Source: http://www.slideshare.net/idoialariz/evaluacin-psicopedaggica-dificultades-deaprendizaje2
Timestamp: 2016-06-28 07:15:41+00:00

Document:
Evaluación psicopedagógica dificultades de-aprendizaje_2
Intervención pedagógica dificultad...
Escala de mcshane__y_cars-euskera
lesly carranza moya
Estudiante en Universidad Nacional de Trujillo
Dificultades en el aprendizaje: Unificación de Criterios Diagnósticos. II. Procedimientos de Evaluación y Diagnósticos
Unificación de Criterios Diagnósticos
II. Procedimientos de Evaluación
Juan Fco. Romero Pérez
Materiales para la Práctica Orientadora
II. Procedimientos de Evaluación y
Este libro es el resultado de la asistencia, participación y colaboración, durante el
curso académico 2003/2004, en el grupo de trabajo: “Procedimientos de Evaluación
y Diagnóstico”, de las siguientes personas (ordenadas alfabéticamente):
Casquero Arjona, Loly.
Elósegui Bandera, Eduardo.
García Román, María José.
Herrera Abril, Amelia.
Martínez Reina, Lourdes.
Méndez Rubio, Francisco.
Rodríguez Sánchez, Ana.
Ruiz León, Irene.
Tena Martínez, Enrique.
Valdayo Merchante, Alicia.
Queremos agradecer la ayuda prestada a Victoria del Rocío Gómez Carrillo y a
Ana Vaquerizo Baena.
Depósito Legal: SE-4.553/06
I.S.B.N.: 84-689-1108-9
Evaluación Psicopedagógica de las Dificultades en el
Aprendizaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Procedimiento general de Evaluación Psicopedagógica de las
Dificultades en el Aprendizaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Procedimiento Específico I de Evaluación Psicopedagógica: La
demanda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Procedimiento Específico II de Evaluación Psicopedagógica:
La tarea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Procedimiento Específico III de Evaluación Psicopedagógica:
El alumno I . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El alumno II . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Procedimiento Específico IV de Evaluación Psicopedagógica:
Centro, familia y contexto sociocultural . . . . . . . . . . . . . . . . .
Evaluación Específica de: Los Problemas Escolares . . . . . . . .
Apéndice 1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Evaluación Específica del: Bajo Rendimiento Escolar . . . . . . .
Apéndice 2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
CAPÍTULO 10. Evaluación Específica de las: Dificultades Específicas en el
Apéndice 3 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
CAPÍTULO 11. Evaluación Específica del: Trastorno por Déficit de Atención
con Hiperactividad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Apéndice 4 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
CAPÍTULO 12. Evaluación Específica de la: Discapacidad Intelectual Límite .
Apéndice 5 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El presente volumen es el número dos de una serie de libros que bajo el epígrafe:
Definición, Características y Tipos.
Procedimientos de Evaluación y Diagnósticos.
Todo ello es el resultado del trabajo realizado por el grupo: “Unificación de Criterios
Diagnósticos” integrado por Orientadores de la Provincia de Málaga bajo los auspicios del
Equipo Técnico Provincial para la Orientación Educativa y Profesional y el Grupo de
Investigación HUM-347, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la
Universidad de Málaga, coordinado por Don Javier Madrid Viñatea, Director del Equipo
Técnico Provincial para la Orientación Educativa y Profesional.
Evaluación Psicopedagógica de las
Dificultades en el Apre n d i z a j e
a Evaluación Psicopedagógica como parte fundamental del proceso general de
intervención, enmarcación en una concepción que tiene como centro del análisis la interacción del alumno y el maestro sobre una tarea que es objeto del
proceso de enseñanza-aprendizaje; y como objetivos describir y explicar las
Dificultades en el Aprendizaje y prescribir la Intervención Psicopedagógica más
1. EVALUACIÓN PSICOPEDAGÓGICA. DEFINICIÓN,
CAS PRINCIPALES.
DIMENSIONES Y CARACTERÍSTI-
La Evaluación Psicoeducativa de las Dificultades en el Aprendizaje es parte fundamental del proceso general de Intervención Psicoeducativa, y se define 1 como:
“Proceso mediante el cual se recoge y analiza la información relevante de las situa ciones de aprendizaje y enseñanza en las que el alumno presenta las Dificultades en el
Aprendizaje, atendiendo tanto a lo que no aprende o aprende mal, como a lo que
aprende bien o puede aprender; se realiza en colaboración con maestros, familias y
otros profesionales, con el objeto de promover, mediante prescripciones específicas, los
cambios necesarios para remediar las dificultades y lograr el objetivo fundamental de
todo el proceso: el aprendizaje del alumno en condiciones óptimas”.
1.1. Características principales de la Evaluación Psicopedagógica:
a) La Evaluación Psicopedagógica forma parte de la Intervención Psicoeducativa:
Es decir, que desde el inicio de la evaluación ya se está interviniendo de modo directo
e indirecto con el propio alumno, con los maestros, las familias, y los compañeros, ya que
se suscitan expectativas, se confirman o no opiniones, se consolidan etiquetas, etcétera.
Según la Orden del 14 de Febrero de 1996 recogida en el BOJA y la Resolución del 30 de Abril de 1996 de la
Dirección General de la Renovación Pedagógica del MEC se entiende la Evaluación Psicopedagógica como
“el proceso de recogida y análisis de la información relevante, relativa a los distintos elementos que intervie nen en el proceso de enseñanza y aprendizaje para identificar las necesidades educativas de determinados
alumnos que presentan dificultades en su desarrollo personal o desajustes respecto a currículo escolar por
diferentes causas para fundamentar y concretar las decisiones respecto a la respuesta curricular y el tipo de
ayudas que precisan para progresar en el desarrollo de las distintas capacidades.” Resolución de 30 de abril
de 1996 de la Dirección general de Renovación Pedagógica, por la que se dictan Instrucciones sobre el Plan
de Actividades de los Departamentos de orientación de los Institutos de Educación Secundaria.
Dificultades en el aprendizaje: Unificación de criterios diagnós t i c o s
b) La Evaluación Psicopedagógica es un proceso, no un acercamiento puntual:
Y como tal es dinámico, interactivo, y con frecuencia se prolonga en el tiempo, dando
ocasión, incluso, a la participación de otros profesionales, máxime si como es el caso de las
Dificultades Específicas de Aprendizaje, el TDAH y la Discapacidad Intelectual Límite, se
precisan diagnósticos médicos.
c) La Evaluación Psicopedagógica es, ante todo, información relevante:
De tal modo que cuanta más y mejor información se recoja mayores serán las probabilidades para cumplir los objetivos2 fundamentales: describir y explicar lo que ocurre, y prescribir un diagnóstico acertado. De ahí que el profesional que lleva a cabo la Evaluación
Psicopedagógica ha de colaborar con el resto de los agentes educativos; y muy especialmente con los maestros, quienes deben conocer qué y para qué se hace y los resultados obtenidos, puesto que habrán de participar en la toma de decisiones que de lugar a la elaboración del Plan de Intervención. Todo el proceso de Evaluación Psicopedagógica está regido
por la necesidad de que sea eficaz. Pero no siempre la información de que se dispone es
igualmente pertinente para el caso, porque las posibilidades de una selección eficaz de la
información relevante se ven mediatizadas, sobre todo, por el tiempo del que se dispone,
que, en general, suele ser escaso. De aquí que sea imprescindible para el profesional contar
con un adecuado procedimiento de evaluación que guíe y le facilite la búsqueda de la información en el menor tiempo posible.
d) La Evaluación Psicopedagógica debe partir, primero que nada, del proceso de enseñanza y aprendizaje escolar en el que se dan las dificultades:
En dicho proceso los dos protagonistas principales son: alumno y maestro, centrados
sobre una tarea (contenidos, problemas, juegos, situaciones, etc.) que el segundo debe enseñar
y el primero aprender. El triángulo formado por Alumno-Tarea-Maestro es, por tanto, el fin
primordial del análisis en la Evaluación Psicopedagógica. Ninguno de esos tres componentes
es ajeno a las influencias directas e indirectas de los contextos significativos en los que se
hayan inmersos: el aula, la escuela, la familia, el entorno social y económico (por ejemplo, en
muchas ocasiones los condicionantes de la calle o el barrio) y, por último, los referentes culturales y subculturales (sobre todo si se trata de alumnos provenientes de otros países o étnias).
1.2. Dimensiones principales de la Evaluación Psicopedagógica:
a) La Evaluación Psicopedagógica como un proceso sistémico, dialéctico y constructivo:
La visión sistémica (cuadro 1) de la Evaluación Psicopedagógica constituye una de
las dimensiones principales del modelo de Intervención Psicoeducativo; junto con la
concepción de que el proceso de enseñanza y aprendizaje escolar es dialéctico 3 y cons2. El objeti vo central de la evaluación son las necesidades educativas que se derivan de las dificultades en el
aprendizaje, y que, según Verdugo (1995) dichas necesidades pueden entenderse como el resultado de la interacción entre las variables individuales (competencia curricular, estilo de aprendizaje, historia previa del
desarrollo y aprendizaje y evaluación del desarrollo) y las de tipo escolar, situadas ambas en el marco más
general de los sistemas familiar y comunitario.
3. En el marco de un modelo de desarrollo “cognitivo-evolutivo”; en el cual el niño en el desarrollo percibe y
construye la realidad basándose en la información ambiental, es la realidad ambiental circundante la que pone
Capitulo I. Evaluación Psicopedagógica de las Dificultades en el Apre n d i z a j e
tructivo4 , y que tiene lugar en el curso de un proceso de desarrollo cognitivo, afectivo y
social del alumno más amplio y profundo.
Cuadro 1. Sistemas que conforman la Intervención Psicoeducativa
Referentes culturales y subculturales
(Valores, pautas educativas)
(Proceso de e-a)
b) Como todos los sistemas, también los que conforman el ámbito de la Evaluación e
Intervención Psicoeducativa, se rigen por unas leyes básicas:
Parte de la concepción de que (1) el desarrollo de los alumnos tiene lugar en el seno de
pequeños microsistemas, con relaciones muy personales y frecuentes (familia-maestroaula), que a su vez forman parte de sistemas un poco más amplios (escuela, barrio), inmersos en otros mucho mayores. Las relaciones son cada vez menos personales y frecuentes a
medida que la perspectiva se amplía y aleja del microsistema. (2) Los sistemas están en
permanente cambio5. (3) Sin embargo, todos los sistemas –y sus componentes– tienden
constantemente al equilibrio y, en consecuencia, a resistirse a los cambios, máxime si éstos
son promovidos desde el exterior. La resistencia (no la obstinación) al cambio es no sólo
esperable sino además un síntoma saludable del sistema, por ello sería preocupante encontrar sistemas que aceptan los cambios sin oponer la más mínima resistencia. (4) Los cambios
producidos en los componentes de uno de los sistemas afectan a todo el conjunto (sin duda
resultará obvio señalar que dicho efecto será más importante cuanto mayor sea la proximidad al origen del cambio).
los “grados de libertad” de que dispone el niño para construir sus representaciones internas (NEISSER, 1976;
PIAGET, 1923, 1924, 1926, 1946). La comprensión del desarrollo pasa por la especificación de cómo la persona en evolución es controlada por, y llega a controlar, el medio ambiente dinámico (NEISSER, 1976; BANDURA, 1978; BRONFENBRENNER, 1979 a,b).
