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Timestamp: 2018-07-18 11:41:27+00:00

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2011 Guirado et al Nº 6 Armas by Krístel Guirado - Issuu
armas Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, 2011 Textos: Kristel Guirado, Jesús Caraballo, Oswaldo González, Jalexi Rangel, Carlos Dolores, Glorimar Reyes, Luis Vásquez, Ramiro Ramírez, Jorge Dávalos, Jorfel Ochoa, Edgar Alpacedo y Emira Brito Corrección de estilo: María José Galluci Diseño gráfico: Oscar E. Vásquez Foto de portada: Claudia Cova Impresión: Imprenta UNES Atribución-NoComercial-CompartirIgual. Todas y todos somos libres de compartir, copiar, distribuir y comunicar públicamente los contenidos de esta publicación; bajo las condiciones de reconocer la fuente y de hacerlo sin fines comerciales. De alterarla o generar obras derivadas, prelan idénticas condiciones. UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD (UNES)
Primera aproximación a la violencia por venta y uso ilícito de armas en la Parroquia Sucre
l presente documento constituye una revisión analítico-descriptiva que contiene información teórica y datos documentados de la realidad, que puedan servir para que los aspirantes a Policía Nacional Bolivariana (PNB) desarrollen el Proyecto Educativo Integral Comunitario de la UNES (PEIC). Se trata de una propuesta complementaria a la metodología tradicional, para la formulación de proyectos sociales, que incorpora como fenómeno central del análisis la descripción y caracterización de situaciones y factores relacionados y de influencia en la existencia y/o generación de violencia en la Parroquia Sucre. La aproximación al fenómeno de la violencia se hace a partir de un prisma de problemáticas que exige una aproximación metodológica desde la investigación-acción. Este grupo de problemas lo denominaremos categorías de problematización y en su elección ha privado el propósito de atender y brindar soluciones a los principales problemas de seguridad ciudadana en el área de intervención geoestratégica de la UNES, espacio que, a su vez, se funda como territorio socio-cultural de la Ciudad Educadora. Inicialmente, se han identificado, como de interés para la UNES, las siguientes categorías de problematización: violencia intrafamiliar, violencia escolar, violencia juvenil y construcción de identidades, venta y consumo de alcohol, microtráfico y consumo de drogas, armas, y la (de)construcción del espacio y la congestión vial. En virtud de que la organización curricular de la UNES tiene un enfoque teórico-práctico y su base epistemológi6
La planificación por proyecto y los proyectos de aula La planificación por proyecto en la UNES debería partir de las siguientes premisas: •	El discente también es fuente del conocimiento, centro y sujeto del proceso de aprendizaje •	La universidad está integrada a la Ciudad Educadora 7
(CE) como escenario operativo y generador del conocimiento •	El docente es un vehículo entre el discente y la CE Esta visión exige que el docente cuente con el apoyo de otros actores sociales, a fin de orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje. De esta forma, el proceso de planificación no puede ser exclusivo del aula, sino que se hace necesario involucrar al resto de la comunidad UNES y a las fuerzas vivas de la CE, entre las cuales hay que darle especial relevancia a la organización comunal. En estos términos, la construcción del Proyecto Educativo Integral Comunitario (PEIC) requiere establecer algunas fases para la contextualización colectiva de saberes y consensos (reconstrucción histórica de la memoria social, cultural, geográfica-ambiental, política y pedagógica de la CE). Hablamos de fases y no de pasos, porque su articulación de forma simultánea contribuye al logro de los objetivos globales de la planificación, de modo que la enumeración y presentación individual de las mismas responde a evidentes razones expositivas de la metodología. Las fases podrían ser: •	Fundamentación y formulación •	Caracterización •	Implementación •	Ejecución •	Evaluación •	Retorno Es importante tener presente en la construcción del PEIC las bases filosóficas que fundamentan el modelo educativo de la UNES y los principios de la educación popular rectores de su enfoque educativo, ambos claramente expuestos en nuestro documento fundacional. Especialmente, en el momento de decidir los temas a desarrollar en los Proyectos de Aprendizaje (PA), es necesario tener presente que: 8
Estructura del documento El documento de caracterización se estructura en cinco partes. A la presente introducción le sigue una descripción general del área de intervención geoestratégica, que contiene los aspectos territoriales, poblacionales, históricos y los agentes dinamizadores de la zona. Posteriormente, se describe la metodología de trabajo para la contextualización de los problemas, que incluye las estrategias para el diagnóstico sociocomunitario (conocer para actuar) y los objetivos del mismo. Luego, se continúa con la descripción de las categorías de problematización. 9
Armas La actual accesibilidad a las armas también cuestiona el concepto tradicional de Estado, de convivencia y de pacto social. En estos momentos, la proliferación masiva de armas plantea, por primera vez, la pérdida por parte de los Gobiernos del monopolio de la coacción y del control sobre el armamento. Los Estados ya no son los únicos poseedores de armas con capacidad de coacción. Pérez Mellado Bien sea por la imagen de excesiva masculinidad asociada a las armas y el machismo imperante en nuestra sociedad […] bien sea por el culto al héroe armado de películas, series y juegos de video, y su penetración indiscriminada en los más jóvenes, las armas no suelen ser ni vistas ni valoradas como lo que son: peligrosos instrumentos diseñados exclusivamente para matar. Vivian Díaz Es grave… porque con rabia se puede disparar a cualquiera, excepto a la madre. El problema es grave porque con las pistolas se hacen cosas malas. Las armas son malas y ya yo estoy con mi cristín. Testimonios de jóvenes (En Gabaldón, 1999)
