Source: https://www.slideshare.net/RodrigoaRodrguezSnch/40-lecciones-de-derecho-laboral-baltazar-cavazos-flores
Timestamp: 2018-01-19 02:27:05+00:00

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Tema 2. Los Conflictos Laborales by docenciaDerecho 9189 views
40 lecciones de Derecho laboral es un libro dedicado especialmente a los estudiantes de Derecho del trabajo, y constituye una síntesis de todos los más importantes conceptos expresados en nuestros nueve anteriores libros, muy particularmente en las diversas ediciones de nuestra Ley Federal del Trabajo, pretendiéndose que esta nueva obra sea, ante todo, práctica, pedagógica e imparcial.
Jesus Rodriguez Rivera at Distribuidora Huamita
Vanesa García León
Angel Trescientos
Mariel Gc
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2. Baltasar Cavazos Flores Presidente del Colegio de Profesores de Derecho del Trabajo de la facultad de derecho de la UNAM Vicepresidente del Colegio de Doctores en Derecho Maestro Emérito de la Universidad Iberoamericana y Honorario de las Universidades San Martín de Porres de Lima, Perú y Externado de Colombia Presidente Vitalicio de la Asociación Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social Catedrático de Derecho del Trabajo en la facultad de derecho en la UNAM desde 1953 Autor de la ley Federal del trabajo comentada y tematizada y de 19 obras más de derecho del trabajo Comendador del orden del Mérito Judiciario del Trabajo de Brasil Miembro de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo numeros cteusus donde solo puede haber 50 miembros Miembro del Instituto Latinoamericano de Derecho del Trabajo El 15 de marzo de 1996, ingresó a la Academia Mexicana de Derecho Internacional El 15 de mayo de 1996 se le otorgó la distinción al Mérito Universitario por la Secretaría General de la Rectoría de la UNAM Instructor externo independiente Número 1 de la Unidad Coordinadora del Empleo, Capacitación y Adiestramiento de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social Director del despacho Cavazos Flores, S. C., dedicado exclusivamente al Derecho Laboral con despachos en México, Querétaro, Saltillo, Guadalajara y Tijuana EllO de julio de 1996 se le otorgó la medalla de oro al mérito docente prima de Leyes-Instituta, por la UNAM El 13 de noviembre de 1996 fue objeto de un homenaje en la Ciudad de Lima, Perú por su relevante actuación como Presidente Vitalicio de la Asociación Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Desempeñó durante seis años el cargo de Magistrado del Banco Interamericano de Desarrollo con sede en Washington D. C. Profesor honorario de las Universidades de República del Salvador, Perú y Colombia asr como de la UNITEC y Anáhuac del Sur de nuestro país
3. BALTASAR CAVAZOS FLORES LECCIONES DE DERECHO LABORAL
4. Catalogación en la fuente Cavazos flores, Battasar 40 lecciones de derecho laboral. -- 9a ed. -- MéXico : Trillas, 1998 (relmp. 2004). 401 p. ; 23 cm. Incluye índices ISBN 968-24-S672-X 1, Trabajo - Leyes y legislación - México. /. t. D- 344.0172'C138c LC- K1704.15'0.2 1038 La presentación V disposición en conjunto de 40 LECCIONES DE DERECHO LABORAL son propiedad del editor. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o trasmitida, mediante ningún sistema o método electrónico o mecánico (incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información), s/n consentimiento por escrito del editor Derechos reservados © 1982, Editorial Trillas, 5. A. de C. V, División Administrativa, Av. Río Churubusco 385, Col. Pedro María Anaya, C. P. 03340, México, D. F. Tel. 56884233, FAX 56041364 División Comercial, Calz. de la Viga 1132, C. P 09439 México, D. F. Tel. 56330995, FAX 56330870 www.trillas.com.mH Miembro de fa Cámara Nacional de la Industria Editorial. Reg. núm. 158 Primera edición, enero 1982 (ISBN 968-24-1056-8) Segunda edición, mayo 1982 (ISBN 968-24-1268-4) Tercera edidón, 1983 (ISBN 968-24-1410-5) Cuarta edición, 1985 (ISBN 968-24-1698-6) Quinta edidón, 1986 (ISBN 968-24-2095-4) Reimpresión, 1987 Sexta edición, ¡989 (ISBN 968-24-3655-9) Reimpresión, 1990 Séptima edición, 1992 (ISBN 968-24-4479-9) Octava edición, 1994 (ISBN 968-24-5042-X) Reimpresión, 1996 Novena edición, 1998 (ISBN 968-24-5672-X) Reimpresiones, 1999, 2001 Y 2003 Cuarta reimpresión, julio 2004 Impreso en México Printed in Mexico
5. Palabras del autor 40 lecciones de Derecho laboral es un libro dedicado especialmente a los estudiantes de Derecho del trabajo, y constituye una síntesis de todos los más importantes conceptos expresados en nuestros nueve anteriores libros, y muy particularmente en las diversas ediciones de nuestra Ley Federal del Trabajo, pretendiéndose que esta nueva obra sea, ante todo, práctica, pedagógica e imparcial. Reiteramos en esta obra nuestro criterio en el sentido de que el Derecho laboral tiene que ser, necesariamente, un Derecho coordinador de los factores de la producción y no un Derecho unilateral en favor de ningún sector en particular. Sostenemos que el Derecho del trabajo no es de izquierda o de derecha. Se trata de una disciplina que tiende a organizar los factores de la producción, protegiendo fundamentalmente al hombre que trabaja, considerándolo no como una máquina más del engranaje social, sino como persona humana. El Derecho del trabajo es un Derecho inacabado que se hace todos los dias en las fábricas y en las universidades; es un Derecho dinámico, que, renovándose parcialmente, constantemente cambia y constantemente sigue siendo el mismo. Por ello, con estas 40 lecciones que en realidad son 40 temas de importancia capital, trataremos de dar una orientación genera! que permita al lector conocer el abe del Derecho laboral. Cuando el pensamiento se convierte en letra y lo escrito en un nuevo libro, por modesto que éste sea, se alcanza una meta más, de las muchas más a las que siempre se debe de aspirar. BALTASAR CAVAZOS FLORES 5
6. Un mensaje a modo de prólogo Prologar un libro exige, de quien toma a su cargo esa responsabilidad, colocarse en una perspectiva que, en cierto modo, es prolongación de la obra en la que en esa forma se penetra, y de la que su valoración se hace no como un deber de cortesía, ni como reciprocidad de atenciones, y si como expresión sincera de una colaboración que se pide y que se presta al conjuro de una amistad nacida hace muchos años, en la Córdoba Argentina, afianzada en el Querétaro mexicano y hermanada en Melilla, en la España nacida al borde africano. Y es que con Baltasar Cavazos Flores, peregrino por un mundo físico e ideal, no cabe permanecer estático, pues su accionar tiene esa agilidad que lo coloca hoy como viajero incansable, mañana de abogado que defiende con firmeza la causa justa que se le encomienda, otro dia de jurista que vierte con gracia ideas que suenan a veces como voces de alerta para una sociedad que olvida, en demasía, la gravedad de ciertos problemas y el que, en todo momento, rinde culto a la amistad. Prologar una obra que contiene más de tres docenas de lecciones sobre Derecho laboral, constituye para mí algo de desafío, un reto al tiempo y una exigencia nacida de esa fuerza invencible-e invisible que es la amistad fundada en un quehacer iniciado años atrás, en ocasión del 11 Congreso Argentino de Derecho del trabajo en que convivimos, en aquel lejano año 1963, un grupo de estudiosos del Derecho destrabajo. Pertenezco a una generación de laboralistas que va extinguiéndose. Alli, en Córdoba, donde se encontraba Baltasar Cavazos Flores, joven entonces que derramaba entusiasmo y vitalidad, habia un grupo de "maestros" que encabezaban Eugenio Pérez Botija y Mario de la Cueva y que integraban, entre otros, Luis A. Despontin y Juan D. Pozo, todos ellos de emotivo recuerdo. Esa generación de estudiosos del Derecho del trabajo está siendo, por la ley de la vida, sustituida por otra, a la que pertenece el doctor Cavazos Flores. A un hombre de la generación que acaba, se le abren las puertas de una obra escrita por otra que pertenece a aquella que por derecho propio ocupa ya un lugar de privilegio en la panorámica del Derecho laboral. Siendo el lapso corto 7
7. 8 UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO que media entre una y otra generación, en su extensión de años, es extraordinario por el número de acontecimientos que en su transcurso se han producido. El hombre que quiere dar por acabada su obra, mucha o poca, buena o mala, aún se siente en condiciones de decir algunas palabras sobre uno de los temas que en los últimos tiempos más ha preocupado a juristas y a políticos, a sociólogos y a economistas, a legos y a profanos: el problema social. Este tema dramático COmo ningún otro, aparte el de la guerra y el de la paz, pues de ambos por igual participa, será bosquejado en su análisis de forma tal que frente a la destrucción que parece enseñorarse y servir de sistema en el mundo actual, podamos analizar la trama de los complejos que hacen que exista un estado de insatisfacción, que se origina en el hecho de que el mundo en el que vivimos, no es como queremos que sea, aun cuando en nuestras manos tengamos los medios necesarios para, como el artista, modelar la arcilla, tal como nosotros soñamos que la imagen sea. Sus imperfecciones, si subsisten, serán responsabilidad nuestra, por más que pretendamos arrojar las culpas en los demás. Las 40 lecciones de Derecho laboral que integran el libro al que estas lineas sirven de prólogo, toman una especialidad jurídica ya lograda, siendo muy poco a lo dicho por Cavazos Flores que aquí, en este lugar y ahora, yo podría agregar. Sin embargo, hay algo aún que debo y estoy obligado a decir, y que podría servir de pórtico a un libro que, en cierto modo, busca resolver, y no agravar, ese problema social cuyas causas y posibles soluciones son en el presente, tema de absoluta actualidad, por ser origen y consecuencia de muchos de los males que hoy afligen a la humanidad. Es con ese propósito, y en esa forma que examinaremos aqui el problema social, para determinar algunas de sus causas y arribar a posibles soluciones. Terminamos asi el preámbulo y pongamos mano a la obra. El quehacer de todo individuo se encuentra impulsado por dos móviles: el egoísmo y el estado de necesidad. Además, todo ser humano, por serlo, es racional. El resorte dinámico de la humanidad que más ha contribuido a su avance ha sido el egoísmo, que mueve al individuo. Los primeros que en lugar de sacrificar al prisionero de guerra lo conservaron para utilizarlo en su provecho, obedecieron a un móvil egoísta, móvil que fue en realidad, motivo de progreso. Por otra parte, todo individuo se encuentra en permanente estado de necesidad, lo que le lleva a una búsqueda constante de medios, acuciado por esa insatisfacción que provoca ese estado. El individuo es racional y es social. Esto provoca diserciones que pueden ser individuales y colectivas. Estas últimas generalmente revisten carácter social. Hay injusticias que causan resentimientos: hay ambiciones que imponen la reacción de quienes las enfrentan al sentirse preferidos o superados. Se producen diferencias entre los individuos, los grupos y las clases; es asi como nacen los antagonismos sociales. Hay también un propósito de igualar a los individuos, aspiración nunca lograda. Existe rivalidad, competencia, antagonismo, oposición, discrepancias, originadas en hábitos, costumbres o posiciones determinadas por motivaciones de orden psicológico, racial, político, religioso, profesional y biológico. Son nuevos y distintos problemas sociales, que aparecen como consecuen-
8. UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO 9 cia de un desarrollo tecnológico, originados en el sorprendente avance producido en los años que han seguido a la Segunda Guerra Mundial. Esos problemas surgen en el presente por causa de la oposición en que se encuentran en algunos países, hombres y mujeres que trabajan; jóvenes a los que se les niega el derecho al trabajo, impidiéndoles participar en los beneficios de una sociedad en la que ellos quieren ocupar un lugar que no sea el de simples espectadores en la distribución de los bienes, y aquellos otros trabajadores a los que por causa de su nacionalidad o raza se les coloca en situación de inferioridad, en el mercado del trabajo, frente a los indígenas. Cuando la mujer dejó de ser un simple objeto sexual y ocupó un puesto en el mundo del trabajo, al menos en la letra de la ley, logró cierta igualdad juridíca en la que se compatibilizaban derechos políticos y laborales con funciones originadas en la propia naturaleza de los seres humanos que daban a aquélla determinados privilegios y deberes. El papel que desempeña como madre tiene en la vida social aspectos que no pueden pasar inadvertidos. De un pasado, en el que el sometimiento de la mujer al hombre era absoluto, ha seguido un presente de liberación, que constituye verdad innegable en el llamado Mundo Occidental. Esto, sin embargo, constituye ficción en los estados colectivístas, como en otros que no lo son, en los que a la mujer se la ha colocado dentro de la actividad laboral en un rango inferior, el que corresponde a los individuos peor dotados física e intelectualmente. Las tareas menos rentables, los trabajos penosos, los lugares más ingratos son ocupados por la mujer, por la débil mujer, que no cuenta con poderosos sindicatos que la defiendan ni con gobiernos paternalistas que la protejan. A ese antagonismo, por razón del sexo, se opone otro por causa de la edad. El joven trabajador, que quiere inicíar su camino para el logro de un salario, se encuentra con los puestos de trabajos ocupados por otro que en la plenitud de sus fuerzas físicas e intelectuales, defiende con garras su posición de privilegio; los ancianos, que después de haber dado los mejores años de su vida a la actividad productora, se ven desplazados por aquellos cuya vitalidad es razón decisiva para su valoración en el mercado del trabajo. Es la ruptura de los moldes tradicionales sustituidos por otros en los que el egoísmo prevalece; es el espectáculo doloroso de los jóvenes que quieren poner su capacidad productora al servicio de una actividad en la que sobran los ancianos que han vivido demasiado y alcanzado ese límite de edad en que el individuo deja de ser necesario. Jóvenes, ancianos y mujeres son, hoy por hoy, el esquema, el armazón, de un nuevo problema social, originado en una sociedad en la que abundan los bienes materiales, pero en la que se han olvidado otros de carácter ético y moral, entre ellos la solidaridad de los seres humanos. Atraídos por un nivel de vida más generoso, para ellos y para los suyos, son hoy millones de trabajadores que emigran de su propio país para ganar difícilmente un puesto de trabajo que los habrá de colocar en el más bajo nivel de la escala profesional, reservadas las tareas más ingratas y peor rentadas a esos nuevos parias que están obligados a sentirse satisfechos por permitirseles realizar el trabajo que el indígena rechaza. Ya no son los coolis chinos, escoria de los puertos asiáticos, síno los trabajadores extranjeros que nutren los grandes
9. 10 UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO centros industriales de Europa y de América, a los que llegan buscando mejores condiciones laborales y encuentran una realidad hecha de privilegios y de injusticias. Estos nuevos problemas sociales, que no surgen de pugnas de orden político o religioso, expresan igualo mayor crueldad, pues si bien no hay más guerras por motivos de religión, se producen otros antagonismos, fronteras que se alzan para separar a pueblos ricos de otros pobres, fomentándose el odio al extranjero, que al mismo tiempo que llamado, se lo rechaza. En el presente las discrepancias en el mundo laboral no se refieren tanto a la prestación de los servicios, sino a la forma en que el trabajo se distribuye para dar el privilegio de obtenerlo a unos pocos, en tanto que son los más los que se ven en una situación de inferioridad, tanto en lo que se hace a su consecución como a la mayor jerarquía de la prestación laboral. He aquí, esbozados, aspectos que hacen a problemas de carácter social en los que sus protagonistas dependen, para resolver su situación, no de los patronos o empresarios, sino de la actitud de los poderes públicos que debe y tiene que ser dirigida a proteger integralmente al ser humano desde que nace hasta que muere, sin distinción de edad, sexo, raza o nacionalidad. *** Las discrepancias en la esfera laboral no se encuentran en la situación que hace a la prestación de servicios, sino a aquellas que nacen por causa de la actividad profesional, de la imposición de determinado encuadramiento sindical, de la prevalencia partidaria. Es inútil ver en el problema social el resultado de la lucha de clases y de los conflictos laborales de todo género, lo cual está fuera de órbita, como cuando se hace sinónimo de cuestión social la mal llamada cuestión obrera. Aquélla y ésta consituyen, o pueden constituir, un aspecto del llamado problema social, pero no abarca a éste en su totalidad; de tal forma se confunde el efecto con la causa; lo mismo que ocurre con las enfermedades, en igual forma, siendo el problema social una causa se ven sólo sus efectos, reflejados, por el malestar social. Las injusticias provocan este malestar; son sólo el preludio que anuncia la aparición de graves problemas de orden también social. El malestar, reiteramos, es el efecto; debemos ver la causa. No son los conflictos entre el capital y el trabajo los que provocan los problemas sociales. Pudo ser en otra época, más no en el presente. No se vive en una Arcadia feliz, pero no es menos cierto que esos antagonismos han tenido su resolución por medio de una organización empresarial en la que al capital ha cedido parte de sus privilegios y el trabajo ha aceptado ciertas necesarias hegemontas, Hoy no se gobierna despóticamente a las empresas, sino que el trabajador es sujeto de derecho, como lo es de obligaciones; el serlo, conoce que no hay producción sin disciplina, sin sujeción a determinadas normas. Desde que el hombre existe en sociedad hubo problemas sociales. Éstos son consecuencia de su dinámica, de su ansia de progreso. Es en la paz de los comentarios, allí donde no hay vida, que el hombre permanece en silencio, quizá
10. UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO 11 musitando una oración, pero en un mundo que ansia por liberarse, los choques y antagonismos son el reflejo de una vida que late. Siempre han existido problemas sociales: en la antigüedad se encuentra la esclavitud, con el desprecio del trabajo manual y hasta de todo trabajo que envolviera dependencia ajena; ya existe un abismo en el reparto de los bienes, riqueza acumulada en manos de muy pocos en tanto que prolifera la miseria, se revela en el odio extranjero, hostis, en el culto, en la impunidad de la venganza y en la ignorancia de la solidaridad en todas sus dimensiones. El cristianismo golpea en la Edad Media haciendo recordar que todos los hombres, por igual, son hijos de Días. Sin embargo, aparece bajo nuevas formas la esclavitud, que es ya condenada, en tanto la artesanía hace a ciudadanos que comienzan a ser libres y una clase media inicia los primeros caminos que conducen a incipiente libertad. En la Edad Moderna el fenómeno de la concentración industrial, el trabajo de las mujeres y de los niños, las jornadas agotadoras de labor, hacen olvidar, en presencia de esta nueva forma de esclavitud, que la máquina trata de liberar al hombre y ha hecho desaparecer la servidumbre. Pasamos a la Edad Contemporánea, con su rígida división, que combina enfoques de la Revolución' Política y de la Revolución Industrial, de una escisión económica entre capitalistas y proletarios, la divisoria política entre burgueses y nobles y la pugna entre dos o más clases sociales. La génesis de la moderna cuestión social, se encuentra en la aparición del maquinismo, conjuntamente con la burguesía capitalista, con el proletario sometido, las crisis económicas y el liberalismo. Hay una ilimitada ansia de ganancia, de mejoramiento. Se produce una nueva fisura en una sociedad en la que los ricos son cada vez más ricos y los pobres, en medio de la abundancia, cada vez más pobres; en un mundo en donde sobra de todo y falta de todo, en donde en unos lugares se queman alimentos por carecer de mercados y en otros la gente muere de hambre. Impuestos excesivos, carestía de la vida, defectuoso reparto de riquezas, desigual régimen de la propiedad, escasa producción de los articulas de primera necesidad y el exceso de los de lujo, todo ello hace que surja de las entrañas, todas de la sociedad, un problema que clama por su solución y al que el economista y el jurista debe, por igual, su aporte en la búsqueda de resolverlo con equidad y justicia. Pero no nos encontremos con un problema cuyo desenlace necesario sea la lucha; las mujeres que trabajan, aquellas que son madres, los ancianos que forman legión, los niños y los enfermos, no pelean con medios violentos; lo hacen con el simple espectáculo de su propia tragedia y logran, actualmente, victorias que asombran aun más que por ser incruentas, por ser ganadas a través del más bello sentimiento que tiene el ser humano: la solidaridad. A finales del siglo XIX y comienzos de éste, fue preocupación principal de los gobiernos la protección de los trabajadores, dispensada por leyes que tenían como sujeto al trabajador. Ya en la Primera Guerra Mundial, y a partir de la Constitución Mexicana de 1817, se produce un movimiento generalizado por el cual los textos legales máximos consagran en sus artículos los derechos minimas que se conceden a los trabajadores. Se inicia la constitucionalización del
11. 12 UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO Derecho laboral. Al término de la guerra los tratados de paz, comenzando por el de Versalles, fijaron principios por los que se exalta al trabajo dignificándolo; y de su condición de mercaderia pasa a ser título de honor del individuo. Se proclaman enfáticamente los derechos del trabajador. Es esto, la preocupación que anima a gobernantes y gobernados. La Organización Internacional del Trabajo va elaborando, nada menos y nada más, que un derecho común universal, el que tiene por contenido normas que son iguales para todos los trabajadores de todo el mundo; así, la jornada laboral de ocho horas, establecida por la Convención núm. 1, aprobada en la Conferencia de Washington, es ley hoy en más de cien paises. Pero en el curso de la Segunda Guerra Mundial, apremiado el mundo por la más pavorosa de las crisis, que llegó a más de un 30 % de trabajadores en paro forzoso en Alemania, hizo que las preocupaciones fueran otras. La actualidad del problema social, que estaba centrada en orden a las relaciones obreropatronales, dejó de tener vigencia para plantear distintas consignas, diferentes motivaciones. Ahora ya no se habla de una intensificación de la legislación laboral, como si ésta hubiera llegado a su cenit, ya no se considera al trabajador como sujeto necesitado de protección, sino se contempla la situación de quienes, desvalidos, necesitan de una mayor ayuda de los poderes públicos. ¡Nos encontramos, acaso, ante un problema de choque de estamentos? Si lo hay, por lo menos no lo preside la violencia. Las nuevas normas no son dictadas apremiado el legislador por movimientos de fuerzas; prevalecen consideraciones de otro orden, fundadas en un sentimiento humano, en la comprensión. Se afirma que el que tiene debe dar; y el Estado es asi el que primero tiene la obligación de prestar el apoyo de su fuerza para redimir a amplios sectores sociales bien necesitados, por su debilidad, de esta ayuda. Al concepto de justicia a secas se opone, en honda transformación el de justicia social, como normas dadas por el Derecho natural en orden a una mejor distribución, de los bienes y riqueza. Más bien mito politico que ejecución realista, la justicia social es aspiración de deseo, meta y consigna, eslabón que une etapas y aspiraciones, una esperanza y un sentir, algo que no puede expresarse con palabras y que traduce un sentimiento generalizado: lograr la mejor justicia distributiva. Se ha luchado de una forma u otra, en la tribuna y en las barricadas, por gobiernos y organizaciones sindicales, por visionarios y altruistas como por politicos interesados, en crear un Derecho que defienda a los trabajadores, pero no se tuvo en cuenta, inicialmente, que más importante que el Derecho del trabajo era, y lo es, el derecho al trabajo. De aquí que el trabajador consciente de sus necesidades clame, en la realidad de los hechos por un lugar en la sociedad, que le permita emplear la fuerza de sus músculos, su capacidad de productor, su inteligencia y facultades para obtener el diario sustento. Es este el punto o vértice de una transformación que aún se está operando: la de una etapa del Derecho del trabajo que finalizó con la Segunda Guerra Mundial y la que se inicia con la de la Seguridad Social. Interesa hoy la protección integral del individuo desde que nace hasta que muere, especialmente a aquel que, desvalido, necesita de una mayor protección.
12. UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO 13 El trabajador cuenta con el apoyo de poderosas organizaciones sindicales y su enfrentamiento -palabra que no podemos menos que utilizar- con fuerzas antagónicas le dan victorias que más son logradas espectacularmente y en el papel que en la realidad de los hechos. La mujer, el niño y el anciano deben ser hoy los protegidos especialmente por parte del Estado, a fin de lograr la solución del problema social. El Derecho del trabajo evoluciona hacia la Seguridad Social; ya no interesa una legislación que se lanza como una piedra sin saber dónde habrá de caer, sino una politica social y laboral que tenga como eje y centro a todo individuo, que por el hecho de existir está necesitado de protección, tanto más intensa cuanto mayor es su estado de indefensión. En el presente, dentro de la organización del Estado, con jerarquía aún mayor en el ámbito gubernamental, aparece el Ministerio de Bienestar Social, tronco desgajado del de Trabajo. No se dirige a la protección de los trabajadores, sino de todos aquellos que, por uno u otro motivo, están más necesitados de protección. ¿Cuál es la evolución experimentada en los últimos años? Un análisis superficial nos lleva a establecer: a) un sistema de pensiones familiares que crean una situación de igualdad relativa entre los jefes de familia reducida y los que tienen a su cargo otra muy numerosa; b) colocar a todos los individuos en un mismo régimen opcional que les permita alcanzar iguales posibilidades, sin otra distinción o diferencia que la propia capacidad personal, con el estímulo de lograr una situación de privilegio que no nace por nacimiento sino por el propio esfuerzo; c) el seguro de enfermedad obligatorio, que cubre a todos los habitantes del país, y que ha hecho decir que en Gran Bretaña alcanza desde la reina hasta el más modesto de sus habitantes; d) el llamado Seguro Nacional, que comprende, en un mismo régimen o institución, las consecuencias económicas que para los trabajadores y sus familias representan el paro forzoso, la invalidez, la viudez, la orfandad, e incluso la muerte; los sistemas de jubilación y de pensiones, que contemplan un tributo obligado a quienes han dado cuanto han podido de rendimiento a la sociedad de la cual, a su vez, deben recibir una contraprestación cuando sus fuerzas declinan o aquellos que por causas a ellos ajenas no pueden obtener los medios de vida necesarios y a los que la sociedad toda tiene la obligación de ayudar. Alejar la preocupación del desempleo, conjurar las crisis económicas, enfrentar el paro obrero y proteger al individuo por el hecho de su existencia, es preocupación hoy preferente de gobiernos, parlamentos, estudiosos, hombres que más que observadores de los fenómenos sociales se sitúan en protagonistas para encontrar su acabada solución. Se busca, de tal forma, satisfacer las justas y racionales exigencias de todas las clases sociales, en cuenta que lo permitan la natural imperfección de las cosas humanas. La Seguridad Social, etapa presente en la evolución del problema social, aleja a éste de su epicentro. Ya serán problemas de otra naturaleza que estarán en manos del político, del sociólogo y del economista. La población mundial ha aumentado masivamente, la longevidad tiene efectos sorprendentes y la incorporación de la mujer en todas las tareas y actividades, abrió insospechados horizontes. El examen de la cuestión social se modifica por ser distintos los protagonistas y diferentes los hechos que hay que
13. 14 UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO someter a examen. Al aumentar la población los recursos disminuyen, pero las espectativas de vida son mayores; con la incorporación de la mujer a la vida laboral y social se produjo una evidente transformación en el número y posición de los protagonistas; la longevidad hizo que el drama del anciano venga a golpear con fuerza inusitada en un mundo que desconocia este problema. y todo ello no es como la abolición de la esclavitud, en la que nuestros padres participaron, ni la Segunda Revolución Industrial, que nosotros hemos vivido, sino una situación de hecho que aparece en el momento presente, distorsionando toda una economía que no estaba preparada para enfrentar nuevos factores, a una técnica juzgada insuficiente para regularlos, orientarlos y conducirnos. Los jóvenes de hoy tienen el privilegio de ver ante sus ojos producirse extraordinarias mutaciones en un mundo en el que los estadios de su evolución son cada dia más rápidos, más breves, de forma tal que una permanente revolución, precisada ésta por lo repentino o rápido de su presencia, exige nuevas y distintas fórmulas, si no se quiere que el precipitarse de los acontecimientos sea como un alud que derribe ciegamente cuando a su paso se oponga. En el presente las máquinas han revolucionado al mundo, la electrónica y la automatización los llevan rápidamente a una Tercera Revolución Industrial, y todo ello nos conduce, necesariamente, a puntualizar una nueva actualidad del problema social, no concebido como choque de clases estamentos entre si, sino por la aparición de distintos factores que se originan en un mundo en constante transformación, sedimento que queda como contribución necesaria al progreso. 8ástanos una muestra: en el siglo pasado los trabajadores clamaron luchando contra las máquinas que, aseguraban, les sustraerian la fuente única de sus ingresos; el trabajo con el empleo de sus músculos. Ahora trabajadores y sindicatos claman por que se utilicen máquinas que disminuyan las tareas demasiado pesadas, colaborando con ellas, aumentando su eficacia y rendimiento. Dos épocas, dos concepciones, dos mundos diferentes. Lo cierto es que esta evolución, la que a grandes rasgos hemos desarrollado, no es obra sino de un mayor avance cultural. El progreso de los pueblos que se formula como axioma irrebatible, es concordante con el progreso de su cultura. No hay progreso social, sin progreso cultural. La marcha es conjunta, paralela de la cultura y del progreso social. Situada en la quinta década del siglo xx la Tercera Revolución Industrial encuentra, al contrario de la primera, el apoyo de los trabajadores, o cuando menos no se repulsa. Las mejoras sociales obtenidas en los últimos años se han logrado sin los contornos dramáticos de la Primera Revolución, que hubo de hacerse a costa de destruir mucho que habia que conservar, especialmente incorporando a los más, beneficios que antes eran propios de unos cuantos privilegiados. Y hoy el más humilde de los trabajadores de una gran ciudad tiene a su alcance comodidades, medios y satisfacciones que ni siquiera podía soñar para si el más poderoso magnate de comienzos del corriente siglo: medicamentos, medios masivos de difusión y de transporte, vacaciones y horizontes de un mundo que se estrecha cada vez más por el dominio de la distancia y de una vida que se alarga más por haberse vencido la mayoria de las enfermedades que, hasta no hace mucho, eran consideradas incurables.
14. UN MENSAJE A MODO DE PRÓLOGO 15 La juventud de hoy está llamada a lograr, como única solución del problema social, una actualizada paz social, de manera tal que sacrificando algo del egoísmo de los poseedores y otro poco de la vehemencia insatisfecha de los desposeídos, pueden lograrse sístemas de convivencia social que cubran mínimas satisfacciones personales y alienten, para todos, perspectivas de prosperidad y mejora a corto plazo. Lo que se ansía es el más amplio bienestar material y moral; el Estado moderno está obligado a servir al bienestar de todos los habitantes del territorio, buscar sus gobernantes no la mayor gloria para la posteridad, sino ese móvil egoísta, que es común a todos: la felicidad terrenal de la humanidad que sólo puede alcanzarse si se logra un mundo en el que haya pan y trabajo, para nosotros, para nuestros hijos y a para los hijos de nuestros hijos. GUILLERMO CABANELLAS
15. Índice de contenido Palabras del autor Un mensaje a modo de prólogo 5 7 Lección 1. El Derecho del trabajo 1. Su esencia, 24. 2. Fines, 27. 3. Su naturaleza, 29. 4. Caracteres, 32. 5. El Derecho laboral y otras ramas del Derecho, 35. 21 Lección 2. Las fuentes del derecho 1. Clasificación de las fuentes del Derecho, 41. 2. Las fuentes formales en el Derecho en general, 41. 3. Aplicación de las fuentes formales, 44. 4. Fuentes formales especiales, 47. 5. Fuentes reales, su aplicación en el Derecho laboral, 48. 6. Lajusticia y la equidad,49. 39 Lección 3. La interpretación del Derecho 1. La interpretación del Derecho en general, 52. 2. La interpretación en material laboral, 57. 3. La triste historia de una empresa latinoamericana, 59. Epílogo, 60. 51 Lección 4. El artículo 123 constitucional en sus apartados A y B 1. El artículo 123 constitucional, 62. 2. La evolución laboral en México, 70. 3. Hacia una concertación social, 73. 61 Lección 5. Los sujetos del Derecho del trabajo 1. Concepto de trabajador, 78. 2. Concepto de patrón, 80. 3. Concepto de intermediario. Responsabilidades solidarias, 81. 4. Concepto de empresa, 82. 77 Lección 6. Los trabajadores de confianza 1. En el artículo 123 constitucional, 86. 2. En la Ley Federal del Trabajo de 1931,86.3. En el proyecto de 1968,89.4. En la leyde 1970,91. 5. Limitaciones a los derechos de los trabajadores de confianza, 93. 6. Los trabajadores de confianza y las huelgas, 98. 7. Prestaciones de carácter general, 99. 83 Lección 7. El contrato de trabajo y la relación de trabajo 1. Diferenciasentre contrato de trabajo y relación de trabajo, 102. 2. La evolución contractual en materia laboral, 103. 101 Lección 8. Las relaciones individuales de trabajo 1. Nacimiento y duración de las relaciones individuales de trabajo, 106. 2. Suspensión de las relaciones individuales de trabajo, 107. 105 17
