Source: https://es.scribd.com/document/309518343/Criterio-Tecnico-N%C2%BA-83-10-Recurso-Preventivo
Timestamp: 2020-06-05 20:21:43+00:00

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Criterio Tecnico Nº 83-10 Recurso Preventivo | Derecho laboral | Planificación
Criterio a tener en cuenta para el recurso preventivo en las obras
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Tema 1 - Resum Unidad - Andreu Villar
RIESGO LABORAL Exposicion Grupo 11
E INMIGRACI”N
CRITERIO TECNICO N 83/10 SOBRE LA PRESENCIA DE RECURSOS PREVENTIVOS EN LAS EMPRESAS, CENTROS Y LUGARES DE TRABAJO.
La reforma de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre de PrevenciÛn de Riesgos Laborales, en adelante LPRL, que llevÛ a cabo la Ley 54/2003, de 12 de diciembre crea, entre otros aspectos, la figura de los ìrecursos preventivosî, con la que se pretender paliar uno de los dÈficits constatados en la aplicaciÛn de la primera y es que, al haberse producido en muchas empresas un proceso de externalizaciÛn de la actividad preventiva, de modo que Èsta no se lleva a cabo con los propios medios de la empresa sino a travÈs de unas soluciones admitidas por la propia ley, como son los servicios de prevenciÛn ajenos o los servicios de prevenciÛn mancomunados, ello ha traÌdo como consecuencia una escasa presencia en los centros de trabajo de los tÈcnicos de dichos servicios de prevenciÛn, m·s all· de la necesaria para llevar a cabo la evaluaciÛn de riesgos, la planificaciÛn de la actividad preventiva, la realizaciÛn de cursos de formaciÛn y de los ex·menes para la vigilancia de la salud, en su caso.
En los casos en los que se utiliza modalidades internas de organizaciÛn preventiva, como son los servicios de prevenciÛn propios o la de los trabajadores designados, se cuenta con su presencia en la empresa o centro de trabajo, pero no siempre han desarrollado su actividad estando presentes en aquellas operaciones, actividades o secciones de la empresa que presentaban un cierto riesgo para comprobar la aplicaciÛn rigurosa de las medidas contenidas en la planificaciÛn de la actividad preventiva para prevenir dicho riesgo.
Para evitar las situaciones referidas m·s arriba, se crea la figura de los ìrecursos preventivos, cuya regulaciÛn se contempla en las siguientes normas:
 Art. 32 bis de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de PrevenciÛn de Riesgos laborales, modificaciÛn introducida por la Ley 54/2003, de 12 de diciembre de Reforma del Marco Normativo de PrevenciÛn de Riesgos Laborales
 Art. 22 bis del Real Decreto 39/1997, 17 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de los servicios de prevenciÛn, introducida por el Real Decreto 604/2006, de 19 de mayo.
En relaciÛn a las obras de construcciÛn, sus peculiaridades se encuentran recogidas en la DisposiciÛn Adicional decimocuarta de la Ley 31/95, la DisposiciÛn Adicional DÈcima del Real Decreto 39/1997, y la DisposiciÛn Adicional ˙nica del Real Decreto 1627/97, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mÌnimas de seguridad y salud en las obras de construcciÛn.
En el artÌculo 32 bis se establecen tres supuestos en los que ser· necesaria la presencia en el centro de trabajo de los recursos preventivos, cualquiera que sea la modalidad de organizaciÛn de dichos recursos. Pues bien, en relaciÛn al tercer
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supuesto, esto es, cuando la necesidad de dicha presencia sea requerida por la InspecciÛn de Trabajo y Seguridad social si las condiciones de trabajo asÌ lo exigieran debido a las condiciones de trabajo detectadas, por parte de la DirecciÛn General de la InspecciÛn de Trabajo y Seguridad Social se adoptÛ el Criterio TÈcnico 39/2004 con el fin de establecer una serie de pautas de actuaciÛn en relaciÛn a las circunstancias que, a tÌtulo enunciativo y no exhaustivo, pudieran dar lugar a dicho requerimiento por parte de la InspecciÛn de Trabajo.
El presente Criterio TÈcnico se dicta con la finalidad de garantizar una actuaciÛn inspectora homogÈnea en relaciÛn a los tres supuestos motivadores de la presencia de un recurso preventivo, asÌ como para dar respuesta a determinadas cuestiones y consultas, tales como empresas obligadas, personas que pueden ser designadas, funciones y formaciÛn de las mismas, que han ido surgiendo en relaciÛn con esta figura preventiva desde que se introdujo, y que sin duda podr· ayudar a los inspectores de trabajo a la hora de asistir tÈcnicamente a empresas y trabajadores con ocasiÛn del ejercicio de su funciÛn.
En consecuencia, con el car·cter establecido en el Art. 21 de la Ley 30/92, de
30 de noviembre, de RÈgimen JurÌdico de las Administraciones P˙blicas y del
Procedimiento Administrativo Com˙n, en adelante LRJPAC, esta DirecciÛn General, en
su condiciÛn de Autoridad Central de la InspecciÛn de Trabajo y Seguridad Social, en ejercicio de las competencias establecidas en el artÌculo 18.3.12 de la Ley 42/1997, de
14 de noviembre, Ordenadora de la InspecciÛn de Trabajo y Seguridad Social, a
propuesta de la SubdirecciÛn General para la CoordinaciÛn en materia de Relaciones Laborales, PrevenciÛn de Riesgos Laborales y Medidas de Igualdad, previa consulta a
las autoridades competentes de las Comunidades AutÛnomas, dicta el siguiente
CRITERIO T…CNICO
PRIMERO. SUPUESTOS EN LOS QUE ES OBLIGATORIA LA PRESENCIA DE LOS RECURSOS PREVENTIVOS.
En primer lugar, conviene precisar que la presencia de un recurso preventivo en un centro de trabajo es una medida preventiva complementaria, es decir, el obligado a adoptar las medidas preventivas necesarias para garantizar la seguridad y salud de sus trabajadores es el empresario, de modo que la designaciÛn y presencia no excluye o sustituye su deber de protecciÛn a que se refiere el Art. 14.1 de la LPRL. Por tanto, esta figura preventiva es una medida m·s con la que cuenta el empresario y no podr· ser utilizada con el fin sustituir aquellas medidas de protecciÛn que sean preceptivas, con el pretexto en que la actividad est· sujeta a supervisiÛn y control.
A lo anterior hay que aÒadir que
la presencia de un recurso preventivo no
habilita para realizar aquellos trabajos que est·n prohibidos, ya sea por Ley o por la
evaluaciÛn de riesgos.
Una vez precisados los extremos anteriores, la presencia de un recurso preventivo en un centro de trabajo est· prevista en los supuestos siguientes:
A) Cuando los riesgos puedan verse agravados o modificados en el desarrollo del proceso o la actividad, por la concurrencia de operaciones diversas que se desarrollan sucesiva o simult·neamente y que hagan preciso el control de la correcta aplicaciÛn de los mÈtodos de trabajo (Art. 32 bis 1 a) LPRL y 22 bis 1 a) RD 39/97 ).
La ExposiciÛn de Motivos de la Ley 54/2003 aclara el fundamento de este supuesto, indicando que ìLa ley no se refiere, por tanto, a cualesquiera supuestos de concurrencia de operaciones sucesivas o simult·neas, sino solamente a aquellos que, adem·s, hacen preciso un control especÌfico de cÛmo se aplican los mÈtodos de trabajo, dado que una aplicaciÛn inadecuada de tales mÈtodos podrÌa dar lugar a ese agravamiento o modificaciÛn del riesgo. Ello se pretende realizar a travÈs de la presencia de los recursos preventivos, que servir·n para garantizar el estricto cumplimiento de los mÈtodos de trabajo y, por tanto, el control del riesgo.î
Y contin˙a seÒalando dicha exposiciÛn de motivos que ìLa Ley quiere referirse aquÌ a actividades tales como las obras de construcciÛn o la construcciÛn naval, en las que la investigaciÛn de accidentes ha demostrado que un gran n˙mero de Èstos tienen su origen precisamente en el agravamiento o modificaciÛn de los riesgos en esas circunstancias, lo que se pretende evitar mediante esta medida.î
Por lo tanto, tres requisitos:
para la aplicaciÛn de este supuesto es necesario que se den
1. Concurrencia simult·nea o sucesiva de operaciones o actividades.
2. Posibilidad de que los riesgos se agraven o modifiquen por dicha concurrencia.
3. Necesidad de que se controle la aplicaciÛn correcta de los mÈtodos trabajo.
En todo caso, se debe tener en cuenta tambiÈn lo previsto en el Art. 22 bis n 2 p·rrafo 1 del RD 39/97, en el que se precisa que es la evaluaciÛn de riesgos laborales, ya sea la inicial o las sucesivas, la que identificar· aquellos riesgos que puedan verse agravados o modificados por la concurrencia de operaciones sucesivas o simult·neas.
Por lo que se refiere a las obras de construcciÛn, la DisposiciÛn Adicional ⁄nica del RD 1627/1997, seÒala que el plan de seguridad y salud determinar· la forma de llevar a cabo la presencia de los recursos preventivos; regulaciÛn que se ha de poner en relaciÛn con el Art. 7.3 del propio reglamento que seÒala que, en relaciÛn con los puestos de trabajo en la obra, el plan de seguridad y salud en el trabajoÖ constituye el instrumento b·sico de ordenaciÛn de las actividades de identificaciÛn y, en su caso,
evaluaciÛn de los riesgos y planificaciÛn de la actividad preventiva, lo que debe ser entendido en el sentido de que es este Plan el que deber· establecer en quÈ riesgos se debe dar la presencia del recurso preventivo en relaciÛn con este primer supuesto que estamos analizando.
