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Timestamp: 2020-08-05 08:57:09+00:00

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Fundamentos de Publicación Electrónica (tercera parte) | Puesto de trabajo | Impresora (Computación)
Tercera y última entrega del libro. Destacar especialmente interesante el capítulo relacionado con la tipografía digital
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Modulo 1 - (7)
SEGUNDA ENTREGA REDACCION
ENTREGA FINAL FUNDAMENTOS DE REDACCION
P-06-2013
A CTUALMENTE es corriente hablar de familias digitales de texto: las tipotecas de las diversas empresas creadoras de
fuentes engloban cientos de tipos que llegan a suministrarse, incluso, en forma de CD-rom. Sin embargo, hace tan sólo treinta años, la situación descrita no era, ni mucho menos, normal. Entre una y otra situación hay un proceso que se analizará en el presente capítulo. Es intere- sante, no obstante, ver muy brevemente cómo se llega al trata- miento digital del texto. Hasta las primeras décadas del siglo XX era con cajas y máquinas de composición en metal (linotipias y monotipias) la forma de manipular y usar las fuentes. Esto engendraba múlti- ples problemas, tales como guardar todas las piezas metálicas, a la hora de introducir cambios en el escrito, el acento de las cajas altas –de fácil ruptura–, etc. Aunque existen algunos precedentes, es a partir de 1945 cuando comienzan a aplicarse técnicas fotográficas en el texto. Ello vino alentado por el desplazamiento que los nuevos siste- mas de impresión –tales como el offset– hicieron de la tipogra-
fía tradicional. Nace así la fotocomposición, donde las fuentes serán almacenadas en forma de negativos fotográficos. A partir de aquí se sucederían algunos avances de tipo mecánico, pero la tecnología –en lo referente al almacenamiento y manipulación de las fuentes– no sufrirá grandes cambios. A mediados de la década de los 60, llega lo que se dio en llamar la tercera generación de filmadoras, las que introducen el tubo de rayos catódicos (CRT). Este tipo de dispositivo se caracterizaba por el uso de fuen- tes digitalizadas. A partir de este momento, comienza el desa- rrollo de los formatos digitales de texto. Estos serán cada vez más compactos y de mejor calidad. Los primeros formatos que llegaron al mercado, son aquellos que realizaban una digitalización completa del carácter: tanto del perfil como del interior. Más tarde, desarrollarán formatos que sólo guarden una representación digital del perfil: la cantidad de disco para su almacenamiento será marcadamente inferior.
figura VI. 1 Representación del bitmap de una b en caja baja.
CORTESIA DE PETER KAROW
El bitmap o código de puntos orientados es el primer for- mato digital que aparece. Se trata de pequeñas imágenes que representan caracteres según un tamaño, orientación y resolu- ción específicos. En el bitmap, cada tipo –tanto perfil como interior– está descrito por una matriz de micropuntos (fig. VI.1), cada uno de los cuales responde a un bit: 0, blanco; 1, negro. Se trata, pues, de una imagen de línea. El bitmap será siempre el formato de salida para dispositi- vos ráster, tanto impresoras como filmadoras láser. Sin embar- go, el bitmap es un formato que evitable para almacenar las fuentes, debido a la ocupación de una gran cantidad de memo-
figura VI. 2 Representación del run length de una b en caja baja.
ria, que crecerá de modo exponencial con la resolución. Por otra parte, se trata de un formato no escalable y rígido: se tendrá que disponer de un bit-map para cada cuerpo específico, y si se desea un cuerpo deformado, su distorsión habrá se contemplará en la forma que dibuje la distribución de los micropuntos dentro de la matriz –el mapa de bits–.
b) RUN LENGTH
El run length no difiere demasiado del formato anterior. Consiste en considerar, a lo largo de una línea vertical, el bit de comienzo y el de término de cada segmento de imagen y de no- imagen (fig. VI.2). Precisa algo menos de información que el bitmap. Por otra parte, será el formato de salida utilizado por las ya mencionadas filmadoras de tubo de rayos catódicos.
c) FORMATO VECTORIAL
Nace de considerar las letras como polígonos formados por un conjunto de segmentos (fig. VI.3). Cada segmento o vector vendrá codificado por las coordenadas de dos puntos. A mayor número de vectores, mayor será también el grado de detalle en el perfil, a costa de una mayor cantidad de información. Se requiere, pues, buscar un término intermedio entre calidad y cantidad de información generada. Como cada vector viene representado por dos puntos, serán pre- cisamente éstos los quese registren en el soporte magnético. Al ser cerrada la disposición con la que los vectores representan los perfi- les –acaba y empieza en el mismo punto–, el punto que es el fin de uno será el principio del contiguo. Esto permitirá el ahorro de infor- mación a almacenar. Pero existe un talón de Aquiles: las curvas. El 90% de la infor- mación que se produce al codificar un tipo es generada por las cur- vas, siendo zonas muy susceptibles de mostrar defectos en su perfil. Se impondrá la necesidad de encontrar métodos que describan cur-
vas con calidad, sin tener, a cambio, que generar una gran cantidad de información.
d) FORMATO BEZIER
El formato Bezier es de primordial importancia, pues lo usa Adobe en la fuentes PostScript. Las funciones de Bezier son unos polinomios de tercer grado, los cuales van a precisar de cuatro puntos: uno de comienzo y uno de término, que son los conocidos como puntos de anclaje; y otros dos puntos conoci- dos como puntos de control o dirección. Estos últimos nunca pertenecerán a la curva que codifican; sí, por el contrario, los de anclaje, que tienen una posición tangencial respecto al perfil que representan (fig. VI.4).
figura VI.3 Representación de la vectorización de una b en caja baja.
figura VI.4 Representación de las funciones de Bezier de una b en caja baja.
De esta forma, con muy pocos puntos, es posible describir, con una muy alta calidad, la curva más compleja. Una función de Bezier encierra, en el fondo, una interpolación. Las funciones de Bezier no son las exclusivas en la codifi- cación matemática de perfiles. Otras, como por ejemplo las cónicas o hermíticas también son usadas. Aunque este tipo de formatos tienen en común con los vec- tores la exclusiva digitalización del perfil, la diferencia respecto a éstos es radical: en los formatos que describen matemática- mente las curvas de los caracteres, la cantidad de información generada por la descripción del perfil es independiente de la resolución. En otras palabras, a más resolución no será mayor la cantidad de memoria a invertir (fig. VI.5).
figura VI.5 Diagrama donde se comparan las cantidades de memoria que conlleva el almacenamiento de una fuente Times Bold, con cien caracteres, según distintos formatos.
or 100 latin
characters (in KB)
Una de las cosas por las que se caracterizó el año 1985, fue
por marcar el nacimiento de una nueva concepción: la autoedi- ción. La autoedición viene a rellenar el gran vacío que existía entre
la edición profesional y el mundo de los procesadores de texto.
El principal entorno donde, en un principio, se alzará como líder la autoedición será el ofimático. Con el desarrollo y mejora
de los equipos –tanto en hard como en soft–, la autoedición cre-
cerá en aspiraciones: ¿por qué no intentar competir, en algunos aspectos, con la edición profesional? Uno de los grandes baluar- tes en que la autoedición se apoyó desde sus comienzos, fue la filosofía WYSIWYG (What You See Is What You Get), de gran interés para el mundo del diseño, puesto que permitía ver en pantalla lo que se iba a obtener por el dispositivo de salida –impresora o filmadora– sin necesidad de tener que forzar la imaginación interpretando el complejo conjunto de parámetros
y códigos de composición usados hasta entonces por los siste-
mas de edición profesional. Los avances tecnológicos traen consigo un mayor sentido crítico a la hora de evaluar los resultados. Esta es la causa por la que, cuando se empiecen a usar las fuentes de alta resolución en pantallas (de una resolución máxima de unos 100 dpi) e impre- soras de 300 ó 400 dpi, los resultados no van a ser tan buenos como se esperaban: los cuerpos pequeños presentaban una serie de defectos tipográficos no deseables. A comienzos de la década de los 80, APPLE tenía desarrolla- das todas sus fuentes en forma de bitmaps (tanto para pantalla como para impresora). La impresión de una fuente bitmap es algo bastante directo: el macintosh simplemente había de indi- car a la impresora donde debía posicionar un conjunto de píxels negros dentro de la página. Los primeros macintosh tienen como salida la impresora ImageWriter, con una resolución idéntica a la de pantalla (72 dpi); la impresión, por tanto, no presentaba especiales proble- mas: se realizaba píxel a píxel.
figura VI.6 Ejemplos de "dropouts" en tipos de cuerpo 5 ampliados por cámara.
En 1985, Apple introdujo en el mercado un nuevo dispositi- vo de salida: la impresora LaserWriter. Ésta tenía una resolu- ción de 300 dpi, por lo que la tecnología píxel a píxel no resulta- ba adecuada. Había que optar por unas fuentes de perfiles para la salida. En 1984, ADOBE SYSTEMS INC. presentó PostScript, lenguaje descriptor de página independiente del dispositivo de salida, capaz de crear bitmaps para impresoras. Éste será incorporado por APPLE a su LaserWriter y, junto con la aplicación Page- Maker, de ALDUS y el macintosh, constituirán los tres grandes pedestales de la naciente edición de sobremesa, del año 1985.
Los problemas de la baja resolución.
Al observar con la ayuda de un cuenta-hilos la altura de la mancha de un carácter curvo (una o, por ejemplo) se podrá apreciar que ésta es mayor que la de un carácter no curvo (una x, por ejemplo). No se trata de un defecto, sino de una modifica- ción prevista para que al percibir la mancha de la o, parezca de la misma altura que la x; se trata, por tanto, de la solución a un efecto óptico. Según investigaciones de tipo estadístico, el incremento en la altura de la mancha de un tipo curvo ha de ser
del 1.5%. El problema se acentúa con la reducción del cuerpo y de la resolución, puesto que poner en negro un píxel más supon- drá un incremento superior al límite establecido. Al disminuir la resolución, el tamaño de la celdilla digital aumentará. El software encargado de rellenar el interior de los perfiles de los tipos deberá contemplar un nivel de decisión, por encima del cual pinte en negro, y por debajo, en blanco; todo ello en función de la cantidad de área de tipo que interseccione con la celdilla digital. Si los criterios usados, en esta línea, para la alta resolución, se mantienen para la baja, van a aparecer una serie de importantes deficiencias: remates defectuosos y falta de uniformidad en el grosor de los tipos. Además, en el caso de fuentes muy finas y para cuerpos pequeños, debido a la pequeña cantidad de tipo que interseccio- na con la celdilla digital, se producirán píxels en blanco, los cuales darán al tipo un aspecto carcomido (fig. VI.6). Este fenó- meno recibe en inglés el nombre de dropout.
figura VI.7 Comparación de fuente normal (izquierda) y fuente acomodada (derecha).
Recapitulando lo expuesto, puede comprobarse cómo de la diferencia de entornos gráficos, para almacenamiento y salida, surgen muchos defectos a la hora de obtener una salida de los tipos. Era precisa una etapa previa para que se operasen en los perfiles una serie de cambios correctivos. Este proceso es lo que se conoce como regularización. Sin embargo, de esta fase surgi- rán una serie de restricciones muy criticadas por los tipógrafos –además de los inconvenientes de usar una fuente regularizada con un dispositivo de alta resolución–. Un siguiente paso fue incluir, junto con los perfiles, un conjunto de instrucciones que se encargaran de optimizar auto- máticamente el tipo; se trata de los hints; nace así el concepto de fuente acomodada (fig. VI.7). Estas instrucciones no aumentan ni la resolución de la pan- talla, ni la precisión del carácter. Sólo producirán una redistribu- ción de los píxels, dándoles una mejor imagen. A continuación se desarrollará esta cuestión.
figura VI.8 Generación de un bitmap a partir del perfil original.
CORTESIA DE SEYBOLD
Del perfil al bitmap: el uso de hints.
En este apartado se pretende analizar cada uno de los pasos que tienen lugar en la transformación de un perfil concreto en un bitmap. En este proceso se demarcan tres claras fases: a) el
perfil original; b) el perfil acomodado (a la rejilla); y, c) el bit- map (fig. VI.8). El paso b se obtiene al aplicar los hints; esta operación se conoce como el ajuste a la rejilla –grid-fit en la literatura anglosajona–. El bitmap se obtiene a partir de la raste- rización (el relleno) del perfil acomodado. Lo que se ha denominado perfil original es la descripción ideal del tipo, es decir, la idea plasmada en la mente del artista que lo diseñó. Ya se ha visto que una resolución baja (inferior a 600 dpi) con cuerpos pequeños generaba deficiencias tipográfi- cas. Para evitarlas, Adobe, en 1985 desarrolló la tecnología de los hints.
Se trata de una información extra, distinta de la de los perfi-
les, la cual indica al rasterizador –aplicación encargada de gene- rar el bitmap– las características críticas de la fuente, las que se exagerarán y se eliminarán. Su rango de acción comprende entre 250 y 400 dpi de resolución. Un aspecto importante del modo en que se describe el perfil original es su total independencia de la resolución y del cuerpo del tipo. Será durante el ajuste o acomodación a la rejilla cuan- do los hints alteren la forma ideal del carácter con el tamaño y la resolución. De aquí se obtendrá el perfil acomodado, que será el que se rasterice. Los hints, por tanto, crean una especie de original virtual; la regularización modificaba el original real, como más adelante se verá.
Métodos de acomodación o ajuste a la rejilla.
A continuación se describirán las distintas técnicas que se
han desarrollado para que los hints, de acuerdo con la resolu- ción de salida y el cuerpo, acomoden a la rejilla el perfil origi- nal, dando así lugar al ya mencionado perfil acomodado.
figura VI.9 Método de Compugraphic para el ajuste a la rejilla, conocido como "migración del punto".
a) MIGRACION DEL PUNTO
COMPUGRAPHIC fue quien desarrolló este método de operar los hints. La acomodación del perfil original se consigue gracias al desplazamiento (migración) de sus puntos de control hacia el más próximo punto intermedio entre píxels (fig. VI.9). Aunque teórica- mente resultaría posible, en la práctica no permite ningún tipo de control sobre los trazos diagonales.
b) MODIFICADO DE LA REJILLA
Se trata de la patente desarrollada por BITSTREAM. Consis- te en lo contrario de la anterior: en lugar de ajustarse el perfil a la rejilla es, de alguna manera, la rejilla la que se ajusta al per- fil. El carácter es dividido en un conjunto de minúsculas partes dentro de las cuales se decidirá cuántas hileras de píxels habrá, de acuerdo con unas reglas de preferencia (fig. VI.10). El resultado es una distribución no-uniforme de píxels a través del carácter. Esta técnica también presenta problemas con los trazos diagonales.
Se trata de la tecnología de aplicación de hints desarrolla- da por URW. Adopta la técnica de Compugraphic pero apli- cando hints para diagonales y curvas. El problema viene por- que la acomodación a la rejilla de las distintas partes del carácter –características individuales del mismo– se realiza de modo independiente. Esto se debe a que URW es el único
fabricante de los citados que almacena contornos cerrados; en el caso de una n, por ejemplo, se tendrían dos contornos cerra- dos: uno para el trazo vertical y otro para la parte curva. Esto puede producir que la altura de las partes curvas de, por ejem- plo, una m, con un cuerpo determinado, sean de la misma altu- ra o menores en el cuerpo siguiente; incluso, puede ocurrir que la altura de una curva sea distinta que la de la otra para un mismo cuerpo.
d) NIMBUS-Q Se trata de la patente de THE COMPANY, distribuidores en Estados Unidos de URW. Es más parecida a la tecnología de BitStream. En principio, su pretensión era que el tamaño del código fuera menor que en el caso de Nimbus. Al simplificar demasiado los códigos verticales, presenta problemas de unifor- midad en la altura de los tipos, similares a los reseñados en el apartado anterior. Quedan por analizar las metodologías utilizadas por ADOBE y APPLE, que se verán más adelante.
figura VI.10 Método de BitStream para el ajuste a la rejilla, conocido como"modificado de la rejilla".
figura VI.11
Bytemap de una b en caja baja.
Esta técnica se suele utilizar
con monitores, editores de vídeo y
programas de diapositivas.
figura VI.12 Técnica de halfbitting.
Rasterización del perfil acomodado.