4 . Aunque con frecuencia, en alumnos con Dificultades en el Aprendizaje, las técnicas específicas de intervención deban ser dirigistas, en las primeras fases, en tanto aprenden las estrategias y procedimientos mentales
que les faciliten la labor de construcción propia.
5. Cambios que proceden del exterior (por ejemplo, en el caso de los alumnos, mudanzas de residencia, separación de padres, etc.) y del interior (por ejemplo, siguiendo con los alumnos, crecimiento, enfermedades,
c) La Evaluación Psicopedagógica de las Dificultades en el Aprendizaje se enmarca,
por tanto, en una concepción sistémica, preventiva y comunitaria:
Lo que implica el conocimiento (además del alumno y la tarea) de la institución escolar,
de la familia, la identificación de recursos del sector, la colaboración con maestros, familias
y otros profesionales (ver cuadro 2), con los objetivos de: colaborar (con los distintos agentes implicados); asesorar y promover (el desarrollo del alumno, el cumplimiento de los objetivos de aprendizaje propuestos, el desarrollo de procesos de enseñanza-aprendizaje, el
progreso de la organización escolar); prevenir y detectar; y, finalmente, posibilitar la elaboración de planes que permitan tomar decisiones de escolarización y remediar las dificultades.
d) La Evaluación Psicopedagógica debe detectar y prevenir las Dificultades en el
Para lo que ha de extender sus atenciones al entorno socio-familiar, partiendo de la idea
de que los diferentes contextos –familiar, escolar y social– en que el alumno se desenvuelve
no son ajenos a lo que le ocurre al alumno, bien como causa, bien como interferidores/facilitadores o bien como pasivos sufridores incapaces de hallar una solución. Por ello, esta concepción difiere (al menos en parte) de la sustentada en su día por los modelos tradicionales6 basados casi de modo exclusivo en el alumno (véanse los cuadros7 resumen 2, 3 y 4).
La Evaluación Psicopedagógica debe partir de lo que la escuela –cada escuela concreta– exige al alumno con Dificultades en el Aprendizaje: De aquí que la evaluación se considere como un elemento esencial del diseño curricular del centro, puesto que sus contenidos
son las dificultades que se presentan en el proceso concreto de enseñanza y aprendizaje (de
la lectura, de la escritura, de las matemáticas, etcétera) que tiene lugar en un aula determinada (con su plan específico, sus alumnos, sus profesores, sus características, etcétera).
Quizás esta exigencia de contextualizar la Evaluación Psicopedagógica ha llevado a la
multiplicidad de procedimientos e instrumentos. Para llevar a cabo la Evaluación
Psicopedagógica, con frecuencia, se siguen procedimientos diferentes e instrumentos muy
diversos, según el criterio particular de cada profesional, de tal modo que, a veces, se hace
difícil para otros profesionales comprender lo que se ha hecho, por qué y de qué manera se
ha hecho. Tales son la dispersión y la diversidad que obligan a plantearse la conveniencia de
unificar criterios. Sin embargo, los procedimientos de evaluación y los instrumentos con que
ésta se realice deben ser semejantes, sea cual sea el centro en el que se efectúe. La contextualización proporciona información, datos, diferentes según sea el caso, pero el modo de
proceder –y los medios instrumentales– con que dichos datos se obtengan, analicen, describan y expliquen deben ser similares para todos los casos.
6. Entre los modelos tradicionales los más usados en la escuela han sido: el Psicotécnico o psicométrico, el
conductual y el clínico. El modelo Psicométrico fue el imperante durante los años setenta del S. XX.
Directamente relacionado con la Ley General de Educación, se basaba en la aplicación masiva de tests psicométricos para conocer las aptitudes y capacidades escolares con el fin de facilitar la orientación académica y
profesional de los alumnos. Mientras que el modelo Clínico se desarrolló en al ámbito escolar en los años
ochenta del S. XX, asociado a la Ley de Integración de Minusválidos, centrándose –a veces de modo exclusivo– en el alumno, para detectar deficiencias y decidir sobre la escolarización, con el objetivo de elaborar
programas individuales de integración. En cuanto al modelo Conductual, que se extendió durante la década de
los años setenta del siglo XX, se basa en la observación directa y sistemática de la conducta manifiesta del
alumno y de las condiciones –antecedentes y consecuentes- en las que tiene lugar, mediante lo que se denomina como “análisis funcional de la conducta”; su objetivo es lograr cambios en las condiciones objetivas en
las que se presenta la dificultad para producir los cambios en la conducta del alumno.
7. Adaptado de López, M.P. http://www.psicopedagogia.com/articulos/
El modelo Psicométrico de evaluación (también conocido como Psicotécnico).
• La concepción básica es que la inteligencia es un conjunto de aptitudes.
• Las capacidades humanas son estables y consistentes, y se pueden representar en
forma objetiva y cuantitativa como Cociente Intelectual (Cl).
• La conducta se considera como manifestación indirecta de variables subyacentes.
• La evaluación debe ser normativa. Es decir, basada en la existencia de un grupo normativo que se considera como referencia y que, como tal, es previa al proceso de evaluación.
• La fiabilidad y la validez de constructo de los instrumentos de evaluación son dos
criterios fundamentales para la generalización de los resultados.
• Las tareas se gradúan en función de la dificultad.
• El examen tiene sobre todo características hipotético-deductivas.
Los procedimientos habituales en el enfoque psicotécnico son: Entrevista inicial. Selección
de Instrumentos. Aplicación de pruebas. Elaboración del perfil. Valoración del perfil.
• El diseño del tratamiento educativo es indirecto ya que el proceso no tiene nada en
común con situaciones de aprendizaje.
• Los instrumentos de evaluación básicos de este enfoque son los tests psicológicos: De
aptitudes; habilidades; conocimientos; intereses; personalidad; y de adaptación.
Cuadro 3. El modelo Dinámico de evaluación (o de Potencial de Aprendizaje).
• Una concepción cognitiva y constructiva del aprendizaje, en el que las dificultades se deben,
al menos en parte, a deficiencias en el proceso de enseñanza (formales e informales).
• El desarrollo cognitivo es dinámico y depende de factores socioculturales.
• La inteligencia es modificable. Pero hay que diferenciar competencia y ejecución intelectual.
• Los factores afectivo-emocionales han de considerarse como modificadores de la
conducta intelectual.
• Las dificultades en el aprendizaje deben ser analizadas desde el procesamiento de la
información, en la secuencia: entrada- procesamiento- salida.
• La evaluación ha de hacerse sobre diferentes tareas, sobre la base de la relación alumnoevaluador/mediador (docente), con el fin de comprobar lo que el alumno hace solo y lo que
puede hacer con la ayuda del mediador. Lo importante en la evaluación es determinar las
ayudas que son necesarias para que tenga lugar el desarrollo intelectual y el aprendizaje.
• Los tests deben aplicarse en el marco de un procedimiento: test-entrenamiento-retest,
con el fin de averiguar el potencial del alumno. Y a partir del análisis, interpretación,
valoración de la información se hace:
1. Elaboración de una hipótesis diferencial explicativa.
2. Diseño de un programa compensatorio.
3. Aplicación del programa compensatorio.
• El último paso de la evaluación se basa en la contrastación de la hipótesis mediante la evaluación del programa de compensación y el uso de estrategias, guías proporcionadas, etc...
• Los instrumentos utilizados: Observación sistemática, tests e instrumentos que valoran el potencial de aprendizaje (como LPAD de Feuerstein; K-ABC de Kauffman;
EPA de Fdez. Ballesteros; BEPAEC de Santiago Molina).
Dificultades en el aprendizaje: Unif icación de criterios diagnós t i c o s
Cuadro 4. El modelo Conductual de evaluación
• El evaluador se ocupa de lo que el alumno hace, es decir, de la conducta manifiesta y
observable, y de las condiciones bajo las cuales lo hace, adoptando habitualmente la
forma de análisis funcional de la conducta.
• El comportamiento no tiene un carácter estable, depende de sus antecedentes y de sus
• Las conductas deben ser evaluadas en sus contextos naturales, de forma directa y sin
recurrir a tests.
• Los procedimientos más usuales en las diferentes fases de la evaluación son los
1. Valoración y medición: dirigida a la elaboración de una “línea base” de la conducta del alumno (identificación de las habilidades determinación de la historia
conductual y valoración de déficit o excesos conductuales detectados), tiene como
procedimiento esencial la observación directa y sistemática, además de informes y
2. Diagnóstico individual dirigido al análisis funcional de la conducta, que relacionaría entre sí las diferentes variables de las cuales se ha recogido información, siendo su procedimiento más habital la elaboración del modelo funcional de conducta.
• Instrumentos básicos: Escalas, registros, informes y autoinformes.
P rocedimiento general de Evaluación
Psicopedagógica de las
e proponen un Plan General y unos Procedimientos Específicos que guíen y
faciliten el trabajo del profesional para llevar a cabo los objetivos fundamentales de la Evaluación Psicopedagógica de describir, explicar y prescibir.
La evaluación de las dificultades en el aprendizaje –al igual que cualquier otra evaluación realizada en el ámbito escolar– es un proceso complejo, porque en él han de conjugarse diferentes objetivos que están estrechamente relacionados, y han de considerarse distintas personas, contextos y variables (a su vez de índole diversa: psicológicas, de instrucción,
metodológicas, sociales, organizativas, etcétera), a las que no siempre es fácil acceder. Por
ello es muy conveniente que el profesional cuente con un Plan de Evaluación (cuadro 5) y
con Procedimientos Específicos bien definidos, que le permitan saber en cada caso qué debe
hacer y, en definitiva, que le faciliten el trabajo.
Cuadro 5. Plan de Evaluación Psicopedagógica:
1. Procedimiento general:
- Objetivos y niveles.
- Componentes y pasos.
2. Procedimiento específico I:
- Información inicial.
- Protocolos de detección.
5. Procedimiento específico IV:
- Evaluación del maestro.
- Evaluación del centro.
- Evaluación de la familia.
- Evaluación del contexto social y
3. Procedimientos específico II:
- Análisis de la tarea.
6. Comprobación y verificación de
hipótesis y toma de decisiones diagnósticas.
4. Procedimiento específico III:
- Evaluación del alumno:
• Curricular.
• Psicopedagógica.
- Programas, técnicas, estrategias,
1. PROCEDIMIENTO GENERAL DE EVALUACIÓN PSICOPEDAGÓGICA
Como se ha indicado en el capítulo anterior, la Evaluación Psicopedagógica de las
Dificultades en el Aprendizaje debe cumplir tres objetivos fundamentales: describir, explicar y prescribir.
Debe describir del modo más coherente y comprensible, lo que ocurre en el proceso
de enseñanza-aprendizaje en el que surgen las Dificultades en el Aprendizaje, para poder
explicar cómo aprende el alumno, y, en consecuencia, para proponer un diagnóstico prescriptivo que permita la elaboración de un plan de intervención. La descripción pormenorizada de las variables y elementos que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje
sólo es posible si se ha recogido la información pertinente. La descripción, no obstante, es
condición necesaria pero no suficiente para un buen proceso de evaluación.
