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Timestamp: 2019-08-22 09:07:36+00:00

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¿Está Europa abusando de la regulación del sector de las telecomunicaciones? - Andina Link
El 26 de marzo de 2019 los diputados al Parlamento Europeo votaron en la ciudad francesa de Estrasburgo, con 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones, una reforma que busca actualizar la legislación sobre derechos de autor y copyright adoptada por el mismo organismo en el año 2001. Como era evidente, una norma de ese año no correspondía al muy diferente ecosistema audiovisual de hoy, pues no estaban desarrollados los servicios OTT y web que hoy conocemos y no existía tanta concentración de servicios en plataformas como YouTube o Facebook.
A pesar de la necesidad de actualización, no todo parece ir bien con las decisiones tomadas. Esta nueva legislación ha causado un inmenso malestar alrededor del mundo, principalmente por el artículo 13 que obliga a las plataformas tecnológicas a negociar licencias para contenidos antes de que estos sean publicados por los usuarios. Esto amenaza incluso la permanencia de estas plataformas en territorio europeo, al punto que Google sugirió retirarse del continente y diversas organizaciones han denunciado que esta en peligro la libertad de expresión.
¿Es perjudicial la nueva regulación promulgada por el Parlamento Europeo?
Tal y como lo analizamos en nuestra publicación: “Entendiendo el proyecto de ley europeo de Copyright”, publicado el 17 de septiembre de 2018, el artículo 13 de la nueva Ley europea de Copyright no solo exige que se cuente previamente con los derechos del contenido que será publicado, sino que obliga a las grandes plataformas de video web (YouTube, Dailymotion, Facebook, etc) a establecer filtros para detectar contenidos que no tengan licencia para sacarlos de circulación. Esto implicaría un esfuerzo económico y tecnológico colosal, pues dichos filtros deberán evaluar millones de videos por segundo, lo que hace prácticamente inviable una solución tecnológica que pueda procesar simultáneamente tanta información entre cientos de millones de usuarios.
Pero no solo es un problema tecnológico, pues la amenaza más grande de este artículo es para la libertad de expresión. Como han señalado múltiples voces, los algoritmos actuales han probado ser ineficientes para diferenciar entre una obra original y una obra derivada como parodias, memes, reinterpretaciones y otras versiones que en varias legislaciones nacionales son consideradas como obras en derecho propio.
Además, como comenta Enrique Pérez en el portal tecnológico Xataka, incluso para los contenidos con los que YouTube o Facebook ya tienen convenios de publicación hay una gran cantidad de normas y derechos que cubren desde la música, el video, las actuaciones y demás elementos de un video. Conocerlos todos y sistematizarlos para poder hacer un filtro es una tarea mucho más compleja de lo que piensan los eurodiputados, al parecer poco informados sobre temas de tecnologías y algoritmos.
Contradicciones regulatorias
Por otro lado, resulta una inmensa contradicción que mientras las grandes corporaciones transnacionales exigen una menor intervención del Estado en materia regulatoria y promueven una desregularización del sector de las telecomunicaciones (como también ocurre en América Latina), con el argumento de que la regulación “coarta la innovación y el libre mercado”. No obstante, estas mismas empresas, cuando se trata de proteger la propiedad intelectual y los derechos de autor, recurren a la principal estrategia que combaten cuando no les conviene: promover una mayor regulación del sector, creando normas intervencionistas, represivas e invasivas, que distorsionan el mercado y la libre competencia y son contrarias al espíritu neoliberal que ellos mismos promueven.
La principal resistencia a la nueva regulación ha provenido de las grandes plataformas integradoras de contenidos como Facebook y especialmente de Google, quién amenazó expresamente con retirarse del continente europeo si esta normatividad era aprobada.
YouTube explicó en su blog que la nueva norma “podría ir en detrimento de las plataformas, los creadores de contenido y los titulares de derechos que actúan de buena fe“.
Por su parte, Tim Berners-Lee, quien es reconocido por ser uno de los creadores de la Web, se sumó a las voces de protesta argumentando que la moderación previa de contenidos podría encerrar peligros devastadores para la libertad de expresión, abriendo la puerta a la censura previa de cualquier publicación en la red, “lo que estaría atacando la esencia misma de internet, que ha sido, desde su nacimiento, territorio libre”.
El año pasado la Electronic Frontier Fundation ⎯EFF⎯, organización de defensa de los derechos de los ciudadanos en Internet, afirmó en comunicado que este es “el peor resultado posible” refiriéndose a la primera votación del Parlamento Europeo: “Las plataformas no tendrán otra opción que escanear y filtrar cualquier contenido que los consumidores quieran subir a la red. La experiencia demuestra que esto acabará en mucho contenido siendo bloqueado de forma injustificada”.
