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Timestamp: 2016-10-21 13:52:45+00:00

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Real Decreto 1488/1994, de 1 de julio, por el que se establecen medidas comunes m�nimas de lucha contra determinadas enfermedades de los peces (Vigente hasta el 08 de Octubre de 2008).
Vigencia desde 23 de Septiembre de 1994. Esta revisi�n vigente desde 28 de Septiembre de 2001 hasta 08 de Octubre de 2008
Vigente desde 23/Septiembre/1994 hasta 26/Febrero/1997
Vigente desde 26/Febrero/1997 hasta 20/Enero/2001
Vigente desde 20/Enero/2001 hasta 28/Septiembre/2001
Vigente desde 28/Septiembre/2001 hasta 8/Octubre/2008
Medidas para combatir las enfermedades de la lista I
Medidas para combatir las enfermedades de la lista II
.� Lista de enfermedades sobre las que se establecen medidas m�nimas comunitarias de lucha
.� Laboratorios nacionales de referencia para las enfermedades de los peces
.� Laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces
.� Competencias y funciones del laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces
.� Criterios m�nimos aplicables a los planes de intervenci�n
Planes de muestreo y m�todos de diagn�stico para la detecci�n y la confirmaci�n de la septicemia hemorr�gica viral (SHV) y la necrosis hematopoy�tica infecciosa (NHI)
R.D. 1488/1994, 1 julio, derogado por la letra a) de la disposici�n derogatoria �nica del R.D. 1614/2008, de 3 de octubre, relativo a los requisitos zoosanitarios de los animales y de los productos de la acuicultura, as� como a la prevenci�n y el control de determinadas enfermedades de los animales acu�ticos (�B.O.E.� 7 octubre), el 8 de octubre de 2008.
Con el fin de garantizar el desarrollo regional del sector de la acuicultura, contribuyendo a la protecci�n de la sanidad de los peces, es preciso establecer a escala comunitaria las medidas de lucha a adoptar en caso de aparici�n de una enfermedad.
Las enfermedades a tener en cuenta a la hora de establecer medidas de lucha contra las mismas, son las contempladas en el anexo A de la Directiva 91/67/CEE, del Consejo, de 28 de enero, relativa a las condiciones de polic�a sanitaria aplicables a la puesta en el mercado de animales y productos de la acuicultura, modificada por la Directiva 93/54/CEE, del Consejo, de 24 de junio, e incluidas en el presente Real Decreto.
Dichas enfermedades pueden adquirir r�pidamente proporciones epizooticas, provocando elevados �ndices de mortalidad, con la consecuente merma en la rentabilidad de la producci�n acu�cola. Por lo tanto, han de adoptarse medidas de lucha en el momento en que se produzca la sospecha de presencia de una enfermedad, de modo que se emprenda una acci�n inmediata eficaz. Las medidas de lucha que permitan prevenir la propagaci�n de enfermedades pasan por el control riguroso del movimiento de peces y productos, la realizaci�n de investigaciones epizootiol�gicas y la armonizaci�n del diagn�stico.
De acuerdo con lo anteriormente expuesto, mediante el presente Real Decreto, que se dicta al amparo de la competencia atribuida al Estado en materia de bases y coordinaci�n general de la sanidad por el art�culo 149.1.16.� de la Constituci�n, se transpone al ordenamiento jur�dico interno la Directiva 93/53/CEE del Consejo, que establece las medidas m�nimas de lucha contra determinadas enfermedades de los peces y se incorpora la Decisi�n de la Comisi�n 92/532/CEE que establece los planes de muestreo y los m�todos de diagn�stico para la detecci�n y confirmaci�n de determinadas enfermedades de los peces.
Por otra parte, ha sido sometido a consulta el sector afectado por la presente disposici�n, de acuerdo con la normativa vigente.
En su virtud, a propuesta del Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberaci�n del Consejo de Ministros en su sesi�n del d�a 1 de julio de 1994,
El presente Real Decreto establece las medidas comunitarias m�nimas de lucha contra las enfermedades de los peces recogidas en las listas I y II del anexo A del presente Real Decreto.
A efectos del presente Real-Decreto, se aplicar�n las definiciones siguientes:
1) Peces de acuicultura: Los peces vivos procedentes de una explotaci�n, incluidos los de origen salvaje destinados a una explotaci�n.
2) Peces: Cualquier pez, cualquiera que sea su estado de desarrollo.
3) Productos de los peces de acuicultura: Los productos derivados de los peces de acuicultura, tanto si est�n destinados a la cr�a como los huevos y gametos como si est�n destinados al consumo humano.
4) Explotaci�n: El establecimiento o, de manera general, toda instalaci�n geogr�ficamente delimitada en la que se cr�en peces de la acuicultura.
5) Explotaci�n autorizada: La explotaci�n que haya sido autorizada por la Comisi�n Europea.
6) Zona autorizada: La zona que haya sido autorizada por la Comisi�n Europea.
7) Puesta en el mercado: La posesi�n o exposici�n para la venta, la puesta a la venta, la entrega, el desplazamiento o cualquier otra forma de puesta en el mercado de la Uni�n Europea, excepto la venta al por menor.
8) Enfermedad de la lista I: Enfermedad de los peces mencionada en la lista I del anexo A.
9) Enfermedad de la lista II: Enfermedad de los peces mencionada en la lista II del anexo A.
10) Peces presuntamente infectados: Peces que presenten signos-cl�nicos o lesiones �post mortem� o reacciones dudosas en las pruebas de laboratorio que permitan suponer con motivo la existencia de alguna enfermedad de la lista I o de la lista II.
11) Peces infectados: Peces en los que se confirme oficialmente la presencia de alguna enfermedad de la lista I o de la lista II como consecuencia de los ex�menes de laboratorio, o, en el caso de la anemia infecciosa del salm�n, tras un examen cl�nico y un examen �post mortem�.
12) Explotaci�n presuntamente infectada: Explotaci�n que contenga peces presuntamente infectados.
13) Explotaci�n infectada: Explotaci�n que contenga peces infectados as� como las explotaciones que se han vaciado y todav�a no se han desinfectado.
14) Servicio oficial: El servicio veterinario o cualquier otro servicio de nivel equivalente, designado por la autoridad competente de las Comunidades Aut�nomas, responsables de la ejecuci�n de los controles previstos en el presente Real Decreto.
Las Comunidades Aut�nomas adoptar�n las medidas para que todas las explotaciones dedicadas a la cr�a o mantenimiento de peces que puedan contraer con facilidad las enfermedades de la lista I o de la lista II:
1) Sean registradas por el servicio oficial; este registro ser� actualizado continuamente.
2) Lleven un registro:
a) De las entradas en la explotaci�n de peces vivos huevos y gametos, con todos los datos sobre la entrega, el n�mero o peso, el origen, la fuente de suministro y la talla de los peces.
b) De las salidas de la explotaci�n de peces vivos, huevos y gametos, con todos los datos sobre la expedici�n, el n�mero o peso, el destino y la talla de los peces.
c) De la mortalidad observada.
Este registro podr� ser examinado en cualquier momento, a petici�n del servicio oficial. Deber� actualizarse regularmente y se mantendr� durante cuatro a�os.
Las Comunidades Aut�nomas establecer�n las medidas oportunas para que la sospecha de la existencia de una de las enfermedades de la lista I o de la lista II se notifique obligatoriamente y con la mayor brevedad posible al servicio oficial.
CAPITULO II Medidas para combatir las enfermedades de la lista I
1. Cuando en una explotaci�n haya peces de los que se sospeche que pueden estar infectados por una de las enfermedades mencionadas en la lista I, las Comunidades Aut�nomas adoptar�n las medidas para que el servicio oficial aplique inmediatamente los medios de investigaci�n oficial para confirmar o descartar la presencia de la enfermedad, y especialmente el examen cl�nico; en particular, efectuar� o har� que se efect�en las tomas de muestras adecuadas para los ex�menes de laboratorio.
2. En cuanto se le notifique la sospecha de la presencia de la enfermedad, el servicio oficial pondr� la explotaci�n bajo vigilancia oficial y ordenar�, en particular, que:
a) Se elabore un censo oficial de todas las especies y categor�as de peces y que, con respecto a cada una de ellas, se haga constar el n�mero de peces muertos, infectados o presuntamente infectados o contaminados. El propietario o poseedor deber� mantener actualizado el censo a fin de que refleje el incremento de la poblaci�n o los nuevos casos de mortalidad durante el per�odo de presunta existencia de la enfermedad. La informaci�n contenida en el censo habr� de presentarse cuando as� se solicite y podr� verificarse en cada inspecci�n.
b) No puedan entrar ni salir de la explotaci�n peces vivos o muertos ni huevos o gametos sin la autorizaci�n del servicio oficial.
c) La eliminaci�n de los peces muertos o de sus despojos sea supervisada por el servicio oficial.
d) Las entradas o salidas de piensos, utensilios, objetos u otras sustancias, como los desechos, que puedan transmitir la enfermedad, queden sujetas, en caso necesario, a la autorizaci�n del servicio oficial, que establecer� las condiciones necesarias para evitar la propagaci�n del agente pat�geno.
e) Las entradas o salidas de personas de la explotaci�n queden sujetas a la autorizaci�n del servicio oficial.
f) Las entradas o salidas de veh�culos de la explotaci�n queden sujetas a la autorizaci�n del servicio oficial que establecer� las condiciones necesarias para evitar la propagaci�n del agente pat�geno.
g) Se utilicen medios de desinfecci�n adecuados en los lugares de entrada y salida de la explotaci�n.
h) Se lleve a cabo una investigaci�n epizootiol�gica de conformidad con lo dispuesto en el apartado 1 del art�culo 8.
i) Todas las explotaciones situadas en la misma cuenca hidrogr�fica o zona costera queden sometidas a vigilancia oficial, y ning�n pez, huevo o gameto salga de estas explotaciones sin la autorizaci�n del servicio oficial. En el caso de las cuencas hidrogr�ficas o de las zonas costeras extensas, el servicio oficial podr� decidir que la aplicaci�n de esta medida se limite a una superficie menos extensa cercana a la explotaci�n presuntamente infectada, siempre y cuando dicha superficie ofrezca las m�ximas garant�as para prevenir la propagaci�n de la enfermedad.
