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Timestamp: 2014-11-22 16:21:16+00:00

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La condena al juez Garzón: Visiones bajo el volcán | Contencioso.es
La condena al juez Garzón: Visiones bajo el volcán JR Chaves no comments febrero 9, 2012 La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha condenado al juez Baltasar Garzón por un delito de prevaricación a once años de inhabilitación. La prevaricación consistió en ordenar las escuchas de las conversaciones de abogados con imputados del caso Gurthel. Una noticia así admite múltiples perspectivas.
La relación entre Luciano Varela, miembro de la Sala Penal del Tribunal Supremo, con el ahora condenado, recuerda la legendaria historia del Oeste de Patt Garrett y Billy el niño. Es sabido que Patt Garret era compadre de Billy el niño hasta que aquél asumió como representante de la Ley la persecución y acoso de su antiguo colega. En la película “ Pat Garrett y Billy the kid” ( San Peckinpah, 1973), le dice Patt a Billy cuando lo detiene: “Los tiempos están cambiando”, guiño del Director a la canción de Bob Dylan, cuya letra le viene como anillo al dado al caso Garzón: “Y el presente ahora/Será pasado después/El orden esta rapidamente desapareciendo/ Y los primeros ahora seran los ultimos después/Porque los tiempos estan cambiando”.
- La condena la emite un órgano jurisdiccional y no un Jurado. Y aunque algunos dirán que un Jurado lo hubiese absuelto, no olvidemos que un Jurado es precisamente quien ha absuelto a los principales protagonistas del caso Gurthel.
- La condena la emite la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, o sea, el máximo órgano en categoría y cualificación de España. No es el Juez de lo Penal de Villacuernos.
- La condena ha sido pronunciada por unanimidad. O sea, no hay votos particulares que puedan sembrar dudas razonables.
- El procedimiento ha estado jalonado de garantías. La luz mediática ha obligado a extremar las garantías de máximos.
- El procedimiento procesal penal está inspirado en la presunción de inocencia, con lo que ha tenido que existir prueba suficiente y contundente para emitir el veredicto condenatorio. Pensemos que no se ha seguido el modelo de la decisión arbitral del ciclista Contador, donde se le ha condenado por el esperpento jurídico de no haber podido probar su inocencia. El juez Garzón ha tenido un juicio justo y las pruebas han desvirtuado la presunción de inocencia.
No. La condena no es por ser paladín de los pobres o molesto para indignos. No. Se le ha juzgado ahora y condenado, lisa y llanamente, por haber quedado claro si por su condición de Juez de la Audiencia Nacional sabía o debía saber que escuchar las conversaciones de los abogados con sus clientes solo era posible en caso de delitos terroristas y con autorización por el órgano competente. ¿Lo sabía?. Pues como no se trataba de un juez de paz de Villacuernos ni de un juez sustituto, ni de un juez novato, sino de un Juez veterano y experimentado, y además curtido trabajando en el portaviones penal que es la Audiencia Nacional, es fácil concluir que conocía tan elemental extremo. Y si optó por saltarse la norma (que la sabe cualquier “chorizo”, policía o cinéfilo), la conclusión de la condena penal va de suyo.
Quedan otros dos procesos pendientes, y bien está que la opinión pública sepa porqué, quién y cómo se condena al Sr.Garzón. En su día dediqué a ” Don Garzón y Doña Prevaricación, extraña pareja” un post , e incluso me atreví a opinar sobre la ética de los jueces en otro post mas remoto.
Con todo lo expuesto, no pretendo convencer a nadie sino ofrecer mis puntos de vista y como dicen los evangelios memorizados de mis tiempos de monaguillo “Quien tenga oídos para oír, que oiga./Quien tenga ojos para ver, que vea”.
La relación entre Luciano Varela, miembro del Tribunal Supremo, con el ahora condenado, recuerda la legendaria historia del Oeste de Patt Garrett y Billy el niño. Es sabido que Patt Garret era compadre de Billy el niño hasta que aquél asumió como representante de la Ley la persecución y acoso de su antiguo colega. En la película “ Pat Garrett y Billy the kid” ( San Peckinpah, 1973), le dice Patt a Billy cuando lo detiene: “Los tiempos están cambiando”, guiño del Director a la canción de Bob Dylan, cuya letra le viene como anillo al dado al caso Garzón: “Y el presente ahora/Será pasado después/El orden esta rapidamente desapareciendo/ Y los primeros ahora seran los ultimos después/Porque los tiempos estan cambiando”.
- La condena la emite un órgano jurisdiccional y no un Jurado. Y aunque algunos dirán que un Jurado lo hubiese absuelto, no olvidemos que un Jurado es también quien ha absuelto a los principales protagonistas del caso Gurthel.
- La condena la emite la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, o sea, el máximo órgano en categoría y cualificación de España. No es el Juez de lo Penal de Villatortas.
- El procedimiento procesal penal está inspirado en la presunción de inocencia, con lo que ha tenido que existir prueba suficiente y contundente para emitir el veredicto condenatorio. Pensemos que no se ha seguido el modelo de la decisión arbitral del ciclista Contador, donde se le ha condenado por el esperpento jurídico de no haber podido probar su inocencia.
Categories: Crónicas administrativistas, Justicia y Jueces •
Permalink 0 thoughts on “La condena al juez Garzón: Visiones bajo el volcán”	sed Lex dice:	febrero 10, 2012 en 12:59 am	Yo no lo veo tan claro; no conozco a fondo la Ley ni estos extremos, que supongo que están para proteger el derecho a la defensa, pero sé que hay otros jueces y fiscales que han avalado lo hecho por Garzón en este juicio, y que incluso en el procesamiento hubo un voto particular que se apartaba de estas tesis, luego no habrá tanta unanimidad como ahora se nos hace ver, ni tan clara será la prevaricación, cuando al menos hay alguna duda jurídica y no precisamente de un profano. Y también está el tema de la condena a diez años, o sea, a perpetuidad.
Panóptico dice:	febrero 24, 2012 en 1:16 am	Adjunto noticia, sobre Derecho Comparado de nuestra vecina Francia:
Panóptico dice:	febrero 10, 2012 en 2:04 am	Tenia superclaro, la condena del Juez Serrano, asisti al juicio en directo y valorando la prueba, creo que el TSJA se quedo corto, la prevaricacion era evidente.
