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Timestamp: 2018-10-18 05:16:04+00:00

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¿TV digital o TV digitada? Todos los datos de los concursos de licencias y una propuesta para evitar manipulaciones | CANAL, MENSAJE Y SOCIEDAD
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¿TV digital o TV digitada? Todos los datos de los concursos de licencias y una propuesta para evitar manipulaciones
Publicado el 29 septiembre, 2015	por Roberto H. Iglesias
(Este artículo se va actualizando a medida que se conocen los resultados de los concursos. Ultima actualización: 01.02.2016).
Roberto H. Iglesias.- Los concursos públicos de TV digital convocados desde principios de 2015 por el gobierno kirchnerista comenzaron a ser adjudicados por el organismo regulador AFSCA a partir del viernes 25.09.2015.
Se trata de los primeros concursos que tienen lugar para nuevos canales de TV abierta en Buenos Aires desde 1957 y para la mayoría de las localidades del interior desde los años 60.
Es decir, hacía casi 60 años que no se adjudicaban licencias de TV por aire en la capital federal y un lapso apenas menor en gran parte del resto del país.
Hasta ahora (07.12.2015), en la Ciudad de Buenos Aires, los beneficiados con las correspondientes licencias para nuevos canales son dos grupos comerciales (uno vinculado a un sindicato) y tres entidades sin fines de lucro (una de ellas una fundación conectada igualmente a un sindicato):
El Grupo Pierri, que ya opera el Canal 26 como señal de cable, aunque salía en abierto en ese mismo canal UHF usando la licencia de su sistema de TV codificada aérea de Telecentro, que se le asignó en los años 90 (ahora obtuvo el canal digital 26.1). No es un grupo oficialista, y de hecho en Canal 26 hay varios programas de periodismo crítico, pero el gobierno cultiva una relación buena con este grupo debido a que ve a Telecentro como un ariete contra Cablevisión (Grupo Clarín).
El Grupo Crónica (hermanos Olmos, gerenciadores de la obra social del sindicato UOM, alineado con el kirchnerismo), que ya opera Crónica TV (usará el canal 36.1).
La Fundación UOCRA, del sindicato del mismo nombre, que ya opera Construir TV –alojado irregularmente por “invitación”, en forma gratuita, en la plataforma estatal digital de Canal 7/ARSAT– y que integra la CGT oficialista (empleará el canal 26.2).
Barricada TV, de una asociación que opera desde una fábrica “recuperada”. Si bien esgrime una postura de izquierda “combativa” opuesta al kirchnerismo, no tiene mala relación con el grupo de Martín Sabbatella que maneja la AFSCA (se le adjudicó el canal 33.1 en HD). La estación venía transmitiendo sin licencia con anterioridad (en señal analógica).
Urbana TV, de una asociación de residentes de la Villa 31 de Retiro. Se trata de un canal alineado con el kirchnerismo y promovido entre otros por el exlegislador y dirigente peronista Milciades Peña (h) (obtuvo el canal 33.2). También operaba con anterioridad sin licencia y en sistema analógico.
Entre otras ofertas rechazadas para la Ciudad de Buenos Aires figuran las del Grupo Uno (Vila-Manzano) para un canal de TV digital en Buenos Aires (que se efectivizó por partida doble: a través de una entidad comercial y de un grupo sin fines de lucro) y la de Editorial Perfil (también con dos propuestas presentadas para la capital argentina: una a nombre de Caras TV —potencial canal de variedades vinculado con la revista de igual nombre— y otra por Perfil TV —posible canal periodístico—; de ambas propuestas debía quedar una, ya que la Ley de Medios no permite que un mismo licenciatario posea más de una estación de TV abierta en una misma localización).
Cabe destacar que Vila-Manzano ya opera América TV (canal 2) en Buenos Aires (aunque la licencia estipula como localización “La Plata”). Dicha estación tiene asignado un canal digital abierto “espejo” en su carácter de “televisora histórica” y que utilizará en forma exclusiva cuando se abandone el sistema analógico. Por lo tanto, no podría tener válidamente otro canal en la misma zona de influencia, según la Ley de Medios.
Fueron igualmente rechazadas las propuestas de empresas de Cristóbal López y Sergio Szpolski (que de cualquier manera ya emiten en TV digital en forma irregular desde 2010 “por invitación” del Poder Ejecutivo, usando sin licencia y gratuitamente la plataforma estatal), así como la de PPT, compañía adquirida mayoritariamente por López pero fundada y dirigida por Diego Gvirtz , productor de 6-7-8 en Canal 7 y TVR y DDD en Canal 9, todos programas de propaganda kirchnerista.
Sin embargo, los concursos correspondientes a canales donde se presentaron López (C5N) (canal 27.1) y Szpolski (canales 27.2 y 36.2) fueron reconvocados y se recibieron propuestas el 13.11.2015. ¿Serán adjudicados antes que concluya el gobierno de Cristina Kirchner el 09.12.2015?
Por su parte, la contratista de obras públicas Electroingeniería, cercana a Carlos Zannini y que opera 360-TV (señal a la que se presume altamente deficitaria y difunde en idénticas condiciones que las señales de López y Szpolski), perdió el canal al cual aspiraba frente a Crónica TV.
