Source: http://www1.umn.edu/humanrts/gencomm/epcomm5s.htm
Timestamp: 2015-11-30 02:40:16+00:00

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Aplicacion Del Pacto Internacional De Economicos, Sociales Y Culturales, Observación general 5, Personas con discapacidad (11 período de sesiones, 1994), U.N. Doc. E/C.12/1994/13 (1994). 1.	La comunidad internacional ha subrayado a menudo la importancia central
del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en
relación con los derechos humanos de las personas con discapacidad 1/	En el informe final preparado por el Sr. Leandro Despouy, Relator Especial sobre
derechos humanos y discapacidad (E/CN.4/Sub.2/1991/31) se hace un amplio examen de esta
cuestión.. Por eso el examen de la aplicación del Programa de Acción Mundial para los
Impedidos y Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos, hecho por el
Secretario General en 1992, llegaba a la conclusión de que "la discapacidad
está estrechamente vinculada con los factores económicos y sociales", y que
"las condiciones de vida en vastas zonas del mundo son tan sumamente precarias
que la atención de las necesidades básicas de todos, es decir, alimentación,
agua, vivienda, protección de la salud y educación, debe ser la piedra angular
de los programas nacionales" 2/	A/47/415, párr. 5.. Incluso en países que poseen un nivel de
vida relativamente elevado, a las personas con discapacidad se les niega a
menudo la oportunidad de disfrutar de toda la gama de derechos económicos
sociales y culturales que se reconocen en el Pacto.
2.	La Asamblea General 3/	Véase el párrafo 165 del Programa de Acción Mundial para los Impedidos, aprobado
por la Asamblea General en su resolución 37/52 de 3 de diciembre de 1982 (párr. 1). y la Comisión de Derechos Humanos 4/	Véanse las resoluciones 1992/48, párr. 4, y 1993/29, párr. 7, de la Comisión de
Derechos Humanos. han recabado
explícitamente del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el
grupo de trabajo que lo precedió, que fiscalicen el cumplimiento, por los
Estados Partes en el Pacto, de su obligación de lograr que las personas con discapacidad pueden disfrutar plenamente de los derechos
correspondientes. Ahora bien, la experiencia obtenida hasta ahora por el
Comité indica que los Estados Partes han prestado muy poca atención a esta
cuestión en sus informes. Esto parece explicar la conclusión a que ha llegado
el Secretario General de que "la mayoría de los gobiernos no ha
adoptado aún medidas concertadas decisivas que mejorarían en la práctica esa
situación" de las personas con discapacidad 5/	A/47/415, párr. 6.. Por consiguiente, es natural
que se examinen y subrayen algunas de las formas en que las cuestiones
relativas a las personas con discapacidad se plantean en relación con las
obligaciones que impone el Pacto.
3.	Todavía no hay una definición de aceptación internacional del término
"discapacidad", pero de momento basta con basarse en el enfoque seguido por
las normas uniformes aprobadas en 1993, según las cuales:
"Con la palabra "discapacidad" se resume un gran número de
diferentes limitaciones funcionales que se registran en las
poblaciones... La discapacidad puede revestir la forma de una
deficiencia física, intelectual o sensorial, una dolencia que requiera
atención médica o una enfermedad mental. Tales deficiencias, dolencias o
enfermedades pueden ser de carácter permanente o transitorio." 6/	Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con
discapacidad, anexo de la resolución 48/96 de la Asamblea General, de 20 de diciembre de 1993
(Introducción, párr. 17).