El rasterizado es la operación por medio de la cual, a partir del perfil acomodado, se producirá el bitmap del carácter. En dispositivos de baja resolución (inferiores a 600 dpi), esta ope- ración añade dos tipos de problemas: los escalonamientos, las líneas de perlas y los dropouts.
El efecto de escalonado se da, sobre todo, en caracteres que están próximos a la vertical, horizontal o a 45º, aunque sin posi- cionarse con tales ángulos. Las técnicas para solventar este pro- blema se engloban bajo el término anti-aliasing. Las más utili- zadas son la compensación por escala de grises, el halfbitting y la modulación del tamaño del punto. La compensación por escala de grises es una técnica para monitores, editores de vídeo o programas de diapositivas por pantalla. En el fondo se trata de generar un bytemap (fig. VI.11) en lugar de un bitmap, por lo que su utilidad para filmadoras o impresoras resulta muy pequeña. Esta técnica jugará, por tanto, con píxels de tonalidad gris proporcionales al tanto por ciento que resulta de la parte de fondo blanco adyacente a los límites del trazo del carácter; la masa del carácter representaría un 100%, por lo que no encerrará ningún tipo de problemas. El halfbitting consiste en establecer bits alternantes a lo largo de los límites del trazo (fig. VI.12). Con esta técnica se consigue compensar el defecto que genera la baja resolución cuando se han de crear los bitmaps de tipos curvos como, por ejemplo, una o (ya se comentó anteriormente ese 1.5% más de mancha que éstos deben tener). El halfbitting juega, pues, con el poder integrador de la vista. Por último, la modulación del tamaño del punto es una téc- nica que desarrolló en primera instancia, HEWLETT-PACKARD para su impresora LaserJet III; después se ha extendido a otros dispositivos también de 300 dpi de resolución. Lo que se busca es variar el tamaño del punto, mediante la modificación de la intensidad del láser o de su tiempo de transición on-off. Las denominadas líneas de perlas es un caso especial de efecto escalonado, específico de trazos muy finos. Puede pre- sentar problemas de variación del peso de las líneas muy finas. Este problema se resuelve con la utilización de un algoritmo denominado de Bresenham.
figura VI.13 Los algoritmos de rasterización deben equilibrar la ausencia de dropouts con el engrosamiento excesivo del carácter.
Al hablar de los problemas de la baja resolución ya se citó
el curioso fenómeno de los dropouts. Éste defecto se traducía en
una serie de roturas del trazo del carácter en partes donde debe- ría ser continuo. Quizá sea este el gran problema de la rasteriza- ción, afectando, sobre todo, a fuentes de trazos muy finos y a cuerpos pequeños. La solución a estas discontinuidades no queridas puede localizarse en dos momentos distintos del proceso: bien durante la aplicación de los hints y la generación del perfil acomodado,
bien durante la rasterización. Esto último es lo que se conoce como técnica de relleno (de generación del bitmap) 2D. Consis-
te en pintar el carácter dos veces: una según barridos verticales
y otra según los horizontales. Con esto se consigue hacer desa-
parecer los dropouts, pero quizá la compensación generada pueda ser excesiva, dando lugar a la aparición de caracteres con mayor peso del requerido (fig. VI.13).
Adobe: el líder.
Retomando el desarrollo histórico, en 1985, con la inserción automática de hints en sus fuentes, ADOBE era un claro líder que empezaba a despuntar dentro del naciente mercado de la baja resolución (300 dpi).
Como consecuencia de este avance, se produce una reac- ción por parte de las demás empresas, en dos líneas: sacar punta a los posibles fallos de las fuentes de ADOBE, o intentar desencriptarlas. ADOBE servía sus fuentes en un formato cerra- do, de tal modo que era imposible acceder a ellas; son las conocidas como type one. Dentro del mundo PostScript, exis- ten otras fuentes, las type three, que el mismo usuario puede definirse. Una de las primeras dificultades que se constataron en las fuentes de ADOBE nacía de la discordancia entre pantalla y dis- positivo de salida (impresoras). Mientras que las fuentes que se usaban en las pantallas de los macintosh eran bitmaps –siendo su resolución, como mucho, de 100 dpi–, las fuentes PostScript usadas por las impresoras estaban descritas como perfiles, por lo que su precisión era mucho mayor ; por otro lado, los anchos de las fuentes no coincidirán, forzando la jus- tificación de salida para solventar tal falta de ajuste. La conse- cuencia será la generación de un interletraje poco apto desde el punto de vista de la tipografía profesional. El lo que ves es lo que obtienes no se tratará más que de una aproximación res- pecto al resultado final. Se ve, pues, la necesidad que tendrá una única descripción del tipo, tanto para pantalla como para el dispositivo de salida. En 1986, llegan las primeras soluciones de mano de BITS- TREAM y COMPUGRAPHIC. Los primeros desarrollaron un soft- ware denominado Fontware, capaz de generar automáticamen- te los bitmaps tanto para pantalla como para impresora; poste- riormente, esta compañía creará otro producto similar, con algunas mejoras: Speedo, el cual incorpora, por ejemplo, fun- ciones de Bezier, cosa que no hacía Fontware. Intellifont, de COMPUGRAPHIC, hace lo mismo, pero con más velocidad que el producto anterior. En marzo de 1988, SUN mejora este tipo de productos con su OpenFont, que consta de dos partes: Typescaler y Typemaker. El primero –al igual que los softwares anteriores–
generaba los bitmaps de pantalla y salida, a partir de la descrip- ción por perfiles. El segundo permite transformar otras fuentes al formato F3, propio de SUN, el cual funciona por medio de funciones cónicas. Distintos fabricantes de fuentes, tales como
LINOTYPE, MONOTYPE, BERTHOLD o BIGELOW & HOLMES, acor-
daron fabricar sus librerías disponibles en este formato (F3). SUN, de esta manera, rompe el monopolio que hasta entonces había ostentado ADOBE, respecto a la exclusiva de utilizar los perfiles diseñados por LINOTYPE :–esta era una de las principales protecciones contra los clonos–. En cuanto al intento de desencriptar las fuentes PostScript (type one) de ADOBE, en diciembre de 1988, R. Friedman anun- ció que BITSTREAM ofrecerá toda su librería en un formato que permita a las fuentes PostScript de BITSTREAM (un clono) ser procesadas y aceptadas por el controlador PostScript de ADOBE; por su parte, la Universidad de Berkeley también reali- zó estudios en esta línea, afirmando haber conseguido el desen- criptado de aquél.
Apple-Adobe: ruptura.
Sin duda alguna, el golpe más duro asestado a ADOBE fue la iniciativa de APPLE de seguir por sus propios derroteros. El 6 de julio de 1989, APPLE sorprendía al mundo con la noticia de la puesta en venta del 16.4% de sus intereses en ADOBE SYSTEMS. Como en una transacción de este tipo tiene que revelarse cualquier información que afecte al valor de la venta, APPLE declaró que había desarrollado su propio intérprete PostScript. La tecnología de fuentes de este nuevo dispositivo, por supuesto, no serían las de ADOBE, sino una nueva, llamada en un primer momento, fuentes Royal, para pasarse a denomi- nar, más tarde, TrueType. Ante esta situación, ADOBE respondió con la creación de la aplicación ATM: Adobe Type Manager, un rasterizador inteli- gente, no un nuevo tipo de fuente.
TrueType y ATM.
APPLE puso en funcionamiento TrueType como tecnología de fuentes a partir de la cual se originan los bitmaps tanto para pantalla como impresora. Su opción no ha sido, por tanto, la de mantener las fuentes PostScript de ADOBE a la salida y desarro- llar otras fuentes –también de perfiles– para pantalla. TrueType permite a los diseñadores de fuentes incluir infor- mación precisa sobre cómo debe mostrarse sobre pantalla e impresora, tanto en alta como en baja resolución. TrueType traba- ja desde dentro del System 7; forma parte del sistema operativo. Adobe Type Manager es una forma distinta de conseguir lo mismo: una única tecnología de fuentes tanto para pantalla como para impresora. Se trata de un rasterizador inteligente, que permite al usuario crear los bitmaps para pantalla a partir de las fuentes type one. Estas, como ya se ha indicado anteriormente, son muy compactas y trabajan con funciones de Bezier (de ter- cer grado); TrueType lo hará con funciones cuadráticas, más rápidas en su procesamiento, aunque ocuparán más cantidad de memoria. ADOBE usa como tecnología de aplicación de hints un méto- do parecido al de BITSTREAM; busca que la apariencia del tipo a 300 dpi parezca óptima. Las fuentes type one requieren una regularización del perfil básico previa a la ejecución de los hints, con el objeto de mantener el contraste del tipo –la varia- ción del grosor del trazo–. Nótese que el perfil regularizado no es el compensado o ajustado, sino que es una alteración previa, que da lugar a un segundo perfil original. Para la regularización se establecen a lo sumo cuatro grados de peso del tipo: uno para trazos gruesos, otro para finos y dos intermedios. Como ya se ha advertido, una fuente regularizada que opere en alta resolución puede hacer perder el aspecto pro- pio del carácter. Adobe ha anunciado que, para un futuro, redu- cirá el grado de regularización.
figura VI.14 Programa Metafont para generar la A representada.
Sin duda alguna, el poder de control tipográfico de TrueTy- pe es superior al de ATM. Permite, por ejemplo, controlar la regularización: bien de cara a compensar ilusiones ópticas y pequeñas características que desaparecen, bien en la línea de mantener el peso de los trazos. TrueType engloba las tecnología de hints de BITSTREAM y COMPUGRAPHIC; permite el control sobre los trazos diagonales. El método de acomodación del perfil diseñado por S. Kaasila –crea- dor de TrueType y, posteriormente, de Incubator– concibe cada hint como un pequeño programa. Se tendría, por tanto, un FDL:
un lenguaje descriptor de fuentes. Hay que señalar que esta idea no es original de Kaasila, sino que tiene un claro antecesor en el formato de fuentes Metafont, diseñado en la década de los setenta por un profesor de matemáticas de Stanford: D. Knuth.
Knuth descompuso cada carácter en pequeñas partes, muchas de las cuales serían comunes para varios caracteres, y las codificó en forma de ecuaciones matemáticas (fig. VI.14). Metafont no era, por tanto, un método de perfiles, ya que éstos no se derivaban de una digitalización previa, sino que eran el resultado de una elucubración matemática. Esto le trajo dos pro- blemas: el rechazo por parte de los artistas, para los que resulta- ba poco agradable, y un gran tiempo de computación para poder trabajar on the fly. TrueType tomará la visión matemática de Metafont, pero también la tecnología de perfiles. Hay que añadir, por último, que resulta factible la conversión de type one a TrueType, aun- que esto provocará un tiempo adicional por la inserción de los hints por parte de TrueType: recuérdese que las fuentes de ADOBE no requerían apenas hints por apoyarse en ATM. Por último, fruto del acuerdo con MICROSOFT, Windows 3.1 incorpo- ra TrueType.
Las fuentes en el macintosh.
Con todo lo expuesto se adivina lo habitual que es tener en un macintosh fuentes de distintas tecnologías: bitmaps, type one (con ATM) y TrueType. A continuación se analizará cómo fun- ciona el macintosh a la vista de tres tipos de tipos de tecnologí- as, tanto para pantalla como para impresión. Cuando se desea mostrar en pantalla una fuente, el macin- tosh, bajo System 7.0, va a seguir un orden para su búsqueda. Lo primero en buscar es siempre un bitmap de la fuente y cuerpo requeridos. Si no está disponible como mapa de bits, la búsque- da se dirigirá entonces a una versión en TrueType. En caso de no resultar fructífero este segundo intento, el System 7.0 buscará el concurso de una fuente type one junto con ATM –será este el que permita generar el bitmap para pantalla a partir de la infor- mación encerrada en la descripción de perfil–.
Es interesante señalar que el nivel de información aportado por los hints de TrueType, de cara al bitmap de pantalla, ha de ser bajo; no así para la salida por impresora. En el caso del rip –un rip PostScript de ADOBE–, la búsqueda de fuentes tiene lugar del siguiente modo. Lo primero esmirar si la memoria ROM, grabada de fábrica, del rip tiene type one; si no las tiene, la búsqueda se dirigirá hacia la memoria RAM, la de lectura/escritura, por si se hubiera realizado una carga previa. Si también fracasa , probará entonces en el disco duro del rip. Si hasta aquí no se han localizado type one, se intentará ahora su búsqueda en macintosh, en concreto, en la carpeta del sistema. Si también ahora fracasa, se busca en el fichero de sis- tema una TrueType (recuérdese que ya ha quedado establecido no utilizar tecnología bitmap para la salida por impresora). Sin embargo, la versión 7.1 del sistema operativo coloca todas las fuentes en una misma carpeta denominada carpeta de tipos. Existen tres tipos de impresoras PostScript de Adobe, respec- to al modo en que tratan las fuentes TrueType. Antes de verlos, resulta interesante introducir el concepto de escalador. El escala- dor es un conjunto de rutinas que se van a encargar de interpretar los perfiles de las fuentes. Este software va ubicado en la memo- ria ROM del rip, como en el caso de las primeras impresoras PostScript de ADOBE, aunque también se localiza en el software del sistema –como el escalador para las fuentes TrueType– o, ade- más, como aplicación separada (el caso de ATM). El primer grupo de impresoras son aquellas que procesan directamente las fuentes TrueType. En este caso, sólo es necesa- rio cargar los perfiles. Ejemplos de este tipo de impresoras son la LaserWriter IIf y IIg. Un segundo grupo son las que, además de cargar los perfiles, requieren la carga de un escalador para tratar las fuentes TrueTy- pe. Es la serie NT de LaserWriters. Por último están las impreso- ras que no permiten el procesamiento de fuentes TrueType, sino que convierten los perfiles a type one antes de ser cargados.
En marzo de 1991, ADOBE introduce la tecnología Multi- master, que capicita al usuario para crear casi infinitas variacio- nes de ancho –condensaciones y expansiones– y peso –negritas, normales, finas y superfinas– casi infinitas. El punto de partida es una fuente type one que ha sido codificada para representar dos o más versiones de cada carácter. A partir de aquí, el rasteri- zador ATM interpolará cualquier número de variaciones entre las dos. La información multimaster generará mayor cantidad de información, del orden de tres veces más que en el caso de una type one normal; pero las posibilidades encerradas, en caso de realizarse con fuentes no-multimaster, generarían mayor canti- dad de información. Lo que realmente ha querido desarrollar ADOBE es una tecnología que salve los problemas inherentes a la distribución de documentos electrónicos. Se podría, quizá, enviar las fuentes con el documento, pero el tamaño del fichero sería enorme. En abril de 1992, se introdujo en el mercado Incubator, la tecnología multimaster para TrueType, desarrollada por su crea- dor, S. Kaasila (fundador de la compañía TYPE SOLUTIONS). Incubator trabaja con las fuentes TrueType existentes, es decir, no necesita ningún tipo de rediseño como en el caso de la tecno- logía MultipleMaster de ADOBE. Incubator permite la creación de nuevas fuentes TrueType, con la inserción de sus propios hints. Además, Incubator posibi- lita a los diseñadores de fuentes, realizar modificaciones y crear nuevos diseños con suma facilidad y rapidez. En la actualidad, Incubator Pro 2.0 soporta type one además de TrueType, facili- tando la conversión de un formato a otro.
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I NICIALMENTE los ordenadores surgen para dar una res- puesta concreta a problemas precisos de automatización de
la información, es decir, son máquinas de propósito específico, que se construyen para una finalidad concreta: gestión, control industrial, cálculo científico, etc. En la actualidad, es raro que se construyan este tipo de máquinas; son mucho más frecuentes los ordenadores de propó- sito general, en donde el software discrimina el tipo de aplica- ción que mecaniza el tratamiento de la información. No obstan- te, debido a la gran multiplicidad de maquinaria que existe en el mercado, sí se puede hacer una clasificación de ordenadores dependiendo de los usos para los que están mejor preparados.
Tipos de maquinaria informática.
