Source: http://fdra-malvinas.blogspot.com/2019/08/
Timestamp: 2019-10-18 10:51:39+00:00

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agosto 2019 ~ FDRA - Malvinas
Los testimonios registran desde la toma de posesión por parte de España en el siglo XVIII, hasta las opiniones de José Hernández y Domingo Faustino Sarmiento, pasando por el decreto de Martín Rodríguez sobre la organización política en “las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico”, la posesión pública en nombre del gobierno de Buenos Aires, una denuncia de las pretensiones inglesas realizada por Manuel Moreno casi un año antes de la usurpación, una entrada de la enciclopedia británica sosteniendo que las islas “son esencialmente una parte de la Patagonia” y otros testimonios.
“Toma de posesión de nuestro establecimiento de las Malvinas por los españoles. El 1º de abril entregué nuestro establecimiento a los españoles que tomaron posesión de él enarbolando la bandera de España, que desde tierra y desde los navíos saludaron con veintiún cañonazos a la salida y a la puesta del sol.”
“¿Qué más da decir que Vértiz aconsejó el abandono de las Malvinas y que Floridablanca se opuso, como revelan los papeles de Simancas? ¿Y qué agregaría exponer cómo ciertas reparticiones públicas argentinas aconsejaron lo mismo, con respecto de las Oreadas, y que Yrigoyen, en su primera presidencia (1916-1922), ordenó perentoriamente la permanencia de la base?”
“Tal era la situación jurídica cuando la Argentina, después de declarar su independencia, vuelve a ocupar las Malvinas. El 6 de noviembre de 1820 David Jewett, comandante de la Heroína, tomó posesión de las islas en nombre del gobierno de las Provincias Unidas de Sudamérica.”
“En esta situación entré en la bahía de este puerto el 27 de octubre, al cerrarse el día. No pudiendo alcanzar el puerto, y hallando el paraje propio para echar ancla, mandé que se efectuase, estando entonces a cosa de diez millas del antiguo pueblo de la Soledad. Al día siguiente, pasé en el bote a explorar qué recursos nos ofreciese este lugar, como única esperanza de salvar de una disolución inmediata, puedo decir, a los sobrevivientes de las desgracias que, por la mala calidad y escasez de los víveres, y la falta total de legumbres y de carne fresca, se hallaban reducidos al borde de la desesperación.”
“(…) el gobierno ha acordado y decreta:
Art. 3. — El comandante político y militar hará observar por la población de dichas islas las leyes de la República, y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre pesca de anfibios.”
“Domingo 30 de agosto de 1829. Buen tiempo, con algunos chubasquitos de agua. Neblina por la mañana temprano y luego claro, y después volvió a nublar y a llover un poco. Viento N.E. Pusimos la bandera de la patria y tiramos veintiún cañonazos, y tomamos posesión públicamente, y en nombre del gobierno de Buenos Aires, de esta isla.”
“Puerto de la Soledad. Domingo 30 de agosto de 1829. Muy buen día de Santa Rosa de Lima (Patrona de América), y por lo que determinó Vernet tomar hoy posesión de las islas en nombre del gobierno de Buenos Aires. A las 12 se reunieron los habitantes. Se enarboló la bandera nacional, a cuyo tiempo se tiraron veintiún cañonazos. Repitiéndose sin cesar: ‘¡Viva la Patria!’. Puse a cada uno en el sombrero cintas de los dos colores que distinguen a nuestra bandera.”
“Hace algún tiempo hablamos del derecho que reclama el gobierno de Buenos Aires a las islas Malvinas, y por avisos recientes parece que se persiste en esta pretensión. Un buque de tránsito llamado el Superior, que tocó en Puerto Luis por víveres, fue tomado por Vernet, que se titula gobernador; la tripulación fue puesta en arresto, tratada con mucha inhumanidad y dejada con muy pocos víveres para subsistir. Al fin, fue remitida al Río de Janeiro. Una embarcación armada salió también de Puerto Luis en persecución de otro buque que se decía hallarse en otras islas. El gobierno americano está dispuesto a poner término a estos ultrajes.”
“El objeto de aquel complot se dirige a que el gobierno inglés reclame la soberanía y posesión de aquellas islas; obtenido lo cual, sea o no con el consentimiento del gobierno de la República, a que evidentemente pertenecen, esperan en calidad de ingleses dividirse grandes mercedes, especular sobre la venta de terrenos a unas segundas manos y, en fin, desalojar al Sr. Vernet y sus colonos.”
“Luego que empezaron a verse las ventajas con que se había establecido el Sr. Vernet, en una de ellas con permiso y autorización del gobierno de la República; luego que se tocaron los provechos que se derivaban del ganado que existe en ellas; que se demostró la aptitud a la agricultura de un clima propio y saludable (…), se formó un complot entre algunos ingleses residentes en Buenos Aires, a cuya cabeza, o al menos como agente, según demostraré, se ha puesto un Mr. Thwaites, hermano de uno de los propietarios del Morning Herald, que hace tiempo existe en Buenos Aires con poca fortuna…”
“Por una persona de confianza que he hecho acercar a los dueños del Morning Herald me he confirmado en los detalles de esta intriga que tengo antes manifestado.”
“Era admirable contemplar la destreza con que el gaucho se movía ágilmente detrás de la bestia hasta que al fin logró darle un corte fatal en el principal tendón de la pata trasera… Cortó varios trozos de carne, con piel y todo, pero sin hueso, en cantidad suficiente para nuestra expedición. Entonces marchamos a caballo al sitio en que habíamos de dormir y tuvimos de cena ‘carne con cuero’, esto es, carne asada con su piel. Es un bocado tan superior a la carne de vaca ordinaria como el venado lo es al cordero. Se puso encima de las brasas un gran trozo circular sacado del cuarto trasero, con el pellejo hacia abajo, en forma de plato, de suerte que no perdió nada de la sustancia.”
“Pero, ¿la protesta es suficiente por sí sola para producir la restitución?… de ningún modo. Tenemos que suponer que la Inglaterra ha sido impulsada a este paso por vastas miras de un inmenso interés; y éstas son cabalmente las que a la república conviene balancear y cruzar.
“(…) Si no me equivoco, dos son los motivos primordiales de aquella conducta; el primero: apoderarse de un punto de observación importante sobre el segundo canal para el comercio del mundo con los establecimientos de la India, y con la Gran China. Esta situación facilita a la Inglaterra una ventaja decisiva sobre las demás naciones después de ser dueña como lo es del Cabo de Buena Esperanza.
“(…) El segundo es: tomar las llaves de los mares del Sur para hacerse señora del comercio del pacífico.”
