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La Gaceta 115 Jueves 15 de junio del 2006
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La Gaceta 115 - Jueves 15 de junio del 2006
La Gaceta 143 – Jueves 24 de julio del 2008
PROYECTO 16194 DEL 02/07/2008
DICTAMEN AFIRMATIVO UNÁNIME
LEY QUE REGULA LA TENENCIA Y EL BIENESTAR
(Originalmente denominado: Ley que regula la
tenencia de animales potencialmente peligrosos)
Los (as) suscritos (as) diputados (as), miembros de la Comisión Permanente de Asuntos Agropecuarios y de Recursos Naturales, rendimos DICTAMEN AFIRMATIVO UNÁNIME sobre el proyecto: “LEY QUE REGULA LA TENENCIA Y EL BIENESTAR DE ANIMALES POTENCIALMENTE PELIGROSOS (Anteriormente denominado: Ley que regula la tenencia de animales potencialmente peligrosos) expediente No. 16.194, publicado en La Gaceta No. 115 de 15 de junio de 2006, iniciativa de la Diputada Zomer Rezler, con base en los siguientes motivos:
El propósito de esta iniciativa es la de regular la tenencia de animales potencialmente peligrosos, que constituyan un peligro potencial para la seguridad de personas, bienes y otros animales. Todo ello con el fin de minimizar los riesgos de futuras molestias y ataques a seres humanos, y a otros congéneres u otras especies animales, que en algunos casos ha conllevado su muerte. Asimismo, con este proyecto se busca regular las prácticas inapropiadas de adiestramiento para la pelea, el ataque u otras actividades dirigidas al fomento de su agresividad.
El proyecto de ley da el marco jurídico que permite actualizar tópicos, tales como: brindar mayor énfasis al tema de la educación y fomento de valores (bienestar y tenencia de animales), una definición más precisa del concepto de “razas potencialmente agresivas o peligrosas”, o bien una mayor precisión en los temas de competencia, y de prohibiciones, infracciones y sanciones, armonizando con la normativa vigente que contiene disposiciones en esta materia.
De esta forma, los acuerdos más importantes a los que se llega y quedan plasmados en el texto son:
a) la definición de lo que es un animal potencialmente peligroso;
b) que el bienestar animal está estrechamente ligado con una adecuada y responsable tenencia de animales, por lo que se deben de establecer las obligaciones de los propietarios, criadores o tenedores;
c) que la institución responsable de declarar, registrar y entregar los permisos para la tenencia de animales potencialmente peligrosos es el SENASA;
d) que los perros y gatos deben ser tratados de forma distinta a todos los demás animales y por ello se trabaja un capítulo aparte;
e) que para los perros y gatos se establece como medida de control de población la castración, por ser imperante la necesidad de bajar la sobrepoblación que enfrenta el país actualmente;
f) que las sanciones se aplican por SENASA.
Por lo tanto este texto refleja una normativa más acorde a la realidad nacional, y forma parte de un esfuerzo de varias instituciones gubernamentales y no gubernamentales, que tienen dentro de sus funciones velar por el bienestar animal, la salud animal y por supuesto, la salud pública, conceptos que están estrechamente ligados.
Por los motivos expuestos anteriormente, rendimos dictamen afirmativo sobre esta iniciativa, recomendando al Plenario Legislativo su aprobación. El texto es el siguiente:
LEY QUE REGULA LA TENENCIA Y EL BIENESTAR DE
El objeto de esta Ley es establecer la normativa aplicable a la tenencia de animales potencialmente peligrosos para hacerla compatible con la seguridad de personas, bienes y de otros animales. Así como regular su tenencia para procurarles una adecuada protección y bienestar, a éstos y a los seres humanos que conviven con ellos.
ARTÍCULO 2.- Criterios de bienestar animal y fomento de valores
1. Los propietarios, criadores o tenedores de animales estarán sometidos a cumplir los siguientes criterios de bienestar animal:
a) El deber de respetar, atender, cuidar y proteger a los animales.
b) Proveer ambientes para que vivan y crezcan al ritmo y en las condiciones de vida y libertad que sean propias de su especie.
c) Educar e informar al público en materia de tenencia responsable y bienestar animal.
d) Utilizar la castración como único método para estabilizar poblaciones animales.
e) Considerar los exterminios masivos y los métodos distanásicos (muerte con dolor) como crueldad.
f) Respetar los cadáveres animales.
g) Evitar el maltrato animal.
2. Las instituciones educativas, de acuerdo con los parámetros que dicte el Consejo Superior de Educación Pública, podrán fomentar los valores que establece esta Ley, enfatizando en los siguientes aspectos:
a) La conciencia de que los actos crueles y de maltrato animal lesionan la dignidad humana.
b) El fomento del respeto por todos los seres vivos disminuye la violencia.
c) La compasión por los animales que sufren dignifica al ser humano.
Para los efectos de esta Ley, se considera animales potencialmente peligrosos:
a) Todos los animales silvestres, nacionales o extranjeros, que estén en cautiverio y que convivan con el ser humano.
b) Aquellos ejemplares de una especie animal que hayan sido declarados como tales por el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA).
1. En la aplicación de la presente Ley, serán SENASA, las municipalidades y el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), en lo que corresponda según su propia normativa, las autoridades competentes, estando facultadas y autorizadas a:
b) Crear las reservas presupuestarias adecuadas para el desarrollo de programas en materia de bienestar animal;
c) Promover programas y campañas de bienestar animal, que incluyan salud preventiva, control de natalidad y seguridad ciudadana.
d) Celebrar con instituciones públicas, empresas privadas y organizaciones no gubernamentales, convenios de cooperación para el desarrollo de programas y proyectos relacionados con el bienestar animal.