El objetivo de este apartado es estudiar esta clasificación para entrever qué tipo de ordenadores son especialmente útiles en los procesos de pre-impresión, así como las características que serían exigibles a estas máquinas para obtener unos rendi- mientos productivos aceptables.
a) ORDENADORES MONOUSUARIO-MULTIUSUARIO
Se dice que un ordenador es monousuario cuando su uso está restringido a un único usuario. Este tipo de ordenadores marca, en la actualidad, la pauta, debido a su gran importancia en el mercado; es lo que se denomina Informática Personal, pensada para los ordenadores PC. A este tipo de maquinaria se le oponen los ordenadores multiusuario, en los que se permite el trabajo simultáneo de varios clientes.
b) ORDENADORES MONOTAREA-MULTITAREA
En Informática se entiende el término tarea como un pro- grama en ejecución. Con independencia de que una máquina sea monousuario o multiusuario, ésta puede correr o no varias tare- as simultáneamente, bien sean procedentes de un sólo usuario o de varios. Actualmente todos los ordenadores pueden correr múltiples tareas simultáneamente, pero con algunas restriccio- nes, de forma que la clasificación monotarea y multitarea no viene determinada por el número de tareas en memoria sino por la fluidez en la atención a todos los programas según las necesi- dades de cada uno. Evidentemente, si un ordenador es multiu- suario debe ser necesariamente multitarea. Teniendo en cuenta estos conceptos se puede hacer una pri- mera división de ordenadores: ordenadores personales –PC–, estaciones de trabajo –workstations– , mainframes y servidores.
c) EL PC
Viene caracterizado por ser monousuario y monotarea. Ori- ginariamente IBM lo sacó al mercado a comienzos de los 80. Poco a poco ha ido creciendo en prestaciones hasta difuminar su frontera con las estaciones de trabajo. El PC –Personal Compu- ter– no es un ordenador que nazca preparado para insertarse en una red con otros ordenadores, sin embargo no suele ser muy difícil ampliar hardware y software para conectarle a una LAN (cf. Redes utilizadas en pre-impresión). En la actualidad, cual-
quier PC tiene o puede incorporársele suficiente potencia gráfi- ca para hacer trabajos de una cierta calidad. Simplificando todo lo posible, se puede afirmar que hay dos tipos de PC establecidos en el mercado. El PC compatible IBM cuya CPU es de la serie 80X86, tradicionalmente de Intel y que corre sistema operativo DOS, y el PC compatible APPLE con CPU de la serie 680XX de MOTOROLA. La aparición de soportes gráficos como Windows de MICROSOFT e incluso Windows NT ha hecho que el PC se desplace hacia la plataforma de la multitarea.
d) LA ESTACION DE TRABAJO O WORKSTATION
Es una máquina normalmente monousuario –puede ser mul- tiusuario en red y con las debidas licencias– y por lo tanto mul- titarea. Nace con un potente sistema gráfico y está orientada a su conexión en red con otros ordenadores. Tradicionalmente se han dedicado a aplicaciones específicas que requieren mucha potencia de cálculo y gráficos, como pueda ser el CAD/CAM.
e) EL MAINFRAME U ORDENADOR CENTRAL
Fundamentalmente se trata de una máquina multiusuario y multitarea. Actualmente siempre se conectan en red aunque no es tan imprescindible como en el caso de las estaciones de tra- bajo. Además no tienen que tener necesariamente potencia grá- fica. Es la máquina adecuada para dar soporte a una gran canti- dad de usuarios: ordenadores centrales para gestión de transac- ciones, grandes bases de datos, etc. Es normal exigir a este tipo de ordenadores una considerable potencia de operaciones de entrada y salida, por lo que suelen disponer de unas buenas baterías de discos, cintas u otros tipos de periféricos de almace- namiento.
f) EL SERVIDOR
Con el avance experimentado en la arquitectura del softwa- re en los últimos años, se ha visto la necesidad de un nuevo tipo de ordenador que preste servicios concretos a otros ordenado-
res: discos, impresoras, comunicaciones, etc. La misión de estos ordenadores queda definida por el tipo de servicio que prestan y por sus especificaciones de diseño ideales de construcción. Son máquinas que no están orientadas a los usuarios, sino a los ser- vicios, es decir, atienden a otras aplicaciones que normalmente corren en ordenadores de otro tipo –PC, estaciones, mainframes–, por lo que tienen que tener una buena potencia en su conexión en red. Más adelante se analizará más detenida- mente en este tipo de máquinas, por ahora sólo interesa adelan- tar la idea de que actualmente los ordenadores que no sean estrictamente servidores, pueden de alguna forma, hacer tam- bién estas funciones.
En pre-impresión son muchas las funciones distintas que se realizan, lo que hace que para cada una de ellas haya un ordena-
dor que se ajuste a este tipo de trabajo. Así, por ejemplo, para la entrada de textos, no es necesario un ordenador potente, lo que
sí hacen falta son muchos puestos de teclistas y facilidades para
integrar todo lo tecleado en un lugar determinado. Por tanto serían ideales pantallas –video-terminales– conectadas a un ordenador central que recoge los textos, o bien una red de PC o estaciones de bajo costo con un buen servicio de ficheros que integre los textos. Para el caso del tratamiento gráfico de la imagen, hace falta una gran potencia de cálculo, abundantes cantidades de memo- ria y un buen sistema gráfico. Además, la imagen residirá en algún fichero que haya descargado el scanner por el que se leyó.
Este fichero podría residir en un servidor de imágenes. La máquina ideal para este tipo de proceso es la estación de trabajo
o workstation. De esta manera, un ordenador de este tipo se
convierte en una estación de retoque fotográfico, o en un ele- mento conductor de un scanner o de una filmadora. Un PC de alto nivel podría suplir a la estación de trabajo; es cuestión de medir la relación prestaciones/costo para el tipo de proceso con-
creto que se quiera realizar.
El problema del crecimiento informático.
No resulta fácil valorar, sin la ayuda de expertos, la potencia informática que requiere la automatización de un proceso que se quiere mecanizar. De hecho, cuando alguien adquiere un orde- nador con el fin de hacer algo concreto, lo compra de manera que aquello que desea se pueda hacer con una cierta soltura e incluso queden recursos suficientes para pequeñas ampliaciones en el trabajo a desarrollar. La experiencia dice que cuando una empresa se mecaniza, si se observan buenos resultados, el incremento de las necesida- des es mucho mayor que la capacidad de los ordenadores adqui- ridos, lo que les lleva a plantearse cómo se producirá este creci- miento y qué fases se deben seguir. Este aumento de las prestaciones de un equipo se puede dar según cuatro líneas claramente diferenciadas: necesidades de memoria central, de velocidad de proceso, de capacidad de almacenamiento masivo y de las comunicaciones. Se estudiarán cada una de ellas por separado.
a) CRECIMIENTO DE LA MEMORIA CENTRAL
En este caso es necesario pasar por una ampliación de la memoria física. Ello implica añadir circuitos integrados de memoria asociados en placas a los slots de expansión del orde- nador. A veces estos slots se encuentran ya ocupados y no cabe la posibilidad de añadir nada, lo que hace que se produzca la sustitución de los chips antiguos de menor capacidad por unos nuevos de mayor cabida. No obstante, no siempre se consigue el crecimiento que se desea; normalmente se produce en unas determinadas proporciones. Además los sistemas operativos en todo momento no gobiernan toda esa memoria. Hay un requeri- miento añadido: la compatibilidad hardware de los nuevos cir- cuitos que componen la memoria con el resto del ordenador; no toda memoria se puede instalar en cualquier ordenador.
En algunos sistemas, la gestión de memoria implica accesos al disco. En estos sistemas, de memoria virtual, las aplicaciones pueden exceder el tamaño de la memoria física real. Lo que hacen es no cargar toda la aplicación simultáneamente en la memoria central. Según el sistema operativo necesite instruccio- nes o datos que no están en memoria en ese instante, los va recuperando del disco. Se dice en ese caso que el sistema opera- tivo está paginando. Cuando esos datos no se van a utilizar o bien hace ya algún tiempo que no se han utilizado, se devuelven al disco para liberar memoria física. La cantidad de memoria mínima que el ordenador intercambia entre RAM y disco en el proceso de paginación es lo que se llama página de memoria y a los sistemas que poseen esta utilidad se les llama sistemas de memoria virtual paginada. Con todo esto se consigue que la memoria utilizable por el ordenador no sólo sea la memoria físi- ca sino que se extiende de alguna manera a la capacidad del disco (cf. Filmadoras I. Los rips). Sin embargo, no todo son ventajas; el acceso a memoria RAM es del orden de decenas de nanosegundos y el acceso a un disco lo es de decenas de milisegundos; por tanto, cuando se piden datos a memoria central, se tienen accesos más rápidos en un millón de veces que cuando ese dato reside en el disco. El problema se resuelve con la búsqueda de un equilibrio entre memoria física y memoria virtual en disco, de forma que se puedan correr aplicaciones extensas y no sufrir demasiados cue- llos de botella haciendo que la CPU ocupe su tiempo en pagi- nar, en vez de mejorar la atención a los programas de los ususa- rios del equipo.
b) VELOCIDAD DE PROCESO
Todos los circuitos electrónicos de un ordenador funcionan con una cadencia perfectamente fijada. El encargado de gober- nar este ritmo de cálculo es el reloj de la CPU del ordenador. Las operaciones en cada circuito se efectúan cuando el reloj lo
dice, consiguiendo así que todo el ordenador funcione como una unidad sincrónica perfectamente organizada. A veces la frecuencia del reloj es demasiado elevada para la capacidad de respuesta de algunos componentes electrónicos; en estos casos se utilizan divisores de frecuencia para que a esos componentes les lleguen submúltiplos de la frecuencia del reloj que sean adecuados a su capacidad de conmutación y no se pro- duzcan bloqueos en la electrónica. Parece obvio pensar que todas las operaciones que se reali- zan en un ordenador no consumen el mismo tiempo, así una operación de tipo lógico es mucho menos costosa que una de tipo aritmético. Incluso dentro de este tipo de operaciones no es lo mismo un producto de números enteros que el mismo pro- ducto realizado con números decimales en punto flotante. Ya se prevé que la frecuencia del reloj es un factor impor- tante en la velocidad de proceso: a mayor velocidad de reloj, más instrucciones se pueden realizar en cada unidad de tiempo. Evidentemente, hay unos límites al crecimiento ilimitado de la frecuencia del reloj. En los párrafos anteriores se explicaba cómo un límite estaba en la velocidad de conmutación de los componentes electrónicos, pero éste no es el único. A medida que se sube la frecuencia del reloj, hacemos que la longitud de onda de las señales eléctricas del reloj tenga el mismo orden de magnitud que la longitud de los propios componentes electróni- cos y ello hace que aparezcan, entre otros, los problemas de simultaneidad típicos de las señales de alta frecuencia. En muchas ocasiones se añaden a la CPU circuitos altamen- te especializados en cálculos sofisticados, por ejemplo, opera- ciones en coma flotante. Estos circuitos se llaman coprocesado- res aritméticos. En muchos casos, el coprocesador viene ya incorporado a la propia placa base del ordenador como elemen- to inseparable de la CPU. En otros casos, el coprocesador se vende como elemento opcional y separado de la CPU. Algunas CPU albergan internamente el coprocesador aritmético, como ocurre en el caso del 80486 de Intel.
Otra de las mejoras que se pueden diseñar en la CPU es la incorporación de memorias caché. Es ésta una memoria de pequeño tamaño pero extraordinariamente rápida y adosada a la CPU, y contiene las instrucciones o datos que están en el entor- no del punto del programa que se esté ejecutando en este momento. Cuando la CPU ejecuta una instrucción, primero la busca en el caché; si la encuentra, se ha ganado tiempo pues el caché la habrá proporcionado a alta velocidad. Si la instrucción que se desea ejecutar no está en el caché, entonces debe ir a memoria central y sin ganar tiempo, pero esta situación es poco probable, pues, salvo en las instrucciones de salto, lo normal será que des- pués de una instrucción se ejecute la situada inmediatamente posterior en la memoria, que tiene una gran probabilidad de estar en el caché. Los ciclos de reloj de inactividad se pueden aprovechar para actualizar los datos e instrucciones del caché. En algunos ordenadores ocurre que hay cachés de distintos niveles, en donde unas memorias de nivel inferior alimentan a otras superiores en velocidad o prestaciones. La memoria caché de la CPU suele tener valores comprendidos entre 4 Kbytes y 256 Kbytes. Además pueden estar divididas en cachés de datos y de instrucciones. Si se supone que la electrónica es suficientemente rápida y que se es capaz de alimentar de datos e instrucciones a la CPU a suficiente velocidad, se consigue ejecutar una instrucción de código máquina en cada ciclo de reloj. Cabe ahora preguntarse si no será posible ejecutar varias instrucciones en cada ciclo de reloj. La respuesta es afirmativa y el mecanismo que lo permite es lo que se llama el pipeline. El pipeline es una técnica que habilita a la CPU para que trabaje simultáneamente con varias instrucciones. En efecto, cuando una CPU quiere poner en ejecución una instrucción de código máquina, ésta prepararse pasando por una serie de fases.
Cuando se dice que una CPU con pipeline trabaja con varias instrucciones simultáneamente, no significa que ejecute varias a la vez, sino que cada una de ellas está en una fase dife- rente de ejecución: en la fase de carga de instrucción, en la de decodificación, en la de carga de operandos o en la de ejecución propiamente dicha. De esta forma, cuando se ejecuta una ins- trucción concreta se van preparando las siguientes. Obviamente, el proceso de pipeline es inútil cuando la ins- trucción que se ejecuta es de salto, pues en este caso la siguiente sentencia a ejecutar no tiene que ser necesariamente la adyacen- te.
Por último, una técnica tradicionalmente usada para incre- mentar la potencia de cálculo, consiste en hacer que el ordena- dor no tenga una sola CPU sino varias corriendo en paralelo. Así se puede conseguir que cada CPU se haga cargo de una ins- trucción en el mismo periodo de tiempo. (cf. Filmadoras I. Los rips).
A veces, el incremento de las necesidades informáticas no se produce tanto en la potencia de cálculo como en el volumen de datos que se desean almacenar. En primer lugar hay que definir el tipo de datos: si serán datos que se consultarán continuamente o si la probabilidad de consulta es pequeña. Esta cuestión determinará si necesitamos medios de almacenamiento online, como discos duros fijos, o bien medios offline, como discos duros removibles, cintas mag- néticas, etc. Evidentemente el costo de la información online es mucho mayor que la que reside en dispositivos offline. Además, tener más información online de la que realmente se necesita, se paga en tiempo porque las búsquedas se hacen más costosas. Se barrunta fácilmente que los dispositivos offline o semi- offline son una magnífica posibilidad de crecer en el almacena- miento, aunque sólo para datos con escasa probabilidad de acce-
so, lo que les hace ideales como medios para backup, informa- ciones periódicas, etc. Los grandes problemas se plantean cuando el crecimiento requerido es para información online, por ejemplo un incremen- to de la capacidad en discos. Existen varias formas de creci- miento, algunas de las cuales se estudiarán seguidamente. Una posibilidad es adquirir un disco de mayor capacidad, lo que tiene una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que efectivamente se almacenan más datos en la misma unidad. La administración del sistema tiene la misma simplicidad que antes de cambiar el disco; no se añaden volúmenes, sencillamente crecen de tamaño. Normalmente, para discos construídos con la misma tecnología, a mayor tamaño, menor es el tiempo medio de acceso a los datos. El inconveniente es que por la mayor capacidad, los directorios contienen muchos más ficheros y ello ralentiza el funcionamiento global del sistema. Ello se debe a la forma en que está construido el software de los sistemas de ficheros, que son los encargados de decir al sistema operativo cómo están escritos los datos en el disco y cómo los debe recu- perar. Una segunda posibilidad es la de añadir un nuevo disco al ya existente previamente. Ello dificulta de alguna manera la administración del sistema, pues hay un disco más que mante- ner. Además, muchas aplicaciones no tienen previsto que los datos que manejan estén distribuidos en varios volúmenes. No obstante, tener varios discos tiene una ventaja importante: el número de entradas-salidas se pueden repartir entre los dos dis- cos, siempre que las aplicaciones lo permitan, con lo que el ren- dimiento global del sistema de entrada-salida posiblemente mejorará. No siempre se pueden añadir nuevos discos en un ordena- dor. En algunas ocasiones lo impide el tamaño físico de los dis- cos, mientras que en otras es el propio bus en que se conectan, que tiene un número limitado de posibilidades de conexión.
