Source: http://docplayer.es/435686-Comercio-electronico-en-internet.html
Timestamp: 2018-04-22 01:28:29+00:00

Document:
COMERCIO ELECTRÓNICO EN INTERNET - PDF
Download "COMERCIO ELECTRÓNICO EN INTERNET"
Joaquín Álvarez Arroyo
1 COMERCIO ELECTRÓNICO EN INTERNET GUÍA DEL CONSUMIDOR XAVIER RIBAS ALEJANDRO Centro Europeo del Consumidor INDUSTRIA, MERKATARITZA ETA TURISMO SAILA Merkataritza eta Kontsumo Sailburuordetza DEPARTAMENTO DE INDUSTRIA, COMERCIO Y TURISMO Viceconsejería de Comercio y Consumo
2 Dpto. de Industria, Comercio y Turismo Dirección de Consumo Centro Europeo del Consumidor C/. Donostia - San Sebastián, Vitoria-Gasteiz Tels.: / Fax: Edita: Centro Europeo del Consumidor del País Vasco. Depósito Legal: VI - 90 / 01.
3 ÍNDICE PRÓLOGO... 5 CÓMO UTILIZAR ESTA GUÍA CONSIDERACIONES GENERALES Naturaleza del medio utilizado: Internet El factor decisivo de la distancia Obstáculos y factores inhibidores La protección del consumidor a través de Internet Garantías adicionales: códigos éticos ÁREAS ANALIZADAS Información del comercio Características del producto o servicio Marketing y publicidad en Internet Datos personales Condiciones generales de contratación Medios de pago Fiscalidad Responsabilidad civil Resolución de controversias Fraudes y delitos en Internet FICHAS 3.1 Información del comercio Indicación de los datos identificadores del comercio Localización geográfica del comercio Autentificación de la identidad del comercio Características del producto o servicio Indicación de las características del producto Productos ilegales Productos farmacéuticos Productos milagro Productos financieros extranjeros Marketing y publicidad en Internet Obstáculos para la navegación Publicidad intrusiva Captura de direcciones de correo electrónico Publicidad no solicitada por correo electrónico Publicidad engañosa en Internet Publicidad ofensiva Publicidad encubierta Actos de confusión en buscadores Actos de confusión en páginas web
4 3.4 Datos personales Consentimiento del usuario Ejercicio derechos de acceso, rectificación y cancelación Cesión de datos Cookies Análisis de hábitos de navegación y perfiles Política del comercio respecto a los datos personales Protección de menores Condiciones generales de contratación Información previa Aceptación mediante "click" Prueba del contenido de las CGC Plazo de entrega Forma de entrega Plazo de desistimiento Devoluciones: requisitos, productos excluidos, gastos Garantías Productos financieros Medios de pago Pago mediante tarjeta de crédito Servidor seguro Firma electrónica La seguridad y el usuario final Fiscalidad Fiscalidad directa: retenciones a no residentes Fiscalidad indirecta: I.V.A Aranceles Responsabilidad civil Productos defectuosos Transmisión de virus Información no actualizada Resolución de controversias Arbitraje de consumo Arbitraje especializado en comercio electrónico Cláusulas de sumisión expresa Fraudes y delitos en Internet Estafas electrónicas Daños informáticos Uso no autorizado de terminales Transferencias de fondos no autorizadas Interceptación de correo electrónico Falsedades documentales APÉNDICE LEGISLATIVO GLOSARIO DE TÉRMINOS RELACIONADOS CON EL COMERCIO ELECTRÓNICO LINKS
5 PRÓLOGO La implantación del comercio de consumo a través de Internet, en su ámbito denominado "Business to Consumer" o B2B, es un hecho innegable, a pesar de la timidez con la que se inició y de los obstáculos y factores inhibidores que todavía actúan como lastre para algunos usuarios. Puede decirse que en Internet, en este momento, existe más oferta que demanda, y no parece que la población de internautas que se ha calculado en los estudios demográficos más recientes sea capaz de absorber todos los servicios y productos que se ofrecen a través de tiendas virtuales. Ello implica una mayor competencia y una lucha por obtener el liderazgo del sector que además de traer efectos positivos al usuario, como una reducción sustancial de los precios, puede generar un descenso en la calidad de los productos o del servicio al cliente, además de los efectos derivados de la propia naturaleza del medio utilizado y de las características inherentes a toda venta a distancia. El Centro Europeo del Consumidor del País Vasco, consciente de la necesidad de sensibilizar al usuario de la red sobre sus derechos como consumidor, ha editado esta guía, cuyo objetivo es delimitar y analizar los principales riesgos jurídicos derivados del comercio electrónico en Internet, apuntando unas recomendaciones que sirvan de apoyo y referencia práctica en el momento de realizar una compra a través de la red. 5
6 CÓMO UTILIZAR ESTA GUÍA Esta guía está dividida en dos partes principales: - Una introducción en la que se describen los aspectos generales y las características esenciales del comercio electrónico de consumo a través de Internet, y - Un conjunto de fichas en las que se analiza un riesgo concreto y se apuntan unas recomendaciones para que el usuario pueda minimizarlo al máximo. Las fichas correspondientes a la segunda parte están estructuradas en las siguientes secciones: Área analizada: Se describe el área de riesgo y se analizan los factores que pueden generar un perjuicio para el usuario. El origen de dichos riesgos se hallará en algunos casos en la propia red Internet como plataforma en la que se realiza la transacción. En otros casos, se tratará de riesgos genéricos de la venta a distancia y del comercio de consumo en general. Actividad preventiva: Se plantean cuáles de las medidas que el usuario debe aplicar antes de efectuar la transacción, con el fin de evitar los riesgos derivados del área analizada. Acciones a realizar: Se proponen los pasos a seguir en el caso de que el usuario considere que se halla ante un riesgo potencial y concreto o haya sufrido un perjuicio específico. Legislación aplicable y códigos éticos: Se reproducen, en el apéndice legislativo, fragmentos de los textos legales aplicables y de los códigos éticos sectoriales que pueden aportar argumentos y fundamentación legal para la prevención del riesgo o la reparación del daño causado. 6