En todo caso, deber� comunicarse la sospecha a los servicios oficiales de las Comunidades Aut�nomas vecinas e igualmente, en caso necesario, al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n quien comunicar� la sospecha a los servicios oficiales de los Estados miembros vecinos o terceros pa�ses vecinos; en tal caso, los servicios oficiales de los Estados miembros afectados har�n lo necesario para aplicar las medidas establecidas en el presente art�culo.
3. Hasta que entren en vigor las medidas oficiales contempladas en el apartado 2, el propietario o el poseedor de peces de los que se sospeche que est�n infectados por la enfermedad adoptar� todas las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de las disposiciones contempladas en el apartado 2, con exclusi�n de los p�rrafos h) e i).
4. Las medidas contempladas en el apartado 2 dejar�n de aplicarse �nicamente cuando se descarte oficialmente la sospecha de la presencia de la enfermedad.
En cuanto se confirme oficialmente la presencia de una de las enfermedades de la lista I, las Comunidades Aut�nomas lo comunicar�n a la Direcci�n General de Sanidad de la Producci�n Agraria y adoptar�n las medidas para que el servicio oficial, adem�s de las medidas mencionadas en el apartado 2 del art�culo 5, ordene la aplicaci�n de las siguientes medidas:
a) En la explotaci�n infectada:
1.� Deber�n retirarse todos los peces con arreglo a un plan elaborado por la autoridad competente. Este plan se presentar� a trav�s del cauce correspondiente a la Comisi�n de la Comunidad Europea para su aprobaci�n por el procedimiento establecido en el art�culo 19 de la Directiva 93/53/CEE del Consejo.
Apartado 1.� de la letra a) del art�culo 6 redactado por n�mero 1 del art�culo �nico del R.D. 3481/2000, 29 diciembre, por el que se modifica el R.D. 1488/1994, 1 julio, por el que se establecen medidas m�nimas de lucha contra determinadas enfermedades de los peces (�B.O.E.� 19 enero 2001).Vigencia: 20 enero 2001 2.� En el caso de explotaciones terrestres deber� evacuarse el agua de todos los estanques para limpiarlos y desinfectarlos.
3.� Todos los huevos y gametos, los peces muertos y los peces que presenten signos cl�nicos de enfermedad ser�n considerados materiales de alto riesgo y deber�n destruirse bajo control del servicio oficial, con arreglo a las disposiciones del Real Decreto 2224/1993, de 17 de diciembre, sobre normas sanitarias de eliminaci�n y transformaci�n de animales muertos y desperdicios de origen animal y protecci�n frente a agentes pat�genos en piensos de origen animal.
4.� Se matar�n y destruir�n todos los peces vivos, bajo control del servicio oficial y con arreglo a las disposiciones del Real Decreto 2224/1993, de 17 de diciembre, o bien, aquellos peces que hayan alcanzado la talla comercial y no presenten signo cl�nico alguno de enfermedad, ser�n sacrificados bajo control del servicio oficial para su comercializaci�n o transformaci�n con vistas a la alimentaci�n humana.En este �ltimo caso, el servicio oficial adoptar� las medidas para que se sacrifiquen dichos peces y se extraigan inmediatamente sus v�sceras; para que tales operaciones se efect�en en condiciones de prevenci�n de la propagaci�n de los agentes pat�genos; para que los desechos y despojos de los peces sean considerados materiales de alto riesgo y se sometan a un tratamiento de destrucci�n de los agentes pat�genos, con arreglo al Real Decreto 2224/1993, de 17 de diciembre; y para que las aguas utilizadas se sometan a un tratamiento que inactive los agentes pat�genos que pudieran contener.
5.� Tras la retirada de los peces, huevos y gametos, se proceder� a limpiar y desinfectar lo antes posible los estanques, equipos y todo el material que pueda haberse contaminado, de conformidad con las instrucciones establecidas por el servicio oficial, de modo que se elimine cualquier riesgo de propagaci�n o de supervivencia del agente causante de la enfermedad. Los procedimientos de limpieza y desinfecci�n de una explotaci�n infectada se determinar�n de conformidad con el procedimiento comunitario.
6.� Todas las sustancias mencionadas en el p�rrafo d) del apartado 2, del art�culo 5 que puedan estar contaminadas ser�n destruidas o tratadas de tal forma que se elimine todo agente pat�geno presente.
7.� Se efectuar� una investigaci�n epizootiol�gica con arreglo a lo dispuesto en el apartado 1 del art�culo 8 y se aplicar�n las disposiciones del apartado 4 del mismo art�culo. Tal investigaci�n incluir� la toma de muestras para su an�lisis en laboratorio.
b) Se efectuar�n inspecciones sanitarias de todas las explotaciones situadas en la misma cuenca hidrogr�fica o zona costera en que se halle la explotaci�n infectada. Si en tales inspecciones se detectan casos positivos, se aplicar�n las medidas establecidas en el p�rrafo a) del presente art�culo.
c) El servicio oficial autorizar� la repoblaci�n de la explotaci�n una vez se haya efectuado la inspecci�n de las operaciones de limpieza y desinfecci�n y despu�s de que haya transcurrido un per�odo que el servicio oficial considere adecuado para garantizar la completa eliminaci�n del agente pat�geno y la erradicaci�n de otras posibles infecciones en la misma cuenca hidrogr�fica.
d) En caso de que las medidas establecidas en los p�rrafos a), b), c) y d) del apartado 2 del art�culo 5 requieran la cooperaci�n de los servicios oficiales de otros Estados miembros, los servicios oficiales de las Comunidades Aut�nomas afectadas colaborar�n a fin de garantizar la observancia de las medidas establecidas en el presente art�culo.
Cuando peces de origen salvaje que no pertenezcan a una explotaci�n, as� como los peces de lagos, estanques u otras instalaciones destinadas a practicar la pesca de recreo o en las que hubiera peces de ornamentaci�n, est�n infectados o presuntamente infectados, las Comunidades Aut�nomas velar�n por que se apliquen medidas adecuadas. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n informar� a la Comisi�n Europea a trav�s del cauce correspondiente y a los dem�s Estados miembros de las medidas que hayan adoptado.
1. La investigaci�n epizootiol�gica se centrar� en los siguientes extremos:
a) El per�odo probable durante el cual la enfermedad haya podido afectar a la explotaci�n antes de haberse sospechado o declarado su existencia.
b) El posible origen de la enfermedad en la explotaci�n y la determinaci�n de otras explotaciones donde haya huevos y gametos, as� como peces de especies vulnerables que hayan podido resultar infectados.
c) Los desplazamientos de peces, huevos o gametos, de veh�culos o sustancias y de personas que puedan haber propagado el agente de la enfermedad a las explotaciones en cuesti�n o desde ellas.
d) La posible existencia de portadores de la enfermedad y su distribuci�n.
2. En caso de que la investigaci�n epizootiol�gica indique que la enfermedad puede haber sido introducida desde otra cuenca hidrogr�fica u otra zona costera o haber sido propagada a otra cuenca u otra zona costera como consecuencia del contacto producido por desplazamientos de peces, huevos o gametos, de animales de veh�culos o de personas o por cualquier otro medio, las explotaciones situadas en esas cuencas y zonas costeras se considerar�n sospechosas y se aplicar�n las medidas que se establecen en el art�culo 5. En caso de confirmarse la existencia de la enfermedad, se aplicar�n las medidas contempladas en el art�culo 6.
3. En caso de que la investigaci�n epizootiol�gica ponga de manifiesto la necesidad de cooperar con los servicios oficiales de otros Estados miembros, los servicios oficiales de las Comunidades Aut�nomas afectadas adoptar�n todas las medidas necesarias para garantizar la observancia de las disposiciones del presente Real Decreto.
4. A fin de coordinar todas las medidas necesarias para garantizar la erradicaci�n de la enfermedad lo antes posible y con objeto de realizar la investigaci�n epizootiol�gica, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, en colaboraci�n con las Comunidades Aut�nomas, crear� un centro de crisis.
Por el Consejo de la Uni�n Europea, a propuesta de la Comisi�n, se aprobar�n las disposiciones generales relativa a los centros nacionales de crisis y al centro de crisis comunitario.
CAPITULO III Medidas para combatir las enfermedades de la lista II
1. En caso de que se sospeche o se confirme la existencia de una de las enfermedades de la lista II en una zona autorizada o en una explotaci�n autorizada ubicada en una zona no autorizada, se efectuar� una investigaci�n epizootiol�gica con arreglo al art�culo 8.
2. En caso de que la investigaci�n epizootiol�gica indique que la enfermedad puede haber sido introducida desde una zona autorizada u otra explotaci�n autorizada o haber sido propagada a otra explotaci�n autorizada como consecuencia de los desplazamientos de peces, de huevos o gametos, veh�culos o personas o por cualquier otro medio, esas zonas o explotaciones se considerar�n sospechosas y se les aplicar�n las medidas pertinentes.
3. No obstante, el servicio oficial podr� autorizar el engorde de los peces que deban sacrificarse hasta que hayan alcanzado la talla comercial.
1. Cuando en una explotaci�n no autorizada situada en una zona no autorizada haya peces presuntamente infectados con una enfermedad de la lista II, las Comunidades Aut�nomas adoptar�n las medidas para que el servicio oficial:
a) Inicie inmediatamente una investigaci�n oficial para confirmar o descartar la presencia de la enfermedad que, en caso necesario, incluir� la toma de muestras para su an�lisis en un laboratorio autorizado.
b) Realice o mande realizar un censo oficial de las explotaciones infectadas, censo que se actualizar� regularmente.
c) Ponga o mande poner las explotaciones afectadas bajo control oficial para asegurarse de que �nicamente se autoricen los desplazamientos de huevos, gametos o de peces vivos procedentes de las explotaciones infectadas destinados a otras explotaciones infectadas por la misma enfermedad o a su sacrificio para el consumo humano.