16. 18 fNDICE DE CONTENIDO 3. El llamado "periodo de prueba" y los contratos de 28 días, 109. 4. Sustitución patronal. 109. Conclusión, 110. 9. Terminación de las relaciones de trabajo 1. Rescisión de las relaciones de trabajo, 113. 2. Estudio del articulo 47 de la Ley Federal del Trabajo vigente, 113. 3. Critica al último párrafo del articulo 47,115. 4. Resoluciones jurisdiccionales, 116. 5. Indemnización a que tienen derecho los trabajadores, 117. 111 Lección 10. La estabilidad en el empleo 1. La llamada "reinstalación obligatoria", 120. 2. Derecho comparado, 120. 3. Pros y contras de la reinstalación obligatoria, 125. 119 Lección 11. La jornada de trabajo 1. Concepto de jornada, 130.2. La semana de 40 horas, 131. :l. El tiempo extra y su forma de pago, 133.4. ¿Se puede obligar al trabajador a laborar tiempo extra?, 134. 129 Lección 12. Días de descanso 1. El descanso semanal, 136. 2. El descanso obligatorio, 137.3. La prima dominical, 138. 135 Lección 13. Vacaciones 1. La tabla vacacional en México, 140. 2. Las vacaciones en China y Japón, 141. 3. La prima vacacional, 142.4. Nuevos criterios, 142. 139 Lección 14. El salario 1. Concepto e integración, 146. 2. El articulo 32 de la Ley del Seguro Social, 147. 3. El salario variable, 147.4. El aguinaldo, 148. 145 Lección 15. Salarios mínimos l. Concepto, 150. 2. Salarios minimos generales y profesionales, 151. 3. Normas protectoras del salario, 154. 4. ¿Los salarios minimos profesionales son susceptibles de descuento?, 155. 149 Lección Lección 16. La participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas 1. Legislación positiva, 158. 2. Doctrina, 162. 3. Ventajas y desventajas de la participación de utilidades y su necesaria distinción respecto del salario, 165. 4. Resolución de la Comisión Nacional, 167. Lección 17. Obligaciones de patrones y trabajadores y prohibiciones a los mismos 1. Obligaciones y prohibiciones de los patrones, 176. 2. Obligaciones y prohibiciones de los trabajadores, 179. Lección 18. La capacitación y el adiestramiento 1. La obligación de capacitar en la ley de 1970, 184. 2. La capacitación y el adiestramiento, instrumentos de progreso, 185. 157 175 183
17. íNDICE DE CONTENIDO 19 Lección 19. Habitaciones de los trabajadores 191 Lección 20. Derechos por preferencia de antigüedad y ascensos 1. La prima de antigüedad. 202. 199 Lección 21. Las invenciones de los trabajadores 207 Lección 22. El trabajo de las mujeres y de los menores 1. El trabajo de las mujeres, 214. 2. El trabajo de los menores, 215. 3. Instructivo para regir el trabajo de los menores empacadores ("cerillos"), 217. 213 Lección 23. Trabajos especiales que regula nuestra legislación laboral positiva 219 Lección 24. De las coaliciones y de los sindicatos 1. Concepto, 228. 2. Distinción entre coaliciones y sindicatos, 228. 3. Libertad sindical, 229. 4. Clases de sindicatos, 229. 5. Federaciones y confederaciones, 235. 227 Lección 25. El contrato colectivo de trabajo 1. Cuestiones previas, 238. 2. Definición legal, 239.'3. Integración del clausulado, 240. 4. El contrato colectivo en la teoría y en la práctica, 246. 5. Peculiaridades especificas de los contratos colectivos, 248. 6. El contrato colectivo del futuro, 250. 7. Gráfica de los elementos del contrato colectivo, 252. 237 Lección 26. El reglamento interior de .trabaío 1. Concepto, contenido, formación y efectos, 254. 2. Doctrina, 256. 253 Lección 27. El contrato-ley 1. Concepto y diferencia con el contrato colectivo de trabajo, 260. 2. El sistema de convención, 262. 3. Contenido del contrato-ley, 262. 4. Revisión del contrato-ley, 264. 259 Lección 28. Modificación, suspensión y terminación de las relaciones colectivas de trabajo 1. Modificación colectiva de las condiciones de trabajo, 268. 2. Suspensión colectiva de las relaciones de trabajo, 268. 3. Terminación colectiva de las relaciones de trabajo, 270. Lección 29. El derecha de huelga 1. Etapas por las que pasa la huelga, 277. 2. Procedencia de las huelgas, 279. 3. Incidentes de calificación de las huelgas, 281. 4. Procedimiento huelguista, 284. 5. Procedimiento de imputabilidad, 286. 6. Las huelgas en las universidades, 287. 7. Las huelgas en los servicios públicos, 289. 8. Las huelgas de los trabajadores al servicio del Estado, 289. 9. Necesidad impostergable de crear salas auxiliares que conozcan en exclusiva de los amparos interpuestos en caso de huelgas, tanto en materia local como federal, 290. 10. Precedentes interesantes, 291. 11. Las bandas rojas del descontento en Japón, 298. 12. El arbitraje en Estados Unidos de América, 299. 267 273
18. 20 fNDICE DE CONTENIDO Lección 30. Riesgos de trabajo 1. Definición y conceptos, 304. 2. Datos estadísticos, 310. 3. Curiosa resolución sobre accidentes de trabajo, 312. 303 Lección 31. La prescripción y la caducidad en materia laboral 315 Lección 32. Los conflictos de trabajo 1. Clasificación de los conflictos de trabajo, 320. 2. Concepto de conflicto de trabajo según el doctor Guillermo Cabanellas, 321. 319 Lección 33. Nuevas ideas sobre los conflictos económicos 325 Lección 34. El arbitraje 1. Formas de arbitraje, 330. 2. Los salarios caídos, 334. 329 Lección 35. Nociones generales sobre el procedimiento laboral mexicano 337 Lección 36. De los medios de prueba en el procedimiento laboral 345 Lección 37. El Tratado de Libre Comercio}' sus eventuales repercusiones en nuestra legtalacíón laboral 349 Lección 38. El Derecho del trabajo futuro 353 Lección 39. Mitos laborales que debieron derrumbarse desde 1992 y que hasta 1997 subsisten 1. Salario mínimo, 362. 2. Cláusulas de exclusión de ingreso y de exclusión porseparación a que se refiere el artículo 395 de nuestra Ley Federal del Trabajo, 363. 3. En relación con los conflictos de orden económico, 364. 4. En relación con los trabajadores de confianza, 365. 5. En cuantoa las huelgas en las universidades y en los servicios públicos, 365. 6. En cuanto a las huelgas por solidaridad, 366. 7. En cuanto al anticonstitucional articulo 931 de nuestra legislación laboral, 366. 8. Necesidad y conveniencia de dos cuerpos legislativos por separado, 366. 9. Vacaciones y aguinaldo, 366. 10. "Reinstalación obligatoria", 367. Lección 40. Se requiere reformar nuestra Ley Federal del Trabajo. sf o no y ¿por qué? 1. En cuanto al derecho individual, 373. ll. En cuanto al derecho colectivo, 375. lll. En cuanto al procedimiento laboral, 380. Anexo Epilogo indice onomAstico indice anaIftico 361 369 382 387 389 391
19. Lección 1 El Derecho del trabajo 1. 2. 3. 4. 5. Su esencia Fines Su naturaleza Caracteres El Derecho laboral y otras ramas del Derecho
20. La aparición del Derecho del trabajo tuvo como antecedente indiscutible el abuso del hombre por el hombre, el aprovechamiento ventajoso del fuerte sobre el débil, el desprecio inhumano del económicamente poderoso sobre el indigente. Por ello se ha dicho, y a nuestro juicio con toda razón, que la historia del Derecho del trabajo no es en si misma otra cosa que la historia del hombre en la búsqueda de su progreso, de su libertad y de su seguridad. Los orígenes del Derecho laboral, pensamos, a diferencia de algunos autores consagrados, que no debemos buscarlos en la llamada época antigua, ni aun en el Derecho romano, pues la institución de la esclavitud hacia imposible rescatar a los económicamente débiles del abandono jurídico en que se encontraban. La existencia del "hombre-cosa" impedia el nacimiento del Derecho laboral, que es un derecho que consagra, sobre todas las cosas, la libertad del hombre que trabaja. Los Coliegia Opíficum de Roma, a los que curiosamente se refieren todos los ius-laboralistas en los antecedentes del Derecho laboral, no eran más que simples asociaciones de carácter religioso y mutualista que en forma alguna tienen relación con el Derecho del trabajo. Los Corps de Métierque aparecieron en Francia durante la Edad Mediay que eran corporaciones de maestros, compañeros y aprendices, tampoco pueden ser equiparados a las asociaciones obreras o patronales que regula el Derecho laboral, ya que los maestros eran los titulares de todos los derechos y los aprendices, los sujetos de todas la obligaciones. Fue en realidad en Inglaterra, con la llamada Revolución Cartista, por las cartas dirigidas al Parlamento de 1842, cuando verdaderamente apareció el Derecho del trabajo. Efectivamente, desde que Heargreaves en 1764 habia inventado la primera máquina de tejer, se habia provocado un descontento general de los trabajadores manuales, que sintieron la necesidad de defenderse colectivamente de las injusticias de un nuevo capitalismo maquinista que los estaba desplazando de sus actividades. El Parlamento Inglés, que al decir de los franceses para expresar su omnipotencia "todo lo podía hacer, menos un hombre de una mujer o una mujer 22
21. EL DERECHO DEL TRABAJO 23 de un hombre", reconoció el derecho de asociación de los obreros, que asi formaron los Trade Unions o sindicatos en 1824 y que más tarde reclamaron una legislación obrera que pusiera fin a los males comunes de la clase trabajadora. Con ello se reafirmó la vieja idea existente de que en Inglaterra el "rey reina, pero no gobierna" y de que en dicho país "el reyes una simple figura decorativa". El ejemplo de Inglaterra cundió por toda Europa, y todos los obreros de todos los países del Viejo Continente, principalmente en Alemania y en Francia, redoblaron sus esfuerzos para conseguir una legislación laboral protectora de sus derechos esenciales que les permitieran una vida decorosa. Mario de la Cueva nos dice al respecto que en Francia, en el año 1848, el proletariado no se conformó con el establecimiento de la tan ansiada República, porque quería una república que reconociera expresamente el derecho de trabajar. Sin embargo y a pesar de que parecia "definitivamente iniciada la formación del Derecho del trabajo, no lo fue así, ya que a fines de mayo del propio año, los talleres habían sido clausurados y las conquistas obreras habían quedado suprimidas". No fue sino hasta el año 1884 cuando tuvo lugar la consolidación del Derecho laboral francés, con el reconocimiento del derecho de los obreros a la asociación profesional. En Alemania, el Canciller de Hierro, Bismarck, había sentado las bases de un Derecho del trabajo y en 1890 se crea una jurisdicción laboral encargada de conocer los conflictos índividuales de trabajo. Con el Tratado de Versalles, el Derecho del trabajo rompió las barreras nacionales y se internacionalizó al prescribir normas de observancia obligatorias en beneficio de toda clase laborante. Fue así como la idea que tímidamente había surgido con el maquinismo, empezó a cristalizar. El Derecho del trabajo era ya una positiva realidad y no una simple quimera. Su contenido esencialmente humano y su naturaleza profundamente dinámica abrían para la clase trabajadora horizontes sin limite: que sin embargo deberían sustentarse en principios juridicos sólidos; lo que restaba únicamente era precisar metodológicamente sus alcances y características a la luz de las concepciones doctrinales en boga. No obstante lo anterior, la tarea de precisar los fines y desentrañar la esencia del Derecho del trabajo no es tarea fácil. Al respecto existen todavía teorías inflamadas por pasión o por conveniencia que necesariamente contemplan los problemas laborales a través de un verdadero cristal de aumento que desfigura la realidad y elefantiza su contenido. Otras doctrinas, por el contrario, pretenden justificar el Derecho laboral, basándose en fórmulas huecas, frías y matemáticas que desconocen su naturaleza dinámica y cambiante. Ambas posturas están equivocadas. La esencia del Derecho del trabajo debe buscarse atendiendo a sus características especiales y adoptando una actitud mesurada, justa y equilibrada. Por ello analizaremos a continuación las diversas concepciones doctrinales que han influido, de una forma o de otra, en la evolución del Derecho laboral.