Vila-Manzano obtuvo finalmente una licencia para Tucumán, donde existen dos canales abiertos “históricos” (una estación de Telefé y otra de la Universidad de Tucumán y la provincia). En esa misma ciudad se otorgó otra licencia a un sindicato de prensa.
En La Plata consiguió licencia para TV digital abierta el canal QM Noticias, hasta el momento una señal informativa de cable para la provincia de Buenos Aires y que sostiene una postura klrchnerista (que en algún momento llevó a “pegarle” a Daniel Scioli). Asimismo, un particular recibió un canal en Resistencia, mientras varios canales fueron adjudicados en Formosa (a entidades comerciales y sin fines de lucro) y en el conurbano bonaerense (a entidades sin fines de lucro).
Tal era la situación a principios de 12.2015.
Los concursos adjudicados son parte de una serie que abarcaba originariamente a 82 canales de TV abiertos (digitales) ofrecidos en la Ciudad de Buenos Aires, cinco localizaciones del Gran Buenos Aires (con centro en Tortuguitas, Florida, San Justo, Wilde y San Francisco Solano), La Plata, cuatro localizaciones medianas de la provincia de Buenos Aires (Campana, Marcos Paz, Luján y Cañuelas) y las ciudades de Córdoba, Tucumán, Mendoza, Comodoro Rivadavia, Formosa, Santa Fe y Resistencia. Luego se agregó un canal en Rosario.
El 29.09.2015 se agregaron a los concursos 24 canales en Viedma, San Carlos de Bariloche, San Salvador de Jujuy, Mar del Plata, Salta, San Luis y Corrientes, con lo cual el número de canales concursados se elevó a 107.
El 26.11.2015 hubo más canales añadidos para General Roca, Concepción del Uruguay, Tandil, Santa Rosa, Ushuaia y Río Grande, cuyas propuestas serán recibidas en 03.2016 (ya con el nuevo gobierno). Con estos llamados, los canales concursados pasaron a ser 126.
Como vimos, hasta ahora resultaron adjudicados varios canales, mientras otros (incluyendo algunos en la Ciudad de Buenos Aires) siguen en evaluación. Pero la mayoría de los llamados resultaron desiertos (por falta de interesados) o bien resultaron fracasados (debido al rechazo de todas las propuestas). Así, en un número de casos se han reconvocado los concursos para los mismos canales y localizaciones desiertas o fracasadas.
No se conoce la totalidad de las propuestas presentadas ni tampoco —en algunos casos— los nombres de los interesados.
La escasez de información oficial muestra una vez más la notoria falta de transparencia de la AFSCA, quien en su sitio web incluye en cambio profusos ataques políticos e ideológicos contra el Grupo Clarín (y otros medios), quizás el único caso en el mundo en el cual un organismo regulador ataca reiteradamente a uno de sus regulados.
(Contrario sensu, el titular de la AFSCA, el regulador Martín Sabbatella, participaba en giras como candidato político del partido oficial abrazándose con uno de sus regulados, el igualmente candidato político oficialista Sergio Szpolski. Esta situación habilitaría automáticamente a remover a Sabbatella del cargo por su falta de independencia, en violación de la Ley de Medios.)
Para ver a Sabbatella y Szpolski juntos en campaña electoral por el partido de gobierno (con el jefe de Gabinete Aníbal Fernández) pulsar este enlace a un cable y foto de la agencia estatal de noticias Télam. La confusión entre intereses de Estado, gobierno, partido, entidades oficiales y empresarios privados en su máxima expresión.
CUADRO DE CONCURSOS
El detalle de la situación de los concursos de TV, de acuerdo a la información que he recabado por distintos medios figura en el cuadro que se puede ver más abajo (al 07.12.2015). (Si hay datos incorrectos o incompletos, mucho agradeceré a quienes quieran hacerme llegar los que correspondan.)
– Los Canales en negrita y subrayados son los llamados canales de licenciatario-operador. Dado que un canal digital permite transmitir varias señales, la entidad que obtenga la licencia no puede usar por sí misma esas señales adicionales (la Ley de Medios establece que una misma entidad no puede tener más de un canal de TV abierto en una misma zona). En cambio, debe alojar obligatoriamente y sin cargo en su transmisor la señal de canales de otros titulares, llamados simplemente canales licenciatarios o canales vinculados.
– Los canales indicados en letra común son esos canales licenciatarios o canales vinculados, que usan el transmisor del canal licenciatario-operador.
– Los *canales precedidos por un asterisco son de baja potencia (mayormente categoría K –omito cualquier chiste al respecto– según la norma técnica de TV digital).
– Los canales que carecen del asterisco son de alta potencia (categorías A, B, C o D, de acuerdo a dicha norma).
Mayor potencia significa mayor área de cobertura primaria. Los canales de alta potencia pueden abarcar entre 51 y 92 km. Los de baja potencia concursados (los de categoría K) llegan hasta los 11 km.
– Las propuestas correspondientes a entidades ganadoras y a las que se les ha adjudicado la licencia están subrayadas y en color rojo.
– Las propuestas que no han sido resueltas están en letra con tono normal.
– Las propuestas rechazadas o que han perdido por haberse adjudicado propuestas mejor calificadas están en gris.
– Alta definición (HD) significa una transmisión full HD (1080) o HD simple (720) y definición normal (SD) es 576. El guarismo significa el número de líneas necesario para componer una imagen: cuanto más alta es la cifra la imagen tendrá mayor definición (claridad de detalles).