Las armas de fuego: ¿un avance tecnológico? Piedra, flecha, espada o bala, el desarrollo de las armas ha marcado la historia del ser humano. Pero de todas las etapas, sin duda, la Edad Media marca un hito, porque en ella se perfecciona el uso de las armas de fuego. Si tomamos en cuenta que la espada y el escudo eran armas muy pesadas y, por ende, poco efectivas comparadas con las actuales, entenderemos las importantísimas implicaciones militares, políticas y sociales que tuvo la aparición de las armas de fuego. Una de las primeras fue el fuego griego, un arma rudimentaria que consistía en un recipiente repleto de explosivos que se lanzaba y explotaba al caer, incendiándolo todo a su alrededor. El sarraceno (siglo XI) era un pequeño barril lleno con una mezcla de betún, azufre, petróleo, alcanfor, resina y polvo de carbón que explotaba, y ni el agua podía apagar las llamas. Los chinos inventaron la pólvora y los árabes la llevaron a Europa. Así, las armas de fuego fueron evolucionando y se hicieron más ligeras: la culebrina, el arcabuz, los morteros, las bombardas. La bombarda (XIII) fue el primer lanza proyectiles. El cañón era cargado con pólvora, a la cual se la hacía explotar después de haber colocado grandes bolas de piedra o de fundición al proyectil. Las armas de fuego resultaron ser, entonces, más destructivas y mortales y desplazaron al escudo, la lanza, el arco y flecha, las catapultas, arietes y ballestas. Esto estuvo acompañado de un avance técnico en el campo de la metalurgia: como resultado del progreso del horno de fundición, el hierro colado podía ser vaciado en moldes. De esta forma, la construcción de máquinas de guerra se unió a la invención de la pólvora. La presencia de armas de fuego no es reciente en América Latina. Justamente, las armas de fuego y el acero fueron algunas ventajas que los conquistadores tuvieron sobre nuestros pueblos originarios. Buena 12
parte de los procesos independentistas y de liberación de los estados latinoamericanos, así como de otros acontecimientos políticos de la historia de los países de la región, han estado protagonizados por las armas. Sin embargo, para Gómez Valdebenito (s/f) la proliferación masiva de armas pequeñas, asociadas a la criminalidad, es un acontecimiento más reciente: “a partir de la década de los 70, se comenzaron a dar una serie de fenómenos que tuvieron como consecuencia una proliferación masiva de armas pequeñas en las ciudades en poder la población civil”. Entre estos fenómenos el autor resalta: •	La migración masiva de personas desde el campo hacia las ciudades, que generó sectores altamente empobrecidos y excluidos, asociados a la creciente de delincuencia. •	Los movimientos de liberación que usaron la guerrilla como estrategias. La mayoría de estos grupos cuales reprimidos violentamente por las fuerzas armadas de dictaduras militares, lo que devino en un fuerte armamentismo por parte de la población civil. •	El aumento de la producción y tráfico de drogas en Suramérica, a partir de la década de los ochenta y noventa, para satisfacer el consumo de Europa y Estados Unidos. Desde entonces, narcotráfico y violencia armada son dos caras de una misma realidad en la región. Dreyfus 2003 señala que la sobrepoblación de zonas urbanas se da en contextos de exclusión social, concentración del ingreso y alto índice de desempleo, “condiciones que se han agravado particularmente en la década del 90 e incentivan el ingreso de capas de la población cada vez más jóvenes a actividades criminales, lo cual refuerza el ciclo de violencia”.
Armas: origen, destino y tipos El Código Orgánico Penal (2005, Art. 274) entiende por armas, en general, todos los instrumentos propios usados para maltratar o herir a una persona. Vistas como tal, cualquier herramienta puede servir como instrumento de coacción directo (un puño, un palo, una piedra) o indirecto (una piedra, un dardo, un proyectil). Sin embargo, para los efectos del Capítulo I de los Delitos contra el orden público, solo se considerarán armas las que se enuncian en el Artículo 3º de la Ley sobre Armas y Explosivos: Son armas de guerra todas las que se usen o puedan usarse en el Ejército, la Guardia Nacional y demás Cuerpos de Seguridad, para la defensa de la Nación y resguardo del orden público, tales como: cañones, obuses, morteros, ametralladoras, fusiles-ametralladoras, fusiles, carabinas y mosquetones; pistolas y revólveres de largo alcance; y, en general, todas aquellas armas que pudieren ser útiles en la guerra, de todas clases y calibres, de un tiro, de repetición, automáticas y semiautomáticas y sus respectivas municiones y aparejos para ponerlas en actividad; sables, espadas, espadines, lanzas y bayonetas; aparatos lanzallamas; bombas, granadas de mano; gases y sustancias agresivas, así como las armas y dispositivos que puedan arrojarlos o los envases que puedan contenerlos. Pérez Mellado 2007 hace referencia a tres tipos de transferencias de armas: las lícitas, las ilícitas y, un tercer tipo, que él denomina mercado gris: •	Por mercado lícito se entiende el conjunto de transferencias legales o lícitas entre los productores y clientes tanto domésticos como internacionales, siendo estas transferencias debidamente sancionadas, tramitadas y acordes a las legislaciones mutuas. •	Por mercado ilícito se entiende a aquellas transacciones no sancionadas apropiadamente por las autorida14
des gubernamentales. Incluye las “fugas” de armas legales (robos, pérdidas, transferencias ilícitas) así como las retransferencias no autorizadas. •	Adicionalmente, también se puede hablar del denominado “mercado gris”, que se refiere a una “área intermedia” entre lo legal y lo ilegal que comprende transferencias encubiertas realizadas por gobiernos o intermediarios que trabajan para gobiernos u otras entidades, o al aprovechamiento de vacíos legales en ciertos países para realizar la triangulación de armas que en principio fueron legalmente exportadas hacia el primer comprador, pero que luego son desviadas ilícitamente hacia un segundo destino. Godnick 2006 señala que, normalmente, la mayoría de los países latinoamericanos importaba indistintamente armas pequeñas, para fines civiles o militares, de países como Estados Unidos, Italia, Alemania, Bélgica e Israel. Sin embargo, recientemente Brasil ha pasado a ser, después de EEUU, el exportador más importante de armas de fuego del continente, mientras Argentina y México compiten por el tercer lugar. Fleitas 2008 coincide en que tres países monopolizan el negocio de las exportaciones de armas en Latinoamérica: Brasil (79%), México (11%) y Argentina (6%). Según el tipo de exportación, los porcentajes varían de un país a otro: Mercancía de exportación Armas de puño y largas
Los países del Sur tienen una mayor venta de armas, sean largar o cortas, mientras para México el fuerte es el comercio de las partes; los tres países exportan municiones. Respecto a las importaciones, el autor nos informa que Colombia es el mayor comprador de armas de la región (37%), seguido de México (18%) y Brasil (10%). Los porcentajes según la mercancía importada varían de un país a otro: Mercancía de IMPORTACIÓN Armas de puño y largas
Armamaneto pesado
Tanques y otras armas militares