22. 24 1. Su esencia La evolución histórica del Derecho del trabajo nos presenta sus perfiles generales, el estudio de las doctrinas sociales nos lleva a precisar su contenido. Por ello, y para poder conocer con relativa exactitud la verdadera esencia del Derecho del trabajo, se hace indispensable analizar, aunque sea someramente, el socialismo en sus diversos matices, el intervencionismo de Estado y el individualismo económico. La exaltación del horno oeconomicus, desligado de vinculas sociales y naturales, fue el tema dominante del individualismo y del liberalismo económico, que asignaban al Estado el papel de un mero policía; la autonomía de la voluntad, el deseo de enriquecerse y el libre juego de los factores de la producción determinarían, necesariamente, la selección natural del fuerte y la eliminación indispensable del débil. El fria e inmutable principio de la autonomía de la voluntad, proclamado por el Derecho civil, esclavizaba al trabajador en virtud de que, o aceptaba "libremente" las condiciones del trabajo que se le ofrecia, o se moría de hambre. De allí que a nuestro entender la acción laboral más que una acción jurídica, es una verdadera "acción de estómago". Es aquí cuando en realidad cobra vigencia el concepto de que entre el fuerte y el débil la libertad oprime y la ley liberta toda vez que el exceso de libertad conduce irremisiblemente al libertinaje. El socialismo utópico, por otra parte, precisaba constantemente los defectos del sistema capitalista, los abusos de una propiedad privada irrestricta y malamente sentaba el principio de la abolición de la propiedad privada. Frente a este socialismo teórico, el materíalismo histórico y la dialéctica marxista expusieron que el socialismo debería ser en si mismo revolucionario. Que la lucha de clases era la única solución a la pobreza y a la desesperación de la clase laborante y que el trabajador, si quería sobrevivir, debería convertirse en un soldado que arrancara, si era necesario por la fuerza, "conquistas" a la clase patronal. ASi, vienen primero los que podrían llamarse marxistas clásicos y de los que se puede decir que, en gran parte, han reinado intelectualmente sobre el conjunto de los partidos socialistas europeos. Los más conocidos son Kautsky, Bernestein el revisionista, Hilferding, Renner, etcétera. A continuación, el marxismo se bifurcó en lo que podríamos llamar escuelas: una de ellas es la de los marxistas-leninistas, a menudo conocidos como comunistas. Para ellos, encabezados por Lenin, lo fundamental era la modificación y el cambio violento y radical de las estructuras vitales. Si la realidad se contraponía a sus deseos, Lenin decía "tanto peor para la realidad". Para lograr dicho cambio todos los medios son lícitos: lo que importa son los resultados. Primero es la lucha de clases; luego viene la dictadura del proletariado, que en realidad es la dictadura del Partido Comunista. La otra escuela es la formada ya no tanto por marxistas como por "marxólogas", que han prostituido radicalmente los pensamientos originales de la doctrina marxista, a tal grado que el mismo Marx, poco antes de su muerte y al ver que le prestaban y atibuían ideas que no eran ni aproximadamente las suyas, declaró
23. l. SU ESENCIA 25 que "él no era marxista". Los marxólogos prefieren el método de la evolución hasta conseguir cierto control económico en manos del Estado. El verdadero marxismo a nuestro entender tiene el mérito indiscutible de haber ayudado a demostrar la injusticia del liberalismo económico. Sin embargo, su falla está en .su "constante devenir" que convierte al capital en una tesis, al socialismo en su antítesis y al Estado socialista en una sintesis y en que extrema al máximo los males del liberalismo con la creación del Estado-Patrón. Cabe advertir al respecto que el marxismo al llegar a la síntesis EstadoSocialista, se detiene bruscamente y como por encanto, su "constante devenir" ya no sigue operando, porque el Estado-Socialista correría el mismo fin que el capital, se convetiría en una tesis que a su vez tendria otra antítesis que lo destruiría y surgiría una nueva síntesis que, llámese como se quiera, volvería a tansformarse en otra tesis que a su vez también estaría destinada a desaparecer. Al no explicar el siguiente estado evolutivo, al quedarse estancado en donde le conviene, el marxismo ha quedado marcado como una teoría que necesariamente lleva en sí misma el germen de su propia destrucción. Paralela a esta doctrina de pugna, cuya finalidad es la lucha de clases, aparece la doctrina social de la Iglesia que podemos encontrar condensada en las encíclicas papales. En dichas misivas, podemos apreciar que, a través de los tiempos, la Iglesia Católica nunca ha permanecído fría o inconmovible ante los acontecimientos humanos, sino que, por el contrario, se ha preocupado siempre por todos los problemas que afectan al género humano, en cuanto caen bajo el dominio de la moral. Siempre, ante el desconcierto de la humanidad, la Iglesia ha levantado su voz para orientar y conducir por el sendero de la cristiandad a todos los hombres y a todos los paises, estableciendo príncípios y dictando normas de vida. Su postura ante las diversas clases de problemas la encontramos, clara y precisa, en las encíclicas papales. De todas ellas, las principales en relación con el tema que nos ocupa son: La Rerum Nouarum de León XIII, la QuadragesimoAnno de Pío XI y la Mater et Magistra de Juan XXIII. La Rerum Nooarum, de 1891, tuvo por objeto refutar la extendida solución liberal de dejar al libre juego de la voluntad la fijación de las condiciones de trabajo, afirmando, con toda razón, que entre el débil y el fuerte la libertad oprime y la ley liberta. Que en consecuencia de tal principio, no es posible dejar a la "autonomía de la voluntad" la fijación de las condiciones del servicio, pues el obrero, por su natural debilidad, se vería obligado a aceptar, por necesidad, cualquier condición que se le ofreciese, aunque fuese inhumana, para evitar morirse de hambre. Proclama el respeto a la propiedad privada, "porque poseer algo como propio y con exclusión de los demás, es un derecho que la naturaleza dio a todo hombre; los animales no pueden tener derecho de propiedad sobre las cosas porque carecen de razón y son incapaces de todo derecho. Tampoco les hace falta, porque les basta el uso de los bienes materiales y de los alimentos que espontáneamente les ofrece la naturaleza. El hombre, en cambio, por ser el único aní-
24. 26 LECCiÓN 1. EL DERECHO DEL TRABAJO mal dotado de razón, debe tener. necesariamente. la facultad no sólo de usar. como los demás animales. sino de poseer con derecho estable y perpetuo, las cosas que con el uso consume y las que. aunque usamos de ellas. no se consumen con ese uso". Lo anterior debe interpretarse en el sentido de que si bien es cierto que la Iglesia estima que el derecho de propiedad es algo inalienable a la persona humana. también lo es que dicho derecho deberá disfrutarse siempre en provecho propio pero con todas las limitaciones que el derecho establezca para que actúe siempre como función social. La concepción romana de la propiedad del jus truendi, utendi y abutendi, se ve superada por el nuevo concepto de función social en beneficio de la colectividad. John Locke, en Inglaterra, llegó a afirmar que "quienes carecen de propiedad privada. nada tienen que defender en el Parlamento. por lo que no deben formar parte de él". La Ouadraqesimo Anno, que conmemora el aniversario de la Rerum Novarum, ratifica los conceptos vertidos en esta encíclica, combate el manchesterismo, que condenaba a los obreros a la pobreza perpetua y sin esperanza y establece como principio ineludible. para que puedan prosperar las economias de las naciones. la necesaria colaboración del capital y el trabajo. En la tercera parte de esta encíclica se estudia y comenta la transformación del socialismo en comunismo y se distinguen sus caracteres; el comunismo pretende la lucha de clases y la abolición absoluta de la propiedad privada. Su bandera es el odio, el recelo y la destrucción de la sociedad cristiana; el socialismo es más moderado. Suprime la violencia que proclama el comunismo y trata de suavizar. aunque la admite, la lucha de clases y la abolición de la propiedad privada. Ambas doctrinas, así concebidas, son enemigas irreconciliables del cristianismo. La primera, porque sustenta precisamente las ideas contrarias de Cristo y la segunda. porque. al igual que el comunismo. niega el fin sobrenatural de hombre y de la sociedad. En Mater et Magistra, Juan XXIII trata de renovar las enseñanzas de las enciclicas que le precedieron e insiste en preceptos básicos, como el de la subsidiaridad, que regula las relaciones entre la iniciativa personal y la intervención del Estado. el de la remuneración del trabajo. el de las exigencias de la justicia ante las estructuras productoras y el de la propiedad privada. Con este documento se conmemora el 700. aniversario de la Rerum Novarum. En un comentario anónimo de esta encíclica. se dice que si bien es cierto que las enseñanzas de León XII y Pio XI proyectan la reflexión sobre situaciones históricas concretas. hay en todas ellas un hilo conductor que permite. con toda claridad, descubrir los puntos fundamentales e invariables del magisterio social de la Iglesia, que a su vez son recogidos por Juan XXIII para exponer el pensamiento moderno de la doctrina católica frente a los graves problemas.que nacen de la relación económico-social que se da entre los hombres. En cuanto al principio de subsidiaridad, que tiene como fundamento la defensa de la libertad de la persona humana. se afirma que tiene una doble formulación: "negativamente. en tanto que se sostenga que lo que puede hacer una sociedad menor no debe hacerlo la mayor. o positivamente, si se piensa que
