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Timestamp: 2019-01-23 14:15:47+00:00

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SENTENCIA SL15998-2014 DE 05 DE NOVIEMBRE DE 2014
CONTENIDO:PRINCIPIO DE PRIMACÍA DE LA REALIDAD NO SE PRESUME EN CONTRATOS COMERCIALES. PARA QUE SE CONFIGURE LA PRESUNCIÓN DEL PRINCIPIO DE PRIMACÍA DE LA REALIDAD SOBRE LAS FORMAS, ES NECESARIO QUE SE EFECTUÉ EN PRESUNTAS RELACIONES DE TRABAJO, POR EXPRESO MANDATO CONSTITUCIONAL,CONSAGRADO EN EL ARTÍCULO 53 DE LA C.P.. EN LAS RELACIONES COMERCIALES NO ES POSIBLE ESTABLECER DE MANERA PROBATORIA LA EXISTENCIA DE UNA RELACIÓN DE TRABAJO, DEBIDO A QUE CONFIGURAN CARACTERÍSTICAS TOTALMENTE DISÍMILES A LAS RELACIONES LABORALES, COMO LO SON LAS DEL CONTRATO DE AGENCIA MERCANTIL Y DE FRANQUICIA, CARACTERIZADOS POR LA AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA, QUE NO POR LA SUBORDINACIÓN LABORAL.
TEMAS ESPECÍFICOS:COEXISTENCIA DE CONTRATOS DE TRABAJO, CONTRATO DE TRABAJO, PRINCIPIO DE PRIMACÍA DE LA REALIDAD, CONTRATO COMERCIAL, PRINCIPIOS DEL CONTRATO COMERCIAL, CONTRATO DE AGENCIA COMERCIAL, PRESUNCIÓN DE LA RELACIÓN LABORAL, PRINCIPIO DE CONTINUIDAD DE LA RELACIÓN LABORAL, CUMPLIMIENTO DEL CONTRATO DE TRABAJO, EXISTENCIA DEL CONTRATO DE TRABAJO
Sentencia SL15998-2014/45285 de noviembre 5 de 2014
SL15998-2014
Rad.: 45287
Decide la Corte el recurso de casación interpuesto por el señor Omar Restrepo, contra la sentencia de la Sala Décima Primera de Decisión Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, proferida el 21 de octubre de 2009, en el proceso que instauró el recurrente contra la sociedad Transportadores de Colombia LTDA. y CIA. S.C.A., Transdecol.
El señor Omar Restrepo llamó a juicio a la sociedad Transportadores de Colombia Ltda. y Cía. S.C.A., Transdecol, con el fin de que se declarara la existencia de un contrato de trabajo entre las partes, que terminó por causa imputable a la empleadora. Consecuencialmente, condenar a pagarle la cesantía por el tiempo laborado entre el 1º de marzo de 1995 y el 2 de marzo de 2007, los intereses a la misma, vacaciones, aportes en salud y pensiones, las sanciones por no haberlo afiliado al sistema de seguridad social, la sanción moratoria del artículo 65 del CST, por no cancelación de las prestaciones sociales al término de la relación laboral, la indemnización por despido injusto, lo que ultra y extra petita se demuestre en el proceso y las costas.
Fundamentó sus peticiones, en que el 1º de marzo de 1995 suscribió contrato de trabajo con la demandada para desempeñar el oficio de “agente seccional”, y fue inscrito en la Cámara de Comercio de Cali como administrador de la sucursal en dicha ciudad. Que el salario pactado fue de $140.000 mensuales para 1995 y varió en el transcurso del tiempo, para terminar en los últimos tres meses en la suma de $433.700, más comisiones, para un total mensual de $2.000.000.
Aseguró que ejecutó las labores encomendadas de manera personal, cumpliendo el horario de trabajo asignado, sin tener queja alguna en su contra o llamados de atención. Que la relación laboral se mantuvo por 12 años y 2 días, hasta que la empresa el 2 de marzo de 2007 decidió dar por terminado el contrato de manera unilateral e injusta. Que la demandada le adeuda por el tiempo laborado lo que reclama por cesantía, intereses a la misma, vacaciones, aportes en salud y pensiones, las sanciones por no haberlo afiliado al Sistema de Seguridad Social, la sanción moratoria del art. 65 del CST, por no cancelación de las prestaciones sociales al término de la relación laboral y la indemnización por despido injusto.