SEGUNDO.- En los “Fundamentos de Derecho” del escrito de ampliación de Querella que
- Un delito de prevaricación judicial, del artículo 446 del Código Penal , puesto que “…las Fiscales
decisiones ilegales ya reseñadas anteriormente…” . Cuando, además, “…las intervenciones de las
inducción del Ministerio Fiscal.”
- Otro del artículo 536 del mismo Cuerpo legal, contra la intimidad, habida cuenta de que “…las
llevar a cabo sus imputaciones…”
el cual “toda persona tiene derecho al respeto a su vida privada y familiar de su
domicilio y de su correspondencia”.
realizada por la autoridad administrativa “es totalmente incompatible con el más
procesos penales”. Por ello la legislación penitenciaria exige no como alternativas, sino
como acumulativas para tal restricción el “supuesto de terrorismo” y “la orden de la
autoridad judicial”.
tambien “avalo” y continuo con las escuchas al asumir el caso de Garzon.
avala que los Abogados de Empresa, no tienen tanto amparo en el “secreto profesional” sino que
puede permitirse una injerencia, incluso una connivencia con las empresas “blanqueadoras”.
patagonia dice:	febrero 10, 2012 en 3:19 am	sigo el blog desde argentina, el cual me resulta sumamente interesante.
dos aclaraciones: 1) garzón no es “santo de mi devoción”, por razones que no vienen al caso aquí, pese a las cuales ha tomado decisiones valientes en muchos casos difíciles, en los que era más fácil mirar para otro lado; 2) las que siguen son reflexiones basadas en el fragmentario conocimiento que tengo de algunos detalles del caso, y la total ignorancia sobre el contenido de la sentencia.
por definición, las comunicaciones entre abogados y clientes son sagradas, e insusceptibles de captación en el marco de una investigación. hacen al contenido esencial, inderogable, del derecho de defensa. SALVO que existan fundamentos suficientes para presumir que el abogado es cómplice del acusado, y por ende, utiliza su “inmunidad profesional” como salvoconducto para cometer delitos. en este caso, sus conversaciones telefónicas son tan susceptibles de captación como cualquier hijo de vecino, y por ende, la “prevaricación” no sólo no parece tan clara, sino que está más cerca de una interpretación temeraria sobre la actuación del juez.
y una apostilla más. llamado de la moncloa al presidente del tribunal en pleno juicio mediante, decir que “el procedimiento ha estado jalonado de garantías. La luz mediática ha obligado a extremar las garantías de máximos” parece, como mínimo, poco ajustado a datos objetivos del procedimiento. aunque en el mejor de los casos la llamada hubiera sido “número equivocado” (!!!!), como ha sostenido largamente el TEDH, no sólo hay que hacer justicia sino que tiene que parecer que se hace justicia.
Panóptico dice:	febrero 10, 2012 en 11:04 am	Segui este juicio en directo y te puedo confirmar que la “supuesta llamada” a la que haces
ver en los videos, que “se le olvido” poner en silencio o apagar su movil y cuando sono,
le dijo en voz baja precisamente al Ponente de esta Sentencia “es de la Moncloa” pero lo
posterior. El “adelanto” sin motivar porque, es muy cuestionable.
hubiera sido el Abogado concreto contra el que se tenian serios indicios. Recordemos, el punto 2 del Auto de Garzon de 19-02-2009 (Origen del caso), donde se decía:
que ordeno desde los locutorios de la carcel, contratar a su Abogada para que “liquidasen”
que esta Sentencia EJEMPLARIZANTE puede tener otros efectos “colaterales” en otros
de prevaricacion) tuvieron “mas suerte” y el mismo TS archivo la querella contra ellas.
Al mal tiempo dice:	febrero 10, 2012 en 7:26 pm	¡¡¡¡FUNDAMENTOS SUFICIENTES¡¡¡¡
Eruga dice:	febrero 10, 2012 en 9:55 am	Creo que el Tribunal Supremo no ha hecho más que recordar algo básico para el ejercicio de nuestra profesión como es salvaguardar la comunicación abogado-cliente que es parte sustancial del derecho fundamental de defensa (conversaciones cuya confidencialidad y secreto los letrados tenemos el deber y la obligación de salvaguardar) y me permito recordar que el T.S. dice además, y esto lo considero esencial, que Garzón no tenía indicio o dato alguno de la posible comisión de un delito por los letrados que le pudiera dar pié a ordenar las escuchas de los detenidos con sus abogados:
Ricardo dice:	febrero 10, 2012 en 10:23 am	Estoy de acuerdo. Una opinión objetiva de un profesional de la justicia.
Santiago dice:	febrero 10, 2012 en 10:48 am	Examinando el fondo del asunto, la sentencia la considero muy correcta. Es claro que el ex-juez Garzón conocía que su actuación no se adaptaba a lo que la norma prescribía. La norma era clara. No se trata de un caso de terrorismo, aunque fuese un caso de corrupción grosera.
Pero no me voy a entristecer por el Juez. Él también ha cocinado mucho con esta salsa, su cerebro ha pensado jurídicamente, pero también política y mediaticamente, y eso tiene un precio. Un dicho inglés explica que “persons with glass roofs shouldn’t throw stones”, y Baltasar Garzón no ha tenido claro que si tiraba piedras, no debía tener tejados de cristal, debía de actuar con respeto absoluto a la ley para que no le pudieran poner un pero. No le iban a pasar una, y no se la han pasado. Para esta Justicia, no pasaría nada si eligiésemos a los jueces. Quizá estarían menos politizados.
JNS dice:	febrero 10, 2012 en 11:12 am	Un análisis sumamente equilibrado y objetivo, de los que raramente se pueden leer en estos momentos, y menos aún habiendo transcurrido tan poco tiempo desde que se ha conocido la sentencia.
Por otra parte la sentencia es modélica desde el punto de vista del derecho de defensa, en la vertiente de las comunicaciones imputado-letrado, por lo que en ese sentido los abogados estamos de enhorabuena pues pocas sentencias son tan garantistas. En cambio para los jueces de instrucción constituye una auténtico “aviso para navegantes”.
Carby dice:	febrero 10, 2012 en 12:51 pm	He leído la sentencia y jurídicamente es intachable. Estoy de acuerdo con el Sr.Sevach que el derecho de defensa en sagrado.
Odoneti dice:	febrero 10, 2012 en 12:54 pm	Comparto plenamente el contenido del artículo.!!!!!!!!!!!
Atila dice:	febrero 10, 2012 en 1:00 pm	¡ Espléndido análisis del caso Garzón¡. Sintético, gráfico y certero. Solo tengo dudas sobre si la respuesta penal ha sido proporcional al delito y si no se estará abriendo camino a la veda del juez pesquisitivo.
