes, a los que el TS equipara los anulables.
Pero, la doctrina reiterada del TS tiende a proteger al adquirente, manifestando que si la reserva no consta en el Registro es por culpa del reservista, que está obligado a promoverla; o incluso de los reservatarios, que tienen la facultad de exigirla. Por tanto si los reservatarios no la exigen, no considera justo que luego pretendan impugnar la enajenación.
EXTINCIÓN DE LA RESERVA.
La reserva se extingue:
-.- Cuando al fallecimiento del reservista no hay reservatarios o todos son indignos o desheredados.
-.- Cuando no haya bienes reservables.
-.- Y cuando los hijos o descendientes mayores de edad, que tienen derecho a ella renuncien expresamente lo que admite el a. 970.
La renuncia efectuada por todos los reservatarios definitivos, evidentemente extingue la reserva. La duda surge cuando la renuncia se realiza en vida del reservista, y por tanto quiénes renuncian son los entonces reservataros eventuales.
VALLET entiende que esta renuncia implica la voluntad del renunciante de no exigir al reservista las vinculaciones derivadas de la reserva, ni impugnar los actos que hubiera podido realizar.
Sin embargo, su efectividad, en vida del reservista es dudosa. Si quiénes renunciaron se convierten en reservatarios definitivos, no cabe duda de que se extinguió, pues no pueden reclamar.
Pero si alguno de ellos premuere con descendientes al reservista, no está nada claro que se haya extinguido la reserva, aunque puede admitirse dado el texto del a. 970.
Y por supuesto, si sólo renuncian alguno de los hijos, los demás mantienen su derecho.
RESERVA LINEAL: EXAMEN DEL ARTÍCULO 811 DEL CÓDIGO CIVIL.
I-. Texto.
Establece que: "El ascendiente que heredare de su descendiente bienes que éste hubiere adquirido por título lucrativo de otro ascendiente o de un hermano, se halla obligado a reservar los que hubiese adquirido por ministerio de la ley en favor de los parientes que estén dentro del tercer grado y pertenezcan a la línea de donde los bienes procedan".
Están obligados a reservar todos los ascendientes que hereden a sus descendientes, bienes que reúnan los requisitos que después examinaremos. Pero se plantea algún problema:
1º-) Clase de parentesco.
Aunque antes de la reforma de 1981 la doctrina solía entender que sólo se refería a la familia legítima, parece que en la actualidad, hay que incluir tanto la matrimonial como la no matrimonial; y tras 1984, también la adoptiva.
2º-) Si el ascendiente es de la misma línea.
VALLET considera que si el ascendiente es de la misma línea de donde proceden los bienes, no tendrá la obligación de reservar. Pero esta exclusión no la contiene el CC, y dándose los presupuestos para la reserva otros autores, como SARMIENTO la entienden aplicable en tal caso, lo que parece más razonable.
III. Reservatarios.
Según el precepto deben reunir un doble requisito:
-.- Hallarse dentro del tercer grado.
-.- Y pertenecer a la línea de donde los bienes proceden.
Los principales problemas que se han planteado han sido los siguientes:
En la actualidad serán toda clase de parientes; en todo caso se exige la consanguinidad, y basta con que sean de vínculo sencillo, y no se aplica la limitación del a. 949.
2º-) Computación del tercer grado.
Aunque hubo dudas iniciales, la jurisprudencia ha declarado reiteradamente que debe contarse desde el descendiente de quien proceden inmediatamente los bienes.
3º-) Parientes más próximos.
La doctrina se encuentra muy dividida, existiendo diversas posiciones doctrinales:
-.- Un primer sector consideró que todos los que reúnan ambos requisitos concurren a la reserva, cualquiera que sea su grado, y dividen los bienes por partes iguales.
-.- Después se afirmó que prevalecen los parientes del segundo grado sobre el tercero; pero dentro de cada uno de ellos el orden de los descendientes prevalece sobre los ascendientes, y éstos sobre los colaterales.
-.- VALLET afirma, que suceden primero los reservatarios que además sean herederos intestados del reservista; y, en su defecto, los parientes del descendiente que reúnan además los requisitos del 811.
-.- Y no faltan quienes entienden que el primer grado excluye al segundo, y éste al tercero, sin más.
4º-) Momento en que han de vivir los reservatarios.
Sólo son reservatarios definitivos aquellos parientes que reuniendo los requisitos enunciados, vivan al tiempo del fallecimiento del reservista.
5º-) Derecho de representación.
