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Timestamp: 2019-02-18 12:59:10+00:00

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Pseudopsicología: El arte de perder tiempo, salud y dinero con tu terapeuta. | En Equilibrio Mental
Pseudopsicología: El arte de perder tiempo, salud y dinero con tu terapeuta.
Entre la población general existe una gran desinformación respecto a lo que hace realmente un psicólogo. Normalmente las referencias que se suelen tener, y hablo de mi experiencia personal, son los divanes y los test. Paradójicamente, son dos enfoques radicalmente diferentes…
El principal problema de este desconocimiento es que dentro del concepto psicólogo o terapeuta cabe todo. Y la verdad, existe una diferencia abismal entre la psicología entendida como ciencia y la pseudopsicología.
En este artículo voy a intentar arrojar un poco de luz sobre el tema, porque sinceramente, quiero desmarcarme de absolutamente todo lo que tenga que ver con pseudopsicología y cierto tipos de terapia. En ningún momento mi intención es atacar directamente a nadie ni a ninguna escuela en particular, el propósito del artículo es empoderar a todas aquellas personas que buscan un profesional de confianza y que en muchas ocasiones, fruto del desconocimiento y la desesperación caen en las garras de pseudoterapias que el único efecto que tienen es el placebo.
1 ¿Es la psicología una ciencia?
2 ¿Todos los psicólogos siguen el método científico?
3 Si no funciona… ¿Por qué tiene tanto éxito las pseudopsicología?
4 ¿Qué terapias y para qué trastornos están validadas?
Si entendemos la psicología como yo la entiendo, la respuesta es categórica. Absolutamente sí. Ahora, no todos los psicólogos se rigen por el método científico… Pero ahora hablaremos de esto.
La psicología científica sigue los mismos principios que la biología o la medicina. La clave está en que en ciencia, nada se da por sentado. Se elaboran hipótesis que se tienen que demostrar mediante diferentes tipos de procedimientos.
Obviamente, hay procedimientos que tienen más validez que otros y por tanto se les da un peso diferente.
Por ejemplo, no es lo mismo un estudio de un caso, en el que la muestra experimental (participantes en el experimento) es solamente uno a un meta-análisis, en el cuál se comparan todos los estudios que pasan determinados estándares sobre un mismo tema. Estos últimos suponen la cúspide de la evidencia científica. Es decir, si tu psicólogo te habla de mata-análisis, fíate de la técnica que te va a enseñar.
La psicología científica nació de la mano de Wundt en Leipzig en 1879 con la creación del primer laboratorio de psicología científica (Más de veinte años antes de que Freud publicase “La interpretación de los sueños”). Hasta entonces, se suponía que no se podía objetivar lo subjetivo.
No nos engañemos, la psicología aún es una ciencia joven, pero desde entonces no se ha dejado de avanzar en el conocimiento de la conducta humana. Como buena ciencia, todo el conocimiento va en la misma línea que las ciencias más cercanas como pueden ser la neurología, la medicina, la fisiología o las ciencias sociales.
Para clarificarlo, cuando una terapia psicológica funciona, no solamente se puede evaluar desde la psicología, sino que desde la neurología también se pueden comprobar cambios químicos y estructurales en el cerebro. Por poner un ejemplo.
¿Todos los psicólogos siguen el método científico?
Aquí se empieza a complicar el tema. La respuesta también es categórica, no, absolutamente no. A pesar de que en el código deontológico (aquél que guía las buenas prácticas de todos los psicólogos) exige que así sea.
No lo digo yo… Lo dice el código deontológico.
Artículo 27. Los psicólogos y las psicólogas conocerán los límites de los procedimientos y métodos de la ciencia psicológica, utilizándolos con las cautelas que requieran. También deberán conocer los límites de los resultados que se pudieran alcanzar conforme a los procedimientos y métodos que adopten en su trabajo. Evitarán generar falsas expectativas o esperanzas desproporcionadas que después sean incapaces de satisfacer profesionalmente. Informarán a los usuarios o usuarias con objetividad.
