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Timestamp: 2016-10-01 03:53:25+00:00

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Cataluña prohíbe a las eléctricas cortar el suministro por impago en situaciones de pobreza energética y las obliga a financiar el fondo de atención solidaria de suministros básicos - Lexology
Cataluña prohíbe a las eléctricas cortar el suministro por impago en situaciones de pobreza energética y las obliga a financiar el fondo de atención solidaria de suministros básicos
Análisis GA&P | Mayo 2015 1 N. de la C.: En las citas literales se ha rectificado en lo posible —sin afectar al sentido— la grafía de ciertos elementos (acentos, mayúsculas, símbolos, abreviaturas, cursivas...) para adecuarlos a las normas tipográficas utilizadas en el resto del texto. La Ley 20/2014, de 29 de diciembre, de modificación de la Ley 22/2010, de 20 de julio, del Código de Consumo de Cataluña, para la mejora de la protección de las personas consumidoras en materia de créditos y préstamos hipotecarios, vulnerabilidad económica y relaciones de consumo1, impone a las empresas suministradoras de energía eléctrica ciertos deberes con el objetivo de proteger a los consumidores que se hallan en una situación de «pobreza energética». La iniciativa no es nueva. Ya el Decreto Ley 6/2013, de 23 de diciembre, por el que se modifica la Ley 22/2010, de 20 de julio, del Código de Consumo de Cataluña, contenía algunas medidas en esta materia. El citado decreto ley fue recurrido por el Gobierno ante el Tribunal Constitucional, que suspendió sus efectos y ha resultado finalmente derogado por esta Ley 20/2014. A diferencia del resto de la ley, que ha entrado en vigor a los tres meses de su publicación (el 1 de abril del 2015), los artículos 3 y 17 y la disposición adicional primera, que contienen las medidas para hacer frente a la pobreza energética, entraron en vigor al día siguiente de su publicación en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, el 1 de enero del 2015. Con todo, se ha de advertir que, por las numerosas cuestiones que quedan indefinidas en la ley, su aplicación efectiva está condicionada a la aprobación de un imprescindible reglamento de desarrollo, que, habiendo transcurrido más de tres meses desde su entrada en vigor, aún no se ha publicado. 1. Consumidores protegidos La ampliación del ámbito subjetivo del Código de Consumo de Cataluña llevada a cabo por el nuevo apartado 2 del artículo 111.1 no afecta a las normas sobre pobreza energética que se refieren a las «personas consumidoras en situación de vulnerabilidad económica» (nueva redacción del art. 252.4.6 y 7) o a las «unidades familiares» (art. 252.4.8). Cataluña prohíbe a las eléctricas cortar el suministro por impago en situaciones de pobreza energética y las obliga a financiar el fondo de atención solidaria de suministros básicos Ana I. Mendoza Losana Profesora contratada doctora de Derecho Civil de la Universidad de Castilla-La Mancha Departamento de Gestión de Conocimiento de Gómez-Acebo & Pombo La Ley 20/2014, de 29 de diciembre, de modificación de la Ley 22/2010, de 20 de julio, del Código de Consumo de Cataluña, para la mejora de la protección de las personas consumidoras en materia de créditos y préstamos hipotecarios, vulnerabilidad económica y relaciones de consumo, impone a las empresas suministradoras de energía eléctrica nuevos deberes con el objetivo de proteger a los consumidores que se hallan en una situación de «pobreza energética». Este documento expone los nuevos deberes de las eléctricas en las relaciones con los consumidores catalanes, pone de manifiesto algunas carencias de la norma y cuestiona la competencia de la Generalidad para regular el sector eléctrico. 1 DO Generalitat de Catalunya núm. 6780, 31.12.2014; BOE núm. 18, 21.1.2015. Análisis GA&P | Mayo 2015 2 El ámbito subjetivo resulta restringido por la remisión del artículo 111w.3.