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Timestamp: 2015-11-28 04:01:38+00:00

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La reforma laboral consagra la precariedad social : Enlace Socialista Enlace Socialista
poselectoral la nueva punta de lanza del neoliberalismo ha sido el envío
por parte del Presidente de la República —y con carácter "preferente"—
de la Iniciativa de Reforma Laboral al Congreso de la Unión (una versión
completa de dicha Iniciativa se encuentra en: http://es.scribd.com/doc/104880954/Ley Federal del Trabajo)
con el fin de que éste, en breve, la analice y, en su caso, apruebe
para reformar la Ley Federal del Trabajo (LFT) que es la ley
reglamentaria del artículo 123 constitucional. Entre otras medidas que
habrán de afectar al mundo del trabajo en México, destacan la
flexibilización de la compra y venta de la fuerza de trabajo y la
libertad del patrón de contratar y despedir libremente a los
trabajadores —de hecho esto es la flexibilidad—; la ampliación de los
contratos a prueba, la anulación de los tribunales del trabajo como los
de Conciliación y Arbitraje, la legalización del outsourcing (o
subcontratación que ya involucra a alrededor de 2.5 millones de
trabajadores) que precariza el trabajo y liquida sus derechos laborales y
contractuales; el pago por horas, el abaratamiento de la indemnización
por concepto de despido y/o liquidación por cualquier otra causa que lo
provoque. La "necesidad" de esta reforma laboral es ya un viejo
reclamo del capital y del empresariado en México, pero hasta la fecha no
se ha concretado, entre otras razones, debido a la oposición
interpuesta por las principales fuerzas del sindicalismo conocido como
independiente, el cual ha mostrado fuerte activismo y desplegado, en su
momento, acciones de resistencia, movilización y lucha para impedir su
imposición por parte de la patronal y del Estado en virtud de la
"desincronización" que había entre las principales fuerzas hegemónicas
de la partidocracia mexicana: el PRI, PAN PRD para llegar a un acuerdo
al respecto. A todos aquellos que se entretenían, una vez
conocidos los resultados de las elecciones presidenciales, en la
perorata de que nadie, ningún partido, había obtenido "mayoría
absoluta", hay que decirles que la aprobación en la Cámara de Diputados
de la llamada reforma laboral que, como siempre se inscribe en la
historia de la imposición en México, fue obra y gracia de la mayoría
garantizada por los partidos históricos de la clase dominante y que son
el PRI y el PAN con el contubernio de sus compinches los partidos Verde
Ecologista y Partido Nueva Alianza. A pesar del bochornoso
espectáculo que un grupo de perredistas, como acostumbran exhibirse
mediáticamente, protagonizaron para mostrar su "oposición" a la reforma
de marras, esto no pasó de ser un lastimoso espectáculo de quienes
convalidan, con sus votos en contra o con la abstención, el
funcionamiento de la sacrosanta "democracia representativa" para qué, y
como ocurrió inmediatamente después de su aprobación, los medios de
comunicación prácticamente todos, proclamaran a viento y marea que dicha
iniciativa se había aprobado por mayoría de los diputados electos en
las urnas. Mientras que el contenido de la reforma enviada por el
presidente saliente, miembro del partido derechista Acción Nacional,
lesiona gravemente los derechos y las conquistas históricas de los
trabajadores de nuestro país, los representantes de las cámaras
patronales, de la burocracia política y de la partidocracia corporativa
proclaman a todos los vientos que México "saldrá adelante" en virtud de
que ahora sí se estará en las mejores condiciones para "garantizar" el
crecimiento de la productividad y del empleo, aunque maliciosamente
ignoran, u ocultan, lo relativo a las repercusiones salariales y a las
condiciones generales de trabajo de por sí ya gobernadas por la
desregulación, la flexibilidad y la precarización monumental del mundo
del trabajo. Aunque todavía no conocemos los contenidos
efectivos que cambiaron o se modificaron en las nuevas cláusulas y
condiciones en los artículos respectivos de la Ley Federal del Trabajo
(LFT) –dado que en México generalmente se ocultan o se hacen en lo
oscurito las grandes reformas mal llamadas estructurales para qué la
gente, la ciudadanía, el pueblo no se entere de las mismas o, lo haga,
una vez que éstas entran en funcionamiento– es de esperar, con certeza,
que dicha ley se ajusta a las prerrogativas y necesidades de la
reproducción capitalista dependiente de nuestro país, que requiere
urgentemente restituir sus condiciones de rentabilidad a partir, por lo
menos, de incrementar en promedio la tasa de explotación del trabajo
para por esta vía "competir" descarnadamente con otros capitalismos y
con otras clases obreras asalariadas para obtener "ventajas" en los
mercados nacionales e internacionales; flexibilizar el conjunto del
mundo del trabajo, lo que no significa otra cosa que romper todas las
"rigideces" y obstáculos a la libre movilidad de la fuerza de trabajo
para que ésta pueda ser adquirida y desechada libremente por el capital.