C.L. dice:	febrero 10, 2012 en 1:49 pm	Bien, ya tenemos sentencia, y condenatoria; Garzón decretó la intervención de conversaciones entre imputados y sus abogados al margen de los supuestos previstos en la ley, y ha sido condenado por ello; visto así, nada hay. en principio que oponer, principio de legalidad puro, duro y desnudo, aunque arropado con 69 páginas dedicadas, en su parte sustantiva, a dar vueltas alrededor del mismo. PERO:
Tercero: y resulta que la ley permite este tipo de escuchas en casos de terrorismo; con independencia de las precauciones con que haya que usar de esta prerrogativa, que la sentencia recuerda, es lo cierto que el legislador orgánico ha dado luz verde a violación de la confidencialidad entre presuntos terroristas y sus letrados, de donde resulta que dicha garantía no es un derecho absoluto intocable en cualquier supuesto de tiempo, lugar, persona o circunstancia; y si no es tal, entramos en el terreno de la relatividad y de las jerarquías de valores, campo en el que bien puede suceder que algún juez entienda honradamente que en atención a las circunstancias del caso de que esté conociendo puede ser admisible la adopción de la medida y por esta vía del principio de culpabilidad –base fundamental de todo derecho penal frente al carácter objetivo del tipo penal que la sentencia declara– podría desaparecer la conducta delictiva, sin que ello suponga dar cobijo a posturas irracionales, absurdas o incomprensibles del juez, sino que su decisión habrá de ser sometida al juicio de razonabilidad, juicio que la sentencia no elude, pese a lo antes proclamado sobre la objetividad del tipo, para terminar descalificándola, solución cuando menos discutible cuando sin variar sustancialmente la argumentación –ver los fundamentos jurídicos 5º punto 2, y 6º, puntos 1 y 2– podría haberse llegado a un final absolutorio por falta de dolo o culpa, sin perjuicio de que la falta de motivación, de acuerdo con la práctica generalizada de los tribunales, haya determinado la anulación de las escuchas ilegales sin mayores consecuencias personales para el instructor. En resumen, entiendo que las escuchas nunca debieron ser decretadas, pero que su adopción no necesariamente supuso una actuación delictiva, que siempre ha de quedar acreditada en todos y cada uno de sus elementos más allá de toda duda razonable.
Enrique dice:	febrero 10, 2012 en 2:05 pm	Esta vez los jueces han sido víctimas de la deficiente técnica legislativa que tanto ha servido a muchos de ellos, y a los políticos ¡cómo no!, para maniobrar a su antojo. Por ello siempre estará viva la lucha entre la justicia material y la justicia formal y siempre habrá gente que cambia de bando según su interés momentáneo.
Para el TS está claro que el art. 51.2 dela Ley Orgánica 1/1979 dice que hace falta una orden judicial más un supuesto de terrorismo para que la Inquisición que comenta Sevach en el artículo pase de ser una violación de un derecho fundamental a ser algo “ajustado a derecho”. Para Garzón y muchos otros avezados doctores del derecho, aunque ninguno estuviera entre los juzgadores, no es así; pero él estaba por debajo en el escalafón jerárquico (de momento).
@JuanAVzqz dice:	febrero 10, 2012 en 5:08 pm	“Y si optó por saltarse la norma (que la sabe cualquier “chorizo”, policía o cinéfilo), la conclusión de la condena penal va de suyo.” Chorizos, policías y cinéfilos deben tener clara la norma, pero hubo unas cuantas personas (jueces y fiscales) que apoyaron su decisión: o hay muchos delincuentes en los tribunales o la cosa no está tan clara.
Dice la sentencia sobre la prevaricación: “debe apreciarse la injusticia que requiere la prevaricación cuando “…la resolución de que se trate carece de toda posible explicación razonable, es decir, es a todas luces contraria a Derecho, porque su contenido, incluso en el supuesto de más favorable interpretación de la norma aplicable al caso o de las pruebas concurrentes, no se compadece con lo ordenado por la Ley”. Más adelante: “En definitiva, se entenderá por resolución injusta aquella que se aparta de todas las opciones jurídicamente defendibles según los métodos usualmente admitidos en Derecho, careciendo de toda interpretación razonable, y siendo en definitiva exponente de una clara irracionalidad”.
Finalmente, una cita de un artículo de Mercedes Gallizo hoy en “El País”, que ilustra muy bien qué se estaba investigando: “Cuando un imputado recibe en prisión la visita diaria de una corte de abogados de minutas millonarias, la mayor parte de los cuales no están personados en ninguna de sus causas, sin limitación de tiempo, sin control de sus actividades reales, hay quien quiere pensar que está asesorándose para su mejor defensa. Algunos no lo creen y deciden investigar. No hay mucha gente que se atreva a hacerlo. Casi nadie. A partir de hoy, mucho menos.”
Panóptico dice:	febrero 10, 2012 en 6:51 pm	Estas en lo cierto, hay esta la clave, tanto el Juez se extralimito en el punto de que acordo las
escuchas “para cualquier otro Abogado……” pero es evidente que los Abogados de la Defensa
imputado “el derecho a la libre designacion de Abogado, durante la incomunicacion, debiendo ser
nombrado de oficio durante el tiempo que dure esta medida….” En este caso era un asunto derivado
“En este sentido, no puede desconocerse que el Juzgado de Instruccion (Garzon) estaba persiguiendo
y las Normas Internacionales sobre BLANQUEO DE CAPITALES Y LUCHA CONTRA TERRORISMO imponen a los Estados, unas obligaciones concretas entre ellas la de “limitar el derecho de defensa”
que estamos ante un “error vencible” puesto que exigir SOLO A ESTE JUEZ, que conozca a la
perfección TODA la jurisprudencia del Constitucional y del Supremo, es una “norma nueva” que
Marcial dice:	febrero 10, 2012 en 7:12 pm	No hay persecución: Un juez juzgado por tres causas distintas… no parece que ocurra todas las décadas.
galt dice:	febrero 10, 2012 en 7:35 pm	El clásico problema de la la legitimidad para ejercitar la acción penal en los delitos en que el fiscal está metido en el ajo. En cualquier otro caso, el abogado ofendido se hubiera comido el orgullo: no vale la pena meterse con una fiscalía y una judicatura con la que tienes que seguir trabajando día a día. Pero este caso es distinto. Sí que lo es, solo hay que ver los nombres de los acusadores: exfiscal Ignacio Peláez, exjuez José Antonio Choclán y el famoso penalista Rodríguez Mourullo.
