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Timestamp: 2017-11-25 02:08:44+00:00

Document:
Papers de la Vila, Crónicas de José Payá Nicolau - Página 6
por copista del cronista el Miér Ago 17, 2016 12:41 pm
Crónica nº. 537.	Dotales en la Baronía de Finestrat (1798)
Josef Llorca y Josefa Llorca, consortes, estuvieron en casa del escribano Pedro Miguel Sanz el día primero de mayo de 1798 para una escritura de dotales. Ambos dijeron: “Que al servicio d Dios nuestro Señor y con su bendita gracia tienen tratado y convenido que su hija Mariana Llorca case según Ritu d nuestra Santa Madre Iglesia con Vicente Llorca d Geronimo Monsó (acento, nuestro) d este vecindario (de Finestrat), y para que la dthª. su hija pueda llevar con menos afan las cargas del Matrimonio otorgan que le dan en cuenta d ambas legitimas cierta suma en el valor d varias ropas y alajas caceras las quales puestas de manifiesto, y Justipreciadas [por] personas peritas nombradas d comun acuerdo son en la forma siguiente Primeramente: Una cama Madera de Pino, una Arca, Mesa, tabla y tablero, y dose sillas dies y siete libras quatro sueldos. Otrosí: Un Jergon d tela cacera cinco libras quatro sueldos. Otrosí: Un Colchon telas barradas (15 lbs.). Otrosí: Quatro Almuadas con sus fundas, y sobrefundas con encajes (7 lbs. 10 s.). Otrosí: Un Cubertor blanco d tela d Algodón (7 lbs.). Otrosí: Otro Cubertor d color (7 libs.). Otrosí: Dos rueda camas uno d Indiana, y otro blanco (4 lbs.). Otrosí: Dos fundas d Almuadas tela cacera (18 lbs.)…”
El resto de aquella aportación lo relacionamos sin pautas y con valoración final, que serían 315 libras y 19 sueldos: "Cinco camisas tela cacera, dos medios cuerpos d Camisa d lienso crea (semifino, aclaramos, otras dos Camisas d lienso mas fino, tres Inaguas dela cacera, un Guardapies de Alafaya verde, otro azul, otro verde, unas Basquiñas Chamellote (tejido de pelo de camello), y Manto de Tafetan, unas Inaguas d Indiana, un Jubon de terciopelo, otro Juban de Paño, otro de Espiguilla, un Justillo de Espolin, dos Delantales uno de seda y otro de Yladillo…”, a cuyas piezas vemos que se sumaban seis pañuelos, una mantilla de vayesa con cinta, otra Mantilla usada, una Tavallola lienso batistilla, tres tavallolas pequeñas, unos Manteles de ¿Alamandesca?, otros Manteles d ilo y Algodón, y de tela casera, Un Tapete d Indiana, un Mandil, dose servilletas (…) y ainas (enseres) de cosina".
En relación a las antecedentes piezas…”ambos desposados de futuro que se hallaron presentes se dieron por entregados por haver pasado a sus manos y poder en presencia de mi el Esscrvnº. Y testigos de que doy fee, y en su virtud otorgan d ello a dthºs. Padres y suegros respective real carta d pago. Y el dthº. Vicente Llorca en atencion a las buenas circunstancias, y personales meritos que concurren la dthª. su venidera Esposa le manda y promete en arras y donacion propter nupcias la suna de ciento, y cinquenta libras d dthª. moneda, que declara caben en la decima de sus bienes, y caso d no las asigna y señala en los que en adelante tuviere y Dios le diere, y Juntas con las del capital formar la universal suma quatrocientas sesenta y cinco libras dies y nueve sueldos, las que como Dote y caudal d la nominada venidera Esposa se obliga tener sobre lo mejor d sus Bienes queno obligara asus deudas crimenes ni excesos qe. Cometa porque siempre han d gosar del privilegio de los Bienes dotales los que ofrece restituir a la misma o a quien le representare siempre que se disuelva el Matrimonio que lo podrà ser por muerte Divorcio ó pr. Otro d los casos permitidos en drecho sin valer d la Ley que habla en su favor d que el Esposo se pueda retener el Adote mueble un año pr. Que desde luego la renuncia y quiere que no le valga”.
Luego escribía el fedatario real: “Y presente siendo Geronimo Llorca Padre de dhº. Vicente [,] Labrador [,] vecino desta Baronia Dixo: Que junta y mancomunadamente con (…) su hijo se obligava y obligó a la restitucion d dhº. Dote, y Arras, a cuyo seguro obligaron ambos sus bienes havidos y por haver, y el dthº. Geronimo especialmte. Los que a dthº. Su hijo le puedan pertenecer por razon d legirima”. El sastre Josef Gonzales, de Finestrat, fue uno de los testigos, y Pedro Lloret, “a los quales otorgantes −remataba el escribano− doy fee conosco”.
por capitán pescanova el Vie Ago 19, 2016 1:53 pm
Presión al pregonero Gregorio (1736)
Al día siguiente de la Natividad del Señor de 1736, y siendo aún portero del Ayuntamiento Gregorio Giner, se le hizo una proposición un tanto curiosa… o comprometida para dicho ministro municipal. Por aquellos días el Cabildo vilero ya estaba en trance de proponer a la superioridad una lista de posibles oficiales que gobernaran la villa el año siguiente. Entre los elegidos estaban Jaime Llinares de Cristóbal y Simeón Mayor de Andrés, que podrían ser alcaldes ordinarios, y para regidores se designó a Joseph Mayor de Agustín, Basilio Pérez y Francisco Soriano de Pedro. El alcalde de la Hermandad sería seguramente Gaspar Galiana de Bartolomé. Para alguacil mayor se proponía a Antonio Soriano. (Como ya se ha dicho, estos cargos casi siempre recaían en las mismas personas, en familiares suyos o afines, aunque hubiera ciertas discontinuidades…).
Cosa aparte, a portero del Ayuntamiento se le planteó que tendría que disponer en su casa dos camas para dar alojamiento a oficiales del Ejército en caso de que la villa recibiera visita de algún destacamento. Los militares aparecían por Villajoyosa cuando había que establecer alguna vigilancia en la costa vilera −desde el Xarco al Torres, generalmente− o acompañando a ministros de la hacienda real… para imponer apremio ante impuestos impagados. El Cabildo tenía que solucionar la necesidad de alojamientos, que era cosa tan perentoria como comprometida. Al portero se le dijo que tendría que dejar su cargo si no prestaba aquel servicio, que, además, efectuaría sin pretensión de cobrar más de las treinta libras al año que percibía y tener casa franca o gratuita. El portero pidió unas horas para reflexionar sobre aquello. Pero, como decían los ediles, negarse a aquella prestación sería ir contra un servicio exigido por Su Majestad el Rey. El día 31 de aquel diciembre, y en el último folio del Libro de Deliberaciones del año, el escribano municipal daba cuenta de cómo había reaccionado el portero-pregonero Giner, quien había aceptado, finalmente, el encargo. Por lo tanto, “tendrá en su Casa Mesón dos camas para que siempre que los dichos señores (por los ediles) alojasen a oficial o soldados u otro que se le debe dar alojamiento, los tendra en su casa alojados, y no cobrara a los mencionados ningun dinero”.
La última vez que el susodicho portero invocó a los regidores y síndico de Villajoyosa fue en septiembre de 1739. Ese día se recibió en la villa un despacho mandado expedir por los señores del Real y Supremo Consejo de Castilla, y con dos asuntos peliagudos. Del primero, relativo a impuestos indebidamente aplicados por el Ayuntamiento de Villajoyosa, se desprendía que los salarios que recibían los médicos, la comadre partera y el portero no debían pagarse gravando las sisas o cualquier otro tributo, sino de la clavería o tesorería, bajo pena de trescientos ducados de vellón. A Gregorio le afectó, rebajándole además su percepción anual. Quizá por eso deja de constar en los libros de Ayuntamiento… y comparece otro ministro ordinario, tal fue Joseph Fita, quien ya hacía “convocación” de ediles el 22 de octubre de 1739. Hasta ese año estuvo de portero y pregonero Gregorio. (Otro Gregorio implantó en La Vila, dos siglos después, su autoridad delegada de cabo de los municipales. Eran años dolientes y sombríos posteriores a la Guerra Civil. La sola invocación de su nombre por las madres vileras hacía que los niños nos pusiéramos a temblar y a comportarnos, pues el Gregorio por antonomasia imponía fácilmente orden y disciplina incluso a los mayores. No estaban los tiempos para irse, por ejemplo, de la lengua, o andarse picoteando en la propiedad privada para subsistir, cosa que sólo hacían quienes no tenían dónde caerse muertos… de hambre, a pesar de las prestaciones de Auxilio Social. Pero hemos de decir, y a gusto, que “nuestro Gregorio” siempre era ecuánime en sus interpelaciones callejeras…).
por capitán pescanova el Sáb Ago 20, 2016 3:05 pm
Crónica nº. 2. Testamento de un pobre (1642)
El dia 21 de enero de 1642, un humilde ministro (un empleado) del Ayuntamiento de Villajoyosa, Antonio de la espada (sic: así en el texto original) otorgaba testamento ante el notario vilero Berthomeu Vaello, y quizá lo pudo hacer −aun siendo de escasos posibles− por su cercanía o amistad con este notario. Antonio se encontraba enfermo en la cama “de enfermedad corporal” −como se decía entonces−, “de la qual temch morir estant empero en mon bon seny clara e manifesta paraula (…) fas y ordene lopresent testament en publica y asistencia dels notaris y testimonis davall escrits en y per la forma seguent… ” Lo que venía a continuación era asegurar la salvación de su alma: “Vull y es ma voluntat que apress q. Nostre Señor deu JesuChrist haura appellat La mia anima per al seu sant y beneyt Regne lo meu cos y cadaver sia sepelit (de sepelir) y soterrat en eclesiatica sepultura faedora en lo vas dels pobres queestá en lo fossar de la aludida d present Vila davant la porta del espital (por hospital) de aquella”
TESTAMENTO DE UN POBRE (1642)
20 AGOSTO, 2016 | JOSEPAYANICOLAU
El dia 21 de enero de 1642, un humilde ministro (un empleado) del Ayuntamiento de Villajoyosa, Antonio de la espada (sic: así en el texto original) otorgaba testamento ante el notario vilero Berthomeu Vaello, y quizá lo pudo hacer −aun siendo de escasos posibles− por su cercanía o amistad con este notario. Antonio se encontraba enfermo en la cama “de enfermedad corporal” −como se decía entonces−, “de la qual temch morir estant empero en mon bon seny clara e manifesta paraula (…) fas y ordene lopresent testament en publica y asistencia dels notaris y testimonis davall escrits en y per la forma seguent… ” Lo que venía a continuación era asegurar la salvación de su alma: “Vull y es ma voluntat que apress q. Nostre Señor deu JesuChrist haura appellat La mia anima per al seu sant y beneyt Regne lo meu cos y cadaver sia sepelit (de sepelir) y soterrat en eclesiatica sepultura faedora en lo vas dels pobres queestá en lo fossar de la aludida d present Vila davant la porta del espital (por hospital) de aquella”.
En el item siguiente ya se habla de dispendio, cuatro libras, para el aludido entierro. Las seis restantes se usarían en misas de cuerpo presente: “so es Lamitat en la esglesia Parrochial de la presente Vila y altra mitat en lo convent de San Pere de la orde de Sant Antoni questa fora els murs de la present Vila y per los preveres de aquell”.