Por último, y lo que es uno de los signos de los tiempos del
capitalismo del siglo XXI, coronar la superexplotación y la precariedad
de la fuerza de trabajo como régimen hegemónico de las relaciones
sociales y laborales en nuestro país para estar acorde con las
realidades que se están imponiendo, a sangre y fuego, en otras latitudes
y regiones como en la Unión Europea e, incluso, en los propios Estados
Unidos. En América Latina la restructuración capitalista y, en
particular, de las relaciones laborales no es nueva, sino que ya viene
con antecedentes lejanos en realidades como la chilena donde la
dictadura militar reformó las leyes laborales de ese país desde
principios de la década de los años ochenta del siglo pasado, una vez
que destruyó los sindicatos y el poder de los trabajadores. Y así, las
reformas, los intereses y las modalidades de trabajo, se han venido
imponiendo en cada uno de los países y de sus realidades nacionales sin
que haya excepciones aún en casos como Brasil, Argentina u otros,
incluso, como Bolivia y Uruguay presuntamente encabezados por los
llamados gobiernos "progresista" que, valga decir, se desenvuelven, e
impulsan, políticas y proyectos dentro de los mismos contornos y cánones
del capitalismo dependiente y neoliberal, sin que se vislumbren
horizontes anticapitalistas y —mucho menos— prosocialistas.
En este sentido "… a partir de 1990 la reforma más profunda se dieron
en la Argentina y el Perú. También en el Brasil, Colombia, el Ecuador y
Panamá se introdujeron modificaciones que afectaron instituciones
neurálgicas de la relación laboral, mientras que en Chile, Guatemala,
Nicaragua, la República bolivariana de Venezuela y la República
Dominicana las reformas flexibilizadoras tuvieron un alcance menor.
Otros países, entre ellos México, no registraron cambios significativos
en su legislación laboral". Tampoco Brasil, agregamos nosotros (Cf: Clemente Ruiz Durán, "México: las dimensiones de la flexiseguridad laboral", Serie Macroeconomía del Desarrollo, Santiago de Chile, CEPAL, 2009 (inédito), citado por Jürgen Weller (editor), El nuevo escenario laboral latinoamericano. Regulación, protección y políticas activas en los mercados de trabajo, CEPAL-Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2009, p. 27). En
la década de los noventa se da continuidad a estas políticas
decididamente impulsadas y apoyadas por el Estado y el gobierno como se
constata en la siguiente cita que reproducimos: "En la década de 1990,
en muchos países se instrumentaron reformas de las legislaciones
laborales la mayoría de las cuales tenían por finalidad la
flexibilización de determinados aspectos del funcionamiento del mercado
laboral y ponían énfasis en la ampliación de la gama de contratos
disponibles. Se trataba de sumar al contrato de duración indeterminada
una serie de contratos de duración determinada, de ampliar el uso del
periodo de prueba y facilitar modalidades de su contratación. La segunda
tendencia consistió en el abaratamiento del despido, con medidas como
la ampliación de la definición del despido por justa causa y la
introducción de sistemas de protección contra el desempleo por medio de
cuentas individuales. Otras reformas con orientación flexibilizadora
incluyeron la desindexación de los salarios, el manejo más flexible de
los horarios de trabajo y la reducción de los costos laborales no
salariales" ( Jürgen Weller, "Avances y retos para el
perfeccionamiento de la institucionalidad laboral en América Latina",
en: Jürgen Weller (editor), El nuevo escenario laboral latinoamericano. Regulación, protección y políticas activas en los mercados de trabajo,
CEPAL-Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2009, p. 25. Para los
antecedentes de la reforma laboral véase: María Luz Vega Ruiz,
(editora), La reforma laboral en América Latina. Un análisis comparado , Oficina Internacional del Trabajo, OIT, Lima, 2001 ). Desde esta perspectiva, debemos recalcar que los anteproyectos e
iniciativas de reforma a la ley laboral, que hasta ahora se han