Sí es más frecuente una tercera posibilidad que consiste en añadir discos en máquinas especializadas para dar un servicio de almacenamiento de datos, es decir, en servidores de discos o de ficheros. Como el acceso a este tipo de máquinas se realiza a través de una red de área local, es necesario que el rendimiento de entrada-salida para el interface de red de estas máquinas sea suficientemente elevado si no se quiere tener retrasos indesea- bles. Para mejorar su rendimiento, se facilita que estos servido- res tengan cachés de disco elevados, lo que las convierte en máquinas con fuertes volúmenes de memoria central.
d) LA VELOCIDAD EN LOS BUSES DE COMUNICACIONES
En muchas aplicaciones informáticas, el problema de velo- cidad no se localiza en la potencia de cálculo sino en el retraso que supone enviar unos datos de un sitio a otro. A veces la información no se procesa en el mismo lugar en que se genera o bien los resultados se guardan en un punto distinto, lo que implica la necesidad de un buen soporte de comunicaciones tanto interno al ordenador –bus de memoria a CPU, bus de dis- cos, etc.– como externo al mismo –red de área local, comunica- ciones telefónicas–. Este soporte aliviará, en la medida de lo posible, los numerosos cuellos de botella que hacen que pare la CPU. Este problema normalmente se acusa mucho más en la informática personal. Cualquier usuario informático guarda experiencia de cómo se detiene el ordenador mientras saca un listado por la impresora local. Aunque no es una regla general, se da con demasiada frecuencia. El bus es un elemento del ordenador no productivo que sólo sirve para el transporte de datos; sin embargo, facilita que el resto de los componentes del ordenador no pierdan el tiempo en lamentables esperas. Para evaluar la eficacia de un bus den- tro del sistema informático total es necesario valorar la veloci- dad de los elementos que se le conectan. Es inútil poner un bus de discos muy rápido en un ordenador si los propios discos no
figura VII.1 Respuesta de las líneas de comunicación al aumento de velocidad.
son competentes para soportar esa velocidad de transferencia. Para qué se va a conectar una impresora matricial a un bus muy veloz, si no es capaz de pintar más que unas decenas de carac- teres por segundo. Si la impresora es gráfica y se tiene que enviar una información de tipo ráster –un bitmap–, sí que inte- resará un bus muy rápido, pues es mucha la información a enviar a la impresora antes de que ésta se ponga a trabajar sobre cómo debe manchar el papel. Los cuellos de botella en los buses se aprecian mucho mejor cuando el transporte de los datos se hace a través de líneas de baja velocidad –líneas telefónicas, LocalTalk, RS232–. En este caso hay que considerar no sólo el volumen de los datos a trans- ferir sino el tipo de protocolo de comunicaciones que se emplee:
si habrá o no comunicaciones en ambos sentidos, si se sigue un protocolo dialogado entre emisor y receptor, etc. En la figura VII.1 se puede observar cómo, aunque se aumente n veces la velocidad de la línea de comunicaciones, no ocurre que se trans- mitan n veces más datos en el mismo tiempo.
El crecimiento de las aplicaciones.
No siempre las nuevas necesidades son de mayor potencia en los ordenadores; en muchas ocasiones, lo conveniente es un crecimiento de las propias aplicaciones. Los usuarios reclaman nuevas herramientas o mejorar las que ya tienen disponibles a través de la instalación de nuevos programas o por la actualiza- ción de los existentes. Muchas veces, la instalación de nuevas versiones provoca una considerable cantidad de problemas de muy distinta naturaleza: incompatibilidad en los datos con ver- siones anteriores, déficit de formación de los usuarios en las nuevas aplicaciones, etc.
a) EL PROBLEMA DE LAS NUEVAS VERSIONES DE SOFTWARE
Para solucionar de alguna manera este problema, los fabricantes de software incorporan módulos de conversión de datos del formato antiguo al nuevo. Lo deseable es que el conversor esté integrado con la propia aplicación y que se dispare automáticamente si detecta que los documentos con los que trabaja son de una versión antigua. Esté módulo los convierte a la nueva versión y da vía libre a la aplicación nueva trabajando sobre documentos transformados. Si el cambio de versión es muy profundo, no siempre es posible fabricar estos convertidores de documentos. Este pro- ceso requiere una planificación del cambio de versión minu- ciosamente detallada si no se quiere perturbar el proceso pro- ductivo de cualquier empresa. En general, la versión de un programa se caracteriza por dos números en la forma "n.m". Cuando el cambio de versión es muy significativo, se incrementa n, mientras que m toma el valor 0. El valor de m se aumenta cuando se produce un cam- bio de versión que no afecta significativamente al conjunto del paquete de software.
Si, por ejemplo, se habla de la versión 3.0 de windows, se sabe que hay una gran diferencia entre windows 2.X y win- dows 3.0, cualquiera que sea X. No existen diferencias muy significativas entre la versión 3.0 y la 3.1.
b) LAS XTENSIONS
En algunas ocasiones no es necesario un cambio de aplica- ción global sino pequeñas ampliaciones en el software. En el proceso gráfico es muy común que existan aplicaciones especia- lizadas en trabajos concretos, de forma que una vez concluidos, sus informaciones de salida constituyen los datos de entrada para otra aplicación. Así, por ejemplo, un programa es capaz de conducir un scanner y dejar la fotografía leída en formato TIFF en un disco. El programa que trabaje la imagen también tiene que leer TIFF en su entrada. Si se cambia de scanner, nadie garantiza que el nuevo scanner proporcione TIFF, supóngase que sólo sea capaz de suministrar EPS. Si la aplicación de reto- que fotográfico no puede leer EPS significa que se necesitara, no una transformación total de la aplicación, sino un módulo de software que sirva para leer EPS. Una Xtension es uno de estos módulos de software que se añaden a las aplicaciones principales y que complementan la funcionalidad total del sistema, sin necesidad de incorporar nue- vas versiones, con el riesgo que esto supone y que ha sido comentado anteriormente. Una Xtension se carga en el momento de disparo de la apli- cación. El programa, cuando arranca, observa las extensiones de software que tiene accesibles y las pone a disposición del usua- rio. Muchas de los filtros de retoque fotográfico se incorporan a los programas en forma de Xtensions. Si un usuario tiene en su poder muchos filtros, lo normal es que los menús desplegables de su aplicación tengan más items, uno por filtro. El programa construye el menú con todas las extensiones en tiempo de arran- que.
c) PROGRAMAS SEPARADOS
No siempre el crecimiento del software se integra dentro de la misma aplicación. A veces, la ampliación se realiza en pro- gramas separados. Si se observa el ejemplo anterior sobre el scanner se aprecia que otra posible solución –que podría haber proporcionado el fabricante de software– consistiría en el sumi- nistro de un nuevo programa separado de la aplicación que con- vierta EPS en TIFF y utilizar posteriormente la versión del pro- grama que incorpora TIFF. Siempre que sea posible, es conveniente evitar esta solución ya que incrementa el número de procesos de tratamiento inter- medio, aunque a veces es la solución más eficaz por su senci- llez.
d) LA INTEGRACION DE LA PRODUCCION
Gracias al auge de la informática personal, han proliferado aplicaciones que realizan gran parte de los trabajos necesarios en la pre-impresión, muchos de ellos de excelente calidad. En la incorporación de los distintos formatos de entrada y salida, así como en los filtros de para la imagen, se ha optado generalmen- te por la solución de Xtensions. Cuando se busca enlazar las aplicaciones informáticas para realizar distintos trabajos, se ha preferido, sin embargo, la solu- ción de programas separados. Así se tiene un programa que cap- tura y trata fotografías, pero no monta páginas; se necesita otro programa totalmente diferente para hacer el montado y otro dis- tinto para hacer la imposición de las páginas a la salida, y así sucesivamente con todos los trabajos hasta conseguir el produc- to impreso. Con estas aplicaciones se ha llegado a la integración del texto y la imagen, pero no, la integración de la producción. Se dice que la producción está integrada cuando desde cualquier puesto de trabajo autorizado hay posibilidad de controlar cual- quier función del proceso productivo, esto es, desde la misma estación y desde la misma aplicación se puede introducir un
REALIMENTACION DE DATOS
DESDE OTROS PROCESOS
A OTROS PROCESOS
figura VII.2 Flujo de los datos dentro del proceso informático.
texto, tratar una imagen, imponer una página, mandarla a filmar –controlando la filmadora–, e incluso, en un sistema muy avan- zado, controlar la rotativa. El usuario no se mueve en un mar de aplicaciones distintas; la única aplicación con la que él interactúa le resuelve todas las necesidades de su trabajo. Por el gran volumen de software que implica una gestión integrada, es evidente que no siempre la informática personal da una respuesta adecuada, si bien es cier- to que no hay que despreciarla. Por último, no hay que confundir la integración de la pro- ducción con la integración de los datos. Mientras que la primera se orienta a las aplicaciones, la segunda se dirige a la informa- ción, es decir, a que la mayor parte de las aplicaciones generen documentos de datos perfectamente legibles por otras. La implatación de los estándares en los datos ha facilitado conside- rablemente la integración de datos en los programas.
La Filosofía Cliente-Servidor.
Un proceso informático se caracteriza por la manipulación de unos datos de entrada de acuerdo con las especificaciones de un programa, de forma que presenta unos resultados a la salida (fig. VII.2). Tradicionalmente, tanto el proceso como las entra- das y salidas se efectuaban en el mismo ordenador. Así, un con- table introduce datos por el monitor de su PC, quien corre la aplicación contable, y produce salidas en la impresora local- mente conectada al mismo PC. La tendencia actual rompe esta unidad al fabricar hardware y software altamente especializado para realizar esas funciones por separado: se construyen así máquinas especializadas en comunicaciones por las que llegan datos, ordenadores especiali- zados en correr determinados programas de cálculo y otros cuya especialidad consiste en suministrar listados a las impresoras. En estas últimas configuraciones se dice que el proceso infor- mático está distribuido a lo largo de una red. La capacidad de recibir comunicaciones o de imprimir listados constituyen los servicios y el ordenador especializado en cálculo es el cliente de esos servicios de I/O (entrada/salida).
Cuando se habla de la filosofía cliente-servidor conviene distinguir claramente un concepto del otro. A primera vista se suele asociar el servidor como una máquina grande y al cliente como una máquina menor; sin embargo, no siempre es así. Servidor es aquel ordenador o proceso que brinda un servi- cio informático a quien lo necesite y que posee las debidas autorizaciones para utilizarlo. Cliente es aquél que se aprove- cha de los servicios que le ofrece un servidor. Por tanto, clien- te y servidor no quedan definidos por la magnitud del ordena- dor, sino por la función que realizan.
En la Informática que se suele utilizar en Artes Gráficas existen tres ejemplos muy significativos de elementos cliente- servidor: el servicio de ficheros, el de impresoras y el servicio de gráficos. La fisiología de funcionamiento consiste en que los clientes, –un servicio de ficheros, por ejemplo– envían una secuencia de informaciones, normalmente a través de una red, generadas a partir de los eventos que se producen en el entorno con el fin de que el servidor los resuelva utilizando las respuestas específicas que desencadena ante cada unos de estos eventos. Con un ejem- plo puede entenderse mejor. Sea un sistema informático compuesto entre otras máquinas por un ordenador central, del que cuelgan las impresoras, que hará la función de servicio de impresión, y de una nube de PCs que ejercen de clientes de ese servicio de impresoras. Cuando un PC (cliente) desea imprimir, no lo puede hacer localmente, pues la impresora destinataria de su listado no está conectada de forma local. Debe emitir una orden al servidor, es decir, generar un evento que significa "quiero imprimir", informándole de "quién es el que quiere imprimir", "lo que quiere imprimir" y "cuál es la impresora destinataria". El servidor recibe la peti- ción y pone en marcha una serie de mecanismos para producir la impresión en las condiciones deseadas. Al final del proceso, el servidor devuelve un mensaje al cliente en el que se le infor- ma de que su petición ha sido aceptada y se queda esperando el mensaje del siguiente evento que se produzca, bien sea en el mismo PC o en algún otro que tenga derecho a ese servicio. Hay que observar que es el cliente quien siempre toma la iniciativa en el proceso de ejecución. La misión del servidor es más bien estática: queda siempre en un bucle infinito, esperan- do una novedad en el intercambio de eventos entre cliente y servidor. Este cliente decidirá qué hacer en cada evento que se produzca. Con un servicio gráfico esta idea se entiende con más facilidad. En este caso el servidor es el ordenador que posee el monitor gráfico por donde se van a visualizar los
datos. El cliente es quien corre la aplicación gráfica que será pintada por el servidor. Este se quedará a la espera de que se produzca un evento: una entrada por el teclado, una pulsación de ratón, etc. Los eventos se producen en el lugar en donde reside el usuario final. Así en el caso gráfico, los puede producir un ratón. Pero en un servicio de ficheros, los eventos son produci- dos por el cliente, que es quien toma la iniciativa de abrir uni- dades virtuales, cerrarlas o servirse de ellas. Lo importante es captar que el servidor viene definido exclusivamente por la localización de su servicio, nunca por el lugar en donde se genera la información y mucho menos por el volumen del ordenador. Frente a un envento gráfico, el servidor transmite la infor- mación al cliente que determinará que si se ha operado cierta combinación de teclas, cambiará el color de la pantalla, por ejemplo, devolviendo instrucciones al servidor para realizar la operación deseada por el usuario que interactuó en su monitor. En ese momento el servidor se queda esperando el siguiente evento, es decir, servidor es sinónimo de dispatcher (transpor- tador) de eventos. Muchas aplicaciones se construyen de acuerdo con las reglas de esta tecnología. Las más extendidas son los servido- res de impresoras, de ficheros y servicios gráficos. Cuando hay una red local de PCs por medio, los dos primeros servi- cios nombrados están tan difundidos que se llega a confundir el concepto "red de ordenadores" con el de "servicio de discos e impresoras", aunque éste es sólo una parte de la red, no su totalidad.
b) EL ESTANDAR GRAFICO X-WINDOW
Este estándar es una moderna plataforma gráfica que conti- núa la estructura cliente-servidor, en donde la aplicación –clien- te– corre en un ordenador y los resultados son pintados tanto por el ordenador local como por uno remoto. La comunicación
entre cliente y servidor puede hacerse localmente dentro del ordenador –cliente y servidor son la misma máquina– o puede ser remota a través de una red: cliente y servidor son dos máqui- nas diferentes. Se ha definido un protocolo estándar para esta comunica- ción entre cliente y servidor que se llama X-Protocol y que en OSI estaría situado en las capas superiores (cf. Redes utilizadas en pre-impresión). Algunas otras aplicaciones embellecen y mejoran el sistema gráfico de ventanas. Es el Session Manager, que gobierna todo lo que es el disparo de aplicaciones gráficas y al Window Mana- ger, que facilita que las ventanas tengan un aspecto concreto, es decir, todas las ventanas crecen pinchando con el ratón en cierto lugar, se mueven por la pantalla cuando se las arrastra de un modo concreto, se convierten en iconos con una combinación de teclas determinadas, etc. Actualmente existen varios tipos de Window Manager en el mercado; quizá los dos más extendidos sean OSF/MOTIF y Open Look. Un servidor está capacitado para brindar sus servicios gráfi- cos a varios clientes, cada uno de los cuales estará corriendo en un ordenador distinto. A su vez, en una misma máquina pueden correr varios clientes, cada uno de los cuales se servirá del monitor gráfico de un servidor diferente. Sea un ejemplo. Se puede estar corriendo en nuestro orde- nador una aplicación de tipo "calculadora" que será pintada por el monitor y un programa de gráficos pintado por otra estación de trabajo diferente. A su vez, una tercera máquina presenta en la pantalla una estadística de ventas, que alguien desea que el usuario visualice, procedente de una hoja de cálculo gráfica, aunque la aplicación que se ve esté corriendo en su ordenador y por su iniciativa. Esta arquitectura de software gráfico va encaminada a sepa- rar las aplicaciones de los datos, de manera semejante a lo que ocurre con las bases de datos; un elemento son los datos y otro
los procedimientos que atacan a esos datos: los programas se hacen independientes de la forma en que se guarde la informa- ción. De modo semejante en el caso de X-window, las aplicacio- nes se hacen independientes de los sistemas gráficos en los que los datos serán presentados.
Nuevas tendencias en la Informática Gráfica.