Teresa dice:	febrero 10, 2012 en 9:35 pm	Efectivamente, un detalle que importa destacar (porque muchos comentarios parecen obviarlo) es que aquí hay unos ofendidos que han interpuesto una querella para depurar la responsabilidad penal de un juez de instrucción y que celebrado el juicio en el que unos y otro tuvieron oportunidad de exponer y alegar lo que convenía a sus respectivas posiciones, el tribunal ha dictado la sentencia condenatoria que conviene leer con detenimiento.
No se trata de jueces actuando “de oficio” contra otro. No es que se “haya elegido” a los más proclives a la condena. Hay una querella y juzga, con todas las garantías, el juez predeterminado por la ley (una vez descartados unos cuantos por recusación del demandado, todo sea dicho).
patagonia dice:	febrero 11, 2012 en 12:55 am	al usuario “panóptico”: si fue una broma (una sorpresa ese dato, porque por aquí algunos medios lo difundieron como un hecho escandaloso del juicio), fue muy desafortunada. lo dicho: no sólo serlo, sino parecerlo. son lujos que el estado en general, y la administración de justicia en particular, no se pueden dar.
al usuario “al mal tiempo”: no se trata de agredir, sino de intercambiar puntos de vista. efectivamente este país tiene una larga historia de atropellos contra sus ciudadanos, algunos de los cuales finalmente están siendo juzgados. una larga historia como también tiene españa, con la salvedad de que hasta la fecha no ha habido la más mínima voluntad de hacer justicia. pero ello no convierte en mejores o peores a unos y otros. al final del día estamos todos del mismo lado, y pretendemos que el estado sea nuestro aliado, nuestro posibilitador, y no nuestro enemigo.
por lo demás, de acuerdo con “c.l.” y “juanavzqz”: el doble estándar legislativo es notable, atento a que un detenido acusado de terrorismo parece que no tiene derecho el mismo derecho constitucional a la confidencialidad con su abogado. se asume a priori que el abogado que lo asiste está cometiendo algún delito, y luz verde para la interceptación de sus comunicaciones; y la “prevaricación” no parece tan clara, desde el momento en que el propio mpf no acusó.
circunstancia extraña sin embargo, porque si -como surge del fragmento citado por “eruga”- no había datos objetivos para sospechar complicidad en los abogados defensores, pues no hay más que hablar. es una decisión ilegal tomada a sabiendas de ello, o prevaricato a secas.
sed Lex dice:	febrero 11, 2012 en 9:38 am	Entiendo que la abogacía en pleno se congratule de tal sentencia pues va en pro de su independencia, pero a mí, vulgar mortal, no me consuela tanto, y no lo veo tan claro (seguro que es miopía, pero aún me quedan muchas dudas):
9.- ¿Se podrá achacar a la Justicia que sea un instrumento más garantistas de la defensa del delincuente que del que los persigue? 10.- ¿Alguna vez las decisiones judiciales se ajustarán al sentido común [entiéndase el del común de la ciudadanía]?
Sevach dice:	febrero 11, 2012 en 10:10 am	Sed Lex: No te falta agudeza pero mas allá de la retórica puedo intentar darte unas rápidas respuestas:
La presunción de inocencia la tuvo hasta que se probó lo contrario. En el campo penal siempre se es riguroso con la prueba y en el caso Garzón se probaron los hechos (ordenó las escuchas) y el dolo eventual ( sabía o al menos debía saber por su condición que no se podía aplicar una norma para terrorismo en el caso Gurtel). La Constitución no ha dicho que “todo el mundo es inocente si se demuestra lo contrario”.
Es tan ponderada que el Supremo no ha podido fijarla por debajo del mínimo que el legislador asocia a tal delito, y que creo son “diez años de inhabilitación”. O sea, que si alguien es desproporcionado es el legislador y no el juez. No puede pedirse al Supremo que “prevarique” aplicando una pena inferior a la Legal.
sed Lex dice:	febrero 11, 2012 en 6:15 pm	Pues lo siento, Sevach, pero sigo sin verlo claro, y te explico:
1.- El principio del “In dubio pro reo”, según yo lo entiendo, seguramente equivocado, no va por la presunción de inocencia sino más bien por la duda razonable, que ya sé que los magistrados parecen no tener en este caso (unanimidad), pero que sí comparten otros juristas. No se trata de probar hechos que nadie ha negado sino la aplicación de la Ley. No creo que actuara con dolo en una cuestión que evidentemente iba a ponerse de manifiesto con la prueba; en todo caso la actuación puede ser negligente, pero no creo que dolosa. 2.- Cierto, el papel soporta una defensa como la de Garzón, y una sentencia como esta, que también podría haber sido diferente con solo admitir la duda razonable, con lo cual ya no habría tal prevaricación.
3.- No puedo entender eso de que “los fiscales hacen su trabajo y como es sabido su “independencia” soporta que defiendan una cosa y la contraria”. No es cuestión de que los dictámenes de la fiscalía vinculen a los jueces, pero los fiscales también son funcionarios, por lo que defendiendo lo mismo se supone que también prevaricaron. ¿O sus intervenciones no son también resoluciones en cierto modo, aunque no sean ejecutivas? ¿O los jueces en principio no están dotados de la misma independencia? Y el juez Pedreira que siguió con el proceso en Madrid mantuvo las escuchas, luego también resolvió algo al respecto ¿o no? En cuanto a los que “le comprenden” ¿ no son un síntoma del “in dubio” antes cuestionado?.
4.- Si la premisa de que la legislación “es poco clara” no es aplicable, entonces no entiendo por qué se apoya en jurisprudencia la sentencia; más que nada porque la jurisprudencia solo aclara la Ley; y si sobra la jurisprudencia no sé a qué viene; a lo mejor es que no es tan clara ¿o sólo es “ensañamiento” su cita en la sentencia?.
6.- Pues yo creo que, antes al contrario, la sentencia es la prueba de que la presión mediática sí influye; precisamente por eso y porque todos los ojos están puesta en ella, es posible que se hayan “cerrado filas” y haya tanta unanimidad; o que se aproveche para hacer una crítica (por otra parte completamente sobrante en la sentencia y que apoya la tesis de la existencia un juicio de valor previo y una predisposición contra el imputado) de poner en cuestión el prestigio internacional de España, cuando todos estos procesos también lo ponen en solfa. 7.- ¿La pena impuesta es ponderada? Si el mínimo son diez años, y el abogado querellante (no los imputados) es lo que pedía; en un caso de estas características el año a mayores va de regalo. Aunque también puede ser una influencia mediática. Si directamente no es ponderada por la propia Ley, a lo mejor no hay que condenar como parte de la equidad.