Podemos observar en ambos cuadros cómo la importación y exportación de municiones juega un papel fundamental dentro del negocio de las armas: las municiones, además de ser un componente esencial para la utilización de las armas de fuego, por su carácter fungible y una vida útil relativamente corta requieren una renovación constante. Por lo cual, si se tiene por objetivo limitar el uso de armas de fuego, por ejemplo por el crimen organizado o por un gobierno que está cometiendo un genocidio, el control de transferencia de municiones es una herramienta esencial (Fleitas 2008). Aunque Venezuela no se encuentra dentro de estas estadísticas gruesas, Fleitas 2008 destaca el aumento de las importaciones colombianas (158%) y venezolanas (482%) entre 1994 y 2006 en lo concerniente a la “evolución de las importaciones por el país latinoamericano de destino”. 16
En lo que respecta al tráfico de armas pequeñas y ligeras, Godnick 2006 identifica las fuentes más importantes: •	Armas recicladas de los conflictos armados de los años 80 y 90. •	Nuevo tráfico asociado con el tráfico de drogas y personas. •	Importaciones y ventas legales desviadas a personas y grupos distintos al destinatario inicial. •	Desvíos de arsenales estatales y de la seguridad privada. •	Robo de armas de fuego de particulares. En su estudio sobre el tráfico de armas en el cono Sur, Dreyfus 2003 nos ofrece lo que él llama los patrones más comunes de tráfico ilícito y proliferación de armas pequeñas en la región. El autor señala: •	robo a propietarios legales; •	compra por fuera de lo establecido en las leyes de control de armas; •	tráfico transnacional mediante canales enteramente ilegales desde fuera de la sub-región (Asia, Europa Oriental, Medio Oriente, América Central, Estados Unidos, Colombia, Surinam); •	triangulación de armas previamente importadas de manera legal por un país dentro de la región; •	desvío de armas pertenecientes al inventario o a excedentes (surplus) pertenecientes a las fuerzas armadas y/o policiales; •	desvío de armas previamente incautadas por la policía. Estas últimas, a su vez, pueden ser desviadas según los siguientes patrones: •	Robo de unidades militares o policiales; •	Venta de este tipo de armas del inventario militar o policial por elementos corruptos en las fuerzas armadas y policiales; 17
•	Venta de material excedente (surplus) por parte de elementos corruptos en las fuerzas armadas o policiales; •	Tráfico de estas armas a través de coleccionistas autorizados que, según la ley, están autorizados a comprar aunque no utilizar una cantidad limitada armas automáticas (pero no granadas); y •	Exportación de estas armas a las fuerzas armadas y policiales de terceros países (en especial países limítrofes) y vuelta de este material a Venezuela a causa de desvíos en los países compradores. Dreyfus también señala que, cada vez más, son mayores el número de armas de fuego incautadas en las operaciones policiales destinadas a reprimir el tráfico y consumo de drogas, especialmente de cocaína y sus derivados. Las armas incautadas en estos procedimientos tienen cuatro orígenes: •	son robadas a particulares que las tenían legalmente registradas; •	en menor proporción son traficadas desde países limítrofes; •	proceden de células terroristas que estuvieron activas hasta mediados de la década del 90; y •	son armas hechizas o de manufactura casera. Proveedor específico del arma Categorías
Padres o parientes
Una casa de empeño
Algún contrabando
Un vecino TOTAL 18
Percepción de los principales proveedoes Categorías
Los padres TOTAL
En un estudio realizado en adolescentes intervenidos por el sistema de justicia juvenil, Gabaldón 2003 analizó la procedencia de las armas de aquellos que habían hecho uso de las mismas, así como la percepción de todos los jóvenes sobre quiénes son los principales proveedores de armamento en la zona metropolitana:
Violencia, criminalidad y proliferación de armas de fuego Para Pérez Mellado 2007, las razones de la proliferación de armas de fuego son mucho más complejas que las de otros tipos de armamento, ya que el circuito de producción y comercialización es diferente. Fundamentalmente, la violencia asociada al empleo de armas pequeñas y ligeras está determinada por la criminalidad: La violencia se manifiesta principalmente en la forma de choques armados entre distintas organizaciones criminales […] que luchan por ganar o mantener el control territorial por acceso a puntos de abastecimiento y venta de cocaína y marihuana. Los altos beneficios generados por la venta de drogas y la com19
petencia violenta por el control de este negocio ilegal generan, a su vez, un círculo vicioso de compra de armas. Por otra parte, técnicas policiales en las que predomina el abuso de la fuerza letal por parte del Estado refuerzan la “espiral armamentista” por parte del crimen organizado (Dreyfus 2003). Cada vez hay más consenso que la violencia armada tiene muchas caras, incluyendo las guerras y grupos armados, la criminalidad organizada y no organizada, los narcotraficantes, los pandilleros, la violencia vecinal e intrafamiliar (Godnick 2006). La proliferación de armas de fuego atenta de forma directa contra la paz individual y social y violenta los DDHH de los habitantes. El daño causado a personas, familias y comunidades no solo se evidencia en el aumento brutal de los homicidios, hay que sumar a las estadísticas el elevado número de heridos de balas y de lesionados permanentes “principalmente niños son lesionados por balas perdidas y frecuentemente se ocasionan muertes e incapacidad física y mental en los menores en esta loca carrera armamentista” (Brea de Cabral y Cabral 2007). El daño que causan las armas pequeñas se puede clasificar en dos categorías generales: costos directos y efectos indirectos. Entre los costos directos se incluyen la cantidad de muertos y heridos. Las investigaciones actuales calculan que las armas pequeñas y ligeras provocan aproximadamente 500.000 muertes directas por año, de las cuales cerca de 300.000 tienen lugar en conflictos armados y 200.000 en otras situaciones, tales como homicidios, suicidios, homicidios culposos y disparos de la policía. Se desconoce la cantidad de víctimas no fatales que provocan las armas pequeñas, pero es posible que sea incluso mayor. Los costos indirectos de las armas pequeñas son más difíciles de cuantificar, pero sus consecuencias son profundas y de gran alcance. La salud, la seguridad, la educación y el crecimiento económico, entre otros, se ven afectados donde dominan las armas (Pérez Mellado 2007). 20
