Source: http://blog.pucp.edu.pe/blog/mbermudez/2008/05/12/tenencia-compartida-en-colombia-proyecto-de-ley/
Timestamp: 2016-02-09 15:50:11+00:00

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Tenencia compartida en Colombia (proyecto de ley) | Blog de Manuel Bermúdez Tapia
Tenencia compartida en Colombia (proyecto de ley)
13 respuestas	República de Colombia Cámara de Representantes
Articulo 1º. Custodia y Cuidado personal de los Hijos. La Custodia y Cuidado Personal de los hijos corresponde de consuno a los padres o al padre o madre sobrevivient e.
Articulo 2º. Custodia en Caso de Separación, divorcio o nulidad del matrimonio. En el caso de los padres que no cohabitan efectivamente por causa de desavenencias entre la pareja, originadas en la separación de hecho, divorcio, o nulidad de matrimonio, se observará un régimen de custodia alternada, por períodos iguales de tiempo. Éste régimen se determinará por el mutuo acuerdo de ambos padres mediante los mecanismos de conciliación prejudicial contemplado en la ley 640 de 2001, y refrendada por el Juez de Familia. A falta de acuerdo, el Juez de Familia del domicilio del menor, a petición de parte, determinará el régimen de Custodia Alternada más adecuado mediante el Proceso Verbal Sumario contemplado en el Código de Procedimiento Civil, pero siempre protegiendo el interés superior de los menores. Artículo 3º. Reparto de la Custodia y Cuidado Personal de los Hijos. El menor habitará con cada uno de sus progenitores en meses alternos, estando los meses pares con la madre y los impares con el padre, cambiando esta distribución cada año. Durante la estancia con uno de los progenitores, el juez de familia fijará un régimen de visitas en favor del otro progenitor para los periodos durante los que no ostente la custodia y un régimen especial para los periodos vacacionales. Cada progenitor se encargará de los gastos ordinarios del menor durante el tiempo que conviva con él, mientras que los gastos extraordinarios se fijaran por mitad. Parágrafo. Al establecer el reparto de los periodos a que se refiere el pre sente artículo, el Juez de Familia tendrá en cuenta, entre otros, el interés de los menores de cero (0) a siete (7) años de edad, pero permitiendo hasta donde sea posible, contactos cortos pero más frecuentes con cada uno de los progenitores.
Articulo 4º. Aplicación a procesos Anteriores. Al momento de entrar a regir ésta ley, en los casos en que hubiera sentencia en firme y ejecutoriada, a petición de parte, se buscará el acuerdo de los padres para conocer quién de los dos comienza con el período de Custodia Alternada. A falta de acuerdo se fijará según lo que estime el Juez de Familia de conformidad con lo establecido en el artículo anterior.
Articulo 5º. Igualdad de derechos y obligaciones. Los derechos y obligaciones que emanan del régimen de custodia alternada serán iguales para ambos padres. La comunicación entre el padre o madre no custodio y su hijo menor tendrá carácter inalienable e irrenunciable.
La suspensión, disminución o restricción del régimen previsto deberá fundarse en causas de extrema gravedad que pongan en peligro la seguridad o la salud del hijo menor. Dichas causas deberán ser apreciadas con criterio restrictivo y riguroso.
Articulo 6º. Perdida de la Custodia y Cuidado Personal. La Custodia y el Cuidado personal de los hijos se p ierden por resolución emanada del Juez competente en los siguientes casos:
2. Maltrato físico hacía los menores por parte de quien la tiene .
11. Efectuar denuncias temerarias ante cualquier Juez de la República contra el padre no tutor y que en sentencia definitiva y ejecutoriada sea absuelto el padre demandado por falta de méritos. 12. Por las demás causales Indicadas en el Código Civil y leyes complementarias.
Articulo 7º. Acuerdo de Cesión Temporal de la Custodia. El padre o la madre de mutuo acuerdo podrán avenir la cesión temporal del derecho a custodia, por un periodo determinado, el cual será previamente autorizado por el Juez de Familia, sin perjuicio del derecho que le asiste a los progenitores a tener contacto personal con sus hijos, salvo que concurra alguna causal que ocasione peligro grave hacia el menor.
Artículo 8º. Pérdida temporal de la Custodia. El progenitor que provoque maltrato cualquiera que éste sea, legalmente comprobado, obligue o induzca a la prostitución o incite a la delincuencia perderá por dos (2) años la custodia de sus hi jos, sin perjuicio de las acciones judiciales correspondientes. No obstante el Juez de Familia atendiendo al interés superior del menor podrá otorgar condiciones especiales para que éste, periódicamente se relacione con el progenitor en aras de no perder el lazo filial y afectivo. Artículo 9º. Incumplimiento del Régimen de custodia compartida. El progenitor que incumpla el régimen de custodia compartida perderá la Tuición de sus hijos, según la evaluación que para el caso efectúe el Juez de Familia e incurrirá en el delito de “Ejercicio Arbitrario de la Custodia”.
Artículo 10º. El artículo 230 A del Código Penal, quedará así:
ARTÍCULO 230-A. EJERCICIO ARBITRARIO DE LA CUSTODIA DE HIJO MENOR DE EDAD. El padre que arrebate, sustraiga, retenga u oculte a uno de sus hijos men ores sobre quienes ejerce la patria potestad con el fin de privar al otro padre del derecho de custodia y cuidado personal, incurrirá, por ese solo hecho, en prisión de uno (1) a tres (3) años y en multa de uno (1) a dieciséis (16) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
De igual forma se aplicaran las penas previstas en este artículo al progenitor que valiéndose de la custodia, utilice o manipule a sus hijos menores para obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor.
Artículo 11º. Vigencia. Esta Ley rige a partir de la fecha de su promulgación y deroga todas las disposiciones que le sean contrarias.
Durante decenios, la custodia compartida ha sido una reivindicacin irrenunciable de los padres separados en muchos países. Durante decenios t ambién, sus antagonistas y, en su estela, los poderes públicos se han limitado a rechazarla, a falta de argumentos más sólidos, por su supuesta inviabilidad práctica o, incluso, por unos más que discutibles efectos negativos para el niño, sin contraponer en balanza sus efectos benéficos. De ese modo, durante decenios, el debate sobre la custodia compartida no salió de sus límites teóricos.
Sin embargo, lo que está en juego en este debate y en sus consecuencias prácticas es una cuestión de derechos humanos de hondo calado: el derecho del niño a seguir manteniendo vínculos estrechos y asiduos con sus dos padres tras el divorcio, el derecho de ambos padres a seguir siéndolo tras el divorcio, el derecho, en definitiva, a preservar los lazos familiares naturales tras la ruptura del contrato matrimonial. Simultáneamente, durante los decenios de 1980 y 1990 se multiplicaron los estudios sobre los inconvenientes de los hogares monoparentales y los efectos de la ausencia paterna en el desarrollo del niño.