La jurisprudencia mantiene que el derecho a la reserva es personalísimo. Pero la mayoría de la doctrina afirma que cabe en la reserva el derecho de representación; pero sólo en el caso de que los hijos del representado, estén dentro del tercer grado y concurran con sus tíos.
No, por el contrario, cuando los descendientes del eventual reservista pasen del tercer grado. Lo que, finalmente ha admitido la jurisprudencia.
6°-) Derecho de transmisión.
Si un reservatario sobrevive al reservista, pero fallece sin aceptar ni renunciar a la reserva, se plantea el problema de si sus herederos pueden o no ejercitarla por el derecho de transmisión del 1006.
-.- Inicialmente lo negó el TS afirmando que era personalísima y no se podía transmitir a los herederos. También lo negó una resolución de 1969.
-.- Pero con posterioridad tuvo que admitirlo cuando el reservatario falleció ya iniciada la reclamación falleció el reservatario.
-.- DOMINGUEZ afirma que al fallecimiento del reservista el reservista adquiere el dominio de los bienes reservables por ministerio de la ley; y, consecuentemente, el heredero lo adquiere al fallecimiento del reservatario, debiendo tan sólo pedir la entrega de la posesión. Lo que siguió el TS en 1989.
-.- Pero la mayoría de la doctrina y algunas STS parecen entender que por muerte del reservista sin exigir la reserva el derecho a reclamarla pasará a sus herederos conforme al a. 1006.
7°.-) "Línea" a que se refiere el 811.
Hay también distintas posiciones doctrinales:
-.- Un primer sector afirma que tan sólo hay dos líneas, la paterna y la materna; y, consiguientemente, si los bienes proceden de la línea paterna, reservatarios serán los de la paterna, y viceversa.
-.- VALLET entiende que la línea debe marcarse siguiendo la trayectoria familiar que hayan tenido los bienes.
-.- Pero la mayoría de la doctrina afirma que la línea debe formarse entre el descendiente heredado por ministerio de la ley, y el otro ascendiente o hermano de quien procedían los bienes. Lo que significa que sólo pueden ser reservatarios quienes sean consanguíneos de ambos.
8º-) Coordinación de línea y grado.
Finalmente también se ha planteado el problema de si los requisitos de línea y grado son distintos, o por el contrario hay que estar dentro del tercer grado por la línea de donde los bienes proceden.
En el supuesto de que un varón contraiga matrimonio con dos hermanas, con las que tenga hijos; si alguno de los hijos del primer matrimonio fallece y llegan al padre bienes que el primero había adquirido de su madre, habrá que tener en cuenta que:
-.- Si los requisitos son diferentes, serán reservatarios también los hijos de la segunda esposa, ya que si bien por la línea de donde proceden los bienes (la materna), son medio hermanos, están también dentro del tercer grado por la línea paterna.
-.- Si hay que pertenecer al tercer grado por la línea de los bienes, sólo serán reservatarios los hijos del primer matrimonio.
La jurisprudencia más reciente se ha inclinado a esta segunda solución. Hay que tener en cuenta que en el supuesto explicado hay también una colisión entre reserva vidual y lineal. Pero puede darse también entre grados más alejados y sin colisiones.
1º.-) Naturaleza de los bienes.
Son reservables los bienes muebles e inmuebles que reúnan los siguientes requisitos:
a-) Haber sido adquiridos a título gratuito por el descendiente. Es decir, por herencia o donación fundamentalmente.
Se ha discutido si tiene tal carácter lo que el descendiente haya adquirido de su ascendiente o hermano en virtud de un seguro de vida manteniéndose diversas posiciones pues unos entienden que no hay reserva; otros afirman que se reserva todo el capital, el importe de las primas pagadas o el valor de rescate de la póliza.
VALLET afirma que sólo debe reservarse el valor de las primas, pero en cuanto no excedan del capital percibido y éste pase al ascendiente.
b) Ser adquiridos por el ascendiente por ministerio de la lev. Lo que también ha originado problemas de interpretación:
-.- Un sector aplica la reserva a todo lo recibido por sucesión testada e intestada.
-.- Otros lo aplican siempre a la testada; y a la intestada sólo a la legítima. Es la posición que sigue la jurisprudencia del TS.
-.- Finalmente VALLET entiende que se aplica siempre a la intestada; pero no a la legítima dejada en testamento o donación, aunque sí cuando el legitimario la recibe extra o contra testamento.
También VALLET admite la posibilidad de que el descendiente manifieste su voluntad de excluir la reserva, lo que no considera correcto otro sector doctrinal.
2º-) Subrogaciòn real.
