Source: http://hispanoteca.eu/Landeskunde-Spanien/Instituciones/Las%20fuerzas%20armadas%20espa%C3%B1olas.htm
Timestamp: 2019-01-18 23:14:33+00:00

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la CONSTITUCIÓN de 1978 y LAS FUERZAS ARMADAS
Al Rey - jefe del Estado y símbolo de su unidad y permanencia - corresponde el mando supremo de las Fuerzas Armadas, conforme establece la Constitución.
Conforme a la Ley Orgánica de Criterios Básicos de la Defensa Nacional y la Organización Militar, el presidente del Gobierno (art. 8) asume la dirección de la política de defensa y ordena, coordina y dirige la actuación de las Fuerzas Armadas.
El ministro de Defensa ejerce facultades delegadas del presidente del Gobierno (art. 10 de la L. O. de Criterios Básicos) en cuanto a ordenar, coordinar y dirigir la actuación de las Fuerzas Armadas, así como la dirección de la Administración militar, cuya titularidad corresponde al Gobierno.
En su artículo 30, la Constitución dice que "los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España". Al Rey, jefe del Estado y símbolo de su unidad y permanencia, corresponde el mando supremo de las Fuerzas Armadas, conforme establece la Carta Magna.
La Constitución asigna a las Fuerzas Armadas un puesto entre los pilares básicos del orden constitucional y las vincula al sentido mismo del Estado, que el Rey representa.
En su artículo 8, dentro del título preliminar, les encomienda la misión de "garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional".
Establece asimismo que corresponde al Rey -jefe del Estado y símbolo de su unidad y permanencia (art. 56.1)- el mando supremo de las Fuerzas Armadas (art. 62 h), así como, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz (art. 63.3). Al Gobierno (art. 97), le corresponde dirigir "la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado".
La defensa nacional concierne a todos los españoles y constituye la misión específica de las Fuerzas Armadas.
Conforme a la referida Ley Orgánica de la Defensa Nacional, el presidente del Gobierno (art. 6) asume la dirección de la política de Defensa y la determinación de sus objetivos, la gestión de las situaciones de crisis que afecten a la defensa y la dirección estratégica de las operaciones militares en caso de uso de la fuerza. Ejerce su autoridad para ordenar, coordinar y dirigir la actuación de las Fuerzas Armadas así como disponer su empleo.
Le corresponde de forma específica: formular la Directiva de Defensa Nacional, definir y aprobar grandes objetivos y planteamientos estratégicos, formular las directivas para negociaciones exteriores que afecten a la política de Defensa, determinar la aplicación de los objetivos y líneas básicas de actuación de las Fuerzas Armadas, y ordenar las misiones de las Fuerzas Armadas.
Al ministro de Defensa le corresponde el desarrollo y ejecución de la política de Defensa. Específicamente, asiste al presidente del Gobierno en la dirección estratégica de las operaciones militares y dirige la actuación de las Fuerzas Armadas bajo su autoridad.
Además, determina y ejecuta la política militar, dirige la Administración Militar y desarrolla las directrices y disposiciones reglamentarias que adopte el Consejo de Ministros.
No es posible una intervención autónoma de las Fuerzas Armadas. La Constitución ya establece un árbitro último para decidir sobre los conflictos constitucionales que se puedan plantear: el Tribunal Constitucional. Y segundo, el artículo 97 de la Constitución deja claro que es el Gobierno el que “dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado”. La Fuerzas Armadas están completamente sometidas a este.
No es labor del Ejército ponderar los intereses en juego para tomar una decisión por sí mismo. Esa función corresponde constitucionalmente al Gobierno, que deberá valorar cuál es la respuesta más acorde con el mantenimiento y el restablecimiento de la normalidad constitucional.
El artículo 8.1 de la Constitución define la función de las Fuerzas Armadas y su misión constitucional. No dice que los militares puedan tomar decisiones sin contar con el poder político, sino que delimita para qué sirve el Ejército en un Estado democrático de Derecho.
