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Timestamp: 2017-10-23 00:35:07+00:00

Document:
Gaceta: LXIII/2PPO-50/67389
De las Senadoras Cristina Díaz Salazar, Diva Gastélum Bajo, Hilda Flores Escalera, Lilia Merodio Reza, Itzel Ríos de la Mora, Hilaria Domínguez Arvizu, Yolanda de la Torre Valdez, Anabel Acosta Islas, Hilda Ceballos Llerenas, Carmen Dorantes Martínez y María Elena Barrera Tapia, con proyecto de decreto por el que se adiciona una fracción IV Bis al artículo 61 de la Ley General de Salud.
Propone establecer en la atención materno-infantil, la aplicación del tamizaje cardiaco al recién nacido.
It proposes to establish in the maternal-infant care, the application of cardiac screening to the newborn.
Articles Reform: Reforms Article 61 of the General Health Law.
Las que suscriben, Cristina Díaz Salazar, Diva Gastélum Bajo, Hilda Estela Flores Escalera, Lilia Merodio Reza, Itzel Saraí Ríos de la Mora, Hilaria Domínguez Arvizu, Yolanda de la Torre Valdez, Anabel Acosta Islas, Hilda Ceballos LLerenas, Carmen Dorantes Martínez y María Elena Barrera Tapia, Senadoras de la República de la LXIII Legislatura, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional y Partido Verde Ecologista de México, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 58 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, en el artículo 8 numeral 1 fracción II y el artículo 276 ambos del Reglamento del Senado de la República, someto a consideración de esta soberanía, la siguiente: INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE ADICIONA UNA FRACCIÓN IV BIS AL ARTÍCULO 61 DE LA LEY GENERAL DE SALUD, EN MATERIA DE TAMIZAJE CARDIACO DEL RECIÉN NACIDO, al tenor de la siguiente:
Una cardiopatía congénita se define como una anormalidad en la estructura cardiocirculatoria o en la función que abarca el corazón y los grandes vasos, y que está presente en el nacimiento, aunque se descubra posteriormente, en el transcurso de la vida del portador de la malformación. La verdadera incidencia de la malformación cardiovascular congénita es difícil de determinar por las dificultades de su definición.
El 3-4% de todos los RN presentan una malformación congénita importante al nacer, siendo las cardiopatías las más frecuentes en diferentes países, en México, según un estudio realizado en la última década del siglo pasado, las cardiopatías ocupan el segundo lugar, solo superadas por las malformaciones del sistema nervioso central.
Hacia la década de 1980 y antes, la prevalencia encontrada era de un máximo de 4 por 1,000 nacidos vivos; actualmente se acepta una incidencia variable del 0.8-1.4%, lo cual quiere decir que dicha prevalencia va en aumento, probablemente por la mayor precisión diagnóstica actual. Esto indica que, de cada 1,000 nacidos vivos, 8-14 tendrán una cardiopatía congénita, pero se debe tomar en cuenta que cuanto más prematura sea el RN, más probabilidad tendrá de padecer una cardiopatía congénita. Godfrey, et al., en 2010, establecieron una prevalencia de 43 por 1,000 en prematuros de muy bajo peso al nacer (1,500g). si la detección se establece en la etapa fetal, la tasa es más alta que en los RN vivos; en un estudio realizado en 2007 en la ciudad de Monterrey llegó al 3.2%. en China, la prevalencia fetal reportada por Yang fue de 8.2 por 1,000.
Las cardiopatías congénitas son una causa importante de muerte infantil; en los portadores de las mismas la mortalidad puede ser alta y variable: Hamanni, en Túnez, encontró el 23.8% de muerte asociada a niños cardiópatas y en Navarra se encontró una mortalidad asociada del 10%.
Por otra parte. El 21.2-25% de pacientes con enfermedad cardiaca congénita, principalmente con cardiopatías significativas, tienen anormalidades extracardíacas, síndrome malformativos o cromosomopatías, que complican el cuidado de los enfermos e incrementan la mortalidad.