En cuanto a la prevaricación actual, habrá que esperar a ver qué dicen los recursos… y la historia. Y en lo referente a que la navegación sea segura, siempre es de agradecer, y creo que la sentencia podría haber hecho esto de fijar un criterio independientemente de una condena. Aunque lo del aviso a navegantes creo que no lo has interpretado por dónde yo iba… No me refiero al caso concreto sino a la existencia de jueces “estrella” que se meten con quién no se debe… Creo que más de un Juez hará el master de “Dónde nunca hay que meter las narices” [gracias otra vez, Sansón, “que estarás en los cielos” (es otra de sus viñetas)].
Sevach dice:	febrero 11, 2012 en 6:25 pm	Sed Lex: Bienvenidos sean tus planteamientos. Razonados aunque, como bien dices, podamos discrepar en la posición o alcance.
En todo caso, creo que estamos ante la fuerza de eso que se llama “Cosa Juzgada” y haremos bien en reservar las energías para los siguientes episodios: franquismo y Universidad de Nueva York, aunque me atrevo a pronosticar que en ambos casos resultará absuelto ( en el primero, porque sí ha contado con la razonabilidad compartida de la medida por parte de otros jueces, y en el segundo, porque no se podrá probar el alcance y el origen de las retribuciones). Al fin y al cabo, el juez Holmes con cierto “ácido cínico”- expresión utilizada por él- decía aquéllo de que el Derecho no es otra cosa la aptitud para “pronosticar la sentencia”.
sed Lex dice:	febrero 18, 2012 en 2:35 pm	Al final, Sevach, no fue absuelto del caso de la Universidad de Nueva York por falta de pruebas, sino “semicondenado” y archivado el caso por prescripción, dejando sobrevolar la sombra de la duda; en honor a ti, tengo que decir que no te confundió el desconocimiento del derecho, sino la buena fe que no hay en otros sitios.
policia local dice:	febrero 11, 2012 en 10:51 pm	Quiero jugar aquí un poco a la demagogia; ¿que pasaría si un sindicato ultraizquierdista llamado “Pies aseados”, con el único afán de “machacar” la justicia, se dedicara a rastrear la Jurisprudencia y a sacar punta a las sentencias que desautorizaran actuaciones judiciales por haber acordado otras escuchas o cualquier otro tipo de diligencias que resultaran contrarias al derecho, denunciando penalmente a los jueces?.Entiendo que se ha abierto la “caja de los truenos” y que la sentencia creará cierto desasosiego en los jueces que optarán por aumentar su “conservadurismo” (no el político que lo hay y mucho, sino el de conservar su trabajo) y a partir de ahora la negación de la mayor parte de las cosas que les soliciten será un lugar común. Globalmente hablando me parece que hemos dado un paso atrás y que veremos una justicia mucho mas pobre.
Pingback: REFLEXIONES PERSONALES SOBRE LA CONDENA DE GARZÓN. « Monsieur de Villefort Juan Jo dice:	febrero 12, 2012 en 9:28 pm	CON LA TOGA AL CUELLO
sed Lex dice:	febrero 12, 2012 en 10:49 pm	… Y APRETANDO.
William H. Rehnquist dice:	febrero 13, 2012 en 2:03 am	Ante todo, vaya el punto primero.
sed Lex dice:	febrero 13, 2012 en 3:47 pm	Desde luego no estaba en el Supremo,
aunque de “estrella” por ello le tacharon.
Pingback: Más sobre Garzón | Lo que Quedó en el tintero Felix dice:	febrero 13, 2012 en 9:52 am	Mucho se habla aquí del principio “in dubio pro reo”, pero hoy día, en España, en los juicios en que se aplica la ley contra la violencia de género, se condena a penas de cárcel a los hombres basándose en la simple acusación de su ex mujer, con la siguiente justificación: “Pese a lo invocado por el recurrente, como indica reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo (STS de fecha 21 de Noviembre de 2002) la declaración de la víctima de un hecho ilícito, puede constituir prueba de cargo suficiente para fundar una sentencia condenatoria, cuando se den los requisitos que han ido perfilándose para evaluar su veracidad (ausencia de incredibilidad subjetiva, verosimilitud y persistencia en la incriminación); señalando el auto de dicha Sala de fecha 31 de enero 177/96 , que el testimonio de la víctima, aunque fuera único, es apto para enervar la presunción de inocencia, siempre y cuando no existan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones o provoquen en el juzgador alguna duda que impida o obstaculice formar su convicción.”
Algunos jueces creerán que estas condenas a “los hombres” producen efectos beneficiosos para “las mujeres” pero las condenas a inocentes sólo producen desconfianza en una ya devaluada justicia.
Contencioso dice:	febrero 13, 2012 en 1:33 pm	Yo no me considero cualificado para opinar sobre la Sentencia, ni quiero entrar al trapo de si lo Magistrados del TS estaban o no en contra de Garzón. No opino pues sobre el fondo jurídico. Pero sí voy a hacer una reflexión: El principal argumento que en general se maneja en la calle para decir que tenían que haber absuelto al Sr. Garzón es que luchó mucho contra el terrorismo, el narcotráfico, que si es un juez valiente, etc.
Y por ahí si que no paso. Eso es pretender que se deba condenar o absolver a alguien por lo que es, y no por lo que hace, lo cual es propio del fascismo y regímenes totalitarios. El derecho penal de autor está desterrado de la Constitución española y de las democracias modernas, y me parece aberrante y terrible que haya medios de comunicación, columnistas y tertulianos que defiendan algo así. Es retrógrado e impresentable. Que todos clamen si creen fundadamente que los jueces fueron parciales, o que la Sentencia no se sostiene jurídicamente. Me parece perfecto, y están en su derecho a la crítica fundada (No al insulto o descalificación), lo cual como ha dicho Sevach ayuda a que los procesos se deban hacer con exquisito respeto a las garantías. Pero pretender que se tuviera que dictar otra cosa por ser el acusado quien es … me parece sencillamente repugnante. Saludos
Teresa dice:	febrero 13, 2012 en 3:13 pm	El TS archiva la causa por cohecho impropio. Y también conviene leer detenidamente el auto de archivo: http://www.abc.es/gestordocumental/uploads/nacional/PRESCRIPCION.pdf
sed Lex dice:	febrero 14, 2012 en 6:00 pm	Si el significado de prejuicio
Teresa dice:	febrero 14, 2012 en 9:26 pm	Estimado Sed Lex, tu alias es perfecto para iluminar este asunto.