Esta realidad también trae consecuencias en el desarrollo económico y socio-cultural de nuestras naciones. Como bien resaltan Aguirre, Restrepo y Villamarín 2010: en un contexto de violencia armada existen menores incentivos para la inversión en capital humano (menos incentivos para invertir en la educación) y físico (menos incentivos para la inversión en capital físico), pues tanto uno como otro están sometidos a un mayor riesgo de desaparición. El porte y uso ilícito de armas de fuego es considerado como uno de los problemas que causa inseguridad y afecta a las comunidades de manera notoria, tanto por el número de vidas que ha cobrado, como por la participación de los cuerpos policiales en las redes de comercialización de armas y municiones. El 87% de los delitos que nosotros hemos cuantificado y hemos evaluado se ha cometido con armas de fuego y el 13% con armas blancas […] la Asamblea Nacional lo está discutiendo […] el control de armas y de municiones, una ley que tiene un salto cualitativo y que nos va a permitir atender este tema pero desde una perspectiva responsable, integral y además seria, sistemática” (Tareck El Aissami, En José Vicente Hoy, 13 de septiembre de 2010). Entre los principales problemas para el control de armas, Fleitas 2008 señala: •	Falta de voluntad política. •	Falta de interés de la opinión pública. •	Vacíos legales. •	Recursos insuficientes. •	Controles solamente formales/no implementación. •	Ausencia de mecanismos de rendición de cuentas. •	Debilidades organizacionales o corrupción de las agencias de control. •	Falta de Coordinación entre Jurisdicciones. 21
Falla en la aplicación de la Ley en el interior de los países. En la encuesta de victimización 2009, un 70,97% de los encuestados ha sido víctima de robo con arma de fuego y un 90,5% de robo a vehículo. N de detenciones por porte ILÍCITO de armas
2009 4.518
2010 3.140
¿Más armas = más seguridad? Para Dreyfus 2003, la proliferación de armas y el crimen organizado constituyen síntomas de otros males, en cuyo centro está “la crisis del modelo tradicional de seguridad basado en la pura y exclusiva prevención y represión policial”. Si a esto se suma la falta de confianza que tiene la población civil en las instituciones responsables de garantizar la seguridad, la ecuación es resuelta con la formula +armas= +protección: La región centro y sudamericana se encuentra aún inundada de armas. Frente al sostenido crecimiento de la delincuencia, se ha comenzado a dar un peligroso espiral de armamentismo dentro de la población civil, motivado por la creciente sensación de inseguridad que siente la ciudadanía frente a este fenómeno […] En Sudamérica […] un 42% de los crímenes son cometidos con armas de fuego, un récord como región si lo consideramos comparativamente con el resto del mundo (Gómez Valdebenito s/f). Además de factores como la pobreza y exclusión, en nuestra América, la percepción de inseguridad es sobre22
dimensionada por los medios de comunicación, para satisfacer intereses de mercado, entre otros, por ejemplo, el negocio de empresas de seguridad: La posesión y proclividad hacia el uso de armas de fuego está estrechamente relacionada con las variables socio demográficas, vivencias violentas personales y barriales; a la percepción de inseguridad o desconfianza en los mecanismos oficiales de protección ciudadana; a las creencias y actitudes personales que incitan a la búsqueda de autoprotección, e instigada por los medios de comunicación y las oportunidades reales para su adquisición y legalización, así como también por otros factores de tipo educativo, religioso y socioculturales (Brea de Cabral y Cabral 2007). En la actualidad, el uso y tráfico ilegal de armas proporciona a terroristas, narcotraficantes, grupos paramilitares y delincuentes comunes un poder que amenaza, no solo la vida, la paz y la libertad de las sociedades, sino el papel mismo del marco jurídico y del diálogo como herramientas efectivas para la resolución de conflictos: La existencia de armas en manos de la población civil, además de incrementar la cantidad de unidades producidas y en circulación, genera otras cuestiones como puede ser la aceptación en la convivencia con dichos instrumentos de violencia. La presencia de armas se ha convertido en una constante en muchos canales de transmisión cultural, ya sea el cine, la televisión, la literatura o incluso en los juegos. Esto genera una elevada visibilidad que se plasma en una amplia aceptabilidad social y cultural de las armas. Estos productos se han convertido en elementos presentes y constantes en nuestra vida cotidiana (Pérez Mellado 2007).
ucha gente tiene acceso directo constante u ocasional a las armas de fuego, su uso normalmente no está mediado por factores normales de seguridad de uso ni de uso escalado ni con razones justificadas. Justamente, la disponibilidad hace que estos objetos de muerte y su uso constante, para dirimir cualquier tipo de conflictos, para exhibirse, para reafirmar posiciones de dominio sea esperable, normal y tolerado legal, social, y culturalmente […] Son los hombres los que más las utilizan, los que más matan, y los que más mueren […] Entender que los hombres son portadores y víctimas principales de la violencia armada en Venezuela puede dar muchas pistas en cuanto a las intervenciones que podrían realizarse a nivel societal para motivar masculinidades alejadas de la violencia.
Entrevista de UNES a Vivian Díaz, Antropóloga y representante de Amnistía Internacional Venezuela (AIVEN)
Factores asociados a la adquisición y uso de armas de fuego Vemos entonces cómo la proliferación de imaginarios, vinculados a poder, fuerza y dominio, incentiva y justifica el uso de armas por parte de la población civil en diferentes situaciones, así como su comercio ilegal: La presencia del arma contribuye además a que la necesidad de armarse se multiplique y se expanda, sobre todo en los grupos masculinos de diversos sectores sociales, puesto que la proliferación de armas de fuego y la generalización de su uso en la resolución de conflictos produce una actitud de anticipación de que el otro está armado y, en consecuencia, hay que armarse para defenderse (Briceño León y Zubillaga 2001). mayoritariamente formados por hombres muy jóvenes alimentados por la frustración y el resentimiento […] los nuevos actores armados pretenden construir un entorno desfavorable para todo aquel a quien no puedan controlar. El dominio del propio bando también se basa en un sistema de distribución de castigos y de recompensas con el objetivo de mantener el miedo y la inseguridad, y así perpetuar los odios recíprocos. Por eso cobra una destacada importancia la necesidad de cometer atrocidades desmesuradas y espectaculares, en muchas ocasiones de manera gratuita, pero que se realizan con el objetivo de realizar demostraciones de fuerza (Pérez Mellado 2007). A propósito de esto último, la industria armamentista contribuye cada día a la configuración de estos perfiles de violencia con productos de una probada efectividad mortífera que fomentan las imágenes de poderío de las armas. Según fuentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), consultadas por Cedeño 2008, los calibres encontrados con más frecuencia en Venezuela 25