4.	De conformidad con el enfoque seguido en las Normas Uniformes, en la
presente Observación general se utiliza la expresión "persona con
discapacidad" en vez de la antigua expresión, que era "persona discapacitada". Se ha sugerido que esta última expresión podía interpretarse erróneamente en
el sentido de que se había perdido la capacidad personal de funcionar como
5.	El Pacto no se refiere explícitamente a personas con discapacidad. Sin embargo, la Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce que todos
los seres humanos han nacido libres e iguales en dignidad y en derechos y,
como las disposiciones del Pacto se aplican plenamente a todos los miembros de
la sociedad, las personas con discapacidad tienen claramente derecho a toda la
gama de derechos reconocidos en el Pacto. Además, en la medida en que se
requiera un tratamiento especial, los Estados Partes han de adoptar medidas
apropiadas, en toda la medida que se lo permitan los recursos disponibles,
para lograr que dichas personas procuren superar los inconvenientes, en
términos del disfrute de los derechos especificados en el Pacto, derivados de
su discapacidad. Además, el requisito que se estipula en el párrafo 2 del
artículo 2 del Pacto que garantiza "el ejercicio de los derechos que en él se
enuncian, sin discriminación alguna" basada en determinados motivos
especificados "o cualquier otra condición social" se aplica claramente a la
discriminación basada en motivos de discapacidad.
6.	El hecho de que en el Pacto no haya una disposición explícita que trate
de la discapacidad se puede atribuir al desconocimiento de la importancia que
tiene el ocuparse explícitamente de esta cuestión, en vez de hacerlo por
referencia, cuando se redactó el Pacto hace más de 25 años. Los instrumentos
internacionales de derechos humanos más recientes, en cambio, tratan
específicamente de esta cuestión. Entre estos últimos instrumentos figura la
Convención sobre los Derechos del Niño (art. 23); la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (párr. 4 del art. 18); y el Protocolo
derechos económicos, sociales y culturales (art. 18). O sea que en la
actualidad está ampliamente aceptado que los derechos humanos de las personas
con discapacidad tienen que ser protegidos y promovidos mediante programas,
normas y leyes generales, así como programas, normas y leyes de finalidad
7.	De conformidad con este enfoque, la comunidad internacional ha afirmado
su voluntad de conseguir el pleno disfrute de los derechos humanos para las
personas con discapacidad en los siguientes instrumentos: a) el Programa de
Acción Mundial para los Impedidos, que ofrece una estructura normativa
encaminada a promover medidas eficaces para la prevención de la incapacidad,
la rehabilitación y la realización de los objetivos de "participación plena"
[de los impedidos] en la vida social y el desarrollo, y de igualdad 7/	Programa de Acción Mundial para los Impedidos (véase la nota 3 supra), párr. 1.; b) las Directrices para el establecimiento y desarrollo de comités nacionales
de coordinación en la esfera de la discapacidad u órganos análogos, que se
aprobó en 1990 8/	A/C.3/46/4, anexo I. También está en el informe sobre la Reunión Internacional sobre
el papel y las funciones de los comités nacionales de coordinación en la esfera de la discapacidad
en los países en desarrollo, Beijing, 5 a 11 de noviembre de 1990 (CSDHA/DDP/NDC/4). Véase
también la resolución 1991/8 del Consejo Económico y Social, y la resolución 46/96 de la
Asamblea General, de 16 de diciembre de 1991.; c) los Principios para la protección de los enfermos
mentales y para el mejoramiento de la atención de la salud mental, que se
aprobaron en 1991 9/	Resolución 46/119 de la Asamblea General, de 17 de diciembre de 1991, anexo.; d) las Normas Uniformes sobre la igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad (que en adelante se
denominarán "Normas Uniformes" en el presente documento), que se adoptaron
en 1993 y cuya finalidad es garantizar que todas las personas que padezcan
discapacidad "puedan tener los mismos derechos y obligaciones que los
demás" 10/	Normas Uniformes (véase la nota 6 supra), Introducción, párr. 15.. Las Normas Uniformes son de gran importancia y constituyen una
guía de referencia particularmente valiosa para identificar con mayor
precisión las obligaciones que recaen en los Estados Partes en virtud
8.	Las Naciones Unidas han calculado que en el mundo actual hay más
de 500 millones de personas con discapacidad. De esa cifra, el 80% viven en
zonas rurales de países en desarrollo. El 70% del total se supone que no
tiene acceso o tiene acceso limitado a los servicios que necesitan. Por consiguiente, la obligación de mejorar la situación de las personas con
discapacidad recae directamente en cada Estado Parte del Pacto. Los medios
que se elijan para promover la plena realización de los derechos económicos,
sociales y culturales de ese grupo variarán inevitablemente y en gran medida
según los países, pero no hay un solo país en el que no se necesite
desarrollar un esfuerzo importante en materia normativa y de programas 11/	A/47/415, passim..