Hacia mediados del decenio de 1990, algunos países habían cruzado ya el punto de inflexión en la trayectoria hacia la custodia compartida, que, actualmente, es una práctica arraigada y de resultados satisfactorios en varios de ellos. Por consiguiente, hace tiempo que la custodia compartida dejó de ser un prototipo teórico supuestamente inviable para convertirse en un modelo que ha superado todas las pruebas y lleva ya recorrido un largo camino práctico con resultados muy positivos. Algún día, las personas con cierta curiosidad sociológica o histórica se preguntarán cómo ha sido posible que, durante decenios, las sociedades más avanzadas hayan llegado a admitir que la separación de padre e hijo tras el divorcio -es decir, la semiorfandad artificial del niño- pueda resultar beneficiosa para el desarrollo del menor. Una abrumadora cantidad de estudios han coincidido en que los niños que mantienen un contacto regular con ambos progenitores tras el divorcio muestran mejores niveles de adaptación social y rendimiento académico que los niños criados en hogares monoparentales, y han puesto de manifiesto las imborrables y negativas huellas de la ausencia del padre durante la infancia y la adolescencia. En cambio, los estudios sobre niños en situación de convivencia alterna con ambos padres no han permitido constatar trastornos significativos asociados al cambio de domicilio.
Con el presente proyecto tratamos de buscar que el interés superior del niño, piedra angular de cualquier régimen de divorcio o custodia, requiere el contacto frecuente y continuo del niño con ambos padres tras la separación de éstos. Con ello nos limitamos a hacer eco de lo dispuesto en las legislaciones sobre divorcio más progresistas del mundo y en la Convención sobre los Derechos del Niño, en cuyo artículo 9.3 se establece que:
No es honrado afirmar que el interés superior del niño resulte bien servido por un régimen de divorcio o separación concebido como un cuadrilátero de boxeo en el que, durante los años más delicados de su vida, el menor es testigo de un pugilato sin tregua entre sus padres. En el momento en que una pareja con hijos se separa caben dos posibilidades: 1) reconocer a uno de los padres más derechos que al otro y, con ello, crear las condiciones para toda clase de abusos y hostil idades (como en el caso de nuestro vigente régimen de divorcio o custodia); o
2) reconocer exactamente los mismos derechos a ambos padres, lo que automáticamente restará interés a cualquier planteamiento contencioso.
En el segundo supuesto, ninguna de las partes tendrá motivos especiales para entablar costosos y traumáticos procesos judiciales, la custodia perderá todo el valor que actualmente tiene como arma de máxima eficacia frente al ex cónyuge, los hijos dejarán de ser hipotéticos rehenes en manos del progenitor custodio y los términos de la separación se basarán exclusivamente en el bienestar del menor.
En definitiva, tanto la negativa experiencia de nuestra legislación sobre divorcio o separación como los estudios realizados en diversos países demuestran que el interés del niño es incompatible con el actual sistema de custodia exclusiva que se aplica en Colombia y requiere cambios legales profundos que dejen paso a nuevas fórmulas de compartición de la responsabilidad parental.
En realidad, ningún detractor de la custodia compartida ha conseguido demostrar que, para el niño, sea perjudicial vivir con ambos padres. Hasta ahora, el más frecuente –y casi único- argumento esgrimido a favor de la custodia materna o paterna exclusiva ha sido la necesidad de estabilidad, es decir, el deseo de evitar al niño los supuestos trastornos resultantes del cambio periódico de domicilio. Para una sociedad en la que los niños, ya desde los primeros meses de su vida, reparten su tiempo entre la guardería y el hogar, es una pobre argumentación esa supuesta inestabilidad que conllevaría el desplazamiento entre los hogares materno y paterno. Pero sobre todo, no se ha tenido en cuenta el hecho evidente de que lo importante para el niño no es la estabilidad material, sino la estabilidad emocional y la sensación de seguridad que le proporciona el contacto asiduo con ambos padres.[2]
Los defensores de este falso argumento a favor de la estabilidad suelen olvidar también que, en los casos de custodia exclusiva, son frecuentes los cambios injustificados de residencia por parte del progenitor custodio, a veces con un fin meramente punitivo del otro progenitor, que apartan al niño de su entorno, su colegio y su comunidad y reducen drásticamente o imposibilitan el contacto con el progenitor no custodio. Ese tipo de cambios realmente desestabilizadores no tendrán cabida en un régimen de “custodia compartida”, ya que ninguno de los padres tendrá la “propiedad” del niño ni el derecho a llevarlo de un lado para otro a su antojo, sin el consentimiento previo del otro progenitor y la ratificación del juez. Antes bien, prevalecerá el arraigo y el interés del niño.
El ejercicio de la custodia compartida o coparentalidad tras la separación resulta mucho más eficaz cuando los padres han llegado a un acuerdo mutuo. Por eso, todas las legislaciones que podrían servirnos como modelo para establecer un régimen de divorcio o separación acorde con el interés del niño insisten en la conveniencia de que los padres que se separan presenten al juez un “plan de Custodia, como se establece en el proyecto de ley o “plan de responsabilidad parental”, establecido por mutuo acuerdo. A diferencia de nuestra actual legislación, donde el juez otorga una custodia exclusiva en cabeza de uno de los progenitores y la regulación de visitas cada quince días al progenitor no custodio, conlleva a una claudicación de éste en cuanto a sus legítimos derechos sin tener como punto de partida la igualdad de derechos y obligaciones de ambos padres.
Es evidente que, una vez establecida esa igualdad de derechos y obligaciones, los cónyuges tendrán menos interés en adoptar planteamientos contenciosos y alimentar las discrepancias, ya que nada tendrán que ganar con ello. No obstante, en prevención de la inevitable litigiosidad de las separaciones, las legislaciones más avanzadas prevén la mediación, incluso impuesta obligatoriamente por los tribunales en caso de desacuerdo entre los cónyuges. En último término, si tampoco la intervención del mediador consigue poner de acuerdo a las partes, el juez suele dictar sen tencia según su mejor entender. Por ejemplo, en el caso de la legislación francesa, está previsto como criterio general que el juez establezca, como fórmula provisional de custodia ante el desacuerdo irreconciliable de los padres, la alternancia semanal del niño en la convivencia con ambos.
Asimismo, en diversas legislaciones de los Estados Unidos se prevé, como presunción inicial en materia de custodia, la residencia física del niño con ambos progenitores (“custodia conjunta física”), con un reparto de los tiempos de convivencia equitativo hasta donde sea posible y nunca inferior al 35 por ciento para el progenitor que conviva menos tiempo con el niño. Es decir, si la presunción inicial es la custodia conjunta física, pierden su razón de ser los enfoques contenciosos para lograr la custodia exclusiva de los niños y, con ella, el control de la situación posterior al divorcio y las ventajas económicas resultantes.