25. 2. FINES 27 toda acción de la sociedad es por su misma naturaleza subsidiaria. Es decir, que lo que los particulares puedan hacer por sí mismos y con sus propias fuerzas, no se les debe quitar para encargarlo a la comunidad. Por tanto, es conveniente que la suprema autoridad de la cosa pública deje en manos de los grupos más pequeños, para su realización, las cosas y preocupaciones de menor importancia, las cuales por demás, la absorbería en demasía. En una palabra, el Estado y la iniciativa privada deben actuar en sus propios campos, colaborando estrechamente. El primero debe intervenir para favorecer, estimular, coordinar y completar la acción individual; la segunda debe tener libertad para actuar en la prosecución de sus intereses comunes". Con esas ideas, se combate al Estado totalitario y despótico, que, como se ha dicho, quiere y desea que la iniciativa privada quede privada de iniciativa. La crítica fundamental que se hace a la doctrina social cristiana es que carece de novedad y que a menudo se inspira en leyes obsoletas. Finalmente, el intervencionismo de Estado también influyó en la formación del contenido del Derecho laboral, ya que, evidentemente, la intervención del Estado en los fenómenos de la producción o de la distribución de riqueza es indispensable. De la Cueva nos dice al respecto que no debe haber ni liberalismo, ni colectivismo; que "debe el Estado intervenir para mantener la iniciativa individual en un limite justo y razonable y para ello, limitará la propiedad privada y las utilidades de los particulares...". Alimentado por todas las doctrinas sociales mencionadas, el Derecho del trabajo adquirió una fisonomía propia y distinta de todas las demás ramas del Derecho, la que lo caracteriza como una disciplina juridica autónoma, tutelar de los intereses obreros y de la comunidad entera de contenido esencialmente humano y de naturaleza profundamente dinámica. 2. Fines El Derecho del trabajo nació ante el requerimiento inaplazable de garantizar a los trabajadores una vida digna de ser vivida. Luego su finalidad suprema será necesariamente la de otorgar a la clase laborante mejores condiciones de trabajo, certidumbre en su empleo, salarios remunerados, jornadas humanas, descansos y vacaciones que permitan en última instancia la perfectabilidad del individuo. En un principio, cuando el Derecho civil se regía por el principio de la autonomia de la voluntad, en las relaciones de trabajo imperaba la ley de la selva; el económicamente poderoso obtenía, en todos los casos, ventajas indebidas, pues el débil o aceptaba las condiciones que se imponían, o se quedaba sin trabajo. El Derecho del trabajo surgió entonces como un derecho protector de la clase trabajadora, como un derecho de clase, como un derecho de facción. Su propósito consistía en reivindicar para el hombre que trabajaba los derechos mínimos inherentes a la persona humana. El derecho al trabajo siempre ha sido una garantía individual que se debe a la persona humana, y que el Estado debe tutelar; sin embargo, dicha garantía no basta. El hombre, como tal, necesita de dicha garantía para cumplir su cometi-
26. 28 LECCiÓN 1. EL DERECHO DEL TRABAJO do, pero requiere también una serie de seguridades en torno a su trabajo. El Derecho del trabajo es el encargado de dar esa serie de seguridades. Ahora bien, en cuanto a los fines perseguidos por el Derecho del trabajo, nos dice Cabanellas que "considerando el Derecho laboral como fruto de causas bien diversas, de una parte con carácter puramente materialista y de otra económico y jurídico, y que en él influyen los principios politicos, ideológicos, sociales y éticos desarrollados en las distintas maneras de sentir y pensar, las divergencias en las opiniones sobre el fin del Derecho laboral crean antagonismos, aparentemente imposibles de salvar. La mayoría de los autores se divide, en cuanto al principal o principales fines del Derecho laboral, en dos tendencias: una sostiene que el fin esencial es el normativo; otra afirma que se propone proteger el trabajo y a los trabajadores". Por nuestra parte, estimamos que los fines del Derecho del trabajo son múltiples y variados, pues van desde la necesaria tutela del trabajador considerado como la parte débil en la relación de trabajo, hasta la coordinación y conjugación de los intereses que se dan en todas las empresas consideradas como unidades economicosociales. Arbitrariamente podríamos proponer la siguiente clasificación: fin sustancial y primario: la protección del hombre que trabaja; fin sustancial de carácter individual, la regulación de las condiciones de trabajo acorde con las necesidades y aspiraciones de los trabajadores; fin sustancial de carácter colectivo: la coordinación armónica de los intereses que convergen en cada empresa individualmente considerada. Efectivamente, el fin sustancial y primario del Derecho laboral, bien sea contemplado desde el punto de vista individual o del colectivo, es siempre, en último término, la protección del hombre que trabaja. Sin embargo, dicha protección asi considerada, es sumamente general y abstracta; por ello se hace necesario profundizar en el campo teleológico del Derecho laboral para llegar a conocer sus finalidades inmediatas. Así, encontramos dos fines sustanciales que complementan el primario, el analizado desde el punto de vista individual y el apreciado desde el punto de vista colectivo. El fin sustancial individual tendrá por objeto regular adecuadamente las condiciones de trabajo de cada persona que se encuentra vinculada a otra en virtud de una relación laboral. El fin sustancial de carácter colectivo va más alla, pues ya no se contenta con proteger unilateralmente a ninguna de las partes que intervienen en el contrato de trabajo, sino que debe buscar el justo equilibrio entre los factores de la producción y la armonía de los intereses del capital y el trabajo. En toda empresa considerada como reunión de factores de la producción para un fin socialmente útil convergen intereses no solamente opuestos sino totalmente contradictorios: el interés del trabajador que normalmente siempre quiere ganar más y trabajar menos, el interés del patrón de obtener cada día mayores utilidades por el riesgo de su capital invertido, y el interés del público consumidor que siempre exige una producción más abundante, más variada, más diversificada y de mejor calidad. Todos estos intereses, justos y profundamente humanos, sin regulación
27. 3. SU NATURALEZA 29 conducirían a la empresa en la que actúan a un desastre total y a su propia destrucción. Por ello el Derecho del trabajo interviene para armonizarios, regulando las condiciones de trabajo a través de los contratos colectivos. Su finalidad en este caso es hacer del caos un cosmos; de la desorganización, una empresa organizada; del descontento de las partes, un programa coordinado. De acuerdo con lo anterior, pensamos con Cabanellas que "creer que los fines del Derecho laboral consisten exclusivamente en proteger a los trabajadores que prestan sus servicios bajo dependencia ajena, equivale a reducir el horizonte, la visión total de la nueva disciplina jurídica, para darle una vida bien precaria y bien injusta". Antes por el contrario, pensamos que la finalidad sustancial individual debe subordinarse, en última instancia, a la finalidad sustancial colectiva, de conseguir la paz social a través del entendimiento armónico de los factores de la producción, salvo que se trate de garantías constitucionales otorgadas a la persona humana. Lo anterior no quiere decir, entiéndase bien, que el Derecho laboral no deba proteger a la clase trabajadora, pues si debe hacerlo, en tanto que esa protección no llegue a convertirse en un consentimiento, en una tutela que acepte todas las relajaciones. En sintesis, estimamos con Cabanellas, que "todo derecho tiene, sin ser su fin especifico, el de proteger a los débiles, por cuanto tiende a mantener el equilibrio necesario que es consecuencia de la justicia que lo inspira, pero esa no es una particularidad de ningún derecho y ni siquiera cabe referirla como de la legislación del trabajo, por cuanto ninguna legislación se dicta para afianzar privilegios o tutelar predominios". 3. Su naturaleza Desde que Ulpiano estableció la diferencia entre el Derecho público y el Derecho privado, al indicar que: "Huius studdii duae sunt positiones, publi- cum et privatum. Publicum just est quod status rei romanae spectat; Privatum qoud ad singularum utilitatem ", los juristas de todos los tiempos han tratado, infructuosmente en ocasiones, de mejorar tal criterio de distinción. Así, al decir del maestro Francisco González Diaz Lombardo, se conocen al respecto, cuando menos, ciento tres criterios acerca de tal distinción. Esta diferenciación romana, conocida con el nombre de tradicionalista o de la teoría del interés en juego, previene que la naturaleza privada o pública de un precepto depende de la índole del interés que garantice. Por atta parte, la teoría de la naturaleza de las relaciones jurídicas, que también pretende establecer la distinción entre el Derecho público y el privado, estima que los preceptos del derecho pueden crear, entre las personas a la que se aplican, relaciones de coordinación y de supra o subordinación. Cuando se establece una relación de coordinación, entre sujetos que se encuentran en un plano de igualdad, estamos frente a una relación de Derecho privado; en cambio, si dichas relaciones se dan entre el Estado como entidad soberana y un particular, entonces estaremos frente a una relación de Derecho
28. 30 LECCIÓN 1. EL DERECHO DEL TRABAJO público. No obstante lo anterior, la intervención del Estado en la relación con el particular no es determinante para la calificación de la relación, pues en ocasiones el Estado puede intervenir despojado de su imperiun, como un simple particular, y en tal caso las relaciones serán de carácter privado. Carda Máynez critica ambos criterios, pues estima que en última instancia, los dos hacen depender de la voluntad estatal la determinación del carácter de cada norma. "Si se acepta que el criterio válido, es el de interés en juego, la división se deja al arbitrio del legislador o del juez; en cambio, si se acepta la otra teoría, se reconoce implicitamente que la determinación de la indo le, privada o pública de un precepto de derecho, depende también de la autoridad del Estado." Mario de la Cueva concluye al respecto que "el Derecho público es el que reglamenta la organización y actividad del Estado y demás organismos dotados de poder público, y las relaciones en que participan con ese carácter. El Derecho privado rige las instituciones y relaciones en que intervienen los sujetos con carácter de particulares". Cabanellas, para no incurrir en repeticiones ociosas, y superando el circulo vicioso en el que normalmente incurren los que pretenden definir el Derecho público y el Derecho privado, opta por enumerar las características de ambas ramas del derecho: "en el Derecho privado, nos dice, se considera el fin particular y propio del individuo, en tanto que en el Público se estima la totalidad de los individuos reunidos bajo la idea del Derecho en el Estado; en el Derecho privado se atiende a las relaciones entre particulares, en el Público el objeto es el Estado; en el Derecho privado el Derecho se da en relación con la propia personalidad sustantiva e independiente de cada individuo, en el Público se toman en cuenta las relaciones de orgánica subordinación y dependencia; en el Derecho privado las personas están jurídicamente equiparadas, mientras que en el Público existe el sometimiento de la voluntad a un mandato; el Derecho privado se preocupa primordialmente por las aspiraciones de los individuos, el Derecho público cuida de las necesidades que atañen a la conservación del orden social y jurídico" . Es decir, antes que seguir aumentando inútilmente los ya muy variados criterios de distinción entre el Derecho público y el privado, se estima preferible conocer las características de dichas ramas y ubicar dentro de ellas, únicamente por razones de orden teórico, a las diversas disciplinas jurídicas que han llegado a alcanzar su verdadera autonomía. Como el Derecho del trabajo es una disciplina jurídica autónoma, por tener un amplio campo de estudio, una doctrina homogénea y un método propio que le permite adoptar procedimientos especiales para el conocimiento de la verdad constitutiva del objeto de su indagación, resulta ínteresante conocer a qué rama del Derecho pertenece. Al respecto, como sucede siempre con el Derecho del trabajo, sus especialistas opinan contradictoriamente. De Litala, Almosny, Pérez Leñero y Lazcano lo ubican dentro del Derecho privado. Callart Folch y Castorena dentro del Público. Castán Tobeñas, Cesarino Junio y Radbruch, entre otros, lo consideran como un "tercer género".