En este último apartado se apuntarán ligeramente algunas de las tendencias que se vislumbran en la Informática Gráfica.
a) TENDENCIAS EN LA MAQUINARIA
Desde el punto de vista del ordenador se desea contar con unas estaciones gráficas extraordinariamente potentes en su cál- culo y con grandes capacidades de memoria central. Estas máquinas necesitan servicios de discos centralizados para toda la red de estaciones. En estos últimos años han proliferado las estaciones con sistema operativo UNIX; sin embargo, con el advenimiento de WINDOWS-NT de MICROSOFT, los sistemas UNIX ya no están tan seguros. UNIX tiene grandes dificultades de administra- ción, a pesar de ser extraordinariamente potente. Además, es más barato que otros sistemas operativos de las mismas pres- taciones. WINDOWS-NT tiene la ventaja de ser multiplataforma y que el mismo sistema operativo corre en máquinas de muy dis- tintos tipos, lo que siempre es deseable frente a cualquier tipo de crecimiento. Cualquiera que sea el sistema elegido, deberá tener una gran potencialidad gráfica. Por tanto, se camina hacia máquinas con CPU de 64 bits, velocidades de reloj por encima de los 100 MHz y memoria central de muchas decenas de Megabytes. Aunque todas las empresas tienen un panorama totalmente abierto por delante, ya pueden ponerse como ejemplo de máquinas que responden a estas necesidades los sistemas Alpha AXP de DEC o el procesa- dor R4000 de MIPS Computer.
b) TENDENCIAS EN LOS DATOS
Se ha puesto de moda una técnica de integración de datos gráficos llamada vinculación de objetos. Esta técnica tiene como objetivo la consecución de un tipo de dato final que lla- maremos hipertexto, en el que cabe cualquier otro tipo de dato más simple. Un documento con estructura de hipertexto tiene una serie de referencias hacia los datos gráficos más sencillos de los que se compone. Cuando se desea modificar alguno de estos datos, no es necesario manipular todo el hipertexto, sino que modificando el dato necesario aparecerá ya correctamente en el hipertexto; así se dice que los objetos gráficos se han vinculado. Realmente se trata de integrar los datos gráficos en una pequeña base de datos, que es lo que realmente compone el hipertexto. Las ope- raciones básicas se convierten en las operaciones sobre el hiper- texto y definen los modos de manipulación de cada uno de los datos que lo componen. Por tanto, un hipertexto no sólo es una acumulación de información convenientemente organizada, sino que posee unas funcionalidades añadidas entre las que se encuentra la gestión de los propios datos que le integran.
D E MIGUEL ANASAGASTI , P. (1990): "Fundamentos de los compu- tadores", Ed. Paraninfo, Madrid. RAFIQUZZAMAN, M. y CHANDRA, R (1990): "Arquitectura de ordenadores. Del diseño lógico al proceso paralelo", Anaya Multimedia. SEYBOLD (1992): Technology briefing at TPG, 21st and 22nd May, 1992. Paris.
Redes utilizadas en pre-impresión
S E podría definir una red de área local como un conjunto de ordenadores cercanos entre sí e interconectados de forma que
todos ellos pueden transmitirse información. Una red de área local responde a la abreviatura LAN (Local Area Network). Cada ordenador conectado a una LAN se llama nodo de esa LAN. La conexión se realiza utilizando tanto hardware como soft- ware. De entre los elementos del hard se podrían destacar los cables que componen la red de comunicaciones, conectores, tarje- tas de comunicaciones, etc. Lo más destacable del soft son los pro- gramas que permiten las comunicaciones entre ordenadores y las definiciones de los protocolos de comunicaciones, que indican a las aplicaciones que deben hacer para que se produzca el intercam- bio de información de forma segura y en condiciones aceptables. Algunos sistemas operativos llevan incorporado todo el software de red de forma integrada, como en el caso del Mac. Hay otros que requieren ampliaciones –sistemas operativos de red– sobre su sistema operativo base para poder incorporar la funcionalidad de la red. Este es el caso, por ejemplo, de los compatibles IBM.
Concepto de protocolo de comunicaciones.
Una comunicación se caracteriza por la existencia de un emisor que espera transmitir una información a un receptor, que se presupone a la escucha. Esta comunicación se produce de acuerdo con unas reglas conocidas y respetadas por todos los elementos que intervienen en la comunicación. Este conjunto de normas, convenientemente organizadas –normalmente en forma jerárquica– es lo que se llama un Proto- colo de Comunicaciones. Supóngase una conversación telefónica con alguien que reside en otro país. La normativa establecida por la compañía telefónica exige que, para que se pueda producir la comunica- ción, se den una serie de pasos previos como descolgar el auri- cular, marcar el prefijo de internacional, esperar tono, marcar el número correspondiente del abonado destinatario y esperar la señal de llamada en destino. Esto es lo que se podría llamar el protocolo de conexión de un abonado contra otro. Una vez que el destinatario descuelga su teléfono surgen nuevas reglas –pro- tocolos–; así, en el caso telefónico, la comunicación es uno con uno (a diferencia de emisión radiofónica –uno contra muchos–), ambos pueden hablar y escuchar simultáneamente, tienen que emplear un código lingüístico común para que haya comunica- ción y no sólo transmisión. Este sería el protocolo mientras dura la transmisión de la voz por la línea telefónica. Posteriormente se necesitará un protocolo que se encargará de informar que emisor o receptor han finalizado la comunicación, informando a la centralita telefónica de forma conveniente para que genere el reporte de la facturación de la llamada.
Grandes familias de protocolos.
La mayor parte de los protocolos de comunicaciones utiliza- dos en la actualidad responden a una jerarquía organizada en forma de siete niveles (fig. VIII.1), cada uno de los cuales cum- ple unas funciones y ofrece unos servicios que se llaman niveles
figura VIII.1 Niveles jerárquicos de OSI.
OSI (Open Systems Interconnection) y que fueron creados por una organización de estándares (ISO, International Standards Organization). Cuando se habla del protocolo AppleTalk o del protocolo DECnet no se trata de protocolos únicos. Con estas nomenclatu- ras los fabricantes designan todo un conjunto de protocolos rela- cionados entre sí y que se ajustan en cierta medida a las defini- ciones OSI. Teóricamente cuanto más se aproximen los protoco- los de los fabricantes al estándar OSI, mayores serán las posibi- lidades de comunicación con maquinaria construida por otras firmas comerciales. En la actualidad hay tres grandes familias de protocolos de comunicaciones:
a) APPLETALK.
Este protocolo fue diseñado por APPLE para sus ordenadores personales. Inicialmente su misión consistía en comunicar orde- nadores e impresoras a través del sistema de cableado LocalTalk de características relativamente pobres. Actualmente se ha modificado para que pueda soportar transportes de comunica- ción más eficaces como puedan ser Ethernet y Token Ring.
Entre los servicios que proporciona están los de impresión, correo electrónico, comunicaciones externas, acceso a ficheros remotos, etc. No existe el servicio de conexión desde terminales ya queMac es una máquina monousuario. El software básico viene integrado dentro del propio Mac, por lo que su instalación y puesta en marcha es relativamente sencilla. En el caso de Mac hay muchos productos comerciales en el mercado para que pueda servirse de recursos que le proporcionen otras máquinas. Lo que ya no es tan fácil es que otras máquinas se sirvan de recursos residentes en un Mac debido a su condición de ordena- dor personal.
Es un conjunto de protocolos creados por DIGITAL EQUIP- MENT CORPORATION –DEC– para sus ordenadores VAX. El tipo más normal de cableado es Ethernet, si bien hay protocolos aña- didos para poder hacer conexiones remotas síncronas o asíncro- nas a través de cable serie o incluso cableado telefónico (proto- colo DDCMP). Posee servicios semejantes a AppleTalk pero además tiene protocolos de conexión con terminales (LAT) ya que DEC fabri- ca ordenadores multiusuario. El software de red también está incorporado con el sistema operativo. Además DEC suministra productos de interconexión con otras familias de protocolos.
c) DARPA
Fue creado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Esta familia es comúnmente conocida por el nombre asociado de sus dos protocolos más populares: TCP/IP. Hoy día está tan extendido que se ha convertido en un estándar de facto, porque es el sistema de comunicaciones estándar de UNIX. Por encima del TCP/IP funcionan otros protocolos añadidos como NFS que resuelve todos los servicios de ficheros.
Si el sistema informático que se utiliza es un UNIX, TCP/IP vendrá incorporado con el sistema operativo; en caso contrario, se incorporará como algo añadido que tendrá que configurarse. También existen productos para comunicar con Mac a través de TCP/IP, como MacTCP, o con VAX, como DECTcp.
Una LAN implica la conexión física de ordenadores. Con ello se busca resolver la siguiente cuestión: ¿qué formas de interconexión se pueden elegir para unir los ordenadores de una LAN? Hay tres tipos básicos de topologías de red:
a) RED EN BUS
Esta red consiste en un cable único al que se conectan todos los nodos (fig. VIII.2). Posee una gran facilidad de instalación al tender solamente de un cable. La transferencia no tiene inter- mediarios ya que cualquier mensaje depositado en el cable llega directamente a su destinatario sin pasar por ningún otro meca- nismo. Sin embargo, no todo son ventajas; cuando varios nodos desean transmitir a la vez, hay que organizar unos algoritmos de espera y detección de error para evitar las colisiones que se pro-
figura VIII.2 Esquema de una red en bus.
ducirían si dos o más nodos inician simultáneamente la comuni- cación, lo que disminuye su eficacia. Ejemplos de esta topolo- gía pueden ser las redes Ethernet, LocalTalk y PhoneNet.
b) RED EN ESTRELLA
Lo que se intenta es centralizar las comunicaciones en un nodo que ocupa el centro de la estrella y disponer así radialmen- te el resto de los nodos de la red (fig. VIII.3). Su principal ven- taja es que un fallo en un nodo o en un cable de conexión no afectaría al resto de la red. Sin embargo, si lo que falla es el cen- tro de la estrella, nada en la red seguirá funcionando. Este tipo de configuración es muy normal en las redes SNA de IBM.
c) RED EN ANILLO
En este caso lo que se pretende con los nodos es conseguir una interconexión en forma de cadena cerrada (fig. VIII.4). El paso de los datos se regula a través de un mensaje especial lla- mado token o testigo, que es capturado por el nodo que quiere transmitir en su recorrido circular a lo largo de la red. Cualquier otro nodo que desee transmitir no podrá hacerlo hasta que no le llegue un token liberado, que será la señal de que la red está libre. El sistema de paso por testigo facilita el que no haya nunca colisiones, por lo que no le afectan las situaciones de ele- vado tráfico. Su principal desventaja es que cuando un nodo falla, el anillo queda abierto y la red deja de funcionar. En los últimos años han surgido algunas modificaciones a esta red para obviar este problema.
Ahora que es conocido el aspecto que presentan las redes de área local, es preciso responder a una segunda pregunta: ¿qué tipo de cableado hay que emplear en la interconexión? Existe una gran variedad de cables que pueden solucionar esta cues- tión. No todas las redes soportan todos los cables. Además, depende en gran medida de la velocidad conseguida por la red.
figura VIII.3 Esquema de una red en estrella.
figura VIII.4 Esquema de una red en anillo.
a) PHONENET
El cable utilizado en esta red es telefónico, lo que la con- vierte en muy económica. Sólo es necesario colocar por cada nodo una caja adaptadora de impedancias. Con este tipo de cable se consiguen velocidades de transmisión de hasta 230 Kbits/seg. Su empleo es conveniente cuando el tráfico de datos no sea intenso y la instalación no sea demasiado grande.
Tiene unas características muy parecidas a PhoneNet. Emplea cable de dos hilos parecido al telefónico pero con unas características eléctricas diferentes.
Actualmente es el tipo de red más extendido. Su velocidad de transmisión máxima es de 10 MBits/seg., además se pueden conectar muchas más máquinas a la misma red. Necesita un interface de red especial por cada nodo conectado. Es la red más cara. Ethernet aparece con tres tipos de cableados diferen- tes: coaxial fino (Thin-Ethernet), coaxial grueso (Thick-Ether- net) y cable de cuatro hilos (10-BaseT).
Lleva un sistema de cableado creado por IBM para sus orde- nadores. Hay dos estándares, 4 Mbits/seg. y 16 Mbits/seg.
Es conocida la potencia que permite una red de área local; sin embargo, tiene una limitación que viene dada, precisamente, por su nombre: local. No siempre se consigue en una instalación que todos los ordenadores que tendrían que estar conectados coexistan en el mismo entorno geográfico. Esta situación se hace más evidente si se piensa que esos ordenadores pertenecen a distintas delegaciones regionales de una misma empresa;
todos ellos desean acceder a la misma información aunque resi- dan en lugares alejados. Un objetivo claro es buscar dispositivos que permitan extender la red local con una cierta facilidad. Algunos de estos dispositivos se orientan para incrementar la longitud de la red, mientras que otros pretenden la interconexión de redes distantes sirviéndose de las líneas telefónicas. Aquí aparecen términos nuevos como repetidores, bridges, routers y gateways.
a) REPETIDORES O REPEATERS
Los repetidores son máquinas que regeneran la señal digital en la red (fig. VIII.5). Funcionan de forma semejante a como lo hacen los amplificadores en las señales analógicas: no son inte- ligentes, ni interpretan ni traducen la señal; se limitan a repetir- la. Su función exclusiva es acrecentar el tamaño de la red dentro de los límites marcados por los estándares. Un ejemplo: tendría que utilizarse un repetidor si se quiere que dos plantas de un mismo edificio con sendas redes Ethernet se conviertan en una única red Ethernet. Un repetidor opera en el nivel 1 de OSI (Physical layer).
b) PUENTES O BRIDGES
Sirven para interconectar redes del mismo tipo (fig. VIII.6). Su funcionamiento interno se puede entender con el siguiente ejemplo: se dispone de un ordenador C1 situado en una red N1
figura VIII.5 Esquema funcional de un repetidor.
figura VIII.6 Esquema funcional de un bridge.
figura VIII.7 Esquema funcional de un router.
que quiere comunicar con un ordenador C2 que se encuentra conectado a la red N2. El bridge conecta ambas redes. Cuando el dato que parte de C1 alcanza el bridge, éste analiza a quién va dirigido el mensaje, observa que el destinatario se alcanza al otro lado del bridge y lo traspasa a la red N2. Si el destinatario no se alcanzara en la segunda red, el bridge no intercambiaría el paquete. Según lo expuesto, la función del bridge es selectiva, pues no circula toda la información sino sólo aquélla estricta- mente indispensable. Un bridge es útil, especialmente para ais- lar tramos de red con mucho tráfico interno. Se utiliza también un bridge para interconectar dos redes AppleTalk situadas geo- gráficamente en puntos distantes. Un puente opera en el nivel 2 de OSI (Data Link layer).
c) ENCAMINADORES O ROUTERS
Se encargan de conducir la información por el lugar más adecuado de entrelos caminos posibles que tiene un paquete de alcanzar su destino en una red, lo que depende significativa- mente de la topología de la red (fig. VIII.7). El camino óptimo se calcula por medio de unos algoritmos especiales que contro- lan diferentes parámetros de la comunicación entre los que se encuentran la velocidad de transmisión por la línea, tasa de erro- res, retrasos en el envío, densidad de tráfico, etc. Proporcionan ayuda estadística al administrador de red con objeto de hacer que las comunicaciones sean más eficaces. Se necesitaría un router si se configurara una red de múltiples puntos geográficos con interconexiones entre sí. Esta máquina se sitúa en el nivel 3 de OSI (Network layer).
d) PUERTAS O GATEWAYS
Las puertas conectan redes de muy distinto tipo (fig. VIII.8). Es conveniente que un gateway trabaje no sólo de inter- comunicador, sino de conversor de protocolos diferentes, lo que le convierte en más lento.
figura VIII.8 Esquema funcional de un gateway.
Es preciso colocar un gateway para comunicar una red Ethernet con otra Token ring. Un gateway opera en el nivel 4 o superior de la estructura jerárquica de OSI.
Una vez instalada una red hay que mantenerla en perfecto funcionamiento. Para ello, es necesaria la ayuda de algunos pro- gramas especializados en la gestión de la red que servirán para determinar cuellos de botella en el tráfico, deterioro en el sistema de cableado, fallos en los interfaces de red, etc. En el caso de grandes máquinas, este software trae incorporado con un sistema operativo; en caso de redes de PC (compatibles IBM o Apple), lo más normal es adquirirlo por separado. Esta administración revis- te una especial importancia si la red se extiende geográficamente por medio de bridges, routers o gateways, ya que estas máquinas usan en sus comunicaciones líneas telefónicas de baja velocidad,
lo que determina que se tenga que aprovechar muy bien el ancho
de banda si se persigue una comunicación eficaz.
