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Timestamp: 2018-07-18 18:02:04+00:00

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ANÁLISIS DE LA EXENCIÓN Y CONCEPTO DE TERRITORIALIDAD EN LOS SERVICIOS DIGITALES.
Respecto de la territorialidad en el los servicios, cuya definición se encuentra en el artículo número 5 del D.L 825 de 1974, se deduce que los requisitos son alternativos, es decir, bastará que el servicio sea prestado en territorio nacional y utilizado en el extranjero o prestado en el extranjero y utilizado en territorio nacional para que se configure el hecho gravado. La norma señala tres conceptos los que se deben analizar para determinar el lugar de la operación; estos son:
a) Prestado, se entiende que un servicio es prestado en Chile, cuando la actividad que genera el servicio es desarrollado en Chile (Oficio 5.358 del 06.10.1977).
b) Utilizado, que es “aprovecharse de algo”, es decir, obtener provecho de una cosa. El provecho es el beneficio o utilidad que se consigue o se origina de algo o por algún medio.
c) Territorio Nacional, que corresponde al territorio del país de acuerdo a las normas de Derecho Internacional Público
De acuerdo a lo anterior, tenemos que si el servicio es prestado desde el extranjero y utilizado en Chile, estaremos frente a una importación de servicios. Al respecto, el artículo 12 letra E) número 7, establece una exención bajo los siguientes términos:
7) Los ingresos que no constituyen renta según el artículo 17° de la Ley de la Renta y los afectos al impuesto adicional establecido en el artículo 59° de la misma ley, salvo que respecto de estos últimos se trate de servicios prestados en Chile y gocen de una exención de dicho impuesto por aplicación de las leyes o de los convenios para evitar la doble imposición en Chile;
El inciso primero del artículo 59 del DL 824 de 1974, que trata sobre el Impuesto Adicional, instaura un impuesto con tasa del 15%[2] al uso, goce o explotación de programas computacionales, señalando que se entiende por tales al conjunto de instrucciones para ser usados directa o indirectamente en un computador o procesador, a fin de efectuar u obtener un determinado proceso o resultado, contenidos en casete, diskette, disco, cinta magnética u otro soporte material o medio, de acuerdo con la definición o especificaciones contempladas en la Ley Sobre Propiedad Intelectual (Ley Nº17.336 publicada en el Diario Oficial el 02 de octubre de 1970). Sin embargo, el artículo establece una exención que se incluyó mediante el artículo 2, Nº 1, de la Ley N° 20.630[3], publicada en el Diario Oficial el día 27 de septiembre de 2012, referida a las cantidades pagadas o abonadas en cuenta por el uso de programas computacionales estándar. Acto seguido el propio artículo entiende por tales, “…aquellos en que los derechos que se transfieren se limitan a los necesarios para permitir el uso del mismo, y no su explotación comercial, ni su reproducción o modificación con cualquier otro fin que no sea habilitarlo para su uso, en cuyo caso estarán exentas de este impuesto…” Por lo anterior la exención se refiere a, por ejemplo, el licenciamiento.
De acuerdo la exención beneficia a las personas que no tienen domicilio ni residencia en el país, cualquiera que sea su calidad jurídica (personas naturales o jurídicas), y sobre las cantidades que se les paguen, pongan a disposición o abonen en cuenta por el uso de programas computacionales estándar (se incluyen libros en formato digital)
Para acceder a la exención, los servicios deben corresponder a programas computacionales[4] que establece el DL 824 de 1974, conforme a las definiciones y especificaciones técnicas de la Ley N° 17.336, sobre Propiedad Intelectual, además éstos programas deben tener el carácter de estándar y no debe ser usados para la explotación comercial, reproducción, o modificación con cualquier otro fin que no sea habilitarlo para el uso.
La Ley además modificó el N° 7, de la letra E) del artículo 12 del D.L. 825 de 1974, incorporando una norma especial a la exención del IVA establecida en dicha disposición legal, quedando de esta manera exentos del referido tributo los ingresos afectos al Impuesto Adicional establecido en el artículo 59 de la LIR, salvo que se trate de servicios prestados en Chile y gocen de una exención de Impuesto Adicional por aplicación de las leyes o de los convenios para evitar la doble imposición en Chile.