Artículo 28. Sin perjuicio de la legítima diversidad de teorías, escuelas y métodos, los psicólogos y psicólogas no utilizarán medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados dentro de los límites del conocimiento científico vigente. En el caso de investigaciones para poner a prueba técnicas o instrumentos nuevos, todavía no contrastados, antes de su inicio informarán de ello a quienes participen, obteniendo de forma previa el pertinente consentimiento informado.
Estos dos artículos lo deja bien claro. Tenemos que utilizar aquellos procedimientos que realmente han demostrado funcionar, y en el hipotético caso de que decidiésemos utilizar alguna metodología que no ha demostrado la suficiente eficacia… Deberemos pedir consentimiento informado.
Artículo 26. Los psicólogos y las psicólogas tienen la obligación de desenvolverse profesionalmente con competencia, teniendo presente que la calidad de su trabajo guarda una relación directa con su permanente formación y su actualización en conocimientos e informaciones. En ese sentido deben mantener la actualización no sólo en lo científico sino también en desarrollos éticos y en cambios o modificaciones de la legislación.
Es decir, que a parte de tener que estar al día de los avances científicos que se van haciendo en cada campo específico, tenemos la obligación de estar informados sobre la legislación que nos atañe y los desarrollos a nivel ético. Obviamente, si esto fuese así, la pseudopsicología estaría en manos de No-Psicólogos (aunque he de decir que en muchos casos así es), pero hay multitud de psicólogos, que a pesar del código deontológico deciden tomar otro camino.
Artículo 30. El ejercicio de la psicología no debe ser mezclado, ni en la práctica ni en su presentación pública, con otros procedimientos y prácticas ajenos a su fundamento científico.
Este es otro de los grandes problemas al que nos enfrentamos los psicólogos. En muchos casos los psicólogos a pesar de utilizar técnicas bien establecidas como primer tratamiento, combinan estas técnicas con procedimientos sin ningún tipo de aval científico. Pongo el ejemplo tonto de recomendar valeriana para un trastorno de ansiedad.
No es nuestro cometido, nuestro objetivo debe ser siempre dar al cliente que cruza la puerta de nuestro despacho lo mejor de nosotros mismos y de la ciencia a la que representamos. Algo tan sencillo y tan complicado a la vez.
Pero nuestra pasividad ante este tipo de prácticas hace que el sector esté lleno de intrusos que están haciendo un flaco favor al nombre de la psicología.
Si no funciona… ¿Por qué tiene tanto éxito las pseudopsicología?
Vuelvo a citar el código deontológico para que no haya equívocos.
Artículo 41. Los psicólogos y psicólogas respetarán a las instituciones o colegas que ostenten la representación de la profesión. Del mismo modo actuarán con otros profesionales que se ocupen de similares finalidades o de los mismos objetivos humanos y sociales, manteniendo la colaboración que sea pertinente cuando el caso lo requiera. Igualmente colaborarán en la promoción de la profesión, en el mantenimiento de un alto nivel y en su desarrollo científico profesional, principalmente a través de su misma actividad y de su actualización permanente. En cualquier caso, no desprestigiarán la profesión ni a sus colegas y evitarán las acciones que redunden en este posible desprestigio
Artículo 66. En el ejercicio profesional psicólogos y psicólogas no desacreditarán a sus colegas o a profesionales afines y hablarán con respeto de las escuelas y tipos de intervención que tienen suficiente fundamento científico o acreditación profesional, todo ello de acuerdo a lo ya señalado en el artículo 41.
También reitero mi respeto a todos los saberes del tipo que sean, y a todas las escuelas psicológicas. Pero que cada uno haga examen de conciencia y entienda para qué utiliza la metodología (si es que la tiene) de su corriente psicológica.
Lo he dicho en multitud de ocasiones, no estoy en contra de que nadie pruebe todo tipo de terapias como método de desarrollo personal. Estoy en contra de que se juegue con la salud de la gente.
Yo mismo he hecho teatro o artes marciales y me han ayudado muchísimo a desarrollarme como persona. Pero no he utilizado estas actividades para tratar una hernia discal o un problema de anorexia nerviosa. Precisamente porque si le cuento a alguien que estoy yendo a clases de teatro porque tengo la tensión alta, me dirá que vaya gasto de dinero más absurdo… Pues lo mismo está ocurriendo cuando intentamos poner freno a un problema de salud mental con terapias que no han demostrado ser eficaces.