º del Código de Consumo a la legislación sectorial. Conforme al régimen de tarifas sociales previsto en la Ley del Sector Eléctrico (actualmente reducido al bono social), únicamente los consumidores que sean personas físicas declaradas en situación de vulnerabilidad, acogidas al precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC), cuya energía eléctrica sea suministrada por un comercializador de referencia y sólo con relación a su vivienda habitual podrán beneficiarse de las medidas previstas ante la pobreza energé- tica (art. 45.3 Ley 24/2013). Quedan excluidos los siguientes colectivos: a) Consumidores acogidos al PVPC para segundas viviendas. b) Los consumidores que hayan optado por ofertas de mercado o por un precio fijo alternativo al PVPC. Desde esta perspectiva, la ley catalana, que impone deberes informativos, debería exigir a las comercializadoras que en su información precontractual incluyeran un aviso relativo a la no aplicación de las obligaciones previstas para situaciones de especial vulnerabilidad económica si el consumidor opta por la contratación de ofertas en el mercado libre. Sin embargo, no se obliga a informar sobre este extremo. c) Profesionales autónomos o pequeñas y medianas empresas para sus locales u oficinas. Naturalmente, el ámbito territorial de aplicación es Cataluña. El punto de suministro protegido (la vivienda habitual) ha de estar ubicado en Cataluña. 2. Empresas obligadas, ¿sólo comercializadoras de referencia? Los artículos 252.4.6 y 252.4.10 imponen deberes informativos a las «empresas prestadoras» y a las «empresas suministradoras», respectivamente. En el ámbito energético ha de entenderse que las obligadas a informar sobre las tarifas sociales y los derechos que asisten al consumidor en caso de vulnerabilidad económica son las empresas comercializadoras. Lo que la norma no regula es si sólo las comercializadoras de referencia o todas las empresas comercializadoras de energía (también las que suministran en el mercado libre e independientemente de que los consumidores en este mercado queden fuera del régimen de protección). Del mismo modo, según el artículo 252.4.7, es «la empresa suministradora» la que «debe suspender la interrupción del suministro hasta que se aporte el informe (de los servicios sociales) o hayan transcurrido dos meses desde que se le comunicó que se había solicitado». Técnicamente es la distribuidora (no la comercializadora) la que lleva a cabo la interrupción del suministro a petición de la comercializadora. Por tanto, si el usuario comunica a la empresa comercializadora que ha solicitado la declaración de vulnerabilidad económica, corresponde a la distribuidora suspender la interrupción por impago conforme a la información facilitada por la comercializadora. En este contexto, son previsibles conflictos derivados de la intervención de ambas empresas. La distribuidora carece de instrumentos para controlar si la comercializadora ha cumplido o no las nuevas exigencias procedimentales, por lo que, en caso de incumplimiento, no asumirá ningún tipo de responsabilidad (ni administrativa ni civil). La norma no contiene respuesta alguna ante el supuesto descrito, pero cabe aplicar por analogía lo previsto en el Real Decreto 1955/20002 para la rescisión del contrato, que libera de responsabilidad a la distribuidora que interrumpa el suministro en el plazo de cinco días hábiles desde la notificación de rescisión del contrato por el comercializador si no recibe comunicación en contra del propio comercializador o el usuario no acredita la contratación de un nuevo suministro (art. 86.2, párr. segundo). 2 Real Decreto 1955/2000, de 1 de diciembre, que regula las actividades de transporte, distribución, comercialización, suministro y procedimientos de autorización de instalaciones de energía eléctrica (BOE núm. 310, 27.12.2000). Análisis GA&P | Mayo 2015 3 3. Procedimiento ante un impago del suministro eléctrico en Cataluña En principio y en tanto no haya un eventual pronunciamiento del Tribunal Constitucional tras la reforma del Código de Consumo, en Cataluña el procedimiento para ejecutar la interrupción del servicio ante un impago es el regulado por la normativa autonómica y no el previsto en la normativa sectorial estatal (arts. 52.3 Ley 24/2013 y 85 RD 1955/2000). Éste sólo será de aplicación supletoria en lo no previsto en la normativa autonómica de consumo (arts. 252.5.6 y 252.4, aptdos. 6 a 10 del Código de Consumo). No obstante, como se ha dicho, para la efectiva aplicación del procedimiento regulado por la normativa autonó- mica resulta imprescindible la aprobación del reglamento de desarrollo. 