Source: https://www.coe.int/es/web/compass/democracy
Timestamp: 2019-09-18 03:45:17+00:00

Document:
Democracia - Council of Europe
Nadie nace un buen ciudadano, ninguna nación ha nacido una democracia. En vez de esto, ambos son procesos que continúan evolucionando a lo largo de la vida. Los jóvenes deben ser incluidos desde su nacimiento.
“Del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”
La palabra democracia proviene de las palabras griegas “demos”, es decir, las personas, y “kratos” que significa poder; por lo que la democracia pueda ser definida como “el poder del pueblo”: una forma de gobernar que depende de la voluntad del pueblo.
Hay tantos modelos diferentes de gobierno democrático en todo el mundo que a veces es más fácil de entender la idea de democracia en términos de lo que definitivamente no es. La democracia, entonces, no es la autocracia o la dictadura, donde una persona gobierna; y no es oligarquía, donde lo hace un pequeño segmento de la sociedad. Bien entendida, la democracia incluso no debe ser la “regla de la mayoría”, si eso significa que los intereses de las minorías son ignorados por completo. La democracia, al menos en teoría, es el gobierno en nombre de todo el pueblo, de acuerdo con su “voluntad”.
Pregunta: Si la democracia es el gobierno del pueblo, ¿hay verdaderas democracias en el mundo?
La fuerza moral y el atractivo popular de la idea de la democracia derivan de sus dos principios fundamentales:
1. Autonomía Individual: La idea de que nadie debe estar sujeto a reglas que han sido impuestas por otros. Las personas deben ser capaces de controlar sus propias vidas (dentro de lo razonable).
2. Igualdad: La idea de que todos deben tener las mismas oportunidades de influir en las decisiones que afectan a las personas en la sociedad.
Estos principios son intuitivamente atractivos, y ayudan a explicar por qué la democracia es tan popular. Por supuesto creemos que es justo que tengamos tantas oportunidades como cualquier otra persona para decidir sobre las normas comunes.
Los problemas surgen al considerar cómo los principios se pueden poner en práctica, porque necesitamos un mecanismo para decidir cómo abordar opiniones encontradas. Debido a que ofrece un mecanismo sencillo, la democracia tiende a ser “regla de la mayoría”, pero una regla de la mayoría puede significar que algunos intereses de la gente nunca sean representados. Una auténtica forma de representar intereses de todo el mundo es la de utilizar la toma de decisiones por consenso, donde el objetivo es encontrar puntos de interés comunes.
Pregunta: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la toma de decisiones por consenso, en lugar de utilizar la regla de la mayoría? ¿Cómo se adoptan las decisiones en tu grupo de jóvenes?
A los antiguos griegos se les atribuye la creación de la primera democracia, aunque casi con total seguridad hay ejemplos anteriores de democracia primitiva en otras partes del mundo. El modelo griego se estableció en el siglo 5 a.C., en la ciudad de Atenas. Entre un mar de autocracias y oligarquías, que eran las formas normales de gobierno en su momento, surguió la democracia ateniense.
Sin embargo, en comparación con cómo entendemos la democracia hoy en día, en el modelo ateniense había dos diferencias importantes:
1. La suya era una forma de democracia directa, en otras palabras, en lugar de elección de representantes para gobernar en nombre del pueblo, “el pueblo” por sí mismo, se ocupaba de las cuestiones de gobierno y de la práctica política.
La democracia no es la ley de la mayoría, sino la protección de las minorías.
2. Un sistema de este tipo fue posible en parte porque “el pueblo” era muy limitado. Aquellos que podían participar directamente eran una pequeña parte de la población, ya que las mujeres, los esclavos, los extranjeros, y, por supuesto, los niños estaban excluidos. El número de personas que participaron fue aún así mucho mayor que en una democracia moderna: quizá 50.000 hombres involucrados directamente en la política, de una población de unas 300.000 personas.
Pregunta: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la democracia directa?
Si bien las democracias comparten características comunes, no existe un modelo único de democracia.
Resolución de la ONU sobre la promoción y consolidación de la democracia (A/RES/ 62/7)
Hoy en día hay tantas formas diferentes de democracia como naciones democráticas en el mundo. No hay dos sistemas que sean exactamente el mismo y no hay un sistema que pueda ser tomado como “modelo”. Hay democracias parlamentarias y presidenciales, democracias de carácter federal o unitario, las que utilizan un escrutinio proporcional, que utilizan un sistema mayoritario, democracias que también son monarquías y así sucesivamente.