Donde realmente el profesional demuestra su competencia es en las hipótesis que
formula y verifica, es decir, en el modo en que ordena y relaciona los datos de forma coherente y los explica para que el caso –la dificultad de aprendizaje– sea comprensible y para
que quede claro qué dio lugar a qué y por qué. Explicar en la Evaluación Psicopedagógica
supone, antes que nada, saber de Psicopedagogía, si no, los datos no pasarán de ser una
colección sin concierto de hechos, palabras y números. Por ello el profesional debe estar en
constante reciclaje.
Sólo así será factible prescribir, es decir, hacer un diagnóstico prescriptivo que permita proponer programas de intervención en los que la secuencia de técnicas y tiempo se adapten a las condiciones y posibilidades de la tarea, el alumno y el maestro, y, en consecuencia,
sean las más adecuadas para la solución de la dificultad de aprendizaje.
Para lograrlo la Evaluación Psicopedagógica habrá de ocuparse (véase cuadro 6) de los
diferentes sistemas8 relacionados con las Dificultades en el Aprendizaje en tres niveles generales.
1.2. Niveles de análisis en la Evaluación Psicopedagógica (ver cuadro 6):
- Nivel A: En el que se sitúan las personas y los contextos de los que debe ocuparse la
evaluación de la dificultades en el aprendizaje, es decir, tareas (aquello sobre el que versan
los procesos de enseñanza y aprendizaje), alumnos, maestros, centros, familias y, por último, el entorno social y cultural. Resulta obvio señalar que la importancia de cada una de
estas personas y contextos varía según las circunstancias concretas de cada dificultad de
aprendizaje y para cada alumno, por lo que la conveniencia de su evaluación o no, dependerá del buen criterio del profesional (por ejemplo, el Contexto Social suele tener más peso
en los casos de Bajo Rendimiento Escolar que en los de Discapacidad Intelectual Límite o
en los de Dificultades Específicas de Aprendizaje).
- Nivel B: En el que se concretan las variables y procesos psicológicos, y todos aquellos aspectos, de cada una de las personas y contextos, implicados en mayor o menor grado
en la aparición, persistencia y/o solución de las Dificultades en el Aprendizaje.
8. Este modelo será el que guíe el procedimiento general de Evaluación Psicopedagógica que se seguirá en el
presente volumen. Y será también el que se siga en el volumen 3, de esta misma colección, dedicado a las intervenciones específicas para cada una de las Dificultades en el Aprendizaje.
Capitulo 2. Procedimiento general de Evaluación Psicopedagógica de las Dificultades en el Apre n d i z a j e
- De la tarea: las demandas que ésta hace al alumno y al maestro en términos de
capacidades y competencias, estrategias, reglas, métodos, secuencias, tiempo y
recursos, etcétera, y que son necesarias para que tenga lugar el proceso de enseñanza y aprendizaje.
- Del alumno: acerca de las capacidades, competencias, conocimientos y dominios
procedimentales e instrumentales que debe poseer para alcanzar el aprendizaje de
la tarea con resultados óptimos de esfuerzo y tiempo.
- Del maestro: sus actitudes, expectativas y competencias sobre la tarea, el alumno
y sus dificultades, y el proceso de enseñanza implicado9.
- Del centro: fundamentalmente sus recursos humanos y materiales, y sus planes
educativos. Circunstancialmente pueden interesar aspectos relacionados con su
entorno sociológico, sobre todo para comprender mejor el alcance del problema y
sus posibles vías de solución (por ejemplo, en el caso de alumnos adolescentes con
Bajo Rendimiento Escolar).
- De la familia: sus pautas educativas, competencias, expectativas y actitudes acer ca del alumno, y sus dificultades en el aprendizaje, de la tarea (por ejemplo,
importancia de la lectura o de las matemáticas, etcétera), y, en general, del proceso educativo, incluidos maestro y escuela.
- Del contexto social y cultural: equipamiento y recursos del entorno, aspectos
socio-económicos, referentes lingüísticos y culturales (particularmente oportuno
en el caso de alumnos pertenecientes a otras razas y/o culturas).
- Nivel C: Conocimiento de programas, técnicas y estrategias, de recursos y alternativas sociales y educativos, e, incluso, de otros profesionales10, que faciliten la consecución
del tercero de los objetivos de la Evaluación Psicopedagógica: la prescripción de planes y
programas específicos para cada tarea, alumno, maestro, centro, familia y contexto social y
cultural, de modo que se alcance la desaparición de las dificultades y sus consecuencias
En circunstancias muy concretas, y sólo cuando éstas lo exijan, puede interesar conocer otros aspectos de la
personalidad del maestro. Pero el profesional de la Psicopedagogía debe partir siempre de la idea de que el
maestro es igualmente un profesional en toda la extensión de la palabra, y que, por lo tanto, se comporta siempre como tal con sus alumnos, es decir, que las condiciones personales puntuales quedan al margen del ejercicio laboral.
10. Como Educadores y Trabajadores Sociales, Neurólogos, Psicólogos, etcétera.
Como se muestra en los cuadros 7 y 8 sobre los componentes y pasos de la Evaluación
Psicopedagógica de las Dificultades en el Aprendizaje, el Procedimiento General se inicia
con la Demanda que hacen maestros y tutores y finaliza con el seguimiento, es decir, con la
comprobación de si el Plan de Intervención aplicado ha sido efectivo. De no serlo, es decir,
si no se cumplen los objetivos de enseñanza-aprendizaje, debe revisarse el procedimiento
seguido, empezando por la adecuación de los datos recogidos. En los capítulos que siguen,
se describen con más detalle cada uno de los componentes y pasos indicados, que, posteriormente, se irán aplicando a cada una de las Dificultades de Aprendizaje: Problemas
Escolares, Bajo Rendimiento Escolar, Dificultades Específicas de Aprendizaje, Trastornos
por Déficit de Atención e Hiperactividad y Discapacidad Intelectual Límite.
Cuadro 7. Componentes principales y pasos de evaluación psicopedagógica:
1º. Demanda:
2º. Evaluación específica:
- Curricular.
- Psicopedagógica.
Análisis de los datos aportados.
Protocolos de detección.
Formulación de las primeras hipótesis;
Y elaboración del plan a seguir.
- De cada una de las variables, hechos y
situaciones de los diferentes componentes específicos implicados, directa e
indirectamente, en la aparición y
persistencia de la dificultad de aprendizaje.
- Evaluación curricular del alumno que
presenta la dificultad en el aprendizaje.
- Análisis de la información, comprobación de las primeras hipótesis y, en su
caso, formulación de nuevas hipótesis.
- Descripción y explicación de la dificultad de aprendizaje.
3º. Toma de decisiones:
- Elaboración del diagnóstico prescriptivo.
- Plan de Intervención psicoeducativa.
4º. Seguimiento:
- Comprobación del cumplimiento de los
- Si no se cumplen se reinicia el procedimiento con un nuevo análisis de la
información (nuevos datos y nuevas
hipótesis, si fuera preciso).
Cuadro 8. Procedimiento General de Evaluación Psicopedagógica
1º Demanda
Formulación de primeras hipótesis
Establecimiento del plan a seguir
2º Evaluación Específica
Recogida detallada de información
3º Toma de decisiones
Plan de Intervención Psicoeducativa
Aplicación del Plan de Intervención Psicopedagógica
4º Seguimiento
Análisis de los nuevos datos
Nueva Toma de decisiones
Nuevo Plan de Intervención Psicoeducativa
P rocedimiento Específico I de Evaluación
Psicopedagógica: La demanda
e analizan las características de la demanda con la que se inicia el proceso de
evaluación y se propone un procedimiento para llevar a cabo el análisis de la
demanda –analizar los datos, ordenarlos, valorarlos, formular hipótesis de
inicio de trabajo– y se destaca la importancia de elaborar protocolos de detección para que sean cumplimentados por el demandante, maestros y tutores.
1. PROCEDIMIENTO ESPECÍFICO I: LA DEMANDA.
– Información inicial
– Protocolos de detección
La demanda es la expresión de la existencia de un
problema que requiere algún tipo de respuesta. Por ello es
el inicio de la Evaluación Psicopedagógica. Generalmente
la formulan el maestro o el tutor, pero también puede ser
hecha por un alumno, el director del centro, la familia, etcétera.
La demanda debe ser analizada y comprendida por el profesional de la psicopedagogía
en sus justos términos, porque de ello depende el proceso de evaluación. Habitualmente se
expresa de forma esquemática (“Tengo un alumno que no aprende a leer”, “Tengo un alumno que no atiende”, etc.), e incluso a veces de forma dramática (“Tengo un alumno que va a
acabar conmigo”, “No se qué hacer con él”, etc.). También con frecuencia se presenta en
espacios y tiempos poco indicados para el detalle y la comprensión. De aquí que el profesional deba facilitar las condiciones necesarias, mediante entrevistas y/o protocolos de
detección, para que la expresión inicial se especifique.
La demanda no sólo proporciona información objetiva sobre la existencia de un
problema escolar real, también dice algo acerca de quien la formula. Por ejemplo, malestar profesional y/o personal, necesidad de ser escuchado, ideas previas que se desea
confirmar, y, naturalmente, conocimientos y competencia profesional. Ambos aspectos –el
problema escolar objetivo y el posible problema subyacente– deben ser tenidos en consideración por igual, incluso cuando sea demostrable que la causa originaria de la dificultad
de aprendizaje es ajena al centro escolar, porque la solución, o una parte de ella, ha de darse
en la escuela, y quien hace la demanda debe participar en esa solución. En resumen: en el
ámbito de las dificultades de aprendizaje escolares, el demandante puede o no ser parte
causante del problema, pero siempre lo es, en mayor o menor grado, de la solución (por
ejemplo, a veces las circunstancias de la dificultad de aprendizaje planteada exigen evaluar
los métodos y técnicas de enseñanza, incluso los conocimientos teóricos y técnicos, del
En ocasiones la demanda implica un encargo administrativo concreto, como podría ser
la elaboración de un informe de escolarización o de una ACI11. Otras veces, que son las que
aquí nos ocupan, entrañan una Dificultad de Aprendizaje y, en consecuencia, dan pie al
inicio del proceso de evaluación, de mayor o menor calado según sea el caso.
2.1. Análisis de la demanda:
El análisis de la demanda se sustenta sobre dos fuentes de datos interrelacionados
(cuadro 9): los aportados por la expresión inicial de la demanda y el protocolo (o protocolos) de detección cumplimentados por el demandante.
El Protocolo de Detección 12:
El objeto del Protocolo de Detección es doble, por un lado, precisar la información acerca de la dificultad de aprendizaje expresada en la demanda; y por otro, dejar constancia escrita de la existencia de una demanda y de sus características. Se trata de un instrumento –generalmente del tipo escala Lickert– elaborado previamente por el evaluador para cada una de las
diferentes Dificultades en el Aprendizaje (o para variables concretas incluidas en la dificultad), en función a la demanda planteada, que, a criterio del profesional, se entrega al demandante, y, si éste no fuera el maestro o el tutor, también a ellos, para que lo contesten.
Las escalas Lickert13, que se aplican para la detección de las Dificultades en el
Aprendizaje (ver cuadro 10), son cuestionarios que suelen constar de un número limitado de
ítems (entre 20 y 30) que se consideran relevantes para la variable a evaluar. Los ítems son
afirmaciones que no deben ser ambiguas y que deben expresar aprobación o rechazo. Los
sujetos responden a estas afirmaciones seleccionando un punto en una gradación del continuo asentamiento-rechazo (aprobación total, aprobación con ciertos reparos, posición no
definida, desaprobación en ciertos aspectos, desaprobación total). El índice total se obtiene
con la suma de las valoraciones parciales vertidas en cada respuesta, es obvio que sólo será
posible sumar aquellas respuestas que pertenezcan a un mismo ámbito, a una misma variable, aunque el cuestionario se valoren dos o más variables.