«El artículo 8 de la Constitución atribuye a las Fuerzas Armadas la misión de "garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". No se trata, como a veces se ha pretendido desde sectores nacionalistas, de un planteamiento excepcional determinado por las circunstancias de la transición. Con esos u otros términos, las misiones asignadas a los ejércitos de la mayoría de los Estados democráticos son esas mismas, y ello marca una diferencia crucial con las dictaduras, en las que es esencial su papel en tareas de orden público y control del territorio.
El principio de supremacía del poder civil que preside la Constitución se aplica también al artículo 8, en el sentido de que no son los militares sino las instituciones representativas, el Gobierno y el Parlamento, las que determinan que existe una situación de peligro para la soberanía, independencia o integridad nacional que requiera el eventual recurso a las Fuerzas Armadas. Y el ordenamiento constitucional a que se refiere ese artículo es evidentemente el que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía, incluyendo el de modificar con arreglo a los procedimientos establecidos los respectivos Estatutos. La propia Constitución atribuye al Gobierno la dirección de la política militar (artículo 97), por lo que es absurdo suponer que los militares puedan por sí mismos decidir cuándo y de qué manera han de cumplir su misión constitucional.» [Editorial de El País: “Ejército constitucional” - 07-01-2006]
Artículo 2. Empleos militares del Rey y del Príncipe de Asturias.
Artículo 6. Igualdad de género y conciliación de la vida profesional, personal y familiar.
Artículo 8. Del Gobierno.
Artículo 20. Categorías militares
Artículo 21. Empleos militares.
Las Fuerzas Armadas son las encargadas de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, según las funciones encomendadas por la Constitución española de 1978. Forman parte de manera activa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, del Eurocuerpo y de los Grupos de combate de la Unión Europea.
Las Fuerzas Armadas están formadas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire6 . Además, existen dos unidades formadas por miembros de los tres ejércitos: la Guardia Real y la Unidad Militar de Emergencias, así como los denominados Cuerpos Comunes.
A fecha 1 de enero de 2015, las Fuerzas Armadas Españolas contaban con un total de 132.798 efectivos7 , incluyendo en esta cantidad el personal en la situación administrativa de activo y de reserva.
No estar privado de los derechos.
El Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y los Cuerpos Comunes de la Defensa (a excepción de los músicos) cuentan con reservistas voluntarios en sus filas.
Un Reservista Voluntario es un civil que desea aportar, de forma voluntaria y temporalmente, sus capacidades, habilidades y conocimientos en las diferentes misiones que llevan a cabo las Fuerzas Armadas españolas, en el cumplimiento de la función que la Constitución española les asigna y como respuesta a los compromisos asumidos por el Gobierno de España.
Los Reservistas Voluntarios pueden ascender en sus respectivos empleos militares. El modo de hacerlo y los empleos máximos que pueden alcanzar se regula mediante desarrollo reglamentario.
Desde septiembre de 1988, las Fuerzas Armadas españolas han sido objeto de una profunda transformación. La tradicional configuración de los Ejércitos, exclusivamente masculina, con personal voluntario o profesional y de reemplazo, ha evolucionado hacia la plena profesionalización del personal militar, la incorporación de la mujer en sus filas se ha materializado gracias a un esfuerzo normativo:
Real Decreto Ley 1/1988, de 12 de febrero, por el que se regula la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas.
Orden DEF 524/2005, por la que se dispone la publicación del Acuerdo del Consejo de Ministros de 4 de marzo de 2005, por el que se aprueban medidas para favorecer la incorporación y la integración de la mujer en las Fuerzas Armadas.
Real Decreto 293/2009, de 6 de marzo, sobre medidas de protección de la maternidad en el ámbito de la enseñanza en las Fuerzas Armadas.
Ya es real el modelo de integración de la mujer en los Ejércitos y la Armada. Para promoverlo, en el año 2005 se creó el Observatorio de la Mujer; también para analizar e impulsar la aplicación de la perspectiva de género en las políticas de Seguridad y Defensa, y para evaluar el impacto entre mujeres y hombres militares de los proyectos en este Ministerio.
Estructura de mando en la fuerzas armadas