2. Durante un per�odo determinado, las Comunidades Aut�nomas podr�n crear bajo el control del servicio oficial, un programa facultativo u obligatorio de erradicaci�n de las enfermedades de la lista II en explotaciones no autorizadas o en zonas no autorizadas. Durante ese per�odo, estar� prohibido introducir peces vivos huevos o gametos procedentes de explotaciones infectadas o de explotaciones cuyo estatuto sanitario se desconozca, en una zona o una explotaci�n sujeta a dicho programa.
Estos programas se remitir�n a la Direcci�n General de Sanidad de la Producci�n Animal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n que, a su vez, los presentar�n a la Comisi�n Europea, a trav�s del cauce correspondiente, para su estudio, aprobaci�n y, en caso necesario, modificaci�n.
Tras el per�odo contemplado en el p�rrafo primero, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n informar� a la Comisi�n y a los dem�s Estados miembros de los resultados obtenidos.
CAPITULO IV Disposiciones finales
1. La toma de muestras y los an�lisis de laboratorio para detectar las enfermedades de las listas I y II se llevar�n a cabo seg�n los m�todos establecidos por la Comisi�n Europea.
En el caso de las necrosis hematopoy�tica infecciosa (NHI) y la septicemia hemorr�gica viral (SHV), la toma de muestras y los an�lisis de laboratorio para su detecci�n y confirmaci�n, ser�n los que figuran en el anexo F de este Real Decreto.
2. Las pruebas para detectar la presencia de enfermedades o de agentes pat�genos ser�n efectuadas por un laboratorio autorizado por el servicio oficial. En caso necesario, y especialmente cuando una enfermedad aparezca por primera vez, dichas pruebas de laboratorio indicar�n el tipo, el subtipo o la variante del agente pat�geno, que deber�n ser confirmados por el laboratorio nacional de referencia y que, en caso necesario, podr�n ser confirmados, previa comunicaci�n al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, por el laboratorio comunitario de referencia.
1. El laboratorio nacional de referencia para las enfermedades de los peces ser� el Laboratorio de Sanidad y Producci�n Animal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n de Algete (Madrid). El laboratorio nacional de referencia dispondr� de instalaciones y personal especializado para detectar en cualquier momento, y sobre todo en las primeras manifestaciones de una enfermedad, el tipo, subtipo y variante de agente pat�geno de que se trate y confirmar los resultados obtenidos por otro laboratorio de diagn�stico autorizado.
2. El laboratorio nacional de referencia para las enfermedades en cuesti�n se encargar� de coordinar las normas y los m�todos de diagn�stico, as� como el uso de reactivos.
3. El laboratorio nacional de referencia designado para las enfermedades en cuesti�n se encargar� de coordinar las normas y los m�todos de diagn�stico establecidos para cada laboratorio de diagn�stico de las enfermedades. A tal fin:
a) Podr� proporcionar a los laboratorios autorizados reactivos para el diagn�stico.
b) Controlar� la calidad de todos los reactivos de diagn�stico utilizados.
c) Organizar� peri�dicamente pruebas comparativas.
d) Mantendr� aislados agentes pat�genos de la enfermedad recogidos de casos confirmados.
e) Velar� por confirmar los resultados positivos obtenidos en los laboratorios de diagn�stico autorizados.
4. La lista de los laboratorios nacionales de referencia de los Estados miembros para las enfermedades de los peces figura en el anexo B.
5. El laboratorio nacional de referencia para dichas enfermedades cooperar� con el laboratorio comunitario de referencia.
1. El laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces se indica en el anexo C.
2. Sin perjuicio de lo dispuesto en la Decisi�n del Consejo 90/424/CEE, de 26 de junio, relativa a gastos en el sector veterinario, y, en particular, en su art�culo 28, las competencias y funciones del laboratorio contemplado en el apartado 1 del presente art�culo ser�n las que figuran en el anexo D.
1. Se prohibir� la vacunaci�n contra las enfermedades de la lista II en las zonas autorizadas, en explotaciones autorizadas situadas en zonas no autorizadas, o en zonas o explotaciones que hayan iniciado los procedimientos para obtener la autorizaci�n, as� como contra las enfermedades de la lista I.
No obstante, podr� autorizarse excepcionalmente la vacunaci�n en caso de que se produzca un brote de las enfermedades de la lista I, siempre que se precisen los procedimientos de vacunaci�n en los planes de intervenci�n aprobados de conformidad con el art�culo 15 y teniendo en cuenta los criterios establecidos en el anexo G.
N�mero 1 del art�culo 14 redactado por n�mero 2 del art�culo �nico del R.D. 3481/2000, 29 diciembre, por el que se modifica el R.D. 1488/1994, 1 julio, por el que se establecen medidas m�nimas de lucha contra determinadas enfermedades de los peces (�B.O.E.� 19 enero 2001).Vigencia: 20 enero 2001 Art�culo 15
1. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, en colaboraci�n con las Comunidades Aut�nomas, elaborar� un plan de intervenci�n de urgencia en el que se especificar� el m�todo de aplicaci�n a nivel nacional de las medidas establecidas en el presente Real Decreto, en caso de que se declare una de las enfermedades de la lista I. Este plan se presentar� a trav�s del cauce correspondiente a la Comisi�n de la Comunidad Europea y deber� permitir el acceso a las instalaciones, a los equipos, al personal y a cualquier otra estructura adecuada que sea necesaria para la erradicaci�n r�pida y eficaz de la enfermedad.
2. Los criterios generales para la elaboraci�n de los planes se mencionan en el anexo E.
3. Los planes elaborados con arreglo a los criterios establecidos en el anexo E se presentar�n a la Comisi�n de la Comunidad Europea, para su aprobaci�n, pudiendo introducir las modificaciones necesarias, especialmente para asegurar su compatibilidad con los planes de otros Estados miembros.
En el supuesto de que expertos veterinarios de la Comisi�n de la Comunidad Europea, en la medida que sea necesario para garantizar la aplicaci�n uniforme del presente Real Decreto, realicen controles sobre el terreno, por la autoridad competente y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n, en el �mbito de sus competencias se les facilitar� la asistencia necesaria para el desempe�o de sus funciones.
Para ello, podr�n verificar mediante la inspecci�n de un porcentaje representativo de explotaciones si la autoridad competente controla que en �stas se respeta lo establecido en el presente Real Decreto.
Las condiciones de participaci�n financiera de la Comunidad en las acciones relacionadas con la aplicaci�n del presente Real Decreto est�n definidas en la Decisi�n 90/424/CEE.
La presente disposici�n se dicta al amparo del art�culo 149.1.16.� de la Constituci�n, en materia de bases y coordinaci�n general de la sanidad.
Se faculta a la Ministra de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n para dictar, en el �mbito de sus competencias, las disposiciones necesarias para el desarrollo del presente Real Decreto y, en particular, para efectuar las adaptaciones de los anexos a las modificaciones que introduzca la normativa comunitaria.
Disposici�n Final 1�. redactada por la Disposici�n Adicional �nica del R.D. 138/1997, 31 enero, de modificaci�n del R.D. 1488/1997, 1 julio, por el que se establecen medidas comunes m�nimas de lucha contra determinadas enfermedades de los peces, transponiendo al ordenamiento jur�dico interno la Directiva 93/53/CEE del Consejo e incorporando la Decisi�n de la Comisi�n 92/532/CEE (�B.O.E.� 25 febrero). Vigencia: 26 febrero 1997 Segunda
ANEXO A Lista de enfermedades sobre las que se establecen medidas m�nimas comunitarias de lucha
Lista I. Anemia infecciosa del salm�n (AIS).
Lista II. Septicemia hemorr�gica viral (SHV).
Necrosis hematopoy�tica infecciosa (NHI).
ANEXO B Laboratorios nacionales de referencia para las enfermedades de los peces
B�lgica: Institut National de Recherches V�t�rinaires.
Groeselenberg, 99.
Dinamarca: Statens Veterinaere Serumlaboratorium.
Landbrugsministeriet.
Hangovej 2.
Alemania: Bundesforschungsanstalt.
f�r Viruskrankheiten der Tiere.
Anstalsteit Insel Riems.
D-O-221 Insel Riems.
Grecia: Texto en griego.
Espa�a: Laboratorio de Sanidad y Producci�n Animal.
Ctra. Algete, km. 5,400.
28110 Algete (Madrid).
Francia: Centre National d'Etudes V�t�rinaires et Alimentaires.
Laboratoire Central de Recherches V�t�rinaires.
22, rue Pierre Curie.
BP 67 94703 Maisons-Alfort CEDEX.
Irlanda: Fisheries Research Centre.
Abbotstown.
Castleknock.
Italia: Instituto Zooprofilattico Sperimentalle delle Venezie.
Sezione Diagnostica di Basaldella di Campoformido.
Via della Roggia 92.
33030 Basaldella di Campoformido (Udine).
Luxemburgo: Institut National de Recherches V�t�rinaires.
Pa�ses Bajos: Centraal Diergeneeskundign Instituut.
Hoofdgebouw.
Edelhertweg 15.
8219 PH Lelystad.
Postbus 65.
8200 AB Lelystad.
Centraal Diergeneeskundig Instituut.
Vestiging Virologie.
Houtribweg 39.
8221 RA Lelystad.
Postbus 365.
8200 AL Lelystad.
Portugal: Laboratorio Nacional de Investiga�ao Veterinaria.
Estrada de Benfica 701.
1150 Lisboa.
Reino Unido: Fish Disease Laboratory.
14 Albany Road.
Granby Industrial Site.
Dorset DT 4 9TU.
The Marine Laboratory.
PO Box 101.
Aberdeen AB9 8DB.
ANEXO C Laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces
Statens Veterinaere Serumlaboratorium.