Los pasos principales que se siguen para la construcción de una escala de Lickert, son
los siguientes14:
a) Identificación y definición de la variable que se desea medir (atención, comprensión lectora; motivación, etc.).
b) Recopilación de ítems o indicadores de esa variable. Cada ítem debe estar relacionado con la variable de la que se pretende obtener información, de tal modo que el
conjunto de los ítems, aunque de forma amplia, cubra todos los aspectos de la variable. Es conveniente que los ítems polaricen las opiniones (es decir, que no sean frases
en las que todo el mundo estuviese de acuerdo o todos en desacuerdo). El vocabulario utilizado en estas frases ha de ser accesible. Es preciso utilizar un lenguaje que
sea comprensible por las personas que van a contestar la escala. Cada ítem ha de
expresar bien una actitud claramente positiva, bien una actitud claramente negativa.
La lista debería incluir un número similar de enunciados positivos y negativos.
11. Todos los aspectos relacionados con la Intervención Psicopedagógica son tratados en el Volumen 3º de esta
12. En el Anexo II del volumen 1º de esta misma colección se presentan los protocolos de detección para cada una
de las Dificultades en el Aprendizaje. Así mismo, en los capítulos siguientes de este mismo volumen se muestran los protocolos de detección cumplimentados para cada caso de ejemplo.
13. Lickert, R. (1932). A technique for measurement of attitudes. Archives of Psychology, 140.
14. Briones, G. (1990). Métodos y Técnicas de Investigación para las Ciencias Sociales. México: Editorial Trillas.
Capitulo 3. Procedimiento Específico I de Evaluación Psicopedagógica: La d emanda
Cuadro 9. Procedimiento de análisis de la Demanda de Evaluación
(CUMPLIMENTAR POR EL MAESTRO,
TUTOR,...)
1º Separar Datos:
2º Analizar Datos: (por separado)
– Características (¿por qué ocurre?)
– Características específicas (¿por qué ocurre a “...”)
3º Ordenar Datos:
– ¿Qué es lo más importante?
4º Relacionar Datos:
– ¿Qué depende de qué?
– ¿Qué no es? (cumplimentar cuadro diferenciación de las DA)
POSIBLES HIPÓTESIS DE RELACIÓN
5º Formular posibles HIPÓTESIS:
– ¿Qué sé yo de este caso?
– ¿Qué le pasa a “---”?
– La Hipótesis General debe explicar el mayor número posible de datos
c) Determinación de las Puntuaciones dadas a los ítems. Lo normal es utilizar de 3 a
7, y lo más frecuente es 5: completamente en desacuerdo, bastante en desacuerdo,
no sé o indiferente, bastante de acuerdo, totalmente de acuerdo.
d) Aplicación de la escala a una muestra apropiada de personas y se calculan las
puntuaciones. Frecuentemente se emplean “jueces”, es decir, personas de reconocida formación en el tema, a las cuales se solicita la cumplimentación y valoración
de la escala (por ejemplo, adecuación de los ítems, aspectos semánticos y sintácticos, etc.).
e) Análisis de los ítems para conservar los más válidos y eliminar los inadecuados15.
f) Se redacta la escala definitiva conservando los ítems que más discriminen.
A continuación, la información inicial proporcionada por el demandante junto con la
que se obtenga de los protocolos de detección, debe ser analizada con sumo detalle porque
de ello dependerá el modo en que continúe la evaluación.
De nuevo volvemos a la idea motriz de esta colección: proporcionar criterios y procedimientos –de definición, diagnóstico e intervención– que permitan al profesional contar
con guías de pensamiento y acción (es decir, de las mismas herramientas que insistentemente queremos dotar a los alumnos para su aprendizaje).
El análisis meticuloso de la demanda evita errores en el diagnóstico y el plan de intervención, y economiza recursos y tiempo (del profesional, del alumno, del maestro/tutor, de
la familia e, incluso, de la administración educativa). Para lograrlo se propone el siguiente
1º. Separar los datos: es decir, distinguir entre los aspectos problemáticos y de dificultad de aprendizaje y los que no lo sean o, incluso, puedan ser claramente favorecedores
de la adaptación y el aprendizaje. Hacer que la distinción sea objetiva, por ejemplo, escribiéndolos en columnas distintas.
2º. Analizar los datos: a continuación analizar cada uno de los datos por separado
tratando de explicar qué significado tienen y por qué ocurren. Por ejemplo, “no atiende”,
referido a un alumno que no presenta trastornos psicopatológicos graves, es decir en al
ámbito de las dificultades en el aprendizaje, que es el que aquí nos compete; cabría preguntarse si no atiende en ninguna situación o sólo en determinadas, si le viene ocurriendo desde
hace tiempo o es reciente, porque según sean las respuestas la inatención podría estar motivada por diferentes causas: déficit de atención e hiperactividad; déficit auditivo; déficit de
motivación –generalizado o situacional–; déficit instruccional, como inadecuada, aburrida,
inaccesible, etc. presentación del objeto de atención; déficit de comprensión. A veces, para
poder realizar esta tarea, hasta el profesional más avezado debe recurrir a otras fuentes de
información (bibliografía, revistas, Internet, otros profesionales).
15. Para ello se compara el 25% de las escalas que hayan obtenido la puntuación total más alta con el 25% que
haya obtenido la puntuación más baja. Así, se compara ítem por ítem, y si el ítem no discrimina o discrimina
negativamente, se pueden eliminar. Hay que prestar atención a si un ítem discrimina mucho y negativamente,
porque quizás esté mal asignada la escala de corrección.
Capitulo 3. Procedimiento Específico I de Evaluación Psicopedagógica: La demanda
Cuadro 10. PROTOCOLO DE DETECCIÓN (TDAH)
Datos del alumno: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Nombre del alumno: . . . . . . . . . . . . . . . . . . Sexo: . . . . . Curso: . . . . Edad: . . . . .
Fecha de Nacimiento: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Nombre de la persona que cumplimenta el cuestionario: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Relación con el niño/a: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fecha de Examen: . . . . . . . . . . .
A continuación va a encontrar una lista de ítems que describen a su alumno/a. Por
favor, no deje sin contestar ningún ítem.
Piense en su alumno/a para responder a cada una de las preguntas y rodee con un
círculo la respuesta que considere más apropiada:
1 = Nunca o Pocas Veces 2 = A menudo o Con Frecuencia 3 = Siempre
¿Contesta antes de que se formulen las preguntas?
¿Comete errores en sus tareas escolares?
¿Interrumpe a los demás y/o se entromete en las conversaciones?
¿Se levanta de la silla?
¿Tiene dificultades para esperar su turno?
¿Da la sensación de que parece que no oye cuando se le llama directamente?
¿Pierde las cosas que necesita?
¿Tiene problemas para organizar las tareas y las actividades?
¿Corre o da saltos cuando no debe?
¿Encuentra dificultades para seguir las instrucciones?
¿Fracasa en la finalización de las tareas y juegos?
¿Habla mucho?
¿Se distrae con estímulos irrelevantes?
¿Tiene problemas para mantener la atención en el trabajo y en el juego?
¿Abandona las actividades que requieren un esfuerzo mental sostenido?
¿Está en movimiento continuo, da la sensación de que “nunca se le agotan las pilas”?
¿Tiene dificultades para hacer tranquilamente actividades de ocio y de trabajo?
¿A la hora de hacer las tareas no presta suficiente atención a los detalles?
Generalmente, suele perderse en las actividades diarias. (Por ejemplo, no sabe qué
deberes hay que hacer, no sabe por qué página van, …)
3º. Ordenar los datos: debe establecerse una jerarquía entre los datos, es decir, determinar un orden en función a su importancia. Pero, ¿importancia con respecto a qué? ¿cuál es
el criterio de referencia?: el aprendizaje. El objetivo del proceso de Intervención
Psicopedagógica en Dificultades en el Aprendizaje es lograr que el alumno aprenda del modo
más óptimo posible, es decir, con la mayor eficacia, el menor esfuerzo y en el menor tiempo
posibles. Es importante tener claro tal objetivo, porque de su grado de consecución depende-
rán otros (por ejemplo, que el alumno sea más feliz, o que sufra menos, en la escuela, que es
donde se presenta la dificultad, y no en un parque de atracciones). Por ejemplo, “no compren de” y “no muestra interés” desde el punto de vista del logro del aprendizaje ambos datos
pueden estar interrelacionados, pero ¿cuál de ellos es más importante? ¿cuál representa una
mayor gravedad16/dificultad potencial?. Si no comprende no aprende y entonces parece obvio
que le será más difícil mostrar interés por el aprendizaje, en cambio desinterés quizás conlleve no aprendizaje, pero no implica necesariamente déficit en la comprensión, por tanto, el
déficit de comprensión17 es más importante que el déficit de motivación. No hay que olvidar
que estamos en el proceso de evaluación, no en el de aplicación de un plan de intervención,
porque en éste sí es posible, por las circunstancias concretas del caso, que tuviéramos que
considerar de modo equivalente ambos datos o, incluso, podría ser conveniente incentivar en
primer lugar estrategias de motivación. Pero en la evaluación, como ya se ha dicho, se debe
describir y explicar lo que ocurre del modo más congruente y comprensible.
4º. Relacionar los datos: ordenar los datos de acuerdo a ese criterio es ya un modo de
relacionarlos. No obstante, aquí se pretende establecer qué datos dependen de otros y cómo,
en el marco de las dificultades en el aprendizaje. Siguiendo con el ejemplo anterior, se trataría
de decidir, en primer lugar si ambos datos están relacionados, y, en segundo lugar, si no
comprender es consecuencia del desinterés o al revés. Parece razonable suponer que ambos
datos podrían estar interrelacionados de modo que el déficit de comprensión condiciona –interfiere, limita– el interés, porque o bien impide el aprendizaje o bien obliga a un tipo de aprendizaje que no es el inicialmente deseado. El modo en que se relacione los datos es un buen
indicativo de la competencia del profesional. En esta fase inicial, en la que el proceso de
evaluación no ha hecho más que empezar, es fundamental que la “subjetividad” del evaluador
no sesgue el proceso recurriendo a datos que no aparecen ni en la información inicial ni en los
protocolos de detección, por muy consecuentes que parezcan. Por ejemplo, parecería razonable inferir que si un alumno no comprende y no muestra interés, su modo de explicar los resultados que obtiene –“yo no valgo para estudiar”, etc.– sean poco adaptativos (autoestima, atribuciones), pero si estos datos no han aparecido en la demanda, si sólo son una suposición,
únicamente deberán aparecer en el ámbito de las hipótesis, como una posible consecuencia.
5º. Qué se ha hecho (o intentado hacer): anteriormente en relación al problema o dificultades planteadas.