B) Cuando se realicen actividades o procesos que reglamentariamente sean considerados como peligrosos o con riesgos especiales (Art. 32 bis 1 b) LPRL y Art. 22 bis 1 b) RD 39/97 ).
1. Este apartado se concretÛ por el RD 604/2006, de 19 de mayo, que modificÛ el RD 39/1997, al aÒadir en el Art. 22 bis que se considera como actividades o procesos peligrosos o con riesgos especiales los siguientes:
- Trabajos con riesgos especialmente graves de caÌda desde altura.
- Trabajos con riesgos de sepultamiento o hundimiento.
- Actividades en las que se utilicen m·quinas que carezcan de declaraciÛn CE de conformidad, por ser su fecha de comercializaciÛn anterior a la exigencia de tal declaraciÛn con car·cter obligatorio.
- Trabajos con riesgo de ahogamiento por inmersiÛn.
En este supuesto, tambiÈn se precisa por el art. 22 bis 2 p·rrafo 2 que ser· la evaluaciÛn de riesgos la que identificar· los trabajos o tareas integrantes del puesto de trabajo ligados a las actividades o los procesos peligrosos o con riesgos especiales.
Y por lo que se refiere al sector de la construcciÛn, la DisposiciÛn Adicional Decimocuarta de la Ley 31/1995 seÒala que en el supuesto previsto en el apartado 1, p·rrafo a), del artÌculo 32 bis, la presencia de cada contratista ser· necesaria cuando durante la obra se desarrollen trabajos especiales, tal y como se definen en el R.D. 1627/97. Parece claro que hay un error y dicha DisposiciÛn Adicional se deberÌa haber referido al apartado b) que ahora analizamos, y no al apartado a), pero en cualquiera de los casos, la remisiÛn se hace al art. 2.1 b) y Anexo II del RD 1627/1997.
2. Conviene hacer una observaciÛn respecto de la expresiÛn ìtrabajos con riesgos especialmente graves de caÌdas de alturaî, como trabajos que motivan la
presencia de un recurso preventivo, pues la misma
no debe entenderse en el sentido
de que cualquier riesgo de altura (riesgo superior a dos metros) deba motivar la
presencia de un recurso preventivo,
dado que en ese caso el legislador hubiera
utilizado para ello la expresiÛn ìriesgo de alturaî y no ìriesgos especialmente graves de caÌda desde alturaî.
El punto de partida para interpretar esta norma nos lo ofrece la GuÌa TÈcnica para la evaluaciÛn y prevenciÛn de los riesgos relativos a las Obras de ConstrucciÛn del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo que, si bien no tiene car·cter vinculante, realiza un comentario a lo que debe entenderse por ìriesgo de
especial gravedadî a que se refiere el Art. 2.1.b) del RD 1627/97, que remite al Anexo II del Reglamento donde se incluye el riesgo especialmente grave de altura. De este
modo ìÖ se considerar· que un trabajo est· incluido en este apartado 2.1.b)
si tras la
aplicaciÛn de los principios de prevenciÛn el riesgo contin˙a siendo de especial
particular, medidas de protecciÛn colectiva o individual) para evitar o minimizar la posibilidad de que el trabajador sufra un daÒo grave.
El hecho de que un trabajo no estÈ incluido en el anexo II no quiere decir que no pueda exponer a los trabajadores que lo realizan a un riesgo de especial gravedad. Es a travÈs de la evaluaciÛn de los riesgos como se obtiene la informaciÛn necesaria para tomar una decisiÛn al respecto.î
De acuerdo con lo anterior, aquellos trabajos de altura en los que, tras haber aplicado de forma coherente y responsable los principios de prevenciÛn, si por el tipo de actividad desarrollada en altura, los procedimientos de trabajo aplicados o el entorno del puesto de trabajo, el riesgo contin˙e siendo de ìespecial gravedadî, de modo que haga necesario adoptar medidas preventivas adicionales -individuales o colectivas- para evitar o minimizar la posibilidad de que el trabajador sufra un daÒo grave, estos trabajos serÌan motivadores de la presencia de un recurso preventivo.
En relaciÛn a lo anterior, hay que aclarar que en construcciÛn suelen darse determinadas circunstancias (entorno del puesto de trabajo, peligrosidad de la mayorÌa de las actividades desarrolladas, concurrencia con otras empresas, etc.) que a menudo hacen que un riesgo de altura deba considerarse de ìespecial gravedadî, si bien, habr· que estar a la actividad especÌfica que entraÒe un riesgo concreto en una obra tambiÈn individualizada para valorar dicha circunstancia.
Son ejemplos de trabajos con riesgos especiales de altura respecto de los que se puede requerir la presencia de dicho recurso, que nos pueden servir de pauta para
su exigencia en operaciones o actividades an·logas, los siguientes:
trabajos en que se utilicen tÈcnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas, trabajos de montaje y desmontaje de andamios, de redes de seguridad o trabajos a m·s de 6 metros de altura o menor, pero en los que la protecciÛn del trabajador no pueda ser asegurada totalmente sino mediante la utilizaciÛn de un equipo de
protecciÛn individual contra el referido riesgo.
TambiÈn podrÌan incluirse entre los ìriesgos especiales de alturaî aquellos trabajos realizados a una altura ligeramente superior a dos metros, pero en los que el riesgo puede verse agravado o modificado por la concurrencia de otras operaciones que se desarrollan de forma simult·nea o sucesiva y que hagan preciso el control de la correcta aplicaciÛn de los mÈtodos de trabajo, si bien en este caso estarÌamos ante el supuesto de la letra a) del Art. 22 bis 1 del Reglamento. En cualquier caso, estos trabajos con riesgos especiales de altura a los que hemos hecho referencia, asÌ como el resto de trabajos an·logos a los anteriores para
los que se contemple la presencia del recurso preventivo,
deben estar previstos en la
evaluaciÛn de riesgos o el plan de seguridad y salud de una obra
(Art. 22.2. 2 del RD
39/97 y Disp. Ad. 14™ de la LPRL).
C) Cuando la necesidad de dicha presencia sea requerida por la InspecciÛn de Trabajo y Seguridad Social, si las circunstancias del caso asÌ lo exigieran debido a las condiciones de trabajo detectadas.
La InspecciÛn de Trabajo y Seguridad Social podr· requerir la presencia de recursos preventivos en el centro de trabajo cuando, practicada una visita de InspecciÛn y a la vista de toda la informaciÛn recabada, considere que las medidas preventivas que haya adoptado el empresario son insuficientes o inadecuadas para una aplicaciÛn coherente y responsable de los principios de acciÛn preventiva establecidos en el artÌculo 15 de la LPRL. El requerimiento ser· para que de forma temporal se de la presencia del recurso preventivo, mientras la empresa procede a la subsanaciÛn de las medidas preventivas cuando no se puedan adoptar de forma inmediata -siempre y cuando no exista un riesgo grave e inminente para los trabajadores-, o bien, cuando se trate de actividades espor·dicas o excepcionales y se considere que no hay un control absoluto de todos los riesgos. En cualquier caso, como se ha dicho anteriormente, la designaciÛn de un recurso preventivo no puede tomarse como una medida alternativa de car·cter permanente en sustituciÛn de la obligaciÛn empresarial de adoptar medidas de prevenciÛn y protecciÛn que sean adecuadas en cada caso.
El requerimiento deber· realizarse cumpliendo las exigencias del art. 43 de la LLPRL. En dicho requerimiento se especificar·n los trabajos u operaciones y situaciones de riesgo concretas que justifican el mismo, asÌ como la exigencia de modificar la evaluaciÛn de riesgos, si esta no contemplara la situaciÛn de riesgo detectada, y la planificaciÛn de la actividad preventiva, si no recogiera la necesidad de la presencia del recurso preventivo (art. 22 bis n 2 ˙ltimo p·rrafo del RD 39/97).
A efectos de la determinaciÛn de la necesidad de dicha presencia, la InspecciÛn de Trabajo y Seguridad Social examinar· especialmente todos aquellos procesos, actividades, operaciones, o trabajos con equipos o productos que puedan originar riesgos graves o riesgos graves e inminentes para la seguridad y salud de los trabajadores que los desarrollen o utilicen, bien por su propia naturaleza peligrosa, su especial complejidad o por las interacciones de diferentes actividades desarrolladas de forma concurrente, y que, en consecuencia, exijan una mayor supervisiÛn, vigilancia o control de las mismas a cargo de la organizaciÛn preventiva de la empresa.