2. SENASA será la autoridad competente en materia de animales potencialmente peligrosos.
ARTÍCULO 5.- Certificado veterinario de operación (CVO) para animales potencialmente peligrosos
La tenencia de cualesquiera animales clasificados como potencialmente peligrosos, al amparo de esta Ley, requerirá la previa obtención de un CVO, conforme al artículo 57 de la Ley No. 8495, que será otorgada por SENASA, una vez verificado el cumplimiento de los requisitos que vía reglamento se especifiquen y los siguientes:
a) Ser mayor de edad y no estar incapacitado física o psicológicamente para proporcionar los cuidados necesarios al animal.
b) No haber sido condenado por delitos de homicidio, lesiones o contravenciones que hayan dañado el cuerpo o la salud de las personas, así como no haber sido sancionado por delito cometido con ocasión de arma blanca o de fuego, de animales potencialmente peligrosos o las que se establecen en esta Ley.
c) Acreditación de contar con un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros que puedan ser causados por sus animales.
d) Certificado de salud del animal, extendido por un médico veterinario.
ARTÍCULO 6.- Identificación y creación de registro de animales potencialmente peligrosos
Los propietarios, criadores o tenedores de los animales potencialmente peligrosos, tendrán la obligación de identificar y registrar a éstos en la forma y mediante el procedimiento que el Poder Ejecutivo determine reglamentariamente. Créase el Registro respectivo, que estará en el SENASA y se regirá por los siguientes aspectos:
a) Un registro de animales potencialmente peligrosos clasificados por especies.
b) El plazo para el registro de los animales potencialmente peligrosos será dentro de los quince días hábiles siguientes a la fecha en que haya obtenido el correspondiente CVO.
c) Se hará constar en la hoja registral de cada animal, cualquier incidente producido por un animal potencialmente peligroso, que sea de conocimiento de la autoridad administrativa o judicial, la que se cerrará con su muerte o sacrificio.
d) En el plazo de quince días hábiles, deberá comunicarse al registro, la venta, traspaso, donación, robo, muerte o pérdida del animal, haciéndose constar en su correspondiente hoja registral.
e) El traslado de un animal potencialmente peligroso de un lugar a otro, sea con carácter permanente o por período superior a tres meses, obligará a su propietario a actualizar el registro.
f) En las hojas registrales de cada animal se hará constar igualmente la constancia médica del animal, expedida por un médico veterinario, que acredite, con periodicidad anual, la situación sanitaria y de salud del animal.
ARTÍCULO 7.- Comercio de un animal potencialmente peligroso
Cualquier tipo de transacción comercial de un animal peligroso, se regirá por las siguientes reglas:
a) La importación o entrada en territorio nacional de cualquier animal potencialmente peligroso, así como su venta o transmisión por cualquier título, estará condicionada a que el adquirente tramite el CVO y el registro correspondiente dentro de los siguientes quince días hábiles.
b) Todos los establecimientos que alberguen un animal potencialmente peligroso, o que se dedique a su explotación, cría, comercialización, adiestramiento o similares, deberán obtener para su funcionamiento el certificado veterinario de operación emitido por SENASA, así como cumplir con las obligaciones previstas en el Reglamento de esta Ley.
c) En aquellas operaciones de importación, exportación, tránsito, transporte o cualquiera de las previstas en los apartados anteriores que no cumplan los requisitos legales o reglamentariamente establecidos, las autoridades competentes podrán proceder al cierre temporal del establecimiento o al decomiso del animal.
ARTÍCULO 8.- Declaración de un animal potencialmente peligroso
La declaratoria de un animal potencialmente peligroso se regirá por las siguientes reglas:
a) El animal que presente una conducta atípica que ponga en riesgo la vida de un ser humano o de otro animal, deberá ser denunciado ante SENASA.
b) SENASA realizará una inspección y lo someterá a una evaluación, cuyos requisitos se regularán en el Reglamento a la presente Ley. SENASA también podrá hacer visitas de inspección y evaluaciones de oficio.
c) En caso de dictaminarse que el animal es potencialmente peligroso, el propietario, criador o tenedor del animal deberá identificarlo, registrarlo y obtener una licencia. Además, se deberá cumplir con las condiciones que establezca el Reglamento a esta Ley.
ARTÍCULO 9.- Transporte de un animal potencialmente peligroso
En el transporte de un animal potencialmente peligroso, se tomarán en cuenta los siguientes aspectos:
a) El animal potencialmente peligroso deberá llevar las medidas de seguridad necesarias y acorde a tamaño, especie y características físicas, cuando sean sacados a vías o lugares públicos.
b) El transporte de un animal potencialmente peligroso se efectuará de conformidad con lo que establezca el Reglamento de esta Ley.
Bienestar y tenencia de animales
ARTÍCULO 10.- Cuidados básicos
1. Al ser la tenencia de animales un acto voluntario, el propietario, criador o tenedor de un animal tendrá la obligación de proporcionarle al menos los siguientes cuidados básicos para su bienestar:
a) Suministro de agua y alimentación diaria necesarias, no solamente para su subsistencia sino para una vida sana.
b) Libertad suficiente para desenvolverse según sus patrones normales de comportamiento.
c) Instalaciones ventiladas, con iluminación natural adecuada, así como protección frente a las inclemencias del tiempo, con dimensiones proporcionales al número y peso de los animales.
e) Preservación de la salud y tratamiento de las enfermedades.
f) Muerte provocada sin dolor.
2. El propietario, criador o tenedor de un animal deberá cumplir con las medidas veterinarias declaradas de acatamiento obligatorio en el Reglamento de esta Ley. La autoridad competente para dicha declaración será el Poder Ejecutivo.
3. Todo propietario, criador o tenedor de un animal será responsable por los daños que éste ocasione a otros seres humanos, animales o bienes. Además, estará en la obligación de evitar todas aquellas molestias que los animales puedan causar al vecindario, entre ellas la disposición de los excrementos, que estarán obligados a retirar y disponer adecuadamente.
