Source: http://www.cfgnh.org/LeadingOnIssues/LatinoLeadership/CelebratingLatinoLeaders-EnEspanol.aspx
Timestamp: 2019-09-22 09:10:58+00:00

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CELEBRANDO A LIDERES LATINOS
Que conduce desde el que está
El Fondo Latino Progreso (PLF) se complace en presentar una nueva serie: Celebración de Líderes Latinos.
Inspirado por la serie de HBO "La Lista latina," que trae Celebrando Líderes Latinos de cerca entrevistas y personales con líderes latinos que sirven de New Haven y Connecticut. Mientras que los individuos perfiladas representan un grupo diverso de hombres y mujeres de muchos países, profesiones y grupos de edad, cada uno está unido por su compromiso con el cambio social a través de dar la espalda y la creación de oportunidades para los demás.
PLF busca ampliar la definición de liderazgo para promover el liderazgo y el avance de los latinos.
Lea sobre el trabajo inspirador de líderes latinos de nuestra comunidad de abajo.
¿Tiene una sugerencia para un líder latino?
Cuéntanos aquí.
Enna Garcia
"Espero que mi legado demuestre lo valioso que es tener el compromiso de garantizar que todos los niños tengan un hogar seguro y acogedor para siempre".
Directora de Programas, 'r kids Family Center
Ciudad Natal: Rio Piedras, Puerto Rico
Enna García proviene de una familia muy trabajadora - y ella no es la excepción.
"Sabíamos que para obtener algo teníamos que ayudar con las tareas domésticas, debíamos comportarnos bien; también hacíamos trabajos colaterales como la venta de ‘limbers’ o la venta de plantas", dice Enna. "Siempre estuve extremadamente agradecida por todo lo que mis padres me dieron".
Enna recuerda su educación de clase media estricta y estructurada. Las prioridades principales para su padre, quien trabajaba para el gobierno, y su madre, quien se desempeñaba como ama de casa, eran una buena educación, Dios y la familia eran las prioridades.
“A pesar del hecho de que no teníamos mucho, mi padre se aseguró de que asistiéramos a las mejores escuelas. Toda mi educación fue en una escuela católica privada”, dice Enna. Mi padre siempre nos dijo: “cuando me vaya de esta vida, es posible que no pueda dejarte dinero, pero te daré una buena educación para que puedas convertirte en la mejor persona que puedas ser ".
Encontrando Compasión
Mientras estaba en la escuela, Enna aprovechó las actividades extracurriculares en su comunidad y descubrió su sentido de compasión y su llamado.
Como Niña Escucha (Girl Scout) en sus años de escuela primaria, Enna recuerda que se dedicó a ayudar a los niños más vulnerables y sus familias. Aprendió liderazgo, habilidades para la vida y buenos valores.
"En la escuela intermedia y la escuela superior, fui voluntaria en hospitales y participé en un club llamado “Helping Hands". En la escuela superior, ya sabía que quería ayudar a otros y trabajar en el campo de Servicios Humanos".
Para la universidad, Enna asistió a “Assumption College” en Massachusetts, con una beca que pagó sus estudios universitarios en su totalidad, especializándose en Psicología, Rehabilitación Social y Literatura Española. Allí enfocó su pasión en un refugio para jóvenes, donde hizo su internado y desarrolló amor por el bienestar de los niños.
Luego de un corto tiempo de trabajar en Puerto Rico, Enna llegó a Connecticut para trabajar en “Youth Continuum”. Allí, su interés por el bienestar de los niños se hizo aún más fuerte, guiándola en una nueva dirección.
"Decidí solicitar un trabajo como Aprendiz de Trabajador Social en el Departamento de Niños y Familias", dice Enna. "En el Departamento, aprendí la importancia que tiene la estabilidad en la vida de los niños; mi papel y trabajo fueron esenciales para lograr esos objetivos".
Enna comenzó a trabajar tiempo parcial con niños y familias en el Centro Familiar 'r kids en 2001. Para el año 2009, era empleada de tiempo completo y actualmente se desempeña como Directora de Programas. Ella es una experta altamente capacitada en su campo y está agradecida de la CFGNH por brindarle apoyo para obtener su certificación a través de UCONN, en un programa de 2 años especializado en Competencia de Adopción. La voz fuerte y bien informada de Enna ha ayudado a cientos de niños y padres a lograr la estabilidad, particularmente en aquellas familias monolingües que hablan español, logrando crear familias más estables y un New Haven más fuerte.
Actualmente, Enna participa en el Programa de Administración Sin Fines de Lucro de UNH, como parte de su entrenamiento de sucesión.
“Personalmente me beneficié del apoyo financiero que me brindó Progreso Latino cuando quise continuar mi educación. Estoy muy agradecida de ellos ", dice Enna. "Para nosotros, ha sido muy difícil contratar personal a nivel de Maestría bilingüe y bicultural. Progreso Latino es muy importante para ayudarnos a mejorar las oportunidades educativas, reconociendo la necesidad de nivelar el campo educativo ya que es fundamental para que se escuchen nuestras voces. Creo que las iniciativas de liderazgo a través de Progreso Latino son muy importantes ".
Dr. Abie Benitez
“Recuerdo el inicio de PLF, cuando comenzaron, no sabíamos lo suficiente sobre nuestro potencial como comunidad. Creo que lo que PLF ha hecho es informarnos y demostrarnos lo que podemos logar."
Directora de Instrucción, Escuelas Públicas de New Haven
Los padres de Abie Benítez realmente querían que sus hijos comprendieran y valoraran su herencia puertorriqueña.
Su padre, nativo de Nueva York, quería específicamente que sus hijos tuvieran una experiencia cultural de primera mano, algo que el sentía que no lo había obtenido en su totalidad cuando creció en el Bronx
"[Mi padre] se aseguró de que creciéramos en Puerto Rico, asistiéramos a la escuela y aprendiéramos ambos idiomas, quería que entendiéramos realmente lo que era ser puertorriqueño", dice Benítez. “En su caso él creció en un barrio judío. Él es un judío convertido, pero siempre sintió que necesitaba saber más sobre su herencia latina y por eso quería que creciéramos así".
En la isla, Benítez completó su educación y se matriculó en la universidad. Asistió a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras donde prevalecían los idiomas inglés y español.
"Se nos exigía tomar clases de inglés todos los días", explica Benítez. “Además de que toda la instrucción y lo académico era en español, todos los libros en la universidad eran en inglés, excepto la literatura española. Pero, nuestras clases eran en español. Tuve un par de profesores que solo hablaban inglés, pero la mayoría de mis profesores enseñaban en español".
A pesar de recibir una educación en ambos idiomas, Benítez todavía quería venir a los Estados Unidos para mejorar su inglés y continuar sus estudios. Después de completar sus estudios universitarios, abandonó la isla para asistir a la Universidad de Pittsburgh donde comenzó a trabajar en su maestría. El programa le permitió trabajar directamente con personas con discapacidades. Ella dice que muchos de sus cursos se centraron en romper las barreras para que las personas puedan integrase a la cultura americana, ya sean niños o adultos.
Al finalizar sus estudios, Benítez se mudó a Connecticut tomando consigo las lecciones que aprendió en el programa. "Ese entrenamiento fue muy valioso porque cuando vine a Connecticut, aquí no tenían ese entrenamiento".
En Connecticut, Benítez comenzó su búsqueda de empleo en la Community Action Agency (Agencia de Acción Comunitaria) de New Haven.
"Fui a la Agencia de Acción Comunitaria y dije:" Estoy aquí y aprendí en la universidad que ustedes son los que nos dicen dónde encontrar empleo y oportunidades ", recuerda Benítez. “Y hasta el día de hoy, Marcial Cuevas, quien era el director en ese entonces, es mi amigo. Le dijo: "Estos son los lugares a los que irás, conocerás a estas personas" y “Goodwill Industries” estaba buscando una persona bilingüe. Así que conseguí mi primer trabajo allí".
En “Goodwill”, Benítez hizo evaluaciones vocacionales. Ella administró diferentes pruebas para determinar el nivel de habilidad de las personas para ayudarlos en su búsqueda de empleo.
Comienzo en el campo de la Educación
Mientras estaba en “Goodwill”, surgió otra oportunidad. Ella conoció al Dr. John Dow, quien era el superintendente de escuelas en New Haven. Quien le dijo "Te necesito. Tienes que venir y trabajar para mí".
Así fue como empezó su carrera en educación. A pesar de tener un título de maestría, dice que no estaba necesariamente calificada, porque su título no era en educación. Sin embargo, ella y Dow pudieron llegar a un acuerdo de que, si ella completaba su certificación, él tendría un trabajo para ella.
Dow mantuvo su promesa. Benítez comenzó a trabajar en la Escuela Intermedia Fair Haven, en la oficina de orientación después de completar su certificación.
"Trabajé con los estudiantes de educación especial y con los estudiantes bilingües y ayudé a los maestros y la administración a descubrir las barreras que tenían los niños para poder integrarse a la población estudiantil de la escuela", dice Benítez.
Como resultado de su trabajo, los estudiantes de educación especial y bilingües se integraron más con la población general de la escuela.
"Realmente me gustó haberme quedado allí después que me certifiqué y ser parte de la facultad y trabajar arduamente con ellos", dice Benítez. “Vi a mis compañeros crecer y cambiar realmente. Así que fue una buena experiencia la que tuve en Fair Haven ".
Elaborando un legado
"No estaba haciendo nada que no estuviera ya investigado y escrito", dice Benítez. "Pero fue difícil porque en ese momento todavía teníamos consejeros que les decían a los niños latinos que estudiaran para trabajos de oficina y trabajos que no eran necesariamente insignificantes, pero si los estudiantes podían hacer más, deberían hacerlo".
Benítez reconoce que el sistema de Escuelas Públicas de New Haven ha avanzado mucho.
“Los desafíos que tenemos ahora es que los trabajos requieren mucha más experiencia en lectura y escritura y una formación académica más fuerte", dice Benítez. “Aunque hemos mejorado lo que hemos estado haciendo para los niños, es un objetivo en movimiento. Nuestros niños están tratando. Si miras a Promise, ¿cuántos niños van a la universidad, se quedan en la universidad y se gradúan? Hemos mejorado la tasa de graduación".
Benítez ahora organiza a otros educadores latinos. Se convirtió en la presidenta fundadora de la Asociación de Administradores y Superintendentes Latinos de Connecticut, promoviendo el flujo de educadores latinos.
Benítez pasó parte de su carrera ayudando a los estudiantes latinos y otros a alcanzar su máximo potencial. No obstante, ella también tuvo que aprender más sobre el potencial de la comunidad latina, y lo aprendió a través del Progreso Latino Fund (PLF).
“Recuerdo el inicio de PLF, cuando comenzaron, no sabíamos lo suficiente sobre nuestro potencial como comunidad. Creo que lo que PLF ha hecho es informarnos y demostrarnos lo que podemos logar. ", dice Benítez. "Entonces, en mi caso he asistido a sus foros, porque siento que, al asistir a ellos, sé que alguien va a cuestionar cualquier esquema que tenga sobre los latinos y me guste o no, esto me ayudará a cambiar mi forma de pensar".
Abie Benítez es el miembro más reciente del Comité Asesor de Progreso Latino a partir de diciembre de 2018. El Comité Asesor del PLF desarrolla el liderazgo latino y crea una comunidad equitativa para los latinos en el área de New Haven. Además, el comité asesor involucra a los latinos en la filantropía local y motiva las donaciones al Fondo para acelerar la influencia latina en la vida cívica de la región. Progreso Latino espera reclutar más miembros en 2019. Si está interesado en unirse al Comité Asesor de Progreso Latino, envíe un correo electrónico a Caprice Taylor Mendez.
"De verdad necesitamos alinear la vigilancia policial en la comunidad con las expectativas de la comunidad. De esa manera, espero que mi legado sea cambiar la vigilancia policial en América en esa dirección”.
Jefe Asistente, Departamento de Policía de New Haven
Ciudad de Residencia: New Haven, CT
El Jefe Asistente de la Policía de New Haven Luiz Casanova quiso marcar una diferencia en las calles donde se crió.
“Vine a New Haven cuando tenía 12 años, entonces la mayoría de mis recuerdos son de New Haven. Me considero nativo aunque haya nacido en Brooklyn, New York”, explica Casanova. “Cuando empecé mi carrera, quise marcar una diferencia en cómo las personas de mi barrio eran tratadas por los agentes policiales. Una de las cosas que me inspiró a proseguir una carrera en la policía fue que quería que las personas de color tuvieran una mejor experiencia con la policía”.El veterano de 26 años como agente de policía empezó su carrera en el Departamento Correccional de Connecticut. Fue allí que dice que se dio cuenta por primera vez que el sistema de prisiones estaba fracturado.
“[El sistema está] fracturado. No es solo una alta representación de personas de color, sino también hay muchas personas equivocadas en prisión”, dice Casanova. “El cincuenta y siete por ciento de la población de prisioneros está encarcelado por problemas de salud mental y adicción”.
Después de pasar tiempo dentro del sistema como oficial correctivo, Casanova decidió que quería estar en las trincheras. Dijo, “Para yo poder provocar cambios efectivos o tener cualquier impacto en lo que llamo las “cintas transportadoras” del sistema carcelaria, necesitaba volverme policía”.
“Me volví policía y pasé la mayoría de mi carrera encarcelando a las personas correctas porque hacía el trabajo de policía más inteligentemente”, dice Casanova. En vez de usar la estrategia de una red que provoca terror en barrios enteros, usamos una estrategia más dirigida hacia personas que en realidad están cometiendo crímenes”.
Mientras la estrategia de Casanova en su trabajo de policía se ha comprobada efectiva, su carrera tuvo un comienzo difícil.
“En el principio de mi carrera, había mucha presión porque estaba trabajando en barrios donde vivía gente que tenía los mismos rasgos que yo. Pero yo tenía un trabajo que hacer” recuerda Casanova. “Sabes, cuando le das muchas oportunidades, a veces no te queda otra que encarcelarla. Realmente no es tu decisión, si es algo que la persona hizo que te causó hacer cumplir la ley. Hay un balance, también--conoces a excelentes personas y ves cosas que las personas corrientes no tienen la oportunidad de ver”.
Casanova ha trabajado duro durante toda su carrera para ir subiendo de puesto, tal como sus contrapartes latinos.
“La comunidad latina tiene mucho que ofrecer”, explica Casanova. “Ellos trabajan duro y saben el idioma que es un beneficio [cuando uno está trabajando como policía en áreas] donde hay una [población] más alta de latinos. Poder comunicarse con las personas es esencial”.
Casanova reconoce tanto las oportunidades como los desafíos que la comunidad latina enfrenta y sugiere que más latinos deban poner de lado sus agendas personales y reunirse para fomentar la próxima generación de líderes latinos. Es por eso que aprecia el Fondo Progreso Latino (PLF) y su posición en la comunidad latina.
“Pienso que programas como PLF son importantes porque destacan el liderazgo en la comunidad latina. Buscan fortalecer la comunidad latina”, dice Casanova. “Están dispuestos a escuchar y son campeones en este clima actual. Sacan temas que son de actualidad y muy importantes para las personas. Se han convertido en maestros para muchos también, entonces son bastante poderosos”.
El Fondo Progreso Latino continúa en su labor de destacar a líderes como Casanova que, seguramente, van a dejar un legado duradero en sus comunidades.
En cuanto a su legado personal en el cuerpo policial, “Actualmente, estamos haciendo cumplir la ley en nombre de la comunidad, pero no queremos que la comunidad monitoree lo que sucede con la vigilancia policial”, dice Casanova. “Quiero ser una persona que cambia todo eso. Trabajamos para la comunidad, sus miembros son ‘nuestros jefes’. Tiene que haber algunos controles, pero pienso que supervisión por parte de la comunidad debe suceder”.
“Me gusta ayudar a las personas. Cuando lo digo, [quiero decir que] la policía… realmente necesitamos cambiar la manera de hacer las cosas. De verdad necesitamos alinear la vigilancia policial en la comunidad con las expectativas de la comunidad. De esa manera, espero que mi legado sea cambiar la vigilancia policial en América en esa dirección”.
"En los cinco años que llevamos en este puesto, nos hemos comprometido a utilizar los recursos de Yale para las necesidades de New Haven. Ha sido una mezcla maravillosa de nuestro compromiso con la comunidad y los excelentes recursos que Yale tiene”.
President, Urban Policy Strategies, LLC
Los padres de Marta Moret, ambos nativos de Puerto Rico, llegaron a Los Estados Unidos por separado y se conocieron en Nueva York poco después de la Segunda Guerra Mundial. Luego de establecerse en el South Bronx por un par de años, la familia de Marta se mudó a Milford, Connecticut a principios de los años 50. Durante aquellos años, Marta recuerda el aislamiento de ser la única familia latina en el barrio y una de solo dos familias de color. Mientras crecía, la educación era importante para Marta, y ella fue la primera de su familia para asistir a la universidad. Fue alumna de Western Connecticut State University, y más tarde de Yale University donde obtuvo una maestría en Salud Pública.
Una pareja en la vida y en el amor
Yale es donde Marta conoció a Peter Salovey en 1983. Él llegaría a ser su esposo unos años después, y en 2013, el presidente de la Universidad de Yale.
“Hay dos cosas que estoy haciendo como la señora del presidente de la Universidad de Yale ”, explica Marta. “En los cinco años que llevamos en este puesto, nos hemos comprometido a utilizar los recursos de Yale para las necesidades de New Haven. Ha sido una mezcla maravillosa de nuestro compromiso con la comunidad y los excelentes recursos que Yale tiene”.
Cuando pasó el Huracán María en septiembre de 2017, Marta y Peter se mantuvieron fieles a su compromiso.
Puerto Rico llega a New Haven
“Durante el Huracán María, falleció mi padre, entonces estaba tratando de comunicarme con familiares por todos lados para avisarles que había fallecido”, dice Marta. “Fue imposible ponerme en contacto con muchas familias en las montañas, y en los primeros días, ni siquiera podíamos comunicarnos con las personas en San Juan. La situación me hizo sentir muy mal. Con Peter pasamos tiempo hablando de qué hacer, como pareja y también como representantes de la Universidad de Yale”.
Después de hacer una lluvia de ideas, Marta contactó a la Dra. Suzanne LaGarde, Directora Ejecutiva del Fair Haven Community Health Center. Suzanne le contó que el centro estaba enfrentado una crisis humanitaria porque evacuados de Puerto Rico estaban buscando un nuevo comienzo en New Haven y muchos tenían necesidades considerables con respecto a su salud.
“Una vez que se abrieron los aeropuertos, llegaron [los evacuados] por docenas al estado, y Suzanne estaba preocupada por New Haven”, explicó Marta. Los recursos escaseaban y no había fondos ni para personal para procesar la información requerida para las aplicaciones de FEMA, ni tampoco para ayudar a alimentar, vestir y albergar a las familias.
Al escuchar esto, Marta se unió con otros líderes en la comunidad y formaron un equipo. Dentro de 24 horas, su equipo logró encontrar personal para procesar los documentos necesarios, encontrar albergues para los evacuados y organizar las donaciones de ropa de invierno.
Creando nuevos sistemas y sustentabilidad
Marta estaba satisfecha con el trabajo de ayudar a los evacuados puertorriqueños que habían llegado a New Haven, pero pensó que era capaz de hacer más.
Empezó a trabajar con un grupo de profesores, estudiantes de pre y post grado y administradores. Muchos eran puertorriqueños; todos tenían muchas ganas de establecer un plan de sustentabilidad a largo plazo para la isla de Puerto Rico.
“Es increíble tener académicos latinos y puertorriqueños de Yale intercambiando ideas con académicos de Puerto Rico, sobre el medio ambiente, sobre las consecuencias para la salud pública de un muy mal sistema de aguas, sobre la falta de electricidad y sistemas de enfriamiento que se encuentran en la isla. Vamos a terminar con muchos tipos de enfermedades. Entonces estamos dándole seguimiento, viendo qué hacer mientras los investigadores de Yale trabajan directamente con las organizaciones no gubernamentales (ONG) en Puerto Rico para determinar qué se necesita para la sustentabilidad y la autosuficiencia a largo plazo”.
Las ONG han pedido:
ayuda para entrenar a personas a colocar paneles solares en casas para que esas casas ya no tengan que depender de la red eléctrica
asistencia técnica para ayudar a hospitales a manejar brotes de enfermedades que probablemente ocurran en el futuro
ayuda para enfrentar el aumento en los niveles de depresión y suicidio en familias puertorriqueñas que están lidiando con traumas mayores, tanto en la isla como en los EE.UU.