El notario Berthomeu quedaba nombrado “marmessor (procurador) deaquest mon ultim testament (…) al qual done ple y bastant poder per a fer y cumplir les coses”. Dejaba el enfermo a [ilegible el nombre de la mujer] veinte reales castellanos por los buenos servicios que de “aquella” había recibido y esperaba recibir. Probablemente, la favorecida era su hermana. Y después destinaba la cantidad de “deusous a les animes del porgatori de caritat”, y añadía: “done, dexe y llegue a ma Señora del Roser sis sous pera dos misses resades per anima mia. Dexe y llegue al Sant Crucifix dos misses resades de charitat”… aunque todavía destinaba otro poco de dinero a oficios religiosos. A continuación pasaba al asunto de pagar sus deudas, es decir: “deutes e Injuries sien pagats abcartes publiques albarans testimonis (…) y altres legitimes proves”. Como en todos los casos testamentarios, vemos cómo se hace válido o definitivo lo que se califica como última decisión: “lo meu ultim testament vullg que valga per dret de darrer testament vullg que valga per dret de darrrer codicil y sino podra valer (…) vull que valga per aquella lley fur ho privilegi que mes y millor de Justicia valer y aprofitar puxa lo qual fonch fet en la Vila de Vila Joiossa en vint y un dia del mes de Janer”, de 1642. Era la constatación habitual cuando, al parecer, se tenía la sensación de que, por desenlace fatal de la enfermedad, no habría ocasión de modificar la situación mediante decisiones posteriores.
Así quedó establecida la última voluntad de Antonio de la Espada. Llamados a ser testigos, “Cridats y pregats”, lo fueron Vicent Linares (“espardenyer”), Joseph Lloret y Vicent Urrios, que eran labradores, “… los quals Interrogats si conexien al dit testador y si estava endisposició de poder testar dixeren que si y lo dit testador conogué molt be als dits testimonis y nomenà a aquells per sos noms y cognoms e yo Berthomeu Vaello notari Infrascrit coneguí molt be a tots y tots a mi”.
(De los casi ciento veinte documentos contenidos en el tomo de este notario, un 97% están en lengua latina, habiendo bastantes cartas de pago o “ápocas”, sustantivo éste de origen aragonés).
https://lavilacronistaoficial.wordpress.com/2016/08/20/testamento-de-un-pobre-1642/
por copista del cronista el Lun Ago 22, 2016 12:45 pm
Crónica nº. 483. Casetas de baño (1914)
En julio de 1914, y ya con los rigores del calor veraniego en nuestra tierra, en el Ayuntamiento se leyó una petición presentada por Andrés Martínez Segarra, un emprendedor muy dinámico. La escucharon, seguramente con atención, el alcalde, don Jaime Soler Urrios y los concejales Orts Ivorra, Sellés Llorca y Mayor Ruiz. Una parte del documento, la introductoria, decía “Que concurriendo en esta ciudad durante la época de verano una colonia bastante numerosa de forasteros cuyo principal objetivo es tomar los baños, se hace preciso la instalación de casetas con tal fin, y a la par que con ello se sirve al público prestándole comodidades, se enaltece el buen nombre de nuestra ciudad, siendo un atractivo más para congregar en nuestras playas mayor número de veraneantes”. La exposición sobre la conveniencia de esas casetas en la playa proseguía diciendo: “Y como la instalación de unos baños supone gastos que nadie se aventura a hacer por cuenta propia”, el solicitante se comprometía a instalarlos en la denominada Punta Almelles, “siempre que el Ayuntamiento le subvencione en alguna cantidad para en parte atender a los gastos”. Se añadía que, dado lo avanzado de la estación, tendríase que resolver cuanto antes. La Corporación discutió brevemente sobre el tema y decidió que la propuesta no sólo era justa, sino que era laudable además, y, por lo tanto, se daba el permiso correspondiente y se ayudaría al promotor con la cantidad de sesenta y cinco pesetas. En la misma sesión se presentó otra instancia con el mismo tema pero referida a una comodidad particular: Marcos Zaragoza Galiana solicitaba “la implantación de una caseta para baños en la playa titulada (sic) Rebollet”. Vista esta petición y “el favorable informe del señor ayudante militar de Marina de este trozo” (“trozo” procede del léxico de distritos marinos), se accedió a conceder esta petición. (Creemos que “Punta Almelles” era el lugar donde estuvo emplazado el “Balneario Neptuno”, aunque ignoramos el porqué de esa denominación topográfica).
En junio del año siguiente los dos mismos vecinos repitieron con el mismo tema, resolviendo el Ayuntamiento que se concedía, “siempre que las instalaciones se adapten a las disposiciones legales”. Aquellos inicios del ejercicio veraniego de algunas personas en nuestras playas, como los señores que desde Alcoy accedían a la del Paraíso, confirmaban la belleza y prestaciones de nuestro paisaje marítimo, de sus caletas de arena y cantos rodados y, en suma, de la benignidad del clima que ofrecía Villajoyosa. No en vano nuestro Blas Mayor había cantado en verso las excelencias de nuestros parajes, la luminosidad del cielo de Villajoyosa y la calma rutilante del mar en la mayor parte de los días del año. Respecto a las casetas de baño, pocos vileros habrá que no hayan visto fotografías del “Balneario…” y de la batería de esas casetas en la misma caleta de guijarros redondeados que cobijaba tan apreciado establecimiento. Son recuerdos amables de un tiempo que ya pasó y que, sin la ayuda de las fotos, ya sólo recuerdan muy pocas personas en La Vila...
por copista del cronista el Mar Ago 23, 2016 7:01 pm
Crónica nº. 242. La venta del esclavo Amett Borchí (1733)
He aquí la transcripción referida a una venta singular habida en nuestra villa en el primer tercio del siglo XVIII: “En la Villa de Villajoyosa â diez de Settiembre mil setecientos treinta y tres, antemi el escrivano, y testigos parecio (se presentó) Jayme Aragones d Jayme familiar del Santo oficio, y Tribunal de la Inquisicion de esta Villa vezino, y Dixo: Que por quanto el Sr. Isidro Llorca Alcalde ordinario dela mesma ha resibido del excelentissimo señor Principe de Campo florido (sic) Governador y Capitan General de este Reyno Carta orden su fecha de sinco de los corrientes cuyo tenor es el siguiente = En vista del informe del Memorial presentado por parte de Mosen Thomas Ots, y del que expone el Alcalde Mayor de esta Ciudad al margen de otro, que ambos remitio â Vuesa Merced; Dispondrá Vuesa Merced se execute la venta del esclavo de Jayme Aragones, en la conformidad, y sircuntancias que expresa el citado Alcalde Mayor de esta ciudad (por Alicante) Don Joseph Antonio Requero, en el referido Informe. Guarde Dios a Vuesa Merced muchos años, Alicante sinco de Setiembre de mil setecientos treinta, y tres - el Principe de Campo Florido - Señor Alcalde de Villa Joyosa - En su vista −relataba el escribano, Carlos Llorca a la sazón− se le hizo saber el contenido de dicha Carta por mi el presente escrivano, quien enterado; Y para que dicha orden quede en todo, â por todo obedecida Por tanto, vendia, y dava en venta real el expresado Mosen Thomas Presbitero, y Vezino del lugar de Benidorm un esclavo havido en buena guerra y no de paz llamado Amett Borchí de unos veinte, y seis años, color castaño, mediana estatura, y pelo negro, cerrado de barba, y sin señal alguna en el rostro, el que no esta hipotecado, ni obligado â credito alguno, ni ha cometido delito digno de pena corporal, sano de todo genero de accidentes, y por tal se lo asegura (el vendedor); pero se le vende, con las demas tachas, que tubiere a uso de feria, y mercado, por presio de ciento, y dos libras (...) dinero en contado, que ha cesivido a su satisfaccion renunciando las leyes de la non numerata pecunia, y demas, que deven intervenir, declarando, que sin embargo de aver efectuado ventta del referido esclavo â sierto tercero por cantidad de ciento, y quarenta libras, con la reserva de no quedarle al otorgante perjudicados qualesquier drechos, que le puedan competer en su caso, y con salvedad de qualesquiera leyes, que sobre particular hablan, con cuyo supuesto se deciste del drecho de patronato, possesion y Señorio que tenia â dicho esclavo, y lo cede, renuncia, y traspasa en el dicho comprador, y los suyos, para que como a tal estè sugeto a servidumbre, y le vende y enagena a su voluntad, a cuyo fin se le entrega desde aora, en cuya señal le otorga esta escritura...”
Después vendría la firma del documento otorgado, la de Aragonés y la de quienes figuraron como testigos de aquella venta, que fueron Salvador Saragoça, Gaspar Galiana de Bartholome y Pedro Adrover, todos ellos vecinos y habitadores de Villajoyosa. Nada podía opinar el esclavo, lógicamente, el cual salía de las manos de un miembro de la Inquisición española... para ir a manos de “un mosén”. Como diría Cela, Camilo.
NOTA: Al parecer, la expresión non numerata pecunia vendría a suponer que quien recibía el dinero de la venta no estaba dispuesto a que se supiera el precio cobrado..., si no me equivoco.
Otra cosa: este cronista no puede enfadarse con quien se extrañe de que con frecuencia comparezca en estos escritos el personaje del clavario o bolsero, y conste que ya me suponía que el término clavario disentía, digamos, del que nombra a mayorales o cargos festeros en muchas poblaciones...
por copista del cronista el Jue Ago 25, 2016 1:12 pm
Crónica nº. 264.	El pescado, en Benidorm (1736)
Tras numerosas décadas de librarse los pescadores de Villajoyosa de vender obligatoriamente el pescado en Benidorm, el día primero de enero de 1736 recibió el Cabildo vilero un memorial de esos pescadores pidiendo lo contrario: no tener que descargar y vender su pesca en La Vila. En la sesión capitular correspondiente se trató también de las bulas y su venta a los creyentes de la villa. Sobre ambos temas deliberó y decidió el Ayuntamiento, compuesto por el alcalde ordinario, el doctor Juan Mayor, también abogado, y los regidores Pedro Nogueroles e Ignacio Paulino Miquel, además del Síndico Procurador General, a la sazón Pedro Joseph Vaello.
El segundo regidor manifestó que aquel día había comparecido Gerónimo Nogueroles expresando su ánimo de hacerse cargo “de las bullas de este corriente año, y dar dos libras a beneficio de esta villa, con la condición de no fiar ni alargar Bullas a nadie, como lo han acostumbrado algunos vecinos”. A esta propuesta se replicó diciendo que era “espiritual consuelo de las almas el fiar Bullas”, añadiéndose que por no poder dar limosna al contado muchos vecinos se quedarían sin semejante beneficio, “y que Ignacio Miquel de Gines (…), sin interes el menor, se obliga a la venta de dichas Bullas tanto al fiado como al contado”.
En lo referido al memorial presentado por los pescadores de Villajoyosa, éstos pretendían vender el pescado cogido en la isla “asi en esta como en los rincones de este distrito y fuera de el, valiendose de la deliberacion formada en diez de agosto del año ya pasado mil stecientos veinte y quatro, y que en su virtud no vienen obligados a traer pescado del que se mata en dicha isla para el abasto de este comun (por Villajoyosa), lo que les es perjudicial y contra la misma ordenanza”. Aún presionaban más al decir que ningún capítulo, añadido o no, podía prohibir la venta en otras partes, y que si se invocaba el abasto de La Vila era sólo para poder cobrarles el derecho de sisa, consistente en rebajarles peso en las pesadas. Además, aducían, no solía faltar el aludido abasto. Oídas estas consideraciones, el Ayuntamiento determinó se formara “capitulo en cuyo se expresase que tengan obligacion los patrones, o qualquiera arte de pesquera, de traer para el abasto de este común el pescado que sea menester, y de mejor calidad baxo la pena de tres libras de moneda, y, dexandose aparte dicho correspondiente pescado (…) puedan vender en dicha isla y demás partes, sin perjuizio de los arrendadores del Diezmo, el demas pescado, pagando al de la sisa sus devidos derechos, según queda prevenido en la citada deliberacion…”
(Téngase en cuenta que, desde el tiempo de los señores feudales, los vecinos de ciudad, pueblo, villa o lugar tenían que pagar sus tasas y que en algunos sitios éstas eran muchas y casi crueles, por lo que las poblaciones con vasallaje al señor de la tierra aspiraban a convertirse en villa de realengo, del rey. En esta última situación, al quedar el monarca a mayor distancia por lo general del fiscalizado y no con la inmediatez leonina del conde, marqués o abad, las tasas o cargas eran más llevaderas… porque se demoraba pagarlas con menos miedo. No obstante, durante la guerra borbónica ya hemos visto que esos impuestos se recrudecieron además de persistir las regalías. En la época feudal, y también con el reinado de Felipe V, había que moler obligatoriamente en el molino del rey, comprar la carne en su carnicería y hacer el aceite en el molino real… y quien no lo hacía a veces tenía que trasladarse con su familia a otros lugares para escapar de las sanciones…).
por capitán pescanova el Vie Ago 26, 2016 12:47 pm
Crónica nº. 519. La biblioteca pública municipal de 1958
(En 1958 sólo había una colección pública de libros en nuestra ciudad y ésta era patrimonio de la Asociación Deportiva de Pescadores con Caña, sita en la Plaza de la Nueva España, colección dispuesta para quien era o se hiciera socio de dicha entidad. De esa colección, casi testimonial, algunos socios de la referida entidad leíamos preferentemente novelas de Lajos Zilahy, Somerset Maugham, William Faulkner y demás autores extranjeros a nuestro alcance, pero esa dedicación no evitaba que, de cuando en cuando, y trasnochando por las calles principales de Villajoyosa o a lo largo del paseo marítimo, no volviéramos a decirnos que lo que hacía falta en nuestra ciudad era… una biblioteca, una Biblioteca Municipal. Pasaba el tiempo y siguió pasando sin que llegásemos a enterarnos del proyecto que el señor Ruiz Cabanés había planteado a un grupo de vileros, proyecto que quedó en nada.