Y aquí suele venir las contestaciones típicas… “Pero si ayudan… No hacen daño… La ciencia no lo sabe todo…” etcétera…
Te aseguro que cualquiera que tenga entre manos una terapia revolucionaria que funciona, está loco por intentar validarlo científicamente.
Muchas de ellas ayudan. Claro que ayudan. Pero lo mismo ocurre con la homeopatía. Existe algo llamado el efecto placebo que hace que tendamos a mejorar cuando creemos que estamos recibiendo un tratamiento.
Además, el cuerpo tiende al equilibrio por sí mismo. Tendemos hacia la sanación. Después de todo, llevamos muchos miles de años sobre la faz de la tierra sin medicina. Si no existiese esta tendencia, no hubiésemos sobrevivido como especie.
Por otro lado, pagar un alto precio por cualquier cosa, hace que valoremos más el objeto. La disonancia cognitiva actúa para proteger nuestras creencias y modifica nuestros patrones de actuación. Por ejemplo, pagar 500 euros por una sesión de dejar de fumar. Lo que te hace que dejes el cigarrillo no es la sesión, son tus cogniciones… Y la sugestión. Al salir de la sesión te dices a ti mismo “cómo voy a fumarme un cigarro si acabo de pagar 500 euros para dejarlo…”
También es cierto que normalmente, dan un trato personalizado al paciente y están una hora o más tiempo con él. Lo que genera una muy buena relación terapéutica (lo que también contribuye a su mejoría). Algo que en los servicios públicos de salud mental es absolutamente imposible porque están saturados.
Por último, el mero hecho de expresar nuestras emociones, algo que comparten la mayoría de las corrientes psicológicas, ayuda a que la frecuencia, la intensidad y la duración de estas sea menor. Pero es algo inherente al ser humano, por eso cuando estamos nerviosos o tristes nos encontramos mejor tras haber hablando con un ser querido.
Está genial disponer de estos efectos, pero no son suficientes. Las terapias psicológicas que han demostrado ser eficaces tienen efectos superiores al placebo y a la no actuación. Para ello pasan numerosos controles científicos.
Un asunto que ya clama al cielo son aquellas terapias que en lugar de mejorar… Empeoran al paciente. Hay evidencias de que según qué terapias, ante un trastorno depresivo, alargan el proceso más que la no actuación. Es decir… Que hacen daño…
Una anécdota, hace un par de meses acudió a mi consulta una cliente con un problema de estado de ánimo y ansiedad subclínico, es decir, no cumplía los criterios necesarios para un diagnóstico. Venía realmente asustada… La razón era que el día anterior había consultado con otro profesional de la salud mental y le había dicho textualmente que “se preparase que lo suyo eran por lo menos 7 años de terapia”. Lejos de estar más tranquila, se había desmoronado. Pues bien, 8 sesiones después, han remitido todos los síntomas y su nivel de bienestar general es mucho mayor que en los últimos tiempos. Por si fuera poco, está dejando de tomar los ansiolíticos que llevaba tomando durante 15 años… No es que yo haga milagros… Es la ciencia la que ofrece este tipo de resultados.
Es decir, estamos sustentando una auténtica industria del “bienestar” por unos efectos similares a los del placebo… ¿Qué pasaría si la psicología científica tuviese el mismo nivel de publicidad que estas pseudociencias? Probablemente que estas últimas desaparecerían.
El problema es que al estar regidos por una ética profesional, nosotros no podemos hacer promesas que no podemos cumplir. No podemos jugar con las expectativas de la gente. No es ético, y nos jugamos la licencia para ejercer si lo hacemos. Por lo que seguimos metidos en nuestros despachos publicando en revistas especializadas que solamente leen los que se dedican a la docencia y compartiendo nuestras inquietudes en congresos de psicólogos a los que solamente acuden psicólogos. Y claro… No llegamos a la población general.
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Pues normal que nos coman el pastel…
¿Qué terapias y para qué trastornos están validadas?