3.1. Supuesto de hecho: dos facturas impagadas no reclamadas Con carácter general, la nueva redacción del artículo 252.5.6 del Código de Consumo de Cataluña regula los supuestos de interrupción de los servicios de tracto sucesivo en los siguientes términos: «Para interrumpir el servicio de trato continuado, es preciso que existan, como mínimo, dos recibos o facturas impagados sobre los que no exista ninguna reclamación pendiente de resolución, siempre que no hayan sido objeto de reclamación por la persona consumidora, que se le hayan comunicado de modo fehaciente las consecuencias de este impago y que se le haya dado un plazo no inferior a diez días hábiles para pagarlos». Conforme a esta regulación, no basta que se haya producido un retraso de al menos dos meses en el pago de una factura del suministro eléctrico como exige el artículo 85 del Real Decreto 1955/2000; es preciso que se hayan dejado de pagar al menos dos facturas y que «no exista ninguna reclamación pendiente de resolución, siempre que no hayan sido objeto de reclamación por la persona consumidora». El precepto transcrito genera cierto desconcierto: ¿quiere decir que no debe haber reclamaciones pendientes presentadas por la empresa y que si la reclamación ha sido presentada por el consumidor no hay obstáculo para cortar el suministro? Es comprensible que se pretenda evitar conductas estratégicas u oportunistas por parte de los consumidores (reclamar siempre las facturas para evitar el corte del suministro), pero establecer como regla general la contraria (si hay reclamaciones del usuario, se puede cortar el suministro en todo caso) resulta paradójico y constituye un claro obstáculo para que el consumidor ejerza su derecho a reclamar con eficacia (art. 8f TRLGDCU3), generando indefensión. Pero hay más: si, presentada una reclamación, la empresa no puede suspender el suministro, ¿qué incentivo tiene para reclamar antes de cortar? Primero requerirá el pago de forma fehaciente y en caso de impago, cortará el suministro y después interpondrá la correspondiente reclamación de cantidad. Mientras, el usuario tampoco tendrá ningún incentivo para reclamar, pues sabe que eso veda la posibilidad de interrumpir el procedimiento de corte del suministro. 3.2. Requerimiento fehaciente de pago y deberes informativos La comercializadora deberá requerir el pago de forma fehaciente, avisar de la suspensión del suministro por impago e informar en esta comunicación de los derechos del consumidor (catalán) «que afectan a la pobreza energética y de los demás derechos que tienen las personas consumidoras en situación de vulnerabilidad económica de acuerdo con la normativa vigente» (art. 252.4.6). La norma se limita a exigir que esta información se redacte de forma clara, transparente y adecuada a las circunstancias, 3 Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Análisis GA&P | Mayo 2015 4 «de acuerdo con las directrices que fije la Agencia Catalana del Consumo». No se detalla el contenido de la información, que, en mi opinión, debe referirse al menos a los siguientes aspectos: a) las tarifas sociales previstas en la normativa sectorial; b) el derecho a ser declarado en situación de vulnerabilidad económica si se cumplen los estándares previstos en el artículo 111.2w del Código de Consumo; c) la posibilidad de suspender hasta un máximo de dos meses el procedimiento de interrupción del suministro por impago mientras se tramita la solicitud de declaración de vulnerabilidad económica ante los servicios sociales; d) el derecho a no sufrir cortes del suministro durante los meses críticos en caso de obtener la correspondiente declaración de vulnerabilidad económica; e) la posibilidad de pactar fórmulas de fraccionamiento del pago de la deuda de mutuo acuerdo o a través de procedimientos voluntarios de resolución de conflictos (mediación y arbitraje); f) el derecho a pagar íntegra o parcialmente la deuda, independientemente del pacto de aplazamiento; g) el derecho a acudir a instrumentos públicos de apoyo económico (Fondo de Atención Solidaria de Suministros Básicos) cuando se hayan agotado los mecanismos de resolución de conflictos. 