4. La entrada y permanencia de animales en establecimientos, locales y lugares públicos o privados, estará regulada por sus dueños, quienes deberán colocar en lugar visible la señal de prohibición, con la excepción para los animales de asistencia, como perros lazarillos y otros.
5. Se prohíbe abandonar animales en las vías públicas, zonas rurales, a la entrada de refugios, guarderías o casas de habitación, lotes baldíos, cauces de ríos, espacios cerrados o abiertos, públicos o privados, debiéndoseles buscar alojamiento y cuido.
6. Se considerarán animales de asistencia todos aquellos que se utilicen para labores sociales y como parte de terapias en diferentes enfermedades o que acompañen a personas con discapacidad, los cuales tendrán libre acceso a todos los establecimientos, locales, lugares y medios de transporte público.
ARTÍCULO 11.- Eutanasias
En la aplicación de la eutanasia, se deben tomar en cuenta los siguientes aspectos:
1. Quedan prohibidos los exterminios de animales, así como los sacrificios con métodos distanásicos, en el ámbito nacional. No obstante, si las condiciones epidemiológicas cambiaran, se podrá considerar entre otras medidas, el exterminio, el cual deberá efectuarse mediante eutanasias, de acuerdo con los métodos establecidos por SENASA.
2. La eutanasia de animales no será considerada una medida de control de la sobrepoblación, pero sí como la última de las opciones para solucionar casos individuales. En ese caso, se deberá hacer la petición por escrito, debidamente motivada del propietario o de la autoridad competente, para realizar la eutanasia en animales sanos.
3. Se estimulará la presencia de propietarios en el acto mismo de la eutanasia y que ellos dispongan del cuerpo y asuman los gastos.
4. La eutanasia debe ser llevada a cabo con supervisión médico veterinaria. Se usarán los métodos aceptados por SENASA que se regulan en el Reglamento de esta Ley.
5. Sólo se podrá disponer de los cuerpos, una vez que el médico veterinario confirme la muerte del animal, mediante ausencia de latidos cardíacos, ausencia de pulsos periféricos, ausencia de actividad respiratoria, ausencia de reflejos.
6. Los cadáveres se deben de enterrar, pudiendo también ser incinerados o cremados, cumpliendo los requisitos que para tales efectos exige SENASA. Se prohíbe lanzar los cadáveres en las vías públicas, lotes baldíos, los ríos y otros cuerpos de agua o enterrarlos afectando fuentes de agua.
Establecimientos con animales
ARTÍCULO 12.- De los establecimientos con animales
Se consideran establecimientos con animales, para los efectos de esta Ley, todo centro o instalación, fija o móvil, dedicada a la cría, venta, adiestramiento, mantenimiento temporal o cualesquiera otras actividades análogas que tengan carácter comercial o con fines de lucro. Cualquiera de los establecimientos que comercialice animales, deberá venderlos libres de enfermedades, para lo cual entregarán certificado de salud acreditativo firmado por un médico veterinario. Se establecerá un plazo de garantía de salud mínima de quince días por si hubiera lesiones ocultas o enfermedades en incubación. Adicionalmente, se deberá entregar al comprador un manual de cuido y dieta del animal adquirido, así como una factura o recibo timbrado por la venta, la cual producirá, a favor de ambas partes, los derechos y obligaciones de ley de cualquier transacción comercial.
Para el adecuado funcionamiento de estos establecimientos se deberá tramitar el CVO ante el SENASA, y cumplir con los requisitos que vía Reglamento se especifiquen.
ARTÍCULO 13.- Criaderos
Serán considerados criaderos, para los efectos de esta Ley, todo establecimiento o casa de habitación que albergue una o más hembras, cuya finalidad sea la reproducción y ulterior comercialización de las crías, los que se regirán por las siguientes disposiciones y por las establecidas en el Reglamento a esta Ley:
a) Deberán contar con instalaciones adecuadas para la tenencia de animales. El diseño, las medidas y características de los mismos, serán reguladas en el Reglamento de esta Ley.
b) Se prohíbe hacinar a animales en encierros o confinarlos permanentemente en habitáculos o jaulas de cualquier tipo, así como suministrarles productos hormonales o cualesquiera otros que pongan en riesgo su salud.
c) Deberán especificar las razas que pretende reproducir en el momento de tramitar los permisos. Esto sin perjuicio de poder introducir razas diferentes a las nombradas en la solicitud inicial, pero deberá informarlo por escrito a las autoridades competentes para que se efectúe una inspección que compruebe que el criadero cuenta con el espacio físico establecido en el Reglamento. La cantidad de cruces permitidos será regulada en el Reglamento a esta Ley.
d) Se prohíbe la cría y comercialización de animales enfermos, con problemas de temperamento o que sean potencialmente peligrosos.
e) Están en total libertad de vender las crías castradas, pero están obligados a informárselo al comprador.
f) El SENASA emitirá los certificados veterinarios de operación para los criaderos y tendrá derecho a inspeccionarlos en cualquier momento y sin previo aviso. Asimismo, tendrá acceso a los libros, registros y demás información que considere pertinente.
ARTÍCULO 14.- Compraventa de animales
La compraventa de animales, se regirá por las siguientes disposiciones y por las establecidas en el Reglamento a esta Ley:
a) Sólo se permitirá la venta de animales con edad suficiente para que la permanencia en los habitáculos no pongan en riesgo su salud.
b) Se prohíbe compartir los encierros o habitáculos con animales de diferentes especies.
c) Queda totalmente prohibida la venta de animales en vías y zonas públicas.