“Yo me atrevo a indicar como el mejor modo, el más pronto y que ahorraría tiempo, gastos y los incalculables males de una guerra formal, a la par, que no haríamos sino poner en ejercicio la reivindicación de nuestra soberanía, y es retomar las Malvinas. Este proyecto exige rapidez en su ejecución. Con aprestar en quince días, si fuese posible, dos buques de fuerza y dos transportes con quinientos hombres, bien provistos de pertrechos de guerra, guardar un sigilo impenetrable de su objeto, y despacharlo con pliego cerrado, para que se abra en determinada altura, y se obre con arreglo a las “instrucciones’, producirá el inapreciado resultado de recuperar y fortificar las Malvinas.”
“Las islas Falkland son esencialmente una parte de la Patagonia, con la cual se hallan unidas por una elevada plataforma submarina.”
“Perseverantemente atiende el gobierno los incontestables derechos perfectos de la República al territorio de las Malvinas.”
“Invariablemente sostiene el gobierno de la Confederación los incontestables derechos de la República al territorio de las islas Malvinas.”
El programa de exámenes del Federal de Niñas incluye el tema “Confederación Argentina, 17 Provincias, Tarija, Paraguay, las islas Malvinas y Patagones que los Geógrafos Europeos segregan indebidamente del territorio de la Provincia de de Buenos Aires”.
“Estos exámenes son públicos: tienen lugar anualmente durante ocho días consecutivos, mañana, tarde y noche y versan sobre todas las materias de la enseñanza (…) Así, una de las cuestiones más largamente tratadas en el programa de geografía es ésta: ‘Demostración de los derechos perfectos de la Confederación Argentina sobre el Paraguay, sobre la costa patagónica y las islas Malvinas; derechos injustamente rebatidos y desconocidos por las potencias europeas’.”
“Después que usted en la memoria que está escribiendo, haya presentado los títulos de soberanía de la Confederación Argentina sobre toda la parte austral del continente americano hasta el Cabo de Hornos, debe ocuparse de tratar la cuestión de derecho, sobre la prescripción de esos títulos, o derechos que pueda alegar el gobierno de Chile, por la actual no ocupación de parte de esta República y hacerlo con toda la extensión que demanda su importancia, aun cuando en ella se ocupe un tiempo mayor y haga salir una obra abultada.”
“Instruyan a Mr. Southern que intente verificar cuál es la extensión hacia el sur y el estrecho de Magallanes y Patagonia meridional, sobre la cual las pretensiones de Buenos Aires o sus actuales autoridades puede inferirse que alcanzan; y, en su opinión, cuál sería la actitud que adoptaría el gobierno de Rosas, acerca de cualquier proyecto para establecer una colonia inglesa, así fuese bajo la soberanía británica, o no, en la Patagonia meridional.”
“Mi Lord. En respuesta a su despacho número 27, señalado como ‘confidencial’, tengo el honor de informar a V.S. que el gobierno argentino pretende la soberanía de todo el territorio al sur de Buenos Aires hasta el Cabo de Hornos, y que mira con el mayor recelo aún los establecimientos temporarios que se fijan ocasionalmente en dichas costas por los pescadores de lobos y recolectores de guano.”
Tengo el honor de incluir dos extractos del Mensaje del General Rosas a la Legislatura de 1849, por los que percibirá V.S. la naturaleza de las pretensiones de este gobierno. Puedo agregar que la mínima tentativa de establecerse desafiando estas pretensiones será seguida por una grita general, que podría llegar a destruir las presentes relaciones amistosas.”
“Pero no sería éste el cargo más grave que habría que hacer a la diplomacia norteamericana, y por el que debiera dar una reparación su gobierno, sino el de la pérdida de las islas Malvinas, poseídas en justo título por España durante cuarenta años, y por la República Argentina durante veinte; puesto que fueron fuerzas norteamericanas las que las despoblaron; y las doctrinas del ministro Baylies las que indujeron a Inglaterra a apoderarse de ellas.”
“La importancia de las Islas Malvinas es incuestionable. Su proximidad a la costa Sud de nuestro territorio, sus inmejorables puertos para el comercio y navegación de aquellas costas, el valioso ramo de la pesca, la cría de ganados vacuno y lanar, para la cual se prestan maravillosamente sus fertilísimos campos, con ricas aguadas permanentes, todas éstas son ventajas reconocidas por los que han visitado dichas Islas.”
“En 1831 fueron apresados en las islas tres buques norteamericanos que habían reincidido en la pesca de anfibios contra los terminantes reglamentos que debía hacer observar la autoridad de aquella jurisdicción.
“(…) A consecuencia de ese apresamiento el comandante de un buque de guerra norteamericano, destruyó la floreciente colonia de la isla Soledad, y ese hecho injustificable fue precisamente lo que indujo a Inglaterra a apoderarse de las Malvinas, consumando ese atentado contra la integridad territorial de la Nación Argentina, cuya soberanía sobre aquellas islas había sido siempre respetada.”
Por Jorge Colombo (piloto naval retirado COAN)
Los pilotos argentinos de los Super Étendart que iban a ser el blanco de la “Operación Mikado” planeada por los ingleses para terminar con ellos y los misiles Exocet
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30 años después: la lucha diplomática por las Islas Malvinas
Más allá del trigésimo aniversario de la Guerra de las Malvinas, el Reino Unido debe explorar nuevas formas de afianzar sus lazos políticos, diplomáticos, económicos y culturales en toda América Latina, si es para contrarrestar los intentos argentinos de internacionalizar la disputa de las Malvinas y evitar una mayor solidaridad regional sobre los reclamos de Argentina. a las islas.
Las tensiones entre el Reino Unido y Argentina han continuado intensificándose antes del trigésimo aniversario del conflicto de las Malvinas de 1982, a medida que los intentos de Argentina de intensificar sus reclamos territoriales a las islas van más allá de la retórica política hacia esfuerzos más activos para ejercer influencia sobre los isleños y restringir La capacidad del Reino Unido para promover negocios británicos en la región. Sin embargo, si bien cualquier forma de confrontación militar entre los dos países es altamente improbable, el reciente éxito de Argentina en la internacionalización de la disputa y el impacto potencial que esto podría tener sobre los intereses británicos más amplios en la región significa que el Reino Unido debe ahora más que nunca utilizar otros aspectos. del poder nacional para evitar que esta situación siga aumentando en el período que se avecina.
Una "política de confrontación"
Adoptando lo que ha sido considerado por el gobierno británico como una "política de confrontación", los esfuerzos recientes de Argentina para forzar al Reino Unido a negociar la soberanía de las Islas Malvinas han incluido cada vez más intentos de implementar un bloqueo económico de las Islas y rechazar El acceso físico del Reino Unido a la región. Por ejemplo, al hablar a principios de este mes, el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Héctor Timmerman, declaró que Argentina ahora emprenderá acciones legales contra las empresas que participan en la exploración de petróleo en las Malvinas y que las compañías que brindan apoyo a los buscadores británicos podrían enfrentar sanciones de manera similar. A esto le siguió un anuncio de la intención de la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de introducir tres vuelos semanales a las islas operados directamente desde Buenos Aires por Aerolinias Argentinas; un mensaje que ha generado preocupación en las Malvinas de que Argentina podría intentar bloquear los vuelos operados por la aerolínea chilena LAN, actualmente el único enlace aéreo de las Islas con América del Sur. Otros intentos recientes de Argentina para marginar al Reino Unido han incluido las llamadas de la Ministra de Industria de Argentina, Debora Giorgi, a los CEO de aproximadamente veinte de las principales empresas de Argentina, instándolos a reemplazar las importaciones británicas con productos producidos en otros lugares. A dos cruceros, Adonia y Star Princess, operados por compañías británicas, también se les negó el acceso al puerto argentino de Ushuaia el mes pasado; de nuevo tras el anuncio del sindicato de trabajadores del transporte de Argentina de que ahora boicoteará los barcos que enarbolan la bandera británica.
