Source: http://www.jurischile.com/2015/03/rescision-por-lesion-enorme-contrato-de.html
Timestamp: 2018-06-24 01:42:53+00:00

Document:
JurisChile: Rescisión por lesión enorme. Contrato de cesión de derechos. Comunidad. Requisitos de la rescisión por lesión enorme. Procedencia de la rescisión por lesión enorme respecto de la venta de una cuota indivisa de un inmueble. Improcedencia de comparar el precio de la venta de derechos en un cuerpo cierto con la venta de la totalidad de aquél
Rescisión por lesión enorme. Contrato de cesión de derechos. Comunidad. Requisitos de la rescisión por lesión enorme. Procedencia de la rescisión por lesión enorme respecto de la venta de una cuota indivisa de un inmueble. Improcedencia de comparar el precio de la venta de derechos en un cuerpo cierto con la venta de la totalidad de aquél
En estos autos Rol N° 23.180-2014 del Vigésimo Octavo Juzgado Civil de Santiago, caratulados "Ibáñez Gandolfo Daniel con Corporación Nacional del Cobre” sobre juicio ordinario, la parte demandante dedujo recurso de casación en el fondo en contra de la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago que confirmó el fallo de primer grado que rechazó la acción.
Primero: Que en el primer acápite del arbitrio de nulidad sustancial se denuncia la infracción de los artículos 1698, 1700 y 1713 del Código Civil y 342, 399 y 384 N° 2 y 3 del Código de Procedimiento Civil-Explica la parte recurrente que la sentencia impugnada desconoce la fuerza probatoria de la prueba documental, testimonial y confesional rendida en autos, la que acredita hechos trascendentales para la determinación del precio lesivo que justifica la acción de lesión enorme cuales son: a) el justo precio de la cosa al tiempo del contrato; b) el precio lesivo efectivamente recibido por los actores por la venta de la cosa.
Como una consecuencia del yerro anterior denuncia que se infringe además el artículo 384 N° 2 y 3, al descartar el valor de la prueba testimonial que confirmaba los hechos económicos contenidos en los instrumentos antes referidos. En efecto, sostiene que por su representada declararon cuatro testigos contestes y no tachados, que dieron razón de sus dichos, quienes señalaron que el precio pagado a sus representados fue menor a la mitad del justo precio. Tal prueba sólo fue controvertida por las declaraciones de los dos testigos presentados por la contraria que no tienen la fuerza de restar eficacia a la testimonial de su parte. Es más, añade que aun cuando se considerara que aquella es suficiente para controvertir su valor probatorio, el tribunal necesariamente debía aplicar la regla del N° 3 del artículo 384 del Código de Procedimiento Civil, lo que obligaba a darle valor a su testimonial, toda vez que se encuentra en armonía con la prueba instrumental acompañada.
Por otro lado, refiere que se infringen los artículos 399 y 400 Código de Procedimiento Civil y el artículo 1713 del Código Civil, puesto que el absolvente don Marcos Segundo Márquez Delgado, confesó que se pagó un precio mayor al doble del pagado a los otros comuneros, reconociendo que Codelco Andina ha fijado como zona de interés minero los predios ubicados alrededor del embalse Huechún y reconociendo tácitamente que no había motivo para haber pagado un precio superior por el 33,88% de la Hijuela El Sauce, toda vez que señaló que “es efectivo que lo compramos posteriormente a ello y por las razones técnicas que involucra el proyecto necesitamos el terreno”, sin indicar el motivo que llevó a pagar un precio superior al duplo.
Segundo: Que en el siguiente acápite se denuncia la conculcación del artículo 1889 del Código Civil al no haberse considerado como lesivo el precio recibido por los actores, desconociendo los hechos que fueron probados y establecidos a través de los distintos medios de prueba, aduciéndose impertinencia y falta de idoneidad de aquello. En esta materia refiere que debió declararse que el contrato de cesión de derechos celebrado entre los demandantes y Codelco División Andina es nulo, por haberse incurrido en lesión enorme, toda vez que sus representados recibieron un precio inferior a la mitad del justo precio, esto es, menos de 30 U.F. por hectárea, en circunstancias que el precio justo era superior a las 60 UF. por hectárea.
a) Los demandantes eran dueños en común y por partes iguales del predio agrícola denominado "Hijuela El Sauce", de una superficie aproximada de 506 hectáreas, que adquirieron en conjunto con otros predios, por escritura pública de 19 de mayo de 1997.
b) Por escritura pública de fecha 10 de abril de 2006, los demandantes de autos vendieron, cedieron y transfirieron a las sociedades P&G Larraín Inversiones
S.A. y Euroamérica Seguros de Vida S.A., entre otros predios, "un porcentaje equivalente al 33,88% del dominio de la Hijuela El Sauce, que no podrá representar una superficie inferior a 179,83 hectáreas", en el precio de $41.500.000.-
1) La prueba testimonial: si bien los testigos coinciden sus respectivas declaraciones en los montos de precios que le asignan a la hectárea de terreno, lo cierto es que tales valoraciones son producto de sus estimaciones personales, el hecho materia de la prueba requiere de conocimientos especiales, por lo que en tales condiciones no es posible atribuir a sus declaraciones el mérito probatorio a que se refiere la regla 2° del artículo 384.