6º. Formular posible/s hipótesis de trabajo: las hipótesis son modos de relacionar los
datos, y serán tanto más válidas cuanto mejor y más datos expliquen. En esta fase del proceso las hipótesis que se formulen deberán ser de dos tipos: a) aquellas que pretenden explicar del modo más general posible lo que ocurre, y b) aquellas que abren el campo de las
variables afectadas, dando cabida a otras que es razonable suponer que lo estén, aunque aún
no hayan sido detectadas. En el primer caso, se trata de decidir –como hipótesis de trabajo–
el tipo de dificultad en el aprendizaje que presenta el alumno. En el segundo caso, se trata
de avanzar, a partir de la dificultad en el aprendizaje presupuesta, qué otras variables pueden
estar afectadas (por ejemplo, autoestima y atribuciones a las que hacíamos referencia anteriormente). Formular buenas hipótesis, explicar bien las cosas, exige conocimientos, exige
saber, por lo que de nuevo se hace patente que la competencia del profesional es una garantía para el éxito en el proceso de Evaluación Psicopedagógica.
16. Recuérdese que en el volumen I, capítulo 1º, de esta colección, se utilizaron como criterios de definición y diferenciación entre las diferentes dificultades en el aprendizaje, la gravedad, la afectación y la cronicidad del
17. Mientras que el déficit de comprensión puede remitirnos, en la peor de las posibilidades, a causas neuropsicológicas (como retraso cognitivo y/o psicolingüístico), el desinterés por si sólo no, incluso aunque que fuera una
secuela de retrasos cognitivos y/o psicolingüísticos.
P rocedimiento Específico II de Evaluación
Psicopedagógica: La tare a
l “análisis de las tareas” en las que se presentan las Dificultades en el
Aprendizaje es un requisito imprescindible en el proceso de Evaluación
Psicopedagógico. El evaluador debe saber qué conocimientos y qué estrategias exigen las tareas a los alumnos y a los maestros para que el proceso de
enseñanza y aprendizaje tenga lugar: qué diseño y en qué condiciones se presenta la
tarea a los alumnos; y, por último, con qué rapidez se lleva a cabo el proceso de enseñanza y aprendizaje.
1. PROCEDIMIENTO ESPECÍFICO II: LA TAREA.
El siguiente paso en el proceso de evaluación se centra sobre la tarea –o tareas– en las
que se presenta la dificultad en el aprendizaje. El evaluador debe conocer qué capacidades,
procesos psicológicos, conocimientos y recursos materiales son necesarios para que tenga
lugar el proceso de enseñanza y aprendizaje en la tarea concreta en la que se dan las dificultades.
El análisis de las tareas escolares puede hacerse desde perspectivas muy diferentes18, si
bien su finalidad última en todos los casos es el establecimiento de secuencias de enseñanza-aprendizaje ajustadas al proceso real de aprendizaje del alumno, precisando qué ha de
enseñarse y aprenderse, cómo, cuándo y en qué orden se puede enseñar y aprender.
Desde la perspectiva de la Evaluación Psicopedagógica el “análisis de tareas” consiste en analizar: 1) qué conocimientos y qué estrategias exigen las tareas al alumno y al
maestro para que el proceso de enseñanza-aprendizaje tenga lugar; 2) qué diseño y condiciones de presentación de la tarea son más adecuados para el nivel de competencia del
alumno; 3) la rapidez con la que tiene lugar el proceso de enseñanza y aprendizaje. De aquí
que la evaluación se base, en gran medida, en los conocimientos que el evaluador tenga de
las tareas escolares en las que se presentan las dificultades en el aprendizaje. Desde una
perspectiva práctica, por tanto, hay que saber si las características de las tareas demandan
una determinada conducta estratégica, un determinado nivel de conocimientos, o ambas
Las capacidades estructurales del alumno establecen límites amplios para la cantidad y
el tipo de información que puede aprender. Pero la forma en que se analice y almacene dicha
18. Por ejemplo, en términos de “análisis funcional” describiendo objetivamente antecedentes, consecuentes y
repertorios conductuales implicados; también puede hacerse en términos curriculares, detallando de forma
secuencial los contenidos y conocimientos necesarios; o podría hacerse desde la perspectiva del proceso de
instrucción, estructurando la tarea en unidades consecutivas, jerárquicas y accesibles, con la indicación de los
recursos y materiales adecuados (véase César Coll y María José Rochera, “Estructuración y organización de la
enseñanza: las secuencias de aprendizaje” en Coll, C. et al., Desarrollo psicológico y educación, II. Psicología
de la Educación, Madrid, Alianza Editorial, 1998. p. 373).
información viene condicionada por los llamados “procesos de control de la información”19.
Las diferencias en conocimientos y en estrategias, que, no se olvide, han sido aprendidas a
través del estudio y la experiencia directa, explican la mayor parte de la variabilidad observada entre los alumnos de diferentes edades. Los alumnos sin dificultades en el aprendizaje20 utilizan espontáneamente las estrategias adecuadas para la resolución de los problemas,
lo que implica, en primer lugar, el reconocimiento por parte del niño de la necesidad del
esfuerzo estratégico21 y, en segundo lugar, la selección espontánea y el control de la actividad cognitiva.
Las estrategias (de pensamiento, de aprendizaje) son reglas heurísticas, procedimientos
simplificados para procesar y manipular la información, es decir modos de pensar inventados para solucionar tareas, situaciones, problemas, que se han ido adquiriendo con la experiencia (por ejemplo, planificar, repasar, etc.). Las estrategias se adecuan a las características y exigencias de las tareas, por cuyos elementos (o partes de las tareas), objetivos y cuantificaciones son sugeridas. En cambio los conocimientos, que se encargan de guiar la
conducta estratégica, son unidades específicas de información almacenadas en la memoria
a largo plazo. Informaciones fácticas (basadas en los hechos y relativas a ellos) enunciativas
y metodológicas22, generalizables a distintos problemas, a diferencia de las estrategias, que
indican el cuándo y el cómo han de aplicarse los conocimientos. El desarrollo y el aprendizaje de estrategias y conocimientos dependen, en último extremo, de las capacidades estructurales.
a) Tipos de estrategias:
El pensamiento es activo, planifica, va más allá de lo dado, revisa, por ello el concepto de estrategia es intrínseco a la propia actividad de pensar. El proceso de pensamiento
incluye tres fases esenciales 23: planificación (de la tarea, de las posibles soluciones); ejecución del plan (aplicación de estrategias, de operaciones) y revisión (contrastación para ver
si se ha cumplido el plan). En cada una de estas fases se pueden aplicar estrategias diferentes. Por ejemplo24:
- de reconocimiento de la información;
- de recuerdo de la información;
- de comprensión en la que el alumno tiene que reproducir la información teniendo
en cuenta su estructura semántica, su significado;
19. Recuérdese que en el modelo clásico de procesamiento de la información propuesto por Atquinson y Shiffrin
(1968) se distinguía entre las estructuras del sistema y los procesos de control de la información.
20. Se señalan cuatro etapas en el desarrollo evolutivo de la adquisición y uso de estrategias: 1ª) lactantes y niños
muy pequeños; pueden formar conceptos basados en formas muy periféricas de representación, imaginarias e
icónicas; 2ª) niños de corta edad, definidos como “deficientes en mediación” respecto del uso de sistemas
simbólicos como el lenguaje; emplean estrategias pero su rendimiento no mejora ni aunque se les adiestre para
ello; no generalizan lo aprendido, y tanto el uso espontáneo como aprendido de las estrategias tiene un carácter coyuntural; 3ª) niños definidos como “deficientes en producción” porque no logran poner en práctica de
modo espontáneo estrategias eficaces; no obstante, mediante la instrucción adecuada aprenden a utilizarlas,
mejorando su rendimiento. Estas deficiencias son consecuencia de una falta de conocimientos en el niño acerca de cuándo, dónde y cómo aplicar las estrategias que conocen; 4ª etapa: niños que utilizan espontáneamente las estrategias adecuadas para la resolución de los problemas (Bruner y Kenney, 1966; Brown, 1975; Cohen,
1977; Flavell y Wellman, 1977; Kail y Hagen, 1977; Paris, 1978).
21. Lo que Flavell y Wellman, (1977) denominaron “sensibilidad”.
22. Chi y Brown, 1981.; Newell y Barclay, 1982; Hagen y cols. 1984.
23. Mayor et al. 1993.
24. Kemmis et al. 1977.
Capitulo 4. Procedimiento Específico II de Evaluación Psicopedagógica: La tare a
- de reconstrucción global en la que ha de usar la información para reconstruir una
estructura semántica;
- de interpretación constructiva, en la que el alumno se plantea nuevos problemas a
partir de la información que posee y sobre una tarea dada.
Cuadro 11a. Sistema de estrategias de aprendizaje (adaptado de Mayor, et al., p. 30)
SISTEMA DE ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE
segundo grado de MURDER
primer grado de MURDER
MURDER es el acrónimo de las subestrategias: Mood (motivar: establecer una actitud
mental positiva para la lectura y el estudio); Understand (comprender: mientras se lee,
captar las ideas y los hechos principales); Recall (recordar: sin mirar el texto, resumir lo que
se ha leído); Digest (asimilar: comprobar los errores y omisiones en el recuerdo, actividad
metacognitiva); Expand (ampliar: facilitar la memoria, añadiendo imágenes mentales,
conocimiento previo, etc.); Revue (releer: repasar el material que tiene que ser recordado)
Se han dado diferentes definiciones de estrategias25 cognitivas y/o de aprendizaje, por
ejemplo: “conjunto de procedimientos o procesos mentales empleados por una persona en
una situación particular de aprendizaje para facilitar la adquisición de conocimientos”26.
25. Para una revisión véase Beltrán, J. (2002): Procesos, estrategias y técnicas de aprendizaje. Madrid: Síntesis.
26. Derry y Murphy, 1986. Otras definiciones, por ejemplo, son:”todas las actividades y operaciones mentales en
las cuales se involucran los aprendices durante el proceso de aprendizaje y que tiene por objeto influir en el
proceso de codificación de la información” (Weinstein y Mayer, 1986).
Las estrategias aplicadas al aprendizaje se entienden como las secuencias de procedimientos que se aplican para procesar y manipular la información y aprender. A veces el término
estrategia se confunde con táctica, estilo, habilidad, etc. Aunque la diferenciación con cada
uno de ellos excedería los objetivos de este trabajo, conviene, no obstante, señalar que la
estrategia es un procedimiento mental del que pueden derivarse acciones concretas: por
ejemplo, se puede enseñar la estrategia de compresión lectora conocida como “búsqueda de
la idea principal” del texto y se puede enseñar al alumno a que una vez identificada la idea
principal realice la acción de subrayarla.
La estrategia de aprendizaje puede ser:
- consciente (controlada) - inconsciente (automática);
- autodirigida (individual) - heterodirigida (interactiva y mediada por la instrucción;
- generalizable (global)
- específica (para una tarea concreta).