Otra cosa es que las sensibilidades de cada uno puedan reaccionar al ver negro sobre blanco según qué cosas. Pero simplemente……… “sed lex”
sed Lex dice:	febrero 14, 2012 en 9:57 pm	Todavía para el otro caso podría aceptar lo de” …sed Lex”, aunque te recuerdo que la Ley no es la única fuente del derecho y también existen los principios. Y que además de los hechos hay que tener en cuenta las circunstancias y que existe algo que se llama equidad, otra cosa que se llama objetividad y alguna otra como la duda razonable y razonada…
Desde luego no hay que leer ni siquiera entre líneas para ver las ganas que le tenía. Por ello hablar de deber de abstención ahí, más que con el “Dura lex…”, tiene que ver con aquello de ver la paja en el ojo ajeno y tragarse la viga en el propio.
sed Lex dice:	febrero 13, 2012 en 3:53 pm	Importante es situarnos en contexto,
Carby dice:	febrero 13, 2012 en 7:13 pm	Estimado felix:
Quizás había que preguntarse si este tipo de leyes llamadas de “discriminación positiva”, aunque legalmente constitucionales, son éticamente apropiadas. ¿Pretendemos fomentar la igualdad “hombre-mujer” a partir de una ley que parte de una premisa de desigualdad?. Entiendo que más que por impositivo legal específico habría que buscar la solución por otras vías (educación, mejores leyes de conciliación,..)
Si has leído los comentarios aquí expuestos, nadie ha defendido al Sr. Garzón por el mero hecho haber realizado el bien en el pasado. Creo que tod@s estamos de acuerdo que quien se salte la ley, por mucho bien que haya hecho, debe responder como cualquier persona (Aunque hay quien dice que no todos somos iguales “véase algún artículo referente a la próxima declaración de Urgandarín”)
Las diferentes argumentaciones de los defensores del Sr.Grazón han venido por ciertas “peculiaridades”, que sólo voy a enumerar, del proceso tales como: la exitencia de dos jueces instructores en otras causas abiertas como miembros del tribunal, interpretación del reglamento europeo de blanqueo de capitales, la no existencia de otros casos similares (que se declaran nulas, sí pero que juzgase al juez que las decretó, lo dudo), la existencia de un auto del juez Pedreira que prorroga dichas escuchas….)
Contencioso dice:	febrero 14, 2012 en 1:57 pm	Como ya he indicado en su momento, no me refería a los comentarios aquí, sino a lo que observo en la calle. En la sociedad española falta educación en los colegios sobre algunas cuestiones esenciales en democracia, como el hecho de que no se condena a alguien por lo que es (Que es, dicho sea de paso, lo que hacía la Inquisición), sino por lo que hace. En derecho se puede razonar y defender un amplio abanico de opiniones, pero hay límites y ese es uno de ellos. Al ciudadano medio no le interesa, por lo visto. Luego se quejan del divorcio entre derecho y sociedad, pero es que si la sociedad sigue en ese aspecto anclada en la Edad Media, no me parece muy lógico que tengamos nosotros que retroceder también. Saludos
Juan dice:	febrero 14, 2012 en 1:06 pm	Estoy absolutamente de acuerdo con el comentario de Sevach. Y con el texto de la sentencia (magnífica, y bien escrita). Creo que la sentencia nos descubre, y subraya, la irracionalidad del totalitarismo. esa que no quieren ver los que editorializan desde su frorofismo, se manifiestan e insultan al Tribunal Supremo. Deberían ver la película “La Vida de los Otros” para comprobar que es lo nos jugábamos en este caso. Por otra parte los jueces del TS le hacen un favor a Garzón que se convertirá en protomártir de los progres, y ya se sabe lo que cobran los “gurús”… No tendrá que volver a mendigar al “Querido Emilio”
Felix dice:	febrero 14, 2012 en 5:12 pm	Estimado Contencioso:
¿Cómo calificaría usted el hecho de que una ley vigente en España establezca un conjunto de penas por el simple hecho de “ser” hombre (varón, masculino)?. ¿Estaría de acuerdo en que se aprobase una ley con condenas penales sólo para los que sean de raza blanca?. ¿O para los creyentes en la religión católica?.
Y ¿qué le parecería si, además, los máximos órganos judiciales determinasen que, para condenar, basta con la simple acusación de alguien?. ¿Cómo se puede defender el ciudadano de una acusación de la que ni siquiera hay evidencias, ni testigos directos, ni informes médicos, ni forenses?. ¿Qué opinaría usted si el juez argumentase para condenar la existencia de una “ciertas probabilidades” de que el acusado fuese culpable?.
Porque, al final, la única diferencia que percibo entre el caso Garzón y esos otros casos menos conocidos pero reales, es que los Jueces de lo Penal pueden aplicar “legalmente” los métodos inquisitoriales que según usted son de la edad media, pero que desgraciadamente suceden hoy en España.
Víctor Almonacid dice:	febrero 15, 2012 en 2:57 pm	Mi opinión personal (post 09/02): http://valmonacid.blogspot.com/2012/02/paradojas-judiciales.html
IURIA NOVIT CURIA dice:	febrero 15, 2012 en 4:31 pm	Lo siento SED LEX pero no puedo estar mas en desacuerdo contigo:
la sentencia no es en absoluto desproporcionada. Hay que ir caso por caso. Si este señor se salía con la suya, apaga y vamonos…el derecho de defensa no existiría. Y no sólo se violó el derecho de defensa, el cual se tiene que predicar de CUALQUIER persona, con el mismo fueron violentados en esta instrucción el derecho a la asistencia letrada, a un proceso con todas las garantías, a no declarar y a la intimidad, te parece poco?? Como dice la sentencia “El derecho de defensa es un ELEMENTO NUCLEAR en la configuración del proceso penal del Estado de Derecho como un proceso con todas las garantías. No es posible construir un proceso justo si se elimina esencialmente el derecho de defensa, de forma que las posibles restricciones deben estar ESPECIALMENTE JUSTIFICADAS.” Repito, no digo que no haya injusticias, pero aquí claramente se estaba produciendo una y el Tribunal Supremo se ha encargado de que no sea produzca en una sentencia irreprochable e impecable desde el punto de vista jurídico.”