El hecho de que los programas computacionales se encuentren exentos del Impuesto Adicional, no lo excluye de la exención de IVA, toda vez que el criterio del Servicio de Impuestos Internos, ha sido aplicar la exención aun cuando dicho tributo no sea enterado efectivamente en arcas fiscales por gozar de la exención contemplada en el artículo 59 del DL 824 de 1974, puesto que la exención de I.V.A., favorece a las remuneraciones afectas al Impuesto Adicional, es decir, que califiquen como hecho gravado con dicho impuesto, sin importar si éste es efectivamente pagado o no por gozar de una exención particular a su respecto[5]. Por lo anterior, la exención quedará supeditada al lugar donde se entiendan prestados los servicios remunerados por las referidas remesas al exterior. Por lo tanto, si los servicios son prestados en Chile, dichas sumas se encuentran gravadas con IVA en virtud de la modificación incorporada al N° 7, de la letra E), del referido artículo 12. Por el contrario, si los servicios son prestados en el extranjero y tan sólo utilizados en Chile, las remesas pagadas al exterior quedan exentas de IVA. Ahora bien, cuando el servicio consiste en la cesión del uso de programas computacionales estándar que serán utilizados en Chile, tal cesión sólo puede ser efectuada por el titular del derecho de autor, según lo dispuesto por el artículo 17 de la Ley N° 17.336. Considerando que el derecho de autor nace por el sólo hecho de la creación de la obra, según dispone el artículo 1 de la referida ley, se concluye que la actividad que genera el servicio y por tanto la prestación, se produce en el lugar donde se encuentra domiciliado el titular del derecho, ya que es allí donde éste, como único facultado para ceder el uso de su obra, efectúa mediante el licenciamiento de los programas computacionales la cesión del uso de los mismos. Por ello en el caso de programas computacionales estándar cuya licencia de uso es otorgada en el extranjero (por encontrarse allí el domicilio del titular de dichas licencias) se entiende que el servicio es prestado en el exterior, y por lo tanto exentos de Impuesto Adicional, según dispone el inciso 1°, del artículo 59 de DL 824 de 1974, favoreciendo además con la exención contenida en el N° 7, de la letra E) del artículo 12 del D.L. 825 de 1974, por tratarse de servicios prestados en el extranjero y no en Chile.
Otro tipo de servicios prestados a través de medios digitales pueden ser los de publicidad[6]. En efecto, la pagada a Facebook o a Google (Google adwords), se encuentran afectas a impuesto adicional al estar considerado en el artículo 59 inciso cuarto del número 2 del DL 824 de 1974, con tasa del 35% al tratarse de una remuneración pagada a una persona sin domicilio ni residencia en Chile. Por lo anterior y en virtud del artículo 12 letra E) número 7, se encuentran exentas de IVA.[7]
Finalmente, sobre la territorialidad en los servicios de hosting, el Servicio de Impuestos Internos ha sido reiterativo respecto a que el hecho de que éste servicio se encuentre fuera de Chile, por ejemplo USA, no implica que, necesariamente, se encuentra prestado desde el extranjero. Por ejemplo, el organismo fiscalizador ha señalado que independiente de su ubicación, si para ofrecer los servicios ofrecidos, mantener un sitio web seguro, confiable, actualizaciones, etc., necesita contratar personal que esté revisando, actualizando constantemente los contenidos, programando, entre otras funciones que hacen posible la prestación del servicio que se remunera, y todo esto se desarrolla en Chile, se entenderá que el servicio es prestado en territorio nacional, según lo establece el artículo 5 del DL 825 de 1974.
[1] Según Fundación País Digital, las economías de la información (o economía digital), consisten en aquellos bienes y servicios que tienen como objetivo el procesamiento de datos y la comunicación por medios electrónicos, incluyendo la transmisión y despliegue; tales como: telecomunicaciones, Manufactura TIC y Tecnologías de la Información. Junto a esto, se incluye la definición de medios y contenidos, que corresponde a mensajes organizados, destinados a los seres humanos, publicado en medios de comunicaciones y actividades de medios afines. El valor del contenido no radica en cualidades tangibles, sino en su información, contenido educativos, culturales o de entretenimiento.
[2] El inciso 1°, del artículo 59 de la LIR gravaba con Impuesto Adicional (tasa del 15% o 30%) las cantidades que se pagasen, pusiesen a disposición o abonaran en cuenta a personas sin domicilio ni residencia en Chile, por el uso, goce o explotación de programas computacionales. Dichas instrucciones se encontraban en la Circular 8 del año 2007, del Servicio de Impuestos Internos.
[3] Las instrucciones se encuentran en la Circular Nº14 del 07 de marzo de 2014, del Servicio de Impuestos Internos.
[4] Cabe recordar que los programas computacionales, se encuentra expresamente gravado con IVA según lo establece la letra h) del artículo 8 del DL 825 de 1974. Por lo que al ser usado en Chile (en el caso de ser prestado desde el extranjero) se encontraría gravado con dicho impuesto.
[5] SERVICIO DE IMPUESTOS INTERNOS. Oficio Nº2.515 de 2013.
[6] En Revista Tributaria Nº13 del Centro de estudios Tributarios, se trató en el artículo “Emprendimientos Tributarios en Chile, aspectos tributarios”, sobre la tributación respecto del Impuesto a la renta de este tipo de prestaciones realizadas desde el extranjero.
[7] SERVICIO DE IMPUESTOS INTERNOS. Oficio Nº362 de 2014
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References: artículo 12
 artículo 17
 artículo 59
 artículo 59
 artículo 2
 artículo 12
 artículo 59
 artículo 59
 artículo 12
 artículo 17
 artículo 1
 artículo 59
 artículo 12
 artículo 59
 artículo 12
 artículo 5
 artículo 59
 artículo 8