Al dar respuesta a la demanda, la sociedad Transportes de Colombia y CIA. LTDA. S.C.A., Transdecol, se opuso a las pretensiones y, en cuanto a los hechos, aseguró que el 1º de marzo de 1995 suscribió un contrato individual de trabajo con el demandante para prestar sus servicios como “gerente seccional”, pero que dicho contrato “jamás trascendió la esfera misma de lo meramente formal”, sino a un vínculo más bien de naturaleza civil o comercial, dado que no hubo subordinación frente al demandante sino la autonomía ajena al contrato laboral, por lo que se le pagaban honorarios. Agregó que en el hipotético supuesto de tener algún soporte el nexo laboral, habría operado la prescripción.
También dijo, que según la certificación de ingresos expedida por el señor José Iván Arce, contador público, sus honorarios mensuales eran de $3.300.000 para el año 2004, lo que soporta aún más su condición de comerciante independiente. Añadió que el demandante “ejecutaba con sus propios recursos y sin ningún asomo o viso de subordinación, previa la garantía de la independencia administrativa”, la que denominó “explotación del objeto social” de transporte de mercancías, por lo que en uso “autónomo de la razón social transdecol, el hoy accionante pagaba a favor de mi mandante y a título de arrendamiento montos dinerarios previamente convenidos por las partes los cuales se fueron reajustando en el devenir de la relación mercantil”.
Aseguró igualmente, que la relación terminó por mutuo acuerdo el 30 de abril de 1999 y se tuvo otra relación entre el 1º de mayo de 1999 y el 30 de marzo de 2003, mediante “contrato escrito de agencia comercial”, que terminó por acuerdo de voluntades. Posteriormente del 1º de abril de 2003 al 30 de marzo de 2005 sus relaciones se rigieron por un “contrato comercial de franquicia”, y del 1º de abril de 2005 al 1º de abril de 2006 nuevamente por un “contrato de agencia comercial”, que tuvo su vigencia hasta el 2 de marzo de 2007, cuando la empresa finiquitó su actividad comercial de manera unilateral, ante el incumplimiento del demandante de las condiciones pactadas. Insistió, finalmente, en que no es cierto que el señor Omar Restrepo atendiera y cumpliera órdenes e instrucciones de la empresa.
En su defensa propuso las excepciones de inexistencia de relación laboral y de contrato laboral, falta de causa para demandar, prescripción, mala fe y temeridad.
El Juzgado Octavo Laboral del Circuito de Medellín, en sentencia del 27 de marzo de 2009 (fls. 133-148), decidió:
1. Se declara que entre Transportes de Colombia Ltda. y Cia. S.C.A. (Transdecol Ltda.) parte empleador y Omar Restrepo como trabajador, existió un contrato de trabajo a término indefinido iniciado el 01 de marzo de 1995 y terminado el 02 de marzo de 2007, por decisión unilateral de la empleadora sin que hubiese mediado justa causa legal para ello.
2. Como consecuencia de dicha declaración se CONDENA a Transportes de Colombia Ltda. y CIA. S.C.A. (Transdecol Ltda.) a pagar al señor Omar Restrepo la suma de $172.331.902.65; por los siguientes conceptos:
Cesantías $ 9.716.666.66
Intereses dobles de las cesantías $ 2.290.236.00
Vacaciones $ 4.858.333.33
Primas $ 9.716.666.66
Indemnización por despido $ 63.800.000.00
Sanción moratoria $ 81.950.000.00
Total $172.331.902.65
3. CONDÉNASE a Transportes de Colombia Ltda. y Cia. S.C.A. (Transdecol Ltda.) a pagar las cotizaciones por el riesgo de I.V.M., por todo el tiempo que duró la relación laboral y consignar dicho valor con destino al fondo de pensiones que escoja el trabajador.
4. Se declara parcialmente próspera la excepción de prescripción propuesta (sic) Transportes de Colombia Ltda. Y CIA. S.C.A. (Transdecol Ltda.); las demás son infundadas como ya se dejó expuesto en la parte motiva de esta decisión.
5. Se CONDENA en COSTAS a la entidad demandada, de conformidad con el artículo 392, numeral 2, del Código de Procedimiento Civil y se tasarán atendiendo los criterios establecidos por el Acuerdo 1187 de 2003 de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura en su artículo sexto numeral 2.1.1.
Para arribar a tal decisión, el a quo luego de analizar las pruebas arrimadas al proceso y las distintas modalidades de los contratos entre las partes, concluyó que “el contrato que ligó a las partes en la Litis, en el momento de la suscripción, fue un contrato de trabajo”, que la parte demandada debía desvirtuar y no lo hizo con la prueba recaudada.