En cuanto a la frecuencia de aparición de las cardiopatías, especialmente de las más frecuentes, es decir, la comunicación interventricular (CIV), la comunicación interauricular (CIA) y el conducto arterioso permeable (CAP), tiende a cambiar en función del lugar en donde se haga el estudio, las alteraciones asociadas y las malformaciones congénitas más frecuentes son las cardiopatías congénitas. La prevalencia reportada a nivel mundial va de 2.1 a 12.3 por 1000 recién nacidos. En nuestro país, se desconoce su prevalencia real; como causa de muerte infantil, se ubica en el sexto lugar en menores de un año y como la tercera causa en los niños entre uno y cuatro años; con base en la tasa de natalidad, se calcula que alrededor de 10 mil a 12 mil niños nacen con algún tipo de malformación cardiaca. Es de suma importancia conocer la magnitud del problema, identificar el número de niños que nacen cada año con una cardiopatía congénita y de manera desglosada por el tipo de la malformación; lo que permitiría determinar con mayor exactitud los recursos necesarios y planear su distribución. La regionalización tiene como objetivo la racionalización de los recursos con énfasis en servicios médicos muy especializados con la finalidad de lograr un mejor resultado para los pacientes. Por lo que, de manera simultánea a la creación de una base de datos fidedigna de las cardiopatías congénitas y, con base a las tasas de natalidad y mortalidad infantil secundaria a patología cardiovascular congénita y recursos en cada Estado, se debería proceder a regionalizar la atención. Lo anterior tendría diversos beneficios, ya que permitiría aumentar el número de casos atendidos, mejorar la calidad de la atención, aprovechar adecuadamente los recursos existentes y, seguramente, obtener una disminución de la mortalidad infantil.
Está bien establecido que las cardiopatías congénitas, son las más frecuentes en el ámbito de las malformaciones al nacimiento. Utilizando como definición de cardiopatía congénita la de Mitchell y colaboradores, que habla de una anomalía estructural evidente del corazón o de los grandes vasos intratorácicos con una repercusión real o potencial. La prevalencia reportada de cardiopatías congénitas por 1000 recién nacidos vivos va de 2.1 en Nueva Inglaterra; de 2.17 en Estados Unidos y en Toronto, Canadá; de 8.6 en navarra, España; de 10.6 en Japón y 12.3 en Florencia, Italia, por mencionar sólo algunos informes.
Se desconoce la prevalencia real de las cardiopatías congénitas en nuestro país; la información de la que se dispone acerca de la importancia y repercusión de las malformaciones congénitas cardiacas se basa en las tasas de mortalidad que en 1990, las ubicaban en sexto lugar, como causa de muerte en los menores de un año, pasando a ocupar el cuarto en 2002; se constituye como la segunda causa de mortalidad a partir de 2005. En lo que corresponde a los niños entre uno y cuatro años, de ser la novena causa en 1990, escaló a la tercera en 2002 y se mantuvo en ese lugar desde 2005. La mortalidad total de la población pediátrica menor de 10 años fue de 15,548 pacientes desde 2004 hasta 2007, de los cuales, 83% corresponde a menores de un año.
El diagnóstico de las cardiopatías congénitas ha sido posible por el advenimiento de métodos de diagnóstico que han facilitado su detección. Es el caso de la ecocardiografía, que ha permitido su detección en edades tan tempranas como la fetal y permitido identificar alteraciones anatómicas que antes requerían de la realización de un cateterismo cardiaco. También ha logrado caracterizar de manera más completa a las cardiopatías complejas, así como las malformaciones cardiacas con mínima o nula sintomatología.
Al no disponer de la prevalencia real de las cardiopatías congénitas en nuestro país, puede considerarse un promedio teórico, derivado de la información mundial asequible: 8 por 1,000 nacidos vivos. Al relacionar esta cifra con la tasa de natalidad anual en nuestro país (2,500000); se puede inferir que cada año nacen alrededor de 18 mil a 21 mil niños con algún tipo de malformación cardiaca.
Un análisis de 2257 pacientes con cardiopatía congénita realizado en el Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, mostró que la persistencia del conducto arterioso representó 20% de los casos, situación muy explicable por la altura a la que, con respecto al nivel del mar, está la Ciudad de México y zonas conurbadas; le siguió la comunicación interatrial (16.8%); comunicación interventricular (11%); tetralogía de Fallot y atresia pulmonar con comunicación interventricular (9.3%); coartación aórtica y estenosis pulmonar (3.6%) respectivamente y la conexión anómala total de venas pulmonares (3%). Es evidente que si se comparan los dos reportes sobre frecuencias de cardiopatías congénitas, aquellas que son secundarias a un defecto troncoconal, como la tetralogía de Fallot, son más frecuentes (9.3% vs 3.3%) y que la incidencia de conexión anómala total de venas pulmonares es también en forma significativa mayor (3% vs 0.8%). Ha sido mencionado que las cardiopatías por alteraciones troncoconales son más frecuentes en Japón con respecto a los Estados Unidos. Una situación similar es la encontrada en diversos estudios realizados en pacientes de países asiáticos.