ARTÍCULO 15.- Hoteles para animales
Se considerarán hoteles para animales, para los efectos de esta Ley, aquellos establecimientos que ofrezcan servicios de cuido y estadía, de forma temporal, a cambio de una remuneración económica. Estos se regirán por las disposiciones establecidas en el Reglamento de esta Ley y las siguientes:
a) Los encargados de hoteles avisarán a los propietarios o, en su defecto, a los responsables de los animales, si éstos enferman, para que autoricen la aplicación del tratamiento correspondiente. En los casos de urgencia y necesidad, en que el propietario o responsable no hubiera podido ser localizado, el encargado del hotel o residencia tendrá la obligación de velar por la aplicación del tratamiento adecuado, así como de informar del mismo con la mayor brevedad posible al propietario o responsable del animal. Los costos correrán por cuenta del propietario o encargado del animal.
b) Los encargados del hotel no podrán retener al animal bajo ninguna circunstancia, salvo que el propietario o encargado del animal no pague por los servicios obtenidos.
ARTÍCULO 16.- Escuelas de adiestramiento y adiestradores
1. Las Escuelas de Adiestramiento deberán contar con instalaciones y alojamientos adecuados, que serán regulados por el Reglamento de la presente ley.
2. El Adiestramiento para guarda y defensa deberá efectuarse por adiestradores que estén en posesión de un certificado de capacitación aceptado por SENASA, teniendo en cuenta, los siguientes aspectos:
b) Finalidad del adiestramiento de los animales.
c) Ser mayor de edad y no estar incapacitado.
d) No tener antecedentes por delitos de homicidio, lesiones o contra la salud pública, así como ausencia de sanciones por infracciones en materia de tenencia de animales potencialmente peligrosos.
3. Se prohíbe el adiestramiento de animales con el propósito de aumentar su peligrosidad y reforzar su agresividad. Igualmente se prohíbe todo tipo de adiestramiento que implique maltrato, golpes o cualquier tipo de lesiones al animal.
4. Queda prohibido el uso de animales como instrumento de entrenamiento en animales de guardia, de ataque o como medio para verificar su agresividad.
5. Se prohíbe organizar, propiciar, celebrar exhibiciones o espectáculos de animales potencialmente peligrosos con el fin de demostrar la agresividad de estos animales, así como organizar, propiciar o celebrar peleas entre animales.
Disposiciones adicionales para perros y gatos
ARTÍCULO 17.- Declaración de un perro potencialmente peligroso
La declaratoria de un perro potencialmente peligroso se regirá por el artículo 8 de la presente Ley y además se contemplarán las siguientes reglas:
a) Los tipos de agresión en perros se catalogarán como orgánicos y no orgánicos. Estos últimos se clasificarán: en agresión por dominancia, miedo, territorialidad, protección de recursos, motora fina mal desarrollada y maternal. Los procedimientos de evaluación, de cada tipo de agresión, se establecerán en el Reglamento a esta Ley.
b) Cuando un perro muestre alguno de los diferentes tipos de agresión contemplados en este artículo, se considerará sospechoso de ser potencialmente peligroso y SENASA hará las respectivas visitas y evaluaciones.
c) Los perros que presenten el comportamiento característico de los tipos de agresividad anteriormente citados, deberán ser sometidos a terapia, adiestramientos específicos o cualquier otra medida sanitaria determinada por SENASA y en el Reglamento a esta Ley.
d) Queda prohibida la reproducción de un perro potencialmente peligroso; la castración del animal deberá ser inscrita en la correspondiente hoja registral.
ARTÍCULO 18.- Castración
El único método de control de población para perros y gatos, permitido y autorizado por la presente Ley, es la castración. Esta se regirá por las disposiciones establecidas en el Reglamento de esta ley, y las siguientes:
1. La realización de campañas masivas de castración y vacunación antirrábica en el país, se declaran de interés público, pues contribuyen a la estabilización de las poblaciones, a la prevención de enfermedades, disminuye la agresividad y los accidentes de mordeduras.
2. Por ser la castración un acto profesional, debe ser realizada por y bajo la responsabilidad de un médico veterinario, según las directrices establecidas por el Colegio de Médicos Veterinarios de Costa Rica. Las técnicas utilizadas en esta cirugía serán las que determine SENASA, que se regulará en el Reglamento a esta Ley.
3. La castración podrá ser efectuada a solicitud del propietario, criador o tenedor del animal, o como medida sanitaria ordenada por SENASA.
4. SENASA podrá ordenar la castración en los siguientes casos:
a) Cuando la reproducción ponga en riesgo la salud del animal, lo que debe confirmarse mediante certificación médico veterinaria.
b) Cuando el animal haya cumplido con el número de partos permitidos en el Reglamento.
c) Cuando el propietario o encargado no cumpla con adecuados protocolos de salud reproductiva y de control de la natalidad de sus perros y gatos, aumentando irresponsablemente las poblaciones caninas y felinas del país.
d) Cuando el animal sea declarado potencialmente peligroso.
ARTÍCULO 19.- Tenencia responsable
La tenencia responsable de perros y gatos, se regirán por las disposiciones establecidas en el Reglamento de esta ley, y las siguientes:
1. Todo propietario, criador o tenedor de un perro podrá sacarlo a las vías o lugares públicos, siempre y cuando se tomen las medidas de seguridad básicas, como el collar, pechera, cadena y bozal, salvo en los lugares autorizados para el esparcimiento y ejercicio de los mismos, donde podrán permanecer pero con supervisión.
2. Todo propietario, criador o tenedor de un perro deberá contar con un espacio adecuado para que el animal se desenvuelva de acuerdo a su naturaleza y en el cual pueda cumplir con las medidas de seguridad necesarias exigidas por el SENASA, para evitar lesiones o accidentes hacia las personas y otros animales.
3. Se prohíbe que los perros deambulen por las calles o lugares públicos sin supervisión, o que sean conducidos de manera imprudente, poniendo en peligro la vida de un ser humano, otro animal o algún bien.
4. Las autoridades competentes deberán promover y facilitar, que los propietarios, criadores o tenedores de perros puedan socializarlos en lugares de concurrencia pública.