3.3. Suspensión cautelar del procedimiento de interrupción del suministro por presentación de informe social o de su solicitud Recibida la comunicación, el usuario podrá presentar en el plazo de quince días un informe emitido por los servicios sociales en el que se declare su situación de vulnerabilidad económica, conforme a los criterios de la letra w del nuevo artículo 111.2 del Código de Consumo, o, en su defecto, la solicitud registrada dirigida a los servicios sociales para que se declare esta situación (art. 252.4.7 Có- digo de Consumo). Como medida cautelar, en tanto se tramita el expediente para analizar la situación personal de «vulnerabilidad económica» —que los servicios sociales deberán resolver en el plazo de quince días—, se paraliza el procedimiento de suspensión del suministro asociado al impago hasta que se aporte el informe o hasta que transcurran dos meses desde que se comunicó que se había pedido. El informe de los servicios sociales debe acreditar el cumplimiento de los requisitos establecidos por la letra w del artículo 111.2 y es vinculante. También puede ser emitido de oficio y tiene vigencia durante seis meses a contar desde el día en que se emite, sin perjuicio de que pueda renovarse (art. 252.4.7, párr. segundo). 4. Efectos de la declaración de la situación de «vulnerabilidad económica»: deberes de las empresas Cuando el consumidor haya obtenido el informe de los servicios sociales catalanes declarativo de la situación de vulnerabilidad económica conforme a los criterios definidos en la nueva redacción de la letra w del artículo 111.2 de la Ley 22/2010, la empresa suministradora tendrá los siguientes deberes: 1.º Suspensión de la interrupción del suministro durante los periodos críticos. Concurriendo una situación personal de vulnerabilidad económica, acreditada mediante informe de los servicios sociales que el consumidor deberá presentar en el plazo de quince días desde la recepción del aviso de suspensión del suministro por impago, la suministradora (técnicamente, la distribuidora a petición de la comercializadora) no podrá cortar el suministro eléctrico «especialmente durante los periodos críticos» (art. 252.4.8, párr. segundo). De nuevo se hace imprescindible el desarrollo reglamentario. La ley remite a una orden la determinación anual de los meses incluidos en los periodos críticos. Adviértase que la suspensión afecta sólo a los periodos críticos (previsiblemente los meses de invierno), sin embargo no Análisis GA&P | Mayo 2015 5 blinda el contrato ante posibles cortes del suministro el resto del año. Por otra parte, en principio y sin perjuicio de la renovación del informe social de vulnerabilidad, éste tiene un plazo de vigencia de seis meses, por lo que la prohibición de corte del suministro en los periodos críticos también se prolonga inicialmente durante seis meses, pero este plazo puede prorrogarse si se renueva el informe. No se limita el número de renovaciones que un usuario puede solicitar. 2.º Aplazamiento del pago hasta agotar todas las posibilidades. La deuda acumulada con las empresas suministradoras debe aplazarse «con las condiciones que ambas partes acuerden o bien mediante los mecanismos de mediación y arbitraje que las partes acepten» (art. 252.4.8, párr. segundo). Ésta es otra de las numerosas ambigüedades de la ley. Parece que las partes (consumidor-empresa) están condenadas a entenderse y a pactar fórmulas de aplazamiento del pago de la deuda, o bien por sí mismas, o bien en un procedimiento de mediación o, en su defecto, en un proceso de arbitraje. Pero es obvio que no hay ninguna garantía de que el acuerdo vaya a alcanzarse. De forma más retórica que efectiva, el artículo 252.4.10 prevé que «deben habilitarse mecanismos de diálogo, prevención e información entre las empresas suministradoras y los servicios sociales básicos sobre los impagos del servicio por parte de las personas consumidoras». No se concreta si son las empresas o las administraciones quienes deben habilitar estos «mecanismos de diálogo» ni tampoco en qué consisten (¿bastará que la empresa nombre a una persona como interlocutora ante los servicios sociales?, ¿deberán intermediar los servicios sociales?, ¿no deberían ser los servicios de consumo?...). A diferencia de lo que ocurre en el ámbito hipotecario, el Código de Consumo catalán no obliga a someter a mediación los conflictos relativos al suministro energético (art. 132.4.34), por lo que de forma inmediata surge la siguiente pregunta: ¿qué ocurre si las partes ni llegan a un acuerdo ni se someten a estos procedimientos? Al menos con carácter subsidiario, la norma de desarrollo debería prever una fórmula de aplazamiento del pago. Por otra parte, la norma tampoco resuelve otras cuestiones fundamentales para garantizar la propia viabilidad del sistema de protección: ¿hasta cuándo el aplazamiento?, ¿se devengarán intereses moratorios?, ¿en su caso, se limitará el tipo de interés? La ley establece que «sin perjuicio de los acuerdos o