Y se clasifican de muy diferentes maneras 27 según la posición teórica sobre las posibilidades de ser entrenadas parcial o totalmente. Por ejemplo Flavell28 propone cuatro categorías de posible entrenamiento en los centros escolares:
1) Ayudar a los alumnos a construir un repertorio de estrategias;
2) Entrenar a los alumnos a reconocer las metas, lo que deben aprender;
3) Acentuar la calidad y la frecuencia de las experiencias metacognitivas;
4) Elaborar la información metacognitiva sobre cuando, cómo y dónde utilizar las
Aunque quizás la clasificación más clásica sea la de Danserau29 (ver cuadro 11a) que
distingue entre estrategias primarias que operan directamente sobre la tarea: comprensión,
retención, recuperación y utilización; y estrategias de apoyo que se ocupan de las metas:
concentración, planificación y control. Beltrán30 por su parte también propone una exhaustiva clasificación diferenciando entre estrategias cognitivas y estrategias metacognitivas (ver
cuadro 11b).
b) Clases de tareas:
El análisis de las tareas escolares en términos de conocimientos y estrategias permite
distinguir cuatro tipos diferentes 31:
- La 1ª clase (A) hace referencia a tareas que exigen tanto la intervención de estrategias como de conocimientos; el rendimiento eficaz obliga a usar las reglas adecuadas y el conocimiento de cómo combinar las características de la tarea (ejemplos de
tareas de este tipo son la solución de problemas matemáticos, la comprensión lectora o la composición escrita).
- La 2ª clase (B) comprende aquellas tareas en las que únicamente se precisa la intervención estratégica para lograr un rendimiento óptimo. Ejemplo de tareas de esta
clase son: la retención de datos no relacionados y de escasa importancia (números
de teléfono, resultados deportivos, listados de nombres y fechas, etc.). La práctica es
la clave del éxito, de ahí que tanto los alumnos con dificultades en el aprendizaje
como sin dificultades –incluso adultos– poco familiarizados con estas tareas, las
realizan mal. La eficacia en la ejecución disminuye también cuando los sujetos no
Para una revisión véase Beltrán, J. (2002) opus cit.
Flavell, 1976.
Danserau, 1979.
Beltrán, 2002.
Hagen y cols. 1984; Romero, 1993, 1999.
procesan activamente la información (por ejemplo, cuando no atienden) y cuando se
producen interferencias (por ejemplo, cuando han de emplear su memoria de trabajo o su atención en diferentes contenidos).
Cuadro 11b. Estrategias cognitivas y metacognitivas32
a) Estrategias cognitivas relacionadas con:
- Motivación: atribución causal, búsqueda de éxito,
- Actitudes: formación, cambio, mantenimiento.
- Emoción: control emocional.
Atención global, selectiva, sostenida.
Selección, repetición, organización, elaboración.
Creatividad, pensamiento crítico, auto-regulación.
Búsqueda dirigida, búsqueda al azar, etc.
De alto nivel, de bajo nivel.
Inicial, final, normativa, criterial, etc.
b) Estrategias metacognitivas relacionadas con:
De la persona, tarea y estrategia.
Planificación, regulación y evaluación.
La 3ª clase (C) la constituyen aquellas tareas que requieren el conocimiento de sus
estructuras o algún tipo de consciencia de cómo deben organizarse para que tengan
sentido, pero no precisan de estrategias para su aprendizaje. Tareas de reconocimiento de palabras, hacer cálculos numéricos con calculadora, o buscar materiales
en donde la familiaridad con los artículos y su disposición geográfica facilita el
reconocimiento y la ejecución.
La 4ª clase (D) comprende a aquellas tareas para cuya realización no se precisan ni
estrategias ni conocimientos, por ejemplo, el reconocimiento de datos no relacionados, carentes de sentido que parecen ser del tipo de problemas más elementales dado
que el rendimiento logrado en las distintas edades y poblaciones infantiles es relativamente invariable.
32. Adaptado de Beltrán, 2002.
c) Niveles aprendizaje:
A tenor de esos cuatro tipos de tareas es posible distinguir también cuatro tipos de resolución y aprendizaje y, en función a ello, diferenciar a cuatro tipos distintos de alumnos
según sus posibilidades de enfrentarse con éxito a las diferentes tareas, aunque aquí sólo se
trate de los que presentan dificultades en el aprendizaje (cuadro 12):
- Nivel I: al alcance de alumnos de todas las edades que usan estrategias y poseen
conocimientos, por lo que rinden adecuadamente y aprenden sin dificultades, suponiendo que los factores motivacionales y de personalidad se mantengan constantes.
Cualquier alumno, incluso los que presentan dificultades en el aprendizaje, puede
alcanzar este nivel en algún tipo de dominio a condición de que posea los conocimientos y las estrategias necesarios para ello.
- Nivel II: alumnos capaces de elaborar de modo espontáneo las estrategias adecuadas a la tarea, pero que o bien no poseen los conocimientos suficientes, o bien son
incapaces de reconocer la necesidad del esfuerzo estratégico, es decir, la conveniencia de elaborar y aplicar estrategias 33. Los alumnos pequeños y los alumnos con
discapacidad intelectual suelen abandonar estrategias que se les han enseñado (por
ejemplo de repaso), cuando ya no se les insta a usarlas, y no generalizan lo que han
aprendido a otras situaciones en las que es pertinente su aplicación, porque son incapaces de ir más allá del presente, en el sentido de autoinducir lo que ha aprendido y
sus efectos sobre el rendimiento.
- Nivel III: alumnos que no usan estrategias acordes con la tarea, pero que poseen
conocimientos para distintos tipos de problemas. Este sería el tipo de aprendizaje
que caracterizaría a muchos de los alumnos con Dificultades en el Aprendizaje:
rendimiento óptimo solamente en aquellas tareas escolares que no exijan la intervención estratégica (clase C), o que carezcan de componentes estratégicos. En los
problemas que requieren el uso de estrategias y conocimientos o únicamente de
estrategias, su rendimiento es variable. Por ejemplo, en las Dificultades Específicas
en el Aprendizaje de la lectura, los alumnos habrían aprendido conocimientos generales y específicos merced a procedimientos que no son los exigidos por la tarea de
- Nivel IV: finalmente se incluirían aquí aquellos alumnos que muestran un bagaje
deficiente tanto en estrategias como en conocimientos, por lo que es esperable en
ellos un escaso rendimiento en todas las tareas escolares, salvo en aquellas que no
exijan ni estrategias ni conocimientos, como es el caso de las incluidas en la clase D.
De acuerdo con este modelo, cabe esperar que los alumnos con Problemas Escolares
y con Bajo Rendimiento Escolar rindan más y en mayor número de tareas que el resto de los
alumnos con dificultades. En tanto que los alumnos con Discapacidad Intelectual Límite
rendirán menos en mayor número tareas que los alumnos con Dificultades Específicas y con
TDAH, en la medida en que sus problemas son más generales y afectan a más áreas de su
rendimiento cognitivo; en tanto que los otros con dificultades presentan impedimentos específicos para la realización de tareas, sobre todo a edades tempranas. Sin embargo, a medida
que fracasan sucesivamente y que sus lagunas de aprendizaje son mayores, parecen experimentar un retraso que les asemeja en su rendimiento a los alumnos con Discapacidad
Intelectual Límite.
33. A esto se denomina metaconocimientos: conocer acerca de los recursos cognitivos propios, su adecuación y
oportunidad de uso.
Cuadro 12. Niveles de aprendizaje según los diferentes tipos de tareas34.
(E=estrategias; C=conocimientos)
Niveles de desarrollo y aprendizaje de estrategias y conocimientos
Nivel I: E y C Nivel II: E y no C Nivel III: no E y C Nivel IV: no E y no C
A: E y C
B: E y no C
C: no E y C
D: no E y no C
El “análisis de las tareas” visto desde la perspectiva de la enseñanza supone que todos
los tipos de tareas señalados requieren el concurso de competencias profesionales del maestro, quien ha de poseer los conocimientos necesarios sobre ellas, sobre qué conocimientos y
estrategias demandan del alumno, y sobre los métodos instruccionales que son más adecuados para que tenga lugar el aprendizaje. Para ello, en parte, necesita la información que el
evaluador pueda proporcionarle acerca de los conocimientos y estrategias específicos del
alumno que presente dificultades en el aprendizaje. De este modo, el evaluador deberá saber
acerca de lo que sabe el maestro, es decir, sobre sus conocimientos y competencias profesionales.
d) Tiempo de duración del proceso de enseñanza-aprendizaje:
Los alumnos con Dificultades en el Aprendizaje han sido considerados en repetidas
ocasiones por su lentitud en captar las demandas de la tarea y en el aprendizaje como
“aprendices lentos”35 y como “procesadores lentos de la información”36. Esta lentitud
tiene al menos dos consideraciones de interés para la Evaluación Psicopedagógica.
Por un lado una consideración de carácter personal del alumno, la que nos remite a las
pérdidas de información que frecuentemente acarrea la lentitud como consecuencia de
disminución de la atención, de la información activa en la memoria de trabajo, del interés.
Si el alumno invierte mucho tiempo y, sobre todo, muchos recursos cognitivos en tareas de
bajo nivel (como, por ejemplo, la descodificación de las letras o las palabras en la lectura),
además de estar más expuesto a olvidos, interferencias, cansancio y pérdidas de interés,
puede que no le queden suficientes recursos para tareas de mayor esfuerzo cognitivo
(siguiendo con el ejemplo de la lectura, para tareas de comprensión). De aquí el interés por
la automatización, lo más temprana posible, de las tareas que entrañan procesos de bajo
nivel cognitivo (reconocimiento, descodificación, cálculos sencillos, etc.). Los alumnos con
Dificultades en el Aprendizaje, como se ha descrito en el Volumen 1 de esta misma colección dedicado a la unificación de criterios de definición, se caracterizan por sus problemas
34. Adaptado de Hagen y cols, 1984.
35. Kephart, N. (1960). Torgesen, J. (1986) denominó a los niños con Dificultades en el Aprendizaje como “aprendices inactivos”.
36. Kephart, N. (1963).
de atención, de memoria de trabajo, de motivación, aspectos que, como se ha dicho, pueden
verse significativamente afectados por la lentitud en el procesamiento de la información.
Y por otro una consideración de carácter objetivo, la referida al tiempo que transcurre
desde que se inicia el proceso de enseñanza y aprendizaje hasta que éste tiene lugar. El
desarrollo humano y, en bastante menor medida, el aprendizaje, tiene unos marcos temporales que son lo suficientemente elásticos como para que en la mayoría de los alumnos esas
referencias temporales no representen un problema37. Pero en la escuela y en el caso de los
alumnos con Dificultades en el Aprendizaje, la lentitud en el aprendizaje puede conllevar
retrasos en los aprendizajes escolares de dos o más años, con las consecuencias que ello
tiene para la adaptación y el fracaso escolar de estos alumnos.
Teniendo en cuenta las características psiconeurológicas de los alumnos, sus competencias curriculares, las características intrínsecas de las tareas y las condiciones en las que
éstas se presentan, el aprendizaje debe tener lugar en un tiempo razonable, más allá del cual,
se deberían cuestionar los análisis y procedimientos seguidos y, tal vez, modificarlos.
En consecuencia, en la Evaluación Psicopedagógica de las Dificultades en el
Aprendizaje, el evaluador debe:
1) Conocer el tiempo que el alumno con Dificultades en el Aprendizaje tarda en realizar las tareas escolares en las que se presentan tales dificultades, a ser posible en
las condiciones reales en las que habitualmente se efectúan dichas tareas.
2) Tener como marco de referencia el tiempo que alumnos sin dificultades y del
mismo nivel (a veces también de la misma edad, aunque esto no siempre es lo más
conveniente) tardan en realizar las mismas tareas. Para ello es conveniente recoger
datos de, al menos, tres alumnos (uno muy bueno, otro regular y uno malo), lo que
permitirá referenciar de un modo más comprensible los resultados del alumno con
dificultades. En el Plan de Intervención que posteriormente se elabore para el alumno con Dificultades de Aprendizaje se deberá reflejar con claridad el tiempo que se
considera adecuado para la realización de las tareas, más allá del cual quizás sería
conveniente, por ejemplo, cambiar de actividad.
