Source: https://forodelabos.blogspot.com/2019/04/la-responsabilidad-empresarial-por-la.html
Timestamp: 2020-07-03 13:33:02+00:00

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La violación de secretos empresariales se regula en el artículo 3 de la citada Ley. De su texto cabe deducir que existen violaciones de primer grado, que a su vez pueden consistir en violaciones por obtención (por ejemplo, el acceso no autorizado a un documento que contiene el secreto empresarial) o violaciones por utilización o revelación (por ejemplo, la revelación de un secreto que contraviene un acuerdo de confidencialidad del que es parte el revelador), pero también existen violaciones de segundo grado. A este último respecto, el artículo 3.3 dice así:
"La obtención, utilización o revelación de un secreto empresarial se consideran asimismo ilícitas cuando la persona que las realice, en el momento de hacerlo, sepa o, en las circunstancias del caso, debiera haber sabido que obtenía el secreto empresarial directa o indirectamente de quien lo utilizaba o revelaba de forma ilícita según lo dispuesto en el apartado anterior".
A tenor de este texto, la obtención de un secreto empresarial de una fuente que lo revela de manera ilícita puede ser, en sí misma, una violación de secretos empresariales. La clave para que en efecto lo sea es que quien obtiene el secreto sepa o debiera haber sabido que lo obtiene de quien lo revela ilícitamente. Dos son, por tanto, los requisitos para activar esta responsabilidad por violación del secreto empresarial: la culpabilidad de quien obtiene el secreto y la revelación ilícita.
La culpabilidad de quien obtiene el secreto no solo comprende el dolo ("sepa") sino también la negligencia ("debiera haber sabido"). Con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 1/2019, la responsabilidad por el aprovechamiento de secretos empresariales de empresas competidoras estaba básicamente ligada a conductas dolosas, en los términos de los artículos 13 (en la redacción anterior a la dada por la Ley 1/2019) y 14 de la Ley de Competencia Desleal (Ley 3/1991). El salto cualitativo que da la Ley 1/2019 es relevante, al ampliar la responsabilidad del empresario a conductas negligentes consistentes en aprovechar un secreto ajeno en situaciones en que se debía saber que la revelación era ilícita. De manera concordante, al tratar de las responsabilidades, el artículo 9 de la Ley contempla la posible indemnización de los daños y perjuicios, "si ha intervenido dolo o culpa del infractor".
La pregunta es obvia: ¿cuándo debía haber sabido el empresario que la revelación era ilícita? Para contestarla, la norma proporciona una pauta tan vaga como "en las circunstancias del caso", lo que permite abrir todo tipo de especulaciones: por ejemplo, acerca de qué le es exigible, en el proceso de selección y contratación, a quien emplea a un trabajador que presumiblemente accedió a información confidencial en una empresa competidora. Esta presunción ha de referirse al acceso lícito, pues la obtención ilícita -la violación de primer grado- no puede presumirse, sin perjuicio de que, si la nueva empleadora es consciente de ella, incurre, por supuesto, en una violación del secreto empresarial tipificada en el artículo 3.3 de la Ley.
La utilización o revelación ilícita aparece descrita en el apartado 2 del propio artículo 3. Se trata de un precepto algo confuso, que debe interpretarse a la luz del artículo 4.3 de la Directiva UE 2016/943. De tal interpretación resulta lo siguiente. La utilización o revelación es ilícita cuando, sin mediar el consentimiento del titular, la realiza quien ha obtenido el secreto empresarial de forma ilícita (lo que hemos llamado violación de primer grado). Además, la revelación es ilícita cuando supone incumplir un acuerdo de confidencialidad o cualquier otra obligación de no revelar el secreto. Finalmente, la utilización es también ilícita cuando implica incumplir una obligación que limita la utilización del secreto empresarial.
El supuesto más típico en la práctica es el segundo: antiguo empleado con pacto de confidencialidad en su anterior empresa (tal pacto no es estrictamente imprescindible, aunque sí muy aconsejable), que le obliga a no revelar el secreto empresarial a su nuevo empleador. Para evitar la responsabilidad por violación de segundo grado es recomendable incorporar en los procesos de contratación indagaciones respecto del posible acceso del candidato a secretos empresariales en su anterior empresa y respecto de posibles cláusulas de confidencialidad; esto incluye la posibilidad de formular preguntas directas al candidato para obtener de él la información precisa. Una respuesta no veraz por parte de este podrá dar lugar seguramente a responsabilidad disciplinaria y, si no hay otras circunstancias relevantes, podrá eximir al nuevo empleador de las responsabilidades por violación del secreto.
La nueva Ley de Secretos Empresariales abre una vía para exigir responsabilidades a competidores, que antes era muy difícil articular legalmente. Es frecuente que los trabajadores que acceden a secretos empresariales hayan suscrito cláusulas de confidencialidad y pactos de no competencia postcontractual. Su incumplimiento quedaba a menudo impune, dado que la acción contra el trabajador tenía escaso alcance indemnizatorio -las indemnizaciones admitidas por los tribunales laborales son siempre muy modestas- y la acción contra la empresa que se aprovechaba resultaba extraordinariamente complicada. A este respecto, podría resultar de interés para las empresas que pierden a un trabajador portador de secretos informar a la empresa que lo contrate de esa condición y de la existencia de un pacto restrictivo cuyo incumplimiento puede derivar en responsabilidad para esta empresa.
competencia desleal confidencialidad no competencia postcontractual reclutamiento y selección secretos empresariales

References: artículo 3
 artículo 3
 artículo 9
 artículo 3
 artículo 3
 artículo 4