7 1. CONSIDERACIONES GENERALES 1.1 Naturaleza del medio utilizado: Internet No podemos iniciar el análisis de la protección del consumidor en el comercio electrónico sin valorar previamente las características del entorno en el que van a tener lugar las transacciones electrónicas entre el oferente y el adquirente. Internet se configura como una gran malla internacional que une millones de ordenadores entre sí, y que ofrece la posibilidad de visualizar el contenido de servidores de información que se hallan a una gran distancia, intercambiar mensajes con otros usuarios y realizar todo tipo de operaciones telemáticas. El soporte físico de esta red está constituido por unos enlaces de alta velocidad que permiten transportar los datos de un país a otro con tal rapidez e inmediatez que da la impresión de que el usuario está operando en un mercado virtual, ajeno a cualquier vinculación geográfica y desprovisto de fronteras. Ello genera inmediatamente una incertidumbre respecto a la legislación aplicable y a la jurisdicción competente, en el caso de que se produzca un incumplimiento de las obligaciones contractuales por cualquiera de las partes. Otro gran problema que aporta la configuración no jerarquizada y ordenada de los contenidos de la red es el hecho de que los distintos comercios virtuales que constituyen la oferta son muy numerosos y se hallan dispersos de tal manera que al usuario de resulta muy difícil su localización cuando no dispone de referencias previas. A pesar del gran desarrollo experimentado por los portales verticales, los buscadores y las áreas comerciales especializadas, el consumidor inexperto no puede reprimir cierto sentimiento de incertidumbre o desorientación en el momento de iniciar una sesión de Internet en la que sabe lo que quiere comprar pero no sabe dónde empezar a buscar. A ello se une la dificultad para comparar la oferta de un comercio virtual con la de sus competidores. Aunque ello ha quedado superado con los servicios de búsqueda y comparación de ofertas que ofrecen algunos recursos, incluso gratuitos, de Internet, la mayoría de los usuarios no los conocen o no los utilizan. De esta manera se limita la capacidad de elección del consumidor, que queda circunscrita a los comercios que ha podido localizar y visitar, y a la información que éstos suministran sobre sus productos. En la mayoría de los casos, dicha información se extiende a la identidad de la empresa oferente y a las características de su oferta, pero todavía existe un segmento importante de comercios que no suministra la debida información al usuario que los visita, siendo la práctica más frecuente la de no especificar los pasos a seguir y los medios de contacto para efectuar una reclamación, en el caso de que se produzcan problemas en la entrega o el producto sea defectuoso. 7
8 1.2 El factor decisivo de la distancia La distancia que separa al comprador del vendedor impide la valoración de las propiedades del producto, obstaculiza la negociación de unas cláusulas personalizadas y es inherente a cualquier relación telemática. Esa distancia impide una presencia simultánea de las partes e influye en todas las fases de la relación, hasta el punto de merecer un tratamiento especial en la legislación sobre comercio minorista, con el objeto de aumentar la protección del consumidor ante los posibles desajustes que puedan producirse entre lo prometido por el vendedor y lo entregado, finalmente, al comprador. En una relación presencial, el cliente puede identificar plenamente al comerciante. Conoce su identidad, su domicilio y los demás datos que le permitirán formular una reclamación en caso de incumplimiento. La distancia en Internet supone un obstáculo para la personalización de la relación y se une a otras características técnicas de la red que permiten lanzar una oferta anónima o con una identidad falsa, con el fin de impedir el resultado positivo de una reclamación. Aún así, la propia iniciativa empresarial que representa la oferta en Internet, ha desarrollado diversas iniciativas para contrarrestar los efectos negativos de la distancia y el fenómeno no deseado de la despersonalización y el anonimato, mediante fórmulas como el marketing "one to one", basado en la posibilidad que se ofrece al usuario de escoger los elementos que van a participar en la configuración final del producto. 1.3 Obstáculos y factores inhibidores Las encuestas que se realizan cada año sobre el avance del comercio electrónico y la banca a través de Internet señalan, que todavía subsisten una serie de obstáculos jurídicos que el legislador debe resolver para conseguir la máxima protección del consumidor, y factores inhibidores que los usuarios deben superar, antes de que el comercio electrónico se consolide. Entre ellos destacan la desconfianza en los medios de pago, la incertidumbre respecto al tratamiento de los datos personales, y los aspectos relacionados con la seguridad. En los últimos años se han aprobado diversas normas que permiten afirmar que se ha alcanzado una situación jurídica en la que las partes que intervienen en un negocio electrónico pueden hallar una protección adecuada para sus derechos. El objetivo de esta guía es orientar a los usuarios de Internet en sus compras por la red para que minimicen al máximo los riesgos y modifique la percepción subjetiva de algunas características de la red que pueden impedirles participar con mayor frecuencia en este tipo de transacciones. 1.4 La protección del consumidor en Internet Tanto en el ámbito internacional como en el ámbito europeo, ha habido iniciativas para analizar los posibles riesgos para los consumidores en Internet, destacando las acciones de la Comisión Europea en este campo. 8