En nuestro medio existen 10 Centros Médico-Quirúrgicos Especializados en la atención para estos pacientes; ocho de ellos ubicados en la Ciudad de México, uno en la ciudad de Monterrey y otro en la ciudad de Guadalajara. Si bien es cierto que se realiza cirugía cardiaca de congénitos en otras ciudades del país y en hospitales privados, el número anual de cirugías no cubre los estándares mínimos recomendados en cuanto a volumen por hospital y cirujano cardiovascular, respectivamente.
La meta sería fortalecer en una primera fase 11 Centros Hospitalarios, en diferentes regiones del país para alcanzar un número mínimo de 21 sedes. Para considerar su ubicación habría que tomar en cuenta algunos aspectos como: a) la existencia de centros que cuenten con una infraestructura de tal nivel, que permita en un menor plazo fortalecerlos desde el punto de vista tecnológico y de recursos humanos; b) las regiones con una elevada tasa de natalidad o elevada tasa de mortalidad infantil secundaria a patología congénita cardiovascular.
La propuesta de distribución de los centros para la atención médico-quirúrgica de cardiopatías congénitas, se debe sustentar en la información de la base de datos de INEGI de la mortalidad por malformaciones del aparato circulatorio en menores de un año para el 2007 de cada uno de los estados del país.
Si tomamos en cuenta que en nuestro país prácticamente 50% de las cardiopatías congénitas están representadas por la persistencia del conducto arterioso, la comunicación interventricular e interatrial, éstas podrían ser resueltas, en una primera fase de la regionalización, en estos Centros de Alta Especialidad u Hospitales Estatales Pediátricos cercanos a la localidad donde vive el paciente, lo que podría reducir el costo familiar, social y disminuir de manera significativa la carga asistencial en los hospitales actuales de referencia, teniendo como objetivo alcanzar estándares de resultados aceptables de acuerdo a los métodos de evaluación. En su inicio y de manera ideal, estos Centros Regionales tendrían que ser apoyados con recursos humanos capacitados provenientes de los Centros de mayor experiencia hasta alcanzar resultados quirúrgicos adecuados de morbi-mortalidad.
Si además de las tres cardiopatías congénitas arriba señaladas, fueran manejadas la coartación aórtica no compleja y la fístula sistémico-pulmonar ya que, como se mencionó, la tetralogía de Fallot y la atresia pulmonar con comunicación interventricular con ramas pulmonares confluentes son muy frecuentes en nuestro país lo que permitiría alcanzar entre el 70 al 75% del total de las patologías congénitas cardiacas y, el porcentaje restante quedaría a cargo de los 10 Centros Especializados con los que se cuenta en la actualidad.
En una siguiente etapa, en los Centros Regionales de Especialidad para la atención de los niños con cardiopatía congénita, se procedería a realizar, de manera paulatina y previa evaluación de los estándares de calidad de cirugías de mayor riesgo y complejidad incluidas la cirugía cardiovascular neonatal y derivando sólo pacientes con malformaciones cardiacas congénitas complejas como el síndrome de ventrículo izquierdo hipoplásico y cuyos resultados operatorios, en nuestro medio, son aún decepcionantes, entre otras razones, porque ningún centro dedicado a la atención de las cardiopatías congénitas en nuestro país, ha logrado reunir un volumen de casos suficiente para crear una sólida experiencia.
La regionalización tiene como objetivo la racionalización de los recursos con énfasis en servicios médicos de alta especialidad con la finalidad de lograr un mejor resultado clínico para los pacientes. Con base en la población y los recursos existentes en cada Estado se debe proceder a regionalizar su atención y, mediante los métodos de estratificación de riesgo, evaluar de forma periódica para llevar a cabo adecuaciones al programa. Lo anterior tendría beneficios para la población ya que permitiría aumentar el número de casos atendidos, mejorar la calidad de la atención, obtener un óptimo aprovechamiento de los recursos existentes y, seguramente, lograr la disminución de la mortalidad.
Con el objetivo de reducir el número de muertes y detectarlas a tiempo, hay un innovador método no invasivo capaz de detectar en minutos la presencia de una cardiopatía congénita en los bebés que acaban de nacer, a fin de brindar un diagnóstico certero y efectuar intervenciones quirúrgicas oportunas.
El doctor Alfonso Atitlán, director de Gestión del Conocimiento en la Dirección General de Proyectos Estratégicos de la Secretaría de Salud de Hidalgo, detalló que el método ha sido probado en diferentes partes del mundo, y consiste en realizar una oximetría de pulso, que analizar la saturación de oxígeno en la sangre de los recién nacidos. Esto tras colocar un sensor sobre su mano derecha y otro en cualquier pie del bebé durante las primeras 24 a 48 horas del nacimiento.