Tendría que llegar el 6 de noviembre del año 1973 para que abriera las puertas la Biblioteca Pública Municipal de Villajoyosa… y quien escribe entrara en sus dependencias para organizarla y abrirla al público muy pocos meses después, tras la clasificación y catalogación de los 4.020 libros que envió el Ministerio de Cultura. (Paco Payá tuvo un papel determinante en la catalogación, por el sistema C.D.U.(Catalogación Decimal Universal), y gratuitamente, de aquellas obras de diferente y variada materia y según un par de folios de explicación que llegaron con las obras. Ya en 1999 esa biblioteca contaba con 40.000 libros y cerca de ochomil carnés de socios lectores, aparte de que se me había encargado, con la mayoría socialista en el Ayuntamiento, preparar sendas bibliotecas de barrio para la "Costera El Pastor", La Ermita y "Pati Fosc", 6,000 volúmenes que registré en los libros administrativos correspondientes. (De las angustias y constantes desánimos que me afectaron a lo largo de los primeros quince o dieciocho años no voy a hablar, entre otras cosas porque veo muy difícil que cualquier lector pueda comprender cómo fue posible que un par de ayuntamientos locales se sintieran tan ajenos a la marcha de la biblioteca municipal y las poquísimas personas que trabajábamos en ella. Después de treinta y tres años al frente de ella, sólo deseo olvidar ciertos grados de estupidez que llegué a percibir a mi alrededor, máxime cuando acometí el asunto de crear el museo…).
Volviendo a la nonata Biblioteca Municipal de 1958, digamos que de los vocales aludidos más arriba, José Mayor Llinares lo había propuesto el Ayuntamiento. La representación sindical estaba encarnada por Joaquín Vidal Márquez, que además de ser delegado comarcal, era un excelente pintor muy querido y admirado en Villajoyosa. La Cofradía de Pescadores aportaba su presidente, José Llorens Llorens, y el Gremio de Hilados designó a Jerónimo Lloret Galiana, su presidente. Por el sector cultural estaban Juan García Farach, mi maestro de primaria y primeras asignaturas del Peritaje Mercantil; el abogado Vicente Antón Jiménez; Cristóbal Zaragoza Sellés, Licenciado en Filosofía y Letras, y Vicente Pascual Llinares, que era oficial técnico del Cuerpo de Correos y Comunicaciones. El acta de aquella reunión la firmó el secretario accidental de la Corporación Municipal, a la sazón José Tito Llorca.
Quizá alguien afecto al hecho administrativo pudiera añadir algún matiz o dato que explicara qué cosa o cosas dieron al traste con tan encomiable pretensión. Nosotros, los jóvenes inquietos de aquellos años en Villajoyosa, seguiríamos acercándonos por la Sociedad de Pesca con el fin de llevarnos en préstamo algún que otro libro. Así podríamos atravesar aquellos años de escasez de todo, viajando hacia el conocimiento y la ensoñación que dejaban ya de proporcionarnos los tebeos y, asimismo, las novelas de El Coyote, en mi caso, unas pocas del prolífico y superficial Estefanía y otras, las menos, de Fidel Prado…
NOTA: Si repito ahora esta crónica, con pequeños matices respecto al original, se debe a que se me ha propuesto por María Ángela Gualde, concejala de Cultura en este año de 2016 del presente ayuntamiento, participar en un acto público en el que, si no entendí mal, tendría yo que hablar de cuando en noviembre de 1973, y tras negarme varias veces a estructurar y dirigir la biblioteca vilera y, asimismo, regir la Casa de La Cultura donde quedaba ubicada la futura biblioteca, claudiqué penosamente por la razonable insistencia de la señora directora de las bibliotecas de la provincia de Alicante, doña Esperanza López Villellas. (La exigencia digamos estatal de que La Vila entrara en la red bibliotecaria dependiente de la Consellería de Cultura de Valencia ya contaba con la fallida operación del año 1958...y se insistía ante el Ayuntamiento vilero para que aquella empresa cultural no fallara una vez más.
Expliqué hasta la saciedad a quien quiso escucharme que yo estaba atemorizado ante el hecho de tener que depender del aquel ayuntamiento vilero...y puse ejemplos reveladores de la soledad en que se me iba dejar por su parte. Con el tiempo, y nada más comenzar mi complicada tarea, lo que yo temía, bastante cruel en mis pronósticos, se fue agravando de modo que fui un náufrago revolviéndome en un mar de indiferencia oficial..., que, por otra parte, se suele contemplar como natural, dada, diríamos, la complejidad de un órgano de gobierno municipal al que se le "obliga" a disponer de un complejo cultural que, forzosamente, grava su economía...(Pero esta "historia" es mucho más larga y penosa incluso cuando, sin quererlo quien esto firma, le vuelve a la mente).
por copista del cronista el Sáb Ago 27, 2016 11:53 am
Crónica nº. 472.	Calles de Abajo y Mayor (1910)
En marzo de 1910, y presidida la sesión del Ayuntamiento por el teniente segundo de alcalde, don Juan Btª. Lloret Llinares, se leyó una instancia relativa a la calle de Abajo, la que hoy llamamos de Fray Posidonio Mayor. Estaban presentes los ediles Miguel Guardiola Martí, José Sala Orts y Vicente Sellés Lorca. Propietarios de casas en esa calle exponían al Cabildo que, con el fin de que éstas se pudieran comunicar con la Plaza de la Constitución en el punto de acceso al puente sobre el río, habían recibido de doña Ángeles Mayor Pérez la promesa de cederles a título de venta las casas nº. 4 de la bajada al río y la nº. 10 de la calle de Abajo, propiedad de esta mujer, obviamente. La cantidad que se les pedía era de mil quinientas pesetas. Consideradas estas dos viviendas suficientes para alcanzar la ventajosísima salida de la calle a la plaza citada, ofrecían al Ayuntamiento el pago de aquel importe… a cambio de que se derruyeran y se practicara semejante salida, un claro beneficio para toda Villajoyosa. Los ediles acordaron unánimemente declarar de utilidad pública la intervención solicitaba, que dejaría los solares resultantes como vía de uso general. El Ayuntamiento recibiría la cantidad antes referida, otorgaría escritura de compraventa e iniciaría las obras sugeridas. Antes de cerrar el acta municipal en este punto, se acordó reconocer el generoso gesto de los ciudadanos que dieron esa solución. (Adquiridas ambas viviendas y derribadas, el pago de la operación de demolerlas se sufragaría con el dinero que se recaudara en pública subasta de los materiales del derribo, tan solicitados en aquellos años de estrecheces).
Relativa a esta actuación hay que señalar la decisión municipal de limpiar los solares comprendidos entre la calle de Abajo y Mayor. Por ciento cincuenta pesetas, se sacaría a subasta la limpieza de los solares, que resultó rematada por esta cantidad a favor de doña Ignacia Martínez Lanuza. Se subastó otro solar que requería un aseo urgente, que quedó adjudicado al único postor que se presentó, don José Martí Vaello. (Destacamos que este vilero se proponía ceder dicho solar al Ayuntamiento, pues opinaba que en ese lugar urbano hacía falta una plaza o plazoleta que lo embelleciera. Ese pequeño solar terminaría dedicado en los años ochenta al médico vilero don Miguel Ruiz Galiana, y constituyendo en la actualidad un sitio de ornato, higienizado y acogedor con una fuente central).
por capitán pescanova el Lun Ago 29, 2016 2:03 pm
LA ANGUSTIA DEL PARO (1914)
Después de las guerras balcánicas (1912-1913) y del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria por un estudiante de Bosnia el 28 de junio de 1914, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia. El nudo de las alianzas con uno u otro bandos dio lugar a la Primera Guerra Mundial (1914-1918)…y Villajoyosa también sufrió algunas de sus consecuencias más inmediatas. El 17 de agosto de 1914 el Consistorio vilero se reunió en sesión extraordinaria y urgente con mayoría absoluta de ediles. El alcalde explicó que “á consecuencia del conflicto europeo habían regresado á sus lugares [de origen] multitud de familias obreras que se hallaban trabajando en Argelia y Francia”, resultando que, en virtud de la pertinaz sequía que azota á esta comarca, la clase labradora no puede emprender trabajos agrícolas de clase alguna, y careciendo este municipio de medios para poder emprender obras, es evidente que se avecina un serio conflicto porque en breve la miseria y el hambre se ha de enseñorear de las clases obreras, reduciéndolas á la más espantosa indigencia”. La alcaldía, no cabe duda, pedía al Ayuntamiento la consideración de la infausta situación “para que concienzudamente se estudie porque urge con perentoriedad la solución demandada”. Y era que, simultáneamente, una multitud de obreros se hallaba en aquellos instantes a las propias puertas del Ayuntamiento en imponente manifestación y solicitando “pan y trabajo”…
Ante el vivo y tumultuoso apremio con que se exponían aquellas adversidades sociales, el Ayuntamiento tomó la determinación de ponerlas en conocimiento del Sr. Ministro de Fomento y del Gobernador Civil de la provincia, “pidiendo a aquél que cuanto antes se abran los trabajos de la carretera de la masía de Seguró á Sella, y la de Relleu”, así como las obras del puerto de l`Alcocó, las del recrecimiento del pantano [de Relleu] y los trabajos de conducción de las aguas que se estaban alumbrando…y al gobernador el apoyo de tal petición ante Su Majestad. Todas aquellas peticiones del acuerdo serían
transmitidas a sus destinos telegráficamente. No podía ni debía ser de otra manera, visto el tumulto de la clase obrera ante el Ayuntamiento de Villajoyosa.