A tÌtulo meramente indicativo y no exhaustivo, se considera que en los siguientes trabajos, actividades, operaciones y procesos, se pueden dar situaciones o circunstancias, una vez analizadas por el funcionario en cada caso, que podrÌan justificar la presencia de recursos preventivos en el centro de trabajo durante la ejecuciÛn de los mismos, o bien en los que puede existir normativa especÌfica que
establezca obligaciones en ese sentido: trabajos de instalaciÛn, mantenimiento y reparaciÛn de ascensores, montacargas y otros aparatos de elevaciÛn, trabajos con aparatos y maquinaria en obras de construcciÛn; circulaciÛn de ferrocarriles con trabajos simult·neos de mantenimiento o reparaciÛn en las vÌas o sus proximidades; trabajos en instalaciones elÈctricas o en proximidad de elementos en tensiÛn; trabajos en emplazamientos con riesgo de incendio o explosiÛn; trabajos en instalaciones frigorÌficas; trabajos que puedan estar afectados por radiaciones ionizantes; o trabajos con riesgos de exposiciÛn de determinados productos o sustancias peligrosos como los agentes quÌmicos (amianto), agentes biolÛgicos, agentes cancerÌgenos, mutagÈnicos o tÛxicos para la reproducciÛn.
Todo ello, sin perjuicio de lo previsto en los apartados 1 a) y b) del art. 32 bis de
la LPRL. y 22 bis del RD 39/97 citados m·s arriba.
TambiÈn podr· requerirse la presencia de recursos preventivos, en el caso de trabajos realizados por menores de 18 aÒos, por trabajadores especialmente sensibles
o por trabajadores de reciente incorporaciÛn durante la fase inicial de adiestramiento,
tanto sean trabajadores propios de la empresa como trabajadores cedidos por ETT, debido a que, por las caracterÌsticas de dichos trabajadores o por su falta de experiencia en el puesto de trabajo a desempeÒar, puedan verse agravados los riesgos especÌficos de la actividad que desarrollan y poner en peligro la seguridad y salud de estos trabajadores o de terceros, si bien tambiÈn en estos casos habr· que estar a las circunstancias del caso concreto que deber·n ser valoradas en todo caso por el Inspector a la hora de exigir la presencia de un recurso preventivo.
SEGUNDO. EMPRESAS QUE DEBEN DESIGNAR O ASIGNAR LA PRESENCIA DE RECURSOS PREVENTIVOS.
A) Sectores distintos al de ConstrucciÛn.
En muchas ocasiones la presencia del recurso preventivo ser· necesaria en un centro de trabajo en el que desarrolle su actividad una sola empresa, y entonces ser· Èsta la encargada de designar el recurso preventivo, pero a menudo puede ocurrir tambiÈn que sean varias las empresas que concurren en un centro de trabajo, existiendo entre ellos una vinculaciÛn vertical y horizontal, es decir, en el mismo plano
o en niveles subordinados.
La concurrencia de varias empresas en el mismo centro de trabajo puede producirse por diversas circunstancias. Unas veces se trata de una coincidencia en el mismo centro de empresas distintas, ya sea porque simplemente se comparta un espacio fÌsico (edificio, centro o establecimiento, polÌgono industrialÖ) o porque haya relaciones jurÌdicas entre ellas (p.ej. UTE). En estos supuestos, la relaciÛn entre estas empresas es de car·cter horizontal porque cada una de ellas se encuentra en an·loga posiciÛn
respecto a las restantes. En otras ocasiones, la concurrencia obedece a la pr·ctica de descentralizaciÛn de la actividad productiva, en el que una empresa puede subcontratar con otra parte de su actividad para su realizaciÛn por esta ˙ltima, incluso aunque no se trate de su propia actividad, siendo en este caso la relaciÛn de car·cter vertical.
Pues bien, cualquiera que sea la relaciÛn que exista entre las empresas que concurran en un centro de trabajo, el Apartado 9 del Art. 22 bis del Real Decreto 39/1997, 17 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de los servicios de prevenciÛn, ofrece la siguiente soluciÛn: ìCuando existan empresas concurrentes en el centro de trabajo que realicen las operaciones concurrentes a las que se refiere el apartado 1.a) de este artÌculo, o actividades o procesos peligrosos o con riesgos especiales, a los que se refiere el apartado 1.b), la obligaciÛn de designar recursos preventivos para su presencia en el centro de trabajo recaer· sobre la empresa o empresas que realicen dichas operaciones o actividades, en cuyo caso y cuando sean varios dichos recursos preventivos deber·n colaborar entre sÌ y con el resto de los recursos preventivos y persona o personas encargadas de la coordinaciÛn de las actividades preventivas del empresario titular o principal del centro de trabajo.î
Este artÌculo debe entenderse en el sentido de que ser· la empresa o empresas cuya actividad aporta o genera el riesgo que motiva la presencia de un recurso preventivo la obligada a cumplir con dicha obligaciÛn, es decir, aquella empresa cuya
actividad modifica o agrava el riesgo de las dem·s, pues cuando el Apartado 9 del Art. 22 bis del Reglamento seÒala que la obligaciÛn recae sobre la ìÖempresa o empresas
que realicen dichas operaciones o actividades
hagan necesario el control de mÈtodos de trabajo (Art. 22 bis 1 a), lo que parece que se est· refiriendo a las empresas que realizan dichas operaciones ìgeneradores de riesgosî o que entraÒan cierto peligro para las dem·s.
por Èstas hay que entender las que
Lo anterior quiere decir que, a diferencia de lo que ocurre en las obras de construcciÛn como se dir· m·s adelante, si sÛlo la subcontratista ñy no la contratista- realiza un trabajo peligroso de los previstos en el Art. 22 bis 1 b) RD 39/97 (por ejemplo, con riesgo especial de altura) que motive la presencia de un recurso
preventivo, debiendo estar asÌ previsto en la evaluaciÛn de riesgos,
ser· esta empresa
subcontratista y no la contratista quien estÈ obligada a designar dicho recurso
; ello sin
perjuicio de lo dispuesto en el Art. 24.3 LPRL y del resto de obligaciones que le correspondan a la contratista.
Lo mismo hay que decir cuando sÛlo sea una empresa la que realice una ìoperaciÛn concurrente de forma sucesivaî que pueda modificar o agravar los riesgos presente en dicho centro de modo que afecte a las dem·s empresas (piÈnsese p. ej. el uso de productos quÌmicos ñplaguicidas- por una empresa que afectar· despuÈs a los trabajadores de otraÖ), tambiÈn en este caso la obligaciÛn de designar el recurso recae ˙nicamente sobre la empresa que realiza dichos trabajos; salvo que haya, claro est·, otras circunstancias que motiven dicha presencia respecto de otras empresas.
Cuando estemos ante varias empresas que realicen ìactividades concurrentes de forma simult·neaì, en estos casos, puede darse, a su vez, otros dos supuestos:
-Que sea sÛlo una empresa la que realice los trabajos que entraÒan cierto peligro o que sean los principales ìgeneradores de riesgosî para los trabajadores de otra u otras empresas (p. ej. uso de una gr˙a para el izado de objetos con trabajadores en proximidad de otra empresa que realiza una actividad que no requiere de recurso preventivo). En este supuesto el recurso preventivo deber· aportarlo la empresa que realice dichos trabajos.
- Que haya dos o m·s empresas cuyos riesgos puedan modificarse o agravarse mutuamente por la realizaciÛn de las actividades que cada una realiza y cuyos mÈtodos de trabajo requiere que se controlen de forma simult·nea (por ej. uso de productos quÌmicos o sustancias por una empresa que realiza trabajos en una empresa quÌmica). En este caso la obligaciÛn de presencia del recurso preventivo recae sobre todas y cada una de las empresas que realicen las operaciones o actividades, en cuyo caso la norma prevÈ que cuando sean varios dichos recursos preventivos deber·n colaborar entre sÌ y con el resto de los recursos preventivos.
Estos supuestos de concurrencia de empresas en un mismo centro de trabajo a los que hemos hecho referencia anteriormente, son realmente supuestos de coordinaciÛn de actividades, cuya regulaciÛn viene determinada principalmente por el RD 171/2004, de 30 de enero, sobre coordinaciÛn de actividades empresariales en el centro de trabajo (que desarrolla el Art. 24 de la LPRL). Por ello, hay que poner en relaciÛn lo dispuesto en ambas regulaciones ñla de los recursos preventivos y la de coordinaciÛn-, comprob·ndose que no existe contradicciÛn en las mismas, pues el Art. 11 del RD 171/2004 incluye en su relaciÛn no exhaustiva de medios de coordinaciÛn ìla presencia en el centro de trabajo de los recursos preventivos de las empresas concurrentesî; ello sin perjuicio -claro est·- de las funciones que deba desarrollar en su caso el coordinador de actividades preventivas.
B) Sector de la ConstrucciÛn.
1. La obligaciÛn establecida en el Apartado 9 del art. 22 bis del RD 39/97 de designar recursos preventivos por parte de aquellas empresas que realicen las operaciones o actividades, no resulta de aplicaciÛn en las obras de construcciÛn, pues -como hemos dicho anteriormente- las peculiaridades en este ·mbito se contemplan en la DisposiciÛn Adicional Decimocuarta de la LPRL, en virtud del cual: ìa) La preceptiva presencia de recursos preventivos se aplicar· a cada contratistaî.
2. A efectos de la consideraciÛn de contratista debe tenerse en cuenta la definiciÛn del mismo que se establece en el artÌculo 2.1.h) del Real Decreto 1627/1997 (coincidente con la definiciÛn prevista en el Art. 3 e) de la Ley 32/2006), es decir, aquella persona fÌsica o jurÌdica que asume contractualmente ante el promotor, con
medios humanos y materiales, propios o ajenos, el compromiso de ejecutar la totalidad o parte de las obras con sujeciÛn al proyecto y al contrato.