Ahora bien, una vez suprimidos los alicientes para entablar un divorcio contencioso, nada impide que las dos partes lleguen a cualquier tipo de acuerdo sobre el contacto con los hijos y el reparto del tiempo de convivencia con ellos. En general, el juez considerará que el acuerdo pactado por los padres será el que más convenga al bienestar de los hijos, salvo casos excepcionales. En casi todas las legislaciones consultadas, se considera como fórmula más idónea la “custodia conjunta física” y el reparto más igualitario posible de los tiempos de convivencia, pero ello no obsta para que los padres establezcan su propio “plan de coparentalidad o custodia” en función de su situación respectiva y de lo que consideren mejor para los hijos.
Como señaló la ministra francesa Segolène Royal en los debates parlamentarios sobre el proyecto de ley relativa a la autoridad parental, “valorar la residencia alterna no es hacer de ella una panacea ni una obligación… ni culpabilizar a las parejas que no recurran a esa modalidad”.
Por consiguiente, otro de los mitos que hay que desterrar es la creencia en que la coparentalidad (o custodia compartida) significa necesariamente un reparto al 50 por ciento de los períodos de convivencia del niño con cada uno de los padres. Más bien, convendría interpretar la coparentalidad como un reparto al 50 por ciento de los derechos y obligaciones de ambos padres.
En principio, la fórmula de Custodia más idónea es la que permita al niño un mayor disfrute de la presencia y los cuidados de ambos padres, y ése debería ser el criterio judicial que, en último término, prevaleciese en caso de desacuerdo entre los padres. Pero es evidente que cada situación familiar es distinta y que los padres están en mejores condiciones que nadie para establecer el régimen de custodia que consideren más conveniente para sus hijos en función de sus respectivas circunstancias personales. Al juez corresponder, en último término, ratificar o no el acuerdo establecido por los padres según lo considere o no idóneo para el bienestar del niño.
Uno de los tópicos más generalizados y, sin embargo, desmentido por múltiples estudios e investigaciones, es lo que podríamos denominar “principio de la corta edad” (tender years doctrine), que preconiza la irremplazabilidad de la madre en el cuidado de los niños en los años más tiernos de la infancia (en general, de 0 a 7 años), considerando superflua o secundaria la figura paterna. Más adelante pueden consultarse las referencias a diversos estudios que demuestran lo erróneo de tal creencia. En cambio, el peculiar sentido del tiempo de los niños pequeños hacen necesarios los contactos más cortos, pero más frecuentes con cada uno de sus progenitores. Los niños de más corta edad tienen menos desarrollada la memoria a largo plazo, por lo que el contacto frecuente con cada uno de los padres es importante para prevenir retrocesos en las relaciones. El contacto asiduo es particularmente importante durante los primeros años de la vida para reforzar la relación con ambos padres, por lo que el régimen de convivencia exigirá intercambios más frecuentes. Con el paso de los años, la alternancia de los períodos de convivencia puede adoptar un ritmo más espaciado.
Con frecuencia, los propugnadores de la custodia exclusiva materna alegan que los grupos de padres reivindican la Custodia compartida con el único fin de sustraerse al pago de pensiones alimentarias, aunque el argumento es perfectamente reversible y valdría también para afirmar que la madres solicitan la custodia exclusiva para demandar en proceso de alimentos y de esta forma obtener dividendos, que en algunos casos se hace mal uso de los dineros correspondientes del menor, sin que juez alguno exija rendimiento de cuentas. En cambio, el interés del niño no se aviene con ninguno de esos argumentos, sino más bien con el de un trato judicial equitativo y digno para ambos padres.
Para que el régimen de coparentalidad funcione y, sobre todo, para lograr el mayor número posible de acuerdos previos de ambos padres, es preciso desterrar de antemano toda posibilidad de beneficio económico de uno de los ex cónyuges a costa del otro en relación con el cuidado de los hijos, y dejar fuera del marco de coparentalidad cualquier litigio o reivindicacin económica de otro tipo. Un aspecto que, hasta ahora, no se ha tenido suficientemente en cuenta es el hecho de que los regímenes de “Custodia Compartida” favorecen un aumento del nivel de vida de los niños. La convivencia compartida permite a ambos padres atender directamente las necesidades económicas de sus hijos, sin posibilidad de contrapartidas ni lucros de una parte a costa de la otra. El resultado de esa autonomía es un mayor interés de cada progenitor en mejorar su situación económica y la de sus hijos, con lo que el conjunto de los ingresos de ambos padres aumenta. Lo contrario ocurre en las situaciones de custodia exclusiva, donde el progenitor no custodio siente el desembolso porcentual de su sueldo en concepto de pensión alimenticia como un factor de constante desincentivacin económica y profesional, al tiempo que la percepción directa de dicha pensión y el interés por mantenerla ejercen sobre el progenitor custodio un efecto similar de desincentivacin laboral y profesional.
Por último, destacaremos que la Custodia Compartida favorece la colaboración entre los padres, incluso en el ámbito económico. La igualdad de derechos y responsabilidades plasmada en los acuerdos o planes de custodia reduce la litigiosidad y no deja cabida para los esquemas de parte ganadora/ parte perdedora, lo que facilita también la colaboración económica entre los padres. Por ejemplo, un estudio de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, realizado en el año 1991, época en que la custodia física conjunta apenas empezaba a cobrar auge en unos pocos estados, permitió constatar que el pago de pensiones alimenticias se cumplía en el 90,2% de los casos cuando la custodia era conjunta, descendía al 79,1% cuando existía régimen de visitas, y apenas llegaba al 44,5% en los casos en que al progenitor no custodio se le impedían el contacto con sus hijos.
ESTUDIOS SOBRE LOS DISTINTOS REGÍMENES DE CUSTODIA Y SUS EFECTOS EN EL DESARROLLO Y EL BIENESTAR DEL NIÑO.
En importante presentar una recopilación de estudios sobre las ventajas y la viabilidad de la custodia compartida, con especial atención a su importancia para el desarrollo armónico y equilibrado del niño.
Mejor adaptación del niño a su entorno familiar y social; mejor rendimiento escolar. Mayor satisfacción de los niños con la distribución de los tiempos de convivencia con ambos padres. Mayores niveles de autoestima y confianza en sí mismos. Mejor relación del niño con cada uno de sus padres. · Menos problemas psíquicos o síntomas de estrés psico somático.
Robert Bauserman (AIDS Administration/Department of Health and Mental Hygiene, USA). Child Adjustment in Joint-Custody Versus Sole-Custody Arrangements: A Meta-Analytic Review [Adaptación del niño en regímenes de custodia conjunta y de custodia exclusiva: metaanálisis]. Marzo de 2002.[3]
Análisis de 33 estudios en que se compara la adaptación de los niños en contextos de custodia conjunta y de custodia exclusiva. El autor llega a la conclusión de que los niños bajo custodia conjunta están mejor adaptados que los niños en régimen de custodia exclusiva. Asimismo, los padres sujetos a regímenes de custodia conjunta notifican menores niveles de conflictividad en sus rela ciones. “Las soluciones de custodia conjunta (tanto legal como física) no parecen, como promedio, resultar perjudiciales para ningún aspecto del bienestar de los hijos y pueden, de hecho, ser beneficiosas”.