Las actas municipales nada reflejan de aquella situación a lo largo del año 1914, pero en enero del año siguiente el alcalde-presidente informaba a sus ediles que don Juan Gavarda Laborde, ingeniero de minas, había hecho entrega del pozo construido en la sierra de Orcheta con fondos del Estado para alumbrar aguas con destino a Villajoyosa. Ante tan buena noticia, no era posible destinar cantidad alguna para el sostenimiento del motor mecánico y los demás gastos que originaría la elevación de las aguas, acordándose requerir de Fomento una ayuda o nueva subvención “con objeto de que dichas aguas puedan ser sacadas de pie”. Suponemos que en los meses transcurridos se habría llevado a cabo el acueducto, aunque no sólo, para dar trabajo a las famélicas familias de vileros sin trabajo campesino…
Respecto al puerto previsto construir en la punta de l’Alcocó, digamos que fue en noviembre del año anterior cuando el Ayuntamiento recibió un telegrama del Excelentísimo señor Director de los Registros y Notariado, don José Jorro Miranda, que textualmente decía: “Le saluda y participa firmado expediente autorizando Jefatura de Obras Públicas de Alicante redacción proyecto puerto refugio Villajoyosa”. Y la corporación, alborozada, decidió enviar una salutación a la Mayordomía Mayor de Palacio para que, llegando a manos de S. M. el Rey, pudiera apreciar la gratitud del pueblo de Villajoyosa, especialmente el de la clase marinera…
por capitán pescanova el Jue Sep 01, 2016 7:27 pm
Crónica nº. 6. Una barca vilera entre moros (1667)
En diciembre de 1667 se desarrollaba en la Cort de Villajoyosa un proceso judicial bajo la supervisión de Asensi Ivanies (...), que era el baile o batlle de su Majestad, representante y procurador de los bienes del monarca. El asunto era el de la quema de una barca vilera caída en manos de moros frente a la Granadella. El documento en que investigamos, y que no está completo, relata el suceso y da cuenta de los testimonios de los vileros que resultaron implicados en lo ocurrido. En el primer momento nos topamos con los nombres de los dueños de dicha embarcación, que eran Juseph Cams y Refel Bas (sic), y deducimos -no obstante lo fragmentado del texto− que la barca efectuó un viaje que no se les había comunicado a éstos, y tampoco la clase de cargamento que llevaba. Veamos la exposición de los hechos ante quienes habían de juzgar: “Miquel Tonda peixcador y home de la mar de son ofici de la pnt Vila de Vila Jojossa (...) de hedad que dix ser de quaranta añjs poch mes o mens testimoni ettª. el qual Jura en ma y poder de dit balle en virtud de dit Jurament promete dir veritat (...) si deu lia Juda (le ayuda) amen. Fonch interrogat sobre la scriptura presentada per Rafel Bas y Juseph Cams en lo Calandari (o fecha) que en aquella es conté la qual li fonch llegida”. Las primeras preguntas fueron contestadas por el interrogado, que indicó que sus respuestas decían verdad, y a la cuarta dijo que “quant carregaren en la plaga (por “platja”) de la pnt Vila la barca dels amos rreferits des part (esparto) y llebanteria (sogas, cuerdas...) no digueren rres de lo que es fea a Juseph Cams ni rrefel bas ans be ell testimoni Miquel Martines, Anthoni galiana y Pere Juan Nogueroles mariners de dita barca posaren cascu son cabal (caudal, dinero propio) para comprar dit espart y llebanteria de dit carrech que carregaren y a la que foren ala granadella (cerca del cabo de la Nau) veren una enbarcacio fora y parexenlos (les pareció) que hera de moros se nanaren en la barca en terra y estant alli salvaren dos veles ferros (utensilios de navegar) dos treus y esquifi de dita barca y a la barca la esfondraren y vingueren los moros y sela enportaren Juntament ab lo carrech que aquella portava la qual rroba y barca cremaren dits moros...”, etc. (Aclaramos al lector que la palabra roba designa las mercaderías que se transportan especialmente por mar. Por exquifi se puede entender “bote auxiliar”).
Páginas atrás en el documento, o de lo que de él nos ha quedado, vemos cómo explica Anthoni Galiana que él mismo, Miquel Martines, Rafel Bas y Juseph Cams “detenian (o poseían) una barcasua propia descuberta en esta forma soes (es decir) Juseph Cams y rrafel bas dos tersos y lo dit rresponente (Galiana) y Martines un ters y que lo patro de dita barca era Miquel Tonda y que dit patro ni altres es fleten en pactes sino es llisament que quant se pacta es deu comonicar y comonica ab los mariners y amos dela enbarcacio y no de altra manera... ”. Más abajo, Galiana relata tan desventurado viaje en los mismos términos y detalles usados por Tonda. La pérdida de parte del documento y la ausencia de paginación sólo nos permite llegar al final del que podría ser el primer testimoniaje del proceso..., aunque hemos de decir que todos los interrogados que viajaron vienen a decir lo mismo: compraron mercancía con su dinero, cargaron la embarcación y navegaron... no se dice con qué destino, pero se supone que buscaron puerto donde vender la “rroba” transportada. Al salirles al frente una embarcación de moros, y conscientes de su indefensión ante ellos... pues ya sabemos qué sucedió. Remando quizá en el esquife y con lo que pudieron cargar en él, llegaron a tierra. Seguramente, los socios aludidos llevaron el caso ante quien podía escuchar y sentenciar. Y de ahí la “scriptura” o narración del hecho ante el representante del Rey, el tal Asensi Ivañies...
por copista del cronista el Vie Sep 02, 2016 12:35 pm
Crónica nº. 174. También con"La Cala" en un pleito (1723)
No podemos decir al lector, porque lo ignoramos (¡!), con qué propósito subieron varios ediles vileros a la feria de Cosentayna (sic) a finales de octubre de 1723, pero sí suponer que hicieron el viaje para mercar algún mulo o quizá pollinos, tal vez aperos de labranza… El caso es que allá estaban el alcalde, Isidro Lorca, y dos de sus regidores: Vizente Galiana y Gaspar Mayor. Luego, el 1º. de noviembre, el regidor Buforn envió a Cosentayna, y de noche, al cosario (ordinario o recadero autómono) Jayme Ferrandis para obtener del alcalde vilero los poderes necesarios para que Villajoyosa pudiera exhibirlos ante don Damian Cerda en el pleito que se mantenía con los condes de Montalegre, los que pretendían terrenos de la Cala pertenecientes a nuestra villa. Suponemos que el ordinario se los bajó [los poderes] y que serían luego entregados en la huerta de Alicante, donde esperaba el aludido Cerdá (acento, nuestro).
(Aquello de "La Cala" daría muchos quebraderos de cabeza a nuestros antepasados vileros... sobre todo por la frecuencia con que resurgía, y algunos vileros lo saben). En el mismo mes nos encontramos con un gasto de cinco libras y doce sueldos a pagar al Síndico Gaspar Linares por haber llevado los poderes a ese lugar: se trataría así “el conbenio y ajuste del pleyto (...) con el Procurador de los Sres. Condes de Montalegre en presencia del Sr. Don Damian (...) y Miguel Calbo, escrivnº. que lo ejecuto en tres viaxes, y se ocupo siete días”. Hubo asimismo gasto de un pliego de papel sellado segundo, “y tres sello quarto” para otorgamiento de poderes. Papel de oficio, plumas y tinta ya habían producido un cierto gasto a la villa aquel mes debido a coletazos del asesinado Pedro Marí, y también por el asunto que implicaba al cerrajero Miñana por aquello de las armas que le encontraron en su domicilio...
Pasadas unas semanas, ya en diciembre, se recibía la orden de Alcoy por la cual se prohibía el desafío, anotación harto escueta en el “libro Corned”. Ignoramos, por tanto, los términos de la orden corregimental. (¿Tendría algo que ver lo del desafío con la muerte de Marí? Posiblemente). Un asunto de índole religiosa se entremezclaba por esos días con pleitos y causas criminales: era la adquisición de mil panes de oro “para dorar el Sagrario, que los compro en Valencia y los traxo dchº. Sr. Alcalde Lorca”, decía el asiento contable, y también que costaron 15 libras. Phelipe Linares, el clavario, pagó 526 libras y pico a los acreedores de Villajoyosa en la capital del Turia, según recibos traídos de allá por Isidro Lorca. Constaba a renglón seguido de qué partidas se sacó aquella respetable cantidad de dinero, o sea del arrendamiento de la tienda y de la panadería locales, y también dinero de los ingresos por la sisa, que consistía -ya se dijo en otra crónica− en quitar peso o cantidad al alimento vendido…(con la aceptación, claro, del cliente).
Con tantas idas y venidas entonces en viajes, entre otros, a Alicante desde Villajoyosa, era bastante lógico que se emprendieran los trabajos para arreglar el camino que de nuestra villa llevaba allá, y vemos cómo están trabajando en aquél ya en el mes de enero. Allí estuvieron bregando los vileros Thomas Zaragoza (apodado Baile), Andres Zaragoza (Cholvi), Pedro Furio y otros, siendo el tramo de los arreglos el que llegaba hasta el Carrichal, justamente cerca del mar, donde en la actualidad comienza (¡!) el término del Campello… y acaba, sin justificación, el de nuestra ciudad. Uno de aquellos días fue a supervisar los trabajos el regidor Gaspar Mayor, y cobró por ello seis dineros, según la cuenta que entregó al bolsero..o clavario.
por copista del cronista el Vie Sep 16, 2016 12:29 pm
Crónica nº. 21 Ermita de San Antonio (1701)
De venerables papeles centenarios, en cuya consistencia y textura hay como un paisaje que fue lacustre un día, aún podemos obtener información aprovechable que agregar a lo que ya sabemos de la Villajoyosa del año 1701. El notario Francisco Vaello a menudo recibía datos y más datos sobre personas que figuraban en relaciones de compraventa, tanto de vileros con cargos y ocupaciones de importancia en la vida municipal como de otros que eran simplemente campesinos, pescadores o artesanos. Y también, lógicamente, de fincas o heredades que cambiaban de dueño, asuntos de compraventa de animales de tiro y de labor agrícola, o bien de terrenos y casas de habitación que igual podían estar emplazados en el espacio intramuros que fuera de él y alejados del núcleo poblacional. Buena parte de los documentos que redactaba dando fe de sus contenidos eran textos testamentarios o sobre censos y pago comprometido de funciones religiosas por el alma de familiares fallecidos. Igualmente, y según observamos en su “Libro Rebredor”, redactaba las condiciones de ventas denominadas “a carta de gracia” o de retroventa, curiosas algunas por referirse a horas de utilización de cualquier horno de pan cocer de la villa. Estos documentos estaban a disposición de cualquiera, según su clásico "Sit omnibus..." o “Sepan todos...”.
Fechado el día 6 de junio de ese año 1701, encontramos una información producida en el convento vilero de los Agustinos, apareciendo relacionados los frailes de entonces. El superior era el padre frai (sic) Tomas Galiana, al que acompañaban padres como Fulgensi Ferrandis, Fernando Buforn, Nicolas Gisbert, Aureli Planelles (“tots sacerdots”, leemos en el escrito). Luego, y con creciente dificultad por lo maltratado del papel, observamos que también figuran “el hermano de la obediencia frai agusti Lloret, frai Bernat Lloret (...) tots junts y congregats en la selda principal (...) constitueixen en son procurador al molt Reverend frai felip Soler Prior de dit convent pera que puixca aceptar acepte quals sevols posesions y donales en favor de dit Convent y tot lo que es requereixca de mes llarch poder del que en la present va expressat pera tot lo cual... se levanta acta en la Selda Prioral” del dicho convento de Villajoyosa. Los testigos fueron -se lee finalmente− Thomas Orts y Lluis Soriano de Franses (por Francesc), habitadores de la Vila Joiossa.
¿Para qué esta delegación de poderes conventuales en el padre Felip Soler? Pues para que el prior tomase posesión de la ermita de San Anthonio. Después de aquel escrito, y sin cambiar su fecha, se deja constancia de que así se lo otorgan Antoni Llorca, Justicia (o alcalde), Miquel Llorca, Jusep Esquerdo y Gaietano Llinares, que eran a la sazón “Jurats de la Vila Joiossa” y con la presencia del síndico Franses Vaello.
Previamente, y en el mismo volumen habíamos tropezado con un escrito que inventariaba los objetos que en julio del mismo año figuraban en la citada ermita, una parte de los cuales enumeramos a continuación. (El inventario notarial, además, confirma la toma de posesión de aquellos conventuales). He aquí la relación de los objetos: “Una Campaneta (no la de la espadaña, seguramente), dos mantes, sis canalobres de Bronce, un Calis de plata en lo peu de bronse y una patena de plata. Dos misals uno nou y uno vell, tres corporals en sa bolsa, onse tovalles blanques, una Cassulla, tres albas blanques, estola y manipula, tres singulos, un amito y una caxa, tres altars Sent Antoni, Megies (por “els sants metges”) y la Mare de Déu del Carme, cortines de tafetán, tres frontals uno en cada altar...”, etc. También había en la ermita “dos banquets, dos faristols y tres cadires, y un plat de estany”.
