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Timestamp: 2017-06-26 08:46:13+00:00

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Curso de Historia Constitucional Argentina: MATERIAL DE LA GUIA DE RELECTURA: UNIDAD 8
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas - Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) - Cátedra C - Profesor: Hector J. Zimerman lunes, 29 de mayo de 2017
Rodríguez firma con López un pacto en la estancia de Don Tiburcio Benegas, cerca del arroyo del medio, el 24 de noviembre de 1820. Por el tratado, López se comprometía a abandonar Buenos Aires y alejar de ambas provincias a quienes hicieran peligrar la paz. Esta cláusula estaba redactada casi exclusivamente para el chileno Carrera, quien marchará a unirse con Ramírez. Una cláusula secreta establecía la entrega de 25.000 cabezas de ganado a la provincia de Santa Fe para recuperar la maltrecha ganadería de la provincia. Como el gobierno no tenía recursos, Rosas asumió el compromiso de proveer las "vaquitas", promesa que concretará a lo largo de tres años con la ayuda de algunos amigos estancieros. El 4 de diciembre de 1820 llegan a Buenos Aires comisionados regios enviados por Fernando VII para tratar de llegar a algún entendimiento con las ex colonias. El gobierno porteño les hace saber que sólo negociará sobre la base del reconocimiento de la independencia. Tres días más tarde los españoles dan por concluida la misión sin ningún resultado positivo. Nombrado gobernador titular en abril de 1821 con “facultades extraordinarias sin límite de duración”, “protector de todos los derechos y conservador de todas las garantías”, Martín Rodríguez designó ministros a Manuel José García y a Bernardino Rivadavia. Este último manifestaría: “La provincia de Buenos Aires debe plegarse sobre sí misma, mejorar su administración interior en todos los ramos; con su ejemplo llamar al orden los pueblos hermanos; y con los recursos que cuenta dentro de sus límites, darse aquella importancia con que debía presentarse cuando llegue la oportunidad deseada de formar una nación”. Tomás de Iriarte definía a Rodríguez como “un hombre vulgar, un gaucho astuto que tuvo buena elección de ministros y fue dócil para dejarse gobernar”. El Pacto de Benegas distanció a López de Ramírez y Carrera y lo acercó a Buenos Aires. Ramírez entró en Santa Fe y fue derrotado por López en Coronda, el 26 de mayo de 1821. Allí se le unió Carrera y ambos marchan contra Bustos en Córdoba, quien los derrota en Cruz Alta el 16 de junio. Deciden separarse. Carrera huye hacia Chile y Ramírez va hacia el Chaco, pero es alcanzado por las tropas del lugarteniente de Bustos, Bedoya, y derrotado en San Francisco, cerca del Río Seco. El caudillo entrerriano logró huir pero quedó prisionera su compañera, doña Delfina. Ramírez volvió para rescatarla pero recibió un balazo en el pecho que le quitó la vida instantáneamente. Bedoya le mandó la cabeza de Ramírez a López, quien la hizo embalsamar y la colocó en una jaula sobre su escritorio. Carrera es capturado en Punta Médano el 31 de agosto y entregado a las autoridades mendocinas. Es sometido a un consejo de guerra y fusilado el 4 de septiembre. Su cabeza y su brazo derecho son expuestos durante varios días en el cabildo mendocino. El artículo segundo del Pacto de Benegas establecía la convocatoria a un Congreso Nacional en la provincia de Córdoba. Pero los porteños demoraron el envío de sus diputados e hicieron todo lo posible para que el Congreso fracasara. El golpe de gracia vino de la mano del ministro Rivadavia que logró el retiro de los diputados de Buenos Aires del congreso cordobés en agosto de 1821. En septiembre Bustos debió admitir su fracaso. Afirma en un manifiesto a los argentinos que “no estando el país en el momento de recibir esa constitución, declárase fracasado y suspendido el congreso”. Pero Buenos Aires quería quedarse muy tranquila de que la guerra interna no volvería a perturbar sus negocios. Esta fue una de las causas que la llevaron a impulsar la firma de un tratado con las provincias litorales. El Tratado del Cuadrilátero, firmado el 25 de enero de 1822 establecía una “paz firme, verdadera amistad y unión entre las cuatro provincias contratantes”. Se comprometían a la defensa conjunta en caso de un ataque exterior y por artículo tercero fijaban los límites divisorios de las provincias de Entre Ríos y Corrientes y de ésta con Misiones. El pacto “reservado” establecía