La Sala Décima Primera de Decisión Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, mediante sentencia proferida el 21 de octubre de 2009 (fls. 159-168), revocó la decisión revisada en apelación y, en su lugar, absolver a la demandada de todo cargo.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el Tribunal consideró como fundamento de su decisión, que la prueba recaudada en el proceso, “no permite concluir con certeza que la relación entre las partes hubiese estado gobernada por un contrato de trabajo”, pues en el expediente, además del contrato laboral celebrado el 1º de marzo de 1995, obran dos (2) contratos de agencia suscritos por las partes, uno el 1º de mayo de 1999 y otro el 1º de abril de 2005, para que el demandante utilizara la razón social de la demandada y “efectuara negocios de transporte de carga terrestre desde Cali hacia las diferentes ciudades del país”, para lo cual “el contratista se obligó a aportar “el dinero necesario para la explotación del negocio, garantizando el pago oportuno tanto de los anticipos… como… de la liquidación de cada uno de los manifiestos…” y a pagar por utilizar la razón social de la empresa”.
Además de los anteriores contratos, también se basó en que se acreditaron dos contratos de franquicia firmados por las partes el 1º de abril de 2003 y el 1º de abril de 2006 en los cuales “la “franquiciante” propietaria de la marca Transdecol, concedió “… el uso, la marca, nombre comercial, emblema, símbolos, diseños y Know how para ser explotada en la actividad de transporte… en la zona geográfica de Cali”.
Por todo lo cual, con fundamento en el principio de la primacía de la realidad, definió que las partes “estuvieron vinculadas mediante una relación diferente a la laboral, que se asemeja a un contrato de agencia comercial”.
Interpuesto por el apoderado judicial de la parte actora, en escrito allegado a fls. 413 del cuaderno de la Corte, concedido por el tribunal y admitido por la corporación, se procede a resolver.
Pretende el recurrente que la Corte case totalmente la sentencia recurrida para que en sede de instancia, confirme en su integridad la del Juzgado Octavo Laboral del Circuito de Medellín y resuelva sobre las costas como corresponda.
Con tal propósito formula un único cargo, por la causal primera de casación, consagrada en el art. 60 del D. 528/1964, por considerar que la sentencia acusada es violatoria de la ley sustancial, por vía indirecta con base en la aplicación indebida proveniente del error de hecho manifiesto por la falta de apreciación de la prueba. No hubo réplica.
Acusa la censura la violación indirecta en la modalidad de aplicación indebida, de las siguientes disposiciones: “artículos: 21, 25, 37, 47, 54, 64 del CST artículos 264, 1317 y 1320 del Código de Comercio y como violación de medio los artículos (sic) 177 y 187 CPC, aplicables por virtud del artículo 145 C.P.T., 60, 61 del C.P.T”.
Como evidentes errores de hecho señala:
Dar por demostrado sin estarlo, que la relación jurídica existente entre Omar Restrepo y Transdecol Limitada, fue gobernada por un contrato de agencia mercantil y no por un contrato de trabajo.
Dar por demostrado sin estarlo, que los contratos denominados agencia comercial y franquicia son PREFERENTES frente a los contratos de trabajo suscritos y firmados por las partes hoy procesales.
Dar por demostrado sin estarlo que la autonomía de la voluntad del demandante Omar Restrepo, solamente se reflejó en los contratos de agencia mercantil y FRANQUICIA, desconociendo los actos de voluntad que se generaron con anterioridad y con posterioridad a esos actos y que determinan una situación abiertamente contradictoria y adversa a los intereses del trabajador.
Dar por demostrado sin estarlo, que las obligaciones esenciales y de naturaleza mercantil, de los contratos de franquicia y agencia mercantil fueron ejecutadas y cumplidas entre Transdecol Limitada y Omar Restrepo.
Dar por demostrado sin estarlo, que la relación jurídica entre TRNSDECOL LIMITADA y Omar Restrepo, comenzó a partir de la firma de los contratos de agencia mercantil y FRANQUICIA, desconociendo la realidad fáctica y documental que se deriva del contrato de trabajo suscrito en fecha 01 de marzo de 1995.
Dar por demostrado sin estarlo, que los contratos de AGENCIA COMERCIAL Y FRANQUICIA, MODIFICAN Y DEROGAN, los actos de comercio y la condición jurídica aprobada por la Asamblea General de accionistas de Transdecol Limitada en fecha 11 de junio de 1988, mediante los cuales se APROBO (sic) la apertura de una AGENCIA.