Todo ello se inventarió estando el notario en la ermita de Sant Cristòfol de la villa de Villajoyosa, y siendo uno de los testigos Agustín Miñana. Nos extraña ese desplazamiento de los actuantes con los objetos a esta última ermita, siendo así que lo inventariado estaba en la barriada de San Antonio. Pudo haber sido que todas aquellas cosas fueran trasladadas a la de San Cristobal para efectuar allí la lista... y que se destinaran de momento a ese ermitorio.
por copista del cronista el Dom Sep 18, 2016 1:18 pm
Crónica nº. 392. La higuera junto al horno(1781)
En abril de 1781 el escribano Gerónimo Cabot inició un expediente suscitado por Pedro Soriano contra Joseph Soler de Luis. El origen del mismo era el haberse puesto en funcionamiento un horno de pan cocer en un lugar de la huerta vilera donde perjudicaba a una higuera que crecía, al parecer, a muy pocos palmos de semejante ingenio. El tal Soriano, pues, compareció ante el señor Joseph Llorca, alcalde primero ordinario de Villajoyosa, con un escrito donde se relataba la inconveniencia que al árbol producían el fuego y la humareda de horno citado. Aquello no era previsible cuando el mencionado denunciante adquirió de su propio padre el terreno de la higuera y los demás árboles, y su argumento ante el Justicia era que junto a su higuera había restos de un horno, ruinas de las que no cabía esperar peligro alguno para la higuera... pero que más tarde su vecino, Soler, había decidido recuperarlo para cocer pan aunque sólo fuera para consumo suyo y familia.
El alcalde pidió que lo asesorase el licenciado Dn. Jayme Linares, Abogado de los Reales Concejos y, tras aceptar éste, se nombraron expertos, que lo fueron Vicente Galiana y Miguel Llorca de Miguel. El día 4 de mayo se personaron éstos en las tierras correspondientes, y allí vieron que el horno estaba dentro de un cerco de pared propiedad de Joseph Soler, junto a su casa, y que sus calores podían haber echado a perder “una libra de igos”, que representarían seis dineros de estropicio. (Era éste un “cálculo de futuro”, pues seguramente los higos no estarían maduros hasta finales de agosto o primeros de septiembre). También hubo un razonamiento sobre el crecimiento invasivo de algunas ramas de la dichosa higuera: sobrepasaban la cerca de pared. Los expertos aportados aconsejaran cortarlas “para evitàr toda cuestion y Quimera (…) y q. el nominado Soler ejecutado dchº. Corte pueda libremente levantar la pared sin el menor impedimento y pueda hacer las obras q. quiera las quales redundaran en beneficio de dchª. higuera”. De aquel modo ni el humo ni el calor de las llamas podrían dañar las ramas, y menos el “principal del arbol”. Esto fue lo que los entendidos trasladaron, definitivamente, al Justicia vilero.
por copista del cronista el Lun Sep 19, 2016 6:33 pm
Crónica nº. 193. Fugados de Villajoyosa (1726)
De los libros municipales que dan cuenta de cosas ocurridas en el siglo XVIII en Villajoyosa, ninguno nos parece tan curioso
−quizá se nos dé la razón− como el “Corned”. En otras ocasiones lo hemos dicho... porque siempre encontramos en él algo que nos parece digno de resaltar. En el volumen número 17 de su serie, que abarca los años 1725 y siguiente, surgen, como siempre, aspectos de los gastos municipales. Está el gasto, por ejemplo, “que tuvo la Villa [por] quatro marineros que los moros les thomaron la enbarcacion de un refresco d Pan Vino, y pescado que se les dio”. La anotación del clavario, a la sazón Jaime Urrios, quiere decir que Villajoyosa socorrió a estos marineros -¿de dónde serían oriundos?− con la comida mencionada ("un refresco" o tentempié, ¿verdad?), y debido a que los moros les habían quitado la barca. Poco después hay otra partida que reza: “Arina que la Villa compro para dar de comer alos ladrones que estan en la carsel”. ¿Los ladrones de barcas, por ventura, y moros además…? No, seguramente.
En aquellos días de febrero, y en los siguientes hasta primeros de julio, quedó anotado, entre otros, un gasto originado por el trabajo de algunos vileros al acarrear tierra y piedras para “empedrar la plaza d Abaxo y puerta principal”. También hay un pago hecho por Urrios siempre por orden del alcalde y regidores locales− “por tres arrovas panezillos d trigo para repartir alos muchachos segun costumbre antigua arrazon d onze sueldos la arrova, y sinco libras, y dos onzas turron (...) como con efeto se hizo vispera d Sn. Anthonio Abat en la Ermita”.
El 21 de junio de ese año, 1726, se había presentado el gasto de una libra al pagar a Miguel Andreu, “propio” (empleado municipal) del Ayuntamiento vilero “que fue en Requisitoria de Guia âlos lugares de Orcheta, Sella, Penaguila, Alcolega (sic), Benifallim, Relleu, Busot, y huerta de Alicante sobre la fuga, y Rotura de carcel de Miguel, y Francº. Grau Presos que estavan en esta Villa” (por Villajoyosa). Estos dos podrían ser los aludidos más arriba cuando hubo que comprar harina para alimentarlos. Otro gasto fue el de 12 sueldos abonados a Vicente Soto, otro propio del municipio vilero, que fue enviado con el mismo objeto “alos lugares de Benidorm, la Nusia, Polop, Altea y Finestrat”. Más adelante vemos que vecinos de nuestra villa trabajan en la cárcel para los remiendos y limpieza necesarios a raíz de la fuga de los Grau. En otra ocasión Gaspar Rogles subía a Finestrat para traerse ladrillos y lexa (¿lejas?) con destino a obras de nuestra iglesia y de la Casa Capitular o edificio del Ayuntamiento. La alfarería o alfarerías de Finestrat suministraban esos materiales al contar con alfareros expertos, agua bastante y buena arcilla...
Días después de estas acotaciones encontramos una que dice textualmente: “Otrosí aun hombre que vino de Alcolega (sic) con la noticia de haver prendido a Miguel y Francisco Grau q. havian Echo fuga de la carcel de esta Villa” (de la nuestra, se entiende). Al dicho mensajero se le pagaron cuatro sueldos. El Ayuntamiento de Villajoyosa ordenó entonces al Alcalde de la Hermandad que subiera a Alcoleja a traserse a los dos fugados hasta la cárcel vilera. (A continuación del gasto de ese viaje, una libra y doce sueldos, escogemos el que se anotó de este modo: “pr. (por) tres Papeles y Medio de Polvora pª. disparar enla Fiesta de las lagrimas d Nuestra Patrona Santa Martha á razon de 5 sueldos el papel”. Referidas aún al mes de mayo las cuentas del gasto, llega el asiento ocasionado por los consabidos presos, posteriormente fugados, “Pobres Presos -leemos en lugar de “presos pobres”− en las Carceles d dha (dicha) Villa (...) en comida, una libra, un sueldo”. (Sucesivas notas siguen dándonos una visión muy cercana a la vida de relación entre los humanos en Villajoyosa, con mayores o menores sobresaltos, sobre todo en cuanto a los imperativos de pagar al rey las rentas). Finalmente, en el documento consta que al clavario Jaime Urrios se le pagarían 80 libras por ocupar el cargo de cobrador/pagador durante un año...
por Admin el Miér Sep 21, 2016 7:31 am
Crónica nº. 36. Disparos contra el comandante (1708)
La mañana del 19 de agosto de 1708, y después de cierto suceso ocurrido en la playa de Villajoyosa, el Justicia vilero Pere Soriano acudió a la casa del capitán Fernando Mayor, situada “dins los murs dla dita y pnt. Vila al cap damunt dl Carrer davall”. Allí, en palabras apresuradas y descuidada caligrafía del ayudante del dicho Justicia, leemos que “fonch atrobat (...) Dn. Andrés Fos capitá (acentos, nuestros) Comandant: y Governador dles Armes de dita Vila, nafrat, ab dos nafres (o heridas), çoes (esto es) una en lo colse del bras dret, y altra a damunt lo os femur ala part dreta fetes al parexer ab Arma d foch dles quals fonch vist eixir efusio de Sanch Dequibus omnis ettª.”. Fueron testimonio para aquellas notas del “Llibre Rebredor” Cosme Adrover y Tomas Valverde “practicant de barber”... quizá presente ante el herido por la condición de los barberos de la época en su otra función de cirujanos. ¿Qué habría podido pasar para que un militar recibiera dos escopetazos? El capitán
comandante emitía su confesión ante el escribano del alcalde y Justicia tras haber prestado el juramento debido, “Fonch interrogat −leemos− E dix que lo que ell relant (el relatante) y testimoni sab y pot dir (...) es que aventli donat un recado un soldad a cavall (...) faltantli ala cortesia dient que el cap de la cavalleria manava en la pnt. Vila li obligà a ell relant y testimoni atenent, al mal recado que li portà, y replicantli per segona volta dit soldat se arribà ell relant y testimoni asi al dit soldat (...) pera que abaxara del cavall per a efecte de portarlo pres per les rahons damunt dites (dudar de las atribuciones de comandancia de D. Andrés) y avent lo referit soldat d acavall posat ma dos, o, tres vegades ales pistoles, se les llevaren (quitaron) algunes persones que se trobaren alli presents , y donà orde ell relant (…) que el portaren pres, aventli pegat de pla en lo espasa dos, o tres, voltes, tot lo qual pasà en presencia y asistencia del fiscal dela Ciut. d Alacant y de moltes persones mes ala pnt. Vila; y apres -continúa la transcripción− senanà ell relant (...) al ort de Miquel que està prop dl arraval (...) a beure aigua fresca dla senia ab compª. de Manuel Ortí dla ciutad d Valcª. y de un alferis dl dit Regiment y d altres persones”. En aquellos momentos, decía el comandante afectado, “Ohí un Gran remor d. cavalls [que] venien amotinats [y] es retirà en continent (de inmediato) auna Casa que ya en dita heretat y tancà la porta dient «cavallers valga la cortesia, que no es lo que vostés se pensen y avent dit al tinient d acavalls que sosegara la gent (...) li respongué que bé podia eixir sobre sa paraula que li oferia no lo agraviarien en ninguna cosa, y que sense perill ningú podia obrir y avent eixit, ell relant y testimoni, y estant parlant en lo dit tinient li tiraren dos escopetades sens, trobar en dit tinient fera diligencia alguna de lo que li avia promés»...”
Sin embargo de estas manifestaciones, admitía D. Andrés Fos que no podía decir con certeza quién o quiénes le habían disparado porque “Sols pogué veure que un soldat d cavall, que es diu y nomena Francisco lo Castellà per estar molt prop d ell relant y testimoni, podrà dir qui son los que li tiraren dites escopetades perque li pareix (...) que ell seria un de los qui li tiraren per evir (¿venir?) dla part que dit Castellà estava ab dos, o, tres mes soldats els quals pogué conexer”, etc. Y seguía diciendo ante el Justicia: “Asó es lo que sab y pot dir per lo Jurament que te prestat, y per trobarse nafrat del bras dret y per no poder fermar son nom feu una creu en presencia dels testimonis infraescrits”. Una nota adicional hace relación y suma del dinero que llevaba encima el Comandante: 543 libras, 2 sueldos y 6 dineros. Algunas monedas eran de oro: “Sis monedes dor d aquatre”, y todas diferentes, incluso había dinero portugués...
por copista del cronista el Miér Sep 21, 2016 6:40 pm
Crónica nº. 15. Fora els murs de La Vila (1688)
Los protocolos notariales de la primera mitad del siglo XVIII, y a pesar de lo intrincado de su lectura por la decrepitud del papel y la tinta, nos han ido informando de cómo los vileros fueron accediendo a zonas extramuros “pera fabricar cassa”. Se había ido perdiendo el miedo a los ataques berberiscos y, además, no quedaría ya espacio para más viviendas en el interior de la muralla. Cuando, en 2004, hemos empezado a estudiar los documentos de los notarios del siglo XVII,(después de transcribir y comentar de otros volúmenes) y solventado su lamentable contenido y continente (algunos protocolos llevaban casi 300 años sin abrirse e intentar su lectura), hemos advertido la espectacular eclosión de La Vila en aquella época. Consistió aquélla en el afán por conseguir “casses pera habitació” fuera de las murallas, que de ese modo irían apareciendo ambos arrabales.