presentado en México, en esencia no se distinguen de esta realidad
latinoamericana del pasado y que tantos estragos sociales ha causado en
las clases trabajadoras y populares de la región; en particular, la Iniciativa que presentó el gobierno panista. En efecto, desde la Iniciativa de Reformas al Artículo 123 Constitucional y a la Ley Federal del Trabajo del Partido Acción Nacional (PAN) del 12 de julio de 1995; el Anteproyecto de Reforma a la Legislación Laboral del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de 1998 y la Exposición de motivos de la Iniciativa de Decreto por el que se Reforman Diversas Disposiciones de la Ley Federal del Trabajo
de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) suscrita conjuntamente con
los partidos Verde Ecologista, Convergencia Democrática, del Trabajo, de
la Revolución Democrática, el Barzón y el Congreso Agrario Permanente, y
dada a conocer el 31 de octubre de 2002; las posteriores Ley Abascal y la más reciente Ley Lozano, las principales fuerzas político-electorales en el fondo coinciden en que no
cuestionan el régimen de explotación del trabajo vigente en México,
sino, más bien, lo "ajustan", lo "modernizan" y perfeccionan en
concordancia con los tiempos neoliberales que vivimos y de la
globalización capitalista a ultranza que reclama, con creces y sin
premuras, el abaratamiento del valor de la fuerza de trabajo
para ser "competitivos", su flexibilidad y precarización con el fin de
disponer de las masas de valor y de plusvalor requeridas por el capital
en sus procesos de acumulación y de reproducción. No atender a esta
premisa histórica de la globalización capitalista es, según entienden
los ideólogos patronales, "desfasarse" del mercado y de sus
"beneficios". En otra oportunidad tocaremos este tema tan
importante y trascendente para el movimiento obrero y los trabajadores
de nuestro país. Sólo nos basta con recalcar que, independientemente de
que esta reforma se imponga en breve una vez que sea sancionada y
aprobada también por el Senado de la República, ella ha sido
posibilitada dado el profundo reflujo en que se encuentra el movimiento
social y los sindicatos, cuestión que ha sido bien aprovechada para
insistir en su aprobación con miras a obtener los resultados esperados
por el gobierno y por el gran capital al que aquel obedece. Es
importante destacar que muchas de las cláusulas enviadas por el
ejecutivo y aprobadas por la Cámara de Diputados —y próximamente por el
Senado– ya habían sido analizadas (y denunciadas) por la Asociación
Nacional de Abogados Democráticos a propósito de una Iniciativa de
Reforma a la Ley Federal del Trabajo que el PRI presentó el 10 de marzo
de 2011 y que vale la pena reproducir, particularmente, por las similitudes
que tiene con la reforma presidencial del PAN tanto la actual, como la
que ya había presentado éste último partido el pasado 18 de marzo de
2010. En esa ocasión, como hoy, la iniciativa del PAN ha sido negociada
previamente con el PRI —contando con el camuflaje de la "oposición" de
las autodenominadas "izquierdas"— al amparo de los intereses de clase y
corporativos de empresarios y líderes sindicales que militan en ambos
partidos y que hacen parte de los compromisos y agendas del próximo
presidente de México, Peña Nieto, quien ha hecho de la reforma una de
sus cartas credenciales de presentación al lado de otras reformas
llamadas estructurales que, como candidato y, ahora, como presidente
electo, se ha comprometido a impulsar, tales como la energética, la
hacendaria la fiscal. En relación con la iniciativa priísta, la
Asociación Nacional de Abogados Democráticos hace la siguiente
reflexión sobre las propuestas que incluye: 1. Periodo de prueba de 30 días antes
de la contratación. Esto quiere decir que un patrón puede emplear 30
días a un trabajador y luego despedirlo sin mayor explicación y sin
generar antigüedad, lo cual lo priva de prestaciones laborales. 2. Límite a sueldos
caídos a un máximo de 1 año desde la fecha de despido que,
supuestamente, reduciría los juicios laborales a 6 meses, pero ¿Y los