Marta y su equipo esperan que en los próximos seis meses puedan juntar los recursos necesarios para contratar a un coordinador/investigador de jornada parcial o completa, que tiene conocimiento de las organizaciones basadas en la comunidad y de sus necesidades, para ayudar al grupo a organizarse y empujar su plan hacia delante.
Marta no está sola en sus esfuerzos. El Fondo Progreso Latino (PLF), que Marta ayudó a fundar en 2003, también se ha movilizado para responder al Huracán María. Hoy, PLF ha donado fondos de más de $23 mil dólares para apoyar el socorro para desastres y esfuerzos de recuperación en Puerto Rico y México, y para apoyar a aquellas personas que se han mudado a New Haven y sus alrededores.
Marta quiere que su legado tenga tres partes:
“Si puedo influenciar en cómo Yale opera en su asociación con la comunidad para que ayude a las familias afectadas por el Huracán María, sería increíble”, dice Marta. “Si puedo llamar la atención al hecho que en el mundo de la política y la salud pública hay mujeres de color que son absolutamente brillantes, tomando decisiones y efectuando cambios, me encantaría que fuera un segundo legado. Mi tercer legado es mi enseñanza en la salud pública. Quiero que me recuerden como una persona que pasó mucho tiempo ayudando a mis estudiantes, sobre todo mis estudiantes de color y de primera generación, a llegar a ser los profesionales del futuro mientras trabajan con poblaciones vulnerables. Sería un gran legado”.
Grace Guidet
"Ver las distintas habilidades que tienen mis estudiantes me motiva a ayudarles a lograr sus metas. Los animo a establecer estándares altos para si mismos y a no darse por vencido. Quiero que se desafíen y que aprendan a superar los obstáculos. Los mejores días son cuando veo que entienden algo y sus ojos brillan con emoción y orgullo."
Maestra de niños dotados y talentosos, Hamden Public Schools
Ciudad natal: New Haven, Connecticut
La familia de Grace Guidet vino a Estados Unidos de Colombia, Sudamérica en 1966, en busca del “sueño americano”, igual que muchos otros. Su abuela se unió a la familia dos años después. Su madre y padre ejercían múltiples trabajos para poder ganar lo suficiente para mantener a la familia , y su abuela se ocupó de la casa.
“Desde cuando tengo memoria, mis padres han cumplido con múltiples trabajos a la vez”, dice Grace. Ellos lucharon voluntariamente con la barrera del lenguaje, el aislamiento y las preocupaciones financieras para poder darnos las oportunidades que este país nos podía ofrecer”.
La educación de los padres de Grace era limitada; sin embargo, su padre había sido un exitoso fotógrafo independiente en Colombia.
“Cuando llegó a este país, su falta de inglés limitó sus opciones de trabajo a una sola -- lavador de platos. La limpieza de casas y el trabajo en la línea de ensamblaje eventualmente serían la principal manera de sostener el hogar de siete personas durante toda mi niñez”.
Aún cuando los padres de Grace tuvieron que privarse de una educación formal durante su niñez, querían asegurarse que a sus hijos no les faltara la misma. Enviaron a sus cuatro hijos a escuelas privadas cuyas matrículas eran caras.
“Este enorme costo fue una carga financiera tremenda para mis padres, y con mucho dolor, yo me daba cuenta de esto desde temprana edad”, dice Grace. “Sin embargo, mis padres creyeron en la educación y en su importancia. Ellos trabajaron con diligencia y sacrificaron incesantemente sin quejarse nunca”.
A Grace y a sus hermanos les costó identificarse con sus compañeros en la escuela primaria, lo cual los dejó sintiéndose aislados.
“Mis hermanas y yo sufrimos el bullying por años y nunca nos adaptamos completamente,” dice Grace. “Recuerdo a menudo ser la traductora para mis padres y regularmente sentirme fuera de lugar cuando los niños en la escuela hablaban de costumbres americanas en las cuales yo nunca había participado. Sentí vergüenza de nuestra cultura porque nos marcaba como diferentes. Quise tan desesperadamente pertenecer”.
Las cosas para Grace empezaron a mejorarse cuando conoció a un grupo más diverso de compañeros, incluyendo a inmigrantes de segunda generación como ella. Al exponerse a estas personas, comenzó un efecto de ondas de auto aceptación y confianza en sí misma, que, sin saberlo en ese momento, más tarde daría forma a su carrera profesional.
Grace se graduó de Southern Connecticut State University con un título en contabilidad. Después de trabajar por un par de años en la industria bancaria, ella encontró que quería tener un impacto más profundo en la vida de las personas, y específicamente en la vida de los niños que enfrentaban la misma situación que ella había vivido un tiempo atrás.
Luego de esta revelación, Grace volvió a los estudios y recibió un magíster en educación primaria de Cambridge College. Una vez que se recibió de magíster, empezó a enseñar en las escuelas públicas de Hamden, donde pasó 10 años enseñando a niños de orígenes muy diversos que cursaban 4° y 5°grado.
“Sobre todo me encantaba la diversidad cultural y me sentía orgullosa de poder hablar con los padres en su lengua natal”, dice Grace. “Recuerdo en conferencias con los padres, ver sus rostros iluminarse cuando supieron que hablaba español. Yo veía un peso que se levantaba de sus hombros. E iba más allá de encontrar a alguien que hablaba el mismo idioma; se trataba de alguien que entendía sus experiencias en este país. No estaban solos”.
La conexión profunda que Grace tenía con sus estudiantes y las familias de ellos resultó en que Grace recibiera un merecido reconocimiento. En el 2008, en reconocimiento a sus contribuciones a la educación, ella recibió el Milken Family Foundation National Educator Award, un premio prestigioso para la enseñanza que honra a los mejores educadores en todo el país.
“Recuerdo que en ese momento, sentí orgullo de mis padres más que cualquier otra cosa”, dice Grace. “Ellos pudieron ver el impacto de sus esfuerzos y su sacrificio en este país. Ellos llegaron con una educación limitada y sin nada más, y ahora sus hijos estaban impactando la vida de otras personas. Fue una sensación increíble”.
Ahora, y desde hace nueve años, Grace facilita el programa de niños dotados y talentosos en Hamden. Ella trabaja con estudiantes de primaria en todo el distrito para desarrollar sus habilidades académicas, y les demuestra cómo descubrir su potencial.
“Ver las distintas habilidades que tienen mis estudiantes me motiva a ayudarles a lograr sus metas”, dice Grace. “Los animo a establecer estándares altos para si mismos y a no darse por vencido. Quiero que se desafíen y que aprendan a superar los obstáculos. Los mejores días son cuando veo que entienden algo y sus ojos brillan con emoción y orgullo”.
Rompiendo las barreras del aislamiento
Los desafíos que Grace enfrentó cuando niña son los mismos que sus estudiantes y las familias de ellos enfrentan, pero la diferencia es que ellos tienen la ayuda de ella. Grace llama estos desafíos las barreras del aislamiento, y dice que la comunidad latina puede romperlas creando un puente.
“Siento que muchas familias carecen de una conexión con este país”, dice Grace. El ambiente actual está fomentando más aún esta emoción. Como comunidad americana, debemos estar conscientes de otras culturas y desarrollar empatía para nuestros miembros más nuevos. Ser americano no significa que tienes que negar o soltar las tradiciones de tu cultura. Es posible ser parte de ambas. Podemos crear una nueva conexión y a su vez mantener las viejas. Como latinos exitosos, necesitamos crear y mantener un puente para desarrollar estas conexiones con nuestra comunidad inmigrante”.
Aún cuando Grace ve algunos desafíos para los latinos, ella también ve oportunidades.
“Más y más latinos están levantándose como líderes y ayudando a eliminar la brecha creada por el aislamiento”, dice Grace con emoción. “El Fondo Progreso Latino está ayudando a establecer los cimientos. Todos debemos hacer nuestra parte, siendo modelos a seguir. Podemos hacerlo trabajando como voluntarios en una organización local, enseñando empatía a nuestros niños, saludando a alguien en su lenguaje nativo, todos podemos tener un impacto”.
Grace ha jurado hacer su parte, al compartir las lecciones que ha aprendido de la historia de su familia, y al ayudar a inmigrantes que han tenido experiencias parecidas. A pesar de las dificultades que su familia tuvo en el camino, sus padres lograron pagar la universidad para ella y sus tres hermanos, y terminaron teniendo vidas exitosas.
“Mi familia llegó a esta país hace 52 años sin nada”, dice Grace. “A través del trabajo duro, la perseverancia y las ganas, lograron el sueño americano que buscaron. Fue un camino desafiante, y quiero ayudar a tantas personas como pueda a aprender estas lecciones y cumplir sus metas. No estamos solos”.
"Cuando unes las fuerzas de los individuos en un colectivo, puedes lograr mucho más."
Senador Estatal - 17° Distrito, Asamblea General de Connecticut
Para el Senador George Logan, nacido en New Haven, el paso hacia la política fue gradual.
“Cuando joven, no tenía la meta de solucionar los problemas del barrio ni del estado ni del mundo,” dice Logan. “Simplemente quería tener un trabajo para poder mantenerme, y, en el futuro, a mi familia. Me gustaban las matemáticas y las ciencias y pensé que todos los ingenieros tenían un empleo, entonces decidí que quería ser ingeniero”.
Logan asistió a Trinity College en Hartford, una universidad de artes liberales, para estudiar ingeniería.
“Cuando estaba en la secundaria, no estaba seguro si iba a poder con un currículo de ingeniería ni si me iba a gustar. Entonces, quería ir a una universidad donde existían más opciones”.
A Logan le encantó y un año después de salir de la universidad, lo contrataron en Aquarion Water Company como ingeniero principiante. Pasaría por los rangos en Aquarion, llegando a ser Ingeniero Superior, Gerente de Proyectos de Ingeniería, Director de Ingeniería y finalmente Director de Manejo Ambiental, que es su puesto actual, junto con su ocupación de Senador Estatal para el 17° Distrito. Durante sus primeros años en Aquarion, también se tituló de Magíster de Ciencias en Ingeniería Mecánica en la University of Bridgeport.
Aún cuando Logan rápidamente entró a su carrera de ingeniería después de la universidad, su amor por estar involucrado con su comunidad, que comenzó en Trinity, lo llevó a varios trabajos como voluntario.
“Tuve una experiencia tan buena en la secundaria y en la universidad, que quise animar y motivar a los jóvenes,” dice Logan.
Logan pasó sus veranos trabajando para el Connecticut Pre-Engineering Program (CPEP) que anima a estudiantes con bajos niveles de representación a perseguir carreras en áreas de STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Atribuye su deseo de querer ayudar a los jóvenes más vulnerables de su comunidad a los mentores que tuvo cuando joven, especialmente en el Albie Booth Boys & Girls Club, ahora conocido como el Boys & Girls Club of New Haven.
“Cuando estaba en la secundaria, iba a ese club casi todos los días después de la escuela”, dice Logan. “Había consejeros allí y personas que yo sabía no ganaban mucho dinero, pero estaban dedicadas a su trabajo y a los niños que se criaban en el barrio, como yo. Me daban consejos y me animaban, y siempre pensé que cuando tuviera éxito - que para mi significaba conseguir un trabajo - yo, también, iba a brindarles apoyo a los jóvenes de nuestra la comunidad”.
Logan siguió trabajando como voluntario con CPEP luego de la universidad y empezó a trabajar con otras organizaciones también. Ahora forma parte del directorio del Central Connecticut Coast YMCA, Greater Valley Chamber of Commerce, Griffin Hospital y Junior Achievement of Western Connecticut.
Saltando a la política
“Disfruto de ayudar a la comunidad y, luego, vi una oportunidad en 2015 y pensé: ¿por qué seguimos mandando a los mismos políticos a Hartford, cuando hay millones de personas en el estado? ¿Por qué no intentarlo, postularme, y ver si puedo hacer algo diferente para mejorar aún más a mi comunidad inmediata y a mi estado? ”.
En 2016, de hecho, Logan se postuló y ganó. Le ganó al entonces actual Senador Estatal, Joe Crisco, en el 17° Distrito, que incluye Ansonia, Beacon Falls, Bethany, Derby, Hamden, Naugatuck y Woodbridge. Aunque Logan tuvo éxito con su campaña, le encantaría ver a más latinos en posiciones de liderazgo político.
“Pienso que necesitamos ver a más latinos en posiciones de autoridad en varias profesiones, para que, tal como en cualquier otro grupo, los niños que ahora están creciendo puedan aspirar y esforzarse para lograr mejorar sus condiciones, y puedan ver a personas parecidas a ellos como modelos a seguir. Ahora, por cierto, los latinos están por todas partes, pero quiero que se mejoren los números. Sí, pienso que en vez de aumentar nuestra representación con el incremento en la cantidad de latinos en nuestro estado, nuestra representación y nuestras posiciones de liderazgo al nivel local y estatal van decayendo”.
Es por eso que Logan piensa que el Fondo Progreso Latino es tan importante.
“Cuando unes las fuerzas de los individuos en un colectivo, puedes lograr mucho más, y pienso que es una manera excelente de darle un empujón de motivación a la comunidad que estamos tratando de ayudar y apoyar”.
"Por muchas razones, me parece que New Haven está comprometido cívicamente, muy conectado de muchas maneras, muy accesible para involucrarse, muy inteligente y activo en asuntos que me importan".
Decana Auxiliar, Yale Law School, Yale University
Ciudad natal: Leawood, Kansas
Durante su niñez en Kansas City, la familia de Sara Lulo era la única familia dominicana en su barrio y en su escuela. Sin embargo, a pesar de ello, ella igual tuvo una experiencia latina única dentro de la ciudad donde creció.
Sara tuvo la fortuna de crecer rodeada de su familia inmediata, incluyendo a sus padres y a sus dos hermanos mayores, pero su familia extendida vivía fuera del país, tal como es la experiencia de muchos niños con padres inmigrantes.
Sara recuerda que hubo una circunstancia que acercó a los miembros de la comunidad latina.
“Los amigos más cercanos de mis padres venían de diferentes países en Latinoamérica, entre ellos, Cuba, México, Argentina, Uruguay y Perú. Ninguno de nosotros teníamos cerca a nuestras familias extendidas, entonces en muchos sentidos éramos las familias extendidas para nuestros amigos y viceversa. Los hijos de los amigos de mis padres eran lo más cercano a primos que yo tenía cerca de mi casa. Entonces, nos tratábamos como familia, con ese tipo de aceptación, familiaridad, y sentido de historia y experiencia compartidas que realmente se tiene sólo con la familia”, dice Sara.
Aunque Sara había hecho conexiones en su comunidad en Kansas City, la costa este siempre la había atraído, lo que la llevó a solicitar a universidades en el estado de Nueva York.
“Cuando estaba visitando universidades me terminó gustando Cornell University en Ithaca, NY. Yo todavía era demasiado tímida para ir a la ciudad de Nueva York. Pero cuando fui a visitar Ithaca, la sentí perfecta.”
Estando en Cornell, ella se especializó en estudios de gobierno con enfoques en relaciones internacionales y estudios de la mujer. También experimentó una nueva libertad.
“Al crecer con padres latinos, en la casa hablábamos sólo español. Fui la hija de padres latinos sobreprotectores”, dice Sara. “Fueron padres excelentes que me apoyaban mucho y me tenían bastante confianza. Me dieron todas las oportunidades. Pero había llegado el momento para yo entender qué significaba estar lejos de la casa y de la familia, y tenía muchas ganas de entender lo que era la independencia social”.
La experiencia de pregrado le abrió los ojos a Sara, y luego de graduarse se sentía preparada para la Ciudad de Nueva York y toda la diversidad que ofrecía. Ella se mudó a Nueva York y trabajó por dos años en una empresa Fortune 500. Luego, decidió hacer un post grado en New York University, donde sacó un Magíster en estudios latinoamericanos y caribeños con un enfoque en la economía política.
“Un título en Estudios Latinoamericanos parecía ser una buena opción para mí para el post grado”, dice Sara. “Por fin podía estudiar formalmente la historia, la literatura, los sistemas económicos y la política de la región de donde venía mi familia”.
Después de NYC, Sara decidió estudiar leyes, y regresó a Cornell. Allí ella recibió su Juris doctor y Magíster de leyes de manera concurrente en un período de tres años. Se enfocó en las leyes internacionales, los derechos humanos y las organizaciones internacionales.
Una viajera por el mundo
Después de la escuela de derecho, Sara trabajó para el bufete de abogados White & Case LLP, primero en su oficina en Nueva York y luego, en su oficina en Londres. Su carrera la llevó por todo el mundo, incluso Inglaterra, Bosnia, México, Kenia, Liberia y más.
“Trabajé con supervisores fantásticos que no sólo eran personas chéveres e interesantes, sino también mentores inteligentes y amigos”, Sara recuerda. “También tenían estándares increíblemente altos, los cuales me hicieron ser una mejor escritora y una pensadora más afinada, y eran ejemplos excelentes del profesionalismo y la integridad”.
Luego de su tiempo trabajando para White & Case, Sara volvió a Ithaca para ser la directora inaugural del Avon Global Center for Women and Justice, un centro dentro de la escuela de derecho de Cornell que se enfoca en la justicia global y los derechos de las mujeres, y en particular, la violencia contra las mujeres. También dictó clases de derecho como profesora adjunta.
“Tuve que aprender muchísimo”, dice Sara. “Venía de un bufete privado de abogados y de repente me encontré en un ambiente académico como directora de un centro pequeño recién empezando y que buscaba hacer contribuciones significativas en un área de leyes que yo conocía un poco de mi trabajo pro bono, pero para nada era una experta establecida. A parte del trabajo día tras día para lanzar el centro, era un momento de lectura intensiva, y para escuchar y estudiar las inequidades complejas y desafíos globales”.
New Haven llama
Sara pasó dos años y medio en Cornell antes de recibir el llamado de Yale Law School. Estaban buscando a un director inaugural de The Gruber Program for Global Justice and Women's Rights, un programa para la justicia global y los derechos de la mujer. Sara lleva cinco años en Yale, primero como directora del Gruber Program y International Law Programs (programas internacionales de leyes), y ahora como decana auxiliar.
Y aunque Yale la trajo aquí, New Haven es la razón por la que Sara se quedó.
“Un poco después de llegar, me di cuenta que si iba a hacer un compromiso de más largo plazo de vivir aquí y ser parte de la comunidad, realmente quería conocer New Haven más allá de la universidad”, dice Sara. “Es maravilloso tener una afiliación con la universidad y todo, pero no es lo único que tiene New Haven. Hay una comunidad vibrante también más allá de la universidad. Por muchas razones, encuentro que New Haven tiene involucramiento cívico, está ‘encendida’ en muchos sentidos, es asequible y activa respecto a muchos temas que a mí me importan”.
Algunos de estos temas están relacionados con la comunidad latina; por lo tanto, el interés que Sara tuvo en el Fondo Progreso Latino (PLF) fue natural. Hace poco Sara asistió a su primera reunión de la red de liderazgo de PLF, y dice que asistió sólo para aprender… por ahora.
“PLF me interesa porque es inteligente y emocionante unir a personas que son parte de la comunidad latina, o que son aliados que trabajan por el beneficio de la comunidad”- dice Sara. “Es interesante que los datos del censo de los EEUU muestran que los ‘hispanos’ están a punto de ser, o ya son, el grupo no blanco más grande del país, pero el término ‘hispano’ es amplio y vago; incluye una gama de antecedentes, razas y experiencias. De todas maneras, es poderoso y, a la vez, algo asombroso pensar en ese tipo de estadística y dinámica en este momento político. Al ser una comunidad amarrada a su cultura, dentro de una comunidad más amplia y diversa, ¿cómo podemos aprovechar lo que nos une sin ignorar lo que nos distingue? ¿Podemos organizarnos de manera constructiva, en solidaridad con otras comunidades, para proteger y avanzar los derechos de todos”?
Sara sinceramente espera que sí.
"Pienso a pesar de todos los avances que hemos tenido en este país, tenemos mucho más por avanzar. Todos necesitamos activarnos y hacer todo lo que podamos para proteger a los más vulnerables - ahora más que nunca."
Directora de derechos del inmigrante y justicia racial, Center for Community Change
El trabajo que hace Kica Matos por la justicia social ha solidificado su legado en New Haven. Sin embargo, el amor que tiene ahora por la ciudad no fue amor a primera vista.
“A mí no me encantaba New Haven cuando recién llegué. Tuve que acostumbrarme un poco”, dice Kica. “No entendía cómo New Haven funcionaba y no conocía a muchas personas salvo los amigos de mi marido. Entonces, decidí que si iba a vivir aquí e iba a sentirme feliz aquí, realmente necesitaba adentrarme en la cultura”.