Una serie de esos protocolos, de los años 1687 a 1708, son los textos agrupados por el notario Franses Vaello. Se trata de concesiones de “patios” o solares a particulares por parte del balle de Villajoyosa, Asensi j Vanies (sic). Este Ibáñez concedió más de ochenta licencias de construcción de vivienda como representante que era de Su Majestad. Veamos a continuación, aunque resumida, una de las muchas que se produjeron para levantar una casa, y añadamos asimismo que todas las de esta serie quedarían “de front lo portalet”.
“Die XXiÿ Mensis february anno a Natte. dmi. (año de la natividad del señor) Mdclxxxiÿ (o sea, año 1688). In dey nomine Amen Noverint Universi (sepan todos) com lo Magni fic Asensi y Vañes Ciutada Valle (por “bal•le” o “batle”) per Sa Magt. en la prnt. Vila d Vila Joiossa en virtud y en execucio dela de lliveracio feta per la Real Junta patrimonial y rebuda per Andreu motoses notari es Criva (escribano) del Real patrimoni de Sa Magt. en huit de octubre (...) del añy Mil sis sents huitanta y set (...) lo dit Asensi y Vañes (...) con se deix (concede) A Jaume pla llaurador de dita Vila (...) un pati pera fabricar una Casa en aquel situat y posat fora els murs (...) front lo portalet so es vint y quatre pams de am Plaria y trentados de llargaria que afronta ab pati de Casa de Berthomeu pla y ab pati de Casa de Joan martinez a sens de tres sous y sis diners moneda Reals de Valª. cas cun añy paga dors en lo dia y festa de San Juan de Juin en una paga ab dret de lluisme y fadiga y tot altre dret emphiteutich segons furs de Valª. lo qual establiment fa lo dit Valle al dit Jaume pla ab los pactes seguents y no sens aquelles...”
El primer capítulo o condición que tendría que aceptar el dicho Pla sería, como lo fuera para todo el mundo, reconocer que el único propietario del “patio” aquel, o solar era Su Majestad el Rey. El segundo, pagar cada año lo acordado bajo pena de comiso o retirada de la concesión. El tercero sería que Pla respondía con sus bienes “havidos y por haver” en cuanto descuidara una de las predichas obligaciones. Lo mismo ocurriría a sus sucesores en caso de fallar al compromiso aceptado ante Ibáñez y el notario Vaello ese 23 de febrero de 1688.
Por entonces se dieron más de ochenta contratos ante el notario, como en una fiebre constructora de viviendas, y de éstos casi la mitad eran de solares que daban o encaraban al Portalet. Los restantes estaban situados paralelos a la playa, tan cercana, y siendo más que nada pequeños almacenes para salazones, talleres de cabuyería o espacios cubiertos dedicados a artes de pesca. ¿Los beneficiados? Pues los linajes Galiana, Lloret, Llorca, Camps, Furió, Torner, Ortuño, Urios, López, Zaragoza, Vaello (mosén Berthomeu), Sanchis, Monsarat y Borja, siendo casi cuarenta los labradores que allí tendrían morada, y “peixcadors” los demás, habiendo también un “paler”, un “mestre d'aixa”, un “espardeñer” e incluso el capitán de milicias Fernando Mayor. Los establecimientos aludidos, y por el serio deterioro del libro donde constan señalados y descritos, abarcan hasta 1704, siendo los penúltimos a favor de los Ferrandis, Villó, Agulló, Nogueroles, Tonda, Terol y Sellés. Extensión media de los solares: 16 por 32 palmos, a razón de 21 centímetros el palmo. El último solar concedido por aquel “bal•le, balle o batle” iba a ser el terreno frente al mar que pedían los eclesiásticos vileros... para levantar una ermita a “Sent (...) Christòfol”...
por copista del cronista el Sáb Sep 24, 2016 11:40 am
“LO BOL DAVANT LA VILA” (1667)
Crónica nº. 7. “Lo bol davant La Vila” (1667)
Es más que probable que fueran de otoño las lluvias torrenciales que afectaron a Villajoyosa en 1667. La turbulenta avenida del río Sella, que muchos llaman Amadorio, debió sembrar las aguas de la bahía vilera de troncos, ramas y demás arrastres producidos en el cauce fluvial por regueros, barrancos y ramblas tributarios. En consecuencia, y como siempre que se producían esas avalanchas de origen tormentoso, había que proceder a despejar las aguas marinas de la desembocadura de obstáculos flotantes para que las barcas pescadoras, “les xàvegues, pudieran echar sus redes sin que éstas recibieran sensibles desgarros. Ya en febrero del año siguiente, 1668, el vilero Andrés Sellés de Pere se presentaba ante el Justicia, Maximiano Llorca, con un escrito en el que decía que el año anterior se había comprometido a limpiar el bol, cosa que había hecho ante el entonces Justicia Simeón Mayor, Nicolás Galiana y Simeón Pedro Mayor, jurados de Villajoyosa. Se comprometía Sellés a “netejar el bol major de davant la Vila pera que es pogues peixcar francament ab aquell trahen la lleña y tronchs queaporta la venguda del Riu, y que faria el comparent [Sellés] quatre bols ab son bolich; dos per la part de llevant y dos per la part de ponent, y constava per relacio dels patrons deles xavegues dela pnt Vila estar net dit bol prometeren y se obligaren los desusdits de donar y pagar ha dit Compnt. (comparent o compareciente) sexanta lliures moneda Reals de Valª. en esta forma so es vint lliures ans de entrar a netejar lo bol, vint ala metad y vint en acabar de netejar, y com ell Compnt. haja fet per sa part lo que li tocava de netejar dit Bol y haver fet los dits quatre bols y que en lo dia de huy (por hoy) note cobrades mes de les vint lliures que se li donaren ants de entrar anetejar, y com desije cobrarles restants quaranta lliures…”, esperaba que el Justicia interrogara a los patrones para que alegasen por qué de tal demora en la satisfacción de la deuda: “… lo que demana per ser aixi conforme a Justisia”. Era el 18 de febrero. Dos días más tarde ya comparecía ante el escribano del titular de la Cort vilera “Anthoni Saragosa de pasqual patro de una xavega de pexquera”, y prestaba juramento antes de ser interrogado. Dijo “que no en sap res de tot lo contes (contenido) en dita escriptura (o denuncia) y que no pot dir si lo bol major de la pnt Vila esta net de leña…”. Resulta ilegible lo escrito a continuación, como en muchas de las notas tomadas a los comparecientes de otros casos. Pero todos coincidían, a la postre, en que no sabían nada de aquel trato. De esta negativa de tantos patrones como fueron los convocados creemos debe deducirse que el Justicia y Jurados del año anterior no habían dicho nada a estos pescadores, o quizá lo dijeran sin establecer con claridad quién tendría que pagar las sesenta libras por aquella limpieza “davant la Vila”…
Tras las respuestas de los interrogados por el alcalde, Andrés Sellés presentó un segundo escrito en aquella corte, pero la dudosa letra caligráfica no nos permite averiguar matices esclarecedores de las obligaciones de pago pretendidamente establecidas para aquella labor de limpieza.
Para iluminar un poco aquel mundillo pesquero de La Vila, digamos que los patrones de xàvega que pasaron ante el Justicia fueron Anthonj Saragosa (46 años de edad), Franses Martj (30 años), Franses Miralles (30 años), Jusep Furio (34 años), Vicent Adrover [ilegible su edad] y Franses Rostoll (39 años). Todos ellos firmaron su declaración con una cruz… por no saber escribir.
(En éstos como en otros muchos documentos del juzgado vilero, siempre es difícil desentrañar alguna que otra parte de lo escrito: hay signos equívocos, cognombres en minúscula, palabras que aparecen fraccionadas o soldadas a otras o a sus inicios, y sin contar los orificios abiertos en el papel debidos al paso del tiempo con los parásitos, tres centurias en algunos casos. Lecturas y relecturas de dicha caligrafía pueden llevarnos a comprender el asunto tratado, pero no siempre se captan los matices que tal vez puedan decidir en el pleito. Aparte están las jotas suplantando a las íes, latinas o no, al usar el notario o su ayudante la “i caiguda” en algunos casos…).
https://lavilacronistaoficial.wordpress.com/2016/09/22/lo-bol-davant-la-vila-1667/
por copista del cronista el Dom Sep 25, 2016 6:53 pm
393. La perra de don Cayetano (1781)
En mayo de 1781 D. Cayetano Aragonés debía estar bastante irritado por lo lentas que andaban las diligencias tendentes a recuperar una perra que había desaparecido de su heredad la mañana del 25 de abril de ese año, cosa que había ocurrido en ocasión de la visita que le hizo D. Antonio Fernández Mendizábal (sic), Administrador de Rentas del Partido y buen amigo suyo. “Gitana”, una perra podenca muy apreciada por el poderoso terrateniente vilero, a la sazón Subdelegado de Marina en Villajoyosa, ocasionaría un buen cúmulo de papeles en los juzgados de La Vila, Monóvar y Novelda, puesto que el manso animal había seguido un farragoso itinerario y pasado, a la vez, por diversos amos momentáneos o circunstanciales. La crispación de D. Cayetano, si no obedecía a su natural y a lo principal que era por sus cargos administrativos oficiales, vendría a cuenta, sobre todo, de la indecisión del juzgado de Novelda, que estimó que las costas del proceso se incrementarían considerablemente… y que era mejor se informara al rico hacendado vilero de este aspecto. De ahí que, con previsible consternación, el aludido dirigió al alcalde de Villajoyosa nuevo escrito que repetía cómo se había producido la pérdida de “Gitana”, haciendo constar las idas y venidas del conductor de la requisitoria del alcalde vilero, juez o Justicia local. Ese conductor, Antonio Beneito, traería a D. Cayetano el recado del alcalde o juez de Novelda, a cuyas manos había llegado la requisitoria expedida en La Vila. Su airada respuesta era el documento que señalamos. Era un texto muy crítico para los justicias que ponían obstáculos al ejercicio de los derechos ciudadanos, y que además anunciaba la intención de apelar a instancias más altas de no proseguirse con las diligencias y autos que se derivasen de su pedimento.
Al parecer, la pacífica perra salió de Villajoyosa siguiendo al Administrador de Rentas del Partido, pues, según dijo el dueño del animal, ese funcionario “iva vestido con ropas iguales a las mías”. Además, la perra conocía bien al criado del Administrador, Gaspar Baldó (acento, nuestro), “lo que dio causa para seguir a este asta dchª. ciudad (Alicante), donde desaparecio dla Posada dla Fruta la mañana siguiente dia veinte y seis del citado abril”. No se nos dice cómo, pero D. Cayetano tenía noticia de su “Gitana”, añadiendo que “desde Alicante se llevo la Perra cierto yndividuo atada ala zaga de su carro, y posteriormente existía enpoder de Antonio Pico (sic) Maestro Serero de la Villa de Novelda”. Y era que el animal había seguido a un tal Benito Lledó desde Alicante hasta Monnovar, “haviendola [éste] atado antes de llegar ala universidad (o núcleo poblacional) de Monforte, y que pasados ocho o dies dias, quela tenia en su casa, la vendio por seis pesetas” al “sucreño” apellidado Picó. Curiosamente, éste quedó a deber una peseta al cerero.