son 9mm, .45 y .38. Estos calibres tienen como característica principal un alto nivel de impacto mortífero. De los tres, el arma preferida por los delincuentes es la 9 mm., por su versatilidad, alcance, capacidad y velocidad de las balas y la posibilidad de atravesar su blanco y causar daños a terceros. Cedeño también nos ofrece una tipología de las municiones más mortíferas que han llegado al país por vía del mercado ilegal de las armas “traídas por particulares en busca de tener algún tipo de ventaja contra el auge delincuencial”: Dumdum (Black Tallon): recubiertas de negro, explotan al impactar su blanco. Hollow point: se abren como una flor al impactar su blanco, causando mayor daño. Hidra-shock: tienen un efecto similar. Mientras algunos autores buscan el origen de la agresión en frustraciones individuales, otros investigadores (Skinner 1969; Bandura 1973 y Berkowitz, 1996) interpretan las conductas violentas “como una forma de aprendizaje en el medio social”, donde la apropiación y la tolerancia a los métodos violentos justifican y explican el fenómeno de la delincuencia como “un mecanismos de supervivencia” (Brea de Cabral y Cabral 2007). Al respecto, Gabaldón 1999 cita a Beritman y a Llorens: Las actividades delictivas de los niños de la calle configuran formas no institucionalizadas de estrategia de supervivencia acordes a sus recursos, así como de resistencia a las opciones que les son ofrecidas (Breitman 1994). La violencia se convierte en un marco de referencia a través de la cual se puede comprender el mundo y se puede esperar predecir las relaciones humanas. Aprender a defenderse de esta violencia y poder usar la agresión propia se convierte en un elemento esencial de sobrevivencia y los controles a esa expresión violenta con frecuencia son laxos (Llorens 1998). 26
Sin embargo, para Gabaldón 1999 y 2003, aún desde esta perspectiva se le da poca atención a “los condicionantes situacionales y a la disponibilidad de instrumentos para herir o matar en la explicación de la violencia misma y sus resultados”. En su estudio sobre armas de fuego en jóvenes en conflicto con la ley penal, el autor identifica algunas de las motivaciones que justifican el empleo de armas por parte de los adolescentes entrevistados: Categorías Para protegerse
Para obtener plata
Obtener respeto
Mostrar que son arrechos
Los amigos llevan armas
Mostrar que están en algo
Los obligan los adultos
Demostrar que son finos
Asimismo, en cada uno de los relatos, analizó las situaciones en las que los jóvenes hacen uso frecuente de armas. Los casos imprecisos, la resolución de “culebras” y el robo fueron los más frecuentes:
Los casos imprecisos agrupan todos los supuestos en los cuales no fue posible identificar la respuesta con una categoría específica. Una posible explicación para este hecho tiene que ver con el grado de instrucción de los muchachos. Hasta un 85% del total ha logrado llegar apenas hasta el sexto grado, sin contar que el lapso transcurrido entre el último año escolar aprobado y el momento de la aplicación del instrumento puede ser bastante grande. Tal hecho permite inferir la dificultad de exponer ideas con sindéresis y hace del uso del arma contra alguien una situación poco clara. Ejemplos de esas respuestas se muestran a continuación: •	No he usado muchas armas, son pocas veces. •	Lo que pasó fue que yo estaba en mi casa, y de repente bi alguien pasar coriendo asia el patio de mi casa y me ovligo a que le guardara el arma o si no me daba un tiro. •	La bendí. •	Cuando la tuve en mi mano quice erir un perro. •	Me robaron unas prendas de oro y una gorra unos sapatos un reloj y una bisicleta. •	La última ves que use un arma salieron eridas personas que no tenian nada que ver. A continuación, presentamos un modelo propuesto por Brea de Cabral y Cabral 2007 que intenta explicar la dinámica de los factores que están relacionados con la violencia y que determinan la proclividad hacia la posesión y el uso de armas de fuego:
El modelo descrito anteriormente muestra que los factores sociodemográficos y el historial personal (sexo, edad, trabajo, ingreso, religión, etc.) influyen sobre la cognición y la formación de actitudes del individuo, lo que a su vez está matizado por los factores vivenciales (experiencias de violencia y con armas) ocurridos en el hábitat; y, en segundo lugar, por la influencia de otros acontecimientos, como son la interacción con instituciones de seguridad, con los medios de comunicación y las facilidades objetivas y subjetivas existentes para la adquisición de un arma de fuego, lo que contribuye a la creación de la percepción de riesgo o inseguridad ante una situación determinada. Por otro lado, de lo cognitivo y actitudinal se genera 29
la conducta preventiva (búsqueda de mecanismos de protección) de donde fluye lo comportamental, antesala para la acción de poseer o predisponer hacia el uso de un arma de fuego. Este modelo fácilmente podría ser usado para explicar cómo un determinado medio de comunicación es capaz de crear una falsa imagen de la realidad, inducir actitudes y desencadenar el mecanismo de protección-acción que se da en los individuos. […] Muchas variables relacionadas con la posesión de armas también lo fueron a la proclividad hacia su uso. Se encontró una mayor significación estadística en el sexo (femenino y masculino), el trabajo y la religión; las experiencias vivenciales violentas (alguien en la casa posee armas de fuego, estar entrenado para usar armas, haber sido víctima de violencia, vivir en barrio inseguro, oír disparos en el barrio, conocer un muerto por delincuencia); el conocimiento de las facilidades de obtención del arma en los barrios; los medios de comunicación, principalmente oír noticias en la radio y leerlas en los periódicos; la desconfianza en el sistema penitenciario, judicial, las Fuerzas Armadas y la Secretaría de Estado de Interior y Policía. Finalmente, entre los factores actitudinales se encontró que el derecho a tomar la justicia por su propia cuenta se asoció muy significativamente con ser proclive hacia el uso de armas de fuego.
Primera aproximación a la violencia por venta y uso ilícito de armas en la Parroquia Sucre El uso ilícito de armas se convierte en uno de los principales problemas en la parroquia, aun cuando en el imaginario del catiense la posesión ilícita no es concientizada como factor fundamental de la problemática. No obstante, es de notar que situaciones delictivas en las que se encuentran presentes armas, especialmente de fuego, están, ante la percepción de problemática de seguridad, entre las situaciones más sentidas: de las 2.873 personas encuestadas en distintas zonas de la parroquia un 40% considera como una gran problemática el “robo a personas”. Al promediar los tipos de robos señalados (a personas, vivienda, vehículos, transporte público) el 25% coincide en la presencia de la problemática.