juicios en progreso que llevan años? Es decir, si un trabajador es
despedido de manera injustificada, y el trabajador demanda, aunque el
juicio lleve años y lo gane el trabajador, sólo le pagarán un año de
sueldos caídos. 3. Protección al sindicalismo charro que históricamente ha sido
uno de los pilares fundamentales del régimen político corporativo
mexicano. Así, por ejemplo: no se modifica la manera como se eligen los
dirigentes de los sindicatos, ni el esquema de las cuotas que son la
minita de oro de los charros sindicales. En materia de la relación individual de trabajo: A. Estabilidad en el empleo 1. Se rompe el principio de bilateralidad y de estabilidad en el empleo
al modificar el artículo 39 de la ley laboral suprimiendo el texto que
refiere que la existencia de un contrato se dará mientras subsista la
materia de trabajo. De aprobarse esta iniciativa, la existencia de un
contrato de trabajo dependería exclusivamente de la voluntad del patrón y
no de la subsistencia de la materia de trabajo. 2. Se anula
por completo la estabilidad en el empleo y se legaliza el libre despido
sin costo para el patrón al permitirle crear contratos de: A) Prueba, B)
Capacitación inicial y, C) Labores discontinúas (en este caso pueden
ser de temporada o que no exijan la prestación de servicios toda la
semana, el mes o el año). Este último es el más grave, porque puede
darse el caso que una persona trabaje 5 días de los 6 a los que está
obligado (como ocurre con muchos trabajadores) permitiendo despidos sin
indemnización. 3. Permite el despido libre, pues ya no será
obligatorio para el patrón entregar personalmente al trabajador el aviso
de rescisión del contrato ya que lo podrá hacer por correo certificado o
por medio de la Junta de Conciliación y Arbitraje quién podrá
comunicarlo (¿?) por cualquier medio que estime conveniente (¿?). Sin
embargo, en al Ley Calderón se propone desaparecer las Juntas de
Conciliación y Arbitraje, sin que hasta la fecha se sepa si esto ya
ocurrió. 4. Se incrementan causales de despido como faltas contra los clientes del patrón. 5. Desaparece el derecho al aviso de despido para los trabajadores. 6. Legitima las renuncias en blanco al modificar el artículo 53 de la
LFT que en la vigente requiere de un acuerdo entre las partes. 7. Se crean nuevas normas para los jornaleros agrícolas, que se refieren
especialmente a un Registro especial de trabajadores eventuales o de
temporada para justificar el despido libre y sin costo en contra de
ellos. B) Outsourcing 8. Legaliza el
contratismo de empresas terciarias que hoy es ilegal, permitiendo que
los patrones no asuman sus obligaciones laborales y lo hagan por ellos
los contratistas, materializándose, entre otras cosas, en fraudes
legales contra los trabajadores al suprimirse la responsabilidad solidaria
en el artículo 13 de la Ley Federal del Trabajo. Una de las
consecuencias de esta práctica laboral que legaliza la subcontratación
vía outsorcing reduce el costo de la fuerza de trabajo y permite
que en una misma empresa haya trabajadores que, desempeñando las mismas
funciones, obtengan diferente salario y prestaciones, cuando las hay. C) Salario 9. Permite su fijación de manera unilateral por parte del patrón sin intervención sindical. 10. Legaliza la polivalencia (el multiusos) con el mismo salario y que es una característica del sistema toyotista. 11. Con la certificación laboral permite la imposición de condiciones
unilaterales de trabajo sin beneficio salarial acordado bilateralmente. 12. Permite la fijación del monto de bonos, incentivos y comisiones de manera unilateral, cuya revisión no es obligatoria. 13. Desaparece el salario mínimo y se crea el salario fragmentado —como
en el siglo XIX— porque se modifica el artículo 83 de la LFT para que
el salario se pueda pagar de manera proporcional por el tiempo laborado
con la base del salario mínimo: así, si se trabaja una hora diaria, se
podrá pagar un octavo del salario mínimo. A una persona que labore 4
horas diarias, por ejemplo, se le pagaría apenas la mitad de un salario
mínimo. CH) Condiciones de Trabajo 15.