Según el plan original la AFSCA dispondría nuevos concursos en Bahía Blanca, Junín, Catamarca, Paraná, Rawson, Presidencia Roque Sáenz Peña, San Juan, San Rafael, Villa María, Neuquén (así como para otros canales en Rosario). Sin embargo, el inminente cambio de gobierno podría alterar ese plan.
Tanto para las localizaciones con canales ya concursados como para las mencionadas en el párrafo anterior y algunas más, AFSCA ha aprobado planes técnicos parciales circunscriptos a cada localización y a los canales 14 al 36. (El canal 37 no se usa y está reservado a recepciones radioastronómicas, mientras los canales 38 al 51 se emplearán para servicios de TV codificada por suscripción y los canales 52 al 69 dejarán de ser utilizados para TV y se atribuirán a la telefonía celular 4G –banda de 700 MHz–)
Para estos efectos se han aprobado planes técnicos parciales. (Nunca fue dado a conocer, si es que está hecho, el Plan Técnico total para todas las frecuencias de AM , FM y TV para todo el país.)
Una “piñata” algo decepcionante
El gobierno nacional tuvo seis años desde la sanción de la Ley de Medios para efectuar estos llamados a concurso, es decir, para otorgar licencias de TV, pero esto se hace en forma apresurada a semanas de irse. (Ha ocurrido lo mismo en gobiernos anteriores, pero el propósito es claro y siempre el mismo: beneficiar a amigos ante la posibilidad de perder el poder y dejar un caballo de Troya comunicacional en el próximo gobierno.)
La “piñata” de licencias de TV digital lleva varios meses y, ante la inminencia del cambio de gobierno, estaría llegando a su fin. Quedan todavía pendientes varias adjudicaciones en Buenos Aires y ciudades importantes, pero el gobierno saliente tendría apenas unos días para realizar las últimas adjudicaciones.
Se han reconvocado varios concursos, entre otros aquellos en los que se presentaron inicialmente Cristóbal López (C5N y otros medios) y el grupo Szpolski-Garfunkel (CN23 y otros medios). Se presume que sus propuestas fueron rechazadas en el primer llamado para justificar el rechazo de Perfil.
Claramente, la mayoría de las adjudicaciones ha beneficiado a empresas y organizaciones sin fines de lucro amigas del gobierno, a la vez que ha excluido a entidades que el kirchnerismo considera parte de la “prensa enemiga”, como Editorial Perfil.
Pese a lo que digan Martín Sabbatella y la AFSCA, los concursos ofrecen un panorama decepcionante. La resolución 782-AFSCA/15 se lamenta de “la escasa concurrencia del sector sin fines de lucro” en los concursos, aunque también debería hacerlo sobre la baja presentación de propuestas comerciales. Esta aseveración contradice el mismo sitio web de la AFSCA y las declaraciones de sus personeros, los que recurriendo al zafarrancho terminológico a que nos tienen acostumbrados se felicitan de concursos que suponen “la digitalización integral” de la TV (evento cuya llegada es inexorable), de las bondades de la Ley de Medios y de su gran obra realizada por la “democratización de la palabra”.
Muchas empresas, instituciones o personas que saben que no están bien vistas por el gobierno ni se han molestado en presentarse y gastar dinero en los pliegos. La excepción que confirma esta tendencia fue Editorial Perfil, la empresa de medios que el gobierno K consideraba su enemiga pública número uno antes de Clarín y a la cual se le había retirado por completo la publicidad oficial en sus revistas periodísticas (y reducida a niveles escasos en sus otros medios).
En su artículo Discriminación 2.0, el CEO de Perfil, Jorge Fontevecchia, cita declaraciones de Gustavo González, el director periodístico de la editorial, que dice entre otras cosas lo siguiente:
“Nos presentamos a esas licitaciones sabiendo que la pluralidad de pensamiento y de múltiples alternativas de expresión no está en el ADN de un Gobierno que hizo del capitalismo de amigos su trágico estilo de gestión.
¿Entonces, por qué lo hicimos?
Primero, para dejar públicamente en claro que esta editorial cree que tiene el derecho, los antecedentes necesarios y los talentos suficientes para operar en medios audiovisuales.
Segundo, porque sentíamos la responsabilidad institucional de que un medio verdaderamente independiente del poder de turno y ajeno a cualquier negocio que no tenga que ver con el periodismo y los medios de comunicación, debía presentarse a una licitación que parecía diseñada de entrada para beneficiar a una mayoría de empresarios amigos del Gobierno. Pretendíamos, en todo caso, que la censura fuera explícita. Que es lo que acaba de ocurrir”. [subrayado mío]
Fontevecchia rechaza en su artículo las causales de inadmisibilidad alegadas por el gobierno y expone la teoría, plausible, según la cual la única forma medianamente presentable de denegar la licencia a Perfil era también rechazar las propuestas de Cristóbal López y de Szpolski-Garfunkel, los grandes amigos comunicacionales y empresariales del gobierno que han sido colmados de prebendas, privilegios y dineros públicos.
Szpolski se está reduciendo y si bien los medios de López se expanden, el hecho de que el “zar del juego” carezca de un canal abierto en Buenos Aires (cuando ya tiene una señal de TV como C5N que está presente en casi todos los cables del país) podría no afectarlo significativamente.