De igual forma, el uso de armas de fuego se relaciona directamente con variables socio demográficas, la convivencia en ambientes violentos, la sensación de inseguridad o desconfianza hacia los órganos a cargo de la seguridad y de protección ciudadana, el bombardeo comunicacional que exacerba la sensación de necesidad de autoprotección y miedo, la expectativa de poder tener la adquisición legal de la misma, la “normalización” de la presencia del arma en el barrio, así como con elementos de corte educativo y culturales. La presencia de armas entre la población civil, legales e ilegales, incide en el incremento de su circulación, así como en la aceptación de convivencia con esta he31
rramienta de violencia. El arma es una constante en nuestra industria cultural, se asocia a poder, defensa, héroes armados, pero tam-
bién se inserta en el imaginario de inseguridad de forma indirecta, a partir de la acción delictiva a la que le sirven de vehículo:
Percepción de problemáticas de inseguridad Parroquia Sucre
Encuesta de percepción de problemas de seguridad, UNES, octubre 2010 32
De 26 aspectos relacionados con problemáticas de inseguridad mencionados por los pobladores catienses, en el 50% de los casos (13, rojo) se trata de situaciones vinculadas al uso de armas. Entre los indicadores que recrean el flujo de armas ilegales dentro de la parroquia nos
encontramos, por un lado, las situaciones de violencia relacionadas con el uso de armas de las que reconocen han sido víctimas comerciantes y transportistas de la zona más populosa de la parroquia (la Avenida Sucre):
Situaciones de violencia de las que han sido víctimas comerciantes y transportistas Presencia de personas en situación de calle
Robos y atracos por motorizados 15% 56%
Fuente: Problemáticas de seguridad, comerciantes (103) y transportistas (111) Avenida Sucre, UNES, octubre 2010
Es de notar que el 60% de los comerciantes y el 88% de los transportistas han sido víctimas de situaciones con armas. Es importante destacar en este sentido que el sector transportista suma y separa el robo por parte de los motorizados (56%). A pesar de que esta avenida cuenta con un alto flujo de personas y presencia policial, la puesta en escena del uso del arma sigue estando presente, aunque, según los entrevistados, en menor medida. Según información proporcionada por el actual Director de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en entrevista dada al Correo del Orinoco, desde la creación de este cuerpo (diciembre 2009) hasta agosto del
presente año han sido incautadas en la Parroquia Sucre 103 armas de fuego vinculadas a situaciones de violencia como homicidios y robos. En la revisión hemerográfica, se pudo observar que gran parte de las armas que son incautadas son provenientes de la desmantelación de bandas que operan en las zonas de intervención de la PNB. En este orden de ideas, un elemento de interés que recrea y describe la actual situación del flujo de armas en la zona es la información aportada por el grupo focal de funcionarios PNB que cumple, dentro del cuerpo, actividades relacionadas con el tema. Estos manifiestan que en las zonas donde interviene 33
actualmente este cuerpo la venta y uso de armas de fuego ha disminuido significativamente, entre las más resaltantes se encuentran: Blandín, Macayapa, Plan de Manzano, El Limón, Gramoven, Nuevo Horizonte, Alta Vista, Los Flores, Los Frailes, entre otras. Sin embargo, se ha observado el incremento del uso de armas blancas (especialmente cuchillos y botellas rotas). De igual modo, en zonas donde aún no se
cuenta con dicha presencia policial (El Cuartel, Los Magallanes, Propatria, Federico Quiroz, El Amparo, Boquerón, Casalta, entre otros), se observa un incremento de uso ilegal y situaciones delictivas con presencia de armas de fuego, encontrándonos, en algunos puntos, un margen de coherencia entre esta información y la percepción del catiense con respecto a las zonas con mayor venta ilícita de armas.
Sectores con venta ilícita de armas, según percepción de pobladores de la Parroquia Sucre
Encuesta de percepción de problemas de seguridad, UNES, octubre 2010
Como se puede observar, Propatria y El Cuartel son percibidos como las zonas (de las revisadas) con mayor venta ilícita de armas (48% y 22%, respectivamente). Sin embargo, a su vez, estos aportes podrían ser pensados como indicadores que
muestran un desplazamiento de la venta y uso, más que la desaparición de la problemática. En virtud de lo antes expuesto con respecto al tema de armas, la presencia y acción policial en la parroquia, aun cuando ha contribuido 34
en la atención de la problemática, en solitario, no da garantía del derecho a la seguridad de sus pobladores. Profundizar en la problemática pasa por la revisión de factores que puedan contribuir a la generación de la seguridad. Según las estadísticas arrojadas por el CICPC Sub-delegación Oeste, tanto las victimas como victimarios de situaciones de violencia son jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 25 años aproximadamente (85%), lo que nos induce a concluir que es en esta población donde se aloja, principalmente, el uso ilícito de armas. Según el grupo focal de la PNB, la mayoría de los jóvenes vinculados a hechos de violencia, relacionados especialmente con el uso de armas de fuego, son de sexo masculino y, además, forman parte de algún tipo de banda. A fin de recrear lo que caracteriza a las bandas identificadas en la zona, este grupo considera que en la Parroquia Sucre, al igual que en parroquias aledañas, la composición de las bandas se caracteriza, en cuanto a su actividad, según “lo que se mueva en el sector” y, en el caso particular de la parroquia, “venta de drogas ilícitas” y “resguardo del barrio” se encuentran entre las principales razones para unirse a
una banda. También se menciona que en trabajos de inteligencia realizados en la zona encuentran que algunos jóvenes se unen por miedo (“estás conmigo o estás en mi contra”), otros son jóvenes solitarios, víctimas del ocio improductivo que “se unen y se convierten en los policías del sector”; lo que para los entrevistados trae como consecuencia un tercer elemento: jóvenes que se unen porque ven en “los protectores del barrio” valores de fuerza, respeto, dominio y poder. Por último, se encuentran los jóvenes que, envueltos en situaciones de desempleo, ocio improductivo, violencia intrafamiliar, drogas y/o alcohol encuentran en la banda un medio de respeto ante la conducta transgresora y de poder, para solventar la situación de precariedad. Con respecto a la obtención inicial de armas por parte de estos jóvenes, nos comentan que, en jóvenes iniciándose en el uso de armas encuentran principalmente dos vías: el robo de armas licitas a particulares y el uso de “chopos” (arma de creación artesanal o “casera”, que puede ser un tubo de distintos calibres -según el impacto que espere causar-, que con una liga sujetada a una punta de salida sostiene un clavo u otro objeto pulsante, el cual es disparado desde la boca del tubo). La 35
obtención inicial del arma responde a dos elementos. Por un lado, la falta de recursos para comprarla y, por el otro, la muestra de poder por la obtención con medios propios. Tomando en cuenta las características del joven victimario, mencionadas por el grupo focal de la PNB, describir la situación de violencia relacionada con el uso ilícito de armas pasa por identificar situaciones presentes en la parroquia que, de una u otra forma, contribuyan en la problematización de la raíz de factores que conllevan a jóvenes del sector a la opción de incursionar en prácticas armadas generadoras de violencia. Si bien aspectos como el miedo, el respeto, el poder y la fuerza son valores más complejos de indagar, es un hecho resaltante que un joven en condiciones más favorables a su desarrollo personal, psíquico, familiar, educativo y cultural pudiera