29. 3. SU NATURALEZA 31 Aunque por nuestra parte estimamos que en la actualidad ya se superó la necesidad de "dividir tajantemente" el derecho en Público y en Privado, a efecto de complementar la necesaria exposición al respecto a continuación nos referimos someramente a las argumentaciones dadas a favor y en contra de tales criterios. Castorena, en su Manual de Derecho Obrero (1932), considera que el Derecho Obrero es una rama del Derecho público, puesto que su aplicación está mandada categóricamente por el Estado: a ••• todo deber que nos imponemos por nosotros mismos es Derecho privado; es Público el Derecho si el deber proviene no de nuestro ánimo, sino de una regla impuesta por el Estado... tratándose de particulares, las normas que los rigen son de Derecho público si su aplicación es impuesta por el Estado". Almosny, por el contrario, estima que "la intervención del Estado en el régimen del contrato, la sustitución de la voluntad particular por la autoridad del Poder Público, el carácter de orden público que encierran las normas del Derecho del trabajo, su fuente misma que arrranca del texto de las constituciones pollticas, parece a primera vista confirmar la tesis de los que arguyen que el Derecho del trabajo es parte del Derecho público interno. Sin embargo, si se atiende a que todo el Derecho del trabajo gira alrededor del contrato que lleva su nombre, el cual es de índole especialmente privada, por los intereses que regula, tenemos que concluir con la tesis de los que sostienen que no obstante el intervencionismo estatal, el Derecho del trabajo es, por su naturaleza, de la esfera de acción del Derecho privado". Radburch fue el que formuló por primera vez la teoría de un "tercer género" al expresar que "si queremos traducir al lenguaje juridico la enorme evolución que estamos presenciando en los hechos y en las ideas, diriamos que la tendencia hacia un derecho social cada vez va socavando más la separación rígida entre el Derecho público y el privado, entre derecho civil y derecho administrativo, entre contrato y ley, ambos tipos de derecho penetran uno en otro reciprocamente, dando lugar a la aparición de nuevos campos jurídicos que no pueden ser atribuidos ni al Derecho público ni al privado, sino que representan un derecho enteramente nuevo, de un tercer tipo, a saber: el derecho económico y el obrero". En igual forma se pronuncia Castán Tobeñas al indicar que "integrado el Derecho laboral por elementos de Derecho público y de Derecho privado, sobrepasa la clásica división bipart.ita de las disciplinas juridicas y crea una tercera agrupación llamada a ocupar un puesto intermedio entre el Derecho Individual y el Derecho del Estado". En contra de estas ideas que nos hablan de un "tercer género de derecho", se encuentra Sinzheimer, que sostiene que el Derecho del trabajo es "un derecho unitario que comprende normas de Derecho público y de Derecho privado, que no pueden separarse por estar intimamente ligadas, pues alli donde el Derecho del trabajo es Público supone al Derecho privado y a la inversa". Pérez Botija también considera inadmisible la existencia de una categoría distinta a las dos tradicionales, expresando al respecto que: "no debe aplicarse a las normas del Derecho del trabajo la tesis de que puedan tener una naturaleza
30. 32 LECCiÓN l. EL DERECHO DEL TRABAJO jurldica especial. Es ésta una solución muy socorrida para los investigadores que no aciertan a encuadrar las intituciones que investigan dentro del marco de los esquemas institucionales vigentes o que no llegan tampoco a precisar las semejanzas o discordancias entre unas y otras, para hacer posible esa formidable regla de interpretación juridica que se llama analogía y que resuelve no pocas lagunas jurídicas". Por lo demás, consideramos que actualmente resultaria dificil no estar de acuerdo con las ideas expresadas por Pérez Botija, ya que en realidad el Derecho del trabajo comparte por igual las características del Derecho público y del Derecho privado. Efectivamente, el Derecho del trabajo nació dentro del seno del Derecho Civil, y por mucho tiempo el "contrato" de trabajo estuvo regulado por el principio de la autonomía de la voluntad y sujeto a las reglas privativas del derecho común. Con el tiempo, y al adquirir la autonomía jurídica, el Derecho Civil que lo regia quedó únicamente como supletorio. La fuerza expansiva del Derecho del trabajo y la intervención del Estado en cuanto a su aplicación y cumplimiento, hicieron que esta nueva rama del Derecho invadiera la esfera del Derecho público. Por ello, resulta acertado pensar que el Derecho del trabajo participa tanto de las normas de Derecho público como de Derecho privado. No obstante lo anterior, la evolución del Derecho laboral no se ha detenido y con apoyo en las ideas de Duguit, que sustentó la teoría de la concepcion social del derecho frente a la individualista tradicional, muchos juslaboristas han pensado que el Derecho del trabajo es en realidad un verdadero y distinto "derecho social". Gurvitch y Gierke consideran que el derecho social es un derecho de comunión o de integración, distinto del Derecho privado, en donde se dan relaciones de coordinación, y del Derecho público, donde existen vinculos de sobordinación, Sus seguidores son numerosos pues estiman que tales ideas encuentran perfecta cabida en el campo laboral. Sin embargo, autores como Krotoschin opinan que el derecho social implica un término muy amplio. "Su identificación con el Derecho del trabajo no es esencial, sino circunstancial. .. ", y en consecuencia, por ser un giro sociológico antes que jurídico, se juzga inconveniente su asimilación. De acuerdo con Krotoschin, pensamos que el Derecho del trabajo, como cualquier otro derecho, es profundamente social, pero ello no implica que por tal motivo pierda su autonomia y denominación. El Derecho laboral siendo social, continúa con sus caracteristicas propias, que hacen de él un derecho excepcional, que tiene por objeto el equilibrio y la armonia de dos fuerzas no sólo sociales sino también económicas que como el capital y el trabajo deben conjugarse en beneficio de la colectividad. 4. Caracteres Cuando se habla de los caracteres del Derecho del trabajo, se dice que se trata de un derecho inconcluso, que es un derecho tutelar de la clase trabajado-
31. 4. CARACTERES 33 ra, que es un derecho típicamente clasista y que es un derecho de privilegio. De la Cueva, con toda razón, sostiene que el Derecho laboral es un derecho inconcluso porque "cuando se cumpla el fin que llamamos la finalidad mediata del Derecho del trabajo, morirá nuestro estatuto y nacerá una nueva seguridad para el hombre ... la Ley del trabajo es de contenido humano... sus formas deben llenarse con nuevos contenidos, por lo que también es misión, de las fuentes formales del Derecho laboral, lograr que esos contenidos crezcan continuamente en la proporción que determinen los cambios sociales económicos, las necesidades de los trabajadores y las posibilidades de las empresas". Es decir, si el Derecho del trabajo estableciera "máximos" en lugar de mínimos, se quedaría obsoleto y sería superado por las necesidades cambiantes de la persona humana y de la sociedad. De allí que, estableciendo mínimos superables por la costumbre, la jurisprudencia o los principios generales del derecho, sea considerado siempre Como un derecho sin terminar y en constante evolución. Nuestra Legislación Positiva establece máximas al referirse a la prima de antigüedad, que se paga al tope del doble del salario mínimo y en supuestos de riesgos de trabajo, lo cual es desde luego, indebido. Tambíen se ha dado en caracterizar al Derecho del trabajo como un derecho clasista, típicamente protector de la clase laborante. Nosotros diferimos de tal criterio, pues pensamos que, si bien es cierto que el Derecho laboral surgió como un derecho de lucha y de facción que buscaba por todos los medios posibles la estabilidad económica del trabajador y la seguridad de sus empleos, tamo bién lo es que, en la actualidad, el Derecho del trabajo tiende a convertirse en un derecho coordinador y armonizador de los intereses del capital y del trabajo. Al nacer el Derecho laboral, precisamente por la desventajosa situación en que se encontraban los obreros frente al capital y al maquinismo, sus preceptos tendieron siempre a proteger al obrero que resultaba ser, en todos los casos, el económicamente débil en la relación del trabajo. De ello se valió Marx, en su Manifiesto Comunista, para hacer un dramático llamado a todos los trabajadores del mundo para que se unieran en la defensa de sus intereses comunes. La lucha de clases, con fines ulteriores de instauración del comunismo, fue la bandera que se quiso imponer a todos los trabajadores que se encontraban tristemente sometidos al inmutable principio de la autonomía de la voluntad proclamado por el derecho civil dentro del Estado liberal. Sin embargo, en la actualidad, resultaría no sólo inconveniente, sino hasta equivocado, sostener que el Derecho del trabajo continúa siendo un derecho unilateral, ya que todo derecho es, por su propia esencia, bilateral. La necesidad de coordinar armoniosamente todos los intereses que convergen en las empresas modernas, requiere que el Derecho del trabajo proteja no solamente los derechos de los obreros, sino también los del capital y lo más altos de la colectividad. Así, nuestra Ley Laboral en su articulo 132 impone obligaciones a los patrones, pero en el 134 también obliga a los trabajadores. Por tales razones, un moderno Derecho del trabajo debe superar el principio de la lucha de clases y sustituirlo por el de la armonía entre las mismas. Acorde con estaideas, elmaestro Krotoschin e-xpresaqüe"el Derecho del"
32. 34 LECCiÓN 1. EL DERECHO DEL TRABAJO trabajo no es un derecho de clase, sino un Derecho de superestructura dirigido precisamente a superar la lucha de clases". Por ello, para nosotros, el Derecho del trabajo en la actualidad tiene, definitivamente, que estar basado en tres principios esenciales, a saber: el respeto mutuo de derechos, la comprensión recíproca de necesidades y la coordinación técnica de esfuerzos. Respeto mutuo de derechos. El día en que los patrones y trabajadores se respeten mutuamente sus derechos, indiscutiblemente se habrá dado un paso enorme en la evolución armónica del Derecho laboral. Sin embargo, el simple respeto mutuo de derechos, por muy importante que en realidad sea, no basta pues un patrón no podrá ser considerado como un buen empresario ni un obrero podrá ser estimado como un buen trabajador, por el simple hecho de que se respeten sus derechos, ya que éstos deben respetarse siempre por el imperativo categórico de la ley, y si cualquier parte de la relación de trabajo no lo hace voluntariamente, la contraparte puede exigir su cumplimiento por conducto de las autoridades corrrespondientes. Comprensión recíproca de necesidades. Cuando el patrón comprenda que el trabajador siempre tiene derecho a mejores condiciones de trabajo, a una relativa estabilidad en el empleo, a un salario que sea verdaderamente renumerador, y cuando el obrero entienda que el patrón se ve aquejado no solamente por problemas de orden laboral, sino también por la competencia desleal, por la falta de crédito barato y de materia prima y muy a menudo por el fisco, entonces si se abrirá una etapa nueva, más humana y más justa, en la evolución del Derecho laboral. Coordinacíón técnica de esfuerzos. El respeto mutuo de derecho y la comprensión reciproca de necesidades sin la coordinación técnica de esfuerzos, harían del Derecho del trabajo una disciplina utópica. La técnica, al servicio del Derecho laboral, se impone en nuestros dias como algo indispensable. La organización científica del trabajo, nos dice Despontín, "es la interpretación de la labor técnica a base de su aplicación sistemática para obtener un mejor rendimiento en las más amplias manifestaciones de la empresa industrial: venta, compra, fabricación, estudio metódico de la tarea, su descomposición para llegar a la especialización, intervención sobre precio de costo, etcétera". Sin la técnica, el trabajo se vuelve improductivo y el captial estéril. Con ella, la concepción moderna utilitaria del trabajo se realiza plenamente. Las técnicas de administración en las empresas constituyen las herramientas indispensables para obtener su mejor desarrollo y rendimiento. La técnica de selección de personal, que limita la aplicación caprichosa de la cláusula de admisión en los contratos de trabajo, permite siempre un personal mejor calificado en beneficio común de empresa y sindicato: la de análisis y valuación de puestos permite conocer los requerimientos del trabajo y colocar al trabajador en el puesto que le corresponda; la técnica de calificación de méritos se traducirá en el avalúo del capital humano que, en muchas ocasiones, es más importante que el indispensable avalúo y balance material acostumbrados. En síntesis: el respeto mutuo de derechos, la comprensión recíproca de