¿Alguien puede creer seriamente que si el gobierno hubiese querido realmente que Szpolski o López contaran con un canal abierto digital no se los hubiera adjudicado de todas maneras y más allá de defectos formales de sus propuestas? Se trata, por supuesto, del mismo gobierno que los ayudó a armar o conseguir y sostener los medios que ambos poseen, usando el “calor oficial”, los subsidios encubiertos que representan los ingentes avisos estatales o privilegios selectivos.
Adjudicatarios K, rechazados y ausentes (con y sin aviso)
En Buenos Aires, varias licencias adjudicadas corresponden a señales que sólo emitían para el cable (las que no requieren autorización previa) como Crónica TV o Canal 26 y que ahora se transforman en abiertas. O a señales que ya existían y se emitían ilegalmente en abierto y sin que hubieran pasado por concurso, usando la plataforma de estatal de TV digital (como Construir TV de la UOCRA de Gerardo Martínez, alineada con el gobierno K).
Exceptuando los casos del Canal 26 y de Barricada TV —ambos en Buenos Aires— y el del grupo Vila-Manzano (América) —Tucumán—, se aprecia que las restantes adjudicaciones realizadas hasta el momento han recaído en personas o entidades estrechamente vinculadas con el gobierno.
De las adjudicaciones para Buenos Aires, lo más relevante es la exclusión de Editorial Perfil, cuyas ofertas para los concursos fueron rechazadas por “defectos en la documentación”. En realidad, se trata de la voluntad del gobierno de impedir que un medio que no les simpatiza acceda a una licencia audiovisual.
Es una lástima que una importante empresa como Perfil, con una trayectoria en medios de muchos años, más heterodoxa en enfoques que Clarín o La Nación y actora relevante en la comunicación, no pueda desarrollar un proyecto audiovisual por un capricho oficial. Es difícil de creer que Crónica TV o la UOCRA estén calificadas para hacerlo y, en cambio, Perfil no.
También sería interesante que La Nación pudiese ingresar al mercado audiovisual. Mucho más ahora que sus logradas Conversaciones de video incluidas en la edición online demuestran que pueden incursionar en esta área, con pocos recursos pero con un resultado final atractivo y un amplio pluralismo de invitados.
El diario no se presentó al concurso, quizás intuyendo los resultados, aunque sí había adquirido pliegos para los concursos cancelados de 2011. Sin embargo, es cierto que en el pasado La Nación tuvo una mala experiencia cuando en una de sus escasas incursiones fuera de la gráfica compró Radio del Plata y la conservó por unos años en los 90.
En definitiva e independientemente de nombres propios, sería deseable que otras empresas periodísticas o de entretenimiento existentes o completamente nuevas pudiesen ingresar a la TV digital, así como entidades sin fines de lucro de distintas actividades, inclusive las que enarbolen visiones alternativas.
(La recientemente clausurada estación de baja potencia sin licencia Antena Negra TV, en Buenos Aires, una cooperativa cultural “contrainformativa” y que se describe como “opuesta al capitalismo” no se presentó a estos concursos, pero sí una televisora igualmente sin licencia de actividades parecidas, Canal 5 Barricada TV, que resultó adjudicataria de un canal digital.
Los equipos de Antena Negra TV fueron decomisados el 04.09.2015 por orden de un juez a partir de una actuación de la AFTIC —ex CNC— luego de usar una frecuencia distinta a la que había informado en el censo de emisoras de 2010 que la protegía precisamente de ese tipo de clausuras. Esa frecuencia a la que se había mudado para usar un equipo digital –canal 20, ex 4– interfería con el servicio de alarmas de la empresa Prosegur. A su vez, a Prosegur tampoco se le asignó una nueva frecuencia una vez que el gobierno decretó intempestivamente que esa porción de espectro quedaba asignada exclusivamente a la televisión por Decreto 2456 del 11.12.2014.)
Más allá de todo esto, existen dos realidades que explican el aparentemente bajo número de ofertas para estos canales concursados:
Hace 30, 25 o aún 20 años este llamado a concurso hubiera provocado un tremendo movimiento en el ambiente televisivo y en potenciales interesados. Sus resultados hubieran cambiado notablemente la TV. Pero hoy la inmensa mayoría de la audiencia ve la televisión a través del cable (o DirecTV), en una proporción que supera el 90% en la Capital Federal y muchos partidos del conurbano y que ronda el 85% a nivel país. (Se trata de un verdadero logro de cobertura cuasiuniversal obtenido mayormente por la industria de cable argentina, con pocos similares en el mundo, a lo largo de su medio siglo de existencia y efectivizado sin ayuda estatal.)
Por lo tanto, los nuevos canales aéreos abiertos, y más si son de baja potencia, tendrán forzosamente una audiencia limitada, ya que pocos desconectan el cable para captar señales por aire. (A menos, claro, que esos nuevos canales aéreos digitales sean incluidos en la grilla del cable; las normas actuales obligan a la reproducción de los canales aéreos analógicos, pero no son claras sobre qué ocurriría con la TV abierta digital, especialmente en el caso de las aludidas televisoras de baja potencia. El problema es que si terminasen surgiendo 15, 20 o 25 nuevos canales abiertos en una localización determinada ocuparían una porción importante de la grilla de un servicio de cable, lo cual llevaría a la exclusión de otras señales ya existentes).