ANEXO D Competencias y funciones del laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces
Las competencias y funciones del laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de las listas I y II son las siguientes:
1) Coordinar, previa consulta a la Comisi�n Europea, los m�todos de diagn�stico de la enfermedad en cuesti�n en los Estados miembros, especialmente mediante:
a) La especificaci�n, conservaci�n y entrega de cepas del agente pat�geno de la enfermedad en cuesti�n para someterlas a las pruebas serol�gicas y preparar el antisuero.
b) La entrega de sueros de referencia y de otros reactivos de referencia a los laboratorios nacionales de referencia para armonizar las pruebas y los reactivos empleados en cada Estado miembro.
c) La creaci�n y conservaci�n de una colecci�n de cepas y de materia aislada del agente pat�geno de la enfermedad en cuesti�n.
d) La organizaci�n peri�dica de pruebas comparativas comunitarias de los procedimientos de diagn�stico.
e) La recogida y selecci�n de datos y todo tipo de informaci�n sobre los m�todos de diagn�stico utilizados y los resultados de las pruebas efectuadas en la Comunidad.
f) La caracterizaci�n de la materia aislada del agente pat�geno de la enfermedad en cuesti�n, mediante los m�todos m�s avanzados y adecuados para lograr una mejor comprensi�n de la epizootiolog�a de la enfermedad.
g) El seguimiento de la evoluci�n de la situaci�n, en todo el mundo, del control, epizootiolog�a y prevenci�n de la enfermedad en cuesti�n.
h) La realizaci�n de ex�menes t�cnicos sobre el agente pat�geno de la enfermedad en cuesti�n y otros agentes pat�genos relacionados con �ste para poder hacer un diagn�stico diferencial r�pido.
i) El conocimiento a fondo de la preparaci�n y utilizaci�n de los productos de medicina veterinaria inmunol�gica empleados para la erradicaci�n y control de la enfermedad en cuesti�n.
2) Contribuir activamente a la identificaci�n de los focos de enfermedad de que se trate en los Estados miembros, estudiando la materia aislada del agente pat�geno enviada para confirmar el diagn�stico, proceder a su caracterizaci�n y a los estudios epizootiol�gicos.
3) Facilitar la formaci�n o readaptaci�n profesional de los expertos en diagn�sticos de laboratorio para armonizar las t�cnicas de diagn�stico en toda la Comunidad.
4) Colaborar, en el sector de los m�todos de diagn�stico de las enfermedades de la lista I, con los laboratorios competentes en los terceros pa�ses donde dichas enfermedades hacen estragos.
ANEXO E Criterios m�nimos aplicables a los planes de intervenci�n
Los planes de intervenci�n deber�n incluir, por lo menos:
1) La creaci�n, a nivel nacional, de un centro de crisis destinado a coordinar todas las medidas de urgencia.
2) Una lista de los centros locales de urgencia dotados del equipo adecuado para coordinar las medidas de control a escala local.
3) Informaciones detalladas sobre el personal encargado de las medidas de urgencia, sus cualificaciones y responsabilidades.
4) La posibilidad, para cualquier centro local de urgencia, de establecer contacto r�pidamente con las personas u organismos directa o indirectamente afectados por una infestaci�n.
5) La disponibilidad de los equipos y materiales necesarios para ejecutar de forma apropiada las medidas de urgencia.
6) Las instrucciones precisas relativas a las acciones que deban adoptarse cuando se sospechen y confirmen casos de infecci�n o de contaminaci�n.
7) Programas de formaci�n para actualizar y desarrollar los conocimientos relativos a los procedimientos sobre el terreno y a los procedimientos administrativos.
8) Para los laboratorios de diagn�stico, en caso necesario, un servicio de examen �post mortem�, la capacidad necesaria para los ex�menes serol�gicos, histol�gicos, etc., y la actualizaci�n de las t�cnicas de diagn�stico r�pido (a estos efectos procede establecer disposiciones relativas al transporte r�pido de muestras).
9) Disposiciones reglamentarias para la aplicaci�n de los planes de intervenci�n.
II Planes de muestreo y m�todos de diagn�stico para la detecci�n y la confirmaci�n de la septicemia hemorr�gica viral (SHV) y la necrosis hematopoy�tica infecciosa (NHI)
El presente anexo:
Establece directrices y requisitos m�nimos aplicables a los planes de muestreo y m�todos de diagn�stico para la detecci�n y confirmaci�n de la presencia de septicemia hemorr�gica viral (SHV) y necrosis hematopoy�tica infecciosa (NHI).
Integra las disposiciones de los anexos B y C de la Directiva 91/67/CEE para la obtenci�n y el mantenimiento de la autorizaci�n de zonas y de explotaciones situadas en zonas no autorizadas.
Establece disposiciones para el correcto diagn�stico de la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa y el reconocimiento oficial de la autorizaci�n de zonas y de explotaciones situadas en zonas no autorizadas de conformidad con los art�culos 5 y 6 de la Directiva 91/67/CEE.
Est� destinado a las autoridades responsables de la lucha contra la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa y al personal de laboratorio que lleve a cabo las pruebas de estas enfermedades. En consecuencia, se presta especial atenci�n a los procedimientos de muestreo, los principios y aplicaciones de las pruebas de laboratorio y la evaluaci�n de sus resultados, as� como a las t�cnicas de laboratorio detalladas. No obstante, cuando proceda, los laboratorios podr�n modificar las pruebas recogidas en el presente anexo o utilizar pruebas diferentes, siempre que se pueda demostrar que tienen una sensibilidad y especificidad equivalentes.
La parte I comprende los planes de muestreo y los m�todos de diagn�stico para la vigilancia de la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa con objeto de obtener y mantener la autorizaci�n de una zona o de una explotaci�n situada en una zona no autorizada.
En la parte II se describen los procedimientos de diagn�stico para confirmar la existencia de la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa en caso de que se sospeche de su presencia.
En la parte III se establecen criterios y directrices de un programa oficial de inspecci�n sanitaria que documente la ausencia hist�rica de septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa.
En la parte IV se recogen recomendaciones sobre el procedimiento empleado para la titulaci�n del virus de la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa y para comprobar la sensibilidad de los cultivos celulares a la infecci�n.
En la parte V se recogen los acr�nimos y las abreviaturas.
Anexo F redactado por el art�culo �nico de la O.M. 19 septiembre 2001, por la que se modifica el anexo F del R.D. 1488/1994, de 1 de julio, por el que se establecen medidas m�nimas de lucha contra determinadas enfermedades de los peces (�B.O.E.� 27 septiembre).Vigencia: 28 septiembre 2001 PARTE I Planes de muestreo y m�todos de diagn�stico para la vigilancia de la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa, con objeto de obtener y mantener la autorizaci�n de una zona o de una explotaci�n situada en una zona no autorizada I. Inspecciones y muestreo
1. Disposiciones generales sobre las inspecciones sanitarias cl�nicas, la recogida y la selecci�n de muestras para vigilancia de zonas o explotaciones situadas en zonas no autorizadas con objeto de lograr o mantener la autorizaci�n con respecto a la SHV o la NHI.-En los cuadros 1A, 1B y 1C se resumen las inspecciones sanitarias cl�nicas y el muestreo de tejidos de los peces, del fluido ov�rico o de ambos, que deber� realizarse en las zonas o las explotaciones situadas en zonas no autorizadas para lograr o mantener la autorizaci�n con respecto a la SHV o la NHI de conformidad con los anexos B y C de la Directiva 91/67/CEE. En las partes I.I.2 a I.I.4 se recogen detalles m�s precisos. Los cuadros 1A y 1B no ser�n aplicables a las nuevas explotaciones ni a las explotaciones que vuelvan a dar comienzo a sus actividades con peces, huevos o gametos procedentes una zona autorizada o de una explotaci�n autorizada situada en una zona no autorizada, siempre que cumplan lo dispuesto en las letras a) o b) de la parte I.A6 o en las letras a) o b) de la parte II.A3 del anexo C de la Directiva 91/67/CEE.
Las inspecciones cl�nicas deber�n efectuarse durante el per�odo comprendido entre octubre y junio o siempre que la temperatura del agua est� por debajo de los 14� C. Cuando las explotaciones deban ser inspeccionadas cl�nicamente dos veces al a�o, los intervalos entre ambas visitas deber�n ser de un m�nimo de cuatro meses. Todas las unidades de producci�n (estanques, tanques, jaulas de red, etc.) deber�n inspeccionarse para comprobar si hay peces muertos, d�biles o que act�en de manera anormal. Deber� prestarse especial atenci�n a la zona de desag�e, donde los peces d�biles tienen tendencia a acumularse debido a la corriente de agua.
Los peces que se tomen como muestra se seleccionar�n de la siguiente manera:
Si hay truchas arco iris, toda la muestra estar� compuesta de peces de esa especie. En caso contrario, la muestra deber� incluir peces de todas las especies presentes siempre que sean sensibles al virus de la SHV o de la NHI (de conformidad con la lista recogida en el anexo A de la Directiva 91/67/CE).
Las especies deber�n estar representadas de manera proporcional en la muestra.
Si se emplea m�s de una fuente de agua para la producci�n de peces, la muestra deber� incluir peces que representen a todas las fuentes.
Si hay peces d�biles, que act�en de manera anormal o muertos recientemente (sin descomponer), tales peces ser�n los primeros que se incluyan en la muestra. En caso de que no los haya, �sta deber� estar compuesta de peces sanos, de apariencia normal, recogidos de tal modo que est�n representadas proporcionalmente todas las partes de la explotaci�n y las clases de edad.
2. Disposiciones espec�ficas, incluida la recogida de muestras, para la vigilancia de zonas o explotaciones situadas en zonas no autorizadas con objeto de lograr o mantener la autorizaci�n con respecto a la SHV y la NHI.