5. Los perros deberán disponer de un espacio suficiente y ventilado si se les traslada de un lugar a otro. Las jaulas transportadoras deberán ser concebidas para proteger la integridad física de los animales, así como una adecuada protección contra la intemperie y diferencias climatológicas, debiendo llevar expresa la indicación de la presencia de un animal vivo.
6. La presente Ley instituye los denominados “perros de barrio”, es decir, aquellos sin dueños individuales o familias determinadas, que viven al amparo, crianza y protección de distintas personas y barrios. Estos perros deberán estar vacunados contra la rabia, castrados y serán identificados mediante una placa en el collar que consignen la zona de tránsito, el nombre y un número de teléfono de una persona responsable de su cuido. No serán retirados de la vía pública, salvo que exhiban un comportamiento potencialmente peligroso, condición que será definida por SENASA.
Ninguna persona podrá maltratar a los animales, ya sea por acción u omisión, directa o indirectamente.
ARTÍCULO 21.- Infracciones y su clasificación
Se considera como infractora toda persona o autoridad que por hecho, acto u omisión directa, intencional o imprudencial, colaborando de cualquier forma, induzca directa o indirectamente a alguien a infringir las disposiciones de la presente Ley, su reglamento y demás ordenamientos jurídicos aplicables.
a) Permitir la presencia de cualquier animal bovino, caprino, porcino, ovino o caballar, que deambule en las carreteras, calles, aeropuertos, plazas u otros parajes públicos en el territorio nacional o sean manejados de forma imprudente, sin llegar a causar daños a terceras personas, animales o bienes.
b) No recoger los excrementos que los animales hagan en vías o espacios públicos.
c) La inadecuada disposición de los cadáveres en vías o zonas públicas, el lanzamiento de los cadáveres en lotes baldíos o el enterrarlos en las cercanías de ríos u otros recursos hídricos o enterrarlos afectando fuentes de agua.
a) El funcionamiento de cualquier establecimiento sin el certificado veterinario de operación.
b) La tenencia de animales potencialmente peligrosos sin contar con la licencia o el registro correspondiente, así como no mantener el registro actualizado.
c) La no utilización de bozal en vías públicas, en animales potencialmente peligrosos.
d) La cría o no castración de animales potencialmente peligrosos y la reproducción indiscriminada de perros y gatos.
e) El obsequiar, distribuir o vender animales como premios en sorteos, rifas, juegos, concursos, loterías, recompensas, bingos, canjes o regalos de compensación por otras adquisiciones de naturaleza distinta a la transacción onerosa del animal.
f) El uso de animales en rituales, brujerías, magia negra, hechizos y usos tradicionales, así como cuando se les causa sufrimiento, y son objeto de tratamientos antinaturales.
g) No cumplir las medidas veterinarias de acatamiento obligatorio, así como mantener animales sin los cuidados básicos, enfermos o heridos y sin asistencia veterinaria adecuada, sin llegar a causarles la muerte.
h) El transporte de animales de forma inadecuada y que como consecuencia de ello se le hayan producido lesiones.
a) Maltratar o agredir a animales o someterlos a cualquier práctica que pueda producirles la muerte.
b) Realizar la zoofilia o cualquier acción análoga.
c) La práctica de mutilaciones, salvo en caso de necesidad médico-quirúrgica por exigencia funcional o por castraciones.
d) No garantizarle los cuidados básicos a los animales cuando como consecuencia se le hayan provocado trastornos graves o la muerte.
e) Provocarle la muerte a un animal, por métodos distanásicos (muerte con dolor).
f) La organización y celebración de peleas de animales de cualquier especie.
g) Privar de libertad de forma inadecuada o permanente a los animales, causándoles lesiones físicas o emocionales.
h) El abandono de animales en espacios abiertos o cerrados, públicos o privados.
i) Realizar experimentos o prácticas con animales, haciéndoles mutilaciones o suministrándoles drogas, fármacos o alimentos que contengan sustancias que les puedan ocasionar sufrimientos, graves trastornos que alteren su comportamiento o su desarrollo fisiológico natural, salvo la prescrita por un médico veterinario por salud del animal.
ARTÍCULO 22.- Sanciones administrativas
1. Las sanciones de la presente Ley serán aplicadas por SENASA, concediendo previa audiencia al interesado, en los términos que señale el Reglamento de esta Ley, y con apego a los principios de legalidad y de debido proceso.
Las sanciones de la presente Ley son de carácter administrativo y serán:
b) La multa pecuniaria;
c) El trabajo social en fundaciones o asociaciones debidamente inscritas, dedicadas a la protección y bienestar animal.
2. Las infracciones leves serán sancionadas con la amonestación, que estará a cargo del SENASA, y para su imposición deberá cumplirse los siguientes requisitos:
a) Deberá contener hora, fecha y lugar exacto.
b) Nombre completo, número de identificación y dirección domiciliar; en caso de tratarse de menores de edad, además se incluirá el nombre completo y número de identificación de alguno de los padres o el tutor.
c) Descripción detallada de los hechos.
d) Firma del amonestado o en su defecto el nombre completo, número de identificación y la firma de dos testigos oculares.
e) Nombre completo, número de identificación y firma del funcionario que levanta el acta.
3. Las infracciones graves, tipificadas en la presente Ley, se sancionarán con una multa pecuniaria de uno a tres salarios base de un oficinista 1 del Poder Judicial.
4. Las infracciones muy graves, tipificadas en la presente Ley, se sancionarán con multa pecuniaria de uno a tres salarios base.
La denominación de salario base utilizada en esta Ley debe entenderse como la contenida en el artículo 2 de la Ley No. 7337, de 5 de mayo de 1993.
5. Además de la imposición pecuniaria, también podrán imponerse trabajos sociales de hasta 100 horas, las cuales estarán reguladas en el Reglamento a la presente Ley.