ADRON, T. W. (1990): Local area network, Ed. John Wiley &
OURA, J. A. B. y S AUVE, J. P. (1990): "Redes locales de compu- tadoras", Ed. McGraw Hill.
SCHATT, S. (1989): Understanding local area networks, Ed. Anaya Multimedia, 1989. TANENBAUM, A. S. (1989): Computer networks, Ed. Prentice- Hall.
U NA de las principales ideas –que más se está remarcando a lo largo del presente volumen– es que el producto final sólo
existe cuando se convierte en impreso: el proceso no acaba seleccionando la opción salvar como, sino cuando el impresor ha cumplido su tarea. La imagen impresa tiene una característica fundamental: se trata de una imagen tramada, descompuesta en una matriz de puntos de tamaño variable. Sin embargo, como ya se ha visto, el tipo de imagen que se almacena, en disco o cinta, y que será tra- tada por los programas de diseño, retoque o maquetación, es una imagen de tono continuo, de distinta naturaleza que la anterior. En esta línea, en lo referente al texto, ha quedado claro que su descripción digital se realiza a partir de unos pocos puntos del per- fil, que serán utilizados por distintos tipos de funciones matemáti- cas; y, en la salida, lo que el dispositivo representa, es una descrip- ción gráfica totalmente distinta: el bitmap, concretamente. Se aprecia, pues, que tanto en el caso del texto como en el de la imagen es evidente –para hacer viable la salida por el dis- positivo de filmación– una transformación, un lugar donde se
figura IX.1 Funcionamiento de las primeras filmadoras que usaban fuentes digitales:
el almacenamiento seguía siendo en forma óptica, y cada vez que se iba a utilizar un tipo había que digitalizarlo.
genere y envíe la estructura de datos adecuada para la exposi- ción, a partir de la información recibida de la estación de traba- jo. Este lugar es el denominado procesador de imagen ráster o rip (acrónimo de raster image processor). El vehículo lógico que hará realidad el procesamiento de la información en el rip es lo que se conoce como lenguaje descriptor de páginas o pdl (page description language).
A continuación se analizan con más detenimiento este tipo
RIP: puente entre dos mundos distintos.
Las filmadoras de tubo de rayos catódicos (CRT) son las primeras que empiezan a utilizar fuentes digitales. Este cambio no se produjo de forma brusca, sino que las primeras filmadoras continuarán almacenando los tipos en forma de patrones fotográficos, desarrollando un proceso de digitalización cada vez que se fueran a utilizar (fig. IX.1). Este proceso se iniciaba con la exploración del fotolito que contenía el tipo, por medio de un primer tubo CRT denomina- do indexador, el cual generaría una serie de barridos vertica-
les. La transformación de la señal de luz generada a señal eléc- trica, la realizaban un conjunto de fotomultiplicadores. Esta señal era entonces transmitida a un segundo CRT, encargado de realizar la exposición sobre el material fotosensible. Una característica del CRT indexador era la posibilidad de regular la velocidad del haz de análisis, encargado de explorar
el tipo en el fotolito. La transmisión de la señal eléctrica era a velocidad constante, sin posibilidad de modificación alguna. Estableciendo diferencias de velocidad, era posible la distorsión de los tipos.
A partir de los años 70 comienza la aparición en el mercado
de dispositivos ráster, que funcionarán por medio de microba- rridos horizontales, no pintando carácter a carácter, sino la página entera, tratando de igual modo textos y gráficos. Las
ventajas mecánicas de estos dispositivos eran positivas, por no contar con mecanismos de retroceso página arriba (como le ocu- rría a las filmadoras de tercera generación). Esta peculiar dispo- sición de la página –su descomposición en microbarridos hori- zontales–, así como la digitalización total de los tipos, es la razón por la que cualquier dispositivo ráster –tanto filmadora, como impresora– lleva un rip. A partir de la cuarta generación, las filmadoras se describen como dispositivos de salida forma- dos por dos ingredientes: uno informático, el rip, y otro mecáni- co, el dispositivo de filmación, denominado imager o recorder (cf. Filmadoras II. Mecanismos de exposición). Los procesadores de imagen ráster han pasado por distintas pruebas de fuego. Los primeros sólo procesaban galeradas de texto; de la filmadora se obtenía el fotolito que, a continuación, era montado manualmente. Con la llegada de la autoedición (1985), el proceso se complicará, pues además de columnas de texto ya montadas, se introducen gráficos; a su vez, algunos de los sistemas tradicionales elaboran el montaje de la página, dejando el hueco para las fotos –partiendo de esta situación será como se llegue a técnicas AGI u OPI, como más adelante se introduce–. Un nuevo salto cualitativo, que supondrá un incremento de las prestaciones y de la importancia del rip, es la obtención de páginas completas, con textos, gráficos de línea y medios tonos (b/n). A continuación, como de la mano, vendrá la obtención de cuatricomías a través de filmadoras ráster, así como el procesa- miento de grandes formatos, en los que se filmen a la vez varias páginas, dispuestas del modo en que se insolarán durante el pasado de planchas. De este incremento cualitativo y cuantitativo del trabajo, se deduce que uno de los propósitos que los desarrolladores de rips deben plantearse es su incremento de la velocidad. Lo anterior describe el entorno en que trabaja un procesador de imagen ráster. Pero, realmente, ¿qué es un rip?
RIP: un ordenador.
La forma más sencilla de definir un rip es diciendo que se trata de un ordenador dedicado específicamente a una función:
generar, a partir de la información que procede de la estación de trabajo del usuario, los bitmaps –en forma de microbarridos horizontales– que la impresora o la filmadora tendrán que exponer. Lo específico de esta función fue lo que condujo a que desde un principio se usara un hardware especial. En la actuali- dad existe una marcada tendencia a lo que se ha dado en llamar rip de software: en este caso, el hardware se basa en alguna de las plataformas de propósito general del mercado (Intel 486 o Motorola 68040), dejando al software, la generación de los bit- maps oportunos. A la hora de analizar el hardware de un rip –se habla de los que generan los bitmaps en función de un hardware peculiar– hay que considerar distintas partes: a) la transmisión de los datos; b) el módulo de procesamiento general; c) el módulo del procesador esclavo; d) la memoria RAM; y, d) el módulo del buffer de salida.
a) TRANSMISION DE DATOS
Generalmente, el programa con el que trabaja el usuario no manipula la información directamente bajo este tipo de softwa- re, sino que, una vez acabado el fichero, en el momento de decirle que lo imprima, será cuando el código original, con el que el usuario ha estado trabajando –quizá sin ser consciente de ello, debido al uso de interfaces gráficos–, pasará a ser un fiche- ro codificado bajo la sintaxis de un lenguaje descriptor de pági- nas. Esta conversión la efectúan un tipo de programas especia- les, que se denominan drivers (fig. IX.2). Por tanto, un rip PostScript, por ejemplo, recibirá un fichero codificado en este lenguaje, que previamente el driver del programa del usuario habrá generado a partir de la información tratada. De hacerlo en
Usuario (código original
de la aplicación)
figura IX.2 Esquema funcional de salida y lugar que ocupa un driver (la conversión a PDL del código original de la aplicación).
otro tipo de sintaxis, nunca tendría lugar la generación de los bitmaps de la página. Los medios físicos por los que estos datos llegan al rip desde la estación de trabajo del usuario son de distintos tipos, influyendo en la velocidad del proceso. La conexión sistema-rip puede hacerse a través de LocalTalk –si se trabaja en un entorno macintosh–, Centronics –si se trabaja en un entorno IBM y compatibles– o Ethernet, tanto para entornos IBM como macin- tosh y otros. En el caso de usar LocalTalk, las velocidades dependerán tanto del tipo de canal –si se trata de RS 422 ó RS 232– como del hecho de que exista o no información adicional aparte de los datos a transmitir: corrección de errores, cabeceras, etc. En el caso de disponer de RS 422, y sin información adicional, la transmisión sería a 230 Kbits/s; si existe información adicional, la velocidad disminuye a 80 Kbits/s. Si el canal usado es RS 232, la velocidad podría ser de hasta 19.2 Kbits/s, que en reali- dad se quedan en 2 (cf. Redes utilizadas en pre-impresión). Centronics permite velocidades reales de 220 Kbits/s, aun- que su principal desventaja radica en que requiere conexión directa, sin posibilidad de conexión por red. No obstante, existe la posibilidad de transmitir a través de red (tipo Ethernet) y usar un PC que convierta las señales y las mande a través de Centro-
nics. Ethernet es la solución más rápida para transmitir, movién- dose en velocidades superiores a 1 Mbit/s.
b) MODULO DE PROCESAMIENTO GENERAL
Es el encargado de controlar y dirigir las operaciones del rip, así como la entrada de datos. Los datos que lleguen deberán venir dispuestos según algún lenguaje de programación especí- fico: un lenguaje descriptor de página. Este módulo está constituido por un procesador de tipo general, como, por ejemplo, MOTOROLA: ADOBE, en su rip Reds- tone, implementó el Motorola 68000, mientras que en el Atlas el 68020. Con el nuevo Emerald, la compañía de J. Warnock se movió hacia procesadores basados en arquitectura RISC, en concreto, el MIPS R3000, el cual resulta, según el tipo de traba- jo, de 7 a 15 veces más rápido que el Redstone.
c) MODULO DEL PROCESADOR ESCLAVO
Está constituido por un procesador de tipo bit-slice, que consta, normalmente, de una unidad aritmetológica y unos pocos registros, excluyendo la unidad de control. Utilizando este tipo de procesadores, un diseñador puede construir un pro- cesador de una longitud de palabra cualquiera; por eso también son denominados procesadores de longitud de palabra variable. La introducción de los bit-slices se debe a la búsqueda de com- ponentes más rápidos. El módulo del procesador esclavo será quien realice el dimensionamiento y otras operaciones geométricas. Además, el bit-slice es el responsable de generar las intercepciones a lo largo de los barridos horizontales, esto es, las transiciones de negro a blanco a lo largo de una línea de barrido.
Es una de las partes más críticas en lo que a reducir o no los tiempos de procesamiento concierne. En el caso de las filmado- ras actuales, donde se barajan grandes cantidades de informa-
ción para la obtención de selecciones de color, una memoria RAM mínima de partida sería de 16 Mb. La memoria RAM, a su vez, se subdivide en distintas áreas:
el buffer base, el caché, el buffer de las líneas scan y la memo- ria virtual. El buffer base es la parte de la memoria RAM donde se dis- ponen los datos que originen los distintos elementos de que consta la página. Puede ocurrir que en este área fija de la memo- ria no exista espacio suficiente para su almacenamiento, por lo que se usaría el disco: parte de la información sería mandada a él (cf. Equipos informáticos). En el caché se almacenan los bitmaps de los caracteres que se generen a partir de los perfiles; una vez obtenidos por prime- ra vez, ya no serán necesarias nuevas conversiones, con el con- siguiente aumento de la productividad.
e) MODULO DEL BUFFER DE SALIDA
Es el encargado de generar las líneas scan para control del recorder; y las que determinan en qué momento el láser expon- drá. A su vez, estas líneas se almacenan en el anteriormente citado buffer de las líneas scan. Existen dos técnicas para man- dar la información de este módulo al recorder: síncrono y asín- crono. En el primer caso, el buffer de salida contendrá todas las líneas scan que generan la página, con lo que la transmisión y exposición serán de forma continuada. En el caso del modo asíncrono, el buffer de salida manda una banda de líneas que provocará una sección en lugar de la página completa; este modo de trabajo usa tecnologías start/stop, en lo que al modo de trabajo del recorder o imager se refiere. Este proceso admite un mecanismo de precisión exquisi-
to. En el caso del modo asíncrono de trabajo, en el rip intervie- nen dos buffers de líneas scan: uno para mandar la información al recorder y el otro para recoger la información de nuevas líne- as scan que se van generando mientras las primeras se transmi-
ten al recorder. Es una forma de economizar memoria, además de aprovechar mejor los tiempos de trabajo del sistema rip- recorder: la velocidad a la que expone el recorder es constante, pero no así la velocidad a la que procesa el rip, ya que depende- rá del grado de complejidad de los trabajo que puedan llegar, puesto que no será lo mismo procesar una página que sólo tenga texto que otra con imágenes o degradados; en este segundo caso, el que espera es el recorder.
Se distinguen tres fases en el procesamiento de los datos que llegan al rip. La primera de ellas es la identificación de los distintos elementos de la página y la conversión de los caracte- res en forma de perfiles a formato píxel; éstos se almacenarán siempre en el caché. En lo que se refiere al procesado del tama- ño de los caracteres (el cuerpo), los comprendidos entre 9 y 16 puntos son convertidos a formato píxel, y almacenados de forma comprimida para el ahorro de memoria; son descompri- midos sólo en el momento de salida. Los cuerpos superiores a 16 puntos son transformados a píxels, a partir del formato de perfiles, sólo en el momento de la salida. Los gráficos también serán comprimidos. En esta primera fase, por tanto, los factores determinantes de la velocidad de salida son: el cuerpo, el tipo de fuentes y el número de gráficos; como se aprecia, la informa- ción de las imágenes no ejerce ningún tipo de influencia. La segunda fase es en la que se da en el tramado de las ilus- traciones. Aquí comienza la construcción y envío de líneas scan al recorder. Los factores determinantes de la velocidad son la resolución, el tamaño y el contenido de la página. La tercera y última fase dispone los distintos elementos que intervienen en el procesamiento de un nuevo trabajo. Por ejem- plo, en esta fase será se envían los caracteres en formato píxel del caché de la memoria RAM al disco duro del rip, para, en posteriores trabajos, no recurrir a nuevas transformaciones.
PostScript: un PDL.
Una primera cuestión que se abordará a continuación sobre la necesidad de un lenguaje descriptor de páginas; en otras pala- bras, ¿por qué no conformarse con el código ASCII? La respuesta presenta varias razones. La primera es que el código usado, sobre todo, con dispositivos salida de tipo matri- cial, presenta: a) una sintaxis en forma de secuencia de coman- dos (lo que lleva a mezclar composición e impresión); b) tipo- grafía reducida y sin posibilidad de escalado y deformación; y, c) posibilidad nula de describir gráficos. A la vista de estas características se intuye una marcada dependencia del periférico de salida. SHay que utilizar una sintaxis lógica que sea capaz de des- cribir: textos –fuentes, cuerpos y subfamilias–, imágenes –de línea o medios tonos– y el documento (el esqueleto de la pági- na). Además, tal descripción se realizará con independencia del periférico de salida. Con otras palabras: que un mismo fichero sirva para sacar la página por una impresora láser de 300 dpi que por una filmadora de 2540 dpi. Desde otro punto de vista, el fichero que procesa un rip no es el resultado de una compilación, esto es, no se trata de correr un ejecutable. Un lenguaje descriptor de páginas es, desde una perspectiva informática, un lenguaje intérprete. Existen varios lenguajes descriptores de páginas, tales como ACE, GICL, Lasercomp Slave, pero será PostScript el pdl que más extensión tenga, habiéndose convertido, aunque no de modo oficial, en un estándar de facto. Creado por J. Warnock y C. Geshchke en 1982, su éxito irá asociado al de la naciente autoedición, de 1985, usuaria del interface gráfico y portadora del concepto WYSIWYG. El concepto de PostScript se puede resumir diciendo que es un lenguaje de programación diseñado para transportar informa- ción gráfica a un dispositivo de salida. Posee una gran cantidad de operadores gráficos que junto con las variables con las que se
combinan, generan procedimientos que funcionan como opera- dores más complejos creados por los usuarios. Las Descripciones de Páginas PostScript son programas que pueden ser ejecutados en un intérprete PostScript. Estas descripciones son generadas por las aplicaciones informáticas que corren en los ordenadores. El intérprete corre en los disposi- tivos de salida. Originalmente los operadores de PostScript trataban tres tipos de objetos. El primero es el texto con una amplia variedad de fuentes, posición dentro de la página, escalado y orientación. El segundo tipo lo constituyen las figuras geométricas construidas
con curvas, rectas, formas, color, relleno de regiones espaciales, etc. El último tipo está formado por las imágenes digitalizadas en las que se controla el tramado, la posición, escalado, rotación, etc. Cuando Adobe sacó al mercado la primera versión de PostScript, tomó el nombre de PostScript level I. Con la implan- tación de este producto se han visto nuevas necesidades, que en algunos casos se han incorporado al PostScript original en forma de extensiones. PostScript level II es la primera revisión en profundidad del nivel I. Más que un producto nuevo es una actualización. Teóri- camente, todas las aplicaciones del nivel I son compatibles con el nivel II, pues comprende el lenguaje de nivel I al que se le han añadido las extensiones que habían ido apareciendo para este nivel. Algunas de principales novedades del nivel II son:
a) Se incorpora definitivamente el modelo CMYK de color, que antes sólo estaba disponible en las impresoras PostScript de color.
b) Hay un incremento notable en el soporte para imágenes en color, tanto en RGB como en CMYK.
c) La tecnología de fuentes incrementa el número de caracteres en cada una de ellas.
d) Aparece una marcada tendencia a hacer que el sistema de color sea independiente del dispositivo (cf. Modelos de color y edición).
e) Se mejoran los algoritmos que efectúan las separaciones de color.
f) Aparece la gestión de memoria dinámica.
g) Se dan cabida a formularios, patrones y cachés para ambos.
h) Mejora en el soporte para impresoras específicas, como la impresión doble.
i) Se incorporan algoritmos para compresión y descom-
presión de imágenes. Una posible y capciosa pregunta sería para qué le sirve a una impresora PostScript de blanco y negro la inclusión de los operadores de color que proporciona el nivel II. Efectivamente,
esta impresora no observará mejoras significativas, pues el nivel
II no proporcionará el color que le falta por su diseño. Sin
embargo, con esta inclusión, los fabricantes tratarán de la misma manera a las impresoras, generarán el mismo código en color para todas las impresoras, sean o no de blanco y negro. La impresora blanco y negro con nivel II sabrá convertir las especi- ficaciones CMYK a una escala de grises, algo que hasta ahora hacía la utilidad que confeccionara el PostScript, o bien la pro- pia impresora con algoritmos especiales que ralentizaban la impresión. Además el color experimentará mejoras con los nuevos algoritmos de tramado de ADOBE, Accurate Screen (cf. Tramas y selecciones digitales), como consecuencia de la reducción del moiré.