Partidos como Podemos, de España, o el Partido Pirata, de Alemania, se manifestaron fuertemente en contra de los artículos, pues las limitaciones en algoritmos pueden ocultar de las grandes plataformas productos esenciales para la manifestación, la protesta y la presencia diversa en la red, como las parodias, los mashups y los ‘memes’.
Una lista de expertos de Internet, que incluye a pioneros como Vinton Cerf y Tim Berners-Lee, enviaron un comunicado donde se manifiesta abiertamente en contra de la Ley, aduciendo que el artículo 13 deshumaniza la red, deja la libertad en manos de máquinas y transforma Internet “de una plataforma abierta para compartir e innovar a una herramienta para la vigilancia automatizada y el control de sus usuarios”.
La empresa estadounidense Mozilla también se manifestó desde finales del año pasado, al alertar que el artículo perjudicaría no solo a las grandes empresas que deberán constituir los costosos filtros, sino también a los pequeños creadores de contenidos que “no tienen como establecer convenios con las plataformas globales y cuyo contenido puede resultar invisibilizados”.
Algunos más moderados, como Kathy Berry, abogada en la firma legal británica Linklaters, le dijo a la BBC que se necesitan más detalles sobre cómo se implementará el Artículo 13: “Aunque el Artículo 13 puede tener buenas intenciones, en su forma actual funciona apenas como un conjunto de ideales con muy poca orientación sobre a qué proveedores de servicio afectará o qué pasos será necesario cumplir”.
Luego de múltiples acaloradas discusiones y de escucharse a representantes de múltiples organizaciones sociales alrededor del mundo, los europarlamentarios decidieron dejar por fuera de la regulación a los memes, las parodias y el humor, que no serán cobijados por la nueva directiva de copyrigth promulgada el pasado 26 de marzo.
Otros servicios que han quedado excluidos son los de Wikipedia y otras enciclopedias digitales sin ánimo de lucro, plataformas de desarrollo de software de código abierto, servicios de almacenaje en la nube y mercados virtuales, entre otros servicios de comunicación, especialmente aquellos que sean sin ánimo de lucro.
Sin embargo, para el periodista y analista especializado del sector de las telecomunicaciones Álvaro Montes, “El texto del paquete de normas es ambiguo en muchos párrafos, y, tal como está, un usuario no podría subir el video de su boda en Facebook si al fondo se escucha una canción”.
¿Qué dicen los promotores?
Los encargados de promover y hacer lobby de la denominada: “Directiva Copyright para el Mercado Único Digital”, denominación que ha recibido la nueva regulación, han esgrimido sus argumentos amparándose en la defensa de los derechos patrimoniales de los creadores de contenidos (escritores, creativos, animadores, editores, artistas, periodistas, etc), quienes hasta ahora se han tenido que conformar con ver que sus invenciones han sido utilizadas por cualquiera en la red sin recibir retribución alguna.
Axel Voss, el vocero oficial del Parlamento Europeo, quien ha defendido la medida, aseguró que:
“El paquete de medidas regulatorias, busca corregir una situación que le ha permitido a algunas compañías ganar enormes sumas de dinero sin remunerar adecuadamente a los miles de creativos y periodistas que dependen de su trabajo”.
Axel Voss, el vocero oficial del Parlamento Europeo
Robert Ashcroft, director ejecutivo de PRS for Music, y que representa a muchos artistas musicales, afirmó que: “un gran paso hacia adelante” para consumidores y creativos
Por su parte Álvaro Montes explica en un análisis realizado en revista semana que:
“Google amasó su poder y fortuna enlazando contenidos de otros. Su aplicación Google News agrega las publicaciones de todos los medios de comunicación del mundo sin pagarles un centavo, y Europa quiere poner fin a eso”.
Álvaro Montes – Periodista – Artículo revista Semana
El siguiente paso será la aprobación por parte del Consejo de la Unión Europea, que deberá tomar una decisión definitiva en derecho el próximo 9 de abril. De ser aprobada la iniciativa por el Consejo, durante los próximos dos años los países miembros adaptarán las normas a sus legislaciones nacionales.
“Aunque el alcance jurídico es por ahora europeo, el impacto podría ser de escala global por dos razones. La primera: es imposible que existan dos internet, regidas por marcos normativos diferentes, y las implementaciones tecnológicas que las grandes plataformas establezcan serán aplicadas en todo el mundo. Y la segunda: las políticas europeas en esta materia suelen ser imitadas en el resto de los países, como ya ocurrió con el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) establecido por la UE el año pasado para defender la privacidad en la red”.
Álvaro Montes, Periodista Especializado (Artículo publicado revista semana)
¿El impacto regulatorio?
Desde un aspecto regulatorio, la característica más polémica de la Ley es que establece un control previo mediante dichos filtros, lo que para muchos tiene un nombre simple y temido: “censura”, una de las formas más agresivas de intervención que un Estado pueda ejercer.