9 Las Administraciones Central y la Autonómica han incidido de forma repetida en el problema y han desarrollado propuestas legislativas y planes de acción para dotar de protección al consumidor. También se ha desarrollado una labor de formación y sensibilización por parte de los organismos de consumo de ambas administraciones. En la actualidad, el usuario dispone de un marco jurídico perfectamente aplicable al comercio electrónico y representado, principalmente, por las siguientes normas: - Ley de Comercio Minorista. - Ley general para la defensa de los consumidores y usuarios. - Ley general de Publicidad. - Directiva de contratos a distancia. - Directiva de Comercio Electrónico. - Ley orgánica de protección de datos de carácter personal. - Ley de condiciones generales de contratación. - Real Decreto sobre contratación telefónica o electrónica con condiciones generales de contratación. - Real Decreto Ley sobre firma electrónica. - Real Decreto de arbitraje de Consumo. - Código Penal. - Código Civil. Las asociaciones de internautas se han dedicado principalmente a los problemas específicos de la red, entendida ésta como medio de comunicación y por ello se han centrado en áreas como las tarifas de acceso, la calidad del servicio de los distintos operadores del mercado de las telecomunicaciones y los estudios demográficos. 1.5 Garantías adicionales: códigos éticos La sensibilidad de las empresas que se dedican al comercio electrónico y a la banca electrónica a través de Internet es cada vez mayor. A pesar de ello, los datos estadísticos demuestran que todavía hay mucho por hacer. Un informe de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) realizado en 1999 nos da las siguientes cifras sobre el nivel de cumplimiento de las obligaciones de seguridad por parte de las empresas españolas: - Banca: 100% - Comercio presencial: 55% - Comercio electrónico: 42% Respecto al cumplimiento de las obligaciones relativas a los datos personales, el informe nos ofrece las siguientes cifras: - Banca: 42% - Comercio presencial: 35% - Comercio electrónico: 15% 9
10 A pesar de que estos datos demuestran que la actividad desarrollada por las empresas en Internet no tiene todavía una madurez desde el punto de vista del respeto de las obligaciones relativas a la seguridad y a los datos personales, también es cierto que el año 1999 fue un periodo de efervescencia que originó la creación de numerosas plataformas comerciales en la red, que están todavía en fase de consolidación. Por otro lado, la autorregulación del sector está avanzando rápidamente de la mano de asociaciones como la Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE) y la Asociación de Autocontrol de la Publicidad (AAP). Los códigos éticos de ambas asociaciones incluyen una referencia explícita a los sistemas de obtención de datos personales a través de Internet. En el caso de AECE, la adhesión a este régimen por parte de la empresa permite utilizar un sello de garantía que informa a los usuarios del web sobre el cumplimiento de las normas contenidas en el código ético. La AECE también ofrece un apoyo a la empresa en la redacción de su política en materia de datos personales e intimidad. Este instrumento permitirá informar a los usuarios de su web sobre la naturaleza y la finalidad de los datos obtenidos a través de la misma. El objetivo básico es eliminar la desconfianza del usuario de Internet en esta materia. Cada asociación dispone de un canal para recibir denuncias por incumplimiento del código, y un tribunal que puede retirar el sello de calidad a la empresa que incumpla dichas pautas. 1 0
11 2. ÁREAS ANALIZADAS 2.1 Información del comercio Las garantías exigidas por el consumidor en las transacciones realizadas en un medio cuya principal característica es la distancia que separa ambas partes, deben extremarse justamente en lo que constituye la principal consecuencia de dicha distancia, es decir, la dificultad para conocer la verdadera identidad de nuestro interlocutor. En este sentido, es lógico que exista un esfuerzo por parte del legislador nacional y del europeo para exigir al proveedor de un producto o servicio que utiliza un medio de comunicación, unos requisitos iniciales de información sobre los aspectos relativos a su identidad, domicilio, dirección de correo electrónico, datos mercantiles, datos profesionales y número de identificación fiscal. Todo ello va orientado a facilitar una eventual reclamación del consumidor en el caso de que se produzca un incumplimiento contractual por parte del comercio. 2.2 Características del producto o servicio La misma característica de la distancia que aconseja extremar las precauciones para confirmar la identidad del comercio que va a ser parte en una transacción electrónica, anima también a recomendar que se obtenga toda la información necesaria para llegar a conocer las características de un producto que el consumidor no podrá examinar hasta que llegue a su poder. Independientemente de las garantías de devolución o desistimiento que la Ley ofrece en la venta a distancia al comprador, debe tenerse en cuenta la posibilidad de que el comercio se halle ubicado en un país donde dichas garantías no sean aplicables. Por ello es especialmente aconsejable recopilar toda la información que sea posible sobre las propiedades técnicas y funcionales del objeto a adquirir, de manera de exista un alto nivel de coincidencia entre las expectativas del comprador y el bien finalmente entregado. A dichas cautelas debe unirse la de prevenir el fraude basado en la entrega de cosa distinta a la prometida, o la simple no entrega del producto adquirido. 2.3 Marketing y publicidad en Internet En Europa, la Directiva sobre comercio electrónico dispone de una sección dedicada a las comunicaciones comerciales no solicitadas en la que establece que los Estados miembros que permitan este tipo de mensajes por correo electrónico deberán exigir que este tipo de publicidad sea identificable de forma clara, inequívoca e inmediata por el destinatario. También deberán establecer medidas para asegurar que las empresas que envíen publicidad no solicitada por correo electrónico, consulten regularmente y respeten 1 1