del resultado de la mediación o arbitraje, la persona consumidora tiene, en cualquier caso, el derecho a satisfacer la deuda pendiente de forma íntegra o fraccionada en los meses siguientes al periodo declarado crítico» (art. 252-4.8, párr. segundo). En el hipotético caso de que se alcance un acuerdo, éste sólo será vinculante para la empresa, pero para el consumidor constituirá una obligación de mínimos, pues, si quiere, puede apartarse del convenio pagando íntegramente la factura o una parte de ella, transcurrido el periodo crítico. Se deduce que el pacto sobre el aplazamiento puede incluir intereses moratorios. Pero a buen seguro los problemas no se presentarán en supuestos de pago anticipado, sino en el caso contrario: cuando, aplazado el pago, persista la imposibilidad de pagar. La ley se limita a formular una declaración programática: «Las unidades familiares que no pueden cumplir los compromisos de pago de acuerdo con lo establecido por el presente artículo, una vez agotados los mecanismos de resolución de conflictos, deben disponer de los instrumentos de apoyo económico 4 Según la nueva redacción del apartado 3 del artículo 132.4, «las partes en conflicto, antes de interponer cualquier reclamación administrativa o demanda judicial, deben acudir a la mediación o pueden acordar someterse al arbitraje». Análisis GA&P | Mayo 2015 6 necesarios» (art. 252.4.9). No se concretan los mecanismos a los que se refiere la norma (obsérvese que, por su literalidad, cabe incluir también los mecanismos de resolución judicial), cuándo deben considerarse agotados o si la empresa deberá mantener la suspensión del procedimiento de interrupción del suministro por impago mientras dura un eventual proceso judicial… En principio no, pues la prohibición sólo afecta a los periodos críticos, pero es previsible que, de abrirse un proceso judicial, como medida cautelar y para evitar que la resolución final carezca de objeto, se prohíba la suspensión en cualquier periodo, de lo que se concluye que el usuario tiene escasos incentivos para alcanzar el acuerdo y menos para cumplir los acuerdos alcanzados. Tampoco se define el número de ocasiones en las que un consumidor puede solicitar la declaración de vulnerabilidad: ¿una vez al año?, ¿dos?, ¿una vez cada dos años?, ¿siempre que lo necesite? 3.º No inclusión en un registro de información sobre solvencia patrimonial. La adopción de fórmulas de aplazamiento impide considerar la existencia de una deuda cierta, vencida y exigible y, por tanto, de incluir los datos del deudor en un fichero de información sobre solvencia patrimonial o registro de impagados. Sobre esto, el artículo 252.5.7 del Código de Consumo de Cataluña establece que, «para incluir a las personas consumidoras en ficheros de impagados, es preciso que exista previamente una deuda cierta, vencida y exigible. Se cumplen estos requisitos si no existe ninguna reclamación pendiente de resolución». ¿Quiere esto decir que se confiere al usuario la posibilidad de impedir su ingreso en un registro de morosos mediante la presentación de cualquier tipo de reclamación? El Tribunal Supremo ya dijo que no (SSTS de 15 de julio del 2010, RJ 2010\6272 y RJ 2011\954)5. 5. El Fondo de Atención Solidaria de Suministros Básicos Sin perjuicio de todos los interrogantes planteados y aunque la norma no concreta cuáles son los «instrumentos de apoyo económico» a los que tiene derecho el consumidor vulnerable una vez agotados los mecanismos de resolución de conflictos, el sistema de protección ante situaciones de pobreza energé- tica se completa con la creación del Fondo de Atención Solidaria de Suministros Básicos (disp. adic. 1.ª Ley 20/2014). Este fondo se desarrollará por reglamento y debe nutrirse, entre otras aportaciones, con las que hagan las Administraciones Públicas competentes en la materia y las empresas suministradoras. La ley se limita a mencionar la existencia del fondo sin contener ninguna disposición sobre cuestiones tan relevantes como los supuestos en los que un consumidor podrá acogerse a él o como los porcentajes de financiación pública y privada, por poner de manifiesto sólo algunos de los aspectos que no deberían quedar remitidos al reglamento. Aunque no se refiere nominativamente a este fondo, la Ley 2/2015, de 11 de marzo, de Presupuestos de la Generalidad de Cataluña para el 2015, crea el Fondo Extraordinario para Polí- ticas Sociales 2015, (art. 55) y, dentro de éste, destina una partida de diez millones de euros para ayudas a los afectados por la pobreza energética que gestiona el Departamento de Empresa y Empleo (anexo 3). 