Una zona o una explotaci�n situada en una zona no autorizada sometida a supervisi�n por los servicios oficiales puede obtener la autorizaci�n con respecto a la SHV o la NHI siempre que se someta a uno de los dos modelos siguientes:
Modelo A: Un programa de vigilancia de dos a�os.
Tras un plazo m�nimo de dos a�os de ausencia de signos cl�nicos o de otro tipo de SHV o NHI, todas las explotaciones de la zona o toda explotaci�n situada en una zona no autorizada que deseen ser autorizadas, deber�n someterse a una inspecci�n sanitaria dos veces al a�o durante dos a�os. A lo largo de este per�odo de control de dos a�os que precede a la consecuci�n de la autorizaci�n, se deber� mantener la ausencia de signos cl�nicos o de otro tipo de SHV o de NHI y se deber�n recoger muestras para su examen de conformidad con lo establecido en el cuadro 1A. Adem�s, las muestras deber�n seleccionarse, prepararse y examinarse de conformidad con lo dispuesto en las partes II a I.IV y los resultados de los ex�menes de laboratorio para detectar la SHV o la NHI deber�n ser negativos.
Modelo B: Un programa de vigilancia de dos a�os con una muestra de tama�o reducido.
Tras un programa oficial de inspecci�n sanitaria que documente la ausencia hist�rica de SHV o NHI durante, al menos, cuatro a�os, todas las explotaciones de la zona o toda explotaci�n que est� situada en una zona no autorizada, que deseen ser autorizadas, deber�n someterse a inspecci�n sanitaria dos veces al a�o durante dos a�os. A lo largo de este per�odo de control de dos a�os que precede a la consecuci�n de la autorizaci�n, se deber� mantener la ausencia de signos cl�nicos o de otro tipo de SHV o de NHI y se deber�n recoger muestras para su examen de conformidad con lo establecido en el cuadro 1B. Adem�s, las muestras deber�n seleccionarse, prepararse y examinarse de conformidad con lo dispuesto en las partes II a I.IV y los resultados de los ex�menes de laboratorio para detectar la septicemia hemorr�gica viral o la necrosis hematopoy�tica infecciosa deber�n ser negativos. Para que los servicios oficiales reconozcan un programa de inspecci�n sanitaria a efectos de documentaci�n de la ausencia de septicemia hemorr�gica viral o necrosis hematopoy�tica infecciosa, �ste deber� cumplir los criterios y directrices recogidos en la parte III.
Disposiciones especiales para la autorizaci�n de nuevas explotaciones y de explotaciones que vuelven a dar comienzo a sus actividades con peces, huevos o gametos procedentes de una zona autorizada, o de una explotaci�n autorizada situada en una zona no autorizada.
Las nuevas explotaciones y las explotaciones que vuelvan a dar comienzo a sus actividades con peces, huevos o gametos procedentes de una zona autorizada o de una explotaci�n autorizada situada en una zona no autorizada podr�n obtener la autorizaci�n de conformidad con lo dispuesto en las letras a) y b) de la parte I.A.6 o en las letras a) y b) de la parte II.A.3 del anexo C de la Directiva 91/67/CEE. Por tanto, las disposiciones de muestreo establecidas en los ya citados modelos A y B [letras a) y b) de la parte I.I.2.1] no ser�n aplicables a dichas explotaciones.
Programa de vigilancia para el mantenimiento de la autorizaci�n con respecto a la septicemia hemorr�gica viral o la necrosis hematopoy�tica infecciosa.
Con objeto de mantener la autorizaci�n de una zona o de una explotaci�n situada en una zona no autorizada con respecto a la septicemia hemorr�gica viral o la necrosis hematopoy�tica infecciosa, las inspecciones y el muestreo para realizar los ex�menes deber�n llevarse a cabo de conformidad con lo establecido en el cuadro 1C. Las muestras deber�n seleccionarse, prepararse y examinarse de conformidad con lo dispuesto en las partes II a I.IV y los ex�menes de laboratorio deber�n ser negativos con respecto a los agentes causantes de la septicemia hemorr�gica viral o la necrosis hematopoy�tica infecciosa.
3. Preparaci�n y env�o de muestras procedentes de los peces.-
Antes de su env�o o traslado al laboratorio, se extraer�n de los peces partes de los �rganos que deban examinarse con instrumental est�ril de disecci�n y se introducir�n en tubos de pl�stico est�riles que contengan medio de transporte, es decir, medio de cultivo celular con un 10 por 100 de suero de ternera y antibi�ticos. Se recomienda la combinaci�n de 200 UI de penicilina, 200 microgramos de estreptomicina y 200 microgramos de kanamicina por ml, aunque podr�n utilizarse asimismo otros antibi�ticos de eficacia probada. Los tejidos que se deber�n examinar son el bazo, la parte anterior del ri��n y, adem�s, bien el coraz�n o bien el enc�falo. En algunas ocasiones, deber� examinarse el fluido ov�rico (cuadros 1A-1C).
El fluido ov�rico o las partes de �rganos de un m�ximo de 10 peces (cuadros 1A-1C) podr�n recogerse en un solo tubo est�ril que contenga al menos 4 ml de medio de transporte, para constituir una muestra conjunta. El peso del tejido de cada muestra deber� ser de 0,5 gramos como m�nimo.
Los tubos se colocar�n en recipientes aislados (por ejemplo, cajas de poliestireno de paredes gruesas) con una cantidad suficiente de hielo o de bloques de enfriamiento para garantizar la refrigeraci�n de las muestras durante su traslado al laboratorio. Se evitar� la congelaci�n. La temperatura de las muestras durante el transporte nunca deber� exceder de 10� C y en el momento de la recepci�n todav�a deber� haber hielo en el recipiente de transporte o alternativamente, uno o m�s bloques de enfriamiento deber�n estar a�n helados parcial o totalmente.
El examen virol�gico deber� iniciarse lo antes posible y nunca despu�s de que hayan transcurrido cuarenta y ocho horas desde la recogida de las muestras. En casos excepcionales (1)
, el examen virol�gico podr� empezar a m�s tardar en un plazo de setenta y dos horas desde la recogida del material, siempre que �ste quede protegido con medio de transporte y se cumplan los requisitos de temperatura durante el transporte (v�ase el punto 3 de la parte I.I.3).
En caso de que puedan cumplirse los requisitos de temperatura durante el transporte, podr�n enviarse peces enteros al laboratorio. Los peces enteros podr�n envolverse en papel absorbente y deber�n enviarse en bolsas de pl�stico refrigeradas seg�n se indica m�s arriba. Tambi�n podr�n enviarse peces vivos.
El embalaje y etiquetado deber�n realizarse de conformidad con la normativa de transporte nacional e internacional actualmente vigente que corresponda.
4. Recogida de material de diagn�stico suplementario.-
De acuerdo con el laboratorio de diagn�stico correspondiente, tambi�n se podr�n recoger otros tejidos de peces, que se preparar�n para efectuar ex�menes suplementarios.
II. Preparaci�n de las muestras para el examen virol�gico
1. Congelaci�n en casos excepcionales.-
En caso de que surjan dificultades pr�cticas (por ejemplo, condiciones meteorol�gicas adversas, d�as festivos, problemas de laboratorio, etc.), que impidan inocular las c�lulas en las cuarenta y ocho horas siguientes a la recogida de las muestras de tejidos, se podr�n congelar estas muestras en medio de cultivo celular a una temperatura igual o inferior a -20� C y realizar el examen virol�gico en un plazo de catorce d�as. En cualquier caso, el tejido s�lo podr� congelarse y descongelarse una �nica vez antes de su examen. Se deber� llevar un registro de los motivos por los que se han congelado las muestras de tejido en cada ocasi�n en que se haya hecho (como, por ejemplo, tormenta, muerte de las l�neas celulares, etc.).
2. Homogeneizaci�n de los �rganos.-
Una vez en el laboratorio, se homogeneizar� completamente el tejido de los tubos (con un triturador, mezclador o mortero con arena est�ril) y a continuaci�n se suspender� el homogeneizado en el medio de transporte original.
Si la muestra est� formada por peces enteros de menos de 4 cm de longitud, �stos se desmenuzar�n con unas tijeras est�riles o un escalpelo tras haberse eliminado la parte del cuerpo posterior a la cloaca. Si la muestra est� formada por peces enteros de una longitud comprendida entre 4 y 6 cm, se recoger�n las v�sceras, sin descartar los ri�ones. Si la muestra est� formada por peces enteros de m�s de 6 cm de longitud, se recoger�n muestras de tejido de conformidad con el procedimiento descrito en la parte I.I.3. Las muestras de tejido se desmenuzar�n con escalpelo o tijeras est�riles y se homogeneizar�n seg�n el procedimiento arriba descrito; se suspender� el homogeneizado en medio de transporte.
La proporci�n final entre tejidos y medio de transporte deber� ajustarse en el laboratorio a 1:10.
3. Centrifugado del homogeneizado.-
El homogeneizado se centrifugar� a una aceleraci�n de entre 2000 y 4000 x g durante quince minutos, en una centrifugadora refrigerada a una temperatura comprendida entre 2 y 5� C, y el sobrenadante se recoger� y se tratar� durante cuatro horas a 15� C o durante toda la noche a 4� C con antibi�ticos; por ejemplo, 1 mg/ml de gentamicina puede ser �til en esta fase.
Si la muestra ha sido enviada en un medio de transporte (es decir, con exposici�n a antibi�ticos), podr� omitirse el tratamiento con antibi�ticos del sobrenadante.
El tratamiento con antibi�ticos tiene por objeto luchar contra la contaminaci�n bacteriana de las muestras y hace innecesaria la filtraci�n con filtros de membrana.
Si el sobrenadante recogido se almacena a -80� C en el plazo de cuarenta y ocho horas siguientes a la toma de muestras, podr� ser reutilizado una sola vez para el examen virol�gico.
En caso de que surjan dificultades pr�cticas (por ejemplo, aver�a de la incubadora, problemas con los cultivos celulares, etc.) que impidan inocular las c�lulas en las cuarenta y ocho horas siguientes a la recogida de las muestras de tejidos, se podr� congelar el sobrenadante a -80� C y realizar el examen virol�gico en un plazo de catorce d�as.