6. La presente Ley establece además las medidas sanitarias contempladas en el artículo 89 de la Ley SENASA Nº 8495, de 6 de abril de 2006 como acciones a tomar con el fin de resguardar la seguridad y salud de las personas y los animales.
7. Son elementos a tener en cuenta para la graduación de las sanciones:
a) El carácter intencional, imprudencial o accidental del hecho, acto u omisión constitutiva de la infracción, así como la reincidencia en la comisión de infracciones.
c) El daño producido por su irreversibilidad a la vida del animal.
d) La realización de actos para ocultar su descubrimiento.
e) La agrupación y organización para la comisión de la infracción.
f) El daño moral causado al propietario del animal.
g) El ejemplo negativo o trauma psicológico dado a menores de edad que observaron la gravedad de la conducta contra el animal.
8. Las resoluciones de SENASA, emitidas en un proceso sancionatorio, tendrán el recurso de revocatoria, que será resuelto por el órgano que dictó el acto y, el de apelación, por el Ministro de Agricultura y Ganadería. El trámite de estos recursos se regirá por lo dispuesto en el Título VIII del Libro II de la Ley General de la Administración Pública.
En materia de procedimientos, a falta de norma expresa en esta Ley, deberán aplicarse las disposiciones generales del procedimiento administrativo a la Ley General de la Administración Pública
ARTÍCULO 22 Bis.- Prescripción
La potestad de imponer las sanciones administrativas contempladas en la presente Ley, prescribirán a los cuatro años de cometido el hecho o la omisión.
ARTÍCULO 23.- Derogaciones
a) La Ley Nº 2.391, del 2 de julio de 1959
b) La Ley Nº 5.346, de 10 de setiembre de 1973.
c) Los artículos 17, 18, 19 y 20 de la Ley Nº 7.451, del diecisiete de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro.
ARTÍCULO 24.- Reglamento a la presente Ley
El Poder Ejecutivo reglamentará esta Ley dentro de los seis meses posteriores a su publicación.
TRANSITORIO ÚNICO: Los propietarios, criadores o tenedores de animales, dispondrán de un plazo de tres meses, a partir de la entrada en vigor de la presente Ley, para cumplir con los requisitos que aquí se establecen.
DADO EN LA SALA DE SESIONES DE LA COMISIÓN PERMANENTE DE ASUNTOS AGROPECUARIOS Y DE RECURSOS NATURALES, San José, a los dos días del mes de julio de dos mil ocho.
Salvador Quirós Conejo José Angel Ocampo Bolaños
Saturnino Fonseca Chavarría Marvin Rojas Rodríguez
José Joaquín Salazar Rojas Sergio Alfaro Salas
Luis Carlos Araya Monge Lorena Vásquez Badilla
DIPUTADOS (A)
1 vez.—C-357410.—(67379).
PROYECTO 16194
LEY QUE REGULA LA TENENCIA DE ANIMALES
Según han dado cuenta los medios de comunicación colectiva de nuestro país, en los últimos años en Costa Rica apenas si existen normas sobre animales potencialmente peligrosos, a pesar de ser varias las oportunidades en que alguna persona resulta lesionada, si no muerta, como producto de la intervención de algún animal que reúne esa condición; especialmente tratándose de perros de algunas razas, como los “rottweiler”, “doberman” o “pitbull”, para citar tres ejemplos de ejemplares caninos que se han visto envueltos en esas situaciones.
Por ello, con el fin de garantizar adecuadamente la seguridad pública, se considera conveniente regular las condiciones para la tenencia de animales que puedan manifestar cierta agresividad hacia las personas por una modificación de su conducta a causa del adiestramiento recibido y a las condiciones ambientales o de manejo a que son sometidos por parte de sus propietarios o criadores.
De este modo, la presente Ley pretende abordar la tenencia de animales potencialmente peligrosos, que constituyan un peligro potencial para la seguridad de personas, bienes y otros animales. Además, siendo que los diversos ataques a personas, protagonizados por perros, han generado un clima de inquietud social, motivan a establecer una regulación que permita controlar y delimitar el régimen de tenencia de perros potencialmente peligrosos en manos de particulares.
Por consultas hechas a distintos profesionales en veterinaria, se considera que la peligrosidad canina depende tanto de factores ambientales como de factores genéticos, de la selección que se haga de ciertos individuos, independientemente de la raza o del mestizaje, y también de que sean específicamente seleccionados y adiestrados para el ataque, la pelea y para inferir daños a terceros. Así, animales de razas que de forma subjetiva se podrían catalogar como “peligrosos” son perfectamente aptos para la pacífica convivencia entre las personas y los demás animales, incluidos sus congéneres, siempre que se les haya inculcado adecuadas pautas de comportamiento y que la selección practicada en su crianza haya tenido por objeto la minimización de su comportamiento agresivo.
Partiendo de esta premisa, el concepto de animal potencialmente peligroso expresado en la presente Ley no se refiere a los que pertenecen a una raza determinada, sino a los ejemplares incluidos dentro de una tipología racial concreta y que por sus características morfológicas, su agresividad y su acometida, son empleados para el ataque o la pelea, así como los animales nacidos de cruces interraciales entre cualquiera de estos y con cualquiera de otros animales de su misma especie.
Por todo ello, con el fin de minimizar los riesgos de futuras molestias y ataques a seres humanos, y a otros congéneres u otras especies animales, que en algunos casos han conllevado su muerte, se hace necesario regular el régimen de tenencia de los animales considerados potencialmente peligrosos, y limitar, asimismo, las prácticas inapropiadas de adiestramiento para la pelea, o el ataque y otras actividades dirigidas al fomento de su agresividad.
En virtud de lo anterior, se plantea a consideración de las señoras y los señores diputados, el presente proyecto de ley.
Artículo 1º—Objeto.
2. La presente Ley no será de aplicación a los perros y animales pertenecientes al Ministerio de Seguridad Pública o a cualquiera otro de los cuerpos de seguridad del Estado o policía municipal.