6. Dudas sobre la constitucionalidad de la norma Como se ha dicho, esta reforma del Código de Consumo de Cataluña viene precedida por el Decreto Ley 6/2013, de 23 de diciembre, por el que se modifica la Ley 22/2010, de 20 de julio, y que ha sido recurrido por el presidente del Gobierno ante el Tribunal Constitucional. El Tribunal Constitucional admitió a trámite el recurso y suspendió la aplicación de la norma (recurso de inconstitucionalidad número 5831/2014). El Pleno del Tribunal Constitucional, por el Auto 5 Véase mi trabajo: «Guía práctica sobre la inclusión en un registro de morosos», Revista CESCO de Derecho de Consumo, núm. 4, 2012, págs. 142-159, concr. págs. 149-155, http://www.revista.ucl,m.es/index.php/cesco. Análisis GA&P | Mayo 2015 7 de 3 de febrero, ha acordado no haber lugar a pronunciarse sobre el mantenimiento o levantamiento de la suspensión del Decreto Ley 6/2013, de 23 de diciembre, por no encontrarse vigente al haber sido derogado por la Ley 20/2014, de 29 de diciembre, suspensión que se produjo con la admisión del mencionado recurso de inconstitucionalidad6. No se tiene noticia de que el Gobierno haya interpuesto nuevo recurso contra la Ley 20/2014, pero tampoco que se haya retirado el recurso contra el Decreto Ley 6/2013. Sin perjuicio de estas cuestiones procedimentales, cabe poner de manifiesto algunos aspectos que permiten cuestionar la constitucionalidad de la norma: 1.º Extralimitación por afectar a normas estatales básicas. Con carácter general, la Ley del Sector Eléctrico y, en particular, los preceptos relativos a la interrupción del suministro (art. 52.3) y a los consumidores vulnerables (art. 45) tienen carácter básico de acuerdo con lo establecido en los artículos 149.1.13.ª («bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica») y 25.ª de la Constitución («bases del régimen minero y energético»). Ambos remiten para su desarrollo a un reglamento del Gobierno. En el caso de la interrupción del suministro, este reglamento es el Real Decreto 1955/2000. Hasta que se apruebe el reglamento que defina los consumidores vulnerables, el bono social se aplica en los términos de la disposición transitoria décima de la Ley 24/2013. En este contexto normativo, la definición de la situación de vulnerabilidad económica dada por el artículo 110.2w del Código de Consumo de Cataluña supone una modificación de normas estatales básicas. 2.º Imposición de cargas adicionales a las empresas comercializadoras de referencia contrarias al principio de unidad de mercado. La obligación de asumir nuevos deberes informativos, de suspender el procedimiento y de fraccionar el pago, así como la de contribuir a la financiación del Fondo de Atención Solidaria de Suministros Básicos, genera costes adicionales que deben ser soportados exclusivamente por las empresas comercializadoras, pues no pueden añadirse a los costes del sistema eléctrico, que son los enumerados en el artículo 13.3 de la Ley 24/2013 con carácter taxativo. Este precepto sólo permite alterar los costes del sistema por una norma con rango legal «cuyo fin responda exclusivamente a la normativa del sector eléctrico» (art. 13.3m). La norma autonómica de consumo no responde «exclusivamente a la normativa del sector eléctrico». El principio de sostenibilidad económica y financiera del sector eléctrico contenido en el artículo 13.1 de la Ley 24/2013 también constituye un obstáculo insalvable para que los nuevos costes derivados de la aplicación de medidas autonómicas frente a la pobreza energética puedan ser considerados como costes del sistema eléctrico. Para salvaguardar este principio, la ley estatal exige que «toda medida normativa en relación con el sector eléctrico que suponga un incremento de costes para el sistema eléctrico o una reducción de ingresos deberá incorporar una reducción equivalente de otras partidas de costes o un incremento equivalente de ingresos que asegure el equilibrio del sistema» (art. 13.5). Por su propio alcance, la norma autonómica no puede prever el incremento de los costes del sistema (que acabarían pagando todos los consumidores). La única salida viable sería la de aplicar una solución similar a la que prevé la ley para eventuales impuestos o recargos autonómicos en su artículo 