12 los registros OPT-OUT en los que los usuarios que no deseen recibir este tipo de mensajes puedan inscribirse. Esta solución ha prevalecido sobre la que solicitaban algunas asociaciones de consumidores, que consistía en la prohibición de enviar mensajes publicitarios a las personas que no se hubiesen inscrito expresamente en un registro OPT-IN. La Directiva sobre contratos a distancia sólo establece restricciones a la utilización de sistemas automatizados de llamada sin intervención humana (llamadas automáticas) y del fax, sin el consentimiento previo del consumidor, aunque a continuación añade que los Estados miembros velarán por que las técnicas de comunicación a distancia distintas de las antes mencionadas, cuando permitan una comunicación individual, sólo puedan utilizarse a falta de oposición manifiesta del consumidor. La Agencia de Protección de Datos (APD) distribuye una guía para usuarios de Internet que puede obtenerse gratuitamente en La APD ha sancionado a una empresa que no atendió el requerimiento de un usuario que recibía mensajes solicitados, y no canceló su dirección en la base de datos. Finalmente, cabe destacar el uso progresivo de los códigos éticos ya comentados, en los que se establecen normas sobre la utilización del correo electrónico para fines publicitarios. En el caso de abuso, los usuarios pueden optar por requerir al remitente de los mensajes para que cese en el envío de publicidad. Si no atiende a la solicitud, puede requerir a su PSI, que seguramente habrá incluido en el contrato de servicios de Internet la obligación de no hacer spam. También puede denunciarse el abuso a las asociaciones que administran los códigos éticos que regulan el sector, o a la Agencia de Protección de datos. 2.4 Datos personales El temor de los usuarios de Internet respecto a una posible obtención de datos relativos a sus preferencias y hábitos de consumo está plenamente justificado en un entorno tecnológico en el que existen recursos para conocer cuáles son los pasos que da un usuario de la red desde el momento en que inicia su navegación hasta que se desconecta. No obstante, el marco legislativo vigente en la actualidad en Europa y los recientes acuerdos con Estados Unidos garantizan una tutela efectiva de la intimidad en Internet. La cuestión radica en detectar y demostrar los abusos que se producen en un entorno en el que las pruebas de la infracción pueden ser tan remotas como efímeras. Cuando un usuario visita una página web, pueden producirse una serie de operaciones informáticas que van a permitir obtener una información adicional de gran utilidad para las funciones de marketing de la empresa visitada. Sin tener en cuenta los datos facilitados voluntariamente a través de un formulario, el usuario puede suministrar datos personales con el simple acto de visualizar la página. La obtención de dichos datos puede realizarse con distintas herramientas, entre las que destacan: - Applets de Java. - Javascript integrado en el código fuente HTML de la página web. 1 2
13 - Cookies. - Controles ActiveX y Visual Basic. Entre los datos obtenibles con applets de Java y Javascript, figuran los siguientes: - Dirección de correo electrónico. - Tipo de navegador, versión del mismo e idioma. - Sistema operativo. - Resolución de pantalla. - Fuentes. - Nombre asignado al ordenador. - Dirección IP fija o dinámica. - Número de páginas visitadas. - URL de procedencia. Además, el código fuente de la página visitada puede contener un sencillo Javascript que ordena el envío voluntario de un mensaje de correo electrónico a una dirección determinada. De esta manera, sin que el usuario lo haya autorizado, ha facilitado su dirección de correo electrónico al solicitante. Ello va a permitir a la empresa receptora de dicha dirección crear una base de datos de visitantes que han demostrado su interés por un tema específico y que, por lo tanto, pueden ser segmentados en función de sus preferencias, con el fin de efectuar posteriormente envíos de publicidad por correo electrónico. A continuación podemos ver un ejemplo de Javascript que permite obtener la dirección de correo electrónico del visitante de una página: <script LANGUAGE="JavaScript"> <!--function sendmail() { document.forms[0].method="post" document.forms[0].encoding="text/plain" </script> Puede obtenerse más información sobre este apartado en el Criptonomicon: Los controles ActiveX y los scripts y ejecutables de Visual Basic, así como cualquier otro contenido activo o programa, permiten ir más allá y obtener todo tipo de datos almacenados en el disco duro del usuario. Entre la información que puede obtenerse con estas herramientas, destaca: - Historial de navegación. - Datos de identificación del usuario, introducidos durante la instalación y configuración del programa navegador, o del programa corro electrónico, IRC, news, FTP, o cualquier otro. - Direcciones de correo electrónico de otros usuarios. - Bases de datos y agendas electrónicas. 1 3