33. 5. EL DERECHO LABORAL 35 necesidades y la coordinación técnica de esfuerzos, constituyen los elementos indispensables de un moderno Derecho del trabajo que debe buscar, sobre todas las cosas, la coordinación y el justo equilibrio entre los factores de la producción. Contra la opinión personal del distinguido maestro don Alberto Trueba Urbina que insiste en que el Derecho del trabajo es un típico derecho de clase y de lucha, el artículo 20. de la Ley laboral vigente establece que "las normas de trabajo tienden a conseguir el equilibrio y la justicia social en las relaciones entre patrones y trabajadores". El hecho de que el Derecho laboral sea una disciplina juridica autónoma, con características sumamente peculiares, no quiere decir que no tenga puntos de contacto con otras ramas del Derecho. El Derecho Civil sigue regulando todos aquellos supuestos a los que no se refiere el Derecho laboral: su aplicación es supletoria. En materia de nulidades se adopta la teoría de Julien Bonnecase quien al igual que la doctrina clásica de las nulidades hace una división bipartira de las mismas: nulidad por una parte e inexistencia por otra. La doctrina clásica las divide únicamente en nulidad absoluta y nulidad relativa. Aubry et Rau en cambio hace una triple distinción: inexistencia cuando hay ausencia de objeto, nuli. dad absoluta cuando se atacan leyes de orden público y relativa cuando el vicio puede desaparecer por confirmación. Bonnecase, como ya dijimos, estima que siemj..« estamos ante una inexistencia o ante un acto nulo y que dentro del seno de la nulidad toda aquella que no reúna las características de la nulidad absoluta es la nulidad relativa. La inexistencia para Bonnecase.Ia nada jurídica, no produce efectos, puede invocarla cualquier persona, acusa la falta de un elemento orgánico. La nulidad absoluta puede ser invocada por cualquier persona, no prescribe ni se confirma, pero si produce efectos que al declararse se destruyen retroactivamente. La nulidad relativa, en cambio, sólo puede ser invocada por los interesados, produce efectos provisionalmente, es susceptible de confirmarse y también es prescriptible. Las tres preguntas apriorísticas que nos permiten reconocer ante qué clase de afectación nos encontramos son las siguientes: 1. ¿Es necesaria la acción de nulidad? 2. ¿Quién puede invocarla? 3. ¿Es confirmable o prescriptible? Ejemplo de inexistencia: matrimonio entre dos personas del mismo sexo; de nulidad absoluta: matrimonio entre dos hermanos: de nulidad relativa: matrimonio entre dos menores de edad. 5. El Derecho laboral y otras ramas del Derecho Con el Derecho Constitucional el Derecho laboral guarda una muy estrecha relación. Camacho, el distinguido profesor de la Universidad de Colombia, nos dice que "en las Constituciones modernas, por ejemplo la de España, la de la Unión Soviética, la del Uruguayo la de Italia, se define la comunidad o el Estado como formado por trabajadores, o según dice la de Italia refiriéndose a ese país:
34. 36 LECCiÓN 1. EL DERECHO DEL TRABAJO es una república democrática fundada sobre el trabajo". Del Derecho Constitucional el Derecho del trabajo adquiere la garantía máxima de su cumplimiento. En las Constituciones Políticas se regulan los principios básicos del Derecho laboral, como el derecho al trabajo, a la libertad sindical, al derecho de huelga, etcétera. Con el Derecho Administrativo también existen puntos de gran contacto. El maestro de Bolivia, Pérez Paton, explica que "el régimen de trabajo y la fiel observancia de las leyes sociales se hayan bajo el control de organismos especiales de la administración pública, como ministerios, inspectorías. oficinas y departamentos, tribunales conciliatorios... etc.". Con el Derecho Penal también existen fronteras de contacto. Los delitos laborales pueden tipificarse en huelgas, o paros ilícitos. ataques contra la libertad del trabajo, violación al pago de salario mínimo, etcétera. "Notadamente com as chamadas ciencias sociais, mantem o Direito do Trabalho intimas relacoes. Como afirma o nosso Russomano en sua «Empregado o Empregador» e na sociedade que o Direito encontra condicioes de existencia o desbobramento; a sociedade, na sua constituicao e no sea u funcionamiento, e o objeto proprio da Sociología." El Derecho Internacional Público repercute constantemente en el Derecho laboral al prescribir por conducto de la Organización Internacional del Trabajo convenciones de carácter general. El Derecho Internacional Privado influye en cuanto a la regulación de los contratos celebrados por los nacionales para trabajos que deban efectuarse en el extrajera o por extranjeros que deban laborar en el país. Con el Derecho Mercantil existen, incluso, puntos de constante invasión. Las figuras jurídicas de "agentes de comercio" o comisionistas, están siendo abarcadas por el Derecho laboral que considera trabajador, en muchos casos sin mayor distinción, a la persona que presta a otra un servicio personal, en virtud del principio de que entre quien presta tal servicio y el que lo recibe se presume la existencia de la relación de trabajo. Con el Derecho Procesal también existen íntimos puntos de contacto. Los principios y reglas que gobiernan el Derecho Procesal General se aplican supletoriamente al Derecho procesal del trabajo. Sin embargo, resulta pertinente aclarar que por nuestra parte consideramos que cada día son más acentuadas las diferencias entre estas dos ramas del Derecho. Con la economía, con la moral y aun con la medicina, el Derecho del trabajo tiene también estrechas relaciones. Con la economía, porque el problema del trabajo interesa por igual al Derecho y a la economia. Puede afirmarse que el avance o retroceso de la legislación laboral dependerá, normalmente, de la situación económica de cada país, individualmente considerado. La moral por su parte tiende a influir cada vez más en las relaciones laborales, en virtud de que no es posible seguir sosteniendo que el trabajo del hombre sea equiparado a una mercancía. El trabajador tiene no sólo derecho a mejores condiciones de trabajo que le permitan su descanso fisiológico, sino también su propio perfeccionamiento espiritual. Con la medicina, porque al protegerse al trabajador, como integridad bioló-
35. 5. EL DERECHO LABORAL 37 gica contra los riesgos y accidentes o enfermedades, se habla ya de la medicina del trabajo. En fin, el Derecho laboral, como todas las demás ramas del Derecho, no puede permanecer aislado, sino que, conservando su propia autonomía, mantiene inmensas ligas de contacto con todas las demás disciplinas jurídicas, sociales y económicas.
36. Lección. 2 Las fuentes del Derecho Clasificación de las fuentes del Derecho Las fuentes formales en el Derecho general Aplicación de las fuentes formales Fuentes formales especiales Fuentes reales, su aplicación en el Derecho laboral 6. La justicia y la equidad 1. 2. 3. 4. 5.
37. La denominación genérica de la palabra fuente, bien sea desde el punto de vista formal O bien desde el punto de vista real o material, evoca la idea de origen o principio. Deriva dellatin Ions, tonts, que en su pristina acepción alude al manantial de agua que brota de la tierra. La Enciclopedia Juridica Omeba, expresa que el vocablo en cuestión no es univoco ya que bajo la denominación de "fuente" han sido planteadas y resueltas cuestiones sustancialmente diversas. En sentido filosófico, la palabra fuente designa la facultad inmanente en el hombre social de estructurar su propia existencia dentro de un orden juridico. Sociológicarnente, la misma expresión hace referencia a la serie de condiciones fácticas que determinan, en un proceso causal generalizable por via de inducción, a las instituciones juridicas comunes a toda sociedad humana y a las variaciones constantes que en ellas se operan. Dentro de la teoria jurídica, según vamos a constatarlo más adelante, por fuentes del Derecho se alude tanto a la voluntad creadora de normas juridicas como al acto concreto de creación normativa y al modo específico de manifestarse las normas mismas. Así pues, iniciaremos nuestro estudio sobre las fuentes, partiendo de la base general del conocimiento cientifico. Al decir de Neuschlosz, todo conocimiento es "evidentemente una relación que se establece entre dos entes: el sujeto conocedor y el objeto conocido". Para llegar al conocimiento bien sea éste científico o juridico, se hace necesario el paso sucesivo de ciertas etapas; a saber: a) planteamiento, b) documentación, c) construcción, y d) exposición. La heurística, por su parte, es la disciplina científica que proporciona las reglas y experiencias conducentes a la búsqueda, individualización, clasificación, crítica, interpretación, aprovechamiento y registro de las "fuentes del conocimiento jurídico o científlco, así como los datos que ellas contienen". La Fuente Directa o principal es la que proporciona, en plenitud, al sujeto, 40
38. 2. LAS FUENTES FORMALES 41 cognoscente, por intermedio de sus sentidos, los datos concretos sobre el objeto de su conocimiento. La Indirecta o secundaria es aquella cuyo centro de interés o cuya extensión no son coincidentes con los que se ha propuesto el investigador, es decir, aquella que por ciertas limitaciones, no nos proporciona datos completos sobre el objeto investigado. Las Fuentes Originarias son las que se producen sin solución de continuidad en el tiempo. con respecto del hecho o fenómeno del cual dan noticia. Y las Fuentes Derivadas son las que nacen posteriormente al hecho o concepto del cual dejan testimonio. Todas estas fuentes pueden ser referidas al conocimiento en general o particularmente al conocimiento jurídico. 1. Clasificación de las fuentes del Derecho Para clasificar las fuentes del derecho en general, los romanos distinguieron, previamente, el derecho escrito del no legislado o consuetudinario, y consideraron como fuentes del primero las leyes o decisiones votadas por el pueblo en los comicios, los plebiscitos o decisiones votadas por la plebe, los senadoconsultos, o decisiones votadas por el senado, los edictos de los magistrados y las propuestas de los prudentes. La única fuente del Derecho no escrito era la costumbre. En la actualidad, y siguiendo los criterios modernos de clasificación de las fuentes, siempre desde el punto-de vista jurídico, sehan agrupado, principalmente en las llamadas Fuentes Formales yen Fuentes Reales, aunque algunos tratadistas consideran también, dentro de dícha clasificación, las denominadas Fuentes Históricas. Las Fuentes Formales, al decir del maestro Careta Máynez "son los procesos de manifestación de las normas jurídicas"; constituyen las fuentes a las que principal y necesariamente debe acudir el juez para objetivar su decisión. Las Fuentes Reales son las que determinan el contenido de las normas jurídicas; constituyen el "porqué" de cada ley individualmente considerada. Las Fuentes Históricas se encuentran integradas por los documentos o libros que encierran el texto de una ley o conjunto de leyes, como por ejemplo las Institutas, el Digesto, etcétera. Por nuestra parte, nos limitaremos al análisis de las Fuentes Formales y de las Fuentes Reales que constituyen a nuestro entender la más adecuada clasificación de las mismas. 2. Las fuentes formales en el Derecho en general Las fuentes formales del Derecho en general son: la Ley, la Costumbre, la Jurisprudencia, la Doctrina, y los Principios Generales del Derecho.
39. 42 LECCIÓN 2. LAS FUENTES DEL DERECHO La Ley, en el derecho común, ha sido considerada como la fuente formal por excelencia. Según lo veremos más adelante al referirnos a la escuela de la Exégesis, sus partidarios pensaban que fuera de la Ley no podía existír ninguna otra fuente del derecho. Para ellos, el Código de Napoleón era la Ley de Leyes. García Máynez, al referirse a la Ley, expresa que no es fuente de derecho, sino producto de la Legislación, pero es indiscutible que, apartándose de toda clase de sutilezas jurídicas, la Leyes jerárquicamente superior a las demás fuentes formales generales del derecho. Colin y Capitant distinguen las fuentes legislativas, que comprenden la ley y la costumbre, de las fuentes interpretativas que se refieren a la doctrina y a la jurisprudencia, distinción con la que estamos de acuerdo, con la sola excepción de que por nuestra parte incluiríamos en un tercer grupo a los llamados Principios Generales del Derecho. En cuanto a la Costumbre, nos dice García Máynez, es un "uso" implantado en una coletividad y considerado por ésta como jurídicamente obligatorio; es el derecho nacido consuetudinariamente, el jus moribus constitutum, refiriéndose a lo que por tal entiende Du Pasquier, en su Introducción a la Theorie Générale et a la Philosophie du Droit. Gény la define como "un uso existente en un grupo social, que expresa un sentimiento juridico de los individuos, que componen dicho grupo". En nuestra opinión, y pese a las concepciones que de costumbre tienen los tratadistas mencionados, consideramos que no se debe confundir los términos "costumbre" y "uso", pues la costumbre es una norma de derecho objetivo que tiene la misma función que la ley como medio de formación del derecho, integrada por dos elementos: inveterata consuetudo et opinio juris seu necessitatis, y los usos son cláusulas tácitas en los contratos que valen, no como principios de derecho objetivo, sino como condiciones a que las partes quisieron referirse. Salvador Publiatti, en su Introducción al Derecho Civil, está de acuerdo con la distinción señalada entre costumbre y uso, al afirmar que "mientras que la costumbre da nacimiento a una norma jurídica, a la que una determinada comunidad de personas debe obedecer, el uso interpretativo tiende a poner en evidencia la voluntad real de los sujetos que han dado vida a un determinado negocio jurídico". También es preciso determinar que en relación con la costumbre se ha distinguido si ésta es según ley, fuera de ley o si incluso es en contra de la ley. La costumbre según leyes cuando se realiza una constante aplicación de la norma legal, sin contradecir sus exposiciones y ajustándose a su letra. La costumbre fuera de leyes la que trata de corregir los errores O deficiencias que presenta la norma legal o la que prevé lo que no está regulado por la ley. Y la costumbre contra leyes la que puede derogar o incluso abrogar la ley perjudicial. Colín y Capitant, resumiendo todo lo expuesto, concluyen felizmente que la costumbre designa el conjunto de reglas jurídicas que no han sido impuestas por el poder legislativo, pero que han nacido espontáneamente de las necesidades de la vida social, imponiéndose por el hábito y la tradición. Así pues, dentro de la esfera del Derecho común, la ley y la costumbre cons-
Lecciones de Sociología, Emile Durkheim

References: resolución 
 artículo 123
 artículo 123
 artículo 123
 Resolución 
 resolución 
 artículo 395
 artículo 20