De acuerdo con lo anterior, para que una empresa quede obligada a designar un recurso preventivo es necesario que act˙e como contratista principal, es decir, como aquella persona que contrata directamente con el promotor, a˙n cuando no cuente con trabajadores en la obra de construcciÛn. Tal criterio se funda tanto en la interpretaciÛn literal de las normas que hemos analizado, como en la obligaciÛn que se contempla en el Art. 24.3 de la LPRL de aquellas empresas que contraten o subcontraten con otras obras propias de su actividad de vigilar que Èstas cumplan la normativa en materia de seguridad y salud.
TambiÈn tienen la consideraciÛn de contratista, quedando afectados por la obligaciÛn anterior, entre otros, los siguientes sujetos:
a) Promotor que realice directamente con medios humanos y materiales propios
la totalidad o determinadas partes de la obra (Art. 3 e) 2 Ley 32/2006); es decir, aquellos casos de coincidencia en una misma empresa de la condiciÛn de promotor y contratista. En este caso, la empresa que contrate con el promotor-contratista adquirirÌa la condiciÛn de subcontratista y no de contratista.
b) Trabajador autÛnomo que emplee en la obra a trabajadores por cuenta ajena
c) UTE que contrate directamente con el promotor y que ejecute directamente la
obra, pues si no ejecuta la obra cada una de las empresas miembro deber·n designar un recurso preventivo. Por ejecutar la obra hay que entender la realizaciÛn de trabajos en dicha obra con personal propio.
3. Por tanto, en el ·mbito de las obras de construcciÛn, el legislador ha querido
contratistas y no a la subcontratistas, idea que engarza con lo previsto en la letra c) de la DA 14™ de la LPRL cuando seÒala que la funciÛn de los recursos preventivos es la de ìvigilar el cumplimiento de las medidas incluidas en el plan de seguridad y salud en el trabajo, y comprobar su eficaciaî; de modo que el control estas actividades y medidas correctoras no se pueden dejar en manos de las empresas subcontratistas, ya que, correspondiendo a la empresa contratista la elaboraciÛn del plan de seguridad de la obra conforme el Art. 7 del RD 1627/97, no se puede atribuir a los subcontratistas la funciÛn de valorar su eficacia para, en su caso, introducir en el mismo medidas correctoras.
que dicha obligaciÛn se
refiera ˙nicamente a
No obstante lo anterior, en base al contrato mercantil suscrito entre ellas,
contratista puede exigir tambiÈn a los subcontratistas que cuenten con sus propios
pero tal circunstancia requiere hacer algunas observaciones:
exclusivamente forma parte de las obligaciones que una de las partes asume en el
tal exigencia no tiene apoyo legal o reglamentario
contrato privado y que la otra introduce como cl·usula condicionante de la suscripciÛn del mismo.
-En segundo lugar, que la designaciÛn de sus recursos preventivos por los
que es para el que se establece la obligaciÛn legal y cuya presencia ser· la que deber· comprobar o exigir, en su caso, el Inspector de trabajo en su actuaciÛn inspectora, con independencia del contrato privado que pueda existir entre ambas.
no exonera al contratista de contar con su recurso preventivo propio
5. En cualquier caso, por aplicaciÛn de lo establecido en el art.11c) del RD 1627/97, la presencia del recurso preventivo en una obra de construcciÛn no inhibe a los contratistas ni a los subcontratistas del cumplimiento de las obligaciones de coordinaciÛn previstas el Art. 24 de la LPRL y en el RD 171/2004, con las peculiaridades para las obras de construcciÛn contenidas en la DisposiciÛn Adicional 1™ de este RD.
TERCERO. SUJETOS A LOS QUE SE PUEDE ASIGNAR LAS FUNCIONES DE RECURSO PREVENTIVO.
a) Personas que pueden ser designadas.
El art. 32 bis de la LPRL establece que cuando se dÈ alguno de los supuestos establecidos en el apartado 1 y sea necesaria la presencia en un centro de trabajo de los recursos preventivos, dicha presencia puede ser asignada a las siguientes personas:
 Uno o varios trabajadores designados de la empresa, entendiendo por tal la figura a la que se refiere el art. 30 de la LPRL, es decir la de aquella persona que, designada por el empresario, se ocupa de la actividad preventiva.
 Uno o varios miembros del servicio de prevenciÛn propio de la empresa.
 Uno o varios miembros del servicio o de los servicios de prevenciÛn ajenos concertados por la empresa.
En el supuesto de que la empresa cuente con un modelo interno de organizaciÛn preventiva (trabajadores designados o servicio de prevenciÛn propio), no hay impedimento legal para que dicha empresa efect˙e un concierto especÌfico con un servicio de prevenciÛn ajeno para que un miembro del mismo asuma las funciones de recurso preventivo. Tampoco hay nada en la regulaciÛn legal que impida la contrataciÛn con un servicio de prevenciÛn ajeno para la realizaciÛn de esta actividad preventiva especÌfica, que sea distinto del servicio de prevenciÛn ajeno con el que tenga contratada la realizaciÛn de la actividad preventiva habitual y permanente.
b) Trabajadores asignados.
1. Sin embargo, junto con los anteriores, el apartado 4 del art. 32 bis de la LPRL, contempla la posibilidad de que el empresario ìasigneî tambiÈn la presencia de forma expresa, a los mismos efectos que a los anteriores, a uno o varios trabajadores de la empresa aunque no formen parte del servicio de prevenciÛn propio ni sean trabajadores designados.
2. Ello ha generado la duda de si se trata de una figura alternativa a los recursos preventivos, que de utilizarse no harÌa necesaria esta ˙ltima, o si se trata de una figura complementara de dichos recursos preventivos, y, en este caso, cual serÌa su funciÛn.
Por un lado, existen razones que parecerÌan indicar que se trata de una figura complementaria y no alternativa. Entre otras, podemos seÒalar las siguientes: lo previsto en el p·rrafo segundo de apartado 4 referido cuando seÒala que ìen este supuesto, tales trabajadores deber·n mantener la necesaria colaboraciÛn con los recursos preventivos del empresarioî, lo cual parece indicar que la presencia de estos ˙ltimos se ha de producir en todo caso; o el propio hecho de que se trate de una figura recogida en un apartado distinto del que establece quÈ sujetos pueden ser recursos preventivos; que el art. 32 bis 4 de la LPRL hubiera dicho que: ìno obstante lo seÒalado en los apartados anteriores, el empresario tambiÈn podr· asignar la presencia a uno o varios trabajadoresÖ.î ; o bien, por ˙ltimo, que el Art. 12.15 b) del Texto Refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social, aprobado por R.D. Legislativo 5/2000 de 4 de agosto, en adelante TRLISOS, cuando tipifica como infracciÛn ìla falta de presencia de los recursos preventivos cuando ello sea preceptivoÖî, hubiera incluido tambiÈn la falta de presencia de los trabajadores asignados.
No obstante lo anterior, cuando el RD 604/2006 modificÛ el RD 39/97 e introdujo el art. 22 bis, incluyÛ en su apartado 3 una regulaciÛn que va m·s all· de lo previsto en el art. 32 bis de la LPRL, al seÒalar que ìla presencia se llevar· a cabo por cualesquiera de las personas previstas en los apartados 2 y 4 del art. 32 bis de la ley 31/1995î, de lo que se desprende que el empresario puede designar o asignar la presencia a cualquiera de ellos de manera indistinta, pudiendo ser un trabajador de la empresa que no tenga la consideraciÛn de trabajador designado ni la de integrante del
servicio de prevenciÛn propio, siendo, por tanto, el trabajador asignado una
alternativa al recurso preventivo de modo que con su asignaciÛn se cumple con la
obligaciÛn de presencia
que prevÈ el Art. 32 bis de la LPRL y 22 bis del Reglamento.
4. No dicen nada ni la LPRL ni el Reglamento sobre si dicha asignaciÛn puede tener car·cter temporal o indefinido, por lo que, al no ponerse lÌmites, cabe entender las dos opciones. Tampoco hay a priori un obst·culo legal o reglamentario que impida que a todos los trabajadores de la empresa se les dÈ la formaciÛn y cualificaciÛn necesaria para poder desarrollar tal funciÛn, de modo que se asigne de forma expresa la presencia a todos ellos o a un colectivo numÈricamente significativo.
No obstante lo anterior, y sin perjuicio de que toda acciÛn formativa en materia de prevenciÛn de riesgos laborales ha de ser siempre bien recibida, no puede olvidarse
designaciÛn indiscriminada y generalizada carece de sentido y desvirtuarÌa
esta figura preventiva, porque el empresario habrÌa convertido a todos los trabajadores en vigilantes de sÌ mismos, sin que ninguno tuviera la responsabilidad concreta que
corresponderÌa al trabajador al que el empresario asigna las funciones presenciales,
que obviamente no es lo pretendido por la LPRL ni por el RD 39/97.
Adem·s, no hay que olvidar que el Apartado 2 del art. 22 bis del RD 39/97 seÒala que la evaluaciÛn de riesgos laborales deber· identificar aquellos riesgos en que es necesario la presencia del recurso preventivo, y que la planificaciÛn de la actividad preventiva deber· indicar la forma de llevar a cabo la presencia, lo que reduce bastante la opciÛn anterior de designaciÛn y asignaciÛn generalizadas.
Recurso preventivo y coordinaciÛn.