La falta de confianza que inspira la AFSCA kirchnerista y la política general de comunicación K, algo que no se limita sólo a los medios grandes más críticos del gobierno. Los ejes principales de esa política son la partidización de los medios públicos y de los organismos reguladores, el otorgamiento arbitrario de privilegios selectivos a medios afines –muchas veces violando su propia Ley de Medios–, así como la imposición de obstáculos a quienes no exhiben muestras de alineamiento con el oficialismo. Por eso, muchos consideran que no vale la pena presentarse a un concurso si no existe un nivel mínimo de transparencia en el proceso.
Por otro lado, hay canales chicos de TV abierta que salieron al aire sin autorización (por ahora casi todos analógicos) pero que han recibido indebidamente y en forma directa y selectiva permisos precarios (por supuesto, son en su gran mayoría de entidades o personas afines con los K). Esos permisos se les negaron a otros en la misma situación. Y también hay canales de aire, no siempre chicos o de baja potencia, que siguen funcionando sin licencia (también casi todos analógicos). A una cantidad importante de estos canales no les interesa presentarse en los concursos porque les conviene seguir trabajando en esas condiciones: muchos no pagan gravámenes o tasas que sus similares sí deben abonar, ni se ciñen a estándares técnicos. Esto no les impide a varios de ellos recibir fondos en carácter de subsidios directos a través del programa FOMECA de la AFSCA, además de publicidad oficial.
En el caso de los canales sin ningún tipo de licencia se arriesgan a operar de esa manera especulando que no serán clausurados. Saben el escándalo político que puede producirse si son cerrados o decomisados, tal como establece la propia Ley de Medios sancionada por el kirchnerismo para cualquier transmisor o instalación de radiodifusión que carezca del debido permiso.
Cómo solucionar una metodología fallida
De cualquier forma, el sistema usado para adjudicar licencias es una metodología fallida por donde se la mire, aun considerando que la revisión de ofertas y las consiguientes adjudicaciones fueran transparentes.
El problema central es que tanto en el régimen pasado como en el actual (Ley de Medios de 2009) los concursos se abren inicialmente sólo en la ocasión, en las frecuencias y en las ciudades que el Estado quiera y no a petición de parte.
Es decir que si el Estado decide no llamar a concurso –por ejemplo– para ocupar el canal abierto 5 de Buenos Aires o la frecuencia de radio AM 1550 en esa ciudad por 20 años o nunca, en esos 20 años o nunca se abrirá una nueva emisora allí. No importa que haya interesados, ya que como se dijo los concursos iniciales no se hacen a solicitud.
(La Ley de Medios de 2009 prevé que si un concurso para determinada frecuencia y localización resulta desierto o “fracasado” debe quedar luego en “concurso abierto y permanente”, pero la falta de precisiones de algunos pasajes de dicha ley y de su reglamentación permite que el gobierno recurra a una serie de tecnicismos legales para impedir ese “concurso abierto y permanente”. Así ocurrió con unos concursos de TV de 2011 que fueron dejados sin efecto y cuyas frecuencias no entraron después en dicho mecanismo. Asimismo, el hecho de que no exista –o no se haya dado a conocer– un Plan Técnico completo, tal como lo exige la ley, impide conocer el número total de frecuencias y canales disponibles en el país, por lo cual los potenciales interesados no tienen toda la información, que se revela en forma sorpresiva y con una antelación mínima en ocasión de cada llamado a concurso.)
Para acabar de una vez con esta metodología que supedita las adjudicaciones al humor político y manejos de los gobiernos, así como a lobbies, influencias, manifestaciones de obsecuencia, etc., de privados, hay una solución muy simple.
Radios y canales de TV por aire deberían poder abrirse en todo momento, como un diario o una revista. Por eso, todas las frecuencias disponibles en todos los lugares del país y en todo momento, en forma continua y simultánea, deberían estar sometidas al concurso abierto y permanente, sin que este mecanismo pueda suspenderse ni siquiera temporariamente o limitarse a frecuencias o localizaciones determinadas.
El sistema podría implementarse de la siguiente forma:
1) Cuando se presente un interesado que cumpla requisitos objetivos mínimos y no hubiese otro interesado para la misma frecuencia y localidad, la licencia se adjudica directamente (lo que puede pasar en lugares de baja densidad demográfica).
2) Cuando se presenten dos o más interesados para una misma frecuencia y localización se activa automáticamente un llamado a concurso público y se le da la frecuencia a la mejor oferta. Los que queden segundos, terceros, etc., y cumplan requisitos objetivos mínimos, podrán aspirar a otras frecuencias, si hay espectro disponible, y a su vez entrarán en otro concurso (a menos que sean las únicas propuestas para esas frecuencias alternativas, en cuyo caso se adjudican en forma directa).
Un sistema realmente continuo de concurso abierto y permanente (que nunca pueda ser limitado o interrumpido, so pena de considerarse censura), sí posibilitará en forma constante el ingreso de nuevos operadores y llevará a esa manera a una verdadera diversidad de voces, tantas veces proclamada y nunca efectivizada.
Para eso será necesario que se dicten reglas claras de adjudicación y que el comité de adjudicaciones sea un organismo permanente (no formado ad hoc ni dependiente de una dirección de la AFSCA, como lo es ahora), incuestionable y sin influencias políticas ni empresariales. Poco ser lograría implementando un sistema general de “concurso abierto y permanente” como el descripto aquí si luego los concursos y las adjudicaciones son digitadas.