Los esfuerzos para restringir la capacidad del Reino Unido para operar dentro de la región también se han visto acompañados por los repetidos intentos de Argentina de internacionalizar la disputa de las Malvinas y reunir un apoyo regional más amplio para su política exterior. Los ejemplos recientes incluyen el anuncio de Perú de cancelar una visita programada al HMS Montrose de Gran Bretaña, que se realizará esta semana en la base naval de El Callao, una decisión que el ministro de Relaciones Exteriores peruano, Rafael Roncagliolo, tomó en "el espíritu de solidaridad latinoamericana". A principios de febrero, el Ministro de Relaciones Exteriores Timmerman también presentó una queja oficial ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad sobre la percepción de la militarización británica en el Atlántico Sur. Las agrupaciones regionales que han respaldado por unanimidad la posición de Argentina han incluido la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), la Organización de Estados Americanos (OEA) , y Mercosur, un grupo regional que incluye a Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay, quienes anunciaron en diciembre de 2011 la decisión simbólica de prohibir que los barcos que navegan bajo la bandera de las Islas Malvinas atraquen en sus puertos.
Desde que el presidente Kirchner llegó al poder, las relaciones entre el Reino Unido y Argentina se caracterizaron por una guerra de palabras en curso que alcanzó nuevas alturas el verano pasado cuando el presidente Kirchner acusó a Gran Bretaña de ser una potencia colonial en declive, cuya negativa a reabrir las negociaciones sobre las Malvinas Limita con la 'estupidez'. Posteriormente, la posición argentina comenzó a centrarse en lo que percibe como un intento de Gran Bretaña de intensificar su presencia militar en las islas. Si bien estas reclamaciones, y las acusaciones de que el Reino Unido ha enviado un submarino de clase Vanguard con armas nucleares a aguas de América Latina, se han negado en repetidas ocasiones en Londres, el reciente despliegue del Príncipe William de Gran Bretaña en las Malvinas - para la búsqueda de la RAF y el entrenamiento de pilotos de rescate ; el anuncio de que el nuevo Destructor Tipo 45 del Reino Unido HMS Dauntless será enviado a la región y la visita de los miembros del comité de defensa británico a las Islas Malvinas, ciertamente han alimentado la idea dentro de Argentina de que el Reino Unido está realizando un programa de militarización en el Atlántico Sur. Dentro de Argentina, este argumento ha sido respaldado por acusaciones de que Gran Bretaña ha tomado recursos argentinos de las islas y de las aguas que las rodean. Este es un sentimiento que se ha generado como resultado del aumento de la exploración petrolera en el Reino Unido alrededor de las Malvinas y el anuncio en enero de la compañía con sede en el Reino Unido, Rockhopper Exploration, de que pudo haber descubierto importantes reservas de petróleo en la Cuenca de las Malvinas del Norte.
Una explicación alternativa de por qué el gobierno de Kirchner ha aumentado sus esfuerzos para llevar a Gran Bretaña a la mesa de negociación, es que simplemente está explotando las quejas nacionales dentro de la Argentina para fortalecer su propia posición política. Al unir tanto a su oposición como a sus partidarios de la política exterior, la presidenta Kirchner está logrando desviar la atención de los aspectos menos populares e infructuosos de su presidencia, particularmente en relación con la política nacional, donde quizás no pueda cumplir. Esto podría incluir medidas de austeridad planeadas dirigidas a enfrentar la economía en crisis de Argentina y la alta inflación, la tasa anual de la cual, según algunas fuentes, se estima en alrededor del 25 por ciento, en comparación con las estadísticas oficiales del gobierno que colocan las cifras de inflación en poco menos del 10 por ciento. Esto no es sorprendente dado su historial de falsificación de estadísticas oficiales del gobierno. Otras áreas de las que podría querer desviar la atención incluyen el reciente retiro del FMI de Argentina; el mal manejo por parte de la Presidenta de la catástrofe del accidente ferroviario de febrero en Buenos Aires, y su incapacidad para abordar de manera afectiva el excesivo nivel de corrupción entre la policía argentina. Por lo tanto, hacer que la disputa por las Islas Malvinas se convierta en la pieza central de la actual política exterior de Argentina podría ser una táctica de distracción intencional del presidente Kirchner dirigida a permitir la consolidación de su propio poder político.
El presidente Kirchner también es quizás culpable de percibir al Reino Unido como un gran poder en declive; cuyos presupuestos en todo el gobierno están siendo recortados; cuyos militares están sobrecargados; cuya economía está fallando; que corren el riesgo de perder el control sobre otros territorios más cercanos a su hogar, como Escocia; cuya posición en Europa está cada vez más aislada; cuya relación especial con los Estados Unidos está menguando; y cuyo interés principal en mantener las Islas Malvinas está ligado al petróleo y la posible ruta que le da al Reino Unido hacia la Antártida en el próximo período. Dados estos supuestos sobre el debilitamiento percibido de la capacidad de Gran Bretaña para ejercer influencia internacional, la Argentina quizás cree que el Reino Unido puede ceder ante la presión y la intimidación repetidas sobre las Islas Malvinas, algo que se consideraría dentro de la Argentina como una importante victoria política para el gobierno de Kirchner. Quizás a Argentina también se le haya dado una confianza renovada a este respecto, dado que el apoyo de Estados Unidos al Reino Unido sobre el tema no se ha recibido abiertamente, entre otras cosas porque los principales políticos de los Estados Unidos en ocasiones se han referido a las Islas por su nombre argentino "Las Malvinas".
En este contexto, hay una serie de escenarios posibles que se pueden presentar en el período que se avecina, que incluyen los siguientes: Primero, es posible que una vez que haya pasado el trigésimo aniversario del conflicto de las Malvinas, el gobierno argentino pueda ser menos ruidoso. en sus intentos de forzar a Gran Bretaña a negociar mientras se mueve en busca de políticas alternativas y más oportunas para unir a su electorado. Este escenario podría alimentarse aún más si un número cada vez mayor de argentinos pierda el apoyo a la postura actual de la política exterior de su gobierno hacia las Malvinas, una tendencia que fue ilustrada recientemente por un grupo de intelectuales argentinos que, desafiando la ambición del gobierno de tomar el control de las Islas Malvinas, instó al gobierno a reconocer el derecho de los isleños a decidir su propio futuro. Sin embargo, a la luz de otros desafíos internos en aumento que enfrenta Argentina actualmente, su perspectiva económica es potencialmente deficiente y el hecho de que ambos factores probablemente hagan que el nivel de popularidad del Presidente Kirchner descienda en el futuro, el problema de las Malvinas parece que está aquí para quedarse.