Para familiarizarse más con New Haven, Kica empezó a montar en bicicleta y así viajar de barrio en barrio.
“Me enamoré del barrio de Fair Haven y fui conociendo a la comunidad de inmigrantes aquí. Compramos una casa en Fair Haven y nos mudamos, y hemos estado viviendo aquí desde entonces. Conocí a personas realmente orientadas hacia su comunidad, trabajando hacia una visión de lo que New Haven podría ser -- una ciudad igualitaria y próspera, con una buena calidad de vida”.
Fue la pareja de Kica (ahora su esposo Henry Fernández) que la trajo a New Haven. Su primer trabajo en New Haven fue como directora ejecutiva de Junta for Progressive Action, una organización que provee servicios, programas y abogacía que ayudan a avanzar a la comunidad latina en New Haven y sus alrededores.
“Cuando empecé a trabajar en Junta, era una organización enfocada sólo en servicios sociales. Pero rápidamente reconocí la necesidad de hacer abogacía, sobre todo en temas de inmigración, entonces empezamos a establecer una agenda de política y de abogacía. Llegué a darme cuenta que esta ciudad tiene el tamaño apropiado y la cultura gubernamental para avanzar una agenda de políticas”, dice Kica. “En otras ciudades del tamaño de Nueva York, por ejemplo, hay mucha burocracia y mucho papeleo que hacer para poder efectuar un cambio. Aquí en New Haven, la inclusividad del gobierno local fue tal que uno realmente podía estar muy involucrado en su comunidad y avanzar una agenda de justicia social basada en la comunidad, usando técnicas y maneras que realmente no son posibles en espacios más grandes”.
Junta fue sólo el comienzo del trabajo de abogacía y la carrera de Kica en New Haven. Ahora es la directora de derechos del inmigrante y de justicia racial en el Center for Community Change. Su currículo también incluye ejecutiva de programas y encargada del programa de reconciliación y derechos humanos en Atlantic Philanthropies y vice alcalde de la Ciudad de New Haven. Asistió a Victoria University en Wellington, Nueva Zelanda, recibió una maestría (M.A.) de la New School, Nueva York y un J.D. de Cornell Law School.
La lucha de Kica por los derechos del inmigrante sigue siendo fuerte, particularmente en este clima político tumultuoso. Ha trabajado con defensores locales para crear el marco del santuario en New Haven para responder al clima anti-inmigrante actual y al aumento de deportaciones. A nivel nacional, ha estado involucrada en esfuerzos para defender DACA y para resistir otras políticas contra los inmigrantes de la nueva administración del país.
“La manera en que esta comunidad ha respondido al clima de miedo y odio realmente ha sido una inspiración”, dice Kica. “Hemos visto a personas de experiencias muy diversas participando en activismo para proteger nuestra nación y sus valores democráticos. Pienso que muchas personas están sintiendo que nuestra democracia está en juego y si no damos un paso al frente para proteger a nuestros más vulnerables, veremos más incidentes como Charlottesville”.
Aunque el enfoque de Kica es la inmigración, ella reconoce que los latinos enfrentan desafíos en otras áreas de la vida cotidiana.
“La comunidad latina está creciendo rápidamente en New Haven y en el estado”, dice Kica. “Pero seguimos enfrentando muchos desafíos, económicos y educativos; desafíos relacionados con la salud y el acceso a la salud; y desafortunadamente para nuestros niños, hay demasiados que fracasan en las escuelas donde la brecha de logros (achievement gap) sigue siendo bastante grande. Pero, a su vez, estamos viendo la movilidad económica ahora que más latinos están subiendo la escala económica y profesional. Entonces, también estamos viendo la evolución de una comunidad”.
Kica cree que una manera que la comunidad latina tiene para fortalecerse es a través de las redes de contactos. Es por eso que apoya los esfuerzos del Fondo Progreso Latino y las oportunidades que ofrece a la comunidad latina en New Haven y sus alrededores para reunirse y compartir ideas.
“Necesitamos establecer redes como comunidad y apoyarnos mutuamente”, dice Kica. “Necesitamos prestar atención a las necesidades de nuestra comunidad y debemos ser generosos. Necesitamos dar para avanzar la comunidad latina. La oportunidad para formar redes y participar filantrópicamente son realmente críticos, así también la necesidad de enfocar la filantropía en las necesidades particulares de nuestra comunidad latina”.
Kica está comprometida con seguir trabajando para mejorar el estatus social, político y económico de la comunidad latina.
“Siempre trabajaré por la justicia porque pienso, a pesar de todos los avances que hemos tenido en este país, tenemos mucho más por avanzar. Todos necesitamos activarnos y hacer todo lo que podamos para proteger a los más vulnerables - ahora más que nunca”, dice Kica. “Quiero que mi legado sea uno de amor y justicia. Me gustaría que las personas dijeran de mí que fui una luchadora por la libertad, que peleé con mucho amor y mucho coraje. Quiero sentir que he dejado el mundo un poco mejor, comparado con cómo lo encontré, y que he puesto el alma y el corazón en mi trabajo, mi comunidad y mi familia”.
“Siempre he pensado en las personas que no han tenido acceso a la educación y en cuanta suerte yo he tenido que, no obstante nuestras dificultades y retos, siempre tuve la escuela como el lugar que me brindaba estabilidad.”
Decana asistente, Facultad de Artes y Ciencias, Fairfield University
Nacida en Colombia, Andrea se mudó a los Estados Unidos a los cinco años con su madre y su hermana. La familia eventualmente se estableció en Stamford, CT. Una de las cosas más importantes para su familia era la educación, entonces su madre se aseguró que, no obstante los desafíos que enfrentaban, la escuela siempre fuera una prioridad. Fue un ajuste difícil para Andrea y su familia, la única familia hispana e inmigrante del barrio. A Andrea le costó encontrar dónde encajar, hasta que en la secundaria las cosas empezaron a mejorar para ella.
“Cuando entré a la secundaria, había ganado algo de confianza”, dice Andrea. “También había tomado la decisión al principio de la secundaria que no quería ser una estadística; no quería que la gente me pusiera en una cajita y me clasificaran simplemente diciendo "eres hispana" o "eres inmigrante" o "eres mujer" lo cual significa "tal cosa". Tenía una opinión fuerte que no quería vivir mi vida para comprobar nada, pero también pensé que era importante para mí demostrarles a las personas que ‘sí, soy todas esas cosas’ y ‘puedo hacer muchas cosas’ y ‘tal vez cosas que pensaste que yo no sería capaz de hacer, sí, puedo hacerlas’”.
Aunque a Andrea le iba bien en la secundaria, pasó por momentos difíciles cuando supo que su padre había sido asesinado.
“Fue una época transformativa para mi”, dice Andrea. “Estaba empezando la secundaria y esa tragedia nos sacudió. Fue la primera vez que me di cuenta que necesitaba ser independiente. Necesitaba pararme con los dos pies bien plantados y ser fuerte para mi madre. Necesitaba asegurarme que mi vida estaba en orden porque ella estaba ocupada con muchas cosas. Entonces, la secundaria fue genial, pero también desafiante”.
La pasión que Andrea tenía para saber el por qué y cómo de las cosas la llevó a estudiar sicología en la universidad. Ella dice que fue muy inquisitiva desde temprana edad. Ella asistió a la University of Connecticut (UCONN) pero a ratos le costó equilibrar el trabajo y los estudios, ya que siempre tenía 2 o 3 trabajos para ayudar a cubrir algunos de sus gastos de la universidad. Irse de casa para estudiar había sido una decisión que Andrea tomó intencionalmente, pero no siempre es común en su cultura que los niños se vayan de casa tan jóvenes. A pesar de ser un ajuste para ella, valió la pena.
“Sentía que necesitaba salir de mi zona de comodidad. Como muchas cosas durante mi vida, sentía que necesitaba hacer algo para ayudarme a crecer y ser una persona independiente. Entonces, elegí irme de casa para estudiar”.
Después de graduarse de UCONN, Andrea se tomó un año antes de regresar a la escuela, a Fairfield University. Como estudiante de posgrado, Andrea estudió asesoría en la comunidad, lo que es ahora el programa de terapia clínica para la salud mental. Nuevamente, su decisión de seguir con los estudios significó equilibrar lo académico y el trabajo, ya que durante 3 de los 4 años del posgrado ella trabajó a tiempo completo como asistente legal. Su experiencia en el posgrado aumentó aún más su pasión por ayudar a los demás, y también, le dio la oportunidad para pensar de forma introspectiva.
"Sobre todo en cuanto a la educación, siempre me sentí tan agradecida por haber logrado superarme en la escuela y por haber tenido la posibilidad de conseguir una educación universitaria e incluso una de posgrado", dice Andrea. "Siempre consideré el poder hacer eso un gran privilegio, pues, siempre me ha encantado aprender y estar en un ambiente académico. Para mí, ha sido una experiencia que me ha llenado de humildad ya que con cada logro, en mi mente y en mi corazón, siempre he pensado en las personas que no han tenido acceso a la educación y en cuanta suerte yo he tenido que, no obstante nuestras dificultades y retos, siempre tuve la escuela como el lugar que me brindaba estabilidad. Siempre me he sentido muy agradecida con todas las personas en la escuela que verdaderamente creyeron en mí y me animaron a alcanzar toda mi potencial. Ese es un viaje que continúa, puesto que creo firmemente en la necesidad de aprender durante toda la vida".
En su último año del posgrado, Andrea empezó una práctica clínica en Bridgeport, trabajando con grupos minoritarios. Fue a través de esa experiencia, y a través de otra práctica en UCONN en Stamford, que ella encontró que prefería trabajar con adultos jóvenes. Cuando estaba terminando su trabajo clínico, Andrea aceptó una posición a tiempo parcial de asesora académica en UCONN, Stamford. Cuando se graduó, a Andrea le costó encontrar un trabajo que se alineara a sus intereses, pero eventualmente consiguió un trabajo de asesora académica en la oficina del decano de UCONN en Storrs. Se quedó en UCONN por dos años y luego, se cambió a Fairfield University, donde trabaja ahora como decana asistente de la Facultad de Artes y Ciencias. Su experiencia clínica de trabajar con adultos jóvenes le ayuda con su trabajo actual, el cual le exige trabajar con estudiantes no tradicionales que corren riesgo de no tener éxito académico. Esos alumnos tienen experiencias parecidas a las que ella misma tuvo que confrontar.
“Es realmente una gran satisfacción para mí poder compartir con ellos que yo también sé cómo es ser de la primera generación para estudiar en una universidad, estar en una institución mayormente blanca y tener que navegar las cosas de forma independiente. Me encanta poder modelar para los estudiantes que uno puede sobrepasar barreras trabajando duro, aprovechándose de los recursos disponibles y abogando por uno mismo”.
Un trabajo administrativo no fue su primera elección, pero ella considera que está justo donde necesita estar. Tiene mucha empatía por los estudiantes con quienes trabaja, ya que sabe en carne propia cómo se siente navegar la experiencia universitaria por su cuenta y casi sin ayuda.
“Viéndola en papel, parece que mi historia fue fácil, pero no lo fue”, dice Andrea. “Enfrenté muchas barreras. Cosas como acceso a recursos, acceso a información, conociendo mis derechos, sabiendo para qué cosas yo era elegible, entonces, pienso que una de las cosas más difíciles es que los latinos no siempre conocen sus derechos.”
Andrea dice que sobrepasar barreras no es único en su historia; es algo que les pasa a todos los inmigrantes. Dice que se demoró muchísimo en hacerse ciudadana. Ella y su familia encontraron difícil navegar el sistema legal y obtener los documentos correctos para pedir la ciudadanía.
“Pienso que es importante, especialmente ahora dado el clima político, que los latinos conozcan esas organizaciones que van a ayudarlos, ya sea con la educación o como un recurso en la comunidad para saber que ellos importan, para saber que está bien abogar por uno mismo y para hacer preguntas. Pero es difícil, porque pienso que muchas personas se sienten estancadas, sobre todo ahora”.
Andrea fue muy vocal con respecto a sus derechos, pero dice que en la comunidad inmigrante, es muy común no ‘molestar' ni llamar la atención. A ella le parece triste que las personas tienen tanto miedo de ejercer sus derechos frente a las injusticias. Su solución - ¡busque ayuda!
“Para el futuro, necesitamos apoyarnos mutuamente. Necesitamos apoyar a esas personas en nuestra comunidad que posiblemente no tengan el valor de tener una voz”, dice Andrea.
Andrea se ha involucrado en el Fondo Progreso Latino con la noción de servir a las personas en su comunidad.
“PLF es el primer grupo del cual he sido parte donde he tenido el privilegio de conocer a personas que son latinas, son líderes y están motivadas”, dice Andrea. “Estar rodeada de otros latinos que, como yo, están motivados y están involucrados en su comunidad, ha sido una inspiración, y el trabajo que hacemos para adelantar a nuestra comunidad, es sumamente importante. Me encanta que cada uno de nosotros en PLF traiga una perspectiva distinta a nuestra organización”.
Angel Fernández-Chavero
Ángel Fernández-Chavero
“Creo que líderes, verdaderos líderes, son personas que en un momento o lugar dado, deciden que necesitan ayudar a presionar para promover cambios positivos; y cuando se enfrentan con momentos de hacer algo conveniente o hacer algo que auto agranda, toman la decisión de no escoger ninguna de esas opciones, sino que escogen la opción que cosechará mayores frutos a largo plazo.”
Director Ejecutivo Interino de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades, Ciudad de New Haven
"Ambicioso" es un adjetivo que nítidamente describe a Ángel Fernández-Chavero. Oriundo de la Ciudad de México, México, Ángel navegó por la vida de manera que logró agarrar su pedazo del "sueño americano", y por el camino también pudo ayudar a los demás.
Ángel se crió en Los Ángeles, California después de que su familia se mudó de México a los EEUU cuando él tenía apenas 6 meses de edad. Asistió a Head Start (mucho más tarde se convertiría en el presidente del directorio del programa LULAC Head Start en New Haven), a escuelas primarias católicas y a una secundaria de los jesuitas. Después de la secundaria, Ángel fue aceptado a la Universidad de Yale, y fue por Yale que llegó a New Haven.
Al llegar a Yale, Ángel echaba mucho de menos su hogar. Extrañaba la comodidad de su ciudad, donde la herencia mexicana tenía mucha presencia. En aquel entonces, las influencias mexicanas prácticamente no existían en New Haven.
Como una persona que se hizo ciudadano estadounidense naturalizado y que tuvo que tomar una decisión consciente al respecto antes de declarar oficialmente que era de los Estados Unidos, Ángel cuestionó su conexión con la herencia mexicana: “Bien, ¿qué tan orgulloso soy de mi herencia? ¿De mis padres? ¿Y qué significa cuando uno va a una escuela cuyo lema es ‘Por Dios, por la patria y por Yale’ porque ese lema, según la persona que lo escuche, puede provocar emociones de gran orgullo o ganas de vomitar”.... Le tocó reconciliar varias identidades.
Ángel dice que aunque Yale fue muy divertido y una gran experiencia de aprendizaje, reconoce que fue un curso de verano de planificación urbana que tomó antes de su último año de la escuela secundaria el que lo ayudó a brillar en su primer trabajo después de la universidad. Ese trabajo fue en la Oficina de Viviendas y de Desarrollo del Vecindario de la Ciudad de New Haven.
“Cuando me puse a buscar trabajo, logré que me contrataran en la municipalidad porque sabía escribir y porque era muy joven. Pues, yo era mano de obra barata y, además, no me tenían que explicar las siglas del oficio porque las había aprendido en ese curso de verano”, recuerda Ángel.
Una carrera por casualidad y por interés
Ángel dice que llegó a la carrera de desarrollo del vecindario, desarrollo económico, filantropía y abogacía en la comunidad por una combinación de pura casualidad y verdadero interés.
“Por el lado del gobierno, pensé que era simpático ayudar a las personas a entender cómo comprar una casa y entrar en el mercado hipotecario. Yo tenía algo de interés en la planificación urbana, obviamente”, dice. “Y un interés en la comunidad latina, especialmente la comunidad puertorriqueña de aquí porque era la gran mayoría latina en ese entonces, de cierta forma comparable a la comunidad chicana de Los Ángeles. Y pensé, bien, no sé por cuánto tiempo me quede aquí, pero pongamos manos a la obra y empecemos a empujar para abrir puertas ”.
Decir que Ángel ha sido activo en la comunidad es un eufemismo. Ha sido presidente del directorio de Latino Youth, encargado del comité de desarrollo de la Asociación de Latinos Egresados de Yale, presidente del directorio de la Connecticut Housing Coalition, miembro fundador del directorio del Connecticut Fair Housing Center y de la Regional Data Cooperative (ahora DataHaven), tesorero de Casa Otoñal, cofundador del New Haven Jewish-Latino Dialogue y la lista sigue y sigue. Sin embargo, su rol de voluntario más notable es la ayuda que ha dado a la iglesia Sta. Rosa de Lima. Ángel tuvo un papel de líder importante en sus esfuerzos de luchar contra la discriminación racial y la brutalidad en contra de latinos de parte de la policía de East Haven. Sus esfuerzos, y los de su parroco, resultaron en la renuncia del jefe de la policía de East Haven, supervisión directa de la fuerza policial de East Haven por parte del Departamento de Justicia federal, y el arresto de cuatro policías que, luego, fueron condenados y sentenciados por el tribunal. A raíz de esa victoria, en el 2012 el Consejo Nacional de La Raza les otorgó a Ángel y al Rev. Padre Manship su premio mayor, el Graciela Olívarez Reward, por la defensa de los derechos civiles
¿Qué aspecto tiene el liderazgo?
“Creo que líderes, verdaderos líderes, son personas que en un momento o lugar dado, deciden que necesitan ayudar a presionar para promover cambios positivos; y cuando se enfrentan con momentos de hacer algo conveniente o hacer algo que auto agranda, toman la decisión de no escoger ninguna de esas opciones, sino que escogen la opción que cosechará mayores frutos a largo plazo”, dice.
Él conoce bien la importancia de seleccionar el camino a largo plazo puesto que trabajó como director encargado de filantropía para la Community Foundation for Greater New Haven – el legado permanente de la región que fue establecido en 1928. A la vez que ejercía ese cargo, también fungió de intermediario entre la Community Foundation y el Fondo Progreso Latino.
“Lo que realmente me encantó del tiempo que pasé allí es cuanto aprendí sobre el funcionamiento de las organizaciones sin fines de lucro”, dice Ángel “En cuanto a cómo se hace para realmente manejar una organización sin fines de lucro para que cumpla su misión, pienso que fue allí donde aprendí algunas de mis mejores lecciones”.
Ahora, Ángel ha vuelto a la municipalidad, con el cargo de Director Ejecutivo Interino de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades. Él y su esposa, Filomena Ayala, y su hija Ángela viven en New Haven, y su otra hija, Celina, está terminando sus estudios en California State University en Northridge.
Al reflexionar sobre su vida, Ángel se siente orgulloso de lo que ha logrado.
“He podido criar bien a mis hijas y les he demostrado que cada uno de nosotros realmente es capaz de ayudar a crear un mundo mejor si aporta su granito de arena”.
“Mediante la educación, podemos conseguir mejores trabajos y crear nuevas oportunidades de empleo. Podemos tener mejor atención sanitaria y mantenernos saludables. Así lograremos fomentar a la generación futura”.
Presidente, Universal Health Care Foundation of Connecticut y cofundadora del Fondo Progreso Latino de la Community Foundation for Greater New Haven.
Ciudad natal: Bronx, New York
Nacida y criada en el Bronx, Nueva York, hija de inmigrantes puertorriqueños, desde temprana edad las posibilidades para Frances y su familia parecían limitadas. Con una madre que entraba y salía del hospital y un hermano que entraba y salía de centros de rehabilitación, a su padre le costaba manejar los infortunios de la familia mientras intentaba mantener una sensación de normalidad para sus hijos más pequeños, Frances y su hermano menor Luis. El padre de Frances buscó ayuda de la oficina de servicios sociales de la ciudad para lograr sostener un equilibrio entre la vida y el trabajo, pero la oficina no ayudó en nada.
“Tuvimos una tragedia en la familia que también marcó en gran medida el desarrollo mío y el de mi hermano menor”, dice Frances. “A los catorce años de edad, mi hermano Freddy se volvió adicto a la heroína, lo cual inauguró un período de grandes dificultades para mi familia. Ya que mi madre estaba muy preocupada y debilitada por la lucha con los problemas de mi hermano mayor, mi padre se dedicó a intentar mantenernos juntos a como diera lugar”.