Se permite la ampliación de tareas, cambio de los días de descanso
contenidos en los contratos y de las horas de la jornada de trabajo que
pueden ajustarse diariamente en función de las necesidades de la
producción D) Seguridad social 16. La
Tabla de Enfermedades de Trabajo y la Tabla de Valuación de
Incapacidades Permanentes, que hoy contemplan los artículos 513 y 514 de
la Ley Federal del Trabajo, se desincorporan y convierten en una
clasificación meramente administrativa, dejado de ser derechos laborales
básicos. E) En materia colectiva 17. Deja intocado el poder y el control sindical corporativo. 18. Al legalizar la subcontratación vía outsorcing, permite fragmentar
aún más a las organizaciones de los trabajadores, pudiendo existir dos o
más sindicatos por la misma actividad y centro de trabajo con
diferentes condiciones de trabajo. 19. Cancela la existencia de los sindicatos gremiales. F) En materia de administración de justicia 20. Con la iniciativa se alargan los juicios al dividir la primera
audiencia en dos apartados, uno de Conciliación y Mediación y de Demanda
y Excepciones y otro de Ofrecimiento de las Pruebas que se celebrará en
otra fecha, cuando hasta ahora sólo se puede celebrar en una única
fecha. 21. Se reduce el pago de los salarios caídos a un año
independientemente del tiempo que dure el juicio laboral, lo que al
alargarse los juicios será en perjuicio del obrero y sin costo para el
patrón. 22. La prueba del recuento de los trabajadores se hará
tomando como base además de las cuotas del IMSS, nóminas de pago un
listado de trabajadores sindicalizados que reconozca el patrón (Art. 931
fracción IV, inciso c) de la LFT) hecho que permitiría indebidamente la
injerencia de éstos en materia gremial. G) Precarización del trabajo de los jóvenes y las mujeres 23. El creciente desempleo permitirá mayor explotación laboral de la
juventud, salarios disminuidos e incremento en los accidentes de trabajo
al no tomarse medidas legales para evitarlos. No se otorgan facultades a
los inspectores para cerrar centros de trabajo que incumplan y no
acaten las normas de seguridad y se mantienen las sanciones de hasta 315
salarios mínimos en caso de incumplimiento que, por supuesto, raramente
se aplican para lo que se cuentan con el contubernio de las autoridades
laborales. En lo esencial todos estos
puntos, de alguna manera, ya fueron aprobados por la Cámara de Diputados
en la madrugada del 29 de septiembre de 2012, y sólo resta que la
iniciativa pase al Senado de la República para ser discutida y, en su
caso, seguramente aprobada, lesionando significativamente los intereses,
derechos y condiciones de trabajo de millones de trabajadores
asalariados que con lo único que cuentan para su subsistencia y
reproducción es con la venta, ahora abaratada, de su fuerza de trabajo
en un mercado laboral cada vez más saturado, competido y restringido por
las empresas para todos aquéllos que estén dispuestos a aceptar y
asumir incondicionalmente las precarias condiciones de contratación y de
despido que la nueva ley laboral anuncia como horizonte de la vida en
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.-------------------------------------------------------6 de Octubre de 2012 www.enlacesocialista.org.mx

References: artículo 123
 Artículo 123
 artículo 39
 artículo 53
 artículo 13
 artículo 83