9.	La obligación de los Estados Partes en el Pacto de promover la
realización progresiva de los derechos correspondientes en toda la medida que
lo permitan sus recursos disponibles exige claramente de los gobiernos que
hagan mucho más que abstenerse sencillamente de adoptar medidas que pudieran
tener repercusiones negativas para las personas con discapacidad. En el caso
de un grupo tan vulnerable y desfavorecido, la obligación consiste en adoptar medidas positivas para reducir las desventajas estructurales y para dar el
trato preferente apropiado a las personas con discapacidad, a fin de conseguir
los objetivos de la plena participación e igualdad dentro de la sociedad para
todas ellas. Esto significa en la casi totalidad de los casos que se
necesitarán recursos adicionales para esa finalidad, y que se requerirá la
adopción de una extensa gama de medidas elaboradas especialmente.
10.	Según un informe del Secretario General, la evolución en los países
desarrollados y en los países en desarrollo durante el último decenio ha sido
particularmente desfavorable desde el punto de vista de las personas con
"... el actual deterioro de la situación económica y social,
caracterizado por tasas de crecimiento bajas, altos índices de desempleo,
reducción de los gastos públicos y programas de ajuste estructural y
privatización en curso, ha repercutido negativamente en los programa y
servicios... De continuar las tendencias negativas actuales, existe el
peligro de que [las personas con discapacidad] se vean cada vez más
marginadas socialmente, en la medida en que se les preste o no apoyo
especial." 12/	Ibíd., párr. 5.
Como el Comité ha podido ya observar (Observación general N 3 (quinto período
de sesiones, 1990), párr. 12), la obligación de los Estados Partes de proteger
a los miembros vulnerables de sus respectivas sociedades reviste una
importancia más bien mayor que menor en momentos de grave escasez de recursos.
11.	En vista de que los gobiernos de todo el mundo se orientan cada vez más
hacia políticas basadas en los mercados, procede subrayar en dicho contexto
algunos aspectos de las obligaciones de los Estados Partes. Uno de ellos es
la necesidad de conseguir que no solamente los sectores públicos, sino también
los privados, se mantengan dentro de límites apropiados, acatando la
obligación de velar por el trato equitativo de las personas con discapacidad. En un contexto en el que las disposiciones adoptadas para la prestación de
servicios públicos revisten cada vez más frecuentemente carácter privado y en
el que el mercado libre adquiere una preeminencia cada vez mayor, es esencial
que el empleador privado, el proveedor de artículos y servicios privado, y
otras entidades no públicas queden sometidos a las mismas normas de no
discriminación e igualdad en relación con las personas con discapacidad. En circunstancias en que dicha protección no se extiende a otras esferas que
no sean la esfera pública, la capacidad de las personas con discapacidad para
participar en la gama principal de actividades comunitarias y para realizar
todas sus posibilidades como miembros activos de la sociedad quedará limitada
gravemente y a menudo arbitrariamente. Esto no quiere decir que las medidas
legislativas sean siempre la forma más eficaz de luchar contra la
discriminación en la esfera privada. Por ejemplo, las Normas Uniformes
destacan particularmente que los Estados "deben adoptar medidas para hacer que
la sociedad tome mayor conciencia de las personas con discapacidad, sus
derechos, sus necesidades, sus posibilidades y su contribución" 13/	Normas Uniformes (véase la nota 6 supra), art. 1..