Artículo 2º—Definición.
1. Con carácter genérico, se consideran animales potencialmente peligrosos todos los que perteneciendo a la fauna salvaje, siendo utilizados como animales domésticos, o de compañía, con independencia de su agresividad, pertenecen a especies o razas que tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a las personas o a otros animales, o daños a las cosas.
2. También, tendrán la calificación de potencialmente peligrosos los animales domésticos o de compañía que reglamentariamente se determinen, en particular, los pertenecientes a la especie canina, incluidos dentro de una tipología racial que por su carácter agresivo, tamaño o potencia de mandíbula tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a las personas o a otros animales, o daños a las cosas.
Artículo 3º—Licencia.
1. La tenencia de cualesquiera animales clasificados como potencialmente peligrosos al amparo de esta Ley requerirá la previa obtención de una licencia administrativa, que será otorgada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), en la agencia de la Dirección Regional del domicilio del solicitante, una vez verificado el cumplimiento de, al menos, los siguientes requisitos:
b) No haber sido condenado por delitos de homicidio, lesiones o contra la salud pública, así como ausencia de sanciones por infracciones en materia de tenencia de animales potencialmente peligrosos.
d) Acreditación de contar con un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros que puedan ser causados por sus animales, por el periodo, cuantía mínima y demás aspectos que determine el Reglamento de esta Ley.
Artículo 4º—Comercio.
1. La importación o entrada en territorio nacional de cualesquiera animales que fueren clasificados como potencialmente peligrosos al amparo de esta Ley, así como su venta o transmisión por cualquier título, estarán condicionadas a que tanto el importador, vendedor o transmitente, como el adquirente, hayan obtenido la licencia a que se refiere el artículo anterior.
2. Las operaciones de compraventa, donación o cualquier otra que suponga cambio de titular de animales potencialmente peligrosos requerirán el cumplimiento de, al menos, los siguientes requisitos:
b) Obtención previa de licencia por parte del nuevo propietario.
3. Todos los establecimientos o asociaciones que alberguen animales potencialmente peligrosos a que se refiere la presente Ley, o se dediquen a su explotación, cría, comercialización o adiestramiento, incluidos los centros de adiestramiento, criaderos, centros de recogida, residencias, centros recreativos y establecimientos de venta deberán obtener para su funcionamiento la autorización de las autoridades competentes, así como cumplir con las obligaciones registrales previstas en el artículo 6 de esta Ley.
4. En aquellas operaciones de importación, exportación, tránsito, transporte o cualquiera de las previstas en los apartados anteriores que no cumplan los requisitos legales o reglamentariamente establecidos, las autoridades competentes podrán proceder a la incautación y depósito del animal hasta la regularización de esta situación, sin perjuicio de las sanciones que pudieren recaer.
5. Cuando las operaciones descritas en los apartados anteriores se refieran a animales incluidos en las clasificaciones de especies protegidas, les será, además, de aplicación la legislación específica correspondiente.
Artículo 5º—Identificación. Los propietarios, criadores o tenedores de los animales a que se refiere la presente Ley tendrán la obligación de identificar y registrar a los mismos en la forma y mediante el procedimiento que reglamentariamente se determine.
En el caso de animales de la especie canina la identificación, con la debida garantía, es obligatoria.
Artículo 6º—Registros.
1. En cada agencia del MAG existirá un registro de animales potencialmente peligrosos clasificado por especies, en el que necesariamente habrán de constar, al menos, los datos personales del tenedor, las características del animal que hagan posible su identificación y el lugar habitual de residencia del mismo, especificando si está destinado a convivir con los seres humanos o si, por el contrario, tiene finalidades distintas como la investigación, guarda, reproducción, protección u otra que se indique.
2. Incumbe al titular de la licencia la obligación de solicitar la inscripción en el registro a que se refiere el número anterior, dentro de los 15 días siguientes a la fecha en que haya obtenido la correspondiente licencia.
3. El MAG deberá constituir un registro central informatizado que podrá ser consultado por todas las autoridades competentes, así como por aquellas personas físicas o jurídicas que acrediten tener interés legítimo en el conocimiento de los datos obrantes en el mismo.
A estos efectos se considerará, en todo caso, interés legítimo el que ostenta cualquier persona física o jurídica que desee adquirir un animal de estas características.
5. Deberá comunicarse al registro al que se refiere este artículo la venta, traspaso, donación, robo, muerte o pérdida del animal, haciéndose constar en su correspondiente hoja registral.
6. El traslado de un animal potencialmente peligroso de un lugar a otro, sea con carácter permanente o por período superior a tres meses, obligará a su propietario a efectuar las inscripciones oportunas en el correspondiente registro de la agencia del MAG del nuevo domicilio.
7. En las hojas registrales de cada animal se hará constar igualmente el certificado de sanidad animal expedido por la autoridad competente que se determine en el Reglamento de esta Ley, que acredite, con peridiocidad anual, la situación sanitaria del animal y la inexistencia de enfermedades o trastornos que lo hagan especialmente peligroso.
8. Las autoridades responsables del registro notificarán de inmediato a las autoridades administrativas o judiciales competentes, que determine el Reglamento de esta Ley, cualquier incidencia que conste en el registro para su valoración y, en su caso, adopción de medidas cautelares o preventivas.
Artículo 7º—Adiestramiento.
1. Queda prohibido el adiestramiento de animales dirigido exclusivamente a acrecentar y reforzar su agresividad para las peleas o ataque, en contra de lo dispuesto en esta Ley.
2. El adiestramiento para guarda y defensa deberá efectuarse por adiestradores que estén en posesión de un certificado de capacitación expedido u homologado por la autoridad administrativa competente que se determine en el Reglamento de esta Ley.