1. El Art. 13.4 del RD 171/2004, de 30 de enero, sobre CoordinaciÛn de actividades empresariales en el centro de trabajo, dispone que ìcuando los recursos preventivos de la empresa a la que pertenezcan deban estar presentes en el centro de trabajo, la persona o las personas a las que se asigne el cumplimiento de lo previsto en el artÌculo 32 bis de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de PrevenciÛn de Riesgos Laborales, podr·n ser igualmente encargadas de la coordinaciÛn de actividades preventivasî.
2. En construcciÛn, este supuesto podrÌa darse en el caso que una misma empresa tenga la condiciÛn de promotor y de contratista principal en una obra, de modo que podrÌa recaer en la misma persona la condiciÛn de coordinador y recurso preventivo. No obstante lo anterior, sin perjuicio de que el Reglamento permita dicha coincidencia y que dicha norma califique al recurso preventivo como un medio de coordinaciÛn, no debe olvidarse que las dos figuras anteriores obedecen a una finalidad distinta y por ello tienen encomendadas reglamentariamente funciones distintas:
 Por un lado, el recurso preventivo, como se dir· en el siguiente apartado, debe vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas en relaciÛn con los riesgos derivados de la situaciÛn que determine su presencia, para conseguir un adecuado control de dichos riesgos. Por tanto, su actuaciÛn se reduce a los casos concretos que determine el Plan de Seguridad y Salud.
 Por otro, el coordinador deber· desarrollar las funciones de coordinaciÛn a que se refiere el Art. 9 del RD 1627/97, para cuyo ejercicio se exige que los mismos deban estar igualmente presentes -en los tÈrminos que se determine- en las obras de construcciÛn, sin que puedan desentenderse de sus funciones ni de dicha presencia, en detrimento de la figura del recurso preventivo.
3. A lo anterior hay que aÒadir que, por aplicaciÛn de lo establecido en el
art.11c)
RD 1627/97,
la presencia del recurso preventivo en
construcciÛn no exime a los contratistas ni a los subcontratistas
obligaciones de coordinaciÛn previstas el Art. 24 de la LPRL y en el RD 171/2004, con las peculiaridades para las obras de construcciÛn contenidas en la DisposiciÛn Adicional 1™ de este RD.
4. Por tanto,
se considera posible que el recurso preventivo ejerza labores de
coordinaciÛ
n, siempre y cuando se den los siguientes requisitos que establece el propio
 El coordinador debe ìcontar con la formaciÛn preventiva correspondiente, como mÌnimo, a las funciones del nivel intermedioî (Art. 14.4); sin perjuicio, claro est·, de las titulaciones acadÈmicas y profesionales que habilitan para desempeÒar la funciÛn de coordinador de seguridad y salud en obras de edificaciÛn, es decir, arquitecto, arquitecto tÈcnico, ingeniero o ingeniero tÈcnico, de acuerdo con sus competencias y especialidades (Disp. Ad. 4™ de la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de OrdenaciÛn de la EdificaciÛn).
 Se trate de las personas previstas en los apartados a) a d) del apartado 3 del mismo artÌculo 13; es decir, trabajadores designados, miembros del servicio de prevenciÛn propio y ajeno, o trabajadores que re˙nan los conocimientos, la cualificaciÛn y experiencia necesarios (Art. 13.4 p·rrafo 2 ).
 Sus funciones como coordinador sean compatibles con el cumplimiento de la totalidad de las funciones que tuviera encomendadas el recurso preventivo (Art. 13.4 p·rrafo 2 ).
d) Delegados de prevenciÛn como recurso preventivo o trabajador asignado.
1. Otra cuestiÛn que suscita interrogantes es la de si el empresario puede
designar como recurso preventivo a los delegados de prevenciÛn. Aunque en ning˙n apartado de la normativa de aplicaciÛn existe una prohibiciÛn expresa o incompatibilidad entre la figura del recurso preventivo y la del delegado de prevenciÛn,
caracterÌsticas propias de cada figura preventiva.
En efecto, como el delegado de prevenciÛn es un representante de los trabajadores que -entre otras funciones- tendr· que vigilar y controlar la adecuaciÛn de la actividad preventiva de la empresa, difÌcilmente podrÌa desarrollar dicha funciÛn si el empresario le encomendara la funciÛn de ser su trabajador designado o bien fuera miembro del servicio de prevenciÛn propio, encargado de desarrollar en ambos casos la actividad preventiva en su nombre. HabrÌa, pues, un conflicto de intereses que impedirÌa la coincidencia en una misma persona de ambas funciones o actividades.
Por tanto, no pudiendo ser trabajador designado ni miembro del servicio de
prevenciÛn propio de la empresa, hay que concluir que
puede ser designado recurso preventivo.
el delegado de prevenciÛn no
2. Respecto de si podrÌa ser trabajador asignado en los tÈrminos previstos en el apartado 4 del art. 32 bis de la LPRL para el control, por ejemplo, de actividades temporales y espor·dicas que puedan darse en la empresa, la respuesta debe ser igual
a la anterior pues, no obstante la temporalidad de dichas funciones, las mismas siguen
constituyendo un cierto conflicto de intereses que afectarÌan notablemente a la labor de representaciÛn que desarrollan los delegados de prevenciÛn.
No obstante lo anterior, en el caso de que se dÈ una situaciÛn excepcional, imprevista o de fuerza mayor que requiriera urgentemente la presencia de un recurso preventivo, siendo el delegado de prevenciÛn el ˙nico que cuenta con la formaciÛn y cualificaciÛn necesaria, en este supuesto, teniendo en cuenta el car·cter temporal, limitado y excepcional de las funciones que se le asignarÌan, podrÌa ser aceptable que se produjera dicha asignaciÛn por el empresario. Ello, siempre y cuando se tenga en cuenta su car·cter excepcional respecto de la regla general de no designaciÛn ni asignaciÛn a un delegado de prevenciÛn el ejercicio de dichas funciones.
e) ObligaciÛn de aceptar la designaciÛn o asignaciÛn.
Por ˙ltimo, se han formulado algunas consultas por trabajadores y sindicatos
obligaciÛn para los trabajadores de aceptar la asignaciÛn de
presencia por parte del empresa,
debiÈndose seÒalar que parece fuera de toda duda
que dicha obligaciÛn existe cuando se trata de un trabajador designado o un miembro del servicio de prevenciÛn propio, siempre que re˙nan las exigencias de formaciÛn, capacidad o cualquier otra que exija la funciÛn a desarrollar, que se hayan fijado en la
planificaciÛn de la actividad preventiva, atendiendo a la naturaleza del riesgo que exige
la vigilancia del mismo.
Cuando se trata de un trabajador al que se asigna la presencia sin tener el car·cter anterior, para su respuesta hay que partir de la idea de que los trabajadores deben cumplir las Ûrdenes e instrucciones del empresario en el ejercicio regular de sus facultades directivas (Art. 5 c) del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores aprobado por el R.D. Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, en adelante LET). A partir de aquÌ, es criterio de la DirecciÛn General de Trabajo que, siempre y
cuando el trabajador cuente con la capacitaciÛn y la formaciÛn que requiera la labor asignada ñpues esta circunstancia podrÌa justificar la no aceptaciÛn-, la asignaciÛn de las nuevas funciones formarÌa parte del ìius variandiî que se reconoce al empresario en la relaciÛn laboral, como facultad de modalizar la prestaciÛn del trabajador, que tiene sus lÌmites, no obstante, en las exigencias del art. 39 de LET (titulaciones acadÈmicas
o profesionales precisas: que la categorÌa o grupo profesional del trabajador incluya,
por ejemplo, funciones de mando y supervisiÛn), en el Art. 41 de LET, cuando se considere una modificaciÛn sustancial de las condiciones de trabajo (y no haya acuerdo
entre las partes), o en los derechos del trabajador y su dignidad humana, asÌ como los derivados del principio de buena fe que rige cualquier relaciÛn jurÌdica.
En cualquier caso, al suponer nuevas prestaciones para el trabajador,
justificado que vengan acompaÒadas de las correspondientes contraprestaciÛn
en el caso de no haber acuerdo, deber·n ser reclamadas ante la JurisdicciÛn Social y concretadas por Èsta.
La funciÛn inspectora en este ·mbito se debe limitar a determinar
trabajadores re˙nen los requisitos de formaciÛn y capacidad para ser nombrados recursos preventivos o trabajadores asignados y, en el caso de que estemos ante una modificaciÛn sustancial de las condiciones de trabajo, si se cumpliÛ por el empresario
el procedimiento establecido en el citado art. 41 LET.
11 De acuerdo con lo dispuesto en Apartado 4 del Art. 22 bis del RD 39/97:
La presenciaÖ (de un recurso preventivo o de un trabajador asignado) tiene como finalidad vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas en relaciÛn con los riesgos derivados de la situaciÛn que determine su necesidad para conseguir un adecuado control de dichos riesgos.
La funciÛn anterior se concreta en el siguiente p·rrafo del Apartado 4 del Art. 22 bis, al seÒalar que dicha vigilancia incluir·:
preventivas previstas
planificaciÛn.
* La adecuaciÛn de tales actividades a los riesgos que pretenden prevenirse o la apariciÛn de riesgos no previstos y derivados de la situaciÛn que determina la necesidad de la presencia de recursos preventivos.