Joan B. Kelly: Children’s adjustment in conflicted marriage and divorce. A decade review of research [Adaptación de los hijos en matrimonios y divorcios conflictivos. Análisis de un decenio de investigaciones] (2000). Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psichiatry, 39, 963-973. Análisis de las investigaciones emprendidas durante el decenio de 1990 respecto de los efectos del divorcio en la adaptación de los niños. En relación con la custodia y el régimen de visitas, señala que la actitud de la madre determina sustancialmente la eficacia de la participación paterna tras el divorcio. La custodia conjunta da lugar a mejores resultados en el desarrollo del niño, en general. Los hijos de divorciados que mantienen contacto asiduo con su padre obtienen mejores resultados escolares. Se ha demostrado la eficacia de los programas de educación de los padres para el divorcio, así como de mediación familiar, a fin de lograr menos situaciones conflictivas que afecten a los niños. D.A. Luepnitz. Maternal, paternal and joint custody: A study of families after divorce. [Custodia compartida materna y paterna: estudio de la familia tras el divorcio]. (Doctoral thesis 1980. State University of New York at Buffalo. UMI No. 80-27618.)
Estudio comparativo de situaciones de custodia monoparental y custodia compartida. La mayoría de los hijos en situación de custodia monoparental consideraron insuficiente el tiempo de convivencia con el progenitor no custodio, mientras que los niños en situación de custodia compartida se mostraron sa tisfechos con la frecuencia de la relación con ambos progenitores. También se constató una mejor relación de los hijos con sus progenitores en situaciones de custodia compartida.
Estudio comparativo de los efectos de la custodia compartida y la custodia monoparental en el desarrollo infantil. Se comparó una muestra de 20 niños (7 a 11 años de edad) en situación de custodia compartida con otros 20 niños en situación de custodia monoparental materna. En todos los casos, la separación había tenido lugar hacían dos años, como mínimo. Los niños en situación de custodia compar tida mostraron mayores niveles de autoestima, autovaloracin y confianza en sí mismos, y menos excitabilidad e impaciencia que los niños bajo custodia materna.
D.B. Cowan. Mother Custody versus Joint Custody: Ch ildren`s parental Relationship and Adjustment. [La custodia materna comparación a la custodia compartida: relación con los padres y adaptación de los hijos]. (Doctoral Thesis 1982. University of Washington. UMI No. 82-18213.). Comparación entre 20 niños en custodia compartida y otros 20 en familia monoparental materna. Según la valoración de las propias madres, los niños en situación de custodia compartida resultaron mejor adaptados que los niños bajo custodia exclusiva materna. Por otra parte, los niños en situación de custodia exclusiva materna mostraron una mayor aceptación de ambos padres y una mejor adaptación general en la medida en que pasaban más tiempo con su padre.
L.P. Noonan. Effects of long-tern conflict on personality functio ning of children of divorce. [Efectos de conflictos duraderos (Doctoral thesis 1984. The Wright Institute Graduate School of Psychology, Berkeley. UMI No. 84-17931). Se estudiaron los efectos a largo plazo del desarrollo en situaciones de custodia compartida, custodia exclusiva materna y familia intacta. Los niños en situación de custodia compartida resultaron más activos que los niños en situaciones de custodia exclusiva o familias intactas. En situaciones de baja conflictividad actuaron mejor (mostraron menos retraimiento) que los niños en custodia compartida o familias intactas.
B.H. Granite. An investigation of the relationships among selfconcept, parental behaviors, and the adjustment of children in different living arrangements following a marital separation and/or divorce. [Investigacin sobre las relacio nes entre autoestima, comportamientos parentales y adaptación de los hijos en diferentes modalidades de vida tras la separación o el divorcio]. (Doctoral thesis 1985. University of Pennsylvania, Philadelphia. UMI No. 85-23424). Se estudió la situación de 15 niños bajo custodia compartida, 15 niños bajo custodia exclusiva paterna y 15 niños en situación de custodia compartida, todos ellos de edades comprendidas entre los 9 y los 12 años. Los padres y madres en situaciones de custodia exclusiva (tanto materna como paterna) utilizaban técnicas de presión psicológica para controlar a los hijos, como por ejemplo la culpabilizacin. Sin embargo, en los hogares con custodia compartida, tales técnicas se usaban raramente, según la percepción de los niños. No se detectaron diferencias de autoestima entre los distintos hogares.
S. Handley. The experience of the child in sole and joint custody. [La experiencia del niño en situ aciones de custodia exclusiva y compartida]. (Doctoral thesis 1985. California Graduate School of Marriage and Family Therapy). Los niños en situaciones de custodia compartida se mostraron más satisfechos que los niños en situaciones de custodia exclusiva.
J. Pearson and N. Thoennes. Will this Divorced Woman Receive Support? Your Custody Decision may determine the Answer.< /SPAN> [¿Recibirá ayuda esta mujer divorciada? La respuesta tal vez dependa de su sentencia sobre la custodia] (The Judges Journal, Winter, 1986.). Comparación del pago de pensiones alimenticias en casos de custodia exclusiva y custodia compartida. Según se constató, la custodia compartida determina un cumplimiento mucho mayor de los pagos a la madre por concepto de pensión alimenticia.
L.M.C. Bisnaire, P. Firestone y D. Rynard. Factors associated with academic achievement in children following parent separation. [Factores relacionados con el rendimiento académico de los niños tras la separación de los padres]. (American J. of Orthopsychiatry. v.60(1), p.67-76, 1990) . Se comprobó que la regularidad del régimen de visitas era uno de los factores más importantes para que los niños mantuviesen los niveles de rendimiento académico anteriores al divorcio.
intensos trastornos de ansiedad de separación negación y represión de sentimientos asociados a la pérdida del padre identificacin con el objeto producido necesidad material de la presencia del varón.” En un estudio anterior realizado por Kalter y Rembar en el Hospital Psiquiátrico Infantil de la Universidad de Michigan, una muestra de 144 pacientes en edad infantil o adolescente, hijos de padres divorciados, presentaron, como problemas más frecuentes que requerían diagnóstico y tratamiento, los tres siguientes:
· 63% de los niños: algún problema psicológico subjetivo (ansiedad, tristeza, melancolía intensa, fobias o depresión)
· 56% de los niños: calificaciones escolares deficientes o muy inferiores a su capacidad o su rendimient o anterior
En el momento de la separación conyugal, cuando (en general) el padre abandona el hogar familiar y empieza a tener menos contacto con sus hijos durante los años siguientes, todo parece indicar que las muchachas experimentan la pérdida emocional del padre egocéntricamente, como un rechazo hacia ellas. Aunque es más frecuente entre las niñas de preescolar y de los primeros niveles de l a escuela elemental, hemos observado ese fenómeno clínicamente en niñas de los últimos niveles de la escolaridad básica y jóvenes adolescentes. En esos casos, la falta continuada de relación con el padre se experimenta como un rechazo por parte de él. Muchas niñas atribuyen ese rechazo a que no son suficientemente hermosas, afectuosas, atléticas o inteligentes para agradar al padre y mantener con él contactos regulares y frecuentes.