Antes de la inoculaci�n de las c�lulas, el sobrenadante se mezclar� a partes iguales con un conjunto de antisueros de los serotipos aut�ctonos de virus de la necrosis pancre�tica infecciosa (NPI), diluidos en la proporci�n adecuada, y la mezcla se incubar� durante una hora como m�nimo a una temperatura de 15 oC o durante dieciocho horas como m�ximo a una temperatura de 4 oC. El t�tulo del antisuero deber� ser como m�nimo de 1:2000 en una prueba de neutralizaci�n en placa del 50 por 100.
El tratamiento de todos los in�culos con antisuero del virus de la NPI (virus que en algunas partes de Europa est� presente en el 50 por 100 de las muestras de peces) tiene por objeto evitar el desarrollo de efectos citopatog�nicos (ECP) debidos a este virus en los cultivos celulares inoculados. Con ello se logra reducir la duraci�n de los ex�menes virol�gicos, as� como el n�mero de casos en que la presencia de ECP deber�a considerarse como indicador potencial de la presencia del virus de la septicemia hemorr�gica viral o del de la necrosis hematopoy�tica infecciosa.
Cuando las muestras procedan de unidades de producci�n consideradas indemnes de NPI, podr� omitirse el tratamiento de los in�culos con antisuero del virus de dicha enfermedad.
III. Examen virol�gico
1. Medios y cultivos celulares.-
Se cultivar�n c�lulas BF-2 o RTG-2 y bien EPC o bien FHM a una temperatura comprendida entre 20 y 30 oC en un medio adecuado como, por ejemplo, MEM de Eagle (o sus modificaciones) con adici�n de un 10 por 100 de suero vacuno fetal y antibi�ticos en concentraciones normales.
Si las c�lulas se cultivan en frascos cerrados, es recomendable amortiguar el medio con bicarbonato. El medio utilizado para el cultivo de c�lulas en unidades abiertas podr� amortiguarse con Tris-HC1 (23 mM) y bicarbonato s�dico (6 mM). El pH deber� ser de 7,6 �0,2.
Para la inoculaci�n con tejidos se emplear�n cultivos celulares j�venes (de entre cuatro y cuarenta y ocho horas) y en crecimiento activo (no confluente) en el momento de la inoculaci�n.
2. Inoculaci�n de los cultivos celulares.-
La suspensi�n de �rganos tratada con antibi�ticos se inocular� en cultivos celulares en dos diluciones, es decir, la diluci�n original y, adem�s, una diluci�n 1:10 de la misma, que dar�n lugar a diluciones finales del material tisular en el medio de cultivo celular de 1:100 y 1:1000, respectivamente (a fin de evitar interferencias hom�logas). Deber�n inocularse, como m�nimo, dos l�neas celulares (v�ase la parte I.III.1). La proporci�n entre el tama�o del in�culo y el volumen del medio de cultivo celular ser� aproximadamente de 1:10.
Para cada diluci�n y cada l�nea celular se emplear� al menos un �rea celular de 2 cm2 aproximadamente, correspondiente a un pocillo de una placa de cultivo celular de 24 pocillos. Se recomienda el uso de placas de cultivo celular, aunque tambi�n son aceptables otras unidades con �reas de crecimiento similares o mayores.
3. Incubaci�n de los cultivos celulares.-
Los cultivos celulares inoculados se incubar�n entre siete y diez d�as a una temperatura de 15 �C. Si el color del medio de cultivo celular pasa de rojo a amarillo, lo que indica la acidificaci�n del medio, se llevar� a cabo el ajuste del pH con una soluci�n est�ril de bicarbonato, o con una sustancia equivalente, para garantizar la sensibilidad celular a la infecci�n v�rica.
Al menos una vez cada seis meses, o si se sospecha que la sensibilidad celular ha descendido, se efectuar� la titulaci�n de material congelado de virus de septicemia hemorr�gica viral y necrosis hematopoy�tica infecciosa para comprobar la sensibilidad de los cultivos celulares a la infecci�n. En la parte IV se describe el procedimiento recomendado.
4. Microscopia.-
Se observar�n peri�dicamente (al menos tres veces por semana) a 40-150 aumentos los cultivos celulares inoculados para comprobar si se han producido ECP. Si hay signos evidentes de ECP, se iniciar�n inmediatamente los procedimientos de identificaci�n del virus de conformidad con la parte I.IV.
5. Subcultivos.-
Si despu�s de la incubaci�n primaria de siete a diez d�as no se han desarrollado ECP, se realizar�n subcultivos en nuevos cultivos celulares, utilizando �reas celulares similares a las del cultivo primario.
Se reunir�n al�cuotas del medio (sobrenadante) de todos los cultivos/pocillos pertenecientes al cultivo primario, por l�neas celulares, siete o diez d�as despu�s de la inoculaci�n. El resultado se inocular� en cultivos celulares hom�logos sin diluir y en una diluci�n de 1:10 (que dar�n lugar a diluciones finales de 1:10 y 1:100, respectivamente, del sobrenadante) como se describe en la parte I.III.2. De manera alternativa, se pueden inocular directamente en un pocillo que contenga cultivo celular fresco al�cuotas de un 10 por 100 del medio que constitu�a el cultivo primario (subcultivo de pocillo a pocillo). La inoculaci�n podr� ir precedida de la preincubaci�n de las diluciones con el antisuero del virus de la necrosis pancre�tica infecciosa a una diluci�n adecuada, tal y como se describe en la parte I.II.3.
Los cultivos inoculados se inocular�n entonces durante siete a diez d�as a una temperatura de 15� C y se mantendr�n bajo observaci�n, seg�n se indica en la parte I.III.4.
Si se producen ECP t�xicos en los tres primeros d�as de incubaci�n, se podr� realizar un subcultivo en esa etapa, pero entonces las c�lulas deber�n incubarse durante siete d�as y volver a subcultivarse durante otros siete d�as. Si se desarrollan ECP t�xicos despu�s de tres d�as, las c�lulas podr�n subcultivarse una vez e incubarse hasta que transcurra el total de catorce d�as desde la inoculaci�n primaria. En los �ltimos siete d�as de incubaci�n no deber� registrarse ninguna se�al de toxicidad.
Si, pese al tratamiento con antibi�ticos, se produce una contaminaci�n bacteriana, antes de proceder al subcultivo se deber� centrifugar el sobrenadante a 2000-4000 x g durante un per�odo de quince a treinta minutos y a una temperatura de 2 a 5 oC, o filtrarlo a trav�s de un filtro de 0,45 xm (por una membrana con baja afinidad por las prote�nas), o someterlo a ambos procedimientos. Por lo dem�s, los procedimientos de subcultivo son los mismos que los aplicados a los ECP t�xicos.
IV. Identificaci�n del virus
1. Pruebas de identificaci�n del virus.-
Si se observa la existencia de ECP en un cultivo celular, se recoger� medio (sobrenadante) y se examinar� someti�ndolo a una o varias de las pruebas siguientes: Neutralizaci�n, IF o ELISA. Si estas pruebas no permiten identificar el virus con seguridad en una semana, el sobrenadante deber� enviarse para su identificaci�n inmediata al laboratorio nacional de referencia o al laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces.
2. Neutralizaci�n.-
Se eliminar�n las c�lulas del sobrenadante recogido mediante centrifugaci�n (2000-4000 x g) o filtraci�n por membrana (0,45 xm) por una membrana con baja afinidad por las prote�nas y �ste se diluir� a 1:100 y 1:10000 en un medio de cultivo celular.
Se mezclar�n al�cuotas de las dos diluciones de sobrenadante con partes iguales de los siguientes reactivos por separado, y se incubar�n durante sesenta minutos a una temperatura de 15 �C:
Suero que contenga un anticuerpo con especificidad de grupo frente al virus de la septicemia hemorr�gica viral a una diluci�n de 1:50 (vol:vol) (2)
Suero que contenga un anticuerpo con especificidad de grupo frente al virus de la necrosis hematopoy�tica infecciosa a una diluci�n de 1:50 (vol:vol) (2)
Conjunto de antisueros frente a los serotipos aut�ctonos del virus de la necrosis pancre�tica infecciosa a una diluci�n de 1:50 (vol:vol) (2)
Medio solo (control positivo).
De cada mezcla de sobrenadante y virus, se inocular�n al menos dos cultivos celulares con 50 xl cada uno y se incubar�n a 15 oC. Se controlar� si aparecen ECP de la forma descrita en la parte I.III.4.
Algunas cepas del virus de la septicemia hemorr�gica viral no reaccionan en las pruebas de neutralizaci�n. Tales cepas deben identificarse mediante la prueba de IF o la de ELISA.
Podr�n usarse alternativamente otras pruebas de neutralizaci�n de eficacia probada.
3. IF.-
Para cada cepa v�rica que se desee identificar, se sembrar�n con c�lulas al menos ocho cubres o sus equivalentes, a una densidad que permita alcanzar una confluencia del 60 al 90 por 100 aproximadamente despu�s de veinticuatro horas de cultivo. Se recomienda utilizar c�lulas EPC por su fuerte adherencia a las superficies de cristal, pero tambi�n se pueden utilizar otras l�neas celulares, como BF-2, RTG-2 o FHM.
Cuando las c�lulas hayan sedimentado en la superficie del cristal (aproximadamente una hora despu�s de la siembra) o cuando los cultivos se hayan incubado durante un per�odo de hasta veinticuatro horas, se inocular� el virus que se desee identificar. Se inocular�n cuatro cultivos en la proporci�n de 1:10 en volumen y otros cuatro en la proporci�n de 1:1000, que, posteriormente, se incubar�n a 15� C durante un per�odo de veinte a treinta horas.