Frances dice que en los años 60, la adicción a la heroína era considerada un crimen, y en vez de ser tratado, su hermano fue arrestado y lanzado al sistema carcelario. El hermano de Frances cargó con su adicción hasta que fue asesinado a los 21 años durante una altercación.
Afortunadamente para Frances y su familia, una vecina ofreció una señal de esperanza durante estos momentos. La vecina le ofreció a su padre ayuda con ella y su hermano Luis, lo que le permitió conservar su trabajo y seguir manteniendo a su familia. Estas experiencias le marcaron a la joven Frances.
“Con el paso del tiempo, esas cosas realmente dieron forma a mi manera de pensar y a lo que quería hacer en el mundo”, dice Frances.
Rumbo a Connecticut
Frances dice que aunque tenía una visión clara para su futuro, su camino no estaba completamente libre de obstáculos cuando entró a la universidad. Frances asistió a Wesleyan University, donde la habían animado a postular a través de ASPIRA, una organización sin fines de lucro dedicada a “desarrollar la capacidad educativa y de liderazgo de los jóvenes hispanos”[1], un grupo con que ella había estado involucrada desde su época en The Bronx High School of Science.
“Decidí especializarme en sicología, mayormente porque necesitaba entenderme mejor y necesitaba entender la vida que había vivido hasta ese momento. Recuerdo que incluso en la escuela media, sobre todo cuando el fiscal del distrito ignoró el caso de mi hermano, había pensado que quería cambiar la manera en que las cosas funcionan”.
Después de Wesleyan, Frances fue a trabajar con la Hartford Foundation for Public Giving y la New Haven Foundation(como se llamaba en aquel entonces), de allí entró a estudiar en la Kennedy School of Government de Harvard, donde recibió una maestría en administración pública. Dice que fue en la Kennedy School que ella realmente quiso averiguar cómo la filantropía podía desempeñar un papel más eficaz en la política pública.
El descubrimiento de un nuevo rol
Luego de dejar la Kennedy School, Frances fundó una consultoría enfocada en el desarrollo comunitario a través de la educación, la vivienda pública a bajo costo, el desarrollo juvenil, organización comunitaria y más. Como asesora, ella trabajó con fundaciones, organizaciones sin fines de lucro y oficiales del gobierno para enfrentar problemas en las comunidades que ella había conocido tan bien en su juventud. Ella se mantuvo en ese rol por diez años hasta que uno de sus clientes, Universal Health Care Foundation of Connecticut, que promueve el acceso universal a la salud en el estado y más allá, sugirió que ella se uniera a su personal.
Originalmente, como directora de programas de Universal Healthcare Foundation, ella dirigía las iniciativas de investigación y de política. El liderazgo de Frances en este campo se reconoció cuando ella fue nombrada presidenta en 2012, sucediendo al primer presidente de la fundación, Juan Figueroa.
Frances reconoce a ASPIRA, su prima Ivette (once años mayor que ella y que la puso bajo su ala), y a muchas personas más en su camino por haberla ayudado a ella y a su familia con los éxitos que ellos han logrado.
“Insto a los jóvenes, particularmente a los latinos, a aprovechar plenamente las oportunidades educativas, tal como lo hice yo. A muchos les preocupan, con buena razón, tener que incurrir en préstamos estudiantiles que los dejarán endeudados durante mucho tiempo. No obstante, yo considero esas deudas estudiantiles una inversión en uno mismo que luego cosechará un excelente rendimiento. Mediante la educación, podemos conseguir mejores trabajos y crear nuevas oportunidades de empleo. Podemos tener mejor atención sanitaria y mantenernos saludables. Así lograremos fomentar a la generación futura”.
“Las redes son claves. Pero necesitamos preguntarnos: ¿ Estamos promoviendo y publicitando las cosas que tenemos bien y aprovechando los recursos y las oportunidades para los latinos en nuestra comunidad”?
Presidente & Director Ejecutivo, NEGRÓN Consulting
La vida de Michael Negrón, tanto personal como profesional, consiste en una colección de resultados improbables.
Nacido y criado en el Bronx, Michael es el mayor de tres niños. Su padre es del pueblo de Corozal, Puerto Rico; su madre es sobreviviente del holocausto, una judía alemana nacida en Berlín, cuya familia se mudó a Portugal cuando ella tenía cinco años. Ella llegó a los EE.UU. en un barco de rescate de la Cruz Roja Americana para vivir con una familia de crianza en Nueva Jersey, justo en la misma época cuando la familia de su padre estaba inmigrando a la ciudad de Nueva York. Los dos tenían 13 años. Años más tarde, ellos se conocerían, se enamorarían, se casarían y formarían una familia.
Michael asistió a las escuelas públicas de la Ciudad de Nueva York, entre ellas la Bronx High School of Science, una de las escuelas especializadas más reconocidas en el país. Se graduó un año antes de los demás, justo antes de cumplir los 17, y se quedó en la Ciudad de Nueva York para asistir a Baruch College, donde recibió la licenciatura en Contabilidad. Después, recibió una MBA en Finanzas Internacionales en St. John’s University mientras trabajaba en su primer trabajo como contador de Steinway Pianos, una división de CBS, en Nueva York.
Pasaría más de veinte años en las finanzas corporativas y operaciones de manufactura antes de hacer una transición dramática que lo llevó a crear su propia empresa consultora cuyo objetivo es fortalecer empresas y organizaciones sin fines de lucro al enfocarse en el capital humano por encima de las metas financieras.
“Durante toda mi carrera, a menudo me decían que yo era un chico de finanzas diferente. Las personas decían ‘No nos tratan como un gasto o un costo, nos tratan como individuos, como una inversión, como un recurso valioso’”.
El trabajo de consultoría de Michael ha incluido proyectos con empresas conocidas como Travelers, Aetna, Pitney Bowes y Priceline.com en Connecticut, y Verizon, P&G, Johnson & Johnson y British Petroleum, así también fundaciones grandes y organizaciones filantrópicas internacionales.
Dice que fue cuando estaba dirigiendo una revisión del proceso empresarial para Priceline.com que comenzó su transformación de “sólo un chico de finanzas” en un profesional del desarrollo organizacional.
“Mi razón de estar allí era para hacer consultoría por dos o tres meses como puente entre los departamentos de tecnologías de informática y finanzas. Pero dejé un trabajo de investigación que había hecho para el Director Ejecutivo de Informática en su buzón, que era una revisión de las mejores prácticas para los viajes y el internet, y ¡le encantó”!
Más de 15 años más tarde, ha hecho consultorías para Priceline.com sobre la expansión internacional, talleres de desarrollo del liderazgo y coaching ejecutivo, y trabajó con Verizon y P&G por más de cinco años presentando congresos sobre el liderazgo y haciendo coaching (entrenamiento) para identificar talento multicultural de alta potencial.
Cuando Michael estaba armando su propia red de consultoría, tenía la oportunidad de trabajar con un colega profesional haciendo búsquedas ejecutivas para empresas. Se entusiasmó con la oportunidad de encontrar a ejecutivos dentro de su red de latinos que eran calificados pero que eran pasados por alto o que ni siquiera postulaban.
“Agregaba a cada descripción de cargo, en la categoría del lenguaje, ‘se prefiere persona bilingüe ’, aún cuando no era un requisito, porque quería encontrar ese talento nuevo y abrir la cancha de juego a personas que no formaban parte de la mayoría de la población”.
Años más tarde, un individuo a quien Michael había colocado en un puesto en una de esas búsquedas, lo llamó para ofrecerle una oportunidad. Una empresa grande, especializada en diversidad en Washington, D.C., estaba buscando a ejecutivos latinos con experiencia en el sistema corporativo para unirse como asesores. El trabajo requería entrenamiento y certificación en varios campos de trabajo. Hoy, Michael tiene acreditación en inventario de competencia emocional de The Hay Group, inventario de factores de resiliencia de Adaptiv Learning de la University of Pennsylvania, además de entrenamiento en Inteligencia Emocional y Diversidad, transiciones ejecutivas y planificación de sucesión. Y, ha realizado casi mil sesiones de coaching por todo el país.
“Es como las instrucciones que te dan en el avión: ‘En caso de emergencia, ponga su máscara de oxígeno antes de ayudar a los demás’. Tienes que cuidarte a ti mismo primero”.
Michael dice que a menudo la mentalidad de profesionales, sobre todo en grupos de minoría, es de agachar la cabeza, trabajar fuerte y eventualmente ser reconocido por su trabajo. Pero no siempre sucede. “Tienes que avisar a los demás que te interesa una oportunidad. Tienes que poder compartir lo que sabes, o lo que has logrado. A cada rato escucho a las personas que dicen que no quieren ser arrogantes o ser considerados ‘una de aquellas personas’”.
Es por eso que Michael dice que es tan importante tener organizaciones como el Fondo Progreso Latino (PLF), del cual ha sido miembro del Comité Asesor y más reciente ha sido consejero, y la Sociedad Nacional de MBAs Hispanos (NSHMBA), del cual es miembro ejecutivo de por vida y en el 2005 fue Director Ejecutivo interino durante una fase de transición significativa.
Michael y su esposa Edita viven en Guilford, y hace poco celebraron 38 años de matrimonio. Hablando de resultados improbables, ellos se conocieron en una fiesta del 4 de julio en la Ciudad de Nueva York, dos semanas antes de que Edita se mudara a la Florida. Michael fue a verla en la Florida y se casaron unos seis meses más tarde.
Tienen dos hijos, uno que está supervisando el International Speakers Group (Grupo de Locutores Internacionales) para NEGRON Consulting desde el Japón, donde vive con su familia. El otro hijo y su familia se mudaron de la Ciudad de Nueva York a Guilford, y están viviendo con Michael y Edita por un breve tiempo mientras se aclimatizan, y hace poco compraron su primer hogar en Guilford. “Ser ‘ abuelo u ojiisan’ (abuelo en japonés), es probablemente el mejor trabajo del mundo”.
Michael dice que Edita merece mucho reconocimiento por ayudarlo a ser quien es hoy en día. “Ella modela comportamiento, en vez de decirles a las personas lo que deben o no deben hacer. Ella ha hecho mucho trabajo espiritual, para tratar de entender por qué estamos aquí. Mis hijos, en particular, se han beneficiado inmensamente de ese trabajo, y yo también”.
Michael también encuentra tiempo para compartir sus bendiciones con los menos afortunados, ya que fue miembro del directorio de la United Way, Casa Otoñal, Rotary International y NextGenLeaders (una filial de PeaceJam Foundation), y por muchos años fue el fotógrafo voluntario de la caminata anual contra el hambre Walk Against Hunger de la Connecticut Food Bank. Desde el 2010 hasta el 2012, fue presidente del Consejo de Asesores de la División de Connecticut de NSHMBA, una posición que hasta entonces no existía.
Michael se inspira y se energiza por la potencial que ve en la próxima generación de líderes latinos. Dice que es importante siempre estar buscando ideas jóvenes y frescas. y es igual de importante dar a estos individuos el apoyo que necesitan y la oportunidad para ser líderes, aún si fracasan la primera vez. Ser miembro de directorios voluntarios puede ofrecer esa oportunidad.
“Pienso que tiene que haber más reconocimiento de los temas y problemas que personas latinas con otras experiencias están experimentando. Hay una oportunidad para construir puentes, ya que todos estamos en puntos distintos en la evolución de estar aquí en los EE.UU., como latinos, como estadounidenses. También es algo generacional, no es sólo cultural. Pero pienso que lo más importante es saber pedir ayuda, y saber cómo ayudar”. Y la importancia de trabajar duro tiene que ser enfatizada para esa generación más joven, sin que suene como un sermón. Es sólo con una cantidad considerable de trabajo duro, buena fortuna y bendiciones, que Michael y su padre José pueden decir que hay un Negrón que vive en Tokio, Japón.
“Cuando no formas parte de la mayoría, tienes que hacer el doble de trabajo. Tienes que unirte a la Cámara de Comercio, la Cámara de Comercio Hispano o la Cámara de Comercio Afro Americano o a un Grupo de Mujeres. Podemos quejarnos o podemos mirarlo como una oportunidad para ampliar nuestra red y tener una voz en ambas mesas… que esperamos que algún día se conviertan en una sola mesa”.
“Creo que éste es un momento cuando líderes verdaderos emergen y cuando ‘chispas’ - votar, ser mentor, educar, promover cambios de política - pueden ‘encender cien antorchas’ y prender los fuegos del cambio para nuestra ciudad, nuestro estado y nuestro país”.
Tara Sanabria Davila, MSW, LCSW
Coordinadora Clínica, Clínica Siquiátrica Ambulatoria para Niños, Yale School of Medicine
Ciudad de residencia: New York City, NY
Fue solo hace poco que Tara Davila realmente reconoció su liderazgo, y que ser quien es - y estar dónde está - puede ser una inspiración para latinos prometedores.
“Recuerdo que recientemente estuve sentada en una entrevista con una profesional clínica latina que estaba empezando su carrera. Ella habló de cómo aspira ser una administradora algún día y que ver a otra latina en el rol de liderazgo en la clínica donde estaba postulando para trabajar le hacía sentir que era posible”.
Como miembro de la facultad de la Yale School of Medicine, el rol principal de Tara es coordinadora clínica de la Yale Child Study Center Outpatient Psychiatric Clinic for Children (clínica ambulatoria siquiátrica para niños). Como parte del equipo administrativo de la clínica, Tara ha pasado los últimos años haciendo supervisión clínica y entrenamiento para un grupo multidisciplinario de profesionales clínicos, incluyendo trabajadores sociales, sicólogos y siquiatras. También es la coordinadora de sitio de la clínica ambulatoria para el equipo de terapia cognitiva del comportamiento enfocada en el trauma. Además, ha trabajado con estudiantes a punto de empezar sus carreras, asegurando que van a ofrecer un servicio de la más alta calidad para niños y familias que enfrentan desafíos que impactan su salud emocional y mental.
“Siempre he estado consciente de los que traigo a la mesa cuando se trata de consideraciones para nuestros clientes. Me di cuenta que, en virtud de mi rol, tengo una responsabilidad adicional como líder y mentora para los médicos clínicos de color. Esa entrevista realmente ha resaltado este hecho para mí”.
Pero para las personas que han conocido la historia de Tara, no sería una exageración decir que siempre ha encarnado una mentalidad de liderazgo.
Como adolescente, fue seleccionada para participar en un programa de liderazgo en el campamento de verano de la Y de la calle 92, en el barrio Upper East Side de Manhattan en Nueva York. Para el proyecto obligatorio de servicio del programa, el grupo de Tara decidió recaudar fondos para apoyar a otros niños en el campamento cuyas familias de otra manera no podrían pagar el campamento. Este esfuerzo, que parecía pequeño, fue una experiencia formativa, que produjo muchos vínculos para este grupo de líderes emergentes.
“Fue mi introducción al trabajo en equipo y al liderazgo. De hecho, soy todavía amiga de muchas de las personas con quienes hice el proyecto de liderazgo”.
Impresionó a los líderes de la Y también; ellos reconocieron el talento bruto de Tara y luego, ella llegó a ser una de las supervisoras de campamento más jóvenes, a cargo de niños y adolescentes por cinco años, durante toda la escuela media y parte de la universidad.
Ética de trabajo y educación
Una de tres hijos, los padres de Tara fueron sus mentores de más influencia. Su padre, nacido y criado en Puerto Rico, llegó a los EE.UU. a los 12 años; su madre, hija de inmigrantes puertorriqueños, nació y fue criada en Nueva York.
Su padre trabajó para Con Edison por 42 años, faltando a su propia graduación de la escuela media porque coincidía con su primer día de trabajo. Su madre trabajó como asistente de dentista antes de decidir abrir su propia guardería para niños en su casa para que pudiera estar cerca de sus hijos.
“Fue una excelente manera para mi mamá estar presente y también contribuir a las ganancias del hogar, y así asegurar que podíamos hacer cosas para divertirnos. Y más importante, nos permitió ciertos privilegios como una educación en escuelas católicas y la madre de familia siempre asequible a nosotros durante la semana laboral”.
Los padres de Tara concordaron que la educación era importante desde el principio, e insistieron que ella y sus hermanos asistieran a la universidad. Tara fue la primera en su familia para asistir a una institución de cuatro años y recibirse con un grado. Ella sacó el grado BA en sicología de UMass Amherst, donde también estudió Español y Estudios Afro-Americanos. Luego fue a Boston College donde recibió su MSW (magíster en trabajo social).
“Mis padres me ayudaron a aprender que uno gana sus medallas, uno trabaja fuerte y el trabajo de uno habla por sí solo. Realmente he adoptado esto a todos los aspectos de mi vida. Ellos también me hicieron consciente que algunas personas encuentran más obstáculos en el camino que otros. Yo tuve a muchas personas que me ayudaron a superar los obstáculos en mi camino, y cuando me encontraba en una posición para ayudar a otros a navegar por barreras y eliminarlas, hacía lo que podía para ayudarles”.
Tara dice que tal como muchos inmigrantes de primera generación en su generación, ella no se crió hablando español en casa. Ella siempre pensó que había sido una decisión deliberada de sus padres, pero ha llegado a entender que fue todo parte de una asimilación cultural.
“Siendo puertorriqueña, siempre nos rodeaban la cultura, la música y la comida de la isla – la cultura y los valores siempre estaban presentes cuando estábamos creciendo. Mi abuela siempre nos hablaba en español, y ¡le contestábamos en inglés! Entonces fue importante para mí aprender español en la escuela media y en la universidad”.
Cuando estaba estudiando en UMass Amherst, Tara asumió otro rol de liderazgo como parte de un pequeño grupo de estudiantes que organizaba una conferencia anual de un fin de semana para estudiantes latinos, y reunía a diferentes líderes de la comunidad para dar discursos y presentar talleres. Este grupo incluyó al futuro marido de Tara, Malwin, y futuros cuñados y una futura cuñada, así también a otros que ella llegaría a llamar amigos, muchos de los cuales han llegado a ser directores de escuela y líderes en sus comunidades. Tara y sus compañeros líderes estudiantiles también se hicieron parte de las acciones de un grupo de estudiantes que organizaron y participaron en una toma sentada de las oficinas administrativas que duró una semana, para protestar los recortes presupuestarios en la escuela que afectarían en forma desproporcionada a los alumnos de color.
“Esa experiencia me hizo darme cuenta que crear una red es muy importante para el éxito colectivo de los individuos, quienes son innovadores y tienen coraje y la audacia para soñar. Tener ese espacio para apoyarnos los unos a los otros y emocionarnos por los sueños de los demás - y hacer que los sueños se convirtieran en realidad - usando todos nuestros distintos talentos juntos para ayudarnos a ser exitosos en cualquier camino que eligiéramos”.
Es lo que atrajo a Tara al Fondo Progreso Latino (PLF) cuando ella y Malwin se mudaron al área de New Haven.
“Asistí a un par de foros, y en verdad me hizo sentido. Me sentía igual que ese grupo en la universidad. Y fue importante para mí poder contribuir a la comunidad latina en New Haven, que se ha convertido en mi hogar”.
Originalmente, Tara consideró varios caminos en la profesión del servicio, pero finalmente decidió dedicarse a sacar una maestría en trabajo social clínico. A ella le parecía la opción natural dada su visión del mundo y su percepción de su lugar dentro de él.
“Me di cuenta que lo que realmente disfruto hacer es ayudar a las personas; y siempre fui el tipo de persona con la que las personas se sentían cómodas para acercarse a hablar. El trabajo social me dio el entrenamiento para participar en un trabajo significativo que apoya a la persona integral y la totalidad de su experiencia en el mundo”.
Luego de terminar su programa de posgrado, ella y Malwin se mudaron a Connecticut, que ella describe como un “punto medio cultural y geográfico” entre la familia de él en Massachusetts y la familia de ella en Nueva York. Tara aceptó una posición de trabajo con los servicios de intervención y estabilización de crisis a través de la Child Guidance Clinic for Greater Waterbury (clínica de orientación infantil), ayudando a familias locales de habla hispana en crisis siquiátrica aguda.
“Fue realmente bastante gratificante ayudar a familias que de otra manera tal vez no tendrían acceso a esos servicios. En esa época, fui la única profesional clínica que hablaba español en ese programa, y la comunidad tenía muchos residentes bilingües y monolingües”.
Aunque le encantaba trabajar en esa comunidad, Tara encontró que extrañaba el ritmo de Boston. Su esposo había conseguido un trabajo en New Haven, y la animó a ir a visitar la ciudad.
“Me enamoré de su vibra de ciudad combinada con su encanto de pequeño pueblo. Nos mudamos ese verano del 2003 y ¡desde entonces hemos estado aquí”!