Una metodología de adjudicación adecuada supone también la presentación de un Plan Técnico completo, es decir, una lista conocida por todos de todas las frecuencias y localizaciones posibles que puede tener un país para transmitir.
A seis años de la Ley de Medios y pese a que ésta lo disponía, el gobierno no ha presentado ningún Plan Técnico completo. Por lo tanto, es de presumir que se asignan frecuencias y canales “al tun tun” (en forma gradual y a medida que se van concursando grupos de ciudades), sin tener en cuenta cómo esas asignaciones van a repercutir en el equilibrio de frecuencias y canales en todo el sistema. Esto conspira contra un aprovechamiento eficaz del espectro. De no ser así, ¿entonces por qué no se ha dado a conocer un Plan Técnico completo para todo el país y para todas las bandas: AM, FM y TV?
Otro problema es la adopción de las figuras de “licenciatario-operador” y “licenciatario” (a secas), este último llamado también “canal vinculado”. Como se indica en el Cuadro de Concursos que consta más arriba, licenciatario operador es quien tiene el transmisor en el canal digital adjudicado y está obligado a alojar gratuitamente otras señales en su “paquete de transmisión múltiplex” (MUX).
En otras palabras, el licenciatario-operador no puede ofrecer por sí mismo otra señal adicional (sólo la suya), ni ceder o vender libremente los segmentos adicionales (los “canales vinculados”), en los cuales debe transmitir las señales que las autoridades le indiquen o las señales que hayan ganado un concurso convocado para esos específicos subcanales. (AFSCA sí ha autorizado expresamente que los licenciatarios-operadores puedan ofrecer la señal digital One-Seg para celulares que la capten por aire, pero debe ser la misma programación que se desarrolla en su canal principal.)
Es cierto que la Ley de Medios determina que sólo se puede operar un “canal” por ciudad, aunque no contempla específicamente el caso digital. También es verdad que un “canal” (en el sentido radioeléctrico) es una “construcción técnica” cuyos parámetros pueden definirse a voluntad (sólo falta que algunos digan que es una “construcción ideológica”…). Lo cierto es que determinar si un titular de licencia puede transmitir una, dos, tres o cuatro señales en un “canal” es parte de una decisión de cómo se delimite ese canal.
Los “canales históricos” abiertos privados de Buenos Aires (2, 9, 11 y 13) estarán asimismo obligados en sus nuevos canales digitales aéreos (32, 20, 21 y 35 –hoy en los canales 36, 35, 34 y 33 –, en los que deben repetir la actual transmisión analógica), a alojar las señales de la Provincia de Buenos Aires (Digo TV, hoy 32 en La Plata), de la Universidad de Buenos Aires (UBA-TV, aun inexistente), del Arzobispado de Buenos Aires (Orbe 21, hoy usando todo el canal 21 en analógico) y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Canal de la Ciudad, hoy sólo en cable), todo en orden respectivo. Cabe destacar que desde 2019 los canales digitales abiertos terminarán siendo los únicos aéreos con los que contarán las televisoras históricas, ya que en ese año se extinguirá la TV analógica por aire que se ubica en los canales 2 al 13. (No es claro para qué se empleará la banda de TV 2-13 a partir de entonces.)
Para los propietarios privados de TV de todo el mundo, agrupados en la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), la figura de operador-licenciatario y de licenciatario (canal vinculado) vulnera “derechos de propiedad y competencia”, ya que el canal licenciatario-operador “tendrá la obligación de transportar al nuevo canal con el mismo radio de cobertura, sin costo alguno ni requerimientos de inversión en infraestructura de transmisión”. Varios dueños de canales de TV argentinos afectados por esta medida iniciaron acciones judiciales.
La AIR opina que esto conllevará “la imposibilidad de poder incorporar y usar nuevas tecnologías que ya se están aplicando en el mundo como ser el 4K, derivada de la decisión del Estado de poner limitaciones” al uso de las frecuencias del espectro radioeléctrico.
Sin embargo, otras visiones apuntan a que esta figura permite acomodar más canales de diferentes entidades y puede favorecer a medios pequeños.
De cualquier modo, era deseable que este concepto de “licenciatario operador” y de “canales vinculados” hubiera tenido una amplia y genuina discusión, debido a su trascendencia. En cambio, fue adoptada en forma subrepticia y sorpresiva a pocos meses de los llamados a concurso y por una simple resolución de la AFSCA.
Cómo quedarará el espectro de TV digital abierta en Buenos Aires y zona de influencia
Al 01.12.2015 esta es la situación del espectro de TV digital abierta terrestre (TDA) en Buenos Aires y zona de influencia, incluyendo los planes futuros de nuevos canales y cambios de frecuencia.
NOTA: Los concursos convocados (o reconvocados) por RES 984-AFSCA (canales 27.2 y 36.2 de la Ciudad de Buenos Aires), RES 1086-AFSCA (varios canales en el interior), RES 1426-AFSCA (del 21.12.2015, que no llegó a publicarse) y RES 1427-AFSCA (21.12.2015, que tampoco llegó a publicarse) fueron dejados sin efecto pot RES 11-ENACOM del 01.02.2016 (ver más detalles al final de este artículo en la sección de Comentarios).