En segundo lugar, las tensiones en la disputa por las Islas Malvinas pueden llevar a una confrontación militar entre el Reino Unido y Argentina. Este es, con mucho, el resultado más improbable, entre otras cosas porque ninguna de las partes tiene el estómago político para los conflictos armados, sino también porque las Islas están increíblemente bien defendidas por cuatro aviones de combate Typhoon, misiles tierra-aire, la presencia regional de HMS Dauntless. y las capacidades de sobretensión proporcionadas por la base aérea de Mount Pleasant de la isla. Además, si bien las capacidades militares y de inteligencia del Reino Unido se han desarrollado significativamente desde 1982, no se puede decir lo mismo de las fuerzas armadas argentinas que pueden luchar para organizar un ataque exitoso en las islas. Por lo tanto, la pregunta más común sobre si el Reino Unido podría recuperar las Islas Malvinas o no es un gran debate. Además, Argentina siempre ha puesto énfasis en tratar de iniciar negociaciones pacíficas con el Reino Unido; cualquier forma de acción militar de su parte, por lo tanto, socavaría sus reclamos actuales a las islas entre sus vecinos, ya que, en última instancia, sería visto como el agresor.
En tercer lugar, Argentina continuará impulsando el tema y obtendrá más apoyo de los países que desean demostrar solidaridad hemisférica. Esto podría hacer que a Gran Bretaña se le niegue un mayor nivel de acceso dentro de la región, ya que Argentina puede influir cada vez más en la forma en que varios países latinoamericanos interactúan con el Reino Unido en el futuro. Esto podría afectar al Reino Unido a nivel militar y diplomático; y en términos de sus relaciones comerciales y futuras oportunidades de inversión regional. Por ejemplo, al negar el acceso de los buques militares británicos a puertos clave de América Latina, como ocurrió en Uruguay en septiembre de 2010, cuando se impidió que el HMS Gloucester atracara en Montevideo; y enero de 2011, cuando al HMS Clyde se le negó el permiso para atracar en Río de Janeiro. Argentina también podría tratar de poner fin al último enlace de aviación comercial entre las Islas Malvinas y Chile. A medida que la región continúa apoyando los esfuerzos de integración actuales, el Reino Unido podría verse cada vez más aislado en un momento en que intenta aumentar el compromiso en toda América Latina, un objetivo de política exterior reiterado por el Secretario de Relaciones Exteriores británico William Hague durante su última visita a Brasil.
Finalmente, mientras Argentina continúa sus esfuerzos para internacionalizar la disputa, podría perder cada vez más el respaldo de los socios regionales sobre sus reclamos territoriales, haciendo que sus esfuerzos por aislar al Reino Unido de la región sean menos efectivos. Este escenario es posible dado que, si bien la mayoría de los condados de América Latina prestan un servicio especial a la postura de las Malvinas en Argentina, existen opiniones mixtas sobre el tema en toda la región. De hecho, mientras que países como Venezuela pueden ver la causa como una oportunidad para hacer frente a la percepción del colonialismo, otros países como Brasil, Chile, Colombia y Perú, en realidad quizás estén menos preocupados por apoyar los reclamos de Argentina y, en cambio, están jugando un acto de equilibrio para tratar de complacer a dos socios con los que deben garantizar que se mantengan las buenas relaciones. Por lo tanto, países como estos están desgarrados, por un lado, quieren apoyar los principios de autodeterminación y rechazar las medidas que Argentina está tomando contra las compañías británicas y las restricciones que éstas tienen sobre su propio comercio; mientras que en el otro, ve a la Argentina como un socio esencial, con ganas de apoyar la solidaridad regional y renuente a criticar a la Argentina públicamente.
Enlazando vínculos regionales
Con la excepción de los dos meses de ocupación por Argentina en 1982, las Islas Malvinas han sido habitadas y administradas pacíficamente bajo la soberanía británica desde 1833. Sin embargo, a pesar de la persistencia del Reino Unido, las Islas deben seguir siendo territorio británico soberano mientras los isleños de las Islas Malvinas quieran estar Británicos, limitando el daño que podría ser causado a los intereses regionales más amplios del Reino Unido por la actual política de confrontación de Argentina requiere que el Reino Unido fortalezca sus relaciones en desarrollo en América Latina y recuerde a los países que poner barreras al comercio con el Reino Unido no es de interés para cualquier lado. En la actualidad, el Reino Unido ciertamente no carece de influencia a este respecto, especialmente porque Gran Bretaña actualmente representa alrededor del 4 por ciento de toda la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe. Esto incluye a Gran Bretaña, que es el segundo mayor inversionista extranjero directo y el cuarto mayor inversor extranjero directo de Colombia, lo que lo convierte en el cuarto mayor inversor conjunto en la región. Gran Bretaña también tiene una importante relación comercial con Argentina que no debe pasarse por alto; el año pasado, Argentina exportó bienes por un valor de $ 779 millones a Gran Bretaña e importó bienes por un valor de $ 664 millones.
Además de fortalecer los lazos económicos existentes al continuar fomentando nuevas relaciones comerciales entre el Reino Unido y América Latina, como el reciente contrato naval BAE Systems de £ 133 millones en Brasil, el Reino Unido también debe buscar nuevas formas de afianzar sus lazos políticos, diplomáticos y culturales. a la región. Este es, por supuesto, un proceso que ya está en marcha, como lo demostró recientemente la visita de marzo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Jeremy Browne, a América Latina, donde participó en una discusión sobre cómo la experiencia del Reino Unido puede respaldar el desarrollo de infraestructura en Chile y Colombia, y las aperturas disponibles. En el sector del transporte verde en el Perú. Este último viaje también le ha brindado al Reino Unido otra oportunidad de elevar el perfil olímpico de Gran Bretaña antes de los Juegos de Londres 2012, y es solo uno de los esfuerzos en curso que se están realizando para fortalecer las relaciones bilaterales del Reino Unido en todo el hemisferio. Por lo tanto, el Reino Unido ya está en una posición sólida para continuar configurando su relación futura con América Latina, sin embargo, el impulso, la innovación y un esfuerzo más conjunto deberán mantenerse en este sentido; de lo contrario, el hecho de estar de lado con Argentina en el debate de las Malvinas puede ser, inevitablemente, el curso diplomático más conveniente a seguir dentro de la región, algo que sin duda restringirá la capacidad de Gran Bretaña para desarrollar alianzas existentes y maximizar posibles oportunidades comerciales futuras en América Latina, así como otras perspectivas regionales potenciales. intereses.