12.	Si los gobiernos no intervienen, habrá siempre casos en los que el
funcionamiento del mercado libre produzca resultados poco satisfactorios para
las personas con discapacidad, a título individual o como grupo, y en dichas
circunstancias incumbe a los gobiernos el intervenir y tomar medidas
apropiadas para moderar, suplementar, contrarrestar o superar los resultados
de las fuerzas del mercado. De forma análoga, aunque es adecuado que los
gobiernos confíen en grupos privados y voluntarios para ayudar de diversas
formas a las personas con discapacidad, ese tipo de arreglos no absolverán
nunca a los gobiernos de su obligación de conseguir que se cumplan plenamente
las obligaciones asumidas con arreglo al Pacto. Como se declara en el
Programa de Acción Mundial para los Impedidos, "la responsabilidad definitiva
para poner remedio a las condiciones que llevan a la discapacidad y para
tratar las consecuencias de la discapacidad queda en manos de los
gobiernos" 14/	Programa de Acción Mundial para los Impedidos (véase la nota 3 supra), párr. 3..
13.	Los métodos que han de seguir los Estados Partes para esforzarse por
cumplir las obligaciones que les impone el Pacto respecto de las personas con
discapacidad son esencialmente los mismos que los que existen en relación con
otras obligaciones (véase la Observación general N 1 (tercer período de
sesiones, 1989)). Entre ellas figura la necesidad de determinar, mediante una
fiscalización regular, la naturaleza y el ámbito de los problemas que se
plantean en el Estado; la necesidad de adoptar programas y políticas
debidamente adaptados a las necesidades que se hayan determinado de dicha
manera; la necesidad de formular legislación cuando sea necesario y de
suprimir todas las normas vigentes que sean discriminatorias; y la necesidad
de hacer las consignaciones presupuestarias apropiadas o, cuando sea preciso,
de recabar la asistencia y cooperación internacionales. En relación con esta
última cuestión, la cooperación internacional de conformidad con los
artículos 22 y 23 del Pacto será probablemente un elemento particularmente
importante para lograr que algunos países en desarrollo cumplan sus
obligaciones con arreglo al Pacto.
III. OBLIGACION DE ELIMINAR LA DISCRIMINACION POR MOTIVOS DE DISCAPACIDAD 15. La discriminación, de jure o de facto, contra las personas con discapacidad existe desde hace mucho tiempo y reviste formas diversas, que van desde la discriminación directa, como por ejemplo la negativa a conceder oportunidades educativas, a formas más "sutiles" de discriminación, como por ejemplo la segregación y el aislamiento conseguidos mediante la imposición de impedimentos físicos y sociales. A los efectos del Pacto, la "discriminación fundada en la discapacidad" puede definirse como una discriminación que incluye toda distinción, exclusión, restricción o preferencia, o negativa de alojamiento razonable sobre la base de la discapacidad, cuyo efecto es anular u obstaculizar el reconocimiento, el disfrute o el ejercicio de derechos económicos, sociales o culturales. Mediante la negligencia, la ignorancia, los prejuicios y falsas suposiciones, así como mediante la exclusión, la distinción o la separación, las personas con discapacidad se ven muy a menudo imposibilitadas de ejercer sus derechos económicos, sociales o culturales sobre una base de igualdad con las personas que no tienen discapacidad. Los efectos de la discriminación basada en la discapacidad han sido particularmente graves en las esferas de la educación, el empleo, la vivienda, el transporte, la vida cultural, y el acceso a lugares y servicios públicos.
16.	A pesar de que en el último decenio se han conseguido algunos progresos
por lo que se refiere a la legislación 16/	Véase A/47/415, párrs. 37 y 38., la situación jurídica de las
personas con discapacidad sigue siendo precaria. A fin de remediar las
discriminaciones pasadas y presentes, y para prevenir futuras
discriminaciones, parece indispensable adoptar en prácticamente todos los
Estados Partes una legislación amplia y antidiscriminatoria en relación con la
discapacidad. Dicha legislación no solamente debería proporcionar a las
personas con discapacidad la posibilidad de recurso judicial en la medida de
lo posible y apropiado, sino que brindaría asimismo programas de política
social que permitirían que las personas con discapacidad pudieran llevar una
vida integrada, independiente y de libre determinación.