No dar por demostrado, estándolo, que el contrato laboral que gobernó la relación laboral entre OMAR RESTREPPO y TRANSDECOL LIMUTRADA, fue el contrato a término INDEFINIDO suscrito entre ellas en fecha 01 de marzo de 1995.
No dar por demostrado, estándolo, que la remuneración obtenida por la prestación de los servicios personales de Omar Restrepo es la misma suma que se estipuló en el contrato de fecha 01 de marzo de 1995, suma que varió con el paso de los años de ejecución contractual.
No dar por demostrado, estándolo, que la SUBORDINACIÓN MATERIAL Y JURÍDICA dada entre TRASDECOL LIMITADA y OMAR RESTREPPO, comenzó en virtud de la firma y ejecución de un contrato de trabajo fechado 01 de marzo de 1995.
No dar por demostrado, estándolo, que el documento contrato de fecha 01 de marzo de 1995 es prueba de la manifestación de Voluntades (sic) de quien en él participan (sic) como empleador y trabajador.
Concluir, que la firma de actos contractuales comerciales se constituyen en la última manifestación de la voluntad de los contratantes son atender la prueba documental y testimonial que indican una situación bien distinta.
Concluir, que el documento contrato a término indefinido que milita en el expediente, y su efecto jurídico y probatorio, NO ES CONCURRENTE con los actos comerciales de Agencia mercantil y franquicia y que por tal motivo éstos deben ser PREFERENTES que aquel.
Otorgar efectos jurídicos contractuales a los documentos denominados agencia mercantil y FRANQUICIA, sin existir EVIDENCIA de los elementos esenciales y de naturaleza mercantil para su eficacia.
Concluir con desatino, que en caso de DISCORDANCIA entre lo que ocurre en la práctica y lo que surge de documentos o acuerdos, debe darse preferencia a lo primero, es decir, a los (sic) que ocurre en el terreno de los hechos, omitiendo el análisis del principio de la CONCURRENCIA y la FAVORABILIDAD en materia laboral.
No tener por establecida, estándolo, la buena fe del demandante en todo orden, y particularmente en lo relacionado con su confesión respecto a las situaciones que dieron origen a la vinculación laboral con TRASDECOL LIMITADA.
No tener por establecido, estándolo, que la AGENCIA de CALI se gobierna por un acta de asamblea de accionistas de la sociedad Transdecol Limitada y no contratos inter partes suscritos con posterioridad al 11 de junio de 1988.
No dar por demostrado, estándolo, que el Señor (sic) Omar Restrepo, fue nombrado como ADMINISTRADOR de la AGENCIA DE CALI de la sociedad Transdecol Limitada, desde el 31 de enero de 1991 y que dicho nombramiento no tiene nada que ver con el CONTRATO DE AGENCIA COMERCIAL y FRANQUICIA suscrito entre las mismas en fecha posterior.
Anuncia como pruebas no apreciadas, las siguientes:
No apreció ni tuvo en cuenta el documento –contrato laboral a término indefinido de fecha 1º de marzo de 1995, mediante el cual se gobierna la relación laboral entre Transdecol Limitada y Omar Restrepo.
No apareció ni tuvo en cuenta el contenido del certificado de existencia y representación expedido por la Cámara de Comercio de Cali, mediante el cual se publicita en el registro mercantil, que desde el 31 de enero (sic) de 1991 el Señor (sic) Omar Restrepo fue nombrado como administrador de la Agencia Transdecol Limitada en la ciudad de CALI.
No apreció ni tuvo en cuenta que el registro mercantil de Agencias expedido por la Cámara de Comercio de la ciudad de Cali, PULICITO (sic), que desde el día 11 de junio de 1988, la sociedad Transdecol Limitada, autorizó la apertura de una agencia en la ciudad de Cali.
No apreció ni tuvo en cuenta el contenido del certificado de agencias, expedido por la Cámara de Comercio de la ciudad de Cali, que la actividad comercial de la agencia es oficina recepcionista.
No apreció ni advirtió, que el documento de agencia mercantil que relaciona en su fallo, calendado 1 de mayo de 1999 y 01 de abril (sic) de 2005 al cual le otorgó pleno valor probatorio para ser PREFERENTE al contrato de trabajo, no fue INSCRITO en el registro mercantil de la Agencia en la ciudad de Cali, omitiendo el requisito de publicidad y eficacia consignada en el artículo 1320 del Código de Comercio.