14 Aunque se trata de un riesgo latente en el caso de estas herramientas, es muy poco habitual encontrar estos supuestos de obtención inconsentida de datos, ya que, además de las consecuencias legales derivadas de la intromisión en la intimidad de la persona, la imagen de la empresa quedaría muy afectada. Pensemos que las pruebas de la obtención de estas herramientas son fáciles de obtener a través del código fuente de la página web, sin necesidad de ningún procedimiento especial. Existen una serie de medidas que el usuario puede aplicar para evitar el efecto negativo de cualquier utilidad destinada a invadir su intimidad. En la propia red pueden encontrarse programas y servidores que permiten una navegación anónima a través de Internet, eliminando, sustituyendo o enmascarando los elementos identificativos del usuario, especialmente el encabezamiento de los paquetes IP transmitidos. También existen programas que permiten administrar, filtrar o eliminar los cookies que se van a instalar o se han instalado en el disco duro del ordenador del usuario. Existen programas rastreadores que permiten localizar direcciones de correo electrónico en los foros públicos de Internet. La arroba, el elemento común que contienen todas las direcciones, permite detectar y capturar de forma automatizada una gran cantidad de direcciones de correo electrónico, que después son introducidas en una base de datos en la que los usuarios están segmentados en función del tema debatido en el grupo de noticias o en la lista de distribución correspondiente. Además, el IRC genera la posibilidad de que otros participantes en el chat introduzcan troyanos en el ordenador para facilitar un posterior acceso al mismo. Las medidas de prevención consisten, en este caso, en el enmascaramiento de la dirección de correo electrónico mediante la adición de texto que provoque la devolución de los mensajes enviados a la misma. Por ejemplo: Finalmente, el programa navegador, el sistema operativo, el software de red local y los programas de correo electrónico, news, IRC y FTP pueden ser configurados para impedir la ejecución de scripts o contenidos que puedan comprometer la seguridad del ordenador del usuario, obteniendo información inconsentida. Entre estos ajustes, podemos destacar los siguientes: - Bloqueo o exigencia de aceptación previa para la instalación de cookies en el disco duro. - Bloqueo de scripts y applets de Java, Visual Basic y controles ActiveX. - Bloqueo de la ejecución remota de aplicaciones. - Filtro de contenidos activos. - Bloqueo del envío automático de correo electrónico. - Alerta en el caso de reenvío de formularios a otras direcciones. - Alerta en el caso de pasar de entornos seguros a entornos inseguros. - Alerta en el caso de ejecución de contenidos activos. - Alerta en el caso de certificados caducados o emitidos por entidades no reconocidas. 1 4
15 2.5 Condiciones generales de contratación El uno de marzo del 2000 entró en vigor el Real Decreto que regula la contratación electrónica con condiciones generales de contratación. Se trata de un importante avance para el comercio electrónico en nuestro país, ya que en él se establecen las garantías que deben ofrecerse a los consumidores y usuarios en la contratación basada en la simple adhesión a unas cláusulas previamente redactadas, de forma unilateral y sin posibilidad de negociación, por el comercio oferente. Este es el sistema utilizado por la práctica totalidad de los comercios en Internet y por cualquier otra actividad comercial que vaya dirigida a un elevado número de destinatarios. La Ley de Condiciones Generales de Contratación establece la posibilidad de que la aceptación de las cláusulas que regulan la transacción electrónica se efectúe sin presencia física de las partes intervinientes y sin necesidad de firma convencional. Este Real Decreto desarrolla las condiciones en que dicha modalidad de contratación puede tener lugar. - Deber de información previa El comercio oferente debe facilitar al consumidor, de modo veraz, eficaz y completo, información sobre todas y cada una de las cláusulas del contrato, y remitirle, por cualquier medio adecuado a los medios utilizados en Internet para establecer la comunicación a distancia: página web y correo electrónico. Esta información deberá facilitarse con carácter previo a la celebración del contrato, y como mínimo, en los tres días naturales anteriores a la misma. - Confirmación documental Una vez celebrado el contrato, el comercio deberá enviar al consumidor de forma inmediata y, como máximo en el momento de la entrega de la cosa, o inicio de la prestación del servicio, justificación por escrito de la contratación efectuada, en la que constarán los términos de la misma. El usuario puede escoger cualquier otro soporte duradero como un disquete informático o el disco duro donde almacena los mensajes de correo electrónico recibidos. - Derecho de resolución El consumidor dispondrá de un plazo de siete días hábiles, a partir de la recepción del producto, para resolver el contrato sin incurrir en penalización ni gastos alguno, incluidos los correspondientes a la devolución del bien. - Carga de la prueba Corresponde al comercio oferente la prueba de la existencia y contenido de la información previa de las cláusulas del contrato celebrado a través de Internet, de la entrega al consumidor de las condiciones generales, de la justificación documental de la contratación efectuada, de la renuncia expresa al derecho de resolución, así como de la correspondencia entre la información, entrega y justificación documental y el momento de sus respectivos envíos. Para ello, el comercio puede utilizar cualquier medio de prueba admitido en derecho, como el sistema de certificación de condiciones generales de contratación descrito en aunque el Real Decreto comentado da 1 5