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Los secretos sin resolver de la guerra de Malvinas
En 2012, después de un período de secreto de 30 años en Gran Bretaña, los documentos de la década de 1980 sobre la guerra entre Gran Bretaña y Argentina sobre las Islas Malvinas (Falkland Islands) fueron ampliamente publicitados. Un nuevo lote de documentos desclasificados del gobierno británico arroja luz, en particular sobre la estrategia del Ministerio de Asuntos Exteriores durante esta guerra, y revela algunos de los manantiales comúnmente camuflados de la política de Londres. En particular, como muestran los documentos, los analistas británicos monitorearon cuidadosamente los medios soviéticos y extranjeros tanto en Londres como en la Embajada británica en Moscú, rastreando los más mínimos matices de los materiales publicados en ese momento y tratando de desarrollar una línea que nos permitiera lograr el apoyo incondicional de los Estados Unidos y neutralizar la influencia de la URSS en el curso del conflicto.
Además, una gran parte de los documentos desclasificados de ese período en 2015 fueron publicados por la Administración Nacional de Archivos y Registros de EE. UU. Estos documentos también revelan algunos puntos interesantes con respecto a la relación dentro del gobierno de los Estados Unidos bajo Reagan, en particular entre los diversos elementos de su bloque de poder. Los documentos de los archivos de EE. UU. Muestran inequívocamente que la administración del presidente Reagan desde el principio, sin dudarlo, se puso del lado del gobierno de Thatcher y le brindó toda la ayuda que necesitaba.
LORD CARRINGTON: "EMPUJE EL TUBO LO MÁS LARGO POSIBLE ..."
Después de que las tropas argentinas capturaron repentinamente las Islas Malvinas el 2 de abril, el gobierno británico rompió relaciones diplomáticas con Argentina y envió secretamente destructores y fragatas desde Gibraltar a la Isla Ascensión bajo el mando del Contraalmirante Sandy Woodward, quien participó en los ejercicios oceánicos Springtrain de 1982. Por delante de ellos fueron enviados el submarino nuclear Spartan. Según algunos informes, otro, pero ya submarino de misiles británico, fue enviado a posiciones en el Atlántico Sur, donde estaba listo para lanzar un ataque con misiles en Buenos Aires.
En cualquier caso, el informe TASS del 31 de marzo acusó a Gran Bretaña de intensificar las tensiones al enviar un submarino atómico a la región. El informe de la CIA del 1 de abril también declaró que el 30 de marzo se enviaron uno o dos submarinos nucleares británicos a la región del Atlántico Sur. En el mismo informe, por cierto, se informó que Argentina "obviamente planea invadir las islas en disputa mañana si su creciente presión diplomática no funciona". ¿Cuánto coincide esto con las memorias de Thatcher publicadas en 1993, en las que afirmó que "nadie podía predecir la captura argentina de las Malvinas en más de unas pocas horas"?
¿Fue realmente así? Además, en una carta del 31 de marzo a Thatcher Reagan publicada en los EE. UU., Ella escribió: "Usted sabe acerca de informes de inteligencia alarmantes tanto de usted como de nuestras fuentes de que la Armada argentina puede estar lista para invadir las Malvinas en las próximas 48 horas ... Y nosotros solo hay 75 marines y un barco de reconocimiento de hielo ".
El informe de la CIA del 1 de abril declaró: "El Reino Unido está al tanto de una posible invasión y podría enviar fuerzas adicionales a las Malvinas. Hay una pista de aterrizaje para recibir grandes aviones de transporte, pero se requiere repostar combustible".
Algunos investigadores creen que Londres hizo pleno uso de la estrategia bien establecida de "atraer" a la entonces junta de los generales argentinos "calientes" que gobernaron en Argentina. Una revisión de la embajada de EE. UU. en Argentina con fecha 16 de mayo de 1979, enviada al Departamento de Estado de EE. UU., dijo que, en última instancia, Argentina recuperaría su soberanía política sobre los Malvins, muy probablemente sujeta a garantías firmes de la propiedad patrimonial de los isleños, su estilo de vida y bilateral acuerdos con el Reino Unido sobre el desarrollo económico y científico conjunto de este territorio. La llegada al poder del nuevo gobierno conservador en Inglaterra podría ralentizar este curso de los acontecimientos, pero está claro que el declive y la despoblación en curso de las islas requieren su adaptación a las nuevas condiciones, mientras que esto todavía es posible. “Sin embargo, la impaciencia de los argentinos y sus estados de ánimo revanchistas pueden alterar un enfoque delicado y gradual para resolver este problema. Esto conducirá a un endurecimiento de la opinión pública británica con respecto a la transferencia de las islas bajo el control argentino y un mayor deterioro de las relaciones británico-argentinas ".
Según las observaciones de diplomáticos británicos que compartieron con sus homólogos estadounidenses en las conversaciones de mayo de 1980 en Washington, la parte argentina estaba cada vez más impaciente por el estado de las islas. ¡Pero lo más "terrible" fue que los rusos y los cubanos "inundaron" a Argentina, mientras que Moscú desarrolló la cooperación con los argentinos en materia de energía nuclear! Como escribió uno de los analistas de la oficina de Forin, "cualquier relación con la URSS debería ser alarmante".
La serie de negociaciones que tuvieron lugar en 1980-1981, en la que los diplomáticos británicos utilizaron las instrucciones del secretario de Asuntos Exteriores británico Peter Carrington para "tirar de la gaita el mayor tiempo posible", no dio ningún resultado, pero causó una irritación cada vez mayor entre los líderes argentinos.
Las negociaciones regulares tuvieron lugar del 26 al 27 de febrero de 1982 en Nueva York. En ellos, la parte argentina propuso crear un mecanismo para una comisión bilateral permanente que se reuniría mensualmente y trabajaría para acercar las posiciones de las partes, es decir, según los argentinos, sobre cómo es más fácil y rápido transferir las Islas Malvinas a la soberanía argentina. La parte británica rechazó categóricamente este enfoque. El 1 de marzo de 1982, la parte argentina emitió un comunicado unilateral que terminaba con las palabras: "Si el problema no se resuelve lo antes posible, Argentina se reserva el derecho de poner fin a este mecanismo y elegir el método de acción más adecuado para sus intereses".
Comentario del embajador de los Estados Unidos en Argentina, Harry Schlödeman, del 24 de marzo de 1982: “Existe un punto de vista cínico, especialmente entre los políticos, de que el gobierno argentino ha puesto este viejo debate en el centro de atención para desviar la atención del pueblo argentino de los problemas económicos. No estoy tan seguro Las negociaciones con los británicos parecen haberse estancado naturalmente, dado el tiempo dedicado y la incapacidad de los británicos para negociar la soberanía. En cualquier caso, el gobierno argentino se encuentra en una situación política tan interna en la que tiene que hacer algo si no se acepta la propuesta de crear una comisión permanente ".