Por último, las niñas cuyos padres se divorcian pueden crecer sin la experiencia cotidiana de la relación recíproca con un hombre que las colma de atenciones, cuidados y amor. La sensación continua de ser valorada y amada como niña parece un elemento de especial importancia para afianzar la autoestima como mujer. Todo parece indicar que, sin esa fuente constante de afecto, la autovaloracin femenina de una niña no prospera.”
Joan Kelly, Ph.D. (associate of Judith Wallerstein, Ph.D): Examining Resistance to Joint Custody [Examen de la resistencia a la custodia compartida] (Mo nografía incluida en el libro Joint Custody and Shared Parenting, segunda edición, Guilford Press, 1991.)
“Resulta irónico, y a la vez interesante, que hayamos sometido la custodia compartida a un nivel e intensidad de vigilancia que nunca se ejerció en relación con el régimen tradicionalmente adoptado tras el divorcio (custodia legal y física en exclusiva para la madre y visitas durante dos fines de semana al mes para el padre). Los conocimientos teóricos sobre desarrollo y relaciones deberían haber alertado a los profesionales de la salud mental acerca de las potenciales consecuencias inmediatas y a largo plazo que tendrá para el niño el hecho de ver a uno de sus padres solamente cuatro días cada mes. Sin embargo, hasta muy recientemente, no se plantearon objeciones especiales a ese régimen tradicional de relaciones con los hijos tras el divorcio, a pesar de los indicios cada vez más frecuentes de que tales relaciones posteriores al divorcio resultaban insuficientes para el desarrollo y la estabilizacin de muchos hijos y padres.
Estudio de 517 familias con niños de edades comprendidas entre 10,5 y 18 años, que abarcó un período de cuatro años y medio. Se evaluaron los siguientes indicadores: depresión, anomalías, esfuerz o escolar y calificaciones escolares. Se constató que los niños en regímenes de custodia compartida física estaban mejor adaptados en relación con esos indicadores que los niños bajo custodia exclusiva.
American Psychological Association: Report to the U.S. Commission on Child and Family Welfare [Informe a la Comisión de los Estados Unidos so bre Bienestar Infantil y Familiar], 14 de junio de 1995.
Los resultados mostraron que entre los niños bajo custodia exclusiva eran más frecuentes los casos de mala conducta y exteriorizacin de conflictos internos: “un análisis de regresión múltiple de esos datos permitió constatar que los niños en situación de custodia compartida tenían menos problemas de adaptación comportamental con conducta externalizante que los niños en situación de custodia materna”.
Los resultados mostraron los efectos negativos de la custodia exclusiva: “Los niños bajo custodia exclusiva manifestaron mayores niveles de odio a sí mismos y una percepción de mayor rechazo por parte de sus padres que los niños en situación de custodia compartida física”. Se constató que la conflictividad entre los padres era un factor significativo que podía explicar la mejor adaptación de los niños en régimen de custodia compartida física: “El nivel de conflictividad entre los padres fue un receptor significativo de rechazo de sí mismos en los niños. Cuanto mayor era el nivel de conflictividad, más intenso era el autorrechazo; y viceversa, a menores niveles de conflictividad correspondían menores indicios de autorrechazo”.
Nuestros re sultados pusieron de manifiesto las considerables ventajas de la custodia compartida, incluso al equiparar los factores de predisposicin. Tras realizar ese ajuste, se constató que los niños en situación de custodia compartida se hallaban notablemente mejor adaptados y mostraban un comportamiento menos antisocial e impulsivo que los niños bajo custodia exclusiva. Asimismo, los padres tenían un régimen de visitas más amplio, participaban más en el cuidado de los hijos y estaban más satisfechos con la solución dada al divorcio. Sin embargo, las madres estaban bastante menos satisfechas con el régimen de custodia en las familias con custodia compartida.
Cuando la pareja está en desacuerdo desde el principio, ¿qué es mejor para la familia, prestar atención a la preferencia del padre (custodia compartida) o a la preferencia de l a madre (custodia exclusiva)? Comprobamos que los grupos diferían significativamente en cuanto al pago de las pensiones alimenticias: cuando la custodia exclusiva se imponía contra el deseo del padre, se pagaba el 80 por ciento de las pensiones (según los padres, la cifra indicada por las madres fue del 64 por ciento); cuando se otorgaba la custodia compartida contra la preferencia de la madre, el promedio de los pagos se acercaba al cumplimiento total (97 por ciento, según los padres; 94 por ciento, según las madres)… Se constató una proporción similar en lo que respecta al contacto del padre con el hijo, significativamente más elevado en los casos en que la custodia compartida se concedió a pesar de la disconformidad de la madre.”… “La custodia compartida, aún cuando se conceda contra los deseos de la madre, propicia una mayor participación de los padres y niveles casi perfectos de pago de las pensiones alimenticias; si se controlan los factores de predisposicin, da lugar a una mayor adaptación de los niños… Creemos que esas conclusiones requieren que los encargados de formular las políticas adopten, en aras del mejor interés del niño, la presunción de derecho a favor de la custodia compartida legal, es decir, una preferencia judicial para que ambos padres conserven sus derechos y responsabilidades respecto de sus hijos tras el divorcio.”
Consecuencia obligada de la importanc ia que el Constituyente de 1991 atribuyó a la familia, en su carácter de institución fundamental para el normal desarrollo de la personalidad humana, fue la consagración expresa del derecho de todo niño a tener una familia y no ser separado de ella expresamente incorporado hoy en la Carta (Art. 44). Cuando se revisan los antecedentes de esta norma resulta claro que el Constituyente plasm en ella su íntima creencia de que La situación perfecta para un hogar es vivir bien, en familia. El ideal de quienes integran en cualquier forma su núcleo familiar es el de vivir unidos para siempre entre sí y con sus hijos. El máximo desarrollo para un niño es el que puede lograr con sus padres y familia[4].
En estas condiciones, es fácil comprender que el divorcio sea necesario sólo en la medida en que así lo exija el bienestar de la familia y, en particular, el de los niños, por cuanto es preferible el adecuado desarrollo emocional de un niño, que el crecer con la figura simbólica de unos padres cuando estos con su conducta y ejemplo, le proporcionan malformaciones que luego serán la línea de conducta con sus propios hijos[5].