Finalmente sostiene que atendida la especial naturaleza del hecho que debía acreditarse resultaba fundamental un informe pericial, dado que se trata de uno de los casos en que precisamente debe oírse el informe de peritos, de acuerdo con lo dispuesto en el numeral 1° el artículo 411 del Código de Procedimiento Civil. En esta materia enfatiza que la sola circunstancia de que exista una diferencia importante entre los precios pagados por el 33,88% del predio y por el 66,12 restante, no es suficiente "per se", para establecer la existencia de la lesión, por cuanto debe tenerse en cuenta que el predio Hijuela El Sauce no era de propiedad única de los vendedores y en tales condiciones dicho bien no era susceptible de una valoración exacta, al estar poseídos proindiviso y por lo tanto se trata de dos contratos sustancialmente diferentes, ya que la demandada al comprar el 66,12% del predio referido, sólo adquirió derechos en una comunidad; en tanto que al comprar el 38,88% restante, pasó a ser dueño exclusivo de la totalidad de los derechos, consolidándose de esta manera el dominio a su nombre.
En la obra “Tratado de los Derechos Reales, Bienes”, Tomo I, Sexta Edición, Editorial Jurídica de Chile, de Arturo Alessandri, Manuel Somarriva y Anotonio Vodanovic, en la página 112, se señala: “Cada propietario es considerado dueño individual y exclusivo de su cuota-parte. Puede, en consecuencia, disponer de ella libremente (transmitirla, venderla, hipotecarla), sin necesidad de consentimiento de los otros comuneros (Código Civil, artículos 1812 y 1320)”. En esta materia, Victorio Pescio, siguiendo y citando al tratadista Alessandri Rodríguez, afirma, en igual sentido, que “la venta de una cuota en un inmuebles es rescindible por lesión enorme” (Victorio Pescio, op. cit., pág. 50).
La doctrina y jurisprudencia, ampliamente mayoritarias, afirman que la venta de cuota indivisa sobre un inmueble, como ocurre en sub lite, es rescindible por lesión enorme, cuando se dan los presupuestos antes referidos. El autor Silva Segura, sobre lo expuesto manifiesta en su obra antes citada: “En general, podemos decir que siempre una cuota determinada e indivisa en una cosa inmueble tiene un valor que se puede apreciar al tiempo del contrato y permite hacer la comparación entre el justo precio de la cosa y el dinero que se paga por ella. En todo caso, ésta es una cuestión de hecho que resolverá el juez apreciando la prueba rendida”.
Duodécimo: Que en lo que respecta a la infracción de las normas relacionadas con la prueba instrumental, artículo 342 del Código de Procedimiento Civil en relación al artículo 1700 del Código Civil, se debe señalar que más allá de la determinación respecto de si ambas normas tienen o no la calidad de reguladoras de la prueba –pues sólo el artículo 1700 del Código Civil reviste tal carácter- resulta evidente que las alegaciones de la parte recurrente no dicen relación con una eventual vulneración conforme a los parámetros expuestos en el considerando noveno sino que descansan más bien en la disconformidad con el valor que asignaron los sentenciadores a la prueba rendida en la causa.
Décimo cuarto: Que en lo que dice relación con la infracción del artículo 1698 del Código Civil, esta Corte
ha resuelto que éste contiene la norma básica de nuestro derecho positivo relacionada con la distribución de la carga probatoria. En el caso concreto se acusa su infracción por cuanto se estima que el tribunal se negó a dar por establecido un hecho acreditado. No se denuncia, en consecuencia, una inversión de la carga de la prueba propiamente tal, pues reconoce la parte recurrente que a su parte le correspondían acreditar los presupuestos de la acción; sin embargo considera que satisfizo adecuadamente tal carga, argumento que no puede ser vinculado con una eventual infracción de la norma en comento y que, además, una vez más deja al descubierto el verdadero sustrato del recurso en estudio: una disconformidad con el proceso valorativo llevado a cabo por los jueces de la instancia que, como se ha dicho, es de ejercicio privativo de aquellos.
En efecto, no es efectivo que el justo precio fluya de estos actos jurídicos, porque en la especie, como se consignó en el considerando séptimo, en nuestro derecho cada comunero es dueño de la cuota ideal, sin que sus derechos se radiquen en una parte determinada de la especie o cuerpo cierto en que recaen. Así, todos los comuneros en conjunto son propietarios de este inmueble, pero individualmente éstos no son dueño de ninguna parte determinada de la cosa. Lo anterior es relevante, porque en el caso concreto al adquirir Codelco Chile el 66,12% de los derechos de la Hijuela El Sauce, está adquiriendo una cuota ideal, lo que es determinante en el establecimiento del precio, toda vez que al adquirir esa porción Codelco Chile queda en indivisión, sin que pueda aquel usar el inmueble si no es con anuencia del resto de los comuneros. En cambio, al celebrar la segunda compra de derechos, termina la comunidad, quedando aquél como único dueño del inmueble, por lo que desde ese momento puede usar, gozar y disponer libremente del inmueble, a diferencia del estado anterior, en que solo podía realizar actos de disposición respecto de su cuota, estando limitados los actos de uso respecto del inmueble. No existe así una unidad comparativa que tenga características idénticas que permita determinar a través de una simple operación aritmética el monto del justo
Rol N° 23.180-2014.
Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema integrada por los Ministros Sr. Rubén Ballesteros C., Sr. Pedro Pierry A., Sr. Carlos Cerda F., y los Abogados Integrantes Sr. Guillermo Piedrabuena R., y Sr. Alfredo Prieto B. No firman, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, el Ministro señor Ballesteros por haber cesado en sus funciones y el Abogado Integrante señor Piedrabuena por estar ausente. Santiago, 04 de diciembre de 2014.
En Santiago, a cuatro de diciembre de dos mil catorce, notifiqué en Secretaría por el Estado Diario la resolución precedente.
Publicado por Bernardita Vidal el 3/16/2015 12:15:00 p.m.

References: artículo 384
 artículo 384
 artículo 1713
 artículo 1889
 artículo 384
 artículo 411
 artículo 342
 artículo 1700
 artículo 1700
 artículo 1698
 resolución