Para la demostración del cargo, aduce el recurrente, que “El Tribunal fundamentó en su sentencia, que el vínculo jurídico que produce efecto entre Transdecol Limitada y Omar Restrepo, es aquel que se deriva del clausulado de los contratos de agencia y franquicia suscritos en fecha 1º de mayo de 1999, y 1º de abril de 2005 y 1º de abril de 2003 y 1º de abril de 2006”. Yerros que considera manifiestos y que hicieron que el Tribunal “aplicara indebidamente los artículos 1317 y 1320 del Código de Comercio”, e inaplicara los artículos 21, 25, 37, 46, 47, 54 y 64 del CST “restándole efectos legales de existencia, celebración, ejecución a un contrato de trabajo”.
Manifiesta que al tribunal, al acoger la primacía de la realidad frente a los documentos suscritos por las partes, desconoció el mandato de los arts. 60 y 61 del CPT y SS, pues “acogió como prueba unos y desconoció su valor en otros, es decir, en aquel que evidenciaba la voluntad contractual de Transdecol Limitada y Omar Restrepo dirigida a gobernar una relación de trabajo a través de un contrato laboral a término indefinido”.
Adicionalmente, esgrime que el Tribunal omitió en la valoración de los documentos contractuales de agencia suscritos el 1º de mayo de 1999 y el 1º de abril de 2005 “determinar la evidencia de la inscripción del documento en el registro mercantil de la agencia de Cali constituida por la sociedad Transdecol Limitada”.
También alega que el ad quem en su conclusión “CONFUNDE y por ende inaplica el artículo 264 del Código de Comercio, el cual gobierna la institución de la AGENCIA MERCANTIL”, cuya característica especial “se finca en la AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA DEL AGENTE” y omitió darle valor probatorio al registro mercantil que informa que la agencia de la ciudad de Cali es de la sociedad demandada.
Que como consecuencia de la “desacertada aplicación normativa frente al caso concreto, debido a la FALTA DE APRECIACIÓN PROBATORIA, condujo… a aplicar indebidamente unas normas mercantiles, para inaplicar normas de orden público laboral y de referente aplicación según los expone el artículo 21 y 25 del CST”.
Asegura que el Tribunal no se pronuncia ni argumenta en su fallo sobre la génesis de la relación jurídica entre las partes, “a pesar de que la parte demandada ACEPTA que desde 1995 se suscribió un contrato de trabajo entre Omar Restrepo y TANSDECOL (sic) LIMITADA”.
Considera además que al no apreciar el Tribunal los documentos enrostrados, se le dieron efectos a una agencia mercantil que no se ha registrado ni está inscrita en el registro comercial, y no se le dio el alcance legal al nombramiento como administrador al señor Restrepo.
Cita la sentencia de la CSJ SC, 4 abr. 2008, sin especificar la radicación, que transcribe y aduce que el contrato de agencia mercantil suscrito entre las partes adolece de “uno o varios de los requisitos que consigna” esa clase de contrato y, por ende, reclama su inexistencia o su “mutación” a otro de naturaleza diferente.
Indica que el demandante y ahora recurrente, “no tiene empresa propia”, e insiste en su condición de administrador de la agencia de TRANSDECOL LTDA. en la ciudad de Cali, cuya apertura en esa ciudad data del 11 de junio de 1988.
Dice que en aplicación del principio de “integralidad probatoria y la libre formación del convencimiento, era menester del juzgador, analizar conjuntamente las pruebas legalmente producidas. Es más como concurrían varios contratos de distinta naturaleza en una misma persona, debió acudir a la aplicación del principio de la CONCURRENCIA (art. 25 C.S.T.), en armonía con lo preceptuado en el artículo 187 de CPC para despachar cualquier duda que maculara la existencia del contrato que gobernó la relación laboral”.
Al terminar afirma que el Juez de primera instancia en su fallo acogió el principio de favorabilidad consagrado en el art. 21 del CST norma que “aplicó indebidamente el Tribunal”.
Sea lo primero considerar que son dos los aspectos esenciales en torno de los cuales gira el objeto de inconformidad de la censura, frente a la sentencia del Tribunal que se ataca:
La no declaratoria de la existencia de un contrato de trabajo a término indefinido entre las partes, presuntamente soslayado por el Tribunal, en preferencia de los contratos de agencia mercantil y de franquicia, aduciendo haberse basado en la realidad de los hechos sobre las formas, pretermitiendo darle prevalencia a la figura contractual adoptada por las partes de manera previa, desde marzo 1º de 1995;
ii. Determinado dicho contrato laboral, considerar que es concurrente con los actos comerciales de la agencia mercantil y la franquicia, pues el ad quem al privilegiar los últimos, dejó de lado el contrato de trabajo y sus efectos.
