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Timestamp: 2019-09-16 04:25:48+00:00

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ZTE Axon M, análisis con características, precio y opiniones
El ZTE Axon M es un móvil con dos pantallas plegables, un procesador potente y una cámara única. Lo hemos probado y os contamos qué nos ha parecido.
Publicado por Antonio Mira | 27 febrero 2018 | Análisis, Móviles | 0
En un mercado tan saturado como el de los móviles, diferenciarse de los demás puede ser la clave para triunfar. Pero también es un riesgo, ya que puede que si lanzas algo muy diferente no guste a los usuarios. En ZTE se han lanzado a la piscina con el ZTE Axon M, un móvil que, sin ser innovador, sí­ es muy llamativo. Y es que cuenta con una doble pantalla en formato plegable, lo que le convierte en uno de los móviles más originales que podemos comprar hoy en dí­a.
Pero original no siempre significa práctico. Nosotros hemos tenido ocasión de pasar unos dí­as utilizando este terminal, así­ que vamos a contaros qué tal ha sido la experiencia. ¿Es útil una doble pantalla para el dí­a a dí­a con un móvil? Vamos a comprobarlo.
Ficha técnica ZTE Axon M
Pantalla 2 pantallas de 5.2 pulgadas con resolución Full HD, efecto 2.5D, 426 ppp y Gorilla Glass Gen 5
Cámara principal 20 MP, apertura f/1.8, enfoque PDAF, estabilizador de imagen EIS, flash doble LED, grabación de ví­deo 4K
Cámara para selfies Se utiliza la misma cámara
Procesador y memoria RAM Snapdragon 821 (cuatro núcleos, dos a 2.15 GHz y dos a 2.35 GHz), GPU Adreno 530 – 4 GB de RAM
Baterí­a 3180 mAh con carga rápida QC 3.0
Sistema operativo Android N (7.1.2)
Conexiones 4G LTE, Wi-Fi 802.11b/g/n, USB Tipo-C, Bluetooth
Diseño Metal, color: negro
Dimensiones 151 x 138 x 8.7 mm abierto
151 x 71.6 x 12.1 mm cerrado
232 gramos de peso
Diseño llamativo pero poco práctico
Sin duda, una de las caracterí­sticas más llamativas del ZTE Axon M es su diseño. No tiene nada que ver con ningún otro móvil del mercado. Ni siquiera con los demás modelos lanzados por la misma compañí­a.
Y no solo por la doble pantalla. Estamos ante un dispositivo de lí­neas rectas, aunque con esquinas curvadas. No es un móvil especialmente alto, pero sí­ bastante grueso. Con la segunda pantalla abierta, el móvil cuenta con un grosor de 8.7 milí­metros. Este aumenta hasta los 12.1 milí­metros cuando plegamos la segunda pantalla.
Además, nada más sacarlo de la caja notaremos su excesivo peso. Es cierto que la vuelta al cristal ha hecho que los móviles de gama alta de esta generación sean algo más pesados. Pero el ZTE Axon M destaca entre todos ellos, con un peso de 230 gramos.
Tanto la carcasa trasera como los bordes están fabricados en metal. Sin embargo, la parte trasera de este móvil no es nada convencional. Cuenta con una especie de abertura que sirve para que las pantallas encajen a la perfección cuando lo tenemos plegado.
La segunda pantalla es bastante fina y cuenta con un saliente muy discreto que nos servirá para desplegar la pantalla de forma más cómoda.
En cuanto a los botones fí­sicos, los tenemos situados en la parte izquierda del terminal (mirándolo de frente). Tenemos los dos botones de volumen, un botón de acceso rápido (que abrirá una aplicación si lo mantenemos pulsado o la cámara con un doble toque) y el botón de encendido, que incluye el lector de huellas dactilares. Este, por cierto, funciona bastante bien, es rápido y no nos ha fallado ni una sola vez durante el tiempo que hemos utilizado el terminal.
Pero no podemos finalizar el apartado de diseño sin hablar de la bisagra que une las dos pantallas. Esta situada en el lado derecho del terminal y es bastante gruesa. Parece que ZTE ha priorizado la durabilidad al diseño, ya que la bisagra se ve robusta y duradera. Más tarde repasaremos cómo afecta al contenido que vemos en la pantalla.
Por último, uno de los aspectos más preocupantes es que, cuando el móvil está plegado, la superficie de apoyo es siempre la segunda pantalla. Aunque esta está protegida con cristal Gorilla Glass 5, deberemos ser muy cuidadosos para no sufrir arañazos en la pantalla. Además, el cristal hace que el terminal sea bastante resbaladizo, así­ que mucho ojo con dejarlo en una superficie ligeramente inclinada.
Dos no siempre es mejor que una
Hablemos ahora de las grandes protagonistas del ZTE Axon M, las pantallas. Tenemos dos paneles IPS de 5.2 pulgadas con resolución Full HD. Ambas cuentan con un brillo máximo de 420nit y cristal 2.5D.