Tras la incubaci�n, los cultivos se aclarar�n dos veces en MEM de Eagle sin suero, se fijar�n con acetona helada al 80 por 100 y se te�ir�n con ayuda de una IFAT de doble capa. La primera capa de reactivo consistir� en anticuerpos policlonales o monoclonales de calidad de referencia. La segunda capa de reactivo estar� formada por un antisuero conjugado con fluorocromo con afinidad por la inmunoglobina utilizada en la primera capa. Por cada uno de los antisueros sometidos a la prueba, deber� te�irse al menos un cultivo inoculado con una dosis alta y otro inoculado con una dosis baja. La prueba incluir� controles negativos y positivos adecuados. Se recomiendan para esta prueba fluorocromos como el FITC o el TRITC.
Los cultivos te�idos se preparar�n utilizando soluci�n salina de glicerol y se examinar�n con luz ultravioleta incidente, utilizando oculares de 10 � 12 aumentos y objetivos de 25 � 40 aumentos con aperturas num�ricas > 0,7 y > 1,3, respectivamente.
La t�cnica de IF descrita se ofrece como ejemplo. Podr�n usarse alternativamente otras t�cnicas de IF (diferentes en relaci�n con los cultivos celulares, la fijaci�n y los anticuerpos de calidad de referencia) de probada eficacia.
4. ELISA.-
Los pocillos de las placas de microtitulaci�n se recubrir�n durante una noche con las diluciones recomendadas de fracciones inmunoglobul�nicas purificadas de anticuerpos de calidad de referencia.
Tras aclarar los pocillos con soluci�n amortiguadora PBS-Tween-20, se incorporar� a los pocillos el virus que se desee identificar en fases de diluci�n doble o cu�druple y se dejar� reaccionar con el anticuerpo de recubrimiento durante sesenta minutos a 37 oC. Tras el aclarado con la soluci�n amortiguadora PBS-Tween-20, se a�adir�n anticuerpos con biotina de la especificidad correspondiente a la de los anticuerpos de recubrimiento y se dejar� reaccionar durante sesenta minutos a 20� C.
Despu�s de efectuar otro aclarado como el anterior, se a�adir� estreptavidina conjugada con peroxidasa de r�bano (HRP) y se dejar� reaccionar durante una hora a 20� C. Tras efectuar un �ltimo aclarado, se visualizar� la enzima ligada utilizando sustratos ELISA adecuados (OPD u otros).
Esta versi�n de ELISA basada en el empleo de biotina y avidina se ofrece a modo de ejemplo. En su lugar podr�n utilizarse otras versiones de ELISA de eficacia probada.
CUADRO 1A Plan de inspecci�n y muestreo para las zonas y explotaciones situadas en zonas no autorizadas para el per�odo de control de dos a�os que precede a la autorizaci�n con respecto a la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa
(De conformidad con los anexos B y C de la Directiva 91/67/CEE y las disposiciones establecidas en la parte I del presente anexo) �
Ex�menes de laboratorio para detectar la presencia de virus
N�mero de inspecciones cl�nicas anuales (dos a�os)
N�mero de ex�menes de laboratorio anuales (dos a�os)
N�mero de peces en crecimiento (material de los �rganos)
N�mero de reproductores (fluido ov�rico)
Zonas y explotaciones continentales
a) Explotaciones con reproductores
120 (primera inspecci�n)
150 (segunda inspecci�n)
30 (primera inspecci�n) (5)
0 (segunda inspecci�n)
b) Explotaciones �nicamente con reproductores
150 (primera o segunda inspecci�n).
c) Explotaciones sin reproductores
150 (primera y segunda inspecciones)
Zonas y explotaciones costeras
120 (primera inspecci�n) 150 (segunda inspecci�n)
30 (primera inspecci�n). (5)
0 (segunda inspecci�n).
b) Explotaciones de salm�nidos sin reproductores
30 (primera y segunda inspecciones). (6)
c) Explotaciones sin salm�nidos y sin reproductores
N�mero m�ximo de peces por muestra conjunta: 10.
CUADRO 1B
Plan de inspecci�n y muestreo para el per�odo de control de dos a�os que precede a la autorizaci�n con respecto a la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa en zonas y explotaciones situadas en zonas no autorizadas con un historial documentado de ausencia de estas enfermedades oficialmente reconocido
(De conformidad con los anexos B y C de la Directiva 91/67/CEE y las disposiciones establecidas en las partes I y III del presente anexo)
Ex�menes de laboratorio para detectar la presencia de virus �
0 (primera inspecci�n)
30 (segunda inspecci�n)
30 (primera inspecci�n) (8)
30 (primera o segunda inspecci�n).
0 (primera inspecci�n) 30 (segunda inspecci�n)
30 (primera inspecci�n). (8)
30 (primera y segunda inspecciones).
30 (primera y segunda inspecciones)
CUADRO 1C
Plan de inspecci�n y muestreo para las zonas y explotaciones situadas en zonas no autorizadas con vistas a mantener la autorizaci�n con respecto a la septicemia hemorr�gica viral y la necrosis hematopoy�tica infecciosa
N�mero de peces de una muestra conjunta sometida a examen de laboratorio
N�mero de inspecciones cl�nicas anuales
20 (primera o segunda inspecci�n)
10 (primera o segunda inspecci�n)
10 (primera o segunda inspecci�n).
b) Explotaciones sin reproductores
PARTE II Procedimientos de diagn�stico para la confirmaci�n de la necrosis hematopoy�tica infecciosa y de la septicemia hemorr�gica viral en presuntos brotes
Se emplear�n una o m�s de las siguientes t�cnicas para el diagn�stico de estas enfermedades:
Aislamiento convencional de los virus y posterior identificaci�n serol�gica de los mismos.
Aislamiento e identificaci�n serol�gica simult�nea de los virus.
Otras t�cnicas de diagn�stico (IFAT, ELISA).
En las explotaciones de las zonas autorizadas, el primer caso de estas enfermedades no deber� confirmarse bas�ndose �nicamente en el m�todo C. Deber� utilizarse tambi�n el m�todo A o el B.
Es posible que en algunos casos el material tisular destinado al examen virol�gico tenga que ir acompa�ado de material suplementario para ex�menes bacteriol�gicos, parasitol�gicos, histol�gicos o de otro tipo que permitan un diagn�stico diferencial.
A. Aislamiento convencional de los virus y posterior identificaci�n serol�gica de los mismos
I.1 Selecci�n de muestras.-
Para el examen se seleccionar�n como m�nimo 10 peces que muestren los signos t�picos de la necrosis hematopoy�tica infecciosa o de la septicemia hemorr�gica viral.
I.2 Preparaci�n y env�o de muestra de peces.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.I.3.
I.3 Recogida de material suplementario para diagn�stico.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.I.4.
II. Preparaci�n de las muestras para el examen virol�gico.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.II.
III. Examen virol�gico.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.III.
IV. Identificaci�n del virus.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.IV.
B. Aislamiento e identificaci�n serol�gica simult�nea de los virus
Proc�dase del modo indicado en la parte II.A.I.1.
I.2 Preparaci�n y env�o de muestras de peces. -
II.1 Homogeneizaci�n de los �rganos.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.II.2.
II.2 Centrifugado del homogeneizado.-
El homogeneizado se centrifugar� a una aceleraci�n de entre 2000 y 4000xg durante quince minutos, en una centrifugadora refrigerada a una temperatura comprendida entre 2 y 5� C, y el sobrenadante se recoger� y se tratar� durante cuatro horas a 15� C con antibi�ticos, por ejemplo, 1 mg/ml de gentamicina, o se filtrar� (0,45 xg) por una membrana con baja afinidad por las prote�nas.
II.3 Tratamiento del sobrenadante con antisueros para diagn�stico.-
La suspensi�n de �rganos tratada con antibi�ticos o filtrada por membrana se diluir� a 1:10 y 1:1000 en medio de cultivo celular; se mezclar�n al�cuotas suyas a partes iguales con los reactivos enumerados en la parte I.IV.2 y se incubar�n durante 60 minutos a 15� C.
III.1 Medios y cultivos celulares.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.III.1.
III.2 Inoculaci�n de los cultivos celulares.-
De cada mezcla de suero y virus (preparada del modo indicado en la parte II.B.II.3), se inocular�n al menos dos cultivos celulares por l�nea celular con 50 xl cada uno.
III.3 Incubaci�n de los cultivos celulares.-
Proc�dase del modo indicado en la parte I.III.3.
III.4 Microscopia.-
Se observar�n diariamente a 40-150 aumentos los cultivos celulares inoculados para comprobar si se han producido ECP. Si se evita la aparici�n de ECP con alguno de los antisueros utilizados, el virus podr� considerarse identificado.
En caso contrario, se iniciar�n los procedimientos de identificaci�n del virus de conformidad con la parte I.IV.
III.5 Subcultivos.-
Si no se han obervado ECP despu�s de siete a diez d�as, se realizar�n subcultivos a partir de los cultivos inoculados con sobrenadante y medio (parte II.B.II.3) con arreglo a la parte I.III.5.
C. Otras t�cnicas de diagn�stico
Las t�cnicas IFAT o ELISA descritas en las partes I.IV.3 y I.IV.4, respectivamente, se podr�n aplicar al sobrenadante, que se habr� preparado del modo indicado en la parte I.II.2. Estas t�cnicas r�pidas se completar�n con un examen virol�gico con arreglo a los puntos A o B antes de que hayan transcurrido cuarenta y ocho horas desde la toma de la muestra, si:
Se obtiene un resultado negativo, o
Se obtiene un resultado positivo con material que constituya el primer caso de necrosis hematopoy�tica infecciosa o septicemia hemorr�gica viral en una zona autorizada.
El material tisular podr� someterse a otras t�cnicas de diagn�stico como la RCPTI, la IF realizada con cortes congelados o la inmunohistoqu�mica realizada con material fijado con formol. Estas t�cnicas deber�n completarse siempre con la inoculaci�n en cultivos celulares de material tisular no fijado.