17.	Las medidas contra la discriminación deberían basarse en el principio de
la igualdad de derechos para las personas con discapacidad y para las personas
que no tienen discapacidad, que, según se dice en el Programa de Acción
Mundial para los Impedidos, "significa que las necesidades de todo individuo
son de la misma importancia, que estas necesidades deben constituir la base de
la planificación de las sociedades, y que todos los recursos deben emplearse
de tal manera que garanticen una oportunidad igual de participación a cada
individuo. Las políticas en materia de incapacidad deben asegurar el acceso
de los impedidos a todos los servicios de la comunidad" 17/	Programa de Acción Mundial para los Impedidos (véase la nota 3 supra), párr. 25..
18.	Como hay que adoptar medidas apropiadas para eliminar la discriminación
existente y para establecer oportunidades equitativas para las personas con
discapacidad, las medidas que se adopten no serán consideradas
discriminatorias en el sentido del párrafo 2 del artículo 2 del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales mientras se basen
en el principio de la igualdad y se utilicen únicamente en la medida necesaria
para conseguir dicho objetivo.
19. A las personas con discapacidad se las trata a veces como si no pertenecieran a ninguno de los dos sexos. Como resultado de ello, a menudo se pasa por alto la doble discriminación que padecen las mujeres con discapacidad 18/	E/CN.4/Sub.2/1991/31 (véase la nota 1 supra), párr. 140.. A pesar de los frecuentes llamamientos de la comunidad internacional para que se preste especial atención a su situación, han sido muy escasos los esfuerzos desarrollados durante el Decenio. El abandono de la mujer con discapacidad se menciona varias veces en el informe del Secretario General sobre la aplicación del Programa de Acción Mundial 19/ A/47/415, párrs. 35, 46, 74 y 77.. En consecuencia, el Comité insta a los Estados Partes a que se ocupen de la situación de las mujeres con discapacidad, y a que en el futuro se dé alta prioridad a la aplicación de programas relacionados con los derechos económicos, sociales y culturales.
20.	La esfera del empleo es una de las esferas en las que la discriminación
por motivos de discapacidad ha sido tan preeminente como persistente. En la
mayor parte de los países la tasa de desempleo entre las personas con
discapacidad es de dos a tres veces superior a la tasa de desempleo de las
personas sin discapacidad. Cuando se emplea a personas con discapacidad, por
lo general se les ofrece puestos de escasa remuneración con poca seguridad
social y legal y a menudo aislados de la corriente principal del mercado del
trabajo. Los Estados deben apoyar activamente la integración de personas con
discapacidad en el mercado laboral ordinario.
21.	El "derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida
mediante un trabajo libremente escogido o aceptado" (párrafo 1 del artículo 6)
no se lleva a la práctica en los casos en que la única verdadera oportunidad
que tienen los trabajadores con discapacidad consiste en trabajar en los
denominados talleres o lugares "protegidos" en condiciones inferiores a las
normales. Los arreglos mediante los cuales las personas que padezcan
determinadas clases de discapacidad quedan realmente limitadas a desempeñar
determinadas ocupaciones o a fabricar determinados artículos pueden violar el
mencionado derecho. De manera análoga, a la luz del párrafo 3 del
principio 13 de los Principios para la protección de los enfermos mentales y
para el mejoramiento de la atención de la salud mental 20/	Véase la nota 9 supra., un tratamiento
terapéutico en instituciones, que equivalga prácticamente a trabajos forzados,
también es incompatible con el Pacto. A este respecto, conviene tener en
cuenta la prohibición de los trabajos forzados que se hace en el Pacto
22. Según las Normas Uniformes, las personas con discapacidad, tanto si viven en zonas rurales como si viven en zonas urbanas, han de tener las mismas oportunidades de empleo productivo y remunerado en el mercado de trabajo 21/	Normas Uniformes (véase la nota 6 supra), art. 7.. Para que sea así, es particularmente importante que se eliminen todos los obstáculos artificiales a la integración en general y al empleo en particular. Como ha indicado la Organización Internacional del Trabajo, muy a menudo son las barreras materiales que la sociedad ha erigido en esferas como el transporte, la vivienda y el puesto de trabajo las que se citan como justificación para no emplear a las personas con discapacidad 22/ Véase A/CONF.157/PC/61/Add.10, pág. 12.. Por ejemplo, mientras los lugares de trabajo estén organizados y construidos de forma que les hagan inaccesibles a las personas que se desplazan en sillas de ruedas, los empleadores estarán en condiciones de poder "justificar" su imposibilidad de emplear a los usuarios de dichas sillas. Los gobiernos deben desarrollar también políticas que promuevan y regulen disposiciones laborales flexibles y alternativas que permitan atender razonablemente las necesidades de los trabajadores con discapacidad.