Una de las cosas que une a los sistemas modernos de democracia, y que también se distinguen del antiguo modelo, es el uso de los representantes del pueblo. En lugar de tomar parte directamente en la elaboración de las leyes, las democracias modernas usan las elecciones para seleccionar a los representantes que son enviados por el pueblo para gobernar en su nombre. Un sistema de este tipo se conoce como democracia representativa. Se puede llamar “democrática” porque está, por lo menos en cierto grado, basada en los dos principios anteriores: la igualdad de todos (una persona, un voto), y el derecho de toda persona a un cierto grado de autonomía personal.
Pregunta: ¿Qué debería hacer un funcionario elegido para asegurarse de que él o ella está representando bien a quienes lo eligieron?
“El derecho al voto no es un privilegio. En el siglo XXI, la opción por defecto en un estado democrático debe ser a favor de la inclusión… Cualquier desviación del principio de sufragio universal tiene el riesgo de socavar la validez democrática del poder legislativo elegido, por lo tanto, de las leyes que promulga”.
Sentencia del Tribunal Europeo (Hirst c. el REINO UNIDO)
A menudo se habla de países que “se hacen” democráticos, una vez que empiezan a tener elecciones relativamente libres y abiertas. Pero la democracia es mucho más que sólo las elecciones, y la verdad es que tiene más sentido pensar en la idea de la voluntad del pueblo, más que del carácter institucional o estructuras de votación, cuando estamos tratando de evaluar de que manera un país es democrático. La democracia se entiende mejor como algo que siempre podemos tener más o menos en lugar de algo que es o no es.
Los sistemas democráticos casi siempre suelen ser más inclusivos, reflejan más deseos de la población y responden mejor a su influencia. En otras palabras, hay margen para mejorar la vida del “pueblo”, que forma parte de la democracia, incluyendo a más personas en la toma de decisiones; también hay margen para mejorar el “poder” o la “voluntad” democrática, y dar al pueblo más poder real. Las luchas por la democracia a lo largo de la historia se han concentrado en uno u otro de estos elementos.
Hoy, en la mayoría de los países del mundo, las mujeres tienen derecho al voto, pero esta lucha se ha ganado hace relativamente poco tiempo. Nueva Zelanda fue el primer país del mundo que introdujo el sufragio universal, en 1893, aunque en este caso, a las mujeres solo se les concedió el derecho a presentarse al parlamento en 1919. Muchos países han concedido a la mujer el derecho a voto en primer lugar, y solo varios años después, les han permitido presentarse a los cargos de elección popular. Arabia Saudí solo ha concedido a la mujer el derecho a voto en las elecciones de 2011.
Hoy en día, incluso en las democracias establecidas, hay otros sectores de la sociedad, que generalmente son los inmigrantes, los trabajadores extranjeros, los presos y los niños, a los que no se les concede el derecho a voto, a pesar de que muchos de ellos pagan impuestos y todos están obligados a obedecer las leyes del país.
Los presos y el derecho al voto
A los presos se les permite votar en 18 países europeos.
El derecho de los reclusos a votar está restringido en 20 países, en función de aspectos tales como la duración de la pena o la gravedad del delito cometido, o el tipo de elección.
En 9 países de Europa, a los presos no se les permite votar en absoluto.
El derecho a voto de los presos comunes, Biblioteca Estándar nota SN/PC/01764, actualizado por última vez en 2012, http://www.parliament.uk/briefing-papers/SN01764
En el caso de Hirst c. el Reino Unido en 2005, la Corte Europea llegó a la conclusión de que la prohibición universal de votar a los presos en el Reino Unido fue una violación del artículo 3, del Protocolo 1 de la Convención Europea, que dice que:
“Las Altas Partes Contratantes se comprometen a celebrar elecciones libres por voto secreto a intervalos razonables, en las condiciones que garanticen la libre expresión de la opinión del pueblo en la elección de la legislatura”.
Pregunta: ¿Puede justificarse excluir a ciertos sectores de la sociedad del proceso democrático?
No tengo ninguna fórmula para derrocar a un dictador o para la instauración de la democracia. Todo lo que puedo sugerir es que se olviden de sí mismos y piensen en su pueblo. Siempre es el pueblo quien hace que las cosas sucedan.
La manera más obvia de participar en el Gobierno es votar, o presentarse a las elecciones y convertirse en un representante del pueblo. Sin embargo, la democracia es mucho más que simplemente votar, y hay muchas otras maneras de participar en la política y el gobierno. El funcionamiento eficaz de la democracia, de hecho, depende de la utilización de estos otros medios en la medida de lo posible. Si el pueblo solo vota una vez cada 4 o 5 años, o no va a votar en absoluto, y no hace nada entre tanto, entonces el Gobierno realmente no se puede decir que sea “por el pueblo”. Es difícil decir que un sistema de este tipo es una democracia.