indemnizaciones en ganado y dinero a las provincias de Santa Fe y Corrientes por parte de Entre Ríos a causa de los bienes perdidos por las acciones de Ramírez. La habilidad de los porteños hizo que la palabra “federación” no figurase en ninguno de los artículos del Tratado. Buenos Aires con su aduana, celosamente conservada, con su situación privilegiada que la acerca, como a ninguna otra región, al mundo exterior, estaba decidida a volcar todos sus esfuerzos al fortalecimiento interno y al propio progreso. Rivadavia había regresado de Inglaterra muy entusiasmado por las doctrinas económicas y políticas vigentes en la capital de la Revolución Industrial. Allí había conocido al ensayista político Jeremy Bentham y a través de él apreció las obras de Adam Smith, David Ricardo, Bacon, Locke y Newton. Dirá en carta a Bentham: “¡Qué grande y gloriosa es vuestra patria!, mi querido amigo. Cuando considero la marcha que ella sola ha hecho seguir al pensamiento humano, descubro un admirable acuerdo con la naturaleza que parece haberla destacado del resto del mundo a propósito”. En ese momento la influencia británica en Buenos Aires era notable. En la nueva universidad, fundada por Rivadavia, se creó la cátedra de economía política, siendo su texto principal el libro de James Mill Elements of Political Economy. En las escuelas primarias de todo el país se estableció el sistema lancasteriano y los libros de texto se obtenían de la firma R. Ackermann de Londres, que contrataba a españoles para traducir los libros ingleses para el mercado latinoamericano. Las reformas de Rivadavia incluían modificaciones radicales en el sistema económico tendientes a atraer inversores extranjeros, sobre todo británicos. En 1822 se estableció una bolsa de comercio y más de 200 comerciantes extranjeros asistieron a su inauguración. Ese mismo año se fundó el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Tres de sus ocho directores eran ingleses al igual que el tenedor de libros de la entidad bancaria. Los billetes del banco y sus monedas se hacían en Londres. Un comerciante inglés escribía entonces: “Los precios módicos de las mercancías inglesas, especialmente las adecuadas al consumo de las masas les aseguraron una general demanda en el momento de abrirse el comercio. Ellas se han hecho hoy artículos de primera necesidad en las clases bajas de Sudamérica: el gaucho se viste en todas partes con ellas. Tómense todas las piezas de su ropa, examínese todo lo que lo rodea y exceptuando lo que sea de cuero, ¿qué cosa habrá que no sea inglesa? Si su mujer tiene una pollera, hay diez probabilidades contra una de que sea manufacturada de Manchester. La caldera u olla en que cocina su comida, la taza de loza ordinaria en que la come, su cuchillo, sus espuelas, el freno, el poncho que lo cubre, todos son efectos llevados de Inglaterra. Cuanto más barato podamos producir estos artículos, tanto más consumo tendrá. Cada adelanto de nuestra maquinaria contribuye a la comodidad y bienestar de las clases más pobres de aquellos remotos países, al mismo tiempo que perpetúa nuestro predominio en sus mercados”. Pero la situación de las Provincias ¿Unidas? difería enormemente de la europea. Aquí no había industrias, ni una burguesía con ganas de aplicar las nuevas técnicas del progreso y mucho menos de arriesgar sus seguras ganancias ganaderas en “aventuras industriales”. En definitiva las ideas de Rivadavia, que eran las del liberalismo progresista de principios de siglo, no tenían por estas tierras base de sustentación en una clase dirigente muy conservadora y desconfiada de las novedades. De todas maneras el ministro Rivadavia llevó adelante una serie de reformas que intentaron modificar la estructura del estado bonaerense y hasta la relación de éste con el poder eclesiástico. RIVADAVIA. Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino, nació en Buenos Aires el 20 de mayo de 1780. Inició sus estudios en el Colegio de San Carlos en 1798 donde cursó Gramática, Filosofía y Teología, pero no se graduó en ninguna de estas materias, abandonando los estudios en 1803. Durante las invasiones inglesas. Se incorporó a las milicias con el grado de Capitán en el cuerpo de "gallegos" donde tuvo una destacada actuación. El 14 de agosto de 1809, a los 29 años se casó con una joven muy distinguida de la sociedad porteña: Juana del Pino y Balbastro, hija del octavo virrey del Río de la Plata, Joaquín del Pino. El matrimonio Rivadavia se muda a la calle Defensa 453 donde nacerán sus cuatro hijos: Benito, Constancia, que morirá a los cuatro años, Bernardino y Martín. Rivadavia participó del Cabildo Abierto del 22 de Mayo y votó contra la continuidad del virrey. Pero no tuvo un rol protagónico en los sucesos de mayo. En el enfrentamiento entre saavedristas y morenistas, tomó partido por estos últimos. Cuando tras meses de enfrentamientos el 22 de setiembre de 1811 fue creado el primer Triunvirato, integrado por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea; Rivadavia fue nombrado Secretario de Gobierno y Guerra. En el Triunvirato la personalidad política de Rivadavia se impuso desde el primer momento y se tornó protagónica. No pocos compararon al
declarado republicanismo, coincide en cuanto a su tendencia centralizadora con la de 1819 y, como aquella, provoca la airada repulsa de los caudillos y los pueblos. Así fracasó este nuevo intento de organizar al país. Rivadavia renunció en junio de 1827. Pocos días después el poder nacional quedaba disuelto cobrando nuevos impulsos la guerra civil y las autonomías provinciales. Rivadavia se retiró definitivamente de la vida pública. En 1829 parte hacia Francia, dejando a su familia en Buenos Aires. En París vuelve a su oficio de traductor. Pasan por sus manos "La Democracia en América" de Tocqueville; "Los viajes" y "El arte de criar gusanos de seda" de Dándolo. En 1834 decide regresar a Buenos Aires. Pero el gobierno de Viamonte le impide desembarcar. Su mujer y su hijo Martín, que lo esperaban en el puerto, suben al barco y se suman al exilio de Rivadavia. Los hijos mayores, Benito y Bernardino, tienen otros planes: se han sumado a la causa federal y están luchando para que Juan Manuel de Rosas asuma definitivamente el poder. El 2 de septiembre de 1845, murió pidiendo que su cuerpo "no volviera jamás a Buenos Aires". Sin embargo sus restos fueron repatriados en 1857 y desde 1932 descansan en el mausoleo levantado en su honor en Plaza Miserere. LEY DE
General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado
y decreta la siguiente ley:
La capital con el territorio que abajo se señalará queda bajo la inmediata y
exclusiva dirección de la Legislatura Nacional y del Presidente de la
Lo son igualmente todas las acciones, no menos que todos los deberes y empeños
contraídos por la Provincia de Buenos Aires.
Queda solemnemente garantido el cumplimiento de las leyes dadas por la misma
Provincia, tanto las que consagran los primeros derechos del hombre en
sociedad, como las que acuerdan derechos especiales en toda la extensión de su
Corresponde a la capital del Estado todo el territorio que se comprende entre
el puerto de las Conchas y el de la Ensenada; y entre el Río de la Plata y el
de las Conchas, hasta el puente llamado de Márquez, y desde éste, tirando una
línea paralela al Río de la Plata, hasta dar con el de Santiago.
En el resto del territorio perteneciente a la Provincia de Buenos Aires se
organizará por ley especial una Provincia.
Entretanto dicho territorio queda también bajo la dirección de las autoridades
Congreso, en Buenos Aires, a 4 de marzo de 1826.
MANUEL DE ARROYO PINEDO
Ejecutivo promulga la ley el día 6, y el 7 comunica al Gobernador de Buenos
Aires, quien de inmediato eleva los antecedentes a la Junta de Representantes.
Pero en seguida el presidente Rivadavia da otro decreto, anulando a la
Provincia de Buenos Aires como entidad política:
marzo 7 de 1826.
Artículo 1º - Que
el gobierno de la Provincia de Buenos Aires ha cesado en el ejercicio de sus
Artículo 2° - Que
dicha ley y esta resolución se circulen a todas las corporaciones, tribunales y
jefes de las oficinas de dicha Provincia, para que, dando a una y otra el más
pronto cumplimiento, se pongan a disposición del ministerio a que correspondan.
Artículo 3° - Que
los ministros por los departamentos respectivos, impartan desde luego a dichas
corporaciones, tribunales y oficinas las órdenes que demande el servicio
Artículo 4° - Que
le ministro de Gobierno queda especialmente encargado de la ejecución de la
presente, que se publicará en el registro Nacional.
General Constituyente de las provincias Unidas del Río de la Plata, ha
acordado y decreta la siguiente ley:
Siendo ya oportuna y urgente la instalación del Poder Ejecutivo Nacional de un
modo permanente y con el carácter que corresponde, el Congreso procederá al
nombramiento de la persona en quien debe hacerse tan alta confianza.