Tenemos que tener claro que hay diferentes niveles de eficacia. Hay algunas técnicas que han demostrado en algún estudio ser eficaces para según qué problemas, pero que necesitan someterse a más estudios para alcanzar un mayor nivel de eficacia. Otras que han demostrado en multitud de estudios ser eficaces y encima con mejores resultados que otras técnicas, por lo que se consideran terapia de primera elección, y otras que no han demostrado evidencia ninguna.
Como te decía al principio, lo único que quiero es empoderarte y que sepas lo que realmente funciona.
Desde hace años, se evalúa el nivel de eficacia de prácticamente todas las terapias que existen y se dan recomendaciones en las guías de actuación y en diversos medios especializados sobre qué técnicas o terapias utilizar.
La realidad es que en términos de coste/beneficio, para la gran mayoría de trastornos psicológicos, las técnicas cognitivo-conductuales suelen ser las de primera elección. Pero esto no es por arte de magia… Es que el enfoque cognitivo conductual se caracteriza por validar científicamente cada procedimiento. Por ello, cada vez avanza con paso más firme… Dejando a los demás enfoques lejos.
Ojo, con esto no quiero decir que todo lo que funcione es cognitivo conductual… No es una etiqueta que nos pongamos o un club selecto de psicólogos. Es que, como te decía antes, se valida cada proceso y se cogen técnicas y procedimientos de todas las corrientes. Por ejemplo, el mindfulness no tiene un origen cognitivo conductual… Pero se han hecho estudios… Y se ha demostrado eficaz para diferentes problemas… Pues la ciencia no tiene ningún problema en adoptarlo…
Es decir, esto al final no es una lucha entre escuelas… Esto es ser consecuentes con la profesión que hemos elegido y tratar los problemas de salud como se merecen. Siempre desde la humildad y estando abiertos a todo tipo de modificaciones. La ciencia al final es eso… No creerse nada que no se haya demostrado… Permanecer escéptico… Guiarnos por el pensamiento racional, no por el pensamiento mágico.
Dicho esto, comparto contigo las técnicas que han demostrado ser eficaces para diferentes trastornos. Los datos son de Actualidad en Psicología Clínica, después de un esfuerzo de más de 5 años evaluando la eficacia acumulada en diferentes tratamientos. Pinchando en el enlace tienes el documento completo.
Como puedes comprobar, para la gran mayoría de trastornos las técnicas de primera elección son las cognitivo conductuales (TCC en la imagen). Sobretodo en problemas relacionados con la ansiedad y el estado de ánimo.
El color azul significa “Evidencia sólida” que quiere decir que Existen cuando menos valores NNT calculados a partir de meta-análisisde estudios clínicos doble-ciego de asignación aleatoria controlados con comparador que a su vez cuenta con valores NNT logrando reunir más de 300 casos comparables.
El color verde significa “Evidencia suficiente” que quiere decir que Existen cuando menos diferencias estadísticamente significativas (P<0.001) en estudios clínicos, pero la heterogeneidad entre diseños no permite agrupar los casos en un meta-análisis.
Siglas: AUT: Programas de autoayuda. EDU: Psicoeducación. FAM: Terapia familiar. FOC: Terapia focal breve/ centrada en soluciones. PSI: Terapia Psicodinámica. SCH: Terapia de Esquemas. TC: Terapia conductual/ Dialectico Conductual. TCC: Terapia Cognitivo Conductual. TEM: Terapia Centrada en Emociones. TIP: Terapia Interpersonal
Hay una diferencia abismal entre la psicología que se rige por unos principios científicos y la pseudopsicología. La primera evalúa constantemente sus hipótesis y está en constante actualización, lo que obviamente le hace obtener unos resultados cada vez mejores. La segunda no.
Cada uno es libre de hacer con su tiempo, con su dinero y con su salud lo que quiera. Mi intención solamente es dar datos reales sobre el estado de las terapias psicológicas. Después que cada uno decida lo que quiere hacer.
19 septiembre, 2018 en 16:30
Gracias, Jesús. Un muy buen análisis. Sin ser psicóloga pero habiendo tenido trato en lo profesional y en lo personal con la psicología, aún así me parece una gran desconocida, en especial para los que se auto presentan como terapeutas
19 septiembre, 2018 en 18:39
Me alegro mucho de que te haya gustado Almudena 🙂
19 septiembre, 2018 en 17:31
Me alegro de que te guste Giselle 🙂

References: Artículo 27

Artículo 28

Artículo 26

Artículo 30

Artículo 41

Artículo 66
 artículo 41