16 especial significación a los documentos electrónicos y telemáticos que cumplan los principios de autenticación, integridad y constancia de las fechas de emisión y recepción. Para ello, deberá utilizarse una firma electrónica avanzada que atribuya a los datos consignados en forma electrónica, el mismo valor jurídico que la firma manuscrita, de acuerdo con la normativa reguladora de la firma electrónica. El documento electrónico deberá llevar también consignada la fecha y hora de su emisión y recepción. Cabe decir que es evidente que la aplicación de esta norma contribuirá al aumento de la confianza del consumidor en esta modalidad de contratación, pero también hay que reconocer que aumenta los obstáculos para constituir un comercio en Internet, especialmente en el periodo transitorio que medie hasta la consolidación del uso de la firma. En otro orden de cosas, se han detectado dificultades en los contratos que se aceptan mediante un click en el botón de aceptar de un formulario, las cuales se resumen a continuación: 1. Existe el riesgo de que el usuario pulse el botón de aceptación de forma accidental, por error o sin ser consciente de las consecuencias de dicha acción. 2. Para el usuario supone una carga adicional leer un contrato en pantalla, mientras está conectado, pagando unas tarifas que dependen justamente de la duración de la llamada. Las prisas, la ansiedad del comprador compulsivo, el descuido o la indiferencia hacen que, en muchos casos, se pulse el botón "aceptar" sin leer las condiciones generales de contratación. Es un fenómeno al que se ha dado en llamar "síndrome de Dilbert" porque recuerda una tira cómica de este personaje, en la que Dilbert se quejaba de haber instalado un programa de Microsoft y de haber aceptado, sin darse cuenta, ser el toallero de la mansión de Bill Gates. Tampoco podía acudir a su abogado, porque éste había instalado otro programa de Microsoft y ahora era el chófer de Bill Gates. 3. Es difícil demostrar la asociación directa entre el consentimiento prestado por el usuario y el contenido de las cláusulas. 4. Los constantes cambios en los contenidos de una página web y en la propia política comercial de la empresa oferente, dificultan la prueba sobre la versión de las condiciones generales que aceptó un usuario concreto en el momento de la compra. 5. Aumenta la posibilidad de que surja una picaresca que se aproveche de estas circunstancias para justificar la falta de pago. Empiezan a ser frecuentes las anulaciones de pedidos basadas en la aceptación accidental o en el desconocimiento de las obligaciones asumidas. A pesar de ello, el nivel de incidencias ocasionado por estos motivos en la actualidad no llega al uno por ciento de las transacciones realizadas, salvo en el caso de productos que se distribuyen en formato digital, y que se obtienen directamente a través de la red, en los que el nivel de incidencias puede llegar a superar el cinco por ciento. La primera decisión judicial relativa a la validez de los contratos celebrados a través de Internet la dictó un Juzgado de California en el caso Hotmail contra Van$ Money Pie Inc. 1 6
17 Hotmail había demandado a una empresa que utilizaba su servicio de correo electrónico para enviar publicidad no solicitada (spam) y basaba su reclamación en un incumplimiento de las condiciones generales de contratación que había aceptado on line, al contratar su cuenta de correo electrónico en Hotmail. En este caso, el tribunal californiano entendió que había suficiente base documental para apreciar la validez del contrato y fundamentó su decisión en las condiciones generales de contratación aceptadas al pulsar un botón del formulario electrónico. Recordemos que en España, el Reglamento ya comentado, por el que se desarrolla el artículo cinco de la Ley sobre Condiciones Generales de Contratación exige que, con carácter previo a la celebración del contrato se facilite al usuario, de modo veraz, eficaz y completo, información sobre todas y cada una de las cláusulas del contrato. También se establece la obligación de enviar al usuario justificación por escrito de la contratación efectuada, en la que consten todos los términos de la misma. 2.6 Medios de pago La seguridad en las transacciones sigue siendo uno de los principales factores inhibidores para el comercio electrónico. Según el estudio de la Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE) correspondiente al ejercicio de 1999, la percepción del usuario de Internet respecto a los sistemas de pago utilizados en las transacciones electrónicas es, todavía, de desconfianza. Un 23,17 por ciento de los encuestados declararon que el principal obstáculo para decidirse a comprar a través de la red era la falta de confianza en los medios de pago, mientras que 19 por ciento se refirió al miedo a facilitar datos personales en Internet. Otros obstáculos que se mencionaron fueron la desconfianza de los usuarios en que el pedido cursado y pagado sea realmente entregado (10,39%) y la desconfianza en el propio proveedor (7,3%). Sin embargo, una vez que el usuario ya se ha iniciado en la compra a través de Internet, el medio preferido es justamente la tarjeta de crédito, debido a la comodidad y rapidez que proporciona. El nivel real de incidencias es mínimo. Según el Instituto Gallup, sólo el 9% de los usuarios encuestados en 1999 manifestaron haber tenido alguna vez un problema de seguridad en Internet. Todo ello, unido al hecho de que la Ley permite al usuario anular cualquier cargo indebido que se haya producido en la cuenta de su tarjeta de crédito, confirma que la sensación de inseguridad del usuario de Internet obedece a la percepción subjetiva que tiene de una materia que no conoce. La valoración del riesgo, en suma, lo sitúa en una cota que está por encima de la realidad. Actualmente, el empresario prefiere asumir el riesgo de la falta de autentificación antes que perder al cliente ocasional que encuentra su web, navegando por Internet, y decide comprar de forma espontánea. Hasta ahora, el protocolo SSL ha cumplido perfectamente esa función, ya que permite realizar una compra inmediata, sin que la propia transacción se convierta en un obstáculo, y con un umbral de seguridad aceptable para el comprador. 1 7