El Apartado 5 del Art. 22 bis asimismo seÒala que cuando, como resultado de la vigilancia, se observe un deficiente cumplimiento de las actividades preventivas, las personas a las que se asigne la presencia:
a) Har·n las indicaciones necesarias para el correcto e inmediato cumplimiento de las actividades preventivas.
b) Deber·n poner tales circunstancias en conocimiento del empresario para que Èste adopte las medidas necesarias para corregir las deficiencias observadas si Èstas no hubieran sido a˙n subsanadas.
2. Pues bien, de la lectura de los artÌculos anteriores se pueden extraer las siguientes conclusiones:
a. Como hemos dicho en otro apartado de este CT, la figura preventiva que estamos considerando est· prevista ˙nicamente para aquellas operaciones y actividades que se indican en el Apartado 1 del artÌculo 22 bis citado anteriormente, correspondiendo el control preventivo del resto de actividades de la empresa a las personas a las que se haya encomendado especÌficamente
dicha funciÛn; por lo tanto, l
a designaciÛn o asignaciÛn se hace para un centro
de trabajo, puesto, trabajo u operaciÛn concreto,
de manera que no cabe hacerla
a todos los trabajadores de manera indistinta y para cualquier proceso, puesto y centro.
Lo que se persigue con esta figura es un control de prevenciÛn de riesgos laborales y no un control ìde calidad o de producciÛnî, sin perjuicio que Èste tambiÈn se realice. Lo anterior implica que, cuando se realiza la designaciÛn o
asignaciÛn,
trabajadores designados o asignados sobre los puestos, lugares o centro de trabajo en los que debe desarrollar su vigilancia, sobre las operaciones concretas sometidas a la misma, sobre quÈ medidas preventivas recogidas en la
planificaciÛn de la actividad preventiva deben observar.
TambiÈn deber·
precisarle los procedimientos a seguir para llevar a cabo la
puesta en conocimiento del empresario de las deficiencias observadas en el
cumplimiento de las actividades preventivas,
si pese a sus indicaciones dichas
deficiencias no fueran corregidas (art. 22 bis 5 b) RD. 39/97); y otro tanto cabe decir en relaciÛn con las observaciones de ausencia, insuficiencia o falta de adecuaciÛn de las medidas preventivas.
c. Por otro lado, como el recurso preventivo debe hacer indicaciones a otros trabajadores sobre el correcto e inmediato cumplimiento de las actividades
preventivas, el empresario
debe identificar ante el resto de los trabajadores de la
empresa quiÈn es el trabajador al que se ha asignado la presencia
dichos trabajadores tengan conocimiento de su designaciÛn por el empresario, asÌ como que deben seguir sus indicaciones (art. 22 bis n 3 RD 39/97).
3. Por lo que se refiere a las empresas de construcciÛn, los recursos preventivos tienen idÈnticas funciones que en el resto de las empresas que hemos examinado anteriormente con la salvedad prevista en la DA 14™ apartado 1 c) de la LPRL: tendr· por objeto ìvigilar el cumplimiento de las medidas incluidas en el plan de seguridad y salud en el trabajo durante la ejecuciÛn de la obraî. Tal regulaciÛn debe ser
entendida poniÈndola en relaciÛn con lo previsto en la DA ⁄nica del RD 1627/1997, donde se establece que el plan de seguridad y salud determinar· la forma de llevar a cabo la presencia de los recursos preventivos y ante quÈ riesgos deba darse dicha presencia.
cumplimiento de la totalidad de las medidas preventivas previstas en el plan de
Por tanto, al igual que decÌamos m·s arriba, su
misiÛn no es
sino solamente de aquellas en las que el plan determine que debe
estar presente el recurso preventivo.
4. Por ˙ltimo, hay que abordar la cuestiÛn de si el recurso preventivo o el
trabajador asignado deben desarrollar sus funciones
con exclusividad o pueden
compatibilizarlas
El Apartado 7 del art. 22 bis RD 39/97 seÒala que la presencia de los recursos preventivos en el centro de trabajo tambiÈn podr· ser utilizada por el empresario en casos distintos de los previstos en el art. 32 bis de la LPRLÖ, siempre que sea compatible con el cumplimiento de sus funciones.
Como los recursos preventivos o los trabajadores asignados deben realizar una labor de vigilancia de la aplicaciÛn de medidas preventivas en relaciÛn con actividades, operaciones o procesos concretos (art. 32 bis 1 de la LPRL), mientras se estÈn realizando estas operaciones su presencia ser· imprescindible.
Cuando no se estÈn desarrollando dichas actividades,
nada hay que impida que
el recurso preventivo pueda realizar otra actividad productiva o preventiva, y tampoco habrÌa inconveniente en que desarrolle una actividad productiva distinta y simult·nea
con la vigilancia,
(si Èl mismo toma parte en las actividades, operaciones, procesos o
aplica los mÈtodos de trabajo que debe vigilar,) siempre que dicha labor de vigilancia no se vea perjudicada.
En todo caso, para dar una respuesta hay que estar al caso concreto y al tipo de actividad que tiene que vigilar, siendo Èstas el tipo de cuestiones que deben recogerse en la planificaciÛn de la actividad preventiva o en el plan de seguridad, si se trata de una obra de construcciÛn, de conformidad con lo seÒalado en el Art. 22 bis 2 p·rrafo 3 del RD 39/97, o la DA ⁄nica a) del RD 1627/97, cuando hacen referencia a que en dichos documentos deber· indicarse la forma de llevar a cabo la presencia de los recursos preventivos.
B) Facultades y garantÌas.
los recursos preventivos o los
trabajadores ìasignadosî, son las que se contemplan en el apartado 5 del art. 22 bis del RD 39/97 a que hemos hecho referencia en el apartado anterior, que incluye hacer
refiere a las facultades de
indicaciones a las personas responsables del trabajo generador del riesgo para el correcto e inmediato cumplimiento de las actividades preventivas, y poner en conocimiento del empresario las deficiencias observadas si no se subsanaran como consecuencia de aquellas indicaciones, en los supuestos de ausencia, insuficiencia y falta de adecuaciÛn de las medidas preventivas. La norma no le atribuye de manera expresa la facultad de paralizaciÛn de trabajos en los mismos tÈrminos que lo hace respecto a los representantes legales de los trabajadores (Art. 21.3 LPRL), la InspecciÛn de Trabajo (Art. 44 LPRL) o los coordinadores de seguridad y salud durante la ejecuciÛn de la obra o direcciÛn facultativa (Art. 14 RD 1627/97); ello sin perjuicio de que el empresario, en uso de su poder directivo, le pueda otorgar al recurso preventivo dicha facultad de interrumpir la actividad de los trabajadores en los supuestos y en los tÈrminos que se determine entre ellos.
Y en cuanto a las garantÌas, si son designados como recursos preventivos los ìtrabajadores designadosî o los ìtrabajadores integrantes de los servicios de prevenciÛn propioî, el art. 30.4 de la ley 31/1995 se remite a las garantÌas contempladas para los representantes de los trabajadores en las letras a), b) y c) del art. 68 y apartado 4 del art. 56 LET.
No obstante, nada se dice de los trabajadores asignados a los que se refiere el apartado 4 del art. 32 bis de la LPRL. La DirecciÛn General de Trabajo, en Consulta de fecha 27 de febrero de 2009, mantiene que no les asiste las mismas garantÌas que a los trabajadores designados o los miembros del servicio de prevenciÛn propio. No obstante, es un aspecto sobre el que corresponde pronunciarse a la JurisdicciÛn Social con ocasiÛn de los conflictos derivados de la reclamaciÛn de tales garantÌas de los trabajadores afectados.
QUINTO. CAPACITACION Y FORMACI”N DE LOS RECURSOS PREVENTIVOS.
1. La LPRL art. 32 bis no establece ninguna exigencia o limitaciÛn en cuanto a oficio, puesto de trabajo, categorÌa o grupo profesional se refiere, sino que se limita a decir en su apartado 3 que ìlos recursos preventivosÖ deber·n tener la capacidad suficiente, disponer de los medios necesarios y ser suficientes en n˙meroÖî, pero no concreta la formaciÛn mÌnima que debe tener dicha persona.
No obstante, dado que debe tratarse de un trabajador designado o de un miembro del servicio de prevenciÛn propio de la empresa o de un servicio de prevenciÛn ajeno, habr· que tener en cuenta lo previsto al respecto por el RD 39/97 (arts. 13, 15 y 18), de lo que se desprende que dichas personas deben contar con la capacitaciÛn y formaciÛn requerida para las funciones a desempeÒar.
M·s informaciÛn nos proporciona el apartado 4 cuando establece la cualificaciÛn que deben tener los ìtrabajadores asignadosî: deben contar ìcon la formaciÛn preventiva correspondiente, como mÌnimo, a las funciones del nivel b·sico.î
De esta redacciÛn se desprende con claridad que puede haber supuestos en los que sea necesaria una formaciÛn superior a la que habilita a las funciones de nivel b·sico.