17.6 relativo al PVPC. Según este artículo «en caso de que las actividades o instalaciones destinadas al suministro eléctrico fueran gravadas, directa o indirectamente, con tributos propios de las comunidades autónomas o recargos sobre tributos estatales, en los precios voluntarios para el pequeño consumidor 6 Diari Oficial de la Generalitat de Cataluya de 18 de febrero del 2015. Análisis GA&P | Mayo 2015 8 Para más información consulte nuestra web www.gomezacebo-pombo.com, o diríjase al siguiente e-mail de contacto: info@gomezacebo-pombo.com. Barcelona | Bilbao | Madrid | Valencia | Vigo | Bruselas | Lisboa | Londres | Nueva York o las tarifas de último recurso podrá incluirse un suplemento territorial que cubrirá la totalidad del sobrecoste provocado por ese tributo o recargo y que deberá ser abonado por los consumidores ubicados en el ámbito territorial de la respectiva comunidad autónoma». Aunque no se trata de cargas fiscales, por analogía cabe considerar que el coste de estas medidas ante la pobreza energética constituye un sobrecoste del sistema eléctrico (catalán) que, conforme a la normativa estatal básica, deberán abonar los consumidores catalanes acogidos al PVPC. De aplicarse esta solución —al margen de los recelos que suscitaría en el conjunto de los consumidores—, probablemente ocasionaría una perversión del sistema de protección pues todos los acogidos al PVPC acabarían pagando más por la energía y, por tanto, el riesgo de incurrir en situaciones de vulnerabilidad económica se incrementaría. Si se admite que han de ser las comercializadoras de referencia las únicas empresas obligadas a financiar las medidas de protección de los consumidores en situación de pobreza energética, cabe reprochar a la ley autonómica la elevación de una barrera contraria al principio de unidad de mercado. Como tiene declarado el Tribunal Constitucional, una regulación autonómica vulnera el principio de unidad de mercado cuando establece obligaciones contractuales, efectos de éstas o requisitos que sitúen a los agentes económicos en distinta posición competencial respecto al resto de sus competidores en el mercado nacional. Los comercializadores que operan en Cataluña tendrán que asumir cargas —como la suspensión de la interrupción del suministro, el aplazamiento del pago o la contribución al Fondo de Atención Solidaria de Suministros Básicos— que los mismos agentes no asumen en el resto del territorio español. Esta ley autonómica parcela el mercado del suministro energético y aboca a las empresas, obligadas a facilitar el suministro a todos los consumidores dentro del territorio nacional, a tratar de forma diferente y posiblemente discriminatoria a sus clientes en función de la ubicación del punto de suministro (en Cataluña o fuera de este territorio). En este contexto, ¿acaso no podrían los usuarios de otras comunidades autónomas exigir a sus suministradoras idéntico tratamiento al concedido a los clientes catalanes, independientemente de que la comunidad autónoma haya optado o no por imponer idénticos deberes a los suministradores ante situaciones de pobreza energética? 3.º Regulación autonómica de obligaciones contractuales de Derecho privado. Por último, la obligada suspensión del procedimiento de interrupción del suministro en caso de retraso, así como la obligatoriedad de buscar fórmulas de aplazamiento del pago, supone una regulación autonómica de relaciones contractuales de carácter privado que, con carácter general, queda fuera del ámbito de la competencia de las comunidades autónomas (art. 149.1.8.ª Constitución española). Tratándose de Cataluña, que ha desarrollado su propio Derecho privado de contratos, esta regulación autonó- mica podría tener cobertura (art. 129 Ley Orgánica 6/2006, de 19 de julio, de Reforma del Estatuto de Cataluña7), aunque como acaba de exponerse, el principio de unidad de mercado supone un claro obstáculo para ello. En cualquier caso, se ha de advertir que el modelo no sería extrapolable a otras comunidades autónomas carentes de Derecho civil propio. 7 BOE núm. 172, de 20.7.2006.

References: artículo 111
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 artículo 252
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 artículo 85
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 artículo 111
 resolución 
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 artículo 110
 artículo 13
 artículo 13
 artículo 17