La cuestión del plan de programación
Hay un tema más, aunque su tratamiento merecería hacerse in extenso en un artículo separado. La legislación exige que las propuestas en los concursos para radio y TV incluyan entre otras cosas un plan de programación, en el cual debe diseñarse la programación que la emisora va a transmitir.
Este plan de programación es, en teoría, un importante factor de mérito para evaluar la propuesta, atribuirle puntaje y adjudicar la correspondiente licencia.
Planilla para que los aspirantes a operar canales de TV especifiquen la programación que piensan emitir en forma de grilla con días y horarios (Resolución 226-AFSCA/15) (hacer click sobre la imagen para ampliar)
Otra planilla para que los aspirantes a operar canales de TV especifiquen con mayor detalle la programación que piensan emitir y qué recursos se afectarán a cada una (Resolución 226-AFSCA/15) (hacer click sobre la imagen para ampliar)
Si bien este plan de programación se ha pedido en los llamados a concurso para radio y TV desde hace varias décadas, esto desmiente la afirmación del kirchnerismo de que la Ley de Medios no regula contenidos. Entonces, sí los regula porque ese plan es uno de los elementos sobre el cual se decide o no la adjudicación de la licencia y no existe ningún parámetro objetivo para decidir que una programación es “mejor” que otra: se estarán juzgando así contenidos, mensajes e ideas.
Pero esto plantea también una inconsistencia enorme. Las licencias se otorgan por un plazo de 10 años, con una renovación por otros 10 años. ¿Cómo puede saber una emisora qué programación va a transmitir en el año 2025 o en el 2035?
Cuando a Canal 9, por ejemplo, se le otorgó la licencia en 1983 (de 15 + 10 años, luego prorrogada 10 años más –como a todas las emisoras del país– por Néstor Kirchner), ¿cómo se podía prever la manera en que iba a variar la orientación de su programación a lo largo de su historia, en la que fue pasando por distintos propietarios: Alejandro Romay, una empresa australiana, TyC y Telefónica, Daniel Hadad o el mexicano-estadounidense aliado al gobierno Remigio Ángel González, quien la convirtió en un medio paraoficial? Por supuesto, los cambios de propietario constituyen una circunstancia incidental a efectos de este argumento: bajo un mismo propietario un canal también puede modificar su línea o modelo programático, como de hecho ocurre.
Es evidente que es un despropósito que un canal no pueda cambiar su programación y de esta forma adaptarse a los requerimientos de las audiencias, las variaciones del mercado o el nicho que pretenda explorar durante 5, 10 o 20 años. Pero si así lo hace y desarrolla una programación diferente a la que delineó en la propuesta que le hizo ganar el concurso y obtener su licencia, ¿qué debe hacer el Estado (la autoridad reguladora)? ¿Sancionarlo, declarar la caducidad de la licencia? ¿Obligarlo a seguir los programas o la línea programática expuesta en la propuesta con la que consiguió la licencia? ¿Dónde queda la libertad de expresión en todo esto? ¿Alguien puede imaginar los diarios sujetos al mismo procedimiento?
Las bases de los concursos exigen, como muestran las planillas incluidas más arriba, preparar una programación completa día por día, hora por hora y especificar cómo se producirá cada programa y qué recursos se afectarán en cada caso. Un nivel de detalle exasperante.
Podría argumentarse que lo que se evalúa no es una grilla completa o detallada, sino una orientación general de la programación. Pero para el caso es lo mismo. Descartado el hiperabsurdo de que no se pueda alterar una grilla de programación en 5, 10 o 20 años, sigue siendo absurdo que tampoco se pueda variar la línea general o la orientación de la programación. ¿O acaso una emisora de TV no puede dejar de ser un canal de entretenimiento para convertirse en un canal más periodístico? O viceversa ¿O un canal dedicado preferentemente a deportes no puede pasar a ser un canal más enfocado en la mujer?
O la programación o su línea general u orientación descripta en la propuesta original no se puede cambiar y el Estado debe forzar y controlar a una emisora por 20 años para que se ajuste a dicha propuesta, lo cual no sólo afecta la libertad de expresión sino que torna claramente imposible que un medio pueda funcionar así;
O bien la programación o su línea general u orientación descripta en la propuesta original se puede cambiar (como lo hacen las radios y canales argentinos y de todo el mundo desde siempre). Pero si la programación o su línea general u orientación se puede cambiar a lo largo de la duración de una licencia, ¿cómo puede usarse la programación original detallada en la propuesta del concurso como un factor de mérito para adjudicar una licencia en detrimento de otra? ¿Se trata de premiar o castigar simplemente algo escrito en un papel y que, además, no se sabe hasta qué punto y/o por cuánto tiempo se cumplirá?
Es evidente que estamos ante un dilema sin solución, casi una paradoja al estilo de las que planteaba Bertrand Russell. Pero sin embargo, en la evaluación de las propuestas de los concursos, el plan de programación de la futura emisora se usa como un elemento para hacer ganar o perder esas propuestas.
Como si todo esto fuera poco, no hay duda de que la evaluación de un plan de programación constituye una intromisión estatal indebida en la libertad de expresión: ¿gana la propuesta con programas periodísticos críticos o gana la propuesta sin programación periodística o con periodistas afines al mismo gobierno que evalúa esa propuesta?