Aunque esta norma se refiere a la cualificaciÛn que debe tener el trabajador asignado, se convierte en el punto de partida o a la hora de establecer la formaciÛn que en materia preventiva debe exigirse, asimismo, al recurso preventivo. Por lo tanto, como regla general dicho trabajador deber· contar con ìla formaciÛn preventiva correspondiente, como mÌnimo, a las funciones del nivel b·sicoî (el Art. 35 del RD
39/97, de 17 enero, establece
con car·cter general una formaciÛn de 50 horas)
2. A partir de aquÌ, podemos mencionar las siguientes excepciones a esta regla general de formaciÛn de nivel b·sico que debe tener el recurso preventivo y el trabajador asignado:
a) Por un lado, el Art. 158 del IV Convenio General del Sector ConstrucciÛn
publicado por ResoluciÛn de la DirecciÛn General de Trabajo de 1 agosto 2007, que prevÈ que el contenido formativo para el nivel b·sico en la construcciÛn tenga una duraciÛn mÌnima de 60 horas. En este punto hay que decir que aquÈllos que contaran
con la formaciÛn de 50 horas antes de la entrada en vigor del Convenio,
no tendr·n
que completar dicha formaciÛn hasta llegar a las 60 horas.
b) Por otro lado, a la hora de vigilar el cumplimiento de las medidas preventivas
en caso de trabajos peligrosos o con riesgos especiales (de los que se derivan de peligros especialmente graves de caÌda de altura, sepultamiento, ahogamiento, trabajos en espacios confinados, maquinaria sin marcado CE), y determinar la eficacia,
adecuaciÛn, suficiencia o insuficiencia de las medidas preventivas,
que el recurso preventivo cuente en estos casos con una formaciÛn de nivel b·sico,
que sÛlo le habilita para realizar evaluaciones elementales de riesgos y establecer medidas preventivas del mismo car·cter, cuando se trata de unos riesgos cuya detecciÛn ( peligro de sepultamiento) puede requerir incluso conocimientos de tipo tÈcnico, o cuya prevenciÛn puede presentar notable dificultad (espacios confinados, equipos de trabajo).
En resumen, la formaciÛn equivalente a funciones de nivel b·sico puede ser
suficiente para los casos contemplados en el apartado a) del art. 32 bis de la LPRL,
pero no desde luego para la mayorÌa de los contemplados en el apartado b)
precepto legal, a la vista del desarrollo contenido en el apartado 1 b) del art. 22 bis del RD 39/97, en los que parece evidente que resulta necesaria una mayor formaciÛn superior a la recibida para desarrollar funciones de nivel b·sico, teniendo en cuenta que conforme al Anexo IV del RD 39/97 solo incluye 5 horas referidas a los riesgos especÌficos y su prevenciÛn en el sector correspondiente a la actividad de la empresa.
Dicha situaciÛn podr· ser solucionada, bien designando a un trabajador con formaciÛn del nivel intermedio o superior, seg˙n los riesgos de que se trate, aunque
tambiÈn podr· proporcionarse una formaciÛn complementaria y aÒadida a la del nivel b·sico, que estÈ especÌficamente referida a uno o varios riesgos determinados, como es el caso del derivado de equipos de trabajo, trabajos confinados, etc.
c) Por ˙ltimo, como hemos visto anteriormente, el Art. 13.4 del RD 171/2004 dispone que ìla persona o las personas a las que se asigne el cumplimiento de lo previsto en el artÌculo 32 bis de la Ley 31/1995, podr·n ser igualmente encargadas de la coordinaciÛn de actividades preventivasî con las limitaciones o requisitos ya comentados, entre los que se encuentra lo dispuesto en el Art. 14.4 del mismo Reglamento cuando establece que ìla persona o personas encargadas de la coordinaciÛn de actividades preventivas deber·n contar con la formaciÛn preventiva correspondiente, como mÌnimo, a las funciones del nivel intermedio.î
3. Hasta aquÌ la referencia a la formaciÛn, pero no debe olvidarse que la normativa que venimos analizando exige para la figura del recurso preventivo que tenga ìla capacidad suficienteî para desarrollar su actividad, y al referirse al trabajador asignado, concretando algo m·s, exige que tenga ìconocimientos, cualificaciÛn y experiencia necesarios en las actividades o procesos a que se refiere el apartado 1 del art. 32 bis de la LPRLî
Por lo tanto, para poder cumplir la funciÛn de trabajador asignado o designado, junto con el requisito de formaciÛn mÌnima seÒalada (nivel b·sico y, en algunos casos seÒalados, de nivel intermedio o formaciÛn complementaria a la de nivel b·sico sobre riesgos concretos), los mismos deber·n contar con ìcapacidad suficienteî, en el caso de recurso preventivo, y con ìconocimientos, cualificaciÛn y experienciaî, en el caso de trabajador asignado.
En todo caso, como ya se ha seÒalado m·s arriba, este tipo de cuestiones referidas a la formaciÛn y capacitaciÛn que deben tener los recursos preventivos o los
planificaciÛn de la actividad preventiva o en el plan de seguridad, si se trata de una
obra de construcciÛn
, de conformidad con lo seÒalado en el Art. 22 bis 2 p·rrafo 3 del
RD 39/97, o la DA ⁄nica a) del RD 1627/97, cuando hacen referencia a que en dichos documentos deber· indicarse la forma de llevar a cabo la presencia de los recursos preventivos.
SEXTO. INFRACCIONES EN MATERIA DE RECURSOS PREVENTIVOS.
En relaciÛn a las posibles infracciones del empresario en materia de recursos preventivos y trabajadores asignados, y sin perjuicio de otras posibles conductas u omisiones relacionadas con la materia que pudieran darse, podemos reconducirlas a las siguientes:
1). Falta de presencia del recurso preventivo o el incumplimiento de sus obligaciones.
Esta infracciÛn viene recogida en el art. 12.15 b) del TRLISOS cuando tipifica como infracciÛn grave ìla falta de presencia de los recursos preventivos cuando ello sea preceptivo o el incumplimiento de las obligaciones derivadas de su presenciaî
Por otra parte, el art. 13. 8 b) del TRLISOS tipifica como infracciÛn muy grave ìLa falta de presencia de los recursos preventivos cuando ello sea preceptivo o el incumplimiento de las obligaciones derivadas de su presencia, cuando se trate de actividades reglamentariamente consideradas como peligrosas o con riesgos especiales.î
En relaciÛn con dicho precepto se debe tener en cuenta lo previsto en la DA 12™ del RD 39/97, en la que se seÒala que a efectos de lo previsto en dicho artÌculo del TRLISOS, ìse consideran actividades peligrosas o con riesgos especiales las incluidas en el artÌculo 22 bis 1 b) de este Real Decretoî. No obstante, hay que matizar que si se trata de una empresa del sector de la construcciÛn, las actividades peligrosas o con riesgos especiales se considerar·n a las recogidas en el anexo II del RD 1627/1997, de conformidad con lo previsto en la DA 14™ de la Ley 31/1995.
En relaciÛn a esta infracciÛn de falta de presencia de un recurso preventivo o el incumplimiento de sus obligaciones, cabe hacer las siguientes consideraciones:
a) Se entiende que no concurre esta conducta cuando la empresa haya
asignado la presencia a un trabajador asignado (art. 32 bis n 4), pues, tal y como hemos indicado en Apartado 3 b) de este CT, al tener esta figura car·cter alternativo respecto del recurso preventivo, se cumplirÌa con la obligaciÛn de presencia cuando
estuviera presente el trabajador asignado.
b) ìCuando ello sea preceptivoî implica que estemos necesariamente ante
alguno de los supuestos indicados en las letras a) y b) de los Art. 32 bis de la LPRL y 22 bis del Reglamento, en los tÈrminos ya indicados. En los casos de la letra c), exige que haya requerimiento previo realizado por la InspecciÛn de Trabajo y un incumplimiento por parte de la empresa de dicho requerimiento.
c) Hay que incluir en esta infracciÛn aquellos supuestos de presencia de un
recurso preventivo o trabajador asignado, pero que no re˙na los requisitos de formaciÛn, capacitaciÛn, experienciaÖ a que hemos hecho referencia en el Apartado 5 de este CT.
d) TambiÈn se considera que existe infracciÛn cuando el recurso preventivo sea un miembro del servicio de prevenciÛn ajeno, si no se ha dado su presencia con incumplimiento de los tÈrminos del concierto, sin perjuicio de la exigencia de responsabilidad del empresario al SPA, y de la que puede llevarse a cabo por la ITSS
al servicio de prevenciÛn por incumplimiento de los tÈrminos del concierto, lo que podrÌa constituir una infracciÛn tipificada en el art. 12.22 del TRLISOS.
e) En el tipo infractor que examinamos tambiÈn tendrÌa cabida el hecho de que, a˙n habiendo designado el recurso preventivo y haya estado presente en la empresa, Èste no ha cumplido con el resto de sus obligaciones previstas por la norma, como dar indicaciones a los trabajadores e informar al empresario de las deficiencias observadas en su labor de vigilancia.
2). No dotar al recurso preventivo de los medios necesarios.
El Art. 12. 15 a) del TRLISOS tipifica como infracciÛn grave: ìÖno dotar a los recursos preventivos de los medios que sean necesarios para el desarrollo de las actividades preventivas.î Dicho tipo infractor debe ponerse en relaciÛn con la obligaciÛn contenida en el art. 32 bis apartado 3 de la LPRL, de que la empresa debe dotar a los recursos preventivos de los medios necesarios para vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas.