18 Sin embargo, los textos que hasta ahora se han dedicado a describir o regular la seguridad en las operaciones electrónicas de contenido económico, han prestado mayor atención a la seguridad de los servidores y redes implicadas en la transacción electrónica que en la seguridad física de la llamada última milla, es decir, el ordenador del usuario final, y la conexión que le une a su proveedor de acceso a Internet. Citando algunos ejemplos, la Directiva sobre firmas electrónicas y el RDL de firma electrónica se basan en los principios de autenticidad, confidencialidad, integridad y eficacia jurídica aplicados a los documentos validados con la firma electrónica avanzada. Los tres libros que describían el funcionamiento de la especificación SET dedicaban diversos apartados a los mecanismos de seguridad que se aplican en las operaciones necesarias para llegar a consumar una transacción electrónica. Pero tras una primera lectura de esos textos, se percibe que las normas están orientadas principalmente a los proveedores de servicios de certificación y a los comercios que constituyen la oferta en Internet. No existen obligaciones específicas para el comprador como parte que interviene en la transacción, que debe aplicar unas medidas básicas de seguridad para estar a la altura del esfuerzo que han hecho los demás operadores del mercado, y el propio legislador, para garantizar un umbral mínimo de seguridad jurídica. Es evidente que la transacción debe ser el centro de atención de cualquier especificación o protocolo de seguridad, pero los usuarios no deben olvidar que también tendrán que establecer las correspondientes cautelas en la conservación de los elementos estáticos que intervienen en la operación o que son el resultado de la misma. Nos referimos al PIN, a los certificados, las claves privadas, y los demás elementos de seguridad cuya custodia corresponde al usuario, y en otro nivel, a los documentos electrónicos que quedan almacenados en su ordenador tras las fases de validación y consumación de la transacción. Ello hace recomendable establecer un régimen contractual que obligue al usuario a cumplir unas normas de seguridad específicas para el entorno de su ordenador y para el uso y conservación de los elementos de seguridad cuyo uso exclusivo le ha sido confiado por la entidad de certificación. Una de las cuestiones que deben abordarse en el contrato es la presunción de que, salvo prueba en contrario, es el titular del certificado, y no otro, el que ha participado en la transacción. Es decir, el usuario asume la responsabilidad de la custodia de la clave privada y por ello, las consecuencias de una conducta negligente en su conservación. En los primeros textos de la propuesta de Directiva sobre firma electrónica existía una referencia expresa a dicha presunción, que ha quedado integrada en el artículo 5 del texto final, al establecer que los Estados miembros procurarán que la firma electrónica avanzada basada en un certificado reconocido y creada por un dispositivo seguro de creación de firma satisfaga el requisito jurídico de una firma en relación con los datos en forma electrónica del mismo modo que una firma manuscrita satisface dichos requisitos en relación con los datos en papel. Las obligaciones del usuario con respecto a la custodia de los elementos de seguridad deben extenderse a todos los dispositivos utilizados para realizar una compra a través de Internet. Si el certificado ha sido instalado en el navegador de su PC, debe mantener unas medidas de seguridad esenciales que impidan el acceso a las claves que permitirían suplantar su identidad. En el caso de que el certificado se halle en una tarjeta inteligente, ésta debe 1 8
19 permanecer siempre en poder del usuario, evitando dejarla insertada en la ranura del lector de tarjetas. También deben evitarse los sistemas de memorización automática de la contraseña o PIN necesario para la fase final de la transacción. Finalmente, cuando no se opere con el ordenador propio, debe evitarse la utilización de sistemas que no merezcan confianza, en los que pueda existir algún mecanismo de explotación de la memoria caché o cualquier otro dispositivo que permita extraer, copiar o memorizar alguno de los elementos de seguridad utilizados por el usuario. 2.7 Fiscalidad Entre las distintas iniciativas legislativas que la Comisión Europea está lanzando en materia de comercio electrónico, destaca el proyecto para modificar la sexta Directiva IVA (77/388/CEE) aprobado el 7 de junio que pretende modificar el régimen del Impuesto sobre el Valor Añadido aplicable a las prestaciones de servicios y sujetos pasivos, en relación con los bienes digitalizados (software, música, servicios de web-hosting, web-design y similar etc.) comercializados de forma onerosa a través de Internet. En el texto presentado por la Comisión se comprueba el interés del legislador europeo en impedir que se escapen del ámbito de la fiscalidad de la Comunidad las operaciones relacionadas con ciertas prestaciones de servicios realizadas por vía electrónica (prestaciones de servicios on-line) en favor de terceros países como Estados Unidos con implantación del comercio electrónico mucho más avanzada y consolidada. Básicamente la modificación pretende que los servicios on-line (realizados por vía electrónica) se sometan a imposición en la Unión Europea en el caso en que se destinen al consumo interno con independencia de quien sea el destinatario (sujeto pasivo del Impuesto o particular), mientras que no serían gravados en caso de que el servicio prestado por un empresario o profesional comunitario fuese objeto de consumo fuera de la Unión. Por otro lado también se pretende delimitar la naturaleza de las transmisiones de bienes digitalizados vía Internet, ya que la definición de las prestaciones de servicios