La manera de desatar ese nudo gordiano, por supuesto, es cortando por lo sano. No debe exigirse una propuesta de programación, como no la tienen los diarios, ni las revistas, ni los sitios web. El Estado debe ser neutro en los contenidos radiotelevisivos, como es neutro con los contenidos de Internet. Esto no va a provocar ninguna catástrofe cultural. (Los medios públicos y organismos culturales estatales sí pueden promover contenidos artísticos, culturales o que no ofrezca el mercado, de manera no propagandística, tanto en la esfera pública como en la privada, pero esto es otra cosa.)
Dado que es inevitable que se deban hacer concursos para asignar frecuencias y canales en razón de que el espectro no alcanza para todos (aunque con un poco de creatividad y con planes técnicos adecuados hoy, más que nunca, puede acomodarse a casi todos quienes quieran transmitir con un mínimo de seriedad, constancia y sustentabilidad) es necesario juzgar otros factores objetivos y que no tengan que ver per se con los contenidos.
Esto plantea una cuestión compleja, si se asume que no puede reducirse solamente a los aspectos económicos de una posible “compra” sin más de las frecuencias vacantes, como sí se practica en el campo de las telecomunicaciones, donde lo importante es la eficiencia y competitividad de las prestaciones. Los servicios de radiodifusión (comunicación audiovisual), en cambio, representan un vehículo de expresión esencial en una democracia, en la cual al menos una parte de ellos desarrollan su función de “cuarto poder” junto a otros medios.
Yo opino que en radiodifusión (comunicación audiovisual) debería tenerse en cuenta como complemento de la parte económica y técnica de las propuestas las calidades y condiciones de los proponentes y su trayectoria en comunicación, cultura, periodismo, actividades empresariales y/o actuación en la comunidad, esquema en el cual el desafío es la elaboración de una matriz objetiva y justa –y desde ya transparente— para efectuar una evaluación adecuada y en combinación con los demás factores.
Pero es otro tema en relación al que se trata en este artículo y que alguna vez confío que pueda analizarse y debatirse en profundidad. Mientras tanto, mantengamos un ojo en cómo se van desarrollando estos concursos de TV digital convocados y adjudicados en el “fin de ciclo” del kirchnerismo+.
2 respuestas a ¿TV digital o TV digitada? Todos los datos de los concursos de licencias y una propuesta para evitar manipulaciones
11 noviembre, 2015 en 06:34
ACTUALIZACION 11.11.2015
Suspensión por medida cautelar del concurso
http://www.perfil.com/medios/Por-la-denuncia-de-Perfil-la-Justicia-suspende-un-concurso-de-licencias-de-TV-Digital-20151110-0038.html
El Juzgado Federal 7 en lo Contencioso Administrativo dio lugar a una de las dos medidas cautelares presentadas por Editorial Perfil. A partir de la cual determinó suspender uno de los dos concursos llamados por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).
La Afsca había rechazado las dos propuestas ofrecidas por los fundadores de la editorial en el marco del llamado a licitación de dos señales de TV Digital Abierta: la de Jorge Fontevecchia por Caras Tevé, y la de Alberto Fontevecchia por Perfil TV. El arbitrario argumento usado fue que no se habían presentado los respectivos pasivos, algo que se desmintió terminantemente en las presentaciones realizadas ante la Justicia.
Tras esos rechazos, la Afsca convocó de urgencia a dos nuevas licitaciones, para darle tiempo a los empresarios kirchneristas Cristóbal López y Sergio Szpolski a corregir los distintos errores de sus primeras presentaciones. Inmediatamente después, la editorial Perfil presentó los dos recursos para frenar esas licitaciones viciadas de nulidad.
Ahora, la jueza Cristina Carrión de Lorenzo dictó la cautelar para que se deje sin efecto este nuevo llamado a la licitación en la que participaba Perfil TV. Por el momento, la Justicia no se expidió sobre la segunda cautelar pedida sobre el concurso en el que participó Caras Tevé.
“La decisión de rechazar las ofertas de Perfil demuestra un caso patente de discriminación y la falta absoluta de independencia de la AFSCA”, señaló Ezequiel Cassagne, el mismo abogado que llevó adelante el juicio por la publicidad oficial que Perfil le ganó al gobierno nacional.
6 febrero, 2016 en 17:54
ACTUALIZACION 01.02.2016
Por RES 11 del 10.02.2016 del ENACOM (nuevo ente creado por DNU del gobierno de Mauricio Macri) se dejaron sin efecto los siguientes concursos:
– Los reconvocados por RES 984/15-AFSCA del 09.10.2015 para los canales 27.2 y 36.2 en la Ciudad de Buenos Aires, para los que se habían presentado en ambos canales Vila-Manzano y Szpolski-Garfunkel.
– Los convocados por RES 1086/15-AFSCA del 26.11.2015 para General Roca, Concepción del Uruguay, Tandil, Santa Rosa, Ushuaia y Río Grande, cuyo plazo final de recepción de propuestas era el 03.2016.
– Los convocados por RES 1426 y 1427 del 21.12.2015 (dictados por la conducción de Martín Sabbatella ya bajo el nuevo gobierno), los que no llegaron a ser publicados.
La RES 11-ENACOM/16 indica que se devolverán los sobres cerrados con las propuestas presentadas por las firmas VP Inversora SA, Milione SA, Santa Cruz SRL y GA Medios SA (en formación).

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