3). No contemplar los riesgos que pueden verse agravados o modificados o los trabajos que motivan la presencia en la evaluaciÛn de riesgos o en el plan de seguridad
En este supuesto estaremos ante la infracciÛn a que se refiere el Art. 12.1 b) del TRLISOS (no llevar a cabo las evaluaciones de riesgosÖ), o, en su caso, ante la infracciÛn del Art. 12. 23 a) del TRLISOS (incumplir la obligaciÛn de elaborar el plan de seguridad y salud con el contenido y alcance establecidos en la normativa de prevenciÛnÖ)
Lo mismo cabe decir cuando la planificaciÛn de la actividad preventiva no
contemple la forma de llevar a cabo la presencia de los recursos preventivos o trabajadores afectados, en cuyo caso estaremos ante la infracciÛn tipificada en el Art. 12.6 del TRLISOS (ìincumplir la obligaciÛn de efectuar la planificaciÛn de la actividad
preventivaÖî).
En las obras de construcciÛn, cuando tal circunstancia no estuviera prevista en el plan de seguridad y salud como prevÈ la DA ˙nica del RD 1627/97, estaremos ante la infracciÛn prevista en el Art. 12. 23 a) de TRLISOS.
5). Falta de informaciÛn a los trabajadores sobre quiÈn es el recurso preventivo
o los trabajadores asignados, en cuyo caso, estarÌamos ante la infracciÛn contenida en el Art. 12.8 del TRLISOS (incumplimiento de las obligaciones en materia de formaciÛn
e informaciÛnÖ), salvo que constituya una infracciÛn muy grave.
S…PTIMO. RECAPITULACI”N
Teniendo en cuenta la extensiÛn del presente Criterio TÈcnico en el que se han querido abordar numerosas cuestiones que se plantean tanto en la funciÛn inspectora de vigilancia de la normativa de prevenciÛn como a la hora de asistir tÈcnicamente a empresas y trabajadores con ocasiÛn del ejercicio de la funciÛn inspectora, se considera conveniente incluir un resumen en el que, a modo de recapitulaciÛn final, se recojan los principales criterios que se han ido desarrollando a lo largo del mismo:
1. .SUPUESTOS
evaluaciÛn de riesgos o el plan de seguridad y salud
construcciÛn los que deben identificar aquellos riesgos que pueden verse agravados o modificados por la concurrencia de operaciones sucesivas o
simult·neas, asÌ como los que deben i
dentificar los trabajos o tareas integrantes
de un puesto de trabajo ligados a actividades o procesos peligrosos o con riesgos especiales, que hagan necesaria la presencia de recursos preventivos,
conforme a lo previsto en el art. 32 bis n 1 a) y b) de la LPRL.
La InspecciÛn de Trabajo puede requerir la presencia de un recurso preventivo, adem·s de en los casos anteriores, cuando las medidas preventivas adoptadas por el empresario sean inadecuadas o insuficientes para una aplicaciÛn coherente y responsable de los principios de la acciÛn preventiva contemplados en el art. 15 de la LPRL. El requerimiento tendr· car·cter temporal, mientras se subsanan las medidas por el empresario y se formalizar· conforme a las exigencias del art. 43 de la LPRL.
La designaciÛn de un recurso preventivo
sustituye la obligaciÛn de adoptar las medidas de protecciÛn a que est· obligado el empresario en virtud del Art. 14 LPRL.
Cualquier riesgo de altura superior a dos metros no debe considerarse como
ìespecialmente grave de caÌda de alturaî
de modo que motive la presencia de
un RP, sino que es necesario que se den otras circunstancias o elementos adicionales.
 Cuando concurran varias empresas en un centro de trabajo en un sector distinto
al de construcciÛn, la obligaciÛn recae sobre
(Apdo. 9 art. 22 bis RD) en los
tÈrminos indicados en el CT, pero en el sector de la construcciÛn la obligaciÛn
la empresa o empresas que
realicen las actividades que motiven la presencia
˙nicamente recae sobre el contratista, y si Èste lo exige a las subcontratistas el fundamento ser· contractual pero no legal ni reglamentario.
3. SUJETOS A LOS QUE SE PUEDE ASIGNAR LAS FUNCIONES DE RECURSOS PREVENTIVOS.
 Cuando se dÈ alguno de los supuestos establecidos legalmente para que sea necesaria la presencia en un centro de trabajo de un recurso preventivo, dicha presencia puede ser asignada a las siguientes personas:
- Uno o varios trabajadores designados de la empresa conforme a lo previsto en el art. 30 de la LPRL
- Uno o varios miembros del servicio de prevenciÛn propio
- Uno o varios miembros del servicio de prevenciÛn ajeno, o de los servicios de prevenciÛn ajenos concertados por la empresa.
 El trabajador asignado del Apdo. 4 del 32 bis LPRL es una figura alternativa al recurso preventivo, de modo que con su asignaciÛn se cumple con la obligaciÛn de designaciÛn de un recurso preventivo.
 Los recursos preventivos podr·n se encargados igualmente de la coordinaciÛn
de actividades preventivas
 La presencia del recurso preventivo no exime al coordinador del cumplimiento sus funciones, asÌ como su presencia en la obra cuando sea necesario para el cumplimiento de las mismas.
 Salvo situaciones muy excepcionales, no puede asignarse o asignarse las
funciones de recurso preventivo a los delegados de prevenciÛn.
4. FUNCIONES, FACULTADES Y GARANTIAS DE LOS RECURSOS PREVENTIVOS.
 La presencia de los recursos preventivos tiene como finalidad vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas en relaciÛn con los riesgos derivados de la situaciÛn que determine su necesidad, a los que se refiere el apartado 1 del art. 32 bis de la LPRL y 22 bis del RD 39/97, correspondiendo el control preventivo del resto de actividades preventivas de la empresa a las personas a las que se haya encomendado especÌficamente dicha funciÛn (el propio empresario, trabajadores designados o servicios de prevenciÛn).
La designaciÛn o asignaciÛn de funciones se debe hacer para un centro de
trabajo, puesto, trabajo u operaciÛn concretos, de manera que
no cabe hacerla
a todos los trabajadores o un colectivo numeroso, de manera indistinta y para
cualquier proceso, puesto y centro de trabajo.
Tanto si se trata de uno de los sujetos a los que se refiere el art. 32 bis apartado 3 de la LPRL, o los trabajadores a los que se refiere el apartado 4, siempre que pertenezcan a la empresa, la asignaciÛn de funciones de recurso preventivo a
los mismos por el empresario forma parte de su poder de direcciÛn, y
aceptada si se cuenta con la capacitaciÛn y formaciÛn que requiera la labor
con las limitaciones al ìius variandiî que establecen los arts. 39 y 41
de la LET, sin perjuicio de las contraprestaciones que puedan acordarse por las partes, o que se establezcan por los Juzgados y Tribunales en caso de controversia.
No es adecuado una asignaciÛn generalizada
pues se desvirtuarÌa esta figura
preventiva, ya que, adem·s, los trabajadores deben conocer quiÈn es el recurso preventivo para un riesgo concreto, asÌ como el hecho de que deben seguir sus indicaciones.
En las facultades que se recogen en el apartado 5 del art. 22 bis RD 39/97, que comprenden hacer las indicaciones necesarias a los trabajadores para el correcto e inmediato cumplimiento de las actividades preventivas, no se incluye la de paralizar los trabajos en los tÈrminos del Art. 21.3 y 44 de LPRL y 14 RD 1627/97, sin perjuicio -o conveniencia incluso- de que el empresario le pueda otorgar dicha facultad.
Los trabajadores que sean designados como recursos preventivos gozan de las garantÌas previstas para los representantes de los trabajadores en las letras a), b) y c) del art. 68, y apartado 4, art. 56 de la LET. Tales garantÌas no alcanzan a los trabajadores a los que se asigna las funciones conforme al apartado 4 del art. 32 bis de la LPRL.
5. CAPACITACION Y FORMACION DE LOS RECURSOS PREVENTIVOS.
 Los trabajadores a los que se designe como recurso preventivo o se les asigne las funciones correspondientes a los mismos, deben contar con la formaciÛn preventiva correspondiente, como mÌnimo, a las funciones del nivel b·sico (art. 35 RD 39/97). Si se tratase del sector de la construcciÛn el n˙mero de horas mÌnimo de formaciÛn ser· de 60. En todo caso, habr· de estarse a la naturaleza y las caracterÌsticas de los riesgos que justifican la presencia, porque puede ser necesario que la formaciÛn sea de nivel intermedio o superior, o sea necesaria una formaciÛn complementaria a la de nivel b·sico
 El trabajador designado o al que se asigne la presencia como recurso preventivo debe tener, adem·s de la formaciÛn necesaria, la capacidad suficiente para desempeÒar dicha funciones, que puede vincularse a contar conocimientos, cualificaciÛn y experiencias necesarios en las actividades o procesos en los que debe desarrollar las funciones.
 Ambas exigencias, la capacidad y formaciÛn que debe tener un trabajador para desarrollar las funciones de recurso preventivo, deben especificarse en la planificaciÛn de la actividad preventiva o en el plan de seguridad de las obras de construcciÛn.
OCTAVO. DEROGACI”N.
Queda derogado a todos los efectos, desde el dÌa de la fecha, el Criterio TÈcnico N˙m 39/2004, sobre ìPresencia de recursos preventivos a requerimiento de la InspecciÛn de Trabajo y Seguridad Socialî.
EL DIRECTOR GENERAL AUTORIDAD CENTRAL DE LA INSPECCI”N DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL
Raimundo AragÛn BombÌn
SRES. SUBDIRECTORES, DIRECTORA ESPECIAL, DIRECTORES TERRITORIALES Y JEFES DE INSPECCI”N
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References: Real Decreto 
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