¡Cómo se veían en el agua! Pero Shlodeman, intencionalmente o no, solo notó el lado diplomático de la crisis que Argentina estaba experimentando. De hecho, a principios de 1982, una junta militar dirigida por el general Leopoldo Galtieri estaba en vísperas de un colapso económico: la producción industrial cesó, la deuda externa superó el presupuesto muchas veces, los préstamos extranjeros cesaron, la inflación fue del 300% anual. El dictador esperaba con la ayuda de una pequeña guerra victoriosa para elevar el prestigio de su régimen militar. También creía que la administración estadounidense Reagan tomaría el lado de Argentina, lo que ayudó a Estados Unidos en la lucha contra el liderazgo sandinista de Nicaragua. Sin embargo, ya el 1 de abril, el Secretario de Estado Alexander Haig envió instrucciones al Embajador Schlodemann para transmitirle a Galtieri que cualquier acción militar "destruirá las prometedoras relaciones entre Estados Unidos y Argentina".
En la tarde del 1 de abril, Reagan llamó a Galtieri y, en una conversación de 40 minutos, trató de convencerlo de que no invadiera las islas. Advirtió a Galtieri que la invasión dañaría seriamente las relaciones entre los dos países y ofreció su mediación, incluida la llegada del vicepresidente George W. Bush a Buenos Aires. Galtieri respondió que Argentina había estado esperando 149 años, no tenía intención de esperar más y rechazó la oferta de mediación, diciendo que "los eventos en sí mismos ya han superado esta oferta". Dijo además que Argentina usa todos sus recursos para restaurar su soberanía sobre las islas y es libre de usar la fuerza cuando considera que ha llegado el momento adecuado.
Es interesante notar que Reagan tenía una visión peculiar de la historia de las Malvinas. A juzgar por la entrada en su diario del 2 de abril, hablando con Galtieri, estaba convencido de que las islas pertenecen al Reino Unido "en algún lugar del año 1540" (!).
¡Y esto sin mencionar la Doctrina Monroe, que, expresada por el presidente James Monroe en 1823, debería haber contrarrestado la captura británica de las Islas Malvinas en 1833!
En la mañana del 1 de abril, 500 marines argentinos estaban en camino. El 2 de abril de 1982, las tropas argentinas bajo el mando del general Mario Menendos, que llevaban a cabo la Operación Soberanía, desembarcaron en las Malvinas. Una compañía de marines británicos estacionados en Port Stanley cesó la resistencia por orden del gobernador inglés Rex Hunt. El nuevo gobernador, ahora en Malvins, era el general Menendos. El 7 de abril, tuvo lugar una ceremonia muy solemne de su asunción.
Desde el punto de vista militar, Galtieri esperaba que su Fuerza Aérea dominaría el archipiélago, y el Reino Unido en ese momento no tenía portaaviones listos para el combate. El comando de la Armada argentina informó a sus socios estadounidenses (Almirante Thomas Hayward) que la acción argentina se tomó para "contrarrestar la evidente amenaza soviética en la región, teniendo en cuenta a unos 60 arrastreros soviéticos en las Islas Malvinas", pero esto fue percibido por los estadounidenses con un sarcasmo no disimulado.
Los estrategas británicos, desde un punto de vista psicológico, calcularon con precisión que la opinión pública mundial, que había confirmado el reclamo de Argentina a las islas antes y condenó a Gran Bretaña, que "se aferró a los restos de su grandeza colonial pasada", inmediatamente se puso del lado de "isleños, fieles seguidores de la ciudadanía británica". a quien la junta argentina quiere subyugar por la fuerza militar.
Cabe señalar que todo el grupo de fuerzas y activos de Gran Bretaña, participando en ejercicios en la región de Gibraltar y enviados a las Malvinas, como concluyeron los analistas de la CIA, fue capaz de atacar a la Armada argentina inmediatamente a su llegada, desplazarlos de la zona de suspensión, luego bloquear las islas y esperar a que el principal fuerzas
Las tácticas de retrasar las negociaciones y la estrategia de "atraer" han dado sus frutos.
Fue una amenaza de intervención soviética
Al mismo tiempo, la inteligencia británica se encargó de intensificar el monitoreo de las acciones de la URSS. Entonces, el 2 de abril, se recibió información de un agregado militar estadounidense en Buenos Aires sobre la presencia de submarinos soviéticos a 50 millas de las Islas Malvinas, mientras supuestamente estaban bajo barcos de pesca soviéticos. El agregado estadounidense también dijo que tres submarinos argentinos se hicieron a la mar.
En la víspera del 1 de abril, la CIA envió un telegrama informativo indicando que la Armada argentina tenía información el 1 de abril sobre dos submarinos soviéticos en el Atlántico Sur en el área entre las Islas Malvinas y las Islas Georgia del Sur.
Posteriormente, tales mensajes "perturbadores" continuaron llegando periódicamente a Londres. El 14 de abril, un agente de cambio, quien, según él, estaba asociado con los argentinos en la embajada en París, recibió un mensaje de que cuatro submarinos soviéticos estaban en la región de Malvinas y que los rusos supuestamente informaron a los argentinos que estos submarinos los ayudarían si fuera necesario.
De hecho, el juego obviamente se realizó a una escala mucho mayor. En 2012, The English Guardian, que publicó extractos de documentos desclasificados, y Radio Liberty informó que la casi pesadilla de Washington era una posible intervención en el conflicto de la Unión Soviética. Sin embargo, esto está lejos de ser el caso. Un breve informe sobre la evaluación de la situación en torno a las Malvinas, preparado por la CIA el 2 de abril de 1982, declaró que "los soviéticos tratarán de usar la crisis y brindarán apoyo político a Argentina, pero no irán a una intervención militar directa". El 9 de abril, un documento de la comunidad de inteligencia estadounidense, The Crisis Around the Falkland Islands, dijo: "Es poco probable que los soviéticos participen directamente en esta disputa, aunque pueden proporcionar secretamente a los argentinos información sobre los movimientos militares británicos".
Finalmente, el informe del 15 de abril del Centro Británico de Inteligencia Unido también declaró: "No creemos que la URSS esté directamente involucrada en operaciones militares en la zona de conflicto".
La posición del liderazgo soviético en ese momento se hizo extremadamente clara de inmediato cuando el representante de la URSS en el Consejo de Seguridad de la ONU, Oleg Troyanovsky, se abstuvo inesperadamente en la votación de la resolución propuesta por Gran Bretaña.
Los rusos no imaginaron ninguna "pesadilla" para el presidente Reagan, que estaba construyendo su política hacia la URSS, como se supo recientemente, sobre la base de novelas de espías de Tom Clancy. El 7 de abril de 1982, en una reunión del grupo de planificación del Consejo de Seguridad Nacional, en respuesta a las palabras del subdirector de inteligencia central, almirante Bobby Inman, de que no sabemos con certeza si los soviéticos están listos para intervenir en el conflicto, Reagan dijo: "Si los soviéticos entran en una conspiración con Argentina en "una invasión absolutamente ilegal, entonces, creo, ¡podríamos hundir toda la isla con la ayuda de un par de B-52!