La consagración expresa del derecho fundamental y prevalente del niño a tener una familia y no ser separado de ella implica que su unidad constituye hoy exigencia que desborda la voluntad individual de los miembros del grupo, en aras de la primacía y supervivencia de la institución familiar como el ambiente más adecuado y natural para el desarrollo de la personalidad humana, según la concepción plasmada en la Carta de 1991. Con todo, como bien lo destaca la doctrina la unidad familiar no significa necesariamente indisolubilidad del matrimonio, Unidad de la familia no es solamente y siempre, pues, unión de afectos y sentimientos, unidad espiritual; ni su función se limita exclusivamente a la igualdad de los cónyuges; la unidad tiene una relevancia jurídica tanto en el momento fisiológico como en el patológico de la vida familiar, mientras exista una comunidad, -así sea materialmente separada, que deba perseguir, aún en reducidos rangos- la función social a que está destinada. En efecto, no parece que la unidad de la familia sea un límite válido “sólo cuando los cónyuges viven unidos”, de modo que en régimen de separación personal sería inconcebible hablar de ella. Precisamente, cuando existe desacuerdo la unidad prevalece sobre la igualdad superando “una rígida concepción paritaria entre marido y mujer y simultáneamente sustrayendo a la mayoría de las partes de la autonomía del reglamento. La unidad se convierte en el más genuino instrumento para la actuación del respeto, pleno e integral, de la personalidad de los cónyuges y de la prole; es el fundamento en que debe inspirarse para una interpretacin moderna de la exigencia y de la tutela del sujeto en el ámbito de la comunidad familiar. Pero la unidad de la familia no se le puede atribuir un valor exclusivamente formal; debe hacerse el esfuerzo de investigar el interés o los intereses que están en su base: el denominado interés superior de la familia y/o el potenciamiento de la personalidad individual[6].
En consecuencia, procrear un hijo implica hoy la obligación de depararle un ambiente familiar adecuado, aún después de la crisis o ruptura de las relaciones de pareja. Porque es, precisamente en esos momentos críticos, cuando el niño necesita más apoyo psicológico y moral de su familia para evitar traumas que puedan incidir en su desarrollo emocional. En reiterados fallos jurisprudenciales se ha dicho que, mientras no intervenga decisión judicial en contrario, ninguno de los cónyuges puede impedir el ejercicio de los derechos que la ley otorga sobre los hijos menor es, ni puede dejar de ejercerlos, el marido o la mujer que, con la finalidad de ejercer solo tales derechos, arrebate al hijo del lugar en donde conjuntamente deban ejercerlos, impidiendo de hecho que se cumplan los mandatos legales, esto es, quebrantándolos, ejecuta hecho ilícito contrario al derecho imperante; esa conducta no puede ser alabada ni propiciada de manera alguna por los Jueces de la República. Sin embargo la realidad es otra, pues como se dijo anteriormente, pareciese que la Carta Política en lo que toca con el tema, estuviese dirigida solo al rol materno, puesto que nuestra legislación no establece con franqueza la custodia y el derecho de ambos padres a tener el contacto personal con sus hijos.
El otorgamiento de la tenencia de los hijos menores a uno de los cónyuges o a un tercero no debe privar al otro -o a ambos, en el segundo caso- del derecho de mantener comunicación con aquéllos, el cual se manifiesta especialmente en el llamado derecho de visita. Tal derecho consiste en términos generales en la posibilidad de tener entrevistas periódicas con los hijos. Comprende también el derecho de mantener correspondencia postal o comunicación telefónica con ellos, la que no puede ser controlada o interferida sino por motivos serios y legítimos, en salvaguarda del interés del menor. Pero desafortunadamente, la realidad es otra y los Jueces y el ICBF y las Comisarias de Familia han contribuido a que lo contemplado en el derecho positivo o lo legal sea la excepción, pues al ser otorgada la custodia a uno de los padres, el otro la ejerce arbitrariamente e impide el derecho de visitas con sus hijos, aprovechándose de lo dispendiosos que resulta incoar una acción que conlleve al respeto de la igualdad parental.
Es claro que debe darse el mayor acercamiento posible entre padre e hijo, de modo que su relación no sea desnaturalizada, y se eviten las decisiones que tiendan a cercenarlo. Debe ser establecido de modo que contemple tanto el interés de los padres como el de los hijos menores, el cual -rectamente entendido- requiere de modo principalísimo que no se desnaturalice la relación con el padre. Su objeto es el de estrechar las relaciones familiares, y su fijación debe tener como pauta directriz el interés de los menores, que consiste en mantener un contacto natural con sus progenitores, por lo que es necesario extremar los recaudos que conduzcan a soluciones que im
Puntuación: 3.55 / Votos: 11	Esta entrada fue publicada en artículos derecho de familia el 12 mayo, 2008 por Manuel Bermúdez Tapia.	Navegación de entradas
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13 pensamientos en “Tenencia compartida en Colombia (proyecto de ley)”	NICOLAS CEBALLOS 18 junio, 2008 en 9:43 am	EXCELENTE ESTE PROYECTO YA QUE MUCHAS VECES NO NOS DEJAN VER ANUESTROS HIJOS.
NICOLÁS CEBALLOS AGUILAR.
Responder ↓	Fabio Piñeros 18 junio, 2008 en 12:45 pm	Unas breves inquietudes…
Y esos miles se multiplican por cientos de miles donde papá y mamá viven en Colombia… en ciudades distintas.
2. La ley genera la revisión automática de TODAS las sentencias de custodia dadas hasta el momento, de TODAS, y en TODOS los casos obliga al Juez a decretar el "mejor" régimen de visitas "compartidas" posibles.
3. La ley menoscaba el derecho de niños, niñas y adolescentes que tengan una edad y un desarrollo suficiente para decidir por sí mismos si visitan o nó a uno de sus progenitores (mucho más a decidir si desean o no convivir con él o ella).
Sería bueno si pudieran mirar la Sentencia No. T-408/95
Me parece que la "retroactividad" que platea la ley sobre sentencias ya ejecutoriadas solo podría darse para el rango de edades de hasta los 10 años de edad, ya que a partir de la misma tal como señala la sentencia mencionada, la opinión de los niños, y niñas sobre el tema adquiere u caracter definitorio para el asunto jurídico sobre el cual tendrían que declarar los jueces.
4. No "actualizan" ni el maltrato ni el abandóno, restringiéndolos al campo de lo físico, siendo que en la ley de infancia y adolescencencia se reconocen tanto el maltrato psicológico, como al abandono psicoafectivo.
5. Por último, pese a que reiteradamente se habla de prevenir la sustracción internacional de menores (que es por excelencia la manera perfecta en que por lo general las madres dejan sin pare a sus hijos), éste hecho al parecer no afecta ni el ejercicio de custodia ni menos los de patria potestad, habría pues que contemplar la pérdida automática de la custodia para el progenitor que sustraiga a sus hijos de manera irregular del país.
Responder ↓	María Alejandra Lobelo 23 junio, 2008 en 3:19 pm	Sería interesante tener en cuenta dentro del proyecto de ley el Síndrome de Alienación parental, éste se ha venido estudiando por muchos años en países como USA, Inglaterra, Argentina,España y otros tantos, Según el sicólogo español José Manuel Aguilar, autor del libro Síndrome de alienación parental, “es un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de su hijo, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor”. En otras palabras, lo programa para que odie al otro progenitor sin que exista justificación.