como aquellas que no puedan calificarse de entrega de bienes está dando lugar a muchas dudas e interpretaciones en muchos casos más que cuestionables. Debido a que las normas existentes no permiten garantizar que los servicios prestados por vía electrónica puedan, en todos los casos, ser exportados exentos de derechos ni que haya una base jurídica suficiente para poder aplicar el IVA a los servicios prestados a consumidores privados de la UE por operadores extranjeros se produce un falseamiento de la competencia al situar a los proveedores de servicios de la UE en una posición competitiva desfavorable con relación a los proveedores de servicios de países terceros. Por esta razón la proyecto establece el gravamen en el lugar de destino o establecimiento del usuario. Ello se materializa en que: Se propone eximir del IVA a las prestaciones por vía electrónica a clientes establecidos fuera de la UE. Los prestadores de servicios establecidos en terceros países (no UE) que vendan a consumidores establecidos en la Comunidad deberán aplicar los impuestos sobre las mismas bases que un operador de la UE cuando efectúen transacciones comerciales en la Comunidad. 1 9
20 Para ello se prevé establecer un único registro, así como un límite máximo de registro que permita excluir a operadores muy pequeños de países terceros o a los que sólo realicen prestaciones muy ocasionales en la Comunidad. No obstante, quedan exentos de dichas obligaciones los operadores que presten servicios en la UE por un valor anual agregado inferior a los euros. La propuesta cubre también el tratamiento fiscal de los servicios de radiodifusión y teledifusión prestados mediante suscripción o pago por conexión ya que las disposiciones fiscales existentes discriminan a las empresas europeas y se traducen en una ventaja de precio importante en favor de los operadores de terceros países. Asimismo, la Comisión se propone examinar los tipos impositivos que se establecen para las entregas de bienes y las prestaciones de servicios a efectos de evitar el problema respecto de las posibilidades de aplicar tipos diferentes a bienes y servicios claramente similares. Por ultimo señalar que el redactado de la propuesta contempla la necesidad de elaborar herramientas directamente coercitivas a las que puedan recurrir las administraciones fiscales en aras a garantizar el cumplimiento de la normativa y crear el clima de confianza necesario para que el comercio electrónico pueda hacerse realidad. La Comisión animará a todas las autoridades nacionales de aplicación que intervengan en el control del cumplimiento de las obligaciones por empresas de comercio electrónico a cooperar e intercambiar información con el resto de administraciones. 2.8 Responsabilidad civil Los supuestos de responsabilidad civil derivada de operaciones de comercio electrónico, tendrán su origen, en la mayoría de los casos, en aspectos relacionados con la calidad de los productos o servicios suministrados. La aplicación de la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios y, en consecuencia supone la posible nulidad de las cláusulas de exoneración de responsabilidad. No obstante, este tipo de cláusulas será plenamente válido cuando el comprador integre el producto adquirido en su sistema productivo o de prestación de servicios. Para poder efectuar una reclamación de daños y perjuicios es importante conservar copia de las páginas web en las que se incluían las características de la oferta y toda la documentación correspondiente al producto y a la transacción. 2.9 Resolución de controversias En el caso de incumplimiento contractual de cualquiera de las partes, puede existir una voluntad de reclamación en el afectado que, posiblemente, se verá frustrada por una serie de dificultades relacionadas de forma directa o indirecta con el medio en el que se realiza la transacción electrónica, y entre las cuales destacan las siguientes: - La falta de especificación, en algunas ocasiones, de un conducto por el que el consumidor pueda remitir sus reclamaciones al comercio. - El desconocimiento de la identidad real y el domicilio del vendedor. 2 0
Aspectos Jurídicos del Comercio Electrónico Dr. Julio Téllez
100 80 Aspectos Jurídicos del Comercio Electrónico Sesión 7 60 40 20 0 1er 2do Comercio electrónico 3er 4to Javier Ribas Este Oeste Norte t RIBAS & RODRIGUEZ 1997 Ronda Sant Pere, 25 08010 BARCELONA T/
Condiciones Generales de Uso del Sitio Web 1.- INTRODUCCIÓN 1.1 Las presentes disposiciones regulan el acceso y uso del servicio del sitio web que Shopery Networks Spain, S.L.U., (en adelante, Shopery
Condiciones Generales de Uso del Sitio Web 1. INTRODUCCIÓN 1.1 Las presentes Condiciones Generales de Uso regulan el acceso y uso del servicio del sitio web que Shopery Networks Spain, S.L.U., (en adelante,
ASPECTOS LEGALES DEL COMERCIO ELECTRÓNICO. Imagen: www.newemage.com
ASPECTOS LEGALES DEL COMERCIO ELECTRÓNICO Imagen: www.newemage.com Índice 1. NORMATIVA APLICABLE 2. ASPECTOS LEGALES PREVIOS: 1. NOMBRE DE DOMINIO / MARCA 2. IDENTIFICACIÓN DE LA TIENDA 3. USO DE COOKIES
Todas las referencias a el Titular dentro de este Aviso Legal incluye a las sociedades filiales, participadas y asociadas.
Aviso Legal Titularidad www.caballero.es es un dominio en Internet propiedad de LUIS CABALLERO S.A. con CIF: A - 11.000.692 domicilio postal en C/San Francisco 32-11500, El Puerto de Santa María (Cádiz),
Condiciones Legales Objeto. El Servicio FINTONIC.
Condiciones Legales 1 Objeto. Las presentes Condiciones Generales (en adelante, las Condiciones ), regulan la prestación por FINTONIC SERVICIOS FINANCIEROS SL, inscrita en el Registro Mercantil de Madrid,

References: Resolución 
 Resolución 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 Resolución 
 Real Decreto 
 Real Decreto 
 resolución 
 Real Decreto 
 artículo 5
 Resolución