Ella trabajó en Waterbury por un par de años más, y luego, entró a trabajar en Clifford Beers Guidance Clinic (clínica de orientación), trabajando a tiempo parcial mientras criaba a sus dos hijos pequeños. Cuando ellos dos alcanzaron la edad escolar, ella entró a trabajar a tiempo completo en el Child Study Center. Para ese entonces, ella ya había encontrado otras maneras de contribuir a su comunidad, a través de PLF.
“Yo vi en PLF este valor central de apoyar a las comunidades de las que nos sentimos parte, donde vivimos y donde estamos criando a nuestros hijos. Y pienso que las personas están agradecidas de tener esas oportunidades y esos lugares donde juntarse y compartir recursos. Me emociona formar parte del cultivo de esos espacios en el área de New Haven”.
Ella también ve su potencial para ayudar a la comunidad latina en New Haven a pasar por este periodo actual de enojo y frustración nacional por las injusticias y la violencia racial.
“Como trabajadora social clínica que sirve a New Haven, escucho el impacto individual y local de historias nacionales de injusticia, violencia de policías en contra de personas negras y morenas, así también violencia recíproca contra la policía, que evocan enojo, miedo y preocupación. Estos eventos, y las emociones coincidentes, son profundas para todas las comunidades de las que formo parte”.
Pero cualquier persona que conoce a Tara sabe que también tiene eterna esperanza.
“Es necesario que haya más modelos a seguir y más diversidad entre las personas en lugares de poder y prestigio. Pienso que, de alguna manera, el éxito se alcanzará cuando sea tan normal ver diversidad entre los líderes que a nadie se le ocurriría cuestionar el lugar de los latinos."
Decana, Facultad de Artes y Ciencias, University of New Haven
Ciudad de residencia: Hamden, CT
Lourdes Álvarez se ha dedicado intelectualmente a examinar las contribuciones a la sociedad hechas por investigadores, poetas, místicos y disidentes que vivían en las ciudades religiosamente tolerantes en España antes del ascenso del fundamentalismo y la violencia que pusieron fin al experimento de convivencia.
Fue este el tema de su tesis doctoral que la trajo a New Haven, pero que había comenzado mucho antes.
“Siempre me interesaron las culturas y el contacto entre ellas, porque veía lo mismo en mi propia vida -- estar entre medio de culturas y entre medio de lenguajes.”
Lourdes nació en Texas, pero se crió en California. Sus padres habían emigrado de Cuba en 1959. Por un tiempo, Lourdes asistió a una escuela dirigida por monjas mexicanas en el lado estadounidense de la fronter.
“Estaba prohibido hablar español, entonces eso era todo lo que hacíamos. A mi abuelo le alegraba que yo hablara bien el español, pero tenía menos entusiasmo por mi acento mexicano.”
Al crecer, Lourdes empezó a darse cuenta que la trataban de manera distinta porque no tenía el “aspecto” de latina.
“Pienso que siempre fui más sensible a la diferencia, no sólo entre los angloamericanos sino incluso con las personas dentro de mi propia comunidad. Yo entraba en un almacén mexicano y comenzaba a hablar con ellos en español pero me contestarían en inglés. Y yo pensaba ‘Ni siquiera me están escuchando. Me están viendo la cara y están haciendo toda una serie de conjeturas sobre quién soy.”
Una Pasión por la Educación y los Deportes
Aunque Lourdes estudió neurobiología en la University of California en Berkeley, también le interesaba llegar a hablar español de manera tan educada y con tanta confianza como hablaba inglés. Continuó con sus estudios y recibió una Maestría en Español de San Francisco State University y un Doctorado en Español y Portugués de Yale. Hoy en día habla cinco idiomas, si entre ellos se consideran tanto el árabe estándar como el árabe de Marruecos.
La salud y la buena forma física son también intereses personales de Lourdes, quien en un momento dejó la universidad para montar en bicicleta y hacer carreras de ciclismo con el Berkeley Bicycle Club, un grupo de ciclistas que han sido, son o pretenden ser competitivos.
“Me sentí increíblemente orgullosa ¡por el puro hecho de lograr aguantar la vuelta en bicicleta con los demás! La mayoría de los ciclistas había sido atletas a nivel nacional por muchos años — y yo nunca había sido muy atlética. Al principio, yo andaba con ellos hasta que me dejaban atrás. Pero entonces volvía al día siguiente para tratar de mantenerme por un poco más, y un poco más aún al otro día. Entonces cuando finalmente no me dejaron atrás en una de nuestras carreras … ¡fue simplemente genial!”
Lourdes dice que llegó naturalmente a su decisión de enseñar, ya que se considera una persona muy sociable. Pero, también le atrae la idea de la educación como una actividad que transforma.
“En mi familia, la educación era la clave para el cambio social. Si uno va a marcar la diferencia, la educación es el lugar más fundamental donde comenzar.”
Lourdes comenzó su carrera pedagógica como profesora asistente de español en Bard College en Hudson Valley, NY por siete años. Luego se mudó a Washington, D.C. a la Catholic University of America, donde también enseñó español y llegó a ser la Encargada del Departamento de Lenguas Modernas.
“Enseñar español en los EE.UU. implica afirmar la belleza y riqueza de una cultura y una historia que muchas veces son desconocidas. Una de las cosas que más orgullo me da de mi carrera en la enseñanza es trabajar con estudiantes latinos y ayudarles a sentirse confiados al expresarse en ambas lenguas.”
Lourdes dice que siempre mantuvo un cariño muy profundo por New Haven y sus alrededores. Entonces, cuando en 2011 supo que había una vacante en el puesto de Decano en la University of New Haven, se sintió intrigad.
Regresar a New Haven le permitió volver a conectarse con su mentora y amiga María Rosa Menocal.
Como directora del Whitney Humanities Center de 2001 a 2012, María Rosa reunió a poetas, artistas, arquitectos y otros expertos de muchas carreras, recuerda Lourdes, y fue muy apreciada por muchas personas en la comunidad.
“La vida le daba tanto placer. Ser profesora y mentora no se trataba sólo de la parte académica -— iba mucho más allá. Ella tenía un don para reunir a las personas.”
Tristemente, María Rosa falleció poco tiempo después de que Lourdes regresara a New Haven.
“Muchas cosas que le interesaban y que a mí me interesan son reflejos de nuestro dilema moderno -- la tolerancia y la comprensión de personas que son distintas a nosotros, además de la necesidad de considerar a los demás con empatía. Ella me enseñó tanto sobre cómo traer alegría a lo que hacemos en el mundo académico.”
Transformar una Comunidad con Conocimientos
Lourdes dice que una parte de la enseñanza es atacar la arrogancia que las personas tienen con el presente.
“Pensamos que el presente — tal como lo conocemos — es lo más evolucionado que jamás hemos estado, que estamos pensando más profundamente y con mayor sofisticación sobre los derechos humanos, por ejemplo. Y luego nos enfrentamos con un texto del siglo X, y en verdad es bastante sorprendente ver que no somos las primeras personas que piensan estas cosas.”
Como decana y educadora, Lourdes se considera a sí misma como una persona que crea redes en la comunidad. Ella puede conectar recursos en la University of New Haven a necesidades en la comunidad, y fomentar colaboraciones entre alumnos, profesores y líderes en la escuela y en la comunidad.
La comunidad es un componente central del éxito, ella nota, donde un individuo se siente respetado y con la capacidad de llevar una vida satisfactoria mientras también ayuda a los demás. Ella dice que se inspira en el trabajo de individuos y organizaciones que fortalecen a las personas para que tomen control de su vida, tanto en la comunidad latina como más allá de ella entre la población general.
“Es necesario que haya más modelos a seguir y más diversidad entre las personas en lugares de poder y prestigio. Pienso que, de alguna manera, el éxito se alcanzará cuando sea tan normal ver diversidad entre los líderes que a nadie se le ocurriría cuestionar el lugar de los latinos.”
Lourdes admite que muchas veces los latinos tienen lealtades nacionales, lo que puede llevar a que algunos traten de enfrentar algunos grupos contra otros. Organizarnos para lograr una voz política inclusiva puede ser de gran ayuda, porque cuando hay una voz política unida, las personas quieren prestar atención a esa voz.
“Pienso que los latinos en este país todavía no han visto una figura capaz de unir a la gente y trascender las varias identidades de nación e incluso de región. Eso nos hace falta; la sociedad actual debe llegar a considerar que prestar atención a la comunidad latina es imprescindible.”
“Sí, necesitamos más líderes latinos para poder hacer frente a y abogar por las diferentes necesidades en nuestra comunidad. En mi opinión, promover las tradiciones culturales y también aceptar otras culturas es vital y necesario.”
Directora Ejecutiva, Junta for Progressive Action
Ciudad Natal: Brownsville, TX
Sandra Trevino cree que la investigación puede salvar vidas.
Ella tiene bastante investigación para respaldar esa creencia, ya que trabajó como trabajadora social clínica licenciada especializada en desórdenes de salud mental en el Yale Child Study Center (Centro de Estudios del Niño de Yale), y luego, como asociada de investigación en el Departamento de Medicina de Emergencia en la Escuela de Medicina de Yale.
Actualmente, como directora ejecutiva de Junta for Progressive Action, ella colabora con el Yale Center for Clinical Investigation (YCCI, Centro de Investigación Clínica de Yale) para aumentar la representación de la comunidad latina de New Haven en las pruebas clínicas.
“Nuestra misión es ayudar a, abogar por y empoderar a las comunidades, y así asegurar una mejor vida para todos.”
Según el YCCI, los latinos son diagnosticados con diabetes, asma y ciertos canceres en cantidades desproporcionadas. Pero, tienen una baja representación en las pruebas clínicas. La asociación entre Junta y el YCCI está asegurando que la investigación clínica diseñada para combatir estas enfermedades esté tomando en cuenta a la comunidad latina.
“La investigación puede asegurar que se cumpla con nuestras necesidades y puede ayudar a futuras generaciones. Pero principalmente: está salvando vidas aquí mismo en esta comunidad.”
Junto con la investigación, Sandra tiene una pasión por los derechos humanos, y desde sus inicios, Junta ha abogado fuertemente por la reforma comprensiva de la inmigración, por la seguridad en la comunidad y por los derechos de los trabajadores. Eventos recientes, entre ellos el empate de la Corte Suprema sobre las acciones ejecutivas del Presidente Obama sobre la Acción Diferida para Padres de Ciudadanos Estadounidenses y Residentes Permanentes Legales (DAPA, por sus siglas en inglés) y la expansión de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) sólo han fortalecido la determinación de Sandra.
“Cuando se anunció la decisión de 4-4 emitida por la Corte Suprema, me sentí abrumada por la tristeza y la rabia. Luego empezamos a escuchar que no había nada que hacer, lo que es lejos de la verdad. Seguiremos peleando y exigiendo por la reforma comprensiva de la inmigración.”
Nacida en Ohio y criada en Brownsville, Texas - donde recibió su título universitario (BA) en sicología - Sandra vino a New Haven en 2003, luego de recibir su Maestría en Trabajo Social de la University of Texas - Pan American. Ella pasó sus primeros dos años como becaria en el Yale Child Study Center, y siguió allí como instructora por dos años adicionales.
En 2005, Sandra fue presentada a Junta for Progressive Action y empezó a trabajar con la entonces Directora Ejecutiva Kica Matos para establecer The Neighborhood Place, un programa terapéutico para por las tardes después de la jornada escolar diseñado para apoyar a niños en situación de riesgo, referidos por agencias locales como Clifford Beers, Yale Child Study Center y Cornell Scott Hill Health Center.
“En ese momento, me di cuenta que quería hacer trabajo en la comunidad, ayudando a y abogando por nuestra comunidad. Cuando Kica decidió ir a trabajar para la Ciudad de New Haven en 2007, me ofrecieron el puesto de directora ejecutiva interina.”
El resto, dice Sandra, es historia. Después ella llegó a ser directora ejecutiva y ha seguido en ese puesto desde entonces. Ella encuentra otras maneras de contribuir a su comunidad, también, y actualmente forma parte del directorio de la International Festival of Arts & Ideas (Festival Internacional de Artes e Ideas). Ella fue Comisionada de la Policía de New Haven (2007 – 2014) y previamente fue miembro de otros directorios, como los de la Literacy Coalition of Greater New Haven, de Concepts for Adaptive Learning y de Read to Grow.
“La alfabetización es otra pasión mía, porque tantas discapacidades de aprendizaje pasan sin detectarse. Cuando tengo la oportunidad, comparto mi propia lucha con la dislexia, para poder animar a otros a no darse por vencidos cuando enfrentan una discapacidad de aprendizaje.”
Nutriendo la pasión y la preocupación
La ciudad de Brownsville está ubicada en la punta más sureña de Texas, en la ribera norte del Río Grande. La familia de Sandra ha estado en esas partes por generaciones, residentes de una región que se ha considerado parte de España, México, Texas (una nación independiente) y, por último, el estado de Texas.
La familia de Sandra se ganaba la vida como trabajadores migrantes, que significaba que la mayoría de los hombres en su familia – su padre y sus tíos – estaban afuera, trabajando en los campos durante el día. Entonces ella recuerda a las mujeres en su familia, incluyendo a su madre, abuela y muchas tías, como las influencias más grandes en su vida de joven.
“¡Ellas lograban solucionar las cosas! Fui parte de una familia que ayudaba a los demás, a pesar de todo. Incluso, si sólo teníamos un poco para nosotros, ellas ayudaban a individuos con dificultades que todos teníamos la potencial de experimentar, porque estábamos todos en la misma situación.”
Ella dice que algunas de las características de las mujeres en su familia - paciencia, valor, confianza, humildad, estabilidad emocional, calidez y sentido de humor – son las mismas características que hacen fuertes líderes latinos en nuestra comunidad hoy.
“Creo que el éxito es cuando puedes ayudar a otros sin esperar nada a cambio. Y pienso que los individuos que están en esa posición realmente deben encontrar el tiempo para ser mentores para otros, porque muchos de nosotros simplemente llegamos aquí por casualidad. Nadie tomó el tiempo para invertir en nosotros, y si hubiera más de eso, ¡imagínate cuántos líderes grandiosos habría!”
Tal como en la investigación clínica, el liderazgo y el desarrollo en la comunidad requieren una representación de todas las partes involucradas. Y Sandra quiere ver a más latinos enfrentando este desafío.
“Sí, necesitamos más líderes latinos para poder hacer frente a y abogar por las diferentes necesidades en nuestra comunidad. En mi opinión, promover las tradiciones culturales y también aceptar otras culturas es vital y necesario. A medida que seguimos enfrentando la adversidad con el racismo, la discriminación de género y crímenes de odio, insto a todos a pongan de su parte para crear una vida mejor para los demás.”
"Todavía hay tanta posibilidad y tanta oportunidad en este país. Tú puedes lograr que escuchen tu voz - ahora más que nunca - y puedes hacer que esa voz florezca. Necesitamos más líderes para seguir empujando esa voz colectiva y así mantener en movimiento el impulso que hemos activado."
Gerente Asociado de Relaciones y Vicepresidente de Banca de Negocios, First Niagara
Ciudad de residencia: Bridgeport, CT
Soñar en grande y ponerse metas. Es una mantra de Jorge Luis Jimenez, que recibió de su padre, y es la razón por la que él, a los 29 años, es uno de los gerentes asociados de relaciones más jóvenes de First Niagara Bank, ofreciendo el manejo de préstamos, depósitos, tesoro y otras soluciones financieras a negocios que tienen ingresos anuales de entre $2 y $25 millones. Jorge se especializa en el manejo de tesoro, y tiene conocimiento de una variedad de necesidades transaccionales y de banca mercante.
“He observado a las personas realmente exitosas en mi industria y he puesto atención en lo que hacen. Siempre sueño en grande, y siempre escucho y hago muchas preguntas."
También ha trabajado muy fuerte para alcanzar el lugar donde está. A la edad de 15 años, mientras era estudiante en Notre Dame High School, trabajó como barista en Starbucks - y llegó a ser supervisor de turno luego de sólo un par de años. El gerente de RadioShack a unas pocas puertas se dio cuenta de la ética de trabajo de Jorge y le preguntó si tenía interés en ventas.
“Dije, ‘No tengo ni idea de las ventas, pero lo intentaré’. Y rápidamente aprendí que si le explico al cliente los beneficios de un producto, y si tiene sentido para el cliente comprar el producto, entonces yo estaría haciendo lo correcto para el cliente. Me fue muy bien, y empecé a ganar mucho dinero."
Su padre aseguró que los ingresos de Jorge se utilizaran de buena manera, invertidos en un banco hasta llegar el momento para Jorge comprar una casa.
“Mi padre me llevó al banco todos los viernes para depositar mi sueldo. Siempre me recalcó la idea que el capital es importante, y que yo debería comprar una casa."
El gerente de ese sucursal de People’s Bank también se dio cuenta de la gran calidad ética de Jorge, y cuando se cambió a Washington Mutual, le preguntó si alguna vez había pensado en ser banquero. Jorge justo había entrado al programa de pre medicina en la University of New Haven (UNH).
“La verdad es que fui a la Universidad para ser doctor, porque mi abuelo fue un médico muy famoso en Sud América y mi padre pensó que yo debía ser uno también. Pero me di cuenta que pre medicina no era para mí, entonces cambié a una concentración doble en negocios y contabilidad."
Jorge trabajaba días hábiles en el banco de las 8:30 a las 4:00 en Norwalk y luego manejaba directo a UNH en West Haven para clases en la noche. Tomaba clases los sábados también, y pudo graduarse con antelación. Para entonces, también se había convertido en un especialista en la banca de negocios y de buena gana aceptó el aspecto pedagógico del trabajo, explicando las finanzas y las inversiones a los clientes, guiándolos a su mejor elección.
Jorge cumplió con las expectativas de su padre cuando compró su primera casa a la edad de 22 años.
“Mi papá siempre me dijo que debía comprar una casa para varias familias, para poder usarla como una inversión. Pienso que él tenía todas estas visiones y planes que nunca tuvo la oportunidad de realizar, entonces pienso que me animaba a mí a cumplirlos."
Mentores y lecciones de vida
Los padres de Jorge nacieron en el Ecuador, y los dos eran los primeros en sus familias a inmigrar a los EE.UU. a mediados de los 80. Nació en 1987 en Queens, NY, Jorge tenía tres años cuando sus padres se mudaron con su pequeña familia a Bridgeport. Su padre había conseguido trabajo como maquinista para Dupont, de donde se jubilará en 2016. La madre de Jorge fue maestra de pre kínder y kindergarten en la Holy Family School en Fairfield hasta su cierre en el 2010.
La mudanza a Bridgeport marcó el comienzo de una época de brindarles ayuda a parientes que también estaban interesados en venir a los EE.UU. Los padres de Jorge ofrecían albergue y apoyo a la medida que más y más tías, tíos y primos llegaran para establecer vidas nuevas y prósperas en Connecticut.
“Mis padres son mis mentores; mi inspiración para devolver a mi comunidad comenzó con ellos. Hablo de cómo ellos acogieron a todo el mundo. Y no importaba quiénes fueran, mis padres estaban dispuestos a ayudarles."
Mi casa era como una residencia de universitarios, dice Jorge, riendo. Cada “semestre” había un grupo de familiares listo para cambiarse a su propia casa, y otra familia que llegaba del Ecuador, lista para llenar la vacante.
“Fui hijo único, pero siempre tenía primos en la casa conmigo mientras crecía. Teníamos cuatro dormitorios en esa casa, y déjame decir que ¡cada uno se utilizaba al máximo!"
Era más cercano a su primo Fernando Moreno-Rivas, quien era un año y cuatro días mayor y estaba en constante competencia con Jorge - en deportes, carros, logros en la vida.
“Los dos estudiamos en Holy Family School, y luego a los dos nos aceptaron en Notre Dame. Los dos estábamos involucrados en la iglesia, y siempre organizábamos colectas de latas y botellas para regresar los fondos a la comunidad. Los dos jugábamos al fútbol. Los dos éramos excelentes alumnos de matemáticas, pero a veces en la escuela nos costaba por la barrera del idioma”.
Después de la escuela secundaria, Jorge fue a UNH y Fernando ingresó al Ejército de los EE.UU., y subió de rango rápidamente para llegar a sargento. Tristemente, Fernando murió en un accidente de tránsito a principios de este año, dejando devastadas a su familia y su comunidad, quienes lo describieron como un ‘superhéroe sin capa’.
Movilizándose para crear una comunidad más fuerte
En noviembre, Jorge recibió el premio Millennial Move Maker Award (para personas en la generación de los milenios que movilizan a su comunidad) de la Greater New Haven Chamber of Commerce y su PULSE Young Professionals group (grupo de profesionales jóvenes). El premio se entrega a individuos que están “haciendo una diferencia extraordinaria en el mundo profesional y fuera del trabajo."