Puedes leer más detalles sobre las formas de participar en la sección dedicada a la ciudadanía y la participación. Aquí están algunas de las ideas, que quizá sean lo mínimo necesario para que los miembros del parlamento sean capaces de actuar democráticamente, en su nombre:
Mantente informado sobre lo que está ocurriendo, lo que se decidió “en nombre del pueblo”, y, en particular, sobre las decisiones y acciones que se están llevando a cabo por el propio representante.
Da a conocer tu opinión, ya sea a tus representantes en el parlamento, o a los medios de comunicación, o a los grupos que trabajan sobre determinados temas. Sin comentarios de “el pueblo”, los líderes sólo pueden conducir de acuerdo a su propia voluntad y a sus prioridades.
Cuando se tomen decisiones no democráticas, o contra los derechos humanos, o incluso cuando tengas un claro sentimiento sobre ellas, haz esfuerzos para conseguir hacer oír tu voz, de modo que las políticas podrán ser reconsideradas. La forma más eficaz de hacerlo es probablemente unirse con otras personas para que tu voz sea más potente.
Vota cuando sea posible. Si la gente no vota, entonces no se puede pedir cuentas a los miembros elegidos.
Pregunta: ¿Alguna vez has actuado de alguna de estas formas (u otras)?
La relación entre los derechos humanos y la democracia es muy profunda en ambas direcciones: cada una de ellas de alguna manera depende de la otra y es incompleta sin la otra.
Toda persona tiene derecho a tomar parte en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente elegidos.
El artículo 21, parte 1, DUDH
En primer lugar, los valores de igualdad y autonomía son también los valores de los derechos humanos y el derecho a tomar parte en el Gobierno es en sí mismo un derecho humano. El artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) nos dice que “la voluntad del pueblo es la base de la autoridad del gobierno”: por lo que la democracia es, en efecto, la única forma de gobierno coherente con los derechos humanos.
Sin embargo, una “democracia” también es incompleta sin un profundo respeto de los derechos humanos. Participar en el Gobierno de forma genuina, es casi imposible sin que otros derechos fundamentales sean respetados. Considera los siguientes por ejemplo:
1. Libertad de pensamiento, de conciencia y de religión (DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS, artículo 18). Este es uno de los primeros derechos fundamentales en una democracia: las personas deben ser capaces de pensar libremente, en cualquier creencia importante para ellos, sin ser castigados por ello. Los Gobiernos a lo largo de la historia han tratado de limitar este derecho porque tienen miedo de que si la gente piensa en otras formas de gobierno, esto pondría en peligro el sistema vigente. Por lo tanto, han arrestado a las personas que simplemente tenían “malos” pensamientos (este tipo de personas es conocido como presos de conciencia.) Sin embargo, una sociedad sin un pluralismo de opiniones no es solo intolerante; también limita sus posibilidades de desarrollarse en nuevas y posiblemente mejores direcciones.
2. Libertad de Expresión (DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS, artículo 19). Es importante no solo ser capaz de pensar lo que uno quiera, sino también poder expresar esa opinión en voz alta, cualquiera que sea esa opinión. Si se impide a las personas hablar de sus puntos de vista con otras personas, o presentarlas en los medios de comunicación, ¿cómo pueden “participar” en el Gobierno? Su opinión ha sido básicamente interrumpida de las posibles alternativas a considerar.
La democracia no reconoce este u oeste; la democracia es simplemente la voluntad de la gente.
3. Libertad de reunión y de asociación pacíficas (DUDH artículo 20). Este derecho te permite discutir ideas con otras personas que así lo deseen, para formar grupos de interés o grupos de presión, o para reunirse y protestar contra las decisiones con las que no estés de acuerdo. Tal vez esta actividad sea a veces incómoda para los gobiernos; sin embargo, es esencial si se quiere que los distintos puntos de vista puedan darse a conocer y tenerse en cuenta. Y eso es parte de la democracia.
Estos son solo tres derechos humanos que están intrínsecamente vinculados con la idea de la democracia, pero la violación de otros derechos humanos, también influyen en la medida en que diferentes personas no sean capaces de participar en el Gobierno. La pobreza, la mala salud, o la falta de un hogar, puede hacer que sea más difícil para alguien que su voz sea oída, y disminuir el impacto de su elección en comparación con los otros. La infracción de sus derechos hace sin duda que sea imposible que la persona de la que se trate sea elegida para un cargo público.