Una mayoría de un voto sobre la mitad de los diputados presentes en la
Sala del Congreso hará la elección. Si después de tres votaciones, ninguno
obtuviese la expresa mayoría, se publicarán tres personas que hayan obtenido el
mayor número, y por ellos se sufragará en las votaciones siguientes. Si
reiterada la votación hasta tres veces, ninguno de los tres presupuestos
reuniere la mayoría que exige el artículo, se excluirá el tuviese el menor
número de votos. En igualdad entre o dos de ellos, decidirá el presidente
de la Sala, quedando solamente dos. Si repetida tres veces las votación
entre los dos, no resultase la mayoría expresada, decidirá el presidente
persona electa será condecorada con el título de Presidente de las Provincias
Unidas del Río de la Plata, tendrá el tratamiento de excelencia, y los
honores correspondientes al Jefe Supremo del Estado.
Durará en el ejercicio de sus funciones por el tiempo que establezca la
Constitución, el que se le computará desde el día en que tome la posesión.
Para su recepción prestará juramento en manos del presidente del Congreso en la
forma siguiente: “Yo,... Juro por Dios nuestro Señor y por estos santos
Evangelios que desempeñaré fielmente y con arreglos a las leyes, el cargo de
presidente de las provincias unidas del río de la plata, que se me confía: que
cumpliré y haré cumplir la Constitución, que se sancionare por el Gobierno
de la nación; que protegeré la religión Católica; y que defenderé y conservaré
la integridad e independencia del territorio de la unión, bajo la forma
representativa republicana.
Las facultades del Presidente serán las que se han transferido por las leyes
anteriores al Gobierno de Buenos Aires como encargado provisoriamente del Poder
Ejecutivo Nacional, y las que ulteriormente se le acuerden.
Presidente gozará de una compensación anual de veinte mil pesos; que no será
aumentada ni disminuida durante el tiempo de su administración. Y dé orden del
mismo se comunicará a V. E. para su conocimiento y cumplimiento. Sala del
Congreso, en Buenos Aires, 6 de Febrero de 1826.
Arroyo y Pinedo, Presidente - Alejo Villegas, Secretario.
LEY DE ENFITEUSIS. El 16 de marzo
de 1826,
siendo ya presidente, ratificó mediante un decreto la prohibición de vender,
donar o entregar de cualquier otra forma las tierras fiscales. Posteriormente,
el 18 de mayo, la Ley Nacional de Enfiteusis volvió a ratificar la
prohibición de enajenar tierras de propiedad pública y fijó el lapso de
concesión en "cuando menos" 20 años desde el 1 de enero
Pero de hecho la ley sólo se aplicó en territorio porteño y en la provincia de Corrientes, habiéndola
reconocido ésta última recién en 1830.
sancionada el 18 de mayo de 1826 y establecía:
· Art. 1.º Las tierras de propiedad pública, cuya
enajenación por la ley del 15 de febrero es prohibida en todo el territorio del
Estado, se darán en enfiteusis durante el término, cuando menos, de 20 años,
que empezaran a contarse desde el 1.º de enero de 1827.
· Art. 2.º En los primeros diez años, el que los
reciba en esta forma pagará al tesoro público la renta o canon correspondiente
a un ocho por ciento anual sobre el valor que se considere a dichas tierras, si
son de pastoreo, o a un cuatro por ciento si son de pan llevar.
· Art. 3.º El valor de la tierra será graduado en
términos equitativos por un jury de cinco propietarios de los más inmediatos,
en cuanto pueda ser, al que ha de justipreciarse, o de tres en caso de no
haberlos en ese número.
· Art. 4.º El gobierno reglará la forma en que ha
de ser nombrado el jury del que habla el artículo anterior, y el juez que ha de
presidirlo.
· Art. 5.º Si la evaluación hecha por el jury
fuese reclamada, o por parte del enfiteuta, o por la del fisco, resolviera
definitivamente un segundo jury, compuesto del mismo modo que el primero.
· Art. 6.º La renta o canon que por el artículo
2.º se establece, empezará a correr desde el día en que al enfiteuta se mande
dar posesión del terreno.
· Art. 7.º El canon correspondiente al primer año
se satisfacerá por mitad en los dos años siguientes.
· Art. 8.º Los periodos en que ha de entregarse el
canon establecido, serán acordados por el Gobierno.
· Art. 9.º Al vencimiento de los diez años que se
fijan en el artículo 2.º, la Legislatura Nacional reglará el canon que ha de
satisfacer el enfiteuta en los años siguientes sobre el nuevo valor que se
graduará entonces a las tierras en la forma que la legislatura acuerde .

References: Artículo 1

Artículo 2
 resolución 

Artículo 3

Artículo 4
 artículo
2
 artículo 2