“Gran parte de lo que hago, como parte de mi trabajo y fuera del trabajo, también, es trabajar con profesionales jóvenes para ayudarlos a crecer y desarrollarse, darles las herramientas correctas y lo que necesitan hacer para llegar al próximo nivel."
Dice que es esto lo que inicialmente lo atrajo a The Community Foundation y el Fondo Progreso Latino (PLF). Ahora es miembro del Comité de Asesores de PLF.
“PLF es como mi bebé ahora, de todos los directorios y actividades en que estoy involucrado. Realmente estamos tratando de animar a los latinos a ser una fuerza impulsora en la comunidad. Tenemos un excelente grupo ahora."
Jorge tenía esa “fuerza impulsora” en mente mucho antes de llegar a PLF. Mientras trabajó en la sucursal de Bank of America en East Haven en 2008, se dio cuenta de cuántos miembros de la comunidad latina en ese pueblo estaban recién estableciéndose.
“Empezamos a trabajar con algunos de los consulados latinoamericanos, y cuando las personas entraban a renovar pasaportes u otros documentos, yo estaba presente para explicarles los beneficios de abrir una cuenta corriente y crear seguridad financiera para sus vidas."
Luego de dos años, dejó Bank of America para ser gerente de sucursal en Citizens Bank - el más joven para ocupar ese cargo - y a la vez estaba terminando sus estudios en la universidad.
“Tenía una pasión para enseñar; tenía una pasión para ayudar a los demás. Fortalecí a mi personal, enseñándoles todo: cómo vender, cómo ofrecer una buena calidad de servicio. Pero también les hice darse cuenta que lo que hacían para los clientes era importante - servir y ayudar a los demás mientras ganaban ellos míos su propio dinero."
Esa pasión todavía existe, y Jorge dice que siempre está dispuesto a ayudar a los demás: profesionalmente, financieramente, o de cualquier manera que pueda. Además de PLF, también es miembro del directorio de New Reach Inc. y es el director de relaciones públicas y medios sociales para PULSE. También revisa currículum vitae para profesionales jóvenes, amigos y conocidos.
“Siempre estoy dispuesto a ayudar a alguien a llegar al próximo nivel. Todavía hay tanta posibilidad y tanta oportunidad en este país. Tú puedes lograr que escuchen tu voz - ahora más que nunca - y puedes hacer que esa voz florezca. Necesitamos más líderes para seguir empujando esa voz colectiva y así mantener en movimiento el impulso que hemos activado”.
"Creo que nosotros, como individuos y como una comunidad, tenemos la pasión, el deseo y la urgencia para trabajar y hacer que éste sea un mejor lugar. Siento que ahora es un buen momento para que nuestra comunidad latina sea reconocida como una fuerza poderosa en nuestra región y en la nación."
Vice Presidenta, Junta de Educación de New Haven
Ciudad natal: New York City, NY
Alicia Caraballo viene de una familia que cree que la educación es la clave para el éxito.
Nacida en la ciudad de Nueva York, Alicia pasó sus años formativos en New Haven como alumna de St. Mary’s High School en Orange Street, y luego, de la Southern Connecticut State University (SCSU). Ella recibió su maestría en Trabajo Social de la Columbia University donde fue activa en los asuntos puertorriqueños.
“Las mujeres en mi vida han sido mis mentoras, enseñándome el valor de la educación. Mi abuela, luego de trabajar años como criada en Yabucoa, Puerto Rico, regresó a la escuela nocturna, terminó los estudios y se recibió como trabajadora social.”
Alicia se mudó a Washington, D.C. con la oportunidad de trabajar para la Neighborhood Reinvestment Corporation (NeighborWorks America), un programa nacional de vivienda que se había creado hace poco en el Federal Home Loan Bank Board (junta federal de bancos de préstamos hipotecarios). Ella viajaba por el país, dando oportunidades a familias de todos los niveles económicos, para convertirse en dueños de casa, así revitalizando los barrios desde abajo. Pero los viajes empezaron a afectar demasiado a su familia, entonces decidió regresar a New Haven y seguir los pasos de otro miembro de su familia.
“Mi tía Carmen era maestra y luego asesora de estudios en las escuelas públicas de New Haven (NHPS). NHPS estaban buscando un trabajador social en las escuelas, y pareció ser un trabajo que me podía venir bien.”
Alicia se mantendría en el distrito de las escuelas públicas de New Haven por los siguientes 26 años, pasando de ser trabajadora social a Directora Asistente, y luego Directora de Hill Central School, Supervisora de Educación Técnica y para Carreras y Educación Especial, antes de llegar a ser la Directora de Educación para Adultos y Continua, puesto en el que se quedaría por 10 años. Se jubiló del distrito de escuelas en junio de 2014, y al cabo de un mes, fue nombrada por la alcaldesa Toni Harp para formar parte de la Junta de Educación, donde actualmente es la Vice Presidenta.
Cuando le preguntaron por qué aceptó formar parte de la Junta de Educación, Alicia destacó no sólo su compromiso con el distrito donde su nieta asiste a la escuela, sino también el trabajo importante para asegurar que cada estudiante esté preparado para tener éxito en este mundo complejo y cambiante. Ella quería ser parte del proceso que maneja esos esfuerzos.
Servicio a cada nivel
Si la educación fue un valor inculcado en Alicia desde niña, también lo fue el compromiso con su comunidad. Su madre, Pura Delgado, dejó su trabajo en una fábrica para convertirse en activista en la comunidad y trabajó incansablemente para desarrollar organizaciones en New Haven tales como Junta for Progressive Action, Fair Haven Community Health Clinic y Crossroads, Inc. Luego, decidió ser empresaria y abrió una tienda para novias en Orange Street en lo que ahora se conoce como el Ninth Square District. Como empresaria, no solo mandó a hacer vestidos de novia para bodas, sino también estableció una relación con la Pastelería Valencia en Nueva York para que sus tortas se enviaran a New Haven. Fue florista, fotógrafa y jueza de paz.
“Fue una verdadera ‘tienda para toda necesidad’. Mi madre entendió la importancia del aprendizaje continuo, sin importar la edad, y que con el trabajo uno puede lograr cualquier cosa. No hay duda de que mi madre ha sido mi mentora.”
El servicio en la comunidad ha sido muy importante para Alicia también. Además de su rol en la Junta de Educación de New Haven, también es Presidenta del Comité de Desarrollo y sirve como Representante de la Junta del Fondo Progreso Latino para el Directorio de la Community Foundation for Greater New Haven. Alicia también ha formado parte de los directorios de Hispanos Unidos contra SIDA (AIDS), Literacy Volunteers of Greater New Haven (programa de alfabetización), Casa Otoñal y Neighborhood Music School.
Inspiración y urgencia
Desde hace poco, Alicia ha desarrollado una reputación como artista de técnicas mixtas. Un taller de collage en Creative Arts Workshop hace muchos años le despertó interés en aprender más. Desde entonces, ella completó un programa de dos años para el Dominio en Artes Textiles con Jane Dunnewold, una reconocida artista profesional de fibras, en San Antonio, Texas.
“Mi trabajo es espontaneo e intuitivo, sin mucha planificación. Colores vibrantes, hacer marcas, brochazos, garabatos, imágenes étnicas, rostros, tal vez unas palabras que se convierten en una prenda de arte para llevar puesto que hace cantar mi corazón.”
Alicia ha sido dos veces becaria del programa Fulbright, participando en programas en el Brasil y la Argentina. Como parte de su programa en Argentina, ella ayudó a establecer una ‘Murga’ en una escuela básica en Cordoba.
“Las Murgas son grupos de jóvenes argentinos que usan objetos encontrados como instrumentos, y escriben poesía hip hop y música. Nos dieron un financiamiento para comprar instrumentos y pagar a maestros de música y arte, quienes trabajaron con los estudiantes y el personal de la escuela para producir unas presentaciones increíbles.”
Las tragedias también le han servido a Alicia como motivación. Ella perdió a un hermano y a su único hijo como resultado de la violencia de armas. Como resultado, ella ha sido muy vocal por toda la ciudad de New Haven, creando conciencia sobre temas que nuestra comunidad necesita enfrentar, y particularmente la violencia con armas de fuego.
“El impacto de la violencia en nuestras comunidades nos está destruyendo; las vidas que se pierden, el dolor y el sufrimiento que las familias soportan eternamente está afectando a todos y debemos hacer algo al respecto.”
Sin embargo, Alicia dice que le da ánimo todo el activismo en la comunidad que últimamente ha visto por todo New Haven y sus alrededores. A pesar de ser posiblemente avivado por el clima político y otros eventos nacionales recientes, de todos modos simboliza un cambio de opinión más grande sobre lo que nos ayudará a todos a ser exitosos.
“Alguna vez leí una cita sobre el éxito que resonó conmigo: ‘El tamaño de su éxito se mide por la fuerza de su deseo, el tamaño de su sueño y cómo maneja las decepciones por el camino.’ Creo que nosotros, como individuos y como una comunidad, tenemos la pasión, el deseo y la urgencia para trabajar y hacer que éste sea un mejor lugar. Me anima el activismo en la comunidad; siento que ahora es un buen momento para que nuestra comunidad latina sea reconocida como una fuerza poderosa en nuestra región y en la nación.”
“Una parte muy importante de mi éxito continuo y la capacidad que tengo de sentir que merezco lo que tengo, es a través de volver a contribuir los frutos de lo que he conseguido a mi comunidad: ayudar a personas jóvenes para que desarrollen habilidades de liderazgo, ayudarlos a entender que merecen el éxito tanto como cualquier persona y ayudarlos a tomar decisiones informadas sobre sus vidas.”
Directora de Programas, Talent Philanthropy
Cuando Yolanda Caldera-Durant era niña, sus padres siempre le recordaban cuán importante es la educación. Y, cuando era una estudiante joven, no tenía problemas para ser una alumna excelente en la escuela. A pesar de que sus padres no fueron a la universidad, a ella la animaron a que asistiera, y Yolanda vio que su hermana y una prima siguieron con la educación superior luego de graduarse de la escuela secundaria.
“Pensé en mi interior, ‘Si ellos pueden hacerlo, entonces yo soy plenamente capaz de conseguir una educación y no hay nada que temer.’”
Pero cuando entró a clases en la Universidad de Connecticut, hubo un par de cosas para las que ella no estuvo preparada.
“Al salir de una comunidad [en Bridgeport] que era mayormente latina, afroamericana y asiática, y llegar a la Universidad de Connecticut, que era – en aquel entonces –alrededor de 90% blanca, fue un choque cultural.”
Ella se aprovechó del Center of Academic Programs (CAP, Centro de Programas Académicos) de UCONN, que está diseñado para ofrecer recursos y apoyo a estudiantes que son de la primera generación en su familia para asistir a la universidad o quienes forman parte de grupos con baja representación en el campus.
“Me ayudó a entrar suavemente en un ambiente universitario de cuatro años donde hubo muy pocos latinos y muy pocas personas de color en general.”
Yolanda rápidamente encontró su nicho al juntarse con otras latinas que tenían la misma experiencia en el Centro Cultural Puertorriqueño y Latinoamericano en el campus. Formaron un vínculo, y luego, ella y siete de sus compañeras fundaron la Beta Sigma Alpha Sororidad Latina Inc. - la primera sororidad latina en el campus de UCONN.
“Fue algo grande, y recibimos mucho apoyo de las fraternidades y sororidades negras que ya existían en el campus.”
La sororidad apoyó proyectos de servicio a la comunidad en el campus y recaudó dinero para ayudar a la comunidad. Hasta el día de hoy, la sororidad tiene una beca que se llama Alma Maldonado-Cordner Book Scholarship, nombrada por la mentora de Yolanda y la primera asesora académica de la sororidad. La beca se entrega todos los años a estudiantes secundarias latinas o a estudiantes de pregrado matriculadas en una universidad de cuatro años.
Fomentando la esperanza
Luego de graduarse estando en la Lista del Decano, con un título (B.A.) en sociología, Yolanda fue contratada por el Departamento de Niños y Familias (DCF). Ella estaba de regreso en Bridgeport, también, y hubo mucha demanda por sus servicios como hispanohablante bilingüe. Se encontró en medio de un sistema de familias a las que les habían quitado sus hijos, sin tener suficientes familias de acogida para todos los niños que necesitaban hogares. Ella reconoció que una mejor conexión a los servicios en la comunidad ayudaría a muchas de esas familias con problemas con las que ella trabajaba.
“Los padres a quienes les habían quitado sus hijos, tenían muchos desafíos: la extrema pobreza, problemas de salud mental, problemas de adicción. Fue un problema muy complejo, y yo quería formar parte de una solución para ayudar a prevenir la separación de familias, porque la recuperación toma varias generaciones cuando un niño es sacado de su familia.”
Ella se involucró en el mundo filantrópico, llevando su conocimiento y experiencia como trabajadora social de DCF para ayudar a conseguir recursos financieros para organizaciones que ya estaban trabajando para evitar los impactos negativos en el bienestar de los niños y que apoyaban el desarrollo de los jóvenes y sus familias.
“No quería trabajar en un lugar donde estaba apagando incendios; quería estar en una posición donde podía impactar el cambio a nivel macro y de sistemas. Mi trabajo siempre ha sido fomentar la justicia social.”
Ella da crédito a los mentores que ha tenido a lo largo de su vida, que le han influenciado a tener una fuerte ética de trabajo, ser responsable y cuidar a los demás. Ella dice que su madre fue “la feminista original,” siempre empujando a Yolanda a empoderarse, a educarse y a contribuir a su comunidad.
Una líder de la próxima generación
Yolanda acaba de ser contratada como la primera Directora de Programas de Talent Philanthropy, una campaña nacional que se lanzó en 2014 para maximizar las inversiones de fundaciones en una fuerza de trabajo sin fines de lucro que es diversa, de alto rendimiento, impactante y duradera. Talent Philanthropy es informada por un Consejo Asesor de partes interesadas del sector de organizaciones sin fines de lucro, es apoyado por varias fundaciones nacionales y también por donantes locales. Promueve la inversión en organizaciones sin fines de lucro para aumentar las oportunidades de desarrollo profesional, de carrera y de liderazgo, y así aumentar el impacto y la sustentabilidad del sector de las organizaciones sin fines de lucro.
En el pasado más reciente, Yolanda pasó varios años como Funcionaria Principal de Programas en la Connecticut Health Foundation (Fundación para la Salud de Connecticut). Era la encargada de manejar fondos dirigidos a expandir la atención médica y el acceso para comunidades de color. También dirigió el Health Leadership Fellows Program (Programa para Líderes en Profesiones de Salud) de la fundación, que se enfoca en el desarrollo de líderes, reclutamiento y el involucramiento de personas en temas de equidad en la salud. Anteriormente, ella fue una asociada de programas en el Center for Community and Economic Opportunity (Centro para la Comunidad y la Oportunidad Económica) de la Annie E. Casey Foundation en New Haven, creando oportunidades de desarrollo de la fuerza de trabajo para residentes de bajos recursos, y promocionando la autosuficiencia económica para familias en nuestra región.
Como miembro del Comité de Asesores del Fondo Progreso Latino, Yolanda está emocionada al ver que el Fondo está asociándose con el Immigration Strategic Funders Collaborative of Connecticut (Colaborativo de Financieros Estratégicos para la Inmigración de Connecticut), que hace poco recibió un fondo de la Open Society Foundations para ayudar a organizaciones locales sin fines de lucro y a organizadores en la comunidad para prepararse para la implementación de la Acción Diferida para Responsabilidad de los Padres (DAPA, sus siglas en inglés) y para la expansión de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, sus siglas en inglés) bajo las Acciones Ejecutivas del Presidente Obama en 2014.
“Es un cuerpo de trabajo de mucha aspiración, y realmente depende de las próximas elecciones presidenciales. Estoy orgullosa que el Fondo Progreso Latino, The Community Foundation y otros socios están desarrollando esta infraestructura para ayudar a latinos a llegar a y quedarse en el estado legalmente.”
Este otoño, Yolanda también va a enseñar un curso llamado Desarrollo de Fondos y el Proceso de Solicitud de Financiamiento para Organizaciones Sin Fines de Lucro, como profesora adjunta en UCONN, en su Programa de Liderazgo para Organizaciones Sin Fines de Lucro. Y, hace poco ha ayudado a reanimar un grupo local de Las Comadres, que es un grupo nacional de redes sociales de latinas que ofrece una comunidad de apoyo para profesionales latinas para poder compartir experiencias, apoyo, conexiones profesionales y personales, recursos y redes de contactos.
“Realmente pienso que todo comienza con desarrollar a nuestros jóvenes. Pienso que muchos latinos jóvenes carecen de líderes fuertes en su vida y necesitan apoyo para realmente entender que tienen la capacidad de ser exitosos. No se trata de ‘¿A quién traemos para salvar a la gente?’ Necesitamos salvarnos a nosotros mismos. Tenemos la pasión y el conocimiento, y tenemos la capacidad para realmente mejorar nuestra condición.”
“Me encanta tener la responsabilidad de fabricar algo.”
Gerente de Operaciones, Space-Craft Manufacturing Inc.
Presidente de la New Haven Economic Development Corporation
Primer Vice Presidente del Directorio de la New Haven Preservation Trust
Director, ACM Aerospace Components Manufacturers, Inc.
Ciudad natal: Orange, CT
Como el encargado de operaciones a diario de una empresa que fabrica componentes de motores a reacción, Pedro Soto está al tanto de las últimas en la tecnología aeroespacial. También tiene un profundo interés en preservar el pasado.
Cuando Soto se hizo cargo de las operaciones en Space-Craft, la empresa fundada por su padre, ésta era principalmente una abastecedora de repuestos de recambio para las fuerzas armadas. Para ganar las licitaciones para pedidos para las próximas generaciones de motores a reacción, la empresa tuvo que arriesgarse, invertir en nuevas tecnologías y adaptar sus procesos. Ahora, es parte del sector de manufactura renaciente de los EE.UU.
“Si tú compraras un 737 hoy, tardarías 8 años en recibirlo. Los atrasos en estos aviones están rompiendo récords. Estos aviones nuevos tienen motores increíblemente eficientes, entonces la inversión se recupera rápidamente. Ha sido bueno para Space-Craft. Tenemos al menos un repuesto en cada motor de próxima generación de Pratt and Whitney y GE. Para una empresa de 44 personas, es fantástico poder decir eso.”
Trabajar en la empresa de su padre nunca fue el plan original del joven Soto. Graduado de Hopkins School y Amherst College, donde se especializó en ciencias políticas, Pedro estaba interesado en la informática. Sus primeros trabajos fueron en una nueva empresa ‘punto com’ y como administrador de sistemas en Yale Information Technology Services (Servicios de Tecnología Informática de Yale).
“En el 2006 mi padre tuvo unos problemas de salud y yo estaba buscando un cambio de carrera. Me pidió que le ayudara. Me dijo, ‘Tú eres un tipo inteligente, lo puedes lograr a entender’. Me terminó encantando. Me encanta tener la responsabilidad de fabricar algo. Me encanta el hecho de estar fabricando un producto que entra como un enorme pedazo de metal y sale como un repuesto, un producto tangible.”
Emerger como líder
El padre de Soto, John Soto, empezó su carrera a los 18 años, cuando convenció a un taller de máquinas a darle trabajo. Luego de dominar el oficio de operador de máquinas, ascendió a la gerencia y eventualmente fundó Space-Craft Inc. en 1970. Pedro ve a su padre como mentor, aun cuando tienen enfoques distintos en el liderazgo.
“Somos personas muy diferentes. Él es sumamente talentoso, pero muy interactivo. Yo soy más cerebral. Tiendo a examinar los sistemas y procesos. Él es más como: ‘Sé hacer esto. Mírame’. Terminamos teniendo el mismo resultado. Para mí, tengo que atacar un problema desde una mirada más amplia y lograr un consenso.”
Debido a su posición como líder empresarial, a Pedro le han pedido formar parte de directorios voluntarios en la ciudad. Como presidente del directorio de la New Haven Preservation Trust (Organización de Preservación Arquitectónica en New Haven), ha ayudado a la organización a salirse de un déficit con una exitosa campaña durante la celebración de su 50º aniversario.
“Me gustan los edificios antiguos. En otra época y en otro lugar, habría sido historiador. Pienso que uno tiene que celebrar la historia y hacer acordar a las personas que una de las razones que New Haven es New Haven es por su historia y su arquitectura.”
Con la mirada hacía una futura mayoría latina
Creciendo, Soto tenía que hacer frente a los prejuicios de compañeros que nunca habían conocido a latinos adinerados.