La censura invoca para la demostración del cargo, que el Tribunal no tuvo en cuenta el documento contentivo del contrato de trabajo a término indefinido entre las partes, de fecha 1º de marzo de 1995 (fls. 7), que habría gobernado la relación laboral hasta el 2 de marzo de 2007.
Al respecto, baste decir que contrario a lo advertido por el recurrente, la sentencia del Tribunal parte del análisis efectuado por el a quo, según el cual las partes suscribieron el 1º de marzo de 1995, un contrato de trabajo de plazo indefinido, mediante el cual el señor Omar Restrepo fue nombrado como “administrador de la Agencia Transportadores de Colombia Ltda. y Cía S.C.A.”.
Por consiguiente, cae de su peso por sustracción de materia, que el ad quem, en estrictez, haya dejado de tener en cuenta o valorado dicho documento, contentivo del contrato de trabajo a término indefinido celebrado por las partes en la fecha antes descrita.
Cosa distinta, es que el Tribunal en uso de su facultad legal de analizar las pruebas allegadas al proceso de manera conjunta, sistemática y bajo la libre formación del convencimiento, según lo dispone el art. 61 del CPT y SS, haya concluido que la sola existencia de ese documento no daba la certeza necesaria para concluir que entre las partes durante todo el tiempo rigió dicho contrato laboral si, como igualmente estaba demostrado, “militan en el expediente: 1) Dos contratos de agencia suscritos por las partes el 1º de mayo de 1999 y el 1º de abril de 2005, en los cuales se facultó al contratista (el actor) “… para que utilizando la razón social de Transportadores de Colombia Ltda., y Cía S.C.A. “Transdecol”…” efectuara negocios de transporte de carga terrestre desde Cali hacia las diferentes ciudades del país… 2) Dos contratos de franquicia firmados por las partes el 1º de abril de 2003 y el 1º de abril de 2006 en los cuales la “franquiciante” propietaria de la marca Transdecol, concedió “… el uso, la marca, nombre comercial, emblema, símbolos, diseños y Know how para ser explotada en la actividad del transporte…”. (Destacado de la Sala).
De ahí que el ad quem no solo constató la existencia de un primigenio contrato de trabajo a término indefinido, sino que también verificó la existencia de otros contratos, ya no de índole laboral sino comercial, suscritos posterior e igualmente entre las mismas partes, que desvirtuaban en la realidad de la relación la continuidad de esa primera contratación de carácter laboral.
Pruebas documentales a las cuales sumó el Tribunal en su análisis y conclusión, otros documentos “en los cuales el demandante acepta expresamente el carácter empresarial y comercial de su relación con la sociedad demandada”, así como los testimonios presentados al proceso e incluso la confesión del propio demandante en la diligencia de interrogatorio de parte, “en el cual éste revela su vinculación comercial con la sociedad demandada”. Aspecto probatorio éste último que también se erigió en eje de la definición de la controversia, para determinar, con base en el “principio de la realidad”, que el demandante, aun cuando hubiera suscrito inicialmente un contrato de trabajo a término indefinido, posteriormente pactó una relación de índole comercial, mediante sendos contratos de agencia mercantil y de franquicia, que libre y voluntariamente suscribió en varias oportunidades con la empresa demandada.
Principio de la realidad que es prevalente a las formalidades que establezcan los sujetos de las relaciones laborales, por expreso mandato constitucional, El del juzgador de segundo grado. Dio aplicación a esa realidad, que observó en su contexto, praxis entre las partes, aunados a las demás probanzas acreditadas en el proceso.
Realidad que reconoce el propio recurrente en el recurso extraordinario y corrobora lo dicho, al advertir que “… en aplicación al (sic) principio de integralidad probatoria y la libre formación del convencimiento, era menester del juzgador, analizar conjuntamente las pruebas producidas. Es mas (sic) como concurrían varios contratos de distinta naturaleza en una misma persona, debió acudir a la aplicación del principio de la CONCURRENCIA…”.
Siendo este último, el segundo de los aspectos centrales de su desacuerdo con la decisión del Tribunal, precisa la Sala que ese llamado a la aplicación del denominado principio de “concurrencia”, tampoco tiene vocación de prosperidad.