Miel dice:	febrero 16, 2012 en 10:10 am	El derecho de defensa y comunicación con el abogado, al parecer, es sagrado (según muchos). Si es tan necesario en un Estado Democrático de Derecho ¿por qué hay excepciones? Llama la atención que los abogados no defiendan tal derecho en todos los casos, sin excepciones (no me vale el argumento de porque lo dice la ley; lo legal y lo legítimo y justo son cosas diferentes).
Juan dice:	febrero 16, 2012 en 11:47 am	la excepción es la del art 51.2 de la LOGP : con orden judicial y en los supuestos de terrorismo ( no “o en los supuestos de terrorismo” como usó Garzón para atribuirse el poder absoluto sobre vidas y haciendas. De todas formas, y puesto que no te vale la razón legal, y si estás de acuerdo con estos métodos, pregúntate ¿ se podría torturar a una persona para salvar o rescatar a un inocente?. Como hermosamente dice la sentencia “la investigación criminal no justifica por sí misma cualquier clase de actuación, y con mayor razón, si implica cualquier vulneración de los derechos fundamentales, como se ha dicho en numerosas ocasiones la verdad no puede alcanzarse a cualquier precio”.
Yo, [PONER AQUÍ EL NOMBRE], ciudadano español, mayor de edad y con DNI [PONER AQUÍ DNI], comparezco ante notario y manifiesto: 1) Mi absoluta indignación por la condena de 11 años de inhabilitación que el Tribunal Supremo ha impuesto al juez Baltasar Garzón, por haber grabado las conversaciones entre abogados e imputados en el curso de la instrucción del caso Gurtel. 2) Aunque haya quien diga que la confidencialidad de las conversaciones abogado-cliente resulta imprescindible para garantizar el derecho de defensa; aunque las leyes establezcan que esa confidencialidad solo puede violentarse en casos muy extremos (como por ejemplo en delitos de terrorismo, si bien los abogados en ese caso saben que se les está grabando pues lo dice la ley) y aunque haya quien sostenga que el estado de derecho no puede subsistir si se viola arbitrariamente el derecho de defensa… YO CREO que D. Baltasar Garzón actuó correctamente, porque lo lógico es que el juez intervenga cuando le venga en gana las conversaciones que quiera, aunque la ley diga lo contrario. 3) Por tanto, y como muestra de coherencia, si en el futuro alguien me acusara de cometer algún delito, AUTORIZO EXPRESAMENTE a cualquier juez a grabar las conversaciones que yo mantenga con mis abogados, diga lo que diga la ley vigente. En [PONER AQUÍ LA CIUDAD], a [DIA] de [MES] de 2012. Firmado [FIRMAR AQUI]
sed Lex dice:	febrero 16, 2012 en 5:29 pm	En fin, vamos a puntualizar algunas cosas y con esto contesto también a Iuria novit curia:
El C. de Montecristo dice:	febrero 16, 2012 en 12:12 pm	El derecho de defensa; como cualquier otro derecho no puede ser ilimitado. Todo debe quedar en el punto exacto: Un poco más o un poco menos es erroneo. El terrorista no respeta nada y es justo que reciba su propia medicina haber si espabila: El todo vale debe valer como excepción hasta que no cambie la Ley Penitenciaria.
Odoneti dice:	febrero 16, 2012 en 7:40 pm	En mi opinión, el tema ya está agotado. A otra cosa, mariposa. Y me tomo la licencia de decir esto porque, al final, no es bueno darle tantas vueltas a un asunto de esta índole.
NIHIL PRIUS FIDE dice:	febrero 16, 2012 en 8:23 pm	Solo un comentario al obiter dictum que incluye Sevach en su artículo, sobre el caso Contador resuelto por el TAS. Discrepo abiertamente.
En este caso, el ciclista español no es sancionado sobre la base de la alegada inversión de la carga de la prueba (Víd. Laudo en inglés en el siguiente link http://www.tascas.org/d2wfiles/document/5648/5048/0/FINAL20AWARD202012.02.06.pdf). Al contrario, la AMA y la UCI habían probado de forma más que suficiente la presencia de una sustancia prohibida en los diversos análisis y contraanalísis realizados. Frente a tal actividad probatoria, es el ciclista quien alega la llamada “Teoría de la contaminación”. Tal tesis, no es admitida por el panel arbitral -no entro ahora en juzgar su valoración de la prueba-. Evidentemente, la carga de probar la verosimilitud de la contaminación recaía sobre Contador y en modo alguno sobre los recurrentes -AMA y UCI-. No me extenderé mucho más porque no es el objeto de discusión en este post, pero quería ofrecer mi opinión sobre ese comentario. No se obliga a Contador a probar su inocencia, sino que existiendo pruebas evidentes y claras de presencia de sustancias prohibidas en sangre, se considera como carga procesal de su parte, acreditar la tan reiterada tesis de la carne contaminada. Obligar a probar a los recurrentes que la tesis esgrimida por la defensa no era cierta, sería un claro ejemplo de prueba diabólica.
saloc dice:	febrero 16, 2012 en 9:05 pm	La única vez que no estoy de acuerdo contigo Sevach, lo siento. No entro en el razonamiento de la sentencia del TS, porque se sabía de antemano el resultado, la condena. El VICIO está de antes, no hay acusacion procesal legítima, y por ello no se tuvo que celebrar el juicio. ¿Sevach, te imaginas tú ‘redactandole’ la demanda a un demandante de lo contencioso para tirar un hotel en la playa! Eso ha pasado, uno de los jueces que lo ha condenado redactó la querella acusatoria. Esto, y porque le tenían ganas. Del resultado del proceso, una sentencia impecable jurídicamente hablando, por lo cierto es: que el proceso estaba viciado. Ésta es la España nuestra. Así que, cuidado Sevach, tú también eres ‘un juez estrella’ (con todo el cariño te lo digo), y me imagino, aquí por el Sur, que algunos coleguillas ‘te tendrán ganas’, entre otras cosas, porque no eres descendiente de jueces ni tienes apellidos ínclitos, eres un buen currante de lo contencioso administrativo, tienes un blog, escribes libros, das conferencias, a ver si… a ver si… que España es muy envidiosa.
sevach dice:	febrero 17, 2012 en 9:20 am	Gracias sinceras, saloc por tus palabras hacia el blog y mi persona. En cuanto a discrepar de mi opinión, pues creo que sabes que este blog no es de “pensamiento único” y que yo aprendo de los que opináis, y que sabía que es un tema de filias y fobias, pero eso enriquece. Sobre el vicio de origen, coincido y así lo sugiero suavemente al inicio, en que la posición de Luciano Varela respecto a Garzón desde el comienzo y por su desarrollo ha sido altamente cuestionable, y un principio ético (aquéllo de lo de la mujer del César) llevaba a que se hubiera abstenido. Así y todo, no puedo extender ese vicio a los restantes miembros de la Sala Penal, que me merecen todo el respeto y confianza en su buen hacer. Saludos.