Su rendimiento, en general, es bastante bueno. La resolución es suficiente para la mayorí­a de usuarios, tienen buena sensibilidad al tacto y un nivel de brillo suficiente para su uso en exteriores. Además, ofrecen una calibración de color bastante precisa, con unos tonos bastante planos que huyen de la sobresaturación que ofrecen otros terminales.
Ambas pantallas cuenta con un marco inferior y superior de un tamaño considerable. En la parte superior de la pantalla principal tenemos la cámara, pero es el único elemento que tenemos en estos marcos. Incluso los botones de control están dentro de la pantalla. Así­ que ZTE podrí­a haber aprovechado para equipar al terminal con paneles más grandes. Eso sí­, estos grandes marcos nos permiten coger el terminal sin pulsaciones involuntarias.
Los diferentes modos de pantalla que ofrece el ZTE Axon M
En cuanto al funcionamiento de las pantallas, el terminal cuenta con un botón táctil que nos permitirá cambiar entre diferentes modos. Podemos elegir entre pantalla única, modo espejo (el mismo contenido en ambas pantallas, modo extendido (la doble pantalla se convierte en una pantalla única) y modo dual (en cada pantalla podemos colocar una aplicación diferente).
Quizás el modo dual sea el más interesante. Nos permite tener a la vista dos aplicaciones a la vez, cada una en una pantalla. Además, podemos intercambiarlas arrastrando de una pantalla a otra utilizando tres dedos.
En el modo extendido conseguiremos una pantalla de gran tamaño, pero muy limitada por la gran bisagra negra que se queda en medio. Por ejemplo, si queremos ver un ví­deo, este quedará partido por la separación de las pantallas. Algo que se hace todaví­a más notable cuando hay texto en pantalla.
El problema es que las aplicaciones no están adaptadas, se ejecutan como si estuviéramos en una pantalla única. Si lo estuvieran, quizás la doble pantalla del ZTE Axon M serí­a más atractiva. Por ejemplo, en los juegos, podrí­amos tener una pantalla para ver el juego y la otra para ver los controles o información adicional. Algo similar a lo que tenemos en una Nintendo DS.
Algo que sí­ nos ha gustado es la escritura con el móvil desplegado. Al menos con el teclado de Google, que se adapta perfectamente a la doble pantalla. Es bastante ágil, ya que divide el teclado en dos grupos de letras. Eso sí­, necesita de un periodo de adaptación.
Entonces, ¿es útil la doble pantalla? Sintiéndolo mucho, la respuesta es no. Siendo sinceros, la gran mayorí­a del tiempo que hemos pasado con el ZTE Axon M ha sido en el modo de pantalla única. Hemos aprovechado la doble pantalla en contadas ocasiones, como juegos o si tení­amos que escribir algo muy largo.
Tampoco nos parece la solución definitiva para ver ví­deo. Si lo vemos en modo vertical tendremos unas franjas negras de gran tamaño, debido al formato casi cuadrado que tenemos al utilizar la doble pantalla. Y si lo ponemos en modo horizontal solo veremos el ví­deo en una de las pantalla, quedando la segunda para otros menesteres.
Buen rendimiento, aún sin tener el procesador más reciente
El conjunto técnico elegido por ZTE para el Axon M llama la atención. En su interior encontramos un procesador Snapdragon 821 de Qualcomm. Este cuenta con cuatro núcleos, dos funcionando a 2.15 GHz y otros dos a 2.35 GHz. Es un chip potente, pero no acorde al precio del terminal.
Acompañando al procesador tenemos 4 GB de memoria RAM y 64 GB de almacenamiento interno. Este último se puede ampliar utilizando una tarjeta Micro SD de hasta 256 GB.
En realidad, aunque digamos que se trata de un procesador menos actual, el rendimiento del terminal es bueno. Hemos podido ejecutar las aplicaciones más exigentes sin problemas. Tampoco hemos tenido ninguna ralentización en el uso de la multitarea. Ni siquiera con las dos pantallas activadas.
Sin embargo, si tenemos en cuenta la durabilidad, el fabricante podrí­a haber optado por un procesador más moderno. Más que nada porque, si nos fijamos en su precio, este terminal va a competir con los modelos de gama más alta.
Y para los amantes de los números, aquí­ os dejamos el resultado de los test de rendimiento más habituales, como Geekbench y AnTuTu.
Una única cámara para todo
El ZTE Axon M también va contracorriente en el apartado fotográfico. Cuando ya hay móviles que cuentan hasta con cuatro cámaras, la compañí­a asiática se la juega con una sola cámara. Concretamente, tenemos un sensor de 20 megapí­xeles con una buena apertura f/1.8. Además, cuenta con Estabilizador de imagen EIS, sistema de autoenfoque PDAF y Flash doble LED. Y para rematar, es capaz de grabar ví­deo con resolución 4K. Suena bien, ¿verdad? Vamos a ver qué tal se ha comportado esta cámara.