Al comienzo se presentan comentarios malintencionados de un padre hacia el otro con el fin de denigrarlo. El niño comienza a interiorizar el mensaje y termina expresando su rechazo hacia el progenitor que no convive con él.
El llamado ‘padre alienador’ (aquel encargado de la ‘campaña de injuria’) también interfiere en el contacto entre su hijo y el otro padre, que va desde su intento por ‘torpedear’ la comunicación telefónica hasta entorpecer el tiempo en que estos conviven esporádicamente. Igualmente, dice Aguilar, “usa a los profesionales y docentes para avalar sus interferencias, así como implicar a la familia extensa (abuelos, tíos, primos, etc…) para que se sume a la campaña de desprestigio del padre o madre alienado”.
Según los expertos, “tal es la fuerza que ejerce el conflicto de los padres sobre los niños que los podemos llevar a una despersonalización que, en ocasiones, no corresponde a su nivel de madurez y pensamiento”. Esto significa, por ejemplo, que el menor puede comenzar a expresarse con ‘lenguaje de adulto’ en relación con ese otro padre que, de una u otra forma, se convierte en su ‘enemigo’.
Los niños terminan formando parte de ‘juegos sicóticos’ en los que deben aliarse con uno de los padres que genera en ellos la confusión y el caos a la lealtad. Aquí surgen frases como: “Mi mamá dice que mi papá es malo”.
Desafortunadamente, el hijo se ve forzado a tomar partido. Primero, reproduce los reproches del padre con quien convive; luego, toma distancia de aquel ‘rechazado’ y al final adopta una postura de agresión contra este progenitor, alejándose también de sus familiares.
¿Qué aconseja el sicólogo José Manuel Aguilar para ese ‘padre alienado’? Evitar que se rompa el vínculo y buscar ayuda profesional. Para los expertos, es importante que el niño no esté en medio de una ‘guerra de poder’ y tenga una claridad sensata de lo que cada padre puede ofrecerle en términos afectivos para que, en el futuro, sea un adulto estable.
Dice el sicólogo Aguilar en su libro, “el menor debe ser libre para relacionarse con sus padres, sin tener que estar obligado a elegir, pues a ambos quiere y necesita. A un hijo NO se le visita; con un hijo se comparten tiempo y experiencias”.
A pesar de lo anterior, la Asociación Americana de Sicología declaró hace varios años que no existía evidencia científica que avalara el SAP y criticó el mal uso que del término le han dado en los casos de violencia de género. “Términos como alienación parental pueden usarse para culpar a las mujeres de los miedos razonables de los niños hacia su padre violento”, expuso la Asociación.
Responder ↓	Oscar Favio Cuentas Lara 9 julio, 2008 en 4:48 pm	Me pareció muy interesante, ya que desconocia muchos de mis derechos que se me estaban violando no solo por la madre de mis hijas sinó tambien por parte de las autoridades como son el ICBF y Juzgados de familia. y es de grán importancia este material juridico para defender mis derechos y los de mis hijas de ahora en adelante, para mejorar nuestra relación de padre e hijos.¡MUCHAS GRACIAS!.
Responder ↓	PEDRO GALLO ROA 15 julio, 2008 en 4:15 pm	Gracias señores Congresistas: Si aprueban este Proyecto, Colombia avanzará mucho en algo muy importante que es la formación, crianza y construcción responsable de las nuevas generaciones de Colombianos que crecerán con la imágen paterna y materna por igual. Para muchos que crecierón con Papá y Mamá a su lado de pronto no entendemos las dimensiones de esta convivencia de educación, cultura,y el solo hecho de compartir una protección por parte de un hijo pequeño durante la noche en un hogar, Señores Congresistas nosotros debemos comprender que nosotros somos animales como los demás que cuando llegan a cierta edad salen libres a enfrentar su habitat, los humanos también somos así PERO adicionalmente a eso nosotros lo humanos poseemos percepción de estímulos y también RACIOCINIO, memoria de estímulos, ANALISIS de comportamientos, en nuestra edad temprana necesitamos fijarnos unos modelos para muchas cosas que vamos asimilando en nuestra memoria, necesitamos muchas enseñanzas que solo nuestros padres biológicos nos pueden, nos quieren y se esforzarán por entregárnolas. En ese orden de ideas somos individuales RESPECTO A TODOS LOS ASPECTOS QUE ACABO DE ENUMERAR Y POR EJEMPLO TAMBIÉN SOMOS INDIVIDUALES EN NUESTRA anatomía,nuestra función y nuestro proceso de desarrollo cognitivo,sentimental y de sabiduría que vamos acumulando.
Ahora a todo lo anterior sumémosle que esos seres individuales viven dentro de una sociedad que es la sociedad Colombiana y ninguna otra,sociedad por cierto sui-generis, llena de muchas características, construida con muchos episodios coyunturales, Preguntémonos?? señores congresistas:¨¿Qué estilo de individuos estámos entregándole a esta sociedad?, que formación cultural, urbanidad, maneras, comportamientos etc. es la que le estámos entregando a la sociedad?? Que son ÉSTAS las cosas que solo se aprenden en un hogar con ejemplo y con comunicación, PERO como en estos hogares divididos no es posible vivir juntos por voluntad de las partes… pues debemos colaborar para que el hijo y joven en esta situación comparta su tiempo libre por igual con ambos padres para que no se vulnere su derecho a compartir con ambos por igual y formarse como lo que debe ser una extensión en el tiempo de la genética y de la evolución de sus 2 progenitores.
También estarán contribuyendo a construir un país más feliz, menos problemático, lleno de hijos con amistades más sanas, contribuirán para que los hijos nacidos en esta situación de familias divididas conozcan a su papá y a su mamá por igual, con todas las implicaciones que esto conlleva, sin contar con todo el aprovechamiento del tiempo libre que en sí ese es el capital intangible con que cuenta un país….y sobre todo de la capacidad mental de nuestra juventud.
Si un padre Colombiano solicita la custodia compartida, la gran mayoría de ellos lo harán porque tienen la buena voluntad de aportarles a sus hijos toda su experiencia adquirida a través de su vida, también los cuidados, la vigilancia de los peligros, de las malas amistades que rondan en nuestro país.
Ahora, si suponemos que es un Padre de una conducta reprochable pues en la gran mayoría de los casos no tratará de hacerle daño a sus hijos porque él tratará que su descendencia sea mejor que lo que el pudo llegar a ser en la vida. MUCHAS GRACIAS.