Por supuesto, las acciones de la URSS desde el comienzo del conflicto se convirtieron en objeto de una gran atención por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores. El 5 de abril, Londres exigió que la embajada británica en Moscú evaluara:
La actitud general de Moscú ante el conflicto.
Las acciones de la URSS en caso de operaciones militares entre Gran Bretaña y Argentina,
Las acciones de la URSS en caso de sanciones económicas contra Argentina.
El mismo día, se envió una respuesta firmada por el asesor de la embajada, Alan Brook-Turner, de que si Argentina no pudiera obtener el apoyo total de los países del tercer mundo, probablemente perdería en caso de hostilidades, y los rusos probablemente estarían de acuerdo tácitamente con cualquier acción del Reino Unido sobre El regreso de las Malvinas. El 6 de abril, los analistas de la oficina de Forein concluyeron que "se puede argumentar que los rusos evitarán la participación militar en el conflicto".
El 8 de abril, durante una reunión con Haig Thatcher, declaró explícitamente que "ahora estamos rechazando la marcha victoriosa del socialismo ... y hemos llegado al punto en que no puede haber compromiso. Los soviéticos temen la intervención de Estados Unidos en el conflicto, porque ellos mismos están abrumados por sus problemas, y sería sorprendente si también decidieran intervenir ". Haig estuvo de acuerdo: sí, la URSS comenzó a ponerse en desventaja cada vez más.
Posición difícil para Washington
Como resultado de la corta lucha, solo quedaron montañas de armas de los argentinos en las Malvinas. Foto de www.iwm.org.uk
Por otro lado, los británicos, al parecer, inmediatamente vieron a través de los intentos de los estadounidenses con la ayuda de la "amenaza soviética" (incluso con la ayuda de los míticos "submarinos soviéticos que se esconden bajo los arrastreros de pesca") para suavizar la reacción del gobierno de Thatcher a la captura de las Malvinas por parte de Argentina. Los analistas británicos creían que la vigilancia y la recopilación de inteligencia por parte de satélites soviéticos, aviones de reconocimiento naval y buques de superficie, incluidos los buques pesqueros soviéticos en el área de Malvinas, aumentarían a medida que la fuerza de tarea británica avanzara hacia el sur. Al mismo tiempo, en respuesta a las inquietudes del subsecretario de Estado de EE. UU. Lawrence Eagleburger, expresó en una conversación con el embajador británico Neville Henderson el 15 de abril en Washington que los rusos podrían estar involucrados en hostilidades, Londres expresó su firme convicción: “No tenemos evidencia para apoyar de esto, y no creemos que la URSS se arriesgue a estar directamente involucrada en operaciones militares en la zona de conflicto ". Y agregaron: "No está claro si los comentarios de Eagleburger se basaron en preocupaciones reales o estaban destinados a suavizar la posición de Gran Bretaña con respecto a Argentina".
Aparentemente, Londres también estaba alarmado por los comentarios de Haig en una conversación con Thatcher el 13 de abril de que no temía que Estados Unidos interviniera por completo en el conflicto, pero anticipó la intervención militar soviética si Gran Bretaña lanzaba una acción militar en las Malvinas.
Londres entendió perfectamente las fluctuaciones de la administración estadounidense y su deseo, si no es neutralizar, al menos mitigar la severidad del conflicto anglo-argentino. Inmediatamente analizaron las relaciones entre la URSS y Argentina en todas las áreas y notaron su rápido desarrollo: acuerdos sobre el suministro de granos y carne, la creación de empresas pesqueras conjuntas en la región de las Malvinas y el suministro de uranio enriquecido para el programa nuclear argentino. Se observó especialmente que la URSS recibió un tercio de sus importaciones de granos de Argentina y tomó el 75% de las exportaciones de granos argentinos. Londres creía que era muy importante para la URSS, que, como se esperaba, debía importar alrededor de 45 millones de toneladas de grano en 1982 para compensar la mala cosecha por tercer año consecutivo. Los suministros argentinos ayudaron a la URSS a superar el embargo de granos de Estados Unidos anunciado por el presidente Carter en respuesta a las tropas soviéticas que ingresaron a Afganistán en 1979. Además, destruyeron la campaña ampliamente publicitada en Occidente para desacreditar a la economía soviética, que "no puede alimentarse".
El 12 de abril, Henderson dio una entrevista a la empresa estadounidense CBS. La audiencia estadounidense quedó impresionada, pero fue especialmente impactante para el embajador británico informar que los Osos rusos (aviones Tu-95) con un alcance de vuelo de 8 mil millas se basan en Cuba y Angola y están observando en el Atlántico Norte y Sur.
Como resultado, según las encuestas de opinión en los Estados Unidos, el 50% de los estadounidenses en caso de conflicto armado habló a favor de apoyar al Reino Unido, el 5% a favor de Argentina y el 30% a favor de la neutralidad.
Pero en realidad, en general, Washington no necesitaba ser particularmente persuadido. A juzgar por los documentos publicados, los analistas del USS NSS llegaron a una conclusión firme el 1 de abril: "La causa de Gran Bretaña es justa, y es un aliado más importante y cercano para nosotros". El 3 de abril, la Embajada británica solicitó la asistencia de Estados Unidos para convencer a los representantes de Zaire y Japón de votar en el Consejo de Seguridad de la ONU para el proyecto de resolución británico, y recibió garantías del Departamento de Estado de que "Estados Unidos hará todo lo posible para ayudar a la adopción de la resolución del Reino Unido". La resolución británica pidió un "cese inmediato de las hostilidades" y un "retiro inmediato de todas las fuerzas argentinas" de las islas y pidió a los gobiernos de Argentina y el Reino Unido que "busquen una solución diplomática a las diferencias existentes". Esta resolución No. 502 fue adoptada el 3 de abril. Era Panamá solo. La URSS se abstuvo porque, como creen algunos investigadores, "la KGB prometió una buena paliza de Londres desde Buenos Aires". El proyecto de resolución de Panamá no fue sometido a votación.
El proceso de tomar decisiones sobre el apoyo a Londres es muy colorido descrito en las memorias de James Rentschler, un miembro del personal del SNB.
En la mañana del 7 de abril de 1982, el Grupo de Planificación SNB se reunió para una reunión en la Casa Blanca. Reagan apareció en la reunión vestido con ropa deportiva con una chaqueta y una camisa azul con cuello abierto; después de la reunión tenía la intención de ir de inmediato a Barbados para visitar a su vieja amiga de Hollywood, la actriz Claudette Colbert, a quien iba a pasar las vacaciones de Pascua.
La pregunta principal es: ¿Estados Unidos necesita intervenir y por qué, cuándo y cómo?