3. Los adiestradores en posesión del certificado de capacitación deberán comunicar trimestralmente al registro central informatizado del MAG, la relación nominal de clientes que han hecho adiestrar a un animal potencialmente peligroso, con determinación de la identificación de este, debiendo anotarse esta circunstancia en el registro, en la hoja registral correspondiente al animal e indicando el tipo de adiestramiento recibido.
4. El certificado de capacitación será otorgado por la autoridad que se determine en el Reglamento de esta Ley, teniendo en cuenta, al menos, los siguientes aspectos:
f) Falta de antecedentes por delitos de homicidio, lesiones o contra la salud pública, así como ausencia de sanciones por infracciones en materia de tenencia de animales potencialmente peligrosos.
Artículo 8º—Esterilización.
1. La esterilización de los animales a que se refiere la presente Ley podrá ser efectuada de forma voluntaria a petición del titular o tenedor del animal o, en su caso, obligatoriamente por mandato o resolución de las autoridades administrativas o autoridades judiciales que se determine en el Reglamento de esta Ley, y deberá ser, en todo caso, inscrita en la correspondiente hoja registral del animal.
Artículo 9º—Obligaciones en materia de seguridad ciudadana e higiénico-sanitarias.
Artículo 10.—Transporte de animales peligrosos. El transporte de animales potencialmente peligrosos habrá de efectuarse de conformidad con la normativa específica sobre bienestar animal que se determine en el Reglamento de esta Ley, debiéndose adoptar las medidas precautorias que las circunstancias aconsejen para garantizar la seguridad de las personas, bienes y otros animales, durante los tiempos de transporte y espera de carga y descarga.
Artículo 11.—Excepciones. Cuando las circunstancias así lo aconsejen podrán establecerse excepciones al cumplimiento de determinadas obligaciones de los propietarios en casos de:
b) Explotaciones agrarias que utilicen perros de guardia, defensa y manejo de ganado y otros animales de cría o engorde, sin que los mismos puedan dedicarse, en ningún caso, a las actividades ilícitas contempladas en la presente Ley.
c) Pruebas de trabajo y deportivas con fines a la selección de los ejemplares que participan en las mismas y que están autorizadas y supervisadas por la autoridad competente que se determine en el Reglamento de esta Ley, con exclusión de los ejercicios para peleas y ataque, según lo dispuesto en esta Ley.
Artículo 12.—Clubes de razas y asociaciones de criadores.
a) Abandonar un animal potencialmente peligroso de cualquier especie, entendiéndose por animal abandonado, tanto aquel que vaya preceptivamente identificado, como los que no lleven ninguna identificación sobre su origen o propietario, sIempre que no vayan acompañados de persona alguna.
d) Hallarse el perro potencialmente peligroso en lugares públicos sin bozal y no sujeto con cadena.
f) La negativa o resistencia a suministrar datos o facilitar la información requerida por las autoridades competentes que se determine en el Reglamento de esta Ley, o sus agentes, en orden al cumplimiento de funciones establecidas en esta Ley, así como el suministro de información inexacta o de documentación falsa.
- Infracciones leves, medio salario base.
- Infracciones graves, de uno a tres salarios base.
- Infracciones muy graves, de dos a cinco salarios base.
6. El ejercicio de la potestad sancionadora corresponde a los tribunales competentes del Poder Judicial, según lo determina su ley orgánica.
7. Se considerarán responsables de las infracciones a quienes por acción u omisión hubieren participado en la comisión de las mismas, al propietario o tenedor de los animales o, en su caso, al titular del establecimiento, local o medio de transporte en que se produzcan los hechos, y en este último supuesto, además, al encargado del transporte.
8. La responsabilidad de naturaleza administrativa prevista en este artículo, se entiende sin perjuicio de la exigible en las vías penal y civil.
9. En los supuestos en que las infracciones pudieran ser constitutivas de delito o contravención, la autoridad administrativa competente podrá acordar la incautación del animal hasta tanto la autoridad judicial provea acerca del mismo.
Artículo 14.—Concepto de salario base. La denominación de salario base utilizada en esta Ley debe entenderse como la contenida en el artículo 2 de la Ley Nº 7337, de 5 de mayo de 1993.
Artículo 15.—Obligaciones específicas referentes a los perros. Para la presencia y circulación en espacios públicos de los perros potencialmente peligrosos, será obligatoria la utilización de una correa o cadena de no más de dos metros de longitud, así como un bozal homologado y adecuado para su raza.
Artículo 16.—Certificado de capacitación de adiestrador. En el Reglamento de esta Ley se determinarán las pruebas, cursos o acreditación de experiencia necesarios para la obtención del certificado de capacitación de adiestrador.
Artículo 17.—Ejercicio de la potestad sancionadora. El procedimiento sancionador se ajustará a los principios del Libro II de la Ley General de la Administración Pública, Nº 6227, de 2 de mayo de 1978.
Artículo 18.—Derogaciones. Derógase el capítulo VI de la Ley Nº 7451, de 17 de noviembre de 1994, Ley de bienestar de los animales.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería, en el plazo de seis meses a partir de la entrada en vigencia de esta Ley, deberá tener constituido el registro correspondiente y determinar la forma en que los actuales tenedores de perros potencialmente peligrosos deberán cumplir la obligación de inscripción en el registro respectivo y el mecanismo de comunicación de altas, bajas e incidencias al registro central informatizado.
Clara Zomer Rezler, Diputada
NOTA: Este proyecto pasó a estudio e informe de la Comisión Permanente de Asuntos Sociales.
San José, 15 de mayo del 2006.—1 vez.—C-185920.—(50481).
Catálogo: publico -> jaguar -> USI -> normativa -> Proyecto
normativa -> La Gaceta N° 52- martes 22 de marzo de 2011
Proyecto -> La Gaceta 187 – Viernes 27 de septiembre del 2007
Proyecto -> Proyecto 15815 de 21-2-2005
Proyecto -> Proyecto 15914 de 16-06-2005

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