“Siempre existía la sensación de, ¿‘Cómo llegaste a vivir en esa casa allí?”
Para Soto, una señal de progreso será cuando el éxito de los latinos ya no se cuestione. Pero también se pregunta qué pasará cuando los latinos ya no sean un grupo minoritario.
"¿Dónde estarán las divisiones? ¿Vamos a superar esto de cuestionar a todos que no tienen un origen ‘americano’ común? ¿O vamos a hacer lo que las personas hicieron a los irlandeses? ¿Qué va a suceder? En algún momento, puede que lleguemos a ser igual de intolerantes. Tengo la esperanza que no sea el caso.”
Luz Catarineau Colville
“We need to start reconnecting with our heritage and bring it into how we’re raising our kids. We need to be building each other up not tearing each other down.”
Ciudad natal: Bronx, NY
Desde 1994, Luz Catarineau Colville y su esposo Mark Colville han estado encargados de la Amistad Catholic Worker House en New Haven. Una de alrededor de 175 Casas del Trabajador Católico en el país, Amistad se dedica a ayudar a personas en crisis, y sirve desayuno y almuerzo calientes a cualquier persona que entra por la puerta. El trabajo va mucho más allá que alimentar a los hambrientos.
Un llamado temprano
Cuando era niña creciendo en el Bronx, Luz Catarineau Colville escuchaba a su padre decir que los miembros más cercanos de su familia eran los únicos que realmente importaban. Él creía que ninguna otra persona la iba a ayudar a ella, entonces ella sólo debía pensar en cuidarse a sí misma y a sus padres. Pero eso nunca le pareció acertado a Luz. A los 17 años tuvo una experiencia que le cambió la vida cuando se convirtió al catolicismo.
“Cuando me convertí al catolicismo, me di cuenta que hay que vivir cada día en esta tierra como si fuera tu último día. Es lo que necesitaba hacer. Cuando leía la Biblia, la entendía literalmente. Y pensé que se trataba de ayudar a otros y no se trataba de uno mismo. Creo que la salvación de uno está con el otro.”
Cuando era mujer joven, Catarineau Colville se involucró en un esfuerzo de organización en la comunidad para proteger a los niños del barrio de los traficantes de drogas que estaban al acecho en el patio de recreo de la escuela. Los vecinos trataron de presionar a los oficiales para que instalaran una cerca para mantener fuera a los traficantes, pero hubo mucho ir y venir sin ninguna acción.
Luego, ella fue a una sesión para entrenar a organizadores en la comunidad que se ofreció en su parroquia. El entrenador, un miembro de South Bronx for Change, fue Mark Colville.
“Éramos una comunidad latina y pensé, ¿Qué está haciendo este tipo blanco tratando de organizarnos a nosotros, los puertorriqueños? Pero nos enseñó quienes son nuestros objetivos, que no se trata de un vecino que está siendo mala persona. Se trata del gobierno que les está fallando a las personas y al sistema que no nos cuida. No se trata de pelear por más programas, por cupones de comida (food stamps) o el seguro médico estatal (Medicaid). Se trata de cuidarnos, los unos a los otros.”
Colville ganó la confianza de los vecinos y los ayudó a formar las relaciones que necesitaron para lograr que se instalara la cerca.
Una comunidad vigilante
Después de enamorarse y casarse, el Padre Tom Goekler, un mentor de Mark desde hacía mucho tiempo, les dio una oportunidad a Luz y Mark. Goekler era dueño de una casa en Rosette Street en New Haven que estaba alquilando a familias de bajos ingresos y estudiantes, y él se la dio a los Colvilles para que pudieran convertirla en una Catholic Worker House. Embarcándose en esta nueva fase de su vida, Luz sacó inspiración de la Biblia.
“No sabía nada del movimiento Catholic Worker hasta un año antes de que empezáramos. Para mí, se trata del Sermón del Monte y de leer el evangelio -- vestir a los desnudos, alimentar a los hambrientos y visitar a los prisioneros.”
Rosette Street está en el barrio The Hill, donde las tasas de crimen han sido altas por décadas. Cuando los Colvilles recién se mudaron allí, el líder de la pandilla notoria Latin Kings vivía al lado. Traficantes de drogas se paraban constantemente en una esquina cercana y a las personas les daba miedo salir afuera. En vez de llamar a la policía, sin embargo, Luz y Mark empezaron a formar relaciones con los vecinos y a enfrentar a los traficantes. Algunos traficantes se iban, y otros aceptaban las invitaciones de comida hechas por los Colvilles. Uno de los peores traficantes dejó de traficar por completo, dio un giro de 180 grados en su vida, y ahora vigila sobre lo que sucede en la calle.
“Las personas entienden que tenemos niños que viven con nosotros, entonces existe la regla que prohíbe las armas y las groserías. Las personas me llaman Madre Colville. Soy la madre de la guarida de la casa. Tengo muchos, muchos niños. Si tratas a las personas como quieres que te traten, eres de oro. Nunca nos han entrado a robar, ni a la casa, ni a los carros. Nuestros vecinos apoyan plenamente lo que hacemos. Se juntan y dicen que este es nuestro barrio, e iluminamos lo que pasa aquí y los traficantes no van a durar mucho aquí. Eventualmente, se van.”
Sobre servir a los demás
Cinco días por semana, la Amistad Catholic Worker House sirve el desayuno a 60-70 personas, y el almuerzo a 20-30 personas, lo que requiere manejar un equipo de voluntarios y aceptar donaciones de comida e insumos. Se mantienen abiertos durante tormentas de nieve y otros momentos en que los comedores populares pueden estar cerrados. Luz también organiza Chapel on the Green, un servicio y comida caliente los domingos en la tarde en la New Haven Green (la plaza mayor de New Haven).
“Cuando una persona pasa por nuestra puerta para disfrutar de una comida, es a partir el pan con la familia. No se trata de estar en un comedor popular ni de estar en un lugar por diez minutos y listo. Se trata de conocer a los que están sentados en la mesa y poder apoyarse mutuamente.”
"Conocemos su historia y de dónde vienen y cómo llegaron a estar en el momento actual. Tratamos de responderles a ellos en su periodo de crisis.”
En este ambiente de servir a los demás, los Colville criaron a cuatro hijos, más una sobrina y un sobrino.
“Nuestro hijo menor ahora tiene doce años y es nuestro embajador. Cuando alguien nuevo llega a la puerta, él dice, ‘Hola, me llamo Isaiah, déjame hablarte de lo que hacemos aquí. Puedes venir aquí y comer aquí, puedes ducharte y lavar la ropa.’ Cuenta todo el rollo.”
Llegar a las personas justo donde están
Más allá de servir comidas, Luz dice que el aspecto más importante de su trabajo es conocer a las personas que pasan por la puerta y suspender los juicios.
“Las personas necesitan ser escuchadas, no juzgadas, y no puestas inmediatamente en un programa. Trabajamos con ellos donde están y desde ese punto construimos. Para nosotros, el primer paso en establecer la relación es conocer la historia de la persona, hablar con él o ella y determinar lo que está pasando. Hay historias de personas que acaban de quedar sin trabajo, que han estado durmiendo en su carro, que estacionaron su carro en el lado equivocado de la calle y fue remolcado ahora están viviendo en carpas. Lo único que tienes que hacer es hablar con ellos por un par de minutos y verás que son personas muy amables y tiernas. Lo único que quieren es vivir auto suficientemente. Muchas personas tienen miedo.”
Catarineau Colville admite que el trabajo no es siempre fácil.
“Vivir en la Amistad Workers House puede ser frustrante a veces. Soy tan compulsiva cuando se trata de la limpieza. Entro y hago lo que necesito hacer. Estar casada con Mark es igual de difícil. Mark dice, ‘Es una casa que está habitada.’ Yo digo, ‘¡Es un desorden!’ Nos equilibramos porque somos tan opuestos. ¡Mark y yo llevamos 25 años casados! "
A pesar de ser de Puerto Rico, los padres de Luz se aseguraron que sus hijos sólo hablaran inglés en la casa. Catarineau Colville aprendió español en la universidad y ha seguido valorando la cultura latina.
“Creo que es importante no dar la espalda a la historia y la cultura. Necesitamos empezar a reconectar con nuestra herencia e incluirla en cómo criamos a nuestros hijos. Necesitamos fomentarnos, no destruirnos.”
“Cuando me ascendieron, sentí que estaba destinada a ser líder. Estaba destinada a ayudar a crear cambios y dar una voz a las personas que sienten que sus voces no están siendo escuchadas."
Gerente de Programas, New Haven Juvenile Review Board
En 2007, Velazquez ayudó a la New Haven Family Alliance a lanzar su Juvenile Review Board (Comisión de Revisión Juvenil), que trabaja con estudiantes quienes han sido arrestado por primera vez o que enfrentan posible expulsión o suspensión, para que se queden en la escuela y no reciban cargos criminales. Velazquez y su equipo usan un modelo conocido como justicia reconstituyente. Desde entonces, el programa se ha expandido a Hamden, y Velazquez forma parte de un grupo de trabajo con personas de todos sectores de la ciudad, para incorporar la justicia reconstituyente en todas las escuelas públicas de New Haven.
“Se trata de responsabilizar a los estudiantes para que reparen el daño que hicieron a sus relaciones y reconstruyan esas relaciones. No solo a la víctima directa, sino a todos que la rodean que ellos impactaron, incluso a ellos mismos. Por que por último, cuando tomamos malas decisiones, nos hace daño,” dijo Velazquez.
Uno de los aspectos más importantes del trabajo de Velazquez es trabajar con los estudiantes una vez que vuelven a la escuela, y rearmar sus relaciones con maestros y otro personal de la escuela.
“La vida académica me salvó. Poder aprender y tener a personas en la escuela que te empujan a hacer más porque creen en ti incluso cuando no crees en ti misma -- es una de las cosas más importantes para los jóvenes hoy. Cuando hay una desconexión con la escuela, entonces realmente tratamos de reconstruir esa relación. Si el joven o sus padres están molestos con la escuela, tenemos que arreglar esa situación. Necesitamos reparar cualquier daño que fue causado.”
El deseo de Velazquez de ser un líder de jóvenes se inspiró en los maestros de su escuela y también en mentores de su barrio.
“Yo iba al Barbell Club en el barrio The Hill. El edificio sigue en pie, al lado del pequeño parque, pero ahora está vacante. Nadie hace ninguna cosa con el edificio. Había un programa después de la escuela allí, y un programa en el verano. Había un señor allí, no recuerdo su nombre, fue hace mucho tiempo, pero recuerdo que él era tan positivo y nos empujaba y nos preguntaba por la escuela y tomaba tiempo para animarnos a hacer más y nos daba roles de líder.”
Velazquez vivió con su madre hasta los 12 años, y luego con su abuela, y saltó de una familia a otra en diferentes partes de New Haven. A pesar de haber tenido un niñez difícil, Velazquez siempre tenía adultos que estaban al tanto de ella. A los 14, obtuvo su primer trabajo a través de Youth at Work, como encargada de un grupo de jóvenes en un programa de verano.
“Yo solo tenía 14 años y era responsable de un grupo de niñas de 8-12 años. A pesar de ser solo dos años mayor de algunas, me llamaban ‘Miss.’ Cuando las veo ahora, siguen llamándome ‘Miss.’ Entonces siempre he querido tomar el rol de líder y ayudar a las personas. Soy la mayor de siete. Estoy muy orgullosa de todos mis hermanos. Todos han hecho buenas elecciones con su vida.”
Velazquez dice que desde entonces, ella ha sanado su relación con su mamá y papá, luego de un largo período de reflexión.
“No les culpo. Creo que muchas de las cosas que les sucedieron se debía a sus ambientes y circunstancias. Creo que mi mamá es un gran ser humano con un buen corazón, y ella lucha con algunas cosas para las cuales nunca ha recibido apoyo pero que sí debía haber recibido apoyo a lo largo de los años. La amo y la acepto tal como es, porque yo tampoco soy perfecta. Todos tenemos cosas que trabajar y mejorar.”
Un estudiante activo, Velazquez se graduó de Career High School y su aplicación fue aceptada en tres universidades. Ella eligió Western Connecticut State University, donde trabajó como tutor de matemáticas y en la línea telefónica para prevenir suicidios, ambos trabajos como voluntaria. También trabajó tiempo parcial como asistente administrativa en la oficina del decano y era porrista. Pero pronto se sintió abrumada y dejó la universidad luego de un año.
“Tenía tanto en mi plato y no tenía apoyo en casa. Cuando estábamos de vacaciones, no tenía un hogar adonde ir como los otros jóvenes. Para la navidad, terminé yendo con una amiga a la casa de su familia.”
De regreso en New Haven, Velazquez inmediatamente empezó a trabajar como secretaria y en restaurantes. A veces tenía dos o tres trabajos a la vez para que le alcanzara el dinero. Después de varios trabajos como mesera, ella renunció porque estaba tan molesta con cómo una colega mujer estaba siendo tratada. Ella se matriculó en Springfield College y sacó su título de Bachiller en Servicios Humanos.
“Porque yo tengo hermanos menores y yo quería que les fuera bien en sus vidas, eso me inspiró a volver a la universidad y sacar mi título. La mejor forma de ayudar a otra persona es mostrándole.”
Velazquez llevó su pasión por ayudar a jóvenes a Job Corps, donde fue la asesora de admisión por varios años. En esa época, un joven a quien había ayudado ubicar en un programa en Massachusetts fue matado a bala, y luego otro conocido murió disparado.
“Fui a dos funerales en una semana. Estaba tan alterada que decidí buscar otro trabajo donde podía intervenir más temprano, para que pudiera ofrecer apoyo para jóvenes y ayudarles a hacer buenas elecciones antes de que algo malo suceda.”
Un amigo le contó que había un vacante en New Haven Family Alliance para un encargado de casos. Velazquez tomó la oportunidad de inmediato, y dentro de un par de meses, la ascendieron para que ayudara a crear la Comisión de Revisión Juvenil.
Sobre qué significa ser una latina exitosa y qué se necesita para que más latinos sean exitosos
Velazquez dice que valora las tradiciones culturales que se pasan de una generación a la otra, algo que comparte con el Progreso Latino Fund, que celebra la cultura rica y orgullosa de la comunidad latina.
“Son las cosas pequeñas, y me molesta que los latinos más jóvenes ya no hablan español. Creo que conectarse de alguna manera con la cultura es importante. Tener orgullo del lugar de donde uno proviene es importante. Pienso que podemos traer nuestra cultura aquí sin perderla. Mi miedo es que al aceptar lo que se considera normal, las personas sueltan quienes son. A veces tenemos que desaprender algunas cosas para enseñarnos quienes somos.”
"No siempre tienes que entender lo que alguien te pide hacer si hay confianza de por medio."
Gerente de Inversión en la Comunidad, United Way of Central and Northeastern Connecticut
Ciudad Natal: Tocopilla, Chile
Activista, organizador en la comunidad, y ahora gerente con la United Way, Ricardo Henriquez se dedica a combatir la injusticia y la pobreza. Pero no siempre le interesaba ayudar a los demás. No fue hasta que inmigró a los Estados Unidos luego de lograr éxito como periodista que cambió su visión del mundo.
Un Joven Arrogante
“Tuve una familia que realmente me dio apoyo y buena crianza, que me dijo que yo iba a ser la mejor cosa que sucedía a ese pequeño pueblo. Fui el primero en ir a la universidad - en toda mi familia. Mi madre tuvo 9 hermanos y hermanas y yo tuve más de 30 primos.”
La familia de Henriquez vivió en los pueblos de Tocopilla y más tarde en Calama, donde su padre era minero y su madre era asistente de enfermera. Hasta que Henriquez tenía 18 años, Chile fue gobernado por una dictadura.
“Todo el mundo era pobre, salvo la gente en el poder. Nosotros éramos los pobres que no estábamos en tan mala situación, porque mis padres hacían grandes sacrificios. Siempre teníamos algo para comer.”
Luego de graduarse con el grado de periodista, Henriquez rápidamente se consiguió un trabajo en un diario en la ciudad capital, Santiago.
“Realmente me creía lo mejor. Pensé que era muy especial. No voy a usar la palabra que normalmente uso para describirme en esos años, pero no fui un chico muy amable.”
Como el reportero más nuevo en el personal del diario, le asignaron las noticias de trabajo porque nadie más lo quiso hacer. Por un golpe de suerte, el vocero de trabajo fue enviado al palacio presidencial. Como Henriquez tenía una relación con el vocero, lo ascendieron para cubrir la oficina del Presidente.
Luego de tres años, Henriquez se inquietó y buscó una nueva aventura. En 2001, inmigró a los Estados Unidos y llegó a New Haven, donde tenía varios amigos, con el plan de cambiarse eventualmente a Nueva York.
Una Experiencia Transformativa
Henriquez llegó a los EE.UU. pensando que iba a caerse en un buen trabajo y seguir viviendo la vida de suerte que había tenido en Chile. Estaba muy equivocado. Enfrentó discriminación. Su grado era “inútil.” El apartamento que le alcanzaba pagar venía con un compañero difícil. Sin otras opciones, Henriquez empezó a trabajar en restaurantes, primero lavando los platos y luego ascendiendo para llegar a ser mesero.
“Toda la experiencia de inmigración cambió la visión que yo tenía del mundo. Vi muchas cosas horribles, en aquellos años como mesero. No tanto contra mi persona. Por supuesto, soy latino y tengo un acento, pero lo que más me afectó fue lo forma en que las mujeres fueron tratadas y el acoso sexual que sucedía en tantos lugares donde trabajé, y nadie hacía nada. Estas mujeres no decían nada porque necesitaban el trabajo que tenían.”
Enrabiado, debido a los abusos de sus jefes y los insultos de clientes, Henriquez fue a una manifestación del día primero de mayo. Descubrió una nueva vocación - ser organizador en la comunidad.
“El punto de entrada fue presentarse en una marcha. Uno tiene miedo, no conoce a nadie, pero uno está allí, grita un poco, y fue así como comencé. Luego lo empecé a hacer en serio y me convertí en organizador.”
Henriquez ahorró su dinero y fue a la universidad para sacar un Magister en Gestión de Organizaciones Sin Fines de Lucro. Consiguió trabajo como el Director de la Grand Avenue Village Association en Fair Haven y organizó a los dueños de los pequeños negocios. Después se unió a Unite Here de Yale, primero como miembro del personal administrativo y después como organizador en la comunidad. Se metió de cabeza en la política local, manejando campañas y organizando trabajadores de campo para los candidatos.
“Mudarme aquí me hizo humilde. Hizo que me diera cuenta que hay personas que pueden hacerte sentir como nadie cuando tienen el poder para hacerlo. Cuando caí en la cuenta, empecé a devolver.”
Cuando trabajaba para Unite Here, Henriquez conoció a Andrea Van den Heever, una organizadora desde hace muchos años y fundadora del Connecticut Center for a New Economy.
“Ella realmente me ayudó a canalizar toda la rabia y frustración que yo tenía en ese momento, y convertirla en algo positivo, en algo que podría en verdad ser un cambio.
Ella también me enseñó sobre la confianza. No siempre tienes que entender lo que alguien te pide si hay confianza de por medio."
Su Trabajo Hoy
Henriquez ahora supervisa la estrategia e inversión en la seguridad financiera para la United Way del Centro y Noreste de Connecticut.
“Damos fondos a programas e iniciativas cuya meta es eliminar la pobreza.”
Su Opinión sobre lo que los Latinos Necesitan para ser Más Exitosos
“Con un amigo estábamos en un foro sobre el estado de la economía y estaban mostrando diapositivas. Tenían todas las buenas intenciones. Estaban tratando de mostrar que las minorías están en desventaja y que deberíamos hacer algo al respeto. Pero luego de la decimoquinta diapositiva que decía que los latinos son los más pobres y necesitan la mayor cantidad de servicios, mi amigo se acercó para decirme, ‘Ya lo entiendo, estamos mandando la economía hacia abajo.’"
Henriquez piensa que el enfoque de la conversación sobre latinos tiene que cambiar.
“Por supuesto no debemos ignorar estos temas y fingir que no existen. Pero también necesitamos destacar las grandes cosas que la comunidad latina tiene y hace. Los inmigrantes traen tanto de lo que es bueno en el mundo a este país. Hay que destacarlo más.”
Yadira Duran Ijeh
"Es más fácil, siendo una persona joven, verse a uno mismo hacer algo cuando ve que hay otra persona haciéndolo."
Directora de Manejo de Cambios, Dept. of Children and Families
Ciudad Natal: Bridgeport
Un Hogar Concurrido
El padre de Yadira provenía de la República Dominicana y migró a Puerto Rico, donde conoció a su madre. Los dos se mudaron a Nueva York a mediados de los setenta, donde trabajaron en bodegas y almacenes de la esquina. La joven pareja luego se trasladó a Bridgeport y formaron su familia.