Lo anterior, en la medida en que, aun cuando el Tribunal consideró finalmente la existencia de la relación mercantil que no laboral, y no aludió a su concurrencia con el contrato laboral, en sede de instancia llegaría la Corte a la misma conclusión absolutoria del ad quem, por cuanto no se encontró acreditada tal figura jurídica en los términos del art. 25 del CST. Es decir, que hayan sido desarrollados coetáneamente el contrato laboral y los contratos comerciales, lo que fue desvirtuado por la empresa accionada al presentar los documentos que sirvieron de soporte a su existencia.
Al respecto, se tiene que no hubo tal concurrencia, ya que el contrato de trabajo fue el primigenio, suscrito en marzo 1º de 1995 (fls. 7), del que la parte demandante desde la demanda introductoria pretendía era uno solo. En tanto que los que fueron posteriormente suscritos de agencia mercantil (29-30, 36) y de franquicia, de naturaleza comercial (fls. 31-35), no fueron desvirtuados ni tachados, sin que la consustancial característica de subordinación personal del trabajador propia del contrato de trabajo fuese compatible al efecto, con los otros dos tipos de contratos mercantiles, dada necesaria e indefectible autonomía que implican los mismos.
Es evidencia probatoria suficiente de lo indicado, verificada por el Tribunal, la existencia de dos contratos de agencia mercantil y dos de franquicia suscritos por las partes, analizados por esa Corporación en debida forma, de manera sistemática y completa, ajustada a su contenido y a los demás elementos probatorios de convicción ya mencionados. Por todo lo cual concluyó que no había la certeza de la pretensa y única relación de trabajo entre las partes, pero si en la práctica de la calidad de comerciante del demandante, quien se dedicó a promover y explotar el negocio del transporte bajo la figura de la agencia mercantil, que luego derivó en la franquicia de la empresa de transportes Transdecol Ltda. S.C.A.
Cabe agregar a lo anterior, que si bien es cierto existe en el derecho del trabajo la figura jurídica de la concurrencia de contratos, para el caso bajo examen, ello no se constata en las probanzas echadas de menos por el recurrente y analizadas por el Tribunal, por lo explicado en precedencia. Fueron las partes quienes suscribieron el primer contrato de trabajo, para después modificar su voluntad y concretarla en sendos contratos mercantiles, con características totalmente disímiles al laboral, como lo son las del contrato de agencia mercantil y de franquicia, caracterizados por la autonomía e independencia, que no por la subordinación laboral.
Tanto es ello así, que observó el Tribunal en su sentencia otros documentos que el demandante suscribió, y que corroboran tal conclusión, además de los referidos contratos suscritos por el demandante, su afiliación a la seguridad social en salud, la comunicación que da cuenta del canon de arrendamiento de la razón social de la oficina de TRANSDECOL en Cali, el derecho de petición a la DIAN, entre otros, así como las referidas pruebas testimoniales y la confesión del demandante. Aspectos probatorios, que igualmente hicieron parte de los argumentos del Tribunal, y no fueron atacados por la censura, lo que denota una falencia en el recurso al no demoler la totalidad de los argumentos probatorios que soportaron la decisión que se ataca y que goza, en principio, de la presunción de legalidad y acierto. Elementos procesales suficientes para no dar por fundado el cargo.
Sobre este aspecto procesal, de capital importancia para salir avante o no el recurso extraordinario, se ha pronunciado esta Sala en sentencia CSJ SL, 25 sept. 2012, Rad. 39687, en los siguientes términos:
No obstante, en ningún de los tres cargos de la demanda de casación las recurrentes se ocupan de discutir “la valoración en conjunto del acervo probatorio (…)”, en que fundó el Tribunal su fallo, con lo cual, de entrada, bien pudiera decirse que los ataques terminan siendo insuficientes, por ser sabido que en el recurso de casación compete a la parte recurrente derruir todos y cada uno de los soportes probatorios y jurídicos del fallo atacado, pues, de mantenerse en pie uno sólo de ellos, éste permanecerá incólume y con él, las presunciones de acierto y legalidad que lo cobijan. De poco sirve, entonces, que la parte recurrente se desplaye en argumentaciones y defectos relativos a una parte de los razonamientos del Tribunal, pero deje libres de ataque los restantes que igualmente constituyen basamento de su decisión, pues, en tal caso, éstos serán suficientes, así se trate de uno sólo, para mantenerla inalterable, como también, que se derruya alguno o algunos de dichos soportes, pero no se logre ese cometido con uno sólo, pues en ese caso, igualmente, la decisión permanecerá respaldada por el que no fue derruido y, en consecuencia, adquirirá el estado de firmeza que se pretendió infructuosamente alterar con el recurso.