El mando supremo de las Fuerzas Armadas lo ostenta el rey de España como capitán general, si bien el mando operativo recae en el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) que dirige el Estado Mayor de la Defensa, y que ostenta empleo de general de Ejército, general del Aire o almirante general, dependiendo del ejército al que pertenezca.
El resto de la cúpula militar está formada por jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire (JEMA) y el jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), que dirigen, a su vez, cada uno de los ejércitos de las Fuerzas Armadas Españolas. El nombramiento de todos ellos lo hace el presidente del Gobierno a propuesta del ministro de Defensa. Los tres Ejércitos dependen del Ministerio de Defensa.
Jefe supremo: Capitán general de los Ejércitos, S. M. Felipe VI de España, rey de España.
La plena profesionalización del ejército en España
En 1996 en su discurso de investidura como presidente del Gobierno, José María Aznar expresó su compromiso de poner en marcha la modernización y profesionalización de las Fuerzas Armadas y la suspensión del servicio militar obligatorio «con el resuelto propósito —dijo— de fortalecer nuestra defensa adaptándola a las exigencias de nuestro tiempo». Esta voluntad quedó plasmada en la Directiva de Defensa Nacional 1/96, aprobada el 20 de diciembre de 1996, y en la vigente Directiva de Defensa Nacional 1/2000 que señala, entre las líneas básicas de la actual política de defensa, la de "ultimar la implantación y consolidar el modelo de Fuerzas Armadas profesionales, con especial atención a la formación y a la enseñanza de los soldados y marineros y a la mejora de su calidad de vida. [...]
La Ley 17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas constituye la columna vertebral de la profesionalización, junto con la Ley de Medidas de Apoyo a la Movilidad Geográfica de los Miembros de las Fuerzas Armadas, aprobada por el Pleno del Congreso el 17 de junio de 1999.
Hasta el 31 de diciembre de 2001 fue obligatorio el servicio militar para los varones, o una prestación social sustitutoria para los objetores de conciencia.
Real Decreto 247/2001, de 9 DE Marzo, por el que se adelanta la suspensión de la Prestación del Servicio Militar:
«La disposición adicional decimotercera de la Ley 17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas, determina que a partir del 31 de diciembre del año 2002 queda suspendida la prestación del Servicio Militar, regulada en la Ley Orgánica 13/1991, de 20 de diciembre, del Servicio Militar.
La disposición transitoria decimoctava de la mencionada Ley 17/1999 establece en sus tres primeros apartados distintas fechas determinantes del período transitorio del servicio y, en su apartado 4, autoriza al Gobierno para modificar tales fechas y acortar así el período transitorio, todo ello en función del proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas.
Los españoles que en dicha fecha se encuentren prestando el Servicio Militar o lo tengan pendiente y estén clasificados como aptos, con aplazamiento de incorporación o pendientes de clasificación, pasarán a la reserva del Servicio Militar.»
El Escalafón militar
Capitán general: Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar. Artículo 2. Empleos militares del Rey y del Príncipe de Asturias: 1. El Rey tiene el empleo militar de capitán general del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, máximo rango militar que le corresponde en exclusiva como mando supremo de las Fuerzas Armadas.
Teniente general o almirante: oficial general de graduación superior al general de división e inferior al capitán general. Divisa: Tres estrellas de cuatro puntas y bastón y sable aspados.
General de división o vicealmirante: oficial general de graduación inmediatamente superior al general de brigada e inferior al teniente general. Divisa: Dos estrellas de cuatro puntas y bastón y sable aspados.
General de brigada o contralmirante: oficial general de graduación inmediatamente superior al coronel e inferior al general de división. Divisa: Una estrella de cuatro puntas y bastón y sable aspados.
Coronel o capitán de navío: jefe militar que manda un regimiento. Divisa: tres estrellas de ocho puntas.
Teniente coronel o capitán de fragata: jefe de graduación inmediatamente superior al comandante e inferior al coronel. Divisa: dos estrellas de ocho puntas.
Comandante o capitán de corbeta: jefe militar de categoría comprendida entre las de capitán y teniente coronel. Divisa: una estrella de ocho puntas. También significa militar que ejerce el mando en ocasiones determinadas, aunque no tenga el empleo jerárquico de comandante. Jefe u oficial de la Armada que manda un buque de guerra. Piloto que tiene el mando de un avión.