La esquemática exposición que de los hechos hacemos no se corresponde ni de lejos con el proceloso papeleo que el caso produjo, interviniendo asimismo el alcalde/juez del juzgado de Monóvar, quien determinó que pasase el requisitorio a su juzgado porque Picó era de su vecindario. Preguntado por el paradero de la perra, se supo que su comprador tenía decidido salir a cazar con ella al denominado “Huerto de la mala Muger”, término y jurisdicción de Hellín... confesando finalmente que había perdido al animal, una perra que era “bastante corpulenta, pelo largo, y rojo, roxada en el medio extremo, cabeza grande, barbuda y cortada la punta dela oreja Yzquierda”, que era la descripción hecha por el escribano de Villajoyosa Gerónimo Cabot… y al dictado, un mes antes, del amo del animal, por supuesto. En la apelación que hemos citado, D. Cayetano decía que la perra le hacía mucha falta “por su calidad, y circunstancias con que se promete en la casa, y en el resguardo de mi hacienda”. Pedía justicia para sus derechos y castigo al cómplice o cómplices de la desaparición de “Gitana”, y de quienes recibía pretextos y evasivas que el terrateniente calificaba de frívolos..., y sin que posteriores documentos nos hayan dicho qué fue finalmente de aquella perra.
por capitán pescanova el Mar Sep 27, 2016 6:23 pm
Crónica nº. 489. La Vila, “a fosques” (1917)
Por Real Decreto del 15 de julio de 1917 se dispuso “que, mientras otra cosa no se previniera, se suprimiera desde las once de la noche en adelante la mitad de los focos ó luces del alumbrado público en todos los ayuntamientos de España donde dicho alumbrado sea de gas ó electricidad, si el fluido se produce por vapor, y que los ayuntamientos concierten con las empresas de alumbrado público las rebajas que proceden, teniendo en cuenta, de una parte, la disminución del consumo y de otra el precio de los carbones que en lo sucesivo adquieran las fábricas con destino á los expresados servicios municipales, y ordenándose por el señor Gobernador Civil se proceda á llevar a efecto tal medida dando cuenta de su cumplimiento y participando la economía producida en la luz y su equivalencia en el carbón, y cuyos datos se remitan cada quince días”. El Ayuntamiento de Villajoyosa acordó comunicárselo a los señores José Lloret y Compañía (la empresa suministradora de luz) y designó una comisión de concejales para llevar a cabo el concierto de la rebaja que de la orden ministerial se desprendía. Esa comisión dijo días después haber dispuesto que la mitad del alumbrado público sería proporcionado por 51 lámparas de 10 bujías de intensidad, 26 de 16 bujías, 4 de 50 y una de 100, todas ellas incandescentes, y que constituían un total de 1,626.
El gerente de la Compañía sugería al Ayuntamiento manifestara al Gobierno Civil que “la supresión de la mitad del alumbrado público no producía economía en el carbón y que el motor eléctrico es movido á gas pobre, por si por ello dejara de estar comprendido el alumbrado de Villajoyosa en las disposiciones del R.D. de 15 de julio último, a pesar de utilizarse el carbón para la fabricación del gas pobre que se consume, a fin de que dicha superior autoridad resuelva si procede o no la continuación de aquella medida, limitando el alumbrado público”. (Al propio tiempo, la Comisión indicada había concertado con la empresa “José Lloret y Cía. “que percibiría trescientas pesetas cada mes por la reducción de la potencia consumida, y el Ayuntamiento no aceptaba cómputo distinto). En octubre compareció ante el alcalde don Virgilio Gonzálbez Seva, representante de la empresa referida, y manifestó que la supresión llevada a cabo no producía economía alguna en el consumo de carbón, y que el personal de la empresa seguía siendo el mismo. Al señor alcalde le pedía sometiera estos dos extremos a su Ayuntamiento. Por escrito del mismo señor Gonzálbes, leído el 19 de marzo de 1918 en sesión municipal, la alcaldía daba cuenta oficial de la suspensión del alumbrado público por parte de la susodicha empresa y su reacción era pedir a ésta indemnizaciones. A ello se opuso don Ricardo Urrios, que pretendía se pagasen a la Compañía las últimas cuatro mensualidades que se le adeudaban. La presidencia no estuvo de acuerdo y, sometido a votación el asunto, se inclinaron por pedir indemnización los concejales Juan Tomás Galiana, Juan Btª. Lloret, Nicolás Zaragoza, Manuel Sellés, Jaime Urrios y José Senabre, además del alcalde. Votaron en contra de ello Ricardo Urrios, Juan Soriano, José Aveño y Francisco Aragonés.
Hasta el año 1921 estuvimos en La Vila siguiendo el tema del alumbrado público, que, al parecer, estuvo brillando por su ausencia meses y meses. Nada relativo al asunto reaparece, así que, con mucha probabilidad, los vecinos vileros estuvieron aquellos meses lamentablemente “a fosques” y muchísima gente alumbrándose con candiles...o con aquellos tubulares artefactos que la gente denominaba "carbureros".
por capitán pescanova el Jue Sep 29, 2016 5:42 pm
1533: Privilegi de
(Décimas o espinelas)
Benvolguts amics vilers
d'aquesta vila joiosa.
D'una història valuosa
vull dir-vos, amb els papers,
quan vingueren els firers
a fer fira ací a l'Ermita:
fos després d'aquella fita
de mil cinc-cents trenta-tres,
(de desembre essent el mes),
per reial cèdula escrita.
Concedí Carles Primer
privilegi segellat,
per la seua mà signat,
al consistori viler,
començant ja l'any proper
per Sant Miquel de setembre
(quan qui tinga blat que sembre).
Fos fira i després porrat,
més que bonic i arrelat,
fins a Tots Sants, pel novembre.
(Però abans, el mil cinc-cents
i dinou, uns valencians
s'alçaren com a germans
contra els nobles més dolents,
contra el rei, més que valents,
perquè alguns dels seus ministres
eren roïns i sinistres.
Camperols i menestrals
lluitaren contra els feudals,
segons papers i registres.
La noblesa valenciana
rebé l'ajut de Castella,
que caigué com a centella
sobre l'arma pobletana.
La de Foix, dita Germana,
la virreina de València,
governà sense insurgència
després dels morts i captius,
d'amagats i fugitius,
i fos curta sa clemència.
Els de laVila, al principi
s'alçaren per eixa idea
d'exigir a la noblesa
més part en el benefici
de la terra i de l'ofici.
Després, veient les maldats
d'un cap dels agermanats,
deixaren la Germania,
per servir la monarquia,
que els va lliurar perdonats).
Aquesta fira, veïns
tingué la gràcia festiva
d'aplegar la gent més viva
de la comarca als camins,
als senders, als plans i als cims,
des de la serra a la mar
per baratar i comprar
l'oli i el vi, o el panís,
l'ovella, el matxo, el precís
per a la terra o la llar...
De tots els pobles propers
acudien homes, dones
i ramats, monedes bones
per canviar, sense diners,
tracte de cosa per cosa,
amb la paraula donada,
cloent el tracte i signada
l'operació sens cap nosa.
Allà a l'Olivera Grossa
signaven amb l'abraçada.
Xiquets, xiquetes vilers,
fos el rei Carles Cinqué
qui donà, com se sap bé,
a camperols, mariners,
als artesans i als obrers
la fira i els seus mitjans
per no anar, com anys abans
la Vila en la Germania.
Deixada eixa gosadia,
foren fidels vilatans.
(Agost, 2002. Modificada en juny de 2008)
por copista del cronista el Lun Oct 03, 2016 7:39 pm
Los que fueron a Cherta (1712)
El Ayuntamiento celebrado el día 20 de septiembre de 1712 comenzó con las palabras de Melchor Urios, que era el Regidor Primero. Se refirió en ese momento “á la Carta Ordn (Orden) dl Sr. Dn. Juan Merita (...) de quinze d los corrientes, Por la qual á vissa le antocado á esta Villa Veinte Y cinco vagages Mayores (mulos), y en su dfeto (defecto) trienta (sic) y siete Menores (asnos) segun el Repartmtº. hecho en toda la Governacion (...) Por el Sr. Dn. Rodrigo Cavallero...” La autoridad del Intendente General pedía esas bestias de carga para que viajaran a Cherta cargadas de granos de avituallamento al ejército, y que Villajoyosa tendría que tener listos en Alcoy para siete días después, “bien á Prevenidos d á parexos con su cabo”, se precisaba. Dijo también Urios que tan pronto se supo de aquella exigencia, se pasó a la villa del Serpis por ver de hacer menos rigurosa la demanda de animales de carga, pues aquel número era imposible de reunir. Volvió Urios de allá al día siguiente y sólo se había conseguido que el alcalde alcoyano se conformara con recibir 25 bagajes menores o de ganado asnal. Algo se había conseguido, pues.
Visto que se apremiaba en cuanto a puntualidad para la entrega, decidió el Cabildo vilero quién subiría en calidad de cabo. Sería Jayme Soler, teniendo por ayudantes “á Luis Soriano, Joseph Galiana, y Pedro Beneyto, todos vezinos d esta Villa, dandoles para su gasto Por cada dia tres sueldos por hombre y dos sueldos por vagage asta llegar á Cherta, Viage de nueve dias, que Importa el Gasto Veinte y siete libras y dies y ocho sueldos”. En esa ocasión el Cabildo impuso que suministrasen las bestias de carga los vecinos “que asta ora no han hecho el Servicio y estan á prevenidos para este fin”. (En cuanto a estos hombres, que aceptaban sin rodeos la misión, no cabe duda de que eran, si no aguerridos, sí arriesgados y sin miedo. Aunque quizá no existía posibilidad de negarse... La Guerra de Sucesión aún tardaría dos años en terminar y, además de núcleos contestatarios a Felipe V en el territorio a cruzar hasta Cherta, el bandolerismo podía estar incrementado por la turbulencia de los sucesos bélicos. En ningún libro municipal de entonces consta o se insinúa que hubiera vileros reacios a llevar a cabo expediciones de este tipo, y no creemos que fuera sólo la ganancia de dinero lo que los empujara a ponerse tan abiertamente en peligro.
Pero ¿a qué vileros campesinos, comerciantes, marineros, artesanos o propietarios− se les pedía por esos días su aportación de animales para aquel viaje? Los enumera el acta dejada en el Libro de Deliberaciones, y se hace por primera vez... al menos hasta el año 1740. Entre
otros, fueron Juan Mayor, Anthonio Cabot, Fernando Mayor, Bartholome Alarbí (¿por Arabí?), Jayme Beneito, Vda. de Lorenzo Buforn, Luis Loret, Juan Selles, Ignacio Adrover... así como también Agustin Mayor y Joseph Galiana. El escribano municipal cerraba el acta diciendo que los ediles pedirían a hombres entendidos de La Vila el justiprecio de los animales de carga intervenidos para semejante misión “por si se perdiesse alguno lo pueda esta Villa satisfacer á su amo”. (Se supone que, como en la actualidad, los vecinos obligados a este aporte de acémilas de carga y transporte preferirían escapar a dicha contribución al Real Servicio. Aunque hubiera retribución para ello, percibirían como escaso el precio puesto por la administración castellana a prestaciones como aquéllas: una relación siempre matriz de desacuerdos entre el súbdito y quien lo gobierna...).
por copista del cronista el Jue Oct 06, 2016 6:15 pm
Crónica nº. 309. El “canario” y su patrón (1745)
Bautista Esquerdo era, en 1745, Administrador de la renta de la Sal, el que vigilaba su debido reparto y adjudicación en Villajoyosa, y por entonces lo vemos ante el notario Isidro Miquel a los doce días del mes de octubre de ese año. En aquella escribanía manifestó “Que por quanto se halla actualmente. Dueño de un Canario (embarcación de velas latinas) nombrado Sn. Antonio de Padua, que existe en la Playa del mar de la misma Villa, el que huvo (obtuvo) por compra que a su favor otorgaron Agustin Mayor Veznº. de la Villa de Binaros y de Fernando Cholbi de la Xabea, segun consta por Autto que passo Ante Jayme Mayor escrivnº. (...) su fecha de dies del Corriente, que de ser assi el presente esscrvnº. daba fe por haver visto dchª. escritura (...) y pª. los efectos que puedan aprovechar al otorgante, y resguardo de dchº. Canario, con sus arreos, Ancoras, velas y demas que pertenece â dchª. embarcacion, de su grado y cierta ciencia, nombrava y nombro [el nuevo propietario] por Patron de dchº. Canario, de ciento y ochenta quintales, y para el govierno y manejo de dchª. embarcacion y en los viages, que ha de executar dcho Canario â Thomas Vaello de Jayme marinero de exercicio Vzº. de esta misma Villa sugeto abto, y sufisiente segun, que de ello esta bien informado, y asegurado el otorgante, y eninteligencia delo referido da al dcho thomas Vaello por medio de este Auto poder bastante, qual de drchº. se requiere y es nesesario, pª. que como a tal Patron Govierne el zitado Canario, y cuyde de la tripulacion de el durante dcho empleo haziendo las Negociaciones, y tratos que convengan, y sean nesesarios dando cuenta, y razon cabal al otorgante de lo que hiziere, y executara bien, y fielmte. en todas las mercaderias, y demas efetos que cargase, y descargase, assi en esta dha Villa como fuera de ella Usando dcho Vaello de dhº barco, sin dar lugar a quexa Alguna, pues en tal casso hazer de cuenta de dhº. Vaello Patron el pagar, y ser responsable alos detrimentos que a dchº. Barco, cargo, y tripulacion se siguieren, y desde haora le entrega dho Barco, y zitados arreos, cuydando de el cargo que en el huviere, para la mayor seguridad del Dueño de quien fuere, à interes propio de el otorgante, como a Persona mas interesada en dhº. Barco llevando en el para la mayor seguridad las Guias, y papeles, que fueren nesesarios (...) en facultad de poder tratar y contratar dho Patron durante dho encargo en quanto ocurriere y fuere en beneficio de el otorgante, Patron y tripulacion”. Bautista Esquerdo hacía constar en aquel documento la petición a los ministros de Marina [los funcionarios] que, en caso de que el patrón Vaello actuara de otra manera, no admitieran las prerrogativas señaladas. Se lo pedía sobre todo al señor Plácido de Leyba, ministro principal de la Costa...