De otra parte, queda claro que la Ley protegerá solo a las productoras multimillonarias de grandes contenidos, mientras las pequeñas correrán el riesgo de perderse en la invisibilidad hasta desaparecer. Al tiempo, pone en jaque a las grandes compañías de Internet, como Google, que deberán implementar colosales sistemas de filtrado de información, cuyo costo podría resultar tan absurdo que incluso podrían obligarlas a cumplir su amenaza de retirar sus servicios del continente europeo.
Pero la mayor crítica al Parlamento es que haya aprobado, sin un verdadero piso técnico y guiado más por el lobby de las grandes productoras de contenidos (principalmente empresas de cine, televisión y discográficas), normas que ya han fracasado en el pasado.
El artículo 11, que exige el pago de un impuesto para poder usar el título original de un contenido externo enlazado en una página comercial, se asemeja a una norma de 2014 intentada en España, conocida como Canon AEDE por ser promovida por la Asociación Española de Editores, una de las más interesadas en la protección de los derechos de autor.
Al implementar la norma, Google News España cerró y las empresas de contenidos reportaron haber sido fuertemente perjudicadas por la reducción en la circulación de sus notas, con lo que la idea de protegerlas viró en contra de ellas mismas. Por eso, muchos consideran que la presente Ley revive una medida fracasada y negativa para los mismos productores de contenidos.
Tecos, ISP y proveedores de Internet
En el caso de los proveedores de internet, ya sean grandes Telcos o ISP, si bien la Ley no los perjudica de forma directa, es claro que cualquier afectación en el equilibrio autónomo de la Red y cualquier subsecuente ruptura de la neutralidad podría terminar afectando en el mediano y largo plazo su modelo de negocio.
¿Está abusando Europa de la regulación del sector de las Telecomunicaciones?
Si bien el tiempo será el único encargado de establecer si las nuevas reglamentaciones terminarán interfiriendo en el mercado, y si causarán distorsiones de este, lo cierto es que existe una clara incoherencia en la intencionalidad de la agenda regulatoria europea, que manda mensajes contradictorios al sector. Esta inconsistencia produce ansiedad en los mercados, alterando el espíritu libertario de Internet, solo para favorecer a las grandes corporaciones y discográficas creadoras de contenidos, en detrimento de las pequeñas casas productoras, los contenidos locales, regionales e incluso del orden nacional, especialmente en países en vía de desarrollo.
En el mediano plazo, la aplicación de la normatividad podría traer tres posibles consecuencias:
Que la norma se convierta en letra muerta por su imposibilidad de ser aplicada, gestionada, vigilada, supervisada y posteriormente sancionada, es decir, que los gobiernos nacionales no logren instrumentalizar la normatividad o lo hagan con tan pocos dientes, que al final termine siendo un saludo a la bandera.
Que cambie completamente el Internet como lo conocemos, desaparezcan millones de pequeños productores de contenidos y al final terminemos consumiendo en Internet solamente los mismos contenidos disponibles en cine y televisión, perdiéndose el valor mas importante de la pluralidad y diversidad de contenidos presentes en la red.
Que las grandes corporaciones como Google o Facebook terminen retirando sus servicios de Europa, algo por ahora improbable pero no imposible.
En conclusión, el Parlamento Europeo aprobó una normatividad que ha causado un inmenso malestar alrededor del mundo, pues algunos de sus apartes, especialmente el Artículo 13, pone en riesgo la libertad de expresión en Internet, el principio rector para prevenir la injerencia gubernamental en la red, y podría terminar aplastando pequeños productores de contenidos.
Los Estados, compañías y asociaciones de generadores de contenidos de América Latina deben estar muy atentos a la forma como se desarrolle en los próximos meses el debate y la implementación en Europa, pues no pueden copar una norma controversial sin antes vigilar su viabilidad y conveniencia.
Es hora de que la sociedad exija a sus parlamentos y congresos que se capaciten y asesoren con calidad en los asuntos digitales y de internet antes de tomar decisiones. Estos ya no son solo un aspecto de las comunicaciones, sino la columna vertebral de todo un sistema social, económico y cultural que comienza a imperar en el mundo, y las decisiones que se tomen sobre la internet y sus servicios deben ser realistas, actuales y no depender del lobby de sectores económicos cuyas pretensiones pueden ser justas, pero quizás ya estén volviéndose anacrónicas además de favorecer un sector de la economía global, en detrimento de muchos otros.
https://www.semana.com/tecnologia/articulo/europa-sin-google-facebook-ni-youtube/607277
https://andinalink.com/entendiendo-el-proyecto-de-ley-europeo-de-copyright/
https://es.globalvoices.org/2019/03/11/no-somos-bots-en-berlin-miles-de-manifestantes-protestan-contra-proyecto-de-ley-europea-que-exige-filtros-para-publicar-en-internet/
https://www.influentstudio.com/blogstudio/por-que-el-articulo-13-puede-cambiar-por-completo-internet
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