En el supuesto de que el descendiente permute un bien que sería reservable por otro, o lo enajene, se ha planteado el problema de si el bien subrogado entra en el lugar del primitivo, si lo hereda su ascendiente:
-.- Lo niega un primer sector doctrinal considerando que va contra la idea de la reserva; y que así como el 812 permite la subrogación real nada dice el 811.
-.- Pero lo admiten VALLET y ROCA-SASTRE entendiendo que no hay verdadera diferencia esencial entre los dos preceptos; y que así ocurre en la reserva vidual.
Aunque la jurisprudencia parece inclinarse a esta última posición, la cuestión parece sumamente dudosa.
V. Efectos de la reserva.
1º-) Posición de los reservatarios en vida del reservista.
Su posición es prácticamente la misma que en la reserva ordinaria. Pero su situación parece algo más fuerte, porque adquieren la cualidad en el momento mismo en que hereda el ascendiente.
Y además, no existe la posibilidad de que enajene el reservista los bienes como libres con el consentimiento de todos los reservatarios; ya que si bien los renunciantes nada podrán reclamar al fallecimiento del reservista, si alguno premuere con descendientes con derecho a reserva, éstos podrán reclamar el bien.
2º-) Posición de los reservatarios al fallecimiento del reservista.
Es la misma que en la reserva ordinaria: podrán reclamar los bienes al heredero del reservista, distribuyéndoselos entre ellos por partes iguales, y podrán impugnar las enajenaciones con las mismas consecuencias que en la reserva ordinaria.
3º-) Posición del reservista.
Aunque el CC no regula esta reserva, y la posición del reservista es algo diferente que en la ordinaria, se le pueden aplicar por analogía muchas de sus reglas.
-.- El reservista es titular del dominio de los bienes, con las facultades inherentes, pero con las limitaciones que le impone la reserva.
-.- Le serán aplicables las obligaciones que le impone el a. 977; así como las reglas de la enajenación; pero teniendo en cuenta que todas serán posteriores al hecho originador de la reserva.
-.- Se discute si tiene posibilidad de mejorar a los reservatarios. La mayoría de la doctrina lo admite, si los reservatarios son hijos y descendientes del reservista, pero no en otro caso.
-.- También se discute si puede desheredar, manteniéndose en general que puede hacerlo si los reservatarios son descendientes suyos, pero no en otro caso.
-.- Y finalmente se plantea el problema de si el reservista puede cumplir la reserva en vida, entregando los bienes a los reservatarios. Parece que podrá transmitirles su dominio, pero la reserva debe subsistir en el caso de que los reservatarios eventuales a quiénes se los transmitió no lleguen a ser reservatarios definitivos.
VI. Extinción de la reserva.
La reserva lineal se extingue:
-.- Si el ascendiente no acepta la herencia del descendiente.
-.- Por premoriencia de todos los reservatarios.
-.- Por renuncia de todos los reservatarios, una vez fallecido el reservista.
-.- O por dispensa del descendiente, si se admite con VALLET que puede hacerlo.
Y finalmente, hay que recordar que VALLET entiende que también se extingue la reserva en el caso de que al fallecimiento del reservista los únicos reservatarios sean descendientes del reservista; pero lo niega DOMINGUEZ DE MOLINA.
Conforme al derecho actualmente vigente, las reservas han sido suprimidas en Aragón, Cataluña y Galicia.
En Navarra fue suprimida la reserva lineal en 1987, y sólo permanece la vidual, que tiene algunas especialidades, como:
-.- El reservista puede enajenar los bienes como libres con el consentimiento de todos los reservatarios.
-.- Si no consta dicho consentimiento y los bienes se han enajenado, el adquirente los percibe libre de la reserva, pero se aplica el principio de subrogación real sobre la contraprestación que ha obtenido el reservista.
En Vizcaya, no sólo se conservan las reservas vidual y lineal, sino que además se regula:
-.- La de los bienes raíces: El padre o madre que adquiere a título gratuito de un hijo un bien inmueble adquirido por éste de su madre o padre, tendrá la obligación de resérvalo a favor del transmitente, de sus hermanos de doble vínculo o de los descendientes de cualquiera de ellos, si contrae ulterior matrimonio o tiene un hijo que no lo sea del cónyuge premuerto.
-.- Y la derivada del régimen de comunicación. El viudo que contraiga ulterior matrimonio o tenga algún hijo que no sea del premuerto, debe reservar a favor de los parientes tronqueros de su cónyuge, los bienes troncales procedentes de éste que hubiese adquirido por comunicación foral.
Valencia, 30-mayo-2016.

References: artículo 811
 artículo 811
 artículo 857
 artículo 164
 ARTÍCULO 811
 resolución