La utilización de sistemas de color independientes del dis- positivo de salida permitirá expresar más objetivamente el color. Como ya se vio anteriormente, PostScript nivel II está basado
en el espacio de color CIE XYZ, uno de los numerosos espacios
de color desarrollados por la Comisión Internacional de la Ilu- minación (CIE). De esta forma se consigue la independencia de los documentos PostScript en color del tipo de pigmento que lleve cada dispositivo de salida: la expresión del color será obje-
tiva e independiente. Asimismo se permiten otros espacios de
color como CIEbasedABC y algunos de los utilizados en la transmisión de televisión: NTSC, PAL y SECAM. El nivel II de PostScript tiene también la ventaja de la dis- tribución dinámica de la memoria. En el nivel I la memoria se repartía para prestar soporte a los diferentes cometidos: caché de fuentes, ejecución de código PostScript, creación de páginas, etc. Ahora la distribución de memoria es dinámica, sólo se hace una reserva de memoria para todas las funciones, y se puede recuperar cuando ya no se necesita. Junto con el caché de fuentes, el nivel II ofrece cachés separados para formularios, patrones y trayectorias. Asimismo, aparecen nuevas revisiones del Display de PostScript, lo que es importante para el desarrollo del multimedia.
Técnicas para la obtención de productividad.
En este apartado se hablará de aquellas soluciones que se han desarrollado para dar una respuesta adecuada a la creciente demanda de velocidad.
a) OPEN PRE-PRESS INTERFACE (OPI)
En la actualidad se asiste a un intento de apertura total de los sistemas, buscando el mayor grado de compatibilidad. Por eso, quizás, hay prejuicios ante todo lo que suponga arquitectu- ras cerradas (sistemas propietarios), considerados como vesti- gios pasados, de escaso o ningún interés. Tal postura rozaría, sin duda, la negligencia, pues de los desarrollos y soluciones previas siempre se pueden aprovechar ideas o esquemas de funciona- miento; en el peor de los casos, al menos, la experiencia. En este sentido, los sistemas propietarios adoptaron dos medidas vinculadas con la integración de imágenes y textos: la primera, situar los gráficos de alta resolución lo más cerca posi- ble del dispositivo de salida; la segunda, mover los gráficos por la red lo mínimo posible. Estos dos aspectos los tuvo en consi- deración AUTOLOGIC y su Autologic Graphics Integrator: AGI.
figura IX.3 Esquema funcional del Autologic Graphics Integrator (AGI).
AGI se trata de un PC con un disco grande que al traducir a bitmap el fichero que recibe en formato GICL (lenguaje des- criptor de páginas creado por Autologic), mira si contiene comandos de carga de imágenes o logos que estén en el disco. Si es así, se rasterizarán, produciendo, al obtener el fotolito por el imager, una página completa (fig. IX.3). La principal pega que presenta este sistema es que los componentes no se visualizan por el monitor. ALDUS, basándose en este tipo de concepto, desarrolló OPI: la idea es la misma, pero el uso de GICL es sustituido por el de PostScript. Además, OPI sí admite la visualización de los ficheros, por medio de imágenes de baja resolución en formato TIFF o EPS. Las imágenes son exploradas directa- mente desde el servidor.
El nombre, Open Pre-press Interface, fue puesto porque ALDUS quería trabajar con cualquier tipo de high-end. De hecho, en un principio, OPI fue diseñado para sacar páginas montadas por sistemas tradicionales analizador-recorder. El modo de funcionamiento de OPI es como sigue. En pri- mer lugar, requiere un software de soporte tanto en la aplicación como en el dispositivo de salida –lo que se llama un pre-proce- sador OPI–. OPI funciona como AGI: en el momento de la sali- da, carga las imágenes de alta resolución. Pero se diferencia en que puede realizar, cabe realizar un cierto tratamiento sobre la imagen de baja resolución (la cual se visualiza); en concreto, operaciones geométricas (cf. Imagen digital en pantalla). Al mandar a imprimir desde la aplicación, en el fichero PostScript que se crea, se incluirán –a modo de comentarios– una serie de instrucciones que serán interpretadas por el pre-procesador OPI: son comandos para identificar el nombre de las imagen a cargar, para identificar su posición dentro de la página y las transformaciones que se apliquen a la imagen. Este concepto simplifica la integración, pues permite que dis- tintas partes de una página sean construidas por sistemas diferen- tes. Otra gran ventaja será la ganancia de velocidad. En este senti- do, existe una variante de TEGRA VARITYPER, que almacena los gráficos de alta resolución ya rasterizados en un servidor UNIX.
b) MULTI-BUFFERS Y MULTI-RIPS
La idea es sencilla, pero efectiva: ofrecer un segundo buffer de páginas para que, cuando se haya llenado el primero, el rip comience la rasterización del segundo, mientras que áquel es mandado, línea a línea, al imager. Es la idea de los rips asíncro- nos, pero llevada a páginas enteras, en lugar de secciones o ban- das de una página. Este tipo de dispositivo compensa sólo en el caso de trabajos intensos, con muchas imágenes. Por otra parte, admite también el uso de varios rips trabajan- do en paralelo de modo simultáneo, aunque, cuando hay más de dos, las cosas se complican.
c) SPOOLERS
Es un medio para enviar múltiples trabajos al dispositivo de salida de forma rápida, teniéndoles dispuestos secuencialmente, en un proceso batch. De este modo, el macintosh queda libre para poder seguir trabajando. Es más lento que el método normal. El uso de esta técnica es interesante, sobre todo, con el uso de ficheros que tarden mucho en su transmisión. SCITEX presen-
ta una variante de spooler con varias colas, cada una para fiche-
ros con distintas características: pendientes de rasterización, ya
rasterizados, etc.
d) SCITEX APR
Scitex Automatic Picture Replacement es una idea parecida
a OPI, pero que no supone un servidor, y que se apoya en el
recorder Dolev. APR permite al usuario colocar imágenes de alta resolución en el disco duro del rip, y enviar al macintosh, en formato EPS, una versión de éstas en baja resolución –la de la pantalla–. Este formato permite ,como ya se dijo, incluir información referente a las curvas de transferencia con las que se ha tratado y a las condiciones de salida (lineatura, forma del punto, etc.). En el momento de la salida, las separaciones de las imáge- nes no son realizadas por el software de la aplicación, sino que se apoyan en el hardware de la Dolev; se envía, por tanto, en modo compuesto en lugar de pre-separado, con lo que se gana en velocidad.
Antes de finalizar este capítulo es interesante señalar la téc- nica utilizada por algunas compañías para almacenar en memo- rias caché de rápido acceso elementos de la trama (lineaturas, formas de punto, ángulos). Así se gana en velocidad, aunque la primera imagen tardará siempre más tiempo en sacarse.
Una idea similar ,aunque materializada de distinto modo, es lo que realizan las tarjetas aceleradoras de tramado. Constan de un hardware –en concreto, de una unidad aritmetológica–, donde van implementadas rutinas de tramado generadas por software de ADOBE.
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Filmadoras II. Mecanismos de exposición
L AS filmadoras fueron los dispositivos que se usaron al principio en fotocomposición para la obtención de los
fotolitos de las galeradas de texto –typesetters era su denomi- nación inglesa–, y que en la actualidad producen páginas com- pletas, con imágenes y textos ya distribuidos de acuerdo a la maqueta original –su denominación es imagesetters–. Con las filmadoras puede comenzar a hablarse de composición con luz en lugar de composición con metal, propia de las linotipias y monotipias. La descripción de la evolución de este tipo de dispositivos suele hacerse en forma de generaciones de filmadoras, de modo análogo a cuando se habla de las de ordenadores. Cada genera- ción implica un nuevo avance tecnológico respecto a la ante- rior. La primera generación de filmadoras la formaban una maquinaria fundamentalmente muy similar a las linotipias y monotipias, pero en la que el sistema de fundición fue sustitui- do por uno fotográfico. La segunda generación eran filmadoras
que ya no se basaban en los dispositivos de composición en metal, sino que presentaban nuevas técnicas para el posiciona- miento de los caracteres –es lo que se conoce como escape–. La tercera generación son los ya citados dispositivos de tubo de rayos catódicos. La denominada cuarta generación es la de las filmadoras láser.
Aunque existen intentos anteriores, como el de Kanji, en 1923, se considera como primera fotocomponedora la Fotosetter, de H. K. Freund (1936). Como puede verse en la figura IX.1, la fuente con sus tipos estaba almacenada en forma de patrón fotográfico. La luz, al atravesar el patrón, genera la imagen que iría a impresionar el material fotográfico (papel o película). Hay que destacar dos características: la primera, que la fase compositiva y fase expositiva son una misma; la segunda hace referencia al posicionamiento de los caracteres: se realizaba gra- cias al movimiento, en la vertical, del carro portador de la pelí- cula. El interlineado, por otra parte, era establecido por el movi- miento de paso de la película o papel fotográfico. Las ideas de la Fotosetter serán tomadas por la Harris- Intertype, de 1946, punto de partida tras la Segunda Guerra Mundial. La carrera tecnológica, poco a poco, se va acelerando. Los pasos previos a lo que será la segunda generación de filma- doras comienzan a darse; primero Westover, con su Rotophoto (1948) y, a partir de ésta, la Monophoto, de 1949, que no se comercializaría hasta 1955. La Monophoto presentaba un sistema óptico algo más complejo y completo que la Fotosetter (fig. X.2). Aquí el escape no se establecía por el movimiento del carro portador de la película, sino por el de un espejo en forma de V, parecido a como ocurrirá en la Pacesetter, aunque ya dentro de la segunda generación.
CORTESIA DE SEYBOLD (1978)
figura X.1 Esquema funcional de una Fotosetter.
figura X.2 Esquema funcional de una Monophoto.
Como ya se ha mencionado, la segunda generación de fil- madoras llegó como consecuencia del desarrollo de dispositivos electromecánicos, diseñados para fotocomponer. Es interesante analizar las distintas soluciones aportadas por estos dispositivos, para las distintas partes del proceso fotocomponedor. En primer lugar, la selección del carácter. Existían dos posibilidades: iluminar el carácter deseado únicamente –o una parte de la rejilla– con todos los patrones fotográficos de los tipos, y tapar todos menos el deseado. La iluminación era pro- ducida por lámparas de xenón o halógenas, las cuales producí- an una incandescencia residual que, al emitir en el rojo, obliga- ba a que el material fotográfico usado fuera ortocromático; éste
también se seguirá utilizando para las máquinas de tercera gene- ración. El dimensionamiento, al igual que en la primera genera- ción, seguirá siendo óptico. En cuanto a las técnicas de posicionamiento, fueron varias las soluciones que se aportaron. Una pasaba por tener la ima- gen inmóvil, y que fuera la película –el carro portador de la misma– la que se moviera. En este caso, el mecanismo era similar al mencionado para la Fotosetter de primera genera- ción, salvo que en éste el movimiento es horizontal en vez de vertical. Otra posibilidad era la inversa: imágen móvil y película fija. En este caso, tanto el disco con los patrones fotográficos, como la fuente de luz, eran solidarios (fig. X.3), y se desplazaban en la misma dirección que la longitud de la línea. Por último, cuando el esquema de funcionamiento se basaba en tener tanto la imagen como la película fijas, se precisaba de algún tipo de mecanismo intermedio responsable del desplaza- miento. Esto era posible mediante tres maneras:
Por espejos en V, ya vistos para la Monophoto; es lo que se conoce como apalancamiento óptico. En este caso es el espejo el que se desplace en la dirección de la longitud de línea (fig. X.4a).
Por medio de un haz de fibras ópticas. Aquí la fibra es usada para trasportar la imagen desde su formación al plano de la película (fig. X.4b).
Por medio de un espejo giratorio (fig. X.4c). Esta solu- ción trae un problema de desenfoque al no ser constante la distancia foco-película: cuando ésta es menor que la distancia focal buena, la imagen aparece aumentada, mientras que si es mayor, la distorsión lleva a la forma- ción de imágenes elongadas. Se resolvió interponiendo una lente bicóncava (fig. X.4d).
figura X.3 Esquema funcional de una filmadora AM 725, donde la fuente de iluminación y el disco con los tipos están unidos.
figura X.4 Diversas soluciones al establecimiento del escape, dentro de la segunda generación filmadoras (cf. texto).
Supone un radical cambio por varios motivos: a) introduc- ción del tubos de rayos catódicos como fuente de iluminación y soporte formador de la imagen; b) la digitalización de las fuen- tes; y, c) el dimensionamiento electrónico y no óptico. Los primeros pasos comerciales encontraron bastantes obs- táculos: era difícil hacer entender al empresario que las fuentes ya no eran patrones fotográficos, sino que estaban encerradas en un soporte magnético. Sin embargo, no hay que pensar que el fenómeno de la digitalización de fuentes fuese algo que se diera de la noche a la mañana; tuvo un paso intermedio: las primeras filmadoras CRT, que almacenaban los caracteres en forma de patrones fotográficos (cf. Filmadoras I. Los rips). Hay un hecho importante que señalar: existen filmadoras CRT que no son de tercera generación, pues la exposición no la realizan carácter a carácter, en forma de run length, sino que pintan toda la página por medio de barridos horizontales (modo ráster). En los dispositivos de hasta entonces (basados en modo carácter), la mínima expresión que se podía representar era un carácter por lo que sus gráficos eran un mosaico de caracteres de una fuente gráfi- ca, con muchas limitaciones, como puede adivinarse.