Estando presente el designado patrón Vaello, aceptó las condiciones y “ofrecio cumplir en todo lo que se le esta (está) encargando como se lo permite el tiempo, y llegando en salvamtº alas Playas de esta Villa, ô a otras de este Reyno, y agradecio la mersed que el otorgante le tiene hecha, y para que assi lo haran y cumpliran el otorgante y el Acceptanre obligaron sus Personas, y bienes havidos y por haver...”, etcétera. Juan Miguel, Pedro Orts y el estudiante Joseph Orts firmaron la escritura de tal nombramiento como testigos.
por copista del cronista el Mar Oct 11, 2016 6:15 pm
Crónica nº. 539. La penitencia del esparto… en Finestrat (1814)
No sabemos, ni lo sabremos nunca, por qué razón se produjo aquel decreto del Señor Vicario General del Arzobispado de Valencia, cosa que se produjo el 23 de agosto de 1814 y aplicado a unos vecinos de la baronía de Finestrat, Pedro Llorca de Pedro y Vicenta Llorca
de Isidro. Se trataba de una penitencia por algo que hombre y mujer habían hecho, algo seguramente contrario a la doctrina de la Igesia católica. ¿Un pecado declarado en confesión al reverendo cura de la villa? Compareciendo ante el notario Pedro Miguel y Sanz cuatro días después de emitido el decreto, Pedro y Vicenta “Dixeron: Que por quanto por decreto (…) se ha mandado que los otorgantes (de la escritura notarial) otorgasen Esscrª de caucion juratoria, obligandose en ella â cumplir la penitencia laboriosa impuesta alos mismos en el mandato de Ayunar tres ayunos en tres viernes, y resar tres Rosarios Enteros en honrra y gloria dela Virgen Santisima; y ocupar algun trabajo corporal, a favor dela fabrica de la Iglesia, depositando docientos reales en Poder del Reverendo Cura, que perderan caso deno cumplirlo; y que constando del otorgamiento de dicha caucion, se les revalide alos otorgantes el Matrimº. En cuyo obedesmtº. hicieron deposito dela referida Cantidad, en poder del citado Reverendo Cura; y por tenor dela presente y bajo juramento prometieron cumplir la citada penitencia, yocuparse de hacer una madeja de Lleta (pleita) de Esparto cada dia por tiempo de quatro meses a favor dela fabrica (de la obra) dela Parroquial Iglesia deesta Villa; y en el caso deno cumplirlo el que perderan la referida cantidad [de dinero]; y cumpliendolo seles devera bolver por dicho Reverendo Cura; Cuyo juramento hicieron por dios nuestro Señor y a una señal de Chrus conforme a drº. (derecho). Asi lo otorgaron no firmaron por expresar no saber, hisolo uno de los testigos quelo fueron Miguel Llinares de Miguel, y Josef Llinares de Juan, de esta dicha Villa Vesinos; y moradores”.
(No se puede dudar de la utilidad social de la penitencia impuesta. ¿Cuánto esparto, Stipa tenacissima, no hubieran puesto nuestros montes litorales a disposición de los penitentes en caso de generalizarse imposiciones de esa naturaleza en los confesonarios? De Finestrat leemos, y respecto a los trabajos con el esparto, que es “un altre poble de la Marina Baixa [que] fa llata de diversos dibuixos i colors”. Lo leemos en el volumen IV de Historia del País Valencià sobre la época borbónica, estadística del año 1770. Por entonces, en Villajoyosa el esparto era recogido y trabajado por sus vecinos, como se haría en tiempos posteriores hasta la mitad del siglo XX. Preferentemente lo hacían las mujeres y hasta los niños de unas 400 familias… y cumpliendo otra penitencia mucho más cruel e injusta: la del hambre que los asediaba a menudo).
por copista del cronista el Jue Oct 13, 2016 6:13 pm
EXTRAÑO BANDO DE GUERRA EMITIDO EN ALICANTE en el año 1939
El martes 21 de enero del año 1939, ¡¡a sólo tres meses del final de la Guerra Civil española!!, se publicó un BANDO en el Boletín Oficial de la provincia de Alicante (el nº. 12) emitido por D. JOSÉ MIAJA MENANT, General de los Ejércitos Nacionales Republicano y Jefe del Grupo de Ejércitos de la Región Central
De conformidad con lo dispuesto en el Decreto de esta fecha, queda decretado el estado de guerra en todo el territorio de esta Zona Central, o sea las provincias de Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Jaén, Granada, Córdoba, Badajoz, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Guadalajara, Cuenca, Teruel, Castellón y Albacete, y en consecuencia, con arreglo a lo prevenido en el párrafo tercero del artículo 95 de la Constitución de la República Española y a los artículos 3 y 171 del Código de Justicia Militar y a los artículos 53 y 61 de la Ley de Orden Público
ARTÍCULO 1º. De acuerdo con lo anterior, queda declarado el estado de guerra en toda la zona que comprende las provincias anteriormente citadas..
ARTÍCULO 2º. Queda prohibida la formación y circulación de tres o más personas, que serán disueltos por la fuerza si se resistieran a la primera intimación [advertencia] que previamente se les haga, siendo considerados, en este caso, si desobedeciesen, como rebeldes o sediciosos.
Queda terminante, y absolutamente prohibido aproximarse, desde la puesta a la salida del sol, a las vías férreas, de energía eléctrica, conducciones de agua, cuarteles, polvorines, dependencias militares, Bancos, establecimientos fabriles o industriales y edificios públicos.
ARTÍCULO 3º. También serán considerados como rebeldes y sediciosos todos los movilizados comprendidos en los llamamientos dictados por el Gobierno de la República que no se presenten en las fechas y lugares señalados en los mismos y de acuerdo con las instrucciones dictadas por Mi Autoridad.
ARTÍCULO 4º. Serás repelidos por la fuerza, sin previa intimación, todos los actos de violencia realizados contra cuarteles, polvorines, dependencias militares, líneas férreas, carreteras o caminos, conducciones de agua y energía eléctrica, y los que se cometan contra edificios públicos o particulares, Bancos, fábricas o establecimientos destinados a fines de guerra, y en general todos los atentados contra los medios de acción y vida del Ejército.
ARTÍCULO 5º. Quedan sometidos a la jurisdicción de Guerra, y serán juzgados con arreglo a los preceptos legales correspondientes, como actos contrarios al orden público los delitos de traición, espionaje, sedición y sus conexos, y los de atentados y resistencia a la Autoridad y sus agentes (…)
(Hasta aquí la parte del BANDO que obra en nuestro poder, un manifiesto sumamente extraño por su relación con el periodo de confrontación militar que se produjo en España desde el 18 de julio de 1936 hasta el 3 de abril de 1939, final de tan lamentable y sangriento choque…).
Respecto al señor militar MIAJA MENANT, digamos que se exilió a Méjico y que falleció allí en el año 1958
J. Payá Nicolau por la transcripción
https://lavilacronistaoficial.wordpress.com/2016/10/13/extrano-bando-de-guerra-emitido-en-alicante-en-el-ano-1939/
por copista del cronista el Mar Oct 18, 2016 10:05 am
Crónica nº. 219. Un hueco para J. Urrios (1729)
En 1729 fueron aprobados o aceptados todos los oficiales de gobierno propuestos por Villajoyosa al Real Acuerdo de la Audiencia valenciana, aquel organismo, aunque no Gaspar Lorca. Lo comunicaba la misiva de don Francisco Comes, Secretario del Rey en esa administración, que explicaba que el desechado lo era “por quanto no ha pasado el hueco que se deve guardar”. La consecuencia de esta imprevisión fue que se debía proponer a otro vilero. Los aprobados lo habían sido por el Excmº. Sr. Príncipe de Campoflorido (...) y por los señores Regente y Oydores de la citada audiencia.
El Secretario Real aprovechaba la comunicación para aclarar los procedimientos de proposición como que “no pueden concurrir â ser nombrados officiales de govierno, los que huvieren tenido officios en la Villa sin observarse el hueco ô tiempo intermedio (...), esto es, que el que ha tenido un empleo no puede ser reelijido en el (él), que no passen cinco años precisos intermedios, ni en otro (oficio) de la Villa, que no passen tres, sino en el de Procurador General, que bastará solo un año de hueco”. Se desestimaba a quienes “huviesen sido depositarios de rentas, tachas, ô, quartel dela Villa, ô en otra manera fueren deudores deella, ni los que estuvieren vexados de crehedores (por acrehedores). También resolvía Valencia que “enadelante la proposicion en el Ayuntamiento para eleccion y nombramiento de officiales de govierno se haga por el Regidor Decano, y que sobre los propuestos por este voten todos los que le componen, ô, por otros, si tuvieren por mas aproposito”.
Otro aspecto de las normas nos define la concurrencia de dos alcaldes en un municipio como Villajoyosa, a saber: Teniendo igual jurisdicción, “solo deve asistir el primero âlos ayuntamientos (o sesiones municipales), y en su defecto el segundo”. La enumeración de aquellas normas terminaba diciendo: “Y que Vmdes. (Vuestras Mercedes) hagan registrar esta orden para que se tenga presente para su observancia”. Y transcrita quedó... para que no se incurriera en limitaciones de aquel tenor... que ya debieran conocerse en los ayuntamientos. Como consecuencia del error, el 7 de febrero del año siguiente, el antedicho Gomes dirigía una certificación al Cabildo vilero admitiendo como sustituto a Joseph Urrios como regidor segundo, que se uniría a los restantes. El día 10 de aquel febrero juraba su cargo el nuevo edil. (Vemos su firma en el acta municipal, usando la erre doble, a pesar de que el escribano municipal sólo le adjudicaba una. ¿Podía obedecer esto a una firme convicción gramatical del escribano respecto al fricativo sonoro lateral, usando la versión suave en la escritura pero pronunciando la fuerte al leer en voz alta aquel cognombre? De todas formas, ¿no advertía cómo era la firma del tal Urrios? ¿Y qué pasaba por su mente de escribano cuando, leyendo órdenes, cartas y despachos de la superioridad, veía el uso de la elle para apellidos como Llorca, Llinares, Lloret... una elle que él reducía a ele al escribir esos apellidos?). Las confusiones de ese tipo en la escritura no cabe duda de que la imposición del idioma castellano con el gobierno del rey Borbón llevaba aparejada esta disyuntiva para quienes habitualmente se expresaban en valenciano, claro...

References: Real Decreto 
e contrario
 artículo 95

ARTÍCULO 1

ARTÍCULO 2

ARTÍCULO 3

ARTÍCULO 4

ARTÍCULO 5