“Mi familia me dio el apodo Yari, que siento es la persona que he llegado a ser. Legalmente, es Yadira. Pero adónde vayas, preguntas por Yari, no preguntas por Yadira.”
El hogar de Yari era el centro de su mundo social. A parte de tener una hermana biológica, también creció con varios hermanos de acogida. Ella estima que sus padres acogieron a alrededor de 150 niños y adolescentes a través de los años.
“Mi madre lo hizo por amor. Ella tenía amor que dar y esto era una forma fácil para ella compartir su amor. Antes de ser madre de acogida, ella estudió para ser asistente certificada de enfermera, y trabajó en un hogar de ancianos. Eventualmente dejó esa profesión para dedicarse tiempo completo a nosotros -- a mi hermana, a mi y a los niños de acogida que vivieron con nosotros.”
Muchos de los niños de acogida vivieron con ellos como colocación temporal, pero varios se quedaron cinco o seis años. El hogar llegó a ser un imán para otros amigos adolescentes del barrio.
“Mi hermana y yo siempre decimos que crecimos con varios niños. Siempre fui la mayor. Cuando estaba en la secundaria, éramos siete en la casa y éramos todos estudiantes de secundaria. Entonces fue muy divertido. Y seguimos en contacto con ellos.”
Yari convirtió su experiencia personal como miembro de un hogar de acogida en una carrera profesional con el Departamento de Niños y Familias. Como Directora de Manejo de Cambios, ella supervisa cambios de política para arreglar sistemas que no están funcionando o que son inconsistentes. Parte de su trabajo se relaciona con dar voz a los adolescentes bajo el cuidado de DCF. Un éxito reciente que tuvo fue la declaración de derechos de los hermanos, que ofrecerá un proceso para que los niños de acogida puedan visitar a sus hermanos. Otro fue el desarrollo de un criterio para obtener una licencia de conducir.
“Las prácticas no eran consistentes. Había algunas regiones donde los requisitos se aplicaban de manera distinta, y los niños hablan. Ellos decían, ‘Un momento, no es justo. Tú la recibiste, y yo no.’ Con su ayuda, pudimos establecer algunas pautas para practicar y criterios para sacar la licencia.”
Durante su juventud, Yari recuerda que su familia se ponía en contacto con familias en crisis para darles comidas. Siendo adulta, sus esfuerzos se han centrado en ser voluntaria y formar parte del directorio de organizaciones sin fines de lucro.
“Por varios años trabajé como voluntaria en el Shubert Theater. Acomodaba a las personas en sus asientos. Veía a gente conocida y me decían, ‘¿Qué estás haciendo aquí?’ y yo decía ‘Estoy devolviendo.’”
Yari es activa con el New Haven Juvenile Review Board, que da a estudiantes que han sido arrestado por primera vez una alternativa al sistema judicial criminal. También trabaja como voluntaria para True Colors, que desarrolla programas y servicios para jóvenes gay.
“Ayudar a los jóvenes a lograr éxitos en su vida es importante para mi, sea lo que sea el éxito para ellos.”
Un Mentor Abre sus Ojos
En 2007, Yari conoció a John Padilla, co-fundador del Progreso Latino Fund (PLF), quién abrió sus ojos al mundo fuera del trabajo gubernamental. Ella asistió a su primer foro del PLF, y fue un momento que le alteró la vida.
“Quedé intrigada con la cantidad de latinos en la sala que ni siquiera conocía. Cuando uno hace este trabajo, a menudo se siente sola. Y cuando miré por la sala, pensé, no, no estamos solos. ¿Cómo podemos aprovechar esto? ¿Cómo tomamos la energía y moverla hacia delante con algunos de los temas que están afectando a nuestra gente en la comunidad?”
Ahora forma parte del comité de asesores de PLF.
Yari dice que una de las cosas que el Progreso Latino Fund ha estado tratando de hacer es contar las historias de las personas.
"Es más fácil, siendo una persona joven, verse a uno mismo hacer algo cuando ve que hay otra persona haciéndolo. Queremos mostrar a nuestros jóvenes, y a nosotros mismos, que hay más de nosotros moviéndonos en el mundo y que estamos haciendo tantas cosas buenas para nosotros mismos y para nuestra comunidad. Los latinos tienen intereses en tantas cosas distintas y hay oportunidades para trabajar juntos.”
“No hay ninguna diferencia con otros grupos étnicos. Hay que educarse. Hay que trabajar duro. Hay que mejorarse en forma consistente. Para mi, se trata de hacer lo correcto, de tratar de hacer una diferencia en la vida de alguien.”
Comisionado, Departamento Estatal de Banca de Connecticut
Ciudad de Residencia: New Haven
El Viaje de Perez
Jorge Perez nació en Habana, Cuba, hijo de padres anti comunistas. Los Estados Unidos concedieron asilo político a su familia luego de que su madre estuviera en riesgo de ser baleada por sus puntos de vista políticos. Ellos huyeron, y se reubicaron en el Bronx.
“Para mi era un viaje. Yo tenía ocho años y no sabía lo que estábamos haciendo,” dice Perez.
La vida en el hogar Perez era difícil. El padre de Perez luchaba con el alcoholismo y a ratos era abusivo con su esposa. Eran pobres.
“Sección 8. El subsidio de bienestar (welfare). Comimos más sándwiches de queso caliente que quisiera contar,” recuerda Perez.
Cuando Perez estaba en sexto básico, le dio varicela y faltó a tantos días de escuela que no lo dejaron avanzar a séptimo, a pesar de haber dominado sus asignaturas. Decepcionado, se repitió las lecciones más conocidas y al final de ese año, estaba ansioso por avanzar.
“Mi padre me dice, ‘No te molestes con ir a la escuela intermedia. Nadie en esta familia jamás ha ido a la universidad; la mitad de esta familia ni siquiera se graduó de la secundaria, y me incluyo y también incluyo a tu mamá. Vas a terminar trabajando en una fábrica de todos modos.’
Entonces, ese comentario me inspiró a demostrar que él estaba equivocado. Me gusta un buen desafío.”
Una influencia temprana
Perez y su madre se mudaron al barrio The Hill de New Haven cuando él era adolescente joven. Entró a la escuela intermedia Troup Middle School y le fue excelente en las primeras evaluaciones, con una sola excepción – la nota C en la clase de inglés de Mrs. Hope. Él pensó que ella tenía que haberse equivocado, entonces fue a verla después de la clase.
“Ella dijo, no, el problema es que tú no entiendes el concepto de los tiempos verbales. Tus pensamientos son buenos y escribes algo bien, pero tus tiempos verbales son terribles.”
Perez no escuchó la respuesta, pensando a cambio que él simplemente le caía mal. Fue al director de la escuela y pidió que lo cambiaran a otra clase.
“En verdad, yo necesitaba ayuda,” admite Perez. “Ella no cedía y el director no me sacaba de la clase. Entonces tuve que aprender a hacer los tiempos verbales si iba a sacar una nota mejor que una C.”
El primero de su familia en ir a la universidad, Perez se graduó de Richard C. Lee High School y luego de la University of New Haven, Cum Laude con un título de contabilidad. Después de una larga carrera en la banca privada, desde la sala de correspondencia a vicepresidente de préstamos comerciales, Perez llegó a ser el primer Comisionado de Banca latino en la historia de Connecticut.
Siendo el Comisionado de Banca, Jorge tiene jurisdicción sobre las leyes de Connecticut que velan por los bancos con estatutos estatales, las cooperativas de crédito, créditos de consumo, corredores comerciantes, asesores de seguros, valores, y ofertas públicas. Él supervisa un departamento con aproximadamente 116 empleados. Como Comisionado de Banca, Jorge es miembro ex oficio, con derecho a voto, del directorio de la Connecticut Housing Finance Authority (la autoridad que ayuda a financiar los préstamos hipotecarios).
A lo largo de su vida, Jorge Perez ha mantenido su compromiso con el barrio The Hill, una de las áreas más pobres y con la tasa más alta de crímenes en la ciudad.
“A pesar de poder vivir en cualquier lugar a estas alturas de la vida, vivo a dos cuadras de donde me criaron. Me encanta el barrio. Uno o es parte de la solución o es parte del problema.”
Se inspiró para involucrarse en la política local por primera vez a través de una experiencia que tuvo siendo tesorero de una organización sin fines de lucro que recién se había formado.
“Lo que me hizo meter en la política local fue mi involucramiento con Habitat for Humanity y la ayuda que presté para ayudarlos a abrir una sección en New Haven. El concejal del barrio no se juntaba con nosotros y tampoco nos ayudaba. Entonces decidí presentarme como candidato rival y gané. Y ahora llevo 28 años como concejal.”
Durante su ejercicio en la Junta de Concejales, Perez ha tenido el cargo de presidente dos veces y fue director del comité de finanzas por una década. A lo largo de su carrera, también ha ayudado a varias organizaciones sin fines de lucro, entre ellas la Community Action Agency (agencia de acción en la comunidad), la Connecticut Housing Finance Authority, y la Hill Development Corporation (corporación de desarrollo del barrio The Hill), y más recientemente, New Haven Works (agencia que ayuda a residentes de New Haven a entrenarse para y buscar trabajos).
“Alguien me dijo, te puedes arrancar, como hace la mayoría cuando puede, o puedes intentar quedarte y hacer una diferencia. Dije que iba a tratar de quedarme,” recuerda Perez. “El barrio sigue teniendo sus desafíos, pero ha cambiado bastante. Como digo a las personas, incluso cuando me muero voy a seguir viviendo en The Hill porque compré mi cuadro en el cementerio que se ubica en el barrio.
Mi hija nació y se crió [en el barrio], y va a graduarse de Yale University en mayo. Y espero que ella no se mude más de un par de cuadras distantes de donde ella se crió.”
Sobre qué significa ser un latino exitoso y qué se necesita para que más latinos sean exitosos
“No hay ninguna diferencia con otros grupos étnicos. Hay que educarse. Hay que trabajar duro. Hay que mejorarse en forma consistente. Para mi, se trata de hacer lo correcto, de tratar de hacer una diferencia en la vida de alguien. No se trata del dinero. No se trata del prestigio. No se trata del reconocimiento. Trato de inculcar en los niños que la sociedad no les debe nada salvo una oportunidad justa, que no van a recibir la mayoría de las veces. Entonces, las pocas veces que aparece, es su responsabilidad aprovecharla.”
Evelyn Robles-Rivas
"Creo que es importante que nosotros como líderes entendamos que los latinos vienen de distintos lugares. Que tienen distintas culturas y maneras de enfrentar el sistema educacional."
Directora, Worthington Hooker K-2 SchoolCiudad Natal: Barranquitas, Puerto Rico
El Viaje de Evelyn
Evelyn Robles nació y fue criada en un pueblo en la zona central de Puerto Rico. Es la menor de siete niños.
“Fui la bebé de la familia. Mi padre murió cuando yo tenía 13, entonces mi madre se hizo cargo. Nunca volvió a casarse; simplemente se dedicó a nosotros."
Al crecer, ella vio a sus hermanos y hermanas mayores de adolescente trabajar y entrar a trabajos de tiempo completo a penas se graduaban de la secundaria. Pero la mamá de Robles tenía otro plan para ella.
“Mi madre siempre me decía, ‘No. Necesitas ir a la escuela, Necesitas ir a la universidad. Necesitas ser una profesional. Tienes la potencial. Y tu padre siempre te decía que tú ibas a ir a la universidad.’ Ellos no tuvieron la oportunidad de ir, pero lo inculcaron en mi."
Robles llegó a ser la primera en su familia en ir a la universidad cuando asistió a la Universidad de Puerto Rico, de donde se graduó con una licenciatura en administración de negocios y contabilidad. A los 22 años, partió con su madre a Connecticut, donde una de sus hermanas se había mudado.
“Me quedé en Hartford por un par de años con una de mis hermanas, y asistí a Capitol Community College para aprender inglés como segunda idioma. En Puerto Rico aprendemos inglés como segunda idioma en la escuela, pero nunca practicamos. Entonces era importante para mí aprender a comunicarme con fluidez.”
El plan profesional de Robles, de ser contadora, se despegó cuando fue contratada por una pequeña empresa en Hartford. Pero rápidamente se dio cuenta que había cometido un error. Odiaba pasar tiempo en una pequeña oficina, trabajando con números. Al azar, conoció al supervisor de la educación bilingüe de un sistema local de escuelas vocacionales-técnicas quien la animó a prepararse para ser una maestra bilingüe. Robles encontró un trabajo de tiempo parcial y nunca miró hacia atrás.
“Fue muy inspirador. Estos estudiantes realmente necesitaban ayuda. De verdad me encantaba y decidí que necesitaba ser una maestra de verdad. Realmente, realmente encontré lo que quería hacer.”
Dentro de un año, estaba matriculándose en un programa en educación bilingüe bicultural en la Universidad de Connecticut. Allí, ella se enfrentó con nuevos desafíos.
“Como una latina de primera generación en este país, fue difícil. Tenía que competir con estudiantes que hablaban inglés. Algunos de los desafíos fueron recursos. Fui becada a la escuela. Mi familia me apoyaba mucho, pero no eran profesionales. Tenía el apoyo moral. Acostumbrarme al sistema también fue difícil para mi. No tenía carro, entonces tenía que tomar el bus todo el rato o conseguir que me llevaran. Fue difícil, pero al mismo tiempo, lo que me ayudó a sobrellevar todo fue el apoyo de mi familia.”
Durante aquella época, todo empezó a suceder simultáneamente en la vida de Robles. Ella se comprometió, se casó, formó su familia, y seguía trabajando tiempo completo y estudiando para su magíster y doctorado.
“Cuando lo estás haciendo, no lo piensas. Pero cuando miras hacia atrás y lo piensas, te das cuenta, ‘¡Vaya! Todo eso hice.’”
La mentora de Evelyn
Cuando fue estudiante en UCONN, Robles conoció a una profesora quien llegó a ser su mentora y asesora académica, Liliana Minaya-Rowe.
“Ella era absolutamente maravillosa. Fue muy estructurada, meticulosa, una mujer poderosa. Ella fue la que me dijo, ‘Voy a revisar este proceso contigo paso por paso y ayudarte a entender lo que vas a hacer para terminar y ser exitosa.’ De ella, aprendí a organizarme, a establecer metas e identificar fechas de tope para cumplir esas metas, y a enfocarme en el cumplimiento de esas metas. Ahora, ella es mi amiga.”
Por qué ella devuelve a la comunidad
Robles es miembro de y trabaja en forma voluntaria en Holy Trinity Church en Wallingford, es miembro del directorio de la Spanish Community of Wallingford, SCOW, y fue miembro del directorio de Junta for Progressive Action.
“Si yo encontré excelentes mentores a lo largo de mi carrera, puedo ser mentora también. Siento que es mi responsabilidad, sobre todo para los niños y adultos jóvenes. En este momento, todo depende de ellos. No necesitan llegar a ser doctores o abogados. Necesitan crear un carácter fuerte. Realmente necesitan entender quiénes son y qué quieren hacer para poder convertirse en buenas personas.
Muchas veces, vemos niños jóvenes que tienen una madre, un padre, tienen todo, y el primer obstáculo que encuentran, se dan por vencidos. Siempre cuento mi historia a ellos. Digo, “Si yo lo pude hacer, tú también lo puedes hacer.” Es una herramienta poderosa.
Robles es la directora de Worthington Hooker School en New Haven. El alumnado es el más culturalmente diverso de la ciudad, con 17 lenguajes distintos representados. La escuela incluye una población significativa de refugiados quienes han sido reasentados por Integrated Refugee and Immigrant Services (IRIS).
"Como directora de un edificio, hay mucha responsabilidad. Uno tiene que asegurar que tiene un edificio seguro, que tiene un muy buen ambiente en las salas de clase que es conducente al aprendizaje, y uno tiene que asegurarse que está apoyando a su personal.
Tengo estudiantes que vienen de campos de refugiados con muchas necesidades - socio y emocional y también lenguaje. He establecido un plan de apoyo para ellos, y trabajo con otras agencias en la comunidad para asegurar que se sienten bienvenidos, se sienten poderosos, y se sienten seguros. Es una muy buena oportunidad involucrar a padres, maestros, y la comunidad. Me encanta estar allí.”
“Creo que es importante que nosotros como líderes entendamos que los latinos vienen de distintos lugares. Que tienen distintas culturas y maneras de enfrentar el sistema educacional. Tienen prioridades distintas y necesitamos, debemos involucrar a las familias en los planes educacionales de estos niños.
Creo que es importante que se sientan importantes y necesitados en la comunidad, que puedan traer sus conocimientos a la comunidad. Es muy importante para nosotros ser visibles, ser líderes a través del ejemplo.
Hay tantas oportunidades, becas, préstamos estudiantiles, lo que se requiere. Yo soy un ejemplo real de una persona que se puede preparar. Uno puede llegar a ser un profesional. Y hay oportunidades si las quiere aprovechar.”
Fernando Muñiz es el actual Presidente del Directorio del Progreso Latino Fund en la Community Foundation for Greater New Haven.
Muñiz es el Comisionado Asistente de Administración del Department of Children and Families (DCF, Departamento de Niños y Familias). Es el primer comisionado asistente latino en este departamento del estado, y su nombramiento en 2013 sucedió en un momento de amplios cambios. Anteriormente el Jefe de Calidad y Planificación para DCF, Muñiz ayudó a supervisar reformas de política diseñadas para restaurar la confianza que sienten las comunidades minoritarias, como incrementar la cantidad de niños ubicados con familiares.
Describa el viaje de su vida y dónde creció
Nací en Puerto Rico, el mayor de tres. Mis padres se mudaron a Connecticut cuando yo tenía siete porque mi padre había vivido en Bridgeport como adolescente en los años 50 y 60, cuando había mucha prosperidad y trabajo. Entonces, él siempre había querido regresar.
Fui a las escuelas públicas de Bridgeport y a la universidad a Fairfield University, cuando empecé a trabajar en organizaciones sin fines de lucro.
Yo superviso los presupuestos, contratos y recursos humanos para el Department of Children and Families.
En el corazón, todavía me considero una persona que trabaja con jóvenes. Tengo empatía con las dificultades que los trabajadores enfrentan. Mientras tomo decisiones sobre los recursos, pienso, “¿Cómo estas decisiones van a impactar los niños y cómo impactarán los trabajadores?”
¿Cuándo empezó a devolver a la comunidad?
Teníamos un hogar orientado hacia la vida cívica. Mi madre era profesora y trabajó como voluntaria para una organización de servicios para jóvenes. En la secundaria, trabajé mucho como voluntario para una organización de líderes jóvenes donde trabajé como tutor. Siempre me atraía el servicio a la comunidad.
Cuando estaba en la universidad, en 1994, era el primer año de Americorps. Yo era el encargado de un programa para jóvenes en una agencia para personas abusando estupefacientes.
Había entrado a la universidad con una concentración de ciencias de computación. Luego de involucrarme en el campo de los servicios sociales, cambié mi concentración a psicología.
¿Quiénes eran sus mentores y qué aprendió de ellos?
Después de la universidad, me contrataron en la Regional Youth Adult Social Action Partnership (RYASAP, Asociación Regional para Acción Social para Jóvenes y Adultos), donde el director ejecutivo Bob Francis fue mi mentor. Me ofreció mi primera oportunidad y fue mi mentor en el campo de las organizaciones sin fines de lucro. Lo admiré como un líder y alguien con una conciencia cívica.
Mi otra mentora es Alma Maya, la secretaria del ayuntamiento de Bridgeport. Ella fue la directora de ASPIRA Connecticut, donde trabajé preparando a latinos, residentes de EEUU de primera y segunda generación, para la universidad. Ella me ha influenciado mucho en cómo pensamos en nuestra responsabilidad para las próximas generaciones.
Si aprendí algo de mis mentores, es que dejamos el mundo un mejor lugar, o dando tiempo como voluntarios, o siendo mentores.
¿Qué piensa que es crítico para el progreso de latinos en la región?
Creo que la educación es clave. A pesar de que las oportunidades de trabajo no son excelentes, tenemos que animar a los jóvenes a mirar las oportunidades donde sí hay trabajos. En la educación STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería, y Matemáticas) y para cualquier persona que es bilingüe y bicultural, hay grandes oportunidades.
En DCF, hace poco tuvimos 150 postulantes para puestos de trabajo abiertos para trabajadores sociales, y menos del 10% eran competentes con el español. Hay oportunidades si los estudiantes están estudiando para los campos profesionales correctos.

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