Responder ↓	Óscar René Sanabria 15 julio, 2008 en 5:21 pm	Respecto a la Ley de Custodia compartida, considero que los motivos son bien intensionados, pero no se han contemplado estudios juiciosos y profundos, de tratadistas que demuestran los efectos ocacionados por el fenómeno de separación de los padres, que las disposiciones de esta norma acentuan e incrementan; por cuanto, si es traumática la situación de un menor que vive la mayoría del tiempo con uno de los padres, adaptandose con dificultad a esa condición y situación, cuanto más aumático supondría el hecho, de exigirsele al menor amoldarse a dos ámbitos familiares disfuncinales.
Responder ↓	PEDRO GALLO ROA 17 julio, 2008 en 2:12 pm	………completo mi comentario.
GRACIAS SEÑORES CONGRESISTAS:Si aprueban la Ley de Tenencia compartida,enriquecerán la cultura Colombiana…quedarán en la historia como colaboradores para lograr una sociedad más mentalmente equilibrada…hablemos de Colombia, de nuestra cultura (Yo soy un ciudadano Colombiano que he recorrido muchos rincones de Colombia, desde las ciudades hasta los pueblos más recónditos de este país, y no solamente he estado allá por trabajo y por descanso, he mirado, he hablado con gentes de todos los estratos, y he analizado la composición social de muchas regiones de Colombia, y he llegado a la conclusión que EL TEJIDO SOCIAL ES EL BIEN INTANGIBLE MAS IMPORTANTE con que cuenta un pueblo y una Nación…….Nuestro pueblo debe diferenciarse de los demás pueblos de la tierra por lo menos en la tranquilidad espiritual, sentimental y en la tranquilidad mental de nuestros compatriotas….Ustedes señores Congresistas que se les facilita salir del país y ser más Cosmopolitan…todos debemos comprender y propugnar para que cuando se encuentre un Gringo, un Europeo y un Colombiano, La alegría espiritua interna y externa….sincera de un Colombiano resalte sobre todos los demás, que aunque no seamos el país más avanzado del mundo, ni el más rico del mundo, ni el más constructor de productos del mundo, si por lo menos produzcamos para no aguantar hambre, y que desde el punto de vista de la salud mental y de la alegria verdadera nos diferenciemos de las demás Naciones de La tierra, y todo esto debe ser el resultado del tejido social que construyamos hoy para el futuro.
SEÑORES CONGRESISTAS YO SEGUIRE ESCRIBIENDOLES SOBRE ESTE TEMA, que hace parte de los temas que no son tan importantes para la economía pero que en ultimas viene siendo más importante para la felicidad del pueblo, esta Ley de ser aprobada solucionará muchos más traumas que los que producirá, esta Ley servirá para la formación de un tejido social más benigno con la salud mental de nuestro pueblo Colombiano.
……..MUCHAS GRACIAS.
Responder ↓	Jorge Cárdenas Ames 27 septiembre, 2008 en 11:54 am	Administrar lo que Dios ha dado a los padres, los hijos, es lo más bello.Quién otro sino el papá o la mamá para ayudar a crecer y formar a los niños.Pero en la vida real son los mismos niños que quieren el contacto, el cariño ,la compañía de sus padres.En el Perú, hay un terrible maltrato de la sociedad y de la justicia contra los niños.Los privan que los niños tengan derecho de compartir sus vidas con la vida de sus padres.El dinero es lo de menos. La ley misma o el reglamento puede arreglar si ese es el problema.Lo más importante es la LEY DE TENENCIA COMPARTIDA.
Responder ↓	gabriela Cano 11 octubre, 2008 en 10:00 am	quiero conocer toda la jurisprudencia que hay en colombia sobre custodia compartida.
Responder ↓	Marleny Pelaez 25 marzo, 2009 en 9:55 am	Me parece que, se está defendiendo el derecho de los padres de ver al niño; no el derecho del niño de escoger el sitio de residencia. quedaria por agregar: la opinion del menor de edad. ¿QUIere estar cambiando de casas cada ¿¿¿MES??? Le place estar con ambos padres??? Se siente obligado a estar con alguno de ellos? ¿Que recursos psicologicos tiene el niño para decidir si le conviene convivir en dos casas al tiempo y con reglas de disciplina a veces contradictorias?
Responder ↓	clímaco alberto pérez 25 abril, 2009 en 2:28 pm	Me parece excelente que el Estado Colombiano reconfigure su identidad a partir del núcleo familiar. Se dice que la familia es la celula fundamental del Estado, Sería interesante se nos informase a los colombianos cuántos juzgados de familia, defensorías de menores y similares se encuentran en manos de mujeres"profesionales" que por una equivocada solidaridad de género tienen a la nación colombiana sumida en la precariedad espiritual y material. Esa es la revolución que en Colombia hicieron las mujeres. La "coñocracia" de la cual escribió creativamente Rafael-Humberto Moreno -Durán. La familia colombiana se hizo jirones, ripios, y su daño es tan profundo como el que hacen los grupos violentos y peor que la muerte. Como dice la biblia en proverbios: " Y he conocido algo peor que la muerte y es la mujer cuyo corazón son lazos y ligaduras y sus manos ataduras". De nada le sirve a una mujer estudiar si tiene en su corazón el resentimiento de 2000 años de opresión del hombre, según el donoso decir de las feministas. Ya lo dijo el más grande escritor del siglo xx, James Joyce: "el proletariado y las mujeres harán las revoluciones más vulgares del siglo XX. A la mujer, en mi criterio, hay que procurarle mejor educación. Porque a la mujer le está encomendada de parir con dolor.Ella debe comunicar al feto, el sentido del dolor humano que no es otro que el retorno del hombre a las divinidades. En fin podría escribir un tratado al respecto. Quiero decir que en nuestro medio, sumado a la ignorancia, las telenovelas, los reality y otros como el enriquecimiento a través del sueldo de sus exmaridos que se los beben con sus amantes o ponen toda clase de negocios, han convertido a nuestra mujer en asesina de la misma familia. Esta ley se justifica en Colombia. Para que las mujeres entren en la mayoría de edad kantiana, que es el Espíritu de la doctrina que fundamenta nuestra Constitución.
Responder ↓	Maria 3 mayo, 2009 en 9:03 pm	Creo que deberíamos plantear otros mecanismos para que los menores compartan tiempo con ambos padres, pero este proyecto de ley es una infamia para con los menores.
Con todo respeto creo que los padres no se estan poniendo en el lugar de sus hijos: cambiar de residencia cada mes?? acaso les gustaría a ustedes vivir así??
Esto no esta terminado de inventar y no contempla muchas situaciones que se pueden presentar dentro del núcleo familiar.
Mamás no permitamos que atropeyen de esta manera a nuestros pequeñines. POR FAVOR: luchemos por ellos. Escribanme, no los abandonemos ahora, no de esta forma:
Responder ↓	HERNESTO 17 mayo, 2009 en 8:22 am	UN PROYECTO QUE MERECE SER APROBADO,ES JUSTO Y EQUITATIVO. ADEMAS QUE NO NESESARIAMENTE LOS HIJOS SON MAS FELICES CON LA MAMA.
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