La oximetría de pulso como tamizaje, es decir, como estudio para detección de cardiopatías actúa a través de un rayo de luz que atraviesa en un sitio específico la mano o el pie del bebé para observar posible hipoxemia, que se manifiesta como niveles bajos de oxígeno en las arterias y que no puede ser detectada a simple vista. Después el sensor envía la información a un equipo que finalmente arroja el diagnóstico positivo o negativo en la sospecha de cardiopatía congénita.
Asimismo, un cardiólogo pediatra concreta un ecocardiograma donde, a través de ultrasonido, se captan imágenes del corazón del paciente. Si los estudios muestran alguna alteración se establece el diagnóstico y se envía a hospitales especializados en la Ciudad de México, donde posteriormente puede hacerse la intervención quirúrgica para otorgar el tratamiento adecuado al bebé en cuestión.
Es importante mencionar que las cardiopatías congénitas críticas o complejas pueden derivar en muerte del infante; y se les denomina ducto dependientes, pues la supervivencia de los bebés que padecen la condición depende de un conducto que se mantiene abierto entre las cavidades del corazón. Los infantes con cardiopatía requieren una atención inmediata, ya que la mayoría de las veces deben ser intervenidos quirúrgicamente. Mientras se les practica la operación, los pequeños reciben un tratamiento con el fármaco prostanglandina G1 para mantener abierto el conducto durante el tiempo de traslado.
Al establecer diversos procedimientos y actividades se ha podido mejorar y hacer más ágil el método. Ejemplo de ello es que desde 2015 han realizado pruebas piloto con éxito. Hoy en día, el proceso se ha expandido a todos los hospitales de salud pública de Hidalgo, en donde ya se lleva a cabo el tamiz para identificar casos de cardiopatías congénitas en los recién nacidos.
Además, el especialista subrayó que en Hidalgo ya están capacitando personal para la revisión de los pequeños. A esto hay que agregar que todos los niños inscritos en el seguro popular que nacen en hospitales de servicios de salud de Hidalgo se les practica este estudio.
El diagnóstico oportuno es vital para conocer el pronóstico de los pacientes y para ofrecerles, ya sea a su nacimiento o en los primeros meses de vida, un tratamiento adecuado. La mayor parte de los niños que no se atienden -aclaró-fallecen.
En los últimos años ha habido un incremento en los recursos de diagnóstico y que el Hospital Infantil de México Federico Gómez los tiene todos: Clínica, Ecocardiograma, Radiografía, Ecocardiografía, Tomografía, Resonancia magnética y Cateterismo cardiaco.
Con los nuevos equipos de ultrasonografía es posible detectar desde la semana 16 de gestación si el corazón del feto presenta alguna patología cardíaca y, tras su nacimiento, mediante modernos equipos de imagenología se confirma el diagnóstico y se ofrece un panorama claro de la anomalía.
La resolución de estos problemas en los niños les permite reintegrarse completamente a la sociedad y les brinda una calidad de vida prácticamente igual a la de una persona sana, con un desarrollo físico e intelectual normal.
Por lo anteriormente expuesto, presento ante esta Soberanía el siguiente:
ARTÍCULO ÚNICO.Se adiciona una fracción IV Bis al artículo 61 de la Ley General de Salud, en materia de tamizaje cardiaco del recién nacido.
Artículo 61…
I a IV…
IV Bis. La aplicación del tamizaje cardiaco al recién nacido.
SEGUNDO. El Gobierno Federal, así como los gobiernos de las Entidades Federativas, desarrollarán de manera coordinada, las políticas públicas previstas en el presente decreto a partir de los recursos presupuestarios disponibles, para lograr de manera progresiva, el cumplimiento del mismo.
Dado en el salón de sesiones de la Cámara de Senadores el día martes 15 de noviembre, 2016.
Gaceta médica de México, 2013. 149:617-23, Incidencia de las cardiopatías congénitas.
Archivos de cardiología de México, versión impresa ISSN, 1405-9940.
Cardiopatías congénitas segunda causa de muerte en niños menores de 5 años: Hospital Infantil de México Federico Gómez, boletín no. 006, enero 2015.
http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=67389

References: artículo 61
 artículo 58
 artículo 8
 artículo 276
 ARTÍCULO 61
 resolución 
 artículo 61

Artículo 61