El procedimiento más adecuado para la obtención de estos datos es la observación
directa en las condiciones naturales en que se presentan las tareas (sobre todo en el caso de
alumnos con TDAH) o, en su defecto, la observación en situación individualizada.
e) Diseño y condiciones de presentación de la tarea:
El “análisis de la tarea” implicada en la Evaluación Psicopedagógica exige, en último
término, que el evaluador conozca con detalle el diseño y las condiciones de presentación
- Análisis del modo en que se presenta la tarea (de forma oral y/o escrita y, en este
caso, tipografía, vocabulario, por ejemplo, en el caso de las tareas de comprensión
lectora; etc.) y de las condiciones que se ponen para la realización. Por ejemplo:
tiempo de enseñanza-aprendizaje, recursos y materiales, dónde y cómo se debe
realizar la tarea (por ejemplo los cálculos si se trata de problemas matemáticos,
lectura en voz alta, etc.); si se piden o no representaciones gráficas, esquemas, resú37. En el desarrollo, especialmente en el caso de conductas de mayor predeterminación filogenética, existen
“periodos críticos”, ventanas que permanecen abiertas durante el tiempo necesario para que tengan lugar las
oportunidades de desarrollo si se dan las condiciones estimulares necesarias; en el aprendizaje no existen estos
“periodos críticos” como predeterminaciones biologicistas, pero sí hay intervalos temporales en los cuales, si
tienen lugar oportunos procesos de enseñanza, el aprendizaje se produce en mejores condiciones (por ejemplo,
el aprendizaje de una segunda lengua; determinadas actividades deportivas, etc.).
menes, etc.; si se pide una o más formas de realizar la tarea, si se pide el empleo de
una guía o procedimiento específico para la realización de la tarea, si se admiten o
no preguntas durante la realización de la tarea, si se proporcionan o no ayudas a los
alumnos durante la realización de la tarea (por ejemplo, en forma de expresiones
verbales); si se proporcionan o no refuerzos durante o al final de tarea; si se valora
la limpieza en la realización y presentación de la solución, etc.
- Análisis del contexto en el que se presenta la tarea, por ejemplo. Si la tarea debe
realizarse de forma individual o colectiva; la situación física del alumno con respecto a sus compañeros y al maestro cuando ha de realizar la tarea; condiciones del
entorno como ruidos; etc.
El modo más adecuado de recabar esta información es la observación directa no participativa, pero con frecuencia las condiciones reales de trabajo en la escuela hacen inviable
este método. Por lo que entonces se recurre a la información que proporcionan los maestros
y tutores de los alumnos en el curso de entrevistas.
Cuadro 13. PROCEDIMIENTO ESPECÍFICO II DE EVALUACIÓN
-LA TAREAA) Tipos de Estrategias que demanda
B) Clase de Tarea:
- 1ª Clase: Estrategias +
- 2ª Clase: Estrategias
- 3ª Clase: Conocimientos
- 4ª Clase: ni Estrategias, ni
C) Nivel de Aprendizaje que exige la
- Nivel I: Estrategias +
- Nivel II: Estrategias
- Nivel III: Conocimientos
- Nivel IV: ni Estrategias, ni
D) Tiempo que se precisa para realizar la Tarea
E) Diseño y condiciones de presentación de la Tarea
f) Ejemplos:
Tarea de cálculo mental:
“Sumar las siguientes cantidades 12 + 17 +15 +16”
-semánticos (vocabulario matemático)
-sobre signos matemáticos
-sobre números
-sobre la operación de sumar y sus reglas
2) Estrategias:
Posibilidad 1, a modo de pizarra virtual:
Colocar las cantidades una debajo de otra, el signo más y la raya para la operación,
sumar las unidades (= 20 y “me llevo 2”), escribir el cero debajo de la raya en la columna
de las unidades, sumar las decenas y añadirle “lo llevado” (=6), escribir el número debajo
de la raya en la columna de las decenas, total (= 60). Recuérdese que se trata de cálculo
mental por lo que el alumno deberá mantener “activa” en su memoria de trabajo las imágenes de la suma mientras realiza cada uno de los pasos indicados (que implican pensamientos, incluso puede que palabras articuladas subvocalmente). Para que ello sea posible el
alumno debe no distraerse. Y, desde luego, debe hacer los cálculos con rapidez. Resulta
obvio señalar que este procedimiento responde escasamente a la idea de que las estrategias
son procedimientos que sirven para facilitar la tarea y su aprendizaje.
Posibilidad 2, algoritmo:
Descomponer cada cifra en sus decenas (4) y unidades (2, 5, 7,6), sumar las unidades
(20), descomponerla igualmente (2 decenas y 0 unidades), sumar las decenas (4 + 2), y finalmente recomponer (60). Este algoritmo, al hacer más rápidos y fáciles los cálculos mentales, disminuye el riesgo de distracciones, aligera el uso de la memoria de trabajo y, en consecuencia, evita errores. Pero su elaboración exige en el alumno conocimientos numéricos
(decenas, unidades) y estratégicos (descomposición-recomposición).
3) Tiempo de realización de la tarea:
Tiempo total transcurrido desde que se presenta la tarea al alumno hasta que la resuelve o da una respuesta que considera como resultado (los alumnos que emplean estrategias
tardan menos que los que no las usan).
4) Condiciones de presentación y solución:
Análisis del contexto en el que se presenta la tarea (por ejemplo, de forma individual o
colectiva; situación física del alumno con respecto a sus compañeros y al maestro cuando ha de
realizar la tarea; tiempo que se da para su solución; condiciones del entorno como ruidos; etc.).
Tarea de solución de problema:
“Un almacenista tiene dos depósitos de aceite, uno de ellos contiene 1.150 litros y el
otro 925 litros. Vende del primero 385 litros y del segundo 420 litros. ¿Cuántos litros le
quedan en total?”.
- semánticos(“almacenista”; depósitos”; “contiene”; “quedan”;...) y vocabulario
- traducir a lenguaje matemático (por ejemplo, 1er. Depósito = 1.150 litros; 2º depósito = 925 litros; vende del 1º = 385 litros;...);
- sobre números y operaciones matemáticas en general (sumar, restar);
- sobre procedimientos matemáticos específicos (pasos a dar; saber que en este caso
hay que sumar los litros de aceite existente y los litros vendidos y restar ambas cantidades);
- sobre cálculos numéricos.
- a) traducción (representación de cada componente del problema);
- b) integración (elaboración de un modelo o esquema coherente del problema);
- c) planificación (elaboración de un plan, pasos y procedimientos para resolver el
problema). Por ejemplo, elaborando una guía de pensamiento y de acción que facili te la resolución del problema:
- ¿qué dice el problema?: separar cada una de las frases que integran el texto;
- ¿qué da el problema?: separar los datos que proporciona el texto;
- ¿qué pide el problema?: separar del texto la frase correspondiente;
- ¿cómo se relaciona todo?: representación –a ser posible gráfica, en cualquier caso,
del modo más intuitivo– de lo que el problema da y de lo que pide. Por ejemplo:
1er depósito = 1.150 litros
2º depósito = 925 litros
Litros en ambos
depósitos =
Vende del 1 er depósito = 385 litros
Vende del 2º depósito = 420 litros
Litros que vende en
Litros que quedan en el 1er.
Litros que quedan en el 2º
Litros que quedan en
- ¿qué se hace ahora?: operaciones a realizar:
- paso 1: litros de aceite que tiene antes de vender – SUMAR
- paso 2: litros de aceite que vende – SUMAR
- paso 3: litros de aceite que le quedan -RESTAR
- paso 1: Litros de aceite en el 1er. depósito tras la venta –RESTAR
- paso 2: litros de aceite en el 2º depósito tras la venta –RESTAR
- paso 3: litros de aceite que le quedan – SUMAR
- ¿cómo voy?: revisar los datos y las operaciones que se van realizando;
- ¿cómo lo he hecho?: comprobar la solución, subrayarla.
- d) realización de las operaciones.
- e) revisión (controles parciales y final de lo realizado).
Tiempo total transcurrido desde que se presenta el problema hasta que lo resuelve, da
una respuesta que considera como resultado o simplemente abandona (los alumnos que
emplean estrategias tardan menos que los que no las usan). Es conveniente tomar tiempos
parciales si el alumno establece fases en el modo en que resuelve el problema.
Análisis del modo en que se presenta el problema (tipografía, etc.) y de las condiciones que se ponen para la realización y solución (por ejemplo, tiempo, materiales como
papel, dónde se deben realizar los cálculos; si se piden o no representaciones gráficas, si
se pide una o más de formas de resolverlo, si se pide el empleo de una guía o procedi-
miento específico para la realización del problema, si se admiten o no preguntas durante
la realización del problema, si se valora la limpieza en la realización y presentación de la
solución, etc.).
colectiva; situación física del alumno con respecto a sus compañeros y al maestro cuándo ha
de realizar la tarea; condiciones del entorno como ruidos; etc.).
P rocedimiento Específico III de Evaluación
Psicopedagógica: El Alumno I
sta fase del procedimiento de evaluación se centra en el alumno, atendiendo,
en primer lugar, a la valoración de sus competencias curriculares, requisito
imprescindible para poder hacer un diagnóstico prescriptivo; y, en segundo
lugar (capítulo 6), a aquellos aspectos del alumno directamente implicados en
el proceso de aprendizaje en el que se presentan las dificultades: tareas específicas,
variables psicológicas y relaciones interpersonales.
PROCEDIMIENTOS ESPECÍFICOS III: EL ALUMNO.
En este paso del procedimiento de Evaluación Psicopedagógica que venimos desgranando, ésta se centra en el Alumno con posibles Dificultades en el Aprendizaje. Es la fase
de la evaluación más conocida y, con mayor o menor exhaustividad, la más realizada, sea
cual sea la orientación teórica y metodológica seguida por el profesional que la lleva a cabo.
Como se indica en el cuadro 14, consta de dos partes fundamentales:
- a) Evaluación de la competencia curricular del alumno.
- b) Evaluación psicopedagógica propiamente dicha.
Cuadro 14. Evaluación específica del alumno
– Variables intervinientes
– Variables relacionadas
(a cumplimentar por el maestro)
1. EVALUACIÓN DE LA COMPETENCIA CURRICULAR
La Evaluación de la Competencia Curricular (ECC) es un requisito imprescindible en
el proceso de Evaluación Psicopedagógica, para tener constancia de cuáles son las necesidades educativas del alumno desde la perspectiva del currículum en los contextos escolar y
de aula concretas.
La ECC indica lo que el alumno es capaz de hacer o conocer en relación al currículum.
Permite, por tanto, determinar las diferencias entre el rendimiento esperado y el rendimiento real, y facilitar la toma de decisiones acerca de una posible evaluación psicopedagógica,
y, si ésta fuera necesaria, orientar sobre qué aspectos se deberían evaluar.
Los elementos básicos de la ECC38 son:
i. La valoración del grado de consecución de las capacidades enunciadas en los objetivos generales de las etapas y las áreas.
ii. La valoración del grado de asimilación de los contenidos de las diferentes áreas y
iii. La valoración del aprendizaje.
iv. La formulación de propuestas educativas.