CIA (Almirante Inman): Gran Bretaña declaró una zona de exclusión de 200 millas, y Argentina desvió sus barcos fuera de esa zona. Los británicos continúan cargando en los barcos, son extremadamente serios y movilizan todo lo que tienen en la Marina.
MO (Weinberger): el plan británico para desplegar sus submarinos, infligir el máximo daño y luego proceder con el aterrizaje. Argentina concentra sus fuerzas en la costa, pero el equilibrio de poder está a favor de los británicos.
El 6 de abril, la BBC informó que un avión de reconocimiento estadounidense, el SR-71, rodeó las Malvinas (Malvinas) antes y después de la invasión argentina para recopilar información que luego se transmitió a los británicos.
Vicepresidente Bush: "¿Qué tan exacto es este informe de ABC que dice que Estados Unidos supuestamente suministra al Reino Unido fotografías detalladas del despliegue de tropas y barcos argentinos recibidos de nuestro avión de reconocimiento?"
Weinberger: “¡Absoluta mentira! Un ejemplo típico de desinformación soviética. De hecho, los soviéticos reubicaron a sus compañeros y tal vez brindan a los argentinos información sobre los movimientos de la flota británica ”.
Después de eso, los miembros del grupo de planificación comenzaron a discutir los problemas de los aeródromos en el Atlántico Sur, los problemas técnicos de la longitud de las pistas, la capacidad de carga, los radios de reabastecimiento de combustible, etc., mientras Reagan se sentaba y miraba a la puerta, mientras su rostro decía claramente: "Cuando ¿Saldré de aquí?
El Secretario de Estado Haig: “Thatcher es extremadamente beligerante, ya que entiende que si la situación empeora, su gobierno caerá. Está muy perturbada por los recuerdos de la crisis de Suez, no quiere permitir nuevamente la vergüenza que Gran Bretaña experimentó en ese momento. Por otro lado, Argentina se está poniendo cada vez más nervioso y, tal vez, está buscando una salida ”.
Después de esto, surgió una disputa entre Gene Kirkpatrick, el representante de los Estados Unidos en la ONU, y el Almirante Inman sobre quién es más importante para Estados Unidos: Gran Bretaña o Argentina y si el Tratado de Río (Tratado de Asistencia Mutua Interamericana) debe ser respetado.
Reagan: “Propongo la siguiente solución. "Sería mejor para nosotros en el asunto con América Latina si manteniéramos amistad con ambas partes en esta crisis, pero es más importante para nosotros que el Reino Unido no pierda".
Después de eso, según Rentschler, Reagan y sus asistentes se apresuraron al helicóptero, que se suponía que lo llevaría a Barbados. "¡No pudo posponer el comienzo de su idilio caribeño ni siquiera por un minuto!" Haig apenas logró murmurar el oído del presidente en voz baja: "No se preocupe, señor presidente, nos ocuparemos de esta tarea. Llevaré a Dick Walters conmigo, hablará con los generales de la junta en la jerga militar española y los dejará sin palabras ".
Pero las palabras principales en todo este ajetreo anterior a la Pascua fueron hechas por el almirante Inman: “No tenemos otra alternativa que apoyar a nuestros aliados británicos hasta el final. No estoy hablando de relaciones de parentesco, idioma, cultura, unión y tradiciones, que también son importantes. Quiero recordar la importancia crítica de nuestros intereses comunes en el plan estratégico, la profundidad y amplitud de nuestra cooperación en el campo de la inteligencia, en todo el espectro de amenazas durante la Guerra Fría, donde tuvimos una estrecha cooperación con Gran Bretaña. Y quiero recordarles los problemas que tenemos con Argentina en términos de no proliferación nuclear. Si dejamos que los argentinos salgan del agua cuando usan armas convencionales, ¿quién puede garantizar que en 10-15 años no intentarán hacer lo mismo con las armas nucleares?
El 9 de abril, la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos concluyó que "una clara victoria británica habría evitado las consecuencias negativas para las relaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña".
El 13 de abril, a pedido de la embajada británica, Eagleburg dio el visto bueno para transmitir información a los británicos sobre la cantidad y calidad de armas y equipos militares, en particular equipos de guerra electrónica entregados por los Estados Unidos a la Argentina. Después de eso, la prensa informó que Estados Unidos podía interceptar todas las comunicaciones militares argentinas, lo que condujo a un cambio en el código militar argentino. El almirante Inman anunció esto en una reunión del SNB el 30 de abril, mientras expresaba su esperanza de "una pronta restauración de nuestra capacidad en esta área, aunque el daño de estas filtraciones en la prensa fue significativo".
El 28 de abril, el gobierno británico declaró que la zona de 200 millas alrededor de las islas estaba completamente cerrada desde las 11 a.m.del 30 de abril. El 29 de abril, Thatcher en su mensaje a Reagan escribió patéticamente: “Una de las etapas en los intentos de resolver esta crisis ha terminado. Me parece importante que cuando entremos en la siguiente etapa, Estados Unidos y Gran Bretaña deben estar del mismo lado claramente, defendiendo firmemente los valores en los que se basa la forma de vida occidental ”.
El 30 de abril, Haig hizo un comunicado de prensa indicando que desde el 29 de abril, Argentina rechazó la propuesta de Estados Unidos para resolver la disputa, el presidente de los Estados Unidos impuso sanciones contra Argentina: congelando todos los suministros militares, rechazando a Argentina el derecho a compras militares, congelando todos los préstamos y garantías ...
El conflicto anglo argentino terminó oficialmente el 20 de junio de 1982, cuando las fuerzas británicas desembarcaron en las Islas Sandwich del Sur. La victoria fue percibida como una nueva evidencia del poder de Gran Bretaña: un poder naval. El patriotismo en la metrópoli se volvió loco: el gobierno de Thatcher recibió las mismas calificaciones con las que contaba el general Galtieri. El hecho de que el régimen argentino fuera un régimen autoritario, semifascista, a los ojos de muchos británicos, le dio a la acción militar conservadora la sombra de una "misión de liberación", la lucha de la democracia contra la dictadura. ¡En Londres, con una gran reunión de personas, se llevó a cabo el "Desfile de la Victoria"! En Buenos Aires, Galtieri renunció.
La respuesta a la pregunta de una posible intervención soviética durante el conflicto aún la mantienen los fondos cerrados de los archivos rusos. Solo se sabe con certeza que el avión de reconocimiento soviético de largo alcance Tu-95 supervisó la fuerza de tarea británica. Además, los satélites soviéticos Cosmos-1345 y Cosmos-1346, lanzados el 31 de marzo de 1982, justo en la víspera de la Guerra de Malvinas, permitieron al comando de la Armada Soviética monitorear la situación operativa y táctica en el Atlántico Sur, calcular con precisión las acciones de la flota británica e incluso en unas pocas horas determinar la hora y el lugar del desembarco en las Malvinas del desembarco inglés.

References: resolución 
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