ser menos proclive a incursionar en grupos y situaciones generadoras de violencia, tanto por la consolidación de su personalidad, como por no contar con la mayor parte de su tiempo para el ocio improductivo. En el caso de la Parroquia Sucre, entre otros aspectos, se pudo obtener información acerca de algunas condiciones que pueden inducir al ocio improductivo a jóvenes, hombres, entre 12 y 24 años. En la primera aproximación realizada a la realidad de las familias catienses, con una muestra de 2.179 familias consultadas, lo que aloja una población de aproximadamente 9.164 personas, ubicadas en algunas de las zonas aparentemente menos vulnerables del sector (ejes 1 y 9), en tanto se encuentran más próximas a las vías de acceso, a los centros de estudios, a los medios de transporte, etc., nos encontramos con la siguiente situación:
Factores que pueden incidir en el ocio improductivo Rango de edad
Población total que no estudia actualmente
Practica al- Participan en Participan en alactividades guna organización gún deporte culturales comunitaria
Censo comunitario, ejes 2 y 9, Parroquia Sucre, UNES 2010
De 641 jóvenes, hombres y mujeres que no estudian actualmente, bien porque interrumpieron sus estudios o porque no continuaron al siguiente nivel, 323 son jóvenes hombres, de los cuales apenas 16 practican algún deporte, 4 participan en algún tipo de actividad cul-
tural y solo 10 participan en organizaciones comunitarias (consejos comunales, grupos deportivos, medios alternativos, entre otros). De igual forma, de los jóvenes con edad laboral, rango entre 18 a 24 años, nos encontramos que:
Factores que pueden incidir en el ocio improductivo Población total que Rango de edad
desertó de estudios en algún nivel
Hombres No soltero
Tenemos entonces que el 48% (118) de estos jóvenes no trabaja, además de no estudiar y no practicar ningún tipo de actividad en su comunidad. De igual forma, apenas el 14% (36) manifestó estar interesado en conseguir empleo. Finalmente, se puede inferir que dichos jóvenes no cuentan con responsabilidades por carga familiar, pues 205 (84%) son solteros. Al ser zonas que no son consideradas como las más vulnerables de Catia (Los Flores, Nueva Caracas, Alta Vista, entre otras) nos encontramos jóvenes con cuadros que indican un desuso de tiempo en actividades productivas y que, por lo descrito en líneas anteriores, con
un alto grado de probabilidades de recurrir a hechos delictivos, bandas y, por ende, uso de armas como vía de “superación”. En este punto es importante resaltar que los medios de indagación aplicados no nos permiten identificar si algunos ya están incursos en estas prácticas. Entre otras situaciones que pueden ser sumadas a la construcción de valores de poder, fuerza, dominio y protección, a través del uso del arma en el imaginario juvenil catiense, está la presencia de armas en su entorno cercano, en el escolarizado, dentro y fuera de sus centros educativos. De la revisión en algunos centros educativos en la zona, a partir de la entrevista a 75 personas 37
entre directores y subdirectores del plantel, personal obrero, profesoral y administrativo, se indagó acerca del conocimiento de un conjunto de situaciones de violencia o que inciten a la violencia, tanto dentro de la
unidad educativa como en sus alrededores. Entre lo hallado que pueda ser relacionado con el uso de arma y/o elementos que incidan al interés de poseer esta herramienta, nos encontramos:
Situaciones relacionadas con armas dentro y fuera de unidades escolares
Fuente: Indagación violencia escolar, Parroquia Sucre, UNES, octubre 2010
Como se puede observar, el 25% de los entrevistados considera que existen bandas dentro de los planteles en los que laboran, así que, aún cuando aparentemente bajo (4%), este porcentaje de entrevistados afirma la existencia de estudiantes con armas de fuego en instituciones públicas, a lo que se le suma un porcentaje significativo de en-
trevistados que aseguran la existencia de estudiantes con armas blancas (22%). Así mismo, en el entorno de los centros estudiantiles, por un lado, el 54% de los entrevistados ha sido víctimas de situaciones violentas. Además, el 63% manifiesta que tiene conocimiento de robos ocurridos en los alrededores. Por ser jóvenes menores de edad no fue permi38
tido aplicar el instrumento a los estudiantes. Bien sea por ser de la banda, por protegerse de esos grupos o por sentirse inseguro en los alrededores, los jóvenes catienses en mayor o menor medida están rodeados de situaciones que los invita, de manera errada, al uso del arma o a ver en este recurso una vía de sobrevivencia o superación. Otro elemento, digno de revisión y problematización, es la posible normalización de la presencia de armas en la comunidad. A través de las familias entrevistadas con la aplicación del censo comunitario, se pudo observar que, por cada 100 familias, al menos 4 manifestaron situaciones de allanamientos por armas en sus hogares, peleas con armas en fiestas y saboteos por grupos armados desconocidos. De igual forma, en la encuesta de percepción de problemáticas de inseguridad el 23% de los entrevistados señaló el enfrentamiento entre bandas como problemática en la zona. La presencia de armas se convierte, entonces, en parte de la cotidianidad del catiense, situación que nos lleva a otro elemento de problematización acerca de los factores estructurales del problema de violencia por armas, la ven-
ta ilegal y/o tráfico de las mismas. Al igual que en resto del país, en la Parroquia Sucre el uso ilegal de armas (blancas y de fuego) se convierte en una de las herramientas más usuales en la generación de violencia, aun cuando en la percepción del catiense, la venta y, por ende su uso ilegal, no es considerado entre los principales factores de inseguridad. Nótese que de 26 situaciones identificadas como problemáticas de inseguridad por 2.873 vecinos de distintos sectores de la parroquia, la venta ilícita de armas es considerada como el décimo factor de inseguridad (cf. Encuesta sobre percepción de inseguridad, Parroquia Sucre, UNES, octubre 2010). Efectivamente, un elemento que recrea dicha percepción es el hecho de que la venta, obtención o vía de obtención de armamentos no genera, en sí mismo, la acción directa y/o sentida de violencia en el ciudadano común. Al extraer de la revisión de la percepción de problemáticas de seguridad los aspectos mencionados que pueden ser vinculados con el uso de armas se puede evidenciar que, efectivamente, las ventas ilícitas continúan siendo de poca importancia según la percepción que se tiene en la parroquia: 39
Percepción de causas de inseguridad entre renglones vinculados con el uso de armas
Aun cuando en promedio el 46% de los encuestados (2.873) percibe como problemas fundamentales de inseguridad situaciones relacionadas con el uso de armas, una de las principales causas del flujo de las mismas no cala en el imaginario catiense como situación que requiere atención. En el mismo orden de ideas, los entrevistados del grupo focal de la PNB coinciden en que otro elemento que contribuye a alejar del imaginario del catiense la venta y respectivo tráfico de armas, como una problemática seria que conlleva a la inseguridad, es que, en muchos casos, quien vende y/o genera el tráfico no es necesariamente poblador de la zona. Por esta razón, lo que es percibido como venta ilícita es el flu-
jo de armas de aquellos que hacen uso de las mismas y no necesariamente redes dentro de la parroquia destinadas a este fin; esta situación muestra que el poblador común, en muchos casos, no convive con esta dinámica en su barrio. Finalmente, con miras al trabajo a realizar en estas comunidades en lo relativo a un tema tan complejo y delicado como los es el uso ilícito de armas, la atención debe centrarse en los jóvenes catienses, que desde la perspectiva de la transgresión pudieran ser objeto de situaciones que los conviertan en agentes portadores y usuarios de armas ilícitas en algún momento de sus vidas. De allí que, por una parte, como alternativas de atención y desde la perspectiva del abordaje estructural, y de otro 40
lado, desde la raíz del problema, sería de importancia abordar trabajos de concientización de la incidencia del uso, venta y tráfico de armas en las situaciones delictivas de la zona, así como la necesidad de frenar estas prácticas. Igualmente, indagar en el origen de las bandas podría ser una vía para conocer acciones posibles para dar alternativas a la transgresión, lo que lleva a otro centro de investigación – acción, como lo es el combate al ocio improductivo, a través del desarrollo de proyectos que lo reduzcan considerablemente.