Pregunta: ¿Cómo se respetan estos tres derechos “democráticos” (mencionados anteriormente) en tu país?
La democracia no significa mucho si tienes hambre o estás sin hogar, o no puedes cuidar de tu salud o si tus hijos no pueden ir a la escuela; incluso si tienes un voto, la democracia no es eficaz.
Susan George, presidente de ATTAC
Apatía de los votantes
Durante ya varios años hay una preocupación por la situación de la democracia, en particular por las democracias más establecidas. Gran parte de esto se basa en la disminución de los niveles de participación de los ciudadanos en las elecciones, que parecen indicar una falta de interés y de participación de los ciudadanos. Una baja afluencia de votantes pone en tela de juicio la legitimidad de los llamados gobiernos democráticamente elegidos, que son, en algunos países, elegidos por una minoría del electorado total.
Las elecciones y la apatía
La participación en las elecciones al Parlamento Europeo ha disminuido cada año desde las primeras elecciones en 1979. En 2009, sólo el 43% del electorado utilizó su voto y, en algunos países, la participación descendió al 34%.
En las elecciones nacionales en toda Europa, la participación oscila entre un poco más del 50% en algunos países, y más de un 90% en otros.
Algunos países en Europa, por ejemplo, Grecia y Bélgica tienen el voto obligatorio. En esos países la participación es obviamente mucho más alta que en el promedio de los países donde el voto es opcional.
Pregunta: ¿Qué proporción del electorado votó en tu país en las elecciones más recientes?
Aunque sin duda es un problema que cada vez sean más las personas que no votan en las elecciones, hay algunos estudios que indican que la participación a través de otras formas puede estar aumentando, por ejemplo, a través de grupos de presión, iniciativas cívicas, órganos consultivos, y así sucesivamente. Estas formas de participación son tan importantes para el funcionamiento eficaz de la democracia como la participación electoral, si no más.
La denominada primavera árabe donde masas de población, muchos de ellos jóvenes, se lanzaron a las calles para expresar su descontento con el Gobierno ha mostrado un nuevo nivel de participación ciudadana en los países que tradicionalmente no han sido consideradas como democracias. En Europa, incluso las democracias más tradicionales, el “poder popular” parece haber encontrado un nuevo espacio vital: los estudiantes han protestado en muchos países contra medidas adoptadas por los gobiernos para imponer tasas educativas. Los sindicatos han llevado a gente a la calle para protestar por el impacto de la reducción de los recursos económicos. Por otra parte, grupos autónomos de activistas han inventado nuevas y creativas formas de manifestarse contra el cambio climático, el poder de las grandes corporaciones, la retirada de los principales servicios del estado, y también contra las medidas opresoras de la actuación policial.
Una minoría puede tener razón, y una mayoría siempre se equivoca.
Hay dos problemas que están íntimamente vinculados a la noción de la democracia representativa relacionados con los intereses minoritarios. El primer problema es que a menudo los intereses de las minorías no están representados en el sistema electoral: esto puede suceder si su número es insuficiente para alcanzar el nivel mínimo necesario para cualquier representación. El segundo problema es que incluso en el caso de que sus miembros estén representados en el órgano legislativo, tendrán una representación minoritaria y, por lo tanto, no pueden ser capaces de reunir los votos necesarios para derrotar a los representantes de la mayoría. Por eso, la democracia significa a menudo la “regla de la mayoría”.
La regla de la mayoría, si no está respaldada por la garantía de los derechos humanos para todos, puede llevar a la adopción de decisiones que son perjudiciales para las minorías, y el hecho de que estas decisiones sean la “voluntad del pueblo” no puede darles ninguna justificación. Los intereses básicos de las minorías, así como los de las mayorías deben ser salvaguardados en cualquier sistema democrático por la adhesión a los principios de los derechos humanos, reforzado por un mecanismo jurídico eficaz, cualquiera que sea la voluntad de la mayoría.
Pregunta: ¿Si la mayoría de la población está a favor de privar a determinadas personas de sus derechos humanos, que piensas que “debe decidir el pueblo”?
El auge del nacionalismo
La democracia se entiende mejor como un proceso de democratización.