Son de las filmadoras láser. Las primeras que se introduje- ron, a comienzos de la década de los 80, ya presentaban algunas novedades respecto a las anteriores filmadoras: a) generación de toda la página: trabajan en modo ráster; y, b) fuente de ilumina- ción láser. En las páginas siguientes se analizará con más pro- fundidad todo lo referente a este tipo de dispositivos.
a) EL LASER
El láser es una fuente de luz; su nombre es un acrónimo inglés que significa: luz amplificada por emisión estimulada de radiación. De su origen (provocado por el fenómeno de la emi-
sión estimulada) se derivan una serie de propiedades que hacen de él una fuente de exposición ideal para la pre-impresión. Una primera característica del láser es que presenta una única dirección de propagación: los haces luminosos serán paralelos. La divergencia, por tanto, será ínfima: está alrede- dor de 1/20 de grado, con lo que el punto conseguido sobre la película apenas presentará velo. Otra característica del láser es su elevada intensidad, como consecuencia de la amplificación de la luz conseguida. Al expo- ner siempre con la misma intensidad, el tipo de punto consegui- do es de los denominados puntos duros (fig. X.5a), los cuales presentan la misma densidad tanto en su centro como en las par- tes más externas del mismo; a modo de comparación, es intere- sante decir que el punto generado por los tubos de rayos catódi- cos no goza de esta características, ya que su densidad variará del borde al centro del punto (fig. X.5b): son los denominados puntos blandos. Esto hace que este tipo de fuente de exposición –el tubo de rayos catódicos– no resulte idónea para el caso de las selecciones de color; no así el láser. Además, se trata de una
figura X.5 a) Punto duro (típico del láser); b) punto blando (típico del tubo de rayos catódicos).
fuente de luz monocromática, pues siempre emite a una única longitud de onda bien definida. El láser de más calidad que se usa en artes gráficas es el de
argon. Este tipo de fuente de luz presenta una potencia de salida de 5 a 25 mW, aunque le resulta posible alcanzar los 20.000. Emite según una longitud de onda de 488 nanómetros (milloné- simas de milímetro); su tiempo de vida está en el orden de 1.000
a 10.000 horas. Este láser es el más caro y necesita de un siste- ma de refrigeración. Otro láser usado en artes gráficas es el de helio-cadmio. Su potencia de salida oscila entre 2 y 40 mW. Emite según una longitud de onda comprendida es de 422 nm. Su tiempo de vida se sitúa próximo a las 5.000 horas. En lo que se refie- re al aspecto económico, el láser de He-Cd es más económico que el de Ar. Uno de los láser más usados en artes gráficas es el de helio- neon. Cuenta con una potencia de salida comprendida entre 0.1
y 50 mW. La longitud de onda con la que emite es de 633 nm.
Su tiempo de vida está comprendido entre 5.000 y 100.000 horas. La principal ventaja del láser de He-Ne es de tipo econó- mico. Sin embargo, con esta fuente de luz hay que utilizar mate- rial fotográfico de tipo pancromático (por emitir en el rojo), a diferencia de los anteriores, donde se trataban de materiales ortocromáticos, ya que sus emisiones son próximas al azul. Los láseres citados hasta aquí son de estado gaseoso; tam- bién es posible el uso de láseres de estado sólido, como es el caso de los diodos láser. Su potencia de salida oscila entre 1 a 40 mW. Emiten según una longitud de onda de 780 nm corres- pondiente, por tanto, al infrarrojo, aunque empieza a existir en el mercado dispositivos basados en diodos que emiten en el rojo; esto es importante para la economía: el material fotográfi- co para infrarrojos es un 15% más caro que el utilizado para longitudes de onda de un rojo dentro ya del espectro visible.
Su tiempo de vida se sitúa entre las 10.000 y el millón de horas. De menor tamaño que los anteriores, en lo que a la uni- dad generadora se refiere, son muy atractivos desde el punto de vista económico, ya que, al funcionar basados en los cambios de voltaje que sufre un semiconductor no precisarán de ningún tipo de modulador. Esto tiene también su contrapartida: dan lugar a la generación de puntos blandos, como los tubos de rayos cató- dicos, y presentan un grado de divergencia mayor que los láse- res de gas. Su uso más frecuente se da en impresoras, aunque son también utilizados por algunas filmadoras.
b) EL MECANISMO DE EXPOSICION
Una de las características de las filmadoras de cuarta gene- ración es la forma de exponer la información según barridos horizontales: el denominado modo ráster. Como ya se analizó en el capítulo anterior, es necesario el procesamiento de la infor- mación que llega procedente del ordenador donde el usuario ha realizado la edición, puesto que el formato en que ésta se pre- senta no es el adecuado para su exposición (las fuentes en forma de perfiles ideales y las imágenes en forma de píxels de tono continuo). Aquí entra en juego el rip. Una filmadora de cuarta generación es una unidad que consta de dos partes: el rip y el mecanismo óptico y de arras- tre (fig. X.6) que hacen posible la exposición de los bitmaps que genera el rip; esta segunda parte es lo que la literatura técnica norteamericana denomina imager o también recorder, aunque este segundo término suele aplicarse más a los dispo- sitivos de salida asociados con los scanners tradicionales, y que, en la actualidad, al igual que la unidad de análisis, ope- ran de modo independiente. Dos son, por tanto, las partes de las que consta el imager: el sistema óptico y el mecanismo de arrastre. El sistema óptico tiene como objetivo garantizar que el haz láser que se exponga –en función de la información que haya procesado el rip– llegue correctamente a la superficie del mate-
CORTESIA DE LINOTYPE-HELL
figura X.6 Esquema funcional del dispositivo óptico de una filmadora Linotronic 330 (cf. Friemel, 1991)
rial fotográfico. Dentro del conjunto de elementos ópticos que intervienen en este proceso son claves dos: el modulador y el sistema utilizado para realizar la exposición del haz a lo largo de cada una de las líneas horizontales.
b.1) EL MODULADOR
El modulador es el dispositivo responsable de controlar el paso del haz luminoso. Existen dos clases de modulado- res: los electro-ópticos y los acústico-ópticos. Los moduladores electro-ópticos se componen de dos filtros polarizadores separados por un prisma de cristal especial (fig. X.7a). Recuérdese que la luz polarizada es aquella que sólo vibra en único plano. La luz láser, por naturaleza, es polarizada, pero el grado de esta polariza-
sentido de vibración
del haz polarizado
Modulador electro-óptico
figura X.7 Esquemas funcionales de distintos tipos de modulador (para el acústico-óptico cf. Friemel, 1991).
ción aumentará al atravesar el primero de los polarizado- res, al llegar al modulador procedente de la unidad genera- dora del láser; por supuesto, esto no supone una reducción de la intensidad del láser. Los planos de polarización de los dos polarizadores están dispuestos de modo ortogonal –se suele hablar de nícoles cruzados–, de tal modo que la luz que llegue del primero no podrá atravesar el segundo. Sin embargo, el mecanismo del modulador permite aplicar
una tensión al prisma intermedio, lo que provocará el cam- bio del plano de polarización y, en consecuencia, la propa- gación del haz; esta tensión es aplicada en función de la información que llega del rip. La intensidad, por tanto, es variada en función del grado de tensión que se aplique al prisma del modulador. Los moduladores acústico-ópticos funcionan de otro modo; aquí no están presentes polarizadores, pero sí un cristal de molibdato de plomo, un transformador y un dia- fragma (fig. X.7b). El transformador convierte la señal de una determinada tensión, que llega al modulador proce- dente del rip, en ultrasonidos que atraviesan el prisma de molibdato. El rayo láser, entonces, es desviado parcial- mente de su dirección según la tensión aplicada. El dia- fragma permite el paso de mayor o menor intensidad de luz, en función de la desviación producida. Si el modulador ha permitido el paso del haz láser ten- drá ahora que pasar a través de un filtro de densidad neutra, el cual divide o dobla el haz de láser, en función de la sensi- bilidad de la película (fig. X.6). El siguiente paso es el siste- ma responsable de establecer los barridos horizontales a lo largo de la banda de película.
b.2) SISTEMA GENERADOR DE LOS BARRIDOS HORIZONTALES
En cuanto al sistema utilizado para realizar la exposi- ción a lo largo de cada una de las líneas horizontales, es decir, los barridos según el eje x, hay distintas soluciones. La primera y más conocida es el uso de un espejo poli- gonal, de varias caras, que gira de modo constante (cf. fig. X.6). Este giro es el responsable de que el láser incidente sea reflejado con distintos ángulos, barriendo así todo el ancho de la película. El comienzo de una nueva línea de barrido es establecido por un diodo fotodetector. Por cada rotación del polígono, si éste presenta seis caras, son esta- blecidas seis líneas o barridos.
figura X.8 Esquema funcional de una filmadora basada en diodos láser (cf. Friemel, 1991).
En este tipo de mecanismo es de especial importancia la carencia absoluta de defectos en la superficie de cada uno de las caras de polígono, lo cual no siempre es fácil, debido a que los espejos suelen ir pegados al bloque poli- gonal. Faltas de paralelismo entre el espejo y la superficie del polígono a la que está pegado originan defectos de tipo resonante en la imagen expuesta conocidos con el nombre de efecto wobble (de tambaleo). Para la consecución de buenos resultados hay que establecer un grado de paralelis- mo igual o inferior a 5 diezmilésimas de grado. Otro mecanismo posible es el que se utiliza con los diodos láser (recuérdese que en este caso no se utiliza modulador, siendo intermitente la unidad generadora del haz luminoso); puede tratarse tanto de espejos de una sola fase que giran rápidamente (fig. X.8), o de los denomina- dos galvo-espejos, los cuales en lugar de girar, oscilan. En este caso, los seis barridos de antes se pueden conseguir con seis revoluciones del espejo.
figura X.9 Sistema Hologon generador de los barridos horizontales y rejilla de refracción soportada sobre una zona fotosensible ("pane of glass" en la imagen), expuesta y revelada holográficamente (cf. Friemel, 1991).
Un tercer dispositivo es el de Hologon, patentado por la
firma HOLOTEK (fig. X.9). Consiste en un disco de unos 10
cm de diámetro, dividido en seis zonas de reflexión, dentro
de las cuales hay una rejilla de refracción. Este disco está revestido de una capa fotosensible, que se expone y revela holográficamente. La gran ventaja de este sistema es que las
condiciones de fabricación requieren de menor precisión
El cuarto y último mecanismo es el utilizado por las denominadas filmadoras de tambor (drum imagesetter). Cuenta con un espejo de una sola fase (no poligonal) que funciona de modo parecido a como lo hacen los scanners de tambor, es decir, con el concurso de dos movimientos: uno,
según la circunferencia del cilindro y otro longitudinal, a lo largo de su eje (fig. X.10).
b.3) CONJUNTO DE LENTES
Antes de pasar a ver los mecanismos responsables del arrastre del material fotográfico, se analizará el conjunto de lentes que atraviesa el haz láser después de ser reflejado por uno de los sistemas referidos en los párrafos anteriores. Sea por ejemplo un haz de luz que ya se ha reflejado en el espejo poligonal. La distancia entre éste y la superficie de la película es diferente en los extremos que en su centro. Por ello,
4. Primer espejo de reflexión
5. Segundo espejo de reflexión
6. Sistemas de lentes colimadoras
7. Monoespejo
8. Motor del monoespejo
Láser de He-Ne Filtro de grises
10. Dirección del láser
11. Tambor del material
12. Desplazador según el eje X
13. Cassette suministrador
14. Cilindros alimentadores
15. Tope de anchura del material
16. Cilindros de salida del material
17. Cassette receptor
figura X.10 Esquema funcional del mecanismo de exposición de Scangraphic; se trata de una filmadora de tambor (cf. Friemel, 1991).
incluso cuando todo el conjunto de operaciones previas haya
sido óptimo (modulación, reflexión, etc.), el rayo no incidirá sobre la superficie con una separación constante: será menor en
el centro que en los lados.
Este fenómeno es el mismo que se vio al hablar de las filmadoras de segunda generación que utilizan como méto- do de escape un espejo giratorio; sin embargo, el problema aquí más que de desenfocado es de una mayor dispersión del haz en los extremos que en el centro, y una posible pér-
dida en la intensidad del haz. Para evitar todo esto, las fil- madoras incorporan un sistema óptico (lentes condensado- ras), previo a la incidencia sobre la película, que efectuará
la correspondiente corrección. Este problema no se presenta en los dispositivos de
tambor, al permanecer constante la distancia entre el espejo
y la superficie del material fotográfico, por no ser plana sino curva.
c) SISTEMAS DE TRANSPORTE DE PELICULA
Es la parte mecánica de las filmadoras que facilita el paso de película con el propósito de ser expuesta. Tres son los meca- nismos: dispositivos planos (flat-bed), dispositivos de cabres- tante (capstan) y dispositivos de tambor (drum). Esta clasifica- ción se basa en la disposición que adopta la película en el momento de su exposición.
c.1) MECANISMOS DE ARRASTRE PLANOS
Bajo este término se engloban distintos tipos de disposi- tivos que se caracterizarán por una disposición plana del material fotográfico en el momento de su exposición (fig.
X.11).
Los primeros mecanismos de este tipo arrastraban la película a través de unos rodillos de goma; mediante éstos, se sacaba del cartucho alimentador, y por medio de otro se
figura X.11 Filmadora con mecanismo de arrastre plano.
iba introduciendo en el casette que después se llevaría a la procesadora. Con la llegada del color y la obtención de selecciones a través de las filmadoras, se comprobó que este tipo de dis- positivo no permitía obtener el grado de repetibilidad y pre- cisión que se requería. Era difícil que la presión generada por los rodillos fuese uniforme a lo largo de toda la banda de película; la presión ejercida por el rodillo de arrastre debería ser mayor que la ejercida por el rodillo responsable de sacar la película del cartucho suministrador. Esto era posible llevarlo a cabo por medio de motores sincronizados. El agotamiento del cartucho, unido a la pérdida de elastici- dad y uniformidad de los rodillos con el tiempo, provocarán una serie de variaciones que no beneficiarán este tipo de mecanismos que obtienen selecciones de color.
figura X.12 Filmadora con mecanismo de arrastre "capstan" (el trayecto de la película –marcado por las flechas– entre los rodillos permite tensar lo suficiente el film).
Para garantizar la calidad del registro, manteniendo uni- forme la tensión a lo largo de toda la banda de película, se han dado algunas soluciones, como la utilización de clavi- llos de registro o de guías de ajuste.
c.2) MECANISMOS DE ARRATRE DE CABRESTANTE
Al igual que los anteriores, son sistemas de paso conti- nuo de película. La diferencia radica en que la película es tensada por un mecanismo de dos rodillos como el que se muestra en la figura X.12, garantizando una misma tensión a lo largo de toda la banda en la que se realiza el barrido.
c.3) SISTEMAS DE TAMBOR
A diferencia de las anteriores, no expondrán pequeñas áreas, avanzando de inmediato la película, sino que manten- drán la pieza entera hasta que se complete toda la exposi- ción. Es entonces cuando se saca la película del tambor y se pone un nuevo film. Esta forma de trabajar –por carga y descarga–, implica un tiempo añadido de minuto y medio, aproximadamente. Cada pieza de película que se disponga en el tambor, podrá
contener cuatro páginas; en caso de un trabajo que requiera cinco, surgirá una importante demora de tiempo y material. Existen distintas técnicas de colocación de material fotográfico en el tambor: a) las que suministran el film y lo cortan, y b) las que suministran el film introduciendo un cartucho en el que va éste. ¿Por qué la aplicación de las técnicas de tambor? Para que una imagen obtenida mediante una filmadora esté libre de defectos, se precisa, como ya se ha referido anteriormen- te, que el dispositivo mecánico esté libre de vibraciones y que, por otra parte, la intensidad del láser sea uniforme, estando focalizado en todas las posiciones de la película. Se necesita, por tanto, precisión y fidelidad. Aunque ya se ha visto que estos problemas tienen solución desde la perspec- tiva de los otros mecanismos, las filmadoras de tambor aportan una calidad óptima en lo que a garantía de registro y nitidez de imagen se refiere. En el caso de este tipo de mecanismos de arrastre, son sólo dos las partes que se mueven durante la exposición: el mecanismo que desplaza el haz de luz a lo largo del eje del tambor, y otro el que mueve el láser alrededor de la circun- ferencia del tambor. En un diseño de tambor interno, un espejo giratorio desviará el rayo de luz alrededor del inte- rior; en un diseño de tambor externo, el haz láser es focali- zado según un ángulo fijo, siendo el tambor el que gire. Resulta, pues, menor el número de partes a sincronizar. Además, la película se fija al tambor haciendo el vacío, con lo que quedará garantizada la uniformidad de su tensión. Existen filmadoras de tambor cuya exposición recorrerá 180º, como es el caso de la Linotronic 630, ó 170º, caso de la SelectSet 5000 ó 7000. Ello es debido a que, según LINOTYPE-HELL y AGFA, parte de la luz se reflejará en el lado opuesto del tambor. Otra compañías, como SCANGRAPHIc o SCITEX, con filmadoras que exponen a 270º, afirman no haber tenido problemas de este tipo.
Se ve, por tanto, que las soluciones que apuntan hacia la obtención de cuatricomías llevan a mecanismos técnicos muy próximos a los recorders de los scanners tradicionales.
d) RECORDERS

References: resolución 
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