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Anexos Marco Legal LEY DE REFORMA PARCIAL DEL CÓDIGO PENAL.
truyan buques, los armen en guerra o
Gaceta Oficial del Nº 5.768 de fecha 13 de abril de 2005
para hacer la guerra a una nación con
Libro primero Disposiciones generales sobre los delitos y las faltas, las personas responsables y las penas Título I De la aplicación de la ley penal Capítulo III De los delitos contra el derecho internacional Artículo 153° Los venezolanos o
Título V De los Delitos Contra el Orden Público Capítulo I De la importación, fabricación, comercio, detentación y porte de armas Artículo 274° El comercio, la
aumenten sus fuerzas o pertrechos, su dotación o el número de sus marineros la cual esté en paz la República.
importación, la fabricación, el porte, la posesión, el suministro y el oculta-
extranjeros que en Venezuela recluten
miento de las armas clasificadas como
gente o acopien armas, o formen jun-
de guerra según la Ley sobre Armas y
tas o preparen expediciones o salgan
Explosivos y demás disposiciones lega-
del espacio geográfico de la República
les concernientes a la materia, se cas-
en actitud hostil para acometer o inva-
tigarán con pena de prisión de cinco a
dir el de una nación amiga o neutral,
serán castigados con pena de tres a seis
Artículo 277 ° El porte, la deten-
años de arresto en fortaleza o cárcel
tación o el ocultamiento de las armas
a que se refiere el artículo anterior se
En la misma pena determinada en
castigará con pena de prisión de tres a
este artículo incurren los venezolanos
cinco años. Artículo 278° En los casos previs-
o extranjeros que en Venezuela cons44
ción de las disposiciones del Código Penal y de la presente Ley.
tos en los artículos 274, 276 y 277, las armas materia del proceso se confiscaran y se destinaran al parque nacional.
Artículo 7° La importación, fabricación, porte, detención y ocultamiento de las armas y municiones de guerra, por particulares, se castigará de conformidad con las disposiciones pertinentes del Código Penal.
Artículo 296° Todo individuo que ilegítimamente importe, fabrique, porte, detente, suministre u oculte sustancias o artefactos explosivos o incendiarios, se castigará con pena de prisión de dos a cinco años. Quienes con el solo objeto de pro-
Artículo 8° No incurren en la pena prevista en las aludidas disposiciones, las personas que posean colecciones de armas consideradas como objetos históricos o de estudio, siempre que para formar, conservar o enajenar tales colecciones, se ciñan a los Reglamentos que dicte el Ejecutivo Federal.
ducir terror en el público, de suscitar un tumulto o de causar desordenes públicos, disparen armas de fuego o lancen sustancias explosivas o incendiarias, contra gentes o propiedades, serán penados con prisión de tres a seis años, sin perjuicio de las penas correspondientes al delito en que hubieren incurrido usando dichas armas.
Instituciones: Dirección de Armamento de la Fuerza Armada Nacional (DARFA).
Gaceta Oficial N° 19.900 del lunes 12 de junio de 1939. Congreso de los Estados Unidos de Venezuela Disposición General De las Armas Artículo 1° Se consideran delictuosos la introducción, fabricación, comercio, detención, porte y ocultamiento de armas y explosivos que se efectúen en contraven45
Indicadores de armas y el marco legal relacionado Indicador
Código Penal Venezolano (abril de 2005): Artículos 3, 145, 153, 272, 273, 274, 275, 276, 277, 278, 279, 280, 281, 282, 294, 296, 513, 516 Ley de Armas y Explosivos.
Decomiso de armas de porte ilícito
Ley de Armas y Explosivos. Título I: Disposición General. De las Armas.
Decomiso de municiones Número de muertes, atracos y hechos de Capítulo III. De los Derechos Civiles. violencia vinculadas al uso ilícito de ar- Art. 43. mas Ley de Armas y Explosivos. Título I: Disposición General. De las Armas. Atracos para la obtención armas y muni- Ley de Armas y Explosivos. Título I: ciones Disposición General. De las Armas. Efectivos policiales involucrados en el trá- Código Orgánico Procesal Penal. fico de armas y municiones Libro Segundo. Capítulo II. Sección Segunda: De la denuncia. Ley de Armas y Explosivos. Título I: Disposición General. De las Armas. Código Orgánico Procesal Penal. Libro Segundo. Capítulo II. Sección Segunda: De la denuncia. Ley de Armas y Explosivos. Título I: Disposición General. De las Armas.
La inserción paramilitar
La justificación del uso de armas por parte de civiles
2011 Guirado et al Nº 6 Armas

References: in fine
 Artículo 3
 resolución 
 resolución 
 resolución 
 Artículo 153
 Artículo 274

Artículo 277
 Artículo 278

Artículo 7

Artículo 296

Artículo 8
 Artículo 1