La Sala igualmente observa, que el ad quem no dejó de lado el documento de la Cámara de Comercio de Cali, mediante el cual se certificó la existencia y domicilio de la demandada TRANSDECOL LTDA S.C.A., en el que consta su matrícula, fecha de su renovación, su actividad, dirección y administrador, documento que certifica tales datos para noviembre 16 de 1993, esto es, antes inclusive de cuando se invoca el contrato de trabajo, de mayo 20 de 1997 (fls. 37 y 38), y de agencia mercantil para 2007 (fls. 40). Ellos no tienen alcance para acreditar per se una verdadera relación de trabajo, ni lo tienen para desvirtuar los documentos donde constan los contratos de agencia mercantil (fls. 29-30, 36) y de franquicia (fls. 31-35), que también tuvo en cuenta el Tribunal, al igual que las confesiones del demandante en diligencia de interrogatorio de parte.
En relación con los presuntos errores de hecho endilgados al Tribunal, por dar una presunta prevalencia a los contratos de agencia mercantil y de franquicia, no hay tal, en la medida en que revisados los argumentos del ad quem, éste no dio esa preeminencia a contratos de índole comercial sobre el laboral, sino que afincó su decisión en la incertidumbre probatoria generada por la existencia de los varios contratos referidos, uno primero laboral en 1995, como administrador de la agencia en Cali, y posteriormente la suscripción a que se ha hecho referencia, de varios comerciales, que desvirtuaron la continuidad de los elementos esenciales del contrato de trabajo, a partir de que estos fueron celebrados por las mismas partes, en 1999 y en años subsiguientes.
Dichos contratos mercantiles implicaron además, que no existiera una subordinación laboral del demandante frente a la empresa, sino la autonomía e independencia propias de los contratos comerciales, todo lo cual llevó al juzgador de segundo grado a la convicción de estar desvirtuada una relación de trabajo a partir de la suscripción de los mismos, que por demás no fueron desarrollados de manera simultánea.
De otro lado, echa de menos el recurrente en la demostración del cargo –como un error evidente, adicional- la no aplicación del principio de favorabilidad y la omisión de “tener por establecida, estándolo, la buena fe del demandante en todo orden, y particularmente en lo relacionado con su confesión respecto a las situaciones que dieron origen a la vinculación laboral con Transdecol Limitada”. Esto en manera alguna puede ser de recibo, pues, en primer lugar, el principio de favorabilidad aplica en caso de conflicto o duda sobre la aplicación de normas vigentes de trabajo, evento en el que prevalece la más favorable al trabajador, que por demás no aplica en materia probatoria y, en segundo lugar, la confesión no procede respecto de lo que la parte pueda decir en su propio favor, sino en lo que su dicho le sea desfavorable.
Sobre la manifestación del recurrente, de que no se registró la agencia por la empresa demandada, y la necesidad de hacerlo, ello no lleva a la inexistencia de los contratos suscritos por las partes, ni desvirtúa la confesión del demandante sobre la realidad que apreció el Tribunal, a más de que, como señala el recurrente, su importancia corresponde a la debida publicidad hacia terceros, pero no es oponible a las partes que suscribieron dichos contratos, ni les permite sustraerse de su realidad y efectos.
Por último, nótese que las pruebas denunciadas no demostraron que el demandante hubiera reclamado durante el desarrollo de los contratos mercantiles la existencia de una relación laboral, ni sus prestaciones, pese al primigenio contrato de trabajo suscrito por las partes, esto en los más de 12 años de relación entre las mismas, y que se trata de una persona de un elevado nivel, tanto como administrador, en un principio como agente o franquiciado, lo cual contribuye a que la argumentación, análisis de las probanzas y conclusiones del Tribunal resulten razonadas y fundadas.
Son las razones de índole fáctica y probatoria por las cuales los errores enlistados por la censura y las pruebas calificadas en casación, no permiten concluir que el Tribunal hubiera incurrido en los errores endilgados, lo que lleva a determinar que el cargo no prospere.
Sin costas en el recurso extraordinario porque no fue replicado el recurso. En las instancias, conforme fueron determinadas en ellas.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia de la Sala Décima Primera de Decisión Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, proferida el 21 de octubre de 2009, en el proceso que instauró el señor Omar Restrepo contra la sociedad Transportadores de Colombia Ltda. y CIA. S.C.A. – Transdecol.

References: ARTÍCULO 53
 artículo 65
 artículo 392
 artículo 145
 artículo 1320
 artículo 264
 artículo 21
 artículo 187
e contrario