Un problema relacionado con la democracia es la preocupante tendencia en toda Europa al apoyo de partidos de extrema derecha. Estos partidos han jugado a menudo con los sentimientos nacionalistas, y han dirigido su foco hacia los miembros de la población “no-nativos”, especialmente hacia los que buscan asilo, los refugiados y los miembros de las minorías religiosas, y a veces de forma violenta. Como defensa, estos partidos apelan a menudo al apoyo de la población y al principio democrático ya que representan las opiniones de un gran número de personas. Sin embargo, cuando una parte defiende la violencia de cualquier forma y no respeta los derechos humanos de cada uno de los miembros de la población, tiene poco derecho a apelar a los principios democráticos.
Dependiendo de la magnitud del problema y del contexto cultural particular, puede ser necesario limitar el derecho a la libertad de expresión de ciertos grupos, a pesar de la importancia de este derecho en el proceso democrático. En la mayoría de los países, por ejemplo, las leyes luchan contra la incitación al odio racial. Esta es considerada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como una limitación aceptable a la libertad de expresión, justificada por la necesidad de proteger los derechos de los demás miembros de la sociedad, o las estructuras de la misma.
Pregunta: ¿Es el nacionalismo diferente del racismo?
Los jóvenes a menudo no tienen ni siquiera derecho al voto, por lo tanto, ¿cómo pueden ser parte de un proceso democrático?
Muchas personas responden a esta pregunta diciendo que los jóvenes no están capacitados para ser parte del proceso, y que solo a los 18 años (o a la edad en la que en su país tengan voto) serán capaces de ello.
De hecho, muchos jóvenes son políticamente muy activos mucho antes de votar y, en cierto modo, el impacto de esta actividad puede ser más fuerte que el derecho al voto que reciben más adelante- y que pueden o no decidir a utilizar, una vez cada 4 o 5 años. Los políticos están a menudo ansiosos por atraer el voto de la juventud, por lo que pueden ser más propensos a escuchar las preocupaciones de los jóvenes.
Muchos jóvenes se implican en grupos de defensa del medio ambiente, o en otros grupos de protesta o campañas contra la guerra, contra la explotación, o contra el trabajo infantil. Tal vez una de las formas más importantes a través de la que los jóvenes pueden comenzar a participar en la vida de la comunidad es la actividad política a nivel local: aquí serán más conscientes de los problemas particulares que les interesan y con los que están en contacto, y les será más fácil tener un impacto directo. La democracia no es solo tratar temas nacionales o internacionales: es necesario comenzar en nuestros vecindarios.
Las organizaciones juveniles son una de las formas en las que los jóvenes viven y practican la democracia, y, por tanto, tienen un papel importante en la democracia, por supuesto, siempre que su forma de funcionamiento sea independiente y democrática.
Pregunta: ¿Si se considera a un joven de 16 lo suficientemente maduro como para casarse y conseguir un trabajo, no podría ser capaz de votar?
Nos esforzaremos por nuestro objetivo común de promover la democracia y el gobierno de la más alta calidad, a nivel nacional, regional y local para todos nuestros ciudadanos.
Plan de Acción de la Varsovia Cumbre del Consejo de Europa (2005).
La democracia es uno de los valores fundamentales del Consejo de Europa, junto con los derechos humanos y el imperio de la ley. El Consejo de Europa tiene numerosos programas y publicaciones sobre la mejora y el futuro de la democracia. En 2005, el Foro para el futuro de la Democracia se estableció en la Tercera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Consejo de Europa. El objetivo del Foro es “fortalecer la democracia, las libertades políticas y la participación de los ciudadanos a través del intercambio de ideas, información y ejemplos de mejores prácticas”. Se celebra una reunión del Foro todos los años, y reúne a unos 400 participantes de los 47 Estados miembros del Consejo de Europa y de los estados observadores.
El apoyo para el desarrollo y la aplicación de las normas democráticas se realiza a través de la Comisión Europea para la Democracia a través de la ley, también conocida como la Comisión de Venecia, que es el órgano consultivo del Consejo de Europa sobre cuestiones constitucionales. En concreto, la comisión ha participado activamente en la prestación de asistencia para la redacción de nuevas constituciones o leyes de los tribunales constitucionales, códigos electorales, derechos de las minorías y marco jurídico relativo a las instituciones democráticas.
Además de esta labor de establecimiento de normas, el Consejo de Europa promueve la democracia y sus valores mediante programas de participación democrática, la educación para la ciudadanía democrática y la participación de los jóvenes, porque la democracia es mucho más que votar en las elecciones.
15 de septiembreDía internacional de la democracia

References: Resolución 
 artículo 3
 artículo 21
 artículo 21
 artículo 18
 artículo 19
 artículo 20