La información que se recoge sobre el alumno en cada una de las áreas ha de ser, cuando menos, suficiente para determinar los siguientes aspectos:
a) Los contenidos que el alumno ha aprendido.
b) El grado de ayuda que ha necesitado para hacerlo.
c) El modo en que el alumno participa en las nuevas actividades propuestas (iniciativa, interés, esfuerzo y constancia en el trabajo); y en las actividades cotidianas de
la vida diaria en el aula.
d) Las dificultades detectadas por el maestro en relación con el aprendizaje y las actividades que se llevan a cabo en el aula.
e) Otros datos que el maestro considere de interés, por ejemplo: las relaciones con los
compañeros, con los adultos; juegos que prefiere; etc.
En la ECC (ver cuadros 15a y 15b) se analizan los contenidos: conceptos, procedimientos y actitudes.
1) La ECC de los contenidos sobre conceptos hace referencia a conceptos, hechos o
datos. Para la evaluación de conceptos se suelen utilizar tareas de definición de significado
(definir un concepto), tareas de reconocimiento de definición (elegir entre varias alternativas la definición adecuada), tareas de exposición oral y/o escrita (el alumno expone un
concepto), tareas en las que el alumno debe identificar hechos, objetos y situaciones en relación con un concepto, tareas de solución de problemas; etc. En cuanto a la evaluación de
hechos y datos se suelen emplear tareas de recuerdo (con o sin ayudas o pistas), tareas de
reconocimiento (elegir la respuesta entre varias alternativas).
38. Orden del 12 de noviembre de 1992 (BOE del 21 de noviembre de 1992).
Capitulo 5. Procedimiento Específico III de Evaluación Psicopedagógica: El Alumno I
Dificultades en el aprendizaje: Unificación de criterios d iagnós t i c o s
Cuadro 15b.
Ejemplo de Protocolo para la exploración de niveles de competencia curricular.
Educación Primaria. 3er Ciclo. Tomado de “Documento para la exploración de niveles de
competencia curricular”, Junta de Andalucía. Delegación de Educación y Ciencia. Jaén.
SI = es capaz de...; NO = no es capaz de...”
4.3.2. OPERACIONES
49 Conoce las relaciones entre la suma y la resta en las operaciones de
50 Conoce las relaciones entre los términos de la división
51 Conoce las propiedades de la suma y la resta
52 Conoce la noción de potencia: base y exponente
53 Reconoce situaciones de multiplicación y división
54 Utiliza correctamente los paréntesis, en las operaciones con sumas y
55 Lee potencias
56 Calcula potencias
57 Utiliza los criterios de divisibilidad por dos, tres, cinco, nueve, diez y
58 Calcula el máximo común divisor y el mínimo común múltiplo de dos
o tres números
59 Suma fracciones con el mismo denominador
60 Suma fracciones con distinto denominador
61 Resta fracciones con el mismo denominador
62 Resta fracciones con el mismo denominador
63 Multiplica fracciones
64 Divide fracciones
65 Realiza operaciones con números decimales (suma, resta, multiplicación y división)
66 Hace estimaciones de sumas, diferencias y productos
67 Identifica series de números proporcionales
68 Elabora tablas de valores: cantidad y precio, recorrido: tiempo
69 Reproduce gráficamente los datos recogidos en la tabla de valores
70 Calcula el tanto por ciento de una cantidad
71 Usa la calculadora para las resoluciones de operaciones
72 Resuelve problemas en los que intervienen dos y tres operaciones
73 Utiliza estrategias personales de cálculo mental
74 Identifica problemas de la vida diaria en los que intervienen una o
varias de las cuatro operaciones
75 Utiliza los números negativos como código para expresar temperaturas, acontecimientos deportivos, etc.
2) En cuanto a la ECC de contenidos sobre procedimientos el objetivo es comprobar si
el alumno es capaz de utilizar los procedimientos aprendidos en otras tareas y situaciones
diferentes, es decir, su capacidad para generalizar el procedimiento. Para ello conviene
saber: si el alumno ha aprendido adecuadamente el procedimiento, si lo utiliza de forma
correcta, si lo ha automatizado y, finalmente, si lo generaliza.
3) Por último, en la ECC de las actitudes se ha de distinguir entre las respuestas verbales, gestuales y conductuales. Para las primeras se suelen utilizar cuestionarios y escalas
(aunque con las cautelas necesarias para evitar que la “deseabilidad”, es decir responder
conforme a lo que se piensa que es lo esperado, sesgue los resultados). Para las manifestaciones actitudinales gestuales o conductuales se emplea la observación directa. En cualquiera de los casos hay que tener presente que la actitud refleja un modo de pensar, sentir y
actuar, aunque con frecuencia existan discrepancias y se sienta o se piense de modo diferente a como se actúa.
Los resultados de la ECC permitirán al profesional verificar, o rechazar, hipótesis
formuladas a partir de la información inicial y los protocolos de detección; y le guiarán en
el proceso que sigue de selección de los aspectos a evaluar.
2. TÉCNICAS E INSTRUMENTOS EMPLEADOS EN LA ECC:
En general, en la ECC se suelen utilizar técnicas e instrumentos39 de muy diferente índole (como pruebas de rendimiento o pruebas objetivas (que son las más frecuentes y
quizás también las más útiles) de elección múltiple, de V-F; de
clasificación, de emparejamiento, etc. De un modo más
A) Observación directa –participada o no– para evaluar,
sobre todo, la competencia curricular del alumno en el dominio de procedimientos y actitudes durante el trabajo diario en
el aula. También se utiliza para valorar el comportamiento, por ejemplo mediante el uso de
escalas (de conductas y/o características), en el caso de los alumnos con dificultades provocadas por hiperactividad, o por trastornos del comportamiento. La Observación ofrece una
gran riqueza de datos con un incuestionable valor ecológico ya que se obtienen en el medio
natural, sin embargo es un procedimiento costoso y, si no se tiene suficiente experiencia, de
difícil análisis, por lo que frecuentemente se hace necesario algún procedimiento para el
B) Pruebas de rendimiento, (ver cuadro 16) se emplean, especialmente, para la evaluación de los contenidos conceptuales. Generalmente se trata de pruebas estandarizadas, fáciles de valorar, de realización escrita u oral, con tareas semejantes a los controles y exámenes que los maestros ponen a sus alumnos. Hay diferentes tipos de pruebas de rendimiento:
Escalas sobre hábitos
39. Mientras que la técnica representa el método que se utiliza para la obtención de la información; el instrumento es el recurso específico que se emplea.
Cuadro 16. Ejemplos de pruebas para la ECC.
Batería Psicopedagógica
Evalúa. García Vidal, J., y
cols. 2000.
En EP: lectura, aprendizaje
matemático, razonamiento
y niveles de adaptación. En
ESO: escritura, atención y
concentración, estrategias
de trabajo y estudio.
escolares. Alonso et al.
(1997). CIDE.
Batería AP-M: Matemáticas.
Batería AP-S: Sociales.
Batería AP-M: Naturales.
(ciclo 1º)
Prueba para la evaluación
Alonso et al. 1997. CIDE.
de Procedimiento. Pérez et
al. (1999). CEPE.
Contenidos procedimentales: Lenguaje;
Matemáticas; Naturales.
Batería de Contenidos
(BACEP) 1-2-3. Pérez et
al. (2000). CEPE.
Competencia Curricular.:
Lenguaje; Conocimiento
del Medio; Matemáticas;
ciclo de EP
Curricular de Matemáticas:
Infantil y Primaria. Altava
et al. (2003). Web.
“Informes de Competencia
Curricular,en “Evaluación
eInformes Psicopedagógicos III:
Materiales de apoyo. (pp.
117-271). Ayala, C.L., y
Galve, J.L. (2001). CEPE.
curricular en cada una de
las áreas curriculares que
componen el currículo
académico de la E. I, E. P.
VANCOC. Valoración del
curricular. Equipos de
Valladolid. (2001).
Prueba para las áreas de
Pruebas de evaluación de Competencia curricular:
la competencia curricular. Conocimiento del medio.
12 vols. (incluye CDRom). Vallés Arándiga, A.
(2003). Promolibro.
- Pruebas de ensayo y composición, para evaluar, sobre todo, contenidos conceptuales. En ellas el alumno debe desarrollar un tema, hacer comentarios de texto, resumir conferencias, etc.
- Pruebas objetivas, de uso muy extendido por su facilidad de confección, aplicación
y corrección, se emplean para la evaluación de conocimientos. Las pruebas objetivas pueden ser de muy variada forma: de respuesta corta, de V/F, de texto incompleto, de correspondencia, de opción múltiple.
C) Revisión de las tareas que el alumno realiza. Se emplean, sobre todo, para evaluar
contenidos procedimentales y actitudinales –y, en menor medida, conocimientos- ya que
ofrecen una información continuada. Ejemplos de esta técnica son: La revisión de los
cuadernos de clase; la revisión de los cuadernos de tareas; etc.
D) Hábitos y procedimientos de trabajo de los alumnos, se evalúan mediante cuestionarios o escalas Lickert que proporcionan información acerca de las actitudes, motivación,
hábitos de estudio (ver cuadro 17).
E) Entrevistas con los alumnos que, especialmente, facilitan información sobre actitudes y procedimientos.
F) Ejercicios de autoevaluación, mediante cuestionarios, se emplean para valorar el
grado de competencia curricular que creen tener los alumnos, pero también suelen utilizarse para valorar sus conocimientos metacognitivos y procedimentales.
3. LA ECC Y LAS DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE:
Los alumnos con Dificultades en el Aprendizaje muestran cierta heterogeneidad en
cuanto a los resultados de su ECC. Así, mientras los alumnos con dificultades debidas a
Problemas Escolares no presentan discrepancias significativas entre el nivel de competencia
esperado y el obtenido, o todo lo más, se aprecian diferencias en temas específicos o en alguna materia concreta (por ejemplo, en matemáticas), el resto de los alumnos con dificultades
en el aprendizaje sí manifiestan discrepancias importantes. Los alumnos con Bajo
Rendimiento Escolar tienen un rendimiento en la ECC de, cuando menos, un nivel de diferencia, si bien con frecuencia sus lagunas en el aprendizaje pueden alcanzar diferencias de
cuatro o cinco niveles, lo que plantea serios problemas para su reincorporación al nivel que
les correspondería por su edad. Los alumnos con Dificultades Específicas de Aprendizaje y
los alumnos con TDAH muestran discrepancias entre el rendimiento esperado y el obtenido
estimadas, de forma general, entre dos y cuatro niveles, no obstante, estas diferencias no son
homogéneas para todas las áreas y si la intervención es temprana y eficaz los alumnos llegan
a solventar esas diferencias alcanzando el nivel correspondiente. Finalmente, los alumnos
con Discapacidad Intelectual Límite muestran discrepancias significativas, más profundas e
insalvables cuanto mayor es su edad, que superan los dos niveles de diferencia y que requieren importantes apoyos y refuerzos para que no se incrementen de forma totalmente irreversible.
Guía de atención temprana.El niño/a de 3 a 6 años
Guia de buenas prácticas para la deteccion temprana
Guia para la DETECCIÓN precoz de los TEA
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References: Resolución 
 Resolución 
 resolución 
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