Capitán o teniente de navío: oficial de graduación inmediatamente superior al teniente e inferior al comandante. Divisa: tres estrellas de seis puntas.
Teniente o alférez de navío: cficial de graduación inmediatamente superior al alférez e inferior al capitán. Divisa: dos estrellas de seis puntas.
Alférez o alférez de fragata: (del ár. hisp. alfáris, y este del ár. clás. fāris, caballero) – oficial de menor graduación, inmediatamente inferior al teniente. Divisa: una estrella de seis puntas.
Suboficial mayor: militar con el grado superior de la categoría de suboficial, inmediatamente superior al subteniente e inferior al alférez. Divisa: Dos galones de 8 milímetros, acompañado de una estrella de cinco puntas.
Subteniente: suboficial de grado inmediatamente superior al brigada e inferior al suboficial mayor. Divisa: Un Galón de 8 milímetros, acompañado de una estrella de cinco puntas.
Brigada: suboficial de graduación inmediatamente superior al sargento primero e inferior al subteniente. Divisa: Sardineta de una longitud de ochenta milímetros.
Sargento primero: suboficial de categoría comprendida entre la de sargento y brigada. Divisa: El mismo galón de los sargentos, pero complementado por un Galón de 10 milímetros.
Sargento: suboficial de graduación inmediatamente superior al cabo mayor e inferior al sargento primero. Divisa: Galón de 34 milímetros.
Cabo mayor: militar de la clase de tropa o marinería, inmediatamente superior al cabo primero e inferior al sargento.
Cabo primero: militar de la clase de tropa o marinería, inmediatamente superior al cabo e inferior al cabo mayor.
Cabo: militar de la clase de tropa inmediatamente superior al soldado o marinero e inferior al sargento.
Soldado o marinero: militar sin graduación.
el grado de Capitán General
El cargo de capitán general correspondía durante la dictadura de Franco al mando militar supremo en las regiones terrestres y en los departamentos marítimos. Divisa: Entorchado y un galón de catorce milímetros. Divisa: Palmas de roble y laurel, y dos bastones aspados.
La Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar, en su artículo 2, establece los empleos militares del Rey y del Príncipe de Asturias.
Artículo 2. Empleos militares del Rey y del Príncipe de Asturias:
Actualmente, en España, sólo es capitán general el rey, quien ostenta este grado dada su condición de jefe de Estado y mando supremo, según la Constitución Española, las reales ordenanzas para las Fuerzas Armadas y la ley 17/1999.
En casos excepcionales tenientes generales han sido ascendidos a capitanes generales, aunque más que un grado es una dignidad protocolaria y sin mando efectivo. Entre estos se cuenta a:
Agustín Muñoz Grandes (1896-1970, ascendido a capitán general del Ejército en 1957).
Camilo Alonso Vega (1889-1971, ascendido a capitán general del Ejército en 1969).
Juan de Borbón (1913-1993, ascendido a capitán general de la Armada en 1988).
Ángel Salas Larrazábal (1906-1994, ascendido a capitán general del Ejército del Aire en 1991),
Manuel Gutiérrez Mellado (1912-1995, ascendido a capitán general del Ejército en 1994).
Mariscal viene del fr. ant. mariscal, y este del franco *marhskalk, caballerizo mayor, de *marh, caballo, y *skalk, sirviente.
Era un oficial muy importante en la milicia antigua, inferior al condestable. Era juez del Ejército y estaban a su cargo el castigo de los delitos y el gobierno económico. Se conservó luego este título en los sucesores de los que lo habían sido en los reinos de Castilla, Andalucía, etc.
Antiguamente tenía el cargo de aposentar la caballería. Este oficio se redujo a la mera dignidad hereditaria, y después lo sustituyó en su ejercicio el mariscal de logis: hombre que en los ejércitos tenía el cargo de alojar la tropa de caballería y arreglar su servicio
Hoy se llama general de división, inmediatamente inferior en el grado y en las funciones al teniente general.
En algunos países, mariscal es el grado máximo del Ejército. En alemán: “Feldmarschall”, mariscal de campo.
Esta denominación no se usa en el ejército español.

References: artículo 30
 artículo 8
 artículo 97
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 8

Artículo 2

Artículo 6

Artículo 8

Artículo 20

Artículo 21

Real Decreto 

Real Decreto 

Real Decreto 
 Artículo 2
 artículo 2

Artículo 2