PARTE III Demostraci�n documental de la ausencia de septicemia hemorr�gica viral, de necrosis hematopoy�tica infecciosa o de ambas en zonas o en explotaciones situadas en zonas no autorizadas
Directrices y criterios aplicables a un programa oficial de inspecci�n sanitaria.
1. S�lo se podr� iniciar un programa de inspecci�n sanitaria:
Tras haber aplicado un programa de erradicaci�n del virus de la septicemia hemorr�gica viral o del virus de necrosis hematopoy�tica infecciosa reconocido oficialmente, en virtud del cual se hayan retirado todos los peces de las instalaciones y �stas se hayan limpiado, desinfectado y dejado en reposo antes de volver a abastecerlas con peces procedentes de explotaciones autorizadas, o
En explotaciones pisc�colas en las que no haya precedentes de infecci�n con los virus de estas enfermedades.
2. El programa de inspecci�n sanitaria deber� constar tanto de inspecciones cl�nicas como de ex�menes de laboratorio.
3. El programa deber� incluir dos inspecciones sanitarias cl�nicas anuales realizadas de conformidad con las directrices recogidas en la parte I.
4. En al menos una de las inspecciones llevadas a cabo cada a�o, se recoger�n 30 muestras de tejidos de peces o de fluido ov�rico de cada explotaci�n pisc�cola. Las muestras se seleccionar�n, preparar�n y someter�n a examen de laboratorio de conformidad con las partes I, II y IV.
5. El programa de inspecci�n sanitaria se llevar� a cabo durante al menos cuatro a�os en todas las explotaciones de la zona o en la explotaci�n (situada en una zona no autorizada) que vayan a autorizarse.
6. Para que se reconozca oficialmente el programa, no deber� darse ni detectarse ning�n caso de septicemia hemorr�gica viral ni de necrosis hematopoy�tica infecciosa (ni infecciones cl�nicas ni aislamientos de virus).
PARTE IV Procedimiento de titulaci�n para comprobar la sensibilidad de los cultivos celulares a la infecci�n
A continuaci�n se recogen los procedimientos de titulaci�n recomendados mencionados en la parte I.III.3.
Se deber�n emplear al menos dos cepas de virus de la septicemia hemorr�gica viral y una cepa de virus de la necrosis hematopoy�tica infecciosa. Las cepas deber�n representar los principales grupos de virus presentes en la Uni�n Europea; por ejemplo, en el caso del virus de la septicemia hemorr�gica viral, se deber� elegir una cepa patog�nica para la trucha arco iris de agua dulce y una cepa de agua salada patog�nica para el rodaballo, y en el caso del virus de la necrosis hematopoy�tica infecciosa se deber� elegir una cepa patog�nica para la trucha arco iris de Europa. Deber�n emplearse cepas bien definidas procedentes de los Estados miembros. El laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces puede suministrar cepas de referencia.
En tubos de cultivo celular con c�lulas BF-2 o RTG-2, en el caso del virus de la septicemia hemorr�gica viral, y con c�lulas EPC o FHM, en el del virus de la necrosis hematopoy�tica infecciosa, se propagar�n lotes de virus de un n�mero bajo de pases en cultivos celulares. Se deber� emplear un medio de cultivo celular con, al menos, un 10 por 100 de suero. En la inoculaci�n deber� emplearse una MOI baja (< 1).
Con los ECP totales presentes, se recoger� el virus mediante centrifugado del sobrenadante del cultivo celular a 2000xg durante quince minutos, se esterilizar� pas�ndolo por un filtro de membrana de 0,45 �m y se distribuir� en criotubos etiquetados. El virus se mantendr� a -80� C.
Una semana despu�s de la congelaci�n, se descongelar�n tres tubos de cada virus coloc�ndose en agua fr�a y se titular�n con sus l�neas celulares respectivas. Cada cepa de virus se descongelar� y titular�, al menos, cada seis meses o si se sospecha que la sensibilidad de una l�nea celular se ha visto reducida.
Se deber�n describir detalladamente los procedimientos de titulaci�n y se deber� seguir el mismo procedimiento cada vez.
La titulaci�n por diluci�n hasta el l�mite se efectuar� utilizando, al menos, seis tubos en cada fase de diluci�n.
Los t�tulos se comparar�n con los obtenidos previamente. Si el t�tulo de uno de las tres cepas de virus es inferior en un factor igual o superior a dos unidades logar�tmicas, respecto al t�tulo inicial, no deber� volver a utilizarse la l�nea celular para fines de vigilancia.
Si en el laboratorio se guardan distintas l�neas celulares, cada una deber� examinarse por separado.
Los registros se conservar�n, al menos, diez a�os.
PARTE V Acr�nimos y abreviaturas
BF-2 Fibroblasto de alev�n de Lepomis macrochirus (l�nea celular).
ECP Efectos citopatog�nicos.
LCR Laboratorio comunitario de referencia para las enfermedades de los peces. ELISA Prueba de inmunoabsorci�n enzim�tica.
EPC Epithelioma papulosum cyprini (l�nea celular).
FHM Pimephales promeles (l�nea celular).
FITC Isotiocianato de fluoresce�na.
Hepes �cido N-2-hidroxietilpiperazina-N'2-etano-sulf�nico.
HRP Peroxidasa de r�bano.
IF Inmunofluorescencia.
IFAT Prueba de fluorescencia indirecta para la detecci�n de anticuerpos.
(V) NHI (Virus de la) necrosis hematopoy�tica infecciosa.
(V) NPI (Virus de la) necrosis pancre�tica infecciosa.
MEM Medio m�nimo fundamental.
MOI Multiplicidad de infecci�n (proporci�n del n�mero de part�culas v�ricas infecciosas a�adido a un n�mero conocido de c�lulas de un cultivo).
OPD Orto-fenilendiamina.
PBS Soluci�n salina amortiguadora fosfatada.
RTG-2 G�nadas de trucha arco iris (l�nea celular).
RCP-TI Reacci�n de polimerizaci�n en cadena con transcripci�n inversa.
Tris-HC1 Tris (hidroximetil) aminometano-HC1.
TRITC Isotiocianato de tetrametil-rodamina.
(V) SHV (Virus de la) septicemia hemorr�gica viral.
Los programas de vacunaci�n deber�n contener al menos lo datos siguientes:
1. La situaci�n de la enfermedad que justifica una solicitud de vacunaci�n.
2. La informaci�n sobre las zonas litorales, las zonas continentales, los lugares y las explotaciones en que se puede practicar la vacunaci�n. Dichas zonas no podr�n en ning�n caso sobrepasar los l�mites de la zona infectada ni, en su caso, de la zona tamp�n establecida alrededor de la zona infectada.
3. Informaci�n pormenorizada sobre la vacuna que se vaya a utilizar, incluido el tipo o tipos de vacuna que pueden utilizarse.
4. Informaci�n pormenorizada sobre las condiciones de utilizaci�n, las frecuencias de vacunaci�n y los l�mites dentro de los cuales se utilizar� la vacuna (qu� peces, qu� jaulas).
5. Los criterios de cese de utilizaci�n de la vacuna.
6. Las disposiciones que se adopten referentes al registro del historial de la vacunaci�n (cronolog�a, lugares y explotaciones en los que se ha practicado la vacunaci�n, establecimiento de una zona tamp�n, etc.).
7. Las disposiciones que se adopten a fin de limitar los movimientos de peces en la zona de vacunaci�n y garantizar que los peces s�lo puedan abandonarla para ser sacrificados para el consumo humano, o en caso necesario, para ser destruidos.
8. Cualquier otra disposici�n necesaria que sea precisa en caso de vacunaci�n.
Anexo G introducido por el n�mero 3 del art�culo �nico del R.D. 3481/2000, 29 diciembre, por el que se modifica el R.D. 1488/1994, 1 julio, por el que se establecen medidas m�nimas de lucha contra determinadas enfermedades de los peces (�B.O.E.� 19 enero 2001).Vigencia: 20 enero 2001 (1) En casos excepcionales, como, por ejemplo, cuando los peces se recojan en zonas muy remotas que no dispongan de correo diario. Ver Texto (2) O como indique el laboratorio de referencia en relaci�n con la posible citotoxicidad de los antisueros. Ver Texto (2) O como indique el laboratorio de referencia en relaci�n con la posible citotoxicidad de los antisueros. Ver Texto (2) O como indique el laboratorio de referencia en relaci�n con la posible citotoxicidad de los antisueros. Ver Texto (3) Asimismo, se podr� utilizar una muestra reducida de conformidad con lo establecido en el cuadro 1B si se cumplen las condiciones establecidas en las partes I.I.1, letra b) de la parte I.I.2.1 y parte III. Ver Texto (4) Inspecciones cl�nicas. Ver Texto (5) En circunstancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�an tomar �rganos. Ver Texto (5) En circunstancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�an tomar �rganos. Ver Texto (5) En circunstancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�an tomar �rganos. Ver Texto (6) Las muestras deber�n recogerse como muy pronto tres semanas tras el traslado de los peces de agua dulce a agua salada. Ver Texto (7) Inspecciones cl�nicas. Ver Texto (8) En circusntancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�an tomar �rganos. Ver Texto (8) En circusntancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�an tomar �rganos. Ver Texto (8) En circusntancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�an tomar �rganos. Ver Texto (9) Las muestras deber�n recogerse como muy pronto tres semanas tras el traslado de los peces de agua dulce a agua salada. Ver Texto (10) En las zonas autorizadas s�lo ser� necesario recoger muestras por rotaci�n en un 50 por 100 de las explotaciones cada a�o. En las explotaciones autorizadas situadas en zonas no autorizadas se deber� recoger muestras cada a�o. Ver Texto (11) En circunstancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�a tomar �rganos. Ver Texto (11) En circunstancias excepcionales, si fuera imposible obtener fluido ov�rico, en su lugar se podr�a tomar �rganos. Ver Texto (12) Las muestras deber�n recogerse como muy pronto tres semanas tras el traslado de los peces de agua dulce a agua salada. Ver Texto ');

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