23.	De igual manera, el hecho de que los gobiernos no puedan ofrecer medios
de transporte que sean accesibles a las personas con discapacidad reduce
sobremanera las posibilidades de que esas personas puedan encontrar puestos de
trabajo adecuados e integrados, que les permitan beneficiarse de las
posibilidades de capacitación educativa y profesional, o de que se desplacen a
instalaciones de todo tipo. De hecho, la existencia de posibilidades de
acceso a formas de transporte apropiadas y, cuando sea necesario, adaptadas
especialmente, es de importancia capital para que las personas con
discapacidad puedan realizar en la práctica todos los derechos que se les
reconoce en el Pacto.
24.	La "orientación y formación tecnicoprofesional" que requiere el párrafo 2
del artículo 6 del Pacto deben reflejar las necesidades de todas las personas
con discapacidad, deben tener lugar en condiciones integradas, y deben
planificarse y llevarse a la práctica con la plena participación de
representantes de personas con discapacidad.
25.	El derecho "al goce de condiciones de trabajo equitativas y
satisfactorias" (art. 7) se aplica a todos los trabajadores con discapacidad,
tanto si trabajan en instalaciones protegidas como si trabajan en el mercado
laboral libre. Los trabajadores con discapacidad no deben ser objeto de
discriminación por lo que se refiere a sus salarios u otras condiciones si su
labor es igual a la de los demás trabajadores. Los Estados Partes tienen la
obligación de velar por que no se utilice a la discapacidad como disculpa para
instituir bajos niveles de protección laboral o para pagar salarios inferiores
al salario mínimo.
26.	Los derechos sindicales (art. 8) se aplican también a los trabajadores
con discapacidad, independientemente de que trabajen en lugares especiales o
en el mercado laboral libre. Además, el artículo 8, leído en conjunción con
otros derechos como el derecho a la libertad de asociación, sirve para
destacar la importancia del derecho de las personas con discapacidad para
constituir sus propias organizaciones. Si esas organizaciones han de ser
efectivas para "promover y proteger [los] intereses económicos y sociales"
(párrafo 1 del artículo 8) de dichas personas, los órganos gubernamentales y
demás órganos deben consultarlas regularmente en relación con todas las
cuestiones que les afecten; quizá sea necesario también que reciban apoyo
financiero y de otra índole para asegurar su viabilidad.
27.	La Organización Internacional del Trabajo ha elaborado instrumentos
valiosos y completos con respecto a los derechos laborales de las personas con
discapacidad, incluyendo en particular el Convenio N 159 (1983) sobre la
readaptación profesional y el empleo de personas inválidas 23/	Véase también la recomendación N 99 (1955) relativa a la readaptación profesional
de los inválidos, y la recomendación N 168 (1983) relativa a la readaptación profesional y el
empleo de personas inválidas.. El Comité
estimula a los Estados Partes en el Pacto a que estudien la posibilidad de
ratificar ese Convenio.