Carby dice:	febrero 16, 2012 en 10:02 pm	Siento discrepar contigo, Odoneti pero creo que cualquier debate centrado en la defensa de opiniones en el cual existe el respeto mutuo y se dan argumentaciones y fundamentos razonables en pro de esta defensa, es bienvenido siempre y no tiene porque considerarse agotado. Siempre es enriquecedor leer los puntos de vista de otras personas, tanto si siguen tu misma línea de pensamiento como si son contrarios. Más, en un caso como este, por su repercusión mediática y los derechos fundamentales que se están poninendo en tela de juicio.
Como indiqué anteriormente, no creo que la sentencia en sí sea cuestionable, técnicamente hablando. Se plantean diversas “incógnitas” del propio proceso en sí, teniendo además dos aspectos fundamentales muy a tener en cuenta:
Respecto al tema de derechos fundamentales habría para largas horas de debate. El art.15 de nuestra Constitución establece como un derecho fundamental que “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral”. Ahora bien, que interpretación se puede dar a este precepto cuando encontrar una resolución judicial en este país que te exonere completamente de responsabilidad penal o civil en caso de defensa propia es ¿imposible?. Aquí se tira más por la vía de en medio (la compensación por daños) pero ¿es justo que una persona vaya tranquilamente por la calle y al ser agredida por otras personas se defienda y por los motivos que sea (suerte, conocimientos de defensa personal..) tenga que pagar o declarado culpable penalmente por lo daños que les haya podido causar a sus agresores al intentar mantener su “integridad moral” y defenderse?. (Y no hablo de las respuestas extremadamente desmesuradas del agredido)
Partiendo de esto, hay muchas cosas que deben saber ponderarse y aplicar el sentido común. Con ello, y al hilo del derecho en el caso “Garzón” no quiero decir que cualquier conversación abogado-cliente pueda ser intervenida pero hay casos y casos y éste creo que es uno de esos que no es ni tan blanco ni tan negro, que se mueve en una zona muy gris. De todas formas creo que no tenemos toda la información que necesitaríamos del caso para hacer un verdadero juicio de valor.
Carby dice:	febrero 16, 2012 en 10:12 pm	Independientemente que el derecho a la defensa sea sagrado y deba ser respetado. Con lo anterior no quiero decir lo contrario, sólo hacer ciertas matizaciones. Pues no creo que sea lo mismo el derecho a la defensa en sí que utilizar de forma malévola este derecho para poder cometer actos ilícitos
Juan dice:	febrero 17, 2012 en 8:52 am	Lo interesante, lo apasionante incluso, de este caso es que lo que se ventila es exactamente los límites del estado de Derecho y un concepto igualmente importante, sin el que no existe el Estado de Derecho: la seguridad jurídica,: en los paises totalitarios lo que prima es la irracionalidad de las decisiones y el hecho de que el ciudadano esta inerme ante la razón de Estado: no sabe que va a ser de él, ni por qué se le condena. Y lo que la sentencia subraya es la irracionalidad de la decisión judicial, retorciendo la ley, porque la ley no se considera un límite para el poder judicial . La exclusión de los supuestos de terrorismo, no va contra la seguridad jurídica, porque el abogado del terrorista – ETA en concreto – ( y que muchas veces es comisario político de la propia organización terrorista, como esta más que demostrado) CONOCE que el Estado no le va a permitir realizar una actividad que no es la de defensa, sino la de conexión del preso con su organización. Todos estos temas, que se analizan en esta sentencia histórica , son el objeto de esa maravillosa película que es “La vida de los otros”.
sed Lex dice:	febrero 18, 2012 en 2:39 pm	Cuando leí la barbaridad de comparación con la película de la vida de los otros, me dije “otra como la de la tortura; ¿qué tendrá que ver un sistema democrático con la mal llamada República Democrática Alemana, y la policía y los jueces españoles con la Stasi?”. Pero luego pensándolo mejor vi que sí, que había cierto paralelismo en lo de la condena al ostracismo por un régimen arbitrario del funcionario que con su trabajo trató de hacer justicia… Y es que hay que cuidar más los ejemplos.
Juan dice:	febrero 20, 2012 en 2:41 pm	Es verdad, el pobre Juez Garzón, que solo quería la justicia universal ha sido atropellado por un estado totalitario que le impide sacar el justiciero que lleva dentro, dentro del racial y carpetovetónico “dejadme solo” que siempre le ha caracterizado. De estos “hombres providenciales” esta la historia de España sobrada. En el fondo necesitamos que nos espíen por nuestro bien.
En la “vida de los otros”, el espía que trabaja en la “inocente” misión de “obtener información” para el Estado , es decir para el interés general y el bien común, acaba dándose cuenta de lo que había hecho e intentando reparar el resultado inocente de sus desvelos. Muy recomendable película insisto. Se la recomendaría a Pilar Bardem y a sus muchos seguidores, cuyos apoyos incondicionales junto a los de otros muchos han acabado con la carrera de este juez. Muere el Juez, nace el lider carismático… por cierto muy bonita la cena de Garzón con Mr X y con el responsable del golpe de Pinochet…
sed Lex dice:	febrero 21, 2012 en 4:56 pm	Yo también he visto la peli, pero creo que hemos visto dos películas distintas. Y sí, creo que nos hace falta mucha más vigilancia judicial que impida que haya tanto mangante y tanta corruptela política y económica que nos ha llevado a donde nos ha llevado. Vigilancia que en nada se parece a la de la Stasi y ni es generalizada ni arbitraria e interesada como la de la película.
Teresa dice:	marzo 1, 2012 en 8:44 pm	Acabo de leer un artículo que me ha parecido muy oportuno (como abogada que soy del ICAM). De hecho me preguntaba por qué no había comentarios a este respecto.
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