Galerí­a de fotos hechas con el ZTE Axon M
El resultado, como podéis ver, es bueno, pero está por debajo del nivel de las cámaras de los terminales topes de gama. Obtenemos resultados muy similares a los de cualquier terminal de gama media, muy dependientes de la iluminación.
Los macros son bastante aceptables, incluso con una iluminación más negativa. Sin embargo, en fotografí­a general, pronto empezamos a perder definición. Además, en situaciones de mucha luz directa, hemos notado que el enfoque automático falla de vez en cuando. Por otro lado, el modo HDR puede salvarnos en algunas situaciones concretas, como cielos muy despejados o escenas nocturnas.
¿Y cómo me hago un selfie? Seguro que muchos os lo estáis preguntando. Pues ZTE ha aprovechado el juego que da la doble pantalla para cambiar entre cámara frontal o trasera.
Por defecto, cuando lanzamos la aplicación cámara, se nos abre el modo de cámara frontal. Si pulsamos sobre el botón de cambiar de cámara, el propio terminal nos avisa de que va a cambiar a cámara trasera, así­ que tenemos que acudir a la otra pantalla.
Sinceramente, este sistema resulta algo incómodo. Aunque activemos la cámara con el móvil bloqueado, se abre por defecto el modo de cámara delantera. Luego cambia automáticamente al modo de cámara trasera, pero en los pocos segundos que tarda perdemos opciones de hacer fotos espontáneas.
Por otro lado, no detecta si estamos mirando una pantalla u otra, con lo que cual el cambio entre cámaras lo tenemos que hacer manual.
En cuanto a la calidad de los selfies, con buena luz natural o artificial son bastante buenos. Sin embargo, cuando el nivel de luz baja, el nivel de detalle también lo hace.
Eso sí­, tenemos disponible el habitual modo de belleza. Este dispone de hasta 5 niveles de “mejora” de la imagen.
Como avanzábamos antes, la cámara es capaz de grabar ví­deo con resolución 4K si utilizamos el modo de cámara trasera. Si estamos en el modo de cámara delantera, la resolución máxima será de 1080p.
Buena autonomí­a incluso con dos pantallas
Al hablar del diseño hemos destacado el peso del dispositivo. Es lógico que pese más que otros modelos, ya que cuenta con dos pantallas. Pero podrí­amos pensar que parte de ese peso se debe a una baterí­a de gran tamaño.
No es así­. El ZTE Axon M equipa una baterí­a de 3.180 miliamperios. No es una capacidad destacable, pero la verdad es que rinde bastante bien.
El Axon M aguanta sin problemas el dí­a completo, incluso con un uso relativamente intensivo. Como decí­amos antes, el uso de la segunda pantalla ha sido esporádico. Esto, sin duda, ayuda a que la autonomí­a sea superior.
Si hemos tenido un dí­a muy intenso y tenemos que cargar el terminal antes de que acabe el dí­a, dispondremos de carga rápida. El ZTE Axon M cuenta con Quick Charge 3.0 de Qualcomm. Este sistema nos permite cargar el 50% de la baterí­a en 30 minutos. La carga completa nos llevará hora y media.
Al principio hablábamos de ser diferente, ofrecer algo que la competencia no tiene. Eso es bueno, siempre que esté bien ejecutado. ZTE lo ha intentado, pero el Axon M tiene algunas puntos que mejorar. Se nota que es el primer intento de este tipo por parte de la firma.
No cabe duda de que es un móvil que atrae las miradas, pero en el uso diario la segunda pantalla no aporta demasiado. Es un móvil pesado, con un diseño muy recto que puede suponer un problema para las manos de menor tamaño.
Además, cuando abrimos la segunda pantalla, tenemos la molestia de la bisagra. Su tamaño hace que la visualización de contenido a doble pantalla no sea una grata experiencia. Por otro lado, las pantallas cuentan con marcos de gran tamaño, algo que también penaliza a la experiencia final.
El desempeño del móvil en las tareas del dí­a a dí­a es correcto. No hemos tenido ningún problema de potencia durante los dí­as de la prueba. Sin embargo, siempre nos queda la duda de saber si aguantará igual de bien el paso del tiempo.
Nos ha sorprendido gratamente el desempeño de la baterí­a, el cual aguanta sin problemas el dí­a. Tendremos que darle un uso muy exagerado para necesitar cargar el terminal antes de acabar el dí­a. Y de ser así­, tenemos la carga rápida.
Por último, el apartado fotográfico también deja algo que desear. La cámara cumple, pero no sobresale. Si estuviéramos ante un móvil de 300 euros podrí­amos incluso alabarla, pero el ZTE Axon M tiene un precio muy superior.
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