28.	Los regímenes de seguridad social y de mantenimiento de los ingresos
revisten importancia particular para las personas con discapacidad. Como se
indica en las Normas Uniformes, "Los Estados deben velar por asegurar la
prestación de apoyo adecuado en materia de ingresos a las personas con
discapacidad que, debido a la discapacidad o a factores relacionados con ésta,
hayan perdido temporalmente sus ingresos, reciban un ingreso reducido o se
hayan visto privadas de oportunidades de empleo" 24/	Normas Uniformes (véase la nota 6 supra), art. 8, párr. 1.. Dicho apoyo debe
reflejar las necesidades especiales de asistencia y otros gastos asociados a
menudo con la discapacidad. Además, en la medida de lo posible, el apoyo
prestado debe abarcar también a las personas (que en su inmensa mayoría son
mujeres) que se ocupan de cuidar a personas con discapacidad. Las personas
que cuidan a otras personas con discapacidad, incluidos los familiares de
estas últimas personas, se hallan a menudo en la urgente necesidad de obtener
apoyo financiero como consecuencia de su labor de ayuda 25/	Véase A/47/415, párr. 78..
29.	El ingreso de las personas con discapacidad en instituciones, de no ser
necesario por otras razones, no debe ser considerado como sustitutivo adecuado
de los derechos a la seguridad social y al mantenimiento del ingreso de dichas
30. En el caso de las personas con discapacidad, el requisito del Pacto de que se preste "protección y asistencia" a la familia significa que hay que hacer todo lo que se pueda a fin de conseguir que dichas personas vivan con sus familias, si así lo desean. El artículo 10 implica también, con arreglo a los principios generales del derecho internacional en materia de derechos humanos, que las personas con discapacidad tienen derecho a casarse y a fundar su propia familia. A menudo se ignoran o se niegan esos derechos, especialmente en el caso de las personas con discapacidad mental 26/	Véase E/CN.4/Sub.2/1991/31 (véase la nota 1 supra), párrs. 190 y 193.. En este y otros contextos, el término "familia" debe interpretarse ampliamente y de conformidad con las costumbres locales apropiadas. Los Estados Partes deben velar por que las leyes y las prácticas y políticas sociales no impidan la realización de esos derechos. Las personas con discapacidad deben tener acceso a los servicios de asesoramiento necesarios, a fin de poder realizar sus derechos y cumplir sus obligaciones dentro de la familia 27/ Véase el Programa de Acción Mundial para los Impedidos (véase la nota 3 supra), párr. 74..
31. Las mujeres con discapacidad tienen derecho también a protección y apoyo en relación con la maternidad y el embarazo. Como se declara en las Normas Uniformes, "Las personas con discapacidad no deben ser privadas de la oportunidad de experimentar su sexualidad, tener relaciones sexuales o tener hijos" 28/ Normas Uniformes (véase la nota 6 supra), art. 9, párr. 2.. Esas necesidades y esos deseos deben reconocerse, y debe tratarse de ellos en los contextos del placer y la procreación. En todo el mundo es frecuente que se denieguen esos derechos a los hombres y las mujeres con discapacidad 29/	Véase E/CN.6/1991/2, párrs. 14 y 59 a 68.. En el caso de las mujeres con discapacidad, una operación
de esterilización o de aborto sin haber obtenido previamente su
consentimiento, dado con conocimiento de causa, constituirá una grave
violación del párrafo 2 del artículo 10.
32.	Los niños con discapacidad son especialmente vulnerables a la
explotación, los malos tratos y la falta de cuidado y tienen derecho a una
protección especial, de conformidad con el párrafo 3 del artículo 10 del Pacto
(reforzado por las disposiciones correspondientes de la Convención sobre los
33.	Además de la necesidad de conseguir que las personas con discapacidad
tengan acceso a una alimentación adecuada, una vivienda accesible y otras
necesidades materiales básicas, es indispensable también lograr que haya
"servicios de apoyo... incluidos los recursos auxiliares", para su utilización
por las personas con discapacidad, "a fin de ayudarles a aumentar su nivel de
autonomía en su vida cotidiana y a ejercer sus derechos" 30/	Normas Uniformes (véase la nota 6 supra), art. 4.. El derecho a
disponer de ropa adecuada también reviste especial significación si se trata
de personas con discapacidad que tienen necesidades especiales en materia de
ropa para poder desempeñarse plena y eficazmente en la sociedad. Siempre que
sea posible, debe prestarse también asistencia personal apropiada a este
respecto. Dicha asistencia debe prestarse de forma que se respeten plenamente
los derechos humanos de la persona o personas de que se trate. De forma
análoga, como ya ha indicado el Comité en el párrafo 8 de su Observación
general N 4 (sexto período de sesiones, 1991), el derecho a una vivienda
adecuada incluye el derecho a una vivienda que sea accesible, en el caso de
34. Según las Normas Uniformes, "Los Estados deben velar por que las personas con discapacidad, en particular lactantes y niños, reciban atención médica de igual calidad y dentro del mismo sistema que los demás miembros de la sociedad" 31/ Ibíd., art. 2, párr. 3.. El derecho a la salud física y mental implica también el derecho a tener acceso a los servicios médicos y sociales -incluidos los aparatos ortopédicos- y a beneficiarse de dichos servicios, para que las personas con discapacidad puedan ser autónomas, evitar otras discapacidades y promover su integración social 32/ Véase el párrafo 6 de la Declaración de los Derechos de los Impedidos (resolución 3447 (XXX) de la Asamblea General, de 9 de diciembre de 1975), y los párrafos 95 a 107 del Programa de Acción Mundial para los Impedidos (véase la nota 3 supra).. De manera análoga, esas personas deben tener a su disposición servicios de rehabilitación a fin de que logren "alcanzar y mantener un nivel óptimo de autonomía y movilidad" 33/ Normas Uniformes (véase la nota 6 supra), art. 3.. Todos los servicios mencionados deben prestarse de forma que las personas de que se trate puedan conservar el pleno respeto de sus derechos y de su dignidad.
H. Artículo 15 - Derecho a participar en la vida cultural y a gozar de los beneficios del progreso científico 36.	Las Normas Uniformes disponen que "Los Estados velarán por que las
personas con discapacidad tengan oportunidad de utilizar su capacidad
creadora, artística e intelectual, no solamente para su propio beneficio, sino
también para enriquecer a su comunidad, tanto en las zonas urbanas como en las
rurales. ... Los Estados deben promover el acceso de las personas con
discapacidad a los lugares en que se realicen actos culturales o en que se
presten servicios culturales..." 36/	Ibíd., art. 10, párrs. 1 y 2.. Lo mismo se aplica a los lugares de
recreo, deporte y turismo.
37.	El derecho a la plena participación en la vida cultural y recreativa para
las personas con discapacidad requiere también que se supriman en todo lo
posible las barreras que se oponen a las comunicaciones. Las medidas de
utilidad a este respecto podrían incluir el "uso de libros sonoros, textos
escritos en un idioma sencillo y con un formato claro y a colores para las
personas con retardo mental, televisión y teatro adaptados para los
sordos" 37/	A/47/415, párr. 79.
38.	Con objeto de facilitar la igualdad de participación de las personas con
discapacidad en la vida cultural, los gobiernos deberían informar y educar al
público en general acerca de la discapacidad. En particular, hay que adoptar
medidas para superar los prejuicios o las creencias supersticiosas contra las
personas con discapacidad; por ejemplo, el caso de los que consideran que una
persona epiléptica está poseída por los espíritus o que un niño con
discapacidad está sufriendo una forma de castigo impuesta a toda su familia. De manera análoga, debería educarse al público en general para que aceptase
que las personas con discapacidad tienen tanto derecho como los demás a hacer
uso de restaurantes, hoteles, centros recreativos y centros culturales.

References: resolución 
 resolución 

artículo 2
 resolución 
 resolución 
	Resolución 
 artículo 2
 artículo 6
 artículo 6
 artículo 8
 artículo 8
 artículo 10
 artículo 10
 artículo 10
 Artículo 15